En la sorpresa del contacto, de enfrentarse a ciertos elementos y formar con ellos algo que sugiere sÃÆÃ³lo el instinto. Un regalo para esperarnos y recibirnos, por sobre una b̮̼squeda. El silencio antecediendo siempre la voluntad del cÃÆÃ¡lculo y la inocencia reparando todo logro. Evoco a la infancia, porque cuando dice depura lo que recibe, y esa impresiÃÆÃ³n devuelta sostiene la razÃÆÃ³n necesaria de las cosas y reinicia a todo aquello que tiende a desgastarse por abundancia.