¿Adónde vamos? Más allá de los límites espacio-temporales; más allá de los sentimientos y de las emociones; siempre hacia adelante y sin mirar atrás. A los confines, donde queda mucho por andar y descubrir. La puerta siempre ha estado abierta y ha sido cuestión de tomarse la libertad de ir. No es una misión rastreadora, ni vamos a recoger datos científicos, sino tomarnos el gusto de la velocidad, de la línea recta, disfrutar de la amalgama de luces y de las formas inesperadas y mágicas. Merece la pena salir a pasear en esa dirección.