Dos años después de su fundación en Laguna de Duero (Valladolid), y tras un año de actuaciones en diversas ciudades españolas, Milwaukee se enfrentan a su primera grabación de estudio en octubre de 2004. Con la ayuda de Ángel Rossel (de los desaparecidos Les Ô) consiguen plastificar seis temas de emocore pausado y gélido capaces de hipnotizar casi tanto como lo hacen en directo. Cadencias folk, melodías pop y rock de dormitorio, íntimo, de estructuras deconstruidas a base de repetición y crescendos en busca de la emoción contenida. Baterías que pesan, bajos que se arrastran, teclados que espesan, guitarras que se enredan y voces que susurran para llevarte durante 43 minutos al lugar más frío para deshelarlo por completo.