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Full text of "Books about Maghreb and Andalus"

R, 197599 



ESTUOIOS GRITIC08 



1>E 



Historia arabe espaflola 



(SEOUNOA. SER-IE) 



1*011 



FRANCISCO CODERA 



Da lA£ Reales Acarferr^ias fipanola y rte la Historla. 




Imprenta Ibertoa.— E, Maestre 

Pozas, l2.-TeL 3.854 

1917 



AL LBCTOH 



En oste volumen rcproducinios ciui- 
tro trabaios publicadoa luicc bastaii- 
tes afios," y de los cualca no podria- 
raos proporcionar cjemplarca ni aun 
a iiueatros mayores amigos, por las 
circunstanciaa cspeciales en que fue- 
ron publicados: los eiiatro tra-bajos so 
refleren principalmenU a la Historia 
de CataluHa, Arag6n y Navarra: el 
interns por la historia de estas dos 
ultimas deterinind mi afici6n al estu- 
dio de la Ungua Arabe, 'y a laa in- 
vestigaciones historicas, a las cualca 



VJ 



he podido dedicarme durante mA5 de 
cincuenta afios: rnis ideas respecto a 
varios puntos hist6ricos se han modi- 
ficado; modificacionea que van er- 
puestas en notas o en trabajos poste- 
riores: la labor ha sido larga^ y el re- 
sultado corto: el lector juzgarA si ta- 
les trabajos raerecian ser reproduci- 
dos. 






El Autor. h 



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COHHIGENDA 



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24 
19 



orbi ccBleati 
Joarezm 
AInahruc 

la 

I/a 

u tiSl 

Atagiiil 

l>u 

Atapiiil 

ot reino 

Anoo^uairi 

Ben iatn truil 

Ataeuil 

quien 

iti cuUados 

ill 

AtamU 

101 

altcrado or 

vie en 

117 

Abde-rrAlimeii 

IGl 
Abde-rralnnen 

Taa abah 
Abdorrftmcn 

Missi ibus 

Oi hern at 

ft lo samo 

no coetAaeasde 

el tiem- 

91 

Abder rail man 

en sa 

solda OS: 

A bd err all man 



orbis coelestis 

Jarczm 

Alniahrac 

las 

Ifia 

884 

Atauil 

pudo 

Atauil 

del rejno 

Anoufiiri 

Ben i atauil 

Atauil 

qiii^n 

difi-cultades 

el 

Ataoil 

101 

alter^ido por 

vieoen 

112 

Abder-rMimen 

164 
A"bder-rabineii 

Taalabah 

Abderrahmen 

Missilibwe 

Oihenart 

a lo sumo, 

no coet^neas, de 

el tiem-po 

94 

Abder rail men 

en sa- 

solda-dos: 

Abdermlimen 



ADDENDA 



Lin. Uase. 



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9 


105 


12 


105 


15 



108 


20 


110 


3 


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116 


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21 


149 


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165 


20 


180 


2a 


181 


26 


180 


25 


■254 


11 



(Ap^ndice 1, pHg' 189). 
(2, pig, 200). 
(3,pAg.2O0). 

107 14 [El nombre r*^ podrla referirse a la 

poblacion de Lothone en la diocesia de 
Ur^el* qii© fig-^ra en documento del 
ano SlU. — Vilfatiueva, Viaje TMeyario, 
tomolX, pAg. 287], 

(4, pig, 200). 

{5, pig, 204)- 

{6, pkg. m>). 

(7, pAg, 206). 

(8,pAg,206). 

(9, pAg. 206). 

(10, pAg, 207). 

(ll.pAg. 207). 

{12,p^g. 208). 

(13, pAg, 20S). 

(ll,pAg.209). 

il5, pAg. 21:5). 

(16, pAg, 331». 

(17, pAg. 232). 

{18, pAg. 282). 

(19, pAg. 2:^2). 

[Roy, sospeohamos que el oastillo dc 
.¥oMie-j?e(Irf>joquizAe8tavjeraon lamontana,dondeestA 
la Ertmta de San Salvador de Monpedroj entro CastiHon- 
roy, Andani e Ibara de Noguera; parecoque en este 
panto hubo fortaleza do Templarioa, en ouyo oaeo, lo 
probable ea que la hnbiera antes; ademAs, este mont© 
esti inoluldo en el terrJtorio, en el coal aotoaba MobA- 
med AiAM i\: Iiohaiia, en su Itinerario delMeino de Aragnu, 
cita varias vecee eeta montana visible desde varios 
pantos de la triangu]aci6n gdod6siCJi]. 



Importancla general que tiene para Espa- 
ftael estudio de la Lengua Arabe, y es- 
pecial para los que han nscldo en el an- 
tlguo reino de Araff6n (1)- 



Ilmo. Sr,: 

Estrano podrA pareceros que os dirija la 
palabra deadeestesitiOjquienbajo todos con- 
ceptOB oeupa el ultimo lugar entre los dig- 



(1) Discurso de apertiira eu la Utiii-ersidad de ZaragozA, 
por D, Francisco Cortor«, catedrMico numerario do 
Lengua Qrioga y do Loiigua Arabo en los Kstudios am- 
pliadosporla mpuiaci6n,w l.^de Octnbredo 1870. [Rdi- 
ci6n 611 la oual s© modifica \ii trAriscripci6u de los 
noinbres Arabes, en oonformidad con la norma acep- 
fcadaeti la CoUccif>nde Ks^Hd/o.^vlra&ffs, expuosta en la J»- 
irodticcion al tomo I por D, Edaardo Saavodra. Tam ' 
bi&n SB raodifioa la ortografla^ procnrando se^nir la 
acordada por la Real Acadcmta E&pafiolft], 

[ ] Maroamos con este signo los p^rrafoH y notas 

aiiadidos^ 



■I 



_ 2 ~ 

nisimcs profesores que componen el claustro 
d**. esta Universidad; poro no es culpa mia 
si Tin mandato superior me obliga a ocu- 
par este sitio y Uenar xina mision, para la 
quf^, re^onozco, me faltaa conocimientos su- 
ficientes y et arte de la exposiijioii, 

En la necesidad de dirig'iros la palabra en 
este sotemne acto, era no pequena dificultad 
para ml ele^ir un asiinto, sobre el cual pu' 
diera hablaroa de modo, que ya que no agra- 
dable, 03 fuera menos molesto por la nove- 
dad quizA e interns local del mismo. Una 
ligera indlcacion de quien, como ief«, aca- 
baba de imponerme tan pesada carga^ y que 
dejando su carActer oficial reeobraba el de 
maestro y amigo carinoso, me decidioato- 
mar pov asiinto de mi trabajo algo que tu- 
viera relacion con Iob estuciioa aribigos y 
con las cosas do A.rag6n: para poder suplir 
la pobrexa de mi ingenio con la abundancia 
y variedad del aBunto, me propuse deade 
liiego hablaros de la importancia del estudio 
de la lengua Arabe: si no hiibiera tenido 
la profunda eonviecion de mi incapacidad 
para presentaros de un modo algo araeno un 
asunto Arldo en si, os hubiera hablado unl- 
camente de la importancia que tiene pai;A la 



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hiatoria de Aragon y de ios resultados obte- 
nidos hasta hoj'; pero he creido uo ser fuera 
de proposito decir algo de su importancia 
general^ de la que tiene para Eapaiia, y de 
la especial que tener debiera para Ios que 
han nacido en el anfiguo reino de Aragdii. 



I 



El interns general de la lengua Arabe se 
refundo eu laimportanciainmensa que tioiie 
para la hifltoria de la Kdad Mndia im todas 
6US manifestaciones, y para la FilologJa com- 
parada* ' 

Sin pretender rebajar eu io uiAsmlnimo la 
civili^acldn criatiana de ios sigios medios, es 
iududable que desdc el sig^lo viii al xiri Ios 
mxxBulmanesj taiito do Orlontecomo de Occi- 
dente, einpnnaron el cetro del saber eu todos 
loa ramos, escribiendo infinidad de Hbros en 
una leugua que, con nifts verdad que la la- 
tlna, ha podido Uamarse lengua de comuni- 
caci6n entre Ios sabios; piles era escrita y 
aun hablada del mismo modo por loa musul- 
maneSj fueran naturaies de Egipto, Kspana 
el Almagreb, bien hubieran nacido en Ios 



— 4 - 

paises regados por el jfeufrates, el Tigris, el 
Indo el Oxus; por los judlos habitantes en 
loa palsea miisTilmanes y por miichos cristia- 
no8 del rito oxiental; al paso que el latin, si 
eacrito era entendido por el clero en todos 
los pueliloB de Europaj y aun, si se quiere, 
por el vulgo en la parte meridional, en modo 
alguno podia servir para la comunicacidn 
hablada; pues la diferoncia de pronuncia- 
cion era causa ce que aun los sabios se en- 
teudieran con snma dificuUad. 

El pueblo ^rabe, no solo es el que mAs 
obraa produjo en la Edad Media, pues, cuan- 
do tan poco se cuttivabau las ciencias, no 
hubiera dado una grau prueba de f ecundi- 
dad presentAndose con una literatura m^s 
rica y variada, que las de los pueblos que en 
la misma 6poca apenas tenlan eultura lite- 
rarla, sino que puede asegurarse, sin g6nero 
alguno de duda, que niugun pueblo antiguo 
nl moderno, al menos hasta el siglo xix, 
cuenta un niimero tan prodigioso de escri- 
tores; y no se crea que cada uno de los 
autores Arabes presentarA a nuestra eonsi- 
derac-ion alguna que otra obra: lo que nos- 
otros Uamamos portentos de fecundidad en 
los autores criBtianos de la Edad Media y mo- 



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— 5 



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derna, es en ellos muy comiin; y si iios sor- 
prende, como pudieran escribir tanto el ao- 
g61ico Doctor Santo TomAs, y, sobre todo» 
nuestros SuArez y el Tostadn, no inenos de- 
berA sorprendernos ia feeundidad do nnes- 
troa escritores Arabes, Baste citar los nom- 
bres de Abdelmfelic ben ttabib el Salemi^ na- 
tural de Hu6tor, cerca de Granada, dequien 
se dice que escribio mil cineuenta libros de 
toda clase de asuutos, segun la Biblioteca 
arAblco-hispana de Abenaljatib (I): de Faj- 
rodia ben Aljatib, natural de Raya en Per- 
sia, se cODservan los titulos hasta de cln* 
cuenta obras deTeologia, Derecho,Mediciua' 
Historia, Astrologla, (tc. (2): de MohAined 
Alfarabl teuemos los de sesenta, alguna de 
las cuales, la Enciclopedia, se encuentraen- 
tre los nianuscritos del Escorial (3): del gran 
mfedico persa MohAnied Arrazl se citan los 
titulos de cieiitoseisobras, algunasdolascua- 
les fueronvertidas al latin, versionesquesdlo 
impertectamente dan idea del m6rito del au- 



(1) CaBfri, Biblioiheca arahico-hispana, tomo II, ph- 
^na 107. 

(2) Casiri, tomo I, pAg. 183» 
(B) Caeirf, tomo I, p^g. 190. 



— 6 — 

tor, por ser apenas comprensibles; lo cua! 
aada debe extranamos^ atendida la diflcul- 
tad de hacer buenas traducciones del 5.rabe, 
cuaudo con tau pocos medios se contaba para 
su estudio(l)»De Avicena se conservan loa tl- 
tulos de euarenta y siete obras de toda clase 
de asuntoa; a los veintiuQ anos habia escrito 
3U Encielopedia, que a instancia de su hijo 
ilustr6 despu6s en veiote tomos: sus obras 
versan sobre Medieina, Teologia, Filosofla, 
Aatronomla, do la Leiigua arabe, de Mate- 
mdtieas, de Zoologia, de Botinica y hasta de 
Cetreria (2). For no hacernos interminablesj 
nos eontentaremos con citar algo de Yacub 
Alquindl, gran filosofo del siglo lu de la h6- 
gira; se cor.servan de 61 los titulos dedos- 
cientas una obras, divididas en diez y siete 
grupoSj que nos permitiremos copiar, a sa- 
ber: Opera pkilosophica IG, - Logica 9.— 
Arithmetica U. — Sph(Brica ^.— Musical,— 
Astrologica IQ. — Geometrica 21- — De orbi 
ccdesti opeYaV).~De Animab.—Politica 11. 
— Meteor ologica d.— Optica l.—Prolegome 
na 'd,~Mucelanea 28. i*or los titulos de 



(1) Oasiri, tonio I, pA^. 266. 
(3) Oasiri, tomo I, p^g. 270. 



.^ 7 ~ 

algunas de las obras se comprende que Ya- 
cub Alqiiindl, coraolos denids poligrafos Ara 
bes, no temia abordar las m^s elevadas cues- 
tionea de todos los ramos del saber: para pro- 
bar nuestro aserto, bastara indiear los tltu- 
los de alguuas, tales como los pone Casiri; 
Quod maris superficies sit sphmrica.—De 
tmanguli et cuadranguli divissione {sive de 
anguli rectilinii trisectione et ctiadrisectio- 
ne). — De morsu canis rabie correpti.—De 
Somni et Somnioruvi causa. --Quod anima 
mtTtioria et intellectu ex se prcedita sit^ antt- 
quam in corpus infundatiir. - De instrumen- 
Us qiiibus stadiorura numerus et corporum 
Tuagnitudo intelligatiir.-De instrumenii des- 
criptionej quo corpora ocidis nostris objecta^ 
quantum distent dignoscamus. — Refellun- 
tur qui auri et argenti conficiendi artem 

jactant {1}, 

Si se conservaran todos los libros escritos 
por los AiabeSj apenas habria clase alg\iiia 
de conocimientos sobre cuya historia en 
eaos siglos no reflejaran una luz may viva; 
pero aunque se hayan perdido o no se co- 
nozeau gran parte de sus obras, quedan niAs 



(1) Oasirijtomol, pA^, 353 y Bigiiiontea. 



~ 8 - 

que suficientes para con ellas poder rehacer 
la historia de eada uno de los ramos del sa- 
ber; pues si bien es verdad que quedarian al- 
gunaa lagunas para ver la marcha que el ea- 
pfritu Arabo ha seguido en su deseuvolvi- 
miento, el gran niimero do Bibliotecas ardbi- 
gas sean Diccionarios biogrdficos ybiblio- 
grdficos, proporcionarla preciogasindicacio- 
oes para eorapletar el cuadro de la historia 
de cftda una de las ciencias: los Arabes erau 
tan afteionados a esta clase de trabajos, que 
tienen Bibliotecas (Diccionarios) de los ca- 
dies cfilebres,— de los poetas, -de los guerre- 
roa, — de los companeros deMahomaj— de los 
emires v califas poetas,— de los cipgos c61e- 
brea,— de los mfidicos,— deios ra6dicos intru- 
soa,— de los matemAticoSj—do las ninjeres 
c61ebres,— de los peraonajea que Horecieron 
en letras y arraas ea las poblaciones impor- 
tantes, como en esta de Zaragoza, etc.: tales 
Bibliotecaao llbros dan noticias muy curio 
sas de cadauno de los persouajcs que culti- 
varon este o el otro ranio del saber, con lo 
cual puede conocerse la civilizaci6n e his* 
toria de los mulsumanes mucho mejor que la 
vida Intima de nuestros mayorea; puea los 
historladores europeoa, aun loa griegos y la- 



— 9 - 

tiiioH, c-isi nada nos dicen do la vidfv dol pue- 
blo, ocu[>dndo3e solo en la de los principes y 
capitanes, y do las giierras que han desola- 
do a los difereutes Estados. 

Para la geografia de la Edad Media en 
especial, pueden adquirh-se preciosiaimoa 
dates en las relaciones de los viajeros Ara- 
bea; pues con au aficion a los viajes, des- 
arrollada por el precepto alcorAnico de ha- 
cer, al menos uoa vea eu la vlda, la pere- 
gnnaci6n a la Meca, durante la Edad Media 
ellos fueron easi los unices que viajaron por 
tndo el mundo conocido. Si un motive reli- 
gloso impulsaba a todo musulmiin, que-de 
bueiio se preciara, a ompreuder largaa pore- 
grinacioues con objeto de visitar la patrla de 
Mahonaa y el Uigar donde doseansaban sua 
restos, motives no monoa poderesos, pare es- 
peciales, impulsaban a viajes cuyo relate 
tlene mayor interims cientllico: lea intilaiuna- 
nes dedlcadoB al esttidlo del Derncho y de 
la Teologla, no monos eutusiastaa per la 
olencla que lOB que en la Earopa meridio- 
nal y central abandonaban bu patria para 
oir las celebradas leceiouea do los BArteloa 
y Baldos en las Universidades do Italia, iban 
en biiaca de profeseres profundamcnte ver- 



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- ^ 






-^ 10 — 

sados en laa ciencias: eu especial los Ara- 

besdeEspaiiay Aimagreb acudian a Tiinez, 

GairouAn, El CairOp Damasco y Bagdad. Los <^1 

entregados a la vida religiosa buacabaoj a 

veces a distancias iiiaiensas, loa ejemplos y 

consejos de algiin piadoso anacoreta; y por 

cierto que al relato de una de estas vlsitag 

debemos, si uo la resoluciou del problema 

geogrAfico dela situacion de la autigua Illi- 

beris, al meiioa im dato, que no sabemos 

c6mo interpretar^n los que la colocan donde 

la a&tual Granada (1). ; | 

A veces, en un mUrao individuo, como su- 
cede con ei c61ebre viajero Abenhaucal y 
con el infatigable compilador Yacut, los via- 1 

jes y observacionea del comerciante fecun- I 

dixan y enriquecen la ciencia del geografo, I 






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(1) Dioo iisl: ^Visits en Granada al jequo d© los 
jequesy delossufies, al jurisconculto Abuali Omar, 
hijo del piadoso y santo jeqiie Abuabdala Moh^med 
bon AlmahruG, pormaneciendo algunos dfas en la 
zagiiia (habit.aoi6n Bolitarln) quo hay fnerade Grana- 
<Ia, doiido mo obsequio muc3io: despufis fui coo 61avi- 
sitar la cclehro y vonorada ormita conocida por la or- :h^' 

raifca del Aguila; pues Aguila os el nombro de una 
montanaquo domina el exterior de Granada a dis- 
tanoiado unaaocho millas^ cerca do Medina Elvira, 
quo eat& arruinada. Vi tambi^ji a eu Bobrino Abulha-. 









'S 



■^ 



- 11 — 

MAs de una vez, una loable curiogidad, de 
la que, sin embargo, injustamente se despo- 
ja a los semitasj y el deseo de enterarse de 
ios usos y costumbres de pueblos extranje- 
ros, llevaron hasta la India, la China y la 
isla de Madagascar algunos Arabes natura- 
les del Irac y de Joarezna, tales como Al- 
masudf, Abenguahab y Albironf. 

Los cfilebres viajeros modernos, Seetzen^ 
ilustre explorador de la Siria, y Burckhardtj 
de la Nubia, fueron los prioieros que dieron 
aconocer la gran loiportanciageogrAfica de 
la obra Viajes de Abenbatutu, rGdactados 
por el granadino Abenchozay, en vista de 
las relaciones dictadas por el mismo viaje- 
ro; y sin embargo, solo conoclan la obra por 
brides compendios: aunque se tenia noticia 
que existia algiin ojemplar de la redaceion 



fl^n Aly boil Ahmed lien Alrraliruc, etc.* Es vordjid 
que el fcexto impreso dice Medina Attirali; poro como 
en uno do los ci^dices, quo los editores diooii ser de 
lomAsconiplotoy correoto, dice Klvira, creomos dobe 
sdmitirse sa leccion, aunque en el autografo de Aben- 
cboKay dig-a Attirah; paes nadie cita en las eercaaijis 
de Granada una poblacidn llamada de esto niodo (lahn 
Batuta. Texte et U-aduction par C. DKFEiKMKitv K'r le. 
Dr. B. R. SANGUiNaTJ, tomo IV, p^g. 972 y 37B), 



™ 12 ^ 

irimitiva, ningun europeo podia aprove- 
charsedefel: graeias a la conquista de la 
Argelia, en Constantina se encontraron va- 
rios ejemplares, y en 1853 la Sociedad AsiA- 
tlea public6 el texto, aeonipafiado de una 
traducci6n por Defremerl y SanguinRtti. 

Abenbatutasalid de TAnger, su patria, a 
la edad de veiotidos anos en 1335, regresan- 
do en 1349: durante entoa veioticuatro anos, 
no a61o visitd los palses que tenfa que atra- 
veaar para cumplir con la obligaci6n de iin 
celoBO muslim, sino que exploro las diferen- 
tefi provincias de la Arabia, Siria, Persia, 
Irac arabl, la Mesopotamia, el Zanguebar, 
el Asia Menory la Rufiia meridioDal, hacien- 
do una excursion a Gonstiutinopla: despu^s 
atraveB6 la Bucaria y el AfganistAn, Ilegan- 
do al vhWe del Indo, donde vifiit6 la corte 
de Dehli, capital entonces Ae\ Imperio mu- 
sulmAn en la India, detenlSndose en este 
pals por eapaclo de dos auos. Encargado de 
una misida diplomd-tica cevca del empera- 
dor de laChina, arribd a la costa de Malabar, 
puerto de Calicut, emporio entonces del co- 
merelo de la India con las regioues occiden- 
tales y orlentales de Asia; pero contrariado 
por un accidente imprevietO; nuestro viajero 



-■^ i 



-^ 



" 13 - 

86 vio precisado a deteneise; paao a las isias 
Maldivas, donde permanecio aiio y medio, 
Itenando las fimcioues de cadi, y volviendo 
a eraprender sus viajes, visito Ceildu, el Ar- 
chipi61ago indio y parte de la China, dando 
por termlnado su primer viaje, y volviendo 
a su pa^ria, TAiiger, en 1319, de?pu6s de 
veinticuatro aaos de ausencia: ap6nas lie- 
gado a sii patria, visito nuestro pintoresco 
reino de Qranada> El ultimo viaje de Aben- 
batuta no habia de ser meuoa Iraportaute: 
en 1351 sali6 do Fea para explorar el SiidAn 
y el pals de los negros: en eata ultima expe- 
dicidn visito laa dos capitales del SudAii, 
Slelli y Tombuctu, siondo, como observa el 
sabiogeografo Walckenaer, el primer via- 
jero que haya penetrado en el Interior de 
Africa, entre aquellos cuyoa viajes se han 

publieado (1). 

Las relacionesde viajes como la rte Aben- 
batuta, mejor que los historia.lores, nos dau 
a conocer la vida intima de los pueblos inu- 
sulmanes; pues el viajero, tan pronto se pone 
en comunlcaei6n con los principes de los pal- 
see que visita, como con los aabios y peniten- 



(I) Abenbatuta, tomo 1, p&g» 5. 



- 14 - 

tea do l03 monasteries mnsnlmanes, dAndo- 
nos a conocer cuanto en ellos hubiera de no- 
table, hacieodo casi sie^npre una poetica 
descripcion de la ciudad, cuyag exceleneias 

DOS reflero. 

Slu que pretendamos que los *lrabes fne- 
ran los maestros de la Europa cristiaua en la 
Edad Media, hay que confeaar que ellos 
conservaron viva la tradicion de los eoiioci- 
miento3 griegoa, traduciendo al Arabe, bien 
directaniente, bien por el intermedio del si- 
riaco, coino quieren algiinos, las obras de los 
fil6so£os, natiiralistas, medicos y matemAti- 
cos griegos, coraentAndolas luego. Gracias a 
estas traducciones hechas por los Arabes, ba 
podido la Europa nmderna conocer algunas 
obras griegas, cuyos originales se ban per- 
dido: tales son, algunos libros de Apolonio 
de Perga sobre los conoa^ y varios libros de 
los Comentarios de Galeno sobre los Bpid4- 
micos de Hipdorates. Hace pocos aflos se 
ha encontrado la traducci6n Arabs de un 
pequeSo tratado de Euclides sobre In ha- 
lanza (1), 



{•) P, G. de Dumast, i'OrwH^iwmc rendu classique, 
^kg. 20, 



v^^i 



V 

\ 

V 



— 15 — 

Aunque ea miiy eomixu decir lo contrario, 
los Arabfts no fuerou solo rtepositarios trans- 
misores de his cieucias, sino qne las transnii- 
tieron con notable aumeiito. Si los mxisulma- 
nes se atuvieron de ordinario, on cuanto a la 
Filosofia piopiamento dicha^ a las doctrinas 
de Aristoteles, mejor o peor interpretadas 
como le sucedia a la Eiiropa [ca^i liasta 
nuestros tiempos], no quedaron estaciona- 
dos ni en 6sta ni on otras clases de co 
nocimientos: asi, en la FHosofia de la His- 
toria y del Derecho Abenjaldiin es dif^no 
predecesor de Vico y dn Montesquieu: la Jle- 
dicina fu6 perfeccionada por los medicos en- 
cargados de la ch'nica en Bagdad, poblacion 
donde se organize el primer sorvicio de hos- 
pltales regulares' llegando a pre^^enlir, y 
algo rn^s, segiin las indicacioness que nos 
hacen, infinidad de cosas malaniente repii- 
tadas modornas, debiendoseles, entre otraa, 
los primeros ensayos de litotricia. Se ha 
creido que en Matcmaticas, y sobre todo en 
Aatronomla, no habian hecho mils que co- 
plar a los griegos: tal opinion, que no se 
aviene con la exiatencia de un globo celeste 
ejecutado en el siglo xui, no puede en modo 
alguno sostenerse, cuando vemos a Abuife- 



^ 16 ^ 

da tenalar y destribir en !j75 el tercer movi- 
miento irregular de la luiin, cu^o descubri- 
niiento ha pasado por uno de los titulos de 
gloria deTico brahe;cuando vemos aAbnha- 
sfin sustituir on trigonometria ai enipleo de 
las cuerdas el de loa senos y tangentea^ y a 
Abenhaitfi.n oxponiendo claramente los ela- 
mentos de lageometrfa tlamada Aeposicidny 
othocientos anos aiitbs de Caruot. Tales he- 
chos uo deben sorprendernos de parte de UD 
pueblo, a quion perteneee, si no precisamen- 
te la geaeralii^acidn de ios c^lculos, pues 
que los indios lej disputan la inveDcion, al 
menos el honor de haber deaenvuelto el Al- 
gebra, y eslo, hasta el punto de haber he* 
cho entrar en ella las ecuaciones de tercer 
grado (I). 

Los drabes, que tanto viajaron dejiiudouos 
dato-s preciosos para la geografia eu la des- 
crip^i6n de sus viajes, no fueron menos da- 
dos a las obras hisWricas; siendo tal la abun- 
dancia de las que se citanj ya geaerales, ya 
particuIare=T ya biogrdficas, que apenas s© 
eneuentra un personaje importante o una 



(1) P. Q-, do DamaHt, J/ OrienUiUsme rendu cUtssiquey 
pag, 1?. 



^ 17 — 

poblacion de ftlg^una importaDcia que no tu- 
viera su lustoriador. Hachi J<alifa afirma 
haber llegado a su noticia mil trescientos 
escritos historicos, luimero q le parece muy 
cortoal eruditocatedrAtico de Leng^ua Arabe 
de la Univorsidad de Granada, Sr. D, Fran 
Cisco Javier Simonct (!)■ pues uo es raro eu^ 
contrar citadas muehas obras, principalnieii- 
te oceidentales, no conocidas per el celebra- 
do autor del Diccionarto bibliogrAfico, a pe- 
sar de bu exquifcita drli^encift. 

Si se Jjos preguntasieiitre los hi*toriadores 
Arabes hay algun Tucldides, SaUistio o Tjlci- 
to, convendrcnios en que nuncn llegaron a 
tanta peifeccion literarifl; pero de aqul no se 
deduce quo tengan tan poco ni6Tlto come ge- 
neralmente se admite, y para ml, aunqae 
sienta decirlo, depende de ineurrir en uno 
de los mismos defectos que a los seniitasse 
achaean, y que son propios de la raxa huma- 
na ca?! de todas las 6pocas. 



(1) Dhctirso ieulo (ttite '.■I CtnuMro de Ut ITntversklad de 
Qraiiada en la recepcinn dc D. Francisco Javier Simonety OR- 
todr^tico iiwnierario da Lon^jua ArabOj el dta 15 do 
Soptienibre do ISo'2. f'sto cxoolonto DiaciirfiO, tan Uono 
do orudici6ii arAUiga, puo'lo dar una idea bawlnnto 
€xaota do la civilizaci6n Arabo y do la biatoriograt'ia 
ar&bigo ospaiiolA- 



rf 



^ 18 — 

Dice nnestro querido amig^o el Sr. Sfrno- 
net en el Discurso antes citarJo: <Los histo- 
riadores Arabes ban incurrifio tanibi^n en 
otro defecto censurado por Abenjaldun, que 
es el no haber atendido a Jos canibios y cir- 
cunstancias distintas que experimentan las 
naciones con la sucesidn de los siglos, Juz 
gando de los hechos pasados por el estado 
actual de las cosas. Pueblo inmovilj conser- 
vador y fijo en la tradicion y costumbre; 
pueblo para quien nada pasa ni se altera, 
y que vo confundirse el pasado, el presente 
y el faturo en una idea eterna e ininutable, 
como el horizonte sienipre sereno e igual de 
sus desiertos; pueblo contento con lo actual, 
Bin afepiraeiones al porvenir e indiferente a 
las ventajasy inejorag de una civillzacidn 
mAs adelantaria, el Arabe no ha compreadi- 
do la idea del progreso y del perfecciona- 
miento del hombre en la historia,* O mucho 
nos equivocaraos, o los que hacen est^ cargo 
alosArabes incurren en el mismo defecto: 
en la^pocaenque floreci6 la cultura Ara- 
be, fJhabJa algun pueblo, no de Europa, sine 
del mundo conocido o por conocer, que estu- 
viera tan adelantado en la critica hist6riea, 
quehubiera Uegado a reflexiouar sobre los 



- 19 - 

iaeoiivenientes de juzgar a los pueblos anti- 
guos bajo el prisma de las ideas entonces 
dorainantes? cdi^»5o se han fijado en esto 
los europeoii? Creeraos que es iiiuy reciente 
este grade de reflexion; tatito^ que algun 
moderno achaca a los historiadores arajfo- 
neses, quizA con ^obrada razon, el que uun- 
ca los escritoros de las cosas de Aragou han 
sabido prescindir de las ideas que tenlan so- 
bre el poder real, para juzgar la monarqula 
de los primeros slglos de la reconquista; lo 
cual ha side causa de que no se hayan 
interpretado rectamente los docatnentos de 
ouestros archivos; y osto no es solo aplicable 
a Aragou, sino tainbi*^,n a Castilla (1). 

Se necesita tanta fuerza de reflexion para 
fljarse per &t mismo en lo absftrdo de atribuir 
a personajes do otras epocas o pueblos nues- 
tras ideas y rnodo de ver las cosas, que el tea- 
tro, casi hasta nuestros dias, al inenos en los 
trajes, no ha sabido prescindir de prosentar- 
nos los personajes grieg03 y romanos corao 
Bi fueran espanoles del siglo xvi, y en Fian- 



(1) Dlscuraos Jeidos ante la A^^ndcmia de la Jfistoria en la 
recepcion jmhlica tie D. Manuel Olh-er ij IlKrtadii el dra S de 
Abril de 1862, pJ^ff, 38. 



-^ 20 - 

cia coroo si hubieran vivido en la corte de 
Luis XIV. El que quiera ver si nuestros au- 
tores de la misma 6poca, en que florecia la 
historiografia Ai-abe, sabian salvar este de 
fecto, lea el Poema de Alejandro de Gonza- 
lo de Berceo, y verd al conquistador mace- 
doaico coLvertido en un paladin cristiano d& 
la Edad Media, y al filoaofo Aristoteles en un 
reverendo preceptor del regio alumno, bajo 
el nombre de D. AristotJl. No dcbe, por tan- 
to, aehacarse a Sos historiadores arabes el no 
haber teuido en cuenta la diferencia de 
ideas para ]uzgar rectamente !os hechos his- 
torloos, tanto niAs cuanto quizA seaAben- 
jaldun, en eUiglo xiv, quien primeramentft 
llamase la atencion de la critiea sobfe ester 

punto. 
Otros dos defectos capitales se achaean, y 

en parte con razon, a loa autores Arabes; pero 

que tambifen son de la 6poca y no exclusivos 

suyos, a saber: el haber copiado servilmen- 

te y aceptado con ciega confianza [no siem- 

pre] cuanto otros escribieron o les trans- 

mitieron por tradicion, y la exageracion en 

que iacurren, principalmente al referir las 

victorias y conqulstas del islamismo; asl^ al 

referir !a batalla de Zallaca, en que fue ven- 



~ 21 — 

cido el gran Alfonso VI, calculan ]a p6rdida 
de los cristianos en mAs de sesenta mil horn- 
hres,casi todos Icsqueentraxonen acci6n(l). 
Para atenuar el desprestigio que pudiera 
recaer sobre los historiadores arabes, y &in- 
cerar]09 deestos cargos nuiy fundados en si^ 
y advertidos antes que nadie pop el gran 
historiador Abenjaldun -en sus Prolegome- 
nos, que pudieran considerarseeomo unaln- 
troduccion al estudio de lahistori3j noa con- 
teataremo8 eon preguntar: Nuestro histo- 
riador Mariana, y iqu6 (iecimos Mariana? al- 
giin eompiJador moderno quo ha aervido de 
texto en los Institutos^^cuAntascosasrefiere 
que no pueden ser adnnitidas, no decimos 
por una crltica exigente, sino ni fain por el 
mAs cr6dulo admirador de nuestros grandes 
historiadores? Y respeeto de esageracion 
^qu6 podemos decir de los ^rabes, cuando, se- 
giio nuestros cronistas, en la batalla mAs in- 
signiflcanteniurieron ni^s sarracenos que 
soJdados podemos reuair hoy, habi6ndose 
dado estas batallas en los terrenos montuo- 
80S de Asturias y Aragou, donde hasta era 
mafcerialraente imposible calocar e]6rcit03 



(I) Simonet. Discurso citado, pit^. t-^- 



— 29 - 

tan DUFnerosos? Y aotese, como prueba de la 
imparcialidad de loa autorea Arabes, que, a 
uuestro modo de ver, esageran hasta sus 
mismas derrotas; asl, en la batalla de Aljan- 
dec o de la hoya^ ganada por Ramiro II en 
938 cerca de Zamora, dice Almacari que 
murieron cincuertta mil musulmanea (1), y 
en la e61ebrede las Navas de Tolosa, segun 
confesion del mismo autor, de peiscientos mil 
musulmanes, apeaas quedaron mil (2), En 
descargo deunos y otros, no queremos dejar 
de hacer una observacion: cuantas veces se 
reiice una inultitud considerable de perso- 



(1) Edicidn do Leyden, torao T, pa^, 22a 
(Los autoros Arabos llaman bataUa do A^anrfec {de 
lahoya)laque los cristianoH llamaii (Jo Simanoas y 
dan bastantefi mas not.icias quo nuostros cronieones* 
fijando sn fecba en H de xaual del an e 327, al que Ha- 
inan ano de Aljandee; la fecha rosulta l,^ de Agosto del 
afio 939: oonfiesan In dorrota con niuorte do 50.000 mu- 
aulmanes, entre loscuaJcs se citan varios personajes 
biograiiadoaou los Biccionarios biogMficos. Mesudi, 
en flufl Praderas de oro, y Abonalatir, t. VIII, pAg. 268, 
dicf'n quo Bflmiroll Uovaba como vizir y general a un 
primo do AbderrAbman que habia aido vali (goberna- 
dor) de Santnrfii, ei cual aconsejo a Ramiro qae no 
persiguiese a Jos fugitivos, y despu^s se roooncHid con 
eu antigno seiior.] 

(2) Ton^oll.p^g, 69«, 



- 23 - 

nas, el que pretendo calcular su numero, 
aiempre le cree mucho mayor, aim suponi6n- 
dole la mejoi- biiena fe. ^Querfeis probarlo 
palmariameute? Asistid a una manifesta- 
eion fiesta piiblica: preguntad despu^s a 
vuestros amigos eu^ntos han asistido, j la 
mayor parte, no teniendo en cuenta el mi- 
mero de hombres mayores de edad que hay 
en la pobiacion, guiados por la impresion 
que lescauso la multitud, calcularan que 
aaistieron mAs individuos que hay en la 
misma; y si cre6isque aesta exa^eracion pue- 
de conducir el interes personal o de partldo, 
suponed la reunion de! genero que querilis, 
y como haya en ella tres mil personas, es~ 
tad seguros de que la generalidad supondrA 
que hay mAs de seis mil: si a estas conside- 
racioies se agreg-a la profunda impre8i6n 
que debfa causar, aun en ios hombres mAs 
acostumbrados a la vida de Ios campamen- 
to^, el aspecto de uu campo de batalla sem-, 
brado de cad^ver^-a y heridos iiioribundos, 
DO extraiiar^is que [la tradicion y con ella] 
Ios historiadores de todas edades exageren el 
numero de loa muertos en esas terribtes lu- 

chas. 









24 - 



11 



Si el estudio de la lengua Arabe tieno 
tanta importancia^ para el conocimiento de 
la historia de loy tiempos medios, no le tiene 
inferior para una clase de estudios, nacida, 
podemos deeir, en nuestros dias: para la cien- 
cia creada por los Grim y Boppj y desarro- 
llada por otros no menos laboriosos inveeti- 
gadorea: dos referiraos a la Filologia compa' 
rada, ese gran medio de anAHsis de que se 
sirve nuestro sigJo para Investigar, al trav6s 
de las tranBformaciones del lenguaje , las 
emigraciones suceaivas de los pueblos desde 
que se separaron en la gran IJanura de Se- 
naar, segiin la tradieion biblica indlca, y 
eatA a punto de demostrar la ciencia mAs 
exigente- 

De las tres grandes familias de lenguas 
que reconoce la Filologia moderna, la semi- 
tica es la que tiene caracteres mAs mareados; 
tanto, que la gran semejanza de las lenguas 
que la constitnjeu, no ba podido pasar in- 
advertida a niaguno que haya temdo cono- 
cimiento de dos de ellas; asl, el judio Mai- 
m6nides dice en el siglo xii: <Eu cuanto a la 



- 25 - 

lenguas arabe y hebrea, convienen cuaaLos 
las coiiocen eu que ambas sou una sola iea- 
gxxa sin geneio algUDO tie duda. y lo mistno 
suceile con el siriaco, afin de ambas> {1), 

No ^s tau inarcada la semejan^ia giaiiiati- 
cal y lexicol6;^iea eiitre las lengnias que cons- 
tituyeii los otros dos grupoa o familias, ia 
indo ■ europea y Ja turaniana] pero dados ios 
estudios que 36 ban llevado a cabo en los 
ultimos anos, tainpoco cabe duda alguna 
respe*o de la semejanza que las lenguaa de 
una inisma farnilia tienen eutre si. 

Las dos familias que mAs inter6s inspiran, 
son la semitica y la indo-europea, por la im- 
portancia historica dc ios puebtos que a ellas 
pertenecen; pues semitas e indo-europeos 
sou los pueblos que ban estado al frente de la 
civilizacidn, al uienos desde Ios albores de la 
historia. 

Para el estudio cotnparativo, todos con- 
vienen en que, eutre las indo-europeas, la 
lengua sdnscHta cs la lu^s importante, sin 
decir por esto que sea la mAs antigua, por 
cuanto a favor de la luz que ella ha difun- 
dido, se esplican perfectameute formas irre- 



(1) Casiri, tomo I, pAg. 292. 



- 26 — 

gulares del latiiij del griego y del alemAn, 
por mSs que ella a sii vez reciha en ciertos 
casos la expiicaeion de sus aiiomalias de es- 
tas mi^nias, del gotico o del gal6s. Entre las 
semlticas, para el estudio comparativOj se 
disputan la preferencia el hebreo y el Arabe, 
apareciendo en lontananza una tercera^en 
favor de la cual probablenieiite se decidir^ 
la competencia^ euando, nierced al ausilio 
que hoy le prestan las deinAs sus hermanas, 
baya salido del olvido en que la sepultaron 
los escombros, que sobre ella ban hacinado 
las generaciones de veinte siglos. 

Esta lengua es la asiria, hablada por im 
inmenso pueblo deade el siglo xxiii al i an- 
tes de la era vulgar en lo^ grandes imperios 
de Ninive y Babilonia, extendiendo sn do 
minlo a Pera6pa!is, Suaa, Ecbatana, Van, 
costas de Siria, islas del MediterrSneo y bo- 
eas del Nilo (1). Con la toma de Babilonia 
por Giro la lengua asiria deeae, siendo solo 
la lengua de los vencidos; y si la soberbia de 
los Aeam6nidas le concede un lugar en las 
inscripcionea en que quiereQ perpetuarsus 
conquistafl, pronto desaparecerA con la len- 



(1) Moi:iaiiti EUmenfs d' Epigraphie assirknnej ph^^ VII, 



- 27 - 

gua de los vencedoresj vencidos y subyuga- 
dos a su vez por el conquistador macedooio. 

Estaba reservado al siglo xix resucitar las 
leDguas de los antiguos pueblos, salvadas 
providencialmente en las inscripciones es- 
parcidas entre las ruinas de los templos del 
Egipto y Asia central. 

El Egipto fu6 el primero que sali<5 de sus 
soinbrlas necropolis, habiendo encontrado 
un Daniel, segun la expresion del cardenal 
"Wissemanj en el geuio de Champolion (1), 

Asl como la inscripcion bilingue de Rose- 
ta dio la clave para la interpretacion de los 
jeroghficos egipcios, las inscripciones de Per- 
s6polis hablan de servir para deseifrar las 
de Nlnive y Babilonia [aunque en condicio- 
nes niuy diferentos]: en Pers6polis las ins- 
cripciones que nos recuerdan los hechos de 
los Ciros, Xerxes y Darlos, estdn redactadas 
en tres lenguas: la pritnera es, naturalmen- 
te, la de los vencedores, la lengua de los 
pereas antiguos, perteueciendo las otras doa 
a los pueblos vencidos; no habiendo un dO' 
cumento como la inscripcion de Roseta, que 



(1) Viscitrsos sohre las reUoiontH que e.iisten enlrc las 
ciencia3 y la religifjn revelada. DifiCiirpo 8." 



— 28 - 

sirviera de puuto conocido de apoyo, ha sido 
preciso encontrar sohre las ruiiias de la 
Persia, por una conjetnra sublime, lo que 
la ciencia nioderna ha consagi ado como el 
e&fuerzo mAs maravilloso del eapiritu hxima- 
no (1)^ 

No me es posible en este momento expo- 
ner los trabajos llevados a cabo para llegar 
a la interpretacirtn de estas inscrlpciones, y 
las grandes dificuUades que ha sido precise 
veneer; pero los liltimos trabajos de Bopp, 
de Speegel y Lepsius no permiten dudar de 
laesactitud de las traducciones de los tex 
tosariosde las inscripciones tritingiies (2); 
asi es que Bopp le ha dado lugar en su 
Gramdtica entre los dialectos indo-europeos 
mejor conocidos. 

No es tan completo el toiioeimiento que 
ha podido hasta hoy adquirirse de Ja len- 
gua asiria, lengua indudablernente semitica, 
que ocupa el uUimo lugar en las inseiipclo- 
nes trilingues de Pers6poiis; pero la prueba 
hecha por la Sociedad AsiAtica de Londres 
en 18Jj7 nos pone en el oaso de asegurar que 



(1) Uf^imiit, obra citada, pag, 29, 

(2) ATenant, obracituda, pA^, 111, 



i 

'a 

■i 



- 29 -" 

ias dificultades principales esUn vencidas, 
y que, si en algunos easos no son completa- 
mente seguras las traducciones dadas por 
los asiiiolo^os, eu aquellos en que estSn con- 
formes, debemrs prestarles completo as^n- 

timiento (1). 

Estos trabajos de ioterpretacidn de una 
lengna, de la cual no tenomos ni giamAtica 
nl diccionario, exigeUj en los que a ellos se 
dedican, grandes eonocimientos de las len- 
guas que ae supongan aflnes; pnes en ellas 

(1) Lh i^r\ioha hcclia j^or la Soci^dftd AaiaMca, a 
instaucJas tiG M. Fox Talbot, so mlajo a prosentar 
este, biijo pUoffOf^oHado^la tradmvciou do una lar^a 
inscripcioii do Ti^'lat-riUsor I, roy do Afiirift (roiimba 
on ir>r)0 nntos de JosuerNfo), proponiendo a los asirii- 
logos cnsayafioii In traduccioii del miflmo tojtto. Raw- 
linsoii,KiiicUsy Oj^port acudiorr^n al namamiento, 
prescntaodo, doiitro del mos, la traducciin corres- 
pondionto: la pnioba fu6cle lo loas HUtirt facto rio: so 
notaron las somejnns^as y diforencias, y la Oomisi6n 
pudo convoncorsodeqao la priioba era dooifliva: la 
mecripcion trata do diforontos matorias, pasaodo 
bruscamontodGmiaa otra, y sin embargo, imichoa 
paeaJGsfuoroo traduoidoflabsolutamoDto del mtftmo 
modo porloRCuatro traductores; hubo otros, on los 
quo s61o diforlan on una palabra, en un matiz, on 
una ospresion mAs o monos folia (Monant, obra oita- 

da, pA(f. 24). 



" 30 - 

es precise busoar las fortnas y el signifieado 
de las paiabras cuya lectura se vaya fljan- 
do: paralas leaguas gemUicas^ niiiguna sirve 
tanto como el drabe, pov ser. entre las co- 
nocidas de esU rama, la mfis rica en formas 
gramaticales; pues nos da a conoeer en todo 
8u desarrollo algunas, que, como la declina- 
ciony modificaciones del futuro, ban casi 
desaparecldo del hebreo y arameo, y otras 
que, como los plurales, llatnados fractos per 
los antiguos gramAticos, internos por algunos 
modernos, solo aparecen enlarama arAbigo- 
etiopica, por haberse desarrollado esta for- 
ma despu^s de la separacion de esta rama 
del troneo semltico: tal es al menos la opi- 
ni6n de insignes arabistas y aairidlogos (1). 
La importaucia do este descubrimiento es 
tal para el esLudio de la historia en los pri- 
meros ticmpog, que por la lectura de las ina 
cripeiones asirias tonemos noticias defcalla- 
daa de muchos reyes, olvidados por espacio 
de veinticinco siglos; se ban ampliado las que 



fl) Essai 8ttr les farmefi dcs i)hirkls arabes por M. Har- 
Wlnfif Derenbourjf. Paris. Imprimierfo imperiale, 1867, 
pkginB, 13, Opperfc, Ekmenls de Qra^ijnaire asairienne, 
BGcOndo Edition, pAffs, lU y &0. 



- 31 — 

se tei laude otros, conocidospor loshistoria- 
dores griegos, y se han leldo las conquiatas 
de algiuios^ como Snrgon, el vencedor de 
Azdod y de Samaria, de qiuen no habla mAs 
noticia que la que nos daba un versicxilo de 
ia Biblia; pudioudo decirse que, merced al 
desctibrimiento de est^s inscripciones, po- 
demos adquirii un conocimiento exacto de 
ia civilizacion, artes y auu ciencias do Nini 
ve y Babiloiua, por haberse descubierto ar- 
cMvos y bibliotecas, consigaados, no en de- 
leznables papiros, sine en ladrillos, hacina- 
doscomo loslegajos lo estau en miestros ar- 
chives. 

Y por'si OS ocurriera la duda de que todo 

esto haya podido ser pioducto de un sistema 
ingenioso forjado por honibres visiouarios, 
OS hare notar que no ha faltado a estoa estu- 
dios la prueba de la contradicci6n: han sido 
combatidos en sou de burla y a nombre de la 
filosofia mAs radical. Rendu se encargo de 
combatir los dt^rechos que ta lengua asiria 
alegaba para ser considerada como semitica: 
en vista de las asereionea de Oppert respec 
to del semitiamo de esta lengua, el autor de 
Bistoria de las lengtias semiticas, viendo 
consignadoa hechos que derriban por la 



# 



- 32 



base todo su sintema acerca del cardcter de 
los hijos dp. Sem, salio ai freute de los estii- 
dlos asii-ios, procurando atacar las partes 
debiles que pudierarj tener, tanto respeeto 
de )a lectura, como del caMcter de la len- 
giia nuevamente descnbierta; liegando a 
sectar, en virtud de una iiiduccion, al pare- 
cer bieu fundada, ■•que no habia lengua se- 
mftica en la que donda no se expresase por 
bh:—a para por l:-~todo por col: nsl, el des- 
cubrimieiito de una lengua semltica, en la 
que (7o?i(7e so expresase 'pQvina:-a por ana: 
- todo por gab, serfa para el filologo un fe- 
nomecocasi tfin diffc-il de admitir como lo 
hubiera sido para Cuvier un carnicero de 
dientea llanos ounmastodontealado. (l).En 
verdad.quela intei pretacion de los mjlla- 
res de inscripciones asirias vienen a trastor- 
nar las ideas que muchos, siguiendo a He- 
ndn, se hablan formado de los semitas; pues 
siendo .^atos, segun la creacion de los crlti- 
cos, monotdstas por naturaleza, enemigosde 
las ai'tes pldsticas e incapaces de organiza- 
cidn (2)politica compHcada, vieue la histo- 

(J) Jouruel .les Savanls. Abril 1S9, p&g. 246, 
(2) Hisioire y^niraU el syMme rompar/des lanques simi- 
tiquM, parErn^sb Rcnan, seco.ide Edition, p6g. 16. 



J 



~ 63 - 

ria de los imperios asirioy caldeo a destrulr 
los trea pretendidos caracteres del aemitismo. 
Asi es, dice Menantj que M. ReoAn ha com- 
prendido bien cuAnto habiado convencional 
en su teoria y no ha querido publicar el se- 
gundo tomodesa obra, Erademasiado buen 
investigador, dice Menaiit, para no sentir el 
gran vacio que se hacia eu un sistema en el 
quenopodiaincluiralos hijosde Asur (1). 

Auo snponiendo con el Dr. Hinckaquela 
lengua asiiia e3t6 llamada a representar en- 
tre las semitaael papel que entre las i^do- 
europeas ha cabido al sdnscrito, nunca el 
drabe pcrdera su iinportancia para el ostu- 
dio de la filologia comparada; pues si en 
cuanto a las formas gramaticales puede el 
asirio servir de iaxo de union entre nuasy 
otras, haciendo inenos marcado ei antago- 
nisrao gramatical que entre ellas ha querido 
marcarse, ef Arabe, co no la lejtgua semita 
de mAs larga vida y mayor desenvolvimlen- 
to lexicol6gico, serA siempre la clave prin- 
cipal para la coinparac!6n 16sica entre am- 
has famillas. 

Verdad es que la escuela flIoMgica gra- 



ta) Menant, pilK-206. 



— 34 - 

matical niogua caso hace de la semejanza 
de palabra3,suponi6ndola casual o efeeto de 
la onomatopeya, doade 6sta es muy mar^a- 
da, y no reconociSndola donde hay que ad- 
mitir el cainbio de al^una letra; pero asi 
eomo dentro de la misma familia se ban flja- 
do las reglas de transformacion, y se admi- 
te por todos los fllologos identidad de origen 
entre palabras, como equus, latiu.; ippoSj 
griego; sequor, lat.j eppomai, gri,; misceo, 
lat,; mignumi, gri-; mater^ lat.; meter, gri.; 
TTiother, ingles; Muther, alemdn; Thugater, 
gri.; Thochter, al.; Daughtevj ing,; pater^ 
lat,; faihevj ing.; Vater, ale,; fadar, gotico,; 
frater, lat.; brother, ing-; Bruder^ al.; del 
mismo modo podrAn fijarse las reglas que 
bagan ver semejanzas, que por nadie pne- 
dan ser puestas en duda, 

Aunque no admifcamos la identidad de las 
cuatrocientaa ralces, que como comunes a 
las ramas semitfca e indoeuropea nos pre- 
senta Bailhache (1), cieo que no puede en 
modo alguno negarse la exiatencia en ambas 



(!) Trait (Vitnion entre les deux granges families des Ian- 
gties aryennes et eemitiquea par Louis Bailhache. Paria, 
1866. 



- 35 - 

familias, (le palabras que no puedeu expli- 
carse m por la onomatopeya, ni por la co- 
municaclon de iiuos pueblos con otros, ni 
mueho menos por la casimlidad, que uada 
explica. En mi sentir, la comunidad de ori- 
gen, 0, al menos, el contacto primitive de 
ias lengiias semiticas e indoeiiropeas no es 
un hecho reconocido por la fitologia, poique 
se teme que esto sea una prueba mAs en fa- 
vor de la revelacion de la Biblia: mu6veuos 
a jnzgar en cierto mode de los m6vlles secre- 
tes de alg:una escuela moderna el ver que 
ilegan a sentar de un modo absoiuto, como 
lo hace M, Chav^e (1), la imposibilidad de 
reducirlas a un tipo comuiij cuando, a lo 
sumo, podrla pretender que, dado el eatado 
actual de los conocimientoa, no podia asegu- 
rarse procedleran de un mismo orig'en. 

Aun afiliAndose a la eacuela puramente 
gramatical, que ningtiu caso hace de la 
identidad de las palabras, si no en(uientra 
analogia en las formas, podemos casi asegu- 
rar la comunidad de origeti de la rama se- 
mltica e indo-eurpoea; las formas grama- 
ticales mAs importantes son seguramente 



\ 



(1) Baininche, pAgf, li. 



^ 3B - 

la declinacion y coojugacion, tjHay e! au- 
tagonismo que se supone entre las lenguas 
Ilamadas de agiutinacion y las de flexion? 
Seguramente que no: son lo mismo: la aglu- 
tinaeion, cuando Uega asercasi desconocida 
per serliitimala union dounoselemeutoscon 
otros, constituye la flexion: la conjugacion 
semita, no teniendo mAs que dos tiempos, 
no ha tenido que modiflcar tanto como la 
indo europea los afijos derivados de los pro 
nombreSj queen ambos sistenias, unidos a 
la ralz, constituyen esencialmente la conju- 
gacion: los elementos de la deelinacion no 
son bastante conocidos ni aun en la rama 
indo-europea (1); pero ambas convienen, si 
se tiene en euenta la declinacion S.rabe y 
asiria de las inscripciones mas antiguas, en 
anadir algo por el fin para indicar los dife- 
rentes oasos. 



Ill 



Si el estiidio de la lengua Arabe es intere* 
santisimo en cuanto es ua poderoso auxiliar 



(I) Eichhoff, Grammaire generate indo-europeetiej pA- 
gina 55. 



— 37 — 

para conocer mejor la historia de mucho^ 
pueblos en la Edad Media, y proporciona no 
poca Iiiz a la filologia comparada, tanto para 
descifrar las autiguas iascripciooes fenioias, 
cartaginesas, himyaritas, palmiranas, naba- 
teas y asirias, como para conjeturar en 
cuanlo cabe las emigraciones de los semitas 
en los primeros tiempos*, antes que la histo- 
ria propiamente tal deje percibir su luz, 
para los espanoles tione mayor interns; pues 
ya no se tratade conocer la historia ajena, 
siuo la propia; puesto que espaiioles cotno 
nosotros eran los uaLuralea del Andalus, 
tanfco los que sufrienio a veces toda clase de 
vejaciones profesaban la religion del Crucifi- 
cado, como ios que creiaTi en la misidn divi- 
na de Mahoma, 

Los Arab63 espanoles, partlcipando con no 
poca gloria de la cultura difundida en Orien- 
te por la proteccion que a las letras dispen- 
saron ios AbasieSj escribieron tanto en todos 
los ramos, que es dificil formarse idea de su 
prodigiosa fecuudidad. 

Ya antes heraos creido oportuno citar a 
AbdelmSlic ben Habid Asaleinl, natural de 

Hu6tor,cercadeGranada,quienenelsiglo in 
de la h6gira escribi6 raAs de mil tratados 



— 88 — 

sobre toda clase de aaiintos: los autores 4ra- 
bes, en general, se distinguen por lo que 
pudi6ramos Uamar su enciclopedismo: con 
la raisraa facilidad escriben de Teologia, de 
Medicina, de MatemAticas y Astronomia^ 
que de Historia y Filosofla, 

No es nuestro Srnimo, ni cabria en los es- 
trechofl limiles que a ello pndi6ianiG3 dedi- 
car, hacer una reseua de la Hteratura arA- 
biga en Espaaa: los poetas y poetisas abun- 
dan tanto en la corte de los ealifaa do Cor- 
doba, y despufis en las de los reyes de Tai- 
fas, que muy bien pueden comparaise, bajo 
el aspecto poi^tii-o, A !a cortede D. Juan 11 
de Castilla. 

La historia liteiaria de I03 ilrabes espafio- 
les, gracias a las preciosas noticias que nos 
da Aheuh&zam en su c^lebre carta y a las 
colecciones po6ticas y dicciouarios de los 
sabios espaiioles por Abenalabar y otros, 
nOB pudiera eer mAs conocida que la de 
nuestros poetas del siglo xvi. Al que quiera 
formarse una idea cabal de la poesfa hlsto- 
rica, IJrica y descriptiva de losArabea auda- 
luces y de los principales escritores en estos 
gSneros, le remitlremos al erudite y eoocien- 
zudo discurso leldo ante el claustro de la 



- 39 - 

Universidad Central por D. Leopoldo de 
EguUaz y Yanguas, distingiudo arabista y 
catedratico de Literatura espauola en la 
Universidad de Granada, 

Ldstima es que no piiedau piiblicarse con 
traduccion casteilana la infinidad de poe- 
slas espafiolas que se conservau eu las biblio- 
tecas, para que de este modo se salvaran del 
olvido miichas compoaiciones, en especial 
llricO'descriptivas, que segun Casirl, por su 
composicion, en nada ceden a las Odas de 
Horacio (1), 

Las ciencias naturales en todos sus ramos, 
sobre todo la Medicina, si tal vez en el esta- 
do de adelanto a que hoy pretendeu haber 
llegado, no hicieran progresos notables con 
el '»studio de los aiitores Arabes, nos darlan 
a conocer miicho major su historia, y al me- 
noa habria de confesar la clencia moderna 
que muchoa descubrimientoa que pasan, y 
que, tal vez en realidad por haberse olvida- 
do, son modernos, fiieron bechos por los dra 



(I) Cftairij tomo I, p&(f, 128: <Rocontionun hactonus 
I poetarum ploros in hoc cot^ico occurront Oflio quEo ah 

t^- HorHtlaoi8f si artifioinm spoctos miiiimo sano ablii- 

|:= dant.» ' 

V 
^' 



— 40 ^ 

bes; pero preoiso es conformarse, por mas 
que sea sensible el decirlo: por hoy y por 
mucho tiempo, los espanoles teneuios que 
prescindir de explotar estos dos preciosos 
veneres de nuestra hisEoria intima: gracias 
si podemos beneficiar otra mina de mAs t&cll 
acceso, de donde, si Io3 extranjeros y alguno 
que otro espaiiol han reeogido preciosos da- 
tes para nuestra historia, no deja de ofrecer 
auQ ancho caoipo a ciantos teng^n la abne- 
gacidn de dedicar sus vigilias en obsequlo 
de la hi&toria patria: esta mina es la historia 
Arabe propiameote dicha. 

Sabido es de cuantos se han dedicado a lag 
invedtigacioiies historicas acerca de los pri- 
meros siglos de la reconquista, lo escasfsimas 
que son las no Jclas que nos dan los cronico- 
nes cristianos, 

Nuestros antepasados, en los dos primeros 
sigios de la dominacioa iirabe, apeuas se cui- 
daroD de consignar por escrito las hazafias 
que a cada momento llevabaa a eabo. Es 
verdad que el liamado Isidore de Beja es- 
cribe 6u crdnica hacia 754, dando buenas 
DoHciaa de la pritnera 6poca de los Arabes 
en EspaBa; tanto, que esto ha hecho suponer 
al sabio holandds R. Dozy que fu6 compuesta 



~ 41 — 

en Cordoba (1); pero parece ser que ia obra 
de Isidore de Beja no fueconocida de los cris- 
tiauos del Norte quizA hasta el si^lo si; 
pues SebastiAn do Salamanca, que coinpxiso 
su cronica en el reinado de Alfonso III 
^8*i6'910), se queja de la iiicuria de sus ante 
pasados, que desde San Isidoro de Sevilla 
nada habian escrito sobre Li historia de 
Espafia. 

Por des^racia, con la iocuria de los cris- 
tlanoa durante los siglos viu y ix, coincide 
la primera 6poca de la historiografia-Arabe, 
en la que apenas se cousignan por escrito las 
tradiciones referentes a la conquista y esta- 
bleciraiento del Califat) de Cordoba. .Dota- 
doa los Arabes de prodigtosa memoria para 
conservar las genealoglas y las fechas de los 
prlncipales aconteciinientos, no debieron de 
sentir la necesidad de consignar por escrito 
au3 tradiciones; o mejor dicho, debieron de 
consignarlas sin pretensiones literarias; pues 
segun aparece del an6mmo de Paris, titula- 
do Ajbat'machm'Aa, re^nhd. que >a a fines 
del aiglo viii se consignaron por escrito va-, 



(1) Recherche^ snr Vhi.<itoire politique ^t la lUlvvatHvc de 
V 1^8 pagne pendant ie motjen ng?., tomo I. pAgina 2. 



^ 42 "- 

rias tradiciones, que fueron luego coleccio- 
Dadas en el xi. Del ya eitado Abdelm61ic ben 
Habib Asalemi, muerto en 853^ se conserva 
algo relative a la historia de Espana; pero 
solo da noticias de escaso interns, quizA por 
haber tratado del misino asunto en alguna 
de SU8 niuchas obras. Las verdaderas fuentes 
para la historiade los c-irabes de Espana, son 
los historiadores de los siglos x, xi y xir. 

En el siglo X se escribenmuUitud de Die* 
cionarios biogrAfieos de los cAtibes (secreta- 
rios), teologos, jurisconsultos y cadles, y 
merced a la proteccion dada a las letras por 
AbderrAhmea in y AlhAquem II, se nianb 
fiesta la verdadera historia eon los Casim 
ben Asbag, Raxfs (Ahmed ben MohAmed 
ben Muza), Uamado el historiador porexce- 
lencia, y su hijo I?a, Abenabderrabih, Aben- 
alcotiya, biznleto de Sara, nieta de Witiza 
y Arib ben Saad de Cordoba. 

Con la calda del Califato se abre una nue- 
va era para la historiografia drabe, inaiigu- 
rftndose su edad de oro: los AbenhAzam y 
AbenhayAn exceden a sus anteceaores y no 
encontraron rivales en los posteriores. Horn- 
bres de talento, y sineeros amantes de la 
verdad, las circunatancias y el estado poll- 



— 43 — 

tico del pais les Uevaron a consideraclones, 
que sus aiitepasadoa no estuvteron en el cano 
de hacer, y adeinds, tanipoco hiibieran po- 
dido esponerlas: la tradicion oral estaba 
alia viva, y con su aiixilio loa cscritores cor- 
dobeses del stglo SI pudieron rectiRcar las 
relaciones parciales e incoaipletas de sus 
serviles predecesores: clieates de los Ome- 
vas, coriio los historiadores anteriores, si 
bieu no lo dicen todo, se ve en ellos m&s 
franqneza, niereciendo inds fe cuando se 
trata de las acciones y carActer de los prin- 
cipea omeyas, a quienes muchas veces nos 
presei)tan desde un punto do vista menos fa- 
vorable: viviendo en una 6poca en que la 
antigua sociedad habla sido transformada, 
triuufando e) principio aristocrJitico, siem* 
pre en Iticha con cl nion^rquicoj separAndo- 
se por fin las nacinnalidades heterogSneas 
con la fundacion de los reinos independlen 
tes, los escritpores del siglo xi fueron llevados 
a la reflexi6n; comprendleron el verdadero 
sentido do las turbulencias que no hablan 
eesado de ensangreutar el Andalua y, no H- 
mitApudose a eacribir la historia de una sola 
famllia, ensancharon el CTiadro, haciendo 
entrar en ella toiJas las poderosas famiUas 



-i 



_ 44 ~ 

<]Uft hablan concluido por derribar el Oalifa- 
to de Cordoba. 

Si se conservaran f nte^ras las obras de los 
historiadores arAbig-o-espanoles del siglo xi, 
AbeohAzam, Alhomaidi, Abenhay5.n, Abul- 
gualid ben Ztiilun, Abenabulfayad y MohA- 
med beu Iza, rey deSilv^s, destronado por 
AlmotAdld de Sevilla^ no soJo la historia de 
lo3 Arabes espafioles, sino tambifin !a de los 
reiDOs de Asturias y Leon, nos seHan mis 
conocidas que Us de ningim otro pueblo de 
Europa eo la Edad Media: por desgracia, do 
<iOo8ta que se conaerven las obras puramen- 
te hiatfiricaa de estos autores (I), y solo pue- 
deu suplir su presuniida perdida las nuniero- 
sas y extensas citaa que se encuentran ea los 
historiadores posteriores, de los siglos xcr 
hastael xvii, principalmente Abenbasam, 
AbenhacAn, Abenalabar, Abenpascual, 



(1) [Un tomo muy intereflanto tie AbenhayAn fuA 

idoiititlcado por noflotros en Coiistantina on la biblio- 

tooadeSidi Hamuda:diinoscuentado6len cl Boletin 

4eUiR A.delallhtoria^t. XTIt, on 1888, y fu6 uUIi- 

Kado on trabajoa quo so piibUcaroii suco^ivamento: 

tambi^nde AbonhAxamsopuGien aproveehar lioy ftl- 
ffunas obras ya impresas.j 



- 45 - 

AbenjalduD, Abenaljatib, Almacari [y otroa 
rauchos] (1), 

En la gran escasez de noticias que nos 
proporcionan los autores cristtanos de loa 
primeros y aun siguientes siglos de la re- 
conquista, y ateodidas las esigencias de la 
crltica de Masdeu y su escuela, inAs descon- 
tentadiza que crUica, apenas hay aconteci- 
mienio sobre el que no se haya sembrado la 
duda: gracias a los datos proporcionados por 
los histortadores Arabes, se ban aclarado mu- 
chos puntos, cayendo en deserfedito la crltica 
de Masdeu, que suponia apocrifos casi todos 
los doeximentos cristianos conservados en 
nuestros archivos: la reacci6n contra esta 
eseuela ha llegado al punto de pretender el 
alemAn Schcefer en su Geschickte Spaniens 
que nada se habr^ hecho en tanto que Mas- 
deu no haya sido refutado punto por punto, 
del raismo modo que 61 ha combatido el Ges- 
ta Roderici (2). 



(1) H. p. A. Dozy, Introduction al Bayauo-t-Mogrib 
par Ebn Adhari {de Maroc et fragmens de la cronique de Arib 
(de C'ordohe) U tout pitbti*? pour la premiere foiSy prec^dd 
d'Hne introducthn ei acconipagn*? de notea et d^nn glossaircj 
par R. P. A, Dozy. Loydo, 18i8 y 1854. 

(2) Dozy. Jiccherches, tomo I, p^g. 7B. 



Dos gruesos volumenes en octavo ha escri- 
to el sabio orientalista holand^s M. Dozy, 
examiuando con toda elase de datos puntos 
oscuros de nuestra historia durante la Edad 
Media: nos contentaremos con indicar lige- 
ramente dos o tres. 

Masdeu y otros escritores, dando mucha 
fuerza al argumento puramente neg-ativo de 
que en las cronicaa de Isidoro Pacence y de 
Sebastian de Salamanca no se hace menGi<iii 
de! conde D, JuHAn, pretenden que este per- 
naje no ha existido, y que forjado por Ja fk- 
bula en loa siglos anteriores al xii, paso a la 

historia con la erdnica del monje de Silos: 
dando por sentado que los documentos crls- 
tianos nada digan de D. Julian (1)^ noa com- 
pensan plenarnente de su silencio los aatores 
Arabes: easi cuantos hablan de la conquista 
del Andalus, mencionan la traicibn de don 
JuliAn, con la causa que a ello dio lugar; y 
si por estar esta circunstaneia referida por 



(I) Dozy protonde, y quiz^ coo razon, que doiide 
leidoro do BojadicG Urhani e^covli; debo looreo JuUani 
•exarcluc, y quodeiiondia do Coiifttantinopia. Obra cita- 
da, pAg. 67. Y Ajhar tnoGhmna, puUlicado por la Acade- 
mia do la Historia, pAg. 150. 



— 47 -^ 

todos casi del mismo modo ae qaiere supo- 
uer que los xmos han copiado a los otros sin 
discerniiiiiento, y que, por tanto^ son un solo 
testimonio, anadire nos qxie, seguu Albecrl, 
en el siglo xf, algunos piiiitos cerea de Ceuta 
conservaban aiin tunombre: por otra partej 
M.deSlaneaseguiaqueen losanalesde Adz- N * 
DzahabI se encueutra uu pasajectuioso, delji^ ^ y 
cual i-esulta que D. JuliAn tuvo no hijo Ila- 1*:^^ 
mado Pedro o M^lic Pedro, como le llama- ^ /^ ^ 
ban los Arabes, y que uu nieto llamado Abd- 
allah abrazo el islamisino (1): no pasaii en si- 




(1) [^[odi^^£.'!^d!I^i QuostraK idoas rospecto a la porso- 
iiJilida'l de P. Julian, piicdo verso lo que, con ul tittilo 
Ei Uafnado C'^nJe 1>. Jidinii, piibSicamOP en lii Ki^i-isfd ilc 
Aritgoii, n\\nievi>^ (\q ^lur'/.o^ Abril, ^Cayf^ y Jiinio de 
1902 y reprotiiijimos on miG^tro Hbro Kst'iiios criticos 
de }{i.^fi,rift ardhigo-esimiola en el toino Vil de la Co- 
Uccion 'le EntH lios Arahe-'}^ y anatUroinos que por el mn- 
yoi' estudio del toxto do! Paccna'^ do -cada dia os nia?i 
profaMda iiaestra lionviccion do quo el llamaJo C'otidc 
D, Juliiin es transformacion dol JTrhanus \\ Olhdn y qiin 
ee le Ita atribiiido todo y inuclio mas do lo que de Ur- 
baiius- const^.] 

[Pued© verse a esto proposito lo que ol profesor de la 

Universidadde Palermo, Rnrico Besta, dice on sulibro 

La Sardegna Medioevftte Le vicende poliiiehe dal 460 al 

132G-P-^lerrao, 1908, pAg, ^— (doadt^ elaiio697). Elesar- 

cado africano no oxistia ya, *> por mejor dooir, no quo- 



-s.^2 



^ 48 — 

leneio las cronicas ^rabes la deserciou de 
los hijos de Witiza, que iban en el ej6rcito 
de D, Rodrigo, maudando Sisberto el aia 
derecha y D, Opas la izquierda: por la rela- 
ci6n que de tsto hace el Ajbar machmua^ pa- 
rece que los hijos de Witiza i^ose concertaroo 
con los Arabes, sino que abandonaron a D, fto- 
drigo, creyeiido que serla vencido, y quizi 



daban a Bizancio sino la Cerdoiia y las Baleares, Diohlj 
Afr, byz., p. 5^, y Geixer, Themenverf., p. 85^ piorro- 
ganlacaidadel oxarcado liasta el 714 o a la conquis- 
ta de Ceuta, quo habia sido la sode del Conde Julian, 
investido aundG ladignidad deoxarca; pero osta hi- 
p6tesis est4 basada sobre fundamsnto may incierto^ 
puoa parte de una ingeiiiosa conjetura de iDozy, el cual 
en el p&rrafo de Isidoro Pacense referent© a la con* 
quista de Espana per Muza coasilio nobUisslmi viri Urla- 
ni tzfricande regionis sub dogtnate ciithoUcfi6 fidei exorti, sos- 
pecho q\io en vg-z de exorti deberia leerse exarchu La 
corroecion no es necesaria; mo pareoe que tienen razon 
W>'nhau8sen on Nachrichten d. Konigl. GeaaeUsehOrft d, 
Wissen^chzii Goitiugenf 1901, p^gs. 43J^-liS9 y Codera, 
quion en un profundo ©studio Hcerca de El Uuittado 
Conde JttUdiij publicado on 1902 en Ja Revista de Aragon, 
y deai>n6s en sus Esiudios criticos de hUtoria drahe-espa- 
jT6;a{Zaragoza,190^, pAgs.45-9i),demo£tr6qti©eIprGten- 
dido Condu J uiian fue un OlbAn u Oly^n, bereber criS' 
tiano, jefo do uro do los Estadoa bereberes, que so ibr- 
maron on la Maariiiinia y Tingitana ul dosaparecer de 
ollafi la dominacidn bizantina.] 



- 49 - 

muertOj y que, vacante el trono, podrlan 
elloa ocuparlo; pues el objeto de los Arabe&, 
crelan que era solo recover botin (1), 

No \e bastd al Cid el haber side el espanto 
de l03 moroa y la admiracioii de los cristia- 
Dos de su tiempo para &ftlvarle de los ata- 
ques de la critica moderna, que no s61o ha- 
bla de poner en dtida sus hazanas, sine hasta 
su mlsnia existencia, couvirtI6ndoIe en un 
mito; pero nierced a los docximentos Arabes, 
no caben ya en modo al^uno tales dudas, no 
86I0 respecto a su existencia, sino ni aun 
en cuanto a los hechos niAs irnportantes de! 
h6roe castellano, 

HalUndose eu Gotha el sabio holandSs 
Dozy en 1844, examinando los manuseritos 
de su rica Biblioteca, en uno, que el catAIo* 
go daba como fragmento de Almacari, en- 
contr6 la primera parte del tomo terceto de 
la Dajira del Abenbasam, obra escrita dlez 

(1) Ajhar macJimiiaj pAga. 7 y 8 del tosto. 

[A pesar do quo hoy, quiziV son muchoa I08 qu« ad- 
mitOD el pacto provio do loa hijos do Witiza con Muaa, 
y que ^sto envi6 aTArio como anxiliar, doh inolinamoa 
a oreor que no liubo tmtos prei^ios, y qao b61o hubo la 
traici^n quo iodioan autores Arabes e insinua olara- 
Tuente oi FaooniioJ 



- ^i 



■-_ 



- 50 — 

anos despu6s de la muerte del Cid: en esta 
obrase hallaa not.icias detalladas sobre las 
hazauas del Campeador, de qiiien el autor 
6rabe dice: «Este hombre, la calainidad de su 
tiempo por su amor a la gloria, por la pru- 
dente flrmeza de ear^cter y por su valor he- 
roico, era uno de los milagros del Senor; poco 
despu6s murio de muerfce natural en Valen- 
cia: la victoria seguia siempre el peudon de 
Rodrigo, a quien Diosnialdiga: en diferen- 
tes encuentros triunfo do los bArbaros (cris- 
tianos), combatiendo a sus jefes, tales como 
Garola (Ordonez, eonde de N^jera), llamado 
por burla Boca-torcida, al conde de Baree- 
lona y a Aben-Radicnir {rey de Arag6n)» (1). 
Comparanio Dozy laa detalladas notieias 
que noa da Abenbasam con la Crdnica gene- 
ral, la Gesta lioderici y demSs documentos 
de toda clase, tauto fi.rabes como eristianos, 
ha venido a inducir que raerecen cr6dito 
casi en todo, siendo indudablemente la Crd- 
nica general, en \o que se reflere a cierta 
6poea del Cid, traduccion de autor Arabe 
coutempordneo, llegando con su acostum- 
brada eagaeidad hasta senalar con bastan- 



(1) Dozy, Recherches, tomo II, y&g. 2i, 2.* edicWn. 



— si- 
tes visoB de pro"babilidad e! nombre del ali- 
tor Arabs traducido por Alfonso el Sabio [o 
por 8US auxiliares]; los tres capltulos en 
que DOiiy distribuye sus estudios sobre el 
Gid, a saber: Fuejiies^—El Giddela reali- 
dad—y El Cid dela poesia, articulos que 
Uenan la mitad del tomo II {2.*^ ed.) de 
sus Meeherches swr Vhistoire et la litteratu- 
redes arabes deV Espagne pendant Ic vizyen 
dge, merecen ser leldos por ^uaiitos quierau 
conocer la historia del Cid, y casi de la Es- 
paua ea hii 6pocaj y al mismo tiempo admi- 
rar la laboriosidad con quo los extmnjfiros 
so dedican a invcstigar nuestra liistoriu. 

No ban sido solo objeto de las iuvestiga 
clones del sabio holand6s lo3 puutos de nuea- 
tra hlstorla pueatos en duda en nombre de 
una crltica exigente por domAs; ha^e ocupa- 
do tambi6n ea ilustrar no pocos, que los sa 
bios P16rez y Hisco no pudieron aclarar por 
no encontrar datos suEicienLea. Kl c6lebre 
AbenhayAn y Arib le ban dado la dare para 
aclarar no poco el reinado de Alfouao ol IV. 

Pi6rez (tomo XIX), viendo que en docu- 
mento de 927 D. Sancho, hijo priinog^nito 
de Ordono It y hermano de Alfonso IV> 
llama este ano primero de hu reinado, y apo^ 



-- 52 - 

yandose en la autoridad de D. Rodrigo, se- 
gun el ctial, D. Alfonso IV abdico en el ano 
926, segundo de su reinado, cree que D, San- 
cho sueedio a su hermano Alfonso en el rei- 
no de Galicia, ya que D. Ramiro II fu6 
quien sueedio en el reino de Leon: esta ex- 
plicaeionj que nosatisfacia por complete al 
mismo Plorez, es inadmisible para su conti- 
nuador Risco, que haprobadOj por medio de 
documentosj ser falsa la abdicacion de Alfon- 
so IV en 927 y que no tuvo lug^ar, al menos, 
hasta el 931: con las investigaeionea de Eis* 
CO se complico la cuestion en vez de aclarar- 
se; pues no cabla eonciliacion alguna, te- 
niendo en cuenta lo poco que de todo esto 
dice Sampiro , unico hiatoriador original 
para esta 6poca; pues se contenta con decir 
que a la muerte de Fruela II (925), le suce- 
dio su sobrino Alfonso (IV), hijo de Ordono II , 
y que, mAs tarde, Alfonso se hizo monje, des- 
pu6s de haber abdicado en favor de su her- 
mano Ramiro II, 

Un texto de AbenhayAa en Abenjaldiin, 
confirmado eu alguno de sus estremos por 
Aribt de C6rdoba, escritor del mismo siglo x, 
did la clave para salir del laberinto en que 
se hablan perdido los sabios P16rez y Itisco- 



Is 

-"V 



- f' 



- 53 — 

Dice el texto rte Abeujaldun: «Dice Aben- 
hayAn: despues de la muerte de Fruela (II), 
hijo {lege hermano) de Ordono (11), acae- 
cida en 313, su hermano (sobrino, pues 
Alfonso era hijo de Ordoiio II) subio al tro- 
no, que le dispute su hermano Saueho^ apo- 
derandose de Le6u, una de las poblaeiones 
principales del reino. Alfonso tuvo por alia- 
dos a su sobrino (primo hermano) Alfonso, 
hijo de Fruela (11), y a su suegro Saneho, hijo 
de Garcia, senor de los vaseos: habiendo ido 
juntos para combatir a Saucho, fueron de- 
rrotados y se separaron : reunidos de nuevo, 
despojaron a Saucho, arroj^ndole de Leon: 
Saneho huvo a la extremidad de Galicia, 
dando a su hermano Ramiro, hijo de Ordo- 
no (II), el gobierno de la parte occidental de 
su reino haeia Coimbra. Saneho muri6 des- 
pues de esto sJn dejar sucesion* (1). 

Resulta del texto de AbenhayAn que ha- 
biendo Alfonso IV sucedido a su tio Frue- 
la II, fu6 despojado del trono por su herma- 
no Saneho; pero gracias a la proteecion de 
su suegro Saneho Garc6s, o de su cunado 
Grarcla SAnchez, y de su prlmo Alfonso, hijo 

(1) Dozy, Beckerche», tomo I, pig. 156. 



— 54 - 

de Fruela IT, volvid a recobrar el trono, 
vifendose obligado D. Sancho a retiraise a 
Galicia, donde debia de tener mAs partida- 
rios. Do estas guerras nada dicen nuestros 
autores cristiaDOs; pero su &ileneio en nada 
puede debilitar el testimonio de ]03 S,rabes, 
tanto mAs, que el Cronicon Albendecsej en 
rigor, nombra a D. Sancho como rey de 
Leon, nonibrando dos veces a su hermano 
D. Alfonso, Men que ol editor ha creldo que 
Bobraban dos versos, como lo manifiesta la 
nota; Duo hi versus redundant. Dozy ae 
ocupa despufis en averiguar la fecha en que 
tuvieron lugar cada uno de los sucesos nien- 
cionados, sirvifendose de los documentos co- 
nocidos por Florez y Kisco, y cuya luz 6fatos 
no pudioron aprovechRi\ Casi todos toa rei- 
nados de esta 6poca reeiben lods o nienos luz 
de loB docuraeDtos drabes, y el que, tal vea 
por mal entendido patriotismo, quiera prea- 
cindir de los resultados obtenidos por el sa- 
bio holand^s tantas veces eiladoj se expone> 
como ha sucedido a escritores respetables, a 
inclulr en sus obr* s cosas que desdigan del 
nombre del autor. 



— 55 



IV 



El estudio de la lengiia Srabe tieue mayor 
importaneia, por mds directa, para los des- 
cendientea de aquellos montaiieses (salvajes 
al decir de algun historiador Arabe) quo^ 
acogidos resiatentes en las escabrosidades 
del Pirineo central, salvaron sii independen- 
cia despu6s de la desastroaa batalla del Lago 
de la Janda, comunmente llamada de Gua- 
dalete, que pusiera fia a la monarqula de 
Ataulfo y Recaredo (I). 

Un ligero estudio de ia lengua Arabe es 
suflciente para haceruos conocar una rama 
muy importante de la literatura aragonesa; 



(I) La deiTota lljimjida do Guftdalete tuvo hignr, no 
junta a osto Ho, sino n\ Laeo do la ilandn: v^ase on la 
RevisUi de Esttaiiay tomo XI, phs- U y B^g'iiiontG, la carba 
eobre la llatalla de Vcjcr o del Lfigo deia Jdndaf ooini\n- 
mont© llamada do Guadalcte, porD. Jos6y D- Mamiol 
Oliver y Hurtado, al Excmo- Sr. D, Antonio Cinovas 
del Castillo (do las Koales Aoadomia^ Enpaiiola y de la 
Historift). 

[La donominaoiiSn dj Batalit tie Gitadahie ha sido do- 
fdndidarociontomente por o1 Roneral Biirgiioto on su 
libro Rectiflcaciones histdHcas. Do Gitadalete a Covadotiga.] 



I --tr- j.-_ >L-^"— f-^-- 



- £6 ^ 

bien es vordad que se necesita gran prepa- 
racion para poder gustar las bellezas de loa 
poetas aribigo-aragoneses de que nos da 
cuenta Asso del Rio, y otras de las que se 
tlene noticia, merced a la publicaciin de ca- 
tAIogos de manuscritos Arabes; pues s61o las 
existeotes de los pootas tochibles, pertene- 
cientes a la fauiilia del primer rev de Zara- 
goza, compondrianun tomo de regulares di- 
mensiones; s! es verdad, repetimos, que para 
gustar aus bellezas se necesitan conocimien- 
t09 no f Aciles de adquirir, bastaa pocos dlas 
de Irabajo para poder oatudiar !a iiteratura 
aljamiada, que en ninguna parte sedesarro- 
U6 como en Aragon. 

Hasta loa liltlraosano^ del siglo xvui» no 
ae sabia quo loa judios y moriscos hubieran 
escriro en castellano, pero con aus caracte- 
rea [drabea y rablnicos]; aal que, sin que a 
nadie pueda hacerse cargo, tales obras pa&a- 
ron por estar eacritas en lengua persa, bere- 
ber rablnica. Aunque la mayor parte de 
los muchos escritos ar&bigos que de esta clase 
se encuentran sou obras de devoci6n para 
loa morlscos, que, aialados de bus correligto- 
narlos, deseoaoclan ya su lengua, no dejan 
de oncontrarse obras puramente literariaa^ 



i 



~ 57 ~ 

siendo de advertir que casi todas ellas pare- 
cen pertenecer a morUcos aragoneses, 

Al Sr, Tickuor debemos la publlcacion de 
algunaa composiclones aljamiadas de esta 
clase; de las tres que publico, una es deblda 
indudablemente a un inoiiseo aiag^on6s, na- 
tural de Rueda de! rio Xalon, y las otras, si 
no son debidas a moriscos aragoneses, en 
Arag6n al meuos se encontraron (1), jCuAn- 
tas de eataa obras, preciosas por mAs de un 
concepto, se ban perdido, y se pierden aun 
en nuestros dias, por no baber quien pueda 
apreciar su contenido, siendo asi que quince 
dias de estndlo aerlan inuy suflcientes para 
poder entenderias! Si no temlferaraos abuaar 
de vue&tra induigencia y traspasar los llmi- 
tes marcadoa a este discurgo, insertariamos 
algo de un codice encootrado ha pocos anoa 
cerca de eata capital, y escrito con motivo 
de cierta reunion de honrados muslimes ha- 
blda en Zaragoza en w^ dia de los siete del 
ano veinticinqueiio (1525), como dice al prln- 



(1) His toria de la Hteratura espaiioUi,Xf or M.G- Tick nor 
traducida al oaBtellauo con aUioiones y notas orftions^ 
porD. Pasoual de Gayangos y D. Enriquo do Vedia, to- 
mo IV, pAgB. 247 a 931 y pAg. 416 do laa iiotas. 



-- 68 - 



eipio; pero preciso se nos hace dejarlo para 
meior oeasion, en que podamos dar noticia 
detallada de dicho c6dice, daudo al publico 
las noticiaa algun tanto ciiriosas que con- 
tiene, a vueltas de mil impertinencias (1). 

Otro ramo de los ejtudios arabea, que tam- 
bi6a esigirfa solo el esttidio de pocos diaa, si 
hubiera quieii ayudara a loi aficionados en 
los primeroa pasos, y quo quizA a nadie inte 
resa lanto coino a los avagonesas, es el ostu- 
dio de !a Numismjltiea Arabs (-2). 



(1) Estc curioso codioo, de mas de cnatrocientos fo- 
lios, fa6 oncontrado on Aloalfide Ebro: recientomente 
ha sido adqairido por nuestro qaerido amigo y com- 
panero D. Pablo Gily Gil, quien entrolas macha^pre- 
oiosidades antiguas de t.odo f,'6"«ro que posee, podr& 
ensefiar a los aficionados ^sta mAa, que ha reunido en 

su museo. 

[SsKi iiiterosante c6dicc, como los domfis de la oolec- 
oi6n del Sr. D. Pablo Gil, adquirido por la Junta para 
ampHacioti de eHwlioa e investigaciones cientificas, ha sido 
(iBsc.rito ampliamente, bajo el numero LXIT, pagina 
217 a 23S, en ol curioso libro Hanuscriloa drales y aija- 
mUidos ae la biblivter-a de la Junta. Noticia ij exlractoa por 
los alumnosdolasecci6n Arabe, bajo la diroccidn de 
J. Ribera y M. Asln.-- Madrid, 1912.] 

(2) [Una prueba deque para leer o interpretar laa 
monedas Arabes no son necesarios graudea conoci- 
mientos do la lengua firabe, la tenemos en el hecho de 



I 

> 

i 



— 59 — 

Desde hace algunos siglos se vienen colee- 
cionando con afan las monodas romanas, 
que si piiedeu servir mucho para conocer 
el estado de las artes y la indurnentaria 
en las diferentes 6pocas en que se aciinaroUj 
poco aprovechan para el estudio de la histo 
ria propiamente tal; piies no dan a conocer 
mAs que el nombre del emperador, ciudad o 
faniilia que las iicun6; alguua vez el motivo 
de su acuiiacion y el ano indlrectamente, 
por el Consulado. Hoy el canipo de los co- 
leccionistas es mAs vasto, extendiftndose con 
predileccion a las monedas celtlberas y do 
la Edfld Media, las cuales no proporcionan 
mAs datos que las romanas; 1:0 pudiendo 
muchasvece^ conocerse, sino por conjetu- 
ras, por qai6n fueron aciinadas, por no 
uaarseentonces losordinales para distlnguir 
los monarcas de un misino norabre. 

Las monedas Arabes casi siempre contie- 
nen mfta datos; pues, excepto Ins acufiadaB 



que quieiiGs hoy oonooen quiz^ mejor quo nadle las 
monodas Arabea espafiolns^ graoiaa a sq afici6n y ftp- 
titud para estoa eatudios, han llefrado a esto con el a\i- 
xilio de mi modesto Hbro Tratado de in Kiiminuisticd 
Ardhigo-espanola, puUioadO on 1879.} 



- 60 -- 

hasta Abderr&hmen III y por los almohades, 
indican el ano, la poblacion y el nombre del 
Califa. ineluyendo muchaa vecea el nombre 
del primer ministro o hdchib, y quizA el de! 
encarg^ado de la casa de moneda; pero en ul- 
timo resultado, las acunadas hasta poco an- 
tes de la calda del Califato de Cordoba, tie- 
nen solo el interns eomun a todas, por cuanto 
la sucesion de los califas era conocida eon 
exaetitud: con el establecimiento de los rei- 
nos independientes o de taifas^ se acuaa mo- 
neda a nombre de los varios prlacipes que 
se apoderan del mando en Cordoba, Sevilla, 
Almerla, Murcia, Granada, Valencia, Tole- 
do, Badajoz, Zaragoza, etc., reconoeiendo 
unos, como los de Zarag-oza, Tortosa y De- 
nia, la soberania espiritual del imb^cil Hi- 
xera II, muerto seguramente anos antes, 
de quien se titulan primeros ministros; re- 
conoeiendo otros a un Abdala abstracto, y 
hablendo, por fin, quienes parecese eonser- 
van neutrales, como declarando vacante la 
dignidad suprema. 

La historia de esta 6poca, confusa por de- 
m&Sy auu despu^s de los trabajos del sabio 
holand63 tantas veces cltado, sdlo puede 
aclararse por medio de las monedas; pues 



J^ 



- 61 - 

los historiadores nos dan noticiaa poeo deta- 
lladas. y mAs de una vez contradictorias 
entre si: de los reyes de Zaragoza, por ejea- 
plo, ni aun sabemos los uombres, pues la 
mayor parte de los autores Arabes han hecho 
dos personajes de unosolo, segun la opinion 
de M. Dozy, quien en la aeguuda edici6n 
de sus /^ecAe7'c/ie,s admite quo solo hnbo uu 
rey de la primera dinasLIa, y qne el asesi- 
nado en 1039 fa6 Mondirj no sn hijo^ la exis- 
tencia de un Moiidir coino rey de Zaragoza 
en 1036^ 6poca muy posterior a la en que se 
dice que murio, es conflrmada por monedaa 
Arabes exiatentes en esta capital y descouO' 
cidas hasta hoy (1): de Suleiman ben Hud, 
fundador de la segunda dinastla de nuestrOB 
reyes, dlcen los historiadores Arabes, algu- 
no eon duda, que murid en 1046, y tambi6n 
tenenios monedas en las que consta que vi- 



(1) [En virtud dol conocimiento de estns monedae, 
que Gomunicamos al Sr. Dozy, al publioar la S.'^ edi- 
oi6n de ^tl% Jtechtrciiea moditic6 au9 idoas, admitiendo 
que fueroii tres los reyos de Zaragoza de la 1.* dinas- 
ttftj resaUandool hecho citrioso de qod en la 1.* edi- 
oi^nadmitieso con laaatoridad de la gcnoralidad do 
los hiBtoriadoros dt>* Jieyes, on la 2.*, como nos decia on 
carta que oonaervamoa, engaiiado por Abenaljatib (on 



— 62 — 

via en 1048: son tantos los datos iiuevos pro 
porcionados por las poeas monedas Arabes 
de Zaragoza que hemos podido ver, que no 
tememos asegurar modifican bastante la su- 
oeaion de sus reyes, si bleu, hoy por hovj no 
puede con ellas establecerse una sucesion 
diferente, por ser pocas las conocidas: la 
obscuridad quese observa en la sucesidn de 
los reyes de Zaragoza, existe ig^ualmente 
respeeto a los de otros punt;os: si se reunie- 
ran [o estudiaran] todas tas monedas drabes 
que existen en poder de los aficionados, no 
dudamos que podria aclararse no pocio esta 
parte de nuestra historia. 

Pero no se cifra en esto el principal inte* 
r6s del estudio de la leogua drabe, sino que 
consiste en la influencia que debe tener en 
los estudios historieos sobre el origen del 

veiuo, que llamarernos pirenaico, por no 
aparecer tercianio en la debatida cuestion 



cnyo manusodto laa bioprrafias de Moiidir I y d^ su 
nietO Mondir II se eonfundieTon en una), admitid que 
s6lo habia habido uii Rey, y en la3." edicidn admitid 
que habian sido tres, combinando los datos de las jno- 
nedas con loa textos ^rabos, aun del mismo Abenalja- 
tih J qxx'^ jneJiGit>n&, R Mondir postrero, cuya palabra no 
habia. po dido- en tender, y le aclararon las monedas<] 



— 63 - 

de aragoneses y navarros sobre la tan venti- 
lada prioridad. 

Cuantosse ban dedicado a eselarecer los 
oiigenes del reino pirenaico, convienen en 
la escasez do monunientos pertenecit^.ntes a 
los dos prlmeros siglos, y en la poco segura 
fe que merecen los exi&teutes, de los cuales 
apeuas hay uno que haya podido pasar por 
original a los ojos da la mAs benigna critica: 
es verdad, que poco importa que iin docii- 
meuto no sea original, con tal que aparezca 
como copia hecha directamente v no por re- 
lacion; pei^o, por desgracia, muchos de los 
documentos de nuestros monasterios de San 
Juan de la Pena y San Salvador de Leirej 
archivos de! rdino por mucho tiernpo, est^n, 
a no dudarlOj escritos por referenda o eo- 
piados sobre los originales, euando 6stos qui- 
zk no eran entendidop, en c&pecial las fe- 
chas, estaban mal conservados, Estos car* 
gos, que alguno podria creer inculpacioues 
iauzadas contra tales documentos por la cri- 
tica moderna^ pesan sobre los mismos desde 
que fuerou examinados por sus mAs ardien- 
tes defeosores; pues en los Moret, Briz Mar- 
tinez y los autores del Teatro histdrico de 
las iglesias de Avagdn^ a cada paso encon- 



- 64 ^ 

tramos documentos en los cuales, segun 
confesion de los citados autores, la fecha 
esU equivoeada por haber puesto el copista 
unaC, dem&s o de menos— por haber to- 
rnado los auofl de la era por anos de Nuestro 
Sefior Jeaucrlsto— , o por haber agregado a 
la fecha del &no una o niAa cifras correspon- 
dientea al mes viceversa. Estas suposicio- 
nes, admisibies en ciertos casos, pero euyos 
limitea es dificil marcar, hacen que no haya 
un documentOj sobre Lodo de los que se re- 
fieren al siglo viii y primera mitad del is, 
cuyo valor no haya side casi negado por al 
guno de nuestros cronistas, en el mere hecho 
de haber supuesto que eataba equivocada la 
fecha. Como los nombrrs de ios personajes 
crlfltlanos, reyes, condeg^ obispoa o abades, 
que en los misnioa se meneionan, se repiten 
con frecuencia, resulta que por el sincronls- 
mo no puede resolverse la cueati6n, como 
parecia natural, tanto mAs, cuanto la exis- 
tencla de la mayor parte de ellos no podia 
probarse por uiedio dlrecto. La fecha con- 
trovertida de alguno de estos documentoa 
puede fljarse, graciaa a la mencion que ea 
61 Be hace de dos Arabes seml-indepeudienteB 
de C6rdoba, personajes de los cualea los an- 






i 



— 65 - 



r 

\ tores Arabes hablan coa mSs o menos fre- 

^ cueneia. El docuraento en cuesti6n refiere 

b 1^ particion de los t6rminos del monasterio 

de Labasal, calendAndose del modo sig-uien- 
te: Facta carta in Aera uccccxxxi veg- 
nante Rege Fortunio Garceanis in Pampi- 
lona et Gomite Galindo Aznar in Avagone^ 
Adefunsus in Gallecia, Garcia Aznarez in 
) Gallias, Raimundus in Pallares, pagani 

vero Mahomat Abenlupo in Valletierra et 
^ Mahomat Atawel in OscQj Abbas Dominus 

Bancius in Cenobio SS. Juliani et Bassili- 
s(E de LabassaU Este docimento apareco con- 
firmado por Garcia SAnehez en la era 936, 
citando lo& mismos personajes: la partleu- 
laridad de que en xin mismo docuinento se 
inencioneu los mismos magnates, suponlAu- 
doles on vida, y gobernando sua reinos^ 
obispados y monastertos por mAs de clncuen- 
ta anos, debia bacer desconOar de tal do- 
cumentOj y no admitlr por su sola autori- 
dad ulnguno de los puntos que de 61 piidle- 
ran reclblr confirmacidn; sin embargo, ha 
side eitado para probar varlas cosas, que 
. con toda seguridad podemos decir que son- 

falsas. 

Moret quiere que se refiera al llamadoFor- 



— «6 — 

tuuo Garc^s I, y que, al eopiar et documento, 
se puso uaa C do mAs (1), 

Kl P. Huesca le cita para probar quG hacia 
el alio 947 era v^ll de la ciiidad sertoriana 
MahoTnat Atawel (2;; esto inisino repite cl se- 
nor D. Carlos Soler y Arques en six Huesca 
"monumentaly pag, 85. 

Estas interpretaciones y otras que de ellas 
se derivan, caen por S7i base teniendo en 
cuenta la 6poca en que vivicron los dos go- 
beniadores arabes i:iencioiiadoi en el docu- 
mento, el eual, eon la concurrencia de los 

perfionajea citadosj solo puedeadmitiiseenla 
primera parte sin enmendar la fecha, como 
quiere Moret: veanios !a prueba. 

De MohAmed Abeiilupo pocas noticias he- 
rnos podido encontrar en los autores Arabes: 
Abenhavan, spgiin Dozy^ dice de Moh^med 
ben L-opn, hieto ilel grau Muxa IT, queen 
871 u 881 se vio obli^ado a vender la ciudad 
de Zaragoza a liainiuiido, conde de Pallas, 
biftn fuera por f alta de dinero o por la im- 



(1) ^Ioi'>»t, Invest fgaciones historical sohre la antigiiedail 
dU i-eiiio de Kamrra, pftg-. 382. 

(2) Teatvo histot-ico de las ighaias de Aragon^ tomo V. 



fi 



1 1 



posibiiidad de defenderia contra el poder 
del SiiltSu (t). 

Abenadaridicequfl en e! aao897, estando 
Liipo ben MohAtned en^^sJiii^L, le llego la 
noticia de la muerte de su padre MohAmed 
ben Liipo (2), 

Las memorias de MoiiAmed Atag'uU no son 
deeisivas respecto del punto disciitido; pero 
estan niuy lejos de eontradecir las conse- 
cuencias que de lo anterior puedan y deban 
deducirsei encontramos menci6n do el en el 
mii^mo Abenadari, pAgs. T47 a 15i, y en los 
aflos de 906 al 911, ea cuya 6poca MohAmed 
beo Abdehn^Iic Ataguil se al^odero de Bar- 
bastro, AlquSzar y Boltana [la Barbitania] 
en 906: de Monzon v Lerida en 907: de un 
Rueda o Roda en 903, y tambi6n del cagtilio 



(1) Eeeherches^ tomo I, pA^. ^37. 

(9) Dice lifceralmente, tomo 11^ pag, 143: <^Y le llej^o 
(aLopebGn MohAmed) en el mismo aiio ("^5dela h^- 
g]ra=^89 '^j^), la muerte do au padre Moliamed bonljop© 
©stando sltiando a Zara^oza,> 

[Pooo mas e^^ lo que hoy podriamos afiadir a los da- 
tosaqui consignados respocfco a MohAmed tien I^npe, 
datos ciue tienen lug-ar mAs oportuno en otro trabajo 
<luo va a continuacion con el titulo IJmiie!^ pyohahles de 
la conquista drabe en la cordilUra pirenaica.] 



— 68 — 

de Wonte-pedroso; en 909 se apodero de tres 
castillos, cuyos nombres aparecen obscures; 
en 910 preiendiodirigirse a Pamplona y re- 
unirse alii con Abdala ben Moh^med ben 
Lupo;de&pu^ssediiigi6 al valleo do de Bar- 
celona, haciendo una incurBion en el de TA- 
rrega, donde le aalio al encuentro el rebelde 
Suniario, y prestando Allah su proteccI6n a 
los rauslimesj hlclerou gran matanza en los 

cristianos. 
Resulta.pues, dela concurrencia deMohi- 

med ben Lupo, el cual reinaba en Valtierra 

cuando Fortiin Garcia hizo la demarcacl6n 

de los tferminos del monasterio de Labasal, 

que no pu o ser despu6s del 897, ano preci- 

samente que ni area per dos veces el docu- 

mento; ni mucho antes, ya que el gobierno de 

MohAmed Atagiiil se prolonga hasta el 911 

al menos: reaulta adernAs, que si bien espo- 

Bible que el llamado por alguoos Garcia ISi- 

guez II y 8u esposa dona Urraca fueran sor- 

prendidos por MohAmed ben Lope y Mohfi,- 

med Ataguil, en modo alguno pudo Sancho 

Garces, el Ces6n, arrojar del valle de Tena 

(de Valtierra en su caso) a Mohdmed, muer- 

to ocho anos antes de que fuera conocido y 

entrara a reinar el pdstumo de Garci'a y 



— 61) — 

dona Urraca, como quieren generalmeote 
nuestros historiadores, a quienes sig^iie el 
mfis moderno de todos D. Bartolom6 Mar- 
tinez (1), 

La3 noticias esparcidas aqui y aWk en los 
autores Arabes, no polo sirven para aclarar 
heebos aislados, como el qua aoabamos de 
citar y la prision de Fortiin Garc6s (2), sine 
que pueden dar luz sobre toda la historia 
primitiva .el reino pirenaico. 



(1) Sobrarhe \j Aranon, por D. Bartolom6 Martinoz, 
tomo I, \\k^.M2. 

(2) La prision Je Fortun Garc6s ea Admitida por 
unos y negada por otro**^ por cuanto sa permAiionoia 
en Cordoba, por ospaoio do vehuo aftos, paraoia ostar 
en coutraiiccion con diK^miiontOB oristiaiios existen-> 
tes. No protoiidomos ipio laa ootioins dada^i por los au- 
toroa iraboft scan infaliblos; pero so deboii toner muy 
on ciionta^ eiocnpre que de nn modo cxproso afirnion 
un hccho: respocto a esto punto, noa concretamoHa 
traducir litoralmonto lo quo dicon Abonadari y Al- 
macari. Dice el primero: *Kn ot afjo 240 (86 '>h) ol Kmir 
Uoh^mod bon AbdorrAhmcn onvif^ de oxpedieic^u oon- 
tra el territorio de ramploiia a uno do aiia jefoB, el 
caal salio en esta oxpedici6n con salida qae no bubo 
antes otra iffual on la muHitnd y abiindancfa, lo com- 
plete del n^moro y la maniiestaci^n del miodo; puofl 
OarciaoBtaba oatoneos confederado oon Ordoflo, ne- 
i\or de Qalioia: oste jefo permaneoii^ subyugando la 



^ 70 — 

Cuantos autores se ban ocupado en la his- 
toria de Aragon y Navavra, han corjfesado 
expJlcita o iniplicitameDte la faita de \uz^ en 
especial para los primeros tiempos; y sij dan- 
do cr6dito a la tradiicion vaga y confusa que 
sin duda existiria en los monasterios de Lei- 
re y San JuAn de la Peua^ han admitido la 
existeneia do los cuatro primeros reyes an- 
tes de Inigo Ariata, se han visto en Ja necesi- 
dad de defender su existeneia, contra los ata- 
qxies de la critiea, con documentos que no 

tenemos inconveniente en califiear de insufi- 



tieiTa "Je Pamjiloni*>TOcorriendo/a ])orp^iiacio <1g trein- 
ta y tlos (Ua^; destruyo las moracbis, Jirranco kus fmtos, 
coi^ijidsto :ili|uerias y c;isTiUii,'^; soapodero, entre otros, 
del do Caxtil, en el guo hi'/.o prifiionero a P^ortiin^ liijo 
tie O.ircia, conocifJo ^tor ol ira(^itndo: le Uovo a Oorda- 
baj doiido iienuaneoio priaiouorocerca de vointe aiios; 
el Erair le eiivio a sn pai^: Fortdn vivio cieiito voijite 
anos> (t, 2, pa^. 90). Almacari dice: «En ol aiio 2)17:^ 
t&J'/s) onvioHoUftmcd una expedition haoia las par- 
tes de Pamplona: su rey (iraentonces Garcia, hijo do 
liiiijo. que ostaba oonfedeiado con Ordoiio, hijo de Al- 
fonso: ocasioao drtuo (Mohameti; en el territorio do 
Pamplona, y se volvio dtspnes do liaboria subyu^-'flo 
y conquistado muchos do huh castillosi hizo prisioncro 
aFortiin, liijorio au roy (de Pamplona) Garcia, el cual 
periiianeci^ prisionero en Cordoba veinto aft03.»(I 



~ 71 -- 

cientes y, que al mismo Briz Martinet no po- 
dian hacer gran fuerxa, ya que en cada iino 
de ello3 reconoce los puntos dSbiles; bien 
preteudiendo que la feeha esta equivocada, 
que el escribiente afiadio algo de su iiiven- 
cion, (jQ liere esto decir que pueda asegurar- 
se que no existieron tales reyes, capitanes o 
como an les quiera llaniar? Nos parece que la 
critica, al resolver de un modo tenninante 
esta cuestion^ precede de ligero: ya que n03 
hemes permitido abandouar a nuestros con- 
cienxudos liistoriadores, que reconoclan *scr 
obscuras todas las series de reycs, y que de- 
biamo3 esperar que el tiempo, coino descu- 
bridor de las cosas, desterrara ]as tinieblas, 
y ecu una Inz superior mostrara la ver- 
dad» (1): tambiSn noa serA pei*mitido tratar 
de invalidar las razones con las que la criti- 
ca moderna cr,;e habor probado que ni exis- 
tieroity nipudieron e^ii^tir, reyes de Arag6n 
Navarra hasta mitad del siglo ix. 

DoycIasGsde enemigos tiene la hiatoria 
de los primitivos tietnpos de Aragon: unos 
ponen solo de manifiesto la debilidad de las 



tD F. Lamberto, Teatro historico critico de las iglcsias 
de Aragdn, tomo II, niim. ^. 



— 72 - 

pmebas aducidas por los aragoneses y oava- 
rros, limiUndose a destrulr, y aseguran que 
nada puede ediflcaie sobre ios escombros, 
que ellos amontoaaii: otros, poniendo a su 
servicio una profunda erudicioo, se propo- 
nea conducirnos al trav6s del intrlncado ia- 
berinto de nuestra hiatoria, oonatruyendo 
un nuev^o edificio con materiales no aprove- 
chadoa hasta ahora, y alguno que otro reco- 
gido de entre losescombroa del antiguo edi- 
floio, que ellos ban contribuido aderrlbar: a 
la primera clase pertenecen, que nosotros se- 
pamos, los Sres. Lafuente (D. Modesto), don 
Antonio CabaniUes y otros, constituyendo 
la segunda los hermanos D. Manuel y don 
Jos6 Oliver y Hurtado, 

Si los primeros se If mitaran a descubrir la 
parte d6bil de nuestra historia sin esagerar- 
la, nada tendrlamos que decir contra elloa, 
nosotros queeonfesamos, si se quier^j hasta 
la nulidad de las pruebas alegadas en favor 
de la esistencia de los reyes anteriores a 
Inigo Arista: en especial el Sr. Cabanilles 
proeedio con tal ligereaa (l), que no creemos 



(1) Como pruoba dft la inoalificable Ugereza con 
qne m&8 d© una vez prooedia el ilustre aoad4mico, oi- 



- 73 — 

deber pasar en aUencio ei ningua valor de 
alguoa de sus objeciones; siquiera sea para 
que nuestros alumnos est^n prevenidos, y 
ya que su obra es may coDsultada por ellos, 
no le prestea la fe ciega que para nosotros 
tuvo, cuando por primera vez la leimos, lle- 
gftudo a ereer que rauchos de nuestros docu- 
mentoseran flngidos, pero con tan poca habi- 
lidad, que era preoiso eerrar los ojos a la luz 



teremos lo quo fllcc al hablar de! Cratticon del Pacense, 
*Dozy, dice, le atribuyo a San Isidore, que liabfa 
miiorto antes de la invasion, suponiendo que en vez d© 
Isidorus HispaJe-nsis ieyose abusivamento Isidoras 
Pacens's, manera faoil de alterar todos los nombres y 
Bubvertir todos los sucoror', tomo 1, pAg. i30. Imposi- 
blenos parocia pudiera incurrir en tal anacronismo, 
qaien^ como Dozy, so habia dedicado por espaoio de 
tautos a»os al ORtudio do nnestra hiiitoria; pero no 
podiaiuos salir do ia duda^ya que el Sr. Cabaniileano 
iodici on ouAl de sus obras habia cometido tal error 
el sabio historiador holand^s: leyendo despu^»do nue- 
vo un capitulo d© M. Dozy sobre la CrAnica do Tsldoro 
-de Beja, nos convenoimos de que el Sr. Cabauilles ha- 
bia leldo de cori'ida la primera p4gina de dioho capl- 
tulo, en el que efcctivamente supone la sustituci^n de 
Pacensis por Hispalensis, aunque no en el sentido que 
le atribuye, ^ino piira indicar que no consta de un 
modo indudable que el autor de la or6nica sea un lai- 
doro Obispo de B^a. 



- 74 - 



para no haber doscubierto la impostura; lo 
quf. hacia muy poco honor a la perspicacia 
de Ids Zurita, Blancas, Sandoval, Moret, 
Yanguaa y otros mucbos. 

Prescindieado de las oonsideraciones ge- 
uerales con que corabate las exageraciones 
de los historiadores naVarros y aragoneses, 
que dan las noticias mAs minuciosas sobre 
los primitives reyes y aobro la orgj^nizacion 
politica que a sum reiiiados atribuyen, y que 
es propia de siglos mas adelantados, nos fi- 

jaremos en tres cargos mas concretos, con 

loa que, eomo oti-os tantos arietes, pretende 
demoler pov coinpleto los fundamentos de 
credibilidad de toda nuestra .historia en los 
primeros siglos. 

Dice como prutiba de las absurdas Mbulas 
inventadas en Aragon y Navarra: «<iQuien 
quitard a los navarros la gloria de haber 
hecho prisionero a AbderrAhmen I? ^Quien 
a los roncaleses, que llevan la oabeza del 
Califa en su bandera, la gloria de que una 
moza de sus montes matase a este perro 
moro, que sin embargo miirio ti-anquila 
mente en su palacio de Cordoba?* (1). 



<1) Historia de Espana pot D. Antonio CabaniUes, de 



— To - 



I 



1 



Si bien es. verdad que, segun Moret, la ex- 
pedicion o Gxpediciones meiiciouadas en el 
llamado privilegio de los roiicaleses se re- 
fieren a la 6poea de Abderrahmen I, es pre- 
ciso tener en cueiita, que pocos refierea a 
ella los acontecimieiitos tan vaga y oonfiisa- 
mente menciouados en el piivilegio, y que 
pareco mas admisible con Oihernart que 
deban refeiirse al ano 922 y, por consiguieu- 
te, ja no hay en todos la pretem-iou de que 
el niaerto sea AbderrAhmen I, 

Creenios que el pueblo voncales, si se glo- 
ria de habermatado a algun piincipe moiOj 
a no haber tornado la tradicion de los histo- 
riadores posteriores al siglo xv, no asegura- 
rA que sea Abderrfthmen I, 3' si ahora lo oree 
a&i, depende de quo, admitida la tradlcidn 
por los historiadores, relirieiido 6sto9 loa 
hechos menciouados por el piivilegio a la 
epoca de Abderr.-Vhmen I IH, tenian que 
admitir fuera el muerto nno de 68tos, por 
cuanto no les ccurria una observacion. que 
conocida mejor la historla Arabo y auu los 
equlvoooa de su lengua, nos parece muy na- 



laaHoalosAcaclemias de la Hiatoria y do Cicnoiafl mo- 
rales y poUtJoafl, tomo I, pi\g. -11^ 



- 76 — 

tural: nuestros hisfcoriadores aatiguos eu ge- 
neral, Uaman reyes moros a los jefes que 
mandabau las expediciones y a los goberna- 
dores delas ciudades, aunque no hubleraa 
negado la obedlencia al Califa de Cordoba; 
asl, Jaca; se gloria de haber matado a los 
pies de sus muros ouatro reyes moroa, cuyas 
cabezas coioca en su escudo, como m^s tarde 
Huesea, despu6s de la batalla de Alcoraz, 
hace ]o misino con id6nUco motivo; y oiaro 
es que ni una ni otia ciudad pudieron tener 
la pretension de haber dado muerte a cuatro 
reyes^ entendida esta palabra en el sentido 
que hoy tiene; pues el suoeso de los prime- 
ros se refiere a una 6poca en que la Espana 
musulmana obedecia a un solo rey, y los de 
Huesea sabian muy bien que peleaban con- 
tra el poder del rey de Zaragoza, auxiliado 
por tropas enviadas por elrey de CastiUa: si 
la palabra rey^ conservada en las tradiclo- 
nes de ciertos pueblos, tiene diferentesigni- 
flcado que antes, aerA una falta de exacti- 
tud de lenguaje, imputable mfis a nosotros 

que a los antiguos. 

Continuando en sun cargos,el Sr. Cabani- 
lies dice, p&g. 415: ■^Qai6a presta f e a la an- 
tigUedad que se supone a los epitafios de 






- 77 - 

Sau Juan de la Pena, computados por la era 
espanola, calculados en numeros drabes^ y 
mencionando odificios que no esistieron 
hasta sigloa despufes?* Al leer por primera 
vez estas pocas linpas, creimos ser de todo 
punto imposible volver sobro Ja cuesti6j»; 
pues DO podlamos flgurarnOQ que los gravi- 
simos cargos lanxados contra las InEcripcio- 
nes sepulcraleade San Jiian de la Pena lo 
hubieran side con tanta ligereza: para con- 
vencerse de ello, oastarA citar muy pocas 
palabras del P.Huesca dirigidas a Masdeu 
y que pueden aplicarsn cuantos repitan bus 
infundados cargos, sin tomarse la moleatia 
de leer a los que a Masdeu contestaron, y 
antes que a, Masdeu, al maestro Yepes, de 
quien aqu611o tomara, y de cuya equivoca- 
cion habia ya prevenido al publico el P. Mo- 
ret. 

• Masdeu, dice el P. Huesca, arma todasu 
crltica contra las inscrlpciones que en el 
aiglo XVI eacrlbid en un cartapacio Fr, Juan 
Baranguds, m&B para dar noticias de los 
peraonajes enterrados en San Jufin, que con 
la pretensifin dequs fueran inscrtpcionesse- 
pulcrales, de las cualea, a61o tres pueden 
verse por la disposicibn en que estftn los se- 



I 



— 78 — 

pulcros:las veraaderasinscrip:;iojies, ni tie- 
nen niimeros arAbigo^;, 111 !a era espaiiola, 
como supoueMa&deu, tomaiidolo de las ins- 
cripciones de Fr, Juan de Bavangu^s^ (1)- 

El tercer cargo que a miestra historia se 
hace, pareceri sin duda mAs grave a mu- 
chos, que dao a l«s arg-umoiitos negatives, 
como dice Dozy, m^s fuerza de la que en 
buena critica les correspor.'de. 

«^CaUarian, dice, los escritores coeU- 
neos? i^o dirlan que se habian erigidoestos 
reinos, quetenlanuna serio veconocida de 
■i;eyes, el Viclarense, el Pacense, D. Sebas- 
tian, el monje de Silos, el do Aibelda y to- 
dos los escritores casi contempoiAneos al su- 
ceso? Si hubiera en tiempo de Alfonso IH el 
Magno mas reinos que ol de Asturias y el 
califato, f^diria este rey, hablando de la for- 
tuna con que el g-obernador de Toledo, Mu- 
za, ocupo a Zaragoza, Tudela, Huesca y 
otros puebloB, que hinchado deorgullo man- 
d6 serllamado per los suyos el rercer rey de 
Espaiia? Tertium liegem> (2). 



(1) Teatro histftri'-o de I'l.f iglesias dc AragOnj lomo VLIT, 
p^^loa ^95 y siguientes 

(2) Cabanillef', obra citarla, toroo T, pAjr. ji5 y 416, 



— 79 - 

Este argumoiJto iie{>'ativo del sileacio de 
los autoiM's citados, uada prueba, o si prue- 
ba algo, (sqiietampooo coiuta la existen- 
eia dePelayo, piies el Pacenso, coutempo' 
rAneo ne Pe!a\ 0, I'\-ivi]a y Alfonso I el Ca- 
tolico, uada dice de eiioSj siendo posterior 
eu mAs do uu sig'lo el primer autor cristiano 
que de elios hace Hieucion: adeinas, coiiio el 
cronicon de D, Alfonso el Magno llega a 866, 
resultaria que sin rax-6o aamite ei niismo 
Cabanillesrl reinaio do lil^go Aristaj que 
debia de liJibe]' muerto en 866, pxieslo que 
auos aiitv.'9 reiiiaba ya su hijo Garcia Ifli- 
gueii, toniendo hijo o hijos de mayor edad, 
segiin el testimonio deautores <'lrabeB(l). 

AdemAs, si las palabras Tertium Jiegem 
del croQicoii de Alfonso III ban de enten- 
derse en el seiitido de que no hubiera niAs 
que dos reyes eu Espana, ^jserla posible que 
Mu/.a IIj y inucbo nienos el I, estuviera ca- . 
sado con la hija del rey luig^o Aiibta, como 
dice el Sr, Oliver, siguiendo la aiitoridad del 
codiee de MeyA? ^Por iin, no esistiria el con- 
dado de Barcelona, que para los ^irabes era 
tan reino como el de Galicla, como elloslla- 



(1) Almacari, texto citado anteriormont^. 



"J 



— 80 - 

man al de Astiirias y Leon? Resulta, por 
tanto, que ai el razonamiento del Sr, Caba- 
nilles tiene algunafiierza, a ftnes del sigloix 
no habia mds estados independientes eu Es- 
pafia que el de Asturiab, e! de Cordoba y el 
fundado por Muza 11. 

Lob hermaaos Oliver y Hurtado (1) no se 
limitan a manifestar lo viciado de algunos 
documentos de nuestra hlstoria y la falsifi- 
caci6n de otros^ como el liamado Conftrma- 
ci6n de la Carta de Aladn por Carlos el Calvo; 
sino que, destruldas caai todas las afirma- 
ciones de nuestros cronistas respecto al si- 
glo VIII y principios del ix, intentan esta- 
blecer con los datos tornados de los autorea 
francos y los que suministra el codlce de 
MeyA, la historia de Aragon y Navarra en 
los siglos vui, IX y X. 

De la primera parte se encarg6 D. Jos6 
Oliver eu el Discurso de contestaci6n; y es 
pceciso confesar que^ deapu6s de su erudito 
y concienzudo trabajo, no cabe ya cifcar la 
Carta de Aladn en apoyo de algiina de las- 
muchas cuestiones que parece se propuao 
resolver con su ficei6n el digno 6muIo de 



^ 1 






(1) DiecurBOs citados. 



^ SI -. 

i'r, RomAii do !a Hignera^ D. Jos6 Pellicer 
y Tovar, 

M. Rabanis fxx^ qnien priniero puso de 
manifiesto la falsificacion de dicha Carta (1), 
sin que pudiera dar con cl fnlsifieador, que, 
a no dudarlo, fu6 el nieiicionado Pellicer, se- 
gxin prueba el ilustrado acadCmico. 

CoiKO el demoler es mucho mAs fAcil qiie 
el edificar, si los hermanos Oliver llenaroii 
perfectamente la prirnora parte d(j la obra 
que se habian propuesto, nos parece que no 
anduvieron tan acertados en la segunda, 
llevada a r,abo prineipahnonte per D. Ma- 
nuel en su iJiscurso de reception: en 6i se 
propone averiguar la forma, iicmpo y cir- 
cunstancias en que hubo de vcrificarse el na^ 
cimienio del reino de Pamplona. 

El Sr. Oliver (2), citaudo at Sr, Miiuoz y 



tiqucRytfta Chm-te d^Alaou^ I'ur M. Kjibimi". nurdoo?', 1H4[; 

iLa rtxironticklad o ftritij;M<-''la'l do U llumaUrt CHrtu 
de Alaoii fue doreiidid/i jior Mr. JuIoh do EJohetousso tio 
I. afore en trabHJo piiblicn^lo on ol tomo XI Jol UtcAteil 
lie tr-<ifau.e dc la Snciet^ dW{/riciilture , Sciences et Arts 
d'Agen. Aiiet^t 18JiO. Phfccc probndo quo la Carta ost4 
cit^da antea do Pellicer.] 

(i) riiscurflo citH<Io» J»A;^. 7. 



1 - 



- 82 - 

liomerOj dice: «Las luchas que mantuvieion 
sus habitantes (los de ias nioatanas del Piri- 
neo) con sarracenos, asturianos y francos^ y 
el modo de hacerles giierra, prueban que 
\ivJan de la mistna manera despu6s de la 
invasion de los Arabes, que lo habian hecho 
anteriormente los vascones por espacio de 
algunos siglos- Tribus guerreras eran y tri- 
bus guerreras continuaron despu6s de la 
irrupcion.* En estas ultimas palabras del se- 
nor Munoz y Romero pueden siutetizarse 
las ideas del Sr, Oliver respecto de los nion- 
taneses del Piriaeo desde su parte mAs occi- 
dental hasfca el condado de Ribagorza. 

^Hay bastantes datos para asegurar que 
los habitantes de estas montanas formaban 
un Estado? No. ^Los hay para asegurar, 
como quiere el Sr, Oliver, que eran tribus 
aisladas? Tampoco; pues quizA tengamos da- 
tos en contra. 

El Ajbar machmtuay Almacari dicen efec- 
tivamente que D. B-odrigo, al presentarse los 
Arabes, estaba ausente de la corte comba- 
tiendo a Pamploaaj por arduo asunto que le 
habia ocuvrido en aquella comarca. ^Prueba 
esto ni remotamente, como pretende el se- 
nor Oliver^ que los vascones, entendlendo 



- 83 ^ 

por tales a los de Aragou y Navarra, resistie- 
ron el dominio de los godos hasta que soii6 
gu hora postrera en la Peninsula? Nos parece 
que no; pues muy bien podian l03 vascones 
haberse eouforniadn con el dominio ^e los 
godos J y por motive de algun arduo asuuto 
que cou Rodrigo les ocurriera, sublevarse 
los de Patiiplona. sin que r}or esto pueda de- 
cirse que fueran tribus aisladaa. 

Despu^s de ia entrada de los Arabes, eu- 
contramos que los vascones de Pamplona y 
los de Afranch, ciiyo noinbre es muy vago, 
se rebelan con frecii'inciaj o por mejor decir, 
los autores Arabes hacen mencion repetidas 
veces deexfediciones contra Pamplona y los 
vascos en general: as!, de los de Pamplona 
consta que en 755 dcstrozaron las tropas que 
contra elloa onviara Yu-uf (I): iii de estas 
expedicionc3 ni de las posterlores puede in 
ducirse que fueran tribus alsladas(2); pues si 



(1) Ajbar machniun^p;Vs:T7. Abonadari.toiiio II, p^- 
gina 45. 

(2) [Como dirertioH mrts adslnnte, hoy nos inoHna- 
mos a creor que. dorriimbatla la Monarquia viniffoda, 
los puoblO!f pironaioon vivicroQ alsLado^, hantn quo, do 
grado o per (uor^a^ se sometioron a la iiinuoticia o do- 
minio do los francodj 



— 84 - 

los autores Arabes no mencionan el centro 
de esta resistencia, serA solo un argunioiUo 
negative, que lo misino podria apiicarse a la 
restauracion de Asturias; ya que general- 
mente tampoco indican el centro de la resis- 
tencia en este punto. 

De las tres expediciones que los francos 
hicieron a ITspana, quiere el Sr. Oliver indii- 
eir su tesis de la separacion de las tribus, 
que Unas reconocfan la supremacla franca, 
rechazindolaotras; y hasta se atreve a fijar 
qui^nes perteneeian a los ueos, qui6nes a los 
otros; al meuos scnala como partidarios del 
protectorado franco al conde Aznar Galin- 
dez, y como eiieniigo a Inigo Arista, con sus 
yernos Garcia Malo y Muza, senor de Borja 
y Terrero, a quien algunos, dice, confunden 
con &u padre Muza ben Fortiin, 

Las tres espedieiones de los francos a Na- 
varra, en 777 con Carlo Magno, en 812 con 
Ludovico Pio y en 823 con los condes Eblo 
y Aznar, aparecen tan obseuras en sus cau- 
sas y en sus efectos, que nada seguro puede 
dedueirse ie ellas en cuanto al estado de los 
vascones; de ninguna de laa tres puede casi 
decirse otra cosa slno que fueron desgracia- 
das para los francos, sobre todo la primera 



— 85 — 

y tercera. En la segunda, Ludovico Pio pe- 
5. netro hasta Pamplona, donde permanecid, 

; segiin los autores francos, el tiempo que 

\ tiivo por conveiiiente, que parece 110 fu6 

^ mucho: poco sumisos estarlan los vascones, 

■ cuando solo piocediendo con mucha cautela 

I pudD Ludovico evitar que se repitiesen laa 

I escenas de Ilonccsvalles. 

i Verdad es que el Sr. Oliver, al referir la 

't expeduion de Carlo Magoo eu 777, habla do 

( <Ia formidable confederaci6nde los gobier- 

uos y pequefios senorlos del Pirineo, que ea 
union con otios deseoiitentos amenazaron ol 
reino de AbdcrrAlitnen I, llamando en au 
aiixilio el poderoso brazo de! gran monarca 
de la criatianrtad, Carlo Magno (I), que hubo 
de volver atrAs sin rocoger m^^s que preudas 
y rehenes, entregados en garantla de vaaa- 
llaje por los gobernadores Arabesy los sefio- 
res criitianos jefes de las trlbus diversaa, 
a&entadas en aquellas regiones*, Del test! 
monio de los autores Arabas y francos, cons- 
ta que Carlo Magno f n6 llamado a Zaragoxa 
por los Arabes; quifines fueran figtos, no cons 
ta claro; pues los fran^sos menciouan a Aben- 






it 

I 



(I) DlBoarao oitado,pAg. H. 



— 8G -- 

alarabi y Abutaur, de quien iiada dice el 
Ajbar raachmua, que en cambio parece in- 
dicar (pues Doxy DO se muestra seguro de 
la inteligencia del testo) (1), que con Aben- 
alarabi estaban en connivencia Abderrab- 
men ben Habib, que se revelo en Murcja 
antes de tiempo, y su sunado Abulasuad, 
hijo de Yiisuf: de los ttes jefes de la supues- 
ta eonspiraciou, AbderrAhmen beu Habib 
fue muerto antes de la entrada de Carlo 
Magno; de Abulasuad nada se sabe, no 
apareeiendo clara^ ni aun despu6s de la pu- 
blicacidn de Igs textos Arabes, la condueta 
de Abenalarabi; el unico senor cristiano a 
quien Dozy haeti intervenir en esta gxicrra, 
es uu hijo de Belascot o Velasco, en cuyo 
territorio acampo el Emir despu6s de devas- 
tar a Pamplona y Collure, y de recorrer el 
pais de los vasco& y la Cerretania; y aun 
eate Galindo, hijo do Belascot^ hay tan poca 
seguridad de que fuera de los coaligadofl 
contra AbderrAhmen I, que el mismo senor 
Oliver s61o lo dice per la autoridad del cita- 



(1) Dozy. Hi3toir& des muJsumans d^^spagne jusqu'a la 
conguete d& VAndatouaiepar les Almorai-ideSj tomo I, p6^i- 
na 378. 



I 



- 87 - 

do Dozy, quien uo nos dice de doade ha 
tornado la Loticia, anadiendo el Sr. Oliver: 
.Lo iududablees que iiste (AbderrAhmou I) 
le tomo iin hijo en reheues, concedlt^ndole 
la pazy obligdndole al page del impiiesto 

personal.* 

Uu solo texto se nos ociine que puede de- 
cir algo en favor del aislamiento e indepen- 
dencia de laa tribus en el Pirineo: reflrientlo 
Abenadarlla expedici6n por la que, segim 
Almaeari, Bermudo (Alfonso el Caste) pidio 
ayiida al rev de los vflscos, en el auo 784, 
dice: .En efaiio 179 (79 %) el imam Ilixem 
ben Abderrahmen envio en la expedici6n de 
verano a Abdelcarim ben Mogueits, que lle- 
go a la ciudad de Astorga, eu el interior de 
Galiciai [los autoros Arabes incluyeu en 
Galicia, ?ran parle do CastiUa]: Itegble la 
noticla de que Alfonso habia reunido ja 
las tropas de su pais, y habia pedido au- 
xilio a los vascos y al pueblo de estas comar 
can, que estan inmediatas a il, de tos almagos 

y otros>. (l)- 

Conatante en su empeuo de probar la exia- 
tencia de cribus aialadas y dar autoridad al 



(I) Abonadari, tomo II, V^H- <S6. 



— 88 — 

coQice de MeyA, el autor tantas veccs citado 
refiere la expedicion de Muza 11, a quien 
solo por la autoridad del mencionado codice 
hace cuuado de Garcia Malo, y ambos, yer- 
nos de Inigo Arista (t); aunque io do Muza, 
seftor de Eoija y Terreroj dGba referirae al 
Muza benFortunj segiin M. Dozy (2), y !o 
oe Garcia, con quien JIuza hizo alians^a, 
ofendido con el SulUn dcspu^.s de la expedi ' 
cion a Barbitaiiia en 840, io refiere al rev de 
Pamplona. <AbdftrrAhmen, dice, salio para 
sitiar al rebelde dcntro de Tudeia, y envio a 
su hijo MohAmed con un ej6rcito que se 
adelanto hasta Pamptona, trabando recia 
batalla con los cristianos venidos a su en- 
cuentro, y matando al misoio Garcia, que en 
perdona los comaiidaba y era de los mds 
grandes re.ea o senores que habia entre 
el]03> (843, 8t4). Dozy, a quien te refiere el 
autor, nada dice de la muerte de Garcia, 
quizd porque haya creido merecen m^s au- 
toridad Anoguairi, Abenjaldiin y Abeaadari 
a quienes se refiere, que Almacari, que serAj 
suponemos, el linieo que la menciona, aun 



(t) Discurso citado, p^iof. 24, 
(3) Reeherches, tomo I, ifkg. 222. 



que no con las palabras arriba copiadas, sino 
eon otras eseuoialmente diferentes en cuan- 
to a !a ciiestiou que se debato: dice fisi, tra- 
ducido literahnente: <Y en el auo 229-81^1 
envio ( Abde.'rAhmeii ) a bu hijo MohA- 
medconlos ejercitos, y se adelanto hacia 
Pamplona: vencio (MohAmed) a los infielea 
que hablaen ella, y fu6 muerto Garcia, se- 
iior de ella (de Pamplona): era fil, de loa 
mAs grandes reyes de los cristiuaos* (1), 

Lo dicho hasta ahora no^ aiitoriza para 
sentar que del primei i:]g:Ii) donue^tra res- 
tauracion poco o iiada puede decirs(^ Si 
la gener^ilidfld de luu strow liisloriadores, que 
con mAs o inenos niodiHciK'iones no ban he 
cho otra cos a que ti ansci ibir en sns libros lo 
coneignado en la liHniada Historia Pinna- 
tejine, sienipre qne sur> relates no ies ban pa- 
recido sobradameiiti^ absurdos, ban dado de- 
inasiado valor a tradicionesno muy seguras, 
loi que rocientemente, s^iguiendo otio ruin- 
bo, ban pretendido ju'o bar qne antes de cierta 
6poca wo pudo aparecer ia idea de un Esta- 
do, podrjl ser que tengau raz6n, ^ero hasta 



(1) Almacari, tomo I, pA^. 222. 



- 90 



ahorasus aserciones carecen de solido fun- 

damento. 

Dirlase que la fatalidad ha pesado siem- 
pre sobre los documentos pertenecientes a la 
historia de Aragon. m cristiauos ni ^rabes 
eseribieron nuestra historia en Ins primeros 
aiglos; pero tanto los unos como los otros de- 
iaron esparcidoa miichos documentos, que, 
a conservarse. pudieran servir para rehacer 
nuestra historia. Conocidb es de cuantos se 
inbercsan por ella que el mooasterio de San 
Juan de la Pena, cuoa y avchivo, segiin 
nuestros autores, de la monarqula aragone- 
sa, ha sido variaa veees, desde los mfts remo- 
tos tiempos, victima de la voracidad de las 
llamas: asl no es extrafio que desaparecie- 
ran Ids documentos originales de toda clase 
que am debieron existir. 

No ha sido mucho mAs afortunada nuestra 
historia de parte de los Arabes. PobladH la 
frontera 'superior (Arag6n), en su mayor 
parte, de yemenles, la aristocracia &rabe 
pudo teaev en ella mAs influencia, mante- 
nifendose easi independiente de C6rdoba: asi 
que, los historiadores hasta el siglo xi, 
clientes en su mayor parte de la familia de 
los Omeyas, seocupau muy poco en nuestras 



— 9L - 

cosas, si bien no dejan de meucionar algu- 
nas expedieiones, principalniente en la 6po- 
ca de Abden Ahmeu III: es verdad que si los 
de Cordoba se ocuparon poco en nuestras hi 
chasj no debio de suceder lo inismo con los 
historiadores de Huesca y Calatayud y de 
las familias que en diferentes tpocas tiivle- 
ron preponderancia en Arag6ii, 

AbenhAxani, en su celebrada carta, que 
puede comparar&e per niAs de un concepto 
con el Froemio dirigido por el marques de 
Santillana al condostable de PorlugaL hace 
menci6n de tres historias, cualqniera do las 
cualea nos compensaria probablemente de la 
falta de noticias pertenecientee a la primera 
6poca. La familia de los Benica&i, llamada 
tambi6n Benilope, reprosentante en Ara- 
g6n del partido de los renegados, familia 
de gran influencia durante los Biglos vin y 
ix» tuvo su historiador: lo mismo le suc€di6 
a la de los Tochibies, representante del par- 
tido Arabo yenienl, la cual suplanf6 en la 
influencia a ia de los Benlcasi, gracias a la 
polltica maqulav6llca del Kmir Abdala, que 
apoy6 a los tochibfes en sa rivalidad con loa 
Benilope,no previendo,8in duda,queesam)B'- 
ma familia habia de contribuir a la caida de 



- 92 - 

la dinastia Omeya, haciendo traicioa a su 
liitimo represeotante, para sentar en el tro- 
no de Zaragoza a MondiTj quioto nieto del 
protegido por Abdala. 

No fii6taii brillante ei papel representado 
por los Beiiiatagiiil, o al menos no es tan 
coaocida !a historia de esta familia; pues 
solo de dos o tres de sus individuos notamos 
hecha ment-ion en los autores Arabes, que 
nosotros hernos visto; pero por lo5 hechos de 
armas llevados a cabo por Mohamed Atagiiil 
y pot el enlace de un Atoel rey moro, quiza 
6ste mismo, con una nieta del rey Garcia 
Iniguex, seo:uii el cddice de MeyA, podenioa 
conjeturar la pr( ponderancia de esta fami- 
lia en los primeros anos del siglo x y hasta 
ultimos del xf, 

Como estas ties faiuilias estuvieron en los 
siglos VIII, IX, X y XI en los puntos que, se- 
gun nuestros historiaiorea, debieron de 
formal el llmite de la domlnacion mnsulma- 
na y la ctiatiana de Navarra y Aragon, pa- 

reee iadudable que, si hubieran llegado a 
nosolros sus obras, hubieran podido suplirla 
faita de historiadores primitlvos, e indem- 
nizarnoB de !a desaparicion de los docuraen- 
tos que indudablemente debieron existir en 



'i 



- 93 — 

San JiJ^n (io ]a Tefla; poro^ por desgracia, 
solo los nombres so eonseinau deestas histo- 
rias. sill que AbeiihAzam nos diga ni siquie- 
ra el nombie de sue aiitores (t), 

Entre Ifls inuchas cindades que, eobre todo 
en el siglo xj, tiivieion hi&tori. dores, debe- 
m05 niencionar ailiiesca, cuya histoiia hasta 
el ano 1107 fu6 escrita porMohSmed ben SIxi- 
za el Tochibi, conocido por Abumotavrif (2), 
No tendria fanta importaucia para la pri- 
mera 6poca de nuestra historia la de Cala- 
ta>'ud, escrita lambi^n en el sigio xi, por 
MohAmed ben Suleiman Alqueibi; pero no 
dejarla de darnos noticias muy apreciables, 
no s6lo de los ftrabes aragoneses, sino tarn- 
bii^n de los cristianos, sobie todo de los he- 

chos de arnias llevados a cabo por el gran 
Batallador (EJ). 

Por desgracia, de todas estas obras b61o 
tenemos noticias no muy circui:stauciadas 
por cierto, lo oual nos hace presumlr que ya 
en tlempo de los AbenbAzam y Abenalabar 
eran poco conocidas [o cif adas] las obras que 



(1) Almacari, tomoll, pig. 118. 
<2) Caein, tomo IT, pAg. IBl- 
^it) Casiri, tomo 11, pA^. 19-2 



" 94 - 

trataban de las cosas de \^fronteTa superior: 
tanto mas podemos sospechar eslo, cuaiito 
Abenjaldiiu, que tan enterado se aianifiesta 
de las cosas de AsturiaSj tomdndolo en su ma- 
yor parte de Abenhavan, da escasas y coo- 
fiisas noticias de Cataluna conio condado y 
como reino, sin decir una palabra del de 
Aragon como tal (1): es verdad que casi todos 
los grandes historiadores vivieron en Cor- 
doba, Granada o SeviMa; y asi, ann pudiera 
suceder que se encontrara algiiii iibro icn* 
portante para la historla, entre los que van 
apareciendo constantementCj si bien per 
desgracia se destruyen por despreciados, 
se guardan demasiado^ creyendo puedan 
conteiier noticias de i^^noralos tesoros. 

i- * ^ 



(1) [Como quoda indicado, gI conocimiento de ha- 
bersG escrito estas obras^ y la idea do que si llegabn a 
poderlas appovouhar podria rosolver al*^unas cuestio- 
no9 d.G las roferontes a la historia primitiva de Ara- 
g*5n, mo movieron a estudiar la lengua Arabe, que po' 
^3a conexioii tenia con mis estadios do TeologiUj y que 
porfin dotormiiK^ la mavcha de toda mi vida dosde 
que obtuvdlft cAtedrade Latin y Qriego en ol Inetitu- 
to provinoial do L^rida,] 



~ 95 - 

No quiero abaa-louar estesitio, sin dirigir- 
tne a vosotros, mis queaidoa jovenes, pues 
que a voaotros principalniente se dirige este 
trabajOj conio la solemne ceremonia que le 
motiva: habeis visto la grand i iniportaneia 
del estudio de la Lengua drabe para coiiocer 
eu todas siis nianifestacioncs la historia de 
los tiempos niedios y ])oder conaprender los 
grandes trabajos do la Filologia comparada^ 
que tanto coiitribuye a dar a couocer, en 
cuauto es posible, las transmigraciones do 
los pueblos en los tiempos primitivos: vos- 
otros, que tan amantes sois de la imparciali 
dadj porque vuestvoa cora/-ones juvcuiles an- 
slan la verdad^ tened en cuenta que la his- 
toria, no estudiada eu las fuentes, nnichas 
veces nos hace ver las cosas, no como f ueron, 
o al inenos como las reflrieron Io3 hlstorla- 
doies cootAneos, sino al travfig del prisma 
con que las vi6 el autor: hay eu ei hombre 
(no &6 por qu6) lal propensiou a enteuder 
ias cosas como conviene a siis ideas, que con 
la me]or buena fe atribuJmoa a los demAs lo 
que nos conviene: por tanto, nada mejor que 
acudir a las fueutea en cuanto os sea poslble. 
Kl estudio que os recomiendo tiene, ea ver- 
dad, pocos alicientes, y sobre todo exlge al- 



— 96 - 

gnus, mAs constansia que los otvos, y qiiiza 
^ste sea el motivo de que siendo Espana la 
nacion que mAs debiera ciiltivar estos estu- 
dios, en ninguna otra se aprecien menos, 
Vosotros, mis queridos joveneSj nacidos en 
el suelo clAsico de la constancia en el estu- 
dio, estAis en el caso de iniciaros en el eo- 
noeimiento de la lengua Arabe^ para que, 
cuando terminada vuestra carrera literaria 
est6is, unos en vuestras casas, otros en los 
destinos que hayflis conqulstado con vuesti'a 
aplicacion, poddis, como per vladedescanso 
y di6tracci6n, dediearos a la leetura de los 
textos drabes, y asi quiz^ se consiga lavar a 
nuestra querida patria de la tspecie de bal- 
d6n que sobre ella pesa, por haber descni- 
dado estos estudios- — He dicho. 



La Dominaci6n ar^biga en la Frontera Su- 
perior, o sea, poco mas o menos, en la 
cuenca del Ebro y en la Galia meridio- 
nal, anos 7li a815 (n). 



Sen Oft ES: 

La Real Academia de la Historia, al nom- 
brar niievos individuos para las vacantes 
que en sus escafios va dejaudo vacios la im- 
placable miierte, no acostumbra llamar a su 
seno sino a los que en sm tareas literarias 
ban dado ya pruebas de cultivar con exito 
los estndios que forman el institute de esta 
sabia Coiporacion, ^;CuAl ha podido ser la 
causa de que, al traLar de llenar la vacante 
producida por la miierte de su ilustre iodivi- 
duo y bibliotecario el Sr. D. Carlos Eamon 
Fort, distinguido catedrAtico en varies Uni- 

{a) Discurso hido ante la Heal Academia de la Historia 
en la recepcion pi'ihlica dt D. Francisco Codera y Zaidin cl 
dia 20 de AbHl de J879. 



- 98 -- 

versidades y reputado canonista, la Aeade- 
mia haya prescindido de tan justificadas tra- 

dieiones? 
Solo puede explicaise tal excepdon, te- 

niendo en cuenta el especialisimo interes 

quB profeaa a los estudios arabigos; y como, 

por desgracia, son poeos sus ciiltivadores, ha- 

Tara querido sin duda alentar con esto a los 

que a elloB se dediean, concedi6ndome tan 

senalada honra, aunque poco o nada pueda 

esperar de mi iiiiitii cooperaeion. En cambio 

de tantagenerosidad por parte de la Acade- 

mia y de mi falta de merecimientos, solo 

puedo ofreeerle, como don, la promesa de 

dedicarme con ahicco a las tareas de su ins- 

tituto: promesa poco de agradecer, pues 

nada vale, ni cuesta mueiio a quien no tiene 

mds obligaeion ni mAs gusto. 

Elegido para este honroso puesto por mi 

carActer de aficionado a los estudios ar^bi- 

g08, al tratar de cumplir el precepto regla- 

mentario de presentarme ante vosotros ex- 

poniendo un punto historieo, venia como 

obllgado a tratar alguna cuestion diflcil de 

nuestra historia Arabe. Al quererme fijar en 

un punto general, me vino a la memoria un 

recuerdo grato de mi juventud, del cual no 



r-_U 



^:^ 



— 99 - 

supe no qiiise prescindir: fu6 el siguiente: 
Estudiaba yo en la Uoiversidad de Zara- 
goxa, y ai ver en los autorfts no aragoueses 
la narracion de los priinevos tiempos de la 
reconquista^ negando la historia do todo lui 
siglo a ios reinos de Amgoii y Navarra, que 
con tanto enttisiasmo y profunda coQvicci6u 
habia escrito uno de mis qiieridos maestros, 
hoy difunto fct), compreudiendo que, si aqu6- 
llos quizA. no tenfan raz6n a los ojos de la 
crltica para negar nueslros heehos, Aragon 
y Navarra eii manera alguna podian defen- 
derlos con bueuas razones^ pensft que en los 
a uteres arabes podrla encontrar noticias 
que resolviesen la cuestion y decidi dedicar- 
me al estudio de su leiigna: no habieudo en 
aquella Uinversidad t-Atedra de esta asigna- 
turft, de^pufis de probar, con escaso resulta- 
do, a esLudiarh- sin inae>tro, hube de apla 
zar mi proposito para inejor ocasi6n. 

Recordando esto, coino por giatitud, no 
he podido resistir a la teotacion de elegit 



(a) Historia de Aragon, compuesta por A. S., y corre- 
g-ida, ilufltrada y a<Iicionarla por D. Braulio Foz, cato- 
dr^tico de lengua griega ©d la Universidnd de Zara- 
g'Oza. Zaragoza, imprenta y libroria de Roque Ga- 
ilifa, iS4B, 



<4 

I 



- 100 — 

para tema de mi trabajo un punto de histo- 
ria de Aragon, o quo se roce con ella. 

Conociendo ahora por qu6 los historiado- 
reB Arabes, cuyos textos poseemos, do resiiel- 
ven en sua prolijas narraciones la cuestion 
que me faabia ilevado a! estudio de sii len- 
gua, e inclinado, hoy per hoy, a creer que 
es exagerado, si no faiso, lo que de los pri- 
meros tieicpos de la recooquista cuentan 
nuestroa iiistoriadore& aragoneses y nava- 
rroSj y que en las diferencias de unos y otros 
Ilevan quizA la peer parte mis paisanos, me 
he decidido a examinar ios hechos probados 
de la Dominacidn ardbiga enlafrontera su- 
perioTy sea, poco Tnds o menos^ en la cuenca 
del EbrOt y en la Galia meridional^ desde el 
aiio 711 al 816. 

La tarea que me piopODgo, en su parte 
priDcipal, no Bolo estd per llenar, sino que 
hay que deshacer lo hecho: me refieroala 
higtoria firabe de Arag6n y Navarra; pues 
la del mediodia de las Galias estA hecha y 
por persona competente (a): s61o trato de 
ella en razon a que sirve para ilustraria 



{a^ Invasions des Sarrazhis en France et de France e» 
Saooie, en Pumont et dans la Suisse, pondant les 8% 9' et 10' 



" 101 -^ 

uuestra; ya porque ambos paises estuvierou 
Intirnamente unidos en aquellos tiempos, ya 
porque los historiadores francos, al dar no- 
ticias de lo que a la Galia meridiona! se re- 
flere, no dejan de informamos de lo que a 
nosotros atafie, 

Sabido es de todos que los pueblos que en 
ios siglos viir, IX y x vivfan en las vertien, 
tes meridlonales del Pirineo, o no escribie- 
ron su historia, ni siqiiiera en diminutos cro- 
nicones, semejantes a los que por losmismos 
tiempos se escriblan en otras regiones, ni 
muy distante.^, ni aisladas de los pueblos pi^ 
renaicos, o si la escribieron, no ha Itegado 
a nosotros ni aun su noticia. Esto ha sido 
causa de que los historiadores aragoneses y/vC'^ 
iiavarros,nos61ohayan tratado de coordina/** 
sus tradicioues, mas o raenos alteradas, cop^ 
las noticias que en su Historia Arahwm diei'd 
ra el ilustre arzobispo de Toledo, Xim6nez d< 
E-ada, sino que hayan aceptado cuautas in- 
venciones produjera la feeunda inventiva de 
Miguel de Luna y Faustino de Borb6n. 

De un modono mAs favorable ha influido 



siecles de notrd ^re, d'aprea les autours chr6tiona ot 
roahoin^tans, par M. Iteiiiaad* Paris, 183S. 



— 102 — 

en la historia de Aragon D, Jos6 AntoDio 
Gonde con su Hintoria de la dominacion de 
loa drabes en Espaiia, 

La obra de Conde, quo al publiearse tuvo 
un 6xito envidiabie, tanto en Espaua como 
en el extranjero, ha sido despu6s objeto de 
acerbas crftieas que, si exag^eradas por lo 
acerbaa, a mi modo de ver no cai-ecen d© 
fundamento. 

Fuera de Kspaua, niiestro autor ha perdi- 
do ca?! por complete la au(]oridad, y pocos 
son los que le citan: no sucede !o misuio en- 
tre nosotroflj donde niuchosule copian y si- 
giieo, sin saber que se ban puesto en duda su 
coinpeteiicia y buena f e. Hecho tanto mS& 
delamentar, cuanto que ]a completa con- 
fianzaen ]os datos de Coade es causa deque 
obras de no escaso merito, bajo otros concep- 
t08, pierdan mucho de su iinportancia (a). 

No creo que deba yo eotrar a esaminar 
detenidamente la obra de Conde; pero como 
he de prescindir de los datos que pndieran 
haberme servido, me creo en el caso de fun- 



(a) No cito EoB autores a. (juicncs osto ha aacedido, 
porquo adem^sdesertarea larga y enojosa, no haro 
ami prop6sito. 



\- 



■k- - - 



— 103 — 



dar la opinion poeo favorable que he forma- 
dOj no de su competeucia, sino de su probi- 
dad literaria; y para esto, citar6 hechos, que 
para mi pnieban de uu modoindudable qiie 
Conde no sabia o uo queria dtidar, y que si 
eucontraba algiin nudo gordiauo que no pu- 
diera desatar, lo cortaba y salia del paso. 

Bien conoddas sou hoy las uveiuurasy 
hazanas del Viriato de la 6poca lirabe, Omar- 
Abenhafsuo, qu^ por ospaeio de casi medio 
siglo sostuvo, en lo que hoy ea proviucia de 
MAlaga, el estaiidarte de la iudependencia 
espafiola coatra los Prfncipes Omeyas de 
Cordoba, Conde leyo y entendio bastante 
Men los textos Aiabes, si no los que hoy lee- 
mos impresos, otros ig^uales en el fondo; pero 
no encontrando en Andalusia el Bobastro o 
Bibastro, corte do Omarj le ilevo a Barbas- 
tro en Aragon, cuyo nombre se confunde a 
veces en los autores iirabes: puesto en eata 
pendiente, fanfcaseo los nombres de Hueaca, 
Roda, Benabarre, Benasquo, Ainsa, Moa- 
z6n, etc. J trasladando alii a su h6roe, en vex 
de llevarle a Poley, Ronda, MAlaga, Ecija, 

Elvira, etc- (a). 



(a) 



[Kublicado est© Discurso haco trointa y Hie*'* 



~ 104 -. 

Esto es lo queyo creo: habri quien tal vex 
supOQga que, si log autores arabes publica- 
doa poneii la rebelion de Omar en Andalu- 
cla, quiz^ alguno, que hoy no conocemos, 
refiera lab cosas como dice Conde: poaible es, 
pero no lo creo: aunque asf fuera, debia 
haber indicado las dudas que le produjeran 
lo3 que refierea I03 sucesos de otro modo 
(Ap6adice 1). 

Y aqui viene como de molJe una adver- 
tencia, que deben tener muy en cuenta los 
que se dedfcan a estudios historicos, en es- 
pecial a los arabigos: es precise aaber dudar 
y tener suflciente abnegacion para confesar 
que no se eatieiide una cosa: no es humi- 



afiOd, nodrk pArficor a algunoa que ya os inoportu- 
Jto ot r-ii-etir lo dioho, rebajanrio la autoridad liiatori- 
cado D. Antonio Uonde, pero como toU^vvIa liay quien 
le cita como autoridad &n ht materia y aun critica a 
losftrabistaspor esto, no creemos inoportuno repotir 
la campana, y para respondor por mi parte al cargo 
Que quiz^ ee refiero a mi, ropito que no he dicho qn© 
todo lo qoo hay en Conde sea disparatado, sine que hay 
mucho, y qaoloanoarabistas no esfc&n on condicionea 
do distinguir lo bueno de lo male, y sigo creyondoque 
no hal>rA un arabisU que se atrova a consignar un he- 
cho citado por Conde, del cual perflonalmonte no haya 
oncontrado menoidn en algnn autor Arabe.) 



— 105 — 

ilante ignorar lo que no se tiene obligacioa 
de saber; pen* e^ afrentoso que despu^s lle- 
gue a probarse que, por falta de siuceridad, 
se falto descaradaineate a la verdad: esto ha 
sucedido aiMiguel de Luna, Faustino deBor- 
bon y CoudL^. 

Y sin mds prednibulos, entro en el objeto 
de este discurso, 

Derrotado el ej6rcito de D. Rodrigo dea- 
pu6s do los multiplicados y saiigrientos en- 
cuentros habidos junto al iago de la Janda 
(2) con las tropas del iDvasor TAric ben Zl- 
yad, en los dias de 28 de KamadAn a 6 de 
XaualdelaQo 92 (19 a 26 de Julio del aiio 
711) (3), pronto los invasorea paseau sus vie- 
toriosas huestes por gran parte del Alanda- 
lus; pues TArie, dejando para sua capitanea 
la conquista ie las regiones de Cordoba, MA- 
laga, Granada y Murcia, despu6s de apode- 
rarse de Toledo, que encontr6 abandonada, 
segiin se dice, se habia dirigido al Norte, pa- 
sando por Guadalajara y llegando a Ainaya. 

En esta primera expedici6n, TAric no He* 
go hasta la region del Ebro, pues notlcloso 
sin duda do la llegada a Espaiia de su pa- 
trono Muza, vu6lvese a Toledo para cumpll- 
mentarle y ponerse a sus brdenes: 6ste, que 



habiendo entrado en Alandaliis en Ramaddn 
del ano 93 (de 11 de Junio a 10 de Julio de 
712), eo el mismo mes del auo siguiente se 
habia apodei'ado ya de Sidonia,Car[nonajSe- 
villa y M6rida> en la que, despu^s de una 
formal resistencia, entra por capltulaclou en 
el d!a de la fiesta dela ruptuia del ayuno 
(1.^ de Xaua!), o sea en 30 do Junio del ana 
713 (a), sin detenerse en M6iida mas que un 
mes, se dirige a Toledo, y alii, o en el distri- 
to de Talavera, adonde se adelantara a sa- 
ludarle, repreiide y iiumilla a TAric por ha- 
ber conquistado a Tolelo y la parte norte^ 
contra la orden que le habla comunicado de 
no pasar de Cordoba, o mejor dicbio, del pun- 
to dondft le alcfin^aso sii mensajero. 



(a) Cuando un autor se «ite por primera vez, so pon- 
drA COiiipIeta iii cit^i. — J fistoi re de VAfrique et de VEs- 
pagne^ iotitul^o Al-BdJ/ano "I- Mogrib, itav Ibn Adha- 
ri (de Maroc), c^ Fragments de la ChroniqHC d'Arih (dfi Cor" 
done), publit!is par It, P. A. Dozy (Ley de, 1818-J85]), 
tomo II, pag. 17. Nosotros escribiinos Ahenidaru—CoUc- 
cion de ohras ardbigas de Kintoria y de Geografia, que pu- 
blica la Real Academia do U Historia, tomo I: Ajbar 
^rutehmna (Colecci6n do tradicionos), Oronica an6ni- 
ma del siglo xr, dnda a luz por primora vez, tradueida- 
y anotada por Dh Emilio Lafuente y Alcantara, Aoa- 
d^mico de namorO' Madrid, 18S7,p&g»99. 



- 107 ~ 

Despufis que TAric se avist6 coq Muza y le 
pasd con 61 lo que le paso (a),seguu la expre- 
sion de un autor ^rabe, salio de Toledo par& 
Zaragoza^que coriq'iisto con cuaotoscastilios 
y forialozas habia ea torno de ella (6). 

Segun algmioi aixtores Arabes, que proba- 
blemente ea esto no andau bieu inforaiados,, 
sigtiieiulo adelante en sus rApidas conquls* 
tas en Gataluna y las Galias, Muza y Tdric 
se apoderan deBarcelona, v pasando los Piri- 
neos hacen lo mismo con Xarbona y Avinon, 
no deteniendoie en sus coirerlas hasta Uegar 
a la ciudad de Lion, lifnite por aquella parte 
de las conquistas do Maza» 

Conf undiendo detalies do expedlcionea 
posteriore:ij algunos autores Arabes aupouen 
que el inti^pido Cartoa Martel, que aun no 
figuraba, hizo leLroceder alguu tanto a loa- 
atrevidoij invasores, obligAndoles a retroce- 
der hasta Aviiion v Narbona, doDde huble^ 



{h) Abonftdarl, tomo IJ, pA^. IK* AlmncHrl, Attaltc 
tessut^ rhiat&irt; ct tatitte'rature desarabe^d'Kspagnepar At- 
J/flfcJciW, publics |)ftr MM. K. Dozy, G, Dugat, L, Krehl 
etW.Wriyht.Loyde, 1855-1^1,5 vol., tomo I, pAgi- 

iia 172. 



— 108 — 

ron de guarecerse (a); y la tradicion, para 
salvar la gloria de Muza, lehace retroceder, 
no por respeto a las armas de Carlos Mat- 
tel, sine porque habiendo llega^lo a las rui- 
nas de una ciudai antigua, eneontro una 
-estatua, y en ella escritaa estas palabras: 
Oh hijos de I^mael, hasta aqui serd vuestro 
•Urmino: volveos, y si preguntdis para qui 
OS habdis de volver^ os dir^, que as volvereis 
para disputar aobre lo que tenets, hasta el 
punto de degoUaros unos a otros, como ya lo 
habHs hecho {b). 

Volvi6rons6 en efecto, y entre tanto, se 
dice riue Muza recibi6 la orden de dirigirse 
a Oriente; pero en vez de obedecer, atrave- 
sando sin duda la cuenca del Ebro, siQ tor- 
cer haeia Pamplona (si blen se dice que con- 
<[Uist6 el pals de Ids Vascones, penetrando 
en su territorio hasta llegar a un pueblo 
cuya gente era como bestias) (4), se dirige a 
las regiones del Norte de Eapana, donde re- 
cibe la sumisi6n de los jefes de Gaiicia y de 



(a) AlmacarJ, tomo I, pAga. 172 y 173 
' {b) Ibn-el-Athiri Chronicon quod per fectiasimitm inscri" 
Mtur, GfJiditCarolus Johannes Tornbor^. Publico Sum- 
tu, Lugduoi BatavoTum, 1867-75, tomo IV, pAg. 418, 
Esoribiromos Abenulalir, 



— 109 — 

los Obispos. hasta que habffendole alcauzado^ 
en Lugo un seguudo mensajero con la orden 
de dirigirse a Damasco, le fu6 precise obe- 
decer; TAric, llauiado al mismo tiempo, tele 
unio desde la frontera superior {a], 

Conquistada por Muza y TAric toda la re- 
gion de la vertienle meridioual de ios Piri- 
neos, siquiera fuera solo en conjuutOj pues 
lo3 niisnios autores Arabes exceptuau de sua- 
conquiatas los monies de Pamplona y Cava' 

coxa (?) *=^^ '^ y la Peiia de Pelayo, teriti 
oportuno exaininar la eoiidicion en que que 
daran ios vencidos, 1 ^ cual debi6 ser la ge- 
neral a que se sometieron en Espana los 
pueblos conquistados, segiin que ofrecieran 
una gran resistencia, o que pronto se eutre- 
garan al vencedor. 

Por los autoies Arabes nada concrete sa- 
bemos de la resiateucia quo a la invasi6n< 
opuaieran Ios cristianos de Navarra» Aragdn 
y Cataluna, y fiolo do Zaragoza sabemos, 
no que opusiera onfirgtca resisteucia a Ios 
invasores, sino quehubode sujetarae a acep- 
tar durlsimas coudiciones, que equlvale a io 
mismo: asi io aseguran autoreB modernosde 



(ij) Abenalfttir, tomo IV, pAg 448 



n^ 



- tiu - 

poco cr6dito (a), y asl se ha inferido, aunque 
sin razon, segVtn mi sentir, de ias palabraa 
■que le dedica Jsidorn de Boja (5). 

Llatnado Muza a Damasco^ queda con el 
gobierno de Alaudalus su hijo Abdelaziz^ 
quien, en los dos auo^ y nieses de niaiido, no 
Gonsta que por si o por sus capitanes hicieso 
invasion alguna en el valle del Ebro, aun- 
que se ascgtira por los antores que durante 
su valiazgo se conquistaron niuchas o las 
restaiites ciudades, pero no se mencionan (6), 

Tampoco de Ayub, primo y sucesor del in- 
fortunado Abdela^iz, asesinado de orden, o 
al nienos, sin pesar del ingrato califa Sulei- 
man (c)j cansta de un modo expreso que en 



(a) Viari^Jot, HiMoirQ dc.t AraMs et des :hlore3 (V Kapagne. 
Paris, 1851, pi^g. 82, tomo I^ en la p^g. IV dice: «Lg ro- 
^sitdes fjiifcaest prijicipalement omprunteiirJ/^s^o^Veifc 
la domination des Arahes en Ksjiagm:, par JoSBph Conde. 
En ol tomo It, pAg. IV, dirigicnrlofie a M. Dozy, ie 
liacG observar-d'abord quo jo no sais pas Tarabe efc 
-que n'ayaiit point VheurouaefAcult^ de recoarir aux 
f'Oarces originalos, j'ai du m'en rapportou ati talent 
-et A la aiDc6rit6 des tradnclotirst, 

Qf) Aboualatir, tomo V, pAg. IJ.— Almacarl, tomoJ, 
pagina, lib. 

(c) El autor del Ajhar maclum dice, por el crntra' 
rio, quo di6 orden de castigar a los asesinos, pAg, 33. 



- Ill - 

los ^eis I pses de sii valiazgo se dirigiera a 
la froiitera superior: el nombre del Castillo 
ds Ayitb (Calatayud), coastruldo cerca dela 
antig^ua Bilbiiis, no sabenio* cn*indo, h?t sido 
consideirado como testinionio de la estaucia 
de Ayiib en estas re^ionos; por mi parte 
Dada eucuenlro en los aiitores arabes refe- 
rente a este punto, y sospecho que nada 
teiiga que ver con este emir, [Ei Arzobispo 
D, Rodrigo dice que la fund6,] 

Al interiuo Ayub reenip]a7.a a fines del 
ano 97 (Agosto de 716) Alhor ben Abdel- 
m6Iic (el Alahor do nuestras cronicas), quien, 
enviado a Alandaliis por el gobernador de 
Africa, Mohamed ben Yezid, gobierna dos 
anos y ocho meses, durante cuyo tiempo, 
segun el Pacense, acomete la Galia Narbo- 
nesa, haciencJo la guerra y ajustaudo pa- 
ces (a), 

Gomo ni en los aiitores Arabes ni en los 
francos eneontrainos inencl6n de expedicio- 
nes de Albor al otro lado de los Pirineos, 
quizA deba admitirse que el Pacense no es* 
taba bien informado de lo que pasaba en 



(a) Isidori Pacensis Chronicon, Apfindico flJ Ajhar 



~ 112 — 

aquellas regiones, de las cuales no habia de- 
ser f Acil el tener noticias esaetas (6)- 

Omar ben Abdelaziz, luego de ocupar el 
trono de los Catifas, iiombra en el ano lOO 
para el gobierno de E?pana al Jaiilanl Asa- 
mah ben M61ic, cuya probidad le era conoci- 
da, eneargdndole que, de las tierras y denies 
bieues inmueblea conquistados por fuerza de 
aimas, sacase el quinto para Dios, y hecho 
esto, deja^o las alquerias en poder de iosj 
conqiiistadores (a). 

Habiendo Asamah salido de expedicion 
contra los rumies o contra los francos, que 
aqul es igual, sufrio el martirio, e3 desir, 
murio peleando con el enemi^o en el auo 
102, en el dia de Arafah (9 de Dzulhiehah = 
10 de Junto de 721) {b). Segun algun autor 
Arabe, esto acontecii en Tarazona (c), pero 



(a) Ajbar mach-miiaj pfi g. ^4.— Almacarl, tomo I> pftgi' 

jia 145. 

(h) Abeoadari, totao Ilj p^gs. 25 y 26, — ?eg\in Aben 
PascualT apud Ahiiaoarl, tomo 11* pAg. 9, la mnerte 
tnvo lugar on ol dia 8 d el misnio mes. 

(c) [ ProbabUmente, en vez de Tarazona deberia leer- 
86 Tarascon, ceroa d© Tolosa, pob5aci6n del departa- 
mento BocOs del Rddano; observaci^n <±ae nos indico el 
Sr, D. Eduardo Saavedr^,] 



- 113 - 

lo mSa po&itivo es, coiiforme al testimonio del 
Paeense, que murio en Tolosa peleando con- 
tra el daque do Aquifania, quien le hlzo 
fiufrir uaa gran derrota, hasta el punto de 
que no quedara im niusliuij segiin e! aserto, 
exagerado sin duda, de AbeiijayAn (a). 

Nombrado interinamente Abderrfihraen 
ben Abdala el Gafeqni, pronto es reempla- 
zado por Ambasah beu Sohaim el Quelbi, 
quien, n lucho de&graciadamenle con los 
francos por medio de sussAtrapasj segiio ex- 
preaion del Pacense, no asi en la ultima ex- 
pediciou, que dirige personalmente; pues 
segun Abeualatir, en el ano 107 Ambasah 
llego a Carcasoua, y habi6ndoia sitiado, sua 
moradores hubieroa de acceder a las condi- 
Clones impuestaa por el vall espaiiol, prome- 
tiendo entregarle la mitad de! distiito y los 
prisloueroa muslimes que habia en la ciu- 
dad, a condicion ndemSs de pagar el tribu- 
to, y hacer la guerra a los enemigos de los 
mu^Iimea [b). Y por cierto que no esU exa- 
gerado Abenalatir, si hemos de dar te a lo 
que dice el Chronicon Moissiacensef cuyo 
autor natuvalmente debia esUr inejor ente- 



(a) Almaoariptomo II, pig* ^. 
tb) AbeniUatir, tomo V, pkg. 101, 



~ 114= - 

rado y dice que Ambasah, al frente de un 
gran ej6rcito, acometio a las Galias a los 
cinco auos de la batalla de Tolosa, tomo 
por fiierza a Carcasona, y conquisto por 
capitulacion hasta Nimes, eoviando los re- 
henes a Barcelona (7). 

A ebta misma expedicion se refiere proba- 
blemento el mismo Chronicon, cuando dice 
.que el mi6reoles 22 de A^ro^o del afio 72o 
los sarracenoH destruyeion a Autun y que, 
habiendo tornado el tesoro de la ciudad, se 
volvie.-on a Espafia, cargados de iiu gran 

botln». 

Poco de8pu6B de esta expedicion, o mejor 
dicbo, al voiver de ella, murio Ambasah de 
muerte natural, en Xabftn del ano 107, como 
dice el PacensB y los mAs de los autores Ara- 

bes (a). 

Dd 103 emirea Od/a-ah ben Abdala, el Fihri, 
— Yahya benSal6mah el Quelbl,— Hodzaifab 
ben Alahoas, elKeiQi -O^rn&n bea Abuuisah 
el Jatami,-Alhaytam benObaid el Caiieni, 
y MohAmed ben Abdalah el Asehai(6), qae 



Co) Abonalatir, tomo V, p&g. ii73. 

(6) V6anae los Apfindicoa a la tradaccidn dol Ajhar 

machmua, p&gs. 2iO a 212. 



- 115 — 

en ei espacio do ciiico afios^ deade725 al 730, 
goberaaron la Espana musuhnana. uada 
coucreto enconuamos en los autores Arabes 
qu*^ se refiera a la frontera superior, 

A MohAmed ben Abdala el Axchai, que 
solo goberno dos meses, piies era iiiterino, 
Jiueede AbdcrrAhmeu beu Abdala ol Gafe- 
qul, el mUmo que, eiiando la batalla da To- 
lo5a en el ana 102, se habia puesto al freute 
de las derrotadas huestcs musulmanas, 

Al perfodo de este emir serefieren lo3 trA- 
gicos sucesos do la rebolion de Mumiza, y su 
aliaaxa con Eiidoj, diiquo de AquLrania, 
que !e da en matrimonio sn bella hija Lam 
pegia, y el deiastroso fin de ambo3 ainantes, 
despeiiado ftl de una altnra en las montauaa 
de la Cerretania, al verse impotento para 
salvar a su amada Lampogia, y inAs desgra- 
ciada oUa al ser presentixda al omir junta- 
mente con la cabdza de an espoao, y eavia la 
de3pu6s a Damasco, cual dlgno proseute 
para el Califa, 

Poco nada dieen loa autorej Arabea db la 
rebeli6n de Munuxa (a), y por clerto que no 



(a) [Rospocto a l03 boclios atrihiildon al U(^r'fi.i0v<? o 
supuesto JUunuza voaso lo que dijimoa on ol tomo VLI do 



116 — 



eoDcuerdan con el Pacense; pues refleren 
eetosEueesoaalafio lU, diciendoque Alhay- 
tain ealio de expedicidn contra la tierra de 
Munuza y que la conquist6 (8). 

Como en los autores francos m^B notables 



esta Cohccion de Estudios Arahe.^ (pAg. HI) reproduoien- 
do artioulOB pabliciuiOH en la Jievhfa de Aragdn (con 
motivo do una obrade M. Jaurgam), immeros 7. 8, 9 
y 11 de IfXX) y 2, 4 y n de 1901. 

A lodicho hace quince afios nos parece oportnno 
afiadir lo BiguiGute: La transformaci6n del nombie 
deManrefla ir-/^- en Mnnu.a i^„'- quo propuei- 
moB como posible, resulta autori/ada por el liecho de 
que nueatroH cronistas, inducidos a error por truchi- 
raanes poco escrupuloscs, ..uo !es tiaduclaii textoa 
arubes, con facilidad tomaban el nombro de una po- 
blaci6n por ol de un pcrsooajc, o vicoversa: asi en la 
Cronica GenerHl on<^oii tramoK los nombres de Becha y 
Cbociralgadra convortidoB en lieycs, cuando en loB 
textoB probablemento dirJa: Gobemador de Becha o 
doAljadra:]a confuBion es rauy fftcil para quien no 
oonoco lo« iiombres propios y no repara on Butilezas 
gramaticales, que podrian preservarlo del error. El 
autor do la Crinica crco que no sabla lirahe, y por tan- 
to tenia quo atooerso a la traducci6i. que le hiciesen 
de laB recitflcionos hiatiricaa quo ya eran cornenteB 
per aquelloB tiempos; loa cristianoe, al oir que Uega- 
ba laacei/U (expodicSAn do verano), ontendian quiz& 
que la expediciin iba mandada por el general Aceila, 
y ael lo ooiiBiiino aUuna Cr6nica.] 



117 



nada encuentro referente a e^tos aconteci- 
mieutos, antes ai contrarlo^ indicirn algunos 
que la alianza de Eudon fu6 coo \\u Abde- 
rr4hmen, me hace dudar del dicho del Pa- 
cense, sobre cuya autoridad parece que se 
ha fuudado esta bistoria (9) o fAbiila, 

La batalla de Poitiers, en la cual fu6 de- 
rrotado y mnerto AbderrAhinen por ias vic- 
toriosas armas do Carlos Martel, la refieren 
conformes en el fondo autores ^rabes y cris- 
tianos; segiiu el PacoE^se, despufes de la 
muerte de Munuza, AbderrAhmen, atrave- 
sando los Firineos por Pamplona, siLia a 
Bardeos; se dirige contra los francos de ta 
Aquitania, a cuyo duqiie Eudon dorrota con 
inmensa inatanza a! olro lado del rio Garo- 
na; y perdiguiendo al destrozado ej^rcito 
de Eudon, sonaba ya AbderrAlunen en ol 
rice tesoro de que podia apoderarso en la 
catedral de Tours, cuando en loa campo3 de 
Poitiers se afronta con el ej6rcito de Carlos 
Martel, que venJa en auxilio del aquitano: 
<despn6s de casi siete dlas, en que ambos 
ej6rcito3 sufven atrosmente ante el espec* 
tAculo de la batalla, trAbase fiita, y loa boI- 
dados de la Austrasia, hirieudo al travt^a de 
los peohos enemigos con sua poderosas moles 



_ 118 — 

y manos de hierro, matan al rey Abderr^h- 
men, cuyo ejfircito se pone en salvo, ^racias 
a la Doche que sobrevino al punto: a la ma- 
fiana siguiente, Ics venccdores, preparados 
para renovar el combate, al encontrarsecon 
que los arabes hablan abandonado el cam- 
pamento, temen una emboseada y no tratan 
de seguirles el alcance, sino que dividi6ndo- 
se eonvenienteniente los despojos, se vuel- 
ven alegres a bus hogares^ (a). 

L09 autores Arabes confiesan au derrota, 
diciendo que AbderrAhraen sufrio cl inarti- 
rlo con multitud de sus soldados en Kama- 
ddn del aiio U4 (de 25 de Octubre a 23 de 
Noviembre de 732), llamando a es!a batalla 
la de la Calzada de los Mdrtires {b). 

De los destrozos que en esta y otras espe- 
diciones se cometieian, puede darnos idea 
lo que se cuenta de este AbderrAhmen: en 
una de sus expediciones, cl ejircito se habia 
apoderado de una estatua (un hombre) de 

(a) IsidoroPaccneo, chronicon Moissiacenee. Ap6ndi- 

cee al Ajhar tnachm^u, pdgs. 1B7 y 160. 
(h) Ajbart»achmua,-p.d6.-A]mAGKTi,toinoJ, p. 14G- 

Abooalatir.tomoV, p^g. 374.'Abonjaldan, tomo IV, 
p&gina 110 de la Gdioi6n de fiU8 obras, hecha en Bou- 

lac. 



- 119 — 

oro, adornada de perlas, jacintos y esmeral- 
das: hizola pedazos, y deapiies de sacar el 
quiuto, la lepartio entie los soldadog que 
habian estado con 61: sabido esto por el go- 
bernador de Africa, Obaidah beu AbdenSIi- 
men, se enojo iniicho y ie reprendio; pero el 
vallj que, era varon justo, dice Abenalatir, 
eontefito mwy tranquilo con las signientes 
palabras del Alccr4n: Si los cielos y la tie- 
rra fites€7i de pedazos ttriidos^ Aid los hubie- 
ra establecido coma po7xi6nde her encia para 
los que le temen (a). 

Muerto AbderrAhinen, le succdid iumedia- 
tamente Abdelnifilic ben Katdn, a quieu en- 
viaba el gobernaJor de Africa con orden de 
reemplazarle; el nuevo emir eiitr6 en el nils- 
mo mes, en que muri6 su antccesor, o en el 
siguiente, scgiin algiin autor, 

Parece que Abdelm61ic, duro e ivjusto 
en sus juicios , penso mAs en enriquecerse 
con las exacciones arrancadas a los espafio- 
les que con los despojos recabados de los 
francos: -anionestado por no haber liecho 



(a) Abenalatir^ tomo V, p, 130.— Ibn Abd-ol-Ha- 
kem*e, History of the conquest ofSpaiHf edited and tranc- 
latod by John Harris Jones. London, IS58, piVf. 17. 



- 120 — 

cosa alguna de provecho contra 68tos, sale 
de Cordoba con todo ei ej6rcito, intentando 
aniquilar a los habitantes de laa cumbres pi- 
renaicaa, y dirigi^ndose per lugares estre- 
chos, nada prospero hace, y deapufis de per- 
der a muchos de los sayo3, se vuelve por ca- 
rainoa extraviados, cooveacido del poder de 
Dlos, a quien por fin habian acudido los po- 
cos cristianos quo se mauteiiian on las cum- 
bres de los montesi (10). Esto dice el Pacen- 
se, y aunque meno5 explicitos los autorea 
arabes, convieneu, sin diida, en el nihilproR' 
perum gessit del Pacenso, piies dicen que eu 
el alio 115 (^73 Vi) f^i^ contra la tierra de los 
Vascones y volvio ileso; auadiendo algiin au- 
tor (a) que tuvo encuentros con los oristia- 
nos y cogio botin: a coiUtiiuacion anadi^ que 
fue deput?sto, lo cual podria toniarse como 
consecuoncia qui/A de ^u poco aciertoo celo 
en las expedicionea, bien que el nanibra- 
miento de Okbah ben Alhaehah el ^alull 
para reemplazarle en Xaual del afio 116(3 
de Novicmbre a 1/* de Diciembr^ de 73t) 
obedeo a a reiacioiios de clien*.ela que lo 



(a) Almaoari, tomo I, pnij. U<3- 



— 121 — 

imlau a 6ste con el niievo gobernador do 
Africa, Obaidata ben Alhabhab. 

Okbah, que habia eJegido el gobierno de 
Alandalua por ser fi outera con lo5 cristiauos. 
continuo con vigor las expediciones contra 
6stoa ea las Oalias, y a no haber sido por 
Carlos Mattel, constante balaarto de la Eu^ 
ropa cristiana contra las huestes del Islam, 
sabe Dies qu6 hubiera side de la Europa. 

Okbah, al decir de loi autores Arabes, to- 
dos los auos hacia 1^ guerra santa, y auuqiie 
no teneoaos nmchos pormenores acorca do 
61, se ascgura que conquisto a Pamplona y 
a Galieia, excpptuando la Pena de Pelayo, 
Alava y Narbona, que pobI6 de muslimes» y 
el rio Rodano reflejo en sus aguas la fortale- 
za fronteriza contra los cristlanos (a). 

Aunque Narbona habia aido conquistada 
antes, quizA hasta entoncea no recibi6 un 
gobernador quo, tenieudo a sus drdeues tro- 
pas aumerosaSf pudiera, no solo defenderla 
de los ataques del enemigo, sino emprender 
expediciones contra el interior con inAs pro* 
bablUdades de 6xlto favorable: es lo cierto 



(a) Almacari, tomo I, p&g. 1^6, y tomo IT, pfta;. 11- 
Abenadari. tomo II, pi^g. 29. 



~ 122 ~ 

que por primerii vez encontranios de un 
niodo claro uu gobernador de Narbona, Yu- 
suf ben AbderrAhmen, que eiiiprende corre 
rlas por el icterior; as( con£ta por el Chroni 
con Moissiacense, donde leen'os que Yusseph 
Iben Adder oman, iiombrado goberuador de 

Narbona en el afio 734 (= 11 Ve ^)^ ^^ el ano 
fiiguiente pasa el Eodaoo; entra en Aries por 
capitulacion (pace)^ invade los tesoros de la 

ciudad, y durante cuatro anos devasta y sa- 
quea toda la provincia Arelatense; al saber 

.esto Carlos Martelj reune un ej6rcito de 
francos, borgonones y 'JeinAs pueblos inme- 
dlatos sujetos a su dominio, y cayendo sobre 
Avinoo matfl n los sarracenoa que alll en- 
cuentra, y pasando el Rodano se dirige a si 
tiar a Narboua: euando Carlos estaba en el 
cerco, Okbah, gobernador de loa farracenos 
en Espana, envla un ej6rcito numeroso a las 
drdenes de Amor Iben Ailet: dejando Bobrj 
Narbona la iniiad de su e^6rcito, con la otra 
mitad t^ale Carlos al encueiitro de Amor y !e 
derrota sobre el rio Berre, muriendo la ma- 
yor parte de los soldados Oiusliineb (11). 

En los autores Arabes no encontramos mfis 
noticias concretaa sobre las expediciones de 
Okbah, que debieron de ser numerosas, dado 



- V2S - 

sucelo por extender la religidn del Islanij y 
laindicacion de que se establecio en Narbo- 
na para desde alii liacer la gnerra santa. 

Depiiesto en una sublevacion del piieblOj 
habiendo por causa de enfermedad hecho 
entrega del mando a su antecesor y sucesor 
Ahdelm61ic ben KatAn^ inuere en Carcasona 
en Safar del ano 123 (= 74 o/i). 

Gravisimas son las complicacionea que en 
e8to3 alios produce la rivalidad de las tribus 
Arabes y que dan lu^ar a sangiientas gue- 
rras, que no es mi Aninio narrar, sino en lo 
indispensable para que pnetla entenderse la 
parte que en ellas tomaron los inulsumanes 
de la frontera superior. 

Los berfeberes de Africa, exasperados con 
las continuas exacciones de sn gobernadorj 
se rebelan conlra la dominacion ftrabe; de- 
rrotan al vali y hacen lo mismo con el nu- 
raeroso ej6rcito mandado de Oriente conob- 
jeto de toinar de ellos una terrible venganza^ 
y matan al jefe Cultum, acorralanco en Ceu- 
la a Ics restos fugitivos que pudieron esca- 
par de sxi venganza. 

Cuaudo en Espafia se tuvo noticia de estoft 
Buce&os, lo9 ber^beres establecidos en la par- 
te norte de la Peninsula, como valladar con- 



— 124 - 

tra las annas cristianas (segun ae dice), se 
sublevan oo masa y echaii de si y matan a 
lo3 Arabes establecid»s entre elios. El emir 
Abdelm^iie ben KatAn nada supo de esta su- 
blevacion, hasta ver eu Cordoba loa fugiti- 
ves de Galicia, Astorga y de las demas ciu- 
dadea del otro lado de los puertos de Guada- 
rrama. Solo loa dtabes de Zaragoza y su 
frontera no tuvieron que huir, puea eran 
mAs en numeio que los ber6beres y eatos no 

loaacosaron. 

La sublevacioD de los ber6bere3 espaaoles 

hace que el emir AbJe!ai6licse vea obligado 
a traer de Africa los restos del ejftrcito de 
<]ultum, que con Baloch estaban acorrala- 
doa en Ceuta, y a quienes hasta entonces no 
habfa querido ni eiiviar auxilioa ni pasar a 
Espana: reunidos los sirios con Balech en 
favor db los mu3,iliT!ane5 yemenies, domi- 
uaotds a la sazda enAlandatus, si per de 
pronto pelean juntos y derrotan a los ber6- 
beres espanolepj luego se sublevan contra el 
emir y lo denonen, dando el mando a Balech, 
a quien obligan a dar ignoniiniosa muerte al 
anciano Abdehnelic. 

Doa hijoa de 6ste, Katdn y Omeyah, que 
hablau huldo de Cordoba, el uno a Mdrlda y 



— 125 - 

el otro a Zaragoza, al saber la muerte de su 
padre, Hainan a las armas alosdescontento?,. 
y en odio a I09 sirios acndeu a m lUmamien- 
to los Arabes beledles y los berfberes y mu- 
ladfes, sea, muslimes viejoa y nuevos: re- 
unido un ej^rclto de lOO.OtXl hombre?, desde 
M6rida a Narbooa, se riiiigen conlra Balech,. 
que ies sale al euciientro con casi la qnlnta 
parte de fuerza, pero que, sin embargo, Ies 
hace snfrir una gran denota, saliendo trlun- 
fantes Ics Eoldados de Balech, los cualea so 
hubieran Henado de riquezas, gloria y ale- 
grla, si no fuera povque su emir se hallaba 
postrado de laa heridas que recibid en la ba- 
talla, y de tas cuales murio a los pocos dfas, 
en Xaual del afio 1S4 (= 8 de Agoi^to a 5 de 
Septlembre de 742) (a). 

A la muerte de IJalech, los sirios dieron el 
mando aTaalabnh ben Saleinah el Amillj 
conforn^.e a las instrucciones que diera el ca- 
llfii Hixem ben Abdehnelie cuando cl ej6rci- 
to de Cultum salio de Stria para sofocar la 
rebelidn de Africa (b). 



(fl) Abenadari, tomo II, p^gf, iJl y 32.—Aibfir nia<h- 
mtia, pAg. ^S^—Abenalatir, tomo V, pAgs. Se9 y 974. 
(6) Abenadari, tomo I!, pApr, 33. 



— 126 — 

Corto y poco tranquilo fu6 el valiazgo 
de Taalabah; piKS habiendo siicedido a Ba- 
leeh en Safar del afio 125 (4 de Diciembre de 
742 a 1,*^ de Enero de 713), fii6 reeniplazado 
por Abuljatar Alhosam ben Dirar el Quelbl, 
enviado a Espana por el gobernador de 
Africa para calmar la agitacion y odio mu- 
tuo de Unas tribus con otras: ni del uno nl 
del otro tenemos iioticias i]ue a nuestro ob- 
jeto se refieran, y nada tiene de extrano; 
pues dado el corto niaiido del primero y las 
agltaciones de los ber6beres de M6rida, no 
es de siiponer que proyectara lejanas expe- 
dfelones; y ol segundo, harto trabajo tenia 
con calmar las discordias de las tribus, aco- 
giendo con benignidad lo misnio a los hijoa 
de Abdelm6lic y Aben Abunisah, que a Taa- 
labah, y distribuyendo a los arabes de Orien- 
te en las poblaciones que mAd se asemejaban 

a su f-als natal (a)- 

M^anifesto lue^o Abuijatar predileccion 

por los yemenleSj y esto basto para que Aso- 



(a) Abonadari, tomo TI, pA?- 33.— Sogiin Abenalatir, 
tomo V, pag, 375, Taalahab y Abon Abunjsah fuoroo 
indultadoa por Abuljatar: se^Oln los mAs de loa auto- 
res, eUos do9 y dioa mAs, cuya presoooia podfa ofrecer 
peligro, fueroD desterrados. 



— 127 — 

Tiiail ben HAtim se uniera con los modaries, 
y pronto hubo prelexto para que en el afio 
127 (= 74 -^l^) renaciesft la ma] apagada gue- 
rra eutte ambas tribus; dundo porreauUado 
el qiie Abiiljatar qiiedasft prisioDerp y que 
le sustituyera, no Asojuail, jefe del partido 
coligado, &iiio Tuebali, a qiiten, con gran tac- 
to politico, se habia couferido la primacia 
para calmar rivalidades de tribus, 

Muerto Tuebah antes de dos aiios, los ye- 
menlop aspiran de nuevo a) mando, preten- 
-diondo que e! einirsoa Abuijatar: oponenae 
loa modaries eon Aeomail, y so pa<:an cuatro 
nieses sin emir, bien que para cuidar do la 
adniinistracion de justicin ko noinbro a Ab- 
derrAhmen ben Katir el I-iajml (a). 

Al ver que la situacion se agravaba, con- 
vinferon todos en que los niandaso Yusuf 
ben AbderrAhmen el Fihrj, acordando que el 
inando durase solo un ano y que despiifis, los 
yemenics uombrarian de entre ellos: llega- 
do el plaxo, los yemenies querlan nombrar 
ftl emir, pero Asoinail Iqs acometl6 de no- 
che, matando a muchos, y entre ellos al mis- 
mo Abuijatar: esta es la batalla de Xckuo- 



(a) Abenatatir, tomo V, p^tjs. 375 y 376. 



- 128 - 

da, arrabat de Cordoba, en la que de una 
parte pelearon Yiisuf y Asomail,y de la otra 
Abuljatar y los que seguiaii su parLido: e&to 
fiucedfa en el ano 130 (a) {= 74 V^). 

Despu^s de la batalla de Xekunda, Yusnf 
8igui6 de emir de Alandalus hasta la entra- 
da de AbderrAhmen T, sin que faltaran tur^ 
bulencias y rebf liones. Entre 6stas se cueii- 
ta la del valf de la frontera de Narbona, Ab- 
derrAhmen ben Alcama el Lajml, caballero 
valiente y ^e gran autoridad; poro su rehe- 
Hon no tuvo coiisecuenciaa funestas para 
Yiisuf ; pues caando el de Narbona se prepa- 
raba j ara ir contra 6ste, bus soldados se apo- 
deraron de 61 y presentaron a Yusuf su cp- 
boza: los autores no fijan el ano {b), 

MAs graves debieron de ser los aconteci- 
mientos de Zaragoza. En el ano 132 (= 749 y 
750), Yusuf, oscurecido por la preponderant 
ciaquOEobre 61 ejercla Asomail, resuelvc 
apartarlo do si y le confiere el cargo de vali 
de Zara^oza y eu frontera (c): alU permane- 
cio Aeomail, aln que sepamos nada de6tj has- 

(a) Abenalatir, tomo V, pAgs. Ji7r>y 376. 

(6) Almacari, tomo II, pAg* IT^—Abeualatir, tonio 

V, p&g. 288. 

(p) Abenndad, tomo IT, pAg. 38. 



^M' 



^y 



— 129 — 

ta que en el ano 136 6 137 {«) so rebela hacia 
las partes de Zaragoza en favor de la nueva 
dinastia de los Abasles Alhobab ben Ka- 
uaha el Zohri, que otro3 autores Hainan Te- 
inim ben Mabad el Fihri, a quien se une 
Amer ben Amiu el Abilari: (Hte ya antes se 
habia rebelado contra Yusuf en Algeciraa, y 
habfa tenido que aceptar la condicion de es- 
tablecerse en Cordoba: nuichos yemenfes y 
bereberes se uueu a los rebeldes Alhobab y 
Amer, quo sitian en Zaragoza a Asomail, 
quien en vano pide anxllios a Yusuf; piies 
68te, deseando desembarazarse rte ^1, seabs- 
tuvo de auxiliarle, pretextando las calami- 
dades y miserias do Alandalus; recurri6 Aso- 
mail a los jefes de las tribiis de Kinesriu y 
Damasco, y dstoa pudieion recabar de otros 
el que fueaen en auxilio de Asomail; al He- 
gar a Toledo las tropas auxiliares, tenfendo 
noticia deque Asomail estaba nmy ostrecha- 
do por los robeldej, envlan un luensajero 
con el eneargo de que, para reanimar y soar 
teuer el abatldo espJritu rie los sitiados, les 
hiciese lleg-ar la noticia del pr6ximo auxilio: 
el mensajero, introducido entre los sitlndo- 

(a) Abonadari, tomo II, pAg. H'>. 



if 



Pvl-. 



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■i' ■_- - 



- 130 — 

res, bizo llegar a la eiudad unaa piedras, en 
las cuales estaban esci-itas estas palabras: 
<Baen ^nimo, anuncia la paz, oh muro, 
te llega ausilio y se va a cortar el sitio. 
Vienen a ti las (yeguas) hijas de Avach bien 

enfrenadas, 

ysobre ellas (montados).los niAs generosos, 

pues ellos (son de la tribu) de Nizar.. 
Guando las piedras cayeron dentro de la 

eiudad, llevAronlas a Asomail, o al menos 
alguna de ellas, que le fu6 leida, pues 6) no 
sabia, y eKclam6: .Albricias, oh pueblo, pues 
que ya os viene auxilio, por el Senor de la 

Caabah.> 
Reanimados con esto los sitiados, sesostu- 

vieron hasta que, al acerearse las tropas au- 

xiliares, los i-ebeMes levantaron el sitio, sa- 

liendo Asomail al cncucntro de los aliados, a 

quienes dio regalos y vestidos segiin sus ca- 

tegorias. 

Pareela natural que con la gente de re- 
fresco, Asomaifsaliera a casLigar a los rebel- 
des; pero no solo no lo hizo, sino que ies 
abandono la eiudad volvidndose 61 a C6rdo- 
ba, y reeibiendo ol gobierno de::TDiedo, que 
le di6 Yiisuf, quien sin duda querla tencrle 
apartado (12). 



- 131 - 

Entrados en Zaragoxa Alhobab y Amir 
allipermanecieron hasta el auo 133 (^lb%), 
pues en el ultitno mes del 137, Yusuf y Aso- 
niail habian reimido siis tropas y cafdo ao- 
bre 'Zaragoza, cuyos habitaiites, tejiiendo 
los estragos que el ej6reito iba a caiisar, en- 
tregai-on a Amir, a su liijo (Vahab) y a Azo- 
hrl, los cuales fueron aheirojados.. Queria 
(Yiisuf) matarlos, mas habiendo consultado 
sobre el particular a los jefes de la tribu de 
Kais, opinarou uiiilnimemcute que no debia 
hacer tal eosa, siiio conclucii-los presoa. Los 
que con mas energia sostuvieron eata opi- 
nion, fueron Suleiman ben Xiheb y Alhosain 
ben AdachAn, y.cuando vio que todoscouve- 

nfanenquenoselesmatase, losprendio. Dis- 
currioluego mandar un destacamentoeontra 
Jos vascones de Pamplona, que habian sacu 
dido el yug-o musuImAn, como los galleg-os, y 
designando para este objeto una division, 
di6 el mando a Abenxihcb, a quien queria 
aiejar, y nombro jefe de la caballeria y van- 
g-uardia a Alhosain ben AdachAn, enviando- 
los con pocaj fuerzas a fin de que perecieseii 
^ desastrosamente. Pusi6ronse 6sto9 en mar_ 

: cha, y cuando se alejaron, tomo Yiisuf la 

vue:ta COD esca?as Iropas hasta llegar al rio 



- L 

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- 132 — 



Jarama, donde le aicaiizo un mensajero cob 
lanoticiadeladenotay mixerLe de Aben- 
siheb, y de que la mayor parte desussolda- 
doB habian perecido, refugiSndose Alhosain 
con los re&tos en Zaragoza, bajo el amparo de 
Abuzaid Abderrfthmen ben Yiisuf, a qnien 
su padre babia nombiado gobernador de la 
frontera. Esta nuevale alegro, y dispuso que 
Amir, su hijo Vahab y Azohri le fuosen pre- 
gentados. Asomail le habia dicho: «Ya nos 
ha iibrado Dlos de Abenxiheb; haz ahora 
venir a e&tos otros y coitales la-eabeza.» 
Era por la mauana, y aquel dia y el anterior 
habIa permanecido acampado junto al Ja- 
rama, muy cotitento y satisfecho. Mand6, 
pues, que se les coHase la cat^eza, y aai se 
ejecuto. Dii^pusifironle a poco la comida; co" 
mio con Asomail, y Hte le dijo: .Abensiheb 
ha sido muerto; has matado tii a Amir y a 
Azohri; Espaua es tuya y de tus hijos has- 
ta el Antecristo. iQ.\i\en puede disputfirte 

la?, (a). 

Asl refiere estos sucesos el Ajbar machmua. 



{a) P^giiias76,77 y 78 del ^jbar macfimwa.-Vfease 
tambi^nen Abeiifllabar,p«K.B8d6 la. obmde M. Do- 
zy, mticea eur qiietques maniiacriis arabe3. 



— 133 - 

cuyaspalabrash^ copiado literalmeule de 
la traduccion del Sr. Lafuente AfcAatara: 
no dan tan exteusos detalles otros aiitores; 
pero al menos Abenadari men^iona las dos 
divisiones qucfnerou enviadfls, uua contra 
los vasconosy otra contra Galicia, y la da- 
rrota de una de ellas, cuya iioticia le lle?6 
euel misinodia que otra, funeata para 61, 
de la entrada de AbderrAhnieii ben Moavi- 
yah, y 9U recoHOGimieatoy aclamael6a por 
muchag de las poblaeiones del Mediodia, 

Con la entrada de AbderrAhmen y g-uerras 
consiguientes eon Yusuf, se iiiterr^mpe hi 
noticia de sueesos referentes a la frontera 
superior, casi hasta queseinician en ella las 
rebeliones, promovidas, ayudaias, o solo J^e- 
laciojiadas, con Carlo Maifiio; pues encuen- 
tro linicameate las siguientes noLioias; 

Eq los ultiiiioa afios del valiaxgo de Yiiswt , 
iosmasulmanes de la GaUa Gotica dehlan 
de encontrarse casi aislados deloj espanoles; 
asl que, sltiados los do Narbona por Pipino 
en el afio 753, segun los Annates de Metz, a 
los trea afioa se apodera do la ciudad, snce- 
80 que, aeguu el Chronicon Moissiacense, uo 
tieue lugar basta el ano 7oi), y ann entonces 
bubo de pactar con los godos el dejarlos sub 



- 

-a 

i 
- y 



-^ 134 — 

leyea, coa la cual promesaestos raatan a los 
sarracenos que habla en la ciudad, que de 
tal modo pasa a poder de los reyes fran- 
cos (a). 

Asesinado YusiiF el Fihri cerca de Toledo 
en el aaoU2 (^759-760), dice Abenalkotiyah 
que <los negocios quedaron tranquilos para 
AbderrAhinen^el cuai nombro gobernador de 
Narbonay de lo que estabatniido a ellahas- 
ta Tortosa, a Abderr^hmen ben Okbah:* (6)- 

En el aao ll7(=76Vo), tomada Toledo a 
los rebeldes, o mejor dicho, entregados estos 
a Bfeder y Teraam ben Alcama, jefea de la 
ex:pediei6n, ^ste, que habla sido h&chib y je- 
fe de Ub espediciones militares, es nombra- 
do gobernador de Toledo (c) y, despu6s, de 
Huesea, Tortosa y Tarazona: como Abena- 
labar solo dice qne despu6i de tomar a Tole- 
do, Temain goberno a Iluesea, Tortosa y Ta- 
razonaj no consta si fu6 sucesiva o simulU- 
neamente, como es probable (13), 



(a) Annales Mettemes: apud Pertz, ^Tommenta Germa- 
nm historica, tomo 1, p^g- mi.—Chronkon Moissiacense, 

apud Fertz, tomo I, pag- ^3^- 
(p) Abenalkotiyah, pi\g. 30 de la ©dicion que tieoe 

en prensa la Real Academia do la Hi&toria. 

(c) Abenadarf, tomo II, p4g* 55, 



- 135 - 

Por estos mismos afios, tambiiu Bfider, el 
fiel companero de AbderrAhmeii, debi6 de an- 
rtar por el valle del Kbro, pnes en el afio 150 
{=76V8) salio para la fionteia, y se adelan- 
to hacia Alava, a la que hizo la guerra, re- 
duci6ndoIa a la obedieucia y sacAndole cre- 
cido tributo: *habicndo dado ordeaes para 
explorar esta regioa y eotorarse de los pro- 
yectos del enemigo, hubo quien, habi^udose 
internadOj ie manifesto lo malo del secreto y 
de la duda en la frontera* (a). 

QiiizA se refieraa a estos aiios las expedi- 
ciones de AbderrAlimen I coQtra el pais de 
los francosj do los vascoiieg y de los que ea- 
tAn inAsalld, delas cuales tierras volvi6 vie- 
torioso; pues a contmuaeida auadeAlmacarl, 
que estaba en su intencion el renovar el iin- 
perio de bs lUnurneniAn en Orlente; pero 
que murio sin conseguir su esperanza (6); de 
este intcnto, que parece .concibi6 hacIa Iob 
liltimos anos de su reinado, hubo de desistir 
per sucesos que tuvieron lugar en la fronte- 
ra y de que debemos tratar aqui. 

(a) Abenadarij tomo II, pfts". 5G. 
(h) Almacarf, tomo 1, pag. 215. 



^t 



^*" 



- 136 - 



BNTRADA DE OARIiO MAGNO V SU DERROTA 

fc.N KUN0RSVALLE8 

Los acontecimientofl a que se refiere este 
epfgrale, andan tan confundidos en autorf s 
Arabes y cristiauos, que no es fAcil poner de 
acuerdo nl ami a loa de una sola clase. 

Temeridad parecerd que, despu6s de esta 
conEesidn, y teiiiendo en cuenta lo que es- 
crftores distinguidoa, uacionales y extran- 
jeros, haa escrito recientemente sobre este 
punto, iotente yo hablar de 61; pero no es 
culpa mia el que no me satisfagau las narra- 
clones a que me reflero, por no encontrarlas 
confirmadas porlos escH tores co0t&neos,uni' [ 

cos testimonios a fos que debemos acudir, j 

proeurando ilusfrarlf-s. 

En el ano 161 (= 77 Vs)' o qiii'i^ antes, des- 
embarco en la costa de Todmir, vinieudo de 
Africa, AbderrAhmen ben Habib el Flhri, 
partidario de los Abasles: este personaje, 
alto, rubio, de ojos axules y ralo de cabello, 
es conoL-ido por el Siclabi; vcnia con objeto 
de hacer !a g^uerra a los eapanoles y hacer- 
les entrar on la obediencia de los Califas de 
Orlente: ya en Espafia, esciibio a Suleiman 



1 



I 



- 137 - 

bea YacUn ben Arabi, gobernador de Bar- 
oelona (o Zarag:oza}, invitAodole a eutrar en 
su negocio y a prestar obediencia al ca- 
lifa AIniahdi: Suleiman, o no accedio a lo 
que ei SiclabI le proponia, o acepto, pero no 
cumplla, e irritado ^ste, rnarcho con sus be- 
r6beres contra el pala dc Suleiman, que le 
sallo al encueiitro y le derroto {a), 

Entre tanto, el emir AbderrAhmeu se habia 
dirigldo hacia Todmir con numeroso ej6rei' 
to^ incendiando la escuadra de SiclabI con 
objeto de acosarle en su retirada: vuelto t^sto 
de su flustrada expedicion a la frontera, se 
acoge a una montana foi tiflcada de las cer- 
canlas dc Valencia, y el prlncipe, no sinti6u- 
dose sin duda con fuorzas para someterle per 
Us armas, acude al medio mAs expedito para 
talej cases, y con el cual, mds de lina vez, se 
libro de sus eneinigos: habiendo ofrecido mil 
monedas de oro al que le prescntase la ca- 
beza del aventurero^ co tardo mucho en caer 
en la tentacion uno de los ber6beres, que 
aoompanaban at SiclabI, y echAndose sobre 
sn amo le corto la cabeza, que fu6 presen- 



<(i) Abenalatir, tomo VI, pAgf, 36. 



L - 



- 138 - 

tada a AbderrAhmen, quienj fiel a su prome- 
sa, hizo entrega de loa mil dinares, precio de 
la cabeza del atrevido partidario delos Aba- 

sies (a). 
Todosestosaucesos tenian higar durante 

ioa afios 161 y 62 de la h^gira, (777 a 779). 
Est&n absolutameiite confornies en esta na- 
rracion AbenaJatir, Anouairiy Abenjaldiin, 
si Men 6ste hace a Suleiman gobernador do 
Zaragoza y los dos priinoros le suponen en 
IJarcelona: Abenadari omite todo lo referen- 
te a las relacionea con Suleiman ben Yac- 
tfin ben Alarabi, y el Ajbar machm^a, con- 
forme con los primeros, anade algunas pala- 
bras de dificil inteligencia que, a mi inodo 
de ver, ban dado lugar a que ^L Dozy haya 
escrito un largo capiLulo de una novela, his- 
torica si, paro novela, quo luego exami- 

nar6. 

Por el mismo tiempo en que sixedlan loa 
acontecimienloa que te ban referido, tenian 
lugar otros, ni menos interesantes ni raAa 



{a) AnouHirl, matniecrito copiado por M» Dozy 
para nupstro qnerido maestro ol Sr. D. Paecofll de Ga- 
yangos: fol, £2, rec— Abonjaldiin, tomo III, pig- 210, 
Ajbar inachmtiaf pig* ^(^2* 



claros: Carlo Magno fue a Zaragoza, como 
amigo; se encoutro cou las puertas cerradas;. 
hubo dp voiverse desairado, y por afiadidu- 
ra sufrio uu grave percance en Roncesva- 
lies, Estos son los hechos admitidos, Quien le 
llamo, qiiieu le cerro las puertas de la siem- 
pre heroica Zaragoza, funesta siempre a las 
armas francesas, y qui6n le d^rroto en lion- 
cesvalies, soiicuestionea dn dificil resoluci6n; 
pues ni los autores francos ni los Arabes dan 
noticias satisfactorias, y mucho menos po- 
diau esperarse de los cronicones hispano-cvia- 

tianosj a euyos autores parece que poco o 
nada interesaba lo que se referfa a los cris- 
tianos de las vertieutes pirenaicas. 

El autor Srabe que m&s noticias da sobre 
estos sucesos, que apenas mencionan los 
otros, es Abenaiatir; pero no careee de ifi- 
cultades su relacion. A su vevy el Ajbar mach- 
tni'ia menciona algunos detalles mils y omite 
otros no poco iinportaute^, confundiendo 
los sucesos, quizJl niAs que ei primer axitor. 
Teniendo en cuenta la fecha que a la veni- 
da de Carlo Kagno asignaa las crbuicas fran- 
cas, resulta, segun mi sentir, la siguieute na- 
rraci6n; • 

Eq el afio 777 (= 16 %) se pres6nt6 en Pa- 



^ 140 - 

<lerb6n, Suleiman ben Yact&n ben Aiarabi, 
gobercador de Zaragoza, con aigun otro; y 
a sua instanoiaa, Carlo Magno reunio sns 
tropas y se puso en marcha, en la esperanza, 
cotno dice Eginhardo, de apoderarse de al- 
gunas ciudades, Suleiman ben Aiarabi sali6 
a recibirle o le acompanaba, y se dirigieron 
juntos a Zaragoza; pero, sea que sb le ade- 
lantaae hacia ella, no sabemoa desde donde, 
Hoaain ben Yahya el ABsarl, del linaje de 
Saad ben Obadah, como dice Abenalatirj o 
^ue habiendo quedado en Zaragoza cODfor- 
meeon Suleiman, se arrepintiese entonces 
de su traicidn, o que los mualimes zaragoza- 
nos ie forzasen a ello, eierra las puertas^ y 
4espu68 de un furrte conibate en el que mu- 
rieron muchos sarracenos, al decir de la Grd- 
nica Rivipullense, Carlo Magno concibe sos- 
pechas de Suleiman; le echa mano, y se lo 
lleva consigo bacia su pala: al pasar por 
Pamplona, destruye sa& murallaSj y conti. 
niia su marcha. Gaando Carlos se habia apar- 
tado del territorio mnsulniAn, y se creia com- 
pletamenteseguro, caen sobxe 61 con sus tro- 
pas Malruh y Ayxon, hijos de Suleiman, y 
ponieudo en libertad a su padre, se vuelven 
€on ftl a Zaragoza, pues hablan enlrado en 



} :: 



— 141 - 

negociaciones con Albosain, conviDienda en- 
rebelarse contra Abderrfihmen {a). 

En vista de la frustrada intentona del Si- 
clabJ, Abderrihmen se proponla ir de espedi- 
ciou a la Siria para tomar desquite de lo8 
Abasles; p^ro habi6nd6sele rebelado eu Za- 
ragoza Suleiman ben YactAn s Alliosain ben 
Yaliya, le distrajeron de su intento (6), 

Esta rebplion tuvo lugar en el ano 163^ 
(=779 y 780), cnando AbderrAhnien habfa 
hecho publico su proposito de dirigirae a Si- 
ria; pero conaidcrando, con raz6n, que la 
cosaoragrav^ para 61, desistiodesu proyec- 
tada expodicion, y, sin duda, aprovechando 
lo8 medios que t&nla dispuestos, enviarla en 
el acto contra los rebeldes a Taalabah ben 
Obaid, que los conibati6 fuertemente; pera 
un dia, habiendo Taalabah vuelto a su cam- 
pamentOT Suleiman se aprovecbo de su poco 
cuidado, y haciendo una salida, se apoder6 
de 61 J con lo cual su ej6rcitaso disperse (c), 

Eq vista de esto, eii el ano 164 (= 78 %) 



ia) Abenalalir, tomo VI, pftg. 7, 

ih) Abonjaldun, tomo III, pAg- 210. 

(e) Anouairf, fol- 2, y^v^'-A^ar macbmua, pAg. dO;*.— 
Almakarf , tomo II pAgs,31ya7,— Abeualatirj tomo VT,, 
piginA42, 



— 142 - 

AbderrShmen sali6 para Zaragoza eon &ni- 
mo de redocir a los rebeidesj y, a preveneion, 
orden6 a sua hijoa que se le reuniesen alii 
4espu6s de haber solocado las rebeliones de 
menos iinportancia, 

Cuando AbderrAhmen Uego a Zaragoza, la 
reb6li6u habia perdido fuerzas; puos introdu- 
cida la discordia entre los rebeldes, Alhosain 
habla dado inuerte a Suleiman en un dia de 
vierues, en la mezquita aljama, quedAndose 
como linico senor de la ciudad, Los hijos de 
Suleiman, al menos Ayx6n, hablan huido a 

Narbonaj segun apareae de los hechos poste- 
rioreg (a), 

. Ya AbdorrAhmen habia apretado el sitio 
de Zaragoza, cuaiido, conforme a sus ins 
trucciones, se pre^entaron los prineipes, y 
con ellos los que antes se habJan rebeladOj 
<jomunicA.ndole la suniisidn de otros: en vis- 
ta de esto, Alhosaiu deseo la paz, y habi6a- 
dose humillado hasta ofrecer obediencia, 
AbderrAhmen accedi6 a ello y le apazguo, 
tomAndole en rehenes a su hijo Said. 

Aprovechancio las fuerzas que habia re- 



' (a) Abdiiftiatir, totno VT, p&g» i2^^Ajbar machtnua, 
p&giDa 103. 1 



>^ -- 






H^ ■ 



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^ .^-^ 



- 143 - 

unlio parn someter a Ids rebeldes de Zarago- 
za, AbdenAhmea sale de expedicioo contra 
«1 pals de los francos o de ios vascones, y lie- 
gaudo a Calahorra coaquista a Biguera (a): 
despu6s de destruir ias fortalezas de esta re- 
gion, dirigesB contra las vascones y acampa 
junto a iin castillo, del cual se apodera, 
adelantindose luego contra Balduino ben 
Atlel {?), cuya fortale^a sitia y toma por 
fuerxa, despuSs de haber combatido a sus 
defensores, qaie le presentaroii batalla eu el 
monte: en esta expodiciin, segxin el Ajbar 
machm'Aa, el emir fu6 a devastar a Pam- 
plona: volvl6 despues contra la comarca de 
los vascones y de Cerdaaa, y acampando en 
el pais de Abenbelascot, le tom6 un hijo en 
rehenes, y le concedio la paz, obligando a 
aqn61 a pagar el tribute personal (&). 

Vuelto AbderrAhmen a Cordoba, en el ano 
siguiente, o sea 165^= 78 Vah hubo de anviar 
de nuevo coatra Zaragoxa un ej6rcito a las 
ordeues de GAlib ben I^emam ben Alcarnah 



€acriben ^ ■^.'^- Biguera}. 

{h) Abenalatir, tomo VI, pAg:, A%—Aibar machmm, 
[J^gina 103, 



- 144 - 

pues que Aihosainse hablarebelado de one- 
vo: Said, hijo de Alhosain, mozo valiente y 
astuto, a quien eu la cainpana anterior ha- 
bia tornado en rehenes, solo un dia estuvo 
en poder de Abderr^hmeu, pues pronto en- 
contro medios de evadirse, refugiAndose en 
el territorio de Pallas (?;, y ahora estaba ya 
en Zaragoza con su padre- 

Empenadoun combate junto a Zaragoza, 
los rebeles sufrioi on gran descalabro y caye- 
ron prisioneros muchos de los soldados de 
Alhosain, entre los cuales se hallaba su hijo 
Yahya; enviadoa por GAlib a C6rdoba, Abde- 
rr^hmen raaudo darles muerte: seguia el si- 
tio sin interrupcioa, sin que decayera el 6ni- 
mo de los rebeldeSj y en el ano 166 (=^ 78 Vg)^ 
AbderrAhmen hubo de dirigirse de nuevo 
contra Alhosain, con lo qua, estrechado el si- 
tlo, y combatidos los muros de la ciudad con 
36 mfinquiDaa de guerra, los de Zaragoza se 
echaron a los pies del prlncipej entregAndo- 
le a Alhosain, que fu6 muerto (o entro por 
fuerza, comodiceotro aiitor), AbderrAhmen 
di6 muerte a Alhosain, y ademds designo de 
entre los vecinos un hombre llamadoRiztr 
de la trlbu de Baranis, a quien cortd los pies 
y las manos: ^stasfueron las dos unicas vic- 



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— 145 — 

timas que saerifioo entoncea en castigo de 
las prolougadas revueltas habidas en Zara- 
goza, y dejando do gobernador a All ben 
Hainzah, sevolvio a C6rdoba (a). 

La narracioQ de estossucesos estd tomada 
casi literalraente de lo que dice Abeoala- 
tir, anadieiido aigunos detalleacopiados del 
Ajbar machmua, log dos autores que dan mfl,8 
noticias sobre tales acontecimientos, si blea 
ambfs l08 confunden; puos el primero narra 
dos veces (en ios afios 157 y 163) la insurrec- 
cion de Zaragoza y el llamamiento de Carlo 
Magno, y el seguodo refiere hacia esta ulti- 
ma feeha todos Ios sucesos que debieron co- 
menzar antes, segxin el testlmouio de Ios au- 
tores francos. 

De un modo bastante diferente estAo con- 
tados tales sucesos por M. Dozy, cuya rela- 
cion transeribimos, haciendo de paso una li- 
gera impugnacion: 

<La revoluclou de Ios berfiberes del cen- 
tro no fu6 reprlmida sine deepufis de dlez 
afios de guerra, cuando Xiqueyah fn6 asesi- 
oado por dos de sus compaueroa; y duraba 



(a) Abenalatir, tomo TI, pAg. 42.— Ajbar machmi'w, 
pAgina 103 y sigruientes. 

10 



- 146 ~ 

auDi cuando una confederacion formidable 
Uarao a Espanaaun conquistador extranje- 
ro. Los mieinbros de esta confederacion eran 
el Kelbi Alarabl, gobernador de Barcelona, 
el Fibri Abderrihmea ben Hablb, yerno de 
Yiisuf , apeltidado el Eslavo, porque su cuer- 
po delgado y alto, su blonda cabellera y sus 
azules ojos recordaban el tipo de esta raza, 
de ia cual muchos individuos vivlan en Es- 
paiia como esclavns, y en fin, Abulasuad, hijo 
de Yiisuf, a quien AbderrAhmen habia con- 
deoado a cautividad perpetua; pero que ha- 
bia logrado burUr la vigilancia de sus car- 
celeros, fingi6ndose ciego. Al principio no se 
quiso creer su ceguera.-, despu^s de mucho 
tlempo, ua dia, aprcvechando un moraento 
de descuido, Abulasuad se ech6 al rio, que 
atraveso a nado, y montando el caballo (que 
^e tenian preparado), tomo a galope el cami- 
no de Toledo, adonde llego sin tropiezo> (a). 
<Tan profundo era el odio que estos trea 
jefes profesaban a Abderrdhmeu, que resot- 
vieron implorar el auxilio de Carlo Maguo, 
a pesar de que este conquistador, que ya lle- 
naba el mundo con la fama de sus hazanas, 



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(a) Abenalabar, pig, 56. 



- 147 ~ 

era el mds eticarnizado enemigo del islamis- 
mo. Fiieron, por eoiisigaiente, eu el afio 777 
a Padeibon, doiide Carlo Slagno tenia en- 
tonces el Consejo y Campamento de prima- 
vera y le propusieron una alianza contra el 
emir de Espaiia. No vacilo Carlo Magno en 
aceptar la proposicifVn, Tenia entonces las 
manos libres y podia pensar en nuevas con* 
quistas, Los sajonea ae hablan sometido a su 
dominio y al cristianismo (asl al menos lo 
crela), pues millares de ellos venlan en 
aquel momento a bautizarse en Paderbon, 
y Wittekind, el mks terrible de sixs jefes, se 
habia visto obligado a dejar el pals y bnscar 
asilo en las tierras de un priocipe danfts- Se 
convino, pues, en que Carlo Magno fran- 
quearla los Pirineos con nuinerosaa tropasj — 
que Alarahi y sus aliados del Ebro lo recouo- 
cerlan por soberano,~y que el Eslavo, dea- 
pu6s de haber reclutado tropas berberiscaa 
en Africa, las conduciria a la provincla de 
Todmir (Murcia), doude seouudarla el movi- 
miento del Norte euarbolando el estandarte 
del califa Abasf, aliado de Carlo Magno. En 
cuanto a Abulasuad, ignoranios la parte de 
Espana en que debla operar-* 

No pareco sino que M. Doxy encontr6 en 



M 






— 148 — 

algiin archlvo las actas del con^reao o con- 
ferencia de Paderb6D, donde quedara con- 
signado todo lo que en secreto se tratara; 
pues los autores conocidos y que cita, nada 
diceu de todo eBto. Continuemos. 

<Eata formidable coalieidn, que no habla 
decidido su plan de campaiia sine despufes 
de haberlo deliberado inaduramente, ame- 
nazaba ser niucho niAs peMgrosa para Abde- 
rrAhmenquenioguna do las anteriores: afor- 
tunadamente para 61, la ejecucion no corres- 
pondl6 a los preparativos. Verdad es que el 
Eslavo desembarc6 con un ej^rcito berberls- 
CD en la provincia de Todmir; pero llego de- 
masiado pronto y antes que Carlo M^^gno hu- 
biera pasado el Pirineo; asi que, ciiando pi 
di6 socorros a Alarabf, 6ste le mand6 a de- 
cir que, segiin el plan adoptado en Pader- 
bon, 8u papel era pex'manccer en el Norte 
parasecundaral ejercito de Carlo Magno (a). 



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{a) »Afii ea como oreo(diGG Dozy) que deben enton- 
derselaspalabraBdelautordol jl?V>ff»"mi(cftm»(a, ElEftla- 
vo esoribio a Alarabi, pidifindolo que hioieso causa co- 
mun OOD k]i Alarabi lo reBpotidi<S: 'Yo no d^ar^ de 
ayudarte. > El Eslavo qu6d6 tanto inks descontento da 
e»tarespucHtfli ouanto que vio qne Alarabi no ronoia Vi^jt 

tropafi para ir on su auxilio*, etc- - -M 



" U9 - 

Kl odio entre fihrie3 y yemonieg estaba de- 
masiado arraigado para que no se supusie- 
ra traici6n por ambas partes. Crey6ndose 
el Eslavo vendido por Alarabl, volvi6 sua 
armas contra 61; pero fu6 batido, y de vuel- 
ta a la provincia de Todmir, asesinado por 
uii berfiber de Oretum, a qtiien inprudente- 
mente habia concedldo su confiaDza, no sob- 
pechando que era un emisario de Abde- 
rrAhmen* 

*En el memento, pues, en c[ue el ej6rcito 
de Carlo Magno se aproximaba al Pirlneo, 
uno de lo8 tres jefes Arabea con qulenes con- 
taba, habIa dejado de existlr.» 

Probablemente, por no decir con segurl- 
dad, esfalso este ultimo aserto, M Siclabi 
fu6 muerto en el ano 162, Ann siiponiendo 
que fuese a principlos de! qQo, que comen«6 
el 28 de Sptieir bre del 778, es lo probable quo 
vlvleae aiin, cuando Carlo Magao llegd a Za- 

rago'/a. 

<EI segundo, Abulaauad, lo apoy6 tan d6- 
bllmente, que ninguna cr6nlca franca nl 
Arabe nos cuenta lo que htzo,» Como tampo- 
CO nos dice que entraae en la. imaglnarla 

coalicion (II)* 

<No le quedaba, pues, mAs que Alarabi y 



- 150 ~ 

8U8 aliados del Norte, tales como AbuTaur, 
gobernador de Huesca, y el cristiano Galin- 
do, conde de Cerdafia.> Nombre y condado, 
que, si no son ilusion de M. Dozy, es muy 
problemAUeo que el uuo corresponda al otro: 
hacia la Cerdana hubo un Abenbelascot, a 
cuyo hijo se Uevo en rehenes el emir: que se 
llamaBe Galindo, y sea el Galindo Belasco- 
tene8 de que habla el codice de MeyA, es 
muy dudoso: el que fuese aliado de Alarabl 
y Carlo MagLO, es conjetura de M. Dozy, 
enuneiada como hecho sin piueba alguna. 

«Sin embargo, Alarabi no habia permane- 
cido Inactivo. Secundado por Hosaiu ben 
Yabja, uno de los descendkmtes de aquel 
Saad ben Obadah, que aspiro al Califato des- 

pu^sdo la rnuerfedel Jrcfeta, se h.ibia apo- 
derado de Zaragoza.* 

Probablenifutc era gobernador de alM, uo 
de Barcelona, como dicen los niila de los au- 
tores; pues de otro nmdo i.o dirian que se 
habia rebelado el ano 163, sir.o el 161: tarn- 
poco era para omitido Jo de que se apodera 
ra do Zavflgoza para ofreceria a Carlo 
Magno. 

«Pero cunndo ei ej6reJto de Carlo Magno 
lleg6 delante de las puertas de esta ciudad. 



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— 151 - 

(el rebelde) no pudo veiicer la repugnaucia 
que tenlan siis corretigiouarks a admiUr at 
rey de los francos dentro de sub muros: Ho- 
saiu ben Yahya^ sobre todo, no hubiera po- 
dido consooLiilo sin renegar dc los recuerdos 
de familia, quo le ecan tan aagrados. Vieiido 
que no podia persuadir a sus conciudadanos, 
y no querioodo que Carlo Maguo supusiese 
que io habia onganado, Alarabl se puso en 
sus manos espontAneamente,* 

Ni se eutregd espoutAueamente, nl cons- 
ta que tratase do persuadir a sus conciuda- 
danos. 

cHabia debido, pues, Carlo Mngno do em- 
pezar ei sitio dc Zarago;ia, cuando recibiA 
una noticia que trastoino todos sua proytc- 
tos: Witteltind hal)la vuelto a Sajonia; a bu 
voz los sajones, vucltos a lasarmas, aprove- 
chando la auscncia del ejfircito franco, y lie- 
vAndoIo todo a sangro y fuego, hablan pone- 
trade ya hasta cl lihioj apoderftudose de 
Deutz, frento a Colonla,> 

(Obligado a dejar a toda priaa las orlllas 
del Ebro para volver a las del Rhln, Carlo 
Magno march6 hacia Roncesvalles, Entre las 
roeasy las selvas que dorainan el foudosep- 
tentriooal de este valle, bo hablan embosca- 



■^ 



- 152 ~ 

do los vaecos, Hevndos por su odio invetera- 
do contra los francos y Avidos de botln. Des- 
filaba el ej^rcito franco en una Ifnea delga- 
da y larga, como lo exigfa lo estrecho del te- 
rreno; los vascos dejaron pasar la vanguar- 
dia; pero cuaiido llegd la retaguardia, em- 
barazada con los bagajes, se precipitaron so- 
bre ella,y aprovechando la Jigereza de sus 
armas y ia vontaja de su posicionj la arroja- 
ron al fondo del valie y matarou, despu6s de 
un tenaz combate, hasta el ultimo, entre 
elios a Rolando, capitAn de )a frontera de 
Bretaaa; luegogaquearon los bagajes, y pro- 
tegidos por las sorabras de la noche, que ya 
eapesaban, se desparramaron por diversos 
lugares con extrema celeridad* {a), 

tTal fu6 el desastmso fin de esta expedi- 
don de Carlo Magi.o, emprendida con tan 
felJces auapicios. Todos contribuieron a que 
se nialograsej exeepto el emii cordob6s con- 
tra quien iba dirigida, si fcien 6ste se apre- 
8ur6, al menofij a aprovecharse de las venta- 



(a) OompAronsG sobre toios Gstos fiuossos, los ana- 
les francos, on Pertz, Monumenta Ge^^ani<s, torao I, pA- 
j?inas 16, 81, 156-9, 296, 3i9, con ol Afijar machmua, folios 
91 v., 95 V. y 99 v. 



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— 153 ~ 

jas que debfa a sus rebeldea subditos de Za- 
ragoza^ a los vascos cristianos y a un jefe 
fiajou, ciiyo nombre mismo le era acaso des- 
conocido, y marcho contra Zaragoza para 
obligarla a volver a la obediencia> (a). 

Abderr^hmen no tuvo que apresurarse 
muchOj cuando no se movi6 de C6rdoba has- 
ta el ano 163, o sea dos despu6s de la ida de 
Carlo Magno- 

cAntes que hubiese llegado al termino de 
Su viaje, Alarabi, que aeompauaba en su re- 
tirada a Carlo Magno, vuelto a Zaragoza, 
habia dejado de existir; pues HosaiUj que le 



{a) (La Guestioti hUt^rioA do la llamada derrota do 
Koucesvalles pnr^ce que im ad«lantado poco: diroota 
■o indirectainento ha fiido trntada por varios, ontre 
otrosporXl. Jaurffaiii on hu libro La Vftsconie; M, Cou- 
lot on Ktude sur VOffxce de Gironc; BourrouSRO ei) La 
Charte d^Aiaon y otros; M» Rcn^ Basset public6 ea la 
lUvue Historique (tome LXXXI V, nnn6ol9(M.) uii artleu- 
lo con eJ titulo L^s Aocumetits arahes mr Vexpedition de 
Oharle Magne en Espagne, iiisortando los docuinentoa 
Arabos pubHcados por iiosutros y nl^j^unos m&s, intoi"- 
prot^ndolos de otro modo; ppio 8in llegar a iina sola' 
■cion qnesatisfaj^af indicH quo ol cminentoorltico fran- 
cos M- G. haris ettuvo conforrae con nuestras apro- 
■ciaeionee, annque parece, e-egdn le decfa on carta 
particular^ quo habia cambiado do modo do peosarj 



- 154 - 

coDsideraba como un traidor a s\i religion^ 
le hizo dar de punaladas en la mezquita. 
Asediado ahora por AbdeiTdhmeiij Hosain 
se sonietio; mas tarde, levanto de nuevo el 
estandarte de la rebolion; pero entonces bus 
conciudadanos, aaediados de nuevo, le entre- 
garon a AbderrAhmen, que despu6s de man- 
darle corlar pies y manos, dispuso que le ma- 
tasen a golpes de maza, Dueno de Zaragoza 
cl emir, ataco a Jos vascos e hizo tributario 
al coode de la Cerdaiia. Por ultirao, Abulas 
uad intento aiin otra vebelioOj pero en la ba- 
tallade Guadalimar le hizo traiciou el ge- 
neral que mandaba su ala derechs, y los ca- 
dAveres de cuatro mil de sus companeros 
flirvioron de pasto a los lobos y a los bul- 
tres» (a). 

Lo de Abulasuad nada tiene que ver con 
lo de Carlo Magno, como sucede con otras 
rebeliones del mlsmo tiempo, a cuyos jefes 
pudiera con la misma raz6n considerarse 
aliadoe del einperador franco. 

Disoutida, siqniera sea a la ligera, la na- 
rracl6n que de la venlda do Carlo Magno 



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■--'-- 



(a) 'V&aeo ol pooma do Abul Majachl sobre esia ba- 
tsUft en Ahen AJjatibt man. P., foL 2U r. y v. 



- 155 — 

hace M, Dozy, resulta probado que el empe- 
rador fu6 llamado a Zaragoza s61o por los 
musulmanea y que estos miamos le cerraron 
las pueitas: hechos ambos coiifirniados por 
les aatores fraucos, si biea el segundo no de 
uu modo claro, pues por uo confesar ol dos- 
aire, casi iudicau que, &l no entro en Zarago- 
za, fue porque no quiso, contentftudose con 
llevarae rehenes- 

^Qui6ues le derrotaron en Roncesvalles? 
Mucho se ha difit;utido sobre este punto, pero, 
con tan pocos datos, cada uno ha podido de- 
fender la cauaa que le fuera niAs simpAtica. 
Al principio, no conoiiiiiudose los autores 
francos mAs antiguoj!, que coufiesan ia de- 
rrota, se creyo que era una fibula Invenla- 
da por los poetas en los slglos medios: cono- 
cidos despu6a los textos, y dicifindoae en ellos 
que habiau side los vasconos, se 6U9cft6 la 
cuestion de quiftnes erau los designados por 
la palabra vasco7tes y a qui^nes so referla el 
Astiouomo, 

Aducidos uuevoadatos, fiobrt) todo los do 
Abeualatir, no conoeidos o no citados por 
M. Dozy, porquesupublicaciiu es posterior^ 
en mi sentir no puede atribuirse este hecho 
m&s que a los musulmanea de Zaragoza; pueS' 



^ 156 — 

Aunque la relacion de Abenalatir no deja de 
ofrecer dificultades, sobre todo en el modo 
con que Suleiman fuera reacatndo por sua 
Wjos, resulta que volvio a Zaragoza, sin que 

*e Eepa c6nio ai cuindo (15)« 

El teatimonio de los poetas de ios siglos xf 
y 311 no deja de tener importancia; pues 
aunque sea dificil averiguar lo que haya de 
verdaderamente tradicional en La Chanson 
de Roland (sig, xi) y en Le Roman de Ron- 
cevaux, es lo cierto quo en ambas obras po6- 
tleas se atribuye la victoria de Uoncesvallea 
a MarsillOj rey de Zarago/,a. linica poblaci6n 
de E8pafia,eegun la poesIa,que el Kmpera- 
dor no pudo conquistar. E* verdad que Mar- 
siHo tiene poderoaoa aliados, prin^ipesj no 
solo do Espana, Bino de Africa y Asia, cu- 
yos nombre^s son Ian caprichosos, quo con 
dificultad puede adivinarse qu6 ciudad o 
qu6 regi6n gobernaban, y aua se cita co- 
mo altados a algunoa vaseles (vaseos), como 
lea llama La Chanson de Roland; pero son 
:661o auxiliares, no sabemos si reales o por- 
ticos, 
Los unices testlmonios^ que pueden adu- 

-cirse en contra de la dorrota de Carlo Mag- 
no por loa Arabes, creo que son el de Eginhar- 



- >s 



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— 167 - 

do en sus Aoales y en la vida de Carlo Mag- 
no, y loa cantos vascos. 

Eginhardo atribuye el percance a la per- 
fidia de los vascones, que se echaron sobre 
la retagwardia y la precipitaron en el fondo 

del valle. 

Que este autor merece muy pcca fe, pues 
no queria o no podia decir la verdad, se 
prueba examinaiido 8U narraci6o: dice que 
Carlos, pasados los Pirineos, rec!bl6 la su- 
raisi^n de todas las poblacionea y fortalezas 
delante de las cuaies se presento, y que vol- 
vi6 su ej^rcito tin habei- experimentado p6r- 
dida alguua, si no es que en la cuinbre de 
!03 Pirineoa tuvo que sufrir un poco de la 
perfldia de los vasconcs; y luego dice quede 
la retaguardia murieron lodos los francos 
hasta el ultimo; que los vascones, despuis de 
haber.te apodi^mdo del botin, se aprovecha- 
ron de la noehepara dispersarse rdpidamen- 
te, V que por eiUoiicefi (ni despuis) no hubo 
medio de tomar vengnnza de este descalabro; 
porque a scgtiida de semejante gotpe de 
mano, el encmigo sc dispersd de tal modo que 
no se pudo recoger noticia alguna de los pun 
tos donde habria sido precUo irle a bttscar. 
SI de los vencidos no qxxedd uno, ,ic6mo ae 



mmmm 



~ 158 — 

supo quienes eran los enemigoa? AdGmAs, &i 
hablan Eido los pt^rfldos vascones, fueran loa 
uUrapirenaicoa con el conde Liipo, conio pa- 
rece que flngio el alitor del Privilegio de 
Ala6n, los A^ e$te lado, como parece mAs 
natural, ^no sabia Carlo Magno donde te- 
nfau habitualraente sus moradas? Si, como 
dice el poeta sajon, esto anublo durante el 
resto de su vida la frente siempre sereua del 
emperador, ^^e concibe que no intentase al 
menos castigar a loa vascos? Otra cosa ea si 
los enemigos a quienes habJa que castigar 
©ran los moros de Zaragoza; pues esto ya r^.- 
querJa mSs preparativos* 
El teatimonio del Altobizcar Cantud (a). 



(a) V^aso accrca del AHohi^c.ar CayUtid lo qtio dtco cl 
distinguido critico D. Manuel Mil^ y Fontanals, cate- 
drAtico do Ja Univorsidad do Barcelona, eti ru intere- 
santo obra Dc lapocsia h irmc a popular castclUina^ ro-ff. 135, 

[Kn el tomo 3." del HoUtin de la Jteal Academia de la 
J/wfeWtf, nVimoro de Soptiombre del883, M. Wentworth 
WorBlorSj corrosjiondiento oxtranjoro de la Aeado- 
mia, di6 umpliftimas noticias de la faUificacidn de di- 
cho Canto, quo tsali/j al pi^blico por primera vez on 
1634, dontro ds un laryo artlculo, quo su autor, M. Oa- 
ray do Mong-lavo^ fundador y secretario perpotuo de 
L'InsliUtt Iliittoriqiie, compuso y ostairip6 gji el Journal 
(tomo I, afto 1) do dioho Instituto historico o Asocia- 
-olaol6n histiSrioa',] 



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- 159 - 

que pu iiera. creer^e deciaivo en contra de la 
opiaroa quo propon^o, care^e de toda fiierza 
inieotras no esl6 fuera de duda sii retnota 
antiguedad, en favor de la cual, hoy per hoy. 
la critica imparcial e iUistrada estA muy le- 
jos de pronuuciarse. [Es inds: se sabe ya que 
es de este siglo]. 

Poco3 auos habian trauscurrido desde que 

Suleiman ben Alarabl y Alhosain ben If ahya 

el Ansarl, los dos rebeldea de Zaragoza, ha- 

blaa desaparecido de la escena^ eiiando vie- 

nen a enarbolar de nuevo la baiidera de la 

rebelion Said^ hijp de Alhosain, y MatruK 

ben Suleiman, rebel&ndose, no contra Abder- 

rAhmen, que acababa de morir, sino contra 

3U hijo y sucflsor Hisem, 

El primero que se rebelo fii6 Said ben Al- 
hosain, a qui en ya homos vistofigurar en las 
guerras de su padre. Refugiado Said en Se- 
gontia [?], del distrito de Tortosa, desde la 
muorte de su padre, hizo un llamamieuto a 
los yemeulcF, y habifindoiele unido inucha 
gente, se apoder6 do Tortosa en el aiio 172 
^^7g8^^)^ochando de altf al gobornador 

Yusnf el Keyef, 

■Parece que Said debio de apoderarse de 
Zaragoxa, o los yemenles de csta parte le 



- 160 — 

aclamaroo; pues un Muza ben Fortun, que 
se habfa Jevantado con los modarles recono- 
ciendo a Hixem, hfzo frente a los desig-oios 
de Said, luchando, no sabemos donde, y le 
derrotd y mat6; luego se apodero de Zarago- 
za; pero Chahdar, cliente de Alhosain ben 
Yahya, y que, per tanto, lo era de Said , para 
vengar la miierte de su patrono, se aizo con- 
tra Muza y le mato, quedando Zaragoza 
emancipada probablemente de la obediencia 
de Hixem. 

Segiin el autor de la vida de Ludovico Plo, 
en el auo 790 (= 17 ^/^ h.), estando en Tolo- 
sa, be le presentaroii pidiendo iapaz, y lle- 
vando presentes, legados de parte de Abu- 
taur, jcfe sarraceno, y de los deniAs jefes li- 
mitrofes a la Aquitania: nada mis sabemos 
de esto ui por los autores francos ni por Io» 
Arabes: do nuevo aparece el Abutaur (de 
Huesca), sin que pndamos saber qui6n es. 

Por estos mismos anos de 172 6 173, en 
que Hixem I estaba ocupado con la rebe- 
li6n de sus hermaaos Suleiman y Abdala, 
aerebelaba en Barcelona Matruh ben Sulei- 
man ben AlarabJ, apodorftndose de Zarago- 
za y Huesca. Rn f 1 ano \U { =79o/i), cuando- 
Hixem se vlo libre de la guerra contra sua 



"■^ ■ 



~ 161 — 

heimanos, euvio hacia Zaragoza im ejfercito 
numeroso a las ordenes de AbuotmAo Obai- 
dala ben OtinAn: sitio 6ste la ciudad, y no 
habiendo podido tomarla, se retiro a Tor- 
tosa a Tarazon*, desde donde molestaba 
alenemigocou cootiuuas correrlas, inter- 
ceptAadole la entrada de proviaiones: el te- 
mor al enemigo no debfa de aer muy grande 
en Zaragoaa, cuaudo Matruh podia sallr de 
caza; pues un dla en que, entretenido en 
esto, Ianz6 au hatc6ii contra una garza, al 
ir a cogerla se echaron sobre 61 dos criadoa 
dos compflfieros, Amrm bou Yiisuf y Aben 
Salt6n, loB cuales le dleron muerte, cortAn- 
dole la cab^za, que euviaron a Abuotmftn 
Obaidala: hailAbase 63te en Tortoaa, y al 
punto 86 dirigi6 a Zaragoza, donde no eu- 
contr6 resiatencia: prueba caai luequfvoca 
de que la tralcidn habia sido comprada, 
conio tantas otras veces (a). 

Desembarazado de las cosaa de Zaragoza* 
AbuotmAn quiso hacer una expedicidn por el 
pal3 de Afranch, y dirigiendose contra Ala- 



(a) Abenalattr, tomo VI, pigs, 60 y Sa.-Abenadari, 
tomoll, pftga.63y 65.— Aoovftirl, fol, 3, rjc.-Aberf- 
ja!d6D,tomolV, pAg. 1^1. 

U 



- IG2 — 

va y Castiila, se dice que veudo al enemigo, 
matando a inuchos, pues que Dios le presto 

auxilio {a). 
En l03 mismos puntos hizo incursion en et 

aflo siguiente de 176 (^ 792/3), el niismo 
AbuotmAn Abdelin61iG ben AbdetuAhid, 
aunquopueden spr !as do? expediciones or- 
dinariaii por ano: en una de ellas, el mimero 
de cabezas corta ias a los cristianos Uego a 
mAsdenuevemil ^aigo mflnos)(t);y por si en 
aquel ano no ae habfan cortado bastantea ca- 
bezas de cristianos, al ini8mo tiempo lleg6 

(a Cordoba) la noticia de que en tierr,': de 
Galicla, en bataVa contra Bermudo el Ma 
yor, derrotado este, los niuslimeshablan he 
cho tal matanxa, que se cortaron diex mil 
cabezas, ademAs de las que no habfan pod! 
do contareo por haber sido muohos los muer- 
tos en los montes (c). 

Aunque los autores Aiabes no dan cuenta 
del progreso de las armas cristianas en las 
escabrosldades del Pirineo, por las espedi- 



(a) Anouairi^ Tol. H, rec— Abonalatir, tomo VI, pA- 
giiialS3.— Abonjaldi^n, tomo TV^pAg, 121, 

(b) Abonadarl, tomo II, pAg, eo^—Abenalatir, to- 
mo VI, pApT' OL 

<o) AbeoftdaH, tomo II, pfig, 66. 



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- 163 " 

ciooes que a estos puntos tieuen que enviftr, 
y por el 6xito poco favorable do nlgunas, so 
piiede iuferir algo la marcha de la recon- 

quista. 

Casi todas la^ expedicioncs antcriores son 

contra mu&ulmaiics que en la froiitera so 
rebel aban contra los Omeyas de Cordoba: 
lacampanadel ano 177 (= 793/i) ps contra 
los cristianos de la Marcn lUftpdnica. 

Gonvienen los hlstoriadmes ftrabes en que 
Abdelm61ic ben Abdeluiihid ben Mogueita, 
alf rente denn poderoso ej^rcito, siilifi en 
esto ano contra el pals de! euBmlgo, Ilogan- 
do a Narbona y Gerona, eonciilcando de 
pasu el paU de la Gerrctania (Hnrbitania en 

Almacari) (a). 

Habiendo comonzado por Gerona, donde 
estaban Io3 valientes fronteros de Afraiich, 
mat6 anisdefensores y arrutno sua miiros y 
torres; pero euando wslaba a puiito dg to- 
inarla, levanto el cam;^o y se fu6 hacia Nar- 
bona, doudo hizo lo misuio (es docir, que no 



(«) Abe.m1atir,lomo VI, pAs. 5i --Abor.n.I»H, to- 
moIT,i.^ir.05.-AnovaiH,fol.a,rco.-Almncnrl,tomoI, 

p&([inft218,onyo editor crfiy6 quo dobla onmbifir «1 
nonibro CcrdaSa o Cerrtlaniyah <lo loa cA.Ucob por ii<tr- 
bitanin. 



- 1G4 — 

pudo tomarla): luegro recorrlo el pais duran- 
te algunos meses, y conculco la Cerretania, 
amenazaodo e! pals de los Magos (no es f^- 
cil determiaar quifines eran los inontaneses 
llamados Al-Mat-hus, enyo territorio aoie- 
naz6). 

A una de estas expedicioiies se refieren 
probablemente las cronicas francas al decir 
que en 793 hubo batalla entre los sarraee- 
nos y Jos franccs^ resultanrlo vencedores los 
primeros- 

Esta espedicion es c61ebre en los autores 
^rabes por el botin que en eila so cog;i6, 
pues dlcen que el importe del quinto, desti- 
nado, como si dij6ramos, a ohraspias, ascen- 
dio a 45 000 monedas de ore {a): se dice que 
entre las condiciones duras impuestas a los 
venoldos, fu6 una la dc llevar a Cordoba 
niimero de cartas de tierra del muro de 
Narbona, y que de esta tierra se edified la 
mezquita que habia en el jardin del al- 
cAzar (6), 

Las campanas de ios anos 178 y 179 {79i a 
96) solo de un raodo indireeto se refieren a 



(a) Abenadarij tomo 11, pag, 70. 
(6) Almacflrf^ tomo T^ pkg. 218. 



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165 — 



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m! proposito; pero, sin embargo, Menen 
mueha importancia: al f rente de ellas van 
dos hermanos, cfilebrea entie lo3 historia- 
dores Arabes y no deaconocidos de los nues- 

De la canipaiia dirigida contra Alava y 

CastiUa a las ordenes de Abdelcarim ben 

AbdeluAhid benMogueits, dan pocas noti- 

cias los autores: se reducen a las fdrmuUs 

ordinarias de hacer botin y volverse sanoy 

salvo, 

MAs importante fa6 la expedici6n contra 

Galiela, raandada por au hermano Abdel- 
m61lc;, h&chib de Hixem. 

En el ano 179 (= 79^/g) Abilelm61ic sale coo 
numeroao ej6rcito contra el pals de Gallcla, 
llegaudo a Astoria, donde sabe que el rey 
de los gallegos, Alfonso el CaBto, habia re- 
unldo sua ejftrcltos y pedido auxUloa al rey de 
/OS ya5cone6' (o a los magaatoa) (10); y efec 

tivamente ae le prestaron, pues eran vecl- 
nos: tambffin le enviaroii algunos refuerxos 
losqueestAn coiitigiios a los vascones, los 
Al-Machii3 y la geote de estas regiones: sa- 
lia Alfonso al encuentro de Abdclm61ic, pero 
a pesar dehaber reiinldo tantagente, no se 
atrevid a pelear, y volvi6 pasoa atrAs, al de- 



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~ 166 — 

eir de Jos autores Arabes, peraigui^ndole el 
emir: 6ste habia dividido su ej6rcito, enviau- 
do por otro lado con 4.000 jioetes a Farech 
ben Canenahj quiBii parece que, despu6s de 
haber sufrido algiin descalabro de parte de 
los francos o gallegos, que eayeroa sobre 61, 
ae rennio con Abdelm6lic. 

De muy diferento manera refieren nues- 
tros historiadores ettos sucesos, a lo8 cuales 
dedican dos o tres llneas el que mAs, 

El Cronicdn Albeldense dice de D. Alfonso 
que consiguid muchas victorias sobre los is- 
maelitaSj venciendo las huestes de los gfe- 
tulos, una dehajo de Asturias en Lutos y 
otra en Galicia en Anceo (a). 

Mas noticias da, con notoria exageracion^ 
Sebastian de Salamanca, o el autor del Chro- 
nicon que lieva su nombre; pues dice que en 
el aiio 3,^ del rcinado de Alfonso el Casto^ 
ei ejSrcito de los Arabes entro en Asturias a. 
las 6rdenes de un jcfe llamado Mokehid, y 
quealcanzados por el rey Alfonso ea Lutos^ 
f ueron muertos cerca de setenta mil, inclu- 
so el general (6), 



(a) EBpana Sagrada, tomo XITI, y>kg. d52r 
(&) Espatia Sagrada, tomo XIIT, pAg- 484. 



- 167 — 



' Se conoce que al bueno del Obispo,, o a 
D. Alfouso III, le coslaba inenos matar a los 
*- moros que le eosto a Alfonso II: el general 

r a quien mata con el nombre de llokehid, 6b 

' el mismo Abdelmilic ben AbdeluAhid ben 

Mogueits, cuyo nombre de familia Abeu 
Mogueits se descubre a las claras en el Mo- 
kehid Mugaiz do algxin codice. 

Suponiendoquehayaalgo de verdad en 
la uaii-aeion cltada, podriamos sospeehar 
que el mueito f ii6 Farech ben Cauenah, jele 
de la division que aufrio el descalabro, quo 
deseguro no perdi6 cerca de 70.000 boin- 
bres-rpero la muerte de Farech no es admi- 
siblo, pues que el mismo personaje figura 
anoa despufts en la corte de Alhiquem I, de 
quien fu6 cadt (a). 

■■ Mueito Hixem I eu el alio 180 (=79 6/7) 
suc6delesil liijo AlhAquem I, quien en el 
primer aao de su reinado envi'a contra la 
frontera un gran ej6clto a las 6rdenes de 
Aben Mogueits (muerto el auo anterior en 
Lutos, segiin nuestros autores): es tan vaga 
.' ;l la narraeion de esta campafia de Abdelta- 
^j^ rim, que bablendo llegado hasta el mar, nl 
Stf 

V< \ (a) Abenadari, tomo IT, P^g- 70. 



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- 168 — 

siquiera coiTiprendemos si fu6 ai Cautabrico 
al AtlAntico o al Mediterr^neo (a), 

Probablemente se refiere a esta expedi- 
ci6n la salida del rey Luis con uu gran e]6r- 
clto contra Espana, dedonde.se volvio absque 
bello^ Begun los autores francos (&). 

En el anol81(=79V8lsereb^laen lafron- 
tera superior un Bahlul ben Maxruk, de 
qiiien s6Io sabemos que se apodero de Zara 
goza y deapnes de Huesca^ y que estuvo en 
relaciones con Ludovico Plo, quien en el 
afio 798 recibio en Toloaa los legados de Ba- 
haluc, jcfe sarraceno, senor de los lugares 
montuosoa proxlmos a la Aquitania, seguu 
el autor de la vlda de Ludovico Plo (t). 

No aparecenelaros los sucesos relacioaa- 
dos con Bahiul: qui6n le supono aiuigo, o al 
inanos que hospedii en ZaiRgozR a Abdala 
ol Valon^ien su paso para Fraiicla{d) adon- 
de efectivatnento fu6 on el ano 797, se- 






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(a) Abonadarf.tomo II, pfig-. 70.~Aiiouftirf, fol, 3, 
vor,— Alioiialatir, tomo vr, pAgs. 102 y 103. 

(ft) Videapud Portz, Monrftnenta Gcrmanio^, tomo I, 
V&ginasiS, 48y 222. 

(c) Apuf liouquot, tomo VI, pAgfs, 91 y UH. 

(d) Aboiiadari, tomo IF, pi^T- 71. -AiiouRiH, foL 4.— 
Abonjaldun, tomo IV, pAg. 127. 



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— 169 - 

gun las crdnicas francas (a), y esto oie pa- 
rece lo mAs probable; quien loa supooe eoe- 
mig^os en este mismo aiio, acometiendo Ab- 
dala a Balhul en Zaragoza, o en los afios 
183 y 184, en que Bahlul se apodera de Hues 
ca contra Abu AmrAn, que parece set el go- 
bernador, y Abdala el Valen<;l {b), quienea 
seguQ alguu autor, le hablan derrotado en el 
ano anterior. 

Nada niAs sabemos de Bahlul ben Mazruk 
Abulhachach, cuyo nnmbre nos harla sospe- 
char quefiieae ber^ber, y el de su padro, o 
ascendieate Mazruk, nombre no Arabe ni be- 
r6ber, quo sepamos, pudiera bacer creer que 
perteneciaa una familia indfgena que hubie- 
ra aceptado el islamismo y fuera poderosa 
en Huesca. 

Segiin el Poeta Saxdn^ Ludovlco fu6 en- 
viado en 797 contra la ciudad de Huescn, y 
parece quo se volvi6 sin combatiria: en eata 
oenotra expeiicidn, el rey iba acompauRdo 
de Abdala el Valenclano (c)- 



(a) Vido ftpnd Pertz, Monumcnta Otrmanior, tomo 1, 
p&f^B 2-^, 351,255< 

(ft) Anouairl, fol. 4.— Abenalatir, tomo VI, pAg. U3, 
(c) Ap\xd Peviz, Slonumenia Otrmaui/p, tomo I, pAgi- 

nftft 253y 266. 



— 170 — 

Como en estoaaBosAlhAqueni I estaba ocu- 
padoeniasguerras contra siis tlos Suleiman 
y Abdala, qne ya hablan turbado el reinado 
de 6U padre Hixem, los francos de Cataluna, 
ayudados por Carlo Magno, ee apoderan de 
Barcelona en elauol85 (=801/2). Irasladan- 
do a eHa sua fronteras deade Gerona, donde 

las hemos vislo antes (a)- 

Los autores arabes y los francos convie- 
nen en la feoha: los Arabes nada dicen del 
gobernador Zato, dd quien ios auales fran- 
cos aaeguran que en 797 se habia presentado 
en Aix-la-Cliapellej a p-estar obediencia a 
Carlo Magno, y que despufis fu6 hecho pri* 
sionero en Bar.^elona- 

Los lutoros Arabss parece como quo tie- 
nen cuipeuo en no hacer menciou de los trai- 
dores: por fttos inismos afios fignra en las 
cr6nicas francaaun A-^an (b), gobernador de 
Huesca, que presenta a Carlo Magno las 
haves de la ciudad, y tampoco lo eneontra- 
mos nicncionado eii los autores Arabes. 



(a) AbonnUtir, tomo VI. pA^s. 102 y 104,— Almaca- 

t\, iomo I, yiftfi;. 3t9. 

(ft) iSi BorAol Abu AmrAn quo homos visto \ oco ha 
de (fObornndoron HaeBcn, y n quiou derrota BaJilui? 



^ 






- 171 — 

De los cristianos do Navarra, o de aquellft 
parte, dan por evitouces los autorea Arabea 
una uoLicia, que no ileja de tener suma im- 
portaneia historicn, por inAs que siis conse- 
cuencias fueran de corta diiraci6n. 

A la iiianera con que eutre los cristianos 
loa nobles que crolan haber recibido una 
ofeusa de su rev o seDor so desafnrahan pa- 
sdndose al enemigo, se desatoro de Alhft- 
quem I « una faniilia do las faniilias de 
AIandaixis,genteesfor7.aday agnerrida, pa- 
sando a los iuiioles, es decir, a los crisfciauos, 
quienos con este mottvo aumentaron ^u po- 
der, y ru6 tan grande su vehemencia, que 
so adelantaron liasta Tudela, y habi<^ndola 
sitlado, so apoderaron de ella, haciendo prl- 
sionero a su gobernador Yiisuf, al cua! en- 
careelaron vu Sajrab-Kaii; (la Pefla de 
CaiSijAzagra?)' (a). 



(rt) [Probnblemenlo Auiym o QutI, villas, la primora 
do la proviiiciii do Navarra, y la sogundft de liv do Lo- 
grono, pueB t-ualquieru do innbos nombros p«6<Ie do- 
rivarsedolnombio ^*3 e .3^^- P„7« rf. Q.«i*, oon- 

aervnndoel primerolnioUas del nombro » .s-*^i»ei3n, 
y ol ficgundo do (?"«!>; ambos pnoblos tuvioroB «i«t(- 
Ub sobre tinapeua. 
Kn cl tomo XLVIII del Bohtin de l<i Real Acaittmia dr 



- 172 ™ 

Amrda ben Yusuf, gobernador da las frou- 
teras y padre del prision sro Yiuuf, se diri- 
glo a Zaragoxa para defenderlade im go)- 
pe de maoo, o si estaba alii, 00:00 dicen otros, 
lapusoen estado de defeasa, y Iiabiendo re 
unido un ejerjito, lo envio contra los criatia- 
nos de Tudela a la* drdones do uii primo 
suyo^ cuyo nombre no micontrainos mencio- 
nado; habiendofiate encontrado a los poli- 
toidtaa, los ata^o y voncio coa ^nuertu de la 
mayor parte, y aprovechando la debilidad 
que esta derrota habia producido en los cris- 
tianoft, se dirig6 contra Sajrah-Caia (Aza- 
gra), la sitla y toma, poniendo on libertad a 
su sobrlno Yusuf, aquiea envia a Zarago- 
za (a). 

<Con fan proaperos sucesos, se ODgrande- 
cl6 el poder de Amrus entre los Infleles, ex- 



la HUtorut, tiUxm^To do Abril do 1906, publicamos con 
ol tltnlo Limiies prohahlCB de la conqH^ta artibe en la Cor- 
dilUra Pirenaica via iKTtio articulo, on ol cual discufci- 
moaflmpliamontoGBta cuofitiin, do 1h cual tambSfin 
hemos diclio a^ffo on ol Anuari de VlixstHui d'EsludU 
Catalans, MCMXIII-XI V, biyo ol tltulo Ahmones a cosa^ 
dsio».mot-03 en documentos latinos.] 

(a) Anouaid, ToU 4,— AhennUtir, tomo VI pA^r. 128, 
4.beiijaldAn,piBr. 126. 



- ^ 



- 173 - 

tendi^ndosesu fama entre elloa y permane- 
neciendo de gohernador deU frontera.> 

Creo que cstos acontecim!eutos puedeD co- 
locarse en el ano 188 (= 80 ^4^, fecha que les 
asigna Abenalatir, si bien Aiiovairi loa re- 
reflere al 186, y Abeojaldim al 189, 

(jQui^nes eran los cristiauos que se apode- 
raron deTudela, y a qu6 poblactfin corres- 
ponde al Sajrah-Cais, adoude fu6 conduci- 
do prisionero el exgobernador YiUxi(?Cues- 
tionesson tstasque no me tocaresolver,por- 
que paia ello no encueiitro datos en los au 
tores Arabea, y uo rccuerdo haberlas visto 
indicadas en los cristiaiioa. 

Este gobernador de las fronteraa^ Amnis 
ben YiUnf, parece indudablo que debe ser 
el Amoroz de las cronicas francae, que en 
R09, muerto el conde Aur^olo, frontero de 
los francos contra Huesca y Zarajtoza, se 
apoderd de loa castillos que Aste habia eata* 
do oneargado de defender, envlando uq 
mensaje al Etnperador, asegurAndolo que 61 
y los suyos querlan sometorse a la don^Ina- 
ci6n de los francos- El Emperador envi6 en 
810 otros ineneajeroa a Zaragoxa, cnyo go- 
bernador Amoroz pidl<i tener una conferen- 
cia con loa jefes encargadoa de la defeusa de 






- 174 — 

la Marca Hispfinicaj ante qiiienes pensaba 
haeer la suniision, que do tuvo lug^ar^ por ac- 
cidentosque sobrevinieion y que Eginhar- 
do uo maniflesta; aunque d& la narration se 
desprende que entabladas al mismo tienipo 
uegoci aci ones de pax por Abulaz(AlhAquem 1 
Abulasi _^.^IaM ^}\) y aceptados al parecer 

los preliminares en el vnismo ano, Amorox 
fu6 eehado de Zaragoza por AbderrAhmen, 
hijo de AlhSqueijij y hubo de refugiarse en 
Huesca, 

De la rebeliin de este Amni3 no encuen- 
tromAs noticia en los autores firabes que la 
de haber side enviado contrail por AlhA* 
quern I Abdeloariin ben MogueitSj quien 
procuro concilidrsele \ lo llevo consigo a 
Cordoba, doiide AlhSquem le hizo su amigo» 
y habi6ndolG dado la investidura, le envio a 
Zaragoza^ TuJela y Hucsea^ trasIadAndole 
despu6s al tseguer o frontera, donde murio; 
no se citan fechas {a). 

Este Anirug ben Yiisuf, muladl (hijo de 
matrlmonio mixto?) de Huesca, habia sido 
uorabrado gobernador de Toledo por su ca- 



(a) Abenalabar, ©n la biograila do Abdelcarim, pA- 
grina 72 de la edicion Dozy. 



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I 



- 175 - 

riater Je tal, pava enganar major a los no- 
bles toledanos, que, pocn afectos a !a doml- 
naclon de !os Omeyaa, fiieron p6rfidaraente 
asesinados [>or Amrus, de atuerdo con AIh&- 
quein, en el ano 18L (== 79 '/sV 
- Este mismo Ainms, u otro del misnio nom- 
bre, f ii6 qitieu eu ei aiio 174 (== 79 «/0 ase3in6 
en Zaragoza, como heaios visto, al rebelde 
Matruh ben Suleiman el ArabljCuya cabeza 
fu6 enviada a Cordoba. 

Por este mismo tiempo, ano 806, loa nava- 
rros y pamploneses, quo en los anos anterio- 
res se hablan aliado con los sanacenos, fue- 
ron recibidos en la alianza (in fldem) de 
Carlos. iQii6 quiei-en decir estas palabras de 
Eo-inhardo y los Annalex TlUani, tan diver- 
samente interpretadaa pornuestros autoree? 

No lo s6 (a). 

Los francos, que Ionian en 8U poder una 
buena parte de la actual Catalufia con ol 
no.n)brede Marca HispAiiica, croyeronque 
podlan hacer retroceler aunmAs las fronte- 
ras de.los muulmanos, y acometer a Torto- 
sa, la.ciudad mAs fuerte que Ionian 6sto9 por 



(a) Amatts Tiliani, apud Pertz, tomo I, pAg. ^4- 
EgLnliardi, Annalea ad <i««iim, SOS, 



- 176 ~ 

aquella parte: con tal objeto, penetra en Es- 
pana Luis, rey do Aquitania, ai frente de un 
ej6rcito; se dirige a Tortopa y lasitia por al- 
giin tiempo; pero viendo que no le era fAcil 
tomarla pronto, se vueive sano y salvo: es-to 
dice Eginhardo, proeurando disfrazar el fra- 
caso soiemne qne una vck m&s experimenta 
ban en Espafla las armas de Carlo Magno, 

Eginhardo refiere la eiitrada de este ej^r- 
cito en el afio 809. Segiin ios autores Arabes, 
<AIhAquem I, habiendo llegado a su noticia 
que I^uis, hijo de Carlos, rey de log Francos, 
preparaba un ej^rcito para marchar contra 
Tortoga, rounio I03 suyos, y a las 6rdenes de 
AbderrAhmen, su hijo priraogfinito, Ios en- 
vi6 contra Luis: reuniftronsele muchos vo- 
luntarios de la guerra santa, y juntos mar- 
charon basta encontrarse con Ios francos en 
Ios llmites del pals de eilos, antes que obtu- 
viesen ventaja aiguna de Ios muslimes: tra- 
bada la bafcalla, ambos ejfercitos pusieron 
todo su euidado en ella, consumlendo sus 
fuerzae, basta que AU (ensalzado sea) hiza 
descender su protecci6n sobre Ios musli- 
mes, siendo derrotadoa Ios infieles con gran 
matanza y dejando mucho* prisionoros: su& 
rlquezas e impedimenta fueron cogidas, y 




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- 177 — 

los muslimes sevolvlerou vencedorea y rl- 
c09» {a), 

Los autoroa j^rabes refleren estos sucesoB, 
linos al afio 191 (=80 0/7), otros al 192y algu- 
no al 193, que es el qiie couviene en la fecha 
con el historiador franco: todos estAn con- 
formes en el fondo del relato, variando s61o 
en detalles de poca importancia. 

«Rebelados los de M6nda en el afio 194 
(=809-810), y ocupado AlhAquem durante 
dos o tres afios en combatirlos, aprovecha- 
ban la ocasiou los francos de la fronteva, ha- 
ciendo mueho dano a los mnslimes: noticloso 
Alhfiquem del estado grave en que se encon- 
traba la gente de la frontera,— hasta qu6 
piinto habia llegado el enemigo cou ellos, — 
y, Bobre todo, babiendo oldo que una mujer 
musulmana habia sido hecha prislonera, y 
que gritaba: <HAquem, acude a socorrer- 
nos>, !e hizo grau iinpresldn: en segulda reu- 
Di6 8U3 ej6rclt03, y hechos los preparatives 
nec6sarioE,march6 contra el pals de los fran- 
cos en el afio 196 {=:^ 81 ^/g), e hizo estrago en 



(a) Aiiovn,1rl, fol. d.— Abenalatir, tomo VI, p&g, 188. 
Abopjalddn, tomo IV»pAg. 137.— Abeoftdarl, tomo 11, 
p&'ffina TJ.^Almacari, tomo I. p&g. 2i0. 

t2 



- 178 — 

la tierra de ellorf, apoder^udose de rauchas 
fortalezas, asolando y robando, matando a 
los hombres, cautlvando a las mujeres y lle- 
viodose l8sriquezas»;eomonodan noticiaa 
concretas, no sabeinos hacia que parte sedi- 
rigi6 esta expedicion asoladora (a). 

En el ano 199 (= Bl Vr>). Abdala, el Valen- 
ciano, reconeiiiado cou sn sobrino Alhk- 
quem, sale a canipan.-i contra los francos de 
la Marca Ilispdnica, y al lle^ar a Barcelona 
en jueves, Ciicoatro que los cristianos hablan 
acampado antes que 61: .los suyos querfan 
dar ia batalla en el mismo dia; pero Abdala 
se opuBO, y al dia sigiiiente, al pouerse el sol, 
inand6 prcparar los Alcoraues; dispuso las 
mAquinas de guerra, y poniendose 61 de pie, 
hizo oraci^n de dos genuflexiones; en segui- 
da convoc6 a la gente, y todoa reunidos hi- 
cieron oraci6u de una sola genuflexi6n: los 
cristianos que velan eato, no adivinaron su 
objeto, y croyeron que los muslimes practi- 
caban alguno de los ritos y preceptos de su 
profeta, cuando en el acto manda empren- 
der el combate, per ser esta la hora en que 



(a) Abnnadari, tomo II, p&g. 76.— Abonalafcir, to- 
me VI, pag- 1^,— Abenjalduii, tomo IV, pig. 137. 



- C 
-J 



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- J_= 



3^.r = 



-= _- ^z2 



- 179 - 

se despitrtan los espiritus, se abreu las puer- 
tas del Parftlso y AlA escucha las oraciones 
de los que le temen: sorprendidos los eristia- 
nos cou csto, no es de extrauar, si Al^ lil?,o 
gracia a los miislimes do las ospaldas do los 
infiele&, quo ftieron derrotados y dispersa- 
dos, con muerte de nuichos tie ellos; termi- 
uado el combate, Abdala planto eu el auelo 
una larga cana, y dada ordeu de cortar lae 
cabezas de los mnertoa, fueion recoguias y 
puestas alrededor de la caua hasta que 6sU 
dej6 de verse* (a). 

QiiizA como tardia consecuciicia d^ esta 
expedicioiij que resultaria ateutatoria a la 
paz pactadaenSlO y rntilicada tmS12, Egio- 
hardo dice que fu6 rota en 815 la paz que se 
venfa observando desle IreJ afios antes. 

Ea el ftiio 2(K){= 81 ^l^), el teinible Abdel- 
carim ben Mogueits, que tautaa expedicio- 
nes habia mandado contra los cristlauos da 
Galtcia y de la frontera, sale de nuevo con- 
tra el pals de los cristianos, sluque sepamos 
hacia d6ude se dirigl6; pues auuque dlceii 
los autores que fu6 al pals de Afranch, dea- 
pu6s hacen Interveoir al rey de los galle- 



{i) AboiiadFirf, p&g> 76. 



_-■ _ 



~ 180 — 



O^ 



gos, que, unido a los magnatesj se opone a 
Abdelcarim junto a un ilo, sobre el eual se 
libian prolongados y sangrieutos combates, 
en Ics que, como es 6e suponer, mueren mu- 
cbos niagnates cri&tianos, al decir de los au- 
tores Srabes: nose separan ambos ej6rcito& 
hasta que, tobreviniendo las lluvias, crece 
el rlo, los separa por complete, y los musli- 
mes, que, despu^s de todo, no habfan podida 
echar de alli a los crlstianos, se volvieron 
vencedores {a). 

No seilti eitrafio que esla bat alia fueEe la 
misnia que Alfonso el Qasto gan6 junto al 
rio Anceo, al deeir de los cronicones Albel- 
dense y el Obispo Seba^fidn de Salamanca^ 
si bien los detalles qi;e ^ste da de haber te- 
nido lugar en el aBo SXX del reinado de 
Alfonso (ano S21), y los jefes que la mauda- 
ban, no venaos que coincidan. Si son los mis- 
mos Eucenos, no debe estrafiarnos que^ ha- 
biendo quedado iudeciso el 6xito de la cam- 
pafia, ambss partes se atribuyeran la victo- 
ria (17), 



-:^ 



_-5 






5r^ 



_ ^" 



: i vP 






(a) AbeDalatir,tomoTI,p^ff.223.— Almacaiiftomol^ 
pfiginaSlQ.— Al)€njaWiiii, tomo IV, t^g» 127,— Abena- 
dari, toiuo 11, jkg. 11. 



_^ I 
L-_ 



.7^: 



^4 A 



— 181 - 

Expuestas cuantas notioias pertenecientes 
a lo9 pueblos pirenaicos en el siglo viii me 
ha Bido poiible encontrar ea los autores &ra- 
bes, combiuadas 6fltas con lo que nos dtcen 
los oroniconea francos y los hiapano-latinos, 
^podremos saber cu&l fn6 la suerte de estos 
pueblos en el primer siglo de la dominad6n 
musulmana en nueatra Peniosula? (jLleffo 
6sta hasta las cumbres del Pirineo, o se detu- 
vo en las primeras estribacioaes? No creo 
que pueda darse una conteatacion categdri- 
ca, al menos yo no me atrevo a darla. 

Una cosa es digna de Uamar la ateu3i6n: 
las invaaiones Arabes que se dirigeu al tra- 

v69 de los Pirineos, generalmente van por la 
parte oriental, y asl los autores citan con 
frecueueia el territorio de Gerona y de la 
Cerdafia; alguna vez se dirigen al Oceiden- 
te, pasando por Pamplona; no eonsta que 
atravesaaen el Pirineo central, y por esto 
nunca mencionan a Jaca, Barbastro, Alqufe- 
sar, Roda y Burtauia (Boltana?), uuicaa po- 
blaciones de aquella regl6n que encuentro 
en los gofigrafos o en hietorJadores de suce- 
SOS posteriores (18). 

A principioB del siglo ix, tonada Bareelo- 
na por Ludovico P(o, aparece bastante cla- 



_ "^ - --"■ 






- 182 — 

ra la emaiicipaci6n de lo que con auxilio de 
loa francos constituye, primero la Marca 
HispAnica y luego el Condado de Cataluna, 
cuya historia, sin tener cronistas propiosj^ 
queda delineada por los historiadores fran- 
cos en las vidas de Carlo Magno y de liiido- 
vice PJo, 

^C6mo no sncede lo mismo con la historia 
pHmitiva de Navarra y Aragon? Es que es- 
tos pueblos Lenian que recibir la iufluencia 
del imperio de Carlo Magno al trav6s de la 
Gasciifia y la Aqulfania; y por tanto, Uega- 
ba tan debilitada, que apenasse dejastntir: 
de aqui el que poeas veces hablen los hlfito- 
riadoreg francos de sucesos referentes a Na- 
varra, Aragfin, Sobrarbe, Uibagorza y Pa- 
IIAst condados estos cuatro que se da por 
aentado^ con pocas y no muy valederas prue- 
baa, que dependieron mAs o nienos tlempo de 
los Carlovingios; loa bidgrafos de Carlo Mag- 
no aseguran, al onumerar sus conqui&tas, 
que por la parte de Espana reclbi6 la sumi- 
iji6n de los pueblos que bana ei Ebro desde 
fiu uacimiento basta el mar BaleArlco; pero 
cuantas veces quiso probar que erasefior de 
aquellas regiones, aus ej6reitos vieron que 
plempre cruzaban pals enemigo. 



-5 



■_"; 



^> 



~--^< 



- 183 — 

El que l08 autorea Arabes do den mAs noti- 
cias respecto a Aragon y Navarra, se debe, 
entre otias causas, a que, como queda indi- 
cado, haeia estos puntos bubo ya eu el si- 
glo viii faniilias o iudividuos poderosoa que 
tenlan, al parecer, como vinculado el go- 
bierno de la frontera, y que rebeldes, o inAs 
bien pocoB sumisos a AbderrAhmen y suceao- 
res, poco iniportaba a featos el que los cristla- 
lios lea hiciesen la guerra, o que buscasen 
apoyo en Carlo Maguo, para detenderse en 
el case de que el euiir tuviera tiempo para 
pensar eu someterlos de veias: asl vemos 
que, cuando la rebelidn ea manifieata y lo9 
emires van contra ellos, despu^s de sujefcar- 
los, les dejan el gobierno de la cludad en 
que 86 rebelau, como aucede con Hosain el 
Abdarl en Zaragoza; con Matrnh ben Sulei- 
man, a quieu despufis de la muertedeau pa- 
dre encontramos de gobernador de Barcelo- 
na; eon Amrus, que hablendo fraternlzado 
con el rebelde Hoaain, aparece luego como 
gobernador de Huesca, y en el aiglo si- 
guiente con loa Banulope en Zaragoza y en 

Tudela. 

Como si la fatalldad presldiese a la hiato- 

ria de Aragdu en i09 primeroa sigloa, por loa 



_ 184 ~ 

autorea Arabes ni aun la del ix recibe gran 
iuz, a pesar de ser bastantes las noticias que 
encontramos en loa autores publicados, 

Casi deade el primer tercio de este siglo y 
aun antes quizA, comienza a figurar como 
frontera al reiuo de Navarra, cuya existea- 
cta se va manifestaDdo, una familia, que du- 
rante un alglo sostiene 3U csplendor luehan- 
do, ya contra los gobernadores de Zaragoza, 
de cuya ciudad se apoderd mAs de una vez; 
ya contra los reyes de Pamplona, ya contra 
los condes de Castilla y reyes de Le6n, 

Familla de renegades o muladios, 3ln Dies, 
ain patria y sin rey, tan pronto sirve de po- 
deroao auiiliar a los Oineyas, como aliada 
de loa navarros o vascones consigue aflrmar 
flU independencia, y llega alguno de sus 
indlviduos (Muza II) a titularse el tercer 
rey de Espaua, sin duda por la extension 
del territorio que !e estaba sujetOp pues qiie 
8U reino se exteudla desde Huesca a Toledo. 

Poco despufis figuran eu Huesca y toda 
aquella regi6n, siibdltos a veces, rebeldea 
cast siempre a los Omeyas, ciertos pereona- 
je*, algunoa de cuyos nombres parecen indi- 
car que pertenecen a la misma familia de 
los Banulupo; otro, reproduciendo los nom- 



— 185 - 

bres del muladf Amrus ben Yusuf, el p6rfido 
asesino de los muladies de Toledo en tiempo 
de Alhfiquem I, hace sospechar que quizA 
sea descendiente auyo; y por fln, ya a prin- 
cipios del siglo Xj figura como rey de Haes- 
ca, extendlen Jo su dominio hasta Barbastro, 
Boltaiia?, Alqu6zar?, Roda?, Pallas?, Monz6n 
y Lerida, un MohAmed ben Abde!m6!ic Ata- 
vil, el mlsmo que figura reiuando eu Huesoa 
en el auo 893, segiin la escrltura de partl- 
cidn de ios t6rminos de Nabasal,que existla 
en San Juau de la Pefla; pues este documea- 
to eatA calendado, reinando Fortunio Gar- 
cia en Pamplona^ el conde Galindo Aznar en 
Arag6n...y los paganos Mahomal Abenlupo en 
Valtierra y Mahomat Atavel en Suesca (a), 

Tengo para mi que el territorlo sujeto a 
eataBfamiilas f u6 el punto desoparaci6n eu- 
Ire musliuies y cribtianos desde mediados del 
siglo viii: los pueblos do la montafia, donde 
estas farailias no pudioron fijar su planta, si 



(a) [Lfta noticitts referontoa ft los Be«imH/a y a Mohd- 
mtd Atatnil,qviO horaoa hallado on DuOHtros oatmUos 
despu^B do U publioncidn do osto Dimirso, pnoden vor- 
ao en oi toino VII do oata OoUcci6n 'ie Kstwlios ArftheSt 
pAsiiia«-2>4n24fS.l 



- 186 — 

sujetos alguna vez a pagar tributo y sobre 
todOi a lasiQcursiones devastacioras, parece 
muy verosimil quo nunca doblaron por com- 
pleto la cerviz indoraable al yugo sarraceno, 
y asi puede admitirse como esacto el dicbo 
de SebasUAn de Salamanca, <pues Alava, 
Vizcaya, Ala6n (el condado de Arag-dn?) y 
Orduna, se oncuentra que siempre fueron 
poaeldas por sua aTitiguos dueuosj lo mismo 
que Pamplona, Dcgio y la Bernieza* (a). 

Dada la posici6n del teiTltorio que domi- 
naron los Banumuza y los Atavil, los mu- 
flulraanes y cristianos, o, mAs bien, muladles 
renegades, subditos de estas familias, se- 
rian los que mAs en relacidn debieran de es- 
tar con los cristianos de Navarra, Aragon, 
Sobrarbe, Ribagorza y PallSs; y coino, por 
otra parte, hay bastantes datos para asegu- 
rar que los Banumuza y Atavil estaban en- 
Jazados por vinculos de parentesco con los 
reyes de Pamplona y condes de Arag6n, la 
hlstoriade estas familias seriacasi la de Na- 
varra y Aragou en los siglos ix y z. 

Estas familias tuvieronsus historiadores 

(19); si bien no se sabe que sus historias se 



■ -=c 



(rt) Espana Sagrada^ tomo XIII, pftg. -iS^. 



_ ^_ - 



- 187 — 

conserven en niiiguna biblloteca. Con los 
dfttos que se encueiiti-an osparcidos en los 
autores, podrlan rehacerse en parte, y con 
ello ganarlan no poco, asl la historia de Ara- 
g6n y Navarra, como la del condado de Cas- 
tllla y proviiicia de Alava, de cuyos territo- 
ries fueron duenoa en parte los Bannmnza, 
Banulope o Banuca^i (pnes de los trea mo- 
dos se les llama), de qnienes por esto dan no 
poca3 noticias los cronicones Albeldeuse y 

de Alfonso III. 

Procuren los gobiornos extender el estu- 
dio de la lengua arilbiga-, denle oportuuo 
aliciente y debido premio; exijanle de cuan- 
tC3 hayan de tener colocaci6n en archives y 
bibllotecas, o al menos, y qulzA fnera mfts 
prflctico, dense por oposiei6n algunas plazfls 
a j6vene3 arabitas, que con este pequeflo 
aliciente no faltarlan; y sepan todos que, 
ocupando nifis de la mitad de la historia de 
Ilspafla la de la dominaci6n de los musulma- 
nes, ea imposible apreclar los sucesos que 
pasaron, sin el profundo y bien eucamina- 
da eatxidio de los nuichos docuQientos que de 
los irabesse conservao. 

Quiera Dloa, para Men de la Historia pa- 
tria, acercar ese dia, en el cual, en estos es- 






183 



- ^^ 



caftosy en otrosno menosilustrea, revivirAn 
lostiempos pasadoa, sacdndolos de las den- 
aas tinleblas en que se hallan eavueltos has* 
ta ahora. 



£- 






\'^: 









DOCtJxMENTOS E ILUSTRA.CIONES 

MAS SOBRB CONDE 

(Niim, 1. F&g. 101 del texto.) Por si lo di- 
cho en el texto no prueba bftstante la ligere- 
za de Condej pasemoa a un terreno, donde 
por ser los docuraeiitos de otro gfinero, no 
cabe la aalida de que qiiizA poseyera docu- 
mentos que nosotros no tenemos. 

En el tomo V de las Memorias de la Real 
Academia do la Historia se imprtmlo una 
erudlta Memoria, lefda por Conde, sobre la 
Moneda ardbiga y en especial la acuiiada 
en Espana por los Principes musulmane»: 
en dicho trabajo, Conde corrig!6 no poeas co- 
sas equtvocadas por bus antecesores, y huble- 
ra podido hacer mucho mfts, si hubiera sabido 

dudar. 

Dejando aparte la iuterpretacidn de algu- 
nos nombres y fecbas, que muchas vecea es 
de todo puntoimposlbleleer, sine despu^sde 
haber compaiado inuchos ejemplares, noa en- 
contraraos con algunos hechos muy termi- 

nantes, 

Conde reprodujo en la lAm, I, n\lma- 10> y 
y 12, trea monedas acuHadas a nombre de HI- 
xem II, bastantea alios deepufes de su rauer- 
te: el encontrar en ellas et nombre de Hlxem 



190 ~ 



como Imam, le autorizaba a suponerlas de 
este prJncipe; pero es el caso, que pasando 
mis adelante en su lectura, ias mismas mo- 
nedaa contradecian tal suposi'iion; pues en 
la del num. 10 debla de leerse con bastaute 
claridad: En el nombre de Allah fue acunado 
este dinar c?* Al-Andalus, ano 8 y 30 y 400, 
Conde debio sin duda leer esto^ pues tenia 
bastaote prActica para leer las mouedas bien 
comervadas y cuyos caracteres no fueran 
muy dificiles; y sin eiubarg-o, como la fecha 
438 no cabia en la cronolog-ia del reinado de 
Hixeni, se permitio alterar la uuidad, la de- 
cena y la centena, asegurando en la pAgi- 
na 255 que en la orla dice: En nombre de 
Bios Heacnnd este dinar en Medina Azah- 
ra, ado 389. 

La tfti moneda fuA acunada por AlmotA- 
did de SoviMa, que toma el titulo Et hdchib 
Abhad, doride Cof:de leyo El hdchib Elaglab. 

Las de los numeros Xi y 12 esUn acuiiadas 
por Almanzor de Va^eacia, probablemente 
en los anos 416? y do 435 a 438: Connie, ere- 
yfindolas de Ilixem^ cuyo nombre se lee en 
ellaa, dice que ambas ^Btkn acunadas en 
Medina Azahra;— que en la primera nose 
conocia la fecha,--y que la stgunda era del 
afio 392- 

Sin embargo de ser tan grandea las Hber- 
tades que en la interpretaoiou de tales mo- 
nedas se permiti6 Conde, todavia se laa 
t0m6 mayores en otia. 

_ Atribuye a Alhdquem H, y acunada en 
JHedtna Azahm.ano... una moneda de oro de 



. --.I 



■ .t- 



--■a 



* =■!■ 






^m^ 



- 191 - 

Yahva el Hamudi, aexmada en la eiudad 
de Ceiita. ano de 414 a 419. No hay tal uom- 
bre de Alhiiqueiii, ni el sobreiiombre Alnios- 
tdnsir, ni el hftchib Said. 

En la 11. A, donde Coude leyo El hagib == 
el Principe Alhaguem = Ai-moslant;ir hi- 
llah -- Amir ahnujuiiun: = Said — dice: 
Principe heredero = El imam Yahyah =■ 
Ahnolali biUah = ainir ahmiminin^Idris. 

Conde no tenia obligaciou ilc saber loer 
esta moneda, que hoy niismo, quizft nadie 
hubiera podido leer, a no ser por la especia- 
llsima habilidad que para tales trabajos te 
n(a el distinguido numisiniitico D. Antonio 
Delgado, ciiya habilidad es muy probable 
que se hiibieVa eatrellado ante las dificulta 
des que ofrecen estas inonedas, a no haber 
visto algunas del niisino principe, pcco poa- 
teriorea, pcro do caracteres nuicho niAs cla- 

ros. ., , , , , 

Sieudo de todo punto iniposible, dada la 

Indole de eate trabajo, copiar y diseutir de- 

tailadamente cuanto rcferenlo a la Frontera 

superior di&o J). Antonio Conde, nos liinita- 

moa a oxtractar ru contenido cu proposiclo- 

nes eoncretas, cuya callficaci6n ponemos on 

seguida: las que no constan en los autores 

Arabes, que yo he visto, van marcadas con *: 

las citas eatAn tomadas de la 6dicl6n de 1820. 

PAg. 59. Mnza habl6 ante el califa Sulei- 
man de las cuaUdadea de los del pals de 
Af ranch— Con.sia en los autores riroies. 

61. Los caudlUoB de Abdelaziz corrleron 
la tlerra de Pamplona y de los vasconea. -* 



- 192 — 

6L Aynb fu6 a Zaragoza donde ffoberna- 
ba HAnax.— * 

65- Ayub coBstruyo un castillo que se 
llamo Galat Ayub. — * 

65, El eepulcro de Hanax estaba a la 
puerta del niediodla en Zaragoza.— Consta- 

68. El emir Alhor penetro en la Galia 
narboneuse. —Co;*sto en el Pacense y en el 
Arzobispo D. Rodrigo, 

71. Asamah penetro en la Galia oarbo- 
nense. — Gormta. 

73. E] emir Abdernihrnen ben Abdela 
altan6 y sojn^^g^o a los cristianos de los mon- 
tes de Afranch, que se habian rebelado por 
las ventajas de los de Narboua, v les obligo 
a pagar tributo. — * 

75. En tiempo de Ambasah se rebelaron 
los de lacomarca en Tarazona. * 

76. Ambasahj por medio de sus caudlllos, 

hizo entradas en tiena de Afranch.— Con^ia. 

78. Ambasah corrio v talo toda lacomar- 
ca de Narbona.- Consta. 

78, Ambasah fu6 herido mortalmente en 
la Galia.-* 

78. El emir Yahya paso a los raontes de 
los vascones.— * 

79. El caudillo OtmSn ben Abunisah an- 
daba en las fronteras de Afranch-—* 

80. Ei emir Alhaytara envio a las fronte- 
ras de Afranch al caudillo Otm^n ben Abu 
nisah,— * 

80. OtmAn ben Abunisah es el Munuza de 
nuestras cr6nlca?.~Ss muy dudoao si no 
falsa. 






J _■ 






■^ .T 



— U);-{ - 

La identidad do Munuza con OtmAn ben 
Abunisah es admitida por todos ononos por 
M. Dozy: recientemente la eociientro en un 
erudito trabajo de M. Ernest Mercier sobre 
La Bataille de Poitiers et les vraies causes 
du rectd de rincasioih arabe, tome septlenij 
de la Revi(,e Hintorique. Mai Aout, 1878- 

M. Reinaud, en la obra citada, admitela 
narracion do Conde: a pesar de todoj me pa- 
rece evidenfe que es nn error de niiestro 
autor, adriiUido sin examen por los posterio- 
res; pues como decinios en el texto, pAg. 126, 
casi todos los autorcs Arabes hacen menofou 
do Abeti Ahiinipah, nnos despiifts, durante 
el valia7go de Abiiljatar. 

83. Olnit-ln ben Abiinesah se alia con 
Eudon.— De los hechos de nueslro Miinuza 
coiista a lo sumo en fos autores arabes, que 
se rebeld y fu4 vencido. 

85 a 88. Batalla de Poitiers ganada por 
Carlos Martel. - Co7i-s^M el hecho; 7nuchos de 
los detalles falt-an, 

88- Abdelmi^Iic ben KatAn fu6 nombrado 
emir por el gobernador de Africa,— Falso, 

89- AbdeliutMic, luego que entr6 en Espa- 
iia, paso a lasfronteras ds AfiRnch^— Falso. 

91. Abde!m*^li(^ vA emir entro en tierra 
do Afranch en el ano 118.— JVo es eierto, 

93. Okbah, no hallando culpable a Abdel- 
m61ic hen KatAn, le mandd pasar n lasfron- 
teras coil cargo de vall de la cabatlerla.- * 

9 . Okbflh hubo de volverse desde Zara 
gO'/ja^—No co7ista en los autores drabcs;si en 

el Pacensen 

16 



^ 194 - 

94. En el afio 124, Okbah, de vxielta de 

Africa, envio gente de a pie y de a cabaHo 

para oeuparla eu mantener la frontera de 

'Afranch, -Habia muerto, o al menos dejado 

el mando a principios del am 123. 

93. Abdelm^lie ben KatJln estaba en Za- 

ragoza, cuando fu6 avisado de la entrada 

de IbsbiriosconBUecb ben Bixry Taalabah 

■ ben Salemah.-ro<7o falso, o [tergiversadoj 

114. Asomai! hen Hatim se manifesto 
miiy ofendido con AKnljatar Alhosam, por> 
que no ie dio el gobierno de Zaragoza-— 
Todo es faho. 

120, Asnmail fm^ a su gobierno de Zara- 
goza, y eotre (VI y Tuebah gobernaban la 
peninsula —Falso, 

12 ^ ' Yuduf dio el gobierno de Zaiogoza 
al hijo de AsomaiL— -Fa^vo; 7io he visto men- 
cionado hijo alguno suyo. 

127. Yusnf envio a su hiJo Abden Ahnien, 
llamado Abulaauad, a las fronteras de 
Afraneh, cou el Okaili, primo de Asoinail, y 
con Suleiman ben X\\\^\>.—Disparatado, 

Gome esta proposicion es de las que nece- 
sitan meno3 explicaciones para su refuta- 
cion, porque va iniplicita en el testo, noa 
perraltimosrefutarla. -El hijo de Yiisuf, lla- 
mado Abulasuad, no era AbderrAmen, sino 
Moh&mmad: el Okaili no ea otro que Alho- 
sftin ben Adachan, que eon Suleiman ben Xi- 
heb, fueron enviados por Yiisuf desde Zara- 
gozft contra los vascones de Pamplona con 
poea gente para que muriei^en: si el Okaili 
era primo de Asomail, como dice Conde, y 



~ 195 - 

no Abenalabar en sa biografia, poco afeeto 
1© manifestOj al no impedir, si ya no fu6 61 la 
causa, de que Yiisnf le enviasfi contra loa 
vaacones. Si 69te envio la expediciou con 
objeto tie desliacerse de los jefes, claro estA 
qne no enviaria con ellos a ninguno de sus 

hijos. 

137. Amer ben Amru estaba enemlstado 
con el Aaomail, gobe* nador de Toledo, y con 
el hijo dc 63te, que lo era de Zaragoza. - 
Verdad lo de la enemiga; disparatado lo 

devids. 

1'40. Aaomail va a Zaragoza eu auxillo 
de su hijo, amenazado por el rebeUio Amir. — 
Disparatado. 

140. Asomail ontra en la ciiidad, y des- 
pu^s sale en biisca do lorf auxillos que espe- 
va^ba,-- Disparatado^ como loda larelacidn 
del sitio de. Zaragoza. 

150, Los partidarioa de Amer ben Amru 
peleaban contra los ie Yiuuf en las dsperas 
sierras de las fnentes del Tajo.— * 

lo6, Yusuf vencio cerea de Calat Ayub 
al hijo de Amir el Abdari. (La relacl6n de 
estecapitulo es de lo menos alterado or 
Conde; conipArese, ain embargo, con la que 

danios en el texto,) 

165. Suleiman ben Xlheb fa6 enviado 
contra los cristianos, que impedian la comu^ 
nicacidn con Narbona, y murl6 en la bata- 
lla en el auo I39.--7faMrt muerto en 188, al 
ser enviado contra Pamplo7ia por Ydsuf i^&B.- 

se el texto, pAg- 131). 

177- AbdorrAhmen I envid a Asomail a la 



— 196 ~ 

Esi-afia orienlal para calmar Us dfsavenen- 
cias siiscifadas eiitrelos caudillos de la fron- 
tera de AfraBch,- Duparafe. 

Mi. AFomail, con licencia de Abderrih- 
men, se letira a sii casa de Sigiienxa*- Dis- 
paratado. 

190- En el ano 148 Nsdar y Zeid ben AIu- 
dah fueron contra los iLontes de Galicia y 
de los vasccnes-^* 

192, Ed et ano 151 aportaron cerca de 
Toitosa diez barcos con ei candillo Abdala 
ben Habib el Siclabl. — E.Htos i^ucesos son 
diez anos posteriores, y estdn completamente 
desfigurados {y^a^^ el textOj p^gs, 136 y 137). 

198. Abderiilinien I, en el afio 156, dio el 
gobiertiO de Zaragoza a Abdelm61ie ben 
Omar ben MernAn.— * 

De esie Abdelm^Jic hen Omar, esto es, 
hijo dt; Omar, que los cri&tianos de m tiempo 
llamariaii Omarifi filiuSj resulto en las cro- 
nlcas de aquella edad el rev Marsilius de 
Zaragoza, que raencionan la bistoria y ro- 
mances de Carlomagno* — No consta que este 
kijo de Omar estuviese en Zarogoza; pero de. 
todos modos^ el MaraiUo parece ser Suleiman 
hen Yaktdn: como de este nombre resultd 
Marsilio, no seme alcanza, 

199. Temam ben Amrii ben Alcamah es- 
tuvo de gobernador en Hnesca y Tarazona. 
Consla^ antique prohohlemente fu6 despu4s 
de lo que el outor supone, 

200. Hopain el Abdarl fiie decapitado en 
Zaragoza por promo ver sedicionep-— * 

201. En el afio 162, envalentonados los 



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~ 197 - 

criatianos, llegamn en sus aigaras hasta 
Zaragoza, y fiierou recha^ados por los valles 
de Huesca y L6rida.— * 

218. Said ben Hosain, vail de Tortosa, se 
rebalohacia el aFio lli,— Verdad lo de lai^e- 
belidn; no el que fuese gobernador de lor- 
tosa. 

223. Enelafio 174, el vall Abu Otmdn 
vencio al rebslde Said ben Hosain, que rau- 
r!6 en la bataila,— ^o es exacto: v4ase el 
texto. 

223, Eq 174 se rebeia en la Espaua oi ieu- 
tal Bahliil ben Marznk y se apodera de Za- 
ragoza, uni6ndo3elo io3 gobsinadores de 
Huesca, Barcelona y Taiazona. -* 

224. En el ano 175 hacen los Arabes una 
-entrada en la parte orientai de los Puer- 
tofi.— * 

224, En el aiio 176 continiian las entra- 
das per \o\ monte3 de loa vasconei<— Pu^de 
referirse a la expedicion de Abaotmda, 

225. En el ano 177 se tonio !a ciudad de 
Gerona, y sus nioradores fueron degoUados- 
Falso, 

225, La misma suerte cupo a log de Nar- 
bona,,— Fdlso, 

225. Quedodevai! de ZaraK:oza Abiala 
ben Abdelm61ic ben MoruAa, — * 

232, Eielauo 1-^1 loscristianosde A f ranch 
vencieron a los caudiUos rnuslimes Bxh- 
iul y Abutahir, y so apoderaron de Narbo 
na y Gerona. (Narbr>iia wstaba on poder de 
los francos desde e! ano 759 ( = 14 V2) (vide 
IlQlnaud,obracitada,p&g, 81)^ y los deGero- 



.;-rr: 



— 198 - 

na (segun el Chronicon Moissiacen ie) se en- 
tregaron a Carlos en 785 ( — 16 ^k): por los 
docunieLtos Arabes citados en el texto, sa- 
bemos que en 177 estaba eu poder de los 
criBtianos.) 

234. £n el ano 181 AlhiSquem envio al 
vaU Foteis ben Suleiman en anxlMo de los 
muslimes de la fionteraj disponlendo que se 
le unieten las tropaa do Iluesca y Zara- 

234. En el aiio 181 se perdioPamplona; y 
Hasan, vali cie Jluesca, la entrego al enemi- 
go con ruiiics tratos, — * 

234. AlhJ^quem recol)r6 las ciudades de 
Huesca y L^rida, y entro en Geroiia, Barce- 
lona y Narbona: dejando [ or f ronturos a Ab- 
delcarim ben Abdelvfihid y a Foteis ben Su- 
leiman, r^o volvio aToJedo. — * 

2BS. Kii el aiio 185 los cristianos sitiaroa 

V toniaron a Gprona.— * 

238. Conducidosy ayudados por BalhnI 
ben Marzuk los cristianos llegaron a Tarra- 
gona y Tortosa. — * 

239. I.OS cristianos se apoderan de Bar- 
celona en Wo.-Consta. 

239. Yiisuf, gobernadnr de Toledo, es 
llevado preso a Charadaque por los nobles 
para calmarlaagiitacion del pueblo. (V^an- 
selosiuceKOsde Tiidela, tomada per los cris- 
tianos^ y llevado Yiisxif a Sahra Kais (Aza- 
gra), que Conde identifica con Jadraque.} 

240, En el ano 187 Alli^quem entr6 en 
Zaragoza, y tu6 reeibido con mucha ale- 
grla,— * 



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- 199 - 

210- Alhftquem doj6 por vali de Tudela a. 
Tusuf bsn Amriis. — * 

240, AlhiquemoeupdaPamplonay Hnes- 
ca, visitando la frontera de Afranch.— * 

240, En ol ano 187 Yusuf, vail de Tudela, 
cay6 en una cmboscada, — * 

240, AlhAquern paso a Tarragona y la 
reeobro, persis:uiendo al rebelde BalhuL—* 

240- Eq 188 AlhAquem vencio junto a 
Tortosa al rebelde Balhul, a quien maad6 
eortar )a cabeza. — * 

244. Enelafio 190 loscristiaaos de Afraah 
haeen incursionea en el pais de los musli- 

raes-— * 

247, En el aiio 193 los cristiaiios de Af ranch 
ponen sitio a Tortosa. (V6ase el texto.) 

247- AbderrAhmen, hijo de AlhAquem, re- 
cibio orden de ir desde Zaragoza contra loa 

francos,—* 

249. Abdelcarim hablaestado de gober-' 
nador en Tudela, Huesca y Zaragoza. (Oreo 
que Conde entendio mal el texto de Abe- 
ualabar, en la biografia de Abdelcarim.) 
249, En el ano 197 Abderr^ihinen, hijo 
de AlhAquem, vueive a la frontera de 
Afranch.— * 

249. AbderrAhmen concerto una tregua 
con loa cristianos de Galicia y de Afranhc— * 
255. En el aflo 203 pasd a la frontera de 
Afranch, y contuvo las correrlas de los cris- 
tianos. -"* 

He creldo deber Insistir tanto sol)re el poco 
crfidito que, segun tni opinion, debe daiae 
a los aaertos de Conde, porque eu virtud de 



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-^ 20t) ~ 

lo dificiles que entre nosotros son loa estudios 
bibliogrAficos, son inuchoa los que para el 
estudio de nuestra historia patria, ea su 
parte 3,rabe, i*o conocen i!iS.s fuente que 
Conde o ]oa autores que le han seguido, como 
Viardot y D. Modesto Lafiiente: hoy mismo 
eatfltn en publlcacioii obras importantes, 
cuyos autores no han liebido en otras fuen- 
tes, [Oasi lo niisrao sueede hoy, 11316.] 

(Niim. 2. PAg. 1050 Sobre la mal llamada 
Batallade juadaletc^ v^ase De labatalla de 
Vejer o del lago de la Janda^ comiiriTnente 
llamada de Guadal^te. Carta al excelentl- 
simo Sr, D. Antonio CAnovas del CastiUo 
(de las Reales Academias Espauola y de la 
Historia), por D. Josfe y D. Manuel Oliver y 
Hurtado; en la lieviata de Espana, t. XT, 
paginas de 5 a 20, 

(Num. 3. P^g. 105.) Abenadari,t. II, p4' 
gina 10, ti'ae la fecha 28 de Rumaddn del 
ano 92 como primer dfa de la batalla, que 
duro ocho dias, hasta e! doraingo siguiente: 
lomismo dice Abenalatir, t. IV, pAg. 445, 
con la unica diferencia de no indicar que 
fuese doniingo. 

El Ajbar mackmiia y Abenjaldun, f- 1, v., 
conformes en el ano, no determinan el mes. 

AbdeluAhid tampnco fija el dfa del mes, 
convioiondo en qaefa6 en RamadAu del ano 
92. -Pfig. 6. I 

(Niim. 4. PAg, 108,) De lo que dice Abena- 



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— 201 ~ 

darl, tomo II, pag, 18, parece iuferirse que 
Tirik recorrio el territorio de los vaseones 
antes de la conquista de Zaragoza. 



fcXPHJDlCl6N DB MU2A CONTRA HJS VASOONES 

Y LOS FRANCOS 

Dice, y diceu que Muza salio de Tolelo con 
lo3 ej6rcito3, conquistando lasciudades, has- 
ta quo ae le someti6 el Alandalus: lo8 jefes 
de Galicia venlan a el y pedlan la paz, que 
les concedio, y (las tropas) fueron de expe- 
dicion contra los vaseones, euyo territono 
conculco, hasta que lle^aron a un pueblo 
(que eran) como bestias. Luego torcio ha- 
cia loj francos ha&ta llegar a Zarago/.a, (eu- 
tre Zaragoza) y Cordoba hay la distaneia de 
un mes o cuarenta uoches. 

Dice, y dicen que Abdalaban Almoguirah 
ben Abubordah, dijo: •Esnbayo con losque 
iban de expedicion con Muza en Alandalus, 
hasta que llegamos a Zaragoza, que era de 
lo mAs distante adonde ll^gainos con Muza, 
excepto un poco mils allA de ella, y llegamos 
a una eiudad que estil sobre el mar, la cual 
tenia cuatro puertasi dice, mientras nosotros 
la esttlbaniossitiando, ho aqul quo se ade- 
lanta Ayarben Ajil, que era jefe dola guar- 
diadeMuza, ydijo: iOh emir, he dividido 
el ej6rcito en cuatro partes sobre las partes 
de las puertas de la eiudad y quoda la puer- 
ta inAs distante, sobre la cual hay un icolla- 
do?* Y dijo Muza; «Esta puerta ciertamente 
nosotros mlraremos, si Allah quiere.. En se- 



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- 202 — 

guida se volvio a mi, y dijo:* ^Gudntas pro- 
visioues tienes?* Djje: cNo hay con nosotros 
siao im saco,* Dijo: <No queda contigo siuo 
ua saco, y tu erea de io mAs desahogado del 
ejSrclto, (jcdmOj puea^ estarAn los demAs?> — 
fjOh! Allah, sAcalos de esta puerta y envi- 
qii6celos,> Entr6 en ella Muna y envio a su 
hijo SleruAn en busca de ellos, y habi6ndo- 
los alcanzado, acelero la inut*rte en elloSj y 
cogieron de lo que habfa con ellos y en la 
eiudad cosa grande. 

Dice, y dicen que Chafar ben Alaxtar de- 
cJa: estaba yo con los que en compania de 
Muza hicieron la giierra en Alandalus, y si- 
tlibamos una gran fortaleza, hacla ya vein- 
tltantas nqches, y no podfamos contra ella: ^ i^l 

cuando esto se prolongo sobre 61, nos convo- 
cd diciendo: (Ainaneced dispueatos eu ba- 
talla,* Pcnsabatnos que le habia llegado no- 
ticia de que se aproxinuiba refuerzo del ene- 
niigo, y que qnoria abaudouai-los: al amane- 
cer estAbanios formarios, y habifendose pues- 
to en pie, hizo oracidn de *la alabaoza para 
Allah>; luego, dijo: oh^ Rentes, yo me voy a 
poner delante de loa batallones- enando me 
veAis que yo digo AUak es grande y cargo, 
decid; Allah es grande y cargad; y dijeron 
las gentes: Ensalx.ado sea Allah; «no ves que 
la sagacidad se ha apartado de 61 (hii perdi- 
do el juicio), pues nos nianda que cargemos 
contra las piedras, y 710 {hay) camino para 
eUoli — Dijo, y so afleiant6 entre los escua- 
drooea donde le vieen las gente^^: en segul- 
dfl levantd laa manoa y ae adelantd a la in- 






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~ 203 — 



vocRci6n, siiplica y Ilanto, de modoqiie pro- 
longo s« estancin en pie, y nosotros estftba- 
mos en pie miraudo su Oracidn a Allah, y 
DOS tei ia preparados. En segiiida Muza df jo: 
Allah es grande, v las g-eiues dijeron: Allah 
es gravde: cargo Muza y oargnron la? gen- 
tes;— dijo. y se jderrumb^? la paite de la for- 
taleza, que estaba inraediata a nosotros, con 
Id que eutrarou las gentos ^a nosotros do 
ella? y no supe.sino iiie la caballerfa de loa 
mustimes... en elia, y conqulstola Allah para 
nosotros: cuando amanecimos, >a hablaraos 
cogido de pMsioneios y perlas to que no pxie- 

de contarse- , i, , i 

Dijo, V tiH' conto niia lUicrta fl« Abcinia 

ben Muza, la cnal (>i-;i verldica y buena, quo 
Mu7a sUio e! cnstUlo do cu\ a ^pnto era 
ella ,. t!,cftrcade? otro eastilio: ilijo ellay per- 
inaneti'6 contra nosotros, sitiando alll, y con 
61 estaba su famlla e hijos; pues no Iban de 
expediclftii siuo con elloa, por to que espera- 
ban e,n csto del promlo. Hijo ella: en soguida 
la geiite eIbI casLillo sali6 contra Muza y 
coinbatieron con (-l rucrtemoiito, conquls- 
tando Allah para i^l. I>ijo ella, y cuando la 
gente did otro cfistillovirt csto, se entrefea- 
ron al arbltrio do Mu/.f>, de modo qiio en un 
solo dia couqulgto Ina dos; fil dia signlente 
llego a un tercer eastilio, en el cnal luvo un 
encucntro con las gentc.', peleando todos 
fuertemeiite.hastaquei/o.'imu.s/njie.v/^iteron 

derro'adoHP -D\ jo, v niandd Muza por sus 

•tlendaa, v fueron qnUndaa las cublertfts de 

8U8 niuje'res e hljan, de modo que fueron vis- 






- 2ai - 

tas.—D\io, habian sido rotas de vaiuas de 
las espadas lo que no puedecontarae. -Dijo, 
yseaoimaron los miislinieSj y ^recrudecto? 
el combate: en se^uida Allah conquisto para 
61 y le auxiliOj concediendole buea fia, etc- 
Abeokotaybah, ms. del Sr. D. Pascual Ga- 
yangos, f, 61, 

(Niim. 5. PAg, 110,)S61oporrefereiiciada 
mos esta noticia toniada de la Ilisioire des 
peuples at ties etats Pyrhiiena, par Cenat 
Moncaut, premi^Tc ed,, t- I. p. 417.-^En la 
3/ed,,t. I, dice lo raisiiio, aunque omite 
la cita de Ebn hhajan ap. ahm, f. 57 y 6. 

Supongo que CtMiat Moaoaut tomo esta no 
ticia de M. Viardot, en quien la oncuentro 

tanibi6n (I). 

V6«8e lo que dine, Isidore) Pacenee: Sic- 
que (Muza) non solum nlferiorcm Hispa- 
niatn^ sed etiain citeriorem usque ultra Cae- 
saraugustamj anUqnis.nmam ac florentissi- 
via^n cinitatevij diiduni ja^n judicio Dei pa- 
tenter apevtan, gladio, fame et captivitale 
depopulat: civitates decoras igne concreTiian- 
do praecipitat: seniorcs et potentes saectUi 
cruci adjudical: juvenes atque lactentes pu- 
gionibus trucidat: .sicque dum tali terrore 
cu/tctos stimulate pacem, nonnxdlae ciuiiates 
quae residuae erant^ jam, coactae procla^ni- 
tanty atque suadendo et irridendo astu quo- 



- --' 



iV [HtsloiredfsAraheset des stores d'EifpagitCf parLouia 
VSarbot, Paris, 1851, 1. 1, p&g. 82, no olta a Men hhtjan,] 



-. ^-^ 



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— 2(p5 — 

dam f (tint: nee mora pdita condonant: sed 
ubi impdrata pace, territi metu recalci' 
trant, ad vi07ita7ia fempti ifetum effugien- 
tes, fame et diversa morfe periclitanttir: etc. 

De estaa palabras parece inferirae que 
Miiza devasto ia EspaBa citerior hasta m&B 
a\\& dft Zaragoza; no qun esta [lobiacion hl- 
ciese especial resisteneia. 

La entrada de los moros en Zaragoza no 
debe fijane en 716, coino hacea alp^unos de 
nuestros antorps arag:onesis, sino anies de 
Sepliembre del ano 7U;^pnP8 cl auo 95 dela 
h6glra, en que Mnza regres6 a Africa, ter- 
niin6 en 15 de Septiembre de dlcho ano; aim 
puede dfterniinarse algo njAs: Muza aali6 
de M(^rida pn c! mos de Xanal del 04 {Julio 
de 713), diritrit^ndose a ToU-do y dcsp\i6s a 
Znragoza, en cnyo viaie fodemos aiiponer 
que invirtiese un par do meses, y re*ultftrA 
811 entrada en Zarago^a hacla priiiclpios del 
aiio 95, o sea Septiembre u Octubre del aRo 
713. 

(Niim. G. PAg. 117.) Cenat Moucaut da 
por corrienfe que Alhor o Alahor hizo la con- 
quipta de Narhona; pern cnnio supono el va- 
Hazgo do Alhor <leppu^s del ano 100, e;i que 
es reenipla/adb por Apamab, caen por su 
Ijase todoB los estudios que hayan podldo 
bacer los autorefi modernoa a qufencB cita. — 
Histoire des peuples et des eiatst Pyrinien^y 
3.' edition, 1873, t. I, pAg, 477, 

M, Reinaud admite Ins invafllonee de Al- 
hor en el Langiiedoc; pero lo hace sftlo por 






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- 206 — 

la autoridad de Isidore Pacense y de! arzo- 
bispoD.Rodrigo, q le pobablemente lo tomo 

del primero. 

M. Mercier, en el trabajo citado, adinite 
que desde 712 toa Arabos tenian en su poder 
uua parte de la Septimania: a lo sumo seria 
deadeelTU. 

(Num- 7. PAg. lU.) Ainbiza, rex Sar race - 
norumt cum ingenti exercita post quinto 
anno GaUias aggreditur, Carcasonam ex- 
pugnaty et capit, et usque Nemauso pace con- 
quisivit; et ohsides eoriim Barchinona trans- 
mittit. - Chrofiicon Moissiacease, apudPertz. 
Monumenta Germaniea, t. I, p^g. 290, 

(Num. 8. PAg. 116.) Como en los autores 
861o encueiitro que *A.lhaytam se diri^io 
contra Munuza> — Abenadari,L 11, pag. 27 — 
yen Almacari, t. 1, pA^. 115. y Abenjaldiin, 
folio 2, v., que <se dirig^io contra la tierrade 

l:.ji^ (itji^ en los ms.) y la cooqui8t6», no 

veo bastauteprol^ado que ot 'i^j^^ o 'iS:^S* 

de los autores Aiabes sea nominee de persona 
y no de lugar, por m&s que al sabio M- Dozy 
no le haya ocurrido dudar. 

(Num, 9. PAg. 117.) Eudo Sarracenos in 
auxUium sui adscivit^ qui venientes cum re- 
ge sua Abdirama transeunt Garonnam, Bur- 
digalem usque perveniunt cimcta vastantes, 
aecclesias igne crematis, Pictams basilicam 
Sancli HVarii incendunt. 






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— 207 — 

An. 720, 12. Coiifraquos Karlus auxitio 
Dei fretns Sarracenoriim infinitam multi- 
tudinem simul cum rege eoru7n prostravit, 
demcHsqtiP. hostibiif^ citm triumpho regredi- 
tur. — An. Laura^^eusps Minores, Pertz, t I, 

SeKiin esto. podria suponerse que on el 
aiio 726 (10 V,s) Carlos vtMsdo a Enrton aliado 
con iin AbderrAlimen, que piidiera sei el 
mismo AbderrAhmen hen Abdala, que estu- 
viese de gobernador do la frontera, 

(Num. 10. P&g, 120.) A esta expodici6n pa- 
rece que refieren !as tradioiones rie Sau Juan 
de la Pena la drstruccion de la fortaieza, 
Ilaniada de Pano, que cuontan eaai todos 
nuestrofl bistoviadove= con roferencia aja 
Ci'dnica an6nma rffi Smi Juan de la Pena^ 
publicnda recientemento per primera vez 
por la Excrna. DiputaciAn provincial de Za- 
ragoza, Como las palabias del hi*>loriador 
pinafcense prueban que confundi6 dos suce- 
SOS de 6poca muv diferente, se ha crefdo que 
ningiin crftditomeroclan; y en verdad que 
no merocfMi mucho; si bien es de suponer 
que alguna trndiciAn existia referente a Ab- 
deimfillc ben KatAn, y diflcilmente so en- 
contrarA otro hocho a qne pueda referlrse: 
el suceao: sin embargo, no dobl6 do ser tan 
prdspero para los cristianos, como supone la 
Cr6nica; si bien la derrota de los firabea 
pudo 8er en otro punto de lofl Plrineos, 

(Num.11. PAg. 1220 Los dos personajea 



— 208 — 

arabes que ftguran en esta relacion, el uiio 
conio gobernador da Narbona y el otro como 
general del ejfircito, que va en su auxilio, 
no es fdcil decir a punto fijo qui6iies sean; 
puede, sin embargo, avenUirarse alguna 
coujetura. 

El goberuador Yusseph ibin Abderrajnan^ 
68 probablemente ei Yusuf ben Abderr^hmen 
el Fihrl, que luego veremos de vali de Alan- 
dalus, hasta la enti^ada de AbderrAhmen 1, 

El Atnor ibin Ailet o Carlet, es quixA el 
Amer ben Amrii ben Uahab el Abdari, que 
veremos figurar de??pii^r^ en Zaragoza, y que 
segun el Ajbar machmua habia sido jeife de 
las expediciones militares antes del valiax- 
go de Yiisuf, a quien en esta ocasion prest6 
auxilio en Narbona, di es fimdada la conje- 
tura anterior, 

{Num. 12. Pkg. ISO.) Alroacari, t- II, pA- 
gina 17; t. I, pA^. 148, Abenadarf, t, II, 
p;^g!nas38, 53, 44, 46 — Abenalatir, t. V, pa- 
gina 353."^Abenjaldun, t, IV, pag. 120, re- 
fieren estos suceeos, y llaman Aihobab ben 
Rauahah el Zohrl a uno de los rebeldes de 
Zaragoza.— Abenadarl, t. II, p&g. 39, y Abe- 
nalatir, t, Y, p^g, 376, !e llaman Temim 
benMobadel Zohrl: debeu de reterirse sin 
duda ai mismo individuo. 

(Num, 13. PAg. 1340 Blografia de Te- 
mam en Abenalabar, ed. Dozy, pdg, 77-— 
Este Temam ben Alcamah, uno de los mds 
fervientes partidarios de Abderriihmen I, 



— 209 — 

. - ' , . J h . -J H F ^ 

vivi6 aiin largos afios despu6s de haber ido 
ft la Frontera superior, pues muri6 a Aeqs 
del reinado de AlhAquem I, en e! afio 206 
(=82 V2 de J. C): uri tereer nieto snyo. 11a- 
mado tambifiii Temam, alcansso aiin m&s 
larga vida y escribio uu poeaia hist6rico 
muy celebrado sobre la coiiquista de Al-An- 
dalus^ sobrelos nombres de tos ?raliefi y ca- 
lifas {sic) que hubo en ella, desci'ibiendo las 
guerras desde el tiempo de la enirada de 
Tdric hasta fines del reinado de Abderrdii-' 

men 11- 

(Nftin, U. PAg. 149.) Dificil cs aveiiguar 
qui6n por primcra vez haya vertido la idea 
de que uno de los hijos de Yusiif el Fihrl en- 
trase en lacoalfcidn con C^rlomagno. La en 
eontraiiios en M. Viardot^ y suponemos, que 
vlendo en algunas erdnicas francas que se 
llama Ibin Yusseph uno de los sarracenos 
que van a Paderb6n conlbinaiarabi, dl6 por 
sentado que era un hijo de Yiisuf el Fihri, y 
que era, itasim: qiiizA M. Dozy, inducido por 
este autor, dando por admisible que fuese 
nn hijo de Yusuf el Fihri, lo ha convertido 
en MohAmed Abulasuad el Fihrf, que en- 
touces eataba frente de sus parciales, y a 
qui en reemplaz6 su bermano. 

Fijemos la cuestion: Algunos autores fran- 
cos dicen qne eon Aben Al-Arabi iba Abufa- 
urde Huesca, que dej6 en rehenes un herma- 
no y un yerno: oiros autores no menclonau a 
Abutauro, y si a Ibin Ynsaeph, anadiendo 
alguno que dej6 en rehenes un hijo: pareoe, 

14 



— 210 — 

pues natural que sea el uiismo individuo, 
en lo cual no hay diflcultad al^una. En los 
autores Arabes solo encuentro un personaje 

con la alcurnia de , ^-' ^5, de que parece ser 

trflnscripciou el Abutauro; pero el que ci- 
ta Almacaii, aunque quiz& pudlera ser el 
mismo, ninguna razon especial nos indu- 
ce a ello, pues solo da de 61 noticias lite- 

rarias. 

La circunstancia de ^ev hijo de un Yiisuf 
tampoco nnsda baataute iU'.;aBr4e! Amrus 

ben YuHiif que iignvR en lluesca muy pocos 
anofi dBS|»U('',s y que ya figuraba antefl, y que 

se llamase tainbic^n ^j ^*-'I? No lo s6. 

Para mayor iluatracion de este punto exa- 
inincso la siguiente biografla de 

Mohdmed ben YuHuf Abulasuad. 

iluyo al ser niuerto su padre Yusuf, y su 
herniano estuvo prcsente (en Cordoba) hasta 
que ambos fueron llevados y encarcelados 
durante largo tiempo, 

Este Abutaauad se arrogo la ccguera a 
peaar de que vela, pretendiendo que el agua 
habfa caldo en sus ojoa; y para esto hizo bien 
la ficcidn do la ceguera, de modo que su ar- 
tificio paB6, y sus moviiuieutos se aseme.ja- 
biin a los movimieutos de lo3 ciegos: con este 
motivo recay6 sobre 61 la benignidad y com- 
pas16n y se le aliger6 de su encareelamiento, 
hasta el punto de que el encargado de 61, 
ces6 de vigUarle cuando le sacaba a su ablu' 
cidn sagrada a ilenar sus necesidades: 61 



- 211 - 

permanecia atonito v gritaba «qui6u condu- 
«irA al ciego a su prision., y era vuelto. Ea* 
tonces lo3 pre303 bajaban al rio grantie .{que 
l03 eonducia? para la pu^ifil^aci6n y ablucion 
por un conducto subterrAiieo quo habfa ahlo 
hecho para ellos debajo de tierra, puea en- 
tonces el lu^ai- de 61 estaba adherido al alcA- 
zar para ^bajar? ellos y para sus guardas: la 
vlgllaucia de Abulasiiad habla sido desciu- 
dada desde que hubo medio de asegurarse 
de 61 per causa de su ceguera: alll se 3lrvi6 
de astucia para manejarse con algunos clien- 
tes que tenia en Cordoba, y aprovechando 
la ocasion, paso el rio a uado hasta tlegar a 
un caballo, que le eataba preparado on la 
^ribera del rio? con ul^unos oonli.lente;; de 

sus amigos. , ,, , 

Habiendo monfcndo a enhallo, buyo t;o- 
rriendov se salvo acogiendose on loledo: 
hlzo un ilamamiento en su favor y ^habi6n- 
doae conciliado las geiitos eon su proniesa.'S 
salio con un gran ejtireiLohasta que acampO 
junto a 103 alfoces de Ja6n, hacia donde se 
dirigio contra 61 Abdorri\hmcn ben Moaul- 
vah eon sus tropas, y habi6ndole euoontrado 
una V otra vez, lo dorroto en todas ellas, 
matAndolc mucha goute. En CAstulo tuvio- 
ron amb03 una gran batalia en el Vado de 
la victoria, en la cual AbderrAluneu engaiiO 
a Abulasaad, puea habiendo eicrlto al ge- 
neral que mandaba el ala derecha, convino 
con AbdorrAhmen en arrastrar a la ;ug« J^^ 
8U lado: hIzo!o asl, fiendo derrotado Abul- 
asuad v muertos nmchosde los suyoa. Ya no 



— 212 — 

levanto cabeza deppu^s, y se cuenta que 
decia refirifendose al dia de Castulo: 

*Por ei dIa del jincio, estuvo levantada la 
punta de la espada y me levant6 con ella,> 

^Defendfa jo la faniiiia y las pupilas me 
dieron en el!a.> 

SeguD Arrazl, esta batalla del Vado de la 
victoria acaecid en miSrcoles a priucipios del 
mes Rebia primero, del aiio 168 (de 21 de 
Septiembre a 20 de Ootnbre de 785), despu^s 
de haberse opiiesfo antes de esto durante 
mucbos dias.'Ansde (Arra?J), *y en ella fue- 
ron niuertos de Abulasuad cuatro mil de 
BUS soldadoe, ademAs de los que cayeron en 
el rio y en los barrancos y de los que murie- 
ron en las sendas de los months. En su fuga 
llego hasta CA&tulo sobre el Guadalimar, y 
marchando en el acto hacia cl Oceidente, 
llego a Ja ciudad de Coria, continuando de 
xino en orro lado v en la rebelion hasta que 
murio en el afio 170* (=78c/g), 

Tambi6n £C dice que AbderiAhinen salio 
de expedicion contra 61 en el ano 170, y que 
cuando (Abulasuad) se apercibio dii ^1, huyo 
deConayte sepair^ golo, retiiiindose a un 
Canaveral espeso; luego se marcho a ^Ke- 
quena? de Toledo y all! murio, 

Levantose luego su hennano Kasem ben 
Yii&uf, y habiendo salido contra 61, Abde- 
rrAhmen ben Moauiyah, cufltdo 6sie estuvo 
cerca del rebelde, se preseutd sin salvocon- 
ducto, y el emir le recibi6 y concedio la paz, 
tras'sddndolo a Crirdobfl, dondo le hizo mer- 
cedes; fu6 el iiltimo de los que se rebelaron 



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~ 2ia — 

contra 61. -Abena'abar, apud Dozy, Notices 
,vir quelques maniiscrtLi, pAgs. 56 y 57. 

(Num. If). Pkg. 156.) 

Documeutos referentoa a Cariomagno. 

(Abenalatir, t. VI, pAj..- 7.) 

Y en ei mlsmo ano (157 = 77 ^U), Suleiman 
ben YaktbAn el Qtielbl, indujo a Carlo (Mag- 
no), rey de Afranch, a que saltesfi contra el 
pals de los mualiiiiea de Alandalua, y sallfen- 
dole al encuentro en el camino, se dlrlgli en 
su conipauia a Zaragoza; habi6ndosele ade- 
lantado Alhosaln ben Yahya el Anaarl, do la 
descendencia de Saad ben Obadah, se for- 
tified en Zaragoza. Carlos, rey de Afranch, 
concibio aospochas do Suleiman, y liabiendo 
echado mano en 61, lo tomoconsigo hacia au 
pais. Guando Carlos ae habia apartado del 
terrltorio de loa raualimea y ae crola com- 
pletatneiite seguro, cayeron eobre 61 con sua 
ej6rcltoa Matruch y Ayx6D, hijoa de Sulei- 
man, y ponlendo en libertadaau padre ae 
volvieron con 61 a Zaragoza, donde hablen- 
do ^entrado en negoclaeiones con Alhoaain? 
se puaieron de acueriio para rebelarae contra 
Abderrihmen. 

(Abanadarl, t. II, pAga. 57 y 53.) 
En el afio 161, y ae dice tambl6u en el l&i, 
entr6 en Alandalua AbderrAhmen ben Ha- 
bib el Flhrl, el conocido por el SlclaM; 
Deaeinbarc6 en !a costa de Todmir y alll 
nermanecid, ^y no comenz6 para 61 en eate 
aflo la injuria? Se le Uamaba el SIclabI, per- 



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-- 214 - 

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qiie eta alto, nibio, de ojos azuJes y escaso [ 

eabello.., - 

Y en el ano 1G3 se rebelo en las cercanfas 

de Todmir AbderrAh^nen ben Habib et Fih- 
ri, de quien precede niencion en el ano an- 
terior. Habiendo, el emir' AbdprrAhmen sa- 
lido de expedicion contra 6t, Aben llabib 
JiuyA, y fij^ndoae en un lugar escabroso, el 
ejfeVcito (del emir) recorrio el distrito de 
Todmir, y se adelant^^ al de Valencia, des- 
puis de haber incendiado los barcos en la 
cos ta del mar: luego, el bercber Maxcar se 
ech6 sobre Aben Hablb ei SiclabJ y le mato, 

Memoria del paso del Siclabi a Alandalus^ 

y de sumuerte. 

(Abenalatlr, t. VI, prig:, 36). 

Y en este arlo (161=77 Vs)» aunque se dice 
tainbi6n que fuA en el de 160, Abderrahmeu 
ben Habib el Kihrl, el conocido por el Sicla- 
bJ (y se Uamaba de este inodo por su eetatu- 
ra y color pAlido y rubio)^ pas6 de Africa a 
Alandalua para hacer la guerra a los espa- f 
fides y hacerloa entrar en la obediencla del | ' 
Imperlo AbasI: habiendo desenibarcado en la 
costa de Tcimir, escribfd a Suleiman ben 
YactAn, JnvitAndole a entrar en &u ne^ocio 
y a hacer Ja guerra a Abderrfthmen el Oine- 

Vah, y prestar obedieucia al califa Almahdi: /^: [ 

Suleiman, que estaba en Barcelona, no le 
CODtestd, e irritacio el Siclabi, se dtrigid con 
%m bereberes en direccidn^al pais de. Sulei- 
maUf^quele derrot6, votvl^ndose el Siclabi 
Kacla Todmlr: entre tanto, AbderrAbmen.el 



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- 215 — 

Omeyah se-habla dirigido hacla 61 cou nii- 
raero y preparacidn (correspondlente), y ha- 
bia quemado sua bareos para acosar al Sicla- 
bl en su hulda; subiose 6ste a uii monte for- 
tlflcado en las cercanlas de Valencia, y el 
Omevah ofred6 mil dinares a quieii le lleva- 
se su cabeza; en virtud do cuya oferta, un 
hombre de los bereberes se apoder6 de el, y 
habiendole dado niuerte, presentd su cabeza 
a AbderrAhmen, que entreg6 loa mil dina- 
res; 8u muerte tuvo lugar en el aQo 162. 

Relacidn del pmo del Siclabi a Alandalus y 
de lo que fui de M ha~sta que fui muerto. 
(Anowairf, ms. de D. Pascual GayangOB, 

fol. 2). , , 

En el ano 161, aunque se dice que iu6 en 

el 162, paso a Alandalus desde Africa, Abder- 
rAhmen ben Habld el Slclabl: no era eslavo 
sine que se le llamaba asi por 8U altura, por 
8U delga iez v mblcundez: pas6 para haoer la 
gilerra a AbderrAhmen (el Omevah) e Invi- 
tarle a la obedieiicia de Almahdl ben Abu- 
chafar Almansur: fue su paso por la coata de 
Todmir, y escrlbid a Suleiman ben Yactftfl 
para que entrase con 61 : estaba Suleiman eu 
Barcelona y no le coutestd (o no accedi6 a lo 
quelepedia), por lo que, Irrltado el SlclabJ, 
fee dirigi6 con BUS bereberes contra el terri- 
torio de Suleiman, quien salid contra ftl, y 
habi6ndo«e encontrado, trabaron combate y 

Suleiman le derrot6. \. . , 

Volvi6tte el Siclabl hacia Todmir, y habien- 
do llegado AbderrAhraen junto a 61, que.nd 



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- 21fi - 

L 

los barcos para estorbarle la fuga; dirigiose 
el SiclabI a un monte fortifleado en las car- 
cariias de Valencia, y habiendo AbderrAh- 
men ^prometido por 61? mi! dinares a quiea 
le ll^vaae la cabeza del rebeldo, acometiole 
Un hoinbre de lo8 bereberes, que IJevo su ca- 
bexa a Abderrahtnen, quien le dio los mil di- 
nare8::fU6 su muerte en el ano 162. 

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fAbenjaldun, ms. de D- Pascual Gayangos). 

Luego se rebels, procedente de Africa, ■ 

AbderrAhraen ben Habib el Fihrij el cono- 
cido por el Slavo, el cual proclamaba elre- 
conocimiento de ios Abasies. Habiendo des- 
embarcado en Todmir, se le reunieron lo3 
bereberes: estaba de gobernadar on Barcelo^ 
ua Suleiman ben f a&tAnj a quien escribio el 
Slavo invitdndole a tomar parte con 61; pero 
no le contesto (p uo accedio), por lo que se 
fu6 eontrii 61 con los bereberes, y habi6ndole 
salido al encuentro Suleiman, derrotd al Si- 
clabf, quien ae volvlo a Todmir. 

(Entr§ tanto) AbderrAhmea (L^) se habia -^ 

diriffido contra 61' desde C6rdoba, y (el re- | 

Beldejae acogio a una montaiiade Valencia: 
(el principe) AbderrAiirnen espareio contra 
61 las riquezas, y uno de los soldados berebef 
res le cogio de improvise y presento su ca- f 

beza a AbderrAtimen: esto tuvo lugar en el 
afio 62, y AhderrAhmen se volvio a Cordoba. 



r 

Aparicidn y desaparicidn de la propaganda 
en favor de los Abmies en Aldndalus, 

{ Abenjaldiin, edie. de Boulac, t. lit, p. 21O0 

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217 — 



En el afio 161 paad de Airica a Alaudalus, 
AbaerMhmen ben Habid el Fihrlj aelaman-. 
do a los Bauualabas, Habiendo desembarca- 
do en la costa de Mureia, escribio a Suleiman 
ben YactAn, gobernador de Zaragoza, (pro- 
ponifindole) la obediencia al califa Almahdi; 
no habiendole contestado (Suleiman), se din- 
ffio contra su territorio eon los bereberes que 
ibao con61; pero Suleiman le derroto y el 
Siclabl hubo de voWerse a Todmir, y como 
al mlsmo tlempo se hubiese dirigldo contra 
61, AbderrAhraen, seuor de Alandalus, y hu- 
biese quemado los barcos eu el mar para es- 
trechar a Abeiihabib en au salvacion, 6sie 
se acogio a una montaiia tortificada en las 
inmediaciones de Valencia: AbderrAhmen 
ofreeio por 61 mucho diEiero, cou lo cual, ha- 
biendose apoderado de 61 un bereber, le pre- 
sento la cabeza, y AbderrAhinen (el pr'nci- 
oe) le did mil dinares: esto era en el ano Ib-i. 
Esta rebeli6n tuvo solicito (hizo peosar) a 
AbderrAhmen en ir de expedicion a la blria 
deade Alandalus contra los enemigos septen- 
trionales, para toraar desquite; pero habi6n- 
dosele rebelado en Zaragoza Sul6iman ben 
Yactin y Alhosaln ben Yahya ben Said ben 
Saad el Ansari, le distrajeron de lo que in- 
tentaba respecto a esto. 

(Anowairl, ms. de D. Pascual Gayangos.) 

■ En el afio 163 e! emir Abderr&Umen hizo 

publico el preparative para marehar en di- 

reccion a la Sirla, para buacar el castlgo de 

los Banualabas; pero habiSndosele rebelaio 






— 218 — 

en Zaragoza Suleiman ben Yactan v Alho- 
saio ben Yahya ben Said ben Obadah el 
Ansarl, ]e parecio grave el negocio de ellos 
y deaigtio de esto, dejando lo qiie habia he- 
eho publico. 

En el aSo 165 fii6 p6rfido en Zaragoza Al- 
hosain ben Yahya, el cual rompi6 (el pacto): 
Abderrahmen envid contra 61 eon numeroso 
ej6rcito a GSMb ben Temam ben Aicamah, y 
habiendtf pelefldO(jfueron cogidoFPmuchos de 
los soldados de Alhosain, entre ellos su hijo 
Isa. Habifendolos euviado (GAlib) a Abde- 
rrAhnieni,e8tele8 mando dar muerte: Teinam 
ben Aicamah sigiiid sitfando a Alhosain. 

En el afio 166 Abderrdhmen inarcho bacia 
Zaragoza, y la slt}6 y apret6, plantaudo 
contra ella 36 m6quinaa, con lo que la domi- 
n6 por la fuerza y maid a Alhosain coa 
muerte vergonzosa: a lagente de Zaragoza 
la expuIsA de elJa ^a la derecha que so 
adelanta dc 61?, pero en seguida los hizo voi- 
ver a eila. 

(Almaearl, t. H, pdg. 31.) 

Y {AbderrAhmen I) en el aflo 163 proclam6 
la expediei6n a la Siria para quitarla de 
poder de loe Banualabae, y escribid a muchos 
de los de bu familia, de ens cHentes y servi- 
dumbre: deseaba nombrar lugarteniente en 
Alandalus con una parte de su ejercito a, su 
htjo Suleiman, y marchar 61 con la turba de 
l08 que le obedeciesen; pero luego desistld 
de esto por causa del asnnto de Alhosain el 

Ansarl, queenZaragoi^alevantoconmociones 



- 219 - 

contra ftl, por !o que ae fnistro este propo- 
slto. 

Abenalatir, tomo VI, pAgi. 48 k 46. 
... Y en este ano (163) Abderrflhmen el 
Omevahjsenor de Alandflhis, dio a conocer 
que 86 ijreparaba a innrchar a Slria con el 
propfisito de borrar el Imperio Abasl y de 
touiar ven^anza de ellos; pero habifendose 
rebelado en Zaragoza Suleiinau ben Yac- 
tAn V Alho?ain ben Yahya ben Said ben 
Saad be-.i OtmAn ei Ansarl. y siondo cosa 
grave la rebe!i6n de ellos, hubo de deslstir 
de lb que se habia propuesto. 

Kiitrn el ai\o 161. .. Y en el inismo aiio, 
AbderrAhmen el Oine^ah iiiftrcho hacia Za- 
ragoza despn^B de algun liempo de haber 
enviado u ella a Taataba ben Obaid al 
frente ue im numeroso ejferclto, pues Sulei- 
man ben YactAn y Alhosain ben Yahya se 
hablan unido para negar la obedlencla a 
AbderrAhmen, segun hemos dicho antes, y 
ellos dos estaban en Zara'goza. 

Taalaba los combatid fuertemente, y en 
unodelos dlas, habiendose vuo'.to a su cam- 
pamento, SuI61man ^aprovech6 bu desculdo? 
V habiendo beeho una Balida, se apoder6 de 
61 y lo cogiA, dispersAndose en el acto bu 

ej6rcito, -, , 

Suleiman, despu^deeato, llamn a Oario 

(Magno), rey de los francos, prometlendo en- 

tregarle la cludad y a Taalaba; pero cuando 

lleg6 a 61, do estaba fntegro en manos de 

Suleiman, flino Taalaba; tom6, pues, Carlo 



- ^^ - 

a (Taalaba) y se vplvio a su pals, crevendo 
recibir por 61 un gran rescate; pero Abde- 
rrAhmen eu mueho tiempo no hizo gestiones 
en su favor, hasta que por fin ^designo? quiea 
lo pidiese a ioa francos, que Je dieron li- 
bertad. 

..Y euando l!eg6 este afio, Abderr^hmen 
marcho hacia Zaragoza, distribuyendo a sus 
hi]os por las provincias para que reuhazasen 
a todos los rebeldes, y que despu^s ae re- 
uniesen con 61 en Zaragoza, adonde se les 
habia adelantado. 

Alhosain ben Yahya, entre tanto, habla 
dado muerte a. Suleiman ben Yactdn, que- 
dAndose por unico s^fior de Zaragoza: inme- 
diatamente despuSs de esto.Ilego a 61, Abder- 
rShmen, y euando ya habia apretado el sitio, 
llegaron de las diferentes regiones sus hijos, 
y eun ellos todos los que antes se le- habian 
rebeladOi comunicA^dole la sutnision de 
otros: en vista de esto, Alhosain deseo la paz, 
y habi6ndose humiilado haata la obediencia 
AbderrAhmen aceedio a ella y le apazeuo^ 
despues de toinar a su hijo Said en reheues, 
le dej6 y mareh6 de expedicion al pals de 
Afranch, que subyug6, robando y haciendo 
prisioneros: habiondo llegado a Calahorra, 
coi,quist6 a Biguera, y despu^s de destrulr 
las fortalezas de esta parte, paso al pals de 
los vascones: habiendo acampado junto al 

Castillo de ^yY ^.^i^, se apodero de 61: 
en aeguida se adelanto hacia ^y^J-L o 



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- ^21 - 

fortaleza sitio: las gentes se dirigieiron al 
monte de ella, y alii les presentaron la ba- 
taUa, pero los muslimes &e spoderaron de 
ella por fuerza y la destrayeron: eu segxiida 
AbderrAhmen se volvio a CorJoba. 

,., En el mismo ano (16o) Alhosain ben Yah- 
ya hizo traicidn en Zaragoza, rompiendo 
con Ab'errAhinen, que envio contra 61 con 
un ej^rGito numeroso a GAlib ben Temam 
(dice Tsomaniah) ben Alcainah: habifendose 
trabado combate, cayeron prisioneros mu- 
chos deles soldados de Alhosaim, entre ellos 
su hijo Yahya: enviados a] emir Abderrfih- 
men, ^ste mando darles miierte, y entre 
tanto Temam ben Alcainah (leg, GAlib ben 
Temam ben Alcamah) seguia sobre Alhosain 
sitiAndole. 

Despii6s, en el afio 166, el emir Abderriih- 
men salio en persona hacia Zaragoza, y ha- 
bi6ndo!a sitiado para estrecharla, plant6 
contra ella treinta y seis catapultas: dueuo 
de Zaragoza por la' fuerza, dio a Alhosain 
una muerte vergonzosa y expuls6 a sus ha- 
bitantes ^a, la derecha que se adolantaba de 
61?; pero eu seguida los hizo volver a la eiu- 
dad- 

(Abenadari, t, II, piig. 58.) 

En el ano 165 se rebeto centra el emir 
AbderrAhmen, Alhosain bon Yahya ben Said 
ben Obadflh Alansarl en Zaragoza, por lo 
que (el emir) marchd contra 61 con numeroso 



- 222 - 

ej6rcito y tropa c61ebre y le sicio en Zarago- 
za, enviandopara combatirle turbas y auxi- 
liarea, hasta quesali6 a prestarla obedieucia^ 
poni^ndose en sus manoa; acepto {el emir) sii 
vuelta y no refthaz6 su respuesta, y despuSs 
de hflberle perdonado y hecho caso omiso de 
lo que habfa sido de 61^ le hi:«o permaneeer 
'le vail en Zaragoza: el emir se dirigio a Cdr- 
doba, tremolando la bandera, vencfrdor do 
los enemigos- En seguHa Alhosain fu6 p6r- 
fido e iugrato al benftficio, y manifesto a la 
descarada la hipocresfa e hixo saber la rup- 
tura abiertanicnte; por lo que march6 tarn- 
bi(!^n contra 61 el Imam, que lecombatio fuer- 
temente e hizo sufrir daflos aZaragoza, has- 
ta que la conquisto por una bvecha en su 
tnuro, conquista infame, matando a Alhosain 
yaua corapaneros con muerte pronta, dAndo- 
les por vall a AH ben Hainzah, y volviose a 
Cordoba nianife^tarido su gloria* 

Y el lihro AUgrla del alma dice: En el 
ano 167 el Imam fu6 de expodici^n a Zara- 
goza contra Ilosain i)en Yahya, a quien sitio 
haata totnar per fuerza la ciudad, matando 
a Hosain de unaherida en el cerebro, mien- 
traa la multitud estaba con 61; hizo salir la 
geute de la ciudad hacia una alqueria a tres 
millas a la derccha para estar junto a elloa: 
deapu6s de alguno^ dfas los envi6 a la ciudad 
y 61 se dirigio a Cdrdoba. 

(Abenjaldun, ma. de D, Pascual Gavan- 
gos, fol. 6,) 

Kn el alio 161 AbderrAhmen se dirigio a 



- 223 — 

Zara^oza, donde estabau rebelados Sulei- 
man ben YactAn y AlhoaaiD ben Yahja^ 
a quiQues ya habia sitiado Taalabah ben 
Obaid, U130 do sus capltanes; pero la chidad 
se defeodio contra A!, y habieado Suleiman 
apoderAdose de Taalabah, le eiivio al rey de 

los f rancns, 

Llego (AbderiAhnien) ^cnando ya hai>ia 
levantado el sitio y le habia hecho entre^a 

de Taalabah? 

Luego Alhoaaln se apoderi de Suleiman y 
le dio muerte, quedindose solo: AbderrAmen 
lesitid hastaqnelehizo aceptar la paz; y el 
emir se marchrt al pais do los francos y de los 
vascoues, v de los sonoros que hay u\fi^ allA 
de ellos, v'sc volvio a su habUacion (a Cor 
doba\ Alhosain hizn traieioa m Zarajoza 
V el g-obeniador Abenalcamah se dirigi6 con- 
tra t^l V co^io a siis soldados: luego, en el 
ano GG\ AbderrAhmen marcho contra M, y so 
apoder6 de ella pot fuorzaj matando a Alho 
sain y trasladando (matando aegiui el texto 
de Boulac) a la gente de Zara^oza. 

(Ajhar mackmud, traducciAn del Sr. La- 
fuente Alcantara, p.^g^^. 102 a lOn). 

XJn ano de-ipu(^s, se levantn en Todmir Ab 
derrAhmen ben Habih AUihri, llamado el 
Eslavo, y eacribio a Suleiman Alarabl, de 
la tribu de Quelb, que estaba eu Barcelona, 
invitindole a que abra-^ase su cauaa, Ala- 
rabi le contestd que no dejaria de ayudarle; 
mas, encolerizado Alfihrl, al ver que a pcsar 
de esta contestaci6n no reunla tropas para 



— 224 — 

venir en su ayuda, fue a combatirle, pero 
qued6 vencido por Alarabi y se volvio a Tod- 
mir, adondeel emir se dirigiOjasolandoaque- 
lla comarca, Un individuo de la tribu de Ber- 
nes, natural de Oreto, llamado,.., se pre- 
sent6 al Fihri,como8iiMito voluntario, y tal 
sinceridad flngio, que llego a ger uno de los 
hombres de su mayor confiauza y a inspi- 
rarle la mayor seguridad. Entonces le sor- 
prendio y le mato, volvi6ndose despu^s con 
su caballerfa adonde el emir se ballaba. 

Acontecio despu^s la relxilion de Alarabi 
en Zaragoza, en union con Hosain ben 
Yahya Aiansari, desecudiente de Saad ben 
Obada. E! emir mando contra ^1 a Taalaba 
ben Abd con un ej6rcito que sitio ]a ciudad 
y la combatio por algunos dfa?, Alarabi apro- 
vecho la ocasion en que el ejt^rcito descui- 
dose alg'iin tanto en ei asedio, porque los 
soldados, viendo cerradas las puertasdela 
ciudad, creyoron que Al-irab! se habia ya 
eansado de la gtierra, y entonces prepare su 
eaballeria, y^ cuando menos pensabau, les 
ftcometio; puso en fug-a a los sitiadoree y 
cogi6 prisionero a Taalaba en su tienda , re- 
niiti6ndoIo a Kdrolo, Luego que 6&te tuvo en 
au poder al prisionero, deseo tambifen poseer 
la ciudad de I^aragoza, y vino a acampar 
junto aella. Sus habitanres le eombatieron 
val^rosamente, hasta que le rechazaron,obli- 
gAndole a volver a su pals, 

Fu6 luego el emir a combatir a Zaragoza, 
y ocurrio que hallAndos© acampado cerca 



— 235 — 

del aesfiladero de Abutauil, Hafs ben Mai- 
mon sosttivo arrog:anteraeDte una disputa 
con Gahb ben Temam, diciendo que los ma- 
samudas erao superiores a los Arabes. GAIib 
le asesto una cuchillada ;\' le mato, sin gran 
desagrado del emir, quien coutiimo su mar- 
cha hasta acampar eu la alquerla de Sauta- 
ver, eu la cual preudio hasta treiuta v seis 
persouas, eutreellas Ililel, cuyo hijo Daud 
matador del Fatiml, se escape; remitidos loB 
presos a Cordoba, fuerou eucerrados en una 
casa de )a ciudad, que era el iu^ar destinado 
para cSrcei. Antes de que el emir llpg-ase a 
/iara^oza, Alhosaiu ben Yahya Alausari 
acometio a Alarabi un viernes en la mez- 
qui(a mayor y lo hizo matar, quedando uni- 
co dueno del mando, Aison, hijo del asesi- 
nado, que habia huido a Narbona, lue^o que 
supo la lle^ada del emir a Zaragoza, vinose 
para esta ciudad , y se coloco detr^s del rio, 
hasta que un dJa, vio salir de la ciudad al 
matador de 8u padre, que llego hasta el dl- 
que del agiia. Entonees Iaiiz6 a la corriente 
su caballo, JIamado ei Fogo.io, y saliendo al 
encuentro del asesino, lo mato, volvi6ndose 
despu6s con sus compafieros. Entonees tom6 
este sitio el nombre de Vado de Aisdn. El 
emir llam6 a Aison a su lado, y vino a for- 
mar parte de su ej6rcito, combatiendo con 
H'^ai'agoza. Cuando los defenaores de la 
ciudad se vieron muy apurados, pidi6 Alho- 
sain la paz, quole fu6 oforgada, dando a su 
Mjo en rehenes, EI emir lo recibio y se apar- 
t6 del cerco; mas el hijo de Alhosain, que se 



16 



~ 236 — 

Ilamaba Said y era hombre vigoroso, no es- 
fcuvo eo e! eJ6reito del emir sino un dia, dAn- 
dose trazas para huir a. . . , que tenia en tie- 
rras de Pallarfea, 

El ecTiir fu6 a devastar a Pamplona y Co- 
liure (?), volvio despu6s contra la comarea 
de loa vascones y de Cerdana, y acampo en 
el pals de Abenbelascot, cuyo hljo tomo en 
rehenes, y le concedio la pa^s, obligAndose 
aqu6l a pagar el tributo personal. Luego 
prendio a Aison, temiendo se le lebelase. 

Lnego que el hijo de Hosain se vio con su 
padre, volvio 6ste a la rebeldia, y el emir 
salio contra Zaragoza, rodeAndola para com- 
batirla eon miquinas de guerra, en numero 
de treinta y seis, segiin se cuenta, y tanto 
estreeho a laciudad, que vinierou a iroplo- 
rar su clemencia y le entregaron a Hosain, 
que entonces fu6 la iinica victima, en union 
con otro xaragozano que designo, llamado 
Rizq, de la tribu de Bernes, a quien inando 
cortar los pies y las raanos, muriendo en 6e- 
gulda, Despues regreso AbderrShmen a Cor- 
doba y aposentose en la liusafa. 

{Annales francorum^ Bouquet, t, V, pSgl- 

nal9,) 

Ano 777. DCCLXXVIII.,, Ad eumdem 
placitum venientes Sarraceni de partibus 
Spaniae; hi sunt Ihinalarahi et filius De- 
jucefi, qui et latinae Joseph nominatur. 



^ 



_ ^ 



-■ ■■ 



~ 227 - 
{Aimales pataviani francorum. Bouquet, 

DCCLXXVII.,, Etiam adidem placitum 

venertmt Sarrarem de partihuff Hispaniae, 

hi stmt IbinalarabiH films Dejuce ft, qui et 

latine Joseph nominatur, similiter et gener 
ejus. 

{Egiiikardi Annales de gestis C. M., Bou- 
quet, t. V, pfig. 2uB0 

DCCLXXVn,., Venit iisdem et loco et 
tempore ad Itegis praesentiam de Hispania 
Sarracenusqtudamnominelbinaiarabi^ cum 
aliis Sarracenis aociis ,sius, dedens se ac ci- 

vitates.qiiibus e f (771 Hex ^Sarracerioriim prac- 
fecerot* 

(Annales Tiliani, Pertz, t. I, pSginas 
220y221.) ^ 

111 (778). ,,, ad eumd em placitum veiven- 
tes Sarraceni de partibu^s Spaniae] hi sunt 
Ibinalarabi et fitius Vejucefi, qui et latine 
Joseph nominatui\ 

119f (779>, Tunc domnus imperator agens 
partibus Hispaniae per diias vias] tma per 
Pampalo7iiavij per qtiarn ipse perrexit us- 
que Caesar aiiguHlam: ibi obsides receptos de 
Ibinalarabi et de Abutauro^ Pavipalonia 
destructa, Hispaaos, Wascones subiugatos, 
reversus est in Franciam. 

(Cr. Moimacense, PerEz, t. I, pAg. 2960 
Et in anno 778, congregans Carolus rex 
exercitum magnum^ ingressus est in Spa- 




^' 



^■l 



\ ■ 

< * 

■ ^ 



228 



7iia, et conqidsivit civitatem Pampelonara. 
Etibi TmiruH Sarracenoriim rex, venit ad 
eum, et tradidit cinitafes quas habuit, et de- 
dit ei obsides fratrcm .suuvi et filium. Et 
inde perrexit bisque ad Caesar ajig a staTn, Et 
dit'ni in illis partihics raoraretur.,. 



r-J 









POETA SAXO 

(Pertz, t. I, pAgs. 2^1 y 235.) 

Tunc SarracetiUfi quidani pervenerat iHnc, 
Nomine qui patrio dic/iis fi'it Ihi'udarahi. 
llic cvvi non paucis ^'iociis ac cioihus, illwtn 
Qui comitahaaturj fi::e.^ reg'onU JHberae 
Liquentem, Carolo se ded'dit, ac sinml urbesj 
Hex Sarracenus, quibnshnnc praeffcerat olim 
Ob hoc Saxonum tandem rfgione relicta, 
Gallica regna j)Btif ; p(»^i haec Aquitania regeni 
Insigntiii Varolum- tenet ad paschaUa festa. 

IIS, Ind. 15. Ilorlatu i^arraceid cum se merao- 
JIispa}>afi urbe^ quasdani sibi suhfJere posse ^ [rati 
JIaud fruHra speravt, i-o sua viaxima coepit 
Agniina per celsos Wasconu^iL ducere inontes. 
Qui emit prima f'7/rinei ivga iam superasset. 

Ad Pompeionenit quod feriur fobUe cast7^nvi -^ 

Esse Navarrorum, x'-evieits id. coeperat armis; 
Traiciensqr'e vado faviosnm flumnn lliberum, 
Cesaris AugtfUi quandam de voMvie dictam 
^Vrbetn. prnecipuavi terris 2}eiietramt in iUis, 
Acceptis tavten obsidibu^, qnos Ibinnfarhi 
Ja-iii dictus par iter que- sua de genie fideles^ 
Illn&tresque viri dederant, sic inde recessit, 
AcPomj^elonemrediens^ deiecerat eivs ^ , 

Ad terrain vmros^ fieret ne forte rebellis. ^ 

Cumque Pyrenei regressits ad, iutima saltus, ^ 

Millie cutn lasso calles iratisr.endtret arias, \ 

Insidias eius snvimo sub vertice vioniis \ 



\i 



■J 



- 22i) - 

Tendere Wa-'^cotie^ ausii nova praelia t&mpiant. 
Denique postrenio'^ pop'fli regalia adorti^ 
Mis si lb lis priiito fifernmtf. ex collibiis aUiff, 
Et FrancoR. qua m vis artnis aiiiviisqite pr lores, 
Inijyar fecit et cDtgiistns focus iufei^ioves* 
Itexiavi praec.es^it .tar'htinqnt, reman ^eraf. agtnen ^ 
Cura vehendarinn q'wl rer'nii praepediebat. 
Fit 2^<fV0 7- kinc- exHrrAtihus. snhttoque tJunultu 
TuTbafitur^ victrix Jatronunt titrba nefanda 
Iitg&nte7)i Tapuh prae.davi^ phiresqne necavit. 
Natnqti^ palatini qtridam ce-idere Jiiiniati^i, 
Coniniendata qnibus reffalis copia gazae, 
Predones illos spoliis ditavit opimis. 
His gestiSt ho'ite^ vas'i per devia saltns 
Fugerttttf, celerant. ftterant qnihua ardua moiitiB 
Abdita Hlrfrritm voVi^ locfi jfofa profunde. 
Quos firga dilapso^ itiv.^figcbiiU el itox 
Indans eripiiif, kf^qnoretnr i-t idtio uvl^a. 
Acr focAtiiis taitffifii qnoiiunti pennannt viiuJttnn^ 
Trisiia regali snhdt.xit nnhila ni^nti, 
Prospera quai)i fecere. prins complura serenavi. 

{Eginhardi AnnaleSy Pertx, t- I, p<^^- 169.) 
Venit in eodem loco ae tempore ad regis 
prae^entimn de Hinpania Sarracenus qui" 
dam nomine Ibinalarahi cutn aliis Sarrace- 
nis socuH suis, di'xtfiii^ se ac citntateSy quiints 
eum rex Sdrrartiforum pT^a^'feceraL Idcirco 
reXjperacto mem.or{do co7iventu, in Gallia 
reverses J natale^n D<nniniin Duttiaco villa, 
pascha vero in Aquitania apud Cassinoillum^ 

celebravit. 

778, Tunc ex persuasions praedicti Sar- 
raceni spem capipudarfim quarundam in 
Hispania cioitatnm haudfrustra concipiens^ 
congregato exerc/Ju. profectua est, supera- 
toque in regione Wasconum Pyrinei iugo^ 



:--r-^^ 



~ 230 - 

primo Pompehnem Navarrorum oppidum 
adgressus in deditionem accepit. Inde Ilibe- 
rum amiiem vado traiciens, Cae^araitguHtara 
praecipuamilUirampaifinin civitatem ac- 
cessitj acceptisque quos lbina!arabi et Abu- 
ihaur. quQsque aliiquidaviS arraceni obtule- 

runt ohsidihuH,Pompdoimnrevertitui\ Cuius 
muros^ ne rebellare posset, ad sohim usque 
destruxitj ac regredi Hta*uens, PyriJiei sal- 
turn iiigressiis est^ In cuius summitate Was- 
cones, insidiis conlocatis, e.xiremum agmen 
adorti, totum exeiTilum viagno tiimulto per- 
turbant. Kt luet Fraud Wasconibus tarn 
armis qitam animiH praeHare viderentur, 
tameii et iniquitate locorwni et genere impa- 
riH pugnae inferior en effevti mnt. In hoc cer- 
tamine plerique aulicorunij quoH rex topiis 
praefecerat, infercepfi mini, direpta impedi- 
menta^ et ho-slis propter noticiam. locorum 
statim in diuersa dilapnus est. Cuius vulneris 
accepilo magnam partem rerum feliciter in 

Hispania gedarum in corde regis obnubi- 
lavit. 

{Eginhardi Vita Caroli M, Pertz, t. II. 
pigs. i47 y 4i8.) 

Cum enim assiduo ac paene confinuo cum 
SaxonibuH hello certaretitr^ dispositis per 
congrua confiniorum lorapraesidiis^ Hiapa- 
niam quam maximo pots'ot belli adparatu 
adgreditur^saltuque Pyrinei superato^ omni- 
bus quae adierat oppidis afque casteUis in 
deditionem acceptitt, salvo et incolumi exer- 
citu revertitur] pravter quod in ipso PyHnei 



- 231 ' 

iugo Waaconimn perfidiam parii^mper in re- 
deuvdo configit experiri. Nam cum agmim 
lougoj ntlociet angustiarnm .sitits permii- 
tehat, por rectus iret exercitiiSy Wascones in 
summi mouHs vertice posUis htJiidiis—est 
enim locus ex opaciiate sitvarum, quar%t.m 
ibi maxima eaf copia, vtsidiis ponendts opor- 
tu7ius extremain impedimentorum partem ^ 
et e.os^ qui novisiyni agminis incedentes^ ftub- 
sidis praevedentes tuebantur, demper incur- 
sanies, in auhiecfam vailemdekiunt, corner- 
toque cum eisproelio^ usquead unum omries 
interficiunt. ac direptis ijnpedimentis, 7wctts 
beneficio, quae iam insfahat, profecli, su7n7na 
cum celrrifafr iu direr.^-a disperguntur, 
Adiuvabat hi hoc facto Wasconcs et (cvitas 
armoru7n. et loci in quo res gen-batur situsy 
e contra Francos et armoritm grav.itai^ et loci 
iniquftas per onmia Waaconibus reddidit 
iinpare.s, Inquo praelio fJggihardtis 7^egiae 
mensae praepositus^ AnsebnuH C07nes palatiiy 
et Hruodlavdua Britanici limitis praefectus^ 
cum aliis cojnpluribus inlerficiuntur. Neque 
hoc factum ad praesens vindicari poferat, 
quia hmfis re perpetrata ita dispersiis est, 
ut nc ftma quidem reutaneret, ubina^n gen- 
tium quaeri potxU^set. 

(Num. Ifi- PAf?, lOrx) El tftxto deBoulac 
dico quo pi(U6 auxillo a los magnates de los 
vascones: \o^ demAa L^xlosdicon que lo pl- 
dl6 al req de los waxcoHe.v.-AliiiacarI, to- 
rao II, pAg- yi8,— Abonalatir. t. VI, pSg- 100, 
y Abenjrtldun, ms. de D. P. Gayangos.-Abo- 




■-->;^- 



~ 2'd2 - 

nadari, t. U, pdg. 66, dice que lo pidio a los 
vascones. 

(Num. 17. PA^. J80.) Iluius {Adefonsi) re- 
gm anno XXX geminiis Chaldaeoram Exer- 
citus Gallaeciam petiit, quorum unuH eorum 
vocabatur Alhabbez, et alius Meiic, utrique 
Alcorexis. Igitur audacter iiigresu.stint; aa- 
dacius et deleti sunt: u?w nayiique tempore 
imusinloco qui vocatuv Naharon, alter in 
fluvio Anceo perierunt. [Chronicon Sebastia- 
m,'2'l-^ Ksp, 8a^r., t. XIII, pig. 485.) 

Abenadarimeiicionaelrlo .,..! Ar6n,que 

puede muy bien ser el Naharon del Chroni- 
con Sebastiani. 

(Num. 18. Vkg. 181.) M. M. J. de Goejo en 
8U Descriptio Al-Magribi ex libra liegionum 
Al-Yaqubi, rf firi^,iidose a los Yaceiises, none 
una nota tomada de Al-lctakri, cuva tra- 
duciMon dice Pod Vascojies, medii inter eos 
et urbes confiniorum, habitant Licenses, quo- 
runi terra penimulani a Francia seiiingit. 
Ill minus quam omnes Hispaniae Christiani 
calavntatibus sunt obnoxii. -PAg. IG. 

{Num.l!).PAff.l86.) LoahiBtoriadoresAra- 
1)68 espanolcs, clientes on su ma.yor parte de 
[08 Oraeyaha y entusiastas de e'sta dinastla 
los postenores, al referir la historia de los 
tro3primci-os siglos, generalmonte s61o uos 
dan notlcia de las cosas quo se reiacionan 
cou los piincfpes de C6rdoba: la* guerras que 
Ipa inontsneaes del PIrineo pudieran tener 



' 



- iSJ3 - 

con los ffobernadores de las fronteras, aun 
cuandofuesenfieles a! Call fa, lesiiUeresaban 
poco, mieutras no tuvieran gran importau- 
eia: mucho raenos hablan de intereaarfes es- 
tas guervaa, cuaiido los gobornadorcssecon- 
vertlan en rebeldes, como sucedia niAs de 
una vez eon los de Tudela, Zaragoza y 
Hupsca. 

Abenhazaui, en su c6lebre carta sobre la 
Hteratura Arabe eapanola, mencioua ontre 
otras, tres historias particulares sobre laa fa- 
milias de loa Baniimuza, Tochibles y Banu 
Atawil, establecidaa en la froutera, y de ae- 
^ guro que, si tales obras so encontravan, acla- 

rarian niuchoa juntos de nuestra historia; 

■ plies adomAs de las relaeinnespuerroras con 

nuestros montaneses de Aragon y Navarra, 

tnvieroD otras niAs Intimas; ya qne, scffun 

^*^ las genealogies del llaniado c6dice de MeyA, 

j los Banulope cstuvieron enlazados con la di- 

? uaatia de Ifiigo Arista, y la de los Ataull {o 

Atoel) con los condes de Arag6u. 






%-. 



Limites probables de la Conqulsta Arabe 
en la Cordillera Pfrenaica (1)- 



Siendo la historia rte Ids Arabes de Espafla 
tan obscura en sn conjunto, rosulta de ordl- 
narlo que, en cuanto se pretende dar noU- 
cia de iiua regi6n o de una serie de aconte- 
cimientos rofereiites a la dqminacion inusul- 
mana, so parte de tindicioiies vagns, adml- 
tiendo ideas falsas o al inenos exageradas 
respecto a la conqulsLa, y se admiteu hechos, 
que en parte alguna aparecen probados, 

Para los tiempoa de la invasion Arabe, de 
fuentes cristianas aoerca de la conqulsta de 
la Cordillera Pirenaiva,%<}\0 lenemoa lo poco 
y qui/A no inuy exacto (2) que nos dice el 
llamadol-firforo Pacense o /Uidnimo de Cdrdo- 



(1) Esto trabiijo fu^ inibUcn<lo on ol BuUiin de Ut Ueal 
Acadcmia de la llistorittf mimcr-o \\o Abril do llKXi y on 
tirada ai^arlOn 

(2) Puedevorae lo quo homoK diclio on ol tonio VII 
de la Coie'-'-wn d^ Eslttdhv Araf't:*. })hs:. IH y siif. 



- ■_ 



- 23(! - 

ba, pues los autoi-es S,rabes en realidad nada 
dicen de la conquista de esa region, sino que 
a losumor.03 dan noticia de expediciones 
posteriores, llevadas a cabo, no coti idea de 
coiiquista, sino con la de coger botin, o a io 
BUmo de debilitar a los cristianos para que 
no estuvieran en g-anas y en condieiones de 
hacer dano a los musultnanes; esta difercn- 
cia de propdsUo por p.irtp. de los moras, de 
verdadei-a conquista y ocupacion o de solo 
botin, no Iia sido tenida bastaute en cuenta 
por nuestros autores moderuos, que no se ha- 
blan fijado en ella. 

A peaar de la falta absoluta de noticias 

pertinentes a esta cuestion, se ha dado como 

corriente por cast todos los historJadores que 

los musulmanes lle^aron a dominar toda la 

Cordillera Pirenaica; \-Qvo que muy pronto 

fueron arrojados, no se sabe por quien, de la 

parte inAs montailosa, donle se detuvo la re- 

conquista por bastante tiempo, haata que, 

bacia initad dei sigio xt, los jefes o reyea 

de 103 Estados, Ndoarra, Aragdn y Condes 

de la Marca hispdnica, pudieron aspirar a 

mayores empresas y acometieron la recon- 

quista de la tierra menoa montuosa, y luego 

la Uana: asi se admite la conquista de Pu- 



t- 



— 237 - 

rroy, Pilzft y Caserres en 1060-Mimones en 
107S-Monz6n 1089-Alqu6zar 1091— Hues- 
ca.l097 — Os ie Balaguer y Barbastro en 
1100,-Calasanz 1102 -y Balaguer en 1105. 
Alguna vez he apuntado la idea de que la 
parte montuosa desde Jaca al Coudado de 
PalUs uo estuvo nunca eu poder de los Ara- 
bes de un modo permanente, indicaudo como 
jalones probables del territorio no sometido 
(sino Iransitoriamente en tiempoa bastante 
posteriores a la conquista general) las po- 
blaciones de Alqii6zar en Sobrarbe, Roda en 
Ribagorza y Agor en el Condado de Pa- 
llAs (1); y no es que pretenda que la no do- 
minacion de los Arabes se limito a estas re- 
giones: creo que se extendid a toda la Cor- 
dillera Pirenaica; pero respecto a estas co- 
marcas, y algo mA.s por arabos lados, creo 
encoDtrar indicios en confirmacion de mi te- 
sts, y para que iiadie pueda sospechar que 
me han sugerido osta idea nreocupaciones 
regionalistas, dir6 que en mi sentir, los mo- 
res no pudleron tenor interns en dominar te- 



(i) Boutin de la Meal AcaiUmia de la Historia, 
tomo XXXVI, pAg. .lH.-Cole^. <U Eslu. Ar„ tomo Vll, 
p&ginalSS. 



238 



rritorios muy quebrados y pobres; hoy me 
propongo exponer las consideraciones que 
me han llevado a la conclusion indicada de 
que la j)arte o zona mas alia de los Pirijieos 
no f(i4 dominada par los mumlmanes , 

Comencemos por discutir si Jaca estuvo 
en poder de los Arabes: estoy seguro de que 
a la generalidad de los aragoneses parecera 
temeraria y antipatriotica esta diida, y, por 
tanto, lacuestion, ya que la mayor parte de 
nuestros libros de historia hoy dan por co- 
rriente que Jaca fu6 conquistada de los ^ra- 
bea por el Conde Aznar SAnchez en el ano 
832 {=210/7 de la h6gira), do donde reaultaria 
que debio de estar en poder de los moros unos 
cien anos; algunos autores adelantan esta 
reconquista- 

ii^itk probado que el Conde Aznar SAn- 
chez arrancase del poder de los moros en es- 
tos anos la ciudad de JacaP Posible es la re- 
conqufsta, pero ningnna noUcia de ella en- - 
contramos en los autoreg drabes m tampoco / 

en auiores cristianos; es mAs, en los autores 
Arabes noencontramos mencionada laciudad 
de Jaca, sfao a lo sumo en los gedgrafos^ y ^ 

digo esto, porque si bien el gedgrafo El Edii- 
fli,enIapartepubllcadaytraducldaporDo!iy 



— 239 — 

yGoeje, mencioua las ciiidades ^^^^ y *^5Uv 
que se ha traducido por Jaca(l)> es poco 
probable que ambas ae refieran a la misma 
poblacion y que 6sta sea la Jaca do Aragdn, 
pues de ^^L^. se dice que estaba en el dhna 
(o distrito)de los olivo.^y en el qiieestdn, dice, 
Jaca?, lArida, Mequbienza y Fraga; la cita 
de \^^y^ es mucho mAs vaga, ya que el au- 
tor sienta que Toledo estft en el centre de 
Alandalus, y lo prueba diciendo que diata 
nuevejornadwi de C6rdoba al sudoeste, de 
Lisboa al oeste, de Santiago sobre el mar de 
loa Ingleses, de Jaca al oriente (de Toledo), 
de Valencia aUudeste y de Ahueiiasobre el 

mar de Siria. 

Kl ml&mo Edrlsi en la deacripcl6n de la 
Espana cristiana, texto y traduccidn publi- 
cados por el Sr. 1). Eduardo Saavedra, men- 
ciona cuatro veces a *3lrv, pero sin que 
pueda asegurarse que ae refieren al Jaca de 
Arag6n, ya que tal como estA el texto, tres 
voces se refiere a una pobIaci6n que corres- 
ponde al primer paao o puerto para Francla» 



(1) Description d« V A frique et de VEspagnt par Rdriai, 
texto arabo,.. aveo niio traduction, dos notos ot un 
KlOBsaire. 



- 240 — 

comenzando por oriente deado Barcelona, <y 

*5^v, dice, estA situada sobrc el rio Segre>^. 
Sij como acabamos de vfer, no es seguro 
que los geografos drabes mencionen de un 
modo expllcito la Jaca de Aragou, parece 
bagtante elaro que mencionah a los Jaceta- 
nos, como gento independiente del poder 
musulm^n. 

El Istahri, marcando en cierto modo el pe- 
rimetro de Alandalus, dice <iuego (se va) a 
la region doMurcia; luego a la de Valencia, 
luego a la de Tortosa, que es ia ultima de 
las eiudades que ostAn sobre el mar; luego 
se une por la parte del mar con el pals de 
Alafraneli, y por la parte de tierra con el 

pafs de j^V--^U Alchascas?, que es pals 

de guerra y pertenece a los cristianos; luego 
se une con el pals de los Bascones, que tam- 
bi6n pertenece a los cristianos; luego al pals 
de los Gallegos, que tambi6n pertenece a los 
cristlanos (1), 

El mismo Istahri, en texto publicado por 



(1) Liber ctiniithtm auctore wcbeiclio Ahu-Ishako M- 
tliao, 1S■^0. 



— 241 - 

M- Goeje (1), dice lo mismo suprimiendo fll^ 
gunas palabias, 

Poco antes que Istahri^ que escribid su li- 
bro entre los auo3 308 y 307 de la bSgira 
(915 y 920), tenemos a Jacubi, quieu deseri- 
biendo la parte del norte, dice ^Inego (se va) 
deade Guadalajara hacia orieutoa laciiidad 
de Zaragozaj que C8 de las in ay ores ciuda- 
des de la froutera de Alandalu8 sobre un rio 
llamado Ebro, y al norte de ella (hay) una 
ciudad llamada Tudela, frente a la tierra de 
los infieles llamados ilascoues, y al norte de 
esta ciudad hay otra Ihimada IIuesGrt, que 
estA limitrofe de los Francos de una clase 
llamados los Chascas* (2), 

Tenemos, por tanto, que no ea seguro que 
los gedgrafos iirabcs niencioneu a Jaca de 
Arag6n, pero es casi segnro que los Chascaa 



(2) liihlht OfOf/riiphorum Anih.f putB HOptinin, pAgi- 
na 855. — Adviorto el editor *iug en (ino do los o6dlcop, 

■' 1 h 
en vez del nombro ^--ii— *^^-2^ f estjiba osorlio 






- 242 - - 

que menciona Jacxibi, cabalmento el geo- 
grafo mAs antig'uo de los citados, se refiere 
a los Jaqueses, ya que dice que Huesea coii- 
flna con una tribu o clase de Francos que 
llaraan Jaque&es, y esto no puede referirse 
;alos otros Jaqueses, que parecen resixltar 
en la parte de Cataluua, si los dates del 
Edrisi no est^in tergivert^adoa por el autor, 
que tomara mal o confundicra sus notag, 
como sospecha persona muy competente en 
estasmaterias. 

La confusion pudo quiz^ originarse por la 
semejanza de nombres entre Jacetaiios y La- 
ceianos de los autores antiguos. 

De la suerte del territorio de Jaca pocos 
anos antes de la fecha eu que se supone con- 
quistada de Jos nioros por el Conde Aznar 
Sanchez, nos pueden dav alguna idea las no- 
ticias que los autores francos, y mas aiin los 
Arabes, consif^nan respecto a un personaje 
moro, liahhilj que por los anos 790 figuraba 
como subdito rebelde al emir de Cordoba 
hacia la parte inferior de la Cordillera Pi- 
renaica en la actual provincia de Huesca. 

Dice Oihernat (1) refiriSndose af autor de 



(1) Notitia uiriusque VoJiconme, pAg- 2l9- 



^" 



- 243 — 

la vida de Tjiidovico Pio, que en el aBo 796 
6ste se dirigio a Tolosa, donde tuvo junta 
general {conveniiira generalem)\ que alll re- 
cibio y despacho los mensajeros de Alfonso 
de Galicia, a los que *cuin donis suseeplt et 
pacifice remisit, neciion et Eahahic Sarra- 
cenorum Ducis, qui locis inontaiiis Aquita- 
niae proxiinis principabatur, missos pacem 
peteates et dona ferentes, suscepit et rem^- 
sit-^ que rauerto Bahlul, fu6 Conde de esta 
regi6n Aur6o!o, y a sn vez^ muerto 6ste en 
809, Amrozj prefecto tie Zarflgoza y Huesca, 
5ucedi6 en el mando (de esta re^^ion) prome- 
tiendo entregarla a Liuiovico Pio, 

Los autores franco?, de quienes toina Jos 
dates el autor de Nofitia utriu.'ique VacO' 
niaey diceii (en mi sentir) parte de la verdad, 
pero no toda, ni todo veidad; los autores 
Arabes diccrj tanibiOn algo^ pero de todos 
modes las figuras de estos personnjes no apa- 
recen claras. 

Abenialdun(t,omo IV-I.26)s6lo dice que <en 
el auo 181 (= 70-^ de J. C.) Bahlul, hijo de 
Marzue, &e rebelo en la regidn (o por las 
partes) dela Prontera y se apodero de Zara- 
goza, auadiendo a continuaci6n, que en el 
mismo aiio llegd (a Zaragoza) Abdala el Va- 



-rj- 



^■ 



\ - 



- 244 -" 

lenciano, tlo de AlhAqueni, como se ha di- 
cho».-^AbGnadarl (11-71) (!), ~ Abenalatir 
(VI-108) y el Ms, Ar. Ac, num. 80 (foL 266) 
emplean en parte las mismas palabras, ana- 
diendo que Bahlul era conocido por Abulha- 
chach^ consignando de un modo explicito que 
Abdala el Valenciano, que se dirigia a 
Francia, Ilego a Zaragoza y se hospedd eon 
Bahlul: algo inAs no9 dice Auouairf (Ms. Ar- 
Ac, n. GO, fol. 10., v.)\ a contiuuacion de lo 
dicho por los anteriores, que pone con las 
mismas palabras, aiiade quo -luego Abdala 
marchd a Hucsca, hospedindose en ella coo 
Imrin y los Arabes; pero habi6ndose dirigido 
haciaelia Bahlul, log sitio, y separados de 
ellos los Arabt's, Bahlul entro en iluesca, 
niarchAiidose Abdala hacia Valencia, en la 
que peroianecio: esto(sucedfa)en el ano 184» 

Tratando del ano 18B dice Abenaiatir 
(VI-US) que *en este ano hubo discordla y 
guerras entre un gran capitAn, llamado 



tl) Sin du<U por orrata do algun copista lo llama 

hiJQ dt Merudn on voz <I6 h\jo <U Marzitc, errata muy ex- 

plioable dentro d^ la GRcritara 6rabe ^j^'J^'* P^^ 




- 243 - 

AbuimrAay Balilul, hi jo do Marziic, que era 
de los priiicipaies de Alandahis; Abdala el 
Valeuciano estaba con AbuimrAu v fueron 
derrotado3 los de Bahlul con muerfe de mu" 
chos de 6llos>. 

En la misma pAgina, Abenaiatir refiere la 
Uegada de Ab^'ala el Valeuciano a Huesca 
al auo 184, sus discordias con Bahlul y an 
retlrada a Valencia. 

Egiuardo (en Marca hispdnica, columna 
281) iutrortuceen Iluesca por estos anos (7!)9) 
al morn A/An, dicienrlo: Azan Sarracenuii 
praefectns Oscae clavrs nrbis vmn afiis donis 
liegi viiait, piomitens earn .se tradititnnn, si 
oj^portunitas eveniret; pero la oportunidad 
no lleg6. 

Sin que aepanios cuAndo deaaparoce Ba- 
hlul^ nos encontranioa^segun losaiitoreafran- 
cos, tnaniiando en el inismo terrltorio al 
Conde Auriolo, que re&idla a este U.do de loa 
Pirineoa {trans Pyrinnum^ dicen los autores 
francos), contra Huesca y Zaragoza eu los 
confines de la Espana y de la Galla {in confl- 
nio,0in comerlio, seKun los textos), Muer- 
to Aur6olo on el afioBOO (= 192/^ h,), Amroz, 
prefecto de Zaragoza y Huesca, ocup6 el te- 
rritorlode Aurfiolo, prometlendo al Erapora- 



24 ii 



dor venir a su obediencia con cuanto tenia 
(A71. Berlin, en E.sp. Sag,^ tomo X, paga- 57:i 
y ^^)1.--Marcahispdnica, colinnna 296), 

En el nnismo ano 800 parece que Amroz se 
rebeia contra Alharjuem: asl lo coufligna 
Abensald (Mb. Ar. Ac-, n- 80, fol. 267), di- 
ciendo: *Amrus se rebeia en !a Frontera; 
luego viielvc a la obediencia; rnando alii 
^nueveauos, riiez mescs v dlas,» 

A]go ma3 dicen de Amroz los AnaJes Ber- 
tinianos, {Esp. Hag.^ X, pdt,^ 508— y XII, pA- 
gina573j al aaegurar que Amroz entablo ne- 
gociacloneacou Carlo Magno para entregar- 
lo Zaragoza, y por muchaacansas no se llevo 
a efccto, y que expiiUado de Zaraj^oza por 
Abderrah ineii, hi jo de Abaiaz, -se vi6 ohliga- 
do a entrar (-n Iluesca. Aunque Abierrah- 
nien II tardo Ijasl antes anos ensuceder a 6U 
padro en el inando, (ano fS21 = 203/o h,) pudo 
ir en tiempo de su padre. 

El terriLorio que gobernaron Bahlul y e! 
Condc AhHoIo^ (6ste segun lo que dicen loa 
autorea francos) y del cual se apoderi luego 
Amroz^ incorpordndolo a au (Jomiiiio de 
Hueaca, paiece que debia sor la faja que 
media entre Hueaca y laa montaiias de Jacfi, 
ya que era Conde frente contra Huesca y 



- 247 - 

Zaragozaj y no es do supoiier que estuviera 
encargado de la defeasa do todo lo que me- 
dia eiitre Iliiesca y las Cumbres de los Piri- 
neos, Quizii algiuia antigua fortaleza quei 
esistlei a donde hoy se conservan los restos 
del anUguo castillo de Loarrc, sirvieae de 
giiarida a Kalilul y despu^s ol Conde Aiirfio- 
lo, como ya sospecho alguQ alitor fraacfee. 
Jaca, si admitimos como real la eatancia del 
Conde franco ei* esa region, estaria ya de 
un modo expllcito bajo la protecci6n o domi- 
uio de los francos, quo luogo crearlau ol 
Condado de Aragoii, o sxirgiria, einftiicipAu- 
dose do gIIos: nebulosidades de nuestra his- 
toria, que boy es Imposlble resolvcr: como 
indicareinos luego, quixA pudiera sospechar 
se que la residoucia do IJahlul y luego del 
Conde Aur^olo, fuese el castillo de Alqut^zar. 
Sohrarbc y Uibagorza.~VA\ Sobrarbe tcne- 
mo5 la villa de AlquAzar, de la que encuen- 
tro niencion expresa en Abenadarl, al indl-^ 
car que en el auo 291 (-^00*^/7) AbenatauiU 
rey moro de nuesea^en^usluchascou los Be- 
ullofe, que dominaban en L6rida. ae apodero, 
de los castillos de Barhastro y Alquizar (1) 



(1) CoUe. de KM. Ar., tomo VII, pAp. 240. 



-- 24B - 

y de la Barbitania, que suponeinos hablan 
obedecido hastacnionces al emir de Cordo- 
ba, rormaudo parte del gobiemo de l.upo, 
hljo de Mohamed. 

Los autorea Arabes cltan con relativa fre- 
euencia el territorio de la BarbitaDia, si biea 
en el nombre hay bastante vagilertad, pwes 

no pocas veces aparece escnto t-'i^'^j^ cle 
modo que podrfa sospecharse, como ha suce- 
dido, que se trata de Roltaua, poblacion que 
no encuentro mencionada en loa autores 

Arabes, si no lo es con eate nombve i-^''^^j> 

que no figura en el gran Diccionario geo~ 
grdfico de Jacut, quien de un modo muy es- 
pecial mencionaportresveccslaBarbatan-a, 
diciendo <que a ella pertenecian Barbastro 
y Uis castilioa de Alquizar, Olbena? (I) y 
Munioyies: la Barbatania, Begun el autor, 
llndaba con el distrito de Lerida y babla sido 
{a.barrera entre musulmanes y cristianos*; 
parece resultar que la Barbatania compren- 
dla los territories de Sobrarbe y Illbagorza 
en su parte baja, y coino dice que habiasido 
la barrera entre moras y cristianos^ estaa 



(I) Abeiia on el raoro Kaafa. 



- 249 - 

palabras nos hacen sosperhar qi;e los ^rabes 
uunca doraiiiaron de un modo pevmanente 
al norte de la Harbataula, y, efectivamente, 
nada concreto encontramos que n03 indique 
reconquiata por los cristianos miis alU de 

estoa limites. 

El noinbre j^^^\ Alqu^zar {o AlcAzar), 
t6mese como palacio o coino fortaleza, nos 
iodicarla que alll sc establecieron los Arabes 
de un inodo especial, y la existenoia cerca 
de Alquezar, de pobiacrones quo por sua 
uombres parecen Arabes (Las Almuuias y 
Almaxorre) y el que no haya mAs al norte 
poblaciOD alguna, cuyo uombre parexca de 
origen Arabe, pueden hacernos sospechar 
que por esta parte Alqu6zar fu6 el llmite de 
)a domlnaci6n muanlniana; so supone recon- 
quhtada por Sanclio Ramtrez en el aiio 1091, 

^jSerla Alqufezar el centre de Bahlul y do 
Aur6olo y a esta cireunstflncia de ser reai- 
dencia do un gobeniador da catoj^orla, ro- 
belde Unas voces al poder de C6rdoba, su- 
miao otras, dbberia su nombre, no tomando 
el de AlealA, que parecia inAs natural? La 
misma circunstancia pudo dar orig-en a la 
tradici6n deque alll hubo uu rey morOt al 
que, cual otra Judit, dlo muerte una donce- 



^ 



1 



-r-=- -r_:*^. z- 






* /J^-^ 



(1) lioteiin de la Ileal Acad^tn ia *te I'i HMori't, tomo IV, 

(5j Idem 

0) Viaje W^raWo, tomo XV, pAff. 283. 






^ ..— 



- 250 — " ■"-"■■-; 

lia de Alqufizar; el crdneo del rey raoro, se- 
giin la tradici6n locals estaba eitspotrado en * 

uoa de las paredesdel claustro de ia iglesia. 
. El mismo Jacut, al Iratar de Barbastro, f 

dice que era de loa distritos de la Barbata- ' ;■ 

niaj y que a elJaT)erteueclan los castillos de '^ ■! 

que hemos heeho meneion; tambifen al tratar 
de Huesca se menclona la Barbatania, di- ^ 

cieiido quo ios distritos de Huesca estaban 
coiitiguos lindaban con los de la Bar- 
batania. 
En loa autores cristlanoa encontramos al- 

gnnaa notlcias referentes a la Barbatania, 
que genevalineiite escriben JBarbotana^ 

De la6poca romana se conoceuna iiiscrip- 
ci6n latina, en la que con la abreviatura, 
BARB pai-ece indicarse el territorio de Bar^ 
ba&tro (1), quo como terra Barbotano^ cousta 
en documento delauo 551 (2). 

.En documento del ano 1080, publicado por 
el P. Villamieva (3), se conaerva la tradlcion 
de la Barbotania^ mencionando onnu regio 



F 

J 
1 




^- V^ 



m.-^^- 






■ ^ 






- 251 - 

Barbutana, la ctial, cuando fuese conquista 
dade poder de los ismaelitas, deberia perte-: 

necer al Obispadode Roda- 

Lasnoticiaa referentes al Roda de Riba- 
gorza con las iudicacioiies concretas, que se 
refteren a las doi consagractoaes de sii Igle- 
sia Cfttedral^y lasque luego veremos que se 
refieren a Ager, al norle de Bala^uer, nos 
sugirieron la ideade que dichas poblaclones 
no fuerondominadas por loi musulmanes en 
lo3 primerostiempos. 

. Erigidaen Obispado la iglesia de Roda al 
tiempo de su consagiacion eu ol atio 9:>7, sufl 
fuodadores, el Conde Ramon y la Condesa^ 
Erinisouda, no hacen iadicacion alguna de 
que hubieran conquistado su territorio del 
podeiMnuauImaii; a lo smno de los t6rmiuos- 
en que el documento estA redactado podria 
inferirse (1), que hasta entouces Roda uo ha- 
bla aide aaiento dc Obispado; pero general*' 
Diente se admite quo dUhos ConooJ ee iimi: 
taban a restaurar la silla episcopal de Xtoda.^ 
Ahora Men, alguna noticia que se encuen-; 
traenftutor Arabe nos iudica que aigunos 
^: anos antes, el castillo de Roda habia sido 



i 



(1) V^aseen Villanutvfi, tomo XV/pAff-2H5. 



- 252 — 

deatruido (en el ano 296 = QO^/g J. C) por 
Moh^med Atauil, rey mcro de Hiiesca, quien 
dos aiios antes, como hetnos vistOj se habla 
apoderado de Barbastro, Alqu6zar y la Bar- 
batania, y luego en el auo siguiente se apo- 
der6 de Monzon y L6rida; todas estas pobla- 
eiones perteneelan al uall semi -indepen* 
diente Mohdmed, hijo de Lupo, 

Como el texto referente a Koda es muy es- 
pecial y podria alguien sospechar que, si las 
mcncionadas conquistas de MohAmed Atauil 
fueron contra musulmanes, lo mismo podria 
suponerse de la Roda, conviene copiarlo y 
cotnentarlo. 

Abenadarf (tomo 11-149) dice: <En el mis- 
mo ano (29G = 90&/jj) MohAmed, hijo de Ab- 
delm61ic Atauil^ salio contra PaHares?! (Pa- 
llAs?) en el nies de ramadAn^ e hixo alU una 
gran matanza; lleg:61e un emisario de la geu- 
te del cajBtillo de Roda, pidiendo la capitula- 
ci6n y ofreciendo espoiitAneamente losrcfte- 
nes y el tributOy y no habi6ndolea concedido 
eato, salieron huyendo del castiHoque le en- 
tregaron, y habi^iidose adelantado a 61, lo 
deatruyo; en el mlsmo afio se apodero del 
Castillo de Monie-Pedroso^ conocido per 
Monte de las piedras, > , 






253 - 



■^■ 



Eq primer lugar diremos que, aunque el 
nombre de Hota es comiin y hubia otro Rota 
en Cataluua, junto a Vic, parece no cabe 
duda de que este sueeso se refiere a Roda de 
Ribagor^a: a MohAmed Atauil, duefio de la 
Barbatania, iuteresaba extender sureino un 
poeo mSs at norte, quiz* !e iuteresaba niAs 
que aada hacer iacursiones en tei-ntorio 
enemigo coaobjeto de proeurarse resursos, 
y lo natural era que tales incursioues se di- 
rigiesen contra territories criatianos, per 
mis que, como hemes visto, no tuviera gran 
escrupulo en invadir territorio musulra&n 

AdemAs, que el castillo de Roda pertene- 
cla a cvistianos vesulta del texto; pues los 
de Roda, ameuaKados por las aumas de Mo- 
himed, no sinti6ndose Bon futrzas para po- 
der resistir, ofrecen espontftueamente lb que 
parecia natural que MohAmed exigiese; y 
efeetivamente, en las condicioues uornialea 
de la conqiiista musulmana, sometifendose a 
pagar el tributo y a eutregar rehenes en ga- 
rantia, se terminaba la guerra; pero Mohi- 
med Atauil necesitaba destruir la fortaleza, 
que probablemei.te era f rontera de la Barba- 
tania, que eomo hemos visto, segun Jaeut, 
habia sido y een'a en este tiempo la barrera 



o 



54 - 



entre musltmes y cristianos; otros nombres 
arabes de poblaciones citadasy qtieconquis- 
;t6 o tomo a los cristianos el rey moro de 
Huesca, no son fAciles de identificar: ei cas- 
.tillode Moof.e-Pedros, Monte de las pie- 
dras, conquistado en el misrno aiio que el de 
Roda, bieii piidiera ser. un castillo que estii- 
viese donde hoy la ermita de Nuestra Seno- 
ra de Pedruy en el t6rmino de la Puebla de 
Roda, como sospecha mi companero y amigo 
el Sr. Saavedra. 

La sumlsion de Roda, o de sus ruinas, al 
poder de MohAmed Ataiiil, probablemente 
debio de ser muy corta y transitoria; si bien 
SU3 efectoi con la destruccion del castillo y 
destrozos eausados on la poblacion pudieron 
durar largos aaos^ pues la devastacion seiia 
bastante general: asi, nada tiene de extrauo 
que se tardase cincueuLa anos (de 908 a 957) 
en reataurar la iglesia de modo que pudiera 
ser eonsai^Tada. Como antes de la fecha 908 
por ning^una parte sueoa la reconquista i^e 
Roda, y entniices eataba en poder de los ciis- 
tiano5, puede admitirse que siempre habia 
estadoiudepeiidiente, quizA con alguna corta 
.sumision a pagar tributo o parias, 

Las devastaciones producidas por Mohd* 



- 255 - 



ined Ataui! puedeii explicarnos quizi la ig- 
1101-3 ncia eii que eslabao los dftHoda respecto 
a los DOinbres de siu antiguos Obispos, cuan- 
do eti el ano 1102, al coutestar a la circular 
del Monasterio de Ripoll, pidea sufragios 
poi- los Obispos difantos, y los nombi-an por 
orderi retrograde de, este mode: Raimundus 
Episcopus homie viemoriae, sive sia anteces- 
sores; Salomor- Episcopus, Avinulftts Epi- 
scopus, Aimericus Episcopus, Odisendiis 
Episcopus et aliorum, quorum nomma ne- 

scimtts (1). 
Si admitimos que Roda en los prniieros 

tiempos de la aonquista no cayo on poder de 
los ilrabes, esto cuadraria porfectaraente con 
la tradici6n, mftso inenosautori/^ada, deque 
se kizo eco el Papa Pasciial II en la carta 
enqiio confirino sus poseiioi.es a San Rai- 
mundo, Obispo de Roda y Barbastro: en di- 
eha carta, refevida la invasion de los irabes, 
86 anade; Unde factum est ut episcopahs 
cathedra, quae lUerdac fmrat in montana 
transiret, in oppidum videlicet, quod liota 
dicitur (2). 

([) ViUanueva, obra citnda, tomo XV, -pkg. 130. 
(2) ViUa»'<et:a, olira oitada, tomo XV, pfig. U3- 



- 256 — 

Si la traslacWn de la Sede Episcopal a 
Roda tuvo lugar en los primeros fcienipos de 
la dominaci6n musulmana o en tiempos pos- 
teriores, no constaj y si bien es verdad que 
generaimente se atribuye a los primeros 
t!empos la desaparicion del Obispado de L6- 
rida, nos parece m^s explicable en tieinpos 
basfcante posterlores, si se ha de atrlbulr a 
intolerancia o perseeucion religiosa por par- 
te de los rausulmanes, aunque, en nuestro 
aentir, la desaparicion de los obispadoa no 
fu6 simultdnea, y se debid principalmente a r 

lacasi extinci6n de grey cilstiana en alg^u- = 

nas cittdades hacia fines del siglo x. 

Restauradalaigtesia de Roda en el ano 
957, se dice que medio siglo despu6s, hacia 
el ano 1010, sufri6 una niieva devastacion 
por parte de los ^rabes y en ella fu6 hecho ; 

prisionero el Obispo Aimerico, qxie huho de 
rescatarse con dinero que recogio en Fran- 
cia (1); esta incursion, con mds motive que 
la anterior, debio de tener por objeto prin- 
cipal el iiacer botin, y de este modo se ex- 
plica perfectamente que a los pocos anos los 
cristianos f neran senores o tuvieran libertad 



(1) -Vilianuevay obra citadn, tomo XV, pftg. isi. 



S 



- 257 - 

en Roda; es muy probable que eata Incur- 
sioa deba refeiirse a uuos aiioa antes, al 893 
394 de la h^gira, como veremos lue^o al 
mencionar la batalia de Albesa. 

Un sigio antes de la destruccidii del Casti- 
llo de Roda de Kibagorza por MohAmed 
Atauil, se hace meacion en lo3 aulores fran- 
cos de una civifas Rota deatrulda por el Ila- 
mado Godo Aizon en tiempos de Ludovico 
Plo en el afio 826(^21% h(^gira), si bien es 
verdad que los autores que dan la notlcia 
suponen que la cijt'tas Hota eataba muy in- 
mediata a Ausona (Vic); pero ya el P, Vllia- 
nueva {en el tomo VI, pAg, 1) propu?o la 
dnda de si la destruccidu do Roda por el 
Godo Aizon se referJa a la Roda. junto a 
Vie, o a la Roda tie Rlba^ors'.a: el autor con 
fiesa que }a eojijetttra es d^bil y me- basta^ 
anade, haberla propuesto. Fiii m'\ soutir, la 
idea parecio aventurada al P. Vlltanuova 
en virtud de una preocupnclAn muy jfeneraK 
de admitir casi conio nn dogma euanto rcA- 
pecto a las cosaa de CataluBa dicen loa auto- 
res francos refet-ente a losBlgloa vin, ix y x, 
y tales autoree estAn muy lejos de inorecer 
la fe que se les ha concedldo; como creo ha- 

17 



- 258 - 






( - 



ber probado (1), los biogi-afos de Carlo Mag- 
no y Ludovico PIo en muchos casos no supie- 

ron la verdad o no podlan decirla. 
Las razones que hoy pueden hacer mis 

probable la sospecha del P. Vlllanueva de 

que la Roda destrulda per el rebelde Aizon 

es la Roda de Ribagorza, son las siguientes: 
Pareee que hubo un solo Aizon, del que 

dan noticia los autores Arabes, reflrifendole 

alos tiernpos de Carlo Magiio: este Aizon re- 

flulta personaje historico , al paso que el ^ 

Aiz6n de loa autores francos aparace en ac- 
cion bastantes anos despu6s, devastando la 
Cerretania y el YalU'is eu Liempo de Ludovi- 
co Pio en 826, y se le atribuyen hechos que 
son moralmente Imposibles, y que aceptados 
tal como los relatan los autores francos, 
hacen poco honor al Principe, a quien, sin 
embargo, se pretende ensalzar; sobre todo 
las relacionea de Aizon eon el emir de Cor- 
doba, Abderrahmen II, tales como aparecen 
en la relacion franca, puede asegurarse que 
son imposibles, como cremos haber probado. 
En los autores Arabes nada encuentro que 
pueda referirse al Aiz6u de las cronicas 



(1) aoteccifm de I'M. A,:, l.onio VU. I'tips. -'Ol y si-t. 



— 259 - 

francas; en cambio, del Aiz6n moro, perso- 
naje verdaderaniente historico, resultan da- 
tes que expUcan lo que los autores francos 
atribuyen a su godo Aiz6n, como sou, el ha- 
her sido aliado de los fi^aiicos^—al haber 
vwelto a la obedicncia del emir de Cordoba 
V el haber hecho la guerra por la Cerdana y 
regioneb limltrofcs. 

No repetiremos aqul cuanto del moro re- 
belde Aizon pudimos cousignar en nuestro 
trabajo: baste decir que *reconciliado con 
AbderrAhineu I, en Zaragoza, en el ano 166? 
^^7g2^g) niarcha con fste contra Alaba y 
CastUla y despufts a la Cerretania, dondo el 
ej^rcito del Emir recoge mucho botlu y so* 
mete a Abeiibelascot, que se presta a pAgar 
tributo> (pftg. 212). Los autores Arabes que 
narran esta expediclou no citan nombres 
piopios de poblaciones: solo meneionan la 
Cerretaniay r Ahenhelascoi; como las deno- 
minaciones de region son generAlmente va- 
gas, pueden nuiy bien indicar el llmite adon- 
de Uogaunaexpedicion, omitiendo los nom- 
bres de lasreglones Interraedias, 
Teniendo en cuenta que la remlniscencla 
• franca en lo relative a Aiz6n, menciona el 
nombre de Roda, podrlaraoa muy bien supo- 



260 - 






ner que la Roda que se supone deatrulda por 
Aix6n, fuese 3a Eoda de Ribagorza, someti- 
da, no destruiday por las armas del Emir, 
acompanado de Aizoiij ya que la Roda junto 
a Vie pareee estar mAs all& del llmite a que 
llego la expediei6n deAbdeirAhmeny Aizbn. 

Que este flupnesto godo^ en realidad moroy 
nos6lo anduvo, sino que tuvo su asiento por 
la parte de Roda de Ribagorza, pareee la 
indica bastante claramente el doeumento 
quesugirio la idea al I\ Villanueva: en la 
escritura de consagracion de la iglesia de 
San Esteban del Mall, pueblo muy proximo 
al de Roda de Ribagorza, los Condes Unifre- 
do y Toda dicen en el ano 971, sicut autem 
ibi mitto totum ipsum alodem, qui.fuit de 
Ezone traditore\ este Ezoii iraidor pareee 
pueda identificarse con ©1 Aixon moro Uai- 
dor a su Emir, aunque reconeiliado luego, y 
traidor a los FrancoSj con quienes estuvo du- 
rante algiin tiempo. 

Si admiLimos que la civitas Rota, a la que 
se refleren los autores francos al tratar con 
gran confusiou de Ics hechos en que tomo 
parte Aizdn, se refiere a ia Eoda de Eiba- 
gorza, no seria aventurar mucho el admltir . 
que fuera la residencia de Abenbela&cot, 



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~ 261 — 

que, bien hubiera estfldo independiente 
basta entoiices, o qutzd hubiera estado so- 
metido a pag-ar tributo qwe eiitonces rehusa- 
ra pag-ar, al -^ual hubiera de soiueterse de 
nnevo, eonio espoiitAneaineote ofreci6 Roda 
un siglo despu^s al verse :iiTieimzada por las 
armas de MohAmed Atauil- 

El suponer a Abenhelnscot, Coude de la 
Cerdana, coinoindic6 Dozy, no parece que 
sea aceptable, ya que en los docuuientos re- 
ferentes a la Cerdaua, imicho mAs numero- 
sosquelos referentes a Ribagor/.a, uo se ha- 
ce mencion de tal peraonaje, seg^iiu nos dice 
persona niuy competente en !a historia de 
los pequeiioa eatados catalanes, 

Af/ei\—En trabajo leido ante la Acade- 
niia en Abrii de IDOO, emltl la Idea de que 
Afi^er quizA no habla caldo en poder de los 
moros hasta niltad del sig-lo xi, 1050 (1); las 
razones en que me fundaba eran los sigulen- 
tes heehos coosiguados por el ?• Viilanueva 
con motive de su viaje a la villa do Ager y 
exanaen de bu archivo (2): * Ya en el aiio 1036 



(1) lioUtin 'te la Heai Acd'h-rni't r/t fa H iti'/rid , 
tomoXXXVI, i>6g. 4N. 



— 262 - 

y 1041 auena esta villa poblada de cristianos 
y con un monabterio gobernado por el Abad 
Lanfranco; pero antes de 1050 ( =44 Va) . ^^1- 
vieronlosir.orofl arecobrar su posesion, que- 
mando en su entrada las escritwras que ha- 
llaron de loscristianos>; consta e&to ultimo 
en documento del ano 1061, en la cual feeba 
estaba de nuevo libre del poder musulmftD, 
Ahora bien, si en el ano 1037 el Abad Lan- 
franco reclania y gana en juicio ante el Con- 
de de 0rgel, Borell, derechos que correspon- 
dian a la Abadia de Ag-er en Artesa (pAgs- 109 
y245)y en el ano 1041 habia en Ager, al me- 
no8 tres iglesias con los titulos de Sa7i Vicen- 
te, de San Pedro y de San Salvador^ en mi 
aentir, esto iudica, o que nunca habia estado 
en poder de los Srabes, o que, al menos, ha- 
cla mucho tiempo que habia sido reconquis- 
tada; y como nadie indica una reeonqulsta 
anterior a este tiempo, ni parece probable 
que la hublera, ya que la vordadera reeon- 
qulsta indudable e historica de la llnea sub- 
pireinalca en toda su extension no se inicia 
hasta estos tiempos, dob parece mAs racional 
admitir la hipitesis de la no dominaoi6a 
musulmana en esos terrllcrios, o a lo siimo, 
que se someterlan a pagar tributo, que como 






y- 



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- 263 - 

hemos visto, ofresierou los de Roda al verse 
amenazados por las armas del rey de Hues- 
ca MohAmed AtauiL 

En el tierapo que media entre los anos 
1011 y 1061 Ager sufn6 una devastaci6a de 
parte de los moros, segiin reautta del docu- 
roento, en el que como motivo para no po- 
der presentar en juicio el testamento de la 
raadre de dos hermanas que litigabau, se 
ale'^a que fu6 destruido por los inoros quan- 
do Sarraceni ipsum castrum et villam de 
Ager ceperimtj omyies scHpturas^ quas ibi 
repererunt, cremaverunt et deleverunt (pA- 
gina 94). E-esulta, por tanto. que en el tiem- 
po que media entre 1041 y 1061 los moros ae 
apoderan do Ager y vuelven a perderlo. 
^Es que Arnaldo Mir de Tost la reconquista 
hacia el ano 1050, eonio sospecho el padre 
VUlanueva, o que la incursidn de la que re- 
sults el saqueo e incendio de Ager se debi6 
a una invasion de moros que tuviera sim- 
plemente como objeto el haoer botin? Gual- 
quiera de las dos hlp6tesi8 es admisible, 
pues como en esta fecha habia en L6rlda 
rey moro Independiente, pudo 6ste tratar de 
extender ua poeomAs sus doralnios, lo qne 
no era corriente en 6pocaB anterlores, como 



_ 264 — 

sueetlio en las ineursionea heehas en Cata* 
luna por Almaiizor, y poeos auos despu^s 
porsu hijo Abdelm6lic en el ano 1003, en 
quese dio la batalla de Albesa, en la que 
murio Berenguer, Obispo de Elna, como noa 
dlcen el Necrologio de Soda (1) y la Crdnica 
de Ripoll {"2): quizA en los trances de esta 
bataila bubo de rendirse (el Coode?) Armen- 
gol, hijo de Borrellj que anos despu6s (en 
Junio de lOiO) muiio en la batalla de Acaba 
albdcaVy peleando en favor dj Mohamed Al^. 
raehdij uno de los dos usurpadores del cali- 
fato de Cordoba contra el d6bil Hixem II (3). 
. La fecha concrota de la batalla de Albesa, 
de la eual solo sabiamos el ano por los test!- 
raoiiios cifcados, est^ inAs piintualizada en 
Abenalfaradl, qiiien dice de uno que mu- 

rid en la batalla de AU>esa{eu el texto ii^^l^M) 

cerca de Balague (Es^inguev)^ eljuevesadiez 
por andar del mefi rehi postrero del ano 393 
(=19 de Febrero del ano 1003) (4), 



<l) J':sp. Sd'j.j tomi) XLVI, pA*f, HiO.—Vilianifeva, 
tomo XV, pag. BJ3. 

(3) Yilianuevat lomo V, p^g"» '2^' 

(3) Abenjaldun, IV", p4g. 185.— Dozy, Histoh-e 

dts mulsumans d'JKspf*ffne» tojno llT, pAg> 296, 

(4) BibliotheGa Ar. his., tomo VII, pAg. 152. 









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A 









— 2G5 — 

Urgel, Cerdana y territorio limitrofe. -De 
la oeupacioao conquista por l08 ^rabes de 
la parte de la Cordillera Pireuaiea al orien- 
te del territorio que fu^ despufes Condado 
de Paliaa, nada concrete encuentro en loa 
autores Arabes; pues sospecho que lo que ae 
ha tornado por confirmaeion de la rebeliou 
del verdadero o false Muauza, nada tiene 
que ver con ella, y noa inclinamos a creer 
que se reflere a la conquista del territorio de 
Minorisa o Manresa por el emir Alhaitain. 

Abenjaldun (t. IV, pAg:. U9), dice del emir 
Albaitam que <vino a Espafia en el mes de- 
moharrem del auo lU (=de 5 de Abril a 5 
de Mayo de 729),— fu6 de expedicion a tierra 
de Li-rs^ y la conquisto, permaneciendo de 
uall diez meses*. Abenadari (t. 11, pftg- 27), 
dice y el fui quUn 'i-^ji-A Iji iM de expedi- 
ci6n contra Munuza? Alinacarl (t. I, pAgl- 
na 145), emplea las misnaas palabras que 
Abenjaldiin, y si bien el editor, siguieado a 
Abenadari, poneLwy^.advierte ennotaque 

loa manuscritos de Abenjaldiin y Almacarl 
ponen lx.yi.\ de donde resulta que en pala- 
bra nombre proplo desconocido, por 861o el 
teatlmonlo de un manusciito de un autor, se 



^ 266 - 

corrige o altera lo que cooatA en varies ma- 
nuscritos de dos autores diferentes, 

Examinemos si liay razou para etlo. En 
otra parte he discutido si existio o no un per- 
Bonaje Uamado Munuza (1): prescindamos 
aqui de eata cuesti6n que no hace al caso. 

La frase einpleada por los autores citados, 
^es propia para expresar que Alhaitam fuese 
a someter a un rebelde? Tal como eatA en 
Abeaadarij conlanoticia incompleta, podria 
admitirae, aunquelo natural hubiera side el 
deoir que le habia derrotado o sometido; en 
lo8 otros toxtos se dice que Alhaitam f\x& de 
expedicion contra tierra de ^t.S.^ y que la 
conquistd; si el objeto era someter a un re- 
beldflj poco a cuento veuio el indicar que 
habIa conquistado su tierra sin decir nada 

del rebelde. 

Admitido que en la expeiicion de Alhai- 
tam se trata de un pais, y en este tiempo las 
expediciones es probable que se hicieran aiin 
con objeto de conquista, ^de qu6 pat* se tra- 
ta? DIflcil es contestar a esta pregunta con 
los pocos datos que boy teuemos, pues no in- 
dicando los autores hacia qu6 parte de Espa- 



(\) CoUiu^i6n dc Est. Ar,, tomo VII, pAg, 141 y sig- 



— 267 - 

na estaba la tierra de V^^a-, cabe buscarla 
en cualquiera de los puntos de la Peninsula, 
que no coiiste que hubiera sido conquistada 
previamente: fljAndonos en la parte oriental 
de la Cordillera Pirenaica, con una ligera 
modiflcacl6n en el nombre no3 resultarla 
Minorisa o Manresa: en los manuscritos Ara- 
bes occidentales, escrito el i con un solo 
punto ^, se confunde f&cilmente con el -^i y 
es muy posible que constando en los cddices 
Itji^, se haya leldo 'i^^fi--, e impreso ^^j^" 
en tipoa onlinarios; la correccion que Dozy 
acept6 per el prejuicio de que se trataba 
de Munuza, paleogrAficamente es m&s vio- 
lenta, pues de las cinco letras hay que niodi- 
flcar dos: para que la rectifioaclftn que dob 
permitimos no parezca tan atrevlda y aun 
temerarla, dada la autoridad merecida de 
que goza el autoi hoiaud6s, advertiremos 
que la rebeliin del voi dadero o hupuesto 
Muii iiza es posterior al emirato de Alhaitam, 
si bien no hay mfts que dos o tres aflos de 

diferencla. 

Si se probase que la expedlciin de Alhai- 
tam 66 reflere a Manresa, de un modo indi- 
recto aparecerla probado.hasta clerto punto. 



— 268 - 

que la parte m&s al norte no habla sido coo- 
quistada hasta eutouces, ni probablemente 
de3pu6a. 

Verdad es que contra todo esto puede adu- 
^irse, como prueba de alguu valor, el hecho, 
mfirS menos hiatdrico, del gobierno de Mu- 
nuza en la Cerdana; de esto hemos tratado 
con alguna extension en el trabajo citado, 
donde el lector puede ver las razones en que 
nos apoyamos para dudar de la relacion del 
llamado Isidoro Paeense^ o Andnimode Cor* 
doba de Toledo^ como le llama autor muy 
respetable- 

SlD que contradiga a !o dicho, ni aun a lo 
que S6 dirA luego, puede admitirse que los 
musulmanes se apoderaron de los puntos mis 
importantea del valle del Segre, ya que re- 
sulta muy probable que por esta parte pasa- 
ban de ordinarlo a las Galias; varias veees 
se indica en tiempos posteriores el paso de 
expedicioaes musulmanas por laOerretaniai 
sin que esto Implique el dominio de esa re- 
gi6ii por los raoros, antes al contrariOj pare- 
cen Indlcar los autores que los musulmanes 
pasaban por pals enemigo haciendo botlo. 

Aunque la exiatencia de monasterios en la 
partd montuosa a fines del siglo viii y prin- 



- 269 — 

clpios del IX no prueba, en rigor, la no domi- 
nacioD de los ftrabes en el territorio, es un 
indicio que se ha tornado eomo prueba de la 
reconquista, y quizA puede aducirse mejor 
eooio prueba de la no conquista- 

El P. Villanueva (t. xi), cita como exis- 
tente en el aiio 785 el Mo7iasterio de Tres- 
ponts o Centelles a tres leguas de Urgel; en 
803, el de Codinet (Cotinello), poeo niAs de 
una legua al mediodia de Urgel; en 823, el 
de Santa Grata, sobre el rio Busia en el Con- 
dado de PallJls; en tiempo de Carlo Magno, 
ain fijar ano, el de San Gines de Bellera, en- 
tre loa rios Flaioiselt v Bosia; en 781, e! de 
Gerri, y en 806, el de San Saturnino o de Ta- 
hernolesy a media legua noroeste de Urgel. 

El Principe Quintiliano (1).— Al tratar de 
la conquista o no conquista de la parte moa" 
tanosa de Catalufia, uo cabe boy prescindir de 
mencionai- al Uamado Principe Cluintiliano. 
El P. Villanueva fu6 el primero, segiin oreo, 
que encontro y publlc6 una corta nofcleia de 
este personaje: en un e6dlce del Monasterio 
de Ripoll, de letra del siglo VJii, encontr6 el 
teste cronologlco sigulente: tAh incarnatio- 



(1) Villanueva, tomo X; pAg. 1». 



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- 270 ~ 

ne autem Dfii Jhu Xri usque in pj^eseiitem, 
primum Quintiliani pj^incipis annuTn^ qui 
est Era Lxx quarta (falta la nota dgc) sunt 
anniDCG.xxx,vi,» Mientras no hubo mk% no 
ticiaa referentes a Quintiliano que la publi- 
cada por el P. ViUaiiue^a, cabia poner ea 
duda la existenda de este personaje, sospe- 
chanilo que pidiera haber equivoeacion en 
la fecha; pero eiicontrados nuevos datos, 
cual es la noticia de la rauerte de Quinti- 
liano en el ano 778, en la cual fecha, segiin 
un martirologio de San Juan de las Abade- 
sasj ^td, senior in de MocronOy pareceque hay 
que admitir la exlstencia de este personaje 
corao seiipr o rey ojefe de un territorlo mAa 
menos extenso en los inontes de Mont- 
groay, tanto mAs, cuauto eo documento del 
aiio 804 figura otro Quintiliano, seiior de 
Montgrony, que bien pudo ser hijo o nieto y 
sucesordel Principe Quintiliano (1). 

Admltase o no la oxistencia de un Qiii7iti- 
liano^ seiior de Moiitgronyy con un territorio 



(I) Debamoj-t^RtfiH nuticiitR y nota de U bibHografCa 
referente a QuintiHano a nifostro buen amiga D. Joa- 
quin Mirety Saub, diatinguido invostigadordo la his- 
toria mediooval do Catalufia. 



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^- 



— 271 — 

mAso menos exteuao, indepeudiente o pa- 
gaodo tributo, para nuestra tesisresiilta ia- 
difereute; los teriitorios no domiuados por 
los mor03,sie9 que antes habian estadoso- 
metidoa de veras a los godos, segulrlan go- 
bernAndoae, poco mAs o meno3, del mistno 
modo, poni6ndofie al frente del gobierno de 
cada valle o pueblo la peraona de mAs pres- 
tigio, fonnando nucleos naturales niAs o me- 
nos extern OS, hasta que, andando el tiempo, 
antes de fin del siglo, Carlo Magno extiende 
8U influencia, los anesioua mAs o menos a la 
moderna, y q^i*^^^ '^ ^^^^ ®® supone recon- 
qulsta del poder de los moros, es en realldad 
conquista contra o sobre les naturales del 
pais por las armaa o Influencia de los Fran- 
cos, contra cuya dominacidn pronto hubo 
quejas, como lo indican las reclamaciones 
elev,adas a Carlo Magno por los naturales 
del pais, a las cuales alude un diploma del 
ano 812, y poi" cierto quo entre loa reclaman- 
tes flgura uu Quintiliauo, que blen pudo ser 
el mismo que figura como senor de Mont- 
grony en el doeumento citado del afio 804, 

Es muy posible que Quintiliauo y Abenbe- 
lascot, de quien hemos hablado antes, f ueaen 
jef es indlgenas que rigieran pequeflos esta- 



272 ~ 



dos autonomos, hasta que fueran absorbidos 
por la influeDcia carlovingia, ios mds orien- 
tales quizA antes y de ua modo mAs comple- 
te, pero se amancipan antes; es muy posible 
que como QuintUiano y Abenbelascot hubie- 
ra otros jetes, cuyos nombres no ban Uegado 

a nosolros. 

VrgeL—La, eacritura de consagracidn y do- 
tacion de laiglesia de TJrgel eita a priucir 
pios del siglo ix (1) multitud de pobhiciones 
o parroquias, 278, de las cuales, segun el se- 
uor Balari (2), 123 corresponden al Condado 
deUrgel, 84al de Cerdana y 31 al dietrito 
de Berga, eorrespondleudo las 40 restantes 
al PallAs y Ribagorza. 

^Todas estas poblaciones hablan sido re- 
conquistadas por Ios uaturales del pais con 
o 8iu el auxllto de Carlo Magno? E^to ultima 
es lo que se cree generalmeote, pero sin 
pruebas; puea ios autores francos no meneio- 
nan espedieion algnna de Carlo Magno a es- 
tos puntos, cuya conqulata, si hubiera teni- 



(1) La fecha rosulta del 81^, aunquo pareee ofreoer 

graves difi'^'UltadosT por las cnalcs Ios mAs conooedo- 

res de la hiRtoria local suponen et documento del 

afio *^. 

(3) BalAJII: Origtues hUt6rico8 de Cataluna, pAg, 5. 






^_ 



- 273 - 

do que hacerse, hubiera exigido muchas 
eampanas, ya que, suponiendo a los moros 
en posesi6n de los caatillos o pueblos mAs o 
meDOs defendidos, no era cosa fAcll echarlos 
de ellos por lo quebrado del terreno: para 
poder desalojar de los riscos a muy pocos ee 
necesitan muchos hombres, y, por auadidu- 
ra, en tales territories, ejercitos numerosos 
no pueden moverse. 

Contra esto podrA alegarse que en el do- 
cumento de eonsagraci^n se indica que la 
iglesia de Urgel habla side destruida por los 
infieles y restaurada por los padres de los 
que asistea al acto en tiempos del piisimo 
Emperador Carlos Augusto. 

Si el dato da la destrucci6n de la Igleala 
de Urgel por los musulmanes es exacto, lo 
que no negamos, no probarla que Urgel hu- 
biera estado en poder de ios moros, sino que 
bastaba que hubieran pasado por alii, pro- 
bablemente en alguna de las incursiones al 
otro lado de los raontes: por todo el valle del 
Segre hasta las cumbrea pirenaicas sospe- 
chamos que los arabea pasaron varias veces, 
como quizA lo hicierou por Jaca;que el pais 
y las iglesias sufririan mucho con tales visi- 
tas, no hay para qu6 decirlo; de mode que la 

18 



— 274 — 

iglesia de Urgel pudo muy bien ser destrui- 
da, en parte, se eatiende, pues ios soldados 
nose entretienea en arrancar las piedras, 
cOiDO se necesitaria para que pudiera ser 
verdad lo de no dejar piedra nohre piedra, 
como en sentido hiperbolico se dice de Ta- 
rragona»en cuyas murallas ciclopeas ni Ios 
b^rbaros ni Ios Arabes dejaron piedra sobre 
piedra^ y alll permanecen inmoviles Ios bio- 
ques ciclopeosj protestaudo de tales afirma- 

ciones. 
Admitido que Ios puebtos mencionadoa en 

la escritura de consagraei6n de la iglesia de 
Urgel no estuvieran nunea de un modo per- 
manente en poder de Ios moros, (-hasta don- 
de ae extendla el pals Ubre? Se pueden mar- 
car jalones, pero sin Ilegar a detalles^ que 
mucho menos pueden senalarse en PallASjRi- 
bagorzaj Sobrarbe y Condado de Aragon. 

Por elestudiodela correspondencia de Ios 
pueblos cifcados con Ios nombres actuales, co- 
rrespondencia' que nos ha sido facilitada con 
su habitual generosidad por ei Sr. Miret y 
Sans, resuitaria que en la fecha 819 6 839 
eran IndepeudienteB loa pueblos al norte de 
la iinea limitada por las poblaciones de 
Tremp, Oliana, Solsona, Lladurs, Guixea, 



~ 275 — 

Cisguer, Gironeila y Santa Maria de Merles^ 
CQ los actuales partidos judiciales deTremp, 
Solsoua y Eerga, 

No quiere decir eato que al mediodia de 
estas parroquias o iglesias del Obiapado de 
Urgel no hubiera otros pueblos independieu- 
tes, pues ya queda iodicado que Ager noa 
parecfa haber estado en estas coudiciones. 

Hay algunos indioios de que la froatera 
que separaba a los moros y cristianos era 
una faja o llnea mAs o menos aucba, que 
como por acuerdo tAcito, pues la neeesidad 
obligaba a ello, permanecla despoblada : 
algodeestoindica e! autor dela vida de Lu- 
dovico Pto, ai decir hablaodo del a&o 790?i 
Ludovicns ordiiiavit illo tempore in finibus 
Aquitanorwm ciTcumquaque firtnissimam 
tutelam. Nam civitaterti Ausonam^ castrum 
Cardonani^ CastrumseiTam et reliqua oppi^ 
da oli'm deserta mnnimt^ hahitari fecit, et 
Burrello Gomiti cum congruis auxiliis tuen- 
da commisit (1), 

Si eu el alio 790 Ludovico Pio hace que 
sean habiiadas Vic, Cardona, Caserras y 
otras ciudades, desiertas o abandonadas au- 



(l) Marca hispdnkat oolomDas 2S1 y SS'^. 



- 276 — 

tes, podrla muy bien suponerse que el aban- 

dono despoblacion habia obedecido a esta 

circuDStaneia, ya que el llmite de la domi- 

nacion musulmana pr6ximumente llegaba a 

esallnea, y no se dice que conquistara esas 

poblaclones, sino que las fortified e hizo que 

fuesen kabitadas; lo que en realidad era un 

r'eto a loa muaulmanes, indicando el propo- 

sito de hacer retroceder la frontera de sepa- 

racidn, emprendiendo luego verdadera em- 

presa de recouquista, aunque quizA con poco 

conoeimiento de los elementos con que po- 

dlan contar ios Francos: es lo cierto que las I- 

empresaa de Carlo Magno y Ludovico Pio en 

la Marea hispaoica fueroa poco lucidas y 

de escaso o ningun resultado. 



r^-. 



^=* 

^ 



Narbona, Qerona y BarueLona bajo Ja do^ 
mlnacldn musu]mana(l). 

Poco y DO muy seguro es ]o que se sabe 
respecto a la suerte de Narbona, Gerona y 
Barcelona durante el tiempo en que, con o sin 
alternativas e intervalos ra^s o menos lar- 
gos, estuvieron sometidas a la dominaci6n 
de los musulmanes; ni aun consta con segii- 
ridad la feeha en que eayeron en su poder, 
pues ni los autores cristianos ni los ftrabes 
dan suflcientes datbs para aclar^r la cues- 
tion; y gracias si, combinando los suminis- 
trados por unos y otros, podemos Uegar a 
ver algo claro en este punto: esto es lo que 
n03 proponemos en el presente trabajo, en 
el cual procuramos aprovechar los^ datos 
aceptables que heraos encontrado en los au- 
tores &rabes, aclar&ndoios y comptetAndolos 
con las notieias <[ue suministran las Crdni- 
cas francaSy que durante mucho tiempo ban 
side casi los i^inicos documentos aprovecha- 
dos para lo reterente a Barcelona y Gerona; 



(1) Publioado en el Anuaui db l'Institut d'Es- 
T0D1S Catalans, mcuix-x. 



my- 



~ 278 ~ 

pues si bien en el siglo pasado algunos es- 
critores de la Historia de Cataluna han crel 
do servirse de los datos de los historiadores 
ArabeSj ha sido tomAndolos del ya entonces 
desacreditado Conde^ o de los que en reali- 
dad, como Viardotj Romey y otros no haclan 
nifts quo modificar la narracion de aqu61, 
cuaudo no la encontraban aceptable. 

No intentaremos diseutir, ni siquiera hare- 
mos niencion de muchos aconteciraientos que 
autores respetables admiten como hist6ri- 
e08j fuudados en tradiciones niAs o menofi 
corrientes en autores anterlores; e&to nos 
llevaria a tener que escribir un libro no pe- :^ 

queno, ya que la impugnacion de cosas dis- 
paratadas, muchas veces reaulta muy dificil 
y larga. 

Cataluna, como Aiagcn, no tuvo Cronicas 
coetAneas do los primeros siglos de la recou- 
quista, y cuando so quiso suplii esta defi-' 
ciencia, se aceptaron las narraciones n^As 
antiguas, aunque no coetAneas do las Croni- 
cas francaa, reapecto a las invasiones de los 
Arabea en el Mediodfa de Francia, en cuyas 
narraciones, naturalmente, se bubo de inser- 
tfir algo referente a las piimeras incursio- 
nes de los muslimes vn Cataluiia de paso 



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™ 279 — 

para las Galias, ya que desde los tiempos de 
PepinOj el considerar la Marca hispdnica 
como parte integrante de la Qalia, fu6 cau- 
sa de que los autores posteriores se interesa- 
sen niAs por narrar los sucesos, que a fines 
del siglo VIII y primera mitad del ix se des- 
arrollaron en lo que hoy es Catalufla, Ara- 
gon y Navarra, 

No son mueho mAs abundantea que on las 
Cr6nicas francas los datos consignados por 
los autores Arabes, de que dispdnemosj con 
relacidn a los territories meocionados; hi 
bien respecto a los de las Cronicas francas 
tienen la ventaja de su ilaci6n y el que no 
estfin en eontradieci6n o incongruencia con 
el mode de ser del pueblo musulmAnj como 
frecuenteraente sucede con la narraci6n de 
las Cr6nicaa francas, que atribuyen a per- 
sonajes musulmanes hechos que nos parece 
imposible que un musulmin hnblera pensado 

en ello (1). 

El que de algunos acontecimientos refe- 



(1) De alffuiins do talefiaccionea atribuidae a perso- 
jiajesmulsumanes tratamos con algoiia Gxtensiiii on 
ol tomo VII de In Coleccidn de Estudiofi Arahes, \th^s 217 
y eiguientes. ' 



m 



- 280 — ^ n 



rentes a nuestro actual proposito nada digan 
los autores Arabes, se explica fAcilmente por 
el becho de que ea general los historiado- 
res, clieutefl de Jos Omeyas, no tenlan inte- 
rfes eo narrar las guerras de los moros de Ca- 
taluna y Arag6a en bus luchas con Ids oris- 
tianos, ya que con frecueucia eran rebel- 
des at poder central de los omires de Gdr- 
doba- 
Los autores drabes mencionan pocas ve- 

ces la ciudad dc Gerona, pero como 68ta se 
encuentra en la dlrecclon que ordioaria- 
mente bablan de seguir las tropas de los in- 
vaaores musutmanes para llegar a Narbona, 
eatas lucursiones podrAn servirnos para con- 
jeturar si Gerona, en un momento dado, es- 
taba somctida o no a la dominacldn musul- 
mana; por este motivo, aunque uuestro in- 
ter^s estd principalmente en ilustrar la bis- 
toria de Cataluna, narramos, como relaclo- 
nadas con nuestro asunto, las expedlcionea 
de los musulmanes a la Septlmania, Galia, 
Narboua y Aquitania, aunque en la narra: 
ci6n no eneontremos mencioqados los nora- 
bres de Gerona y Barcelona. 

Como las invaaiones de los aarracenos en 
Francia fueron estudiadas en el primer ter- 



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— 281 — 

cio del siglo pasaflo por M. Reinaud (1), apro- 
vechando las noticias de los autores francos 
y los datos suminiotrados por los autores 
Arabes m^a importantea, aua loa que uo es- 
tabao publicados entonces, como AhJiacari^ 
el Ajbar machmtiay o sea An6nimo de Pari8\ 
Abenalcutiya y Aniioitaii'l, parecequenues- 
tro trabajo huelga, ya que uo es mucho lo 
nuevo que de autores Arabes podemoa apro- 
vechar, y que, por supuesto, cooio hemos 
ludicado, al tratar de la ocupacida y suerte 
deNarbona, por necesidad hubo de dar laa 
noticias que refercntes a Gerona y Barce- 
celona se ligaban con las que formaban el 
objeto primordial de su libro; sin embargo, 
creemos que no hutlga nueatro trabajo, aun- 
que 8610 abarca parte de lo tratado por 
M, Reinaud, o sea, las invasionea del si- 
glo viu y aun de un niodo mAa liraitado las 
que hacen re(ereucia a Barcelona, Gerona y 

Narboua. 

La obra de M. Reinaud parece que ha 



(1) Invasions des Sarratins eu Frame it de France 4n 
Savoie, en Piemont ei dans la Suisse pendant Us 8\ 9- H IQ' 
sikclis dt noire hre d'apris tes atdenrs cMiUns ti mahom€- 
tan*, por M, Relnflud, Paris, 1836, 



% 



— 282 — 

sido poco utilizada por ios eapafioles, y espe- 
cialmente por mia paisanos Ios autores ara- 
goneses y por Ios catalanes; hoy pueden 
hac^raele serios reparos respecto a la auto- 
ridad que concedi6 a diferentes fuentes, de 
que se sirvld, tanto crfstianas como alg^unas 
de las supuestas musulmanas, 

Eq la Introditccidn^ M, Reinaud hace in- 
dicaciones muy acertadas respecto al (xoco 
valor de rnuchas de las tradloiones locales, 
que no se apoyaii en documentor coetAneos, 
citandoalgun caso muy notable de tradicion 
local disparatadameote auacrouica; pero 
aun aprovecha otras, que quizA no sean ad- 
mUlbles y que hayan nacido con bastante 
posterioridad a Ios acontecimientos a que se 
refieren. 

Para la historia del siglo vni y principlos 
del JX conviene el autor en que ]as Cr6nlcas 
posteriores a Carlo Magno tienen poca auto- 
ridad, porque dice (pAgina XXVIII): <Alu- 
chos autores de libros de Caballerla, y to- 
mfindolo de elios la mayor parte de Ios ero- 
uistas posteriores, atribuyeron aCarlo Mag- 
no Ios hechos mfis importantes relatives a 
Ios moros, Uevados a cabo por sus antoceso- 
resy por Ios prlncipes que le sucedieron.* 



^ . 



— 283 — 

Lo mismo sucedli en Espafia con Muza, ft 
quieii se atribuyeron muchos hechos poste- 
rior ea. 

.Las Oronicas de Saint Denis, dice M. Rei- 

naud (pAg. XXVIII), que gozaron do la mds 
alta estima en Francia, no cometizaron a 
ser eseritas iiaata mediados del siglo xii, y 
para los aeontecimientos anteriorcs, el re- 
dactor se Uinito a admitir las relacioiies co 

rrientes.* 

Asl es que, durante largo tiempo, las ver- 
daderas fuentes de la Historia de Francia- 
estuvieron abandonadas, y hastaelsiglo xvii 
el Roman de Garin y las obras atiAlogas 
fueron casi las iinicas fuentes consultadas; 
la confusion paso de los romances a las cr6- 
nieas, y de fistas a muchas leyendas do san- 
tosCcomosin duda sucedid entre nosotron),. 
de modo que es imiy dlficil discernir lo ver- 
dadero de lo faUo: es verdad que esto se dis- 
cierte a veces; pero en miiohos casos es im- 
posible probar el anacrouismo, a no mediar 
una felta casualidad, como 8ucedi6 con uno 
de 108 supuestoa incldentes de la batalla de 
Poitiers, en el cual la tradici6n «admiteque 
un destacamento del ej6rcito derrotado, y 
que se habia refugiado en Tarbes, fu6 acu* 



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- 284 — 

xhillado por los cristianos, guiados por San 
MissoUn, preabftero de Tarbes, que el autar 
de los Essais historiques sur le Bigorre, 
M, d'Av^zac, ha reoonoeido que es anterior 
en algunoa sigios a laa iovasioues musulma- 
nas> (pAg, 50), 

Como expHcacidu de la falta de documen- 
tos coetAneos referentes alosprimeros tiem- 
po3 de la invasidn Arabe, dice M, Eeinaud 
(pAg:- XI): *La 6poca de las invasiones de 
los sarracenos en Francia correaponde pre- 
■oisamente a los tiempos mAs desastrosos y 
mAs obscuros de nuestra hlstoria. Cuando es- 
tftB invasiones oomenzarou, hacia ei afio 712, 
laPraneia estaba divida enfcre los Francos 
del Norte, que ocupabau la Neustria, la 
Austrasia y la Borgona, y los Francos del 
Mediodia, que eian duenos de la Aquitania 
desde ei Loira a los Pirineos, y los restos de 
los Visigoios, que hablan conser/ado una 
parte del Laoguedoc y de la Proveuza.* 

M, Reinaud(pdg, LXI) creia que la lar- 
g:a distancia que nos separa de los tiempos 
de las invasiones de los sarracenos, no per- 
mltlan esperar que se Jleg^ue a llenar todas 
las lagunas, que aun existlan respecto a la 
Jiistoria de este perlodo; <pero es seguro, 



— 285 — 

dice, que se presentarAn nuevos hechos*. 
Algo, aunque poco, ereemos aclarar con el 
testimoaio de autores Arabea antes descono- 
cidos, y aun puedenesperarse nuevos deseu- 
brimientos, como es el de !a Bistoria de 
Francia desde Ctodoveo hasta mitad del si- 
glo Xy escrita per Godmar, Obispo de Gero- 
na para AlhAquem II, siendo aun principe^ 
heredero, es decir, antes del ano 350 (20 de 
Febrero de 961 a9 de Febrero de 962), obra 
de la cual MasoudI vi6 un ejemplar en Egigto* 
Respecto a la autoridad que deba darse al 
teslimonio de autores Arabes osuputstos ta- 
les, debemos insistir en que Reinaud admi- 
tio como proeedente de autores Arabes cuan- 
to dice Condej quieu aun no habla caldo en 
descr6dito, y hoy es sabido que tiene poca 
autorldadj por no neg&rsela por completo; 
creo haber probado (1) que buena parte de- 
los hechos referentes a las expedielones de 
los musulmanes haeia los Pirineos, tal como 
estAn narrados por Conde, son falsos o dudo* 
80S y no proceden de autores Arabes: de otros 



(1) Discarsoleidoantela Real Acad^mia do la His- 
toriaon lareG6pci6n pfiblicftde D. Francisco Codera 
y Zaidin, ol dta 20 do Abril de 187a Madrid, 1879, 



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— 286 ~ 

muchod hechos no hay mencion en loa libros 
hoy corrientea, que son bastantes mSs que 
loa que pudo ver Conde. 

M. Reinaud hace notar {p5g. XIX) que 
^pareee que Coude no tuvo conocimiento de 
una obra que (dice) lehabrlasido muy iitil>\ 
se refiere a !as Cartas para ilustrar la histo' 
Ha de la Espana drahe^ ohxo. publieada en 
Madrid en 1796 por D, F. de B. (Paustino de 
Borbdn): M. Reinaud, a pesar do haber no- 
■tado que ios testos pa^recen alterados (en 
reaiidad supongo que [algum s o muchos] fin- 

gidos), l^s dagrau impo^tancia,admiti6ndo- 
]os como de autores Arabes (1). 

Tanibi6n respecto al valor de la Bistoria 
Arabii'tn del Arzobispo D. Rodrigo Ximfenez 
de Rada hay que hacer salvedades: se admi- 
te por Reinaud y por m,uchos, que estA toma- 
da de autores Arabes: no lo niego; pero hay 
algo mucho tornado de autores cristianos 
de tradiciones; al menoa hay pArrafos co- 



(l) De la tiooa o uingunafe que morece la obra del 
llamado Fau-tino de Borb6n, trat^ con al^uoa oxton- 
Bi6n en dos trabajos publicados od ol Boletin de. la Real 
Acadetnia de Ja Historian toino VIIT, p&gs. 429 a iS9j y to- 
me IX, pigfl, 337 a B43. 



- 287 - 

piados del llamado Isidoro Pacense o Andni- 
mo de Cordoba, y como veremos eu lugar 
oportunOj del Asama de los autores Arabes 
hace dos personajes, 2^ama, que muere de- 
rrotado en la batalla o sitlo de Toiosa, y 
Azam, que es asesiuado por los suyos al vol- 
ver de una expedicion a Tarazona. 

Hechas estas consideraciones, se compren- 
derA que la obra o eatudio de M, Reinaud 
aeereadelas invasiones de los Sarracenos 
en Francia, merecia ser rehecha de nuevo, 
lo que no sabemos se haya iotentado ea 
Francia, donde, algunos escritores regiona- 
les del Mediodiasiguen aiin rindiendo culto 
a los errores de Oonde. 

Pudiera creerse que este trabajo estaria 
realizado por la obra o folleto de Zoten- 
berg (1), y asl lo supuse; pero adquirida la 
obra, vl con sorpreaa que era una simple tl- 
rada aparte de dos f ragmentos o capitulos de 
ia Historia general de Languedoo\ el que nos 



(1) Extraitduiotne Ilde VHistoire gen^mle de Langue- 
do<j- Invasions de^ Yisigothes el deft Ardbes en Frsncef par 
M, H. ZoUnherg, hibliothecaire au d^partement des manm- 
criisdelaIiiblioih'equ&Kaiinnale.Toa\Q\i&&> 1876- Fonoto 
de47 pAginas, de iasouales ol caplfculo delos Arabes 
oc^upa las p/igiiias do 33 a 47. 



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_ 288 - 

loteresft y lleva el epigrafe Invasions des 
Sarrazim dans le Languedoc d'apr&s les 
historiens musulmans, y que los autores de 
6Bta ae habian limitado a repetlr lo escriio 
por Relnaud, con las mismas citas de textoa 
ftrabes o aceptados eomo tales, de modo que 
no hay para qu6 tener en cuenta especial la 
publicaci6n de esta obra de Zotenberg. 

MUZ A 

AS08 93-94 (19 DE OCTUBKB DE 7 1 1 A 26 UE 

SHlPTlliMBER Dw713) 

Siendo evidente por la rnarcba de los aeon- 
teclmientoa que Muza no pudo por falta de 
tiempo atravesar lo8 Pirineos y conquistar a 
Barcelona, Gerona y Narbona (1)» por mAs 



(1) Lacronologiado ]a estanciado Muza en Espaiia 
rGBuItanlgun tanto vaga on los antoros Arabee, ann- 
q^ela diBoropaiioia 6S corta^ roiuciindose a cuatro o 

cfnco moses niAa o moDOS. 

Abonootatba {CoUcci&n de Ohras amhigaa de HUtoria y 
Geografia ciQG ]}nWoa. \R Real Acadcmia de la Histo- 
ria, tomoll, en proDsa, pftg. 138) on ol capftnlo que 
tltnla Siilidttde Kiufl de Alamlalus dice quo 6ste perma- 
nooi6 on olla vointo moeed, si bion al ospooificar el tiem- 
dico quo permanoci6 ;io reatante del auo ^ tlos 



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- 289 - 

que sean muchos los autoreft drabea que 86 
hacen eco de tradiciones con hecKoa m*fl o 
menos fantsisticos y maravJllosos, presctndl- 
mo8 de Ueiiar con olios iinaa pAginas, que 
poco o nitigun interfis teudrian para la ver- 
dadera hlstoria. 

M- Reinaud consigoa, y parece admitlr, at- 
g'unos de los hechos atribuidos a las incurslo- 
nes de Muza en las Galias, aobre todo los re- 
ferentes a loa tesoros de las igleslas do Nar- 
bona V Carcasona; pero advierte (pAg- 7) que 



CTiatro mes*a u!timos) y Klffiinoa moaesdol nfto Oi: lo 
misroo y con el mlHino error dofijarvointc jnoscB dico 
olantordolMs. 12;^2dQ la BiWiotoca do Argol, folio 
162 r. (num. 1836 dol CatAloRO do Fa^nan): loa autores 
Arabes convioiioo on quo Mnza ontrA on Alaodallis 
on ol mos de raraadnn dol ano ^ (U do Juuio a 10 do 
Julio del 712), y en el misnio moa del nfio BiRUionte so 
-Imbiftapodorado ya de Sidonia, CarmoDa, Sevilla y 
M^rida, on la quo,dBspa6s do una formal roeiBt^ocin, 
ontr6 por capitulacidn el dta 1," do xnual (30 do Ju- 
nio do71JJ):Bindetenorse on Mfiridanl^ qno an moa, 
Ralo parit Toledo y ae adelanta haoia ZarajrozA, Ho- 
ffandoalgomfta allA. Alojinzado una y otra Yez,sogtti 
loa antoros, por dos monsajeroa dol Califa con ordon 
do preaontarflo en Damasco, rofirrosa a 06rdoba, donde 
oelebralaflestft dolsaoriflcio dol afloS:* <Ub. oltado) :y 
pasa el mar,,do mode que aponae invierto troa meaeo 
on todaflaasoorrorlaBporolKorto, que no pudioron 

10 



uum.m^J&r^^J-^'^ ■ 



- 290 — 

los autorej cristianos no haceu meDCion al- 
guna de la entrada de Muza en Francia, y 
supone, por tanto, que ae limits a ligeras in- 
curaiones, que no creemos admisibles; verdsd 
68 que aun admitldo que Muza hubiera lle- 
gado en bus incursioaes hasta el Mediodia 
de Francia, entrando por la parte orleDtal, 
nada tendria de extrano que no las hubie- 
rau mencionado los autoroa que tratan de 
las cosas de los Francos, por ouauto el tea- 
tro de tales incursiones formabA parte de la 
extioguida monarqula vlsigoda; pues como 

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J r - I 

aer mAs que an paaeo militar: paaado el Estrecho y 
atravoBando el Norte de Africa, llega a Fostab el j*is^ 
vea, a aeis por andar del mes robl primero del afio 96 
a^deUmuem, p&ff. 10) y Hega a Damasco dos meses an- 
tOBdo lamuertedel califa Alualid (Fatho^Alandalus, pfe- 
ffina 19), que inuri6 a modiados del mea cbumada 2.^ 
dol ano 9r> {Febroro de 716) (.Abenadari, toroo II, pfigi- 
na ll--Aibar machm-^, p&g. 29.--AbGnalfaradi, biogra- 
fla U9i): tambi4n el Pacens© supone la salida de Muaa 
y Tfirio para Oriente dootro dol afio 9U podrAn no sor 
exactbsostosdatoa^perode todos modos, consba que 
CO el a&o 96 Muza estaba en Ifriquia, y que a la 
muertedelcalifAAlualida mitad del sexto mes del 
afloOeMuzahablatenido varias oonferenciaB con ©1 
Oalifa, (Puede verse Coleccidn de Estudioa Arabes, t. VII, 
p&ginaa ff7, 103 y 1C6, y mi Discurso de r©c6poi6n en la 
Real Academia de la Historia, t>Ag» 3.) 



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- 291 - 

dice Abenadari (tomo II, pdg. 9), «el fe.iiW) 
de Rodrig-o se extoodia hasta Naibona. que 
era froatera de Alandalus, lo mAs distante 
de ella, coDtigua a Francla*. ■ 
Abenhazam (VTs. Ai\ Ac,, n.** 6, f. 196 v.), 

hablando de losiiArvf ,0, Benibachila dice 

AlandaluSf en la regidn de Narbona^ de 
modo que si en el texto no hay error, tendrla- 
mos que cerca de Narhona, se estableci6 fA- 
tnilia de origen ^rabe: como el autor nada 
dice de la fecha en que ios Benibachila? se 
estableeieron en la regidn de Narboua^ no 
aporta dato de inter6s especial para el obje- 
to, pues aunque figuran eu uuesira historta 
al menos dos individuoa de esta familia, uo 
eonsta que fuoran de Narbona. 

Mayor importancia tiene la noticia que 
tambiSn de un modo indirecto nos da refe- 
rente a Narbona Abenaljatib, quteii en la 
biografla del granadino Abub6quer MohA- 
med ben Ahmed ben Zaid boa Alhasan ben 
Ayub ben IIAmid b'en Zaid ben Mondial, 
el Gafequf, aflade, tomAndolo de Arrasl, 



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-- 292 — 

'ilslj^jc J ii.l'^.s J *Ea Sevilla estA la casa 

'(o famiiia) de Zaid el Gafequl y ellos alll 
(tienen) gran multitud de caballeros: son de 
Dobleza antigua, pues se distinguieron enel 
servicio (del Estado) en Narbona: luego se 
trasladaron a Toledo, luego a C6rdoba y 
(por fin) a Granada. > Ha blames creldo que 
el nombre de Zato, gobernador de Barcelo- 
no en tlempo de Carlo Magno segiin las Cr6- 
nlcas francas, soria algun a*-* Saad, hoy 
nos inclinamos a cieer que on el nombre Zato 
hay alguna remiaisconcia de esta faaiilia o 
de aJgiin individuo de ella (Abenaljatib. 
Ihata imp., tomo II, pAg. 9i). 

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(1) Ei\6lMs. Ar. dola Ac, num, 3i, fol»33 r., 
del nombre ^J>J^ dice ^.^f.^V . 



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- 293 






ABDELAZIZ 

ANO 96 (?) (16 DS SBPT1E3MBRB DH 714 A 5 DM 

SEPTIEUBKB DE 715) 

Los autores ftrabea, al hablar de Abdel- 
aziz, hijo y sucesor del coDquistador Muza, 
dicen que conquistd muchas eiudades, que 
nadio menclona, ni detallan sus campaiias; 
polo eu uno encuentro una noticia concreta 
e Interesante; el autor del c6dico 1232 (hoy 
1836), de la Blblioteca de Argel (al folio 
162 r.), al hablar de la ealida de Muza de 
Alandaliis, dice: *y oombro lugarteniente 
aobre Alandalik a Abdelfiziz, el cual salid 
de expedicidn con la gente haata que lleg6 
a Narbona>. 

Esta es la primera noticia concreta que 
eneuentro de la liegada de los musulmanes 
a Naibona, noticia que para el presente tra- 
bajo tiene particular importancia, puea an- 
tes de llegar a Narboua, ea desuponer que 
Barcelona y Gcrowa quedasen sometldas con 
poca o ninguna resistencla. 

El autor no fija la fecha, que tlene que es- 
tar comprendida entre los aflos 95 ^ 97 de la 
h6gira (713 a 716 de J. C-)- 



■ ^'-'-.-.i^Si. 



- 2U4 — 

M. Reinaud nada dice de iocursiones en 
Franeia en tiempo de Abdelaziz; pero como 
luego al bablar de Alahor dice (pAg. 12) que 
Job autores firabes hacen meoclfiu de algu' 
nas nnevas incnrsionea heehas en el Law- 
guedoe en el auo 718, implicitameDte que" 
darlB conflrmada !a invasion en tiempo de 
Abdelazi/., o si se quieie de Muza: anade 
que lo8 iiiualiines ilegaron hmta Nimes &m 
biicontrai- obsUcuIo y que regresaron con 
muchos cauti vos. Se refiere a Isidoro Pacen- 
se, y al Arzobispo D. Eodrigo, quienes no 
dicen tanto, como vamoa a ver. 

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aSO 98 (25 DIO AOOSTU DE 716 A 14 DE AGOB* 

TO uw 717) 

Aunque en los autoros Arabes nada en- 
cuentro de incursionos de los musulmanes en 
la Galia Narbouesa durante el gobierno de 
Alahor o Alhor, es desupocer quecontinua- 

r 

ra la obra de su predect^sor Abdelaziz, y asJ 
lo Indica el An6nimo de Cdrdoba o Isidora 
Pacense, dieiendo (niimero 43, pAgina 393^, 
tomo VIII de la Esp. Sagr.): «AIahor per 
Hispanlamlacertosjudlcum mittit, et debel-^ 
lando et paciflcando pene per tres anqgs 






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— 295 - 

Qalliam NarbonenaempGtlt.i <Alahorenvla 
por Espana muUitud de jueces, y casi da*: 
raute tres auos, ya con guerra, ya con paz, 
se dlrige contra la Galia Narbonesa*, afia- 
diento datos respecto a la dureza de sxi ad- 
ministracion con crUtianos y mxisnlmanes, 
pero sin hacer menclon de pobIaci6n alguna 

de la Galia. 

EI Arzobispo D< Rodrlgo afiade mAs ootl- 
ciaa respecto a AlahOFj y por cierto que lo 
afiadido,al menos parte deello, esfalsoipuos 
dice: *et califa Suleiman di6 orden a Alahor, 
a quieji Jiabta dado el gobierno de Efipana, 
de que devastase la Galia Narbonesa y so- 
metiese la Espana CUerior, en la que se ha- 
bian rebelado algunos criitianOi»- 

Alahor habta Bido nombrado para e! go- 
bierno de Espafia, no por el Callta, slno por 
el gobernador general de If riquia, Mohdmtd 
hen Yezid^ de cuyo gobierno dependfa en- 
tonces el de Espaiia con derecho a nombrar 
representante, y no es probable que el Califa 
diera drdenes especialfls al gobernador de 
Espafia. 

; La noticia qne Riia^e^l Arioblflpo de <iue^ 
algunos, cristlanps BO hablan rebelado edla. 
Espafia Gtterior,podrA ger vordad; peradjir. 



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^ 296 ~ 

damoa que )o sea, y en nuestro cobcepto no 

puede tomarse como punto de partida para 

coDjeturas acerca de cristlanOB rebelados, a 

no.serqueae tome como a tales a los de Pe- 

layo, cuyo alzamieuto Sjan algunosen tiem- 

po de Alahor. 

Como queda iodicado, los autorea Arabes 

conocldos nada dleen de expediciones de 
Alahor a laG^lia Narbonesa, ni arcgl6n al- 
guna, a pesar de hablar expresarnente de su 
gobierno con detalles respecto a su llegada y 
durac:6n de su mando hasta que f u6 desti- 
luldo reemplasado, 

Lo que de Alahor dice Isidore Pacense re- 
lativo a nuestro asunto, nos parece acepta- 
bio en ti» fldmitido que Abdelaziz hubiera 
ocupado a Narbona, como parece ademAs in- 
dicarlo el que la Cronica de Moi?8ac{l) diga 
que 4en do3 afios fuA conquistada casl toda 
Espafla*, de la que era una no pequefia par- 
te la Galia Narbonesa, 

Cuanto respecto a Alahor auaden Taidoro 



(1) ■ Eq Bouqu^L JUrum Oallicarum et Franctcarum Scrip- 
tom, edlolAn DesUUe, afio MDCOCLXIX, \tkg. ®4 del 
to mo H- JSt infra /luog atinor Sarraceni pern totam Spaniam 
ruhJiciunU 



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- 297 - 

Pacenae y cou 61 el Arzobispo D. Rodrigo, 
principalmeate de au dureza cou los musul- 
mauea, noa parece tambi^o algo sospechoso, 
dado que loa autores ftrabea nada dicen de 
esto; aat Abeoaleutiya dice: ^deapuea de su 
condiicta con Muza y de destituirle del go- 
blorno, Suleiman confiri6 el mando do Ilrl- 
qula y de lo que hay detras de ella, del Al- 
magreb, a Abdala (Ifiase Abu Abdala), hijo 
de Yexld, oliente de Cais, y Abu Abdala, 
hljo de Yezid, di6 el goblerno de Alanda- 
li\8 a Alahor, hijo de Abdelmfelic, el Tsaque- 
«; pues entonces la Espaua portonecla al 
vall de Ifriquia, qulen daba el gobierno de 
Alandaliia a quieu le placia y Alahor no 
cead de ser gobernador de ella hasta que fu6 
nombrado Callfa Omar ben Abdelazlz (1). 

Abenadarl (t. II, p. 24) dice de Alahor: 
.Cuando Suleiman, hijo de Alhiqiiem, dii 
el mando de Ifriquia a Moharaed ben Yexid, 
oHente de la hijade AlhAqiwm ben Alasi, el 
Andaliis y TAog^r perteneeian al goberna- 
dor de Ifriquia, y (en vlrtud de esto) Mohi- 
medbenYozirl enviode gobernador de Alnn- 



(1) T&%to A& Alenalcutiyn, imprefo para Ru publioft- 
.,l6n por U R«l Aoadoml* do U Historic, phg. Vi. 



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- 298 — 

pallia a este Alahor ben Abderrahman con' 
400 hombres do los jefes de Ifriquia: Alahor 
permaneeio de gobernador en ella trea anoa 
y trasladd el gobierno desde Sevilla a Cor- 
doba: fu6 su eutrada en Atandaliis en el 
afio 99 de la h6gira/» 

' Una prueba de que antes del afio 100 de la 
h6gira, Narbona eataba en poder de los mul. 
aUmanep, encontramos en AdabI(Bibl, Arab, 
hisp.j t. Ill, p. 12),quien hablando de Toledo 
dice que ^estaba a mitad {del camino) entre 
C6rdoba y Narbona, limite (6sta) de la 
Frontera de Alandalus, y laaordenes (los es- 
eritos) de Omar, hijo de Abdelaaiz, llegaban } 

a Narbona, de la que despu6s se apoderaron ^^^ 

Ids infleles, y hoy estA en su poder. > 

Corao Omar II ocupo el 8o!io de Jos califas 
en el ano 99 hasta el 101 de la h6gira, puede ^ 

inferirse de aqul que al inenos desde el go-^ 
bierno del emir Alahor Narbona formaba - 

parte del dominio de los Arabes^ y por lo 
tanto, que lo mismo puede decirse de Barce- 
lona y Gerona, aunque de ello no tengamos 
DOtlcia concreta, 




k . _ L 



- 299 - 



■^_=^ 



aNO 100 (?) (3 DB AGOSTO DE 718 A 24 DB JU- 

niodb719) 

A los primeros .tiempos de ia dominacion 
de" los Ar Abes en Espana y especialmeate a 
la de Barcelona se r^fiere la noticia que nos 
da AbeDhazam(M3. Ar. Ac.n.6, f. 215r.)di- 

ciendo que «Omaiva, hijo deAlmohAchir, y 
hennano de Abdala, troneo festede los To- 
chibies en Espana, entro con Muza y fu6 
vall de Barcelona durante dos auos»: por- 
desgracia la noticia es ineompleta, pues no^ 
eita feeha alguna, pero es de supoaer qaeae> 
refiere a los primeros tiemposr es de esperar' 
queen algiin otrolibco se encueatren mis 
noliciasdeeste Oraaira, y puede esperarae-' 
que asi suceda en la obra acerca de los que' 
con Muza entfaron en Egipto, por donde hu- 
bieron do pasar ciiantos vinleron a Espafla: 
obra que no sabemos si se conserva- Esta es ■ 
por hoy la priinera noticia que de Barcelona' 
DOS dan !o3 autoi-es Arabes, descartando las 
que eomtan en la narraei6n de los hechos ■ 
fabulOBOs de Muza. ^ 



. -V 



\ 1 



. 1 



^T„. <-^ .-_^^*.'*^ ^r ^ -^■■^.j.^Kr-^v^ ^ ^.—nig^^. I ■ I ■ - - - -^ f^" 



300' 



^ - 



ZAMA b A3AMA:, BAtAlLA 

de'tolosa 

Afio 102 (12 Dfl JULIO DE 720 A 1 DB JU- 
LIO DE 721) 

Hasta el afio 102 de la h6gira no encontra- 
mos eu Io3 autores flrabes notioia concreta 
de Invasion on las Galiaa, y aun esta noticla 
reaulta vag^a en si, pues se reduce a decir 
*que en el aao 102 el gobernador Asama (el 
Zama do nuesfcras cronicas) murl6 mirtir, es 
decir, fu6 muerto en tierrade loacristianos*. 

Esto dice Abenjaldiin (t, IV, p. 118); pero 
como. antes eu lamisma pfigina mencionala 
conquista de Barcelona y de las fortalezas y 
llanuras de Castilla, y retroceso de los godos 
y gallegos a los montes de Castilla y Narbo- 
na, podria muy bien suponerse que esto se 
referia a tiempo anterior al auo 102; puea 
parece que el autor ba-bla de un mode gene- 
ral de las conquistas llevadas a cabo duran^ 

n r 

te el mando de los gobernadores. 

Abenadari (t. II, p. 25) y Abenalfaradi 
<Bib. Ar. hl8., t. VII, pAg. 164) le suponen 



^ ^ 






:- ■_ 



1 _ 






1 



-^ 



r3Ql - 



muerto en Tarazona (1) en el.ano 102, en el 
mes de dulhicha, en ei dia de Arafa, o aea el 
9 del mesy si bieq el primero cita la fecha lOO, 
que reetifica con la autoridad de Arrazj; 
Adabi (biog. 839) retra^a bu nnievte hasta el 
inismo mes de! afio 103,fi]ando el dia 8; Abe- 
nalatir (t. V, p. 373) indica que fu6 muerto 
en el afio 102 <al volver del teatro de la gue 
rra» (la casa de la guerra). 

La falta de detalles de)a batalla en que 
niuere Zama o Asama, est& subs^nada en 
parto por el Andnimo de C6rdoba, quieo 
dice que el califa Yejiid (II) obtuvo pr6spe- 
ros sucesos en Occidente, y que por medio 
de 8U general Zama, que conserv6 el gobier- 
no en Espana un poeo menos de tres afios, 
hizo el catastro de la Espana Ulterior y Ci- 
terior para iraponer los tributes... y que al 
fio (Zama) hizo suya la Galia Narboneaa, 



(1) Lamaerte de Zama on Taraaona, aunqa© con- 
Bignada por varioa aatoros iraljos, es poco probablo y 
OS may posiblo que e) nombro haya aido alterado por 

,*>*^*;> Tflr«sc5ft?, villa do roctierdos romanos a 98 
kilometroaal Sur de Tojosa, en el camioo quo oondu- 
CO a la frontera eapai^ola por la Cerdana: a&l iioa lo tn- 
dicanuestro quorido amigo ol Bxcmo^. Sr.D- Eduardo 
de Saavedra. 




^ 30S — 

-acometio a los Francos c<yn frecuentes gue- 
rras, y pmo eu la dicha fortaleza de Narbo- 
.naguardiaeeleota para defenderla: el men- 
clonado general Uega corabatiendo hasta 
Tolosa, la cerea e intenta atacar coo toda 
elase de mAqulnasj pero loa Frances, entera- 
dosdelcasOjSeunenasuiefeEudon, y jun- 
to a Toloaa traban ambos ejfircitofl grave 
combate. en el que los Francos mataii a 
Zama, jefe del ejiircito de losaarracenos, con 
parte de la multitud, y persigueo a! resto 
del fugitive ej6rcito, del cual toni6 el man- 
do Abderrdhman ben Abdila el Qafequf du- 
raute im mes, hasta que de orden superior 
llegd Ambasa {CoL da Obras ardbigas de 
Ui&t. y Geog.,t. I, pAg. 132), 

Paulo DiAcono, aiitor poco posterior al 
auceao de la batatia do Tolosa, a quien pu- 
diera creerse bien enterado, dice, confun- 
diendo las batallas de Tolosa y Poitiers, que 
a loB diez aiios de haber entrado en EspaBa 
<!os Sarracenos, viniondo con sus mujerea e 
hijos coino |>ara habitar en ella, entraron 
en la Aquitania y fumou derrotados pox 
Carlos y Eud6n, quienes a p^sar de estar 
enemistadoB, se unieron para pelear juntos 
contra los Sarracenos, contra los cuates ca- 



1^ 



V 



>. 



- 303 — 

yeron los Fi-anc^os, mataudo 378,000 Sarrace- 
nos y rte los Francos s61o murlerou 1.500» 
(CoL de Obras ardbigas de Hist, y^ Geog., 
t. I, p. t67), Kl autor no cita raAs nombres 
que los de Carlos y Eud6n, e hizo bien, por- 
que con esto habla bastanto para ver que 
e&taba mal enterado. 

Estas son las linicas noticias que de la de- 
rrota de Asama o Zama constau por los au- 
tores cristianos; pues lo que dicen otros au- 
torcs, iueluso el Contiuuador del Biclarense 
(pAg. 146 de ia obra, anterior), parece ser 
parAfrasia de lo dicho pou i&idoro Paceuse, 
El Ar^obispo \). Rodrlgo, deapufes de na- 
rrar la batalla de Tolosa y la muerte de 
Zama contorme en el fondo con lo que dice 
el An6oimo de C6rdoba y empleando en par- 
te las misraas palabraa, prohahlcmente par 
mala iiiteligencia de algun texto drabe, que 
le iraduciria atgx'tn moro, convirti6 a Zama 
en otro personaje, Azain, hfjo de MAHc, a 
quien el callfa Yezid hace laa mlsinas adver- 
tenclas o encargos do forniaei6n del catas- 
trOj y dice que *habiendo gobernado dos 
afios y medio, volviendo de devastar a Ta- 
razona, fu6 muerto traidoramente por los 
Buyos'' 



^ >'■ 



.:7ii 



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- -. > 



— 304 ^ 

Sospecho que ia confasidn de D, Rodri- 
go precede de que eJ primer relato referen- 
te a Asama e&ta tornado de Isidore Pacense, 
y el segnndo de traducci6n de, texto ftrabe, 
que le diera el nioro o moros que le ayuda- 
gen en bus trabajos hist6ricoa. Si el Arzobls* 
po hubiera podido leer por si ei texto Arabe, 
de que parcce tradueci6n el segundo relato, 
hubiera coniprendido que ^zam, Aejode J/e- 

fic, eraJ.)U ,.« ^^..,)l lo mismo que el Zama: 

la trau8cripci6n de -^-Jl por Azam era muy 

natural en ud nioro, puea no pronuDciando 
la ultima, resulta Asam. No puede caber 
duda de que se trata del miamo personaje y 
de que la eegunda relaci6n precede deun 
texto Arabe, ya que en ella se dice ademAs 
que Azam hizo construir el puente de C61;- 
doba en el aSo I02y que lesucedi6 Arabasa, 
datos arnbos quecon&tan aai en autoresAra 
bes al hablar de Aeaina. 

M* Reinaurt (p. 18) dice que Azama, como 
habiaii hecho sus prodecesorcB, se adelant6 
bacia el Languedoc y puao sitio a Narbona, 
que bin duda habia sido fortiftcada en el In- 
tervalo, y ae apoder6 de ella, y afiade: 



r-r- 



- 305 — 

*Asama resolvio hacer de Narbona la pla- 
za de arinas de los miisulmanes en Francia, 
y aumento las fortificaciones; hizo oeupar 
las poblacioues inmediatas, y se dirigio a 
To]osa, capital de la Aquitania, le puso si- 
tio y miirio d^ uu bote de lanza; esta bata- 
Ua iu6 en el mes db Mayo de 72L. 

Comose ve, aqui M. Reinaud parece dar 
por seotado que Narbona no habla aido ocu* 
pada por los miisulmanes hasta esta fecha, 
anadiendodetalles, como laocupacion delas 
poblaciones inmediatas, que aunque muy 
naturals^, si la ocupacion no habla tenldo 
Ingar hasta entonces, no constan en los au- 
tores a quienes se refiere, la Gronica de 
Moissac y Paido Didcono, que aunque no 
muy posteriores a la batalla de Tolosa, no 
tienen para este caso la autoridad que les 
coocede-por los testimoniosaducldospoco ha, 
consta con absolutacertidumbreque Narbo- 
na habla sido ocupada anos antes. 

IjOS autores iirabes, al narrar la derrota y 
muerte de Asaroa, no raencionan el lugar de 
la batalla ni por tanto a Tolosa, nombre 
que flgura en la narraci6n de Isidore Pacen- 
se y de easi todos los autores cristianos pos- 
teriores, que tratao de este suceao; pero en 

20 



806 



cambio algunos autores le suponen muerto 
en Tarazoaa (Tarascon?); hemos visto que el 
Arzobispo D. Rodrigo haeiendo de Asama 
dos persona jes Zama y Azam, el primero 
niuere en Tolosa, y el segundo es aaesinado 
por lo6 suyoB al volver de la devastaeidii de 
Tarazona, o en esta ciudad al volver de su 
expedl3i6a contra loa francos, como dicen 
algunos autores arabes. 

La feeha de la batalla de Tolosa y muer- 
te de Asama ha^- que fijarla, no en el 21 de 
Mayo del afio 721, como dice M. Reinaud, 
sino en el 9 10 de Junio del mlsmo ano; 
pues como dice el autor aoonimo del Fatha- 
landalus y algiin otro, fu6 muerto en el dia 
de Arafa, o sea noveno dla (1) del mea de 
dulhieha, o sea el ultimo mes del ano musul- 






>■: 



S'- 



.-.(J: 



H- 






^- 



(1) Almaoarl (tomo H, pag. 9) dicB que segun Aben- 
hayan Aeama ©ntr6 (a gobernar) en et meg de ramadin 
del ftiio 100» y que segun Abenpaacual murI6 m&rtir en i 

tierra de los Francos el dia de Taruiya (8 de dulhioha) 

del ano 102, 

El autor d© la obra En-Nedjoun, extractada por M, 
E» Fagnao, dice (pAg. 15) tambifen qoe Asama fue muer- 
to por Ior rums (los cristianos) el dia Taruiya (8 de 
dumioha) del afto 103 (debe leerse aiio 102, puesto que 
el suoesord© Asama, Ambasa, se encarga del mando 

en el eegundo mes del afio 108), 



- 807 



miin: como respecto al tiempo que durd su 
mando reaulta vaguedad en los autores, dis* 
crepando en algaiios meses, hay que aceptar 
el tiempo de dos anos y cuatro meses, que 
asigaa Abenadarl, resultando que g^obern6 
durante cuatro meses del ano 100 y los anos 

101 y 102(1), 

TJn ano justo despuSa de la rota de Tolosa 
y muerte de Asama, si las fechas no estAn 



(1) Zurita^ siguiendo ciertos Anales antlguoBf dice 
que on 715 ya aufri6 tambi^o el yugo mahometano la 
■oiudad do Narbona, ganada por el moro Senia; pero 
que otros autores m^Or onteraddS eo las bistopias &ra- 
bes, atribuyen a Alahor la oo n qui sta dead o el Ebro al 
Pirineo (Esp, Sag,, tomo XLIII, p&g. 70jP. P. Merino y 
la Canal). Respecto a Asama o Zamael error de2!urita 
fSgura en parte en el CrotJiMn de Ripolt, donde se lee 
^Villanueva, Via, Lit., tome V, p&g, 242): nAn. 707, 9e- 
ma Rex cum sarraoenis in Hispaniam ingresaus est...*. 
715, Seoia Rex sarracenorum Nn> (probable men to m). 

La CronicadeS. K/oior (Esp- Sag,, tomo XXVIII, pA- 
gina S45), como Zurita arriba citado, llama Senla o Za- 
ma o Asama: -DCOXV, Ind. XIII- SeniaEex cum sar- 
raoenis ingressas est Hiapan iam , » 

Con el nombre Aeama o Samfl. ha ocnrrldo una rao- 
dilicacidn o tranfformaoion contffariaa la que copiB- 
tas o editorett hioieron con el nombre de Abengania, a 
quien por la aupresidn de un punto oonrirfcieron on 
Abengama: al nombre Sama se anadid un panto y 're- 
flult6 el moro Sania o Stnia^ 



- 308 - 

equivocadas, hubo en el territorio de los 
cristianos otro comljaLe, en el que murio un 
musulmAn venido de Oriente, segiin dice 
Adabi (blog. 1402) y Abenalabar (Bib. Ar. 
his., t. YI, biog. 1208); ambos en la biog. de 
maim, hijo de Abiielm6Iic, dicen que entro 
en Alandaliis, donde le mataron los cristia- 
nos en el dia de Arafa (9 del mes de dulhi- 
cba) del aiio 103: Abenalabar anade que le 
menciona Abusaid ben Mnun en su bistoria, 
y que lo omite AhenaJfaradi, apesar de que 
era de su asunto, y efectivamente no hace 
mencidn de ^1 y menciona a otros que vlnie- 
ron con Muza. La indicacion de que le men- 
ciona Abusaid ben Yiinus merece Uamar la 
atenci6u, porque probablemente tratarS, de 
los otros personajes que entraron en Espafla, 
habiendo pasado por Eglpto y pudiera muy 
bien suceder que iios conservara datos, que 
los autores que se sirvieron de 61, no ereye- 
ron opoituno transmitir: recu6rdeae que 
AdabI, con motivo de la biografia de Abib 
ben Abuobaida, nos conserv6 el famoso Tra- 
tado de Teodomiro o Capitulacidn de Orihue- 
la, que tomd de la obra de Abusaid ben Jii- 
nus: interesaria buscar esta obra en las bl- 
" bliotecas del Cairo. 



-5 ■ 



\-^. 



- 309 — 



C.\PITULA.CION DE CARCASONA 

ANO 107 (19 DE MATO Da 726 A 8 DB MAYO 

DE 726) 



Abenalatir(torao V, pAg. 101) dice: Eu el 
afio 107 e! vall de Alandaliis Ambasa, hijo de 
Xohaim el Quelbi, va con un gran ej6rclto 
contra el palsdeloa Francos; acampa juntoa 
Carcasona, la sttia^ y sus moradores capita- 
Ian (al parecer sin resistencia) entregando 
la niitad de sus distritos (de la poblacion), 
todos Ids pri^ioneros muslimes (que habia en 
ella) y el botin de ellos (lo que se les habla 
quitado); se comprometea ademAs a pagar 
ei tribute personal^ a ser juzgados como 
gente de dima (como jiidloa y cristianos pro- 
tegidos), a hacer la guerra a quten la hicie- 
sen los muslimes, y a estar eu paz con !o9 
apazguados: luego Ambasa di6 la vuelta, 
dejAndolos, y murid en el raes de xabAn, 
<am6i^3»(al volver) corao habla muerto Asa- 
ma, en el a&o 102, 

Segdn Almacarl (tomo II/p&g< 9) Ambasa 
entr6 en Safar del aiio lOS v con su entrada 

+ 

C6s6 AbderrAhrnan: Ambasa fu6 personal- 






- 310 - 

mente de expedicion a tierra de los Francos 
y murio en sab&n del ano 107, habiendo du- 
rado 8w valiato cuatro anoa y cuatro meses, 
aunque se dice ocho meses. 

Abmed Anasiri (tomo 1, phg. 47) dice que 
la gente de Alandaliis habia pedido al vali 
de CalroiiAn les envlase qulen los mandase; 
y esto despufes de !a inuerte violenta de Am- 
basa, hijo deXohaim el Quelbi, martir. ea 
una de las expedicionea contra los Francos. 

Eate detalle, siimlnistrado por Ahmed Ana- 
Birl, puede hacernos creer que en algun his- 
toriador antiguo se eneuentra narrada de 
este modo la muerte de Ambasa, y noa ex- 
plica el adverbio tambUn empleado por 
Abenalfttir de un modo poio iisado e inin- 
teliglble por haber omitido las palabras J-Xc- 
Ai! .^1 al tiempo de la vuelta o retirada, 
que son las empleadas por Abenadarl al ha- 
blar de la muerte de Asaraa, 

M. R6inaud(pag. 22), coino de ordinario, 
da iDds detalles, aceptando lo que diceu au- 
tores cristianos posteriores, en especial la 
Cr6nica de Moissac, a la cual aflade bastan- 
te, pues en ella 86lo dice: "Ambise Rex Sar- 
racenorum cum lugeati exercitu post quin- 
tum annum Ob-Wisa aggredttur, Carcasonam 






— 311 — 

expugnat et capit et usqae Noemaus pace 
conquisibit, et obaides eorum Barchlnona 
transmisit* (Coi. de Obras ardbigas de Histo- 
riay Geog , tomol, pig- 166), y ala embar- 
go, M. Reinaud dice: <En 724 Ambasa Eran- 
quea los Pirineos, toma a Careasona, quees 
entregada al furor de los soldados; Nimes le 
abre las puertas, y entrega rebenea, que son 
Uevados a Barcelona.* Ambasa fu6 muerto 
en una de sub expedidones en 725 (Reinaud, 
pAgina 22), Su lugarteniente Hodeira se vi6 
obligado acouducirlos restos haeta la frou- 

tera. 

A esta espedicion s^ reSere probablemen- 
te elsaqueodelaciudadde Autiin por los 
aarraceuos el 22 de Agosto del afio 726, del 
cualbacemeiiiiioQelChronlconMoissiacense, 

a continuaci6n del pArrafo copiado poco ha. 
La cap!tuiaci6n de Caroagona es iutere* 
sante, por cuanto nos pruebaque laa condl- 
ciones otorgadas a la cludad son las que se 
concedlan de ordiaario, como en el Tratado 
de Teodomiro: tamb!6n parece ludlcarse que 
ae estableeld alll poblacifin musulmana en la 
mitad de la ciudad, ya que entregan la ml- 
tad de sus distrltoa y ae comprometen a pa- 
gar el tributo peraonal: en Autdn parece 






- - , ■ ; 



- 312 - 

F 

que no intentaronestablecerse y que se li- 
mitaroa al saqueo: en 6poca. posterior, cuan- 
do las laeurslones de los moros no se haclan 
con idea de conquista, sine con la de hacer 
botin y debilitar al enemigo, no seria de ex- 
trafiar tal conducta, que en estos tiempos 
nos parece rara y quizA no sea completa- 
raente exacta. 
La toma de Carcaaona, que por testimonio 
i de autores cristianos y arabea fu6 debida a 

Ambasa, como queda indicado, ae atribuy6 
a Muza, resuUando lo mismo que hicieron 
las Cr6nicas (rancas, como dice Eeinaud, 
atribuyendo a Carlos Martel o a Carlo Mag- 
no hechos posteriores. 

BATALLA DE POITIERS 

AND 114 (3 DE MARZO DJS 732 A 21 OK PIfl- 

BRBRO DB 733) 

A la ranerte de Ambata en el afio 107 se 
suceden los efinieros gobiernos de los valles. 
Odra ben Abdala el Fihrl (interino),— YaAt/a 
ben Salenia el Quelbl, 107 al ni).-Odaifa 
ben Alahutts el Queisi, llO.—Otman ben 
Abunisa, 110 111 —Alhaitsam ben Obaid el 



- 313 - 

Quilabi, in.-Mohdmed ben Abdala el Ax- 
ctai, 111-112 — y Abderrdhman ben Abdala 
el Gafequl, quien ya hal)la sido interino ea 
el afio 102 a la muerte de Zama o Asama: 
s61o de Abderrdhman eonsta iiicuisi6n eu el 
territorio de las Galias, donde tuvo un en- 
cuentro eon loa francos, en el cual fu6 de- 
rrotado su ej^reito en el mea de rainadAn 
del aiio 114 (752-739) en el lugar conocido 
por Calzada de los mdrtires, por haber 
mnerto mArtires (es deolr en la guerra san- 
ta) Abderrdhman cov. muchos de sus solda- 
dos» Almacari, tomo I» pAg- H6; tomo II, 
pAg. 9) Abenalatir, tomo V, pAg. 374, y 
otros autores que pudiftramos aiiotar). Esta 
batalla ea conocida entre nosotros per la 
Batalla de Poitiers. 

De Abderrihmau el Gafequ! se dice que 
en el afio 113, pues habla comenxado en sa 
far, hizo una expediaiAn contra loa fraucoa, 
devastando el pals: en el botln habia un 
hombre (estatua) de oro, adornada con per- 
las, jacintos y esmeraldaa, y habiSndolo 
hecho pedazos, lorepartio entrelossolJa 'Os: 
el vali de Africa, dH quien ilependfa, leea- 
cribi6 araouestAudoIe; pero Abd«rrAhman, 
que era hombre de bien, le contesto con es- 



-iS._j_. 



— 314 — 

tas palabras: <St los cielos y la tierra hubie- 
ran sido divUlblea, cUrtamenta Dios los hu- 
blera estableeido como preraio (fueute de ri- 
qneza) para Iob que le tetnen> En Aben- 
alfaradl la frase resulta m&i enfirgica (bio- 

grafla 770), 

Lnego, en eate miamo aiio o en el siguien- 
te.eomoes la verdad.saliodeexpedicidn con- 
tra el pals de los francos, y 61 y los suyos 
murieron mftrtires (Abenalatir, V, pSgi- 

na 180). 

En ia p&gina 374 del raismo tomo dice que 
obtuvo oi maiido en aafar del aiio 112 y que 
ninrid mdrtir ea ramadin de 114 

Abenadari (tomo II, pkg. 28) dice que en- 
tr6 en aafar de 112, goberuo dos anos y aie- 
te a echo mesea y fmi muerto en ranaadAn 
de 114 (en la pAg. 37 del tomo I dice llo). 

Sogiin el Fathalandalus {p&g. 27), Abder- 
rAhman entra en safar del afio 114 nombra- 
do por et vall de Africa: va de expedicidn 
al Afraoch y muere mfirtir en la Calzada de 
108 mdrtv^es en ramadin de U5, despuSa de 
un gobierno de un aflo y ocho meses. 

Como se ve, la fecha de la batalla de Poi- 
tiers y muerte del emir Abderr&hraan por 
las ttopaa de Eud6D y Ca^'los Martel no apa-^ 






— 315 — 

reee fijada del mismo modo por los autorefr 
Arabes; pero no hay neeesidad de baeernoa 
cargo de las variantes y discutirlas ampHa- 
mente, ya que el heeho es conocido y consl- 
derado como de traacendental iinportaticU 
en la Hiatoria Universal, al raenoa en la de 
Europa, y de un modo directo on la de Fran- 
cla y Espana; ei bien noa parece que se ha ' 
exagerado au importaneia, a cuya aprecla* 
ci6n, equivocatj^ en mi coDcepto, ha contri- 
buldo el tomar al pie de la letra laj palabras 
empleadas por el ^«(}7umode L6rdoba: Ab- 
derrahman multitudine sui exerctttts repU- 
tam prospiciena terram^ palabraa parafra- 
seadas por los autorea poateriorea, hasta el 
punto de que algunos modernoa dicen que 
cpara alistaree en laa banderas de Abderr&h- 
man hablan veuido trlbus eoteraa de Arabia, 
de Siria, de Egfplo y de Africa^; aaerto no 
solo falso, aiuo absurdo por iucougrueuto al 
eatado del Jalamiamo. 

De laa exageracionea indicadaareapceto a 
la importancla de la batalla de Poitlere no 
ea repoDsable a6lo el antor alndido, ya que 
lasgrandea exageracionea acompafiadae de 
terglversaciooea aaacrdnicas, conatan en 
autor eaal contemporAneo, Paulo Didcono^ 



>, 



" 316 — 

-quo escribia udos cuarenta anos despu^s de 
la batalla, quien dice en el texto antes cita- 

■do que <despu6s de die^ a&os de la eotrada 
4e los SarracenoB en fispana, sedlrigieron 
-con 8US mnjeres e hijos a la Aquitania, como 
patahabltar alH, y aunque Carlos (Martel) 
eataba entoncea en desacuerdo con Eud6n, 
"sin embargo, unidosennno, pelearon jnntos 
contra los Sarraceiios, y cayendo I'la Francos 
sobre ellos, mataron trescientos setenta y 
cioco mil Sarracenos y de loa Francos s6Io 
murleron mil quipieotos, EudOnjConsus sol- 
■dados, acometiendo el campamento de los 
Sarracenos, mato a muchos, destrnyendolo 
todo»- 

El autor confundio y refuodio en una dos 
batallas memorables, la de Tolosaylade 
Poitiers, asignAodole la fecha de la primera, 
diez a&os despu^s de la entrada de los Sa- 
rracenos en Espana, o sea el ano 102, ya que 
la entrada fu6 eti ol 92, e introduclendo 
■como protagonista, adem^s de Eud6n, Du- 
que de Aquitania, el vencedor del ano 102, 
a Carlos Martel con sus Francos, principalea 
<h6roes de la Jornada de Poii!ers, SI el bueno 
del autor crey6 que habian m uer to (rc^cien^o^ 
setenta y cinco mil sarracenos y sdlo mil 



- 317 - 



qulnientos cristianos, se coooce que.no se 
fij6 en la importancia del nilmero, 

Los tfirminos en que estA redactado el re- 
late de esta batalla nos confirman en^la idea 
de que el testimonio de la3 Cr&nicas francos^ 
en lo referbnte a Us hichns con los Sarrace- 
nos deberian ser objeto de \m,estudio espe- 
cial y de conjunto, para ver qii6 autoridad 
debe conced^rseles respecto a los sucesos de 
cada perlodo. 

No son los autores crlstianos los linieos en 
confundir las batallas de Tolosa y Poitiers:. 
tambi6n algunos Arabes se confnndieron, 
debido quizA a que ambas recibieron el nom- 
bre de batalla de la Calzada de los Tndrth'es, 
segun Aben Pascual en Almacarl (II, p6gl- 
ua 9), confundiendo a veces los afios en que 
gobierna cada vail, 

Al narrar la batalla de Poitiers dice 
M. Reinaud (pAg. 41): <Parece que en 732 el 
ej6rcito firabe atraviesa los Pirlneos por 
Pamplona y entro en Francia por los valles 
de iJigorra y de Beam y sitio a Burdeos.,. 
lios autores crlstianos cuyo relate en ver- 
dad ea extremadamente defectuoso, no ha- 
cen mencion de la toma de Tours y suponen 
que el tesoro de San Martin qued6 intacto^ 



■ -— n_ ^L 



- 318 " 

(pdg. 44). <... Segiio algunos autores, la ba- 
talla ae di6 en el mes de Octubre del ano 

732» (pAff, 46)- 

Conjo prueba do lo que se habrA fantasea- 

do, tanto en el eaao de esta batalla, como 

-en otros muchos, baste eitar el hecho eonsig- 

nado por M- Reinaud (pAg. 45, nota), de que 

■el autor de la Nouvelle histoire de Tours, 

publicada en 1828, cita una lelacion Arabe 

de la batalla, escrita por un niusulniAn que 

astuvo preaente; pero anade <que esta rela- 

-ci6n, traduclda al francfes, le fu6 enviada 

por una mano deBconocida>. (Falsarios en 

todas partem, aan en loa tiempos modernos.) 

M. Eelnaud oonviene (pAg, 48) en que <no 
se puede admitir la relacion de al^unas Cr6- 
nicaa cristianas, que hacen subir a trescien- 
tos setenta y cmco mil el niimero de los Sa 
rracenos muertos de la batalla de Tours o de 
Poitlers»; pero anade: <no puede negarse 
que el ejerclto de Abderrahman fu6 el mAs 
numeroBO y el mAs aguerrido de cuantos 
ejferdtos iniisulinanes .*e dirigieron contra 
nuestro hennoso pals»» No creo exista prue- 
ba alguua de que el ej6rcito mandado por 
AbderrAhinan y derrotado en Tours o Poi- 
^iera fuese mayor ni m&a aguerrido que los 



- -: 



!=^ " 



- 319 — 

ejereitos que antes y aun despu6s invadie- 
ron la Franeia: que Eudon s6Io con sus tro- 
pas de la Aquitania no pudiese defender 
con 6xito 3u proviucia contra la incursibn 
de AbderrAhraan, no prueba que 6sta revls- 
tiera condioiones extraordinarias. 

AbdelmMic bsn Oatdn, Bucesor de Abder- 
rAhmaa el GafequI, hizo su entrada en 
Alandaliis en raraad^n de 114 y goberu6 
(primera vez) dos afios, aunque Aluaquidl 
dice que fueron cuatro..., en 116 fu6 de ex- 
pedicidn contra los Vaseos, a quienea bati6 
e hizo botin; fu6 depuesto en ramadAn del 
IIG, 8ucedi6ndo!e Ocba(Alinacari, I, 146), 



CONQUISTAS DE OCBA 
AN08 116 A 123 (734 A 740) 

Despix6s del corto gobierno del emir Ab- 
delmfilic ben Cat&n (114 a 116). que reunii 
loa restos del ej6reito derrotado en PoltierB, 
gobern6 la Espana masulmana durante siete 
ano8 Ocha hen Alhachach el Saluli, de quien 
se diceCAbenftdarl, II, pAg. 28) <que todos 
los a^os hacia la guerra contra los politels- 
tas (cristianos), conquistando las ciudadea, y 



■^ -__ 



— 320 - 

-que 61 f u6 quien conqnisto a Narbona, Gali 
cia y Pamplona, poblfindolas (Almacari^ 
t, I, p6g. 140) de umslimes*. Qu6 deba en- 
.tetiderse en este caao por conquista de Nar- 
bonay Pamplona no es fAcil determinarlo; 
qulz4 hasta entonces hablan estado someti- 
dafi bajo el rfigimen de tribtitOj como lo es- 
tuvo Pamplona, segiin piiede conjeturarse 
por la meneiAn de haberse entregado por 
capitulaci<^n (v6ase Coleccidn de Estudios 
Arabes, t, VII, p&g, 169, -Pamplona en el 
slglo viii»), auuque respecto a Narbona nos 
parece dificil que no se instalara eu ella 
guarnici6n musulraaoa al tiempo de la (pri- 
raera) conqui&ta por Abdelazlz. 

Como las noticias reforentes a Ocba son 
bastante vagas en los autores Arabes (Aben- 
jatdiia, t- IV, p&s. 11!)) y poco conformes 
entre si en los detalles del tiempo de su 
mando, pero no en lo rcferente a suscon- 
quistas, debemos convenir en que no esta- 
ban muy bieii enterados, y que por lo tanto 
8ua datos deben admitirse con reservas, y 
no sorprenderaos de que resulten contradic- 
clones Rparentes o reales. 

Casi todos los autores drabes eonvienen 
en que Ocba, pudiendo clegir entre el go- 



-. r 



- 321 — 

bieruo de Cairouin, el del Almagreb o el de 
Alandalus, su fervor religioso le llev6 a ele- 
gir 68te: Abenadari (t. II, pAg. 28) dice que 
<6ntr6 en el mes de xaual del a5o 116; que 
todos los auos salla de expe^icion contra los 
infieles y que couquisto a Narboua, Galicia 
y Plamplona y las hizo habitacion de los 
rauslimes, y permaneci6 eu Alandaliis hasta 
que, habiendo fdo a tierra de los francos, 
habi6ndose encontrado con los ej^rcitos de 
los enemigos, fu6 muerto cod los suyos en la 
Calzada de los mdrtires (fatso; hay confu- 
sion con la bfttalla dc Poitiers): su gobierno 
duro cinco aflos y dos mese3>. 

El autor anonirao del FathalandaWis {edi- 
cion GonzAlez, pAg. 29) dice que «Ocba eutr6 
en el auo 110 {16ase 116), y que hlzo la gue- 
rra santa conquistando en Galicia muchas 
poblaciones como Pamplona y otras: sigul6 
de vali hasta el afio 121, en que se rebel6 
contra 61 AhddmiHc hen Catdn*. 

Aimacari (t. I, pAg. 146) dice que ^depues- 
to Abd8lm61ic en raraadAn del afio U6, en- 
tra Ocba en 117 y gobierna blen clntio afios, 
de modo que la habitacldn de los musHmea 
Il6g6 aNarbonay larAbltadeelloaCfortale- 
za fronteriza) estuvo sobre el rio R6dano: 

21 



_ 322 — 
en el ano 121 Atdelm^Hc ben CaUn se re- 

relo contra .1. ie eoho ^ ^^^'l^^^:'l 
dice que le de8terr6 de Alandalus. Segun 
At'aztla rebellou coutra Ocbafu6 en s afar 
^1 afio 123, sle.do entonees elegido Abdel- 
lluc Ocba. seguo eato, goberi.6 seis anoB y 
r^ro .ese's y ™m-i6 en Carca.ona en safar 

^^Lrl^::oA..acarld.e(t.I.P^^^^^^^^^^ 
dando aigun dctalle que no consta quizA en 
o^a parte: .Recuerda Abenpascual (no en 
la obra publicada) que Ocba fu6 nombrado 
vaUde Alandalus por Obaidala ben Alhab- 

lab que to era de Africa; que entr6 en Es- 
paakLelanoin.aunquesedlcequefue 

en el afio anterior; alabado por su conducta 
; BUS conqui.tas de mode que Narbona Uego 
I ser habitacion de los mu.lune., cuya fo 
ta ela frontera o r^bita e.taba sobre e rio 
uTdaoo. Ocba permaneci6 en Alandalus e 

de la fronLa superior u.:a ciudad llamada 
Narbo«a, en la que habUaba para hacer_la 
guerrasanta... su valiazgo duro cmco anos 

El Ajbarmaohmua(pAg.28)dieequeOcba 
.entr6 en AlandaWa en el aBo HO y perma- 



— 323 — 

oecio en ella durante algunos ano?, conquia- 
to la tierra hasta Uegar a Narbona: conqnia- 
to tambi6u Galicia, Alava y Pamplona, j 
no quedo sin conquistar mAs que la Penai a 
la que ee ref«gi6 Pelayo*. 

La confusion o Incongruencia que a veees 
fie nota en las relaciones de los Arabes, de- 
pende on gran parte de que los textos sou 
extractos de otras obras, y que se pasa de un 
autor a otro sin transicion o lazo de enlace, 
o se omiten palabras esenciales del texto 

estractado. 

Al ano 731 refiere la Crdnica de Moisac el 
nombramiento de un vail deNarbonayla 
noticia de sus iucursiones en Provenza, pues 
dice {CoL de Obras ardbigas de Hist, y 
Geog., t. I, pAg. 1G6) <que por este tiempo 
obtiene el gobierQO de Narbona Jusseph ibn 
Abderaman (Jusuf ben Abderrahman el 
Fihrl, el que catoree afios despufes obtuvo el 
gobierno de toda Espaua), quien al aiio si- 
guiente (o eu otro ano) pasa el R6dano, se 
le entrega Ar]6s, cuyos tesoros invade, y por 
eapacio de cuatro anos despuebla y saquea 
toda la provincia de Arl63», 

Extrano nos parece eate relato: en las mu- 
chas noticias y aun biograflaa de Jiisuf, uin- 



— 324 — 

gunaindicacion encuentro de esto, que no 
deja de ser algiin tanto estrano: por otra 
parte, tambi6nparece raro que ia ciudad de 
Arlfes no dependiera de los Arabes y que se 
rindleae sin hacer resistencia, que sin duda 
habrla heelio otras veces, ya que no es de 
«uponer que sometida Narbona anoa anjiea, 
no hubieran intentado los musulmanes apo- 
derarse de !as poblaciones inmedlatas cuan- 
do por el Norte hablan tratado de extender- 
se mucho m&r. que Jusuf estuviese de vali 
de Narbona durante cuatro anos, en los cua- 
les saquease la Provenza, cabe perfactamen- 
te, aunque incursionea serias con las solas 
tuerzae de un vali de Narbona no dejan de 
extranainos, y casi podriamos negar rotun- 

damente. 

Gomo consecuencia un poco tardla de las 
dovastacionee cometidas por Jiisuf en Pro- 
venza, narra la Grinica de Moissac {Col. de 
Obras ardbigas de Hist, y Geog., t. I, pigi- 
na 166) una expedidn de Carlos Martel en el 
afio 737, diciendo que «Carl08, al saber que 
los Sarracnios devastaban la provineia de 
Arl68 y ciudades inmediatas, reunido un 
gran ej6relto, acomete la ciudad de Avifi6n, 
raata a los sarracenos que alii eneuentra y, 



— 325 - 

paaado el Rodano, se apresura a siiiar a 
Narboca: al saberlo Ocba, rey de los Sarra- 
cenos de Espafia, envia en auxUio de Nar- 
bona un ejfercito a las drdeues de Amor ibin 
ailet: Carlos le sale al eneneutrD con parte 
del oj6rcito Bitiador, y le derrota junto al 
rlo Berre», 

El continuador deFredegario, aunquecon 
tfirminos diferentes y con alguu detalle m&s, 
narra estos mismos sncesos (pAg:. 169 de !a 
obra citada), convinlendo en que Carlos se 
apodera de Aviu6n y pasado el R6dano si- 
tia a Narbona y, encerrando en ella a su 
rey Athlma, derrota el ej6rcito que a las 6r- 
denes de Amor habia sldo enviado en auxi 
lio de Narbona por los magnates y prlnclpa- 
les de los Sarracenos, 

El 6xito de las armas francas en el afio 
737, que coincide con todo el afio 519 de la 
h6gira, tal como lo narran los aiitorea cita- 
dos, nos chocRj sin que tengamos medio de 
comprobaci6n ni tampoco de lmpugnact6n 
concreta: los nombres de ios personajea &ra- 
bes, que flguran en ei relate, son deseonocl- 
dos para ml: respecto al vali de Narbona 
Athima no encuentro qul6n pueda ser^ aun- 

quehay varioaiudividuosdel nombre i^\^o ; 






r- 



i"- 



?■ 



3 , 



32G - 



^ 



pero DO veo que alguoo de ellos iiitervenga 
ea las cosaa de guerra de esle periodo, 

Respecto al Amor ibin ailel, conio le ilama 
la Cronica lie Moissac, o Amor, sin adita- 
mento, como le liania el continuador de Fre- 
degarlOt fospecho que pueda str e! Amor 
Alabdari o Amir, hi jo de Amru Alabdari^ 
coino llaman los autores drabes a uii perso' 
jiaje de este nombre^ que iuterviiio de un 
inodo muy notable en sucesos de Zaragoza 
pocosaBos despu6a: Abenalabar (Dozy, Noti- 
ces, pAg- 32J dice en la biografia de Amir 
que <mandaba las expedicionesy las aceifas 
♦(Inttursioues de verano) de parte de Jiisuf, 
hijo de Abderr^hman el Fihrl y ensucooi- 
pauia», y bien pudo estar en laexpedicion a 
la Pravenza en el afio 731 con Jusuf, quien» 
por cierto, anos despu6s le hizo prisionero y 
mato por haberse rebelado en Zaragoza en 
favor de los AbbAsidas (Doxy, Not., p&g. 52; 
Abenadari, II, 39y 43), 

Pospecho que las incnrsiones o expedicio- 
nes en Francla y que segiia la Crfinica de 
Moissac y el Continuador de Fredegario se 
refieren comollevadas a cabo por Jiiauf el 
Flhri subordinados suyos en los anos 73i y 
737, si enelerran algo de verdad, deben re- 









— 327 ~ 

ferirse a tiempo algo posterior, al periodo 
del emirato de Jusuf el Fihri, 129 a 138 do 
la hegira (746 a 755 de J. CO- 

Pruebas: Acabamos de ver que Abeaala- 
bar en la biografla de Amir (que parece ser 
el Athot o Amor ibin ailet mencionado per 
la Cronica de Moissac y el Coutinuador de 
Fredegario) dice qii^ maiidaba las expedi- 
ciones y las aceifas de parte de Msuf el 
Fihri; pues bieu, este aorabramieato no pue- 
de prot^eder sine de! emir do Cdrdoba; y esto 
inismo InstDiia la Cronica de Moissac al de- 
cir que Amor ibin ailet fu6 enviado en soco- 
rro de Narboua per el rey de los Sarracenos 
de Espana, si bien le llama Ocba en vez de 
Jusuf: verAad es que pudiera Araor haber 
desempenado ya en tiempo de Ocba el papel 
que desempeno despu^s en tiempo de Jiisuf , 
segiin Abeoalabar. 

ASi> 124 (15 DK NOVIBMBRH DB 741 A 4 DB 

NOVJBMBKE DB 742) 

Por incideneia encontramos una uoticia 
referente a Narbona, de donde era vaU de 
parte de Abdelm6lic ben Catftn, Abderrdh- 
man ben Ahama el Lajmi, quieo al tener 



- 328 - 

noticfa de la miierte ignominiosa dada a 
AbdelmSHc en el peniiltimo mes del ano 123 
por las tropas de Balech, ae uiii6 a los hijoa 
de Abdeim6lic para vengar su nmerte ^v fu6 
el hferoe de la batalla, en la que victorioso, 
pero herido gravemente Balech por Abder- 
rAhman beu Alcama, murio a los pocos diaa 
en el mea de xaual del afio 124, a los once 
meaes de gobiemo, 

Dan Doticia do csto incidente el autor del 
Ajbar machmua (pAgs. 43 del texto,52 de ta 
traduccidn)- Abenadarl (t, II, p%. 39), y 
Abenalcutiya (pAgs. 16 y 17 del texto impre- 
M^ pero no publicado aiin por la Acade- 
mia}(l)y Almncari (II, ly, 17), 



M) DobomoH haoor iiotnr quo (»n ol maiiuncrito do 
Abonaicutiyn.al vnlide Narbona no Is llamrL Abderrah- 
tnan hen Ocba el J^jmi, rqkvu vomos on e! toxto publi- 
oado por M. Houdas, pAg, 207, y por la tradurcion do 
M. OJierboDUenu, publicada on ei Journal Aaintiqu^ tU 
Paris, tomo VIII, pijr, 445, ai\o I8r>8. En el toxto de 1a 
AcademlA ite puBo AbdorraJLman ben Alcama el Lah- 
mijftin duda i>on)uo ol Sr. (JlRyaii^oa crayd eon ras^D 

quo^Hieera 8u nombre, ya queafll consta on los troft 
autoros oitadofl, poro oa ol miinu8orito quo alrviA para 
lalmprcwi^n ho olvld<^ do poner la notji corr&Bpon- 
diente. 

So oonflrma la rdctlAoaof^n beoha por ol Sr. Oayan- 



t 



^ 1- 



-- 329 — 

A NO 1^(11 DRSRPTEKMRRE DE 747 A 31 DB 

AGOSTO DK 748) 

Ahnacari (t II, pkg, 17) y Abenadarl (t. II 
pSg. 39) vuelveo a mencionar a AtderrAh- 
man ben Alcama el Lahmi^ repitiendo la in- 
dfcaeion de ser vali de Narboiia, puesel pri- 
mero dice que instalado Jusuf el Fihri como 
gobernador de Alaudahis, 129 a 138, <8iitre 
los qup so rebelaron estuvo AbderrAhman 
ben Alcama el Lajml, caballeio de Alaiida- 
liis y vail de la Frontera de N"arbona, vaioD 
valiente y de gran autoridad: mientraa pre- 
paraba la expedicion contra Jusuf, se irrita- 
ton contra 61 siis soldados y llevaron su ca- 
beza a 6ste> (a Jiisiif). Almacarl advierte que 
la noticia estA touiada de AbeDhayAn; en 
Abenadarl, el texto, que en el fondo es igual, 
parece Indicar que Jusuf habia ido contra 61 
yque al poco tiempose lo entrego Dios: no se 
indica fecha alguna. pero debe intduirse en- 
tre los anos 129 y 138^ en que Jusuf fu6 emir 
de Alandalus. 



^os |>or el patronlmico del vali de NHrbortaT u quieu ro 
Uatna Lajmi on &1 toxto do Ab&nalcuUya, comn en ioa 



— 330 — 

Nombrado rey de derecho, ya que Jo era 
de hecho, Pepino, hijo de Carlos Martel, su 
primer ciiidado, segiia el Arzobispo Marca 
(MareahispAnica, coK 239), *fa6 librar a la 
Galia Gotica del poder de los Sarracenos, y 
al efecto en el aao 75? (parte de 13iy 135 de 
la h6glra) llev6 alii su ej6rcito y sitio a 
Narbona, en la que aun so albergaban sa- 
rracenos; pero no pudo apoderarse de ella a 
peaar de haber einpleado todos los medios de 
que eatODces fe disponia, y no habiendo 
podido obligaria a reodirse, dejo en ella 
guarnici6n suficiente, la cual oprimio a los 
ciudadanos con diarios ataques, y al cabo de 
tres anos de guena, o de sietSj como quierea 
otros, se apoiero de Narbona, y expiilsados 
de toda la Gotia aquellos hombres, liberto a 
los crifetianos de la servidumbre de los sa- 
rracenos, como se infiere del testiraonio de 
l03 Anales de Melz^ al afio 752, y de los Ania- 

nenseSf al ano 759 », 

M. Reiaaud (p, 78), conforme con lo dieho 
per Marca, afiade que AbderrAhman I (co- 
menz6 a reinar en 138, de 16 de Junio de 
755 a 5 de Junlo de 756), en cuanto pudo, en- 
vi6 un ej6rcito en auxilio de Narbona a las 
drdenes de Suleiman, pero los Sarracenos 



*. 



-■: 



■ ? 



- 331 - 

4 

fueron sorprendidos en medio de laa monta- 
nas y hechos pedazos; no se asigna feeha a 
esta espedi'^ion, que no9 pareceimaginarlaj. 
y que el tal Suleiman ae habr& forjado del 
nombre del que los autores francos llaman 
Solinoam, qiiesuponen gobernador de Bar- 
celona y Gerona por aquellos anos o poeo 
despu6s, y que parece ser el Suleiman Abe- 
Qalarabi de los autores Arabea. 

M. lieinaud admitequelos cristianos de 
Narbona, que sufrian mueho con el sitio o 
mfis bien bloqueo, en que los tenian las tro- 
pas de Pepiao desde el ano 752, entabladas 
negociaciones, y ante la proraesa de respe- 
tarles su legislaci6n gotica, se entregaron 

en el aflo 759. 

Aunque los autores franceses admiten 

corao cosa probada que Narbona pa86 a la 
dominacion de los Reyes francos en el raeo- 
cionado ano de 759, y que despufes, si hubo 
alguna incursion sobre Narbona, 6sta no lie- 
go a caer en poder de loa musulmanes, nos 
pareee poco probable, ya que esto se aviene 
mal eon la noticia que ponemos a continua- 
cion, que, cotno vamos a ver, no deja de ofre- 
cer en si difieultades graves. 



^r 



— 332 - 

_ANO 142 (4 DB MAYO I>B 759 A 22 DE ABRIL 

DE 760) 

Abenalcutiya (pAg, 273, eJ. de Ploudas, y 
pAg, 30, ed, de la Aeademia) dice que muer- 
to JiSsuf el Fihrf cerca de Toledo, se recon- 
ceutro todo el mando en manos de Abder- 
rAhman, quien envid come vall de Narbona 
y su territorio ha^ta Tortosa a Abderrdhman 
ben Ocba: aunqnQ no pone la feeha, eomo 
6sta va ligada a la inuerte de Jiisiif, y fiste 
fu6 muerto en el mes de racheb del ano 142 
(de 28 d(r Octubre a 26 de Noviembre de 759) 
•{Aber^alatir, t, V, p4g. 381), resulta que en 
Octubre del ano 759 Narbona hasta Tortosa 
estabaea poder de los muslimes. 

La particularidad de que esta noticia 
conste solo en Abenalcutiya - el que est6 en 
contradiccion con lo que se cree per los auto- 
res francos que Narbona estaba ya en poder 
de los crlstianoa -y el que no encoiitremos 
mencI6n deeste Abderrdhman benOcba, nos 
hacedudar de la exactitud dpi relato. 

Es verdad que este mismo autor menciona 
antes a AbderrAhman ben Ocba, pero ya he- 
mes visto, por el testimonio de otros autores, 
-que Ids heehos atribuidos a 6ste en los tex- 



/- 



^ ■ 



r:- 



I 






— 333 - 

tos citados deben atribuirfie a Abderrdhman 
6c>i Alcama^ como corrigi6 el Sr, Gayangos, 
y por cierto que en el texto objelo de estas 
observaciones (p^g. 30 del texto impreso) 
dejo el Dombre tal como sin dxida estA en el 
manuscritOj porque recordaria que et perso- 
naje de quien aqui 86 habla no podia ser el 
mismo que el de los textos anteriores, en los 
cuales sedecia que habla sido muerto al di- 
rigir la campaiia contra Jusuf el Fihrl. 

Ahora blen, qui6n pueda ser est© Abder* 
r&hman ben Ocba no 86 explicArmelo; afios 
antes eneuentro intervinieudo en las revuel- 
tas de Africa un pevsonaje de este mismo 
nombre, que fu6 muerto en el ano 124; por 

tanto no puede ser 6ste. 

Por los mismos anos a que se refieren es* 
tos sucesos, e interviniendo de un modo muy^ 
principal en los que se desarroilan luego, en- 
euentro un personage, a quien se pudiera 
Uamar Abdei*rdhma7i ben OcfifljSuprimiendo, 
como se hace muehas veces, nombres inter- 
medios; pues se le llama generalmente Ab- 
derrahman, hijo de Hahib, Mjo de Abuobai- 
da, hijo de Ocba, hijo de Nafi el Fihri, cono- 
cidoporel Siclabi, de qulen constan muchas 
notieias, entre otras, que noR da Almacarl 



^ 334 — 

{t-II, pAg. 13) deque era J-.^^l ,^\'> Grande 

'del chundy y de los companeros o soldados 
deBaiech',peroquecuando6st6hizo con sutlo 
AbdelmUic ben Catdn lo que hizo (cruciflcar- 

\o entre un cochiao y uo perro), se separo de 

w 

61, UDi6ndose a loa que pretendiau vengarle, 
a qofenes se uni6 tambi6n (eomo queda di- 
cho) AbderrAhman ben Alcama el Lahml, 
gobernador de Narbona: por ]os tiempos a 
que se refiere el suceso en cuesLion parece 
que AbdeiT^hiiian beu Habib estaba en Afri- 
ca; al menos fi3:ar6 de im modo muy princi- 
pal en Ids sucesos de all& despuSs del ana 1'25 
(4deNoviembred6 742a25deOctubrede743), 
en cuya fecha fu6 desterrado de Alandaliis 
por haber intei-venido de un modo inuy ac- 
tivo en las luchas del tiempo de Balech: lue- 
go en el ano 161 o 1(>2 vueive a Espana pro- 
clamando a tos Ab^sidas, de aeuerdo con 
Carlo Magno, segiin Dozy; pero fracasada 
ia coalicionj si lahubo, combatido por Ab- 
deriAhman I, fn6 niuerto traidoramonte en 
el ano 163 (17 de SopLiembre de 779 a 6 de 
Septiembre de 780). Por tanlOj no creemoa 
que si efectivamente hubn un AbderrAhman 
ben Oeba gobeniador de Narbona, nombra- 
do por AbderrAhman I, sea 6ste, 









y 






^ *.^ "y 






l^"^ 



.>-^ 



- 335 — 

aSos 161 T 162 (777 a 779) 

De los sucesos acaecidos en Cataluiia y 
Aragon en vLrtud de ta ida de Carlo Magno 
a Zaragoza, Ilamado por Suleiman ben Joe- 
tdnben Alarabi, vali de Barceloaa o mAs 
bieu de Zaragoza, no creo oportuno tratar 
aqu!, ya que no tiene relacidn directa con 
el tema de este trabajo, y adenifis porque ya 
en otra parte trat6 de este punto con algu- 
ua extension, y poco o nada podria anadir a 
lo dicho (!)• 

ANO 172 (tl DE JUNIO DB 788 A 31 DK MATO 

DE 789) 

Muerto AbderrArhmauI en el alio 172, le 
sucede su hi jo Hixem I, contra quien se re- 
belan sus dos hermanos Suleiman y Abdala; 
aprovechando la oeaslon de estar ocupado el 
Principe en la giierra promovida por sua 
hermanos, siguiendo la marcha de otros je- 
fes, se subleva en Barcelona Matruh ben Su- 
leiman ben Joctdn, quien, habifendosele uni- 



(1) Djsourso loitlo ante la Real Acadomia de la His- 
toria en la re<iepci6n publioa de D- Francisco Codora 
y Zaidin el dia20de Abril de 187&. 



- 336 — 

do mucha gentSj se apodero de Zaragoza y 
Huesca; esto dice Abenalatir (VF^ P^g- 80)- 

Abenadarl (tomo II, pAg. 64) pone una in- 
d!caci6n especial, diciendo a continuaciou 
de la entrada de Muza ben Fortun en Zara- 
goza: «Lue^o ae adelantd desde Barcelona 
Matruh ben Suleiman el Arabi, proclaman- 
do a sii padre (o bajo la obediencia de su 
padre) y se apoder6 de Huosca, Zaragoza y 
toda la Frontera.* 

Abenaljatib(M:s, Ar. Ac., n. 37, foh 147 r,) 
parecereferir almismo anol72el fin delare- 
beliou de Matruh, diciendo que <Hixem fu6 
a Zaragoza donde estaba Hatruti ben Suiei* 
man Alarabl, del cuai Iti apoder6 Alft,., y lue- 
go (fjaiios despu*^s?) salio de oxpedlei6n con- 
tra el pais de los cristianos acompauado de 
suscapitaues, que le iiablanltevado... con lo 
que conqulstolas ciadades deNarbonay sitio 
a Afranch?* (fil texto me resulta obscure.) 

ANO 177 (18 DB ABEIL DE 793 A 7 DB ABRIL 

DB 79±) 

En el ano 17?, ilixem envi6 contra la tie- 
rra de los cristianos con iu espedicion de ve- 
rano a Abdelmilic ben Abdeludhid ben Mo- 



— 337 — 

gaits: testa expedicion fu6 c^lebre de me- 
moriae iiustre de peligroi ea ella lleg6 a 
Afraneh (<;iu6 cludad e3?)qne sitio, abrieiida 
brecha en sua muros con m^qumas de gue- 
rra; anienazo el pai^s de los inagos (norman- 
dos?j y dio vueltas por el pals enetoigo du- 
rante alguuos ineses, quemando alqueriaa y 
combatiendo fortalezas y cayo sobre la ciu- 
dad de Narbona; fa6 conquista {o expedi- 
cion) graude: el precio del quinto de Jos pri- 
sioneros Kego a 45.0U0 monedas de oro pure* 
(Abenadarij tomo II» pAgs. 65 y 66), 

Alraacarl (tomo I, pag, 218) ciieata esta 
eainpafia de Abdelm^lie del modo siguientei 
• Luego (Hixem) le onvio con los ej^rcltos en 
el ano 177 contra Narbona y Gerooa y cau- 
b6 en ellas muchos danos (luego estaban ya 
en poder de los eritUanos), concuico el paia 
de la Cerrotania (el testo dice Barbitania, 
los manuscritos Cerretania) y se extendi^ 
lejos por el pais de loa infleles, derrotAn- 

doles. » 
El mismo autor^ poeaa lineas antes, ha- 

blando de un modo general, dice: <En su 

tlempo fu6 eonquistada Narbona, la c61ebre, 

y entre las condicionea dnras impueatas a 

los apazguados de la gente de Galicia, fu6 



rf V 



- 338 - 

el trasladar considerable niimero de carg-as 
db tierra del muro de la conquistada Narbo- 
na, que hablan de llevar a la puerta de su 
alcftzar en Cordoba y con esa tierra constru- 
y6 la mezquita, que estA delaate de la puer- 
ta de loa jardiaes.* 

AnouairKMs. Ar.Ae.^i;. 60) dice: *Hixem 
€n esteafio(177)enviaa Abdelm6iie ben Ab- 
deluAhid ben Mog-uits con un ej^reito: entran 
en el pals de los Francos y Hegan a Narbona 

y Gerona (dice 5J-J le^): comienza por Gero- 

ua, donde estaba l\A.^ (^l^ defensa?) de los 

^ Francos: niat6 a sus honibres y destruyd sus 
muros y estuvo a punto de eonquistaria, 
pero seseparo de ella para irse a Narbona, 
donde hizo lo rai^mOj conculcando su pais y 
]a tierra de la Cerretania. 

De la redacci^n de la campana de Abdel 
ni6lic ben AbdeluAhid, tal corao consta en la 
generalidad de los autores Arabes, podria 
quizfi inferirse que Gerona y Narbona fue- 
ron reconquistadas por los musulmaues; pero 
^l texto de Anouairl, aucque obscuro para 
alg^n detalle, no da Jugar a duda de que 
no fueroD reconquistadas, sino simplemente 
amenazadas y saqueadas en parte, pues de 






.3; 



■-'i 



- 339 — 

Gei-ona dice que estuvo a puoto de ser to- 
mada y que el ej^rcito marchd a Narbona, 
doude hizo lo mismo, es deelr, asolar y sa- 
quear el pais, que seria el objeto de la eam- 
paua, pues el perfodo de conquistas para 
oeupacion pevmaneote habia terminado se- 
gun parece. 

M. Reinaud {pkg. 103) da basfcantes inAs 
detalles de esfca expedicion, detalles que 
quiza seau verdaderos, aunque no todos, y 
solo constats por los autores francos. 

F 

ANO 185 (20 DE RNBRO OB 801 A 10 DE BNERO 

DB802)j BARCELONA 

^ Muerto Hixem 1 en e! ano 180 y procla- 
mado su hijo Alhdquem I, se niegan a reco- 
nocerle sus tlos, quieues ya at principio del 
reinado anterior hablau promovido guerra 
contra su hermano Hlxem: diceu los autores 
Arabes *que en el aao 185 los cristiauos, 
aprovechando la ocasidn deestar AlhAquem 
ocupado en la guerra de sus tlos, se apode- 
raron de la ciudad de Barcelona en Alanda- 
IiiSj tomAndola de los musUmes y trssladan- 
do a ella la defensa de sus fronteras, que los 
muslimes retrocedieron al otro lado de ellos 



t^i > 






;v. 



- 340 — 

(AbenaUtir, t. VI, 102 y 115; Abeujaldun, 
t. IV, p^g. 125; Anouairi, Ms. Ar. Ac, n. 60, 
lol. 17; Ms. Ar. Ac, n. 8?, fol. 240). 

En i03 autores Ar. bes ua < ncontramos de- 
talles respecto a la recouquista lie Barcelo- 
na pnr lod cristianos: no pudiendo la guarui- 
cion musulmana ser auxiliada por tropas, 
que no podia enviar el prfncipe Alh^quem, 
rio puede supoiierse que la resi-iteiicia fuera 
muv fenaz y [.rolon^ada: por los autores 
Avabes ni la fecha podeinos fijar de la p6rdi- 
da para ellos de la ciudad de Barcelona; en 
eambio, son varioa !o3 que al hablar de Al- 
manzor fiian la fecha en que se apodero de 
ella, pcro evidf.ntementc. sin proposito de 
eonservarla en su poder. 

Resulta de lo dicho que la historia de la 
domiaaei6n musulmana en Barcelona, Goro- 
na y Narbona queda aim envuelta en Unie- 
blaa: s61o por conjeturas bastante fundadas 
podemos fijar aproximadamente el tiempo 
en que las tree ciudades eayeron en su po- 
der, y el aiio coucreto en que Barcelona.sa- 
li6 de 61: de la reeonquista o restauraeI6n 
cristianas de Gerona y Narbona s61o aproxi- 
madamente podemos fljar la fecha, o m&a 
bien dosechar algunas de las que se han 



- 311 -- 

creldo Jiceptables: e.-^peciahiK^j^e hi recon- 
qiiista de Geroiia no recibe lux alguna del 
testimonio de los autores ^labes, y habria 
que discutir largameote y con pruebas roco 
golidas las diferentes fechas dadas por !os 
autores regiotiales, coiivinieiido los mfts eu 
que paso a poder de los cristiaisos en el ano 
785, admitiendo algunos que la recobraron 
los moros en 793, para perdeila de nuevo en 
7;)7 798, recobrarla en ( ste iiEtimo aBo, y 
perderla definitivamente en el 800 (1). 



(1) Kl fijary discutir los datos aditcido^ on pro de 
cada una de eptis opir>iones nos habria do tlevarcoii 
poca utilidad a esoribir un libro; on oambio quizA 
faera >jt.il el publioar lascitas bibliogrAficas, quQ para 
ca^daopjniou tenemos reuiiidas; al^un ftutor francos 
moderno, M. Coulee, lia tornado parte on la proton- 
si6ii deilustrarlahistoria de (rorona bajo algun as- 
pooto ©special, sin que on nuostra pobro opinion liaya 
adolantado gran cos^a )a solucion do las dificiiltades 
del coiijunto, pues su objoto era meiios ampHo. Etude 
mr VOf/ice de Qirone en I'lionneur de Saint Citarlenuigne, 
Montpellier, 1907, 



f 



V 



IHOICE ALFABETICO DE LAS COSAS MAS NOTABLES 



no Abdelaziz, vall de Espana: su muerte, 
126 El vall Abdelmolic traea lossirios, que 
desde la muerte de Cultum estaban 
acorralados en Ceuta por los berebe* 
res, y con su auxilio veuce a los rebel- 
des espanoles; pero los sirios le depo- 
nen, dan el mando a sxi jefe Baleeh y 
le obllg^au a dar muerte al anciano 
emir. — 124 Kat&n yOmeya, hijos de 
Abdelni61ic, refugiados, el uno en M6- 
rida y el otro en Zaragoza, se suble- 

van, reunenun gran ejfircito que esde- 
rrotado por el de Balech, mucho menor, 
auuque con muerte de fiste^ aSo 742, 

133 Abdert&hman I entra en Alandalag en 
el aSo 138; es reconocido como emir 
independlente. 
10, 11, 12 y la Viajea do Abenbatuta. 

261 Abenbelascot, ^Conde de Cerdafia? 



- ^-^ 



- 344 - 

Pags. 

10,^ Omar Abenhafsun llevado por Conde a 
Barbastro, error que le Uevo a muchas 

falsedades, 
210 Mohamed ben Yiisuf Abnlasuad, ^fufe 

aliado de Carlo Magno? 
261 Ager: su reeonquista- 
201 El godo moro Aizon (Aixon) en ^Ri- 

bagorza? 
80 Carta ds Alaoii: ^falsa?, defendlda por 

Mr, Jules de Bourrousae. 
264 Batalla de Albesa. 
87 Alfonso el Casto pide auxilio a los vaa- 

cos en 79 L 
52, 53 y 54 Alfonso IV: tuchas de este rei- 

nado aclaradas por autores Arabes. 
177 En e! ano 812, AlMquem 1 envia una 

expedicion contra los francos, que ha- 

cian incursiones en la Frontera: tjdon- 

de? 
56 y 57 Literatura aragonesa aljamiada. 
6 Yacub Alquindi en el siglo ni h. escri- 
be mAs de 200 obras. , 
168 Altobizcar CantuS; faUifieacidn mod.er- 

Da< 
14 Los Arabes eonservadores y trausmiso- 
res de la ciencia oriental antigua.— 



345 — 



Pags- 



I - 

L 

7 
t 



f ^' 






18 ^La critioa historica debe mucho a 
los arabes? — 4 Ningun pueblo antiguo 
pscribio tanto como el Arabe. — 37 y 
38 i-os Arabes espanoles pollgrafos co- 
moiosorientales. — 6 Los Arabes cono- 
cieron cosas que ban permanecido ol- 
vidadas. -7 Materias dificiies expues- 
tas por los Arabes.— 15 y 16 Los- Ara- 
bes transmiteii con aumeiito casi to- 
das las ciencias, — 22 Imparci alidad de 
los Arabes. 

19 Historia primitiva de Aragon y Nava- 
rra negada por aiitores no regnfcolag: 
su obscuridad e imposibilidad de de- 
fenderla,— 71 Impuguadores de la his- 
toria primitiva de Aragon. — 184 Ni 
aun en el siglo ix la historia de Ara- 
gon recibe miicha Inz de los antores 
Arabes: razon de ello. 

112 El vali Asania derrotado y mueito en 
^Tarrtscdn? cerca de Totosa, 
27 La resucitada lengua Asiria en la Filo- 
logia comparada de las lenguas serai- 

tas, . 
127 Los modarles descontentos de Ahutjatar 
por su predileccion por los yemenies, 



^ . 



- ;M6 — 

P jgs, 

se sublevan con Asomail: queda pH- 
sionero Abuljatar y dan el niando a 
Tuebah para calmar rivalidades, 

242 Bahlni rebelde: ^.d^nde gobernaba? 

186 Los Banumuza y Banuatauil enlazados 
eon los reyes de Navarra y condes de 
Arag6n.--185 y 233 Historias de los 
Banuniuza, de los Tochibles y de los 

Banuatauil. 

248 La Barbitania o Barbutania (tierra de 
Baibastro). 

293 Barcelona yGerona sometidas por Ab- 
delazu?^178, 298, 299 y 340.-339 Bar- 
celona iTcnnquistada en el afio 186 h, 

123 Los berebeicri espaiioles, secundando a 
iosde A frica,sesublevan; graves com- 
pUcaciones; no en Arngon, donde eran 

pocos. 
286 Faustino de Borb6n: juicio de su obra 
Cartas para ilustrar la Historia de 

Espana, 
111 Oalatayudj ^fundada por el emir Ayub:" 
109 Conquista de Carcaeona en el ano 107. — 
206 Tomada por Anbasa.— 113 Amba 
sa conquista Carcasona y Nimes* 
85 Carlo Magno llamado por los Arabes a 









347 - 



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Zaragoza: Roncesvalles: (iCoalicidn 
fantftstica?-l3G a 145.^213 a 231 Do- 
eumentos referentes a Carlo Magno-*- 
170 Los eristianos ayudados por Carlo 
Maguo? se apoderan de Barcelona en 
el afio 185 h.^80 V2 J- C.-176 y 246 
Ambrus Ambroz enHuesca: relacio> 
nesconCarloMagno.— 178En814u815 

Abdala el Valenciaiio, antiguo allado 
de Carlo Magno,reconciliadoconsu 80- 
briQO Alhdqueml, va contra la Marca 
HispAnica y derrota a )os francos, que 
habian acampado junto a Barcelona. 
107 y 120 Carlos Martel: sus campaiias-ter- 

giversadas en parte. 
49 El Cid: datos en los autores Arabes. 
46 El Conde Don Julian: ^Hnbo tal peiso- 

naje? 
101 y 285 Don Jos6 Antonio Conde y su His- 
toria de la Dominacidn de los drabes 
en Espana: su funesta influencja.— 
191 a 199 Datos hist6ricos en Conde; 
sxi calificacion, dudosos , exactos , fal- 
c^ SOS, constan, — 189 Monedas drabes es- 
pafiolas leidas por Conde, cambtando 
las fethas, sin advertir el cambio. 



iV/ , ^ 



- 348 — 

Pigs - 
236 Expediciones Arabes do conqnista al 

prindpio y de saqueo despu6s. 
100 La dominacion aribiga eu la Guenca 

del Ebro» 
46 Dozy: Masdeu: crltica de ^ste. 
181 Estadospirenaicosenelsiglo viii: ^;cuAl 

era su estado? No lo saberaos. 
3, 24 y 33 Iinpovtaucia de la Lengua Ara- 
be para la FiJolosia coniparada. 

6S Fortuii (iJarcc:?^ prislonero en Cordoba 
durante veinte anos, 

84 Expediciones de los francos en Navarra 
y Aragon en ios siglos vui y ix, 
181 £os Arabrfs invaden ta Galia por el Piri- 
neo oriental: alguna vez por Pamplo- 
na; fjnnnca por el Pirineo Central? 

88 lluza, senor de Borja y Terrero: batalla 
en 843 u 844: muerte de Garcia de Na- 
varra, 

. 9 La (ieogiafia en la Edad media es pu- 

rameute ^rabe- 
285 Godmar, Obispo de Gerona: su Historia 
de Erancia ^en Arabe? desde Clodoveo 
hasta mitad del siglo x, ^^ 

55 ^200 Batalla de Gnadalete o de la Jan- 
da- 



^ 



— 349 - 

274 ^,Hasta donde llegaba en Espana lo no 
conquistado por los Arabes? 
7 y 8 CoTi los libios Arabes que se conser- 
van, bien estudiados, se aclararla la 
Historia de casi todas las ciencias, 
43 y 44 El siglo xt, siglo de oro de la His- 
toriografia slrabe espailola: Abenha- 
yAn, AbenhAzam.— 3, 44 y 45 Historia- 
dores Arabes posteriores al siglo Xi. 
89 Historia Pinnatense. 

101 IlUtoria aiabiitn del ArzobUpo Xlm6- 
nez de Rada, - 286, 29o y 303. 

236 Isidoro Pacense, oAuonimo de C6rdoba, 
^mereee entero crMito? ^^estaba bien 
informado? ^sabla Arabe? No, 

238 Jaea, ^estuvo en poder de los Arabes? 

101 y 104 (:SIigiiel de Luna y Eaustino de 
Borbon Ealsarios? 

66 MohaniedAbenliipo(Notieias Arabes de). 

67 Mohamed Atauii (Noticias Arabes de)- 
205 Munuza, - 206 Munuza, cpersonaje ficti- 

cio? Tergiversaci6n de nombre de lu- 
gar: ^de Manresa?— 115 y 116 TrAgicos 
sucesos de Munuza y su esposa segiin 
el Pacense, ^mal informiido por im 
tradnctor poeo escrupulofio? 



t'>s- 



- 360 — 

108 Miiza, desobedeoiendo ^1 Califa, desde 
f el Noreste se clirige al Noroestej y lle- 
ga hasta Lugo, donde recibe nueva 
orden; obedece y marcha a Damasco. 
107 Muza y Tdric desde Toledo, <;van a 
Zaragoza, Catalufla y las Galias? ^has- 
ta Li6n? (-0 Loton en Cat al una?— 204 
Muza en Zarago:i:a ^por sumision sin 
lucha?— 288 JIuza no atraveso los Pi- 
rineos. — 201 (jMuza contra los vaseo- 
nes? 

Ill y 205 Alhor o Alahor sucesor de Ayub, 
ipasa a la Galia Narbonesa?— 291 Nar- 
bona frontera de Alandaliis.— 293 Ab- 
delaziz llega y tonia a Narbona. — 120 
Okba ben Alhacharh contlaita las ex- 
pediciones contra Narbona porslo por 
8US" delegados detenidos por Carlos 
Martel. — 133 y 331 (jNarbonaen podet 
de los francos desde el ano 752 6 759?— 
134. En el ano 142 h, (=7S9 y 760 J. C-) 
es nombrado vall de Nai-bona hasta 
Tortosa AbderrAhmen ben Okba.— 128 

' El vall de Narbona AbderrAhmen ben 

Alcama se rebela contra Yusuf, pero 
fius Soldados se apoderan de 61 y pre- 



"^ >. 



— 351 - 

Pags. 

sentan su cabeza aYiisuf,— 163 Expe- 
dieiones conti'a Narbona y Gerona en 
el ano791. 

109 Los cristianos deNavarra, AragdnyCa- 
talufla. ^repihtieron a los Arabes? No 
teuemos dalos concretos.— 182 Escasez 
de notieias de Navarra, Aragon, So- 
brarbe, Ribagorza y PaJiAs en los an- 
tores francos: razon de esto. 
58 Importancla de la Mnmism&iica ^rabe 
para la historia de Espana en los si- 
glos XI y XII. 

123 Okba, por enfermedad orebeli6n, entre- 

ga el niando a su antecesor AbtlelmS* 

lie ben CatAn y niuere en el aflo 123. 

83 Los Vascoues ^ie Pamplona en el si- 

glo Vlil, 

82 Montafieses del Pirineo Cential y Occi- 
dental: su estado nniy obscure. 
117 y 312 Batalla de Poitiers: Victoria de 
Carlos Martel con muerte del emir 
AbderrAhman. Fantaseados sus deta- 
lles y esagerada su importancia.— 119 
Abdelm^licben Catftn siicede aAbder- 
rAhman muerto en Poitiers: expodi- 
cidn sin resultado en los Piriaeo&. 



'.--.i 



J -^ y 



- 352 — 

Piga- 

269 El Prineipi Qaintiliano. 

237 Reconqni^ta de Purroy, PiizA, Caserres, 

Mufiones, Moozoi}, Os de Ealaguer, 

Alqu^zar, Huesca, Barbastro, Bala- 

guer y Caiasanz. ^ 

31 RenAn: sus prejuicios eoutra el semitis- 

mo de ia lengua y pueblo asirio, 
236 Hasta mitad del sio^Io xi no romienza la 

recoiiquista ve.rdaderamente histdrica 

en Ribaj^orza, PallAs y Sobrarbe. 
251 Roda de Ribagorza. 
125 Los sirios dan elmando a Taalaba, que 

pronto, para calmar las discordiasj es 

reemplazado por Abuljatar, quien dis- 
trib!iye a Jos Arabes de Oriente en las 
poblaciones, que infis se aseniejaban a 
8u pals natat. 

105 Primera campana de TAric. 

131 Eu 147j ^Temambeo Alcama esnombra- 
do vail de Hnesca, Tortosa ,y Tara- 
zona? 

300 Batalla de Tolosa: afio 102. 

171 Los cristianos de Navaira, ayudados de 
una familia de rnuladie?, se apoderan 
de Tndela, a cuyo vali Yiisuf hacen 
prisionero y se lo llevan a Azagra?, de 






'i 



> 






- 353 - 

donde es rescatado por tropas de su 
padre Amrus ben Yiisaf. 

9 Viajes de los imi&ulnianes: raz6n de 
elioi*, 

47 Los Witizanos, (jhablau pactadocouMu- 

zaPNo, 
127 Mxierto Tueba, losyemeiites aspiran al 
mando para Abuljatar, pero se opo- 
nen los modaries con Asoraail, y es 
nonibrado Yiisuf el Filiri por un auo, 
y se acuerda que despuf^s loi^ j etnonies 
nombrariau ; pero liefjado el plazo 
Asomail ios acomete de hnproviso y 

veiice con muerte de Abuljatar^ a5o 
130, batalla de Xeciinda,— 131 Yiisuf 
y Asomail van a Zaragoxa contra los 
rebeldes, algunos de los cuales les son 
eatregados por los moradores; Yilsuf 
queria matarlos; pero en vista de Dpi- 
ni6n contraria de los jefes, desiste y 
los envla con pocas tropas contra los 
de Pamplona, que habian sacudldo el 
yugo: Mn derrotados los musulnianes 
y muettos los jefes, como Yusuf de- 
seaba.— 128 Yiisuf despufis de la bata- 
lla deXecundaen el ano ISOsigue con 



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~ 354 -- 

el mando hasta la llegada de Abder- 
r^hman I< 

301 Muerte de Zama o Asama en Tarazona 
Taraseoti? aiio 102- 

161 En 791? Hixem I envia un gnieso ej6rci* 
to contra Matruh, rebelde en Zarago- 
2sa.— 168 En 797 Bahlul rebelde se apo- 
dera de Zarag-oza y Huesca.— 159 Ha- 
cia 790 rebeliones en Zaragoza con 
Said ben Alhosain y luego se apodera 
de Zaragoza y Huesca Jlatruh ben 
Suleiman. 






"^^ 



^ INDICE GENERAL 



Importancia general que tiene para 
Espafia el estudio de la Lengua Ara- 
be y especial para los que han naci- 
do en el antiguo E-eiuo de Aragon, 1 

La Dominaoiou arAbiga en la Pronte- 
ra Superior, o sea, poco m^s o me- 
nos, en la cuenea del Ebroy en la 
Galia meridional, afios 711 a 815. , > 97 

Llmites probables de la conquiata Ara- 
be ea la Cordillera Pirenaica 235 

Narbona, Gerona y Barcelona bajo la 
dominacion musulmana 277 

Indice alfab^tico de lag cosas mAs no- 
tables 343