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Full text of "Books about Maghreb and Andalus"

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EL CARDENAL 



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\ LOS lliSCRlTOS ARAIIIGO- 




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DON FRANCISCO JAVIER SiMONET, 



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EL CARDENAL 





25007 



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Y lOS immm ARilllGO-CRAlDllS 



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DON FRANCISCO JAVIER 8IH0NET. 



GRANADA. 

Iniprent.i do La Li:Ai/rAn a cargo de J. G. Garrido. 



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BREVE PROLOGO 
dirigido al discreto y benevolo lector. 










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Hace anos tuvo e] ijonor t!o tralar ol punto liisldrico, objnto (le 
este opusculo, con molivo do una frrofi^ora injuria dirij^ida con- 
tra el insigne cantena! D. Fvay Francisco Ximcnez do Cisne- 
ros, gloria imjxsreccdera de nnc>^lru patria,por un jovon arabi-sfa 
ilaJiano, el Si\ C. Schioparelli, Kl cuai^ ponderando'con grande 
encarecimiento la importancia do los escritores arahes que flo- 
recieron en nuestra PuninBula, noreparoen epcribir que ^for- 
tunatomentej ne rofttracis;mo dato alia lingua araba dali* m/f> 
lleranza caithlicaj nc i bafbai^i furor i del Cardinale Ximenes val- 
sero a disperdoro tuLti quoi jjroxiosi doounientL'> (1) 

Pam dcmostrai- la injuftlicia dr t-sLa acusaciun haslara con .sa- 
bur que, si ol Sr. Scliiijparelli pudo conuinicaral niun<lo gfibio 
el curioso e imporlanlo documento orabigo-bi^^pano, an cuya 
publicacion profirio Ian dcsatinada.s f'rases, !o dehio priniora- 
monlo al autor de la obra I'ublicady, que lo fue un fraile y teolo- 
gocatolicoy espafiol del siglo XIII (Fray Haimundo Marlin) y 
luego a la ilustracion de unt>s trailes ilaiianos y catolicos quo io 
consorvaron en la iibreria del convento do San Marcos de Flo- 
rencia, de donde pasomns larde a la Biblioloca Ricardiana. Ypor 
lo que loca al Cardenal Xiuionez, procure probar que sus bdrba- 
ros farorefi so\o destruyeron ios alcoranes y olros libr-os mus- 
limicos conservados por los nioros v moHscos de Granada, v 
que era precise ileslruir para conseguir o afianzar la conversion 
de aquellos natnraios- 



U) Kii el piVjIo^'O ((el libro titiUado VorahnUsfa in arahico puhhliraio 
pfT la prima DoUa sopra an r6f//rf ih' la hihrio/f-a NlrrarfUana di Firm- 
st'daC, SrhiaparuUi, aliw/io Uvi Ift'alc in^tiiato di MUtU ^upcriori, V'l- 



*)- 



Ahora vuelvo a la misma tarea para refutar a un nuevo acu- 
sador del inclito Cardenal, que ha aparecido en esta ciitdad do- 
Granada, y reproduzco con alguna mas extension mis razona- 
niionlos de entonces, ampliandolos con una breve digresioii 
acerca de la famosa quema ejeculada poi'<^rden del califa Omar I 
en la gran biblioteca de Alejandria y con el recuerdo de la quo 
llevo a cabo ol celebre Almanzor, ministro del califa andaUiz 
HJxem II, en los codices astronomicos y filoscificos que su padre 
Alhacam 11 liabia reunido en su copiosa libreria cordobesa. 

Esta nueva redaccidn va en ibrma de polemica, porque asi lo 
ban exigido las circunstancias y la tonacidad del novisimo im- 
pugnador de Gisneros, empeiiado en ratificar su aserto despues 
de mi primera refulacion y en eiudir mis pruebas con varies efu- 
gios y frivolas argucias. Ojala que alguii dia puedu yo tratar este 
asunlo coji la ampliLud y gravedad que requiere su importancia, 
6 lo vea tratado por olra plunia mas afortunada y competente 
qne la mia. Por ahora, y a falta de estudio mas completo, baste 
el ensayo presente como homenaje de admiracion y de justicia 
que rindo a la gloriosa memoria del var6n magnanimo e in- 
comparable, que lanto honro y enaHecio a nuestra patria, con- 
tribiiyondo eiicazmenle apurilicaria de la escoria de su pasada 
servidumbrey at engrandeciniieiito que la monarquia espaiiola 
alcanzo en el venturoso siglo XVI. 



F. Javier Simonet. 



Granada 15 de OcUiltre tie IS85. 



■ Ti — »~ . «^ ^4. -v-7-1 ^^^J_v -vf ^.«T WTrffc-T^h _* 



EL CARDEML XIMEIZ DE ClSiEROS 

y los manuscritos arabigo-granadinos, 



ARTiClXOI. 

Uacc algunos meses que un jovcn litei-ato, mi amigo y 
cleutlo, mc Il^mo la atcncion acci'ca dc algimos errores his- 
toricos y litcrarios, cometidos eii una serie tie artioulos que 
con cl titulo <ie Eu Hempo de los moras, so publicaron eii 
irt/U/(«7fiftra(revistaflecenal de artes y leti-ns que sale a 
luz en esta eiudad), insUndonic a oponerles cl neeesario 
corrective. De bncn grarlo huhiera yo accedido a lales ins- 
tancias si a dicha dispusiera del liempo neeesario, si ya no 
hubicse acoinetido scmejante tarca en diversas oeasioncs y 
en numerosos escritos que ban visto repetidas veces la luz 
publica, y si no lo hubieran heeho tambien crilicos ominen- 
tcs cuya autoridaii pesa nuiebo en la materia. 

Pero mi amii^^o, que a pcsar de sus pocos anos, Irabaja 
animado del mas recto criterio y estudia a conciencia, reu- 
nicndo el bien pensaral bien decir, insistio en su demanda, 
y tin dia mc mostro eierto numcro de la expresaibi revista, 
on quo so lee la nota siguientc'. "l^s hisforico que el Carde- 
nal Cisneros mandti quemar en Granada dos milloncs de 

libros arabes." 

nQue Ic pareee a Y., exclamo mi amigo, lo grave y ro- 
tundo de esta afirmaeion? Y ;c6mo crecc de dia en dia, 
cresf-i! eundn, el numero do los manuscritos mandados que- 
mar per Cisneros! Uecuerdo baber leido en la bistoria de 
esle eardenal, eserita pov Monsenor Floebier; tonio IV, pa- 
gina 102 de la version espanola ptiblicada en Amberes, 
alio 1740, que llegaron hasla cinoo mil voluiiicnes; baco 



_ 6 — 

pocos jinos lei en cierto autor moderno quo ascendieron 
a la suma de uii millon y veinticinco mil, y ahora me en- 
cuentro con que fueron dos miiloncs, niimero redondo, que 
no dejara de acrecenlarse oportunamente por la infalible 
ley del progreso. Anade este escritor, que tal tesoro del sa- 
ber humano se quemo publicamente en ia plaza de Biba- 
rrambla, y eslo me maravilla sobremanera; pucs para dos 
miilones de librosapenas hubieran sido espaei'o suficienle 
los Llanos de Armilla.» 

«Pues para mi, le replique, lo verdaderamente maravi- 
lloso es el numero de los codices en cucstion, puesto que 
para haber llegado a poseei* dos miilones dc lihros, es me- 
ncster suponer a los moros dc Granada el pueblo mas sabio 
eilusErado del universo; y en verdad que nolo aci-editan 
asi, ni los documentos que ban llegado h-sta nosoti-os, ni lo ^ 

atrasado y groscro de su civilizacion, ((ue, como en todo pais • 
musuiinan, nunca paso los limiles de la barbaric. Ademas 

consta que on afjuel inceiidiono perecio todo el caudal li- 
tcracio de aquellos mores y que anos despucs conscrvaban 
todavia muchos jibros.B 

«.Del mcrKoe importancia do esa litcralura hemos pla- 
tieado mas de una vcz, y no necesita V. repiHir lo (|uc 
tione denioslrado, convcneiendome do que la c^cuela ra- 
cionalista se ba complacido en pondcrarla cieticia y cnltura 
arabiga y muslimica para depriinir a la cristiana de la cdad 
. , media. Iticn se que los arabes y berbcriseos, que tales fue- 
ron en su mayor parte los moros conquistadoros de nuestra 
peninsula, no introdujeron en clla nhv^m gencro dc artes 
ni conocimienlos utiles y que el esplendor artistico, litera- 
rioy clentilico que llegaron a alcanzar en algun periodo de 
sularga dominacion, lo debieron A h cnseiianza c infUien- 
cia de los eristianos sometidos. Pero lo que abora deseo sa- 
ber es como los cinco mil volumenes dc que babla Ficcbier 
ban llegado a convertirse nada menos que en dos miilones. » 
^ <'Ese lenomeno solo se explica por la ley indefectible y 
fatal do quo has hablado, por al progreso do Jas luces, que 



cada flia on ostos tiempos vonturosos llova li cabo ios mas 
poi'tciuosos, trasccndontalesy utiles descubrimieiUos. Kilo 
es que segun Alvai' Gomez de Castro (1), coelaiieo del iiisig- 

iie Cardenal y escritoi-muy autorizado y fidedlgno, Ios vo- 
luinenes queruados apenas llegaron a cliico mil: quinque 
millia voluniinuin sunt fernwcomjrerjala. I'li slgjo dcspues, el 
maestro Eugonio de llobles (2), ora luosc pov eiiuivocacioii, 
ora, k) que parocc mas verosiinit y se itjusta aiejoi' al lono 
y ospiritu de suobra, per realzar mas y mas el ceio cato- 
lico de Cisneros, Ios elevo do un goipe a un cuento y cinco 
mil vokmenes. Kl cueiUo de llobles me pareee puro cuenlo y 
patrana, por set' de un bistoriador de poca critica (B); y asi 
le pareeio ai sabio escriior IVances Moiisenor Flechier, pues 
auiique Ic consulto y eito repetidas veces en varios pa- 
sajes de su historia, en esLe puiito, coino enolros mucbos, 
adopto el relato do Alvar Gomez. Treiiita anos desjjues de 
ilobles, en 1036, D. Francisco liermudez de Pedraza publi- 
co su Uistoria eclesidsiica de Granada, y no queriendo sei' 
menos que el susodicho maestro en su admiracidn al Car- 
denal Ximenez, adopto su cuenlo, pero aumentado en vein- 
le mil voliimenes; por manera que bajo su docta y alamada 
pluma, ios libros quemadosy:'«5firou de un cuento y veinticinco 
mil (4). Contra tales aumentos protestd la buena critica a 
priucijiios del siglo XVU por boo de un docto y diligente 
biografo de Cisneros, Fray Nicolas Aniceto Alcolea, que 



(1) Ell el libvo 11 (U^ sii obi'a liLulada iJ(-' rebus yeslis a Francisco 
Ximenio Cisncrio, Archieptscopo Toletano. 

(i) Kn ^n Compendio de la vida y ha zanas del Cardenal Doji Fray 
Francisco Aimcnez dc Cisnero,% Toicdo, ir>04. 

{'A) El docto jesuila Alejandro l.eslco. cii ci Rrudilo pt'ologo que pu- 
so a la cdiciuti roirmiiadcl Breviario GuLico-.Mozarahe., advii'tia y co- 
rrigio \'arios erroros cornoUdos por Eiig-euio Robles en su refcrido 
Coinpendio, a proposUo de ai[iiel oficio y rUo. Asimismo, Monsonor 
Klechicr en iiiuciios puntos rolaiivos a Ios lioehos del Cardcnai Xiiin*- 
nez, doscslimo la aiitoddad de llobles, prcfirjcndo sieiiipre la de Goninz 
tie Caslro. 

(1) Kn la pai-l(> IV, .-^ap. 21 d.' didia Hisloria. 



— 8 — 

segun razonablos indioins, (^onsulto i-locumciitos exisffinfcs 
en el archivo del Colegio mayor do San Ildefonso de Alcala, 
y afirma que los aifaquies prcsentaronal Cardena! cerca de 
cinco mil cuerpos de Ifbros {\) . En iiuestros dias, el sefior 
Montells y Nadai (2), aunque progresista,rio sehaatrevido Ji 
pasar del numcru sefialado por Pedraza; pero menos cauto y 
mas att'cvido, el joven y Ilamante autor de los articulos titu- 
lados En tiempo de los Moros ha ilegado a dos miilones y 
esta, como ves, cs la Mima pnlahra de la ciencia historica 
modei'na.» 

«Medrada esfa osa eieneia a juzgar por scmejante^j'^sgos. 
Pero como lossahios al uso moderno no so paran en1)arras, 
ni hacen aprecio de la logica, no faltara quien diga qug aun 
on esos cinco mil volumenes, que resultan quemados, se en- 
cerraban inmensos tesoros de ciencia que el fanatismo os- 
curantista de Cisneros quemo y deslruyo miserablemente. 
Pues yo ie pregunto a V. si la ealidad de los librds achicha- 
rrados corrio parejasoon la canlidad.B 

«i\. este proposito te recordaie una disousion semejante 
que suslente haec muchos anos en esta misnw ciudad con 
nn periodista do ia propia escuela. llabiendo sacado a relu- 
cir la ponderada qiiema de los libros arabigos y habiendo 
Ilegado en su impudeneia hasta ilamar barbaro al fundador 
de ia cclebrc Univcrsidad Complutense, me cslbrce en de- 
mostrarle que el inclilo Cardenal solo entrego a las llamas 
los alcoranes y olros libros de este jaez, quo por pertenecer 
a la secta muslimica, eran grave obstaculo a la descada 
conversion do los moros granadinos. En prueba de esta 
verdad ie cite, no solaoicnte, el testimonio de Gomez do 
Castro, Robies, Marmol, Bermiidez do Pedraza y otros his- 
toriadores de los siglos XVI y XVII, que lo afirman terini- 
nantemente, sino un decretode la Reina D." Juana, fechado 



(1) Eti su Vida (Ie Cisneros que pnbHca en Madrid, afio de 1727. 

(2) En la pai^itia 20 de su Uisloria dr. la Universidad- de Grana- 
(/rt(l87»). 



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e\ 20 (le Juiiiofio 1511 (y porlo tanto posterior a la supues- 
ta quema (Icloiia la iiteratura arabigo-granacUna), mandan- 
do (|ue los moriscos cntregaseii a las jiisticias todos los 
libros arabigos que hubiese en sli poder, para que exami- 
tiados, les f'uossjn devuoitos ios do filosofia, infididiria e histo- 
ria, qucinandose los que fueseii de sli danada ley y sccta (1). 
Deiu IS de esto, le reconlc que el misino Cardeiial envio 
al Colegio mayor de San ildefonso, que fundo en Alcala de 
Kenar.'S, pani que so guardasen en su iibreria, muohos co- 
dices do inodicina y otras materias, que segiin el Padre 
Alcolea fucron nnos trescientos, y que han perecido desdi- 
chadamentc de un siglo a esta parte (2). 

«y que eontesto el periodista a razones tan convin* 

eeiites?» 

«Lo que vas a oir: «Pues si reservo nnos libros yque- 
mo otros, no tengo mas quo decir sino que era fraile y 

has (a.)) 

«Valienterazonador y digno intcrprete de la ilustracion 
liberalesea. En verdad, en verdad, que noccsitan do toda la 
padencia cristiana los escritores caiolicos y verdaderamen- 
leespanoies aitener que refutar tamauos dislates. ^;No le 
pareco a V. indigno y CHluoinioso el denigrar con semo- 
jantesiuiposturas la fama do varones insigiies que lan- 
ta honra y grandeza han dado a nuestra pHria? Y para 
terminar, ^este es el dscantado progreso de la historia e 
ilustraeion moderna? iX que tin obedeoe este priu-ito de fal- 
silicac la historia y deslustrar las glorias nacionaIes?o 

(tNomepregLiutcs ia razon de la sin razon. Bien sabes 
que la cseuela moderiia libre pensadora no conuee la fe, ni 
el patriotisnio, ni los demas sentimientos sublimes y mag- 
nanimos que tanto engrandccieron a nuestros mavores. Los 



(1) Coleccion de documentos inediios para la hisloria de h'spana, 
toiiio 3d, pn-inns447 y^iguieiUes. 

(2) Voase lo que oseribc a i^sle proposito e! Sr. D. Vicente ck la 

KuciUe en el inimero X[ de sus cxcelentes articolos Xa cuestion de 
urchivos en Espana. 



-^ 10 - 

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adeptosde esta escuela, hija legttima del protestantismo, 
pugnan sin descatiso por t'alsear y coiTOinpor toJas las ciun- 
cias, lodos los raiiios del luimano saber, y on sus dusdicha- 
das plumas, coino loadvirtio el ilustre Comlo do Maisire, la 
Ilistoria se ha convertido en una gi-aii conjuracion contra la 
vei'dad. Sii'vaLe esto do perjietuo aviso y precaucion en tus 
inve.Higacionesliterarias; y pues, a Dios gracias, estas ani- 
mado de la mas rccla intencion ydegencrosos propositos, 
dij'ige lodos tus esfuerzos a desenmascarar el error y ren- 
dir noble y houroso cuUo a la verdad persegLiida y vilipen- 
diada. i)e esla nianera descubriras v desacreditacas a los 
mal inloncionados y deseiiganartis a las incauLos, en cuyo 
numcro se euenla sin duda el aulor de los meneionados ar- 
lieulos, de (juien espcrainos fundadamentc (]uc mtjor in- 
lurinado, retraetara los errores hisldricos y lilerarios que 
libros de puco meoUo han inspirado a su imaginacion exal- 
tada y juveuilj) 



AHTiCULO ir. 

Sr. D.R. G. y[>. 

Miiy senor mio y de toda irii consideracion: lei oportuna- 
incnte la carLa-artiVulo. que V. me tlirigio desdc las eolum- 
nas de La Lealtad on 22 de Julio ultimo, y aunque dosde 
lucgo me lU'opuse conlestarle, lo he venldo dilatando por 
razon de mis oeuj)acioiies y de las tristos oircunsEancias que 
hemes atravcsado. Tero mas vale tarde que nunca, y gra- 
cias a Dios, nuestro Senor, que nos ha librado, e^toy en 
siLuacion de poder cumplir con V., respondiendo punto por 
punto a su mencinnada epistola. 

Despues de frases eortescs, (pie agradezeo a V. debida- 
.mente, y que honran, mas que a mi, a la biicna adueacidii 
de v., entra en mate-ia creyendo que mi amigo y yo «somos 
bastante exagerados y que uos hallamos dispuestos a juzgar 



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con igual criterio los actos y palabras cie la Iglesia catolica 
y ios ados y pahihcas tie !os catoiicos: el cual es un criterio, 
bajo el piinto (le vista historico y aun Ijajo el dogmatico, 
sumamente peligroso y arriesga(K>.» Me complazco en esfa 
obsei'vacion de V. y aplagdo eordialmcnte el buen sentido 
roligloso y filosofico que la ha Inspirado. Pero a V. no piie- 
de ocuUarse que inuchos prelenrlidos sabibs y razonadores 
de nuestros dias, confundiendo maliciosamente ios tenni- 
nos que V. (an discretj^mentc disl.ingue, imputan a h mis- 
ma iglesia los fief^'clos y errores de sus hijos, y por odio a 
aqueila se coni;dacen en acriminar a estos, cebandosti sana 
en los in'ts insi^nos. Contra tales sofistas v detractores se 
dii'igcn i.udas las cxecraciones del artieulo que publique en 
c! niimet'o de LvLiiALTAo cori'cspondlente al 19 de Julio 
I'lltlmo. Mas al ilefendei' vo la eonducla del Cardenal Don 
Fray Francisco Ximcnezdc Cisiii;ros en la cuestion do Ios 
manuscritos arabigo-granadinos, no me fundo ni en el 

principado que ejercio eii la Iglesia, ni en la alta dig-- 

nidad que le otorgo su Jefe Supremo, ni in la inclita 

drden religiosa que tanto honro con sus merilos y vlrtu- 

des, sino en las eircunstancias y realidad del heclio que lle- 
voa cabo. 

Califica V. de sublerfngio jtueril mi empeiio de vindicar 
la repulaciou de un pcrsonnje Ian insigne comoel Cardenal 
Jimenez dc Cisneros, rcbajando eonsiderablemente la eilra 
de lus codices anihigos quenjados a sus instancias. Pues a 
mi enteuder, y en esto apelo ai ialio de eiiantos hayan leldo 
la carta de V., toda e!la es pure subterfugio y vana evasiva, 
que V. empica para no dar su brazo a torcer y no confesar 
ingenuamente que falto de datos 6 extraviado por sus lee- 
luras, se equivoco lastimosanientc al escribir acpiclla deplo- 
rable nota en dufensa del Ciilifa Omar v ofensa del Carde- 
nal Ximenez, donde so Ice: «Eti camhio es hisluruv (jue cl 
Cat'denal Cisneros mando qucmar en (Granada dns milloiies 
de libros arabes.n 

Para excusar cste lapsus yevitar una retraelacion, que se- 



— 12 — 

guramente le hubiera honrado en e! concepto dc toda per- 
sona sensnta, pretendeV. con insislencia que no solo esdi- 
iicilsinoridiculoel fijarapi'oximadamente el mimeroo acep- 
tar cualquiera como exacto. Le concedo a V. de biien gra- 
de que en punto de cifras histdricas y en cualquiera terreno 
seniejante, sea ocioso el litigar sobre e! poco mas 6 inenos: 
pero aniontonar miliares, y aun inillones, sobre millares, en 
agravio de un personaje eniinente y gloria singular dc Kspa- 
na, y dar esto como date hisl6rico, tiene una gravedad indls- 
culpable, que ni quise, ni debi, dejar pasar sin el debido 

correctivo. 

Afiade V. que no quicrc discutir el ni'imero de los codices 
([uemndos por no incurrir ai acreccntarlo en Ih misma pue- 
rilidad con que yo he tratado de dlsminuirlo. En verdad, 
no parecera extrano que uii iioud)re como yo incurra eu 
puerilidades, pues sabido es que los viejos suelen volverse 
nines; pero lo extraordinario y lamenlable es que los jove- 
nes como V. desvarien hislorica y literariamcntc, por rcndir 
culto a ideas absurdas y dar credilo a cueiUos dc viejas: 
que a es(o en suma van quedando n-ducidas las re!aciones 
do Viardot, de Drapper y de otros autores modernos cmpe- 
fiados eii realzar a los arabes y muslimes y deprimir a los 
crislianos. Y si la cuestion del ni'imero es cosa pueril, ^por 
que al fin de su epistola, se ralifiea V. en la cifra que scfia- 
la a ojo (le bucn cubero? 

Las cuestiones de ni'imero podran parecerlc a V. puerlles 
6 baladies, y eso que los escritores arabes, objeto de su 
admiracion, cran en tal punto harto prolljos; pero j^o en- 
cuentro mas pueril y iiienos iilosofico el aceptar sin examen 
6 abultar eaprichosamente lo que se oye 6 lee. por dispara- 
tado que sea, que no el pesarlo alentamente en la baian/a 
de la ra/dn, reduclendolo eon discreto calculo a la suma 6 
cantidad debida. Ademas, la biiena critica histdrica no se 
desdcna de entrar en tales minuclosidades quo a V. le pare- 
cen pueriles; porque de no involucrar las cosas y eeharlo 
todo a barato, no es lo mismo ganar d perder una plaza que 



-*i. 



— 13 — 

cicnto, ni inatar en ana bntalla cien mil cneinigos como dos 
mi!ionos, iii liitbiera siiJo mengua para Napoleon III el ren- 
(lirsc a los pfusianos si eapitaneara cinco mil lionibres eii 
vez de cien mil, ni la epidcmia (pie ha tliezunulo a Granada 
en e! trisle inos dc Agosto dehicra cncareccrse si en vez ile 
aoabai' con la vida de cinco mil y tantas |)crsonas. solo liu- 
biei-a ai'i'obatado doscienlas, ilcconozcn V. que para mi ob- 
jelo dtj desai^i'aviar la reputaeion del €ari:lenal Ximenez, no 
era pnoril ni ocioso, sino may impoituntc, el redncir ;i sns 
juslos limiies cl numei'o do los manuscritos arabigos (jue 
inando quemar; pucsto que para completar la citVa do cin- 
co mil le basU) con los aleoranes y otros iibros ignalmcntc 
perniciosos 6 inutiles, mas para llegar a los <lo5 millones 
([lie V. scnalo como iiecbo hislorieo, luiblera iieeesitailo en- 
trogar a las llamas todo linaje de codices arab;'S, usi dano- 
sos como lUiles, u mas bien rcunir en esta eiudad de Gra- 
nada, y en el tciitro de la ejccucion, que fue su plaza do 
IJiijarrambIa, todos los Iibros de moi'os y motlscos que a la 
sazon habia en este reino y acaso lodos los oscrilos on lon- 
gtia iirabedesdcel tlempo de la invasion sarr.icenica. I'ara 
poflfM' aliegar cl nnmero apuntado por V.. habria i ceesita- 
do vivir en esto si^lo de Lis luees, 6, como lo llama nn pot;- 
l!) modenio, do la Unto., en ((Lie eseriki es y oserihorr.^ado- 
res sin fin ulVeeen sobrado material para olra quema que 
oi bnen sontido inlente en mejorcs tioinpos. 

Contra el cxccsivo nnmero deaquollos codices hayoira ra- 
zon poderopa, qne no quicro pasar en silencio, y cs la can- 
lidad de diez mil duei-do.-;, 6 poco m^is, en ([ue fueron apro- 
ciados, no obstante ([uc miiehos do ellos, procedontes aca- 
so de la Heal Casa 6 de las prineipidos mez(|nilas, eiuitiva- 
ron los ojos y eneondicron la aiicion de losespsctadoros por 
su primorchligralico yarlisliro, oslentando preciosas labo- 
res ar.ibescas y rioas cncoadernaeiones con cliapas y regis- 
tros do oro y plala: ciiya eantidad oiVeeida por algnnos 
curiosos 6 especuladores, fno desecbada por aquel varon 
eniin(;nte con el desinicres y nmgaanimidad que lo distin- 



_ 14 — 

gnian,. negandose absolutamente a vender 6 regalar libro 
alguno (le aquella clase (1). 

Dice V, que mi ia cuesLion que nos ocupa lo Importanle 
y esoneiiil no cs ei numcro, sino el hecho dc quemar li- 
brosa niijlares. Acerca do el!o respondero on primer lugar 
que en mi primer arliculo trate ia cuestion on e! tcrrono 
en que la eitcontrc y en que V. me la presenlo, rebatiendo 
c ■!! razones fandadas voon el teslimonio do ios autores mas 

w 

compotcntcs io quo V. afirmo coiiio vertlid inconcusa al 
escribir: ^Es historico que el Cardenal Cisncr- s niantlo que- 
mar en Granada dos miltoncs do ilbros arahesj) A tan dcs- 
comunal 9firmaci6n opusc la insigne autoridad de Alvar 
Gomez do Castro, linico escritor coet^neo quo enumera Ios 
volunienes quem-^dos y atirma quo apenas llegaron a cinco 
mil: (fuinque inilUa voluminum fcrme. V acivorti que el testi- 
monio del maestro Uoblos, quo Ios aumeiUo hasty unmento 
y dnco mil, es sospechoso porqufi escribio un siglo des|)aes 
ycomo alitor de menoseritica, puccle eroerso que siguio on 

osto punto tas inspiracionos do su f^nfnsk) 6 alguna tradi- 
cion oral engendrada 6 exagorada porlos exccsivos arlmira- 
dores del hcroe franciscano. Ello os quo la buena critica 
historica, desde Monsenor l-lechier hasta Monsenor Hetele, 
neonoce a Gomez de Castro oomo I;* primera aulondad en 
cuanto so rcfierca Ios hechos del Canlenal Ximcnez. Por 
eso Monscnor Fleohior, nutor muy rospetable, aunque es- 
cribio con poslerioridad a llobtes, siguio a Gomez de Castro 
en el punlo de que se trcita, esoribierulo que ajunlando {el 
Cardenal) hasln cinco mil volmienes^ Ios hizo quemar publi- 



(1) Alvar Gomez d^^ Castro, pondora M riqueza de. acjuftllos codices 
con las sig-uicutes pa'abras: (tQiim yariis iimbilicis punica arte ct opore 
distincla- auro elinm ol arg'f^n(a oxoniala, mm nculos modo.sod animos^ 
qiioque spocla^Uunn rapleljaal. Miilli oos s- rloinue a Ximcnia pntic- 
mnt, sed neniini qtiidqtiaiu conccssum esL» El P. Aluolea anado: <tMa" 
ciios do ellos con cajiloncras y manocillas dc plata y ovo con baslaritcs 
pcrlas, aprcciado todo en mas de dicz mil ducados, y algnnos Ios apron- 
labaii luego si queria vcndcrlos, elc,» 



11* 

camente (1).» En cuanto a losaumentos posteriores, incluso 
el purlenloso de V., no tienoii fuiidainento algiiiio hi.storico 
n\ razonyble, como ya lo indiqiio en mi articuio anterior 
y luego mc propongo dejaflo sulieieiitemeafe demostrado. 

Plies si del tiuniem pasu al hecho dc ia queniu, le dire a 
usLeii trancamenle que en mi opinion, el destrulr ilbros u 
oU'os objetos, dado que scan pernieiosos, es una ohra nada 
eensurjiblc, antes por el conti'ario, (Ugna do grandc alahan- 
za y cncpmio: tan digna, jioi' lo monos, de aplauso como el 
extlrpar, en las circunstancias quo hemos atravesado, cual- 
qnier foco dc infeccion y epidemia. Y al proclamarlo usi, nie 
I'undo en el constante paroeer de todos !os niejores filosofos 
y polilieos, desdela^ edades paganas hasla la moderna.lSas- 
tanio citar a Ovidio, que reeonociendu el crimen social en 
que cl niisnio habia incurrido, dc publicar csciitos iamora- 
les, los eondenalia resueltaniente al i'uego: aOmnia pone 
feros, quamvis invitus, in ignes.» Menos perniciosos que 
los arabigo-musiimicoseran los libi'os decaballeria, y sin 
embargo, el Principe de nuestros ingenios propuso en el 
famoso eserutinio de su Don Quijote que se quemasen sin 
remision alyuna. 

Asi pucs, el hecho de que V. acusa al Cardenal Xiinenez 

y en que lo eBCuentra iudisculpable, el de haber quomado 
Ilbros a millarcs, podra loner una importancia capital para 
los que intenten a todo trance alear la noble y gloriosa tigu- 
ra de aquel insignc republico; okis no asi para lus ()ue con 
rectos senLimientos de palriutismo y dejusticia traten dc 
averiguar ei numero y la calidad de los libros abrasados. 
Esto de ia calidad es, a mi mono de enlender, el punt) m^s 
importantc y escnclal de la cuestion y de buena le no es po- 
sible recusarlo. Dijc en mi escrito anterior que Cisneros 
solo enfrego a las llamas alcuranes y otros libros de esie 
jacz, que por pertencccr a la secta nnislimica oponian grave 



(1) Ensii IftHtoria del Cardenal Ximcnez^ libro IV, piigina 102 de 
la edicioii espanola do Amljere^, 1740. 



— 16 — 

obslaculo a la desoada conversion delos moros granadinos, 

V a I:i oonfirniacion en la fe calolioa de los nonvcrttdos. Pero 

ustijil con el m;iyor dosenfado me replica que sicnJo mi 

asci'lo wpai'a suposicion, inienti'os dc ello no aduzca irre- 

disables prncbas, es prudente inciinarse al pai-eeei' de los 

nii'is Cininonk's Iiisluriadores do ostc hrillanti'sinio pcrio- 

do (!),» en cino niimero cuenla V., porque asi lo place, a 

1). Modesto rafuento y a Guillernio Prescolf, autoies cierta- 

menle rccusahles en el presente liliglo, por ser haylo poste- 

riores al hocho (pie so discuLe y mai inionnados de lo que 
escribeii y suponen. lui prueba dc lo que V. Ilan'ia pura sit- 

posiciun alegiie euanto pueiie exigir !a critica hislorica mas 

descnnl.eiUadiz,i: el tesLimoniode un anlor coet-hieo, Alvac 

Gomez de Caslro, los de varies bisloriadores de los siglos 

WI y XVII, indudahlcmcnic m;is autoiizados por muclios 

conceplos que el angle americano preseoU, no poco conta- 

^iailo de [)reotuip;i(:ioi)es protestanles y antiespanolas, y 

nueslro compatriota 1). Modesto Lal'uente, niiis elegnnteque 
cn'Lico. V sobre lodo, cite nn real decreLo del ano loll, v 
por lo tanto poslcrior a ia supuesta qnenia de la li'.ej'alura 
arabigo i^caniulina, itiamiando que los morisco^ enlregasen 
a las jtistieias todos los libros arabigos que hubicse on su 
poder, p;ira que examinados por perilos, los fuesen dcvnel- 
tos ios de filosofi';!, nicdiciua e hisloria, quciiiandose los de- 
mAs. Es el caso que los Itcves Calollcos habian ordenado 
([ui; los moros e-iovejtidos a niieslra santa le enlregasen a 
las auloridades do esfe reino lodos los liln'Os (juu tnviesen 
do su ley y so^-ta para ([ue sc quemasen. y ([ue solamente 
quedascn en su poder los exlranos a la creencia de que Ha- 
itian abjnrado. No hnbiendose eumplido esta ordon con ia 
debida exaelitud. \iQi la exeesiva toloranria do las aulorida- 
dcs a (piienes (compel I'a su ejecuciou, la reista D." Juana, des- 
pues de eonsultar a r,a padre e! Wey Caloiico y a los senores 
de su Consejo, dielo la snsodicba orden, que para desterrar 
toda sospecha do suposiciun, voy a eopiar, suprimiendo en 
inleres de la brcvedad alguoos trozos que no hacen falla 



/r 



- 17 - 

piira ol piiiUo quo so disotilc. Dice osi el Importitnto (Umi- 
menlo cii quo nic apoyo (1): 

c'Donii Juana por !a graoia <lc Dlos, Ucina (ie CasLilhi, de 
Leon, do Gaiicia, (;(c. For cuaiUo al tiempo que los niieva- 
mente coiivertidos del roino do Granada so oonvirlieron si 
micsli'a S;inJa Fo Calolioa, les fue inandadfi por ol Hoy nsi 
senor y padre 6 por ia Heyna mi sonora niadre, (J. II. S. G., 
([1.10 todos ios lihros moi'isoos (]ue tiiviosen de su ley c xara 
6 suniia lo^ trajescn a niicstras juuicias para (jno so (lue- 
ni;isen 6 que solanicnte ancdasen en su pode?' los lihros de, mf- 
dlciiia e, fdosofia e coronicas por los inconvciiionles que do 
tonollos podrian recroscor, agora a mi es feolia rolacion que 
on podor de muohas pcrsonas dc los nuovamcnte eonverti- 
dos hay mucltos de los Ubros ;/ e&crilurm que nsi e^^lnhnn pro- 
hibidos, que hs fienm unlre los de medicina d dc los olros, lo 
cual es mucho inconvenjento para lo quo dfil)on hacor. E 
oomo qiiiera que por ostar ya mandado, sogun dieho op. y 
])or soer csto coiUra lui.'istra S.uita Fc Catolica, se pudiera 
proceder con reguridad (2) eontra las personas on ciiyo 
podor so hallaseii los diciios libros; mas por la mueha voUin- 
tad que ol Hoy, mi seunr e pndre, e yo tonemos a qui; los 
diohos nuevamenio oouvorLidos soan tralados con toda pio- 
dsul, porquo con mas gana procurcn las eosns de nuostra 

S;mta Fo Cato!ic;i perdono cualesquior penas. asi cevi- 

Ics oomo crirninalos, en ([ne hasta el dia do ia fecha hayan ^ 

iiicurrido por toner los diclios ilbros, e niando e dcfiondo 
firmemonle ijue de aijui adt'hmte ninguno los puedi truer. 
e que todos los vecinus e moradnres nuovamcnte converti- 
(.]qs. asi de la cihilnd ile Granada oomo de todas las eihdados 
villas e lugaros do su roino, ai^i realengos oomo senorios. 



(If Siiii;i!ii-a-;, s^'liiilh [Hiblicailo on !m Coteccion dc docnmenlos iniditos 
para Ui liiyjiria de J'.spaiia. <iit'la ;'i Kiz pnr los Sivs. Maniuib do Pi- 
da!, Ai;M-qii.>s di' Minitl-MTs y D. Miguel Sa Vii. toino :iO, paijinas 417 

:\ 450. 

'■>) Es dooir, c*n viii'iv. 



~ 18 — 

Irayan (lenh'o dccincucnta dias (lespiies que csta mi carta 
IVuiru nolelicada, todos los libros moi'iscos que en cualquicr 
iiianera tuvieren, asi do ley de crccncia e xtira o sunna, c<h 
1110 de niodicina c filosofia e coronicas, e oLros cuaiesquier 
libros arabii>"03, e ios ciUreguen a nucslros cotTcgidores 6 
jueeos lie rosiiioiitna de las eibdadcs e villas c iugar(is de 
dicho reino, oada uno cii su jiiredieidn, para que las dichas 
justicias ios vcaii y cxainiiien eon personas que de cllo se- 
paii, ('. los (jue I'lieren de ley de creencia e xara e sunna se 
toiiien, (! enn lireneia de las dicbas jusUcias, des|)ues de exa- 
niinadosdichos Whvoi, puedan lener los que qucdareii, e no de 
oLra manera, ole. Dado en la cibdad de Sevilla a 20 dias del 
tnos de Junio de liilJ anos.w 

Pol' este documento, ([uc cite cii mi at'LicuIo anterior, 
([ueda probado ir.ecusahleniente, que las ordencs dc iiwau- 
/(looH y quema dictadas por los Reyes Cutoiieos contra ios 
libros arabigo-granadinos solo tiivJoroii poi' objeto los ako- 
ranos // olros de esle jaez, dejandosc los deniiis en poder de 
los nuevameiile eonvcrtidos, y lo que aun cs miis notable, 
(jue iun despuns del nicinorable becho ejcctitado por el Car- 
(lenal Xitnenez,. conservaron los inoriseos machos codices 
alcoranieos y muslimicos. Esto es lo real y lo hislorico, no lo 
que V. aseguro en su deplorable nola y ha tratado de rati- 
liear eon vanus sublerrugios en su epislola. Pero todavi'a 
necesito refutar en obsequio de la justioia histdrica otras 
atirmacioncs no mcnos eaprichosas e iufundadas de la epis- 
lola a que mo rctiero, y habiendomeextendidodemasiado en 
el pi'csenle articulo, procurare satisfacer a V. en el si- 
guiente. 



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4 

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AilTiCULO ill. 

Sr. 1). U. (i. V i'. 

Muy scnor nii^) y (h UrUx mi CDnsideraeioii: agravia V. :il 
Cardcnn! Ximencz ;ii su])oner que un varon Un disereto dis- 
pusoy ejccuto ati'opsjlladamijnic la {iestrumoii deles ina- 
miscritos arabigo-graiiai^Iinos, quemando ciianlos hubo a la 
maao 6 pudo allegar sin pi'evio oxamen ni reeonociniienln. 
Bien se connee (\m al oserlbii' con tal ligei'cza, ni conocia 
usted los ilocLiintiiitos historices do una epoca que tanla rc- 
iacion Heno con od asiinlo de siis articulos .F« tiempo de los 
moras, ni habia V. Icido a Alv;ir Gomez de Castro, ni a oU'O 
autor inforinado del lircho ciite se discute; piics cntoneps 
hubiera V. vlsto no solanieiite que la legislocion de aquel 
tiempo no disponia la quema de los libros arabes sin prcvio 
examen y recoiiocimieiUo de personas competentcs, sim^ 
que ademas el Cardenal Cisneros procedio en el asunto dc 
que se trata con su aeostumbi'udo tino y corflura. 

Ello OS queen rl iinporlanii; he(dio de que tralaniMS bri- 
ilaron todas las gr.indcs enaTulndcs de g«^nerosidad, de prn- 
dcncia, do ontere/.a, de palriolisoK) y de catoHco celo que 
caracterizaban a tan egregio personsije y que ban inmorta- 
lizado su noinbfc. Para lievarlo a cabo y remover asi uno 
(le los priucipatcsobst;iculns que se oponian a la conversion 
de los nioros y a la pcrseveraneia de los convertidns, des- 
atemiio cl parecer de algunos que itbogaban por la extirpa- 
cion lenta y ])aulatina de sus arraigados ritos y costumbres, 
replicando que esle plan solo aprovecba en cosas de poco 
momonto y no en lo quo atanc a la salvacion do las almas. 
Como snele suecder a los (pu; obiari eon roctilud, subordi- 
nandolo todo a la mayor bonra y gloria de Dios, vinosele a 
las nianosoeasi6nmaravillosainenl(M)portunay favorable (1)- 

(1) Dospues decitiilai' la imporUuiU! coiu'.^i'sii'm dc (Juiizato FiTn!,ri- 
<\i'/£ Zegn, cseriljt^ Alvar Gouioz: <(Hoi^ succcssn e.\ullaii'^ Xinu'titiiN 






— 20 -~ 

Viendo desalentados :i los infieics por tantos golpes antorio- 
ros y por cl abandono de alt;unos magnates y niucho pue- 
blo que abjurando el maiioinelisino aeababan de hautizai'sc 
oil estn ciudad (1), pi'oeui'o y oon:<igni6 con poi'siiasiones y 
rci^alos aanarse la voliinlad de muehoLi (h los niisinos alfa- 
([utes, hiista el punl'MlcMiuo sia bamlo, ^iprcuiio, ni vio- 
lonciu algunu Hevaron !ns alcorrUtes y dcmas lihros de su 
scota al Ingar donde piiblic.^nMMito Ineron f]ucnia(!os (i). 
Tatnbion jsgravui V. n un varon tan ilusl'Tido coiihj e! in- 
clilo liindattor dc [a I'niversidad CoinpiiUenso al escribir: 
^cSi alguuos sl' saivaron, soria por reconiendacion ajena, 6 
porquo on ul inslanle Ic liainaran j)or cualquier (■ircLinstan- 
cia la atencioH)): porquc es cosa sal)idu (pie aigiin liempo 
despues el Cardinal Xinicncz; aI!ei*ando varios iibi'os ora- 
J)igos do niedicina y otras inatcrias, hasla el numeio dc 
trcscientos, lus cuvio al Colegio Mayor de San Iklfefonsoquc 
fundo on Alcala de Henares para que t^e guardasen en sn 
libreria (IJ)- La Tazana qne V. le a(nbuyo de destruii' niilla- 

re:^ y ami nullonos de libros sin exanien y atropeNadaincntc, 
estyba reservada ])ara olro>s hondjres, ()ara lus proleslanles 

occasionrnt t;un eoininodani ui'gendH'>in ol lolum inithonu'Iaiinni en'or^Mu 
j^iMiilus I'X afiiniis iilorum, i|u:nHio opportuaiias flabalur, (.■xlii'paadum 
csso niliis, nitiil illonini opiniaruvs inorabatur, <iui iiivcUMataui con^suc- 
liMiiiK'iii panlalitn ;^J'olcri uoiisuKiiis ossi^ ci^nsohaQl: id vnim tanUnn \i\ 
roLiiis pas'vi nionuMiLi, ct uhi (l<^ aiiiiiKd'iins saInU; now ayiliir, hjijuiii ha- 
bore oxisliiuahaL)) 

(1) Baiili/o o! Cardinal 'Xiinoiioz por su inano mas di^ ^-ualro, mil 
inoros oil la ft^'lo^ia de Mro. Salvador rr^cieaUuucnlo oni-iila on cl Al- 
hai<;iiK 

(2) i\si !d asoL^awa Alviir tioiiioz do Casiro en el siganoale {Xisago; 
((Er^o alfaquinis ad imuiia obsoijiiia oa U aipore exliibeii da promptis, 
alolioraiuts, id osl sua' supiM'sliliuius j;ravissiiiios libros ol oistnos cii- 
jiisounupio aucloris rl g!'n.M\s i.^ssotil inahomotaiKo impiota^i^ oudiccsi, 
facile, sine cdicio out vi, ii! in pnblicuai addujin'cidur i-tipolravil. 
Qiiiiaiuo niillia volnininuni suni r,M'mo ^ongrog'ata.*) 

{'.Vj Do. osle pn:do dan lo Ai^ar (joinoz do Caslro. Euf^enii) d" Ro- 
bif^s, Luis de Mannol, Frane:seo Uorniiidez do Pedraza, Fray Nicolas 
Anicelode Alcoloa, [\lonsenor Flooliicr, Monscnor riclelo, elc- 



— 21 - 

inglescs y aleniaiies y para !os i-evolucionai'ios modernos; 
jjues aquoilos ai ostablecur au prclcu(!ida rnlbmia, y estos 
a! ensayarsus desastrosas doctriiuis, han clc^tl•uido cu li- 
bros, en pinLuras, imageucs y templos, preciosisimos monu- 
nientos do la literiUara y del arie ci'istiano y europco, in- 
iiU'!!saiiieiilo superior al iiuislimico y arabigo. 

i\\)V ([ue !o^ dcsaluiiibradoi vituperadoi'os dc! Cai-Jciial 
Xiiiieoez no han lovantado su voz contiM la vandal ica y es- 
candalosa destruccion quo desde la rcvolucion I'rynccsa has- 
ta hoy lian sufrido !os monuincntos litcriu'ios y arlislieos de 
Trancia, Italia y Espana, ninnumentos i{ivd consUtuiaa ol 
mas gioi'ioso oniamento de eslas nacionos con arhniraoion 
y cnvidia de las extranas? iVov que esos pfcteiididus anian- 
les de la cieneia y de la iiteratura no lamontan y eenyuran 
eldcspojo dotantas bibliuteeas, ia quema de tantos archi- 
ves, la (iesapancion de taiitos eodiees y doeumcnLos inapre- 
eiables y lantas otras ruinas que el espiriiu inodernp ha 
amonlonado ante nuesli'os ojos? /One se ha hecdio en nues- 
tro sigio de la grande y famnsa librert'a que el niisnio 
Cardenal Ximenez forme en su Colegie Mayor de San llilc- 
Ibiiso? LiaiitAndonos a ejta ciudad do (iranada, y prcscin- 
diendo de las obras maesti-as (!c pinUii-;i y esenltura que 
enri(iuceian sus Icnijdos y monasieiios y Imn desapiweeido 
en nuestros dias (i), puedo asegurar sin lemur do ser des- 
menlido, que la persecueion do los iosliiulos religiosos ha 
desU'uido una riqueza lileraria iiieoinparablemento superior 
en nuinero y valia a la que per puLriotieos y crisLianos fines 
destruyo el Cardenal Gisneros. Solo en el Celegio de la Coni- 
[lanla e^islian al tiempe de ia expulsion m-inlinuci-e mil 
cualrociciilos ochcnia y Ires vohlmenes impresos y nuuiei'osos 
manuscritos, seirua eonsLa en el inventari.) (juc hicieron ios 



(I) Vcas;e a eslc pioposilo el cxccKnUr^ Manual del arlista y dd 
viajcro en Granada poi- i). Jose. Jiiiimu-'z Si.MTaiio y cl iuminiso "piis- 
ciilo daflo fi 1117 por oU-o aiilai- no ni'MK.s coinpolonli! y LUitatl-i Brcre 
rcscna dc io!< vuinumnnios y obras dc arte qnrjm perdklo Gi-aw.til.a en 
ioqnc ra dc ,-^i'jlo. por li. Maiuiol liomn/, Morono. (.IfaiKub-, IBSI. 



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cclebres Vi\ Mohedanos: a los pocos anos ya no quedahan 
m-AS que siete miL Los yr.mdes caiulales del inismo genero 
que enecrraban los numerosos convcntos do las deniiis orde- 
nes religiosas se derrocharon misonblenaeDle t\\ hi aeiaga 
epoca de sn exelaustraeion, vcndiendose ios lihros ,\\ peso y 
revueltos los volumeiies de unas ohras con los do otrns, pnra 
que solo punieran ulili/ju-so como p-ipel viejo: asi nie const;i 
pnr relacion de persoiris fi(ieiiignns. testig(js do) easo (1) y 
que comprarou de estc niodo alganiis arrnhns do libros on 
]a porteria del Convopjlo de Sanlo Domingo, dondc los in- 
cautadores estddccieron h\ venlaalpor ninyor\ Y sin em- 
bargo, para triste maestra de las aberraeiones hunianos, 
apunt're que (iilrc los dotr;ictores del Ciinlenni Ximeni^x 
(y no io digo por V., por que ni nie const:i ni me inclino a 
sospeebarlo) bay algunos que simpatizan con ol enorme 
des[)o|o y destruocion de nnostros dias, con an vandaiismo 
inspirado por los inas ruines moviies de odio antioristiaTio y 
abominable rapacidad- Pero voiv^nnos a la retnUicion de In 
cai'la do V, 

Afirrna V. resueitamcnte que en la cucstion de que Irata- 
mos adopta el criterio del mas emincnte de loi biografos de 
Cisneros, Aionsenor Hefele, bermano de la nrden a que per- 
icneeio el ilusire Cardenal^ es decir IVaih^ franeiscano, y 
que le extraiia por cierto el no verlo citado por nii. No clle 
al doctor Hcfele, a pesar de ser un autor tan celehr^ido y 
alcman por anadiduro, porquc no io crei neeesario para cl 
|)i;fjto que me propuse tratar, no porque deseonociese su 
Ilistoria del C^irdeaal Ximenez, que para honor ilv. Granada 
fue tradueida al eastcllano y publicada en esla misjna ciu- 
dad baee poco? afios (2). Pero mns le valicra a V, no haber 
saeado a eotaeion tal libro, porqtie eabahn^^ite porjudiea a! 



(1) EiUm ofrs^, (^i Sr. h, Jose CasJm y Omz^-). M:irq!]<^s r!.' Co.iviii.i. 

(2) El Carchfvil Xiramsz y la hjksia dc Espana a fines del siylo 
XV. y prindipios del XI7, -por el Jh\ C. ,L llefele, profemr de Teohgii 
en la Universidad de Tahinya^ iradiuxioti de D. Cipriano Scvillano, 
Granada, imj)n>nUi de La Madre dc b'amilia (1S79). 



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- 23 - 

objcto do V, V Hsvorccn el mio. (Ic aqiu las palabrns del s;i~ 
bio prolesor (!e Tubingn, scguii so locn on la version espa- 
nola qu(! acabo de moncionaj': 

((Quetiendo, piies, herir do muorie con an .^olo golpe a! 
islamismo, hizo quomar en la plaza piil}IIca inuchos niib's 
de cjenipiures del Coran y o/ro.v Ubros relfi/iosos de los moras, 
<[Lie los aifaqiik's ic iiabi;in out!'Cga<l(). Los libros dc. mudici- 
iia escaptii'on a !as Manias, y t'.ioi'on depositados ni;is twile 
en la biblii^oea de la.UniviN'sida i de .\lcala fundada por 

Ximenez.)) 

«Seria error comparar cste liecho con e! ituiendio de la 
blblioteca do Alejandi'ia por cl caiifa Ooiar. Aqiii no es uu 
hnrharo i(jnoran(e quicn da esta orden, sino un amiffo ccloso 
de las ciencias, y esto en los niomentos en que funda a sus 
propias expcnsas una nuova Lniiversid;id y da a luz la obra 
cientitica mas adn^irablede csta inisnia opocaj) 

Ya ve V. como eL s^bio abinian Ilefclc noopino, como V., 
que ei Gardcnal Xitnencz qnemij sin discernin)iento cnantos 
iibros arabes pudo allegar, siiio los rjemplorcs del Cordn y 
otros libros mnslimicos (jUt los niismos alfaqules ie habian 
cntrtgado, rcsorvundo los de mcdieina que, andando cl 
liempo, deposito cii una blblioteca deAical'i. Tantbien cs 
muy de notar ciian renido anda cl crilerio dc V. eon c! do 
Monscnor Hefelo en eso de coniiiarai- ia condn.ita de! Garde- 
nai Cisncros a! qiicniar los niMiuseritos de Grannda con ei 
incendio do la bibliote.ia do Aii.'j;in(lri;i por c! Galifa Omar. 
Porqne al cntrar cu c! propio pirang()n, V. deliioidenl bar- 
baro ignoranley consura a! ainigo celoso de laa ctcucias. 

Y a cste proposito r.r) qalcro dejar pasar sin cl neccsario 
correctivo lo que V. se |ier;n:ti6 esci'ibir en sn niencionado 
acticuio En tieinpo de los myvo:;, asegurando <iuc la faniosa 
biblioleca do Alejandria «h:il)ia sido incendiada por los cris- 
'lianos enun aiotiti popular dos siglos antes de ser aquella 
ciudad conquistada por los arabcs" y «qne la version que 
atribuve cste ineendio al Galifa Omar no es m-!S que una 
paidosa menfira^ c.oino dice Boniocw.': Ei ineendio fie (\iie 



liabia c! vencriiblo {)bisj)0 cspailoi a que V. alihie, o sea e) 
colcbre Orosioen el libro VI, caj)!fulo XV do sus HisLorias. 
no [Hiede atrihuirsc a los cristiHnos por la soncilla razon de 
quo ostos aun no andaban por ol mundo, conio acaccido 

r 

en tieinpo de Julio Cesar, 47 auos antes de nuostra era. No 
ignoro que los onemigos do nueslra fe, onlre olios cl sofista 
niodurno Drappei', as^guran (pu; la biblioloca alejandrina 
de! Serapio (1) I'ue desti'uida poi' el fanatismo de ioscrislianos 
Iiajo el imperlo de Teodosio: niHS eomo observa un sal»io 
Jesuita aleman, el U. V. Soicdli (2). iii Ilulino, ni iMinapio, 
ni Socrates, ni Teodoreto. ni ninti^un cscritor eelesiastico 6 
pagano del mismo ticmpo, dijcrou una sola palabra sobi'C 
i.il dei^trueoidn. En casnbio la piadosa mmtira que atii- 
buye cl incendio de !a biblioleea alcjandriiia al t'alila Omar, 
cs un hecho perfcetamcnte eomprohado pnr ei testiiiionlo de 
los misinos escritoi'os arabcs, coino Abulfaragio (cristiano 
jacobila), Abulfeda, inusLibnan, y Ai)dalja!!f, imubica nm- 
sulman v nuiv apreciado por Siis i-^ludios historicos sobre 
Kgipto, y poi \\\ crilic;^ do los auUn^^s modeiMios m;is compc- 
teatos en la inatcriiL lilniro otros, el sabio aieman Fritz 
escribe a esto proposito lo siguicnte: <:<Sufri6 Alejandria una 



fl) En lalin Serapeura y Serapium. iiomhrc del fi^nioso tcmpio de 
Sorapis e;i Ainiaiiilria. 

(2) En ^i\ libro La Helujion y la Ciencia^ r/^fulaclou de los crrores 
m&R fumlamcnUdes de Drapper, voiNiuii caslollana, publicada on Ma- 
drid, ana ISTl). En el caj). 1 do eslc liWro so lialla coiuplelainonlc refu- 
lada ia eaiinnnia h!sU>rica acr.g^ida pnr V. on su arlioido nionoionarlo; 
poi'o adoni;'is reeoniisNido (■• stiHtoac;<H) oi prooioso osliidio do ml oi'Kli- 
lo amiyo IX Franoisoo Ihnz C^irniona, caU^drjUioo v\\ ot inslilnlo de 
Cordoba, lituladn Unt'.apitulo de Drapper.— La L/lcsui y la Ctencia, 
publioado en El CrUcrin, ros"isUi roiii^io^a, cioiitiiica y Utoraria do i^sta 
oiudad, diiranlo los auos [S79 y ISSO, dmulo probando con pocSorosas 
razonos ia mala iV; doi oy:jiil.>r :i!igio-aiu M'ionno, conolnye diciondo: 
«Por lo drmas, la obra do Drappor oarooo Iiasla dal mdrilo de la origi- 
nalidad; piios oual{|uiora niodianamf^nlo vcisado CQ la liloratnra mo- 
dcrna, v^ rjuc os unutal plagio do la celohro }iovelct hiHorica do. Edu^v- 
dn Gibbon snfiro la riocarlonoia y ru'uv.x di\l iniporio rnniaiin,» 



^ 









v 



— m — . 

perdida irreparaljle en el siglo VII, pues [os arabes condu- 
cifios porAniru, (;nU'egaron ii las llamas su i'ainosa bibl'io- 
teea. Kti vano se Iraia dc justiticar a los arabes: asi eoino 
taiiibien se eree falsamento que hasla la invasion do ostos 
no lialya .sulVido peniida alguiia !a biblioleca, pues cs sabido 
(|Uo pur destuiido de .kdio C6s;u', sc queinafon iOO.OOO vo- 
luinencs (1).)) 
Del misino inoiio opinan los escritores de nucstros dias 

mas versados en la historia v iiteratura arabe. Kl celebre 
Mr. iSoel Dosvergers, en sa Arabia Ci) se cxpresa asi: 

"Kntrc los lesoros (jue la conqiiista de Alejandria acaba- 
ba de poncr en manosde ios musulmanes, habia uno qno 
auneslaijan muy lejosdepodrr apreciar. La biblloteca del Se- 
rapio, la mas vasfa coleceion de libros que hubo jamas en ei 
universe, habi'a sido uno de los ornamcn-tos mas preciosos 
de aquella cindad. ilesdc el reinado de l*toicmeo Filadelfo, 
en cnya epoea se eomponia do inis de oOO.OOO voUiinenes, 
habia ido aumentanda de ano en ano su prodigiosa riqueza. 
Euelides,- Apolonio de Perga, Arato, Hiparco, Erastotenes, 
Kstrabon v Ptolemeo h;ibian bebido alii su saber v depositado 
sus produeeiones: Ulologos, gramUicos, escoliastL\,s, eriticos 
literarios, gooiueiras y aslronomos se reunian alii, lornian- 
do a(inella eelebrada esciuila que contribuyo grandemente 
al desarroilo de la Inieligencia en la anLigiiedad. Amru, a 
quien la profesion de las annas y la embriagnez de la vie- 
toria no impediaii oompreiKlcr lo mnoho qne su pueblo ne- 
oesitaba aprender de las naeiones veneidas, habia enLrado 
en aniistos;is rclaeiones, desde la eonquista de aqoella ciu- 
dad con on celebre gramatioo y filosofa llainado Juan Filo- 
pono. A ruegos de este sabio, cuya clencia apreeiaba, ei 



1) En su .ir(iciilo Alcxamhia, coiiienido o.n el Diccionario Eiicickj- 
pedicn do Tc()liii^ia, pu'dicado c-n Aiemaniii bfijo la dircer^iaiii del dnolor 
■\VctziT, [M'ofcsrif do Filologia ocieiilal on la Uiiivcrsidad dc FriljLu-i^o y 
I'l doctor Wt^ile, profcsor d(! Teologia on la FaeiiUad dt}, Tubinga. 
(2) Pagiiias 242 y 243 de la edicioii de 1547. 

I 



— 26 ~ 

caudillo musulman, cscribio al Califa Omar, encarcclendolo 
la impoi'tancia de conservar csineradamoiUe el innieiiso de- 
jiosiLo ai] que se hallaban rcunidus todos los tcsoros de la 
anligu;! lileratura. Conocida es la respu(,'Sta del Califa: (-Si 
los libi'os de que hablas no conticnen otra cosa massde lo 
t|ut; sc coiUiene en cl libro de Allah (el Coi'ijn), sen inuliles; 
iiias si encierran algo coiitrario ti estc libi'o, son peligrosos; 
asi, pucs, hazlos quetnai'.» 

«Se ha dudado niucho dv. esta respuesta, y de largo ticm- 

po a esta parte los sablos que haii tralatlo la historia de 
las eonquistas arabes se ban dividulo cii opiiiiones so- 
bre la eueslioii de si en efecto la bibliotcea de Alejan- 
dria f'ue rcalmente de^truida por ordencs de Omar. Emporo 
el tcxtu arabe dc Abulfaragio y el de Abdallatif apenas por- 
initco conoebir dudas scrias sobrc uri hecho, que afirman 
del inndo mas jiosltivo y -lue conviene perfectamenle a las 
eostumbres de estc nido Calila, siempro dispuosto a fundar 
sus argumenios en la punta de su espada.w 

Pero aiin es mas explicito y tcrminante en csla afirma- 
cion el afamado arabista Mr. J. J. Marcel, que habilo largos 
auos en cl Egipto. Ilegando a see director general de la Im- 
prenta Nacional egipcia y miembro de su Institulo. En su 
Ifisloircde I'Ju/ijple depuis la conque/e arabc jus(fu' a /' expe- 
(dlion francaisc, refiere que el eaudilio arabe Amru ben 
Alassi. lugarleniente del califa Omar, 'habiendose apo- 
derado de Alejandri'a en el afio GiO de nucstra era, du- 
rante su oorta estancia en aquelia ciudad procuro granjear- 
se el afecto de los [.aturales, acogiendolos con benignidad, 
escuchando sus reelamacioncs yhacicndolesjusticla. Y luet;o 
anade: 

wEsta habitual bcnevolencia, que le concilio la amlstad do 
euantos se le acercaban, fue la primera causa de una per- 
dida irreparable para el mundo lilerario, y por la cual m-^s 
de una vez ha sido inmerecidamente vituperado el conquis- 
tador de Egipto: el incendio de la biblioteca de Alejandria. 
Esta biblioteca, encerrada en uno do los palacios proximos 



?" 



-27 — 

al pimrto, hiihia oscapado al conocimieiUo do los inusu'ma- 
ncs, ya porque ignorasen el lugar do saasilo, ya porque no 
adivinniido ol precin inesrimable de los tesoros cientifieos 
quoont'uhria, no hubiesen visto en estos inanuscritos urh 
que rollos de vitela 6 dc p;ipiro, cuyo valor material !c5 
parccicso demasiado modico para eodiciarlo.)) 

«Mas entre los habitantes dc Alejandria (|ue habian lo- 
grado fan favorable acogida de parte de Amiu se ballaba 
un sabio gt'iego llainado Juan el Gramatico, adepfo de la 
seota jacobita y destituido por siis perseguidnre«. Besde su 
desgracia, entregado exelusivamcnttt al esludio, habia s\iU> 
nno de los mas asiduos frecnentadores de la celcbrc hiblio- 
toea. lleoelando, pLie?, que esle rico deposito, a) eambiar de 
dueno, no tarduria on dosparramarse y porderse, qiiiso al 
nienos obtener para si alguna parte; \)ov lo tanto aprove- 
cbitndose de la |)articular benevolencia que le atestigtiaba 
Amru, ei cua! parecia complacerso en sus conversaciones, 
se aventuro ^ pedn-lo que le hiciesc donacion de algunos 
libros filosofieos, cuya perdida [lerjudicaria mucho a sos 
doctas investigaciones.» 

"Ami'u accedio sin dudar a esla petieion; pero como 
Juan el Graniatieo pu las demostraeiones de su gratitud pon- 
derase, indiscretamente la cxtreuiada rareza y valor ina))re- 
eiablc de aquellos antiguos codices, el gobcrnador arabc, 
retlexionaiido sobre estas aelaraciones, temio habcrse exce- 
dido con tal prouicsa dc las lacuHailes y podcres que tenia, 
y dijo a Jtian: «No puedo nienos ilo consultar a mi senor el 
Califa,B yen efceto, inmediaiamente escribio a Omar, pi- 
diendole drdenes para disponcr de toda la bib!ioteca.» 

«EI Califa no tardo en conteslar, diciendo: <fSi esos libros 
no contieuen oira cosa mas de lo que bay en el libro de 
Allab (el Coran) son inuliles; mas si encicrran algo contra- 
rio a esle libro sanlo, son perniciosos: asi, pues, en ambos 

cases, quemalos.»> 

Amru no pudo menos de obedecer; y asi los libros de 
aquclla biblioteca rcunidus con tantas diligencias por espa- 



cio (if muchos sigios, sirvieron durante seis mesos para ca- 
lentar los banos do AleJ3ndn';i.» 

Uasta iiqui (il rekito de Marcel: compare V. el barbaro 
deercto del caiifa Omar con los Jjeuigiios do ios Reyes Cato- 
Hcos y dc !a reina !)." Juana, (jue dcjaron en poder de los 
rnoriscos loda sii literatiira profana,yaun para la entrega 
de la iiiiisliniica, los ooncedieron plazos y dilacionos. 

l*cro 110 quicro ferminar este punlo sin proporcionarle a 
V. un diito miiy digno de tenerlo en eaeiita para sus estu- 
dios e irivesligaciones acerca do la civitizacion arabi^o-his- 
pana. Aludo .i la quoma de las obras tiiosoiiftas y astromi- 
mieas reimidas por cl caiifa cordobes Alhacam il en sn 
gran bibiioleca. i'ero en este particular no quiero eniplear 
mis j)ropias pid:hras, porqiie no io |)arezcan a V. apasiona- 
das en contra dc sns adniirados iiioros, ni citarle siquiera 
los testiinonios irrceusablcs de varies autores arabigos que 
Io rcfieren: nic bastara copiar el pasagc de un eximio sra- 
bista modcrno. intiy cntusiasta por lo-i arabes, el seiior 
Keinbarl Oo/.y. En el cap. XI de su S^isayo sobrc la liistoria 
del islaniisino, sc expresa asi: 

"liajo la nioii;;r(]in'a do los t ineyas cordobeses, cxcltado 

pitr el clero (cs decir, por los alliuiuies), el pueblo no Lolc- 

raba el csludio dc la lilosona ni ol de la astronoiin'a, pcir 

eonsiderar estas eicneJas como eyntrarias a fa religion. Los 

magnates que Ics lenian aficion, no se atrevian a euUivar- 

las (lublicainewtc v las csUidiaban en secrelo; v cu verdad 

que tenian suficienles razones para ser prndentes, por- 

que kipgo (pie se sabia que alguno era ast^6^onlo 6 filosofo, 

el pufblo Ic apcdreaba 6 le quemaba, antes que ol sobcrano 

se bubiese .'ntcrado de nada. Era importantc para todo boni- 

bre de eslado (eiier repntacion do orlodoxo. Sabido os como 

llcg(') a conscgiiiria cl C(dcbrc Almanzor, primer ministro 

del iu-^ignibcanie {\i\cm II. Su predcccsor Alliacani'll. gr mi 

^abio, babia IbruiLido una liibliotcea do considerable impor- 

laneia y qu.; eontenia obras de todo g(5iiero. Ahnanzor llanio 

a su presencia a los principaies allaquics y condLici(3ndolos 



1 
I 

- f I 



a !a bibliotecfi, Ics dijo que tenia el proyeclo de aniquilar 
los libros de filosofia, de astronomia y dc oli-as ciciicias pro- 
hibidas por !a religion y enscgulda los invito a escogorlos 
por si niisinos. Los alfaquies acepLaroii con gran celo cste 
eneargo; y cuando lo hiibieron cumplido, el oiinistm hizo 
arrojar al fuego los libros condenados, y para mustrai- su 
celo por la i'L quenio algunos por su propia miino. Dc tal 
inodo se hizo querer del |)uel)lo, y continuo moslrandose 
enemigo dc los iilosofos y Hrnie apoyo del islamisnio.» 

Escribi en mi primer articuio: «Pucs para mi lovenlade- 
ramente maravilloso es el numerode los'coslices en cMcslion, 
puesto que para liaber llegado a poseer dos millones de li- 
bros, es menesLer suponer a los inorosde Granada el pueblo 
mas sabio e ilustrado del universe; y en verdad (pie no lo 
acreditan asi, ni los doeumenlos(iuc ban ilegado hasta iios- 
olros, ni lo atrasado y grosero de su civilizaeion que, como 
en todo pais musulinan, nunca pasd los limites do la bar- 
barie.» Copia V. en su epistola cste posagc niio, y con gra- 

vedad comica ex' lama: 

«lC6mo hiibian de llogar a nosotros esos docnmcntos si 
i'ueron quemados? Es!o es ani<pnlar eruclmenle ;i un pueblo, 
destruirle sus eleinenlos do cullnra y aiTchatarle sus rceur- 
sos de ilustracion, [lara despues podcr a luansalva insultar- 
lo de barbaric. Ksto es un sarcasmo sangricnlo; csto, senor 
Simonet, es el descaro del esrarnio.» 

Mascahua y mas serenidad, Sr. (i. y P.: pues ^quiou !e dice 
a v., ni que docuiuentos Ic auioiiz;Hi a creer que on la que- 
ma ejceuiada por el Cardcnal Ximcne/. perccio toda la litc- 
ratura ar-ibigo-granadiiia? Por mas que V. lo supooga, en- 
castillado en sus dos millones de libros arabes, y aunquo 
cite en su apnyo antoridades fan ineompctentes on la mate- 
ria eonio !*resco!l y Lafuente (0. Modesto), ique fiicrza 
lienen tales suposiciones ni tales opiuioncs contra el real 
decroto ipie dcjo citado, mny posterior a la quenia ejeeutada 
por ordeu del egregio Cardcnal, y contra el hecho do baber 
sobrevivido numerosos libros a la catastrofc iamentada por 



— ro- 
usted? Oh! si en aqiiollas hogueras hubicr^ pcrccido todo d 
caudyi literario do ios iiioros grunadinos, ya podia V. dos- 
pacharsc ji su guslo en poiuleryi' las execlciicias do aqaeila 
lileratiita y civilizacidn! I'ues ci^mo dijo un poet;i: 

((El inenlir de las eslrellas 
tis muv soguro nientir, 
Porqiieninguni) ha do ir 
A pppgunliii'selo a ellas.)) 

Pcro ya lo ndvei'li eti mi prinier artfciilo, y ahora con 
mas deteneioi) ascgui'o a V., (pie hm llef/^.-do hnsla nosolros 
numerosos documcnlos de la literr.tLira, ciL-noia v civilizaeion 
do Ios moros granadinos, qiicsc conservan cii las bihlioto- 
cas cspanolas y exfranjcras, y enlro cllos nn pocos i)ei'teiie- 
cientcs a la ley y ecoencia mahometana; on suma, lo has- 
fanto para poder apreciar lo fl^raWo;/ c/rosp/'o de ;iqnolia 
cultura. Mas para formal' csto juicio no haoia graiifaita la 
eonservacion do \q% libros geanadinos: pues nos bustaria 
con Ios afrlcanosy orientalos, pi'oducto de la peopia civill- 
zacion, fundada toda en la !oy aleoranioa, depresoi'a do la 
conoioiicia ydignidad humana, corriiptora do la moral, iau- 
iora de la mas odiosa tirania y opuesta a todo iK'froKoiona- 
mionlo y progroso, asi social comoindividu.d. 



AUTiCULOlV. 



Acaso V. me repliquc: ^'Si el Cardcnal Gisi.cros solo on- 
Irego a las llamas cincoinil codices muslimicos, ique se ha 
hecho de la gi-iin riquoza qne on todo linajo de literatura 
i)oseian Ios ilttstraiios moros de este rcino?— A olio contes- 
laro en primor higar (pie la iUislracidii y oultura de aquo- 
llos musulmanes tione macho de supuesto, de fabuloso y 
de fantislioo, quo por hoca de pontas y de novelistas les 
prcst() la gloi'iosa cpopeya de la restauraci(ju hispano-cris- 



*t- . 



- ii1 - 

tiana (1); puesto que el reino de Graiiida, ademas tie sii 
pequenez, se hallaba en g^mu decadeneia inoi'ai, iiUelcctua! 
y inaterial, segun lu tesliiicaha \a uii siglo anti?s de su Ciiida 
su historiador Ibii Aljatib (2). Por olra piirte, habiendose 
exeepluadode la dcslriieeion los libros <k historia, mediciiia 
y oLi'OS cotiocimicntos I'liiles, dej;iiKlose on poder do los iiio- 
I'os y inoi'iscos ;i qiiienes pertcncciau, cslos dispasioroii de 
olios a su voUmtad. I'arte do aqtiel oaudal sallo de nuestro 
SLielo con la cmigracion 6 oxpulsion de sus posecdores, 
■yendo a parar alAtr'ica, eorno habia sucedido antcriormenle- 
al cini^M-ardc Ducistro pais los inoi'os de Yaloncia, Cordoba 
y Seviila; una parte considei'ablv; so dospai'ramo por divcr- 
sos paist'S de Eui'opa en euyas biblinlecas aparecen hoy 
nuichos codices arabigo-hispanos. conio V. puede vor y cer- 
ciorarse consulLando los eatalogos oi'ientales de Leiden, do 
Paris, de Oxford, del iMusoo Britanioo, etc., cEo.; y como 
oli'os oayesen en manos de los conquistadorcs, cstos supie- 
ron aprociarlos, disponiendo su consorvaeion. 

Asi lo hizo el Cai-dcnal Ximenez, como ya se dijo, envlan- 
do a Aleala hasta trescientos codioos de medieina y otras 
inatcrias; asi I) hizo Felipe II, rogalando no pocos ;i la in- 
signe Colegiala del Saero Monte, y renuiendo un niimero 
considerable en la gran bibliotcca quo rsl;ibleci6 on el Hoai 
Monastorio de San Lorenzo del Esoocial. Asi eonsla por ea- 
talogos y otrus docunicntos de acjucl siglo, y e^^pooialmenle 
por el indice quo hizo de aquellos codices el colebrc Alonso 
del Castillo, intcrprcte de a(inel monarca, cuyo indice he 
visio original ontre los maiuiseritos de n<]nclia riea biblio- 
teca. A estc primitivo fondo ar.ibigo del l^lscorial, cuyo nu- 
mere no puedo prccisar, porque el indice hecho en 158;t y 
doteriorado por e! fuegn, solo abraz;t dosciontos s^-senta y 
un codices, agrego Felipe 111 n);is do tres Mjil, en parte es- 



§ 



(1) Vcase a eslo iiroposUo mi Dm-ripcion del reino dc Granada, p;i- 
ina VH del pvologo y el pasaje do. Mr. Dozy alii ciladn. 

(2) V('ase en b pag. 120 de di.:li:i Dncrlpcwn. 



TO 



^ 



panuics, que aproso nueslra flota en naves africanas, lle- 
ganiio de cste modo a reunirse en cl Escorial la respetablo 
sunia de ciaco 6 seis mil volumenes arabigns, de !os nuales 
la mayor parte perecio a\ par con otros preciados Irofeos, 
en el terrible incendio de HHI. Tambien ins Padres Jesuitas 
de esla ciudad eonservaron alguiios miinusc^ritos arabigos 
en su rica libreria, entre ellos un eurioso poeiiia de a,c;i'ieul- 
I'ura, que aiin existe, pci'o desoabalado y falto de treinta 
folios, gi'acias a[ descnido de los qucsucedici'on a la Com- 

pafiia eH la eiisfodia de aquel caudal literario. IJasfe decii' 
que e&te codice que en (iempo de los Jcsuitas se haiiaba in- 
tegt'o, conleniendo ochcnta bojas, como se expresa en sn 
portada, haeo poeos afios se eneontro tn'ado detras de un 
estante de la Bibliuteea Provineial v reducido a cincuenta. 

Veasc pues, con euania injustieia se culpa al Cardenal 
Ximcne/,, y en su persona al gobicrno cspafiol, de aqnclla 
epoca, el ciial quemo lo que d<.d.)i6 quemarse en obsequio a 

la utiidad catulica v noliticn i\i^ nurstra uacion, eonsorvanWo 
lo quedebio y pudo consorvarse Pormilame, pues. ropetir 
aqui lo que he csorilo cot5 scjnnjanto ocasion: 

«I.a intoierancia dc nuestros catoiicos y jna^nnnimos 
ayceiidientes no coadcno el estudio de la liLeratura arabe, 
ui deslruyo sus documontos utiles. Condeno lo <\\n) dohia 

tr 1 

con'deuar; los aieoranos y doinas libros de la danada si^cta 
muslimica, poria pornieiosa influeucia que pudieran ojercer 
en niK^.^ra socicdad y (Mviiizacion, las cualos on abs (ie la 
localolica sc oluvaban a la sazoti cisji mayor ^randoza; con- 
deno iu^Eainoiite todo lo que aciuellu cienoia v iiteralura 
encerraban do mahomelano, al)snrdo y pci'judiciai, euanto 
conteniau de contiNirio al progrcso oivilizador reali/;u!o por 
el Evaogelio yen quo tanto batrabajado nuestra nacion, ca- 
tulioa por cxcelencia; mas no eondcno, antes bien, dejo en 
poder de ios morisoos, los libros do b!?>l,oi'ia, filosofia, medi- 
eina y otras ciencins quo no parecian hostiles a la fo cris- 
tiana. Pero si al par coji los alcoranicos,y revucltos en ellos, 
perecicron acaso aigunos codices de historia, ciencias y 



k 



— 33 — 
amena literatura, csta perdida no impidio que las ietras, la 
ciencia y la civlllzacion cspanola tomasen de alii a poco 
Liempo el vaeio mas elcvado y gramlioso, prodaciendo sa- 
bios y escritores tan insignes como los Suarez y Vives, los ^ 
Marianas y los ZariUs, los dos luises, los Cervantes y Lope 
de Voga, I cuyo iado los mis Mnstrcs autorcs arJbigos ape- 

uas niercceii nombrarse. 

En buena eritica, el hecho do la desaparlcion de Untos 
libros arabigos no puede achacarse a la intoleraneia de los 
erislianos conquistadores, sino al cscaso valor intriiiseco y 
real dc aqaolla literatura. Tor rugla general, en el ordea ii- 
terario v cicntitico, toflo lo que eneierra algan valor y ofre- 
eealgimautilidaila la soeiedad hutiiana, dura y subsiste, 
eontrarrestando la persecucion de los hombres y la acoioii 
dcstructora del tienipo, y se conserva bajo una u otra for- 
ma, pasando de ano a otro idioma y de uno a otro puobio, 
intluyondo mas 6 menos eiicazmente en el cspiritu humano 
yen el desarrollo do la clvilizaciou. Asi ha subsislido la 
literatura de los griegos y romanos, rcsisticndo al furor de 
los barbaros, a la' desaparlcion 6 rulna'de aquellos pueblos, 
a bs tr,iStornos de la edad media y a un cambio tan radical 
como el producido por la civilizacion eristiaiiii. Mas por ei 
contrario, la cienci^t y literatura arabe, que debemos eon- 
siderar como la inasimperi'ectaevolucion del saber antigao, 
apenas ha podido sobrcvivlr a la ruina del imperio que la 
produjo, ni cjerccr una infiuencia aetiva y duradera en la 
cultura de los demas pueblos. Puede asegurarse que en 
cierto peiiodo do la edad media la Europa cristiana le con- 
ccdio una estimacion puramonte oeasional, y por decirlo asi 
Interina, mientras se descubrian y estudiaban nuevamente 
los originales griegos 6 versioncs latinas de algunos auto- 
res deinedicina, historia natural, cosmografia y fdosofia, 
que con la ruina del imperio romano haljian desaparecido 
de ciertas comarcas, rnerced a loi estragos del tiempo y al 
vandalismo de tantos pueblos barbaros, en cuyo numero es 
Ibrzoso contar a los mismos arabes y otras liordas que 



Ei 



— B4 — 

^ 

arrastro consigo la tremenda irrupoion siu'rarenica . Pero 
como desdo cl sigio XIII en adelante aquciio.s estudios re- 
cibiosen grande impulso en la Europa cristiana, ia ciencia 
am be cayo en el mereciilo dcseredito; nicnosprcci.ironse 
eon razon susdelectuosas traduecioncsyabsui'doseonienta- 
rio5 sobre los autores "riee'os; v tinahnente !os libros ar:ibi- 
gos, que un interes momentaneo 6 mera euriosidad habian 
sacadoa luz, se ocultaron en la noche del.olvido, dc cuya 
suerte partieiparan, segiin creo, muchas obras del propio 
oi'igcii y de escaso merilo que ban publicadolos arobislas 
niodernos. A este descredito no puede njeisos dc eontribuir 
el espeeiaculo miserable que presentan aciualiiiente los 
musulinanes de Africa y de Asia, que agotados los elemen- 
los de eiencia y ctilttira reeibidos de los pueblos soinetidos 
y rcdacidos a sus propios vccursos morales e intelecf uales, 
yacen suinidos etj la barbarie. 

«-No exngeremos, pues, con Sedillot, Amari y otros ara- 
bistas del pasado y del prcsontc sigio, la impoi'tancia y la in- 
iluencia de una literaLura Anidada s,ohv6 la doctrina barbara 
(lei Coran, faUade orlglnalidad, de estetlca, de criticayde 
filosoiia, y que ni por el fondo ni poi* la forma, puede sos- 
tener parangon con la antigua de Grecia y de iloma, y mu- 
cbo monos con las que ha productdo la fiuroi)a cristiana. 
Afortunadamcnlo, tal exageracion, inspirada por la vana 
ciencia y torpe sofisloria del siglo pasado, va perdiendo el 
favor de la rnoda v caveado en el dcseredito linal reservado a 
lotla idea falsa y ahsurdii. 

aNI sesuj^onga por esto que yo miro como cosa liviaiia y 
balndi el esturlio de una lengsja y ana lit^'atura ^S que he 
consagrado gran parte de mi vida, y a !a que en olro ticm- 
po he tribuLado looros excesivos, inspirados pf)r hi adinira- 
cion juvenil. A mi j:5i<;io, los cstaiios aribigos son de 
grande utilidad para ilustrar naestr^ historia v la de ofras 
naciones durante los siglos in.;dios, para desvaneeer nmch:)s 
prcocLipaciones que la ignorancia y la mala fe ban introdu- 
cido on este orden de eonoeimientos, y princlpalmenle, para 



* 



*■■ 



™ 31; _ 

ilcvar adelante la cristiana y grandiosa empresa acometida 

en ol ordcn filoldgico por |{)s Lulios (t), Martincs (2), Ferro- 
res (3) y Talaverii^ (4) y en ci politico por vSan Fernimdo, 
los Reyes C^tolicos y ci Cardinal Ximenez, para procurai^ 
la convs^rsion y civiiizacion de los musulniant^s, para dar 
impulso a luiostras misioncs de Africa y de Lovante y para 
reducir a nucstro dominie la antiL(ua Espana Transfretana, 
con senalada gloria de niioslra fe y iniestro patriotismo- Bajo 
este triple concepLo, reiigioso, litorario y critico, el cstudio 
de ]a lengna nrabiga ofroce todavh podcroso aiiciente, cam- 
po fccundo y honroso [)orvcnir a sus diligentes y discretes 
cultivadores.))^ 



(!) Ssibi^lo o« (s-gijii obsnrvii ol Si". !). Vicontc cie la Fuente) lo que 
a Tines rtol fiiglu XIU y priiicipios d«d XIV Irabejo el irisi^tie fi\tncisca- 
no iiialiorquin Fray H:iimundo LuHo, para eslablecor la ensenanza Jc; 
lalcng'ia arabiga en l;',s uaivorsidades y academias, sus viaj-^s al Con- 
cilia do Viena y a ias eoslas de Lcvantc y Africa con objcio de propa- 
gar lal esUidio y utiiizarlo en la prodicacion: cclo que corono on Tiinez 
con la aureola del niarliiio ano de 1315. 

(2) Fray Raimundo Martin, ceiobre to«>logOj filosofo y filologo Cata- 
lan, qac murio poeo despiios del ano 12SG y anlor^ segiin los niAs lazo- 
nables inilidos, del inapreeiable Voeabidisla Arabigo-Latino y Laliiio- 
Arabigo, puhlieado en FlorcTicia. canio ya dijc, por ScbiaparclU. 

(3) San Vicente Ferrer, que prc^licando en lengua arabc coiivirlio 

inmensa ninclieduirabrc de morns y de jtuhos* 

(4) El venerable- Fray Hernando de Talavcra, primer arzoblspo do 
Granada, que foni.?nlo granrlemenle el csUidio de la Icngua arabiga pa- 
ra facililar la conversion de los moTos de cslc rcino, y bajo cuyos ans- 
picios Fray Pedro de Alcaia compuso y publico su i'amoso Vocabulisia 
Ardbigo en letra casUUana. 






ADICIONES. 



Despues do esoritos, yaun de impi'csos, losarliculos pre- 
cedcntes, he haliado algunos datos importantcs que ilusti-an 
6 corroboran los diversos puntos historico-criticos alii tra- 
tados y que voy a apuntar brevemonte para mayor ediiica- 
cion de'mis pios lectores. 

La mayor parle de estos datos y pruebas so halian en un 
excelente libro, que no obstante su merecida fama, no ha- 
bi'a caido hasta ahora ea mis manos, y que do hoy imis re- 
comendare encarecidamente a los shiecros amantes do la 
vei'dad y do la fe, igualmcnte uiti'ajadas por los cnemigos 
de la Isfiesia. Titulase Conteslacion a la hislorin del confltofo 
entre la relufion y la ciencia de Juan Guillermo Drapper, por 
Fratj Toinds Cdmara, profesor del Cok{/io de Ayuslinos Fili- 
pinos de Valladolid, 2." edicion corrcgida y aumentada, Va- 
lladolid, 18S0. 

A ti'es so redaoen los prineipales pantos tratados en sus 

articulos; y ovdenados cronologicamente, son: 1.° El su- 
puesto mecndio do la gran biblioteca do Alejandria por los 
crisLianos; 2." La queina real y efecliva de aquella iibreria 
por los arabes; 3." ba que cjeeuto ci Cardenal Ximenez en 
los manuscritos arabigo-granadinos. 

En lo toeante a! primer punto, el sabio reiigioso agusti- 
no, hoy elevado por sus meritos a la sede episcopal de Sala- 
manca, anade nuevas y acertadas observaciones erlticas a 
las que apuntoel docto jesuita alcinau P. Smelt, para ilus- 
trar el oscuro pasago de Orosio, a que aludi en mi articu- 



- -J 



-r- 



- ^1 



^ 



A .. 



— 8" — 
lo III. Fundandosc cq el sentido, en la estruetura Uc la frase 
y en la edicion mas corrccla que se conoce del celebre his- 
toriador hispano-latino del siglo IV, y con solo anadir una 
coma, omitida en algunas impresioncs(l), rectifica y tra- 
duce sagazmeute el pasage en euestion, resultando que los 
armarios de libros alii mencionados, que Orosiovio vacios 
en los templos de Alejandria, no sufrieron tal despojo en su 
tiempo, y pop correligionarlos suyos, como tradujo mon- 
sieur Chastel, sino que en su tiempo se atribuia aquel saqueo 
a los que e! texto llama nuestra gente, o loshombres de 
niiestra nacion fnos[ri hominesj, con cuyos nombres el n^is- 
ino Orosio on varios pasagcs de sus historias designo a los 
romaiios. a diforencia de otras na.-iones (2). No me es posi- 
ble seguir al P. Camara en su cumpltda exposieion de tal 
pasage (3); pero no debo omitir el justo eoireetivo^ que 
apbca a la ligereza y malicia con que Drapper escribio lo 
siguienle: «Oros!0 dice y afu'ina quo vio vacios los estantes 
de la bibiioicca voinle anos despues que Teoiilo, tio de San 
Cirilo, solicito d.'l empcrador Teodosio el edicto para dcs- 
truiria..^ Porque, segun advierte e! P. Camara, Orosio no 
alude a los armarios d^ la bibiioicca principal que ;\ la sazon 
existia en AU'jandria, la cu;il subsistio con barta riqnez;i de 
libros, hasta \^ epoca del Califa Omar, sino a los existentes 
en diversos templos (in templia). 1 adcmas, como anade ^el 
mismo P. Camai-a, ningun hisloriador afirma que Teofilo 
destruyese bibliotecas, sino idolos y templos paganos. lleco- 
noce Drapper, a pesar, suyo, que la biblioteca de Alejandna 
se conservaba al tiempo de la inv^ision sarracena: por lo 



(1) 'Enli'e las palabi-as nostris hommibus y nostris ternporibus. 

(2) Pi-obablcmenlc aludo a los romanos cslablccidos y domiaaiUes 
en Alciandria, a dilerciieia de los r.g\p(^ms, iialurales de aqucl paia, y 
acaso tambien dc los griegos, naUivalizados alii desde mucbo Uempo 

''^m' Oue se baila m c! cap. tl, § IV de su exprcsada obi-a, a dondc 
i-emiU) la curiosidad dc mis leclores. Vcase tainbiea al P_. Smedl, m 
!as pagiiias 10 y sih^iientes do su inencionada version cspaiwlft. 



^4'fal 



— 38 — 

cual el docto aguslino le arguye de contradiccion pregun- 
tandolo: ((^Duraban tudavia los pergamimos dc la biblioteca 
alcjandrina en el slglo VH, epoc.a de ios sarraconos? Puos 
^como afirmabais an(es que la (icstniyo Toolilo on el siglo 
IV, y ahora deei's que Orosio en ci V encontro Ios estantes 
de ]a bibiloteca vacios?o Poro ya estiempo de pasar ai se- 
gundo pimto. 

Cqiiio indique antes, cl sofista nortc-anis'iieann, en un pa- 
sage citado pore! P. Ciiinai'a, scmuestra eonvencido deque 
en efocto el Callfa Omar, a quien llama (diombrc incuito 
y ademas rodeado de gente fanalica y barbara,» m^ndo 
quemar la biblioteea dc Aiejandria, dicta.ndo a su lugatle- 
nionto Amru aquel famoso decrclo de quo habic en el arli- 
culo iV; y por tonsiguiente, Orapper, a pesar de ser hnin- 
bre poco piadoso, presto asenso a un heebo que cicrlo 
Benloew. menos piadoso imx), e;dific6(/(^ piodosa menlira, 
segun el Sr. G. y P. Ks verdad que tiata do atenuar tan 
vasta y birbara des(ruf;ei6n, suponiendo que la gran eolec- 
eion de libros rcunidos on aqiiella biblioteca, aauncpie no 
bubiese siifrido jamas tales actns do vandalismo (1), el sim- 
ple uso, yqiiizas los robo,^ eometidos durante <Mez siglos, 
la babrian empobreeido grandemcufei). Dcains de eslo, 
supone que la mayor parte de aquellos liiiros eslaban es- 
eritos en pergamino, «y que .i esto se debio elqne, fuesi'n 
neeesanos.mas de seis nieses pa^a que el fnego los consu- 
nii''ra». A cstas observaeioncs replica oportunaincnte el 
P. Camara (2); 

«Y no se aumento jam;^s en un libro? Notese cuan dili- 
genle se muestra Drapper ci acuninlar excasas, por fiojas 
que sean, con todos los razonamienlos del ;;m/rt»m)0 y los 
i/uizds de los robos y la />7/i-(?;/ac/ do la solicitud del edicto 
para destt'uirla.» 



(1) Alude al supiicslo despojo cjeculado pr>r los crislianos eii vir- 
lud del supuesto edicto de! cmporador Teodosio, obleiiido par TGofilo. 

(2) En el cap. IV, S H. 



■] 



~ 39 — 

Pepo lo iniportonle a ml proposito es que un autor tan 

adcionn^lo a lus ^rabcs y tan hostll a la Iglerila coino Drai)- 
per, reconozoa la barbarie cle Omar y de su gonle y h quo- 
ma r!e los copiosos manuscritos conscrvados hastaeutonecs 
en la bibllofcca de Alojandria. 

A h\ confi'sion de Drappcr afiade oporlunamente el P^tlre 
Camara (jlro dato acerea del vandalismo del Gaiifa Omar 
toinado del celebro bistoriador arabigo ibn-Jaldon. j)ice jim': 
<t/Oiie so hicieron las obras cicutificas de Ins persas manda- 
das (iesLruir por Omar euando coiKjuislo su lerritorio? Dan- 
(U^ estnn las escritas |)or los asirius, caldeos y babiloitsos? 
Doade his de Ins egipcios? Solo Ikili liegado basta nosoti'os 
lus trabajos de un pueblo, el gricgo." 

Pero aeerea de los libros pcrsicos deslruUlos por mandate 
del Califa Omar he ballade otro Eestimoiiio, mas explicito y 
terminaate en el meucionado aiitor arabc (1), Diceasi: "Las 
ciencias y esUidios racioimies adquirioron grande impor- 
lancia enlrc hjs persas, y su eullivo se extendio mucho en 
aquel grande y vasto impcrio.,. Sabido rs, que cuando los 
nuisulmrines conquisEaron la Persia, encontraron en este 
pais una eanlidad iuimmcrable de libros y de tralados 
cio!itiflc()S y que (su general) S^Kid ben Abi-Wiicas, pregnu- 
to por escrilo al Calila Omar ben Aljatt;ib si podria distri- 
buii'ios enLre los verdaderos oreyenle^ eon el reslo del bo- 
lin. Omar le rcspondio en estos lorminos: ('Arrdjalos al 
ngaa: porqae si eontienen a!go c[ue pueda cohducir a ia 
verdad, nosoLros bemos reeibido de Dios lo que guia mejor 
a ella, y si eontienen talaeias^ asi nos veremos descmbara- 
zados de oilas, gracias a Dios.w—En virLud de c<ta drdon, 

* 

se aiTOJaron los libros al agua y al I'ucgo, y desJu enloncos 
der^aparecieron hasta tal puiUo las cieiicias fJe los persits, 
que (lada ha llegado h;is(a nosolros.^) 

Y yo anadii'C que cl CalifLi Oaiar dubio tcner mui^lios imi- 
tadores entre los caudilios arahes, que el foi'rente d.evasla- 



(1) En los Prole go menos de su Oisloria Universal. 



— 40 — 

(lor de las oonquistas sarracenicas amontono a su paso 

inmensas ruinas litei-arlas y artisticas y que su dominacion 

fuefanesta a la cicncia y la cultui-a de naciotics muy Uore- 

clentes, asi en el Oriento como en el Ocaso. Asi lo reconoce 

cl misino Ibn-Jaidon, el mas discreto y filosofico de ios his- 

toriadorcs arabigos, afirmando (1) que «cntrc todos ks 

pueblos del mundo, que ban Hegado a forinar un vasto un- 

perio, Ios arabes han sido !os mas incapaces para gobernar- 

lo. y que todo pais conquistado por ellos no tardo en arrni- 

narse». Pero pascmos ya al tercfr punto, 6 sea a Ios manus- 

critos arabcs arrojados a las llamas por el Cardonal Ximenc;^. 

Eii este panto Drappcr dice poco, pero lo hastante para 
motivar una iar^a v magistral replica en que brillan la rica 
erudicion y profundo entendimiento del P. Camara. He aqm 
el pasagede Drapper: 

'.Rl Cardenal Ximcnez cntrego ai To ego en la plaza de 
Granada 80.000 manuscritos arabes, siendo mnchoi de ellos 

traducidns il« Ios cU'isieoS';. 

Este breve pasage encierra dns graves errores: ei prlmcro 
relative al niimero do Ios manuscritos quemados y cl segun- 
do tooantc a sn calidad 6 contenido. 

Qui/.as extrane a nignnos que en mis arlicalos anteriores 
al npuntar otras quimericas cifras de Ios manuscritos que- 
mados, no baya tornado en consideracion esta de 80.000. 
En este numero Drappcr siguio a Prescott, y este a D. Jose 
Antonio Conde, a qnicn dio la prefereneia en este punio por 
sns conocimientos en la llteratura arabiga. Pero es el caso 
([ue en ningun documento conooido de origen arabe, se ba 
ballade hasta ahora noticia alguna acerca de la quema eje- 
eutada por drden del Cardenal Ximenez. 

El P. Camara (2) ha rebUado copiosa y satisfactoriamente 
Ios dos errores coinelidos por.cl escritor anglo-amerieano 
en el susodicho pasage. Para rcfutar cl primero, y reohazar 



^ 



/ 



> 



(1) En dicbos Prolegmucnos. 

(2) En ol capilulo y purrafo ya ciladns, 



■.;-Erf%*»j»*-, "Wifc-^a^apt::! 



la enormc suma do libros senalada por Drappcr, baslolo al 
P. Gainara considerar el caracler de ios libi'os coinienados al 
fuego por el inelito Cardenal, lodos olios aicoranicos y mus- 
limicos; y para fallar en una cuestion on que, spgi'in advir- 

lio I). Modesto do LaAionti;, <(los autores espafiolcs disiirc- 
p;in hasta un punto (|lic parccc inooinpronsiblc», iiasto a 
nuesti'o preclai'ocrfticodesechar iasoxageradas citVas apun- 
tadas per escritores do opoca posterior al siiceso do que 
se trata, atenlendose a la autoridad de Alvar fiomez dc Cas- 
Iro, c'octanco del Cardenal y sti m'ls rinulado bio^t^ralb, que 
limito a linos eioeo mil proxiniaineiile c! nuincco do Ios ma- 
nuscritosqncmados. Y en euanto al segundo error de Draj)- 
per, aun euando su misina extravagancia baslaria a des- 
aereditarioanteeljnieiode las personas entendidas, el Padre 
Ciiinara priicita eon baria eopia do I'azones y anlnridades 
que Ios arabes jaiiifis sdpioron aproveeharse de ios Icsoros 
de la cloeacneia griega oi tradiijeroii de esta len^ua nnvm 
poeta ni orador de nota. 

r 

A ias razoncs y dalos alegados. por el P. C.iinara, puedo 
anadir bajo la fe do criticos modei'iios muy eonipetentes, 
que Ios arabes dosdcnaron eonstanfemenle el csfudio de ias 
Icnguas griega y latina (1); y quo si llcgaron ;i eonoecr mas 
6 menos iinperfeetamenle inuebas obras griegas de filosofia, 
medicina, liistoria natural y malematieas, gracias a vcrsio- 
ncs hceiias en su mayor parte por siros y otros cristianos 
orientales, pernianeeieron extranos a la gran riqueza pro- 
piamcntc clasiea que atesoro el idioma helenico onhlstoria, 
poesia, oratorii y otros ramos de la bclla literatura (2). 



(Ij Scgi'in Mr. Ri'iiaa i-s iliirloso )|iie niiit^un avabfi ]leij;ise;i esludiiti' 
jamas d idiania i;riegn. Y on i^tiaiUn al taEino, si por vt'iUura !o coiii- 
eiofoii .'ilgLinos niiisulmancs o^panDtes, debieroii sei" in ullaiUr!^, as dditif. 
ronpg'Eidos 6 fJoscondieiilfis dc crislianos y mils 6 mctios coiiservadoros 
del idioma y tradifimi dc su ra'/a. 

(2) A csle i)rop6sito voasc al docto arabisla aleiiiaTi Wonrich en su 

oxcolenlc tibro lilidado Ve auctoruni grwconnn vcrsionibus et commen- 

turiis si/riacis, arabicis, armenicis versici^que oommenUUio. Loipzii;'* 
1842. 



- da - 

Pues de los ohisicos latinos, aiin Invicron niAs escaso eono- 
ciiniento, no obstante quo (scgijn observa oportunamente 
el P. C/imara), bajo ci calitato aiidaluz «los mozarabes iiian- 
Leniaii on Cordoba acailcmiasy escuoias oclesiasticas, dondo 
ciiltivahan !a anlis;ua literalura clnsica.i> 

Sogt'in mis noticias, dc una literatura tan rict conio la 
iatina, los arahes nollepiaron a eoiioeei- sirio algunas ubras 
di! agriciilLiira y de bisloria, como las (ie Colnniela y Oi'o- 
sio, (jiu: ti'adujeron X su idioina, no ullos misnios, sino lus 
niuzarabcs, may doctos tin cl suyo jiropio y en o! de sus 

sefiores. 

Si los moros de Granada poseyeron algunos codices do 
estas vci'siones, no debcn bnsoarse entre los que Cisiiuros 
quemo en la plaza de Bibarrambbi, sino ontre los que cn- 
vio a su librem de AlcaU 6 quedaron, como libros niofen- 
sivos, en poderde los moros y moriscos. 

Pero el sabio impugnador de Drapper no se ha contcnta- 
do con refutar tamanos ei-rores, sino que atacaniJo al ini- 
[ludente solista en el danado cspiritu do sus obras, tan hos- 
lil al catulicisMio como favorable al isiamisnio, h.i denios- 
irado eon mucha ertidicion y acierto los vicios capitales de 
(|ue adoiccen la literatura y eieneia arabigo-niuslimica, y 
sobrc todo, ha lanzado justo anatema contra una eiviliza- 
eion tan groseramentc sensual y materialista como la 
niahometana. 

La loabic condueta del Cardenal Ximenez en el hecho de 
que vcngo tratando secvidencia m^s y mas por la sencilla 
relacion de una cronica franciscana, que un docto indivi- 
duo de esta orden, el 11. P. Fray Jose i.erchundi, Prefecto 
Apostolico de nuestra mision eo Marrueeos, ha tcnido la 
bondadde extractar y remitirme a ultima bora- El libro a 
que me refioro se intitnia Cronica sernftca, escri/a por el 
H. P. Fray Eusebio Gonzalez de Torres, de la rer/ular ob- 
scrmncia y cronista general de loda la lieligion de N. P. San 
Francisco, y estii imi)rcso en Madrid, ano de HSI. 

Entrc los puntos importantes que contiene el rclato de 



_ A 






ih- 






^s 



— n ~ 

esEc cronista (que dicho sea de paso, semeja mucho ai del 
inencionado l\ Alcoleo), hay uno ([ue interesa aitamcnto u 
ini proposilo: por<iuo a difcrenttia do varios escritorcs jno- 
dernos que en lo tocante a los medios adoptados para !a (Con- 
version (le ios mores censnran duramontc al Cardenal Cis- 
ncros y ensalzan a! Arzobispo Talavora, la cronica asegura 
que aquei [>rocedi6 do acuordo con cste, y que c! vcncral)le 
Arzobispo aproho lu condiicta del Cardenal !i<ista el pnnto 
dede.(rnic: \ la verilad, Roio, Sr., Vuesira lima, ha heclio 
en (iranfulfi y su roino mas scrvieio a Dios que los Reyes; 
porque ostos ban conqiiistado las picdras, i)ero Vuestra 
lima, las atmas.w 

Asi consiu en !a parle VIll, libro I, capitulo 2^ de didia 
Cronica, donde so trata del alzamiento del Albaiein; pero yo 
habrc de limitarine a eopiar e! extracto que el mencionado 
l^ F^nrchnndi so ba servido cnviarme del capitulo 21, de- 
hicndo adverLir que todo lo subrayado y acotado con dobles 

comillas. se halla on el texto orii^inaK IIo arpif el extrac(o 
do tan interesantc capitulo. 

fiDi(;e la Cronica qnc haliandoso nnestro sanLo Preiado el 
Ar/obispo de Toiedo 1). Fray Kraneisco Ximoncz de Cisneros 
embeludo en la i'undacion de sii l.-niversidad, If^s Reyes Ca- 
tolicos ic despa(;han)n uu corrco para que inmediatainente 
se parliese a Granada con el objeio de arreglar los iisuntos 
eivi cs, poiitieos y religiosos. Arrejjjlados los primcros en cl 
esi)acio de uu mos, y dispufs que salioron los Reyes para 
Sevilla, empezo a Iratar ehic la conversion de los moros con 
el Venerable Fray Hernando ile Talavera, primer arzobispo 
de Granada, gastaiido ainhos Prolados «algunos dias en lar- 
.))gas eonforencias sobrc eslo asnnlo, teniendo enLre tanto 
))enrrenado e! ccio c.nn la pruilcndaj), Acordaron los dos 
Santos Prelados ((ue (I camino mas llano y sognro era 
i^nnar anle todas las <'osas a lt)s alfaquies, y a^i <'conienza- 
»ron a razonar con ellos, no tanto con cstilo al)ierto dc dis- 
»puta, cuanto dc conversacion aniigable». Lo^i alfaquies so 
dieron a parGdo y pidieron el Santo Bautismo, y tras dc 



Jf.-, 



- 4i — 

ellos miles de moros, que fueron instruidos por varios sa- 
cerdotes, asi seculares como religlosos, pero en especial por 
Ires «que nuestro Cisneros mantenia consigo, que &obre ser 
Dhombres de muchu virtud y sabiduria, eran muy doctos y 
))exi>edil(»s en !a lengua arabiga». Ei mismo Cardenal bauti- 
•m por su mano unos 4.000, dandoles por aspersion este 
sagrado Sacramento, cnyo acto tuvo iugar ei dla doNucstra 
Senora de la 0. (iEstos moros bautlzados fueron ios mas 
»principales y nobles de la ciudado. Despues de estos, pi- 
dicron el iJautismo Ios del Albaicin, anadiendo en testimo- 
nio de su vordadcra conversion que querian «se consagrasen 
flCii iglesias sns mezquitas; lo que se ejecuto sin dilacion 
ualgunaB. Nuestro Santo Cisneros «bizo prevenir a su costa 
»gran cantidad de ropas de escarlata, y otras de seda cnr- 
wmesi para regalar con eilas a Ios nuevos cristianos a pro- 
»porci6n de la calidad de Ios sujetos». 

((En esta conversion hubo otro gencro de moros que ellos 
llamaban Elchcs 6 renegades. Con estus procedid el coioso 
Prclado por otro rumbo, apiiciindolcs algunas penas a ios 
relapses y bautizando pot" su mano Ios ninos parvulos que 
tenian y corriendo por cucnta del mismo Santo su erianza y 
eduoiicion. Bauti/.aronsc en este tiompo, que duraria por 
espacio (le trcs meses, «hasta 20.000 moros y Ios mas por 
))niano de nuestro gran Siervo dc Diosw. «Asi procedia prds- 
»peramente este negocio, cuando turbo su prosperidad la 
»contumaeia de algunos otros moros, que cclosos dt; su sec- 
»la, eomcnzaron a pervertir a Ios convertidos, y a moverlos 
»aque rompiesen la fideiidad preslada a Ios llcyes Catolicos 
))que Ids habian conquistado» 

"Entre Ios reos de esta clasc se hallo ua caballero moro.- 
))llamadoZegri, de la antigua prosapia de ios Abencerrages, 
»quc por su naturaleza, su valor y su espirttu, tenia ganjuta 
»J;oda la estimaeiou de Ios suyos; y no solo presumia dcsba- 
»cer toda la obra de las converslones, sino recuperar el roi- 
»no, volviendo a tomar las armas. Probd la mino el Santo 
»Arzobispo para poner en razoii este deliido eon Ios suayes 



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— 45 — 

rtniellios de la benignidad y la disputa, proourando entrarse 
»a la voluntad por el cntendimiento. Pei'o viendolo obstina- 
»do, le dejo preso tii casa de un Capellan suyo, llamado 
»Pedro Leon, hombre en quien ci apellido y el genio tenlan 
»iK)tab!e conformi(.!ad«. Kste Capeilan «trat6 :i Zcgri aspe- 
»risimamente: no porque no se convertia, 6 para que la 
y>molencia le convirliese; sino para castignrle el delito de impe- 
»dir las converstones y suhlevar a los suyos contra Ins Ileyes^i. 
Despues de alguii tieinpo, Zegi'i se presento aal i-rand;.! Al- 
wfuqui do los cristianos, que asi llamaban los moros a nucs- 
)>tro,Santo Cisneros>), y le dijo que qucria ser cristiano, 
»Que esta mudanza que seiitia en su corazon, no era iige- 
»reza de anitno ni arte para excusar la miseria y dufcza de 
))su prislon; sino efecto del gi'ande Allah, que con una luz 
»elarisima en la oscuridad y silencio de la noche pr. oeden- 
«te le hahia manifestado, por una parte la verdad y bondad 
»de U Icy de Jesucristo, y p')r otra la falsedad y aboinina- 
vcion del execrable Mahoma.» El Santo Arzobispo le admi- 
nistro el bautismo por ^u mano «con la aparatosa y festiva 
«solcnHiidad que convenia al caractcr de tal sujeto. Eu esta 
»misnia consideraclon, le regalo un riquisimo vesLido de 
"grana; y para qoe lo pasase con la debida decencia y os- 
Dtentacion, ie seiialo en cada un ano por todo.s los dias do 
»su vida una t;onipotenLisima renta. Kn ol bautismo tomo 
»este cabLiilcro cl nombrc de 1). Gon/.alo Fernandez Zegri, 
»asi on obsequio del Gran Capitan..., couio tambieu en 
»graeia del Sanlo Ar/obispo, que se Itanio Gonzaio y era 
»cordialisimo amigo del misnio Gran Capi£an». 

«Este ejeniplar del Zegri adelanto la einpresa de la cou- 
»versi6n sobre todo oncarecimiento; porque apenassodi- 
»vulgp, cuando comenzaron los moros a veniren tropas pa- 
«ra pedir y reclbir el Santo Bautismo, acabando la eficaeia 
»de esta conversion lo que no h;ibia poilido la I'usrza de las 
»razones en los m:\s contumaces. E! Zegri acredito su des- 
))engano con una vida toda ajustada a la Dlvina Ley y con 
>mn valor igual asu cristiundad en servicio do los Heyos 



fl- 



— 16 — 

»Cal6Iicos, que satisfechos do uno yoLro Ic empenaron en 
»acciones gloriosas.B 

((Vienclo nuestro Santo Arzobispo la oportunidad tan 
ogrande para acabap de extirpar ei mahometismo en Gra- 
wnada, doblo las instrucciones, y multipilco tanto sus libe- 
'walidadcs con los convertidos que qucdo empefiado por 
)>a!gunos anos, sogdn eonsta de los libros clc sus cuentas. 
rtY sin embargo de que alganas personas de autoridad, rc- 
fii^ulando este negocio por ieyes de prudencia comun, esta- 
»ban en dictmnen de que no convcnia dar tanto caior a una 
i>empresa que el tiempo mismo habia de ir perfeceionando 
)>casi insensiblementc, respondia: que el negocio en que se 
i.'trataba de la sakid de las almas, no era para tenerlo en 
»snspcnsi6n, perdiendo las coyunturas de adelantarle. Que 
use perdian cada dia muchas almas do los moms, que sc 
»eompraron eon el precio inestimable de ia sangre de Jesu- 
»eristo v acababan con la vida en la miserable ceeuedad de 
))sa scot^i; y a vista de [an iinpondoniblo mnl, no debia su- 
j>IVir su corazon crlsliono h\s dilaciones del remetlio. One 
»por la blamia cordura do !a luimana prndeiicia, se Jiabian 
jjtirraigado en animos portinaccs nuichas iaisas doctrinas; y 
^cjuc aniiqiie era asi que la Ley Cristiana no [KMMiiIte la vio- 
i>lencia, el celo de la niisma Ley azora la aclivldad; y que 
»rinaliT]onte, cunndo se comenzaba a cnllaquccfir tan gran- 
)>dcmcnto, el [)arlido de la sccla niahonielnna, era nccesarlo 
^)a|dicar todas las fuorzas eon los niodios n^as oficaces para 

»su ullimo e\lerminio, antes que las partes debiles piulie- 
»sen tomar nuevo cucrpa y luvantar eaboza.)) 

<^]ln proseeucion de este espiritiK Tvigulado |K)r tan ani- 

»mosos y absolulos dicUimencs, hahicndo el coloso Arzo- 

r 

j>bispo ganado ya los coazoncsde todos lus alfaqnies, 6 
»maes!ros mahomeianos, ordeno que le irajescn tfulos los 
>jalcorancs, y enanlos libros tenian de su doctrina y secia, 
^uJe cualquier antor que fuosen, y de cualquiera materia 
»que tratasen, Ejeculado d urdcn, le trajeron cerca do cin- 
»eo mil libros de los referidos asuntos, escritos en ieni>aa 



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- 47 — 

»arabiga: y en medio de que pot* sus encuadornacioues con 
cantoneras, maiicclllas, clavetes y otros adornos de piata 
oro y pei'las, apreciado todo en mis de diez mil duoados 
»hiibia quien lucgo los diese, noquiso, sino que todo se que- 
»mase en publica hogucra para que" no quedase de la sceta 
smahometana, ni aun la mas leve reliquia. Solo se consi- 
»gui6 que se rcservasen hasta trescicntos voliimenes que 
»trataban de algunos remedies especificos y simples' para 
•j|a curacion de muchos males, sin alguna mezcia de error, 
»ni superstieion mahometana; que por eslo, y por que quo- 
»dasen para serial y trofeo de tan gran victoria, pennitid 
i>quc se guardasen para la libreria de su Colegio Mayor de 
'jAlcala, dondo permanecen hasla hoy)). 

ihi reparo dobo haCer al ultiino pen'odo del cronisla fran- 
eiscano. El allegamienLo y reserva de los libros de medicina 
no debio hacerse en aquella ocasion; pues no es verosimil 
que con losalcoranicos y muslimicos viniesenmezcladoslan- 
los libros de materias profanas, sino postet'ionncnle y poco a 
poeo; puesto queni a los moros ni a los moriscos se lesvedo 
el uso (le tales libros. Ademfis, la reserva de los libros cle 
medicina debio vcrificarKe con entero beneplacilo y aou por 
iniciativa del mismo Cardenal, quien, seguncuenlan, {[uedo 
muy aficionado a los remedios arabigos desde que una nio- 
risca !e euro con ellos de una grave enfermedad quo padecio 
cu;mdc) por se^unda vez vino a Granada para apresurar la 
conversion de los moros (ano 1300). 



Finalmente, enapoyo dc mis asertos y en cumpiida vin- 
dicacion del Cardenal Ximenez, puedo citar la aiiloridad de 
varios eriticos modernos que ban estudiado los hccbos dc 
tan ilustre personaje y nuestros documentos bistoricos de 
aquelia cpoca. EnLre ellos, el abate Uohrbachcr, en el libro 
LXXX[U de su magnifica Jlistoirc unwerselte. de I' Eglise 
6'«/Ao%(e escribe lo siguiente: «Enhar(ii par ie sncccs (la 
conversion inesperada deE Zegri), Ximenes alia plus loui. 
Ayant fait allumer un buchcr sur la grande place dc Gre- 






V 






^>^ 



" 48 - 

tlade^ il livra aux ihmmcs jtis(/ti' a cinq mille alcorans.)y 
I). Marcelino Mcnendcz Pelayo, en cl tomo II, pagina 626 
(le su oxcelente Ifisforia de los helerodoxos espafwles, se ex- 
piesa asi: «No salisCccSio con todo csto (ol Cardenal Xiinenez) 
entrogo a las llamas en !a plaza tie IJihaiTambia gran nume* 
ro de libros arabes de religion y supersliciones..,, reservaudo 
los demedicinajf olras materius cienlificas para su Bihlioleca 
de Alcal(i.-i> Y ei docto arabista 1). Francisco Guillen lloblcs, 
en SLi bclla discrtaeion Don Frajf Francisco Ximenez de Cis- 
neros, dospues de alegar varias razones para conibalij* la in- 
juslisima acriminacion (son sus propias palabras)q(ie dirigon 
al Cardonal los (juc le iinpulan la violenla desaparieioLi de 
todos los libros arabii^os, asi de religion como de cieneia v 
filosofia, coneluye su viiidic icion con las siguientes patabras: 
uDesecbeinos, pues, esiS infuiuiadas reeriminaciones y afir- 
memos (pie los coranes, y con cllos los demds libros de reli- 
(jion musulmano, inulilcspara nosolros, fucron la unka presa 
lie la hoguera oncendida por el roligioso eelo del Car.lena! 
(jsneros en la exiensa plaza granadina,') 



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