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Full text of "El Pensamiento Socialista 1893 - 1933"

Eduardo Devés - Carlos Díaz 

EL PENSAMIENTO 
SOCIALISTA EN CHILE 

Antología 1893-1933 




iP EDICIONES DOCUMEN 



Eduardo Devés — Carlos Díaz 

El pensamiento socialista en Chile 
Antología 1893 1933 



AMERICA LATINA LIBROS NUESTRA AMERICA 



EDICIONES DOCUMENTAS 



EDICIONES DOCUMENTAS 

AMERICA LATINA LIBROS 

NUESTRA AMERICA EDICIONES 

El pemaniíento socialisra 
en Chile. Antología 1893-1933 



La$ opiniones emitidas por los autores de 

esta obra Son ¿e su exclusiva responsabilitiad y 

no compcometen a las editoriales que lo 

publican. 



© Eduardo De vés V, 

Carlos Díaz G, 
Inscripción N^ 68.040 

Primera edición, noviembre 1987 

Producción: 
Ediciones Documentas 

Diseño y montaje: 
Ang;ela Murúa 

Impreso en Chile / Printed in Chile 



i 



Prólogo 



Esté libro "Orígenes del Pensamiento Socialista en Chile" de Eduardo Devés y 
Carlos Díaz es doblemente meritorio por lo que aporta al conocimiento de este 
aspecto de la historia política chilena y por lo que significa su publicación en los 
momentos en que la "herejía" socialista es execrada diariamente por el mundo 
oficial. Seguir el rastro y descubrir los discursos, conferencias, crónicas y artículos ■ 
publicados, algunos, hace ya casi un siglo en revistas y diarios siempre de escasa 
circulación y corta vida, guardados en archivos modestos y poco conocidos, 
merece el reconocimiento de quienes creen en el vigor y futuro del socialismo. I as 
esperanzas, sueños y amarguras que esos escritores expresan no se han desvanecido 
pese a la noche tenebrosa en que hoy se'Ies publica. 

El modesto e ilusionado artículo que se incluye en. esta colección bajo mi 
nombre fue escrito hace 56 años, a los 21 años, en los días en que presidía el 
Frente Civil Obrero— Estudiantil que se había constituido en Valparaíso a la caída 
de Ibáñez para evitar su restauración. En. esos días todo era optimismo y ánimo de 
lucha y los jóvenes nos creíamos en el umbral de grandes cambios. El futuro fue 
distinto pero la realidad social que motivó nuestra acción y pensamiento siguen 
esencialmente iguales y obligan a permanecer en la trinchera. La evolución social 
es lenta y difícil, llena de reacciones imprevistas y estoy seguro que casi todos los 
dirigentes sindícales y políticos, escritores, profesores y militantes citados en este 
libro como pioneros del pensamiento socialista estarían en la brecha si todavía 
vivieran. Todos creyeron y se afanaron por la realización de sus ideales, por una 
justicia y fraternidad más cercanas. Algunos pagaron sus sueños con la vida. Los 
períodos de esperanza fueron breves y se ahogaron con sangre y violencia. Cada 



cierto tiempo hemo; tenido que reiniciar nuestra tarea hasta el nuevo y definitivo 
amanecer. En eso estamos pese al tiempo y a la edad. 

Pero el mundo es uno solo y millones de hombres de otras latitudes han 
librado con éxito sus luchas de liberación aunque nosotros permanezcamos 
todavía en las tinieblas. Un balance somero de los cambios, operados después de la 
segunda guerra mundial nos muestra al antiguo imperio colonial derrotado, tanto 
en el Asia como en África. 

China, liberada de sus opresores seculares; Vtetnam, triunfadora sobre el 
yanqui; India, dueña de su destino; Irán, escogido bajo el Shah por los EE.UU. 
como guardián de la riqueza petrolífera del Medio Oriente, transformado en su 
enemigo mortal; Angola y Mozambique, libres del .amo portugués; Etiopía, nido 
de la reacción africana bajo Haile Selassie, pionero hoy de reformas socialistas; 
Aden, pivote vital del imperialismo británico, gobernado por fuerzas de avanzada; 
Argelia y Libia, colonias antes de Francia e Italia, activas repúblicas antiimperialis- 
tas. En América Latina el fenómeno increíble de dos países considerados por 
EE.UU. como esfera natural de su dominio y punto esencial de su estrategia 
militar: Cuba y Nicaragua, desafiando el poder imperial y proclamando a todos los 
vientos su derecho a determinar libremente su destino. Y no dejarenios de 
mencionar un hecho cuya trascendencia es enorme. Brasil, durante largos años el 
socio favorito de EE.UU. en América del Sur, ha desahuciado este patronato y 
decidido unir su destino más estrechamente con Argentina y Uruguay. En el 
hecho esto significa transformar a la Organización de Estados Americanos, 
hechura norteamericana, en un cascarón vacío. 

Todos estos fenómenos no significan por sí solos la construcción del 
socialismo, pero son el paso previo e indispensable para llegar a él. Mientras el 
Pentágono y Wall Street, es decir, los cohetes y el dólar dominen a los pueblos, no 
habrá justicia ni paz en el mundo, y todo lo que conduzca a su contención y 
rechazo abrirá caminos a la libertad de los pueblos. 

La cronología de este trabajo de Devés y Díaz pone de relieve las materias que 
más preocupaban a los ideólogos en cada etapa. A fines del siglo pasado, Víctor 
Arellano polemiza con prelados católicos 'sobre tópicos político— religiosos; a la 
vuelta del siglo surge el socialismo ácrata y el idealismo revolucionario con Olea y 
Escobar y se publica el catecismo socialista de Alejandro Bustamante. Aparece 
luego la figura señera de Luis Emilio Recabairen, líder sindical, maestro de 
multitudes y dirigentes políticos, que tiene entre sus discípulos a Malaquías 
Concha, Manuel Hidalgo, Carlos A. Martínez, Ramón Sepúlveda y muchos otros 
que dieron vida a nuevas vertientes políticas y otganizaciones sindicales. 

Tras los pronunciamientos militares de los años 1924—25 y la dictadura de 
Ibáñez, en julio de 1931, el levantamiento de la marinería en septiembre, la 
elección y caída de Montero en 1932, surge, breve pero ardiente, la República 
Socialista el 4 de junio de 1932. Un volcán en erupción durante 11 días que dejó 
encendida la llama que daría origen el 19 de abril de 1933 al Paltido Socialista por 
la fusión de la Nueva Acción Pública, la Orden Socialista, Acción Revolucionaria 
Socialista y el Partido Socialista Marxista. 

Quiero cerrar estos recuerdos con las palabras del querido maestro y amigo 

8 



Eugenio González, escritas el 22 de enero de 1925, insertas en estas pagináis y que 
ayer como hoy deben estremecer la conciencia de los chilenos: 

"Si no somos un pueblo decrépito, irremediablemente perdido, dentro de 
poco habrá en Chile una revolución. Hay que agitar el pensamiento y la voluntad 
de esa revdlución. Cuando el horizonte político se cierra, como hoy día, no queda 
otro recurso ni otra esperanza. La oligarquía latifundista y bancaria se ha 
adueñado del Estado para detener, quizá por cuanto tiempo y por qué medios, el 
progreso emancipador del pueblo. Es preciso hacer un esfuerzo máximo, llegar, si 
es necesario, hasta el sacrificio, para derrocar, de una vez por todas, a los viejos 
expoliadores de la nacionalidad y abrir vías anchas y libres al desenvolvimiento de 
la justicia. Todos los pueblos que son algo. más que carnaza de esclavitud y 
abyección, escribía en alguna parte, tienen gestos soberanos cuando se trata de 
defender la libertad amenazada, de instaurar la justicia preterida, de restablecer el 
derecho ultrajado. Y, ¿por qué nosotros no habríamos de tener uno de esos gestos 
salvadores y creadores de valores nuevos? A la violencia se debe responder con la 
violencia. Queremos un movihiiento del pueblo, que comience en torno a un 
programa mínimo de beneficio colectivo, y vaya en el decurso de los hechos, 
encontrándose con proyecciones nuevas y perspectivas insospechadas", 

Federico Klein 



Introducción 



E! propósito que ha guiado los afanes por recopilar el pensamiento socialista 
generado en nuestro país entre fines del siglo XIX y la década de 1930, no ha sido 
otro que el hacer una contribución al conocimiento de las principales ideas, 
organizaciones y personajes que de uno u otro modo lo fueron perfilando. 

En el desarrollo del pensamiento socialista de la época a que nos referimos, 
existen algunos hitos o corrientes fundamentales de las que trataremos de dar 
cuenta, sin querer por ello, establecer una periodificación ascendente. 

Los primeros escritos del socialismo chileno tjue conocemos provienen del 
publicista Víctor José Arellano Machuca, cuyos textos poseen un carácter acadé- 
mico y polémico, pero que no se enmarcan en la acción de un partido político ni 
tampoco de organizaciones obreras. Arellano actuó como un solitario defensor del 
ideario socialista a través de la prensa y el folleto, y salió particularmente, a la 
palestra para reivindicar .sus ideales frente al ataque sufrido a causa de la pastoral 
antisocialista de Mariano Casanueva, a la sazón Arzobispo de Santiago. 

El segundo capítulo de esta antología está formado, a diferencia del anterior, 
por el pensamiento de un conjunto de a^tadores políticos, reunidos en torno a 
diferentes organizaciones. Este grupo con un marcado tinte ácrata y conformado 
especialmente por Luis Olea, Alejandro Escobar Carvallo, Esteban Caviedes, 
Magno Espinoza,- Marcos de la Barra y José Gregorio Olivares; orienta su pensa- 
miento y acción a la organización y educación de los trabajadores de Santiago, 
mediante la edición de distintos periódicos. 

El capítulo tercero lo constituye el socialismo más moderado, evolutivo y 
paríame ntarista de Alejandro Bustamente y del Partido Socialista (antes Francisco 

13 



Bilbao/. Se define esta corriente como opuesta al Partido Conservador y al 
anarquismo, con lo cual marca claramente una diferencia con el grupo del 
capítulo anterior. La orientación es más política y menos agJutiva organizativa; la 
actividad a través de la prensa es menor y no es, por cierto, una finalidad 
considerada el propiciar la revolución social. 

La persona y los escritos de Luis Emilio Recabarren, entregan material para el 
cuarto capítulo. Aquí se ha querido mostrar a través de textos de 1905, 1907, 
1912, 1916 y Í923; las concepciones de Recabarren sobre el socialismo y como 
evolucionan sus postulados, desde miembro del Partido Demócrata a su concep- 
ción comunista. Es destacable como los viajes y contactos con el extranjero 
marcan fuertemente los cambios en el pensamiento de Recabarren. 

El socialismo del centenario está constituido por los escrit<ffi de distintas 
personas que embarcadas en la creación de un nuevo Partido Socialista y asumien- 
do la herencia demócrata y la experiencia argentina y europea, pretenden organi- 
zarse de manera más estable y efiqiente. Estos esfuerzos proporcionan los textos 
para estructurar el capítulo quinto. Grupos en Magallanes, en el norte salitrero y 
en la capital coinciden en una serie de postulados, cuya culminación ocurren en 
1912, con la fundación del Partido Obrero Socialista (P.O.S-J, 

Textos de los herederos y colaboradores más cercanos de Recabarren, confor- 
man el material del capítulo sexto. En él transcribimos distintos escritos de 
Ramón Sepúlveda Leal, Carlos Alberto Martínez, Manuel Hidalgo Plaza y Elias 
Lafertte Gaviño. El pensamiento de estos socialistas, cuya acción se desarrolla a 
partir de la fundación del P.O.S., y con más fuerza e independencia en la década 
del 20, está marcado tanto por la presencia de Recabarren como por la constitu- 
ción de partidos y organizaciones sólidas y estables a cuya formación ellos 
contribuyen fuertemente. La revolución soviética es, a nivel internacional, el 
acontecimiento que más influye en su teoría y práctica. La adopción del marxis- 
mo es la característica más peculiar de su pensamiento en contraste con toda la 
tradición anterior. 

El séptimo capitulo, está dedicado a las agrupaciones socialistas, surgidas entre 
1931 y 1932, y que con posterioridad, confluyen en el Partido Socialista de Chile. 
Al observar las orientaciones que sustentan estos grupos se constatan pluralidades 
de perspectivas políticas y filosóficas. El abanico doctrinario se desplaza desde el 
socialismo moderado y evolutivo hasta el de aquellos que propugnan una revolu- 
ción radical, capaz de acabar, lisa y llanamente, con el régimen capitalista. 

Algunos documentos relevantes emanados de los sucesos de la República 
Socialista del 4 de junio de 1932, nos permitieron elaborar el capítulo octavo. 
Cabe destacar las particularidades que poseen los textos presentados, pues en ellos 
están contenidos los elementos centrales del primer plan de gobierno socialista en 
Chile. Es la ocasión en que por primera vez, quienes se declaran socialistas se ven 
enfrentados a la posibilidad de materializar de manera global sus postulados. Por 
ello, en estos escritos se acentúan, como es obvio, materias específicas de gobierno 
más que cuestiones doctrinarias. 

Finaliza esta recopilación documental con textos de las más importantes 
personalidades que dieron origen al Partido Socialista de Chite. Para el capítulo 



14 



noveno, hemos seleccionado escritos de Eugenio Matte Hurtado, Eugenio Gonzá- 
lez Rojas, Federico Klein Reidel y Osear Sclinake Vergara. Debido a lo heterogé- 
neo y variado de las temáticas que abordan cada uno de ellos, resulta difícil hacer 
una caracterización del capítulo. Wo obstante, liemos privilegiado los textos que 
contengan aspectos doctrinaric«, críticas al sistema social y, en fin, concepciones 
acerca del Partido Socialista deseado. 

Los folletos, artículos de prensa y demás documentación, presentados en esta 
recopilación han sido ordenados cronológicamente. Así, pues, en términos genera- 
les, cada capítulo contiene un conjunto de textos que giran en torno a idénticas 
temáticas, amén de conservar un orden secuencial, dado por la fecha en que se 
publicó el escrito respectivo. Además se debió considerar el caso presentado 
cuando los textos pertenecían a un mismo autor, en tales ocasiones, optamos 
por la alternativa de reunirlos y ordenarlos de manera sucesiva, ello porque resulta 
a todas luces más conveniente el hacerlo así. Por lo tanto, la ordenación no 
indicará el haber otorgado más importancia a un determinado personaje o texto. 

Por otro lado, y con el objeto de hacer más fácil y motivadora la lectura de 
cada una de las secciones en que dividimos el libro, se decidió agregar al comienzo 
de cada capítulo una breve presentación, 

Hemos considerado en esta recopilación aquellos textos en que sus autores se 
definieron como "socialistas", opuestos al capitalismo como sistema económico y 
al liberalismo como ideología. Pero este criterio general, se especificó según los 
casos en oposición a las doctrinas demócratas o anarquistas, en relación a la 
Segunda o Tercera Internacional, o a la revolución del 17 y a la construcción del 
socialismo en la URSS. 

Tal como en cualquier esfuerzo encaminado hacia el rescate y compilación de 
fuentes documentales, nuestro intento adolece de las limitaciones propias que 
impone un trabajo de este estilo. Algunos folletos, textos y artículos de prénsanos 
fue imposible ubicar. Tal situación se presentó, por ejemplo, con la carencia de 
documentos relativos al Partido Socialista surgido en Magallanes, en 1912. Tam- 
bién se presentaron dificultades para la elaboración del capítulo de los fundadores 
del Partido Socialista de Chile, pues la mayoría de ellos no escribieron folletos, 
sólo utilizaron las páginas de algjunos periódicos para difundir su pensamiento. De 
igual modo, hay que dejar consignada la imposibilidad de conseguir todas las 
declaraciones de principios correspondientes a las distintas agrupaciones socialistas. 
Con todo, en las páginas siguientes, nuestros lectores podrán encontrar una 
secuencia de documentos, que sin duda alguna, posee un valor singular y propio, 
además de traernos los fundamentos iniciales del "ideario socialista", que aun hoy 
día conservan líneas y perspectivas dignas de ser conocidas. 



15 



Capitulo Primero 



Víctor José Are lian o y el primer socialismo 



I 



f 



Los escritos de Víctor José Arellano Machuca que presentamos en esta recopi- 
lación poseen el márito de ser los primeros textos publicados pot un chileno que 
utilizan los conceptos "socialismo" y "socialista" de manera sistemática y en su 
acepción actual, 

El folleto titulado El catolicismo y el socialismo impreso en 1893, merece fi- 
gurar inaugurando una recopilación documental sobre los orígenes, del pensamien- 
to socialista en Chile, pues en él por primera vez se expone con relativa claridad el 
bagaje doctrinal de este ideario, aun cuando tales postulados sean enunciados en 
relación al Catolicismo de la época. Tal particularidad se deriva del objetivo preci- 
so del trabajo, cual es refutar la pastoral antisocialista de Arzobispo de San- 
tiago, don Mariano Casanova. Sin embargo, eUo no resta virtudes al texto de Are- 
llano, (jue al responder algunas de las afirmaciones del eclesiástico va revelándose 
como un cuito propagandista del socialismo. Caracterfstica que se hace evidente 
al comprobar que sus argumentos los refuerza de modo permanente con citas de 
autoridad de científicos y filósofos. Su folleto tiene por objetivo rebatir las con- 
cepciones sobre el desenvolvimiento de la naturaleza, el desarrollo histórico, el 
papel de la Iglesia y las ideas sobre el socialismo de Casanova. Ala Iglesia Católi- 
ca, él opone la religión socialista, la cual tendrá sacerdotes que no van a ser más 
que "predicadores de moral y consejo, amigos, guías y consoladores. Habrá tam- 
bién sacerdotisas para las mujeres. Los templos serán hermosos y magníficos pero 
desprovistos de todo emblema y en ellos reuniráse la multitud para oír instruccio- 
nes morales y filosóficas, y adorar al Creador universal". 

19 



De un sentido mucho más cercano a nosotros es el segundo folleto que publi- 
camos, El capital y el trabajo, que data de 1896. En él, Arelkno realiza un análisis 
de la "organización social y la misión de los gobiernos según los economistas"; 
para ello se afirma con mucha mayor fuerza en los autores socialistas clásicos que 
en su anterior escrito. En éste sobre el capital y el trabajo las citas de Marx y 
Engels se ven aparecer una y otra vez, llegando de este modo a la concKisión que 
existe un antagonismo evidente entre ambos factores de la producción. Específica- 
mente, realiza un análisis respecto al Chile de su época destacando una serie de 
vicios de la organización social de nuestro país. Según él, hay una "injusta organi- 
zación del trabajo", lo que genera de manera sistemática "abuso y desmoraliza- 
ción". De acuerdo a las palabras de Leonardo Eliz, prologuista de la obra de 
Arellano, éste veía en cí socialismo el "único regulador de la felicidad y la riqueza 
de los pueblos modernos". 



20 



EL CATOLICISMO Y EL SOCIALISMO 



I. 



Réplica a la Pastoral del Arzobispo ¿e Santiago 

de Chile, don Mariano Cásanova. 

Valparaíso: Imprenta del A rrayán, 1 893, 

págs. 4 - 26. 



Este trabajo fue publicado «i "El Journal", de 
Quique. 

Lo escribimos, porque ninguna defensa de 
las ideas socialistas hemos leído que haya trata- 
do a fondo la cuestión falseada por el Sr. Casa- 
nova- 

Algunas publicaciones clericales se han ocu- 
pado de "El Catolicismo" y "El Socialismo", 
pero con el objeto de zaherirnos personalmente, 
sin discutir principios. 

Mal que pese a quienes no quieren compren- 
derlo, sólo la revolución social sídvacá a Cliüe de 
la postración moral y material en que se en- 
cuentra. 

Despreciamos, pues, los arañasos de la ol^r- 
quía y del frailismo; este folleto será el primero 
de una serie que publicaremos debatiendo sin 
embozo la reforma social de nuestro país. 

Llamaremos las cosas poi sus nombres: al 
crimen político y religLOSo lo exhibiremos ante 
el desprecio popular. 

Sólo un aplauso a^ardamos: el de )a clase 
productora, donünada hoy por la intriga y la 
audacia de malvados perillanes! ■■■ 

" ¿Qué mal ha hecho a la humanidad la reli- 
gión católica? ¿Cuál es el crimen de que se la 
acusa? Estas preguntas no han tenido aúrt res- 
puesta. {Pastoral del señor Arzobispo, de fecha 
23 de abril de 1893, inserta en "El Porvenir" de 
Santiago}. 

"El Socialismo establece como un derecho la 
igual repartición de íos bienes de fortuna entre 
todos los eiudadanos y contó consecuencia la 
aholició» de la propiedad ¡Guerra a los ricos! 
N es la consigna del cotmimsta; y la derivación 
lógica de esta consigna es el despojo o destruc- 
ción de la propiedad particular". (Id.) 



Üustrísimo y Reverendísimo señor: 

Vuestra ultima pastoral contiene errores 
tan graves, que no puede un honrado libre 
pensador dejarles pasar sin contestación. 

Os pido un poco de tolerancia para oír- 
me. 

Preguntáis qué mal ha hecho a la humani- 
dad la religión católica, a la cual atribuís 
divino origen. 

Para contestaros ilustrísimo señor, debo 
principar por donde debió empezar Su 
Sefloría: demostrando la falsedad de ese ori- 
gen divino. 

Según Moisés, seis mil años ha que vues- 
tro Dios creó la tierra para colocar en ella a 
criaturas formadas a au imagen y semejanzaj 
seis mil años que creó, asimismo, el sol, la 
luna y los demás planetas, —el ciclo, en una 
palabra—, para alumbrar la tierra y manifes- 
tarnos su poder. 

¡Seis mil años! ¿No habéis pensado algu- 
na vez en la torpeza de esta aseveración? 
¡Qué conocimiento de la geología! ¡qué 
profiíndidad de la historia! 

Seguramente ignoráis. Reverendísimo se- 
ñor, que por medio de caracteres escritos 
sobre jaspeados mármoles y brufiido acero, 
un pueblo del Asia,- ta China, prueba una 
civiliración de cincuenta y cuatro núl años; 
hace doce niil que conoce el uso de la pólvo- 
ra y diez niíl que testifica la invención de la 
imprenta. Peto, ¡qué! , ¡ si vuestro Dios tam- 
bién lo ignoraba! Ni aun conocía lo que 
había creado; de la existencia de América no 
t^ní? la más pequeña idea; del África, d 
Asía, y la Europa, tampoco conocía su ex- 
tensión. . . Es tan torpe vuestro Dios, que 
habiendo creado al^sol para alumbrar la tie- 
rr;^ permite a éstsi que evolucione alrededor 
de! primero en trescientos sesenta y cinco 
días con sus respectivas noches, horas y mi- 
nutos; tan torpe es, que ignoraba, según Moi- 
sés, que había creado la tierra de forma 
cóncava, que mantenía el equilibrio sobre el 
eje de sus polos y que ¡nadaba en el fluido de 
los aires! 

¡ Vuestro Dios autor de la creación! 
¿Queréis decirnos qué hacía esa deidad antes 
de dichos seis mil años? ¿Yacía en el caos? 
jLa íaz la creó según vuestra liturgia j ¡Y 
decís que formó al hombre a su Imagen y 



21 



:>eniej;inza! ¡ Los fósiles que de 1u$ entrañas 
del globo terráqueo son extraídos y que de- 
muestran muchos miies de años de antigüe- 
dad a vuestra creación, maiiifiest»n que debe 
ser bastante íiermoscj vuestro Dios! . , . 

[La verdad es que desde que la tierrü se 
hizo habitable, eníriindose y solidiíicándose 
han transcurrido tantos millünes de años! 

La versión de que los animales y los insec 
tos fueron esparcidos ya formados, mat^ho y 
Iiembra, hace seis mil años, tiempo es orden ya 
pase a la categoría de las curiosidades. 
Probado está que la organización física del 
hombre es la resultante progresiva de la orga- 
nización de los mamíferos. Si ios primitivos 
Adanes y Evas existiesen actualmente, los 
miraríais como animales distintos de nuestra 
especie. Hoy misino en eí África y en la 
Tierra del Fuego, que es nuestro propio terri- 
torio, es fácil encontrar seres humanos en 
quienes se revela la ínnperfección del pasado: 
seres que no saben por cjué viven, no pien- 
san, ni tienen U más pequeña noción del 
planeta que habitan; seres que se nos pare- 
cen, pero irracionales, y sin mira, jllustrísi- 
mo señor! Anatómicamente, el cuerpo hu- 
mano es igual al de los mamíferos; sus hue- 
sos contienen mineral, aun tenemos órganos 
atrofiados inútiles, y si observamos ios pri- 
meros meses de nuestra concepción, ¡vere- 
mos que en el seno de la madre, nos transfor- 
manios de moluscos en cuadrumanos! 

Es el progreso quien se ha manifestado a 
través del tiempo, en los sentidos y en el 
cerebro de la serie animal; el progreso que 
sigue transformando nuestra especie en e¡ 
orden material e intelectual. 

Esto no lo podéis desmentir, Reverendísi- 
mo señor: esta basado en la demostración 
exacta de la naturaleza humana. Luego vues- 
tro Dios no ha creado la tierra, porque es 
demasiado ignorante para haberla creado; no 
ha creado al hombre: ¡ese Dios, material y 
espirituatmente, no existe tal como Jos cató- 
licos lo suponéis! ¡ Entonces vuestra religión 
no tiene ningún origen divino! . . . 

Preguntáis señor, con cierta candidez; 
— "¿qué mal ha hecho a la humanidad la 
religión católica? ¿de qué crímenes se le 
acusa? ". 



1 Camilo Fiamniarioii, "Historia de la Tierra y del 
Progreso", 



Aunque debiera, puesto que solidarios 
os hacéis de ello , quiero no recordaros las 
hazaña de Moisés, qujcn en sólo una ocasión 
fanatizó turbas para arrojarlas sobre 23.000 
hombrea, los cuales fueron asesinados en 
nombre de la religión que fundaba. Os habla- 
ré de fechas posteriores a Jesús de Nazareth, 
ese gran socialista, imitador de Platón--; es 
decir, ¡desde que os valisteis de su üvatigelio 
para encubriros con el nombre de católicos! 

El mayor de los cn'menes que ha cometi- 
do y comete aún la religión católica es haber 
mantenido siempre fanatizada e ignorante a 
una gran parte de la humanidad. Enemiga de 
todo progreso, la religión católica ha llenado 
el mundo con torrentes de sangre, con 
crímenes que no han tenido igual en la tie- 
rra. 

Principió su poder con el Emperador Cons- 
tantino, {íanto venerable para la Iglesia), 
quien, guiado del amor a la nueva religión, 
ultimó a su hijo en holocausto de su grande- 
za, . . 

Esparcido el catolicismo por Francia, Es- 
paña y otras naciones, en todas partes sem- 
bró la desolación. 

La espada y la cruz fueron sus insignias. 

Intolerante e hipócrita, encendió las ho- 
gueras de la inquisición y preparó las matan- 
zas horrorosas; la de San Bartolomé y de las 
Vísperas Sicilianas, ordenando con feroz sa- 
ña el exterminio de los valdenses, de los 
albigenSes y de los hussitas. 

La destrucción de esos millares de seres, 
¿no lo consideráis un crimen, señor Arzo- 
bispo? 

Decís que "obra de la religión católica es 
todo lo que hay de grande en el mundo 
moral". 

¡Blasfemáis, Reverendísimo señor, al ha- 
blar así! ¿Dejáis a tu Dios en lugar secundo 
al vuestro? ¿O le hacéis responsable de las 
iniquidades de la religión católica? . . . 

Pero, ¿qué habéis hecho y qué hacéis en 
el orden moral por el adelanto de la humani- 
dad? Principiando por la base de la organiza- 
ción social, habéis condenado la igualdad de 
los hombres. Condenáis la libertad y sólo 
admitís la fraternidad entre ios círculos que 
os pertenecen. Así no es extraño oíros decir 
a vos mismo que dais a la autoridad "un 
í>ríj¡e>i clti'iito que la reviste a los «jos de los 
pueblos de un carácter augusto y sagrado, 



22 



que le procura mayor ascendiente sobre los 
subditos. Este altísimo origen, agregáis, en- 
noblece la obediencia, porque no es sola- 
mente al hombre a quien se rinde, sino al 
hombre en cuanto es respresentante de 
Dios e instrumento visible de su justicia y de 
su bondad", 

¡Qué absurda lógica! ¿Y si ese hombre 
es tan infame como un García Moreno o un 
Francia? —"La religión le dará mayor garan- 
tía del respeto y obediencia debidos a los 
depositarios del poder público". 

Deja lo anterior establecido que la volun- 
tad del Dios católico se manifiesta en las 
obras buenas como en las malas. De esta 
suerte queda colocado al nivel del hombre, 
con sus mismas pasiones y debilidades, ¿En 
qué queda entonces su superioridad mo- 
ral? ", 

Su Señoría Ilustrísima no ha pensado, 
seguramente, que "lo infinitamente bueno 
no puede hacer nada malo, como lo infinita- 
mente malo no puede hacer nada bueno", 

Ejíponéis que "las ciencias, las letras y las 
artes, deben al catolicismo sus más espléndi- 
dos triunfos". 

¡Permitidme, señor, que ría de vuestra 
ignorancia supina! ... 

¿Católicos fueron Confucio, Licurgo, Pla- 
tón, Tales y Sócrates? ¿Catóiicos fueron Je- 
sús y Mahoma? ¿Galileo, Nev/ton, Kepler, D' 
Alembert, Franklin, Descartes, Davy, Cuvier. 
Benvenuto Celíini. Bernardo de Pallissy, Lin- 
neo, Foulton, Jacquard, Humboldt, James 
Watt, fueron católicos? 

¿Homero, Virgilio, Milton, Shakespeare, 
Lord Byron. Schiller, Montesquiell, Dante 
Alighieri, Federico de Prusia, Rousseau, Na- 
poleón, Voltaire, todos esos grandes genios 
eran partidarios del catolicismo? 

En el día, ¿ Lesseps y Edison, son católi- 
cos? ¿Católica es la mayoría de los pensado- 
res del universo? ... 

¡Callad, mejor, señor Arzobispo! 

Lo que siempre habéis procurado, es aba- 
tir al libre pensamiento! 

Enemigos de la luz, mal podéis amarla. 

Esta misma América, a despecho vuestro, 
es libre.' Por eso divinizabais la corona de 
Fernando VII, 

2 Pío Vil y León Xli condenaron la revolución 
americana. 



Mas, hablemos un poco de vuestras doc- 
trinas. Sentáis en ellas el precedente de que 
el hombre que posee dinero puede salvarse, 
aun siendo criminal. A las puertas del catoli- 
cismo no se entra con las manos vacías. Para 
nacer católico es necesario pagar, igualmente 
para casarse, para vivir, para obtener el per- 
dón de la impiedad, para morir y para que 
después de muerto el alma no vaya al purga- 
torio o al infierno,,. 

Una pregunta, y no os sonrojéis por ella: ^t 
— "Si desearais. Reverendísimo señor, tener 
un hijo, y antes de concebirlo, supieseis que 
iba a ser la más infeliz de las criaturas, estan- 
do en vos el evitar su concepción, ¿le daríais 
el ser? Claro que no, porque no tendríais 
corazón para ello, ^E 

¿Cómo, entonces, vuestro Dios, que lee el " 
presente y el porvenir, permite que sus hijos 
vayan a calabozos tan horrendos como los 
del infierno? ¿Es posible que les dé existen- 
cia para comp!acer.?e en verlos sufrir? ... 

jAsí lo aseguráis los monjes Católicos. 
Luego, vuestro Dios es un monstruo, que 
crea horrores para dar regalías a sus represen- 
tantes en la tierra! 

"Los detractores del clero, para ser eor.se- 
cuentes, debieran proscribir sin piedad todas 
las profesiones, porque en todas ellas hay 
abusos inevitables. Pero los abusos, verdade- 
ros o supuestos, de! estado sacerdotal, no 
son en verdad más que pretexto para apartar 
a los pueblos de la religión". 

¿Los abusos del estado sacerdotal, sort un 
pTetexto de odio contra la religión católica, 
seftor Arzobispo? 

La lujuria de! Papa Alejandro VI; la fero- 
cidad de Sisto V, el asesino de Enrique IJI; 
los horrores de Torquemada, ese monstruo 
de intolerancia y de orgullo; los crímenes del 
Padre Aldao, —brazo derecho del tirano ar- 
gentino Rosas— quien se complacía en des- 
cuartizar por su propia mano a los enemigos 
de la tiranía: a vuestros ojos, ¿es sólo un 
pretexto de odio a la religión católica? ... 

Pero, olvidaba que vuestro Jefe infalible, 
desde siglos ya tiene prohibido a los hombres 
el ocuparse de los deslices de las Santidades: 
"El Papa, -que, en calidad de Pontifex 
Maximus, es el representante de Dios sobre 
la tierra- reina con poder absoluto sobre 
pueblos y reinos: juzga a todos y cada uno, y 



23 



nadie puede juzgarlo en este mundo ". 

Soy demasiado temerario al continuar tra- 
tatidc) este punto, pues, con todo el poder de 
que está revestida Su Señoría ílustn'sima, 
bastará una palabra suya para que el Dios 
católico descargue sus iras y me quite la 
facultad de pensar. . , 

Hará mencionar los abusos que cometís 
diariamente, no bastará todo el papel que 
existe en el globo. Sun ellos tantos, que 
todtis los días, según decís, pasáis sujetos a 
nuevos ayunos y nuevas penitencias; tantos, 
que pasáis la vida temblando ante la conse- 
cuencia de vuestros pecados. . . ¡La concien- 
cia es acusadora! . . . 

¡Los Vicarios de Cristo! ¡Los sustitutos 
del Redentor! Dais al Papa atributos nada 
menos que de Vi-Dios sobre la tierra. . . A 
é¡, mejor que a nadie, puede aplicarse aquel 
pasaje de la Biblia: ,£l hombre de pecado, ei 
hijo de perdición, que se sienta en el templo 
de Dios como Dios! ". 

Desde la creación del Papado, sólo un 
Vicario ha conocido la virtud y la grandeza 
del alma: el ilustre Ganganelli. 
(...) 

Y, ¿cuál fue la suerte del justo Gangane- 
ili? — Un sacerdote que vestía manteo igual 
al que vos usáis, señor Arzobispo, fue indu- 
cido por los cardenales a acabar con esa 
preciada existencia, introduciendo el veneno 
en los alimentos í^ue se le servían. . . 

¿Esto no es un crimen, es un pretexto de 
odio, Uustrisimo Señor? . . . 

"La doctrina socialista es antisocial, 
porque tiende a trastornar las bases en que 
Dios, autor de la Sociedad, U ha estableci- 
do". 

Eso dijisteis, Itustrfsimo señor, y, ¿cómo 
probasteis que vuestro aserto era verdade- 
ro? — [Mintiendo con la fatuidad de la igno- 
rancia y de la mata fe! 

Sabed que cada uno de los socialistas cree- 
mos en la Divinidad más que por todos voso- 
tros juntos; pero no la rebajamos hasta co- 
mérnosla y confundirla con la inmundicia. , . 
¿Por qué creemos en la Divinidad? Por 
esta poderosa razón, admitida también por 



3 Bula "Uiiam sanctum" expedida en 1303 pur 
Bonifacio VI [I. 

4 2° Tesaloniccnses, v, 2, 3 y 4. 



Voltaire: puede el hombre transformar la 
naturaleza obedeciendo a una ley de progre- 
so; pero jamás podrá crear la fuerza y la 
materia que da la vida al universo. 

Sin pretensiones de saberlo todo, como 
vosotros siendo que ni mentir sabéis, nos 
limitamos a reflexionar con Locke: "Yo no 
sé cómo pienso, lo tjue sé es que nunca he 
pensado como no sea por medio de mis 
sentidos. Que haya sustancias inmateriales e 
inteligentes, no pongo en duda; pero que 
pueda Dios comunicar la inteligencia a la 
materia, lo dudo mucho. Respeto el eterno 
poder, y sé que no me compete limitarle; no 
afirmo nada, y me ciño a creer que hay 
muchas cosas más posibles de lo que se pien- 
sa", 

V llegamos a esta conclusión^ -"Dios es 
todo lo que existe; todo es eterno. Dios, 
siendo soberanamente inteligente, cada una 
de las partes que lo constituyen está dotada 
de una porción de inteligencia". 

Ahora si al decir vos, sefSor Arzobispo, 
que nuestra doctrina "tiende a trastornar las 
bases en que Dios establece la sociedad", os 
referís al Dios Católico, estamos conformes. 

Veamos por qué. 

La base divina del catolicismo ha sido 
tomada de los ensueños dei primer apóstol 
socialista. Esos ensueflos fueron coticebidos 
en su tiempo sólo como un aliciente para la 
virtud y un freno para los tiranos y los malos 
sacerdotes, Hoy os escudáis con ellos los 
católicos para explotar a la humanidad y 
sumida en la ignorancia. Nosotros que en 
todo nos amoldamos a las transformaciones 
del progreso, es justo tratemos de demoler lo 
perjudicial y lo inútÜ. Los dioses y los santos 
de palo hacen falta al fuego de muchos hoga- 
res; ¡los brazos inermes de los sacerdotes de 
mentira, los han menester las artes y las 
industrias! 

La doctrina socialista tuvo por cuna a la 
Grecia, Fue Platón qirien la presentó al mun- 
dos en sus libros memorables La República y 
Las Leyes: Platón, ¿!o oís sefior Arzobispo? 
Porque si no sois tan ignorante, como apare- 
céis, debéis también saber que lo sobrena- 
tural de vuestras doctrinas es un plagio des- 
carado de la moral de Platón. 

En su libro Las Leyes, Platón proclama la 
igualdad absoluta en la relación social de los 
individuos; igualdad regida por el orden, el 



24 



amor a la justicia y la conciencia del deber. 
Antes aún que la época de Cristo, los 
Esenios practicaban una vida que concuerda 
con las teorías de Platón: los historiadores 
judíos Josefo y Füón y el pagano Plinio, 
están al respecto acordes en sus reíaciones. 

.1. . .) 

Dice su Reverendísima que "la desigual- 
dad de condiciones no es obra del liombre 
sino de la naturaleza, o sea de Dios, que 
reparte desiguaiinente sus dones". 

Muy mal padre es entonces vuestro Dios, 
cuando estatuye e! odio entre sus KLjos; cuan- 
do permite que junto a U morada del gran 
señor, un semejante, un hermano, perezca de 
hambre y de frío. . . 

Los socialistas no culpan a Dios de los 
males que aquejan al ser humano. El origen 
de todos esos males está en la ruptura de la 
unidad del hombre con sus semejantes. 

Todos tenemos igual derecho a las como- 
didades de la vida. ¡El polvo del magnate, 
una vez en la tumba, no es superior en valer 
y atributos al del harapiento! 

Su ilustrísima dice que "el socialismo tie- 
ne por consigna la destrucción p despojo de 
la propiedad particular". 

Su Señoría es muy candido; quiza tomo 
por cierto algún chisme de confesionario o 
de sacristía. . . Ningún apóstol del socialismo 
ha consignado en sus escritos tal despropósi- 
to; es Su Señoría Ilustrísima quien primero 
lo consigna. 

impóngase el señor Arzobispo de las doc- 
trinas que aún no conoce, con sus años y su 
inspÍTación divina : 

"El sistema de comunidad de bienes se 
entiende universal mente del repartimiento 
igual, entre todos los miembros de la socie- 
dad, sea del fondo mismo de la producción, 
sea del fruto del trabajo de todos. 

"Los socialistas no sólo no admiten sino 
que rechazan con todas sus fuerzas este re- 
partimiento igual de la propiedad, que cons- 
tituiría a sus ojos una violencia mayor, una 
injusticia más indigna y escandalosa que el 
repartimiento desigual que tuvo tugar por la 
fuensa de las armas y por la conquista. 

"Piden sí la abolición de todos los privile- 
gios de nacimientos, sin excepción y, por 
consiguiente,/£i des trucción de la herencia, el 
mayor de estos privilegios, el que los com- 



prende todos en el día, y cuyo efecto es 
dejar abandonada al aCaSO la repartición de 
los privilegios sociales, entre el escaso ntime- 
To de los que pueden aspirar a ellos; y conde- 
nar la clase más numerosa a la depravación, 
ignorancia y miseria. 

"Piden que todos los instrumentos de tra- 
bajo, las tierras y capitales que forman en el 
día del fondo desmenuzado de las propieda- 
des particulares, sean explotadas por asocia- 
ción y con jerarquía, de modo que la tarea 
de cada uno sea la expresión de su capaci- 
dad, y su riqueza la medida de sus obras. 

" Los socialistas no pretenden atentar a la 
constitución de la propiedad, sino en tanto 
que consagra para algunos el privilegio impío 
de la ociosidad, esto es, el vivir del trabajo 
ajeno; y en tanto como abandona al azar del 
nacimiento la distribución social de los indi- 
viduos"'. 

Así, no admitimos que os hagáis sacerdo- 
tes en busca de comodidad mal adquirida; las 
inmensas riquezas que poseéis las considera- 
mos más útiles en las arcas del Estado, al 
servicio de las artes y de las industnas. 

Son otros templos y otros sacerdotes los 
que necesitamos. 

Los sacerdotes socialistas no son más que 
predicadores de moral y consejo, amigos, 
guías, y consoladores. Además de estos sa- 
cerdotes, que deben ser Casados, habrán 
también sacerdotisas para las mujeres. 
Los templos serán hermosos y magníficas, 
pero desprovistos de todo emblema y en 
ellos reuniráse la multitud para oír instruc- 
ciones morales y filosóficas, y adorar al Crea- 
dor universal. El culto es sumamente senci- 
llo, y Carece de toda práctica y ceremonia 
que huela a superstición y pueda conferir a 
los sacerdotes un dominio cualquiera".* 

Nada de latines ni de recogimientos pia- 
dosos. De la tribuna socialista queda deste- 
rrada la mentira. 

"Amar a Dios en nosotros y en los 
otros"; hé ahí el primordial precepto socia- 
lista. 

¿Cómo podrá realizarse este principio de 
la solidaridad y comunión de todos los Kom- 



5 Opúsculo dirigido a la Cámara de Diptuadws de 
Frani:iii cu 18,18, por Bazard y Enfantin. 
(¡ Cabul, "Viaje a Icaria", 



25 



bres? "Por la apíicición cada vez más com- 
pleta de la libertad, de la fraternidad y sobre 
todo de la igualdad, palabras que correspon- 
den a la fórmula del hombre que es a la vez 
sensación, sentimiento y conocimiento. La 
libertad que expresa la manifestacicm exterior 
de la vida, se refiere a la sensación, pues el 
hombre social no puede ejercer su actividad 
sin hallarse en comunicaciórt con sus seme- 
jantes, y experimentar para con éstos una 
afección de benevolencia o de enemistad. 
Ahora bien, la ley que debe regir estas rela- 
ciones es ta fraternidad, ley procedente del 
sentimiento. ¿Pero por qué deben presidir a 
las relaciones humanas la libertad y frater- 
nidad? La inteligencia responde que porque 
todos los hombres son iguales. Asi la igual- 
dad corresponde al conocimiento y, bajo el 
punto de vista científico, es la razón de ser 
de las dos otras partes del símbolo republi- 
cano, el fundamento lógico de la libertad y 
fraternidad". 

Con la aplicación perfecta de estos princi- 
pios, destruidas quedan las rivalidades, la en- 
vidia, los celos, el odio, la codicia, los homi- 
cidios, los hurtos y las violencias. 

Así ia humanidad quedará Ubre de jueces 
y de abogados, pues, ¿de qué podrían servir, 
no habiendo delitos ni causas? 

Vuestro infierno mismo será inútil, pues 
no habrá que mandar allí ni malvados ni 
tiranos ni malos sacerdotes ni criminales. . . 
Propagáis que los socialistas pretendemos 
la comunidad de mujeres; con ello nos supo- 
néis un crimen: el socialismo prescribe ''que 
un solo hombre se halle unido a una sola 
mujer; pero enseña que la esposa debe ser 
igual aj esposo y que, según la gracia peculiar 
que Dios ha deparado al sexo más bello, sea 
éste asociado en la triple función del templo, 
estado y familia, de modo que el individuo 
social, que hasta aquí ha sido sólo el hom- 
bre, sea en adelante el hombre y la mujer a la 
vtz" - (Baíard). 

"Según la voluntad de Dios, lo superfluo 
de los ríeos debe ser herencia de los pobres". 
¿Estáis en vuestro sano juicio, señor Ar- 
zobispo? ¡Qué afán de rebajar a Dios hasta 
vuestro nivel moral! 

A los ojos del socialismo, ningún ser nece- 
sita de !o superfino de los demás. Los bienes 
serán adjudicadas; "a cada cual según su 
capacidad; a cada capacidad según íits 



obras". 

[Eso es equitativo, eso es justo! 
"Nada tienen en este mundo, (los pobres) 
pero pueden tener todos los tesoros del cielo 
en el otro". 

¡Ah! [sabía yo que habríais de llegar 
allí! [Qué ingenio! , qué consuelos los de Su 
Señoría: os quedáis con todo lo que vale 
positivamente, disfrutáis de goces y comodi- 
dades, rehuís el trabajo y, en cambio, nos 
dais a nosotros lo superjluo de vuestra mesa, 
nos arrojáis de la sociedad, nos encomendáis 
la carga del trabajo, nos condenáis a la mi- 
seria y a las prisiones, y todo, ¿n cambio de 
qué? - ¡de los tesoros del otro mundo! ... 

¡Charlatanes, charlatanes, sin más Dios ni 
ley que el propio bolsillo y la satisfacción de 
todas vuestras pasiones: sellad el labio, que 
ya cansados estamos de todas vuestras mi- 
serias e ingratitudes! ,,, 

[Nos explotáis como a siervos y queréis 
todavía engañarnos como a animales! ... 

Ha llegado la hora en que os midamos de 
igual a igual; en que os pidamos cuenta estre- 
cha de vuestra conducta, del detecho que 
tenéis para oprimirnos; ¡en que nos probéis 
por qué, siendo los más inútiles, pretendéis 
valer más que nosotros! ... 

Que nadie se elimine del trabajo; que las 
leyes tengan por objeto mejorar laclase indi- 
gente y establecer progresivamente la igual- 
dad; nada de impuestos sobre la pobreza, ni 
sobre los objetos de primera necesidad y el 
trabajo; instrucción obligatoria; [he ahi lo 
que necesitamos, lo que pedimos los socialis- 
tas! 

¡Nada de monjes inútUes, ni de banque- 
ros innecesarios! 

No toleramos la capitalización, porque el 
capital es un instru^nento de trabajo que 
debe hallarse siempre a la disposición de la 
sociedad; la capitalización, además de ser 
nociva y amenazadora, tal como está consti- 
tuida en el día, da pretexto a los individuos 
para no pagar su deuda de trabajo y desaten- 
der sus deberes y derechos sociales. 

Trabajar según sus fuerzas, facultades y 
aptitudes, tal es el deber; consumir según sus 
necesidades, tal es el derecho económico y 
científico, 

£1 catolicismo es contrario a la ley de 
vitalidad, porque si todos los hombres se 
hiciesen fraües y las mujeres monjas; ¡si el 



26 



voto de castidad no fuera una mentira, ,en 
menos tie treinta años quedaba concluida la 
raza humana', 

Si el catolicismo siempre ha perseguido de 
muerte al socialismo, es justameme porque 
el triunfo de éste traerá su caída inevitable 
«n el futuro. Vivos por la inquisición fueron 
quemados los socialistas Gíordano Bruno y 
Savonarola; Campanella fue arrojado a un 
calabozo después de Kabérsde sometido al 
tormento siete veces en veinticuatro horas; 
Vanini fue arrojado a las llamas después que 
el verdino le hubo arrancado la lengua; Ra- 
mus pereció a manos de asesinos de manteo; 
Bacon fue encarcelado por sospechoso de 
hechicería y Tetesio y Harrington murieron 
envenenados por manos católicas! ... 

Y todo, ¿por qué? Por haber propagado 
el socialismo, doctrina que encarna el con- 
junto de medios que deben hacer cesar el 
estado de languidez que postra y consume 
las naciones y la mala intel^encia que reina 
entre sus miembros, tanto por las equivoca- 
ciones arraigadas con;50 por el choque de 
intereses. Su fin mediato es la transfigura- 
ción de la humanidad por la justicia, la belle- 
za, la salud, la riqueza, ta armonía; su ñn 
mediato es la extinción del pauperismo, la 
abolición de la prostitución, la difusión de 
lasliices: la felicidad humana. 

Ésto no va contra Dios, señor Arzobispo 
de Santiago, esto va contra aquellos seres 
inútiles, cual vos, sobre cuya tumba no pue- 
da grabarse este epitaBo: 

Pasó haciendo el bien. 

Víctor] . Arellano 

Valparaíso, mayo de 1893. 

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y 
MISIÓN DE LOS GOBIERNOS 
SEGÚN LOS ECONOMISTAS 

Hl Capital y el Trabajo 

l'alparaíso: TipOf<ráfía Nacional de 

P.N. Pino, ÍS96, Págs. 46-61. 



Hemos ya descrito y comprobado que la 
propiedad eil el presente carece de una distri- 
bución que esté en armonía con la moral y el 
derecho. 



La economía política establece su base 
fundamental sobre aquellos privilegios. En 
efecto, sin la propiedad, tal como está en el 
día constituida, esta ciencia no podría tener 
aplicación. 

Tal se desprende lógicamente de las doc- 
trinas sustentadas por los más notables eco- 
nomistas. Así lo estatuyen Malthus y Sis- 
monde de Sismondi; Adam Smith en su obra 
La riqueza de las naciones; en su Tratado, 
Juan Bautista Say; Droz en su Curso de Eco- 
nom ta Política; en sus Principios John Stuart 
Mili; Roas i en el Curro de Economía Política 
y Enrique Baudrillart en su Manual, 

Veamos como discurre la escuela econo- 
mista y las Conclusiones a que arriba. 

Alonso Martínez, pensador español, con 
muy claro discernimiento, hace la siguiente 
exposición, en su B'.ítucíio sobre la l'ilosofía 
del Derecho: 

"La sociedad es un hecho natural y se 
mueve, como ía tierra, en virtud de leyes 
generales preexistentes; no existe, pues, pro- 
piamente hablando, una ciencia social, sino 
sólo una ciencia econótriica que estudia el 
organismo de la sociedad y la manera como 
ésta funciona. 

"Los hombres se reúnen obedeciendo al 
instinto de la sociabilidad. Y ¿cuál es la 
razón de ser de este instinto? Las necesida- 
des que se sienten y que les ocasionan goces 
o sufrimientos, según que las satisfagan o no. 

"Reunidos por el instinto de la sociabili- 
dad se establece entre ellos, por el impulso 
del interés, una cierta división del trabajo, 
seguida necesariamente de cambios, fundán- 
dose así una organización, mediante la cual 
el hombre puede satisfacer sus necesidades 
mucho más completamente que lo haría si 
viviera aislado. 

"El objeto de la sociedad es, por tanto, la 
satisfacción de las necesidades del hombre; el 
medio, la división del trabajo y el cambio. 

"En el número de las necesidades del 
hombre se cuenta una de una especie par- 
ticular y que representa un papel inmenso en 
la historia de la humanidad, la de la seguri- 
dad. 

"Los hombres, ya vivan aislados o en so- 
ciedad, están ante todo interesados en con- 
servar su existencia y el fruto de su trabajo; 
y como el sentimiento de la justicia es débil, 
y desde el origen del mundo, desde Caín y 



27 



Abel, se han cometido innumíríibles atenta- 
dos contra la vida y !a propiedad, de aquí la 
necesidad de fundar estos establecimiento* 
llamados gobiernos para asegurar a cada uno 
la posesión pacifica de su persona y de sus 
bienes". 

Demostrada como ha quedado la ninguna 
injerencia que en la dirección de la sociedad 
actual tienen los proletarios; Careciendo és- 
tos, como carecen, de bienes materiales; de- 
dicados desde la cuna al sepulcro al servicio 
de los dueños de la propiedad; abatidos no 
sólo por sus privaciones sino también por la 
ignorancia y el fanatismo que contribuyen a 
envilecerles, está demáj casi decir que los 
establecimientos llamados gobiernos nada o 
bien poco les favorecen. 

El Estado, siendo por los monopolizado 
res de los bienes de la tierra impulsado y 
dirigido, mantiene e! actual orden de cosas, y 
no es de ruda comprensión que no íian de ser 
los hombres de gobierno quienes se despren- 
dan de su omnímodo poder y de tas prefe- 
rencias que se han creado, absorbiendo las 
comodidades de la vida. 

"En el sistema de la libertad natural, 
-dice Adam Smith- el soberano no tiene 
más que tres deberes que cumplir, de alta 
importancia sin duda, pero en fin tres debe- 
res claros, sencillos y al alcance de las inteli- 
gencias más comunes. El primero es defender 
la sociedad contra los actos de violencia de 
otras sociedades independientes. El segundo 
es de proteger en cuanto le sea posible a cada 
miembro de la sociedad contra la injusticia o 
la opresión de cuálcjuíera otro de sus conciu- 
dadanos, o más claro el deber de establecer 
la policía y la administración de justicia. El 
tercero es construir y Sostener aquellas obras 
públicas y las instituciones que el interés 
privado de uno o de muchos particulares no 
podría decidirlos a iniciar o sostener, porque 
nunca las entradas serian bastantes a com- 
pensar el gasto que ellas demandasen". 

El proletariado, naturalmente que no está 
de acuerdo con las ilegalidades de hecho 
establecidas. Luego, contra éí va el primero 
de los deberes del gobierno. 

¿Hay justicia más cara que la de Chi- 
te? ¿Pueden los obreros pleitear un mes de 
jornal arrebatado por el patrón, sin que en el 
curso del juicio tengan que hacer el desem- 
bolso de otro tanto como lo que cobran, en 



derechos y gastos judiciales? ... 

Bastiat es aún más explícito: 

"Basta que el gobierno tenga por instru- 
mento necesario la fueria, para que sepamos 
cuáles son los servicios privados que pueden 
ser legítimamente convertidos en servicios 
públicos. Estos son aquellos que tienen por 
objeto mantener todas las libertades, todas 
¡as propiedades y todos los derechos indivi- 
duales, prevenir los delitos y los crímenes, en 
una palabra, cuanta concierne a lí pública 
seguridad. Los gobiernos tienen todavía otra 
misión. En todos los países hay propiedades 
comunales y bienes cuyo uso corresponde 
proindiviso a todos los habitantes: tales son 
los ríos, los lagos, los caminos. Desgraciada 
mente también todos los Estados tienen deu- 
das. Pertenece a todos los gobiernos adminis- 
trar esta parte activa y pasiva del dominio 
público. En fin, de esas atríbucjones se deri- 
va una tercera: la de cobrar los impuestos 
indispensables para costear la ejecución de 
los servicios píiblicos. Así: velar por la segu- 
ridad pública, administrar el dominio co- 
mún, percibir las contribuciones; tal es el 
círculo raciona! en que deben circunscribirse 
las atribuciones de los gobiernos", 

A estas ingeniosas bases de un gobierno 
protector, y a su bien combinado método de 
acción, han respondido los adversarios de la 
actual capitalización, por intermedio de uno 
de sus hombres más sobresalientes, Federico 
Engeis: 

"El Estado moderno no es más que la 
organización que se da a sí misma la socie- 
dad burguesa para poner todas las condicio- 
nes de la producción capitalista al abrigo, 
tanto de los ataques de los capitalistas indivi- 
duales, como de los obreros. El Estado mo- 
derno, cualquiera que sea su forma, es esen- 
cialmente una máquina capitalista, ei Estado 
de tos capitalistas, y, por decirlo así, el capi- 
talista colectivo Ideat. Mientras mas fuerzas 
productivas acapara, más se transforma en 
capitalista colectivo real y más explota a loS 
ciudadanos. Los obreros siguen siendo asa- 
lariados, proletarios. La relación capitalista 
entre explotador y asalariado subsiste toda- 
vía; sólo que, llevada al extremo, ha efectua- 
do un cambio. La apropiación por el Estado 
de las fuerzas productivas, no es la solución 
del conflicto; pero contiene lus elementos de 
ella. 



28 



"Esta solución no puede ser otra que el 
reconocimiento práctico de la naturaleza so- 
cial de las fuerzas productivas modernas, es 
decir, igualar los medios de producción, de 
apropiación y . de cambio, con el carácter 
social de dichos medios. Este fin no se conse- 
guirá hasta que la sociedad, abierta y franca- 
mente, no tome posesión de las fuerzas pro- 
ductivas, demasiado poderosas ya para so- 
portar otra dirección que la suya". (Socialis- 
mo Utópico y Socialismo Científico). 

EL CAPITAL Y EL TRABAJO 

Afirmar, pues, que no existe antagonismo 
entre lo que hoy es tenido por capital y el 
trabajo, es decir, algo que está fuera de la 
razón y de la experiencia positiva. 

Por riquezas o bienes se entiende "todo lo 
que sirve para satisfacer las necesidades y 
placeres materiaíes o morales de los hom- 
bres". 

El capital, ya sea fijo o en circulación, es 
riqueza. 

Riqueza es la tierra y tamtién capital. 

De aquí surge de nuevo la anterior cues- 
tión; habiendo la mayor parte de los ricos 
heredado sus capitales, que sólo de hecho les 
pertenecen, basta e'ste origen, ilegal de su 
riqueza a constituir ei antagonismo entre 
esos capitalistas y los trabajadores. 

Esta es una espina en la garganta de los 
poderosos de la tierra... 

¿Cómo se produce la riqueza? "Por me- 
dio del trabajo del hombre". 

Es en tal labor donde la escuela economis- 
ta cree señalar el seguro derrotero para que 
el capital, tomado como el principal impul- 
sor, descubra más riquezas, 

"Absteniéndonos de reincidir sobre esta 
cuestión controvertida —dice Baudrillart-, 
definiremos desde ahora la economía políti- 
ca: la ciencia que tiene por objeto el estudio 
de la manera cómo se produce la riqueza, se 
cambia, se distribuye y se consume. Pues 
como nada de esto s^e veriñca sin trabajo y 
sin cambio, y como por otra parte estas 
operaciones y estos cambios no se realizan al 
acaso, de aquí se sigue que las leyes que 
presiden el trabajo y el cambio, forman e) 
verdadero campo de la ciencia económica". 

Esas leyes, carecen de justiciero espíritu, 
puesto que afianzan el absoluto predominio 



dei capital sobre el trabajo, que es también 
capital, como en pocas palabras lo vamos a 
demostrar. 

El talento, la capacidad, son capitales; 
luego, el hombre es también un capital. 

Si las herramientas, los edificios, tos ins- 
trumentos de las industrias, las monedas, las 
mercancías, etc., forman lo que se llama el 
Capital, ¿con cuanta mayor razón no lo es el 
hombre, que, siendo también materia pro- 
ductiva, por medio de su talento o capacidad 
da valor y utilidad al metal, a los árboles, a la 
ttetca? 

En nacionalidades como la nuestra, no 
sólo estas ideas se dejan de tomar en cuenta, 
sino que de una manera franca el capital 
explota al trabajo. 

Trabajo, —según Cousin— "es el desenvol- 
vimiento del poder productivo del hombre, 
el ejercicio de su fiíerza constitutiva". 

A lo que debemos agregar que el trabajo 
es una condición de perfeccionamiento del 
individuo y de la vida social. 

No to comprenden así la mayor parte de 
nuestros capitalistas. 

El trabajador no tiene garantías. Vivien- 
do, como vive, en medio de una sociedad 
convencional, no encuentra igualdad en las 
funciones, apuyo en la desgracia, ni la justa 
remuneración de sus servicios. 

Ejerce ía servidumbre de las máquinas o 
de las Jierramientas, considerado por los ca- 
pitalistas sólo como un seguro medio de ate- 
soramiento. 

Antiguamente, escribe Luis Blanc, "las 
corporaciones estaban organizadas de mane- 
ra que el compañero de hoy fuese propie- 
tario mañana; pero desde que los medios de 
producción se hicieron sociales y se concen- 
traron en manos de los capitalistas, todo esto 
cambió: el trabajo asalariado, antes la ex- 
cepción y el complemento, fue la re^a y 
la base de toda la producción; antes ocupa- 
ción accesoria, ahora acaparó todo el tiempo 
de trabajo del productor; el asalariado de un 
día se convirtió en as;ilariado perpetuo. La 
separación se había efectuado entre los me- 
dios de producción, concentrados en manos 
de los capitalistas, y los productores, reduci- 
dos a no poseer más que su fuerza- trabajo. 
El antagonismo entre producción social y 



29 



apropiación capitalista se afirma íqitio anta- 
j;onisino entre proletarios y burgueses". 

7, El Sotialismo científico orgaowado en Aícmí- 
riia -y aún podtmos decir i.|ue el de Bélgica, Ffan- 
(lia t Italia , clasifica de este modo la evolución 
etoiióriiica cú Su relación con el pasado, el ptesetlte 
y t'! potvtnir: 

I, Sveifilad de h F-dail MeS<i. Pequeña produc- 
ción diuidida. Medios de producción adaptados al 
iisu individual, y, por tatitii, primitivos, mcujuinos, 
de ef[.'ctus muy limitados, poseídos por el produc- 
tor mismo. Producción para el conaumo inmediato 
del productor o de un señor feudal. Só)o allí donde 
hay excedente de productos sobre ei consumo, se 
ofrecen éstos a la venta, entrando así en el cambio; 
producción de mercancías en estado naciente, pero 
llevando ya en su seno d germen de la dmJrgurii 
social en la producción. 

II. kiívolvcián capitalista. Transformación de la 
industria por la cooperación simple y por la manu- 
factura. Concentración de los medios de prodiit- 
eión, tiasta enronces esparcidor, en grandes talleres, 
es decir, su transformación de íntjíuijuiijpí en sacia- 
Íes, transfor:Tiación que apenas alcania al cambio, 
y, por consecuencia, conservación de las antiguas 
formas de apropiación. El tapitdisfa a¡)arece; se 
hace propietario de los medios de producción y se 
apropia lo.i productos, convirtiéndolos en mercaii- 
cíai. I,a producción se convierte en acto social; el 
f ambiOi y con él la apropación, siguen siendo actos 
itijividuiiles; el prodiicto social es apropiado por el 
capitalista individual. Antagonismo fundamental, 
origen de todos los antagonismos dentro de los 
cuales se agita nuestra sociedad. 

-s) Separación del productor de los medios de 
producción. Condena del trabajador a vivir asalaria- 
do. Antagonismo entre el í'folfttariiido y la hurgue 
lía. 

b) Desarrollo, principalmente merced a la gran- 
de industria, desde fines del siglo XVI 11, de la 
acción de las leyes, reglamentando la producción 
de mercancías. Lucha desenfrenada a causa de la 
concurrencia. Antagonismo entre la organización 
social de la producción en cída fábrica y la anar- 
quía social en la producción general. 

c) Por un lado, pefeccioriamiento del inaquinis- 
tno, necesario a todo industrial merced ala compe- 
tencia, que equivale a la destitución siempre cre- 
ciente de los obreros, creando así el ejército indus- 
trial de reserva; por otro, extensión ilimitada de la 
producción, obligatoria asimismo para el industrial; 
por ambos lados, desarrollo sorprendente de las 
fuerzas productivas, exceso de la oferta sobre la 
demanda, exceso de producción, amontonamiento 
en los mercados, crisis decenales, círculo vicioso: 
aquí superabundancia de medios de producción y 
de productos; allí superabundancia de obreros sin 
trabajo y sin medios de existencia; pero estos dos 
motores de ¡a producción y del bienestar social no 
pueden reunirse porque ia forma capitalista de la 
producción impide obrar a las fueriss productivas 
y circular a los productos, a menos de cambiarse en 
fitpittfí, COía que no permite la misma superabun- 



Et derecho del trabajo, la actividad del 
hombre ejercida para el bien, no es practica- 
do en Chile por la casí totalidad de los hom- 
bres de fortuna. 

El ocio domina de tai modo a los gomo- 
so* de la aristrocracia, cjue viven exclusiva- 
mente dedicados a ios goces de la gula y del 
más torpe sensualismo- 

Los vicios les impiden adquirir aquellos 
sólidos conocimientos ejue se obtienen por 
inedio de un estudio constante y bien tÜngi- 
do. 

¡Sus naturalezas, corrompidas por luju- 
riosos desarreglos, sólo resisten la vida de la 
molicie: en los coches van al paseo y duer- 
men durante laicas huras de! día para ocultar 
con el manto de la noche sus nuevas y desas- 
trosas correrías! 

En un país abundante de riquezas natura- 
les, como Chile, vemos a los ancianos prole- 
tarios, agobiatíos por el trabajo, sin tener 
muchas veces una cama en los hospitales 
donde reposar en las tremendas horas de sus 

dancia. £1 antagonismo llega hasta el absurdo, t'í 
modo de producción se rebela contra la forma deí 
cambio. La burguesía se muestra incapaz de dirigir 
en lo sucesivo las fucrza^s productivas sociales. 

d) Reconocimiento parcial de! carácter social de 
las fuerzas productivas, que se impone basta a los 
capitalistas; apropiación de los grandes organismos 
de producción y de comunicación por sociedades 
por acciones, y más tarde por el Estado. La bur^e- 
sía, convertida en clase inútil, deja que sus funcio- 
nes activas sean efectuadas por asalariados. 

III. Revijlución proletaria, solución de los anta- 
gonismos. El Proletariado se apodera del Poder 
público y transforma, mediante dicho poder, en 
propiedad pública los medios de producción socia- 
les, que escapan de manos de la burguesía, y por 
este acto los despoja de su carácter de capital; da 
plena libertad de arraigarse a su carácter social, y 
hace posible la urganií.ación de la producción so- 
cial, siguiendo utl plan predeterminado. El desarro- 
llo de la producción bate que sea un anacronismo 
la existencia de las clases .sociales. La autoridad 
política del Estado desaparece con la anarquía so- 
cial de la producción. Los hombres, dueflos ya de 
su modo de asociación, se hacen dueños de la 
Naturaleza, de síniisn»os: se hacen libres. 

Llevar a cabo este acto, que liberará el mundo, 
es la misión histórica del Proletariado moderno. 
Estudiar detenidamente las condiciones históricas y 
al mismo tiempo el carácter específico y las conse- 
cuencias incvítablea de este acto; dar a la clase 
llamada a !a acción, y hoy (ipriinida, el completo 
cofiociniiento de las condiciones y de la naturaleza 
de su propia acción inminente, esa es la misión de 
la expresión teórica del movimiento proletario, del 
Socialismo científico. 



30 



achacosas etifermedades. 

¡Y pensar que los dispendios que los ricos 
de Santiago hacen en sus caballerizas, bas- 
tarían para proporcionar vestuario, constan- 
te alimentos y medicinas, a veinte mil desa- 
venturados! ... 

No solo existe antagonismo entre capita- 
listas y trabajadores; más aún, !ia llegado a 
ser una verdad desesperante para el pueblo 
que los primeros alimentan sus riquezas con 
las necesidades de los últimos. 

Basta que se confabulen unos cuantos ri- 
cos, que los representantes de algunas socie- 
dades anónimas lo acuerden, para que se 
haga la disminución de jornales a los opera- 
rios. 

El trabajador tiene que optar entre este 
dilema: vende sus fuerzas por muy poco más 
que un mal alimento, o abandona la fábrica. 

De nada le sitve SU anterior contracción, 
los años de servicios, los músculos debilita- 
dos por las pesadas labores y vigilias, los 
dedos de sus manos rotos por las máquinas o 
las herramientas. El dilema es terminante. 

De este modo, el trabajador es obli^do 
tributario del capitalista. 

Con bastante razón dice, pues, Marx en su 
obra Bl Capital: "La ¡ey que siempre equili- 
bra el progreso y la acumulación del capital 
y el exceso relativo de población, sujeta más 
sólidamente el trabajo al capital que las cade- 
nas de Vulcano retenían a Prometeo en su 
roca. Esta ley establece una correlación fata! 
entre la acumulación del capital y de la mi- 
seria, de tal suerte, que acumulación de ri- 
queía en un polo, implica igual acumulación 
de pobreza, de sufrimientos, de ignorancia, 
de embrutecimiento, de degradación moral, 
de esclavitud, en el polo opuesto, y en la 
clase que produce su propio producto en 
forma de capital". 

¿Se persiste aún en decirnos que el traba- 
jo percibe del capital justa recompensa? 

No sucede tal, en Chile al menos. 

Muchos millares de ttabsyadores chilenos, 
por ejemplo, se ocupan en la industria tu 
tractiva, o sea. en e! laboreo o extracciones 
de las minas. Ei salario que se les designa 
fluctúa entre dos y ocho pesos diarios, sien 
do cuatro el término medio. 

Pero, ¿perciben esos valores? 

Los perciben, sí, nominalmeyíte. en con 
traseñas o fichas que sólo son admitidas en 
las tiendas y despachos que el sindicato i> el 



propietario tienen establecidos. ¡Y todavía, 
son explotados en la calidad de los géneros, en 
el peso de los artículos y hasta en e! subido 
ínteres que cobran por dar a las fichas el 
valor real en metáÜco! ... 

[El precio de la jornada de trabajo y de 
la mano de obra, ha aumentado considera- 
blemente! dicen lo,* capitalistas usurarios. 

Sí que ha aumentado; pero ese aumento 
no reporta en beneficio de los trabajadores. 

El obrero ocupado en la industria manu- 
facturera que hace diez años ganaba un peso 
cincuenta centavos de jornal, al cambio de 
veintiocho peniques, gana ahora tres pesos al 
cambio de dieciocho peniques. ¡Una mise- 
ria! porque los géneros, la habitaciones y 
los artículos de primera necesidad, no sólo 
han duplicado sino triplicado su valor de 
cotización o arrendamiento. 

Así, por ejemplo -y por más pueril que 
parezca a algunos que aquí lo consignemos--, 
un saco de papas que diez años atrás costaba 
dos pesos, se obtiene ahora por cuatro; ta 
carne, que sólo valía 5 centavos la libra y el 
pan, del cual se daba antes 8 por 5 centavos, 
han sufrido un alza considerable; los huevos 
de gallinas que antes se compraba uno por 
2.1/2 centavos, se obtiene hoy por 8 centa- 
vos, y, para no continuar citando, los fréjo- 
les, ese obligado alimento de los menestero- 
sos chilenos, de 25 centavos que antes valía 
el decalitro, cuesta ahora 75 centavos! ... 

¿Qué los trabajadores no hacen uso de un 
derecho al declararse en huelga? 

Esta afirmación no sólo carece de verdad, 
pues también hiere con doble filo a los aca- 
paradores de fortunas. 

Ante las imperantes leyes, ¿tienen o no 
derecho los capitalistas para hacer cesar el 
trabajo en sus establecimientos? 

-Que respondan por nosotros los sindica- 
tos salitreros de Tarapacá que, principiando 
el año 1896, de la noche a la mañana parali- 
laron la extracción de sus productos, dejan- 
do por esto sin pan y sin hogar a millares de 
trabajadores y sus familias. 

Ahora bien: si se ■ reen facultados los 
capitalistas no sólo paia disminuir Ujs sala 
ríos sino aún para dejar cesantes slti previo 
avi.so a los operarios, cuando así lo creen 
conveniente a sus intereses; por qué, ;cün 
cien veces más razones, no han de tener ios 
obreros el derecho de cobrar el valor en que 
estiman sus fuerzas y aptitudes, v declararse- 



^1 



eti huelga, si se muestran tercos los capitalis- 
tas? 

¿Qué pipel representa entonces en el 
inundo la libertad? ... 

; F.s que no hay un gobierno encargado de 
regularizar estas continuas desarmonías? ¿O 
es que ese gobierno no considera de su mi- 
sión e! propender a la abundancia de la ela- 
boración industria! y al sostenimiento del 
derecho de trabajo? 

Sí que existe ese gobierno, pero ahora, y 
por desgracia obrará aún niuctio tiempo, co- 
mo parte interesada. 

Para significar la acción de los encargados 
de la seguridad pública, cuando "una otra 
sociedad" ataca a la sociedad de los capit^i- 
les, creeiTios del caso reproducir aquí lo í^ue 
Le Fígaro de París dijo el 1° de mayo de 

S. ¡Protección al trabajo y a la industria! Vanas 
palabras en los labios de nuestros gobernantes. La 
csladístita nos demuestra que el libre cambio sigue 
tiacieiidfi un papel funestísimo para la industria 
chilena. Nuestros gobernantea parecer obstiriados 
en matar la producción nacional y el noble y em- 
prendedor espíritu de industriales y trabajadores. 
Conocidü es ya el resultado ijue dieron las últimas 
iocomotoras que el Estado encariñó al extranjero; 
resultaron inútiles armatostes, que ha iido menes- 
ter adaptarlos a nuestras vías y túneles! ¿A cuán- 
tos obreros y familias chilenas se les arrebata ei pan 
con estos criminales derroches? La riquraa públi- 
ca, ¿cuánto deja de utilizarse, por no fabricarse 
aquí esas locomotoras? Pero, aún nuestros gober- 
nantes no se dan por convencidos de la convenien- 
cia de preferir a La industria y al obrero nacional 
para protegerles cíjw los trabajos del Estado. Conse- 
cuentes con este modo de pensar, contratan buen 
número de ijit presiones fiscales en el exterior, y, 
corno por vía de ejemplo, en 1896 el Presidente de 
la República ha encargado, pagando en sonantes 
libras, todos sus muebles a Europa! ... 

Onct' miilo'it'^ de pesos van anualmente al ex- 
tranjero en pago de los siguientes productos que se 
nos importa, productos de ^^ue es abundante para 
su elaboración nuestro suelo; manteca de cliancllo, 
quesos, sal cornún y refinada, harina flor, fréjoles, 
aceite de linaza, aceite de olivos, almidón, canas- 
tos, betún para zapatos, cola, jarcias de cáflamo. 
Seda para bordar, ají, azúcares, escobas, cristalería, 
plumeros, botellas, damajuanas, azufre, dulces con- 
fitados, cebada común, loía, vidrios planos, trigo, 
sacos vacíos, perfutnería surtid^, calzado surtido, 
maíz, jabón de olor y frutas en conserva. ¿Qué 
pensarán de nosotros en el extranjero al hacernos 
estas remisiones? Seguramente que somos o muy 
pródigos o extremadamente holgazanes, 

En 1895 ha contratado nuestro gobierno en 
Europa equipo y artículos para el Ejército y Arma- 
da por un valor aproximado de cuatro millones de 
pesos. ¡Cómo sí no se pudieran fabricar en Chile 
correajes, tela para colchones, guantes, ropa de 
paño, cantimploras, sillas de montar, frazadas,..! 



1890, a propósito de Ir manifestación socia- 
lista obrera, pidiendo !a reducción de la jor- 
nada de trabajo a ocho horas diarias: 

"E) corresponsal de un diario húngaro 
preguntaba recientemente al prefecto, qué 
dase de medidas debían según él adoptarse 
eti Pesth contra la manifestación proyectada"- 
" Aconseje a sus totiípatriotas respon- 
dió el señor Lozé que hagan lo que noso- 
tros haremos, es decir, matarla etr ia (hchÍíj- 
ción, arrestando primero a los principales 
promovedores". 

" El sistema ha dado buenos frutos". , 

"La Bolsa ha subido 35 céntimos. Tal ha 
sido la moral del día". 

Que vengan luego los partidarios de Ben- 
tbam a hablarnos de la aplicación de la es- 
cuela utilitaria. 

Por más que la fórmula de este sistema 
subjetivo se extienda al interés general, el 
utilitarismo es inaplicable de justiciero modo 
mientras subsista la actuül organiíación del 
trabajo. El nos va llevando más rápidamente 
al abuso y a la desmoralización. 

Desde el punto de vista antropológico y 
moral, ¿acaso hay dos hombres que tengan 
una misma idea sobre lo que es útü? 

Ei materialista, ¿concordará con el modo 
de pensar de! idealista? ... 

Tiene aún mucho que evolucionar el mun- 
do social para que lleguemos a hacer que 
ciertas doctrinas no sólo sean verdaderamen- 
te útiles para los usurpadores de la tierra y 
sus riquezas; esto es, cuando la religión social 
esté reformada, cuando el espíritu de los 
hombres esté fijado sobre el bien y las condi- 
ciones de una cultura arnu'mica en la socie- 
dad; entonces será llegado el mometo de 
cantar el hossana de la común felicidad. 

Pero en tanto, como dice Kant, "el arbi- 
trio de uno no puede concÜiarsc con el arbi- 
trio de otro, según una ley general de liber- 
tad", debemos, los hombres de trabajo, bus- 
car otro camino que nos ponga en relación 
con nuestros derechos, sin aguardar nada fa- 
vorable de la presente organización social y 
política. 

El capital es nuestro vecino, interesado en 
acrecentarse mediante nuestra debilidad de 
condición social, 

¿Le pediremos ut> consejo? 

¿Tenderemys hacia él los brazos en solici- 
tud de su ayuda? 

¿Dimitiremos? ... 



32 



Capitulo Segundo 



El socialismo ácrata 



Eii 1896, comienzan a actuar en Santiago dos agrupaciones de carácter socialista: 
el Centro Social Obrero y la Agrupación Fraternal Obrera. El Centro Social Obre- 
ro se constituyó con algunos disidentes del Partido Demócrata y trabajadores in- 
dependientes. Orientó su acción hacia la difusión del ideario socialista y hacia la 
denuncia de los problemas cjue aquejaban a los sectores postergados de la socie- 
dad, mostrando especial preocupación por los trabajadores urbanos e industriales. 
La conferencia pública fue el medio privilegiado por el cual la entidad realizaba 
su acción de propaganda ideológica. Ramírez Necochea cita las conferencias dicta- 
das el 17 de octubre de 1897: "El militarismo y el socialismo"', a cargo de Luis 
Olea; "El socialismo y la religión", a cargo de Ricardo Zañartu; "Las huelgas", 
a cargo de Josd Gregorio Olivares, y "Unión y protección mutua", a cargo de 
Andrés Acevedo. En forma paralela nació la Agrupación Fraternal Obrera dirigida 
por el ya citado Olea y Marcos de la Barra. Ambas entidades en el curso de su cor- 
ta existencia realizaron algunas actividades en común pues sus objetivos casi no 
diferían, Así es como en 1897 decidieron fusionarse, dando origen a la Unión 
Socialista. En esta agrupación encontramos reunidos a los máximos exponentes 
de lo que será la acracia hasta el centenario. Posteriormente, en 1898, la Unión 
Socialista se transformó en Partido Socialista, continuando parecida línea de 
acción y pensamiento. 

Los textos reproducidos en este capítulo conforman un conjunto representa- 
tivo procedente de este grupo de agitadores articulistas— poetas que plantearon 
por vez primera la necesidad de terminar, usando como medio la rebelión— revolu- 
ción, con el régimen capitalista y las formas de explotación generadas por el. En 



I 



35 



reemplazo, proponen un sistema socialista que traería la felicidad y la armonía 
universales. 

Este capítulo se inicia con un artículo suscrito por alguien que usó el pseudó- 
nimo Karl Marx y que resulta notable al explicar los propósitos que guiaron al 
Centro Social Obrero. Hemos incluido también un evditorial de "El Proletario", 
órgano oficial de la Unión Socialista, en que se informa de la celebración de una 
asamblea pública constitutiva de la organización, texto en el cual se afijma que 
"convencidos de los perniciosos efectos del régünen autoritario, que bajo diferen- 
tes fonnas nos tiraniza, sosteniendo el robo, la explotación y el privilegio trabaja- 
mos por su desquiciamiento total". Reproducimos igualmente el Program:i de la 
Unión Socialista, cuyo artículo primero afinna que "tiene por objeta implantar 
el socialismo en Chile", 

A continuación hemos agrupado algunos textos de Luis Olea, quien tuvo im- 
portante participación diez años después en lo sucesos de Santa María de Iquique. 
Este, en artículos de combate, se define como lanzado a la palestra cu defensa de 
los derechos del proletariado; como quien ha arrojado al estercolero el pan claudi- 
cante de ía absurda teología, como quien no tiene más Dios que el santo amor a 
ía humanidad, ni más leyes que las muy sabias e inviolables de miestra madre natu- 
raleza; como aquel que no irá a la guerra porque no es criniinaJ, porque antes de 
quitar la vida a otros desgraciados como yo —dice- le arrancaré el alma del cuerpo 
a todos quienes son causa de nuestra miseria. 

Hemos recopilado, asimismo, algunos escritos de Alejandro Escobar Ckirvallo, 
quien ya desde 1897, a los 20 años, adquiere y otorga una cierta identidad al con- 
cepto de redención de la humanidad, idea básica que marca la concepción de los 
ácratas por tantos años. Su posición, mezcla de evolución y revolución, ie liace 
decir que la conquista del poder se hará por la "aplicación combinada de las leyes 
natunUes de Carlos Darwin, con las leyes económicas de Carlos Marx, o sea la pro- 
ximidad de la última fase de la evolución natural, la revolución económica, 
pol ítico— social ", 

Magno Espinoza, otro dé los integrantes de este grupo, señala en el artículo 
¡La utwva era! que al iniciar la publicación del periódico (El Proletario) no los 
ha "guiado otro propósito ni otra ambición que el de ser útil y ayudarles a nues- 
tros compañeros de trabajo y de miseria en la ludia en que estarnos empeñados 
para que pronto veamos realizado el gran pmblenia filosófico; emancipación social 
de los trabajadores". 

Esteban Caviedes, en unos artículos acerca de las sociedades de resistencia, ya 
el año 1902 llama a sus compañeros a incorporarse a estas organizaciones si desean 
"tener buenos sahirios, trabajar la jornada de ocho lioras e impedir la explotación 
hecha al trabajo"; si desean "derribar la fortaleza de la explotación capitalista" de 
«nodo que se inicie "para los trabajadores chilenos una era de Libertad, Justicia y 
ÍMcnestar'V Este mismo Caviedes en otro artículo concluye: "Por todo estoy soy 
libertario. Sí, me llamo rebehle. Sí, por esto me llama anarquista". 

Hemos incorporado igualmente un texto de Jostí Gregorio Olivares, presidente 
tlel Piirtido Socialista, quien concibiendo al puebhi como un Eázitro, trata ele seña- 
lar las causas de ia postración en que se encuentra dicho pueblo v con él toda la 

36 



ación, Afírnia que "un momento verdaderamente cri'tico ha llegado hoy para 
lile" y que por tatito "la reacción se iinpone", "el despertar se hace necesario, 

imparta cjue ¿ste sea violento como la erupción de un volcán''. 

Es dcstacable el artículo de Úrsula Bello de Larracheda quien llama a los "sol- 
dados del trabajo" a incorporarse al socialismo para apresurar "la hora sublime dir 
la redención del esclavo por el esclavo". 

Marcos de la Barra, a través de un monólogo social tjue representa las reflexio- 
nes y enseñanzas de un anciano trabajador, nos quiere mostrar, de un lado, lo que 
era la vida del obrero en la e'poca y las situaciones a que se encontraba expuesto 
cuando sus fuerzas se agotaban y, por otro, lo que debe hacerse para que esto se 
transforme y solucione. Entre ios inspiradores de su pensamiento destaca, en la 
antigüedad, a Cristo, Platón y Sócrates y, durante los tiempos modernos, a Hugo, 
Marx y Zola. En razón de esto exclama como sentencia final: "¡Socialismo! 
¡Socialismo!- Este viejo te desconocía obcecado por su conciencia encadena; mas 
hoy saluda tu brillante concepción y recibe henchido de júbilo los esplendores de 
tu benéfica alborada". 

Sin ser en el orden el último documento, hemos dejado para el final la men- 
ción del texto de "El Martillo", Somos Socialistus por cuanto se trata de un escri- 
to ya no procedente de un individuo sino de una organización, el Partido Socialis- 
ta recién ftindado. 

Dicho texto está dividido en dos partes, !a primera una serie de cuatro consi- 
derandos y la segunda un conjunto de medidas programáticas, 28 en total. Se pue- 
de afirmar que en este texto se sintetizan las concepciones del gmpo de socialistas 
ácratas, que constituyen ei segundo capítulo de nuestra recopilación. Queda claro 
en el documento la inspiración en los grandes clásicos del socialismo; la filosofía 
materialista, el proyecto revolucionario, el afa'n emancipatorio. Queda estampa- 
da igualmente la gama de reivindicaciones y denuncias que se han venido reiteratu 
do: la mejora de las condiciones de vida y trabajo, la crítica a la ideología opreso- 
ra, al patriotismo, a la religión, al militarisnu). 

Sin avanzar más en los preámbulos, por demás ya extensos, invitamos al lector 
a proftindizar por sí mismo en los escritos que vienen a continuación. 



37 



EL SOCIALISMO EN CMlü. 

El (Jrito del Puebla 
Santiago, N<-' 2 '29.XI. 1896). pág. 2 



Las ideas para esparcirse no respecan na- 
da. 

Cruzan nlareí como el Atlántico, para lle- 
gar al cosmopolita Buenos Aires y levantar 
apóstoles A millares. 

Atraviesun soberbias cordilleras, como los 
Andes, para sentar su^, reales en el indolente 
Chile y convertir a hijos del pueblo, acos- 
tumbrados a besar la mano del verdugo que 
los azota, en hombres libres que luchan ñn 
miedo por emancíparje del tutelaje burgués. 

Y las ideas redentorait del socialismo, dci- 
pués de arraigarse Srnte mente en el proleta- 
riado argentino, penetnin en Cbile y priiíci- 
pian su obra bienhechora. 

El "Centro Social Obrero" te funda bajo 
esas bases. 

Principió su prop^anda poco a poco pero 
£irme y segura. 

El pueblo, es decir, los explotados por los 
zángano-s de la colmena chüena, dudan, se 
confunden ante séníejante audacia y tratan 
de esquivar el bulto. 

La burguesía, o lo que nosotros hemos 
dado en llamar aristocracia, se encoje de 
hombros con desprecio^ es un movimiento 
aislado, dice, y lajiza una carcajada burlona, 
pero algo forzada. 

Los gobernantes o más propiamente di- 
cho, los terneros del presupuesto continúan 
indiferentemente repletándose los bolsillos 
de condoritos y echándose mascadas tras 
niascadíis de ¡a sabrosa carne del proletario. 

Pero las ideas continúan propagándose. 

Los hijos del pueblo abriendo los ojos y la 
bandera roja del socialismo cobijando após- 
toles. 

De cuando en cuando se suceden chis- 
pazos que dan a entender a los tímidos y 
cobardes que cuenta con fuerzas, con ele- 
mentos para emprender la campaña franca y 
abierta. 

¡Alerta, hijos del pueblo! 

[Basta de desigualdades! 

¡Basta de explotación! 

El "Centro Social Obrero" os ^;uarda, 
necesita vuestro concurso. 



Los tiempos han cambiado. 

Ayer esclavos, sin más derechos que la 
multiplicación en benefício de los amos, sin 
más recompensa que los azotes del mayoral, 
;im mas patrimonio que las marcas puestas en 
las espaldas para reconocernos; hoy trabaja 
dores y explotados por el capital, tiranizados 
por leyes inicuas inventadas por una casia 
enemij^ para favorecerse, y mañana... quién 
sabe, mañana si podamos Uarrurnos sobera 
noif ... 

(A la obra, a la acción, sin vacilaciones, 
que el porvenir es nuestro! 

K^rl Marx 

Santiago, noviembre 28 de 1896. 



LA UNION SOCL4LISTA 

El Proletario 
Santiago, N° 3 (i 7.Í0.1897), pág. 1 



Sección Editorial 

La Unión Socialista celebra hoy con el 
carácter de preparatoria, su primera Asam- 
blea pública para dar a conocer el programa 
y preparar los trabajos necesarios a su próxi- 
ma inauguración. 

La solemnidad de este acto y el significa- 
tivo alcance que él tiene, revelan imperiosa- 
mente la preferente atención y el laudable 
esfuerzo de los hornbres que han echado 
sobre si la responsabilidad de tan magna 
obra. 

El Partido Socialista no es una utopía en 
Chile, sino una necesidad. No es una quimera 
su org)inÍ£acLÓn, sino una brillante realidad 
que dentro de poco conmoverá al mundo 
.político; y deber es de todas las clases prole- 
taria* y de los que piensan libremente, con- 
currir al llamado de la Unión Socialista, que 
trae en su bandera, Ja reforma social para 
redención de los oprimidos, 

Su programa, que hoy será aprobado y 
que pronto verá la luz pública es tan secun- 
dario y transitorio como lo es la institución 
misma, pues el programa definitivo será pre- 
sentado a la consideración de la Asamblea, 
cuando ésta se organice en el carácter de 
partido: pues hoy la Uiúón Socialista es sólo 



38 



una agrupación cuyo principal objeto es pro- 
pagar y dar a conocer Jas teorías doctrinañas 
del Socialismo, organizando así la ba^e en 
que ha de fundarse el partido. 

Los que lucháis sinceramente por el bien 
de los pueblos, debéis venir a cobijaros bajo 
la bandera universa] tjue simboliza el amor y 
la fraternidad entre los seres humanos. 

Vosotros, los que amáis el arte y las cien- 
cias; los que habéis luchado estérilmente 
contra los obstáculos que la sociedad actual 
ha puesto en el camino de vuestras legítimas 
aspiraciones por lo grande, lo noble y lo 
bello, los que no habéis podido volar Hacia el 
ideal de vuestros anhelos de progreso porque 
la cadena de la miseria os lo ha impedido, 
debéis venir a formar en el partido que va 
tras la conquista de la nueva era de la justicia 
y de !a igualdad universal. 

Convencidos como estamos de los perni- 
ciosos efectos del régimen autoritario, que 
bajo diferentes formas nos tiraniza, soste- 
niendo el robo, la explotación y el privilegio, 
trabajamos por su desquiciamiento total, 
yendo contra todo eí orden existente para 
construir Sobre sus ruinas los cimientos de la 
Sociedad perfecta bajo un régimen de igual- 
dad, de justicia y de libertad. 

Para llegar a realizar esta obra titánica que 
necesita de! esfuerzo poderoso de todo un 
pueblo, se organiza la Unión Socialista, que 
en su propaganda llevará las buenas nuevas a 
los que sufren y anhelan el bienestar en 
Común de la colectividad universal. 



PROGRAMA DE LA UNION SOCIALISTA 

El Proletaria 
Santiago, NO 3 (Í7J0.1S97), pág. 4. 



Art. 19 Se funda en Santiago de Chile una 
Agrupación Política denominada "Unión So- 
cialista" y tiene por objeto implantar el So- 
cialismo en Chile. 

Art, 29 Trabajar por la unión y protec- 
ción entfe los hombres de trabajo. 

Art. 3<^ Procurar la org-inización de Cajas 
dé resistencias para los casos de huelgas, soli- 
citando al efecto la cooperación de los gre- 
mios en general. 

Art. 49 Abogar porque el trabajo de los 




obreros no exceda de 8 horas diarias, 

Art. S<? La instrucción del pueblo gratui- 
ta y obligatoria. 

Art. 69 Separación de la i^esia del Esta- A 
do. ■ 

Art. 79 Instalación de escuelas nocturnas 
y talleres profesionales en todos los departa- 
mentos de la República. 

Art. 89 Fomento de las artes e industrias 
y fuerte gravamen a los artículos de lujo. 

Art. 9Q Abolición de la pena de muerte, 
azotes y prisión perpetua. S 

Art. 10. Reforma del sistema penitencia- W 
rio, en el sentido de procurar Xa. rehabilita- 
ción del detenido. 

Art, 11. (a) Basar el cobro de contribución 
en el tanto por ciento, (b) Exceptuar del 
pago de contribución a los negocios cuyo 
capital no exceda de 100 pesos y a los talle- 
res menor de 200 pesos, eliminando del ava- 
lúo las herramientas manuales, cuando el va- 
lor de ellas no exceda de ésta cantidad. 

Art, 12. Derogación de la ley que declara 
delito la embriaguez. 

Art, 13. Reorganización de ía justicia de 
menor cuantía responsable y pagada por el 
Estado, Destitución inmediata de los actua- 
rios de mayor cuants'a que no se amolden al 
arancel judiciai. 

Art. 14., Reorganización total de la poli- 
cía de seguridad como base de garantía para 
todos lo.s Kabitantas, 

Art. 15. Fundación de casas protectoras 
de la infancia y mendicidad. 

Art, 16. Mejoramiento de la higiene y sa- 
lubridad pública. 

Art. 17, La igual repartición de empleos y 
cargos públicos sin retención de ellos, 

Art. 18, Estricta observancia de la ley de 
comuna autóttoma. 

Art, 19. División de las propuestas públi- 
cas para dar cabida a los pequeños capitales. 

Art. 20. Fundación de un montepío ñscal 
o municipal en todas las ciudades y cuyo 
interés por el dineto prestado no exceda de 
dos por ciento. 

Art. 21. La elección de presidente de la 
República será directa. 

Art. 22. Las funciones de los diputados, 
senadores y municipales serán rentadas. 

Art. 23. Supresión del militarismo bajo la 
base del desarme universal. 

Art. 24. El Presidente de la República no 



39 



tendrá ninguna facultad extraordinaria. 

Art. 25. I,a Constitución del Estado de 
acuerdo ton las doctrinas socialistas. 

Art, 26. Se declara tjue este Programa es 
secundario y sólo adoptable a la "Unión 
Socialista", pues, tunando se inaugure como 
Partido, habrá que aceptar el Prograrna Uni- 
versal. 

NUESTRA PROPAGANDA AL 
PROLETARIADO 



El Proleídrio 
Santiago. NO 2 {Í0J0.Í89 7) . pág. 1 . 



Sección Editoriiti. 

Arroja hoy "El Proletario", el segundo grano 
de arena para fustigar con el látigo de la 
ra^ón a los que conculcan los derechos del 
hombre de trabajo, sosteniendo la injusticia 
social en c|ue está basada la sociedad presen- 
te, pa.ra robustecer la propaganda ya iniciada 
en hojas sueltas o folletos destinados a dar a 
conocer las teorías filosóficas de la doctrina 
socialista. 

A) lanzarnos a la palestra en defensa de 
los derechos del proletario, que durante tan- 
tos siglos Ka sido la bestia de cai^a desti- 
nada a producir para la burguesía, procurare- 
mos por todos los medios posibles encaminar 
exclusivamente nuestra propaganda hacia 
este noble fin, dando a conocer al proletaria- 
do los deberes y derechos que le correspon- 
den en la colectividad humana, porque sería 
una vergüenza que al despuntar la aurora del 
siglo XX los pueblos no hayan empezado la 
conquista de la Nueva Era de emancipación 
social, en cuyo horizonte, hoy tan sombrío, 
alumbrará mañana esplendoroso el sol dé la 
libertad. 

Para conquistar este ideal supremo, prin- 
cipiaremos por probarle hasta la evidencia 
que la patria, los dioses, la ley sólo son so- 
fismas ridículos destinados a subyugarle para 
mantenerle en el servilismo en que por inex- 
plicable aberración aun todavía se encuentra 
para exclusivo beneficio de sus explotadores, 

Le haremos comprender que de nada le 
sirven las conquistas de las artes y el saber, ai 
ellas sólo han de beneficiar a los hombres del 



privilegio: que de nada sirven el vapor y la 
electricidad aplicadas de mil maneras a la 
mecánica e industrias si éstos le arrebatan 
los medios para procurarse su subsistencia; 
de nada le sirven cuantos pasos se dan eu el 
camino de! progreso, mientras no haya con- 
quistado primero la emancipación bajo el 
régimen de la libertad sitt trabas de igualdad 
absoluta. Queremos que comprenda su ab- 
yección para que, penetrado de la injusticia 
que le aplasta, pueda con el corazón desespe- 
rado, exclamar con nosotros en presencia de 
tanta ignominia; 

- ¡Filosofía humana! ¿cuál es tu obra? 
¡Derechos del hombre! ¿dónde os encon- 
tráis? 

¿Pueden responder los sostenedores del 
réginien actual lo que sucederá el día en que 
bien poco se necesite del brazo del hombre 
de trabajo, cuatido lo haya absorbido absolu- 
tamente todo la mecánica? ¿Qué hará el 
proletario entonces? ¿Se morirá de hambre 
o pedirá vindicación del ultraje de tantos 
siglos proclamando su emancipación y des- 
truyéndolo todo para conquistarse el indiscu- 
tible derecho al pan? 

¡Los emplazamos para entonces! 

Por hoy estimamos necesario declarar que 
sólo nos limitaremos en nuestra propaganda 
humanitaria a propender por los medios per- 
suasivos y legales a que "El Proletario" con- 
tinué su tarea progresiva, iluminando con los 
fulgurantes resplandores de la razón y el 
derecho el atrofiado cerebro de nuestros her- 
manos que aun todavía no se han penetrado 
de las teorías y propósitos de nuestra doc- 
trina. 

En conclusión, enviamos nuestro saludo a 
nuestros compañeros que combaten en de- 
fensa de los derechos del proletario y a la 
prensa en general con quien deseamos man- 
tener cordiales relaciones. 

Luis Olea 



40 



LA filosofía y SU NEGACIÓN 

El Proletario 

Santiago. N» J (17.X. tS97), págs. 2 y 3. 

ra Marcial Cabrera Guerra. 

ímpañero: 
Disculpad que para dedicaros estas líneas, 
dé el bello nombre de compañero, que es 
itíiQ si dijéramos el santo y seña entre los 
te pensamos libremente, nivelando en igual 
altura la herramienta del obrero con la plu- 
ma del artista intelectual. 

Me disculparéis, por cierto, pues tengo, 
datos que habéis profundizado la cuestión 
social y casi os acercáis a nuestra doctrina 
con vuestras convicciones, que por creerlas 
sinceras y espontáneas, os decido este humil- 
de trabajo, que no tiene más niérito que ser 
la franca expresión de las doctrinas de un 
oprimido, que tiene hambre y sed de justicia. 

El origen de la filosofía se pierde en la 
noche de los tiempos, conjuntamente con d 
origen del hombre; siendo en consecuencia 
un derecho absoluto y sagrado inherente a su 
existencia misma. 

Al nacer a la vida el ser hunjano, trae 
aparejado en su existencia el gran principio 
absoluto del pensamiento y el raciocinio, 
siendo esto umversalmente reconocido como 
inviolable y sagrado por los libres pensadores 
del orbe entero; puesto que el cerebto, obe- 
deciendo a una ley natural ha necesariamen- 
te de agitarse, revolucionando dentro del te- 
rreno de la lógica, por más absurda y desca- 
bellada que ésta parezca. 

¿Por qué entonces se despoja al hombre 
de su santa prerrogativa, para imponer la 
fiíeria, la abyección y el servilismo? 

¡Ah! es que la justicia que ejecuta la ya 
carcomida sociedad que aun todavía se im- 
pone, es sinónimo de necio egoísmo, de abe- 
rración abyecta, del servilismo ruin y de la 
infamia más consumada. 

Los que sólo por sarcasmo hoy se apelli- 
dan como libres pensadores, atacan con 
igual, sino mayor rudeza que los fanáticos e 
imbéciles, el g?**" principio, origen de la filo- 
sofía (el pensamiento) hasta más allá del 
inconmovible pedestal que él tiene en el ce- 



retro humano, cumpliendo así el salvaje afo- 
rismo, aquél (que el qUe no piensa como 
pienso yo debe eliminarse de la vida huma- 
na). 

¿Adonde iríamos a parar si se llegara al 
absurdo de practicar semejante teoría? 

Que respondan los escritores que defien- 
den a la sociedad presente y que sufriendo 
los reveses consiguientes a las luchas políticas 
han sido encarcelados, o flagelados, o tortu- 
rados y hasta pagado con la vida el gran 
delito de emitir una opinión contraria o ad- 
versa a determinada doctrina. 

Que respondan tas víctimas del despotis- 
mo que gimen en las prisiones condenadas a 
trabajos forzados, con el grillete al pie some- 
tidos a horribles torturas por el solo hecho 
de proclamar como suyas las filosóficas teo- 
rías de Proudhon. 

¿Acaso han robado o asesinado? 

¿Cuál es su delito? No es otro que pensar 
de diferente manera de los que nos gobier- 
nan; y si algunos de ellos cargan el puñal o la 
dinamita, es sólo como el supremo y único 
recurso de la desesperación porque compren- 
diendo las prerrogativas de su personaJidad 
h tunan a, no pueden tolerar a más del omino- 
so yugo que los aplasta, los vejámenes y 
persecuciones de que son víctinfias. 

Nosotros, los socialistas revolucionarios, 
no queremos contrariar el desenvolvimiento 
natural de las leyes de la naturaleza; no que- 
remos la destrucción ni aun la lucha ardiente 
que suele conducir a fatales extremos, sino la 
lucha empeñada con los medios pacíficos de 
la razón contra la imposición, de la sana 
filosofía contra el sofisma y la mentira: que- 
reifiús armas más leales y más humanitarias 
que el acero que hiere; queremos que se 
reconozcan nuestros derechos para |>ensar 
libremente y emitir nuestras opiniones con 
toda libertad, sin erabas que aherrojen la 
libre discusión; y sólo entonces cuando se 
nos concedan todas esas franquicias a que 
tenemos sobrado derecho, aguardaremos 
confiados y satisfechos en que la luz alum- 
brará por sí sola el atrofiado cerebro de 
nuestros compañeros de miseria, y que el 
carro del progreso seguirá siempre adelante 
acercándose hacia el ideal de la sociedad 
perfecta que hará de la tierra, la mansión de 
la felicidad, en que los hombres dejarán de 
Ser fieras para ser todos hermanos animados 



41 



por un común propósito (el amor a la huma- 
nidad). 

Pero, ¿por acaso tenemos algún derecKo 
desde el inoment<.> en que los gobiernos nos 
declaran tuera de la ley como Sostenedores 
de doctrinas estrafalarias? . 

Yo no cünozco más derechos que los de 
la Kumillación cuando lai demás fieras huma- 
nas ejercitan sobre rtosotros sus derechos tan 
humanitarios y encomiásticos del palo y ten- 
tetieso; de las cárceles y cadenas; de la tortu- 
ra y del asesinato; ú el dejarse atar para ser 
conducido al matadero de las guerras donde 
los hombres se destruyen unos a otros, agu- 
E^ndo el ingenio de la táctica para hacer 
mejor uso de las máquinas de guerra que han 
inventado para destruirse con más ferocidad 
que las mismas fieras. 

Y porque no aceptamos este estado de 
cosas, que consideramos instdtante a nuestra 
condición humana, se nos declara fuera de la 
ley, lo que bien poco nos importa, puesto 
que no la queremos, porque donde ella se 
impone como principio de autoridad, allí 
concluye la libertad. 

Lo que nos duele es que nos calumnien, 
que nos desprecien y escarnezcan, conside- 
rándonos como una lepra asquerosa en esta 
comunidad malvada, en que por cruel sar- 
C'ismo o amarga burla a los derechos del 
hombre, se llama mundo social a un corral 
de fieras en que se devoran y despedazan los 
unos a los otros. 

Nosotros somos los malvados y los parias, 
que hemos arrojado al estercolero el pan 
claudicattte de la necia y absurda teología; 
no tenemos más Dios que el santo amor a la 
humanidad; ni más patria que el mundo, sin 
fronteras que dividan a los pueblos; sin más 
leyes que las muy sabias e inviolables de 
nuestra madre Naturaleía; sin más ambicio- 
nes que las muy santas de la igualdad de 
medios para vivir y sin más gloria que la de 
que todos por iguales medios puedan en las 
mismas condiciones escalar el templo de la 
verdadera y única gloria (la gloria del saber), 
conquistada en la bendita lucha de la civiliza- 
ción y del progreso. 

Luis Olea 



REFUTACIÓN AL ARTICULO DE 

A. DESTER, TITULADO; 

"LA RELIGIÓN DE UN COBARDE", 

Ld Irotnhix 
Santiago. ,V" f {Ob-O} 1898), págs. 5. 6 y 7- 

Un anónimo de dudosa autenticidad, sirvió 
de base al articulista de La larde para hilva- 
nar con cínico desplante, un cúmulo de erro- 
res y mentiras, inspiradas por esa perversidad 
maquiavélica innata en los ¡ebreles que desde 
la prensa burguesa defienden el corral de la 
tiranía, 

Empieza el arti<;uHsta por anatematkar la 
propaganda socialista, que, a su juicio, mor- 
diendo el corazón del pueblo, es bajo mil 
títulos infame. ¿Sabe el señor A. Dester, qué 
es la cuestión social? Debiera saberlo mejor 
que nosotros, los obreros, mantenidos en la 
ignorancia, puesto que él, ha podido gozar de 
los privilegios de! monopolio intelectual. Pero 
en todo caso, es una maldad inicua que 
individuos que presumen de liberales, califi- 
quen de infame la propaganda de la reforma 
social, que hará desaparecer la injusticia, las 
desigualdades odiosas y las miserias que afli- 
gen a ia humanidad, para establecer la ver- 
dad, la salud, la vida, el amor, la felicidad y 
la armonía en la futura sociedad humana. 

Esa propuganda infame, no sólo va mor- 
diendo el corazón del pueblo, sino que va 
tomando por asalto, con la fuerza de la ra- 
zón, una por una, las fortalezas de la burgue- 
sía, hasta ayer inexpugnables. Las Cátedras, 
las Universidades, el Arte, etc. 

Esa propaganda infame, va dando palidez y 
brUlo a las nuevas fases de la roca diamantina 
del pensamiento; va desviando de su primiti- 
vo rumbo, a la ciencia económica, a la filoso- 
fía y al;estudio sociológico. 

Por cierto que los insultos lanzados al 
Socialismo, no alcanzarán ni a enlodar los 
tacones de sus gigantes apóstoles; Zola, Tols- 
toy, De Amicis, Ibsen, Kropotkine, Bakouni- 
ne, Malatesta, Tarrida Mármol, Turatí, Lugo- 
nes. Ingenieros y mil más, que son los glorio- 
sos jefes del movimiento revolucionario uni- 
versal. 

El anónimo en cuestión hizo también re- 
cordar al articulista que en Santiago, no ha 
mucho, celebraron una reunión esos mismos 
socialistas sin patria, reunión que, según el 
escritor de La Tarde, fue disuelta a garrota- 



42 







■&m¡ 



'^m^. 




Luis L. Olea Castillo 



HpD>s por el verdadero pueblo. Endéndase que 

el verdadero pueblo del señor A. Dester, fue 
reclucado a peso por cabeza, en los antros 
del vicio y ele la corrupción, que para deter- 
minados casos, mantienen y amparan las au- 
toridadeü locales, con los sencillos nombres 
de; cancha de juego y reñideros de gallos. 

El señor A. Dester, valiente Quijote, caba- 
llero montado en su indignación y atmádo 
de una pluma venal y corrompida, arremete 
contra los molinos de viento del anónimo, 
denunciando la llaga social, y simulando dis- 

j;utir con el desgraciado que lo escribió. 

^H Haced cuenta que ese desgraciado soy yo, 
y escuchad: —No iré a la guerra porque no 
soy criminal, porque antes de quitar la vida a 
otros desgraciados como yo, le arrancaré el 
alma del cuerpo a todos los que son la causa 
de nuestra miseria. No iré a la guerra porque 
no tengo patria, porque la patria del hombre 
es el mundo, y en su estado actual de putre- 
facción y desconcierto ni ese nombre mere- 
ce; mucho menos podré (imitar mi preferen- 
cia a un pedazo de la tierra, que siendo toda, 
toda, el patrimonio de los hombres, no me 
pertenece porque me ha sido arrebatada por 
los ladrones burgueses. No iré a la guerra, 
porque Codas ellas solo persiguen un interés 
económico, a costa de la sangre proletaria, 
utilizable solo para los dueños de la tierra y 
del capital. No iré a la guerra, porque la 
guerra es el crimen de las naciones y el 
suicidio de los pueblos- No iré a la guerra 
porque no tengo una choza, una renta, o una 
libertad que defender. No iré a la guerra 
porque no quiero que mis carnes sean flage- 
ladas por el látigo del cuartel, para imponer- 
me el servilismo y la obediencia. No iré a la 
guerra, porque no quiero ostentar en mi 
frente, limpia, la afrentosa mancha de la 
disciplina y de la esclavitud militar. 

No iré a la guerra, porque no quiero ni 
debo cambiar mis pinceles y mis brochas, 
por el rifle y d largo cuchillo de los asesinos 
inconcientes y salvajes, y, por fin, no iré a la 
guerra porque no tengo la cobarde ferocidad 
y el instinto sangumarío de que tan triste- 
mente hacen gala A. Dester y demás patrio- 
teros oportunistas y explotadores, que pien- 
san ir a la guerra a conquistar manchados 
galones, crecidas rentas, enlodados laureles y 
triste fama... 

No me interesa un ápice la suerte de lo 



que vosotros llamáis "patria"; esa cruel ma- 
drastra del explotado, que muchas veces nos 
niega hasta el sagrado derecho de vivir. Des- 
de niño la sociedad me despreció, arrojándo- 
me a las playas de la miseria, y queriendo 
conjurar mí cerebro y mi corazón, me enve- 
nenó el alma con los preceptos de una reli- 
gión infamante y degeneradora. Cuando jo- 
ven, esa misma sociedad, para la cual la vir- 
tud es una maldad, el honor una palabra, los 
altares mostradores, la esperanza una locura, 
y el amor un engaño; esa misma sociedad me 
tomó escéptico, pesimista y desg-aciado. 

Hoy la sociedad de vuestra patria, con SUS 
injusticias, con sUs errores, con sus orgullosas 
necedades, con sus miserias, con sus crapulo- 
las orgías, con sus vicios contra— naturales, 
»on sus crímenes, con sus desmedidas ambi- 
ciones, con sus saqueos, con su política, con 
sus desgraciados horrores, con sus tristes 
glorias, y con su envidiable organización co- 
lectiva, no merece de los hombres honrados 
y trabajadores —entre los cuales me creo 
yo— más que un escupo en la frente y una 
bofetada en el rostro. 

Mi deber es luchar, sembrar la semilla re- 
volucionaria, en cualquier situación y donde 
quiera que viva. No vacilaré; por el contrario; 
iré siempre adelante, desplegando el trapo 
rojo de los rebeldes. 

Decís, candido o cínico Dester, que la 
sociedad me construyó escuelas, abrió cami- 
nos, tendió puentes, fundó hospitales y pro- 
tege mi vida. ¿No habremos sido nosotros 
los que hemos abierto los caminos, construi- 
do puentes y edificado palacios? Los hospi- 
tales, donde el mísero va a morir, si los 
funJó la sociedad, lo hizo para poner térmi- 
no a la mendicidad, sin sacrificar sus intere- 
ses, porque ellos son, como los templos, co- 
mo las cárceles, sostenidos con el producto 
del trabajo de los que aún no están enfermos 
o inválidos. Vuestros argumentos carecen de 
verdad. 

Cuando decís que la doctrina social es 
fantasía, locura, periodo crítico de cerebros 
enfermos de neurotismo, no sabéis lo que 
decís. 

La protección que me dispensa la socie- 
dad, es obligarme a construir las cárceles en 
que seré encerrado el día en que, sin trabajo, 
hambriento y desesperado, tome donde haya 
de supérfluo, lo necesario para satisfacer por 



43 



un instante, las necesidades que la naturaleía 
me impuso. 

Los beneficios de la Escueta de la ciencia 
y de las artes, no son el patrimonio de los 
proletarios, sino el privilegio de determinada 
clase. 

La sociedad que me coloca en el caso de 
morir de hambre y degradarme hasta pedir 
una limosna, no debe esperar nada bueno Je 
mí. Al contrario, ine complaico en empla- 
zaría para el día aquel, en que ya no tenga 
fuerzas para trabajar, o no encuentre donde 
ganar mi sustento. No seré yo el que cometa 
la debilidad de pedir una limosna, legalizan- 
do así la miseria en que la injusticia social 
coloca al trabajador; no será, por cierto, el 
cobarde suicidio, el extremo a que me ha de 
conducir la desesperación. 

Yo no quiero la degradante gloria de ser 
aclamado por los bestiahumanos inconscien- 
tes, de ser festejado con himnos marciales, y 
de morir al pie de una trinchera, en defensa 
de una patria que no existe. 

Nuestro ideal que agiganta a tos pequeños, 
no es "la religión de un cobarde"; porque 
cobardes no fueron los que derramaron su 
sangre en los días gloriosos de la Comuna, tú 
los que sirvieron de holocausto en Mont- 
juich; ni tampoco son ni serán cobardes los 
que apresuran el día de la liquidación, a 
quienes el ideal señala como ptemio, una 
bala mercenaria o el acero de la soldadesca. 

Somos un conjunto incomprensible de 
poesía y prosa, de amor y odio, de fe y 
escepticismo; somos una mezcla extraña que 
emulsiona lo bueno y lo malo, donde fer- 
mentan las ideas contrarías que hacen esta- 
llar el rayo de luz que ilumina el cerebro en 
los instantes de duda, a semejanza del cho- 
que eléctrico que alumbra los espacios. Ese 
rayo de luz, cuando rasga laí tinieblas del 
error, nos hace ver que la ley, la patria, la 
religión y la propiedad, no- son más que 
absurdas creaciones de los hon:íbres de una 
época crítica en la Historia de la Humanidad, 
creaciones que, mediante la sugestión, la 
mentira divinizada, el error explotado y el 
estupro de la conciencia infantil, han podi- 
do, para castigo y afrenta del género huma- 
no, mantenerse hasta nuestros días aurórales. 

Para predicar la verdad, Sócrates no desde- 
ñó la cicuta, Cristo afrontó el Calvario, Gaii- 
teo despreció la vida, Lutero, Colón y Rava- 



chol sacrificaron sus intereses y batieron la 
tormenta. 

Si nuestra propaganda es criminal, a vues- 
tro juicio, combatidla con hidalguía en e! 
terreno de la discusión; pero no nos calum- 
neis cobardemente. La obra es común y en 
beneficio general de la especie humana. Ella 
es grandiosa, y por consiguiente, pueden 
prestarle su concurso todos aquellos burgue- 
ses cuyos principios de moral no estén en 
pugna con los verdaderos intereses de la co- 
lectividad social. Ella traerá para tas genera- 
ciones venideras, la más absoluta igualdad 
ultrafísica, para que todos los seres puedan 
con iguales medios lidiar en el torneo del 
progreso, sin odiosas ventajas, y que codos 
puedan recoger las legítimas glorias que sólo 
se conquistan en el campo del saber y del 
trabajo. 

Nuestro deber es combatir la mentira y la 
maldad, y ensalzarla verdad y la justicia. 

Los enemigos del pueblo de Chile no son 
los argentinos, peruanos o bolivianos; son el 
hambre y la miseria, el fanatismo religioso y 
la explotación de las clases trabajadoras por 
los burgueses y capitalistas. 

¡La paz y la confraternidad universal! Hé 
ahí la grande enseñanza socialista. La Gue- 
rra, si no es posible evitarla, sólo debe tener 
lugar contra sus infames instigadores: los 
zánganos explotadores y ladrones, que com- 
ponen la burguesía chilena, 



I'Uis Olea 



Santiago, mareo de 1898. 



NUESTRA RESPUESTA 

El Proletario 
Santiago, NO 2, (Í0-Í0-Í897), pág. 2. 

A ''Hl Heraldo Hvangélico", De Valparaíso. 

En la montaña de la vida, el hombre honrado 
y trabajador, atado a la roca de la miseria, vé 
que le roe sus entrañas el hombre águila, que 
vive sin trabajar. Es el Sacrificio de Prome- 
teo. 

En el vergel del hogar, la mujer, cegada 
por la ignorancia y vencida por el hambre, 
sacrifica su cuerpo y enloda su alma, por un 



44 



plato de lentejas. Es el abuso del matrimo- 
nio. En el sucio escenario social, elaboran la 
depravación de la humanidad, la sodomía, el 
onanismo, la embriaguez, la religión, la pro- 
piedad, la explotación, la gloria, la prosritu- 
ción y el voto de castidad. 

Estos son los virus de la llaga social. 

En el ciclo intelectual, agobiados por !a 
miseria, apagan las luces del cerebro, los ar- 
tistas, los filósofos, los inventores, los natu- 
ralistas y los aítrólogos. Esta es la causa del 
estrago científico de la humanidad. 

En el teatro político la supervivencia de 
los más perversos, la mJidad de las leyes, la 
incompetencia de los gobernantes, la mala 
organización del Estado, y su existencia son 
las causas de la guerra; el crimen de los 
pueblos, y del homicidio: el crimen de los 
hombres. 

La Solución de estos grandes problemas, es 
la que tiene en su programa el Partido Socia- 
lista; partido universal, compuesto de los 
hombres que trabajan para viviir, de los hom- 
bres que no roban, por medio del capital, el 
producto del trabajo de otros hombres. 

Para llegar a la meta de sus designios, el 
Partido Socialista, proclama: "la conquista 
del poder". 

La conqubta del poder, no se hará por la 
guerra de cada explotado contra su explota- 
dor (atentado) ni pot la de todos los explota- 
dos contra todos los explotadores, (celielión) 
sino por la científica aplicación combinada, 
de las leyes naturales de Carlos Darwin, con 
las leyes económicas de Carlos Marx, o sea, 
la proximidad de la última fase de la evolu- 
ción natural, la revolución económica, políti- 
co—social. 

La táctica revolucionaria, no da ajmparo a 
las luchas por patria, religión, estirpe y otras 
miserias, que la harían descender al fango de 
las demás aspiraciones de! hombre. 

El Partido Socialista, próximo a inaugurar- 
se en Chile, rama del Partido universal, es el 
ejército redentor al cual deben afiliarse todos 
los hombres que aspiren a la redención de la 
humanidad. 

¡Venid a nosotros! 

Alejandro liscobar y Carviillo 

En Santin^o de Chile, a íí de octubre de 
1897. 



LA SUGESTIÓN PATRIÓTICA 

El Martillo 
Santiago, No / (03. 07. í 898), pág. 2. 

En estos días de crisis bélica universal, nada 
más oportuno que dilucidar claramente la 
tan debatida cuestión del supuesto senti- 
miento patriótico y de la existencia real o 
abstracta del ídolo: Patria. 

Sobre este importantísimo tema, se pue- 
den escribir muchas y muy extensas páginas 
nuevas, pero al hacerlo para la presente pu- 
blicación, reduciré cuanto me sea posible mi 
rápido estudio. 

La Patria es un ser abstracto, como Dios, 
pero su existencia implica una determinada 
organización social que nunca Ka existido en 
la época histórica, y si existió, fue como una 
forma natural de la vida prehistórica, duran- 
te la cual, no se concebía la abortada exis- 
tencia de la Patria. Esta institución, no tiene 
siquiera la consistencia de las demás institu- 
ciones que sirven de columnas al presente 
edificio social (Iglesia, militarismo. Derecho, 
Propiedad, etc.). 

La Patria no ha dado en ningún país civili- 
zado una sola señal de su existencia, real o 
abstracta. Su concepción obedece en parte a 
un decadente y fantástico lirismo político. 
Y, casi siempre, a un aborto de la ambición 
burguesa, cuya percepción por las clases 
oprimidas es obra de un paciente trabajo de 
sugestión colectiva. (Prácticas religiosas. Ins- 
trucción pública y Moral, etc.). 

Cuando todos los individuos que compo- 
nen una raía, cualquiera que ella sea —salva- 
je,' bárbara o civilizada- vivieran en una fe- 
cunda región cuya riqueza y fertilidad les 
permitiera constituir una absoluta e indivisi- 
ble Sociedad de iguales; donde el trabajo 
fílese el objeto de la vida, y ésta un efecto de 
la solidaridad —consciente o intuitiva—; en 
que la libertad y el derecho, bajo todos los 
aspectos, permitieran el libre desenvolvi- 
miento de las artes, las ciencias, las indus- 
trias; y doftde los niños, los inválidos y los 
ancianos fuesen mantenidos con dignidad, 
provecho y holgura, por esa misma Sociedad 
que prosperaba a impulsos de la solidaridad, 
con el exceso del producto del trabajo nacio- 
nal o voluntario de sus individuos aptcis; 
entonces podría, con algún tinte de verdad. 



45 



decir el hombre: ¡tengo Patria! . Su patria 
sería el seno de esa sociedad que cuidaba de 
su existencia y facilitaba su desarrollo y feli- 
cidad, Y, admitido todo esto, suponiendo 
que liinícrQÍe a esta comarca, hubiera un 
país cuyos habitantes fueran todos locos, y 
envitiiosos de la felicidad de SUs vecinos, 
invadieran su territoTSo, llevando por divisa 
el robo y la matanza, tendríamos, entonces a 
los pacíficos y felices miembros de esa Socie- 
dad, en bI caso crítico de deber empuñar el 
rifle o el euchülo para impedir la desmem- 
bración de su ll^atria y la disolución de su 
familia. A este deber, no se sustraía ningún 
miembro útil de la Sociedad, dando vida, por 
primera vez, en el mundo civilizado, al fe- 
mentido y explotado serjíimienío/KJtrióííco, 
Este sentimiento sería natural; despertaría 
en el individuo, por primera vez, como des- 
pierta en el niño el primer amor.V su inten- 
sidad sería tanto mayor cuanto más puro y 
menos impuesto o inculcado hubiera sido en 
la raza. 

Pero en una sociedad -que no lo es- 
compuesta de tres clases; una que goza, do- 
ntíina y bolgazanea; otra que vive en la mi- 
seria, en el vicio, en el trabajo foríoso y en la 
esclavitud disfrazada; y la última qtie explota 
la maldad de la prirAera y el servilismo de la 
segunda; en una seudosociedad —como son 
todas las contemporáneas -en que una reli- 
gión oficial, estúpida y criminal, una Moral 
restrictiva, utilitaria y obligatoria, una Edu- 
cación servil, degenerativa y embrutecedora, 
y una Servidumbre política, social, reli^osa 
y económica, detienen el Progreso, disu^ven 
la Familia, destruyen la Felicidad y hacen 
degenerar la Raza, sería el sentimiento pa 
triótico, un rasgo característico de locura 
social o colectiva, El patriotismo, como todo 
sentimiento que no es animal, es reflejo. Y 
todo sentirniento reflejo, es síntesis de las 
iiíi presión es favorables a él, recibidas del am- 
biente. 

Luego, como no existe causa sin efecto, ni 
efecto ?in causa, el escaso y débü sentimien- 
to patriótico que apenas palpita en ios indivi- 
duos ignorantes, estdpidos y fanáticos, es 
sólo el resultado de una larga labor intelec- 
tual de sugestión o hipnotismo de las clases 
interesadas, sobre las clases llamadas a defen- 
der los intereses de las primeras y la vida de 
leídos. Esta labor intelectual, la sintetiza ía 



Historia y la pone en descubierto 1ü enseñan- 
za de! Estado y ta propaganda de la Iglesia 

su concubina como también, la política 
mercantil de las clases dominantes. 

Para corroborar lo expuesto, bástame de- 
mostrar que los móí patriotas, \o& capitalis- 
tas, ios industriales, los hacendados y, en 
general, todos los burgueses que predican 
gratuitamente la redición de. la patria, contra- 
rrestan su propaganda y sus doctrinas patrio- 
teras, con su conducta política, social y mo- 
ral. Así, vemos que los industríales y los 
hacendados prefieren para sus trabajos a los 
extranjeros que - ptjr encontrarse fuera de m 
patria- arriendan sus servicios con arreglo a 
la mejor forma de explotación y peor de 
servilismo; los banqueros emplean sus capita- 
les en otros países, donde mayor interés les 
aporten, sin consultar para nada el adelanto 
de su Patria; y los empresarios o agricultores 
Colocan los productos de. su suelo y el traba- 
jo de sus connacionales, en los mercados 
extranjeros, donde alcancen mayor precio, 
sin tomar en consideración las crisis o las 
necesidades del consumo de la sociedad en 
que vegetan y de los Koijibres que ellos recla- 
man para que les defiendan sus intereses y 
labren sus Campos o muevan sus fábricas. Es- 
to basta para dejar establecido que elpafrío- 
tünto de las clases que gobiernan y de los 
hombres ricos o burgueses sólo consiste en 
una máscara con que intentan cubrir su 
egoísmo real en contra del egoísmo aparente 
de la clase trabajadora y de los despojados de 
la ricjueüa, 

He probado ya que la Patria es el aborto 
de una clase social, engendrada por el egoís- 
mo de esta misma clase. Y que el falso íenfi- 
miento patriótico, es como el amor de la 
mujer coqueta— ficticio, interesado, fementi- 
do y absurdo. 

No niego yo que hay individuos degene- 
rados por el fanatismo patriótico, como tam- 
poco niego que los hay por el fanatismo 
religioso; pero sostengo que unos y otros son 
simplemente, consecuencias de una moral es- 
túpida, en una sociedad antagónica. Son mi- 
crobios sociales generados por la putrefac- 
ción de las instituciones coercitivas que com- 
ponen el gobierno del régimen burgués. 

La concepción Patria, como la hipótesis 
Dios, no tiene razón de ser. Explicado ya el 
origen, la formación y la existencia de ios 
sistemas planetarios, y la vida de los mundos. 



46 





-w 

»» 





1. 1 a 



Alejandro Escobar Carvallo 



la existencia de Dios, pasó a ser la visión de 
un ridículo fautoclie. Así, estudiada ya la 
constitución social y el nacimiento de sus 
falsas instituciones la existencia (Je la l'atria 
fue desde entonces, un engafio, una mentira 
y un absurdo. 

¡Se fueron los Dioses y los Reyeíi Des- 
pués huirían, en vergonzosa fuga, los últimos 
ídolos de esta época de barbarie refinada. 

Entonces sobre las ruinas de la Keligíón de 
Dios y de la Piítria, se levantará la Religión 
Social. Es decir, ¡sobre la Filosofía del Estó- 
mago U FUüSofía del Cerebro! 

Alejandro lUcobar y Caniallo 



zar nuestra actual organización. 

Durante muchos siglos el proletario viene 
siendo la carne de cañón, la bestia de carga, 
en todas las circunstancias de ¡a vida. El 
proletario es quien empuíia el fusil y si es 
necesario, derrama su sangre generosamente 
cuando esa divinidad que llaman Patria, se 
encuentra amenazada por una guerra civil o 
internacional y sus hazañas y sus heroicos 
sacrificios son sepultados en el silencio o 
revestidos del incógnito. 

Si alguna catástrofe o desgracia asuela al- 
gún pueblo del país o de alguna nación veci- 
na, es el roto quien se quita el pan de la boca 
para llevárselo a los desgraciados y hacerles 
menos triste su situación. 

(Continuará) 



¡LA NUEVA ERA! 

1:7 ¡'roletario 
Santiago, N» 2(ÍO.tO. ÍS97), pág. 4. 



iLA NUEVA ERA! 

Hl Proletario 
Santiago, Nc 3(17.10. i 897), pags. J y 4. 



Al imciarnos en la publicación de nuestro 
periódico no nos ha guiado otro propósito ní 
otra ambición que el de ser útil y ayudarles a 
nuestros compañeros de trabajo y de mise- 
rias, en la gran lucha que estamos empeñados 
para que pronto veamos realizado el gran 
problema filosófico: "emancipación social 
de los trabajadores". 

Muchos se han creído que los que forma- 
mos las filas del Socialismo, vsmos trabajan- 
do en el desconcierto de las instituciones del 
país, que empleamos medios ilegales y qUe 
fomentamos la rebelión armada; han llegado 
a creernos anarquistas, pero reprobamos esas 
teorías, porque creemos que por estos me- 
dios no lograremos jamás ver realizado nues- 
tro pensamiento sino crearnos obstáculos y 
desprestigiar los nobles ideales que sustenta- 
mos. 

Todo el mundo sabe que la revolución 
social es todo aquello que trata de innovar lo 
perjudicial por lo bueno y legal; reforma de 
la constitución de la actual sociedad, y al 
emanciparse el proletario se destrona la bur- 
guesía; tenemos, que somos revolucionarios 
y en muy alto grado. 

Pero, basados bajo las leyes de la justicia y 
el derecho, que jamás serán desmentidos en 
la doctrina del Socialismo, 

Planteada así la cuestión entramos a anali- 



(Conclusión) 

Pero no sucede lo mismo con los burgueses, 
si alguno de éstos va a la guerra y mediante 
la valentía de los soldados comete una bri- 
llante acción, luego su nombre es publicado 
en grandes caracteres por la prensa en gene- 
ral y es declarado benemérito; después, vuel- 
ve al seno de los suyos, se retira del ejército 
y sigue disfrutando de sueldos fabulosos aun- 
que no tenga necesidad de ellos; St éste mue- 
re, se organizan suscripciones, se le compran 
suntuosas casas a la familia y como si esto no 
fiíera suficiente, el Estado les concede por 
vía de pensión de gracia diez veces más que 
lo que necesitan para vivir holgadamente; 
pero si e! roto muere en acción de guerra o 
queda inválido para toda la vida, se le da una 
suma que, vergüenza da decirlo, no les alcan- 
za ni para cubrir las necesidades más apre- 
miantes de su vida. 

Si algún aristócrata hace algún legado por 
pequeño que sea, su nombre aparece en los 
diarios como gfan filántropo, caballero de 
.sentimientos magnámimos, cuando no ha he- 
cho más que dar lo que gasta en un momen- 
to en tomar unas cuantas copas át cham- 
paña. 

Al roto jamás se le reqonocen los sacrifi- 
cios, el roto tiene obligación de trabajar para 



47 



mantener a un sinnúmero de zánganos que 
viven, bsjo diversos títulos, en la holgazane- 
ría, explotando sudores y trabajos a los que 
tantü se sacrifican para llevar a su familia un 
mendrugo de amargo y negro pan; y cuando 
éste se siente desfallecer por falta de fuerzas 
para trabajar o le aqueja alguna enfermedad 
se le abren las puertas de un hospital donde 
entra para no salir más y, en seguida, a 
aumentar el número de los que van a la foía 
común. 

Las Columnas de este periódico serían es- 
trechas para enumerar cuanta diferencia exis- 
te con la organización de la actuiíl sociedad. 

Y después de tanta injusticia, ¿hay obre- 
ros que acompañan y se dejan explotar por 
nuestros propios verdugos? Porque verdugos 
son, como dijo el ilustre filósofo y primer 
socialbta cbiJeno, los "reyes, príncipes, aris- 
tócratas, sacerdotes del culto blasfemadores, 
los militares sin conciencia o máquinas hu- 
manas de destrucción, los abogados de toda 
causa capitalista sin corazón, los jueces de 
venganza y odio, los legisladores Corrompi- 
dos o débiles, los comerciantes que son due- 
ños' del pan del pobre, los que comercian 
carne humana por medio de la prostitución y 
los que compran y venden a esclavos, los 
corruptores de la juventud —a lo que noso- 
tros le agregaremos — , los patrones que ex- 
plotan nuestro trabajo en cambio de un mi- 
serable jornal". 

"Guerra sin fin a esa gente para la cual 
juicio terrible se le espera, pero no olvidéis a 
los Criados de esos verdugos y que se llaman 
en unos países jesuítas, en otros hipócritas, y 
en todas partes se- les debe llamar encarna- 
ción del vilipendio". 

"Ellos son los justificados de toda causa, 
los inventores de teorías para absolver todo 
crimen y todo criminal". 

"Habladores sin fin, cuando se necesitan 
actos, eruditos del crittíen que siempre en- 
cuentran en las bibliotecas títulos para toda 
infamia". 

El único que combatirá e.íta clase de gente 
será el "Socialismo", porque será compuesto 
de obreros, por gente de trabajo, por proleta- 
rios en general, donde no tendrán cabida los 
aristócratas, que invocando el dulce nombre 
de "Democracia", forman en las filas del 
pueblo para explotarlo siempre que encuen- 
tren ocasión; es por eso que los hombres de 



buena voluntad, que aman su propio bienes- 
tar y el de su familia, no deben e-ícuchar 
impasiblemente el llamado que le hacen sus 
compañeros de trabajo, y es un deber de 
todo proletario engrosar las filas del Socia- 
lismo, que será el único defensor de los inte- 
reses del pueblo. 

El Socialismo, al venir a tomar parte en el 
concierto de los partidos políticos de Chile, 
viene desempeñando un papel tomo el de 
Cristo entre los judíos, que era esperado por 
éstos para su redención; también el Socialis- 
mo viene a Chile a redimir a la clase obrera 
por la cual combatjrá sin tregua a la burgue- 
sía para la felicidad de Chile, 

Magno Espinosa 



LAS SOCIEDADES DE RESISTENCIA 

La Luz 

Santiago, JV" 6 (2^ quincena. 

L t 902), págs. ¡ - 2. 



Muchos trabajadores miran con desconfianza 
la asociación de la Resistencia; pero nada 
más absurdo y erróneo que ese concepto. 

Que el trabajo es el único capital que 
produce, es una verdad tan grande como esa 
montaña llamada Cordillera de los Andes. Y 
que reconocen hasta los más empedernidos 
burgueses qlie visten lujosas prendas, tienen 
elegantes coches, extensas haciendas o gran- 
des fábricas donde explotan a los trabajado- 
res, como si se tratara Je bestias de carga- 
Esos zánganos insaciables tienen el más exac- 
to conocimiento que sólo el trabajo produce 
y saben, también que ellos no aportan ni un 
ápice dé esfuerzo material ni intelectual y, 
sin embargo, con la mayor desvergüenza e 
inmoralidad, se apropian indebindamente de 
siete octavas partes de lo que producen los 
trabajadores, dejando a estos seres tan útiles 
a la humanidad, sumidos en la eterna mise- 
ria, debido al despojo que se hace de su 
esfuerzo manual O intelectual, despojo tole- 
rado por todos los códigos del mundo. 

Se entiende que los trabajadores no han 
sancionado tales códigos y, sin embargo, al 
calor y tolerancia de ellos se les explota, 
oprime y extermina... 



48 



V' 



liguiendo ta lógica natural de los aconteci- 
mientos reales y positivos, los trabajadores 
debieran ser los individuos más ricos del glo- 
bo terrestre, puesto que Jo único que produ- 
cen es el trabajo; pero ¡oh, sarcasmo! los 
trabajadores que producen la riqueza poseen 
abundancia de hambre, miseria, cansancio y 
fatig.T. 

¿Habéis ido al campo alguna vez, amigo 
lector? Allí es donde está subsistente la más 
negra esclavitud y la más bárbara de las ex- 
plotaciofies que pudo concebir la ambición 
de los ricos burgueses capitalistas. 

En invierno y verano la jornada dei traba- 
jo principia, para los campesinos, a las 4 de 
la mañana para terminar a las 7 de la nocbe,- 
por el mísero sueldo de 20 centavos al día y 
una alimentación por demás mezquina y mal 
condimentada, compuesta de un poco de 
fréjoles y dos panes regularmente nutritivos. 
En la primera de tas estaciones mencionadas 
es muy penosa la vida del infeliz campesino. 
Trabaja recibiendo la lluvia encima de su 
cuerpo y con un hielo penetrante que le 
trasmina hasta los huesos. Sus ropas son su- 
cios andrajos, sus pies desnudos sólo calza- 
dos con unas pobres ojotas para impedir, en 
parte siquiera, que las espinas le desgarren 
los pies; en la noche, al terminar su trabajo 
abrumador, tiene por cama un montón de 
paja, en el cual duerme enterrado hasta el 
cogote. Si quiere darse un día de descanso, el 
tirano patrón le hace prender como un mal- 
vado y le coloca en un instrumento de supli- 
cio llamado barra, pues, el patrón representa 
allí ta autoridad y al pobre trabajador no le 
queda más que inclinarse y seguir su marti- 
rio, atado a la cadena de la esclavitud. 

En estas condiciones, esos héroes del tra- 
bajo labran la tierra, arrojan la semilla y 
cuidan del sembrado hasta recoger el rubio 
granj de trigo, el que limpio y relumbrante, 
como raudal de oro, pasa al granero del privi- 
legiado patrón, que no se da más trabajo que 
reducirlo a dinero para engrosar su fortuna y 
extender más sus haciendas y explotar ma- 
yor número de seres humanos. 

Ved, ahora, en las poblaciones la vida del 
trabajador, 

Desde las 6 de la mañana concurre a ta 
fábrica o taller hasta las seis de la tarde, por 
un jornal mezquino y muy bien calculado 
para medio comer y escasamente vestir; tra- 



bajar sin ppder reservar mi un solo centavo 
hasta que se agotají sus fuerzas físicas y 
entonces no le queda al obrero más camino 
que mendigar un pan de puerta en puerta; 
pero ni en la mendicidad se le deja libre, 
pues la burguesía, la misma que explotó y 
acumuló lo que él produjo con su esfuerzo y 
su vida, le mira boy con asco y ordena, a los 
esbirros de la autoridad, <jue le conduzcan a . 
la cárcel y de ahí a la presencia de un ogro, 
llamado juez del crimen, el que con todo 
cinismo le notifica, en nombre de la ley, que 
le está prohibido mendigar en el barrio don- 
de residen los burgueses, bajo pena de 30 
pesos de multa. 

¡Oh, maldad humana de la actual socie- 
dad corrompida! Poner en prisión a las 
víctimas y dejar libres e inclinarse respetuosa 
ante los criminales explotadores que labra- 
ron la desgracia de tantos .seres dignos de 
mejor suerte. 

Todas estas maldades que vienen perpe- 
tuándose a través de los siglos, se deben, en 
gran parte, a la cobardía e imprevisión de los 
trabajadores, pero hoy ya vuela por el mun- 
do entero !a grande idea de las asociaciones 
de resistencia, sociedades que tienen la alta 
misión de unir a todos los gremios de traba- 
jadores para imponer a los capitalistas ta 
jornada del trabajo y la tarifa de salarios y 
reclamar que se reconozca el trabajo como 
capital productor, es decir, que tengan los 
trabajadores opción, a lo menos, al cincuenta 
por ciento de la ganancia líquida que obtuvo 
el capitalista en el taller, fábrica o hacienda, 
y si los patrones o jefes se negaren a aceptar 
estas justicieras peticiones, los trabajadores, 
pon* su parte deben negarse a seguir trabajan- 
do, deben declararse en huelga y por ese 
eficaz medio contener todos los abusos que 
se presenten. 

Pero ante todo, Unión y solidaridad. 

(-os capitalistas se han encargado de decir- 
nos, por intermedio de su prensa as;dariada, 
que la resistencia es idea subversiva, pero 
ésta es una burda falsedad que debe desechar 
todo trabajador consciente, por cuanto la 
resistencia es el uso de un derecho legal al 
alcance de los hombres Sibres. 

Con que, compañeros, el que desee ser 
libre, tener buenos salarios, trabajar la jorna- 
da de ocho horas e impedir la explotación de 
los capitalistas hecha al trabajo, venga a la 



4^ 



sociedad de resistencia, desde donde se derri- 
bará la fortaleza de la explotación capitalista 
al empuje de los proletarios unidos y princi- 
piará para los trabajadores chilenos una era 
de Libertad, |usticia y Bienestar. 

Hstebatt Cuviereí 



LAS SOCIEDADES DE RESISTENCJA II 

t^ii Luz 
Santiago, A'ü 8 (2" quincena, ¡I. 1902), pág. 2. 

Es admirable observar la facilidad que tienen 
para enriquecerse los capitalistas o explota- 
dores del trabajo de los obreros, en todas 
partes del mundo, al mismo tiempo que los 
productores van arruinándose más y más, 
Tiasta llegar ai báibaro extremo de que en 
diversas partes del globo, miles de trabaja- 
dores perecen de Kambre. 

Palpables están todavía los trágicos suce- 
sos del pueblo de Milán (Italia), donde los 
trabajadores, instigados por el hambre, se 
lanzaron al saqueo de las panaderías, hacien- 
do caso omiso de !a.s bayonetas que les pre- 
sentaban los esbirros del capitalismo y la 
autoridad. 

Ahora se repiten los mismos dramas del 
hambre en el Austria y hombres, mujeres, 
niños y ancianos juegan su vida por un pe- 
dazo de pan para acullar los gritos tan signifi- 
cativos del estómago hambriento. 

Esto que sucede boy en Europa, tendrá 
que ser el desenlace obligado en todos los 
pueblos de la tierra, donde haya acapa- 
radores que se apropien o hurten la riqueza 
que produce e! trabajo y que por legítimo 
derecho pertenece a los trabajadores que lo 
produjeron con su esfuerzo y actividad. 

Ante nuestra vista han pasado muchos ex- 
plotadores que se han convertido en millona- 
rios, mediante la ley infame de la explota- 
ción al trabajo ajeno; hoy están como pagi- 
nas perpetuas de esa negra historia los 
Edwards, los Gallo, los Matte, los Besa, los 
Cousiño, los Subercaseaux, los Vicuña, etc. 
Todos estos individuos son millonarios chile- 
nos y si han acaparado millones, no será el 
producto de su trabajo, sino el producto de 
millares de trabajadores que han dejado su 
existencia misma en las minas, en la agricul- 



tura, en los ferrocarriles, en la industria fa- 
bril, etc. 

Allí está acumulado el trabajo de varias 
generaciones de trabajadores, que han muer- 
to de miseria y cansancio, aplastados en las 
minas o destrozados en las máquinas o de 
cansancio, neurastenia o tuberculosis en la 
insalubre oficina y en el mortífero escrito- 
rio... 

El gran libro de la experiencia debe hacer 
meditar prolundamente a los trabajadores y 
estudiar la más eficaz manera de poner un 
poderoso dique a la explotación capitalista, 
que trae en pos de 'sí una eterna esclavitud y 
martirio y un sudario de muerte para la clase 
proletaria. 

Ese dique, ese muro, donde se estrelle y 
taiga arrollada la autoridad y la bur^esía 
capitalista y explotadora, no puede ser otro 
que la asociación de resistencia, la Federa- 
ción Internacional de Trabajadores qUe, to- 
mando por patria el tnundo entero, adopten 
u¡i' acuerdo general para combatir con efica- 
cia y energía todos los males sociales y todos 
los explotadores habidos y por haber; una 
asociación previsora que calculando práctica- 
mente lo que necesita una familia para su 
consumo obligado y para vivir holgadamente 
y dejando un regular fondo de reserva para 
las eventualidades de !a vida, imponga por 
medio de la unión, un salario mínimo y una 
Jornada de trabajo más en armonía con el 
cuerpo humano e imponga, asimismo, su le- 
gítima participación en el producto del tra- 
bajo de ios trabajadores. 

Esto sólo será un intersticio hacia los infi- 
nitos y dilatados horizontes de la sociedad 
libertaria y de justicia, donde no habrá amos 
y esclavos, donde seremos hermanos y todos 
trabajaremos por gusto; cultivaremos el arte 
y la ciencia y tendremos a la humanidad de 
pie, fuerte, robusta y creadora, amante de la 
libertad y la justicia, cada cual consumiendo, 
según sus necesidades, y trabajando según 
sus fuerzas. 

Tr.steban Cavieres V. 



50 



POR QUE SOY LIBERTARIO 

La Campaña 
Santíago, N^ í 7 (09.1!. 1902], pág. 2 



Cuando extiendo mi vista hacia el campo y 
veo con horror que el hacendado es dueño 
absoluto de [a vida, dei honor y del trabajo 
(íel infeliz que se llama inquviino y que este 
último está condenado a servir de mácjuina 
de producción, mientras tenga vitalidad en 
su cuerpo y energía en sus nervios, y que 
cuando se agote su salud será despreciado 
como cosa inútil o bestia gastada y entre- 
gado a todos los horrores del hambre, de la 
miseria y de la injusticia, y lo que él há 
producido con su esfuerzo, ha ido a parai a 
manos del afortunado amo o, más bien di- 
cho, del explotador hacendado, entonces, di- 
go yo, ¿no hay un solo hombre honrado 
entre todos los que aceptan la autoridad, las 
leyes, el capital y el salario que denuncie esta 
maldad y que impida tanta infamia? ¿No 
existen autoridad, consejo de estado, con- 
greso ni municipio que impidan cometer tan- 
to crimen en la persona de los trabajadores y 
que estos seres, enteramente iguales en natu- 
raleza al privilegiado bur^tié^, sólo sirvan de 
pasto a la explotación, a la miseria, a la 
injusticia, ala metralla, en tiempo de guerra: ai 
sable del esbirro, en tiempo de paz, a poblar 
las cárceles y presidios por delitos que sólo se 
cometen impulsados por el ambiente en que 
vivimos. 

y yo que reconozco en cada ser un heima- 
no, maldigo el corrompido régimen autori- 
tario que engendra los verdugos que oprimen 
a los trabajadores y desprecio a los politique- 
ros que contribuyen a eternizar este estado 
de corrupción, que trae consigo el hambre, la 
miseria y los sufrimientos para la clase más 
digna y más laboriosa, y da felicidad y poder 
despótico para los haraganescxplotadoresdel 
trabajo ajeno... 

Si, por todo esto soy libertario. Sí, me 
llamo rebelde. Sí, por esto me llamo anar- 
quista. 



mo allá; los trabajadores de ambos sexos, son 
verdaderos esclavos del capital; ellos trabajan 
de día en día, de semana en semana, de mes 
en mes, de año en año y de siglo en siglo, sin 
otro producto para sí que vivir eternamente 
sitiados por el hambre, las privaciones y las 
injusticias. 

La jornada del trabajo es por demás abru- 
madora; pero los insaciables explotadores ca- 
pitalistas siguen tan inmoral tranco, respal- 
dados por la autoridad, sembrando el orbe 
entero con ios cadáveres de los metiesterosos 
que caen a millares agobiados de miseria y 
cansancio... 

Los hijos de ios trabajadores no pueden 
concurrir a la escuela, sino para aprender los 
más rudimentarios conocimientos de Jas pri- 
meras letras, debido a la miseria de sus pa- 
dres, pues tienen que ir los vastagos, cuando 
puedan manejar una herramienta, a vender 
sus brazos al privüe^ado capitalista. 

Cuando los trabajadores sufren las conse- 
cuencias de la falta de trabajo, porque así lo 
han querido los capitalistas y las autoridades, 
y se atreven a protestar, entonces se les pone 
al frente las bayonetas y se les hace callar a 
golpe de Sable. 

Por todas partes se ve el fracaso más com- 
pleto de toda la actual organización social; la 
ola de desmoralización Codo lo invade; los 
partidos políticos son rodajes inútiles que 

sólo sirven de escalón para entronizar tiranos 
ambiciosos, para encubrir los grandes Pana- 
maes y para matar las energías revolucio- 
narías de los trabajadores, acostumbrándoles 
a que sean unos entes que codo lo piden por 
favor y por intermedio de los celebérri- 
mos diputados o senadores, especie de como- 
dines políticos que sirven para nada y mu- 
chas otras cosas. 

Por el amor que tengo a la humanidad y el 
deseo de ver felices a todos los seres, traba- 
jaré con todas mis fuerzas y energías por el 
desquiciamiento de esta sociedad corrom- 
pida y de explotación, y porque, florezca la 
ideal sociedad libertaria y comunista. 

Amigos libertarios de todo el mundo: os 
saluda un nuevo compañero. 



El sombrío cuadro de la condición de los 
trabajadores del campo, tiene muy pocas va- 
riantes para los trabajadores de las grandes 
ciudades; la explotación no tiene límites ci>- 



Hsteban C^avierex 



Santiago de Chile, diciembre de 1 901 . 



51 




EL 1 o DE MAYO 

í;7 obren' tAbre 



uaru. \" í Oí fJ5 )yM5.. l>a^. I 



Tiemblan los tiranos y los explotadores cuan- 
do se aterca esta feclia memorable que re 
tuerdct n los trabaj^idores las más prepotentes 
de las rebelioneí que registran lo.í anales de 
la historia, a través de la interminable y 
sangrientii tragedia que viene soportando la 
clase productora con los bárbaros atropellos 
de la autoridad y el robo de los capitalistas, 
hecho al trabajo fecundo del hombre de 
manf) callosa y de la mujer obrera que deja 
su existencia en el insaludable taller. 

En las grandes poblaciones donde afluyen 
trabajadores de todas partes de! mundo, es 
allí precisamente donde están los más gran- 
des explotadores y donde surgen también los 
grandes ideales y se muestran en tocía su 
potencia los hombres libres. Así pasó en 
efecto con la Gran ¡ornada de Mayo. Tuvo 
por cuna, el año 1886 en la ciudad de 
Chicago, en los Estados Unidos de Norte- 
américa, donde 200,000 trabajadores decla- 
raron la huelga, exigiendo de los explota- 
doces la jornada de ocho horas. 

Aquel acto de la manifestación de la 
libertad fue ahogada con !a Sangre de cinco 
de los más esforzados luchadores que la 
autoridad sacriñcó; siguiendo malévolas insi- 
nuaciones de la burguesía explotadora. Por 
esta causa al brillar el sol del 1° de Mayo, 
todo trabajador consciente abandona el tra- 
bajo y levanta el grito de protesta contra la 
autoridad y contra la burguesía que sacrifica- 
ron aquellos libres que midieron su empuje 
con los esbirros para derribar una parte de la 
esclavitud del taller. No ha sido perdida esa 
sangre generosa: porque hoy el 1*^ de Mayo 
es universalmente recordado, y las manifesta- 
ciones de protesta se oyeron desde el Japón 
hasta esas pampas salitreras. 



Mirad al nervado y vigoroso minero que 
horada la montaña de granito para extraer de 
las entrañas de ta tierra el carbón, el hierro, 
el cobre, la plata y el oro. El ha creado 
grandes fortunas y ha hecho grandes millona 
rios, tales como los explotadores: Vicuñas. 



(Irtusiños. Várela, Mac Iver. OÜva. Chace, 
('untha y Tor(). y tantos íitros que se han 
enriquecido con los esfuerzos del brazo del 
trabajador; pero loda la gran familia de 
productores que han arrancado aquellas ri- 
quezas, vegeta en la miseria y sigue en su 
eterno elaborar para poder obtener el pan 
negro para sus hijos. Y cuando ha reclamado 
una pequeña mejoría para su pobre existen- 
cia, se les ha contestado por las autoridades, 
defensoras de los explotadores con el es 
tampido de los Mausser, dejando heridos y 
sin vida a los más animosos de aquellos 
héroes del trabajo. 



Mirad ahora al trabajador saUtrero, que 
con el empuje de su brazo ha extraído y 
elaborado de la árida e ingrata Pampa del 
Tamarugal. que ha ido por todos los merca- 
dos del mundo en los buques de vapor y 
vela; por aquellos valientes marineras repor- 
tando a los gobiernos y a los explotadores 
millones de millones de rubias libras esterli- 
nas. Y el operario ganando un pobre jornal, 
en miserables fichas para que forzosametite 
las inviertan en sus mismas pulperías. Las 
asociaciones que se Kan fundado con ánimo 
de detener la expiotación, han sido persegui- 
das por las autoridades por negros escaraba- 
jos con el sarcástico nombre de jueces, y 
todavía más, los malvados burgueses enga- 
ñando la buena fe de los trabajadores les han 
arrojado h cizaña de la política para dividir 
la familia obrera y detener sus energías 
revolucionarias. 



Mirad al trabajador de las grandes ciuda- 
des; tendiendo líneas ferrocarrileras, dando 
vida y movimiento a !as grandes fábricas y 
talleres, y enriqueciendo al Estado y a fos 
explotadores y al i^ue lo trabaja cada día más 
pobre, haciéndole día a día más difícil la 
lucha por la existencia, aumentando el nú- 
mero de desocupados, rebajándoles los ¡orna 
les y encareciendo las miserables pocilgas 
donde vive. V cuando se ha levantado recia 
mando su derecho el (¡obierno le ha mostra 
do las puertas de las cárceles, el militar e! tUo 
de su espada, y el político audaí el enjambre 



52 



de sus mentiras para dejarle burlado en sus 
justas exigencias y encadenado a su existen- 
cía de miserias y sufrimientos. Todos los 
trabajadores reciben una miserable ración de 
hambre y son los que dejan en las rudas 
tuteas todo su vigor físico, agotadas sus 
íiierzas y enfermos del dolor universal <[ue 
agobia a Ioü trabajadores, e! cansancio y así 
siguen su eterna tarea oyendo ei crujir de sus 
hue.íos. 

Junto con el Hermoso Mayo de Luz; debe 
levantarse la clase oprimida del campo, de las 
minas, de las salitreras, de la marina y ciuda- 
des; desplegando todas sus energías y rebe- 
liones, protestando de todas las injusticias y 
explotaciones, proclamando la sociedad li. 
bre, la propiedad común y la pa.tria univer- 
sal. 

Al empuje de los libres, no quedará ert pie 
ningún Gobierno, ni código, ni ningún explo- 
tador, ni vestigio siquiera de la actual socie- 
dad del mal. 

De pie, erguida la frente y a la obra, 
proletarios del mundo, a crear la sociedad 
libre arrullada por los cantos de Mayo del 
pueblo rebelde. 



t-'stehan Cavieres K 



Santiago de 1903. 



LÁZARO... 

El Martillo 
Santiago, N^ 2 (24.07 1898), pág. 1. 

¡Pobre Puebloí 

La mano capitalista lo arroja hoy al abis- 
mo de la bancarrota y de la miseria. 

Esa mano fatal, levantada durante tantos 
siglos para imponer vasallaje a la humanidad, 
ae levanta hoy fuerte y prepotente para 
aplastar a un pueblo, que no lia cometido 
más crimen que haber sido y ser- demasia- 
do paciente para mantener la espada de 
Damocles suspendida sobre su cabeza. 

Doloroso es decirlo pero el instintu de la 
conservacipn lo requiere , el pueblo chileno: 
ese pueblo robusto y viril, pintado en las 
innumerables páginas Je escritores naciona 
Us y extranjeros, es lii-y el juguete desprecia 
ble, que se arroja a puntapiés a la letrina. 



después de haber servido de diversión al niño 
mimado que lo compró. 

La miseria, palabra espantosa que pinta «1 
embrutecimiento de un pueblo, Ka colocado 
su trono, rodeado de una corte de pestilente 
cieno, sobre los campos vírgenes de Chile, 
para cobrar el tributo de su soberanía. 

El a^o y la usura de los banqueros; el 
robo de los empleados públicos; el lujo de la 
Iglesia; el quijotismo de la guerra; el lecho 
dorado de la prostituta, y la sodomía de los 
representantes del pueblo; hé ahí la causa 
del catacUsmo económico. 

La resignación de la bestia; la individuali- 
dad del anartjuista; el fanatismo religioso; la 
ñdelidad del perro al amo que le da de 
patadas, y la ignorancia del salvaje: hé ahí 
sus principales factores, 

Ei momento verdaderamente crítico ha 
llegado hoy para Chile. 

Sin crédito en el extranjero; agotados 
todas los recursos para mantener la pa2 
armada y la preponderancia militar; dirigidos 
sus intereses por el elemento papista, inepto 
y corrompido, llega hoy al último extremo 
de la decadencia, asumiendo el humillante 
papel de pueblo anémico, desprestigiado y 
cobarde. 

La reacción se impone. 

El despertar se hace necesario, no importa 
que éste sea violento como la erupción de un 
volcán. 

El njtgtdo del león acosado, manando san- 
gre por sus heridas, debe repercutir en las 
puestas de la Moneda y palacios soberlsios, 
para que los cobardes lebreles comprendan 
que aún está vivo y aún siente hervir sangre 
'relíelde en sus arterias, 

No queda otro recurso. 

El hambre no abandonará tan tuego el 
hogar del trabajador. 

Es sólo el principio del fin. 

Las fábricas y talleres cierran ya sus puer- 
tas; el capital extranjero se enmaleta y emigra 
en busca de países menos desgraciados que el 
nuestro. 

Las masas trabajadoras, sintiendo rugir et 
hambre en sus estómagos, recorren las calles 
con la locura de la desesperación en sus 
cerebrcis. 

Los gritos hambrientos de los niños y el 
sollo>:o convulsivo de la mujer interrumpen 
ya la monotonía de la negra noche en los 



53 



arrabales de la ciudad. 

¿Continuará así el pueblo, dejándose con- 
sumir lenta y resignadainente, por la mise- 
ria? 

¿Habrá perdidu ya todo deseo de liber- 
tad? 

Lo dudamos. 

/. Gregorio Olivares T, 



I NOSOTRAS! 
(A los soldados del trabajo) 

/;' / Proletario 
Santiago, (ÍO.X. 1897). 

Se acerca el moníento de levantar la aitotada 
cerviz ante los explotadores de nuestra labor. 
La hora sublime de la redención del esclavo 
por e) esclavo, no está lejana. 

Nosotras, antes de ver a nuestros hijos, 
morir por el hambre, alzamos la voz para 
infundir valor a nuestros hermanos que lu- 
chan > y paca maldecir a los que, por medio 
del capital, nos arrebatan el pan de nuestros 
hijos. 

¡Arriba, compañeros! La lucba está em- 
peñada. [Luchad hasta vencer! Defendamos 
nuestros derechos tantos años usurpados por 
la mano enguantada del burgués. 

Nosotras, las que hemos cifrado nuestro 
porvenir y bienestar en la ruda labor de los 
hombres del trabajo, las que tenemos hijos 
que cuidar s instruir, las que soportamos las 
injusticias y desigualdades del actual régimen 
Socia!, nos adherimos, entusiastas, a ia falan- 
ge de los nuevos redentores de la humani- 
dadr ¡LOS SOCIALISTAS! 

Con la bandera desplegada al viento, mar- 
charemos unidos, los soldados del trabajo, y 
las que mitigamos ¡os pesares y las miserias, 
de esos hombres que no tienen más culpa 
que la de ser honrados, o trabajar para vivir. 

Hombres y mujeres, viejos y niños, corred 
a formar en el PARTIDO DE CLASES, en el 
que trae envuelto en su programa, la igual- 
dad de los seres en la "lucha por la vida". 

¡Acudid, compañeros! 

Úrsula Bello de Larrecheda 
Santiago, octubre de 1897. 



DON PASCAL GUERRA. 

MONOLOGO SOCIAL. 

iinsayo. Santiago, Imprenta La Si*t Rival, 
lS99,págs. 16-27. 

"Yo ten^o mi divisa y ella me rejuvenece... 
¿pata luchar... ¡bah! ... no lucharé, pero mis 
años y mis canas serán un libro abierto don- 
de los míos aprenderán... sí, aprenderán por- 
que la experiencia es la escuela más convin- 
cente del hombre y ellos no serán como yo... 

¡mísero de mí! ... engañado por falsas apa- 
riencias, seducido por absurdas teorías, me 
he precipitado a lo más hondo del abismo,.., 
la muerte moral carcomiendo partícula por 
partícula a la existencia de la materia... ¡el 
poema funerario del dolor y la ingratitudl ... 

¡la encarnación de la vida, sin luz y con som- 
bras, siempre sombras, es la vida proletaria 
arrastrada como la serpiente bíblica para que 
le quebranten su cabeza! ...". 

"Y así, el esclavo blanco que sacuda la 
legendaria coyunda con que le atan al igno- 
minioso yugo y grite a sus hermanos con el 
acento de la desesperación; ¡No más esclavi- 
tud! ¡Luchemos por la libertad de hecho y 
con derecho! No queremos más leyes que 
nuestras leyes; desechemos viejos tutelajes, 
que nada nos sirven, porque queremos que 
nuestro propio bienestar y el de la colectivi- 
dad, sea obra de nuestra preocupación... 
... ¡Ah! ese sería un rebelde, trastornador 
del orden... ¡qué de cosas! ... Inclinar la 
frente y someterse pacientemente a los cri- 
minales golpes de la. tiranía, es el galardón de 
un buen ciudadano, respetuoso del orden y 
las leyes ( j? ) 

Así... así como yo, ¿eh? ... Que aniquüé 
el vigor de mi juventud en trabajar y sufrir 
esperanzado en la quimera que nos represen- 
tan, como las mutaciones teatrales y que el 
incauto contempla como !a realidad; les dé 
crédito, honra y provecho, después como a 
la bestia deslomada e inútil, me dejan aban- 
donado, solo con mis dolores y pobrezas, 
con los recuerdos de un pasado amargo y 
tenebro.ío y expuesto a los furiosos venda- 
vales del presente a cuyo rigor, caeré tro- 
chado, como la encina secular en medio de la 
encrucijada... 

Já, já, já... he aquí un buen ciudadano... 
¿para qué más? ... Me he ceñido sobre mi 
calva los laureles y los mirtos de la fama ano- 



54 




a... já, já, já... el frío que me tiene ateri- 
¿o, el Kambre que me acosa, el candil que 
agoniza... ¿qué más premio? — ¡la Patria y la 
Sociedad, tu ama, tienen de todo! ... 

"De seguro que uno de los tantos necios 
que se complacen en herirnos con sus sarcas- 
mos y que hacen de la sátira una consueta de 
fantoches, cuando no sirven para otra cosa, 
me diría simulando compasión; 

"¿Por qué no has ahorrado de tu traba- 
jo, Pasca!? " 

"Sería una linda pregunta... Como si eí 
trabajador pudiera ahorrar, a más de lo que 
economiza paia atender a sus principales 
necesidades y... ¿y las sanguijuelas? " 

"Además, ¿cómo podrá ahorcar un pobre 
que sólo percibe lo necesario para no fallecer 
de hambre? V aún porque esas precauciones 
son necesarias a los dueños del poder, de la 
tierra y del oro, para que el hombre pueda 
mantenerse en pie y seguir en la reproduc- 
ción del capital y sus mujeres en la reproduc- 
ción de la raía... de la máquina— humana, 
elaboración indispensable para la niultiplica- 
ción de los esclavos con apodos de CIUDA- 
DANOS LIBRES? " 

"Gana el pobre para su alimentación y la 
de sus hijos para tener fuerzas y seguir en la 
construcción de los palacios, hermoseán- 
dolos con las maravillosas creaciones que su 
genio artístico le inspira, en labrar los cam- 
pos, elaborar las minas, teniendo por com- 
pensación de sus sacrificios, una mala cama 
de un hospital o la marmórea lápida de una 
Morgue". 

"Alguno que me escuchara diría que pro- 
clamaba el ocio en todas sus partes.,, equivo- 
cado estaría... Declaro como el programa del 
Socialismo: "A la igualdad de producción, 
igualdad de consumos". 

"Porque es inhumanitario, es criminal, 
que el pobre trabaje como bestia, -en cambio 
de un menguado salario; que si tiene para 
vestirse, no le alcanza para comer, y en estas 
duras alternativas se ve asediado, perseguido, 
ya por las deudas, cuando es honrado; o por 
tobo cuando se cansa de serlo, 

"Y la Sociedad, que se atribuye el dere- 
cho de castigar a! ladrón, ¿por qué no se 
preocupa de mejorar ia condición del que es 
honrado? ¡Eso no me conviene! , dirá con 
soberano desprecio... 

"Pero, ¿para qué preocuparse de la clase 



proletaria cuando tiene a su alcance el mons- 
truo de tres cabezas, que acallará las quejas 
de la opresión? ... El clero demoledor con su 
fementida doctrina encargado de aniquilar el 
criterio popular; los dirigentes o estado civil, 
dictando leyes de restricción y servilismo y 
el militarismo, encargado de hacerlas eje- 
cutar, como mayoral de acero, erizando sus 
fauces de cañones y bayonetas, cuando el 
pueblo pretende reconquistar sus derechos 
usurpados y escarnecidos. 

" I Esa es tu PATRIA, Pascal Guerra; recu- 
rre a ella en tu triste situación y obtendrás... 
el manicomio, porque te creerán loco! 

"Me creo que estoy desvariando,., pero.., 

¡Eh! ¿quién es? ¡no! ,ja la puerta que 
sigue! ... ¡muy bien! ... ¡buena noche! ... 
jsí, Se lo agradecería bastante! ... 

No tengo nada de sueño, a pesar que 
serán cerca de las once... pero, será preciso 
reposar, ¿a qué seguir divagando? ... me 
creía calentarme con un fuego que ya no 
existe... como los viajeros aquéllos, que en la 
oscuridad Creyeron Calentarse toda la no- 
che... con los ojos de un gato.,. ¡Ay, qué 
cansado estaba! ... Así... el candil todavia no 
expira... bueno, tanto mejor... alcanzo a 
desnudarme y después... que haga lo que 
quiera... ¡Uf! , ¡qué helada está la cama! , si 
parece que tuviera nieve! ... ¡Ah! ... ensegui- 
da el capotito y eso es... ahora, me quedo 
muy sí señor y venga el día de mañana... si 
acaso quiere... 

[Ah, verdad! ... que el joven que vino a 
ver al vecino me prometió traerme algunos 
periódicos... ¡muy bien, mucho que se los 
agradeceré! ... En días pasados me trajo La 
Aniorcha, de Valparaíso, elegante y magnífi- 
co periódico... un poco más doctrinario en 
su literatura y es perfecto... en fin, la cosa 
avanza y se conoce que la juventud se pone 
de pie y proclama la igualdad universa!". 

"Sí, pues, ya era necesario que la sabia 
sentencia del insigne e inmortal socialista 
CARLOS MARX, principiara a germinar en- 
tre los hijo.s del pueblo", 

"La emane ipacióti Je los trabajadores 
es obra de tos trabajadores mismos" 

de lo contrario, siempre será juguete de los 
manejos maqiii;ivélico.5 de los caudillos que 
se presentan como patrocinantes de sus inte- 



55 



reses Y no son utra cosa que mercachifles de 
mala ley'" 

"Pero, es necesario, para lucKar, que e) 
pueblo tenga tirterio propio y un amplio 
conocimiento de las circunstancias que le 
afectan... ¿qué sé yo? .-■ bien, que no sé 
nada; que no he sido otra cosa que bestia de 
carga, pero, que al fin, a nadie se le escapará 
la razón profunda que asiste a aquella máxi- 
ma de Danton, que dice: 

"Después del pan. la snstntcción es la 
pritnera necesidad del pueblo". 

¿Qué siento? ... ¡Están dando las do- 
ce! ... jyo creía que era más temprano! ... 
¡qué hacerle, pues; después darán...! ... To- 
do sUencio y quietud, parece que el mundo 
de los vivos hubiera desaparecido, al soplo 
vengador de algún genio poderoso, encarga- 
do de pulverizar tanta iniquidad, tanto* 
crímenes y latrocinios, ¿quién no pensará 
como yo, que en esta tranquilidad majes- 
tuosa se encierre tanto dolo y corrupción? '. 

"Siempre, al pensar de este modo, se 
viene a mi memoria una hermosa producción 
Je! eminente poeta Soffia, de "Lo que es un 
planeta", que dice: 

"Un mundo penoso, mezquino y doliente 
Do el hombre devora su sino inclemente 
Do avara la tierra, tris larga fatiga, 
Por gracia concede tan sólo una espiga; 
Mortales ingratos, ciudades impuras; 
Costumbres innobles, falaces y duras; 
Otj^uUo en los grandes y en pocos rtobleza; 
La muerte do quiera sembrando tristeza; 
Siniestras envidias, que al mérito ocultan; 
Pudor que se rifa, descaros que insultan; 
Cubiles de fieras, desiertos sin sombra; 
Coléricos males, miseria que asombra: 
Discordias que encienden la bárbara guerra; 
Furores que bañan de sangre ía tierra. 
Traición, egoísmo, venganza, recelos... 

¡Todo esto es un astro brillante en los 
cielos! ". 

"Siempre causa impresión lo grande, lo 
bello; donde realza la verdad en toda su 
amplitud, como dicha poesía, que manifiesta 
patentemente el caos en que nos encontra- 
mos, debido esto, al predominio de los con- 
quistadores de! mundo, que han hecíio de él, 
vin gigantesco colmenar, activo e inusitado; 
pero los unos, los zánganos O parásitos, 
apropiados de lo que no les pertenecía, se 
han encargado de su dirección, dictando 



leyes, aplicando castigos, inventando falsas y 
simulando rivalidades entre unos y otros, por 
medios políticos o manejos ocultos de sus 
instituciones, quedando en resumen: {]Ue el 
trabajo y producción de la infeliz abeja el 
pueblo se lo repartan tLiitigablemente, sien- 
do así, una indivisible familia, irresponsable 
y poderosa... yo me lo creo así... algo de 
historia: " 

"Que no conforme con ese atentado a los 
derechos individuales, quisieron prescribir en 
absoluto al hombre- mácjuina del hombre- 
mono, a la mujer- abeja de la mujer - zánga- 
no, se organizaron en castas, señalando al 
hombre máquina y a la mujer abeja el campo 
de osamentas y desperdicios y les llamaron 
¡PLEBEYOS! Hicieron trabajar al hombre- 
máquina, el que penetró a las entrañas de los 
montes y les trajo oro, se precipitó en las 
ondas del mar y les trajo perlas, recorrió ío 
desconocido y les trajo piedras preciosas; 
luchó con las bestias de Íos bosques y les 
trajo marfil, piele.s y sederías; el hombre- 
mono y la mujer— zángano erigieron altares 
de oro, piedras preciosas, ébano y marfil; se 
cubrieron de pieles y ricas sederías, buscaron 
sacerdotes de Morloc y sacrificaron al hom- 
bre—máquina y a la mujer abeja y ante la 
sanare de las víctimas, jur.iron su casta de 
¡NOBLES! ... 

"Que el hombre- máquina y la mujer- 
abeja se entregaron silenciosos a sus faenas, 
con la marca abyecta sobre la frente; pero 
más tarde resonaron las voces potentes de 
Cristo, Platón, Sócrates, que proclamaron la 
igualdad y fraternidad universal,., se levanta- 
ron y escucharon.,, creyeron... pero la tira- 
nía representada por el hombre- mono, aca- 
lló la voz de los apóstoles y ellos durmieron 
en la postración... ¡había sido un sueño! ... 
El siglo XIX levantó otros hombres y la 
tiranía no podía acallarlos porque bambo- 
leaba y no podía sostenerse... Hugo, Marx y 
otros prohombres que no me acuerdo desper- 
taron a los pueblos modernos y estos ya no 
durmieron... renacieron y principiaron a agi- 
tarse en medio de ia vorágine de los mismos 
opresores; hoy día un Zola, luchador con- 
temporáneo y otros, sostienen. y defienden la 
causa de la humanidad y los pueblos y las 
legiones proletarias gritan y aclaman uníso- 
nos al concierto y el Ubre albedrío del 
hombre... ¡qué hermoso será para la juven- 



56 



tuH obrera luchar por la reivindicación cíel 
pasado, la regeneración del presente y el 
bienestar del futuro! ... ¡Oh, eso es todo! ... 
Luchar y luchar, porque en este estado y 
actual organización, todo se convierte en una 
remora para el adelanto de los pueblos... Y 
yo... ¡para qué recordar nuevamente mi 
situación! ,., ¡Mejor será imitar a los vecinos 
qve duermen como Urón! ... Mis pensamien- 
tos me han llevado a teorías que estaba muy 
distante de imaginarme... ¡Bah! ¿El candil 
cuánto rato ha que se apagaría? ... Los pietas 
dicen que cuando se cierran los ojos del 
cuerpo, se ve con los ojos de! alma... pues, 
yo estaría viendo con ellos la gran hecatom- 
be social que se espera, si el despotismo 
desoye la voz de justicia y libertad que 
repercute en los ámbitos del universo... 

" ¡Vaya, Vaya! ... se me han olvidado mis 
dolores y mis recuerdos, al pensar que la 
^an evolución invade por doquier todos los 
hogares, condiciones y edades... ¡muy 
bienl ... olvidaré mis propios sentimientos y 
la venganza que entre las brumas del tiempo, 
oigo y respeto, será dedicar los pocos años 
que me restan para luchar al lado de la esa 
juventud intrépida, valiente... ellos formarán 
tni familia... ¡ellos serán el oasis en el desier- 
to de mi vida; cerrarán mis ojos en los 
últimos momentos y no me dejarán, como la 
burguesía a miis seres queridos, revuelto en la 
cloaca, en un corrupto muladar, siendo pasto 
de los cerdos y aves de rapiña... y yo... yo 
lucharé si algún día necesitan defender la 
santa Libertad en medio del humo y el 
estampido del cañón mercenario, mi cuerpo 
será la base de la barricada... ¡Oh, sí, lo 
juro! ". 

"¿No he de jurarlo? ... Cuando mis años 
que llevo transcurrido en esta malhadada 
vida» ha sido una continuada serie de sufri- 
mientos, vejámenes e ingratitudes a causa de 
los burgueses y de los que pretenden serlo... 
que al fin, cuando el árbol está caído, todos 
de él hacen Uña... en la fábrica y en todas 
partes, donde he manifestado mi modo de 
pensar, he recibido burlas y escarnios y han 
creído ridiculizarme diciéndome por apodo: 
el Patriarca don Pascal Guerra... No seré un 
Patriarca, pero legaré a la juventud el libro 
de mi vida consignado en pocas y breves 
palabras, sencillas pero amargas: 

"Mirad jóvenes obreros el libro de mi 



vida: mirad estas llagas profundas que manan 
sin cesar gotas de sangre, savia de la vida; 
mirad estos surcos amoratados que cruzan 
mi cuerpo en todas direcciones; estas fibras 
sanguinolentas cortadas unas, por las despó- 
ticas punzadas del indiferentismo; estos cabe- 
llos blanqueados por el curso de los años y 
Jas grandes decepciones; estas perláticas y 
encallecidas manos, renovadas centenares de 
veces por el eterno roce de la herramienta, 
instrumentos de la esclavitud; ¡estos son los 
signos del cautiverio bajo la furia de una 
Sociedad retrógrada e inhumanitaria! ... en 
vosotros está la salvación del proletariado; a 
vosotros os Coca levantar la bandera del 
apostolado del credo fraternal, de la reacción 
humana, levantando el espíritu del siglo que 
caduca en brazos del más estupendo de los 
egoísmos... en vosotros está la iriuerte de la 
tiranta y la vida de la libertad... 

"¡SOCIALISMO! ¡SOCIALISMO! Este 
viejo te desconocía obcecado por su concien- 
cia encadenada; mas hoy, saluda tu brillante 
concepción y recibe henchido de júbUo los 
esplendores de tu benéfica alborada... 

"~ ¡Qué Morfeo me cubra con su manto y 
mi nuevo despertar será... día de e&peranza y 
brillante expectativa para la lucha futura! ". 

Marcos De Id Barra 



SOMOS SOCIALISTAS 

El Martillo 
Santiago, iV» 1 (03.07.1898), pág. 4. 



a) porque luchamos por la implantación de 
un sistema social en que todos los medios de 
producción estén socializados, en que la 
producción y el consumo se organicen libre- 
mente de acuerdo con las necesidades colec- 
tivas, por los productores mismos, para ase- 
gurar a cada individuo la mayor suma de 
bienestar, adecuado en cada época al desen- 
volvimiento progresivo de la humanidad; 

b) porque consideramos que la autoridad 
política representada por el Estado, es un 
fenómeno resultante de la apropiación priva- 
da de los medios de producción, cuya trans- 
formación en propiedad social implica, nece- 
seiiamente, ia supresión del Estado y la 



57 



negación de todo principio de autoridad; 

c) purque creemos que a la supresión de 
todo yugo económico y político seguirá 
necesariamente la de la opresión moral, ca- 
racterizada por la religión, lü candad, la 
prostitución, la ignorancia, la delincuencia, 
etc.; 

d) porque, en resumen, queremos al indi- 
viduo libre de toda imposición o restricción 
económica, política y moral, sin más límite a 
su libertad que la libertad igual de los demás, 

PROGRAMA mínimo DEL 
PARTIDO SOCIALISTA CHILENO 

1. La unión y protección tnutua entre loí 
hambres de trabajo. 

2. Jornada de 8 horas para los adultos y 6 
para los niflos de 12 a 15 y prohibición de 
todo trabajo industrial a menores de 12 
aJTos. 

3. Supresión del trabajo nocturno en los 
talleres y fabricas, o en su defecto, doble 
remuneración. 

4. A igualdad de producción igualdad de 
salario. 

5. Atención preferente a ¡os trabajadores 
agrícolas y mineros. 

6. Creación, por medios electivos, de 
Consejos departamentales, compuestos de 
patrones y trabajadores, para vi^ancia de 
fábricas y talleres, y para solucionar conflic- 
tos que sobrevengan entre unos y otros, 
rentados por el Estado. 

7. Responsabilidad efectiva de los patro- 
nes en accidentes del trabajo. 

8. Impuesto directo y progresivo sobre la 
renta y fijación del máximo de la fortuna 
individual. 

9. Abolición de los monopolios y privile- 
gios; división de toda propuesta pública y 
concurrencia pública a ella, 

10. Protección eficaz a !as artes e indus- 
trias, y fuerte gravamen a los artículos de 
lujo, 

11. Instrucción laica, gratuita y obligato- 
ria hasta los 12 años; creación de escuelas e 
institutos nocturnos, talleres profesionales y 
agrícolas en todos los departamentos de la 
República, sostenidos por el Estado. 

12. Mejoramiento de la h^iene y salubri- 
dad pública por medio de dispensarios gra- 
tuitos, con asistencia diaria de médicos ren- 



tados y medicinas a disposición de las clases 
pobres, en cada comuna del departamento. 

13. Fundación de casas protectoras de ni- 
ños desvalidos y ancianos, y prohibición en 
absoluto de la mendicidad, 

14. Supresión de todo pago por derecho 
de Sepultación. 

15. instalación de montepíos fiscales en 
todos los departamentos de la República, 
cuyos préstamos no podrán exceder de un 
2% mensual, y con plazo de un año paralas 
restituciones. 

16. Abolición de la pena de muerte, azo- 
tes y prisión perpetua; reforma del sistema 
penitenciario reemplazando las cárceles por 
establecimientos o colonias penales indus- 
triales, agrícolas o profesionales. 

17. igualdad de instrucción y derechos 
civiles al hombre y a la mujer, 

18. Separación de la Iglesia y de! Estado. 

19. El poder judicial elegido por votación 
popular y por tiempo determinado. La justi- 
cia de "menor cuantía", gratuita y costeada 
por el Estado. 

20. Las funciones legislativas rentadas. 

21. Absoluta libertad de imprenta, 

22. Sufragio universal. 

23. Severo castigo al fraude, cohecho elec- 
toral y juego de bolsa. 

24. Supresión de toda facultad extraordi- 
naria al Presidente de la República. 

25. Reorganización de la policía, bajo una 
base de garantía para todos los ciudadanos. 

26. Supresión de los ejércitos permanen- 
tes. 

27. RevocabÜidad de los representantes en 
caso de no cumplir el mandato de sus electo- 
res. 

28. El Partido para dar cumplimiento a 
este programa, trabajará por todos los me- 
dios legales para llevar a la representación 
nacional el mayor número de representantes. 

Partido Socialista 

El Comité Ejecutivo de este Partido está 
compuesto de los siguientes individuos: 

J. Gregorio Olivares T,, presidente; Abra- 
ham Contalba, tesorero; Francisco Garfias 
M. y Andrés Acevedo C., secretarios; J. Luis 
Santander, Dionisio Hormazábal y M. de la 
Barra, vocales. 



58 



¥ 



Capitulo Tercero 



\ 



El socialismo * *científíco ' ' 



Este socialismo "científico" contrasta fundamentalmejite con el de corte revolu- 
cionario reseñado en el capítulo anterior. Se gesta a partir sobre todo de la perso- 
nalidad de Alejandro Bustamante y en el seno de dos organizaciones políticas: el 
Partido Obrero Francisco Bilbao y el Partido Socialista, continuador del primero. 

El Partido Obrero Francisco Bilbao se flindó en 1898. En sucesivas asambleas 
verificadas en los años 1898 y 1899 fueron aprobados tanto una Profesión de Fe 
como un Programa, que se cuenta entre los textos reproducidos a continuación. 
En dichos documentos esta organización habla, en nombre de la libertad y el pro- 
greso, contra el servilismo del pueblo y la opresión ejercida por la oligarquía; pre- 
tende combatir el pauperismo y alcanzar la emancipación social, para lo cual pro- 
curará por el sufragio hacerse representar en los poderes piíblicos. Según Marcelo 
Segall ambos documentos habrían sido redactados por Ricardo Guerrero, quien 
sería el primer marxista chileno. 

El Partido Socialista (antes Franciso Bilbao) se constituyó en 1900, cambian- 
do el encabezamiento del programa anterior que era contra "el Partido Conserva- 
dor y la oligarquía en general" por otra formulación: "antagónico al anarquismo, 
al Partido Conservador y a la oligarquía en general". Esta prioritaria definición 
contra el anarquismo, reiterada en el programa, marca muy nítidamente las dos co- 
rrientes del socialismo chileno de fines del siglo XiX. Así, en la promesa que debe 
prestar todo nuevo militante se recalca que debe obrar "por actos pacíficos y de 
orden", cosa que es muy significativa si se la compara con el lenguaje (no con la 
acción) de la acracia en la misma época. 

En seguida, transcribimos algunos textos del ya citado Bustamante, princi- 



61 



pal ideólogo de esta corriente. Es particularmente relevante su Catecismo Socia- I 
lita, que se inicia con una cita de Bilbao, considerado tácitamente como el gran 
procer de la emancipación ideológica y social de Chile. Este catecismo se estructu- 
ra como un diálogo entre un demócrata y un socialista, diálogo mediante el cual el 
segundo va explicando al primero una serie de nociones que apuntan a convencerlo 
de la caducidad de su doctrina, y la superioridad del ideario socialista, concebido 
en lo esencial como la doctrina que alcanza '*la suprema perfección humana en el 
terreno filosófico, de la historia y de la sociología experimental, lo que es un don 
del sentido común". 

Tal VÉ2. lo más destacable de esta corriente es el afán por reivindicar lo científi- 
co, en oposición al socialismo "anarquista" y al "evolutivo". Toma su nombre de 
científico, dice Bustamante, porque "está basada su doctrina en la Justicia, Li- 
bertad e Igualdad Legal de la raza humana, por esta razón rechaza perentoriamen- 
te la lucha de clases (no) odia a los ricos, porque sabe por experiencia propia que 
la única fuente de riqueza es la labbt diaria, pues el esfuerzo del humano brazo es 
el línico capital productor". 



62 




PROGRAMA i RE&LAMENTO 



DEL 



FAirriDO SOCIALISTA 



ANTES "FRANGÍ SCO BILBAO" 




PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO 

I FRANCISCO BILBAO 

Aprobado por las Asambleas Federales reunidas 

en Santiago de Chüe a 10 de abril de 1H98 y 

a Í2 de febrero de 1899. Scuitiago: Imprenta y 

Litografía Chile, 1899, págs. 2 - ? y 16. 



I 



PROFESIÓN DE FE 

El Partido Obrero "Francisco Bilbao", decla- 
ra soletnnemente en nombre de la libertad y 
de[ progreso que el servilismo del pueblo h« 
Stdü la razón soberana porque la oligarquía 
imperante nos Iva oprimido por espacio de 
cuarenta mil años. 
[Esta explotación es odiosa porque divide 
' la sociedad en dos ramas desiguales: la 
aristocracia dominante que siendo dueña ab- 
soiuta del suelo y de ios elementos de traba- 
jo dispone de todas las fuerzss coercitivas 
del Estado para defender sus injustas regalías 
y privilegios, usurpando a los trabajadores las 
siete octavas partes de lo que producen; y la 
otra es el proletariado que no poseyendo 
más que la fuerza vital de su brazo es la dase 
oprimida. Por esta raíón, mientras los usu- 
fructuarios viven en la molicie y el, fausto, la 
totalidad de los hombres Je trabajo perma- 
nece en la ignorancia, en la esclavitud, en el 
fanatismo y en la miseria más desesperante. 

En esta monarquía hereditaria, disfrazada 
con el nombre de República, a pesar de la 
gran extensión de tierras baldías, la propie- 
dad territorial exige que los ocupantes sean 
capitalistas, 

Mientras la clase rica sea duefía de su 
libertad de acción, del sucio y del poder, no 
hará sino explotar cada día más a los obreros 
y para mayor desgracia nuestra, en esta obra 
inicua est^ auxiliada por la anarquía, por el 
servilismo de una. democracia espúrea y pa!»- 
ciega, por ¡os privilegios que otorga el Estado 
y por la acumulación de la riqueza en unas 
cuantas manos egoístas. 



Por consiguiente, el proletariado, o per- 
manece inerte como Prometeo, para ser cada 
día más esquilmado por el buitre de la 
avaricia, o se levanta unísono para defender 
políticamente sus intereses preparando así su 
emanicipación del yugo capitalista por me- 
dio del sufragio. 

No sólo la existencia física de los obreros 
exige que entremos en acción coinün, sino 
también los altos principios en que descan- 
san los derechos del hombre, ,del sentido 
Común y de la justicia, cosas que están en 
abierta pugna con el actual orden de cosas. 

Como se colige por lo ya dicho; el vasalla- 
je económico del proletariado es la única 
causa de los males que afligen al pueblo, de 
la miseria social, del fanatismo religioso, del 
envilecimiento intelectual, de la ^orancia y 
de la corrupción política; por esta razón la 
libertad económica, base de las demás liber- 
tades, no podrá imperar mientras los obreros 
no sean dueños del total fruto de su trabajo, 
tanto más hoy que los que colaboran menos, 
son los que poseen más, 

Esta evolución social resistida con tenaci- 
dad por la oligarquía reinante, sólo puede ser 
llevada a feliz termino con marcha pasiva y 
perseverante basada en la unión política de 
todos los hombres de trabajo. 

La regeneración humana no podrá llevarse 
a cabo sino transformando el rnonopoUo 
industrial de los elementos de trabajo en 
propiedad común, es decir, de todos los 
habitantes del Estado. 

El arma poderosa con que el obrero ha de 
operar estas saludables reformas sociales, es 
el sufragio; siempre que la clase dirigente 
respete los derechos políticos de los trabaja- 
dores, y no nos arrastre con Sus abusos I 
electorales a otros medios más desagradables 
para detener en su obra de destrucción a la 
aristocracia que llega a disfrazarse como el 
lobo de la fábula, a fin de falsearnos ese 
sagrado derecho, con la suave piel del corde- 
ro, bajo los nombres falsos la dernocracia y 
anarquía. 

La democracia en una República no tiene 
razón de ser, porque es sinónimo, como no 
tendría tampoco razón de ser un partido 
republicano; esto está bueno para las monar- 
quías donde el pueblo no es elector ni puede 
ser elegido... 

Aquí se nos impone la dura necesidad de 



63 



decir que la democracia en Chile es la más 
asquerosa fórmula de! despotismo plebeyo, 
es la tendencia más repugnante de la anar- 
quía comunista disfrazada con el nombre de 
defn<}crada, es, en una palabra, el reverso de 
esa tendencia universal del oprimido cual es 
la independencia del ser humano en el socia- 
lismo científico, que es la suprema perfec 
ción de lá sociedad. Esta democracia sui 
generis está al servicio mercenario de la 
oligarquía y engaña al pueblo con la exporta- 
ción hipócrita con que proclama Una falsa 
libertad, igualdad y fraternidad, para encade- 
nar cün la sinfonía armónica de la palabra 
que es antagónica a la cosa misma, la buena 
fe e ignorancia de una parte de la clase 
trabajadora. Bu vma palabra, ese partido con 
más propiedad debiera Uainarse acto-crático. 

El evangelio del pueblo, o sea, el Pro- 
grama del Partido Obrero "Francisco Bil- 
bao", es el único que representa las verdade- 
ras aspiraciones y tendencias de las clases 
trabajadoras. 

Por esta causa se desprende que !a eman- 
cipación intelectual y legal de la clase obrera, 
debe ser obra del artesano mismo. 

En fin, para cornpletar nuestra redención, 
se impone como ley de armonía social, la 
nivelación y reglamentación de la propiedad, 
el capital y e! trabajo, obra llamada a hacer a 
todos los hombres libres e iguales, declaran- 
do como profesión de fe, que el trabajo del 
humano brazo es el único capital productor. 

En esta virtud, el Partido Obrero "Fran- 
cisco BUbao" hace un llamamiento al pueblo 
trabajador para que venga a alistarse en 
nuestras filas y defienda su emancipación 
sintetizada en e! siguiente programa político: 

PROGRAMA DEL PARTIDO OtVRERO 
"FRANCISCO BILBAO" 



I 



Artículo primero. - El Partido Obrero 
"Francisco Bilbao" es antagónico al Partido 
Conservador y a la oligarquía en general y su 
existencia tiene por objeto combatir el pau- 
perismo, el vicio, el error, la ignorancia y el 
fanatismo. En consecuencia, pondrá todos 
los medios que estén de su parte para obte- 
ner la emancipación social, económica, poli- 
tica y religiosa de todos los habitantes de! 



Estado. 

Para conseguir estos ideales, procurará 
por medio del sufragio obtener representa- 
ción en los diversos poderes públicos. 

Art. 29 El partido aboga por la innova- 
ción del Pacto Social, 

EN ESTA VIRTUD PR(X:LAMA 



11 



Art, 39 La modificación de nuestra Carta 
Fundamental. 

Art. 49 La Repüblica mixta con un Cío- 
bieriio Central y Congreso Unitario. 

Art. 5? Elección de los Intendentes, Go- 
bernadores y Jueces para tramitar los expe- 
dientes judiciales, en votación directa del 
pueblo, por un período de tiempo determi- 
nado. 

Art. 69 Completa autonomía de todos 
los Poderes Públicos. 

Art. 79 Constitución de las mesas recep- 
toras por el Colegio de Vecinos inscritos en 
los Registros Electorales de la sección, por 
voto acumulativo. 

Aft. 89 El Presidente de la República de- 
be ser elegido en votación directa del pueblo, 
junto con los Senadores y Diputados y dura- 
rá como éstos, tres años en sus funciones. 

Art. 99 Responsabilidad fiscal en caso de 
prisión indebida, pues la libertad individual 
debe ser garantida por el Estado en todas sus 
más latas manifestaciones sin que nadie, 
salvo delito ínfraganti que merezca pena 
aflictiva, pueda ser privado de su goce más 
amplio ni a pretexto de guerra exterior, 
revolución o seguridad de la República, 

Art, 10, Completa libertad de imprenta, 
de conciencia, de reunión y de tribvma. 

Art, 11. No podrán ser Senadores, Dipu- 
tados, Ministros de Estado ningún pariente 
hasta el tercer grado o de afinidad con el 
Presidente de la República, 

Art. 12. Suspensión del derecho electoral 
a los sacerdotes, militares, marinos, policía, 
sirvientes domésticos e ínquilinos, por care- 
cer en absoluto de la libertad que requiere el 
sufragio; a los que sean conocidos cotno 
viciosos consuetudinarios; a los que hayan 
sido condenados o estén procesados por 
delitos que merezcan pena aflictiva, a causa 
dr. la falta de idoneidad que requiere el 



64 



derecho de ciudadanía. 

Art. 13. Disolución del Ejército perma- 
nente y servicio obligatorio en la Guardia 
Nacional para todos los propietarios, aunque 
sean extranjeros y ciudadanos en posesión de 
derecjios políticos, salvo el caso de guerra 
exterior en que todos los chilenos sin excep- 
ción deben servir a la colectividad. 

Art. 14. La guerra es una calamidad pú- 
blica condenada por e! Partido y el Progreso 
y sólo en caso extremo, puede ser acordada 
por el pueblo en plebiscito y para concluir 
con ella aboga por un Congreso Internacio- 
nal de Arbitros, nombrado por las naiciones, 
para dirimir todas las diñcultades de los 
países. 

Art. 15. El Estado no reconoce más auto- 
ridades que las que tienen su origen en la 
soberanía popular, ni ampara religión oficial 
alguna, 

EN RELACIÓN AL MEJORAMIENTO 
SOCIAL, EL PARTIDO SOSTIENE: 



[I! 



Art. 16. Amplia protección a la Industria 
Nacional. 

Art. 17. 19 Trabajo legal de 8 horas para 
los adultos; 

29 Fundación de escuelas profesión ales i 

39 Enseñanza laica, gratuita y obligato- 
ria, acompañada de un aprendizaje de arte u 
oficio. 

4Q La instrucción debe comprender el 
manejo de las armas y sus derivados, y 

59 Igualdad civU y educacional del Kom- 
bre y de la mujer. 

Art. 18, El trabajo material de los niños 
menores de 15 años no podrá exceder en 
ningún caso de tres horas, 

Art. 19. Protección del Estado, en favor 
de los ancianos, enfermos e inutilizados por 
el trabajo y la guerra, 

Art, 20. Organización de la asistencia pú- 
blica en favor de las congregaciones laicas de 
obreros, que tengan por divisa el socorro 
mutuo y el ahorro, 

Art, 21. Adquisición de las habitaciones 
con&truidas sobre suelo ajeno por amortiza- 
ción y la construcción fiscal y municipal de 
casas para obreros, pagaderas con el arriendo 
a largo plazo. 



Art. 22. El contrato mutuo y obligato- 
rio. 

Art. 23. Libre introducción de la materia 

prima que no se produzca en el país o no 
alcance a abastecer sus necesidades, 

Art. 24. Garantía a los capitales e indus- 
trias extranjeras que se establezcan en el 
territorio de la República. 

Art. 25. Libertad de profesiones con res- 
ponsabilidad criminal y como consecuencia, 
suprimir los impuestos que gravan el trabajo 
y los alimentos. Las contribuciones sólo 
deben pesar sobre las propiedades territoria- 
les y sobre los capitales que excedan de 
cinco mil pesos. 

Art. 26, Remuneración de los Senadores 
y Diputados por los municipios de las pro- 
vincias o departamentos que representen. 

Art. 27. La única autoridad que debe gi- 
rar billetes es el Estado, a fin de poder llegar 
paulatinamente al régimen del padrón de 
plata, único sistema monetario estable para 
servir honradamente las necesidades del Esta- 
do y del Pueblo productor. 

Art. 28, El Partido combate los fraudes y 
el comercio electoral como una amenaza a la 
existencia de la República. 

Art, 29. El Partido condena el voto vitali- 
cio de profesión religiosa o de castidad, 
como contrarios a la moral y leyes naturales, 

Art. 30. Las leyes penales deben estar 
basadas en relación a la instrucción que 
posea el delincuente. 

Art. 31. La pena de muerte debe ser abo- 
lida y sustituida por presidio perpetuo en 
talleres penales, para que el reo, o los reos, 
con el producto de sus trabajos, sufraguen 
su» 'gastos penales, mantenga* a su fairdlia y 
a la de su'víctima con preferencia. 

Art, 32. La propiedad territorial sólo de- 
be durar ochenta años; vencido este plazo, 
será rematada en subasta pública por el 
Estado y entregado el valor a sus legítimos 
poseedores. 

Art. 33. Justicia gratuita en todos sus 
órdenes y la existencia del jurado para fallar 
toda clase de delitos, 

Art. 34. Los bienes de la Iglesia han sido 
adquiridos con el dinero de la colectividad y 
Como su imperio no es de este mundo, deben 
volver al Estado. 

Art. 35. Salaria mínimo legal para los 
operarios, ñjado por una comisión de esta- 



65 



dística obrera, con arreglo a los precios de 
los artículos de primera necesidad. 

Art, 36, Prohibición del trabajo a las mu- 
jeres cuando éste sea poco higiénico o con' 
trario a las buenas costumbres. 

Art. 37. Responsabilidad pecuniaria de 
los patrones en los accidentes del trabajo, 
garantida por una fiiOía en circulante metá- 
lico, depositada en las cajas de \m Sociedades 
Obreras, proporcional al número de trabaja- 
dores empleados a los peligros que presente 
el trabajo o industria. 

Art. 38. Remoción de los representantes 
deÜ pueblo por eJ Partido que representen, 
siempre que falten al progralYU que se han 
impuesto o se les ha trazado. 

Art, 39. Explotación de todos los talleces 
fiscales por la.s Sociedades Obreras. 

Art, 40. Establecimiento de un Jurado 
permanente, para dirimir las dificultades ^ue 
se susciten entre los trabajadores y tos patro- 
nes. 

Art, 41. Promulgación de una ley agraria 
que proteja al inquilinaje y a los agricultores 
en general. 

Art. 42. Para acabar con el feudalismo o 
sea el monopolio del suelo, debe circunscri- 
birse d derecho de propiedad, establecién- 
dose por una ley que ninguna institución o 
persona, pueda poseer en las ciudades más de 
una cuadra cuadrada o sus equivalentes, en 
pequeñas propiedades, ni más de cien en las 
partes rurales. 

Art. 43. El derecho de legados, herencias, 
donaciones y capellanías debe ser limitado 
por el Estado, 

Art. 44. El Partido aboga por la coloniza- 
ción, estableciendo el derecho del primer 
ocupante sobre los terrenos baldíos del Esta- 
do, en una extensión que no exceda de cien 
cuadras. 

Art. 45. El Partido combate la empleo- 
manía como una plaga nociva al progreso de 
las clases trabajadoras y al bien social en 
general. 

Director de turno.— Marcos Yáñez. 

Directores.- Nicasio Retamales.- AveÜ- 
no González.— Eduardo Cubillos.— Enrique 
Soia,— Teodoro GautKier.- Horacio A, Bati- 
faulie.- Carlos González,- José T. Mujica,— 
Adolfo Peralta.- José F, Rocuant H.- Clo- 
domiro Maturana. 

Sñcretario. - Ricardo Guerrero. 



Prosecretario. José A. Blanco. 
Tesorero. Alejandro Bustamentc. 

Doy fe que esta copia está conforme con 
el original.— Blanco, prosecretario. 

PROGRAMA DEL PARTIDO 

SOCIALISTA ANTES 

"FRANCISCO BILBAO" 

Aprobado por las Asambleas Federales reuni- 
das en Santiago de Chile a 5 de abril de 189S 
y a 12 de febrero de 1899 con las reformas 
introducidas por las Asambleas Federales 
reunidas de la c<ipit<fl el í^^ de mayo y 12 de 

octubre de 1900. 

Santiago, Imprenta y Litografía Esmeralda, 

1901,págs.3~7yl5. 

PROGRAMA DEL PARTIDO 
SOCIALISTA ANTES 
"FRANCISCO BILBAO" 



I 



Artículo primero.— El Partido Socialista es 
antagónico al anarquismo, al Partido Conser- 
vador y a la oligarquía en general, y su 
existencia tiene por objeto combatir el pau- 
perismo, el vicio, el error, la ignorancia y el 
fanatismo. En consecuencia, pondrá todos 
los medios que estén de su parte para obte- 
ner la temperancia, la emancipación social, 
económica, política y religiosa de todos los 
habitantes del Estado, por medio de la ense- 
ñanza laica, gratuita y obligatoria, acompa- 
ñada de un aprendizaje de arte u oficio. 

Para conseguir estos ideales, procurará, 
por medio del sufragio, obtener representa- 
ción en los diversos poderes públicos. 

Art. 29. El partido aboga por la reforma 
de nuestra Carta Fundamental. 

En esta virtud proclama 

11 

Art. 3Q. La República mixta cotí un Go- 
bierno Centra! y un Congreso Unitario, 

Art. 49. Elección de ios Intendentes, Go- 
bernadores y Jueces, para tramitar los expe- 
dientes judiciales, en votación directa del 
pueblo, por un período de tiempo determi- 
nado. 



66 



m 

^^f Art. 59. Completa autonomía de todos 
[os Poderes Públicos. 

Art. 69. Constitución de las mesas recep- 
toras por el Colegio de vetiiiüs inscritos en 
los kegtitros Electorales de ia sección, por 
voto acumulativo. 

Art. 79. El Presidente de la República de- 
be ser elegido en vota.ción directa del pueblo, 
junto con los Senadores y Diputados y dura- 
rá, como éstos, tres años en sus funciones. 

Art. 89. No podrán ser Senadores, Dipu- 
tados, ni Ministros de Est^ído los parientes 
hasta el tercer grado carnal o de afinidad con 
el Presidente de la República, ni ocupar pues- 
to público alguno. 

Art. 99. Responsabilidad fiscal en caso de 
prisión indebida, pues la libertad individual 
debe ser girantida pot el Estado en todas sus 
más latas manifestaciones sin que nadie, saJ- 
vo delito infraganti que nnerezca pena aflicti- 
va, pueda ser privado de su goce más amplio, 
ni a pretexto de guerra exterior, revolución o 
seguridad de la República. 

Art. 10, Completa libertad de imprenta, 
de conciencia, de reunión y de tribuna. 

Art. 11. Reforma de !a ley de elecciones, 
en el sencido de suprimir el derecho electoral 
a los sacerdotes, militares, marinos, policías, 
inquilinos y a los que-carezcan en absoluto 
de la libertad que requiere el sufragio; a los 
que sean conocidos como viciosos consuetu- 
dinarios y sodüiTiitas; a los que hayan sido 
condenados o estén procesados por delitos 
que merezcan pena aflictiva, a causa de la 
falta de idoneidad <jiie requiere el derecho de 
ciudadanía. Esto incluye la reforma del voto 
y de la forma de emitirlo. 

Art. 12. La guerra es una calamidad públi- 
ca condenada por el Partido y el Progreso, y 
solo en caso extremo, puede ser acordada 
por el pueblo en plebiscito; y para concluir 
con ella, aboga por un Congreso Internacio- 
nal de Arbitros nombrados pof las naciones, 
para dirimir las dificultades d« los países. 

Art, 13. Disolución del Ejército perma- 
nente, y servicio obligatorio en la Guardia 
Nacional para todos los propietarios, aunque 
sean extranjeros, y ciudadanos en posesión 
de derechos políticos, salvo caso de guerra 
exterior en que todos los chilenos sin excep- 
ción deben servir a la colectividad. 

Art. 14. El Estado no reconoce más auto- 
ridades que las que tienen su origen en la 



soberanía popular, ni ampara religión oBcial 
alguna. 

En relación aJ mejoramiento social, 
el Partido sostiene: 



[II 



Art, 15. Amplia protección a la Industria 
Nacional, 

Art. 16. 19 Trabajo legal de 8 horas para 
los adultos; 

29 Fundación de escuelas profesionales; 

39 La instrucción debe comprender el 
manejo de las armas y sus derivados; 

49 Igualdad civil y educación del hombre 
y de la mvijer. 

Art. 17. El trabajo material de los níílos 
menores de 1 5 años no podrá exceder en 
ningún caso de tres horas. 

Art. 18. Protección del Estado en favor 
de ios ancianos, enfermos e inutilizados por 
el trabajo o la guerra, 

Art. 1 9. Organización de la asistencia pú- 
blica en favOr de las congregaciones laicas de 
obreros, que tengan por divisa el socorro 
mutuo y el ahorro. 

Art. 20. Adquisición de las habitaciones 
construidas sobre el suelo ajeno, por amorti- 
zación, y la construcción fiscal y municipal 
de casas para obreros, pagaderas con el 
arriendo, a largo plazo. 

Art. 21. El contrato mutuo y obligatorio 
en toda clase de trabajos, servidumbres o 
arrendamientos hechos por escritura pública 
ante el jues: de distrito, de subdelegación o 
notario, según el monto de la obÜgacióii, 

Art- 22. Abolición de las füiaciones o ma- 
trículas en los trabajos honestos y profesio- 
nales. 

Art. 23- Libre introducción de ia materia 
prima que no se produzca en el país o no 
alcance a abastecer Sus necesidades. 

Art. 24, Garantía a los capitales e in- 
dustrias nacionales o exttanjeras que se esta- 
blezcan en el territorio de la República. 

Art. 25. Libertad de profestones con res- 
ponsabilidad criminal y, como consecuencia, 
suprimir los impuestos que gravan el trabajo 
y los alimentos. Las coritrtbuciones sólo de- 
ben pesar sobre los bienes raíces y sobre los 
capitales que excedan de cinco mil pesos. 



67 



Art, 26. Remuneración a los Senadores y 
Diputados, por los Municipios de las provin- 
cias o departamentos que tepresenten. 

Art. 27. La única autoridad que déte gi- 
rar billetes es el Estado, a fin de poder llegar 
paulatinamente al régimen metálico, único 
sistema monetario estable para servir honra- 
damente las necesidades del Estado y del 
Pueblo productor. 

Art. 28. Ei Partido combate los fraudes y 
el comercio electoral como una amenaza a la 
existencia de la República, 

Art, 29. El Partido condena el voto vitali- 
cio de profesión religiosa o de castidad, co- 
mo contrarios a la moral y a las leyes natura- 
les, 

Art. 30. Las leyes penales deben estar ba- 
sadas en relación a la instrucción tjue posea 
el delincuente. 

Art. 31. La pena de muerte debe ser abo^ 
lida y sustituida por presidio perpetuo en 
talleres penales, para que el reo, o los reos, 
con el producto de sus trabajos, sufraguen 
sus gastos penales, mantengan a sus familias 
y a las de sus víctimas con preferencia. 

Art. 32, Reorganización de las policías so- 
bre base civil y organización de una sección 
especial en cada Comisaría, en el carácter de 
cuerpos de bomberos rentados por la autori- 
dad de quien dependa esta institución de 
segundad pública. 

ArC. 33. Justicia gratuita en todos sus ór- 
denes y la existencia del jurado para fallar 
toda clase de delitos. 

Art. 34. Salario mínimo legal para los 
operarios, fijado por una comisión de esta- 
dística obrera, con- arreglo a los precios de 
ios artículos de primera necesidad y fijación 
de los sueldos por la misma a ios empleados 
públicos y privados, con sujeción a la misma 
regla económica. 

Art. 35. Prohibición del trabajo a las mu- 
jeres, cuando este sea poco higiénico o con- 
trario a las buenas costumbres, 

Art. 36. Responsabilidad pecuniaria de 
los patrones en los accidentes del trabajo, 
garantida por una fianza en circulante me- 
tálico, depositada en las cajas de las Socieda- 
des Obreras, proporcional al número de tra- 
bajadores empleados y a los peligros que 
presente el trabajo o industria. 

Igual obligación afectará al Estado, insti- 
tución, empresa o persona que por descuido 



o negligencia causare daños o perjuicios a 
terceros, 

Art. 37. Remoción de los representantes 
del pueblo por el Partido que representen, 
siempre que falten al programa que se han 
impuesto o se les ha trazado. 

Art, 38. Explotación de todos los taUefes 
fiscales por las Sociedades Obreras. 

Art, 39. Establecimiento de un Jurado 
permanente para dirimir las dificultades que 
se susciten entre los trabajadores y los patro- 
nes y entre los empleados y sus jefes. 

Art, 40. Promulgación de una ley agraria 
que proteja al inquilinaje y a los agricultores 
en general, 

Art. 41. Para acabar con el feudalismo, o 
sea, el monopolio del suelo, debe circunscri- 
birse el derecho de propiedad, establecién- 
dose, por una ley, que ninguna institución o 
persona, pueda poseer en las ciudades más de 
dos cuadras cuadradas o sus equivalentes, en 
pequeiías propiedades, ni más de 500 en las 
partes rurales. 

Se exceptuarían de esta prohibición los 
establecimientos industríales y los paseos pú- 
blicos de propiedad fiscal o municipal. 

Art. 42. El derecho de legados, herencias, 
donaciones y capellanías debe ser limitado 
por una ley. 

Art. 43. El Partido aboga por la coloni- 
zación nacional, estableciendo el derecho del 
primer ocupante sobre los terrenos baldíos 
del Estado, en una extensión que no exceda 
de 500 cuadras. 

Art. 44. El partido combate la empleo- 
manía como una plaga nociva al progreso de 
las clases trabajadoras y al- bien social en 
general y proclama el trabajo para todos los 
habitantes del Estado. 

Art. 45. El Partido condena, con toda 
energía, los privilegios sobre monopolios, es- 
tancos o gravámenes que afecten, directa o 
indirectamente a los artículos de consumo. 

Promesa de estilo que debe prestar todo 
correligionario al ser aceptado en la 
Asamblea como miembro del Partido 

Presidente. Prometéis por la libertad, pro- 
greso y íelicidad'universal de los hombres de 
trabajo, cooperar pqr todos los medios que 
estén a vuestro alcance, a fin de obtener 
por actos pacíficos y de orden, el imperio de 



68 



^H^ ideas socialistas que son las únicas que 

^haeen la felicidad de los pueblos y la emanci- 
pación social, política, económica y religiosa 
del proletariado en general, para labrar la 
dicha de vuestros tiijos y conciudadanos con 
kyes protectoras promulgadas por el Estado. 

^^ El ciudadano. Sí. 

^» Presidente. - Prometéis asimismo respetar 
los mandatos y resoluciones dei Partido y 
obrar conforme a ellas y votar en todai las 
elecciones por los candidatos que la mayoría 
designe cualquiera que sea el elegido y fiacer 
propaganda en su favor. 

Hl ciudadano. - Sí, prometo. 
Presidente.— Si así lo hiciereis que la ita- 
turaleía os sonría y premie, si no, que os 
castigue el desprecio de los compafieros que 
os escuchan para ejemplo de vuestros hijos y 
conciudadanos. Quedáis reconocido como 
miembro del Partido con todos los derechos 
y prerrogativas, que os acuerdan el Programa 
y Reglamento General. 

Artículo Transitorio 

Este Programa y Reglamento sólo será sus- 
ceptible de modificaciones en conformidad a 
su artículo 16. 



Santiago de 1899. 



Presidente de la Junta de Vigilancia: Alejan- 
dro Bustamante, 

1er. Vicepresidente: Ricardo Guerrero; 
2do. Vicepresideate: Francisco Pinto S^; Te- 
sorero: Manuel Maureira; Directores: Hora- 
cio Augusto Batisfoulie, Onofre Goniález, 
Gaspar Oleaj Arturo Valdés, Manuel Lira, 
José del T. Vásquez, Nicasio Retamales, 
Juan Villarroel, Enrique Soza, Arfstides Vás- 
quei; Secretario; Abdón Góngora; Prosecre- 
tario: Eduardo Wolleter, 

Comisión de Hacienda: Presidente; Esta- 
nislao del Canto; Vocales; Juan de D. Ley- 
ton, Teodoro Gauthier, Adolfo Peralta; Se- 
cretario; José F. Rocuant H, 



SOCIALISMO 

JBÍ Trabajo 
Santiago, NO 4(03.09.1899), paga. 1 - 2. 

El socialismo no es hijo de la necesidad, del 
odio a los ricos, ni de los climas, ni de las 
fórmulas de gobierno, sino que por el con- 
trario proclama el imperio del trabajo para 
que la sociedad se componga de ricos, por 
esta razón, se define diciendo que es la igual- 
dad civi] y educacional del hombre y de la 
mujer ante sus semejantes, con idénticos de- 
rechos para disfrutar de las leyes naturales en 
razón directa de su trabajo o capacidad; 
porque ante su idea redentora, el trabajo 
intelectual o material es el único capital pro- 
ductor, es por esta razón natural, que quiere 
que todos trabajen y tengan pan. ■ 

El socialismo es antagónico al anarquis- 
mo, porque dice: a cada uno según íu traba- 
jo, y el anarquismo: a cada uno según sus 
necesidades. El socialismo pide el imperio de 
la justicia como e! único medio de que desa- 
parezcan los odios entre clases y por consi- 
guiente que no tenga razón de ser el anar- 
quismo utópico e irrealizable, porque el 
anarquismo es el" suicidio del Estado, y como 
este acto, para ser ejecutado necesita el pen- 
samiento ánico, no puede ser aceptado por 
la sociedad que es multipensadora. Luego el 
anarquismo es un imposible. 

El socialismo no pretende la comunidad 
de bienes, porque esta es otra utopía que va 
contra la ley natural de los climas, del traba- 
jo, del talento individual y de la fuerza mate- 
rial_ que siempre sacrifica a los débiles en 
favor de los más robustos, por otra parte, el 
socialismo no procura ninguna idea religiosa, 
porque sabe que su misión no está más allá 
de la tumba, sino aquí, cuando el hombre 
marcha con sus necesidades sobre la superfi- 
cie de la tierra, mascando hambre y engullen- 
do grandes sorbos de ardiente sed, y no 
preíRriendo ninguna idea religiosa, no puede 
ser comunista, pues los únicos seres que 
practican el comunismo porque otros traba- 
jan para mantenerlos, son ciertos centros re- 
ligiosos, que se llaman comunidades, centros 
inmorales que corrompen con sus pestilentes 
vicios la moral de los pueblos creyentes. 

El socialismo es un anuncio de progreso 
comtin a todos Ic^ hombres, es la suprema 



69 



perfección humana, siendo todo esto, no 
puede obedecer a ciertos climas de determi- 
nadas razas o países, porque rvo es planta 
tropical o acuática, sino una tendencia uni- 
versal que marcha al mejoramiento del Konv 
bre en todas las manifestaciones de sus nece;- 
lidades, tanto físicas como morales, he ahí 
por qué se le ve luchar en los países monár- 
quicos por la libertad más amplia y por el 
imperio de la República Federal, y en las 
repúblicas, por la igualdad legal, la instruc- 
ción, el mejoramiento social y itviterial y el 
impeño de la justicia sin desgastes ni retar- 
dos. 

En Alemania refrena al poder imperial, en 
Bélgica impone al rey Leopoldo sus leyes 
$abi<tj y moderadas, en Francia lucha contra 
los privilegios de una república nominal, im- 
perialista en el fondo, en la república Suiza 
gobierna con leyes tan sabias y humanitarias 
que son copiadas por el rcStO de la vieja 
Europa y con ser un pueblo débil en núme- 
ro, aunque grande en ciencias, industrias, 
artes y libertades, es el espejo en que se 
miran y salvan las grande» potencias de la 
fuerza bruta. 

Siendo esto conocido por experiencia, 
¿por qué la América habría de esperar estar 
invadida por la gangrena para proclamar el 
socialisnio como faro de la salvación ameri- 
cana? Eso sería un error, porque la sabi- 
duría no está en curar un mal sino en saber 
evitarlo y el único medio de evitarlos niales 
que puedan azotarnos más tarde está en la 
implantación del partido socialista de una 
manera científica y justa, he aquí ahora ex- 
plicado el por qué lo hemos implantado con 
el nombre de Partido Obrero "Francisco Bil- 
bao". 

Las democracias no tienen razón de ser, 
porque son calmantes, medios de transación 
entre el pueblo y sus explotadores que si es 
verdad que quitan una parte del poder a las 
clases privilegiadas, en cambio no realizan 
nada en favor de las necesidades del pueblo, 
y una vez en el poder sólo cambian el nom- 
bre del tirano, de noble en plebeya, de autó- 
crata en demócrata, he aquí explicado ei por 
qué del temor que tiene el socialismo a las 
democracias, esa aventurera que con el nom- 
bre de libertad, igualdad y fraternidad vende 
los derechos del pueblo al mejor postor, no 
hay tirano que no se haya titulado demócra- 



ta, Marat era demócrata, García Moreno era 
demócrata, Cronwel era demócrata, Francia 
era demócrata. Melgarejo era demócrata, Ro- 
sas era demócrata, Pierola es demócrata y 
aquí en Chile Errázuriz, Pedro Montt, Carlos 
Walker, son íntimos amigos de los demócra- 
tas. 

t 

No hay mal que el pueblo haya recibido 
que directa o indirectamente no le haya veni- 
do de las influencias de esa meretriz que 
llaman democracia. 

La democracia, ya lo hemos dicho no 
resuelve nada en favor del pueblo, por eso la 
han abandonado en Alemania, Francia, Ru- 
sia, Bélgica, Italia, Suiza y España, adoptan-- 
do todas estas naciones el socialismo como la 
salvación de los males que las aquejan. 

Sólo el socialismo salva a los pueblos, 
porque es instrucción, trabajo, progreso, li- 
bertad y felicidad humana. 

En otros -artículos seguiremos explicando 
lo que es el socialismo, lo que pide a la 
justicia y a donde dirige su rumbo vivificante 
y salvador, para hacer la eterna dicha de los 
hombres, en sus grandes manifestaciones de 
paz, de trabajo, de ilustración, de libertad, 
de unión, de igualdad y de justicia, haciendo 
desaparecer en una verdadera fraternidad las 
actuales divisiones e injusticias sociales. 

AlejandTO Busiamante 



ALEJANDRO BUSTAMANIE. 
CATECISMO SOCIALISTA. 

Santiago. Imprenta Franco— Chilena, 
1900, pigs. 1,5-6,11, 19, 28 y 30. 

CATECISMO SOCIALISTA 

"El Socialismo reclama; somos el deber, el 
ideal, que queremos propagar y arraigar en 
los pueblas por medio de la palabra, de los 
gobiernos y de las leyes; es la vida de la liber- 
tad. Nada posee, pero todo es de todos, co- 
mo el aire que se respira. Es dueño del pensa- 
miento humano, porque reclama la libertad 
del pensamiento; no concibe el privilegio. Su 
soberanía, su propiedad, su pensamiento y 
su amor, es su derecho, su deber, ."iu gobier- 
no, su obediencia; y no se le antoja ser e! 
Único poseedor de la luz y del amor. 



70 



&■ 
í- 




ALEJANDRO BUSTAMANTE 



Catecismo Socialista 



-»*«-- 



"El stíciallsmo esclama: somos pI 
dfhpr, el j(t(ial qm (morcinos pro- 
pagar i arraigar en los pirphlos por 
medio di.' la palabra, ñc los goliit?nios 
i (le las h'Ví's; oí es la vida óa la li- 
bertad. Nada jjoset', pero todo, es tía 
todos, (■orno él airi? ijne se rf.'spií'a. 
Es diieiio del |H'3isanii"'iilo himiano. 
porqm* proeiaiüa la IíIhtLíuI de! pcii- 
samicitlü: iit! concihc e! priviJejir». 
Su sülieranía, su propif-dad. su peti- 
sa miento i su amor; es su derecho, su 
delMT, su gobierno, su «¡w^dieiicia i 
no sp le antoja sor el ñiiieo poseedor 
do la luz i dol amor. 

Su alma si' ai)re al universo, vivt; 
en iodo, lodo vive enélíhouito es 
otro yo.— Libei-tad, igualdad, fralcr- 
nidad".— Bí'ftno. 



— <El soí-ialisnio os la suprema p<T- 
feccion íiiimana».— /'oíWíi tíazna. 



«El socialismo es un anuncio do 
uroírreío. de jusíieia, de lÜRTtad, de 
i¡:ii!ildad i de íraternid;id. Su rioríi^ i-s 
l;i politira, la litiertad reli- 

jii ración luiiversal i la total 

piiii.i. i:,iij vifl Iraltajoi».— Ciwiríírr, 

(Discurso pronunfiado en las Cor- 
tes españolas en ^i-íí'Mi 'i-i i'i 'le 
Oetutire do 4871). 

— "La economia jwliíie-a nxlania de 
la lei. la juslieia uuíversal: el spcialis- 
)iio le pide adamas, la ' ■ del 

doirma de la fraiernid.".t 



—"El socialismo dotw sei- adecuado 
a ios tendencias, rostunihri- 
sidades i progretiü de cada fi. 

: ii>:iio dt'l hUmaiJO braze n 
in, 1 «uleo eapHíil prodiie 

ter -líR. 



^'i^aJr^^^'^^^ 



SANTIAGO DE CHILE 
IflOO 



Su alma se abre al universo, vive en todo, 
todo vive en él: hombre e& otro yo. Libertad, 
igualdad, fraternidad". Bübaa. 



-"El Socialismo es la suprema perfección 
humana". Pardo Bazán, 



—"El Socialismo es un anuncio de progre- 
so, de justicia, de libertad, de igualdad y de 
fraternidad. Su norte es la economía políti- 
ca, la libertad religiosa, la federación univer- 
sal y la total propiedad del trabajo. Cautelar, 

(Discurso pronunciado en las Cortes espa- 
ñolas en sesión del 19 de octubre de 1871). 



—"La economía política reclama de la 
ley, la justicia universal: el Socialismo le pide 
además la realización del dogma de la frater- 
nidad. Bastiat. 



-"El Socialismo debe ser adecuado a las 
tendencias, costumbres, necesidades y pro- 
greso de cada nación". Bebel, 



-"El trabajo del humano brazo o ingenio, 
es el único capital ptoductor. El Autor. 

EN EL TALLER. DIALOGO ENTRE UN 

DEMÓCRATA Y UN SOCIALISTA. 

Demócrata.— ¿Sois socialista? 

Socialista,- Sí, gracias al estudio, al tra- 
bajo y a la experiencia. 

D,— ¿Por qué decís por gracia? 

S.— Porque ser socialista es alcanzar la su- 
prema perfección humana en el terreno ñlo- 
sófico, de la historia y de la sociología expe- 
rimental, lo íjue es un dan del sentido co- 
mún. 

D.— El nombre de socialista, ¿de dónde lo 
tomasteis? 

S. - De la sociedad, porque Socialismo 
significa mejoramiento social dentro de la li- 



bertad, el orden, el estudio y la justicia. 

D.— Según eso, ¿qo¿ cosa es ser socialista? 

S,— Ser partidario de la igualdad del hom- 
bre y de la mujer ante sus semejantes, para 
disfrutar con idéntico derecho de fas leyes 
naturales, en razón directa de su trabajo o 
capacidad,, pues el Socialismo cientíñco no 
acepta el injusto monopoJio del Capital, que 
es muerto, sobre la labor industrial que es la 
vida y savia de una nación, porque ante su 
ley natural, el trabajo intelectual o material 
es el único capital productor. 

D,— ¿Por qué decís Socialismo científi- 
co? 

S.— Porque hay tres clases de socialistas, a 
saber: Socialistas revolucionarios o anarquis- 
tas, que persiguen la lucha de clases, para 
sobreponer al proletariado a la clase aristo- 
crática y media, forjando por este. medio una 
casta privilegiada. Este Socialismo se llama 
revolucionario porque rechaza la acción ple- 
biscitaria del pueblo y lo espera todo de la 
propaganda por el hecho, es decir, del puñal, 
del veneno y la dinamita. El programa anar- 
quista pretende además la comunidad de 
bienes, sosteniendo el peregrino axioma eco- 
nómico de que cada ser dehe poseer en 
relación a sus necesidades. Utopia que no 
podrá realizarse mientras los hombres no 
sean iguales en fuerzas, capacidad, inteligen- 
cia, moral y salud, Supongamos (jue a cierto 
número de hombres les diésemos una hacien- 
da igual a Cada uno, al cabo de cierto tiempo 
veremos que unos tienen más que otros, 
porque la inteligencia, falta de vicios, mayor 
trabajo y esfuerzo, como a la vez la riqueza 
del suelo en bondades, el clima, la calidad o 
nttyor abundancia de aguas, habrá hecho a 
unos más ricos y felices que a otros. Si no 
podemos conseguir que tres relojes anden 
iguales, ¿conseguiríamos que algún día mar- 
chen de acuerdo los hombres en fuerzas, 
inteligencia y moral? Aun los indios verán lo 
imposible de esta poética alegoría. Ocupé- 
mosnos ahora del Socialismo evolutivo, éste 
sin aceptar los torpes medios de propaganda 
de que se vale el Socialismo revolucionario 
no se desentiende de la participación política 
del obrero en la cosa pública de los Estados 
y funda su resistencia a los abusos det capital 
en la organización de gremios, para que 
impongan a los patrones sus pretenciones 
por medio de huelgas y barricadas. Viene por 



i71 



fin el Sociaiiimo científico, que toma este 
nombre porque eatá basada su doctrina en la 
Justicia, Libertad e Igualdad Legal de la raza 
Kumana, por estas razones recliaza perento- 
riamente la lucha de clases, porque ante la 
anidad humana que proclama, iio acepta que 
entre los hombres puedan haber en el sentí- 
do de los privi]egios mayores ni menores, no 
concibe tampoco la diferencia de ctistas, ni 
odia a los ricos, porque sabe por experiencia 
propia que la única fuente de riqueza es la 
labor diaria, pues el esfuerzo del humano 
brazo cü el único capital productor, en esta 
virtud sostiene al reverso de su antagónico y 
antítesis, el Socialismo revolucionario, que 
cada hombre debe poseer en relación a su 
trabajo y cada trabajo en relación a sus 
fuerzas o capacidad. Este Socialismo que 
también es conocido con el nombre de So- 
cialismo democrático no rechaza la organiza- 
ción de los gremios de resistencia, sino que 
por el contrario los fomenta bajo la inteli- 
gencia del socorro mutuo que hace más 
llevadera la lucha del obrero por la vida y en 
algunos casos justifica las huelgas como su- 
prema y doloiosa necesidad de defensa con- 
tra la explotación. Como s.e ve, este Socialis- 
mo todo lo espera de la acción política de 
los hombre» de trabajo y de sus filas no 
excluye a ningún individuo, grupo o fracción 
que de buena fe venga a luchar por sus 
altruistas ideales de redención del proletaria- 
do en general, que es el más necesitado. 

c-..} 

D.— ¿Qué entendéis por obrero? 

S.- Nosotros consideramos obrero a todo 
hombre que material o inteíectualmente tra- 
baja por el progreso y bienestar de la colecti- 
vidad humana. 

D.- ¿Cuál es la consigna del socialista? 

S.— La fraternidad social. 

D.— ¿Por íjué? 

S.— Porque los hombres deben ayudarse 
mutuamente como hermanos, a fin de mejo- 
rar la condición general que de hecho redun- 
dará en bien de cada uno en particular. 

D,— ¿Cuáles son las causas que perjudican 
ese mejoramiento? 

S.— La ignorancia, la avaricia y la falta de 
dignidad. 

D.— ¿Por qué decís la ignorancia? 



S.- Porque la escasez de conocimientos 
científicos en que intencionalmente mantie- 
nen los diiijientes al pueblo trabajador, hace 
que éstos ignoren sus derechos y los conoci- 
mientos Qtües con que debieran defenderse 
unidos como un solo hombre de la tiránica 
usurpación de sus derechos, de la explota- 
ción ignominiosa de su trabajo y, en fin, sea 
dicho en Conjunto, para defender su Sobera- 
nía política oponiéndose con todas las ener- 
gías vitales a la vil mercancía del voto, que es 
la enfermedad, causa y fin de todos los males 
que afligen en la esclavitud al hombre de 
trabajo. 

D.— Me parece también que inculpasteis a 
la avaricia. 

S.— Sí, porque el egoísmo de los gobier- 
nos y de los patrones son la principal causa 
de la situación económica de los trabajado- 
res. 

El gobierno fija contribuciones y gabelas 
que tienen que sufragar los industriales y por 
ende el obrero, con menoscabo de la justa 
remuneración de su trabajo y alimentación. 

Los impuestos, no hay que olvidarlo, sólo 
deben establecerse en beneficio de la utilidad 
común; es así como se hacen grandes y 
felices los Estados. Estos impuestos percibi- 
dos por los poderes públicos, fomentan el 
progreso y sus instituciones, razón porque 
antes de imponerlos deben ser muy medita- 
dos y mejor estudiados, a fin de evitar que de 
un modo indirecto vengan a gravar las necesi- 
dades más apremiantes de los hombres de 
trabajo. Porque los impuestos y derechos 
sobre las materias de consumo hacen que los 
ciudadanos se aumenten escasamente y en 
malas condiciones, causas que aumentan 
muy poderosamente la mortandad de los 
adultos,, que no pueden resistir por su debili- 
dad al desarrollo normal de las enferme- 
dades, principio que a la vez hace que los 
niños mal nutridos crezcan estériles y raquí- 
ticos, siendo a menudo presas de enfermeda- 
des crónicas que les impiden trabajar por 
muchos años y a veces por toda la vida; 
hecho que como hemos dicho antes, recarga 
el consumo y disminuye la producción en el 
sentido práctico de la Economía Política y es 
de lógico sentido común, que aumentándose 
el consumo de los que producen, los que 
guardan y mantienen a estos enfermos tienen 
que disminuir su alimentación en desmedro 



72 



de su propia rotustei y salud. 

Otro factor que contribuye a aniquilar la 
existencia del obrero, es la expropiación que 
le hacen los patrones de su trabajo manual, 
remunerándole únicamente una parte de las 
ocho Cjue produce. O bien, que fuera de este 
inhumano despojo le hacen trabajar un tiem- 
po excesivo que además de gastarle la vida, 
es otro apéndice del robo legal que se le 
¡TMpOJJC por la ley del hambre, pues cada 
minuto de exceso en el trabajo representa 
una cantidad de producto líquido que entra 
a engrosar \z$ ganancias del patrón. 

D.— ¿Qué entendéis por falta de digni- 
dad? 

S.— Que el operario venda su trabajo en 
perjuicio de sus compañeros de gremio, por 
falta de solidaridad y uni6n, a un precio que 
no representa ni el valor intrínseco de los 
artículos de primera necesidad y lo que es 
más grave aún que se presten para que los 
patrones por intermedio de sus personas 
hostilicen a sus mismos compaReros de infor- 
tunio. Esta depravación moral de nuestros 
hermanos de trabajo, está auxiliada podero- 
samente por el servilismo que produce en e! 
pueblo el fatal imperio de los vicios y la 
embriaguez, que invanden nuestras capas so- 
ciales desde el Presidente de la República 
hasta el último mendigo, vicio que convierte 
al proletario en miserable esclava de los ricos 
neos y en parias de su propia tierra natal, y 
todo-gracias al flagelo que concluirá de exter- 
minar a estos jóvenes países que principian a 
retrogradar en el camino de la civiliíación 
por la influencia de ese dios alcohol, que ya 
ha enterrado en el idiotismo, impotencia, 
servilismo y raquitismo, a la antes noble y 
viril raía araucana. 

D.— Y, ¿qué entendéis por artículos de 
primera necesidad? 

S.— La habitación, ei alimento.'el vestido, 
etc. 

D.- Eso sería atacar la libertad de ense- 
ñanza y del aprendizaje voluntario. 

S.- No pienso lo mismo, porque así co- 
mo la colectividad tiene el derecho de abrirle 
la boca a un suicida para darle a beber él 
antídoto del veneno que ha apurado, así 
también e! Estado, soberano sobre todos los 
soberanos, tiene el deber y la obligación 
ineludible de instruir de un modo obligato- 
rio, gratuito y laico a todos sus habitantes, a 



fin Je darles a conocer en el libro, el antído- 
to de todos los males que envenenan a la 
humanidad, 

D.— ¿Por qué creéis que la enseñanza 

debe ser laica? 

S.— Para que sea uniforme, pues los inte- 
reses del Estado son contrarios a los de la 
Iglesia, por tanto se repelen y como en dos 
afirmaciones opuestas sólo una puede ser 
verdad, pues aquí no cabe la neutralización, 
resulta entonces que la verdad es la que debe 
eitseilarse sin contrapeso alguno. Así, por 
ejemplo, la Iglesia enseña que el mundo tiene/ 
siete mil años y que todo es obra de asuntos 
revelados a la fe; la ciencia, por el contrario, 
con hechos irrefutables, atestiguados por los 
fósiles y el carbón de piedra, prueba de un 
modo concreto que el mundo tiene más de 
cien mil años y que todo lo 'que existe 
obedece a leyes físicas, eternas e inmutables. 
Estas dos opiniones aunque se repelen, son 
enseñadas en la actualidad en todas las escue- 
las del país, con gran escándalo de los hom- 
bres que con frialdad miran estos hechos 
ridículos, lo que domo hemos dicho, es una 
barbaridad que no debe ser tolerada por el 
Estado, pues no es posible que éste pague 
para que en una sala se enseñe la verdad y en 
otra la mentira, Si la verdad es la que 
enseñan los dogmas de la fe, está demás la 
física, la química y las matemáticas que 
refutan eSas torpes aseveraciones, Y si por el 
contrario, la verdad es la que afirman las 
ciencias exactas y naturales, están demís las 
dogmas de la fe que han dado en llamarse 
revelados, pues la verdad ya lo hemos dicho, 
ha sido, es y será, una,eterna e inmutable; he 
aq\if, entonces, por qué creemos que la 
enseñanza debe ser laica, 

D.— La enseñanza laica la creo peligrosa. 
S.— La única medida que puede producir 
finitos óptimos al porvenir de la Patria y de 
la historia, es la educación forzosa para 
todos los habitantes de la República, gratuita 
y laica. De este modo, ningún ciudadano 
podrá abstenerse de participar Con el óbolo 
de su voto al mejoramiento de las institucio- 
nes sociales y al absoluto bien de la patria. 
Tendríamos por consecuencia lógica, el an- 
helado Sufragio Universal, 

La instnicción es el maná celestial que ali- 
menta e! espíritu y profundiza la moral con 
el raciocinio establecido sobre bases inamo- 



73 



viblcs, ElU da a conocer al hombre sus dere- 
chos sobre la parte de !a naturaleza que tTi- 
plota, sobre taso cíe dad a que está ligado para 
opinar, deliberar y trabajar por la felicidad 
universal. 

El Gobierno debe fundar con preferencia 
bibliotecas públicas departamentales, a c^rgo 
del Erario, para difundir en el pueblo el 
entero convencimiento de lo que es en el 
dominio de los derechos morales y legales, 
centro del poder colectivo. La instrucción 
difundida de este modo, traería como efecto 
lógico y absoluto, el imperio de las ideas de 
progreso. Colocaría a nuestra vacilante Re- 
píiblica a la vanguardia de los demás países 
de la América Latina. 

Anexa a esta obra esti la de fundar 
escuelas irvdustnales que abran a nuestro 
pueblo nuevos ho(;izontes de labor que arre- 
baten la importación al extranjero y hagan 
más compartidas y con mejores resultados 
las tareas de nuestros industríales. Estos ta- 
lleres de instrucción facilitarían, por otra 
parte, la enseñanza de ios infelices huérfanos 
de ambos sexos entregados para su salvación 
a la filantropía del país, dándoles labores 
útiles que les proporcionen una vida holgada, 
que los aliente junto con la Eatria, pues sólo 
la ociosidad y. su legítima consecuencia, el 
fanatismos, asesinan el progreso y libertad de 
los pueblos. A más de estas ventajas, seríala 
mejor herencia otorgada a ellos por el único 
padre que han conocido, el Estado. 

Ya que hablamos de industrias, nos ocu- 
paremos de indicar, a grandes rasgos, algunos 
pequeños medios que podrán subsanar en 
algo los graves ma3es que la aquejan. El más 
capital, por no decir el único, es la falta de 
protección que existe en las alturas sociales 
para utUiíar el producto de nuestros opera- 
rios; de aquí nace que sea débil e incierta por 
la constante desconfianza que amaga al Capi- 
tal. 

Td es la causa por que el taller no 
aventura, ni se arroja a empresas progresistas. 
jQué distinta cosa sucedería si a imagen y 
ejemplo de Alemania, Francia o Estados 
Unidos del Norte, prestásemos nuestro apo- 
yo, consumiendo únicamente los productos 
nacionales aunque adolecieran de algunos 
defectos! 

Si las máquinas de nuestros estableci- 



mientos industriales fuesen obra de nuestros 
obreros, etc., quitaríamos al extranjero cotí 
nuestras elaboraciones, liasta la introducción 
de la materia prima. 

Si el Estado subvencionase las industrias 
útiles, invenciones y obras nacionales de 
genera] importancia, si todos concurriésertíos 
en su apoyo, ya personal, ya colectivamente, 
daríamos un glorioso impulso a las indus- 
trias, haríamos la eterna felicidad de núes- 
tros operarios, que redundaría sobre noso- 
tros mismos, con gran economía en el consu- 
mo directo de nuestras mismas obras. Reali- 
zado esto, industria y capital quedarían en el 
suelo nativo. 

Una vez que consigamos que nuestras 
fábricas puedan competir con el comercio 
extranjero, mandando sus productos y ma- 
nufacturas a los mercados de otros países, 
entrarán a las aduanas de la República, en 
cajnbio de nuestros artefactos, libras esterli- 
nas, cesará la desquisiadora lucha de o re ros y 
papeleros, tendremos el cambio a 48 peni- 
ques y circulará el oro sobre una base fija e 
inalterable, Pero, mientras este hecho no 
pueda realizarse, por doloroso que sea, debe- 
mos servimos para todas nuestras transaccio- 
nes de una moneda abundante, que dé vida 
real a esas mismas industrias que nos traerán 
el oro. Dado el estado actual del país, este 
circulante no puede ser otro que el padrón 
de plata y en el último de los casos, el papel 
moneda garantido y valorizado por el Esta- 
do. 

Aparte de esto y por razón directa, se 
hace indispensable un fuerte recargo aduane- 
ro a las industrias extranjeras, para que, en la 
imposibilidad de la internación, nos reporten 
como utilidad vital la enseñanza y construc- 
ción de sus útües de comercio, por medio de 
sucursales constructoras, ubicadas en nuestro 
territorio. 

La amplia protección a la industria nacio- 
nal y la supresión de impuestos para la 
materia prima; con esto las teorías pasarán 
de hecho a la más grata realización de una 
esperanza, largo tiempo acariciada por el 
pueblo. 

Todos los ciudadanos, sin excepción, de- 
ben revestirse de amor cívico para llegar -a 
tan feliz resultado, sin olvidar un segundo, 
este fraternal precepto: "Primero que la 
familia, está la Patria; y a vanguardia de la 



74 



patria, está la humanidad". Completa liber- 
tad de industria sin gravamen de ninguna 
especie, complementaría el ideal de la victo- 
ría acariciada día a dia en la desmantelada 
mesa del laborioso obrero, aumentándose 
como es natural, el salario del industrial o 
empleado, en razón directa con la competen- 
cia y producción de su trabajo, pues la labor 
del humano brazo, es el único capital pro- 
ductor, y no es justo que algunos gocen en la 
regaifa y holganza, los ajenos y mal remune- 
rados sacrificios. Estos ideales son para noso- 
tros algo como lo que son para los creyentes 
los dogmas de la fe. 

D,— ¿Qué entendéis por fe? 

S.— La grosera negación de la razón hu- 
mana, que manda al hombre creer en absur- 
dos que son rechazados por sí solos y de un 
modo perentorio, por el criterio, la ciencia y 
!a lógica de los acontecimientos reales y 
positivos, 

D.— Según eso, ¿no creéis en Dios? 

S.— En el de los deistas espiritualistas, no. 

D,— ¿Por qué? 

S. - Porque no ha tenido principio y lo 
que no ha principiado es la nada y es sabido 
que de la nada, nada se Hace. 

Porque es un ser vivo e inteligente; por 
tanto debe y tiene que ser derivado, lo que 
nos conducin'a a una inñnidad de dioses más 
numerosos que la especie humana, puesto 
que lo( dioses son seres poderosos, eternos e 
inmutables. 

Porque Dios tal como se lo figuran los 
deístas, es venal y parcial, tanto que le 
agradan las ofrendas y las adoraciones del 
adulo; acciones que, según los interesados 
que se titulan sus ministros o delegados, 
inclinan su voluntad eterna e inmutable; y 
porque siendo Dios la suprema fuerza, debe 
necesariamente nacer de la materia, pues 
aquella sin la materia no ejtistirfa y al let 
fuerza o materia, deja de ser espíritu ^rado- 
ío sabio y omnipotente. 

Poi último, todos sabemosquela materia 
cambia a menudo de forma; aún más, no ha 
tenido principio ajeno a lo que vemos y 
palpamos, ni tampoco tendrá fin, porque es 
y será eterna. 

D.- ¿De dónde habéis sacado todo esto? 

S.— De la fJosofía racionalista. 

D.-- ¿Por qué decís racionalista? 

S.— Porque es hija de tos sentidos, de la 



experiencia y de la razón aplicada. 

D.— ¿Qué entendéis por filosofía? 

S.— La aplicación de la razón a los actos 
de la vida humana. 

D,— Hay muchos estadistas que creen que 
la guerra es necesaria. 

S.— No sólo los estadistas, es decir, los 
políticos venales desean las guerras, sino aún 
las democracias que sueñan con laureles, 
negocios, granjeos y victorias. 

D.— Si no hubiese guerras los pueblos se 
llenarían de trabajadores y nos moriríamos 
de hambre. 

S.— Vuestras teorías, si las aceptásemos, 
llevarían al mundo a la ruina y a la desoía- 
ción, pues, según vuestro modo de pensar, 
no debe haber medicinas, médicos, ni hospi- 
tales, para evitar la muerte de los seres 
humanos, No debe castigarse a los asesinos, 
porque estos alivian a la naturaleza del exce- 
so de población. Y siguiendo, así, vuestras 
doctrinas, iríamos a parar demasiado lejos. 

D.— ¿Y acaso en cuestión de guerra los 
socialistas, no piensan como nosotros? 

S,— Vemos la medalla por el reverso, es 
decir, campos de Marte sembrados de miem- 
bros mutilados por la metralla, los sables, las 
bayonetas y los cañones. 

Cadáveres despostados por los explosivos, 
heridos, locos por el dolor y la fiebre, que se 
arrastran regando el suelo con su sangre, que 
lanzan lastimeros quejidos, en proporción de 
mil soldados por cada oficial; vemos aJ retro- 
ceso ocupando el camino por donde antes 
marchaba el progreso, cí hambre en el hogar 
de los pobres, obreros y proletario»; la mise- 
ria golpeando a las puertas de la República, 
por 1% paralización de las industrias y la 
agnctiltura; madres viudas por la barbarie de 
la guerra que, para salvarse del ayuno, del 
frío y de la desnudez, tienen que prostituirse 
junto con sus hijas; huérfanos que, por la 
falta del padre sacrificado al genio de Itxí 
batallcis, principian por mendigar por las 
calles un pan, única caridad que nos ofrece el 
catolicismo; estos niños no pueden ir a la 
escuela porque el tiempo les falta para ganar- 
se el sustento diario; y así, paso a paso, por 
la vergüenza perdida en la mendicidad a 
causa del hambre y la ignorancia, llegan, 
escalón por escalón, a la cúspide del crimen 
y al patíbulo: mutilado» devueltos inválidos 



75 



y enfermos del campo Je operaciones béli- 
cas, que no pueáen producir y solo aumen- 
tan e! Consumo, tal es, en toda su desnudez, 
fa ganga que ofrece la guerra. 

La guerra es la dictadura militar en su 
forma más repugnante, por eso no dejaremos 
jamás Je combatirla ios que, verdaderamen- 
te, y no por wiibición ni negociados, hace- 
mos de la democracia un culto y de nuestro 
honor Un escudo. 

Los del Partido Socialista amamos mis a 
Grecia, enseñando a la madre del mundo, 
que a Roma, conquistando a Atenas y demo- 
liendo a Cartago. 

La guerra, con su bagaje y séquito Je 
destrucción, nos priva dé los mancebos más 
robustos, lo que impide el desarrollo físico 
del género humano, contrariando con ello a 
la naturaleza que siempre sacrifica a los más 
débiles en favor de los más robustos, ley 
inderogable en la batalla Je la vida; la guerra 
quita a las familias los jóvenes mejor consti- 
tuidos, los mata o los devuelve a ía generali- 
dad en triste invalidez, lo que, como hemos 
repetido antes, disminuye el número de tra- 
bajadores, aumentando de un modo crecien- 
te, el de los consumidores, perjudicando de 
un modo directo los productos de la cierra, 
recargando las tareas, el comercio, las indus- 
trias y debilitando, al mismo tiempo, el 
organismo de las razas posteriores a él en 
línea recta. 

D.— ¿Parece que quieren mal a la Demo- 
cracia los Socialistas? 

S.— Nada de eso, porque socialismo de- 
mocrático es la suprema perfección humana; 
pero sucede muy a menudo que los que se 
dicen demócratas en estos países, no son 
otra cosa que populacheros vulgares, que 
engañan y adulan al pueblo inconsciente y 
vicioso, para satisfacer sus crirmnales ambi- 
ciones. 

Para un Socialista la Democracia es la 
forma de gobierno en que el pueblo ejerce la 
soberanía, dictando y sancionando las leyes 
por si mismo, para que impere sobre todos 
los habitantes del Estado, 

Este sistema está basado en la igualdad 
política. 

Ningún partido llamado democrático ha 
realizado jamás estos ideales, sino que, por el 
contrario, cuando ha sido gobierno, a su 
nombre, han consumado los mayores críme- 



nes, vicios y tiranías; de ahí hace el despt{ 
ció que se ha tenido por ellos en todos lo 
Estados modernos, donde ningún partid< 
fuera de los Estados Unidos, conserva ts 
peregrino nombre. A este propósito dic 
Proudhon, acaso cuando ha escrito con ina 
yor razón: "La democracia es positiva, 1 
democracia es el ostracismo de las capac 
dades y el caudillaje de individuos oscuroi 
impotentes, envidiosos y turbulentos. La di 
mocracia es retrógrada, demasiado servU, ra 
trera y vive de constantes transacciones, qn 
la hacen contradecirse a cada paso; un día i 
fanática, y a las 24 horas es atea, según seai 
las conveniencias personales de sus ambicia 
sos mandarines; la democracia no tiene me- 
dio alguno para resolver los problemas socia- 
les por más que usa la mascarada de decir 
que representa los genuinos intereses del 
pueblo; la democracia es heterogénea, cora- 
puesta de patrones y trabajadores, de inte- 
reses encontrados, razón porque jamás podvá 
hacer ni resolver nada, pues heriría, con 
cualquiera de sus determinaciones, a una 
parte de sus componentes; he aquí explicado 
entonces el por qué de sus eternas transaccio- 
nes; la democracia es para el pueblo mas 
pequdicial que una monarquía por su creci- 
do bagaje de empleados y favoritos". 

De esta prostitución universal de la demo- 
cracia, nace la duda fundada que se tiene de 
esos aventureros políticos que se declaran los 
paladines de su causa, para traicionar y 
vender diariamente los que debieran ser sus 
más puros ideales; por esta razón .se ha visto 
que, hoy por hoy, no triunfen en los comi- 
cios públicos ni en las luchas eleccionarias o 
plebiscitarias los hombres más virtuosos e 
inteligentes, ni tos más útUes y de más sanas 
ideas, si no los políticos más acaudalados y 
personales, que hacen que los electores y 
representantes demócratas, se pasen de un 
campo a otro, sin atender a la bondad de las 
ideáis y virtud de los ciudadanos, sino al 
mayor jornal que se les ofrezca por su 
incondicional concurso. 

D.— En nuestro país, mal que le pese, la 
democracia es mejor que el Socialismo, por 
más que adolezca de algunos vicios, pues no 
estamos preparados para el Socialismo. 

S.- Esta fue la misma razón que se nos 
dio para combatir nuestra independencia, la 
misma que se alegó pata atacar el sistema 



76 



republicano; cuando se dictó lat ley de matri- 
monio civil y cementerios laicos se hizo valer 
nuevamente este mismo y cadavérico argu- 
mento. 

D,— El Socialismo no le veremos imperar 
aquí ni en cincuenta años. 

S.- Mayor razón para que empecemos 
desde luego la propaganda; así disfrutarán de 
sus beneficios nueitros hijos, mientras que si 
empezamos dentro de cincuenta años cuan- 
do, estemos preparados no lo gozarán ni 
nuestros nietos. 

D.- ¿Es suficiente con la democracia? 

S. ■'- No, porque no resuelve nada, ni signi- 
fica nada, como trataremos a probároslo. La 
democracia y el liberalismo, tan contados 
por los políticos de nuestro país, no consti- 
tuyen ningún sistema de libertad, ni respon- 
den tampoco a las necesidades ni el bienestar 
del mayor número: necesitáis que otra vtt os 
definamos "qué es la Democracia". 

La palabra democracia se deriva del griego 
y se compone de dos partes que, traducidas, 
dicen demo, pueblo y cracia, gobierno. Así 
es que en el presente siglo, la democracia se 
entiende por la forma de gobierno, en que el 
pueblo ejerce la soberanía, delegándola en 
tus representantes que dictan, sancionan y 
aplican las leyes por que se rigen los Estados. 

Dicho esto, esperamos que estaréis de 
acuerdo con nosotros en que la democracia 
es sinónimo de República y monarquía elec- 
tiva y constitucional, por la forma en que el 
pueblo deiega su soberanía; así es que, en un 
Estado de este género, es obligación de todo 
ciudadano ser demócrata, sin que en ello 
haya mérito el que menor. En Chile, tan 
demócratas son los conservadores, como los 
radicales, los demócratas o los liberales, pues 
todos expresan su voluntad por medio del 
sufragio. 

La democracia es causa de una forma de 
gobierno y los nombres que dan el usufruc- 
tuar de los partidos son efectos de las necesi- 
dades del pueblo. Dentro de la democracia 
tienen cabida todas las ideas; pero eso no 
quiere decir que ias confundamos en una 
misma cosa, porque la nube tempestuosa no 
es el rayo( ni el rayo nube, por más que !a 
electricidad se contiene en la nube misma. 

El Socialismo no es la democracia, pues es 
sólo una necesidad de mejoramiento social 
que se expresa, sí, dentro de las tendencias y 



formas democráticas de gobierno. 

Hablamos antes de fracasos democráticos 
porque, como la definición lo dice, dentro 
de su existencia caben todas las libertades, 
Como todas tas tiranías y, por desgracia, estas 
últimas han sido hasta hoy el fruto espúreo 
de la democracia, favorita asalariada de las 
tendencias reaccionarias, con que se disfraza 
la venda que ciega la libertad de los pueblos. 

La democracia es adaptable a todas las 
formas de gobierno y el Socialismo sólo se 
aviene con las fórmulas de libertad y el 
mejoramiento de la condición social de los 
pueblos, 

Sólo la manifestación del Socialismo cien- 
tífico, no el revolucionario, labra la felicidad 
de todos los hombres, haciendo imperar la 
sublime trinidad del progreso: libertad, igual- 
dad y fraternidad. 

Un publicista, ahora tiempo, quiso definir 
fa democTacia al decir que es la fórmula de 
gobierno en que han de tetier solución todos 
los problemas sociales a cuyo impulso se 
agitan actualmente las conciencias y se con- 
vulsionan las sociedades. 

En esta profunda definición, el arcicidista 
resolvió hábilmente la Repíiblica socialista, 
no la democracia, es decit, no el origen, sino 
la manifestación de la causa democrática que 
se llama Socialismo o Radicalismo, según sea 
el nombre del partido que quiera esas refor- 
mas o tendencias sociológicas. 

D.— El hambre, los climas y los odios han 
engendrada el Socialismo. 

S.— Estáis equivocado. 

El Socialismo no es hijo de las necesi- 
da(^s, del odio a los ricos, ni de los climas, 
ni de las fórmulas de gobierno, sino que, por 
el contrario, proclama el impecio del trabajo 
para que la sociedad se componga de ricos. 

D.— Igual cosa piden los revolucionarios. 

S.— No; sufre usted una equivocación, 
pues éstos condenan el trabajo como humi- 
llante para el hombre, sosteniendo que la 
protesta contra la explotación de los capita- 
listas debe ser la ociosidad de los traba- 
jadores. Aún más, el Socialismo científico es 
antagónico al anarquismo, porque dice, a 
cada uno según su trabajo y el anarquismo, a 
cada uno según sus necesidades. El Socialis- 
mo pide el imperio de la justicia como el 
único medio de que desaparezcan los odios 
entre las dases y, por consiguiente, que no 



77 



tenga razón de ser el anarquismo utópico e 
irrealizable, porque el anarquismo es el íuici- 
dio del Estado; y como este acto, para ser 
ejecutado, necesita el pensamiento único, no 
puede ser aceptado por la sociedad que eí 
mukipensadora, Luego e] anarquismo e$ un 
imposible. 

El Socialismo no pretende la comunidad 
de bienes, poi<]ue ésta es otra utopía que va 
contra la ley natural de los clinnias, del 
trabajo, del talento individual y de la fuerza 
materia] que siempre sacrifica a los débiles 
en favor de los más robustos; por otra parte, 
el Socialismo no procura rúnguna idea reli- 
giosa, poique sabe que su misión no está más 
lUá de la turaba, sino aquí, cuando el hom- 
pre marcha con s.us necesidades sobre la 
superficie de la tierra, mascando hambre y 
engullendo grandes sorbos de ardiente sed; y 
no preñriendo ninguna idea relig;Íosa, no 
puede ser cornunista, pues los únicos seres 
^uc practican el comunismo anárquico, por- 
que otros trabajan para mantenerlos, son 
ciertos centros religiosos, que se llaman co- 
munidades, centros inmorales que corrom- 
pen con sus pestilentes vicios la moral de los 
pueblos creyentes. 

D,— ¿Cómo se podrá arreglar la cuestión 
capital y trabajo? 

S.— La relación del capital y del trabajo 
se arreglaría por medio de la mutua utilidad 
y el capital es el trabajo acumulado y el 
trabajo . diario la fuerza activa; productora; 
sentadas estas verdades debemos ahora anali- 
zar las formas en que se asociarían para 
desarrollar las ganancias. Supongamos una 
empresa comercial cualquiera, en que el capi- 
tal esté representado en la asociación por 
útiles y salarios y el trabajo esté representa- 
do sólo por el esfuerzo del operario y su 
inteligencia. 

Todos los meses se hace balance del nego- 
cio y deja al capital, que es el único que 
gana, según el orden actual, diez mil pesos de 
utilidad líquida; esta ganancia en un año 
representa una suma de ciento veinte mil 
pesos, capital saneado, cantidad que lia sido 
amasada, centavo a centavo, únicamente por 
e) brazo del trabajador, auxiliado de un 
modo pasivo por el capital, que representa, 
como hemos dicho antes, la dieta del obrero; 
siendo indulgentes con el capital, déte repar- 
tirse esa utUidad por iguales partes, entre el 



capital y el trabajo, es decir, sesenta mil 
pesos a los trabajadores y el resto a los 
patrones; esta gracia que se le concede al 
capitalista, no es tanto por el dinero emplea- 
do, que sólo debía gozar, en justicia, de un 
interés judaico, cuanto por el peligro que ha 
corrido en la empresa; item más, el pago que 
le corresponde como obrero intelectual, al 
peculio ingenio, que es el nervio de todas las 
empresas, por estas razones y otras que 
podríamos aducir, abogamos por el contrato 
mutuo y obligatorio para toda clase de em- 
presa, ohiigaciones o negocios, en cuyos 
contratos se estipularán las recíprocas obliga- 
ciones; de este modo, todo empleado o 
trabajador, será un mediero de su jefe o 
patrón, interesado en un cincuenta por cien- 
to de la industria o empresa, y si es destino u 
obligación, al fiel cumplimienta de lo estipu- 
lado, esto hará que el socio industrial cuide 
con más interés que si fuere propio, el aporte 
del capitalista, que tratará de centuplicar, 
poique sabe que en el buen negocio le va el 
fruto de su trabajo, y, por su parte, el 
capitalista tendrá más descanso y confianza 
en el particular interés de sus socios, quienes 
por la felicidad mutua, tratarán de salvaguar- 
darlo, aun de los males, que no pueden 
prever la ciencia y actividad del hombre. 

Tal es, podemos decir en pocas palabras, 
la relación científica y equitativa, que debe 
reinar entre el capital y el trabajo, para hacer 
a cada persona, dueña de lo que produce, 
hoy que los ociosos explotan a los ignorantes 
y trabajadores y los que elaboran y producen 
más, son los que nada tienen y menos disfru- 
tan de la felicidad que a otros proporcionan, 

D. - Usted parte de un error, al creer que 
el brazo es el capital más productivo; yo 
pienso que el dinero es la primera fuerza 
productora de un país. 

S.— Para probar que la fuerza del humano 
brazo es el único capital productor, aun más 
que )a inteligencia misma, nos bastará un 
ligero examen comparativo de estos elemen- 
tos. Supongamos dos haciendas iguales en 
tamaño, muy ricas, ambas con los útiles ne- 
cesarios para la explotación, pero faltas de 
hombres; a la primera mandamos cincuenta 
literatos de los más distinguidos, cincuenta 
médicos, cincuenta abogados, cincuenta co- 
rredores de bolsa, cincuenta arquitectos, cin- 
cuenta militares, los más hábiles; cincuenta 



78 



ingenieros, cincuenta profesores de los más 
ilustrados, cincuenta banqueros y cincuenta 
frailes; y a la segunda, por eí contrario, mati- 
dattios ios hombres más rudos y torpes, elegi- 
dos en la siguiente forma; cincuenta peones, 
cincuenta carpinteros, cincuenta mineros, 
cincuenta lapateros, cincuenta albaniles, cin- 
cuenta curtidores, cincuenta mecánicos, cin- 
cuenta rateros conocidos y cincuenta vagos; 
al cabo de dos años vamos a visitarlos, y nos 
encontramos con que los primeros han con- 
sumido, sin hacer produdir, las existencias 
que les fueron entregadas, mientras que los 
de la segunda hacienda, habrán renovado las 
herramientas inutilizadas en el trabajo, ha- 
brán curtido cueros, hecho zapatos, fabrica- 
do carbón, muebles; habrán descubierto y 
explotado minas, sembrado, cosechado y 
mejorado las existencias del fundo, lo que 
nos prueba una vez más, que el trabajo deí 
humano brazo e ingenio es el único capital 
productor, que está por encima del cálculo 
de los agiotistas y de los delirios literarios de 
algunos garduñas que pululan por las impren- 
tas, vendiendo su pluma con la misma facili- 
dad que los rateros venden SU mano furtiva 
al mejor postor. 

D.— Por lo que me habéis dicho, se ve que 
la propiedad es un robo y la riqueza un 
crimen. 

S.-- Estas palabras son de San Juan Cri- 
sóstorao, repetidas por Prondhon y acepta- 
das como principio exacto por los comunis- 
tas anárquicos. La propiedad es el derecho 
positivo que tiene el primer ocupante sobre 
los terrenos baldíos, los tesoros sin dueñas y 
laí invenciones de su ingenio, propiedad va- 
lorizada después, con el trabajo del cultivo o 
la preparación de! terreno. Esta es la propie- 
dad adquirida por derecho primitivo, que 
por lo que hace a la propiedad otorgada por 
el Estado, es más legítima aún. El suelo, el 
agua, etc., es propiedad de la colectividad 
común; el gobierno es el jefe que representa 
legalmente a la colectividad social; por tanto, 
puede vender el derecho de cierta extensión 
de terreno o usufructo en beneficio de esa 
misma colectividad, por cierta cantidad de 
dinero que^ aprovecha el conjunto social del 
Estado, representado por el gobierno, en 
bien de todos. Si esto no sucediera así, nadie 
trataría de trabajar, para adquirir, inventar o 
ser útil a la sociedad. En cuanto a la riqueza 



que sea un crimen, es una demencia, pues se- 
gún eso, sería un crimen el trabajo, puesto 
que la riqueza es el trabajo acumulado por el 
brazo, el ingenio o la suerte del descubri- 
dor, etc. 

D.— Decidme ahora, ¿por qué una frac- 
ción de nuestros socialistas sin ser revolucio- 
narios, ni evolutivos, siguen un camino 
opuesto al Socialismo alemán, francés, suizo, 
belga y sueco, que son los que me parecen 
más perfectos? 

S.— Según mi modo de ver y entender, es 
debido a que eí primer Socialismo que se 
Organizó en América, nos vino de Italia, don- 
de hacia esa época, el pasaje entre la ciencia, 
la bomba de dinamita y las barricadas que 
siguen a las huelgas; de ahí nace este confe- 
stonismo, pues, los maestros socialistas de 
estas jóvenes repúblicas, han sido- discípulos 
de Malatesta, y se dicen socialistas, tal como 
lú han hecho antes los anarquistas Bacounini, 
Kropotkine y otros. Estos socialistas creen 
que la forma política del Socialismo demo- 
crático es mala y perniciosa y que sólo el 
Socialism.o de acción es el que tiene mérito. 
Esto no necesita comentarse, porque salta a 
lá vista que más ha hecho en Italia la pluma 
de Edmundo de Amicis, que el pufíal afortu- 
nado de Ángel Bresci, [hay en el mundo, 
setenta ramiñcaclones socialistas, más o me- 
nos con sus respectivas escuelas y adeptos; 
pero estas escuelas escarmenadas, sólo se re- 
ducen a tres familias de que ya hemos habla- 
do al principio de la obra). 

El verdadero socialista ante todo debe ser 
ilustrado, puesto que persigue el Gobierno 
dándole preferencia a los m4» aptos y prepa- 
rados Je sus compañeros; debe ser estadista, 
estudioso, corregidor del orden social que 
hoy impera y no destruir por el placer de 
demoler y matar, tal como lo pretende el 
anarquismo en acción. Por más que busca- 
mos no vemos cuál de estos flamantes socia- 
listas metamorfoseados, se encontraría con 
la preparación de un Ferrati, un Amicis, un 
Bobio o un Caballoti, que son los reformado- 
res de la nueva y científica escuela italiana 
que se asimila en todo a la evolución alema- 
na de Marx y Bebel y a la rusa de León 
Tolstoi, para dirigir un Estado autónomo. 

La desgracia nuestra ha sido que los italia- 
nos que han inmigrado a la Argentina traje- 
sen las doctrinas de Malatesta; y como en el 



79 



I 



Plata han sido los primeros en organizarse 
como partido político, de aKí nos viene que 
nos lleguen ideas defectuosas, atentatorias y 
enfermas. A esta fuente infecciosa ha sido a 
donde han hnjado a beber sus utopías todos 
los que en nuestro país han dado en llamarse 
socialistas libertarios; de ahí nace el cosmopo- 
litismo y variedad ininteligible de sus teorías 
sociológicas. 

Casi todos nuestros compatriota* han to- 
mado como maestro al ciudadano de la hu- 
manidad Adrián Patoni y a Leopoldo Lugo- 
nes, caballeros que tienen muchos ribetes 
revolucionarios que los hacen pertenecer a 
tas filas avanzadas del anarquista Bacounini, 
por más que éstos sólo propagan las ideas 
más simpáticas del anarquismos no digo lo 
mismo de los hermanos Justo e Ingenieros, 
personas más preparadas que las anteriores 
para difundir el verdadero Socialismo demo- 
crático. 

Patroni, por ejemplo, sostiene el odio a 
los ñcos, cosa que no es socialista sino prin- 
cipio anárquico; establece, como cuestión 
dogmática, la lucha de clases (lucha significa 
antítesis, choque, quitar o despojar a otro 
por la fuerza para disfrutar su propiedad, 
colocándose en su lugar, lo que es contrario 
a la justicia y a la razón); este criterio sería 
mantener el orden actual existente, en peo- 
res condiciones, pues despojaría a los ricos 
para colocar en su lugar a una clase prole- 
taria sin preparación, la que menor, llena de 
odios y rencores, que se entregaría de lleno a 
la ociosidad, a las venganzas y al abandono 
más completo, matando de esta manera los 
rudimentos de orden y civilización actual, 
que al fin y al cabo, por'malos que parezcan 
serán inejores que ese caos con que sueñan 
los socialistas revolucionarios. 



Por otra parte los ricos, inútiles como son 
para los trabajos materiales, pues se han ha- 
bituado, como los zánganos a vivir del traba- 
jo ajeno, en el fausto, la lujuria y ociosidad, 
sólo consumirían sin producir, amparados 
por la ley anárquica de a cada uno según shs 
necesidades, hecho que aceleraría más pron- 
to la ruina del Estado organizado por la gran 
revolución, en la inclinada pendiente de la 
ignorancia, los crímenes de la fiíerza bruta y 
de las salvajes pasiones. 

El socialismo arrtiela la felicidad de todos 
los hombres, sin distinción alguna de color, 
círculo, personas, grupos, pueblos, castas 
que no concibe ni acepta, razas privilegiadas, 
pues para él no hay mayores ni menores, por 
que juzga iguales a todas las personas ante 
los derechos naturales que hacen idénticos al 
rey hombre con el hombre esclavo e indigen- 
te; no pensar así es crear una casta privilegia- 
da del proletariado, moral que rechaza en 
absoluto el sentido común, la justicia, !a 
libertad y !a encarnación sublime de todas 
estas virtudes, el socialistno científico. 

El mentor de los noveles socialistas de 
allende los Andes, señor Patroni, ha sido uno 
de los fundadores del socialismo sui generis 
que ya hemos analizado y que se titula socia- 
lismo argentino (cosa que no nos haCe gracia, 
porque se deriva de aígentum). Este socialis- 
mo está circunscrito a la Argentina, siendo 
que debe ser universal, por más que se dife- 
rencie en cada país según las necesidades del 
pueblo y tendencias del Estado, que unos 
son más o menos cultos y que otros gozan de 
mayor o menor libertad; de ahí nacen las 
exigencias más o menos limitadas del socia- 
lismo en cada país. 



80 



Capitulo Cuarto 



Evolución de la idea de socialismo en 
Luis Emilio Recabarren 



primera serie de escritos de Luís Emilio Recabarren Serrano que reproducimos 
en este capi'tulo está referida al tema democracia y socialismo (1), Están fechados 
en septiembre de 1905 y corresponden al periodo en que Recabarren se desempe- 
ñó como presidente de la mancomunal de Tocopilla, redactor de "El Proletario" 
y dirigente del Partido Demócrata, A trave's de estos artícuíos es posible observar 
la poca diferenciación que atribuye en la ¿poca a "democracia", "socialismo", 
"acracia" y "comunismo". Es asi' como Recabarren sostiene que no hay gran dis- 
paridad entre lo que denomina "socialismo evolutivo" y "democracia", dado que 
ambos ideales tendrían como base común la libertad. Sin embargo, por otra parte, 
presentarían diferencias en cuanto a la "sociabilidad", es decir, al mayor o menor 
grado de preocupación por los problemas que aquejan a los trabajadores. Expresa 
también que el socialismo evolutivo engendró al "socialismo revolucionario" o 
"anarquismo", doctrina sometida a una feroz campaña de desprestigio por parte 
de la burguesía, pues contaría con algunos méritos en su favor, entre los que se 
destacará la gran sociabilidad. No obstante los merecimientos que destaca en el 
anarquismo, descalifica los medios planteados para conseguir la emancipación del 
proletariado. Rechaza la "revolución armada", declarándose partidario de la 
"acción metódica" y consciente del pueblo. 

De un segundo momento en el desarrollo de sus concepciones sobre el socialis- 
mo, reproducimos dos artículos centrados también en las comparaciones entre de- 

1 Estos artículos en "El Proletario" no aparecen firmados por Recabarren, a la sxtán dU-eeiar de dicha 
periódico. Es claro, sin embargo, que le pertenecen, y para afirmar esto hay una Serle de raionea que no es 
del caso exponer en esta oportunidad. 



83 



raocracia y socialismo, escritos en Argentina y reproducidos en "La Reforma" de 
Santiago en diciembre de 1907. La obligada salida del pai's permitió a Recabarren 
tomar contacto con el Partido Socialista trasandino y añí avanzar más en la pre- 
cisión de sus ideas, sobre todo por oposición a las doctríaai demócrata y anarquis- 
ta. Es en esta época que se abre con mucha fuerza a la recepción de ideologías y 
experiencias polftico-socialés internacionales. Tanto sus nuevas lecturas como su 
práctica al lado de los militantes argentinos, lo llevan a decantar más su pensa- 
miento y a proponer francamente el cambio de nombre del Partido E>emócrata 
chileno, del cual era miembro aún, por Partido Demócrata. Socialista. 

En 1912 publica su folleto El Socialismo, en el cual expone con detalle sus 
concepciones al respecto. Es en realidad esta obra la muestra cabal de la madura- 
ción en Recabarren de su ideario, a la vez <jue se constituye en una suerte de mani- 
fiesto de la nueva organización que se funda ese mismo año en Iquique: el Partido 
Obrero Socialista, A partir de ese momento y por bastante tiempo, Recabarren se 
va a dedicar a defender el socialismo, de manera a veces encarnizada^ y a despresti- 
giar a los demócratas a los que pasa a considerar como aliados "vendidos" de la 
oligarquía. Una de sus grandes banderas va a ser, por tanto, la independencia de 
clase. 

Reproducimos a continuación algunos artículos del año 1916 que, por una 
parte, confirman y reiteran los postulados del aiío 1912, y, por otra, incorporan 
muy nítidamente una nueva dimensión al socialismo de Recabarren: el cooperati- 
vismo. Por esta época se hace muy insistente en la formación y desarrollo de coo- 
perativas como medio privilegiado para establecer un sistema que termine con la 
explotación y el capitalismo. 

Terminamos este capítulo con textos 'del período comunista, en el cual sus 
concepciones generales y, en particular, sobre el socialismo son influidas por la 
experiencia soviética. Su tesis fundamenta! es que en Rusia se está construyendo 
el socialismo y que la manera soviética de concebir el proceso revolucionario le 
parece legítima. Es decir, su concepción del sistema socialista pasa a ser, en lo 
esencial, ya no cooperativa sino regida por el modo centralizado, como se está 
llevando a cabo la construcción de una nueva sociedad en la tierra de Lenin. 



84 



¥ 




Luis Emilio Recabarreti y Alejandra Escobar CarvaUo 



DEMOCRACIA Y SOCIALISMO 

Él l'roletario 
TocopHla, NOíiO (23.1 X. 1 90S), pág. 2. 



III 
Ld Libertad y lu Democracia no pueden sub- 
sistir íin la igualdad de coridieioties, (El 
Programa de la Dernocracia, por Malaquías 
Concha, pág. 23). 



El Socialismo evolutivo, tiene la misma 
base de la democracia: la Libertad; y como 
diferencia de ideales no tiene sino la acción 
en la sociabilidad, o sea una mayor amplitud 
de exposición hacia las primordiales necesi- 
dades de la£ clases trabajadoras. 

El Socialismo argentino —que citaremoi 
como ejemplo por ser un pueblo fronterizo — 
tiene su base política en las mismas socieda- 
des obreras, sirviendo al mismo tiempo dos 
grandes aspiraciones de los trabajadores, o 
sea la exposición del artículo 19 del progra- 
ma demócrata; t-a emavcipacíón política, so- 
cial y econórnica del pueblo. 

Aspira al mejoramiento material y moral 
de las clases trabajadoras, abandona el prejui- 
cio caduco de las religiones y busca para la 
libertad todas las concepciones que es posi- 
ble ir obteniendo por medio de la evolución. 
La igualdad tiene también un templo en el 
Socialismo y, en la administración colectiva 
de las rentas públicas, se promete encontrar 
la. Igualdad que anhelamos todos los proleta- 
rios, como principio de la felicidad mundial. 

La propaganda socialista ha principiado 
hace sóio unos cuantos años y en las últimas 
elecciones obtuvo su primer diputado al Par- 
lamento. 

La acción de un individuo en un gran 
Congreso, que lo mira como su más encarni- 
zado enemiga, puede considerarse completa- 
mente nula; sin embargo, después de los últi- 
mos acontecimientos en la vecina república, 
la voz del compañero Palacios vibró indig- 
nada contra eí despotismo y las arbitrarieda- 
des desartoUadas por el Poder Ejecutivo con- 
tra las clases trabajadoras; y, como era natu- 
ral, su defensa influyó para que disminuye- 
ran las persecuciones que se habían erigido 
en sistema, aur» después del estado de sitio. 



La primera influencia del Socialismo ar- 
gentino ha sido puesta correctamente al ser- 
vicio de la causa de la Libertad. 

¿Qué no se ha obtenido la Libertad ni se 
han realizado los principios del Socialismo? 

Sabemos perfectamente que no puede ha- 
cerse esta observación, pero se la formula 
con el fin de obstruir la verdad. 

La evolución del Socialismo deberá ten- 
der a realizar sus principios; mas como es 
imposible que la acción sola de un individuo 
pueda alcanzarlos, necesita previamente la 
acción de la Colectividad, Precisnla Unión de 
las clases trabajadoras pata que, haciéndose 
representar en el poder, destruya con las 
mismas armas, las armas que se han creado 
para esclavizar al pueblo. 

El Socialismo argentino, como la demo- 
cracia chilena se han dado un programa 
mínimo, es decir han establecido principios 
fundamentales de donde habrán de arrancar 
todos los pormenores para llegar a transfor- 
mar la sociedad privilegiada que hoy deí- 
potiza al mundo entero. 

Dentro del Socialismo europeo existe la 
propaganda comunista e individualista, ten- 
diendo ambas ideas a la consecución de la 
felicidad social de la humanidad. 

Comunistas e individualistas luchan, pues, 
dentro de la política para obtener, por la 
evolución paulatina del sistema administrati- 
vo, la realización del ideal libertario. 

Si lieaamos al final de la jornada, nada 
importa la senda que tomemos, si de buena 
fe adoptamos la que cada cual estime de más 
fácü practicabilidad. 

la democracia y d Socialismo marchan 
paralelamente hacia el bienestaj- de la huma- 
nidad, hacíala redención de los oprimidos. 

Y luego de estas teorías bellísimas, esbo- 
zadas así rápidamente, nació el Socialismo 
revolucionario, o sea el anarquismo, de que 
nos ocuparemos en el próximo artículo. 



85 



DEMOCRACIA Y SOCIALISMO 

El Proletario 

Tocopilh, NoHí (26.1X. i 903), pág. 2. 

IV 

La Libertad y la Democracia no pueden sub- 
sistir sin la igualdad de condiciones.— (El 
Programa de la Democracia, por Malaqufas 
Concha, pág. 23). 



El SocialÚHio evolutivo engendró el So- 
dalUtno revolucionario, nuevo ideal <jue el 
autoritarismo y la bui^esía calificaron con 
la denominación de anarquismo, como un 
anatema de fuego a los revolucionarios que 
tenían la osadía de ponerse frente a frente a 
todo el poder de las bayoneta», de los reyes, 
de tos gobiernos. 

Los socialistaí revolucionarios al mismo 
tiempo que aceptaron el reto, adoptaron la 
anarquía y expusieron en frases sublimes el 
ideal, la aspiración que debiera formar el 
concepto único de la humanidad. 

Los anarquistas copiaron la Naturaleza en 
su esencia, llegando a la conclu&ión de que la 
Libertad absoluta engendrará la felicidad 
universal, aspiración qwe debe sentir todo 
corazón bien puesto. 

De la libertad absoluta tiene necesaria- 
mente que derivarse la abolición de la pro- 
piedad, de los gobiernos, de los ejércitos, de 
las fronteras, de las religiones, de la política 
y de todo aquello qtle sea un freno para la 
libertad Individual. 

La anarquía es belleza, es amor, es justi- 
cia, es libertad, es igualdad, es grandeza, es la 
estética de la naturaleza, del arte y de la 
humanidad; es, en Hn, el exquisito sentiinen- 
talbmo de las palpitaciones de todos los mun- 
ds. 

Se observa por los indoctos el anacronis- 
mo que envuelve la etimología propia de la 
palabra en nuestro idioma; pero esa misma 
idiosincrasia no se afectó absolutamente 
cuando entre nosotros mismos no se distin- 
guía a los conservadores sino con el nombre 
de pelucónes y a los liberales con el de 
pipiólos. 



¿Por qué en ellos no se tomaba en consi- 
deración la etimología ni el chilenismo bái- 
baro que envolvían aquellas expresiones con 
que se enorgullecían peluconeí y pipiólos. 

Se ha observado también por cierto» faná- 
ticos del estado presente, que ¡os anarquistas 
han asesinado a los reyes, a los prínct))efi a 
los presidentes. A esta observación podría 
contestarse con loa millones de asesinatos 
legales conletidos poc los personajes asesina- 
dos; pero vamos a la Verdad, a U concepción 
de esos anarquistas. 

Estos son seres más sensibles que todos 
los demás; presencian los asesinatos, los v^á- 
menes, los atropellos a un pueblo y van a 
salvar a ese pueblo de la mano, criminal que 
les destroza, ofreciendo en holocausto tu 
existencia, porque los anarquistas que ban 
ejecutado a un tirano lo han hecho con la 
conciencia exacta de la responsabilidad que 
arrostran ante el mundo; son nihilómanos 
dignos de su causa. 

Las grandes inteligencias mundiales que 
han tratado este ideal, lo han reputado como 
el summun de la perfección humana. 

La sociabilidad es para tos anarquistas la 
humanidad; la naturaleza debe producir sus 
esplendores para todos; la ciencia debe ilumi- 
nar todos los cerebros y si el mundo escala el 
empíreo con sus grandezas, de esas grandezas 
debe gozar la humanidad entera. 

Podrá esta doctrina ser un ideal impracti- 
cable por ahora, porque el egoísmo y la 
ambición detienen la Verdad y la Justicia; 
pero nadie se atreverá a negar el empirismo 
de tan bellas ideas. 

Zola, en su "Trubajo", vio una sociedad 
anarquista feliz, llena de amor, de fraterni- 
dad y de grandezas. 

Belamy en su obra "Mirando hacia atrh", 
escrita en 1884, describe una ciudad nueva 
del si^o XX, donde todos sus habitantes go- 
zan de una absoluta igualdad, con un trabajo 
reducido alcanzan todas las comodidades 
apetecibles, sin necesidad de gobiernos, de 
ejércitos, ni de monedas. 

Ni Zola ni Belamy fueron anarquistas, 
porque la palabra no hace la Verdad ni for- 
ma la conciencia, el espíritu, el deber honra- 
do de los individuos. 

Estos dos pensadores, esos dos videntes 
de la Sociedad de mañana, Uegan a la finali- 
dad por distintos caminos: el primero evolu- 



86 



^|te: 



ando y el segundo por medio de una 
conflagración envuelta en torrentes de san- 
gre. Es que el carácter, el ambiente, los me- 
dios de lucha, la situación geográfica misma 
de los pueblos, imponen resoluciones diver- 
sas. 

A propósito, recordamos a un gran finan- 
cista chileno —otero— que trataba de con- 
vencer a un campesino, más o menos acomo- 
dado, citándole los medios como se había 
Uegago al régimen metálico en Francia, Ingla- 
terra, Alemania, Estados Unidos, etc. 

Nuestro campesino contestó sencillamen- 
te: Todo eso está muy bien, pero hágame 
usted finanzas Angolínaj, que es lo que yo 
necesito. 

Esa misma razón ea la que nos impulsa a 
exponer la forma que, dentro de nuestro 
criterio, debemos adoptar para buscar la feli- 
cidad en el ambiente en que vivimos. 



DEMOCRACIA Y SOCIALISMO 

El Praletario 
iTocapilla, NO íi2 (J0.IX.190S), pág. 2. 



Libertad y la Democracia no pueden sub- 
sistir sin la igualdad áe condiciones.— (El 
Programa de la Democracia, por Malaquías 
Concha, pág. 23). 



Dentro de la Democracia o dentro del 
Socialismo, la Libertad individual es el prin- 
cipio único de la felicidad universal. 

Además el mismo principio tiene también 
el Socialismo revolucionario. ■ 

Los tres campos de la lucha proletaria 
tienen, pues, un mismo principio y, natural- 
mente, deben propender a una finalidad 
idéntica. 

Ahora, en los dos primeros campos se 
busca el fin por medio de la evolución, mien- 
tras en el último se va directamente a la 
revolución, 

La íevolución no puede ser simplemente 
una reforma o transformación de las institu- 
ciones, porque entonces estaríamos perfecta- 



mente de acuerdo en nuestro modo de obrar; 
por consiguiente, según esta teoría se hace 
necesaria la revolución armada. 

No sostendremos, con la mistificación de 
algunos que el mismo hecho de la revolución 
armada priva de la libertad a los que ño 
participan de nuestro ideal; pero sí, estamos 
en la obligación de aportar nuestro concurso 
a la más rápida solución del problema. 

A este fin se encamina el estudio que 
hacemos de los medios que el proletariado 
pone en práctica para la lucha de emancipa- 
ción que sostiene. 

Pues bien, para abatir el sistema capitalis- 
ta actual por la revolución armada, necesita- 
ríamos ejércitos superiores a los que actual- 
mente mantienen lóS gobietnos, bien equipa- 
dos, bien armados, con suficientes víveres 
para una campaña; o bien que fuera un esta- 
llido espontáneo de todos tos pueblas, un 
levantamiento unísono, irresbtible, capaz de 
sobreponerse instantáneamente a todos los 
ejércitos. 

Para el primer caso se necesitarían millo- 
. nes de pesos, debiendo contar anticipada- 
mente con la voluntad decidida de los com- 
pañeros que formaran aquel ejército. 

En el segurtdo caso, debemos siempre 
contar con la decisión y el convencimiento 
general del proletariado. 

Para alcanzar una u otra cosa, necesita- 
mos la más activa propaganda en favor del' 
ideal; y por más actividad o más medios con 
que se cuente para realizar la obra, es imposi- 
ble llevar * todos el convencimiento inmedia- 
to. Se necesita entonces la obra paulatina 
para formar el gran ejército revolucionario, 
que ha de dar vida a la emancipación proleta- 
ria y al nuevo estado social concebido por 
los filósofos de la anarqu ía, ' 

¡Qué habrá de llegar un día en que el 
pueblo comprenda sus derechos y esté dis- 
puesto a tomar la libertad que se le ha 
usurpado, es indiscutible! 

Todas las grandes ideas principiaron lo 
mismo: allá en un pesebre, entre las minas 
de la miseria, en las concavidades asfixiantes 
de una mina, en las soledades de un irunenso 
campo; allí brotó un genio cuyos destellos 
debían iluminar al mundo. 

Pero todos los genios y todas las sublimi- 
dades de la Verdad se estrellaron siempre 
contra el egoísmo, contra la ambición, con- 



ñ 



87 



tra la maldad y contra las tiranías. 

Vinieron los continuadores de la obra y 
aprovechando en favor del ideal cada paso, 
cada palabra, cada inspiración, lograron esca- 
lar la cima. 

Todos los ideales, todos los mitos han ido 
cayendo uno en pos de otro, para levantarse 
uno nuevo por la misma ley de la evolución. 
Así triunfará el ideal de la Libertad absoluta 
como un principio inrnutable de la Natura- 
leza. 

Pero ese triunfo no lo coronará un rayo 
imprevisto, sino la acción metódica, decisiva 
y grandes a que deben concurrir todos los 
pueblos, 



DEMOCRACIA-SOCIALISMO 

La Reforma, Santiago, 2 2 ¡diciembre/ 1 907 

Sus diferencias —lo que debe preferir el pue- 
blo— ¡Estudien los Demócratas! 

LA PROPIEDAD ANTE LA 
DEMOCRACIA Y EL SOCIALISMO 



I 



Hasta hace poco tiempo he creído que la 
Democracia y el Socialismo eran más o me- 
nos una misma idea, una misma cosa, o que 
ambas se completaban, que no tenían otra 
diferencia que el nombre, Sin embargo, el 
estudio y mi presencia desde hace algunos 
meses en las filas socialistas de esta nación, el 
ambiente nuevo que respiro me llevan hacia 
otro terreno más eficaz y más completo que 
el de la Democracia y me hacen comprender 
más exactamente ít diferencia que entre am- 
bos ideales existe. 

He estudiado de nuevo ambos programas; 
el demócrata y el socialista, ¡y cuan enorme 
es la diferencia! El programa demócrata 
aparece pálido, insignificante, probando con 
sus expresiones la poca capacidad moral e 
intelectual de los obreros de Chile. Sólo con- 
tiene un programa de reformas por realizar 
sobre las instituciones existentes, ampliándo- 
las, suavizándolas, democratizándolas, pero 
dejándolas siempre lo que son: instituciones 
coercitivas de la libertad dominadas por la 
burguesía. 

La democracia proclama reformar institu- 



ciones, democratizarlas. 

El Socialismo proclajna la desaparición de 
las instituciones inútiles y el reemplazo de 
algunos por otros completamente distintos, 
socialiiándoloí. 

He dicho que la democracia sólo contiene 
un programa de reformas y le falta una de- 
claración de principios en que se expresan las 
bases científicas de sus ideales del porvenir. 
Democracia es e\ gobierno del pueblo, por 
el pueblo y para el pueblo. 

Socialismo es la socialización común de !a 
propiedad de la tierra y de los medios de 
la producción. 
Más claro: 

La Democracia quiere que el gobierno sea 
formado por pueblo, que vengan a. él ios 
obreros y legislen en favor del pueblo^ pero 
que exista siempre gobierno. 

Este sistema adolecerá siempre de la esta- 
bilidad de la tiranía autoritaria. Quien sea 
que gobierne tendrá gobernados a quienes 
impondrá la ley y tendrá descontentos que 
conspirará en su contra. Ejemplos: La orga- 
nización de las instituciones obreras y del 
mismo partido tienen su base en la democra- 
cia, y su misma condición orgánica la hace 
engendrar diferencias, tiranías y despotismos 
que palpan tos mismos obreros. 

El Socialismo acepta el gobierno sólo co- 
mo forma primitiva y transitoria para esta- 
blecer y consolidar la forma de la sociedad 
socialista, que será resistida por la burguesía 
hasta mucKo tiempo después de producida la 
revolución que transforme el orden social. 

El Socialismo quiere la socialización de 
la propiedad de la tierra en el sentido de que 
sea la sociedad la propietaria y que asegure a 
cada cual la habitación amplía, saludable y 
segura, y suprime al propietario individual 
que acapara las habitaciones, las encarece y 
hace vivir a los pobres en condiciones inhu- 
manas. 

La democracia sólo habla de colonización 
como medio de establecer la pequeña propie- 
dad. Pero actualmente vemos que el Estado 
regala sus tierras a empresas ricas, y cuando 
la democracia llegue, caso de llegar a ser 
gobierno, ya no habrá tierras que sirvan de 
base a establecer la pequeña propiedad. 

La aspiración socialista de suprimir e! pro- 
pietario individual acaparador, asegurando a 
todos los individuos y familias su hogar hi- 



88 



giénico es muy superior, y preferible a la 
idea demócrata. El que es propietario de su 
habitación en ef régimen socíalLsca continua- 
rá de igual modo. 

Hoy asustaría a muchos esta idea de ex- 
propiación que sustenta el Socialismo y que 
sin duda esta expropiación será sin indemni- 
zación. Pero, ¿acaso no procedió en peores 
formas la revolución francesa confiscando 
los bienes de la nobleza y el clero? ¿Acaso 
todas las revoluciones que han transformado 
un orden de Estado no han confiscado sin 
iitdemíiizacióji? 

La conGscación que hará la revolución 
triunfante del Socialismo será sin indemniza- 
ción, puesto que el nuevo Estado asegurará a 
cada individuo su bienestar sin más condi- 
ción de que coopere a la producción útil. 

Esta es, rápidamente esbozada, una aspi- 
ración socialista, que la democracia no con- 
cibe y deja muy lejos. 

Si los demócratas de hoy llegan a com- 
prender que es necesario proceder como 
piensa el Socialismo en esta materia, ¿por 
qué oponerse a introducir en la declaración 
de principios del Partido una firmación cate- 
górica de esta naturaleza, qtie demuestre an- 
te el mundo lo que piensa el trabajador en 
este sentido y que alimenta a ese mismo 
pueblo a cooperar a ese mismo Estado? 

La fórmula democrática llevada hasta el 
hecho, ¿cambiará el régimen de la propiedad 
en el sentido de aliviar la miseria del pueblo 
y de aseglararle un hogar confortable? 

No. En absoluto. Entonces la democracia 
no satisface la aspiración del presente d^ los 
proletarios, y una aspiración que no cumple 
un anhelo debe repudiarse y sustituirse por 
otra mejor. 

La Democracia es vaga, indefinida en esta 
materia; aspira a mejorar la situación, pero 
los medios de que se vale no le servirán. 

El Socialismo es preciso y claro y define 
francamente la situación, asegyrándole a ca- 
da ser un hogar, en donde quiera que viva. 

¿Cuánto se sufre hoy con la carestía de 
los hogares? ¿Cuánto se sufre con el abuso 
de los propietarios de casas y conventillos? 
Todo esto lo sabe bien el pueblo, y los 
demócratas que batallan a diario deben con- 
vencerse que ganarán moral y materialmente 
optando por la afirmación socialista y dejan- 
do a lut lado la democracia como cosa pasa- 



da de moda. ¿Habrá cobardes, miedosos? 

A los obreros organizadores se nos persi- 
gue de todos modos, nos llamemos socialis- 
tas, demócratas o socios de las sociedades de 
resistencia. 

El capital y la autoridad sólo quieren ver 
en nosotros unos esclavos mudos y serviles. 

Yo espero que los demócratas inteligentes 
de todos los pueblos estudien detenidbunente 
este nuevo aspecto, escriban sobre él y si es 
posible den conferencias de propaganda en 
todos los pueblos para interesar a las asamr 
bleas en el estudio de estos problemas socia- 
les a Bn de educar de un modo más efícaz el 
elemento que marcha a la abolición del pre- 
sente régimen burgués, aunque en una forma 
poco definida en Chile. 

En el siguiente artículo, analizaré el So- 
cialismo y la democracia en el terreno indus- 
trial de la burguesía capitalista, la enorme 
diferencia de ambos conceptos y ventajas 
inmensas que inclinan la balanza a favor del 
Socialismo. 

£n este análisis, en esta confrontación de 
ideas no persigo otro objeto que contribuir 
con mi pequeño esfuerzo intelectual a la 
democracia del día, e influir para que la 
organización política de Chile pueda figurar 
en la organización del Socialismo Internacio- 
nal realmente bastante ignorado en Chile. 

Así, pues, hasta mi siguiente artículo. 

Luií E. Recabarren S. 
Btienos Aires, 1907, 

DEMOCRACIA Y SOCULISMO 

La Reforma, Smitiago, 2B ¡diciembre I t9Q7 

Sus diferencias -lo que debe preferir el pue- 
blo— j Estudien los Demócratas! 

EL SISTEMA INDUSTRIAL Y CCMUERCIAL 

BURGUÉS ANTE LA DEMOCRACIA Y 
EL SOCIALISMO 



II 



El programa de la Democracia no soluciona 
eí problema del sistema industrial y comer- 
cial del capitalismo burgués, 

Se limita solamente a pensar en supiimlr 
o aminora los derechos aduaneros y supri- 



89 



mil los impuestos sobre los artículos de con- 
sumo, creyendo de este modo abaratar mu- 
cho la vida y hacerla más fácil para el prole- 
tariado que hoy agoniza entre las garras del 
capital, Pero la democracia se ha olvidado 
que dejando #n pie el sistema industrial que 
actualmente obliga la existencia y concu- 
rrencia de patrones y obreros, dejará indefi- 
nidamente establecida y legalizada, como en 
U actualidad, la explotación y la opresión 
que el patrón hace al obrero. 

Si la democracia llegase a imperar con SU$ 
ideales en la legislación de sti país, suponien- 
do que redujera los impuestos aduaneros y 
los sobre los artículos de consumo, los patro- 
nes a su vez rebajarían los salarios con el 
pretexto de que la vida era barata y quedarían 
los obreros en la misma situación, 

La ley no podrá obligar al patrón a pagar 
un salario determinado, porque no sería po- 
sible legislar sobre esta materia en que con- 
curren factores tan distintos unos de otros, 
como ser: la diversidad de competencia, la 
antigüedad y el carácter de los obreros como 
su conducta en el trabajo, Al mismo tiempo, 
existe la variedad de formas y condiciones de 
trabajo, que se multiplican hasta lo infinito. 

La democracia podría establecer una ley 
que fijara el salario mínimo, por ejemplo, 
dos pesos diarios. Esto daría resultado peor. 
Un patrón obligado a pagar este salario a un 
obrero que en su concepto no podría ganar 
más de un peso y medio, se lo quitaría a otro 
obrero que ganaría justamente un salario de 
tres o cuatro pesos. 

El abuso patronal tampoco puede regular- 
lo la ley. Hoy apenas se cons^ue suprimir 
por medio de la unión de loi obreros, que a 
veces son fuerza capaz de imponer la ley a 
los patrones. Estp prueba a la vez que la 
organización obrera puede más que la legisla* 
ción parlamentaría. 

Si el pueblo aspira a la conquista del 
Parlamento, en mi concepto, no se hace te- 
niendo la confianza de que sea el Parlamento 
el que todo lo corrija, sino porque en caso de 
que eJ pueblo tuviera mayoría parlamentaria, 
el gobierno que estaría en Sus manos no se 
pondría con las fuerzas militares al servicio 
del capital, como ocurre hoy, sino que ocu- 
rriría lo contrario. 

Vemos, pues, que por el lado qu|e se anali- 
ce e! sistema democrático no soluciona el 



principa] problema, que es la situación eco- 
nómica de los obreros, hoy en manos de los 
capitalistas sin conciencia. 

Veamos, entonces, cómq el Socialismo 
soluciona este problema en beneficio de 
todos, sin excluir a la clase patronal. 

El Socialismo quiere la socíalÍ2ación de 
Las máquinas, herramientas y todo instru- 
mento de trabajoj es decir, que desaparezcan 
los patrones y propiedades, que todas estas 
cosas pasen a ser propiedad común, patrimo- 
nio de todos los individuos que necesitan 
servirse de la misma maquijiaria, para producir 
todo lo que es átjl para conservar la vida 
humana. 

Los patrones, que hoy son los intermedia- 
rios que usufructúan del beneficio que atroja 
un producto fabricado, entre el precio de 
fábrica y el de venta, que constituye la 
explotación al obrero que lo produce y al 
obrero que lo consume, no se irían a morir de 
hambre por terminar su carácter de explota- 
dores, Actualmente trabajan reservándole 
para ellos el trabajo de vigilancia o adminis- 
tración, en el nuevo régimen trabajarían 
siempre en lo que ellos sintieran más de su 
agrado. 

No sería posible detenerse a estudiar en 
un artículo las bases de estricta justicia que 
impulsan al Socialismo a sostener este princi- 
pio de abolición de la clase patronal con su 
sistema de industrias y de comercio, reem- 
plazado por la socialización de la maquinaria 
puesta al servicio de la humanidad, repartien- 
do entre todos los beneficios que resulten de 
eUa, 

Las fábricas y talleres industriales son 
actualmente verdaderos presidios donde los 
trabajadores pasan recluidos allí hasta 14 o 
16 horas por día, entregando todas sus fuer- 
zas al capital avaro e insaciable, entregando 
hasta su vida por las consecuencias y por los 
accidentes del trabajo. 

La democracia no remedía este hecho, no 
lo soluciona satisfatoriamente y en conse- 
cuencia, ella nada podrá hacer en beneficio 
de los proletarios dentro de este sistema. El 
capitalismo industrial seguirá su acción de- 
vastadora arruinando vidas y hogares, devo- 
rando eternamente energías proletarias. La 
democracia sería impotente para detener su 
obra, cualesquiera que fueran las leyes o 
reformas que se introdujeran. El sistema 



90 



1 



continuaría siendo siempre el mismo. 

En cambio, ya lo hemos dicho, el Socialis- 
mo soluciona radicalmente este problema, 
haciendo propiedad nacional o internacional 
la maquinaria y todas las fuentes de produc- 
ción. De este modo, solamente, es como 
puede tener término este vergonzoso sistema 
de explotación y cómo podrá el proletariado 
emanciparse económicamente y liberarse pa- 
ra siempre de todas las tiranías y explotacio- 
nes. 

La democracia no es el ideal moderno del 
proletariado ni puede serlo ya en esta época. 

La democracia es un ideal propio de los 
burgueses que hicieron la revolución a la 
monarquía y al absolutismo, creando la re- 
pública democrática, como exijte en Fran-' 
cia, Estados Unidos y pueblos centroameri- 
canos. La democracia es el gobierno del 
pueblo por el pueblo. Pues bien, en Chile 
existe nominalmente ese gobierno desde el 
momento que se le entrega a la libre elección 
popular. 

No hay leyes que impidan a la democracia 
actual de ChÜe ser poderosa y capaz de ser 
mayoría en el gobierno: es la ignorancia o 
desconfianza unida a la corrupción del pue- 
blo lo que le impide gobernar. 

La legislación chilena es en alto grado 
democrática, y quizás el único país sud- 
americano. La República Ai^encina no cuen- 
ta con leyes de comuna autónoma, ni con la 
totalidad de los municipios electivos, ni con 
leyes electorales amplias que entregan al 
pueblo la propia generación de las eleccio- 
nes, ni tiene el voto acumulativo, ni las 
asambleas de -electores que controlen de 
cerca la labor de los municipios, y toda esa 
legislación democrática burguesa, narcótico 
para adormecer incautos y candidos. 

El pueblo ya sabe lo que es eso y sabe que 
toda la legislación democrática no es capat 
de suprimir ía ignomirúosa explotación que 
hace U burguesía capitalista y gobernante de 
Chile. Reflexionemos con debida detención 
y veremos que el sistema industrial y comer- 
pial que lleva en sus entrañas las <trmas 
destructoras del proletariado no puede ser 
reformado y democratizado, sino que nece- 
sita la socialización como único recurso de 
suprimir esta espantosa y eterna gueri'a entre 
patrones y obreros. 

Si estas ideas expuestas hacen reflexionar 



a los demócratas, deben pensar que se hace 
indispensable variar nuestro programa en for- 
ma clara, franca, porque el Socialismo no 
admite confusionismos, ni tampoco es de los 
hombres conscientes mistificar los hechos. 

El Socialismo es una idea humana, que 
tiende a introducir la solidaridad entre todos 
los individuos; es un ideal altruista y genero- 
so que debe exponerse sin timideces a la luz 
del día. 

En el siguiente artículo analizaré la cues- 
tión salarios dentro del sistema Socialista, y 
cómo se operaría en el reparto de las labores 
de producción y de consumo a fín de com- 
pletar este artículo en que hemos desarrolla- 
do la socialización de las industrias y del 
comercio. 

Luií E. Recabarren S. 

Buenos Aires, 1907. 



EL SOCIALISMO 

Extractado de: 

Julio César Jobet, Jorge Barría y Luis Vítale. 

"Obras Selectas de Luis 

Emilio Recabarren". 

Santiago: Empresa Editora Quirnan'tú, 1971, 

págs. 145 - 149, 156 165, t 74- 177 y 229 ■ 

231. 



DOS PALABRAS DE PRESENTACIÓN 

El socialismo, por su nombre solo, tiene 
muchos enemigos, así como tiene también 
apasionados defensores y propagandistas. 

AI hacer este trabajo queremos servir a los 
socialistas y a nuestros enemigos. 

Creemos que toda persona que llegue a 
comprender completamente eí socialismo no 
podrá rechazarlo y concluirá por ser un 
abnegado defensor, en la convicción de que 
esta doctrina es la única que, llevada a la 
práctica, realizará realmente la felicidad hu- 
mana. Creemos, además, que la doctrina 
socialista es lo más fácil de llevar a la 
práctica. 

Por esta convicción queremos expresar, 
elementalmente sí, lo que és socialismo. 

Con esta explicación, nuestros amigos 
completarán sus conocimientos y tomarán 
argumentos suficientes para propagar la doc- 



91 



trina y para defenderla Je los ataques injusti- 
ñcados del enemigo. 

Con esta explicación creemos servir tam- 
bién A los que desconocen el socialismo. Los 
que crean inaceptables nuestras doctrinas, 
tomarán en este líbrito el conocimiento de 
ella y podrán atacarla en donde encuentren 
sus defectos. 

Queremos, pues, que especialmente lean 
este libríto los enemigos del socialismo. 

La presentación de la doctrina la hacemos 
metódica y ordenada para facilitar su com- 
prensión y su desarrollo. 

Solicitamos, pues, un poquito de atención 
«obre tas páginas siguientes. 

Los enemigos del socialismo presentan 
siempre esta doctrina distinta de lo que en 
verdad es, para de ese modo aumentarle más 
sus enemigos y presentarlo de más difícil 
realización. 

Es necesario no confundir la doctrina 
socialista con parte del movimiento obrero 
en él cusí intervienen los socialistas. 

En el movimiento obrero hacia la eman- 
cipación, suelen verificarse actos que hieren 
e! sentimiento de justicia y que, los socialis- 
tas, a veces no pueden ni prever ni evitar. 



I 



¿QUE ES EL SOCIAUSMO? 

El socialismo es una doctrina de estructura 
precisa y definida, que tiene por objeto 
modificar las defectuosas costumbres actua- 
les, proponiendo otras más perfectas. 

La base esencial del socialismo consiste en 
la abolición o transformación de lo que 
ahora se llama propiedad privada, plantean- 
do en su reemplazo la constitución de la 
propiedad colectiva o comün. 

Se entiende por propiedad privada la po- 
sesión y usufructo individual sobre la tierra y 
sus productos, sobre las herramientas, má- 
quinas y medios de producción, de cambio y 
transporte. 

La consecuencia de la propiedad privada 
es la coexistencia de patrones y obreros y la 
explotación que hacen los patrones del tra- 
bajo de tos obreros. 

Como consecuencia de la existencia de 
patrones y obreros, existe tambiín el gobier- 
no político de los países con todo su cortejo 



de opresiones y tiranías. 

Se entiende por propiedad colectiva o 
común la abolición de la propiedad indivi. 
dual o privada, de maneta que la tierra, loj 
edificios, las maquinarias, lierramientas y 
todo cuanto existe producido por el trabajo 
del hombre sea utilizado por todos y para 
todos, repartido en la justa proporción que 
cada cual necesite según sus gustos. 

La transformación de la propiedad priva- 
da en colectiva no significa en ningún caso 
un despojo de los bienes necesarios al indivi- 
■ dúo en beneficio de la colectividad. 

No se piense que con esta transformación 
los ricos de hoy vayan a ser pobres mañana. 

Eso no sería socialismo, sería solamente 
cambio de posesión de la riqueza. 

La existencia de la propiedad privada y su 
consgaración presente es la causa matri2^ de 
todos los males existentes. Por eso es que el 
socialismo ha nacido Como remedio ineludi- 
ble para ese mal social. 

Si el socialismo es la abolición de los 
imaginarios derechos sobre la propiedad pri- 
vada, el socialismo se presenta entonces co- 
mo una doctrina de la más perfecta justicia, 
de verdadero amor, y de progresivo perfec- 
cionamiento individual y moral. 

El socialismo es, pues, desde el punto de 
vista científico, una doctrina económica que 
tiene por objeto aumentar los goces humsr 
nos. 

El socialismo es, pues, desde el punto de 
vista social, una doctrina de sencimientos de 
justicia y de moral, que tiene por objeto 
suprimir todas las desgracias ocasionadas por 
la mala organización de la actual sociedad 
para que la vida sea vivida en medio de goces 
perpetuos. 

Para probar que todo esto es justo y de 
fácil realización, continuaremos con explica- 
ciones detalladas y precisas. 

LOS DEFECTOS ACTUALES EN LA 
ORGANIZACIÓN DE LOS PUEBLOS 

En el presente, como en el pasado, los 
pueblos viven oprimidos bajo el yugo de una 
constitución defectuosa que produce inmen- 
sos males. 

Todos los vicios, todos los delitos, todos 
los crímenes, el inmenso desarrollo de la 
prostitución, son consecuencias de la mala 



92 



^P^stitución de los pueblos y de su toleran- 
cia por los individuos que sufren las conse- 
cuencias. 
■; En rnedio de esta presente maJa organiza- 
6n social, muchos individuos luchan por 
vivir lo mejor posible, sin preocuparse de que 
los medios sean honrosos o deshonrosos. 

Así, unos viven comerciando con la pros- 
titución de la mujer; otros viven robando por 
medio del garito o de comercios ilícitos; 
otros, explotando inicuamente la ignorancia 
y el hambre. 

¿Cómo podremos llamar honroso el me- 
dio de fortuna que muchos empleados fisca- 
les se buscan, dando libre progreso a la 
prostitución, al juego, a la borrachera, con 
tal que esto les produzca una renta perma- 
nente y segura que les permita acumular una 
fortuna para vivir holgadamente? Ese medio 
de vid^ es indigno. 

Dentro de la doctrina socialista se consi- 
dera que la naturaleza, ayudada por el hom- 
bre y la máquina, produce de sobra todo lo 
que se necesita, y entonces todos pueden 
vivir a sus anchas con el fruto de su trabajo 
^honrado y ahviado. 

Hh El pauperismo o miseria. Consecuencia de 

^V mal» organización social, como hemos 

dicho, es la miseria repugnante que domina 

sübrc el mayor número de los habitantes de 

^tpdos los pueblos. 

^B Podríamos asegurar que de cada 100 habi- 
tantes en el mundo, 80 viven mal, sufriendo 
la miseria, 

■ (...) 
Por eso a] socialismo tiene la absoluta 
certidurrtbre de su victoria, puesto que el 
socialismo no es otra cosa que la perfección 
en progreso incesante para multiplicar los 
goces de todos los seres humanos, o sea la 
abolición de todas las causas que producen 
desgracias y miserias. 

Todos tienen derecho a vivir bien. 

La transformación de la propiedad no eS 
Otra cosa que el perfeccionamiento del dere- 
cho. 

La forma de la actual propiedad limita y 
hasta suprime el derecho a vivir bien; por esa 
raaón, la base del socialismo está en la 
transformación radical del derecho a la pro- 
piedad. 



RAZONES DE EXISTENCIA 
DEL SOCIALISMO 

Todo cuanto existe debe tener una razón de 
su existencia. 

La palabra socialismo es la derivación de 
los fenómenos y problemas sociales conden- 
sados en la palabra socialismo. 

La doctrina socialista es el producto filo- 
sóñco de esos problemas sociales. 

El socialismo tiene diversas razones de 
existencia que explicaremos en capítulos 
separados para cada razón. 

Lo expresado en los capítulos anteriores 
ya serían bastantes razones constituyentes 
de la necesidad del socialismo. 

Los capítulos anteriores representan los 
defectos de la sociedad actual y con su 
conjunto de desigualdades sociales, políticas 
y económicas, que tantos daños causan a la 
humanidad. 

Pero todos esos defectos que demuestran 
la necesidad de corregirlos, no bastan toda- 
vía, puesto que muchos defienden todo lo 
existente y sólo admiten mejorar por caridad 
la mala vida de los desgraciados y quieren 
que cada cual busque su mejoramiento por 
medios ilícitos, habiendo medios honrosos. 

En medio de tanto defecto que causa 
miserias dolorosas, el socialismo nace allí 
como un remedio único y necesario. 

El socialismo surge entonces, exponiendo 
su sublime doctrina de justicia, de amor, de 
derecho, estrictamente legal y natural. 

Para justificar el derecho del socialismo, 
explicaremos en varios capítulos las distintas 
rabones que constituyen su base de acción, 

RAZONES HISTÓRICAS 

Para combatir al socialismo se invocan argu- 
mentos de todas clases y entre ellos muchos 
históricos. 

Se llega a decir que el socialismo es 
irrealiaable sólo porque va a transformar 
todo lo que se ha hecho con el trabajo de 
tantos siglos. 

Otros dicen que si el socialismo llega a 
realizarse, será después de muchos siglos. 

También el presente es obra de muchos 
siglos. 



■ 



93 



Las transformaciones sucesivas de los pue~ 
bios. Casi todos los pueblos del mundo se 
han transformado tnodificando todas sus 
costumbres sociales y políticas. 

La Francia era una monarc|uía constitu- 
cional, con Un gobierno aristocrático ayuda- 
do por eJ clero. El pueblo y las clases media 
e intelectual vivían en el ambiente propio de 
la monarquía y, sin embargo, concibieron y 
ejecutaron la trajisform ación adoptando el 
sistema republicano. (Recabarren alude a la 
Revolución Francesa), 

Se abolió la monarqul'a de derecho bere- 
ditario y se estableció la República ^con 
presidente elegido y renovado. 

Se abolió la propiedad feudal y se confis- 
caron muchos de los frtitos del feudalismo. 
Podríamos decir que la Revolución creó la 
propiedad industrial y desarrolló la propie- 
dad privada o individual, al abolir la propie- 
dad feudal. 

Si se aceptó que la Revolución Francesa 
transformara la propiedad, ¿por qué el socia- 
lismo no podrá cambiarla en forma más 
prC^resista todav/a? 

Una buena parte del mundo aplaudió y 
aceptó la acción de Francia. 

La Revolución Francesa no sólo produjo- 
efectos en Francia, sino que su ejemplo 
repercutió en el resto del mundo y en los 
países sudamericanos transformó la propie- 
dad por medio de la revolución. 

¿Cómo se constittiyó la propiedad en 
Chile, Argentina, Perú, etc.? 

Por medio de la revolución violenta y de 
la expropiación con las anuas en la mano. 

Producidas en estos pafses la revoluciones 
tendientes a constituirlos en naciones inde- 
pendientes, confiscaron la propiedad de de- 
recho español y expropiaron a todos los que 
no aceptaban el nuevo régimen o que no 
eran nativos. 

Estas transfonn ación es de la propiedad 
han sido y son aplaudidas y consagradas 
hasta el presente, porque se trata de actos 
realizados ya por la clase rica, pero cuando 
se supone que el socialismo dirigido por el 
proletariado pudiera realizar confiscaciones 
o expropiaciones en beneficio de la colectivi- 
dad, entonces se alian irrazonables griterías 
contra el socialismo, 

En las revoluciones de 1810, la Argentina, 
Chile, Perú, etc., transformaron los Estados 



y expropiaron la propiedad, aboliendo todoi 
los derechos monárquicos y feudales en estos 
suelos. 

Todos esos actos se realizaron en el nom- 
bre del pueblo. 

Si la razón que obró entonces ha sido 
aceptada, con mayor lógica se aceptará U 
razón socialista. 

En CKUe, como en los demás países, 
existe una ley que autoriza al gobierno para 
declarar de utilidad nacional los terrenos que 
sean necesarios para los servicios públicos o 
comodidades locales. 

Ese mismo criterio, ampliado a un grado 
superior de justicia, podría aplicarse dentro 
de la acción socialista: declarar todo de 
utilidad nacional y para la explotación colec- 
tiva. 

La gran China, vieja nacionalidad con 
tradiciones carcomidas y antiquísimas, ha 
entrado a la vida moderna presente realizan- 
do muchos actos de transformación, tanto 
en la vida pública como privada. 

Organizó su régimen político de gobierno 
pasando al Estado republicano democrático, 
desde la monarquía absoluta y despótica, 

¿No es esto una prueba de que todo se 
puede transformar y esínodificable? 

Si el socialismo es una doctrina que, 
introducida en la vida social, política y 
económica, aumenta los goces y felicidadej 
con sólo ir modifícando paso a paso las 
costumbres, tiene en el pasado una razón de 
SU revolución. El mundo ha sido en su 
carrera hasta el presente una cadena de 
transformaciones. El socialismo será una 
transformación inevitable. Lo que hoy hace- 
mos los socialistas es guiar a esa transforma- 
ción para que no se desvíe del espíritu de 
amor y justicia que debe serle inseparable. 

La acción revolucionaría violenta. En el 
pasado, casi todos los progresos políticos, 
sociales y económicos de ios pueblos se han 
realizado por medio de la violencia sangrien- 
ta. 

Pero felizmente, a medida que ha avanza- 
do el tiempo, la violencia ha disminuido. 

Si Francia tuvo tanta sangre para conver- 
tirse en República, casi en la misma época 
los Estados Unidos de Norteamérica realiza- 
ban su transformación en condiciones más 
honrosas. 

Turquía, Portugal y China han realizado 



94 



sus transfortnaciotias con menos violencia. 

Así, las acciones socialistas ya realizadas, 
han llevado muchas el sello de La violencia 
sangrienta, pero poco a poco, a medida que 
se organizan los socialistas, en sus actos van 
disminuyendo la violencia sangrienta. 

Todas las acciones del presente tienden, 
p ues, a suprimir toda violencia. 

^■FZú acción revolucionaria legal. El socialis- 
^ffo cada día se acoge más a la acción revolu- 
cionaria legal, obrando directamente, como 
puede, sobre la legislación, la fiscalización y la 
administración desde las ya numerosas bancas 
que ocupa, en los diferentes países, en el 
Congreso y en los municipios. 

Si llamamos revolucionario al socialismo 
es porque no admite otra palabra el pensa- 
miento y la acción que se realizan para 
transformar este mundo lleno de miserias y 
desgracias en un verdadera paraíso de felici- 
dades y goces. 

La acción revolucionaria legal del socialis- 
mo quedará ampliamente tratada más ade- 
lante, en los capítulos que describe los me- 
dios de acción del socialismo. 

La tendencia perenne hacia la transforma:- 
ríón. En apoyo de nuestros pensamientos 
podemos invocar los hechos de la historia. 

La historia del mundo es ta historia de las 
transformacioties y del progreso. 

Un descubrimiento ha motivado y obliga- 
do 'el nacimiento de otro descubrimiento, y 
así, en una cadena sucesiva de hechos jamás 
interrumpidos, se han modificado las cosas, 
los seres y sus leyes. El hecho de que la 
humanidad siga su cainino ya empezado de 
continuar modificando las cosas, los seres y 
las leyes, ese hecho soto constituirá el cami- 
no hacia la realización del socialismo que 
nin^na fuerza puede evitar, puesto í[ue 
nada han podido detener el progreso hasta su 
grado presente. 

Estos hechos de la vida ya vivida por el 
mundo son la prueba má.s formidable de que 
el socialismo llegará a su completo triunfo. 

La acción presente de los socialistas no 
solo se limita a destruir los obstáculos, seila- 
lando la historia como prueba y justificando 
la doctrina, sino que también avanza cons- 
truyendo todo lo que puede con su acción 
creadora, como lo expresamos en algunos 
otros capítulos. 



Desde el pasado hasta hoy. En el momen- 
to presente la generalidad de los individuos 
no medita sobre el espacio de tiempo que 
habrá necesitado cada progreso para reali- 
zarse. 

Por ejemplo, el ferrocarril no cuenta con 
ciento cincuenta años de existencia y no 
cabe duda de que los vehículos de transporte 
cuentan cerca de dos mil años de existencia. 

Ha sido menester ese la^o período para 
llegar a esa hermosa perfección presente que 
aún no se detiene. 

¿Cuántos millones de días han sido me* 
nester para llegar a obtener la radiotelegra- 
fía? 

Es triste reconocer gue en el momento 
presente se celebra y se goza de todo lo que 
hoy existe sin pensar que a cada progreso los 
egoístas de Codos los tiempos ponían mÜ 
obstáculos de todas clases. 

Ponían obstáculos los que creían que sólo 
del cielo podían venir los inventos. 

Las empresas de carretas pusieron mil 
obstáculos a] ferrocarril. 

A^í, hoy la carreta de las costumbres 
burguesas pretende impedir que avance por 
la vía de la conciencia humana la fuerza 
imponderable de la justicia socialista. 

Desde hoy hacia el futuro. La acción 
socialista desde hoy hacia el futuro se presen- 
tará, cada momento, más fácil y su marcha 
será de más en más rápida, porque los me- 
dios de que dispone el socialismo de hoy 
hacía el futuro son, como todas las cosas, 
más perfectos. 

Por ejemplo, si en el pasado para trans- 
portar cien sacos de trigo se necesitaban 
cinco carretas con varias yunta;s de bueyes y 
diez horas para recorrer sesenta kilómetros, 
hoy esa operación se puede hacer en una 
hora y en una bodega por ferrocarril. 

Resulta un trabajo mil veces más simple. 

Así también el socialismo dispone hoy de 
medios poderosos para realizar sus propósi- 
tos. El libro, la tribuna, el periódico, el 
diario, el folleto, la conferencia, el teatro, la 
organización, su representación en Congresos 
y municipios, todos esos medios cada día 
rnás poderosos acercan la era de la vida 
socialista, porque todos esos medios irán 
convenciendo a los burgueses de que se vivirá 
mucho mejor dentro del régimen socialista 
que con la organización actual de la socie- 



95 



dad, y también irán haciendo desaparecer 
todas las ignorancias y groserías actualej del 
pueblo para convertirlo en un elemento rege- 
nerado, instruido, pensador y progresista. 
Los niños de hoy, instruidos en el ambiente 
sociali.íta, K^rán yí, tan cerca, inmensa lábor 
sobre sus hijos que más adelante formarán la 
modalidad socialista dominante. 

RAZONES ECONÓMICAS Y CIENTÍFICAS 

A las razones de carácter histórico que prue- 
ban que el socialismo es una circunstancia 
normal de la vida e inherente al progreso, 
que no puede desconsiderarse, presentare- 
mos en este capítulo razones que completan 
las anteriores. 

La^ economía y la ciencia se encargan de 
colocar al socialismo en el sitio preponderan- 
te que le corresponde. 

Sólo seres degenerados pueden negar el 
socialismo o mirarle como despreciable e 
insignificante. 

A las razones histórica.s agregamos ahoni 
razones económicas y científicas que están 
más estrechamente ligadas a la vida presente, 

Factores que produce» la riqueza. La 
riqueza no es producto de un individuo ni de 
una sociedad. La riqueza es producto co- 
mún. 

Cuantas riquezas posee el mundo reparti- 
das en todas sus naciones, son el producto 
del trabajo y de la inteligencia de la humani- 
dad realizado en miles de años. 

La riqueza no puede producirse sino con 
el concurso comün y en la época presente la 
encontramos reducida a dos factores: el capi- 
tal y el trabajo, que explicaretnos en párrafos 
siguientes. 

Para explotar y gozar de las riquezas 
minerales de Sudamérica, 3os españoles tuvie- 
ron que traer herramientas compradas en 
Inglaterra y en transportes construidos Con 
elementos diferentes, en lo cual tomaron 
parte muchas razas. 

Hoy día, como antes, para muchas indus- 
trias se necesita reunir elementos de las 
distintas partes del mundo, en las cuales 
trabajan obreros de distintas razas y condicio- 
nes y capitales internacionales. 

Todo esto es dicho en prueba de que por 
mucho que se individualice la propiedívd del 
producto, éste no puede dejar de ser fruto 



del trabajo de comunidades de trabajadores. 

Por esto, si hay una ley que compele al 
trabajo común, el socialismo deriva su doc- 
trina de esa lógica estrictamente vinculada a 
la naturaleza de ta vida. 

El capital. La sociedad presente alega que 
sus comodidades son fruto de su capit.il, 
olvidando intencionaltnente que el capital no 
ha podido existir sin un trabajo primero, que 
después de convertido en capital ha sido 
disfrutado por los qUe no han realizado el 
trabajo. 

El capital se formó en el pasado con el 
trabajo realizado por millones de esclavos a 
quienes no se pagaba salario. 

El capital continúa formándose en el pre- 
sente y aumentándose incesantemente con el 
fruto del trabajo que no se paga a los 
obreros, puesto que hoy día a un obrero que 
produce diez ie dan como salario dos. El 
resto pasa a ser capital. 

El capital así form.ido en el pasado y en 
el presente, constituye por hoy un factor de 
riqueza y con él se realizan gigantescos nego- 
cios para la felicidad de unos pocos, con el 
sacrificio y dolor de muchos. 

En la región salitrera se ha constatado que 
cada trabajador produce al fisco, solamente, 
la enorme suma de 2.500 pesos anuales. Si 
esta suma ía da a] fisco como contribución, 
si el obrero no recoge arriba de 2,000 pesos 
por salarios al año, si el capital se lleva otro 
producto grande, ¿cuánto es lo que produce 
cada obrero y cuánto le toca a él? 

(••■) 

Como el socialismo es la abolición de la 
propiedad privada como Único medio de 
perfeccionar la vida, las circunstaticias ya 
expuestas de lo que son el capital, el trabajo 
y la maquinaria dan por sí solas pruebas 
suficientes en abono de la razón que guía a! 
socialismo para establecer una sociedad so- 
bre la base de la propiedad común. 

Los medios que más adelante se exponen 
darán a conocer la facilidad con que se 
llegará al estado de propiedad común. 

RAZONES MORALES 

El socialismo no sólo acude a la ciencia, sino 
también ai sentimiento. 

La ciencia es la comprobación matentáti- 
ca de nuestra razón, de la razón de ser de la 



96 



1 



I.. 

^^Ktrina socialista. 

^HpEl sentimiento es ]a razón moral. 

^V Sí b rigidez de U ciencia pudiera sei 
bicomprensible para los cerebros menos cul- 
tivados ó para los que han vivido acostum- 
bridos a los viejos moldes de las costumbres 
antiguas, el sentimiento sano y puro no 

^^lede cerrar los ojos a ta verdad. 

HB ¿S«rá justo que un trabajador que trabaja 
los seis días de la semana con honcsdez, sin 
vicios, reciba un salario <^ue apenas le alcanza 
para comer él con su compañera y sus hijos? 
La mujer trabaja en la casa, puesto que 
una familia de tres niños ya absorbe todo el 
tiempo de la mujer, a menos que se deje 
abandonados a esos niños, como ocurre en 
muchos casos. 

Si el salario apenas alcanza para malvivir, 
ese mismo salario será más insignificante en 
cada ocasión que un accidente, común en ia 

^^a, perturbe ese hogar, 

^H|pna enfermedad en cualquiera de los 

^^membros de esa familia aumenta enorme- 
mente la miseria. 
^=Pues éste es un caso muy común. 
¿Es justo eso? ¿Es justo que el patrón de 
ese obrero aumente diariamente, multipB- 
cando sus goces, su fortuna de reserva, sus 
comodidades, mientras sus obreros perecen 
de miserias? 

Si desde el punto de vista del sentimiento 
constatamos las injusticias de la organización 
social, la lógica de ese sentirniento nos dice 
que debemos poner nuestra inteligencia al 
servicio del perfeccionamiento de la socie- 
dad, para que poco a poco vayamos hacien- 
do desaparecer todas las causas que produ- 
cen la infelicidad humana. 

Sí la aspiración socialista puede resumirse 
en que ella consiste en que todos los seres 
humanos tienen derecho a ser felices y gozar 
de todos los productos del trabajo humano 
en combinación con la naturaleza, dos fuer- 
zas formidables acuden a dar la razón a la 
doctrina socialista. 

La ciencia, que prueba matemáticamente 
que el dueño del producto es el productor. 
El sentimiento, que demuestra la justicia 
y la raión de la ciencia. 

El setitifniertto de justicia. Sólo en los 
seres refinadamente groseros y degenerados 
y depravados puede no aparecer jamás d 
sentimiento de justicia, pero en las personas 



llamadas buenas, con o sin educación, el 
sentimiento de justicia se revela, aparece y 
señala las cosas como son. 

La educación influye poderosamente para 
localizar el sentimiento de justicia y para 
hacer concebir en sus detalles y amplitudes 
ese sentimiento. 

La doctrina socialista y el sentimiento de 
jijsticia son una misma cosa. 

Muchas personas de nuestro mundo ac- 
tual logran concebir el sentimiento de justi- 
cia en el momento presente, pero sin enla- 
jarlo con el pasado, y se encuentran con 
obstáculos y dudas insuperables debido a la 
falta de análisis histórico retrospectivo hacia 
el pasado. 

Una persona de muy buenos sentimientos 
se encuentra en presencia del siguiente caso. 
Es un ejemplo: 

Don Juan ha herfdado de su señor padre 
un gran establecirniento minero que en la 
actualidad está avaluado en 500.000 pesos y 
produce, una renta de 50.000 pesos anuales. 

Además, el padre de don Juan dejó al 
morir, en el Banco, 500.000 pesos, varias 
casas y sus respectivos mobiliarios, 

Don Juan sigue trabajando en la industria 
y toma posesión de su herencia, considerán- 
dose propietario legítimo, y sobre todo 
considerando esa fortuna en su poder de 
procedencia honrada. 

Don Juan, joven, en posesión de ese 
capital s^ue trabajando y multiplicando su 
fortuna, 

¿Cómo se resuelve la honradez o la falta 
de honradez en este caso? 

Muy sencillo. 

El padre de don Juan tenía 300 trabaja- 
dores en las minas. 

La fortuna qae el padre de don Juan 
acumuló fue trabajando en las niinas. El 
padre de don Juan era obrero minero. Se 
descubrió y pidió una mina, la trabajó solo 
primero, acompañado después hasta llegar a 
tener 300 trabajadores. 

La venta del metal producía para pagarlos 
salarios y dejar un saldo en el Banco. 

Después de veinte años de trabajo en las 
minas, muere el padre de don Juan, legando 
esa fortuna como la hemos descrito. 

¿Cómo se acumuló esa fortuna? Traba- 
jando solo el padre de don Juan, ¿habría 
logrado formar esa fortuna? 



97 



No, eso es imposible. 

El trabajo Konrado de un Kombre solo no 
permitirá jamás acumular fortuna. 

Esa fortuna se formó debido al trabajo de 
esos 300 trabajadores. Cada uno de esos 300 
trabajadores ha contribuido con una cuota 
en esa fortuna. 

¿Como va apareciendo ahora el concepto 
de lo que es el sentimiento de justicia? 

Mientras don Juan, a la muerte de su 
padre, hereda esa fortuna, ese capital, los 
hijos de los trabajadores de esas minas no 
han heredado nada, aun cuando sus padres 
fueran honrados y sin vicios, 

;(• ■ ■) 

DIFERENCIAS ENTRE LA 
DOCTRINA SOCIALISTA Y OTRAS 
DOCTRINAS QUE PRETENDEN 
RESOLVER LA ARMONÍA SOCIAL 

Ninguna doctrina existente en el mundo 
puede por sí misma resolver el problema de 
la felicidad. 

Sólo le está reservada esta virtud al socia- 
lismo. 

No se Come esta afirmación por fanatismo 
o petulancia, pues probaremos que esta afír- 
mación es exacta. 

Si son . las doctrinas religiosas, muchas 
dejan el problema de la felicidad para alcan- 
zarlo en una segunda vida y procurar que en 
el mundo se renuncie a los placeres huma- 
nos. 

Si son las doctrinas de la democracia 
moderna, cifran la felicidad en el mediocre 
progreso que pueden ofrecer las demo- 
cracias. 

Todas estas doctrinas carecen de base 
efectiva para producir el perfeccionamiento. 

Si todas conservan la propiedad individua] 
Con el derecho a su progreso y al egoísmo 
que ese sistema encierra, es inútil que aspiren 
sinceramente a ningún mejoramiento ni per- 
feccionamiento efectivo. 

Porque precisamente el socialismo trans- 
forma la propiedad individual, perfec- 
cionándola en colectiva o común, es que 
adquiere su fuerza poderosa de verdadero 
progreso del cual no puede nacer sino felici- 
dad. 

La propiedad individual será siempre mo- 
tivo de egoísmos. 

La propiedad colectiva será siempre base 



de progresos, porque el espíritu se ensan- 
chará para producir mayores comodidades 
colectivas. 

No existiendo e! egoísmo de la propiedad 

privada, del progreso para mí, se abrirá por 

sí sólo el espíritu a superiores invenciones. 

Lo que nos pertenece a todos merecerá el 

amor de todos. 

Mientras haya propietarios y haya quienes 
nada posean, no podrán evitarse la explota- 
ción y la opresión. 

No podría objetarse que cada individuo 
debiera tener entonces una propiedad, 
porque tampoco ün sistema así produciría 
nada átil. 

Cuando no haya propietarios, no habrá 
desposeídos. Todo lo que haya sobre el 
mundo pertenecerá a todos, porque será el 
resultado del trabajo anterior de todos. 

La hermosa como perfecta y admirable 
organización económica que ya han princi- 
piado los trabajadores, y que avanzará cre- 
ciendo y perfeccionándose, será el instru- 
mento administrativo de todas las cosas que 
requieran administración, 

Pero lo que es el gobierno habrá desapa- 
recido por innoble a los destinos del hombre. 

Todas las invenciones nuevas lian produ- 
cido siempre admiración y desconfianza. 
Una anciana creerá que viaja mejor en un 
coche que en un automóvil y sin embargo 
ambos vehículos tienen los mismos peligros. 

No se ha vivido nunca en un régimen 
socialista. Nadie tiene razón experimental 
para declarar que una vida en régimen socia- 
lista sea buena o mala. Nosotros pedimos 
que se ensaye, que se ponga a prueba. 

Convencidos como estamos de que el 
régimen socialista es muy superior y de que 
ninguna doctrina le es comparable, pedimos 
a todos que estudien y comparen. 

Para todos los progresos de la vida que 
hoy constituyen parte de la comodidad hu- 
mana, ha habido graves obstáculos e incon- 
venientes, que han sido vencidos a fuerza de 
perseverancia y de experiencia. 

A medida que se haga experiencia sobre la 
doctrina socialista y sus modos, se irá obte- 
niendo el convencimiento de su supe- 
rioridad. 

Muchos viven bien hoy, pero a fuerza de 
actos bajos e innobles. En el futuro socialista 
todos vivirán bien por medios nobles y di^ 



98 



nos, lo que enaltecerá más la personalidad 
human»' 

LECTOR: 

Si la doctrina socialista la encontráis justa 
en su hermosura, grande en su nobleta, y 
(figna de conducir la vida humana, no miréis 
los inconvenientes que se presentan para su 
realiratión. 

Si tenéis inteligencia o si aspiráis a inteli- 
gencia, agregad vuestro individual concurso 
solamente a la obra propia del progreso y 
con eso sólo contribuiréis poderosamente a 
establecer la vida socialista. 

La inteligencia progresando sobre el fu- 
turo salvará todos los obstáculos y los impo- 
sibles que hoy se imaginan los temerosos de 
la vida nueva. 

LECTOR: 

Si sentís en vaestra persona íntima la 
nobleza y la mora! para proceder conforme 
a un criterio de verdadero amor y justicia, 
podéis decir que ha penetrado en vos el 
noble ideal socialista. 

Socialismo es moral y es amor. 

Socialismo es justicia y es libertad. 

Socialismo es progreso, progresando. 

Porque todo esto existirá abundante en el 
mundo futuro, es que el socialismo asegura 
su triunfo y la felicidad completa de los 
seres, 

¿QUE ES EL SOCIAUSMO? 

LaAurora, Taltal, í3H0fÍ9í6 



Ningún obrero, ningún empleado pobre, 
combatiría al Socialismo si primero procu- 
rara saber qué cosa es el Socialismo, 

Pero no sucede así. Hablan contra el 
Socialismo sin saber qué es, o hablan toman- 
do por base cualquier mentira propalada. 

fQué es el Socialismo? El Socialismo es 
solamente el progreso llevado a todas partes 
donde sea necesario el progreso. Se busca 
primero para los pobres, porque son los que 
necesitan más que otros del progreso. 

El progreso es bienestar y comodidad: Es 
salud y alegría. Por eso queremos el progreso 
para las clases pobres; por eso llevamos la 
propaganda socialista hasta el corazón del 
pueblo. 



Queremos que tos obreros, los empleados, 
las familias pobres, todas las gentes de bue- 
nos sentimientos se ocupen de investigar sí 
efectivamente el Socialismo traerá el bienes- 
tar presente y ftituro de Codas las gentes. 

Nosotros aseguramos que sí. El Socialis- 
mo es el progreso para todos. Por lo tanto es 
el bienestar para todos. No es justo que se 
pretenda sustraer al bienestar a nadie. Todos 
tienen derecho al bienestar, 

¿Qué e! Socialismo es un imposible? Eso 
lo dice quien no conoce el Socialismo y 
quien no quiere el progreso y el bienestar 
para todos. 

Y ¿cómo se ítiti imponiendo las ideas 
socialistas? Poco a poco, como lo vayan 
permitiendo los acontecimientos. 

Una sola circunstancia, entre otras, dará 
paso triunfal definitivo al Socialbmo y al 
pueblo: la instrucción y la cultura. Por eso el 
Partido Socialista reparte instrucción, ilustra- 
ción y cultura por medio de su prensa pro- 
pia, de conferencias, de teatro socialista, con 
obritas educativas. 

Y como la acción de la educación progre- 
sa a pesar de todo, el Socialismo penetra 
poco a poco entre el mundo sin que ningún 
inconveniente pueda detener su progreso. 
Hasta hoy el Socialismo ha progresado en 
todos los países del mundo. El SociaUsmo no 
es un imposible, desde el momento en que 
sólo significa progreso y bienestar. Su reaÜ- 
zacjón va verificándose sin que nada ni nadie 
lo impida. El Socialismo para ir realizándose 
agrupa a los proletarios en sociedades que 
tengan por objeto la conquista del bienestar 
económico, político y social. Dos formas de 
lucha adopta el Socialismo para el mejora- 
Tiiento de los pueblos. 

— Lucha económica, y 

— Lucha política. 

La Lucha económica se desarrolla en dos 
ormas distintas; 

Por el mejoramiento de! salario; y 

Por el abaratamiento de la vida. 

Estamos seguros que todos ios obreros y 
los empleados aspiran a tener un mejor 
salario o sueldo y alimentación y demás 
medios de vida más baratos, pero esto no se 
podrá conseguir mientras obreros y emplea- 
dos permanezcan alejados de las filas socialis- 
tas. 



99 



Es necesario agruparse. Es necesario afi- 
liarse al Partido Obrero Socialista para ir 
formando ía fuetíü que dé ei bienestar a Eos 
pobres. Y mientras los pobres resistan o 
posterguen la formación de esa fuerzai no 
habrá bienestar. Organizados los obreros 
dentro del Partido Sociali.'ita, podrán conse- 
guir mejoría en sus salarios. Fuera del Parti- 
do Socialista sólo ganarán explotación. Orga- 
niíados los obreros, en número abundante, 
dentro del Partido Socialista podrán conse- 
guir el abaratamiento de la vida, establecien- 
do almacenes, panaderías y mercados ^ue 
influyan para disminuir la carestía de la vida. 

Fuera del Partido Socialista sólo habri 
carestía y escasei. 

Luis E. Recabarren S. 

(Continuará) 



EL SOCIALISMO 

LaAuTora. Taltal 20110/1916 

¿QUE ES EL SOCIALISMO? 

Continuación. 

La lucha por el mejorarrsiento económico, es 
para el Partido Socialista de toda preferen- 
cia. Pero sus resultados no podrán ser eííc»-- 
ces mientras seamos unos pocos los que nos 
unimos y batallamos. 

Acerquemos, pues, las relaciones frater- 
nales de los obretos, para tener la fuerza 
suficiente que es necesaria para realizar el 
mejoramiento proletario. 

Si la humanidad Ka luchado tantos años 
por mejorarse y progresar y no lo ha conse- 
guido con todos los ideales puestos en lucha, 
preciso es abrir camino a este nuevo ideal 
que constituye una nueva estructura econó- 
mica industrial y comercial, totalmente dife- 
rente a lo que ha sido costumbre hasta la 
fecha y que suprime la explotación del hom- 
bre por el hombre, que es la causa de todas 
las miserias, de todos los vicios, de todas las 
ignorancias y de todos los crímenes que 
sufrimos. 

£n el triunfo de las ides económicas del 
Socialismo, se cifra todo él bienestar social y 
moral de la humanidad. La forma de la 



organización económica del Socialismo es el 
principio de la organización futura de la 
humanidad. 

La constancia y la perseverancia en esta 
obra será la base del triunfo. 

La lucha por el mejoramiento económico 
es el todo del Socialismo. Por eso los obreros 
y los empleados de preferencia, deben estu- 
diar estas cuestiones para decidirse a coope- 
rar a La construcción de la fuerza socialista 
qué ha de implantar las teorías econójnitas 
del Socialismo. 

La lucha política sólo tiene valor transito- 
rio y secundario para el Socialismo. No tiene 
otro objeto que hacer que las leyes no 
continúen oprimiendo y explotando ai pue- 
blo y traba-jar para su derogación. 

La acción política del Socialismo, es para 
colaborar la labor que los obreros hagan en 
sus organizaciones. 

-¿QUE ES EL SOCIALISMO? repeti- 
mos nuestra pregunta. 

El Socialismo es la realización de todo 
progreso, tanto en el individuo como en la 
sociedad. Donde no haya progreso no habrá 
Socialismo. 

Y como nadie, absolutamente nadie pue- 
de considerarse enemigo del progreso, á 
nadie es enemigo del progreso, nadie es 
enemigo del socialismo. Lo que falta es 
solamente comprender el socialismo, darse 
cuenta de su acción, de sus medios de lucha 
y de la transformación que va poniendo en 
práctica. 

Si el socialismo es el progreso; es bueno 
entonces y debe ser investigado. Todos qui- 
siéramos evitar los sufrimientos y tos extra- 
víos humanos, pero sólo se conseguirá por Ja 
acción del socialismo y mientras se retarde la 
humanidad en comprenderlo, más se prolon- 
garán los horrores del sufrimiento y los J 
horrores en que vive. J 

¿QUE ES EL SOCIALISMO? Socialismo 
es abolir la miseria, la ignorancia, la explota- 
ción, la tiranía, el vicio y todos los defectos 
humanos que el buen sentimiento y la educa- 
ción puedan suprimir. Abolir todos estos 
defectos es progreso -y eso es socialismo. No 
es imposible abolir todos esos defectos y que 
es fácil abolirlos probaremos en las cortas 
páginas de este folletito. 

¿Qué es el socialismo? Es el progreso, es 
eJ bienestar, la alegría, el amor, la justicia, U 



100 



I 



I 

Jptolodidad, en ñu codo aquello que ayuda a 
constituir el vecdadeio progreso del índivi- 
¿ uo y de la sociedad. 
Hv Y ¿cómo llegaremos a alcanzar una vida 
^"Sf tan llena de belleza? ,¿cámo se realizará 
el socialismo? Eso es lo que explicaremos en 
seguida en la confianza de que todos nues- 
tros lectores leerán juiciosamente. 

¿COMO SE REALIZARA EL 
SOCIALISMO? 

Hemos dicho que el socialismo es el progreso 
en su marcha permanente y el progreso 
llevado a todo (o que sobie el mundo existe 
y puede existir. 

Mienctas haya un pobre no habrá progre- 
so, y mientras haya un pobre querrá decir 
que hay explotación y opresión y esto no es 
progreso. 

¿Cómo llegaremos al más avanzado pro- 
greso? 

Organizándose los proletarios en la si- 
guíente forma: 

En cada pueblo, ciudad o faena se organi- 
zarán en una asamblea o sección todos los 
obreros y empleados que quieran hacerlo, 
aunque sean pocos, porque todas las cosas 
principian en pequeño. Si el grupo organi- 
zado es pequeño, reasumirá en s{ todas las 
siguientes aspiraciones: 

Mejoramiento del salario y condiciones 
generales del trabajo, de tal manera que el 
proletariado trabaje en condiciones humanas 
y de justicia. 

Abaratamiento de la vida creando con ese 
fin cooperativas, según lo permitan los recur- 
sos de que dispongan los grupos. 

Luis E, Recabarren S. 

(Continuará) 



EL SOCIALISMO 

La Aurora, Tdtal, 27(1011916 

¿COMO SE REALIZARA 
EL SOCIALISMO? 

Continuación 

Tomando parte en las elecciones de munici- 
pales y congresales para alcanzar una repre- 
sentación que le sirva para influir en el mejo- 
ramiento económico social del pueblo. 

Si los agrupados tienen la esperanza de ser 
numerosos, por vivir en una ciudad industrial 
más o menos poblada, el grupo seguirá la 
siguiente marcha: Primero agrupará reunidos 
todos los que se incorporan en una sola 
organización, pero cuando haya más de dieü 
afiliados de una misma profesión, nombrarán 
una comisión adtni*tistr<itiva para atender a 
sus necesidades económica y gremiales a ñn 
de mejorar cuanto antes el salario y las con- 
diciones del trabajo, Asf se hará con todos 
los oficios que vayan teniendo más de diez 
afiliados, La recaudación de las cuotas que 
cada afiliado debe p^ar se hará por et teso- 
rero de U comisió» administrativa que nom- 
bre cada sección gremial que se constituya, y 
de esta cuota el 33 por ciento pasará a ia caja 
central de la respectiva organización del Par- 
tido Obrero Socialista. (Bs decir de la cuota 
que se f^e será un tercio para la caja electo- 
ral y de educación y dos tercios para las 
necesidades sociales y económicas). 

Esta forma de organización por oficio, 
que surgirá del seno mismo del partido, tiene 
QOiT^o progrania de trabajo y por misión in- 
metliatai 

—Unir el mayor número de obreros deJ 
mismo oficio, siendo a la vez cada afilíadc 
miembro del partido y de la sección gremial; 

—Educar a los afiliados por medio de con- 
ferencias continuas, libros, manifiestos, dia- 
rios, etc., en lo que es exactamente el socia- 
lismo, en la misión que desempeñan estos 
organismos y en las ventajas graduales que se 
conquistan con la educación y con la organi- 
zación; 

—Mejorar el salario según sea el costo de 
la vida; 

—Dignificar la condición del productor, 
como el artífice supremo de la humanidad 
elevándole sv cultura y su ilustración, pues 



101 



en el progreso de la cultura y de la educación 
dé los individuos cifra el Socialismo toda su 
base de triunfos. Sin cultura no puede haber 
socialismo, 

—Mejorar las condiciones de trabajo, de 
manera de hacer desaparecer toda forma de 
explotación, de opresión y de abyección; 

—Obtener que en cada faena sólo trabajen 
obreros afiliados a la sección gremial del 
partido, para garantizar así el progreso per- 
manente que vaya conquistando la organiza- 
ción; 

—Y dedicarse en forma permanente a to- 
do aquello que eleve y dignifique al ser hu- 
mano, desarrollando un programa ilimitado 
de labor educativa. 

Todo esto puede ser un programa que se 
realice tanto en pequeño como en grande y 
sus beneficios puedan usufructuarse gradual 
mente progresivos. 

De esta manera, el Partido Obrero Socia- 
iista organizado en una ciudad cualquiera, 
podría llegar a componerse de varias seccio- 
nes: (tantas como grupos gremiales se consti- 
tuyan), sin perjuicio de las organizaciones de 
educación, teatro, etc. Cada grupo gremial 
tendrá una comisión administrativa com- 
puesta de individuos de su mismo gremio. 

Luis E. Recabarren S. 

Continuará 



EL SOCIALISMO 

La Aurora, Taltal, 03/J1/Í9Í6 



¡COMO SE REALIZARA 
EL SOCIALISMO? 

Continuación 

Los grupos, secciones o sociedades gremiales 
(como quieran llamarlos) se ocuparán de to- 
do aquéllo que afecte el mejoramiento eco- 
nómico de su oficio y a la vida de la familia; 
pero cuando la acción económica tenga nece- 
sidad de la cooperación de varias otras sec- 
ciones profesionales, como para actos políti- 
cos, se reunirán como si fuera del Partido 
Socialista, bajo la acción del comité adminis- 
trativo del partido. 



Cuando el número de secciones de oficio 
pase de dos, cada grupo debe nombrar dos 
delegados que lo representen en el comité 
administrativo central del Partido Obrero So- 
cialista para cooperar a la labor administrati- 
va y educacional que los comités desarrolla- 
rán y ejecutarán. 

Con esta nueva forma de organización el 
Partido Socialista vendrá a ser una verdaderj 
federación de sociedades gremiales, fundadas 
y alentadas desde su propio seno, de tal 
manera que el comité administrativo de una 
agrupación central socialista, vendría a ser a 
la vez la mesa áii-ectiva del comité de U fe- 
deración gremial de cada localidad- 
La caja del Partido Obrero Socialista se 
formará como lo determine cada organiza- 
ción según sean sus necesidades y desarrollo, 
pero siguiendo más o menos el rumbo indica- 
do; es decir la tercera parte de la cuota a la 
caja de gastos políticos y las otras dos terce- 
ras partes a la caja social, que será para 
atender las acciones económicas en que Se 
empeñe la acción gremial. 

Si los grupos agregan otra clase de benefi- 
cios, como socorro para enfermos, o pjrs 
desocupados, deben agregar la cuota corres- 
pondiente para esos ftnes. Con esta teoría 
habrá una sola clase de organización obrera 
en cada pueblo o región, pues estimamos 
innecesaria y aún dañina toda forma de orga- 
nización que aparezca en duplicidad, por 
cuanto la división de organismos esteriliza la 
labor emancipadora de los obreros. 

Si el Partido Socialista en estas condicio- 
nes desarrolla eñcazmente su acción contra 
el actúa! sistema industrial, y con una organi- 
zación así tan esencialmente democrática, es 
lógico que todos los obreros le presten su 
activa cooperación, para verificar la reden- 
ción de los oprimidos. 

Esta forma de la organización socialista, 
marchando de progreso en progreso; perfec- 
cionando de época en época su propia lormí 
de organización; sü forma de acción; sus 
conquistas en el terreno de la lucha, han de 
ir poniendo al productor (al obrero) en pose- 
sión absoluta de su producto, o sea el fruto 
de su trabajo; hasta llegar por la marcha áe 
esos progresos a la abolición de toda forma 
de explotación u opresión. 

De la misma manera que el ser humano 
tiene que pasar por un proceso de muchos 



102 



■iHos en (jue et organismo progresa, d&sde el 
día que nace hasta gue adquiere e! mayor 
desarroílo de su conciencia; este mismo pro- 
ceso porque el ser humano pasa para alcan- 
lar e! mayor progreso personal, y llega a 
conseguirlo, ese mismo proceso es indispen- 
sable pira las agrupaciones de individuos que 
buscan el mejoramiento humano. 

Si vemos en el hombre el progreso inevita- 
ble en el desarrollo de su propio organismo; 
pues nace sin saber hablar, ni andar, ni ali- 
mentarse, ni trabajar y sin embargo todo 
esto lo adquiere, en cualquier clase social 
que viva y en el desarrollo de su organismo. 
Así también cuando unidos un grupo de 
obreros, damos vida nueva a un organismo 
colectivo, si cuidamos el desarrollo como se 
cuida el desarrollo del niño alcan/aremos 
inevitablemente su progreso como el caso 
anteriormente citado. 

¿Qué es la edad? Las distintas fases del 
individuo. 

El niño es primero que el hombre, en Un 
mismo ser. 

Al niflo lo reemplaza el joven, 

Al joven lo reemplaza el hombre. 

Al hombre lo reemplaza el anciano. 

Por todas estas fases pasa un mismo ser. 

Así también por la acción progresiva de 
los organismos socialistas la explotación del 
trabajo desaparecerá, como desaparece el 
niño, cuando surge el joven, como desapare- 
ce el joven cuando avanza el hombre. 



Y al desaparecer la explotación desapare- 
cerá con ella la clase patronal capitalista, (en 
cuanto clase), para ser reemplazada [como el 
hombre reemplaza al joven) por la nueva 
estructura social que el socialismo ha creado 
con sus secciones profesionales de oficio, 
destinadas a actuar en el perfeccionamiento 
y progreso de las relaciones entre obreros y 
patrones. 

La creciente acción de "las secciones gre- 
miales de oficio, fundadas en el'seno de cada 
asamblea socialista, organizada por ciudades 
o regiones; 

La creciente educación de estos mismos 
organismos, cuya fuerza de cultura influirá 
sobre ta misma clase capitalista et» que actúe; 

Las crecientes conquistas económicas que 
obtenga, por mejoramiento del salario y par- 



ticipación proporcional de las utilidades; 

Llegarán a anular toda forma de explota- 
ción y opresión. 

¿Cómo se realizará el socialismo'' 

Sólo con el progreso individual, que hará el 
progreso colectivo de la humanidad. Mien- 
tras el individuo y la sociedad no progresan 
no triunfará eí socialismo, Y para alcanzar 
toda esta total aspiración, es que los socialis- 
tas se organizan, como Sé explica en estas 
páginas; para educarse y perfeccionarse en el 
seno de la organización y para que esta orga- 
nización sea hoy la base, principio y forma de 
la organización de la sociedad humana del 
porvenir susceptible a superiores perfeccio- 
nes a medida qtie las imponga el tiempo. 

¿Cómo se realizará el socialismo? He ahí 
explicado ya parte de las acciones y formas 
con las cuales la organización socialista reali- 
zará tan hermoso ideal de hacer de la huma- 
nidad una sola familia que sepa amarse infi- 
nitamente y en la cual trabajen todos inspira- 
dos en el amor mutuo que deben prodigarse 
pata alcanzar siempre el máximo de ielicidad 
individual y colectiva. Y eso que acabamos 
de dejar trazado además de ser muy fácil 
realizarlo, ya está empezado y muy avanzado 
en varias naciones. 

A esta acción que el socialismo va reali- 
zando en forma inevitable, y cuyo tiempo de 
proceso nadie puede medir ni calificar; (así 
puede ser poco o mucho el tiempo que nece- 
site, pues, dependerá del progreso que haga 
la educación y la cultura en cada individuo y 
en cada agrupación); 

A esta acción llamada gremiali el socialis- 
mo agregará también la organización coope- 
rativa, cuya fuerza de reemplazo a las formas 
capitalistas nada ha podido disminuir nt de- 
tener el presente. 

Este nuevo factor: la cooperativa, lo tra- 
taremos en un capítulo separado. 

Si este trabajo lo vuelve usted a leer, 
comprenderá mejor, pues mientras más lo lea 
lo comprenderá más y se dará cuenta cabal 
de su fácil realización. Vuelva, pues, a leerlo 
detenidamente. 

Luü E, Recibarren S. 

Continuará 



103 



EL SOCIALISMO 

La Aurora. Taltal }ojt2lí9Í6 

EL POR QUE DEL SOCIALISMO Y 
DE SUS MÉTODOS DE LUCHA 

Continuación 

Bl sistema industñd del presente produce 
forcunas para sus propietarios y miserias para 
los obreros que son l&s verdaderos producto- 
res. 

El obrero es explotado en su trabajo por- 
que el capitalista se apodera de la mayor 
parte del producto, sin que el obrero, en el 
presente régimen pueda evitarlo. "El capitalis- 
ta estimándose propietario de máquinas y de 
instrumentos realiza su explotación en doble 
forma; 

— Explota al obrero en el salario, o sea en 
el costo de la producción; y 

—Explota al pueblo consumidor en la ven- 
ta de los mismos productos, a precios eleva- 
dos, que le agota totalmente sus pequeñas 
rentas. 

Además de esta explotación, por la forma 
o sistema en que se desarrolla el movimiento 
industrial, existe un mecanismo comercial e 
industrial que aumenta los inteimediarios, 
que contribuyen a la carestía de los produc- 
tos o sea al encarecimiento de la aumenta- 
ción y demás medios de vida. 

Este sistema industrial y comercial, esta- 
blecido actualmente en todo el mundo, ade- 
más de Consamar una explotación tan inícua 
al trabajo humano, y de explotar la vida 
misma poniéndole precio, realiza un segundo 
crimen, pues esclaviza y tiraniza a casi todo 
el mundo. 

Tenemos, pues, como resultado del mis- 
mo sistema industrial que rige, explotación y 
esclavitud, que establece juntamente igno- 
rancias y miserias, y por ellos sufrimientos y 
crímenes que hacen horrible la vida, 

¿Es posible vivir así? ¿ Es posible tolerar 
esa clase de organización social de la vida? 
¿Es posible que la inmensa mayoría de la 
humanidad esté sometida a la tiranía de la 
explotación y de la esclavitud? Claro que 
no. 

Los que hemos tenido la suerte de com- 
prender el inmenso mal que este sistema de 
explotación produce, no podemos callar ante 



la indignidad, no podemos someternos sin 
protestar. 

Todas las desgracias humanas, desde ef 
leve delito de robo, hasta el crimen de la 
guerra; todas las miserias morales, desde el 
egoísmo hasta la insidia infame, todo el in- 
menso bagaje del mal que azota la tierra, 
todo es producto directo de la organización 
industrial presente que somete a sus leyes 
todo lo que vive y todo lo que muere. 

Y como todo eso para esta época de su- 
perior comprensión, y para el porvenir, es 
inaceptable; por eso es que el socialismo 
viene a proponer una nueva organización in- 
dustrial, con la cooperativa socialista, que 
aumentará la riqueza social de manera que 
habrá aumento de comodidades y de place- 
res para todos sin excepción. Si' podemos 
vivir bien, ¿por qué no vivir bien? 

Esto es el socialismo; resolver el problema 
de la cuestión Social, de modo que cese la 
explotación y con ella la esclavitud y todo su 
cortejo de males. Consideramos muy grande 
el mal que produce a la humanidad el régi- 
men industrial presente. Por eso queremos 
transformarlo, perfeccionándolo, 

Así como se ha transformado el sistema 
político de los pueblos, desde los viejos regí- 
menes absolutos, feudales, monárquicos des- 
póticos, hasta el constitucional, comunal, de- 
mocrático. 

Así como el sistema de locomoción y 
transporte se ha transformado y ha pasado 
por una época de perfeccionamiento, hasta 
el momento actual, 

Así como el sistema de máquinas en todas 
las industrias y como el sistema de vestuario; 
así como el sistema escolar; en fin así como 
en todas las cosas en el mundo han venido 
transformándose y cambiando sus condicio- 
nes. 

Así aspiramos los socialistas, a transfor- 
mar y perfeccionar el sistema industrial, para 
suprimir la explotación, la esclavitud y todos 
los crímenes que se derivan de este sistema- 

Algunos alegan el derecho de propiedad y 
de fortuna adquirido por herencia, de tJ 
modo que lo consideran una propiedad indis- 
cutible. 

Luís E. Recabárren S. 

Continuará 



i 04 




Luis Emilio Recabarren 



i 



EL SOCIALISMO 

La Aurora, Taltal 8/Í2J1916 



ÉL POR QUE DEL SOCIAI,ISMO Y 
SUS MÉTODOS DE LUCHA 



Cor 







bntinuacion 

No hay fortuna acumulada, nunca, que no 
sea el producto de la explotación a otras 
personas; explotación tjue les ha quitado su 
bienestar. 

Si la fortuna la ha obtenido por trabajo 
de fábrica u otras formas donde haya media- 
do para ello la actuación de los trabajadores 
Y empleados; 

Esa foituna es el fruto de salarios mal 
pagados y por lo tanto explotados. 

Si la fortuna es el fruto de comercios por 
renta de mercaderías, se habrá acumulado a 
costa del hambre, robando ala multitud con 
precios caros sobre los artículos de consumo. 

Fuera de estas dos formas viene la fortuna 

uirida por usura. 

He ahí la manera como la humanidad 
colectiva se ha quitado su bienestar para 
dárselo a unos pocos, ¿Ha sido eso justo y 
moral ? 

£1 socialismo no pretende quitar aquello a 
los individuos para devolverlo a la colectivi- 
dad. 

No pretendemos volver atrás. Solamente 
pretendemos ir reglando, ir perfeccionando 
de hoy en adelante el sistema industrial de 
manera de ir procurando la desaparición de 
toda forma de explotación y de esclavitud. 

Como resulta bastante molesto obligar a 
'a clase patronal a someterse a medidas dicta- 
das por los obreros, y sólo algunas pueden 
ser impuestas "nos parece" que nuestro siste- 
ma Cooperativo es mucho más fácil, aunque 
parezca más largo. Es más fáci] establecer, 
[por ejemplo), una fábrica de zapatos, desa- 
tiollarla, darte ilimitados progresos, obtener 
■^on ello que abarate el zapato, mejore en 
calidad, que los obreros ganen más salarios y 
ellos mismos en calidad de accionistas se 
ganen las utilidades; es más fácil todo eso 
hecho por la cooperativa, que obtener de 
*uia fábrica burguesa que suprima la explota- 
ción, que trabaje con buenos materiales, que 
reparta sus utilidades entre todos los que las 
producen. Reflexionemos sobre esta expre- 
sión. 



Ej desarrollo de la cooperativa socialista 
es, a nuestro juicio, el sistema más apropiado 
para verificar lo que llamamos la "abolición 
de la propiedad privada", la "socialización 
de la sociedad", la "expropiación capitalis- 
ta", el establecimiento del "régimen colecti- 
vo", la "verificación del colectivismo". 

Porque la acción cooperativa desarrollada 
con todas las fuerzas obreras y con todo el 
empuje consciente, revolucionario de todos 
los socialistas, sería EL MEDIO más eficaz, 
con menos éxito combatido, y de rápido 
desarrollo para la creciente acción del socia- 
lismo mundial, 

£1 día que tod^s las industrias liayan caí- 
do en manos de las cooperativas socialistas; 
el día en que todas las acciones intermedia- 
rias de las industrias y comercios estén en 
manos de cooperativas socialistas, ¿no habrá 
desaparecido de hecho la clase capitalista, 
absorbida por el cooperativismo? 

Y ese día, ¿de quién serán las fábricas, las 
faenas? Sencillamente de todos, ¿Quién to- 
mará para sí las utilidades? todos. 

Una ley de expropiación sería resistida: Si 
una ley ordenara clausurarse una fábrica, y 
proteger una que recién se instale, levantaría 
protestas indignadas. Pero si por la compe- 
tencia comercial una fábrica se eleva y se 
engrandece produciendo la clausura y liqui- 
dación de varias, el hecho se produce y se 
acepta como una cosa natural, normal y to- 
dos se conforman. 

Esta será la acción de la cooperativa: 
Clausurar todas tas industrias burguesas de U 
clase explotadora, por poderosas que sean, a 
medida' que la fuerza cooperativa vaya cre- 
ciendo y tomando impulsos poderosos. 

Esta clase de acción es la aceptada por el 
atavismo y la traición impecantes. Pues si 
esas mismas nos sirven para luchar^ luchemos 
con ellas. 

El día que el sistema industrial esté en 
manos de las cooperativas socialistas, ese día 
se simplificará la labor industrial y se redu- 
cirá a lo necesario, de manera que vendría 
una evidente y efectiva economía que au- 
mentaría los goces sociales y haría la tran- 
quilidad de todo el mundo. 

He aquí en breves expresiones expuesto el 
POR QUE del socialismo. 

Ante tanto malestar que produce la mala 
organización de Ja sociedad capitalista, cuya 



105 



única base es la explotación del Kombre, es 
preciso adoptar un remedio, un sistema que 
mejore y que ennoblezca la vida. 

Y como la sociedad capitalista, elk mis- 
ma, no lo hará, no trabajará por elevar la 
condición moral e intelectual de los indivi- 
duos, ni por suprimir ta explotación y la 
esclavitud cjU£ se deriva, como nada de eso 
hará, no hay otro remedio que producir el 
desarrollo de la acción cooperativa; basada 
en la acción gremial de los trabajadores y 
con la cooperación de la acción política para 
abolir los privilegios que dan a la clase capi- 
talista superiores ventajas. 

He ahí el por qué de la acción socialista; 
para supritnif dentro del más riguroso con- 
cepto de justicia y de moral, toda forma o 
costumbre social que explote, que oprima y 
que envilezca a la raza humana. 

El efecto que va produciendo la creación 
y desarrollo de la acción cooperativa con su 
carácter socialista para concurrir a la "expro- 
piación capitalista", es inmejorable. Educa al 
individuo en un nuevo método o sistema 
cuya base es de verdadera justicia y moral, y 
va así preparando las bases del más hermoso 
porvenir, que dará alegrías a todos. No po- 
dríamos hacer en las breves páginas de un 
folleto, toda una construcción social nueva. 
Pero la dejamos al metjos señalada en todas 
sus formas generales. 

Loa que se interesan por el bien humano, 
estudien por sí mismos, busquen otros libros 
en que completen sus conocimientos. Los 
socialistas de todas partes resuelvan hasta 
qué punto es indispensablemente más urgen- 
te desarrollar esta fuerza revolucionaria que 
puede vivir, alimentarse y crecer en todo 
sitio donde haya podido agruparse siquiera 
un centenar de familias. 

LuisE. Recabarren S. 

Continuará 



EL SOCIALISMO 

La Aurora, Taltal 15/12/Í916 

Conclusión 

EL POR QUE DEL SOCIALISMO 
Y DE SUS MÉTODOS DE LUCHA 

La acción gremial es muy necesaria para evi- 
tar el exceso de esclavitud que el industrial 
desarrolla, podría llegar quizás a verificar la 
expropiación del capital. Pero, vemos que la 
acción de la cooperativa es mucho más efi- 
caz, y sobre todo si cooperativa y gremio 
marchan guiados por los principios socialis- 
tas. Agregando a estas dos fuerzas la acción 
política del socialismo completamos un ba- 
gaje de medios de lucha que bastan para 
operar la necesaria progresiva marcha de la 
conciencia popular, puesto que estos medios 
de lucha; gremio, cooperativa y política, só- 
lo tienen valor desarrollados y aplicados con- 
juntamente por elementos conscientes, capa- 
ces de saber lo que hacen. 

Gremio, cooperativa y política, dentro de 
todo organismo socialista forman una escue- 
la positiva, de experiencia práctica DE LO 
QUE DEBE SER la vida que educa a los 
afiliados en las verdades necesarias para el 
presente y para el porvenir y son los planos 
de la sociedad futura. 

Gremio, cooperativa y política, además 
de ser una escuela, son medios de tucha, 
instrumentos de creación y de desarrollo de 
la sociedad de mañana. 

"No acepto Incendiar y destruir una fábri- 
ca para construir sobre sus ruinas una nueva, 
superior". "Prefiero crear, construir una fá- 
brica nueva, moderna, al lado de una fábrica 
vieja, anticuada". 

Todas las ventajas estarán de parte de la 
nueva fábrica. 

No quiero destruir la humanidad (o el 
mundo), no, porque nacería otra humanidad 
que debería recorrer el mismo largo, abyecto 
camino que ya ha recorrido triste y dolorosa- 
mente la actual humanidad. 

Pienso que podemos escoger y seleccionar 
con nuestra acción educadora, convertir con 
nuestra verdad, atraer con nuestras rabones, 
y formar y crear una nueva humanidad, su- 
perior, llena de bellezas y alegrías. 

Y esto ya está empezado. En cada rincón 



106 



B 

^^Kla tierra hay un pequeño grupg de socia- 
BHtas, que obran todos de acuecdo, íin cono- 
cerse, pero los guía una misma doctrina, un 
mismo amor. 

Ellos son la nueva humanidad. La euna de 
la moderna humanidad. 

Por eso, el gremio, la cooperativa y la 
política son medios honrosos y dignos que 
en manos amorosas y honradas crecerán lo- 
zanos. Son la única escuela de ía. humanidad 
de hoy, serán la vida hermosa sin lágrimas 
del porvenir. 

[RAZONEMOS LÓGICAMENTE 

Como dentro y cerca del elemento proletario . 
siempre hay críticos que sólo sirven para 
fomentar desalientos, para dificultar la unifi- 
cación obrera, y para hacer Creer que los 
inconvenientes son más graves que lo que en 
verdad son, se hace preciso responder a las 
siguientes preguntas, que ojalá cada lector se 
dedicara a su vez a razonar. 

¿Tendrá algún valor, podrá servir de fuer- 
» emancipadora o redentora, la aicción gre- 
mial y cooperativa, sin llevar en su seno la 
doctrina socialista? ¿Qué misión desempeña- 
ría el gremio y la cooperativa sin socialis- 
mo? 

Nosotros consideramos que sin doctrina 
socialista, ia acción gremial y cooperativa tiO 
reportarían ninj;ún beneficio a los obreros 
organizados. Al contrario, sobrevendría el 
cansancio. Sostener el gremio para pedir 
siempre aumento de salarios; sostener y crear 
cooperativas para abaratar un poco la vida, 
no nos libraría jamás del régimen de explota- 
ción y opresión. 

Si el gremio no lleva por finalidad de su 
acción de abatir la clase patronal para reem- 
plazar el régimen actual de explotación, por 
un régimen de cooperación; si la cooperativa 
no lleva por propósito monopolizar indus- 
trias y comercios, a fin de suprimir la explo- 
tación y la miseria; si frremio y cooperativa 
no llevan estos propósitos; será inútil luchar, 
porque las conquistas que pudiéramos hacer 
hoy, las perderíamos marrana, por la falta de 
una doctrina precisa. Si gremio y cooperativa 
no llevan en su seno doctrina socialista, ¿qué 
doctrina llevarían? 

Volved, pues, lector, a leer detenidamente 
estas pocas páginas hasta que vuestra inteli- 



gencia se dé cuenta cabal de la importancia 
de la acción socialista para determinar el 
bienestar completo de la humanidad. 

Hemos dejado claramente explicado, (co- 
mo es posible dentro de tan pocas páginas) 
lo que es el socialismo, "su por qué", y 
cómo se realizará. Ahora solamente falta que 
los lectores de este folleto puedan compren- 
derlo bien. Quien bien lo comprenda debe 
ayudar al progreso de la organización socia- 
lista, porque no basta reconocer la bondad 
de [as ideas y aceptarlas, es preciso llevarlas a 
la práctica, como queda indicado en las 
páginas anteriores. 

El socialismo es una doctrina que puede 
ser abrigada por todos los seres humanos, 
sean obreros o no. Corresponde prijneranien- 
te a ios obreros organizarse para realizar 
todo el programa de este ideal. Pero los que 
no son obreros pueden también cooperar 
muy eficazmente a tari hermosa obra de 
redención humana. Aumentar la dicha debe 
ser toda nuestra acción. 

Hemos de advertir que no culpamos » la 
clase capitalista por su creación esclavizado- 
ra, porque estimamos que obra a impulsos de 
fuerzas heredadas del pasado, y por eso 
nuestro afán perfeccionador. 

{*) Con el presentK número ponuirios fin ai 
licrmosii fnllctito del cainnrada Rccabarrcn. 

Luis H. Recabarren S. 



LA RUSIA OBRERA 
Y CAMPESINA 

Marzo de í 923. 

Existen ya muchas publicaciones sobre la 
Rusia de ios Trabajadores, ya sean escritas 
con pesimismo o con optimismo, a favor y 
en contra, según el modo de pensar y el 
estado de ánimo de cada escritor. Algunos 
han escrito después de haber visitado aquel 
país, Por cierto, algunos escritores fueron » 
llusia a ver el comunismo estabíecido por los 
comunistas y como no lo encontraron en la 
forma y manera que su imaginación capri- 
chosa se trazara, declararon después que los 
comunistas habían fracasado. 

Yo fui a Rusia, enviado delegado al 4° 
Congreso de la Internacional Comunista y al 
2'^ Congreso de la Internacional de Sindi- 



107 



catos Rojos. V fui a Rusia llevando en mi 
convicción de que los comunistas no habían 
podido construir todavía la sociedad comu- 
nista en Rusia, por las razones que se leerán 
en el transcurso de estas páginas, y que con 
el poder político y económico en sus manos 
se ocupaban desde el 7 de noviembre de 
1917 en acumular los elementos para la 
construcción de la sociedad comunista que 
tenemos trazada en nuestros programas y 
aspiraciones. Este modo de apreciar la situa- 
ción de Rusia durante los cinco años transcu- 
rridos y predicados durante el mismo tiempo 
en Chile, es lo que lia formado en la masa 
trabajadora organizada de este país una idea 
clara y sin equívocos de la verdadera condi- 
ción en que se desenvuelve la creación de la 
sociedad comunista en Rusia. 

Con este criterio, con la constante infor- 
mación que nos proporcionábamos sobre la 
marcha de ios acontecimientos de Rusia, yo 
fui a aquel país a ver el trabajo realizado 
hasta la fecha que habrá de conducir al 
proieiaríado a la edificación del comunismo; 
no iba, pues, a ver funcionando el comunis- 
mo como muchos, ingenuamente o malévoía- 
mente se ¡o quieren imaginar. Repito, yo iba 
anheloso a ver cuajnto trabajo se había avan- 
zado ya en la preparación de la sociedad 
comunista. 

Sobre lo que vi y constaté durante ios 
cuarenta y tres días que estuve en Moscú, he 
escrito algunos artíctilos, cinco de jos cuales 
se publicaron en "La JVacíón" de Santiago. 
Esos artículos y las conferencias que he da- 
do, después de mí llegada, de regreso de 
Rusia, coleccionados y con agregados que 
completan ias informaciones, son el material 
que hoy ofrezco en este tnodesto folletito, 
con la intención de llevar a !os lectores una 
información real de lo que hasta la fecha 
lleva construido el proletariado que en Rusia 
tiene hoy en su poder la suma del poder 
político y económico; después de haber des- 
truido despiadadamente todo el mecanismo 
de la sociedad capitalista explotadora. 

Se me podrá observar que cuarenta y tres 
días no son suficientes para reconocer e 
informarse de todo lo que es necesario en un 
país que ha cambiado tan fundamentalmente 
su régimen social, político y económico. 
Pero yo responderé a eso que yo no fui a 
Rusia, a. buscar detalles, que para este objeti^ 



vo no los necesito, fui solamente a constatar 
fo más fundamental, con lo cual se construi- 
rá el porvenir. 

Fui a ver si la clase trabajadora tenía en 
sus manos efectivamente el poder político, 
Con el Cual garantice la conservación en sus 
manos el poder económico. Fui a ver sí U 
clase trabajadora tenía en sus manos la direc- 
ción de! poder económico, con el cual irá 
construyendo su bienestar. Fui a ver si la 
cíase trabajadora había abolido ya definitiva- 
mente todo el estado de explotación capita- 
lista y de tiranía. Fui a ver si la expropiación 
de los explotadores estaba ya completa- 
mente consumada en Rusia. Fui a ver si 
habría posibilidad de restauración dei siste- 
ma capitalista. No fui en busca de menuden- 
cias y detalles. Para recoger lo fundamental 
me alcanzó el tiempo. Y pude ver con 
alegría, que !os trabajadores de Rusia, tenían 
efectivamente en sus manos toda la fuerza 
del poder político y económico, y que pa- 
rece imposible que haya eti el mundo una 
fuerza capaz de despojar al proletariado de 
Rusia de aquel poder ya conquistado. 

Pude constatar además que la expropia- 
ción de los explotadores es completa, de tal 
raanera que jamás volverá a Rusia un régi- 
men de explotación y tiranía, como el que 
todavía soportamos en Chile. Pude conven- 
cerme, que no me había engañado anteriar- 
rriente, cuando he predicado en este país, 
que el proletariado de Rusia tiene en sus 
manos todo el poder para realizar su felici- 
dad futura y va reuniendo los elementos para 
construir la sociedad comunista, como verda- 
dero reinado de justicia social. También pu- 
de saber cómo la clase trabajadora tomó en 
sus manos todo el poder y las responsabilida- 
des del caso, y cómo por medio de la 
dictadura proletaria, lo conservará en su 
poder impidiendo que la burguesía derruin- 
bada pretenda reconquistarlo, V el detalle de 
eso, que es lo fundamentalmente interesante, 
es lo que relato en este folleto. 

El proletariado de Chile, recogerá de la 
lectura de este folleto, muchas enseftanEss 
para sus actividades futuras, que le permitan 
avanzar con éxito hacia el derrumbe del 
estado capitalista, que es la causa del estado 
de tiranía y de explotación que nos vemos 
obligados a soportar. 

No creo haber mirado la nueva organíza- 



108 



Ibn de Rusia, con ojos üptimistas y benévo- 
(, lo cual no lo consideraba de utilidad 
ra mis propias convicciones. He examina- 
do sí los fundamentos establecidos ya en 
Rusia, son los fundamentos que se necesitan 
para la Construcción de la sociedad Comunis- 
ta. Y es ese examen el que me lia convencido 
de que el pueblo de Rusia tiene en sus manos 
los elementos que se necesitan para la cons- 
trucción de la sociedad comunista. 

También quise convencerme si las condi- 
ciones deJ pueblo ruso eran más propicias 
para ¡á revolución y para el comunismo que 
las condiciones en que se encuentra el prole- 
tariado de Chile para acometer la misma 
empresa y creo no engañarme si aseguro que 
al proletariado de Cliile sólo le falta disci- 
plinar un poco más su organización política 
y económica, para e'ncontrarse en capacidad 
de realizar la Revolución Social que expro- 
piará todo el sistema tJe explotación capita- 
lista y que termine definitivamente con el 
caos capitalista incapaz de producir el bie- 
nestar social que reclama la población de 
Cliüe. 

Es de esperar que después de la lectura 



reposada de este corto folleto, cada proleta- 
rio sepa tomar el sitio que le corresponde 
para encaminar sus actividades hacia la reali- 
zación del programa de combate del comu- 
nismo que destruya este sistema capitalista 
que ya ha probado de sobra su tota! incapa- 
cidad para dar ai pai's ningún bienestar. 

Continuar en la inactividad o a la espera 
de ilusorias promesas que se renuevan sin 
cesar, para mantener la esperanza de los 
crédulos que desgraciadamente son siempre 
los incapaces; continuar en esa condición, es 
mantener e! malestar permanente para todos, 
malestar que desde hace treinta años se hace 
sufrir al pueblo de Chile, engañándolo con 
promesas que no han tenido otro objeto que 
prolongar el estado de explotación capita- 
lista que permite a unos pocos hacerse millo- 
narios en poco tiempo, mientras la mayor/a 
de la población permanece en la más vil 
jTiiseria. 

Dar al pueblo los medios para terminar 
con su malestar es, entre otros, el objetivo de 
este folleto. 

Luis E. Recabarren S. 



109 



Capitulo Quinto 



El pensamjento socialkta hacía ¡910 



., *. ..-^^ -^ *■»->, - . .' 



Era necesario dar cuenta del pensamiento socialista hacia 1910 sin reducirlo a la 
figura de Recabarrcn; es por eílo que íiemos quendo establecer un capi'tulo espe- 
cífico, aunque puede parecer algo d<5bil. En efecto, entre 1909 y 1915 hubo una 
serie de iniciativas, agrupaciones, periódicos, etc., que en diversas regiones del 
país produjeron un pensamiento de corte socialista y llevaron a cabo diversas 
acciones tendientes a difundir y tnaterializar dicho ideario. Fuera de Ja zona sali- 
trera, las regiones más destacables son Santiago, Valparaíso y Magallanes, aunque 
de esta zona austral no hayamos encontrado un documento lo suficientemente re- 
presentativo como para ser incorporado a esta antología. 

Reproducimos, para comenzar, el [^a^runi<j del Partido Socialista Obrero de 
1909. El texto aparece firmado por Recabarren, pero imaginamos que representa 
a un grupo de personas, aunque en realidad no tenemos noticia que este partido 
Se haya constituido verdaderamente. En el texto citado se define a la sociedad co- 
mo dividida en dos grupos: burguesía y proletariado. En razón de ello se postula 
como objetivo líltimo de la agrupación "la completa emancipación de la clase 
trabajadora, es decir la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una 
sola, de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e 
inteligentes". 

Es mucho más destacable que el programa del partido antes citado, por su sig- 
nificación, el Programa y Regluttwnto del Partido Obrero Socialista, debido segu- 
ramente también a la pluma de Recabarren y, en todo caso, publicado como apén- 
dice a su folleto [íl Socialistno, del cual ya hemos hablado en el capítulo anterior. 
Según este programa, que dataría de 1912, el "socialismo es una doctrina por la 



I 



113 



cual se aspira a transformar la constitución de la sociedad actual por otra más jus- 
ta e igualitaria". Se señala también Ljue el fui de las aspiraciones del Partido Socia- 
lista" es la emancipación total de la humanidad, aboliendo las diferencias de 
clases y convirtiendo a todos en una sola de trabajadores, dueños del fruto de 
su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes, y la implantación de un régimen 
en que la producción sea un factor común y común tambie'n el goce de los produc- 
tos". Se ve en lo que acabamos de citar que algunas frases son textuales de docu- 
mento de 1909, lo que, si bien por un lado muestra la confirmación y desarrollo 
de una Ij'nea, por otro lado hace pensar que Recabarren, qui^a's algo solo, llevaba a 
cabo estas iniciativas. 

Se ha colocado, en. segundo lugar, un texto procedente del mismo partido 
aunque no con carácter de oficial. En dicho escrito, llamado Leyes Sociales, se 
aborda un tema poco frecuente en la producción intelectual obrera y socialista de 
la época. Normalmente el trabajador trató de solucionar los problemas de condi- 
ciones de vida y trabajo por sí mismo, sin recurrir al Estado, por lo cual el tema de 
las leyes sociales es relativamente poco tratado en su prensa y folletería. En todo 
caso en el artículo que" presentamos se destaca suficientemente que los trabajado- 
res no deben esperar que los gobiernos hagan desaparecer las diferencias sociales o 
los sufrimientos propios. "No, eso no depende de ellos. Eso es cosa nuestra; 
cuando nosotros organizados contemos con fuerzas suficientes para exigirles, ellos 
se apresurarán a concederlo. Es nuestra fuerza la que les hace ceder". 

Es interesante consignar, justamente en oposición a lo que acabamos de seña- 
lar, un artículo aparecido en el periódico "La Internacional" dando cuenta déla 
fundación el 20 de octubre de 1912, en Santiago, del Partido Socialista "en medio 
del entusiasmo de varios centenares de trabajadores manuales e intelectuales afec- 
tos a la idea". Este partido nombró presidente a Andr¿s García y secretarios a 
Manuel Hidalgo y Alberto Martínez. IDe estos dos últimos se tratará en el capítulo 
siguiente. Viene reproducido en este documento la Plataforma lilec toral de Hidal- 
go como candidato a municipal, en la cual se propone una serie de medidas en 
beneficio de la clase trabajadora como son, entre otras: "liberación de los impues- 
tos municipales a todos los artículos de consumo", "jornada de ocho horas y fi- 
jación de un salario mínimo", "creación de casa de socorro", "fomento de las 
habitaciones obreras". 

Por último reproducimos eí texto de doña Sara B. de Armijo, intitulado íll 
Socialismo y la Mujer, artículo por el cual ella pretende explicar el sentido del 
término socialista, orientando su redacción especialmente a las personas de su 
mismo sexo. Fundamenta esto en que "puesto que la mujer está llamada a cumplir 
los deberes más sagrados del hogar, debe darse a ella instrucciones sobre el socialis- 
mo". En razón de este objetivo insta a los trabajadores socialistas a "dar luz a 
vuestras compañeras"; mas ello no debe hacerse "bruscamente, ni con violentas 
imposiciones". Y esta enseñanza es necesaria pues, según la autora, "el socialismo 
será la base fundamental que en el porvenir ha de traer la paz y la felicidad de 
nuestros hogares". 



114 



PROGRAMA DEL PARTIDO 
SOCIALISTA OBRERO 

hí Socialistti, Saritiaj¡o. 7 1 agosto ' í 909 



Consideriindo que esta Sociedad es injusta 
porqUii divide a sus miembros en dos clases 
desiguales 'y antagónicas; una, la burguesía, 
que, poseyendo los instrumentos de trabajo, 
es la clase dominante; otra, e! proletariado, 
que no poseyendo más que fuerza vital, es la 
dase dominada; 

Que la sujeción económica del proletaria- 
do es la causa primera de la esclavitud en 
todas sus formas: la miseria social, el envile- 
cimiento intelectual y la dependencia políti- 
ca; 

Que los privilegiados de la burguesía están 
garantizados por el Poder Político, del cual 

Í valen para dominar al proletariado; 
ppor otra parte, 
Considerando que la necesidad, la razón y 
íjusticia exigen que la desigualdad y el 
antagonismo entre una y otra clase desapa- 
reican reformando o destruyendo el estado 
social que los produce; 

Que esto no puede confundirse sino trsns- 
formando la prcpíedad común de ia sociedad 
entera ; 

Que la poderosa palanca con que el prole- 
tariado ha de destruir los obstáculos que a 
transformación de la propiedad se oponen ha 
de ser el Poder Político, del cual se vale la 
burguesía para impedir la reivindicación de 
nuestros derechos. 

E! Partido Socialista declara que tiene por 
aspiración: 

IQ La posesión de! Poder Político por la 
clase trabajadora, 

(En este artículo ha de tenerse en cuenta 
que será como medio de lucha y en tanto se 
organiza la nueva sociedad en la que el poder 
político quedará abolido)- 

2<? La transformación de !a propiedad 
individual o corporativa de instrumentos de 
trabajo en propiedad colectiva, social o co- 
mún, 

(Entendemos por instrumentos de traba- 
jo, la tierra, las minas, loa transportes, las 
fábricas, máquinas, etc.J. 

3*? La organización de la sociedad sobre 
la base de la federación económica, e! usu- 



fructo de los instrumentos de trabajo por las 
colectividades obreras, garantizando a todos 
sus miembros el producto total de su traba- 
jo, y la enseñanza genera! científica y espe- 
cial de cada profesión a los individuos de 
uno u otro sexo. 

49 La satisfacción por la sociedad de las 
necesidades de los impedidos por edad o 
padecimiento. 

En suma: el ideal del Partido Soci;JÍsta 
Obrero es ia completa emancipación de la 
clase trabajadora; es decir, la abolición de 
todas las clases sociales y su conversión en 
una sola, de trabajadores, dueños del fruto 
de su trabajo, libres, iguales, honrados e 
inteligentes. 

Este tema daría para muchas columnas, 
pero la pequenez del periódico no lo permite 
y por eso sólo encarguemos a los buenos 
compañeros sepan suplir con la propaganda 
verbal u oral lo que aquí queda sin expre- 
sarse. 

Luis E. Recabarren S. 



LEYES SOCIALES 

El Socialista. Santiago, Í0-Ó7-1909 

EDITORIAL 

Continaamentti son grandes nuestras quejas 
por la falta de algo que nos favorezca mate- 
rialmente, dada nuestra situación. En eftcto, 
los trabajadores, los productores de la gran 
riqueza social, el engranaje de esta gran 
máquina que pone en moviraiento toda la 
humanidad repartiendo dádivas y tesoros a 
los unos, lágrimas y miserias a los otros, son 
realmente los que en peores condiciones de 
vida se encuentran; mientras que, los que su 
esfuerzo queda limitado a ver entrar por las 
puertas de sus palacios esas riquezas, gozan 
de las más grandes comodidades, 

¡Cuando veáis una casa en !a que el lujo 
rebosa hasta salir por loi huecos de las 
paredes, pensad que en ella vive un holgazán 
esperando que vuestros cuerpos hayan suda- 
do los productos para su riqueza y su lujo! 

Comparadla después con la hedionda pie- 
za que vosotros ocupáis en aquel sucio con- 
ventillo, aquella pieza que sirve de comedor, 
dormitorio, cocina y pieza de recibir, la 
acequia riega vuestra puerta exhalando per- 



115 



Rimes capaces de demostrar que aquí se ha 
reunido hace muy poco tiempo un congreso 
de higiene. La desigualdad no puede ser máü 
grande y notoria. ¡Y aún hay quien niégala 
luch* de cUses! 

¿Esperáis que los gobiernos dicten leyes 
que eviten esta desigualdad? ¿Pensáis que 
ellos puedan ocuparse alguna vez de mejorar 
vuestra situación? 

No; eso no depende de ellos. 
Eso «s cosa nuestra; cuando nosotros 
org»nizado3 contemos con fuerzas suficien- 
tes para exigirles, ellos se apresuraran a 
concederlo; mientras tíos vean desunidos, 
desorganizados y criticando nuestra manera 
de proceder, sin llegar a comprendemos unos 
a otros, no harán nada por nosotros. Es 
nuestra fuerza la que les hace ceder. 

Son varios los países que ya tienen, con 
más amplitud unos que otros, leyes que 
favorecen a la clase trabajadora; pero estos 
países son aquellos en que más se Ha demos- 
trado la asociación y la unión de aspiraciones 
del proletario. 

Alemania, Bélgica, Austria, Francia, Ingla- 
terra, Dinamarca, Italia, Holanda, Noruega, 
Portugal, Suiza, España, Norteamérica y Ar- 
gentina son naciones que, unas más, otras 
menos, gozan de alguna de estas leyes. Cierto 
es que ninguna de ellas las íia adoptado en 
conjunto y sí en parte, peto lo que una no 
tiene, lo tiene la otra y por ello podemos 
apreciar sus ventajas. 

Por ejemplo, en España un obrero que se 
hiere en su trabajo, es retribuido por el 
patrón con la mitad de su sueldo, además de 
satisfacer los gastos de su curación. La pérdi- 
da de un miembro del cuerpo, está clasifica- 
da en una cantidad, según la parte que sea la 
destruida, La muerte de un obrero tiene su 
indemnización en la familia del mismo. 

La mujer está imposibilitada de acudir a 
los trabajos durante los dos meses anteriores 
a su alumbramiento y dos meses después del 
mismo, sin que por esto se le pueda retirar el 
puesto que ejerza. Hay una infinidad de 
leyes más en éste y otros países, y en Francia 
se está discutiendo actualmente el pago de 
contribución a los poseedores de propie- 
dades o capitales, para atender con ello a la 
creación y sostenimiento de indemnizaciones 
por imposibilidad de dedicarse al trabajo los 
obreros inútiles o ancianos. Inglaterra ha 



creado una ley por la cual los capitalista! 
están obligados a satisfacer al estado uní 
contribución clasificada según los capitales, 
para atender al sostenimiento de los obrero! 
sin trabajo a causa de las crisis periódica 
como la hace poco habida. 

Todo esto no es el fin de nuestras aspitjj 
ciones; no es sino un pequeño descanso 
nuestra larga y fatigosa marcha y desd 
luego, nos beneficia. 

Estas leyes sirven, como garantía de 
alcanzado por nuestra fuerza. 

Si nosotros lográsemos disminuir la jorna) 
da de nuestro trabajo, tan pronto como 
nuestra desorganización existiera y acaeciera 
una de las crisis industriales tan frecuentes 
ya, los patronos se aprovecharían de ello 
para hacernos volver a trabajar en las mismas 
o peores condiciones que antes estuviéramos. 

Pero si nuestra fuerza ha sido tan potente 
que haya logrado que esta disminución de 
tiempo de trabajo sea ley del Estado, ampa- 
rados por ella podremos resistirla. 

Para esto debemos unirnos y crear poten- 
tes asociaciones, sostener un partido capaz 
de llenar todas nuestras aspiraciones y qut, 
mientras llega el día de finalizar nuestro 
deseo, alcance las mejoras a que haya oca- 
sión. 

En estas condiciones está el Partido Socia- 
lista Obrero. El único que reconoce la lucha 
de clases, el único enemigo de la propiedad 
privada, el único que aspira a la completa 
igualdad, el Único cuya política eS sincera, 
seria y honrada, el único en fin capaz ds 
alcanzar la emancipación de la Humanidad. 

PROGRAMA Y REGLAMENTO DEL 
PARTIDO OBRERO SOCIALISTA. 
EXPOSICIÓN DE PRINCIPIOS 

Extractado Je: Julio César Joherí, Jorge D<t ■ 
m'a y Luis l'itale. "Obras Selectas de Luis 
Emilio Recaharren". Santiago: Empresa Edi- 
tora Nacional Quimarttú, 197¡,piígs. 232 
237. 

Socialismo es una doctrina por la cual se 
aspira a transformar la constitución de la I 
sociedad actual por otra más Justa e iguali- 
taria. 

Consideramos que esta sociedad es injusta 
desde el momento que está dividida eti dos 
clases: una, capitalista, que posee las tierras, 
las minas, ¡as fábricas, las máquinas, las 



116 



herramientas de labor, la moneda y, en fin, 
posee todos los medios de producción; otra, 
li clase trabajadora, que no posee otra cosa 
más que su fuerza muscular y cerebral, la 
cual se ve obligada a poner al servicio de la 
clase capitalista para asegurar su vida, me- 
díante el pago de una cantidad denominada 
salario, 

Que este salario no corresponde al pro- 
ducto total del trabajo corporal o mental 
que el obrero realiza, sino que es una ínfima 
parte de este producto, y que éste obedece 
únicamente a la necesidad de dotar de ali- 
mento al hombre y cuya cantidad está sujeta 
a alteraciones según las necesidades de ia 
industria o la afluencia de productores. 

Considerando además que esta supre- 
macía no proviene de ningún efecto natural, 
sino del acaparamiento violento llevado a 
efecto por la clase capitdista. 

Considerando también que el ambiente de 
vida actual es defectuosa, corrompido, mí- 
sero y lleno de ignorancia para aquellos que 
no forman parte de la clase privilegiada. 

Que los privilegios de la burguesía están 
garantizados por el poder político, el que 
tiene en sus manos y con el cual dispone de 
las fuerzas opresoras: ejércitos, policías, le- 
gislaturas, etc. 

Por otra parte: 

Considerando que la necesidad, la razón y 
la justicia e?cigen que la desigualdad y el 
antagonismo entre una y otra clase desapa- 
rezcan, reformando o destruyendo el estado 
social que ios produce. 

El Partido Socialista expone que el fm de 
sus aspiraciones es la emancipación total de 
la humanidad, aboliendo las diferencias de 
clases y convirtiendo a todos en una sola de 
trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, 
libres, iguales, honrados e inteligentes; y la 
implantación de un régimen en que la pro- 
ducción sea un factor común y común tam- 
bién el goce de los productos. Esto es, la 
transformación de !a propiedad individual en 
propiedad colectiva o común. 

Exponemos, también, que para realizar 
estos fines transformaremos en lo posible el 
medio ambiente social, salvándole de igno- 
rancia, vicios y perjuicios. 

Realizaremos lucha política para arreba- 
tar a la burguesía el poder político domi- 
nante en el actual estado de cosáis; rea- 



lizaremos obra de saneamiento político, lle- 
vando a las diputaciones representantes de 
nueiitra clase que impongan nuestro pro- 
grama; invadiremos Us municipalidades para 
hacer obra de higieniz ación en las pobla- 
ciones, abolir los impuestos a los artículos de 
necesidad para la vida, y haciendo que los 
servicios de utilidad general estén en manos 
de las mismas municipalidades y no sirvan 
como objeto de lucro de particulares. 

Crearemos fábricas y almacenes coopera- 
tivos de orden general, para evitar la carestía 
que los comerciantes particulares tratarán de 
imponer. 

Organizaremos a los trabajadores de todos 
los gremios y oñcios en Federaciones de 
Defensa, con cajas de fondos dedicadas 
esencialmente al sostén de las luchas entre el 
capital y el trabajo. 

Todos estos actos se realizarán ciñéndose 
al siguiente programa mínimo, que servirá 
para que, dando mayor facilidad a ¡OS e.^plo- 
tados para instruirse, regenerarse, dándoles 
mayor libertad, más comodidad, mejor ali- 
mento, más salud, en fin, vida más humana, 

transformen su medio de vida v se capaciten 
para lograr el fín de nuestras aspiraciones. 

PROGRAMA irtlNlMO DE 
MEJORAMIENTO SOCIAL. 
MEDIDAS DE ORDEN POLÍTICO 

Para lograr la conquista del poder político, el 
Partido Obrero Socialista procurará obtener 
las siguientes medidas: 

Perfeccionamiento de nuestro sistema po- 
lítico y administrativo,' reformando o 
creando leyes que garanticen el derecho elec- 
toral, de asociación, de reunión, de prensa, de 
fiscalización, de seguridad y toda clase de 
garantías. 

Supresión de los ejércitos permanentes. 

Supresión del presupuesto del culto y 
clero y nacionalización de sus bienes. 

Reforma del Código Civil, reconociendo 
la igualdad de los sexos. Sumarios públicos y 
jurados popuiarés para cada clase de delitos. 

Abolición de la pena de muerte. 

Abolición de la Cámara de Senadores y 
Consejo de Estado. 

Sustitución del cargo de Presidente de la 
República por una comisión ejecutiva elegida 
directamente por el pueblo. 



117 



MEDIDAS DE ORDEN ECONÓMICO 

Creación de una moneda cupón oro y de 
valor estable. Abolición de los impuestos que 
encarecen la vidtt de los pueblos. Abotictón 
de los impuestos y patentes que gravan la 
industria y las profesiones útiles. Impuesto 
directo y progresivo a la renta y a las 
propiedades de intnuebles y terrenos. Im- 
puesto a los legados o donaciones. 

Creación de una Cámara de Trabajo en la 
que estén representados los trabajadores, con 
oficinas en toda la República, que estudien 
las necesidades de la industria y de los 
productores y se encarguen de resolver los 
conflictos suscitados entre el capital y el 
trabajo. Reglamentación y fiscalización del 
trabajo, por obreros nombrados por los dis- 
tintos gremios. Fijación de la jomada máxi- 
ma del trabajo y el salario mínimo. 

Responsabilidades de los patrones, garan- 
tizadas por el Estado, en los accidentes del 
trabajo. Pensión a los ancianos a inválidos. 

Supresión de todo trabajo a trato o pieza. 

Supresión del trabajo de la mujer durante 
la noche o en los meses de embarazo y del 
niño analfabeto. 

Fundación de barrios obreros con medios 
de transporte cómodos y económicos. 

Creación de casas de maternidad para los 
niños que tengan que dejarse en abandono 
por las madres, ya durante las horas det 
trabajo o por desgracia. 

MEDIDAS ESPECIALES PARA 
LOS TRABAJADORES DE LAS 
FAENAS SALITRERAS O MINERAS 

Pago de salarios en moneda nacional y aboli- 
ción de! sistema de fichas o vales. 

Supresión total de las pulperías de orden 
obligatorio, Fiscali^ación de los objetos de 
consumo y de las pesas y medidas. 

Medición y examen de! caliche por técni- 
cos nombrados de acuerdo con los trabajado- 
res salitreros. Seguridad en la ejecución de 
las faenas, adoptando sistemas especiales 
para evitar los accidentes del trabajo. 

Urbanización de los campanientos. 

Higienización de las casas de los trabaja- 
dores, adoptando mejores materiales, elevan- 
do sus techos, pavimentando sus pisos y 
ventilando convenientemente las piezas. 



Higtenización de los pueblos de la pampa, 

REFORMA DE LA ENSEÑANZA 

La instrucción será laica, obligatoria y gratui- 
ta para todos los niños hasta los catorce 
años. 

Aplicación preferente de los recursos del 
Estado a la enseñanza primaria.. 

Suministro de alimento gratuito a los 
niflos durante et día, como asimismo de 
ropa, libros y útiles escolares- 

Pomento de escuelas nocturnas y de pro- 
fesionales. 

Creación de colonias escolares. 

Exposiciones frecuentes de labores, pro- 
ductos agrícolas, industriales y de arte. 

Y por fin; 

El Partido Obrero Socialista realizará to- 
das aquei\{is medidas de orden político o 
económico que la necesidad y la experiencia 
aconseje», mejorando siempre la condición 
moral y material del proletariado, elevando 
su intelectualidad, su nivel moral, corrigien- 
do sus vicios y aboliendo las fuentes que se 
lo proporcionan, organizando especialmente 
en sociedades de oficios a todos, para que 
sean capaces de influir en la evolución del 
medio ambiente que ha de transformar el 
actual orden de cosas en sociedad de benefi- 
cio comím. 

PARTIDO SOCIALISTA CHILENO 

La internacional. 
Santiago. .V» t f 15.111.191 J), págs. 4-5 

El 20 de octubre de 1912, se echaron las 
bases del Partido Socialista, en medio del 
entusiasmo de varios centenares de trabaja- 
dores manuales e intelectuales afectados a la 
idea. 

El Partido justificó su existencia por me- 
dio de un manifiesto que lamo al país, en el 
que exponía, que en vista del olvido en que 
se tenía a los trabajadores en las esferas 
legislativas, se imponía la necesidad de orga- 
nizar a los trabajadores para la defensa de sus 
intereses de clase, y para procurar el progre- 
so de toda la colectividad nacional. 

En la Asamblea fundadora se nombró el 
Comité Directivo del Partido, que quedó 



118 



constituido en la forma siguiente: 

Presidente, Andrés García. 

Secretarios, Manuel Hidalgo y Alberto 
Martínez. 

Tesorero, Alberto Chávez. 

Vocales: Luis Zuloaga, Carlos Narvaez, 
Antonio Rdrtiríguei, Juan de D. Zúñiga y 
Daniel Cuevas. 

£1 Partido ha celebrado dos conferencias 
de propaganda, en su espacioso local de la 
calle de Brasil. La primera estuvo a cargo de 
Manuel Hidalgo, y en ella se explicó la 
Razón de ser del Partido Socialista en Chile. 
El conferenciante demostró cómo la revolu- 
ción de la Independencia no fue otra cosa 
que una transformación de la decoración 
administrativa del país, ya que las reivindica- 
ciones preconizadas por los revolucionario* 
no tenían ninguna trascendencia social ni 
económica. Que la obra de los partidos en 
nuestros cien aña& de vida republicana se 
había ajustado dentro de los estrechos mol- 
des de una política puramente individualisCa 
y autoritaria, por lo cual se hacía indispensa- 
ble empezar desde luego a desarrollar una 
actividad incesante para procurar el desen- 
volvimiento integral de la clase obrera de la 
República, 

La segunda conferencia la dio Cirilo Mar- 
tín, y fue un parareis entre la actividad 
socialista económica y la actividad anarquis- 
ta. El jtnarquismo, dijo, desconoce la com- 
plejidad del vasto problema social, desarro- 
llando una acción puramente política, y 
descuidando la creación de los nuevos orga- 
nismos económicos que deberán asumir la 
gestión de la producción en la sociedad 
emancipada del porvenir. Menciona la obra 
revolucionaria práctica de las cooperativas 
europeas, que con su obra anti— capitalista 
instauran desde luego una nueva forma eco- 
nómica social, y manifiesta —como lo había 
hecho antes Hidalgo— que el Partido Socía- 
Ibta no es un partido puramente electoral, 
sino sobre todo un organismo de transición, 
que presidirá la época de transformación del 
actual régimen capitalista por la nueva orga- 
nización socialista mundial. 

El 20 de febrero se celebró una velada 
fúnebre en rememoración de Rafael Abrigo, 
antiguo propagandista del Socialismo en 
Chile, cuyo panegírico pronunció M. Hidal- 
go, haciendo destacarse las dotes brillantes 



de orador y periodista del malogrado lucha- 
dor obrero. 

Andrés García dio en aquel mismo acto 
una conferencia, en la que dio cuenta de la 
legislación obrera de todos los países, y 
terminó la velada con la recitación de una 
inspirada poesía de Domingo Gómez Rojas. 

El Partido se ha ocupado de trabajar por 
la organización obrera, y bajo sus auspicios 
se han constituido los sindicatos de armado- 
res, palanqueros y cambiadores y el de los 
dependientes de comercio. 

Con motivo de la nulidad de la elección 
municipal de 1912, el gobierno llamó a 
nuevas elecciones para el 30 del corriente 
marzo, y el Partido Socialista acordó en ni 
Asamblea de 2 del actual, tomar parte en 
esta campaña electoral. En la Asamblea del 9 
se verificó la elección y resultó favorecido 
por los votos de sus correligionarios, el ac- 
tual secretario de la Agrupación, Manuel 
Hidalgo, que lleva la siguiente 

Plataforma Electoral del Partido Socialista 

L^ Agrupación Socialista de Santiago en sus 
dos Últimas asambleas, discutió y prestó su 
aprobación a la siguiente Plataforma Electo- 
ral confeccionada por el directorio y que 
será la pauta que el candidato a municipal 
por la Agrupación tenga en el cumplimiento 
de su cargo, si el pueblo, como se espera, da 
sus votos ai candidato socialista. 

El programa es el siguiente: 
Plataforma Electoral de la Agrupación 
Socialista de Santiago. Candidato a munici- 
pal, el ciudadano Manuel Hidalgo: 

1. Liberación de los impuestos municipa- 
les a todos los artículos de consumo, 

IL Establecimiento de las cantinas escola- 
res y protección a las colonias escolares. 

IlL Establecimiento de ferias libres y de 
puestos municipales de pan, carne y otros 
artículos de primera necesidad, 

IV. Jornada de ocho horas para los em- 
pleados y trabajadores municipales y fijación 
de un salario m ínímo. 

V, Establecimiento de gotas de leche mu- 
nicipales en todos los barrios obreros. 

VL Creación de Casas de Socorros en las 
comundas donde habiten tnás trabajadores y 
existan más fábricas y talleres. 

VIL Restablecimiento del servicio de Gi- 



119 



necología. 

VIH. Fomento de las habitaciones obre- 
ras. 

IX. Fomento por el Municipio de las Bi- 
bliotecas Populares y protección a las escue- 
las nocturnas para adultos. 

X. Inversión de loí fondos municipales en 
proporción a la cuota que aportan los contri- 
buyentes. 

Xt. Admisión de la competencia en los 
medios de locomoción. 

XII. El fomento por todos los medios, de 
la instrucción púMica y en general, toda 
medida que tienda a favorecer y beneficiara 
las clases laboriosas. 

£l acto de la proclamación del candidato 
se efectuará el próximo sábado, a las 9 de la 
noche, en el local Avenida Brasil, esquina de 
Moneda. 

EL SOCIALISMO Y LA MUJER 

El Socialista. Santiago, 30.04.1913 

Cuántas de mis compañeras que miran dis- 
traídas el epígrafe de estas cortas líneas, 
ignoran el significado de !a bella palabra 
Socialismo, y quizás creerán que eila signifi- 
ca perversidad, por no llevar incluido e! 
catolicismo. 

¡No, compañeras! El socialismo será la 
base fundamental que en el provenir ha de 
traer la paz y la felicidad de muchos hogares. 
Mas, no esperéis que esa felicidad os caiga 
de lo alto, ¡tío! Es preciso que unamos 
nuestros esfuerzos a los de los compañeros, 
para que consigamos pronto el fin a que 
aspiramos. Pues que la mujer está llamada a 
cumplir los deberes más sagrados del hogar, 
debe darse a ella instrucciones sobre el socia- 
lismo- 
Pongamos un ejemplo: Un compañero es 
un socialista asiduo, casado y con varios 
hijos. Su esposa es una mujer esclava de sus 
deberes y fiel observante de la religión católi- 
ca. Los días de fiesta asiste a misa ella, o 
manda a su familia. Cuando ya ella cree que 
algunos de sus hijos tiene la edad convenien- 
te, le hace confesarse y luego que haga su 
primera comunión. 

Como antes dijimos, él es socialista con- 
vencido, pero ¿de qué le sírvecuando no hace 
propaganda ni en su propio hogar, en el seno 



de su familia, ni hace que su compañera le 
secunde en la persecución de su ideal? Más 
tarde, en vez de tener hijos libres e instrui- 
dos, los tendrá católicos, ipostólicos, roma, 
nos. 

Ya veis, compañeros como sois vosotros 
los que debéis dar esa luz a vuestras compa- 
ñeras. Debéis explicarles muy bien la finali- 
dad del ideal: si ella es razonable, pronto se 
convencerá. Mas, no debéis tratar de incul- 
carle bruscamente, ni con violentas imposi- 
ciones. 

Más de alguna compañera contestará que 
no, y no se dejará persuadir por su com.pañe- 
ro, ni quebrantará su fe religiosa, herencia de 
sus antepasados. 

Muy bien, compañeras, desde que socialis- 
mo no admite opresión, esclavitud o imposi- 
ción de voluntad; mas, no rechacéis al que 
anhela daros luí, <jue desea guiaros por la 
senda do debe brillar vuestra figura a la par 
que la del hombre. No. En tal caso, rechazad 
la mentira y no vayáis a posaros en la tablilla 
del confesionario, y humillada ante un ser vil 
y falsaria, a comunicarle secretos vuestros y 
ajenos y a pedirle perdón, y esperar unos 
cuantos signos cabalísticos trazados sobre 
vuestra cabeza, acompañados del "yo te 
absuelvo". 

Sin embargo, compañeras, todavía no 
quiero entrar en lucha contra el confesiona- 
rio, sólo quiero comunicaros lo poco y nada 
que comprendo yo del socialismo. 

El socialismo será la redención de la 
mujer, porque el compañero se halla penetra- 
do de que !a esclavitud no debe ni puede 
existir, de manera que, la mujer para él no es 
un fantoche ni un ser despreciable, como era 
mirada en los tiempos de antaño, (y todavía 
hay quienes creen que no ha terminado la 
esclavitud de la mujer), sino una compañera 
a quien se debe prodigar respeto. 

También vosotras debéis comprenderlo de 
igual modo y habréis así labrado la felicidad 
de ambos. 

No debéis abusar del ideal diciendo "no 
hago esto o lo otro, y yo me porto así o asá, 
porque mi compañero es socialista y quiere 
la libertad, de manera que no puede casti- 
gar". No, compañeras, debéis procurar lí 
conformidad de ambos. 



120 






En un próximo número expondré más 
ideas sobre mi modo ds pensar de la doctrina 
socialista. 

Sara B. de Armijo 

PARTIDO OBRERO SOCIALISTA 

DE CHILE. 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS 

FA Socialista. 
Vdpamtso. NO 3 (í4.V'l¡l.19t5),pág. 3 

La doctrina que cifra el desenvolvimiento de 
k Humanidad en que todos los hombres 
puedan disponer de los medios de conoci- 
miento Y de producción, es el Socialismo. 

Considerando; 

Que la sociedad presente es injusta, desde 
el momento en que está dividida en dps 
clases- una, la capitalista, que posee lai 
tierras, las minas, las fábricas, las máquinas, 
las herramientas de labor, la moneda, y en 
fin, posee todos los medios de producción; 
otra, la clase trabajadora, que no posee otra 
cosa mas que su fuerza muscular y cerebral, 
la cual se ve obligada a poner al servicio de la 
clase capitalista para asegurar su vida nne- 
diante una cantidad llamada salario; 

Que este salario no corrresponde al pro- 
ducto total del trabajo corporal o mental 
que el obrero realiza, sino que es una ínfima 
parte de este producto, que responde sola- 
mente a la necesidad de dotar de alimento al 
hombre, y su cantidad está sujeta a alteracio- 
nes, según las necesidades de la industria y la 
afluencia de productores; 

Que esta desigualdad no proviene de nin- 
gún efecto natura!, sino del acaparamiento 
violento llevado a efecto por la clase capita- 
lista; 

Que mientras los trabajadores vegaan su- 
midos en la ignorancia, !a miseria y la abyec- 
ción, los capitalistas disfrutan del saber, las 
riqueías y del poder del Estado; con estas 
armas defienden sus privilegios, se apropian 
de la mayor parte de lo que producen los 
trabajadores y les ceden en la forma de 
Salario sólo lo estrictamente indispensable 
para que sigan sirviéndoles en la producción, 

Deslindado el campo entre capitalistas, 
poseedores de todos medios de producción, 
y trabajadores, que son los que en realidad 



producen y no poseen otra cosa que su 
fuerza muscular e intelectual, en e! seno de 
la sociedad ha estallado una lucha de clases: 
los primeros por afirmar sus privilegios, los 
áltímos en reivindicación de sus derechos. 

La razón, la necesidad, y la justicia, exijen 
que la desigualdad y el antagonismo entre 
capitalistas y trabajadores desaparezcan, co- 
rrigiendo el estado social que los produce. 

En chile concurren los factores que plan- 
tean el problema social en forma aguda; 
ignorancia, en proporción del 60% de analfa- 
betos, y gran parte de los que han aprendido 
a leer, cargan ufanos la venda de un fanatis- 
mo irracional; miseria, que hunde su garra en 
el 93% de la población, quedando un 7% de 
privilegiiidos, capitalistas o rentistas; y ab- 
yección que encadena todos los habitantes a 
una oligarquía sin entrañas que se adjudica !a 
instrucción, la fortuna y el poder a los cuales 
se sienten predestinadas un reducido número 
de familias. 

Dada esta situación, las ^rupaciones so- 
cialistas de Chile constituyen en eí país el 
Partido Obrero Socialista y llaman al pueblo 
trabajador a alistarse en sus fil;ts de partido 
de clase para suprimir las diferencias de 
condición, convertir a todos los hombres en 
una sola clase, de trabajadores inteligentes, 
iguales y libres, y para implantar un régimen 
en que la producción sea un factor común y 
común también el goce de los productos: 
esto es, la transformación de la propiedad 
individual, en propiedad colectiva o común. 

El Partido Obrero Socialista se declara 
libre de todo dogma, por lo tanto laico, y 
aspira a que sea también laico. 

Por tanto: Realizaremos lucha política 
como un medio para quitar a la burguesía el 
poder político, a fin de que cese de ser 
. instrumento de dominación; realizaremos 
obra de saneamiento político, llevando a las 
diputaciones representantes de nuestra clase 
que impongan nuestro programa; invadire- 
tnos las municipalidades para hacer obra de 
higienización en las poblaciones, abolir los 
impuestos a los artículos de necesidad para 
la vida y haciendo que los servicios de 
utilidad general estén en manos de las mis- 
mas municipalidades y no sirvan como obje- 
to de lucro de particulares. 



k 



121 



Crearemos fábricas y almacenes coopera- 
tivas de orden general para evitar la carestía 
nue los comerciantes particulares tratarán de 
imponer; 

Organizaremos a los trabajadores de todos 
los gremios y oficos en federaciones de 
resistencia con cajas de fondos dedicados 
esencialmente al sostén de las luclias entre el 
capital y el trabajo. 

Todos estos actos se realizarán ciñen- 
dose al programa, que servirá para que, 
dando mayor facilidad a los explotados para 
instruirse y regenerarse, dándoles mayor li- 
bertad, más comodidad, mejor alimento, más 
salud, en fin, vida más humana, transfonnen 
su medio de vida y se capaciten para lograr el 
fiti de nuestras aspiraciones, de hacer lamas 
perfecta igualdad social y económica entre 
los seres humarios. 



Programa de mejoramiento poHtico 



Reemplazo de sistema penitenciario por 
colonias que regeneren socialtnente y mejo- 
ren económicamente a los penados, 

Incompatibilidad absoluta para desempe- 
ñar los cargos de Ministro de Estado, Sena- 
dor o Diputado a los abogados representantes 
o gestores de sindicatos o firmas capitalistas. 
Supresión de la interdicción jurídica 
del criado doméstico. 

Supresión de las restricciones inconstitu- 
cionales de la libertad de asociación introdu- 
cida en el Código Civil, 

Socialización de los bosques, ferrocarriles, 
minas y de las caídas de aguas propias para 
fuentes de energía eléctrica. 

Restablecimiento de las asambleas de 
electores. 

Supresión de las fórmulas religiosas como 
solemnidad en los actos públicos, 

Propiciamiento de la fundación de tribu- 
nales de paz y de cuerpos de codificación 
internacional. 



Para obtener i a conquista del poder político, 
íl Partido Obrero Socialista procurará obte- 
ner las siguientes medidas: 

Perfeccionamiento de nuestro sistema po- 
lítico y administrativo, reformando o crean- 
do leyes que garanticen el derecbo electoral, 
de asociación, de reunión, de prensa, de 
fiscalización, de seguridad y toda clase de 
garantías individua le.í y sociales, 

Supresióti de los ejércitos permanentes. 

Confiscación de los bienes de la igi^ia y 
separación de la iglesia y del E.vlado. 

llefonna del Código Civil reconociendo la 
igualdad áü los dos sexos, 

Susnarius públicos y jurados populares 
para cada clase de delitos. 
Abolición de la pena de muerte. 

Abolición de la Cámara de Senadores, 
Consejo de Estado y Comisión Conservadora 
e ¡incorporación del régimen parlamentario, 
perfeccionándolo, en la constitución políti- 
ca. 

Establecimiento de la dieta para los car 
gos de elección popular. 

Elección directa de Presidente de la Repú- 
blica. 

Keforma de la legislación penal conforme 
ü la teoría moderna de la pena. 



Reforma de la enseñanza 

La instrucción será laica, obligatoria y gratui- 
ta para todos los niños hasta los 1 4 años, 
debiendo crearse escuelas primarias en todos 
los puntos de la república donde haya veinte 
o más niños en edad escolar. 

Aplicación preferente de los recursos del 
Estado a la enseñanza primaria. 

Suministro gratuito de alimentos a los 
niños durante el día, como asimismo, de 
ropa, libros y útiles escolares. 

Fomento de escuelas nocturnas y de pro- 
fesionales. Creación de colonias escolares. 

Exposiciones frecuentes de labores, pro- 
ductos agrícolas, industriales y de arte. 

Obligación de los municipios de tnantener 
en su respectivo territorio municipal escuelas 
talleres o de artes y oficios según las necesi- 
dades y características de cada localidad. 

Democratización de la enseñanza nacional 
en el sentido de que siga progresivamente 
desde h escuela primaria a la universidad. 

Apoyo eficaz al personal docente del 
Estado. 
Mejoramiento económico 

Abolición de la propiedad privada. 



122 



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üAKTIACO (CMILEIi i BG JVMO Ot tse« 






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EL SOCIALISTA 

— { ÓRGANO DE LA AGRUPACIÓN SOCIALJSTA DK SANTIAGO |— 



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Una págma más 

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"Bí Socialista''^ penóáico perteneciente a la Agrupación Socialista de Santiago. 



Estabilidad del valor de !a moneda prefi- 
riendo e) padrón de oro. Abolición de los 
impuestos que encarecen los consumos del 
pueblo. 

Excensión de la contribución directa para 
las casas obreras, entendiéndose como tales 
las que se avalúen de S 8,000 abajo y siendo 
únicas. 

Abolición de las partidas que gravan las 
profesiones ÚtUes. 

Impuesto directo y progresivo sobre ta 
renta en general, y sobre la renta del suelo, 
legados y donaciones entre vivos. 

Repartición gradual de los impuestos: 
proporcional cuando gravan a persona del 
contribuyente y progresiva cuando gravan su 
patrimonio. 

Impuesto proporcional sobre las tierras 
baldías en particulares convirtiéndose gra- 
dualmente en progresivo. 

Facultar al Ejecutivo para suprimir el 
impuesto sobre artículos monopolizados de 
consumo corriente de procedencia extran- 
jera. 

Facultar a la municipalidad para expro- 
piar a su precio venal los artículos nacionales 
de primera necesidad que se bailaren acapara- 
dos, rematándolos al precio de costo más los 
gastos de la operación. 

Legislación especial sobre el contrato de 
trabajo, sobre la base de restricción eti venta- 
ja de los trabajadores, de ios contratos entre 
operarios y propietarios. 

Obligación del patrón de velar por el 
operario en orden a su salud, instrucción y 
previsión, asegurándose k indemnización de 
los accidentes del trabajo que lo interrumpan 
por más de tres días con la garantía del 
Estado, 

Inembargabilidad total del 80% de los 
salarios inferiores a 3,000 pesos por año. 

Sanción de nulidad para ios pagos de 
salarios que no se efectúen en la moneda 
metálica o fiduciaria de curso legal. 

Fijación de un salario mínimo en adjudi- 
cación de trabajos por cuenta del Estado o 
"e los municipios. 

Preferencia para el pago a obreros y em- 
pleados sobre toda clase de créditos. 

Nombramiento de tribunales mixtos com- 
puesto por mitad entre obreros y patrones 
Encargados de ventilar y resolver todas las 
dificultades que mejoren entre unos y otros 



y de estudiar las leyes sociales de carácter y 
urgentes las cuales serán propuestas a !a 
consideración legislativa. 

Reglamentación y fiscalización del traba- 
jo, por obreros nombrados por los distintos 
gremios. Fijación de !a jornada másima del 
trabajo y eí salario mínimo. 

Responsabilidad de los patrones, garanti- 
zada por el Estado, en los accidentes del 
trabajo. Pensión a los ancianos o inválidos. 

Supresión de todo trabajo a trato o pieza 
y reglamentación del trabajo a domicilio. 

Supresión del trabajo de la mujer durante 
ta noche o en los meses de embarazo y del 
nifto analfabeto. 

Fundación de barrios obreros con medios 
de transportes cómodos y económicos. 

Creación de casas de maternidad para los 
niños que tengan que dejarse en abandono 
por las madres ya durante las horas del 
trabajo o por desgracia. 

Creación de cajas de seguros y retiros y 
seguidamente implantación de un sistema de 
seguros subvencionado por el Estado. 

Seguro contra ti paro forzoso con cargo a 
los patrones y garantido por el Estado. 

Medidas especiales para los trabajadores de 
las fuerzas salitreras o mineras 
P^os de salarios en moneda nacional y 
abolición del sistema de fichas o vales. 

Supresión total de las pulperías de orden 
obligatorio. Fiscalización de los objetos de 
consumo y de las pesas y medidas. 

Medición y examen del caliche por técni- 
cos nombrados de acuerdo con los trabajado- 
res salitreros. Seguridad en la ejecución de 
las faenas, adoptando sistemas especiides 
para evitar los accidentes del trabajo. 

'Urbanización de los campamentos. 

Higienización de las casas de los trabaja- 
dores adoptando mejores materiales, elevan- 
do sus techos, pavimentando sus pisos y 
ventilando convenientemente las piezas. 

Higienización de los pueblos de la pampa, 

Y por fin: 

El Partido Obrero Socialista, realizará to- 
das aquellas medidas de orden político o 
económico que la necesidad y la experiencia 
aconsejen mejorando siempre la condición 
moral y material del proletariado, elevando 
su intelectualidad, SU nivel moral, corrigien- 
do sus vicios y aboliendo las fuentes que se lo 
proporcionan. 



123 




Manuel Hidelgo Pla:a 



Capitulo Sexto 



El socialismo de los discípulos de Luis Emilio Recabarren 



smos otorgado el carácter de ^'discípulos" de Luis Einñio Recabarren a cuatro 
estacados miembros del socialismo. Ellos son; Ramón Scpiílveda Leal, Carlos Al- 
;rtü Martínez, Manuel Hidalgo Plaza y Elias Lafertte Caviño. 

Iniciamos la compilación documental de este capítulo con los artículos de 
Ramón Sepdiveda. Este distinguido conductor político y social de la zona de Val- 
paraíso, ocupó la secretaría general del Partido Obrero Socialista (POS) en el pri- 
mer congreso de la colectividad efectuado en mayo de 1915, Con posterioridad, 
desempeñó idéntico cargo en el Partido Comunista (PC). Luego de su expulsión 
del PC en 1927, concentró sus energías en las organizaciones sociales y obreras de 
Viña del Mar y el puerto. Reingresó a la actividad política como militante de la Iz- 
quierda Comunista y, cuando esta tienda se fusionó en el Partido Socialista de 
Chile (PSCh), integró sus filas como un militante más. £n el PSCh, pennaneció 
por espacio de 34 años, hasta su muerte acaecida el 19 de abril de 1970. 

Sepdiveda Leal, en los textos que reproducimos, centra sus preocupaciones 
en contenidos de índole moral que deberán desarrollar los socialistas. Se pronun- 
cia por cultivar la franqueza, la lealtad y la honradez como virtudes esenciales en- 
los militantes, Asimismo, concede gran relevancia al adoctrinamiento, puesto e'ste 
es el único medio para conseguir "Verdaderos prosélitos". El hombre que pretende 
formar se inspira en su concepto de socialismo que presente en Hducúctón socialis- 
ta, donde plantea que ei socialismo es una doctrina amplia y extensa "que abarca 
desde el más insignificante problema ético individual al más complejo problema 
moral social o colectivo". De un tono distinto resulta el escrito titulado Política 
^'brera, en el cual aboga para que la formación del Partido Laborista sea un paso 



L 



127 



más del proíetariado hacia los principios doctrinarios sustentados por los socialis- 
tas nucleadüs en tomo a la Federación Obrera de Chile (FOCH), Finalizamos la 
secuencia de escritos de Sepúlveda con un manifiesto dirigido a los obreros del 
campo, las ciudades y las minas, en el que será posible observar la influencia de la 
revolución rusa; especialmente, cuando habla de ía toma del poder por parte de 
los obreros utilizando "todos los medios que a su alcance estén". 

Proseguimos con la presentación del pensamiento de Carlos Alberto Martínez, 
quien otorj^a en todos sus textos gran relieve a la unidad de los trabajadores. 
Considera la unidad y )a solidaridad como divisas fundamentales que le permitirán 
al proletariado transformar el orden capitalista. Destaca la relevancia que tienen 
los centros de educación, los periódicas y la conferencia pública como medios 
para difundir el ideario socialista. Un artículo coyunturai motivado por la agtitud 
del Ministro Guarello, presidente del Partido Demócrata ante la huelga de los 
trabajadores ferroviarios, ie permite hacer un contrapunto entre lo que es un 
partido tradicional, "de orden", y un "partido de clase", defensor de los intereses 
populares. El artículo Unidad obrera ¿qué te has hecho? es merecedor de un 
comentario más extenso, pues en él analiza !a situación por la cual atraviesa la 
FOCH, hacia 1923, cuando es posible vislumbrar una ostensible debilidad de hi 
organización, Martínez, a la sazón secretario general del organismo sindical, 
plantea que al realizar un balance desapasionado fluye un saldo en contra y 
advierte que puede aumentar, mientras los patrones consolidan posiciones. En 
estas contíiciones los trabajadores serán los únicos responsables de haber retrasfido 
su "propia liberación", fndica como causa fundamental de esta situación al 
sectarismo que pruna en el seno de la organización laboral, el cual ha originado 
"una lucha endemoniada en que nada se respeta", y en la que unos y otros tratan 
de imponer sus "doctrinas y métodos". Concluye el artículo haciendo un 
dramático llamado a la unidad: "Cese ya esta lucha funesta. ¡Ni blancos, ni rojos, ni 
amarillos! ¡Solamente explotados! Defendámonos como tales". 

Luego de alejarse de la FOCH, continuó interviniendo en ios más importantes 
acontecimientos políticos de la época. En 1931, junto a Eugenio Marte Hurtado 
participa en la fundación de la Nueva Acción Pública (NAP), arribando al Partido 
Socialista de Chile cuando se concreta la unión de las distintas agrupaciones de 
carácter socialista que lo originan. 

De Manuel Hidalgo, reproducimos dos textos en los cuales se encuentran 
contenidos aspectos sustanciales del marxismo. En Cristi; del capitalismo, lleva a 
cabo un análisis de la situación político -social de Fiancia, Italia y Alemania, al 
finalizar la primera conflagración mundial y, con tales elementos de juicio, se 
permite presagiar e! derrumbe inminente del capitalismo y el advenimiento 
incontenible de la "revolución social" y del socialismo. Una intervención, ante el 
Senado de la república en 1 927, siendo mihtante del Partido Comunista; y hajo el 
título de ilc'Señti histórica sobre el deseuvolvirncnto del couiuiiisrno, le posibilita 
llevar hasta ei seno del Parlamento los postulados centrales de la doctrina de 
Carlos Marx, así como una resuelta defensa de la revolución rusa. Hacia comienzos 
de la década de 1os treinta, Hidalgo Plaza se convierte en una personalidad con 
vuelo propio en la escena política nacional, hecho que le significa ser nominado a 

128 , 



la presidencia de la república. Tiempo antes, había encabezado una pugna con un 
sector de! Partido Comunista, provocando una escisión y la fundación de la 
Izquierda Comunista, entidad política ijiie en 1936 se une al Partido Socialista de 
Chile. 

Cerrantos el capítulo con algunos escritos de Elias Lafertte, quien inició su 
actividad política en el notte salitrero en estrecha colaboración con eí líder de los 
[rabajadores de la época, Luis Emilio Recabarren. Lafertte en los textos reprodu- 
cidos nos muestra gran interés por la realidad del movimiento sindical, donde la 
FOCH desempeña un papel de primerísimo orden (' ). Plantea la conveniencia de 
constituir una central sindical única en la que tengan cabida los sindicatos legales. 
De ij^al modo, le parece conveniente dirigirse a los afiliados en la Federación 
obrera de Chile, que realiza una convención en el puerto de Valparaíso, para 
explicar el significado y alcance que puede tener la conferencia Panamericana del 
Trabajo, que en esos instantes se inaugura en la capital, resumiendo todo su 
planteamiento al decir que los trabajadores nada tienen que esperar de estos 
eventos. Lafertte, luego de la división provocada por el sector encabezado por 
Manuel Hidalgo, dirige el sector oficialista del Partido Comunista (Tercera 
[nteriiacional), transformándose en líder de la colectividad. 



(1) Laiiientableniente los textos de Lafertte no son los óptimos para los propósitos de esta recopilación. Nüs fue 
imposible encontrar algún eicrito de carácter doctrinario anterior a los que incluí níús. 

129 



EDUCACIÓN SOCALISTA 

Hl Socialista 
Valparaíso, NO 8 Í7.IX.1 915), pag. 3. 

Es imprescindible para ta concepción y am- 
plio desenvolvimiento de nuestra doctrina so- 
cialista que nos demos cuenta de la moral 
que inspira e inspiró a aquellos que por 
medio de la deducción científica e histórica 
dieron formas concretas y rumbos definidos 
a nuestras teorías. 



Ante la sabia ley del progreso nada se 
detiene, la suprema naturaleza de la vida en 
su infinita evolución todo lo transforma, las 
razas y tos pueblos, los hombres y sus con- 
ceptos, sin que nada escape a este feliz 
desenvolvimiento de la humanidad, y el so- 
cialismo que es hoy Ja aspiración contempo- 
ránea de toda una clase que sufre y más que 
aspiración, según el concepto de la historia 
es la humanidad en marcha hacia la solución 
del más grande de sus problemas; tiene tam- 
bién que sufrir transformación inherentes a 
toda evolución. 



A mediados del siglo diecinueve, Federico 
Engels y Carlos Marx daban forma concisa y 
sólidos principios a la doctrina socialista que 
hasta entonces no había sido sino un con- 
junto de ideas vagas y confusas que el prole- 
tariado europeo no podía concebirlo, y que 
si obraba en este sentido lo hacía sólo 
inspirado en su propio sentimiento de clase 
explotada. 

El talento de Marx nos ha dado doctrinas 
económicas de gran trascendencia social, co- 
mo asimismo su empuje que le colocamos 
Como el primer agitador entre sus contempo- 
ráneos; pero Marx no es mero agitador; en él se 
encarnó el pensamiento y la acción, fruto 
esto de ana profunda convicción de sus 
teorías con lo que consigue formar una 
escuela política que como solución al inicuo 
estado capitalista, que con su individualismo 
egoísta alimenta la cruei explotación del 
hombre por el hombre, la presenta en cruen- 
ta lucha, contra todos los prejuicios imperan- 



tes, alimentando el alma proletaria con un 
porvenir Heno de esperanzas. 

Estas teorías que poco a poco, de esfuer* 
zo en esfuerzo, derrumban montañas de 
seculares egoísmos, y pasando mares y fron- 
teras se encarnan en la conciencia de )as 
masas proletarias, para uniñcailas al unísono 
de la más vasta y justa aspiración humana; 
no han nacido al calor de una mentalidad 
enfermiza ni del sentimentalismo espectulati- 

vo. 

Marx por medio del análisis del progreso 

de la humanidad, probó que la sociedad 
capitahsta en la vorágine de su gran desarro- 
llo especulativo y absorbente arrastrará inevi- 
tablemente al proletariado a la conquista de 
sus derechos económicos, haciendo por con- 
secuencia de esto, del socialismo una teoría 
exclusivamente materialista. 

Ko se puede desconocer que en cuanto al 
lado económico de la cuestión social esto es 
una verdad; pero, ¿el concepto moralista de 
nuestra escuela político— social, es una escue- 
la exclusivamente materialista? 

Los hechos nos demuestran que las nece- 
sidades económicas, si bien son un factor 
que empuja ¡os pueblos hacia su liberación, 
no son más que una pantalla del gran caos 
moral que pierde los sentimientos de los 
hombres, base única de todas las miserias 
sociales. 

El problema económico es una etapa pa- 
sajera en el proceso de la vida de la humani- 
dad y que si los hombres tuvieran un elevado 
concepto moral lo solucionarían con relativa 
facUidad; pero ¡no lo harán fácilmen- 
te! ¡Antes que hombres somos un hacina- 
miento de egoísmos y bajas pasiones! 

La razón de que el socialismo es una 
escuela materialista seria absoluta, si el socia- 
lismo sólo fuera una teoría económica, pero 
el socialismo, lo estimamos tan amplio y 
extenso que abarca desde el más insignifican- 
te problema ético individual al más complejo 
problema moral, social o colectivo. 



Obrar sólo a impulsos de las necesidades y 
de los intereses es propio de los hijos de esta 
sociedad capitalista llena de hipocresía, 

Si el hambre y la miseria fuera el único 
acicate que inspirara nuestros actos de socia- 
listas, el socialismo no pasaría de ser sino 



131 



una cuesdón de estómago. 

Somos el presente y el socialismo está en 
los primeros reflejos de su desarrollo en 
América. Nuestro criterio se tiene que per- 
feccionar con el frutos de las enseñanzas de 
los que ya han avanzado las prirneras jorna- 
ctas, en esta azarosa lucha en pro del pro- 
greso. 

Si erróneas interpretaciones ha hahido en 
el criterio y la concepción socialista, observe- 
mos con desapasionamiento y Llegaremos a la 
conclusión que la causa ha sido esperarlo 
todo del materialismo económico y de mu- 
chos teorizantes de nuestras Slas que no son 
más que intelectos perdidos, absorbidos por 
el presente. 

La rigurosa escuela de Marx excluye de 
hecho todo sentimentalismo como parte in- 
tegrante de la evolución histórica. Hace vein- 
te años nadie se hubiera atrevido a negar esto 
sin pasar por un neurótico enfermizo; pero 
hoy que nubes rojas por el fuego del cañón y 
la metralla, empañan el espacio entristecien- 
do la vida con el espectáculo más sangriento 
y más horroroso que jamás lamente soñó, se 
pueden comentar estos problemas y analizar- 
los ya que esta fratricida hecatombe huma- 
na, nos hará meditar ante el triste cuadro de 
la amarga experiencia, 

Ramón Sepúlveda Leal , 
energías SOOALISTAS 



El Socialista 
Valparaíso, NO 26 (22. 1.Í9Í6 



fg- 



En esta sociedad donde prima la hipocresía y 
la mentira; que ha educado los hombres y 
formado sus conceptos en un ambiente de 
convencionalismos políticos y morales; que 
talan la flor de sus buenos sentimientos, 
sacrificando la sinceridad y la franqueza que 
dignifica y levanta los hombres, inspirados 
por una hipócrita educación, !iija de la farsa 
que predomina y que tiende a malearlo todo. 

En una sociedad formada por hombres de 
estas condiciones, decimos nosotros, no se 
puede ser franco ni sincero, sino a trueque 
de ser para ellos, para los graves, un exalta- 
do, un loco, un peligroso. 

Nosotros usamos y debemos usar una 



varonil franqueza que debe ser fruto de la 
entereza de ánimo de los hombres que aman 
que luchan que sienten y tienen valor para 
romper este cuadro social que desde la cuna 
moldea a los hombres y castra su natural 
instinto. 

Así debe ser nuestra educación socialista, 
Grandes y fuertes, justos y nobles para la 
crítica, tanto ajena como nuestra. 

La franqueza, la lealtad y la honradez 
deben de hacer carne en nuestros sentimien- 
tos y sólo esto nos llevará a la formación del 
hombre; del hombre que nosotros los socia- 
listas queremos formar, y hacia el cual tien- 
den nuestros esfuerzos. 

Esta franqueza y sinceridad, que con altu- 
ra de miras tendemos a desarrollar; (no hay 
que dudarlo) asusta^ horroriza, a los graves 
del presente, 

]Oh! los graves,,. Los prudentes, fueron 
la remora del progreso en todos los tiem- 
pos... 

Dejémosles que piensen; que sigan medi- 
tando. 

Nosotros hemos de ser así, envueltos en el 
inmenso torbellino de la vida, con la poten- 
cia del que es fuerte, haciendo de la justicia 
un aquilón caeremos en la brecha, más nues- 
tras energías quedarán incrustadas en el pro- 
fundo surco del corazón de las futuras gene- 
raciones. 

Muchos son los Intereses que se dañan 

este proceder, pero por ericima de todas 

cuestiones de grupos, de hombres, han 

de estar los actos y las acciones que los 

deberes de socialistas nos imponen. 

Demolamos vicios, esttrpemos bajas pasio- 
nes, de frente y con altura de miras y no 
importa que no se nos comprenda ni que la 
hipocresía tergiverse nuestros actos. 

Sigamos adelante. Esta es nuestra obra. 
Así debernos desarrollar nuestras energías so- 
cialistas, 

RámoTt Sepúlveda Leal 



132 



I 

^ORIENTÉMONOS DEFINITIVAMENTE 

^Ht fíí Socialista 

^mi^alparm'so, N^ 62 {07.X.t9l6¡. pág. f . 

Los que nos hemos formado una pequeña 
conciencia de todo el valor que encierran 
nuestras teorías soci^istas; nos complace grarv 
demente cuando vemos cuino al calor de la 
idea, hun nacido por todo el país entidades 
socialistas, pequeños o nurnerosos grupos 
que se han cobijadot bajo nuestra bandera de 
regeneración. 

Los aconcecimiencos nos han llevado a 
conocer la labor redentora, de educación y 
perfección de casi todos los grupos del país; 
Olas de un análisis frío, de una madura y 
honda reflexión, de los más sinceros de nues- 
tros sentimientos, nos han surgido estas pre- 
guntas: 

¿Secan realmente socialistas todos los gru- 
pos que este nombre llevan en el país? 

¿Habrá una verdadera conciencia doctri- 
naria en las tres terceras partes de los afilia- 
dos de las diferentes secciones? 

Yo no quiero presumirme de justo ni de 
serlo tüdo, pero es el caso que cuando estas 
cosas de raii vital interés para el porvenir del 
proletariado nacional vienen a la mente, con- 
üdero una cobardía callarlas, y más, si direc- 
ta o indirectamente creo que pueden dar 
alguna utilidad práctica a nuestro naciente 
organismo político— económico. 

He notado mucho afán en' formar seccio- 
nes, bien por todo el provecho que pueda 
dar, pues yo creo, que antes que las seccio- 
nes se forman, debemos tratar por los me- 
dios y las fuerzas que a nuestro alcance estén 
de formar los hombres que doctrinariamente 
estén capacitados para formar las secciones. 

Formar grupos de moral tieterogénea, 
beodos los unos, abstinentes los otros, sin 
Una verdadera conciencia de nuestro doctri- 
narismo social considero que es caer en la 
rutina de todos los partidos burgueses que 
no tienen otra nnisión que una mentida plata- 
forma política. 

Ser socialista es para mi ser un pedestal 
de regeneración, base inamovible de nuestra 
futura sociedad de justicia y amor; por esto 
(^ada uno de nosotros debemos procurar ser, 
Wodelos tanto en público como en el hogar, 
esto es hasta donde humanamente podamos. 



Así quiero, así debemos exigir de cada uno 
de nuestros afiliados; lo demás es farsa, trai- 
ción e hipocresía. 

¿Es este un fanatismo nuestro? No, el 
fanatismo es liierza ciega que oscurece la 
razón. 

¿Exceso de celo? Sí, tenemos celo por 
nuestra idea, porque las amamos, porque vi- 
vimos pata nuestros ideales, porque con to- 
das las ansias de una ardiente pasión lucha- 
mos por la redención de los pueblos y vemos 
en nuestras doctrinas la razón de nuestras 
aspiraciones. 

Es necesario, pues, que una mayor fuerza 
anime a loi convencidos y antes <jue formar 
secciones con sendos títulos, multipliquemos 
los centros de cultura y educación socialista, 
cuna, escuela única que podrá Itaccr verdade- 
ros prosélitos para nuestro partido. 

No debemos confundir nuestra organiza- 
ción doctrinaria con los grupos heteroeéneos 
que se cobijan, guiados soto por el aguijón de 
la necesidad económica en las filas de los 
nacientes organismos sindicales. 

Vamos a las filas sindicales sí, formemos a 
la vanguardia nosotros, los convencidos y 
tomemos el puesto que alH nos corresponde 
con verdadera conciencia del fol que debe- 
mos desempeñar en la lucha económica. 
Orientemos a conciencia la causa obrera j el 
sindicalismo por el verdadero sendero de la 
lucha de clase, Mas no confundamos esto 
con nuestra doctrinaria organización. Yaque 
los sindicatos de Chile, salvo alguna excep- 
ción, son nada más que grupos de obreros 
que sólo hacen de la asociación una cuestión 
de estómago. 

Ramón Sepúlveda Leal 



LOS I.W,W. Y LOS SEUDOS ANARQUISTAS 

La Comuna, Viña del Mar. 
NO 47 (29.1.1920), pág. 1. 



Hay en Estados Unidos una organización que 
se llama "Trabajadores Industriales del Mun- 
do". Ellos nos cuentan que esta ot^anización 
tiene ramiñcaciones en diferentes países, pe- 
ro a nosotros no nos consta, y entrfe la pren- 
sa obrera que nos llega tampoco hemos teni- 



133 



do noticias de su existencia en otra parte que 
no sea en la tierra del dólar. 

Aquí, en Viña del Mar y Valparaíso, hay 
un grupito de compañeros que pomposamen- 
te se fiacen llamar anarquistas, esto es entre 
bastidores, porque en público no se animan a 
decir lo que son, a excepción de dos o tres 
sinceros que hay entre ellos. 

Estos coleguitas, irresponsables, cotno to- 
dos los que ignoran lo que verdaderamente 
son o quieren ser, tienen el ánimo de dar 
vida en Viña del Mar a una sección de la 
sociedad que tiene su asiento en Estados 
Unidos, Esto, a pesar de la distancia, la falta 
de comunicaciones exactas y otros inconve- 
nientes, no tendría nada de particular, si 
estos buenos compañeros, para conseguir su 
objeto, no apelaran al pelambre, la mentira y 
!a calumnia. 

El martes último hicieron circular una 
proclama en la cual, para hacerse propagan- 
da, mentían, tanto como el guatón Becca, y 
con toda la perfidia, propia de su refinada 
envidia e inorancia, hablaban de que nos 
habían dado más de mi! pesos para nuestra 
prensa, no diciendo quién los había dado 
para dejar en la duda a quien leyera la pro- 
clama. 

Mal camino llevan, pues, los compañeros 
de Chamorrito, 

Con mentiras, difantaciones y calumnias 
no van a hacer nunca nada. 

Lo único que hacen es hacerle compañía 
a Becca. 

Si la Federación Obrera de Chile les pare- 
ce mala, luchen como verdaderos idealistas, 
con altura de miras, como hombres de bien, 
como obreros de doctrinas; pero no hagan lo 
de los charlatanes, no mientan miserable- 
mente, porque los trabajadores, por atrasada 
que esté su mentalidad, saben discernir entre 
la mentira y la verdad y los castigarán, como 
lo han hecho hasta ahora, con el desprecio. 

En cuanto a los obreros que dieron dinero 
para comprar nuestra prensa, ya saben que 
no sólo luchamos contra la maldad de Becca 
y todos sus secuaces, sino también contra 
toda U podredumbre del Gobierno y de la 
oligarquía. 

Y sabrán además como, en estos momen- 
tos difíciles para el proletariado, nos atacan 
estos sendos revolucionarios con mentiras 
monumentales. 

Ramón Sepúheda Leal 



política obrera 

La Comuna, Viña del Mar. 
NO U0(06.Kl.}920),pág. 1. 



Pronto se discutirá en el seno de todos los 
Consejos de la Federación Obrera de Chile 
una circular en la cual la Junta Ejecutiva 
Federal invita a una convención, a objeto de 
acordar la formación del Partido Laborista, 

El acuerdo es trascendental y de por sí 
harto delicado, pero los elementos dirigentes 
de nuestra federación sabrán afrontarlo con 
la inteligencia y el tino que el caso requiere, 
de manera que queden armonizadas las doc- 
trinas que hoy imperan y animan los pasos 
en las filas de nuestra organización. 

Al Partido Obrero Socialista se le crea con 
esto una situación muy especializada y com- 
pleja, donde si media un espíritu de alto 
interés y armonía obrera, no sabríamos decir 
a dónde iríamos a parar, ni cuáles serían los 
efectos de un mal paso. 

En efecto, los socialistas en varias regio- 
nes del norte formamos el conjunto y la 
completa opinión de un gran número de Con- 
sejos y de miles de Federados. 

Los socialistas con la frente altiva de la 
que siempre hemos hecho gala, hemos lu- 
chado con nuestra bandera doctrinaría des- 
plegada, triunfando e imponiendo por la ra- 
zón y la lógica nuestros principios en todo 
terreno. 

Somos, pues, una gran fuerza doctrinaria 
potentemente organizada tanto en orden 
económico como en el moral y que tienen 
que respetar quien quiera cambiar la fax ¿e 
los hechos consumados. 

En algunos sitios del centro del país, y 
especialmente en Viña del Mar, hay fuerías 
vivas y activas que responden a la bandera 
reivindicadora del Socialismo. 

Si somos pocos numéricamente, y relati- 
vamente hablando, nuestra inñuencia es de 
peso dentro de la organización. 

Somos los socialistas, donde quiera qut 
actuemos, elementos vitales de las fuerzas 
obreras de la Federación y es un hecho que 
para la formación de) Partido Laborista, ten- 
drá que haber por la ñierza de las ct>sas, una 
consideración especial de alto interés para el 
proletariado chileno, hacia las fuerzas organt- 



134 




R.amón Sepúíveda Leal 



»das de! Partido Socialista. 
Porque es necesario que, miriLudo serena 
juiciosamente, no se nos puede colocaren 
la situación con los demás partidos políticos, 
ni tampoco jungársenos como a cualquier 
hijo de vecino. 
Hf Si es por ta unión práctica de i as fuerzas 
^ael proletariado chileno por lo que se piensa 
organizar dentro de la Federación el Partido 
Laborista, en muy buena hora, lo aceptamos 
y lo patrocinamos como ya. hemos dado 
pruebas en la localidad, pero, que esto sea un 
paso sincero que dará el proletariado hacia 
su evolución política, acercándolo más hacia 
nuestros principiosi socialistas, y que de la 
próxima convención de Santiago surja la fór- 
mula que pueda hacer UNA, las fuerzas po- 
líticas de los trabajadores sin que de ninguna 
manera se pretenda ahogar nuestros princi- 
pios doctrinarios, ya que en ellos descansa 
■odo el progreso de! proletariado universal. 
t Y si así se obra, no hay duda que de la 
convención surgirá una comunión estrecha 
de las fuerzas organizadas con ¡os grupos 
socialistas a través del país, y habremos dado 
un gran paso por la evolución política del 
proletariado chileno que, hasta ayer, fue pas- 
to de la especulación y de las ambiciones de 
la burguesía. 

Ramón Sepúlveda Leal 



¡OBRERO DEL CAIVÍPO, LAS 
CIUDADES Y LAS MINAS! 

La Comuna. Viña del Mar. 
NO 122. (29.L1921),pág. i. 

EDITA Y decídete A SER HOMBRE 

El labrador vive en el campo trabajando de 
sol a sol por un miserable salario que nunca 
alcanza para satisfacer sus necesidades. 

En las ciudades, el obrero vive esclavo del 
patrón sujeto siempre a la tiranía de los ricos 
o capitalistas que se llaman dueños de la 
tierra y de las máquinas. 

En las minas el minero arranca de los 
filones el carbón, que es fuente de toda 
>a energía de las industrias, sin que nunca sus 
esíiierzos sean recompensados, ya que unos 
cuantos señores que ni siquiera conocen las 
minas, sin más títulos que los que ellos se 



han dado, se las dan de dueños de ellas 
gozando de sus productos. 

Y mientras el labrador en el campo, el 
minero en la mina y el obrero en las ciuda- 
des, producen las riquezas y los frutos nece- 
sarios a la existencia; en jas ciudades una 
pequeña multitud que habítalos palacios, que 
ocupa los grandes paseos, vive la vida de la 
regalía, de la abundancia y del gran lujo. 

Son los capitalistas y sus familias, son los 
hombres que, sin más títulos que los que les 
dan injustas leyes heciías por eílos mismos, 
se han apropiado de la cierra, los mares y las 
minas. 

Son los burgueses, los explotadotes que, 
ajTiparados por la fuerza que nosotros mis- 
mos los trabajadores, les damos y les hemos 
dado, se aprovechan de nuestra ignorancia 
engañándonos con un pequeño saJario, mien- 
tras se roban el fruto de nuestro trabajo, 
llevando una vida de continua holganza, lujo 
y derroche. 

Esto no puede continuar, el hombre que 
trabaja en et campo, las ciudades y las minas 
debe recibir íntegro el fruto de su trabajo. 

No es posible que unos cuantos estén 
usufructuando de la mansedumbre de los 
trabajadores. 

No es posible que mientras los trabajado- 
res mueren de anemia, faltos de higiene y 
alimento, ellos los privilegiados continúen 
gozando de iiuescco trabajo. 

Esto debe terminar, y para que concluya 
hay que acabar con el régimen capitalista 
que significa servidumbre y explotación. Y 
para que esto sea una realidad, se debe empe- 
zar porque el campesino se apropie de la 
tierra y no entregue Sus productos a nadie. 

Porque el obrero en las ciudades, se adue- 
ñe de las maquinarias y se apropie de las 
fábricas. 

"Porque él mismo se apropie de los teso- 
ros que arranca de las entrañas de la Tierra". 

Y para que esta apropiación sea segura y 
no corra riesgo de perderse, es indispensable 
que el Gobierno esté también en poder de 
los obreros. 

Los obreros son la mayoría de los habi- 
tantes y son los que todo lo producen, de 
consiguiente, ellos deben mandar y para esto 
deben conquistar el Gobierno por todos los 
medios que a su alcance estén. 



135 






Nada de esto es imposible, codo se puede 
realizar el día que el campesino, el minero y 
el obrero quieran h^cerloi el día que quieran 
derribar sus tiranos y conquistar su libertad. 

Para hacer algo que se^ útil y bueno, 
nunca puede ser temprano. 

La vida puede ser feliz si los hombt-es 
saben y son capaces de conquistar su felici- 
dad, 

¡Campesino! ¡Obrero! ¡Minerdl 

¡Medita y decídete a ser Kombre! 

Ramíitt Sepúlveda Leal 



NO SON UTOPIAS 

Acción Obrera. Santiago, 
m 2 (2da. quincena U.Í9Í6), pág. 1. 

Contra toda opinión interesada en negar el 
desacToUo que en el seno del proletariado Co- 
ma nuestro ideal socialista, que es ideal de 
amor, de justicia y de libertad, es innegable 
que día a día nuestras filas aumentan y bro- 
tan del seno de la gran masa obrera, fuerzas 
pensantes y conscientes que toman al ideal 
socialista cotno el objeto de sus esfuerzos y 
aspiraciones. 

A los elementos que con buena o mala 
fe nos presentan predicando utopías, alimen- 
tando sueños y quimeras, oponemos siempre 
nosotros hechos reales que justifican nuestra 
labor de redención. 

No es ni puede ser utopía, el anhelo de 
conseguir para la clase explotada, la libera- 
ción del yugo capitalista. 

No puede ser utopía, el propósito al- 
truista de poner término alguna vez, al régi- 
men tan irracional como injusto que entraña 
el hartazgo de unos pocos a costa de la mise- 
ria, de las privaciones y del hambre de mu- 
chos, 

No pueden ser sueños y quimeras, la ne- 
cesidad de que el elemento obrero, que con 
su músculo y su cerebro es progreso y es vida 
de las naciones y del mundo, se coloque en 
una situación que diga relación con su cali- 
dad de productor de todo lo escistente. 

Nada de justo ni humano tiene el hecho 
de que quien produce y fabrica artículos de 
lujo para la clase usufructuadora de este régi- 



men y construye palacios^ idsta harapos y 
habite pocilgas^ infestas. 

Utopía es el deseo de la clase burguesa 
de que este régimen que es maldad, que es 
burla sangrienta, perdure, a despecho de- las 
legiones de hombres explotados y oprimidos 
que anhelan ei advenimiento de otra socie- 
dad no apoyada en la explotación odiosa del 
hombre por el hombre. 

El régimen del trabajo abrumador, ma- 
tando por millares a !os hijos del pueblo y la 
pereza enriqueciendo a los capitalistas, no es 
justo. 

Necesita transformación. 

Y ésta no podrá hacerla, sino la acción 
tesonera y consciente del proletariado con 
$us grandes armas, la unión y la solidaridad. 

Conscientes de que no aspiramos, sino a 
algo realizable, a algo rii utópico ni quiméri- 
co, debemos activar nuestra obra. El princi- 
pio de la jornada está en unirnos. 

Procedamos, entonces, sin demora. 

C. Alberto Martínez 



LECCIONES DE LA HUELGA 

DE ORDEN, NO DE CLASE 

Acción Obrera. Santiago. 
NO 3 (Ira. quincena 111.1916), pág. 4. 

La acritud del partido demócrata con motivo 
de la actual huelga ferroviaria, merece algu- 
nas refíexiones. 

Es cosa sabida de todos los que de cerca 
han seguido el movimiento de los trabajado- 
res de la Empresa de los Ferrocarriles, que la 
conducta observada por el Ministro, señor 
Guafello, presidente del partido demócrata, 
ha sido en todo contraria a los intereses de 
tos obreros que ese partido dice defender y 
representar. 

Y esta opinión ha tenido que tomar con- 
sistencia, ante la actitud maniSestamente 
torpe del Ministro demócrata, al ponerse al 
servicio incondicional de la clase burguesa 
gobernance, para contrarrestar un movimien- 
to cuyo éxico ha de traer un mejoramiento 
económico para los obreros de él sostenedo- 
res. 

Esta aceitad —del partido demócrata de- 
bemos decir, parque nadie ha levantado su 



136 



fl 



en ese partido parü protestar de los actos 
su primer ministro- , debe dejar una 3ec- 

ón amarga a los obreros que hasta aquí, de 

«na fe, han tenido alguna esperanza en 
[tie ese partido, at contar con representantes 

locados en las altas esferas gubernativas, 
aria algo por cumplir con lo estatuido en su 
Programa o Declaración de Principios. 

El hecho de estar como ministro dilatan- 
lo el estallido de un movimiento justo con 
promesas que jamás fueron cumplidas, la ac- 
titud servil de permanecer, en vísperas del 
movimiento ferroviario, hasta horas avanza- 
das del amanecer tomando n:iedidas, como 
ministro, para hacer fracasar una huelga que 
era el único remedio para vencer la testaru- 
dei de consejeros ferroviarios sin conciencia 
del cumplimiento de sus deberes; la mala fe 
de dirigir al primer mandatario de la Repú- 
blica un telegrama que es un salivazo en ple- 
no rostro, no sólo a los obreros ferroviarios, 
sino al proletariado nacional, declarando in- 
justiEcado un tnovimiento que tiene como 
objeto principal reclamar de un abuso y ex- 
plotación de todos reconocida y aun de re- 
presentantes de partidos burgueses; todo es- 
to creemos que quita personería a un partido 
para apropiarse el título de defensor de las 
clases trabajadoras. 

No se defiende al proletariado, traicio- 
nando sus intereses y rebajando su dignidad, 
sindicándolo como atrabiliario e injusto 
Cuando reclama lo que a él le pertenece legí- 
timamente. 

La dase trabajadora, sencilla y ruda mu- 
chas veces, no ha podido por maldad o por 
mero capricho, aunar diez mil voluntades a 
fin de abandonar las faenas durante un largo 
lapso de tiempo. No, 

Ha habido necesidad que el hambre y las 
privaciones golpearan a las puertas de esos 
diez mil hogares obreros, para constreñirlos a 
entablar lucha con las autoridades directivas 
de la Empresa ferroviaria. Esto está amplia- 
mente justificado. 

Siendo esto así, un ministro que se dice 
representante genuino de un partido popu- 
lar, debió ponerse sin reticencia de parte de 
los obreros que reclamaban justicia. 

Esto es de sentido común; no admite tér- 
minos medios. 

O se es defensor de los intereses obreros o 
se es servidor de los intereses de la clase capi- 



talista, esta vez representada por el Consejo 
Consultivo de la Empresa de los Ferrocarri- 
les. 

Se defiende al ministro, arguyendo que 
no pudo ir más allá ante la resistencia que le 
oponía el Consejo Consultivo de la Empresa 
y que en tal taso corría peligro su puesto de 
Ministro. 

Pobre es e! argumento. Ante la testarudez 
del Consejo, el señor Ministro pudo decir al 
Cíobierno y al país encero, que alguien había 
demás en esta circunstancia.; o el Ministro o 
el Consejo Consultivo. 

¿Qué caería el Ministro? 
[Honrosa caída, en defensa de los intere- 
ses de diez mil hogares obreros! 

Caída propia de un Ministro y presidente 
de un partido popular. 

Esto no sucedió. 

Y esto tal vez es una felicidad porque esta 
huelga, también dirigida como justa, ha pre- 
sentado la oportunidad de dejar en descu- 
bierto a un partido que hasta ayer pregonaba 
de ser el defensor único de la clase trabaja- 
dora. 

El partido demócrata -es, pues, un partido 
de orden; no es un partido de clase, que es el 
que el pueblo necesita. 

Un partido que pospone los intereses 
obreros al deseo y necesidad de mantener un 
Ministro en las alturas, no puede ser popular. 

C. Alberto Martínez 
EL TRIUNFO SOCIALISTA 
, EN LA ARGENTINA 

El Socialista. Valparaíso. 
NO 49 (08. VU.191 6), págs. 2-3. 

Trabajo leído por el Compañero C Alberto 
Martínez, en una sesión de Ateneo de la Sec- 
ción Socialista de Santiago. 

La concentración conservadora, con sus 
componentes radicales, constitucionales, 
cívicos y amarillos o socialistas, no logró de- 
rrotar al Partido Socialista. Logró si impedir 
que éste triunfara con la mayoría, pero esto 
no es una derrota, ya que todos los partidos 
de la reacción juntos, unidos ante el peligro 
socialista como llaman al avance de nuestro 
partido, no lograron, con toda la tempestad 
desencadenada sobre él, doblegar la voluntad 
de 42.000 ciudadanos que supieron manta- 



137 



ner^e firmes en sus puestos, desalando codas 
las iras, todos los combates de partidos y 
hombres que no usan armas hidalgas para 
vencer al enemigo. 

Si las diputaciones a ocupar en esta cam- 
paña, fueron ganadas por radicales y íocialis- 
tas, es lógico que cabe asegurar que estos ^on 
los dos partidos victoriosos. 

Antes de la campaña del 2 de abrU, había 
en el Parlamento argentino 8 diputados so- 
ci^istas. 

Correspondía a dos dejar sus asientos por 
terminar su período y quedaron en conse- 
cuencia 6 diputados. 

Después de la campaña, hay 9 diputados 
socialistas, se ha ganado un asiento con la 
elección de tres en la elección del 2 de abril. 
Y a esto se le llama la derrota socialista. 

Si la elocuencia de los números nos dice 
que hubo aumento en la representación par- 
lamentaria a pesar de todas las defecciones y 
ataques de los partidos conservadores, cabe 
entonces decir que a más de no ser derrota la 
de nuestro partido, es ella una victoria hon- 
rosa. 

No han disminuido los votos, tomando en 
consideración los obtenidos en 1914, que le 
dio el triunfo a 7 diputados, no se ha con- 
fundido el Partido Socialista con ninguna or- 
ganización enemiga; ha quedado libre de trai- 
dores o amarillos; ha aumentado la represen- 
tación parlamentaria, y lo principal, se han 
deslindado lis posiciones entre la burguesía, 
compuesta de radicales, católicos, demócra- 
tas, cívicos, etc., y proletariado con su parti- 
do de clase, auspiciador inteligente de la or- 
ganización sindical, 

Los que andan tras los éxitos fácdes e in- 
mediatos, ¿podrán decir que ésta es una de; 
frota, sin caer en !a afirmación de lina false- 
dad? 

Descontada ya la incógnita en números y 
hechos verídicos, cabe hacer algunas otras 
consideraciones, 

¿Hasta qué punto puede tomarse como 
un fracaso recibido por el Socialismo, ta pér- 
dida de una campaña electoral? 

¿Existe una semejanza entre el Partido 
Sociahsta y los demás, que la pérdida de un 
puesto de diputado, entrabe o detenga la 
labor siempre intensa de nuestra fuerza ? 

Imaginaos un Partido Radical, un Conser- 
vador o un Liberal sin un solo diputado o 



senador en el Parlamento. 

Dada la falta de doctrina en estos partidos 
y su aspiración única de llegar a tener pre- 
ponderancia en los gobiernos a objeto de 
usufructuar de ellos es natural que el hecho 
de no tener representación sería un golpe de 
muerte dado a esos partidos. 

Ahora bien, la finalidad del Partido Socia- 
lista, ¿es la lucha política? No. 

La lucha política es utilizada por nuestro 
partido sólo como medio para llegar al cam- 
bio de régimen que entraña nuestra doctrina. 

Es uno de los medios que usamos armóni- 
camente con la acción sindical cooperativa y 
educacional, tiene que traer beneficios al 
proletariado. 

La característica de nuestro partido, es la 
lucha de clase llevada a todos los terrenos y 
¿i una derrota se recibe por una campaña 
electoral, ésta no tiene para nosotros más im- 
portancia que la que le damos a cualquier 
accidente de nuestra vida ordinaria. 

La doctrina socialista no vive de triunfos 
eíectorales. 

En muchas ocasiones, cuando la actividad 
de los componentes del partido son necesa- 
rias en el afianzamiento sindical o coopera- 
tivo, se hace caso omiso de la;s luchas electo- 
rales que pudieran distraernos tiempo y acti- 
vidades, 

La acción educadora del Socialismo no se 
resiente sin representantes en los parla- 
mentos; y antes bien nos estimula a perse- 
verar en la labor tesonera y ardua por desa- 
rrollar, ya que podrían sernos perjudiciales 
algunas fáciles victorias electorales. 

Ejemplo o comprobación de esta afirma- 
ción la tenemos en este país, donde las fuer- 
zas socialistas, hoy escasas, mantienen activa 
campaña a. través de toda la república y ha- 
cen obra práctica por la educación y organi- 
zación del proletariado. 

Una acción tesonera, sin tregua en ningún 
momento y por ninguna circunstancia, en 
defensa del elemento que trabaja. 

El centro de educación, la tribuna, el pe- 
riódico socialista no tienen descanso, haya o 
no campañas electorales. 

Es característica de nuestro partido una 
guerra cruda y sostenida contra todos los 
privilegios. 

Donde haya un abuso o una injusticia, 
donde haya un derecho vulnerado, ahí esta 



138 



^^Hieción socialista dejándose sentir. 

^^P Nuestra labor es, pues, permanente, no es 

^^bor de choclones ni de mítines electorales, 

y no está, por lo tanto, sujeta la marcha Je 

nuestro partido ai triunfo o a la derrota 

recibida en una remoción de parlamentos. 

Un traspiés en cualquier* de ios campos, 
'fea en el sindical, en el cooperativo o en el 
político, no hace sino darnos mis tríos en la 
campaña, ya que é! nos demuestra que falta 
c ultura, educación en la clase trabajadora. 
^^B Y como la cultura y ^ucación popular 
^^TO se refuerza, cruzándonos de brazos, redo-- 
bjan las actividades socialistas, hasta alcanzar 
el grado necesario a oponer a la tiranía 
capitalista y gubernativa, la acción inteligen- 
te del proletariado emancipado. 



C. Alberto Martines 



UNIDAD OBRERA, ¿QUE 
TE HAS HECHO? 

Federación Obrera 
Santiago, No 793 (JO. V.Í923), pág. 1. 

No podemos y honradamente no debemos 
tampoco negar, que en la actualidad en 
cuanto a consistencia, unidad, espíritu de 
acción y de lucha en el seno de nuestras 
organitadones, estamos en archi triste situa- 
ción. 

Hecho un. examen desapasionado y justo 
de lo que fuimos y de lo actiiaimente somos 
en materia de organización, tenemos que 
reconocer un gran, un enorme saldo en 
contra. 

jfíuayl de nosotros si este saldo continua- 
ra en aumento, mientras a la iíiverSa, la dase 
patronal consolida posiciones en todo el 
país, de preferencia en los grandes centros 
industriales para perpetuar su predominio. 

Varios son, sin duda, los factores que nos 
han traído a la situación vergonzosa en que 
estamos; que lejos de siíeiiciar o disimular, 
QebeA'os tener la honradei de coníesar, bus- 
cándole explicaciones y remedios. 

De entre estos factores, hay, sino talvez 
uno que es matriz y en mayor escala el 
determinante principal de la situación esque- 
lética en que están los otrora fuertes y 
Compactos núcleos obreros. 

Este factor, no único, lo repetimos, sino 
principalísimo, no es otro que la mil veces 



funesta lucha de predominio que en ei seno 

de la organización obrera han trabado en 
forma agria y encarnizada, las diversas co- 
rrientes ideológicas. 

Entregadas estas corrientes a una lucha 
endemoniada en que nada se respeta, se ha 
convertido eí campo obrero en un campo de 
Agramante monstruo. 

Mientras se discuten y se trata de hacer 
prevalecer teorías, doctrinas y métodos de 
todos los colores del arco iris; mientras se 
motejan los organizados que van quedando 
en las fitas ya de rojos, de amarillos o de 
blancos; hay una clase patronal que sin 
discutir toma cada día más sólidas posiciones 
con el exclusivo fin de abatirnos. 

Ea clase patronal nu discute entre sí; 
credos ni doctrinas:defiende intereses y el 
éxito de sus trabajos, es favorecido en forma 
para ella magnífica por nuestra lucha intesti- 
na. 

La unidad patronal es un hecho tangible, 
innegable; y justificación viva de la Asocia- 
ción Patronal cada día más soberbia. 

Mientras nosotros jugamos a las montone- 
ras y haciendo un gran es^erzo mental, nos 
cataíogamos en el color que más nos agrada 
sosteniendo una verdadera guerrilla con los 
colores Contrarios, ya por muy desteñidos o 
muy acentuados; hay un trabajo metódico y 
perseverante de la clase patronal en nuestra 
contra. 

No sólo necio, sino propio de traidores es 
oponerle a U unidad patronal otra arma que 
no sea la unidad obrera consciente, discipli- 
nada, libre de esta campaAa de mezquinda- 
des y de odios que nos hace aparecer como 
aliados fieles de la clase patronal para estor- 
bar la obra de nuestra propia liberación. 

Si hacemos un examen de conciencia, 
comprendamos que inconscientemente esta- 
mos deteniendo el movimiento obrero favo- 
reciendo, a costa de la bancarrota nuestra el 
auge de la Asociación Patronal con todas sus 
ramificaciones. 

Nunca será tarde para detenernos en la 
corriente en que estamos, 

Cese ya esta lucha funesta. ¡Ni blancos, 
ni rojos, ni 'amarillos! 

¡Solamente explotados! 

Defendámosnos como tales. 

Carlos Alberto Martínez 



139 



CRISIS DEL CAPITALISMO 

Federación Obrera 
Santiago. NO 76^ (Oí. VJ923), pág. 2. 

La concepción marxista del materialismo 
histórico, como determinante del progreso y 
transformación social; se comprueba cada 
día con mayor evidencia a pesax de la nega- 
ción que ciertos revolucionarios sentimen- 
tales hacen de ella, y a pesar también de los 
desesperados esfuerzos de los reaccionarios y 
estatistas burgueses, pues el determínismo 
económico arrastra a la actual sociedad a su 
total y cornpleta transformación. 

Los conservadores del actual régimen so- 
cial, no conseguirán ponerle vallas al progre- 
so que significa la caída del régimen econó- 
mico burgués, porque sus esfuerzos resultan 
inútiles anee el progreso realizado, ante las 
conquistas alcaniadas y ante los triunfos 
obtenidos; por avanzadas revolucionarias de 
la clase productora. 

Al término de la monstruosa guerra 
europea, el proletariado de los países belige- 
rantes, estaba anestesiado en su conciencia 
por un patriotismo morboso, que lo había 
llevado a las trincheras a matarse como 
fieras, para defender los privilegios económi- 
cos de sus amos, los capitalistas, y gracias 
sólo a la Revolución Rusa, pudo sacudirse de 
su siniestra pesadilla, que lo había llevado a 
negar todo un posttdado de sacrificios y 
dolores, al defender unas fronteras donde 
sólo vegetaba como esclavo y una bandera 
cjue en manos de los capitalistas, no alcanza- 
ba a tener siquiera las proporciones de un 
taparrabos. 

La revolución rusa, concreción de las 
aspiraciones proletarias del mundo, invadía 
el foco de su filosofía igualitaria, sobre el 
cuadro misérrimo del proletariado europeo, 
vencido y desheclio, arra&ti-ándose misecable- 
mente a los pies de sus amos, lo rehabilita y 
lo levanta, señalándole el rol histórico que 
está Uamado a desempeñar en la caída del 
régimen burgués. 

El proletariado europeo, prostituido de su 
ro! histórico, rindiendo homenaje Kasta el 
sacrificio a lo que había negado ayer: la 
patria, parecía condenado nuevamente a se- 
guir vegetando bajo Va férula del más odioso 
despotismo capitalista, cuando U sacudida 



que da al mundo la revolución rusa, lol 
despierta o lo hace penetrarse de su misérri-í 
ma situación, y éste se yergue y se levantaJ 
arroja los falsos ídolos que había levantado,! 
tomando nuevamente el camino que lo Ueva-¡ 
rá a su total liberación. 

Primero es en Francia donde los partidos] 
y sindicatos obreros acusan a la clase capita-l 
listaj de pretender ahorcar a la Europa, conl 
la más despiadada de las expoliaciones comoJ 
es la que en buenas cuentas significa el Trata-j 
do de VersalleS. Vemos, a pesar de la ola de 
patrioterismo que invadió a la clase obrera 
francesa, tomar nuevamente e! puesto que le 
señala su rol de clase y empujado por el 
determínismo económico, que fatalmente 
arrastra al mundo coritemporáneo a la cevo- 
iucíón social. 

Hoy vive la Francia sobre un volcán, ¡ ojalá 
que éste estalle cuanto antes para bien de la 
humanidad! 

No menos interesante que lo que pasa en 
Francia, está ocurriendo en Italia, donde, sin 
duda alguna, el capitalismo juega su tiltima 
carta. 

Terminada la guerra, una ola de renova- 
ción y justicia social agita intensamente al 
proletariado italiano, por todas partes, se 
veían brotar fuerzas que empujan a la revolu- 
ción social, pero los directores obreros estu- 
vieron por debajo de las circunstancias y del 
momento histórico qUe les tocó actuar. 

De nada sirvió que el Partido Socialista 
obtuviera 156 diputados, que los obreros de 
Milán tomaran las fábricas, ni las revueltas 
revolucionarias de los campesinos de Reggio, 
Emelia, pues los directores vacilaron, no se 
atrevieron a lanzarse a la revuelta, y de estas 
vacilaciones aprovechó la clase capitalista, 
para fundar el fascismo, producto contradic- 
torio, producto híbrido, nacido del miedo de 
la clase burguesa, de la cobardía de los direc- 
tores obreros. 

pero, el fascismo es, según nuestro con- 
cepto, la última etapa que recorrerá Italia, 
para precipitarse en la revolución social, 

Pero, es sin duda alguna, uno de los más 
graves síntomas de la crisis capitalista, lo que 
en estos momentos ocurre en Inglaterra. 

Todos sabemos que por un convenio táci- 
to en el mundo capitalista, Londres es consi- 
derado como la tesorería del mundo. Lon- 
dres es así como el corazón que distribuye 



140 



en el mundo capitalista la savia de sus venas 
de oro, paralizado éste, se producirá la catás- 
trofe del mundo capitalista. Puestien: 

En la última elección, el total de los votos 
socialistas llegó a la cifra imponente de 
4.251-011 siendo que el partido que obtuvo 
mayoría en la Cámara de los Comunes sola- 
mente logró reunir 5.467,871 votos. 

Con tal motivo, U representación socialis- 
ta acaba de bacer una presentación a la. 
Cámara de los Comunes, que es el más serio 
peligro que en estos momentos se cierne 
sobre el mundo burgués. 

El carácter monumental de ese peligro 
puede deducirse de los términos de la mo- 
ción presentada por Phillip Snowden, a la 
consideración de la Cámara de los Comunes, 

"Que en vista del fracaso del sistema 
capitalista para utilizar y organizaren forma 
adecuada los recursos naturales y el poder 
productivo, así como para ofrecer a gran 
parte de la población un tipo adecuado de 
vida, y creyendo que la causa de ese fracaso 
está en la propiedad y control privados de 
los medios de producción y distribución, 
esta Cámara declara que el esfuerio legislati- 
vo debería dirigirse a la supresión gradual del 
sistema capitalista por un orden social e 
industrial basado en la propiedad pública y 
control democrático de los instrumentos de 
producción y distribución". 

Siguiendo el proceso evolutivo, franca- 
mente revolucionario que hace poco que 
Hamon seíialaba al movimiento obrero britá- 
nico, y que se evidencia en la presentación 
Phillip Snowden, puede afirmarse que la 
crisis capitalista es cuestión de poco tiempo. 

Ai formular Marx su materialismo históri- 
co, decía; El Mundo capitalista lleva en sus 
propias entrañas los gérmenes de su propia 
destrucción. 

Manuel Hidalgo 



RE SE NA HISTÓRICA SOBRE EL 

DESENVOLVIMIENTO DEL 

COMUNISMO 

La Defensa Obrera. Tocopilla. N** 500 
(09.1.1927), pág. 1. 
Exposición hecha en el Senado de la Repú- 
blica poT el senador Manuel Hidalgo Plaza. 

Las consecuencias de estas ideas de absoluto 
desenvolvimiento económico, sin otro ali- 
ciente que el interés del capitalista en la 
sociedad burguesa, no harán sino mantener 
la más absoluta libertad para la explotación 
del obrero. Esto es lo que caracteriza al 
régimen capitalista, al régimen individualista, 
que se afirma en el detecho de propiedad, 
tan discutido en estos momentos en toda la 
humanidad. 

En la mitad del siglo pasado, cuando esta» 
ideas dominaban en el mundo, cuando el 
régimen capitalista imponía soluciones y pa- 
ra defenderse creaba el militarismo, que de- 
bía crecer paralelamente a la producción 
industrial, aparece el fundador de la escuela 
socialista, Karl Marx. Para este hombre el 
problema social, no es un problema de senti- 
mientos ni de ética, sino que un problema de 
producción. 

(...) 

El proceso evolutivo de toda la humani- 
dad es un proceso económico en que luchan 
dos clases y en que se determina ia evolución 
de la sociedad que hemos llamado materialis- 
mo histórico, A este respecto dice Karl 
Marx: "Mientras subsista «1 actual régimen 
de propiedad; mientras exista la forma de 
organización social que hoy tenemos, ,será 
total y absolutamente imposible la libertad 
para el obrero. Porque en la actual organiza- 
ción social, en el régimen capitalista en que 
vivimos, el obrero es un verdadero esclavo 
del salario". ¿Cómo se forma el capital? "El 
capital —dice el sociólogo— es un monstruo 
que para vivir y crecer necesita alimentarse 
de trabajo vivo". 

Para obtener ésto, ¿qué hará el capitalis- 
ta? Si un capitalista tiene un millón de libras 
esterlinas y lo mete en una caja de fondos, 
después de un millar de años se encontrará, 
al abrirla, el mismo millón de libras esterli- 
nas. Pero si ese capitalista, en vez de guardar 
el millón de libras esterlinas, compra máqui- 
nas y materias primas y, por último, compra 



141 



la actividad musculaf del hombre, por io que 
él llama su valor en uso, incrementará su 
capital en tanto cuanto deja de pagar » Sus 
obreros. 

¿Qué es eso del valor en uso, del valor en 
cambio que dice Marx, o sea la teoría de la 
plusvalía? Si a un obrero le paga el c^italis- 
ta seis pesos diarios, él puede obtener esos 
seis pesos en cuatro horas de labor del 
obrero; pero como el capitalista lo aprove- 
chará por su valor en uso, por el máximo de 
producción, entonces hará trabajar al obrero 
diez horas, y estas seis horas que deja de 
pagar al obrero, es lo que constituye la 
plusvalía en el régimen capitalista. Pero los 
enemigos de la doctrina de Marx, los partida- 
rios de la escuela liberal, dicen que el obrero 
es dueño de trabajar o de no trabajar. El 
obrero no es dueño de trabajar o de no 
hacerlo. 

El obrero está determinado a trabajar. Ko 
tetliendo más medio de subsistencia en la 
actual organización social que la venta de la 
fueria de sus músculos, no puede sino some- 
terse a la férrea dictadura del régimen del 
salario. No hay posibilidad de que el obrero 
se escape de esto. No teniendo otro recurso 
para vivir, tiene que vender su esfuerzo para 
ganarse el sustento. 

La única libertad real y positiva en el 
régimen actual es la libertad económica; 
todas las demás son subsidiarlas o subconse- 
cuenciales de ellas, 

Mientras la humanidad no sea capaz de 
libertarse de este fardo que pesa sobre ella, 
la libertad de los humildes y desposeídos no 
será sino un mito. 

Los prosélitos de la escuela liberal se 
exaltan cuando se ataca el derecho de pro- 
piedad, y hombres que han defendido las 
funciones del Estado guardián, como Spen- 
cer, se asombran de que la escuela comunista 
sostenga que el Estado debe ejercer tuición 
sobre todas las actividades que se desenvuel- 
ven en su seno, 

¿Qué es el capital? Es el resultado de un 
gran proceso de cultura y de trabajo. Todo el 
progreso de !a humanidad adquirido a través 
de tantos siglos y después de tantos sacrifi- 
cios; todos los conocimientos humanos, las 
obras literarias, pictóricas, escultóricas, cien- 
tíñcas; todas las manifestaciones de cultura 



y civilización; el propio edificio en que nos 
encontramos, todo esto es capital. La defini- 
ción más completa que puede darse acerca 
de lo que es capital es diciendo que es 
trabajo acumulado. Este traje que visto es 
capital, pues presupone una enorme colabo- 
ración social, desde el pastor que cuidó las 
ovejas que produjeron la materia prima hasta 
el muchacho de la sastrería que fue a mi casa 
a dejarlo. En todo esto hay un proceso de 
colaboración de individuos de todas las lati- 
tudes, de todas las lenguas y de todas las 
razas. 

Entonces, ¿es el capital al que nosotros 
atacamos!' No; es ai capitalismo, es a este 
régimen monstruoso que descansa en el dere- 
cho de propiedad, es decir en la producción 
socializada y en la apropiación individual del 
producto. 

Marjc observa en sus críticas al régimen 
capitalista que éste lleva en su seno los 
elementos de su propia destrucción, pues el 
hecho de agrupar a las masas obreras en las 
fábricas y en las minas le ha dado a ésta el 
enomne valor que tiene en la actual organiza- 
ción. 

NO 502(í3.}.í927},pág. i. 

Me va a perdonar el Senado que continúe 
molestando suf atención, para seguir el desa- 
rrollo de mis ideas. 

Había pensado terminar en esta sesión 
mis observaciones; pero la escasez del tiempo 
y la latitud del tema, van a obligarme, sin 
duda alguna, a imponer un nuevo sacrificio 
al Senado en la próxima sesión. 

Decía en la sesión de ayer, señor Presiden- 
te, que el régimen capitalista había creado la 
más odiosa de las servidumbres de la clase 
obrera. 

Venía observando los cambios en la evo- 
lución que había operado el capitalismo en 
las industrias de todo género. Analicé las 
influencias que respecto al salario tenía esta 
organización económica; pero aliora debo 
señalar un tercer factor que Karl Marx ha 
llamado la reserva del ejército trabajador, es 
decir, aquellas legiones de seres hambrientos 
y desocupados que el régimen capitalista ha 
ido paulatinamente poniendo al servicio de 
su estupendo desenvolvimiento con el auxi- 
lio de la ciencia. La ciencia, que pudo ser 



142 



una manifestación de progreso; la ciencia, 
que pudo haberse traducido en un factor de 
bienestar general de la hunianidad; que pudo 
haber sido un factor de utiJidad general, no 
ha sido sino el dogal más duro par» la clase 
trabajadora con la invención de la maquina- 
ria. 

Con ia difusi6n de la maquinaria de toda 
especie, desaparece el obrero y aparece el, 
proletario. 

Es cierto que el Derecho Civil burgués le 
ha concedido al obrero la inembargabilidad 
de sus herramientas, considerándolas una 
prolongación de la personalidad humana, 
una prolongación del músculo; pero el prole- 
tario ahora no tiene nada de esto. La maqui- 
naria, al reemplazar al obrero, da origen a un 
pavoroso problema que se llama el parcela- 
miento del trabajo, y esto ha producido el 
verdadero ejército de desocupados, de ham- 
brientoSf y también va a cercenar la persona- 
lidad de! obrero, va a hacerle unilateral la 
producción, va a implantar ta especialidad en 
la actual organización industrial del mundo. 
El obrero es incapaz de realizar por sí mis- 
ma, como en la Edad Media, la obra de las 
corporaciones; no podrá hacer en los tiem- 
po$ actuales ninguna labor total o un objeto 
completo. 

(...) 

Me voy a permitir recordar en este ce- 
náculo de hombres cultos, que el actual 
pensamiento filosófico fíie anunciado por un 
hombre que existió hace 26 siglos; este 
hombre fue Heráclito de Efeso, con su teoría 
del vitalismo. El pensamiento de este hom- 
bre obscuro para SU tiempo, que afirmaba 
que ningún objeto se ve bajo la misma forma 
y que nunca nos bañamos dos veces en las 
mismas aguas de un río, se renueva en el 
actual siglo produciendo enortne revolución, 
y sos ideas que se generaron hace 26 siglos, 
son interpretadas por Bergson en su obra 
"La Evolución Creadora", cuya idea central 
es el impulsó vital original. 

Siguiendo el orden de renovación de las 
ideas Blosóficas, podríamos acaso señalar a 
Demócrito de ser el creador de la teoría 
química de atomismo. 

Lo único que en realidad podemos seña- 
lar, es que los grandes conceptos de hombres 
que nacieron hace tantos siglos, no fueron 
Comprendidos en su tiempo y ha sido necesa- 



rio que pasen 26 siglos para que sus ideas 
sean apreciadas en el momento presente. 

Igual cosa ocurre con el proceso que ha 
venido agitando a la humanidad, respecto de 
las ideas de igualdad y fraternidad humanas; 
ha habido necesidad de que estas ideas se 
expresen en una forma accesible a los hom- 
bres, por medio de una ordenación científi- 
ca. A esto concurre la crídca del répmen 
capitalista que ha hecho Karl Maix; a esto va 
a concurrir la interpretación materialista de 
la historia; y a esto, también, concurrirá la 
crítica formidable a nuestra actual organiza- 
ción social. 

Ya podemos ver cómo nos encaminamos 
a la solución. Ya vemos cómo cada día el 
Estado interviene más y vemos cómo cada 
día et derecho de propiedad que sustentaban 
los romanos, del uso y del abuso, no es 
posible en la época contemporánea. 

(■ • ■] 

Puedo afirmar, señor Presidente, que la 
enorme concurrencia de la producción en su 
tendencia de rebasar los mercados y vaciarse 
en otros, es la resultante de la organización 
capitalista de los Estados. Esto se observa 
tanto en el orden internacional como en el 
local de un país. Si los capitalistas subordi- 
nan a sus influencias económicas las masas 
de obreros, también en el orden internacio- 
nal las grandes naciones cuya capacidad in- 
dustrial y económica es inmensa, subordinan 
y sujetan en !a esclavitud económica a los 
Estados más débiles. Tal es el caso que está 
ocurriendo en la actualidad con la América 
Latina, frente a los Estados Unidos y 
Europa. 

La lucha que culminó con la catástrofe de 
la gran guerra, había tenido su gestación en 
esta lucha de los mercados y en las leyes 
proteccionistas, que eran imposible conte- 
ner. 
■{...) 

La guerra europea estuvo a punto de 
hundir para siempre aj mundo en la más 
horrible barbarie. Pero quiero anotar simple- 
mente las ventajas que ese movimiento tuvo 
para las clases capitalistas, que veían a los 
matadores sacrificar a las multitudes más 
dignas de considefftcíón, a la juventud, a los 
elementos de trabajo, en forma brutal, no 
por defender lo que podía ser un arresto de 
nobles sentimientos, sino por defender Itis 



143 



mercados ^ las marcas de fábricas, 

NOS03(i5J.1927},pág. 1. 

En la sesión pasada había entrado a anali- 
zar la influencia que el maquinismo tiene en la 
situación servil, de expoliación y explota- 
ción, en que se encuentran las clases trabaja- 
doras. Pero el señor Senador a quien contes- 
to, dijo que este régimen de organización 
social era el que había contribuido a fortale- 
cer y mejorar la condición material de los 
trabajadores y de sus familias. 

En respuesta a esta aseveración, debo 
decir que no se encontrará en las pá^nas de 
la historia una desorganización más absoluta 
y completa de la fajnilia como la determina- 
da por el régimen capitalista, acentuada espe- 
cialmente por el maquinismo. 

La desorganización producida en la fami- 
lia obrera por el maquinismo trae aparejado 
otro problema creado por la actual organiza- 
ción: la existencia del ejército de los ham- 
brientos, ía reserva de los desocupados. Y 
como la tendencia capitalista es tratar de 
producir lo más barato que sea posible, 
porque a esto tiende el régimen del maqui- 
nismo, se ha ido desplazando al obrero de las 
fábricas para reemplazarlo por mujeres y 
niños. 

Este problema que existe en todos los 
países, constituye una de las más graves 
preocupaciones de los legislüdores que pro- 
curan librar al niño y a la mujer de la^ 
perniciosas consecuencias de las industrias 
nocivas, en defensa de la raza. 

Para conseguirlo, siquiera en parte, ha 
sido necesario prohibir el trabajo nocturno 
de tas mujeres y niños, alejarlos de estas 
industrias nocivas, a las cuales se veti arras- 
tradas por la brutal explotación que gerce el 
régimen capitalista sobre las madres y sobre 
los niños. 

(••■) 

Entro a considerar la hipótesis más intere- 
sante de las ideas de Marx respecto a la 
revolución social, Dice este pensador que e! 
capitalismo ha dividido de una manera pro- 
funda a la sociedad en dos clases: los posee- 
dores y los desposeídos de las clases sociales. 

Cree que en el desenvolvimiento cada vez 
más intenso, más grande y más trascendental 
del capitalismo, va a empezar a caer la gran 



dirección capitalista cri algunas manos, y al 
otro lado, dice, estarán las enormes multitu- 
des de los desocupados, los hambrientos, los 
pobres. Llegará un día tal, agrega, que esta 
Concentración va a producir automática- 
mente la expropiación de la clase capitahsta, 
y así se producirá de hecho la revolución 
social. 

Sin embargo, esta doctrina del automati- 
cismo de la revolución social, de la expropia- 
ción de la clase capitalista, por haberse redu- 
cido a unas cuantas manos, va a sufrir una 
modificación fijndamental, porque Marx na 
pudo darse cuenta de que en el curso del 
desenvolvimiento del régimen capitalista iba 
i aparecer una tercera clase, que ha servido 
de una especie de corcho para que entre el 
capital y el trabajo, no se produzca el cho- 
que que Marx creía que debía producirse. 

NO305(Í8J.Í927),pág. 1. 

(...) 

Pero antes de entrar a considerar la revo- 
lución rusa, vamos a estudiar brevemente en 
qué consiste este régimen tan defendido en 
el mundo anterior a la revolución del pueblo 
ruso. 

Todo el mundo recuerda con horror que 
en Rusia antes de la revolución se disponía de 
la libertad de la hacienda y vida de los 
ciudadanos, sin que hubiese ninguna ley que 
protegiera al individuo. 

Este es el dnico país cuya organización 
había sido repudiada por la humanidad) y de 
que Constituía una vergüenza para la civiliza- 
ción. 

Voy a dar lectura de un párrafo escrito 
por un hombre que no es comunista. En una 
exposición que hace en su libro "Rusia 
Nueva", el escritor J ulio Alvareí del Vayo, y 
en que solamente se concreta a explicar lo 
que vio en Kusia, dice: 

"Por un momento nos sentimos transpor- 
tados a la Rusia anterior a 1861. 

El campesino ruso es un objeto más en !a 
propiedad de su señor. 

Puede venderlo a capricho, junto con la 
tiena en que trabaja o por separado, como 
una cabeza de ganado cualquiera. 

Es a la vez SU amo y Su juez. Puede 
condenarle a las docenas de golpes de knut 
que le parezcan apropiadas o enviarle a 



144 



beria para c^ue muera allí, sí los agentes 
Bcargados de su transporte no prefieren 
tshacerse de él «n el camino. 
Interviene, además, en la vid» de familia 
Jel campesino: él es quien autoriza a las hijas 
de aquél a casarse, llevando a menudo su 
iurisJicción al extremo de probar antes por 
sí mismo )a capacidad de procrear a sus 
subditas, siempre que se trate de mucha- 
chas cuyit belleza las hace acreedora a tal 
honor". 

(■■•)_ 

Continúa el escritor en los siguientes tér- 
minos: 

"Así vivió la Rusia de! siglo pasado, bajo 
un régimen cuya cabeza visible, el Zar, era 
visitado por los monarcas de los países de 
Europa y gozaba de la benévola amistad del 
SuniQ Pontífice, 

Así vivió Rusia, sin que el mundo civiliza- 
do, tan estremecido sesenta años después, al 
sentir el formidable aletazo de una revolu- 
ción que tenía su primer antecedente en 
aquel régitnen de ignominia, se sintiese ma- 
yormente perturbado, por la vecindad de un 
país en que ocurrían tales cosas". 

Señor Presidente, cuando se analiza la 
revolución rusa y cuando se dice que el 
régimen comunista ha producido el desastre 
en este país, se hace una total abstracción de 
lo que recibieron los revolucionarios de la 
Rusia anterior. . . 

I 

^P Se ha hablado mucho del régimen de 
terror que ha venido imponiendo la Checa. Y 
yo digo, ¿acaso la Checa no viene a ser una 
copia del tribunal de Salud Pública implan- 
tado por la. burguesía en la revolución fran- 
cesa? ¿Acaso no sabemos todos que durante 
la revolución de la independencia americana 
existió la Logia Lautarina, que entre otras 
ordenes, dio la de encarcelar, enjuiciar y 
fusUar a los Carrera y a Manuel Rodríguez? 

¿Se puede decir, acaso, que cometieron 
esos errores los hombres de U revolución 
americana o de la revolución francesa, algu- 
nos de los cuales pasaron por las mayores 
persecuciones creyendo realizar un ideal de 
fraternidad y de libertad humana? ¿Pudo 
acaso imaginarse alguno de los promotores 



NO 506 (20. 1. 1927), pág. 1. 



de la revolución americana que al tratar ellos 
de darnos independencia y de constituir 
nuestra personalidad política como nación 
soberana, el pueblo iba a pasar a ser un 
rebaño de los terratenientes, tjue la Repúbli- 
ca iba a ser una parodia en la cual unas clases 
debían subordinar y explotar a las otras? No 
tuvieron jamás ese concepto, Y el hecho de 
que durante un siglo no hayamos podido 
realizar la República, no quita, mérito, en mi 
concepto, a la idea que inspiró aquella re- 
volución, como los errores de la revolución 
rusa no quitan mérito tampoco a los hom- 
bres que van a realizar, contra toda preven- 
ción en contrario, y aún peligrando existen- 
cias tan preciosas como la del honorable 
señor Carióla, el ideal de la humanidad. 

Pero cuando se había, como aquí lo he- 
mos oído, cuando se afirma que la revolu- 
ción rusa es la retrogradación de todo, yo 
pregunto; ¿no nació esa revolución en el 
momento mismo en que la humanidad, per- 
dóneseme la expresión, llegó a la cúspide de 
la bestialidad, cuando la ciencia y el acervo 
de todos los conocimientos acumulados du- 
rante siglos se pusieron al servicio de la 
destrucción para producir una catástrofe y 
una carnicería como nunca la hab/a presen- 
ciado el mundo? ¿Se podía esperar otra cosa 
del pueblo ruso después de ese espectáculo 
sin igual, y cuando todavía los propios pla- 
nes de! Estado Mayor del Ejército ruso eran 
vendidos por los capitalistas a los alemanes 
para que éstos, con pleno conocimiento de 
los Lagos Ma surianos, mataran allí sin temor 
a millones de infelices proletarios? 

(...) 



NO 508 (23.1.1937). pág. 1. 



(...) 



Se nos habla de los horrores de la situa- 
ción en que, después de la revolución rusa, 
viven en aquel país los obreros, los estudian- 
tes y los profesores, o sea, los intelectuales. 
Se nos dice que viven en la más horrorosa 
miseria. Sin embargo, el gobierno ruso al 
proceder al arrendamiento de las habita- 
ciones, toma muy en cuenta las condiciones 
económicas de los arrendatarios. Dice a este 
respecto el informe : 

"Cabe aquí consignar las palabras que 
escuchó Gorky de labios de Lenin, sobre el 



i^ 



M5 



valor de las íd«as políticas, opinión que nos 
explica también su evolución en el terreno 
económico: "Teorías e hipótesis, dijo el 
dictador al novelista, son pata nosotros sim- 
ples instrumentos de trabajo, no objetos 
sagrados". 

No obstante estas disposiciones, siempre 
las habitaciones en Rusta tienen un precio 
módico. 

Se nos ha dicho gue en Rusia no se había 
pretendido ni se pretende otra cosa ^ue la 
muerte de los hombres de cierta cultura. En 
Rusia, en realidad, vemos que están al frente 
dei gobierno los hombres de mayor capaci- 
dad intelectual que hay en aquel país. 

(...) 



NO 509 (2S. 1.1927), pág. i. 



(...) 



Se afírma que la revolución rusa no ha 
tenido influencia alguna en ia evolución del 
mundo, y yo sostengo lo contrario. Si no se 
hubiera producido la revolución rusa no se 
habrían consignado eji el Tratado de Versa- 
lles, que puso término a la guerra europea, al 
tratar de las condiciones del trabajo en las 
naciones que lo suscribían, aquellas palabras 
de Enfantiu, discípulo de Saint Simón, que 
constituyen un verdadero aíote para la clase 
capitalista, según las cuales no puede existir 
en sus territorios la explotación del hombre 
por el hombre y para el efecto se consulta- 
ron en ese pacto numerosas disposiciones 
que tienden a proteger al obrero y a mejorar 
sus condiciones de vida. Sin la revolución 
rusa, que ha conmovido tan hondamente las 
bases de la actual organización social, habría 
sido totalmente imposible obtener ese resul- 
tado. 

Si observamos los efectos de esta revolu- 
ción, tendremos que convencernoSj por más 
que queramos echarnos tierra a los ojoS de 
que asistimos a una de las más profundas 
transformaciones qu« Ka experimentado la 
humanidad, aún cuando no nos demos cuen- 
ta de ello. 

(...) 

NO Sil (29 ,1.1927). pá^.f. 

Este mismo régimen que tanto se defien- 
de, el réginien constitucional, ¿no debió 



acaso barrer con los privilegios y con loj 
absurdos conceptos de los gobiernos pot 
derecho divino ? I,a vida de la humanidad no 
es sino una constante demolición de formas 
y privilegios para dar origen a una organiza- 
ción social más perfecta. 

En estas condiciones, los comunistas cree- 
mos que las clases obreras tienen sólo dos 
Caminos para lograr una transformación de la 
actual organización social; o bien tratar de 
conquistar el poder por medio del voto 
popular, lo que es tardío y problemático, o 
bien van. directamente a la revolución social, 
que es la norma que la Humanidad ha adop- 
tado cada vez que ha querido acabar con una 
organización y llegar a otra forma de gobier- 
no. 

Y es de advertir que la bumanidad'no ha 
dado jamás un sólo paso en el camino del 
progreso que no haya sido regado por la 
sangre de los que creyeron que debía darse a 
la sociedad una organización mejor. Sí los 
comunistas nos cruzáramos de brazos, sin 
luchar por esta reorganización social, la 
transformación de la sociedad se ve riñe aria 
en todo caso, pues es un error creer que las 
revoluciones las hacen los hombres; las revo- 
luciones se producen principalmente por el 
egoísmo de los que impiden todo avance que 
lleve a los pueblos a un régimen de mayor 
justicia. 

Tal vez habría sido ¿til que hubiera hecho 
algunas observaciones para poner de. mani- 
fiesto la obra realizada en Chile por los 
gobiernos del régimen capitalista; pero he 
preferido no empequeftecer el debate hacién- 
dolo descender del terreno de las ideas. 

(...) 

EXIJAMOS EL CASTIGO 
DE LOS ASESINOS DEL 
PROFESOR ANABALON 

Justicia. Santiago. (IV época). 
N"4(2S.L193J),pág. 4. 



Estimado c amarada: 

Hemos recibido del "Comité pro-Justicia 
y Libertad Manuel Anabalón Aedo", una 
circular en la que se nos comunica la masca- 
rada que se está desarrollando en tos tribuna- 
les de justicia de Valparaíso en que \os 



146 



asesinos Rencoret, Gormaz y Encina son 
defendidos por el presidente del Colegio de 
Abogados del vecino puerto, Adolfo Valdi- 
vieso, abogado de la banca y de bertes 
finna's imperialistas, y miembro destacado de 
la oligarquía. 

Los asesinos disfrutan ampliannente de las 
columnas mercenarias de la prensa burguesa 
para defenderse con groseras mentiras que 
son un insulto a la dase obrera expoliada por 
estos criminales. 

Por todo lo anterior el Comité pro-Justi- 
cia y Libertad "Manael Anabalóii Aedo" ha 
acordado solicitar la cooperación de todos 
tos organismos de la Federación Obrera de 
Chile, a fin de Llevar a efecto un comicio 
simultáneo en todo e! país, el que tendría 
lugar el domingo 29 del presente con ei ña 
de expresar la más enérgica protesta y de- 
nunciar la Complicidad, debilidad del Gobier- 
no, de la justicia burguesa, de la prensa 
capitalista y del propio capitalismo, frente a 
estos crímenes y a sus asesinos rentados. 
Durante estos comicios se liaría presente que 
eí proletariado del país se resolviera a desen- 
cadenar huelgas parciales, huelgas políticas 
que le demostraran a la burguesía que esta- 
mos dispuestos a exigir el castigo de los 
asesinos a sueldo de la clase obrera. 

Al término de todos los comicios en eí 
país deberán leerse las conclusiones, que 
deberán ser transmitidas telegráficamente al 
Presidente de la República, presidente del 
Senado, de la Cámara de Diputados, entre- 
gando copia a la prensa local. 

Firmarán las organizaciones de la locali- 
dad respectiva y los telegramas serán costea- 
dos por suscripción popular hecha en los 
mtsmcis comicíchs al ser leídas las conclusio- 
nes. 

Aparte de estas conclusiones deben apro- 
barse otras declaraciones relacionadas con 
los propósitos de la clase obrera, estudiantes, 
empleados, maestros y campesinos referentes 
a la formación del "Frente Único", Comités 
de Lucha y resoluciones de seguir luchando 
y agitándose indefinidamente hasta obtener 
el triundo de las reivindicaciones que se 
persiguen. Debe agregarse a estas declara- 
ciones las relacionadas contra la guerra, el 
hambre y la reacción. 

Por nuestra parte exhortamos a dar cum- 
plimiento a toda esta labor ligando todo este 



trabajo a la lucha por la libertad del compa- 
ñero Eudocio Ravínez y demás presos perua- 
nos que han caído en las garras del chacal 
Sánchez Cerro. Con la perSOtia del Compañe- 
ro Ravínez están ligadas las grandiosas luchas 
de los mineros de Morocha, Malpaso y Ora- 
ya: la huelga insurreccional de los petroleros 
de Tarara; la huelga de los trabajadores 
agrícolas de la zon» azucarera y algodonera, 
y muchos otros movimientos del proletaria- 
do peruano. La vida de Eudocio Ravínez, 
secretario general del P.C. {Secc. Peruana de 
la LC.), y a cuya acertada labor y posición 
revolucionaria se debe la creación y desarro- 
llo de la Confederación General de Trabaja- 
dores del Perú (adherida a la C.S.L.A.) y las 
de los demás compañeros peruanos están en 
peligro. La FOCH, exhorta a todos sus orga- 
nismos sindicales revolucionarios nacionales, 
a todos los sindicatos para que se movilicen 
inmediatamente por la libertad de E. Raví- 
nez y de todos los luchadores presos en el 
Perú. Debemos ligar todas las manifestacio- 
des pro-castigo de los asesinos de Anabalón 
con la libertad de los presos peruanos. Dé- 
mostraciones ante los consulados peruanos, 
Enviad inmediatamente telegramas de pro- 
testa al Gobierno de! Perú exigiendo la inme- 
diata libertad de Ravínez y demás presos 
peruanos. 

¡Viva ta lucha anti-guerrera y anti-impe- 
rialista de los trabajadores peruanos! 

Elias Lafertte 



LAFERTTE DESDE 
MONTEVIDEO SE DIRIGE 
AL CONGRESO SINDICAL 

DE VALPARAÍSO 

Justicia. Santi^o. (V época), 
NO 2 (Ira. Semana. VI. 193S), págs. 1-4.- 

Montevideo, 20 de mayo 1935. 

A los delegados al Congreso Sindical de 
Valparaíso. 

A todo el proletariado de Chile. 

"Queridos camaradas y anaigos; Por la 
presente dirijo un fervoroso y fraternal salu- 
do proletario a los delegados al Congreso 
Sindical y al combativo y heroico proletaria- 



147 



¿o de Chile, exhortándolo a sellar la unidad 
sindica con el más amplio espíntu soUdaño. 

Lamento no poder saludaros personal- 
mente por encontrarme fuera del paú. La 
Confederación Sindical Latinoamericana, 
que en estos momentos desarrolla una am- 
plia labor por la unidad sindical continental, 
ha exi^do mi colaboración en mi caráctei de 
miembro de su Comité Ejecutivo. 

El Congreso de Valparaíso, convocado 
por la Confederación de los Sindicatos Léga- 
les, puede Ueg^r a tener una gran trascenden- 
cia para fortalecer el sentimiento unitario 
que vibra en las masas obreras de Chile, para 
defender las conquistas arrancadas a los ex- 
plotadores en innumerables luchas, para en- 
carar con toda fuerza la lucha por las peticio- 
nes que en centenares de pliegos están mani- 
festadas por los obreros de todas las indus- 
trias. 

Compañeros: la Federación Obrera de 
Chile, consecuente con su lucha por la uni- 
dad, va a este Congreso con el más amplio 
espíritu de cordialidad y de compañeiúmo, 
presentando proposiciones concretas para lo- 
grar la unidad sindical de todas las fuerzas 
organizadas y formar con ellas una sola 
Central Sindical en la que tenpn cabida los 
obreros y organizaciones de todas las tenden- 
cias, hombres y mujeres, jóvenes y adultos". 

Después de indicar algunos aspectos de la 
situación económica de los obreros ocupados 
y desocupados, los ataques de los explotado- 
res nativos Y extranjeros, y las acciones 
unitarias de la clase obrera, la carta conti- 
núa: 

"Las condidones en ks cuales se encuen- 
tra el proletariado de Chile, exigen pasos 
decisivos para realizar la unidad, no obstante 
todas las trabas que impone el Código, del 
Trabajo, que impide que los sindicatos pue- 
dan agruparse pof industria o confederación 
en una sola Central, Debemos luchar para 
romper todas las trabas que impiden la for- 
mación de tos sindicatos industriales. Con la 
unidad estaremos en condiciones de defen- 
der las reivindicaciones de la clase obrera, de 
las masas explotadas, de defender las con- 
quistas impuestas por el proletariado en his- 
tóricas luchas e imponer nuevas conquistas. 

Compañeros: Mi larga vida de obrero de 
las salitreras, irdnas y talleres de la provincia 
de Tarapacá, mi intensa vida de luchador 



obrero, encarcelado, deportado, perseguido 
en Chile y otros países, creo que me da 
derecho a llamar a mis viejos camaradas, a 
todos los militantes de la Federación Obrera 
de chile, de la Confederación de los Sindica- 
tos Legales, de la Confederación General del 
Trabajo, de los sindicatos autónomos, a Us 
amplias masas obreras de mi país e invitarlos 
a hacer todos los esfuerzos para realizar la 
unidad. Estoy convencido de que no hay 
divergencias que puedan impedir este paso y 
de que todos los obstáculos deben ser allana- 
dos. 

La unidad nos dará la fuerza necesaria 
para mantener en alto la bandera de lucha 
por las reivindicaciones obreras, por el dere- 
cho de organizar los sindicatos únicos, para 
luchar contra la tendencia a restringir o 
Umitar la libertad de reunión, huelga, a 
mantener prensa y locales, contra la ínter- 
vención de los aparatos del Estado en las 
actividades sindicales. 

Camaradas: en el Campo internacional 
hay un intenso movimiento hacia la unidad. 
La Internacional Sindical Roja propone a la 
Internacional de Amsterdam realizar la uni- 
dad sindical mundial, La Confederación Sin- 
dical Latinoamericana se dirige en estos mo- 
mentos a todas las centrales sindicales de 
América del Sur y del Caribe, de todas las 
tendencias, proponiéndoles concertar acuer- 
dos para acciones conjuntas contra la guerra 
del Chaco y el fascismo, por el aumenta de 
los salarios y el seguro para los cesantes e ir 
hada, la unificación de todas las fuerzas 
obreras en una gran Central Sindical Conti- 
nental. En Brasil se acaba de constituir, a 
base de la unificación de numerosas federa- 
ciones sindicales "ministerialistas", de sindi- 
catos autónomos y de la antigua C.G.T. del 
Brasil, la gran central del proletariado brasi- 
leño: la Confederación Sindical Unitaria de 
Brasil. En Argentina se están unificando 
distintos sindicatos por industria y lo mismo 
sucede en otros pafses. El proletariado cli lle- 
no no puede permanecer dividido ni estar 
fuera de este gran movimiento unitario. 

Camaradas: Ausente del país, pero sir- 
viendo siempre la causa del proletariado, 
hago el más ferviente y caluroso Uamado a 
todos para que el Congreso de Valparaíso sea 
un ^an paso para llegar a fundir en una sola 
organización sindical a todas las fuerzas orga- 



148 



I 




Elfos Lafertte Caviño 



sacias, a todo e! proletariado de nuestro 
jís, para que no quede ni un solo obrero 
iera de la Central unificada, para conquistar 
lestras reivindicaciones y lograr nuestra 
tal uniñcación. 

Como en todas las horas de mi vida, estoy 
I vosotros en mi puesto de lucha. 

Eh'as Lafertte G. 



SEAMOS 

INTERNACIÓN ALISTAS EN 

LOS HECHOS 

Justicia. Santiago. (V época). 
V-No Í3 (5ta. Semana.VlII.i935), pág. 3). 



íii el mes de agosto el proletariado latino- 
americano recuerda su más grande jornada 
de internacionalismo: las grandes luchas poi 
la libertad de SaCco y Vanzetti y contra sus 
verdugos los imperialistas de Nueva York y 
de Washington. Además, el mes de agosto, en 
el que se desencadenó la guerra europea de 
1914, ha sido un mes de luchas internaciona- 
les contra la guerra. Por consiguiente, es 
necesario analizar algunas de las otUgaciones 
internacionales que corresponden a la Fede- 
ración Obrera de Chile. 

Podemos asegurar, que nuestro interna- 
cionalismo se limita en el mejor de los casos 
a resoluciones, comentarios de prensa, y en 
algunos problemas fundamentales ni siquiera 
a este trabajo propagandístico que algún 
valor siempre tiene. 

En la lucha antiguerrera podemos consta- 
tar que es realmente escandaloso el retraso 
en que nos encontramos. Durante toda la 
gtierra del Chaco nuestras actividades fueron 
principalmente agitativas, sin una verdadera 
movilización de masas. La tregua impuesta 
por el desarrollo de la situación en los países 
beligerantes mismos, y por el creciente des- 
contento continental, no ha encontrado en- 
tre nuestras organizaciones y sindicatos en 
general Ja debida movilización, que contribu- 
ya a cambiar realmente la "tregua" en una 
verdadera paz democrática. 

De los artículos no hemos pasado, lo <]ue 
se necesita es que los artículos sean guías 
para la acción, y no escondites oportunistas. 



Una mancha para nuestras organizaciones 
es la ausencia de lucha solidaria con el 
proletariado alemán, y particularmente en 
defensa de su líder, el gran marino de Ham- 
burgo; Ernesto Thaelmann. Cuando el mes 
de agosto nos refresca la memoria con las 
grandes luchas en defensa de Sacco y Van- 
zetti, cuando recordamos que la vida de los 
cónsules y embajadores yankis estaba llena 
de zozobras por las protestas de las masas,' 
cuando sus bancos y grandes empresas (Na- 
cional City, Agencias Ford y demás explota- 
dores imperialistas), se llenaban de inquie- 
tud. ¿No produce rubor de! bandidaje que 
encarcela, tortura, destierra, decapita y des- 
potiza a todo un pueblo y a los líderes más 
destacados del proletariado alemán e interna- 
cional, flameen sus ensangrentadas banderas, 
sus oprobiosas esvásticas en las astas de las 
banderas de sus consulados, embajadas, ban- 
cos y grandes empresas comerciales? El pro- 
letariado yanki ha dado un nuevo ejemplo de 
lucha y solidaridad llevando a miles de obre- 
ros a los muelles del vapor "Bremen", y pese 
a todas las precauciones policiales, arreando 
Y pisoteando la bandera esvástica, símbolo 
de la más negra reacción. 

Mussolini, el otro más grande puntal de la 
reacción Europea declara con Un cinismo 
digno de los conquistadores de la edad me- 
dia, y realiza sus planes de conquista de un 
pueblo hermano, sin que hasta el presente 
haya sido llevada a sus embajadas y consulta- 
dos la menor protesta; lo mismo puede 
decirse de los crímenes del Japón en China. 
¿Es que el pueblo y el proletariado chileno 
no responderían? Claro que respondería, lo 
demostraron en sus luchas solidarias con 
Nicaragua, y es claro Nicaragua, por tradicio- 
nes nacionales es más sentida, pero es nues- 
tro deber con nuestra agitación y trabajo 
hacer comprender a las masas sus deberes 
con el pueblo abisínio y otros. 

Aunque en el caso de la revolución cuba- 
na hicimos mayores esfuerzos agitativos y de 
organización, como fue la lucha contra la 
Conferencia Panamericana, la huelga que se 
realizó en algunas industrias; la insuBciente 
solidaridad continental es parcialmente res- 
ponsable del entronizamiento de los verdu- 
gos Batista— Godfery—Mendieta. Y nuestras 
luchas en solidaridad con el pueblo cubano, 
son hoy asimismo tan urgentes. 



I 



149 



El gobierno de Benavides ha perseguido 
con una criminalidad brutal a los comunistas 
y apristas. El gobierno chileno concluye 
tratados para deportar los heroicos luchado- 
res comunistas y apristas que emigren a 
nuestro país, y estos crímenes ni siquiera son 
mencionados en nuestra prensa. 

Sería internúnable la lista de fallas de 
nuestro insuficiente internacionalismo, y 
quiero referirme particularmente a la cues- 
tión de la unidd.d continental e internacional. 
La I.S.R. a. la que fuimos afiliados desde casi 
su fundación por nuestro querido gran líder 
Luis E. Recabarren, se encuentra embarcada 
en una gran labor de unidad internacionaJ, 
necesidad histórica en la lucha contra el 
racismo, y es una cosa realmente escandalosa 
que nuestro trabajo por llevar a cabo la lucha 
unitaria de nuestra Internacional se haya 
limitado a la SIMPLE PUBLICACIÓN DE 
UNA DE SUS PROPOSICIONES en "Justi- 
cia". Pero hasta el presente la Junta Ejecuti- 
va no ha dado su palabra a sus organizacio- 
nes y partidarios, al proletariado en general 
sobre la unidad internacional. Esto es real- 
mente censurable y debe ser rápidamente 
enmendado, no sólo con una declaración 
platónica, sino organizando en los sindicatos 
discusiones, tomando resoluciones y movili- 
zando a la rnasa en general no sólo por la 
unidad nacional, sino por la unidad interna- 
cional. 

La importancia de la solidaridad interna- 
cional es cada día mis evidente. La revolu* 
ción cubana en nuestro propio continente 
nos lo ha demostrado; y el gran triunfo de 
las luchas contra el proceso de Leipzig, que 
arrancó de las manos de los verdugos a 
nuestro gran líder Dimitrov, y a sus compa- 
fícros para citar dos ejemplos, uno positivo y 
otro negativo. 

Nosotros también recordamos con cariño 
y agradecimiento proletario, la gran ayuda 
que nos ha prestado la Internacional Sindical 
Roja y la Confederación Sindical Latinoame- 
ricana, no sólo en el esclarecimiento de 
nuestros problemas, con la ayuda ideológica, 
que nos ha hecho capaces de luchar contra la 
reacción ibaAísta, que nos ayuda hoy en la 
realización de la unidad, sino prestándonos 
ayuda cqn hombres que han venido a com- 
partir con nosotros el trabajo y los riesgos de 
la lucha. Sólo quiero recordar que la reac- 



ción y los crímenes de los explotadoi 
chilenos y su aparato de persecución no haq 
sido sentidos a través de informes, sino en el 
cuerpo mismo del Secretario de la C.S.L.A., 
nuestro querido c amarada Miguel Con treta*, 
golpeado por los verdugos de la reacción 
ibañista y por otros camaradas que conocea 
las cárceles de Chile. Y sin embargo, cuando 
durante meses se encontró encarcelado por 
el gobierno de Justo, el camarada Contreras 
y. González Alberdi, nuestra lucha por su 
liberación fue realmente lamentable. 

Debemos cambiar esta situación. Luchar 
contra el regionalismo, provincialismo pe- 
queño burgués que infiltrado en nuestro 
movimiento, lo restringe en su acción sola- 
mente a las esferas nacionales. DeTjemos. 
combatir toda tendencia a caracterizamos de 
"excepción" las teorías de que la I.S.R. está 
muy bien para los países europeos, pero no 
para nosotros, etc. Nuestro querido líder 
Recabarren debe ser nuestra inspiración tam- 
bién como modelo de internacionalismo, 
quien siempre supo levantar el espíritu inter- 
nacionalista, no sólo en palabras, sino en los 
hechos, como lo comprueba su participación 
en el movimiento revolucionario argentino) 
donde su aporte es hoy reconocido y que lo) 
camaradas argentinos kan querido siempre 
retribuir. 

Eltm Laffertte 



150 



SOBRE LA CONFERENCIA 
DEL TRABAJO 

Justicia. Santiago. ( V época). 
NO 23 (Ida. Semarta.¡.í9}6), pág. 3. 



Dos son los alcances poHticos sociales que 
caracterizan a la actual Conferencia Paname- 
ricana del Trabajo, los cuales las masas obre- 
ral deben sacar conclusiones y utilizarlas con 
toda amplitud para su propio mejoramiento, 
ganando mejores posiciones en las conquistas 
impuestas en la legist ación social y que loa 
favorece, imponiendo nuevas reivindicacio- 
nes, extendiendo éstas a nuevos sectores, los 
cuales están desposeídos, o no llegan hasta 
ellos los beneficios de estas conquistas, como 
ocuire con tos obreros agrícolas e inquilinos 
de todo el país. 

La antigua y abundante legislación obrera 
de este país, que tiene "fama de ser la más 
avanzada", no se cumple ni en un insigni- 
ficante porcentaje; es entorpecida y burlada 
en las formas más variadas, se ha eliminado 
con toda habilidad y audacia por medio de 
re^amentos y decretos caprichosos, todo lo 
favorable a los obreros y que ha sido con- 
quistado a través de luchas gigantescas y 
memorables a lo largo de todo el país. Queda 
demostrado que no basta luchar e imponer el 
triunfo o un mejoramiento, sino que éste 
debe ser permanentemente vigilado para que 
se cumpla, para que no sea burlado ni entra- 
bado con nuevas disposiciones que vengan a 
anularlas; y en esta ocasión con motivo de la 
Conferencia Panamericana, debemos eni- 
prender una vasta campaña en el sentido de 
hacer cumplir todas las partes beneficiosas 
ot la legislación, haciendo ver a cada obrero 
los derechos que han conquistado y que sólo 
por su deseo nocijniento de negligencia de su 
parte se burlan con toda impunidad por los 
patrones apoyados por el Gobierno. 

A la -vez debemos preparar nuevos y 
amplios proyectos con otras reivindicaciones 
que respondan a las actuales necesidades de 
los trabajadores. 

La asistencia de delegaciones obreras de 
otros países, que es el otro aspecto impor- 
tante de la Conferencia a realizarse, debe ser 
utilizada para mostrar a estas delegaciones, la 
forma en que se cumple esta "avanzada 
legislación" y que tomen nuestra rica expe- 



riencia de que no basta tener a 3a letra tan 
abundante legíslaciónj el haber aprobado el 
mayor número de convenios internacionales, 
sino que hay que hacerlas cumplir con la 
fuerza organizada de los obreros. 

La presencia de delegaciones obreras en el 
territorio chileno, será motivo también de 
exteriorizar nuestro interés de estrechar lai 
relaciones con los trabajadores de otros paí- 
ses y de dar pasos importantes par» el enten- 
dimiento de la unidad continental, iniciando 
los trabajos preliminares para la formación 
de una sola Central Sindical de todo* los 
países de las tres américas, con la orientación 
y espíritu solidario mis ainplio. 

Nada hay que nos impida obtener el m&t 
amplio entendinúento en este sentido y así 
como luchamos consecuente y abnegadameit- 
te por constituir una sola Central del Proleta* 
riado Chileno a base de. las fedftiaciones por 
industrias y de los sindicatos en general, así 
también debemos luchar poique durante la 
estadía en Santiago de las delegaciones obre- 
ras, logremos un entendimiento en el orden 
continental que permita rápidamente constir 
tuir la Continental de todos los obreros de la 
ciudad y del campo de toda la América. 

Ante la proximidad de la fecha de la 
realización de esta Conferencia y la lentitud 
en que marchan los trabajos nuestros, el 
deber está en apurar el tren de agitación y de 
preparación de los trabajos que las maaas 
obreras quieren hacer llegar al seno de la 
Conferencia. 

La cuestión central y el acento debe ser 
colocado, no en las informaciones que man- 
da Ginebra, ni en tos preparativos que el 
gobierno está realizando en estos últimos 
días, frente a la proximidad de la fecha, sino 
en el interés que debemos despertar en todos 
los sectores industriales, llevando a cada sitio 
de trabajo, a cada organización, barrio o 
sector nuestra palabra y acción para interesar 
a los trabajadores desde el punto de vista de 
sus intereses de clase y no la interpretación 
que quiere darle el Gobierno y los patrones, 
seculares enemigos que nunca podrán intere- 
sarse por los obreros sino que siempre miran 
sus propios, intereses, pero que con actividad 
y en forma engafiosa quieren confundir a tos 
trabajadores, haciéndoles creer que ellos se 
preocupan de su mejoramiento. 

Debemos movilizar al unísono con las 



151 



masas de obreros a las amplias masas de 
obreras, jóvenes y niños en general, ya que 
en la orden del día, con toda habilidad, se ha 
colocado un punto especial. 

Que esta fuerza tan importante que ha 
tornado parte en la producción, en especial 
en los productos manufacturados, manifieste 
ampliamente su sentir, Ueven sus reivindica- 
ciones, hasta la Conferencia y se hagan oír 
con sus propias representaciones y conquis- 
ten su mejoramiento que es a ía vez nuestro 
propio mejoramiento. Tenemos el deber de 
defender y apoyar a los obreros jóvenes y 
niños en el triunfo de sus aspiraciones. 

La importancia que se ha dado a las 
preparaciones y alcances que tendrá esta 



reunión, de representantes de Gobiernos, 
patrones y obreros casi todos nombrados por 
sus respectivos Gobiernos, no está confián- 
dose sólo a las resoluciones y proposiciones 
que de ellas allegan sino de ta acción que 
deben desarrollar las masas obreras y trabaja- 
doras para exigir pronunciamientos favo- 
rables a sus intereses. 

Los alcances estarán determinados por li 
movilización que se haga con anterioridad e' 
la y después de la Coníerencia por parte di 
las masas obreras de ¡a ciudad y el campo 
no por las fuerzas estatales y patronales qu 
en ella participan. 

E. Lajjertti 
31/X11/35. 



152 



Capitulo Séptimo 



El pensamiento de las agrupaciones socialistas 
hacia 1930 



L 



En las páginas siguientes, el lector podrá encontrar lo esencial de toda la 
documentación que nos ha sido posible ubicar, referida a las agrupaciones 
suciatistas, que en abril de 1933 se fusionan, originando el Partido Socialista de 
Chile (PSCh). 

Iniciamos la publicación con textos pertenecientes al Partido Socialista 
Marxista, que parece ser la primera agrupación de carácter socialista en (lindarse, 
pues se constituyó el 4 de agosto de 1931. Sus orientaciones doctrinan as resultan 
tajantes. Rechazan la "democracia burguesa", propiciando una "democracia sin 
capitalistas". Vale decir, propugnan la exclusión del ejercicio deí poder político de 
todos aquellos elementos ajenos a la "clase de los productores". Tal realidad la 
conciben en una "república socialista", ya que su instauración significará la 
transformación radical de orden existente. No obstante lo anterior, no descartan 
el intervenir en las contiendas electorales, pero sólo como un instrumento para 
disciplinar y organizar a la clase trabajadora. Estos conceptos aparecen en el 
Manifiesto del partido socialista. Declaran su adhesión al "socialismo marxista" y 
se catalogan de "partido de clase". Su objetivo final es el "establecimiento de una 
sociedad sin clases". 

Continuamos la compilación documental con textos pertenecientes a la Nueva 
Acción Pública (NAP), entidad política que realizó su primera asamblea el 15 de 
agosto de 1931, constituyéndose como tal. |..a NAP propicia la "evolución", 
puesto que considera a la realidad social profundamente cambiante, tal como a las 
necesidades, las ideas e inclusive la ética. Postula, asimismo, la urgencia de 
desarrollar la educación en tanto sólo ella entregará solidez al nuevo régimen 

155 



basado en los "derechos de la sociedad". De igual modo, y sin presentar 
contradicción con lo planteado más arriba, declara ser partidaria de la revolución, 
porque así es posible arrancar el poder de las manos de la oligarquía y convertir en 
realidad el "ideal napista". 

La Orden Socialista (OS), se fundó el 17 de octubre de 1931. En su 
Declaración de principios, que reproducimos, plantea el establecimiento de un 
nuevo orden en el que mediante la socialización de las tierras c instrumentos de 
producción, se logrará la distribución equitativa de la riqueza. Tal sociedad 
permitirá a todos sus componentes satisfacer las necesidades materiales y espiri- 
tuales mínimas, y por ello, deberá reinar la armonía y él progreso. El principio 
ideológico fundamental de la OS es el socialismo de estado, explicitado en los 
manifíestos y "edictos" que reproducimos, y que será posible implantar por 
intermedio de la dictadura de la cíase trabajadora, reemplazándose en consecuen- 
cia el régimen capitalista por el "Orden Socialista". 

El Partido Socialista Unificado (PSU), nace de la fusión del Partido Socialista 
Revolucionario y del Partido Socialista internacional, en agosto de 1931. Se 
define como un "partido de clase", cuyo cuerpo teórico está sustentado en la 
"concepción materialista de la historia". Plantea la conquista del poder político 
para los "productores", haciendo de este modo posible" la solución del problema 
económico, ejemplificado por la dominación que ejerce la "clase parasitaria" 
sobre los sectores laboriosos dé la sociedad. La liberación sólo se logrará con la 
socialización de los medios e instrumentos de producción. 

La Acción Revolucionaria Socialista (ARfe), quedó estructurada a comienzos 
de 1932. La ARS se plantea como intérprete y representante de la opinión 
mayoritaria del país, especialmente de los sectores populares evidenciados en el 
gobierno de junio {república socialista). Manifiestan haberse organizado para servir 
a la revolución socialista, único medio que posibilitará al país salir de la 
desorganización y caos observado durante la última década. 

Finalizando el capítulo hemos decidido transcribir la declaración del 
secretariado del Frente Único Socialista, organismo que representa el prir^er paso 
concreto dado por las distintas agrupaciones socialistas, que culmina con la 
fundación del PSCh, Además, añadimos la Declaración de principios y el Acta de 
fundación de esta nueva colectividad que emerge a la escena política nacional. 



156 



► 



I 
I 




i 



Marmaduke Grove Valhjos 



SE HA FORMADO EN 

SAN FELIPE EL PARTIDO 

SOCIALISTA MARXISTA. 

MANIFIESTO 

Agitaciótt. Aconcagua. iV" 2 
(}6.VII.¡931),pígs.2 3. 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS 

£1 Pürtido Socialista es un paitidu de clase 
que intenta coliesiuiiur y educar política- 
mente a los obreros, empleados y profesiona- 
les que en este momento viven al ma.rgen de 
toda acción política y de lucha de clases o 
que RÚlitan equivocadamente en los partidas 
políticos burgueses. Por este medio aspira ;á 
conseguir que estos elementos se di&cipíinen 
en la lucha por conquistas económicas que 
son la base de las conquistas políticas y 
culturales. Y quiere que estos elementos 
lleguen así a estar preparados para que en la 
hora oportuna reconozcan como única fila la 
de aquellos que luchan por la implantación 
del socialismo integral. 

POSICIÓN DOCTRINARIA 

Nuestro f'artido acepta como doctrirta. el 
Socialismo Marxista. La doctrina socialista 
marxista para este partido deberá ser practi- 
cada en uni sociedad fiítura entregando el 
poder a los sindicatos de ciase. 

A través de la lucha de clases en el 
momento presente tendemos at estableci- 
miento de una sociedad sin clases. 

Queremos que, sobra la base de la solu- 
ción previa del problema de ia producción, 
se realice la fase ulterior de la aspiración 
socialista, que es alcartzar la liberación del 
individuo. 

Este partido declara que estará siempre en 
la oposición mientras dure el régimen capita- 
lista y que en ningún momento suscribirá 
alianzas con los partidos burgueses. 

CONQUISTAS INMEDIATAS 

1. Desconocimiento de la Deuda Pública 
Contraída a partir del estabiecimiento de la 
dictadura militar. 

2. Solución del problema de la cesantía 
mediante la confiscación inmediata de las 



tierras improductivas y el establecirriieiito de 
las cooperativas de producción agrícola. 

3. Establecimiento del salario mínimo y 
reducción de la jornada de trabajo a 6 horas. 

4. Decomisación de las fortunas y bienes 
raíces de los funcionarios y adeptos del 
régimen militar, cuyo origen, mediante pro- 
ceso público y ante un Tribunal de Sanción 
Nacional, no puedan explicar, 

5. Limitación de ta propiedad raíz a aque- 
lla extensión que un padre de fiunilia, en 
unión de ella, pueda cultivar. 

6. Nacionalización por el Estado de todas 
laí fuentes primarias de producción; Salitre, 
Carbón. Minerales, Gas, Electricidad. 

7. Dictación de leyes que prohiban la 
entrega al capitalismo extranjero de la explo- 
tación de las riquezas del subsueio, caídas de 
agua, etc. 

8. Supresión progresiva de las tuerzas de 
mar y tierra. Supresión de todo crédito de 
guerra. Disolución del Cuerpo de Carabine- 
ros y su reemplaío por una Policía de Orden. 
Clausura inmediata de las Escuelas Militares 
y Navales, Luchará al mismo tiempo porque 
se establezcan iguales conquistas en los de- 
más países. 

9. Solución del problema de los arriendos, 
empe'iíando por una moratoria general. 

10. Solución inmediata del problema de 
la compraventa de los sitios a plazo y de 
arrendamiento de terrenos. 

11. Impuesto al capital financiero. 

12. Entrega de la fundación educacional a 
las organizaciones magisteriales, dando la 
debida injerencia en el estudio de los proble- 
mas educacionales y en la dirección de las 
escuelas a los delegados de los estudiantes. 

13. Igualdad de derechos civiles y políti- 
cos para la mujer, 

14. Establecimiento inmediato del divor- 
cio, con disolución del vínculo. 

15. Supresión del régimen presidencial y 
su reempla:£o por una cámara tínica legislati- 
va y ejecutiva a la vez que elija de su seno un 
Cuerpo Colegiado, 

1 6. Dictación de leyes contra el avance de 
los imperialismos económicos extranjeros. 

17. Socialización completa del Derecho. 

18. Derogación del actual Código deE Tra- 
bajo y revisión completa de todas las leyes 
sociales. 



157 



"MANIFIESTO DEL 
PARTIDO SOCIALISTA" 

La Verdad. Órgano oficial del Partido 

Socialista (Marxista). 

m i (09.]X.31),pág. 2. 

Compañeros: 

El capitalismo cuyas crisis mundiales y 
parciales frecuentes, periódicas, han tenido 
la rara virtud de poner en claro íu débil y 
enfermiaa estructura, ensayará todavía el 
empleo de nuevos desesperados recursos (ta- 
les como el de la dictadura militar que acaba 
¿e caer) para ocultar a las masas su avance 
creciente hacia el ocaso definitivo. Todavía 
podrá engañar una vez más al mundo, recu- 
rriendo a una nueva guerra de exterminio, de 
proyecciones nunca igualadas, para desviar la 
inocente atención del proletariado sin educa- 
ción política hacia enemigos imaginarios. Así 
acostumbra resolver el capitalismo las deso- 
cupaciones obreras, la cesantía, hambre de 
millones y millones de seres arrojados perió- 
dicamente a la desesperación por las crisis 
industriales y agrícolas del sistema capitalis- 
ta. Todavía, empleando la mentira de sus 
agentes oñciales, podrá mostrar a las masas, 
como causa de tales fenómenos, el odio del 
país vecino al cual es necesario atacar y 
exterminar. Así lo ha solucionado aparente- 
mente sus propios errores. Decimos aparen- 
temente, porque la guerra última, servida y 
amparada hasta por los socialistas traidores 
de toda la Europa, no ha hecho sino abrir, 
mostrar al desnudo las llagas de su precipita- 
da descomposición, 

Dentro del régimen capitalista en el cual 
una minoría opresora, que ha llegado a ser 
abúlica, se ha apropiado la tierra, las maqui- 
narias,, herramientas y útUeS de trabajo, sino 
también a atar a] yugo de una explotación 
creciente e ignominiosa a toda su descenden- 
cia. 

Iníitilmente han esperado los productores 
que ia migaja de las leyes sociales que jamás 
podrán cumplirse, directa o indirectamente 
por los capitalistas, pusiera fin a sus males. 

Uno tras otros los gobernantes burgueses 
han explotado no sólo nuestra paciencia sino 
hasta nuestros mejores anhelos de servir leal- 
mente la causa de los trabajadores que for- 
man la verdadera opinión públitít, porque 
son los que. de verdad, hacen el destino de 



los pueblos y escriben con su sacrificio la 
historia de la humanidad. El afán desmedido 
de beneficio agregado al acaparamiento siste- 
matizado de los medios de producción, ha 
convertido a toda la humanidad en una 
enferma atada a los' pies del organismo lepro- 
so del capitalismo internacional. 

Ahora estamos en el período álgido de la 
última crisis de esta sociedad llamada de 
orden y que no es sino la sociedad del caos, 
de la miseria frecuente y del desorden. Millo- 
nes de hombres fueron sacrificados en una 
guerra infernal y culpable para asegurar la 
paz del mundo. Millones y millones de hom- 
bres caen otra vez bajo la garra de una guerra 
mucho más inhumana, mucho más implaca- 
ble: la desocupación mundial con su cortejo 
de diarias angustias y de muertes anónimas. 

Frente a este enerrdgo común que está en 
todos los rincones del mundo, es una trai- 
ción y una cobardía permanecer indiferen- 
tes. ¿Es que hay honradamente alguien que 
pueda serlo? ¿No amenaza el hambre a todos 
los hogares, no ameniza una nueva guerra a 
los hombres de todas las latitudes? Y nues- 
tros países, esclavos económicos, víctimas 
del imperialismo económico del extranjero, 
factorías del capitalismo financiero interna- 
cional. Condenados ya a años y años de 
trabajo y de miseria forzados para pagar 
deudas que los productores no autorizaron, 
¿se han cíe salvar con las declaraciones inge- 
nuas y entusiastas de nuestros gobernantes? 
Ellos saben que el enemigo está entre ellos 
mismos, qye echa raíces en sus propias filas. 
¿Hasta cuándo lo ocultan? ¿Temor, bajeza 
o cinismo ? 

Nosotros no inventamos la realidad actual 
que la sufren y la sienten todo.s los hombres. 
Y nuestro partido no ha intervenido política- 
mente en la creación de estos fenómenos y 
no tiene porqué encubrirlos. Ahí está el 
fruto de la democracia: decadencia económi- 
ca por agotamiento de las fuentes de produc- 
ción; un sistema educacional que no hace 
hombres para el trabajo, sino para el exa- 
men; miseria política, cristalizada en el ac- 
tual Parlamento que no tiene procedenci» 
popular, y prostitución moral manifestada 
en la debilidad del gobierno para detener al 
cidpable máitimo. 

Un pueblo hambreado no puede ser dig- 
no. Y serán • inútiles las proclamas y las 



isb 



metafísicas recetas morales. Los esclavos 
económicos no pueden ser políticamente 
libres- No serán libres aunque así lo declaren 
algunos políticos deshonestos. O algunijs go- 
bernantes que ensayan por milésima vez sus 
gastados e inútiles procedimientos. O algunas 
sendas individualidades limitadas por un 
egoísmo sin medida. 

Estamos cansados de la canción agorera de 
la democracia burguesa. Creemos en una sola 
democracia. £n la democracia sin capitalistas. 
En la democracia con una sola clase social, Li 
clase de los productores. Nosotros no quere- 
mos el poder dentro de este orden económico. 
Dentro de la sociedad burguesa el poder polí- 
tico es un órgano y un medio de corrupción y 
fracaso. 

Nuestro partido declara una vez más que su 
labor primordial Será el robustecimiento de 
los sindicatos de clase. 

Construiremos una sota fuerza al lado de 
los oprimidos y levantaremos una sola ban- 
dera; el estüblecimietito de la República So- 
cialista. En ella, desaparecido el problema de 
la desigualdad económica de los productores, 
que Sé traduce en la opresión política y en li- 
mitación cultura!, en eila y sólo en ella po- 
dremos convertir el trabajo efi alegría y la 
justicia en lema común. Aceptamos momen- 
táneamente la lucha electoral, como un me- 
dio de disciplinar y organizar nuestras fuer- 
zas, pero es la transformación radical del ré- 
gimen de producción económica la mira que 
verdaderamente nos interesa. 

No somos utopistas, pero tampoco sere- 
mos reformistas. La realidad social será nues- 
tra consejera inteligente para indicarnos los 
mejores caminos. Para no olvidar nuestros 
fines, tenemos principios. 

Una bandera de combate en íos momen- 
tos actuales es nuetro programa mínimo. 

Nuestro partido llama a reconocer filas, a 
estudiar y a luchar en su seno a todos los 
hombres y mujeres de Chile, que siendo 
productores acepten nuestra doctrina. Sabe- 
mos que la democracia que fracasó con sus 
partidos políticos y después con su órgano 
de defensa más querido, el ejército, puede 
todavía permitirnos respirar otro poco de 
opresión, ya que no podrá solucionar defini- 
tivamente ningún problema, Para evitarlo una 
fuería doctrinaria disciplinada, inteligente, 
poderosa, nos es necesaria. 



Por el Partido Socialista.- Osear Alva- 
rez. Ramón Alzamora,- Tomás Huitado.- 
Carlos Matus.- Genaro Torres.- Eliodoro 
Domínguez.- Arturo Salces. 

MENSAJE AL PUEBLO 

DE CHILE DE LA 'NUEVA 

ACCIÓN PUBLICA" 

Justicia. Valparaúo. W 2 
(22.1111. Í9jl),pág. 1. 



Una ineptitud de treinta años, tumbo tras 
tumbo, ha producido por fin el descalabro 
moral, ideológico, económico y social, de la 
República. Existen, sin embargo, fuerzas sa- 
nas e incontaminadas, que enlazadas estre- 
chamente a la juventud y al pueblo, podrán 
reconstruir a la Nación. 

A ellas toca ahora la grave tarea de afron- 
tar las difíciles circunstancias y de recons- 
truir el país sobre bases de honestidad, efica- 
cia y justicia. 

Los buenos elementos, los que trabajan, 
los que sufren, los que experimentan en 
carne propia los errores de los dirigentes, 
están profundamente hastiados y desilusio- 
nados de los antiguos partidos, de sus eter- 
nos y elocuentes personeros y caudillos mili- 
tares. No quieren promesas mesiánicas; sólo 
quieren realidades constructivas y progresis- 
tas. Comprenden también que estas aspira- 
ciones sólo pueden alcanzarse mediante la 
agrupación de los hombres sanos alrededor 
de ideas sanas, que se lleven a la práctica 
firmemente. 

Este es el origen y el objeto de la "Nueva 
Acción Pública", que formada por la juven- 
tud y el pueblo de Chile, y en consorcio con 
las juventudes y pueblos de Hispanoamérica, 
luchará enérgicamente por el restablecimien- 
to moral y económico de la Nación y por !a 
liberación de los trabajadores de la inteli- 
gencia y del brazo, 

No se trata de una mera agrupación polí- 
tica, sino de una asociación civilista, militan- 
te, cultural y sindical que, despreciando los 
añejos prejuicios y odios de clases, mira al 
fondo de lo^ problemas y ve su solución. 

Trabajadores intelectuales y manuales, 
vosotros, los explotados de todos los regíme- 
nes, chilenos de verdad, unios a nosotros en 
la grande obra de la reconstrucción nacional. 



159 



Desafiemos y venzamos las artimañas de lo 
afSejo y el escepticismci ie los indiferentes. 
¡Paso a la "Nueva Acción Públi- 
ca"! ¡Paso ala "N.A.P,"! 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS 
DE LA N.A.P. 



MENSAJE AL PUEBLO DE 

CHILE DE LA "NUEVA 

ACCIÓN PUBLICA" 

(CONCLUSIÓN) 

Justicia. Valparaíso. NO 3 
(01JX.193í),págs. 2-3. 



"La Nueva Acción Pública" es fuerza ejecuti- 
va de juventud y pueblo, organizados como 
institución civilista y militante, sometida a 
un ntmo vital de constante evolución. 

Proclama que el hombre tiene derecho a 
vivir para alcanzar su completo desarrollo 
físico, intelectual y moral, y debe producir 
para satisfacer sus necesidades y contribur 
proporcionalmente a ías de la sociedad, sin 
ser esclavo de la producción. 

Afirma que la educación debe habilitar al 
hombre para alcanzar dicho desarrollo inte- 
gral y para se^ útil a la comunidad. 

Propende a la dígiíifieación de la familia 
como salvaguardia del futuro económico, 
cultural y moral del individuo, y por conse- 
cuencia, de la Nación. 

Reclama la defensa del niño y de la raza, 
el combate a las enfennedades y vicios que la 
minan, y el perfeccionamiento de la legisla- 
ción de! trabajo, previsión y asistencia social. 

Propicia la Ubre agrupación profesional de 
los trabajadores del cerebro y del músculo. 
Tiende a corregir los defectos de la actual 
organización económico -socia] y a reempía 
zar progresivamente e! desorden y desequi- 
librio existentes, por un orden y equilibrio 
que culminen en ía socialización de los me- 
dios de producción. 

Sostiene que el poder público debe ser 
una fuerza inteligente que oriente, guíe, 
regule y aimonice todas las actividades del 
pueblo. 



Aboga por el mantenimiento de la unidad 
política de la Nación, sitt perjuicio de procu- 
rar la más amplia descentralización adminis- 
trativa para dar vida económica efectiva -i las 
provincias. 

Anhela que el país conquiste su completa 
independencia económica y se baste a sí 
mismo. 

Su campo de acción próxima es la Patria. 
Más allá de sus fronterast el Continente 
[ndoamericano y la Humanidad. 

La NAP une a sus miembros por los 
vínculos todopoderosos de !a libertad y de la 
fraternidad, que desea extender a los pueblos 
y a los hombres, y que completa reconocien- 
do la jerarquía del mérito y de la disciplina 
en la idea y en la acción. 

Con respecto al momento actual: 
La NAP sostiene la necesidad de la unión 
efectiva de los elementos civiles, especial- 
mente ia inmediata de los sindicatos profe- 
sionales, y de una candidatura presidencial a 
base de un programa que concuerde con su 
declaración de. principios. 

PROGRAMA DE ACCIÓN INMEDIATA 

1. Salvación impostergable del contribuyen- 
te, liberándolo del peso inerte del complica- 
do organismo tributario actual, que debe 
substituirse por un sistema más simple, livia- 
no y equitativo, que permita la convalecen- 
cia de las fuerzas productoras del país. 
. 2. Inauguración de una gran jornada de 
cooperación social, auspiciada por e! Estado, 
con el fin de dar trabajo, comida y techo a 
los desocupados de la clase media y del 
proletariado. 

3. Solución del problema de la deuda 
externa, aliviando al país de su peso insopor- 
table. 

4. Procurar 1» elasticidad del circulante 
para aliviar las actividades productoras, sin 



160 



I 



quebrantar el valor de la moned», 

5. Dirección técnica de las fuerzas econó- 
micas del p-AÍa, de acuerdo con un plan <}ue, 
partiendo de la realidad actual, abarque en 
forma escalonada el proceso integral de la 
producción, circulación y distribución, y que 
tenga por finalidad la organización racional 
de U industria y de la agricultura sobre la 
base de estudios de coitos de la producción 
que aseguren un incremento constante de la 
renta nacional, y la expansión de la riqueza 
en el mercado interno y externo. 

6. Coordinación general de los rnedios de 
transportes terrestres, fluviales y marítimos, 
teniendo por base el programa genera! de 
expansión económica nacional y las caracte- 
rísticas de especiaíización de las diversas 
zonas productoras del país. 

7. Perfeccionamiento del crédito agríco- 
la, industrial y minero, haciéndolo fácU, 
abundante y barato. 

8. Represión de la especulación, combate 
de los intermediarios inútiles, procurando 
establecer un régimen de distribución de los 
artículos alimenticios de primera necesidad, 
como servicio social cooperativo controlado 
por el Estado. 

9. Simplificación de la Administración 
Pública, dando a las provincias servicios des- 
centraliíados y facultades de fiscalización. 

10. Inauguración de un régimen riguroso 
de reserva y garantía para el Estado de las 
fuentes de riqueza del mar y del aire, de los 
ríos y montes, del suelo y del subsuelo, 

11. Ayuda decidida a los agricultores que 
trabajan; implantación de impuestos progre- 
sivos a las tierras cultivables e inexplotadas; 
formación de agricultores eficientes y protec- 
ción de arrendatarios y aparceros progresis- 
tas. 

12. Reemplazo de la conscripción militar 
obligatoria por cuerpos cívicos voluntarios 
en que los oficiales y suboficiales de las 
fuerzas armadas instruyan a los ciudadanos, 

13. Resguardo de la Educación Pública 
de experimentaciones improvisadas o de re- 
formas precipitadas, a fin de crear una at- 
mósfera serena de estudio que permita consi- 
derar los problemas de fondo de la enseñan- 
za primaria, secundaria, técnica y superior, 
para obtener el perfeccionamiento integral 
de los educandos, su aptitud técnica y eco- 
nómica y la respetabilidad y estabilida-d del 



magisterio. 

14. Mantenimiento y perfeccionamieiito 
de la le^slación del trabajo, asistencia y 
previsión social, como una etapa inicial de la 
era en que las clases trabajadoras tengan las 
posibilidades económicas y de bienestar que 
les corresponden en una organización nacio- 
nal de la economía, 

15. Implantación de una legislación que 
proteja y dignifique las actividades familia- 
res, productivas y cultural de la mujer y que 
le asegure una justa independencia y respeta- 
bilidad, 

16. Ampliación de la legislación de nne- 
nores, investigación de la paternidad y adop- 
ción; protección a las madres viudas y solte- 
ras. 

17. Asistencia social obligatoria preferen- 
te del Estado y previsión social impuesta 
legalmente a los ciudadanos; independizán- 
dola efectivamente de la Caja fiscal. 

18. Protección de la maternidad, de la 
infancia y de la raza, combate del alcoholis- 
mo y de las enfermedades sociales. 

19. Independencia efectiva del Poder Ju- 
dicial del Ejecutivo y Legislativo, a fin de 
resguardar ta libertad de los ciudadanos, 

20. Impulsar decididamente la abolición 
de las clases sociales por medio de la dignifi- 
cación del trabaja, extensión de la cultura, 
respeto a las conciencias y establecimiento 
de la escueta primaria única del Estado. 

21. Restauración de la autonomía muni- 
cipal. 

22. Iniciación de una gran campaña sud- 
americana para que, con la cooperación de 
la^ fuerzas afines de la juventud y del pueblo 
de nuestro continente, se concreten las fór- 
mulas de una política de realizaciones prácti- 
cas de cooperación internacional indoameri- 
cana, 

ORGANIZACIÓN 

La NAP está formada por elem_entos selec- 
cionados, independientes y sin taras políti- 
cas de la juventud y del pueblo. No es una 
iniciativa circunstancial, sino la germinación 
de un movimiento extendido desde hace 
cerca de un año a todo el país. Su acción 
tiene cuatro aspectos: cultural, militante, 
político y sindical. 

Precisados ampliamente los aspectos 



161 



anotados en la próxima Convención General 
d* la NAP, diferenciándose de las organiza- 
ciones políticas existentes, realizará una acti- 
va labor cultural constructiva por intermedio 
de sus sindicatos y por organismos de sólida 
especiaÜzación, tales como la Academia, la 
Universidad Social y el Instituto Técnico 
Económico. El aspecto sindical se manifiesta 
en organizaciones profesionales libres, y el 
militante y político an cuerpos disciplinados. 

En cada localidad existe un Comité Ejecu- 
tivo, que se subdivide en Comités Político, 
Sindical, Militante y Cultural, que rigen su 
respectiva actividad. El Comité Ejecutivo 
coordina y dirige el coJijunto de las activida- 
des. En Santiago existe además, un Comité 
Central Ejecutivo. 

Quien desee ingresar a la NAP debe indi- 
car por escrito y bajo su firma, edad, profe- 
sión u ocupación, si está o no inscrito, su 
conformidad con la declaración de principios 
y antecedentes personales. El Comité Ejecu- 
tivo respectivo acepta o rechaza la solicitud. 

Por el Comité Ejecutivo de Santiago: 
Eugenio Matte H., Claudio Arteaga I., Jorge 
Schneider L,, Carlos Alberto Martínez, Die- 
go Guzmán, Manuel Segundo Lillo, Dector 
Waldo Vila, Guílletmo Izquierdo Ataya, Lui; 
Quiroga, Filoromo Vásquez, Luis Rojas, Al- 
berto Patino Mac-lver, Enrique Mozo, Rene 
Court, Alfredo Weber, Isaías Maturana M., 
Luis Pray, Luis Ignacio Pérez, Jfuan Ortiz de 
Zarate, Humberto Miranda, H. Carvajal, A. 
Peyresblanquez y M. Piva. 

Por el Comité Ejecutivo de Valparaíso; 
Luis Thayer Ojeda, Alfredo Betteley y Juan 
B, Soto. 

Por eí Comité Ejecutivo de Concepción: 

Robei'to Quinlan, Lus A, Ramos y Teodoro 
fiel mar. 

Por el Comití Ejecutivo de CbilUn; Doc- 
tor José Binimela. 

Por el Comité Ejecutivo de Curicó: Anto- 
nio Court y Rudolf Ravanal. 

Por el Cornité Ejecutivo de San Antonio: 
Juan Segovia, 

Por el Comité Ejecutivo de Los Angeles; 
Miguel A, VittinL 

Por el Comité Ejecutivo de Collipulli: 
Carlos Rebolledo. 

(Siguen las firmas por los repre.sentes 
autorizados de los conútés restantes del 
país). 



POR QUE SE LLAMA 
NUEVA ACCIÓN PUBLICA 

Acción, Órgano de la Universidad Social 

de la Nueva -"Iccíoh Púhlic-a. Santiago. 

_No i (02,Vl.32},pág. i. 

Porque contrariamente a lo que han iiecho 
los partidos políticos, que tratan de imponer 
una ideología, esté o no de acuerdo con las 
realidades, la NAP liace la s«ya basándose en 
las necesidades y realidades del momento 
actual, lo que la hace ser profundamente 
evolutiva. 

Porque no quiere que sus finalidades se 
queden en el pape! mientras el partido se 
preocupa sólo de ía política y de las gran- 
jerias del Gobierno, como ocurre general- 
mente, sino que quiere hacerlas rápidamente 
realidades, por medio de sus tres organismos 
principales. Poder Inteligencia, Poder Volun- 
tad y Poder Armonía. 

Porque la lucha social y cultural que' en 
estos momentos realiza y seguirá realizando, 
no está destinada a favorecer solamente a sus 
partidarios y simpatizantes sino que a todos 
los <;hiienos, principalmente a las clases tra- 
bajadoras, y por eso tiene abiertas sus puer- 
tas para todos los que se interesen por la 
obra de reivindicación social. 

LA NAP Y EL 
ESTADO SOCIALISTA 

Revolución. Talca. U.E, N<^ i 
(í2.Vl.32),phg.í. 

Silencios arríente nuestra querida y activa Ins- 
titución ha contribuido al derrumbe de los 
antiguos moldes que encausaban las activida- 
des públicas de este suelo. Laboró y constru- 
yó un programa que en la actualidad es el 
que ha prometido cumplir fielmente la Junta 
de Gobierno que preside y que dirige los 
destinos de la nueva República Socialista. 

/Ülá en los puestos de mayores responsa- 
bilidades nuestro compaftero Eugenio Matte 
impone los principios de redención social 
Canto tiempo anhelados, tantas veces olvida- 
dos por los antiguos dirigentes del Gobierno 
y coopera junto con Carlos Alberto Martínez 
y otros al afianzamiento definitivo de nues- 
tro programa de acción que cristaliza sintéti- 
camente en el programa que el Gobierno ha 



162 



ofrecido a la consideración y ¡J estudio de 
este pueblo. 

No debemos por un insta^nte dar cabida ni 
a vacilaciones ni a temores, debemos luchar, 
simplemente luchar, coordinando nuestros 
cotnunes esfuerseos al afianzamiento de las 
nuevas conquistas alcanzadas porque debe- 
mos tener presente sübre todos los riapistas 
que nuestra tendencia se llama: NUEVA, 
porque contrariamente a lo que han hecho 
los partidos políticos, que tratan de imponer 
una ideología, esté o no de atuerdo con las 
realidades, la Nap hace la suya basándose en 
las necesidades y realidades del momento 
actual, lo que la hace ser profunda y esen- 
cialmente evolutiva; ACCIÓN, porque no 
quiere que sus finalidades se queden en el 
papel mientras el partido se preocupa sólo de 
la política y de las granjerias del Gotierno, 
como ocurre generalmente, sino que quiere 
li acerías rápidamente realidades, por medio 
I de sus tres organismos principales, Podtr 
Inteligencia, Poder Voluntad y Poder Armo- 
nía; PUBLICA, porque la lucha social y 
cultural que en estos momentos realiza y 
seguirá realiiando, no está destinada a favo- 
recer solamente a sus partidarios y simpati- 
zantes sino que a todos los chilenos, princi- 
palmente a las clases trabajadoras, y por eso 
tiene abiertas sus puertas para todos los que 
se interesen por la obra de reivindicación 
social, 

Los ideales nunca mueren, larga y penosa 
suele ser k jornada de los que en ellos se 
alienten para llevarlos hasta la cima del 
triunfo. Momentáneamente pueden sentirse 
vacilaciones pero los que han llegado a hacer 
de ellos uno de los aspectos vitales de su 
asistencia, tienen la obligación de miponerse 
inte los desmayos, de luchar contra todo lo 
(jue quiera hacerlos zozobrar en su noble y 
grande tarea hasta alcanzar en definitiva el 
triunfo anhelado. 

En la actualidad los Napistas tenemos la 
obligación de cooperar, dt alentar y de 
unirse férreamente para conseguir la realiza- 
ción del programa de nuestro partido, que es 
la bandera de esta revolución, que ha hecho 
de nuestro programa- un postidado de reden- 
ción social. 




N. 



■apií 



LA NAP PROPICIA: 

Acción. Órgano de la Universidad Social de ía 

Nueva Acción Pública. Santiago. 

MO 2(11.VU!.32),pÁg. 1. 

LA EVOLUCIÓN, 

Porque su programa está basado sobre la 
realidad que es eminentemente evolutiva, 
realidad económica, realidad étnica, realidad 
social,, realidad Ética. Los problemas, las 
necesidades, las ideas, todo evoluciona a 
medida que el mundo progresa, a medida 
que el pensamiento humano ahonda en ei 
misterio del Universo que nos rodea. Asimis- 
mo los programas de los partidos, que son 
una orientación colectiva, el cerebro común 
de un gran grupo, deben adaptarse a estas 
realidades, y no tratar de imponer ideologías 
de otros tiempos. 

LA EDUCACIÓN, 

Porque comprende que no hay movimien- 
to social sólido que no esté basado en un 
fervoroso concepto que se haya hecho carne, 
en la carne del pueblo. Así la democracia 
liberal Ka vivido durante ciento cincuenta 
anos, porque las gentes creían en unos dere- 
chos del hombre, inconmovibles y respeta- 
bles y que hoy es necesario hacer supeditar 
por los derechos de la sociedad. 

Esto significa formar un concepto nuevo, 
CQn fuerza de persuación y calor de la vida y 
para hacerlo hay que educar hondamente. 
Para eso la NAP tiene Universidad, instituto, 
Academia, Seminario, Propaganda, etc. Por 
eso es educativa. 

LA REVOLUCIÓN 

Porque solo arrancando el poder de las 
manos que quieren conservar los viejos con- 
ceptos, es como puede hacerse una realidad 
el ideal Napista, acelerando de ese modo la 
educación del pueblo en las nuevas ideas y 
llevando a la realidad lo más rápidamente 
que la inercia social lo permita, los principios 
que palpita en nuestro programa y las 
realidades que impone la Justicia Social. 



163 



LA VANGUARDIA SOCIALISTA 

Primer órgano de Chile de tendencias 

socialistas. Santiago. N" 1 (ll.XIlJi), 

pág. 5. 

LA ORDEN SOCIALISTA HACE 
DECLARACIÓN DE SUS PRINCIPIOS 

LA ORDEN SOCIALISTA es una organiza- 
ción doctrinaria cuya finalidad es el estable- 
cimienco evolutivo de un nuevo orden, en el 
cual, mediante la socialización de la tierra y 
de los medios e instrumentos de producción, 
impere un régimen de distribución de la ri- 
queía que permita a todos los individuos que 
conviven en sociedad, la satisfacción total de 
sus necesidades materiales y espirituales, co- 
mo base de la armonía y progreso sociales y 
como medio de alcanzar la liberación inte- 
gral del ser humano. 

POSTULADO FUNDAMENTAL 

La Orden Socialista declara que su principio 
ideológico fundamental es el SOCIALISMO 
DEL ESTADO, en razón de ser el más per- 
fecto sistema de organÍ7,acÍón social que ha 
producido la mente humana, en cuya virtud 
sostiene: 

POSTULADOS POLÍTICO- SOCIALES 



Que el ESTADO SOCIALISTA es un orga- 
nismo político, económico y social destina- 
do a regir la sociedad civil, ejerciendo el 
poder público con fines de proteger los dere- 
chos sociales y naturales de los individuos, 
de dirigir el progreso económico y cultural 
de la comurádad y de encamar la perma- 
nente evolución de sus instituciones funda- 
mentales. 



II 



Que el Estado Socialista debe organizar la 
sociedad en forma que el orden económico 
esté constituido por una sola CI.ASE SO- 
CIAL PRODUCTORA, cuyos miembros co- 
laboren económicamente al bien común y al 
progreso general de la Comunidad, 



Ilt 



Que es función esencial del Estado Socialista 
organizar la PRODUCCIÓN, CIRCU- 
LACIÓN, DISTRIBUCIÓN y CONSUMO de 
los BIENES ECONÓMICOS, coordinando la 
aplicación del TRABAJO a los MEDIOS DE 
PRODUCCIÓN, repartiendo directamente 
los PRODUCTOS resultantes y controlando 
su uso ulterior. 



IV 



Que es función esencial del Estado Socialista 
otganiíar la EDUCACIÓN E INSTRUCCIÓN 
y proporcionarlas a todos los miembros de la 
Comunidad, como un medio de conseguir, i 
través del perfeccionamiento moral, inte- 
lectual y físico del individuo, su integral 
liberación económica, social y política, 

V, 

Que es función esencial del Estado Socialista 
proporcionar TRABAJO a todos los iniem- 
bros aptos de la Comunidad y proveer ala 
organización económica de la existencia ¿t 
los individuos inhabilitados para ejercerlo. 



VI 



Que es fvinción esencial del Estado Socialista 
proporcionar a todos los miembros de U 
Comunidad pertenencias residenciales o ha- 
bitactonales en donde puedan desarrollar su 
EXISTENCIA PRIVADA. 

POSTULADOS ECONÓMICOS SOCIALES 
Vil 

Que siendo la TIERRA y sus MEDIOS DE 
PRODUCCIÓN, el único ORIGEN de los 
BIENES ECONÓMICOS requeridos pata sa- 
tisfacer las necesidades humanas, no pueden 
ser objeto de propiedad privada, y pertene- 
cen exclusivamente al Estado, 

VIH 

Que siendo el TRABAJO, entendiéndose por 
tal ta aplicación de las facultades mentales o 
físicas del hombre a los MEDIOS DE PRO- 



164 



iUCClON, el atributo de que disponen los 

dividuoE pacA alcanzar la satisfacción de 

necesidades materiales y espirituales, no 

líe ser objeto de EXPLOTACIÓN; y que 

ítlstítuyendo el únito FACTOR de la PRO- 

CCION, corresponden exclusivamente a 

los individuos que io ejercen, la totalidad de 

os BIENES ECONÓMICOS resultantes. 






IX 



m 



Que siendo los INTRUMENTOS DE PRO- 
UCCION aquellos BIENES ECONÓMICOS 
e sin satisfacer directamente ninguna nece- 
sidad humana, son producidos por el hombre 
con el exclusivo objeto de aplicar adecuada- 
mente sus facultades mentales y físicas a los 
MEDIOS DE PRODUCCIÓN para crear 
PROVISIONES, no pueden ser objeto de 
propiedad privada, y pertenecen exclusiva- 
mente al Estado. 



tie siendo las PROVISIONES aquellos BIE- 
lES ECONÓMICOS que satisfacen directa- 
lente las necesidades materiales y esptri- 
les del hombre, mediante su USO o CON- 
JMO, no pueden ser objeto de ESPECU- 
iCION, ni su suministro estar sometido a 
ÍNCURRENCIA, en cuya virtud corres- 
iinde exclusivamente al Estado, PRODU- 
CIRLAS , de acuerdo con las necesidades de 
1 Comunidad y DISTRIBUIRLAS entre sus 
pifembros en relación al TRABAJO aportado 
cada cual a su PRODUCCIÓN. 



XI 



je siendo la PRODUCCIÓN la creación de 
JlENES ECONÓMICOS destinados a satisfa- 
|«r directa o indirectamente las necesidades 
Materiales y espirituales del hombre, y resul- 
odo únicamejite de la aplicación de TRA- 
PAJO a los MEDIOS DE" PRODUCCIÓN, 
toda actividad que no incida en la aplicación 
de las facultades mentales o físicas del hom- 
bre a dichos MEDIOS, es ESPECULACIÓN, 
y como tal, no puede participar de los PRO- 
DUCTOS DEL TRABAJO. 



XII 

Que siendo el DINERO un medio para facili- 
tar la CIRCULACIÓN y DISTRIBUCIÓN de 
los BIENES ECONÓMICOS, corresponde ex- 
clusivamente al Estado ecnitirlo en represen- 
tación del VALOR de dichos BIENES, con 
el objeto de retribuir a los individuos los 
PRODUCTOS de su TRABAJO, enten- 
diéndose por VALOR de los BIENES ECO- 
NÓMICOS, la medida del TRABAJO aplica- 
do i su PRODUCCIÓN. 



MANIFIESrO DE LA 
ORDEN SOCIALISTA 

Lii Libertad. Santiago. N" t32 
(01.U2), pág. 4. 

La Orden Socialista es una organización doc- 
trinaria cuyo principio ideológico fundamen- 
tal es el Socialismo de Estado, en razón de 
sei el más perfecto sistema de organización 
social que ha producido la mente huniana. 
Su ñnalidad es asumir la totalidad del Poder 
Público, empleando los recursos evolutivos' 
de acción económica, social y política a su 
alcance, con el objeto de implantare! Orden 
Socialista en substitución integral del Orden 
Capitalista imperante. 

Mediante la socialización por «1 Estado de 
la Tierra y de los medios e irtstrumentos de 
producción, el Trabajo^ intelectual o manual, 
constituirá el único medio de existencia, y 
los beneficios resultantes de su ejercicio se- 
rán di s tribu id o ü íntegramente entre los indi' 
viduos que lo ejercen. Terminará así la espe- 
culación y explotación del hombre por el 
hombre que el capitalismo tiene establecidas 
como bases de su prepotencia y como facto- 
res de enriquecimiento. 

La Orden Socialista repudia totalmente 
los hábitos y procedimientos de la política 
profesional, derechista o izquierdista, que ha 
imperado hasta ahora en el Gobierno del 
Estado y considerando anacrónicas e incom- 
patibles' con el Orden Socialista sus actuales 
instituciones y organismos, sólo los acepta 
transitoriamente como un medio evolutivo 
para la realización de sus finalidades integra- 
les. 

Al tomar posesión de la suma del Poder 
Público, para lo cual aspira reunir en sus filas 



165 



y bajo su ideología a todos los elementos 
sanos y más capaces de las clases trabajado- 
ras intelectuales y manuales de la sociedad, 
resolverá sin mayor dilación, mediante la 
aplicación de los principios de la Nueva eco- 
nomía Política, los simples problemas de la 
tiora presente, insolubles dentro de los c,on- 
ceptos caducos y anticientíficos que in- 
forman la acción gubernativa de las clases 
dirigentes adictas al capitalismo- 

Consciente de que el actual régimen e'co- 
nóiTticO" social está en su crisis final y se 
derrumba definitivamente bajo el peso de sus 
creaciones artificiosas, de sus inepcbs y de 
sus arbitrariedades, la Orden Socialista esta- 
blecerá, a base de los postulados fundamen- 
tales del Socialisrtfo de Estado, itn nuevo 
orden, en el cual las aptitudes individuales 
puestas al servicio de la comunidad el tínico 
origen de sus jerarquías, y en que la satisfac- 
ción total de las necesidades materiales y 
espirituales del hombre, convertirán, en reali- 
dad, la armonía y el progreso sociales y 
liará.n posible la liberación integral del ser 
humano. 

El Comisario General 

La Orden Socialista se compone de núcleos 
autónomos de acción económica, social y 
política, denoiTÜnados cap'ttttlos, formados 
por un máximo de 36 tniembros. Los capítu- 
los, a su vez, están constituidos por 12 célu- 
las, compuestas de 3 miembros cada una. 

Para forrttór parte de la Orden, tas perso- 
nas que profesen su ideología deberán cons- 
tituir capítulos independientes, o bien, ingre- 
sar a cualquiera de los existentes, cuyo nú- 
mero de miembros se encuentre incompleto. 

Para constituir un capítulo basta con or- 
ganizar una célula. Con este objeto deberán 
reunirse a lo menos tres personas y suscribir 
una acta de constitución, aceptando los prin- 
cipios fundamentales, el programa integral y 
el estatuto de la Orden. 

El acta de CCrtstitución deberá ser elevada 
al organismo fundador y directivo de la or- 
den, denominado el colegio, a fin de que de 
acuerdo con las disposiciones pertinentes del 
estatuto, sea dictado el edicto correspon- 
diente. En las provincias actuará en represen- 
tación provisoria del colegio, un delegado 
premunido de los poderes necesaiios. 



EDICTO DE LA 
ORDEN SOCIALISTA 

La Libertad. Santiago. N^ i 45 
(i4.L32],pág.2. 

La Orden Socialista, ante la situación políti- 
ca, económica y social porque atraviesa el 
país, declara: 

l.o— De acuerda con los principios que 
informan su ideología, se identifica con el 
proletariado manual e intelectual en sus aspi- 
raciones de reivindicaciones económica, so- 
cial y política y considerando que la causa 
profunda de la Crisis que afecta a toda 1* 
humanidad, es inherente al régimen capitalis- 
ta imperante, concuerda enteramente con el 
sentir de las clases trabajadoras al estimar 
que los problemas de la época presente no 
podrán resolverse definitiva y permanen- 
temente sino mediante la substitución com- 
pleta del actual Orden económico— social, a 
base de la implantación del Estado Socialista 
y del desplazamiento total del Poder, de las 
clases llamadas dirigentes que hasta ahora lo 
han ejercido. 

l.o— Las fuerzas reaccionarias sostenidas 
por el capitalismo nacional y cosmopolita 
que han asumido el Gobierno del Estado, al 
orientar, como era fácU presumir, abierta y 
descaradamente su actuación gubernativa a 
consolidar su precaria prepotencia política y 
económica, -mediante ia imposición legal de 
medidas dirigidas exclusivamente a someter a 
una inicua expoliación material a las clases 
trabajadoras, intelectuales y manuales de la 
sociedad chilena y empleando COmo único 
recurso para sostenerse, la represión coerci- 
tiva de las ideas y de las opiniones, ha agota- 
do la paciencia del país. La lucha final sin 
tregua entre el Capital y el Trabajo ha queda- 
do declarada y no deberá terminar hasta que 
los genuino: representantes del pueblo, inspi- 
rados en las nuevas ideologías sociales, asu- 
man directamente la totalidad del Poder Pú- 
blico. 

3.0— La Orden Socialista, desligada de 
toda combinación política existente, repu- 
diando los procedimientos y los hábitos de la 
política histórica derechista o Izquierdista 
que ha hundido el país, inspirada en los 
nuevos principios económicas, sociales y polí- 
ticos de organiíación y gobierno del Estado y 
consciente de que sólo a través de la estrecha 



166 



unión bajo una aola directiva de los elemen- 
tos sanos que viven del ejercicio de su trata- 
jo, podrán verse convertidis en realidad los 
ideales que los inspiran y evitarse así el de- 
rrumbe definitivo de nuestra colectividad so- 
cial por la miseria y la esclavitud, hace un 
solemne llamado a los eíementos genuinos de 
trabajo intelectual y manual para aunar sus 
esfuerzos bajo un sólo principio ideoló^co: 
el SOCIALISMO DE ESTADO, y bajo un 
sólo propósito de acción inmediata: LA 
CONQUISTA TOTAL DEL PODER PUBLI- 
CO. 

4. o— Finalmente la Orden Socialista lla- 
ma la atención a los elementos trabajadores 
del iiitele<:to y del músculo hacia el peligro 
que envuelve para la realización de sus a:ipi~ 
raciones integrales, su unión o acción con- 
junta con los elementos poii'ticos que coní- 
tituyen las IZQUIERDAS HISTÓRICAS del 
país, cuyos principios y programas son una 
mera transacción con el capitalismo en ma- 
teria ideológica y cuyos elementos directi- 
vos, por sus resabios de doctrinarismo bur- 
gués, no son ^rancia de que &\ llegar al 
Poder sabrán comprender que ha llegado la 
hora de cambiar desde sus cimientos podri- 
dos el actual orden de cosas. 

El Colegio de la Orden Socialista 

ORDEN SOCIALISTA 

La Libertad. Santiago. 
NO Í57(l6.l.i932),pág. 2. 

EDICTO NO 2 

1. Las clases reaccionarias que ejercen el 
Gobierno deí Estado, continúan abierta- 
mente desarrollando e intensificando su pre- 
meditado plan de represión coercÍ;tÍva de las 
ideas y de expoliación mora! y material de 
las clases trabajadoras intelectuales y ma- 
nuales de la sociedad. Dispuestas a mantener 
a toda Costa una prepotencia política a que 
sus fracasos, su inepcia y su amoralidad de 
cincuenta años no les da derecho, han orien- 
tado toda su acción gubernativa a proteger 
los intereses usureros de las cla^ies parasita- 
rias de la sociedad y a fomentar. la explota- 
ción indefinida del trabajo por el capitalismo 
nacional y extranjero que mantiene precisa- 



meate postrado el país, pensando que es 
posible reconstruir la economí» nacional *- 
base de reducir las clases realmente útiles y 
productoras de la sociedad, a la más inicua 
esclavitud económica que se ha conocido en 
el curso de nuestra historia, 

2, El caos económico y moral que azota 
al mundo, es un fenómeno inherente al 
régimen capitalista en que se basa la organi- 
zación actual de la sociedad, cuyo principio 
fiindamental es la explotación del trabajo 
humano en nombre y mediante la absurda 
invención del derecho de propiedad privada 
individua! sobre la tierra y los medios de 
producción. Los problemas que tiene por 
delante la humanidad, la miseria general, la 
creciente cesantía, la paralización de las acti- 
vidades productivas, el hambre, todo el pavo- 
roso cuadro de desastre y de dolor en que se 
debate son generados inevitablemente por el 
sistema capitalista, y en consecuencia, no 
podrán resolverse en forma permanente y 
satisfactoria, en el grado actual de progreso y 
civilización alcanzado por el mundD,sino a 
base de cambiar desde sus cimientos el actual 
orden económico-social, y esto no podrá 
conseguirse sino mediante la conquista de la 
totalidad del Poder Público por las clases 
actualmente explotadas de la sociedad, cons- 
tituidas por los trabajadores intelectuales y 
manuales. 

3. La Orden Socialista, ante la situación 
delineada y ante la manifiesta incapacidad de 
las clases que se llaman a si mismas dirigen- 
te?, para comprender siquiera los problemas 
que deben resolverse, hace un llamado a sus 
Olas a los trabajadores del intelecto y del 
músculo, obreros, empleados, profesionales, 
profesores, industriales explotados, y en ge- 
neral, a los elementos sanos conscientes e 
idealistas de la sociedad que profesen su 
ideología, y que constituyen las verdaderas 
fuerzas vivas de la nación, con e) objeto de 
organizarse bajo la doctrina pura, integral y 
cientíñca del Socialismo de Estado trazada 
clara y precisamente por Marx, Engels y 
Lenin, y constituir una fuerza m'oral y mate- 
rial poderosa, cohesionada, capaz de tomar 
el Poder Público y de resolver definitiva- 
mente los graves problemas que sin solución 
hasta ahora, amenazan sutnit por generaciones 
en la obscuridad y en la miseria a un país 
pletórico de riquezas naturales y dotado de 



167 



to¿as las condiciones para alcanzar grandes 
destinos. 

4. La Orden Socialista no acepta conco- 
mitancias con los partidos políticos, sean 
derechistas o iiquierdistas, y busca su fuerza 
moral y material en los elementos no conta- 
minados con resabios de doctrínarismo bur- 
gués, consciente de que s6Io mediante la 
instauración del Estado Socialista Irttegral, 
basado en la abolición de la propiedad priva- 
da de la tierra y de los medios de producción 
y en el ejercicio jerárquico del poder por los 
elementos más aptos seleccionados de las 
clases trabajadoras, será posible librar a la 
humanidad del estado miserable en que la 
mantiene el absurdo régimen capitalista im- 
perante. 

El Comiíario Genera} 



EDICTO DE LA 
ORDEN SOCIALISTA 

La Libertad. Santiago. 
NO 20(16.in.i932),pág. 2. 

A LOS TRABAJADORES INETELECTUALES 
Y MANUALES DE CHILE 

Seis meses de entronización en el gobierno 
del Estado de las clases capitalistas oligárc^ui- 
cas y burguesas que llegaron al poder en 
medio del desconcierto que produjo la caída 
de la dictadura, han bastado para demostrar 
una vez más la absoluta incapacidad de los 
elementos que las forman, y la imposibilidad 
de que puedan ser resueltos los graves proble- 
mas actuales, mientras permanezca en SUs 
manos la gestión de los negocios nacionales. 
Estrechamente vinculadas ala banda de explo- 
tadores nacionales y extranjeros que han es- 
trujado el país, las castas gobernantes han 
orientado toda su actuación política a prote- 
ger sus propios interesen y los de sus mandan 
tes, sometiendo a las clases verdaderamente 
productoras de la sociedad, a la más inicua 
expoliación de que ha memoria. Amendren- 
tando a la opinión pública con supuestos 
levantamientos y conspiraciones, pretenden 
conservar, mediante la persecución de las 
personas y la represión coercitiva de las 
ideas, una prepotencia política y social que 
se derrumba sola, bajo el peso de la inepcia y 
de la podredumbre que le sirven de base. 



¡Trabajadores intelectuales y manuales 
Chile! Debéis hacer Saber a las clases parasi- 
tarias que gobiernan, que las fuerzas vivas V' 
sanas de la sociedad que vosotros constituis, 
no están dispuestas a permanecer indefinida- 
mente indiferentes ante la inepcia con que 
los explotadores de siempre y sus dócileij 
instrumentos políticos, conducen e! país a.' 
su rubia definitiva y someten a una infamanJ 
te esclavitud, al pueblo que es dueño de uno! 
de los territorios más rjcos de la tierra. Ha 
llegado el momento de declarar públicamen- 
te que las clases intelectuales de Chile desco- 
nocen la pretensión de las castas capitalistas: 
ol^rquicas y burguesas de creerse dueñas 
del país, y de oponerse al avance de las 
nuevas ideas y al acceso al poder de las clases 
trabajadoras. Las clases trabajadoras intelec 
tuaies y manuales de Chile, conscientes de^ 
las verdaderas y profundas causas de la crisis 
económica y moral en que se debate la 
bumanídad, se proponen, precisamente, asu- 
mir el gobierno del Estado, con el objeto de 
extirpar dichas causas de raíz. 

¡Trabajadores intelectuales y manuales de 
chile! Haced saber a las clases capitalistas, 
que el trabajo es el único factor creador de la 
riqueza que repudiáis la absurda mistificación 
de que hasta ahora habéis sido víctimas, de 
que es necesario el capital para producir tos 
bienes económicos requeridos para la satis fac- 
ción de las necesidades humanas, que ya no 
ignoráis qiíe es precisamente el capital y el 
nefasto sistema económico, social y político 
que en él se funda, el que ha permitido 
expoliar por siglos a ía especie humana, apro- 
piándose de los productos del trabajo ajeno 
y conduciendo a manos de unos cuantos 
audaces, la totalidad de los beneficios resul- 
tantes de su ejercicio. 

¡Trabajadores intelectuales y manuales de 
Chüe! No esperéis nada de las castas que se 
llaman a sí mismas superiores: están podri- 
das. No esperéis nada de la inmunda politi- 
quería burguesa, sea derechista o izquierdis- 
ta, nidelos falsos apóstoles de vuestra causa 
haciéndose pasar por vuestros defensores só- 
lo persiguen crearse situaciones políticas des- 
de las cuales postergarán en seguida, median- 
te concesiones efímeras, la reivindicación 
integral de lo que os pertenece. Sabed que 
ninguno, absolutamente ninguno de los pro- 
blemas actuales de la humanidad tiene solu- 



168 






I 



ción dentio del accuaJ régimen económico y 
dentro de la actual organización capitalista- 
democcitica -burguesa del Estado. Sabed 
que sólo mediante la implantación del Esta- 
do Socialista Integral será posible ax:abar con 
la explotación del hombre pgi el hombre y 
con la injusticia social imperante. 

¡Ttabajüdores intelectuales y manuales 
de Chile i ¡Unios! Abandonad todo resabio 
que pueda quedar entre vosotros de burgue- 
sismo democrático. No busquéis vuestros 
conductores en íos demagogos políticos con- 
taminados con la inmoralidad y los absurdos 
prejuicios reinantes. Formad vuestros cua- 
dros en organizaciones jerárquicas y férrea- 
mente disciplinadas en las cuales vosotros 
mismos, con vuestra propia acción podáis 
hacer surgir de vuestras propias filas el JEFE 
que ha de conduciros por nuevas rutas hacia 
grandes destinos. 

H{ Comisario General de la 
Orden Socialista 



EL PARTIDO SOCIALISTA 
UNIFICADO DIRIGE UN 

I MANIFIESTO A LAS SECCIONALES 
DEFINIENDO LA POSICIÓN 
k DOCTRINARIA DEL PARTIDO 
■i Avance. Diario Socialista. 

^ Puerto Montt. JVC 9 (lO.ViJl), pág. i. 

Con el propósito de evitar los equívocos a 
que puede dar lugar la profusión de partidos, 
que con el nombre de "Socialismo", existen 
en el pa/s, la Junta Ejecutiva del Partido 
Socialista Unificado ha enviado a las Seccio- 
nales de su dependencia el siguiente manifies- 
to que constituye la Declaración de Princi- 
pios del Partido: 

"El Partido Socialista Unificado contiene 
el único concepto puro de "partido de clase" 
que se basa en la concepción materialista de 
la historia y aspira a la socialización de todos 
los medios de producción, sosteniendo que 
el trabajo es la única fuerza que produce 
valor. 

Sobre la base de estos principios, dentro 
del orden actúa!, el Partido extenderá sus 
realizaciones y su labor política como pasos 



de avance y de preparación para las conquis- 
tas definitivas, posibles para el advenimiento 
al poder político de los productores. 

Alcanzadas estas conquistait, la doctrina 
socialista para este partido deberá ser prac- 
ticada integraimente por la sociedad, trans- 
formada en igualitarias y productora sin 
clases parasitarias, consolidado pgr la solu- 
ción del problema de la producción base de 
la liberación del individuo entendido como 
ser eminentetnente social. 

La socialización de íos medios de produc- 
ción, antítesis de la propiedad privada; pun- 
to básico de 3a lucha de clases y forma que 
mira a la completa emancipación de los 
productores señala e! partido su orientacióa 
definitiva, exenta de confusiones doctrina- 
rías y de falsas interpretaciones claramente 
dirigidas a la transformación del régimen 
socialista y de sus fotmas de pioducción. 

El determinismo económico y la concep- 
ción material de la historia sitúan a la organi- 
zación integral del partido en la organización 
industrial y en las formas de producción del 
régimen imperante. En consecuencia el parti- 
do no puede aceptar esta fórmula para alcan- 
zar su objetivo fundamental que la mutación 
del régimen económico actual. 

Las simples reformas burguesas y cual- 
quier acción individualista revestida de socia- 
lismo, debe reputarse extraña a la doctrina 
pura, falsa, y en todo contraria a la finalidad 
suprema de la lucha de clases y a las aspira- 
ciones del proletariado consciente. 

El partido socialista uniñcado al repetir 
que el "socialismo" es un cuerpo de doctrina 
de carácter cientíñco que no ha sido refuta- 
do jamás con eficacia y que existe como 
doctrina general en todo el mundo donde 
quiera que el mal dominante llamado capita- 
lismo se presente, reafirma el carácter revolu- 
cionario y de lucha de clases de que está 
saturado en razón de sus principios funda- 
mentales y niega en nombre de la ciencia y 
de la sinceridad política, toda otra forma de 
socialismo de oportunidad. 



169 



DECLARACIÓN DE 

PRINCIPIOS DEL PARTIDO 

SOCIALISTA INDEPENDIENTE 

Santiago, ¡nip. N. Goroclischer, 
193í,págs. 9 - Í9(*) 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS 

El Partido Socialista Independiente decía 
ra: 

Primero,- Que es un partido de clase. 

Aclaración. - Según nuestro concepto la so- 
ciedad está dividida en tees grupos: capitalis- 
tas, altos turóc catas y productores. Los dos 
primeros forman la clase de los EXPLOTA- 
DORES y el último la de los Explotados. 

Los gobiernos llamados democráticos es- 
tán generalmente constituidos por individuos 
de los dos primeros grupos, y la gran mayo- 
ría de los partidos políticos obedecen a las 
inspiraciones y conveniencias sociales de am- 
bos grupos. 

El primero, cuya existencia se justifica 
porque sustenta principios fundamentales 
tasados en el régimen económico que le 
garantiza su preponderancia social, ha puesto 
al servicio de sus intereses niateriajles los 
descubrimientos de la ciencia, la influencia 
de las religione!! en la concierici» de los 
individuos y de las sociedades: el poder 
armado de la fuerza que tiende a reprimir las 
nuevas formas de los regímenes sociales; y la 
íuefza— trabajo, producto natural del intelec- 
to y del músculo, como mercancía que 
fluctúa en !a balanza mercantil, subordinada 
a los errores del régimen. 

El segundo grupo, o alta burocracia, <jue 
bien pudiera considerarse como simple ejecu- 
tor del capitalismo, ha llegado en algunos 
países a con.ítítuir una verdadera casta aun- 
que carece de ideales superiores y de organi- 
zación definida. 

Está formado por los altos funcionarios 
de la Administración Pública, por los grandes 
administradores y gerentes de l.is empresas 
capitalistas y por los conspicuos directores 
de las instituciones privadas que actúan so- 
bre la suciedad. Sirven el interés capitalista, 
O sea a !a subsistencia del régimen económi- 
co imperante, a cambio de sueldos subidos. 
de falsos honores y prebendas; se oponen a 



toda tentativa societaria de los productores 
libres; proporcionan a los poderes públicos' 
los estudios sobre proyectos de leyes, esta- 
dísticas y planes financieros y políticos. 

Los individuos de este grupo se lian intro- 
ducido en la prensa, en el poder judicial, en 
el sacerdocio y en la milicia, y si tío han 
llegado a dominar a! capitalismo, es porque 
de él se sustentan y porque van hacia él. 

Constituyen una fuerza política poderosa 
porque han invadido el Parlamento y las 
directivas de todos los partidos burgueses. 
En este grupo están los jefes vis!ble.=i de los 
partidos cuyas luchas se singulariían por una 
constante rivalidad práctica ceíca a los go- 
biernos y a las grandes empresas industriales. 

Instrumentos del capitalismo, buscan la 
$aEÍsfacci6n de sus ambiciones sociales en el 
arribismo, y la justificación de su fidelidad 
en la opresión de los empleados y de los 
obreros bajo sus órdenes. 

Este tipo de ciudadano es individualista 
intransigente y reaccionario, agudo y perspi- 
caz; ha sido el causante de todos los errores 
y abusos de los gobiernos de fuerza, de los 
cuales se ha valido con astucia y sagacidad. 
Es cruel con los caídos que antes fueron sus 
señores, adula al que gobierna y teme el 
avance de las ideas libertarias. El triunfo de 
los productores tiene para él los caracteres 
de una hecatombe. 

El gran burócrata llega hasta el poder 
omnímodo y cae para convertirse en indivi- 
duo de clase indefinida. 

El tercer grupo: de los PRODUCTORES, 
lo forman los trabajadores del brazo y de la 
inteligencia- empleados, obreros, artesanos, 
pequeños industriales y cultivadores agrarios, 
a los cuales se ligan los profesionales libres, 
artistas, literatos y rdósofos. 

Este grupo no necesita de los dos anterio- 
res para constituir una sociedad basada en la 
satisfacción de todas ias necesidades físicas y 
espirituales del hombre. En cambio, los dos 
primeros no podrían subsistir por sí solos, 
porque todo el fundamento económico del 
régimen, que constituye la estructura de la 
sociedad, lo encuentran en la clase producto- 
ra. Retiremos ésta de la colectividad y el 
ediBcio social, perdidos sus fundamentos, se 
derrumbara. 

El Partido Socialista Independiente nace 
en Chile para servir los intereses de los 
productores y por eso es un partido de clase. 



170 



Segundo.— Que su base fundamental es la 
concepción materialista de la historia. 

Aclaración. - La vida social encuentra las 
baseí de suí organizaciones y ía esencia de 
todas íMí modalidades, en ios relaciones eco- 
HÓwiícíií de los individuos y en el desarrollo 
material de los pueblos. 

Sin ahondar demasiado en la investigación 
de los hechos históricos, porque ello no es 
necesario, tenemos que, acaso sea el régimen 
capitalista el que ha contribuido incesante- 
mente a plantear con caracteres irrefutables 
nuestra afirmación científica fundamental. 

Por vía de ejemplo diremos: <jue ni la 
Revolución Francesa fue un acontecimiento 
netamente social, ni la liberación de las 
colonias españolas, o pueblos sudamericanos, 
un hecho histórico puramente político. 
Estos accidente en la vida de los pueblos, 
obedecieron a causas profundas que ofrecen 
abundante prueba de diferencias económi- 
cas. 

Las revoluciones que han alterado un 
orden político o social determinado en cual- 
quier época y parte del mundo, han sido la 
expresión práctica de ün efecto cuyas fuer- 
las determinantes estaban en la existencia de 
una lucha por la forma de vida de ios 
pueblos y en las relaciones materiales entre 
explotadores y explotados. Las crisis de las 
revoluciones, como sus fases más activas, han 
estado siempre sometidas ya a la abundancia 
de medios materiales, ya al agotamiento de 
éstos. 

El ideal religioso que inflamaba a los 
conquistadores en épocas remotas; el amor 
bélico a la patria que encendía el fuego de 
las guerras entre naciones, fueron quimeras 
que exaltaron, en verdad, el espíritu de los 
pueblos. No obstante, declinaron ante la 
transformación que Se operaba hacia la mate- 
rialidad visible y absorbente de nuestra épo- 
ca; y en el fondo de aquel misticismo y de 
aquella heroicidad palpitaba la materia sojuz- 
gada por las necesidades naturales y someti- 
da a la ambición de la riqueza o el poder. 

Las cuestiones de orden político, religio- 
so, jurídico, Como las expresiones de justicia, 
libertad, moral, forman ta superestructura 
del edificio social, en tanto que las relaciones 
económicas de los hombres y la vida material 
de ios pueblos son su fundamento y su 
infraestructura. 



En el orden de las relaciones entre 
productores y detentadores del valor de! 
trabajo, esta concepción se manifiesta en la 
concentración dc los medios de producción 
y, por consecuencia., en el dominio de una 
minoría capitalista sobre la inmensa mayoría 
formada por los trabajadores. 

No es ésta una simple afirmación ideológi- 
ca del Partido Socialista Independiente, sino 
el eje de su acción doctrinaria, y en esta 
virtud, "su afirmación fundamental". 

Tercero.— Que se apoya en la teoría del 
valor. 

Aclaración.- La única Juerza que produce 
valor es el trabajo, ya de ¡a inteligencia, ya 
del músculo, o ambas unidas en un fin 
productor. 

La fuería- trabajo es el nervio que mueve 
todo el organismo sociaE, y como nos encon- 
tramos frente a un régimen económico en el 
cual el factor capital asume la función del 
nervio vital que es el trabajo, y éste perma- 
nece supeditado y sin medios para asumir 
íntegramente su función, fuerza es apoyar 
toda la ideología de nuestro partido en esta 
teoría fundamental, 

El origen del valor de todas las cosas de 
que el hombre se sirve está en la necesidad 
de transformar los elementos de la natura- 
leía, y entonces, es el trabajo, ya de la 
mente, ya del míisculo, la fuerza que verifica 
la transformación y crea el valor individual 
dje las cosas. 

El hombre Ueva en sí mismo una porción 
de fuerza— trabajo que pone en actividad 
frente a las cosas para satisfacer sus necesida- 
des. Si esta fuersa queda sometida al interés 
mercantil se transforma en mercancía, y el 
trabajo convertido así en objeto de una 
importancia relativa, queda sometido a tas 
fluctuaciones de la oferta y la demanda. 
Resulta de esto que las necesidades que han 
determinado la acción del trabajo pueden ser 
o no satisfechas, según sea el interés del 
capitalista, pues que no han sido las necesi- 
dades mismas las reguladoras de la intensidad 
o extensión del trabajo. 

Cuando el proceso de la concentración de 
los medios de producción, que es una carac- 
terística del régimen capitalista, produce la 
crisis de k industria y del comercio en una 



171 



nación o en varias naciones, la fuerza trabajo 
no tiene demanda, y, entonces, el productor 
se ve en la obligación de ofrecer sus energías 
físicas o sus reservas intelectuales a vil precio 
para no morir de miseria. 

Disminuye, por consecuencia, la demanda 
de toda clase de productos y mercancías, 
aumenta el número y categoría de las cosas 
accesorias y caen en desuso innurnerables 
objetos de comercio; entonces se dice que 
hay exceso de producción, y mientras los 
productores se debaten aterrados por el pau- 
perismo, las mercancías y productos se des- 
truyen. 

El trabajo, como única fuerza C(ue crea 
valor, no tiene injerencia en la distribución 
de los productos y mercancías que ha creado 
y que no salen al consumo en épocas de 
crisis. Si saliesen al mercado consumidor, el 
precio de ellos descendería a un nivel más 
bajo que la parte de valor— trabajo pagada a 
los productores, y el capitalismo sufriría un 
quebranto peligroso, acaso no mortal. El 
quebranto y la muerte se cierne, en cambio, 
sobre los productores, los que para evitar el 
pauperismo recomienzan el fatal cumpli- 
miento de la ley del bronce, sacrificando un 
enorme porcentaje de su fueri a— trabajo en 
atas de la reconstrucción capitalista. 

El origen del valor está en la fuerza- tra- 
bajo, y un partido de clase productora tiene 
que apoyar necesariamente su doctrina en 
esta teoría inamovible. 

Cuarto.- Que se orienta hacia la socialiía- 
cíón de todos los medios de producción. 

Aclaración.- La concentración de los me- 
dios de producción (tierras, edificio!;, matfui- 
narias, herramientas, etc.) es inherente al ré- 
gimen capitalista. 

La inalterable marcSia de los factores que 
constituyen la acumulación de riqueza, la 
absorción creciente y fatal entre los poseyen- 
tes, esa fuerza instintiva, a veces incons- 
ciente, que guía al régimen capitalista hacia 
la concentración de los medios de produc- 
ción, va provocando un aumento del número 
de productores, y los na poseyentes reciben 
en sus filas uno tras otro a los expropiados 
de la industria, de la agricultura y del comer 
cío. 

La industria individual privada) cae venci- 



da por la gran industria; la pequeña granja 
cede a la gran hacienda; el pequeño comercio 
cierra sus puertas ante la competencia de la 
distribución directa hecha por el mayorista; 
la propiedad individual del pequeño posee- 
dor toma el carácter de mercancía, fluctúa 
en el comercio de propiedades y se inscribe 
en el registro de hipotecas hasta que es ab- 
sorbida por el capitalista. 

Él régimen capitalista va de este modo eti 
camino de ser estrangulado por su propio 
mecanismo, según se advierte en el curso ■ 
normal de su existencia y, con absoluta clari- 
dad, en ¡os períodos críticos. 

Dentro de este régimen anti-social y antí 
—humano, los productos no responden al 
cumplimiento preciso de las necesidades hu- 
manas, ni en calidad, ni en cantidad, ni en 
distribución; sino qu^ pasan a ser objetos de 
un comercio sin control y de un mercantilis- 
mo ciego e infecundo que marcha instintiva- 
mente al caos y a la anarquía. 

E! gran fabricante no piensa en lo que la 
humanidad necesita para su desenvolvimien- 
to y su progreso hacia nuevas formas que le 
acerquen más y más a una vida mejor, sino 
en extender su clientela al máximo posible 
con el máximun de provecho para él. 

La concentración de los medios de pro- 
ducción es la tendencia natural del régimen y 
de cada uno de sus individuos, los cuales 
aspiran a ser los arbitros de la producción 
mundial para, una vez llegados a esta cúspide 
inmoral del capitalismo, explotar a la huma- 
nidad entera proveyéndola de objetos, ins- 
trumentos o mercancías, de aplicación o USO 
periódico que multiplican la reditación de 
los capitales, a tal punto que la fuerza— tra- 
bajo no alcanza a cubrirla y sobrevienen las 
grandes crisis y, por consecuencia, la pauperi- 
zación de las masas. 

A evitar esta concentración capitalista y 
este sistema artificial basado en el mercanti- 
tismo, tiende !a socialización de todos los 
medios de producción. 

La primera fuente de la vida activa es la 
tierra; la sociedad toda vive de ella y para 
ella; los frutos de la tierra son de todos 
porque toda la humanidad los requiere para 
satisfacer sus necestdadeFi. 

Si la propiedad individual hubiese sido 
antes, fuese actualmente o pudiese ser en el 
futuro un hecho general posible, nada habría 



172 



^e hacer en este sencido, y el principio de 
|!0piedad privada sería el más respetable d« 
bdos. 

Nuestro partido sustenta el derecho de 
ifopiedad como el más respetable y sagrado 
(lando emana de un principio ineluctable, 
amo !a fuerza trabajo, por ejemplo. Y aun 
Iste derecho está re^du por la übligación de 
apleat esa fuerza creadora en la satisfac- 
i6n coordinada de todas las necesidades físi- 

. y espirituales de la sociedad. 

La socialización de todos los medios de 
roducción es, en consecuencia, uno de ios 
ilás claros fundamentos de la doctrina socia- 



lilnto.— Que su acción será en principio 
coiucionaria. 

daración-— No se trata en esta declaración 

una acciórx confiada preferentemente a la 

lería, porque la acepción que le da carácter 

basa en la capacidad de la inteligencia, en 

sabiduría y en el conocimiento de las 

rcunstancias en que se actúa, 

Nuestra expresión '"revolucionaria" co- 
responde al concepto de "transformación", 
bara demostrar con ello que no admite refor- 
as ni paliativos destinados a prolongar el 
estado de anarquía en que vive la sociedad. 
La "revolución" en el sentido de asonada, 
r|notín, acción violenta, está en pugna con las 
leas de capacidad intelectual, habilidad, as- 
ida, y en general, con todas esas grandes 
audiciones de k mente que dan confianza y 
seguridad a los hombres para imponer sus 
ioctrinas y practicarlas. 
' Los medios violentos son generalmente 
fstériles, muchas vetes contraproducentes, y 
empre obedecen a cierta incapacidad para 
legar a las solucions que se buscan, sea que 
adopten por los de arriba hacia los de 
bajo o por éstos contra los otros. 

Hay ocasiones, sin embargo, en que las 
pyes escritas y las leyes naturales justifican 
acción violenta de los individuos o de ias 
blectividades; el abuso de la fuerza, la usur- 
aeión, el atropello a lo que el hombre 
tputa su dignidad o su derecho, justifican la 
alencia y, en este orden de cosas, nuestro 
Mido tío puede excluirse de la regla. 

^ rrnando Confalón Quezada, Jorge A . Me- 
^na, Huberto Salgado, Albino Pe2:oa, Santia- 



go Nihon Barrientos, Joaquín Real Jelves, 
Juan Ant. Carvajal. Por el Consejo Ejecuti- 
vo Central. 

QUEDO ORGANIZADA LA 
ACCIÓN REVOLUCIONARIA 

SOCIALISTA (ARS). 

HA QUEDADO CONSIT TLUDA 

COMO EXPRESIÓN DE LA 

VOLUNTAD NACIONAL 

Nuevoí Rumbos. Santiago. 

Año IV. NO 8 (01.XJ2}, págs. 4 - 5. 

Como consecuencia de los acontecimientos 
políticos del último tiempo y tomo órgano 
de ponderables contingentes sociales, dé 
obreros manu.iles e intelectuales que hasta 
ahora habían permanecido al margen de ¡a 
política, acaba de quedar organizada en el 
país la ACCIÓN REVOLUCIONARIA SO- 
CIALISTA (ARS), cuyo programa, económi- 
co y político, después de estudiarlo deteni- 
damente, en cumplimiento de los acuerdos 
las últimas convenciones, acordó hacerlo 
suyo ia Junta Ejecutiva Nacional de la A. G. 
de P, de Ch., elegidos delegados de iisás de 
treinta organizaciones que concurrieron a la 
convención extraordinaria de las vacaciones 
últimas, h 

Los profesores asociados que ingresen a la 
ARS y actúen en ella, lo hacen en estricto 
carácter personal, sin comprometer para na- 
da a la organización, que como tal, queda al 
margen de todo cuerpo político, mientras la 
próxima Asamblea Nacional, a reunirse en 
Antolagasta, no disponga otra cosa. 

Reproducimos a continuación el plan de 
Gobierno de la ARS, que como podrá verse, 
consulta los puntos fundamentales de la 
Asociación, sancionados en la Convención de 
Chillan, y reafirmados en la asamblea extra- 
ordinatia de junio táltimo: economía sociali- 
zada y gobierno técnico— funcional, a base 
sindical. 

Aceptado el programa que sigue, sólo 
queda a ¡os maestros adscribirse a la ARS, de 
acuerdo a lo dispuesto en su estatuto orgáni- 
co. 

PLAN DE GOBIERNO 

Economía 



173 



El problema angular de la desorganización de 
Chile es el problema ecottómico. Cambiare- 
mos d régimen de la economía liberal capita- 
lista por el de la econotnía sociatist?. 

La vida económica es la resultante de la 
relación entre la producción (riqueía), el 
intercambio (valor comercial) y el consuhio 
(standard de vida). El crédito (capital) per- 
mite el desarrollo de la producción y del 
intercambio. 

La economía capitalista se caracteriza por 
e! libre juego de la producción, el intercam- 
bio y el consumo; se funda en la libre 
concurrencia, que permite el acaparamiento 
y la especulación, y tiene en vista la utilidad 
individual. Parte, por consiguiente, de la pro- 
ducción, y somete el consumo a las fluctua- 
ciones del intercambio. 

En la economía socialista el Estado con- 
trola la producción, el intercambio y el 
consumo, directa o indirectamente; elimina 
la libre concurrencia y tiene en vista la 
utilidad colectiva. Parte, por consiguiente, 
del consumo y amolda a él la producción y 
el intercambio. 

La producción de Chile está constituida 
por la agricultura, la industria manufacturera 
y la industria extractiva. El intercambio, por 
las casas mayoristas importadoras y exporta- 
doras, y por e! comercio minorista- El crédi- 
to está constituido por ios Bancos y Cajas, y 
el consumió, por las necesidades de cuatro 
millones de habitantes. 

En Chile, el 60% de la producción agríco- 
la está en manos de los terratenientes, y casi 
la totalidad de la industria manufacturera y 
extractiva en poder de capitales extranjeros. 
La industria pe.ítuJera se ejcplotj en muy 
pequeña escala. 

La totalidad de las casas mayoristas y el 
75% dei comercio minorista están en poder 
de capitales extranjeros. 

El crédito está manejado por intereses 
extranjeros y por la oligarquía plutocrática. 

El consumo se hace por poco más de 
cuatro millones de cliilenos. 

El estado del régimen liberal -parlamen- 
tario t|ue nos entregó en esta forma, por 
servir los intereses de la oligarquía y la 
imprevisión criminal de los partidos políticos 
a\ capitalismo internacional, puede apenas 
ejercer sobre el intercambio, !a producción y 
el consumo, la influencia mínima que le 



permiten los códigos, los derechos aduaneros 
y las leyes sociales. 

Los restdtados de este estada de cosas son 
los siguientes: 

El hecho de que nuestras industrias estén 
en manos de empresas ejttranjeras les permi- 
te controlar los salarios, el trabajo y el valor 
de la moneda. Si por cualquiera razón estas 
empresas paralizan sus negocios, las exporta- 
ciones cesan, la moneda se desvaloriza y la 
cesantía aumenta. 

El monopolio del comercio mayorista por 
las casas extranjeras, les permite fijar los 
precios áel mercado, especular con el valor 
de la moneda y esquilmar a los productos y 
consumidores nacionales. 

El monopolio de los créditos agrícolas 
por los terratenientes, que no los invirtieron 
en mejorar la producción, sino en gastos 
suntuarios, dificulta el trabajo de los peque- 
ños agricultores. 

Así, la vida económica de la nación queda 
a merced del capital extranjero, y cuando las 
crisis detienen los negocios del capitaUsmo 
internacional, el país queda casi totalmente 
paralizado y se produce, no una cesantía de 
individuos, sino la cesantía del país entero, 

Por esto, haremos que i a producción y el 
intercambio se subordinen al interés de los 
consimiidores chilenos, no al del capitalismo 
internacional o nacional y tenderemos paula- 
tinamente a la nacionalización y a la sociali- 
zación de toda la riqueza de Chüe. 

Los acontecimientos militares del 16 de 
junio de 1932, impidieron desarrollar el si- 
guiente plan económico de la ARS: 

PLAN ECONÓMICO 

L— Control 

Consejo de Bc(inotttíi Nacional- 

El CEN controlará, directa o indirectamente, 

por medio de sus organismos técnicos, la 

producción, el intercambio y el consumo 

nacionales. 

Quedarán subordinados a su directiva 
máítiina los actuales Ministerios y Departa- 
mentos de Hacienda, Fomento, Agricultura, 
Comercio, Trabajo, Itnpuesto.s, Estadística. 
Agua Potable, Ferrocarriles y Aprovisiona- 
miento. 

Realizará sus funciones superiores de 



I 



174 



aerdo con los planes periódicos sobre ba- 
esCadísticas que revelen las necesidades 
íl país y su capacidad económica por me- 
ló de los siguientes organismos: 

1, ■ Bdtico del Ustíxdo. - El Banco del Es- 
ado logrará paulatinamente nacionalizar la 

eeción del crédito bancario de acuerdo 
^n las necesidades de la producción, el 
^tercambio y el consumo. 

2.— Casa de Comercio del Hitado. - Se 

inizará sobre la base de los Ferrocarriles 
Estado que cuentan con instalaciones 
áecuadas, personal competente y medios de 
insporte y tendrá por objeto regular el 
intercambio interno de los productos agríco- 
las y manufacturados. Evitará el acapara- 
miento y la especulación, y contribuirá efi- 
cazinente a la fijación de los precios. (Los 
precios no se 6jan mediante decretos], 

3.— Organización del Comercio Exte- 
rior, - Sobre la base de las aduanas y de la 
organización de las caías mayoristas exporta- 
doras e importadoras, regulará todo el co- 
mercio exterior. Impedirá las fluctuaciones 
del cambio Internacional, colocará la produc- 
ción nacional excedente en el extranjero, 
tomará el servicio de la deuda externa y 
regulará las importaciones según las necesi- 
dades del consumo y la capacidad económica 
del país. 

4.- Cooperativas de cotnpras y consu- 
mo.!.- Se organizarán dependiendo de los 
gremios y sindicatos de producción, en rela- 
ción con las organizaciones comerciales del 
Estado, para regular el standard de vida. 

5.— Sindicizlización obligatoria de todas 
las industrias afínes para eliminar la concu- 
rrencia, abaratar los productos y evitar las 
crisis de sobreproducción. 

6.- Organisación de industrias mineras, 
jabríles y pesqueras del Estado, para absor- 
ber la cesantía, fomentar la producción y 
Contribuir a la regulación del salario. 

7.— Organización de cooperativas agríco- 
las por el Estado, con los mismos fines que ¡a 
anterior. 

8.— Oficina Central de Estadística y Estu- 
dios Económicos, que proporcionará los da- 
tos y antecedentes previos de las diversas 
organizaciones económicas del Estado, y ela- 
borará los planes periódicos. 

!!.— Producción 



1.- Agricultura.- El attaio de nuestra api- 
cultura con respecto i la de otros países 
obedece a una mala distribución de la tierra. 
Los latifundistas incapaces de explotar sus 
predios con sus propios capitales, recurrieron 
a créditos caros que emplearon imprevisora- 
mente en la época de florecimiento. Mono- 
polizando y encareciendo -el crédito, impidie- 
ron el trabajo de los pequeños propieta- 
rios. Llenos de deudas, ven en la desvaloriza- 
ción de la moneda mediante emisiones in- 
controladas, la única manera de cancelarlas, 
a costa de la ruina nacional. Semejante pre- 
tensión es i|nadmisible por inmoral y con- 
traria a los intereses nacionales, que están 
muy por sobre los intereses de 600 latifun- 
distas. Sin embargo, no propiciamos la sub- 
división de la tierra. Esta medida, que ha 
fracasado en oíros países, fracasará con ma- 
yor razón en el nuestro. No es posible dejar 
la producción agrícola al arbitrio de la inicia- 
tiva particular disgregada. 

Controlaremos la producción agrícola por 
el Estado, y realizaremos un plan progresivo 
de socialización de la tierra, mediante: 

a) Concesión de créditos baratos y de 
créditos contra productos (cereales, maderas, 
etc.], con la obligación de emplearlos en 
determinado cultivo o explotación adecuada 
a la capacidad de la región y a las necesida- 
des del consumo y de la exportación. 

b) Concesión de instrumentos agrícolas y 
de primas por obreros, en idénticas condicio- 
nes. 

c) Organización por el Estado de coopera- 
tivas agrícolas en los terrenos fiscales y no 
cultivados, y en los pertenecientes a las Cajas 
de Crédito. 

d) Mejoramiento de la producción agríco- 
la mediante una mayor fiscalización técnica 
y primas a los productos eficientes. 

e) Regulación de los precios y seguridad 
de la adquisición de los productos por las 
organizaciones comerciales del Estado. 

2.— Iridustrías. - Pretendemos que la in- 
dustria nacional abastezca todo el mercado 
chileno de productos manufacturados, sin 
que llegue nuestro nacionalismo industrial a 
desdeñar los productos del mercado extran- 
jero que más convengan a las necesidades del 
consumo y al mantenimiento de un alto 
standard de vida. El fomento de ía produc- 
ción exportable se hará en vista de una doble 



L 



175 



finalidad: asegurar las letras sobre el extran- 
jero que exige nuestro comercio de irnporta- 
ción, y amortizar la deuda externa entregan- 
do productos en parte de pago. Con este 
objeto, se fomentará especialmente la pro- 
ducción minera de todo orden, hasta saturar 
el mercado exterior, sin permitir que se 
paralicen las faenas particulares por causas 
extrañas a la economía nacianal. Cuando el 
precio de venta de un producto Industrial o 
minero de propiedad particular represente su 
costo de elaboración, pero no cubra los 
intereses de la deuda contraída, por sus 
propietarios, el Estado se hará cargo de la 
explotación, obligándose a devolverla a sus 
propietarios en cuanto estos estén dispuestos 
a hacerse cargo de la explotación integral. 
Este temperamento regirá asimismo para la 
Cosach que no podrá en forma alguna me- 
rkoscabar el trabajo de las salitrera.; indepen- 
dientes. 

III.— Intercambio 

El intercambio, aspecto parasitario de la 
economía, irá tendiendo pauiatinamente ala 
distribución. Entretanto, se reprimirán enér- 
gicamente la especulación y el acaparamien- 
to. El comercio interior quedará regulado 
por Irs actividades de la Casa de Comercio 
del Estado, y el comercio de exportación y 
de importación, sometido al control directo 
de la Organización del Comercio Exterior. 

IV. ~ Consumo 

La suprema finalidad económica del Estado 
será levantar el standard de vida nacional 
hasta ei límite de la capacidad económica del 
país. 

Las condiciones del consumo serán, por 
lo tanto, atención preferente del Estado, En 
torno a sus necesidades, que son vitales para 
la economía, se subordinarán ta producción 
y el intercambio. 

El Estado regulará las condiciones del 
consumo mediante: 

a) Organización de cooperativas de consu- 
mo; 

b} Implantación de las restricciones preci- 
sas para mejorar el consumo y la producción; 

c) Fijación de un salario mínimo nece- 
sario, en relación con los precios del merca- 
do y con el desarrollo económico del país; 

dj Nacionalización paulatina de todos los 



servicios públicos, y 

e) Departamento de Domiciliación. 

V.- Trabajo 

Dentro del régimen económico liberal, el 
trabajo es una mercancía, y está sujeto a U 
ley de la oferta y la demanda. 

Dentro de la economía socialista, el traba- 
jo es una función social obligatoria. El Esta- 
do, tiene, por consiguiente, la obligación de 
asegurar a cada ciudadano el salario mínimo 
necesario. 

VI,— Impuestos 

Se reemplazará paulatinamente el actual sis- 
tema tributario por uno más directo, que 
reduzca los capitales estancados y limite la 
renta privada dentro de normas de equidad y 
de justicia social. 

Ninguna institución privada, de cualquie- 
ra naturaleza que ella sea, quedará al margen 
del régimen tributario. 

Vil.- Estadística 

La característica del régimen actual es la 
desorganización y !a ausencia de un plan 
fundado en hechos reales escrupulosamente 
establecidos, que rija la gestión de los nego- 
cios públicos. 

La ARS estima que la intervención del 
Estado debe basarse en un estudio figuroso 
de ías realidades nacionales. De ahí la impor- 
tancia que la Oficina Central de Estadística y 
Estudios Económicos tendrá en la organiza- 
ción del Estado. 

VIII.— Administración Pública 

La actual organización burocrática de la 
Administración pública, no sólo es deficien- 
te, sino que recarga pesadamente el presu- 
puesto fiscal. Al criterio burocrático, inefi- 
cai e irresponsable, la ARS opone el criterio 
de eficiencia técnica y de responsabilidad. 
Cada funcionario tendrá el máxíiAum de 
atribuciones, y será directamente responsa- 
ble atite sus jefes y ante la nación de la 
buena marcha de los servicios de su cargo. Se 
fijará un sueldo máximo y un sueldo míniíTíO 
en la Administración pública. En ningún 
caso el sueldo máximo podrá ser más de siete 
veces mayor que e! sueldo mínimo. 

El problema angular de la desorganización 



176 



chilena es el protlema económico. Cambiare- 
mos el régimen de la economía liberal capita- 
lista por el de Sa economía socialista. 

EDUCACIÓN 

La estaliilitiaii y el éxito de la revolución 
cjescansatl sobre la política educacional. 

La educación es actualmente en Chile uno 
de los servicios más deficientes, más mal 
organiíados y más desvinculados de la reali- 
dad nacional. 

Ko tiene, en el hecho, otra oiientación 
que los restos de la que la imprimieron, hace 
más de cuarenta anos, los pedagogos alema- 
nes. Las reformas de que se la ha hecho objeto, 
inspiradas en un tecnicismo exclusivista, no 
consultaron las verdaderas necesidades del 
país, ni una nueva concepción económico-- 
social, ni un nuevo concepto de la cultura y 
de su propagación. Así, nuestra educación y 
nuestra enseñanza han contribuido grande- 
mente a acentuar el desorden social con Su 
carencia absoluta de orientación. La ense- 
ñanza primaria no responde a sus fines sino 
imperfectamente, a causa del poco número 
de escuelas, del lamentable estado económi- 
co del magisterio y de las deficiencias de su 
orientación técnica y social. La enseñanza 
media carece de un plan Concordante con las 
necesidades de la cultura, de la producción 
agrícola e industrial, del comercio y de la 
administración, y los liceos se dedican a 
preparar sin control alguno generaciones em- 
papadas en un enciclopedismo superficial, 
iitdividualista y libresco- La Universidad no 
es más que un conjunto de escuelas profesio- 
nales, incapaz de asegurar a sus egresados 
medianas posibilidades de subsistencia en el 
campo de su especialidad, porque procede 
con la misma falta de previsión y de control 
que reina en todos los órdenes de la sociedad 
capitalista, porque está desvinculada de las 
necesidades culturales y técnicas del país. La 
educación de la juventud carece de ideales 
definidos que !a oriente» en un sentido de 
superación individual y social, y que formen 
caracteres enérgicos y honrados, capaces de 
orientar a su vez los destinos de la nación. 
En lo que se refiere a educación exti»— esco- 
lar, las bibliotecas y museos, ricos y bien 
dotados, no realizan sin embargo, la labor 
que podrían desarrollar, encastillados como 



están en sus edificios, sin tratar de ii hacia el 
pueblo que no puede ir hacia ellos. La prensa 
en chile está casi totalmente controlada por 
el capitalismo. La mayoría de los diarios, o 
son empresas privadas de la oligarquía, o 
arriendan sus columnas para la defensa de los 
intereses extranjeros. Con su grotesco sensa- 
cionalismo y con su intransigencia reaccio- 
naria, la gran prensa ha permitido que se 
agrave la depresión moral y cultural de nues- 
tro país: La ARSS, paraleíamente a sus 
reformas político— económicas, realizará una 
reorganización radical de la educación y de 
la enseñanza, pues estima que la educación 
es, con la economía, una de las funciones 
básicas del Estado, y que la conciencia cívica 
y la eficiencia social de la nación están en 
razón directa con el nivel cultural del pue- 
blo. Con este propósito, el Estado: a} Orga- 
nizará toda la enseñanza (primaria, media y 
profesional) sobre la base de las necesidades 
técnicas y económicas del país, reveladas por 
la estadística; b) Mejorará las condiciones 
económicas del magisterio, y dignificará su 
función trascendental para la vida del Esta- 
do; c) Hará de la Universidad un foco irra- 
diante de estudios e investigaciones de todo 
orden; d) Elevará el nivel cultural del pueblo 
mediante bibliotecas ambulantes, del Estadoi 
c) Hará de la Universidad un foco irradiante, 
cursos y ciclos de conferencias populares y 
nocturnos; e) Encauzará y protegerá todas 
las manifestaciones de la literatura y del arte 
(premios literarios y artísticos, editorial del 
Estado, teatro del Estado, etc.); f) Ejercerá 
sobre la prensa y los medios modernos de 
propaganda una tuición orientadora efectiva; 
g) Imprimirá a la educación de la juventud y 
de las clases productoras un impulso entu- 
siasta y dtnátnico que remedie la decadencia 
moral y cultural de la nación, e intensifique 
la conciencia socialista. 

La estabilidad y el éxito de la revolución 
descansan sobre la política educacional. 

ASISTENCIA, HIGIENE Y 
PREVISIÓN SOCIAL 

La asistencia, higiene y previsión social, se- 
rán funciones privativas del Estado, La ARS 
realizará una reorganización de estos servi- 
cios sobre nuevas bases y los llevará a su 
máximum de eficiencia. Además: a) Propen- 



I 



177 



derá a la socialización de las profesiones 
tnédicasi b) Oi^anizacá los deportes como 
función del Estado; c) Realizará un plan 
integral de educación fíaica y de defensa de 
la raza. 

La salud y el bienestar del pueblo, y la 
defensa de la rara son deberes del Estado. 

JUSTICIA 

La ARS realizará paulatinamente una revi- 
sión completa de la legislación chitena y del 
servicio judicial, para concordarlos con las 
nuevas bases del Estado. Entre sus reivindica- 
ciones inmediatas, figuran: a) El estableci- 
miento del divorcio con disolución del 
■vínculo; b) El reemplazo del concepto retri- 
butivo de la pena y de culpabilidad, por el de 
defensa social y peligrosidad del delincuente 
(reforma del Código Penal y del régimen 
carcelario); c) SimpUíicación del derecho 
procesal. 

Religión: En lo que respecta a ideas, 
propaganda e instituciones religiosas, somos 
tolerantes. Cuando las actividades o intereses 
religiosos afecten los intereses nacionales, 
quedarán, como cualesquiera otros, subordi- 
nados al control del Estado. 

RELACIONES EXTERIORES 

La ARS realizará una reorganización comple- 
ta del servicio consular que lo ponga en 
condiciones de cooperar efectivamente en el 
extranjero a la Organización del Comercio 
Exterior. Su política internacional, fuera de 
su finalidad econónrúca. tenderá a fortalecer 
las relaciones culturales con todos los países 
especialmente Con España, y consagrará to- 
dos sus esfuerzos a realizar la más; estrecha 
alianza entre todas las Repúblicas indo— ame- 
ricanas. 

DEFENSA NACIONAL 

La ARS preconiza una vinculación más estre- 
cha de los cuerpos armados a la vida cultural 
y económica de la nación, sin perjuicio de 
sus labores técnicas. Al efecto, estima el 
servicio militar obligatorio no sólo como un 
aprendizaje especializado, sino también co- 
mo una escuela de cultura física e intelec 
tual, de carácter y de disciplina, y propiciará 



la intensificación de la labor de aquellos 
cuerpos de fuerzas armadas cuyas actividades 
están más o menos relacionadas con !a vida 
económica del país. 

POLÍTICA 

La actual Coastitución Política y la forma de 
democracia que sustenta, son marcos estre- 
chos e inadecuados para el desenvolvimiento 
de la nación errlas actuales circunstancias de 
La vida social y económica. Se impone, por !o 
tanto, cambiarlos radicalmente. La libre vo- 
luntad de la nación y de sus representantes 
decidirá en qué forma precisa, La ARS sus- 
tenta al respecto las siguientes ideas: Bajo la 
máscara de un falso liberalismo y de un falso 
régimen representativo, ChUe y los demás 
países indo— americanos conservan la estruc- 
tura política de la Colonia- El régimen repre- 
sentativo liberal ha sido, en la práctica, la 
representación y el dominio de la oligarquía 
latifundista o plutocrática, casi siempre al 
servicio del capitalismo extranjero- El coKe- 
cho y los partidos políticos manejados por ía 
oligarquía, han sido la base de nuestros 
parlamentos. 

La sociedad política chilena, puede divi- 
dirse en dos grupos: ios que trabajan y 
cumplen con su deber social de producir a 
pesar de las deficiencias del Estado, y lo.<! que 
no trabajan (herederos Je apellidos y de 
grandes fortunas, especuladores, gestores, al- 
tos burócratas) y, sin embargo, dirigen, en su 
beneficio y en el de los intereses extranjeros, 
el Estado y el trabajo de los demás. 

Otro de Iqs vicios fundamentales de Chile 
es el centralismo absorbente de la adminis- 
tración y de la economía. Los intereses 
regionales giran en torno de los intereses 
políticos y económicos asentados en la capi- 
tal. 

La organización política que propiciamos 
estructurará y representará efectiva y exclu- 
sivamente a las fuerzas productoras. En ella 
estarán representados los intereses de toda la 
nación y de todos los hombres y mujeres que 
trabajan. 

La ARS realizará: a) Una constitución 
política funcional en que el poder esté en 
manos de las clases productoras y el Estado 
esté técnicamente oi^anizado; bj Una organi- 
zación sindical de la sociedad en 



178 



1 



ideologías partidistas no se demnculen, co- 
mo en los antiguos partidos políticos, de los 
intereses nacionales; c] Una descentraliza- 
ción administrativa, en que el municipio 
funcional sea ía célula básica de la organiía- 
ción político—económica de! Estado, y en 
que la división política del país se subordine 
a las necesidades de las zonas económicas. 

La ARS no propicia el federalismo como 
fórmula de descentralización administrativa. 
En los países americanos en que existe sólo 
ha servido para crear un mezquino caudillis- 
mo local y sofocar las actividades regionales 
en aras de! personalismo político . 



Ctiuttnuacicíii 



ACCIÓN REVOLUCIONARIA 

SOCIALISTA. MANIFIESTO 

Grove. Órgano del Comité Ejecutivo 
Nacionúl Pro-Candidatura Grove. 
Santiago. No 3 (14.X.32), pág. 4. 

La ARS, no es un partido: Es la expresión de 
la voluntad nacional. 

La ARS, interpreta y representa la opi- 
nión del país y el sentimiento profundo de 
las masas populares evidenciados durante el 
primer gobierno de junio. 

Su voluntad encarna el sentido de la 
evolución histórica de CKile; Es la voluntad 
unificada de la nación que quiere realizarse. 

Su plan de gobierno está inspirado, no en 
elucubraciones abstractas, ni en doctrinas 
rígidas ni en mezquinos intereses de círculos, 
sino en el análisis objetivo de los problemas 
nacionales, único capaz de darnos las verda- 
deras soluciones. 

Queremos lo que el país entero quiere. 

Luchamos contra el pasado y contra las 
fórmulas caducas del liberalismo económico 
y político que no han hecho más que sofocar 
la vida de la nación. 

Somos la fuerza organiscada de la nación: 
tenemos disciplina, tenemos plan, tenemos 
hombres, tenemos fe, tendremos el triunfo. 

Queremos orden —queremos disciplina- 
queremos justicia social. 



¿QUE ES LA A.R.S.? 
ES UN ORGANISMO DE COMBATE, 

DE CONSTRUCCIÓN, 
REVOLUCIONARIO Y CREADOR. 

Grave. Santiago m 5 (18.X.32), pág. 2. 

La política de la nueva generación chilena, 
consciente de su época y de su misión, no 
puede ser una política de compromisos, de 
expedientes, de vacua palabrería asambleísti- 
ca y electoral, sino una política de acción, de 
fuerza entusiasta, de amorosa voluntad: una 
política que tienda fundamentalmente a to- 
mar el Estado para realizar desde arriba las 
transformaciones económicas y sociales que 
ex^e la necesidad histórica. 

Hemos asistido al apogeo y al fracaso de 
los partidos tradicionales de estilo parlamen- 
tario. La farsa democrática del sufrapo uni- 
versal indiferencia do y el predominio absor- 
bente del dinero disfrazado con las fórmulas 
caducas del liberalismo, han quedado en evi- 
dencia y están en definitiva bancarrota. Ve- 
mos, en cambio, en todas partes, eí desarro- 
llo de organizaciones combativas que llevan a 
la política im sentido de disciplina, de solida- 
ridad y de energía. 

Ms este un fenómeno que se advierte en 
toda el área de la cultura occidental [Europa, 
América), Al despegado individualismo que 
surgió de la Revolución Francesa, a la desin- 
tegración del Estado, las normas provocadas 
por la ascensión desenfrenada de los ins- 
tintos de lucro de la burguesía mercantil, 
sucede una conciencia realista que mira en el 
robustecimiento del Estado y en la fijación 
de eficaces disciplinas sociales la base de la 
salvación colectiva, 

Porque la realidad es amenazadota, así en 
las grandes como en las pequeñas naciones: 
Crisis de sobfeproducción, mejor dicho, de 
consumo; desocupación de grandes masas 
proletarias con el consiguiente aumento de la 
miseña, de la enfermedad, de la angustia 
humana; naufragio de los valores espirituales 
y los sentimientos superiores en una lucha 
despiadada y egoísta; desmoronamiento de 
las instituciones jurídicas y políticas a cuya 
sombra se ha verificado el proceso capitalis- 
ta. 

El régimen capitalista ha cumplido su 
misión histórica. Movido por un apasionado 



179 



impulso expansivo, aplicó y perfeccionó la 
maquinaria, desarrolló la industria en ^ado 
portentoso, lanzó a través de loí mares y lat 
continentes redes sutiles de intereses, dio, en 
Bn, una amplitud mundí^ a las formas civili- 
zadas de occidente, llevando a las comarcas 
más lejanas el genio de la técnica, el espíritu 
de lucro y el afán de poderío. 

Hoy, el capitalismo empieza a disgregarse 
por sus propias contradiccioíies internas. 
Mientras hubo campo abierto para el triunfo 
de las grandes empresas —mercados vírgenes, 
colonias posibles, etc., dentro de una libre 
concurrencia nacional e internacional; el sis- 
tema pudo niantenerse con potencia y con 
esplendor. Pero el perfeccionamiento extra- 
ordinario de los medios técnicos de produc- 
ción y el acaparamiento imperialista de los 
mercados han ido poniendo límites cada vez 
más estrechos a las posibilidades de consumo 
de una producción cada vez más abundante. 

El capitalismo, con sus tormas refinadas 
de imperialismo financiero, se Ka tornado 
enemigo de la vida, y los pueblos, hambrien- 
tos y desnudos en medio de los prodigios 
materiales creados por la civilización técnica, 
buscan inquietamente nuevos caminos. Los 
dir^entes del capitalismo mundial y los go- 
biernos que son sus instrumentos, buscan en 
agitadas conferencias los acuerdos salvado- 
res. Todo es inútil. El malestar cunde. El 
sistema está en bancarrota. 

Entre nosotros también, como en todas 
partes, la Revolución Socialista tendrá que 
imponerse como la única posibilidad de sal- 
var al país de la ruina económica y del caos 
político. Está latente y más poderosa que 
nunca en la conciencia de la masa produc- 
tora. Inútil es que pretendan ahogarla o fal- 
searla los partidos políticos que esperan resu- 
citar de entre las ruinas de una democracia 
fraudulenta y las fue^^a& de la oligarquía plu- 
tocrática movilizadas en su contra. 

Para servir a [a revolución socialista se ha 
organizado la ARS sobre bases de acción, 
disciplina y eficiencia. La ARS no es un par- 
tido político más, uno de los tantos surgidos 
en el ambiente convulsionado de los últimos 
tiempos por obra de grupos personalistas 
ansiosos de tener un papel en el tinglado de 
la farsa parlamentaria. La ARS es un 
organismo de combate y de construcción. 
Sus miembros tienen el deber de la disciptina 
y del sacrificio, tanto en la lucha contra la 



oligarquía plutocrática dominante y las vie- 
jas formas políticas y el arribismo oportunis- 
ta, como en la edificación de un ordea.; 
nuevo. 

La organización,interna de la A.R.S. es ua 
esquema de la estructura funcional del Esta- 
do que propugna. La política oratoria de los 
partidos tradicionales, sus bases doctrinarias 
muertas y caducas; la heterogeneidad de sus 
asambleas, la irresponsabilidad de los jefes 
son también el trasunto lamentable de su 
futura acción pública en Parlamentos técni- 
camente ineficaces para afrontar los proble- 
mas que se plantean al Estado. El porvenir 
pertenece a los partidos de acción, de claros 
fines, organizados a base de grupos sindi- 
cales, con una enérgica voluntad de discipli- 
na en los militantes, sentido de severa 
responsabilidad en los jefes libremente elec- 
tos. 

La A,R.S, espera reunir en sus cuadros a 
todos los trabajadores -manuales e intelectua- 
les del país. Sólo cierra sus filas a los que 
medran de! trabajo ajeno, a los parásitos 
sociales, a los espíritus estrechos y retardata- 
rios, a tos incapaces de esfuerzos renova- 
doresj a los venales y a los arribistas. Todo 
individuo que desempeñe una función de 
utilidad social tiene un lugar en la ARS; 
Técnicos, obreros, profesionales, empleados 
públicos y particulares, estudiantes, artistas, 
escritores, cuantos laboran la riqueza espiri- 
tual y material de la nación. 

La ARS es revolucionaria, es decir, crea- 
dora. No pretende el Poder para afianzar la 
situación existente y repartir prebendas en- 
tre sus parciales, como lo hacen los partidos 
políticos parlamentarios. La ARS quiere el 
Poder para realizar una transformación de la 
economía, de la sociedad y del Estado que, 
eliminando el predortdnio de los intereses 
particulares, egoístas, permita una organi- 
zación justiciera del trabajo y una distribu- 
ción equitativa deí bienestar. 

La- acción política que preconiza se basa 
en el concepto de servicio al Estado. Servi- 
cio, no medro. Actualmente los políticos no 
sirven al Estado sino que se sirven del 
Estado, La ARS quiere eficiencia técnica y 
austeridad moral en los dirigentes, férreo 
sentimiento de la responsabilidad pública de 
sus actuaciones, voluntad de trabajo y de 
sacrificio. El prestigio del mando y la disci- 



1 



IBO 



ptina de los militantes es la base y garantía 
¿e toda construcción revolucionaria. 

Contra el verbalismo democrático y ia 
demagogia oportunista, la ARS levanta pro- 
pósitos definidos y normas ciaras. No quiere 
halagar a las muchedumlires laboriosas con 
grandes frases vacías, sino mostrarles su 
destino y organizarías para que lo realice de 
acuerdo con las posibilidades nacionales y 
con el valor de sus fuerzas efectivas. 

Por eso la AKS declara Ía guerra a todas 
las formas de mistificación política que 
corrompen y perturban la conciencia de las 
masas: la charlatanería democrático-Uberal, 
la superstición legalista, las utopías librescas, 
c! doctrinarismo abstracto. 

La ARS trae a la política chilena sinceri- 
dad y realismo. 



iiuales e intelectuales de Chile, a despecho de 
las Guardias Blancas o de los organisnnos 
oficiales hasta obtener un éxito definitivo y 
completo y no aceptará alianzas o pactos de 
ninguna naturaleza con partidos o entidades 
directa o indirectamente interesados en el 
mantenimiento del régimen de injusticia y de 
persecuciones actualmente existente. 

Secretario Gerteríil del 
1-rente Único Socialista 

Marmaduque Urove, Eugenio Matee Hur- 
tado, Osear ScKnake Vergara, Albino Pezoa 
Estrada, Mario Inostrosa, Osear CifuenteS, 
Carlos Alberto Martínez, Pedro Uribe, Joa- 
quín Real, 



EL FRENTE ÚNICO 

SOCIALISTA SE DIRIGE A SUS 

CORRELIGIONARIOS 

Hl Deber. Chañaral A"^ SSl 
t (Í2.1.!933).pá¿. 2. 

' Trabajadores de ChUe: 

Al asumir el poder el señor Arturo Ales- 
satidri Palma, el Frente Ujitco Socialista, 
integrado por ¡a Acción Revolucionaria So- 
cialista (Alí-S], el Partido Socialista Unifi- 
cado (PSÜ) y la Nueva Acción Pública 
(NAP), reitera su decidida convicción de que 
la solución de los trascendentales problemas 
que agobian a la República, sólo puede 
afrontarse con un criterio verdaderamente 
socialista, qiie someta los intereses particu- 
lares al servicio de la colectividad, es decir, 
efectuando la transformación económico- 
social mediante la intervención directa de las 
masas organizadas: 

En consecuencia, su actitud será de cons- 
tante oposición a los gobiernos que preten- 
dan mantener el actual régimen individualis- 
ta de injusticia social, de dependencia econó- 
mica y de explotación de la gran masa del 
país por una minoría privilegiada en conco- 
mitancia con el imperialismo extranjero. 

Declara que continuará la lucha empe- 
ñada por las reivindicaciones económicas, 
sociales y políticas de los trabajadores ma- 



DECLARACIÓN DE 

PRINCIPIOS DEL PARTIDO 

SOCIALISTA 

Consigna. Santiago. /V" / 
(19.111.1934), pág. 1. 

El partido declara y acepta como puntos 
fundamentales de su doctrina íos siguientes: 

lo.— Método de interpretación. El Parti- 
do acepta como método de interpretación de 
la realidad el Marxismo enriquecido y rectifi- 
cado por todos los aportes científicos y 
revolucionarios del constante devenir social. 

Z^,— Lucha de clases. La actual organiza- 
ción económica capitalista divide a la socie- 
dad humana en dos clases cada día más 
definidas. Una clase que se ha apropiado de 
los medios de producción y que los explota 
en su beneficio; y otra clase que trabaja, que 
produce y que no tiene otro medio de vida 
que su salario. 

La necesidad de la clase trabajadora de 
conquistar su bienestar económico y el afán 
de la clase poseedora de conservar sus 
privilegios, determinan la lucha entre estas 
dos clases. La clase capitalista está represen- 
tada por el Estado actual, que es un organis- 
mo de opresión de una clase sobre otra. 

Eliminadas las clases debe desaparecer el 
carácter opresor del Estado, limitándose a 
guiar, armonizar y proteger las actividades de 
la Sociedad. 

3<^.— Transformación del régimen. El R¿- 



I 



181 



gimen de producción Capitalista, basado en 
la propiedad privada de la tierra, de los 
instrumentos de producción, ¿e cambio, 
crédito y transporte, debe ne ees ariamente 
ser reemplazado por un régimen económico 
socialists en que dicha propiedad privada se 
transforme en colectiva. 

La producción socializada se organiza por 
medio de planes ordenados y sistematizados 
científicamente, conforme a las necesidades 
colectivas. 

4^.— Dictadura de trabajadores. Durante 
el proceso de transformación total del siste- 
ma, es nece.iaria una dictadura de trabaja- 
dotes organizados. La transformación evolu- 
tiva por medio del sistema democrático no es 
posible, porque la clase dominante se ha 
organizado en cuerpos civiles armados y ha 
erigido su propia dictadura para mantener a 
los trabajadores en la miseria y en la ignoran- 
cia e impedir su emancipación. 

5". Internacionalismo y Antiimperia- 
lismo Económico. (,a doctrina socialista e.i 
de carácter internacional y exige una acción 
solidaria y Coordinada de los trabajadores del 
mundo. 

Para iniciar la realización Je este postula 
do, el Partido Socialista propugnará la uni- 
dad económica y política de los pueblos de 
Latinoamérica, para llegar a ¡a Federación de 
las Repi'iblicas Sociiiistas del Continente y la 
creación de una economía antiimperialista. 

EL ACTA DE FUNDACIÓN 
DEL PARTIDO SOCIALISTA 

Posición. Santiago. i\"^ 4.S 
(t9.n'.73},pág. Í2. 



El 6 de diciembre de 19.34, en, la Notaría 
Luí,»! Ay.ócar Alvarez, se ptotocoliió un 
resumen del Acta de f-undación y el Progra 
ma de Acción lomeciiata del PS, trámite que 
se efectuó para legatirar el nuevo Partido. 

Sesión celebrada el 1^ de abril de 1933. 
para constituir el Partido Socialista 

ACTA 

En Santiago de Chile, a 19 de abril de 
1933 a las 22 horas enla calle Serrano 150, 
se celebró ia sesión de constitución del 



Partido Socialista con asistencia de los seño, 
res Luis de la Barra, Arturo Bianchi, Edmun- 
do Bruna, Carlos Cristi, Juan Díaz, Manuel 
Fernández, Moisés Gajardo. Luciano Ku!- 
cewzki, Roberto Letelier, Guillermo Macen- 
Ui, Luis A. Salinas, Justo Venero, Carlos 
Bustamante, Hernán Cáete, Luis González, 
Carlos Jaramillo, David Jiménez, Luis Lato- 
rre, Gerardo López, Luis Rojas, Eduardo 
Rodríguez, Eduardo Ugarte, David Uribe, 
Luis Vatdés, Jaime Vidal Oltra, Manuel 
Zúniga, Héctor Acosta, Ramón Arriagada, 
Mario Antonioleti, Daniel Acuña, Javier 
Bravo, Fernando Celis, Carlos Caro, Carlos 
Charlín, Rene Fuentes, Juan Gómez, Eugenio 
González, Marmaduque Grove, Hugo Crove, 
Guillermo Herrera, Mario Inostroza, Federi- 
co Klein, Alfredo Lagarrigue, Víctor López, 
Benjamín Pina, Albino Pezoa, Augusto Pin- 
tOi Arturo Ruiz, Zacarías Soto, Osear Sclina- 
ke, Pedro Uribe, Antonio Mansilla, Raúl 
Boza, Ricardo Echeverría, Carmelo Espino- 
za. Osear Fuentes, Enrique GuiUet, Annando 
Herrera, Juan Jabalquinto, Eugenio Mate- 
luna, Eugenio Matte Hurtado, Humberto 
Miranda, Enrique Moió, Osear Pizarro, Luis 
Pray, Osear Soto, Germán Schaad, Luis 
Tejos, Filomeno Vásquez y Roberto Zimbe- 
lli. 

El señor Schnake hace presente que se 
citó a esta reunión en la que se encuentran 
delegados de la Orden Socialista, del Partido 
Socialista y de la Nueva Acción Pública, con 
el objeto de proceder a la fusión de estos 
grupos y de eonstituii el Partido Socialista. 

El señor Eduardo Rodríguez expresa en 
nombre de la dirección de! Partido Socialista 
Marxista cjue éste acepta la constitución del 
Partido Socialista, al cual se incorporarán 
todos sus miembros, disolviéndose por consi- 
guiente, el grupo a que pertenece. 

El señor Bianchi, en representación de ia 
Orden .Socialista, adhiere a lo expresado por 
el seitor Rodríguez. 

El seí\or Enrique Mozo, en representación 
de la NAP, hace igual declaración. 

Finalmente, el señor Schnake, en repre- 
sentación de la Acción Revolucionaría Socia- 
lista, adhiere a las declaraciones anteriores. 

El señor Eugenio Matte declara que queda 
constituido el Partido Socialista, se felicita 
del éxito que significa para la causa socialista 
la fusión de todos tos grupos que luchan por 



IH3 




Caríoí Alberto Martines 



la miplantación de la doctrina y del régimen 
socialista y declara que tiene la firme convic- 
ción de que la unión de todos los trabajado- 
res manuales e intelectuales toñducirá a 
satisfacer los anhelos de redención del prole- 
tariado. 

El señor Marmaduke Grove exhorta a 
todos los camaradas presentes a luchar con 
fe inquebrantable por el triunfo de la causa 
socialista. 

Se designa una comisión compuesta por 
los señores Eugenio Matte, Osear Schnake, 
Eduardo Ugarte, Enrique Mozo, Luis de la 
Barra y Arturo Bianchi para que propongan 
en la próxima reunión la declaración de 
principios del Partido Socialista y para que 



se preparen las bases fundamentales del 
programa que ha de discutirse en la próxima 
Convención. 

Se acordó, además, celebrar un Congreso 
Nacional del Partido Socialista en octubre 
próximo. 

A propuesta del señor Eugenio Matte y 
por aclamación se designó una mesa directi- 
va formada como sigue; 

Como presidente don Osear Schnake; 
como secretario a don Marmaduke Crove y 
como tesorero a don Carlos Albert:o Martí- 
nez. 

Se levantó la sesión. Firmado: Osear 
Schnake Vergara, Carlos Alberto Martínea, 
Marmaduke Grove. 



183 



Capitulo Octavo 



\ 



Los postulados socíaüstas de la República 
del 4 de Junio de 1932 



En este capítulo entregamos una serie de documentos referidos al 4 de junio 
de 1932, con especial énfasis en aquellos textos donde se encuentran las 
orientaciones doctrinarias fundamentales que guiaron la efímera República Socia- 

' lista. 

El Mijnifiesto de los revolucionarios y el documento citulado La Junta de 
gobierno al paí:;, contienan, de acuerdo a sus propósitos específicos, las ideas 
esenciales que motivan el movimiento de junio. En el primero de ellos, se sostiene 
que el cambio de régimen "persigue la liberación económica del país y el triunfo 
de la justicia social". Objetivos que sólo se podrán alcanzar con "la organización 
de la economía nacional bajo el control del Estado", Rechazan la injerencia del 
capitalismo extranjero, inclinándose a favor de la independencia económica. De 
igual modo, proclaman autonomía respecto del "sovietismo ruso". El segundo 
documento reitera los conceptos generales, desarrollándolos, y finaliza enumeran- 
ilii los principales acuerdos de gobierno, entre los que están: la suspensión de los 
l;inzamientos para los arrendatarios morosos, cuyas propiedades se encuentren por 
ilcbíijo de cierto canon; autorización para el retiro de los objetos empeñados que 
sean indispensables para "'la vida y el trabajo doméstico"; amnistía para los reos 
por causas políticas y "sociales"; reposición en sus puestos de los profesores 
expulsados del servicio; revocación de las medidas de expulsión de los estudiantes 
universitarios, sancionados cgn motivo del movimiento "pro -reforma universita- 
ria"; y en fin, requisición de las armas en poder de particulares, que pudieran 

I. utilizar los grupos contrarios al gobierno. 

V Con todo, el P/tin socialista de Alfredo Lagarrigue, Ministro de Hacienda del 

187 



gobierno socialista, constituye el documento de mayor relieve, L^arrigue, realiza 
un análisis global de la economía chilena. Visualiza al país como una mera 
"colonia", donde el capital extranjero controla las principales fuentes de riqueza, 
el comercio exterior y graii parte de las actividades productivas internas, a través 
de la propiedad de (as grandes empresas de servicios públicos y de aquellas 
dedicadas al comercio mayorista. Tal situación se ha ido configurando, a juicio de 
nuestro autor, debido a la acción de los gobiernos que bajo la inspiración del 
liberalismo económico, han cedido la iniciativa al '^imperialismo capitalista". En 
los párrafos siguientes, se preocupa por establecer la postración que observa en la 
vida económica del país, y las secuelas que tal estado arroja, especialmente, para 
los sectores desposeídos de la sociedad. 

Más adelante, el plan expone los principales lincamientos que deberán guiar la 
economía del régimen socialista. Sostiene que el gobierno tiene tres grandes 
finalidades; "alimentar al pueblo, vestir al pueblo y domiciliar al pueblo". Metas 
cuyo cumplimiento lo obligan a tomar las riendas de la producción y el consumo. 
El Estado, por lo tanto, deberá ejercer un control férreo sobre el crédito, creando 
para tal efecto un Banco del Estado; idéntico proceder será Rccesario observar 
respecto del comercio de exportación y mayorista, actividades que deberán estar 
centralizadas en la Casa de Comercio del Estado. Finalmente, postula la facultad 
del Estado para fijar los salarios, medida que será posible con la organización de 
Cooperativas de Producción y Consumo, 

Concluye, el plan Lagarrigue, planteando un conjunto de "reivindicaciones 
inmediatas", necesarias mientras el programa económico no rinda los frutos 
esperados, y en último término, agrega los denominados "treinta puntos básicos", 
donde se enumeran las principales medidas gubernativas de corte político, social y 
económico, que pondrá desde ya en ejecución el régimen socialista. 



188 



maní FIES rODL LOS 
REVOLUCIONARIOS 

l^íiMañaim. Santiago. .\'" 23 (QS. \'i.32). pág. 5 

V\ cj-o^ en que se encuentra el país n cunse- 
i ijencias de su totil bancarrota económica y 
mural, nos ha movido a seguir los impulsos 
de nuestro patriotismu, derrocando un Go- 
bierno nefasto de reacción oligárquica, que 
si>!o supo servir lus intereses del insaciable 
í .ipitalisniü extranjero, sin importarle las ur- 
üKiites necesidades colectivas, la miseria de 
Ls clases productoras, la cesantía y el ham- 
bre del proletariado. 

No nos j^ían ambiciones mezguinas ni 
pequeiíos odios; sólo perseguimos la libera- 
cmn económica dei país y el triunfo de la 
justicia social, ton U instauración de la RE- 
i'UBLICA SOCIALISTA D£ CHJLE, alenta- 
da por tin alto eüpíritu de nacionalismo cons- 
tructivo que asegure a todos los chilenos el 
derecho a la vida por medio del trabajo pro- 
ductor. 

El nuevo rágimen al cual damos toda nues- 
tra adhesión, poniéndonos al servicio de un 
irresistible anhelo popular, asegurarais orga- 
nización de la Economía Nacional bajo el 
control del Estado; disciplinará las fuerzas 
productoras y hará resurgir, mediante una 
acción enérgica, las riquezas chilenas, no pa- 
ra satisfacer la codicia egoísta de una oligar- 
quía corrompida, sino para bienestar y salud . 
ilol pueblo. 

Contra las pretensiones dfcl capitalismo 
extranjero, mantendrá imperativamente el 
deber de afirmar el control de nuestras fuen- 
tes de riquezas, entregadas sistemáticamente 
hasta ahora, a empresas contrarias al interés 
colectivo, laborando así nuestra verdadera 
INDEPENDENCIA ECONÓMICA. Al cons- 
truir un nuevo orden de cosas, estamos lejos 
de las influencias de cualquier IMPERIA- 
LISMO sea éste el de la ALTA BANCA EX- 
TKANJERA o del SOVIETISMO RUSO. 

El hambre, la desnudez 'y el desamparo 
que actualmente sumen en la desesperación a 
grandes masas de trabajadores cesantes, serán 
subsanados de inmediato, recurriendo para 
ello a las grandes fortunas, evitando la es- 
peculación de los artículos de primera nece- 
sidad, prohibiendo los lanzamientos de 
arrendatarios sin trabajo y dando techo a los 
muchos que ahora nt) lo tiene». 



Tenemos la conciencia de interpretar el 
sentimiento público. Un clamor unánime de 
justicia resuena a lo largo del territorio na- 
cional, empobrecido por la negligencia culpa- 
ble de sus dirigentes y por el egoísmo de los 
privilegiados. El desorden de las fuerzas eco- 
nómicas, la crisis de los valores morales y el 
juego mezquino de los partidos, ponían Sa 
Nación ante un dilema: O EL DESASTRE 
FINAL O UN CAMBIO DE RÉGIMEN. 

Un impulso de conservación nacional ha 
impuesto lo segundo. La acción dei nuevo 
régimen irá precisando su carácter y en lo 
que realice en bien de Chile estará su más 
ah» y perdurable justificación. 

Cwurfeí General Revolucionario 
reunido en el Hosque 



LA JUNTA DE 
GOBIERNO AL PAÍS 

05. VI. i 932. 



Los distintos Gobiernos que se han sucedido 
en los últimos años han fracasado rotunda- 
mente. \.A economía liberal y el engañoso 
formalismo legalista que inspiraron su ges- 
tión administrativa y política, los divorcia- 
ban profundamente de su apoca y de la 
realidad. Todos ellos carecieron, además, de 
la energía suficiente para neutraliear la in- 
fluencia subyugadora del imperialismo ex- 
tranjero. 

El proletariado, las clases productoras, la 
nación entera, han sufrido los efectos de un 
régimen económico-social que permite la 
explotación del trabajo, la especulación sin 
freno y el imperio de privile^os irritantes. 
La creciente desorganización de nuestra eco- 
nomía, el dominio cada vez más absoluto de 
los intereses extranjeros, levantados y mane- 
jados por la plutocracia y la oligarquía, la 
negligencia y la ineficacia de loí Gobiernos, 
han ido acentuando en forma triaca la mise- 
ria del pueblo y la agonía de la nacionalidad. 

Ayer, «i íntijno anhelo de salvación que 
crecía en la conciencia pública ha podido 
convertirse en realidad con el concurso de las 
fuerzas armadas. La necesidad de procurar la 
organización de la economía nacional sobre 



189 



h<i!>e^ de lusticiü y de dar al Estado una 
estmccurü funciiinal que ;:orrespon(ia a su 
lompiejü roülidad presente, era ya de carác- 
rer inipustergaíjle. 

El iiucvu íiobierno afrontará Con ínergfa 
lu resolución de ios problemas sociales, eco- 
nómicos y políticos de Chile. No entrabarán 
su acción, mezquinas consideraciones perso- 
nales u partidaristas y estará lejos de cual- 
quiera influencia que vaya en menoscabo de 
su fuerza moral. Sólo tendrá en vista el cum- 
plimiento de sus propósitos fundamentales: 
organizar técnicamente la fuerza productora 
bajo el control del Estado, establecer amplia- 
mente la justicia social y asegurar a Codos los 
cbilenos el derecho a la vida y al trabajo. 

Hretendemos iniciar la construcción de 
una sociedad mejor que la actual dentro de 
las limitaciones naturales que imponen los 
recursos del país y sus condiciones históri- 
cas. Creemos que para lograrlo el Gobierno 
debe inspirar su acción en principios socia- 
listas que reflejen las necesidades y los anhe- 
los dispersos en el ambiente de nuestro tiem- 
po. No es posible encastillarse, disculpándose 
con ellas, en la fórmula ya anacrónica del 
individualismo liberal, en una superstición de 
la Ley Cjue sólo conducen a la paralización 
de la existencia socia!. 

La justificación histórica de un gobierno 
estriba en la acción que desarrolle en benefi- 
t;io de la colectividad. Hemos llegado al po- 
der para cumplir un programa de renovación 
verdadera. Queremos imprimir a todas las 
actividades nacionales un ritmo de energía, 
de juventud, de eficiencia y de disciplina. 
Nuestros propósitos de acción inmediata que 
hoy también damos a conocer, así como los 
planes generales relativos a la construcción 
socialista del Estado, serán llevados a la prác- 
tica con fe en sus finalidades salvadoras, y 
con la seguridad, de que encontraráji en la 
opinión del país, la resonancia moral necesa- 
ria para que ninguna fuerza reaccionaria pue- 
da malograrlos o destruirlos, 

No creemos que se hayan ajiotado las 
reservas espirituales de Chile; hay en todas 
partes voluntades animosas dispuestas a la 
acción pr(}picia, ahora es el moniento de que 
entren a desarrollar sus iniciativas. A ellas 
nos dirigimos en la confiania de tjue sabrán 
■ iJijpcrír eficazmente a la realización del 
ideal, lUvos servidnre.'i somos actualmente en 



el Gobierno de la República. 

Ei crédito debe ser controlado por el Es- 
tado en beneficio de la colectividad, para 
evitar la explotación de los que trabajan par 
el capitalismo. 

El Gobierno no aceptará paralización de 
las actividades de la producción, por lo tan- 
to, ninguna empresa, nacional o extranjera, 
podrá substraerse, a pretexto de resguardar 
el interés o la ganancia del capital, del cum- 
plimiento de la obligación que tiene de con- 
tribuir con su producción a la solución del 
problema económico. 

El Gobierno reconoce su obligación de 
controlar al comercio interno y externo, to- 
mando en cuenta únicamente el interés so- 
cial, 

En consecuencia, en sus relaciones con los 
mercados extranjeros tenderá a liberar la 
economía chilena del yugo del capitalismo 
internacional y nacional. 

Si es necesario, el Gobierno procederá de 
inmediato a tomar por su cuenta las importa- 
ciones de azúcar, petróleo, bencina y demás 
artículos de primera necesidad, 

Para que el Gobierno tome inmediata- 
mente el control del comercio interno, pro- 
cederá a exigir de las casas nacionales y 
extranjeras, la declaración de sus existencias 
de artículos de primera necesidad, a fin de 
estar en condiciones de asegurarla subsisten- 
cia normal del pueblo. 

El Gobierno recon,jce como uno de sus 
deberes fundamentales asegurar la subsisten- 
cia de cada uno de los individuos de la 
colectividad, usando de todos los medios de 
que dispone el país. 

El Gobierno hará efectiva la obligatorie- 
dad del trabajo, para que cada cual disponga 
del poder adquisitivo suficiente. 

Mientras se organiza la economía en for- 
ma de que el Gobierno pueda cumplir su 
obligación de asegurar trabajo para todos, se 
adoptarán las medidas necesarias para dar al 
pueblo aUmento, vestuario y vivienda. 

Se intensificará bajo el control de las 
organizaciones obreras, el reparto de víveres, 
ucilizandü también el personal y los elemen- 
tos de movilización y de preparación de que 
dispone el Ejército, 

Mientras el Gobierno pueda cumplir sU 
obligación de dar domicilio a toda persona, 
asegurará la vivienda al que hoy no tiene con 



190 





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N^ucTO Snceía**. 

RrlraríntA «73¡ 





Juramento de la junta de gobierno y ministros, durante la instalación de la efímera República Socialista del 4 
de junio de 1932. 



que pagarlíi. 

El Estado cecoiitice que la propiedad tie- 
ne una finalidiid social y que, en consetiiert- 
cia, debe sei ejercida teniendo en vista los 
intereses de la colectividad. 

Para evitar la injusticia que significa la 
desigual reparación de la riqueza, se modifi- 
cará el siscema tributario gravando las gran- 
des rentas. 

Mientras esta inodiflcaLión se realÍ7,a, se 
impondrá desde luego un impuesto extraiir- 
dinariü y progresivo i las furnjnas superiores 
a un millón de pesos. 

La educación pública será Feorgani:£ada 
sobre la base de una auíonomía funcioníJ, 
técnica y administrativa. 

Este comité tendrá la supervigilancta de 
las empresas productítras del Estado, <jue se 
crearán con la mira de restablecer nuestra 
capacidad de pagos de lus artículos que se 
importen del exterior, creando nuevos ru- 
bros de eJt portación 

Un comité ejecutivo económico asumirá 
el control de los procesos de producción y 
distribución, a fin de ajustarlos a las necesi- 
dades de la colectividad. 

ACUERDOS DEL CONSEJO DE 
GOfiíERNO CELEBRADO AYER 
A MEDIO DIA: 

l.o Suspender los efectos de los lanzamien- 
tos, en lo .que se refiere a los cánones de 
arrendamiento inferiores a doscientos pesos, 
mientras se dictan las disposiciones definiti- 
vas que consulta el plan económico de la 
organización socialista en lo referente a la 
domiciíiación de inquilinos y de obreros, 

2.0 Autorizar la entrega a los empeñantes 
de la Caja de Crédito Popular de los objetos 
indispensables para la vida y el trabajo do- 
mésticos: máquinas de coser, berramientas 
de trabajo manual, prendas de vestir y otras 
que se determinarán de acuerdo con el Direc- 
tor de la Caja. Estas entregas se harán con 
cargo a las utilidades de dicba Caja, 

3.a Decretar la amnistía de todos los 
presos por causas políticas y sociales. 

4. o Reponer a todos los maestros expul- 
sados a raíl del último myvimieinto de opi- 
nión en favor de los marineros, y a los 
separados por el régimen anterior. 

5.0 Dejar sin efecto las medidas discipli- 



narias adoptadas por el Consejo Universitario 
en contra de los ilumnos con motivo de las 
Últimas incidencias pro-reforma Universita- 
ria. 

ó. o Ordenar el requisamiento inmediato 
de toda clase de armas que estén en poder de 
grupos o individuos que constituyan la guar- 
dia blanca u cualquiera otra organización 
que atente contra la actual República Socia- 
lista de Chile, 

7. o Conceder la amnistía a los marineros 
cuyas penas fueron conmutadas por el Go- 
bierno anterior. 

PROGRAMA DE ACCIÓN 
ECONÓMICA INMEDIATA DE 
LA REPÚBLICA SOCÍALlSrA(*) 

Hx ItiUerei ''£¡Sut", Concepción, 
Í932,págs.3 - 16 
Concepción: Ex '¡'alie res ' EiSur'', 1932. 

Durante la evolución capitalista de) Occiden- 
te nuestro país se ha ido transformando, 
cada vez más, en una colcinia económica, 
explotada en comandita, a la cual Je la ha 
mantenido dentro de un régimen de libertad 
política más aparente que real. 

Los Gobiernos, cualquiera que hayan sido 
sus orígenes se han visto en la imposibilidad 
de pensar siquiera en dirigir la economía; sea 
ü causa de la amenaza latente c¡ manifiesta de 
los poderes exteriores, sea por la verialidad 
con que miserablemente se ha logrado enve- 
nenar la lealtad ciudadana. 

Es posible seüalar en nuestra historia el 
momento en que la gestión económica, hon- 
rada y valiente del Gobierno se transformó 
en tímida y torpe; propia de la falsedad real 
de decisiones que, siendo sugeridas y acepta- 
das fuera de nuestra patria, llevaban ocultas 
las verdaderas intenciones, 

Se ha desarrollado así un pesimismo en 
nuestro carácter, que ha paralizado nuestro 
desenvolvimiento hasta tal extremo, como lo 
demuestra el comercio exterior, que la pro- 
ducción exportable, realmente jiacional, es 
inferior hoy día a la registrada hace se- 
senta años. 

Todo ha sido entregado sistemáticamente 
al extranjero, 

A consecuencia de esta política la admi- 
nistración del crédito, el ejercicio del comer- 

(•) Conocido como: PLAN SOCIALISTA de Ale- 
jandro Lagarrigue.' 



191 



ció interno y externo v el control de los 
salarios y del mercado de los brazos se lian 
escapado de nuestras manos. 

Hemos visto a los gobiernos y a los 
particulares recurrir constantemente aJ crédi- 
to exterior para movÜizar la riqueía nacio- 
nal; aun se ha recurrido a él en aquellos casos 
en que ios arti'culos importados representa- 
ban Una parte insignificante de las inversio- 
nes. 

Por su parte las casas comerciales extran- 
jeras han llegado a monopolizar nuestro co- 
mercio interno mayorista y gran parte del 
minorista y el comercio externo de exporta- 
ción e importación está exclusivamente en 
sus manos. 

Finalmente, empresas extranjeras tienen 
en su poder toda la industria pesada de 
producción de materias primas y una gran 
parte de los servicios públicos. 

Las funestas consecuencias de semejante 
política son claras: 

La anuencia desordenada de los créditos 
contra el exterior ha permitido, por una 
parte, a las casas y a tas empresas extranjeras 
hacer efectivas en el exterior las pingües 
ganancias que obtenían en el interior y, 
por la otra, ha transformado nuestro país en 
un gran comprador de artículos superfluos y 
de lujo, ya que no es posible importar ios 
créditos sino las mercaderías. Esta última 
circunstancia nos ha sido especialmente fu- 
nesta para la economía y para e! orden 
social, pues ha fomentado una vana prodiga- 
lidad en nuestra clase capitalista y un dolo- 
roso pauperismo en nuestra clase proletaria. 

E) monopolio del comercio por las cosas 
extranjeras las ha llevado a ser los arbitros de 
los precios en nuestro mercado, arma que 
han sabido esgrimir para esquilmar a los 
productores y esclavizar a los consumidores. 

La entrega a empresas extranjeras de toda 
nuestra industria pesada y de gran parte de 
los servicios públicos ha puesto en sus manos 
el control de los salarios, el mercado de los 
brazos y el valor de la moneda. 

Nuestra clase privilegiada ba vivida em- 
briagada con ios lujos y la molicie que !e 
proporcionaba el capitalismo extranjero a 
cambio de nuestras riquezas naturales y de Ea 
miseria del pueblo. Por eso en la advenediza 
burguesía de Chile, más que en ningún país 
que se diga libre, se ha evidenciado un mayor 



respeto por todq lo que es nacional. 

Ahora, cuando el empuje del capitalismo 
extranjero se encuentra casi detenido por la 
crisis mundial, el país despierta y se da 
cuenta de la terrible realidad. Semejamos al 
campamento de una mina cuya explotación 
haya sido paralizada por sus dueños. LA CE- 
SANTÍA NO ES [NDÍVÍDUAL. LA CESAN- 
TÍA ES DEL PAÍS ENTERO. 

Ante esta situación se hace necesario ac- 
tuar en la forma más enérgica y decidida si se 
quiere evitar una muerte próxima. 

La opinión debe meditar profundamente 
sobre la verdadera situación del país y así se 
convencerá de que en Chile, más que en 
ninguna otra parte, es imposible seguir man- 
teniendo gobiernos que se inspiren en los 
principios del liberalismo económico. 

En realidad, tales principios no son sino la 
careta doctrinaria que ha sido utilizada para 
entregar al capitalismo extranjero el control 
de nuestra eficiencia productora y el de 
nuestra capacidad consumidora. 

Es de la gravedad misma del mal de donde 
ha de surgir el remedio que librará definitiva 
mente al pueblo chileno de la explotación 
irritante del capitalismo internacional. 

Pero el remedio debe ir más allá, debe 
liberarlo también de la explotación vergon- 
zosa del capitalismo nacional al servicio del 
extranjero. 

Es preciso reconocet ^ue la incapacidad 
manifestada por los sucesivos gobiernos para 
resolver los problemas, tienen su origen en la 
pretensión de mantener el principio del libe- 
ralismo económico que sostiene la indepen- 
dencia de los individuos en las gestiones 
correspondientes. 

Los defensores de semejante teoría misti- 
fican la opinión declamando que la organiza- 
ción social debe ser tal que todos tengan 
iguales posibilidades y afirmando que en ello 
estriban la justicia y la equidad. 

Por el contrario, es,i doctrina, aplicada al 
orden material, es la más injusta desde el 
punto de vista social y la más inmoral desde 
el punto de vista humano. 

En realidad, el único resultado que, en el 
hecho, ha producido el régimen liberal, con- 
siste en que, haciendo posible que los más 
poderosos esclavicen a los débiles, modestos 
y humildes, ha asegurado la desigualdad en- 
tre los hombres. 



192 



b 



El oficio de los gobiernos políticos ha 
quedado reducido al de simples espectadores 
de! desconcierto económico, cuando no el de 
cómplice del Imperialismo Capitalista. 

La verdadera docCrinit ^bertlaciva debe 
consistir en dar mayores posibilidades mate- 
riales a los más débiles y en limitar la ambi- 
ción de los más fuertes. 

Si la doctrina del liberalismo económico, 
por ser individualista, desconoce el principio 
fundamental de toda sociedad, la doctrina 
dei colectivismo económico, por ser socia- 
lista, debe basarse justamente en él. 

Dicho principio establece que toda socie- 
dad se organiza precisamente para impedir 
que los más fuertes destruyan a los más 
débiles. Desde la sociedad doméstica hasta 
Us asociaciones internacionales tienen por 
objeto inmediato oponer al empuje desenfre- 
nado de ios egoísmo individuales o colecti- 
vos un poder capaz de resistirlos evitando las 
funestas consecuencias de las luchas entre tos 
hombres. 

Los economistas liberales pretenden dar 
un carácter positivo a su punto de vista, 
.itirmando que en la luciía económica triun- 
farán los más aptos y que este triunfo siste- 
mático de los mejores producirá, por selec- 
ción natural, el progreso de la especie, y 
creen que al defender esto se están apoyando 
en Darwin y en Lamarck, 

Profundo error que resulta de no haber 
definido qué es lo que se entiende por mejor 
cuando Se habla del hombre. No se puede 
negar que el régimen económico liberal ha 
permitido el triunfo de los más aptos y de 
los mejores en cuanto a la habilidad para 
apoderarse, en beneficio propio, del esfuerzo 
ajeno; y es justamente a causa de la selección 
natural que en este sentido se ha producido 
que la moralidad, o sea, ios valores espiritua- 
les de] hombre, no deben ir a buscarse en la 
clase capitalista. 

Los liberales se refugian también en la 
ciencia. EUos sostienen que la ley de la 
oferta y ía demanda es una ley natural, que 
no se puede contrariar, y que, por lo tanto, 
han de fracasar todas las tentativas que 
pretendan impedir sus efectos y creen ade- 
más que las doctrinas socialistas están en 
pugna con esa ley de la naturaleza. 

Afirmación gratuita. La ley de la oferta y 
la demanda, es decir ía íe^" del desconcierto 



ecünóniico, no puede imperar sino en el régi- 
men liberal. Bn el régimen socialista no 
hay oferta ni demanda; hay sólo producción 
y consumo organizados. La nombrada ley 
impera, no hay duda, entre los animales 
salvajes y en el sistema capitalista. 

Sólo un gobierno inspirado en los princi- 
pios de que toda sociedad se establece para 
impedir que los más fuertes destruyan a los 
más débiles, de que la selección no debe 
hacerse por las condiciones de ambición y de 
que es su función impedir poc medio de la 
regulación de la producción y del consumo, 
que ejerza sus funestas consecuencias la ley 
de la oferta y la demanda, puede orientar su 
intervención en la economía nacional en 
forma acertada y enérgica, para establecer la 
justicia y la equidad entre los hombres 
haciendo desaparecer las desigualdades irri- 
tantes. 

El desconocimiento de estos principios ha 
llevado a los gobiernos que se han sucedido 
en el manejo de la República a hacer sólo, el 
papel de espectadores, ejerciendo, a lo más, 
una acción esporádica y discorde, tomando 
medidas aisladas que no obedecían a un plan 
general y que, por lo mismo, nacían desti- 
nadas ai fracaso. 

Así lo hemos visto ir de tumbo en tumbo 
arrastrando al pueblo de la miseria a. la 
desesperación. Todos los buenos propósitos 
se han estrellado con !a falta de concepción 
del verdadero oficio económico del gobier- 
no, pues Se ha pretendido mantener el princi- 
pio de la libertad desenfrenada de los indi- 
viduos en este aspecto de sus actividades 
materiales. , ,■;, 

£n la hora presente corresponde a los 
gobiernos intervenir en la gestión económica, 
a fm de evitar las luchas entre los individuos, 
restablecer la justicia y la equidad en el 
sentido socialista y de regular la producción 
y el consumo en forma que garantice la 
existencia de todos. 

£n el programa económico del Gobierno, 
deben consultarse simplemente las tres finali- 
dades fundamentales e inmediatas siguientes: 
ALIMENTAR AL PUEBLO, VESTIR AL 
PUEBLO Y DOMICILIAR AL PUEBLO, en- 
tendiéndose por pueblo el conjunto de los ciu- 
dadanos sin distinción de clases ni de partidos. 
Como finalidad económica para el porvenir 
debe tenderse a mejorar cada vez más, la fpr- 



193 



ma en que se satisfacen las ñnalidades funda- 
mentales y a simplificar y perfeccionar los 
procediniiencus para obtenerlas evitando la fa- 
tiga y aliviando el trabajo de los homtres. 

Paía esto es necesario conseguir que tos 
beneficios del trabajo nacional no vayan a 
agotarse estérilmente en el lujo y en la 
molicie de una clase privilegiada de la socie- 
dad. 

El Gobierno debe impedir que el hambre, 
la desnuden y el desamparo Kagalí su presa 
en el pueblo. 

Esta debe ser la suprema ley económica 
del Estado contra la cual ninguna otra puede 
enfrentarse. 

Todos los derechos individuales pueden 
ser conculcados y todos los privilegios aboli- 
dos, como en caso de guerra, cuando así lo 
exige la salvación del pueblo. 

Para conseguir tas finalidades anteriores, 
es preciso, pues, que el Gobierno tome las 
riendas de la ptodutción y del consumo en 
tal forma que le aseguren el manejo de la 
economía nacional. 

En otras palabras, el Gobierno debe ser 
desde este punto de vista, UN GOBIERNO 
BASADO EN PRINCIPIOS DE JUSTICIA 
ECONÓMICA Y SOCIAL. 

El Gobierno debe disponer de los medios 
necesarios para favorecer la producción y 
para regular el Consumo. Para favorecer la 
producción es preciso facilitar el crédito y 
asegurar el mercado y para regular el consu- 
mo es indispensable controlar los precios y 
fijar los salarios. 

Todas estas finalidades pueden ser obterii- 
das mediante la acción combinada de tres 
órdenes de medidas ¡gubernativas; las prime- 
ras encaminadas a dejar en manos del Estado 
el monopolio de la creación de los crédi 
tos; las segundas dirigidas a asegurar al Es' 
tado un control efectivo en las operaciones 
comerciales y, las terceras destinadas a capa- 
citar al Estado para absorber el excedente de 
los brazos. 

Las desastrozai consecuencias de la Ley 
de la Oferta y la Demanda, sea en el crédito, 
sea en comercio, sea en el trabajo, podrán así 
ser contrarrestadas por la acción consciente 
V previsora del (iobierno, que estará especial 
mente encargado de evit^trtas dispurtiendo las 
medidas adecuadas. F.sa Ainestu ley que rige 
las relai ioneü animales debe ser desterrada de 



las relaciones sociales. 

A £n de que el Estado Llegue a tomar el 
monopolio de la creación de los créditos es 
preciso fundar el BANCO DEL ESTADO, el 
cual estaría destinado a fomentar la produc- 
ción, a facilitar el co^lercio y a asegurar el sala- 
rio. Este Banco deberá finalmente absorber 
todas las operaciones de crédito, para lo cual 
sería preciso llegar a reconocer que la opera- 
ción de crear un crédito a favor de un 
particular es una función social que no pue- 
de ser ejercida sino por la sociedad misma a 
través de sus organismos oficiales. Se desco- 
nocería por lo tanto, la capacidad legal de 
los particulares para concederlo, con lo cual 
se obtendría finalmente la supresión de las 
deudas que en la actualidad colocan a algu- 
nos hombres en condición de esclawtud res- 
pecto de otros. El crédito sería administrado 
por el Banco del Estado, en vista de su 
utilidad social, ya que para administrar una 
institución de Estado no puede considerarse 
el objetivo de la ganancia personal. 

Para asegurar al Estado la intervención 
directa en el eiercicio de las otieraciones 
comerciales deberá crearse un CASA DE CO- 
MERCIO DEL ESTADO que tome el Comer- 
cio Mayorista Nacional y el Comercio de Ex- 
portación. La influencia de U Casa de Comer- 
cio del Estado será doble, en primer lugar, ase- 
gurará el mercado a los productores que ahora 
se encuentran abandonados a la indecisión 
de los precios a que han de colocar sus 
productos, circunstancia que es explotada 
por los comerciantes extranjeros; y, en se- 
. gundo lugar, permitirá controlar los precios a 
que las mercaderías serán ofrecidas a los 
consumidores. Las exportaciones hechas por 
esta Casa de Comercio del Estado suministra- 
rán las Letras contra c! extranjero, necesarias 
para cancelar sucesivamente los artículos de 
primera necesidad que deben importarse, los 
compromisos derivados de las deudas exter- 
nas y aun las importaciones de artículos 
simplemente útiles. 

El comercio serí ejercido por la Casa de 
Comercio del Estado en vista del interés de 
la utilidad social del servicio prestado, sin 
atender a la ambición de la (ganancia perso- 
nal. 

PínaUnente. la fijación de los salarios por 
el Estado requiere la organi-zación de las 
<^(X)PERATIVAS DE PRí)DUC<ION V DE 



194 




Se devtiehen los objetos empeñados durante la República Socialista. La primera máguina de coser devuelta 
por la Caja de Crédito Papular a su dueña Carmen de Sepúlveda. 



)NSUMO, que permitan absorber el exce- 
íute de bracos si los hay- Será preciso orga- 
íar Empresas del Estacl(.) para !a conítruq- 
Són de Obras Públicas y para la explotación 
llectiva de las industrias mineras, agrícolas 
fabriles cuyo trabajo sed amenazado pur la 
^estabilidad a la iniciativa particular. En es- 
1 empresas se podrá siempre absorber el ex- 
údente de los braxos por medio de ln limita- 
ín de lis jornadas y se mantendrá el salario 
no a Cm de intervenir en (a determinación 
Se la economía particular. 

La exploración de las Empresas del Esta- 
lo se hará $in considerar la ambición de la 
lancia, pues !» utilidad de ellas estará en el 
aejüramiento generil de la situación del 
leblo. 
Por medio de la acción enérgica y acorde 
estas tres palancas de la economía gene- 
I, el Gobierno logrará resolver e) problema 
fcoiiomicü, es decir, hará desaparecer el 
jiambre, la desnudez y el desamparo del 
¡iueblo. 

La política económica que a grandes ras- 
os se ha esbozado, no implica realmente 
ino seguir conscientemente y en forma siste- 
liática la tendencia que espontáneamente y 
|n forma desordenada se viene manifestando 
L través de los lieclios. 

A medida que las actividades económicas 
Rse lian centralizado, es decir; que su admínis- 
Jtración se ha concentrado en pocas manos, 
tíos directores de esas actividades han llegado 
Ka ser los árbiíros de !a ejcistencia social y 
I como ellos irjspiran su conducta en la AMBl- 
^ClON DE LA GANANCIA PERSONAL, es- 
tablecen un yugo insoportable para la colec- 
['tividad que sólo puede atender el ÍNTERES 
3E LA UTILIDAD SOCIAL de los servicios 
ÍJJrestados. Se origina entonces una lucha eti- 
Itré aquellos potentados y la sociedad; lucha 
iolorosa cuyas consecuencias estamos he 
lia experimentando. 

Los gobiernos políticos se han visto cada 

Ivezmáscompelidos a intervenir; por un lado, 

coartando la libre expresión de las opiniones 

fY manteniendo una aparente tranquilidad 

3r medio de la fuerza y, por el otro, 

renando las ambiciones individuales, seapor 

aedio de leyes especiales, sea creando or^a- 

atsmus de Estado capaces de hacerla compe- 

(Eencia- 

En efecto, con respecto al primer punto. 



loy 



si miramos lo que pasa en Chile, vemos que 
<il Gobierno, decretando el estado de sitio y 
obligando a la fuerza armada a impedir la 
manifestación de las opiniones, detiene el 
ímpetu ciudadano. 

Con respecto al otro punto, encontramos, 
primero, que la administración de gran parte 
del crédito se halla ya en manos de tnstitu- 
ciünes del Estado tale.'s como la Caja Nacio- 
nal de Ahorros, las Cajas de Crédito y las 
Cajas de Seguro y Previsión y que aún los 
Bancos particulares se encuentran sometidos 
a la legislación correspondiente; segundo, 
que muchos servicios públicos, como ser U 
mayoría de los FF.CC, de las aguas po- 
tables, de los puertos, etc., son administra- 
dos por empresas de Estado y que los demás 
se encuentran sometidos a leyes especiales y 
tercero, que aún en el comercio se inician 
con las oficinas de Aprovisionamiento, con 
los Warraiits, y con la fijación de precios y 
de primas, la intervención del Estado. 

Ha llegado pues el momento de acentuar 
sin temor b tendencia natural que lleva a la 
socialización de todas aquellas actividades 
económicas que estén suficientemente cen- 
tralizadas, y cuya administración, en benefi- 
cio de determinadas personas, significa un 
privilegio para ciertos individuos y un peligro 
para la colectividad. 

En Chile es especialmente fácil la realiza- 
ción de semejante política, sin perturbar el 
aumento progresivo de la producción y me- 
joramiento del consumo. 

Para conseguir el monopolio de la Creación 
de los créditos por el Estado, bastará resti- 
tuir a la Caja de Ahorrcjs su capacidad 
bancaria, que le fue arrebatada en 1931 por 
el Gobierno bajo la presión de los banqueros 
particulares, instituyéndola en BANCO DEL 
ESTADO. La Caja de Ahorros cuenta con 
135 sucursales o agencias esparcidas a to lar- 
go de! país. En 1930 con 145 sucursales, más 
que todos los bancos juntos, Hego a contro- 
lar el 38% del movirrdento de los créditos. 
Esto explica la alarma de los banqueros par- 
ticulares. Además el Banco Central deberá 
transformarse en BANCO DE EMISIÓN Y 
DE DEPOSITO DEL ESTADO, para lo cual 
es necesario reemplazar las acciones que ac- 
tualmente poseen los Bancos particulares, 
Series B y C, por Bonos amortizables a crédi- 
to fijo. 

Para organizar una CASA DE COMER- 



195 



CIO DEL ESTADO bastará dar capacidaíi co- 
mercial a los FF.CC. del Estado, transformán- 
dolos en un gran comprador que tome el con- 
trol del comercio mayorista. Deberá dotárse- 
les lo más pronto posible de los materiales ma- 
rítimos necesarios para hacer el comercio de 
exportación y cabotaje a cuyo fin se pueden 
ftSociar con los armadores nacionales. La 
Empresa de FF. cuenta con todas las instala- 
ciones de bodegas y galpones indispensables^ 
Con el mejor elemento de transporte de que 
aquí se dispone y con un personal competen- 
te y disciplinado; así es que su transforma- 
ción en Casa de Comercio no demandará 
gasto de instalación y sólo muy poco perso- 
nal técnico^ por lo cual esa transformación 
podrá realizarse instantáneamente. Además, 
los FF.CC. no necesitarán capital propio 
para el ejercicio del comercio, pues ellos 
cancelarán a los productores con letras o 
cheques que se descontarán en la Caja de 
Ahorros y que estarán garantizados por los 
productos mismos. El material marítimo ser- 
virá para exportar el excedente de la produc- 
ción Sobre el consumo y para importar las 
deficiencias y también para hacer el trans- 
porte de cabotaje cuando sea más económico 
que el transporte ferroviario. 

Por medio de la acción combinada de los 
precios de compra de la Casa de Comercio 
del Estado y de las facilidades de Crédito de 
los Bancos del Estado, será posible dirigir la 
producción orientándola en forma que cada 
región se dedique a las explotaciones fabri- 
les, agrícolas o minera más paropiadas para 
ellas y más útiles para satisfacer las necesida' 
des del país. 

Para facilitar la formación de las COOPE- 
RATIVAS DE PRODUCCIÓN Y DE CON- 
SUMO DEL ESTADO es necesario primera- 
mente, reconocer que el Gobierno en vista 
de la subsistencia del pueblo afirma la obliga- 
toriedad del trabajo reservándose el derecho 
de impedir la parRÜzación y de reiniciación 
de la explotación de toda industria, sea 
fabril, agrícola o minera, cuya producción 
haya sido reconocida de utilidad pública, 
declarándolas Empresas del Estado bajo la 
Supe rvigil ancla del Gobierno. Además, debe- 
rá establecerse la obligación de las Compa 
nías por acciones qué se reconozcan de 
utÜidad social, de destinar una fracción de 
sus ganancias a retirar del mercado de valores 



partes de sus acciones. Así esas empresas 
llegarán rápidamente a ser dueñas del SOít de 
sus propias acciones, y entonces serán tam- 
bién declaradas empresas del Estado bajo la 
supervigilancia del Gobierno. En esta forma 
se podrán convertir a la explotación colecti- 
va, similares a la que actualmente tiene la 
Empresa de los FF.CC. del Estado, gran 
parte de las empresas particulares; can lo 
cual el Gobierno estará en condiciones no 
sólo de absorber el excedente de brazos, sino 
también de ñjar los salarios. 

Por medio de la acción combinada de los 
precios de venta de la Casa de Comercio del 
Estado y de los salarios fijados por las 
empresas del Estado, se podrá' determinar la 
economía particular en forma que el consu- 
mo de los diversos gremios en las distintas 
regiones sea el más adecuado para aquellos y 
el más conforme con la producción del país, 

EL BANCO DEL ESTADO clasificará sus 
créditos en tres tipos generales, a saber: 
CRÉDITOS DE PRODUCCIÓN, CRÉDITOS 
DE CIRCULACIÓN Y CRÉDITOS DE CON- 
SUMO. 

LOS CRÉDITOS DE PRODUCCIÓN se 
conceden a los productores y se subdividirín 
en: Créditos de Instalación y Créditos de 
Explotación. Los primeros destinados a pro- 
ducir o permitir !a concentración de los 
capitales - riquezas, se retirarán a largo plazo, 
con garantía de la explotación. Los segun- 
dos, destinados a compensar las despropor- 
ciones pasajeras entre la producción y el 
consumo, se retirarán a corto plazo con 
g^iantía de los productos. Estos créditos 
serán cancelados por las mismas empresas 
productoras. 

LOS CRÉDITOS, DE CIRCULACIÓN se 
concederán a los comerciantes y se manten- 
drán vigentes mientras no se pongan en 
circulación las mercaderías pero, serán retira- 
dos cuando esas mercaderías se liquiden. 
Pero estos dichos créditos son a plazo inde- 
terminado. Y serán garantizados por las mis- 
mas mercaderías y serán cancelados por tos 
comerciantes. 

LOS CRÉDITOS DE CONSUMO se con- 
cederán al pueblo y se dividirán en créditos 
de domicilio y en créditos de subsistencias. 
Los Créditos de dumicüiu serán retirados a 
largo plazo y tendrán por objeto instalar los 
domicilios del pueblo. Los Créditos de Sub- 



196 



üistencia estarán deütüiüdos a suplir las des- 
proporciones traiisitoriaí entre e! consumo y 
U producción de los individuos y se recitarán 
a corro plazo. Li cancelación de los primeros 
se harán por los mismos trabajadores mien- 
tras estén en productióti, con garantía de los 
salarios; y, la cancelación de los segundos y 
también la de los primeros, cuando los traba- 
jadores no estén en producción, se harán por 
la colectividad por medio de contribuciones 
especiales de cesantía, con garantía de la 
ric^ueza privada. 

La industria, sea fabril, agrícola o minera, 
tiene por objeto proveer a tas necesidades de 
subsistencias y domicilio del pueblo; enten- 
diéndose por subsistencia la alinnentación y 
el vestuario. El empleo de la máquina debe 
tener por objeto evitar la fatiga de los hom- 
bres. 

Toda empresa estará obligada a proveer 
las necesidades de una cuota determinada de 
población. Para hacer efectivo el curíipli- 
■ niento de esta obligaición, por parte de las 
empresas particulares, se establecerá la con- 
tribución de cesantía. De acuerdo coa esta 
contribución cada empresa pagará una anua- 
lidad fija por cada habitante de menos que 
L'Üa mantenga respecto de la cuota que le 
i orresponde en la economía nacional, cuota 
que le será asignada en proporción del capi- 
tal y de la utilidad social de su función. Por 
lo tanto, esta contribución se reducirá en 
relación con 'el número de habitantes que 
Cada empresa mantenga. Esta contribución 
hará desaparecer la cesantía y además contri- 
buirá a solucionar el problema de la manten- 
ción del pueblo; pues las empresas estarán 
interesadas^ para conseguir la rebaja de la 
contribución, en completar las cuotas de 
habitantes que les corresponden. Las venta- 
jas que hoy día obtienen las empresas con la 
ocupación de los empleados solteros se com- 
Lpensará con la disminución de pago de la 
Contribución empleando operarios con fami- 
£a, Las remuneraciones de los hombreí casa- 
dos o con familias a su cargo tenderán 
espontineamente a ser mayores que la de los 
solteros. En esta forma se soluciona no sólo 
el problema de la mantención de los hom- 
bres activos, sino también la de las'mujeres, 
de los niños y de los ancianos. 



REIVINDICACIONES INMEDIATAS 

m deber del Estado de proveer a la subsis- 
tencia del pvieblo lo obligaría, desde luego, 
mientras se hacen sentir los efectos del pro- 
grama económico que se ha expuesto, a 
recurrir el Crédito de subsistencia para requi- 
sar los artículos de consumo de primera 
necesidad, tanto de alimento como de ves- 
tuario, que hoy día mantienen acaparados 
los comerciantes o productores con la espe- 
ranza de hacer una injusta ganancia por las 
diferencias de precios. Esos artículos serían 
repartidos gratuitamente a las familias y a las 
personas indigentes por intermedio de los 
propios sindicatos y gremios obreros. 

La obligación del Estado de dar domicilio 
al pueblo engendra intertanto, mientras su 
plan de domiciliación no está realizado, el 
deber de suspender los lanzamientos, Para no 
perturbar la circulación de la economía se 
recurrirá desde luego en los recintos urbanos, 
al crédito de domiciliación, para liberar a los 
actuales deudores d* sus compromisos atra- 
sados de arrendamiento y para rebajar el 
50* de los cánones actuales. Finalmente el 
crídito de domiciliación popular, permitirá 
con la garantía del Estado transformar a los 
actuales ocupantes de domicilios urbano^ en 
propietarios de ellos. En los recintos rurales 
se reconocerá itimcdiatamente a los actuales 
inquilinos la propiedad de sus posesiones, 
situación que se mantendrá hasta que el 
Estado les proporcione el domicilio de acuer- 
do con su plantle reforma agraria, Por tanto, 
en breve plazo, con la ayuda del Estado, se 
verán los trabajadores del campo y de la 
ciudad en posesión de sus domicilios. 

Los Créditos Extraordinarios de sub- 
sistencia y domicilio de que el Gobierno ■ 
tendrá que hacer uso para satisfacer las 
reivindicaciones inmediatas del pueblo, se- 
rán retirados por medio de contribuciones 
especiales garantizadas con la fortuna priva- 

La realización del plan económico ante- 
rior requeriría la concentración, en un solo 



[*] Aquí se interrumpe el PLAN SOCIALISTA de 
Lagarrigue, que publicó "Cuadernos de la Econo- 
mía Mundial", N" 8, págs. 14—28. 
Santiago: Imprenta Ferrarlo, 1932. 



197 



Ministerio, de las actividades correspondien- 
tes. Este MINISTERIO DE ECONOMÍA NA- 
CIONAL tendría doí Subsecretarías de Pro- 
ducción y de Consumo, tres Direcciones Ge- 
nerales; del Crédito, del Comercio y del Sala- 
rio; y, dos Departamentos, dé Estadísticas y 
de Control. 

Medite el pafs sobre las ideas que expone- 
mos para solucionar en forma efectiva el más 
grave de los aspecto* de la vida nacional. Los 
momentos que vive la República son para 
soluciones inmediatas; ya no hay tiempo que 
perder en estudios dilatorios. Necesitamos 
enfocar la naturaleza, gravedad y trascenden- 
cia de nuestros problemas fundamentales a 
través de un criterio nuevo, conforme con las 
realidades vivientes del ciclo histórico en que 
estamos, 

La obra de transformación constructiva 
de la República no puede ser la acción de 
unos pocos; es indispensable la colaboración 
de todos los hombres de buena voluntad. 

A estos nos dirigimos para que compe- 
netrados de los principios salvadores que 
exponemos, contribuyan con nosotros a la 
formación de la conciencia social y a la 
realización, a breve plazo, de todos los pun- 
tos de este PROGRAMA DE ACCIÓN ECa 
NOMICA INMEDIATA, que habrá de traer 
la liberación material, social y espiritual de la 
República, 

REIVINDICACIONES INMEDIATAS 

I.-- El crédito debe ser monopolizado por el 
Estado en beneficio de la colectividad para 
evitar !a explotación de los que trabajan por 
el capitalismo. 

2.— El Gobierno no aceptará paralización 
de las actividades de la producción, por lo 
tanto, ninguna empresa, nacional o extran- 
jera, podrá sustraerse a pretexto de resguar- 
dar el interés o la ganancia del capital, del 
cumplimiento de la obligación que tiene de 
contribuir con su producción a la solución 
del problema económico. 

Se pondrán, en consecuencia, en marcha 
las oficinas salitreras que se estime cotive- 
nii:ntc y que están hoy día paralizadas. 

Se intensificará el trabajo de las faenas 
fabriles y mineras que estén paralizadas o 
que hayan limitado su producción, declarán- 
dolas empresas de interés nacional. 



3.— El Gobierno reconoce su obl%acióii 
de controlar el comercio interno y externo 
tomando en cuenta únicamente el interés 
social. 

En consecuencia, en sus relaciones con los 
mercados extranjeros, tenderá a liberar la 
economía chilena del yugo del capitalismo 
extranjero y del capitalisrno nacional al servi- 
cio del imperialismo. 

£1 Gobierno procederá de inmediato a 
tomar por su cuenta W importaciones de 
azúcar, petróleo, bencina, y demás artículos 
de primera necesidad. 

Para que el Gobierno tome inmediata- 
mente el control del comercio interno, pro- 
cederá a exigir de las casas nacionales y 
extranjeras la declaración de sus existencias 
de artículos de primera necesidad, a fin de 
estar en condiciones de asegurar la subsisten- 
cia normal del pueblo. 

4.- El Gobierno reconoce como uno de 
los deberes fundamentales asegurar la subsis- 
tencia de cada uno de los individuos de la 
colectividad, usando todos los medios de que 
dispone el país. 

El Gobierno hará efectiva la obligatorie- 
dad del trabajo para que cada cual disponga 
del poder adquisitivo suficiente. 

Mientras se organiza la economía en for- 
ma que el Gobierno pueda cumplir su obliga- 
ción de asegurar trabajo para todos, se adop- 
tarán las medidas necesarias para dar al 
pueblo ALIMENTO, VESTUARIO Y VI- 
VIENDA. 

Se intensificará, bajo el control de las 
organizaciones obreras, el reparto de víveres, 
utilizando también el personal y los elemen- 
tos de movilización y de preparación de que 
dispone el Ejército, . 

Mientras el Gobierno pueda cumplir su 
obligación de dar domicilio a toda persona, 
asegurará la vivienda al que hoy no tiene con 
qué pagarla. 

En consecuencia se suspenderán todas las 
Órdenes de laníamientu y se arbitrarán las 
medidas para liberar a los arrendatarios de 
sus deudas atrasadas y para rebajarlos cáno- 
nes. 

5. El Estado reconoce que la propiedad 
tiene una finalidad social y que, en conse- 
cuencia, sólo puede ser ejercida teniendo en 
vista los intereses de ta colectividad. 

Para evitar la injusticia que significa la 



198 



dwigual repartición d« [» nqu«zü se modifi- 
cará el sistema tributario gravando lis gran- 
des rentas. 

Mientras estü modificación se realiza »e 
impondrá de»de luego un impuesto extraor 
dinario y pro^esivo a las fortunas superiores 
de un niitlón de pesos. 

6. A fín de evitar entorpecimientos a la 
realización de este programa inmediato de 
reivindicaciuneü se procederá a ta disolución 
del Congreso y de toda sociedad que coarte 
[a libertad de acción del Gobierno. 

LOS TREINTA PUNTOS BÁSICOS 
DE ACCIÓN INMEDIATA DE LA 

JUNTA DE GOBIERNO (*) 

Los siguientes son los puntos básicos de una 

acción inmediata de la Junta de Gobierno: 

1. - Asunción de fa suma del Poder Públi- 
co por el Consejo Ejecutivo y su Ministerio. 

2.- Disolución del Congreso Nacional. 

3- Organización del control de subsis- 
tencias con requlsamienco y demás medidas 
:ondttcentes que sean necesarias para asegu- 
rar el abastecimiento de la población. Distri- 
aución de víveres, empleando, entre otros, 
los elementos del Ejército. 

4.— Fuerte impuesto a todas la« grandes 
fortunas, sin excepción, para reunir una su- 
ma no inferior a SOO millones de pesos. 

5.~ Aumento del impuesto contplemen- 
tano sobre laa rentas superiores a i 36.000 
anuales, y del impuesto adicional de chUenos 
en el extranjero. 

6.- Expropiación de los depósitos en mo- 
neda extranjera y en oro, pagándolos en 
moneda corriente nacional de 6 d. 

7.- Irunediata destinación de lo» fundo» 
fiscales, de los pertenecientes a los morosos 
en falencia ante las instituciones de Crédito, 
y de los improductivos por falta de explota- 
ción, a la colonización con cesantes, implan- 
tando la coloniiación colectiva con cesantes, 
bajo la dirección técnica del Estado. Empleo 
de los elementos del Ejército en la moviliza- 
ción e instalación de colonos., 

8.- Expropiación de los terrenos toma- 
dos por el Estado ajusta tasación y hasta la 
concurrencia del monto de la deuda hipote- 
caria respectiva. 

í*) Ct>fiotenios uji pequeño folleto que solt? inclu- 
ye estol "Treint» puntos básicos" y sé denomina; 
LOS TREINTA PUNTOS. Taltahuíno: Librera e 
IrtipieriCa Júidiii. il(. 



9 Suspensión de los lanzamientos de 
pequeftois arrendatarios en mora y ocupación 
inmediata de las casas desocupadas. Empleo 
del Ejército e-n esta labor. 

10. Indulti> de los marineros condena- 
dos por ios sucesos de Coquimbo y Tal- 
cahuano, y demás procesados y condenados 
por delitos políticos, derogándose }a Ley de 
Seguridad Interior del Estado. 

11. Apertura inmediata de las Ofícinas 
Salitreras que elaboran con procedimiento 
Shauks y otros auxiliares de bajo costo de 
producción. 

12.— Liquidación o reorganización inme- 
diata de la "COSACH". 

13.- Estanco del Oro por cuenta del Es- 
tado y explotación hasta obtener 30 kilos 
diarios. 

14.— Establecimiento del Estanco del 
Yodo, luego del petróleo, fósforo, tabacos, 
alcohol y adúcar. 

15.— Organización de la producción hasta 
obtener el dumping det salitre y yodo. 

16.— Monopolio por tí. Estado del comer- 
cio exterior. 

17.— Ampliación progresiva e incesante 
de la socialización det Crédito, 

18.- Organización de la "CASA DE CO- 
MERCIO DEL ESTADO", anexa a los 
FF.CC. para la compra y venta de artículos 
de primera necesidad (frutos del país). 

19. - Reorganización de los Servicio» EJi- 
plomático y Consular para adaptarlos a las 
necesidades del comercio exterior. 

20.— Celebración de tratados indo-ameri- 
canos, 

21.— Revisión de los sueldos, pensiones y 
jubilaciones, reorganúcandú la planta de los 
empleos públicos y municipales, suprimien- 
do las reparticiones y puestos inútiles, Fija- 
ción de i 36.000 al año como sueldo máxi- 
mo, para los servicios fiscales, lemi-fiscales y 
municipales. 

22,— Reorganización, selección y reduc- 
ción de las fuerzas armadas. 

23.— Mejoiatniento y extensión de la 
Educación Primaria. 

24.— Reconocimiento del Gobierno So- 
viético y revisión de los contratos con Com- 
pafifas extranjeras que importen monopo- 
lios. 

25. - Prohibición de importar productos 
suntuarios (sedas, autos, perfumes) y demás 



199 



que puedan ser reemplazados por manafac- q"* dictará la nueva Carta Fundamental del 

turas nacionales. Estado. 

26. Supresión del impuesto al jjanado 28. Creación del Ministerio de Salud 

argentino, trigo y materias primas para las Pública estableciendo la unidad de acción en 

industrias nacionales de productos aliirtenti- '<■« servicios sanitarios del país. 

29,- ReorEanización de la Adiiiinistia- 

27.- Estudio de la organización de una ción de Justiciü. 
Asamblea Constituyente a base funcional, ^f'- Tribunal de Sanción Nacional. 



200 



Capítulo Noveno 



Los postulados de los fundadores del partidos socialista 

de Chile 



m 



Bajo este título hemos recopilado una variedad heterogénea de escritos 
pertenecientes a Eugenia González Rojas, Federico Klein ReideJ, Marmaduke 
Grove Vallcjos, Eugenio Matte Hurtado y Osear Schnake Vergara. Para seleccionar 
los textos revisamos bibliografía y periódicos de época, colocando como límite 
para las transcripciones abril de 1933, fecha en que se funda el Partido Socialista 
de Chile (PSCh). 

Sin lugar a dudas, las personalidades elegidas son representativas del socialismo 
chileno. Los nombres de Matte, Grove y Schnake, poseen un sitio de privilegio no 
sólo como animadores de los más importantes acontecimientos de la década de los 
treinta, sino que, además, cada uno de ellos se convertirá, en la nueva colectividad, 
en líder de primer orden. 

El pensamiento de Eugenio González aparece bosquejado en una secuencia de 
artículos escritos en 1924--25, años de crisis y alteración del orden constitucional, 
^ Visu;iliza al país sumido en una profunda "desorientación" que hace posible 
f] cualquier Intento "'renovador", inclusive llega a sostener cjue se vive un 

"período revolucionario". Luego de realizar un recuento de la historia política e 
institucional, concluye por sostener que el pueblo puede beneficiarse si es que 
actúa sin escuchar las "tjuejas de los políticos destronados" ni cae en la trampa de 
Lis promesas (.[uc le hacen Ins "miÜ tares entronizados" en el poder. 

Marmaduke Grove nos entrega sus planteamientos a través de declaraciones 
que ven la luz pública cuando se convierte en el principal artífice del movimiento 
del 4 de junio. De ahí que todos sus textos giren en torno a la implantación de la 

203 



república socialista. Define, el propósito del pronunciamiento en el sentido de 
perseguir un "cambio total de la estructura de la nación, aprovecliando y 
transformando cuanto se amolde a la nueva situación y construyendo los 
complementos indispensables c]ue complementen el edificio total que necesita un 
régimeii socialista". 

Los planteamientos de Eugenio Matte. posibles de observar en el conjunto de 
documentos que publicamos, se centran sobre dos grandes tópicos. Están los que 
tienen como referencia las motivaciones y realizaciones que pretende llevar 
adelante el régimen socialista de junio. Respecto a ello, manifiesta que ha 
participado cti él guiado por su anhelo de terminar con un sistema social basado 
en el privilegio de unos pocos y en la explotación de la mayoría. Su meta es 
construir una "república de trabajadores", no de esclavos. El segimdo grupo de 
textos contiene las orientaciones centrales de la Nueva Acción Pública (NAP), 
entidad política de ía cual es su principal ideólogo y gestor. Cabe recomendar a 
nuestros lectores el ejercicio de comparar los planteamientos doctrinarios de la 
NAP, en el capítulo Vil, y los conceptos que vierte Matte en su exposición ante el 
Senado de la república, oportunidad en que hace un análisis profundo del 
Progrivna.de la Nueva Acción Pública. 

El único texto que corresponde incluir de Osear Schnake es No sotuos nu 
partido tnás, del cual existen varias versiones, tanto en folleto como en la prensa. 
Sin embargo, consideramos que el texto elegido resulta el más completo. En él 
presenta conceptos doctrinarios y programáticos claros, así como un pequeño 
balance de lo que ha sido la actuación del PSCh durante sus primeros años de vida 

(M- 

Hemos dejado para el final la referencia a Federico Klein, socialista de toda 
una vida y que nos ha honrado al aceptar hacer el prólogo de esta antología. 
Klein, en un escrito titulado Por qué queremos un partido socialista, publicado en 
"Ea Verdad^' de Valparaíso, manifiesta que la colectividad tendrá como norma la 
exctu.sión de los individuos "contaminados y manchados en la nefasta politiquería 
de administraciones anteriores", pues los adlierentes al socialismo deben exhibir 
cualidades superiores. Para él, socialismo significa "poseer dignidad, justicia e 
igualdad". 



(1 I F.l ti-sto df .Sfhnakt esta itii|Hi-w> urijíiualitimti <ii rl (olliui í'íiíiV" ,f V.m./ínM. (I 438) > t>a sido im.iir|i.' 
radii (>or tiu cnioiirrarsi- Tixlii alniitm di t'filM jhuitÍhi v ^í^•• i imi(ilii-ríi < un los. ft(.|iitsitns di' «tu 
antiiUitilii. 

204 



KN TORNO AL 
MOVIMIENTO MILITAR 

justicia. Santiago. \'" Í.300 
(03.XL1924). pág. 3. 

I- LA ACTITUD NECESARIA 

3s hechos qutj con inusitads rapidez se vie- 
en sucediendo en nuestro país, obligar a 
Itableccr una rígida apreciación de valores y 
adoptar, en conformidad con los resultados 
esa apreciación una determinada actitud, 
ay que examinar coíi frialdad crítica las 
laciones, los hombres y los propósitos 
lestes en juego a fin de obrar con eficacia 
el sentido de las ideas mejores y más 
portunas. La desorientación presente es 
ropicia a cualquier saludable intento renova- 
se; estamos, aunt^ue no ha baya sangre ni 
Bolencia ostensible, en un período revolu- 
lonario y todas las tuerzas sociales tienen 
I imperioso deber de actuar. 
Desde estas mismas columnas hemos com- 
satido con actitud violenta el imperio de la 
Fdmpudicia política, los vicios de toda índole 
foue medran en é! dewrden de nuestra demo- 
[■cracia embrionaria y, más que todo eso, las 
instituciones básicas del régimen capitalista y 
autoritario. Nuestra crítica se Ka dirigido, por 
igaal, al sistema y a los hornbres y partidos 
que dentro de! sistema han aprovechado y 
aprovechan la inercia fatalista del pueblo 
para satisfacer sus dt:smcdradas pretensiones 
de lucro, de explotación y de mando. Hemos 
marchado en línea recta conscientes de que 
Lontemporizar es claudicar, y por eso, en este 
instante de inquietud colectiva tenemos 
derecho a maldecir una vez más, íitt ser opor- 
tunistas, a los políticos caldos, y a cotidenar, 
sin pretender de augures a los militares que 
lioy disfrutan de las granjerias del poder. 

Fuera de las ratone» doctrinarias que de 
ellos nos aparten, hemos encontrado siempre 
detrás de las actividades ostentosas de los 
políticos, la mentira interesada, el escarnio 
de los principios, la befa de las necesidades 
públicas. Viven entreteniendo la puerilidad de 
la opinión, con el artificio de las grandes pala- 
bras. Fuesen cuales fueren, las mayorías po- 
líticas que han dominado en la nación, su 
obra ha sido desquiciadora, inmoral y reac- 
cionaria, favorable sólo a los intereses de las 
grandes empresas, de la oligarquía y de la 



bancocracia. Voraces en grado in verosímil, los 
políticos habían convertido la República en 
un vasto sindicato dedicado a la explotación 
del pueblo, un sindicato que utilizaba la tan- 
dera tricolor cosno matea de sus negociados 
y cubría su rapacidad con el velo intengible 
del patriotismo y de la ley. 

Pero fueron colmando la medida: su auda- 
cia llegó a herir a aquellos que eran sus 
sostenes legales. Y un buen día, las institu- 
ciones armadas, haciendo intérpretes del ma- 
lestar reinante y mistificando a los candidos 
-■'legión de legiones" con ampulosas de- 
claraciones de idealismo democrático, clau- 
suraron el Parlamento, señalaron la puerta de 
la proscripción al Presidente Alessandri, y 
fueron despertando, con el ruido bélico de 
sus sables, las arafías burocráticas dormidas 
apaciblemente en los rincones de la adminis- 
tración nacional, 

Las bayonetas ha tenido aquí, como en 
todos los países civilizados (? ), una misión 
esencial: mantener intacto ese andamiaje de 
mentiras, de explotación y de violencia arbi- 
traria que es el Estado, No es necesario, pues, 
ser demasiado pesimista para pensar que los 
militares, cumpliendo sus honestos deberes y 
tradiciones, no alterarían en nada sustantivo 
lo que hoy se llama despectivamente "ei 
viejo régimen". Reemplazarán mentiras de- 
crépitas por mentiras más viejas aún, adorna- 
rán la fachada de la casa -colonial con decora- 
ciones atrayentes; embaucarán al pueblo con 
dos o tres leyes que no perjudiquen en mu- 
cho a la oligarquía y a la bancocracia, de 
quienes, acaso sin que muchos se den cuenta 
cabal, oíician como habilidosos servidores. Y 
después, si es que, contradiciendo lo que 
afirma esa maliciosa comadre llamada His- 
toria, no se encariiían demasiado cort el po- 
der, cederán su puesto a un grupo solemne 
de Pachecos, representantes de la farsa anti- 
gua, y en Chile, como en el caso del cuento, 
no habrá pasado nada... 

Esto es precisamente [o que debemos evi- 
tar a toda costa. O nos cruzamos de braíos o 
tratamos de avanzar algo siquiera, dando a 
nuestras instituciones la flexibilidad nece- 
saria para que pueda adaptarse sin rompi- 
mientos probables, a las exigencias del pro- 
greso social. Los grandes problemas colecti- 
vos están entre nosotros absolutannente 
vírgenes, y eS urgente examinarlos y resolver- 



205 



los dentro de lo que permitan las ciícunstan- 
cias, la educación incipiente de las masas y la 
energía constructiva de los elementos nue- 
vos. Recordemos, en tanto, algunos hechos 
del pasado que pueden servirnos para fijar 
nuestra posición en el presente. 

2.- ANTECEDENTES Y 
CONSIDERACIONES 

Mirando la fuerza de supervivencia del pue- 
blo de Chile y la tenacidad con que se aferra 
a lo establecido, el observador se queda estu- 
pefacto. El cKilecio. aunque otra cosa diga la 
leyenda adulona, es sutnido, anodino, enemi- 
go de los Cambios, ama las instituciones tra- 
dicionales que !e han sido impuestas, reve- 
rencia los absurdos en que ellas descansan, y 
prefiere vegetar como Job, en un estercolero 
de imquidades, a tener alguna vez siquiera, la 
. rebeldía de una protesta gallarda. 

Nuestro estado social, político y econó- 
mico, reposa sobre irritantes privilegios. 
Unas cuantas fanrtíJias de abolengo colonial 
unidas a otras de advenedizos democráticos 
y a unas cuantas empresas extranjeras, son 
dueños de la tierra chilena y de sus riquezas 
pródigas. La gran mayoría, en cambio, es 
miserable; en los campos, el inquilino, vesti- 
gio de servidumbre oprobiosa, es un ser en el 
que difícilmente se reconoce un semejante; 
en las ciudades e! obrero rueda su vida en 
taUeres infectos y en los tugurios dantescos 
ds; conventillos edificados por clérigos y bur- 
gueses de indiscutibles inclinaciones filantró- 
picas. 

Arriba, en manos de la aristocracia y de la 
alta burguesía, el dinero arrancado al sufri- 
miento anónimo se transforma en lujo, en 
placer, en belleza; e! dolor proletario es lapi- 
dado por una carcajada de bacanal. El pue- 
blo nutre con su sangre los vicios de una 
oligarquía corrompida, enmascarada de hipo- 
cresía católica. Y esto, sin duda, es hermoso 
y justo. Los ricos y los pobres existen desde 
que existe la sociedad conscitiiída; luego, se 
trata de una división necesaria, de origen di- 
vino, y el que así no lo juígue tiene que ser 
un ente peligroso y absurdo. Para resguardar 
la tranquilidad de los que tienen, el Estado 
vela como una Providencia terrestre, por in- 
termedio de la Policía, del Ejército y de la 
Magistratura, 



El pueblo tiene en el fondo, la psicología ■; 
simple de los niños. Con un juguete en sus] 
manos, el niño no grita; con una mentira 
pintoresca el pueblo no se rebela. La oligar- 
quía chilena, comprendiéndolo así, le obse- 
quió el principio de la soberanía republicana, ^ 
Periódicamente se le llama a elecciones y se 
le hace creer que elige, sus representantes. 
Cuando lo que hace es cambiar de amos. En 
verdad, el único provecho que un ciudadano 
saca de las actuales elecciones es la suma de 
dinero con que a veces, lo gratifican 'los 
traficantes del sufragio. Nada cambia, nada 
puede cambiar, porque el sistema electoral 
está de tal manera montado entre nosotros, 
que las corrientes renovadoras encuentran 
cerrado el camino del éxito. Por lo demás, 
hay que convencerse alguna vei que la cues- 
tión social no va a solucionarse en último 
término desde (a tribuna parlamentaria, sino 
en los organismos proletarios capaces de ex- 
terminar el régimen existente. 

Las clases poseedoras son las únicas que 
han recibido beneficios de la política parla- 
mentarla. La historia de los partidos chile- 
nos, especialmente después de! 91, es una 
crónica policial aumentada de proporciones; 
en todas partes, negociados, escándalos, frau- 
des financieros y morales, corrupciones inca- 
lificables. Para ser hofribre público en nues- 
tra tierra se ha requerido reunir la variedad 
grandilocuente de Pacheco a las trapacerías 
de cualquier negociante inescrupuloso, y ha- 
ber leído y meditado con provecho no ya el 
clásico tratado de Machiavelo, sino !a biogra- 
fía de algún inasible caballero de industria. 
¿Cuántos políticos pasean por las calles de 
Santiago sólo para demostrar que los Tribu- 
nales de Justicia no se han hecho para los 
poderosos? Esto en lo que atañe a morali- 
dad, que en cuanto a ideas y programas, 
"más vale no meneallo". Las doctrinas han 
ocupado siempre un íntimo lugar en la con- 
ciencia de nuestros repúbiicos. 

3.-- ALESSANDRI 

Un día se creyó que todo esto iba a 
terminar. La situación insostenible de las cia- 
ses trabajadoras, el estado genera! del país, la 
crisis económica y espiritual hacía presagiar 
una inevitable revolución popular. El am- 
biente estaba preparado. Ideologías nuevas 
atraían el interés de los espíritus y necesida- 



206 



les imperiosas incÜnaban a las voluntades a 
acción subversiva y rotunda. En la eferves- 
Kencia colectiva entraban, por igual, factofei 
Jocaks e influencias extrañas diseminadas en 
atmósfera moral. del mundo porlarevolu- 
^ón rusa, el fenómeno sociológico más im- 
portante de los últimos tiempos. Hasta en- 
tonces nuestros movimientos políticos ha- 
ifcían sido obra de la oligarquía dominante; 
run elemento impetuoso iba a entrar en esci- 
ena: el pueblo. Lentamente, un comienzo de 
h conciencia democrática se insinuaba hacien- 
[-do temblar, tras las nlurailas coíoniales de 
{sus privilegios, a todas las ciases conservado- 
[tas de este país, 

Y surgió también el hombre representa- 
tivo: Arturo Alessandri. Caudillo, energético 
inquietador de muchedumbres, agrupó junto 
a él a todas las energías fecundas de esta 
tierra. Pudo iniciar una ampJia y eficaz reno- 
vación de valores, y no hizo nada. Continuó 
el juego de la política pequeña; transigió Con 
las intrigas de los circuios parlamentados; 
accedió a las exigencias de banderías corrom- 
pidas. Y esto es lo que nunca será posible 
perdonarle: el no haberse atrevido a cumplir 
la misión que el pueblo de Chile le confió en 
una hora trascendental de su desarrollo de- 
mocrático. Alessandri debió gobernar con el 
pueblo y prefirió gobernar cor la Constitu- 
ción; un parlanientacismo desenfrenado 
ahogó en germen sus saludables intenciones, 
e hizo de él, que pudo ser el primer ciudada- 
no de un Chile enaltecido, un proscrito más 
de la copiosa serie que expulsan hacia Euro- 
pa los pronunciamientos militares, que se 
suceden en esta América adolescente y tur- 
bulenta. Alessandri es el malogro más grande 
de la política chilena. 
í.- APRECIACIONES 

SOBRE LA DICTADURA 
Un movimiento renovador de cualquiera es- 
pecie tenía fatalmente que producirse. El 
abuso del parlamentarismo había traído al 
país al borde de la bancarrota; el desorden y 
la inmoralidad minaban la administración del 
Estado; los hombres públicos subastaban Sus 
influencias a las grandes compañías en detri- 
mento de la nación; y la de los partidos y en 
los dirigentes de los partidos sólo se manifes- 
taban ambiciones de predominio y de lucro, 
El pueblo, este pueblo nuestro que todo se 
lo merece por imbécil y paci'fico, se cruzaba 



de brazos en una plácida actitud de escépti- 
co. Y he aquí que los militares, defraudados^ 
también en las aspiraciones de su estómago^^f 
iniciaron un movimiento, según ellos depura- 
dor, suprimiendo de hecho las leyes y las 
instituciones orgánicas, y reemplaíándolas 
por U dictadura de una Junta Militar. El 
disgusto que a todos producía la desvergüen- 
za insolente de los políticos Ka impedido a 
muchos, hasta ahora, comprender que el ré- 
gimen que ha venido a reemplazar al ante- 
rior, presenta características altamente sos- 
pechosas y es por su esencia reaccionario. 

Fortalecidos por el desprecio, notable en 
todas partes hacia el parlamentarismo, los 
militares se creen llamados a renovar la Re- 
pública, para lo cual se ven, estimulados por 
las súplicas de la feligresía católica que consi- 
dera la caida de Alessandri como una reivin- 
dicación. El Ejército -se afirma, por alif- 
procede al margen de cualquiera corriente 
política y por sobre las sugestiones doctri- 
narias. Sin embargo la burocracia, el clero y 
la oligarquía se desgaüitan aplaudiendo y 
enalteciendo el pronunciamiento müitar; y la 
bufocracia, el clero y la oligarquía serán los 
únicos que recibirán los'probtemáticos bene- 
ficios de la dictadura, ¿Cuál es si no el papel 
del Ejército en la sociedad? ¿No ha sido, 
ayer, hoy y siempre, mantener las injusticias 
constituidas, defender los privilegios de ¡as 
castas posesoras responder con la represión a 
las peticiones doloridas de la multitud? ¿Có- 
mo puede, entonces, esperarse algo que no 
sea la perpetuación de la iniquidad social a 
consecuencia de los fueros de la oligarquía 
chilena, !a retrogradación de nuestras institu- 
ciones? ¿Por qué arte de magia, la falta de 
aptitud adquiere, de pronto, cualidades 
directrices, la pasividad disciplinada se trans- 
forma en fuente de iniciativas salvadoras, y 
los sostenes del Estado aparecen como ami- 
gos de las víctimas del Estado? 

Aparte de lo anteriormente dicho y por 
poca perspicacia que se tenga puede verse 
como el movimiento iniciado por la oficiali- 
dad menuda -queremos creer que con las 
mejores intenciones del mundo- ha.venido a 
ser aprovechada por ios altos jefes y, por 
intermedio de ellos, por los políticos valetu- 
dinarios de la Unión Nacional. Esto no nos 
importa mucho: hemos estado siempre con- 
tra las dos combinaciones que luchaban en el 



207 



redondel del Parlamento, y no moveríamos 
on dedo para defender a k Alianza Liberal 
en desgracia: pero estaremos prontos a de- 
fender, Como sea necesario, cualquiera tenta- 
tiva que se pretenda hacer para conculcar las 
libertades conseguidas arduamente en un si- 
glo de dificultosa evolución política. Dicen 
que la intromisión de los militares en el 
gobierno ha establecido un precedente peli- 
groso; hay más aún; el gobierno militar es ya 
un peligro; si el execrado parlamentarismo 
de ayer condujo al país al derrumbe finan- 
ciero la aplaudida dictadura de hoy parece 
conducirlo a una crisis de la libertad cuyas 
proyecciones son todavía incalculables, 

S.~ LA VERDADERA REVOLUCIÓN 

El concepto de revolución lleva envuelto el 
de renovación radical, de progreso, de per- 
feccionamiento. No hay revolución cuando 
se destruye un régimen y se reemplaza por 
otro peor, cuando se vuelve atrás. Lo que 
han hecho los jnilitares está muy lejos de ser 
una revolución; es un simple pronunciamien- 
to igual a esos que llenan la historia de ía 
España moderna. En el mejor de los casos se 
reformarán algunas instituciones demasiado 
arcaicas o demasiado inmorales; aunque lo 
más probable —dado el personal que asesora 
a la Junta de Gobierno— es que el estatuto 
orgánico que se dicte sea más reaccionario y 
digno de censura que el que hasta hace poco 
tuvimos. Ya se insinúan, por ahí, procedi- 
mientos que pjefmiten augurar el cariz de las 
futuras determinaciones gubernativas. Se ha- 
bla con esperanza y optimismo de la Asam- 
blea Constituyente que deberá organizar el 
Estado, y unos proponen que se haga a base 
de gremios, y otros, por elección popular. 

Desde luego podemos adelantar una cosa 
y es que sea cual sea la forma en que elija esa 
Constituyente, bu personal, nombrado direc- 
ta o indirectamente por el poder dictatorial, 
obrará conforme a sus inspiraciones y dará a 
Chile una Constitución que en nada afecte 
los intereses de la oligarquía dominante y 
que, por lo tanto, beneficiará en muy poco 
al elemento popular. Contra esto hay que 
estar alerta porque acaso mañana las oportu- 
nidades propicias desaparezcan. Estiinamos 
necesario constituir una corriente de opi- 
nión, extraña a las dos combinaciones políti- 



cas en lucha y de base eminentemente 
popular, capaz de íníluenciar y de imponer- 
se. Los tímidos y los desencantados arguyen 
que nada puede intentarse para supeditar a 1» 
fuerza reaccionaria que domina en la actua- 
lidad. Conviene recordarle a los que así 
piensan, que la fuerza que ha producido las 
grandes renovaciones históricas han fluido 
siempre, generosa y fecunda, en las entrañas 
ardientes del pueblo. 

El pueblo debe, alpina vez, proceder, 
sacudir el yugo de su atávica resignación, 
limpiarse el moho de servidumbre tradicional 
que le corroe la vida. Este es el verdadero 
momento para que actúe. No hay que 
escuchar las quejas falaces de los políticos 
destronados ni tampoco las promesas pere- 
^inas de los militares entronizados. Los 
unos y los otros, sólo son servidores incons- 
cientes o habilidosos de la oligarquía. 

Nada se puede, en consecuencia, esperar 
de ellos, 

Eugenio González R. 
(De "Claridad") 



GLOSAS DE UN AÑO TRISTE í 

Justicia. Santiago. No 1.378 
(21.IJ923),pigs. 1 y4. 

LA NECESIDAD DE ADMONICIONES 

Vivirnos chapoteando en la vergüenza. Cada 
día asoman nuevas mezquindades, inéditas 
sordideces morales, ignoradas manifestacio- 
nes de ignominia y de estupidez. Estamos en 
uno de esos períodos en que todo —hom- 
bres, instituciones, esperanzas— parecen nau- 
fragar en el caos desalentador de la decaden- 
cia, ¿Quién podría juzgar con serenidad a los 
hombres que en cada instante lucen a pleno 
sol, con inusitada impudicia, su aparatoso y 
ambicioso servilismo o su impotencia delez- 
nable? ¿Quién podría fijar con la fría 
imparcialidad del analista el sentido y el 
destina de las corrientes políticas que sacu- 
den el ambiente? 

Todos somos actores de una comedia que 
debe terminar, para salvación de todos, en 
tragedia; todos tenemos nuestra parcela de 
responsabilidad y es por eso que nuestro 
juicio debe tener la alta sinceridad de la 
pasión y el brío militante del ataque y de la 



208 



protesta. Sólo a gritos es posible hacerse oír 
de los iordos voraces que pululan en torno a 
los intereses del momento; sólo a empellones 
ía verdad puede abrirse paso a través del 
cúmulo de mentiras que ocupan todos los 
sectores de la vida chilena. Hay que decir la 
frase ruda, como un latigazo; aplicar el 
epíteto violento, como un cauterio; sacudir, 
si aún se puede, el oscuro marasmo de la 
multitud, execrando a los culpables¡ denun- 
ciando a los cobardes y exaltando con 
fíirmeza y claridad el deber de la hora 
incierta que vivimos. 

El año 1924 señala la más honda y triste 
crisis de nuestra sociabilidad y nuestra políti- 
ca. Valores tradicionales se han venido ai 
sucio ilusiones colectivas, han agonizado y 
muerto irremediablemente; conceptos cente- 
narios sobre los que descansaba aparente- 
mente la tranquilidad del país y el desenvol- 
vimiento regular de su evolución histórica 
han desaparecido, en medio del aplauso 
esperanzado de los que parecían adorarlos y 
del silencio cómplice de los que estaban en la 
obligación de defenderlos. Vivíamos sobre 
un andamiaje de engaflos y de añejeces 
solemnes, incapaces para la acción clara y 
constructiva, fatalistas desengañados de to- 
do; y he aquí que un golpe de fuerza, la 
audacia fácil e insolente de los militares, ha 
puesto en evidencia la profunda enfermedad 
moral de la república, los vicios que corroen 
el aíma colectiva y la frágil vanidad de sus 
valores representativos. 

Es por eso que cualquier examen que se 
haga de la actual situación en Chile con 
dignidad y justeza de juicio, tiene que llegar 
a resultados amargos, a términos de admoni- 
ción implacable, porque nunca como ahora, 
se había puesto tan de manifiesto la miseria 
hipócrita de los individuos, la desorientación 
de los ideales, la debilidad claudicante de las 
voluntades. Hay que ser leales y fijar las 
actividades afrentosas para que mañana en 
las ferias de la plaza, no se mientan valentías 
gallardas que cuando era necesario no se 
tuvieron. Hay que marcar, para que todos los 
puedan reconocer, a los faranduleros de esta 
farsa sin brillo ya que no es posible terminar 
con ellos. Sépase más tarde, ai amenguarse 
esta marea de inquietud y desaliento, quienes 
prefirieron vivir una hora gris cuando debie- 
ron vivir una hora roja. 



LOS HÉROES DE SETIEMBRE 

Hasta los poetas y los guardianes saben ya 
cuáles fueron las causas inmediatas del cuar- 
telazo del 5 de setiembre; por una parte, una 
conspiración fraguada entre los altos jefes 
del Ejército y la Marina por la Unión 
Nacional; por otra, el espontáneo desconten- 
to que estalló entre la oficialidad menuda 
por asuntos meramente estomacales^ Hubo 
una convergencia de situaciones que fue 
habilidosamente aprovechada por los altos 
jefes en Servicio de sus planes reaccionarios. 
Eso es lo cierto. 

Desde un comienzo, es claro, se pretendió 
mistificar diciendo que se trataba de un 
movimiento de depuración nacional —¿qué 
podrán depurar los impuros? — ; que las 
instituciones armadas obraban al margen de 
las entidades políticas; que se convocaría, en 
breve plazo, a una Constituyente amplia, y 
tantas otras cantinelas jesuíticas. Natural- 
mente nada de eso sucedió y según dicen, 
algunos optimistas, malgré tout, debido a 
que la Junta de Gobierno, de esencia y 
composición reaccionaria, supeditó aJ Comi- 
té Müitar de esencia y composición democrá- 
tica. 

Da risa. Si la oficialidad menuda hubiera 
en verdad querido hacer algo para disculpar 
su piratería política, pudo hacerlo porque 
contaba con la fuerza efectiva. Lo que hizo 
fue destruir la Constitución, deportar diplo- 
máticamente a su Jefe Supremo, el Excmo. 
señor Alcssandri, romper, como los niños 
caprichosos, todo lo que hallaba a mano, 
para terminar refugiándose en el regazo 
matronil de la Unión Nacional. Podemos 
equivocarnos, pero lo que dicen los hechos 
es esto y no otra cosa. 

V he aquí a la ex. República de Chile 
transformada en cuartel. Los poderes públi- 
cos pisoteados por relucientes oficíales, hé- 
roes de flirt y de oficina; las garantías 
individuales convertidas en un' agradable 
recuerdo; las libertades concedidas por aque- 
lla providente abuela llamada Constitución, 
valorizadas sólo como objetos de arqueolo- 
gía política; y, para mal de males, a la 
oligarquía conservadora, a la banca y a la 
clerigalía dictando inefables decretos— leyes 
y preparando por intermedio de sus más 
seguros personeros —profesores cínicos co- 



209 



mo Amunátegui, Roldan y Dávila y gestores 
desvergonzados como Aldunate Solar -las 
próximas elecciones que han de consolidar in 
eternun sus privilegios y granjerias. 

¿Cómo pudo haber candidos de tanta 
candidez que pensaran siquiera un solo 
instante, en ^ue tos militares iban a mejorar 
en algo la corrupción gubernamental y la 
angustiosa situación del pueblo? ¿Cómo es 
posible, Señor, que haya gente así, tan 
desamparada de inteligencia, tan ciega para 
lo que es la realidad social y la histórica tan, 
tan... candida, Seflor? ¿No se sabe acaso, 
cuál es el papel det Ejército en la sociedad, 
cuál es su misión, qué elementos lo compo- 
nen, qué espíritu informa cada una de sus 
actuaciones? ¿Por qué rrdlagro se iba a 
convertir violentamente el orden del mundo 
para que b Jucidez de criterio pasase a ser 
patrimonio de los beocios y la virtud pública 
propiedad de los caribes? 

Sin embargo, no todo ha de suceder para 
mal; el cuartelazo de setiembre ha producido 
también frutos agradables para el paladar 
revolucionario: Ha relajado la famosa disci- 
plina militar e introducido el espíritu de 
iniciativa en los que estaban acostumbrados 
únicamente a obedecer; ha destruido el 
orgullo necio que los mentecatos de esta 
tierra, —es decir e! 90 por ciento de la 
población adulta- cifraba en el Ejército y la 
Marina, y la confianza que en estas institu- 
ciones cavernarias se tenía hasta hace pocoi 
y, por últinnOr ha producido un descontento 
general, una tensión de ánimo, una necesidad 
de actuar que pueden aprovecharse, si no 
para establecer la arcadia de la utopía por lo 
menos para iniciar la trayectoria de la 
revolución. 

CONTRA LOS POLÍTICOS 

Cqn un poco de energía el cuartelazo del 5 
de setiembre habría abortado y estaría cata- 
logado como un feto vulgar y mal oliente de 
esos que llenan la estantería del museo 
político de Hispanoamérica. Faltaron hom- 
bres de veidad al frente de ta República. 
Alessandri nunca supo ser verdaderamente 
fuerte, ni cuando todo el pueblo, erigiéndolo 
en su caudillo, le pedía la destrucción de la 
oligarquía Colonial, ni cuando el Ejército fne 
a ponerle condiciones y a exigirle leyes. En 



1920 pudo establecer la democracia y no se 
atrevió; en 1 924 pudo salvar !a República y 
tampoco se atrevió. En presencia de los 
militares quiso engañarse, hizo caso a los 
políticos timoratos que !o rodeaban, y termi- 
nó por abandonar el poder para irse a 
lloriquear, primero a la Embajada yanqui y 
después, a ta Argentina y Europa, "entrega- 
do a la piedad internacional", como ei dice 
en su estilo pintoresco y emotivo. 

Esto es de lamentar porque el actual 
Presidente Constituciünal de Chile es la 
única figura digna y de algún relieve que 
presenta el paupérrimo panorama de nuestra 
política. Tiene talento, es capaz de esas 
gallardías románticas que impresionan al 
tumulto, habla en un lenguaje lleno de 
grandilocuencias proféticas; pero carece de 
voluntad y de amplitud ideológica. Eso !o ha 
perdido. Subió a la presidencia lleno de 
compromisos y, tal vez, impulsado por un 
concepto absurdo de la lealtad y la amistad, 
se entregó a los dirigentes de los partidos 
vencedores y a las camarillas que siempre 
pululan hambrientas de fácil botín, én torno 
al 'César. No ie atrevió a aventar lejos a los 
paniguados, y ahora, debe comprender las 
duras proyecciones de su bondad tolerante. 
V no sólo tendrá que condolerse por la 
república que no supo redimir, sino también 
por lo que atañe a él mismo. Nunca se ha . 
dado mayor alarde de ignominiosa ingratitud 
que la que rodeó en la incertidumbre del 
peligro al Presidente Alessandri. Vio a los 
mismos que él levantara, muchas veces hasta 
del estiércol, marcar el paso tras el penacho 
de los generales insurrectos, oyó de labios de 
sus propios conmilitones y de los oficiales 
que le habían jurado respeto, las palabras 
falaces de la traición; sintió derrumbarse en 
su alrededor la ilusoria defensa de los agrade- 
cimientos a que se imaginaba acreedor y de 
las amistades de que se consideraba deposita- 
rio. 

¡Ah, los políticos de la Alianza Liberal! 
¡Mientras la Unión aplaudía desaforadamente 
a las instituciones armadas, las incitaba y las 
inspiraba, ellos temerosos de perder situacio- 
nes vergoniosamente ganadas, lamían las 
botas de los nuevos amos, vendían a su jefe 
con la paciente sonrisa de los lacayos, y 
esperaban confiados en que la humildad de 
lu actitud les permitiría conservar sus sillo- 
nes en el Parlamento! ¡Sólo una voz recibió 



210 



^^K el Congreso, con altiveces de protesta, la 
^^■ftada de los mititaires sediciosos, sólo una 
^^z que fue la de Pedro León Ugalde! ¿Y 
los demás? Los demás aprobaban sumisa- 
mente y con igual desvergüenza continuaron 
aprobando los actos de la dictadura, una vez 
que ésta, manifestándose de frente, disolvió 
el Parlamento, exigió la salida del Presidente 
Alessandrí y comenzó a desarrollar su inep- 
cia reaccionaria por medio de incalificables 
decretos leyes y medidas coercitivas. 

Hay que estar en guardia porque esos 
mismos fantoches de gelatinosa espina dorsal 
empiezan a moverse ante la proximidad de 
una elección i la que ningún partido ni 
hombre digno debiera concurrir. Surgen ya 
los mismos nombres antiguos; se verifican 
concüiábulos de dirigentes; se hacen cálculos; 
se mueven influencias. Los partidos de la ex 
Alianza Liberal, contra los cuales fue diri- 
gido el pronunciamiento de setiembre se 
aprestan para concurrir a las urnas, bajo la 
tutela de una ley electoral fraguada por la 
dictadura. Sépalo, pues, el pobre, el ingenuo, 
el bendito pueblo de Chile: los partidos que 
se dicen defensores de la libertad y de la 
democracia van a concurrir a las elecciones 
preparadas por la tiranía para que les den de 
limosna algunos diputados y senadores. El 
otro camino eficaz y varonil para echar abajc^ 
a la dictadura no les conviene -porque 
entonces entraría de Ueno el pueblo. . . y es 
posible que el pueblo, como decía alarma- 
do un leader radical, no les obedeciera y 
obrara por su cuenta. . . 

CONTRA LOS INTELECTUALES 
Y OTROS 

... Y junto a los políticos, ;qtié admirable 
exhibición de pequeñas avideces, de medio- 
cridad y de oportunismos.' Un grupo de 
civiles que nunca había podido trepar se 
constituye en "Liga de Acción Cívica" para 
¡aplaudir rastreramente a los detentadores del 
éxito. Los grandes diarios de Chile ponían 
sus columnas a disposición de los panegiris- 
tas de la asonada; adulaban cada una de las 
zafias determinaciones del gobierno de fac- 
to; y con el mismo empeño' con que 
elogiaban antes los actos de la administra- 
ción Alessandri, criticaban aquello que mu- 
chas veces habían propiciado. No hubo en 



esto excepciones salvadoras. Como procedió 
"El Mercurio'', arca santa del oficialismo 
nacional, procedió "La Nación", el órgano 
fluctuante de don Eliodoro Yáñei, Sisifo de 
la Presidencia de Chile. Y los demás, en 
columna cerrada, rindieron también las ban- 
deras que algunas hacían flamear para embo- 
rrachar la indecisa y pacata opinión pública. 

Para no desentonar del coro grotesco, 
"los intelectuales" lanzaron un manifiesto 
que hará época en la historia espiritual del 
país por la mezquindad de su contenido, lo 
anodino de sus exposiciones y la falta de 
conciencia cívica, que desde el comienzo 
hasta el fin, demostraba. A un inquilino del 
Sur, a un abogado, a un clérigo, a un 
moralista, a un sujeto, en fin, de mentalidad 
rudimentaria se !e puede tolerar que no 
comprenda y que opine en forma pueril 
cuando se trata de asuntos graves; pero, a los 
que se dicen depositarios "de las fuerzas 
irreductibles del espíritu", es justo exigirles 
lucidez de raciocinio, conocimiento de los 
fenómenos sociales y sobre todo, mayor 
entereza y dignidad que a cualquier domésti- 
co, Ejercen, sin saberlo acaso, un altísimo 
magisterio: sus opiniones tienen resonancias 
lejanas; forman con su actitud el criterio de 
mucha gente vacilante. Y así hemos visto 
cómo los conceptos laudatorios estampados 
en ese documento de la ingenuidad chilena, 
han servido a comentadores reaccionarios en 
otros países del continente. 

Nuestros "intelectuales" siempre habían 
vivido en las alturas seráficas de la contem- 
plación, engarzando exquisiteces rítmicas y 
orfebrerías bizantinas. El polvo de los cort^ 
bates democráticos no había irritado jamás 
sus ojos habituados a la pureza de las líneas 
eternas. Al verlos descender al valle humilde 
de la vida cotidiana, esperábamos de ellos el 
verbo más puro y más rotundo y más 
idealista. Nunca creímos que Alsino, por 
ejemplo, supiese tan a. maravillas, la gra- 
■ mática parda del oportunismo. Lamentare- 
mos esa sabiduría inédita, como lamentamos 
los empeños oficiosos ante la prensa argen- 
tina del autor de "Un perdido". Probable- 
mente, ellos estén, ahora, arrepentidos de 
aquel opaco y confitado manifiesto. Quisie- 
ron ensayar una postura nueva y lo hicieron 
tan mal que se pusieron académicamente en 
ridículo. Por lo demás, su actitud ante el 



211 



movimiento militar chUeivo, no hace sino 
confirmar la acusación que les lanzamos 
desde estas mismas columnas con motivo de 
la protesta por el destierro de Unamuno. 
Entonceí protestaron porque la dictadura 
estaba bien lejos y no arriesgatan nada; 
ahora, como en 1920, la violencia todopode- 
rosa estaba en casa y había, por lo tanto, que 
aplaudirla. . ■ (1). 

Después de todo, no sólo aquí suceden 
estas cosas tristes que nos hacen pensar en la 
increíble decadencia de la virilidad. En los 
círculos más o menos libres y cultos de la 
opinión americana se comenta entre gestos 
de desprecio y palabras de misericordia las 
actuaciones de Chocano y Lugones. Ambos 
Sé han dedicado a loar a la reacción y a los 
tiranos. El cantor de "Alma América" es una 
especie de cóndor, acicalado y adiestrado 
para el enaltecimiento det señor Leguía, 
presidente de la Cofradía del Sagrado Cora- 
zón de Jesús y dueño del feudo del Perú; el 
boticario parisino de "Lunario Sentimental", 
hace, por su parte, acatarradas frasecitas para 
anunciar que "ha llegado otra vez, la hora de 
la Espada". Lo más grave es que estos 
adocenados caballeros de la métrica se creen 
poetas cunnbres y hombres representativos 
de América. La obra de ambos es hueca, 
altisonante, y carece de ese trágico sentido 
de humanidad que hace perdurar en el 
tiempo las creaciones del arte. Y sí por la 
obra no serán, como decía R. Roüand, 
"contemporéneos del porvenir", por su vida, 
están ya enterrados en la consideración de la 
América juvenil. ¥ con ellos, para nosotros, 
los "intelectuales" del manifiesto de setiem- 
bre. Hay que lamentar, sí, que el entredicho 
internacional no les permitiera asistir a! 
Centenario de Ayacucho y brindar en com- 
pañía de Chocano y de Lugones, por el feliz 
gobierno de Leguía, de baavedra, ae Gómez, 
de Altamirano y de todos los sepultureros de 
la libertad ganada a golpes de audacia y de 
energía, por una generación heroica que, al 
parecer, se llevó sus virtudes a la tumba. 

Hu^enio Cionzález Rojas 



(t)N.debR. E) articulista parece olvidar 
que nuestros "intelccrualci'' -en iin gesto heroico 
y lleno án jiUivcz - prt^Ccs taran contrík las priincrAs 
iiitdidas represivas de la dictadura. En efecto, al 



GLOSAS DE UN AÑO TRISTE II 

Justicia. Santiago. .V í.379 
{22.l.í925),pág. 4. 

LADISLAO ERRAZURIZ 

El pronunciamiento de setiembre ha culini- 
nado con la proclamación de Ladislao Errá- 
zuriz como candidato de los partidos unio^ 
nistas a la presidencia de Chile. El proceso 
reaccionario y antipopular que comenzaron 
los militares destruyendo las escasas garan- 
tías democráticas ofrecidas por el régimen 
constitucional y civil ha tenido en esta 
determinación su término lógico y la desnu- 
da exteríorización de sus peligrosas ñnalt- 
dades políticas. 

Ladislao Errázuriz representa en el medio 
ambiente chileno el arquetipo de la oligar- 
quía colonial, apegada a tradiciones putre- 
factas, incapa;: de seguir el ritmo actual de la 
evolución humana y llena de infatuado 
rencor hacia todo lo que signifique progreso, 
elevación de fa conciencia pública, avance de 
la justicia igualitaria. Representa un postrer 
intento de regresión al pasado más lejano de 
nuestra vida nacional y un supremo impulso 
para ahogar el avasallante desarrollo de los 
nuevos ideales colectivos. 

La oligarquía chilena ha sabido escoger el 
momento y el hombre. El desconcierto de 
los espíritus y la apatía de las voluntades 
aparecen propicios para afinnar, usando de 
la violencia arbitraria y de la audacia polítícaí 
los privilegios que empezaron a desmoronar- 
se en 1920 cuando, por primera vez en 
nuestra historia, entró a la Moneda un 
Presidente ungido no por la intervención 
gubernativa, ni por el dinero, ni por el fraude, 
si no por la fuerza y la fe de todo un pueblo. 

Dispone Ladislao Errázuriz de esa altane- 
ra insolencia que caracteriza a los déspotas y 
de ese torvo fanatismo de casta que lleva al 
desprecio y a la negación de los valores 
populares. Encarna los intereses de la aristo- 

día siguiente de la depuriación de Schweitzer, s« 

encararon de frente ton los militares jf públi- 
camente les formularon I» sit^uíente preijunta ijue 
estuvo a punto de producir un verdaderu trastorno 
loctah "Quedaríamos a (gradee idos del Supremo 
Gobierno, íí tuviera la bondad dc darnos a conocer 
las causas que motivarun l^i departación de Daniel 
ScUweitzer^V 



212 



tracia latifundista y clerical, de la alta banca 
y de las empresas insaciables de !a burguesía; 
en fin, de todos los grupos interesados en 
impedir el desenvolvimiento liberal de Chile, 
sumiendo al pueblo en la abyección de una 
tiranía política y en la miseria de una 
expoliación económica sin control y sin 
moral. 

Por su acción pasada se puede colegir ío 
[Ue será su acción de gobernante. Basta 
¡cordar sus actuaciones en las postrimerías 
del Gobierno de Sanfuentes, aquel Siuaso 
siniestro nunca lo bastante execrado por la 
conciencia pública. El tuvo participación 
directa en tos inauditos atropellos de aquella 
administración abominable; él inspiró desde 
un cómodo sillón de la Moneda, el asesinato 
de tos obreros de Maj^allanes, el asalto a 
mano armada de la Federación de Estudian- 
tes y de muchos locales obreros en Santiago 
y otras ciudades de la República; él empo- 
breció aún más et indigente erario nacional, 
ordenando, con mezquinos propósitos de 
bandería política, una movilización que es- 
tuvo a punto de romper la paz del continen- 
te y de arrojar en la tragedia de una guerra a 
tres naciones hermanas. 

No lo olvide el pueblo de Chile. Ladislao 
Errázuriz simboliza las tradicioneí de una 
oligarquía sin escrúpulos, Criminal, dispuesta 
a todo por satisfacer sus añejas preten- 
ciones y resguardar sus vacilantes privile- 
gios. El solo nombre de este sujeto —que de 
haber justicia en Chile no estaría ya en este 
mundo - es un guante de desafío lanzado 
groseramente al rostro del pueblo que se 
supone sojuzgado por el tacón reaccionario 
de los generales de setiembre. Hay que 
recoger ese desafío y formarse desde luego la 
decisión inquebrantable de salvar el precario 
acervo de nuestro progreso político y social 
y el decoro del país cerrando el paso, cueste 
lo que cueste a Ladislao Errázuriz. Ladislao 
Erráíuriz en la Presidencia de Chile consti- 
tuiría un peligro y una vergüenza. 

¿DONDE ESTA LA SALVACIÓN? 

Llevamos cuatro meses de dictadura; se han 
dictado innumerables decretos leyes; ha ha- 
bido un canibio de secretarios de Estado; se 
ha destruido lo poco bueno que había en la 
organización chilena y se ha aumentado lo 



detestable. Claramente aparece en el poder la 
Unión Nacional, y, apoyándola, las fuerzas 
armadas. ¿Las fuerzas armadas? Alómenos 
ios jefes y ya sabemos que la disciplina hace 
lo demás. Es cierto, compañero lector, que 
los soldados son hijo.s del pueblo sufriente; 
pero una vez dentro del cuartel olvidan a sus 
haraposos hermanos, adquieren un alma nue- 
va que sólo reacciona a las voces de mando. 
Sin embargo... 

Se aproxima la fecha de las elecciones, 
mejor dicho del simulacro de elecciones y 
todavía los partidos derrocados por el cuar- 
telazo no fijan stis posiciones. ¿Irán a las 
urnas? ¿Se abstendrán? Y sí se abstienen, 
¿cómo obrarán? He aquí algunas preguntas 
cuyas respuestas desgraciadamente es posible 
anticipar. Los partidos de la ex Alianza 
Libera], irán de^de luego, a la lucha eleccio- 
naria. Prefieren obtener, aunque sea mendi- 
gando, unas cuantas diputaciones y senatu- 
rías, a actuar en el sentido revolucionario y 
extra-norma! que les señalan sus principios y 
aún sus bien entendidos intereses. ¿Qué otra 
cosa podía esperarse de agrupaciones presi- 
didas por un Enrique üyarzún, discreto y 
mesurado; por un Guillermo Bañados, arri- 
bista y clerical solapado, y por un Eliodoro 
Yánez, explotador de la clase obrera? Nin- 
guna iniciativa de liberación puede tener su 
arranque en esos grupos heterogéneos consti- 
tuidos para el medro personal de unos pocos 
y el engaño del pueblo. 

¿Dónde, pues, está la salvación? Abajo 
como siempre, en el pueblo mismo, en la 
acción enérgica de los elementos libres y 
progresistas agrupados en torno a propósitos 
claros y concretos. Actualmente las masas 
obreras están, también, desorientadas. Mu- 
chos trabajadores creen que el conflicto 
presente no les interesa y que es una mera 
disputa burguesa. Sostener ese criterio es una 
equivocación y denota una estíechez increí- 
ble de juicio. La sociedad es un organismo en 
que todo se relaciona. La enfermedad polí- 
tica afecta a todo el cuerpo social y más que 
a nadie, a las clases menesterosas, £s justo y 
es honrado decirle al pueblo que no haga 
caso a los políticos, pero no es justo ni 
honrado decirle que debe cruzarse de brazos. 
No, el pueblo debe actuar; este es el momen- 
to propicio; estamos en un período revolu- 
cionario, y hay que hacer valer en forma 



I 



213 



revolucionaria las aspiraciones de libertad y 
de justicia que, dentro del estado de nuestra 
evolución colectiva se pueden realizar. 

Si no somos un pueblo decrépito, irreme- 
diablemente perdido, dentro de poco habrá 
en ChUe una revolución. Hay que agitar el 
pensamiento y la voluntad de esa revolución. 
Cuando el horizonte político se cierra, como 
hoy día, no queda otro recurso ni otra 
esperanza. La oligarquía latifundista y ban- 
caria se ha adueñado del estado paca detener, 
quizá por cuanto tiempo y por qué medios, 
el progreso emancipador del pueblo. Es 
preciso hacer un esfuerzo máximo, llegar, si 
es necesario, hasta el sacrificio, para derro- 
car, de una vez por todas, a los viejos 
expoliadores de la nacionalidad y abrir vías 
anchas y libres aJ desenvolvimiento de la 
justicia. Todos los pueblos que son algo más 
que Carnaza de esclavitud y abyección —es- 
cribía en alguna parte— tienen gestos sobera- 
nos cuando se trata de defender ta libertad 
amenazada, de instaurar la justicia pretérita, 
de restablecer el derecho ultrajado. Y, ¿por 
qué nosotros, no habríamos de tener uno de 
esos gestos salvadores y creadores de valores 
nuevos? A la violencia se debe responder 
con la violencia. Queremos un movimiento 
del pueblo, hecho contra todos los partidos 
políticos, que comience en torno a un 
programa mínimo de beneficio colectivo, y 
vaya en el decurso de los hechos, encontrán- 
dose con proyecciones nuevas y perspectivas 
insospechadas, 

Eugeniú Comálex Rojas 



POR QUE QUEREMOS UN 
PARTIDO SOCIALISTA 

La Verdad. Órgano Oficia! del Partido 

Socialista (Marxista). N<^ í 

(09.IX.31), pág. í. 

Hay instituciones que han tenido ía desdicha 
de caer en descrédito frente al vulgo antes 
que se conociera su verdadera esencia y sus 
más notables fines; y otras que debiendo 
merecer ese descrédito, porque son nocivas a 
la sociedad, mantienen por tradición, por 
costumbre o por simple indolencia de parte 
de los individuos llamados a juzgarlas, toda o 



gran cantidad de su prestigio. Lo primero 
sucede hoy di'a respecto de las ideas socia- 
listas que en algunas esferas de la sociedad 
que se dicen altas y otras que pretenden 
llegar a esa "altura" son consideradas como 
desquiciadoras del orden social y desmorali- 
zadoras para la humanidad de este siglo. El 
segundo criterio de benevolencia en la aprecia- 
ción de las instituciones, favorece a los anti- 
guos partidos políticos de ios que ese vulgo 
partidos políticos de los que ese vulgo 
vestido de sedas no quiere desprenderse 
porque los reputa paladines y tenaces defen- 
sores del orden social actual. 

Las ideas son en realidad tan desquiciado- 
ras de ese orden social, como ha sido 
desquiciador el combate librado por los 
estudiantes contra la tiranía de Ibáñez; como 
lo ha sido la revolución francesa y rusa 
contra la diferencia jurídica y social de 
clases, y como lo es por fin la justicia contra 
la injusticia, y la moral contra la inmorali- 
dad. Toda arma, movitniento o actividad que 
destruya un mal es desquiciador con respec- 
to a ese mismo mal. 

El socialismo como doctrina que trata de 
dar a todos los individuos provechosos a la 
sociedad, cierta condición de vida, conforme 
ai progreso económico, moral y mental de 
nuestra época, elevando el nivel del pobre e 
indigente y rebajando el de la burguesía 
capitalista explotadoraj hace obra decidida- 
mente anárquica contra el egoísmo sórdido y 
la burda ambición de determinados grupos 
sociales. 

El más elemental sentimiento de justicia 
manda vigorizar esta anarquía y llevarla 
hasta su último extremo. Y es este mismo 
sentimiento el que mueve hoy día agrandes 
falanges humanas que no sólo no temen ni 
recelan i.A socialismo sino que lo exigen 
renuehamente en la prensa, en el meettng, en 
la cátedra y en muchas otras formas suscepti- 
bles de despedazar la oposición desgraciada e 
infeliz de ta burguesía capitalista. 

Ya no es el socialismo ese monstruo con 
que se espantaba a los ciudadanos timoratos, 
sino que es un fértilísimo campo del pensa- 
miento y de la actividad político— social 
contemporáneos, en el qud piensa, la juven- 
tud estudiantil, las masas obreras y los 
intelectuales, sembrar y cotiechar los más 
hermosos frutos para el progreso y la felici- 



214 



dad humanas. 

Dividir la propiedad rural y urbana, con- 
ceder sü explotación al tjue teniendo aptitu- 
des para el trabajo sufre privaciones; dar 
participación al obrero y empleado en las 
ganancias de las industrias y el comercio; 
negar a. las lombrices intestinales exíranjerai 
el quilo de nuestras desfallecidas entrañas; 
I conceder a todos U posibilidad de educarse 
en colegios laicos y elevar al verdaüero 
talento cualquiera que sea su origen: hacer 
imperar la organización gremial y la coopera- 
tiva para excluir a intermediarios rapaces; 
todo esto y mucho más, no significa arreba- 
tar, pues se le arrebuta a uno y se le da a mil; 
no se llama desgobernar, pue-s se anarquiza a 
uno y se gobiernan innumeriibies: no equiva- 
' le a desposeer, pues por el contrario, socia- 
lismo signiHca ante todo poseer; poseer 
dignidad, justicia e igualdad. Quien no quiera 
que la humanidad llegue -a estos atributos, 
quien ampare la inicua diferencia de clases y 
propicia el imperio de la injusticia y la 
explotación sanguinaria; sólo ese puede lla- 
marse anarquista; únicamente él es desquícia- 
dor del verdadero orden social. 

Estas esclarecidas y poderosas causas son 
las que nos han movido a formar un partido 
socialista que en poco tiempo más ha de 
guiar la maJtrecíia nave nacional a puerto 
seguro y a refugio cierto. 

Mas, no ba.íta crear un programa ni 
pregonar por todos los ■■imbitos del país el 
advenimiento de una nueva y feliz doctrina, 
es necesario que ella sea abrazada por almas 
puras, por inteligencias despejadas y por 
caracteres de granito. Es aquí donde nuestra 
atención ha de detenerse con tenacidad y 
decisión y es también aquí el punto en que 
con más violencia ríos hemos de separar de 
los viejos y carcomidos partidos CUya vida 
consiste, en miembros inscritos, divorciados 
de las asambleas; en asambleas divorciadas de 
sus directorios y en juntas ejecutivas centra- 
les desconectadas espiritual y materialmente 
de todas las demás juntas locales. Y son estas 
juntas soberanas las que presumen eíicarnar, 
como la hostia cristiana el *lma de Cristo, la 
t|iiintaeseiicia de los principios, manoseada 
fuerza eJectoral de su partido. Y así los 
vemos reunirse eiitre gallos y media noche, 
embriagando su espíritu con perfumados 
habanos y licores extranjeros; abultado el 



abdomen, satisfechos con las dulzuras sibarí- 
ticas de una vida muelle y regalada, procla- 
mando pomposamente al "candidato único" 
al que todos los "distinguidos correligiona- 
rios" han de dar su voto como un perro la 
pata al amo. 

Estos candidatos únicos, to son en reali- 
dad, pues son magníficos dispensadores de 
mercedes políticas, de prebendas administra- 
tivas y de "servicios" judiciales; pero es 
natural cfiie este amparo imperial sólo alcan- 
za a la veintena de miembros que gentil- 
mente (y encarnando lógicamente todo el 
"sentir" del partido) los exaltaron a tan 
favorables alturas. 

El partido socialista cuya orientación en 
cuanto a principios diverge totalmente de 
todos los otros partidos, menos de! comunis- 
ta, tendrá como norma estricta; la exclusión 
de todos los que han sido contaminados y 
manchados en la nefanda polítiqíicrra de 
administraciones anteriores; la sinceridad y 
la fe en los principios de los militantes en la 
nueva causa y la enfrentación con acerada 
proa a los jefes venales y desvergonzados de 
los partidos políticos que se dicen "de 
orden" que desencadenaron en Chile todos 
los males que hoy día sufre el pueblo y que 
ahora emergen .en todas partes abriendo Sus 
fauces siniestras para terminar de devorar los 
miseros restos de la riqueza nacional. 

El grupo de estudiantes, obreros, emplea- 
dos y profesionales que hoy día busca la 
solución de la crisis económica, social y 
política en la adopción de una nueva doctri- 
na llamada socialista, rechaza con indigna- 
cióri a todos los elementos que no supieron 
defender en el momento oportuno su alma 
contra el adulo y el soborno; su partido 
contra la corrupción y al pueblo contra la 
terribe miseria que hoy le aflije, 

h'ederico Klein 



215 



DECLARACIÓN DEL MINISTRO 

DE DEFENSA NACIONAL Y 

COMANDANTE EN JEFE DE 

LA FUERZA AEREA 

La Mañayiíi, Santiago. 
NO26(0é.VI.J2),pág. 2. 

Entre los cornentarios que el nuevo Gobier- 
no ha promovido en diversos Circuios espe- 
cialmente interesados en desvirtuarlo y ata- 
carlo, porque significa la total ruina de sus 
tradicionales privilegios, se hace especial hin- 
capié en el liecho de que se trata de un puro 
y simple procédúniento militar. 

Por eso creo necesario declarar a !a opi- 
nión pública del país, en el nombre de la 
Junta como jefe de las Fuerzas Armadas, que 
el movimiento revolucionario del 4 de junio 
ha sido la realización de tas más profundas 
aspiraciones del pueblo y no obedece a otro 
fin que el de satisfacerlas y remediar con 
nuevas y adecuadas soluciones la angustiosa 
situación en que un régimen de oligarquía y 
de injusticia ha sumido al país. 

La desorganización moral, la lenta pero 
efectiva corrupción de la conciencia ciudada- 
na, consecuencias íneludibUs de la ceguera 
de los gobiernos anteriores y de su total 
desinterés por los problemas vitales de ia 
nación; la influencia desorientadora de la 
gran prensa asalariada del imperilismo ex- 
tranjero y de los intereses de la plutocracia 
gobernante, la falta de partidos capaces de 
encauzar coordinadamente los anhelos socia- 
les y de analistar con criterio renovado la 
compleja realidad actual, Hacían punto me- 
nos que imposible toda innovación efectiva 
dentro de los recursos legales e inútü todo 
intento que no se apoyara en una fuerza 
organizada, 

£] paso preliminar del cambio de régimen 
sólo podía darse, o mediante una revolución 
en que el pueblo reivindicase violentamente 
- entre la sangre y el saqueo— sus derechos 
tanto tiempo postergados, o con el apoyo 
que las fuerzas armadas prestasen a un grupo 
de hombres conscientes de su verdadero de- 
ber ante la inercia de los poderes públicos y 
la lenidad de los procedimientos liberales. 

La participación de la aviación, ejército y 
carabineros en la revolución del 4 d* junio 
ha sido meramente la de una fuerza decisiva, 



convencida de que su acción era imprescin- 
dible y Urgente, y convencida también de 
que por Sobre el respeto al caduco legalismo 
constitucional estaban el porvenir de la pa- 
tria y la felicidad del pueblo. Su injerencia 
en la gestión administrativa del actúa! Go- 
bierno se reduce a lo estrictamente indispen- 
sable: lo que atañe a la dirección técnica de 
su ministerio, y todas las fuerzas de su acción 
debe ser dirigida a impedir que se desvíe de 
la finalidad socialista que-la impulsó a actuar 
Contra el régimen oligárquico existente. 

El señor Arturo Puga no preside la Junta 
de Gobierno en calidad de general retirado 
de las filas desde hace varios años, sino en 
razón de su prestigio persona! y de su actua- 
ción diplomática. Mi roí ha sido el de unifi- 
car las fuerzas militares para la feliz resolu- 
ción de un estado de cosaos que, como ciuda- 
dano, me parecía insostenible. 

Esta franca declaración no tiene otro ob- 
jeto que desvanecer las imputaciones intere- 
sadas y malévolas de los que, simulando la 
defensa de una civilidad que no está en ma- 
nera al^na amenazada, no hacen más que 
defender desesperadamente los restos de una 
preponderancia oprobiosa que sienten ya 
perdida para siempte y del único régimen en 
que podrían mediar sus ambiciones. 

Más que todo, confío en que los hechos 
impondrán en breve, aún a los espíritus más 
recelosos, la evidencia de que la revolución 
del 4 de junio responde sólo a los vitales 
intereses de la nación, Y que no podrá dege- 
nerar en una dictadura militar que está en 
pugna con las convicciones que nos guían y 
con la actitud ciudadana que siempre he 
sabido observar. 

(Firmado) Corone/ Marntaduque Crove. 



AL PAÍS 

La Mañana. Santiago. N° 28 
(08.VI..U), pág. 1. 

Un anhelo legítimo e incontenible de la gran 
masa ciudadana, ha cristalizado en una reno- 
vación fundamental de los cimientos de la 
República, La voz de los humildes y de los 
desam paridos de la fortuna, ese grito formi- 
dable de la carne sin abrigo, de las bocas sin 
pan y de los corazones sin esperanza, han 



216 




Marmúduke,GTo\}e Vallejos 



encontrado por fin un eco justiciero y surge, 
con la biincl«rii de la humanidad en alto, la 
nueva República Socialista de CKile. 

En su gestación no ha habido ni habrá 
ambiciones personales. Justicia y reconstruc- 
ción serán sus únicas divisas. 

El pasada, con todos sus odios y todos 
sus errores, debe quedar sepultado para siem- 
pre como doloroso escalón que hubo necesl- 
dad de atravesar para llegar a la altura de los 
nuevos y puros ideales. 

No hay en la nueva República ibaftismo, ni 
militarismo, ni grovismo. 

Los hombres que hemos asumido las res- 
ponsabilidades del momento, hemos hecho 
el sacrificio anticipado de nuestras vidas y 
encarnamos ideas y principios <iue están por 
encima de nuestra permanencia personal en 
el poder. Todos nuestros esfuera:os y nues- 
tras mejores energías servirán exclusivamente 
la santa causa de la salvación nacional y de 1» 
reivindicación de los modestos. Triunfare- 
mos porque tenemos fe en los destinos de 
nuestra raza fuerte y varonil y nos alentará el 
afecto inmediato de todas aquellas medidas 
que hasta este momento fueron estériles cla- 
mores, ahogados sistemáticamente por el 
egoísmo y los intereses de unos pocos. 

Las fuerzas armadas que permanecieron 
en sus cuarteles cuando la voluntad popular 
derrocó el Gobierno de Ibáñez, no fueron 
comprendidas por aquellos que se atribuye- 
ron un triunfo definitivo y que no titubea- 
ron en despedazarlas como represalia de que 
esas fuerías anhelaran y propiciaran CON 
TAL ACTITUD la más amplia civilidad. 

Esas mismas fuerias, con una visión clarí- 
sima de los verdaderos intereses nacionales,' 
han apoyado la instauración de la nueva Re- 
pública y vuelven a sus cuarteles para conti- 
nuar en su incansable lal>or de hombres dedi- 
cados por entero al servicio de la Patria. 

HabUr de militarismo entronizado es un 
absurdo en estos momentos y la contraposi- 
ción de los términos "civilidad" y "militaris- 
mo" es sólo un arma hipócrita de la reacción 
que se debate en defensa de mezquinos in- 
tereses. 

La República Socialista cuenta con la 
adhesión incondicional de todos los elemen- 
tos sanos. Cooperarán en sus labores todos 
aquellos que han vibrado con las aspiraciones 
de equidad social, y sus bases son tan incon- 



movibles como los principios humanitarios 
que, cual falange avasalladora, invaden y do- 
minan al mundo. 

Los que estamos en el poder desarrollare- 
mos labor efectiva y acción inmediata. 

Pedimos al pa ís cooperación y confianza. 

Marmaduke Grot'e 
Ministro de Defensa Nacional 



DISCURSO DE GROVE 

El País. Santiago. NO 1 7 
(í2.V1.32),pág. 1. 

Los momentos solemnes por que atraviesa la 
República nos debe llamar a una honda me- 
ditaciión de armonía y de concordia. Cada 
uno debe penetrarse del gran deber cívico 
que nos corresponde desarrollar en modelar, 
cimentar y afirmar la República Socialista de 
Chile, móvü fundamental que nos llevar» a 
derribar al régimen anterior. 

Hay necesidad de convencerse de que no 
se trata de tm cambio de hombres en la 
dirección de la cosa pública y que, al igual 
que en otras oportunidades, ello nos ha lleva- 
do al actual estado de cosas, No, ello no es 
efectivo. Se trata del cambio total de la 
estructura de la nación, aprovechu^ndo y 
transformando cuanto se amolde a la nueva 
situación y construyendo los complementos 
indispensables que completen el edificio to- 
tal que necesita un régimen socialista. 

Desaparecerá el egoísmo del rég;imen indi- 
vidual y desarrollando cada uno al máximo 
sus actividades constructivas, aportará al 
servicio de la Colectividad, el desarrollo ex- 
tensivo que la atención de todos necesita. 

Las mujeres y los niños encontrarán en el 
régimen socialista toda la atención y amparo 
que su función social requiere. Las unas, las 
mujeres, por ser las procreadoras y deposi- 
tarías de las virtudes de !a raza, las que en 
todo momento, en su doble papel de esposas 
y madres, sabrán mantener latente el espíritu 
de abnegación para llegar hasta el final en k 
dura lucha en que debemos desarrollar nues- 
tra^ actividades. Los otros, los niños, por ser 
los hombres del futuro en cuyos pechos juve- 
niles se desarrollará el verdadero amor por 
sus semejantes y el convencimiento de que 
sólo con la cooperación, con la abnegación y 



217 



bien entendido espíritu de sacrificio por los 
demás, enconcrarán en la nueva Patria socia- 
lista la tranquilidad y bienestar que les niega 
la actual situación de la lucha egoísta y des- 
provista de grandeza en que desarrollan ac- 
tualmente. 

Laí instituciones armadas, en cuyo nom- 
bre como Ministro de Defensa Nacional, me 
cabe el honor de Hablar en estos momentos, 
sabrán mantenerse unidas y compactas ante 
este idea] de bien colectivo. Dedicadas a sus 
faenas profesionales, ajenas a las luchas polí- 
ticas, serán el gran baluarte donde se estre- 
llen los embates de la reacción si es que 
pretenden atentar contra la seguridad del 
régimen socialisca y permitirán así a la Junta 
de Gobierno llevar a feliz término el desarro- 
llo del plan integral que ya ha sido bosqueja- 
do. 

Así como en el régimen capitalista servían 
de punto de apoyo a los gobiernos burgueses 
para mantener a raya los derechos manifesta- 
dos por las clases trabajadoras, serán en el 
futuro su mejor sostén y las armas de la 
Repílblica que otrora se emplearon contra 
ella serán el más sólido baluarte de la justicia 
y se aplicarán inexorables contra los que 
pretenden continuar en la orgía política, ad- 
ministrativa y económica en que se estrangu- 
laba la República. 

Sin ser una amenaza para nadie, seremos 
los grandes defensores de la colectividad chi- 
lena y estamos convencidos que con la coo- 
peración de los elementos nacionales que 
quieran cooperar en tal sentido, contribuire- 
mos al afíanzamiento de la República Socia- 
lista de Chile que iniciará la era de sus simila- 
res en las demás naciones hermanas de este 
continente. 

Estrechemos nuestras filas, unamos nues- 
tros corazones y dediquemos todo nuestro 
tiempo al trabajo que ennoblece y a la coo- 
peración del bien colectivo que ha de llevar- 
nos a la dicha y tranquilidad que tanto anhe- 
lamos. 

Pronunciado el domingo i 2 de 
junio en eí Teatro Municipal 



LO QUE NOS DIJO GROVE 

TRES HORAS ANTES DE QUE 

CAYERA, EL 16 DE JUNIO 

La Libertad Electoral. Santiago. N" í 
(4ta. sem.lK.32}, pág. í. 

LAS PALABRAS DE GROVE 

(••■) 
1. ¿Cómo se generó el movimiento? 

—La evolución natural de la política del 
país ha ido arrastrando al fracaso uno por 
uno los diferentes Gobiernos dentro de los 
principios sociales— democráticos. Las necesi- 
dades producidas por las fuentes de produc- 
ción y consumo nos han llevado fatalmente 
al rechazo de tas medidas, hasta ayer, siem- 
pre encaminadas a favorecer intereses perso- 
nales de unos cuantos hombres que acapara- 
ron desde el nacimiento de la República las 
funciones directivas, constituyendo una cas- 
ta de privile^oS y prebendas. 

En consecuencia este movimiento se gene- 
ró por los propios errores de los Gobiernos 
anteriores, 

2. ¿Medidas contra la reacción? 

La fueria inmensa de la opinión pública 
que acompaña indudablemente el movimien- 
to actual no podrá ser detenida en su lucha 
iniciada en pro de la obtención de sus verda- 
deros derechos sociales y la reacción al derri- 
bar los hombres que actualmente represen- 
tan el nuevo régimen que encabezan estos 
principios, sólo cometería el más grande de 
sus errores, precipitando los acontecimientos 
en una horrorosa anarquía o en el más fran- 
co comunismo. 

Creo que el procedimiento que cabría 
oponer a la reacción capitalista, sería el fren- 
te efectivo por medio de las masas obreras y 
campesinas, ya que el sacrificio de esos cuan- 
tos ilusos reaccionarios signifícarfa la felici- 
dad de las nueve décimas partes de los ciu- 
dadanos. 

3. ¿Reformar las instituciones armadas? 

Hasta hoy el Ejército en general ha repre- 
sentado una fuerza política que se manejaba 
con fines también políticos. Es preciso en-, 
tonces instruirlo en su verdadera y funda- 
mental función social, en la nueva República 
Socialista; formar lá conciencia futura de los 
soldados que sostendrán los cimientos de 
esta ideología, en sus cuarteles como verda- 
deros templos de disciplina y organización, y 



218' 



■ 

^^Be en todo momento servirán de sostén al 

^^preclio de l»$ masas. 

^P Crear ha$tíi en el úldmü de sus urganis- 
tnos ]a verdadera conciencia de] deber, que 
hasta hoy ha sido mal entendido y explota- 
do. 



NUESTRAS 
DECLARACIONES 

El Deber. Chuñaral. .\'o 849 
(07.IJ3),pág.2. 

Liis declaraciones de principios del Frente 
Único Socialista han levantado en anónimos 
que escriben en la llamada prensa »em "El 
Mercurio" y "El Diario Ilustrado", no el 
análisis tranquilo que su seriedad y oportuni- 
á-^d han menester, sino el solapado y ruin 
ataque que caracteriza estos enfermizas e 
incomprensivos. 

Sin ánimo de entrar en polémicas, mucho 
menos con estos inferiores elementos, es in- 
dispensable establecer que nosotros escribi- 
mos para e! gran publico, para aquel que 
verdaderamente iiente y comprende la mag- 
nitud de los males que nos aquejan; para 
todos aquellos que trabajan y producen, ya 
sea por la fuería de sus músculos o por el 
fruto de su intelecto; para los que leen y 
penetran los momentos de tratiS formación 
social -política y económica que se opera en 
el mundo y que marcará los nuevos rumbos a 
esta humanidad cansada de sufrir y de ser 
explotada en este régimen caduco en que 
vivimos para los jefes de hogar, que contan- 
do con los medios necesarios para la subsis- 
tencia de los suyos, tienen sentimientos hu- 
manitarios para comprender la injusticia 
que significa el que miles de hogares, de 
gente trabajadora se encuentren en la miseria 
y el abandono a causa de la crisis producida 
por el régimen de explotación en que vivi- 
mos. Crisis de la cual no son responsables los 
trabajadores sin ocupación sino los intereses 
capitalistas que permiten la mayor miseria en 
circunstancias de superproducción y de de- 
senfrenada especulación con los artículos de 
primera necesidad a la vista y paciencia de 
autoridades incapaces de evitarlo, (me refie- 
ro a las que acaban de entregar el mando, en 
cuanto a las actuales confiamos en que ter- 
minarán con esta vergüenza nacional); y fi- 



nalmente nos dirigimos a ¡os desvalidos de 
todo orden cuya orfandad y desamparo en- 
contrarán refugio en la nueva estructura del 
régimen socialista que propiciamos, el cua! 
algún día ha de ser una realidad. 

Los mentecatos que nos comentan a toda 
costa pretenden contirmar mistificando la 
opinión con llamarnos los asaltantes del 4 de 
junio en circunstancias que la enorme ma- 
yoría del país tiene conciencia exacta que el 
período del 4 al 16 de junio constituyó 
verdaderamente la "República Socialista" 
que instauramos a la salida del señor Mon- 
tero, período de 12 días que se caracterizó 
por la más ainplia libertad de reunión y de 
prensa, sin que ningún desmán de la masa 
jubilosa de poderse manifestar viniera a des- 
virtuar el concepto libertario que nos carac- 
teritca. 

Hasta el propio Jenaro Prieto que a falta 
de argumentos serios en mi contra, sigue con 
la baboseada majadería de las libras, file a 
visitarme ai Ministerio de Defensa y solicitar 
la publicación de un artículo rechazado por 
la censura. "Los Cabreados", publicación 
que autoricé aun cuando nada tenía que ver 
con la censura y sólo para demostrarle la 
amplitud de mi espíritu ante los que profe- 
san distintas ideologías. 

Esos mismos mentecatos saben perfecta- 
mente bien que el dinero, la envidia y la falta 
de Una alta idealidad de bien público, movió 
a Dávila acompañado de Puga y de la alta 
jefatura militar, naval y de carabineros, enga- 
ñando miserablemente a la masa de estas 
instituciones, que son dignas y comprensivas 
del mal que aqueja a nuestro país, la movió, 
digo, en compañía de los elementos capitalis- 
tas reaccionarios para arrojamos del poder y 
continuar con un falso socialismo que les 
permitió asesinar al pueblo, tratando de do- 
minarlo por el terror y saquear las ya escuáli- 
das arcas fiscales. Frescos están aún los re- 
cuerdos de esos días vergonzosos para que 
sea necesario insistir sobre ellos y la opinión 
sana y honrada de nuestro país; se ha forma- 
do cabal concepto de cuanto sucedió, permi- 
tiéndonos mirar con el desprecio que se 
merece la opinión de nuestros detractores, 
que no tiene ni siquiera el mérito de ser 
personal, sino justificativas del salario que les 
¡representa vomitar injurias que no nos alcan- 
zan. Firmemente convencidos de que la doc- 



219 



trina socialista será la salvadora y regenera- 
dora de nuestro país, continuaremos nuestra 
organiración, a fin de fomar el frente único 
social- económico que nos permita mantener 
una elevada oposición, no obstrucción, sin 
descender jamás a la injuria personal, sino 
atentos a los principios básicos qiie constitu- 
yen nuestro credo: regeneración y justicia 
social, para que alguna vez los trabajadores 
manuales e intelectuales de Chile, podamos 
sentirnos en nuestra patria, libres de persecu- 
siones, disfrutando del bienestar a que tene- 
mos dercclio, de la consideración que corres- 
ponde en todo país civilizado, y de la liber- 
tad de pensamiento, que ha sido, es y será 
inherente a todo ser humano que tiene la 
dignidad para comprenderlo y eí valor para 
hacerlo efectivo, 

Marniaduque Grave 

LO QUE DIJO MATTE. { í ) 

Crónica. Santiago. N° 202 
(tS.V¡.í2),págs. íyS. 



"Chile, que durante más de un siglo ha sido 
un feudo del que aprovechaban unos pocos, 
desde hoy, es decir, desde la implantación de 
la República Socialista, se convertirá en un 
ancho campo donde todos podrán gozar de 
luí para el espíritu y de alimento para el 
cuerpo y llegar a ser auténticos ciudadanos y 
verdaderos chilenos. 

Creemos, firmemente, que los privilegios 
y la explotación de las clases laboriosas han 
cesado para siempre. Con ello, recobraremos 
verdadera dignidad humana, auténtica cali- 
dad de hombres. La República Socialista será 
una República de trabajadores, no de escla- 
vos, sino de dignos, libres y conscientes 
trabajadores. 

Era un hecho insólito que ChUe, con un 
territorio tan vasto y una población tan 
pequeña, mostrara en vei de legones de 
hombres, miserables caravanas de mendigos, 
que alargaban los brazos pidiendo un pan. 
Hoy liemos de organizar una sociedad verda- 



deramente humana, en que el trabajo esté 
controlado por el Estado. 

Hay quienes aún temen a la República 
Socialista y, por cierto, que injustificada- 
mente. Todos los que representen una fuera 
efectiva de progreso, riada tienen que temer de 
la República SociaUsta. jNo así los que inten- 
ten continuar los sistemas de privilegios e in- 
digna eJiplotacióii! Para ellos estará pronta la 
mano firme del Gobierno. 

La República Socialista recobrará la pleni- 
tud de la soberanía nacional, aJ mismo 
tiempo que resucitará una condición de 
nuestra raza que ya se iba perdiendo: la 
altivez del chileno. Porque estamos dispues- 
tos a luchar firme y decididamente, y cuan- 
do se trate de abolir privilegios, el Gobierno 
no se detendrá si aparece por allí una mano 
extranjera, 

No es ésta una hora de odios, venganzas 
[li rencores. Es una hora de fe. Por eso os 
pido que tengáis fe en que ocurra lo que 
ocurra, sabremos cumplir los postulados de 
la República SociaUsta, 

Los trabajadores manuales e intelectuales 
tienen hoy una sola y grande labor: la Je 
unirse estrechamente, cada vez más, en defen- 
sa del socialismo y permanecer en íntimo 
contacto con el Gobierno. Mediante ese 
apoyo y ese contacto, el pueblo podrá velar 
por que ios postulados de esta revolución se 
cumplan. 

No tienen temor, por otra parte, el 
Gobierno de que las fuerzas armadas se 
aparten de su verdadero camino. Yo conozco 
hondamente, como se pudiera conocer a un 
amigo, a jefes, oficiales, suboficiales y tropas 
y os aseguro, sin temor a equivocarme, que en 
cada militar hay un buen civil y un cumplido 
ciudadano. 

Termino recomendando que no ceséis en 
vuestra labor, que es grande: id a vuestros 
hogares, a vuestros talleres, a vuestras organi- 
zaciones gremiales y difundid, repartid a 
manos llenas la fe. la confianza y la unión''. 



(1) Prongin;ia<Jo el domingo 12 de junio en el 
Teatro Municipal de Santiago, en U mahifestafión 
ciu<; iifrerió el Partida Demócrata al Gobierno. 



220 



LO QUt DIJO 

EUGENIO MAi I E HURTADO 

PARA LA NACIÓN DE 

BUENOS AIRES 

Gruye. Órgano del Comité Ejecutivo 

Nacionat Pro-Candidatura Grove. Santií^p. 

N° 8 (23.X.32), pág. I. 

¿Cuál es el origen de L Revolución? 

— El origen de la Revolución es muy 
sencillo, -nos responde. Se encuentra, en la 
inconciencia de las fuerzas políticas que 
militaban en los parados, que jamás se 
dieron cuenta de que en I» trastienda de sus 
intrigas y deleznables intereses, se moría de 
híiitlbre el pueblo, sin encontrar para sus 
necesidades más inmediatas, no digo la ayu- 
da, sino, ni la defensa del Estado. Durante 

. los meses de junio y julio de 1932 debía 
darse curso a veinte mil demandas de lanza- 
miento solamente en los Juzgados de Santia- 
go, mientras los "políticos liberales" sólo se 
preocupaban en repartir sus prebendas entre 
los que aprovechaban de esta injusta situa- 
ción social. 

¿Qué intervención !e ha correspondido 
en el origen de esta Revolución a los 
militares? 

-Los militares, con el pleno concepto de 
su responsabilidad que no sólo consiste en 
salvaguardar la integridad externa del país, 

; sino que también en vigilar la unidad interna 
de nuestra nacionalidad, vieron que con 
subterfugios constitucionalistas se nos iba 
precipitadamente vendiendo al capitalismo 
extranjero, cuyos más destacados tentáculos, 

, formaban parte del gobierno anterior. La 

' nacionalidad se pierde en el campo de batalla 
pero se vende en los gabinetes de los 
gestores, y cuando la conciencia nacional se 
nííistifica, cualquiera fuerza sana tiene dere- 
cho a Capturar el poder para reivindicar la 
nacionalidad amenazada. 
¿.,.? 

-Dentro del régirnen que se organiza, 
cuya estructura reside en las funciones socia- 
les sindicahnente constituidas, los militares 
representan una fuerza respetable, como los 
profesionales, los obreros o los industriales. 
El proceso dé transformación y la pureza de 
propósitos que en todo momento han carac- 
terizado a esta revolución, nos permiten 



afirmar que la posibilidad del militarismo es 
una contingencia absurda, que te sirve de 
recurso a la oligarquía para desprestigiar la 
República Socialista de Chile, 

¿Cuál es el carácter que predomina en 
esta Revolución? 

Esta Revolución, mi querido amigo 
nos responde el señor Matte- es la resul- 
tante de una larga labor de estudio, durante 
la cual mi.K compañeros que hoy día ocupan 
los diversos Ministerios y yo, hemos analiza- 
do la peculiar idiosincrasia de nuestra na- 
ción. El carácter esencial de nuestra Revolu- 
ción, es el carácter econóinico. Hasta hoy los 
gobiernos democráticos habían aBrmado su 
revolucionarismo palabrero en los paliativos 
de las leyes sociales, sin tocat en ningún 
momento el engranaje económico que cons- 
tituye la suciedad burguesa. Muy bien sabían 
manejar el habilidoso juego demagógico de 
las leyes sociales, porque bien sabían que, sin 
tocar la estructura económica, esas leyes, por 
la fuerza de los hechos, se iban lentamente 
desvirtuando. Así tenemos que, de la Ley de 
la Vivienda, promulgada el año de 1925, hoy 
día sólo subsiste el Decreto sobre lanza- 
mientos. Nosotros no tratamos de engañar ni 
de adquirir la fácU popularidad que se 
obtiene con los viejos procedimientos enga- 
ñosos de la politiquería derrocada; hemos 
afirmado que sin una transformación total 
de nuestra economía, no podremos trajusfor- 
mar la estructura del régimen. 

-¿A qué ideología determinada corres- 
ponde esta Revolución? 

— A ninguna. No se sorprenda; nosotros 
tratamos de hacerle a esta Revolución su 
peculiar contenido ideológico. Mañana, los 
que nos sucedan, podrán llamar a nuestras 
ralizaciones con el rótulo que les correspon- 
da. Las doctrinas sociales han sido creadas en 
la observación de la realidad europea, es 
decir, de naciones que seguían el ritmo 
siempre intensivo de la capitalización finan- 
ciera, -así que, aplicadas en América, cuya 
realidad es distinta, - nos postergan las solu- 
ciones inmediatas de nuestroi problemas e 
introducen el confusionismo. Más que princi- 
pios, nosotros traemos soluciones, y esto no 
tiene nada de paradojal; las soluciones de 
hoy engendrarán los principios que habrán 
de dar el cauce doctrinario a nuestra Revolu- 
ción. 



221 



—¿Por qué, entonces, se llama al mo- 
vimiento del 3 de junio "Revolución Socia- 
lista"? 

— Ei individuaiismo liberal contenido en 
los principios esenciales de la democracia, 
que aparece como cristalización, histórica de 
la Revolución Francesa, se ha transformado 
en la explotación delictuosa de un pequeño 
grupo de privilegiados sobre la enorme masa 
del proletariado. Para nosotros la economía 
no consiste en leyes abstractas, sino que en 
heclios. positivos. La sociedad se organiza 
con una obligación recíproca de defensa, en 
que al Estado le corresponde el ineludible 
deber de garantizar la vida y el bienestar de 
los débiles, resguardándoles sus intereses de 
la explotación organizada de las clases adine- 
radas, Y esto que, con la simplicidad rompe 
el convencionalismo revolucionario, es para 
nosotros la esencia de nuestra Revolución. 
La doctrina económica de nuestra Revolución 
es Alimentar al pueblo. Vestir al pueblo y 
Domiciliar al pueblo. Por lo demás, todo 
Gobierno corresponde a su época de transi- 
ción, y el nuestro corresponde en todos sus 
aspectos a la época en que Lenin comenzó su 
"Nueva Política", tendiente a crear la capita- 
lización del Estado, ámco medio, según 
Marx, para llegar a la integral socialización 
del Estado. Felismente para los que hemos 
hecho (a Revolución de junio, [a Historia es 
una cosa viva... 

— ¿Cuál será la actitud de la Revolución 
chilena frente a los Estados Unidos? 

—Muy sencilla. Respetar a Estados Uni- 
dos, y exigir que Estados Unidos nos respete 
a nosotros. El panamericanismo es un error. 
Es algo que repudian ia tradición, la Historia 
y la raza. Nuestra nacionalidad, que hasta 
ayer era una mera metáfora dentro de 
nuestra Constitución, empezará a ser una 
realidad. Sí en literatura aprecio la imagina- 
ción, en política la repudio francamente. La 
República Socialista de Chile, no tiene nin- 
guna intención de atacar a nuestros amigos 
"los americanos", como se les llama a los 
ciudadanos de Norteamérica, pero a la vez 
declara que su soberanía no sólo consiste en 
la libertad para elegir Presidentes o Dipu- 
tados, sino que también para organizar su 
producción industrial y su consumo de 
acuerdo con las propias necesidades econó- 
micas de nuestro pueblo. Empezaremos a ser 



una Nación, ya que la Democracia burguesa 
derrocada nos mantuvo siempre en calidad 
de factoría. 

¿...? 

—América debe comprender, digo Lati- 
noainérica, que por encima y por bajo 
nuestra."! fronteras, hay algo que nos vincula: 
vetas de petróleo que nacen en los llanos de 
Venezuela y que mueren en el coraión del 
Brasil. Enormes sabanas de salitre que ama- 
rran a Perú, Bolivia y ChUe. Zonas forestales 
sin solución de continuidad. 

Et Derecho Internacional europeo no nos 
sirve. Sigamos mejor la vertebración cordille- 
rana, el macizo bloque montañoso desde el 
Anahuac hasta nuestros Andes, y estaremos 
dentro de la Naturaleza, es decir, más dentro 
del Derecho. 

En América hay un sólo héroe, que es 
Bolívar, más que por su eficiencia guerrera, 
por su visión de estadista; y la Revolución 
chilena ratifica con la acción, después de más 
de cien años de disquisiciones académicas, el 
pensamiento de Bolívar: La Gran Confedera- 
ción Americana, es lo único que justifica 
nuestra ubicación en la HISTORIA. Pero, 
amigo mío, no me gusta soñar... Los pueblos 
de América seguirán la ruca de Chile porque 
en la sombra la lámpara que se enciende 
señala el camino. 

-¿Cree usted que basta la transforma- 
ción económica para asegurar el porvenir de 
la Revolución de Chile? 

-No. Es necesario Crear los nuevos orga- 
nismos políticos que correspond-in a los 
nuevos organismos económicos. Nuestra eco- 
nomía organizará las actividades productoras 
del país, y de esas actividades productoras 
nacerán los organismos políticos que ¡as 
representan. El Sindicato Profesional habrá 
de reemplazar al partido político, ya los 
intereses de la nación no estarán entregados 
a un grupo de hombres que militen bajo las 
banrlecías radicales, conservadores o comu- 
nistas, sino a las fuerzas vivas y productoras, 
funcionalniente organizadas, que constitu- 
yen la nacionalidad, E( sistema de "partidos, 
políticos", sean cuales sean sus doctrinas, 
engendra fatalmente el privilegio de una 
clase, e! de la clase que constituye la Junta 
Central de los determinados partidos. La 
sociedad está constituida por funciones: 
obreros, profesores, técnicos, etc., y es muy 



222 



lógico que el gobierno sea la cristalización de 
esíis funciones que formun en el hecho la 
vertebriición ecnnómica, por tanto, orgánica 
de la nación, 

¿Qué ha sido lo más grandioso, lo más 
grato para su espíritu durante esta Revolu- 
ción? 

Decididamente, la ¿tctitud del pueblo, 
; Nosotros capturamos el Gobierno sin antici- 
padas propagandas, y jamás solicitamos la 
incondicional adhesión del proletariado. 
Hoy, después de ocho di'as de gestión guber- 
nativa, el pueblo que usted ve agrupado en 
las calles, está dispuesto a levantar barrica- 
das, a matar y morir defendiendo este 
Gobierno de hombres hasta ayer desconoci- 
dos y alejados del guignof político, que han 
llegado hasta la Moneda, con el alma limpia 
y con un firme propósito de justicia en et 
corazón. En este momento la Revolución no 
la defienden los militares, la defiende el 
pueblo. 



NUESTRO CAMINO 

Nueva Acción Pública. Órgano oficial de 
la NAP. Santiago, NO í (Í9.1.33), pág. 1. 



Este periódico ha de ser el vocero de la 
Nueva Acción Pública de un extremo a otro 
del país y ha de servir para unir estrechamen- 
te, en ln idea y en la acción, a todos los 
napistas de Chile, 

El "napismo" es no sólo una doctrina de 
renovación integral, sino, especialmente, una 
actitud mental y sentimiental nueva que 
permite a todos los '''napistas" adquirir un 
concepto heroico de !a vida que nos permita 
afrontar todas las pruebas, todos los peligros 
y hasta rendir la vida en aras de nuestros 
ideales de perfección individual y de reden- 
ción material y espiritual de la colectividad. 

No puede obte'nerse un mejoramiento de 
las condiciones de la especie por medio de 
palabras ex elusivamente. Se requiere, ade- 
más, un esfuerzo constante de estudio, de 
acción y de sacrificio, organizados en la 
forma establecida por nuegtro Estatuto Orgá- 
nico. 



No cabe actividad napista alaun» ejercida 
fuera de tas normas disciplinarias del Estatu- 
to, porque no representamos buenas inten- 
ciones individuales aisladas, sino un esfuerzo 
constante y orgánico por la gran causa de la 
redención de los trabajadores intelectuales y 
manuales y por la emancipación económica 
de Chile e Indoamérica. 

Nuestra organización en Núcleos, como 
centros activos de labor, de estudio y de 
propaganda, ha de llevarse a cabo con 
Incesante empuje, bajo la dirección del Co- 
mité Local respectivo, y es necesario que los 
efectos de sus trabajos de agrupación y 
adoctrinamiento se hagan sentir en las ciuda- 
des y en los campos. 

La Universidad Social ha de ser el gran 
centro de extensión cultural, de investiga- 
ción técnica y de difusión doctrinaria de 
"napismo", a la que todos demos constante 
apoyo y colaboración. 

Al Poder Armonía queda entregada la 
labor depuradora de nuestras filas, —en la 
que se debe ser implacable— y debe estar 
inspirada por el más alto y el más severo 
espíritu de justicia. 

Toca, por fin, al Comité Central Ejecuti- 
vo ser el órgano sensible e inteligente en la 
previsión y firme e incansable en la realiza- 
ción de las directivas generales de nuestra 
organización, que está muy por encima del 
concepto vulgar y gastado de Partido, cual- 
quiera que sea su posición, de derecha o de 
izquierda. 

Esta publicación Uenará su misión esti- 
mulando el entusiasmo y la abnegación de 
tos napistas y avivando el celo de nuestros 
organismos de todos tos puntos del país, 

A todos los "napistas" nuestro cordial 
saludo en et nuevo áfio que se inicia. 

Eugenio Matte Hurtado 



223 



PROGRAMA DE LA 
"NUEVA ACCIÓN PUBLICA" 

Eugenio Matte Hurtado. (Sa. Sesión 

Extraordinaria en 25 de enero de 1933), 

págs. 184- Í94. 

El señor Matte 

Honorable Senado: 

La voluntad consciente y desinteresada 
de quince mil ciudadanos me trajo i este 
recinto a expresar sus anhelos y a defender 
sus ideales, que comparte una porción muy 
considerable de la opinión pública nacional. 

Hablo, entonces, para dar a conocer a 
vosotros y al país, nuestras aspiraciones y 
actividades de ayer, de hoy y de mañana. 

Las amenazas con que a diario se preten- 
de acallar mi voz y debilitar mi voluntad, no 
han de impedir que cumpla con mi deber 
hasta el último instante. 

Es grave error de quienes se creen deposi- 
tarios exclusivos de la legalidad, pretender 
acaüar por la violencia las nuevas ideas y las 
aspiraciones incontrarrestables de los trabaja- 
dores. Silenciadas las voces o extinguidas las 
existencias de los que hoy encarnan esos 
ideales, vendrán otros necesariamente que 
continuarán defendiéndolos y aue tendrán la 
obligación imperiosa de vengar a los que 
hubieran sido eliminados. 



La Nueva Acción Pública es una "agrupación 
de trabajadores intelectuales y manuales 
organizados como fuerza ejecutiva de reno- 
vación integral"; y con esto se quiere decir 
que no se buscan situaciones o éxitos pasaje- 
ros sino Una tcansformación colectiva en la 
organización económica, social y política 
para crear una sociedad regida por la armo- 
nía y la justicia, en que el hombre, aunque 
sometido a la ley ineludible del trabajo, esté 
libre de las pesadas cadenas y odiosa esclavi- 
tud actual a que lo somete la ruda tarea de 
satisfacer Sus necesidades Materiales, y pueda 
vivir una vida plena, noble y libre y alcanzar 
su completo desarrollo físico, intelectual y 
moral. 

Los acontecimientos quisieron que algu- 
nos liombres de sus filas actuaran en el movi- 
miento revolucionario iniciado el 3 de junio 



y traicionado el 16 del mismo mes. 

La pasión política y especialmente los 
intereses privados afectados por ese movi- 
miento, mantienen una campaña destinada a 
desfigurar los propósitos de aquella revolu- 
ción, presentándola como un cuartelazo sin 
arraigo en la opinión pública y con un pro- 
grama utópico, que muy luego había de lle- 
var al país al bolcheviquismo o al caos abso- 
luto. 

Se quiere confundir el movimiento revo- 
lucionario desarrollado entre el 3 y el 16 de 
junio, con el Gobierno tiránico de Dávila, 
instalado en el poder por obra de jefes mili- 
tares al servicio de ciertos círculos reaccio- 
narios del país y del imperialismo extranjero. 

Maliciosamente se oculta el resultado de 
la comisión investigadora de los Decretos 
Leyes Reservados, encomendada a don San- 
tiago Labarca. ¿Por qué no se publica el 
resultado de esa comisión? ¿Por qué no se 
permite hacer safcer al país que el Gobierno 
del 4 al 15 de junio no dictó ninguno de esos 
decretos reservados? 

Yo denuncio públicamente la complici- 
dad de algunos partidos históricos con la 
tiranía de Dávila. Complicidad para estable- 
cerse, porque lo acompañaron en su gobier- 
no para imponer la mordaza a la prensa, el 
Estado de Sitio, la Ley Marcial, la encarniza- 
da persecución a las ideas y a las organizacio- 
nes y, luego, las masacres de obreros y estu- 
diantes perpetradas en Santiago y Valparaí- 
so, el 21 de junio y días siguientes. 

Esta complicidad siguió manifestándose 
en la cooperación que destacados elementos 
de diversos partidos prestaron al tirano, co- 
mo Ministros de Estado y jefes de reparticio- 
nes; y también hubo políticos —de eíos mis- 
mos que hoy vociferan contra los gobiernos 
de facto y reclaman leyes que ahoguen el 
pensamiento de avanzada y las voces de ham- 
bre y desesperacióil de las masas- que solíci- 
tos y cariñosos llegaban a altas horas de la 
noche hasta las habitaciones particulares de 
Dávila a combinar con éste la forma de hacer 
participar en el Gobierno a uno de los más 
fuertes Partidos históricos. 

Se ve claramente, entonces, que para esas 
a^upaciones que hoy se presentan al país 
como fanáticas de la constitucionalidad y 
legalidad es lo más importante participar en 
el Gobierno, y si llega a él con claudicación 



224 




Eugenio Matte Hurtado 



convicciones tuudanientaJes y no de 
tra juanera puede ucurrij si se coopera a 
la [irania sanguinaria y dilapidíidorii quLe 

decir que se busca el Voder por el Poder 
ismo, por las influencias y granjerias con 
|Ue puede ayudarse a los correligionarios, y 
lo con el sano deseo de poseer ei tnstrumen- 
Eo fundamental del progreso y de la renova- 
ción de la colectividad. 

Y este fenómeno, presenciíado con estupe- 
facción por los elenientos progresistas del 
país, es el mismo que —en escala ascenden- 
te— viene produciéndose desde hace muchos 
^ños, sin que ninguno de los sucesos doloro- 
sos ;icaecidos haya servido de experiencia ni 
signifique una reacción contra tan malos 
prácticos. 

La Nueva Acción Pública nació precisa- 
mente,, como una protesta contra el estado 
de cosas; pero no como una protesta aislada 
y pasajera, sino como una protesta organiza- 
da y sistemática y como un esfuerio cons- 
tante y disciplinado para inaugurar en Chile 
un nuevo orden de cosas, en que los princi- 
pios fundamentales y la convicción doctri- 
naria no cedan jamás ni un ápice ante ninguna 
oferta ni ante ninguna situación. 

El Destino quiso someter pronto a nties- 
tra organización a severa prueba. 

A comienzos del año pasado ta situación 
del país iba haciéndose día a día más deses- 
perada, porque la desocupación, el hambre y 
la miseria iban tomando a más y más hogares 
chilenos, al tiempo mismo que a un grupo de 
privilegiados le era permitido especular con 
el hambre del pueblo —artículos alimenticios 
y de primera necesidad— y con el valor de la 
moneda, sín que el Gobierno adoptase medi- 
da alguna para evitarlo, fundándose en un 
liberalismo económico enteramente inadmi- 
sible y repudiado por la opinión del país. 

Ese liberalismo, que tan cómoda y am- 
pliamente, protegía las actividades antisocia- 
les de los privilegios no servía para dar ampa- 
ro al clamor popular, que no era otra cosa 
que voces de hambre y desesperación, gritos 
de socorro. A aquellos, la protección legal y 
el amparo de la autoridad; a éstos, la lanza y 
la bala, aunque se llegara ¡í los repugnantes 
extremos de las masacres de Copiapó y Va- 
llenar en diciembre de 1931. 

Se pretende justificar esa situación, soste- 
niendo que el Gobierno estaba empeñado en 



reconstruir el orden constitucional y legal, 
pero ese argumento es a todas luces delezna- 
ble por cuanto no puede concebirse otro 
orden constitucional y legal que aquel que 
asegure la vida material y espiritual de la 
colectividad impidiendo los excesos de los 
privilegiados. S 

Es un hecho indiscutible que las masas" 
populares llegaran a identificar la acción gu- 
bernativa ton la de los especuladores nacio- 
nales y extranjeros; y es igualmente cierto 
que repudiaron y se divorciaron por entero 
de semejante Gobierno, Tampoco cabe di- 
sentir que gran parte de los elementos políti- 
cos que en octubre del 31 dieron el triunfo a 
ese Gobierno, en abril o mayo del 32 se 
sentían decepcionados y hacían el vacío afl 
ese mismo Gobierno. 

Se produjo así un estado mental, un con- 
senso colectivo, que vaticinaba y anhelaba la 
caída del Gobierno a corto plazo. Como 
consecuencia de este estado mental, vinieron 
tas" acciones -que prepararon el golpe de Es- h 
tado que se produjo el 4 de junio. ( 

De paso quiero decir que esto tenía que 
ocurrir fatalmente en un país en que el Con- 
greso era impopular por no haber sido elegi- 
do por la voluntad nacional y en que el Jefe 
del Ejecutivo se había hecho a su vez-, impo- 
pular, y en que la Carta Fundamental es 
rígida como un riel y no franquea otro recur- 
so que el est»lHdo. Y el estallido vino. 

Grupos de distintos campos afines concer- 
taron sus ideas y disciplinaron su acción para 
instaurar una nueva era de Gobierno eficien- 
te y popular, que organizase y coordinase la 
iniciativa individual, para ponerla al servicio 
de la sociedad y desarrollar una actividad 
sistemática que annonizase, primero, y fun- 
diese, más tarde, el interés particular en el fl 
Colectivo, 

Desgraciadamente, en el momento de la 
acción hubimos de marchar unidos a elemen- 
tos que no tenían esos mismos propósitos, y 
que, bajo fórmulas socialistas que jamás han 
entendido ni menos am»do, ocultaban su sed 
de mando y predominio. Fue necesario ven- 
cer nuestra porfiada resistencia y nuestra 
íntima repugnancia, pero hicimos ese gran 
sacrificio en la convicción de que había llega- 
do la hora de asestar un golpe de muerte al 
individualismo caótico que tenía sumergida a 
la República en la miseria y en la desgracia. 



I 



225 



d 



Muy otro era el espíritu que nos guiaba, a 
mis amigos y a mis que podíamos exhibir 
una vida de servicio social modesto, perseve- 
rante y sin ambición y que bien comprendía- 
mos que lo arriesgábamos todo: .situación, 
amigos y aún la vida. Pero a trueque de estos 
peligros podía obtenerse una fínatidad supe- 
rior; establecer un Gobierno que representa- 
se, poi fin, un mejoramiento efectivo de la 
situación material y moral del pueblo de 
chile, de este pueUo tantas veces postergado 
y engañado, de cuyos derechos y anhelos se 
hace burla y escarnio, y para quien no hay 
pan ni justicia- 
Absurdo es también creer que el odio 
personal guiaba nuestras acciones, porque no 
había causa alguna para ese sentimiento, que 
a mi juicio no es ni puede ser el fundamento 
de las acciones políticas. Lejos de eso. La 
irreconciliable discrepancia y la convicción 
de que su Gobierno detenía la evolución del 
pií's, no lograron ahogar el pesar que rrle 
producía la fatalidad histórica que hacía 
chocar violentamente mis ideales con la ac- 
tuación del señor Montero, en quien me 
complazco en reconocer bellas cualícUdes de 
hombre y de maestro. 

Es necesario que pensemos y creamos que 
los hombres también suelen elevarse por so- 
bre las flaquezas y pequeneces que les carac- 
teriían y que al servicio de un ideal y de una 
convicción de toda la vida, son capaces de 
sacrificio y de abnegación; de desafiar la 
envidia, la maledicencia, las persecuciones y 
hasta el arriesgar la vida, y debéis estar cier- 
tos, honorables colegas, que en nuestro gru- 
po original había y hay sólo un grande, un 
.profundo, un irrenuncíable anhelo: levantar 
de su deprimida condición al pueblo chileno 
y labrar así la grandeza de Chile, en íntimo y 
fraternal consorcio con las Repúblicas de 
Indoamérica. 

La compañía que, muy a nuestro pesar, 
nos impusieron las circunstancias fue, desde 
el primer monnento, serio obstáculo a nues- 
tros propósitos y nuestra acción constructiva 
se veía paralizada ton desgraciada frecuets- 
cia por las iniciativas dictatoriales y reaccio- 
narias que a cada paso se nos oponían. 

No imaginaban los trabajadores de Chile 
cuánto había que luchar por mantenerles 
íntegras sus pequeñas libertades. Lo aconte- 
cido desde el 17 de junio adelante les hizo 



comprender plenamente la realidad de la si- 
tuación. 

La prensa, esta misma prensa mercenaria 
que nos vitupera con crudas palabras, que 
despreciamos, no ignora lo que habría sido 
de ella si no hubiera mediado nuestra fimic 
convicción del respeto que merecen las con- 
quistas espirituales de ia civilización. Ahora 
nos pagan con la confusión maliciosa de dos 
períodos que no sólo son diferentes, sino 
fundamental e irreconciliablemente antagó- 
nicos: del 4 al 16 de junio con su labor 
orgánica y disciplinada a favor del pueblo y 
det país; del 17 de junio adelante con la 
opresión, la matanza, la falta de rumbo y el 
loco despilfarro. 

A pesar de las dificultades internas y de la 
apasionada resistencia del sector capitalista, 
el Gobierno del 4 de junio marcó un coefi- 
ciente muy alto de actividad y de eficacia y 
es así como en doce días dio satisfacción a 
diversos anhelos de la opinión en general y 
de los trabajadores en especial y abordó la 
solución de varios problemas, con tal energía 
que habrían bastado horas más para que 
hubieran hecho sentir su benéfico efecto, 
medidas de positiva trascendencia. 

Así, Se procedió de inmediato a suspender 
los lanzamientos de los arrendatarios modes- 
tos morosos, considerando que la miseria 
general era causante de la mora y que ei 
lanzamiento agudizaba un mal social sin me- 
jorar tampoco la situación del propietario, 

Se destinó una suma prudencial a devol- 
ver a los trabajadores sus herramientas y 
prendas de vestir, en atenciór» a que se trata- 
ba de un pequeño sacrificio que el Estado 
bien podía hacer para aliviar la desesperación 
de los necesitados. 

Se domicilió en algunas casas desocupadas 
a cesantes, en especial mujeres y niños que 
paseaban su miseria y hasta su desnudez por 
calles y plazas de día y de noche. La propie- 
dad desempeñó así realmente una función 
social en momentos críticos para ta Nación. 

Nos encontramos con que se hallaban pre- 
sos numerosos ciudadanos por tiempo más 
dilatado que el de la condena correspondien- 
te al delito de que se les acusaba. Otros 
venían solicitando su indulto, por razones 
bien justificadas, desde largo tiempo. A éstos 
se les otorgó lo que pedían y a aquellos se les 
normaliaó su situación, con lo que se dio al 



226 



pueblo ta sensación de que se hacía justicia 
para él, !o que no siempre ocurre. 

Se indultó a los marinus condenados por 
lo& sucesos de Coquimbo y Takahuano, a fin 
de que pudieran encontrar trabajo ya que no 
era posible reincorporarlos a la escuadra. 

A los militantes del llamado "laffertismo" 
se les desalojó de las propiedades que no les 
Correspondían, sin hacerlos objeto de violen- 
cias ni persecuciones injustificadas y contra- 
producentes. 

Se dividió el Ministerio de Bienestar So- 
cial, que abarcaba ramos muy diferentes, en 
dos: el de Trabajo y el de Salubridad Públi- 
ca, dándose a cada cual, sin incurrir en gastos 
mayores, la organización adecuada para de- 
sempeñar el rol importantísimo que en la 
vida social les corresponde. 

Se disolvió el Congr*;so llamado termal, 
que tan enérgicamente repudió la opinión 
pública, medida cuyo acierto sancionan con 
su presencia los honorables Senadores y Di- 
putados que integran el actual Congreso^ 

La acción, inconexa y desorganizada que 
durante años y en diversos Gobiernos venían 
realizando los distintos Ministerios, fue 
reemplazada por una política económica sis- 
temática, trazada y coordinada por e) Conse- 
jo Económico Nacional, integrado por un 
miembro de la Junta de Gobierno y los Mi- 
nistros de Hacienda, Relaciones, Fornemo, 
Agricultura, Colonización y Trabajo, asesora- 
dos de expertos y funcionarios especializa- 
dos en las diversas materias qUe iba a tratar. 

El Consejo alcanzó a bosquejar un plan 
económico general, de acuerdo con el pro- 
grama de ia revolución, y acordó diversas 
medidas: organización e intensificación del 
trabajo en los lavaderos de oro, con miras a 
ocupar de 50 a 60 mil trabajadores; comien- 
zo de la coloniíación con cesantes, mediante 
el sistema de explotación colectiva; prepara- 
ción del proyecto de impuesto extraordina- 
rio al capital (cupo forzoso), sobre bases 
razonables de tasas y plazos de pago; co- 
mienzo del proceso de conversión del Banco 
Central privado en uno del Estado, para ir al 
control del crédito; persecución, de acuerdo 
con las leyes vigentes, del tráfico ilegal del 
oro y de la Bolsa Negra; preparación de la 
solución del problema de ía bencina; adop- 
ción de medidas preliminares destinadas a 
resolver el problema del salitre, de acuerdo 



con el interés nacional; iniciación del estudio 
de la solución total del problema del azúcar: 
y declaración de utUidad pública y expropia- 
ción con indemnización de los depósitos en 
oro y monedas extranjeras que significasen 
fuga u ocultación de capitales. 

Se quiso, así, tonificar el valor de la mo- 
neda, que era objeto de la más audaz especu- 
lación de unos pocos y restañar las activida- 
des del trabajo para entornar el poder consu- 
midor y restablecer las actividades de la pro- 
ducción. ,fl[ 

La política de empapelamiento que había 
seguido el Gobierno anterior iba a ser deteni- 
da, mediante el justo esfuerzo de los pudien- 
tes para restablecer la normalidad económica 
y social del país. 

Estoy bien seguro de que en caso de gue- 
rra exterior -fuente de desgracias y horrores 
sin cuenta- todos los poderosos de esta tie- 
rra habrían de entretar su cooperación pecu- 
niaria. En caso de miseria colectiva, cuando 
una porción considerable de nuestros conciu- 
dadanos vaga hambrienta y desnuda por ca- 
lles y campos, lo menos que se puede hacer, 
en aras de la justicia social es imponer un 
impuesto al capital cuyo producido ha de 
dedicarse exclusivamente a restablecer el po- 
der consumidor, creando nuevas actividades 
al trabajo productor. 

La educación pública ocupó de inmediato 
la atención del Gobierno, que dictó el Es- 
tatuto Universitario -esperado desde hacía 
seis meses- y organizó la Difusión Cultural 
del Estado (prensa, radio, cine, teatro, edito- 
tialj, sin costo para éste y con el propósito 
de llevar por todos los medios las luces de la 
cultura y de la civilización a nuestros conciu- 
dadanos que carecen de ellos. Nos proponía- 
mos intensificar la educación primaria, some- 
tiendo a doble servicio los locales a fín de 
hacer extensivos los beneficios de )a cultura 
a los 200.000 educandos que hoy no la reci- 
ben. La instrucción técnica iba también a 
acentuarse para preparar los elementos que 
ha de requerir la expansión de nuestra eco- 
nomía; y la acción universitaria iba a llevarse 
del campo profesional al terreno de ia cien- 
cia y de la alta cultura; y toda la obra educa- 
cional inspirada en la solidaridad social y en 
el propósito de que se borren las clases anta- 
gónicas, 

Y todo esto pudo hacerse luchando día a 



227 



dk con la traición y con la. reacción. Ese es 
é fruto de una convicción sincera y de una 
voluntad enérgica y disciplinada, que sin re- 
parar en Iqs sacrificio» ni en el cansancio, se 
entregaron por entero, febrilmente, al servi- 
cio del pueblo de ChUe. 

La fuerza, la opresión no se usaron ni 
para violentar las ideas ni las personas. La 
inusitada suspensión de sus labores poi ta 
Corte Supreina, acto claro e indiscutible de 
carácter político y de clase amagada, fue 
solucionada, con benevolencia por el Gobier- 
no, que no adoptó ni acordó adoptar medi- 
das coercitivas contra sus miembros, eviden- 
ciando su convicción de que la independen- 
cia del Poder Judicial debe ser respetada y 
mantenida en sus más pura y verídica expre- 
sión. 

No se diga, tampoco que el programa de la 
revolución era violento y utópico. Era claro 
en su concepción y firme en su propósito, 
pero era esencialmente realistat la interpreta- 
ción de la realidad nacional y la solución de 
sus problemas, usando los medios existentes 
y que conservasen la producción. 

Ninguna revolución —ni siquiera las de 
opereta que liemos tenido en los últimos 
afios— puede compararse ni menos aventajar 
en su suavidad de métodos y ainplitud de 
. libertades individuales, a la del 4 al 16 de 
junio. Ninguna revolución liabía ofendido 
menos la constitucionalidad y legalidad —a 
las que hoy se quema incienso a carretadas— 
que la del 4 al 16 de junio. 

¿Cómo explicarse, entonces, el sordo ren- 
cor, el odio implacable y lleno de mortales 
amenazas contra sus hombres más destaca- 
dos? 

¿Será, acaso, porque fue privado de sus 
funciones presidenciales el señor Montero? 

Perdonadme que os diga con franqueza 
que no lo creo, porque en tal caso los parti- 
dos históricos - dueños absolutbs del Gobier- 
no a la caída del continuador de Dávila, 
Buuiche— habrían reclamado la vuelta a la 
llamada normalidad institucional, sobre la 
base del regreso de! señor Montero al desem- 
peño de su cargo y es el caso que ningún 
partido ha hecho tal cosa, sino que, por el 
contrario, presentaron nuevos candidatos a 
la lucha electoral del 30 de octubre y hoy 
acatan y reconocen como Presidente consti- 
tucional de la República al ciudadano que 



fue proclamado como vencedor en aquella 
ludia, 

¿O será preciso pensar que es el gobierno 
representativo de las clases oprimidas que se 
estableció del 4 al 16 de junio y su plan de 
acción económica —dé medidas constructivas 
y paulatinas— lo que produce esa irritación 
que ha sobrepasado en veneno y rabia a lo 
mucho que ya ,se habla visto en nuestra 
violenta vida política? Este es mi convenci- 
miento sincero. 

La certeza que adquirió el sector reaccio- 
nario de que el nuevo Gobierno -depositario 
de la confianza y anhelos de los trabajadores 
manuales e intelectuales de Chile— iba a exi- 
girle un sacrificio —aunque razonable— de su 
situación privilegiada, ha desatado ese odio y 
esa pasión. El amor a la Constitución y a la 
Ley, es el manto con que se cubre una in- 
transigente defensa de los intereses materia- 
les, que se niegan al servicio social. 

Triste coni;^ción la de un pueblo donde 
los ideales, las doctrinas y aun las cristianas 
enseñanzas del amor a nuestros semejantes, 
son postergados y obscurecidos por una cie- 
ga y torpe defensa de los privilepos materia- 
let. 

Y mientras perdure esta situación ha de 
mantenerse la lucha que está planteada: las 
clases privilegiadas de la sociedad que se afe- 
rran al poder público para mantener sus pri- 
vilepos y evitar los justos sacrificios y servir 
al imperialismo extranjero; y los trabajadores 
manuales e intelectuales de Chile, férreamen- 
te mancomunados y resueltos a conquistar el 
poder público para realizar un plan profun- 
do, peto armónico y progresivo, de libera- 
ción y transformación económica social, po- 
lítica y cultural de la República. 

No completamos en la sombra. Luchamos 
a la luz dd día, organizando y adoctrinando 
nuestra falange; y así venimos a decirlo clara- 
mente al Senado de la República. 

Se pretende hacer creer por todos los 
medios -entre los que no faltan las amena- 
zas de violencia- que el problema de Chile 
es un dilema: civilismo o militarismo; orden 
y constitucionalidad o ilegalidad o caos. 

Nosotros afirmamos que esto es absoluta- 
mente erróneo y falso y decimos que el 
problema fundamental de Chile -como el de 
Indoam erica en general- consiste en que so- 
mos pueblos de extensos territorios práctica- 



I 



228 



mente despoblados, de escaso desarrollo in- 
dustrial, Uenos Je artículos alimenticios y de 
materias primas codiciadas por tos países 
europeos y norteamericanos, en general, su- 
perpoblados y fuertemente industrialiíadoa, 
para transformados en sus usinas en produc- 
tos manufacturados, y revenderlos, con enor- 
mes ganancias, al mercado chileno e Indoa- 
méricano, 

A nuestros países les queda una porción 
misera de su propia riqueza y la gran parte 
de ella va a incrementar el acaparamiento de 
algunas grandes empresas o de aigunos pode- 
rosos individuos extranjero* y residentes en 
el extranjero. 

Somos países que, en lo económico, no 
hemos salido del período colonial y someti- 
dos al vasallaje de las grandes potencias in- 
dustriales y financieras. 

En lo interno, debemos confesar que 
nuestra vida detnocrática es una farsa, que la 
representación popular, en su forma actual, 
es Una mentira. No otra cosa puede decirse 
de un país de cuatro y medio millón de 
habitantes en que escasamente tienen y ejer- 
citan el derecho a sufragio, 350.000 ciudada- 
nos. 

Y todavía hay que agregar que el secreto 
del voto dista mucho d* ser una realidad y 
que, en consecuencia, el cohecho y su con- 
trol están perfectamente garantizados por la 
aplicación práctica que se hace de la ley 
electoral. 

De este pernicioso sistema, base en que se 
hace descansar el llamado orden institucional 
y legül, re$ulta que la opinión del país, poco 
después de las elecciones, no se siente repre- 
sentada por quienes ejercen el Poder Público, 
pues muchos de ellos, lu mayoría, no ha 
tomado parte alguna en su designación, y 
otros han emitido su voto por una paga y no 
por su verdadera idea o afección. 

A su vez, los mandatarios que han com- 
prado su mandato se sienten mucho más 
obligados con sus fortunas y sus privilegios, 
fuente positiva de su mandato, que con los 
intereses del pueblo que dicen representar, Y 
por eso ocurre con tan desoladora frecuencia 
que se gobierjie y se legisle más en beneficio 
de una clase -de esta clase que puede com- 
prar votos- que en favor de los grandes 
intereses materiales y morales de la colee ti vi- 
dad. 



Nuestra incipiente organización económi- 
ca y nuestra grotesca representación política, 
constituyen el problema fundamental de 
Chile; de allí arrancan nuestros descalabros 
económicos, políticos y sociales, y es eso lo 
que precisa corregir. 

Es vano y estéril hablar de civilismo o 
militarismo, de constitucionalidad o ilegali- 
dad. Hablemos de lo grande y de lo trascen- 
dental: alcanzar la independencia económica 
de Chile, como parte del gran frente econó- 
mico Indoaméricano; y establecer una orga- 
nización política, económica y social que 
sirva ese propósito y que haga beneficiarios 
de las riquezas de nuestros campos, de nues- 
tras minas, de nuestros bosques y de nuestro 
océano, a las grandes masas que pueden me- 
recer el bienestar, por su trabajo, que repre- 
sentan la base de la economía, porque son el 
consumo que da vida a la producción, que 
representan las glorias pasadas y las grande- 
zas futuras de la República. 

Y no es tan difícU, 

Ahí están los enormes campos chilenos, 
muchos de ellos despoblados, otros incultos, 
y numerosísimos mal cultivados. Las labores 
son rutinarias y están a cargo de mayordo- 
mos, medieros e inquUinos. Pocos son los 
grandes terratenientes que atienden personal- 
mente los trabajos de sus predios. Hay cabi- 
da en ellos para una población mucho mayor 
y son susceptibles de aumentar la produc- 
ción y de librarnos de una serie de importa- 
ciones, que son consumos y que son materia» 
primas para la industria nacional. 

Pero la base social de nuestra agricultura 
es débü porque la propiedad de la tierra está 
en manos de unos pocos, al paso que los 
trabajadores, los verdaderos productores 
(chacareros, medieros, capataces, inquilinos) 
ganan salarios reducidos y están ajenos a tos 
benefícios y comodidades de la civilización. 

Aspiramos fundamentalmente a realizar la 
reforma agraria; inspirada en el propósito de 
obtener que no haya Erabajadores sin tierra 
ni tierra sin trabajadores. 

Nó pensamos arruinar la producción ni 
prescindir de la técnica de la experiencia o 
de la capacidad de los trabajadores del cam- 
po. Lejos de eso. La primera etapa ha de 
consistir en llevar a los fundos fiscales, de la 
beneficencia y de las Cajas de Crédito, situa- 
dos en la zona más o menos central del país. 



229 



hasu cinco mil hombres con sus familias, los 
(jue, mezclados con los actuales ocupantes 
¿e esos fundos (chacareros, medieros e Lnqui- 
linos) serán organizados en cooperativa.s de 
explotación colectiva dentro de cada predio, 
conforme a la directiva técnica correspon- 
diente y bajo la disciplina det trabajo a cargo 
de un administrador y del consejo directivo 
de la cooperativa, escogidos de entre los mis- 
mos cooperados. 

Cada Cooperado recibirá del Estado un 
título de estabilidad inviolable mientras 
cumpla sus obligaciones re^amentarias de 
ttabajo. Tendrá, además, su vivienda y su 
pequeña huerta familiar de libre cultivo. 

La producción de estas Cooperativas, debe 
diñarse preferentemente a nuevos rubros 
que reemplacen importaciones y aun que 
pueda hasta crear exportaciones. Ocasional- 
mente pueden dedicarse a los cultivos co- 
rrientes con el solo objeto de completar las 
cuotas que exija la alimentaciótt del país. 

Otra etapa inmediata debe consistir en 
fijar las bases leales y administrativas de 
expropiación de aquellos predios no cultiva- 
dos, mal cultivados o no trabajados por sus 
dueños, para someterlos también a la organi- 
zación cooperativa, de la cual no han de ser 
excluidos ni el administrador ni el mismo 
dueño en igualdad de condiciones con los 
demás cooperados. 

Y así marchar por etapas sólidas, <jue 
mantengan y empandan la producción de 
nuestro suelo y vaya dando estabilidad cre- 
ciente a nuestro desvencijado ediñcio social. 

El privilegio y la explotación, formas ar- 
caicas de la economía, deben ceder el paso al 
reamen de la cooperación, pero no una coo- 
peración complicada y entorpecida por exce- 
sivas fórmulas jurídicas o burocráticas, sino 
una forma simple y sencilla de trabajo eco- 
nómico y disciplinada. 

Hay que asegurar, también, él éxito de 
tales cooperativas y de la producción agríco- 
la en general, mediante una adecuada inter- 
vención-del Estado que Ubre a los producto- 
res de la explotación a que los tienen someti- 
dos los grandes intermediarios y los grandes 
exportadores, que son quienes se guardan las 
enormes ganancias que, con las diferencias 
entre el precio de compra y el de venta, 
obtienen de la gran masa consumidora. 

El comercio exterior debió y debe ser la 



gran fuente del enriquecimiento nacional, 
pero en realidad ha sido y es el desangra- 
miento organizado. El comercio exterior está 
casi exclusivamente en manos de extranjeros 
que controlan el mercado nacional de pro- 
ductos, que los adquieren en grande escala, 
que venden con gr.andes utilidades lo que 
alcanza a absorber el consumo interno y que 
exportan el sobrante, que les sale gratis. Esas 
grandes ganancias se quedan en el exterior, 
no vuelven al país. 

Este es et secreto de por qué este país 
está, propoTcionalmente, más descapitaliza- 
do y más desnacionalizado su capital que 
hace 70 años. 

El Estado debe establecer sin dennora el 
control sobre el comercio exterior, para lle- 
gar al monopolio tan pronto como se lo 
permita la preparación y experiencia de sus 
funcionarios. 

Demás está decir que la organización de la 
Marina Mercante del Estado es una medida 
paralela a las anteriores. Y no ha de ser 
difícil entenderse cqn los armadores, escasos 
de fletes en la actualidad. 

El- Control primero y el monopolio des- 
pués, del comercio exterior, ha de concen- 
trar absolutamente todos los pagos y ajustes 
con el extranjero. 

La industria del salitre, con sus derivados 
y subproductos, ha de ser organizada positi- 
vamente de acuerdo con los intereses espe- 
ciales de la zona afecta y generales del país, 
en forma que se aseguren el trabajo y la 
producción, lo que es perfectamente hacede- 
ro si se enfrenta el problema con libertad de 
criterio y con realismo bastante para coor- 
dinar, bajo la dirección y control del Estado, 
los esfuerzos de los que por sí asumen la 
responsabilidad de su producción y de la 
venta de -la misma. 

Especial interés debe merecer la creación 
de las industrias de productos de yodo que 
hoy se preparan en el extranjero con detri- 
mento de nuestra economía, Análoga actitud 
deben merecernos las manufacturas del co- 
bre y del fierro, a fin de crear trabajo y 
riqueza, con un miraje constante de hacer 
primar el interés colectivo sobre e! indivi- 
dual. 

La industria está, como la agricultura, de- 
sorganizada y anarquizada en materia de ti- 
pos y precios, y es incuestionable que organi- 



230 



zándola y concentrándola puede ganarse mu- 
cho en eficiencia y en reducción de precios, 
materia c]ue debe estar sometida a comités 
de productores y consumidores, toda vez 
que el Estado otorga su protección. 

El control por ef Estado de las subsisten- 
cias, su comercio y sus precios ha de estatle- 
cerse de modo que asegure, ante todo, la 
alimentación suficiente y barata de toda la 
República. 

£1 sistema tributario, en estas primeras 
etapas, ha de revisarse cuidadosamente, ha- 
ciendo caer su peso sobre las grandes fortu- 
nas de personas naturales y jurídicas, sobre 
las herencias y sobre las grandes rentas ali- 
viando la situación de la masa consumidora, 
a la que hoy se estruja. 

£1 impuesto extraordinario al capital se 
impone como una medida de justicia social y 
de salvación nacional, a fin de afrontar tas 
impostergables tlecesidades de la situación. 

Se requieren, asimismo, una severa revi- 
sión del Presupuesto Nacional, ñjando una 
escala razonable de los sueldos sin extremos 
chocantes, un examen circunstanciada por 
un Tribunal Especial de todas las pensiones y 
jubilaciones, una atención muy preferente al 
profesorado, especialmente al primario. 

Muctitis otras soluciones interesantes con- 
tiene el programa de acción inmediata de la 
Nueva Acción Pública y que comparten las 
demás organizaciones que actuaron el 4 de 
junio y que asumen la responsabilidad his- 
tórica de cuanto se hiciera por el Gobierfio 
entre esa fecha y el 16 del mismo mes. No 
quiero fatigaros en exceso; pero debo referir- 
me a una reivindicación inmediata de los 
trabajadores que desde ahora planteamos: la 
jornada obligatoria de seis horas sin rebaja de 
salarios. Esta medida significa la ocupación 
inmediata de no menos de 50,000 obreros y 
empleados, y el mayor gasto seria costeado 
por los empresarios y con la ayuda fiscal, que 
destinaría a ese objeto la parte principal de 
lo que hoy reserva a alimentación de cesan- 
tes. 

Lo repito, señor Presidente, los trabajado- 
res manuales e intelectuales organizados, cu- 
yos idelaes y anhelos os he expuesto, aspiran 
a la conquista del Poder Público con una alta 
idealidad, para realizar la transformación in- 
tegral de nuestra vida económica, política y 
social y han de marchar, sin desfallecimien- 



to, por el camino que lleva a la posesión por 
la colectividad de los medios de producción 
y de cambio, para abolir las clases antagóni- 
cas que se odian y combaten encarnizada- 
mente, y obtener que la cultura, la nobleza 
de los sentimientos y la libertad plena de la 
existencia sean una realidad de que disfruten 
todos los hombres. 

La grandeza agrícola e industrial del país 
no puede alcanzarse sin mercados y estos 
deben obtenerse mediante la construcción de 
economías nacionales que sean parte de un 
todo armónico; la economía Indoamericana. 
No bastan los tratados comerciales, que no 
pasan de ser una etapa preparatoria. 

Queremos, también, dejar muy claramen- 
te establecido que anhelamos llegar a un tipo 
de Estado muy distinto del actual, en que la 
armonía de los hombres y el equilibrio de las 
diversas funciones de la colectividad, lo con- 
viertan en un conductor y coordinador inte- 
ligente y previsor y no duro y despótico. 

Estos objetivos no se alcanzan ni se pue- 
den alcanzar de inmediato ni de golpe, por 
mucho empeño que se ponga en ello. Se 
obtienen por etapas sucesivas y continuadas 
con firme voluntad y sin flaquezas doctri- 
narias. Pero es necesario luchar sin descanso 
por la organización y disciplina de las masas 
de obreros y campesinos, que deben ser los 
instrumentos de su propia redención, y por- 
que estas ideas penetren clara y profunda- 
mente en la conciencia pública. 

La Nueva Acción Pública, estrechamente 
unida a las organizaciones afines con que 
coopera desde el 4 de junio, realiza y ha de 
realizar sin descanso esta lucha en el Parla- 
mento, en las ciudades y en los campos y Ka 
de perseguirla tenazmente hasta la realiza- 
ción completa de sus ideales, desafiando im- 
pertérrita las presiones, amenazas y persecu- 
ciones de la reacción y las procacidades del 
llamado "laffertismo". 

Nuestra línea de conducta es clara y pre- 
cisa: oposición doctrinaria inflexible a! Go- 
bieriio actual y a todos los Gobiernos que, 
cualesquiera que sean sus declaraciones, s^- 
nifiquen de hecho, en la realidad diaria, el 
ejercicio del Poder Público por las clases 
privilegiadas que encarnan la mantención del 
régimen individualista. 

No tomaremos sobre nosotros, en ningu- 
na circunstancia, ni la más pequeña parte de 



231 



la responsabilidad que incumbe al Gobierno 
y a los partidos que lo sostienen, ni aunque se 
trate de tan maravillosas y fulminantes con- 
cepciones jurídicas y financieras como la lla- 
mada liquidación de la Cosach, sometida ac- 
tualmente al Congreso; o de la sanción rápi- 
da e implacable a los asesinos de Mesa Bell, a 
los encubridores e instigadores, que estamos 
presenciando. 

Honorabte Senado, como dije al comen- 
zar, he creído de mi deber expresar clara- 
mente nuestras propósitos, pero no querría 
terminar sin manifestar mi firme convicción 
de que el proceso evolutivo de la especie 
humana se cumple fatal y necesariamente, 
pese a las ideas e intereses de los hombres. 
Toca a los mejores, a tos dirigentes, visliun- 
brar el porvenir y prepararle el camino. No 
intentamos, con fórmulas vacías de sentido 
humano y de impulso vital detener el progre- 
so, porque no habremos conseguido otra cq- 
sa que producir la avalancha que ha de arra- 
sarlo todo. Aprovechemos la experiencia que 
nos brinda la historia universal. 

El sistema individualista tenía una misión 
humana: desarrollar la inteligencia, la inicia- 
tiva y el valor, facultades necesarias al hom- 
bre par^ someter a su servicio a los elemen- 
tos de la Naturaleza. Ya se ha conseguido ese 
objetivo y con exceso, porque la iniciativa 
individual está convertida de hecho, como lo 
demuestra la crisis actual, en enemiga del 
hombre. 

Corresponde ahora a la humanidad reali- 
zar una nueva etapa: la de la cooperación y 
la armonía, a la que es preciso llegar organi- 
zando y coordinando las iniciativas indivi- 
duales, hoy dispersas, antagónicas y en selvá- 
tica lucha. 

Si a la primera etapa, presidida por el 
índividualisrno, debe la especie grandes con- 
quistas y progresos, no dudemos que a la 
segunda, inspirada por el colectivismo, he- 
mos de agradecer en el futuro una nueva era 
de prosperidad y de bienestar, en que los 
hombres entonen, con d corazón limpio de 
mezquindades, un himno al trabajo y a la 
cultura redentores. 

Ensanchemos el prisma de nuestra visión 
y preparemos y realicemos el advenimiento de 
una nueva democracia, no de una democracia 
simplemente jurídica y política, sino de una 
democracia amplia y sólida, de profundo ci- 



miento: la democracia económica y social. 

Apartemos de nuestras mentes, honora- 
bles colegas, la duda y el temor. Miremos de 
íirente a] mañana, como al aire puro y vivifi- 
cante, y tengamos plena confianza en los 
destinos humanos. Confiemos, sobre todo, 
en los destinos de Chile y de su raza, inteli- 
gente y esforzada, y tengamos la certeza de 
que el empuje sistemático de los trabajadores 
manuales e intelectuales organizados, del 
campo y de la ciudad, ha de redimirnos de 
nuestra postración y de nuestra miseria y ha 
de labrar la grandeza futura de la República 
como parte de !a coordinación económica, 
cultural y política de Indoamérica. 

NO SOMOS UN PARTIDO MAS 

Partido Socialista. Homenaje al 

6<^ aniversario del Partido Socialista. 

Santiago, Comité Regional delP.S. de 

Santiago, i 939. Págs. J - 6. 

El Partido Socialista no es un Partido más en 
el juego de la política chilena. ES EL ÚNICO 
PARTIDO NUEVO. Nuevo por la composi- 
ción social de sus bases; nuevo por su orien- 
tación, nuevo por sus métodos de lucha, 
nueva por su organización. 

LAS BASES del partido provienen de la 
cíaie obrera y de los sectores medios. Cam- 
pesinos pobres, pequeños agricultores, peo- 
nes, obreros simples, obreros calificados, ar- 
tesanos, profesores, técnicos de todas las ac- 
tividades, pequeños industriales, comercian- 
tes, universitarios, es decir, todos aquellos 
que viven exclusivamente de su trabajo y 
cuyo bienestar depende del salario, jornal, 
sueldo o pequeña renta, forman nuestros 
cuadros de militantes. Es la realización de !a 
consta de verdadera y sólida unidad social 
y política de la clase obrera, sectores campe- 
sinos y clase media del pafs: unidad efícax de 
grupos sociales que tienen un interés común 
en liberarse de la explotación económica y 
política del gran capitalismo internacional y 
de la oligarquía nacional: unidad social ca- 
paz de formar una República libre y sobera- 
na enfrentada a toda potencia política o 
económica más fuerte que Chile para hacer 
una democracia en que impere el bienestar 
económico y la libertad económica. Nuestro 
Partida es el resumen de todo un pueblo 
unido en sus propósitos de liberar el país, la 



232 



República y codos los trabajadores del pre- 
dominio imperialista. Es la unidad de un 
pueblo forjando su historia, haciendo su des- 
tino. No es una unidad política circunstan- 
cial para propósitos efímeros. No se viene a 
nuestro partido por ser intelectual u obrero: 
se viene porque se ha adi^uirido la conciencia 
revolucionaria del actual momento histórico. 
Por eso luchamos contra la demagogia, la 
mentira de hacer creer que sólo los intelec- 
tuales podrán salvarnos, o que sólo los obre- 
ros son los revolucionarios. Por eso es un 
atentado a ta unidad de nuestro partido el 
divisionismo mentiroso de obrerismo e inte- 
lectualismo y quien atenta contra la unidad 
del Partido Socialista atenta hoy contra el 
futuro del pueblo, pretendiendo destruir su 
instrumento de liberación. 

NUESTRA ORIENTACIÓN es profunda- 
mente realista. Pretendemos conocer la reali- 
dad chEena, interpretarla eti su mecanismo 
económico y social y hacer del Partido un 
instrumento capaz de cambiar esa realidad. 
Pretendemos movilizar al pueblo hacia una 
acción de Segunda Independencia Nacional, 
de la Indepedencia Económica de ChUe. 
Queremos poner todo lo bueno de nuestra 
tradición histórica, política y social, al servi- 
cio de esa acción; despertar la sangre, los 
gustos, los efectos, despertar lo heroica que 
ha fecundado estas tierras latinoamericanas, 
para darle un valor moral traducido en vo- 
llintad, espíritu desacrificio y solidaríditd a 
nuestra acción, Vamos impulsando la acción 
de todo un pueblo, el movimiento de un 
pueblo hacia SU liberación, por eso queremos 
darle un contenida nacional que abarque 
nuestra manera de trabajar, gozar, sufrir y 
sentir, para hacer un pueblo nuevo en todas 
sus facetas. Somos los instrumentos de la 
Revolución que Chile necesita para hacer su 
historia dentro de la Historia de Latinoamé- 
rica y de la Humanidad en estos días preíla- 
dos de un futuro grandioso. 

NUESTRO CONCEPTO DE DISCIPLINA 
es por eso sólido. Los balbuceos de la His- 
toria se hicieron con hordas. La Historia de 
ahora se hace con masas organizadas. No hay 
acción posible sin organizar, Y no hay orga- 
nización posible sin un profundo sentido y 
una clara comprensión democrática, lo que 
fue aprovechamiento personal de las masas. 
Es la única garantía para el aprovechamiento 



social de la acción de un pueblo. £s la lec- 
ción dada por el partido boSchevique ruso, 
copiada por !os fascistas negros y pardos y 
hoy base inconmovible de la liberación del 
pueblo español. El P. S, ha dado esta noción 
de disciplina social a las masas chilenas y con 
ella las ha defendido de la politiquería, de la 
corrupción personalista y la pequenez moral 
de algunos. 

Nuestro PROGRAMA tiende a realizar lo 
más posible dentro de la realidad contra la 
utopía, contra el infantilismo de izquierda. 
Las masas chüenas ya se hati empapado de 
este criterio y por esto nuestro movimiento 
social y político se orienta hacia CONSTAN- 
TES REALIZACIONES siempre capaces de 
ser superadas. Es el concepto de las etapas 
sucesivas ba$ado en la justa comprensión del 
proceso dialéctico que ha desplazado a la 
comprensión demagó^ca y simplista del fe- 
nómeno económico— social. Es éste el con- 
cepto que nos obliga a analizar la realidad 
ambiente en que debemos actuar y nos evita 
caer en la trasplantación de consignas, pro- 
gramas y orientaciones extrañas. Es lo que 
nos impide confundir la teoría de! Socialis- 
mo, igual en todas tas cátedras del mundo, 
con la interpretación marxista de cada reali- 
dad económico— social. 

LA INTEGRIDAD DEL PARTIDO 

Seis años de constante superación en nuestro 
camino demuestran la fuerza de nuestra inte- 
gridad. La hlanduta en todos los aspectos es 
cada día reemplazada por una mayor dureza. 
Esta dureza es personalidad: no es capricho. 
Es conciencia de nuestra responsabilidad his- 
tórica que nos hace distinguir entre la unidad 
social y política de un pueblo y la acción 
común que podemos desarrollar con otras 
entidades. La unidad histórica —social y po- 
lítica del pueblo.de ChÜe— germinó con el 4 
de junio y la ha acrecentado nuestro Partido. 
Es la unidad en la comprensión de los pro- 
blemas, en la orientaoión, en la táctica, en la 
manera de sentir la revolución chilena. Esto 
e* distinto a la acción común que podamos 
desarrolar cori entidades que representan di- 
versas facetas del proceso dialéctico chileno. 
Por eso nunca la hemos rehuido. La hemos 
buscado, aceptado otras veces, pero sellando 
un pacto tácito de lealtad y de franqueza. 



233 



Así fuimos al Block de Izquierda y así esta- Y ^'^ aceptamos serlo en mano de otros. I 

mgs en el Frente Popular. Damos lealtad y Sobre las rumas del Partido Socialista nada ■ 

franqueza y por eso pedimos también lealtad '^ foi^i edificar: SOBRE UN PARTIDO 

y franque/a. RespetLos la integridad de los SOCIALISTA FUERTE. CON PERSONALl- 

demás partidos y hacemos y haremos respe- DAD. DURO. PODRA NUESTRO PUEBLO 

tar la de nuestro Partido. No queremo. hacer ENCONTRAR SU CAMINO. 

a ningán partido juguete en nuestras -manos 

Osear Schnake V. 



234 



IN DICE 



Págs. 

PROUXiO ■ 5 

INTRODUCCIÓN . ■ • 1"^ 

capítulo I: Víctor José Arellano y el primer socialismo. (Víctor }. 

A rellano ' ^ ' 

El Catolicismo y eí Socialismo 21 

Oreanizacióii social y misión de los Gobiernos segím los economistas ...... 27 

rl Capital y el Trabajo 29 



CAPITULO M: El Socialismo Ácrata, i "Karl Marx") ..... 33 

El Socialismo en Chile . 38 

La Unión Socialista 38 

Programa de la Unión Socialista. {Luis Olea) 39 

Nuestra Propaganda al Proletariado 40 

La Filosofía y su Negación 41 

Extracto de la Refutación al artículo de A. Déster, La Religión de un 

Cobarde. {Alejandro escobar) 42 

Nuestra Respuesta 44 

La Sugestión Patriótica. (Magno l'.spmoza) 45 

i La Nueva Era! (lísteban Cavií'rvs) 47 

Las Sociedades de Resistencia I 48 

Las Sociedades de P.csistencia II , . , . . 50 

Por qué soy Libertario - 51 

El 1 ^ de Mayo. (Josi- (L (rlivan-í} 52 

¡Lázaro! flWsida Bello de Larrcchedaí 53 

¡Nosotras! (Marcos ik' ta ñarra 54 

Don Pascal Guerra, Monólogo Social 54 

Somos socialistas .,..,,. ,.,..,.., 57 

l'rograma mínimo del Partido Socialista ('hileno 58 



CAPITULO 11 h El Socialismo "Científico" ■ ■ 59 

Programa, del Partido Obrero Francisco Bilbao 63 

Programa de! Partido Socialista antes Francisco Bilbao, i Alejatidrü 

liustamaitte) ■ 66 

Socialismo ■ 69 

Catecismo Socialista 70 

CAPITULO I Vi Evolución de la idea de Socialismo en Luis Emilio Recabarren. 

fL. lí. Recabarren) ....,, 81 

Democracia y Socialismo 111 , 85 

Democracia y Socialismo IV 86 

Democracia y Socialismo V 87 

Democracia-Socialismo. La propiedad ante la Democracia y e! Socialismo ! . 88 
Democracia y Socialismo. El sistema industrial y comercial burgués ante 

la Democracia y el Socialismo 89 

El Socialismo 91 

¿Qué es el Socialismo? '. ' 99 

¿Cómo se realizará el Socialismo? 1 01 

El por tjué del Socialismo y de sus métodos de lucha 104 

La Rusia Obrera y Campesina 1 07 

capítulo V: El pensamiento Socialista hacia 1910. {L. il. Recabarren) . . . 111 

Programa del Partido Socialista Obrero 115 

Leyes Sociales 115 

Programa y Reglamento del Partido Obrero Socialista 116 

Partido Socialista Chileno. (Sara B, de Artnijo) 118 

El Socialismo y la Mujer 120 

Partidp Obrero Socialista de Chile, Declaración de Principios 121 

CAPITULO VI: El Socialismo de los discípulos de Luis Emilio Recabarren. 

(Ramón Septdveda L) 125 

Educación Socialista 131 

Energías Socialistas • . . 132 

Orientémonos definitivamente 133 

Los I.W.W, y los seudos Anarquistas , . 133 

Política obrera 134 

¡obrero del campo, las ciudades y las minas! ¡Medita y decídete a ser 

hombre! , (Carlos A. Martínez) 135 

No son utopías 1 36 

Lecciones de la huelga - 136 

El triunfo Socialista en la Argentina ,,,...,... 137 

Unidad obrera. ¿Qué te has hecho? (Manuel Hidalgo) 139 

Crisis del capitalismo 140 

Reseña histórica sobre el desenvolvimiento del Comunismo, (¡-días LaJertteJ . 141 

Exijamos el castigo de los asesinos del profesor Anabalón , . 146 

Lafertte desde Montevideo se dirige al Congreso Sindical de Valparaíso , . , . 147 



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Seamos internacionalistas en los hechos 1 

Sobre la Conferencia del Trabajo 151 

CAPITULO Vlli El pensamienco de las Agrupaciones Socialistas hacia 1930 153 

Se ha formado en San Felipe el Partido Socialista Marxista. Manifiesto 157 

Manifiesto del Partido Socialista 158 

Mensaje al pueblo de Chile de la Nueva Acción Pública . 1 59 

Por qué se llama Nueva Acción Pública 162 

La N.A.P. y el Estado Socialista - 162 

La N.A.P. Propicia .,,... - 163 

La Orden Socialista hace Declaración de sus Principios 164 

Manifiesto de la Orden Socialista 165 

Edicto de la Orden Socialista 166 

Edicto de la Orden Socialista N** 2 167 

Edicto de la Orden Socialista a los Trabajadores intelectuales y Manuales 

de Chile 168 

El Partido Socialista Unificado dirige un manifiesto a las seccionales 

definiendo la posición doctrinaria del partido 169 

Partido Socialista Independiente. Declaración de Principios 170 

Quedó organizada la Acción Revolucionaria Socialista ( A.R.S,). Ha quedado 

constituida, como expresión de la voluntad nacional 173 

Acción Revolucionaria Socialista. Manifiesto 179 

¿Qué es la A.R.S.? Es un organismo de Combate, de construcción, revolución 

y creador - . 179 

El Frente Único Socialista se dirige a sus correligionarios 181 

Declaración de Principios del Partido Socialista 181 

El Acta de fundación del Partido Socialista - 1 82 

(CAPITULO Vi 11: Los postulados Socialistas de la República del 

4 de junio de 1932 1^5 

Manifiesto de los revolucionarios lo9 

La Junta de Gobierno al país 1 "^ 

Pro^ama de acción económica inmediata de la República Socialista 191 

CAPÍTULO IX: Los postulados de los Fundadores del Partido Socialista 

de Chile. fUiígcriio González R.) 201 

En tomo al movimienío militar 205 

Glosas de un año triste 208 

Glosas de un año triste IL fl'ecU'TÍco Klein R.) 212 

Por qué queremos un Partido Socialista. (Mannatbtke Grovc 1. 214 

f>cclaración de! Ministro de Defensa Nacional y comandante en jefe de 

la Fuerza Aérea 216 

At país 216 

Discurso de Grove 21 7 

t.o que nos dijo Grove tres horas antes de que cayera el 16 de junio 218 



Nuestras declaraciones, (líugctno Matte H.) 21 9 

I, o que dijo Matte 220 

Lo que dijo Eugenio Matte Hurtado para La Nación, de Buenos Aires . , , , . 221 

Nuestro camino '. , , 223 

Programa de la Nueva Acción Pública, (Osear Schnakt: V.) 224 

No somos un Partido más 232 



Más allá de sus propias convicciones, el lecior informado sabe del rol y dolatJQcir 
dcncia de la fucr/a socialista en Chile. Es una expresión más de la rcal!dad'pó|ítrca 
del país, una instanc ia que hace historia -como es fácil observar en la dramálicá crófúr 
ca de los úllimos dccc/os- y que r.-fodifica la realidad nacional a partir de las ideas 
esenciales que confomian iu '.cora y la cultura del socialismo universal. 
Pero ¿cuáles hansido las fuentes originales del pensamiento socialista en ChileV Es 
una respuesta que los dos investigadores y autores de la iccopilación presente comien 
zan a d;;r. Lo hacen mediante el paciente y riguroso trabajo de indagación de docu- 
mentos históricps, a veces perdidos en el polvo de archivos y bibliotecas, que ños 
van rcN ciando el cspcsordcl pensamiento y la acción que genenron el socialismo chi- 
leno. Así van apareciendo hechos, personajes, textos e ideas que constituyen el hu- 
mus cultural, como partido que -aun con su devenir atormentado- pasa a ser parte 
imprescindible de la sociedad chilena. 

l!n texto que inte jsará no sólo a quienes se reconocen en las lincas id :aJes.dc esta 
íacr¿a política, sino que scr;i también materia de atención del lector y c|el mundo de la 
ultura en general. 




EDUARDO DEVFS VALDES, nacido en Santiago en 1951, es 
doctor de Filosofía titulado en la Universidad de Lovaina (Bélgica) 
y en i'istoria, con graduación en la Universidad de Parts. 
Se ha especializado en el estudio del pensamientú laiinoamericano 
y en historia del movíinienlo obrero chileno. Emre sus obras, apár- 
.>: de numerosos artículos y ensayos breves, se cuentan "Escépticos 
del sentido", Ediciones Nuestra América, Santiago 19S4; "Rccaba- 
r'¿n, escritos de prensa", 4 volúmenes recopiiados junto a Ximena 
Cruzat y editados en 1986. . 

Ha ejercido durante varios años la docencia en la nutieria de Pensa- 
miento Latinoamericano, en la Academia de Humanismo Cristiano. 



CARLOS DÍAZ GALLARDO nació en Curicó un día de 1954. Ti- 
tulado como profesor de Historia y Geografía en la Academia Supe- 
rior de Cicfxias Pedagógicas. 

fia privilegiado la actividad de investigador que. ha significado la 
producción de diversos y válidos materiales de e.uudio, entre los cua- 
les deslaca el Documento, escrito junio a Carlos Sandovai y Rober- 
to Figueroa, "Historia de loi trabajadores del carbón. ¡848-1920": 
En el transcurso de sus labores invesúgalivas se ha ido especilaaA- 
do en la materia histórica del movimiento obrero chileno.