Skip to main content

Full text of "Historia del Santuario y Colegio de Nuestra Señora de Lluch [microform], Parroquia de Escorca, Diócesis de Mallorca"

See other formats


THE 

U N I VERS IT Y 

OF CHICAGO 

LIBRARY 




^ 



i 



'M 




IltFa. Sra. de lilaeh 



HlSTORIñ 

del Santuario y Colegio 








^m 



^^ 



I 




\ 



flistoTia del SaT^tuario ^ Colegio 

de ]S(aestrGi Señora de liluch 



/Historia 



del Santuario y Colegio 



de 



nuestra Señora de Lluch 



Parroquia de Escorca 



Diócesis de Mallorca 




PALMA DE MALLORCA 



l:iPO-LITOGRAFÍA DE AMENGÜAL Y MÜNTANER 

I914 

■"Prlnted in Spaín« 



,b '. to íí» o 



LÍBBAEIES 








-V'i ' 



50272 I 



PROLOQO-DEDICnTORlñ 

ñl limo. Sr. D. Pedro Juan Campins y Barceló 
Obi SIDO de Mallorca 

En el Certamen público celebrado en 
15 de Octubre de 1899 P^^ 1^ Academia 
Bibliográfico-Mariana de Lérida para so- 
lemnizar el aniversario XXXVII de su ins- 
talación, dedicado á Ntra. Sra. de Lluch, 
presenté, bajo el iQmsiExcelsioruniveists, una 
descripción histórica del Santuario y en 
ella como introducción me dirigía á la 
docta Academia en los siguientes térmi- 
nos: «Muy niño era cuando por primera 
vez visité el Santuario de Nuestra Señora 
de Lluch; jamás, empero, se ha borrado 
de mi memoria la viva impresión que me 
produjo la amenidad del sitio, la esplendi- 
dez del Colegio, la suntuosidad del tem- 



VI 



pío contrastando con la salvaje dureza de 
los peñascos que lo rodean y guarecen. El 
Santuario de Lluch es el Santuario de Ma- 
llorca por excelencia: ningún otro de los 
muchos que tiene la Isla puede disputarle 
con razón la primacía. De vez en cuando 
repetí mis visitas al Santuario, recreando 
mi espíritu en aquel silencio sagrado. Ter- 
minaba mxs estudios cuando acompañé á 
mi venerable Señor y Obispo al subir en 
los últimos años de su vida á aquellas al- 
turas y coronar por delegación pontificia 
la Imagen con la riquísima corona que le 
ofrecieron sus diocesanos. En aquel dia 
solemne y memorable escuché el eco de 
los cánticos de la multitud resonar por 
aquellos valles, contemplé aquellas olea 
das de gentio y junté mi pobre canto al 
himno que tributaron á su Reina los poe- 
tas mallorquines. 

Senti siempre vivos deseos de conocer 
en sus detalles la historia del Santuario, ya 
que todo él me indicaba un pasado tan in- 
teresante y glorioso como desconocido. 
Tal historia, empero, no existia, y el es- 



VII 



<;nbirla para mí era trabajo, si no imposible 
al menos penoso 5^ arriesgado, sin saber 
en donde buscar los documentos que po- 
dían darme alguna luz y que, caso de exis- 
tir, yacían esparcidos sin orden en los car- 
comidos libros de nuestros archivos. Más 
tarde, leyendo tales códices para fines muy 
distintos, aproveché las noticias que se 
me presentaban relativas á Lluch y, sin 
apenas darme cuenta de ello, reuní acopio 
de documentos suficientes para la mono- 
g"rafía del Santuario. Una detenida revi- 
sión del archivo de aquel Colegio comple- 
tó los conocimientos previos para dar ci- 
ma á la curiosa historia. Ciñéndome á la 
época menos conocida, publiqué algún es- 
tudio sobre el Santuario. No pensaba de- 
sarrollar la historia completa del mismo, 
cuando esa dignísima Academia Bibliográ- 
fico-Mañana tuvo la feliz idea de honrar á 
nuestra Isla dedicando él Certamen del 
presente año á la Virgen bajo la advoca- 
ción de Nuestra Señora de Lluch. Creí 
entonces que era una deuda de gratitud 
dar cima al opúsculo y presentarlo á la 



VIÍI 



docta y piadosa Academia con la seguri- 
dad de que, si poco vale la propia cosecha, 
al menos con ella van las copias de todos 
los documentos sacadas directamente de 
los originales y ordenadamente recopila- 
das en las notas y apéndices. Completa la 
monografía, el plano del Colegio y sus 
contornos que ha tenido la amabihdad de 
ofrecerme un excelente y piadoso amigo 
que con sus indicaciones fomentó mi de- 
terminación tal vez atrevida de emprender 
este trabajo. Si merece el humilde opús- 
culo la aprobación del respetable Jurado á 
cuyo benévolo juicio se somete, dígnese 
aceptarlo la ilustre Academia que para glo- 
ria de la Virgen ^Inmaculada florece en esa 
antigua ciudad de Lérida, de la cual proce- 
dieron no pocos de los primeros poblado- 
res de Mallorca, quienes por tanto pudie- 
ron recoger en su corazón cristiano las 
primicias de la devoción á la Santa Imagen 
hallada milagrosamente en las ásperas 
montañas de Lluch y guardada por los pia- 
dosos descendientes como su más precia- 
do tesoro». 



IX 



El Jurado emitió el siguiente dicta- 
men: «Viene acompañada de un plano 
y de apéndices muy interesantes, y 
consta de 149 cuartillas; y el autor nos re- 
fiere en ella la historia de dicho Santuario 
y cuanto con él se relaciona. Esta clase de 
trabajos que requieren en un autor la pa- 
ciencia del benedictino, la erudición del 
anticuario, y el estilo del historiador, son 
verdadero archivo de las tradiciones y le-.> 
yendas de los ^santuarios marianos, facili- 
tando muchos datos á la historia profana 
para contar la vida regional; porque la ma- 
yor parte de los santuarios elegidos por la 
Academia como tema de sus Certámenes 
han sido y son el centro de la vida de las 
respectivas comarcas. El autor de la me- 
moria cumple con todas las exigencias del 
programa, y nos da una historia completa,, 
luminosa, viva en detalles y correctamen- 
te escrita. Es un trabajo serio por el cual 
esta Academia felicita á su autor». — Con- 
forme con el favorable juicio adjudicóle la 
Academia el Premio consistente en un ri- 
quísimo objeto de arte. 



X 



. El trabajo, sin embargo, era todavía de- 
ficiente. La premura del tiempo no me 
permitió dar una relación extensa y deta- 
llada de ciertas épocas que atravesó el 
Santuario, tan importantes cómo ignora- 
radas, ni de ciertos personajes, aun no 
del todo conocidos en aquella fecha, que 
merecían figurar entre los bienhechores 
insignes y principales iniciadores de aquel 
Colegio sacerdotal. Por otra parte los su- 
cesos importantísimos prósperos y adver- 
sos que desde entonces, aun siendo tan 
reciente la techa, se han desarrollado en el 
Santuario hacían del todo necesario un 
libro más voluminoso que guardase tan 
preciosos recuerdos para enseñanza del 
pueblo que tanto venera á su Madre Ntra. 
Sra-. de Lluch. Mis deseos de llenar los 
vacíos de tan curiosa como desconocida 
historia perseveraban en mí; pero difícil- 
mente me habría ocupado en buscar nue- 
vos datos y eiji escribir este libro si en la 
memorable Exhortación Pastoral publica- 
da por V. Sría. lima, en lo de Agosto de 
1908 sobre el vigésimo quinto ani versa- 



xr 



rio de la Coronación de Ntra. Sra. de- 
Lluch, no me hubiese honrado con esta 
gratísima invitación y encargo: «Creería- 
mos celebrar de manera muy deficiente el 
vigésimo quinto aniversario de la Coro- 
nación, si, atentos á las reformas y mejo- 
ras indicadas y á las peregrinaciones y so- 
lemnidades, no hiciésemos alto para dar 
una mirada retrospectiva al Santuario y- 
Colegio de Nuestra Señora de Lluch. Ha- 
ce falta recopilar tantos documentos dis- 
persos y desconocidos, y es de evidente- 
utilidad entresacar de ellos la historia de 
tan importante institución para que apa- 
rezcan su origen y desenvolvimiento y 
sus múltiples vicisitudes hasta los tiempos 
presentes. A este fin hemos encomenda- 
do al Director del Archivo Histórico de la 
Iglesia Mayoricense, el M. I. Sr. D. Mateo 
Rotger, Canónigo de esta Santa Catedral 
Basílica, que con toda diligencia estudie 
dichos documentos, y que en vista de 
ellos escriba la historia de Lluch, con la 
crítica, exactitud y abundancia de noticias^, 
que son de esperar de su competencia^^ 



XII 



El estudio de lo pasado demostrará la pu- 
janza de nuestro predilecto santuario y la 
cooperación de todos en las distintas eda- 
des para enriquecerlo y dignificarlo . » 

Contodo interés emprendí luego un de- 
tenido estudio de los documentos de nues- 
tros archivos y á la luz que iban perezosa- 
mente arrojando, he ido también escribien. 
do esta Historia del Santuario que ofrezco 
y dedico á V. Sria. lima., seguro de que con 
ello rindo un obsequio á la Virgen María 
que desde el cielo ha de mirar con predi- 
lección al Prelado devoto, magnánimo 
continuador y restaurador del grandioso 
edificio y del magnífico templo en donde 
colocó su trono de misericordia como ex- 
celsa Reina de Mallorca. 

Mateo RotgííR 
Canónigo 

- Santuario de Lluch, 17 de Abril de 19 14. 



CAPÍTULO I 



Lluch.— Su situación. — Sus contornos. — Su importancia 
hasta la reconquista. 

No haj> pueblo, no hay comarca que no tenga 
su Santuario. «Es el Santuario, no sólo el alcázar 
de la fe, la fortaleza de la religión, el castillo de 
la virtud, sino también templo de paz, fuente de 
consuelos, venero fecundo de plácidas y sabrosí- 
simas esperanzas.» ^ En los tiempos en que flo- 
recía el espíritu cristiano levantábanse estos mo- 
numentos que, perpetuados hasta nuestros días, 
han atraído los corazones de los fieles, y han sido 
centro inconmovible de la fe de los pueblos y tes- 
timonio perenne de su historia íntima. Por esto 
«la orilla sonora de los mares, la margen de salta- 
dora fuente, el silencio religioso del frondoso va- 
lle, la cima caprichosa del monte coronado de nu- 



I Los Santuarios. Por M. M.— Artículo publicado en 
el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana.— Año I, 
Núm. 13, pág. 7. 



bes, el prado esmaltado de flores, el campo feraz 
de doradas mieses y de floridos pámpanos engala- 
nado; y la encrucijada del camino y la calle pübli- 
ca, 7 la plaza tumultuosa, y el sitio solitario, y el 
paso peligroso, todo estaba señalado con una cruz, 
defendido por una imagen, santificado por un lu- 
gar de oración, por un santuario» ^ Cosa, empero^ 
digna de notarse es que los más célebres santua- 
rios coronan los más elevados picos de las mon- 
tañas. Confórmase esta tendencia del pueblo cris- 
tiano con las aspiraciones de su corazón, dispues- 
to á levantarse hacia las alturas^ hacia lo sobre- 
natural, por medio de la mortificación y del sacri- 
ficio. En las alturas reina como en su propio y 
firme asiento la grandeza y la sublimidad; allí, el 
hombre, después de las fatigas de una penosa su- 
bida, disfruta y siente estas impresiones quele acer- 
can á su Dios, al Dios de inmensa majestad; allí, le- 
vantado de su miseria, presenta con más pureza y 
fervor sus ofrendas al Dios de las eternas miseri- 
cordias, y le dirige confiadamente sus plegarias. 

Si de alguna comarca puede esto afirmarse, es 
sin duda de nuestra hermosa isla de Mallorca, 
cuyos habitantes guardan con gran devoción y 
respeto muchos de estos monumentos erigidos por 
la piedad de sus mayores, en los cuales tiene depo- 
sitadas sus más puras y tradicionales glorias. No 

I Id, id. 



3 

hay en esta hermosa isla del Mediterráneo mon- 
taña ni colina cercana á poblado que no sustente 
algún santuario, dedicado por lo común á la Vir- 
gen María. Pero, entre todos ellos hay uno que 
sobresale por la importancia de su devoción y de 
su historia; no de otra manera que los imponentes 
peñascales en donde tiene su asiento sobrepujan 
en grandeza á las demás alturas que coronan los 
otros santuarios. Es éste el célebre Santuario de 
Nuestra Señora de Lluch, No tiene por trono la 
Virgen de este título un monte aislado que domine 
p proteja una población sola: su alta residencia 
está en el corazón mismo de la escarpada y formi- 
dable cordillera que, corriendo de un extremo á 
otro de la Isla, la guarece de los recios vendaba- 
Íes del Norte. 

María te santuaris 
Per tot aquest reyne bell; 
Mes entre puigs solitaris, 
Com a Reina te un castell. ^ 

El sitio que ocupa el antiguo edificio, con estar 
á muj? elevada altura sobre el nivel del mar, no 
presenta dilatado su horizonte, escondido en el 
delicioso y recogido repliegue que forman los mon- 
tes Tomtch, de Coma f reda y d'en Tor relia. En- 



I Corona d'Amor que dedican á la Verge de Lluch 
els poetes mallorquins.— 1884. — Palma Tip. Católica-Ba- 
lear. — Cansó per cantar el pelegrins de la Mare de Deu de 
Lluch. — 1883, per D. Miquel Costa, pág. 82. 



4 

crespadas y cenicientas crestas cierran el elevado 
y cercano horizonte; cubren la rápida pendiente 
espesos bosques de seculares encinas; más abajo 
pedregosos bancales, poblados de viejos olivos* 
forman las laderas del silencioso valle; en el fondo, 
ricos y Frondosos huertos regados por las aguas 
de las fuentes que brotan copiosas en los contor- 
nos y que, después de cruzar benéficamente el 
delicioso vallecito, van á caer en el Cloí d'Albarca, 
imponente y fértil hondonada que se domina desde 
los peñascos que guarecen él histórico Santuario. 
Al pie del Salí d'Aíbarca, reclinado á la sombra 
de copudas encinas que le forman dosel, asentó su 
trono la Reina soberana. Allí se descubre el espa- 
'cioso Colegio, vida y animación de aquellas sole- 
dades consagradas por la oración y por la peni- 
tencia. El Santuario está aislado: sólo algunas 
casas, esparcidas por el dilatado y montuoso térmi- 
no de Escorca, asoman entre el denso boscaje ó 
bajo los altísimos y descarnados espinazos de la 
sierra: en ellas habitan los sencillos labradores que 
componen el escaso número de fieles de la parro- 
quia y del municipio de Escorca, cupa capitalidad 
sintetiza el mismo Colegio de Lluch. 

Tiene el Santuario tres vías que le ponen en 
comunicación con los pueblos limítrofes, Sóller, 
Caimari y Pollensa, siendo el camino principal el 
de Caimari, desde donde se pone en relación con 
todas las poblaciones de la Isla. De aquel lugar 



5 

arranca la cuesta de más de dos horas por donde 
se desarrolla la magnífica y descansada carretera 
que ha venido á substituir el áspero camino traza- 
do en pasados tiempos. En el punto culminante 
del Salí de la Bella Dona preséntase una hermosa 
3? amplia perspectiva; encrespadas alturas en pri- 
mer término, luego los llanos de la Isla, y allende 
la vasta bahía de Alcudia y las vaporosas monta- 
ñas de Arta. 

JVlás rico en accidentes es el camino que de 
Sóller conduce al Santuario. Por una cuesta estre- 
chísima y rápida que serpentea entre precipicios 
se sube á un imponente barranco, llamado el Ba- 
rranch por antonomasia. ^ «Arranca del risueño 
lugar de Biniaraix esta prodigiosa subida de un 
par de horas, angosta y empinada á trechos, á tre- 
chos imponente y majestuosa, festonada de silves- 
tres galas, cruzada de puentes y regueros, tan 
.pronto al través de sombrías gargantas como de 
altísimas rotondas cortadas á pico y pobladas de 
sonoros ecos, tan pronto al pie de colosales to- 
rreones como al borde de vertiginosos abismos: 



I El terreno vecino al lugar de Biniaraix en donde 
empieza la subida del Barranco, está á la altura de unos 90 
metros sobre el nivel del mar. — La parte superior del 
Barranco está á unos 1000 y pico de metros. — Esta diferen- 
eia de cerca de 1000 metros entre ambos puntos, la vence 
el camino con sus revueltas, sin extralimitarse de un área 
que escasamente tendrá unos 100 metros de latitud en su 
mayor extensión. 



así se avanza de sorpresa en sorpresa hasta la 
cima del mirador, donde, dejando á la derecha el 
cónico Paig de Lofre^ cuya regularidad contrasta 
con lo quebrado del paisaje, brinda á descansar el 
murmullo de la fuente de la Teula, antes de inter- 
narse por las yermas alturas del llano de «Cúber.» 
— Este llano es triste y salvaje: raros árboles som- 
brean de cuando en cuando aquel yermo en el que 
crecen mezquinos arbustos y las plantas aromáti- 
cas amigas de las alturas; y las colinas que la orlan 
á la izquierda, peladas y cenicientas, acrecen su 
melancolía. — Poco antes de llegar al Gorch Blaa 
el cultivo suaviza el carácter del paisaje, y el 
obscuro arroyuelo de Almaluig borda el sendero 
hasta el sitio qne lleva aquel nombre. Es una estre- 
chísima garganta, ó, por mejor decir, una hendi- 
dura hecha en la viva peña, cuyas elevadas y rec- 
tas paredes sobresalen en su parte inferior y sobre 
el camino á manera de bóveda ó voladizo. El agua 
del arroyo, como ahonda de continuo el lecho de 
roca, forma un buen remanso, que recibiendo la 
luz por entre esa abertura que lo sombrea, se t\ñQ 
de una apariencia azul obscura y da al lugar el 
nombre de su color. Escasa vegetación adorna las 
rocas, y ni el mezquino hilo que del remanso se 
escapa sirve para comunicarle alguna animación, 
antes contribuye á su aspecto salvaje y á inspi- 
rar quietud y tristeza. Pronto, empero, una fron- 
dosidad caprichosa y brillante viste las lomas y 



7 

las laderas, y si los espinazos descarnados de la 
sierra aun blanquean de cuando en cuando, ó si 
algunos picos despedazados asoman, guarnécelos 
y cíñelos denso boscaje, los pinares, los encina- 
res, y los robledos se suceden, y las breñas llenan 
espesísimas todos los claros y todas las pendien- 
tes. A través de ese dosel de verdor descúbrese 
el santuario de Nuestra Señora de Lluch.» * — Nc 
podemos omitir la hermosa y exacta descripción 
que del Torrent de Pareys hace el Sr. Quadrado, 
ya que á su cauce van a caer las aguas del Gorch 
Bíaa tan magistralmente descrito por el Sr. Pifer- 
rer: «Esta enorme hendidura (del gorch blau)^ no 
abierta lentamente por lluvias y avenidas, sino de 
una vez por violenta conmoción terráquea, como 
atestiguan las concavidades y convexidades de 
uno y otro muro que encajan entre sí, continúa 
más ancha y sirviendo de holgado cauce al torren- 
te de Pareys^ que en sus mayores crecientes ape- 
nas cubre el fondo, y justifica su nombre al jun- 
tarse en el sitio llamado Entreforch, con otro que 
baja de Lluch, siguiendo unidos hasta el mar por 
el trecho de una legua. Aquellos bordes cortados 
á grande altura^ en cuyas cuevas anidan bandadas 
de palomas salvajes; aquellas rocas desprendidas 
y amontonadas abajo, por las cuales al más ágil 



I Islas Baleares, por D. Pablo Piferrer y D. José M.'^ 
Qjüadra^o, pág. 1027, 



8 

cazador le cuesta abrirse paso; aquella obscuridad 
misteriosa que producen formando bóveda las 
peñas de entrambas márgenes, sobre charcos úni- 
camente accesibles en cierta estación; y, por últi- 
mo, el desembocar tras de difíciles pasos j? fati- 
gosas revueltas en aquella anchurosa calle ó más 
bien rambla entre dos soberbias murallas naturales 
que se reflejan en las balsas á la sombra de grupos 
de pinos en el desaguadero de la Oalobra, son 
bellezas casi alpestres cincuenta años atrás sólo 
conocidas de muy pocos, y> ahora, con la fama y 
con el ejemplo f con el auxilio de expertos guías, 
puestas al alcance de todo el mundo.» ^ 

Rico también en bellezas naturales es el cami- 
no de Pollensa á Lluch. Al atravesar el delicioso 
Valí (Ten March, admira el caminante la hermosa 
y dilatada vega en la que se confunden las fron- 
dosas copas de fructíferos árboles; viejos olivos, 
grandes algarrobos^ y deliciosos frutales regados 
por las aguas que brotan de la montaña, deriva- 
ción de la gran cordillera, en las laderas del valle 
poblada en su parte inferior de bosques de encinas 
en donde crece el pino y vestida en sus peñascos 
superiores de verde yedra que da frescura y ame- 
nidad al vistoso paisaje, animado en algunos 
puntos por las aguas que al despeñarse de sus 
elevados cauces en forma de catarata caen estre- 



I Id. Id., p"ág. 1028, nota e. 



pitosas y se deslizan hacia el torrente que serpen- 
tea por el fondo y divide el pintoresco valle. 

Al dejar el caserio de Só'n March, después de 
un camino recto y pedregoso, se emprende la 
subida, difícil, tanto por lo empinado de la pen- 
diente^ como por el mal estado de conservación 
del estrecho sendero que va dando vueltas por 
entre las rocas y piedras enormes desprendidas en 
lejanas edades de la mole altísim.a del Patg Tomich 
que se levanta majestuoso á la izquierda, y que da 
al paraje un aspecto grandioso y bravio, contrasn 
tando la vegetación de los contornos del áspero 
camino con la aridez del formidable peñasco en el 
cual no deja crecer la hierba el recio huracán del 
norte ó la nieve que en el rigor del invierno á 
menudo cubre su cima, cortada á pico del que 
mientras sube lo contempla. — Este grandioso es- 
pectáculo desaparece luego que se ha ganado la 
altura para entrar en el bosque de Montanya. Pero 
antes de penetrar en aquella soledad misteriosa y 
solemne, antes de admirar aquellos árboles consa- 
grados por el tiempo y que sólo cediendo á su 
acción destructora después de una larga decrepi- 
tud van desapareciendo, convida al descanso la 
preciosa perspectiva que se ofrece al extender la 
vista hacia el camino recorrido. En primer término, 
el hermoso Valí d'en March; más lejos, un an- 
churoso campo de más vasta extensión; en el 
horizonte lejano, la quebrada sierra de Formentor 



10 

j? las aguas azuladas del mar que, al unirse con 
el cielo, deja entrever en días claros las vaporosas 
costas de Menorca. 

Más de dos horas se necesitan para atravesar 
el bosque de Monfanya, siempre á la sombra del 
frondoso ramaje de corpulentas y seculares enci- 
nas^ por el cual difícilmente penetran los rapos del 
sol. Hacia la mitad anima el apartado y solitario 
paisaje el murmullo de una fuente que brota co- 
piosa á la vera del camino. Salvada después una 
corta subida, se llega á Binifaldó y á Menutj 
punto en que empalma la carretera que conduce al 
hermoso valle, señoreado con su excepcional cor- 
pulencia por la célebre encina de Mossa, Siguien- 
do el camino^ se baja por suave pendiente al valle 
y tras breve espacio de tiempo se llega al fin al 
famoso Santuario que es objeto de la presente 
Monografía. 

Uno de los sitios en que alguna familia ó tribu 
se estableció, fué indudablemente la ladera por 
cuya base cruza el torrente, cubierto de bóveda^ 
ante la fachada principal del Colegio. Así lo es- 
cribe el amigo D. Bartolomé Ferrá, persona com- 
petente en la materia y director de las obras que 
se llevaron á cabo al establecerse en el Santuario 
los Padres de la Congregación diocesana de Mi- 
sioneros de los SS. Corazones. — El notable ar- 
queólogo confirma su opinión en estos términos: 

«Fundo mi juicio en el hecho de haberse des- 



II 

cubierto soterrados multitud de huesos de irracio- 
nales, especialmente colmillos, y de fragmentos de 
cerámica, mientras se quitaba la capa terrosa muj? 
compacta sobrepuesta á los bancos de roca dura 
cupo arranque era necesario para asentar los nue- 
vos pabellones de edificio destinados á fonda y á 
hospedería de peregrinos. 

Tres clases de cacharrería hallamos entre los 
detritus apelmazados cuyas estratificaciones deben 
contarse por siglos de reposo. A la primera 
corresponden los toscos cazos fabricados á mano 
sin auxilio del torno, de arcilla muy ordinaria y 
ennegrecida indudablemnnte por haberse efectua- 
do su cocción al aire libre. Los pequeños tamaños 
de tales fragmentos no permiten adivinar la forma 
ni las dimensiones de las vasijas iá que pertene- 
cieron. 

Suponemos contemporáneo de las primitivas 
razas constructoras de dichos utensilios un punzón 
de hueso, allí hallado, y una muela , de forma 
oblonga, de piedra silícea granulosa de color 
rojo, porción de otra, que debieron servir para 
moler trigo á mano^ acusando la industria más 
rudimentaria. Aunque no tuvimos la suerte de dar 
con ningún instrumento de sílex (cuchillos, serru- 
chos, raspadores, fechas, etc.), no titubeamos en 
afirmar que allí se instaló una colonia de los pri- 
meros pobladores de Mallorca. 

A la segunda clase (época histórica) corres- 



12 

ponden las piezas de arcilla modeladas al torno, 
aunque con poca maña, de diversas formas y di- 
mensiones, algunas de las cuales midieron de 30 á 
40 centímetros de diámetro. El barro que consti- 
tuye su cuerpo es ordinario, con mezcla de gravi- 
lla; pero la superficie exterior p á veces la inte- 
rior, se hallan revestidas con capas de arcilla fina 
rojiza ó negra. 

Juzgamos que pertenecen á la misma época de 
fabricación, las ánforas romanas fusiformes de 60 
á 90 centímetros de altura, cujpas asas, extremos 
inferiores y cuellos rebordeados descubrimos en 
abundancia, y cupo material es análogo al de otros 
restos de iguales cerámicas procedentes de muchas 
estaciones romanas en nuestra isla. 

Y clasificamos en tercer lugar,, por su finura y 
perfección, las cerámicas de pequeñas tazas, pla- 
tos y anforillas, de paredes mup delgadas, color 
rojo lustroso ó negro mate, seguramente fabrica- 
dos fuera de las Baleares. Entre los recogidos, á 
tuerza de estimular á los excavadores, es curioso 
un trozo con baño exterior ó lechada blanquecina, 
decorado con impresiones virguladas tal vez con 
espinas de pescado, esquirlas de hueso ó púas de 
arbusto silvestre. 

De todos estos ejemplares guardamos muestra 
en el Museo Arqueológico Luliano; y aunque nues- 
tras limitadas exploraciones no nos lian proporcio- 
nado ningún pequeño monumento eu bronce, vi- 



13 

drio ni esmalte, creemos que los citados prueban 
que las razas sucesi\ amenté posteriores á la primi- 
tiva, en la comarca de Lluch, ocuparon, por lo 
menos hasta la época de la dominación romana, 
el mismo sitio en donde empezó á erigirse, á mi- 
tad'del siglo XIII, aquel Santuario. 

Más aún: es probable que durante la domina- 
ción árabe algunos cristianos, tal vez pastores 
esclavos, habitaron aquellos montes, y levantaron 
allí sus viviendas permanentes. Así lo hace presu- 
mir un trozo de pavimento confeccionado con ar- 
gamasa, que encontramos fijo en el suelo j? fué 
destruido para ensanchar la nueva vía ante el mo- 
derno ingreso al patio-claustro; sin querer decir 
que dicho pavimento no fuera de construcción 
romana, pues no es fácil juzgar de la antigüedad 
de aquellos materiales.» ^ 

Posteriormente encontróse en el huerto recto-. 
y2l\ uüB. fíbula {htb\\\2i) de bronce, algo mutilada,, 
perteneciente á la época rom ana, la cual se guar- 
da en el Colegio. 

Además, á juicio de los arquitectos Sres. Gau- 
dí y Rubio, es de tradición romana la parte infe- 
rior de un trozo de pared espiciforme (opus spica- 
tam) que cierra el huerto mayor del Colegio y que 
linda con la nueva carretera, mediante el torrente. 



I Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana. — Año 
XIX. — Tomo X. — Núm. 277. — Pág. 60. 



14 

Poblado estuvo, pues, el término de las monta- 
tañas en las sucesivas dominaciones que pasaron 
por Mallorca durante las primeras edades; y todas 
ellas, desde la raza primitiva con sus habitaciones 
de construcción megalítica hasta la culta gente ro- 
mana con sus monedas, armas y objetos sepultados 
en aquel apartado y> elevadísimo suelo, dejaron 
más ó menos vestigios de su paso, introducida por 
la predicación apostólica la Religión cristiana en 
Mallorca, floreció hasta que el fanatismo de los hi- 
jos de Mahoma logró exterminarla. Seguramente 
en el corazón de nuestra escabrosa cordillera, en- 
tre desconocidos y apartados vericuetos, á la som- 
bra de sus bosques de seculares encinas, debió le- 
vantarse humilde el último templo cristiano, mo- 
numento de la fe perseguida y agonizante. Más ó 
menos largo pudo ser el tiempo que los cristianos 
.vivieron junto al humilde Santuario; lo cierto es 
que, al fin, los sarracenos ocuparon toda la mon- 
taña, y exterminaron los últimos restos del cristia- 
nismo. 

Únicamente en las breñas de aquellos solitarios 
parajes quedó alguna imagen, escondida cuidado- 
samente por mano piadosa antes de que pudiera 
ser profanada por los mahometanos. Arraigó aquí 
la dominación sarracena hasta que, después de al- 
gunos siglos, el rep de Aragón Jaime I, al recon- 
quistarla, logró levantar gloriosamente el estan- 
darte de la cruz sobre las ruinas de las mezquitas, 



15 

llamadas á desaparecer con el dominio de los obs- 
curos hijos de Mahoma. Costoso f^ué para el Con- 
quistador sujetar á los moros, que se habían refu- 
giado en la montaña; pero, merced á la magnani- 
midad del rico señor de aquella parte, Benhabet, 
pudo en 1231 ser reconocido como Rej> de toda la 
Isla. En fuerza de la capitulación que hicieron los 
moros montañeses, respetó el monarca los dere- 
chos de muchos de ellos, quienes tuvieron el de 
seguir viviendo en sus alquerías, con su gente de 
servicio, el tiempo de su vida. 



CAPITULO II 



Hallazgo de la imagen de la Virgen de Lluch.— Otras 
imágenes de la Virgen en Lluch, 

En el sitio más recóndito de la montaña en la 
alquería de Escorca, establecióse una Parroquia, 
á la cual debían acudir los feligreses de las al- 
querías comarcanas. Allá se retiró un monje del 
Císter, de cupa orden era mup afecto el Conquis- 
tador, religioso que tal vez había acompañado á 
su monarca en la gloriosa expedición á esta Isla. 
Ocupábase el santo anacoreta en la conversión de 
los muchos cautivos sarracenos que habitaban en 
aquellos contornos, dedicados á los trabajos pe- 
nosos del campo. Contigua á la alquería de Es- 
corca extendíase la de Lluch ^ en la cual ejercía el 
oficio de pastor un jovencito, discípulo del monje, 
á quien debía su reciente conversión y con ella la 
imposición del nombre de Lucas {Lluch ^ en el 
idioma de los naturales). Salió éste con su ganado 
por los altos repliegues de las montañas; pacían 



i8 

las ovejas en una pequeña hondonada, no lejos de 
la casa de la alquería. Era un sábado, á la caída 
de la tarde. El aire estaba tranquilo, y sólo se oía 
el suave murmullo de las aguas que corrían por el 
fondo del valle, para precipitarse, entre riscos y 
barrancos en el Clot d'Aíbarca. De pronto sor- 
prendió al pastor una música tan suave que no pa- 
recía de este mundo. Atónito levantó la vista hacía 
el punto de donde brotaba tan celestial harmo- 
nía, y descubrió allí luces y resplandores. Arrodi- 
llado el pastorcito, estuvo contemplando el prodi- 
gio sin moverse hasta que cesó la visión. Enton- 
ces fué á dar la noticia del extraordinario suceso 
al monje, quien el sábado siguiente quiso ser tes- 
tigo del hecho, si se repetía lo que le acababa de 
contar el rapazuelo. Así aconteció, A la misma 
hora oj>óse la música, y apareció de nuevo la luz 
celestial. Acercóse luego el monje á las breñas 
de donde salía el resplandor, y encontró una bella 
imagen de la Virgen María. Voló la noticia del 
hallazgo por las alquerías comarcanas, y la ima- 
gen fué colocada en el humilde templo parrroquial 
de San Pedro de Escorca. Al día siguiente, cuan- 
do los fieles acudieron á la iglesia para adorar la 
milagrosa efigie, había desaparecido y volado otra 
vez al sitio de su aparición. Con esto compren- 
dieron todos que la Virgen quería ser venerada 
en aquel dichoso lugar. 

Tal es la tradición del hallazgo de la venerada 



19 

Imagen. No tenemos documentos del siglo xiii, en 
que ocurrió, que nos refieran tan importante suce- 
so; pero la antigua y constante devoción y concu- 
rrencia de peregrinos que observamos ya en aquel 
mismo siglo, nos aseguran que el Santuario tuvo un 
origen superior. Así lo expresa claramente la carta 
circular importantísima que en 16 de Abril de 1459 
expidió el Vicario General, interesando la piedad de 
los fieles para procurar limosnas y subvenciones á 
las obras del reciente colegio. Léense en aquella 
carta estas luminosas palabras: «La capilla de la 
Beata Virgen María de Lluch fué en otro tiempo 
erigida y edificada /7or cierta divina inspiración,» 
No concreta el documento la causa de la erección; 
pero en otros escritos del mismo siglo y posterio- 
res se expresa la tradición en estos términos. En 
una solicitud al Rey se dice: «Per miracle fonch 
trobada una imatje de Nostra Dona de color, com 
diu in cántica canticorum. Nigra sum sed formosa 
filie Jerusalem.» Por milagro fué hallada una 
imagen de nuestra Señora de color ^ como dice en 
el Cantar de los Cantares: Negra soy , pero hermo- 
sa, hijas de Jerusalén. En el siglo xvi no dudaron 
los Jurados del Reino en hacer constar que -entre 
los mas ásperos montes del Reino de Mallorca 
existía un Santuario en el cual había cierta muy 
insigne imagen de la Santísima Virgen María 
milagrosamente encontrada... Y en el Libro de 
Determinaciones de los Jurados del Reino de 1585 



20 

á 87, guardado en el Archivo histórico de la Ciu- 
dad^ se continúa un memorial del Prior en el cual 
se lee: «Es cosa notoria y manifiesta que poco 
después que esta isla fué reducida á la fe de Jesu- 
cristo por el serenísimo Rey D. Jaime de feliz 
memoria, milagrosamente fué encontrada entre 
tas montañas de Luc una figura de la gloriosa 
Virgen Marta. ^ 

Estaba la imagen envuelta en un manto de da- 
masco de color verde, el cual fué recogido y con- 
servado con sumo cuidado. Este manto túvose en 
grandísima veneración, y para merecer el favor de 
la Virgen se cubrían con él las personas que se 
hallaban en alguna necesidad. La facilidad con que 
se ponía aquella reliquia á la disposición de los 
devotos hizo que los Obispos ordenasen la dig- 
na y perfecta custodia de la misma. Así en 1565 
mandó que de dos ricas mangas de seda carmesí 
recamada de oro, regalo de una persona m\xy prin- 
cipal, se hiciese una bolsa muy rica y hermosa pa- 
ra guardar el manto con el cual la figura de la 
beatísima y gloriosísima Virgen María de Lluc fué 
encontrada. En la visita pastoral de 1568 mandó- 
se que por reverencia á la misma Santísima Virgen 
María de Lluch, el manto con que fué hallada la fi- 
gura de la misma Virgen María no se exponga á 
los fieles sino en el altar mayor de la Iglesia y 
nadie se cubriese con él, según la costumbre es- 
tablecida, y sí únicamente se permitiese besarlo á 



21 

los que quisiesen venerarlo de este modo. Más 
tarde Don Juan Bautista Despuig, ilustre fundador 
del Convento de Santa Catalina de Sena de esta 
ciudad, regaló al Colegio una rica custodia de pla- 
ta en la cual se colocó el sagrado manto, conser- 
vándose en ella hasta que en el año 1857, con 
permiso del limo. Sr. Obispo D. IVIiguel Salva, el 
Sr. D. José Fernández, Baile del Real Patrimo- 
nio, acompañado del colegial Rdo. D. Ramón 
Bosch, se lo llevó á Madrid para presentarlo á 
S. M, D.^ Isabel II. La Reina quiso quedarse con 
él para adorarlo p conservarlo en el Relicario de 
su Palacio. De regreso de Madrid, el Colegial se- 
ñor Bosch devolvió un pedazo del mismo manto 
para conservarlo en el Colegio, quedándose lo de- 
más en el Relicario del Palacio Real, por disposi- 
ción de la Reina. 

Día diez y siete de Octubre de 1905 el actual 
Obispo, Rmo. Sr. Campins, hallándose en el San- 
tuario p visitando la Imagen de la Virgen en el 
Camarín interior, acompañado de algunos Canóni- 
gos de la Catedral y del Prior p Colegiales, mandó 
abrir una pequeña urna, colocada en el altar y que 
se decía contener reliquias del manto. En efecto, 
fueron encontrados dos trozos de vestido antiguo^ 
que constaban de varias telas sobrepuestas y un 
saco de seda carmesí bordado en oro y forrado 
por el interior con tela de seda, color verde. Exa- 
minado todo, mandó su Sría. lima, que se estudia- 



22 

ra la manera de poner dichos objetos más á la vis- 
ta de los fieles que visiten el Santuario y que en- 
tre tanto todo se colocara otra vez en dicha urna, 
cerrándola y sellándola con el de aquella Iglesia y 
extendiendo acta de ello, como se hizo luego de 
verificado. 

De aquella tela fué costumbre recortar muchos 
pedacitos^ y repartirlos como preciosas reliquias 
entre los fervientes adoradores de la veneranda 
figura. 

La imagen es de piedra fina^ de unos tres 
palmos de alto. Afirman los inteligentes que es 
una hermosa escultura del siglo xii ó principios 
del XIII, no faltando quienes, apocados en sólidas 
razones, le concedan mapor antigüedad. Sin entrar 
en este asunto de tan difícil averiguación, respe- 
tamos la afirmación de los que descubren en ella 
una de tantas imágenes que reflejan la belleza 
plástica de la estatuaria pagana y la mística rude- 
za de las vírgenes románicas y bizantinas_, y que 
á su vez da ventajosa idea de la escultura cristiana 
en los tiempos anteriores á la dominación sarrace- 
na, desde la cual yacía enterrada. El color de su 
tez es moreno, su expresión simpática y graciosa, 
su actitud tranquila, sosteniendo en su mano iz- 
quierda al Niño Jesús que lleva en el libro abierto 
el alfa y omega, y apuntándole con su derecha. 
Los pliegues de su manto y vestidura caen correc- 
tos_, elegantes y artísticos, formando curiosa fim- 



23 

bria, ceñida su túnica al cuerpo con una estrecha 
cinta. ' 

Además de esta imagen principal, existe en 
el Santuario, entre otras de no escaso mérito, la 
que ocupaba una hornacina sobre la puerta de 
ingreso del antiguo colegio, frente á la Plaza 
de Peregrinos. Mide 54 centímetros de altura. 
De ella dice el inteligente arqueólogo mallor- 
quín D. Bartolomé Ferrá: «La característica ma- 
nera con que se esculturó esta Virgen, como 
se ve, acusa la buena época del arte ojival, con 
reminiscencias del antiguo. A ser menos exagera- 
do el asiento de su cadera derecha, podría califi- 
carse de excelente; pues, ni sus proporciones, ni 
la expresión de sus rostros, ni la verdad y elegan- 
cia en el caído de los ropajes dejan que desear.» 
Sin competencia para juzgarla en absoluto, cree- 
mos que esta estatua debe ser trasunto de algún 
modelo italiano, y, excepción hecha de la Virgen 
del Mirador en nuestra Catedral (tallada en piedra 
de Santanyí), y de la titulada Santa María la Mayor, 
(tallada en madera) que ocupa el altar mayor de 
la parroquial de la villa de Inca, no conocemos, 
en Mallorca, otra Imagen, con el Niño en brazos, 
que aventaje en mérito artístico á la que acaba- 
mos de describir. Habiendo permanecido muchos 
años al descubierto, sufriendo la acción del sol y 
de las heladas, ha perdido ya la tersura y transpa- 



24 

rencía de su modelado. Hoj? se conserva en dicho 
Colegio ^. 

Según resulta de los inventarios del siglo 
XV y de varios documentos que se guardan en 
el archivo del Colegio, como se dirá más ade- 
lante, además de la Imagen principal, había va- 
rias estatuas de la Virgen colocadas en distintas 
capillas de la iglesia con su especial advocación. 
Es á saber: Madona de Gracia (1499), Nostra 
Senyora del Miracle (1522). Seguramente esto 
respondía á favores especiales concedidos por la 
Virgen de Lluch, lo cual daba ocasión á que los 
devotos agradecidos regalasen estatuas de mármol 
ó de plata que después eran colocadas sobre los 
altares. Todavía los peregrinos que acuden al 
Santuario visitan el sitio en que la tradición 
afirma que se encontró la Imagen de la Virgen, 
especie de covacha entre breñas y peñascos que 
se asoman sobre el edificio y que siempre se ve 
lleno de pequeñas crucecitas de madera rústica- 
mente labradas. 

No aguardaron los mallorquines que se levan- 
tase el templo para ir á visitar á la Virgen en 
aquel solitario y elevado paraje: no bien sonó la 
noticia del suceso, cuando de todos puntos acudie- 
ron fieles, movidos de piedad^ á las soberanas 



I Boletín de la Sociedad arqueológica Luliana. Año 
VIH. Tomo IV. Núm. 145. V. Iconografía de la Virgen en 
Mallorca, Lámina LXXXVII, por D. B. Ferrá. 



25 

plantas de la Reina de las montañas para exponerle 
sus necesidades y miserias y pedirle su valiosa 
intercesión. El camino, que antes era sólo conoci- 
do de los colonos y labriegos que vivían en 
aquellas cercanías, vióse desde aquel momento 
transitado por toda clase de gente, sin que ni lo 
difícil de la subida, ni lo largo de la jornada, ni lo 
peligroso del obscuro sendero, fueran parte á que 
retrocedieran los devotos peregrinos antes de lle- 
gar al devoto Simulacro para cumplir los votos 
más sagrados de su corazón doliente ó agrade- 
cido. 



CAPITULO III 



Escorca.— Titular de su parroquia.— Primitivo Santua- 
rio de Lluch.— Sus primeros territorios y dependen- 
cias. 

La alquería de Escorca dio nombre al fragoso 
término de las montañas, después de conquistada la 
Isla por el monarca aragonés. Situada en el centro 
de la cordillera, tocó, en el propio repartimiento, 
á Arnaldo Abrines. No tardó en adquirir impor- 
tancia, pasando á ser propiedad del primer Obis- 
po de Mallorca D. Ramón de Torrella, quien la 
adquirió de los hijos y herederos de aquél, Ber- 
nardo y Guillermo Abrines, en III de los Idus de 
Enero del año de la Encarnación del Señor 1239, 
según acta continuada en el folio 153 del hermoso 
códice del Archivo de la Catedral de Mallorca, lla- 
mado, por el color de las tapas de la encuadema- 
ción, Llibre veri. En el mismo folio consta que 
el mismo Sr. Obispo compró á Bernardo Desplá 
todo el derecho que tenía éste sobre la alquería de 



28 

Escorca (totam Jas meam síve pagesiam que- 
cumque habeo). Esta compra se hizo ante el Nota- 
rio Bernardo De valle secunda^ en VIII de las 
Kalendas de Abril de 1240. 

Lindaba la alquería de Luch con la de Mar- 
geno, con la de Monut (Menut) y con la de 
Albarca, las cuales tocaron en el repartimiento 
á los Caballeros Templarios, y todas estas alque- 
rias, juntamente con las de Bini, Turixant, Cax- 
conar, Mortig^, Binihaldón. con sus respectivos 
valles, componen el dilatado término municipal 
de Escorca, fértil en sus bosques, fragoso en 
sus descarnados riscos y picachos, productivo en 
sus deliciosos valles y hondonadas que riegan p fe- 
cundan las aguas cristalinas de ricos manantiales, 
imponente en su alta y acantilada costa. Comprende 
también las comarcas, ribereñas de Tuent y de la 
Calobra. Estas dos calas, mal llamadas puertos, es- 
pecialmente la de la Calobra «cuya entrada desde 
el mar, taladrado entre erizadas peñas, es uno de 
los más grandiosos espectáculos de la costa^ se 
ven siempre frecuentadas de pescadores^ y en la 
buena estación á menudo de partidas de recreo, que 
evitando el prolijo y áspero camino de tierra por 
los tres predios de Balig y la Costera, se embar- 
can en Sóller, y es tal la incomunicación de los 
escasos vecinos de la comarca, que carecen de 
misa la mapor parte del año en su oratorio de San 
Lorenzo^ situado en la cima de un empinado ce- 



29 

rro entre ambos caseríos^ renovado modernamen- 
te el que en 1332 57a existia.» ^ Recientemente y 
acaso por primera vez desde el restablecimiento 
del Cristianismo en Mallorca, visitó aquel vecin- 
dario el limo. Sr. Obispo, como se refiere en la 
Crónica de la Diócesis correspondiente al día 22 
de Octubre de 1905 y que, por los datos que en 
ella se consignan trascribimos literalmente: 

«El Rdmo. Sr. Obispo ha practicado la Santa 
Pastoral Visita en la iglesia de S. Lorenzo de la 
Calobra y Tuent. A este fin se había dirigido á 
dicho lugar día 20 desde el Santuario de Nuestra 
Sra. de Lluch, acompañado de los M. I. Señores 
D. Mateo Rotger, Canónigo, D. Bartolomé Pas- 
cual, Lectoral y Secretario de Cámara, y Rdo. P. 
Perelló, Ecónomo de S. Pedro de Escorca, lle- 
gando á las 6 de la tarde al lugar de la Calobra, 
donde fué recibido por el Alcalde pedáneo D. Juan 
Mayol y los vecinos de aquel lugar, que con teas 
encendidas procedieron por los senderos cubiertos 
de mirto hasta llegar al oratorio de S. Lorenzo, 
ante el cual se habían levantado varios arcos. 
Después de orar breve rato en la iglesia, marchó 
S. S. lima, con igual acompañamiento al predio 
de Ca'n Palou de Tuent, donde le esperaba el 
propietario D. Miguel Palou para hospedarle.— 
Día 22, después de descansar el anterior de las 



1 Islas Baleares, pág. 1028, nota c. 



30 

fatigas de tan molesto viaje, Su Sria. lima, ha 
practicado la Visita Pastoral al oratorio de S. Lo- 
renzo: situado sobre un cerro y entre los dos 
valles de Sa Calobra y> Tuent, es un pequeño edi- 
ficio de construcción abovedada, que lleva escrita 
la fecha de 1791, en que debió reedificarse; en el 
centro del retablo que es de época posterior, está 
la imagen del titular S. Lorenzo. Los vecinos de 
aquellos contornos acuden al oratorio los domin- 
gos p fiestas en que se celebra Misa, colocándose 
los de Sa Calobra en la parte de la Epístola y los 
de Tuent en la del Evangelio. Este servicio que 
es irregular y dificultoso á causa, de la distancia 
del lugar, ahora, después dSvarias vicisitudes, es 
prestado por el Rdo. Ecónomo y Vicarios de 
Escorca. Para facilitarlo, el generoso propietario 
Sr. D. Miguel Palou cedió un solar adjunto al 
Oratorio donde se ha construido la casa Vicaría. 
— Los vecinos de Tuent y Sa Calobra avisados 
oportunamente, en este día han acudido en número 
de noventa, número extraordinario por ser el 
tiempo de la recolección. Su lima, ha celebrado 
la Sta. Misa, aipudado por el M. L Sr. D. Mateo 
Rotger p el Rdo. Ecónomo, y después del Evan- 
gelio ha dirigido la palabra á los fieles^ explicando 
el objeto de la Sta. Visita Pastoral y los efectos 
del Sacramento de la Confirmación. Anunciada la 
concesión de indulgencias, Su Sría. lima, ha dado 
la bendición, prosiguiendo después la Santa Misa. 



31 

Acabada ésta ha administrado la confirmación á 
cinco niños y á una niña, siendo respectivamente 
padrinos D. Miguel Palou y D. Juan Mayol, y 
D.* María Vicens. — A las diez de la mañana Su 
lima, pasando por SóIIer, ha regresado á Palma, 
á donde ha llegado al anochecer.» ^ 

El término de Escorca tiene poco más de 
veinte mil cuarteradas, ó sean un millón cuatro- 
cientas veinte mil áreas, dista de la capital de la Isla 
treinta y cuatro kilómetros, y del mar unos seis. 

. En lo eclesiástico forma una parroquia, de la 
cual es titular, desde su erección después de la 
Conquista, el apóstol San Pedro. Junto á la casa 
de la alquería que da nombre al montuoso distrito, 
se ve todavía la vetusta iglesia gótica, primitivo 
templo parroquial, por largo Jtiempo abandonada, 
de aspecto poético,, con sus viejos muros cubiertos 
de verde hiedra y su humilde espadaña asomando 
entre las copudas encinas y frondosos árboles que 
crecen lozanos en aquel fresco y solitario paraje. 

Junto á la primitiva iglesia de S. Pedro, los 
propietarios de Escorca, Andrés Pocovi y Pedro 
Salavert cedieron al limo. Sr. Obispo D. Pedro 
de Muredine, sucesor inmediato del Sr. Torrella, 
el solar para edificar unas casas, las cuales, según 
se lee en la escritura de cesión, se debían levantar 



I Boletín Oficial del Obispado de ¡Kallorca. — Año XLV. 
— Núm. 17, pág. 233. 



32 

entre la fuente y la casa del capellán^ á maipor 
honra de Dios y de la gloriosa Virgen María. 

Tocaba á su término el año 1239 cuando acae- 
ció el precioso hallazgo de la venerada Imagen . 
De la misma Fecha data el comienzo de la capilla 
que se le construyó. Prueba de ello son los lega- 
dos que en la mayoría de los testamentos^ á partir 
de la segunda mitad del siglo xiii, vemos que se 
hacen á la fábrica de la Virgen de Lluch {Beate 
Marte de Lucho) y en no pocos se añade et lumi- 
naria eiusdem, lo cual prueba un culto vivo y 
permanente. La primitiva iglesia debió ser pequeña 
3? humilde, y por esto se le designa ordinariamente 
con el nombre de Capilla (capella). La gran 
concurrencia de devotos peregrinos y los repetidos 
milagros que en aquel sitio agreste y apartado se 
obraban, iban dando colosales proporciones al 
humilde santuario, cuyo nombre era venerado por 
toda Mallorca. Tan crecido era el número de 
peregrinos, que en 1273 Guillermo Sa Coma, 
señor del predio y bosque de Lluch, renunció, en 
pública Escritura, aquel territorio á favor de los 
herederos de Bernardo D'om (de ülmo), de quien 
lo había adquirido, por el irremediable y grave 
perjuicio que le ocasionaba el continuo tránsito de 
los peregrinos que pasaban la noche en vela en 
aquellas apartadas soledades . 

La circunstancia de no tener población con- 
tigua, contribuyó también á que Fuese el Santuario 



33 

de Mallorca p que el pueblo mallorquín tomase 
como cosa propia todo cuanto se relacionaba 
con la propiedad del Santuario, precediendo en 
la devoción á la Virgen de Lluch los magníficos 
Jurados del Reino y> los caballeros y ciudadanos 
más principales de la Isla, quienes desde luego se 
entregaron al servicio de la excelsa Reina de 
Mallorca. El Obispo tomó con empeño el engran- 
decimiento del pequeño Santuario 5? pudo disponer 
de todos los elementos de valía para llevar á efec- 
to las mejoras que exigía la aglomeración de gente 
en torno de la Imagen veneranda. 

Afírmase en una reseña histórica del Santuario 
que en 1 270 la Orden del Temple cedió á la Vir- 
gen porción del predio Margenó para sustento de 
sus domésticos. No figura este predio en las fincas 
del Repartimiento; á nuestro juicio, por considerar- 
se comprendido en la alquería de Lluch; pero ya en 
1233 encontramos el primer establecimiento (enfi- 
teusis) de esta alquería designada con el nombre de 
MargearoHj hecho á los seis de los Idus de Sep- 
tiembre por el Comendador de los Templarios Fray 
Arnaldo de Cursavell á favor de Terraco de Mont- 
blanch y á sus sucesores. Según el documento^ tenía 
de extensión aquella alquería cuatro pugadas, y lin- 
daba por tres partes con la porción del Temple y 
por la cuarta con la alquería de Manut que pertene- 
cía á las caballerías de los hombres de Tortosa. Sn 
aquel establecimiento, autorizado por el Notario 



34 

Bernardo de Arters, se reservó el Comendador los 
hornos 3? molinos. En otra escritura de 1279 se se- 
ñalan á Margenó como linderos, «de una parte la 
Alquería de Luc que es de Guillermo Sa Coma, de 
otra la de Puig Ferrer que es de Saurina Sco- 
fet, p de las dos restantes la pieza de tierra de 
Bernardo de Margenó. ■» Esta alquería tuvo mucha 
importancia por su situación en todo lo que se re- 
fiere al Santuario de Lluch, pues que podemos de- 
cir que estaba enclavado en su territorio. Así no es 
extraño que los mismos Templarios cediesen la por- 
ción de que hablamos más arriba. No hemos visto 
el documento en que se funda tal afirmación; pero 
nos la confirma la Escritura del Establecimiento 
(enfiíeusis) que en Idus de Mayo de 1302 Fr. Pe- 
dro de Sant Just, Comendador del Temple, hizo á 
favor de Bernardo Sa Coma, concediéndole terre- 
nos en Margenó para edificar un nuevo molino, y 
cediéndole, entre otras, las aguas de las fuentes de 
Puigferrer y de Comafreda, En aquel documento 
se le faculta para que pueda edificar dicho molino 
en la alquería de Lluch, esto es, desde el campo 
de la iglesia de la Virgen María de Lluch hasta 
el molino viejo; lo cual indica una cesión anterior 
ü favor del venerado Santuario. 

Con los años creció el concurso de romeros, 
y el recinto fué incapaz de albergar á tantos como 
de todos puntos acudían á venerar á la Virgen 
Santísima en aquel agreste sitio, sin recursos, 



35 

lejos de todo poblado. La larga distancia del lugar, 
las asperezas del camino y> la triste condición de 
los pacientes peregrinos obligábales, por lo gene- 
ral, á usar caballerías para trasladarse al venerado 
Santuario. Era_, por tanto, de toda necesidad,, ade- 
más del edificio para hospedar á los peregrinos, la 
contrucción de establos ó pórticos para defender 
de la intemperie á sus cansadas caballerías. 

El rico propietario de la alquería de Lluch 
Bernardo Sa Coma, que vivía en el lugar de 
Caimari, comprendió la necesidad^ y llevado de 
su acendrado amor á la Virgen, atendió á ella, 
cediendo el terreno que era menester para estos 
edificios. En las Nonas de Junio de 1322 formalizó 
un contrato de cesión con los prohombres de 
Escorca Pedro de Mosso^ Domingo de Biscarra 
y Pedro de Clariana, concediéndoles licencia para 
edificar una casa y un pórtico, de cien palmos de 
longitud por veinte de latitud, junto á la iglesia. 
Cedió el terreno gratis para servicio y utilidad de 
los peregrinos y en remisión de sus pecados, dando 
con ello ejemplo de aquella profunda piedad y fe 
bien arraigada^ de que tantas y tan relevantes 
muestras nos ofrecen los cristianos durante los 
siglos medioevales. 

Aquella primera cesión fué el principio de una 
serie de donativos que permitieron á los peregri- 
nos tener espacio suficiente para sus necesidades y 
esparcimiento. — Por el año 1340, ó poco antes, fué 



36 

nombrado uno de los obreros del Santuario el no- 
ble mercader y piadoso ciudadano de Mallorca Ra- 
món de Salellas, insigne fundador de estableci- 
mientos de Beneficencia, hombre de prestigio en 
la sociedad mallorquina, unido con la familia real 
por el casamiento de su hija D.^ Blanca con el no- 
ble Pagano de Mallorca, hermano bastardo de Jai- 
me III y su leal compañero de infortunios hasta mo- 
rir peleando por su causa en la batalla decisiva de 
Llummapor. Este obrero^ llevado de una ardiente 
devoción á Ntra Sra. de Lluch emprendió activa- 
mente la mejora y engrandecimiento del Santuario. 
En 13 de las Kalendas de Febrero de 1340 
Francisco Sa Coma vecino de Caimari, en reve- 
rencia de la Virgen María hizo donación á los 
obreros Salellas^ Ramón de Terrades y Bernardo 
Serra, ciudadanos de Mallorca, para servicio y uso 
de todos los peregrinos que acudiesen y para pla- 
za del Santuario, de un trozo de tierra pertene- 
ciente á su alquería de Lluch, la cual parcela lin- 
daba por una parte con la Capilla y plaza de la 
misma, por otra con el camino público que iba de 
dicho oratorio á la ciudad, y por otra con las tierras 
que el mismo día iba á conceder en enfiteusis á 
los mismos obreros, no empero en concepto de ta- 
les. De donde se desprende que el terreno que en 
aquella ocasión se cedió es el mismo que ocupa 
hoy la Plaza de Peregrinos, corroborándolo los 
linderos que se señalan á los tres trozos de tierra 



37 

mencionados en esta cesión; es á saber: por una 
parte la Plaza, por otra el camino de la Ciudad, por 
otra el camino de PoUensa, y por otra el torrente. 
Así pudieron ya los fieles que acudían á visitar á 
la Virgen tener espacioso local para esparcimiento 
de sus cuerpos, fatigados después del largo y difí- 
cil viaje. Los activos y celosos obreros Salellas y 
Terrades no se contentaron con las importantes 
concesiones del magnánimo Francisco Sa Coma: 
instábanle para que diese al Santuario ó vendiese 
unas casas y terreno contiguo que poseía junto al 
Oratorio; pero sus instancias no bastaron para que 
cediese. Era el año en que Mallorca acababa de 
desprenderse de su último rey privativo, Jaime líí, 
y rendía sus primeros homenajes al usurpador y 
Ceremonioso Pedro IV de Aragón. Aun tremola- 
ba en el roquero castillo de Pollensa la bandera del 
infortunado monarca destronado, que sostenían con 
increíble valor sus pocos leales, asediados por 
las huestes aragonesas, cuando Ramón de Salellas 
y Ramón de Terrades acudieron á Pedro ÍV pi- 
diéndole que mandase á Francisco Sa Coma ven- 
der al Santuario ciertas casas junto al mismo para 
habitación del Donado y hospedería de peregri- 
nos. El monarca aragonés apresuróse á conceder 
lo que se le pedía á fin de que el culto divino se 
aumentase en aquel Santuario, y expidió una carta 
á seis de las Kalendas de Julio de 1343. De esta 
manera engrandecíase y tomaba incremento el pe- 



38 

queño Oratorio que en el siglo anterior se dedicó 
á la excelsa Virgen María. Pronto se añadieron 
nuevos territorios y edificios á los pa adquiridos. 
Como hemos indicado más arriba, Ramón de Sa- 
lellas adquirió un terreno, junto á la Plaza. En 
el campo superior brotaba un manantial de fresca 
agua que se perdía en el torrente. El celoso 
obrero comprendió que podía ser de gran utilidad 
para los peregrinos, que en verano llegaban á aque- 
llas alturas abrasados de sed. Por los proyectos 
que tenía, érale conveniente convertir la parcela 
de tierra, de secana que era, en regadía para 
mejorar su valor y condiciones. La fuente era 
del mismo Francisco Sa Coma, á quien instó para 
que se la cediese, y sus instancias obtuvieron 
mejor resultado que las anteriores, pues por ins- 
trumento de 6 de las Kalendas de Junio de 1 344 
le cedió dichas aguas y el terreno necesario para 
el acueducto que debía conducirlas al huerto y al 
Santuario para uso de los peregrinos, bajo las con- 
diciones que se expresan en el documento y que no 
es del caso enumerar. El noble y celoso obrero 
completó su obra de protección al Santuario de 
Ntra. Sra. de Lluch con los legados que hace al 
mismo en el notable testamento que otorgó en 31 
de Junio de 1345.— En él manda que se den 40 
sueldos para la fábrica de un algibe que se había 
de construir cerca de la iglesia de Ntra. Sra. de 
Lluch, para recibir y conservar el agua que nace 



39 

de otra parte y> fluye cerca de dicha Iglesia. Lega 
también^ para honra de Dios y refrigerio de los pe- 
regrinos que acuden á la Virgen María de Lluch 
en la isla de Mallorca, para uso y servicio de los 
mismos, el campo y acueducto con las casas que 
tenía allí, que debían ser conservadas por su 
heredero, mientras viviese el sacerdote que allí 
habitaba, y muerto aquél, mientras fuese del 
beneplácito del mismo heredero. — Fallecido el 
decidido protector y activo obrero Salellas, Pe- 
dro Torrella, padre y tutor del heredero, conside- 
rando que era más útil á la herencia entregar en 
propiedad las fincas del legado al Santuario para 
servicio de los peregrinos que retenerlas y con- 
servarlas en la forma testamentaria; teniendo en 
cuenta que el difunto adquirió la finca para dejarla 
á la fábrica de aquella iglesia y al uso de los pe- 
regrinos, como él mismo lo manifestó muchas ve- 
ces, hizo entrega y renunció á favor de Pedro 
Bertrán y Ramón de Terrades, como obreros del 
Santuario, dichas fincas con todos sus derechos^ 
usos, servidumbres y pertenencias, como es de 
ver en la Escritura de 12 de las Kalendas de Abril 
de 1346. — Desde aquella fecha quedó el Santuario 
en plena posesión de la fuente conocida hoy con el 
nombre de Font Cubería j y completóse el espacio- 
so solar en que iban á levantarse edificios capaces, 
destinados á dar hospitalidad á los muchos devo- 
tos que con pasmoso crecimiento acudirían al an- 
tiguo y venerando Santuario. 



CAPÍTULO IV 



Desarrollo del Santuario en el siglo XIV. 

Levantado, j^a desde los primeros años del ha- 
llazgo de la Imagen, el altar, y colocada en él la 
devotísima Figura^ seguían las obras del templo 
con los legados y donativos de los fieles, cada día 
más crecidos y numerosos, á proporción de las 
gracias 3? beneficios alcanzados por mediación de 
la Virgen María, bajo el título de Lluch. El Rector 
de la Parroquia de Escorca, con las personas más 
principales de su feligresía, no descuidaba la buena 
marciía del frecuentado Santuario. 

La próspera administración de ía capilla sus- 
citó, durante el pontificado del limo. Sr. Guido de 
Terrena (1325-1332), diferencias j) pretensiones 
entre el Párroco p la Universidad ó Municipio de 
Escorca, por querer éste la dirección del Santuario; 
diferencias que acabaron por un convenio entre 
ambas partes, aprobado por el Obispo, en el cual 



42 

se reconoció el derecho que tenía el Párroco de 
administrar los bienes y fábrica de la Iglesia de 
Lluch, como sufragánea que era de su Parroquia. 
— Tales pretensiones renováronse en 1376, y por 
sentencia del Ordinario de 13 de Agosto, se resol- 
vieron en el mismo sentido. — Este empeño nos 
demuestra el vivo interés que todos se tomaban 
en los asuntos del Santuario, mirándolo como cosa 
propia, y afanándose en procurar todo cuanto le 
diese importancia. El Párroco de S. Pedro de 
Escorca, pues, era también el Rector de Lluch, 
cuya iglesia, por su mejor situación y por la gran 
devoción que excitaba en el alma de los mallor- 
quines, iba superando en importancia y riqueza á 
la matriz, humilde oratorio que permanecía es- 
condido en el bosque sombrío y solitario de Es- 
corca. A la Parroquia acudían los feligreses los 
domingos y fiestas de precepto para los divinos 
oficios,, y cuando habían de recibir los Santos Sa- 
cramentos; para todo lo demás^ en la iglesia de 
Ntra. Sra. de Lluch encontraban con profusión el 
servicio espiritual que podía desear su piedad y 
su acendrado amor á la Virgen María, Señora de 
aquellas alturas. Sin perjuicio de los derechos del 
Rector de Escorca, hubo de vez en cuando un sa- 
cerdote que vivía en el Santuario, y ejercía en él 
los sagrados ministerios: los documentos nos con- 
signan con veneración el nombre del presbítero 
Fr. Jaime Canet y de su socio Fr. Jaime, denomi- 



43 

nado Germá de Deu, que vivieron santamente en 
el Santuario por los años 1344 á 1355, quienes con 
su trabajo y sus virtudes contribuyeron grande- 
mente á purificar las almas de los que frecuenta- 
ban la Santa Casa. 

El Donado era la persona que residía de conti- 
nuo en el Santuario, por lo regular con su esposa, 
á fin de que ésta guardase la casa, y atendiese á 
los peregrinos mientras el donado giraba su visita 
por la Isla para recoger las limosnas y legados 
hechos á la Virgen. No bien vacaba el empleo, 
cuando el Rector y prohombres de Escorca pre- 
sentaban al Obispo persona para reemplazarlo, á 
fin de que fuesen bien atendidos los peregrinos, y 
recogidas con puntualidad las limosnas para la 
fábrica de la iglesia y para la conservación y au- 
mento de los edificios contiguos. 

Así sucedió en 1348. A la muerte de Guiller- 
mo Nebot presentaron para el cargo vacante de 
Donado, el Rector de Escorca Pedro Feliu y los 
prohombres Bernardo y Pedro Malferit, en nom- 
bre propio 5> de toda la Universidad de aquella 
parroquia, á Francisco Jofre, natural de Sóller, 
quien fué nombrado por el Obispo limo. D. Be- 
renguer Baile por decreto de 1 1 de Agosto del 
mismo año; entregándole el diploma de nombra- 
miento en pergamino para que pudiese acreditar 
su cargo, y concediendo 40 días de Indulgencia á 
los que le diesen limosnas para el Santuario. En 



44 

esta forma siguió nombrándose hasta que las cir- 
cunstancias dieron nueva vida y nuevo gobierno á 
aquella Santa Casa, como veremos más adelante. 

A medida que avanzaba el siglo xiv, encen- 
díase la devoción de los mallorquines á Nuestra 
Señora de Lluch. El Prelado, como buen pastor de 
las almas, secundó con apostólico celo los votos 
de los fieles, procurando por su parte hacerlos 
cumplir con toda puntualidad. En 1359 estaba ya 
la iglesia enteramente terniinaba; carecía, empero, 
de libros y ornamentos, y%e imponía la construc- 
ción de nuevos edificios para abrigo de los pere- 
grinos. — Conocedor de ello el Obispo, en carta 
circular de 3 de Enero de 1360, mandó á todos los 
párrocos de la Diócesis que, atendidas las. necesi- 
dades que se presentaban, recibiesen cuanto antes 
y entregasen al nuncio ó procurador de Lluch las 
limosnas y legados hechos al Santuario, los cuales 
eran más que suficientes para cubrir los gastos 
que habían de hacerse. 

Terminada y algo decorada la iglesia, de sen- 
cilla traza, como las de la época, los obreros em- 
prendieron la construcción de algunas habitaciones 
para albergar personas de categoría, mereciendo 
un recuerdo especial por sus desvelos en atender 
á la costosa construcción, el doctor en Medicina 
y obrero del Santuario Pedro Morro, quien en 
1398 pagaba las cuentas de albañil y carpintero de 
las obras que se habían hecho. 



45 

La piedad de aquellas generaciones exigía 
también monumentos de amor á la Virgen, en el 
largo 5> escabroso camino que conducía al Santua- 
rio: comprendiéronlo el Obispo y la Universidad 
de Mallorca, y el mismo obrero Pedro Morro 
pagó al escultor Guillermo Cosquell y al pintor 
Pedro Mercol, la talla en piedra y la pintura de 
los siete gozos de la Virgen que en 1398 queda- 
ron levantados entre Caimari y Lluch; de los 
cuales sólo se conservan el recientemente trasla- 
dado al atrio de la iglesia 5? otro fragmentado que 
hasta hoy estuvo empotrado en un muro de la es- 
calera del Colegio. 

El notable crecimiento que observamos en la 
segunda mitad del siglo xiv, manifiesta la gran 
esperanza que en medio del infortunio tenían en 
la protección de la Virgen de Lluch aquellas fa- 
milias llenas de fe, y los favores que recibían de 
su excelsa Madre. Recordemos el cuadro triste y 
sombrío que nos traza la historia de aquella época. 

El hambre, la guerra y la peste con todos sus 
horrores habían desplegado su siniestro poderío so- 
bre nuestra Isla,, no más afortunada en esto que los 
demás reinos de Europa. Los campos estaban incul- 
tos por falta de brazos, y haciendas sin dueño; huér- 
fanos abandonados al cuidado de tutores asalaria- 
dos, familias diezmadas y sumidas en la miseria, 
ocupaban el suelo estéril que cubría tantos cadáve- 
res^ como tristes despojos de un naufragio después 



46 

de recia tormenta. Los que se salvaron de tanto in- 
fortunio, comprendieron que en vano esperarían de 
la tierra el remedio que sólo en Dios^ dador su- 
premo de todo bien, podían encontrar. Entonces 
aquella generación creyente levantó sus ojos y> su 
corazón abatido á las montañas en que tenía colo- 
cado su trono la Reina poderosa y tierna Madre de 
los desvalidos, recordó los multiplicados benefi- 
cios que había concedido á sus antepasados, pon- 
deró la constancia con que supieron éstos mostrar- 
se agradecidos, y, con la ternura que suaviza los 
corazones lastimados por la enfermedad, por la 
pobreza ó por el desamparo al encontrarse con 
otro corazón fuerte y compasivo, acogióse confia- 
damente á la prolección de la Virgen de Lluch con 
mayores impulsos y rendimiento. En todos los 
puntos de la Isla organizáronse devotas peregrina- 
ciones al antiguo Santuario de Lluch. Preparados 
los espíritus con oraciones, vigilias, lágrimas y 
penitencias, emprendían la marcha aquellos enjam- 
bres de peregrinos vestidos de saco y de cilicio, 
descalzos y lastimados los pies con las piedras y 
abrojos del áspero sendero, y, entre las molestias 
que en las largas jornadas suelen padecer los po- 
bres, llegaban rendidos de sed y de cansancio al 
término de su viaje. ¡ Qué aspecto tan conmove- 
dor ofrecerían entonces aquellas alturas imponen- 
tes! — El silencio profundo de aquellos escondidos 
valles y dilatados bosques ¡cómo sería interrumpí- 



47 

do por los clamores y sollozos de la multitud que 
oraba en torno de la pequeña iglesia, incapaz para 
tanto gentío! Veríanse á los pies de la Virgen pe- 
cadores arrepentidos, públicos penitentes;, austeros 
disciplinantes, hombres tullidos que movían á com- 
pasión^ pobres endebles que llevaban sobre sus de- 
macrados rostros la huella de la enfermedad y de 
la miseria, ancianos, jóvenes y niños, en confuso 
tropel, suplicando cada uno el favor del cielo, 5? 
todos con el deseo unánime de ofrecer al Dios de 
las misericordias el incruento sacrificio de la misa, 
sobre el altar levantado por la fe de las pasadas 
generaciones en honor de la Madre de Dios, re- 
presentada en la antiquísima y venerada Imagen. 
Inatendibles resultaban para el Párroco de Escor- 
ca y para e! Capellán que habitaba en aquella 
santa Casa las justas exigencias de tantos devotos 
como afluían, aun contando con la cooperación de 
los sacerdotes que de la Capital y demás pueblos 
de la Isla acompañaban frecuentemente á los ro- 
meros. Muchos, después de las penalidades del 
camino, no podían adorar reverentes la Hostia sa- 
crosanta, levantada por el sacerdote en el altar de 
la Virgen de Lluch en cumplimiento del precepto 
eclesiástico, ó de algún voto particular, ó de los 
deseos de su corazón cristiano. Tal deficiencia no 
pasó inadvertida á la vigilancia del Prelado, de- 
seoso de procurar la salvación de las almas y de 
encender la piedad y devoción que tan arraigadas 



48 

estaban en los corazones de sus fieles. Así fué 
que, por ausencia del Obispo D. Luis de Prades 
que se hallaba en Zaragoza para asistir á la coro- 
nación del Rey D. Martín y ungir al Monarca,, su 
Vicario General y Gobernador, D. Miguel Falcó, 
por decreto de 2 de Junio de 1399, atendida la 
falta de presbíteros y la gran afluencia de peregri- 
nos, facultó al Rector de Escorca, Francisco Mu- 
lar para que pudiesen ofrecer dos misas cada día 
él y> su capellán, lo mismo que los sacerdotes de 
Ja Isla que llamase para ayudarle en el pesado mi- 
nisterio, á fin de que todos los peregrinos pudie- 
sen asistir al Santo Sacrificio cuando visitasen el 
devoto Santuario. 

La gran aglomeración de gente ■ fué causa de 
que se cometieran algunos abusos, que cortó con 
mano fuerte el limo. Obispo D. Luis de Prades 
por medio del Rdo. Pedro Qacosta, Rector de Al- 
cudia y Vicario General, haciendo publicar dos 
monitorios en 1397, uno para que ningún peregri- 
no se atreviese á acomodar camas dentro de la 
iglesia, ni extraerlas de la casa, y otro contra los 
que, valiéndose de la confusión que ocasiona el 
extraordinario concurso, hubiesen extraído perlas^ 
preseas y joyas ú otras alhajas pertenecientes al 
tesoro de la Sagrada Imagen. 

Tan gloriosamente para el culto de Nuestra 
Señora de Lluch acabó el siglo xiv, siglo que si 
tuvo trances desgraciados, fueron sufridos con re- 



49 

sigilación por aquellas generaciones fervientes, al 
abrigo de sus templos, y úla sombra de su San- 
tuario, monumento estable de sus votos y> de su 
agradecimiento. 



CAPITULO V 



Nuevos edificios.— Obreros. — Estado floreciente del San- 
tuario á principios del siglo XV. 

Glorioso para el Santuario de Lluch fué el si- 
glo xiv; pero aquella centuria no hizo más que ir 
preparando lentamente la grandeza que había de 
alcanzar en el siglo siguiente, siglo de profundas 
vicisitudes y alternativas que quiso resolver y con- 
sagrar con su soberana potestad el Pontífice Roma- 
no, desde su Sede Apostólica^ confirmando y dan- 
do estabilidad á los sabios decretos del Diocesano, 
celoso siempre de la prosperidad del Santuario y 
del bien espiritual de los feligreses de aquella di. 
laíada Parroquia. 

Al regresar de Zaragoza el Obispo , cumplida 
su alta misión, pudo ver el incremento que cada 
día iba tomando la arraigada devoción de los ma- 
llorquines, y reconocer las multiplicadas gracias y 
curaciones milagrosas obtenidas por intercesión 



5^ 

de la Virgen de Lluch: entonces, como padre solí- 
cito que mira por el bien de sus hijos, dirigió á 
sus diocesanos una carta recordando la piedad de 
su pueblo y alabando la misericordia de Dios que 
había puesto su asiento en las Fragosidades de 
nuestras montañas, en el Santuario de Lluch «en 
donde, decía, la Omnipotencia del Salvador nues- 
tro Señor Jesucristo por intercesión de la Bien- 
aventurada siempre Virgen María no pocos mila- 
gros hartas veces viene obrando con los que de- 
votamente la invocan.» Adornado con los ricos 
monumentos ó cruces de piedra en que estaban es- 
culturados y ricamente policromados los gozos de 
la Virgen María en el camino de Lluch, se hacía 
precisa una recomposición total del mismo para 
evitar peligros y desgracias. Hacíase taríibién in- 
dispensable la habilitación de nuevos y espaciosos 
departamentos para recibir á tantos peregrinos. 
Tales obras eran de mucho coste, y, para llevarlas 
á cabo, en carta de 3 de Enero de 1400, dirigióse 
el celoso Prelado á los Jurados, á los Prohombres 
y á los Párrocos de la Isla^ y después de exponer- 
les el estado en que se encontraban los caminos y 
los edificios del Santuario, mandábales que en sus 
respectivas parroquias eligiesen y nombrasen al- 
gunas personas piadosas que recogiesen limosnas, 
estableciendo al objeto en cada Iglesia una bande- 
ja. Excitó á los Párrocos para que prestasen su 
auxilio á tan piadosa empresa por medio de ex- 



53 

hortaciones dirigidas á sus feligreses^ haciéndoles 
comprender que con ello contribuían á la eterna 
salvación de sus almaS; y terminó el hermoso do- 
cumento concediendo 40 días de indulgencia á to- 
dos los que con sus limosnas contribuyesen á las 
obras del venerado Santuario. 

Desde entonces en cada población resonó con 
más viveza el nombre de nuestra Señora de Lluch, 
y adquirió nueva importancia la antigua devoción. 
Empezáronse á reunir limosnas, y en breve se pu- 
do ya dar principio á la fábrica. 

El ardor con que se procedía allanaba todos 
los obstáculos, aunque fuese removiendo violen- 
tamente al donado, cuando por su vejez ú otras 
causas resutaba inservible y perjudicial á la buena 
marcha del Santuario. Tal sucedió en 1415, en que 
el Obrero Antonio Morro, doctor en lepes, debi- 
damente autorizado por el Gobernador, Pelayo 
Unís, hizo remover de dicho empleo, por senten- 
cia judicial, á Jaime Sala p á su mujer, que lo 
ejercían. 

En 1417 encontramos 3?a la Iglesia en^' estado 
floreciente. Además del altar principal de Nuestra 
tra Señora de Lluch, había también otro dedica- 
do á los Santos Cosme y Damián. Estaba la Capi- 
lla mapor ricamente decorada. En los muros col- 
gaban varios retablos ó cuadros de madera, peque- 
ños, y tres de mayores dimensiones, uno represen- 
tando la historia de San Simeón y otras historias, 



54 

y los otros dos la imagen de San Urbano, papa. 
En torno del altar, cuatro esbeltas columnas 
de mármol con sus elegantes capiteles sostenían 
en forma de gracioso baldaquino un dosel de rica 
tela de color: encarnado antiguo con follajes de 
oro que, al caer, se convertía en primoroso frontal 
ó friso, orlado de verde, del cual pendían cuatro 
lámparas de vidrio traídas de Damasco. Cubría 
el altar un precioso tapete de cuero encarnado; 
y sobre el mismo, uno á cada extremo, dos ricos 
almohadones de seda con un Crucifijo el uno y 
con la Salutación el otro, primorosamente borda- 
dos á la aguja, en su parte superior, servían para 
sostener el no menos artístico misal con sus bro- 
ches de seda encarnada y extremos de plata. 
No faltaba al pie del altar la alfombra, en cupos 
extremos levantábanse dos grandes candelabros 
de hierro. — Delante del altar ardían diez y siete 
lámparas de plata, ofrendas y ex-votos de los 
fieles agradecidos. 

En uno de los muros laterales^ y en un arma- 
rio que cerraba una cortina, veíase una artística 
c;^a ó cofre de madera dorada con las armas del 
que la regaló, que contenía los vasos sagrados, 
relicarios y alhajas de gran valor que poseía el 
Santuario. 

La lectura del inventario de aquella Iglesia, que 
se tomó en 1417 3? en 1421, nos demuestra el es- 
tado floreciente á que la había levantado la cons- 



55 

tante p magnánima piedad de aquellas generacio- 
nes agradecidas, llenas del santo entusiasmo y pro- 
funda convicción que da la fe. 

En medio de tanto crecimiento y devoción, no 
había de faltar alguna nota humana que desviase 
la buena marcha del Santuario. Los magníficos Ju- 
rados del Reino pretendían que les pertenecía el 
nombramiento de Obreros, pretensión que sostu- 
vieron con persistencia, principalmente desde que 
en 23 de Noviembre de 1362 alcanzaron de la 
Gobernación de Mallorca una carta confirmándoles 
en este derecho; derecho que jamás aceptó el 
Obispo. El asunto tomó tales proporciones, que 
se movió y sostuvo largo litigio, sin que nin- 
guna de las partes cediese un punto en sus pre- 
tensiones. Los Jurados, sin respetar la jurisdicción 
del Obispo, en 1433 nombraron obrero á Gabriel 
Vicens, cuando aun no se había fallado el litigio, 
y sin embargo, para que el Santuario no sufriese 
perjuicios en su administración, el Obispo, que era 
á la sazón el limo. Sr. D. Gil Sancho Muñoz, acep- 
tó el nombramiento, sin que tal aceptación fuese 
una renuncia del derecho, que siguió sosteniendo 
con todo vigor. En 1452 nó se había terminado 
esta cuestión, y el nombramiento, hecho otra vez 
por los Jurados, motivó una carta, fechada á 31 de 
Marzo, que el Vicario General del Obispo Fr. Juan 
García dirigió á los Jurados y Prohombres de Es- 
corca prohibiendo á los recién nombrados, bajo 



56 

pena de desobediencia, el ejercicio de su cargo. 

Estas diferencias y disputas, tan en consonan- 
cia con el modo de ser de la época, no fueron 
parte á que se descuidase la buena marcha del 
Santuario, y los Obispos nombraron obreros siem- 
pre que las circunstancias lo acon^sejaron. 

Mientras D. Gil Sancho Muñoz defendía su de- 
recho, no se mostraba menos solícito que sus ante- 
cesores en procurar el adelantamiento de las obras 
de Lluch. Para la buena dirección de los trabajos y 
recta administración délos fondos, en 1434 nom- 
bró obreros al Dr. en Leyes Mi(?er Juan Berard y 
á Guillermo Bramona, mercader, facultando á am- 
bos para nombrar subalternos en todas las parro- 
quias, que recogiesen las limosnas de la bandeja 
establecida por D. Luis de Prades en 1400. Estos 
obreros cumplieron con empeño su cometido y vi- 
gilaron por la buena administración, designando 
en los puebios á otras personas que llevasen exacta 
cuenta de los fondos que reunían. Cuando faltaban 
recursos, los obreros acudían solicitos al Obispo, 
quien se dirigía á la piedad de los fieles y al celo 
de los párrocos y abría el tesoro de las indulgen- 
cias, llamando á todos con paternal afecto y pas- 
toral solicitud. 

De este modo, en cambio de las muchas gra- 
cias recibidas, á fuerza de sacrificios constantes, 
consiguieron nuestros mapores levantar aun estado 
floreciente el humilde y antiguo Santuario, centro 



57 

de la piedad del pueblo durante dos siglos, época 
que, con ser tan notable, sólo puede considerarse 
como el principio de otra más importante, en la 
cual había de alcanzar nuevo desarrollo la vida del 
Santuario, curso más espléndido la devoción á la 
Virgen, celebridad más estable la obscura parro- 
quia de Escorca unida á la Iglesia de Nuestra Se- 
ñora, y más dilatado nombre el que iba á ser Cole- 
gio de Nuestra Señora de Lluch, monumento pe- 
renne de de la fe del pueblo mallorquín. 



CAPÍTULO VI 



Los Agustinos en Llucb. — Opónense ala fundación 
los Jurados.— Los Dominicos obtienen licencia apos- 
tólica para fundar en Lluch. 



La gran importancia que había adquirido el 
Santuario de Lluch hizo entrar en deseos de orga- 
nizar en él una dirección y un culto estable que 
realzase el Santuario. Los legados que á favor del 
culto y de la fábrica se hacían, eran cada día 
mayores y más numerosos; las necesidades espiri- 
tuales de los peregrinos exigían un servicio más 
seguro y asiduo, y el cumplimiento de los votos 
un culto más variado,, espléndido y constante. 
Todo estaba dispuesto para que alguna Comunidad 
eclesiástica se estableciese en aquellas alturas, con 
verdadero regocijo de los mallorquines. — Esto fué 
causa de que en 1430 una Orden religiosa se fijase 
en el histórico Santuario para fundar un convento: 
era ésta la célebre orden de Ermitaños de S. Agus- 



6o 

tín, que en el año 1430 intentó realizar el plan. 
«Encontrábase entonces aquí, dice un moderno y 
diligente escritor mallorquín, un personaje de 
curiosa é interesante historia, Fr. Pedro Bonet, 
que se titulaba Prior del Monasterio de la Casa 
de Deu de Martorell, en Cataluña. Compró este 
monje en 16 de Febrero de 1430 el predio Lluch 
á Antonio Maprata, del lugar de Caimari, con di- 
nero propio del citado Convento, procedente de 
los censos que á éste satisfacía nuestra Universi- 
sidad y que habían sido legados por Beltrán Nico- 
lau, ciudadano barcelonés; pero sin que se sepa 
la causa, en la escritura de venta no aparece el 
predio como adquirido por el verdadero comprador 
sino á nombre de Albertín Dameto.» 

«Larga y empeñada fué la controversia que se 
suscitó entre Fr. Bonet y su Monasterio de Aula 
Oei^ acerca de si era el legítimo Prior; acudióse 
á las cortes de Barcelona,, Ñapóles y Pontificia, 
decretándose por la reina D.^ María órdenes de 
prisión contra el fraile, á las que se contraponían 
otras favorables á él, firmadas por Alfonso V, 
entonces residente en la Italia meridional.» 

«La Universidad de Mallorca intervino también 
en tan reñido litigio. Ya en 23 de Mayo de 1439 
presentó Fr.. Pedro Bonet una curiosa requisitoria 
en la que se daba por el verdadero Prior, confor- 
me así lo habían declarado el Papa y el Concilio 
de Basilea, y lamentábase de que se pusieran obs- 



6i 

táculos á su designio de establecer padres ermita- 
ños de Moss. San Agustín en la capilla de la Vir- 
gen de Lluch^ cuj?o designio, decía^ era benefi- 
cioso á los mallorquines, pues el dinero que la 
Universidad pagaba por dicho censo á la Casa de 
Deu^ invertir! ase en Lluch, en la Isla, asegurando 
Fr. Bonet que para ello había obtenido ya Bulas 
Apostólicas. » 

«En 3 de Octubre acordó el Grande y General 
Consejo remitir el asunto de la requisitoria ó soli- 
citud á la decisión de los Jurados, previniéndoles 
además que 5/ trobarán lo censal contengut en 
la dita suplicaoió se pasca rebre en la present 
ciatat e convertir los interessos daqtiell en lo 
monastir lo qual se dea edificar a la Verge Ma- 
rta de Lluch j que ab remeys de dret fagan tota 
degada instancia e defensió que aquell romanga 
a la present Universitatj e donada al dit frare 
P. Bonet tota Justa favor, segons es contengut 
en la dita suplicado .t> 

«No andaba mal el pleito al supuesto Prior, en 
los comienzos del año 1440, pues en Mallorca 
mismo obtenía sentencias favorables, como la pro- 
nunciada por Micer Bernardo Berard, Deán de la 
Seo p Comisario Apostólico en este litigio. Teme- 
rosos de la excomunión con que se les conminaba, 
reunieron los Jurados en 29 de Febrero de 1440 
la junta de jurisconsultos 7 otras personas. Dividi- 
da ésta en dos opiniones, se rechazó el extraño 



62 

parecer de que para percibir el censo Fr. Bonet, 
debía hallarse precisamente en Barcelona, acor- 
dándose aconsejar que el clavario de la Consig- 
nación, Pedro Net, pagase á dicho monge, previas 
fianzas, 400 florines, que se invertirían en obtener 
de Su Santidad el traslado del monasterio de Aula 
Dei á Mallorca, para lo cual se contaba ya con el 
regio permiso.» 

«Ignoramos lo que en definitiva decidieron los 
Jurados, si bien es de presumir que no resultaría 
nada favorable á Fr. Bonet, ó que no se trató del 
asunto hasta el año siguiente 1441, en que fué 
elevado á la juraría Pedro Net, enemigo del intri- 
gante monge.» 

«Sin embargo, en 1440, aun no resueltas las 
pretensiones de Fr. Pedro, parece que pa se de- 
sistía de la instalación de los agustinos en Escorca. 
En 26 de Agosto intimóse á Albertín Dameto que 
no pusiese obstáculos á la venta ó establecimiento 
del predio Lluch, que á todo trance su propietario, 
dicho monasterio catalán, deseaba enegenar. Da- 
meto confiesa que, en efecto, aunque el predio 
figura en su nombre, no se compró con dinero 
suyo, conforme ya otra vez lo había declarado.» ^ 

El papa Martín V,. por^Bula de I.° de Enero, 



I Datos para la historia de los Agustinos en Mallor-» 
ca, por D. P. A. Sancho. — Boletin de la Sociedad Arqueo, 
lógica Luliana. — Año VII, Tomo IV, Núm. 133. 



^3 

año sexto de su pontificado, concedió á los Do- 
minicos permiso para fundar un convento en 
Lluch ó en otro punto de la Diócesis. Por los do- 
cumentos que hemos visto, no hap duda de que, á 
pesar de sus intentos, y sin que podamos conocer 
la causa, no llegaron á realizarlos. Es muj? fácil 
que encontrasen en los Jurados y personas princi- 
pales de la ciudad, obstáculos análogos á los que 
privaron á los Agustinos de llevar á cabo sus de- 
seos. Es que los mallorquines abrigaban fundadas 
esperanzas de que su Santuario por excelencia se- 
ría dirigido por una Institución que formaría la 
gloria más legítima y privativa de la Iglesia de 
Mallorca. 



CAPÍTULO VII 



Institución del Colegio por el Diocesano. Su confirma- 
ción pontificia. 



Frustradas las tentativas de dos órdenes reli- 
giosas tan importantes, trataron algunos, según 
deseaban los mallorquines, de fundar en el Santua- 
rio una Comunidad sacerdotal que habitase de 
continuo en él para dar culto á la Virgen y atender 
al cuidado espiritual de los fieles. 

Para llevar á efecto lo proyectado, la Provi- 
dencia eligió dos personajes: uno, de la aristocracia 
mallorquína, cupo nombre se ha perpetuado en 
aquellas alturas y cuyos timbres heráldicos osten- 
tan los muros y retablos del edificio, otro i:n santo 
sacerdote, cupo nombre pasó pa casi al olvido. 
Eran éstos el Rdo. Bernardo Duran p el Caballero 
militar Tomás Thomás. Deseoso éste de dar mapor 
empuje al Santuario, intentó que el párroco de Es- 
corca residiese en Lluch: á este fin prc'.'iso al 



66 

Canónigo D. Juan Umbert, quien al mismo tiempo 
era Rector de Escorca, en cuya parroquia tenía un 
vicario ó encargado, la renuncia del curato á favor 
del Beneficiado de la Catedral, el referido señor 
Duran. Este buen sacerdote pudo lograr importan- 
tísimas reformas en el Santuario, con el auxilio é 
influencia del magnífico Tomás Thomás que le 
había instado para que aceptase el cargo. Pocas 
noticias tenemos de tan benemérito sacerdote, cupo 
nombre como hemos dicho, apenas es conocido, sin 
embargo de haber sido el fundador del Colegio y 
el que mayores energías desplegó en dar vida y 
estabilidad al Santuario. En vano hemos buscado 
datos biográficos: únicamente sabemos que el ca- 
nónigo Iltre. D. Gabriel Juan le formó el título de 
sustentación, para las órdenes mayores, recibidas 
en la capilla de S. Pablo, del Palacio Episcopal, de 
manos del Obispo titular Fr. Félix, llamado vul- 
garmente Cayetano. En 3 de Junio de 1447 fué 
ordenado de presbítero, siendo luego favorecido 
con un beneficio en la Santa Iglesia Catedral, fun- 
dado en el altar de S. Clemente, beneficio que 
permutó en 25 de Noviembre de 1450 con otro 
que poseía el Rdo. Sr. Garí, en el aliar de San 
Salvador de la misma Sania Iglesia. Este ejemplar 
sacerdote, llevado de su devoción á la Virgen de 
Lluch y atendiendo á las proposiciones del caba- 
llero Tomás Thomás, permutó el beneficio que po- 
seía con la rectoría de Escorca, y llevado de verda- 



67 

dero celo postólíco pasó á vivir en la casa del San- 
tuario, decidido á reformar aquella vivienda de 
un donado con su esposa en residencia de sacer- 
dotes ejemplares que diesen culto á la Virgen y 
prestasen sus servicios ministeriales á los muchos 
peregrinos que allí acudían. Perfectamente de 
acuerdo el Rdo. Duran con el Sr. Thomás, resolvie- 
ron proponer al Diocesano el trasladar á la iglesia 
de Ntra. Sra. de Lluch la Parroquia de S.Pedro, cu- 
po templo^ ruinoso y emplazado en sitio áspero y 
apartado, no era el más á propósito para el servicio 
espiritual de los feligreses. El proyecto que acari- 
ciaban ambos era muy elevado. La formación de 
un Colegio de Eclesiásticos que residiesen en el 
antiguo é histórico Santuario, y la amplia dotación 
del mismo ocupó toda su atención, y, sin perder 
momento, compró el caballero Thomás la alquería 
de Lluch al rector dimitente y canónigo de Ma- 
llorca, Iltre. Sr. Umbert, mientras el Rdo. Duran 
administraba con celo los fondos del Santuario y los 
aumentaba con quitaciones y compras de censos. 
Entre tanto no descuidahan los dos celosos amigos 
la manera de obtener la traslación de la parroquia, 
y formularon la propuesta para establecer el Co- 
legio, con la oferta de quinientas libras y de la 
alquería de Lluch que hacía el Sr. Thomás á la 
incipiente comunidad de sacerdotes La notoria 
influencia de tan magnífico caballero y aguerrido 
militar, que había merecido,, por sus servicios en 



68 

armar 5> capitanear una galera en servicio real, al- 
tas distinciones y privilegios del Monarca, fué gran 
parte á que el nuevo párroco de Escorca Rdo. Du- 
ran obtuviese del Diocesano y del Cabildo de la 
Catedral de Mallorca la traslación de la parroquia 
y la formación del Colegio que tan justamente 
intentaba. Presentó atenta exposición dando las 
razones que le movían á pedirlo,y el Vicario Gene- 
ral del limo. Fr. Juan García, Obispo de la Diócesis 
lltre. D. Martín García, atendiendo á las dificulta- 
des que tenían los feligreses para acudir al templo 
parroquial de S. Pedro de Escorca lo cual era en 
perjuicio de sus almas, y considerando por otra 
parte el sitio más adecuado en que se levantaba la 
iglesia de Lluch á la cual acudían en gran número 
los devotos, atraídos por los grandes prodigios y 
milagros que obraba la Virgen; con el consenti- 
miento del Cabildo y del Párroco Sr. Duran, eri- 
gióla en iglesia parroquial con todas las prerroga- 
tivas y derechos propios de la cura de almas, 
dando por abandonada para este servicio la ruino- 
sa y apartada iglesia de San Pedro, la cual, sin 
embargo, había de continuar abierta al culto pú- 
blico. El 22 de Mapo de 1456 se efectuó la tras- 
lación del Santísimo y de la Pila Bautismal con 
toda solemnidad. Ordenó también é instituyó en la 
propia iglesia de Lluch un Priorato, debiéndose lla- 
mar en adelante el que la obtuviese Prior, y desde 
entonces el Rdo. Bernardo Duran y tres ó cuatro 



69 

personas eclesiásticas del clero seglar que allí 
morasen, encendidos en celo de devoción y de 
caridad, como si fueran religiosos, administrasen 
en común sus beneficios eclesiásticos y todos los 
bienes muebles é inmuebles que les perteneciesen 
legítimamente, y viviesen en comunidad bajo obe- 
diencia del Prior, salvo los derechos del ordinario. 
Aunque la erección y concesión canónicamente 
establecida y la ordenación decretada se observa- 
ban sin contradición ni oposición alguna; sin em- 
bargo, el Prior y demás personas interesadas de- 
searon la confirmación apostólica del Papa Calixto 
III, y éste en 24 de Julio del mismo año expidió 
Letras al Obispo de Mallorca y al Arcediano de 
la Santa Iglesia 5? al Vicario General para que 
todos, ó dos_, ó uno de ellos, por sí ó por otro, 
por autoridad apostólica abriesen información so- 
bre lo expuesto y según su juicio, subsanados los 
defectos que acaso hallasen, hiciesen de nuevo la 
erección é institución, estatutos y ordinaciones 
y demás que se solicitaba^ y estableciesen todo 
cuanto juzgasen necesario y oportuno para llevar 
á efecto la institución, y constituyesen las perso- 
nas denominadas canónigos, bajo.la obediencia del 
Prior, y al vacar el Priorato no se propusiese el 
sucesor sino por aquellos á quienes competía y 
por la mayor y más sana parte elegido, según el 
temor de Dios y estatutos canónicos, en el plazo 
preciso de tres días después de ocurrida la vacan- 



70 

te. Si el Diocesano, á quien compete la confirma- 
ción del elegido, rehusase confirmarlo dentro de 
tres días, pudiese el nuevo Prior posesionarse del 
Priorato con todos sus derechos, sin intervención 
del Diocesano y regir y gobernar la Iglesia de 
Lluchp residir en ella, como si la elección hubiese 
sido rite y canónicamente confirmada. Si empero 
las personas competentes no eligiesen dentro los 
tres días, el Obispo entonces, y no en otro caso, 
con consentimiento del Cabildo, estuviese facultado 
para proveer libremente de dicha iglesia. Y así 
concedió el Papa que el Prior y eclesiásticos que 
quisiesen vivir en común con el nombre de Canó- 
nigos seglares y bajo la regla de S. Pedro y obe- 
diencia del Prior, pudiesen allí perpetuamente ha- 
bitar libre y lícitamente. Prescribió que las rentas, 
productos y emolumentos legados con anteriori- 
dad á la iglesia de la Virgen se tuviesen y admi- 
nistrasen en común, y anuló todo cuanto pudiese 
perjudicar la formación del Colegio. Las Letras de 
Calixto III fueron presentadas al Diocesano, y el 
Arcediano de la Iglesia de iVlallorca, Arnaldo de 
Mari, procediendo á su ejecución, aprobó y confir- 
mó y decretó, ordenó é hizo todo cuanto era del 
caso, á tenor de lo contenido en la Bula Apos- 
tóh"ca. Así quedó plenamente instituido el Cole- 
gio de Canónigos de San Pedro, bajo la presi- 
dencia del Rdo. Sr. Duran. El celoso Prior no 
permitió que la iglesia de S. Pedro quedase aban- 



71 

donada j? viniese á total ruina, sino que la conser- 
vó y cuidó de que en ella se celebrase el Santo 
Sacrificio todos los domingos. El magnífico Tho-» 
más, que no había perdonado medio alguno para 
olitener la constitución del Colegio p que con el 
fin de activar el despacho de la Bula del Sumo 
Pontífice se había trasladado á Roma, hizo cons- 
trilir habitaciones para los primeros colegiales, que 
fueron los Rdos. Nicolás Cases, Jaime Cavalls p 
Peíro Lana. El 22 de Noviembre de 1456 se 
posesionó del Priorato Mossén Duran, y perfecta- 
mente de acuerdo con el limo. Cabildo de la Ca- 
tedral de Mallorca, que procuraba en todo prote- 
ger la nueva fundación, lo mismo que con el Sr. 
Thomás, de los fondos de su iglesia siguió redi- 
ciendo los censos que gravaban la alquería de 
Lluch de la cual se había posesionado en nombre 
del Santuario por el mes de Septiembre de 1456, 
y compró á favor del Colegio nuevos censos. Con 
mapor celo, si cabía, como Prior siguió comple- 
tando el templo, el santo sacerdote que como 
simple obrero, juntamente con el Sr. Juan Bartho- 
meu, había emprendido años antes la reforma del 
Santuario. 

Las obras de la iglesia que se hacían con el 
dinero que el Cabildo Catedral adelantaba, conti- 
nuaron con la diligencia desplegada por el Prior 
con sus canónigos. En la fachada de la iglesia 
levantóse el campanario en forma de espadaña, y 



72 

en él colocóse la campana que regaló á la Virgen 
Nadal Sala. 

Sin que sepamos la causa, pues los documen- 
tos sólo nos dicen se anu/á de star a la dita casít 
de Lluch, por disgustos del cargo ó por falta de 
salud ó por no probarle el clima, lo cierto es que 
á los tres años, en 1458, renunció el Priorato con 
todos sus derechos á favor del canónigo Mossén 
Nicolás Cases. Este prior no fué menos celoso de 
la prosperidad del Colegio, aumentando sus ren- 
tas y prosiguiendo la fábrica así de la iglesia como 
de la hospedería. Durante su priorato fueron tam- 
bién canónigos los Rdos. Pedro Casíell, Francisco 
Thió y Virgili de Alcudia, á quienes se unieron en 
1461 el Rdo. Antonio Sagrera y después el Sr. Pe- 
dro Garí. 

Con toda solemnidad celebrábanse cada día 
los divinos oficios y lo ordenado por el Magnífico 
Tomás Thomás en sufragio de las almas de sus pa- 
dres y de los Glaleotes fallecidos en la galera que 
había armado en servicio del monarca. 

La nueva forma de administración y gobierno 
que introdujo en la Santa Casa la institución del 
Colegio pudo ser una de las causas de desavenencia 
entre el procurador del Santuario Guillermo Pun- 
ter^ Presbítero, y el Prior; diferencias que acaba- 
ron con una denuncia formal ante el limo. Sr. Obis- 
po^ Arnaldo de Mari de Santacilia, que le obligó á 
separar al Prior Cases de la administración y entre- 



73 

garla ai Colegial Jaime Qavalls el día 7 de Sep- 
tiembre de 1461. Esto motivó un estado violento 
en el Colegio, y como el Prior no se sometiese á 
dejar la administración que con sus canónigos le 
correspondía, fué llamado por el Obispo y obliga- 
do á dar cuenta detallada de su gestión adminis- 
trativa. El día 5 de Enero de 1462 compareció el 
Prior Cases ante el Obispo, constituido personal- 
mente en su Palacio, y presentó cuenta de su admi- 
nistración. Las cuentas fueron impugnadas con 
minuciosa exactitud por el Procurador, quien se 
incautó de los fondos y bienes del Colegio, por 
las razones que expone en la serie de capítulos 
presentados al Obispo. El Prior replicó enérgica- 
mente y protestó de la expoliación hecha al Cole- 
gio, pidiendo que al menos los gastos de la causa 
fuesen satisfechos de los fondos del Santuario. Al 
verse despojado del priorato y de sus bienes y 
frutos, apeló al Papa, contra la sentencia del Ordi- 
nario, El Sumo Pontífice Pío lí, por Bula expedi- 
da á 9 de Agosto de 1462, año 4.° de su Pontifi- 
cado, delegó al Abad del Monasterio de La Real y 
Precentor de la Santa Iglesia de Mallorca, para que 
entendiesen en la causa y la fallasen con Autoridad 
Apostólica, sin que permitiesen que el Prior y Co- 
legio fuesen molestados indebidamente por nadie 
en la posesión de sus bienes, réditos y demás 
perteneciente á su iglesia. La intervención de tales 
delegados puso las cosas en su punto, y al fallecer 



74 

el Prior Cases estaba todo en paz, sin que el 
vecindario, ni mucho menos los peregrinos, hubie- 
sen podido notar el menor decaimiento en el culto 
ni abandono alguno en la conservación de la anti- 
gua iglesia de San Pedro de Escorca, 

La muerte del Prior Rdo. Nicolás Cases fué 
muy sentida, y con ello empezó una época de des- 
gracias inesperadas que afligió el corazón de los 
devotos de la Virgen p que podemos considerar 
como una dura prueba que hizo á los mallorquines 
el amor de la celestial Señora, prueba que dio por 
resultado, después de larga y> laboriosa crisis, 
como profunda reacción^el más lozano florecimien- 
to del culto que el amor intenso de correspondencia 
filial supo dedicar á su Madre cariñosa. 



CAPITULO VIII 



Vicisitudes o^uepasó el Colegio en la segunda mitad del 
siglo XV. 



Al ocurrir el fallecimiento del Prior Cases, 
encontrábase en la Ciudad el Colegial Sagrera, 
quien, avisado del suceso, pasó á Lluch para to- 
mar parte en el entierro del cadáver, depositado 
en la iglesia, y en la solemne celebración de las 
exequias. Así las cosas, llegó al Colegio, de no- 
che, una patrulla de unos cuarenta hombres ar- 
mados, dirigidos, desde Inca, por el Notario de 
aquella villa Migue? Agual, sobrino del preten- 
diente al priorato vacante^ Mi^er Antonio Agual, 
entonces residente en Roma. Con bárbara violen- 
cia; allanaron la santa morada, rompiendo puer- 
tas y penetrando por los tejados, sin retroceder 
ni imponerse ante los severos despojos de la 
muerte. Cogieron á los Colegiales, encerraron á 
los Sres. Sagrera, Qavalls y Thio en la casa de 



.76 

la Alquería, y á los Sres. Castell y Virgili en otra 
habitación, y los tuvieron así detenidos un día y 
una noche, sin darles más alimento que un vaso 
de vino y un poco de pan, á fin de obligarles á 
elegir prior al Mi^er Agual. Mientras unos se 
ocupaban en tan vil coacción, oíros con mano 
profana daban sepultura al cadáver del Prior Ca- 
ses, sin permitir la asistencia de ningún sacerdote. 
A la noche siguiente, el Sr. Sagrera logró, apuda- 
dado del trajinero de la casa, escaparse. Atemo- 
rizados los demás ante las amenazas que se les 
hacían, se consiguió que el Sr. Castell fuese en 
busca del Sr. Sagrera. Al encontrarle, suplicóle 
que consintiera en nombrar prior al Sr. Agual; 
pues, de no hacerlo, habrían de pasar muchas an- 
gustias y disgustos. Confesó el tímido Colegial 
que le habían prometido diez libras para que ges- 
tionase con sus compañeros la elección tan bru- 
talmente intentada. Con esto presentóse el notario 
Cerda de Inca con unos diez hombres, p, contra su 
voluntad, hiciéronles elegir Prior del Colegio al 
Sr. Agual. Sin pérdida de tiempo, alcanzada la 
libertad al dar su voto aunque forzadamente, pa- 
saron los colegiales á la Capital, y denunciaron 
al Virrej' lo que acababa de sucederles. Abierto el 
consiguiente proceso, los que en nombre del 
Sr, Agual se habían posesionado del Priorato, no 
permitieron á los Colegiales la entrada en su pro- 
pia residencia El Santuario pasó al cuidado de 



t* 



77 

encargados mercenarios, y el abandono p la ruina 
amenazaban acabar con el edificio y el templa 
levantado y conservado con el óbolo que el amor 
agradecido depositó siempre á los pies de la Vir*- 
gen, Reina de Mallorca, y que se vio profunda- 
mente vulnerado con tan codicioso proceder. No 
podían consentir aquellos buenos sacerdotes tama- 
fías injusticias, y para remediar tanto inf©rtunio, 
en nombre de todos, acudió el Sr. Sagrera al Rey 
D. Juan, exponiendo tales hechos, y el Monarca, 
por Letras expedidas en Higueras á 29 de Abril 
de 1472^ ordenó el secuestro de los frutos y emo- 
lumentos del Colegio para que de ningún modo 
los percibiese el que se decía prior ^ mientras pro- 
cediese á una información de los hechos el Lu- 
garteniente del Reino con consejo del Vicario Ge- 
neral, inquiriendo la manera como se posesionó 
del priorato y atestiguándole de su mala adminis- 
tración y gobierno, en desprecio de lo dispuesto 
en la Bula Pontificia de creación del Colegio. Se 
abrió el proceso; pero no se hizo el secuestro 
hasta que los mismos canónigos acudieron otra 
vez al Monarca, y éste, por Letras expedidas en 
Badalona á 20 de Mayo de 1478, mandó su ejecu- 
ción. A este fin el Lugarteniente del Reino Be- 
renguer de Blanes_, el 8 de Julio mandó al notario 
Tomás Peregrí y al Veguer Simón Cardona que 
fueran á Lluch y pusiesen en manos de la Curia 
y secuestrasen todos los frutos y réditos y emo- 



7^ 

lumentos de la casa, y> hecho esto, lo confiasen á 
la administración de alguna buena persona, y que 
levantasen acta de todo para conservación de la 
casa en favor de dichos canónigos. Subieron á 
Lluch los dos encargados, 3? en 20 de Julio se 
empezó el Inventario, á presencia del Baile de 
Escorca Nadal Vallespir, de Pedro Llobera, Jura- 
do, de Juan Damer. vecino de aquella parroquia, 
y del doncel Arnaldo de Santa Cilia. — Entretanto, 
elevóse el proceso al Rey, quien, enterado de 
todos los hechos, proveyó que los canónigos que 
eran al ocurrir la vacante y que aun vivían eli- 
giesen prior al que bien les pareciese, observando 
siempre lo dispuesto en la Bula pontificia. Presen- 
tadas las letras Reales al Virrey, éste, á tenor de las 
mismas, ordenó á los expulsados colegiales que 
volviesen á Lluch y que ejecutasen lo mandado 
por el Rey. Eligieron Canónigo del Colegio á 
mossen Miguel Prats y los tres eligieron para 
Prior á miQer Juan Prats, entonces residente en 
Roma, quien estuvo en posesión del Priorato unos 
cuatro años, durante los cuales el Colegio celebró 
los divinos oficios y atendió al cuidado espiritual 
de los peregrinos. Pasado aquel tiempo, presentó- 
se en aquella Casa el Honorable mi^er Arnaldo 
de Santa Cilia, canónigo de la Catedral y oficial 
del limo. Sor. Obispo, procurador del mi(?er 
Agual, quien, por letras Apostólicas recibidas del 
Sr. Agual, según aseguraba, proveyó que se se- 



79 

cuestrasen los bienes, frutos y réditos del Colegio, 
expulsando á los canónigos Sagrera, Thio, Prats 
y Garí. Con la actitud del Provisor, los Colegiales 
vieron perdidas todas sus esperanzas y se resig- 
naron á la triste suerte de mendigar algún pues- 
to para vivir en otro lugar. Solamente permitió el 
Iltre. Canónigo de la Seo Antonio Juan, otro pro- 
curador del Sr. Agual, que el Rdo. Pedro Garí 
prestase sus servicios en el Santuario como simple 
sacerdote juntamente con un cura francés, llama- 
do moss. Guillermo, que fué conducido como vi- 
cario encargado de mossén Agual. 

Todos estos trastornos fueron causa de que el 
Santuario decayese de un modo lastimoso. Los 
obreros no pudieron ejercer su cargo por impedir- 
les su acción el apoderado de MÍQer Agual, pro- 
tegido siempre por el Oficial del Obispo MiQer 
Arnaldo de Santa Cilia. No se celebraban los divi- 
nos oficios ni los demás sufragios establecidos por 
los fundadores del Colegio, y el canto de los dos 
sacerdotes de diferente lengua producía un efecto 
extraño que perjudicaba grandemente la devoción 
de los fieles. 

El Santuario veíase menos frecuentado y el 
edificio iba á una total ruina, pues consumían todas 
las pocas limosnas los sacerdotes que servían la 
iglesia. No pudiendo sufrir tanto abandono, el 
obrero Gabriel Vidal^ mercader de Mallorca, de 
su propio peculio mandó hacer reparaciones y 



8o 

construir una habitación decente para las personas 
que visitasen el Santuario. 

Los pobres Colegiales, en su desgracia, no ce- 
saron de exponer al Rey la desairada 3? triste 
situación,]? lograron que desde Alcalá de Henares;, 
en carta de 8 de Noviembre de 1485, mandase á 
su Lugarteniente que se informara de la manera 
como estaba regida la Casa, si los canónigos habi- 
taban en ella, y si era observada la disposición del 
Sr. Tomás Thomás, ó si se celebraban los divinos 
oficios, y quién servía la casa; que extendida la 
información se la mandara en pliego cerrado y 
sellado, para proveer y tratar con el Padre Santo la 
manera de normalizar la marcha del Colegio y po- 
ner término á un estado de cosas tan perjudicial y 
ofensivo á Dios. Ante el notario Peregríise tomó la 
información detallada, en la cual declararon los 
Colegiales Antonio Sagrera y Pedro Garí^ el 
obrero Gabriel Vidal, los vecinos de Lluch Juan 
de Amer^ Nadal Vallespir,, Matías Malondra, Pedro 
Llobera y Antonio Cánaves, y los magníficos 
caballeros Alvaro Unís y Melchor Thomás, hijo 
del fundador Tomás Thomás. 

Todos unánimemente confirmaron las quejas 
presentadas por los Colegiales. 

Elevada la información al Rey, dio lugar á 
tratar con la Santa Sede el enredado negocio, que 
acabó con la publicación de una nueva bula ponti- 
ficia confirmando en todo la de Calixto ÍII, y con- 



8i 

cediendo á los Canónigos el uso de Sello propio. 
Al expedir Alejandro VI esta Bula en 15 de Di- 
ciembre de 1495, había ya fallecido el Sr. Agual, 
quien supo, con su valimiento ante la Curia Ro- 
mana, conservar el priorato hasta su muerte, en 
menoscabo del Santuario que dejó en el estado 
deplorable que es de suponer después de tan largos 
litigios^ confiado á manos mercenarias. La Virgen, 
sin embargo, vióse siempre amada de sus buenos 
hijos, y este amor fué la causa de que pusiesen 
todos los medios para devolver á su Madre el 
antiguo culto y veneración, nota la más hermosa 
y más pura que resonó siempre en aquellas alturas 
consagradas por María Inmaculada. 



CAPITULO IX 



El Prior Axartell. — Testamento de Baltasar Thomás.- 
Obras importantes en la Iglesia y en el edificio. 



El estado anormal y como de disolución en 
que se hallaba, de hecho, el Colegio cuando murió 
el Prior Agual_, nos hace creer que fué la causa 
de no ser elegido por los Colegiales su sucesor, 
Rdo. D. Pedro Axartell, sacerdote de gran in- 
fluencia en la Curia Romana, de la cual era em- 
pleado. La circunstancia de no encontrar su nom- 
bre en el registro de Ordenandos del archivo del 
Obispado nos asegura en la opinión de que el se- 
ñor Axartell hizo sus estudios 5? se ordenó en Ro- 
ma. En 27 de Agosto de 1489 obtuvo un beneficio 
en la Catedral de Mallorca, del cual se posesionó 
por medio de su hermano Juan Axartell á quien 
nombró su procurador. 

Mientras estaba ausente de Mallorca el señor 
Axartell, el hijo del noble Tomás Thomás quisó 



84 

mostrarse digno heredero de tan piadoso padre, 
en su amor al Santuario de Lluch, p si el nombre 
de aquél figura como uno de los fundadores del 
Colegio, el nombre de Baltasar Thomás figura 
como el del insigne bienhechor que dotó el Cole- 
gio y señaló una norma en la elección de los Cole- 
giales, sellando su proverbial devoción con la si- 
guíente cláusula testamentaria, dispuesta en su úl- 
tima voluntad á los 29 de Diciembre de 1491 en 
poder del notario Pedro Morante: «Quiero y dis- 
pongo que todos mis bienes sean de la Iglesia de 
la Virgen María de Lluch de la presente isla, en la 
forma y condiciones que siguen; es a saber: ante 
todo sobre ía puerta exterior de dicha Iglesia y en 
piedra mármol allí fija ha de esculpirse el escudo de 
armas y divisa de mi padre, como también en la 
puerta de mi casa que destino para habitación del 
honorable Prior desdicha Iglesia de Nuestra Seño- 
ra de Lluch; y quiero y mando y dispongo que los 
magníficos Jurados de la presente Ciudad y Reino 
de Mallorca y el honorable Cabildo de la Seo de di- 
cha ciudad elijan tantos presbíteros cuantos se pu- 
dieren sostener y alimentar con los frutos de mi he- 
rencia, quienes continuamente residan en dicha 
Iglesia y casa, celebrando cada día en las horas co- 
rrespondientes los divinos oficios, cantando solem- 
nemente á honor y alabanza de Dios omnipotente y 
de su Santísima Madre; y cuando falleciere ó 
separado alguno^ que los jurados y Cabildo , por 



85 

maporla, puedan subrogar y elegir á otro ú otros. 
Quiero y dispongo también que cada año el hono- 
rable Prior de dicha Iglesia de la Vigen de Lluch 
esté obligado á distribuir veinte libras de los fru- 
tos de mi herencia en la mencionada Iglesia de la 
Seo entre los honorables canónigos y venerables 
presbíteros que fueren presentes en las primeras 
vísperas de Santo Tomás Apóstol y en la celebra- 
ción del oficio de su festividad y que dichos canó- 
nigos cuiden de hacer tocar la campana mayor de 
dicha Iglesia de Mallorca, llamada vulgarmente 
n'Aloy^ como se acostumbra en tales festividades.» 

Esta pia disposición del prohombre militar y 
ciudadano de Mallorca Baltasar Thomás, hubiera 
dado luego rápido y axtraordinario desarrollo á la 
vida del incipiente y contrariado Colegio, si la 
oposición presentada por los parientes del testador 
no hubiese dado lugar á un larguísimo pleito que 
fué sometido á la decisión de la Curia Romana. 

Entre tanto el Sr. Axarlell ejercía su cargo en la 
misma Curia Romana, sin que esto fuese obstáculo 
para aceptar el nombramiento de Prior de Lluch. 
— En 1.° de Octubre de 1494 tomó posesión, tam- 
bién por procurador^ y con su designación pudie- 
ron abrigar los devotos del Santuario fundadas es- 
peranzas de mejora y la seguridad de que acaba- 
ría el deplorable estado én que lo dejó su anterior, 
más cuidadoso de favorecer á sus parientes que de 
conservar decentemente el priorato que había dis- 



86 

frutado tanto tiempo. Un año después de haber 
sido nombrado Prior el Sr. Axartell, promulgó el 
Papa Alejandro VI la Bula confirmatoria de la de 
Calixto III. A pesar de ser tan claras las disposicio- 
nes pontificias sobre la elección de Prior, vemos- 
que la Santa Sede se reservó la provisión del prio- 
rato y del curato anejo de San Pedro de Escorca. 
En aquella fecha no vemos figurar otro sacerdote 
como canónigo, más que el Rdo. Pedro Garí,quien 
al mismo tiempo era vicario de la parroquia. En 
Roma, el nuevo Prior trabajó para conseguir la 
restauración del Santuario, y á fin de estimular la 
devoción de los fieles, valiéndose de sus estrechas 
relaciones con los Cardenales de la Curia Roma- 
na, obtuvo de diez y nueve de ellos la respectiva 
concesión de cien días de Indulgencia perpetua en 
los fiestas de la Concepción, Nacimiento, Purifica- 
ción y Asunción de la Virgen, como también el día 
de la Dedicación de su iglesia á todos los fieles cris- 
tianos que confesados y arrepentidos visitasen en 
dichos días la Iglesia de Nuestra Señora de Lluch 
y, según los deseos del venerable Prior, ayudasen 
con sus donativos y limosnas á la reparación, con- 
servación y mantenimiento de sus construcciones y 
edificios, lo mismo que á la adquisición de libros, 
cálices, ornamentos y demás cosas necesarias pa- 
ra el culto divino, y así los fieles acudiesen con 
mayores garantías espirituales al Santuario. Esta 
espléndida concesión fué otorgada en 18 de Na- 



87 

viembre de 1498, año séptimo del pontificado de 
Alejandro VI, y luego de obtenida, el celoso Prior 
trasladóse con ella á Mallorca y á Lluch para dar 
empuje á las obras de restauración tan necesarias. 
Poco antes el Obispo, limo. D. Antonio de Rojas, 
había mandado formar el inventario de todos los 
objetos del Colegio, lo cual se llevó á cabo el 28 
de Octubre de 1498 á instancia de los obreros Na- 
dal Vallespir 5? Antonio Cánaves, con intervención 
del canónigo y Vicario Pedro Garí, único que pu- 
do conseguir permanecer en aquella casa, aun en 
los tiempos en que fueron expnlsados sus compa- 
ñeros. Por aquel inventario podemos venir en co- 
nocimiento de la reacción obrada por la Virgen en 
los ánimos de sus devotos. Cincuenta y una lámpa- 
ras de plata colgaban ante el altar, y asombra lee r 
el crecidísimo número de alhajas de oro y plata, 
damascos, telas y ornamentos preciosos y vasos 
sagrados de gran valor. Había mandado también 
el Sr. Obispo que se construpse una rica custo- 
dia de plata para la Exposición del Santísimo Sa- 
cramento, y á este fin, luego de terminar el inven- 
tario,, enumeraron, separaron y llevaron al Ilustrí- 
simo Prelado quince lámparas de plata y algunas 
alhajas del mismo metal, las cuales, en 16 de No- 
viembre, los mencionados obreros y vicario, en 
presencia del Obispo, de los magníficos Juan Des- 
pí, jurado del Reino y Gaspar Thomás, Doncel, 
obreros de la ciudad y de los Rdos. Doctor Miguel 



88 

Morro y Guillermo Grúa presbíteros y domeros 
de la Seo, entregaron al platero Antonio Falconer 
para la fabricación de la custodia. La devoción, 
estimulada por los cuidados y celo del Prior señor 
Axartell y por las repetidas mercedes de la Virgen, 
enfervorizó más las almas y aumentó los recursos, 
* pudiéndose emprender la ampliación y restauración 
total de la Iglesia para dar más digna morada en 
aquellas alturas á la excelsa Reina del Cielo. Nor- 
malizóse la administración, y con todas las seguri- 
dades propias del acto hacían los obreros las ex- 
tracciones del dinero de la caja á presencia del 
Prior ó Vicario y no pocas veces de todos los pa- 
rroquianos. La casa proveyóse de todos los mue- 
bles y ropas que la incuria había hecho desapare- 
cer, y los peregrinos encontraron digno hospedaje 
como en tiempos anteriores. 

AI fallecer el canónigo de la Catedral Ilustre 
D. Pedro Forteza fué designado por la Santa Sede 
para ocupar la vacante el Prior Rdo, Pedro Axar- 
tell, á quien se dio posesión del canonicato en 1 1 
de Junio de 1504 en virtud de Letras Apostólicas. 
El ser elevado el Sr. Axartell á esta dignidad, lejos 
de ser obstáculo á su celo por el florecimiento del 
Santuario, fué motivo de mayores cuidados y do- 
nativos. Si bien su cargo le obligaba á residir en 
la Ciudad, no por esto dejaba de trasladarse al San- 
tuario siempre que las circunstancias reclamaban 
su presencia. Con incansable actividad acabaron- 



89 

se á principios deí siglo XVI las obras de la Iglesia 
y en 29 de Noviembre de 1508 Fueron entregados 
al Sr. Jaime xMalonda, maestro carpintero, cuatro du- 
cados de oro para construir las puertas del portal 
ma3?or. El pavimento del templo quedó terminado 
en 23 de Majpo de 1512. Este templo, á juzgar por 
los restos que hoy se conservan^ era ya bastante 
principal. Tenía un pórtico ante la puerta mayor; 
así se desprende de una cuenta que se pagó para su 
construcción. Para albergar la Com.inidad y la gen- 
te de servicio indispensable para el buen gobierno 
y alojamiento de los peregrinos construyóse- si- 
multáneamente el edificio tal como aparece en los 
inventarios de la época, con las siguientes depen- 
dencias: Casa donde habitan los presbíteros. — La- 
gar.— Sala sobre el comedor. — Otro cuarto. — Sa- 
la de Vidal.— Cámara de los Caballeros. — Cuarto 
de la caja.— Sala del extremo del pórtico. —Id. sobre 
el pórtico. — Cámara baja.~Cámara sobre la pila. 
Cuando este insigne bienhechor é ilustre pre- 
bendado, condecorado también con la dignidad de 
Protonotario Apostólico hubo consumido todo su 
celo en el engrandecimiento del Santuario, dispú- 
sose á renunciar el priorato á favor de un beneficia- 
do de la Catedral cuyo nombre se ha perpetuado 
como fundador del Colegio de Nuestra Señora de 
Lluch. 



CAPÍTULO X 



El Prior Vaquer.— Testamento del Ex-prior Axartell.— 
Prodigio obrado por la Virgen.— Reconstitución del 
Colegio. 



Gran crecimiento dio al Santuario de Líuch el 
Prior Axartell; pero no quiso llevar á cabo la 
constitución del Colegio, llegando a ser él solo 
quien formaba el clero del Santuario, toda vez que 
los demás presbíteros que ejercían los ministerios 
eran simples encargados y dependientes suyos. 
Así no es extraño que, al querer, en su anciani- 
dad, renunciar al priorato, lo hiciese á favor del 
Beneficiado y Domero de la misma Catedral Rdo. 
Gabriel Vaquer, ante el notario Alejandro Brondo . 
Tuvo lugar la renuncia el 13 de Febrero da 151 6-; 
la cual fué aprobada y confirmada por el Papa 
León X, quien en Bula de 8 de Octubre del mismo 
año dirigida al expresado Sr. Axartell, le conce- 
dió el disfrute de las rentas del priorato sin obli- 



92 

garle á dar pensión alguna al nuevo Prior Vaquer, 
pero sí á levantar las cargas del mismo. El expre- 
sado Pontífice León X, al ocurrir la muerte del 
canónigo Axartell en 1518, confirmó en el Prio- 
rato al Rdo. Gabriel Vaquer concediéndole el po- 
der continuar en los Beneficios y Domería de la 
Catedral que poseía. El testamento del M. Iltre. 
Sr. Axartell perpetuó el amor que durante su vida 
había profesado á la Reina de aquellas Montañas. 
Pocos días antes de morir, en 11 de Septiembre 
de 1518, expresó su última voluntad en estos tér- 
minos: «Instituto y hago mi heredera universal á la 
Purísima é Inmaculada Virgen María de Lluch, 
venerada en las montañas de esta Diócesis de Ma- 
llorca, á sus libres voluntades; proveyendo y man- 
dando, por la ferviente devoción que profeso á la 
Señora y á honor y reverencia de la misma, que 
todos mis bienes é inmuebles sean vendidos por el 
venerable Gabriel Vaquer, presbítero y Prior de 
dicha Iglesia como administrador de mi herencia, 
y su precio se convierta en renta que sirva para 
mantenimiento y sustentación de los presbíteros 
que estén dedicados perpetuamente al servicio de 
dicha Iglesia,» — Con devoción tan ejemplar y con 
tan piadosa generosidad confió al que le sucedía 
en el priorato la ejecución de su última voluntad 
á favor del Santuario, conociendo sin duda su acen- 
drado amor á la Virgen de Lluch. 

No fueron vanas sus esperanzas. El Prior Va- 



93 

quer consiguió lo que no pudieron sus antecesores: 
la reconstitución del Colegio, después de asegurar 
la dotación de los Colegiales allanando dificultades 
que habrían sido insuperables para otro que no 
hubiese tenido el talento, la energía,'la constancia 
y el interés que caracterizaron al infatigable señor 
Vaquer. Le fué colada la Rectoría y Priorato en 
22 de Junio de 1518 en virtud de Letras de Co- 
imsión dirigidas al canónigo y Vicario General se- 
ñor Guillermo Grúa. 

Algunos prodigios muy singulares obrados por 
por la Virgen avivaron el celo del nuevo Prior. 
Había su antecesor dado en enfiteusis á Miguel 
Seguí el predio Lluch, reservándose solamente un 
censo de treinta y una libra y seis sueldos. Esta 
concesión se hizo en la Escribanía del Temple, an- 
te el notario regente de la misma Gabriel Sampol 
en 24 de Octubre de 1513^, firmando el acta el 
Rdo. Fray Juan Torres, procurador del Rdo. se- 
ñor D. Antonio deSaní Martí, Bailío de Mallorca. 
El nuevo poseedor^ para su mayor seguridad, ob- 
tuvo del Rey D. Fernando de Aragón la confirma- 
ción en dicha propiedad, por instrumento ó carta de 
gracia que hizo á su favor el Magnífico Francisco 
Celler, registrada en Mallorca y expedida en Va- 
lladolid, á 24 de Septiembre de 1516. Esta conce- 
sión real fué nuevamente confirmada por letras eje- 
cutoriales ante el Notario de la misma Curia del 
Temple á 30 de los expresados mes y año. 



94 

Tantas precauciones tomadas por el nuevo due- 
ño de Líuch indican que algún reparo había de 
-haber en la validez de la enagenación. Asegura- 
da así la propiedad de la finca, trató de impedir 
al Colegio y á los peregrinos el uso del agua de 
la Font Cubería. Ante tan inicuo procedimien- 
to nos refiere la tradición el castigo que impuso la 
la Virgen al exigente propietario. Con asombro de 
aquellos contornos, secóse el antiguo manantial y 
íbrotó en el cercado, propiedad del Santuario, junto 
á la casa del mismo predio. Entre tanto el Prior, 
enterado de los vicios de que adolecía la ena- 
genación hecha por el Prior Axartell, promovió 
litigio y obtuvo sentencia á favor del Colegio^ 
recobrando el predio de Lluch. Al volver á po- 
sesionarse de nuevo el Colegio, con gran ad- 
miración de los que observaron el prodigio^ 
otra vez brotó en el primitivo lugar la fuente 
que había permanecido seca mientras el dueño 
quiso negar el agua á los que servían ó visitaban á 
la Virgen,, Señora de aquellas montañas. Este y> 
otros prodigios que demuestran el cuidado de la 
Santísima Virgen por los intereses de su casa y 
de sus devotos, aumentó el número de peregrinos, 
siendo necesario construir nuevas habitaciones. Sin 
descuidar el ornato y la fábrica del Santuario^ de- 
dicóse el nuevo Prior á la reconstitución del Co- 
legio y trabajó para que no se infringiesen por más 
tiempo las prescripciones contenidas claramente 



95 

€n las Bulas de Calixto III y de Alejandro VI. — Su 
primer cuidado fué ejecutar la pía herencia del 
M. Iltre. Sr. Axartell y crear nuevos censos pa- 
ra dotación de los Colegiales. Poco después, fa- 
llecido uno de los que llamaba como á herederos el 
difunto bienhechor Baltasar Thomás^ vino el caso 
de cumplirse la cláusula testamentaria á favor del 
Santuario de Lluch, y el Prior Vaquer reclamó di- 
cha herencia. Se opuso á ello el sobrino del difun- 
to^ llamado también Baltasar Thomás, y movió liti- 
gio ante la Curia Romana, pretendiendo la he- 
rencia por derecho de substitución. La causa duró 
largo tiempo, hasta que los Canónigos M. Ilustres 
Sres. D. Arnaldo Albertí y D. Francisco Net con- 
siguieron una transacción entre ambas partes, que 
autorizaron los notarios Pedro Fullana Roselló y 
Antonio Caries, ante los testigos- Jorge Font^, ciu- 
dadano de Mallorca, Gabriel Salom, Pbro., Fran- 
cisco Garriga, Pbro., y Pedro Juan Beliga, Algua- 
cil de la Santa Inquisición de Mallocra. Esta tran- 
sacción se hizo en 20 de Abril de 1526, y en ella se 
convino entre otras cosas: 1.° Que Baltasar Tho- 
más daría en propiedad p pensiones al Prior de 
Lluch cuatrocientas libras mallorquínas censo, con 
los instrumentos radicales de cesión de ellas. — 2.° 
Que el mismo Sr. Thomás pagaría la congrua de 
un beneficio en la Parroquia de Pollensa y el Aloy 
el día de la fiesta de Santo Tomás en la Catedral, á 
que estaba obligada la herencia, — 3.° Que las ca- 



9é 

sas que poseía la familia Thomás en Pollensa se- 
rían transferidas al Prior.— 4.° Que el Prior renun- 
ciara á favor de dicho Baltasar Thomás el derecho 
que pudiese tener en la herencia del difunto testa- 
dor ó de D.^ Inés su difunta abuela. — 5.*^ Que se 
suplicase á su Santidad ó á su Auditor en el pleito, 
para que diese por válido el convenio.— 6.° Que 
si se suscitase alguna duda sobre el modo de en- 
tender dicha concordia, la decidiesen los Iltres. don 
Arnardo Albertí y D. Francisco Net, Canónigos. 
Después se describen los censos que habían de for- 
mar la renta de cuatrocientas libras á favor del 
Santuario. 

Así las cosas, procedió el Prior Vaquer á la 
formación de unas Constituciones, las cuales, pre- 
sentadas al Cabildo Catedral, éste, en sesión de 
24 de Mapo de 1531, acordó elevarlas á la apro- 
bación del limo. Sr. Obispo. — Según ellas, las 
condiciones que deben reunir los colegiales son: 
que sean mallorquines_, procedentes de legítimo ma- 
trimonio, no conversos, ni moriscos, ni de nación 
de infieles, de buenas costumbres y no profanos 
ni infames; que estén instruidos en gramática y en 
canto, j7, por último, que no posean beneficio al- 
guno que les obligue á residir fuera del Santua- 
, rio. Uno de los colegiales debe ser maestro en 
Teología, y diariamente ha de dar á los demás 
lección de Sagrada Escritura. Cada día también se 
han de ejercitar en gramática, lógica y canto y 



97 

todas las buenas artes. Se han de rezar ó cantar 
todos los días en el coro las horas canónicas y la 
Misa en la forma que en la Catedral; además una 
Misa de Nuestra Señora á la madrugada ha de 
cantarse cada día por seis niños, como se hace en 
el Santuario de Montserrat. La comida ha de ser 
en común en el refectorio. El hábito ha de ser 
igual para todos, honesto y conveniente á perso- 
nas dedicadas al servicio de Dios. Con el beneplá- 
cito de Su Santidad desea el Prior resignar y re- 
nunciar al priorato en favor del Colegio, y para 
dicho caso, los colegiales deben elegir^ por ma- 
yoría de votos, á uno de ellos para sucederle en 
el cargo, quién no podrá tener el priorato más 
de dos años. Finida la administración bienal, ocho 
días antes de la fiesta del Nacimiento de la Vir- 
gen, se ha de elegir nuevo Prior, quien debe notar 
los ingresos y salidas que ocurran durante el bie- 
nio de su administración. El mismo día de la elec- 
ción, se han de elegir dos colegiales como oido- 
res de cuentas para que las examinen y definan, 
lo mismo que un procurador para cobrar y elegir 
los censos y emolumentos del priorato, quien de- 
ba rendir cuentas á aquéllos. Si el Prior muriese 
durante el bienio de su administración, elegirán los 
colegiales nuevo prior por el tiempo que falte, 
pudiéndose elegir definitivamente al terminar el 
bienio. Si algún colegial quisiese separarse del 
colegio por cualquier motivo, congregado dicho 



98 

colegio, pida licencia, y aunque no la obtenga, 
puede efectuarlo. Encárgase que todos vivan con- 
forme exige la santidad de la casa y vistan el há- 
bito talar en la misma forma, y al que fuese inob- 
servante sé le despida, previa determinación del 
Colegio^ después de las debidas y prudentes amo- 
nestaciones. Cuando por cualquiera de las causas 
mencionadas, ó por muerte, ocurriese alguna va- 
cante, los restantes deberán elegir otro presbítero 
que tenga las condiciones expresadas, en lugar del 
ausente ó fallecido, quien preste juramento de obe- 
diencia al Prior; y en caso de empate, decidirá la 
elección el voto del Prior. Si por negligencia ó 
por cualquiera otra causa el Colegio en el plazo de 
treinta días no hubiese elegido presbítero para la 
vacante de colegial, habiendo candidatos, enton- 
ces el Obispo ó su Vicario General podrá elegir 
en lugar del ausente ó fallecido otro presbítero 
que tenga las condiciones expresadas. Pagados 
los gastos de comida, bebida y demás cosas nece- 
sarias, el sobrante, si lo hubiere, se convertirá en 
distribuciones cuotidianas repartibles entre los co- 
legiales residentes y que asistan á las funciones 
corales, distribuciones que se aumentarán ó dis- 
minuirán según los fondos, á juicio del Colegio. 
Caso de aumentar los ingresos se elegirá mayor 
número de Colegiales. Si ccurriese no encontrar 
personas idóneas, se suspenderá la elección hasta 
que las circunstancias variaren. 



99 

Como se ve,en las anteriores Constituciones, pa- 
ra nada se mencionan las Bulas de Calixto III ni de 
Alejandro VI, de las cuales se prescinde por com- 
pleto. En la elección de Prior concuerdan estas 
Constituciones con las mencionadas Bulas por lo 
que mira á la forma de elección, pero no á la dura- 
ción del cargo, que de vitalicio pasó á bienal. 
También conservan las Constituciones la interven- 
ción del Diocesano, á quien pasa el derecho de ele- 
gir en las vacantes de Colegial, si el Colegio no 
hubiese usado de su derecho durante treinta días. 
Es de notar, por último, que en el texto de estas 
primeras Constituciones no figure en nada la inter- 
vención del Cabildo Catedral ni de los Jurados 
del Reino en la elección de Colegiales, ni se men- 
cione para nada la preferencia que á las colegiatu- 
ras pudiesen tener los parientes de Baltasar Tho- 
más ni del mismo Gabriel Vaquer, autor de tales 
Constituciones. 

Luego de efectuada la transacción sobre la he- 
rencia de Baltasar Thomás, el Cabildo Catedral y 
los Jurados del Reino eligieron para colegiales á 
los Rdos. Antonio Bauza, Germán Más, Pedro Ga- 
mos 3? Miguel Andreu, quienes suplicaron al Sumo 
Pontífice Clemente VII se dignase aprobar sus es- 
tatutos 5?, en cumplimiento de' la voluntad del di- 
funto Baltasar Thomás, erigiese en Colegio aque- 
lla comunidad de sacerdotes. El "Papa expidió una 
Bula acediendo á la petición y creando un Colegio 



lOO 

de sacerdotes, en siete de las Kalendas de Octubre 
del año octavo de su pontificado (1531). Este do- 
cumento pontificio no es, á nuestro juicio, confir- 
mación de las Bulas de Calixto III y de Alejandro 
VI, sino que, prescindiendo de ellas, contiene la 
creación de un Colegio con unos Estatutos y> or- 
denaciones que establecen variaciones muy radica- 
leSj así en la preponderancia que se concede en 
las elecciones á los Cabildos Catedral y Munici- 
palj en menoscabo de la intervención del Ordina- 
dinariOj como en la preferencia que da á los pa- 
rientes de Thomás y de Vaquer para ocupar las 
colegiaturas. El derecho de elegir, que en los Es- 
tatutos de Vaquer, arriba mencionados, pasaba al 
Obispo, queda, por la Bula, transferido al Cabildo 
y> Jurados, cuando en el plazo fijado en los mismos 
no ejerciesen el derecho de elección ó de presen- 
tación los mismos Colegiales. Por gracia especial 
del Pontífice, y no por voluntad escrita de Thomás 
ni de Vaquer, se concedió á sus parientes el que 
fuesen preferidos en la provisión de las colegiatu- 
ras, sin duda teniendo en cuenta los desvelos que 
uno y otro se tomaron en procurar la dotación 
del Colegio. Cuanto apreciaba el Papa al Prior Va- 
quer, como restaurador del Santuario, bien lo de- 
muestra la distinción que le concede en la misma 
Bula; esto es, que teniendo en cuenta que á sus ex- 
pensas procuró la instalación del colegio^en premio 
de sus trabajos mientras viviese, por sí solo, pu- 



lOI 

diese variar los presbíteros de dicho Colegio y 
elegir á otros en substitución de los mismos. Y 
si llegando á edad avanzada y no pudiendo 3?a 
cuidar por sí y servir la dicha Capilla desease el 
auxilio de alguno de los sacerdotes en la direc- 
ción y gobierno del Colegio, que los Colegiales 
le eligiesen de entre ellos un Coadjutor, renován- 
dolo ó variándolo cada dos años, 5? que el que fue- 
re coadjutor quedase Prior el bienio en que ocu- 
rriese la muerte del Rdo. Vaquer. Estas conside- 
ciones parece que son justa correspondencia al ge- 
neroso ofrecimiento que el mismo Prior Vaquer 
consignó en los Estatutos, de renunciar el Prio- 
rato en manos de Su Santidad á fin de establecer 
los nombramientos bienales. 

La Bula de Clemente VII consiguió lo que no 
pudieron las de Calixto III ni de Alejandro VI; esto 
es, la perpetua conservación del Colegio que tan- 
ta importancia había de dar al Santuario, 

La atención y cuidados que dedicó el Prior 
Vaquer al arreglo y aprobación pontificia del Co- 
legio no le distrajeron de los demás deberes pro- 
pios del director celoso de un santuario frecuen- 
tado constantemente por-multitud de peregrinos. Hi- 
zo construir nuevas habitaciones, puso en mejor 
estado la parte de edificio que ocupaban los Cole- 
giales, y, sobre todo, ocupóse en decorar y dar más 
capacidad á la Iglesia, cada día más visitada y 
enriquecida por la generosidad agradecida délos 



102 

devotos. La imagen púsose en condiciones de po- 
der ser adorada,}? en 1525 concluyóse el pórtico de 
la puerta mayor, dándose en 1529 por terminada la 
Capilla con la pintura mural de la misma. 

Como complemento de la reforma de aquella 
Santa Casa, instaló allí laescolanía, compuesta de 
seis ó siete niños pobres, destinados principalmen- 
te á solemnizar las funciones dedicadas á la Vir- 
gen Santísima, y á prestar sus servicios á los Co- 
legiales, en cambio de recibir gratuitamente ins- 
trucción en el canto y en gramática. Llamáronse 
ya desde el principio blauets, por el color de la 
sotana que llevaban, y siempre han sido la nota 
más poética en aquellas alturas, sin que sus vo- 
ces tiernas hayan dejado ni un día de cantar las 
alabanzas de la Virgen desde su institución. Estos 
niños, que alguna vez llegaron á ser veinte y uno, 
fueron objeto de los cuidados de los Obispos, quie- 
nes en sus ordinaciones de visita jamás dejaron de 
proveer lo más oportuno, para que fuesen atendidos 
en la formación de sus entendimientos y de sus 
corazones. 

Pocos meses después de obtenida la Bula con- 
firmatoria de Clemente VH, por el mes de Diciem- 
bre de 1531, pasó á mejor vida el infatigable 
Prior, cuyo nombre ha permanecido como uno de 
los fundadores del Colegio de Nuestra Señora de 
Lluch. 



CAPITULO XI 



Estatutos del Colegio. — Nuevo camino del Santuario. — 
Visitas Pastorales y Ordinaciones para el buen régi- 
men.— Nuevos edificios. 



A la muerte del Rdo. Gabriel Vaquer fué ele- 
gido Prior el Colegial Rdo. Antonio Bauza, quien 
tuvo por sucesor al Rdo. Juan Girard, Maestro 
que había sido de Lógica y Filosofía en el mismo 
Colegio. Entre los que inmediatamente ocuparon 
el cargo, sobresale el Rdo. Juan Cabanellas, du- 
rante cuyo priorato se hicieron unos nuevos Esta- 
tutos^ como complemento de los que habían sido 
confirmados por Clemente VII. En ellos se especi- 
fican los cargos, y se concretan y regulan con toda 
precisión. El 18 de Mayo de 1556, constituido en 
la iglesia de Lluch el M. Iltre. Sr. D. Guillermo de 
Sant Johan, Canónigo y Vicario General del limo. 
Sr. Obispo de Mallorca, el mencionado prior com- 
pareció y presentó y requirió del Notario Thomás 



104 

Marcer, la lectura é intimación de las ordinaciones 
que habían hecho los Magníficos Arnaldo Albertí, 
Francisco Serralta y Juanote Milia, Jurados del 
Reino juntamente con los M. Iltres. Sres. Guiller- 
mo de Sant Johan y Antonio Torrella, Canónigos, 
protectores del Santuario. En ellas, después de 
reproducir los artículos referentes á la administra- 
ción de la Casa y aclararlos, se manda que los li- 
bros sean aprobados por los Jurados y Canónigos, 
como última definición de los mismos. Á los men- 
cionados protectores habían de presentar sus que- 
jas los Colegiales, cuidos derechos, atribuciones y 
deberes son prudentemente reglamentados para 
evitar los abusos á que hubiera podido dar lugar 
la demasiada indulgencia en admitir visitantes que 
permaneciesen en la hospedería, no por motivo de 
devoción, sino por puro pasatiempo. Los devotos 
peregrinos podían recibir hospitalidad en el San- 
tuario por espacio de tres días ó para hacer nove- 
na. Con piadosa previsión y como testimonio de 
la protección de la Virgen y para enseñanza de las 
venideras generaciones^ ordenaron que perpetua- 
mente se tuviese un libro en el cual fuesen descritos 
por orden de fechas los nombres de los devotos 
que llevasen allí y presentasen donativos y limos- 
nas en presencia de los Colegiales; ó si se diesen 
fuera de la casa, se hiciese constar)? se anotase en 
el libro, expresando en todo caso la causa del do- 
nativo. Este libro, que se conserva en el Archivo 



I05 

del Santuario y del que haremos mención en otro 
lugar, es curiosísimo y patentiza la profunda pie- 
dad de los antepasados. En estas ordinaciones no 
se descuidó la escolanía, facultando á cada colegial 
para tener un niño de los seis que había de man- 
tener el Colegio. Debían, por último, dos colegia- 
les recorrer toda la Isla para hacer cuestaciones, 
repartiendo estampas de la Virgen, que también 
se facilitaban en el Santuario, á juzgar de una cuen- 
ta que hemos leído en el Archivo de aquella Santa 
Casa, fechada á 8 de Enero de 1554. 

De una manera tan propia y ordenada se fijó la 
marcha del Colegio, cuando éste se encontró en 
condiciones de estabilidad. Para acompañar el 
canto de los niños y para servicio litúrgico, el 
Prior Juan Bautista Ripoll en 8 de Diciembre de 
1554 había adquirido un órgano, que fué coloca- 
do en la iglesia. Con esto se dio nuevo esplendor 
á las muchas funciones que la piedad de los fieles 
encargaba á aquella Comunidad, 

Las condiciones señaladas por Baltasar Tho- 
más exigían la intervención del Cabildo de la Ca- 
tedral y de los Jurados del Reino en el asunto 
principal de aquella casa, cual era la elección de 
los colegiales. No es de extrañar que tal inter- 
vención fuese impuesta por aquel insigne bienhe- 
chor, cuando ambas corporaciones^ desde la fun- 
dación del Santuario, habían sido su sostén, en las 
situaciones más difíciles que atravesó, como he- 



io6 

mos tenido ocasión de ver en los capítulos ante- 
riores. Así, la confirmación pontificia avivó más el 
proverbial celo del Cabildo y de los Jurados, y su 
acción contribuyó á dar mayor importancia al Co- 
legio y á que fuesen constituidas oficialmente am- 
bas Corporaciones, protectoras del Santuario. A 
este fin eligióse del Cabildo Catedral una comi- 
sión de Canónigos, la cual, juntamente con los 
Jurados del Reino y con los Obreros que el Muni- 
cipio y Parroquia de Lluch elegía de entre la No- 
bleza y Comercio de la ciudad, entendía directa- 
mente en los asuntos del antiguo y célebre San- 
tuario. Como cumplían su cometido lo demuestran 
á cada paso las actas capitulares que se guardan 
en el Archivo de la Catedral de Mallorca, en don- 
de son objeto de serias discusiones y acertados 
acuerdos todas las proposiciones referentes á la 
iglesia y administración y gobierno del Colegio de 
Lluch, demuéstranlo también las visitas que per- 
sonalmente hacían los Canónigos para cerciorarse 
del estado del edificio y del camino tan difícil de 
conservar por ser tan escabroso y apartado. El 
período de reforma empezó por el proyecto de un 
nuevo camino. Corría el antiguo por el mismo 
punto por donde va hoy la cómoda carretera. 
Desde la casa del Barracar hasta la Brecha des- 
cúbrese todavía de vez en cuando el confuso trazo 
del primitivo camino que serpentea y cruza la ca- 
rretera con la cual se confunde hasta que va á 



107 

salvar la altura del Guix en cupo punto va cru- 
zándose otra vez en distintas direcciones. En 
aquel camino que iba á pasar por delante de la 
casa de Ga VAmiiger^ se levantaban las siete cru- 
ces de que hablamos en su lugar. El nuevo cami- 
no apartóse del primitivo, y desde el j5arraí?¿zr 
ganó mucha más altura, tal vez para alejarse del 
paso de la Brecha^ tan expuesto á una caída en el 
profundo abismo. Empresa difícil p costosa era la 
de realizar la construcción del nuevo camino, pero 
no por esto se abandonó; al contrario, procuráron- 
se luego los medios para sufragar los gastos. A 
este fin el Prior en 1 7 de Febrero de 1 553 pasó 
á la ciudad y suplicó al Cabildo que se hiciese 
en la Catedral un Sermón General á fin de ex- 
citar la devoción de los fieles y hacer una colecta 
por la ciudad. Así se hizo, y los Jurados salieron á 
recoger limosnas al objeto, la tercera Dominica de 
Cuaresma. Con esto empezó la costosa obra, pro- 
siguiéndose con los fondos que^e obtuvieron el año 
siguiente con la venta de las alhajas de plata, des- 
tinadas á ella por los Canónigos y Jurados pro- 
tectores. Largas interrupciones paralizaron los 
trabajos, y esto era causa de que el acceso al 
Santuario fuese más difícil, pues si el camino 
nuevo no era todavía transitable, los gastos que 
ocasionaba su construcción dificultaban y casi 
imposibilitaban la conservación del antiguo. En 
vista de ello, y de que, á pesar de los sacri- 



io8 

ficios que se imponían los devotos para ayudar 
á obra tan principal, no se adelantaba gran cosa, 
determinó el Prior acudir á la Universidad de Ma- 
llorca en la atenta exposición y súplica, CU370 
edificante texto traducimos á continuación: Ilustres 
5^ muy magníficos Señores: Cosa es notoria y ma- 
nifiesta que poco después que esta Isla de Mallorca 
fué reducida á la fe de Jesucristo por el Serenísimo 
Rey Don Jaime de feliz memoria,, milagrosamente 
fué hallada entre las montañas de Lluch una figura 
de la gloriosa Virgen Maria, bajo cuya invocación, 
por los predecesores de Vs. Ms. y devotas perso- 
nas se edificó una capilla y reparó el camino para 
comodidad de los que la visitarían, según se mues- 
tra en las siete cruces levantadas entre aquellos 
montes, en las cuales están esculpidas las armas 
de la universidad y las mismas aparecen en el can- 
cel de hierro de dicha Capilla, la cual por la con- 
tinuación de los milagros que Dios se ha dignado 
obrar en las devotas personas que en aquel lugar la 
reclaman, dicha capilla es muy frecuentada de pere- 
grinos, no sólo del presente Reino, más aún de fo- 
rasteros, tanto que es tenida por la más principal 
y devota de este reino; y como el camino de dichas 
montañas, por la antigüedad que consume las cosas 
y por lluvias y aguaceros, esté tan gastado y arrui- 
nado que no se puede transitar por él sin gran tra- 
bajo y peligro de los caminantes, y como sea de su 
oficio conservar y reparar las vías públicas; por 



109 

tanto y por otros motivos^ el Prior y> presbíteros 
de aquel Colegio suplican á Vs. Ms. les quieran 
conceder alguna limosna, según acostumbran con 
los lugares píos, la cual sea suficiente para repa- 
rar dichos caminos, además de ser cosa agradable 
á Dios p á su Madre sacratísima, resultará también 
de común utilidad para todos los pobladores de es- 
te reino, y todos y dichos suplicantes lo reputarán á 
singular merced. »Esta hermosa suplicación presen" 
tose el 26 de Septiembre del año 1585, y el mismo 
día el Consejo acordó acceder á lo que se pedía , y 
al efecto determinó que se hiciese una colecta por 
la ciudad, facultando á los Jurados para completar 
de fondos comunes lo que faltase, á fin de poner 
el camino en buen estado, de acuerdo con los Sín- 
dicos Clavarios de la parte foránea. Con esta 
concesión quedó terminado y perfectamente arre- 
glado el camino que por espacio de tres siglos ha 
sido la vía de comunicación de los Mallorquines 
con su excelsa Madre, y cuyos principales puntos, 
á partir desde Caipmari, se denominaban: — í.° Bí 
CavalíBernad. — 2.° Codol d'en Seba. — 3.° Cos- 
ta dreta, — 4.° El Barracar.—b,° Portell de la 
Punta . — 6 . ° Llengonissa . — 7 . ° Volta del Euzi- 
nar. — 8.° Salt de la Bella Dona. — 9.° Pont des 
6^í/¿r.— 10.° Crett des Mirant. — W.'' Pont Cu- 
berta. 

No se descuidó en este período la conserva- 
ción y aumento del edificio, y á todas eslas como- 



lio 

didades y mejoras contribuyeron no poco las perió- 
dicas Visitas Pastorales que, por disposición del 
Santo Concilio de Trento, inauguró el limo. Don 
Diego de Arnedo, Prelado de mucho celo y ener- 
gía p riguroso observador de la disciplina ecle- 
siástica. Desde aquella época, cesó Mallorca de 
tener ausentes á sus Pastores, y bajo su vigilancia 
paternal recibió el Santuario y Colegio,, como en 
siglos pasados, más lozana y perdurable vida. En 
1S61 el Visitador de aquel Obispo, Dr. Foncilles, 
intimó unas ordinaciones muy completas, basadas 
en sus puntos principales en las Bulas Pontificias 
del Colegio. En las ordenaciones de los Canónigos 
protectores y Jurados, de que hemos hablado, se 
prescindía de las Bulas de Calixto III y de Alejan- 
dro VI, y sólo se tenía como norma la de Clemente 
VII; mas en las primeras Ordenaciones de Visita 
Episcopal se recuerdan y reúnen ambos documen- 
tos pontificios^ como fundamento de las mismas, en 
las cuales se mencionan con el nombre de Baila 
CoUegii la última y de Bulla Unionis las dos pri- 
meras. Así, en la Bula de Clemente VII no se dice 
á quién pasa el derecho de elegir Prior, cuando 
los Colegiales no han usado de su derecho, ó no 
han obtenido resultado en la votación; y el Obispo, 
según lo dispuesto por Calixto III y Alejandro VI, 
declara reservado al Obispo con consentimiento 
del Cabildo, el nombramiento, pasados los tres 
días de la vacante. Además de lo consignado 



III 

en los documentos pontificios, completa sus or- 
denaciones disponiendo procedimientos muy opor- 
tunos 3? discretos,, á fin de que mejor se cumplan 
las disposiciones de la Santa Sede, y se consiga la 
seriedad que conviene á un lugar tan consagrado 
por Dios y por su Santísima Madre. Desígnase la 
manera como se ha de conservar el orden, así de 
día como en las largas y> animadas vigilias de la 
noche en las grandes afluencias de peregrinos, pa- 
ra quienes encarga fácil y cuidadosa hospitalidad; 
ordénase á los Colegiales la puntual administración 
de sacramentos, la asidua predicación de la divina 
palabra y la paciente explicación del Catecismo; 
recuérdase el deber de residir allí continuamente, 
y se ordena la exacta revisión de cuentas por dos 
revisores de la Ciudad elegidos por el Obispo. 
SeñálaTise los cargos de Contadores, Clavario y 
Sacrista, Ecónomo, Aposentador, Cuestor, Maes- 
tro de niños, y Procurador, determinando la ma- 
nera como ha de cumplir cada uno su empleo. 
Mándase, por último, que se tengan los libros si- 
guientes: Cabreo, Libro de inventarios, de arren- 
damientos, de ofrendas y limosnas, de determina- 
ciones, de cuentas y de legados píos. 

Objeto especial del Visitador fué el que los, 
peregrinos pudiesen estar bien atendidos; á este fin 
mandó que "se colocara una campana en la puerta 
de entrada para que con ella fuesen avisados los de 
la casa, al llegar algún peregrino, durante la no- 



112 

che. Mandó también que se construj^ese una cocina 
grande para los peregrinos, con sus enseres, p que 
se entrase en ella por el patio. Todo fué cons- 
truyéndose con actividad; no sólo cómodas habita- 
ciones para los colegiales y peregrinos, sino tam- 
bién establos suficientes, en lugar más propio y 
decente, pues que el sitio que ocupaban en el 
atrio, junto á la iglesia, por delante de cuya puer- 
ta habían de pasar las caballerías, era inconvenien- 
te. Por esto el mismo Sr. Obispo Arnedo mandó 
en 1568 la construcción de nuevos establos, y 
poco tiempo después se empezó la importante obra 
que con el tiempo había de ser una de las alas del 
gran patio de peregrinos, en cuyo centro se puso 
un surtidor^ al conducir en 1589 el agua de la 
Foní Caber ta por un huevo acueducto á la casa. 
En 1 576 se proseguía la construcción de las menja- 
dores (pesebres), y adjunta, por mandato del limo. 
Sr. Obispo D. Juan Vich y Manrique, construyóse 
en 1578 una casa para vender pan, vino, aceite y 
otras semejantes vituallas á los peregrinos que 
acudiesen allí desprovistos de ellas. En 1583 toda- 
vía no se había concluido. En esta última fecha, se 
arregló la Font deis Polis {Cabertá) y se rodeó de 
cómodos asientos de piedra; varióse también la 
entrada del colegio y la de la plaza, quedando 
deslindadas las casas antiguas (cases velles) de las 
nuevas construcciones, precursoras de las que 
habían de levantar en el siglo siguiente bajo un 



113 

plan bien concebido y espléndidamente realizado 
los Colegiales con el auxilio de las personas más 
principales de Mallorca. En la iglesia termináronse 
ciertas reformas y mejoras ordenadas por los 
Obispos; acabóse el coro; púsose la imagen ve- 
neranda en el altar mayor, por manera que, al ter- 
minar el siglo XVI, el Santuario ostentaba una vida 
opulenta, y el nombre de la Virgen de Lluch era 
conocido y venerado no sólo en Mallorca, sino 
también en Menorca, en donde vemos muy propa- 
gada la Cofradía. 



a 



CAPITULO XII 



Peligros en el Santuario.— Torre de defensa.— El Ban- 
dolerismo. 



Penosa era la situación de Mallorca á partir de 
la segunda mitad del siglo XVI; amenazados sus 
habitantes por los poderosos y aguerridos turcos j? 
por los astutos corsarios africanos que iban sur- 
cando el Mediterráneo y eran el terror de los pue- 
blos ribereños, á menudo saqueados 57 destruidos 
en nocturnos asaltos v aventuradas correrías. Tan 
apurada situación agravábase por las críticas cir- 
cunstancias políticas de nuestra patria. En constante 
rivalidad los poderosos Monarcas de España y de 
Francia^ alióse éste con el Sultán de Turquía, que 
se encontraba en la cumbre de su poderío. Arma- 
das turcas cruzaban el mar_, arruinando ciudades y 
cometiendo toda toda clase de vejaciones y exce- 
sos. — Parece qne nuestro Santuario, tan elevado y 
escondido entre selvas impenetrables y peñascales 



ii6 

inaccesibles, había de verse libre de tales corre- 
rías. No fué así, empero, y la gravedad del peli- 
gro aumentaba con la imposibilidad de tener ala 
mano el socorro de que -otros puntos más expues- 
tos podían fácilmente disponer para la propia segu- 
ridad 5? defensa. Bien pudo ya experimentarlo e^ 
caserío de Tayeni cusindo, en Marzo de 1494, fué 
asaltado por dos embarcaciones moras, perseguida 
su gente indefensa y saqueadas sus casas. Cre- 
ciendo el poder de los corsarios, fué mayor su 
arrojo y más frecuentes sus incursiones, internán- 
dose en la isla por los puntos más escondidos. 

Trepando por las enormes rocas del torrente de 
Pareys, llegaron aquellos temibles moros en 11 de 
Octubre de 1557 ájla posesión de Albarca, prendie- 
ron toda la gente y mataron á Moss. Bernardo Bur- 
dils y á Bernardino Cunill. El triste acontecimien- 
to resonó y puso espanto entre aquellos sencillos 
montañeses, siendo el refugio de todos el antiguo 
Santuario de Lluch, desde donde remitieron á los 
pueblos vecinos la infausta noticia. Entonces pen- 
saron en la necesidad de construir una torre de de- 
fensa para recogerse en semejantes ocasiones. 

Comisionado por el Colegio, en 15 de Octubre 
de 1557 pasó á Palma el Prior, á fin de tratar con^ 
los Canónigos y Jurados cómo fortificarían la casa» 
si les darían permiso para vender la plata para fa- 
bricar una torre; hízolo así, y le contestaron que 
remitiese todas las alhajas y la custodia'mayor á 



117 

Palma. Trasladóse inmediatamente á Lluch, y envió 
por mossen Jaime García lo que se le había encar- 
gado. Todo fué llevado al Palacio Episcopal, y 
por la tarde fué depositado en la Sacristía de la 
Seo é inventariado, después de haber pesado la 
plata y fa Custodia el platero Pitzal. Sin embargo, 
el Cabildolen 21 del mismo njes acordó no vender 
nada. En vista que no había prosperado la tentati- 
va, el Prior al día siguiente suplicó al Cabildo que 
le permitiese invertir en la fábrica de la torre que 
deseaban empezar las 130 libras que tenían para 
comprar censos. Respondió el Cabildo que pre- 
sentase el Prior la Bula, para ver si tenían poder 
para convertir dinero de censos en obras: una 
vez cumplido lo que el Cabildo exigía, con los fon- 
dos que se pudieron reunir encontróse el Colegio 
en condiciones de firmar una contrata con el maes- 
tro albañil^ Jaime Figuera, lo que se hizo en 8 de 
Marzo de 1558, ante el Notario de Pollensa Juano- 
te Benet, bajo los pactos siguientes. El contratista 
debía levantar la torre á la altura de sesenta palmos 
«n la parte del patio y hacer la cubierta y porche y 
dos bóvedas, todo á costas suyas, excepto clavos, 
telas y maderas que las había de dar la casa, como 
también le había de entregar, al encontrarse la fá- 
brica en el primer piso ó bóveda, doscientas libras; 
igual cantidad en el segundo ,53? terminada la obra, 
ciento ochenta libras. Obligóse también el Cole- 
gio á pagar la mitad de la piedra de los peldaños 



ii8 

del caracol, valuada en ocho libras. Bajo estas 
condiciones empezó la robusta Fábrica el maestro 
Figuera en 22 de Septiembre de 1558. 

Con la cooperación y trabajo de todos los ve- 
cinos de Escorca levantóse junto á la Iglesia de 
Nra. Sra. de Lluch la inexpugnable torre que has- 
ta el año"! 8 se conservó, como monumento de tan 
aciaga época. En Septiembre de 1566 se acabó de 
construir. Apenas levantada, desembarcaron é in- 
festaron la comarca otras flotas de corsarios, no- 
tándose la protección de la Virgen en distintas 
ocasiones, como refiere el Dr. Busquets j> trans- 
cribimos en este lugar. «En 22 de Septiembre de 
1569, dice, desembarcaron en la Isla trescientos 
moros, entrándose por el Torrent de PareySy y 
puestos en emboscada hasta tres horas después de 
escondido el sol en el Ocaso, salieron entonces á 
asaltar las casas 37 vecinos del lugar p predio Al- 
barca y cautivaron allí doce personas; hallábase 
en el lugar Pedro Martorell, más cargado de años 
que de valor y más animoso que robusto, y repre- 
sentándosele ya los grillos y esclavitud de los 
otros, invocando de corazón el patrocinio de Nues- 
tra Señora embrazó una media lanza y defendióse 
de tanto escuadrón de enemigos que le acometían, 
escapando ileso por una pared. 

Otras tres veces intentaron evadir y saquear 
el Santuario los moros, vencido ya lo pedregoso, 
áspero é inaccesible de las sendas, hasta haber lie- 



gado al sitio que llaman El Clot d'Albarca, muj> 
vecino á la Santa casa^ 7 de llano y fácil camino; 
pero en medio de él se les embargaba el paso, 
sin más facultades que para volver atrás 3? reti- 
rarse. 

El caso que más autoriza 3? manifiesta la 
exacta puntualidad con que asiste la Reina del 
cielo á defender su palacio, fué el que se escribe, 
acontecido, en 24 de Junio de 1663. Asaltaron 
cuarenta moros los predios del lugar de Aíbarca, 
y después de cautivados varios vecinos dirigieron 
sus intentos p pasos al Santuario; hallábase éste 
á la sazón despoblado de gente> por asistir toda 
ella á la pomposa celebración de ciertas bodas en 
el predio dicho Montanya de aquel distrito, habien- 
do quedado solamente el Dr. D. Cristóbal Bennas- 
ser y D. Antonio Tous_, colegiales, con un criado. 
Noticiosos éstos de la subida de los moros, cerra- 
ron todas las puertas, y levantaron al vuelo las 
campanas, para convocar concurso á la defensa. 
A este tiempo se asomó á una ventana el Dr, Ben- 
nasser y vio dos hermosos y gallardos jóvenes 
vestidos y armados de un mismo traje, quienes 
animaron al sacerdote, asegurándole que eran 
ellos gente de paz y que los enemigos no llega- 
rían á los umbrales de la casa; ofrecióles el pres- 
bítero la entrada y ellos cortésmente la agrade- 
cieron y rehusaron. Sobrevino después Pedro 
Bonmasip, rico mayorazgo de aquella comarca, 



120 



que, animado también de los bizarros mancebos, se 
incorporó con ellos para rebatir á los enemigos 
que esperaban vendrían por la plaza de los alme- 
zos. Encontróse entonces Jaime Amer,otro vecino, 
con dos moros que, avanzados de escolta, camina- 
ban hacia el Santuario, y disparándoles animoso un 
fusilazo, sin más ni menos, retrocedieron ambos 
el paso, aunque mal herido el uno, y se retiraron 
con sus compañeros al mar, yendo descaminados 
ocho horas por las malezas del sitio. Llegó des- 
pués concurso de la villa de Selva al socorro; pero 
ya no fué de servicio ni se persiguió á los moros 
que acaso habrían cogido en el camino. Pero qui- 
so darnos Nuestra Señora á entender que los ene- 
migos huyeron, vencidos más del temor que ella 
les impuso que del tropel de gente que acudía. Los 
dos jóvenes insensiblemente desaparecieron, sin 
que pudiese hallarlos el más diligente desvelo». 

Cuando la morisma en el siglo xvii iba per- 
diendo sus fuerzas en el Mediterráneo, cuando ha- 
bía renacido la tranquilidad en las casas de la 
abrupta cordillera y por lo mismo en el Santuario 
de Lluch, otro peligro ofrecióse en las solitarias y 
fragosas sinuosidades de aquellos montes, tan á 
propósito para guarecerse las hordas fugitivas y 
sanguinarias de bandoleros, engendradas por las 
luchas de partido. Huyendo de la justicia, retirá- 
banse por aquellas ocultas soledades y se dedi- 
caban al saqueo, siendo el terror de los con- 



121 

tornos. El recio peligro no fué causa de que se 
visitase menos el Santuario; y si algún peregrino 
fué villanamente vejado por aquellas sanguina- 
rias compañías de bandoleros, encomendóse con 
más fe 5> confianza al poder de la Virgen. Cierto 
día desde el Colegio, después de haber visitado á 
la Santísima Virgen, un milanés acompañado de 
un mallorquín dirigíase á Sóller. Por el camino le 
detuvo una partida de salteadores, robáronle todo 
el dinero que llevaba, cosiéronle á puñaladas, y, 
gravemente herido, cayó en el suelo. Entonces, 
arremetieron á pedradas contra el desangrado cuer- 
po, dejándole abandonado en un charco de sangre. 
El infeliz no había cesado de invocar á la Virgen 
de Lluch, y al poco rato sintióse con fuerzas para 
levantarse. Levantóse, y percibiendo con claridad 
la presencia de la Virgen, volvió al Santuario, todo 
ensangrentado, postróse ante la veneranda imagen, 
y al cabo de pocos días quedó sano y bueno. El 
cirujano Pedro Verger atestiguó que, contra lo 
que podía esperarse de los remedios y de la natu- 
raleza, no sólo mejoró, sino que logró perfecta- 
mente la salud, de lo cual dio gracias á la Virgen 
María, que le había concedido tan gran beneficio. 
Por manera tan patente la Virgen María, al 
escoger aquellos solitarios montes para su mora- 
da, trocaba en bien lo que la malicia de los hom- 
bres maquinaba contra los que, llevados de su 
amor á la Madre excelsa, iban atravesando peno- 



122 



sámente la difícil y peligrosa senda que les con- 
ducía á los pies de la Reina Soberana de cielos y 
tierra, para pedirle favores ó rendirle gracias, que 
jamás solía denegarles. 



CAPITULO XIII 



Construcción de la nueva iglesia y del Colegio actual. 

El desarrollo que había tomado el Colegio de- 
bía manifestarse de alguna manera; las obras de 
engrandecimiento y de reparación que se llevaron 
á cabo para atender á las nuevas necesidades que 
la gran afluencia y diversas categorías de pere • 
grinos imponían, hasta entonces no habían des- 
truido el plan primitivo del edificio, ni cambiado 
su antigua estructura. Reducíase todo á dar más 
capacidad á los cuerpos existentes ó á construir 
algún otro nuevo edificio que formase conjunto 
con aquéllos. Llegó la época del renacimiento, j> 
como en otros puntos de Mallorca, levantó en 
Lluch uno de sus más robustas manifestaciones. 
La sencillez de la primitiva iglesia, con sus deli- 
cadas pinturas sobre tabla y sus ricos tapices, 
adornando sus muros seculares, nada decía á aque- 
lla generación ávida de mayores complicaciones 



124 

arquitectónicas p de ornamentación más ampulosa 
y ondulante. Por esto concibió para la Reina de 
Mallorca un templo más espléndido p monumental, 
que reflejase el gusto p la opulencia de la época. 
El proyecto interesó á toda la Isla, j> sus primeras 
Autoridades tomaron activa parte en su realiza- 
ción. Florecía entonces en Mallorca un escultor y 
artista mup genial, cujeas obras eran la admira- 
ción de sus compatricios. El espléndido retablo de 
la Capilla de Corpus Christi de la Catedral, y 
otras obras de gran valor artístico habían hecho 
célebre el nombre del Maestro Jaime Blanquer; á 
éste se encargó el proyecto de la nueva iglesia 
que se intentaba dedicar á Nra. Sra. de Lluch. 
Hízolo con la cooperación del Maestro Saura, in- 
..geniero de las murallas de Palma, debiendo ejecu- 
tar la obra el albafíil práctico Juan Oliver, natural 
de Inca. Dispuestas las cosas, tuvo lugar la bendi- 
ción y colocación de la primera piedra, acto que 
revistió gran solemnidad. El día 8 de Septiembre 
de 1622^ fiesta de la Natividad de la Virgen María, 
antes de empezar la Misa Mayor, presentes el 
limo. Sr. D. Guillermo Augustí, Virrey de Ma- 
llorca, acompañado del Iltre. Sr. D. Ramón Qafor- 
teza, Procurador Real, y de los Sres. D. Jerónimo 
Sales, D. Nicolás Togores, D. Pedro Guaí y de 
otros caballeros, de un capitán de Infantería y de 
un alférez, se bendijo el Guión del Sr. Virrey, y en 
precesión se dirigieron al lugar en que se había 



125 

de poner la primera piedra , cantando el Ave maris- 
stella. Llegados allí, entonóse la Salve, p dicha la 
oración, el Preste, que era el colegial Dr. Nadal 
Guasp, bendijo la piedra, según el Ritual. Tocaroa 
la piedra el Sr. Virrey, el Procurador Real y el 
Preste, y se fijó en su sitio, guiándola el Maestro 
Oliver, el ingeniero Saura, y el autor del proyecto,, 
Blanquer. La piedra se colocó en la parte anterior 
del actual crucero. Al acto asistieron el Prior Rdo. 
Salvador Serra^ juntamente con los demás colegia- 
les Rdos. Pedro Vicens^ Bartolomé Bordop, Rafaeí 
Abella, Rafael Rosselló, Miguel Roger y Jaime 
Sastre. Terminada la función, entonando el Te- 
deum regresó la procesión á la iglesia y se cantó 
la Misa Mayor. 

El proyecto del Maestro Blanquer introducía 
en aquellas alturas un nuevo estilo arquitectónico, 
muy distinto del que hasta entonces había impera- 
do, y que puede admirarse ejecutado con precisión 
y robusta extructura en el templo que hoy exis- 
te: iglesia de una nave, planta de cruz latina, con 
seis capillas, tres á cada lado de la nave. Ésta está 
cubierta por bóvedas en cañón seguido^ sin lu- 
netos, y el crucero por una cúpula sobre pechinas 
con cupulín sobre tambor cilindrico. La cabe- 
cera (que es trapecial) y los brazos de la cruz 
están cubiertos por bóvedas ligeramente cóni- 
cas. Las dimensiones de la nave son: veinte y 
ocho metros con veinte y ocho centímetros de 



126' 

longitud, desde la puerta al Fondo del presbite- 
rio; 37 trece metros cuarenta y cinco centíme- 
tros, de extremo á extremo de los brazos de la 
cruz, por seis metros setenta centímetros de lati- 
tud. Las capillas son de planta rectangular, y mi- 
den cuatro metros cincuenta y cuatro centímetros 
de ancho por dos metros cuarenta p seis centíme- 
tros de fondo. Se hallan cubiertas de bóvedas por 
arista, cuyas directrices son arcos carpaneles que 
se acusan en la nave de la Iglesia. En el extremo 
opuesto al presbiterio se halla el coro, sobre tres 
tramos de bóveda por arista, muy rebajados: uno 
que ocupa toda la latitud de la nave, y los otros 
dos sobre las dos primeras capillas, que por este 
motivo tienen menor altura que las cuatro restantes. 
Una de estas capillas, la de la derecha entrando, 
se destina á cancel de la puerta secundaria de la 
iglesia. La puerta principal se halla debajo del 
coro, frente á la Capilla Mayor, y está provista 
su fachada de una interesante portada de estilo ba- 
rroco. 

Empezóse luego la fábrica de la Capilla Mayor, 
que pudo levantarse con celeridad, gracias á las 
limosnas que al objeto dieron los devotos, entre 
los cuales sobresalió el Canónigo de la Catedral 
M. Iltre. Sr. D. Bartolomé Llull, quien contribuyó 
á la costosa obra con importantes cantidades. Tan 
aprisa se levantó, que al cumplir un año pudo pro- 
cederse á la bendición de la misma. 



127 

El Domingo 24 de Septiembre|de 1623, después 
de la Misa matutinal, por delegación del limo. Sr. 
Obispo, Fray Simón Bauza, el M. Iltre. Sr. Deán 
de esta Santa Iglesia, Sr. Zaforteza, asistido del 
Canónigo D. Jerónimo Dezcallar y de los colegia- 
les Sres. Guasp y Abella, hizo la ceremonia con la 
solemnidad acostumbrada. Se hizo después una 
muy concurrida procesión, llevando el Santísimo 
Sacramento desde la Capilla de las Ánimas hasta el 
Altar Mayor de la capilla que se acababa de ben- 
decir. Salió por el patio, con acompañamiento de 
muchos caballeros, llevando las astas del palio los 
Sres. D. Francisco Sureda de Calbet, D. Salvador 
Sureda de S. Martí y D. Gabriel Sureda y Valero. 
Llegados allí, fué colocado el Smo. Sacramento en 
el Altar Mayor y empezóse la celebración de Mi- 
sas rezadas. Dijo la primera el Sr. Canónigo Dez- 
callar, y después sucesivamente los canónigos Su- 
reda y Roger y los otros sacerdotes. A la hora 
competente se cantaron con música los oficios di- 
vinos; celebró la Misa Mayor el Sr. Deán, ofi- 
ciando respectivamente de diácono, subdiácono y 
presbítero asistente los canónigos de la Catedral 
Sres. Sureda, Roger y Dezcallar. Predicó el Dr. 
Guasp, colegial. Era Prior aquel año el Rdo. 
D. Jaime Sastre. 

El 2 de Noviembre siguiente el mismo albañil 
continuaba, por nueva contrata, la construcción 
de la iglesia. El emplazamiento y la importancia 



128 

del nuevo templo exigía la edificación de un nue- 
vo y amplio colegio; así lo comprendieron los 
colegiales, y consultado el asunto con el Canónigo 
Llull, éste no sólo aprobó la idea^ sino que ofreció 
su cooperación. El 15 de Junio de 1524, dicho 
Sr. Canónigo pasó á Lluch con el ingenioso es- 
cultor Jaime Blanquer, con el fin de levantar el 
plano total del edificio. Así lo hizo Blanquer du- 
rante los cuatro días que permaneció en el Cole- 
gio. Entre tanto seguían las obras con cortas 
interrupciones, ocasionadas por las distintas contra- 
tas que ejecutó el mismo albafíil Oliver. En 12 de 
Febrero de 1629 empezóse la construcción del 
Camarín, y en 28 de Julio pasó el Maestro Blan- 
quer á Lluch para preparar la colocación de la 
veneranda imagen en el retablo mayor que acababa 
de construir y levantar, después de haber trabajado 
en la ejecución de tan rica pieza desde el 14 de 
Julio de 1625. — No se interrumpieron las obras 
hasta que en 6 de Julio de 1630 acabó el maestro 
Oliver la contrata de construcción de las capillas, 
quedando todo construido, menos el tramo del 
coro y el cimborio. El retablo antiguo del altar 
mayor se puso junto al portal de la sacristía, y 
allí lo visitó el Obispo en 1634, encontrándolo en 
buen estado. En aquella visita mandó el Prelado 
que se prosiguiese la obra y se acabase lo más 
pronto posible el cimborio y lo demás, sin excep- 
tuar el campanario, conforme la traza proj^ectada,. 



129 

Con gran lentitud se procedió á ejecutar lo manda- 
do, no por haber suspendido las obras, sino por 
haberse dado preferencia á la fábrica del nuevo 
Colegio cuya realización reclamaba con urgencia 
la falta de local para residencia de los Colegiales 
y albergue de peregrinos. Así fué que en 27 de 
Marzo de 1635 el Prior Dr. Francisco Benejam dio 
por empresa al albañil Jaime Repnés la construc- 
ción del corredor adjunto á la iglesia, con las 
celdas de los Colegiales, juntamente con la cocina 
y refectorio, según el proyecto del Maestro Jaime 
Blanquer, quien sobre el terreno señaló los puntos 
principales de la planta del edificio, que el em- 
presario Reynés empezó en 12 de Abril del mismo 
año. En 1646 se colocó el nicho, en el cual se 
puso la imagen. Hasta el año 1655, cuando to- 
caba á su término la construcción del corredor, 
celdas, refectorio, cocina y demás dependencias 
de los colegiales, no se empezó el cimborio de la 
Iglesia, á cuya fábrica contribuyó con un impor- 
tante donativo el limo. Sr. D. Lorenzo Ram de 
iMontoro y Martínez de xMarcilla, capitán general 
del Reino de Mallorca. Se trabajó en la cons- 
trucción de la cúpula, sin dejar de continuar la 
fábrica del colegio con la misma suntuosidad con 
que se empezó. El año 1661 Don Ramón Zaforts- 
za, del hábito de Calatrava, Conde de Santa María 
de Formiguera, dio una cantidad para empezar las 
dos últimas capillas, y algunos años más tarde, en 



130 

1679 el Marqués de Bellpuig ofreció su coopera- 
ción para hacer el coro, contribuyendo á la termi- 
nación de una de las capillas el Sr. Don Guillermo 
Abrí Dezcallar, cupas armas se esculpieron en su 
bóveda; y poco á poco, favorecida por limosnas 
de personajes principales de Mallorca, fué termi- 
nándose la iglesia. Objeto de preferencia fué el 
Ara Máxima, que se construyó de manera que pu- 
diese ser consagrada como altar fijo. La impo- 
nente ceremonia pudo efectuarse y la efectuó 
en 21 de Septiembre de 1684 el limo. Sor. D. 
Ramón Sureda, Canónigo de Mallorca, Obispo 
titular de Oropi, del Consejo de S. M. y Vicario 
General Sede Vacante. Como prescribe el ceremo- 
nial, la noche anterior cantáronse solemnes maiti- 
nes y laudes á honor y gloria de los mártires San- 
tos Hilario, Sergio y Fructuoso^ cuyas reliquias 
la noche anterior habían sido cerradas en una ca- 
jita y por propia mano del Prelado selladas con 
su sel'o, y veladas toda la noche, las cuales fueron 
colocadas en el Ara, en el acto de la Consagra- 
ción. Poco tiempo después, en el mismo año, se 
hizo la rica decoración de los muros de la Capilla, 
con el donativo de trescientas treinta y una libras 
á que ascendió el coste, piadoso legado que para 
este objeto consignó en su testamento el Párroco 
de Sóller y antes Colegial Rdo. D. Juan Vives. 
Hizo el trabajo el escultor Damián Crevades. Al 
girar en 1691 la visita Pastoral en aquel Colegio 



131 

el limo. Sor. D. Pedro de Alagón, Arzobispo- 
Obispo de esta Diócesis, ordenó que se construj>e- 
se la portada mayor, y para su fábrica hizo impor- 
tantes donativos. Colocóse en el centro del coro en 
1503 el nuevo órgano, que construyeron los maes- 
tros Damián y Sebastián Caymari. Con la coope- 
ración del Obispo limo. D. Atanasio de Esterripa 
completóse p adornóse el Camarín, y en 6 de No- 
viembre de 1723 empezóse la espaciosa sacristía, 
que se concluyó en 7 de Septiembre de 1724, 
saliendo de ella el día siguiente por primera vez 
los celebrantes de la Misa Mayor Iltres. Canónigos 
D. Jorge Serra y D. Nicolás Bordils. Todo fué 
acabándose, así la iglesia como el colegio, con la 
suntuosidad y esplendidez con que se empezó, sin 
que jamás faltasen las limosnas y ofrendas para tan 
rica fábrica, antes bien los donat'vos fueron más 
frecuentes y valiosos, y las familias de la más en- 
cumbrada nobleza y los personajes de mayor auto- 
ridad presentaron personalmente sus ofrendas, re- 
sultando el espacioso edificio un monumento levan- 
tado por todos los devotos de la Virgen, Pa- 
trona de Mallorca. Y para que la Virgen María de 
Lluch fuese Señora de aquellos contornos, el rico 
y piadoso hacendado Pedro Antonio Ferragut y 
Cánaves, Ciudadano de Mallorca, hallándose perso- 
nalmente en el Colegio y Casa de Nuestra Señora 
de Lluch en 5 de Enero de 1685, por su gran 
devoción á la Virgen, hizo donación irrevocable 



132 

entre vivos y> de presente á Nuestra Señora Santí- 
sima de Lluch y á los Colegiales de dicha casa 
que entonces eran y por tiempo fueren,, queriendo 
también cumplir la voluntad de su señor tío Don 
Antonio Cánaves, de sus dos predios Menut y Bini- 
faldó. Entre las condiciones que impuso á los 
Colegiales para sí y para su esposa durante suS 
vidas respectivas, léese la siguiente: «También por 
)a presente donación me reservo en sufragio de mi 
alma y de las de mis antepasados doce oficios can- 
tados con la música de dicha Santa Casa, los cua- 
les se reservaba ya mi señor tío Antonio Cánaves 
en la donación que hizo á José Planes y Cánaves 
en 19 de Noviembre de 1659, y si bien es verdad 
que ordenaba se celebrasen el primer domingo de 
cada mes, ahora en la presente donación, quiero 
que los doce oficios mencionados se celebren y 
canten uno el día de S. Pedro, otro el día de S. 
Vicente Ferrer, otro el día de S. Francisco, otro 
el día de nuestra Señora de Septiembre, otro el día 
de todos los Santos y otro el día de Santa Margari- 
ta, y los restantes seis oficios, hasta complemento 
de los doce, quiero se celebren y canten el primer 
domingo de cada mes, y esto después de mi muerte; 
y además de dichos oficios, quiero y mando que se 
cante para mí otro oficio el día y fiesta de San 
Antonio de Junio próximo venidero en sufragio de 
mi alma y de las de mis antepasados, y finalmente 
me reservo que el día de mi muerte todos los 



133 

Rdos. Sres. Colegiales celebren cada uno una 
misa rezada en sufragio de mi alma, j? un oficio 
conventual una vez solamente. — Por último me 
reservo cada día y perpetuamente una misa reza- 
da, que es la misma que dicho señor Antonio 
Cánaves mi tío se reserva en la mencionada dona- 
ción, en sufragio de mi alma y de las de mis ante- 
pasados. » 

A consecuencia de la anterior donación, Nadal 
Cánaves de Mossa pretendió fideicomiso de todos 
los bienes que de dicho Ferraguí se le declaró, y 
por el año 1702 se estimaron los mismos y entre 
ellos los dos predios Binifaldó y Manut. Hecha la 
liquidación y entregados los correspondientes bie- 
nes al fideicomisario, quedaron á favor del Colegio 
de Ntra. Sra. de Lluch los dos predios, que ha ve- 
nido poseyendo con los destinos expresados, hasta 
la incautación realizada por el Estado en nuestros 
días, como se dirá en su lugar. 



CAPITULO XIV 



La Cofradía de Nuestra Señora de Lluch.— Gracias espi- 
ritual es concedidas por el Sumo Pontífice. — Reales 
privilegios concedidos al Santuario. 



La arraigadísima devoción de los fieles á la 
Virgen de Lluch exigía la constitución de una co- 
fradía, de una hermandad que acercase más el co- 
razón de los hijos á tan excelsa Madre. Esta 
Cofradía se formó ya en el siglo xiv y llegó á su 
apogeo. Consérvase el Libro en que constan los 
nombres de los muchos que en ella se alistaron. 
Los Cofrades daban anualmente una limosna á cam- 
bio de los sufragios que se acostumbraban hacer 
y que no hemos podido ver en ninguna parte con- 
cretados. En Menorca estuvo muy extendida, á 
partir del siglo xvi. En Ibiza estaba tan generali- 
zada la devoción á la Virgen de Lluch, que en 1691 
los Colegiales pensaron^en fundar una Cofradía de 
la Virgen bajo la misma advocación. Colígese de la 



136 

carta que en 8 de Marzo de aquel año dirigió á los 
Jurados de aquella Isla D. José de Calreo y Mon- 
cay pidiendo su apoyo para lograr la realización 
de tan piadosa idea. Dice así la carta: «Con la ex- 
periencia que tiene la Santa Casa de Lluch de este 
Reino de la grande devoción que tienen los natu- 
rales de esa Isla á esta SSma. Señora para consue- 
lo de ellos han resuelto el Prior j> Colegiales de 
aquella que pasen un Colegial y el Doctor Bus- 
quéis, persona de devoción y proceder que se ex- 
perimentarán,, para fundar una cofradía de la invo- 
cación de esta divina Señora. La causa es tan pía 
y tan conveniente á esa Isla que no necesita de re- 
comendación; yo solo les acompaño con esta por 
devoto y deseoso del mayor bien de esos naturales, 
pareciéndome como uno de ellos, por la buena ley 
con que correspondo á la Md. que siempre me han 
hecho^ estimaré mucho que tenga de Vs. Ms. aquel 
amparo y dirección que necesitan para el logro de 
su deseo, y yo muchas oraciones de el mayor ser- 
vicio de V. Magcias. que Dios gde.» La cofradía 
fué aumentando, por manera que el Papa Cle- 
mente VIII en 1 de Diciembre de 1593 concedió á 
los cofrades indulgencia plenaria y perpetua el día 
de su ingreso: otra Plenaria por diez años el día 
de la Natividad de Nuestra Señora y en el artículo 
de la muerte, y muchas parciales, por el mismo 
tiempo á los Cofrades y confluentes en las festi- 
vidades principales de la Virgen y ejerciendo va- 



137 

rías obras de piedad. Benedicto XIV, por Bula 
dada en Roma en Santa María la Mayor á 27 de 
Junio de 1756. año xvi de su pontificado, le con- 
cedió también muchas gracias é indulgencias. 
Por aquel documento pontificio sabemos que la 
Cofradía está canónicamente erigida en aquella 
iglesia y que á ella podían pertenecer todos los fie- 
les; que los cofrades acostumbraban ejercer mu- 
chísimas obras piadosas y de caridad. Para mayor 
incremento de la misma el Pontífice concede las 
siguientes indulgencias: Una plenaria el día del 
ingreso, confesando y recibiendo el Santísimo Sa- 
cramento de la Eucaristía; otra plenaria á todos 
los cofrades que hallándose en el artículo de la 
muerte hubiesen recibido los Santos Sacramentos 
de la penitencia y comunión, ó no pudiéndolos re- 
cibir, invocasen de boca ó de corazón el nombre 
de Jesús; otra plenaria cada año á los cofrades que 
recibidos los mismos sacramentos, visitasen la igle- 
sia de Líuch, en el día de la fiesta principal de la 
Cofradía, elegible, por una sola vez por los mis- 
mos Cofrades y con la aprobación del Ordinario^ 
desde las primeras vísperas hasta la puesta del sol 
del mismo día, rogando por la concordia de los 
príncipes cristianos,, extirpación de las herejías 
y exaltación de la Santa Madre Iglesia. Concede, 
además^ siete años y siete cuarentenas de indulgen- 
cia á los cofrades que, recibidos los sacramentos 
de la Confesión y Comunión, visitaren la iglesia de 



138 

Lluch en cuatro días del año que ellos mismos una 
sola vez eligieren, y aprobados por el Ordinario. 
Por último siempre que asistiesen á misa ó á otros 
divinos oficios en la misma iglesia, ó á las reunio- 
nes públicas ó privadas de la Cofradía, diesen 
hospitalidad á los pobres_, ó pacificasen á los ene- 
migos ó lo procurasen, ó acompañasen algún co- 
frade á la sepultura, ó asistieren á las procesiones 
que se hicieren con licencia del Ordinario, ó acom- 
pañaren el Santo Viático, ó, estando impedidos, al 
oír la campana rezaren la oración Dominical y el 
Ave María; ó rezaren cinco veces las mismas ora- 
ciones por las almas de los cofrades; ó llevasen 
al buen camino al extraviado; ó enseñasen el Ca- 
tecismo; ó ejercieren cualquiera obra de piedad 
ó de caridad: por cada vez que se ejercitaren en 
cada una de las obras enumeradas, sesenta días 
de indulgencia en la forma acostumbrada por la 
Iglesia. 

Hasta cuando estuvo floreciente esta Cofradía, 
no hemos podido averiguarlo; lo cierto es, sin que 
tampoco sepamos la causa, que hoy es casi desco- 
nocida, á pesar de no haber disminuido en nada la 
devoción á la Virgen. Los Papas Pío IX y León 
XIII concedieron: el primero, por Breve de 24 de 
Noviembre de 1876, indulgencia plenaria, aplica- 
ble á las almas del Purgatorio, á todos los fieles 
que devotamente visitaren la iglesia ó santuario de 
Lluch, recibidos los sacramentos de la Confesión 



139 

3? Eucaristía, en las festividades de la Concepción, 
Nacimiento, Presentación, Anunciación^ Visita- 
ción, Purificación y Asunción de la Santísima Vir- 
gen, desde las primeras vísperas hasta la puesta 
del sol de los respectivos días, rogando por los 
fines acostumbrados. León XIII concedió indulgen- 
cia plenaria un día cada año á cada fiel que visita- 
se el Santuario, recibiendo los sacramentos de la 
Penitencia y Comunión, Indulgencia que es apli- 
cable á las almas del Purgatorio. Así los Sumos 
Pontífices abrieron los tesoros que Jesucristo puso 
en sus manos, para que se repartiesen en el lugar 
que María santificó con sus gracias y prodigios. 

No es de admirar que también los Reyes con- 
cediesen privilegios muy singulares al Santuario 
que tanto distinguieron los Pontífices Romanos. 
En 14 de IVlayo de 1615 los magníficos Jurados 
del Reino Juan Vivot, Jerónimo Caldés, Onofre 
Pont y Monternes, Bartolomé Malferit, Jaime 
Amer y Jerónimo Nicolau, elevaron al Rey la peti- 
ción que, traducida, transcribimos á continuación: 

«Señor: En esta isla de Mallorca, en las mon- 
tañas de Lluch, hay una devota casa bajo la invo- 
cación de Nuestra Señora, que es tenida en gran 
devoción por los peregrinos que acuden á ella en 
sus necesidades tanto temporales como espiritua- 
les^ y son socorridos por nuestro Señor Dios por 
intercesión de nuestra Señora Santísima. En esta 
casa ofician un Colegio de presbíteros y de niños 



140 

en la forma que se hace en nuestra Señora de 
Monserrat. Tiene esta casa sus cepillos por las 
villas de esta isla y por las de Menorca y de Ibiza, 
y como éstos no disfrutan de inmunidad, j? como 
por esto no se pueden encontrar personas que sean 
á propósito para buscar las limosnas, de aquí que 
no se pueda acudir al sostenimiento necesario de 
los peregrinos: por tanto, suplicamos á V. Majd. 
como protectores que somos de la misma, que 
los cepillos de dicha casa gocen de las mismas 
inmunidades que gozan los de nuestra Señora de 
Monserrat, como son, excepciones de oficios etc.» 
Aplazada la concesión que se suplicaba, á la muer- 
te de Felipe III, insistieron en la petición el Prior 
y Jurados, consiguiendo que en 15 de Noviem- 
bre de 1625 expidiera Felipe IV el Privilegio 
siguiente: «Habiéndonos sido expuesto por parte 
del Prior del Colegio de la Bienaventurada Vir- 
gen María de Lluch del Reino de Mallorca,, que 
por los innumerables milagros, por quienes con su 
Madre se glorifica, de que se'sigue que¡de tiempo 
mup antiguo, y por continuados años, con increí- 
ble afecto y veneración, ofrecían cultos á dicha 
Imagen, bajo la invocación deNtra. Sra. de Lluch, 
los Jurados, la celda ó ermita en donde fué mila- 
grosamente hallada, engrandecieron, y en la mis- 
ma erigieron un Colegio de Clérigos Sacerdotes 
que con grande solemnidad se hubiesen de dedicar 
á la celebración de los Divinos Oficios, y como 



141 

todos los días fuese grande la muchedumbre de 
peregrinos y devotos que concurrían á visitar dicha 
Sania Imagen, á quienes por dos días, de balde p 
benignamente se les suministraba el alimento, y 
para subvenir á tanto gasto, deputasen en las ciu- 
dades y villas de dicho Reino algunos colectores 
de las limosnas y erogaciones y basineros gozasen 
de las mismas gracias, prerrogativas, inmunidades 
y excepciones de que gozan y disfrutan los Basine- 
ros y Colectores de las limosnas de la Casa y 
Monasterio de la Bienaventurada Virgen de Mont- 
serrate, de nuestro Principado de Cataluña, y que 
usando de nuestra acostumbrada benignidad fuése- 
mos servidos concederla. -^Por lo que, habido 
primero sobre estas cosas información de nuestro 
Procurador Real, siendo entonces Lugarteniente, 
Nos ha parecido concederos á vosotros Jurados, 
Prior y Colegio benignamente, las mismas gra- 
cias, del modo y forma más abajo expresadas. Por 
lo que, con el tenor de las presentes concedemos 
á dichos Basineros y Colectores presentes y veni- 
deros las gracias, inmunidades, prerrogativas y 
exempciones de que usan 1 " s de la Casa de Mont- 
serrate, que en parte según el tenor de los Privile- 
gios por los Serenísimos Reyes de Aragón nues- 
tros predecesores de eterna memoria concedieron 
á dicho Monasterio y Casa de Montserrate, Nos 
hicisteis á nosotros presentación, y son como se 
sigue: — Primeramente que por todo tiempo que 



142 

ejercieren dicho empleo de orden y comisión vues- 
tra, puedan sin riesgo alguno, portar armas de 
cualquiera especie, aunque prohibidas, para su 
defensa, y también para la ofensa, no obstante 
cualesquiera Edictos, Pragmáticas, Provisi@nes en 
contrario. — Concedemos también á ellos, y á cada 
uno en particular, la exempción del derecho de 
Portage, de Barcas, Puentes y Vías, sean francos, 
é inmunes de la solución, y derecho de caminos, 
Barcas, Portage y Burra, el cual derecho no se les 
pueda pedir^ ni exigir por las bestias ó bueyes de 
su dominio. — Que no puedan ser compelidos en ha- 
ber de aceptar empleos públicos, tanto en las ciu- 
dades como en las villas. — Cualquiera de ellos 
guiamos y aseguramos plenamente todo el tiempo 
que ejercieren dicho empleo,, de todos y cuales- 
quiera crímenes excesos etc.»— Con tan señalado 
privilegio concedido por el Rey D, Felipe ÍV, ad- 
quirió mayor fama el célebre Colegio é Iglesia de 
Nuestra Señora de Lluch. No fué, empero, aquel 
Monarca el último que quiso dar renombre al San- 
tuario. 

La Majestad de Carlos III expidió á su favor la 
Real Cédula que, por su excepcional importancia, 
no podemos menos de consignar: «Nos Don Car- 
los, por la gracia de Dios etc. Por cuanto habién- 
donos representado el Prior y Colegiales del San- 
tuario de la Virgen de Lluch en el Reyno de 
Mallorca, su antigüedad, y por lo prodigioso ser 



143 

frecuentado de todo el Reyno, suplicándonos fué- 
semos servidos autorizar dicho Santuario con el 
título de Capilla Real^ ó, como la nuestra merced 
fuese, j> nos lo hemos tenido por bien^ y por el 
presente; deseando manifestar la especialísima p 
singular devoción que tenemos á la Virgen Santa 
María Madre de Dios y Señora nuestra, y con al- 
gunas demostraciones excitar el fervor de los fieles 
á la ma^or veneración y reverencia. Usando de 
nuestra authoridad, constituimos y erigimos en 
capilla Real la iglesia del Santuario de la Virgen 
de Lluch en el Reyno de Mallorca, y concedemos 
privilegio para que ahora y para siempre jamás se 
pueda titular y llamar Capilla Real, así por escrito 
como de palabra y usar de las insignias de cadena 
y nuestras armas Reales, tanto en el atrio como 
en los pórticos y el ámbito de la Capilla y las otras 
practicadas, y gozar de todas las prerrogativas, 
libertades, excepciones, é inmunidades come las 
goza puede y debe gozar nuestro Real Alcázar. Y 
mandamos al Prior y Colegiales de la Casa de 
dicho Santuario, que al presente son^ y en adelante 
fueren, usen desde luego de este dicho privilegio 
y que le puedan publicar por papeles impresos^ ó 
escritos de mano para la común inteligencia de 
nuestra Real y deliberada voluntad. Dado en Va- 
lencia á veinte y seis de Henero de mil settecien- 
tos y siete años. Yo el Rey.» A tan repetidos 

privilegios temporales correspondieron las multi- 



144 

pilcadas gracias espirituales que hemos enume- 
rado. 

El mismo Alejandro VI autorizó á los eclesiás- 
ticos que residieran en Lluch con el nombre de 
canónigos de San PedrOj gozando de los privile- 
gios que gozaban los de Roma; Paulo V, en dos 
Breves distintos, declaró dicho Colegio sujeto in- 
mediata y directamente á la Santa Sede y Pío IX 
y León XIII, como se ha dicho, sellaron la protec- 
ción da sus Predecesores con nuevas gracias y pri- 
vilegios de las cuales se aprovechan los muchos 
V peregrinos que visitan el Santuario. 



CAPITULO- XV 



Vicisitudes del Colegio en el siglo XVIII 

Á tenor de las Bulas Pontificias y con las 
ordenaciones episcopales, gobernóse el Colegio 
con toda quietud hasta el siglo xvm, en que para 
dar cumplimiento á una Circular del Rey sobre 
ajreglo beneficial, dada en 12 de Junio de 1769, 
se intentó prescindir de lo pasado é imponer un 
nuevo modo de elegir á los colegiales y de ejercer 
la cura de almas. 

Defendiéronse los Colegiales, y las cosas llega- 
ron á tal punto que la Real Cámara, en 18 de Marzo 
de 1790, comunicó al limo. Sr. Obispo D. Pedro 
Rubio la orden del tenor siguiente, en la cual se 
ve el curso de este asunto: «limo. Sr. — Habiéndose 
visto en la Cámara el Expediente que sigue en ella 
el Prior y demás eclesiásticos del Colegio de 
Ntra. Sra. de Lluch de esa Diócesis, con motivo 
de haber presentado unas letras apostólicas expe- 
didas por la Santidad de Calixto III en 24 de Julio 
de 1456 que son comisorias al Prelado Arcediano 

10 



146 

y Provisor de esa Diócesis para que, asegurados 
de la verdad, procediesen á la translación de la Pa- 
rroquia de S. Pedro de Escorca á dicho Colegio, 
y teniendo presente lo que V. S. I. informó sobre 
el asunto con fecha 6 de Agosto de 1787, y lo que 
en vista de todo expuso el Sr. Fiscal: Ha acordado 
este Supremo Tribunal se remita á V. S. I. como 
lo ejecuto, copia de la instancia del Rector y 
eclesiásticos del Colegio de Ntra. Sra.. de Lluch 3? 
la traducción de la Bula de Calixto líl del año 
1456 para que, con presencia de uno y otro y la 
Circular de 12 de Junio de 1769, compile proceso 
oyendo instructivamente á su Promotor Fiscal 
eclesiástico, al Rector 5? colegiales del citado 
Colegio y demás interesados, y usando de sus 
facultades nativas, provea el decreto de arreglo 
que estime conveniente erigiendo, al Rectorado en 
Beneficio curado de la Parroquia de Ntra. Sra. de 
Lluch con la dotación de congrua, competente^ el 
que se provea en adelante á concurso abierto 
proponiendo terna á S. M. en los ocho meses y 
casos de las reservas especiales y generales, y en 
los ordinarios á quien corresponda. Y asimismo 
hapa justificación de las rentas que tenga el Cole- 
gio, su calidad, naturaleza y estado en que actual- 
mente se hallen, arreglando con la más prudente 
economía la administración de ellas el número de 
colegiales y sirvientes que podrá mantener, las 
ocupaciones, cargas y obligaciones que á cada 



147 

uno se deberán imponer, comprendiéndolo todo 
en el decreto de arreglo y lo remita á la Cámara 
con su trasunto auténtico antes de publicarlo, para 
que, mereciendo el Real asenso, se expida la Cé- 
dula Auxiliatoria de estilo para su ejecución, devol- 
viéndome con dicho decreto la traducción de la 
Bula que acompaño, Y del recibo de esta espero 
aviso.» 

En 17 de Abril del mismo año avisó aquel Pre- 
lado el recibo de la Orden que acabamos de trans- 
cribir, expresando que quedaba enterado de todo y 
pronto á su cumplimiento, y que, sin embargo, le 
había parecido hacer presente que así los Colegia- 
les, como la mayor parte de los Caballeros de la 
Isla, por los derechos que piensan tener á las Cole- 
giaturas, como parientes de Baltasar Thomás, par- 
ticular bienhechor de la Santa Casa,estaban tan uni- 
dos y eran tan amantes de sus pretendidos fueros, 
que no dudaba pretendieran ser oidos en justicia, 
luego que se citasen para compilar el proceso ins- 
tructivo: que previendo esto^ y para prevenir los 
inconvenientes que acaso se podrían originar, de- 
terminó, después de haber tomado conocimiento de 
aquel Colegio en sus dos visitas formales, unas 
constituciones, cuya copia remitía, sacadas por la 
mayor parte de otras antiguas que había visto allí, 
á fin de que se dirigiesen por ellas interinamente y 
hasta que la Cámara se sirviese providenciar otra 
cosa: ;^que éste le pareció el medio más suave para 



148 

que, sin alterar en lo sustancial las antiguas cos- 
tumbres del Colegio, pudiese tener en lo sucesivo 
eclesiásticos instruidos, capaces de desempeñar 
la cura de almas de la parroquia de Escorca, y 
que sirviesen de consuelo espiritual á sus parro- 
quianos p á los demás fieles que concurran á visi- 
tar aquel Santuario de todos los pueblos de la Isla 
y de fuera de ella; que, sin embargo, tuvo que 
vencer muchas dificultades para que se admitiesen 
sus constituciones; que hizo protestas el Marqués 
de Vivot; y las hicieron igualmente otros Caballe- 
ros parientes de Baltasar Thomás, que como esta- 
faban en la posesión de disfrutar estas colegiaturas 
sin aplicarse al estudio, sintieron infinito tener que 
sujetarse á exámenes para obtenerlas: Que, admi- 
tidas las Constituciones, nombraron tres colegia- 
les con arreglo á ellas, dos aprobados ad curam 
animarum, en el concurso que últimamente había 
celebrado, y el otro sufrió igual examen y demás 
ejercicios de riguroso concurso. Y que si tales 
Constituciones mereciesen la aprobación de la Cá- 
mara podría auxiliarlas á todas, ó á las que fue- 
sen compatibles con el decreto de dotación del Cu- 
rato que ejecutaría gustoso si la Cámara insistiese 
en el modo y forma que se había servido preve- 
nirle. 

Enterada la Cámara de las proposiciones» que 
le hacía el Señor Obispo, acordó comunicar or- 
den al mismo Prelado para que informase de qué 



149 

clase y naturaleza eran los Beneficios que poseían 
los tres ó cuatro eclesiásticos que en el año 1456 
se convinieron con D. Bernardo Duran en unirlos 
todos entre sí para mantenerse en vida común, y 
qué rentaban cada uno de ellos, de qué efectos se 
componían sus producciones; si eran suyos pro- 
pios ó de Patronatos, y quiénes elegían á los po- 
seedores de ellos antes de tal unión y quien los ha 
nombrado después de ella, y lo mismo al que ha 
hecho de Rector y cura de la Parroquial. Comuni- 
cóse esta orden en 12 de Septiembre de 1793, y con 
fecha de 27 de Noviembre contestó el Obispo di- 
ciendo que, por más diligencias que se habían prac- 
ticado, no se había podido averiguar sino que los 
tres ó cuatro eclesiásticos de referencia tuviesen 
entre todos más que un simple Beneficio cuyas 
rentas eran sólo las ocho libras, que en el día se re- 
ducían á tres libras, cuyo patronato era regular fue- 
se laical como lo son casi todos los más de la Dió- 
cesis: que la elección, así de los Colegiales como 
de su Prior, se había hecho desde dicho tiempo re- 
gularmente por los Colegiales y no tuvo su efec- 
to sin la aprobación del Cabildo y Ayuntamiento 
con la del Prelado, á excepción del Prior, que 
únicamente necesitaba la de éste y se le despa- 
chaba su título en forma, insistía por último el Obis. 

po en la conveniencia de que la Cámara aprobase 
sus ordinaciones. 

Así estaba el enredado asunto al morir el Ilus- 



150 

trísimo Sr. Rubio, á quien sucedió en el Obispa- 
do el limo. Sr. D. Bernardo Nadal. La Cámara, en 
vista de todos los antecedentes y del dictamen emi- 
tido por el Sr. Fiscal, juzgó que no se podía pro- 
ceder á la aprobación de las constituciones que 
dispuso el Sr. Rubio para régimen y Gobierno del 
Colegio, mientras no se formase el proceso ins- 
tructivo mandado por la Cámara en 26 de Febrero 
de 1 790 y comunicado á aquel prelado en la orden 
de 18 de iVIarzo del mismo año, á fin de conocer ei 
derecho que asistiese á los que pretendían tenerlo 
en la presentación para las Colegiaturas y esta- 
blecer lo conveniente en el Colegio^ sin perjuicio 
de tercero y sin dar lugar á otros recursos. — A 
este fin en fecha de 7 de Febrero de 1 795 el Con- 
de Valdellano comunicó al Sr. Obispo el acuerdo 
de la Cámara, encargándole el cumplimiento de lo 
acordado por la misma Cámara en 26 de Febrero de 
1790. El limo. Sr. Nadal abrió el proceso, oyendo 
no sólo al Prior y Colegiales y á los que preten- 
dían tener derecho activo ó pasivo á las Colegia- 
turas, esto es, al Aj^untamiento de la ciudad, al Ca- 
bildo Catedral y á los individuos de las parentelas 
de Thomás y Vaquer, sino también al Fiscal ecle- 
siástico, y teniendo en cuenta cuanto se expuso y 
justificó por cada uno de los interesados, decretó 
el arreglo del mencionado Priorato y Colegio, 
disponiendo, en uso de sus facultades nativas, lo 
siguiente: 



151 

«1.° Ordenamos y mandamos que perpetua- 
mente haya 5? se mantengan en la casa y Colegio 
de nuestra Señora de Lluch siete Eclesiásticos 
sacerdotes, del modo y en la forma que se han 
mantenido hasta el presente. 

2.° Cerciorados de que los bienes patrimonia- 
les del Colegio de Lluch son suficientes para el 
cumplimiento de las cargas á ellos anejas, y tam- 
bién para la manutención y congrua (según la 
tasa sinodal de este Obispado y arregladamente á 
la Circular de 12 de Junio de 1769) de cuatro sa- 
cerdotes, ordenamos y mandamos hapa cuatro de 
Patronato activo de los mencionados Prior y Co- 
legiales, siempre que hubiese persona ó personas 
de las parentelas de Tomás ó Vaquer que las pre- 
tendan y tenga ó tengan las cualidades que aquí 
abajo se expresarán para su obtento; bien enten- 
dido que, en el caso de salir pretendientes á un mis- 
mo tiempo individuos de las dichas dos parentelas, 
sean preferidos los de la parentela de Tomás á los 
de Vaquer. 

3.° Por cuanto el Curato y Préstamo de Es- 
corca y las limosnas 5? ofrendas eclesiásticas aquí 
antecedentemente anunciadas son suficientes para 
la manutención de sacerdotes, mandamos que las 
restantes tres Colegiaturas sean de Patronato ac- 
tivo libre de Su Majestad en los meses reserva- 
dos, y del Rdo. Obispo en los meses ordinarios. 

4.° Para averiguar si los que pretenderán ser 



152 

de la parentela de Tomás ó de la de Vaquer, 
lo son efectivamente, deberán justificarlo en esta 
Curia Eclesiástica dentro del término de treinta 
días, que señalaremos en cada una de las vacantes 
que se verificaren de las expresadas cuatro Cole- 
giaturas. 

5.° Para que pueda tener efecto lo prevenido 
en el antecedente artículo^ mandamos que el Prior 
dentro de tercero día después de acaecida la vacan- 
te de cualquiera de las dichas cuatro Colegiaturas 
nos dé aviso de ello á Nos y á nuestros sucesores, 
á fin de llamar por medio de Edictos, que se publi- 
carán en nuestra Santa Iglesia^ y en la de nuestra 
Señora de Lluch, y se fijarán en las puertas de las 
mismas y de nuestra Curia Episcopial, á los que 
pretendieren ser de la parentela de Tomás ó Va- 
quer, para que comparezcan á justificarlo en el 
preciso término que se les señalaren; y aprobada 
que fuere por Nos, ó por nuestro Provisor, la dicha 
justificación y la de los demás requisitos para el 
obtento de la Colegiatura, puedan formar su pre- 
tensión ante el Prior y Colegiales, quienes en el 
preciso término de diez días deberán proceder á 
la elección, arregladamente á las Bulas y Estatu- 
tos del Colegio. 

6.° Si no- se presentase pretendiente de la pa- 
rentela de Tomás ó Vaquer, la Colegiatura ó Cole- 
giaturas de las cuatro de patronato activo del Ca- 
legio, que vacaren, en dicho caso, y las tres del 



153 

Real Patronato, siempre y en todos los casos de 
vacante, se proveerán previo riguroso concurso, 
en el mismo modo y forma que se practica para la 
provisión de los Curatos de Mallorca. 

7.° El Prior sea, como al presente, oficio bie- 
nal, 37 se elija, como se ha hecho hasta aquí, por 
votos secretos,, por el Colegio; y no podrá ejercer 
su empleo sin nuestra confirmación y título; pero 
por cuanto al oficio de Prior está aneja la Cara 
animarum, privamos de voz pasiva á los Colegia- 
les que no estuviesen aprobados en riguroso con- 
curso del modo establecido en el antecedente artí- 
culo-, para la dicha Cara animar am. 

8° Declaramos que las siete Colegiaturas del 
Colegio de Lluch son absolutamente y en todo ri- 
gor Presbiterales; por tanto ordenamos y manda- 
mos que todos los colegiales actuales y futuros que 
no sean ó no fuesen sacerdotes deban estar ordena- 
dos de tales en el preciso término de un año, pasa- 
do el cual sin haberlo cumplido cualquiera de ellos, 
se tendrá ipso fació, y sin otra notificación que la 
presente, por,jVacante su colegiatura. 

9.° Todos los Colegiales deberán residir pe- 
rennemente en el Colegio, sin ausentarse de él 
por más tiempo que el de tres meses en cada año, 
bajo las penas establecidas por los Sagrados Cá- 
nones contra los Beneficiados no residentes; bien 
entendido, que no podrán usar de sus recles más 
que tres Colegiales á un mismo tiempo; de sue 



154 

que nunca se verifique quedar menos de cuatro 
en el Colegio, 

10.° Mandamos que de hoy en adelante sean 
colativas las siete Colegiaturas, é incompatibles 
con cualquiera Prebenda, Dignidad, Beneficio, ú 
otra pieza eclesiástica. 

1 1 .° Para precaver toda disputa en lo suce- 
sivo, declaramos por de Patronato activo del Co- 
legio las Colegiaturas que actualmente obtienen 
D. Jaime Togores, D. Jorge Sureda y D. Francis- 
co Antich, y la vacante por fallecimiento de Don 
Guillermo Sastre, acaecido en 30 de Julio de 
1798; y por de Patronato Eclesiástico las que 
gozan el br. D. Pedro José Verger, y el Dr. Don 
Francisco Solivellas, y la vacante por muerte de 
D. Jorge Dezcallar,, sucedida en 5 de Diciembre 
del mismo año 1798. 

Últimamente m.andamos que se observen y 
guarden todos los Estatutos, Ordinaciones de 
Visita con que se ha gobernado hasta aquí el 
Colegio, y que no se hayan derogado, ó no se 
opongan á los artículos de este nuevo Reglamen- 
to, por el cual y su tenor anulamos, revocamos y 
derogamos cualesquiera cosas que fueren en con- 
trario de lo que va dicho, aunque de todas y de 
cada una de ellas se debiese hacer aquí especial é 
individual mención». 

El anterior decreto, dado en 4 de Enero de 
1802, juntamente con el proceso instruido en la 



155 

Curia Episcopal, fué remitido al Supremo tribunal 
de la Real Cámara, y visto el dictamen Fiscal, 
concedió el Rep su aprobación, expidiendo en 
Aranjuez á los 25 de Marzo de 1804 una Real 
Cédula Auxiliatoria para la publicación y ejecución 
del decreto episcopal, en la cual ruega y encarga 
al 7\.rzobispo de Valencia, á sus sufragáneos y 
demás Jueces y Prelados Eclesiásticos^ y manda á 
las Autoridades de Mallorca y á todos aquellos á 
quienes pudiese tocar, que den al Obispo el auxilio 
que les pidiere ó hubiese menester para la-publica- 
ción del expresado decreto. 

Sin dificultad ni oposición alguna fué publicado 
el Decreto en 4 de Mayo de 1804. 

Así, una Institución Pontificia, fué modificada 
substancialmente, sin consultar la Santa Sede, y sin 
más aprobación que la del Monarca. La manera 
vaga con que el Obispo Sr. Rubio ya. contestó á 
las preguntas de la Cámara, revelan el desconoci- 
to de un asunto, por una parte tan claro y por otra 
tan difícil de ser solucionado según los deseos de 
aquel Supremo Tribunal del Reino, convertido en 
Suprema Autoridad Eclesiástica. Los recelos del 
Sr. Rubio eran muy fundados, y por esto quería en- 
caminar la cuestión por medio de las Ordenaciones 
que tenía en proyecto; pero la Real Cámara no se 
conformó, y mandó abrirla información que com_ 
piló el Obispo, limo. Sr. Nadal, dando el decreto 
que, en nuestro juicio, no tiene fácil explicación al 



restringir sin fundamento las disposiciones ponti- 
ficias para hacer concesiones al Poder Real en el 
derecho de elección de Colegiales, y al hacer las 
Colegiaturas beneficios colativos, p distinguirlas en 
dos clases, cuando las Bulas jamás hicieron ni au- 
torizaron tales diferencias. Sin embargo de no te- 
ner la confirmación déla Santa Sede, no protesta- 
ron los Colegiales, y con la sola aprobación del 
Rey se sujetó el gobierno del Colegio á las referi- 
das reglas, hasta que la publicación del último 
Concordato celebrado entre Su Majestad Católica 
y la Santa Sede introdujo modificaciones en la pro- 
visión del Curato de S. Pedro de Escorca. 

En 6 de Diciembre de 1858 se dirigió una Real 
Orden por el Sr. Ministro de Gracia y Justicia al 
Obispo de Mallorca_, en que se le mandaba: «Infor- 
mase si la titulada parroquia de Escorca estaba uni- 
da al Colegio de Lluch^ formando estas dos Igle- 
sias una sola, en concepto de tal parroquia,, ó si 
eran independientes una de otra; y en el pri- 
mer caso, si se denominaba parroquia de Lluch ó 
de Escorca. Además si había de subsistir la anun- 
ciada parroquia y en que términos, verificado 
que fuese el arreglo parroquial, y últimamente 
por qué si las dos iglesias citadas, juntas ó separa- 
das, eran propia y realmente un curato^ no se pro- 
veía éste con arreglo á lo prescrito en los artículos 
25 y 26 del Novísimo Concordato. =E1 Sr. Obis- 
po don Miguel Salva contestó en 19 del mismo 



í57 

mes, como había comunicado ya en 6 de Junio de 
1857, que la Parroquia de Escorea en este Obispa- 
do estaba unida al Colegio de Nra. Sra, de Lluch_, 
formando una sola iglesia con un solo templo pa- 
rroquial, que se titulaba ora Parroquia de Escorca, 
ora Iglesia de Lluch, porque en ella se veneraba á 
la Virgen Santísima con este mismo título: que esta 
parroqua había de subsistir en concepto de rural de 
primera clase, según lo dispuesto en el plan de 
arreglo parroquial del Arciprestazgo de Inca, re- 
mitido á aquel Ministerio en 21 de Junio de 1844: 
últimamente advertía (como lo había hecho ya en 
la comunicación antes citada de 6 de Junio de 1857, 
evacuando un informe pedido por la sección 
de Gracia y Justicia y del Sr. Intendente del 
Consejo Real) que el curato de Escorca debía re- 
caer en uno de los capellanes de la misma que se 
titulaban Colegiales de Nra. Sra. de Lluch, y eran 
aprobados ad caram animarum en concurso de 
opositores; que el encargo de cura ó Prior, que 
así se llamaba, era bienal; y que por consiguiente el 
objeto de la terna enviada por el Prelado á S. M. en 
12 de Abril próximo pasado, no era directamente el 
nombramiento de rector de Escorca, sino el de uno 
de los capellanes ó Colegiales, elegible para de- 
sempeñar la cura de almas, quien sólo percibía el 
haber de Párroco cuando recaía en él la elección de 
tal; que este sistema de elección de cura de Escor- 
ca tenía su origen del arreglo del Colegio de Lluch 



158 

hecho á principios de siglo, y del cual envió co- 
pia en 6 de Junio del 5?; y> que sólo subsistiría 
hasta que se accediese por el Gobierno de S. M. á 
su solicitud de 2 de Diciembre de 1856, en la cual 
pedía que, para evitar varios inconvenientes de mu- 
cho peso^ se le permitiese prescindir de este méto- 
do especial, y viniese á ser el Cura Párroco de Es- 
corca un Párroco como todos las demás del Obis- 
pado que durase en su oficio mientras durase su vi- 
da y se nombrase por el Obispo ó por S. M. previa 
la propuesta en terna, según la regla general esta- 
blecida por el artículo 26 del Novísimo Concorda- 
to, Como resultado de todas estas gestiones so- 
lucionóse el asunto con la Real Orden que en 6 de 
Mayo de 1859 comunicó al limo. Sr. Obispo el 
Ministerio de Gracia y Justicia en los términos si- 
guientes: «He dado cuenta á la Reina (q. D. g.) del 
expediente instruido en este Ministerio por virtud de 
las consultas que elevó V.S. con motivo de las difi- 
cultades promovidas por los colegiales de Nuestra 
Sra. de Lluch acerca de su antiguo derecho de es- 
clusiva preferencia para el nombramiento de Prior 
de la Parroquia de Escorca, cargo que según prác- 
ticas y Bulas de su Santidad había de ser ejercido 
por bienios y por uno de los individuos del mismo 
Colegio: y teniendo en cuenta, que por el Concor- 
dato vigente quedaron sin efecto las Bulas y to- 
das otras prescripciones legales contrarias al mis" 
mo que se hubieren dictado con anterioridad á su 



159 

publicación, se ha dignado resolver: que habiendo 
cesado el privilegio y la preferencia ó esclusiva que 
tenían los Colegiales de Nuestra Señora de Lluch 
para que recaiga en ellos y por un término bie- 
nal el Curato de la Parroquia de Escorca^ proceda 
V. I. á verificar la provisión de dicho curato suge- 
tándose á lo dispuesto por punto general en el 
Concordato vigente, y á lo mandado en el Real De- 
creto de 30 de Enero de 1852. Y en el caso de que 
ocurran nuevas reclamaciones por parte de los 
expresados Colegiales en cuanto al derecho de 
patronato activo, correspondiéndoles á juicio de 
V. L,que cuídese observe lo establecido en la 
segunda parte del artículo 26 del Concordato j> 
cuanto para su ejecución se manda en el Real de- 
creto de 21 de Junio de 1852.» Con esta disposi- 
ción quedó separada la cura de almas del Colegio 
y> conferida al Párroco que, á propuesta del Obis- 
po, nombró S. M. El cura nombrado fué el joven 
sacerdote D. Francisco Tortell, quién tomó pose- 
sión de la parroquia en quince de Junio de 1862. 
Hubo entonces en el Colegio el Prior Sr. D. Juan 
Riutord 5? el párroco Tortell; pero en 26 del mismo 
mes, el Prior Riutord convocó, según costum- 
bre, en reunión capitular á los Colegiales Dr. Don 
Jaime Pons, Dr. D. Joaquín Oh'ver, Dr. D. Mi- 
guel Aloy y D. Jerónimo Venp que componían 
el Colegio, 5> manifestó dicho Prior á los reunidos 
haberlo verificado á instancia de D. Francisco Tor- 



1 6o 

telljCura párroco de Eseorca quien le había entrega- 
do un oficio del tenor siguiente: «El Cura Párroco 
de esa Iglesia que S. M. ha tenido á bien nombrar, 
será al mismo tiempo que cabeza de la parroquia, 
también del Colegio, y bajo este concepto tendrá 
las mismas facultades que ejercía el que antes era 
Prior. Y esto sin perjuicio de las disposiciones 
que juzgue conveniente tomar bajo los dos con- 
ceptos indicados. Todos los Colegiales y demás 
dependientes de la casa guardarán obediencia cum- 
plida al nuevo Rector, pues así es su deber y mi 
voluntad. Dios gue. á V. ms. as.— Palma 21 de 
Junio de 1862. — Miguel, Obispo de Mallorca. — 
Sr. D. Juan Riutord, Pro. Colegial de Nra. Sra. de 
Lluch.» — A una comunicación tan opuesta á los de- 
rechos ejercidos por los Colegiales, que anulaba 
por completo la personalidad del Prior 3? aun la del 
CoIegio_, reconocida por el Gobierno y constituida 
canónicamente por autoridad pontificia, poco se- 
guros de sus derechos y deberes, ó por el temor 
que infunde en el ánimo la ancianidad, contestaron 
los Sres. Pons, Oliver, el mismo Prior Riutord y 
A\oy, que nada tenían que oponer al oficio que 
acababa de leerse. Solamente el Sr. Venp tuvo por 
bien manifestar que, atendiendo á que el anterior 
oficio privaba á los Colegiales del derecho conce- 
dido en una Bula Pontificia de nombrar Prior, pro- 
ponía que la Comunidad suplicase y apelase de todo 
cuanto pudiese redundar en su perjuicio, imitando 



i6i 

á los celosísimos Colegiales de 1660 que nemine 
discrepante nom braron al Colegial Estade, para 
que apelara no sólo á la Curia de Mallorca, si que 
también á la de Roma contra los capítulos gravato- 
rios que hubiese en las ordinaciones del limo. Es- 
colano. Los demás contestaron que ratifican lo an- 
teriormente manifestado. Sin más protestas, el Sr. 
Tortell se hizo cargo del gobierno y administración 
de la casa, y solamente una vez reunió á las Cole- 
giales capitularmente, en 8 de Agosto del mismo 
año, haciendo constar, al terminar la sesión, que 
su objeto al reunir el Colegio se circunscribía á sa- 
ber el sentido de los Sres. Colegiales á quienes pu- 
ramente consultaba. Desde entonces dejó de fun- 
cionar el ColegíOj y el Sr. Tortell con el nombra- 
miento de Prior ó cabeza delj Colegio, asumió, 
bajo la tutela del Obispo, todo el régimen de aque- 
lla casa, reducidos los Colegiales á simples sacer- 
dotes^ dedicados al servicio de la iglesia. 



II 



CAPITULO XVI 



Primeras incautaciones¡de los bienes de Lluch. 

Materia mup espinosa y de tristes recuerdos es 
la que vamos á historiar en el presente capítulo. 
La magnanimidad de los antepasados que legaron 
al Santuario sus heredades para gloria de Dios p 
sustento de los sacerdotes y beneficio de los pere- 
grinos que servían ó visitaban la Virgen Santísima, 
excitó la codicia de los enemigos de la Iglesia, 
que maquinaron lepes autorizadoras de las incau- 
taciones que empobrecieron el patrimonio ecle- 
siástico. Nuestro Colegio, enriquecido con los 
donativos y bienes que le legaron las pasadas 
generaciones, no pudo sustraerse á estas leyes; 
pero tuvo siempre quienes le defendieron con 
heroísmo, pudiéndolos salvar repetidas veces, y á 
la postre obtener las debidas compensaciones, si 
Men á costa de grandes disgustos y sacrificios. 
La primera incautación que registramos es la que 



i64 

se llevó á cabo en virtud de las leyes desamortiza- 
doras de 1841 .—En 6 de Octubre, el Prior Riutord 
autorizó una Relación jurada de los bienes perte^ 
necientes á las cuatro colegiaturas de patronato 
pasivo de sangre; Fué ella principio de un expedien- 
te fundado en el decreto del Obispo Nadal^ y en el 
que, después -de vistos los informes referentes á las 
distintas clases de bienes que posee el Colegio, 
según¡el título de adquisición, recapó en 12 de 
Septiembre de 1845 una Real Orden, resolviendo 
que las cuatro séptimas partes de los bienes co- 
rrespondientes al Santuario de Lluch estaban ex- 
ceptuadas de ser incorporadas al Estado; en las 
cuales se comprendían los de las cuatro colegiatu- 
ras que por el Diocesano en 1802 se habían decla- 
rado de patronato Familiar á favor de los herederos 
de D. Baltasar Thomás y de D. Gabriel Vaquer,,. 
como respetados dichos bienes por la ley de 2 de 
Septiembre de 1841, y porque resultaba que los 
individuos de ambas familias habían estado mucho 
tiempo en posesión de ellos, cuyos derechos ha- 
bían declarado también los Tribunales. De ordea 
del Gobierno se comunicó esta resolución, cori 
devolución del expediente para que se dispusie- 
se su puntual observancia. — Aquel fué el primer 
paso de una serie de atropellos que sembraron la 
consternación en aquella morada de paz. En 13 de 
Septiembre de 1855 presentáronse en el Colegio 
el Alcalde de Escorca, el Comisionado de Ventas 



105 

de Bienes Nacionales y el Oficial de Contaduría de 
Hacienda y se pusieroii en casi posesión de los cen- 
sos, quedando incautados délos mismos y demás 
bienes, en virtud de las nuevas leyes desamorti- 
zadoras. No persistieron en la resistencia en que 
se habían colocado los Colegiales: el archivero 
Sr. Aloy entregó la inútil llave que se le pedía, 
manifestando que sin su conocimiento se había 
mudado la cerradura, impidiéndole la entrada en el 
archivo y que no respondía de los papeles que ba- 
jo su responsabilidad existían en el mismo. Des- 
pués de evacuar varios informes y resolver algu- 
nos incidentes^ subastada en diez de Frebrero de 
1856 la casa de Palma, sin que conste protesta 
alguna del Colegio, por las activas gestiones del 
Colegial D, Ramón Bosch que había pasado á Ma- 
drid para este fin, se obtuvo una Real Orden fecha- 
da á 17 de Febrero de 1857, del tenor siguiente: 
«La Reina (q. D. g.) se ha enterado del expedien- 
te instruido con motivo de la solucitud de los ob- 
tentores de Capellanías de la Isla de Mallorca, so. 
bre excepción de la venta de los bienes que las 
constituyen y de la nueva gestión interpuesta por 
D. Ramón Bosch Pbro. y Colegial de Nra. Sra. de 
Lluch, por sí y á nombre de los demás de su clase, 
con objeto de que se lleve á efecto la resolución 
adoptada en el particular con fecha de Julio último 
por la Junta superior de ventas de bienes naciona- 
les. En su virtud y teniendo también presente la 



i66 

comunicación dirigida sobre este asunto por el Go- 
bernador de las Baleares en 21 de Agosto del año 
próximo pasado, dando conocimiento de lo dis- 
puesto para el cumplimento de la citada ord¿n, en 
harmonía con las consecuencias naturales de lo 
prescrito en la ley de 1 1 de Julio respecto de los 
bienes¡de Capellanías, se ha servido resolver S. M. 
que en atención á que el Estado se halla incautado 
de ellos en virtud del artículo 3.° de la indicada 
lep: sin que actualmente pueda resolverse cosa al- 
guna en este punto por hallarse esta suspendida 
así como la de 1.° de Mayo de 1855, y teniendo 
en consideración que los mencionados obtentores 
de Capellanías no disfrutan haber alguno del Teso- 
ro público, ni tienen otra congrua sustentación que 
los productos de las mismas, se disponga lo con- 
veneniente por esa Dirección general para que las 
oficinas de dichas islas entreguen la administra- 
ción y percibo de las renías de los indicados bie- 
nes á los habituales obtentores sin perjuicio de lo 
que ulteriormente se resuelva por el Gobierno de 
S. M. acerca de la amortización de los bienes del 
clero en general.»— En este estado y bajo una fór- 
mula condicional administró el Colegio p, después 
de 1862, el Rector de Escorca, por encargo del 
Prelado, los bienes de Ntra. Sra. de Lluch. Una 
denuncia hecha en 30 de Abril de 1882 por un par- 
ticular suplicando que la Nación se incautase de 
los bienes, por estar comprendidos en la ley de 



167 

22 de Julio de 1836 p por no encontrarse en po- 
der dé la Corporación á cuj?o favor 5> por enton- 
ces se declaró en 4 de Junio de 1856 la excep- 
ción^ vino á complicar la situación del Santuario. 
Serias alternativas tuvo el pleito en el que intervi- 
no también la Junta facultativa de Montes, hasta 
que por Real Orden de 29 de Marzo de 1884 se 
reconoció la personalidad del Rector de Escorca, 
3? se fconsideró improcedento» la denuncia, acor- 
dando revocar la providencia apelada en que se 
había declarado que procedía dicha denuncia y or- 
denando se acumulase el expediente al de excep- 
ción promovido en 1869 á fin de tener en cuenta 
los datos que contenía cuando se resolviese. — De 
esta manera estaba continuamente el Colegio lu- 
chando y gastando mucha parte del patrimonio de 
la Virgen en los enojosos pleitos que le promo- 
vían, y que jamás se solucionaban sino en formas 
que dejaban subsistente la cuestión, en perjuicio 
del Santuario. Largas disputas sobre la naturaleza 
de las Capellanías, sobre su patronato y sobre las 
clases de bienes, iban conservando en la adminis- 
tración de los bienes el Colegio^ y después el Rec- 
tor de Escorca con el constante peligro de perder- 
la, como al fin sucedió, con gran sentimiento de 
los mallorquines que siempre respetaron como 
patrimonio sagrado de la Virgenaquellas silencio- 
sas soledades. 



CAPITULO XVII 



La fiesta de Nra. Sra. de Lluch.—Coroaación pontifi- 
cia de la Imagen. 



Las alternativas y> penosas vicisitudes que su- 
fría la administración de los bienes del Santuario, 
no trascendían al público. Solamente noticias in- 
completas é ideas confusas del asunto llegaban de 
vez en cuando al pueblo, que rodeaba de misterio 
la esperanza j? aun la seguridad que abrigaba de 
que jamás serían arrebatadas las fincas que con 
sus productos sostenían el culto de la Virgen y 
ayudaban al mantenimiento de los peregrinos. — No 
cesó jamás de ser visitado el Santuario. Los prodi- 
gios obrados por la Virgen no se interrumpían. Ja- 
más las alturas de Lluch dejaron de causar honda 
y tierna impresión en el ánimo de los visitantes^ 
en medio de aquel silencio profundo y prolongado. 

Un día, empero^ la quietud y reposo de aque- 
llas alturas conviérlense en animación y regocijo. 
De todos los puntos de la Isla dirígense á Lluch es- 



1 70 

tos moradores, bin que les mueva otra causa, por lo 
general, más que asistir á le fiesta anual de la Vir- 
gen que desde las remotas edades se dedica en 
aquel Santuario, conocida con e) nombre úq La Dia- 
da, el domingo después de la festividad del Naci- 
miento de la Virgen. Tiene aquella fiesta marcadí- 
simo sabor popular, celébranse carreras en el cam- 
po, más tarde en las plazas no se omite el bai- 
le al estilo del país, allí lucen su airoso garbo las 
elegantes y robustas mozas de la montaña y apa- 
recen con todo su carácter los campesinos ves- 
tidos en tiempos pasados á la antigua usanza ma- 
llorquína. Estas manifestaciones de inocente expan- 
sión animan la solemnísima función religiosa con 
que honran á la Reina de Mallorca sus devotos y 
que anualmente se celebra en su templo ricamente 
adornado. 

En nuestros días hemos visto crecer las solem- 
nidades del Santuario desde que se concibió el gran 
pensamiento de alcanzar la Coronación Pontificia 
de la venerabilísima Imagen. Con ardoroso entu- 
siasmo acogió todo el pueblo la idea, y los fieles de 
todas partes depositaron su óbolo á proporción de 
su hacienda y piedad, con lo cual se fabricó una 
corona de plata dorada para ofrecerla á la Virgen 
Patrona de Mallorca en su Santuario de Lluch. 
Compónese de una diadema real que le ciñe la 
frente, de un nimbo radial con ramitos afiligrana- 
dos con la inscripción=NiGRA sum sed formosa, 



=5> de una aureola de doce estrellas que forman 
círculo exterior. En el centro, sobre un florón, aso- 
ma el escudo de armas de Mallorca con la inscrip- 
Cíón=Esirenada en lo día de sa coronado pon- 
tificia. La corona del niño Jesús compónese de un 
nimbo cruzado con el letrero=EGO sum lux mun- 
Di.— Las dos llevan engastados 22 diamantes, 27 
brillantes, 25 esmeraldas, 14 zafiros, 25 rubíes, 
7 amatistas, 6 topacios y unas 600 perlas finaSí 

Jamás podremos olvidar la gran romería que 
al amanecer el 10 de Agosto de 1884 congregó en 
Lluch y en sus alrededores de quince á veinte mil 
peregrinos de todo sexo, edad y condición, sali- 
dos de la Capital y de los pueblos de Mallorca, 
con banderas desplegadas, á celebrar la corona- 
ción de la Sagrada Imagen. Con anterioridad ha- 
bíase acudido al Sumo Pontífice León XIII, quien 
por Breve de 27 de Junio concedió al anciano 
Obispo Diocesano Exmo. Sr. D. Mateo Jaume y 
Garau la facultad de bendecir la expresada corona 
y de colocarla s"olemnemente en las sienes de la 
venerada Efigie en nombre y con autoridad de la 
Santa Sede, en la forma prescrita por el ceremo- 
nial. El virtuoso Prelado, ante el movimiento cris- 
tiano que observaba en su Diócesis con tan plau- 
sible motivo, pidió y obtuvo del mismo Pontífice 
Romano indulgencia plenaria aplicable á las ben- 
ditas almas del Purgatorio para todos los fieles 
que en el día solemne de la coronación ó en alguno 



172 

de los siete siguientes, como igualmente en lo suce- 
sivo por tiempo de siete años en el aniversario de 
la misma coronación, habiendo recibido previamen- 
te los Sacramentos de la Penitencia y Comunión, 
visitasen la Iglesia p sagrada Imagen de Lluch j> 
orasen por intención del Sumo Pontífice. «Final- 
mente — escribía el Obispo dirigiéndose á sus dio- 
cesanos, en 31 de Julio — el Vicario de Jesucristo 
poniendo el colmo á su paternal p .generosa libera- 
lidad para con los fieles de esta Diócesis se dignó 
en virtud del oportuno Rescripto autorizarnos para 
dar en sn augusto nombre p representando su per- 
sona, concluida la misa mayor que celebraremos 
de pontifical inmediatamente después de la ceremo- 
nia déla Coronación, la bendición apostólica con 
aplicación de otra indulgencia plenaria aplicable 
también á las almas drl Purgatorio.» Terminados 
por la Junta directiva los trabajos preparatorios 
designóse el 1 de Agosto para la augusta ceremo- 
nia. La Crónica de la Diócesis refiere así el me- 
morable suceso: «El día 10 del corriente designa- 
do por S. E. I. para la coronación de la veneranda 
Efigie de Nra, Sra. de Lluch se verificó ésta con 
la solemnidad prescrita para tales casos, realzada 
con la numerosa y edificante peregrinación que 
con tan plausible motivo acudió á dicho Santuario 
desde todos los pueblos de la Isla, quienes rivali- 
zaron en la devoción y amor hacia la Reina de 
los Ángeles y Madre de los hombres venerada de 



Í73 

luengos siglos entre aquellas fragosas montañas. 
No hap memoria entre los mallorquines de espec- 
táculo igual, sea por lo numeroso del concurso ^ 
sea por lo edificante y recogido, sea por las difi- 
cultades y mortificaciones que debieron arrostrar 
los que en él tomaron parte. 

Desde la una de la madrugada del expresado 
día, omitiendo los muchos que pernoctaron en el 
Colegio, fueron llegando los peregrinos por dece- 
nas, por centenares^ por millares; entre ellos^ ilus- 
tres prebendados, respetables párrocos ancianos 
y enfermizos, venerables sacerdotes, mugeres oc- 
togenarias, nobles, propietarios, literatos, médicos, 
abogados, industriales, colonos, trabajadores; en 
una palabra, todas las clases y jerarquías sociales, 
confundidas por espíritu de fe y caridad, pacece se^ 
habían dado cita para postrarse á los pies de Ma- 
ría. El distinto acento en el habla^ la variedad de 
trajes y fisonomías indicaban los diferentes pue- 
blos y aldeas de donde procedían, y que llanuras 
y montes habían dejado para rendir su tributo á 
los sagrados de Lluch. Casi nos atrevemos á ase- 
gurar que no hay pueblo ni aldea en la Isla, que 
no tuviese allí sus representantes. Difícil es pre- 
cisar su número; pues muchos fueron por su cuen- 
ta sin alistarse á centro alguno; pero bien puede 
asegurarse pasarían de doce mil^ atendida la ex- 
tensión de la plaza del Colegio, y que pasaron 
de tres mil los que cruzaron por la vía férrea. 



174 

I Qué suma de sacrificios y privaciones supone 
esta romería! Fatigados del cansancio y hostiga- 
dos por la sed, se dirigieron conforme llegaban 
los diversos grupos con singular orden y com- 
postura, continuando los rezos y entusiastas cán- 
ticos que empezaron en Caymari, á la iglesia 
para depositar sns banderas ó estandartes, nota- 
bles todos por algún concepto, después de cum- 
plir el precepto de misa y confortar su espíri- 
tu con el pan eucarístico en alguno de los altares 
de la iglesia, donde simultáneamente se celebraba 
ó en el que provisionalmente se colocó en la plaza. 
Cumplido este acto de los más importantes de 
la romería, y mientras se acercaba la hora de la 
coronación, tomaron los peregrinos una frugal re- 
fección, sin duda mal sazonada por escasos sor- 
bos de agua, que á duras penas podían alcanzar, 
según era la aglomeración de personas en la fuen- 
te y depósitos. Pero aparte de lo edificante de la 
comunión, nada tan majestuoso é imponente como 
la ceremonia de la coronación, verificada á las 
ocho y media después de trasladada procesional- 
mente al altar de la plaza la Efigie, precedida de 
las treinta y una banderas y pendones llevados por 
comisionados de los respectivo^ pueblos que las 
ofrecían á la Inmaculada Madre. Procedióse por 
S. E. I. revestido de Pontifical á la bendición de 
la corona, observándose estrictamente las pres- 
cripciones del ceremonial inserto en este Boletín, 



175 

realzadas por la solemnidad particular de la Igle- 
sia de Mallorca en las misas pontificales. Todos los 
colores se hacen pálidos, vulgares todos los enca- 
recimientos, ociosos todos los comentarios para 
describir el imponente acto en que el Venerable 
Prelado, emocionado su semblante, avivada su fiso- 
nomía á pesar de su ancianidad p sufrimientc s, ro- 
deado del respesto y amor de sus diocesanos, y lle- 
vando en aquel i^omento la representación de la más 
augusta Autoridad de la tierra, se levantaba entre 
la muchedumbre y con sus sagradas manos ceñía 
con rica corona las sienes de las milagrosas Imá- 
genes á nombre de todos los mallorquines, repre- 
sentados por miles allí congregados, que gozosos 
entonaban la tierna felicitación Regina cceli Icetare, 
á la cual siguió un ¡Viva! unánime, compacto, es- 
pontáneo^ por nadie inciado, nacido de aquellos mi- 
les de corazones enardecidos de amor á su excelsa 
Madre; expresión genuinade la satisfacción que 
sentían al ver realizados sus ardientes votos; y 
cuyo eco debió resonar en la Jerusalén celeste. 
¡Lástima que lo apartado del sitio ú otras dificulta- 
des insuperables que desconocemos, no consintie- 
ran mayor riqueza y primor en el decorado y or- 
namentación del altar, más en armonía con lo ex- 
traordinario de la solemnidad y la abnegación de 
los concurrentes. Celebróse seguidamente la misa 
cantada de pontical, en cuyo ofertorio el M. I. Sr. 
Maestrescuela, embargada su voz por la ternura 



176 

de la devoción; encareció la importancia del acto 
que acababa de celebrarse, p con la sencillez y un- 
ción que le son carecterísticas exhortó á su audi- 
torio á mantener vivo el espíritu de fe y confianza 
en la Patrona de Mallorca. Dióse por último la 
bendición Apostólica con indulgencia plenaria, que 
aquella muchedumbre recibió compungida y dis- 
puesta con la recepción de tos Sacramentos, prac- 
ticando luego la visita á la Iglesig y la adoración 
de la Coronada Virgen para ganar la otra indul- 
gencia vinculada en estos actos. 

Aquí podríamos dar por terminada esta reseña, 
ya que los romeros en su mayor parte, cumplido 
su principal objeto, emprendieron el regreso á sus 
hogares para procurar á sus abatidos cuerpos al- 
gún alivio en sitio algo más cómodo y amparado 
que los montes de Llu'ch. Quedaron, sin embar- 
go_, algunos miles para asistir á la función de la 
tarde, que consistió en una plática alusiva á la 
festividad que predicó el celoso P. Melchor Pla- 
nas y otra de despedida del Rdo .Sr. Rector de 
Escorca, dándose al final la bendición con el Santí- 
simo Sacramento, guardando todos los concurren- 
tes la misma compostura y recogimiento que en los 
demás actos de la peregrinación. 

Sabido es que el interés de esta manifestación 
católica no se limita á los que en ella han tomado 
p^rte, se extiende á sus familias y amigos, á tan- 
tos como se asoociaron á ella en espíritu y que por 



177 

justos motivos hicieren tal vez mayor sacrificio en 
quedarse que los otros en ir, á los cientos que hi- 
cieron esta religiosa excursión durante la octava, 
á las poblaciones enteras de Caymari, Inca y Pal- 
ma, que con cristiana ovación despidieron y reci- 
bieron á los romeros, prodigándoles toda clase de 
consideraciones y servicios. Gracias sean dadas á 
la divina Providencia por haberse llevado á cabo 
tamaña empresa sin ningún linaje de contratiempo; 
y sin que el anciano y achacoso Prelado haya su- 
frido quebranto alguno en su salud, asistido induda- 
blemente por la protección del cielo. Que la Vir- 
gen Santísima recompense sus fatigas y las de los 
iniciadores y encargados de la présenle romería, y 
bendiga al pueblo mallorquín, que en la presente 
ocasión ha sabido demostrar lo arraigado de su fe 
y lo familiar que le es la práctica de las más aus- 
teras virtudes cristianas.» 



i 



CAPITULO XVIII 



Restauración interina de la Comunidad del Santuario. 

Al Sr. Tortell sucedió en el Curato de Escorca 
el Rdo. D. Guillermo Fiol. Al mismo Sr. Fiol con- 
firió el Sr. Obispo la administración del Santua- 
rio algunos meses después de haberle nombrado 
Ecónomo de la feligresía de la que más tarde fué 
constituido Párroco propio. Por causas que no son 
del caso referir el Obispo Sr. Cervera creyó con- 
veniente separar los cargos de Párroco p de Prior 
pensando, para mayor esplendor del Santuario ins- 
talar en él una Comunidad de Religiosos Carmeli- 
tas, obtenida para ello licencia de la Santa Sede en 
24 de Septiembre de 1890, y del Gobierno de Su 
Majestad en 10 de Abril de 1891 . 

No le fué posible al Sr. Obispo realizar su 

proyecto; pero no desistió en su laudable empeño 

de encargar el gobierno y administración del San- 

^. tuario á sacerdotes beneméritos que ocupasen inte- 



i8o 

rinamente las antiguas colegiaturas. Para ello era 
preciso ante todo decretar la separación del Prio- 
rato que, por nombramiento del Obispo ejercía eí 
Cura Párroco de Escorca. Así hizo en 14 de Abril 
de Í891_, después de haberlo consultando con la 
Santa Sede y obtenida la conpetente facultad, á fin 
de obviar las dificultades y obstáculos que pudiese 
oponer el Cura'^'Párroco, contrariado en sus pre- 
tensiones de que el Priorato era cargo anejo el 
Curato que le había sido conferido canónicamente. 
Comunicada la separación del cargo de Prior al 
Párroco Sr. Fiol, acudió éste ante la Nunciatura 
Apostólica contra lo dispuesto por el Prelado y en 
29 de Abril de 1891 elevó instancia á la Sagrada 
Congregación de Obispos y Regulares. Expuestas 
las razones por ambas partes la S. Cong. en Res- 
cripto de 1 de Abril de 1892 contestó que se debía 
confirmarel decreto de separación dado por elObis- 
po. Mientras se cursaba la instancia del Párroco, el 
Sr. Obispo procedía con firmeza á la restaura- 
ción de la Comunidad del Santuario. Para llevarlo 
á efecto fijó su mirada en la Congregación Dioce- 
sana de PP. Misioneros de los Sagrados Corazo- 
nes de Jesús y de Maria fundada á los 1 7 de Agosto 
de 1890, en el IVlonte de Randa por el venerable sa- 
cerdote P. Joaquín Rosselló y Perra. A tan bene- 
mérito sacerdote dirigió en 4 de Mayo de 1891 
esta sentida invitación: «En Nuestros deseos de que 
el Colegio-Santuario de Nra. Sra. de Lluch adquie- 



i8i 

ra el carácter que por su fundación y objeto le co- 
rresponde, se cumplan las cargas, y se desarrolle la 
piedad, hemos determinado dar nueva organización 
á aquella Santa Casa, en armonía^ en cuanto sea 
posible, con la mente de los píos fundadores y con 
las reformas llevadas á cabo con la,s formalidades 
debidas por nuestros dignos predecesores, cesan- 
do el estado anómalo en que se encuentra dicho 
Colegio-Santuario desde el Concordato de 1851. 
En su virtud, y en uso de Nuestras facultades ordi- 
narias y de las extraordinarias que para este caso 
concreto nos están conferidas por la Sede Apostó- 
lica, hemos venido en disponer la separación de 
los cargos de Prior del referido Santuario y de 
Párroco de Escorca, que accidental é interinamente 
han permanecido unidos, después del referido Con- 
cordato; p confiando en la virtud p prudencia de 
Vos y de los sacerdotes que con vos forman hoy 
la Congregación de que sois Superior, hemos dis- 
puesto, después de consultado detenidamente tan 
delicado asunto con Dios y con los hombres, que 
en calidad de Prior, para el cual cargo por estas 
nuestras Letras os nombramos con cuantos dere- 
chos, honores y preeminencia, os correspondan, os 
trasladéis con los PP. Gabriel Miralles y Pocoví 
y Francisco Solivellas y Company al referido San- 
tuario, á los cuales PP. nombramos, en virtud de 
nuestras facultades ordinarias, á cada uno ecónomo 
de una de las capellanías ó Colegiaturas del refe- 



1 82 

rido Colegio para que allí levanten las -cargas y 
se cumplan todos los fines de la fundación, se co- 
rrijan abusos en caso de haberlos, se fomente 7 
desarrolle la devoción á la Santísima Virgen j> se 
administren los bienes que con tan piadoso fin fue- 
ron donados al Santuario, quedando á Nuestra li- 
bre voluntad y á la de Nuestros sucesores hacer 
las modificaciones y reformas que en lo sncesivo 
creyésemos convenientes, de tal manera que no se 
entienda derecho alguno perpetuo creado á favor 
de la Congregación de los Sagrados Corazones de 
Jesús y María. Para limitar las atribuciones de 
vos como Prior del Santuario y las del Párroco de 
Escorca, dada la coexistencia de los dos cargos 
en la misma iglesia, se os darán por separado ins- 
trucciones, de las que se entregará también otro 
ejemplar al párroco de Escorca, y para cuantos 
conflictos y dificultades ocurriesen acudiréis á Nos^ 
pidiendo resolución, pues á Nos queda reservada 
la inspección, examen, visita y aprobación ó repro- 
bación tanto en lo espiritual como en lo temporal, 
las cuales funciones ejerceremos por Nos mismo 
ó por medio de la persona ó personas que al efec- 
to designemos.» — En circunstancias tan críticas y 
por obediencia al Prelado aceptó el penoso cargo 
el piadoso sacerdote. Leamos lo que el mismo, 
algunos años más tarde, refería y publicaba en 
septiembre de 1897. «Instalada muestra mínima 
Congregación de PP. Misioneros de los Sagrados 



> .^ 



183 

Corazones de Jesús y de María en el solitario mon- 
te de Randa, vivía una vida humilde y escondida 
á los ojos del mundo, cuando la voz de Dios, por 
boca del celoso Pastor de nuestra Diócesis, nos 
mandó á Lluch^ para hacernos cargo de la admi- 
nistración p custodia de este Colegio-Santuario. 
Sólo Dios sabe el sacrificio que me costó la reso- 
lución del Prelado; pero como á Dios nadie puede 
resistirse, de San Honorato se trasladó á este 
Santuario la Congregación. — La situación en que 
se encontraba este Colegio, merced sin duda á los 
enormes gastos que exigen el hospedaje y aten- 
ciones debidas á los peregrinos p la conservación 
de su vetusto é inmenso edificio, y más que esto 
aún, merced á los trastornos y azarosas circuns- 
tancias que por distintas veces le hizo pasar la 
revolución ó la impiedad positivista, no podía ser 
desahogada. — Vime obligado á emprender impor- 
tantes obras de reparación y ensanche; pues con 
la nueva carretera, que en el primer año de mi 
Priorato quedó abierta al público, aumentóse visi- 
blemente la afluencia de peregrinos, que no po- 
dían á menudo ser todos alojados en las habitacio- 
nes entonces existentes». — «Descansando algunos 
días en este Santuario nuestro Exmo. Prelado de 
sus cuotidianas tareas y apostólicas excursiones, 
sobre el terreno mismo pudo examinar y ver los 
cuantiosos gastos que ocasionaría el colosal pro- 
yecto concebido,, y para animarme en esta empre- 



1 84 

sa que se encaminaba á la mapor gloria de Dios 
y honor de la Virgen, al par que al fomento de la 
devoción en los fieles devotos de María, me pro- 
metió y más tarde me dio la respetable cantidad 
de 4.000 pesetas, añadiendo en otra ocasión otras 
mil más.» , 

Desde el memorable acontecimiento, los fieles 
no han dejado de acudir al Santuario en la fiesta 
conmemorativa de la Coronación y en su octava, 
para ganar las indulgencias concedidas en aque- 
llos días á los que visitaren la Iglesia del Santua- 
rio. Esta fiesta tomó ya desde elüprincipio y ha 
conservado siempre el carácter de una fiesta ex- 
clusivamente religiosa en la cual los devotos van 
allí á purificar sus almas y á enfervorizarlas en el 
amor de Dios por la intercesión de la Virgen. Para 
aquellos días se organizan cada año en muchos 
pueblos romerías, llevando sus pendones que de- 
jan como prenda de su devoción en el augusto 
templo, adornado con las banderas que desde el día 
de la Coronación Pontificia de la veneranda Ima- 
gen han ido ofreciéndole todos los pueblos de Ma- 
llorca. 

Bajo la dirección del maestro de obras D. Bar- 
tolomé Ferrá se emprendió la tarea de terminar la 
fábrica empezada por sus antecesores en el Prio- 
rato. Dióse más amplitud al atrio de la iglesia y 
se construyeron tres pabellones para colegio, para 
alojamientos y para cocinas y comedores de los 



i85 

peregrinos. Ante todo se embaldosó el piso de los 
corredores que tenían una extensión de 370 me- 
tros cuadrados, después empezóse el desmonte 
para las obras del patio; limpióse el antiguo ce- 
menterio y se levantó el primer cuerpo de edificio 
sobre un área de 180 metros cuadrados, con tres 
pisos; levantóse después el ala de la derecha que 
da fachada al nuevo patio y tiene 32 metros de 
largo por 7'70 de ancho; contiene 30 alojamien- 
tos: también se levantó el edificio destinado á co- 
cinas y alojamientos en una extensión de 32 me- 
tros de largo por 15 de ancho; apeóse el antiguo 
refectorio de los Colegiales, y se repararon las ha- 
bitaciones de la Escolanía y Comunidad, que se en- 
contraban en muy mal estado; se construyeron tu- 
berías para conducir las aguas de la fuente á la ca- 
sa. En la iglesia también se hicieron obras de consi- 
deración. Costeado por el M. I. Sr. D. Luís Bar- 
barín, Chantre de la Santa Iglesia Catedral de Ma- 
llorca, construyóse el pavimento del presbiterio. 
También se hizo el de la Sacristía. Con decidido 
empeño se iba completando el edificio, y todo Ma- 
llorca complacióse en ver tan profunda restaura- 
ción así en el servicio espiritual, como en el tem- 
poral, cuando acontecimientos gravísimos vinie- 
ron á paralizar la vigorosa administración que tan 
celosos operarios habían iniciado en el Santuario. 



CAPITULO XIX 



Incautación definitiva y permutación de los bienes de 
Lluch. 



Cuando para el Colegio, dirigido por los 
PP. de la Congregación de los Sagrados Corazo- 
nes, empezaba una nueva era de florecimiento, 
vino á perturbar la paz de aquella santa morada 
una violenta tentativa de incautación. El día 21 de 
Agosto de 1897 se personó en el Colegio-Santua- 
rio el Administrador substituto de Bienes y Dere- 
chos del Estado de esta Provincia D. Eduardo 
García para dar cumplimiento á una Real Orden 
de 31 de Julio anterior, relativa á la incautación y 
venta, á nombre del Estado, de los bienes de 
Nuestra Señora de Lluch; y como estuviera ausente 
el encargado de la contaduría del Colegio, aplazó 
el Prior la ejecución de la referida Real Orden. A 
24 del mismo mes, insistiendo el susodicho Admi- 
nistrador en que le hiciera el Prior formal y so- 



i88 

lemne entrega de los bienes de referencia confor- 
me lo prevenido en dicha Real Orden, una vez 
enterado del plazo señalado por la Ley para la al- 
zada de los fallos ministeriales, negóse el Prior á 
hacerle la entrega solicitada con el fin de dar tre- 
guas á la causa, de lo que protestó el interesado p 
al momento se levantó acta por el señor Notario 
del distrito de Selva. El Prior dio cuenta el mismo 
día 24 de lo ocurrido al Sr, Obispo, quien, luego 
de enterado dirigió al Sr. Delegado de Hacienda 
la más enérgica protesta por el acto realizado y 
para cualquier acto del mismo género, que en 
iguales condiciones se llevase á cabo en lo suce- 
sivo, sin observarse las disposiciones vigentes. 
Además el Prelado acudió por medio de instancia 
al Excmo. Sr. Ministro de Hacienda exponiéndole 
como, con precipitación inexplicable p sin obser- 
var trámite alguno ni legal ni de atención á su au- 
toridad, se había intentado proceder á la incauta- 
ción en el acto mismo de la notificación de la Real 
Orden indicada, sin tener en cuenta el acuerdo 
inmediato de la instrucción del correspondiente 
expediente de permutación, no pudiendo, hasta ha- 
berse ultimado éste, disponerse la incautación y 
venta de los bienes. Terminaba notificando por el 
mismo escrito el recurso al Consejo de Estado 
contra la Real Orden de referencia. Mientras se 
remjtía á su destino la instancia, hacíanse también 
muchas gestiones particulares. Todo fué en vano; 



i89 

no se esperó el correo; sino que telegráficamente 
se ratificó la R. O. de 31 de Julio, disponiendo la 
inmediata incautación y venta de los bienes de 
Lluch mandando que se procediese con arreglo á 
la Ley y con toda urgencia y solicitando el amparo 
del Gobernador^ caso de resistencia material. En 
5 de Septiembre notificó el Sr. Delegado de Ha- 
cienda D. Jerónimo Flores la anterior Real Orden 
telegráfica al Rdo. Prior del Colegio^ con el fin, 
decía, de que este se sirviese hacer entrega inme- 
diatamente de dichos bienes, así como de todos 
los libros, antecedentes y archivos que á los pro- 
pios bienes se refiriesen, á D. Eduardo García del 
Águila, Administrador sustituto de Bienes y Dere- 
chos del Estado, á quien delegaba para llevar á 
efecto la incautación prevenida. Exigíale por últi- 
mo que exhibiese á aquel funcionario los contra- 
tos de arrendamientos de las fincas. El día 9 del 
mismo mes presentóse el Sr. García para incau- 
tarse de los bienes según lo prevenido; requirió 
al Prior para el acto, pero éste, lleno de santa in- 
dignación, formuló la más enérgica protesta con- 
tra semejante atropello. 

Acto seguido se presentó el Notario de Selva, 
quien como ministro público, le interrogó qué 
contestación dabaá la R. O. citada. El Prior con- 
testó protestando de nuevo y diciendo que como 
simple delegado de la Autoridad superior eclesiás- 
tica de la Diócesis no podía dar la posesión de lo 



190 

que administraba, sin mandato previo del Prelado 
y que según las leyes vigentes no procedía la in- 
cautación sin el previo expediente de permuta- 
ción. Levantóse acta y el mismo día comunicó el 
Prior lo ocurrido al Sr. Obispo. 

El Prelado por telégrafo, protestó del atrope- 
llo ante el Presidente del Consejo de Ministros, 
reservándose todos los medios que el decoro y la 
conciencia le consintiesen para seguir defendiendo 
el derecho de la Iglesia ya que nunca admiti- 
ría los que á la conciencia ó al decoro repugna- 
sen. Hizo también un recurso al Exmo. Sr. Nun- 
cio Apostólico suplicándole procediese, con la 
energía y celeridad que el caso requería, á reca- 
bar la cesación de aquel estado ilegal y anticanó- 
nico, que tantos perjuicios irrogaba á su iglesia y 
que tenía justamente indignadas á las personas de 
recto criterio. 

En tan tristes circunstancias amaneció el día 
12, fiesta del Santuario. En la parte cívica fué un 
día de luto, pues el Ayuntamiento de Escorca, 
oídas las observaciones del Rdo. P. Prior, decidió 
por unanimidad suprimir el baile público. En cam- 
bio, vióse mayor concurrencia de fieles á los ac- 
tos religiosos del templo. El M. Itre. Sr. Don 
Rafael Tous, Deán de esta Santa Iglesia Cate- 
dral, encontrábase en el Santuario y presidió las 
Completas de la noche del sábado; después desde 
el presbiterio dirigió una plática á los fieles asís- 



191 

tentes, exponiéndoles lo acontecido respecto á la 
incautación, observando que si aquella preva- 
lecía y se enajenaban los bienes de la Virgen, 
así mismo serían acogidos amorosamente en su 
casa\ pero si lo difícil de las circunstancias y la 
material falta de recursos impidieran socorrerles 
como hasta entonces, con sentimiento de su alma 
dejarían de subministrarles lo que se les submi- 
nistraba. Hizo notar, de paso, que habiendo sido 
uno de los pretextos alegados para vender aqullos 
bienes, la necesidad de obtener recursos para su- 
fragar los gastos de la guerra de Cuba, precisa- 
mente el día y hora en que se efectuaba la incau- 
tación, se recibió en Palma la fatal noticia del pri- 
mer desastre serio que sufrieron nuestras armas 
en la gran anilla. Al día siguiente apareció fijado 
en la puerta de la Iglesia el edicto siguiente: «A 
los peregrinos. Mallorca entera lo sabe. Por un 
acto de fuerza mapor,, atropellando los sagrados 
derechos déla Iglesia é infringiendo las mismas 
leyes y procedimientos civiles, este venerando 
Santuario de Níra. Sra. de Lluch, objeto especial 
de la devoción de los católicos mallorquines, ha 
sido despojado del patrimonio con que la piedad 
y munificencia de vuestros mayores lo había do- 
tado. 

En un momento ha sido destruida la obra de 
varios siglos. Los donativos acumulados por una 
larga serie de años para mantener el esplendor 



192 

del culto de la Santísima Virgen, conservar la 
Iglesia en que se venera su bendita imagen y 
atender á las necesidades de los fieles, que aquí 
acuden de todas partes en romería, han sido in- 
causados por el Estado sin que las activas gestiones 
practicadas por nuestra primera Autoridad Ecle- 
siástica hapan podido evitar los actos de verdadera 
vejación que para posesionarse de las propie- 
dades pertenecientes al Santuario se han em- 
pleado. 

Contra semejante extralimitación de los que 
ejercen el poder no nos quedaba más recurso que 
el de protestar enérgicamente; y hemos protesta- 
do. En nombre de los derechos de la Iglesia, con- 
culcados sin consideración; en nombre de las 
leyes concordadas con la Santa Sede, menos- 
preciadas sin respeto; en nombre de los senti- 
mientos religiosos del pueblo mallorquín, heridos- 
dos sin piedad; en nombre de la tradición secu- 
lar siempre venerable; en nombre del derecho 
de propiedad, reconocido y proclamado en to- 
das las naciones cultas, hemos hecho constar 
oportunamente nuestra solemne protesta, y que- 
remos ahora renovarla y hacerla pública, á fin 
de que jamás pueda decirse que la Casa Solariega 
de los devotos de la Madre de Dios, que el Santua- 
rio predilecto de las piadosos mallorquines ha si- 
do despojado de sus bienes, que eran los bienes 
de los pobres, sin que se levantara una voz de 



193 

dolor y angustia para reprobar el atentado y la- 
mentar las funestas consecuencias de tan inmensa 
desgracia. 

Acaso sea imposible impedir que en un plazo 
no muy lejano, el augusto recinto en que plugo á 
la Reina del cielo erigir entre nosotros el trono 
de sus misericordias quede convertido en montón 
de ruinas; acaso no podrá evitarse que enmudezcan 
los sagrados cánticos con que celebramos, pene- 
trados de profunda gratitud, las bondades de Nues- 
tra Sta. Madre, falten los recursos con que has- 
ta el presente han sido atendidos sus amantes hi- 
jos cuando en continua peregrinación venían á vi- 
sitarla. Inútil consideramos decirlo, por todos los 
medios que nos sugiera el celo y la caridad de 
nuestros corazones trataremos de hacer frente á 
las apremiantes necesidades creadas por la expo- 
liación que acaba de realizarse y mientras se con- 
serve la ropa de cama aquí podrán abrigarse; 
mientras haya una gótica de aceite que repartir, 
dispuestos estamos á cederla generosamente; 
mientras dispongamos de los indispensables re- 
cursos, seguirán en este Colegio los pobres y 
desvalidos niños de la Escolanía (Blauets) reci- 
biendo gratuitamente la educación y enseñanza 
que la penuria de sus padres no pueden proporcio- 
narles. 

Pero si á pesar de nuestra ilimitada confianza 
en la Providencia,, que sabe multiplicar los subsi- 



194 

dios de la caridad, nos viéramos algún día preci- 
sados á interrumpir la obra benéfica á que nos 
consagramos^ si la fuerza de las circunstancias 
nos obliga á abandonar el solitario retiro, que ha- 
blamos buscado á la sombra del altar de Nuestra 
Madre Santísima, quedaríanos el consuelo de ha- 
ber agotado todos los medios de que disponíamos 
para conservar hasta el último momento el culto, 
la devoción p el amor á la Reina de Mallorca, y 
con el corazón transido de amargura, dejaríamos 
estos sitios, santificados por la fe de tantas gene- 
raciones, abominando la malicia de los hombres 
pero compadeciendo 5> perdonando a los que han 
tenido la imponderable desgracia de haber sido 
sus instrumentos. —Joaquín Rosselló, Presbítero 
Prior.» 

Entretanto el Delegado de Hacienda en 14 
Septiembre comunicó al Prelado la Real orden re- 
caída en su instancia, participándole que había 
sido desestimada, p previniendo á esta Delega- 
ción que se procediese sin demora á la incauta- 
ción. 

El Boletín Eclesiástico del día 15 fué dedicado 
todo al ruidoso asunto de la incaulación de los 
bienes del Santuario. De todos los escritos v do- 
cumentos, lo que movió más la atención pública y 
alcanzó excepcional resonancia fué la enérgica 
Circular del Obispo. Dos fines se propuso, al pu- 
blicarla, el celoso Prelado: vindicarse de la nota de 



195 

debilidad en la defensa de los intereses que en tal 
caso estaban encomendados á su vigilancia pas- 
toral, y responder á la acusación de desacato á la 
Autoridad civil al negarse á cumplir Reales Or- 
denes emanadas del IVlinisterio de .Hacienda. Para 
lograr lo primero^ refiere minuciosamente lo ocu- 
rrido y las gestiones que hizo y se proponía se- 
guir practicando; y para conseguir lo segundo^ 
invoca la legislación canónica á que hubo de 
atemperarse. Como consecuencia: recordó la doc- 
trina del Concilio de Trento y de la reciente Bula 
Apostolicen 8edis según la cual resultaba que el 
Sr. Ministro de Hacienda había incurrido en exco- 
munión. «Se trata^ continuaba- el atribulado Obis- 
po, de la casa solariega de la piadosa familia ma- 
llorquína^ y como Jefe de ella os debíamos esta 
pública satisfacción; casa solariega que ni aún sé 
si nos pertenece á estas horas_, pues recibimos en 
este instante una copia del acta de incautación y 
en ella encontramos, entre las fincas de que se ha 
posesionado, el predio Ga l-Amitjé «comprendién- 
dose en él varios huertos murados, algunos edifi- 
cios construidos y otros en construcción*; y co- 
mo no se hace excepción alguna^ y en dicho pre- 
dio eslá enclavado el Santuario surge la natural 
duda de si hasta en él habrá puesto mano el Esta- 
do, Y aunque respetado sea, la acción del tiempo 
se encargará de convertir en montón de ruinas 
aquel vasto edificio, sin medios de atender á su 



196 

conservación, sin comunidad de presbíteros, pues 
se arrebata la congrua de los mismos, que den 
perenne y> suntuoso culto á nuestra amada Reina y 
Señora, sin escolanía que proporcione educación 
esmerada á tantos pobres p deje oir en aquel sagra- 
do recinto sus angelicales voces, cantando las ala- 
banzas de la Virgen María. 

Mientras se conserve en pié el edificio, allí se 
os proporcionará albergue al acudir en devota pe- 
regrinación. Pero el frugal hospedaje que allí has- 
ta el presente con entrañable caridad se os ha dis- 
pensado, habrá de limitarse y reducirse, y pronto 
tal vez desaparecer en absoluto.» 

La enérgica circular del Obispo resonó en to- 
da España y si por una parte fué objeto de profun- 
das adhesiones fué causa también de serios dis- 
gustos que pudieron influir en el desmejoramiento 
de su salud y en la repentina parálisis cardíaca que 
acabó con su laboriosa vida la madrugada del 14 
de Noviembre del mismo año, cuando su persona- 
lidad acababa de adquirir universal renombre y gi- 
gantesca talla con motivo de la defensa del San- 
tuario de la Virgen de Lluch, á cuyo honor ÚQJó 
el más rico de sus pectorales. Antes de morir el 
limo. Sor. Cervera dispuso que el Prior y el cole- 
gial Rdo. D. Jerónimo Veny promoviesen pleito 
contra las Reales Ordenes de 31 de Julio y 4 de 
Septiembre de 1897 quienes acudieron, como era 
necesario, al Tribunal de lo Contencioso — Admi- 



197 

nistrativo. Este recurso dejó en suspenso las Rea- 
les órdenes mencionadas; pero al dictarse el auto 
de suspensión en 16 de Diciembre y participarlo 
á los recurrentes en 5 de Enero de 1898 había ya 
fallecido el limo. Sr. Cervera, y le había sucedido 
en el gobierno de la Diócesis, como Vicario Capi- 
tular, el M. Iltre. Sr. D. Pedro Juan Campins y 
Barceló, Canónigo Magistral de la Santa Iglesia 
Catedral de Mallorca. En cumplimiento de lo dis- 
puesto constituyéronse en Lluch el Sr. D. José 
Socías y Gradolí en concepto de delegado de 
M. I. Sr. Vicario Capitular, Sede Vacante, de esta 
Diócesis, y D, Miguel Vidal, oficial del Negociado 
de Propiedades del Estado como representante 
del Señor Delegado de Hacienda de esta Provin- 
cia, y ante el Notario de Selva, á presencia del 
Sr. Socías, el Sr. Vidal hizo entrega con carácter 
interino de las propiedades que había de adminis- 
trar el Sr. Prior y Rector del Colegio de Nuestra 
Señora de Lluch, al que ejercía dicho cargo, Re- 
verendo D. Joaquín Rosselló. Presenciaron la en- 
trega el iVlcalde y cuatro concejales del Ayunta- 
miento de Escorca_, en cumplimiento de lo orde- 
nado por el Sr. Delegado, quienes intervinieron 
en la entrega de los expresados bienes. Aquel 
acto de restitución no varió en nada el estado del 
asunto de los bienes de Lluch que desde el mo- 
mento en que se promovió el pleito contra las 
Reales órdenes estuvo pendiente del fallo que ha- 



198 

bía de dar el Tribunal de lo Contencioso — Admi- 
nistrativo. En este punto crítico se hallaba la rui- 
dosa cuestión cuando fué nombrado Obispo de la 
Diócesis el mismo que la gobernaba como Vica- 
rio Capitular, limo. Sr. Campins. El nuevo Pre- 
lado unía á ios títulos de su Predecesor el de ser 
hijo de Mallorca con la circunstancia de haber teni- 
do él y sus antepasados estrechas relaciones con el 
Santuario, todo lo cual le obligaba á proseguir con 
no menor firmeza el litigio que su Antecesor ha> 
bía promovido ante aquel alto Tribunal. Con la 
serenidad propia de los espíritus reflexivos que 
no abrigan optimismos ni desalientos preocupóse 
de tan grave negocio desde el principio de su 
Pontificado, convencido de que no podía ya pen- 
sarse en nuevas transacciones como las que en 
tiempos anteriores prolongaron una situación pre- 
caria cuyo término se entreveía, y ora alejándo- 
se, ora haciéndose inminente, causaba en los áni- 
mos continua zozobra y tortura. Por cuanto el 
fallo solicitado había de ser ineludible para los 
poseedores de los bienes de Lluch, puesto que 
ellos mismos se habían sometido al juicio de aquel 
Tribunal; procuró el nuevo Prelado seguir con 
vigilante atención el curso de aquel litigio tan 
complicado^ y con toda la diligencia que permite 
la índole de tales asuntos, trabajó para llegar al 
fin que se deseaba, disponiendo además que á sus 
expensas saliese de Mallorca un comisionado es- 



199 

pecial quien en nombre supo se interesase en la 
resolución de un asunto de tanta importancia. A 
pesar de todo^ el pleito se perdió. En fecha de 14 
de Marzo de 1901 se dictó sentencia definitiva 
declarando firmes y subsistentes ías Reales órde- 
nes de incautación dictadas por el Ministro de 
Hacienda. El Delegado de Hacienda comunicó al 
limo. Sr. Obispo la parte dispositiva de la sen- 
tencia en oficio de 22 de Agosto y dos días des- 
pués, al acusar recibo de la comunicación decia el 
Sr. Obispo al propio Delegado: «En la ocasión 
presente y al ejecutarse las Reales órdenes cita- 
das debemos manifestar que esperamos serán res- 
petados los derechos de la Iglesia, expresamente 
consignados en las leyes concordadas vigentes en 
España.» El Sr. Delegado de Hacienda comisio- 
nó al Jefe de la sección de Propiedades D. Rai- 
mundo Montis Allendesalazar para que se consti- 
tuyese en Lluch á fin de preparar los inventarios y 
hacer las demás operaciones preliminares de la 
Sentencia. El 30 de Septiembre del mismo año á 
las doce de la mañana tuvo lugar la entrega de 
los bienes que fueron por tantos siglos patrimo- 
nio de la Virgen. Consistían estos: 1.° en un pre- 
dio con casa, denominado «Ca s'Amitfé» 2.° un 
molino harinero, enclavado dentro del predio an- 
terior, 3.° Otro predio llamado «Menut»^ 4.° Otro, 
llamado «Binifaldo» 5.° Otro llamado «Es Barra- 
car», 6.° un cercado llamado «Ca'n María» — 7.® 



20O 

Una casa posada en la ciudad de Inca. 8.^ Otra 
en el pueblo de Muro y 9.° otra casa posada en 
Pollensa. — Los territorios del Santuario ocupa^ 
ban una extensión de poco más de mil trecientas 
sesenta y siete cuaríeradas. De todo se incautó el 
Delegado de Hacienda D. Francisco de Semir y 
Calbetó quien procuró llevar á cabo tan delicado 
negocio con toda la armonía que permitía la índo- 
le del asunto y las obligaciones de su cargo. Asis- 
tía al acto de la incautación el Exmo. Sr. D. Pe- 
dro Sampol, Abogado, en representación del 
limo. Sr. Obispo, según poder otorgado en 25 
de Junio, bastanteado por el Sr. Abogado del Es- 
tado, con los individuos del limo. Cabildo Cate- 
dral M. Itres. Sres. D. José M.^ Vidal, Arcedia- 
no, 3? D. Martín Llobera_, Canónigo. Terminado el 
acto de la incautación el Excmo. Sr. D. Pedro 
Sampol en representación del Excmo. é limo, se- 
ñor Obispo de esta Diócesis p siguiendo las ins- 
trucciones del mismo recibidas, hizo constar: 1.** 
— Que la casa sita en Muro, por haber sido deja- 
da al Santuario como posada con la condición de 
que, caso de no serlo, había de pasar á la Iglesia 
de Muro, é invertirse en sufragios, se reservó 
que en su caso tuviese esta aplicación. 2.° — Que 
también se reservaba reclam.ar que el Estado in- 
demnice al Santuario por medio de la oportuna 
lámina, el capital de la renta que al mismo produ- 
cían los censos de su propiedad que han sido re- 



201 

dimidos ó están por redimir á la Hacienda pública 
desde que se publicó la ley de I .° de Mayo de 
1855. 3.°-— Que considerando que con lo excep- 
tuado de la incautación no podía tener existencia 
propia el Santuario y Colegio, por cuanto el mon- 
tecito pedregoso p de ínfimo va'or en que existe 
la Cueva en que la tradición refiere que fué halla- 
da la Imagen de la Virgen p es objeto de especial 
veneración de los peregrinos, quienes en las gran- 
des peregrinaciones la ocupan por completo, y 
además se domina enteramente el Santuario y Co- 
legio, se hacía del todo preciso que fuese también 
cedido á este juntamente con el pequeño huerto 
denominado «Ca'n María», incluido entre la mis- 
ma montaña y> el huerto rectoral; así como tam- 
bién debía ser cedido el molino harinero cuyo ser- 
vicio ha sido constante y exclusivamente para eí 
Colegio, y se reconociese ignalmente el derecho 
á las aguas que servían después para el riego se- 
gún entonces se utilizaban; que también no podía 
menos de formar parte integrante de lo reservado 
para el Santuario y Colegio el pequeño cercado 
donde manan las aguas de la «Font Cuberta» des- 
tinadas desde la fundación al servicio del mismo y 
que además era sitio obligado de esparcimiento 
para los peregrinos, ambas en comparticipación 
con el predio «Ca s^Amitje». 

Y por último, manifestó también que en aca- 
tamiento de la Real Orden de 20 de Julio próximo 



202 

pasado trasladando la Sentencia dictada por el 
Tribunal de lo Contencioso en 14 de Marzo ante- 
rior, se resignaba el Excmo. Sr. Obispo á la per- 
mutación de los bienes á que la incautación se re- 
fiere siempre que por parte del Estado se cum- 
pliesen fielmente las lepes concordadas y las dis- 
posiciones vigentes en la materia, quedándole á 
salvo en otro caso, cualesquiera derechos le asis- 
tiesen. 

El Sr. Delegado manifestó que respetaba las 
reservas expuestas á nombre del Sr. Obispo, así 
como las peticiones de excepción formuladas; pe- 
ro que no estando facultado para su resolución no 
tenía inconveniente en que se consignasen en acta 
á los efectos que estimase procedentes el Excmo. 
Sr. Ministro de Hacienda. 

Después de aquel acto que acababa de una vez 
y definitivamente con las transacciones y aplaza- 
mientos, con las luchas y componendas, con los 
enredos perjudiciales y peligrosos hasta entonces 
adoptados para sostener una posesión angustiosa, 
y fingida el Prelado creyó llegado el momenlo de 
tratar en una carta circular á sus Diocesanos el 
asunto, de suyo espinoso que, según con mucha ra- 
zón escribía, no solo podía lastimar al que lo ma- 
neja, sino que hería dolorosamente el corazón de 
todo buen mallorquín. Con criterio justo y razona- 
do va recordando los convenios y procedimientos 
que prepararon de lejos la solución ineludible. Des- 



203 

pues ca continuando: «Las oscuridades que rodean 
este asunto y el procedimiento injustificable que se 
empleó para suscitarlo y resolverlo en 1897, dieroa 
por resultado aquellas desviaciones y violencias 
ante las cuales Nuestro Venerable Predecesor, des-" 
pues de pretender en vano que se aclareciese el 
punto conti o vertido, y que en todo caso la permuta- 
ción, se hiciese como está mandado: poseído de 
santa ira, hubo de recordar que la Iglesia fulmina sus 
anatemas contra las audacias violadoras de sus de- 
rechos y de sus leyes. La fortaleza heroica de 
aquel varón apostólico no consiguió ciertamente la 
consideración que era de esperar, y en medio del 
estruendo ensordecedor producido por aquel con- 
flicto, su alma experimentó tal desamparo, que 
sólo en Dios pudo hallar el consuelo necesario. 

Por una extraña contradicción que no se pue- 
de explicar satisfactoriamente, acontece que tam- 
bién Nos hemos encontrado solo en el nuevo ca- 
mino que las circunstancias Nos han trazado para 
ir al arreglo del asunto de Lluch. No teniendo 
qnien compartiese con Nos las responsabilidades^ 
hubimos de entrar con pavor en una controversia al 
parecer inacabable, y que unos contendientes qui- 
sieron resolver de cualquier modo y á todo trance, 
mientras otros deseaban aplazarla indefinidamente, 
haciéndose cada día más ilusoria y engañosa la si- 
tuación, hasta llegar muchos á creer en la perpe- 
tua intangibilidad del sacro patrimonio, como si 



204 

todas las nobles aspiraciones del corazón fuesen 
de suyo aptas y poderosas para convertirse en ex- 
terna y objetiva realidad. 

Prescindiendo, pues, de los comentarios é in- 
culpaciones á que no renuncia jamás el ocio ma- 
lignante, dedicamos tranquilamente Nuestros es, 
fuerzos á deslindar las cuestiones que están com- 
prendidas en el acto complejo de la permutación. 
Para esclarecer este punto conviene recordar que, 
decretada ésta, las dos Potestades convinieron en 
exceptuar determinados bienes, formando de ellos 
un inventario que fué autorizado en 30 de Noviem- 
bre de 1865. Según este documemto quedan ex- 
ceptuadas de la permutación: la iglesia de Nuestra 
Señora, la habitación rectoral y las de presbíteros, 
escolanos y peregrinos. A esto ha debido agregar- 
se el huerto que, en virtud del convenio celebrado 
en 25 de Agosto de 1859, se concede á toda Casa 
Rectoral. Mas, si bien estas excepciones podrían 
tal vez parecer bastante comprehensivas, ya res- 
pecto de la extensión de las diversas partes de la 
finca, ya respecto de los derechos anejos á la mis- 
ma; no obstante, como las necesidades del Cole- 
gio de Nuestra Señora de Lluch son tan grandes, 
no sólo en cuanto al culto divino, sino principal- 
mente en cuanto al servicio de los innumerables 
peregrinos, se ha hecho indispensable solicitar 
nuevas excepciones á fin de que se conserven in- 
tactos los primitivos recuerdos, y la piadosa Ins- 



205 

titución pueda cumplir mejor el objeto que le seña- 
laron sus fundadores y bienhechores. 

Por último, habremos de trabajar con ahínco 
para obtener cuanto antes la Inscripción . nominati- 
va de la Deuda Perpetua Interior, mediante la 
cual el Estado ha de resarcir al Santuario y> Cole- 
gio de Lluchlos bienes que definitivamente se le 
sustraen con objeto de que entren en el comercio 
común y proporcionen al Fisco una cantidad efec- 
tiva. 

Privada nuestra venerable Institución de los bie- 
nes raíces que eran la más segura garantía de su 
sostenimiento j? de su independencia, tiene perfecto 
derecho á que el Estado la indemnice al tenor de 
los solemnes pactos estipulados con la Iglesia. Esta 
compensación que estriba en los principios incom- 
movibles de la justicia, está además afianzada por 
las siguientes palabras que honran al Excelentísi- 
mo Sr. Ministro de Hacienda, p que nos compla- 
cemos en transcribir de la carta que se sirvió diri- 
girnos el día 20 de Julio, contestando á la que 
Nos le , habíamos enviado el día 25 del mes 

anterior: « haré que, al cumplimentarse la 

sentencia del Tribunal que declara firme y> subsis- 
tente la Real orden de 21 de Julio de 1897 por la 
que se mandó proceder á la incautación y venta de 
los bienes de dicho Santuario, se tengan presen- 
tes las lepes concordadas » 

Al proceder de este modo, debemos hacer 



constar que no sólo Nos asisten las razones deci- 
sivas arriba insinuadas, sino también la licencia 
del Representante de la Santa Sede en España, li- 
cencia cuyo peso Nos agobia, y que hubiéramos 
depuesto resueltamente, si el amor intensísimo que 
profesam.os ai Santuario y Colegio de Nuestra Se- 
ñora de Lulch así lo consintiese, y no Nos obliga- 
se además á sobrellevar las molestias grandes con 
que indevotos y devotos agravan tan formidable 
responsabilidad. 

Seríamos desagradecidos y hasta injustos si no 
reconociésemos públicamente que la abstención y 
recelos de los que habrían sido Nuestro apoyo y 
consuelo, han tenido su resarcimiento en la digni- 
dad y entereza de los encargados de tan escabro- 
so ^asunto, y sobre todo, en la eficaz ayuda de 
aquellos cuya buena voluntad no se extravía en 
busca de lo imposible, y que, ora en la defensa 
del pleito, ora en la ejecución de la sentencia ad- 
versa, han cooperado meritoriamente al buen éxi- 
to de los procedimientos seguidos hasta el pre- 
sente. 

Con fundamento esperamos que no serán éstos 
los únicos beneficios que la Bienaventurada Vir- 
gen María concederá á su predilecto Santuario. Los 
peregrinos innumerables que devotamente acuden 
á venerarla y á implorar su protección junto á su 
trono de clemencia, no pueden renunciar á los con- 
suelos inefables que allí experimenta¡el alma cris- 



tiana. Los nifíos pobres que en aquel Colegio re- 
ciben vestido, alimento y eduación, no sabrían 
apartarse del manto maternal de María que los 
cobija 5> ampara. Los sacerdotes ejemplaies de 
quienes ha querido servirse Dios para hablar al 
corazón de mt^chos en aquella soledad, no han de 
cesar en su ministerio de oración p tranquilo apos- 
tolado. En cuanto á Nos^ bueno será que dejemos 
á la divina Providencia el cuidado de patentizar á 
Mallorca por medio de hechos positivos y tangibles 
^a manera como pensamos y sentimos de aquella 
Casa que por tantos títulos Nos atrae. 

Contra estas esperanzas que vienen de lo alto, 
surge una duda que se extiende en el horizonte 
como, sombra tristísima, p causa en el ánimo con- 
goja y pesadumbre. Ya no estarán en Nuestra ma- 
no los medios necesarios para atender al servicio 
y á las necesidades de los que visitan el Santua- 
rio. Tendremos sí la vasta hospedería, con sus co- 
rredores larguísimos, sus aposentos numerosos^ v 
sus amplios ingresos y atrios; pero si tardan en 
llegar los recursos para reparar el techo que se 
derrumbe, y la pared que se agriete y el pavimen- 
to que se destruya, ¿cual será el porvenir del gran- 
dioso edificio? Y si se agota el aceite, y falta el 
combustible, y no puede reponerse la ropa que se 
rompe y desaparece, y se hace imposible el aseo 
¿cómo atender á los niños y á los peregrinos? Fir- 
me es Nuestro propósito de que nada se escatime 



20S 

para el Culto ni para el hospedaje; mas si se ex- 
tinguen las alabanzas que aquellos inocentes niños 
entonan cada día en loor de Nuestra Madre Ben- 
ditísima, si los romeros no pueden recibir hospi- 
talidad en la Casa donde todos fueron siempre 
bien acogidos.. .. ¡AhlSon pensamientos sombríos 
que anublan la serenidad de la mente, y angustias 
que asaltan el corazón, cuando se pasa de la pose- 
sión efectiva de los bienes raíces y> productivos, á 
las contingencias y aventualidades de una compen- 
sación, cupa entrega y continuidad penden del ar- 
bitrio del que la tiene ofrecida.» 

Sin perder momento en 22 de Octubre de 
1901^ el celoso prelado elevó una instancia al 
Exmo. Sr. Ministro de Hacienda_, llamándole la 
atención sobre la pequenez é insuficiencia de las 
excepciones que se concedían en las Reales Or- 
denes de incautación, y teniendo en cuenta las 
grandes necesidades del Santuario y Colegio, de- 
rivadas de la importancia extraordinaria que tan 
vigorosa institución tenía en Mallorca, no sólo 
por su carácter religioso, sino también por su ca- 
rácter eminentemente popular. Por tales motivos 
expone la urgencia de hacer las concesiones que 
por medio de su delegado, Exmo. Sr. Sampol, se 
reservó reclamar, en el acto mismo de la incauta- 
ción. — El Ministro de Hacienda por Real Orden 
de 23 de Mayo de 1903 accedió á la petición de 
limo. Sr. Obispo exceptuando de la permutación 



209 

las fincas más arriba referidas y entregándole ins- 
cripciones intransferibles de permutación por los 
bienes incautados, — Conforme con lo decretado, el 
3 de Diciembre de 1903 constituyéronse en el San- 

! tuario los Sres. Delegado y Administrador de Ha- 
cienda de esta Provincia é hicieron entrega al Ex- 
celentísimo Sr. D. Pedro Sampol en presencia del 
Ilustre Sr. D. Martin Llobera, canónigo, en repre- 
sentación del limo. Señor Obispo de la Diócesis, 

' y del Iltre. Sr. Don Mateo Rotger, canónigo, en 
representación del limo. Cabildo de la Santa Iglesia 
Catedral Basílica y de D. Juan Perelló, Pbro. y 
Prior del Colegio de las fincas rústicas y urbanas 

r procedentes del Santuario, reclamadas' por el Pre- 

I lado y que se describen minuciosamente en el acta 
que allí mismo se levantó. — Aquel acto llevado á 
cabo con toda armonía entre ambas autoridades, 
fué la feliz terminación del asunto ruidoso, que por 
tanto tiempo tuvo en constante peligro la vida 
próspera del primer Santuario de Mallorca. 



CAPÍTULO XX 



Reconstitución definitiva del Colegio,— Rescripto Pon- 
tificio. 



Luego de obtenido lo reclamado por el Señor 
Obispo, procedía reconstituir y reformar el Cole- 
gio de régimen y administración del Santuario en 
forma canónica p estable. A tan importante asunto 
atendió el Prelado, luego de haber recibido las 
RR. OO. de excepción y permutación. El Colegio 
sin embargo, no podía reconstituirse definitiva- 
mente, tal como reclamaban las circunstancias de 
los tiempos presentes, sin la intervención de las 
Santa Sede, ya que la antigua Comunidad colegia- 
era de institución pontificia. Por este motivo y 
sin perjuicio de proponer á la Sede Apostólica la 
reforma definitiva, procedió el Prelado á la recons- 
titución interina del Colegio. Visibles y aplaudidos 
, de todos los mallorquines eran los inmejorables 
servicios así espirituales como temporales que 
habían introducido en el antiguo Santuario los ce- 



losos sacerdotes de la Congregación Diocesana 
de Misioneros de los Sagrados Corazones, desde 
su instalación en aquella Santa Casa; apreciándo- 
los iTtás que nadie el Rmo. Prelado,' propuso al 
limo. Cabildo de la Catedral Basílica, protector 
del Santuario y agradecido también á los trabajos 
de tan beneméritos misioneros, la formación inte- 
rina del Colegio de Nuestra Señora de Lluch, en 
Escorca, con sacerdotes de la mencionada Con- 
gregación, que tan abnegadamente había acudido 
al llamamiento del limo. Sr. Cervera, en los crí- 
ticos momentos de que hemos dado noticia. 
Acompañaba el reglamento á que debían sujetarse 
los nuevos colegiales p que es del tenor siguiente: 

Capítulos para la reconstitución del Colegio 
de Nuestra Señora de Lluch^ en Escorca, propues. 
tos por el Rdmo. Sr. Obispo á la Congregación 
diocesana de Padres Misioneros de los Sagrados 
Corazones de Jesús y de María, después de oído 
el limo. Cabildo. 

»I. La administración espiritual y temporal del 
Santuario y Colegio de Nuestra Señora de Lluch 
en Escorca, se encomienda de nuevo á la Congre- 
gación Diocesana de Padres Misioneros de los 
Sagrados Corazones de Jesús y de María, por to- 
do el tiempo que pluguiere al limo. Obispo y Ca- 
bildo Catedral de Mallorca, y siempre bajo la ple- 
na y exclusiva jurisdicción del Ordinario. 

n. El Rdmo. Obispo de Mallorca, oído el 



limo. Cabildo y el Rdo. Superior de la Congrega- 
ción, nombrará por el tiempo de su beneplácito á 
cinco sacerdotes de la misma, que constituirán el 
Colegio, se encargarán de ambas administraciones, 
ejerciendo respectivamente los cargos de Prior, 
Penitenciario, Sacrista, IVlaestro de Capilla y Pre- 
ceptor. 

III. Siguiendo el mismo procedimiento serán 
nombrados tres Hermanos legos^ para los cargos 
de aposentador, hortelano y guardabosque, ade- 
más de los que fueren necesarios para el servicio 
general del Santuario. 

IV. Las atribuciones de cada uno de estos ofi . 
cios y la manera de desempeñarlos, se expondrán 
en ordenaciones ó reglamentos especiales, oyendo 
previamente al limo. Cabildo y al Rdo. Prior. 

V. Ninguno de los nombrados podrá ausen- 
tarse del Santuario por más de quince dias sin per- 
miso del Ordinario. 

VI. Cada uno de los ocho oficios taxativa- 
mente mencionados en los Capítulos II y III, ten- 
drá la asignación correspondiente. 

VII. El Rdo. Prior, después de oídos los de- 
mas Colegiales, propondrá á la aprobación del 
Ordinario el arancel de estipendios, y distribucio- 
nes manuales que ha de regir para las funciones 
religiosas que se celebran en el Santuario. 

VIII. Á todo el personal destinado al servicio 
de Lluch, el Colegio le suministrará alimentos, ha- 
bitación amueblada y ropas de mesa y cama. 



2Í4 

IX. Iguales obvenciones tendrá el Rdo. Supe- 
rior de la Congregación, cuando acuda á Lluch 
para desempeñar, respecto de las personas que á 
la misma pertenecen, las funcioues propias de su 
cargo. — Tendrán también las obvenciones men- 
cionadas todas aquellas personas, de cualquiera 
condición fuesen, que accidentalmente sean llama- 
das por el Prior para servicios de la casa. 

X. La Congregación no adquirirá derecho al- 
guno sobre los ingresos y créditos de Lluch, una 
vez renumerados los servicios que allí prestase. 

XI. Los padres que formen el Colegio se reu- 
nirán semanalmente para tratar de los respectivos 
ministerios y de los demás asuntos referentes al 
Santuario, y el Preceptor, como Secretario, escri" 
birá el acta en el libro correspondiente. 

XII. Para el régimen del Santuario j? en par- 
ticular de la Escolanía y de los peregrinos, se 
atendrán á las tradiciones de la casa y á las orde- 
naciones ó reglamentos de que se hace mención 
en el Capitulo IV, acudiendo siempre al Ordinario 
para los casos señalados en el Derecho Común ó 
Diocesano. — Palma 30 de Noviembre de 1903. — 
El Cabildo acogió con gusto la acertadísima pro- 
posición del Prelado, á quién acordó comunicar su 
entera conformidad. — En 12 de Junio de 1904 re- 
constituyó con carácter interino el Colegio, según 
los Capítulos que se acaban de consignar. 

Hasta el 8 de Abril de 1905 no se entregó al 



21$ 

Santuario la Inscripción intransferible en compensa- 
ción de los bienes incautados. AI tener de este mo- 
do asegurada la subsistencia del Santuario ocupó- 
se el Prelado en estudiar el mejor modo de re- 
constituir definitivamente el Colegio. Fallada ya 
la cuestión por tanto tiempo debatida sobre la na" 
turaleza de las Capellanías del Colegio^ y no ha- 
biendo duda alguna de que sólo por gracia espe- 
cial del Sumo Pontífice Clemente VII y no por vo- 
luntad escrita de los insignes bienhechores del 
Colegio Thomas y Vaquer se concedió á los sacer- 
dotes de sus parentelas preferencia en la posesión 
de las Colegiaturas, acudió el Obispo á la Santa 
Sede, y después de exponer todos los anteceden- 
tes históricos y vicisitudes del Colegio, para mejor 
servicio del Santuario, pidió, de acuerdo con el 
Cabildo de su Catedral Basílica, facultad al Sumo 
Pontífice para elegir y nombrar, oído el parecer 
del Cabildo Catedral, de entre los presbíteros dio- 
cesanos á aquellos que fuesen recomendables por 
su piedad, ciencia y disciplina, para vivir colegial- 
mente en el Santuario y tener el régimen y admi- 
nistración espiritual y temporal del mismo, encar- 
gando á uno de ellos la cura de almas de la Parro- 
quia de San Pedro en cuyos límites estaba situada 
la iglesia colegial, y con facultad al mismo tiem- 
pe de removerlos del Colegio, oído el Cabildo, 
por causa razonable al prudente juicio del Obispo, 
según las Ordenaciones episcopales que hubiere 



2l6 

dado ó en adelante según las exigencias de los 
tiempos diere el Ordinario para la recta adminis- 
tración y régimen del Colegio. Sh Santidad el Pa- 
pa Pío X en la Audiencia de 17 de Junio de 1910, 
oída la relación del Emo. Cardenal Cayetano de 
Lai, secretario de la Sagrada Congregación Con- 
sistorial, concedió benignamente, por gracia, todo 
lo contenido en la petición, expidiéndose el co- 
rrespondiente rescripto fechado en 3 de Diciem- 
bre del mismo año. Este importantísimo documen- 
to fija definitivamente la nueva constitución del 
Colegio f permite la concesión de las Colegiatu- 
ras á los Sacerdotes Misioneros diocesanos que 
con tanto acierto gobiernan el venerable Santua- 
rio. 



CAPITULO XXI 

El XXV aniversario de la Coronación Pontificia. — 
ObiBS en el edificio,— Decoración en el Templo.— 
Vía del Rosario. — Peregrinaciones. 

Al dar cuenta á sus diocesanos de haberse con- 
sumado la incautación de los bienes del santuario 
nuestro Prelado terminaba la juiciosa circular con 
estas palabras: 

^En circunstancias tan críticas p desconsola- 
doras, Nos sentimos competidos á citar una fecha 
solemnísima 37 celebérrima en los anales de Lluch, 
suscitando así un recuerdo y una esperanza. El día 
10 de Agosto de 1884 Mallorca miró asombrada 
como sus hijos habían acudido por millares al de- 
votísimo Santuario: no había allí espacio para 
aquella muchedumbre incontable: el aire estaba 
caldeado, más que por el sol canicular, por el en- 
tusiasmo de los corazones que el Pan Eucarístico 
había robustecido; la gran plaza de los peregrinos 
hallábase convertida en vasto templo: tremolaban 



2l8 

junto al altar los ricos estandartes presentados 
por la capital 3? por las poblaciones de toda la isla. 
Terminada la misa solemne, la expectación p el 
recogimiento de la multitud llegaron á su más alto 
punto: el anciano y venerable Obispo entonaba de 
rodillas la antífona Regina coeli laetare^ y levan- 
tándose luego, en nombre y con la autoridad del 
Romano Pontífice, colocaba sobre la cabeza del 
Niño y de la Madre las bendecidas Coronas que 
como valiosa y preciada ofrenda entrega- 
ba la Diócesis entera: el ¡viva! más espontáneo y 
vigoroso que pueda oirse, salió súbitamente^ no 
ya de la boca, sino del corazón de todos los pre- 
sentes. Desde aquel día el Santuario de Lluch sim- 
boliza eminentemente el reinado de la Virgen San- 
tísima sobre nuestra hermosa tierra: no serán va- 
sallos desleales los mallorquines, ni caducará la 
realeza de María». 

Aquel recuerdo tan oportunamente evocado 
bien demostraba la huella que dejó impresa en el 
corazón del joven sacerdote aquel acontecimiento 
grandioso anualmente conmemorado en el Santua- 
rio por los mallorquines con creciente fervor y 
devoción. Acercábase el XXV° aniversario de 
aquella Coronación solemnísima, y en tan breve 
período el que entonces ofrecía á la Virgen las 
primicias de su ministerio sacerdotal, elevado á 
la cumbre del sacerdocio, vigilante Pastor de la 
grey mallorquína y devotísimo de la Virgen de 



Lluch quiso que se celebrase tan notable aniversa- 
rio, después de los grandes acontecimientos que 
hemos referido, de una manera extraordinaria y 
de imperecedero recuerdo, A este fin dirigió á sus 
amados diocesanos una magnífica Exhortación 
Pastoral fechada á 10 de Agosto de 1908, En ella 
después de explicar magistralmente la dignidad 
de la Santísima Virgen, discurría con gran clari- 
dad y copia de doctrina sobre la significación é 
importancia de sus imágenes, muchas desellas ve- 
neradas en sitios escogidos por Dios para dispen- 
sar, mediante la intercesión de su Madre, favores 
y beneficios especiales, presentando el Santuario 
de Lluch como ejemplo de la doctrina expuesta. 
Los deseos del venerable Prelado eran que todo el 
pueblo mallorquín acudiese en devotas y parciales 
peregrinaciones al Santuario de María durante 
aquel año, y que dejase en él un testimonio visible 
de su fe y de su devoción á la Virgen, que convir- 
tiese el edificio y sus alrededores en un monumen- 
to digno de su arraigada piedad. La vasta mirada 
del Prelado abarcaba todo cuanto pudiese contri- 
buir al desarrollo y perfeccionamiento de aquella 
morada y al provecho de los peregrinos. En estos 
términos expresaba el celoso Obispo al pueblo s*4 
pensamiento: 

«Después de haberos invitado á visitar solem- 
ne jp> devotamente el Santuario venerado, sentimos 
irresistible impulso que Nos obliga á invitaros 



2¿ó 

también á que Nos ayudéis á exornar y> enrique- 
cer aquel mismo Santuario, con los medios que os 
sugiera vuestra generosidad, demostrada en todo 
tiempo, y principalmente con motivo de la Coro- 
nación que conmemoramos. Las pilastras y arcos 
marmóreos del hermoso templo exigen en las in- 
terpuestas bóvedas y en el alto cimborio la áurea 
ornamentación que el constructor insigne exten- 
dió con geométrica elegancia en la capilla mayor 
y en los frisos que corren en el interior de la fá- 
brica. Desnuda y desairada ésta durante tan largo 
tiempo, parece que no podemos desperdiciar la 
ocasión presente para revestirla completamente de 
la noble pompa que se le debe desde un prin- 
cipio; con lo cual aquella ^casa de oración, ya 
que no fuese digna de la excelsitud de nuestra 
Reina y Madre, no argüiría olvido^ tibieza ó in- 
cultura en los que nos preciamos de ser hijos suyos 
muy devotos. Pero no es sólo decorar material- 
mente el templo de Nuestra Señora ío que Nos 
proponemos para celebrar el vigésimo quinto 
aniversario de la Coronación: deseamos además 
dignificarlo espiritualmente, dedicándolo a la Bien- 
aventurada Virgen Maía con toda la plenitud de 
la solemnidad canónica y litúrgirca, mediante las 
ceremonias augustas de la consagración y los tí- 
tulos y privilegios á ella inherentes, como estuvo 
dedicado el templo anterior, según consta de los 
antiguos documentos. 



2ái 

Pero como quiera que es molesto y hasta im- 
posible para los fieles, sobre todo en los días de 
extraordinaria concurrencia , permanecer simultá- 
neamente en el sagrado recinto, desearíamos que 
se pudiera ejercitar y satisfacer la piedad religio- 
sa de muchos en más amplio sitio, donde la multi- 
tud se moviese sin perjuicio del recogimiento. Con 
este intento hemos hecho trazar una hermosa vía 
que conduzca hasta la hendida roca, hoy casi in- 
accesible, señalada por la tradición popular como 
guardadora de la imagen antiquísima. En la pro- 
yectada vía quisiéramos erigir sencillos monumen- 
tos que representasen los misterios del Santísimo 
Rosario, á fin de que los peregrinos, al subir la 
suave cuesta y respirar el aire purísimo de la altu- 
tura^ se ayudasen del espectáculo de la naturaleza 
para meditar y orar con más fervor en la devoción 
mariana por excelencia. ¿Y sería difícil que las 
ciudades, villas y lugares de Mallorca demostra- 
sen su amor á la Virgen de Lluch, asociándose de 
una ú ofra manera para levantar estos monumen- 
tos y esculpir en ellos su personalidad, ya que no 
pudiese aparecer la de todos en la ornamentación 
del sagrado templo? 

Sería incompleta la obra que damos á conocer, 
si no comprendiese también los edificios que ro- 
dean el Santuario^ y que son indispensables para 
la acogida y servicio de los visitantes. Tiempo ha 
ce que, según lo permiten los recursos siempre 



escasos, hemos procurado en ellos reformas hi- 
giénicas y mejoras de importancia/ de poca apa- 
riencia, pero de utilidad 3? coste grandes. Pero 
considerando que las necesidades y> las circunstan- 
cias apremian, Nos hemos decidido á un supremo 
esfuerzo que esperamos ver bendecido por la Vir- 
gen Madre, 1? queremos iniciar y llevar hasta don- 
de se pueda el arreglo y conveniente disposición 
del conjunto y de las partes. 

Del siglo décimo sexto existe allí un] típico 
albergue: sus grandes dimensiones, su' armónica 
estructura, la sencillez de su acertada distribución, 
y la elegancia de todas sus líneas, han atraído 
siempre las miradas de los maestros en el arte de 
construir; y, por consiguiente, son méritos que^ 
añadidos al de la antigüedad, reclaman para lo 
sucesivo una diligente y discreta rehabilitación. 

A mediados del siglo décimo séptimo se dio 
principio á otra muy vasta 5? noble fábrica, de 
grandes corredores y espaciosos aposentos, con' 
arcadas magníficas, puertas anchurosas y esplén- 
dido ventanaje de bien labrada piedra que perfila 
los vanos de obra tan sólida y maciza. 

Por ultimo, después que en mil ochocientos 
noventa y uno se encargaron del Santuario los 
Padres Misioneros de los Sagrados Corazones, 
levantáronse á toda costa construcciones mup im- 
portantes para alojamiento de peregrinos y otros 
servicios, los cuales circuyen el atrio y tienden á 



323 

empalmar con el gran edificio que se extiende 
como antemural del templo santo. Suspendidas 
aquéllas con motivo de la incautación de mil ocho- 
cientos noventa y siete y de las consiguientes di- 
ficilísimas vicisitudes, el ánimo se siente apenado 
al considerar el largo período transcurrido sin que 
haya sido posible proseguir la empresa, y no se 
resuelve sin temor a reanudar la ardua tarea, 
aunque la gravedad y urgencia de tantas necesi- 
dades hacen esperar la cooperación de los hom- 
bres V las bendiciones celestiales. » 

La paternal y generosa invitación del Prelado 
fué recibida por el pueblo con entusiasmo, y no 
tardó en responder á ella. En Abril del año jubilar 
empezaron á subir peregrinaciones al Santuario, 
desfilando ante la milagrosa imagen de María 
todos los pueblos de Mallorca y desarrollándose 
en aquel Santuario escenas conmovedoras de amor 
57 agradecimiento á la Madre Inmaculada_, refugio 
de pecadores y Salud de los enfermos. Para orde- 
nar convenientemente aquellas peregrinaciones 
fué nombrada por el Señor Obispo ana Comisión 
compuesta del Rdo. P. Gabriel Miralles, Prior del 
Colegio de Lluch, del Rdo. D. Guillermo Puig- 
server, presbítero y Rdo. P. Miguel Rosselló, de 
los SS. ce. á quienes debían acudir los organiza- 
dores, así para pedir determinado día como para lo 
demás que les interesase para el buen éxito de ía 
respectiva peregrinación. La comisión cumplió 



224 

con todo estudio su objeto. Mucho contribuyó á 
sostener y aumentar el entusiasmo en los corazo- 
nes mallorquines la publicación de un semanario 
titulado LlucTi que se encargaron de redactar al- 
gunos jóvenes sacerdotes educados en el Colegio 
como Blauets. En el primer numero^ aparecido el 
12 de Septiembre de 1908 expresan el fin que se 
proponían en estos términos: straer hacia Lluch la 
atención de los mallorquines, durante este año de 
preparación; seguir punto por punto el movimien- 
to piadoso que se desarrolle en aquel augusto San- 
tuario; particularizar oportunamente los indicados 
proyectos, f excitar^ por cuantos medios poda- 
mos, la generosidad y la devoción de todos para 
mejor realizarlos; en fin, preparar, del mejor modo 
posible, las extraordinarias solemnidades con que 
debemos conmemorar en Agosto próximo, aquel 
fausto suceso, que llena una de Iss páginas más 
hermosas y más gloriosas de nuestra historia. En 
aquel interesante semanario se enumeran los pue- 
blos y asociaciones que en determinados días acu- 
dieron á visitar á la Virgen en devota peregrina- 
ción. Aquellas manifestaciones de fe y amor á 
María fueron como los preparativos para el gran 
aniversario en que iban á celebrarse las bodas de 
plata de la Coronación pontificia de la veneranda 
Imagen. La feliz coincidencia de la visita adli- 
mina Apostolorum que quiso hacer personalmente 
el Obispo con el fausto aniversario que tan so - 



22 5 

lemnementese preparaba en el Santuario de Lluch, 
dio ocasión al celoso Prelado de pedir ai Sumo 
Pontífice reinante Pío X, al ser recibido en au- 
diencia privada la tarde del 18 de Mayo de 1909, 
facultad de dar la Bendición Papal en Lluch el día 
del XXV Aniversario de la Coronación. El anciano 
Pontífice, muy amable y cariñoso, oyó con gusto 
las palabras del Prelado cuando le refería la im- 
portancia del Santuario y le describía el movi- 
miento de peregrinaciones que había en Mallorca 
con motivo de tan memorable acontecimiento, con- 
testando luego que le concedía con mucha satis- 
facción la facultad de dar la Bendición apostóüc;! 
á todos los fieles que asistiesen á la Misa Pontifi- 
cal en aquel día cum indulgentia plenaria sacra 
confessione et communione 7^efectis .Estas últimas 
palabras de Pío X quedaron en mis oídos como un 
eco suavísimo, como un recuerdo consolador de 
aquella audiencia á la que tuve el honor de asistir 
acompañando á mi amado Prelado. 

Los peregrinos que en tan gran número y casi 
diariamente acudían al Santuario de la Virgen, pu- 
dieron ver como los proyectos indicados por el 
Obispo eran ya un hecho memorable para Mallorca. 
Al frente de este movimiento de restauración y 
desarrollo púsose el mismo Prelado como genero- 
so protector del Santuario diocesano por excelen- 
cía. Ya el mes anterior á la publicación de la inte- 
resante carta Pastoral se había constituido el 



Obispo en Lluch para tratar con el arquitecto Don 
Guillermo Reines la manera de llevar á cabo las 
obras que iban á proyectarse, solucionando difi- 
culiades, y mejorando notablemente las que se ha- 
bían suspendido en época no lejana, á fin de que 
armonizasen con las obras antiguas. Para estudiar 
el proyecto de ornamentación de la iglesia y to- 
mar datos para la vía del Rosario volvió el Prela- 
do á Lluch el 13 de Octubre con los arquitectos 
Gaudí, Rubio y Reines. Definitivamente encarga- 
do de las obras el arquitecto diocesano Sr. Rei- 
nes pasó al Santuario en 7 de Noviembre para 
extender el proyecto de reforma de la hospedería 
de peregrinos. Entre tanto, adoptado el plan de or- 
namentación mural de la iglesia que indicó el Sr. 
Gaudí, y que viene á ser la decoración del pres- 
biterio artísticamente desarrollada por todo el in- 
terior del templo, sin pérdida de tiempo, en 26 de 
Noviembre se levantó el andamiaje en la cúpula 
para ejecutar tan rica y artística ornamenlación. 
El 30 del mismo mes, reunidos en Lluch los men- 
cionados arquitectos con el ingeniero D. Guiller- 
mo Carbonell consultan entre sí la más acertada 
manera de construir el camino del Rosario por el 
punto que había indicado el Sr. Obispo, y deciden 
la forma de los grupos escultóricos que han de re- 
presentar allí los misterios maríanos. Resueltas las 
principales dificultades, en 7 de Enero de 1909 
empezaron bajo la dirección del mencionado inge- 



22^ 

íiiero Sr, Carboneíl el camino del Rosario los em- 
presarios Bernardo Oliver y Lorenzo Liado, tra- 
bajando con tanta actividad que en 8 de Agosto 
estaba ya terminada la obra. Algunas modificacio- 
nes tuvieron que hacerse en la citada vía, ensan- 
chándola p haciendo más espaciosas las plazas de 
los misterios; sin tardanza se procedió á dichas 
obras que en 7 de Octubre quedaron completa- 
mente terminadas. Luego que se pudo pasar có- 
modamente p antes de que estuviese terminada la 
vía, el día 23 de Mayo fué solemnemente inaugu- 
rada por la numerosísima peregrinación palmesa- 
na de los asociados á la Corte de María y> de las 
Hijas de María de la parroquia de Santa Eulalia. 
En aquella primera procesión, el Rdo. D. Migue^ 
Miralles Cura Párroco de Santa Eulalia y> por es- 
pecial delegación del limo Sr. Obispo que se en- 
contraba en Roma, desde la cuarta plazoleta ben- 
dijo solemnemente el camino y lo consagró á la 
honra de María, Reina de Lluch y de Mallorca, 
Desde aquella fecha, á pesar de estaren construc- 
ción, fué frecuentado el ca.Tiino oor los muchísi- 
mos fieles que acudían en devota peregrinación 
al Santuario. Va este camino ciñendo, como un 
brazo amigo, el escarpado montículo y conduce 
hasta la grieta de la peña de 3a !Pro&ac?a, embalsa- 
mada por el perfume de la Tradición. La subida 
dulce, lenta y cómoda, va desdoblando ante los 
ojos maravillados, la selvática belleza^ la abrupta 



228 

intimidad del paraje casi inexplorado, la paz vasta 
y augusta que se desprende de los claros olivares 
y del silencio del Salt d'Atibarca, hasta entonces 
solo visible desde la cumbre?en donde se siente el 
vértigo^ y alo lejos el salvaje pórtico de Oosconar, 
con el mar que en el horizonte azulea pálido y le- 
jano. — Dilátase en forma de plazoleta la pintores- 
ca vía en cinco de los puntos más principales; 
y en cada plazoleta levántase un severo monu- 
mento de piedra en el cual van agrupados los tres 
misterios que por orden corresponden á cada una 
de las partes del Rosario. En el primero agrúpan- 
se los primeros misterios^ de gozo, de dolor y 
de gloria; en el segundólos segundos y así en los 
restantes de modo que al' subir puédese rezar in- 
distintamente y según la devoción de cada cual la 
parte de Rosario que corresponda,contemplandola 
representación escultural del misterio. Estos monu- 
mentos están aislados, como el primero y el últi- 
mo, ó adosados á las altas y cortadas rocas como 
el segundo y el cuarto, ó cobijados por el impo- 
nente peñasco que avanzando hacia la altura forma 
sublime dosel, como el tercero, mirando el pro- 
jundo y recogido valle de Aubarca. En estos mo- 
numentos de grandes bloques van incrustados los 
altos relieves en bronce representativos de los 
Misterios del Rosario. Fundidos por Esteban Bar- 
beri, de Oíot, fueron artísticamente modelados sus 
originales por el notable escultor de Barcelona 



229 

Don José Llimona, quien para sumas pronta eje- 
cución apudóse de artistas premiados en Exposi- 
ciones y Certámenes que colaboraron fbajo su in 
mediata dirección é inspección. Al pie del ^cuadro 
correspondiente destácase la estrofa que á cada 
uno de los Misterios consagra la liturgia en el Ofi- 
cio del Santísimo Rosario. 

Aquellos Misterios monumentales dan perenne 
testimonio de la fe de los mallorquines y de su 
arraigada devoción á su Reina, la Virgen de 
Lluch. Apenas lanzada la idea y el deseo en la 
patriótica exhortación del Prelado, Manacor pri- 
mero y después toda Mallorca, representada en su 
Catedral y Parroquias y en sus Ordenes Religio- 
sas, Congregaciones, Cofradías, Hermandades y 
Escuelas, ofrecióse con entusiasmo á costear tan 
piadosos monumentos. Para el primer monumento, 
las Congregaciones Marianas costearon el primer 
misterio de Gozo: las Secciones de la Adora- 
ción Nocturna de Mallorca, el de Dolor; y los 
pueblos de Selva, Caimari, Mancor y Biniamar, 
el de Gloria. Para el segundo monumento^ los 
pueblos de Muro y Llubí, costearon el segundo 
misterio de Grozo: la ciudad de Sóller, el de Do- 
lor, y el limo. Cabildo y Clero Catedral, el de Glo- 
ria. Para la tercera agrupación del monumento 
que se levanta en la tercera explanada costea- 
ron los Terciarios Franciscanos, ^el de Gozo: los 
pueblos de Sancelles, Cosíitx,. y Biniali^ el de 



¿30 

Dolor, y los vecinos de Escorca, el de Gloria. 
Del cuarto grupo costearon las parroquias de Pal- 
ma, el de Gozo, las Hijas de María, de Palmaj el 
de Dolor, y la Asociación de la Corte de María, 
de Palma, el de Gloria. Para el quinto monumento 
costearon los alumnos de las escuelas de los 
PP. de S. Alfonso M.^ de Ligorio, el de Gozo: 
el pueblo de Manacor, el de Dolor, y la ciu- 
dad de Inca el de Gloria. — íMieatras se fabrica- 
ban estos magníficos relieves y esos gigantescos 
monumentos de piedra, á partir del dia 23 de Abril 
en que, como se ha dicho, fué bendecida é inau- 
gurada la vía del Rosario que se acababa de abrir, 
las casi diarias peregrinaciones que subían al San- 
tuario no dejaban de recorrer piadosamente aquel 
camino, rezando la tan popular como aatigua de- 
voción, y esparciendo por aquellos silenciosos pa- 
rajes el eco sagrado de los cánticos tan sabiamente 
coleccionados y aconsejados por el venerable Pre- 
lado en el Manual de Pelegrinacions de la Dió- 
cesis de Mallorca. 

Por manera tan grandiosa preparábase la cele- 
bración del vigésimo quinto Aniversario de la Co- 
ronación Pontificia de la devotísima Imagen. Diez 
y seis peregrinaciones, desde el once de Abril^ ha- 
blan precedido á la peregrinación general, comme- 
morativa del fausto acontecimiento, á la cual se 
calcula qué acudieron unos diez mil peregrinos: 
número mujp crecido si se tiene en cuenta que en 



231 

las peregrinaciones anteriores habían subido ya 
unos nueve mil peregrinos y en las que siguieron 
subiendo después hasta concluir el año jubilar se 
acercaron á los cinco mil, formando un total de 
veinte y dos mil setecientos peregrinos aproxima- 
damente, sin contar los muchos que en particular 
visitaron el Santuario durante aquella época de 
tan grato recuerdo para todo corazón mallorquín. 
La gran fiesta aniversaria llevóse á cabo perfec- 
tamente organizada, con devoto entusiasmo y sin 
el más leve contratiempo. Durante la noche salie- 
ron de Palma y de muchos pueblos de las Isla nu- 
merosos grupos que subieron, ya en interminable 
fila de carruajes, ya á pie ó atravesando muchos 
peregrinos largas distancias por caminos esca- 
brosos. 
ElRdmo. Sr. Obispo precedió a sus diocesanos 

en tres días. En el huerto rectoral, vulgarmente 
llamado 8^H@H Gran, se levantaron ocho altares 
provisionales y al fondo un espacioso presbiterio 
y altar mayor para la celebración de la Misa 
Pontifical, destinando al pueblo un gran circuito 
formando tres naves de 70 metros de largo^ por 
30 de ancho y cinco de alto, tapizado y cubierto 
de verde ramaje. El altar provisorio para la gran 
solemnidad estaba cubierto por un pabellón de co- 
lor gualdo y rojo, y sus paredes laterales tapiza- 
das con ramaje y adornadas con los estandartes, 
regalados al Santuario de Lluch, como recuerdo 



232 

de las peregrinaciones deí año de la Ooronación. 
En el fondo, sobre rojo damasco^ destacábase el 
artístico templete fabricado para el acto de la Coro- 
nación, en el cual fué colocada también en esta so- 
lemnidad jubilar la imagen de la Virgen Santísima. 
A las cuatro de la madrugada del día 10 de Agos- 
to se trasladó la veneranda Imagen desde su ca- 
marín al templete del altar provisional, empezando 
acto seguido la celebración de misas en los nueve 
altares del huerto y en los seis de la iglesia. — A 
las cuatro y media la Rda. Comunidad precedida 
de los Blavets con el estandarte de la Virgen sa- 
lieron á recibir á los peregrinos en la Font Guber- 
ta y se dirigieron todos al templo provisional para 
depositar en él los pendones respectivos, oir misa 
y recibir la sagrada Comunión. Ya desde las dos 
37 medía de la madrugada repartíase el Pan de los 
Angeles durante las misas que sin interrupción se 
celebraban en la iglesia. Hn aquel día memorable 
doscientos cuarenta y cinco sacerdotes celebraron 
en Lluch el Santo Sacrificio y unos cinco mil fie- 
les recibieron la Sagrada Comunión. A las nueve 
y media el ílmo, Sr. Obispo empezó la solemne 
Misa Pontifical asistido de los IVl. Iltres. Capitu- 
lares de la Santa Catedral Basílica de Mallorca, 
D. Buenaventura Barceló, Arcipreste, como Pres- 
bítero Asistente^ D. José Miralles, canónigo archi- 
vero. V D. Mateo Garau, Penitenciario, como diá" 
conos de honor, D, Martín Llobera, Canónigo, y 



233 

D. Nadal Garau, Doctoral, como diácono y subdiá- 
cono de la misa respectivamente; presentes los do- 
ce presbíteros concelebrantes. En aquella misa mi- 
les de peregrinos unieron sus voces á la de los 
seminaristas y Blauets que en aquella ocasión es- 
trenaron un hermoso vestido de coro, consistente 
en sotana de color azul celeste con ancha faja azul 
también y sobrepelliz romana. Cantóse la Misa de 
AngeliSj, predicando un vibrante serm^ón el Rdo. 
D. Sebastián Planes, Cura Arcipreste de Felanitx 
y Decano de los Párrocos de Mallorca. 

Terminada la Misa, el Prelado dio la Ben- 
dición Papal con plenaria Indulgencia que, co- 
mo se ha dicho, especialmente para aquel día 
concedió Su Santidad el Pontífice reinante. A las 
dos y media de la tarde, en el mismo sitio se can- 
taron vísperas del oficio de la Virgen, presidiendo 
el coro el Rdmo. Prelado. Acto seguido fué tras- 
ladada la imagen de la Virgen á la iglesia en ma- 
nos del M. I. Sr. D. Martín Llobera, Canónigo, 
acompañándola procesionalmente el clero presidi- 
do también por el Rmo. Prelado con los canóni- 
gos que le asistieron en la Misa Pontifical, y si- 
guiéndola muchedumbre de peregrinos que en bre- 
ves momentos llenaron la iglesia y adoraron á la 
Virgen en su camarín.— Siguieron los pueblos de 
Mallorca, después de tan memorable día, acudien- 
do en devotas peregrinaciones al Santuario, y no 
sólo los mallorquines sino también los ibicencos 



2 34 

quisieron manifestar que conservaban viva en su 
Corazón la arraigada devoción á la Virgen de 
Lluch. Desde su residencia de Madrid organizó 
una peregrinación el Exmo. Sr. D. Jaime Cardo- 
na_, Obispo de Sión_, quien se dirigió á su tierra 
natal Ibiza para ponerse al frente de ella junto con 
el limo. Obispo de Menorca^ D. Juan Torres, tam- 
bién natural de Ibiza. Salieron de aquella isla por 
la mañana del día 18 de Septiembre de 1910 á las 
8j embarcados en el Miramar más de trescientos 
peregrinos, entre ellos varios sacerdotes, A las 
seis de la mañana del día siguiente llegaron los pe- 
regrinos á Lluch siendo recibidos por los Prelados, 
que juntamente con el Diocesano se habían trasla- 
dad 3 el día anterior al Santuario, y por la Rda. 
Comunidad colegial. Asistieron á la misa de Co- 
munión general que celebró el limo. Obispo de 
Menorca, pronunciando una plática 3? repartieron 
las sagradas formas los de Sión y de Mallorca En 
la misa mayor que celebro el Rdo. P Prior 
con asistencia de los tres prelados y numerosos 
campesinos de los pueblos comarcanos, la Escola- 
nía y el pueblo cantaron la misa de Angelis y el 
Obispo de Sión pronunció un sermón elocuente^ 
poniendo de manifiesto la unión que> sirviendo de 
lazo la Virgen de Lluch, reina entre las dos islas 
hermanas. —Por manera tan espléndida y genero- 
sa correspondieron los fieles á la voz de su Pas- 
tor acudiendo con docilidad y entusiasmo alas 



235 

plantas de la Virgen y> demostrando con obras que 
nunca serán vasallos desleales los mallorquines, ni 
caducará la realeza de María. 

Los deseos del Prelado eran que, al subir en 
devota peregrinación los pueblos ó congregacio- 
nes al Santuario, pudiesen asistir a la bendición 
de los medallones de los misterios de la Vía del Ro- 
sario que costeaban; pero la premura del tiempo 
no permitió al fundidor tenerlos terminados en las 
fechas señaladas. Hasta el 14 de Septiembre de 
1909 no quedaron colocados los primeros relieves 
que fueron los de la cuarta plaza. Algunos pueblos 
sin embargo quisieron ir en numerosa peregrina- 
ción presidida por sus respectivos párrocos a ce- 
lebrar con solemnidad la bendición de sus monu- 
mentos; en 23 de Mapo de 1910 el Párroco de 
Muro bendijo el que representa el segundo miste- 
rio de Gozo, en 24 de Julio del mismo año el Pá- 
rroco de Sóller bendijo el relieve del segundo 
misterio de dolor; el párroco de Selva el del pri- 
mero de gloria, y el 1 1 de Junio el párroco de Inca 
el del quinto de gloria, rodeados de numerosos 
fieles de sus respectivas feligresías. 

Un valioso ofrecimiento hecho por el Director 
de la VI Peregrinación española á Tierra Santa 
permitió coronar la cima del monte del Rosario 
con la cruz que llevaron los peregrinos al reco- 
rrer la vía sacra de Jerusalén. La Venerable Or- 
den Tercera de San Francisco, tan devota de Je- 



236 

sus Crucificado y tan amante de la Tierra Santa 
fué la que recibió el encargo del Prelado para 
transportar tan precioso donativo desde el Puerto 
de Palma hasta la Catedral Basílica, y desde ésta 
al Santuario de Lluch. Por primera vez había de 
aportar á esta isla tan numerosa como ilustre com- 
pañía de peregrinos; para éstos y para todos los 
fieles que asistiesen al solemne acto de la entrega 
de la Cruz de la Pregrinación había impetrado el 
Sv, Obispo la Facultad de dar á todos la bendición 
apostólica, súplica tan benévolamente aceptada 
por el Santo Padre Pío X que no quiso confiar el 
decreto de concesión á mano ajena, quedando en 
el archivo episcopal,como preciadísimo documento 
este autógrafo de Su Santidad. La Venerable Or- 
den Tercera no sólo aceptó tan honroso encargo, 
sino que hizo coincidir el acto de la bendición 
del misterio del Rosario que ofrecía á la Vir- 
gen de Lluch, organizando una numerosísima 
Peregrinación al Santuario^ presidida por el 
Reverendísimo Padre Ángel de Matthía, Mi- 
nistro General de la Tercera Orden Regular 
Franciscana que el 27 de Mayo había llegado de 
Roma para visitar esta provincia de Mallorca. En 
16 de Junio debían llegar los peregrinos de Tierra 
Santa; pero cuando todo estaba preparado, reci- 
bióse un telegrama en que se anunciaba que por el 
mal estado del mar se suprimía la escala a nuestro 
puerto. La noticia produjo viva contrariedad, y 



desde entonces solo se pensó en la manera de que 
llegase á tiempo la Cruz, toda vez que para el 18 
estaba anunciada la gran peregrinación francisca- 
na. Sfectivameete el mismo día 18 transportada a 
bordo del vapor correo Bellver recibióla en Mallor- 
ca el M. L S. D. Martín Llobera_, canónigo, quien 
seguidamente la expidió hacia Lluch á fin de que 
llegase antes de que la peregrinación que allí se 
había congregado, emprendiese el regreso. 

Más de cinco mil personas habían acudido pa- 
ra asistir a la bendición del tercer Mlisterio de 
Gozo, sufragado por los Terciarios de esta isla 
efectuada solemnemente por el limo Señor Obis- 
po. Alas primeras horas de la tarde llegó al San 
tuario la Cruz cuyas dimensiones son 7' 10 metros 
de alto; la longitud de los brazos 3'18 metros: su 
anchura 0'19 y su grueso 0'9.— Cuantos estaban 
allí, la besaron devotamente 5? en ella tocaron ro- 
sarios y medallas y cintas bendecidas. — Arreglóse 
el sitio en que debía colocarse definitivamente y 
en la víspera del día 10 de Agosto, XXVU ani- 
versario de la Coronación pontificia de la veneran- 
da Imagen, el limo. Señor Obispo quiso solemnizar 
la festividad, bendiciendo el tercer Misterio de 
gloria, y terminando la procesión del Rosario con 
la bendición del sitio de la Cruz monumental. Cul- 
mina en lo más alto del monte y sus brazos se 
abren sobre el árido follaje de las encinas. Está 
protegida con un pararrayos, presa fuertemente 



238 

en la tierra con recias maromas p guarnecida con 
planchas de hierro y con vidrios que dejan ver las 
incrustaciones de nácar que marcan la estaciones 
del Vía-Crucis, y la cruz pequeña que está incrus- 
tada en ella, hecha con la fibra de los augustos oli- 
vos de Getsemaní. Esta Cruz pequeña está circui- 
da por la leipenda en latín: Bj: olivis Getsemani— 
Terüsalem 1911. — Alia y misericordiosa, se la ve 
tan pronto como se entra en el valle de Lluch 7 
previene al que llega con bendiciones de paz. Fal- 
taba únicamente levantar un monumento en el sitio 
denominada de Ba Trabada, Las limosnas de los 
peregrinos ibicencos fueron aplicadas á la construc- 
ción de un relieve en bronce representando el ha- 
llazgo de la Imagen tal como nos lo refiere la tra- 
dición, el cual artísticamente engastado en un gran 
relicario de hierro en forma de humilladero fué 
colocado en la grieta que los fieles visitaban como 
punto del milagroso hallazgo, quedando definitiva- 
mente levantado el piadoso monumento eí 6 de 
Agosto de 1912. Así quedó por completo realizado 
con la generosa cooperación de los fieles, el pro- 
yecto del Señor Obispo, en lo tocante á la vía del 
Rosari©. Los demás Misterios fueron bendecidos 
el día 5, primer domingo de Octubre de 1913^ 
festividad de Nuestra Señora del Rosario. 



CAPITULO XXII 



Actual hospedería de peregrinos.— Importantes mejoras 

en el edificio. 



Hemos dicho ya en el correspondiente capítu- 
lo que eí Rdo. Prior P. Joaquín Rosselló, de ve- 
nerable memoria j había empezado obras de impor- 
tancia para alojamiento y comodidad de los pere- 
grinos que de cada día en mapor número iban 
acudiendo al Santuario, Los gravísimos aconteci- 
mientos que perjudicaron la administración 3? has^ 
ta pusieron en peligro la propiedad de aquella 
santa Casa por las violentas tentativas de incau- 
tación que hemos referido en su propio lugar, fue- 
ron causa de que se suspendiesen obras de tanta 
utilidad para el público. Solucionado, después de 
largo litigio, el conflicto, y posesionado el Ordina- 
rio de las porciones reclamadas, y de la Inscripción 
intransferible en compensación ;jde lo incautado, el 
Prelado en la Pastoral conmemorativa del XXV 
aniversario de la Coronación escribía lo siguien- 



24© 

te: «Después que en mil ochociento noventa y uno 
se encargaron del Santuario los Padres Misione- 
ros de los Sagrados Corazones, levantaron á toda 
costa construcciones muy importantes para aloja- 
miento de peregrinos y otros servicios, los cua- 
les circuyen el atrio y tienden á empalmar con el 
gran edificio que se extiende como antemural del 
templo santo. Suspendidas aquellas con motivo 
de la incautación de mil ochocientos noventa y 
siete y de las consiguientes dificilísimas vicisitu- 
des^ el ánimo se siente apenado al considerar el 
largo período transcurrido sin que haya sido po- 
sible proseguir la empresa, y no se resuelve sin 
temor á reanudar la ardua tarea, aunque la grave- 
dad y urgencia ae tantas necesidades hacen espe- 
rar la cooperación de los hombres, y las bendicio- 
nes del cielo.» Quiso el Prelado continuar las obras 
sin esperar la cooperación de los hombres, llevado 
del deseo de que los peregrinos encontrasen en el 
Santuario cómoda hospitalidad. Al suspender las 
obras el Prior P. Rosselló, estaban edificadas en 
toda su altura dos terceras partes de la crujía 
fronteriza á la iglesia, quedando las demás pare- 
des á la altura del arco que mira al atrio y que da 
comunicación con el patio ó jardín interior. Ar- 
dua era la empresa; pues había que respetar las 
obras hechas y sobre sus paredes proseguir la 
nueva edificación; sin embargo, el Obispo no per- 
donó sacrificio, y encargó la dirección de la nue- 



241 

va fábrica al arquitecto diocesano y de provincia 
D. Guillermo Reines quien se inspiraba en las 
oportunas indicaciones que le hacía el Prelado. 
En 24 de Enero de 1909 empezóse la prolonga- 
ción de la crujía fronteriza á la iglesia, hasta ali- 
nearla con la fachada antigua, elevándose su has- 
tial en la Plaza de Peregrinos, Ejecutó las 
obras d empresario Bernardo OH ver. En la 
misma fecha el empresario Jaime Vallori em- 
pezaba la construcción del edificio ó pabellón 
que divide el atrio del jardín^ terminándola el 2 de 
Febrero de 1910, un mes después de haber ejecu- 
tado su empresa el maestro Oliver. Al mismo 
tiempo que se levantaban esas espaciosas cons- 
trucciones^ el mismo Oliver hacía el gran des 
monte para dar amplitud á la entrada del atrio, ter- 
minando esta importante y> costosa mejora hecha 
bajo la dirección del ingeniero Sr. Carboneli, el 
13 de Enero de 1910. En la ejecución de estas 
obras hubo que vencer constantes dificultades ya 
para aprovechar lo edificado bajo la dirección del 
Sr. Ferrá, ya. para unir las nuevas construcciones 
con el edificio antiguo sin perjuicio de la unidad 
de conjunto tan necesaria en toda obra arquitectó- 
nica. En el extremo del pabellón intermedio exis- 
tía aun la antigua y vieja torre, pero pa mutilada y 
decrépita. Como recuerdo de aquella época deseá- 
base conservar sus restos, pero estos deseos no 
pudieron ser satisfechos porque su estado exigía 



242 

para subsistir reparaciones de gran coste que le 
habrían quitado su carácter arqueológico, único 
que aconsejaba su permanencia. Desaparecida la 
torre, construj¡?óse en aquel sitio la caja para la 
gran escalera de respeto quedando regularizado 
el atrio de la iglesia. A estas construcciones nue- 
vas hay que añadir el embaldosado de casi todas 
las dependencias pa. existentes 37 el revoque y en- 
lucido de todas las paredes, con lo cual la porción 
antigua quedó completamente renovada. Antes 
de las obras había en todo el vasto edificio un 
solo retrete; ahora se construyeron dos en la Pla- 
za de Peregrinos, seis en la planta baja, otros seis 
en el piso principal, y cuatro en el segundo piso, 
todos de cierre hidráulico automático, gracias a la 
canalización de las aguas de la «Font Cuberta». 
Un grande aljibe de unos cien mil litros de capa- 
cidad construido en ia parte posterior del Santua- 
rio y en sitio elevado recoge las aguas del ma- 
nantial y desde este depósito se distribuyen á pre- 
sión por todo el edificio pudiéndose proveer los 
peregrinos, en qualquier piso tengan su habitación, 
del agua necesaria. La ingeniosa colocación de 
un tubo en forma de sifón que llega á unos doce 
metros de profundidad permite poder tener agua 
fresca en la Plaza de Peregrinos, sin necesidad de 
acudir como antes al mismo manantial de la «Font 
Cuberta» para apagar la sed. 

Terminados los diferentes cuerpos que forman 



245 

el espacioso edificio, han podido instalarse coci- 
nas y comedores para los peregrinos; j> una 
fonda con todas las dependencias necesarias en 
la planta baja de la propia crujía de poniente, 
fronteriza al jardín. El pabellón intermedio entre 
éste y> el atrio de la iglesia está dividido en dos 
parles por un zaguán de tránsito: una, destinada 
á ex-votos: otra, á expendeduría de objetos piada- 
dosos, como rosarios, medallas^ mides^ etc. 

Se han construido dos cómodas escaleras. Una, 
próxima á las entradas del CoIegiOj da acceso á 
los dos pisos ó corredores: es de marmol ó pie- 
dra caliza de Son Garriga con rodapié y descan- 
sos enlosados de la misma piedra. La otra, de 
respeto, tiene el mismo punto de partida que la 
antigua, y da ingreso al Colegio j> á la gran 
sala de visitas ó recepciones en donde se hospedó 
la Serenísima Infanta de España D.^ Isabel de 
Borbón al visitar el Santuario, á los 10 de Julio de 
Í913, acompañada de todas las primeras autorida- 
des de la provincia. 

Esta sala, cuyas ventanas miran á cada uno de 
los patios que divide, mide seis metros de ancho 
por veinte y seis de largo. Artísticamente atajada, 
forma recintos muy á propósito para recibir á un 
mismo tiempo diferentes visitas con entera inde- 
pendencia, pudiéndose fácilmente variar ó retirar 
las mamparas, según sea necesaria mayor ó me- 
nor capacidad á la habitación. Está amueblada con 



244 

elegancia y sencillez, recordando el histórico y 
típico mobiliario de las antiguas casas mallorquí- 
nas. 

Otras escaleras se construyeron también de 
nuevo, una interior, junto al gran refectorio del 
Colegio que conduce á los dos pisos y otra que 
desde la sacristía conduce al coro, á las escuelas 
de los niños 3? á los tres pisos de la crujía cons- 
truida por el P. Rosselló que mira al atrio de la 
iglesia. Los nuevos edificios están unidos con 
tanto arte y perfección que fácilmente pueden re- 
corrersC; teniendo magníficos puntos de vista 
desde los ángulos de los corredores, algunos de 
los cuales miden poco menos de sesenta y seis 
metros de largo. Gracias á estas obras, la hospe- 
dería que en un principio contaba solamente con 
veinte y dos habitaciones, cuenta hoy con unas 
ochenta, haciendo caso omiso de algunas salas 
de grandísimas dimensiones que se reservan para 
descansar los que no pueden obtener habitación 
en las numerosas peregrinaciones que á menudo 
suben al Santuario. Con esta suscinta descripción 
se puede comprender los muchos gastos que car- 
gan sobre el Colegio, solícito siempre en -procu- 
rar la mapor comodidad de los devotos de la Vir- 
gen. El nuevo estado de cosas reclamaba un 
reglamento al cual se atuviesen los perigrinos, 
iiízolo el Colegio bajo la presidencia del Prior y 
éste lo comunicó al limo. Sr. Obispo para su 



24$ 

examen y aprobación. El Prelado en diez de Junio 
1912 decretó lo siguiente comunicándolo al P. 
Prior: «Examinado el proyecto del Reglamento 
para hospedaje p servicio espiritual de los pere- 
grinos que visitan el Santuario de Nuestra Señora 
de Lluch, lo aprobamos y disponemos que el 
Rdo. Prior lo publique en la fiesta de la Visitación 
del presente año, para que sea de todos conocido 
y observado. 

Nos reservamos, no obstante, variarlo en todo 
ó en parte, principalmente en cuanto concierne á 
las condiciones del hospedaje, siguiendo el ejem- 
plo de los santuarios más frecuentados de otras 
Diócesis, si con el tiempo los recursos disponi- 
bles no fuesen bastante para los gastos crecientes 
ó apremiase el reintegro de las cantidades facilita- 
das para las obras. 

Lo que comunicamos á V. para su conoci- 
miento y efectos consiguientes.» 

Conforme con lo decretado por e\¡ Sr. Obispo 
se publicó el siguiente 

Reglamento para los peregrinos que visiten el 
Santuario de Nuestra Señora de Lluch 

DISPOSICIONES GENERALES 

1 . Los que visiten este Santuario dedicado á 
la Bienaventurada Virgen María^ observarán 
siempre en él la reverencia debida á la Casa de 



246 

Dios, donde se celebra el santo sacrificio de la 
Misa y se guarda constantemente el augusto Sa- 
cramento del Altar, p es venerada la histórica 
imagen que nuestros mayores nos legaron con el 
nombre y advocación de Nuestra Señora de Lluch. 

2. La Hospedería del Santuario, fundada úni- 
camente para albergar á los peregrinos que vie- 
nen á visitar la venerada Imagen de Nuestra Se- 
ñora de Lluch, no podrá ser utilizada como sana- 
torio^ ni lugar de re¿reo, ni como centro de 
excursiones, ni como mesón de los que transitan 
con motivo de servicios ó intereses particulares. 

3. No serán admitidos ó en todo caso serán 
despedidos los peregrinos que en qualquiera par- 
te del recinto perteneciente al Santuario faltaren á 
la reh'gión, á la moral ó á la urbanidad, y también 
á los que rehusaren someterse á este Reglamen- 
to, ó á lo que dispusiere según las circustan- 
cias el Prior del Colegio ó quien hiciere sus ve- 
ces, sin que haya lugar ni derecho á ninguna re- 
clamación. 

4. No se concederá hospedaje á los pere- 
grinos por más de tres días. 

5. Desde la Pascua de Resurrección hasta 
la Fiesfa de Todos los Santos la Hospedería se 
abrirá á las cuatro de la madrugada y se cerrará 
á las diez de la noche. En lo restante del año, 
se abrirá á las cinco de la madrugada y se cerrará 
á las nueve de la noche. 



247 

6. En ningún sitio podrán los peregrinos al- 
borotar, ni proferir palabras malsonantes ó gro- 
seras, ni cantar á deshora, ni hacer cosa alguna 

que pueda molestar á los demás. 

7. Se suplica á los peregrinos que respeten 
los edificios, muebles y plantaciones, con el mis- 
mo miramiento que si fuesen cosa propia, que no 
tracen letras ni rayas en las paredes^ ni en los ár- 
boles ni en ningún objeto, y que en los retretes 
y demás sitios no falten á la limpieza tan nece- 
saria para la salud y comodidad de todos. 

HABITACIONES 

8. El Aposentador no entregará la llave de 
una habitación a ningún peregrino sin que éste 
deposite una peseta previamente. Esta fianza le 
será reintegrada cuando el Aposentador recoja la 
llave y se cerciore de que no hay desperfecto en 
la habitación. 

9. Ningún peregrino puede traspssar á otro 
la llave recibida 

10. El peregrino que haya recibido la llave 
de una habitación, es el único responsable de to- 
do lo que ésta contenga y de todo lo que pase en 
ella. 

11. No se repartirán llaves durante las horas 
en que esté cerrada la Hospedería, ni durante la 
misa del alba. 

12. Las habitaciones no pueden servir para 
cocinar ni para comer. 



248 

13. La Hospedería sólo proporciona ropa de 
cama y toallas. 

14. Se prohibe verter aguas ni tirar otra co- 
sa alguna desde las ventanas de las habitaciones. 

DESPENSA Y COCINA 

15 El Despensero tiene el encargo de man- 
tener el orden en ambas dependencias y de expul- 
sar al que lo perturbe. 

16. El Despensero no podrá facilitar á los 
peregrinos los utensilios de cocina y comedor sin 
la correspondiente fianza, que no será devuelta 
hasta que sean devueltos aquéllos, enteros y lim- 
pios, descontándose el importe de los que resul- 
taren fuera de servicio. 

17. Está severamente prohibido tirar por el 
suelo desperdicios y residuos ni en la cocina ni 
en los comedores. 

18. La despensa estará cerrada en los días 
festivos^ durante la misa cantada y de una á dos 
de la tarde. 

19. Desde la Pascua de Resurección hasta 
la Fiesta de Todos los Santos la cocina se cerrará 
á las diez de la noche: en lo restante del año, se 
cerrará á las nueve de la noche. 

OFRENDAS Y RECORDANZAS 

20. Para presentación de ofrendas y adquisi- 
ción de recordanzas se abrirá el local y despacha 
á petición de los peregrinos, exceptuando los 



249 

días Festivos durante la misa cantada y desde las 
doce á una de la tarde. 

CAMARÍN 

21. El Camarín se abrirá á petición de los 
peregrinos, exceptuando el tiempo en que se ce- 
lebren actos religiosos con exposición de la Ima- 
gen de Nuestra Señora, durante la misa del alba 
y la misa cantada, además desde las doce á la 
una de la tarde. 

2 de Julio áel9\2.-El Prior.^ 

Este Reglamento que está todavía vigente^ se 
fijó en la puerta de las habitaciones, impreso tam- 
bién en mallorquín, para que sea observado por 
todos los que van á visitar el Santuario. 

Lo restante del edificio continúa destinado á 
la clausura de los Colegiales y> de los Hermanos 
legos que ejercen los diferentes cargos de la ca- 
sa y en ella hap todas las dependencias necesarias, 
casi todas de nueva construcción. Con las recien- 
tes edificaciones y alcantarillado que á partir de 
aquel extremo del Colegio recorre todo el vasto 
edificio íiasía dar en la alameda junto al torrente 
Aubarca, obra tan difícil y costosa como de ur- 
gente necesidad, se ha saneado aquella parte y 
puesto el Colegio y hospedería en óptimas condi- 
ciones higiénicas. También se ha construido un 
buen comedor para los niños que nunca lo habían 
tenido, comiendo en un extremo del granrefecto 



250 

torio colegial. Aumentada notablemente la esco- 
lanía con la admisión de niños que medíante una 
módica pensión reciben en el colegio, como los 
blavetSj manutención é instrucción, para aloja- 
miento de todos se ha fabricado ©n la planta baja 
de la crujía ocupada por los Colegiales y en la 
que forma ángulo con ella un cómodo y muy ca- 
paz dormitorio. En el piso superior de esta últi- 
ma y con vistas al huerto ó patio de los colegia- 
les tiene el Obispo de Mallorca una modesta re- 
sidencia que tiene comunicación con la clausura p 
cuya entrada principal está en el corredor en don- 
de desemboca la. escalera de respeto. 

Pocos edificios habrá que en tan poco tiempo 
hayan sido trasformados tan completa y radical- 
mente y eso en la época en que el santuario ha 
sido despojado de sus vastas posesiones, compen- 
sadas sus rentas primitivas con las que el Estado 
S8 ha comprometido á dar. Esto ha de inducir á 
los muchos peregrinos y viajeros ^que visitan el 
Santuario á depositar el óbolo de su caridad á los 
pies de la sagrada Imagen que le recuerda el amor 
siempre creciente y benéfico de la Madre excelsa 
quejdesde el cielo se complace en dar piadosa 
hospitalidad á los hijos que en aquellas alturas 
acuden á pedirle favores ó á rendirle gracias. 



CAPITULO XXIII 



Decoración de la Iglesia. -Su Consagración solemne. 

En el capítulo XIII de esta historia hemos des- 
crito la forma arquitectónica y la capacidad de la 
iglesia de Nra. Sra. de Lluch. Este templo, sólida 
y artísticamente construido, demuestra cuanto pue- 
de conseguir la fe y la devoción de un pueblo 
agradecido; pero la piedad ferviente no se con- 
tentó con la suntuosa fábrica, sino que, para 
más dignificar la señorial morada de su Reina In- 
maculada, quiso revestir su interior de una rica 
ornamentación que, iniciada por la generosidad 
del Dr. Vives en 1684, se suspendió después de 
terminada la capilla mapor y el friso de la cornisa, 
contrastando desde entonces la riqueza de las por- 
ciones decoradas con la fría desnudez de los muros, 
bóvedas y cúpula del majestuoso templo. Gallar- 
damente lo expresaba el Prelado en la citada Ex- 
hortación pastoral conmemorativa del XXV cen- 



252 

tenario de la Coronación al pedir á sus diocesa- 
nos la cooperación generosa de todos para exor- 
mar y enriquecer el templo con la áurea ornamen- 
tación proyectada por el constructor insigne y re ' 
revistiéndolo completamente de 1 a noble pompa 
que se le debía desde un principio. El Prelado no 
esperó el resultado de su paternal invitación: sin 
pérdida de tiempo encargó al escultor Gabriel Mo- 
ragues la ejecución del plan indicado por el señor 
Gaudí que, como hemos dicho en otro lugar, no es 
más que el desarrollo de la misma decoración del 
presbiterio. Tres meses después de la publicación 
de la Pastoral empezóse á colocar el vistoso de- 
corado de la cúpula, y desde aquella fecha tra- 
bajaron sucesivamente en tan artística obra 
los ;>scultores Moragues y Rafael Vidal has- 
ta su completa terminación en 30 de Junio del pre- 
sente año 1914. El fondo de la decoración primi- 
tiva, según expresa el Rector Tortell en una carta 
al Exmo. Sor. Obispo D. Miguel Salva fecha de 
31 de Enero de 1866, era azul celeste; pero esta- 
ba ya. enteramente sucio y ennegrecido del polvo 
y del humo, por cuyo motivo se le dio entonces el 
color blanco de marfil que todavía conserva. Al 
exornar el templo ahora, se ha adoptado el fondo 
primitivo sobre rica superficie de plata que da 
gran brillantez al azul celeste que domina en todo 
el interior del templo. En los ocho compartimien- 
tos que determinan los nervios de la cúpula, la au- 



i*eá ornamentación forma rico marco á dos órdenes 
de medallones; los inferiores y principales con las 
pinturas de los apóstoles San Pedro^ S. Pablo^ 
S.Jaime, Sto. Tomás, S. Jaime (el menor), San 
Felipe, S. Bartolomé y S. Andrés: los superiores, 
cada uno con una de las letras que componen la 
leyenda Ave María. En las pechinas y en sendos 
medallones están pintadas las imágenes de San 
Simón, S. Tadeo, S. Bernabé y S. Matías. Estas 
pinturas con las cuatro de los Evangelistas en el 
decorado antiguo del Presbiterio forman todo el 
Apostolado. Desarróllase la decoración por todo el 
ámbito, rica y suntuosa, en fajas de relieves, ya si- 
guiendo las generatrices de las bóvedas en la 
techumbre ya en lineas horizontales en los teste- 
ros y lados del amplio crucero por los cuales co- 
rre, como en el presbiterio, una galería de cuadros 
con pinturas de santos. En el fondo superior de 
los testeros forma' la decoración hermoso mar- 
co a dos grandes pinturas siguiendo el medio pun- 
to de la bóveda, en el de la parte de la Epístola 
se representa a María en la casa de Nazareih, y en 
el del Evangelio, la Virgen en las bodas de Cana. 
En la bóveda de la nave principal inmediata á la 
del coro hay dos pinturas una de la adoración de 
de los Magos, y la otra de la huida á Egipto. Los 
muros y bóvedas de las capillas están pintadas si- 
guiendo el estilo de la decoración general de la 
Iglesia. También ha sido notablemente mejorado 



.2$4 

el recinto del Bautisterio con la abertura del arco 
del fondo, ahora provisto de vidrios en forma de 
ventanal. Esta modificación, juntamente con la 
substitución del cancel lateral de madera por la 
rica cancela de vidrios ha dado al ingreso del tem- 
plo la luz y claridad que reclamaba, y que no se 
había podido conseguir. 

El camarín ,tal como hoy lo vemos, con la bien 
proporcionada pieza de artística techumbre de 
madera policromada á imitación de las de estilo 
mudejar usadas en Mallorca; con sus dos grandes 
pinturas representando la milagrosa aparición, 
obra del pintor D. Salvador Torres; con su peque- 
ña sacristía y su cómoda tribuna; con sus elegan- 
tes columnas de estalactita de Arta que sostienen 
el arco que le da comunicación con el primitivo 
camarín formando hermoso conjunto y convirlien- 
do todo el recinto en devoto oratorio fué cons- 
truido bajo la dirección del Sr. Ferrá durante el 
azaroso priorato del P. Joaquín Rosselló y solem- 
nemente inaugurado en abril de 1900. Faltaba 
arreglar las escalinatas de ingreso y muy especial- 
mente la del lado de la Epistola que estaba de or- 
dinario inservible por lo ruin y obscura. En 
la restauración actual no se ha omitido esta mejo- 
ra. Se han levantado de nuevo ambas escalinatas 
en marmol ó piedra caliza de las immediaciones 
del Santuario. La del lado del. Evangelio en el 
mismo sitio de la anterior, decoradas y cubiertas 



sus paredes con las banderas votivas de las pe- 
regrinaciones. La deí lado de la Epístola también 
en el mismo sitio, pero completamente modificado 
el recintOj pues para su difíc'í construcción tuvie- 
ron que derribarse tres gruesas y elevadísimas 
paredes que servían de caja á una escalera ahora 
substituida por la espaciosa que, como se ha di- 
cho en el anterior capítulo, se ha levantado junto 
al gran refectorio colegial. También cubren sus 
muros las banderas votivas. 

Objeto de preferente atención 3? detenido estu- 
dio fué el presbiterio, el emplazamiento del altar 
y la colocación del sagrario y de los candelabros. 
A todo se dio la solución que prescribe la rúbri- 
ca. Bajóse el plano general del presbiterio al ni- 
vel de la primera grada que desde la entrada de 
la vSacristía corre hasta la puerta colateral del tes- 
tero fronterizo que comunica con la clausura co- 
legial: forma el cancel la verja antigua de hierro, 
completada con las barras necesarias para el cie- 
rre completo, las cuales en el centro son más ba- 
las para que se pueda dar la Comunión sin abrir- 
las. Levantáronse en el centro las tres gradas de 
rúbrica y en el plano de la superior erigióse el al- 
tar. Seis elegantes columnitas apoyadas en la gran 
losa que fué el ara consagrada por el Obispo de 
Oropí en 1684 sostienen el nuevo altar que es 
también de una sola pieza y todo de ricos y va- 
riados mármoles del país, hermoso trabajo en el 



que tomaron parte los artífices Juan Casteíló, Ra- 
món Abrinas y José Bestard. Sobre rico pedestal 
de piedra y> al nivel de la grada superior descan- 
san dos grandes candelabros de hierro forjado. 
Hállase formado cada uno de estos candelabros 
por cuatro barras cilindricas, agrupadas alrededor 
de un eje vertical^, que fuertemente unidas por 
abrazaderas en su parte media se habren hacia la 
inferior dando lugar á los cuatro pies que consti- 
tuyen su base. Las barras de la cuádruple caña 
quedan igualmente libres en su parte superior 
abriéndose en forma de palmera cuyas ramas, al 
multiplicarse, quedan coronadas por las arandelas 
que en número de diez y siete a cada lado prestan 
lugar adecuado para otras tantas luces. Fuertes 
ligaduras de retorcidos hierros unen á la caña de 
los candelabros, que le sirve de soporte, la metá- 
lica armadura que sostiene las columnitas del tem- 
plete (también de hierro) que cobija el Sagrario- 
Este que es de cobre cuidadosamente dorado por 
dentro y por fuera es un cilindro de planta elípti- 
ca que termina por su parte superior en un casque- 
te de forma elipsoidal y por la inferior en agallo- 
nado cono cuyo vértice no llega a la superficie 
de la mesa del altar; de modo que el Sagrario há- 
llase como suspendido, asegurado por correas de 
hierro á la armadura que sujeta las columnas del 
doselete y los seis candelabros que, tres a cada la- 
do del Sagrario sostienen las velas del altar sin to- 



cario. Sobre el doselete se levanta el Crucifijo del 
altar, también de hierro forjado, siguiendo el esti- 
lo de los candelabros. En la Exposición solemne 
del Santísimo se retira el Crucifijo y en su lugar 
se pone la custodia que forma bello conjunto con 
este monumental ornamento, salpicado de oro, 
que ennoblece no solo el suntuoso altar sino tam- 
bién el ámbito del presbiterio. 

La importancia y multitud de tales obras que 
iban á dar mayor celebridad y renombre al San- 
tuario no permitió tenerlas terminadas en la fecha 
del aniversario como había indicado el Prelado. 
Las continuas peregrinaciones que cada año van 
al Santuario ha sido testigos de la lentitud forzo- 
sa con que iba trasformándose el templo y todo el 
edificio. Al fin_, en 2 de Julio del presente año pu- 
do el Obispo dirigir al Rdo. Prior del Colegio es- 
ta tan deseada noticia en la siguiente carta oficial: 
«En la Exhortación Pastoral que, á los diez de 
Agosto de mil novecientos ocho, publicamos sobre 
el XXX Aniversario de la Coronación de Nuestra 
Señora de Lluch_, escribíamos lo siguiente: «Pe- 
ro no es sólo decorar materialmete el templo 
de Ntra. Sra. los que Nos proponemos para 
celebrar el vigésimo quinto aniversario de la 
Coronación: , deseamos además dignificarlo es- 
piritualmente, dedicándolo á la Bienaventu- 
rada Virgen María con toda la plenitud de 
la solemnidad canónica y litúrgica, mediante las 



258 

ceremonias augustas de la consagración y los tí- 
tulos y privilegios a ella inherentes, como estuvo 
dedicado el templo anterior, según consta de an- 
tiguos documentos El estado de las obras no 
permitió cumplir tal propósito en aquel aniversa- 
rio solemnísimo. Cinco años casi han transcurri- 
do desde aquella fecha memorable, y durante este 
período ni se ha entibiado Nuestro ferviente de- 
seOj ni han cesado las instancias de los sacerdotes 
y de los fieles devotos que anhelan verlo consu- 
mado. Accediendo, pues, á las reiteradas peticio- 
nes que tan poderosamente secundaron Nuestra 
iniciativa, 5? llevadas ya a feliz término la mayor 
parte de las reformas prospectadas, hemos dispues 
to hacer con el divino auxilio la solemne dedica- 
ción de la iglesia de la Bienaventurada Virgen 
María en ese Colegio titulado de Nuestra Señora 
de Líuch, el día diez y siete del presente mes de 
Julio, fecha en que celebramos el décimo sexto 
aniversario de Nuestra Consagración episcopal. 
Al comunicar a V. R. Nuestra determinación le 
recomendamos lo participe á los Rdos. Colegiales 
y personas agregadas al servicio del Santuario, 
al Magnífico Ayuntamiento de Escorca y a los fe- 
ligreses de la Parroquia unida de San Pedro a fin 
de que haya la cooperación de todos a tan santa, 
solemnidad.» 

La grata noticia fué acogida con entusiasmo y 
desde aquel día activáronse las obras del templo 



¿59 

á fin de que en la fecha indicada todo estuviese 
preparado para la augusta ceremonia. Algunos 
días antes pasó al Santuario el Prelado con los 
Maestros de ceremonias.]? de música de la Santa 
Catedral Basílica Rdos. D. Luis Palmer y Dr. Don 
Antonio Sancho. La Schola cantorumáel Seminario 
fué la designada para ejecutar la música jnntamente 
con los niños de la Escolanía del Colegio. Así como 
se acercaba el fausto acontecimiento, animábase el 
santuario con la llegada de muchos peregrinos, 
algunos procedentes de pueblos muí? lejanos. 
Gran número de fieles, muchos sacerdotes y algu- 
nos Párrocos de la Diócesis rindieron obsequio á 
la Virgen acudiendo á tomar parte en la función, 
sin faltar dos representantes Jdel limo. Cabildo de 
la Santa Iglesia Catedral Basílica, Protector del 
Santuario. También estuvieron presentes el Alcal- 
de, Ayuntamiento y autoridad judicial de Escorca. 
Dispuestas todas las cosas, pintadas las cruces 
reglamentarias, dos en las jambas exteriores de la 
puerta principal y doce una en cada una de las pilas- 
tras que sostienen el crucero y en sus chaflanes in- 
termedios, empezóse la sagrada ceremonia. A cosa 
de las siete de la tarde del 16 el limo. Sr. Obispo, 
acompañado, de los M. 1. Sres. D. Mateo Rotger y 
D. Juan Quetglas, Canónigos, se trasladó al orato- 
rio interior de la Sacristía. Allí, en presencia del 
clero puso las reliquias de los mártires santos Ser- 
gio, Hilario y Fructuoso que ya había sacado de 



26ó 

la cajita colocada en el ara que consagró en 21 de 
Septiembre de 1684 el limo. D. Ramón Sureda 
Obispo de Oropí j? Vicario Capitular, Sede vacan- 
te^ de Mallorca, en una cajita de plomo juntamente 
con el pergamino con la inscripción prescrita. 
Cerrada,, precintóla p sellóla con el de sus armas 
por su propia mano, depositándola en un coFrecito 
de madera sobre el altar del mismo oratorio en el 
que ardían ocho velas. Inmediatamente empezó la 
vigilia rezándose maitines y laudes de mártires 
que presidió el Prelado. Las lecciones de los tres 
nocturnos fueron rezadas por párrocos de los pre- 
sentes. Encargóse de la vela toda la noche ante 
las reliquias ti Rdo Prior del Colegio P. Miguel 
Rosselló, quien fué designado por el Prelado pa- 
ra diácono guardián de la Iglesia durante la cere- 
monia. El 17, poco antes de las siete de la maña- 
na dióse principio á la función, asistían al Reve- 
rendísimo Sor. Obispo los canónigos M. I. Señores 
D. Mateo Rotgcr como diácono y D. Juan Quet- 
glas como subdiácono. La ceremonia se efectuó 
con todo el rigor prescrito en el pontifical Roma- 
no presenciándola toda la gente que había acudido 
al Santuario. En la procesión para trasladar las 
reliquias eran éstas llevadas por los párrocos de 
Pollensa, de Selva, de Santanpí y de Mancor re- 
vestidos con ornamentos sacerdotales. Antes de 
introducirlas en el templo, según prescribe el Pon- 
tifical, dirigió el Prelado una breve plática hacien- 



26l 

do ver la importancia p significación de apueíla ce- 
remonia. 

Era muy commovedor el aspecto que presen- 
taba el atrio del templo, rodeado el Pastor de la 
multitud que atentamente escuchaba las enseñan- 
zas que brotaban vivas de sus labios, principal- 
mente al expresar como el templo recibe toda su 
dignidad del altar, monumento esencial que da 
santidad al templo 5? lo constituye casa del Señor 
y puerta del cielo, haciendo ver como la consagra- 
ción de la Iglesia es como un desbordamiento de 
la unción santíficadora que desde el altar se dilata 
hasta los muros del edificio sagrado. Dedicó un 
sentido recuerdo á los fundadores de la primitiva 
iglesia y a los insignes bienhechores que contri- 
buyeron al florecimiento de los sucesivos templos 
levantados en aquella altura. Terminado el breve 
' discurso y ungidas por el Prelado las jambas de 
la puerta, tuvo lugar la entrada solemne de la pro- 
cesión en el templo á la cual se unió toda la mul- 
titud que hasta entonces había permanecido en el 
atrio. Prosiguió con toda solemnidad la augusta 
ceremonia siendo notable el canto ejecutado por 
los seminaristas que forman la Schola cantortim, 
no sólo en la música gregoriana sino muy princi- 
palmente en el responsorio polifónico expresa- 
mente compuesto por el maestro de capilla Dr. 
Sancho que fué interpretado con todo primor. A 
pesar de la duración de la ceremonia que terminó 



poco antes de ías doce, quiso el limo. Sor. Obis- 
po celebrar la misa, ayudado de los mismos canó- 
nigos que le habían asistido en la consagración. 
Durante la misa cantaron los seminaristas p niños 
de la escolanía algunas composiciones de los 
maestros Pedrell, Capllonch y de otros reputados 
autores, terminando con el himno a la Virgen titu- 
lar del templo que acababa de ser solemuemente 
consagrado. Después fué trasladado el Santísimo 
Sacramento por el Rdo. P. Prior desde el altar del 
Camarín al sagrario del altar mayer que habia ben- 
decido el limo. Sor. Obispo. 

Tan solemnemente se llevó á cabo el aconteci- 
miento más memorable entre todos los que se han 
celebrado en el Santuario desde sus comienzos. 
Con la narración del mismo damos fin también 
á la presente historia que en breve va á ser com- 
pletada por el tomo de notas y documentos justi- 
ficativos que, por encargo del Prelado, se publi- 
cará y en el cual encontrarán los aficionados á los 
estudios históricos las pruebas y fundamentos de 
esta narración, y los devotos, la expresión viva, 
palpitante del amor á María en el curso de los si- 
glos que, acogida y silenciosamente guardada por 
mucho tiempo en viejos códices y pergaminos, 
reaparece para encender y arraigar más en los co- 
razones la profunda y antiquísima devoción á la 
Reina de Mallorca, Nuestra Señora de Lluch. 



índice 



Página 



Capítulo I. — Lluch. — Su situación. — Sus 
contornos. — Su importancia hasta la re- 
conquista- I 

Capítulo II. — Hallazgo de la imagen de la 
Virgen de Lluch. — Otras imágenes de la 
Virgen en Lluch 17 

Capítulo III. — Escorca.- — Titular de su pa- 
rroquia. — Primitivo Santuario de Lluch. 
— Sus primeros territorios y dependen- 
cias .... 27 

Capítulo IV. — Desarrollo del Santuario en 

el siglo XIV . , 41 

Capítulo V. — Nuevos edificios. — Obreros. 
— Estado tfloreciente del Santuario á 
principios del siglo XV .... 51 

Capítulo VI. — Los Agustinos en Lluch. — 
Opónense á la fundación los Jurados. — 
Los Dominicos obtienen licencia apos- 
tólica para fundar en Lluch ... 59 

Capítulo VIL -^Institución del Colegio por 
el Diocesano. — Su confirmación ponti- 
ficia 65 

Capitulo VIH. — Vicisitudes que pasó el Co- 
legio en la segunda mitad del siglo XV. 75 

Capítulo IX. — El Prior Axartell.— Testa- 
mento de Baltasar Thomás. — Obras im- 
portanres en la Iglesia y en el edificio. . 83 

Capítulo X.— El Prior Vaquer. — Testamen- 



to del Ex-prior Axartell. — Prodigio obra- 
do por la Virgen. — Reconstitución del 

Colegio , . 91 

Capitulo XL — Estatutos del Colegio. — Nue- 
vo camino del Santuario. —Visitas Pas- 
torales y Ordinaciones para el buen re- 
gimen. — Nuevos edificios . . . . 103 
Capitulo XII. —Peligros en el Santuario. — 

Torre de defensa. — El Bandoleris.no . 115 

Capitulo XIIL — Construcción de la Nueva 

Iglesia y del Colegio actual. , . . 123 

Capítulo XIV.— La Cofradía de Nuesta Se- 
ñora de Lluch. - Gracias espirituales con- 
cedidas por el Sumo Pontífice. —Reales 
privilegios concedidos al Santuario . . 135 

Capitulo XV. — Vicisitudes del Colegio en 

el siglo XVII ^ . . 145 

Capítulo XVI. — Primeras incautaciones de 

los bienes de Lluch 163 

Capítulo XVII. — La fiesta de Nra. Sra. de 
Lluch. — Coronación pontificiajde la Ima- 
gen 169 

Capítulo XVIII. — Restauración interina de 

la Comunidad del Santuario ... 179 

Capitulo XIX.— Incautación definitiva y 

permutación de. los bienes de Lluch. . 187 

Capítulo XX, — Reconstitución del Colegio. 
— Reglamento del mismo. — Rescripto 

Pontificio 

Capítulo XXL — El XXV aniversario de la 
Coronación pontificia. — Obras en en el 
edificio, — Decoración del Templo. — Vía 
del Rosario. — Peregrinaciones . . . 217 
Capítulo XXII.— Hospedería actual de pere 
grinos. — Importantes mejoras en el edi- 
ficio ' 239 

Capítulo XXIII. —Decoración de la Iglesia. 

— Su Consagración solemne . . . 251 



poco antes de ías doce, quiso el limo. Sor. Obis- 
po celebrar la misa, ayudado de los mismos canó- 
nigos que le habían asistido en la consagración. 
Durante la misa cantaron los seminaristas y niños 
de la escolanía algunas composiciones de los 
maestros Pedrell, Capllonch y de otros reputados 
autores, terminando con el himno a la Virgen titu- 
lar del templo que acababa de ser solemuemente 
consagrado. Después fué trasladado el Santísimo 
Sacramento por eí Rdo. P. Prior desde el altar del 
Camarín al sagrario del altar mayer que había ben- 
decido el ílmo. Sor. Obispo. 

Tan solemnemente se llevó á cabo el aconteci- 
miento más memorable entre todos los que se han 
celebrado en el Santuario desde sus comienzos. 
Con la narración del mismo damos fin también 
á la presente historia que en breve va á ser com- 
pletada por el tomo de notas y documentos justi- 
ficativos que, por encargo del Prelado, se publi- 
cará 57 en el cual encontrarán los aficionados á los 
estudios históricos las pruebas y fundamentos de 
esta narración, y los devotos, la expresión viva, 
palpitante del amor á María en el curso de los si- 
glos que, acogida y silenciosamente guardada por 
mucho tiempo en viejos códices y pergaminos, 
reaparece para encender y arraigar más en los co- 
razones la profunda y antiquísima devoción á la 
Reina de Mallorca, Nuestra Señora de Lluch. 



índice 



Página 



Capítulo I. — Lluch. — Su situación. — Sus 
contornos. — Su importancia hasta la re- 
conquista* I 

Capítulo II. — Hallazgo de la imagen de la 
Virgen de Lluch. — Otras imágenes de la 
Virgen en Lluch 17 

Capítulo III. — Escorca.- — Titular de su pa- 
rroquia. — Primitivo Santuario de Lluch. 
— Sus primeros territorios y dependen- 
cias 27 

Capítulo IV. — Desarrollo del Santuario en 

el siglo XIV . , 41 

Capítulo V. — Nuevos edificios. — Obreros. 
— Estado tfloreciente del Santuario á 
principios del siglo XV .... 51 

Capítulo VI. — Los Agustinos en Lluch. — 
Opónense á la fundación los Jurados. — 
Los Dominicos obtienen licencia apos- 
tólica para fundar en Lluch ... 59 

Capítulo VII.-T-Institución del Colegio por 
el Diocesano. — Su confirmación ponti- 
ficia 65 

Capítulo VIH. — Vicisitudes que pasó el Co- 
legio en la segunda mitad del siglo XV, 75 

Capitulo IX. — El Prior AxartelL— -Testa- 
mento de Baltasar Thomás. — Obras im- 
portanres en la Iglesia y en el edificio. . 83 

Capítulo X.— El Prior Vaquer. — Testamen- 



to del Ex-prior Axartell. — Prodigio obra- 
do por la Virgen. — Reconstitución del 

Colegio , . 91 

Capítulo XI. — Estatutos del Colegio. — Nue- 
vo camino del Santuario. —Visitas Pas- 
torales y Ordinaciones para el buen re- 
gimen. — Nuevos edificios .... 103 
Capítulo XII. —Peligros en el Santuario. — 

Torre de defensa. — El Bandolerismo . 115 

Capítulo XIII. — Construcción de la Nueva 

Iglesia 5- del Colegio actnal. , . . 123 

Capítulo XIV.— La Cofradía de Nuesta Se- 
ñora de Lluch, -Gracias espirituales con- 
cedidas por el Sumo Pontífice.— -Reales 
privilegios concedidos al Santuario . . 135 

Capítulo XV. — Vicisitudes del Colegio en 

el siglo XVII ' . . 145 

Capitulo XVI. — Primeras incautaciones de 

los bienes de Lluch 163 

Capítulo XVII. — La fiesta de Nra. Sra. de 
Lluch. — Coronación pontificia'de la Ima- 
gen 169 

Capítulo XVIII. — Restauración interina de 

la Comunidad del Santuario ... 179 

Capítulo XIX.— Incautación definitiva y 

permutación délos bienes de Lluch. . 187 
Capítulo XX. — Reconstitución del Colegio. 
— Reglamento del mismo. — Rescripto 
Pontificio . . . . 
Capítulo XXI. — El XXV aniversario de la 
Coronación pontificia. — Obras en en el 
edificio, — Decoración del Templo. — Vía 
del Rosario, — Peregrinaciones . . . 217 
Capítulo XXII. — Hospedería actual de pere 
grinos. — Importantes mejoras en el edi- 
ficio ' 239 

Capitulo XXIII. —Decoración de la Iglesia. 

— Su Consagración solemne . . . 251 



262 

poco antes de ías doce, quiso el limo. Sor. Obis- 
po celebrar la misa, ayudado de los mismos canó- 
nigos que le habían asistido en la consagración. 
Durante la misa cantaron los seminaristas y niños 
de la escolanía algunas composiciones de los 
maestros Pedrel!, Capílonch y de otros reputados 
autores, terminando con el himno a la Virgen titu- 
lar del templo que acababa de ser solemuemente 
consagrado. Después fué trasladado el Santísimo 
Sacramento por el Rdo. P. Prior desde el altar del 
Camarín al sagrario del altar maper que habia ben- 
decido el jlmo. Sor. Obispo. 

Tan solemnemente se llevó á cabo el aconteci- 
miento más memorable entre todos los que se han 
celebrado en el Santuario desde sus. comienzos. 
Con la narración del mismo damos fin también 
á la presente historia que en breve va á ser com- 
pletada por el tomo de notas y documentos justi- 
ficativos que, por encargo del Prelado, se publi- 
cará y en el cual encontrarán los aficionados á los 
estudios históricos las pruebas y fundamentos de 
esta narración, y los devotos, la expresión viva, 
palpitante del amor á María en el curso de los si- 
glos que, acogida y silenciosamente guardada por 
mucho tiempo en viejos códices y pergaminos, 
reaparece para encender y arraigar más en los co- 
razones la profunda y antiquísima devoción á la 
Reina de Mallorca, Nuestra Señora de Lluch. 



ÍNDICE 



Página 



Capítulo I. — Lluch. — Su situación. — Sus 
contornos. — Su importancia hasta la re- 
conquista- I 

Capítulo II. — Hallazgo de la imagen de la 
Virgen de Lluch. — Otras imágenes de la 
Virgen en Lluch 17 

Capítulo III. — Escorca.' — Titular de su pa- 
rroquia. — Primitivo Santuario de Lluch. 
— Sus primeros territorios y dependen- 
cias 27 

Capítulo IV. — Desarrollo del Santuario en 

el siglo XIV . , 41 

Capítulo V. — Nuevos edificios. — Obreros. 
— Estado tfloreciente del Santuario á 
principios del siglo XV .... 51 

Capítulo VI. — Los Agustinos en Lluch. — 
Opónense á la fundación los Jurados. — 
Los Dominicos obtienen licencia apos- 
tólica para fundar en Lluch ... 59 

Capítulo VII. ---Institución del Colegio por 
el Diocesano. — Su confirmación ponti- 
ficia 65 

Capítulo VIII. — Vicisitudes que pasó el Co- 
legio en la segunda mitad del siglo XV, 75 

Capítulo IX. — El Prior AxartelL— Testa- 
mento de Baltasar Thomás. — Obras im- 
portanres en la Iglesia y en el edificio. . 83 

Capítulo X.— El Prior Vaquer. — Testamen- 



to del Ex-prior Axartell. — Prodigio obra- 
do por la Virgen. — Reconstitución del 

Colegio , .91 

Capitulo XI. — Estatutos del Colegio. — Nue^ 
vo camino del Santuario. —Visitas Pas- 
torales y Ordinaciones para el buen re- 
gimen. — Nuevos edificios . . . . 103 
Capítulo XII. --Peligros en el Santuario. - 

Torre de defensa, — El Bandolerismo . 115 

Capitulo XIII. — Construcción de la Nueva 

Iglesia y del Colegio actnal. , . . 123 

Capitulo XIV.— La Cofradía de Nuesta Se- 
ñora de Lluch. - Gracias espirituales con- 
cedidas por el Sumo Pontífice. — Reales 
privilegios concedidos al Santuario . . 135 

Capítulo XV. — Vicisitudes del Colegio en 

el siglo XVII ' . . 145 

Capítulo XVI. — Primeras incautaciones de 

los bienes de Lluch 163 

Capítulo XVII. — La fiesta de Nra. Sra. de 
Lluch. — Coronación pontificia^de la Ima- 
gen , . . . 169 

Capítulo XVIII. — Restauración interina de 

la Comunidad del Santuario . . . 179 

Capítulo XIX.— Incautación definitiva y 

permutación dedos bienes de Lluch. . 187 

Capítulo XX. — Reconstitución del Colegio. 
— Reglamento del mismo. — Rescripto 

Pontificio 

Capítulo XXL — El XXV aniversario de la 
Coronación pontificia. — Obras en en el 
edificio, — Decoración del Templo. — Vía 
del Rosario. — Peregrinaciones . . . 217 
Capítulo XXIL — Hospedería actual de pere 
grinos. — Importantes mejoras en el edi- 
ficio ' 239 

Capítulo XXIÍl. —Decoración de la Iglesia. 

— Su Consagración solemne . . . 251 



BT- ; ROTGER Y GAPLLQWCH 

660 Historia del.santuaric 

.L8R8 j". colegio de nuestra 

s§nora_de Lluch par- 
roquia de escorca 
V ■ diócesis:; de Mallorca 

\::^..v.r 50272 

ti% gg-iSSÍ Bindery 
^^■^.H 1 .: 3954 









SWIFT HMJ . T mo 4.^1