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Full text of "!A la cuarta pregunta! : juguete cómico-lírico en un acto y en prosa"

214 

ADMIK1STRACI0H 

LÍRICO-DRAMÁTICA. 

¡A LA CUARTA 



PREGUNTA! 

JUGUETE CÓMICO-LÍRICO 
EN UN ACTO Y EN PROSA, 

ORIGINAL DE 

D. VICENTE GARCÍA VALERO, 



MÚSICA DEL MAESTRO 

DON I. HERNÁNDEZ 



MADRID. 
SEVILLA, 14, PIUiNGIPAL. 

1884. 



IÁ LA CUARTA PREGUNTA! 

JUGUETE CÓMICO-LÍRICO 
EN UN ACTO Y EN PROSA 



ORIGINAL DE 



DON VICENTE GARCÍA VALERO, 



MÚSICA DEL MAESTRO 



D. í. HERNÁNDEZ. 



Estrenado con extraordinario éxito en el Teatro MARTIN, la noche del 
26 de Noviembre de 1884. 



MADRID. 

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ. 

Calvario , 18, principal. 
4884. 



PERSONAJES. ACTORES. 



ELA Srta. D. a Panchita Díaz. 

LOliÓ Carmen Mejia. 

TARBULA Sra. ü. a María Artiglez. 

PAULA Juana Sarmiento. 

PETRA Srta. D. a Elena Salvador. 

NÉSTOR Sr. D. Rafael Sánchez. 

FILETO V. García Valero. 

DON CÁNDIDO Antonio Portillo. 

PASCUAL Diego Campos. 



Entiéndase por derecha é izquierda las del actor. 



Esta obra es propiedad de su autor y nadie podrá, sin su permiso, 
reimprimirla ni representarla en España y sus posesiones de Ultramar, 
ni en los países con quo se hayan celebrado ó se celebren en adelante 
tratados internacionales de propiedad literaria. 

El autor se resetra el derecho de traducción. 

Los comisionados de la Administración Lirico-Dramática de DON. 
EDUARDO HIDALGO, son exclusivamente los encargados de conceder 
ó negar el permiso de representación y de cobrar los derechos de. 
propiedad. 

Oueda hecho el depósito que previene lo ley. 



AL DISTINGUIDO MAESTRO DE MÚSICA 
DON VIGENTE PEXBRÓ Y DIEZ. 

Querido amigo: Hace unos cuantos meses me 
presenté en tu casa; mi visita tenía por objeto leer- 
te un manuscrito; tú idas á comer y como entre 
ambos existe verdadera amistad, verdadera con- 
fianza, no tuviste por qué retrasar esa necesidad 
imperiosa de la vida. Te sentaste á la m^sa y yo á 
tu lado; enristraste el tenedor ó la cuchara, pues 
no recuerdo si comiste cocido ó tenias que alimen- 
tarte á placer, {asi le llam,o yo á la comida cuando 
no hay sopa ni garbanzos) yo enristré mis cuarti- 
llas y empezé la lectura... tú comias... comias y 
soltabas muchas veces carcajadas estridentes que 
se repitieron en crescendo hasta terminar mi últi- 
ma cuartilla. ¿Qué te ha parecido? te pregunté: yo 
esperaba que contestaras que no había estado del 
todo mal la comida! pero no fué asi, antes por el 
contrario, me pronosticaste que mi juguete, có- 
mico-lírico, llevado al teatro haria fortuna. 

Tu pronóstico se ha cumplido. 

El público de Madrid ha escuchado mi obra, no 
cómo tú, comiendo, sino hecha la digestión y me- 
diante el pago de entrada y localidad: han reido y 
han aplaudido mi pobre trabajo con verdadero ca- 
riño. Creo justo que ya que adivinaste el porve- 
nir, hoy presente, te dedique el manuscrito, ahora 
impreso, tú afectísimo y leal amigo, 



iulrid i, e de Diciembre do 1884, 

612901 



ACTO (MCO. 



Decoración cerrada, puertas laterales; la de la derecha del actor es la de 
entrada; la de la izquierda comunica con las piezas interiores de la 
casa; al foro una ó dos puertas que dejan ver durante el acto decora- 
ción de jardin. Piano en el centro con papeles de música, muebles y 
lámpara grande con luz; en el piano bujías encendidas. 



ESCENA PRIMERA. 

CANDIDO, leyendo un periódico, PAULA, sentada á la izquierda y 
EL A al ¿piano. 

Paula. Basta, niña, basta de solfeo. 

Ela. Ya he terminado, me la sé de memoria, oh! es precio- 
sa esta habanera... Fileto tiene mucho gusto para la 
música ¿Has escrito á Madrid, papá? 

C and. No. 

Ela. No! y lo dices con esa calma? 

Cand. Y á quién he de esseribir? 

El.\. Al Director pidiendo te proroguen la licencia; el mes 
que te concedieron va á terminar. 

Caíxd. Y los trenes económicos también; por lo tanto, dispo- 
neos para la marcha; el dinero se concluye; esto de 
veranear resulta m uy caro: el alquiler de esta casa 
me divide, es carísimo. 



- 6 — 

Paula. ¡Carísimo! 

Ca\d. Carísimo, sí! Una casa sin comodidades, sin olra cosa 
(jue le de importancia que el jardín, y maldito para 
qué nos sirve el jardin: durante el dia no hay quién 
asome en él las narices, á no ser á cambio de achi- 
charrárselas con tanto sol y por la noche no se está 
seguro en él: esos malditos muchachos de la casa de 
al lado son el demonio. La otra noche estaba yo em- 
peñado en cazar un grillo, abstraído por completo en 
imponerme de la dirección en que se oia el canto; 
no me daba cuenta de otra cosa, de pronto cae con 
violencia sobre mi rostro un bulto, bulto que me mor- 
dió en las narices. Lancé un grito de pavor, era un 
gato... ¡insolentes!... oí risas á la otra parte de la tapia 
Y lleno de cólera fui á contarlo á los padres, exage- 
raudo el hecho, á fin de que pusieran correctivo á las 
diabluras de los muchachos. — «Miren ustedes,» les 
dije: «ahí está la señal, el animalito me ha mordido la 
nariz.» — «Eso no es nada,» me contestó la señora, 
«es un animal muy delicado, ya ve usted, se ha con- 
tentado con morderle las narices.»— Pues pudiera ha- 
bérselas comido! 

Paula. Qué descaro! * 

Cand. Pues hubo más; el papá que hasLa aquel momento 
había permanecido callado, tomó la palabra y me dijo 
con acritud: «Caballero, usted quiere armar quimera; 
niego que mis hijos hayan tirado el gato.» — «Yo soy 
incapaz de mentir.» — «Pues miente ust-íd, caballero,» 
me contestó, «porque lo que han tirado los chicos 
es gata.» 

Paula. Gente ordinaria. 

Ela. Qué descaro! 

C.Axn. Y entonces la señora díjome sonriendo: «ya ve usted, 
señor mió, que siendo gata no hay motivo de disgus- 
to, el sexo débil no ofende.»— «Señora.» le repliqué, 
«podía entretenerse el auimal en morderle á usted un 
iuanete, á ver si esto le agradaba.» En fin, ante aquella 



Ef.A. 



Cand. 



Paula. 



El a. 
Cand. 



Ela. 

Cand. 



Paula. 
Gand. 
Paula. 



chacota, juzgué prudente venir á casa sin más expli- 
cación. 

Gente sin urbanidad, sin sentimientos, no saben mu- 
sica, únicamente cantan peteneras. /.Conque escribi- 
rás á Madrid, papá? (con mimo.) 
No, hija, no, no podemos con este gasto; criados, co- 
mida, baños... nos resalía, muy caro, no puedo más; 
á fin de mes á Madrid; mi sueldo no permite tanto 
despilfarro. — ¿Cuántos baños habéis tomado? 
Nosotras treinta y siete. Si vieras nadar á tu hija; 
nada admirablemente, hace ¡a rana, el pez esnada y 
la siesta de Venus, con tal perfección, que la envidian 
lodos los bañistas. 
Y tú no te has soltado, papá? 

No, hija; ayer casi me ahogo: me hice un salva-vidas 
de ciento treinta y cuatro tapones de corcho, atrave- 
sados por un bramante-... 
Jesús! ciento treinta y cuatro! 
Tuve toda esa paciencia. Me puse aquella especie de 
rosario y me lancé á merced de las olas: me hallaba 
tan entusiasmado nadando, que no advertí que mi 
salva-vidas de la cintura se me escurrió á las pier- 
nas: no tuve más remedio que morder la arena, sólo 
flotaban mis pies atados, y á no ser por la oportuna 
intervención de un saca-corchos, digo, de un bañista 
que advirtió mi peligro, allí me ahogo. 
Ay, Cándido, no nades más! en el mar no hay que ju- 
gar, no nos des un trago amargo. 
El trago amargo lo tomé yo con tanta agua como en- 
gullí. 
Ya es muv tarde, Petra! 



ESCENA 11. 



DICHOS, PETRA, que *ale primera iiquierda. 

Petra. Señora. 
Paula. Está la cena? 



Petra. Cuando ustedes gusten. 

Paula. Vamos á cenar, no sea que vengan doña Tarbula y su 
hija. ¡Gente más gorrona! 

Casd. Nuestros contertulios son muy hambrientos. 

Ela. Eso no lo dirás por Fileto. 

Cand. No, hija, nadie toque á Fileto, es un muchacho de me- 
jor posición que los otros; Néstor ya es distinto, es 
de los gorrones. 

Ela. Esta noche ensayamos la zarzuela. 

PETRA. Vamos, daos prisa. (Ela ha dado el brazo á D. Cándido; Pau- 
la los sigue; se van por la izquierda.) 



ESCENA III. 

NÉSTOR, vestido con elegancia, pero con ropa muy usada; en su fiso- 
nomía, sin exageración, debe retratarse el hambre. 

MÚSICA- 

Soy el ser más desgraciado 
que en la tierra puso Dios, 
bofetada que se pierde 
me la encuentro siempre yo. 
Y ya todo el santo dia 
lleno de debilidad 
me lo paso bostezando 
sin poderlo remediar. 
Me hace falta un buen destino 
y que acabe tanto mal, 
porque á seguir de este modo 
en olvido echo el andar; 
de las sumas no me acuerdo 
y las restas ya olvidé; 
los quebrados me dan miedo 
porque yo también quebré. 
Porque yo 
ah!... 



también quebré. 
No me explico cómo paso, 
cómo vivo yo no sé. 
Telarañas en la boca 
tengo ya de no comer. 
De este modo vendrá dia 
que de flaco que estaré 
se me va á llevar el aire 
como á un trozo de papel. 
La otra noche yo soñaba 
que comía salchichón 
y era una pala del catre 
que dos muelas me saltó. 
No hay un alma cariñosa 
que me quiera socorrer 
y si no me muero de hambre 
moriré de... no comer. 
Moriré 
ah!... 
de no comer. 



HABLADO 

No hay nadie por aquí? Estarán cenando; dichosos 
ellos que pueden hacer esa operación; á mí me sobra 
voluntad, pero me falta lastre. ¡Qué situación tan di- 
fícil la mia! Cesante desde hace cuatro años. Cuatro 
años aficionado constantemente á la gorra; (ai público.) 
esto les extrañará á ustedes al verme con sombrero, 
que yo sea partidario de la gorra, á bien que ustedes 
son listos y me han entendido: quiero decir que en 
teniendo ocasión de pegarme, -me pego... y cómo nol 
Yo no tengo que comer; pásmense ustedes, ni aun luz 
para acostarme. Todas las noches cuando voy á dor- 
mir, por no desnudarme á oscuras, tarareo la marcha 
de las antorchas. No he tenido más remedio que aban- 
donar Madrid; todas las puertas se me habían cerra- 



10 — 



do, y no porque me falte ingenio, no señor, soy un 
joven aprovechado. Durante mi cesantía, que aún 
dura, he esgrimido el sable y usado el timo con muy 
buenos resultados; pero al fin era yo muy conocido y 
tuve que rendir las armas En tan grave apuro sólo 
quedaba, una solución decorosa, el suicidio; me decidí 
á llevarlo á cabo, pero todos los medios puestos á mi 
alcance me parecían indignos de mí. El viaducto d^ 
la calle de Segovia era ante mis ojds ¡un entresuelo! 
el estanque del retiro' ¡un pequeño vaso de agua! no 
pudiondo vencer estos escrúpulos y no teniendo quien 
me favoreciera... (salida de tono.) porque han de saber 
ustedes que yo he pedido dinero á todo Madrid... Una 
vez le supliqué á Cervantes, el de la plaza de las Cor- 
tes, que me prestase dos pesetas; excuso decirles que 
no me las dio; por fin resolví venir á un puerto de 
mar para llevar á término mi triste y fúnebre propó- 
sito, y ahora me parece que el mar... tiene demasiada 
agua. 

ESCENA IV. 

DICHO y PETRA, por la izquierda. 

Petra. Buenas noches, señorito Néstor, 

Néstor. Hola! Petra, encantadora Petra, y tus amos? 

Petra. Cenando. ¿Esta noche hay reunión? 

Néstor. Sí, por no perder la costumbre. 

Petra. Me ha dicho la señorita que van ustedes á ensayar, á 

Cantar. (Alegrándose.) 

Néstor. Sí, sí, vamos á ensayar. 

Petra. Debe tener usted mucho talento, porque ya debe df. 
ser difícil escribir una comedia. 

Néstor. No me hables de co... (Bostoza.) ó... medias por la 
Virgen Santísima. 

Petra. Qué tiene usted? 

Néstor. Qué tengo... a... (Quejido cómico.) ay... mis padeci- 
mientos de estómago que no me dejan. 



_ íi - 

Petka. Goma usted; es muy probado para el estómago. 

Nestou. Que coma! no, si ya he hecho punto- 

Petra. Los señoritos están cenando; han variado las horas 
de la comida; ahora les gusta á la española. ¿Usted, 
señorito, come á la francesa? 

Néstor. No, yo como á la casualidad. 

Petra. Se me figura, señorito, y usted perdone mi franqueza, 
que es usted desgraciado. 

Néstor. Mucho, mi querida Petra, mucho, te hablo con since- 
ridad. 

Petra. Qué lástima! con tan buenos principios como usted 
tiene. 

Néstor. No, hija, no tengo principios, yo me contentaría con 
un cocido modesto. 

Petra. Qué desgracia! Usícdque tiene talento, estar siempre.. 

Néstor, üe mal talante, ah! (Quejido.) ves? el estómago. 

Petra. Y cómo no hace usted saber su situación? 

Néstor. Ay, querida Petra, no todos tienen los buenos senti- 
mientos que tú... créeme, lo mejor es callarse. 

Petra. Sí, tiene usted razón, en boca cerrada no entran 
moscas. 

Néstor. Moscas! ni siquiera esa recurso, porque 6 fuerza de 
no comer se me han formado telarañas en la garganta. 

Petra. Válgame Dios, qué injusticias pasan en el mundo. 

Néstor. Te encargo, Petra, que estas confianzas que te he 
hecho... 

Pet-ka. Descuide usted, soy muy reservada; ni á mi marido 
diré una palabra. 

Néstor. El otro dia me hiciste un señalado favor con guar- 
darme aquellas friolentas. 

Petra. Pues descuide usted. (Bajando la voz.) Que esta noche, 
cuando estén todos reunidos, me hallaré en la venta- 
na de la cocina; usted se escurre como la otra vez al 
jardin y yo le tendré preparado algo que se pegue al 
riñon. 

Néstor. Que se pegue donde tú quieras, ah!... (Bostezo..) 

Petra. Ahí viene mi marido, no conviene que sepa nada. 



— i2 — 

(Se separan. Pascual queda en la puerta derecha observando. 
Este personaje viste de chaqueta y lleva el peio rapado. Debe 
marcar un poco ruda el habla.) 

ESCENA V, 

DICHOS y PASCUAL, por la derecha. 

Pasc. Buenas noches. 

Néstor. Buenas noches, Pascual. 

Pasc. (Qué tendrá que hablar este señor con mi mujer?Jüe 
voy escamando.) 

Petra. Ya era hora que vinieras. 

Pasc. He estado dando paseos por la playa. 

Petra. Vamos, ven y te daré de cenar. 

Pasc. No tengo ni pizca de gana. 

Néstor. (No sé qué cosa es no tener gana.) 

Pasc. (Ap. á Petra.) Oyes, ya te he dicho que no me gusta 
verte cuchicheando con nadie y menos con 'ese esta- 
fermo. 

Petra. (Ap. á Pascual.) Qué mayor estafermo que tú. (Se vá.) 

Pasc (Sí? bueno! En cuanto cene, me voy á lo oscuro del 
jardín y como os vea hablando como la otra noche, en 
la ventana de la cocina, no será susto el que os tengo 

preparado.) (Se va por la izquierda.) 

ESCENA VI. 

NÉSTOR, CÁNDIDO, PAULA y ELA, que salen por la izquierda, 
PASCUAL para su mutis dejará antes salir á estos personajes. 

Cand. Oh! caballero Néstor. 

Néstor. Señor de Cuadradillo. (Dándole ia mano.) Señora, á los 
pies de usted... hermosísima Ela. 

Ela. Usted aquí y nosotros sin saberlo. 

Cand. Ya os decía yo que alguien estaba aquí fuera cantan- 
do. (Se sientan ) 

Néstor. Cantando! no señor, yo no he cantado. 



— 15 — 

Cand. No? pues yo creí haber oído unos calderones... 
Néstor. Calderones! era yo que bostezaba. Ah!... este picaro 

estómago me mata. 
Paula. Jesús! hijo, ya tiene usted cruz. 
Ela. Y no piensa usted en curarse? vea usted... 
Néstor. Sí, señorita, pienso ver al dueño de un restaurant. 
Cand. Cómo! 
Néstor. Digo... á un famoso médico que me ha recomendado 

un amigo. 
Paula. Qué tal hace usted las digestiones? 
Néstor. Tardías, señora, muy tardías! 
Paula. Coma usted manjares ligeros, pero muya menudo. 
Néstor. (Yo tomaría alpiste con tal de comer á menudo.) 
Ela. Huevecitos pasados por agua... 
Néstor. (Yo los tomaría aunque fueran pasados por las armas.) 

ESCENA VIL 

DICHOS, DOÑA. TARBULA y LOLÓ, de sombrero y polisón, 
vestidas con machas pretensiones, pero ridiculas. 

Tarb. Buenas noches. 

Paula. Queridas amigas. (Las señoras se besan.) 

Loló. ¿Cómo estás, Ela? 

Ela. Bien; y tú Loló? 

Tarb. Adiós, Néstor. 

Néstor. Señoras!... 

PAULA. Sentémonos. (Se sientan empezando por la izquierda en la 
siguiente forma: D. Cándido, Paula, Tarbula, Ela, Loló, Néstor.) 

Cand. Ya estamos todos. 

Ela. No, papá, no estamos todos, falta Fileto. 

Néstor. Sí, es verdad, falta Filete, digo, Fileto; pero no tarda- 
rá, le he visto esta tarde, se hallaba terminando el 
último número de la zarzuela. 

Ela. Picaras! vienen ustedes vestidas como pudieran ha- 
cerlo para una reunión de etiqueta. 

Paula. Nos vamos á incomodar; el trato fué confianza ante 
todo. 



— 14 ~ 

Tarb. J^.sús! si estamos hechas unas fachas; estos trajea 

llevábamos para ir por casa, ¿verdad, Néstor? 
Néstor. Mucho', mucho! 
¡Sla. Calla, y también Néstor se ha vestido. 
Néstor. (Pues pudiera haber venido desnudo.) 
Tarb. Lleva usted un precioso trage de mañana. 
Néstor. Este es el de mañana y de pasado mañana. 
Cand. Quiero usted un cigarro, joven? 
Nestos. i-uchas gracias, señor de Cuadradillo. 

C\MO. TO'me USted. (D. Cindido «¡acá petaca, enciende t:n cigarr 
da otro á Néstor.) 

Néstor. (Un cigarro puro! No sé qué hacer, si fumarlo ó i 
mérmelo.) 

ESCENA VIII. 



oS 



DICHOS y FILETO, con papeles de música y una partitura. 
Ela. Ahí está FiletO. (Mirando hacia la puerta de entrada.) 

Néstor. Hola, Fileto. 

Fileto. Paula, Tarbula, Loló, Ela, señor de Cuadradillo. (Le* 



da la mano.) 



Cand. 
Fileto 



Ya nos tenía usted impacientes 

Ruego á ustedes que me perdonen; además del último 

número de la zarzuela de Néstor, he escrito á usted 

varias Composiciones. (Á Ela, á cuyo lado se sienta.) 

De veras? Ay qué bueno es usted. 

Cuánto papel! está visto, escribe usted música eon 

tanta facilidad como el que fríe patatas.. 

(Patatas!... ah!...) 

Vamos á ver los títulos. 
Ela y Paula. Sí, sí. 
Fileto. «Correspondencia secreta de la Luna y el Sol,» polka. 

«El coco americano,» habanera. 

Muy bonito. 

Qué título más delicado. 

Y fresco. ¡El coco americano! 

«Tros lágrimas, » marcha fúnebre.. 



Ela. 
Tarb. 

Néstor 
Loló. 



Todos. 
Ela. 
Néstor 
Fileto. 



— 15 — 

Cand. Tres lágrimas! hombre me parecería mejor dos; lágri- 
ma por ojo. 

Fileto. Discurre usted bien, pero el ojo izquierdo siempre re- 
pite; como está en el lado del corazón, hay más sen- 
timiento... 

Señoras. Es verdad, es verdad. 

Tarb. Está muy bien el título, el corazón está en el lado iz- 
quierdo... 

Néstor. (Y el estómago en el centro.) Adelante. 

Ela. Qué más hay? 

Fileto. Nocturno para piano, titulado «Dos pichones.» 

Loló. Magnífico! 

Tarb. Qué delicado; ¿le gusta á usted, Néstor? 

Néstor. El qué, señora? 

Tarb. El nocturno «Dos pichones!...» 

Néstor. Ah! sí, con tomate mucho; digo, estoy distraído, 
quiero decir que es un precioso título para nocturno. 

Fileto. «Me marcho.» 

Ela. Se va usted, por que? 

Ca?¡D. Y el ensayo? (Se levantan ) 

Néstor. Abur. 

Fileto. No, si leo. «Me marcho,» que os el título de este paso 
doble. 

ELA y PAULA. Ah!. . (Vuelven á sentarse.) 

Loló. Qué susto nos daba usted. 

Ela. Qué más hay? 

Fileto. Este galop, que por más que he tratado de inspirar- 
me, no he podido encontrar título para ella. 

Ela. Ay, sí! 

Loló. Néstor nos sacará del paso; tan aventajado poeta será 
padrino del hijo de usted. Él lo bautizará. 

Néstor. Señorita, yo no estoy para gastos. 

Loló. Vamos, no se haga usted de rogar. 

Néstor. No, sino que estaba distraída... ¿qué clase de compo- 
sición es? 

Fileto. Galop... una galop. 

Néstor. Ah! pues siendo galnp, le, pondremos por título «La 



— 16 



ternera.» 

Ela y Loló. Jesús! 

Tarb. Hombre, no sea usted atroz. 

Fileto. Señora, por qué? El galop es una composición vehe- 
mente, música precipitada; por lo tanto requiere un 
título de grasa, de mucha grasa; y bien? «La ter- 
nera.» 

Cand. Yo opino como Néstor. La ternera es un bonito título. 

Paula. Cándido, te prohibo que te guste ese título. 

Ela, Loló y Fileto. Otro! otro! 

Néstor. Pues si la ternera no, la titularemos «El cabrito.» 

CAND. Ese es buen título. «El cabrito.» (Entusiasmado.) 

Paula. Cállate, Cándido, tú no eres punto fuerte en títulos. 

(Muy incomodada.) 

Néstor. Ea! va el último. Sabido es que el galop sirve como 
última pieza musical en todas las reuniones, por lo 
tanto se titulará «El gorro de dormir.» 

Todos. Aprobado, aprobado. 

Ela. Vamos á lo más importante, á ensayar. ¿Ha traído 
usted el manuscrito, Néstor? 

Néstor. Aquí está. 

Paula. Pues á ensayar. 

Néstor. Usted, Filete, digo, Fileto, al piano. (Siempre le cam- 
bio el nombre; me acuerdo de la carne...) 

Tarb. Quiere usted disponer que me den agua? 

Loló. Y á mí. 

PAULA. Al momento. Petra, agua. (Dirigiéndose á la puerta de la 

izquierda.) La tomarán con azucarillos. 
Cand. Petra, azucarillos. 
Paula. Néstor, quiere usted agua con azucarillos? 
Néstor. Yo la tomo con mendrugos... no... con azucarillos, sí 

señora, acepto. 



— 17 



ESCENA X 



Al. 



DICHOS, PETRA y PASCUAL. Sacan bandeja con azucarillos y 

vasos de agua. Petra sirve; Pascual deja su bandeja encima de un velador 

y desaparece por el jardín, recatándose de los personajes de la escena al 

mutis de Petra por la puerta izquierda. 



Loló. 
Tarb. 

Néstor. 

Ela. 

Loló. 



Fileto. 

Loló. 
Tarb. 



Paula. 

Tarb. 

Paula. 

Tarb. 

Paula. 

Tarb. 

Paula. 

Tarb. 

Paula. 

Cand. 
Petra. 

Néstor 
Petra. 



Ay, mamá! debo tener el rostro como una amapola. 

Cuándo no es pascua, hija mia! 

(Por todos Santos.) 

Con efecto, estás como la grana. 

Me da un coraje; no sé qué hacer paru que no me se 

Suba la Sangre al rostro. (Sólo toman refresco Tarbula, Loló 
y Fileto.) 

Coloqúese usted cabeza abajo y se le subirá la sangre 

á los pies. 

'vliren qué agudeza! 

No ha tenido usted más familia que á Ela? (Cándido, 

Paula y Tarbula forman grupo á la izquierda sentados. Ela, Loló 
y Fileto en el centro de pie. Néstor á la derecha.) 

Dos más, pero murieron. 

Qué lástima! 

Mis sueños dorados eran tener un varón. 

Un título! 

No, amiga mia, un niño quise decir. 

Comprendido: mas no desconfie usted... quién sabe... 

Jesús! 

Por qué no ha de poder usted tener más familia! No 

sería un caso raro. 

Oyes, Cándido, lo que dice esta señora?... que todavía 

podré yo... 

Sí! también floreció la vara de San José. 

(Á Néstor.) Quiere usted azucarillo? 

Dame tres ó cuatro. (Ay!...) 

(Esté USted alerta.) (Váse por la izquierda.) 



ESCENA X. 

DICHOS, menos PiíTRA y PASCUAL. 

Cand. Ea, señores, á ensayar. Néstor, á usted esperamos. 
Néstor. Por mi no demorarlo. Empiezo. (Se coloca do pié en el 

centro con el manuscrito en la mano.) «EsCCUa primera. El 

teatro representa un comedor, lámpara de comedor, 
mesa propia para comedor, platos...» 

Cand. De comedor? 

Néstor. No, para comer; «en uno de los platos diferentes cla- 
ses de salchichón, en otros jamón, embuchados, que- 
sos, etc., etc.» No olvide usted, don Cándido, que 
estos comestibles han de ser verdaderos; han de co- 
merse y yo quiero imprimir á mi papel toda la verdad 
posible. 

Paula. Pero hombre! pueden ser figurados. En las comedias 
todo es de mentirigillas. 

Néstor. Oh! no! de ningún modo; retiro mi comedia. 

Fíleto. Yo creo que la acción debía usté ponerla en una tienda 
de ultramarinos. 

Loló. Pero diga usted, Fileto, nos ceden el teatro? 

Fíleto No hay inconveniente; he hablado á las de «Arena mo- 
jada» y se alegran muchísimo de que demos esa 
función. 

Ca>u. Continúe usted, Néstor, se pondrá la escena con pro- 
piedad. 

Néstor. «Al levantarse el telón aparece José comiendo... pau- 
sa... José consulta á su reloj y demuestra disgusto. 
Pausa larga, durante la cual come salchichón que 
devora con rabia... Otra pausa; come, mira de nuevo 
el reloj, se levanta y pasea agitado; luego se sienta, 
nueva pausa... 

Tarb. En esa pausa comerá salchichón? (Con énfasis.) 

Néstor. No señora, queso gruyere, (incomodado.) «Se abre la 
puerta del foro y aparece Paca. (Se levanta Ela.) José 



— 21 — 

ELA. Soy Una mala aficionada. (Excusándose con Tarbula.) 

Tarb No diga usted eso, canta usted como un querube. 

Fileto. No cabe la comparación, porque Ela ha dado el do de 
pecho y los querubes no pueden dar el do de pecho, 
verdad, Néstor? 

Néstor. Claro! los querubes no tienen pecho... 

Ela. Néstor también ha dado el do de pecho. 

Nestou. (Yo quisiera dar el do de pechuga. Si pudiera escurrir- 
me al jardín.) 

Paula. Continúe el ensayo. 

Néstor. Señores, francamente, yo no puedo leer más... ma- 
ñana... 

Loló. Qué lástima! 

Fileto. Ensayaremos la caución. 

Ela. En la canción ya he cambiado el traje? (Á Néstor.) 

Néstor. Sí, sí señora. 

Paula. Niña, vamos á ponerte el pañolón para que te acos- 
tumbres á llevarlo. 

Loló. Sí, sí, vamos. 

Néstor. (Esta es la ocasión; me escurro al jardín. Ya me esta- 
rá aguardando Petra. (Se va foro izquierda.) 

ESCENA XI. 

CÁNDIDO: luego por la izquierda PAULA, FILETO, TARBULA, 

LOLO y ELA, con pañuelo y flores á la cabeza. 

Cand. (Despertando.) Que se repita, magnífico! muy bonita 

música... calle! me han dejado solo. 
Paula. Mira, mira, Cándido, mira á tu hija; verdad que la 

sienta muy bien? 
Loló y Tarb. Ya lo creo! 
Cand. Estás hecha una macarena. 
Fileto. Vamos á pasar la canción española. 
Loló. Sentémonos. 
Fileto. Mucho oido. (Se sienta ai piano.) 
Paula. -Suéltate, hija mia, suéltate. 



— -22 — 



MÚSICA. 

Que viva la gente mosa 
que tiene gusto y salero 
y se gasta las moneas 
en orsequiá cuerpos buenos. 

A... ay! A... ay! 
Tengo yo un niño salao 
que me convía á beber 
y pago yo su finesa 
con mi amor y mi querer, 
y pago yo su íinesa 
con mi amor y mi querer. 

A... ay! A... ay! 

Siempre que miro á las nubes 
veo allí dos estrellitas, 
son las niñas de tus ojos 
que desde er sielo me miran. 

A... ay! A... ay! 
No los sierres, ni te duermas, 
ten los ojos siempre abiertos, 
pues el dia que los sierres 
es el mundo un sementerio, 
pues el dia que los sierres 
es el mundo un sementerio. 

A... ay! A... ay! 

Que viva la gente crua 
del bello suelo andalús, 
donde las jembras derraman 
toda la sal de Jesús. 
A... ay! A .. ay! 
Vamonos, tierna paloma, 
vamonos al Trocadero 
y en el primer Ventorrillo 



-~ 49 - 

corre á abrazarla y Paca hace lo mismo. (Con la or- 
questa.) «Aquí entra elduo. Ea las partos tic espera 
que tengo en el dúo... 

Cand. Come usted? 

Néstor. No señor, tomo café. 

Loló. Vamos á oir el dúo. 

Fileto. Cuando ustedes quieran. 

Ela. Ahora me da vergüenza. 

Paula. Vamos, niña. 

TARB. Aquí tod.OS SOmOS de Confianza. (Cándido durante el dúo 
se queda dormido. Fih to se sienta al piano antes del rceilado 
y figura acompañar el dúo.) 



MÚSICA- 

DÚO. 

Néstor. Díme, niña, di por Dios, 

si me adoras cual yo á tí. 
Ela. Di, cariño, si tu amor 

os tan sólo para mi . 
Néstor. Me amarás, mi dulce bien, 

dílo, dílo, por piedad. 
Ela. Te lo juro, te amaré, 

no te olvidaré jamas. 
Néstor. Ay! Paquita del alma, 

digo que sí. 
íla. Ay! Pepito del alma, 

ya soy feliz. 



NliSTOlt. 



No sientes en tu pecho 

la conmoción 
que siente aquel que adora 

con puro amor? 
Nada dice mi pecho, 
nunca se inquieta, 
es mi estómago sólo 



quien me da guerra. 



Ela Qué conmoción! 
qué conmoción! 
Es tan sólo la dicha 
para los dos. 



Nest. Qué conmoción! 
quiero jamón, 
aunque luego me muera 
de indigestión. 



Néstor. 



Ela. 



Que viva mi Paca, 
su gracia y su sal; 
hechizos á miles 
derramar al andar. 
Por eso yo bizco 
por ella quedé, 
y siento que al cabo 
también cegaré. 
Que viva mi Pepe, 
que. es mozo cabal, 
de gracia y donaire 
cual no ha\ otro igual. 
Á tantos encantos 
no sé resistir, 
y si él me abandona 
me vov á morir. 



HABLADO- 

Loló v Tarb. Bravo! Bravo! 

Fileto. Sublime! magnííico! 

Néstor. Ah!... (Quejido ) 

Tarb. Mi enhorabuena, Fileto. 

Fileto. No vale la pena... 

Néstor. (D3 garrote no, pero la inmediata sí.) 

Tarb. Oh! es una música celestial. Muy bien, pollita, muy 

bien. Qué felicidad de madre. 
Paula. Gracias: pues digo, que Néstor! D.be usted dedicarse 

al canto. 
Néstor. Al canto? bueno: pediré una plaza de sereno. 



- 25 ~ 

Fileto. ¡Qué es eso! 
Néstor. El taco, esto es... el taco. 
Fileto. Vaya un taco! 

Néstor. Yo explicaré, á ustedes. Es que uo he tenido tiempo 
de cenar y traía... 

Ca.\D. VamOS, ya! (Con malicia.) 

ESCENA X1H. 

PETRA y PASCUAL, con escopeta, por el foro. 

Petra. No se asusten ustedes, era mi marido que estaba lim- 
piando la escopeta y se le fué el tiro. 

Paula. Jesús! qué imprudencia! Qué no vuelva á suceder. 

Petra, (Ap á Pascual.) Eres mi perdición. 

Pasc. (Ap. á Petra.) Y á la otra vez que os vea juntos, tiraré 
á acertar. 

PETRA. Anda dentro. (Vánse por la izquierda.) 

Ela. Se te vapasando? 

Loló. Me encuentro peor! 

Tabb. No será nada, esto se le quita comiendo un poco, es 
una especie de hipo, permítame usted, Néstor. (Le qui- 
ta el pan.) 

Néstor. (Cielos!) 

Tar3. Vamos, hijita, come un poco. 
Loló. Mamá, y lo he d> comer todo? 
Néstor. (Cristo, que se lo vá ,á comer todo.) 
Tarb. Esto es nervioso, un paseito por el jardín le hará mu- 
cho provecho/ 
Fileto. Sí, el aire puro le hace falta. 
Néstor. (Un jamón es lo que necesita.) 
Fileto. Apóyese usted en mi brazo. Al jardín, al jardín todos. 

(Se dirigvn todos al jardin; al llegar á la puerta estalla en el 
jardin un petardo, gran confusión; Loló se desmaya sin soltar la 
libreta que lleva en la mano. ) 

Todos. ¡Ay! 

Canu. Esto es un fuego continuo. 
aula. Qué escándalo! 



— 26 — 

LOLÓ. Que me repite. (Sentándose.) 

Tarb. Pobre hija mia! 

Néstor. Yo ao tengo más comestibles, que me registren! 

Cand. Pero qué pasa aquí? Petra, Petra. 

ESCENA XIV. 

DICHOS y PETRA, por la izquierda. 

Petra. Señor, ha sido un petardo que han tirado de la casa 

de al lado. Lo he visto desde la ventana. 
Paula. Insolentes. 

NESTOIl. (Coge la jofaina que ha quedado en el velador y quiere obligar á 
Loló á que suelte el pan; Tarbula se apodera de él.) Meta US— 

ted la mano en el agua y se aliviará. 

Tarb. Quite usted, hombre! 

Néstor. (Primero sueltan una oreja.) 

Tarb Vamonos á casa, hija, te acostarás. 

Cand. Fileto, acompáñelas usted. 

Tarb. No sé dónde tengo la cabeza; vaya, buenas noches. 

Ela. Adiós, que te alivies, Loló. (Besándola.) 

Fileto. Hasta mañana. 

Loló. Adiós. 

Tarb. Este disgusto no se me olvidará tan fácilmente. 

Néstor. (Ni á mí tampoco, zampa bollos.) 

ESCENA ULTIMA. 

PAULA, ELA, NÉSTOR y D. CÁNDIDO. 

Llévese la declamación de esta escena muy ligera y entonada. 

Paula. Mañana hay que dar parte á la autoridad. 

Ela. Mamá, no te sulfures. 

Cand. Esa gente quiere que me comprometa... yo temo á los 

compromisos. 
Néstor. Hace usted muy bien, yo también los temo mucho. 
Paula. Ven, hija, tomaremos un calmante. (Dirigiéndose á 

derecha.) 



— 23 — 

te haré ver lo que te quiero, 
y en el primer Ventorrillo (Baila, 
te haré ver lo que te quiero. 
A... ay! A... ay! 

Las rubias de ojos azules 
son la miel de la colmena, 
mas yo estoy por lo salao, 
viva la gente morena. 

A... ay! A... ay! 
Vamonos, prenda del alma, 
vamonos á la calesa, 
te daré los boquerones 
que te saben á canela, 
te daré los boquerones 
que te saben á canela. 

A... ay! A... ay! 



HABLADO. 

Loló. Bravo! 

Fileto. Bien por la diva, extra la diva. 

Tarb. Mucha expresión, muchísima. 

Cajvd. Es hija mia, señores. 

Tarb. Qué envidia tengo á ustedes. 

Paula. Y cómo no hace usted que Loló aprenda? 

Fileto. Voz no le falta. 

Tarb. Ni voz, ni voto. Hace años la comprometicrion á can- 
tar en las Flores de Mayo; estuvo mucho tiempo apren- 
diendo la música, llegó el momento y la dio un ataque. 

Loló. Como soy tan impresionable. 

Tarb. No pued) vencer el rubor. En casa me atruena los 
oidos; sube mucho. 

Fileto. (Viven en cuarto piso con entresuelo.) 

Tarb. Si la oyeran ustedes cantar! (cantando El anillo de 
Hierro.) «Ven, Rodolfo, ven con dos.» 






_ 24 — 

Fileto. Cómo con dos, señora? 

Tarb. No recuerdo, yo sé que Rodolfo viene con alguien. 

ESCENA Xü. 

So oye un tiro en el jardín, gran confusión. TARBULA y LOI/' 
quieren huir por la puerta derecha. Aparece á poco NÉSTOR por una 
de las puertas del foro, viene muy asustado y ocultando la mano derecha 
en el costado izquierdo por debajo déla americana ó gabán. PETRA 
sale por la izquierda y cruza corriendo al foro. 

Tarb. Loló y Ela. Ay! Socorro! Ladrónos! 

Paula. Cándido, qué será eso? 

Cand. Un tiro. 

Fileto. Qué tiro, ¡un cañonazo! 

Todos. Néstor! 

Néstor. Ay, Dios mió! qué susto! 

Tarb. y Ela. Está usted herido? 

Loló. En el brazo? 

Néstor. No; digo sí, en la mano, el fogonazo, no hay que ha- 
cer caso. 

Loló. Ay, mamá! me pongo mala. (Se sienta á la izquierda.) 

Tarb. Hija, por Dios. 

Cand. Petra, trae agua, la jofaina, Petra!... El agua le aliviará 
la quemadura. 

FlLETO. (Con mucha insistencia.) Veamos la herida. (Cándido desapa- 
rece por la izquierda y vuelvo á poco con una jofaina.) 

Nestob. Si no es nada. Voy á la botica. (Quiere salir.) 

PAULA. Quieto. (Detienen á Néstor.) 

Cand. Aquí está el agua. 
Néstor. Pero si no... 

FlLETO. VamOS, hombre. (Le obligan á sacar el brazo para que meta 
la mano en la jofaina y se ve que ocultaba una libreta bastante 
grande y dos chorizos. Procúrese que ni la libreta ni lo que 
haya dentro se caiga al suelo.) 

Néstor. (Dios mío!) 
Paula, y Cand. Cómo! 



27 



Cand. Pase usted, Néstor, tomará usted... 

Néstor. ¡¡Un calmante!!... 

Cand. Unos bizcochos y una copita de Jerez. 

NÉSTOR. Jerez! ay!... (Bostezando y tambaleándose.) 

Todos. Qué tiene usted? 

Néstor. Mi estómago, que siempre está á la cuarta pregunta. 



MÚSICA 

Nestop. Ay! cuánta alegría! 

qué felicidad 
si el público aplaude 
y aplaude á rabiar. 

Todos. W£ J'GSIl Si el público aplaude 
y aplaude á rabiar. 



FIN. 



ADICIÓN AL CATÁLOGO GE1RAL DE 1.° DE JUNIO DE \Ul 



COMEDIAS Y DRAMAS. 

Parte que 
. „».^., _ corresponde á la 

TÍTULOS. ACTOS. AUTORES. Administración. 



2 A tomar baños— j- o. v 

> Buzón de peticiones— c. o. p 

» Cólera vostras » 

» ElamigoFíito ........ 

5 El novio de DoSa Inés— j . o. p 

1 El pillo y el caballero, parodia. ,... 

2 En los baños de Ontaneda— j. e. ?.. 

» La costilla de Pérez. 

2 La manzana — c ó. p 

» La muerte de Lucrecia — t. o. v 

2 La partida de bautismo— j. o. p 

» Lo diari lio porta. í 

1 Los Carvajales — d. o. v. 

> Lletra menuda 

» Músich pagat 

2 Política interior— c. o. p 

d Remedio heroico........... 

í Un cambio de situación 

» Ganar con creces. 

» Corazón de hombre 

3 El amigo Fritz—c. t. p 

3 El desheredado— c. o. v 

» La blusa 

3 Los frutos del error * 



D. José Mana Alvarez Todo. 

Manuel Ramos > 

Eduardo Aulés. » 

Felipe Pérez y González » 

Javier de Burgos........... » 

Juan M. Eguilaz ........... » 

José M. Alvarez Ballesteros.. » 

M, liamos Carrion » 

Felipe Pérez y González.... » 

Ueop'' lo Cano. j » 

Pedro de Gorriz » 

Eduardo Aulés » 

M. Martínez Barrionuevo.... » 

Eduardo Aulés > 

Eduardo Aulés » 

F. Flores García » 

Eusebio cierra, . . » 

Felipe Pérez y González ... » 

Juan N. Esrobar. » 

PedrodeNovo » 

Luis Valdés » 

Vaientin Gómez » 

Antonio Zamora » 

Pedro Castañer » 



ZARZUELAS. 



5c. 
4 c 



• 

5 

Se. 

5c 

te. 



Agua y cuernos. J 

A la cuarta pregunta. 1 

Á la sombra de papá 1 

Caramelo 1 

Clínica. 1 

Gristóforo Coiombo, ópera. ....... 1 

El cuarto de Rosalía 1 

El fantasma. .. 1 

Fiesta torera 1 

La canción dei beneficio i 

La madeja se enreda 1 

Les estrenes 1 

Los matadores l 

Manía per lo Italia 1 

Mazzantini. i 

Medidas sanitarias 1 

Nuestro prólogo. 1 

Pérdida 1 

Por «salto, 1 

Por la enlata 1 

Remifá. i 

De Madrid á los Corrales. 2 

El hijo de Dios..... 2 

El hermano Baltasar 3 

El milagro de la Virgen 3 

Si yo fuera Rey 3 



Sres. M. Pina Deminguez, Burgos 

Chueca y Valverde h. v M; 

García Valero y Hernández... L- y M. 

Garcés y Cansino L. v nj. 

Burgos, Chueca y Vaiverde... L y M. 

Sres. Gorriz y Espino L. y M. 

D. Antonio Llanos M. 

Acedo y Bauza....... L. v M. 

Sres. FernauJezFcrreí y Cortijo.. L. y M. 

D. Ángel Rubio M. 

Martínez y Cansino. ........ . L. y M. 

Sres. Lastra y Keig L. y M 

J. Such v Sierra M. 

D. Ángel Rubio M. 

Sres. J.Such y Sierra.. M. 

Infante Palacios y Hernández. L. y M. 

Lastra, Ruesga, Prieto, Chue. 

ea y Valverde. L. y M. 

Pina y Burgos. Varios maestros L. y M. 

D. Isidoro Hernández M. 

Ramón de Marsal L. 

Cocat y Reig. L. y M. 

Sres. Barranco Chueca y Valverde L. y M. 

D. Ángel Rubio M. 

Sres. Diaz Escobar y Santaolaya.. . L. y M. 

José Estremera L. 

Sres. P. .Domínguez y Chapi L. y M ■ 

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