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Full text of "Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana"

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ANAL. 



DE LA 



Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 



DE LA 

HABANA 



REVISTA CIENTÍFICA 

DIEECTOEES: 

Dr. Jorge L e "R°y- ® D r - G^staVo Lfópez. 



7i\^ 



TOMO XLII 



1905-1906 



LIBRARY 
NEW YORK 
%fe BOTÁNICA L 

QAR.UEN. 



HABANA. 

Manzana Central, por Uonserrate 



y 42- te 



REGISTRADO EN CORREOS COMO CORRESPONDENCIA DE SECUNDA CLASE. 



ANALES 



DE LA 



Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 



DE LA 

H A B A IM A 



REVISTA CIENTÍFICA 

IDIIRIECTOiaiES: 

Dr. Jorge Iré- Roy. © f)r. G^ sta ^° L°P ez 



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'/J\ N 



TOMO XLII 



mayo ~y" cruisrio 

1905-1906. 



Uin:ina Central, por lio&stmtt 



fO\l)ICIO.\KS M 1,1 PUBLICACIÓN 



Los Anales se publican regularmente. Su pre- 
cio es TRES PESOS ORO por semestre adelantado. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Academia, artículos de actualidades cientí- 
ficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de di- 
versos ramos, &c, &c. 

Los ABALES sostienen numeroso cange con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 

Ü.VISO 

Toda obra enviada á la redacción de los ABALES 
será anunciada tres veces. 
Se suplica el cange. 

Please exchange. 

Exehañffe S. V. P. 



f Anales déla Aca- 
demia de Cien- 
cias Médicas, 
Please addres exchange to; Físicas Y Natu- 

rales déla Ha- 
r ana, Cuba 84 a 
Habana. 



Sírvase dirigir el cange: 



Veillez ad resser les exchanges: 



L1BRARY 
NEW YORK 
BOTANICAL 

GARUÉIS. 



Acta de la sesión solemne conmemorativa del cuadragésimo cuarto 
aniversario de su fundación. 



(19 de mayo de 1905) 



Presidencia del Sr. Tomás Estrada Palma, Presidente de la Re- 
pública. 

Académicos concurrentes. — Dres. Enrique Acosta. — José P. Ala- 
cán. — Arturo Amigó. — Arturo Bosque. — Enrique B. Barnet. — 
Alfonso Betaneourt. — Tomás Vicente Coronado. — Ignacio Cal- 
vo. — Domingo Fernández Cubas. — Antonio Cordón y Bermúdez. 
— Domingo Hernando Seguí. — Jorge Le-Roy y Cassá. — Gustavo 
López. — Fernando Méndez Capote. — Carlos A. Moya. — Emilio 
Pardiñas. — Jo.sé A. Presno. — Ramón Palacio. — Ignacio Plasen- 
cia. — Manuel Ruiz Casabó. — Enrique Saladrigas. — Juan Santos 
Fernández. — A. Sánchez Bustamante. — Agustín de Varona.— Jo- 
sé A. Valdés Anciano. — Pedro Valdés Ragúes. 

Con asistencia de los señores Secretario de Gobernación, Secre- 
tario de Obras Públicas, Presidente del Consejo Provincial, Alcal- 
de Municipal, Rector de la Universidad, Secretario de la Sociedad 
Económica de Amigos del País, Presidente de la Sociedad de Estu- 
dios Clínicos, Presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos. 
RR. PP. Escolapios y otras distinguidas personalidades se celebró 
la sesión solemne con que la Academia conmemoraba su cuadragé- 
^ simo cuarto año de existencia. 

El señor Presidente declaró abierta la sesión concediendo la pa- 
C\? labra al Dr. Juan Santos Fernández, que pronunció su discurso re- 
glamentario haciendo resaltar nuestro esfuerzo científico. 

Acto seguido el Dr. Giistaro López, Secretario, leyó la- Memoria 



ANALES DE LA 



DE LAS TAREAS QUE HAN OCUPADO Á LA A.CADEMI.A DURANTE EL AÑO 
DE 1904 Á 1905. 

Terminada su lectura el Sr. Presidente concede la palabra al 
Dr. Tomás Vicente Coronado quien pronuncia un discurso sobre 
Psicología de los Simuladores. 

Más tarde il Sr. Secretario dio lectura al siguiente informe: 
"Habana 8 de mayo de 1905. — Sr. Presidente de la Academia de 
Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana. — La Comi- 
sión que suscribe nombrada por la Academia para examinar los 
trabajos presentados en opción al premio "Presidente Gutiérrez" , 
sobre el tema que designó la Corporación para 1905, "Cirugía de 
las manifestaciones filariósicas", tiene el honor de informar que ha 
recibido un solo trabajo señalado con el lema "La Medicina perfec- 
ciona la naturaleza, haciendo habitables los países tropicales". Di- 
cho trabajo fué leído por los que suscriben y después de expuestos 
sus juicios, se acordó por unanimidad recomendar á la Academia la 
concesión del premio "Presidente Gutiérrez? á la memoria que lle- 
va el lema anteriormente transcripto. De Vd. muy respetuosamen- 
te. — Dr. Tomás Vicente Coronado. — José .{. Presno. — Juan Gui- 
teras." 

Concluida la lectura de este informe, el Sr. Presidente de la Pe- 
pública rasgó uno de los sobres (pie con el lema antes citado acom- 
pañaba a la, memoria premiada; en su interior apareció una tarjeta 
del Dr. Enrique Nuñez y Palomino. 

En medio de calurosos aplausos entregó el Sr. Presidente de la 
República al autor premiado, un cheque contra el Banco Nacional 
por valor de cuatrocientos pesos oro español, importe del premio 
Presidente Gutiérrez. 

Por último el Sr. Secretario dio lectura al programa de los pre- 
mios para el año (pie comienza y con la toma de posesión de sus 
cargos por la Junta de Gobierno elegida para el bienio de 1905 á 
1907, se terminó la sesión. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



NUESTRO ESFUERZO CIENTÍFICO 



DISCURSO DEL DR. JUAN SANTOS FERNANDEZ, 

PRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS, EN LA SESIÓN SOLEMNE DEL 

19 DE MAYO DE 1905. 



Xunca ha podido ser mejor aplicado el concepto de 
Emerson, de que una institución es la sombra prolongada 
de un hombre, que al referirnos á la Academia de Cien- 
cias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, funda- 
da en 1861 por el egregio varón Dr. D. Nicolás José Gu- 
tiérrez. 

Este nombre es un culto para los que le han sucedido y 
en el ambiente que aquí se respira palpita su doctrina y 
su ejemplo de patriota inmaculado. 

Poco importa que no sean precisamente estos. los mu- 
ros carcomidos del vetusto convento de San Agustín, 
junto á los cuales nos exhortaba al cultivo de las cien- 
cias; estos nuevos y brillantes que el gobierno de la Re- 
pública ha levantado para honrar el nombre del maestro 
y su propaganda, se deben á sus esfuerzos por elevar la 
cultura de su país. De ellos penden, como ayer, de los que 
no podían va resistir el peso de las tres centurias que les 
abrumaba, las efigies de los que le acompañaron en su 
obra de regeneración: Várela y Luz, Saco y Poey, Zam- 
brana y Mestre,- testigos mudos aquí, pero prontos á en- 
tonar, á su derredor, en la inmortalidad, el himno del 
triunfo sacrosanto de las ciencias sobre las preocupacio- 
nes humanas. 

Las pasiones y el sectarismo pueden cegar á los hom- 
bres y hacerlos crueles ó injustos ; pero la verdadera cien- 
cia sobreponiéndose á todos los exclusivismos, logra en- 
cauzar los espíritus. 

Para discurrir así no necesitamos apartarnos de lo 
afirmado por Bossuet respecto á la progresiva tendencia 
de la humanidad hacia su perfeccionamiento; y no es 



ANALES DE LA 



menos cierto que, aunque á las veces parece hacer alto y 
á las veces retroceder, como ha dicho un historiador de 
época no remota, á la postre vuelve á tomar el camino 
que conduce al engrandecimiento. 

Importa no olvidar este razonamiento cuando del cul- 
tivo de las ciencias se trata ; en vista de que es tan peli- 
groso renunciar sistemáticamente al pasado, como imi- 
tar inconscientemente á los célebres bovinos de Panurco. 

No sólo las instituciones están obligadas á dirigir la 
vista al pasado para rectificar el presente, si fuese ne- 
cesario, sino que hasta los hombres excepcionales por su 
talento, cuando alcanzan una edad provecta, suelen efec- 
tuarlo también. 

Hebert Spencer en su último libro, (Facts and Com- 
ments) aparecido poco antes de su reciente fallecimiento, 
ha llegado á decir : el elemento esencial de la vida no es 
la razón, sino el sentimiento ; pero concretándonos al pro- 
greso de las ciencias médicas, físicas y naturales, que 
será el objeto de nuestras disquisiciones del momento, 
cúmplenos aceptar respecto de ellas lo que ha dicho Du- 
claux, el gran discípulo de Pasteur, á propósito del avan- 
ce por las mismas alcanzado. 

"Trabajo cuesta al hombre imaginarse, ha dicho, un 
mundo en que no hubiese el cólera morbo, ni la peste bu- 
bónica, ni el tifus, ni la fiebre amarilla, ni la viruela ; y si 
alguien hubiera asegurado que habría de llegar un día 
en que la humanidad se viese desembarazada de semejan- 
tes plagas, hubiera provocado la burla más lastimosa." 

Y si así se explicaba un sabio de la vieja Europa, en la 
culta Francia, cuna de la civilización actual que permi- 
tió á Pinel, en las postrimerías del siglo décimo octavo, 
romper las cadenas de los enagenados, á la par que se 
abrieron los calabozos de la Bastilla, cuanto mayor asom- 
bro causaría asegurar que esta ex-colonia se ha desem- 
barazado del obstáculo más formidable, de la fiebre ama- 
rilla, y si no es su suelo para el que la visita la tierra de 
riquezas ponderadas, no esconde en sus riberas, en sus 
bosques y en sus campiñas los fantásticos efluvios que 
producían el vómito negro, con todas sus lobregueces y 
desventuras. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Se imaginaba antes, que el Golfo Mejicano y las An- 
tillas, muy especialmente Cuba, eran el asiento obligado 
de la liebre amarilla, como se suponía al Ganges el nido 
del cólera y á la India de la peste bubónica, resultando 
que tal preocupación hacía poco menos que inútiles los 
esfuerzos dirigidos á su extinción. 

Xos cabe el legítimo orgullo de que en nuestra patria 
haya encontrado el problema de la extinción de la fiebre 
amarilla, la solución más completa, y que en esta corpo- 
ración, como hemos dicho tantas veces, se iniciaran los 
trabajos que han culminado, en el éxito más resonante 
de la higiene, con que se inauguró la actual centuria. 

La Asociación Americana de Salud Pública (Ameri- 
can Public Health Association), cuya misión es velar por 
la higiene en general, tuvo su reunión anual, como sabéis, 
en esta capital y con sus propios ojos, permítasenos decir- 
lo así, pudo apreciar, como desde hace algunos años ya, 
los casos de fiebre amarilla que nos vienen de fuera de 
la Isla son llevados al Hospital Las Animas, dentro de la 
ciudad y allí son atendidos hasta su curación ó muerte, 
rodeados de las precauciones que la doctrina de la trasmi- 
sión por el estegomia exije. Pudo apreciar igualmente 
que esos casos de la enfermedad, importados, no se pro- 
pagaron en la Habana por contagio, cual hubiese ocurri- 
do indefectiblemente si basándose el Departamento de 
Sanidad en las interpretaciones de antaño respecto á la 
propagación del mal, hubiese fijado solo la atención en 
las excretas del paciente, en sus ropas y en el aire de la 
habitación, descuidando la vigilancia del mosquito; deta- 
lle que por suerte ha simplificado los empeños de la hi- 
giene en este sentido. 

Nuestra ciencia acaba de obtener otro triunfo, si no 
de la importancia del obtenido con la fiebre amarilla, por- 
que de esa magnitud sólo se consiguen rara vez, de mé- 
rito suficiente para estimularnos en el estudio de las an- 
tigüedades. 

La Academia ha creído que este género de investiga- 
ciones es útil al entendimiento y ensancha sus miras, ha 
estimado que fortalece el corazón cuando necesita éste 
descansar de las tempestades de la vida, y al mismo tiem- 



8 ANALES DE LA 



po deleitarse en sosegadas contemplaciones y además 
porque acepta, como dejamos dicho ya, que el progreso 
no será único, verdadero y durable si no se apoya en el 
pasado. 

Persuadida, pues, la institución de las ventajas de este 
estudio, confió á uno de sus miembros más esclarecidos, el 
Dr. Montané, la exploración de una gruta en las estriba- 
ciones de las lomas de Banao, una de las montañas del 
grupo Guamuhaya perteneciente á Sancti Spíritus. 

De antiguo se hablaba de la existencia en aquel lu- 
gar de un cementerio indio y hasta se habían enviado á 
la corporación restos humanos fósiles que se decían te- 
ner esa procedencia. 

La Comisión de la Academia de Ciencias presidida por 
el Dr. Montané, visitó por primera vez la gruta señalada, 
y de ella extrajo numerosos restos en 1889; estos han 
sido estudiados en el último Congreso de Antropología 
celebrado en Francia y declarados de un mérito indiscu- 
tible. 

Se tiene como muy probable que los cráneos hallados 
en la gruta de Banao pertenecen á los indios del conti- 
nente, y se presta á robustecer la admitida versión de que 
la Isla estuvo unida á aquél por la península de Yucatán. 

Mas como las notabilidades del citado Congreso no da- 
ban como definitiva la apreciación si no se realizaban 
nuevas excavaciones y más profundas en la citada gruta, 
la corporación volvió á comisionar al Dr. Montané para 
una segunda expedición que realizó con éxito completo, 
pues ha enriquecido el museo de la Academia con nota- 
bles ejemplares. 

Estos en su oportunidad serán llevados á París, para 
que, unidos á los anteriores ya conocidos, hagan resaltar 
los caracteres señalados y de los que no nos hemos de 
ocupar; pero que sin duda alguna merecerán, cual con 
todo derecho se espera, ocupar la atención de los sabios, 
como tema principal, en el próximo Congreso Antropo- 
lógico de Francia, bajo el título de El hombre de Sancti 
Spíritus. 

Otro motivo de satisfacción para la Academia de Cien- 
cias, es la celebración del primer Congreso Médico Na- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 9 

cional cubano, que se inaugurará mañana y que la cor- 
poración ha secundado ofreciéndole hospitalidad para su 
organización, del mismo modo que se propone dársela 
para el desarrollo de sus tareas. 

La idea de estos Congresos locales surgió en 1889 en 
la corporación hermana, la Sociedad de Estudios Clíni- 
cos v por iniciativa de uno de sus consocios el Dr. En- 
rique López ; fué un triunfo del espíritu de asociación que 
despertó en nuestra clase médica la conciencia de su pro- 
pio valer y le hizo comprender, cuan obligada estaba á de- 
fender los problemas locales, ya que para los generales 
podía ser sobrepujada por el número y la preeminencia 
de los investigadores en los grandes centros del saber 
humano. 

Permitidme que sobreponiéndome al temor de ser in- 
modesto, os repita los conceptos vertidos por el que tiene 
el honor de hablaros, al inaugurarse el citado Congreso, 
que se designó con el nombre de Regional porque no esta- 
ba Cuba como actualmente constituida en Nación. 

"Congregados en este recinto, decíamos, por el solo es- 
tímulo del amor á las instituciones científicas, llenamos 
"un deber para con la patria, porque ésta no se enaltece 
"solamente blandiendo la espada ó escalando los altos 
"puestos de la política; la honran y la enaltecen igual- 
"mente los que cultivan las ciencias y con paciente labo- 
riosidad intentan resolver los grandes problemas que 
"se relacionan con la salud pública y son la base del fo- 
"mento, desde el punto de vista de la industria, del co- 
"mercio y de la agricultura.'' 

"¿Quién duda, añadía, que nuestras transacciones 
"mercantiles sufrieron honda perturbación desde el mo- 
hiento que los pueblos de otra zona han temido ser inva- 
didos por el veneno amarillo, que más de una vez ha 
"diezmado comarcas enteras de sus territorios?" 

"; Quién ignora, continuaba diciendo, que la nación 
''colosal que por su vecindad nos permite utilizar el fruto 
"de su vertiginoso movimiento, pretendió un día inte- 
rrumpir durante el estío, el tráfico con nuestro litoral, 
"tan sólo por el justísimo temor al contagio de nuestra 
"terrible endemia?" 



10 



ANALES DE LA 



''¿No es un hecho, seguíamos diciendo, que nuestros 
"campos permanecen aún despoblados porque el emi- 
grante teme á nuestras letales playas, donde un día y 
"otro se acumulan gérmenes mortíferos que amenazan 
"las vigorosas naturalezas de climas menos castigados 
"por los ardientes rayos del astro rey?" 

"¿De qué nos sirve la feracidad del suelo, con la ex- 
"huberante vegetación que lo esmalta, cuando en ella se 
"oculta el mal que privaría de la vida á tantos seres si la 
"ciencia con sus consejos no pusiese á raya su poderosa 
"acción destructiva?" 

"¿Y habrá quien tenga, seguíamos diciendo, por frívo- 
"la é inútil nuestra actitud al congregarnos hoy en este 
"lugar, con el fin de habituarnos á concertar los medios 
"de resistir á las múltiples causas que aquí como en todas 
"partes, ó más cine en ninguna otra, amenazan el equili- 
brio orgánico de la vida, en el cual debe descansar el 
"progreso moral y material de toda sociedad firmemen- 
"te constituida?" 

Y como si presintiéramos el porvenir, ved lo que ex- 
presábamos también "para las almas débiles ó poco ex- 
pansivas, que no están templadas para las luchas mora- 
rles, y sólo examinan los hechos por el lado del lucro ma- 
terial, en la realización del Congreso Médico pudieran 
"encontrar aun favorecidos sus ideales, así se demuestra 
''una vez más, que bien puede vivir en perfecta armonía 
"el progreso moral de un pueblo con su adelanto mer- 
"cantil, si á uno y otro la ciencia sirve de moderador y 
"de guía ; en efecto, cuando los que necesitan de las cía* 
"ses profesionales las encuentran organizadas á la altura 
"que en los países más cultos, no rehusan sus servicios, 
"ni se da el caso de recurrir al extranjero por juzgar lo 
"nacional descuidado, cual por desgracia lo vemos hasta 
"en la misma Metrópoli ; el carecer nosotros de medici- 
"na propia ó de ciencia propia, depende del desdén con 
"que miramos nuestras instituciones científicas, de la es- 
"casa protección que los Gobiernos les dispensan y de la 
"poca que nos dispensamos mutuamente, de aquí la falta 
"de obras nacionales; de libros propios y la necesidad 
"imperiosa de beber exclusivamente en fuentes extran- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 1 1 



"jeras, no mencionando para nada lo nuestro, porque se 
"ha hecho en nosotros mismos casi proverbial nuestra 
"incapacidad científica. El mérito y el valer señores, no 
"son privilegios de ninguna raza; hay que conquistarlos 
"con actos generosos y prácticas elevadas, lo mismo las 
"clases ó corporaciones que los particulares y forzando 
"si queréis, un tanto la dialéctica, pudiera agregarse co- 
"mo consecuencia, la conocida frase de que "cada pueblo 
"tiene el gobierno que se merece." 

Tal fué, señoras y señores, nuestro sentir al verificar- 
se en nuestro país por primera vez un Congreso médico; 
y á riesgo de seros enfadoso, nos hemos permitido, á tra- 
vés de tres lustros, haceros oir la voz de otros tiempos 
y habéis de perdonarlo, siquiera no sea más que por la 
satisfacción del contraste que resulta, entre una colonia 
que apenas consignaba en los presupuestos cantidad pa- 
ra las atenciones sanitarias y nuestra República que sa- 
biamente considera como asunto principal la salud públi- 
ca, que ha trasformado por completo nuestra capital y 
llevado al último rincón de la Isla el sentimiento de la hi- 
giene, que es el de la propia conservación, y que ha lo- 
grado lo que durante tres siglos parecía un imposible á 
los que olvidan que no lo hay para la ciencia, provista de 
los elementos materiales, no siempre á su disposición. 

Sigamos, pues, por el camino que nos hemos trazado, 
sin apartarnos del convencimiento, de que la civilización 
de un pueblo se mide, por la solicitud con que se atiende 
al desarrollo de la vida intelectual, base firmísima de to- 
dos los progresos subsecuentes ; y como esta corporación 
es la expresión de una gran parte de lo abarcado por la 
intelectualidad cubana, puesto que abraza las ciencias 
médicas, físicas y naturales, tiene el derecho á conside- 
rarse como el baluarte de lo que ellas significan y á su 
vez el deber de velar por sus fueros como lo ha venido ha- 
ciendo desde su fundación. 

Aceptad pues, señoras y señores, en nombre de la Aca- 
demia de Ciencias, la expresión de su reconocimiento por 
haberos dignado concurrir esta noche á una fiesta que 
no tiene los deleites que otras pudieran brindar ; pero es- 
tad seguros de que vuestra cortesía os enaltece, porque 



12 ANALES DE LA 



honráis los intereses de la patria y estimuláis al Gobierno 
de la República y á las Cámaras, aunque ciertamente no 
lo necesitan, á seguir prestando á las ciencias, la. protec- 
ción que ellas le devolverán centuplicada, fomentando y 
apoyando cuanto dentro de la esfera de su acción contri- 
buya á la cultura y al progreso de la nación. 



Is/EETb/LO'SjTJL 

DE LAS 
TAREAS QUE HAN OCUPADO A LA ACADEMIA DURANTE EL 

AÑO DE 1904 A 1905, 

LEÍDA EN LA SESIÓN SOLEMNE CELEBRADA EL DÍA 19 DE MAYO 

DE 1905, POR EL SECRETARIO DE LA MISMA, 

DR. GUSTAVO LÓPEZ Y GARCÍA. 



Señor Presidente de la República 

Señor Presidente 

Señoras y señores : 

Un ineludible precepto reglamentario, me ordena ocu- 
pe este lugar, y os dé cuenta de la labor realizada por esta 
Academia durante el último año que termina precisa- 
mente en el día de hoy. A este precepto, habéis de 
culpar si os molesto, pues bien á pesar mío ocupo vuestra 
atención con esta reseña, en la que por cierto espero no 
fatigaros por mucho tiempo. 

Bien quisiera poseer la inspiración, con que en actos 
parecidos os extasiaba el nunca bien llorado Secretario 
de esta Corporación, Dr. Antonio Mestre, que en brillan- 
tes frases, en conceptuosas palabras, sabía muy bien de- 
leitar á su auditorio. A nosotros no nos es posible reme- 
dar á tan sabio antecesor, á compañero tan distinguido, 
que tanto supo enaltecer á la ciencia como á esta misma 



ACADEMIA mí CIENCIAS DE LA HABANA 13 



Academia, á quien le dedicó sus mejores afanes, su ilimi- 
tado saber y su firme voluntad. 

Y ya que no podemos imitarlo, debemos no olvidarlo, 
y tenerlo siempre como ejemplo dignísimo de admirar- 
Que el polvo del olvido' no pueda nunca cubrirlo, como no 
lo cubrirá seguramente mientras existan alientos en uno 
siquiera de nosotros. Como no podremos olvidar tampo- 
co, de ningún modo ni manera, al venerable anciano que 
fundó esta Academia en el año 1861. Con un tesón y una 
constancia, que no nos cansaremos nunca de enaltecer, 
supo bogar una y otra vez, por la constitución de este cen- 
tro, cosa que al fin pudo ver conseguida. Pero después de 
tantos angustiosos afanes, cuál no fué su satisfacción, al 
vernos afianzados, al vernos laborando y teniendo la vida 
que él supo infundirnos, de que él supo animarnos. 

Reverenciémosle siempre, y en esta y en cuanta otra 
oportunidad se nos ofrezca, aclamémosle y bendigámosle 
en cada nueva vez. con mejor y más persistente fervor, 
con mayor y más sentido entusiasmo. 

Bendita seas, imagen querida de nuestro fundador y 
Presidente Dr. Nicolás José Gutiérrez ! 

Que Dios le tenga colocado entre los mejores ! 



En dieciseis sesiones ordinarias y en ocho sesiones de 
gobierno, ha desenvuelto este año, esta Academia, toda 
su actividad. Ella hubiera podido ser más extensa, pero 
no más fructífera y provechosa. 

Porque se ha consagrado sesenta y dos veces al estu- 
dio y resolución de problemas acerca de los cuales se le 
ha consultado, se le lia pedido informes, se le ha deman- 
dado su opinión. A esta Academia, tan pronto se le han 
sometido asuntos para el auxilio y la buena marcha de 
los Tribunales de Justicia, como cuestiones de pura Ad- 
ministración. Las demás ocasiones que aquí no se cuen- 
tan, esta Academia se lia reunido para deliberar larga y 
detenidamente, sobre cuestiones las más variadas, dentro 
del orden médico principalmente. Porque en esta casa, 
en esta Corporación, no hay más que un guía que siempre 
nos determina : perseguir la verdad, buscar siempre el 



14 ANALES DE LA 



bien y obtener el progreso, el adelanto científico, el ver- 
dadero avance de las ciencias que cultivamos. 

Vamos á permitirnos la cita, lo más compendiada po- 
sible, de los trabajos que aquí han tenido lugar, y cuyo 
valor real bien pronto comprenderéis. 

Con un trabajo meritísimo hemos comenzado este 
año nuestras tareas. El Dr. Carlos J. Finlay nos ha leí- 
do uno admirable, intitulado Los Leucocitos. Papel 

QUE REPRESENTAN EN LA NUTRICIÓN CELULAR Y EN LA 
FORMACIÓN DE TOXINAS, USINAS, PRECIPITINAS Y LOS 
RESPECTIVOS ANTICUERPOS. 

Nos trajo el referido Dr. Finlay una segunda parte de 
este trabajo, en la siguiente sesión. Y una tercera parte 
como nota amplificativa, se sirvió también dedicarnos. 

Excusamos exponer el valor de esta labor, con la cual 
su autor, nos ha enseñado cuánto vale su superior inteli- 
gencia, y cuánto se puede esperar todavía del autor de 
las doctrinas acerca del mosquito, y que ha dado lugar á 
la desaparición de la fiebre amarilla de esta hermosa 
Isla. 

El Dr. Ignacio Calvo nos ha traído un acabado estu- 
dio acerca de la descripción de un germen patógeno 
aislado del agua el cual provocó viva discusión, dejan- 
do sentado el hecho de la vaginalitis experimental, de na- 
turaleza gangrenosa, como carácter distintivo de la dife- 
renciación de este germen. 

El Dr. Juan Santos Fernández, nuestro entusiasta 
Presidente, incansable y laborioso trabajador, que parece 
como que nos enseña el camino que debemos seguir, nos 
trajo dos interesantes trabajos, uno sobre Nistagmus 
histérico y otro sobre una nueva indicación de la 
arecolina y su contra indicación EN El glaucoma. 
Ambos, suscitaron viva discusión. Y su autor nos leyó 
también, en su oportunidad respectiva, tres notas necroló- 
gicas: una perteneciente al Dr. Juan Vilaró, nuestrocom- 
pañero y académico activo; otra perteneciente al doctor 
Francisco Ruz, corresponsal en París, á donde emigró 
desde la guerra del 68, y la tercera nota, referente á nues- 
tro compañero muy estimado, Dr. Julio San Martín. 

El Dr. Jorge Le-Roy se ha servido honrar á esta Acá- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 15 

demia, con tres trabajos á cual más interesante. El pri- 
mero lo constituyó la presentación de un monstruo 
vegetal, del que nos trajo dos ejemplares, del fruto de 
la planta Bromelia Annanas, conocida en Cuba más ge- 
neralmente con el nombre de pina. x\mbos ejemplares 
procedentes de Santiago de Cuba, ofrecían de notable su 
forma y su peso; siendo la primera la de un cesto aplas- 
tado en el sentido antero-posterior, de pequeña base y de 
gran abertura superior, en la que aparecían ocho y once 
retoños ; y su peso, verdaderamente extraordinario, pues 
tenían once y quince libras respectivamente. 

El segundo trabajo ofrecido por el Dr. Le-Roy fué, 
Tercer aniversario de la erradicación de la fiebre 
amarilla de la Habana, en el cual prueba que durante 
ese tiempo no ha habido un sólo caso de esta infección en 
el territorio de la República, y que gracias á las medidas 
profilácticas propuestas por el Dr. Finlay desde el año 
1898 nos vemos libres de ella. 

Y el tercer trabajo ofrecido por el citado Dr. Le-Roy 
ha sido el intitulado Mortalidad por tétanos en el cual 
su autor, valiéndose de cifras estadísticas, prueba hasta 
la evidencia, no sólo el número crecido de muertes por 
esta infección sino también prueba la ventaja que se va 
obteniendo del empleo de los agentes que para la cura del 
ombligo, distribuye gratis el Departamento de Sanidad. 

El_Dr. Luis Montano al volver de su reciente viaje á 
París, nos hace en una sesión la historia de El hombre 
de Sancti Spíritus. Con la Sociedad Antropológica 
Francesa se puso en relación, trayendo el juicio, estable- 
cido por el estudio y la comparación de los cráneos 
de Cuba enviados por él á París, de que nuestro tipo ca- 
ribe, se apartaba por completo de los cráneos americanos 
aproximándose á los de Yucatán. Así se dejaba indicado 
que parecían pertenecer á los indios de Cuba venidos por 
Occidente, cuando la Isla estaba unida al continente 
Americano por la península de Yucatán. 

Por eso recibió el consejo de los antropólogos de Pa- 
rís, de volver á los mismos lugares aquellos en que había 
recogido los cráneos mencionados, á recojer nuevos obje- 
tos y nuevos cráneos. Pidió el apoyo de esta Corporación, 



16 ANALES DE LA 



que se lo supo prestar muy gustosamente, llevando á calo 
su excursión en los últimos días de diciembre del pasado 
año. Los objetos por él recogidos, espera, y con él 
esta Academia, que sirvan para completar y coronar los 
estudios que actualmente llevan á término en París, el 
profesor Hamy y sus otros compañeros. Este asunto co- 
mo veis, está lleno de un notable interés tanto para nues- 
tra ciencia, como para nuestra Isla. 

El Dr. Gustavo López trae á la sesión de 29 de septiem- 
bre la historia de un caso de tétanos, á marcha cróni- 
ca, que curó por la inyección de suero antitetánico. Y el 
mismo autor, trae en otra sesión posterior, acompañán- 
dose esta vez del Dr. R. García Mon, el Primer caso de 

LIPOMATOSIS DIFUSA SIMÉTRICA, CON PREPONDERANCIA 
CERVICAL SEÑALADO EN CUBA. 

Los Dres. Enrique Saladrigas y Alfonso Beiancourt 
nos dan cuenta del informe que acerca del trata- 
miento DE Ea lepra por EL mangle ROjo.les había enco- 
mendado esta Corporación, obedeciendo á demanda for- 
mulada por el Dr. M. Duque. Los Dres. Saladrigas y 
Betancourt nos dicen en conclusión : 

Primero: que el tratamiento no ha dado los resultados 
precisos que anunciaron los Dres. Duque y Moreno se- 
gún consta en el acta de 8 de febrero de 1902, en la cual 
prometían la curación rociad al año, y la cura médica á los 
dos años poco más ó menos. 

Segundo: que en un citado enfermo se ha cumplido lo 
prometido por los Dres. Duque y Moreno y 

Tercero: que el mangle rojo por su fácil administra- 
ción, su tolerancia por los enfermos, y por 1os resultados 
obtenidos, aunque no parece ser un específico, es reco- 
mendable en el tratamiento de la lepra. 

El Dr. José Antonio Fresno, nos ofreció una preciosa 
observación sobre Cáncer del útero. Doble salpin- 

GITIS QUÍSTICA. LIGADURA PREVIA DE LAS ARTERIAS ILIA- 
CAS INTERNAS. HlSTivRECTOMÍA ABDOMINAL TOTAL COU 

la cual se provocó una discusión muy instructiva. 

El mismo Dr. Fresno nos trae en sesión posterior, un 
caso de Monstruo doble dErodimo, con regalo del pre- 
cioso ejemplar para nuestro Museo Teratológico. Esta 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 17 



c ' ^ervación le fué cedida á nuestro compañero por el doc- 
tor' M iguel de Castro. La Academia desde luego signi- 
ficó su gratitud por tan valioso ejemplar. 

Nuestro académico-corresponsal en Matanzas señor 
Juan B. Jiménez nos envió un precioso trabajo sobre la 
SansEviera Guinensis. (Lengua de Yaca) . En esie 
trabajo nos dá cuenta dicho señor, de la manera de culti- 
var esta planta, y de hacer su recolección. 

Llama en este trabajo la atención del Gobierno sobre 
dicho cultivo, que está indicado para acrecentar la pros- 
peridad y bienestar de la riqueza cubana, sosteniendo de 
modo digno, el nombre de Cuba agricultora en los merca- 
dos extranjeros. Esta Corporación dio traslado íntegro 
de este trabajo, á la Secretaría de Agricultura, Indus- 
tria y Comercio. Este trabajo brindó ocasión al Dr. Val- 
dés Ragúes, para que nos presentase una Nota acerca 
de la SanseviEra, en la cual este profesor completó los 
datos históricos acerca del cultivo de esta planta, y los 
esfuerzos que hizo el Sr. Lachaumme para su cultivo en 
este país. 

Sobre El Estado actual de la industria azucare- 
ra En Cuba, es una exquisita labor que nos ha dedicado 
el Sr. Stcfano Calcavecchia, ingeniero y químico, residen- 
te hoy en esta capital. En este extenso trabajo, donde 
singularmente se estudia todo lo relativo á su título, el 
autor explica muy bien aquellos puntos que demandan 
modificación en los ingenios cubanos, cosa sobre la cual 
llamamos especialmente la atención de las personas inte- 
resadas en la fabricación del azúcar. 

Nuestro estimado ingeniero, el académico Sr. Fran- 
cisco Paradela nos dio una bien meditada conferencia so- 
bre la Anegación de El Roque En 1904, á la cual supo 
dar un colorido propio, proponiendo asimismo medidas 
que le son peculiares, para evitar su repetición. 

Una interesante observación de Polineuritis al- 
cohólica, con fenómenos psEudo-bulbares, nos re- 
fiere el Dr. Lavín, por la que mereció calurosa felicita- 
ción. Se trataba de un enfermo del hospital Mercedes, 
cuya observación se vio interrumpida por la salida pre- 
matura del propio enfermo. 



18 



ANALES DE LA 



Un amplio y bien detenido Informe acerca del arte 
de herrar nos ofreció el Sr- Francisco Btchcgoyhcn, cu- 
yo informe fué aprobado por unanimidad, contestándose 
con ello á la Secretaría de Gobernación, una consulta que 
hizo á esta Academia. 

RÁPIDA PURIFICACIÓN DE LA VACUNA ANTl-VARIOLO- 

sa es el título de un trabajo que de mancomún nos ofre- 
cieron los Dres. Vicente de la Guardia, J. N. Dávalos, é 
Ignacio Cak'o, de competencia tan justamente acredita- 
da para estos asuntos. 

Cirugía del estómago. Gastro-enterostomía por 
Estrechez no cancerosa del píloro, es un trabajo 
traído por el académico Dr. Gustavo Gallct Duplcssis, 
cuya observación recogió' unido al Dr. Adolfo Reyes ; se 
trataba de un enfermo en quien realizó la operación que 
sirve de título cá su trabajo y en la cual obtuvo un éxito 
brillante pues á los diez días estaba la herida quirúrgica 
completamente cicatrizada. 

Unas muy claras preparaciones de Molluscum con- 
tagiosum y del Polipapilloma Tropicum, con una no- 
ta descriptiva complementaria, nos ofreció el laborioso 
Dr. Juan Gaiteras en una de nuestras últimas sesiones. 

Y el señor ingeniero D. Juan de Dios Tejada, persona 
ajena á esta Corporación, nos ofreció una interesante 
conferencia acerca de La Termodinámica del alcohol 
y su porvenir industrial como fuente de riqueza 
nacional en la Isla de Cuba. La Presidencia le signi- 
ficó la estimación que esta Academia hacía de su trabajo. 

Al ponerse de nuevo en vigor entre nosotros las Or- 
denanzas de Farmacia del año 1860, por la Secretaría de 
Gobernación, se dispuso desde luego el cumplimiento de 
su artículo 15, que ordena sean los medicamentos que se 
introduzcan y se expendan en esta Isla, informados por 
esta Academia y por la Junta Superior de Sanidad. Con 
este motivo por conducto de la referida Secretaría, se 
nos envían á diario porción de agentes medicamentosos. 

De esta suerte resulta que han sido despachados ya, 
por esta Academia, hasta el número 31, habiendo en la 
actualidad, en poder de los señores farmacéuticos para 
su oportuno informe, otro tanto igual al ya despachado, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 19 

quedando aún en esta Secretaría, pendientes de designa- 
ción de peritos, otro número igual, poco más ó poco me- 
nos. 

Estos informes mencionados, han. sido hechos por los 
sigaiientes señores : 

El Dr. Emliio Pardiñas que ha evacuado siete infor- 
mes. 

El Dr. José P. A I acón que lo ha hecho ya seis veces. 

El Dr. Hernando Seguí que lo ha hecho otras seis. 

El Dr. Arturo Bosque que lo ha hecho cinco veces. 

El Dr. Migue! F. Garrido que lo ha llevado á término 
igual número de veces. 

El Dr. Manuel Delfín que lo ha realizado una vez. 

Y otra vez también el Dr. Carlos A. Moya. 

Cada una de estas veces que han informado los seño- 
res farmacéuticos, lo han hecho sobre variados produc- 
tos de una misma casa. Ha habido ocasiones pues, que 
cada uno de estos informes, se ha referido á ocho, á diez, 
ó doce preparados. 

Esta labor como veis, resulta sumamente penosa, y 
hasta enojosa por su número, para los señores farma- 
céuticos que las llevan á término. 

Por todo ello, por el esfuerzo que les demanda el cum- 
plimiento de este deber, esta Academia se considera en 
el caso de hacer público testimonio de gratitud, pública 
manifestación de estima, hacia los señores farmacéuti- 
cos que lo han llevado á término. 

Hemos dejado, señores, de exprofeso para el final de 
este relato, los trabajos realizados por la comisión de Me- 
dicina Legal. Ellos han sido los siguientes : 

Primero. Informe médico legal acerca del esta- 
do mental de un procesado, por el Dr. Gustavo López. 

Segundo. Informe médico legal En causa por ho- 
micidio desempeñado también por el Dr. Gustavo Ló- 
pez. 

Tercero. Informe médico legal en causa por 
muerte de un menor, desenvuelto por el Dr. Guillermo 
Benasaeh, en el que se trataba de un homicidio por im- 
prudencia en un menor, que había recibido una herida 
de balín. El autor de este trabajo que estudia y discute el 



20 ANALES DE LA 



asunto sometido á su deliberación, concluye exponiendo 
que no existe entre los documentos, ninguno sobre el cual 
pudiera basarse para aceptar como causa determinante 
de la muerte del citado menor una enterosepsia ; y que la 
muerte de este menor en ningún caso debe considerarse 
como consecuencia de la herida que recibió. 

Cuarto. Informe médico. legal por estupro, por 
el Dr. Tomás 1 "ícente Coronado. Este profesor después 
del estudio que hace del asunto, concluye contestando ne- 
gativamente á la consulta que se sirve hacernos la Au- 
diencia de Santiago de Cuba. 

Quinto. Informe sobre honorarios médicos es el 
que sigue al anterior, habiendo sido desenvuelto por el 
Dr. Gustavo López. 

Sexto. Informe En causa por homicidio, por el 
Dr. Ignacio Calvo, es el trabajo médico legal que bien es- 
tudiado, bien razonado y mejor expuesto, se aprobó en 
una de nuestras últimas sesiones. Su autor mereció por 
ello entusiastas felicitaciones, y como siempre hubo de 
lamentarse de la deficiente documentación, y 

Séptimo. Informe médico legal acerca de la cau- 
sa de la muerte de un sujeto, por el Dr. Jorge Le- 
Roy. Este es también otro trabajo muy bien expuesto y 
valorado, en el que su autor encuentra un primer obstá- 
culo á su labor, en las deficiencias de los documentos en- 
viados. A ello se debe absolutamente, que este informe 
no hubiera podido ser contestado de una manera precisa. 
Muy de lamentarse es, de modo general, la deficiencia 
que se nota en los documentos médicos legales que se en- 
vían á esta Corporación. No hay una sola ocasión en que 
no hayamos de lamentarnos de este defecto. Y este de- 
fecto señores, viene siendo tan vieio, tan inveterado para 
nosotros, que recordamos habérselo oido exponer, lamen- 
tándose mucho de ello, á nuestro querido Presidente el 
Dr. Nicolás José Gutiérrez. 

¿Pero como se corrije este defecto? Señalándolo una 
y otra vez, parece que no basta. Será preciso que esta 
Academia se dirija á todas las Audiencias de esta Isla, 
v á todos sus compañeros, para que unos y otros, esfor- 
zándose un poco cada uno en su respectiva misión, cada 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 21 

uno en su respectivo ministerio, hagan el esfuerzo que 
nosotros necesitamos para poder á veces cumplir el co- 
metido que se nos encomienda. 



Tócale el turno ahora á los Académicos desapareci- 
dos en el transcurso del año que hoy termina. 

Dos son los compañeros queridísimos que han caído 
para siempre: el primero lo es el Dr. D. Juan Vilaró y 
Díaz, que nos dejó el 4 de octubre del pasado año. Cate- 
drático en nuestra Universidad de la asignatura de Bo- 
tánica desde hacía muchos años, fué un profesor exce- 
lente, y siempre se distinguió por sus aptitudes para el 
profesorado y por su pericia en la rama del saber que 
explicaba á sus alumnos. 

Aquí siempre fué un académico batallador y estudioso. 
Multitud de informes, de trabajos hechos por él pudiéra- 
mos citar, en abono de lo que decimos, pero nos basta por 
su importancia mencionar sus informes sobre la pesca de 
las esponjas y la ley de caza, vigente aún como ley ver- 
dadera, en la actualidad. 

Fué el Dr. Vilaró, Académico de número desde hacía 
porción de años. Dejó su puesto con motivo de la guerra 
de los diez años, y marchó al extranjero, volviendo des- 
pués por segunda vez, á ocupar su lugar entre nosotros; 
emigró más tarde cuando la última revolución y volvió 
por último á su puesto hasta su muerte. 

Era el director de la Sección de Ciencias de esta Aca- 
demia, y á la par el Conservador del museo de historia 
natural. 
Descanse en paz compañero tan.distinguido! 

El Dr. Julio San Martín bien joven todavía, nos es 
arrebatado^el 18 de enero del presente año. 

También catedrático de Histología de nuestra Univer- 
sidad, donde con competencia sin igual llenaba su come- 
tido. 

Aquí en esta Academia supo siempre distinguirse por 
su laboriosidad y su competencia reconocida en todos los 
asuntos en que tomaba parte. 

Dios haya acogido en su seno el alma del Dr. Julio San 
Martín! 



22 ANALES DE LA 



Han ingresado en esta Academia durante el año que 
hoy termina, primero el Dr. José M. Céspedes, que es- 
tando ausente en Santiago de Cuba y cumpliendo el tér- 
mino que le marcaba el Reglamento, retornó á esta capi- 
tal en los momentos mismos en que en esta Academia se 
acordara el anuncio de su vacante. 

A su nueva solicitud se tomó el 9 de junio del pasado 
año el acuerdo unánime de su reingreso. 

El Dr. Carlos A. Moya, ingresó en esta Corporación 
en octubre de 1904, ocupando el puesto que se había 
creado por el nuevo Regio mentó en la Sección de Far- 
macia. 

Ingresa después, ocupando la vacante que dejara el 
Dr. Yilaró, el joven Catedrático del Instituto de la Haba- 
na, Dr. Felipe García Cañizares. Y el lugar vacante que 
nos dejara con su sentida muerte el Dr. Julio San Martín 
es ocupado por el Dr. José Antonio Valdés Anciano , so- 
cio corresponsal que era en la ciudad de Matanzas y hoy 
residente en esta capital. 

De estos tan distinguidos compañeros espera esta casa 
días de halagos y de júbilo, á que le dan derecho la reco- 
nocida competencia de tan distinguidos señores. 

En este último año, en esta Academia se han vacunado 
106 varones y 98 hembras, lo que nos da un total de 204 
personas vacunadas. 

Prueba elocuente es esta de que no desmayamos en la 
propagación incesante, legendaria en esta casa, del pre- 
cioso virus vacuno. 

Lo han administrado con ejemplar constancia los doc- 
tores José Beato, Presidente de honor de su comisión de 
vacuna; el Dr. Aróstegui. Presidente efectivo: el Dr. G. 
López v últimamente el Dr. Vicente de la Guardia, á 
quien las atenciones que les están encomendadas en la Di- 
rección General del Centro de Vacuna, le permiten, con 
su entusiasmo de siempre, dedicar un día de cada sema- 
na á la administración del virus vaccinal en este mismo 
local. 



Estoy en el deber de anunciaros, que las elecciones ge- 
nerales, que aquí tienen que realizarse cada dos años, se 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 23 

han llevado á término en el actual, como lo dispone el Re- 
glamento, el día 2S> del pasado mes de abril. Y que su 
resultado hay que celebrarlo mucho, en cuanto hace re- 
lación, á la reelección presidencial. Xo hay señores, en 
efecto, entre nosotros, ninguna persona que se ocupe y 
que se preocupe más por las cosas de esta Academia, que 
el Dr. Juan Santos Fernández, que es la persona reelegi- 
da á que nos referimos. Xo hay quien le gane en entu- 
siasmo, ni en actividad, ni en celo, ni en afán de mejoras 
incesantes para esta casa. 

Después de él han sido reelegidos. Vicepresidente, el 
Dr. Tomás Vicente Coronado, Secretario, el Dr. Gusta- 
vo López, Mee secretario el Dr. Jorge J^c-Roy y Teso- 
rero el Dr. Francisco JUdósola. Y han sido nombrados 
para completar su Junta de Gobierno, el Dr. Enrique 
Acosta, como Bibliotecario, y el Dr. Pedro J'aldés Ra- 
gúes como Conservador de los Museos. 

Estos señores son los que regirán los destinos de e-ra 
Academia durante el bienio de 1905 á 1907. 



He terminado señores. Mi ingrata labor está ya con- 
cluida. 

Sólo me restan dos cosas: 

1. Hacer votos, los más vehementes, en pro del pres- 
tigio, del auge de esta Academia, por la que todos noso- 
tros estamos siempre tan dispuestos y afanosos. Que no 
decaiga nunca el entusiasmo de que hoy nos sentimos po- 
seídos, porque así y sólo así, llegaremos á la perfección, 
al verdadero desiderátum á que aspiramos. 

Y 2.° Rogar una vez más al Jefe de nuestra nación 
que ha tenido la bondad de escucharme, que no se olvi- 
de de lo que esta Academia es y representa en el concierto 
hermoso de la cultura de nuestra patria. 

Que vuelva hacia nosotros sus ojos y se entere de la 
falta de local que tenemos, para poder aquí siquiera es- 
tar, convenientemente colocados. 

Que dirija si es preciso, un suplicatorio al Congreso 
pidiendo un crédito para realizar al fin el levantamiento 
de la porción, demolida de nuestro local. Y que así, enal- 
teciendo á la ciencia, ayudándonos á su cultura, que es 



24 ANALES DE LA 



de la porción demolida de nuestro local. Y que así, enal- 
trabaja en pro del engrandecimiento de nuestra queridí 
República. 

He dicho. 



PSICOLOGÍA de los simuladores 



Conferencia pronunciada por el 

Dr. Tomás Vicente Coronado en la Sesión solemne 

celebrada en la academia el 19 de mayo de 190.*). 

Honorable señor Presidente de la República. 
Sr. Presidente : señoras y señores : 

Si yo os pidiese, como es costumbre, entre los confe- 
rencistas, indulgencia, y si por otra parte, comenzara 
adornándome con el ropaje de una falsa modestia, caería 
de lleno en el cuasi delito de simulación y me declararía 
conscientemente un característico de la clase de los me- 
nores y de la sub-clase de los mentirosos. 

Consecuente, pues, con el orden de ideas que me pro- 
pongo desarrollar, y con el fin de haceros menos ingrata 
mi labor, empezaré por una breve reseña del grupo de 
insectos que en la "lucha por la vida" se adaptan al me- 
dio en que viven, realizando el "mimetismo", que de una 
manera brillante lia estudiado y dado á conocer Alfred 
Russell Wallace, el co-creador de las doctrinas Darvi- 
nianas. 

El "mimetismo'' consiste en una adaptación tan com- 
pleta y perfecta, del insecto al medio ambiente, que no 
sólo consigue organizarse fisiológicamente para dicho 
medio, sino que además copia con exactitud maravillosa 
el aspecto, tamaño, configuración y colorido de las plan- 
tas ó terrenos, entre los cuales vive y se mantiene. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 2 O 



Entre las muestras de insectos que tenéis á la vista, 
existen algunas variedades muy curiosas. Uno de ellos 
se confunde perfectamente con una ramita seca, sus lar- 
gas patas, sus antenas, la misma irregularidad y delga- 
dez de su cuerpo y el color, le harían confundir fácilmen- 
te con la extremidad de la rama donde pasa su vida. 

Por un acto de "mimetismo'', su adaptación al medio 
ambiente le permitirá salvarse en la lucha por la vida ; 
asi, confundido con la rama seca, escapará seguramente 
á la voracidad de los insectívoros y cumplirá todas sus 
funciones biológicas. 

Algunos de esos curiosos insectos son verdes, del mis- 
mo tono de las hojas de los árboles que les sirven de vi- 
vienda ; otros remedan los vivos matices de las corolas de 
las flores ; otros, el color gris más ó menos obscuro del 
tronco de tal ó cual árbol, ó de peñas ó terrenos. En otro 
orden de animales, reptiles muy comunes en nuestro país, 
"camaleones" y "lagartijas", la adaptación al medio se 
realiza de una manera menos perfecta que la de los in- 
sectos que estáis viendo, el fenómeno es todavía más com- 
plicado, sus formas no cambian; pero su color varía, 
adaptándose al color del tronco, la peña, pared ó terreno 
donde vive; si se les aprisiona podemos observar, en po- 
cos minutos, cambios completos en su coloración natural. 

Es bien conocido de todos vosotros, el dicho vulgar, sa- 
cado de esa propiedad cíe determinados reptiles : "fulano 
es un camaleón" sintetizando con ellos los frecuentes 
cambios radicales de opinión, tan comunes en los políti- 
cos, en no pocos profesionales y algunas veces en todo 
ser humano. 

¿Es por ventura el "mimetismo" propiedad exclusiva 
de los insectos, de los reptiles y algunos otros seres infe- 
riores ? 

Metafóricamente podemos asegurar que los seres su- 
periores, y entre éstos, el hombre, cuanto más civilizado, 
más dispuesto se hallará para adaptarse al medio am- 
biente, y por consiguiente, más dispuesto á practicar el 
mimetismo. 

Yo no tengo tiempo, ni es tampoco mi propósito entre- 
teneros, haciendo un estudio perfecto de los caracteres 



26 ANALES DE LA 



humanos y á la manera del Dr. Ingegnieros, hacerlo bri- 
llantemente, como en su capítulo de psicología de los si- 
muladores. 

Especializando, yo me propongo hablaros de los si- 
muladores profesionales, y como entre éstos, los médicos 
son los que yo he podido estudiar, por el comercio diario 
de ideas entre colegas, al estudio del carácter y de la 
conducta y de la adaptación al medio, en la lucha por la 
vida, de mis compañeros, se ha de dirigir esta conferen- 
cia. 

La pauta, la norma de este trabajo, está calcada en el 
capítulo de un libro del sabio profesor de Buenos Aires, 
que trata de psicología de los simuladores en general : yo 
adapto sus clasificaciones á la clase médica, sin que por 
ello deje de corresponder á las otras clases profesionales, 
abogados, farmacéuticos, ingenieros, etc. 



La lucha en la vida superorgánica se desenvuelve en 
condiciones que la diferencian, para el hombre, de la lu- 
cha por la vida puramente biológica. 

Xo pretendo traej aquí la clasificación de los profesio- 
nales en seres "normales" y "degenerados" ó simplemen- 
te en "normales" y "anormales'" subdividiendo estos úl- 
timos (á la manera de Ferry) "en evolutivos" y "regre- 
sivos." 

La gran división de Silvio Yenturi, en "característi- 
cos" é "indiferentes", al estudiar la psicología en la ge- 
neralidad de los hombres, se adapta perfectamente al 
grupo de nuestros simuladores profesionales. 

Si nos fijamos en el grupo de profesionales médicos de 
nuestro país, si entre éstos observamos los que practican 
en esta capital, hemos de notar que algunos han consegui- 
do afirmar su personalidad propia, en la lucha por la 
vida, elevándose á un nivel distinto que el alcanzado por 
los demás. El mayor número de estos permanecen inad- 
vertidos, son los que forman la gran masa "amorfa", son 
los indiferentes, y si acaso, suelen servir de escalón, para 
el encumbramiento de los característicos. 

Estos infelices amorfos ó indiferentes viven perecien- 
do, y desde los comienzos de su vida profesional, se con- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 27 



fiesan rendidos, son hombres, á veces, sin carácter y sin 
condiciones para adaptarse al medio social en que vivi- 
mos. Una gran mayoría está formada por idealistas que 
esperan siempre que la fortuna venga á coquetear con 
ellos, v mueren viejos, sin haber tenido alientos para sa- 
lirle al encuentro. 

Otros, comienzan la lucha por la vida mal preparados 
v cansados, prematuramente optan por un destino infe- 
rior, v en él pasan la vida roñando y desahogando su 
atrabilia con dicterios contra la profesión, que no han sa- 
bido aprovechar, ó más frecuentemente contra aquellos 
de sus compañeros que han desplegado fuerzas bastan- 
tes, para salir de la masa amorfa y llegar á la clase de los 
característicos. 

Estos indiferentes, los llamados amorfos por Ribot, 
son seres que se ahogan en una gota de agua, y si por ca- 
sualidad se encumbran, impulsados por fuerzas ajenas á 
su voluntad, la política, por ejemplo, no está lejano el día 
en que se desploman y quedan anulados para siempre. 

"Característicos profesionales" son los que en reduci- 
do número, poseen fisonomía propia, presentan cualida- 
des varias, tienen ideas originales, criterio propio é in- 
ventivas distintas de las habituales. 

Los característicos son, pues, los capacitados para sa- 
lir vencedores en las luchas por la vida. De la misma ma- 
nera que pudiéramos llamar ' 'pasivos" á los indiferentes, 
los característicos son los "activos", de firme voluntad, 
verdaderos revolucionarios que conmueven, modifican ó 
derrumban las ideas ó las teorías sustentadas, las más de 
las veces, por los convencionalismos sociales ó profesio- 
nales. 

No es raro encontrar que estos sujetos que pasan los 
lindes de la vulgaridad, sean clasificados por sus mismos 
congéneres, ó por los amorfos profesionales, ó por el pú- 
blico, de verdaderos degenerados, atenuándose el califi 
cativo, con un hipócrita "fulano es un cerebral". 

Son, al decir de Rossi, "personas que poseen una ó to- 
das las facultades psíquicas, superiores y propicias para 
imponerse al amorfismo ele la multitud. 

"Los característicos mavores" son muy raros, entre 



28 ANALES DE LA 



ellos están los extremos de la serie : el profesional de ge- 
nio — el sabio — y el delincuente, cuya alta inteligencia le 
permite escapar algunas veces, del Código penal. 

Entre los "característicos menores" se encuentran: el 
avaro y el pródigo, el sincero y el mentiroso, el crítico y 
el ignorante, el leal y el hipócrita, el envidioso y el ge- 
neroso, el orgulloso y el servil, el ambicioso y el humilde; 
encarnando ciertas manifestaciones especiales del "ca- 
rácter" humano del profesional. Son los verdaderos ti- 
pos diversos, bien conocidos por sus colegas y por el pú- 
blico en general. La manera de ser especial de estos su- 
jetos es adquirida, otras veces es congénita ó por atavis- 
mo hereditario. 

En la generalidad de los profesionales médicos, dichas 
cualidades son adquiridas por una especie de "mimetis- 
mo" secundario, pues quieren imitar al que ellos se for- 
jan en su imaginación como buen maestro, que pretenden 
imitar para alcanzar renombre, caudal, gloria y alta po- 
sición social. Todo esto sin gran esfuerzo y en el más 
corto tiempo posible. 

A pesar de ser algunas veces hombres de carácter y de 
energías, la misma precipitación con que quieren llegar á 
la meta, alcanzada por otros, en muchos años, les hace 
fracasar en la lucha por la vida. 

Si no fuera por el santo temor de exponer mi persona 
á los dicterios ó á otros argumentos contundentes, yo po- 
dría ir poniendo nombres propios de profesionales del 
grupo que acabo de enumerar, á continuación de cada 
uno de los tipos característicos ; pero me conformaré con 
que mis oyentes — que los conocen como yo — vayan ha- 
ciéndolo "soto-voce", para huir de igual peligro. 

Estos característicos exaltados prestan un verdadero 
servicio á la clase profesional y al mismo público que los 
censura. 

Véase si no, el párrafo del capítulo de Ingegnieros: 
"Se ha dicho con razón, que los avaros — cuvo tipo inmor- 
"talizaron Moliere y Balzac— exaltando una función or- 
dinaria, mueren de privaciones, pero sintetizan, ense- 
"ñándola á los demás, la útil función del ahorro; los pró- 
digos exaltando el carácter opuesto, la disipación, dan 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAN'A 29 



"alto ejemplo para el ejercicio normal de la filantropía. 
"Los sinceros son la antítesis, y también la cualidad mo- 
"ralizadora, de los mentirosos; los vanidosos, establecen 
"el equilibrio roto por sus antitéticos, los modestos; los 
"ambiciosos neutralizan la acción desmoralizadora de 
"los apáticos; los generosos la de los egoístas, etc.: pues 
"como bien observa Ribot, la dinámica psicológica de la 
"sociedad es dada por la acción de tendencias contrarias; 
"cada tendencia tiene su antagonista, que la equilibra y 
"enfrena, en sentido saludable para el conjunto." 

Desearía detenerme en la etiología de los "caracterís- 
ticos" pero el tiempo que debo entretener vuestra aten- 
ción no me lo permite. En la obra, ya publicada por In- 
gegnieros, podrán estudiarla aquellos á quienes interese 
estas atrayentes cuestiones de psicología social. 



Podemos afirmar que los simuladores característicos 
llegan á serlo por tres órdenes de causas que provocan, 
acentúan ó extreman el pequeño coeficiente de simulación 
que todos tenemos en nuestro carácter, como resultante 
necesaria, de las condiciones propias del ambiente en que 
luchamos por la vida. 

CLASIFICACIÓN DE LOS SIMULADORES 

Mesologicos ( astu .tos- 
to ( serviles. 

fumistas. 



Simuladores., 



r^ , • , i rumistas. 
Longemtos <-,-•, 

to \ disidentes. 

Patológicos i Platas. 

& \ sugestionados (1) 



SIMULADORES POR ADAPTACIÓN AL MEDIO 

Las influencias diversas del medio ambiente producen 
el simulador mesológico ; este tipo es común y su simula- 
ción resulta siempre de un fin utilitario. — Simulan cuali- 
dades que no tienen y que los aproximan á los hombres 
superiores, en talento ó en conocimientos profesionales, 



(1) Clasificación seguida por el profesor Ingegnieros en su notable libro. 



30 ANALES DE LA 



y disimulan las cualidades naturales que ellos tienen y 
que les son desfavorables. 

Los profesionales de esta clase son unos grandes co- 
mediantes y verdaderos artistas en el "trato áí gentes". 
Para no ser derrotados en la lucha por la vida, saben si- 
mular y disimular perfectamente todos los sentimientos 
afectivos : el amor y el odio, el respecto y la repugnancia, 
la cortesía y la indignación, el patriotismo más acendra- 
do y el desprecio más completo á los contrarios políticos, 
etc. 

Entre nuestros antiguos profesionales existía uno que 
con bien pocos conocimientos científicos, llegó á tener una 
boga extraordinaria y realizó una gran fortuna. Era cu- 
bano de nacimiento y creo que hasta de ideas ; pero su as- 
tucia y sus ideas utilitarias le permitieron alcanzar una 
enorme clientela, entre los elementos peninsulares, simu- 
lando á maravilla un gran amor á las instituciones de la 
entonces metrópoli española. En una ocasión como le 
preguntase un antiguo condiscípulo porque se hacía pa- 
sar por peninsular de tal ó cual provincia, y por otra par- 
te, porque hablaba con fuerte acento castellano, le con- 
testó sin inmutarse: no seas tonto, "esa es mi caña de 
pescar." 

Otro hemos conocido que dirigía siempre sus aptitu- 
des á encantar y halagar, á enamorar en el buen sentido 
de la frase, á las damas de las casas ricas que visitaba, 
consiguiendo con ello tener auxiliares que lo defendiesen 
y anunciaran pródigamente entre las casas de clases 
acomodadas. Este tipo de simulador astuto que era por 
naturaleza un gran orgulloso, se convertía en el más ser- 
vil de los serviles, cuando se trataba de conseguir un 
cliente adinerado ó adular á un poderoso. 

En uno de sus frecuentes errores de diagnóstico, des • 
conoció la gravedad de un pequeño niño que falleció ines- 
peradamente: saber el resultado y volar á la casa y pene- 
trar, hecho un mar de lágrimas, en las habitaciones para 
ir abrazando, con hondos sollozos, á cada uno de los fa- 
miliares del sexo femenino, todo fué uno. Criticándole 
un su compañero, le respondió : Sólo así he podido seguir 
siendo médico de esa casa, que tan bien remunera mis 
servicios. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 31 



En esta clase de simuladores astutos, existe una varie- 
dad muy común entre los profesionales, que pudiera ser 
clasificada con el nombre de "simulador pirata". 

Todas las simulaciones ó disimulaciones de este nuevo 
tipo, se dirigen á demostrar á los cariñosos padres de los 
enfermos, al acongojado esposo ó esposa, al hermano, 
etc., una gravedad insólita, donde él sabe que no hay más 
que un simple estado catarral. Acentúa y exalta su simu- 
lación, cuando se encuentra, por accidente, en presencia 
de un cliente de otro médico si es de los que él clasifica de 
primera de primera de la clase A; esto es, clientes que 
pagan muy bien y cuyos familiares son neuróticos ó im- 
presionables, para poderlos sugestionar fácilmente y 
multiplicar los honorarios. 

A pesar de la tiranía que ejercen, martirizando con 
diagnósticos terroríficos todas las enfermedades que 
ellos tratan, y á pesar de lo incorrectos que son con el 
comprofesor que han sustituido, el público los sigue lla- 
mando, y suelen alcanzar un nombre que les sirve para 
sus fines utilitarios. 

Entre los interminables ejemplos con que yo pudiera 
ilustrar esta clase de simuladores, debo recordaros antes 
de pasar á los "serviles", el caso más patente de simula- 
dor astuto y su antitético, que siendo de la clase de los 
amorfos, quiso aparentar una astucia que no tenía, y sólo 
le sirvió para patentizar su cuasi imbecilidad. Es el caso 
conocido de antaño y reproducido en la Habana, por uno 
de sus más grandes simuladores: un enfermo de fami- 
lia numerosa y distinguida era visitado por su médico, 
que le examina en presencia de numerosos parientes y 
amigos; mientras le ausculta, observa unas partículas de 
naranja que el paciente acaba de arrojar tras la cama, á 
la entrada del galeno, que había prohibido en absoluto 
tomar más que las drogas por él ordenadas. 

La astucia del simulador le sugiere la idea de reprodu- 
cir una comedia y con una serie de aspavientos y de men- 
tidas observaciones del pulso, respiración y percusión es- 
tomacales, le increpa diciéndole: ¡V. ha comido una 
fruta ! 



32 ANALES DE LA 



Gran espectación entre los concurrentes y un ligero 
murmullo de admiración. 

Con voz cavernosa vuelve á repetirle: ¡V. ha comido 
fruta ! ; Qué fruta ha comido V. ? y sin darle tiempo á 
responder, le dice déme usted la mano y tomándole el pul- 
so y fijando los ojos en actitud escudriñadora, en los ojos 
azorados del enfermo le dice : V. ha comido lima, toronja 
ó naranja. — Déme otra vez el pulso. Sí, efectivamente, 
V. ha comido naranja y no debe volver á hacerlo, so pena 
de que yo me despida y no vuelva á verle. 

Al retirarse el galeno no había frases con que enco- 
miar su sabiduría y perspicacia. 

Uno de sus discípulos, entusiasmado con el éxito y que- 
riendo imitarle, reprodujo la escena en una casa de la 
calle de la Muralla, donde habían puesto escoba amarga 
debajo de la cama del enfermo, con el fin de ahuyentar 
las pulgas. Después de los aspavientos y reconocimien- 
tos consiguientes, terminó por decirle al enfermo que su 
mal consistía en una indigestión de escoba amarga; in- 
sultados los familiares por tamaño disparate, faltó poco 
para que le despidieran á cajas destempladas. 

El simulador servil en las clases profesionales es más 
frecuente de lo que á primera vista parece y tiene por cau- 
sa la dificultad, cada día mayor, para abrirse paso, entre 
la balumba de sociedades que merman el ejercicio profe- 
sional. 

El simulador servil de la clase profesional médica es 
más digno de lástima que de censuras, siempre es la víc- 
tima del característico astuto que encumbrado ya, lo ex- 
plota de manera cruel. 

Son censurables los que son serviles sin que la necesi- 
dad apremiante les impulse á serlo, muchas veces, con 
sujetos de mucho menor nivel intelectual que ellos. 

Algunos simuladores át esta clase conozco, que llegan 
hasta á parecerse físicamente á sus pretendidos protecto- 
res, que en vez de protejerlos los explotan, simulando un 
afecto que no sienten, por los que consideran siempre se- 
res inferiores. 

Los infelices simuladores serviles suelen ser sujetos 
rendidos, médicos desgraciados cuya mayor calamidad 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 33 

consiste precisamente en tener que simular un acata- 
miento que están muy lejos de sentir, para con sus supe- 
riores, si no en talento, muchas veces, en posición social. 

SIMULADORES POR TEMPERAMENTO (CONGÉNITOS) 

Los factores orgánicos propios al temperamento indi- 
vidual caracterizan á los fumistas y disidentes. 

Una de estas dos variedades no está compuesta por 
sujetos utilitarios, son simuladores por el placer de serlo, 
v regularmente poseen una inteligencia superior. 

Esta peculiaridad psicológica, más bien perjudica que 
beneficia los intereses del profesional. El fumista es un 
sujeto de inteligencia superior, es hiperestésico é hipe- 
ractivo á la vez, exuberante de vida, de alegría y con una 
salud á toda prueba, se ocupa deleitándose con ello, en 
tomar el pelo á sus semejantes. 

Son simuladores que aman de tal manera el "sport" á 
que se dedican, que cuando no encuentran víctimas para 
sus diversiones fumistas la emprenden con los allegados 
ó los mismos familiares más queridos. 

Las simulaciones del fumista no se realizan con un fin 
utilitario; ni son empleadas para adaptarse al medio, en 
la lucha por la vida, sino por pura tendencia congénita. 

Esta clase que pudiéramos llamar "délos eternos satis- 
fechos, de los contentos, de los risueños, que parecen na- 
cidos para burlarse, espiritualmente, de la humanidad 
entera", tiene no pocos representantes en la clase médica. 

Son tipos generalmente muy simpáticos, y yo no nece- 
sito presentar ejemplos, por ser demasiado conocidos. 

El simulador disidente en nuestra profesión, es un tipo 
especial, bastante frecuente entre médicos, es el eterno 
descontento, el incesante gruñón, que simula algo, paten- 
tizando al que lo observa, su malestar del bienestar ajeno 
y á la inversa, su alegría por el fracaso de los demás. 

Si la suerte, sus aptitudes serviles ó su constante hipo- 
cresía, lo ha elevado á un puesto alto. Dios libre de su 
radio de acción, á los que él considera que puedan llegar 
á hacerle sombra, para sus fines utilitarios. Si delante de 
estos tipos, algún sincero hace elogios merecidos de un 
joven profesional, el disidente se sonríe dulce, pero mali- 



34 ANALES DE LA 



ciosamente y aunque no se le interrogue, acaba por decir : 
"¡Parece mentira! Mi opinión es que no vale nada." 
¡ Guay, de aquel que en su altura no le venera y le com- 
place ! Su odio le acompañará hasta después de la muerte. 

Para estos desgraciados, nadie que no sea ellos, puede 
valer gran cosa y cuando no los encuentran, simulan dis- 
parates, dichos ó realizados por los demás, que conside- 
ran pueden ser competidores, en su lucha por la vida. 

Este tipo de simulador, es perjudicial á sus colegas y 
á la humanidad, es un demoledor de todo aquello que no 
sea creado por él. Puede sintetizarse : un lobo ó una hie- 
na cubierta á veces por la piel de un cordero. 

Cuanto menos talento tiene, tanto más disidente será 
y con tanta mayor inquina perseguirá al que considere 
su igual ó superior, intelectualmente. 

Simuladores patológicos (anormales) 

Los psicópatas y sugestionados en las clases profesio- 
nales son temibles, porque representan el grado máxi- 
mum, la exaltación más variada en la simulación utilita- 
ria. 

Desgraciado el sujeto acaudalado ó con apariencia de 
tal, que cae en sus garras. 

Afortunadamente y para honra de nuestra profesión, 
sólo han existido casos muy raros de esta clase de simu- 
ladores y eso en épocas lejanas á la actual. 

Pero como su existencia en otros países es un verda- 
dero peligro que pudiera alcanzarnos alguna vez, bueno 
será puntualizarlos para que conocidos ya, podamos es- 
capar á su influencia. 

Es curioso señores, como los grandes descubrimien- 
tos, las grandes conquistas traen aparejadas al notable 
progreso que realizan, vicios y defectos que nadie pudie- 
ra sospechar ; pero si tenemos en cuenta que sólo pobres 
espíritus enfermos (simuladores patológicos ó sugestio- 
nados) se convierten en corruptores utilitaristas de esas 
grandes conquistas, nos veremos precisados si no á dis- 
culparlos, al menos intentar curarlos ó detenerlos en sus 
locas tendencias. 

La más grande conquista médica iniciada por Lister, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 35 

ha sido coronada por un éxito maravilloso, la impunidad 
con que hoy pueden realizarse grandes operaciones, sin 
el menor peligro para la vida de los operados, gracias á 
la manera de evitar las infecciones post-operatorias, que 
antes causaban gran mortalidad ; pero que al mismo tiem- 
po servían de santo temor para que los simuladores no se 
lanzaran fácilmente á extirpaciones, raspados y mutila- 
ciones que si bien es verdad que dejan con vida al enfer- 
mo, verdadero ó supuesto, destruyen órganos y visceras 
cuyo destino nos es á los médicos, muchas veces descono- 
cido y que seguramente la naturaleza sabia siempre, no 
ha colocado sin darles funciones especiales. 

En un lugar de América, cuyo nombre — no diré <~ü¡r.o 
Cervantes en el Quijote, no quiero acordarme — sino no 
puedo ó no debo acordarme, el abuso de las intervencio- 
nes llegó al extremo de alarmar á médicos y profanos. 

Había entrado, en aquella época y en el incógnito país, 
la moda de los raspados, no por verdaderas necesidades, 
sino por un fin utilitario de los raspadores. 

Pudiéramos llenar un libro con las más chistosas anéc- 
dotas é historias muy sugestivas, del período en que se 
hizo de moda aquella intervención ; que en la mayoría de 
los casos, no influenciaba lo más mínimo en la salud del 
paciente; pero que producía ganancias á los improvisa- 
dos especialistas. 

Alguien levantó su voz, dando el grito de alarma, por 
el abuso que se cometía con la cureta y los peligros que 
entrañaba aquella verdadera tala de epitelios y de muco- 
sas, de órganos que en vez de mejorar empeoraban, en 
no pocos casos, y el resultado fué excelente. 

Poco tiempo después, con rareza se oía mencionar al- 
gún caso justificado y en la actualidad sólo se realizan 
por aquellos competentes en estas materias y cuando 
realmente son necesarias, dichas intervenciones. 

La locura ó la manía en aquel sentido, dejó de ser 
granjeria de simuladores psicópatas para bien de la hu- 
manidad y buen nombre de los profesionales. 

Paréceme ver sonreír á alguno de mis colegas y hasta 
algún culto caballero, no médico, porque yo no doy otro 
calificativo más gráfico á los que abusan de su aparente 



36 ANALES DE LA 

superioridad, respecto á conocer achaques de enfermos y 
la manera de curarlos. 

Por qué se preguntan, tratar á seres tan depravados 
como enfermos mentales, cuando más bien les correspon- 
dería el de embaucadores á mansalva ? 

Precisamente por la intensidad de la depravación, que 
significarían esos hechos, realizados por sujetos, sanos 
de espíritu. Meditemos un poco sobre el particular; no es 
sólo deKle el punto utilitario que hay que considerar la 
cuestión. 

¿Qué le importa al hombre adinerado, unos cuantos 
centenares más ó menos de pesos, en su presupuesto de 
imprevistos? pero no se trata de eso, trátase de las te- 
rribles horas, días ó semanas, que transcurren, laceran- 
do el corazón de un padre, de un esposo ó esposa, hijo, 
etc. ; mientras la sentencia mentirosa de uno de esos des- 
graciados simuladores, pesa sobre la familia entera, ante 
el vaticinio de una espantosa enfermedad que ha de ser 
tratada por cruenta y peligrosa operación. 

Yo me pregunto á mi vez: ¿habrá sujeto alguno, sano 
de espíritu y de cultura general, como debe de tenerla el 
médico, capaz de realizar actos semejantes, inspirándose 
solamente en una idea de avaricia ? 

Xo es posible sospechar siquiera, que pueda imaginar- 
se y llevar á la práctica acto tan repugnante, sino en el 
caso de ser un degenerado, de ahí, que yo los coloque en- 
tre los psicópatas, cuyo espíritu se encuentra en estado 
patológico; pobres locos razonantes, que escapan al có- 
digo, escudados con un título profesional. 

Entre los numerosos ejemplos de tipos de esta natu- 
raleza, que tenía recogido un profesor, de aquel lugar 
ignorado, pudiéramos agregar el del "farmacéutico y el 
cochero" del sugestivo cuento de mi buen amigo el doc- 
tor J. Antonio López del Valle, joven médico, cuyos tra- 
bajos sobre deontología, son muy recomendables y otro 
cuento muy antiguo, narrado en un libro viejo. En sín- 
tesis, el caso fué el siguiente : en la calle X de la ciudad 
H, existía un rico panadero, excelente sujeto, muy aman- 
te de su familia. 

La esposa del comerciante, joven y de exhuberante sa- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 37 



lucí, siente unas pequeñas molestias en la garganta y el 
esposo creyendo ser cosa insignificante consulta á un mé- 
dico marchante de la casa, éste, después de simular un 
detenido y minucioso examen llama á parte al interesado 
v le dice que su esposa está en peligro inminente, que lo 
que sufre es uno de los más peligrosos tumores malignos 
conocidos en la ciencia. 

El atribulado señor da muestras sinceras del gran do- 
lor que le produce la alarmante noticia, y en vez de lle- 
var á la enferma á casa de cualquier especialista, de re- 
putación, suplica al simulador que no lo abandone m tan 
apurado trance, le ruega que se haga cargo de devolver- 
le la salud, á su idolatrada compañera. 

Por indicación del mismo galeno simulador se llama á 
un joven médico, culto, ilustrado y con la honradez cien- 
tífica que le faltaba al otro. 

Examinada la lesión dice el simulador: esta señora 
no tiene nada, es una simple vegetación ó pólipo peque- 
ñísimo, bastará una cauterización para curarla. 

El doctor X se guarda de decir esto á los familiares y 
cita para la siguiente semana al médico consultado, el 
cual presencia escandalizado, los más estupendos actos 
de simulación de riesgosa operación, que justifican, des- 
pués de un mes de asistencia, muchos centenares de pe- 
sos, como honorarios, por una enfermedad que hubiera 
curado un especialista ó cualquier médico honesto, en una 
sola visita v una sola indicación. 



De los simuladores sugestionados profesionales, poco 
debemos decir, porque es enfermedad común á iodos los 
países y se contagia fácilmente, si un fin utilitario acom- 
paña y exalta la sugestión. — Dígalo si no la aterradora 
proporción que alcanza en algunos países la operación de 
la apendicitis, sin que en numerosos casos, el análisis his- 
tológico justifique la intervención, una vez realizada. 

Ya tenemos psicópatas tan candidos que hacen prora- 
ganda por la operación preventiva del apéndice, como 
para evitar la probabilidad de quistes y otros males, tro- 
pezamos cualquier día con algún loco que proponga la 
extirpación preventiva de órganos internos, consiguien- 



38 AXALES DE LA 



do con ello una degeneración total y hasta la extinción de 
la humanidad, si los profesionales y el público cuerdo no 
los detuvieran en su riesgosa pendiente. 

Conclusión : — Los tipos morbosos que á grandes ras- 
gos hemos bosquejado, son útiles á la humanidad, puesto 
que sus extravagancias y locuras crean los tipos antité- 
ticos, tan necesarios á la armonía social. 

¡ Quiera Dios que mis palabras, cual simientes fecun- 
dadas por terreno virgen, caigan en el corazón de esa 
hermosa juventud médica llamada á sucedemos! 

¡Ojalá que sin quebrantos en el duro batallar le la ca- 
rrera, llegue á la meta codiciada cada uno, con esfuerzo 
noble, honesto, sano y por adaptación al medio, ven- 
za SIEMPRE EX LA LUCHA POR LA VIDA ! 



PROGRAMA DE LOS PREMIOS PARA EL ANO DE 1906. 

PREMIOS DEL 
DR. ANTONIO DE GORDON Y ACOSTA 



A. — Consistente en una medalla de oro al mejor trabajo 

de Fisiología Práctica. Tema libre. 
B. — Consistente en una medalla de oro al mejor trabajo 

de Medicina Legal, relativo á cuestiones propias de 

Cuba. Tema libre. 

Condiciones generales : 

Las memorias de los que aspiren á los premios >e reci- 
birán en la Secretaría de la Academia, calle de Cuba 
número 84 A, hasta las dos de la tarde del día 30 de mar- 
zo de 1906. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 39 



Deberán ser inéditas ; escritas en castellano, francés ó 
inglés, remitirse en pliego cerrado y lacrado con un lema 
en su cubierta. 

En otro pliego también cerrado y lacrado se enviará el 
nombre del autor, con el mismo lema de la [Memoria en 
su cubierta. 

En la sesión solemne del 19 de mayo de 1906, se efec- 
tuará la adjudicación de los premios á los autores de las 
Memorias que resultasen premiadas, destruyéndose en 
ese acto los pliegos que contengan los nombres de los no 
agraciados. 



■40 ANALES DE LA 



Acta de la sesión pública ordinaria del 9 de junio de 1905. 



Presidente: Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario: Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De mérito: Dr. Gabriel M." García. 

De número: Dres: E. Aeosta, J. P. Alacán, E. B. Barnet, I. Calvo, 
J. Le-Roy, R. Palacio, T. Plasencia, M. Ruiz Casabó, J. A. Val- 
dés Anciano, P. Valdé s Ragúes, P. T. de Vildósola. 

Honorarios: Dres. C. Delgado, C. Donoso. 

Leídas Las actas de Las sesiones públicas ordinaria del 28 de abril 
y solemne del 19 de mayo, fueron aprobadas. 

El Secretario dio cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Pe la Secretaría de Gobernación, escritos números: 
9848, 9849, 9852, 9860, 10066, 10067, 10068, 10251, 10252, 
1027;], 10535, 10542, 10543, 10544, 105 15, 10546, 10557, 10558, 
10791, 10792, 10811, 10812. IOS! 3, 10922, 10923, 10934, 11272, 
11278, 11283, 12134, 12217, 12332, 12335, 12346, relativos á pre- 
parados farmacéuticos. 

De la Secretaría de Hacienda, solicitando informe acerca de las 
substancias que puedan emplearse para desnaturalizar los alcoholes 
sujetos al Impuesto Especial. 

Del Congreso Médico Nacional, participando el voto de gracias 
que éste acordó á la Academia por la cordial protección dispensada 
al mismo durante los trabajos de organización y durante las se- 
siones. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, dando cuenta del re- 
sultado de las elecciones verificadas el 28 de abril, en cumplimiento 
del artículo 3." del Reglamento. 

A la Secretaría de Hacienda, ídem, idem, ídem. 

A la Secretaría de Gobernación remitiéndole el informe aproba- 
do el 28 de abril, sobre el Fer Bravais. 

A la misma, contestando escritos relativos á preparados farma- 
céuticos. 

Al Dr. Juan Santos Fernández, participándole su reelección para 
el cargo de Presidente de la Academia, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 41 

Al Dr. Tomás V. Coronado, idem, ídem, para el de Viee-Presi- 
dente. 

Al Dr. Gustavo López, idem, idem, para el de Secretario. 

Al Dr. Jorge Le-Roy. idem, idem, para el de Yice-Secretario. 

Al Dr. Francisco I. de Vildósola, idem, idem. para el de Teso- 
rero. 

Al Dr. Enrique Acosta, participándole su elección para el car- 
pí de Bibliotecario. 

Al Dr. Pedro Valdés Ragúes, idem, idem, para el de Conservador 
de Museos. 

Antes de entrar en la orden del día el Sr. Presidente da cuenta 
del sensible fallecimiento del Académico honorario Dr. José Beato 
y Dolz. consagrándole una nota necrológica. 

Se entra en la orden del día ocupando la Secretaría el Dr. Le- 
Roy por pasar el Dr. Gustavo López á la tribuna para leer un In- 
forme MÉDICO-LEGAL ACERCA DEL ESTADO MENTAL DE DON F.... R... 
G..., interesado por el Sr. Juez de 1. a Instancia del Distrito Sur 
de esta capital. 

El Dr. O. F. Cubas, pregunta qué es lo interesado por el Juez. 

El Dr. López satisface la pregunta y lee de nuevo las conclusio- 
nes de su informe. 

Sometido á discusión fué aprobado por unanimidad. 

Fl Dr. José P. Alarán da lectura á un informe sobre varios 
preparados farmacéuticos presentados por la ITomogenic Tablets 
('."; por la Dr. Le-Roy Medicine C.°; por la casa A. Cognet de Pa- 
rís; por la de Allcocks C.° y por Quesneville; informando en sentido 
favorable á su introducción, menos para los Granulos de Formopilina 
de los que deben pedirse detalles de su fórmula, para poder infor- 
mar. 

El Dr. Cul/as manifiesta que vota en contra, pero habiendo vo- 
tado en pro de ¡a aprobación del informe tal como lo presenta el po- 
nente los demás Sres. Académicos, fué aprobado. 

El Dr. AJacán, en nombre del Dr. Arturo Bosque, que no ha podi- 
do concurrir, da lectura á otro informe sobre preparados farma- 
céuticos de varias casas de París, cuya introducción y venta ha soli- 
citado el Dr. Sarrá. ante la Ser-retaría de Gobernación, en escritos 
fecha tres de mayo actual. 

Abierta discusión de este informe el 



42 ANALES DE LA 



Dr. Donoso opina que todos los medicamento? deben ser recha- 
zados. 

El Dr. Cubas se expresa, desde luego, en el mismo sentido, y aña- 
de que ninguno de los medicamentos que vienen a informe de la 
Academia deberían ser informados favorablemente. 

El Dr. Alocan manifiesta que muchos de los preparados que no 
pueden ser analizados debidamente, tienen sin embargo unas fór- 
mulas perfectamente conocidas y aceptadas por los facultativos y 
que se siguen usando por prescripción de éstos. 

El Dr. Delgado expone que todos esos productos deben de ser 
indicados por los facultativos. 

El Dr. Palacio manifiesta que ciertos preparados no pueden ser 
rechazados.por más que no puedan precisarse todos bus componentes, 
y que en ese sentido han sido aceptados muchos de ellos por esta 
Academia. 

El Dr. Plasencia, opina lo mismo y añade que resultaría muy gra- 
ve el que la Academia rechazase, por ciertas futilezas, agentes me- 
dicamentosos que se están vendiendo hace más de cincuenta años 
en esta capital. 

Se acuerda que los Dres. Alacán y Delgado redacten unas con- 
clusiones sobre la manera de ser aprobados esta clase de informes. 

El Dr. Manuel Delfín, que tampoco ha podido concurrir, remite 
tres informes sobre preparadüs farmacéuticos á los (pie dio lec- 
tura el Secretario, siendo aprobados por todos menos por el Dr. Cu- 
bas, que manifestó su voto en contra, pidiendo constase así en el 
acta. 

El Dr. Juan Santos Fernández cede la presidencia al Dr. Corona- 
do y da lectura á su trabajo anunciado cuyo título es: Nuestro pu- 
blicista Saco como precursor de una observación oftalmoló- 
gica. 

Concluida esta lectura, el Dr. Coronado cita el caso del ciego So- 
roa, contando algunas anécdotas relativas al mismo y otras del se- 
ñor Juan Arango, insistiendo sobre lo muy desarrollado que en és- 
tos se encontraba el sentido del espacio y haciendo con este motivo 
algunas consideraciones. 

El Dr. Santos Fernández manifiesta que al ciego Soroa lo había 
traído á esta Academia, asegurando que sufre de un criftostalmus y 
que el Sr. Arango tiene una atrofia total de la papila, careciendo 
por tanto absolutamente de visión. 

No habiendo más de que tratar, se dio por terminada la sesión. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 43 



Nota necrológica del Dr. José Beato y t)olz 

POR EL 
DR. JUAN SANTOS FERNANDEZ 



(Sesión del 9 de junio de 1905) 

El día 24 de mayo último dejó de existir, á los 68 
años de edad, víctima de la tuberculosis, el Dr. D. José 
Beato y Dolz, que ingresó como Académico de número el 
27 efe septiembre de 1874, y que pasó á la clase de hono- 
rario el 24 de octubre de 1897. 

A pesar de su delicada salud, concurrió hasta hace po- 
co á inocular la vacuna en los días que la Corporación 
tiene desig-nados desde tiempo inmemorial para tan me- 
ritorio objeto. 

Fué contemporáneo en estudios, por los años de 1863 
á 1867. en París, del ilustre ex-Secretario de la Acade- 
mia Dr. Antonio Mestre, quien en ésta le encargaba á 
menudo informes y otros trabajos relacionados muy es- 
pecialmente con la obstetricia, asunto predilecto de su 
práctica profesional, por haber sido discípulo estimado 
del profesor Pajot en la Facultad de París. 

Su tesis para el doctorado versó sobre la fiebre puer- 
peral y su discurso de ingreso en la Academia sobre las 
hemorragias puerperales. 

Terció con frecuencia en las discusiones que aquí se 
suscitaron respecto de la Obstetricia y muy particular- 
mente en la extensa que se provocó á propósito de la con- 
ducta que debe seguirse cuando desprendida del cuerpo, 
queda retenida la cabeza del feto, en el claustro materno. 

Hijo de la Habana, y emparentado con distinguidas 
familias de esta capital, gozó de una buena clientela cinco 
lustros atrás ; pero sus achaques le alejaron de ella como 
de las tarcas de esta Corporación. 

Ocupó durante algún tiempo y en época en que era 
bien retribuida, la plaza de médico del teatro de Tacón, 



44 ANALES DE LA 



hoy El Nacional, en el que han actuado notables artistas, 
y como antítesis singular el Dr. Beato tenía desde su ju- 
ventud la voz completamente velada por una perturba- 
ción "de su laringe que le acompañó hasta sus últimos 
días. 

Desempeñó una plaza de médico en el antiguo Hospi- 
tal de Paula, que, como sabéis, por legado especial y ex- 
preso sólo puede ser servido por hijos de esta capital y 
nacidos intramuros de la ciudad precisamente. 

Como el fundador de la Academia y nuestro actual 
Jefe de Sanidad se distinguió siempre por su piedad ca- 
tólica. 

Descanse en paz el estimado compañero que para siem- 
pre nos ha abandonado, y guardemos el recuerdo de su 
labor y de su cooperación á la obra en que estamos todos 
empeñados. 



INFORME MEDICO - LEGAL ACERCA DEL ESTADO MENTAL DE 

UN SUJETO 

POR LOS 

DRES. GUSTAVO LÓPEZ Y TOMAS Y. CORONADO 



(Sesión de 9 de junio de 1905) 

El Sr. Juez de Primera Instancia del Sur de esta ciu- 
dad en atentos escritos de 19 y 27 del mes de abril, se sir- 
ve interesar de esta Academia, se proceda á la observa- 
ción de don F. . . R. . . G. . . á fin de que se le manifieste 
cuál sea el estado mental del Sr. R. . . G. . . y si se en- 
cuentra ó no en condiciones y con la capacidad necesaria, 
de regir sus bienes, y para el caso de encontrarlo en la 
actualidad en posesión de su capacidad mental, informe 
si lo está en virtud de haber curado completamente, ó si 
solo goza de un intervalo lúcido. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Por la Presidencia de esta Academia se nos ha desig- 
nado para llenar este cometido. 

Para llevarlo á término, nos fué necesario á los que 
suscriben, examinar en variadas veces y ocasiones al se- 
ñor R. . . G. . . ya haciéndolo concurrir á nuestros gabi- 
netes de consultas, ya haciéndolo venir á esta Academia, 
va visitándolo en su propio domicilio. 

En una y en otras ocasiones le hemos observado con 
libertad, le hemos visto á nuestra entera satisfacción, y 
adelantamos que siempre le hemos observado, procedien- 
do del mismo modo, comportarse de la misma manera, 
conducirse con idéntica propiedad y compostura. Siem- 
pre oportuno, siempre atento y fino, y siempre agrade- 
ciendo mucho nuestra deferente actitud para con él. 

Por los datos que hemos podido obtener, resulta que 
don F. . . R . . . G . . . es en la actualidad un señor que 
tiene 64 años de edad, que nació en la provincia de Ma- 
tanzas, y que su familia entera está libertada de todo an- 
tecedente acerca de enfermedades nerviosas y mentales. 
Se halla además exento de todo antecedente sifilítico y al- 
cohólico. Hijo de familia acomodada, desde la muerte -de 
su padre tuvo á su cargo los intereses de toda ella, los 
cuales hizo siempre progresar. Su ocupación, pues, no 
ha sido otra que los negocios, dedicando á ellos gran ac- 
tividad en toda su existencia, y habiendo dado siempre 
muestras de su sagacidad en las transacciones mercan- 
tiles. No ha sido hombre de gran cultura, no ha recibido 
una educación superior, habiéndose ilustrado bastante 
en los numerosos viajes que ha hecho á Europa y á los 
Estados Unidos, y en sus relaciones con las gentes de 
negocios. Conoce el francés y el inglés. 

Se cuenta de él que hace próximamente tres años, vi- 
viendo en el Hotel Pasaje, quiso suicidarse, lanzándose 
á la vía en los momentos de cruzar un tranvía, el cual 
solo le fracturó la clavícula izquierda, haciéndole además 
varias contusiones en la muñeca del mismo lado. 

Refiérese además, que en otra ocasión, en 9 de abril del 
año pasado, se disparó un tiro de revólver en la sien de- 
recha, con tal suerte, que el proyectil no interesó la cavi- 
dad craneana, produciéndole tan sólo lesiones graves y 



46 ANALES DE LA 



destructivas del ojo derecho, y la conmoción cerebral con- 
siguiente. 

En la primera ocasión, con verdadera prontitud fué 
poco á poco volviendo á su estado ordinario, haciendo 
vida activa, ocupándose bien pronto, otra vez, de sus ne- 
gocios, á los cuales atendía cuidadosamente. En la se- 
gunda ocasión, su estado delirante, parece que hubo de 
durar un poco más, pero al cabo, de esta situación ha ido 
saliendo, poco á poco, hasta encontrarse hoy completa- 
mente curado. 

Pero ahora, no puede volver á ocuparse de sus nego- 
cios, como lo desea, porque durante el tiempo de esta su 
última etaoa delirante, fué declarado incapacitado. 

He aquí por qué se hace la consulta actual á esta Aca- 
demia. 

Nosotros, que hemos observado cuidadosamente á este 
hombre, durante los días del mes de abril, durante todo 
el mes de mayo, y en los días que llevamos del mes ac- 
tual, confesamos que íbamos preparados, pensando en- 
contrarnos con un enajenado, y recibimos cierta sorpre- 
sa al tener que habérnoslas con un hombre razonador y 
atento, con un hombre lleno de corrección y de propiedad- 
ya sea en sus modales, ya sea en su trato con nosotros, 
ya sea en la natural cortesanía que resulta del encuentro 
de un par de caballeros. 

No quisimos hacer caso de aquella primera impresión : 
esperamos pacientemente otra, y otra después, y todas 
produjeron en nosotros el mismo efecto. 

Aun así no quisimos pensar que fuese cierta esta bon- 
dad mental observada. Y entonces nos dividimos para 
realizar la observación. Pero al cabo de diez días de esta 
labor, habríamos de reunimos, y al reunimos nos pusi- 
mos de acuerdo enseguida, por virtud del grado de natu- 
ralidad ó de buen orden, de verdadero fisiologismo en que 
encontramos las facultades mentales del sujeto que ob- 
servábamos. 

Véase si no: 

Examinado en sus facultades psicológicas, en las fa- 
cultades relativas al cálculo, nos encontramos, con que 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 47 



nada aparece mejor organizado que lo que á este punto 
se refiere. 

Examinado en todo cuanto hace relación con su me- 
moria, nos ha hecho ver que recuerda perfectamente, 
tanto los hechos remotos de su existencia, como aquellos 
que más recientes le son ; tanto los asuntos relacionados 
con el orden numérico de fechas, etc., como los que se 
refieren á la memoria de lugares, á la de personas y nom- 
bres. En este punto el sujeto observado, recuerda perfec- 
tamente el suceso del tranvía, atribuyéndolo á un hecho 
casual. No así el suceso del revólver, al hecho de haberse 
él mismo disparado un tiro, pues este es el punto acerca 
del cual el sujeto ni recuerda, ni se dá cuenta de ello. Lo 
mismo ocurre con los hechos inmediatos á este suceso, de 
los cuales, no recuerda absolutamente nada. Es más tar- 
de, cuando este señor comienza á darse cuenta de la rea- 
lidad de las cosas, las cuales trae á su bienestar presente. 

Examinado bajo el punto de vista de sus instintos, nos 
encontramos, con que este hombre, como lo acreditan sus 
años, no acusa hoy verdaderas ideas eróticas; que tiene 
naturalmente amenguadas sus ideas de orden religioso, 
cosa á que no ha sido conducido por sus familiares y que 
no se ha cuidado él mismo de hacer prácticas en su vida ; 
que tiene verdaderamente razonables sus ideas ambicio- 
sas, las cuales hoy puede asegurarse que están bien cir- 
cunscritas; y las ideas de adquisividad que hoy presenta, 
se reducen más bien á conservar el dinero que posee en 
la actualidad, á defenderlo de las asechanzas que la po- 
sesión del dinero suelen despertar, que á tener interés en 
su aumento, como lo ambicionaba en los años anteriores. 

Examinado bajo el punto de vista intelectual propia- 
mente dicho, tenemos en él á un sujeto que ofrece buena 
percepción de las co§as, que se sabe dar buena cuenta de 
todo cuanto á su alrededor tiene lugar, que sabe muy bien 
comparar y que raciocina con propiedad y con mucha 
oportunidad. Que no sea muy grande su inteligencia, 
bien se ve, pues que carece de la cultura extensa que para 
ello también resulta preciso ; pero tiene la muy bastante, 
para poderse apreciar en él condiciones y buen grado de 
su juicio, de su voluntad y del objetivo de la vida. 



48 ANALES DE LA 



Examinado en sus facultades afectivas, á este hombre 
tenemos que considerarle como que nunca las ha ofreci- 
do muy extensas, pues ha sido siempre muy corta su fa- 
milia, creyendo encerrarlas dentro de ella, no habiendo 
jamás tenido el cuidado de cultivarlas. 

No ofrece nuestro observado, ninguna alteración en su 
sensibilidad en general, ni desorden alguno del movi- 
miento. 

Este hombre pues, que es correcto en su conducta, que 
sabe muy bien guardar la compostura con todos los que 
trata, que sabe bien conducirse con verdadera propiedad, 
que sabe bien llenar con todos las atenciones sociales de- 
bidas, que se viste con la propiedad natural de sus años, 
y lógicamente todo en él guarda relación, desde su misma 
actividad cerebral hasta sus funciones orgánicas, resulta 
á nuestra consideración un hombre que disfruta del po- 
derío de su razón. Hoy por hoy, no tendríamos embara :o 
en juzgarle y conceptuarle, con relación á sus años, como 
un hombre lleno de perfecta salud en general. 

Que este hombre tuviera hace tres años y consecutiva- 
mente á las lesiones hechas por el tranvía, unos días (le 
etapa delirante, es cosa que vemos á diario y que está ocu- 
rriendo á todas horas. Que este mismo hombre al hacerse 
un disparo de revólver, ofreciera una etapa delirante, de 
la cual ese mismo disparo fuese su iniciación, esto es, qtc 
ha sido víctima de un proceso mental, eso también le ocu- 
rre, ó le puede ocurrir á cualquier mortal. 

Pero de que estos hechos, hayan terminado por la cura- 
ción del sujeto, es también cosa bien lógica y natural. Pe- 
ro no es lógico que esta locura sufrida, haya sido diag- 
nosticada de incurable, y que se haya ligado su existen- 
cia con lesiones de su aparato circulatorio, que están muy 
lejos de ofrecer la realidad con que se han estimado, ha- 
biéndose por este motivo apreciado del todo, incurable. 
Porque por otra parte, no ha podido sufrir este sujeto, 
una lesión mental ligada al grupo, de afecciones menta- 
les orgánicas, — dentro del cual figuran la parálisis gene- 
ral, la demencia senil y las demás formas de demencia 
que están en relación con el reblandecimiento cerebral, 
con focos hemorrágicos ó con la presencia de tumores — , 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 49 

porque estas lesiones son incurables, sus síntomas no de- 
saparecen nunca, y el sujeto se halla privado para siem- 
pre de su salud. Y aquí hay salud; este sujeto la ha re- 
cobrado á todas luces ; luego su estado mental no puede 
ser apreciado como ligado á una arterio esclerosis, que 
está muy lejos de ser tan evidente, y que tampoco puede 
implicar necesaria y forzosamente, la aparición de aque- 
llos trastornos mentales. 

De modo, pues, que nuestro observado, es claro, es diá- 
fano, es evidente á todas luces, que sólo padeció de tras- 
tornos mentales de orden funcional, de los cuales está hoy 
completamente curado. V por haberse tratado sólo de le- 
siones funcionales, es por lo que curó. Porque no hubiera 
curado, si ese trastorno mental hubiera estado ligado á 
una afección cerebral orgánica. 

Por todos estos motivos nos atrevemos á proponer á 
esta Academia las siguientes conclusiones: 

Primera. — Don F. . . R. . . G. . . tiene hoy día. un 
buen estado mental, encontrándose en condiciones y con 
capacidad necesarias para poder regir sus bienes y diri- 
gir su persona. 

Segunda. — Su buen estado mental de hoy. lo debe 
á Jiabcrsc curado completamente, de la enfermedad men- 
tal que ofreciera. 

Tercera. — Al consignar que hoy día se encuentra 
curado, el Sr. F . . . R. . . G . . ., expresado queda que no 
está bajo la influencia de un estado lúcido. 



INFORME SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POK EL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 

(Sesión de 9 de junio de 1905) 

Se refiere á los siguientes : 

1.° De la Homogenic Tablets Co., N. York. — Table- 
tas homogéneas del Dr. R- Wil Kinson. 

2.° De The Dr. Le-Roy Medicine Co., y The S. T. 



50 ANALES DE LA 



Pharmacal Co., de N. York: pastillas antúricas; hister- 
form; healine; formo y granulos de formopilina. 

3.° De la casa A. Cognet de París : cápsulas de Cog- 
net ; hemoneurol de Cognet ; grageas de hierro de Cognet 
y grageas de Dubourg. 

4." De la Allcocks Mfg. Co., N. York: pildoras del 
Dr. Brandreth ; parches de Allcocks. 

5.° De la casa del Dr. Quesneville : crema de bismuto 
de Quesneville; glicerolado de bismuto; nuevo vinagre 
de salud y jarabe de ioduro de almidón soluble. 

Este informe fué aprobado. 



INFORMES SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión de 9 de junio de 1905) 

Se refiere á los siguientes : 

I o De la The Palisade Manufacturing Co., kola Car- 
dinette ; boroliptol, hemaboloides y hemaboloides arsenia- 
to (con estrignina.) 

2.° De la The Arlington Chemical Co. N. York; yo- 
dopeptonoids. 

3.° Bálsamo pectoral Alien; pildoras sexine; Perry 
Davis Pain Killer ; tabletas Palmo ; emulsión de aceite 
de bacalao, sal efervescente de Davis ; jarabe Weavers y 
Ferrovin. 

Estos informes fueron aprobados. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAXA 51 

NUESTRO PUBLICISTA SACO COMO PRECURSOR DE UNA 
OBSERVACIÓN OFLAMOLOGICA 

POR EL 
DR. JUAN SANTOS FERNÁNDEZ 



(Sesión del 9 de junio de 1905) 

Si ya no estuviese probado que el insigne bayamés doc- 
tor José Antonio Saco fué un gran filósofo, notable es- 
critor, sobre todo en el campo de la política y "el único li- 
terato cubano que se ha ocupado de cosas serias "al decir 
de Altere Aumont, lo probaría el encontrar entre sus in- 
finitos trabajos la descripción de las maravillas realiza- 
das por un ciego, en la ciudad de su nacimiento, con la 
precisión y reflexión que en estos últimos tiempos lo han 
hecho escritores consagrados especialmente á la materia. 
y alguno de ellos, ciego de nacimiento y educado de 
acuerdo con los adelantos modernos acerca del particular 
cual le ha ocurrido á la Sizerane. 

He aquí la relación del ciego Serrano publicada en el 
extranjero, (París 1858) (1) por el ilustre cubano que 
debido á sus ideas avanzadas vivió menos en su patria 
que fuera de ella, á pesar de haber pasado de octogena- 
rio: 

"El ciego Serrano en Cuba" . 

En Bayamo, villa situada en el departamento oriental 
de la Isla de Cuba, nació en la última ó penúltima decena 
del pasado siglo D. Mariano Serrano. Vastago de una 
familia muy decente y acomodada, tuvo la desgracia de 
ser atacado de la viruela á los pocos años de edad, y si 
bien escapó con la vida, reventáronsele los ojos, quedán- 
dole dos profundas cavidades, que nunca ocultó con es- 
pejuelos. Este hombre á quien yo conocí desde niño, es 



(1) Imprenta de D'Aubusson y Kugelmann. 



02 ANALES DE LA 



por su tino admirable uno de los ciegos más extraordina- 
rios que se pueden presentar, y para darle á conocer, bas- 
ta la enunciación de algunas cosas que no solo le vi yo ha- 
cer, sino todos los habitantes de Bayamo. Este ciego que 
no sé si ha muerto ya, salía diariamente á la calle ; pero 
jamás con lazarillo, pues su único guía era un bastón que 
llevaba en la mano. De este modo visitaba las familias de 
su amistad y recorría toda la población y aunque ésta, 
cuando él cegó no pasaría de 20,000 personas, estaba de- 
rramada sobre una superficie cuatro ó cinco veces más 
grande que la que ocupa en Europa una población de 
igual número de habitantes. 

A los inconvenientes de la distancia se le juntaba otra 
mayor, cual es la tortuosidad é irregularidad de las ca- 
lles ; pero tanta era su destreza, que sin tropezar, ni titu- 
bear doblaba las esquinas y entraba en cuantas casas que- 
ría. Si las personas de su amistad mudaban de habita- 
ción, él seguía visitándolas, sin necesidad de que nadie le 
condujese, ni aun la vez primera á la nueva morada. 

En Bayamo, para dar salida de los patios á las aguas 
llovedizas, se construyen caños subterráneos que las de- 
rraman en la calle, y salen por su boca con tanta fuerza, 
que excavando á veces el terreno al pie de ella, suelen 
quedarse estacionadas formando charcos. 

Una tarde que había llovido, hallábase uno de éstos de- 
lante de la casa de una tía mía, á cuya puerta jugaba yo 
con otros muchachos, alcanzamos á ver á Serrano que 
venía en línea recta sobre el charco; y deseosos de que 
se mojara los pies, hicimos el más profundo silencio. 

El ciego prosiguió su marcha con paso firme; casi al 
enfrentar con nosotros se sonrió y sin tocar el agua con 
el bastón, apoyó la punta de éste del otro lado del char- 
co, y dando un salto, pasó sin mojarse con gran asombro 
nuestro. 

¿Cómo pudo saber este ciego que allí había un charco 
de agua ? Sólo de dos modos y cada uno á cual más ex- 
traordinario, ó conociendo á palmo las calles de Bayamo 
ó teniendo un olfato tan delicado que el olor del agua le 
advirtiese su presencia. De que esto último puede suce- 
der, referiré un caso de que fui testigo. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAN A 53 

A dos leguas de Bayamo corre un riachuelo llamado 
Mabay que hace grandes y repentinas avenidas. Mi pa- 
dre tenía un esclavo criollo, hijo de padres también crio- 
llos que siempre le acompañaba en sus viajes al campo. 
Un día en que de éste volvían á la población con un tiem- 
po muy asentado, luego que llegaron á cosa de un tercio 
de legua de Mabay, el esclavo empezó á decir que le olía 
á agua y que creía que Mabay estaba crecido. Como 
el tiempo estaba claro y sereno y durante algunos días no 
había caído ni una gota de agua en aquella comarca, mi 
padre no prestó atención á lo que el esclavo decía; pero 
éste al paso que se iban acercando al riachuelo, se confir- 
maba más y más en su primera idea ; y cuando llegaron 
á él reconoció que el olfato no había engañado al esclavo. 

La experiencia enseña que este sentido se embota ge- 
neralmente con la civilización, mientras que se afirma, y 
á veces de un modo prodigioso en hombres y tribus sal- 
vajes. Pero volvamos al ciego. 

El no sólo andaba á pie sin guía ni compañero, sino 
también á caballo, montando indistintamente los propios 
y ágenos, así en los campos, como en la población. . 

En las fiestas de San Juan y Santiago que se celebran 
en Bayamo y en las que entonces corrían desaforada- 
mente por las calles millares de personas á caballo, Serra- 
no tomaba parte sin que le arredrasen los peligros ni 
las desgracias que á veces ocurrían. De este hecho la po- 
blación entera de Bayamo me sirve de testigo. 

Encontréle también un día á cuatro leguas de la po- 
blación, yendo solo en un caballo negro, para una ha- 
cienda de su padre. Contaba yo esto á un médico francés 
amigo mío, Dr. Luis Bertot, casado con una señora espa- 
ñola de Santo Domingo y establecido en Ba) r amo con to- 
da su familia; y después de haberme oido me refirió 
asombrado lo que una noche le sucedió con Serrano. 

Como rara es la casa de alto que hay en Bayamo, Ber- 
tot habitaba en una baja. Cenaba con su familia en la sala 
cuya puerta principal daba á la calle. 

Oyó venir por ella un caballo á toda brida, que el gi- 
nete empezó á recoger según que se acercaba á la casa, 
y parando de repente, y aun llegando á meter el caballo 



54 ANALES DE LA 



la cabeza en la puerta, Bertot ve y oye á Serrano que le 
decía : 

"Sr. D. Luis, en mi casa hay un enfermo de gravedad. 
Hágame usted el favor de ir allá ahora mismo" y obteni- 
da que hubo una respuesta favorable, volvió la rienda, y 
se marchó á escape en rumbo de su casa, que estaba algo 
distante y en calle diferente de la del médico. 

Que este ciego recorriese á pie las calles de Bayamo 
é hiciese visitas, bastante asombroso es ; mas al fin él po- 
día medir con sus pasos las distancias que andaba. Pero 
en el presente caso, ¿cómo pudo, corriendo á caballo gra- 
duar con tanta precisión la distancia que mediaba entre 
su casa y la del médico? Y no se diga que el caballo lo 
conduciría ; porque ni Serrano tenía caballo particular, 
puesto que montaba en cualquiera ó aun cuando lo hu- 
biese tenido, él jamás había visitado la casa de Bertot, 
siendo por lo mismo imposible que el caballo hubiese ati- 
nado con ella. 

Últimamente hallándose una vez en la hacienda de su 
padre, hizo que un negro de su confianza le mancornase 
dos yuntas de novillos; y como deseaba venderlas sin 
noticias de su padre, fué á ocultarlas con el criado en la 
espesura de un monte. Seguro ya de su presa, se marchó 
á buscar un comprador, y cuando lo hubo encontrado vol- 
vió solo, con éste á enseñarle el paraje donde estaban los 
novillos. 

Otros rasgos admirables de D. Mariano Serrano pu- 
diera yo consignar aquí ; pero bastan los mencionados 
para que se le tenga por uno de los ciegos más extraor- 
dinarios. 

Su nombre y sus prodigios solamente son conocidos de 
los habitantes de Bayamo; pero la memoria de tal hom- 
bre exige un recuerdo especial para que no quede como 
hasta aquí sepultado en el olvido." 

Nosotros que tuvimos la suerte, cuando contábamos 
sólo 25 años, de conocer á esta gloria legítima de nuestro 
suelo, que le visitamos en el boulevard Saint Michel, en 



(1) Este artículo está citado en la obrarle D.José Antonio Saco, 
titulada: "Colección de papeles científicos, históricos, políticos y de otros 
ramos sobre la Isla de Cuba.'' En la página 153 del tomo ?'•' 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 55 



París, donde residía por 1872 y nos extasiábamos en ad- 
mirar aquel gigante de la inteligencia que sólo tenía una 
pequeña estatura y unos ojos tan diminutos que contras- 
taban con la penetración de su mirada capaz de ver en 
las conciencias, estábamos muy lejos de pensar entonces 
que al través de los años habíamos de recordar aquellas 
visitas, exponiendo algo de lo que produjo su talento, en 
esta Academia de Ciencias, á cuya fundación contribuyó 
y en cuyo salón principal fué expuesto su cuerpo, perfec- 
tamente embalsamado y conservando el parecido exacto, 
en 1880, al ser traído de Barcelona, donde falleció, cuan- 
do publicaba sus últimas obras. 

Nos satisface reproducir la historia del ciego Serrano 
porque á la vez que traemos á lugar apropiado un dato 
científico que cada cual aprovechará en su oportunidad, 
cumplimos de cierto modo la recomendación del sabio 
bayamés compendiada en los últimos renglones de su re- 
lato: "la memoria de tal hombre (refiriéndose al ciego 
Serrano) exige un recuerdo especial para que no quede 
como hasta aquí, sepultado en el olvido." 



56 ANALES DE LA 



Acta de la sesión pública ordinaria del 23 de junio de 1905 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — I)r. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De mérito: Dr. Carlos J. Finlay. 

De número: Dres.: J. P. Alacán. — (4. Alonso Cuadrado. — E. B. 
Barnet. — D. F. Cubas. — G. Buplessis. — V. de la Guardia. — J. 
Jacobsen. — J. Le-Roy. — E. Pan liñas. — I. Plasencia. — M. Buiz 
Casabó. — J. A. Valdés Anciano. — P. Valdés Bagues. 

Honorarios: — Dres.: M. S. Castellanos y C. Delgado. 

Leída el acta de la sesión anterior (!) de junio) fué aprobada. 
El Secretario dio cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las 
siguientes comunicaciones : 

Entrada. — De la Secretaría de Hacienda, reiterando la súplica 
formulada en 28 de abril relativa á la desnaturalización de loe 
alcoholes sujetos al Impuesto del Empréstito. 

De la Audiencia de Matanzas, solicitando informe en causa nú- 
mero 90-1905 del Juzgado de Alacranes, por homicidio por arma 
de fuego. 

Del Dr. José P. Alacán, aceptando la ponencia que se le enco- 
mendó en el informe sobre la desnaturalización de los alcoholes. 

De los Dres. Juan Santos Fernández, Tomás Coronado, Gustavo 
López y Gonzalo Aróstegui de haber prestado guardia de honor al 
cadáver del General Máximo Gómez. 

De la Secretaría de Gobernación, escrito número 13584 autori- 
zando la venta en esta Isla de la preparación farmacéutica deno- 
minada Tritipalm. 

Del Dr. Tomás Vicente Coronado, escusando su falta á la se- 
sión. 

Salida. — Al Juez de Primera Instancia del Sur. remitiéndole in- 
forme aprobado el día 9 de junio acerca del estado mental de don 
lí... R... G... 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 57 

Al Jefe de Sanidad de la República, devolviendo un pliego y pa- 
quete que le acompaña, que por error fué enviado á esta Academia. 

Al Dr. Emilio Pardiñas, acompañándole el informe del Dr. Car- 
los Moya relativo á la Digestína, que á su petición quedó sobre la 
mesa. 

A la Secretaría de Hacienda, acusándole recibo del recordatorio 
que sobre el informe de la desnaturalización dé los alcoboles solici- 
tó dicho centro. 

Al Dr. José P. Alacán, nombrándolo ponente para informar sobre 
lo anterior. 

Al Dr. Ignacio Plasencia, nombrándolo para contestar el discur- 
so de recepción del Académico Dr. Gustavo G. Duplessis. 

A la Audiencia de Matanzas, acusándole recibo del escrito en 
que solicita informe en causa por homicidio y haciéndole saber que 
se ha nombrado ponente y dado las órdenes oportunas para que la 
Comisión de Medicina Legal se reúna y evacué dicho informe para 
el día 23, pues antes no podrá celebrar sesión la Academia. 

A la Secretaría de Gobernación, remitiendo los informes apro- 
bados el día 9 de junio, sobre preparados farmacéuticos. 

Designando para prestar guardia de honor al cadáver del Gene- 
ral Máximo Gómez, expuesto en el Palacio de la Presidencia de la 
b' .-pública, á los Dres. Juan Santos Fernández, Tomás Coronado, 
Gustavo López y Gonzalo Aróstegui. 

Entrando en la orden del día, el Sr. Presidente concede la pala- 
bra al Dr. Jorge Le-Roy para leer su informe anunciado, sobre He- 
rida por arma de fuego. — Este informe fué aceptado por todos y 
por tanto aprobado. 

Se concede la palabra al Dr. José P. Alacán para dar lectura al 
Informe acerca de la desnaturalización de alcoholes, intere- 
sado por la Secretaría de Hacienda. 

El Dr. Emilio Pardiñas. teniendo en cuenta la mucha importan- 
cia que entraña el presente asunto, pide á la Academia nombre una 
comisión para que lo estudie de nuevo y emita informe. 

El Dr. Alacán le arguye leyendo la comunicación de la Secreta- 
ría de Hacienda, donde se pide el presente informe y se expresa la 
urgencia del caso. 

A pesar de ello insiste el Dr. Pardiñas, en que la Academia deje 
nombrada una comisión que lo estudie, toda vez que por lo mismo 
que se trata de un asunto relacionado con el impuesto, tiene sumo 
interés. 



58 ANALES DE LA 



L<oa Dres. Domingo l<\ Cubaá y Claudio Delgado apoyan lo pro- 
puesto por el Dr. Pardiñas. 

La Presidencia expone también su criterio en igual sentido y pro- 
pone el nombramiento de una comisión compuesta de los Dres. G. 
Alonso Cuadrado. E. Pardiñas y J. P. Alarán. — Así se acuerda, 
aceptando la designación mencionada los señores designados que 
están presentes y se acordó oficiar á la Secretaría de Hacienda co- 
municándole la causa de la demora sufrida en el informe que inte- 
resa. 

Ocupa la tribuna el Dr. Enrique B. Bamet quien en nombre del 
Dr. Carlos J. Finlay lee el trabajo anunciado sobre Importancia 

DE CIERTOS FACTORES SECUNDARIOS EN EL DESARROLLO DE LA TÜBEEr 
CULOSIS PULMONAR Y EN EL DE LA MORTALIDAD PRODUCIDA POR LA 
MISMA. 

La Presidencia felicita al Dr. Carlos J. Finlay por su bella la- 
bor y dá por terminada la sesión ordinaria, quedando la Academia 
constituida en sesión extraordinaria para la recepción oficial del 
Dr. Gustavo G. Duplessis. 



INFORME MEDICO LEGAL EN CAUSA POR HERIDA DE ARMA 

DE FUEGO 

POR El, 

DR. JORGE LE-ROY Y CASSA 



(Sesión del 23 de junio de 1905). 

El señor Presidente de la Audiencia de Matanzas con 
fecha 13 del actual solicita de esta Academia, se le infor- 
me, como prueba documental en causa por homicidio nú- 
mero 90-1905 del Juzgado de Alacranes, "si un disparo 
"que se realiza contra un individuo con un revólver cali- 
"bre 32, á veinte pasos de distancia, puede producir el 
"proyectil una herida que presente bordes quemados y en 
"caso negativo, á qué distancia, poco más ó menos, ha de- 
bido hacerse el disparo con un revólver calibre 32 que 
"haya producido el proyectil una herida que presente 
"bordes quemados." 

Dos cuestiones técnicas se presentan á la resolución de 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 59 

la Academia. — La primera si á veinte pasos de distancia 
un proyectil lanzado por un revólver calibre 32 puede 
producir una herida de bordes quemados. 

A esta pregunta podemos contestar, desde luego, nega- 
tivamente, pues á esa distancia el proyectil lanzado por 
el cañón de un arma de ese calibre, no produce quemadu- 
ras en los bordes de la herida. 

La segunda pregunta es menos precisa, pues trata de 
determinar la distancia á que se ha realizado el disparo 
para producir el proyectil una herida de bordes quema- 
dos. — Ante todo, debemos aclarar lo que se entiende en 
medicina legal por bordes quemados, ó en otros términos, 
describir los caracteres ciue presenta una herida produci- 
da por arma de fuego disparada á muy pequeña distan- 
cia. A más de la forma generalmente circular ú ovalada 
del orificio de entrada de la baila, se encuentra una colora- 
ción amarillo-rojiza, parda ó negruzca, de sus bordes 
(según la clase de pólvora) ; el fatua je producido por la 
incrustación de los granos de pólvora incompletamente 
quemados y el chamuscamiento de los vellos, pelos ó bar- 
ba de la región afecta ó verdaderas quemaduras de diver- 
sos grados producidas por la inflamación de los tejidos 
que forman los vestidos, sin contar con los desgarros que 
pueden producir los mismos gases originados por la con- 
flagración del explosivo y que cuando el disparo es á muy 
corta distancia, infiltrándose en los tejidos, puede hacer- 
los estallar. 

Desde luego, que en el caso presente, podemos prescin- 
dir de las consideraciones relativas á las distintas clases 
de armas de fuego, pues se especifica que ha sido un re- 
vólver y de calibre 32 ; pero no se dice de qué fabricante, 
ni de qué fecha su construcción, lo que nos hubiese permi- 
tido conocer la clase de pólvora empleada, su cantidad y 
la naturaleza del proyectil y su peso; con estos datos, á 
falta del arma original, que es con la que se debe operar, 
hubiéramos podido establecer una serie de experiencias 
que nos hubieran conducido á positivos resultados ; pero, 
va que nada se nos ha remitido, nos contentaremos con 
someter á la ilustrada consideración de los señores aca- 
démicos algunas experiencias y observaciones practica- 



60 ANALES DE LA 



das por distinguidos médicos legistas que se han ocupado 
de este asunto. 

Tourdes con un revólver sistema Lef aucheux de 0'009 
m. de diámetro, notó que á unos 0'50 m., ya no había in- 
crustación ninguna. El tinte negruzco de la pólvora que- 
mada es muy visible á 0'15 m. ; la mancha es mayor, pero 
menos obscura á medida que la distancia aumente ; á 0'40 
m., ya no existe ó es muy ligera. 

Con un revólver Lef aucheux también, pero de CT007 
m. de diámetro, Desfossés observó que el tatuaje se efec- 
tuaba á 0'32 m. de distancia, que los pelos se chamusca- 
ban á 0'08 m- de distancia y las ropas hasta 0'18. 

Lerroux y Gastinne-Renette en el asunto Godeíroy 
operando con un cachorrillo de dos cañones rayados, del 
mismo sistema y de 0'009 m. de diámetro, concluyeron 
que á 0'13 m. el tatuaje y la quemadura se comprueban 
fácilmente "aún después de lavar la parte; que es proba- 
"ble ocurra lo propio á 0'20 m., signos que disminuyen 
"considerablemente á 0'30 m. ; casi desaparecen á 0'50 m. 
"y, por fin á 0'80 m. de distancia aquellos efectos casi 
"siempre son nulos." (Vibert). 

En un asunto en que intervino Vibert con Gastinne- 
Rennette de una mujer que se había acribillado el rostro 
con granos de pólvora desde la barba hasta la raíz del 
pelo disparándose un cachorrillo cargado con perdigones 
y enorme cantidad de pólvora gruesa, resultó que el tiro 
fué disparado á 0'30 m. de distancia y no había vestigios 
de quemaduras. 

"Con un revólver americano de cuatro tiros y cargado 
"con pólvora gruesa, vio Tourdes que á la distancia de 
"un metro se engastaban los granos de pólvora en gran 
"cantidad y en una extensión de 0'25 m. ; aun se incrus- 
tan aquéllos á la distancia de T50 m. con el mismo re- 
"vólver, y á un trecho de 0'50 m. se inflama una hoja de 
"papel. — Con motivo del proceso Peytel, fué nombrado 
"perito un capitán de artillería en 1839, y comprobó que 
"con una pistola de arzón había que disparar á O'ló m. \o 
"más lejos para chamuscar las pestañas y cejas de un c 
"dáver. Disparando con la misma pistola sobre una ho- 
"ja de papel que contenía cabellos, notó que, á la distan- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 61 

"cia de un metro, los granos de pólvora la atravesaba 
"sin chamuscar los cabellos, á 0'32 m. los pelos ofrecían 
"vestigios de quemaduras, á los 0'16 m. estaban comple- 
"tamente carbonizados y el papel amenudo inflamado" 

"En suma, con un revólver ó pistola puede ocurrir la 
"quemadura de ropas y cabellos hasta una distancia de 
"0'32 ; los productos de combustión se depositan hasta los 
'0'40 m., y la incrustación de los granos de pólvora se 
"realiza á la distancia de 1*50 m. á 2 metros. Pero estas 
"cifras son muy vagas, y así, cuando se trata de fijar por 
"centímetros la distancia á que se verificó el disparo, no 
"podrá resolverse la cuestión sino merced á repetidas 
"pruebas con la misma arma, con los mismos cartuchos 
"y en circunstancias muy parecidas á las del caso." 

"También importa añadir que los vestigios que deja el 
"disparo á quema ropa ó á boca de jarro no son constan- 
tes. La penetración de los granos de pólvora en la piel 
"puede faltar aunque se descargue sobre la piel desnuda, 
''según hemos tenido ocasión de comprobar en muchos 
"suicidios." (Yibert). 

Pudiéramos multiplicar las citas de los autores que de 
esta materia se han ocupado, pero como, repetímos, no 
hemos hecho las experiencias apropiadas, por no tener el 
arma ni los cartuchos de la causa cuyo juicio se celebra, 
nos contentamos con lo expuesto y proponemos á la Aca- 
demia las siguientes conclusiones : 

Primera. — Que en un disparo que se realiza contra un 
individuo con un revólver calibre 32, á veinte pasos de 
distancia no puede producir el proyectil una herida que 
presente bordes quemados : y 

Segunda. — Que la distancia á que ha debido realizarse 
dicho disparo con un revólver calibre 32 (sin especificar 
ni su fabricante, ni la fecha de construcción, ni la clase 
de pólvora, ni ninguna de las otras circunstancias nece- 
sarias al peritage) poco más ó menos es desde la salida 
del cañón hasta un metro ó metro y medio. 



62 ANALES DE LA 



IMPORTANCIA DE CIERTOS FACTORES SECUNDARIOS 

EN EL DESARROLLO DE LA 
TUBERCULOSIS PULMONAR Y EN LA MORTALIDAD 
PRODUCIDA POR LA MISMA (*) 



AMPLIACIÓN DEL MISMO ASUNTO PRESENTADA EN LA SESIÓN DE LA 

ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 

DE LA HABANA, EL 23 DE JUNIO DE J905 

POR EL 

DR. CARLOS J. FINLAY 



Por tratarse de un asunto que considero de interés pa- 
ra la salud pública de la nación, creí cumplir un deber al 
presentar al Primer Congreso Médico Nacional Cubano, 
celebrado en esta ciudad el mes próximo pasado, una 
Nota Preliminar acerca de la importancia de ciertos fac- 
tores secundarios en el desarrollo y la mortalidad de la 
tuberculosis pulmonar, á reserva de ampliar después en 
alguna otra ocasión, como la presente, el motivo y los 
fundamentos de aquella Nota, cuyo texto es el siguiente: 

"Entre las enfermedades humanas ninguna ha sido 
quizás objeto de tan minuciosos estudios por parte de los 
más eminentes médicos, clínicos, patólogos, bacteriólo- 
gos, y epidemiólogos, como la tuberculosis pulmonar no 
obstante lo cual y á pesar de los continuos esfuerzos aún 
en los países más adelantados en cuestiones de higiene, 
esta enfermedad sigue figurando, en tiempos normales, á 
ía cabeza de las causas de defunción." 

"He llegado pues, á preguntarme si en nuestro afán por 
evitar que los sanos se infecten con los bacilos que por 
todas partes esparcen los enfermos, no se ha descuidado 
demasiado otra precaución más perentoria aún, según 
mi modo de ver, cual es la de eliminar tanto para los en- 
fermos como para los sanos, todo lo que tienda á parali- 



(*) Nota preliminar leída ante el Primer Congreso Médico Nacional Cu 
tono, celebrado en la Habana, del 20 al 24 de mayo de 1905. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 63 



zar en el cuerpo humano los recursos naturales de que 
éste se halla dotado para defenderse contra la invasión y 
el arraigo de la infección tuberculosa." 

"Los dos recursos principales de que el organismo hu- 
mano dispone para defenderse contra la agresión del ba- 
cilo de Koch, son : 

1." — Las funciones fagocitarias de los leucocitos, y 

2." — El estímulo hacia la proliferación que experimen- 
tan las células del tejido conjuntivo bajo la acción simul- 
tánea de las secreciones extra é intracelulares del bacilo ; 
haciendo una de esas secreciones el papel de complemen- 
to para con la otra." 

"Bajo la influenciade dicho estímulo las células conjun- 
tivas proliferan hasta edificar alrededor de los bacilos 
una cápsula, la cual por una parte, proteje á los bacilos 
contra la avidez de los fagocitos, y por otra, restringe la 
multiplicación de los bacilos aprisionados en su interior 
y la trasudación de sus secreciones hacia los tejidos ad- 
yacentes.'' 

"La protección que el enfermo obtiene con la encapsu- 
lación del foco bacilar suele, sin embargo, ser precaria por 
cuanto si llega á establecerse en su proximidad algún 
foco de bacterias piógenas, éstas, por medio de sus pro- 
piedades necrotizantes y ulcerativas podrán destruir las 
paredes de la cápsula protectora. Así quedarán libres los 
bacilos que aún permanezcan vivos, se multiplicarán y, 
con la protección que suele procurarles la asociación con 
bacterias piógenas contra los fagocitos, llevarán á cabo 
la obra destructora en los tejidos adyacentes y la forma- 
ción de nuevos focos, bien en otras partes del cuerpo del 
mismo enfermo, bien en el exterior con partículas del cul- 
tivo mixto, tuberculoso-piógeno, que por cualquier medio 
hayan sido transportadas desde su sitio primitivo." 

"En conclusión, estimo ser lo más esencial para evitar 
el desarrollo y la mortalidad de la tuberculosis pulmonar, 
colocar á los pacientes y á los sanos en condiciones que les 
permitan el respirar un aire puro y libre de las contami- 
naciones urbanas, á fin de evitarles la inhalación de las 
bacterias piógenas esparcidas por el aire, incluyéndose 
en esta categoría no tan solo los estafilococos y estrepto- 



64 ANALES DE LA 



cocos sino otros que son también productores de pus, co- 
mo verbigracia el micrococo de Friedlander y el bacilo de 
Frankel, el coco-bacilo de la gripe, el tetrageno de Gaff- 
ky, y algunos otros de suyo quizás poco temibles". 

La causa que me indujo á presentar la Nota Prelimi- 
nar que acabo de leer fué la dificultad que siempre encon- 
tré de poder explicarme las fluctuaciones observadas en 
la cifra de mortalidad por tuberculosis en el término mu- 
nicipal de la Habana, durante los últimos seis años, á no 
ser mediante la intervención de dichos factores secunda- 
rios que he mencionado en aquella Nota. 

Debo hacer presente, sin embargo, antes de asentar mi 
tesis, que aunque mis conclusiones se refieren solamente 
á la tuberculosis pulmonar^ las cifras que presento más 
adelante comprenden todas la forma de la enfermedad, 
de manera que sea posible establecer el cotejo entre los 
años recientes (á partir de 1900) durante los cuales se 
han registrado separadamente en la estadística las distin- 
tas formas de la tuberculosis, y los años precedentes en 
que no se consignó tal distinción. 

No obstante, es tan evidente la preponderancia de la 
forma pulmonar sobre todas las otras que, la inclusión de 
éstas no afecta sensiblemente á las conclusiones. 

Por otra parte, en obsequio á la exactitud de la compa- 
ración estadística, las defunciones por tuberculosis ocu- 
rridas en Regla no han sido incluidas en las cifras perte- 
necientes á la Habana, toda vez que Regla no fué incor- 
porada á este término municipal sino en noviembre de 
1901. 

Merced á los valiosos datos recogidos por el Dr. Jorge 
Le-Roy, Jefe de Estadística General de la Junta Superior 
de Sanidad, y por el Sr. Jesús Pardiñas, del Negociado 
de Estadística del Departamento de Sanidad de la Haba- 
na, me ha sido dable ofrecer el cuadro siguiente, en que 
se presenta la mortalidad anual por tuberculosis y por 
viruela, en el municipio de la Habana, durante los 33 
años últimos, ó séase desde 1872 á 1904, ambos inclusive. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



65 



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MORTALIDAD ANUAL POR VIRUELAS Y POR TUBERCU 
LOSIS EN EL MUNICIPIO DE LA HABANA 



AÑOS 


VIRUELA 


TUBERCULOSIS 


AÑOS 


VIHUELA 


TUBERCULOSIS 


1872 


174 


1415 


1889 


7 


1382 


187S 


47 


1339 


1890 


12 


1606 


1874 


772 


1407 


1891 


151 


1563 


1875 


711 


1400 


1892 • 





1528 


1876 


160 


1714 


1893 


8 


1342 


1877 


97 


1747 


1894 


216 


1314 


1878 


1225 


1714 


1895 


181 


1023 


1879 


523 


1733 


1896 


1004 


1578 


1880 


440 


1629 


1897 


1404 


1926 


18S1 


706 


1679 


1898 


168 


2795 


1882 


1 


1427 


1899 


4 


1281 


1883 


5 


1471 


1900 


2 


851 


1884 


1 


1497 


1901 





897 


1885 





1239 


1902 





929 


1886 





1187 


1903 





998 


1887 


1654 


1527 


1904 


1 


1125 


1888 


550 


1336 









El objeto de este cuadro es para comprobar si los nú- 
meros confirmarían mi presunción de que cualquier cir-' 
cunstancía que aumente de manera notable la cantidad 
de bacterias piógenas en una localidad determinada debe 
aumentar también en la misma localidad el número de 
casos confirmados de tuberculosis pulmonar, así como la 
cifra de mortalidad por esta afección. 

Y no puedo imaginar, en verdad, ninguna otra cir- 
cunstancia que deba contribuir de un modo tan evidente 
al aumento de la cantidad de gérmenes piógenos en una 
localidad, como la presentación de una epidemia de vi- 
ruela. Cada sujeto atacado de esta enfermedad constitu- 
ye la más prolífica fuente de tales bacterias, y la inmuni- 
dad contra el germen específico no proporciona defensa 
alguna contra las bacterias piógenas contenidas en cada 
pústula. 

Mientras no tengamos dato alguno acerca de las fe- 
chas de invasión y duración de los casos mortales de tu- 
berculosis, tratándose de una enfermedad que raras ve- 
ces termina en el mismo año de la invasión, no es fácil 



66 ANALES DE LA 



que el máximum de influencia de la viruela sobre el desa- 
rrollo de la tuberculosis se revele desde el comienzo de 
una epidemia variolosa. Y débese además tener en cuen- 
ta que la producción de bacterias piógenas no habrá de 
proceder únicamente de los casos mortales de viruela 
sino también de los casos benignos de varióla vera aún en 
los sujetos parcialmente inmunizados. Con esas salveda- 
des estimo que el Cuadro núm. 1 confirma la tesis que sos- 
tengo. 

En efecto, la menor mortalidad por tuberculosis, re- 
gistrada durante el periodo colonial (anterior á 1899), 
ocurre en los dos años consecutivos de 1885 y 1886, en 
que no se registró muerte alguna por viruela, habiéndose 
inscripto tan sólo 7 en todo el quinquenio correspondien- 
te (1882 hasta 1886). Mientras que las cifras de muertes 
por tuberculosis superiores á 1600, ocurrieron exclusiva- 
mente, primero, en una serie de seis años consecutivos 
(1876 hasta 1881) en que jamás cesó de hacer estragos 
la viruela y luego, durante la guerra última (1895 hasta 
1898) habiéndose declarado una epidemia muy intensa 
de viruela en 1896 y 1897 y una mortandad enorme por 
tuberculosis en los años de 1897 y 1898. 

El punto más importante, sin embargo, y el que me 
ha decidido á hacer un estudio cuidadoso de la materia, 
es el cambio sorprendente experimentado después del 
mes. de abril de 1899, en la mortalidad por tuberculosis. 
Como puede verse en el cuadro adjunto (N.° 2) la cifra 
de mortalidad por tuberculosis en la Habana, durante 
los años 1897 y 1898, fué extremadamente elevada, des- 
pués de la grave epidemia de viruela que hizo sus estra- 
gos en 1896 y 1897 durante los horrores de la reconcen- 
tración- 

Cuando en enero de 1899, el Gol tierno Militar de los 
Estados Unidos tomó posesión de la Isla, una de sus pri- 
meras atenciones fué la de celebrar un contrato con los 
médicos de todas las localidades para que de casa en casa 
procediesen á vacunar á cuantas personas no estuviesen 
inmunizadas contra el terrible azote. Unos cuantos casos 
aislados de viruela continuaron presentándose, no obs- 
tante, hasta julio de 1900, desde cuya fecha no sólo la 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



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68 ANALES DE LA 



Habana, sino la Isla toda, han permanecido exentas de 
la enfermedad. 

Así pues, la influencia de este factor no puede de nin- 
gún modo tomarse en consideración para darse cuenta de 
ías fluctuaciones en las cifras de mortalidad por tuber- 
culosis, en el municipio de la Habana, desde enero de 
1899 á diciembre de 1904, como se ve en el cuadro nú- 
mero 2. 

Obsérvase en este cuadro que la mayor mortalidad por 
tuberculosis registrada en los dos años anteriores con- 
tinuó durante los meses de enero, febrero, marzo y abril 
de 1899; pero que después de esta fecha ocurrió un cam- 
bio repentino. El promedio diario de defunciones por tu- 
berculosis en los años 1897 y 1898 fué de 5,27 y 7,66 res- 
pectivamente. Durante los cuatro primeros meses de 
1899, considerados en conjunto, continuó en 5,56; 
pero en los ocho meses subsiguientes de aquel año, el pro- 
medio diario de muertes por tuberculosis, descendió á 
2,50. En el siguiente año (1900), solo se registraron 851 
defunciones por esta causa de muerte, lo que acusa un 
promedio diario aún menor : 2,33. 

Se dictaron por el Gobierno Interventor algunas medi- 
das contra la propagación del bacilo de Koch, entre otras 
la prohibición de escupir en los lugares públicos : aceras, 
vehículos, etc. ; más no fué sino hasta principios de 1902 
que se inició una campaña verdadera en este sentido, es- 
tableciéndose la Liga contra la Tuberculosis y el Dispen- 
sario Especial del Departamento de Sanidad para enfer- 
mos del pecho, campaña sostenida después desde la pro- 
clamación de la República, en mayo de 1902, por nuestro 
Departamento de Sanidad con una serie de medidas, cada 
vez más extensas, contra la diseminación del bacilo tu- 
berculoso. 

Y á pesar de que la cifra total de mortalidad por todas 
causas ha ido progresivamente decreciendo en el munici- 
pio de la Habana, y de haber permanecido libre de toda 
enfermedad cuarentenable y de epidemias graves, el pro- 
medio diario de defunciones por tuberculosis, que había 
descendido á 2,33 en 1900, vuelve á subir gradualmente 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HAB1MA 69 

de este modo: á 2,45 en 1901, á 2.54 en 1902, á 2,73 en 
1903, y, por último, á 3,08 en 1904. 

Y la única causa que me ha sido dable descubrir y á la 
cual se debe tanto el rápido descenso de la mortalidad por 
tuberculosis en 1899 y 1900, como el aumento subse- 
cuente en 1901, 1902, 1 ( X)3 y 1904, fué la obra sanitaria 
tan especial é intrépida realizada en esta ciudad por el 
Departamento de cloacas, en marzo de 1899 por orden 
del General Ludlow, Gobernador del Departamento de 
la Habana. 

La obra á que he hecho referencia consistió en poner 
al descubierto todas las cloacas maestras de la ciudad á 
intervalos de 20 pies, limpiándolas y extrayendo todas 
las inmundicias que se habían depositado en su fondo du- 
rante larga sucesión de años, raspando las paredes y bajo 
fondo de las cloacas y haciendo correr por ellas abundan- 
temente agua y electrozono. 

Un promedio de 400 obreros fueron empleados diaria- 
mente en esta operación hasta el 30 de junio ; limpiándose 
48,680 metros lineales de cloaca, extrayéndose 15,338 
metros cúbicos de lodo, y empleándose 112,379 libras de 
cal viva en la desinfección del lodo tan pronto como se 
extraía. El lodo se echaba en el acto en carros cerrados y 
se conducía á las lanchas donde se llevaba mar afuera 
para arrojarlo en la corriente del golfo. El costo total de 
la obra fué de $34,933. 

Un trabajo de tal naturaleza no podía repetirse en 
tiempos normales sin ocasionar trastornos al tráfico y 
grandes riesgos sanitarios. 

Fácilmente se comprende por lo expuesto que las ven- 
tajas sanitarias que se obtuvieron después de la comple- 
ta limpieza de las alcantarillas, y que se prolongó durante 
18 meses, no podía durar indefinidamente. 

Acumuladas otra vez las inmundicias en las cloacas 
hasta alcanzar grandes proporciones, tienen que produ- 
cir otra contaminación de la atmósfera de esta ciudad por 
medio de sus emanaciones, y es posible también por algu- 
nas de las bacterias más difusibles, ascendidas desde el 
saturado subsuelo á través de la porosidad de las paredes 
y pisos de los edificios, para ser después diseminadas en 



70 ANALES DE LA 



el aire y en el polvo. Xo obstante, apenas pudiera admi- 
tirse que fuera este uno de los medios eficaces de disemi- 
nación del bacilo tuberculoso- 
He llegado, pues, á la creencia de que la intervención 
de otros factores, tales como la asociación de bacterias 
piógenas pudiera ser considerada, para todo propósito 
sanitario, como un elemento esencial para el desarrollo 
completo de la tuberculosis pulmonar aún después de ha- 
berse implantado en el tejido pulmonar el bacilo especí- 
fico de esta enfermedad. 

De una manera más general, es un hecho admitido que 
la concurrencia de factores secundarios es necesaria para 
que se produzcan las lesiones anatómicas y los síntomas 
clínicos que caracterizan los casos confirmados de tuber- 
culosis pulmonar. 

Liebermeister, en su magistral trabajo en el Handbuch 
der praktisclicn Median ron Ebstc'ui u. Schwalbe Bd. I. 
S. 323, escribe: "Positivamente si la enfermedad (tu- 
berculosis pulmonar) fuera transmitida de hombre á 
hombre tan fácilmente, como por ejemplo, la viruela, en- 
tre las gentes que no estén protegidas profilácticamente, 
el número de personas atacadas con tuberculosis sería 
mucho mayor, y los médicos en particular, llegarían á in 
fectarse casi todos.'' "Yernos, por lo tanto, agrega el au- 
tor, que la transmisión no ocurre por un mero contacto 
ó simple relación, sino que, al mismo tiempo, tienen que 
realizarse algunas otras condiciones especiales." 

Es un hecho bien conocido, que muchos cadáveres de 
personas fallecidas por otras enfermedades distintas por 
completo de la tuberculosis, presentan incuestionable 
evidencia de lesiones tuberculosas, muchas de ellas espon- 
táneamente curadas. Expertos que han tenido la oportu- 
nidad de investigar el asunto, reconocen que, un tercio ó 4 
la mitad de todos los habitantes de ciudades populosas, 
más tarde ó más temprano, reciben el contagio de la en- 
fermedad. 

Por otra parte, el Profesor Grancher, con la autoridad 
de su vasta experiencia, asevera que la tuberculosis in- 
cipiente, diagnosticada precozmente, puede casi siempre 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 71 

curar si se rodea al enfermo con las mejores condiciones 
sanitarias. 

El sabio profesor en conclusión, define al tubérculo c.< :■- 
mo "un neoplasma fibro-caseoso que lleva siempre dentro 
de sí mismo el germen de su propia curación." 

Si he ido algo más allá de estos precedentes en la re- 
dacción de mi Nota Preliminar, ha sido sin duda con el 
propósito de sintetizar, en lo posible, los factores secun- 
darios á que se refiere Liebermeister y que muchos au- 
tores incluyen bajo denominaciones ó términos tan vagos 
como estos : "predisposición ; virulencia especial del ger- 
men; depresión de la resistencia de los tejidos por hemo- 
rragias accidentales; nutrición defectuosa; etc." 

Después de las cuidadosas observaciones de Metchni- 
koff y otros investigadores, no es posible poner en duda 
que los leucocitos polinucleares constituyen la primera lí- 
nea de defensa del organismo humano contra la invasión 
del bacilo de Koch. De aquí se infiere que cualquier cau- 
sa que tienda á rebajar el número de esos leucocitos por 
debajo de su promedio normal, aumentará las probabili- 
dades de que algunos de los bacilos tuberculosos inhala-, 
dos en los alveolos pulmonares, se escapen de la fagocito- 
sis y logren encapsularse, con lo cual quedarán protegi- 
dos, temporal si no permanentemente, contra los ataques 
de los fagocitos. 

Esto puede acontecer también cuando en la proximi- 
dad de los bacilos tuberculosos, se hayan desarrollado co- 
lonias de bacterias piógenas, puesto que la propiedad ca- 
racterística de estas bacterias consiste en atraer 
primeramente á los leucocitos á fin de destruirlos, acumu- 
lando así, como trofeos de su victoria, los cadáve- 
res de sus víctimas, convertidos ahora en glóbulos de 
pus. 

Entre las bacterias piógenas, el estafilococo y el estrep- 
tococo permanecen al frente, pero existen otras muchas 
productoras de pus, que podrán también protejer al baci- 
lo tuberculoso contra el asalto de los fagocitos. 

Cierto es que casi todas las bacterias, aun los simples 
saprofitos, en dosis masivas, efectúan la formación de 
pus : pero no es esto lo que ocurre en la naturaleza. 



72 ANALES DE LA 



Por lo que queda expuesto, se comprenderá que el pa- 
pel de las bacterias piógenas en la infección tuberculosa, 
como la he descrito en mi Xota Preliminar, no constitu- 
ye un estado de simbiosis, puesto que su parte consiste 
simplemente en facilitar al bacilo tuberculoso la prosecu- 
ción de sus evoluciones y desarrollar sus facultades des- 
tructoras, apartando los fagocitos y produciendo dentro 
de su esfera de acción una hipoleucocitosis localizada. 

Muchas especies de bacterias pueden, por lo tanto, rea- 
lizar ese fin- 

Con objeto de investigar qué especies llenan más fácil- 
mente este papel, permitidme citar una vez más á Lieber- 
meister que dice: "En presencia de tan variadas lesiones, 
á no ser por su comunidad de origen, nadie podría figu- 
rarse que todos esos procesos puedan proceder de una 
sola entidad morbosa. Pero tampoco resulta completa esa 
unidad etiológica, pues juntamente con las lesiones debi- 
das á la acción de los bacilos tuberculosos se encuentran 
catarros bronquiales simples, así como también neumo- 
nías lobares y lobulares, no producidas por los bacilos tu- 
berculosos sino por otras bacterias patógenas. Puede tra- 
tarse de los micrococos de Frankel y de Friedlander, pe- 
ro también, y con especial frecuencia, de los estreptoco- 
cos y estafilococos, ó bien de otros micro-organismos. Se 
puede por lo tanto decir, con razón, que en la generalidad 
de los casos se trata de una infección mixta," (loe. cit. p. 
339 y 340). 

"También en otro sentido, agrega el mismo autor, 
los casos de tuberculosis avanzada presentan habitual- 
mente una infección mixta. En los sitios donde ya la obra 
destructora de la tuberculosis se ha iniciado, suelen im- 
plantarse y germinar distintos microbios, particularmen- 
te los micrococos piógenos y diferentes bacterias de pu- 
trefacción, éstos suelen precipitar la obra destructiva ó 
bien, en otros casos, influir en el curso de la enfermedad, 
y en el estado febril." 

Xo pocos de nosotros han tenido ocasión de ver perso- 
nas con síntomas evidentes de tuberculosis y cuya cura- 
ción final puede ser atribuida solamente á su traslado de 
la populosa ciudad al campo abierto. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HA.BANA 73 



Esto demostrará que aún las lesiones que se atribuyen 
generalmente á la acción exclusiva del bacilo tuberculo- 
so, pueden ser modificadas en grado considerable por la 
supresión de los factores secundarios que dominan el pro- 
ceso inicial. 

La experiencia de algunos otros países presta apoyo 
valioso á algunas de estas apreciaciones de mi Nota Pre- 
liminar, desarrolladas en este trabajo. Con respecto á la 
influencia de las epidemias de viruela en la propagación 
de la tuberculosis, Alemania posee el registro más efi- 
ciente, conservándose exenta de viruela desde hace mu- 
chos años y también allí la reducción de la tuberculosis 
ha sido satisfactoria, disminuyendo la mortalidad por 
esta causa y obteniendo un excelente tanto por ciento de 
curaciones. 

Con referencia al influjo del alcantarillado y drenaje 
del subsuelo, las esmeradas investigaciones de los Comi- 
sionados nombrados en Inglaterra para efectuarlas, han 
llegado á la conclusión de que á las mejoras realizadas 
con tal objeto, debe atribuirse ampliamente el descenso 
de la mortalidad por tuberculosis en varias de las ciuda- 
des más populosas, Londres inclusive. 

La influencia del saneamiento general y de una atmós- 
fera privada de contaminaciones, sobre la mortalidad por 
tuberculosis resulta pues plenamente demostrada. 

Además de los factores antes mencionados, que modifi- 
can la cifra de mortalidad por tuberculosis en diferentes 
años ; existe otro factor, notable por su constancia y que 
interviene seguramente en el descenso de la mortalidad 
por tuberculosis en el municipio de la Habana durante 
los cinco meses más calurosos y lluviosos del año, de ma- 
yo á septiembre inclusive: total 153 días, comparada con 
los otros 7 meses : enero, febrero, marzo, abril, octubre, 
noviembre y diciembre: total 212 días ó 213 en los años 
bisiestos. Designando por A á este grupo de 153, el pro- 
medio diario de muertos por tuberculosis en el grupo A 
se presenta casi siempre mayor que en el grupo B. 

Esto debe sin duda atribuirse en parte á las infecciones 
secundarias originadas por los catarros y otras afeccio- 
nes de las vías respiratorias que son más frecuentes du- 



74 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 75 



rante los meses fríos y que, como se sabe, agravan el cur- 
so de la tuberculosis pulmonar. Más es de suponerse que 
también contribuyen al descenso de la mortalidad por tu- 
berculosis durante el verano las copiosas lluvias, cuyo 
abundante caudal de agua suple algún tanto al deficiente 
declive de nuestras cloacas, arrastrando hacia el mar al- 
guna parte del lodo y de las inmundicias acumuladas en 
las mismas y también el polvo de las calles- 
Las valores de A y de B, en términos de promedio dia- 
rio de mortalidad por tuberculosis, están consignados al 
pie del cuadro N." 2, tanto para la serie de nueve años 
(desde 1890 hasta 1898) como para los seis años subse- 
cuentes (1899 hasta 1904). En ambas series resulta con- 
firmado mi aserto. (Véase además el cuadro N.° 3. ) 

De todo lo expuesto se infiere que con la construcción 
del nuevo alcantarillado de la Habana la cifra de morta- 
lidad por tuberculosis en esta ciudad, que viene asumien- 
do proporciones alarmantes, habrá de experimentar, sin 
duda, un descenso muy notable. 

La hipótesis que he presentado en mi Nota Preliminar 
es la más racional que se me haya ocurrido para explicar 
los hechos consumados. No sé si llevará el convencimien- 
to á los ánimos, ni tampoco yo titubearía en aceptar cual- 
quier otra que apareciese más plausible. Mas entre tanto 
y mientras no esté en nuestras manos aislar de una mane- 
ra eficaz á los enfermos tuberculosos ó evitar de una ma- 
nera más absoluta la diseminación y el contagio por el ba- 
cilo de Koch. estimo que aquella hipótesis resume cómo- 
damente los peligros principales v señala los factores se- 
cundarios más temibles contra los cuales estamos en el 
deber de protejer al público si queremos restringir la 
mortalidad por la tuberculosis. 



76 ANALES DE LA 



Acta de la sesión extraordinaria del 23 de junio de 1905 



Bajo la presidencia del Dr. Juan Santos Fernández \ con la asis- 
tencia de los misinos Sres. Académicos que asistieron á la sesión 
publica ordinaria anterior, se celebró la sesión que previene el re- 
glamento para la solemne recepción del Académico Dr. Gustavo G. 
Duplessis. 

Ocupa éste la tribuna y dá lectura á un trabajo que titula LA 
apendicitis, ENFERMEDAD QUIRÚRGICA, en el que después de pre- 
sentar numerosos casos prácticos y exponer las doctrinas más re- 
cientes sobre esta enfermedad y su tratamiento, concluye proponien- 
do las siguientes conclusiones : 

"1. a — Las formas agudas de la apendicitis una vez diagnostica- 
rlas, deben operarse antes de las 48 horas primeras. — Pasado este 
"tiempo sólo debe esperarse en los casos en que todos los síntomas 
"remitan por completo: la persistencia de alguno de ellos es una in- 
"dicación operatoria. 

"2. a — Las formas ligeras permiten esperar con una estricta vigi- 
lancia para operar en frío. 

"3. a — Las formas crónicas deben ser siempre operadas. 

"'4. a — Después de un primer ataque de a}>endicitis debe acon- 
es jarse la intervención, á menos que una colección no se baya 
"abierto paso por el intestino. 

"5. a — La apendicitis debe ser considerada siempre como una en- 
"fermedad quirúrgica." 

El Dr. Ignacio Plasencia, previamente designado para dar la 
bienvenida al nuevo Académico en nombre de la Corporación, hace 
resaltar los méritos personales del recipiendario y sobre todo pone 
de manifiesto la utilidad é importancia del trabajo (pie ha presen- 
tado como tema de ingreso, agregando algunos casos de su práctica 
en corroboración de las doctrinas sustentadas. 

La Presidencia felicita también al Dr. Duplessis, celebrando la 
realización de este acto, que le confiere la plenitud de los derecbos 
de que gozan los Académicos, y que al propio tiempo sirve de 
ejemplo para aquellos otros compañeros que aun no han cumplido 
con este precepto reglamentario. 

Con esto se dio por terminada la sesión. 



ACADEMIA DÉ CÍENCÍAS DE LA HABANA 77 



LA APENDICITIS, 

ENFERMEDAD QUIRÚRGICA 



DISCURSO DE INGRESO COMO ACADÉMICO DE NUMERO 

POR EL 

DR. GUSTAVO G. DUPLESSIS 



(Sesión extraordinaria del 23 de junio de 1905} 

De ocho años acá la apenaicitis ha ido extendiéndose 
por todas partes y nosotros hemos podido observarla con 
mayor frecuencia. Al principio tratada tímidamente, á 
medida que hemos aprendido á conocerla, nuestro crite- 
rio se ha modificado y nuestras intervenciones se han 
multiplicado. Si recorremos la práctica de nuestros ciru- 
janos, veremos que cada día es mayor el número de inter- 
venciones operatorias por las distintas formas de apendi- 
citis. Esto obedece á dos causas: primera, á mayor fre- 
cuencia de casos de esa enfermedad que hemos aprendi- 
do á diagnosticar y segunda, á considerarla con un crite- 
rio quirúrgico. 

Ya había llamado la atención de los observadores el 
incremento de la apendicitis después de la invasión de la 
gripe y la infección del apéndice en el curso de la in- 
fección gripal es admitida por Faisans, por Gripat, por 
los cirujanos americanos y por L. Championier. Y esta 
causa había sido señalada por el Dr. Jacobsen en un tra- 
bajo que presentamos en colaboración al Congreso Médi- 
co Pan Americano de 1901. No de otra manera podía ex- 
plicarse la serie que observamos en ese año. Era necesa- 
ria la existencia de una causa de infección apendicular 
atacando simultáneamente un número determinado de in- 
dividuos. 

De noviembre del año pasado á esta fecha hemos ob- 
servado otra serie de apendicitis operadas en la Clínica 
Internacional por distintos cirujanos, y yo solo he hecho 
22 apendicectomías en ese corto tiempo que corresponde 
á la época en que la gripe existe en mayor escala- 



78 ANALES DE LA 



Tengo un caso de una niña de un farmacéutico de Je- 
sús del Monte en quien los fenómenos gripales se presen- 
tan simultáneamente con una apendicitis aguda de tal in- 
tensidad que, operada á las 36 horas, tenía ya el apéndi- 
ce gangrenado. 

Los trabajos interesantes del profesor Dieulafoy de- 
mostrando todos los peligros de la infección apendicular 
han permitido conocer todos los accidentes que pueden 
sobrevenir en el curso de la apendicitis. El con su gran 
talento ha hecho ver que no sólo existe en el curso de una 
apendicitis el temor de la infección peritoneal bien sea por 
propagación ó por perforación del apéndice, sino tam- 
bién que pueden sobrevenir infecciones á distancia. En la 
toxi-infección apendicular pueden las toxinas invadir los 
diferentes órganos y dar lugar á la serie de complicacio- 
nes que hacen tan temibles las apendicitis agudas. El hí- 
gado apendicular, la infección renal, los abscesos de la 
pleura, diafragma y en distintos lugares del vientre y las 
neuritis señaladas últimamente, son otras tantas compli- 
caciones que ennegrecen el pronóstico de la apendicitis. 

Aún más, en el curso mismo de las formas crónicas 
pueden por diferentes causas sobrevenir los accidentes 
agudos que hemos señalado. La infección local puede ge- 
neralizarse y poner en peligro la vida del enfermo. 

; Qué conducta debemos, pues, seguir en presencia de 
un caso de apendicitis? 

Para poder trazar una regla de conducta vamos á es- 
tudiar la apendicitis en sus distintas formas, y veremos 
como siempre hemos llegado á un criterio quirúrgico, 
como la supresión del foco infeccioso es el único medio 
que nos puede dar la tranquilidad sobre el porvenir del 
enfermo. 

Las formas agudas y febriles deben de ser operadas en 
los primeros días, ha dicho el profesor Dieulafoy, nadie 
sabe en esos primeros momentos como va á evolucionar 
la enfermedad, si la intervención es benigna cuando el 
peligro ha pasado, para llegar allí es menester sembrar 
el camino de muertos, de muertos por abstención, de 
muertos que cargan, no la estadística, sino la conciencia 
del cirujano. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 79 



En efecto, señores ; esta fórmula dictada por un médi- 
co eminente ha sido completamente comprobada por los 
cirujanos; para demostrar su importancia existe una se- 
rie numerosa de casos, probando que la intervención 
practicada en los primeros momentos no tiene grandes 
peligros. En estos casos la lesión no ha tenido tiempo de 
evolucionar, la infección está todavía limitada al apéndi- 
ce, no existen aún las adherencias y el órgano puede ser 
estirpado casi en las mismas condiciones que en frío. 

Esta forma comienza con fiebre, frecuencia del pulso 
y dificultad para la emisión de los gases, dolor intenso en 
todo el vientre, alcanzando su mayor grado al nivel del 
punto de Me Burney, todo indicando la gravedad del caso 
y la necesidad de una intervención inmediata. 

Tenemos una serie de casos tratados de este modo y 
siempre hemos obtenido resultados satisfactorios. Esta 
fórmula encierra en sí un conocimiento de todos los peli- 
gros de la infección apendicular y enseña la manera de 
evitarlos ; el tratamiento de la apenaicitis debe ser pues, 
quirúrgico. 

Esta idea á pesar de parecer absoluta debe ser acepta- 
da por los médicos y llamar al cirujano desde los prime- 
ros momentos de una apendicitis. Desgraciadamente no 
siempre podemos observar las apendicitis agudas en sus 
comienzos ; otras veces el diagnóstico puede ser dudoso 
en las primeras horas ; así debemos ocuparnos de esas for- 
mas observadas algunos días después de iniciadas y este 
es el punto más delicado para nosotros. Aquí surgen to- 
das las dificultades y los cirujanos se dividen en oportu- 
nistas é intervencionistas. Pero notad bien, aún los opor- 
tunistas están dispuestos á intervenir si el caso lo requie- 
re, á juzgar siempre la apendicitis como una lesión qui- 
rúrgica. 

En este periodo de la enfermedad sobrevienen las cal- 
mas traidoras, hay una remisión en los síntomas que mu- 
chas veces hacen pensar en una mejoría, para después 
cambiar por completo la escena y desarrollarse todo el 
cuadro de la peritonitis por perforación. En cambio otros 
casos mejoran francamente para llegar á la resolución 
completa. Otros, por el contrario, continúan presentando 



/ 



80 ANALES DE LA 



un cuadro más ó menos atenuado, pero sin remitir por 
completo hasta que los signos de una tumefacción reni- 
tente nos hacen asegurar la existencia del pus. 

La gran dificultad se presenta aquí para poder diag- 
nosticar cada una de estas terminaciones. Si fuere posi- 
ble asegurar siempre la calma traidora no habría duda 
alguna y el enfermo sería operado inmediatamente. Es 
verdad que en ciertos casos pueden preveerse, la remisión 
no es franca, el pulso continúa frecuente y sobre todo la 
cara del enfermo revela que el ataque no ha pasado, como 
dice Richelot, tiene una apariencia de ansiedad indefini- 
ble desapercibida por los profanos, pero que no engaña al 
cirujano. Fundado en este estado de la cara, operamos 
un caso de 48 horas de enfermedad en que la temperatu- 
ra no llegaba á 38°, el pulso era de 100 pulsaciones, el en- 
fermo se había levantado para ir al vaso y no creía en la 
urgencia de la operación. Decidido por la insistencia 
nuestra en señalarle el peligro que corría esperando, le 
operamos, encontrando un apéndice gangrenado, turges- 
cente, lleno de serosidad sanguinolenta, próximo á per- 
forarse. Sin embargo, señores, existen algunos casos en 
que es imposible formar un verdadero juicio; todos los 
síntomas remiten y nada puede hacer prever la gravedad 
como en un enfermo que vimos en Guanabacoa ; los sín- 
tomas alarmantes del principio habían cedido, solo per- 
sistía el dolor en la fosa iliaca derecha sin gran plastrón ; 
creímos, como su médico, debía operarse, pero no juzga- 
mos la necesidad de una urgencia inmediata y decidimos 
hacer la intervención al día siguiente. A la mañana si- 
guiente era tarde; durante la noche el cuadro había cam- 
biado ; la perforación se había hecho y el enfermo en es- 
tado preagónico, nos hizo considerar inútil toda interven- 
ción. Otro caso semejante tuvimos con el Dr. Montané; 
afortunadamente en este los síntomas iniciales de la peri- 
tonitis nos permitieron acudir enseguida ; el enfermo re- 
sidía en la Habana, y aunque operado en plena peritoni- 
tis pudo salvarse. Podríamos multiplicar los ejemplos 
que nos harían ver como las apendicitis deben ser vigila- 
das siempre quirúrgicamente y como la tranquilidad sólo 
se obtiene cuando se opera en los dos primeros días. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 81 

Cuando los síntomas no remiten por completo, persis- 
te la fiebre y el empastamiento, tampoco debe esperarse, 
debe operarse y no aplazarse para que se formen adhe- 
rencias protectoras ; las formas supuradas curan casi 
siempre cuando se operan á tiempo. Esperando nos ex- 
ponemos á todos los peligros de la septicemia y de las 
complicaciones que ya hemos señalado. De todos nuestros 
casos de apendicitis supuradas solo hemos perdido dos, 
uno operado á los 15 días, de septicemia, y otro á los 13, 
de miocarditis infecciosa. 

Indudablemente señores, que si todos los síntomas re- 
miten de una manera franca, la intervención puede ser 
aplazada, pero á condición de vigilar al enfermo, y á la 
menor duda proceder á la operación. Sólo así podrían 
evitarse las sorpresas que hemos señalado. 

La operación en todos estos casos exige una técnica 
especial, con el objeto de evitar la contaminación de la 
gran cavidad peritoneal, debemos poner todos los medios 
que tenemos á nuestro alcance para evitar este accidente 
y siempre que haya pus establecer un buen drenaje. 

En las formas sub-agudas, la fiebre no llega á 38°, el 
pulso se mantiene por debajo de 100, el dolor es modera- 
do, no existe empastamiento de la región; en una pala- 
bra, ningún síntoma alarmante, todo indica un ataque li- 
gero en que solo basta el reposo y la dieta para que todo 
ceda. Indudablemente que en estos casos se puede espe- 
rar, y una vez el ataque disipado, practicar la operación. 
Sin embargo, debe siempre vigilarse de cerca el enfer- 
mo, la exageración de un solo signo puede indicar gra- 
vedad, como en un caso que operamos con el Dr- Jacob- 
sen : no había fiebre, el pulso era casi normal, pero la in- 
tensidad del dolor era tal, que á las 18 horas del ataque 
le operamos, y encontramos un apéndice con la punta hé- 
morrágica y próximo á perforarse. 

Las formas peritoneales de la apendicitis deben ser 
operadas inmediatamente; las lesiones son tan intensas 
que por momentos el estado se agrava. El pronóstico es 
fatal, pero hecha la operación sin dilación, algunos casos 
podrían salvarse. Solamente cuando el estado del enfer- 
mo sea tan precario que haya temor de muerte por el solo 



82 ANALES DE LA 



hecho del cloroformo, debemos abstenernos. La técnica 
operatoria de estos casos es la de las peritonitis. Debe in - 
cindirse en la fosa iliaca derecha y resecar el apéndice, 
hacer dos contra-aberturas, una en la línea media y otra 
á la izquierda. En cada una de estas aberturas colocare- 
mos gasa y tubos de drenaje por los que haremos un gran 
lavado con suero artificial. Siguiendo esta técnica hemos 
podido salvar dos enfermos que parecían completamente 
perdidos, uno de éstos fué objeto de una comunicación á 
esta Academia. 

Réstanos ocuparnos de las formas crónicas, de las lla- 
madas apendicitis á repetición. En esta variedad, los en- 
fermos sufren constantemente de su apéndice, otros se 
quejan de náuseas después de las comidas y por las ma- 
ñanas, de un dolor al nivel de la región epigástrica. Si se 
les examina se comprueba que la región apendicular es 
sensible á la presión, y el dolor espontáneo se presenta 
sólo después de algún ejercicio no habitual. La mayor 
parte de estos enfermos sufren de estreñimiento, aún 
cuando en algunos pueden existir trastornos diarréicos. 

Todas las veces que nosotros hemos tratado médica- 
mente estos enfermos, según el plan aconsejado de eva- 
cuantes, dieta especial y reposo después de las comidas, 
no hemos obtenido resultado alguno. La apendicitis cró- 
nica no se modifica con este tratamiento, el enfermo se 
debilita y no tarda en convencerse de su inutilidad aca- 
bando por aceptar la operación. No queremos decir por 
esto que el tratamiento señalado sea absolutamente inefi- 
caz, creemos que en los casos en que la apendicitis no 
está completamente constituida, puede dar resultado, co- 
mo sucede en los constipados crónicos con dolores lijeros 
en la fosa iliaca derecha. Este tratamiento hace una de- 
sinfección del tubo digestivo y puede impedir la apari- 
ción de ataques agudos, pero no detener la esclerosis del 
apéndice cuando las lesiones están ya iniciadas. 

El único medio de suprimir las molestias de la apendi- 
citis crónica y las amenazas de ataques agudos, consiste 
en practicar la apendicectomía, operación que ejecutada 
en estas condiciones ofrece muy pocos peligros, los inhe- 
rentes sólo á una laparotomía aséptica ; nosotros la he- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 83 

mos practicado un gran número de veces sin un solo fra- 
caso. 

Réstanos sólo decir, si después de un ataque único de 
apendicitis debe aconsejarse la operación. Indudable- 
mente que existen casos en que la enfermedad no recidi- 
va, en que el enfermo se cura por completo, como sucede 
cuando un foco de supuración se abre paso por el intes- 
tino. Pero la mayor parte de las veces, la región queda 
dolorosa, indicando que el apéndice ha sido lesionado y 
que debe ser extirpado antes de esperar un nuevo ataque 
que puede comprometer su vida- 

Reasumiendo este estudio de las distintas formas de 
apendicitis, podemos aceptar las siguientes conclusiones : 

1. a — Las formas agudas de la apendicitis, una vez 
diagnosticadas deben operarse antes de las 48 horas pri- 
meras. Pasado este tiempo sólo debe esperarse en los ca- 
sos en que todos los síntomas remitan por completo; la 
persistencia de alguno de ellos, es una indicación opera- 
toria. 

2. a — Las formas ligeras permiten esperar con una es- 
tricta vigilancia para operar en frío. 

3. a — Las formas crónicas deben ser siempre operadas. 

4.' — Después de un primer ataque de apendicitis debe 
aconsejarse la intervención, al menos que una colección 
no se haya abierto paso por el intestino. 

5. a — La apendicitis debe ser considerada siempre como 
una enfermedad quirúrgica. 



84 ANALES DE LA 



CONTESTACIÓN 
al discurso de ingreso como Académico de nú- 
mero del Dr. Gustavo G. Duplessis 

POR EL 
DR. IGNACIO PLASENCIA 



(Sesión extraordinaria del 23 de junio de 1905) 

Sr. Presidente, Sres. Académicos : 

Es un gran honor y un verdadero placer que me ha- 
béis proporcionado, al escogerme para presentaros como 
miembro de esta docta Academia, exponente de una her- 
mosa tradición científica, al ilustrado joven y ya renom- 
brado cirujano Dr. Gustavo Duplessis, dándome el medio 
de manifestaros más dignamente mi reconocimiento, al 
permitirme esbozar su personalidad científica y contes- 
tar su notable é interesante trabajo. 

Antecedentes numerosos facilitan la agradable tarea 
de trazar los rasgos de verdadero mérito que esmaltan 
con brillo esplendente la obra profesional del distinguido 
compañero, que posee como fórmula de la condición del 
éxito, una mano magistral al servicio de un ojo magis- 
tralmente experimentado. 

Cursó sus estudios en nuestra Universidad, con la apli- 
cación y entusiasmos propios del que anima dentro de sí 
el fuego sagrado del amor á la ciencia y la esperanza del 
triunfo futuro, alcanzando las mejores notas y obtenien- 
do como coronación de su labor de estudiante el premio 
del grado en 1884. Logrado el fin de sus esfuerzos y en 
poder del título anhelado, dirigió sus pasos hacia ese gran 
centro de cultura que se llama París, con el objeto de 
perfeccionar los conocimientos adquiridos en su patria 
é iniciarse en el adelanto y progreso quirúrgicos con las 
enseñanzas de los egregios maestros- Allí realizó nue- 
vamente sus estudios completos, con el Doctorado de la 
Facultad de París, que le fué conferido á la presentación 
de su celebrada tesis, "Sinfisiotomia en el hombre", 
eme mereció mención honorífica de dicha Facultad, sien- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 85 

do favorecido más tarde con una medalla de bronce de la 
Asistencia Pública y nombrado por último Interno de los 
Hospitales. 

Terminada su provechosa excursión por la capital de 
Francia, retornó armado de todos los elementos necesa- 
rios para la lucha profesional, estableciéndose en la Ha- 
bana, en donde á raíz de su llegada, comenzó las explica- 
ciones de la Cátedra de Clínica Quirúrgica y la serie no 
interrumpida de constantes trabajos operatorios, que le 
impulsaron bien pronto á la notoriedad; mereciendo 
siempre el mejor concepto y aprecio de sus colegas por 
su saber y modestia, el afecto y respeto de sus discípulos, 
el reconocimiento admirativo de sus clientes y la inscrip- 
ción definitiva de su nombre en el registro de los consa- 
grados. 

La tesis elegida por el nuevo Académico, como escudo 
científico para hacer su aparición en esta Academia es, 
"La Apenaicitis, enfermedad quirúrgica", y constituye 
un importante trabajo sintético, que por su solo título y 
por las múltiples observaciones que lo avaloran, confir- 
ma y comprueba los valientes juicios del gran profesor 
Dieulafoy. 

Comienza el Dr. Duplessis su interesante disertación, 
haciendo notar como la apendicitis se ha ido extendien- 
do por todas partes de ocho años acá ; y nosotros cree- 
mos que si bien es verdad que después de algún tiempo 
ha tomado en cirugía una importancia de primer orden, 
es debido á que la observación concienzuda, el mejor exa- 
men de los síntomas y antecedentes y los estudios especia- 
les que sobre ella se han practicado, nos hacen conocer 
con más perfección esta enfermedad, multiplicando las in- 
tervenciones operatorias. Hemos avanzado tanto en este 
estudio que no solamente se conoce la apendicitis con to- 
das sus manifestaciones sintomáticas, sino que múltiples 
fenómenos, cuyo origen se desconocía en otra época, se 
atribuían á otras enfermedades ó se consideraban como 
entidades morbosas, hoy día se sabe tienen su génesis en 
la infección del apéndice ileo-cecal. Una prueba de lo que 
acabo de decir la tenemos en la "Dispepsia Apcndieular". 
Bajo este título ha estudiado el Dr. Longuet, profesor 



86 ANALES DE LA 



suplente de la Escuela de Medicina de Rouen, toda tina 
serie de trastornos gastrointestinales que reconocen por 
causa primera una inflamación crónica del apéndice. Del 
mismo modo que existen, "Pleuresías Apeñdiculares" , 
"Peritonitis Apeñdiculares' , "Hcuiat emesis Apeñdicu- 
lares", también existe una "Dispepsia Apcndicular" ' , y á 
la'cirugia corresponde el honor reciente de haber demos- 
trado que no es una ficción. En efecto, las intervenciones 
cruentas tienen el valor de una experiencia; ellas nos di- 
señan que resecando el apéndice enfermo se hace desapa- 
recer radicalmente el síndrome gastro-intestinal. 

En la etiología de la apendicitis hace resaltar el doc- 
tor Duplessis el papel preponderante que le corresponde 
á la gripe, y en apoyo de ello, nos cita las opiniones de 
autores competentes, su trabajo en colaboración con el 
Dr. Jacobsen presentado al Congreso Médico Pan Ame- 
ricano de 1901, de verdadero mérito científico; así como 
también varias observaciones particulares obtenidas en 
su práctica de cirujano. 

Aprovecho la oportunidad de las consideraciones etio- 
lógicas de la apendicitis hechas por el disertante, para dar 
á conocer una estadística curiosa sobre el aspecto fami- 
liar de esta enfermedad. Las leyes generales que se han 
podido deducir de la observación de los fenómenos bioló- 
gicos son aplicables también á la Patología ; y entre ellas, 
las leyes de la herencia parecen verificarse más á menudo 
en el estudio de las enfermedades. Roux de Lausanne, 
había sostenido á* justo título que la apendicitis es fre- 
cuentemente hereditaria. Por su parte la experiencia lia 
enseñado al tantas veces citado profesor Dieulafoy, que 
se observa bastante amenudo la apendicitis en varios 
miembros de una misma familia, ya se trate de colatera- 
les ó de descendientes. Yo puedo aportar asi mismo de mi 
práctica profesional, el caso de la familia Benemeli, en 
que el padre y el hijo fueron operados de esta enfenrfe- 
dad, siéndolo el último por mí ; y el más curioso y com- 
pleto de la familia Montes, en la cual se encuentran alle- 
gados míos. En esta familia, el padre Manuel Montes y 
sus cinco hijos, Avelina, Rosenda, Lorenzo, Anastasio 
y Juana, padecieron de apendicitis, muriendo él y cuatro 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 87 



de ellas sin intervención quirúrgica, siendo la otra hija 
operada satisfactoriamente por mí. También operé con 
buenos resultados á los dos nietos del Sr- Montes, Ar- 
mando y Juana María. 

A continuación de la influencia de la gripe en la infec- 
ción del apéndice, nos hace recordar el Dr. Duplessis en 
su atra vente tesis, los trabajos de Dieulafoy, sobre los 
peligros de la infección apendicular, accidentes que pue- 
den sobrevenir en el curso de la misma, infecciones lo- 
cales y á distancia y otras tantas complicaciones que en- 
negreciendo el pronóstico de la apendicitis, hacen tan 
temibles las agudas. 

V llegamos aquí al punto más interesante del trabajo 
de nuestro digno compañero, aquel en que se pregunta : 
¿Qué conducta debemos seguir en presencia de un caso 
de apendicitis?; aduciendo la necesidad para contestar- 
la, de examinar detenidamente las distintas formas de 
esta enfermedad, anticipando, que siempre ha de preva- 
lecer el criterio quirúrgico y que sólo con la supresión 
del foco infeccioso obtendremos la tranquilidad sobre el 
porvenir del enfermo. En primer lugar habla de las for- 
mas agudas y febriles y con muy buen juicio se decide 
con el profesor Dieulafoy á intervenir en los primeros 
momentos, llamando la atención como las formas supu- 
radas curan, cuando se interviene á tiempo. 

Después de defender con calor el tratamiento quirúr- 
gico precoz en casi todas las formas, el Dr. Duplessis 
nos manifiesta, que si todos los síntomas remiten de una 
manera franca en determinados casos, puede aplazarse 
la intervención con la condición de vigilar de cerca al 
paciente y á la menor duda proceder á la operación. Res- 
pecto á este particular, no comprendo el aplazamiento de 
la intervención ante la remisión franca aunque sea con la 
vigilancia que recomienda, sintiendo disentir de la opi- 
nión del estimado compañero y atreviéndome á aconse- 
jarle con un criterio más radical, que tan pronto como se 
haga el diagnóstico debe procederse á la operación sin 
pérdida de tiempo ni compás de espera, y aun realizarla 
á pesar de ceder francamente en intensidad todos los sín- 
tomas; fundando mi aseveración por una parte en que 



88 ANALES DE LA 



considerándose el apéndice como un foco de infección en 
la apendicitis y constitutivo de una amenaza para el in- 
dividuo enfermo, no tan solo por las complicaciones lo- 
cales, sino por las toxi-infecciones á distancia, debe su- 
primirse cuanto antes dicho foco y por otra parte, como 
dice muy acertadamente el ilustre Dieulafoy, "cuando 
una apendicitis comienza, nadie sabe las terribles sor- 
presas que pueden sobrevenir, pues, unos casos de apa- 
riencia grave marchan hacia la curación y otros al pare- 
cer benignos se agravan y ponen en peligro la vida del 
paciente." 

En las formas sub-agudas en que todo indica un ligero 
ataque, estima el Dr. Duplessis, que se puede esperar y 
una vez disipado el ataque practicar la operación. Sin 
embargo afirma, que debe observarse extricta y cuidado- 
samente al enfermo y á la exageración de un solo signo 
intervenir, citándonos un caso operado en unión del doc- 
tor Jacobsen á las diez y ocho horas, obligándolos á rea- 
lizar la operación la intensidad del dolor, encontrando 
el apéndice con la punta hemorrágica y próximo á per- 
forarse. ¿Por qué esperar en estos casos? ¿No hubiera 
sido doloroso para el cirujano encontrarse con el apéndi- 
ce perforado, por el aplazamiento? Uno de los puntos, 
pues, más importantes de la cuestión del tratamiento de 
la apendicitis, es aquel, del momento más favorable á la 
intervención; y el instante ideal nosotros lo vemos, con 
los profesores Dieulafoy, M. W. Korte, Rhenn, Epren- 
gel, inmediatamente después de hecho el diagnóstico, sin 
dilación por tanto, y aceptando por regla de conducta la 
intervención precoz. 

Las formas peritoneales las trata de una manera admi- 
rable el Dr. Duplessis y se decide por la operación in- 
mediata, pues las lesiones son tan intensas que por ins- 
tantes el paciente se agrava. Hace notar el pronóstico fa- 
tal, pero advierte que operando sin pérdida de tiempo, al- 
gunos casos podrán salvarse, recomendando la absten- 
ción siempre que el estado precario del enfermo haga 
prever un desenlace fatal por el solo hecho del clorofor- 
mo. Aconseja la técnica que debe seguirse, que es la mis- 
ma que se usa en las peritonitis, citándonos dos casos que 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 89 



parecían perdidos y que ajustándose á dicha técnica se 
salvaron. 

Se ocupa enseguida de las formas crónicas, de las lla- 
madas apendicitis á repetición y nos hace una suscinta 
relación de sus manifestaciones sintomáticas, hablándo- 
nos de la inutilidad del tratamiento médico y decidiéndo- 
se por la intervención operatoria. No niega que el trata- 
miento médico pueda aplicarse en los casos en que la 
apendicitis no está de un todo constituida, pudiendo dar 
resultado en los constipados crónicos con ligeros dolores 
en la fosa ilíaca derecha- 

Por último, antes de las conclusiones, toca el punto de 
que, ¿ si después de un ataque único, debe intervenirse ? y 
se decide por la afirmativa, menos en los casos en que una 
colección purulenta se haya abierto paso por el intestino. 

Termina su excelente trabajo, que nosotros con verda- 
dera atención científica hemos seguido hasta en sus me- 
nores detalles, por cinco conclusiones, de las cuales, las 
tres primeras, yo las refundiría en una, que es la siguien- 
te : una vez hecho el diagnóstico de la apendicitis en cual- 
quiera de sus formas, debe operarse rápidamente, sin 
pérdida de tiempo ; y con esta fórmula general y de radi- 
cal sentido, no tendríamos que lamentar sorpresas desa- 
gradables en la mayor parte de los casos, felicitándonos 
en todos, de los buenos resultados de haber obrado así. 

En la quinta y última conclusión, sostiene como firme 
divisa de alto valer, que solo un criterio quirúrgico, que 
anule las vacilaciones, debe imperar en el tratamiento de 
la apendicitis; confirmando con esta categórica asevera- 
ción, la verdad luminosa que titula su trabajo de presen- 
tación. Conforme en un todo con esta afirmación final, no 
me cabe más que felicitar por su interesante estudio al 
nuevo Académico, que viene á compartir con entusiasmo 
y talento nuestra labor en pro de la Ciencia y á aportar 
su parte lógica y útil de trabajo en nuestros empeños ; y 
desearle continúe haciendo su obra de luchador, porque 
es evidente que la sola fé que puede salvarnos, es la de 
creer en la eficacia de los esfuerzos realizados, y que la 
única ley del mundo, regulador que impulsa la materia 
orgánica á sus fines desconocidos, es el trabajo! 



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"Trabajos de la comisión de medicina legal e hi- 
giene pública." 3 tomos; "La flora Cubana" del doc- 
tor Sau valle 1 tomo; "Mamalogía, Ornitología, Er- 
petología y Entomología Cubana," del Dr. Dumot» 
■"Contribución al estudio de los Moluscos Cubanos"; 
por el Sr. Arango y Molina, "Patología y terapéu- 
tica del aparato lenticular del ojo," por el Di*. Becker, 
traducida del alemán por el Dr. Finlay. 



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REGISTRADO EN CORREOS COMO CORRESPONDENCIA DE SEGUNDA CLASE. 



ANALES 

DE LA 

Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 

DE LA 

H A B A N A 



REVISTA CIENTÍFICA 

DIEECTOEES: 

Dr. Jorge Ix c- R°y- ® D r - G^staVo Jjópez 



'Zf^ 



TOMO XLII 



CrUT^IO — SEPTIEMBRE 
1905-1906. 



'/¡t 



HABANA 
lUaxau Central, por Monierrat» 



CONDICIONES DE \Á PlIlUníNfi 



Los ANALES se publican regularmente. Su pre- 
cio es TEES PESOS ORO por semestre adelantado. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Academia, artículos de actualidades cientí- 
ficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de di- 
versos ramos, &c, &c. 

Los Anales sostienen numeroso cange con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 

AVISO 



Toda obra enviada a la redacción de los ANALES 
será anunciada tres veces. 
Se suplica el cange. 

Please exchange. 

Excliaiiffe S. V. P. 



Sírvase dirigir el cange: 



Please addres exchange to: 



Veillez ad resser les exchánffes: 



( Anales déla Aca- 
demia de Cien- 
cias Médicas, 
Físicas y Nati - 
ralesdela ha- 
BANA, Cuba 84 A 
1 1 abana. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



91, 



Acta de la sesión pública ordinaria del 14 de julio de 1905 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académico* concurrentes. — De número: Dres. E. Acosta. — G. 
Alonso Cuadrado. — J. P. Alacán. — E. B. Barnet. — T. V. Coronar 
do.— D. F. Cubas.— J. Le-Eoy.— C. Moya,— EL Pardiñas.— P. Vál- 
eles Pagues. — M. Puiz Casabó. — F. I. de Vildósola. 

Leída el acta de la .sesión anterior (23 de junio) fué aprobada. 
El Secretario dio cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 

las siguientes comunicaciones : 

Entrada. — De la Audiencia de Matanzas, acusando recibo del in- 
forme emitido en causa número 90-1905, del Juzgado de Alacranes, 
por homicidio. 

De la Secretaría de Gobernación, escritos números 14,205, 14,206, 
14,207, 14,208, 14,211, 14.584, sobre preparados farmacéuticos. 

Del Sr. Eligió Bonachea y Palmero, participando que el siete de 
julio se hizo cargo de la Alcaldía Municipal de la Habana. 

Salida. — A la Secretaría de Hacienda, participándole que habien- 
do quedado sobre la mesa el informe emitido sobre la desnaturali- 
zación de i.os alcoholes, no podrá ser evacuado éste en definitiva 
hasta la sesión del catorce de julio próximo. 

A los Dres. Gastón Alonso Cuadrado y José P. Alacán, nombrán- 
dolos en comisión especial para que evacúen el informe anterior. 

A la Secretaría de Gobernación, remitiéndole los informes apro- 
bados en la sesión del 23 de junio, relativos á preparados farmacéu- 
ticos. 

Al Dr. Leonardo Wood, dándole las más expresivas gracias por 
una colección de peces remitidos por él con destino al museo de la 
Academia. 



WBRARY 
NEW YORK 
MCAL 
(JAR) 



92 ANALES DE LA 



El Sr. Presidente manifiesta haber asistido, en representación de 
la Academia, á los funerales celebrados en el Vedado en sufragio 
del alma del General Máximo Gómez, y al entierro de los restos del 
patriota Gabriel Millet. 

Antes de pasar á la orden del día. el Dr. Y al dos Ragúes pide la 
palabra y expresa : que todos los ejemplares de la colección de pe- 
ces que se nos había remitido por el General Leonardo Wood, están 
en muy buen estado de conservación y han sido preparados conforme 
á los últimos procedimientos de la taxidermia. El Dr. Toldes Ragúes 
expone que cada especie tiene una lámina metálica con su número, 
que corresponde al catálogo de clasificación que acompaña á la co- 
lección y un escrito con algunos detalles sobre el pez á que corres- 
ponde, lo que contribuirá en su día á facilitar la colocación de los 
peces en la sección correspondiente del museo, y que será instala- 
do en uno de los salones de este edificio. 

La Presidencia hace presente la confianza que tiene en que el 
Dr. Yaldés Ragúes se siga ocupando de este asunto de la manera en 
que lo viene haciendo. 

El Dr. Coronado manifiesta que ya que se recuerda este regalo de 
peces que ha hecho el General Leonardo Wood, propone se le dirija 
una carta con motivo de una operación que se acaba de hacer en los 
Estados Lnidos, á donde ha venido desde Filipinas, y felicitándolo 
por el éxito que con ella ha obtenido. Así se acuerda. 

Se concede la palabra al Dr. José P. Alocan para leer un infor- 
me anunciado, acerca de la desnaturalización de los alcoholes. 
Después de su lectura queda aprobado dicho informe, que repre- 
senta el trabajo de la Comisión, constituida por los Dres. Alacán, 
Alonso Cuadrado y Pardiñas. 

El Dr. Alacán. en nombre del Dr. Arturo Bosque, que no ha po- 
dido concurrir, loe un informe acerca de los preparados de la Casa 
de Eduardo Palú de esta Capital, el cual es aprobado. 

El Dr. Gastón Alonso Cuadrado dá lectura á los tres informes 
relativos á preparaciones farmacéuticas de los Sres. Flaviano Aqui- 
lea Mignet y Manuel E. Rivera, de Santiago de Cuba, y á uno titu- 
lado Euguform de la Chemisehe Fabriko Gnstrow. de Alemania, to- 
dos los cuales fueron aprobados. 

El Dr. Emilio Pardiñas habla de otro preparado, la betónica. 
acerca del cual el Dr. Hernando Seguí tiene ya hecho un informe y 
opina debe ser pasado á este señor el ahora pendiente. Así se 
acuerda. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 93 



El Dr. Coronado ocupa la presidencia por pasar el Dr. Juan 
Sanios Fernández á la tribuna, á leer su trabajo anuncia. lo lo que 

DEBE SABES DE ENFERMEDADES DE LOS OJOS. EL MÉDICO QUE XO ES 
OCULISTA. 

Después de enunciar Ia.> razones que le lian determinado á tratar 
el tema, expone los puntos en que debe fijarse el médico general 
para mejor proceder : en esta forma : 

Debe fijarse en las conjutivitis y de éstas en la blenorrágica 
y en la de los recién nacidos. 

La oftalmía blenorrágica es la enfermedad que más derrotas pro- 
porciona, ya porque es grave, ya porque se le atiende tar le general- 
mente. 

Las conjutivitis. aún la misma granulosa, no dá lugar á sorpí - s, 
ni á error de diagnóstico, ni á responsabilidades: pero desde el mo- 
mento que en la conjuntiva hay pus y este puede contener gono 
el peligro es inmenso. 

Cuidaos muebo. dice, de diagnosticar sin volver á ver más. una 
simple hiperemia conjuntiva] ó una ligera conjuntivitis porque a! 
tercero ó cuarto día puede volver el enfermo con todos los síntomas 
de una oftalmía purulenta grave en que cualquier tratamiento.es 
impotente. 

Xo basta que estéis prevenido y le preguntéis: ¿tiene usted ó ha 
tenido blenorragia? Os responderán que nó : pero cuando veáis la 
oftalmía purulenta, le examinareis la uretra y bailareis que tiene 
la antigua gota militar á que no se pone atención y es origen de tan- 
tos 'desastres en el que la padece, en su consorte y en su prole. 

Desconfiad de toda conjuntivitis que no podéis examinar por lo 
menos tres veces al día durante el primero ó segundo día para que 
no os pueda dar una desagradable sorpresa. Respecto á la oftalmía 
purulenta de los recién nacidos basta decir: que á pesar <le las per- 
fectas maternidades levantadas en Jos países civilizados, y en las 
que no solo no se pierde un ojo de oftalmía neo natorum, sino que 
la profilaxis no permite su existencia, todavía los asilos de ciegos 
contienen la tercera parte de éstos, provocados por dicha enferme- 
dad. Esto obedece á que no es fácil llevar al ánimo de los profanos 
la gravedad del pronóstico de esta afección. 

En la Isla de Cuba donde liemos probado con estadísticas que la 
enfermedad es relativamente benigna, hemos visto quedar ciegos 
muchos niños. Ocurre este accidente porque no se presta atención 
á las conjuntivitis de los recién nacidos que no manan mucho pus 



94- ANALES DE LA 



y aunque parezca una paradoja, nosotros no hemos hallado él gono- 
coco alguna vez en gTan abundancia de pus y otras lo hemos halla- 
do en abundancia, en casos de secreción escasa y que han venido á 
consultarnos con las córneas ya inutilizadas. 

Conviene pues, desconfiar, para no exponernos á una grave respon- 
sabilidad, de toda conjuntivitis al parecer catarral en un recién na- 
cido. Tomadla siempre como una oftalmía purulenta y acertareis, y 
per el contrario si atendiendo solo a la escasa secreción pensáis que 
es una conjuntivitis catarral y existe en ella el gonococo, cual lo he- 
mos visto, la córnea se esf a celará é incurriréis en una gran respon- 
sabilidad. 

Brevemente os he expuesto lo que eonvien tener presente respec- 
to ele la conjuntivitis; pero de las queratitis poco necesito deciros, 
porque ya se usan poco las sale- de pilomo ¡pie solían dejar depósitos 
metálicos en las córneas y exigían una operación. 

Ahora bien, la iritis que fácil nenl se conoce por la inyección 
de la conjuntiva, la contracción ríe la pupila y el dolor en 1 ojo y 
periorbitario ¡melé, aunque parezca extraño, confundirse con el 
glaucoma porque tienen como síntoma análogo los dolores y la turba- 
ción de la vista. Como no en tolos los caso- la cías,- de inyección 
conjuntiva! es perfe lamente distinta y la pupila es tan dilatada 
que no deje duda se trata cL: un glaucoma, llega á tomarse éste por 
una iritis. Ks'o es tan peligroso qu¡ el tratamiento eficaz de la iritis 
es capaz de agravar el glaucoma é un grado tal que hace inútil la iri- 
dectomía, su intervención obligada y salvadora. 

El glaucoma puede ser también confundí lo con una catarata y el 
peligro i cusiste: cu que sí le aconseja al paciente estarce tranquilo 
hasta que la vista se extinga y se le ex'raiga la catarata. 

Si realmente no hay catarata cuando recuna al oculista, éste ha- 
lle:;, n !■ su mal debió ser tratado en los comiejozos. 'al vez tres o 
cuatro años atrás con algún fi i to y por la falsa interpretación se ha 
perdido el tiempo y no \ r.ede 1 acerse na 'a ■ n «v¡ favor. 

De la manera más concisa posible he tratado de exponeros los li- 
mitados casos en que debe estar prevenido el médico que no vé enfer- 
mos de los ojos diariamente para evitarse un desagrado. 

Si á virtud de una larga práctica, más (pie por competencia, nos 
liemos atrevido á dar este paso, el que la posea lo hará con más per- 
fección, y si cada cual que se dedica á una especialidad, hiciera lo 
mismo dentro de su esfera, el oftalmólogo como los demás especia- 
listas devolveríamos al médico general el servicio que nos presta á 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA . 95 



diario, cuando ilustrándonos' solire particulares que interesan al 
organismo entero, nos facilita proceder con acierto en el limitado 
spa :io en que nos desenvolvemos. 

El Dr. Cultas hace algunas observaciones al Dr. Santos Fernán- 
dez en !a< cuales se vé <\v.r confunde lo expresado por el autor, res- 
pecto al diagnóstico establecido entre el glaucoma y la iritis. 

El Dr. Valdés Bagues aclara la a d 1 Dr. Cubas, cele- 

brando por el contrario, como magistral, el diagnóstico establecido 
por el Dr. Santo- Fernández en su trabajo, considerando dé mucha 
¡mportanci diagñós encial entre el glaucoma y la 

ii ítis. 

Con ello se dio por terminada la sesión pública, constituyéndose 
la Ac . ü sesión de < íobierno. 



INFORME SOBRE LA DESNATURALIZACIÓN DE LOS ALCOHOLES 
DRES. J. P. ALACAN, G. Al ONSO CUADRADO Y E. PARDIÑAS 



(Sesión del 14 de julio de 1905) 

La Secretaría de Hacienda, en comunic - ele 28 

de abril y 10 de junio de esta 

Corporación que se le ; ■ e "si el r 1 ^ tncia 

"que hoy se emplea para la desnaturalización de los al- 
boholes y aguardientes — como n para eximirlos 
"del Impuesto — puede sustituirse por alguna otra de más 
"ventajoso empleo, particularmente 1; aliña, cnt es 
"la que se ha propuesto, por ser sustancia de más reduci- 
do costo y de fácil adquisición y empleo, solicitando co- 
"nocer las propiedades de la sustancia que se propone ó 
"de cualquier otra que en opinión de la Academia brinde 
"bastante garanta al Impuesto especial : es decir, que sea 
"difícil ó casi imposible su eliminación una vez diluida en 
"el alcohol ó aguardiente, inutilizándolo como bebida ó 
"para preparar éstas". 

Y esta Corporación, en sesión celebrada el 23 del mes 
último, designó á los que suscriben para redactar el in- 
forme que se solicita por la referida Secretaría de Ha- 



9G ANALES DE LA 



ciencia, teniendo el honor los designados de someter á la 
deliberación y acuerdo de la Academia el siguiente pro- 
yecto de informe : 

Teniendo en cuenta que el objeto que se propone la des- 
naturalización de los alcoholes y aguardientes es hacer- 
los impropios para beber ó para preparar con ellos bebi- 
das, la sustancia que haya de emplearse con tal objeto de- 
be comunicarles un olor y sabor desagradables sin que 
sea venenosa y sin que pueda separarse fácilmente, pero 
que al propio tiempo pueda comprobarse su presencia por 
medio del análisis y dosificarse, circunstancia que hace 
no muy fácil la tarea de encontrar un buen desnaturali- 
zante, obligando al empleo de más de una sustancia de 
modo que reunidas puedan llenar el objeto perseguido. 

La Comisión, después de haber estudiado los distintos 
desnaturalizantes propuestos por los químicos de otros 
países que de este asunto se han ocupado, y teniendo en 
cuenta también las circunstancias solicitadas por la Se- 
cretaría de Hacienda, de que la sustancia empleada debe 
ser de bajo precio y de fácil adquisición y empleo, no 
ofrece reparo al uso de la naftalina siempre que la acom- 
pañe como testigo químico el formol, de modo que pue- 
da comprobarse químicamente la desnaturalización de 
modo fácil y hacer fácil también la dosificación del des- 
naturalizante, circunstancias de gran importancia en este 
caso. 

La naftalina es una sustancia sólida que se presenta 
en láminas de color blanco brillante, delgadas, romboida- 
les, de olor fuerte alquitranado, sabor acre y aromático, 
cuya densidad á 18° es de 1,151, que se funde á los 79°, 
hierve á los 218°, á la presión normal se sublima á menor 
temperatura, se destila fácilmente con el vapor de agua, 
con el alcohol y con los hidrocarburos líquidos, arde con 
llama fuliginosa, es insoluble en el agua fría y muy poco 
en el agua hirviendo, se vuelve lechosa por enfriamiento, 
muy soluble en el alcohol, éter, aceites grasos y volátiles; 
la solución alcohólica al ser diluida en el agua le comuni- 
ca á ésta su olor fuerte, resiste mejor que el alcohol á la 
acción de los oxidantes y se destila junto con el alcohol 
aún haciendo la destilación fraccionada, teniendo además 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 97 

los siguientes caracteres específicos: A — su solución al- 
cohólica de ácido pícrico dá un precipitado amarillo for- 
mado por agujas de picrato de naftalina, poco soluble en 
los ácidos; B — tratada por el ácido sulfúrico que conten- 
ga algo de nítrico, dá color moreno ; C — si se calienta sua- 
vemente 2cc de ácido sulfúrico Ice de cloroformo y 0,05 
gr. de naftalina, el ácido sulfúrico se colorea de rojo y el 
cloroformo permanece incoloro. 

El formol que no es otra cosa que una solución de for- 
maldehido al 40^7 , es un líquido incoloro de olor pene- 
trante, que irrita las mucosas, que puede fácilmente de- 
terminarse su presencia en el alcohol por los procedimien- 
tos dados á conocer por Lindet. 

Adicionado el alcohol de naftalina y formol en las pro- 
porciones de cincuenta centigramos por litro de cada una 
de ambas sustancias, se obtiene el resultado que se per- 
sigue, porque mientras la naftalina le comunica un olor y 
sabor desagradables, que no pierde ni por adición de 
agua ni por destilación, el formol permite reconocerse y 
dosificarse por los procedimientos químicos indicados. 

Se acompaña una muestra de alcohol á la que se ha 
adicionado el desnaturalizante propuesto en las propor- 
ciones indicadas. 

En consecuencia de las consideraciones que anteceden, 
la Comisión opina, salvo el mejor parecer de la Acade- 
mia, que se conteste á la Secretaría de Hacienda en sen- 
tido de que no se ofrece reparo alguno al uso de la naf- 
talina, siempre que ésta esté acompañada por el formol, 
en iguales proporciones, y que éstas pueden ser de cin- 
cuenta centigramos de cada una por cada litro de alcohol 



98 ANALES DE LA 



INFORMES SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. ARTURO BOSQUE 



(Sesión del 14 de julio de 1905) 



Presentados por e] Sr. Eduardo 3?alú 

Se refiere á los siguientes : jara1>e pectoral calmante 
de brea, codeina y tolú ; licor de arenaria rubra; vino re- 
constituyente ; vino de coca fosfatado ; aceite de hígado 
de bacalao creosotado: jarabe de corteza de naranjas 
amargas ; jarabe sedante de bromuro de litio; digestivo 
completo y esencia anti-específica. 

Este informe fué aprobado. 



INFORME SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. GASTÓN ALONSO CUADRADO 

(Sesión del 14 de julio de 1905) 

1.°— Presentados por el Sr. Flaviano Aquiles Mignet. 

Se refiere á vinos medicinales. 

2.° — Presentado por Manuel L. Rivera. 

Se refiere al mentolado higiénico. 

3." — Presentado por la Chemische Fabrike Gustrow de 
Alemania. 

Se refiere al Euguform. 

Estos informes fueron aprobados. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA. 99 



LO QUE DEBE SABER DE ENFERMEDADES DE LOS 
OJOS EL MEDICO QUE NO ES OCULISTA 

POR EL 
DR. JUAN SANTOS FERNANDEZ 



(Sesión del 14 de julio de 1905) 

El desarrollo de esta tesis, parece á primera vista, dar 
como buena la práctica de toda la medicina por un sólo 
profesor : tal vez aceptar como posible el médico enciclo- 
pedista de otros tiempos, que ejercía por igual la larin- 
gología v la obstetricia, la otología y la ortopedia ó la ri- 
nología y lis enfermedades de las vías urinarias. 

Xada irás lejos de nosotros que semejante apreciación; 
la conducta de toda nuestra vida profesional nos absuel- 
ve de este pecado. Desde el principio de nuestra carrera 
sólo hemos girado dentro del círculo estricto de las en- 
fermedades de los ojos v podemos asegurar que el que os 
habla ha sido el primero que en la Isla de Cuba ha ejer- 
cido exclusivamente una especialidad cual se venía ha- 
ciendo ya en otras partes. 

Esta limitación en el terreno del ejercicio profesional 
no ha sido óbice para que hayamos tratado de adquirir 
los conocimientos que se refieren á la medicina y sus cien- 
cias auxiliares. 

Nuestros pasos en esta Corporación abonan lo que de- 
cimos, así como nuestra constante dedicación á la Prensa 
médica ; del mismo modo la parte que tomamos en la in- 
troducción de la Bacteriología entre nosotros y nuestra 
cooperación, aunque modesta, en todos los Congresos y 
Sociedades científicas del país y fuera de él. 

Aceptar el enciclopedismo sería volver á errores ya de- 
purados. Sería admitir nuevamente que la vida de un 
hombre, por inteligente que sea, baste para aquilatar en 
la práctica, el conocimiento teórico, que ciertamente pue- 
de alcanzar de las múltiples ramas de las ciencias mé- 
dicas. 



100 ANALES DE LA 



Pueden las inteligencias privilegiadas llegar á domi- 
nar todo el campo de la medicina, conociendo sus leyes 
generales basadas en la Anatomía y la Fisiología; pero 
está fuera de toda duda y admitido como indiscutible 
que en el terreno de la práctica, de la aplicación objetiva, 
es imposible llegar á dominar de modo perfecto cada una 
de las ramas de la profesión médica. No puede un médico 
decirnos la última palabra de lo que se refiera á la opera- 
ción de la catarata v. g\, y hacer lo mismo á propósito de 
las operaciones que se practican en el útero y en la ve- 
jiga, porque como dejamos dicho, es corta la vida para 
que de cada una de estas materias haya podido formar 
un juicio concienzudo basado en su propia observación 
sobre el individuo enfermo. 

Cierto es que el especialista de los tiempos modernos 
no es el de los albores de la medicina, que inspiraba ver- 
dadero desprecio por su desconocimiento de la ciencia en 
general. Aquél provocó tal oposición al estudio de las es- 
pecialidades que países tan adelantados como la Francia 
necesitaron palpar el progreso en sus vecinos los alema- 
nes, para llegar á crear cátedras especiales, primero en 
París y después en todas las Facultades de Medicina de 
la República. 

Se han convencido que un médico, después de hacer 
sus estudios en debida forma, puede, sin menoscabo de su 
prestigio, antes bien levantándolo, limitarse á la prácti- 
ca de una sola rama de la medicina, para poder mejor 
prestar su atención á un número determinado de enfer- 
medades, y sobre el conocimiento de las cuales llegar á 
constituirse en legítima autoridad. 

No obstante, aún cuando un médico se circunscriba 
v. gr., á ver casos exclusivamente de medicina y otro los 
que atañen sólo á la cirugía, tienen uno y otro forzosa- 
mente que tropezar con enfermos ágenos al ramo á que 
se consagran y á los que no puede rechazar en el primer 
momento. Una vez, se trata de un antiguo cliente, al que 
ha curado años tras años de enfermedades que encuadran 
entre las que él atiende y que reclama en un momento 
dado con urgencia sus cuidado?, afectado de otro género 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 101 

de dolencia, distinta de las que él trata constantemente, 
por ejemplo de una enfermedad de los ojos. 

Por desagradable que sea para el médico fijar su aten- 
ción en un particular que rarísima vez se presenta á su 
consideración, se vé obligado á atenderlo, á darle su opi- 
nión al paciente y hasta recetarle, pues no es hora ya de 
dirigirlo al especialista, está tal vez en punto en que no 
lo hay, ó llegará á él si está distante con dos ó tres días 
de retardo. 

Como no puede estar, desde luego, sin tratamiento el 
enfermo, siquiera no sea más que por la idea del abando- 
no, en que se ha de suponer, hasta llegar al especialista, 
forzoso se le hace al médico formar un diagnóstico por lo 
menos provisional, digámoslo así, por las circunstancias, 
y colocarse en condiciones de que lorecetado, á virtud de 
un examen superficial y sin los elementos para hacerlo 
completo, mantenga las cosas de modo tal, que permitan, 
sin perjuicio del paciente, que se realice más tarde un 
diagnóstico definitivo, por quien se consagre á ese ramo 
especial de las ciencias médicas. 

Hechas estas aclaraciones preliminares, comprende- 
réis mejor ahora que no es nuestro ánimo dar á los mé- 
dicos en general un curso de oftalmología que no necesi- 
tan por dos razones : la primera porque muchos de ellos 
antes de dedicarse al ejercicio de la profesión, lo siguie- 
ron, como siguió el que os habla, uno de obstetricia en 
su oportunidad, con el fin de adquirir mayor ilustración 
en todas las ramas de la medicina, pero nunca para prac- 
ticar la obstetricia ; la segunda porque el estudio práctico 
de toda la oftalmología le sería perfectamente inútil y 
hasta imposible de obtenerlo, si la atención es solicitada 
de diverso modo y su finalidad es ejercer la profesión en 
otro sentido. 

En efecto, es fácil comprender como había de aspirar 
á hacer con todo acierto una operación de catarata, quien 
tiene cientos de operaciones de otro género que practicar, 
ó no se ocupa de hacer ninguna, porque no se consagra 
á la cirugía. 

Xo obstante, por el hecho expuesto, de tener que ver si- 
quiera sea del modo provisional algún enfermo de los 



3 02 ANALES DE LA 



ojos, es conveniente que todo médico tenga presente unas 
cuantas reglas, que no son muchas, á virtud de las cua- 
les, puede evitarse un error que pudiera afectar su buen 
nombre y la salud de su cliente, tal vez el más antiguó y 
querido de entre todos y á quien desea de corazón benefi- 
ciar y al que pudiera dañar diagnosticando á la ligera su 
enfermedad ocular, como veremos más adelante. 

Creemos con lo expuesto haber justificado el motivo 
que nos ha inducido á ocuparnos de la oftalmología que 
debe conocer el médico que no ejerce la especialidad de 
las enfermedades de los ojos. 

II 

Empecemos por las enfermedades de la conjuntiva 
que, como es sabido, fuera de epidemias, constituyen el 
30% de las afecciones oculares. 

Xo nos vamos á ocupar de las conjuntivitis agudas 
cuya infección se toma de la atmósfera como se ha de- 
mostrado por la presencia de los bacilos de Koch-Weebs 
Morax-Axenfeld, Hansell y otros ; consisten otras en que 
el principio tóxico está en la sangre, como en el saram- 
pión, ó viene de un lugar distante del mismo cuerpo, co- 
mo en la purulenta ó blenorrágica ; por eso es de gran 
trascendencia fijarse en que no haya pus. Mientras la se- 
creción sea mucosa, se trata de una conjuntivitis de las 
que siempre se han llamado catarrales, cuyos gérmenes 
no tienen ni con mucho la virulencia de las que presentan 
pus que frecuentemente lo provoca el gonococo. 

Aquellas pueden ser combatidas más tardíamente ó de 
modo más ó menos activo; pero desde el momento que 
hay pus, debe temerse la presencia del gonococo, sólo ó 
asociado, intra ó extraocular ; nos hallamos en presencia 
de uno de los más graves peligros para el ojo y de aquí 
la conveniencia de que se establezca el tratamiento apro- 
piado por quien corresponda y se vigile atentamente al 
paciente. 

No queremos, ni de soslayo, hablar de lo que en estos 
casos hacen los profanos fuera de aquí, los lavados con 
orinas, las cataplasmas de leche, hojas de té, aplicaciones 
de carne cruda y aún de pedazos de placenta y otras as- 



academia de ciencias de la habana 103 



querosidades, pues queremos hacernos la ilusión de que 
nuestro pueblo es menos inculto que esas masas de otros 
países de población excesiva y descuidada. 

Para demostrar la gravedad de la presencia del pus y 
sus consecuencias, referiremos hechos desgraciados, no 
va acaecidos en manos de médicos no especialistas, sino 
de quienes tenían legítima competencia, y ellos sólo da- 
rán una idea de lo que pudiera ocurrir á los que por no 
estar observando á diario enfermos de los ojos, han de 
tener menos obligación de estar prevenidos. 

Una mañana es consultado un oculista extranjero por 
un individuo que tenía un ojo ligeramente inyectado; no 
había secreción de ningún género y por tanto estaba lejos 
de sospechar se tratase del comienzo de algo grave. Or- 
denó al paciente algo de lo que es corriente disponer en 
estos casos ; no pudo suponer que se presentasen nuevos 
síntomas y el enfermo no le consultó al cambiar el cuadro 
de éstos. A las pocas horas de recetarle sobrevino ede- 
ma de los párpados, se inició la secreción de aspecto puru- 
lento, se aumentaron las molestias y hasta al tercer día 
de enfermedad, cuando la supuración era abundante y- el 
quémosis torturaba la córnea, en señal de que las toxinas 
del gonococo, realizaban su acción destructora, el enfer- 
mo no creyó conveniente volver al oculista que se quedó 
espantado y le increpó por su inercia culpable. 

A pesar de que se estableció acto continuo un trata- 
miento apropiado no se pudo dominar el mal y el ojo se 
perdió, no sin que el culpable pretendiese acusar al médi- 
co de una desgracia debida á su indolencia. 

Otro enfermo en que se advierten síntomas no claros 
de una oftalmía purulenta es prevenido por el oculista de 
consultarle al día siguiente ó antes si se le presenta- 
sen tales manifestaciones. El individuo presta poca aten- 
ción á lo que se le advierte, como ocurre frecuentemente 
por incuria ó por la malicia de creer que somos alarmis- 
tas interesados, y no volvió sino al tercero ó cuarto día 
alegando que indisposiciones de sus familiares, se lo ha- 
bían impedido y la distancia á que vivía, etc., etc.; pero 
trayendo en tales condiciones el ojo que no había espe- 
ranzas de salvarlo. No obstante se estableció el plan apro- 



104 



ANALES DE LA 



piado, el cual no logró dominar ya la enfermedad y el ór- 
gano se destruyó. 

Podríamos citar un número considerable de casos aná- 
logos sacados de nuestra práctica ; pero de exprofeso he- 
mos citado dos casos de la agena porque al eximir á 
nuestros colegas de responsabilidad por las razones ex- 
puestas, no hemos de pecar de apasionados. 

Bastan los dos casos citados para demostrar la grave 
responsabilidad que puede resultarnos de una simple hi- 
peremia de la conjuntiva, que tantas veces sobreviene solo 
por saltar al ojo la más insignificante partícula de polvo 
ó cosa análoga; pero cuando obedece aquella á los co- 
mienzos de una infección y no se atiende oportunamente 
suelen experimentarse desagradables sorpresas. 

Y si esto puede ocurrir al oculista que tiene, repetimos, 
motivos para estar más advertido, porque le menudean 
estos casos, cuan fácil será sorprender al médico general 
que ve más de tarde en tarde enfermos de los ojos. 

Ciertamente que estableciendo desde luego un interro- 
gatorio se va derecho al bulto, si los enfermos, digesen 
siempre la verdad ó supiesen lo que deben decir ; pero nos 
ha ocurrido estar tratando una oftalmía purulenta en un 
enfermo que aseguraba no haber tenido blenorragia y del 
examen de sus órganos genitales resultó que la tenía en 
más ó menos actividad. 

Todo lo expresado tiende á probar que las conjuntivi- 
tis, sobre todo las purulentas de los adultos, deben mante- 
ner en justificada alarma á los profesores médicos en ge- 
neral, porque es la enfermedad de los ojos que más veces 
triunfa de los recursos de la medicina y no pocas veces 
porque se le ataca tarde y en malas condiciones. 

Nos hemos referido, de intento, á la conjuntivitis pu- 
rulenta de los adultos exclusivamente, porque nos reser- 
vábamos estudiar á parte la oftalmía purulenta de los re- 
cién nacidos, ó sea la oftalmía neonatorum. 

Con decir que en todas partes la mayoría de los cie- 
gos que ocupan los asilos provienen de esta enfermedad, 
está justificado que nos ocupemos de un particular que 
no ha de ser en verdad nuevo para los que nos escuchan. 

Es lo cierto, sin embargo, que á pesar del progreso 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 105 

realizado en el mundo con la creación de las grandes 
maternidades levantadas en los países más civilizados, 
aun produce ciegos la oftalmía neonatorum, cuando en 
realidad no debía producir ninguno ó reducido número, 
si se quiere, atendiendo á que en medicina no hay nada 
matemático y hay siempre que contar con las circunstan- 
cias concomitantes de naturaleza local, y otros motivos 
(pie no necesitamos enumerar y que cambian las deter- 
minaciones del médico ó e! resultado de sus indicaciones. 

Los desastres que siguen á la oftalmía purulenta de 
los recién nacidos, no obedecen, las más de las veces, á que 
los médicos en general desconozcan la gravedad de esta 
afección. En todos los libros está consignada y cuando 
un profesor se encuentra en presencia de un caso típico, 
con abundancia de pus sobre todo, recuerda el pronóstico 
de la enfermedad y trata de dirigir el niño á persona idó- 
nea que establezca el tratamiento. Pero todos los casos 
no revisten este aspecto, que aunque parezca paradógico 
no es forzosamente siempre el más grave. Los hay que 
parecen solo tener una oftalmía catarral y examinando 
la secreción, después de ver que ha producido lesiones en 
la córnea, resulta que está aquella llena de gonococos. 
Por el contrario y aquí está lo paradógico, hemos tenido 
casos que han recurrido al tratamiento después de estar 
el globo del ojo bañado constantemente en abundante 
pus y al buscar una explicación de la inmunidad del glo- 
bo del ojo la hemos encontrado en que, en aquel pus tan 
abundante no había gonococos ó estaban en exiguo nú- 
mero. 

He aquí porque juzgamos falaz considerar como ca- 
tarral la oftalmía de un recién nacido, la prudencia exige 
que sin previos y repetidos exámenes bacteriológicos, su- 
pongamos siempre la existencia de gonococos, si no que- 
remos pasar por la dura pena de incurrir en un descuido 
que puede provocar la pérdida de un ojo, ó convertir en 
ciego un niño que puede llegar á vivir muchos años para 
su desventura. 

En definitiva: un niño recién nacido puede padecer 
una oftalmía catarral ; pero de todo estado catarral de la 
conjuntiva en un recién nacido debe desconfiarse y con- 



106 . AXALES DE LA 



siderársele como una oftalmía purulenta de escasa secre- 
ción, porque de equivocar el diagnóstico tomando por of- 
talmía purulenta la que es catarral, ningún mal se si- 
gue; pero la equivocación en sentido contrario es en ex- 
tremo lastimosa. 

Respecto de las enfermedades de la conjuntiva no ha- 
remos referencia á ninguna otra más ; ni siquiera hemos 
de llamar la atención del diagnóstico diferencial entre 
la conjuntivitis y la iritis que puede hacerse sólo por el as- 
pecto de la inyección vascular las más de las veces ( 1 ) y 
por el de la pupila y el humor acuoso ; pero que otras sólo 
la intensidad del dolor y la fotofobia obligan á recurrir 
al especialista que encuentra ya sinequias posteriores. No 
vamos á dar un curso de oftalmología y por tanto aunque 
existen otras enfermedades como el tracoma v. gr., que 
puede hacer incurrir en error de diagnóstico, no preten- 
demos evitar éste en lo absoluto, pues á diario se come- 
ten y se rectifican, aún por los más experimentados, sino 
que tratamos de fijarnos solo en lo que ofrece peligro serio 
para el enfermo y alguna responsaDÜidad para el médico. 

Por eso no hablamos tampoco de la contraindicación 
de los preparados de plomo en las afecciones de la córnea, 
pues si desde tiempos inmemoriales las sales de este me- 
tal tienen un poder curativo indiscutible, está probado 
que cuando existen úlceras en la córnea, éstas curan in- 
dudablemente; pero quedando un depósito metálico que 
si lo tolera la piel, no así la córnea que experimenta los 
perjuicios de la existencia de un cuerpo extraño. 

Estos y otros particulares son ya peculiaridades de la 
práctica oftalmológica, que no tiene urgencia de conocer 



(1) En efecto la irn^eceión en la conjuntivitis no está limitada á la par- 
te anterior del ojo, sino también á la posterior y se extiende á lacara inter- 
na de los párpados; es reticular y se mueve con la conjuntiva, su color es 
vivo de escarlata ó rojo de ladrillo. Cuando la inyección procede de la 
iritis ó del glaucoma, se limita á la región periquerática, es rosada ó violá- 
cea pálida y aun cuando se muva la conjuntiva por medio del borde del 
párpado, los vasos no se mueven con ella. 

Esto obedece á que en la conjuntiva hay dos sistemas vasculares: el 
de los vasos conjuntivales posteriores y el de los vasos ciliares anteriores, 
no obstante á causa de las numerosas anastomosis vasculares, puede ocu- 
rrir que en las inflamaciones internas del segmento anterior del ojo, la in- 
yección se generaliza y se confunde la congestión de los vasos conjuntivales 
posteriores propia de la conjuntivitis simple y la de los vasos ciliares an- 
teriores legitima en la iritis y el glaucoma interesándose ambos sistemas. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 107 

el médico en general, y por esta razón no tratamos de 
especializar y omitimos ocuparnos de otros particulares 
de análoga naturaleza. 

III 

Las enfermedades de la conjuntiva bulbar y las de la 
córnea son agenas, las más de las veces, á lo que hemos 
señalado en las conjuntivitis purulentas, que son palpe- 
brales ; no tienen tampoco un curso tan rápido y por tan- 
to dan tiempo para tomar medidas oportunas, de acuerdo 
con el criterio que sustentamos. 

Las afecciones del iris, con la iritis á la cabeza, sí se 
prestan á confusiones lamentables; porque no siempre 
las enfermedades de los ojos como las de otros órganos, 
presentan el cuadro completo de síntomas que hace impo- 
sible el error de diagnóstico. 

Xo siempre la inyección de la conjuntiva en la iritis 
afecta una forma tan distinta de la de una conjuntivitis 
que no quepa la menor duda de su existencia ; sino que 
puede presentarse la ausencia de dolor ocular ó periorbi- 
tario, ó escasa fotofobia y como la falta ó disminución de 
la vista no produce alarma, al que no está habituado á 
los diversos matices de la coloración con juntival y desco- 
noce la presencia de una iritis, no se ordena el tratamien- 
to apropiado, y cuando la intensidad de los síntomas hace 
caer en la cuenta y dirigirlo al oculista, existen sinequias 
posteriores múltiples que comprometen la vida del ojo ó 
la atresia pupilar completa que le ha hecho para siempre 
incapaz de ver. 

Este accidente ocurre con más frecuencia, cuando la 
iritis es indolente, y eso no es lo general ; en los casos do- 
lorosos los sufrimientos fuerzan al médico y al enfermo 
á tomar determinaciones serias y éstas ponen á cubierto 
de un desastre. 

Ocurre también que la forma dolorosa puede confun- 
dirse con el glaucoma agudo, sobre todo en los primeros 
días para los no habituados á la oftalmología y en este 
caso las consecuencias son también funestísimas. 

En efecto, el tratamiento dirigido á provocar la dila- 
tación de la pupila, que es en un caso de iritis el primer 



108 ANALES DE LA 



paso que debe darse, es dañino sobre toda ponderación 
en el glaucoma ; al grado de que en un ojo sano y en in- 
dividuo de avanzada edad, los midriásicos pueden deter- 
minar el glaucoma y, si son capaces de provocarlo en un 
ojo solamente predispuesto á él, no cuesta mucho calcular 
cuánto se agravaría el mal si se aplicasen una vez ya de- 
clarado éste. 

Conviene pues estar prevenidos, pues aunque se trata 
de afecciones de naturaleza muy diversas cabe el error, 
y no pocas veces lo hemos visto producirse. En tal con- 
cepto cuando los síntomas dolor ocular ó periorbitario 
van unidos á la inyección de la conjuntiva bulbar, muy es- 
pecialmente si esto recae en un sujeto mayor de 40 años, 
debe recordarse que el no usar los midriásicos constituye 
una grave falta y el recetarlos, cuando existen síntomas 
de arterio esclerosis general ó predisposición al glauco- 
ma, puede determinar la explosión de éste. No debemos 
olvidar que algunas veces es de efectos tan fulminantes 
el glaucoma, y reviste tal gravedad, que se hace impo- 
tente para combatirlo la iridectomía, las más de las veces 
eficaz si se aplica á tiempo, la esclerotomía anterior ó la 
ecuatorial, el estiramiento del nervio nasal (Badal) y la 
resección del simpático cervical, y también el uso á larga 
mano de la eserina, la pilocarpina, la arecolina, etc., etc. 

IV 

Las enfermedades del fondo del ojo que pueden expo- 
ner á una confusión de consecuencias desagradables, 
son : la catarata y el glaucoma. 

La catarata que en determinadas circunstancias pue- 
de ser conocida fácilmente hasta por los profanos, á la 
simple inspección, ofrece algunas veces serias dificulta- 
des para ser diagnosticada ; pero éstas se pueden vencer 
cuando se tiene la práctica suficiente y se está prevenido. 

El error que suele cometerse más veces, no descansa, 
bien estudiado, en la incompetencia del médico para el 
diagnóstico, sino en cierto descuido al formularlo sin fi- 
jarse en más síntoma que en la disminución de la vista 
del individuo afectado y su edad avanzada. Es verdad 
que ésta es la apropiada para la presentación de este mal ; 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 109 



pero no es por sí sola ni acompañada de la falta de vista 
lo bastante para formar juicio, omitiendo todo otro gé- 
nero de examen. Pocas veces se incurre en la equivoca- 
ción por el aspecto azuloso del cristalino, tan frecuente 
en personas de edad provecta, aunque perfectamente sa- 
nas y sin aquejar ninguna perturbación ocular; pero no 
ha faltado quien se haya dejado engañar por esa aparen- 
te opacidad del cristalino. 

El admitir la existencia de una catarata cuando real- 
mente no la hay y como consecuencia, recomendar al en- 
fermo que aguarde á la extinción completa de la vista 
para ser operado, tiene graves inconvenientes. 

Puede el sujeto padecer de un desprendimiento de la 
retina ó de otra enfermedad en que los recursos terapéu- 
ticos de la oftalmología sean escasos y recibir relativa- 
mente poco perjuicio, con no estar sometido precozmen- 
te al tratamiento más adecuado ; pero también puede pa- 
decer una afección del nervio óptico ó de la retina en que 
el establecimiento de un plan apropiado detendría ó do- 
minaría la afección y en este caso se le ha hecho perder 
un tiempo precioso. 

Cuando el paciente se presenta al oculista para ser 
operado de catarata, forzosamente se entera de que no 
tiene esta enfermedad, sino otra que debió ser atendida 
tres, cuatro ó cinco años antes. 

Puede estar igualmente atacado de un glaucoma que 
después del primer acceso agudo, deja al ojo afectado, no 
pocas veces aparentemente sano y sólo con falta de vista 
más ó menos acentuada. Esto es lo que hace creer en la 
existencia de la catarata y entonces puede ocurrir que la 
demora en establecer el verdadero diagnóstico, dé lugar 
á excesos sucesivos que coloquen las cosas en estado tal 
de gravedad y de sufrimiento, que cuando sea diagnos- 
ticado de glaucoma por el oculista, la iridectomía, opera- 
ción aceptada para combatirlo, por las autoridades en 
oftalmología, resulte ya del todo ineficaz por lo tardía en 
aplicarse. 

V 

Pudiéramos extendernos más, entrando en detalles so- 



110 ANALES DE LA 



bre algunas otras afecciones en que cabría también un 
error de diagnóstico ; pero esto no sería práctico y recar- 
garía el cuadro haciendo más difícil la retención del es- 
caso número de hechos sobre los que pretendemos fijar 
sólo la atención del médico general. 

De este modo limitándonos á señalar nada más que 
un corto número de enfermedades ; en que los errores se 
repiten con relativa frecuencia, pudiera conseguirse el 
resultado efectivo de prevenir al médico y estando con 
tal motivo en guardia, por tratarse de un circunscripto 
número de particulares, evitar fácilmente lo que pudiera 
perjudicar á su crédito y á la salud de sus clientes. 

Si este paso que nos atrevemos á dar, dentro del cam- 
po de la oftalmología, autorizados por una larga consa- 
gración á este género de estudio, más que por nuestra 
competencia, lo imitasen los que están dotados de ésta 
en el cultivo de otras especialidades, realizarían un buen 
servicio en el ejercicio profesional; nadie podría consi- 
derarse lesionado, ganaría el paciente, no perdería nada 
su médico con indicarles en tiempo oportuno el camino 
que debía tomar para recobrar de modo eficaz la salud; 
y el oftalmólogo, como los que se dedican á otras espe- 
cialidades devolvería al médico general la ayuda que 
tan frecuentemente les presta ilustrándoles sobre el esta- 
do general del enfermo para mejor conocer el local en el 
circunscripto campo de su observación y deliberación. 



JUNTA DE GOBIERNO 

:pa_:r,a_ el iBiiEisrio ide 1905 .a. 1907 

ELEGIDA EL DÍA 28 DE ABRIL DE 1905 



Presidente: Dr. Juan Santos Fernández. 

Vice: Dr. Tomás V. Coronado. 

Secretario: Dr. Gustavo López. 

Vice: Dr. Jorge Le-Roy. 

Tesorero: Dr. Francisco I. de Yildósola. 

Bibliotecario: Dr. Enrique Acosta. 

Conservador de los Museos: Dr. Pedro Yaldés Ragúes 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 111 



En la sesión de Gobierno celebrada el 14 de julio de 
1905. la Academia aprobó los siguientes nombramientos 
de los Académicos que han de formar parte de las tres 
secciones y diez comisiones que dispone el Reglamento. 

SECCIÓN DE MEDICINA, CIRUGÍA Y VETERINARIA 

Director: Dr. Tomás V. Coronado. 

SECCIÓN DE FARMACIA 

Director: Dr. Gastón Alonso Cuadrado.. 

SECCIÓN DE CIENCIAS 

Director: Dr^ Pedro Yaldés Ragúes. 

COZMIISIO^TES 

1.' BIOLOGÍA 

Director: Dr. Enrique Acosta. 
Secretario: ,, José A. Fresno. 

Miguel Sánchez Toledo. 

,, Juan X. Dávalos. 

,, José A. Yaldés Anciano. 

2. a PATOLOGÍA Y CLÍNICA MÉDICAS 

Director: Dr. Joaquín Jacobsen. 
Secretario: ,, Enrique Saladrigas. 

,, Manuel G. Lavín. 

,, Antonio Díaz Albertini. 

„ Gonzalo Aróstegui. 

3. a PATOLOGÍA Y CLÍNICAS QUIRÚRGICAS 

Director: Dr. Ignacio Placencia. 
Secretario: ,, Gustavo G. Duplessis. 
Agustín de Varona. 

,, Alberto S. Bustamante. 

,. Fernando Méndez Capote. 



112 ANALES DE LA 



4. a HIGIENE Y DEMOGRAFÍA 

Directo}-: Dr. Vicente de la Guardia. 
Secretario: ,, Enrique B. Barnet. 

Alfonso Betancourt. 

Rafael Weiss. 
,, Juan Guiteras. 

5. a MEDICINA LEGAL Y LEGISLACIÓN SANITARIA 

Director: Dr. Gustavo López. 
Secretario: ,, Jorge Le-Roy. 

Tomás V. Coronado. 

Guillermo Benasach. 
,, Ignacio Calvo. 

6. a MEDICINA VIvTERINARTA 

Director: Dr. Francisco Etchegoyen. 
Secretario: ,, Honorato Lainé. 

Antonio de Górdon. 

Manuel Ruiz Casabó. 
,, Miguel F. Garrido. 

7. a FARMACIA, TERAPÉUTICA Y BOTÁNICA 

Director: Dr. Domingo Hernando Seguí. 
Secretario: ,, Francisco I. de Vildósola. 

,, José P. Alacán. 

„ Arturo Bosque. 

,, Carlos Moya. 

8. a TOXICOLOGÍA, QUÍMICA LEGAL Y ANÁLISIS 

KÍSICO-QUÍMICOS 

Director: Dr. Gastón Alonso Cuadrado. 
Secretario: ,, Emilio Pardiñas. 
Manuel Delfín. 
Sr. Francisco Paradela. 
Dr. Emilio Alamilla. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 113 



9. — geología, mineralogía y paleontología 

Director: Dr. Pedro Valdés Ragúes. 
Secretario: „ Ramón Palacio. 

,, Arturo Amigó. 
Ramón Villalón. 

„ Joaquín Diago. 

10." ANTROPOLOGÍA Y ZOOLOGÍA 

Director: Dr. Juan Santos Fernández. 
Secretario: „ Felipe García Cañizares. 

,, José M. a Céspedes. 

,, Domingo F. Cubas. 

,, Gabriel Casuso. 



En sesión de Gobierno del 14 de julio se acordó decla- 
rar en receso la Academia hasta el 29 de septiembre, fa- 
cultando á la Junta de Gobierno para convocar á sesión 
extraordinaria en caso necesario. 



114 ANALES DE LA 



Acta de la sesión pública extraordinaria del 1- de septiembre de 1905. 



Presidente: Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario: Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes.- — De número: Dres. Enrique Acosta. — 
Ignacio Calvo. — Domingo Fernández Cubas. — Tomás Vicente Co- 
ronado. — Gastón Alonso Cuadrado.— Felipe García Cañizares. — 
Domingo Hernando Seguí. — Jorge Le-Roy. — Carlos Moya. — 
Emilio Pardiñas. — Pedro Yaldés Pagues. 

Honorario: Dfr. Claudio Delgado. 

Leída el acta de la sesión anterior (14 de julio) fué aprobada. 
El Sr. Secretario dio cuenta del movimiento de la Biblioteca y 
de las siguientes comunicaciones: 

Entrada,. — De la Secretaría de Gobernación devolviendo sellado 
uno de los ejemplares del Peglamento impreso por el que se ha de 
regir la Academia según Decreto Presidencial número 378. 

De la misma escritos números: 16598, 16678, 16679, 16680, 
16681. 16865 y 18152, sobre preparados farmacéuticos. 

Del General Leonardo Wood manifestando haberse enterado de 
que la colección de peces había llegado á la Academia y añadiendo 
que es un gran placer para él hacer todo lo que pueda por la Aca- 
demia á la cual se encuentra orgulloso de pertenecer. 

De la Dirección de la Estación Central Agronómica de Santiago 
de las Vegas, solicitando comprar la obra de Gundlach Contribu- 
ción á la Entomología Cubana. 

Del Sr. Ignacio Rivero (de Barcelona), remitiendo la obra "Pato- 
logía de las enfermedades epilépticas y mentales", para que esta 
Academia dictamine sobre ella. 

Del Dr. Jorge Vega Lámar remitiendo, desde Santa Isabel de las 
Lajas, un ejemplar teratológico. al que acompaña una breve des- 
cripción. 

Del Dr. Francisco I. de Vildósola. presentando la renuncia de su 
cargo de Tesorero ríe la Academia, por sus múltiples ocupaciones. 

Del Gobierno Civil, remitiendo expediente número 4201. de San 
José de las Lajas, sobre infracción de las Ordenanzas de Farmacia. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 115 



Del Dr. Gabriel Casuso, participando haber tomado posesión, el 
23 de agosto, de la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio 
de la República de Cuba. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, remitiendo los infor- 
mes sobre preparaciones farmacéuticas, aprobados en la sesión del 
14 de julio. 

A la Secretaría de Hacienda, remitiendo el informe emitido con 
motivo de la desnaturalización de los alcoholes. 

Al Sr. Tesorero de la Academia, participándole el nombramiento 
de estacionario de la Biblioteca á favor de D. Eafael Gómez. 

Al Sr. Eafael Gómez, nombrándolo estacionario de la Biblioteca. 

A la Secretaría de Gobernación, remitiéndole los dos ejemplares 
del Reglamento impreso de la Academia. 

A la Secretaría de Gobernación, participándole no haber recibido 
las muestras de las pildoras de Bristol á que se refiere su escrito 
número 16680. 

A los Académicos de la Sección de Farmacia, solicitando evacúen 
con urgencia los informes que tengan pendientes sobre preparacio- 
nes farmacéuticas y que han de ser discutidos en la sesión extraor- 
dinaria del 1.° de septiembre. 

Concede la palabra el señor Presidente al Dr. Domingo Her- 
nando Seguí, para leer un informe sobre preparaciones farma- 
céuticas : del Dr. Gardano, presentadas por el mismo; digestivo 
Afojarrieta, presentado por el Sr. Larrazabal ; las designadas con 
los nombres Ferment Pommes y Neurotropo Marcial, presentadas 
por el Sr. Taquechel ; las denominadas Celerina Áletris, Pinus Ca- 
nadensis blanco y Pinus Canadensis obscuro, de Kenedy, presenta- 
das por el Sr. Johnson. El Ponente dice en su informe que procede 
autorizar la introducción y venta en la República de todas las pre- 
paraciones enumeradas. Este informe mereció la aprobación de la 
Academia, salvando el Dr. Domingo F. Cubas su voto, por ser en 
contra. 

El mismo Dr. Hernando Seguí, lee otro informe acerca de la 
Emulsión de Keppler y Extracto de malta de Keppler, presentadas 
por el Sr. Ernesto Sarrá ; y las designadas con los nombres Vejiga- 
torio Fosa Beslier y Esparadrapo Beslier. por el Dr. Fernando Lla- 
no, creyendo también es de autorizarse la venta en la República, de 
estos preparados. 

También fué aprobado este informe, haciendo constar el Dr. Cu- 
bas su voto en contra. 



116 ANALES DE LA 



Finalmente dá lectura á otro informe acerca del preparado del 
Sr. F. Marrero, que con el nombre de Betónica, fricción fortifican- 
te, excitante, afrodisiaca, viene por segunda vez á esta Academia. 
El Sr. Ponente opina que la modificación introducida en esta pre- 
paración, no es bastante para que responda á las indicaciones que 
según el mismo llena, y por tanto debe ser rechazada nuevamente. 
Se aprueba por unanimidad, este informe. 

El Dr. Gastón Alonso Cuadrado ocupa la tribuna y dá lectura á 

un INFORME RELATIVO Á LAS PASTILLAS DE STOVAINE DE BILLÓN 

presentadas por el Sr. Ernesto Sarrá, pidiendo sea autorizada su 
venta en esta Isla. 

Fué aprobado este informe menos por el Dr. Tubas, que bace 
constar su voto en contra. 

El Dr. Curios .1. Moya ocupa después la tribuna, leyendo tres in- 
formes: uno acerca de preparados farmacéuticos presentados por el 
Dr. F. Taquechel á nombre de la casa Bonette de París y otro pre- 
sentado por el Dr. Ernesto Sarrá, en nomine de la casa Flourens de 
Bordeaux, refiriéndose cada uno de ellos á variados productos y los 
cuales son informados favorablemente por el señor Ponente. La 
Academia se sirvió aprobar dichos informes, haciendo constar el 
Dr. Cubas su voto en contra. 

El Dr. Emilio Parolinas lee un informe sobre cápsulas del 
dr. ailaine al ioduro de potasio puro, opinando que se autorice su 
uso y venta en la Eepública. 

Este informe fué igualmente aprobado, dejando constancia de su 
voto contrario el Dr. Cubas. 

El mismo Dr. Parolinas dio cuenta de varias observaciones que se 
le habían ocurrido con ocasión del informe sobre la digesttne, 
producto farmacéutico que había sido informado por el Dr. Moya y 
que quedó sobre la mesa, á petición de los Dres. Pardiñas y Her- 
nando Seguí. 

Aclaran ambos señores el juicio que les ha merecido dicho infor- 
me, ratificando el expuesto por el señor Ponente de que puede au- 
torizarse su venta en la Eepública. Así se acuerda por la Academia. 
El Dr. Cubas deja constancia de su voto en contra. 

El Dr. Pardiñas. en nombre del Dr. Arturo Bosque, que ha ex- 
cusado su asistencia á la sesión, por enfermedad, presenta dos infor- 
mes relativos á una larga lista de preparaciones, que en dos fechas 
distintas ha solicitado el Dr. Ernesto Sarrá. Ambos informes fue- 
ron aprobados por la Academia exceptuándose de uno de ellos, los 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 117 

preparados Serum anti-staph yl ococciq ue , Staphylase du Dr. Doy en, 
Staphylase iodurée y Staphylase oromurée, los cuales acordó la Aca- 
demia fueran enviados al Dr. Enrique Acosta, para que hiciera do 
ellos un estudio y emitiera el informe correspondiente en su calidad 
de bacteriólogo. 

Se dio cuenta por el Secretario, del escrito de la Secretaría de 
Gobernación, relativo al Bálsamo Pectoral de Alien, Perry Davis 
Pain Killer, Jarabe Weaveré, productos que fueron rechazados 
por la Junta Superior de Sanidad y acerca de los cuales la referida 
Secretaría pide informe por que estos mismos productos habían sido 
informados favorablemente por la Academia. 

Con este motivo emitieron su opinión los Dres. Hernando Seguí, 
Emilio Pardiñas y Claudio Delgado, respecto á lo que esta Acade- 
mia debiera hacer, acordándose pedir copia de las fórmulas de di- 
chos productos á la citada Secretaría y dejando nombrada uno co- 
misión compuesta de los Dres. Hernando Seguí y Alonso Cuadrado, 
para que oportunamente informasen respecto á este particular. 

Y no habiendo otro asunto de que tratar, se dio por terminada 
la sesión. 



INFORMES SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. DOMINGO HERNANDO SEGUÍ 



(Sesión del 1.° de septiembre de 1905) 

Se refieren á los siguientes : 

1.° — Presentados por el Sr. José Gardano: esencia zar- 
zaparrilla ; jarabe depurativo ; cápsulas Gardano, y pape- 
lillos antidisentéricos. 

Presentado por el Sr. Juan Larrazabal : digestivo Mo- 
jarrieta. 

Presentados por el Sr. Francisco Taquechel: ferment 
pommes de la casa A. Fouris y neurotrope marcial de la 
casa H. Lacroix. 

Presentados por el Sr. M. Johnson: celerina: aletris 



118 ANALES DE LA 



cordial ; pinus canadensis de Kenedy obscuro y pinus ca- 
nadensis de Kenedy blanco. 

2.° — Presentados por el Sr. E. Sarrá: emulsión de 
Keppler y extracto de malta de Keppler. 

Presentados por el Dr. Fernando Llano: vegigatorio 
rosa Beslier y esparadrapo Beslier. 

3.° — Presentada por el Sr. F. Marrero (su autor) : 
Betónica, fricción fortificante, excitante, afrodisiaca, 
vegetal. 

Estos informes fueron aprobados. 



INFORME SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. GASTÓN ALONSO CUADRADO 



(Sesión del 1.° de septiembre de 1905) 

Se refiere al siguiente : pastillas de stovaine Billón pre- 
sentada por el Dr. Ernesto Sarrá. 
Este informe fué aprobado. 



INFORMES SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. CARLOS MOYA 



(Sesión del 1.° de septiembre de 1905) 

Se refiere á los siguientes: 

1.° — Presentados por el Dr. F. Taquechel á nombre de 
la casa Bonetti de París : lecitina granulada ; grageas de 
lecitina ; grageas de lecitina guayacolada ; gayacitina. 
ampoyas de lecitina pura; arsiquinina pildoras; ampo- 
vas de arsiquinina ; gerapsetol Walthy ; yodaba. 

2.° — Presentados por el Dr. E. Sarrá : pastillas thyroi- 
dine ; pildoras thyroklme. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 119 

3.° — Presentado por la Digestine Mánufacturing Com- 
pany de New- York: Digestiría. 

Estos informes fueron aprobados. 



INFORME SOBRE UN PREPARADO FARMACÉUTICO 

POR EL 

DR. EMILIO PARDISAS 



(Sesión del 1." de septiembre de 1905) 

Se refiere á las cápsulas du Dr. Ailaine al yoduro de 
potasio puro. Presentado por el Dr. Alfredo Bosque. 

Este informe fué aprobado. 



INFORMES SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. ARTURO BOSQUE 



(Sesión del 1.° de septiembre de 1905) 

Se refiere á los siguientes : 

1." — Presentados por el Dr. E. Sarrá: licor de Her- 
més ; mistura antidiabética de Martín, pildoras de Rebi- 
llón, jarabe de Rebillón; papel Fayard; pildoras de Ra- 
tié ; cápsulas tenífugas de Kirn ; polvos y cigarros antias- 
máticos de Gambier ; urotropina Chanteaud y sedlitz 
Chanteaud. 

2." — Presentados por el Dr. E. Sarrá: granulos anti- 
moniales de Papillaud; granulos antimonio ferrosos de 
Papillaud; tribromurado de A. Gigon; pildoras de H. 
Bosredon de Orleans; ulmarol del Dr. A. Gigon; gotas 



1 20 ANALES DE LA 



amargas del Dr. A. Gigon; valerianose; aube-iodo Lup 
del Dr. A. Gigon ; cápsulas de bacilina y ámpulas de baci- 
lina del Sr. Mase Ravenet; vino uranado de Pesquí; hie- 
rro de Quevenne y bromhidrato de quinina de Boile, vino 
de Defresne á la peptona, pildoras de Defresne á la pan- 
creatina; peptona de Defresne en polvo; polvo de pan- 
creatina de Defresne; elíxir de pancreatina de Defresne 
y aceite pancreático de Defresne del Sr. Paul Macquaire; 
cigarros antiasmáticos de Espic del Sr. Rouffilange ; eli- 
xir de virginia del Sr. E. Landrin ; vino de Bugeaud; sue- 
ro antistaphylicoccique; staphylase du Dr. Doyen; sta- 
phylase iodurée ; staphylase bromurée y proteol del doc- 
tor Lebeanet y veritables pilules de Blaud del Sr. A. Men- 
dre, farmacéuticos todos de París. 

El primer informe fué aprobado en todas sus partes y 
del segundo fueron aprobadas todas las preparaciones 
menos el serum anti-staphyloccocique ; staphylase du doc- 
tor Doyen ; staphylase iodurée y staphylase bromurée las 
cuales quedaron pendientes de informe por tratarse de 
productos bacteriológicos. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 121 



Acta de la sesión publica ordinaria del dia 29 de septiembre de 1905 

Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — Dres : E. Aeosta. — J. P, Alaeán. — To- 
más V. Coronado. — G. Alonso Cuadrado. — D. Fernández; Cubas. 
— F. García Cañizares. — I). Hernando Seguí.— J. Jacobsen. — 
J. Le-Roy. — C. Moya. — J. A. Fresno. — J. A. Valdés Anciano. 

Leída el acta de la sesión anterior (extraordinaria del 1.° de sep- 
tiembre) fué aprobada. 

La Secretaría dá cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Dr. Gonzalo iVróstegui, solicitando cuarenta y 
cinco días de licencia para 'los Estados Unidos. 

Del Dr. Francisco I. de Vildósola, participando haber tomado 
posesión del cargo de Sub-Seeretario de Agricultura, Industria y 
Comercio el día 2 de septiembre. 

De la Secretaría de Gobernación, escritos níimeros 19.611, 
19.612, 19.643, •20.110, •?().(;(>!) sobre preparaciones farmacéuticas. 

Del Juzgado de Instrucción del Centro, solicitando informe en 
causa por duelo, níimero 4 de 1905. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, remitiendo los infor- 
mes aprobados en la sesión del primero de septiembre. 

A la misma, solicitando copia de las fórmulas del bálsamo pecto- 
ral de Alien ; Perry Davis Pain Killer y jarabe de Weavers. 

Al Dr. Enrique Aeosta, nombrándole ponente para que informe 
acerca del Serum anti-stapbylococcique; staphylase bromurée y sta- 
phylase iodurée du Dr. Doyen. 

A los Dres. Alonso Cuadrado y Hernando Seguí, nombrándolos en 
comisión para reconsiderar el informe emitido por el Dr. Delfín 
acerca del bálsamo pectoral de Alien, Perry Davis Pain Killer y 
jarabe de Weavers que fué calificado por la Junta Superior de Sa- 
nidad, como un nostrum. 

Al Dr. Gonzalo Aróstegui, concediéndole los cuarenta y cinco 
días de licencia, para los Estados Unidos, que solicitó. 



122 ANALES DE LA 



Entrando en la orden del día, el señor Presidente concede la pa- 
labra al Dr. Tomás V. Coronado, quien lee un informe en causa 
por duelo, consultado por la Audiencia de Santiago de Cuba, el 
cual fué aprobado sin discusión. 

El Dr. Hernando Seguí, ocupa después la tribuna para leer un 

INFORME ACERCA DE INFRACCIONES DE LAS ORDENANZAS DE FARMA- 
CIA, cuyo informe, procedente del Gobierno Civil, ha venido á esta 
Academia por decreto del Sr. Presidente de la Eepública, á fin de 
que no dejara de cumplirse el trámite reglamentario de oir el pare- 
cer de esta Corporación. El informe del Dr. Hernando - Seguí fué 
también aprobado, sin discusión. 

Es ocupada la tribuna por el Dr. G. Alonso Cuadrado, quien en 
nombre de la Comisión nombrada en la sesión anterior, lee el infor- 
me emitido para reconsiderar el suscrito por el Dr. Manuel Delfín 
y aprobado por esta Academia el 9 de junio del año actual, relativo 
al bálsamo pectoral de Alien, Perry Davis Pain Killer y jarabe de 
Weavers. 

Una vez concluida la lectura de este informe se pide por el doc- 
tor J. P. Alacán la lectura del informe de la Junta Superior de Sa- 
nidad. La ponencia da lectura á este trabajo. Enseguida el Dr. Ata- 
can expone, que dicha Junta no puede bacer la apreciación de que 
se trate de un nostrum puesto que no le es aplicable ese calificativo 
toda vez que los citados preparados, cada uno de ellos tiene su fór- 
mula bien determinada y bien precisada, siendo esto lo bastante 
para no poderse clasificar de tal modo. 

El Dr. Jacobsen, que es á la vez miembro de la Junta de Sanidad, 
hace saber que no recuerda en absoluto lo que en la citada Junta 
pasara con ocasión de estos preparados. Y por este motivo se reser- 
va su voto respecto al particular de que se trata. 

En su vista el Dr. Hernando Seguí propone que siendo el doctor 
Duplessis el que emitió el informe y á su vez Académico, venga á 
esta Corporación á discutir las razones que haya tenido para juzgar 
de ese modo esos medicamentos. 

El Dr. Alacán lo apoya. 

El Dr. G. Alonso Cuadrado expone que el Dr. Duplessis no po- 
drá venir aquí á sostener lo afirmado en la Junta Superior de Sani- 
dad, puesto que esos preparados tienen su fórmula y el objeto de su 
informe ha sido el ponerlas bien en evidencia, traduciéndolas todas 
al castellano. Expone, que como venían expuestas las referidas fór- 
mulas, podían ser rechazadas por aparecer, hasta cierto punto, in- 



ACADEMÍA DE CIENCIAS DE LA HABANA 123 



comprensibles. Por eso él ha tenido el trabajo de hacerlas compren- 
sibles unificando las medidas en ellas expuestas. 

Como quiera que el Dr. Hernando Seguí insistiese sobre la con- 
currencia del Dr. Duplessis, el Dr. Garrido expone que no hacemos 
nada aquí con discutir con el Dr. Duplessis, puesto que para él este 
asunto está definitivamente resuelto y dadas las explicaciones conte- 
nidas en el informe, no ha de dejar de comprenderlas el mismo doc- 
tor Duplessis. Entonces el Dr. Hernando Seguí retira su proposi- 
ción, y queda aprobado el informe menos el voto del Dr. D. Fernán- 
dez Cubas y la reserva que del suyo hizo el Dr. J. Jacoh ,. . 

El Dr. J. Le-Boy da lectura á su trabajo anunciado sobre el 

CUARTO ANIVERSARIO DE LA ERRADICACIÓN DE LA FIEBRE AMARILLA 

de la habana, el cual mereció ligeras observaciones de los doctores 
Fernández Cubas, Coronado y López. 

El Dr.J. A. Pretina usa por último de la palabra y da cuenta de 
un caso de emasculaciÓn total del pene, con presentación del en- 
fermo, el cual es examinado por todos los presentes, quienes felicitan 
al Dr. Presno, por su éxito operatorio. 

Con ello se dio por terminada la sesión, constituyéndose la Aca- 
demia en otra de Gobierno. 



INFORME MEDICO LEGAL EN CAUSA POR DUELO 

POR EL, 

DR. TOMAS V. CORONADO 



(Sesión del 29 de septiembre de 1905.) 

El" señor Juez de Instrucción de Santiago de Cuba dice 
á este Juzgado lo que sigue: "Santiago de Cuba, catorce 
"de septiembre de 1905. — Sr. Juez de Instrucción del 
"Distrito del Centro. — Habana. — Señor: En cumpli- 
"miento de providencia dictada en la causa número 4 del 
"corriente año, que como Juez Especial por Delegación 
"del Tribunal Supremo, instruyo por el duelo entre los 

"señores F S y C M , le dirijo el 

"presente con el fin de que se sirva interesar de la Acade- 
"mia de Medicina el siguiente informe: "Si un individuo 
"que presentaba en seis de julio último en el tercio infe- 



124 ANALES DE LA 



"rior del antebrazo derecho y sobre su borde interno tres 
"lesiones, ó mejor dicho, tres erosiones superficiales, li- 
neales, que solo interesaban la epidermis, dirigidas de 
"arriba á bajo y de atrás á delante y ligeramente hacia 
"fuera; la posterior de cinco centímetros es paralela á la 
"anterior de solo dos centímetros de longitud; la media 
"converge con la posterior por su extremidad inferior y 
"ella solo mide uno y medio centímetros estando separa- 
ba por medio centímetro de dicha herida posterior y dos 
de la anterior." 

"Los extremos en que ha de dictaminar dicha Acade- 
"mia de Medicina, son los siguientes: primero: qué arma 
"ha producido dichas lesiones, si lo fueron de uno ó va- 
"rios golpes, si el instrumento que las causó era cortante, 
"punzante, contundente, ó de qué clase, ó si ha sido un 
"proyectil de arma de fuego. — Segundo: si el instrumen- 
"to vulnerante ha podido serlo alguna de las piezas de 
"zinc que se acompañan. — Tercero: en caso afirmativo 
"ha podido el lesionado causarse las heridas descriptas 
"al rozar involuntariamente por descuido, el brazo des- 
cuido con uno de los bordes de dichas piezas de zinc, 
"en ocasión que tomaba un objeto del interior de la ne- 
"vera donde esas mismas piezas se encontraban". 

En cumplimiento del mandato judicial para que esta 
Academia informe en causa por lesiones, y después de un 
estudio detenido de los antecedentes y observación de las 
piezas de zinc, el ponente que suscribe propone los si- 
guientes razonamientos en que se fundarán las conclusio- 
nes con las cuales se responde á la interrogación del señor 
Juez de Instrucción de Santiago de Cuba. 

No es posible pensar que un arma de duelo, espada, flo- 
rete ó sable, esgrimida por un contendiente, no ya en un 
duelo formal, sino en simple asalto de práctica pueda de- 
terminar tres escoriaciones tan superficiales que solo des- 
prendan la capa epidérmica. Las lesiones determinadas 
por cualquiera de estas armas de duelo tenían que ser ne- 
cesariamente de mayor importancia, hiriendo ó contun- 
diendo no la epidermis, sino el corión dérmico ó el dermis 
en su totalidad, y en el informe nada se dice de herida del 
dermis ni de las marcas indelebles — por algunos días — 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 125 



que hubiera dejado la contusión lineal con una de esas ar- 
mas blancas. 

No se concibe pues, que las lesiones observadas hayan 
sido producidas por instrumento cortante, punzante ni 
contundente. 

Un proyectil de arma de fuego jamás podría determi- 
nar lesiones parecidas á las observadas en el brazo del le- 
sionado. Solamente al laminarse una bala percutiendo so- 
bre una lámina de acero ó sobre una roca granítica, las 
chispas del plomo producirían heridas lineales y superfi- 
ciales ; pero éstas jamás serían paralelas ni tan inofen- 
sivas. 

Dado el aspecto de simples rasguños superficiales que 
levantan la epidermis, es muy factible que hayan sido pro- 
ducidas por los ángulos agudos de cualquiera de las dos 
piezas de zinc y por un mecanismo bien fácil de compren- 
der, si nos fijamos en el automatismo de los movimientos 
instintivos é impulsivos cuando una picadura, un araña- 
zo ó golpe hiere una de nuestras extremidades. Sucede 
en esos casos que inconscientemente las lesiones se mul- 
tiplican, como ha resultado en el caso consultado. Araña- 
do el brazo por el ángulo agudo del zinc, un movimiento 
corto y rápido determinó la escoriación pequeña y diver- 
gente y en último extremo la huida enérgica y pronta 
del miembro, la escoriación más prolongada, que resulta 
ser la más interna de las tres. Es cuerdo presumir que al 
tomar un objeto del interior de la nevera donde se encon- 
traban las piezas de zinc, los hechos se realizaran tal co- 
mo lo hemos expuesto. 

Conclusiones: 

Primera. — Las escoriaciones observadas en el brazo 
del lesionado no han sido producidas por instrumentos 
cortantes, punzantes ni contundentes, manejados agresi- 
vamente. Tampoco pueden haber sido determinadas por 
proyectil de arma de fuego. 

Segunda. — Es factible que los ángulos agudos de las 
piezas de zinc determinaran los rasguños. 

Tercera. — Sí ha podido el lesionado causarse las heri- 
das descritas al rozar involuntariamente y por descuido, 
el brazo desnudo, con uno de los bordes cortantes de di- 



126 ANALES DE LA 



chas piezas de zinc, en ocasión de tomar un objeto del in- 
terior de la nevera donde esas mismas piezas se encon- 
traban. 



INFORME SOBRE INFRACCIÓN DE LAS ORDENANZAS 
DE FARMACIA 

POR EL 

DR. DOMINGO HERNANDO SEGUÍ 

(Sesión del 29 de septiembre de 1905.) 

La Secretaria de Gobernación ha remitido á esta Aca- 
demia el expediente formado al Ldo. E H 

con motivo de una denuncia formulada contra el mismo 

por el Dr. R A farmacéutico el primero y 

médico el segundo, de San José de las Lajas, para que 
esta Corporación emita el informe á que se contrae el 
artículo 46 de las Ordenanzas de Farmacia. 

Este voluminoso expediente, extractado, se reduce á 
lo que sigue : "El Alcalde de la ya citada población, San 
José de las Lajas, dirigió una comunicación al Goberna- 
dor Civil de la provincia de la Habana, manifestándole 

que, en virtud de denuncia del Dr. R A había 

sido ocupada en la casa de una señora vecina de la loca- 
lidad, una botella conteniendo una poción despachada en 

la farmacia del Ldo. E H poción que, á 

consecuencia de la sustitución en ella de un medicamento 
por otro, había originado trastornos en el organismo de 
la paciente. Que la alarma producida por este hecho y los 
comentarios de los vecinos ameritaban se girase una visi- 
ta extraordinaria á la citada farmacia. 

Realizada esta visita por el comisionado del Gobierno 
Civil, Dr. Llansó, éste propuso y el Gobernador aceptó 

prescindir del hecho denunciado por el Dr. A , toda 

vez que la intervención del Juzgado, ocupando el frasco 
de la medicina, hacía imposible el examen de ésta, medio 
el más adecuado para aclarar este asunto. 

En el expediente en que consigna ese señor Subdele- 
gado los resultados de su visita, formula contra el licen- 
ciado E H , los siguientes cargos: 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 127 

1." — No haber podido acreditar la propiedad de la far- 
macia con documento alguno. 

2.° — Haber despachado la repetición de la fórmula nú- 
mero 8125 con solo la presentación del pomo y sin la au- 
torización del facultativo. 

3." — Que el Ldo. H ha despachado la fórmula 

número 8263 que dice: "Pomada resolutiva" sin especi- 
ficar sus componentes y que la mayor parte de los medi- 
camentos despachados en su farmacia eran recetados 
por el Dr. M 

Termina el expediente proponiendo al Gobierno Civil 
la imposición de una multa de cincuenta pesos por cada 
uno de los referidos cargos, pues, á su juicio, ha infrin- 
gido por el primero : los artículos 77 y 79 de las Ordenan- 
zas de Farmacia ; por el segundo: los artículos 16 y 17; y 
por el tercero : los artículos 69 y 84 de las citadas Orde- 
nanzas. 

El Gobernador Civil impuso al Ldo. H las 

tres multas pedidas por el Subdelegado; posteriormente 
dejó sin efecto la primera por haber exhibido el interesa- 
do testimonio de la escritura por la que adquirió todas 
las pertenencias de la farmacia, quedando firmes las- 
otras dos. 

El Ldo. H interpuso recurso de alzada para 

ante el Secretario de Gobernación, pidiendo se dejaran 
también sin efecto esas dos; y el señor Presidente de la 
República en decreto de fecha 14 del mes próximo pasa- 
do dijo: que en la instrucción del expediente se había 
prescindido del dictamen, indicado en el artículo 46 de las 
Ordenanzas de Farmacia, que debía emitir la Academia 
de Ciencias ; procediendo por tanto subsanar esa omisión 
antes de dictar una resolución definitiva sobre la alzada 
interpuesta. 

Son, por lo tanto, dos los puntos concretos sobre que 

ha de informar esta Corporación: 1.° Si el Ldo. H 

ha infringido los artículos 16 y \7 de las Ordenanzas 
de Farmacia por el hecho de haber repetido una fórmula 
sin orden del facultativo. 2.° Si ha infringido los artícu- 
los 69 y 84 de las mismas ordenanzas porque el mayor nú- 
mero de las recetas despachadas en su farmacia corres- 



128 ANALES DE LA 



ponden al Dr. M . . . y por haber despachado una fórmu- 
la que dice: ''Pomada resolutiva" sin especificar los in- 
gredientes. 

En cuanto al primer extremo, desde luego hay que 
descartar el articulo 17 porque se refiere exclusivamente 
á medicamentos heroicos en dosis extraordinarias y no es 
de esta clase ninguno de los que figuran en la fórmula re- 
petida, cuya composición es la siguiente: Terpina 2,00, 
Codeina 0,40, Bromoformo 1,00, Glicerina 125,00. Para 
usar por cucharaditas. 

Debemos ver solamente si resulta infringido el articulo 
16 que dice: "Los Farmacéuticos no despacharán sin 
"receta de facultativo legalmente autorizado, sino aque- 
"llos medicamentos que son de uso común en la medicina 
"doméstica, y los que suelen prescribir verbalmente los 
"mismos facultativos médicos, cirujanos ó veterinarios." 
Entiende el ponente que el farmacéutico no ha despacha- 
do esa medicina sin receta ; la ha despachado con la receta 
del facultativo á la vista : no ha hecho otra cosa que rei- 
terar, cá petición del cliente, el despacho de un medica- 
mento con la receta de un facultativo legalmente autori- 
zado y eso no hay artículo ninguno en las Ordenanzas de 
Farmacia que lo prohiba. Y que esta es la interpretación 
racional del artículo, lo demuestra el hecho indudable de 
que diariamente se repiten en todas las farmacias de la 
República infinidad de recetas sin que se le haya ocurrido 
á nadie pensar que con ello se infringían las Ordenanzas 
de Farmacia. 

Veamos el segundo cargo: Que el Ldo. H ha 

infringido los artículos 84 y 69 de las tantas veces cita- 
das Ordenanzas de Farmacia. Fundamentos del cargo : 
Que la mayor parte de las recetas despachadas en su far- 
macia son del Dr. M y que ha despachado una rece- 
ta de este facultativo que decía solamente: "Pomada re- 
solutiva". 

Xinguno de los dos hechos, ni los dos reunidos prue- 
ban que haya connivencia entre el Dr. M y el Ldo. 

H En primer lugar el expediente no nos da un 

estado comparativo entre las fórmulas que hace al año el 

Dr. M y las que hacen sus compañeros, ni tampoco 

ha visto el Sr. Subdelegado las qué se despachan en la 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 129 



otra ú otras farmacias, si es que existen en la localidad, 
dato indispensable, pues muy bien pudiera ser el hecho 
observado la consecuencia natural de recetar el citado 
Dr. M más que sus colegas. Por lo que hace al des- 
pacho de la pomada resolutiva, esta puede hacerse en 
cualquier farmacia ; los índices de los formularios más 
usados en las boticas: Dujardin Baumétz, Dorvault, etc., 
están llenos de "Pomadas resolutivas" la única molestia 
que le ocasionaría esa fórmula al farmacéutico, sería la 
de preguntarle al médico cuál de las diversas fórmulas co- 
nocidas con ese nombre deseaba se le preparase ; pudien- 
do y debiendo, si la consulta no fuese posible, por cual- 
quier motivo, preparar la que con ese nombre figura en 
la 5. a edición de la Farmacopea Española. 

Pero hay más: admitiendo que si el mayor número de 
recetas despachadas en esa farmacia corresponde al doc- 
tor M , se debe á que éste recomienda á sus clientes 

que acudan á ella : admitiendo también que, si la receta de 
"Pomada resolutiva" decía eso escuetamente, era porque 

ya habían convenido el Dr. M y el Ldo. H 

en los ingredientes que había de llevar. Admitido todo 
esto, serviría tan solo para probar que existía alguna in- 
teligencia ó acuerdo entre el Dr. M .... y el Ldo. H . . .' . ; 
pero no que se había infringido el artículo 84 de 
las Ordenanzas de Farmacia, porque éste terminante- 
mente dice: "Se prohibe toda asociación, arreglo ó con- 
veniencia entre médicos y farmacéuticos para procurar- 
le, directa ó indirectamente, una ganancia sobre las re- 
acetas ó medicamentos que prescriban ó despacharen." Y 
de ese fin utilitario, condición indispensable para que re- 
sulte punible la asociación, no aparece en todo el expe- 
diente el menor indicio. 

De la infracción del artículo 69, es inútil ocuparse por- 
que se limita á prohibir las consultas en las boticas. 

En virtud de' todo lo expuesto, tengo el honor de pro- 
poner á h Academia se sirva aprobar las siguientes con- 
clusiones : 

1. a : Los hechos comprobados en el expediente forma- 
do al Ldo. E H con motivo de denuncia 

formulada contra el mismo por el Dr. R. .., ... A: 



130 ABALES DE LA 



no constituyen infracción de los artículos 16, 17. 84 y 69 
de las Ordenanzas de Farmacia. 

2.* : No procede, por lo tanto, aplicación de pena algu- 
na al referido profesor como consecuencia de lo que arro- 
ja el expediente citado. 



INFORME EMITIDO POR UNA COMISIÓN 
DE FARMACIA, 

(Doctores Alonso Cuadrado y Hernando Seguí.) 

nombrada para reconsiderar el informe emitido 

por el 

Dr. Delfín y aprobado por la Academia 

el 9 de junio de 1905. 

(Sesión .leí 29 de septiembre de 1905) 

El señor Presidente de esta Corporación nos ha entre- 
gado para el informe correspondiente, el expediente for- 
mado por la Secretaría de la Gobernación, con motivo de 
haber rechazado la Junta Superior de Sanidad, las fór- 
mulas de bálsamo pectoral de Alien, Perry Davis Pain 
Killer y jarabe de Weaver: por considerarlas prepara- 
das por charlatanes. 

El hecho en sí, no tendría nada de particular, porque 
habiéndose desatado en todas las naciones civilizadas la 
fiebre de confecciones medicamentosas y patentizarlas, 
más bien con objeto de explotar la credulidad pública, 
cada vez más inconsciente, que con el propósito de ali- 
viar á la humanidad doliente, á la República llegan in- 
mensidad de preparados de patente, sin contar los que se 
producen en Cuba, adornados sus envases con todas las 
galas de la medicina romancista de la edad media : ele 
modo que si no viene una reacción saludable, pronto se 
han de clasificar á las facultades de medicina y farmacia 
en la misma categoría que los vendedores ambulantes de 
amuletos milagrosos. 

La Sección de Farmacia de esta Corporación ha reci- 
bido, por cientos, preparados galénicos de todos géneros, 
cuyos análisis efectivos necesitarían la vida completa de 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 131 



los Académicos que la componen, y por lo tanto práctica- 
mente en la mayoría de los casos, no pueden hacer más 
que un análisis ó examen visual de los preparados, y ate- 
nerse á la comprobación de las fórmulas que acompañan 
los industriales en sus solicitudes. Siendo este el hecho 
escueto, no puede existir más criterio que el que se dedu- 
ce de la racionalidad de las fórmulas, procurando obser- 
var si hay compatibilidad en los ingredientes farmacoló- 
gicos que las constituyen. 

Pero las dificultades para esta Academia son mayores, 
porque la República carece de una legislación apropiada, 
y no cuenta con más Códicos farmacéuticos que la última 
edición de la Farmacopea Española, ya anticuada y desa- 
creditada en la misma España desde que se editó, y unas 
Ordenanzas, vetustas y anacrónicas, de las que práctica- 
mente sólo se puede cumplir de un modo imperfecto el 
artículo 15. 

Por estas circunstancias, y otras que sería prolijo enu- 
merar, Cuba es el centro donde vienen á acudir medica- 
mentos de patente de todas partes del mundo, apoyados 
los unos por notabilidades médicas, y otras por profeso- 
res apenas conocidos en la comunidad; pero en la mayor 
parte de los casos, dichas fórmulas no tienen nada de 
particular, ni nada que sea desconocido entre los que se 
dedican á la ciencia de curar, poseyendo sin embargo en 
casi su totalidad la excelente cualidad de ser inofensivos 
á la salud. 

Concretándose ahora la Comisión que suscribe, al jui- 
cio que la merecen las desautorizadas por la Junta Supe- 
rior de vSanidad, debemos manifestar previamente que no 
tiene á la vista dichos preparados, juzgando solo por las 
copias de las fórmulas que acompañan al expediente; y 
en este caso somos de opinión que dichas fórmulas son 
racionales, al modo de innumerables que ya se han consi- 
derado, é infinidad de otras que aparecen en los formu- 
larios extranjeros como el Dorvault, Bouchardat &, con- 
formándonos en este sentido con la opinión del Dr. Del- 
fín, de que dichas fórmulas tienen dosificación apropiada. 
Pero al mismo tiempo esta Comisión ha de reconocer que 



132 ANALES DE LA 



la redacción de las fórmulas que constan en este expe- 
diente, carecen de toda forma científica y literaria, puesto 
que existe una mezcla de nombres españoles, ingleses y 
latinos : redacción que predispone á juzgar de un modo 
desfavorable dichas preparaciones; porque además vie- 
nen dosificadas con arreglo á las antiguas medidas medi- 
cinales que no son oficiales en Cuba, y que ya están supri- 
midas en muchos formularios americanos. En este sen- 
tido, la Academia debiera haber exigido la redacción en 
debida forma. 

Para subsanar esta omisión, los que suscriben han tra- 
ducido los nombres ingleses de los ingredientes, han re- 
dactado las fórmulas en debida forma, y reducido al sis- 
tema decimal las dosis, debiendo advertir que en los Es- 
tados Unidos es muy general la dosificación antigua, y 
quizás haya sido la razón de no haber llamado la atención 
en el primer informe. 

En vista de lo expuesto, la Comisión que suscribe es de 
opinión que la Academia sostenga el acuerdo propuesto 
por el Dr. Delfín, y que se incluyan las fórmulas escritas 
en castellano y reducidas las cantidades en cien partes 
por el sistema decimal, para que vuelvan á ser reconside- 
radas por la Junta Superior de Sanidad, teniendo en 
cuenta los datos que acompañan, y que muestran no ser 
un nostrum, puesto que se hallan compuestas de materia- 
les farmacéuticos consignados en las Farmacopeas Es- 
pañola y Americana. 

Habana, 28 de Septiembre de 1905. 

Dr. Gastón A. Cuadrado. 

Dr. Hernando Seguí. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 133 



CUARTO ANIVERSARIO 

DE LA ERRADICACIÓN DE LA FIEBRE AMARILLA 
DE LA HABANA 

POR EL 

Dr. Jorge l_e - Roy y Cassá 



(Sesión del 29 de septiembre de 1905) 

Desde que en 28 de septiembre de 1901 aparecieron en 
la calle de Dragones números 4, 6 y 8 los dos últimos ca- 
sos de fiebre amarilla, de origen autóctono, hasta ayer, 
han transcurrido precisamente cuatro años sin que en la 
ciudad de la Habana haya vuelto á ocurrir ninguno, á 
pesar de los 29 importados (y confirmados como tales 
desde aquella fecha hasta la presente) y de los 3 inocula- 
dos experimentalmente. 

En ese tiempo se han presentado todas las circunstan- 
cias posibles para que la fiebre amarilla haya podido ha- 
cer su aparición nuevamente no solo en la Habana sino 
en todo el territorio de la República, pues el número de 
inmigrantes cada día es mayor y por tanto el de indivi- 
duos en condiciones de receptividad ; hemos estado rodea- 
dos de focos amarillos que nos han enviado constante- 
mente enfermos, los que han penetrado en nuestro suelo 
con las precauciones exigidas por la Sanidad, de acuerdo 
con las doctrinas modernas acerca de la transmisión del 
mal, y por último hemos tenido la importación de mos- 
quitos infectados y de enfermos que burlando la vigilan- 
cia han podido propagar el mal, y sin embargo de todo 
esto la fiebre amarilla ha quedado reducida á los casos 
importados y á los dos producidos en Santiago de Cuba 
por los mosquitos escapados cuya infección se limitó á 
dos casos solamente y sin consecuencia alguna. 

¿Qué prueba esto? La verdad de la teoría sustentada 



134 ANALES DE LA 



desde 1881 por el Dr. Carlos Finlay desde esta misma 
tribuna y confirmada mas tarde por todos los hombres de 
ciencia verdaderamente serios y sinceros. 

Conocida por todos los que de enfermedades tropica- 
les se ocupan, la doctrina de la estegomia como agente de 
propagación del germen amarillo ; descrita por mí en los 
trabajos presentados en el Congreso Sanitario Interna- 
cional (1) y en la Sociedad de Estudios Clínicos (2) la 
última epidemia de fiebre amarilla y pintada de mano 
maestra la agonia y muerte de aquel terrible mal en el 
Primer Congreso Médico Nacional Cubano por los doc- 
tores Albertini, Guiteras y Martínez, que formaban la 
ponencia que desarrolló el tema oficial proxilaxis dK la 
fiebre amarilla en cuba, no necesito insistir más so- 
bre cuestiones ya juzgadas; pero sí debo hacer constar, 
con motivo del cuarto aniversario de su erradicación de 
la Habana, los peligros á que hemos estado expuestos y 
la manera como se han conjurado, demostrando una vez 
más la incontrastable potencia de las leyes sanitarias, 
cuando éstas, como sucede en este caso particular, des- 
cansan sobre principios científicos absolutamente com- 
probados. 

En el cuadro que á continuación presento, doy á cono- 
cer los casos participados como sospechosos de fiebre 
amarilla y los confirmados con sus resultados desde el 28 
de septiembre de 1901 á igual fecha de 1905, poniendo á 
continuación de él las procedencias de los mismos. 



(1) Estadística de fiebre amarilla.— Trabajo presentado al Congreso 
Sanitario Internacional celebrado en la Habana del 15 al 20 de febrero de 
1902— Rev. de Med. Tropical, Mayo 1902. 

(2) Estadística de fiebre amarilla. — Desaparición de dicha enfermedad 
en ¡a ciudad de la Habana, demostrada por los datos de la misma. — Comu- 
nicación á la Sociedad de Estudios Clínicos de la Habana (Sesión del 20 de 
abril de 1902. — Habana 1902 y Archivos de la Sociedad de Estudios Clíni- 
cos de la Habana. T. XI p'ág. 277. 



ACADEMIA DE CIENCIAS PE LA HABANA 



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136 ANALES DE LA 



La procedencia de los 32 casos de fiebre amarilla es 
como sigue : 

Fiebre amarilla experimental (Habana) 3; Santiago 
de las Vegas, 1 ; dudoso 1 (en la Habana del 19 al 24 de 
abril 1902) (1) 

Importados de México: Veracruz, 13; Progreso, 5; 
Tampico, 2 ; Mérida de Yucatán, 1 ; de Venezuela : Guan- 
ta, 1 ; La Guaira, 1 ; de Colombia : Cespata, 1 ; de Pana- 
má: Colón, 3. 

Pero como la fiebre amarilla ha desaparecido no solo 
de la Habana, sino de todo el territorio de la República, 
consigno á continuación los ocurridos en ella de entonces 
acá para que se pueda tener un conocimiento exacto de la 
cuestión. 

El único caso sobre el que pudiera existir duda, y que 
importa mucho desvanecer, es el siguiente : 

En el "Public Health Reports (Vol. XVII— parí. II— 
pág. ióp8) se lee un cablegrama fechado en Nuevitas el 
16 de julio de 1902, que copiado á la letra dice : "wyman : 
one death yellow fever Gibara. — Me Connell" y en las 
páginas 1798 y 1799 de la misma publicación se habla del 
propio caso y se dice que fué tratado por un médico de la 
localidad; who, howez'cr, did iwt report the case as suspi- 
cions. (Si hubiera sido sospechoso indudablemente lo hu- 
biese participado,- según orden que tienen todos los médi- 
cos y que han cumplido regularmente). 

En el Suplemento y nota adicional al Informe bianual 
sanitario y demográfico de la República de Cuba, años 
ipo2 y 1903 aparece en la página 119 consignado en Gi- 
bara en el año 1902 una defunción por fiebre amarilla, cu- 
yos datos fueron tomados del acta número 44 del Regis- 
tro Civil de aquel Juzgado, la que se refiere á Gonzalo 
Hernández, varón, blanco, soltero, natural de Canarias, 
de oficio marinero, fallecido á las 2 p. m. del 10 de julio 
de 1902 de fiebre amarilla, según certificado del médico 
municipal Dr. Agüero. 

Ahora bien, á pesar de estas citas consignadas en do- 



(1) Veáse respecto de este caso mi trabajo: Un año completo sin fie- 
bre amarilla en la Habana, Rev. de la Asociación Méd. Far. de la Isla de 
Cuba, Año III, pág. 61. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 1 3 

cimientos oficiales, como ni antes ni después se habían 
presentado otros casos de fiebre amarilla en la localidad, 
emprendimos una serie de investigaciones para compro- 
bar la exactitud ó falsedad del diagnóstico formulado y 
encontramos en la carta firmada por el Dr. Carlos J. Fin- 
lay, como Jefe de Sanidad, dirigida al Secretario de Go- 
bernación en 1.° de agosto de 1902 y publicada en el In- 
forme Sanitario y Demográfico de la Ciudad de la Haba- 
na del mes de julio de dicho año, lo siguiente : 

"Habiéndose recibido aviso de un caso de muerte por 
"Fiebre Amarilla el día 10 de julio en un obrero del puer- 
"to de Gibara, provincia de Santiago de Cuba, se dispuso 
"en el acto la investigación correspondiente, habiendo re- 
bultado hasta el momento actual que el caso sea en ex- 
"tremo dudoso, tanto más cuanto que ni antes en varios 
"años, ni después de su presencia se haya observado nin- 
"gún otro en aquella localidad, en la que precisamente un 
''quinto de su población resulta no ser inmune." 

Sin embargo, esto no me satisfizo y acudí al propio doc- 
tor Finlay, quien con su característica bondad me ha per^ 
mitido examinar toda la documentación oficial relativa 
al particular y extractar y publicar los siguientes datos 
que demuestran de una manera evidente que ese caso pu- 
blicado como muerto de fiebre amarilla no lo fué en rea- 
lidad, obedeciendo su publicación á un error de diagnós- 
tico, que no había sido enmendado en el acta del Registro 
Civil. 

Efectivamente, de los documentos examinados consta 
que el tal Gonzalo Hernández era un isleño, marinero, 
que llegó á Gibara en el vapor "Bañan'', procedente de 
la Guaira el 9 de noviembre de 1901 (ocho meses preci- 
samente antes de su muerte), sin haber salido de los alre- 
dedores de la localidad, donde no había habido ni un solo 
caso de vómito en más de cuatro años, según informa el 
Dr. Gómez, médico del Puerto de Gibara ; el que también 
participa que el Dr. Gurrí lo había asistido al comienzo 
de su enfermedad. 

En una carta del expresado Dr. José Gurrí, fechada el 
24 de julio, se dice que el citado Hernández fué á parar á 
una fonda de marineros el 4 ó el 5 de julio, llevando en- 



138 ANALES DE LA 



tonces tres días de enfermedad ; procedente del puerto de 
Vita (cerca de Gibara), presentando hasta el día 7 que 
lo asistió "Síntomas y carácter de una fiebre biliosa gra- 
ve de forma adinámica, haciéndome sospechar una in- 
fección palúdica" y que en vista de las malas condiciones 
del local fué trasladado á la Enfermería Municipal, igno- 
rando el curso posterior de la enfermedad. 

En un telegrama pasado por el Gobernador Civil de 
Santiago de Cuba á la Secretaría de Gobernación, como 
resultado de la investigación practicada, se encuentran 
las siguientes bases para formular el diagnóstico de fie- 
bre amarilla: "Cefalalgia, albúmina en la orina, piel 
"amarillenta en demasía, diarrea muy biliosa y sangui- 
nolenta, fiebre cuarenta grados constante, pulso cien, 
"pérdida de conocimiento, lengua saburrosa, petigna 
"(sic) (debe ser petequias) en el cutis, dolor de los miem- 
"bros, mucha sed, sensibilidad abdomen, al extremo eva- 
cuaciones albinas y negruzcas, orina escasa, ansiedad, 
"postración y pulso en extremo débil al final". 

Por último, sometido el caso con todos sus anteceden- 
tes á la Comisión de Fiebre Amarilla, ésta con fecha 12 
de agosto de 1902 dictaminó que: no hay datos funda- 
mentales con los cuales llegar á ese diagnóstico (fiebre 
amarilla). 

Tanto por el examen de los antecedentes que acaba- 
mos de extractar y que demuestren una historia clínica 
muy poco conforme con la de los casos normales de fie- 
bre amarilla, como por el carácter esporádico del caso, 
pues no hubo ni antes ni después enfermos de vómito en 
la localidad, cuanto por el fallo de la Comisión que tuvo 
en cuenta todas las circunstancias que arrojó la investi- 
gación se deduce que el caso de Gonzalo Hernández no 
debe figurar en nuestra estadística como muerto de fiebre 
amarilla. 

En febrero de 1904, estuvo también la República en se- 
rio peligro de contaminación amarilla por los tripulantes 
de una barca noruega arribados á Cayo Niquero, pero 
dejemos su descripción al Dr. Finlay. (1) 



(D Carta del Inf. Mens. Sanitario y Demográfico de la República de 
Cuba correspondiente al mes de febrero de 1904. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 139 

"La barca noruega "Eugen" llegó á La Guayra (Ve- 
nezuela) el día 15 de diciembre de 1903, y durante su 
"permanencia en aquel puerto, el 13 de enero murió su 
"cocinero de una enfermedad que no fué diagnosticada 
"entonces; pero que por los hechos sucesivos se deduce 
"que fué Fiebre Amarilla, de la cual se había declarado 
"una epidemia por aquella fecha en La Guayra. 

"La barca se hizo á la mar el día 20 de enero para 
"Manzanillo, Cuba, con doce hombres de su tripulación 
"y con el capitán y su segundo ya infectados de la enfer- 
medad, muriendo ambos en la travesía los días 1.° y 2 
"de febrero respectivamente. Sin piloto á bordo encalló 
"el barco el día 4 de febrero en el bajo de Buena Espe- 
ranza, 11 millas al nordeste de Xiquero. Al día siguien- 
"te todo el resto de la tripulación, con dos hombres ya 
"enfermos, abandonaron el buque en dos botes, tratando 
"de acercarse al muelle de Niquero, lo que no lograron 
"realizar. 

"Uno de los botes, con un oficial y dos marineros, vol- 
"vió al barco, mientras que el otro con siete hombres, in- 
"cluso los dos enfermos, permaneció bogando próxima á 
"la costa hasta que fueron recogidos por el Médico del 
"Puerto de Manzanillo, Dr. Benjamín Céspedes, quien 
"los desembarcó en Cayo Xiquero, distante tres millas 
"de la costa, proveyéndolos de cuanto pudieron necesitar. 

"Los dos enfermos fallecieron, uno el día 8 y el otro 
"el siguiente. El día 7 el Dr. Céspedes visitó el barco, en- 
contrando á uno de los marineros con síntomas de la 
"enfermedad, y practicó la fumigación del buque en cuan- 
"to le fué posible en aquellas condiciones. 

"La Jefatura de Sanidad Marítima dio órdenes al doc- 
"tor Félix Giralt, Médico 1.° del Puerto de la Habana, 
"para que se trasladase inmediatamente al lugar de los 
"hechos. El Dr. Giralt á su llegada hizo que el enfermo 
"del barco fuese trasladado á Cayo Niquero, donde fué 
"aislado debidamente, haciéndose cargo de su asistencia 
"un inmune á la fiebre amarilla. Este enfermo murió el 
"día 17. 

"Como se vé, de los doce hombres que salieron de La 
"Guayra el 20 de enero, cinco contrajeron la Fiebre Ama- 



140 ANALES DE LA 



"rilla, de la que sucumbieron dos el 1.° y el 2 de febrero, 
"dos el 8 y el 9, y el último el 1 7. 

"El Dr. Giralt hizo que el barco fuese por seg-unda 
"vez completamente desinfectado, aunque ninguno de 
"los otros tripulantes contrajo la enfermedad después de 
"la primera fumigación. 

"En la mañana del 6 de febrero, tanto á la Junta Su- 
perior de Sanidad como á la Jefatura de Sanidad Marí- 
tima, llegaron telegramas, respectivamente, del doctor 
"Amado León, Jefe local de Sanidad de Manzanillo y 
"del Médico de aquel puerto, participando lo que ocurría, 
"recibiendo ambos, así como el Médico del Puerto de 
"Santiago de Cuba, oportunas órdenes de sus Jefes su- 
periores correspondientes. 

"A la cortesía del Dr. Hugo Roberts, Jefe de Cuaren- 
tenas de la República de Cuba, debemos los detalles de 
"información que anteceden, y es también de justicia dar 
"testimonio público del valioso concurso prestado en este 
"caso por el Gobernador de la Provincia, Sr. Yero Sagol, 
"disponiendo la inmediata realización de nuestras órde- 
"nes sanitarias. Durante todo un mes se mantuvo en 
"aquellos alrededores la más estricta vigilancia para que 
"no pudiese pasar inadvertido ningún caso de contami- 
"nación que se presentase, y tengo el gusto de manifestar 
"que no ocurrió ninguno". 

Tócale su turno á los dos únicos casos de fiebre amari- 
lla que se han desarrollado en el territorio de la Repúbli- 
ca después de su erradicación en 21 de septiembre de 
1901. Estos ocurrieron en Punta de Sal (Santiago de 
Cuba) en octubre de 1904. 

Del trabajo presentado por los doctores Albertini, Gui- 
teras y Martínez, al Primer Congreso Médico Nacional 
(1) tomamos los siguientes párrafos: 

"El primero fué el de S. A. Fuller, americano, que en- 
"fermó el 18 de octubre próximo pasado, en Punta de 
"Sal, bahía de Santiago de Cuba, donde se hallan el em- 
"barcadero y fundiciones de las minas del Cobre. El día 



VI, (1) Profilaxis de la fiebre amarilla en Cuba, Rev. de Med. Tropical, T 
pág. 92. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 141 

"de la invasión hacía 23 días que había llegado Fuller de 
"los Estados Unidos. Forzoso era por consiguiente, ad- 
"mitir que se había infectado en Punta de Sal ó en San- 
tiago de Cuba, únicos lugares que había visitado en los 
"cinco días antes de enfermarse. 

"Enviado uno de los que suscriben para informar con 
"respecto á esta grave ocurrencia, pudo determinar que 
"el foco de infección debía de estar en Punta de Sal, 
"puesto que las visitas que á Santiago había hecho Mr. 
"Fuller, las unas por demasiado remotas y la última por 
"demasiado cercana, caían fuera del período de incuba- 
ción de la enfermedad. 

"Por fortuna Punta de Sal se adapta admirablemente 
"á los procedimientos de aislamiento y desinfección. En- 
cuéntrase á una legua de la ciudad por mar, y á más de 
"tres por tierra. Era fácil detener allí á la población no 
"inmune é impedir que fuese á producir en otra parte un 
"nuevo foco de infección. Podíase al mismo tiempo pro- 
teger á dicha población susceptible que allí quedaba 
"aislada, por la destrucción rápida de los mosquitos in- 
fectados. La actividad de las autoridades locales se des- 
plegó desde luego en esa dirección. Fumigaron inmé- 
"diatamente la habitación que ocupaba Fuller ; y á la lle- 
"gada de los Dres. Guiteras y Agramonte, delegados por 
"la Junta Superior de Sanidad, se procedió á la fumiga- 
ción de todos los edificios de Punta de Sal. El éxito de 
"estas fumigaciones está comprobado por el hecho de ha- 
"berse circunscrito la propagación del mal á un solo caso, 
"secundario. 

"El origen preciso de la infección, ó más bien, el modo 
"de su introducción no pudo determinarse. Desde luego 
"que solo pueden aceptarse dos posibilidades, á saber: ó 
"ha entrado un enfermo con fiebre amarilla en el puerto 
"de Santiago, ó se ha introducido algún mosquito que ve- 
"nía infectado del exterior. En el primer evento hay que 
"suponer un caso extremadamente benigno que traspasa 
"las barreras de la Sanidad Marítima y se desarrolla ig- 
norado de todo el mundo. Ahora bien, un caso de fiebre 
"amarilla, no reconocido como tal, hubiera infectado mu- 
"chos mosquitos, y se hubieran presentado varios casos 



142 ANALES DE LA 



'al mismo tiempo que el de Fuller. Todo nos inclina, por 
'consiguiente, á aceptar la segunda posibilidad; la im- 
portación de un mosquito infectado que logró trasladar- 
le á tierra. Tal vez haya sido más de un mosquito; pero 
'seguramente no fueron muchos, puesto que perecieron 
'todos sin haber producido más que un solo caso, el de 
'Fuller. 

"Diagnosticado éste en el tercer día de la enfermedad, 
'se le presentaba á las autoridades sanitarias, como pro- 
'blema de primera importancia la destrucción de los mos- 
'quitos que en él (Fuller) se había infectado durante 
'esos tres primeros días que son precisamente aquellos 
'en que es transmisible la infección. Afortunadamente 
"había 8 ó 9 días para llevar á cabo dicha destrucción 
'antes que los insectos empezaran á hacer daño, y se 
'aprovecharon con tal éxito esos días que sólo se produjo 
'un caso secundario, el de Slater (1), que enfermó el 1.° 
'de noviembre. Después de esta fecha no ha habido más 
'fiebre amarilla en Santiago de Cuba. , 

"Tanto Fuller como Slater, después de hecho el diag- 
nóstico, fueron aislados en el Hospital de Cuarentenas 
'de Cayo Duan, donde se les abrigó contra mosquitos en 
'cuanto fué posible, y se les rodeó de un personal inmu- 
ne. Terminado el tratamiento de los dos enfermos se 
'destruyeron los mosquitos en el Hospital." 

Por último y como comprobación de la eficacia de las 
medidas profilácticas usadas por nuestra Sanidad, toma- 
mos del trabajo antes citado la siguiente descripción : (2) 
"Otra ocasión hubo de grave amenaza á nuestras de- 
fensas sanitarias, ocasión en que, lo mismo que en la de 
"Santiago de Cuba que acabamos de describir, el resulta- 
"do final fué un triunfo del sistema profiláctico entre no- 
sotros establecido. El caso es el siguiente: En julio de 
"1903 logró por medio de un certificado falso de inmuni- 
"dad, desembarcar en la Habana un enfermo de fiebre 
"amarilla, que procedía de México en el vapor "Yigilan- 



(1) Este era otro americano que bahía estado durmiendo en el mismo 
cuarto de Fuller y prestándole sus cuidados durante los primeros días de 
su enfermedad. (Nota del autor. > 

(2 i Loe. cit. pág. 93. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA. 143 

"cia", y que fué á parar al número 29 de la calle de In- 
quisidor. Allí pasó las primeras 48 horas de la enferme- 
dad, (el período más peligroso de ella) en una casa don- 
'de residían muchos no inmunes. Falto de asistencia en 
'dicha casa se hizo trasladar al Hospital "Mercedes" 
'donde se descubrió inmediatamente la naturaleza del 
'mal y se trasladó el paciente al Hospital "Las Animas". 
'El tratamiento profiláctico de este caso consistió en des- 
'truir por la fumigación de piretro. todos los mosquitos 
'que había en la manzana donde estaba enclavada la ca- 
f sa, v en el Hospital "Mercedes". Se hizo una lista de 
'todos los no inmunes que en dichas localidades á la sa- 
'zón residían, y se les visitó diariamente para descubrir, 
'sin pérdida de tiempo, las primeras señales de la propa- 
gación del mal. Gracias á la actividad desplegada no 
'hubo un solo caso de infección secundaria". 



De todo lo expuesto se deduce que rompiendo cualquie- 
ra de los eslabones que forman la cadena de la infección 
amarilla : el enfermo, el mosquito infectado y el sujeto en 
estado de receptividad, se puede ser dueño absoluto de 
evitar la propagación del mal. — nosotros hemos tenido 
los enfermos importados que han paseado su fiebre ama- 
rilla (bajo mosquiteros bien entendido) desde los mue- 
lle- hasta el Hospital "Las Animas", atravesando toda 
la ciudad en su mayor extensión ; tenemos hoy una pobla- 
ción no inmune á la fiebre amarilla muy cercana de 100 
mil habitantes ; pero no hemos dejado que nuestros este- 
gomias se infectasen en los primeros y cuando esto ha 
ocurrido no los hemos dejado llegar á los segundos ; el 
resultado de estas medidas ha sido el poder celebrar este 
cuarto aniversario de la extinción de una enfermedad, 
que con carácter endémico perduró en nuestra patria du- 
rante más de una centuria. 



144 ANALES DE LA 



EMASCULACION TOTAL POR CÁNCER 
DEL PENE i) 

POR EL 
Dr. José A. F»resno 



En el cáncer del pene, según la extensión del neo- 
plasma, se practica generalmente la amputación to- 
tal ó parcial del órgano; teniendo siempre en cuenta 
los dos preceptos que deben guiar la conducta del ci- 
rujano en la cirugía del cáncer: precocidad de inter- 
vención y amplitud de la exéresis. 

En los casos de infiltración neoplásica á lo largo de 
los cuerpos cavernosos y del escroto, como en nuestra 
observación, la amputación del pene resulta induda- 
blemente una operación incompleta. 

Entonces puede y debe llevársela ablación bástalas 
raices cavernosas, hasta la extirpación de todos los 
genitales externos. 

Esta extirpación completa del pene, cuerpos caver- 
nosos y bolsas, ha sido practicada por vez primera, 
por Jackson en Inglaterra, por Pací y Morisani en 
Italia, por Chalot en Francia. (2). Este último ciru- 
jano describió un procedimiento operatorio que he- 
mos seguido fácilmente en nuestro caso y propuso 
llamarlo "Emasculación total,". No con frecuencia 



(1) Presentación del caso á la Academia de Ciencias, Ocubre, 1905). 

(2). Análoga operación se practica empíricamente á los eunucos del Pa- 
lacio imperial de Pekín, según refiere Matignon. El operador corta de un 
golpe el pene y las bolsas y coloca una clavija de metal ó de madera en la 
uretra. Durante tres días no se toca el aposito, y el paciente no sólo sufre 
de su herida y está expuesto á hemorragias ó á infecciones, sino sobre todo 
de la retención de orina por obstáculo mecánico. Pasado este tiempo se 
quita el aposito y se hace orinar al enfermo Si puede hacerlo está salvado, 
sino, está condenado á morir por retención é infiltración de orina. 




EMASCILACIÓS TOTAL POR CÁNCER DEL PENE 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 145 



se presenta en la clínica quirúrgica la oportunidad 
de practicarlo, y creemos que en Cuba, esta es la pri- 
mera observación que se registra. 

Observación. — Nuestro operado F. M., español, 
de 75 años de edad, sin antecedentes patológicos de 
ninguna clase, hace un año que empezó á notar una 
tumefacción en el pene, hacia el cuerpo cavernoso iz- 
quierdo y al nivel del surco balarlo prepucial, sitio de 
predilección del cáncer de la verga. La tumefacción 
fué extendiéndose, paulatinamente, llegando á inva- 
dir el miembro todo. El prepucio, engrosado, cubrió 
por completo el glande, no permitiendo descubrir és- 
te. Cuando le vi hace tres meses, el pene parecía un 
badajo de campana, hacia el lado izquierdo un ma- 
melón grande, exhuberante, que sangraba á veces, 
había perforado la vaina cutánea de los cuerpos ca- 
vernosos. Tanto de este sitio como del espacio bala- 
no prepucial fluía una secreción abundante, fétida. 
La piel del pene y porción adyacente del escroto, se 
hallaban infiltradas y muy duras. El aspecto de todo 
aquello era poco halagador para inclinarnos á inter- 
venir; no obstante, el estarlo general del paciente se 
mantenía bastante bueno y él confiaba mucho en los 
resultados de una operación. Me decidí á intervenir: 
el 26 de julio pasado, en el Hospital Número Uno y 
con el concurso del estudiante señor Navarro, practi- 
qué la operación que voy á describirles: 

ler. tiempo: Incisión al nivel de cada conducto in- 
guinal. Descubrimiento de los cordones espermáticos. 

Ligadura y sección de éstos. 

2 <? tiempo: Las incisiones primitivas se prolongan 
abajo y atrás rodeando la raíz de las bolsas y vienen 
a unirse en el rafe perineo escrotal, á 3 centímetros 
por delante del ano. Se unen por una incisión trans- 
versal, de uno á otro pliegue inguinal, las extremida- 
des superiores de las primitivas incisiones. Con el bis- 
turí ó con fuertes tijeras, se hace la ablación del pene 
y de las bolsas. 

3er. tiempo: Con las mismas tijeras se prosigue la 



146 ANALES DE LA 



disección de los cuerpos cavernosos hasta sus raíces, 
rasando las ramas isquio pubianas del plano óseo. 

4 9 tiempo: Se aisla previamente el trozo de uretra 
posterior de las raices cavernosas, y se hace un nue- 
vo meato perineal delante del ano, fijando cuidadosa- 
mente por una corona de suturas, el nuevo orificio 
uretral á la piel del periné. 

Terminada la operación dejamos una sonda perma- 
nente que fué retirada hacia las cuarenta y ocho ho- 
ras. El curso post-operatorio fué excelente y el 13 de 
agosto el enfermo fué dado de alta. En la actualidad 
se halla trabajando y muy satisfecho de verse libre 
de sus molestias. La cicatriz, en forma deT mayúscu- 
la, como pueden observar los señores Académicos es, 
perfecta. 



OBRAS DE VENTA 

EN LA 

íllÉIiitÉl. ɧ lii ^AMSii" 

"Trabajos de la comisión de medicina legal é hi- 
giene pública." 3 tomos; "La flora Cubana" del cloc- 
tor Sauvalle 1 tomo; "Mamalogía, Ornitología, Er- 
petología y Entomología Cubana," del Dr. Dumot, 
"Contribución al estudio de los Moluscos Cubanos", 
por el Sr. Arango y Molina, "Patología y terapéu- 
tica del aparato lenticular del ojo," por el Dr, Becker; 
traducida del alemán por el Dr. Finia v. 









Gran Experiencia 
de Mas de 50 aflos 




O 
® 



el Hamo do 
Solicitar Paten- 
tes de Inven- 
clon. Marcas de Comercio y Títulos 
de Propiedad Literaria, en los Esta- 
dos-Unidos y Países Extranjeros. 

Para mas informes véase la última pág-ina 
de lectura d cualquier ejemplar mensual de 

La América Científica 
é Industrial 

edición en español del 

"SCIENTIFIC AMERICAN," 

6 escribase dilectamente y en español, si se 
quiere á los señores 

MUNN <a COMPANY 
361 Broadway. Nueva York. 



REGISTRADO EN CORREOS COMO CORRESPONDENCIA DE SEGUNDA CLASE. 



ANALES 



DE LA 



Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 



DE LA 

HABANA 



REVISTA CIENTÍFICA 

DIEECTOEES: 

Dr. Jorge Le-Roy- % D**- G^staVo I^ópez 



TJY 



TOMO XLII 



OCTUBRE - DICIEMBRE 
1905-1906 



H -A. B A. IÑT A. 

Xlv£ FESE^TT.^. 3¡*(EXXjXT , -A.2e 
MURALLA 40. 



CONDICIONES DE 11 PUBLICACIÓN 



,1 



Los ANALES se publican regularmente. Su pre- 
cio es TRES PESOS ORO por semestre adelantado. 

En esta publicación aparecen, á más de los traba- 
jos de la Academia, artículos de actualidades cientí- 
ficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de mo- 
ral é intereses profesionales, de asuntos históricos de 
diversos ramos, &c, &e. 

Los ANALES sostienen numeroso cange con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 

AVISO 



Toda obra enviada á la redacción de los ANALES 
será anunciada tres veces. 

Se suplica el cange. 

Please exchange. 

Exchange S. V. P. 

Anales de la Aca- 
Sírvase dirigir el cange: \ demia de Cien- 



Please addres exchange to: 



cías Médicas, Fí- 
sicas y Naturales 



Veuillez adresser les exchanges: / DE LA Habana, 

Cuba 84a Habana 



■c v 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE i. a habana 14" 



Acta de la sesión pública ordinaria del 13 de octubre de 1905 



Presidente. — I>r. .Iu;m Santos Fernández. 

Secretario.— Dr. Gustavo López. 

Avade micos concurrentes. De número: Dres. E. Acosta. J. P. Alacán 

G. Alonso Cuadrado. — I. Calvo. — T. V. Coronado. — F. García Cañiza- 
res. — J. Le-Roy. — F. Méndez ('anote. — M. Ruiz Casabó. — E. Saladrigas. 
P. Val des Ragúes. 

Honorario. — Dr. Claudio Delgado. 

Leída el acta de la sesión anterior (29 de septiembre) fué aprobada. 

El Secretario da cuenta de las siguientes comunicaciones. 

Entrada. — Del Dr. Manuel Delfín excusando su ausencia á la sesión y 
remitiendo un informe que se le tiene encomendado. 

Salida. — Al Juzgado de Instrucción del Gentro, remitiendo informe 
en causa por duelo número 4-l'.ll)."), aprobado en 29 de septiembre y de- 
volviendo el expediente original y piezas que le acompañan. 

Al Dr. Francisco I. de Vildósola, aceptándole su renuncia del cargo 
de Tesorero déla Academia. 

Al Dr. Ignacio Calvo, participándole su nombramiento dé Tesorero de 
la Academia. 

Al Gobierno Civil de la Habana, remitiendo informe sobre infracción 
de las Ordenanzas de Farmacia, en San José de las Laja-. 

A la Secretaría de Gobernación, remitiendo informe aprobado el 29 
de septiembre, acerca de la reconsideración de otro emitido anteriormen- 
te sobre preparados farmacéuticos. 

Después da cuenta de un donativo de libros con destino á la Biblio. 
reía de la Academia, bocho por el Dr. R. Miranda, i Académico de Mérito > 
y que consta de nueve volúmenes de las obras del profesor Felice de la 
Torre y del plano descriptivo del Hospital Politécnico de ümberto I 
de Roma. 

La Academia acordó dar las gracias más expresivas al donante. 

El señor Presidente invierte la orden del día. concediendo la palabra 
al Dr. P. Váldés Ragúes. Este expuso á la consideración de los señores 
Académicos la colección restaurada de mamíferos, compuesta de 24 
ejemplares. 2'2 indígenas y 2 exóticos y dio Lectura á un trabajo sobre 
clasificación de las especies de dichos mamíferos; además hizo considera- 



148 AÑALES iiK LA 



ciones sobre el estado actual de los Museos de esta Academia, delaque 
solicita la aprobación para trasladar las colecciones de ejemplares ¡i uno 

de los salones que ocupa la Biblioteca. 

Hizo constar, para salvar su responsabilidad, que se había hecho cargo 
de la conservación de los Museos, sin recibir el Catálogo de los ejempla- 
res, que estaba en poder delDr. Villaró, sin que se pudiera encontrar des- 
pués de la muerte de tan digno miembro de esta Corporación. 

Indicó al mismo tiempo el Dr. V. Ragúes que la colección de plantas 
cubanas se encuentra en la Escuela Agronómica de Santiago de las Vegas 
y la de Ofidios mexicanos en el Musco de la Universidad, á donde fué 11c 
vada por el Dr. .los»' [, Torralbas para la preparación de los ejemplares y 
termina su trabajo exponiendo la necesidad de colocar el Musco en un 
local apropiado para so. conservación. 

La presidencia fia las gracias al Dr. P. Valdés Ragúes porque sin duda 
sus esfuerzos resucitarán el trabajo en lo- Museos en los que hace timpo 
no lia podido realizarse obra ninguna, primero por nuestra fábrica y lue- 
go por la enfermedad y muerte del Dr Vilaró. Estima en mucho los es- 
fuerzos que en obsequio de dichos Museos viene realizando el Dr. Valdés 
Ragúes, por lo que merece plácemes de la Academia. Espera que los tra- 
bajos que ahora se hacen, vayan aumentando cada vez más y deja para 
la sesión de Gobierno el resolver los extremos sobre que trátala petición 
formulada. 

Ocupa la tribuna el Dr. J. /'. Alacán para leer un informe relativo Á 
medicamentos de la casa UPJOHN y C a , de New York \ de la MOLTO 
l iHEMICAL Cy de Búffalo. Este informe fué aprobado. 

El Dr. Alacán lee el informe enviado por el Dr. Miniad Delfín que se 
contrae á preparados de la casa de Eottino. farmacéutico establecido en 
Santiago de Cuba. 

Lomóse hacían necesarias ciertas explicaciones acerca de ellos; se 
acordó que el informe quedase sobre la mesa, hasta tanto pudiera venir 
el Dr. Delfín. 

El Dr. Gastón Alonso Cuadrado, a quien correspondía un turno para la 
lectura de un trabajo sobre la NECESIDAD DE FIJAR BIEN LAS 
ATRIBUCIONES DÉLA ACADEMIA EN LA INTERPRETACIÓN DE 
LAS ORDENANZAS DE FARMACIA, en vista de que sólo asisten dos 
Académicos de la Sección de Farmacia, á la (pie especialmente interesa 
este asunto, pide á la Presidencia sea pospuesta la lectura de su trabajo 
para la próxima sesión, y se cite especialmente a todos los señores Far- 
macéuticos. Am' se acuerda. 

Con lo que se dio por terminada la sesión pública, constituyéndose 
la Academia en otra de Gobierno. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 14:9 



NUBSTBOS HVLTTSIEOS 
MAMÍFEROS 

POK KL 

Dr. Pedro Valdés Ragúes 



(Sesión del 13 de octubre de 1905.) 

En sesión anterior á ésta, tuve el honor «le exponer á 
la consideración de Ydes. la colección de Peces donado- d 
nuestra Corporación por el Gobierno de los Estados l ni- 
do- de Norte América; hoy, cumpliendo con el encargo 
de la conservación de los Museos, os debo de presentar la 
colección de Mamíferos que consta de poco-, pero valiosos 
ejemplares de la fauna cubana; esto- ejemplares completa- 
mente restaurados se componen de 16 de dichos ejem- 
plares de Quirópteros, encerrados en L5 cajas, debiendo 
de advertir que ha sido respetada la clasificación que el 
ilustre naturalista y sucio de mérito de esta Corporación 
Dr. Juan Gundlach, se sirvió poner en cada ejemplar, y 
así mismo la numeración conforme al Catálogo publicado 
por el Dr. Gundlach en la Mamalogía publicada en los 
Anales de la Academia. Un solo ejemplar, no clasificado 
por dicho autor se halla en opera de clasificación. 

Del orden de los Insectívoros tenemos un ejemplar de 
la familia Centetina, es el Solenodmi cubantis, Peters. Solé- 
ftodon paradoxus, Poey, conocido por este ultimo doctor 
con el nombre vulgar de Almiquk llamado Ayre, por 
Oviedo y Tejón en la provincia de Oriente ó Santiago 
de Cuba. 

Del orden de los Roedores ó Rosores poseemos de la 
familia de los Múridos, tres ejemplares de Gapromys 



150 ANALES DE LA 



Poeyi, vulgo Hutía ó Jutía carabalí; uno de estos ejem- 
plares presenta la rareza de ser albino; además un ejem- 
plar del Capromys Fournieri, vulgo Hutía ó Juña conga 
v déla familia de los ("ávidos, dos ejemplares de Gavia 
cobaya, por otros autores ('aria porcéllusó aperea, que he- 
mos eoloeado entre lo-- del Museo Exótico, aunque algunos 
autores, como Oviedo en su Historia Natural de las Indi. > 
(Y. I o p. 390), Armas en su Zoología de Colón (p. 90) y 
Pichardo en su Diccionario de Voces Cubanas p. 114 los 
c< >nsideran indígenas. 

Poey, en el t. !'•' p. 31 de sus .Memorias sobre la Histo- 
ria Natural de la Isla de Cuba dice sobre el Curie! y otros 
Mamíferos cubanos: El Perro mudo es el Procyon />>f<>r. 
I ><o lavandero, Mapache en Méjico y Racún en la Florida; 
elCori nuestro Curiel, Musporcellus, Linneo, Cavia cobaya, 
Margr: Car ¡a aperea, YA Quemí es nuestra Hutía conga. 
Capromys Fournieri. Desm; el Guabiniquinar de Oviedo 
es nuestra Hutía car»balí Capromys Poeyi, Guerín etc. Por 
lo antes escrito, puede asegurarse (pie Poey considera co- 
mo uuestro al Curiel. 

La Sagra en su obra sobre Mamíferos de Cuba, p. LO 
al ocuparse de los Roedores dice: Además del Perro mudo 
y de los cuatro cuadrúpedos descubiertos en Santo Do- 
mingo. Oviedo, hizo mención de otros dos existentes en 
Cuba. De estos (! animales. ."> pertenecen indudablemen- 
te al orden de los Roedores, a' saber: las llamadas Hutías. 
Quemí, Mohuy, Guabiniquinar y C orí, y el 6.° denomi- 
nado Ayre, apenas lia sido descrito para inferir la fami- 
lia á que pertenece. En la p. II hace la descripción riel 
Ciirí ó Curiel. tomada de Oviedo, Libro 12. Cap. 2.° de 
la ••( 'roñica de las India- . 

Consta pue- la colección do Mamíferos del Museo Indí- 
gena, ile L(¡ ejemplares de Murciélagos, I ejemplar de in- 
sectívoro, el Almiquí y 6 ejemplares de Roedores, á saber: 
:> de Hutías carabalí. 1 albino v 1 ejemplar de Hutía con- 
ga y otro del Andará/.. 

Los Mamíferos del Museo Exótico, sólo se reducen a' 2 
ejemplares del Curiel y un esqueleto del Gato de Angora 
v otro de Ballena; perú estos dos esqueletos serán reser- 



ACADEMIA DE ([ENCÍAS DE LA HABANA 151 

vados para la sección de Osteología, que formará también 
colección en el Musco. 

El Catálogo que debe ser publicado será el siguiente: 

MUSEO INDÍGENA. — CATALOGO ZOOLÓGICO 

tipo: vertebrados 

clase: m imíferos 

orden: quirópteros 

Familia Género Especie Nom. vulgar Ej. 

Filostomátida Macrotus Waterhousi, Murciélago, 

» Phyllonycteris Poeyi 

Stnodermatida Artibeus perspicillatus 

Mormops Blainvillei * 

» Chüonycteris Mac-Leayi 

Molossida Molossus obscurus 

^yCtinomida Nyctinomus brasiliensis » 

Vespertilionida Natalus Lepidus » 

» Vesperus Dutertreus . • : 

» Atalaplia Pfeifferi 

No clasificado. 

orden: [nsectivos 

Centetina Solenodon cubanus, Almiquí. 1 1 1( 

orden: roedores 

Murida Capromys Fournieri, Huüa conga, 1 1 18 

Poeyi, Bjitia carabalí, 3 2 10.20,21 
» » Melanurus, Andaráz. 1 ... 22 

EXÓTICOS 

Cavida Cavia cobaya, Curiel, 2 ... 23 y 24 

Total de ejemplares de Mamífei'os, 24. 

Estos ejemplares, que tengo el gusto de exponer á vues- 
tras miradas se hallan en el mejor estado de restauración, 
v este sera el procedimiento con todos los demás que com- 
pongan la*- colecciones de nuestros Muscos, que serán 
también catalogados y sometidos a vuestra ilustrada con- 
sideración, pues, desgraciadamente el catálogo que estaba 
en manos del Dv. Juan Yilaró. Conservador que era de los 
Museos, al morir tan distinguido compañero, se ha perdi- 
do, siendo infructuosas cuantas pesquisas se han hecho 
para encontrar tan valioso documento, aprovechando la 



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. Clasit 


Orden 


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12,13,14 


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1 


17 


15 
1G 



152 ANALES DE LA 



oportunidad [tara hacer constar que nos hemos encargado 
de ios Muscos sin el catálogo que conforme á nuestro Re- 
glamento debe de preceder á esa entrega, por lo que nos 
vemos obligados ¡í emprender un trabajo que exije mucho 
tiempo y labor científica. 

No quiero terminar esta breve exposición siu hacer una 
suplica a los Sres. Académicos y es que acuerden la colo- 
cación del Museo en uno de los salones de la Biblioteca. 
pudiendo escogerse el dedicado a' los libros que se en- 
cuentran inútiles ó casi inútiles por su mal estado, trasla- 
dándoseles á otro departamento del edificio, pues las co- 
lecciones de los Museos se hallan esparcidas en los pasillos 
(') galerías, en donde no hay seguridad para la conserva- 
ción de las especies y resulta además impropio y molesto 
para la clasificación de dichos ejemplares y estudio de 
los mismos, y por último, ésmuy grato para mí informar que 
muy pocos han sido los ejemplares de Mamíferos, Aves, 
Reptiles v Peces (pie han sido dados de baja en el catalogo, 
por su mal estado, encontrándose la inmensa mayoría en 
condiciones de ser completamente restaurados, como aca- 
bamos de ver en la primera de las citadas, ó sea de los 
Mamíferos. 

También debo de hacer presente (pie la colección de 
plantas cubanas, compuesta de algunos miles de ejempla- 
res y la primera de la Isla por su importancia, se encuen- 
tra por acuerdo de esta Academia en la Escuela Agronó- 
mica de Santiago de las Vegas, a donde filé enviada para 
la renovación de ejemplares, y la colección de culebras 
mejicanas donadas a' nuestra Corporación se hallan en el 
Museo de la Universidad, á donde fué llevada por el doc- 
tor Torralbas cuando era Conservador de nuestros Museos. 
con el fin de prepararlas convenientemente para las 
mismas. 

Pronto volveré ;í tener el honor de ocupar vuestra 
atención presentando la colección de Aves rapaces y el ca- 
tálogo de sus ejemplares y así sucesivamente con las de- 
más hasta completar tan interesante trabajo y concluido 
éste, puedan estar nuestros Museos en las condiciones (pie 
señala el Reglamento de la Corporación. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



INFORME SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POK EL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 



(.Sesión d«'l l-'í octubre de 1905). 

So sefiere ;í los siguientes: 

De la casa de l pjohn v C ? , de Nueva York. — Tabletas 
de azul de metileno de Keyes y tabletas azucaradas de 
cascara sagrada de Ewald. 

De la Molttó Chemical <'<>.. de Búífalo. — Vino ¡VToltto y 
Kolagon. 

El ponente opina que puede concederse su introducción 
y venta en nuestro mercado. 

Este informe fué aprobado. 



INFORME SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión del 13 de octubre <!<• tildó i 

Se refiere á los siguientes: 

Del señor BOTTTXO. de Santiago de Cuba. -Zarzaparri- 
lla; linimento, (para caballos); febrífugo; pomada especial; 
jarabe de lacto fosfato de cal; mixtura de cólchico; jarabe 
de felandrio; vino de quina ferruginoso; jarabe de denti- 
ción; vino de quina y cacao; vino de peptona y diastasa; 
jarabe de salicilato de sosa; bálsamo contra la sordera; li- 
cor de brea; jarabe Dupasquier (Bottino); vomitivo espe- 
cial; vino de kola y coca, todos de Bottino. 

E^te informo quedó sobre la mesa para otra sesión. 



154 AX.W.KS LU-. i. A 



Sesión pública ordinaria del 27 de octubre de 1905 

Presidente. Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretorio. — Dr. Gustavo López. 

Académico* concurrentes: De número. - Dres. .). I'. Alarán. — G. Alonso 
Cuadrado.— T. V. Coronado. M. Delfín. -C. A. .Moya.— Ai. Ruiz Casabó y 
P. Yaldés Ragúes. 

Esta sesión no pudo celebrarse por falta del quorum reglamentario. 
Asistieron los señoi-es académicos arriba expresados. 



Acta de la sesión pública del día 19 de noviembre de 1905 



Presidente. — Dr. .Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes.— De número. — Dres. E. Acosta. — J. P. Alaeán. 
— G. Alonso Cuadrado.— E. B. Barnet.— T. V. Coronado.— D. F. Cubas.— 
M. F. Garrido. — J. Le-Roy.— C. Moya.— E. Pardiñas. — J. A. Presno. 
M. Ruiz Casabó.— E. Saladrigas. — J. A. Valdés Anciano. 

Leida el acta de la sesión anterior (13 de octubre), fué aprobada. 

Igualmente se participó no haberse celebrado la sesión correspon- 
diente al 27 de Octubre por la falta del quorum reglamentario. 

El Secretario dio cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las 
siguientes comunicacii >nes: 

Entrado. B. L. M. del Alcalde Municipal de la Habana, remitiendo 
dos ejemplares del Elogio postumo al General Máximo <TÓmez. 

Del Dr. E. F. Plá, remitiendo para la Biblioteca varios folletos y co- 
lecciones de periódicos. 

De la Secretaría de Gobernación, escrito núm. 22475, acerca de prepa- 
rados farmacéuticos. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, remitiendo informe acerca 
de preparados farmacéuticos aprobado el 13 de octubre último. 

Al Dr. M. Delfín citándolo de una manera especial á la sesión del 27 
de octubre y recordándole ciertos artículos del Reglamento. 

A los Académicos de la Sección de Farmacia, recordándoles de una 
manera muy particular la asistencia á la próxima sesión, para que pue- 
dan discutir el trabajo del Dr. Alonso Cuadrado. 

Al Dr. R. L. Miranda, participándole acuerdo de la Academia relativo 
á las gracias que se le envían por su donativo de libros, etc. 

El Dr. Coronado pide la palabra para exponer que, dados los trabajos 
p.-ndientcs. se vé en la necesidad de pedir un turno al Sr. Presidente, 



ACADEMIA DÉ C1KNC1AS DE LA HABANA 155 

para que se sirva ordena* se le ponga en la orden del día de la próxima 
cesión, y anunciándolo con el siguiente lema ¿"Es factible confundir el 
tifus icteróides (fiebre amarilla), con otras fiebres infecciosas"? 

El 8r. Presidente contesta accediendo á la petición del Dr. Coronado 

El Dr. José P. Macan da lectura á un INFORME SOBRE LOS PRE- 
PARADOS de Vacheron. Joret*y Homolle. Seguin y Cronier. Este infor- 
me mereció la aprobación de la Academia. 

Continúa el Dr. Alocan haciendo uso de la palabra, para aclarar 
algunos pantos relativos al INFORME del Dr. Manuel Delfín, que 
quedó pendiente de aprobación en la sesión anterior, y ron este motivo 
impetró la aprobación de este informe, acerca de preparados del Dr 
BottinOj la cual le fué otorgada por la Academia. 

Se concede por la Presidencia la palabra al Dr. Enrique Acosta, para 
Leer un INFORME ACERCA DE LOS SIO TIENTES PRODUCTOS DEL 
DR. DOYEN. 

1". Staphilasa simple. 

.! . Staphilasa bromurada. 

•i'. Staphilasa yodurada. 

4". Suero anriestaphilococcico— La Ponencia entiende que pueden ser 
aceptados como buenos lo> tres primeros productos, opinando con rela- 
ción al impropiamente llamado suero antiestaphilococcico que no es posible 
aceptarlo, ni admitirse su venta, por no constituir producto un biológico- 
Después de ligera discusión sostenida por los Dres. Pardiñus. Rui:' 
Casaba y Bamet, queda aprobado el referido informe en todas sus partes. 

El Dr. Enrique Bamet hace la manifestación de que todos los traba- 
jos que se hacen en esta Corporación, informando acerca de los medica- 
mentos, como así mismo, los de igual índole, que realiza la Junta Supe- 
rior de Sanidad son letra muerta y absolutamente inútiles pues no son 
llevados á la práctica ni sirven para determinación alguna. La represen- 
tación de la prensa, parece haberlo pedido así á la Secretaría de Gober- 
nación, y la prensa ha sido complacida. 

El Dr. Coronado propone que no se hagan más informes por esta Cor- 
poración; que se suspendan en absoluto, y que se exponga á la Secretaría 
de Gobernación el por qué no se realizan. 

Los Dres. Valdés Bagues y Ruis Casaba opinan que debe enviarse una 
protesta enérgica á dicha Secretaría. 

Los Dres. Fresno y Lope: opinan por el contrario, que siendo la 
Academia un cuerpo consultivo: está en el deber de evacuar tridos los 
informes qne le pidan las autoridades. Que en este sentido lo que habrá 
que hacer será lamentar que no sean útiles sus labores, pero que no 
puede do ninguna manera enviai una negativa en los asuntos oficiales en 
que se piden informes. 

El Dr. Gastón Alonso Cuadrado lee su trabajo sobre la "NECESIDAD 
DE FIJAR BIEN LAS ATRIBUCIONES DE LA ACADEMIA EN LA 
INTERPRETACIÓN DE LAS ORDENANZAS DE FARMACIA. 



156 ANALES J'K l.A 

El Dr. Moya al ponerse á discusión este trabajo pide su aplazamiento 
para la próxima sesión. 

Los Dres. Pardiñas y Alacán entienden que por exigirse meditación 
conveniente sobre asunto de tanta importancia'pará la Academia, de- 
hiera quedar sobre la mesa un tiempo más largo. 

El Dr. Vcddes Ragilés, propone que el asunto sea enviado á las Cáma- 
ras porque puede servir de base para la formación de leyes especiales. 

El Dr. Alonso Cuadrado tiene confianza en que nuestras Cámaras se 
ocupen de hacer leyes que determinen bien nuestras funciones con 
relación á estos asuntos de medicamentos, que bien se necesitan por 
estarse rigiendo en la actualidad por leves muy antiguas é impropias. 
Está conforme en que su trabajo quede sobre la mesa todo el tiempo que 
sea necesario, á fin de que pueda ser estudiado debidamente, y discutido 
después, por los Sres. Farmacéuticos de esta Academia. 

Se acordó quedase sobre la mesa el trabajo del Dr. Alonso Cuadrado 

ElDr. Gustavo López dá lectura al trabajo que se ha servido enviar 
el Dr. Ramón L. Miranda desde New York sobre las AGUAS MINE- 
RALES DE MONTE CATTINI. DE ITALIA. 

El Sr. Presidente hace constar el gusto con que esta Academia ha 
escuchado el trabajo interesante del Dr. Miranda, á quien debe llegar 
nuestra gratitud porque no olvida nunca a esta Corporación. 

Acto seguido el Dr. Juan Santos Fernández cede la presidencia al Dr. 
Coronado y pasando á la tribuna da lectura á su trabajo intitulado 
HISTORIA ABREVIADA DE LA PRENSA MEDICA EN CUBA. 

Al concluir la lectura de este trabajo, el Dr. Le-Roy pide la palabra 
para manifestar que, la interesante labor que acaba de presentar el Dr. 
Santos Fernández pone en manifiesto, una vez más, la laboriosidad y 
el profundo amor que á la ciencia y á la Academia tiene su autor. 

Muy pocos son los que, entre nosotros, se dedican á la ingrata tarea 
de las pesquisas bibliográficas, así que cuando se tiene la suerte de en- 
contrarse una recopilación tan completa y tan precisa como la que 
acaba de presentar nuestro digno Presidente, no puede menos de sentirse 
un verdadero placer. 

Nada en realidad puede objetarse á tan concienzudo irabajo, pero 
como su autor lo ha traido á esta docta Academia para que se le comple- 
te, voy á añadir algunos datos que faltan para realizar el deseo de su autor. 

Entre los periódicos de la Habana y por orden cronológico pueden 
citarse; El Evo de la Medicina, dirigido por el Dr. M. González de Jonte. 
en 1860: El Hanhemiano, revista mensual de ciencias médicas, dirigida 
por F. J. Mendoya. y J. A. Terre. que comenzó á publicarse en agosto 
de 1S78: La Estación Sanitaria, órgano oficial del establecimiento del 
mismo nombre, dirigido por el Dr. Romero Leal, en 1892; El Águila Den- 
tal por Alberto Colon, en 1900 y EJ Boletín Sanitario Municipal de la JJa- 
bana, dirigido por el Dr. Julián Betancourt en 1904: todos ellos de efí- 
mera existencia. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 15 í 

Además., en 1852 el Ldo. Juan Temidas, solicitó publicar El Propagador 
Homeopático y en 1862 hizo igual solicitud el Dr. Miguel Ponz y Guimerá 
para la Clínica de! Dr. Gvimerá, sin que sepamos el resultado de estas 
peticiones. 

Entre los periódicos de fuera de la capital pueden citarse siguiendo 
el mismo orden cronológico los siguientes: en 1856 El Restaurador, de 
Santiago de Cuba, periódico de medicina, cirugía, farmacia y ciencia- 
auxiliares, dirigido por José Garóf alo. Su primer entrega apareció en 
octubre y solo duró tres meses. 

La Sanidad, periódico mensual dedicado al progreso del Cuerpo de su 
nombre en el Estado de las Villas y dirigido por Francisco Robainas en 
lo> campos ele Cuba libre en los años 1896-97. 

El Boletín de Higiene, publicado en 1902 en Güines, por el Dr. Arturo 
Díaz. 

El Boletín. Científico; de CienfuegoSj dirigido por el Dr. Luis Peina de 
Salomó y que apareció en 1902. 

El Boletín ile Sanidad, de Cárdenas, que apareció también en 1902. 

El Informe Mensual Sanitario y Demográfico, de Matanza*, dirigido 
por el Dr. Alberto Schweyer y algún otro que quizás hayan escapado á 
nuestras pesquisas bibliográficas. 

Justo es también consignar un recuerdo a l.a Emulación Medirá perió- 
dico publicado en París en 1859 al morir El Evo de París, y en el cual 
colaboraron L. Tapia. L. Sí. Cowley, J. M. García, M. Galán. L. Díaz de 
Villegas. J. J. Muñoz. E. (i. de Pinera, D. Madan. etc.. la mayoría de cu- 
yos nomines han sido gloria de esta Academia. 

Y ya que de cubanos que escribieron en el extranjero nos ocupamos 
no está dema- recordar al Dr. Rafael Clecia. hijo de Santiago de Cuba. 
que publica en Madrid desde 1877 la Revista de Medicina y Cirugía Prácticas 
y los Anales, de Obstetricia. GimcopaMa y Pediatría, también en Madrid • 
desde 1881; al Dr. Francisco Vidal Solares, hijo de Cárdenas, que publi- 
có en Barcelona, la Higiene para todos con Enrique Gelabert, en 1881: los 
Archivos de Ginecopatía, Obstetricia y Pedriatría en 1890; La Medicina Po- 
pular en 1890: el Boletín del Dispensario Hospital de Barcelona de 1891-9M: 
al Dr. Abelardo Bellido de Luna que en 1883 dirigió en Nueva York el 
Repertorio Medico cuya dirección pasó después al Dr. Agustín M." Fernán- 
dez Ibarra: la Revista Estomatológica dirigida en Madrid por el Dr. Carlos 
García Vélez en 1N94 y los Archivos Oftalmológicos Hispano Americanos 
publicados en Madrid desde 1901 por los Dres. Menacho 3 el autor del 
trabajo que estudiamos (Dr. Santos Fernández). 

Deber de justicia es consignar que si hemos podido ampliar el her- 
moso trabajo del Dr. Santos Fernández, con los datos arriba citado- 
debemos en parte á la paciente investigación bibliográfica, que con e¡ 
titulo de Bibliografía Médica presentó al Primer Congreso Médico Na- 
cional Cubano el Sr. Carlos TreUes, de Matanzas, y cuya publicación, 
completa comenzar;! en breve uno de nuestros periódicos pi*ofesionales 



158 ANALES DE LA 



El Dr. Santos Fernández, se complace en recoger las notas que el 
ha facilitado el Dr. Le-Roy, cuyas interesantes investigaciones en este 
género de trabajos lia tenido más de una ocasión de ponderar. 

Y no habiendo más de que tratar se dio por terminada la sesión pú" 
blica constituyéndose la Academia en otra de Gobierno. 



INFORME SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 



Dr. J. P. Alacán 



(Sesión del 10 de noviembre de 1905) 

Se- refiere á los siguientes: 

Del farmacéutico de París. Luis Vacheron: elixir Mona 
yon; vino Monavon y kola Monavon. 

De los Dres. Joret y Iiomolle: capsúlasele apiol. 

De la casa (¡. Seguin dé París: vim» de Seguin; agua di 
Lechelle y linimento Geneau. 

De la casa Cronier, de París: pildoras de ioduro de hie- 
rro y pildoras antineurálgicas. 

Este informe fué aprobado. 



INFORME ACERCA DE ALGUNOS PREPARADOS DEL DR. DOYEN 



DR. ENRIQUE AGOSTA 



(Sesión del 10 de noviembre de 1905) 

Designado por ia Corporación para informar sobre va 
rios productos del Dr. Deven, ten^o t-l honor de hacerlo 
en la siguiente forma. 



ACADEMIA BE CIENCIAS DE LA HABANA 159 



Son cuatro los productos objeto de nuestro informe: 

1 .° Staphilasa simple. 

2.° Staphilasa broinurada. 

'5.° Staphilasa iodurada. 

4.° Suero antiestafilococcico. 

La staphilasa simple se compone de levadura ríe cerve- 
za, levadura de vino, glicerina y vino blanco. 

La staphilasa bromurada, es la simple con adición de 
bromuro al 2X ' 500. 

La iodurada es la simple con adición de ioduro al 
LX1500. 

V el suero antiestafilococcico, es la staphilasa simple 
pero sin vino y al <SX 100. 

Todos estos productos están recomendados para la fo- 
ruculosis, ántrax, osteomielitis, coriza, anginas, acnés y 
otras enfermedades y es de presumir (pie den buen re- 
sultado cuando su empleo se va generalizando fácilmente. 

Pero hay uno de ellos (pie impresionó nuestra atención 
desde el primer momento y sobre el cual deseamos se fije 
esta Academia: me refiero al llamado suero antiestafilc- 
coccico cuya fórmula — la repetimos — se compone de leva- 
dura de cerveza, levadura de vino v glicerina. 

Nosotros sabíamos que los sueros preventivos y antitó- 
xicos, eran soluciones de principios activos obtenidos del 
protoplasma vivo de los animales por medio de procede- 
res especiales, que estos principios no eran productos na- 
turales sino sustancias fabricadas por la célula viva bajo 
la acción de ciertos productos microbianos, pero no saina- 
mos (pie una solución de levadura de cerveza y levadura 
de vino en glicerina pudiera servir y utilizarse como suero 
antiestafilococcico.. 

Si esto.es así, si e- permitido llamar suero antiestafilo- 
coccico a' un producto «pie ni es suero ni tiene nada de 
antiestafilococcico, entonces es fácil preparar suero para 
todas las enfermedades, aprovechando el nombre que por 
su eficacia han alcanzado los verdaderos sueros antidifté- 
rico, antitetánico, antipestoso, anti-estreptococcico, etc. 

Pero si no es así, entendemos que se realiza un fraude 
científico v lo prueba el hecho de que la forma de aplica 
ción de dicho preparado es por inyecciones y hasta se en- 



160 ANALES DE LA 



vasa como los sueros antidiftérieos, etc. Cuando el tal 

preparado no se diferencia délos otros del Dr. Doyen más 
que en la ausencia del vino. 

Tan staphilasa pudiéramos llamar alo que el Dr. Doyen 
llama suero como a' los otros productos que han sido ob- 
jeto de nuestro informe. 

Y si las Ordenanzas de Farmacia de Francia y de aquí y 
el -cutido común de ambos países permiten llamar suero 
antiestafilococcico a un producto que no lo es, fácil será 
preparar vino de quina, con agua edulcorada y bromuro 
y aceite de hígado de bacalao con glicerina, agua y yoduro. 

Por estas razones la ponencia entiende que los produc- 
tos del Dr. Doyen pueden ser aceptados como buenos para 
las indicaciones que aconsejan pero que la Academia opi- 
na con respecto al suero llamado ü)iti( j xiujil<>c<>c<-¡<-<>. que no 
es posible aceptarlo, ni admitirse su venta por no ser un 
produelo biológico. 



Necesidad de fijar bien las atribuciones 
de la Academia en la interpretación de las Ordenanzas de Farmacia 

POK EL • 

Dr. Gastón Alonso Cuadrado. 



(Sesión del 10 de noviembre de L905.) 

La historia de la Farmacia desde los primeros tiempos, 
ha sido siempre la historia de los descubrimientos físico- 
químicos; v no existe principio alguno ú hecho importante 
en este dominio, que no vaya unido al nombre de algún 
ilustre Farmacéutico. Y no decimos lo mismo respecto á 
las Ciencias Naturales, porque hasta el siglo pasado, en los 
dos últimos ten-ios, la Historia Natural y la Historia déla 
Farmacia eran una misma cosa. Como parte integrante de 
las Ciencias Médicas, la Farmacia ha sido la base funda- 
mental de la ciencia de curar. El principio de la división 
del trabajo, v los progresos incalculables de la Anatomía 
v Fisiología, han producido otras ramas de] saberhumano, 



ACADEMIA DK CIENCIAS DK LA HABANA 1(')1 



de modo que la Farmacia propiamente dicha, quedo' redu- 
cida a segundo término, porlamisma razón que el progre- 
so inmenso de las Ciencias Naturales demandaron la divi- 
sión del trabajo en di estudio dé los fenómenos naturales, 
y han hecho que se repartan las actividades humanas en 
especialidades. 

Es cierto que la práctica de la Farmacia, ó mejor dicho, 
la profesión farmacéutica, ha quedado reducida ;í un papel 
secundario, pero los miembros que la componen en gene- 
ral, penetran en los demás departamentos científicos para 
contribuirá] progreso. I na ciencia de tan noble abolengo 
no se la puede abandonar a' su propia suerte sin perjuicio 
de la ciencia en general. Tiene derecho ;í su existencia 
como Facultad propia, y tiene más derecho aun para que 
se le conserven sus privilegios como las demás Facultades, 
porque comparte con la profesión médica el adelanto de 
la ciencia de curar. 

Las necesidades de esta Facultad, el interés individual, 
y el progreso de los tiempos, han contribuido a que en el 
comercio aparezcan un sin número de preparaciones, cuyas 
fórmulas no se encuentran en los códigos farmacéuticos 
oficiales, ni en los formularios de mas importancia que "fi- 
guran en nuestras bibliotecas; y lo que pudiera parecer 
como profusión de los tiempos modernos, ha sido costum- 
bre de todas las épocas; sobre todo desde que se fundó el 
arte de la imprenta, y particularmente desde que la facili- 
dad de las comunicaciones y relaciones internacionales 
han estrechado la intimidad de ideas é intereses entre to- 
dos los hombres. No hay masque leerlas Farmacopeas an- 
tiguas, y los grandes Formularios de la generación pasada, 
para comprender que la industria farmacéutica siempre ha 
seguido el mismo curso. Pero además existe una circuns- 
tancia para que hoy se hallen con más profusión los mate- 
riales y sustancias medicamentosas, y consiste en que de- 
bido á los maravillosos descubrimientos de la Química Or- 
gánica, se han producido tan solo de la serie aromática de 
los hidrocarburos, millones de cuerpos cuyas propiedades 
físico-químicas y medicinales se pueden deducir á priori. 
Estos descubrimientos han abierto de un modo fabuloso el 
horizonte de la Farmacología y de la Terapéutica. 



162 ANALES DE LA 



Todavía hay otra razón poderosa. Antes el arte de la 
farmacia se reducía á confeccionar, del mejor modo posi- 
ble, mas por el procedimiento manual exclusivamente, las 
fórmulas prescritas por los profesores médicos, teniendo en 
cuenta solo la acción terapéutica; relegando ¡í cuestión se- 
cundaria la repugnancia que los medicamentos produjesen 
en el paladar de los enfermos; pero hoy el arte de la in- 
dustria farmacéutica proporciona multitud de aparatos y 
sustancias inertes y agradables que contribuyen á pre- 
parar las fórmulas con n¡á> perfección y nías gusto, así 
como la Química ha ayudado á obtener las sustancias 
más puras, eliminando los componentes inútiles ó repug- 
nantes, simplificando las formas, v dándolas un aspecto 
agradable. 

En fecha más reciente, que se puede llamar de nuestros 
días, la Farmacología y la Terapéutica han vuelto sobre sus 
pasos, y otra vez los medicamentos galénicos, compuestos 
de plantas y partes de plantas, ocupan un buen lugar en 
la práctica corriente 

Por otro lado, el intrusismo, el aumento de estableci- 
mientos benéficos, los Dispensarios, las Casas de Salud, &, 
v por último el abandono en (pie los Gobiernos de las 
daciones han tenido en estos últimos tiempos á la ciencia 
farmacéutica, y además la parte mercantil (pie tanto entra 
en los negocios humano.-; todo esto ha contribuido á que 
lo> Farmacéuticos se dediquen a la confección de fórmulas 
especiales, que a' sus virtudes médicas, acompañan formas 
agradables, y hasta disposiciones (pie permiten ejercer 
su acción terapéutica. 

Además, muchas de las disposisiones aduaneras de las 
naciones, permiten adquirir materiales farmacéuticos a' 
bajos precios, y en estos caso- elaborar medicamentos en 
condiciones de economía y perfección (pie contribuyen 
;í que la preparación de Específicos vaya extendiéndose 
cu el inundo. 

Por estas razones, ni es posible dificultar la introdución 
de esas preparaciones procedentes del extranjero, ni tam- 
poco entorpecer la industria farmacéutica nacional cubana 
v como al mismo tiempo, con la industria y la ciencia le- 
gítimas, se entremezclan comerciantes explotadores y 



ACADkM'lA 1)K ClfíNCÍAS l»K LA TIAHA.NA 



charlatanes científicos y pseudo-científicos; sería conve- 
niente que la Academia propusiese á los Poderes Públicos 
un criterio fijo, que de algún modo no diera lugar á dis- 
tintas interpretaciones. 

Por otro lado, considerando que la legislación farma- 
céutica vigente en Cuba, es hoy la misma que la dé la 
antigua metrópoli, y considerando también que posterior- 
mente á la independencia, se ha establecido allí una doc- 
trina jurídica sobre casos que han estado en litigio; y 
considerando por último que esas resoluciones de los tri 
bunales españoles han de haber estado informadas por el 
criterio de las leyes vigentes, que también están en la 
República, el Académico que suscribe, después de cónsul 
tar la legislación farmacéutica española y la que rige en la 
República, propone: 

1. — Se entenderá por Específico ó medicamento espe- 
cial, toda aquella preparación nacional ó extranjera, de- 
signada por el nombre de sus componentes, y del autor 
(pie lo ideó ó confeccionó, no inscrita en la Farmacopea 
Oficial y del Norte América, ó bien que aun consignada 
en dichos códigos se expenda por unidad de envase que 
lo contiene, con etiqueta impresa, ó prospecto consignan- 
do aquellos particulares, usos y dosis. 

2.— Se prohibe en absoluto la venta de todo medica- 
mento secreto, específico, ó preservativo de composición 
ignorada, sea cualquiera su denominación. 

3. — Con objeto de establecer ana jurisprudencia defini- 
da, se aplicará á los medicamentos especiales extranjeros 
en todas sus partes, el artículo L 5 de las actuales Orde- 
nanzas; en cuyo caso, se deberá comunicar a' los Cónsules 
que la República tiene en el extranjero, los tramites que 
exige dicho art. l"> para que los envíos de esas prepara- 
ciones no sufran entorpecimientos en el despacho aduane- 
ro, á su introducción en el territorio de la República, 

4. — -('orno todos los Farmacéuticos establecidos con 
arreglo á las disposiciones vigentes en la República, pue- 
den elaborar en su Oficina medicamentos de composición 
no definida, bien para la venta á otros Farmacéuticos, ó 
bien al público, siempre que su fórmula sea conocida; no 
se exigirá otra formalidad para su comercio libre dentro 



164 AXAl.F.s DI-, LA 

de las leves de Sanidad, más que la de que en la etiqueta 
del envase figure el nombre del Farmacéutico preparador 
v el de la composición; debiendo constar la composición 
de la fórmula en un libro — registro que se lleve en la 
Academia con dicho objeto, unís su publicación, aunque 
sea por una sola ve/, en los periódicos de Medicina, Par 
inaria. Veterinaria, y Dentistería de la República. 

,">. — La propiedad industrial, lio puede recaer sóbrela 
propiedad y uso exclusivo en la elaboración de medica- 
mentos especiales*'» específicos: considerándose como tale- 
únicamente los que los Farmacéuticos establecidos prepa- 
ren por sí mismos, ó los adquieran de otros compañeros 
con Botica abierta. 

6. — Como la definición de Propiedad Industrial no 
puede recaer sobre la elaboración de productos medicina- 
les; ningún específico ó preparación especial pueden ser 
objeto de patente. La Propiedad Industrial sólo debe ser 
reconocida para los procedimientos ó aparatos que se em- 
pleen para obtener dichos medicamentos y preparaciones. 

7. — No podrá venderse ningún Específico nacional ó 
extranjero, sin (pie el expendedor certifique que el m ;di- 
camento es recomendado, lómenos, por dos Prole-ore 
médicos de reconocida competencia. 



AGUAS Y BAÑOS MINERALES EE MONTECATINI. ITALIA 

POR EL 

Ramón Luis Miranda, (académico de mérito^ 



(Sesión del 10 ele noviembre de 190"). ) 

En nuestro reciente viaje por Italia, oíamos, celebrar 
las aguas minerales de Montecatini, sobre todo, para las 
enfermedades del hígado, cólico hepático &., razón pol- 
la cual, nos dirij irnos á ese lugar, con el objeto de hacer 
nuestras propias observaciones. 

Montecatini, es un pequeño y pintoresco pueblo, de 
i\n< mil habitantes, de calles limpias, situado entre las 
ciudades de Pi/a y Florencia, a' 280 pies sobre el nivel 
del mar y en una colina del bien cultivado y fértil valle 
de Nievole, á la laida de montañas, que forman parte de 
lo Apenino-, de aire puro y vigorizante, frecuentado por 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 16,' 



numerosas personas europeas y algún americano, durante 

la temporada de mayo a septiembre, siendo mayor el nú- 
mero de los que lo visitan, en julio y agosto. Es conocido 
desde los más remotos tiempos, por los romanos, fué 
abandonado ¡í causa de las sangrientas luchas de aquellos 
tiempos; pero el gran duque de Lorena, Leopoldo, lo res- 
tableció durante el siglo diez v nueve y desde entonces 
ha ido ganando en popularidad, utilizando el Gobierno 
sus aguas minerales. 

Los manantiales de ¡VIontecatini, se encuentran reunidos 
al pié de la montaña, en un espacio como de dos kilóme- 
tros cuadradas, que el celebre Biaechieray llana') campo 
mineral; los manantiales están separados unos de otros por 
pocos metros, la temperatura del agua a' la salida de los 
manantiales, varía de 21 a 2!) grados centígrado. 

El agua de ios manantiales, se emplea al interior y al 
esterior, en líanos y duchas: son el Tetucció, Leopoldine, 
baño Reggio, Cipollo, Olivo, Regina, Reinfresco y Savi, 
pertenecen al Estado, además hay otros particulares, Ta- 
merici, Jorreta, Media, Yillino, Saluti, Fortuna y Esperanza. 

Las aguas minerales de Montecatini, pertenecen al gru- 
po de las .snliiKix <') salinas cloruradas, predominando el 
cloruro de sodio, contienen ademas el cloruro de magnesia, 
sulfato de soda, hidro— cloratos de potasa y magnesia, car- 
bonatas de cal y magnesia, carbonatos, y fosfatos de hierro, 
litina y vestigios de óxido de hierro y manganeso, yodu- 
ros y bromuros, como consta cu los adjuntos análisis prac- 
ticados por los profesores químicos Tazetti, Taddei, Tar- 
gioni, Bechi, Silvestrí y Orosi. 

ACCIÓN FISIOLÓGICA Y TERAPÉUTICA 

Las aunas minerales de Montecatini. como hemos dicho 
pertenecen al grupo de las salinas cloruradas, poseen las 
propiedades de sus congéneres, y según se administren, 
son tónicas, reconstituyentes, diuréticas, laxantes, ó reso- 
lutivas. 

Los efectos fisiológicos, más constantes son los produci- 
dos en el tubo gastro intestiníil y órganos anexos, desarro- 
lla el apetito, estimulando y regularizándolas digestione . 
aumenta las secreciones del sistema glandular, favorece la 



166 ANALES PE LA 



hematosis, y actúan con más ó menos intensidad, según el 
mayor ó menor grado de mineralización. 

.MODO DE ADMINISTRACIÓN" 

Las aguas minerales de Montecatini, se emplean al inte- 
rior, en bebidas y al exterior en baños, de banadera ó de 
piscina, con el grado de calor que se indique; se usan 
también en duchas. El empleo al interior, es el más usado, 
a' la dosis de cuatro á seis vasos, durante la mañana, en 
ayunas, al natural, ó calentada en el baño de María, dosis 
(pie varían según el manantial, enfermedades y estado del 
paciente. 

El distinguido Dr. Rotureau, respecto á la administra- 
ción de las aguas dice: (pie cuando las materias fecales sean 
negruzcas, debe continuarse la toma de las aguas, si son 
verdes ó verdosas disminuirse la cantidad y cuando sean 
completamente amarillas, lo (pie demuestra (pie la circula- 
ción de la Itilis se lia restablecido, debe suspenderse; así 
lo confirma el Dr. Fedeli (unos de los Inspectores médi- 
cos de las aguas minerales de Montecatini.) 

('on el uso de las aguas minerales indicadas, se ha ob- 
servado ({iie en algunas personas, sanguíneas ó nerviosas, 
se aumentan los latidos del corazón y arterias, y se tienen 
cefalalgias ó vértigos, entonces, debe cambiarse por otro 
manantial más suave, ó descansar uno ó varios días. 

Las aguas son claras, sin olor, ligeramente saladas, su 
composición es constante, variando la cantidad de algunos 
elementos, según el manantial y como hemos dicho en to- 
das se encuentra el cloruro de sodio, como su principal 
elemento. El manantial Tettuccio, uno de los más anti- 
guos y al (pie se debe la reputación de las aguas minera- 
les de Montecatini, se encuentra en un edificio apropiado, 
para la toma de sus aguas y baños, ron todo lo necesario, 
del mismo modo que los otros manantiales ya citados, al- 
gunos do ellos con bonitos jardines. 

Los médicos italianos, indican las aguas minerales de 
Montecatini en diferentes enfermedades, particularmente 
en lo- padecimientos del hígado, ocasionados por la im- 
perfección en la secreción de la bilí-. 6 por alteración en 
n calidad, en la ictericia, cálculos biliare cólico hepáti- 
co, están además indicadas en las obstrucciones intestina 



ACADEMIA PE CIENCIAS PE LA HABANA 167 

les, en las afecciones linfáticas y escrofulosas, gota, reuma- 
tismo, en las del aparato digestivo y órganos anexos, dis- 
pepsias estomacales, diarreas rebeldes, constipaciones; han 
sido consideradas como remedio especial para la disente- 
ría; son inútiles en los infartos del bazo como consecuencia 
de fiebres palúdicas, tan graves en Italia, en los, catarros 
crónicos del riñon, arena úrica, en las personas debilitadas 
ó anémicas como también se emplean en algunas der- 
matosis. 

En vista de los resultados tan ponderados por el pueblo 
y por los médicos, en toda Italia, en las enfermedades del 
hígado y cólico hepático y previo estudio, de lo publicado 
sobre dichas anua- y oído la opinión de los distinguidos 
profesores F. déla Torre y IV Casciani (Inspectores de 
esas aguas) nos determinamos a' emplearlas, teniendo pre- 
sente la analogía (pie tenían con las de Saratoga Springs 
New York, cuyos buenos efectos hemos observado duran- 
te los veinte y siete años, (pie practicamos en ese saluda- 
ble pueblo durante las temporadas. Pensamos ir á Carlsbad; 
pero teniendo en cuenta la acción unís enérgica de sus 
aguas minerales y el estado general de una persona q-ue- 
rida, de nuestra familia, que hacía como dos años que ve- 
nía padeciendo y que durante ese tiempo había perdido 
cuarenta libras de su peso y que el ocho de marzo, tuvo 
un violento cólico hepático, seguido de intensa ictericia, 
lo que disipó desde entonces las dudas que hubo sobre el 
diagnóstico de su enfermedad. 

Empleamos catorce días en la navegación de New York 
á Genova, durante la cual, la amarillez de la piel de nues- 
tra enferma, casi había desaparecido en su totalidad, que- 
dándole solo én las cpjuntivas y recobrando su disposición; 
entre otras medicinas, tomaba el agua alcalina de Yichy 
y el fosfato de soda efervecente, que le hacía el efecto 
laxante 

Estuvimos en liorna, y allí tuvo un cólico hepático, so- 
portable, el 18 y 1!) de mayo y después el 20 encontra- 
mos en las heces tres cálculos biliares de forma redondea- 
da del tamaño de un chícharo grande. Después pasamos 
por Pisa, el 30 di mayo, con dirección á Montecatini, y 
-M esa ciudad i omenzó á resentirse del dolor, que le con- 
tinuó en Montecatini, donde llegamos el mismo día, fué 



1 68 ANALES DE EA 



ligero v el 31 la examinó el Dr. P. Casciani (uno de los 
Inspectores de las aguas) y confirmó nuestro diagnóstico, 
de cólico hepático, expulsó el 6 de junio otro cálculo 
igual a los anteriores. El Dr. Casciani. le ordenó la toma 
de las aguas del Tettuccio, dos á tres vasos diarios y caso 
de no hacerle el debido efecto, agregase uno del Olivo y 
además lomase un baño general un día sí y otro no, ;í la 
temperatura de 32 grados, centígrado, loque cumplióde- 
bidamente. El 15 de junio tuvo otro cólico soportable; 
expulsando un cálculo como los anteriores y alguna arena 
biliar. 

El día 22 de junio dejamos á Montccatini, siendo favo- 
rable el pronóstico del Dr. Casciani. sobre su curación. 
Desde el 1") de junio hasta la fecha no lia vuelto a tener 
indicio- del cólic< '. 

Para corroborar la acción del cloruro de sodio en el or- 
ganismo, recordaremos los experimentos practicados por 
Albertoni (Influencia de las inyecciones subcutáneas de 
una solución de cloruro de sodio en la secreción de la bi- 
lis R. Acad. de Ciencias. Bologna 1893) practicándoles fís- 
tulas artificiales a' perros é inyectándoles una solución de 
cloruro de -odio, habiendo comprobado el aumento de la 
bilis y disminución de los sólidos que contiene. 

También señalaremos la observación del Dr. Casciani, 
(Influencia del agua mineral en la secreción de la bilis 
L905) de una mujer de 29 año.-, que en líMll fué operada 
de colecistotomía, habiéndole quedado una fístula biliar, 
recogida la bilis por medio de un tubo de goma elástica. 
que se le había aplicado y por su estremidad libre se salía 
á una botella de cristal. A dicha enferma se le administró 
el agua del Tettuccio. Famerici, Uliveto, Fuggi, compa- 
rándolas con las sales y aguas minerales de Carlsbad; de 
este esperimento deduce el Dr. Casciani. las conclusiones 
siguientes: 

1. — Que la secreción de la bilis aumenta bajo la acción 
del cloruro de sodio. 

2. — Que la bilis no aumenta con el agua de Carlsbad. 

o. — Que el peso específico de los elementos fijos de la 
bilis aumentan notablemente con las aguas minerales de 
Montecatini, del misino modo que con las de Carlsbad, 
.-¡(Mido mayor sn aumento con las primeras; y con las sales 



academia de ciencias dk la habana 169 

de Carlsbad, no se ha podido comprobar ningún au- 
mento. 

4. — : Que el peso específico y los elementos de la bilis 
aumentan mas durante la toma de las aguas de cloruro dé 
sodio, (10 por 1,000 de cloruro de sodio.) 

f>. — Que el agua potable del Uliveto y del Fuggi, no 
ejercen ninguna influencia notable en la cantidad de la 
secreción de la bilis y elementos que la componen. 

().- — Que el agua mineral de Montecatini, ejerce notable 
influencia en'la composición química y eliminación de la 
bilis, influencia que es mayor con las del Tamerici. 

7. — Que el agua común y las débilmente mineralizadas, 
no ejercen ninguna influencia en la composición de la bi- 
lis, ni en su eliminación. 

El Dr. Casciani manifiesta, que no desea deducir coro- 
larios terapéuticos exagerados; pero que si resultan indi- 
caciones en las enfermedades hepáticas, principalmente en 
la ictericia, litiasis biliar, colecistitis crónica, hiperemia 
hepática y catarro de los conductores biliares. 

REFLEXIONES 

Fisiológica y clínicamente, están demostrados los bue- 
nos electos del cloruro de sodio, lo mismo que en las aguas 
minerales que lo contienen, promoviendo las secreciones, 
haciéndolas más fluidas y modificándolas, como también 
actuando como desinfectante en el tubo digestivo, por su 
propiedad antiséptica y como tónicas, como se han com- 
probado en las invecciones que se practican con solucio- 
nes de cloruro de sodio en los individuos debilitados. 

En las conferencias que hemos tenido con el Dr. Cascia- 
ni, él atribuye la eficacia de las aguas minerales de Mon- 
tecatini, al cloruro de sodio; sus apreciaciones sobre el uso 
de las aguas concuerdan con las que hemos expresado ha- 
ce algunos años, en nuestra Memoria sobre las Aguas Mi- 
nero Medicinales, de Saratoga Springs, New York (1884 
1901) que actúan del mismo modo que las de Montecatini, 
que considero beneficiosas para las enfermedades que es- 
tán indicadas; pero que no tienen la acción especifica que 
se les atribuye en Italia, en las afecciones del hígado, en 
Saratoga Springs, hemos comprobado los buenos efectos 
de sus aguas minerales en dichas enfermedades y en otras, 
como lo confirma, \ñ observación del Sr. F. D. publicada 



]?() anaLks i > v-t i, A ^ 

en la Revista Médica Farmacéutica de la Habana, en L901, 

de un enorme cálculo biliar del canal colédoco, que arrojó 
en Saratoga, después de haber tomado las aguas minera- 
les según se las habíamos prescrito, sin haber obtenido an- 
tes ningún resultado favorable con las aguas- minerales, en 
( Jarlsbad. 

Las aguas minerales de Saratoga Sprints, las conside- 
ramos superiores á las de Montecatini, no solo por la can- 
tidad mayor de gas ácido carbónico que contienen, sino 
también por las sales alcalinas: sabido es, que entre sus 
principales elementos, están el cloruro desodio, bicarbona- 
tos de cal, magnesia, soda y litina. bicarbonatos de hierro 
v gran cantidad de gas ácido carbónico, y (pie están cla- 
sificadas en el grupo de las alcalinas salinas. 

En Montecatini, pasamos veinte y cinco días y con los 
enfermos que había allí, tuvimos ocasión de informamos, 
(pie los más de ellos, padecían del hígado, (pío algunos 
frecuentaban el lugar hacía algunos años y que apesar de 
tomar sus aguas en los manantiales y continuar tomándo- 
las después v seguir el plan de alimentación adecuado. les 
repetía el cólico, con más é> menos frecuencia, durante el 
año, otros no lo tenían hacia seis ú ocho anos y en alo-u- 
nos había desaparecido; pero una señora italiana (pío ha- 
cía quince años (pie lo padecía y (pie durante esos ano- 
iba á Montecatini, sin embargo, le repelía el cólico duran- 
te el año, una vez, acompañado de ictericia, más ,', menos 
intensa; últimamente nos comunicó que al mes de haber 
salido de Montecatini, donde estuvo este año, veinte días, 
tuvo un violento cólico, seguido de intensa ictericia. 

De todo lo expuesto deducimos que las aguas minerales 
de Montecatini, no tienen una acción específica en las en- 
fermedades del hígado, sin embargo, las consideramos be- 
neficiosas, en la mayoría de los casos, como también las de 
Carlsbad y Saratoga Springs, que tuda- pueden modificar 
ó curar la enfermedad, debiendo además tenerse presente 
la-- condicione- especiales de cada enfermo y observarse el 
debido plan de alimentación. 

La duración de la cura, como se dice en Montecatini. es 
de diez á quince días v á veces veinte; sus aguas están 
contraindicadas, en las afecciones cardiacas, cancerosas y 
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HISTORIA ABREVIADA DE LA PRENSA MEDICA EN CUBA 

POR EL 

Dr. Juan Santos Fernández 



(Sesión del lu de noviembre de 1905.) 

En 1900 cuando se verificó en París, con motivo de la 
Exposición Universal, el Primer Congreso de la Prensa 
Medica, presenté la primer nota en que me ocupaba del 
periodismo médico en la Isla de Cuba ven el segrundo 
Congreso de la Prensa Médica quese reunió en Madrid en 
lps últimos días de abril de L903, di lectura a' una segun- 
da nota en que la ayuda del doctor Jorge Le Roy me per- 
mitió ofrecer un trabajo más completo. 

Recientemente al celebrar el décimo aniversario de su 
fundación la Revista de Medicina y Cirugía de la Ha- 
bana su ilustre director v miembro de esta Academia, el 
doctor Presno, me hizo el honor de encargarme de el 
Bosquejo histórico del periodismo médico kn la Isla de 
Cuba, que realicé con el mejor deseo de que no escapara 
a mi investigación uingun* dato á fin de facilitar el traba- 
jo de una obra más completa al que con mas competencia 
se encargase de ella. 

Mas. como apesar de este cuidado después de la apari- 
ción del artículo en la Revista de Medicina y Cirugía 
encontré algún material que escapó á mis pesquisas y 
además los que me hicieron el honor de leer el Bosquejo 
publicado en la Revista llamaron mi atención sobre otras 
omisiones, muy á mi pesar sufridas, resolví traer á esta 
Corporación, para que con su saber me ilustrase, cuanto 
sobre el particular había recopilado y este es el motivo 
de distraer vuestra benévola atención. 

La Prensa en general, es el más poderoso elemento de 
difusión de las ideas que pudo imaginarse quien más sus- 
pirase por el progreso en los siglos remotos. El pueblo en 
que la Prensa alcance su mayor valía, puede asegurar e 
que ha llegado al más elevado grado de cultura y prospe- 



174 ANALES DE LA 

ridad. No importa que alguna vez pueda servir para la 
difamación ó el escándalo porque no es lo único bueno de 
que haciendo nial uso resulta un perjuicio. Y esto que 
decimos de la Prensa en general, puede decirse igualmente 
de la Prensa científica, de la Prensa Médica, que entre 
nosotros basta hace poco, de cierto modo, ha sido el am- 
paro y el núcleo de las manifestaciones del saber en las 
ciencias aliñes. No sin razón se denomina nuestra primera 
institución científica Academia de Ciencias Médicas, Físi- 
cas y Naturales. 

Antes de que hubiera aparecido el primer periódico 
dedicado a las ciencias en Cuba, sus cultivadores solían 
escribir en los pocos profanos que se publicaban y en las 
Memorias de la Sociedad Económica de Amigos del País. 

Cupo al doctor don Nicolás .lose Gutiérrez la doble glo- 
ria de haber sido: primero, el fundador de la Prensa Me- 
dica en Cuba y unís tarde, el creador de la Academia de 
Ciencias. No es frecuente entre nosotros que unindividuo 
de avanzada edad, después de reunir, merced al ejercicio 
profesional, bienes de fortuna, se retire de éste, no para 
holgar sino para consagrarse de lleno á la vida yprogreso 
de una institución (pie como la Academia de Ciencias, 
mantuvo incólume el prestigio de aquellas al travez de 
circunstancias poeo adecuadas para atender a su desem- 
volvimieuto en un país exclusivamente mercantil. 

Este varón ilustre para el que no tendrá la cultura 
cubana frases de elogios (pie llenen la medida de sus me- 
recimientos, fue el que en 1840 dio a' la estampa el primer 
periódico médico (pie tituló Repertorio Médico Habane- 
ro. Le acompañaron en su obra los doctores don llamón 
Zambrana y don Luis Costales; Zambrana. miembro de 
una familia ilustre de la Habana, (pie ha dado a' las letras 
v a las ciencias más de un soldado benemérito, fué el pri- 
me] Secretario de la Academia de Ciencias v dadas sus 
cualidades de eximio literato é inteligente médico, ayudó 
al fundador de la institución con el acierto que desempe- 
ñó en la Universidad la Cátedra de Patología Medica. 

Costales, de mía familia no menos fecunda en intelec- 
tuales, secundó admirablemente Los propósitos de ambo . 

Por la enunciación de estos nombres, se advierte que 



ACADEMIA PE CIENCIAS PE T.A HABANA 



la Prensa Médica en Cuba tuvo buenos comienzos y no 
podíaser de «uro modo, si se tiene en cuenta que en to- 
das las épocas ha existido en Cuba una pléyade de médi- 
cos inteligentes y estudiosos que si no tenían como en los 
Centros europeos, particularmente, campo en que mostrar 
-u competencia como son los Hospitales, Academias y pos- 
teriormente los Laboratorios, en el terreno de la práctica, 
seles presentaba con frecuencia manera de estereotipar 
sus aptitudes. Si no hubieseu otros ejemplos bastaría lo 
ocurrido con el cólera en el año 1833. El doctor Manuel 
Piedra sin haber salido nunca de la Isla (1) así que trope- 
zó con el primer caso, lo diagnosticó con toda exactitud y 
dio el parte á la Sanidad seguro de que no se aquivocaba: 
así prestó un buen servicio á la Higiene y unís tarde á la 
Literatura medica escribiendo una .Memoria acerca del 
particular. 

I n modesto medico de Güines, el doctor Caleagno, que 
aunque nacido en país extraño nos pertenecía describió 
con notable acierto, la importancia de la diarrea premoni- 
toria, que tanto valor tiene para el empleo de una tera 
péutica oportuna. 

La Introducción al Repertorio Médico HABANERÓ-hace 
buena nuestra apreciación, pues dice: "porque el estado 
actual de nuestra civilización se resiente de la falta de una 
obra donde se hubieran publicado sin interrupción las ob- 
servaciones de tantos y tan sobresalientes prácticos como 
hemos tenido y de otros muchos no menos respetables, (pie 
aun existen y cuyos materiales serían preciosos datos para 
formular la historia medica del país." 

Estas solas líneas bastan para demostrar el elevado con- 
cepto que de la Fren-;! Medica tenían nuestros antepasa- 
dos; lo perfectamente preparados que estaban para obtener 
todo lo «pie se proponían; por más que no lo hayan obte- 
nido, porque no había alcanzado la Ciencia los límites ac- 
túale-, ni el medio era el adecuado para el desenvolvi- 
miento de sus aspiraciones. Como consecuencia el Reper- 
torio Médico Habanero tuvo una breve existencia. 



ili «Crónica Médico Quirúrgica de la Habana . 1 U I tBio" 

grafía del doctor M. Piedra», por el doctor Rosain. 



176 ANALES DE LA 



El Boletín Científico creado por el doctor Vicente A. 
de ('astro y el licenciado Justino Valdés Castro se refun- 
dió en el Repertorio cuando se hizo cargo de aquel el 
doctor Manuel Valdés Miranda. 

Desaparecido el Repertorio MÉmro Habanero apareció 
el Observador Habanero redactado por el profesor de 
nuestra Universidad don Julio Jacinto Le-Uiverand cuyo 
primer número vio la luz en mayo de L844 

Le-Riverand nació en Francia, fué Farmacéutico en Pa- 
rís y llego a la Habana en 182-4 con el título de Oficier de 
Santé ó sea Cirujano romancista; tuvo una Farmacia en 
Santiago de las Vegas y ejerció la medicina en el campo. 
Por su talento llegó á ser Catedrático de Clínica médica 
en nuestra Universidad, puesto que conservó hasta su fa- 
llecimiento, el 7 de abril de L864. Este hombre mitad 
ciencia y mitad mercantilismo, según lo pintan sus con- 
temporáneos, tuvo la ilustración suficiente para dirigir y 
escribir un periódico de medicina; así lo revelan sus Lec- 
ciones, sobre las enfermedades observadas en la sala de 
clínica de la Real Universidad de la Habana, (1859) y los 
discípulos tan aventajados que como el doctor Joaquín 
Lebredo Inician justicia a sus conocimientos clínicos 

Y como el objeto de Le-Riverand fué de una parte 
hacer conocer-a' sus colegas el progreso de la ciencia fuera 
del país, de la manera más compendiada posible, ydeotra, 
exponer los trabajos de sus compañeros, le ofrecieron su 
colaboración los colegas siguientes: don Tomás Romay, el 
celebre higienista que por primera vez inoculó con éxito, 
el virus vacuno y lo propagó en el país, no sin antes so- 
meter sus propios hijos, después de vacunados, á la inocu- 
lación del pus varioloso. (1). Doctor José María Velazquez, 
licenciado Gaspar Palacios, doctor José Lletor ( ¡astroverde, 
doctor Nicolás J. Gutiérrez, doctor José Benjumeda, doctor 
Fernando González del Valle, doctor Joaquín Guarro, 
doctor Vicente A. de Castro, doctor Ángel José Cowley, 
licenciado José Joaquín Sibón, licenciado .luán Pinet. 
doctor Francisco Alonso Fernández, doctor Pablo Huma 
nes y licenciado Gonzalo Jprrin. 



di Crónica Médico Quirúrgica de la Habana, tomo XI. página 99 á L02 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Por aquellos tiempos, como en época posterior todavía. 
las discusiones científicas degeneraban en un personalismo 
vergonzoso para la seriedad y decoro de la clase médica 
y caso hubo en que una junta de varios profesores pudo 
convertirse en una batalla campal. No es extraño pues 
que el director del Observador Habanero, que según 
cuentan las crónicas, no era manco en la agresión, dijese 
en el prefacio que: Las columnas déla publicación estarían 
abiertas para los profesores que gustasen dar a' luz obser- 
vaciones ('> artículos de interés verdaderamente práctico; 
pero desechando cualquier escrito que contuviera perso 
nalidad por más que encerrase ideas ú opiniones de, mucho 
mérito. 

Esta publicación alcanzó también corta vida y en IS47. 
tres catedráticos de la Universidad los doctores Ramón 
lambraña, Juan Pinel y Emilio Auber, comenzaron á pu- 
blicar el Repertorio Económico de Medicina, Farmacia y 
Ciencias Auxiliares, de que solo aparecieron seis entre- 
gas para refundirse en el Observador Habanero que co- 
mo liemos dicho duró poco. 

En septiembre de L850, aparece de nuevo el Reperto- 
rio Médico Habanero, bajo la dirección del doctor Ra- 
món Zambrana y del licenciado Pedro Ruz; hebdomada- 
rio primero, se hizo en 1851 mensual y este mismo año 
dejó de aparecer. 

El Criterio dirigido por el Ldo. en Medicina don .José 
Esparrago, con título de España incorporado en la Uni- 
versidad de la Habana el 9 de septiembre de 1851. Este 
periódico que apareció el ano de 1854 tuvo muy escaso 
valor científico, pues sus artículos sólo constituían perso- 
nalidades. El director fué Director también interino del 
manicomio Mazorra, destino tiempo atrás reservado á los 
aventureros, y desempeñándolo falleció. El Criterio, cu- 
nos artículos fueron impugnados por Le Riverand hubiera 
pasado desapercibido si el doctor Rafael Cowley al ocu- 
parse del Ldo. Esparrago en los interesantes Fastos Ne- 
crológicos que publicaba en los Anales de la Academia de 
Ciencias, no hubiera aludido á su aparición y valor. 

El I o de enero de 1854 ve la luz en la Habana otro 
periódico mensual de medicina, cirugía, farmacia y cien- 



1 78 ÁXALKs ÍU", j,\ 

cias auxiliares, del cual Fué Director el doctor Zauíbrana, 
que por lo que se ve, no descansaba en su empeño <l< i fo- 
mentar la Prensa Módica. Se tituló Gaceta Médica de la 
Habana y parece ser que solo llegó. al número diez, corres- 
pondiente á octubre del misino ano ltt."í4. 

El I o de diciembre de L 8 -~> 4 publicó el doctor Justino 
Valdés Castro, con el nombre de Revista Médica de la 
Habana v dedicado a' la medicina, cirugía, farmacia y cien- 
cias auxiliares, un periódico del cual fue director y re- 
dactor y cuya vida fue de dos anos, pues la última entre- 
ga corresponde al 25 de diciembre de L856 y todo cons- 
tituye un tomo de 385 páginas. 

En 1850 v 57 se publicó el Repertorio Económico de 
Medicina, Cirugía, Farmacia, y Ciencias Naturales por 
el entonces bachiller Rafael A. Cowley, mas tarde Cate- 
drático de Terapéutica de nuestra Universidad, activo 
colaborador en la Prensa Médica en su juventud; pero 
alejado de ella hace mucho tiempo á pesar de que aun de- 
sempeña su cátedra y no carece de salud. 

Los nombres de los doctores Rafael y Luis María 
Cowley en la Literatura médica cubana aparecen con fre- 
cuencia y obedecen al abolengo de su padre, doctor Ángel 
José Cowley v Albirle que fué Secretario de la primera 
Junta de Sanidad de la Isla y contribuyó poderosamente 
a' la ilustración médica de su época. 

Con el nombre de Revista de la Isla de Cuba reapa- 
rece en el estadio de la Prensa, el doctor Le Riverand, al 
publicarla, con los doctores Ramón Zambrana, Joaquín 
García Lebredo y Federico Calvez. La primera entrega 
apareció el 1° de mar/o de L858 y la S a y última en oc- 
tubre del propio año, formando un tonto de 322 páginas. 

El Leo de París, aunque publicado fuera de aquí como 
se desprende de sn nombre, lo hemos considerado siem- 
pre como perteneciente á la Prensa Médica Cubana, pues 
ora redactado por cubanos que hacían sus estudios en 
Francia. Se consagró á la medicina, cirugía y ciencias 
auxiliaros, y estaba dedidado á los estudiantes de medici- 
na de la ciudad de la Habana. Lo redactaban el doctor 
Carlos -Valdés, espirituano inteligente que no volvió á 
Cuba v tifi'uró en Francia siendo el sustituto del eran Pidoux 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA I 79 

cu la Dirección, de Aa&as B/routs y los doctores Luis 
María Oowley, Gabriel M. García, Pecho Hevia, Ramón 
Luis Miranda y Antonio Mestre que tan distinguido con 
cepto había de conquistar después, en el campo de nues- 
tra Medicina, desde el puesto de Secretario de la Aca- 
demia de Ciencias, que ocupó hasta su fallecimiento. La 
publicación formó un tomo de 390 páginas en que procu- 
raron sus redactores trasmitir a' sus paisanos, residentes en 
la Isla, los estudios, trabajos y doctrinas de la Escuela 
francesa, tan favorecida de los nuestros, por la semejanza 
del idioma y afinidad de caracteres. 

La Bandera Homeopática, parece que vio la luz pública 
por la misma época que el anterior, según se deduce de la 
cita, que de ella se hace en la página 354 del Uro <le París. 

En noviembre de 1861 comenzó la publicación de un 
periódico científico mensual dedicado á los estudiantes de 
la Real Universidad de la Habana, redactado por los en- 
tonces estudiantes, señores don Felipe Rodríguez, más 
tarde catedrático de Medicina Legal, académico y atilda- 
do escritor y doctor don José Bruzón, hoy uno de nues- 
tros jurisconsultos de más nota. Dedicaba sus secciones: 
una á Medicina y Farmacia, otra á Derecho, oirá" á Filo- 
sofía, otra titulada Revista; en la que se daba cuenta de 
los actos de la Universidad, Academias, etc., y de los reali- 
zados por las Sociedades científicas extranjeras, y final- 
mente una de Bibliografía, donde se exponía el movi- 
miento de libros, folletos y periódicos, no solo propios, 
sino extranjeros. \ r ivió hasta octubre de 1863, á juzgar 
por la entrega última que se conserva en la Biblioteca Na- 
cional, que alcanza la pagina 4'2, pero que fió térmifia. 

La Emulación, es el título de otro periódico mensual, 
dedicado á la Farmacia, Química é Historia Natural Médi- 
cas y á la Toxicología, bajo la dirección de los señores 
Joaquín F. Aenlle, Marcos de J. Melero, y Fernando Y. 
Aguirre; apareció en febrero de 1863 y prolongó su exis- 
tencia hasta 1867, un período de cinco años, apenas alcan- 
zado por las anteriores publicaciones. Entre sus directo- 
res, figuraba como químico de sólida reputación, el doctor 
Aenlle, que fué catedrático de Farmacia de la Universidad 
y falleció prematuramente. 



L80 ANALES DJE LA 



Inaugurada la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y 
Naturales el 19 de mayo de 1861. no contó con un órgano 
oficial hasta el mes de agosto de 18(5-4, en que aparecie- 
ron sus Anales, para dar cabida á los trabajos de la Cor- 
poración, bajo la dirección de su inolvidable Secretario el 
doctoi* don Antonio Mestre y el doctor don José Joaquín 
Muñoz, primer Director del Asilo de Enajenados (Mazorra) 
y que se estableció después en París, donde dejó de 
existir. 

Estos profesores los dirigieron hasta el año de 18(5(5, en 
que sustituye') al segundo, don Marcos de J. Melero. En 
L869 sustituyó á éste, don Felipe F. Rodríguez y en 1874 
se les asoció el doctor Rafael A. Cowley, continuando así 
hasta 1887, en que murió el doctor Mestre. 

Desde 1887 á 1889 fueron dirigidos los Anales por los 
doctores Claudio Delgado y Vicente de la Guardia, En 
1890 reemplaza al primero el doctor la Guardia y á éste 
el doctor José Francisco Arango, que fué á su vez susti- 
tuido por el doctor Marcos de J. Melero. 

En 1893 sucedió al doctor Melero, Académico de la 
Sección de Ciencias, como el doctor Delgado, el de la de 
Farmacia doctor José de Jesús Rovira, 

En L894 los dirigen los doctores Arístides Mestre v Ra- 
fael \. (Wley. 

Por los años de 1895 y 9;6, son sus directores los docto- 
res Diego Tamayo y Gustavo López. En 1897 los docto- 
res Manuel Delfín y Tomás Coronado, y en 1898, 1899 y 
1900, el doctor Gustavo López, Secretario, y el doctor 
José María Céspedes, de la Sección de Ciencias. 

Desde 1901 en adelante, permanecen bajo la dirección 
del doctor Jorge Le Roy y del doctor Gustavo López, 
asociados al doctor José 1. Torralbas, hasta el sensible fa- 
llecimiento de este laborioso académico, acaecido ¡í fines 
de 1903; 

Antes de iniciarse la última guerra por la independen- 
cia, los Anales aparecían con marcada irregularidad, por 
el mal estado económico del país, que se reflejaba en la 
recaudación de los censos de la Academia, dedicados al 
sostenimiento de la publicación; durante la guerra la si- 
tuación se hizo más aflictiva aún. v no apareció ni una sola 



ACADEMIA DE CIEN'CIAS DE LA HABANA 18l 



entrega durante un largo período de tiempo, acumulán- 
dose por consiguiente el material sin publicar, pues la 
Academia no suspendió nuñfia sus faena.-. 

Tan pronto cómo se restableció la paz, la mesa presidi- 
da por el doctor Juan Santos Fernández, dedicó todos sus 
esfuerzos a poner en buen orden los recursos de la Corpo- 
ración, lo cual se consiguió. Desde este momento las en- 
tregas aparecen con regularidad, y se lia publicado va un 
volumen con los más atrasados y que no pudieron publi- 
carse en su oportunidad. Cota los dos volúmenes que están 
á puntó de ver la luz se restablecerá la unidad completa 
en la publicación de los trabajos y disensiones de la Aca- 
demia. En esta obra verdaderamente titánica, han toma- 
do parte principal los doctores Jorge Le Roy y Gustavo 
López. 

No podemos pasar en silencio, ya (pie délos Anales ni'. 
la Academia se trata, una publicación á ella anexa. Los 
trabajos de la üomisiónde Medicina Legal é Higiene Públi- 
ca, emprendidos por acuerdo de la Corporación bajo la 
dirección de los doctores Ramón L. Miranda, Presidente 
de la Comisión, y Antonio Mestre. vocal de la misma, lo- 
dos primeros tomos en 1872 y 1873, y bajo la del doctor 
Mestre y el doctor Rafael Cowley. el tercero en 1S7-4; 
siendo de lamentar que después no se haya seguido tan 
buéná costumbre, pues así podría contarse con un cuerpo 
de doctrina dé grandísima confianza, en ramo tan impor- 
tante de los conocimientos médicos. 

Igualmente ha publicado la Academia de Ciencias co^ 
mo complemento á sus Anales, la obra de Sauvalle, Flora 
("abana, un volumen; las de Gundlaeh. Mamalogía Cubana, 
Erpetología, Cubana, Ornitología Cubana; la de Dumont, 
Memorias sobre la patología y antigüedades de la Isla de 
Puerto Rico; la de Becker traducida por el doctor Finia v. 
-obre Patología y Terapéutica del <<]>araf<i lenticular del 
ryo, y otras más. Por donde se advierte que la Academia 
de Ciencias no había de ir a' la zaga respecto de 1¡i pro- 
tección déla Prensa Médica. Entendió, con sobrada razón, 
(pie sin este elemento poderoso de difusión del pensamien- 
to, su obra sería casi perdida, porque no saldrían sus trá- 
balos de los nmros (leí recinto en que se leen y discuten, 



182 ANALES DE LA 



y no serían pues, para las generaciones que se sucedan, de 
utilidad alguna. 

En septiembre de 1865. apareció La Hoja Clínica, 
dirigida por los doctores don Félix Giralt y don Federico 
Horstmann, siendo interrumpida pronto su publicación, pe- 
ro en 1868 apareció con el mismo carácter práctico y con- 
cienzudo, La Gaceta de, Ciencias Médicas, dirigida pol- 
los mismos profesores y suspendida por haber abandona- 
do éstos el país con motivo de la primera guerra por la 
independencia, que dispersó á muchos. En la Hoja Clí- 
nica, como en la Gaceta Médica, reflejan los doctores 
Giralt y Horstmann, catedráticos de Clínica Medie* y Clí- 
nica Quirúrgica de nuestra Universidad, respectivamente, 
los asuntos de sus salas en el Hospital; publicaban esta- 
dísticas y las lecciones dadas por los profesores, basadas 
en los enfermos de las clínicas que conocían los alumnos. 
De aquí la importancia de este periódico médico, pues, 
á la vez que revelaba la competencia indiscutible, de los 
dos maestros, bien preparados para la enseñanza, sirvió 
para ejercitar á los alumnos en la práctica de recoger ob- 
servaciones, como se hacía en otras partes, en que los 
estudios se efectuaban coiij el mayor perfeccionamiento. 
El notable clínico Giralt, murió todavía en edad de haber 
podido demostrar cada vez mejor, si era posible ya, las 
cualidades excepcionales que le adornaban para el diag- 
nóstico; Horstmann, alcanzó larga vida y hasta su muerte 
ocupóla Cátedra de Anatomía á que se le trasladó y de- 
sempeñó con la severidad y saber que le fueron carac- 
terísticos. 

La Revista Médico Quiuúrgjca y üentística se publi- 
có en 1868 en Nueva York; no apareció con regularidad 
v solo duró un año escaso. La dirigió auxiliado por el doc- 
tor González, el doctor Erastus Wílson infatigable y desin- 
teresado propagador, desde tiempo inmemorial hasta 
nuestros días, de la Medicina Preventiva. No hay asunto 
de Higiene que el Dr. Wilson uo haya tratado en los pe- 
riódicos médicos, en los profanos, ó en las Sociedades 
Científicas. En la actualidad casi octogenario no desmaya 
mi su obra de higienización perenne. Es un extranjero ;í 
quien no debe poro la cultura médica cubana. 



ACADEMIA DE CrEXCIAS PE LA HABANA 183. 

Por esta época aparecen el Repertorio Físico v Natu- 
ral de la Isla dé Cuba, dirigido por el sabio naturalista 
don Felipe Poey. y Et. Ateneo, por el señor don Francis- 
co de Armas y Martínez, que daba cabida a particulares 
científicos. 

En I o de marzo de 1873, cuando desde L'868 la Isla era 
un campamento, comenzó á publicar el señor don Marcos 
de J. Melero, adalid incansable del periodismo científico. 
El Genio Científico, dedicado á las ciencias físico-quími- 
cas y naturales y sus aplicaciones á las demás ciencias, á 
la industria y á las artes. Se publiearon tres tomos que 
contienen asuntos de medicina é higiene, correspondien- 
tes á los años de 1873, 1874 y 1875.'" 

El mismo año de 1873 el señor don Eduardo F. Plá, 
estudiante aprovechado entonces, que poco después con- 
tribuyó poderosamente al auge de la publicación, que si- 
gue, más tarde médico, figuró en otros periódicos cientí- 
tieos. creó La Fe Científica, dedicada á la juventud 
estudiosa y del que aparecieron once números, siendo el 
último el correspondiente al año primero, número 11. 1"> 
de abril de 1874. 

Tócame ahora ocuparme de la Crónica Médico-Quirúr- 
oica de la Habana, que por ser el periódico de medicina 
que más larga y no interrumpida vida ha alcanzado, mere- 
ce que le consagre detenida atención y estudie su origen 
y composición cual he venido haciéndolo con los anterio- 
res de que he dado cuenta, sin que sea óbice el figurar mi 
nombre á la cabeza de los que han contribuido á su apa'- 
rición y larga existencia, dentro del campo de las ciencias 
por lo menos, hasta con aquellos, ante los que, por esta ú 
otra razón me he encontrado en condiciones de clara ó 
encubierta hostilidad. 

Hecha esta salvedad cúmpleme señalar que en mayo de 
L87Í), apareció la Crónica Médico Quirúrgica de la Ha- 
cana, llevando en la carátula después de su nombre lo que 
sigue: "Revista mensual de Medicina. Cirugía y Ciencias 
auxiliares, dirigida por los doctores don Juan Santos Fer- 
nández y don José K. Argurnosa. con el concurso de los doc- 
tores don Joaquín G. Lebredo. donjuán Calixto Oxamen- 
di, don Felipe Rodríguez, don Manuel Bango, don Sera- 



184 ANALES DE LA 



tín Gallardo, don Luis Montané, don Rafael Cowley, don 
José Argumosa (padre), don Antonio Mestre. don José R. 
Montalvo, don José Pulido, don Antonio Reynés, don To- 
más Plasencia, don Gabriel M. García; Redactores: doctores 
don José Francisco Arango y don Vicente de la Guardia. 

Redactor Administrador: don Eduardo F. Plá, entonces 
todavía estudiante de medicina. 

No he de ocuparme, como quisiera, de cada uno de los 
nombres citados, no solo porque tomaría este trabajo di- 
mensiones desproporcionadas, sino porque de muchos de 
ellos, he tratado ya, y de otros tendré que hacerlo en lo 
que sigue; pero haré una excepción con el de don José R. 
Argumosa, por ser una inteligencia que honró á Cuba en 
el extranjero. José Rafael Argumosa fué una personalidad 
consagrada á la medicina, puede decirse, tan pronto tuvo 
reflexión. Su padre, el doctor don José Argumosa, here- 
dó el nombre de un catedrático notable en la Facultad de 
Medicina del Colegio de San Carlos de Madrid, vino muy 
joven a' esta Isla, amparado por el elemento del comercio 
cual solía suceder. Se estableció en un pueblo de la Pro- 
vincia de Pinar del Río. Consolación del Sur. en el que 
hizo fortuna, con la rapidez que era frecuente, la hiciesen 
en el campo, por aquella época, los médicos. A esta altura 
su objetivo fué la carrera de su primogénito, y al efecto 
se trasladó con él á Madrid, y á su lado, en Cátedras y 
fuera de ellas, estudió medicina el hijo con devoción tal, 
que sobresalió pronto y terminó con brevedad su cometi- 
do. Pude ser testigo, como otros colegas de mi época de 
la confraternidad de padre é hijo, que parecían dos estu- 
diantes amigos; pero lo que todavía pudo causar más ad- 
miración fué, que vueltos padre é hijo á Cuba y estable- 
cidos en la Habana, y en una misma casa, padre é hijo 
ejercían aisladamente, cada cual la profesión, y cada cual 
formó su clientela en la capital, pues como he dejado di- 
cho, el padre había ejercido anteriormente solo, fuera de 
la Habana. 

Cuando después de la paz de] Zanjón, el padre fué nom- 
brado diputado y marchó á Madrid, el hijo no pudo 
soportar, sino cortos meses la ausencia de su padre y tío 
político, pues había casado con una hermana de aquel, y 



ACAbfcMlA ]>K CIENCIAS DE LA HABANA Í85 

obandonó su clientela y el porvenir que envolvía, y mar- 
chó a' su casa solariega de Torrelavega. población cercana 
de Santander, capital de la Montaña. 

Allí filé pronto nombrado Alcalde Republicano y tal 
vez esto le obligó a trasladarse a' la capital de la provin- 
cia, en que le encumbraron en igual sentido, y como 
aquella naturaleza no había nacido más que para ver enfer- 
mos, huyó a Madrid junto a su padre, tal vez con el pen- 
samiento de volver ambos más tarde á la Habana. Pronto 
creó en la Metrópoli española una clientela que en bre- 
ve fué la mayor y que no le permitía el menor reposo y 
no obstante nunca desatendió su visita al Hospital infan- 
til "Niño Jesús" en donde lo vi en uno de mis viajes. En 
estas circunstancias falleció el autor de sus días y ya al 
frente de los intereses de ambos, de numerosa familia y 
de una gran clientela, renunció á volver á su patria, aun- 
que la llevaba siempre grabada en su corazón como lo de- 
mostraba en su devoción por todo lo que era cubano. 

Un médico de la Habana establecido en Madrid en el 
ejercicio de una especialidad ganaba lo suficiente para no 
necesitar de sus rentas, mientras el doctor Argumosa vi- 
vió; pero así que aquella naturaleza débil y viril dejó de 
existir, y le faltó el apoyo de la inmensa clientela de aquel, 
dejó la villa real por no poder sostenerse ya en ella. 

Argumosa escribió en las columnas de la Crónica Mé- 
dico-Quirúrgica hasta que se alejó de Cuba; fuera de ella 
aunque conservaba su recuerdo, no pudo ayudarla, por- 
que no podía consagrar á la pluma tiempo, cuando le fal- 
taba para tomar el alimento necesario. Esta vida azarosa 
del médico en general, que se pasa el día subiendo y 
bajando escaleras, á veces más enfermo que el que visita, 
acabó prematuramente con su naturaleza, de suyo ende- 
ble, porque en verdad, no aguardó á desarrollarla, para 
someterla alas torturas de la práctica profesional. Al tra- 
vés de más de seis lustros, cumplo un deber, con el que 
nos dio alientos para empezar la publicación, y todos sa- 
bemos que los principios son siempre escabrosos. Quede en 
estas páginas para siempre consignadas, la intervención 
beneficiosa de este cubano, distinguido en el progreso del 
periodismo médico cubano. 



186 ANALES DE LA 



A grandes raseros citare solo algunos nombres de lus 
que con su actividad é inteligencia contribuyeron a que 
el periódico alcanzase vida prolongada, hecho (pie no se- 
ría digno de mención en los grandes centros mundiales, 
donde toda clase de elementos sobran, pero, que en un 
país moderno, en una excolonia, constituye un suceso in- 
sólito. 

El doctor Eduardo E. Pía, de estudiante fué adminis- 
trador de la publicación, como dejamos dicho, después 
Secretario y más tarde ocupó el puesto de redactor jefe 
hasta 1891. Lo expresado en las columnas del periódico 
al (1) abandonarlo voluntariamente, revela cuanto hizo 
en su obsequio y cuanto hubiera hecho si lo hubiera con- 
servado. 

El doctor Andrés Yaldespino sucedió al señor Plá en la 
administración, que ha conservado hasta el día, y su mo- 
destia no ha de impedir asegurar que sin su cooperación, 
la tarea científica hubiera sido imposible. El doctor Acos- 
ta reemplazó al doctor Plá en el puesto de redactor jefe y 
hasta el día desempeña dignamente su cometido. Los doc- 
tores Ambrosio González del Valle, La Guardia y Delfín 
con sus cuadros de mortalidad, cuando no había en el país 
más estadística que la de la Crónica Médico Quirúrgica, 
realizaron una obra meritoria. 

Este periódico fué durante mucho tiempo la única ma- 
nifestación libre de la ciencia entre nosotros, y á su derre- 
dor se agrupaban cuantos la amaban y deseaban cultivar- 
la; tomó parte en todos los intentos de progreso que se 
realizaron en el país, durante un largo periodo de tiempo; 
pero el de mayor trascendencia consistió en la fundación 
del Laboratorio Histo- Químico-Bacteriológico iniciado y 
sustentado por los doctores Tamayo, Vildósola, Acosta, 
Dávalos, Diago, Delfín, Madan, Coronado, Calvo, Ruiz 
( ¡asabó, Pardillas, y muchos más. 

Cuando este movimiento tuvo lugar los estudios de este 
género eran casi desconocidos aquí; pues los esfuerzos del 
doctor Eelipe Rodríguez, abriendo un curso de Urología 
en 8 de diciembre de 1878, aunque de gran utilidad, lo 



i 1 i ( 'roñica Médico-Quirúrgica de- la Habana tomo- XV. página 198. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 1>E LA HABANA 187 

llegaron á despertar el amor á esta clase de investigacio- 
nes como cuando se inauguró el Laboratorio de la Crónica 
Médico- Quirúrgica, bien es verdad que su creación coinci- 
dió ó siguió casi inmediatamente ;í los grandes descubri- 
mientos de Pasteur, que fueron desde luego establecidos 
en él. 

La beneficiosa influencia de esta institución no puede 
apreciarse hoy, que gracias a' la protección oficial, son 
muchos los establecimientos de esta naturaleza, los cuales 
dotados Convenientemente funcionan en la República. Es 
necesario remontarse a una época en que nada de esto 
había y hubo necesidad de crear investigadores, muchos 
de los cuales le han sido muy útiles á la situación actual. 

El Laboratorio Bacteriológico de la Crónica Médico-Qui- 
rúrgica, á pesar de los obstáculos encontrados en su cami- 
no y que lógicamente no debiera haberlos hallado, perdu- 
ra á través de los años, como una prueba más de lo que 
puede el poder de la prensa médica, bajo cuyos auspi- 
cios se fundó el 8 de mayo de 1886. 

Para formarse una idea exacta de la labor de la Cr'qni- 
ca Médico-Quirúrgica de la Habana, basta pasar la vista 
por los nombres que aparecen en el índice de cada uno de 
los .')1 volúmenes y se convendrá en que cuanto ha signifi- 
cado ciencia en Cuba, durante el último cuarto del siglo 
anterior, ha dejado su huella en las páginas de la Crónica 
Médico- Quirúrgica, porque ni una sola de las personali- 
dades salientes de nuestro mundo médico, ha pasado sin 
verter en sus columnas algo del producto de su inteligen- 
cia y laboriosidad. 

Voy á referirme á otra publicación que como la Cróni- 
ca Médico- Quirúrgica reunió á su derredor todos los 
hombres amantes de las letras y de las ciencias, por más 
que no era propiamente un periódico de medicina. La Re- 
vista de Cuba; quincenal, dirigido por el doctor don José 
Antonio Cortina, Su primer número apareció el 15 de 
enero del año 1877 y el último en noviembre de 1884 en 
que desapareció con motivo de la muerte de su joven é 
inolvidable director. 

Para que la obra del inteligente Cortina no quedase in- 
terrumpida, fundó el sabio filósofo señor Enrique José Va- 



188 ANALES DE LÁ 



roña la Revista Cubana, periódico mensual de Ciencias, 
Filosofía y Bellas Artes, cuyo primer número apareció el 
30 de enero de L885 y el último en el mes de julio 
de 1894. 

Del mismo modo que el periódico del doctor José An- 
tonio Cortina, era de sabor marcadamente literario; pero 
contenía trabajos de Antropología y otras ramas délas 
ciencias médicas. 

Por la misma época se anunció a virtud de prospecto 
La Gaceta Médica de la Habana que vio la luz el prime- 
ro de noviembre de 1878. Formaban su comité de redac- 
ción los doctores A. YV. Reyes, Vicente Benito Valdés, 
M. Riva, E. Núñez, Juan Babé, y L Montano. El I o de 
octubre de 1879 dejan de figurar en el comité los docto- 
res E. Núñez y M. Riva sustituyéndolos los doctores J. M. 
Espada y M. V. Bango. Su última entrega ó sea el número 
9 del año tercero apareció en el mes de julio de 1881. 
Tuvo siempre nutrido material médico y llamó la atención 
la viva discusión sostenida entre este periódico y un cola- 
borador de la Crónica Médico- Quirúrgic a, apropósito de 
juicios emitidos por éste acerca de las discusiones en las 
Sociedades Científicas y en la Sociedad de Estudios Clíni- 
cos v en especial sobre el tema: de la secuestración de 
los leprosos y de si eran ó no contagiosos. 

A fines de 1878 ve la luz La Propaganda Científica. 
revista quincenal, que con este título empezaron á publi- 
car en la Habana los doctores José Clairac, J. M. Espada, 
Cuesta y Cárabo, Módicos y Farmacéuticos de la Sanidad 
Militar del Ejército. Dejó de publicarse en 15 de noviem- 
bre de 1879.' 

El Boletín de Sanidad Municipal aparece en 1883. En 
el mes de abril del mismo ano anunció la Crónica Médico- 
QíJIRÚRGICA que se iba ;í publicar un nuevo periódico 
consagrado á la defensa del respetable cuerpo de Sanidad 
Municipal y redactado por los Profesores de dicho cuerpo 
bajo la dirección de su Jefe el doctor Arteaga. En el mes 
de julio le dedica un artículo especial en que elogia y 
aplaude la aparición de una revista científica, dado el pe- 
simismo del medio social que al verla nacer, pregunta, 
¿cuanto tiempo vivirá'? Cuando esto se escribía se había 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 189 

publicado el tercer número que parece fué el último y en 
que se hacía la historia del servicio de Sanidad municipal 
desde 1870; dio ;í luz un plano topográfico de la capital, 
las estadísticas y los trabajos del Necrocomio á cargo en- 
tonces del doctor- Obregón y entendía el articulista que el 
Boletín contaba con grandes elementos dentro del Mu- 
nicipio para ser una publicación útil y rica en datos cien- 
tíficos. 

Los Anales de la Sociedad Odontológica de la Ha- 
bana aparecieron mensualmente dirigidos por el doctor 
Federico Poey, órgano de una corporación que, como ella, 
alcanzó corta vida, porque la naturaleza de la especiali- 
dad dificultaba adoptar un carácter estrictamente cientí- 
fico, que en Centros de más población no ha sido fácil 
obtener. 

En octubre de L878 viola luz el primer número del 
Boletín de la Sociedad Antropológica, institución que 
hubiera sido provechosa en la Isla de Cuba, poco explora- 
da en lo que se refiere a la antropología; pero desgracia- 
damente uno y otra alcanzaron corta vida. 

En enero de L880 el Repertorio de Farmacia, revista 
mensual de Farmacia, Medicina y Ciencias auxiliar-es. re- 
dactada por los doctores M. Vargas Machuca y .1. de J. 
Rovira, ómanodel Colegio de Farmacéuticos de la Haba- 
na; llegó á publicar cinco volúmenes. 

Fundan en junio del mismo ano ios doctores Federico 
Poe} T , Francisco de Paula Rodríguez y DonatGrMejías, El 
Progreso Qental. 

Publicábase por la misma época la Revista Odontoló- 
gica de la Habana. 

En 1.° de julio de 1883 vino al estadio de la prensa el 
Boletín Clínico de la Quinta del Rey, periódico mensual 
redactado por el personal facultativo de esta Casa de Sa- 
lud; doctores M. V. Bango, J. B. Espada y José Girauta 
y Pérez. El 1° de enero de 1885 lo redactan los doctores 
A. Jover y Francisco Dumas, por haberse hecho cargo e] 
primero de la dirección facultativa de la Casa de Salud. 

El Boletín dejó de existir cuando publicaba el número 
24 del año segundo de su existencia. 

El Eco Científico de las Villas se publicó en Sagua 



1 90 ANALES DE LA 



la Grande á fines de 188.'! por el doctor Agustín W. Re- 
yes, que desde la Habana había ido á establecerse en aque- 
lla población de su nacimiento. Es el primer periódico del 
interior de la Isla, (pie ha alcanzado mayor vida, pues du- 
ró hasta 1887. 

En 1884 el farmacéutico don Anselmo Castells, también 
médico, comenzó á publicar el Boletín de la Farmacia 
El Amparo, insertando al propio tiempo que los anuncios 
de sus productos farmacéuticos artículos médicos sobre to- 
do de revistas terapéuticas. 

Vivió hasta el número 12 del año X, diciembre de L894, 
con él concluye la primera serie. En agosto 1889 aparece 
la segunda que vivió poco tiempo más. Este Boletín que 
no perseguía un fin científico, sino industrial, producía 
cierto beneficio, como propagador de los trabajos de me- 
dicina que aparecían en el mundo por autores de mérito. 

En 1884 vio la luz El Escalpelo periódico de corta vi- 
da dirigido por los estudiantes. 

En enero de 1885 sale á la arena periodística una revis- 
ta mensual de medicina, farmacia, agricultura y ciencias 
físico-químicas y naturales, dirigida por los doctores Car- 
los de la Torre y Huerta y Antonio González ('urque jo, 
cuyo título fué La Enciclopedia, publicó tres tomos y de- 
sapareció en diciembre de 1887. Este periódico despertó 
gran interés por su activa colaboración. 

Como continuación de La Enciclopedia apareció en la 
misma forma la Revista Enciclopédica de Ciencias Médi- 
cas, físicas y naturales de la Isla de Cuba en la que fi- 
guraba el doctor Carlos de la Torre. Esta, publicación 
terminó en el número (5 del año tercero correspondiente á 
junio de 1887. 

El 15 de octubre de L886 se publicó la Revista de 
Ciencias Médicas dirigida por el doctor Benjamín Céspe- 
des y aparecía los días L5 y 30 de cada mes. Así conti- 
nuó hasta 30 de octubre de l ss 7 en que cesó de publi- 
carse. Reapareció el 30 de diciembre del mismo año de 
1887 bajo la dirección del doctor Joaquín Jacobsen, pu- 
blicándose los días 5 v 20 de cada mes. hasta el 'JO de ju- 
nio de L896 en que desapareció del estadio de la prensa. 
Fue un periódico en que han quedado consignados traba- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DÉ LA HABANA 101 

jos de gran mérito, los que han contribuido al progn 
de las Ciencias entre nosotros. Su existencia marca un pe- 
ríodo de actividad en nuestro estrecho círculo y era tanto 
inás meritorio cuanto no nos encontrábamos en circuns- 
tancias abonada- cual ocurre actualmente. La Ií e vista di: 
Ciencias Medicas, estableció premios que fueron discerni- 
dos por un jurado formado por individuos de la prensa 
médica. 

En el mismo año de 1886 aparecieron El Eco de Cuba 
dirigido por los doctores José María Céspedes v Tiburcio 
P. de Castañeda. La Crónica Dental por el doctor Pedro 
Calvo. El Palenque Universitario, El Estudio, El Estu- 
diante, La Semana Médica, y la Quincena Médica, todo- 
de corta existencia. 

En octubre de 188í>. el doctor Gabriel Casuso, decano 
de la Facultad de Medicina después y actual Secretario 
* de Agricultura, comenzó la publicación de un periódico 
niensual. de medicina, cirugía y ciencias naturales, intitu- 
lado El Progreso Médico, el cual salió regularmente hasta 
el mes de agosto de 1896 en (pie cesó. En l 9 de julio de 
1899 reaparece en su segunda época, para suspenderse en 
abril de 1902. En las dos etapas de su vida forma 12 to- 
mo-. 

En enero de 1890 aparece el Repertorio Médico Farma- 
céutico de la Habana, revista de medicina, cirugía y farma- 
cia dirigida por el doctor Antgnio González Curquejo. Ter- 
mina con la publicación del tomo VI en diciembre de 
L895. En el año próximo pasado lia reaparecido esta pu- 
blicación, la única dedicada principalmente ¿í la farmacia. 

A fines de 1890 el doctor Manuel Delfín comenzó á pu- 
blicar La Higiene, revista consagrada á los intereses de la 
salud y ;í la vulgarización científica. Se publicó semanal- 
mente hasta L895 en (pie cesó. En enero de 1900 reapa- 
rece en la misma forma (pie tenía anteriormente; pero, pu- 
blicándose lo- días lo. 'JO y 30 de cada me-. En enero de 
L905 redujo su tamaño al 4.° cuque añorase publica. 

En 1890 y 1891 se publicaron La Revista Dental por 
el doctor Alberto Colón y La Revista Universitaria, las 
(pie tuvieron breve existencia. 

El 29 de enero «le L892, lo- doctores Vidal M. de So 



102 ANALES DE LA 



tolongo y Lynch, como director propietario y Gustavo 
López y García como redactor jefe, dieron comienzo á 
La Abeja Médica, publicación mensual ilustrada, <lc me- 
dicina, cirugía y ciencias auxiliares, la cual terminó con el 
número 6, año IV, correspondiente á junio de 1895 (4 
lomos) y conservó siempre en sus columnas marcado inte- 
rés por el prestigio de la medicina. 

El 15 de junio del mismo año 1892, el doctor E. F. 
Pía publicó la Gaceta Médica Municipal que llegó hasta 
agosto de 1893; estuvo sobre todo consagrada al movi- 
miento médico municipal. 

El Boletín Clínico órgano oficial de la casa sanatorio 
de la Asociación de Dependientes del Comercio de la ciu- 
dad de Cárdenas. Lo dirigió el Dr. Méndez Capote. Em- 
pezó a publicarse en L892 y tuvo corta vida. 

En 1.° de octubre de 1893, fecundo en publicaciones 
aparecen los Archivos de la Policlínica, dirigidos por 
los doctores Enrique López y los profesores que le ayuda- 
ban en dicha institución privada. 

Comenzó por folletos de las especialidades, que se cul- 
tivan en la Policlínica y después se hizo periódico gene- 
ral, alcanzando hasta el 2<> de junio de 1900 cuque desa- 
pareció. En su último año se publicó semanalmente. For- 
man la colección completa de esta etapa del periódico 8 
tomos. Esta publicación señada otra época de gran activi- 
dad en nuestro movimiento médico intelectual. 

En enero del año actual han reparecido los Archivos 
de la Policlínica. mensuaJmente, en cuadernos lujosa- 
mente editados y con un escogido material científico. 

El Curioso Americano, correspondencia entre literatos, 
americanistas, anticuarios, timbrólogos, <S:, ¿c, y revista de 
todo género de documentos y noticias interesantes, es el 
título de un periódico publicado por el doctor Manuel Pé- 
rez Beato, cuyo primer número apareció en l 9 de diciem- 
bre de L892. Llegaron á publicarse catorce más, con 256 
páginas, alcanzando á julio de L893 los que constituyen 
la primera época. 

En octubre de 1894 reaparece en su segunda época y 
llega hasta febrero de 1895, publicado en esa serie 5 nú- 
mei os de 80 páginas. 



ACADEMIA DÉ CIENCIAS DE LA HABANA ld'¿ 



La tercera época empieza el 15 de julio de L899 v lle- 
ga hasta octubre de L900 con L2 números y 188 paginas, 
formando el total délas tres épocas un tomo en 4°de •">*_' i 
páginas, que está agotado. (Existe un ejemplar completo 
en la Biblioteca Nacional. ) 

Esta publicación aunque agena a la medicina, se cita 
entre los periódicos ;í ella: consagrados, porque el médico 
al igual que las otras personas dedicadas á la ciencia en- 
cuentran en sus páginas dates curiosos y amena enseñanza. 

En 15 de junio de 1894, el doctor Juan B. Fuentes, di- 
rige La Escuela de Medicina, órgano oficial de la institu- 
ción de su nombre; se publicaba el 15 de cada mes y tér- 
mino en enero de 1895, siendo su vida tan corta como la 
de la Institución libre ¡í que pertenecía. 

El 1" de junio de 1894, aparecen los Anales del Insti- 
tuto de Segunda Enseñanza de la Habana, revista men- 
sual, destinada al profesorado y á los alumnos de Segun- 
da Enseñanza, dirigido por el doctor José I. Torralbas. 
Terminó en el año segundo entrega 12, junio de 1896. 

El Dr. Torralbas recabó la colaboración del inteligente 
publicista Dr. Erastus Wilson y son dio-nos de leerse los 
numerosos artículos en los que con el título de •Enseñan- 
za Moderna" el autor vierte en ellos cuanto debe saberse 
-obre un particular relacionado con todas las ciencias. 

Durante el año de L894 se publicaron adema- La Den- 
tistica, órgano de la Academia Dental, director Victor M. 
García; La Lanceta, periódico mensual dirigido por el 
doctor Lorenzo M. Montero, órgano oficial del Centro 
Médico de Cienfuegos; El Boletín Médico Quirúrgico; 
del Cuerpo medico farmacéutico de Sancti-Spíritus, men- 
sual, dirigido por el doctor Sebastián Cuervo v Serrano v 
el Boletín Médico Farmacéutico, de Trinidad, también 
mensual, y dirigido por el doctor Alejandro Cantero. 

En los anos siguientes de 1895 v 1896, 1.a Escuela Mé- 
dico Dental, dirigida por el doctor Ignacio Hoja-, cuyo 
primer número salió en octubre. 

El Boletín del Colegio de Farmacéuticos de la Ha- 
bana, fundado por el doctor Alfredo Ángel Bosque y di- 
rigido por el doctor Maximino Zardoya, apareció por la 
misma época. 



194 ANALES DE LA 



Los Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de 
la Habana, es la publicación en que la Sociedad de su 
nombre, fundada en L879 por el doctor Serafín Gallardo, 
dá ¡í luz el IVulo de sus larca-. 

Desde el mes de cuero de L896 comienza su publica- 
ción mensual, pues ante- de esta, época se publicaban sus 
trabajos en forma de libros irregularmente, existiendo así 
seis volúmenes. Sus directores han variado según las de 
cisiones de la Junta de Gobierno de la Sociedad. Ac- 
tualmente la dirigen los doctore- Jorge Le Roy y Fran- 
cisco Müller v está publicando el tomo XlIT. 

El 10 de septiembre de 1896 el doctor José Antonio 
Presno y Bastiony fundó y dirige la Revista de Medicina 
v Cirugía que acaba de celebrar con gran solemnidad el 
año X de su publicación. Ton tal motivo ha publicado 
un número voluminoso y de gran valor y en el que que- 
dará consignado el estado de progreso de las ciencias mé- 
dicas en el momento del citado aniversario. 

En la actualidad forman la Redacción de la Revista de 
Medicina y CirujÍa los doctores (í. Aróstegui. Julio F. 
Arteaga, Vicente de la Guardia, Felipe García Cañizares, 
Francisco Domínguez Roldan, Enrique Fortún, Enrique 
Nuñez, Julio A. Ortíz Cano. Agustín de Varona y Rafael 
Pérez Vento. 

El misino año de L896 se publicó en Matanzas por el 
doctor Eduardo Díaz y Martínez, Director entonces del 
Instituto de 2 ? Enseñanza y hoy miembro de la Cámara 
de Representantes, otro periódico intitulado Ciencias y 
Letras, de corta vida. 

La Habana Médica, revista mensual de Medicina, Ci- 
rugía v Ciencias auxiliares que empezó á publicarse en 
1898. Sale con gran irregularidad. La dirige el doctor 
Santiago Sitjar. 

En julio de L900 aparece la Revista de Medicina Tro- 
pical, publicación mensual, cuyo director es el doctor 
Juan Cuiteras y el jefe de redacción el doctor Emilio 
Martínez; la que en su oportunidad sera un archivo de 
meritorios trabajos. 

Dos meses después, en septiembre del mismo año apa- 
rece ];i Revista de la Asociación Médico Farmacéutica 



ACADEMIA HE CIENCIAS DE LA HABANA 195 



de la Isla de Cuba, publicación mensual, órgano de la 
Asociación de su nombre, dirigida por el Secretario de la 
misma, doctor Enrique B. Barnet, yqueaparece redactada 

con sobra de competencia. 

El doctor Eduardo F. Pía comenzó, en mayo de 1901, 
la publicación de la Revista de Ciencias Físicas. Quími- 
cas y Biológicas, con aplicación á la Industria, la que al- 
canzó hasta el número 4 año II correspondiente a abril 
de 1002 en que desapareció. 

El Centro General de Vacuna de la Isla de Cuba, pu- 
blica un Boletín en el cual su director, el doctor Vicente 
déla Guardia, da cuenta de lo ocurrido en aquel Centro; 
su primer número pertenece á los meses de agosto y sep- 
tiembre de 1901 y continúa no con regularidad. 

El Boletín mensual de la Liga contra la Tuberculo- 
sis en Cuba, es el medio de que se vale esta .Sociedad 
para vulgarizar sus trabajos, comenzó su publicación en 
junio de 1902. 

En l 9 de julio de 1902 comenzó á publicarse la Revis- 
ta Médica Cubana, que aparece los días l 9 y 15 de cada 
mes bajo la dirección del doctor Alberto S. de Susta- 
nciante. 

El Informe Mensual Sanitario Demográfico de la Re- 
pública de Cuba, presentado al Secretario de Goberna- 
ción por el doctor ('ai los J. Finlay, Jefe de Sanidad de la 
Isla de Cuba y presidente de la Junta Superior, aparece 
periódicamente y está dedicado por entero a' los asuntos 
demográficos. Es la continuación del Report of Vital 
Statistics, publicado en inglés cada mes. desde enero de 
1900, por el Gobierno Interventor Americano y continua- 
do después por el Gobierno de la República. 

Desde 1900 El Boletín de la Casa de Salid de la 
Colonia Española de Cienfuegos, dirigido por el doctor 
Luis Perna de Salomé» y redactado por los doctores Lugo 
Viñas y otros. 

En enero de ese mismo año de 1903 aparece el Bole- 
tín Clínico del Hospital n 9 1. mensual y dirigido por el 
doctor Alfredo Valdés Gallol y figurando como redactor 
jefe el doctor Arístides Mestre. Contiene además de las 
conferencias dadas en el Hospital trabajos de los médicos 



96 ANALES DE LA 



<lel mismo establecimiento. Está actualmente interrum- 
pida su publicación. 

En 1904 ve la luz El Correo Médico, periódico consa- 
grado á los intereses morales, científicos y profesionales 
de las clases médica y farmacéutica y á la propagación 
de las Leyes Sanitarias y de Beneficencia déla República. 
Se publica los días L, 10 y -<* de cada mes. Lo clirije el 
señor Adalberto R. Jordán y es administrador el doctor 
Luis H. Olivera. Desapareció en diciembre de dicho año. 

Revista del Vedado, publicación mensual, órgano ofi- 
cial de la Asociación de propietarios industriales y veci- 
nos del Vedado y Príncipe. Director, doctor José Anto- 
nio López del Valle. Secretario de Redacción, licenciado 
José J. O'Farrill y Morales. Administrador, José Sánchez 
Villalba. Redactores, los vocales de la Directiva de la 
Asociación. Redacción y Administración, calle í), esqui- 
na á B, Vedado. 

Este periódico se cita entre los científicos porque en sus 
columnas aparecen trabajos de Higiene pública que han 
contribuido no poco al embellecimiento y ornato del mo- 
derno y hermoso barrio del Vedado. Su campaña- en pro 
del arbolado y de las aceras adornadas con jardines, y la 
introducción de la "fiesta del árbol" que anualmente se 
celebra en el Vedado, son motivos suficientes para que le 
coloquemos en el número de los que conspiran al adelanto 
de las ciencias entre nosotros. 

Se encuentra en el año II número 4, correspondiente al 
mes de septiembre de 1905, y dada la asiduidad y com- 
petencia de su Director, no dudamos que alcance larga 
vida para beneficio de la Higiene y para provecho de la 
próspera barriada de que es saludable custodia. 

En el mismo año de 1904 aparece la Resista de i. a Es- 
Cüela de Medicina, cuyo jefe de redacción es el doctor E\ 
Suárez y secretarios los señores A. García Casariego y R. 
Grau, estudiantes; como redactores figuran J. E. Casuso, 
señorita F. Mestre, señores J. Díaz Gallardo, R. Nogueira, 
S. García Marruz, D. Ramos, J. A. Taboadela, V. Valdés 
Rivero y señorita L. Pardo. 

El Mes Médico, aparece en el mismo año de L904 y su 
comité de redacción lo forman, para la Medicina el doctor 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 197 

Nicolás (!. de llosas- parala Cirugía Dental el doctor Marce- 
lino Weiss y para la Farmacia el doctor Arturo C. Busque. 

El Boleitn Sanitario Municipal, también en 1904, ór- 
gano de la Sanidad Municipal de la Habana- y dirigido 
por el doctor Julián Betancourt, miembro de ésta. Se lia 
suspendido. 

El Problema de la Tuberculosis apareció en 1904, 
mensual, periódico más atento al anuncio que á la ciencia; 
lo dilije el doctor J. A. Trémols (pie estaba encargado 
del Boletín de la Liga contra la Tuberculosis en el que 
cesó porque la Institución (pieria conservar en su Boletín 
un carácter puramente científico. 

Por último, la Revista de la Facultad de Ciencias y 
Letras ni-: la Universidad. Director E. Rodríguez Ledian. 
Redactores: doctor A. Mestre y doctor J. M. Dehigo, lia 
aparecido el primer número en julio de L905 con riqueza 
de material y como puede publicar trabajos de las cien- 
cias atines á la medicina la citamos aquí. 

En la Habana se ha establecido y estuvo á punto de 
funcionar el comité internacional de la Prensa Médica, que 
existió desde 189] y de él fué delegado en los Congresos 
de Europa el que esto escribe. 

Razón teníamos para decir en el Congreso Internacional 
de la Prensa Médica, celebrado en París el 28 de julio de 
1900 y repetir en el celebrado en Madrid, en abril de 
L903 que la Isla de Cujba, con ser un país pequeño, de 
escasa población y no obstante las convulsiones políticas 
experimentadas, había demostrado siempre gran amor al 
periodismo científico y especialmente al médico. Sin duda, 
había comprendido, dijimos, que es el fundamento más 
sólido del progreso y a' esto se debe, tal vez, que la medi- 
cina se haya mantenido á un nivel, que pudieran envidiar 
países en que las instituciones tienen ya una forma defini- 
tiva desde largo tiempo atárs. 



198 ANALES DE LA 



fleta de la sesión pública ordinaria del 24 de noviembre de 1905 

Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes.— De número. — Dres. .1. P. Alacán. — E. 1>. Bar- 
net.— T. V. Coronado.— A. Górdon Bermúdez. — D. Hernando Segui.— 
M. G. Lavin. — J. Le-Roy— F. Méndez Capote.— M. Ruíz Casabó.— E. Sa- 
ladrigas. — J. Valdés Anciano. — P. V. Ragúes. 

Honorario.— Dr. C. Delgado. 

Leída el acta de la sesión anterior (10 de noviembre) fué aprobada. 

El Secretario dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las si- 
guientes comunicaciones: 

Entrada.— De la Secretaría de Gobernación, escritos números 24. 471. 
24.472. 24.952 y 24.900 relativo? á preparados farmacéuticos. 

Del Dr. Enrique López, donando á la Biblioteca de la Academia 270 
volúmenes de obras de medicina. 

Del Sr. S. Caleavecehia, dedicando á la Academia un trabajo sobre 
«Los terremotos, algunas manifestaciones volcánicas y causas que la de- 
terminan.» 

Salida.— Al Dr. Luis Montané, participándole el acuerdo de la Acade- 
mia de celebrar la sesión fúnebre en honor de los Dres. José I. Torralbas 
y Vicente Benito Valdés el día 6 de diciembre próximo. 

Al Rector de la Universidad Nacional, suplicándole la devolución de 
los 71 ejemplares de ofidios mejicanos, que llevó el Dr. Torralbas para 
preparar en el Museo' de dicha Institución. 

A la Secretaría de Gobernación, remitiendo los informes aprobados 
en sesión del 10 de noviembre y devolviendo los medicamentos y sus 
fórmulas respectivas. 

El Dr. Femando Méndez Capote pide la palabra para una comunica- 
ción oral, y concedida que le fué, dá cuenta del siguiente interesante 
• clínico. 

Se trata de una enferma laparotomizada, á quien en una de las ma- 
niobras de cateterismo vesical se 1" rompió dentro de la vejiga, un 
fragmento de la sonda de cristal con que se practicaba dicha operación. 

Este fragmento., que muestra, tenía una longitud de uno-, tres centí-" 
metro pros unamente. 

Cuando la enfermera, á quien le ocurrió el accidente, le dio cuen 



ACAJJF.MTA T>Y, CIENCIAS DE LA HABANA 199 

ta del hecho, su primera preocupación fué la conducta que debía ob- 
servar. 

Como quiera que la enferma estaba en decúbito supino, por la lapa- 
rotomía antes practicada, y como no había sangre ni nada que lo obliga- 
se á intervenir inmediatamente decidió esperar. Esta prudente conducta 
fué coronada por el éxito más completo pues al tercer día la enferma 
expulsó espontáneamente el fragmento de sonda. 

El Dr. Méndez Capote explica cómo se realizó el fenómeno sirviendo 
la misma orina de agente propulsor dentro del embolo formado por la 
cavidad cerrada del extremo partido de la sonda y cómo por el hecho de 
la acomodación de dicho fragmento, saliendo por su extremidad roma y 
sana, no produjo lesión ninguna á su paso por el esfínter ni por la uretra. 

Se extiende en consideraciones sobre la naturaleza friable del cristal 
de las sondas, tanto más pronunciada cuanto más repetidas sean las ve- 
ces que se le aseptice por el calor y de este hecho deduce la conclusión 
de condenar en lo absoluto el empleo délas sondas de vidrio para el 
caterismo. 

Igualmente hace consideraciones sobre la espectacióri (científica) «pie 
tan buenos resultados Ir produjo, evitando nuevas operaciones, en una 
mujer que acababa «le sufrir un traumatismo tan serio como lo es el de 
una laparotomía. 

El Dr. Lavín pregunta en qué actitud estaba la enferma en el momen- 
to de echar el fragmento de la sonda. 

El Dr. Gorrión felicita al Dr. Méndez Capote por el caso tan interesan- 
te y por la prudencia de saber esperar. 

El Sr. Presidente concede la palabra al Dr. José P. Alocan quien infor- 
ma acerca de la diferencia de criterio existente entre esta Academia y la 
.lunfa Superior de Sanidad con motivo del juicio emitido acerca de las 
■ Pildoras Oriéntale- . 

Este informe fué aprobado, después de la enhorabuena que le dio el 
Dr. Hernando Segui. 

La Presidencia concede la palabra al Dr. Tomás V. Coronado, quien 
lee su trabajo ¿Es factible confundir el tifus icterodes (fiebre amarilla) con 
otras fiebres infecciosas? en cuyo trabajo. después de algunas considera- 
ciones relativas al diagnostico de la fiebre amarilla, se relata la historia 
clínica del primer caso observado en la actualidad, de esta fiebre, en un 
italiano avecindado en Amistad 98. 

El Dr. Barnet toma la palabra para felicitar al Dr. Coronado, y cita los 
tres primeros casos de esa enfermedad que se observaron en la Habana 
y el hecho de que en este enfermo de Amistad 98, no se pudo hacer el 
aislamiento del paciente, pero sí se hizo la destrucción de los mosquitos. 
Expone que de allí, de aquel foco, salió otro enfermo cuyo diagnóstico 
no pudo hacerse por falta de los simonías clásicos. Que la autopsia acla- 
ró e-te diagnóstii o. Expone que el caso del Cerro y el del Hospital nú- 
mero 1, no eran enfermos atacados de fiebre amarilla. Yque estacón 



200 ANALES DE LA 



forme con el Dr. Coronado con respectó á ciertas dificultades diagnósti- 
cas y que éste es muy difícil de establecer eu ocasiones. 

El Dr. Lavín expone algunas consideraciones relativas á las dificulta- 
des del juicio diagnóstico, cosa que él también acepta. Así le ocurrió en 
un joven del Cerro que apesar de todo él aspecto que presentaba de fie- 
bre amarilla ofrecía cierta- dudas, creyendo que fuese un caso de den- 
gue, por lo que hizo llamar al Dr. Guiteras, quien convino con t'-l en que 
era un caso de esta enfermedad. Que el íctero y el estado del pulso se 
confunden en las do- enfermedades. 

El Dr. Saladrigas expone su conformidad con la- líneas muy bien 
trazadas por el Dr. Coronado. Hace referencia también á que entre el 
den-ue y la fiebre amarilla no debe haber grandes dudas. Habla des- 
pués de la profilaxia: el no inmune y el mosquito; á esto han de ceñir-e 
las medidas. Si conocemos el agente Irasmisor y la manera de destruir- 
lo, todo está hecho. 

El Dr. Coronado dá las gracias á los Dres. Barnet y Saladrigas expo- 
niendo que no tiene en realidad nada «pie replicar. Hace después algu- 
nas consideraciones relativas á la armonía que debe existir entre la Co- 
misión Oficial de Enfermedades Infecciosa- y el médico de cabecera; 
pues dicha Comisión, por mucha que sea su competencia, no debiera 
negar un diaírnóstico establecido por aquel. Debe existir la concordia, 
profesional y* la Comisión de Enfermedades Infecciosas debe unir-- y 
estar al lado del médico de cabecera para la defensa del enfermo. Quiere 
el Dr. Coronado que la Comisión guarde todas la- exigencias de la 
I >eontología Médica. 

Con esto se dio por terminada la sesión. 



INFORME SOBRE UN PREPARADO FARMACÉUTICO 

POR EL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 



(Sesión del l!4 noviembre de 1905). 

Una diferencia de criterio entre esta Academia y la 
.Imita Superior de Sanidad, al informar sobre un prepa- 
rado farmacéutico, ha dado origen ala siguiente comuni- 
cación de la Secretaría de Gobernación: "Habana, 1 7 de 
noviembre de 1 !)(>.">. -^-Señor Presidente de la Academia 
de Ciencias Médicas. Físicas y Naturales de la Habana.— 
Por la .Imita Superior de Sanidad se dice a este Centro, 
con lecha 30 de octubre último, lo que sigue: — La Junta 
Superior de Sanidad, en sesión celebrada el día 25 (!<■ los 
corrientes, lia aprobado por unanimidad, el siguiente in- 
forme presentado ;í la misma porel Vocal ponente, doctor 
Gustavo <¡. Duplessis, y acordado elevar dicho informe ;í 



^ AlAPK.MIA UK t IRXeiAS DK LA HARAXA 20] 

esa Secretaría como dictamen de la Junta acerca de] pre- 
parado ;í que se refiere. — El Vocal que suscribe tiene el 
honor de manifestar que en su anterior informe sobre las 
"Pildoras Orientales", se abstuvo de emitir juicio sobre 

ellas, por no conocer su composición y que ahora tampo- 
co envían la fórmula de ese preparado. Recuerda que la 

Junta entonces acordó también rechazarlo por anunciarse 
de un modo charlatanesco y cree no hay motivo para va- 
riar de criterio. De V. con el mayor respeto y consideración 
(firmado) Gustavo (¡. Duplessis. Habana. 25 de octubre 
de 1905. Sr. Jefe de Sanidad de la Habana." — Lo que 
tengo el honor de comunicar a Y., para los efectos que 
estime oportunos y en contestación al atento escrito de 
esa Secretaría Número 20602. fecha 20 de septiembre iil- 
timo, relativa al particular.' 1 Lo que de orden del señor 
Secretario trascribo á V"., a fin de que teniendo en cuenta 
el escrito de esa Corporación, número 40 de 17 de sep- 
tiembre ultimo, se sirva informar lo que se le onezca y 
parezca; recomendándole la brevedad en el despacho de 
los asuntos de igual índole sometidos á la consideración 
de esa Academia. — De V. atentamente (firmado) Gastón 
Mora. — Jefe de Despacho." 

El escrito número 4!» á que se refiere la preinserta co- 
municación, es un informe del Dr. Bosque sobre varios 
preparados extranjeros, entre ellos las pildoras de Ratie, 
cuyas fórmulas acompaña, y dice "que dichos preparados 
contienen las sustancias expresadas en sus fórmulas, v que 
tratándose de productos conocidos, que hace tiempo vie- 
nen usándose entre nosotros, no duda en recomendar a' la 
Academia se informe favorablemente a su solicitud." 

La fórmula de las expresadas "Pildoras de Ratie" es la 
siguiente: 

Extracto de Cumin officinal (Comin Cyminum) 5 partes 
.. (¡alega officinalis •"> 

.. Acoras calamus 5 ,, 

., Picraena excelsa ."> 

Polvo de comino. Galega, y cálamo aromático a a 20 

,. nuez vómica 5 ,, 

Pirofosfato de hierro amoniacal ó 

Háganse pildoras de á 30 centigramos. 



Ü02 ANALES HE LA 



Se advierte pues, del cotejo de amitos informes, que no 
existe en realidad contradicción cutre ellos, sino que 
apreciando cada Corporación desde un punto de vista di- 
ferente el preparado en cuestión,. han venido, por conse- 
cuencia á resultados distintos; y por ello la Academia (pie 
ha encontrado en las Pildoras de Uatié pirofosfato de hie- 
rro amoniacal, cuasia, &, como la fórmula indica, no lia 
visto inconveniente en admitir su introducción, sin ocu- 
parse de los usos del producto, sin duda por .entender qué 
teniendo que informar sobre él la Junta Superior de Sa- 
nidad, cuerpo exclusivamente médico, allí era más propio 
tratar desús usos como es más propio de la Academia, 
donde hay una Sección de Farmacia, de ocuparse de su 
composición; y la Junta Superior de Sanidacj, á quien por 
lo visto no se ha enviado la fórmula y por consecuencia 
desconoce la composición de las referidas pildoras ha en- 
tendido que debe ser rechazado por anunciarse de un mo- 
do charlatanesco. 

En vista de esta dualidad de criterio, la- Secretaría de 
Gobernación pide á la Academia que informe lo que se le 
ofrezca y le parezca. 

En tal virtud propongo se conteste á la Secretaría de 
Gobernación que por el sólo hecho de anunciarse de un 
modo charlatanesco no pueden rechazarse las Pildoras de 
ítatie, dado (pie con arreglo á la legislación vigente es 
obligación de los Subdelegados el impedirlo; pero (pie 
con vista del prospecto que acompaña á las mencionadas 
pildoras, en el que se detallan los usos á que éstas se des- 
tinan, opina que debe impedirse su introducción, por en- 
tender que los componentes de dicho producto no pue- 
den producir los resultados que se le atribuyen, resultan- 
do im engaño para el público, con mayor motivo, cuanto 
que, según noticias se vende á precios muy elevados. 

El Ponente (pie informa, cree que debe aprovecharse 
la oportunidad para llamar la atención de la Secretaría de 
Gobernación, salvándolos respetos debidos, sobre las de- 
ficiencias de los documentos que se acompañan á los pro- 
ductos para esta clase de informes. 

La Academia con su más elevado criterio resolverá. 
Habana. 24 de noviembre de 1905. 



ACADEMIA PE CIENCIAS DE LA HADAS A 203 



i ES FACTIBLE CONFUNDIR EL TIFUS ICTERODES (FIEBRE AMARI- 
LLA" CON LOS OTROS ESTADOS FEBRILES? 

POR EL 

Dr. Tomás Vicente Coronado. 



Sesión del 24 de noviembre de 1905.) 

Yo no necesito indicaros por qué esta conferencia, que 
debí pronunciar en la sesión anterior, se pospuso para 

hoy. 

No creáis que voy á entretener vuestra atención con 
algo nuevo, la materia que pienso tratar es muy conocida 
entre nosotros, resulta una verdadera vulgaridad; pero 
como de algún tiempo á esta parte todo lo que á fiebre 
amarilla se refiere, se encuentra vinculada en el circuí»» 
vicioso de su etiología, se hace necesario que antes que el 
polvo del olvido cubra los conocimientos clínicos necesa- 
rios, á esa enfermedad, yo os repita algo desús formas y 
de su diagnóstico. 

Interesante es el ciclo evolutivo de la enfermedad cuyo 
germen se desconoce todavía; w, del mosquito al hombre y 
del hombre al mosquito"; pero interesante es también que 
nuestros jóvenes médicos sepan diagnosticar la enferme- 
dad, cuya rareza entre nosotros, puede tal vez. llegar a 
ser notoria. 

Para síntomas de la fiebre amarilla, para el estudio de 
sus variadísimas formas y para saber diagnosticarla y di- 
ferenciarla de otros estados febriles, nada se ha hecho, 
hasta ahora que mejore el capítulo de ••Pirexias", redacta- 
do por aquel clínico eminente, y no superado todavía por 
nadie, y que se llamó Domingo Madan. 

Yo voy á recordaros algunos conceptos del libro citado; 
pero antes debo manifestar á mis compañeros de Acade- 



204 ANALES t)E LA 



mia la satisfacción que yo, y conmigo iodos los que se 
interesan por nuestra Inicua marcha sanitaria, hemos ex- 
perimentado al enterarnos de la designación del doctor 
Claudio Delgado, hecha por el Ejecutivo de la República, 
para el cargo de Inspector especial de enfermedades in- 
fecciosas. 

Su reconocida competencia, como clínico conocedor de 
nuestras enfermedades, que nadie puede poner en duda, 
y su inquebrantable honorabilidad, son verdaderas garan- 
tías para nuestro Departamento de Sanidad, que merece, 
por lo tanto, nuestros mas sinceros plácemes. 

El Dr. Finlay, como Jefe Superior de Sanidad, el doc- 
tor Barnet, como Jefe Ejecutivo y el Dr. ¿José Antonio 
López, al frente de la desinfección, refuerzan la garantía 
y llevan la tranquilidad al público y al cuerpo médico, co- 
nocedores de sus grandes merecimientos. 

Los que quisieran refrescar la memoria, en cnanto ;í 
síntomas se refiere, los encontrarán muy detallados en el 
libro "Pirexias", publicado y hasta creo que premiado por 
esta misma Academia, en 1896. 

Dichos síntomas son tan gráficos, para los acostumbrados 
;! ver casos de fiebre amarilla, que es proverbial, entre noso- 
tros que los enfermeros y las hermanas de la caridad, de núes 
tros hospitales, jamás se equivocan en su interpretación. 

De ahí que no me detenga en detallarlos. 

Uno de los observadores más autorizados de la Piretolo- 
gía intertropical, Dutrouleau, ha dicho en su última obra de 
enfermedades de los países cálidos que: ver muchos enfer- 
mos ele fiebre amarilla es la primera condición para saber 
ver la fiebre amarilla: y en otro lugar describiendo la fiebre 
biliosa (pie: los hechos en medicina no tienen más valor ab- 
soluto que el que pudiéramos atribuirles, pues el punto de 
vista doctrinal en que se coloca el espíritu que los observa 
puede cambiar toda su significación. Y oto es segura- 
mente lo (pie lia sucedido en I re nosotros. 



Formas evolutivas. — Después de señalar los síntomas 
principales que distinguen á la fiebre amarilla en sus di- 
versos períodos, procuraremos indicar su filiación, empe- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 20.") 

zando por las formas comunes de mediana intensidad v de 
variable gravedad. 

El principio brusco de la fiebre viene acompañado de ma- 
lestar general, algunas veces vértigos, dolor intenso <le cabe- 
za y lumbago ó raquialgia con irradiación en los miembros, 
sed, lengua ancha, pastosa, cubierta desaburra amarilla ó 
gris, con fetidez del alieno», malestar de estómago y sen- 
sación de calor interno, que llega hasta las lances, por lo 
que el enfermo solicita la ingestión de bebidas frescas ó 
acídulas; generalmente constipación. La piel aumenta su 
coloración, el rostro esta encendido, llamando la atención 
lacoloración brillante délos ojos y de las partes declives 
como el pabellón de la oreja. Hay insomnio, la piel seca 
y áspera, la orina encendida: si hay tendencia al vómito y 
nauseas, estas son seguidas de la expulsión del contenido 
fiel estómago, restos de una digestión anterior, y después 
los líquidos ingeridos con glerosidades blancas ó teñidas 
de color amarillo verdoso que indican la policólia acci- 
dental del primer período ó de invasión febril. 

Al lado de estos síntomas de reacción febril se han 
descrito otros de diversa interpretación. Entre ellos me- 
recen citársela dilatación de la pupila, el latido tumulto- 
so del epigastrio y el eritema escrotal. La dilatación pu- 
pilar y el latido epigástrico nos parecen frecuentes en los 
casos graves, pues significan trastorno vaso motor que se 
refleja en la tensión arterial. El primero no tiene valor 
especial en la fiebre amarilla, pues se le observa laminen 
en la tifoidea grave; en cuanto al segundo parece más 
propio del vómito negro y por nuestra observación signi- 
fica la paresia del estómago que lo hace más sensible a la 
presión y deja trasmitir la pulsación arterial. En un niño 
de diez años recien llegado de las provincias Vasconga- 
das, este signo nos sirvió desde el segundo día para pro- 
nosticar una toxemia grave é inmediata, cuya terminación 
fatal tuvo lugar el .">'• día. entre vómitos borrosos y fenó- 
menos uremicos con caida de la temperatura y frecuencia 
ascendente del pulso. 

El eritema del escroto, por más que lo hemos buscado 
con insistencia, no nos parece tan frecuente como lo con- 
sideran algunos autores. Bien es verdad quesu intensidad 



206 ANALES DE LA 



no parece ser muy manifiesta y su apreciación esta sujeta 
al examen del observador. 

Más frecuente nos parecen algunas coloraciones dise- 
minadas en la piel del tronco á manera de placas de eri- 
tema fugaz á rasch que desaparecen á la presión del de- 
do y se presentan antes de la coloración ictérica. 

El período de remisión, como ya hemos dicho, se anun- 
cia por el descenso de la temperatura que contrasta con 
las oscilaciones de los días anteriores. Si es franca, dura 
unís de 24 horas y aparece en la mañana del tercero para 
volver á elevarse la temperatura en la tarde del 4'.', acer- 
cándose á la cifra normal durante el 3? y mañana del 4'.'. 
Pero si es falsa, la depresión de la temperatura es corta v 
no pasa de 12 horas volviendo próximamente á la cifra 
anteriormente alcanzada. 

La modificación de la curva térmica se traduce por una 
sensación de bienestar relativa, tanto más pronunciada 
cuanto más mareada ha sido aquella. El pulso desciende 
al mismo tiempo, ven proporción semejante, los dolores se 
mitigan, la coloración del rostro se apaga y la inyección 
de la conjuntiva y de la piel se sustituye por la co- 
loración de tinte amarillento, que inicia el íctero. 
En la orina se reflejan estos cambios de la infec- 
ción y la reacción de los pigmentos se hace más 
patente según su predominio, variando su cantidad 
según la cifra de urea que contenga. 

Las deposiciones ventrales toman el aspecto y frecuen- 
cia que les dá el tratamiento empleado, variable según la 
medicación aceptada. 

El segundo período ó de remisión es el másMifícil de 
apreciar, por sus caracteres transitorios y al mismo tiem- 
po porque de su interpretación depende en gran parte, 
el tratamiento que debe seguirse y la fórmula del pro- 
nóstico. 

El tercer período ó de terminación constituye, si así 
puede decirse, el corto espacio de tiempo que pudiera 
llamarse período de estado, pues es el más variable en su 
duración y aspecto. 

En las formas comunes poco graves ó benignas los fenó- 
menos de. intolerancia y malestar del estómago vuelven á 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 207 

reaparecer siendo el más importante la aparición del vó- 
mito de borra cuya descripción hemos hecho. A los vó- 
mitos se acompañan deposiciones melánicas ó también bo- 
rrosas que no tienen gran importancia si no son muy abun- 
dantes y frecuentes y siguen á los vómitos. Al mismo 
tiempo la sensibilidad del estómago se hace más mani- 
fiesta y la presión del dedo en el epigastrio arranca do- 
lores al enfermo y provoca contracciones reflejas en la fi- 
sonomía, ya alterada por la toxemia. 

La lengua cambia su saburra gástrica amarillenta por 
una coloración más encendida de sus bordes; las encías 
tumefactas se cubren de una capa epitelial con sufusión 
sanguínea, clara ú oscura que bordea los dientes cubier- 
tos de fuliginosidades, manchadas de sangre, lo mismo 
([lie los labios. En los casos menos intensos el aspecto 
hemorrágico de la boca no se presenta; pero siempre es 
característico, pues no falta la saburra epitelial, gruesa, 
que cubre la lengua húmeda y ancha y la hinchazón de 
las encías que manchan en rojo un lienzo blanco impreso 
en su superficie. 

El íctero se manifiesta francamente biliar ó urobilinúri- 
co con sus caracteres propios de coloración de la piel, 
tejidos blancos como la conjuntiva, y orinas; su intensi- 
dad es variable según sea el predominio de la toxemia 
hepática ó renal. 

Unas y otras manifiestan sus síntomas por el trastorno 
de las funciones cerebrales desde el insomnio pertinaz, 
delirio agitado ó tranquilo, atonía muscular y nerviosa, 
torpeza cerebral, somnolencia ó estupor. 

Cuando la septicemia hemorrágica predomina, el en- 
fermo puede decirse asiste á su fin, dándose cuenta más 
ó menos exacta de su estado. La ansiedad se dibuja en 
su fisonomía, el pulso aumenta su frecuencia, la adinamia 
se manifiesta por la depresión de sus fuerzas y aparecen 
las hemorragias repetidas por las demás mucosas, en pe- 
queñas cantidades al principio y más abundantes después. 

Esta es la evolución de los casos mortales entre el 5? y 
7'.' día. Pasados estos días la curación todavía es posible 
en los casos graves que llegan á esta duración con tal que 
la temperatura no haya sido muy elevada, que el pulso 



208 ANALES DE LA 



haya sostenido sus tuerzas y la orina haya presentado los 
caracteres de descarga sucesivas de elimiiíaeión de pro- 
ductos tóxicos. 

En tales casos la temperatura presenta oscilaciones de 
remitencia cada vez másfrancas en que los accesos se ha- 
cen menos «'levado-, el pulso desciende en progresión 
marcada y los síntomas empiezan á mitigarse empezando 
por calmarse los propios de la septicemia gastro intestinal 
y los de carácter hemOrrágico. 

Puede decirse que así como la evolución del pulso y 
la temperatura forman el criterio exacto del diagnóstico 
de la fiebre amarilla los caracteres del íctero y de la ure- 
mia dan la norma de la evolución total de sus tipos y 
formas. 

Formas siderantes. — Siempre mortales antes del 5.° día. 
Los síntomas descritos se suceden sin interrupción con ó 
sin hemorragias profusas, casi siempre con vómitos de 
borra abundantes, fenómenos urémicos convulsivos, sin 
íctero biliar, y en su lugar color anaranjado de la piel 
que se pronuncia después de la muelle; delirio y estupor, 
agitación muscular incesante, hipo pertinaz, mialgiasydo- 
lores a la presión del estómago y de los músculos, y el 
enfermo sin conocimiento concluye con una convulsión 
final en medio de temperatura hiperpiretica ó en una ago- 
nía corta con sudores profusos y baja de temperatura 
próxima ó inferiora la normal. 

Formas prolongadas. — En estas por el contrario, los sín- 
tomas anteriores tienen una menor intensidad; pero su 
persistencia insidiosa sostiene la duda de una terminación 
favorable hasta después del o ó 11? día en «pie empiezan 
las remisiones francas de la temperatura y del pulso. Cuan- 
do el síndrome tifoideo predomina, la curacióu es más 
[recuente, siendo el distintivo de ciertas epidemias, en 
nuestro entender más frecuente en las de importación (pie 
que en los focos antillanos. 

Otras veces toman el tipo de un íctero catarral pro- 
longado sujeto á las remisiones Trancas de los síntomas 
comunes de la fiebre amarilla. Esta variedad la creemos 
uní propia de regiones intertropicale 

Algunas veeesla marcha prolongada déla liebre ama- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA L.MV.I 

rulase debe á ana recrudescencia de la fiebre durante e] 
tercer período. Pocas veces hemos visto esta forma, pero 
suponemos que su frecuencia debe haber sido mayor an- 
tes de los tratamientos racionales y antisépticos hoy en 
uso que evitan los accidentes de otras infecciones adicio 
nales, como las parotiditis, de las cuales liemos visto dos 
casos al principio de nuestra carrera. 

La recrudescencia puede también ser efecto de una 
forma latente y de mediana intensidad que torna de pron- 
to sus manifestaciones graves en un nuevo período gene- 
ralmente mortal. 

Mucho más rara es la forma de recaídas ó reinfecciones 
en que después de una forma evolutiva de mediana grave- 
dad reaparecen todos los fenómenos de la fiebre después 
de una nueva ascención que simula un primer período de 
infección cuando la apirexia indicaba una convalecencia 
incipiente. 

Nosotros hemos visto solamante dos casos tipos de esta 
forma de recaída; por otro lado curaron sin el menor ac- 
cidente. « 

Formas atenuadas. — -Constituyen las formas más discu- 
tidas de la fiebre amarilla á pesar de que todos los obser- 
vadores aceptan las formas leves, benignas ó atenuadas de 
corta duración ó de un solo paroxismo febril. 

Podemos dividirlas en abortivas, incompletas y febrículas 
amarillas que representan otros tantos tipos de una infec- 
ción atenuada y en muchos casos producen la inmunidad 
posterior. 

La forma abortiva viene á ser una fiebre amarilla com- 
pleta, terminada en su período - de infección con una re- 
misión franca, rápida ó lenta, pero uniforme; y sin la ele- 
vación de la liebre ni los signos del tercer período. La 
remisión es una verdadera crisis que viene acompañada 
de diafóresis, ó deposiciones abundantes y poliuria, ver- 
daderas descargas de los productos tóxicos de la infección. 

Todos los síntomas de esta forma tienen el tipo de las 
formas evolutivas, pero al llegar la remisión se disipan to- 
dos rápidamente y el enfermo entra en convalecencia, 
quedando en el ánimo la duda de si ha tenido en realidad 
una fiebre de tan grave pronóstico como la amarilla. La 



Lili) AKALES hl. LA 



albúmina y el íctero que le acompaña han sido puestos en 
duda por su existencia transitoria, lo que ha hecho ¡í mu- 
chos observadores separarlas de la verdadera fiebre ama- 
rilla y admitirla como una fiebre de aclimatación? 

El ciclo térmico de esta forma esta constituido por un 
período febril de tres días completos de alta temperatura 
que cae definitivamente del 4.° al 5.°. 

Formas incompletas. — Pueden llamarse a las liebres 
constituidas por mi sólo paroxismo de 48 horas ó menos 
v (pie lentamente va cayendo con ligeras oscilaciones de 
la temperatura hasta el 4.° ó 5.° día en que ya la cifra 
normal es definitiva. Los síntomas todos son atenuados 
('» faltan algunos, pero se comprueban los más caracterís- 
ticos como ligera albuminuria, pigmento biliar y anemia 
rápida en la defervescencia. 

La febrícula amarilla. — Puede considerarse como una 
forma normad evolutiva en que el ciclo febril es caracte- 
rístico en su tipo v duración del primer período, remisión 
y terminación por oscilaciones febriles que terminan del 
5.° al 7.° día. Pero la temperatura no alcanza las cifras 
altas propias de las formas comunes ni los síntomas acce- 
sorios de la infección v de la toxémia son tan marcados. 
Pudiera decirse que sus caracteres sintomáticos son más 
apreciados por el médico (pie por el mismo enfermo. 

Estas tres variedades de la forma atenuada tienen un 
carácter clínico especial y otro patogénico de cuya inter- 
pretación depende el valor (pie quiera dárseles para pro- 
ducir una inmunidad posterior. Queremos referirnos á la 
lentitud del pulso v á la anemia precoz de la convale- 
cencia. 

La lentitud del pulso ha sido notada por todos los ob- 
servadores en la fiebre amarilla de terminación favorable 
\ tal vez ha hecho pasar desapercibido el tercer período 
[febril. Más tarde se ha interpretado por el íctero biliar. 
Pero en las formas atenuadas éste no es tan intenso ni tan 
precoz para influir en la caída del pulso (pie se nota des- 
de el segundo ó tercer día después de su primera subida. 
Por otro lado la lentitud es uniforme y constante en to- 
dos los casos v dura tanto como en las forma- evolutivas. 

Adema- nene asociado de la palidez del rostro en lu- 



ACADEMIA DÉ CIENCIAS Í)K 1A HABANA 2ll 

gar de su coloración intensa y el Di*. Weiss ha señalado 
con justificado motivo la desaparición de las placas roji- 
zas malares que presentan muchos recién llegados de paí- 
ses fríos á su arribo á nuestro país. 

Estas razones nos hacen interpretar la lentitud del pul- 
so como un efecto de una antitoxina ó principio vaccinan- 
te que explica la inmunidad posterior, por una vacunación 
propia del mismo germen amarillo, como sucede en otras 
enfermedades no sujetas á recaídas ni recidivas. 

Pero las eventualidades de la clínica no permiten dal- 
la seguridad de una inmunidad completa, porque algunos 
autores, y nuestros propios observadores no están confor- 
mes en garantizarla después de estas formas atenuadas. Se 
citan casos de muchos supuestos aclimatados por haberlas 
sufrido, y sin embargo, en épocas posteriores han muerto 

de una de las formas comunes. 

* 
* * 

Diagnóstico. — Dos fases tiene el problema de afirmar la 
existencia de una fiebre amarilla: diagnóstico propio y 
diagnóstico diferencial. En presencia del enfermo hay 
que tener en primera línea la influencia del medio patoló- 
gico y la coincidencia epidémica; y al lado, la predisposi- 
ción ó inmunidad relativa ó completa según sus condicio- 
nes personales. • 

Resuelto el análisis etiológico, corresponde al examen 
clínico la apreciación de los síntomas cuya filiación y ca- 
racteres ya hemos descrito. El ciclo febril por el tipo 
del trazado térmico y del pulso, la sucesión de los perío- 
dos con sus síndromes urológicos correspondientes y los 
detalles del proceso de infección y toxémia constituyen 
las bases fundamentales del diagnóstico propio de la fiebre 
amarilla y de sus formas principales. Pero por poco que 
éstos alteren su fisonomía particular se hace difícil, en 
nuestro medio patológico, su diagnóstico diferencial. 

No creemos necesario señalar las diferencias que sepa- 
ran la fiebre amarilla del íctero grave ó de los ícteros in- 
fecciosos, de la tifoidea biliar y de la fiebre recurrente, 
porque estas entidades clínicas tienen caracteres especia- 
les y etiológicos ó de observación local que no es perti- 
nente discutir. 



lili.' ájales bJE LA 

Mucha mayor importancia tiene para nosotros su seme- 
janza sintomática con ciertas formas graves del paludismo 
ó con tipos clínicos especiales de nuestra piretología que 
todavía no hemos definido de una manera terminante. 
La fiebre biliosa grave de los países cálidos y la fiebre de 
borras están en este caso. Nos es necesario decir pocas 
palabras para no divagar y hacer estéril una discusión de 
este género. A la altura que ha llegado la precisión del 
diagnóstico de las enfermedades infecciosas, se hace indis- 
pensable evitar confusiones en las apreciaciones doctrina- 
les. Nuestra época contemporánea no admite más que 
hechos bien comprobados por la observación clínica y por 
la investigación experimental. 

La fiebre biliosa grave de los países cálidos lia venido 
á sustituirse en nuestras estadísticas con la fiebre de bo- 
rras y los nombres de vómito de los criollos ó paludismo 
agudo expresaban, hace muy poco tiempo, las dudas de 
la interpretación nosológica que debe dárseles. Pero si el 
paludismo se aleja de nuestros centros populares en sus for- 
mas regulares y habituales, ¿por qué han de quedar estas 
formas extrañas que no guardan relación de coincidencia 
con las otras formas graves bautizadas con el tradicional é 
impropio nombre de perniciosas'.' 

Por otro lado, el clasificador de las fiebres biliosas. Du- 
trouleau, dice terminantemente que no ha visto las for- 
mas ictéricas graves sin ser precedidas de accesos regula- 
res anteriores del paludismo; y en cuanto á las formas he- 
morrágicas que no ha comprobado el vómito de borras 
propio de la liebre amarilla, A su vez, el Dr. Yersin en 
Madagascar ha comprobado la presencia de los hemato- 
zoarios de Laveran en las formas biliosas melanúricas. 
Sabemos por otro lado (pie el íctero propio del paludismo 
depende de una policólia. por hiperseereción de bilis nor- 
mal ó reabsorción de pigmentos no transformados por las 
fluxiones congestivas del hígado, que se refleja en las ori- 
nas con caracteres de urobilismo ó hemoglobinuria. 

Ahora bien, esos trastornos funcionales de los órganos 
hematopoyéticos tienen caracteres especiales con la toxe- 
mia amarilla y en la intoxicación palíidea y mientras el 
análisis biológico de la sangre no no- demuestre la exis- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA OAKANA 2 1 3 

tenciá constante de los hematozoarios de Laveran es inú- 
til disentir su interpretación patogénica. 

Mientras tanto la comprobación del síndrome urológico 
de la liebre amarilla y de las fiebres palúdicas graves ha 
sido el único criterio cierto que podía guiarnos en el diag- 
nóstico clínico, al lado de la filiación de los síntomas. To- 
davía nos quedaba un diagnóstico retrospectivo, á falta 
de la comprobación de las lesiones anatómicas y es la evo- 
lución definida de la fiebre amarilla é indeterminada en el 
paludismo. 

La anemia decolorada y la curación franca de la prime- 
ra contrasta con la hidrohemia y la tendencia árecruden- 
cias febriles (pie deja el segundo en sus convalecientes. 

Estas son las reflexiones que nos sugiere el diagnóstico 
diferencial de la fiebre amarilla y de las formas graves del 
paludismo después de las descripciones particulares que 
hemos dedicado al estudio de nuestras pirexias. 

Pretender confundir la liebre amarilla después de pa- 
sado el tercero ó cuarto día de enfermedad, con el den- 
gue, la gripe, las hepatitis ó perihepatitis, ó con el em- 
barazo gástrico febril, nos parece poco clínico^ por no 
decir poco serio, para los que hemos encanecido asistiendo 
atacados de fiebre amarilla. 

En la generalidad de los casos, basta la observación de 
la curva térmica y del pulso, para que el diagnóstico se 
imponga; la presencia de la albúmina, las hemorragias y 
el íctero pueden faltar en numerosísimos casos de fiebre 
amarilla legítima. 



Demostrado que no es factible confundir la fiebre ama- 
rilla—sobre todo tratándose de casos tan completos y 
evidentes como el de la calle de Amistad mim. 98 — rés- 
tame exponeros mis apreciaciones sobre la introducción 
del terrible huésped, entre nosotros, y la manera de evi- 
tarlo en lo posible. 

Mucho se ha comentado si algún enfermo de fiebre ama- 
rilla ha podido introducirse clandestinamente en nuestra 
capital. 

En el estado actual de nuestros conocimientos ni es po 



214 ANALES DE LA 



sible negarlo, ni afirmarlo de manera terminante; pero 
bueno es que nos detengamos aclarando este particular 
para evitar acusaciones gratuitas que pudieran hacer per- 
sonas indoctas á nuestros excelentes Departamentos de 
Sanidad marítima y terrestre. 

Un sujeto, picado por un mosquito infectado, el día de 
su salida para este puerto, puede muy bien dejar á la 
Habana sin presentar todavía síntoma alguno de la enfer- 
medad, ó ser éstos tan atenuados que pudieran pasar 
desapercibidos, para el más sagaz clínico; en esas condi- 
ciones desembarca y atacado de una forma incompleta, ser 
picado por uno ó más mosquitos trasmisores. 

En este caso, lo natural, lo lógico, está en consonancia 
con las leyes actuales de la espansión epidémica, para la 
fiebre amarilla, sería la extensión por contigüidad, esto es, 
si el primer caso se presenta en el hotel ó la casa X, los 
nuevos casos se presentarán bien en los habitantes aptos 
de la misma vivienda, ó de las viviendas contiguas, ó en 
los visitantes, de esas mismas casas y que no se encuen- 
tren inmunizados ya. 

¿Ha sucedido esto en la Habana? Muy lejos de suceder 
así, los casos que yo conozco se presentaron en puntos 
muy distantes, uno en el Cerro, otro en el camino de Güi- 
nes, otro en la calle de Amistad, otro en Águila, otro en 
el Hotel Inglaterra, etc., y entre personas sin relaciones, 
ni aproximaciones, que sólo existían entre los dos italianos 
de Amistad y Águila que adquirieron la infección en el 
mismo punto, puesto que en el tiempo transcurrido entre 
la enfermedad y muerte del primero y la enfermedad del 
segundo, no permite sospechar siquiera, que la infección 
del segundo procediera del primero. 

No siendo presumible que haya pendrado un atacado, 
menos posible tiene que ser, la penetración de seis ó más 
enfermos, que fueran á diseminar la enfermedad en distin- 
tos puntos de la Habana y de fuera de la capital. 

Queda en pié una presunción, con la cual los hechos 
observados están en perfecta relación. 

Los diez casos declarados y á mi juicio otros tantos que 
han pagado desapercibidos, bien por ser formas atenuadas, 
6 casos patentes que ao han sido denunciados por pusiia- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE EA HABANA 215 

nimiclad, ante el temor del ridículo que hubiera caído, por 
ejemplo, sobre mí, los comisionados niegan rotundamente 
mi diagnóstico que confirmó el del Dr. Masino. 

Que estos casos son de importación, por medio de mos- 
quitos infectados, no me cabe la menor duda. Todos han 
recaído en individuos recién llegados; pero con tiempo de 
permanencia en su mayor parte, suficiente para descartar 
la idea de haber entrado en la Habana, ya infectados; no 
queda la duda siquiera que la infección se realizara en 
buques del puerto, portadores de mosquitos peligrosos, 
sino más bien, con mosquitos ya infectados y diseminados 
en nuestra capital. 

El profesor Goeldi, del Brasil, ha demostrado de una 
manera indiscutible y más completa, lo que ya sabíamos, 
gracias á los transcendentales experimentos de la Comi- 
sión americana, respecto á tiempo de infectarse el estego- 
mia, y el tiempo necesario para convertirse en peligrosa 
y duración del peligro. 

Reed, Carrol y Agramonte, nos han enseñado que pi- 
cando el estegomia, en los primeros días, al enfermo de 
fiebre amarilla, necesita de 12 á 18 ó más días para poder 
trasmitir la enfermedad al hombre, en éste la incubación 
es de dos á cinco días. También han demostrado expe- 
rimentalmente que 51 días después de infectado el mos- 
quito, su poder infectante se sostiene. 

El profesor Goeldi, hace llegar hasta 90 y más días, el 
tiempo en 'el que un mosquito hembra puede conservar 
su poder infectante de la fiebre amarilla. 

Por otra parte, sabemos que la hembra, una vez fecun- 
dada, busca enseguida sangre de mamíferos, más bien que 
como alimento, como auxiliar del acto de la reproducción; 
una vez realizada la digestión de esa sangre, puede ali- 
mentarse por meses enteros de jugos azucarados de fru- 
tas, miel de los azúcares elaborados, etc.; pero antes de 
hacer la puesta de sus huevecillos, vuelve á tomar sangre 
una ó varias veces, hasta realizar el desove y entonces 
perece. 

Si la estigomia fasciata, hembra y fecundada, toma 
sangre en enfermos de fiebre amarilla, y en estas condi- 
ciones es accidentalmente transportada en los buques que 



216 ANALES DE LA 



han traído frutas, en gran cantidad, de los puertos ame- 
ricanos infectados durante el verano próximo pasado, es 
probable que dentro de los cestos, cajas y bultos de fru- 
tas v verduras, lian podido ser importados al puerto de 
la llábana, multitud de mosquitos y entre ellos algunos 
del género estegomia y entre éstos algunos infectados, de 
de las distintas localidades norte americanas, invadidas 
por la fiebre amarilla. 

Que igual desgracia para nuestro orgullo, por haber 
extinguido la fiebre amarilla en nuestro suelo, hubiera 
podido resultar en años anteriores, cuando todavía Vera- 
Cruz era un foco endémico y que no haya resultado, tiene 
una explicación racional. 

No basta que se importen accidental, ni aún intencio- 
nalmente, mosquitos. infectados de fiebre amarilla, á cual- 
quiera de nuestras ciudades del litoral, para que en éstas 
se propague la enfermedad. Es indispensable otro factor 
importante y que con frecuencia no tenemos en cuenta, 
el factor terreno abonado, representado por el inmigrante, 
v no el inmigrante de clase acomodada que puede esca- 
par más fácilmente á las picadas de los mosquitos peligro- 
sos, por las condiciones higiénicas que le rodean, sino el 
inmigrante de la clase jornalera y precisamente de esta 
clase, hemos visto durante los últimos meses pulular, como 
en la época colonial, por nuestras calles y paseos, cente- 
nares de recien llegados de las provincias españolas. 

Todo el que sea medianamente observador puede con- 
firmar lo expuesto y recordar la cantidad extraordinaria 
de inmigrantes españoles que han recorrido y recorren. 
este año, nuestras calles, con sus clásicos trajes y sus 
chapas molares rosadas, indicadoras de su procedencia de 
otros climas. La escasez de recursos de estos inmigrantes, 
en su gran mayoría, les obliga á permanecer en lugares 
poco ventilados y obscuros y muchas veces en fondas 
próximas al litoral de nuestra bahía, donde la abundan- 
cia de mosquitos es proverbial y donde antaño, mas se 
cebaba la fiebre amarilla. 

La presunción de haber tenido ya hace tiempo casos 
de fiebre amarilla en esta capital sin que por ahora, po- 
damos negarla ni afirmarla, pudiera explicarse por can-;!- 



Academia de ciencias de la habana 2 1.7 

ó furnias atenuadas, que no encontraron eco para hacer 
una expansión epidémica, tal vez, por no tener entonces 
suficiente terreno abonado, como acontece hoy. 



■K- 



Yo no quiero, señores Académicos, ser otra vez ante 
vosotros pregonero de malas nuevas, pero las leyes epide- 
miológicas me hacen temer, como allá en 1896 sucedió 
con la difusión del paludismo en toda la Isla, que allá 
para la entrada del próximo verano, pudiera ser que la 
liebre amarilla se nos presentase en forma epidémica. 

Para que tal desgracia aconteciera solo sería necesario 
que durante este invierno se sostuvieran casos disemina- 
dos y de formas atenuadas, que pudieran pasar desaper- 
cibidos, ó que se ocultasen por causas desconocidas, para 
que infectándose los mosquitos, llegáramos á abril ó mayo 
época propicia para las expansiones epidémica-. 

De antiguo es conocido por nuestros observadores las 
recrudecencias anuales desde mayo á octubre, y luego el 
notable descenso de atacados desde noviembre hasta 
marzo del año siguiente. 

Mi presunción no es empírica sino el resultado dé la 
observación de lo que aconteció con la fiebre amarilla 
durante muchos años en la Habana v otros puerto: del 
litoral. 

Nadie ignora que Matanzas, Cárdenas, Cienfuegos y 
otras poblaciones permanecían largas temporadas sin lie- 
bre amarilla y que la aparición de algunos casos aislados, 
durante el final del verano ó principio del invierno resul- 
taba ser el anuncio de rachas endémicas en el próximo 
verano. 

¿Tendremos una epidemia el año próximo venidero? 
Nuestro deber es precavernos contra esa calamidad. 

Yo espero firmemente que no sucederá tal cosa, prime- 
ro por las nociones que hoy se tienen sobre la manera de 
trasmisión y segundo porque la reconocida competencia 
del cuerpo médico de la Isla de Cuba pondrá, como 
siempre, á contribución su desinteresado amor á la cien- 
cia y al bienestar de nuestra tierra. 



218 AlíAfíiiS jm. i.a 



Ahora bien, yo no he de molestar vuestra atención de- 
tallando los preceptos, los cuidados exquisitos y las leyes 
que ya hoy se están poniendo en práctica, para evitar el 
peligro. 

La garantía de que hemos de lograr ese empeño, que á 
todos interesa, la tenemos en los jefes de nuestro Depar- 
tamento de Sanidad, que sabrán, una vez más, cumplir 
con sus sagrados deberes y se esforzarán en aprovechar el 
concurso de los médicos particulares, que desinteresada- 
mente los ayudarán, sin descaso, solo á condición, que 
los preceptos de deontología médica, se pongan en vigor. 

Por motivos que no se me alcanzan, hasta ahora los 
inspectores y las comisiones de Sanidad han intervenido 
en todos los casos de enfermedades infecciosas, haciendo 
abstracción completa de los médicos de asistencia, para 
aceptar ó desechar los diagnósticos — casi, manu miUiari 
y sin apelación, como en nuestros juzgados correccionales. 

Modificada esta medida y establecida la natural armo- 
nía entre comprofesores, la ocultación de enfermos desa- 
parecería y la Sanidad de Cuba puede alcanzar toda la 
gloria que somos los primeros en desearle. 



ACADEMIA DE ClÉKClÁS DE LA HAI:\W 2lD 



Acta de la sesión fúnebre del 6 de diciembre de 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 
Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos Üoricwr entes. — De Mérito: Dres. Carlos J. Finlay. — Luis 
Montané. 

De Número. — Dres. J. P. Alacán. — G. Alonso Cuadrado. — G. Arós- 
tegui. — E. B. Barnet. — A. Betaneourt— A. Bosque. — T. V. Coronado. — D. 
F. Cubas. — J. Dávalos. — M. Delfín. — J. Jacobsen. — J. Le-Roy.— F. Para- 
dela. — M. Sánchez Toledo. — J. A. Valdés Anciano. 

Honorarios. — Dres. C. Delgado. — A. Mestre. — M. Rivas. 

Con la asistencia de los señores Académicos arriba expresados y de 
los Dres: Cándido Hoyos. Presidente del Consejo Provincial; Ramón 
Meza. Secretario de la Sociedad Económica de Amigos del País; Pedro 
Albarrán, Presidente de la Sociedad de Estudios Clínicos; Erastus \Vil- 
son, Presidente de la Asociación de Socorros Mutuos de Médicos; Emi- 
liano Núñez: Director del Hospital de Nuestra Sra. de las Mercedes y dis- 
tinguidas damas y otras personalidades, se celebróla sesión fúnebre 
consagrada á honrar la memoria de los Dres. José I. Torralbas y Vicente 
Benito Valdés, cuyos respectivos elogios estaban encomendados á los 
Dres. Luis Montané y Enrique B. Barnet. 

El señor Presidente dirigió una breve alocución á los concurrentes y 
concedió la palabra á los Académicos encargados respectivamente de ca- 
da uno de los discursos, terminados los cuales, levantó la sesión 



220 av\lkn bfi LA 



LA MUERTE 

POR EL 

Dr. Juan Santos Fernández 



(Sesión del 6 de diciembre de 1905.) 

Nadie ignora que la muerte, ese término seguro de la 
vida, nos amaga desde que damos los primeros vagidos; 
no pocas veces, para saber que ella no se ha anticipado á 
la vida misma, hay que provocar en el recién nacido el 
llanto, compañero del dolor, que á su vez es, para desdi- 
cha nuestra, el asociado casi inseparable de la muerte. 

La niñez resulta, sin duda, el período más sonriente de 
la existencia, porque no se tiene, en absoluto, idea de la 
muerte; pero he aquí, que alguna vez, por descuido de 
los padres, que debieran ser y no son siempre, nuestros 
educadores, no dura mucho este dulce desconocimiento; 
no se oculta al niño, como debiera hacerse, el primer due- 
lo de familia que ocurre y cuando aterrado, por el con- 
junto de impresiones tristes que el suceso determina, pre- 
gunta á la madre afligida: ¿qué es la muerte, mamá? 

Esta le responde: No lo sé hijo mío. 

Mas cuando ya adulto pisa las universidades y hace la 
misma pregunta á sus sabios maestros, le responden poco 
más 6 menos lo mismo. 

En efecto, no sabemos qué es la muerte; pero conoce- 
mos sus terribles consecuencias. Ella deja huérfano al 
infante arrebatándole la que le guardé) en su seno; sin 
consuelo á los padres, cuando llevándoles el hijo troncha 
la flor que apenas abre sus pétalos; rompe el nudo de 
amor de los cónyuges y en las corporaciones en que el 
vínculo del trabajo, une como en esta Academia á un nú- 
mero fervoroso de servidores de las ciencias, esgrime tam- 
bién su hoz fatídica y siega sin compasión al que más 
brilla por sus méritos indiscutibles, al (pie creíamos más 
necesario, á todas horas, para salir airoso en nuestras fae- 
nas; pero no hemos de decir una sola palabra de los me- 
recimientos de lo< que hoy lloramos porque está á cargo 



ACADEMIA PE CIENCIAS DE LA HABANA 221 



de competentísimos colegas esta delicada misión; nos li- 
mitaremos solo a señalar que la muerte apesar del cortejo 
lúgubre de que se rodea y de la descomposición repug- 
nante del humano cuerpo, que la sigue, no ha logrado, 
desde los tiempos mas remotos, arrancar de los pechos 
magnánimos, el culto de los (pie hiere tan duramente. 
Parece que se hiergue la nobleza en los corazones para 
honrar al más caído de los caídos, al que muere 

Recientemente con motivo de los últimos trabajos del 
Subdirector del Instituto Pasteur, encaminados á prolon- 
gar la vida, se han recordado las palabras del filósofo 
Carlos Renouvier, en su lecho de muerte, después de una 
vida en extremo fructífera: u No es sin pesar que muero, 
decía. Nos vamos siempre sin haber terminado nuestra 
tarea. Es esa la más triste de las tristezas de la vida. 
Cuando se llega á viejo, habituados á la vida, morimos 
con mucho dolor." 

Xo obstante, apesar del disgusto que inspira este tér- 
mino forzado de la existencia es recibido por algunos en 
relación á sus principios y á su temperamento. 

Así se explica que haya podido decirse: 

••Ven muerte tan escondida 
que no te sienta venir, 
porque el placer de morir 
no me vuelva á dar la vida." 

(Escriba. ) 

Y que Jorge Wilson profesor de la Universidad de 
Edimburgo, dijese, minada su naturaleza prematuramente 
por letal enfermedad: u La vidaparanadie es tan dulce, 
como para aquellos que han perdido el temor de la muer- 
te", v que «'1 Dr. Tomás Browne pretenda que la muerte 
es una de las condiciones necesarias á la dicha humana y 
sostenga su argumento con mucha fuerza y elocuencia. 
Pero cuando la muerte entra en una casa, dice, ya deja- 
mos de ser filósofos, no razonamos, no hacemos más que 
sentir. Los ojos llenos de lagrima- no pueden ver las 
cosas por otro lado claro y brillante, mucho más que aque- 
llos que nunca han conocido á la pesadumbre. 



222 ANALES DE LA 



Por el contrario se cuenta que el cardenal Mazarino 
convencido de que su fin estaba muy próximo derramaba 
copiosas lagrimas al recorrer las galerías de su palacio, y 
contemplar las ricas colecciones artísticas de todo genero 
que había atesorado y de las que tendría que separarse 
en breve. 

Y como contraste Lord Bacon dijo, al ocuparse de la 
muerte: "tiene también de bueno que abre la puerta de 
la buena fama y mata la envidia." 

De todos modos con raras excepciones, la muerte se 
considera como una gran desgracia para el que la espera 
y para los que le sobreviven y á él están ligados por los 
lazos íntimos del amor, de la amistad ó del espíritu de co- 
munidad de principios. 

Honrar la memoria del finado, mantener vivo su recuer- 
do, es un consuelo para los allegados, para los amigos. 
para los miembros de la Corporación á que perteneció el 
desaparecido. 

A esa piadosa costumbre obedece la sesión de esta no- 
che y en la que pondremos término á estas nuestras des- 
hilvanadas palabras con los siguientes conceptos en aná- 
logas circunstancias emitidos. 

Un día y otro, con el afán del gusano de seda que teje 
su capullo para morir después, debemos laborar en esta 
Corporación con el patriótico estímulo de siempre, segu- 
ros de que cuando nuestra vida se extinga, la piedad y el 
espíritu de justicia de los que sobrevivan, no nos conde- 
narán al olvido sino que viviremos en sus recuerdos y se 
sentirán satisfechos de nuestra memoria. 



ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 




Dr. José I. Torralbas. 

Nació 23 enero de 1842. i diciembre 3 de 1903- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 2*_ ) -°) 



ELOGIO FÚNEBRE DEL DOCTOR JOSÉ I. TORRALBAS 

r»>R EL 

Br. Luis Montano 



y todo esto que indica una 

recomendable actividad intelectual, 

estaba adornado con los mejores sen- 
timientos: un fondo de bondad en 
el alma, y siempre viva en su con- 
ciencia la noción del deber y nues- 
tro patriotismo. 

Dr. Ajustides Mestbe. — Elogio del 
Dk. J. I. Torralbas en la Univer- 
sidad Nacional. 

La mejor prueba de amor que pueda darse á la Cien 
cía, consiste en la manifestación de nuestro reconocimien- 
to hacia aquellos que se han esforzado en servirla. 

Bajo este concepto, ninguno es mas digno de ese supe- 
rior reconocimiento que el comprofesor, cuya cruel é im- 
prevista desaparición ha dejado en esta casa, hoy de duelo, 
ana tierna memoria que no ha podido ni podrá borrar el 
tiempo. 

¡Sí! el recuerdo del Dr. José T. Torralbas ha resistido á 
la más temible de las pruebas. — á la prueba del tiempo: — 
¡Olvidamos tan pronto á los muertos! — Dos años han trans- 
currido ya desde la hora aciaga en que nos dejó para 
siempre nuestro colega: y parece datar de ayer la fatal 
desaparición. 

Cuando busco el secreto de semejante privilegio me 
parece hallarlo en la última supervivencia posible, la que 
resulta de los actos y de las obras; porque nosotros enten- 
demos que el único medio de no morir por entero, con- 
siste en sembrar á los cuatro vientos todo el fuego que 
caliente nuestro corazón y toda la luz que haya en nues- 
tro espíritu. 

No olvidaré, señores, en este momento, que debo ha- 
blaros del Académico desaparecido; y, sin embargo, para 
conocer aquella naturaleza privilegiada, sería necesario 
estudiar al individuo bajo triple aspecto de hombre pri- 



224 



ANALES DE LA 



vado, de hombre político, y de inteligencia consagrada 
por entero al cultivo de la Ciencia. 

Estudio semejante, que he de tocar hoy por encima, 
exigiría para que fuese completo, un trabajo superior á 
mis fuerza-, y que iría más allá de los límites de la obra 
de que se me lia encargado, y que debo realizar aquí. 

¿Quién no conoció á aquel amable compañero, lleno de 
cortesía y rebosante siempre de benevolencia? 

Su afabilidad corría pareja con la bondad de su cora- 
zón. Era bueno, radicalmente bueno. Su pecho no co- 
noció jamás el odio, ni sintió nunca su boca la amargura 
d¡' las palabras de intención malévola ó rencorosa Puedo 
declararlo así, y<> á quién los azares de la vida me pusie- 
ron muy á menudo en su camino. Su retrato moral se 
encuentra por entero en los rasgos suyos que acabo de 
citar: '"tenía un fondo de bondad en el alma, v siempre 
viva en su conciencia la noción del deber y del patrio- 
tismo." 

A pesar de (pie el hombre político no nos pertenezca, 
no puedo resolverme á dejar completamente de lado, v á 
li sombra, aquel aspecto interesante de la vida de nues- 
tro comprofesor. 

S( : . por otra parte, y por haberlo oído de sus labios en 
más de un easo, — que experimentaba cierto orgullo no 
exento de goce, en evocar los acontecimientos de la épo- 
ca más agitada de su existencia; y no puedo resistir al 
deseo de recordaros los rasgos principales de ella, tal 
como los ha redactado una mano guiada por filial afecto. 

Este aspecto de la vida comienza á desarrollarse en 
aquellos lejanos y tristes días de la esclavitud, época en 
que él era estudiante (l<S(i2) v no cesaba en hacer mani- 
festaciones entusiastas sobre la abolición de la trata ne- 
gra, único punto que en esos años se podía considerar con 
alguna amplitud, — no muy grande, por cierto; — puesto 
que ella significaba oposición á las prácticas seguidas por 
el Gobierno aquí instituido. Kstas ideas avanzadas, ex- 
puestas constantemente, y el vivo deseo de ver á su patria 
emancipada. — le hicieron simpático á un grupo de perso- 
nas, bien conocidas en los anales cubanos, (pie le trajeron 
a su lado para la formación de un núcleo ó Club de Cons 



ACADEMIA DE C1EX CIAS DE LA HABANA 225 

piradóres, que se puso en comunicación di recia con la 
Junta Revolucionaria de Xew-York, — y que realizó una 
obra silenciosa y electiva que contribuía eficazmente á la 
preparación de los acontecimientos que se iniciaron el 10 
de octubre de 1868, tan anhelados por ellos, y de los cua- 
les, según frases propias, filé el único que tuvo la suerte 
de ver realizados los deseos queá todos animaban. 

Los liedlos fueren tomando grandes proporciones y las 
escenas que á diario se sucedían en esta Capital, hicieron 
peligrar su vida, por lo cual resolvió abandonar la Isla, 
escogiendo al electo, como primer refugio, á San .luán de 
Puerto Rico, para de ese modo desviar la vigilancia es- 
pañola que la veía dirigirse á otro territorio de la misma 
nacionalidad. 

En Puerto Rico, se detuvo algún tiempo, tomando par- 
ticipación muy directa en la política local, elemento que 
había escogido, como medio mas eficaz de cooperación, 
para provocar un alzamiento que desgraciadamente fra- 
case'), porque se vio envuelto en ella el Capitán General 
Primo de Rivera que fué llamado de España inmediata- 
mente. 

Comprometido de ese modo, se dirigió á Venezuela y 
allí, ya en país libre y alejado de todo contacto con te- 
rritorio español, comenzó su labor de propagador de la 
causa de Cuba, recibiéndole aquel hospitalario suelo con 
marcadas muestras de entusiasmo por su personalidad 
científica y política que conjuntamente cultivaba. 

Un joven médico que ingresaba en una sociedad pol- 
las puertas de honor abiertas por la distinción científica y 
los sentimientos viriles de emancipación de la esclavitud, 
pudo bien pronto captarse las simpatías personales y 
atraer valiosos adeptos á la guerra separatista cubana; en- 
tre esas adquisiciones y figurando entre las primeras por 
su importancia y por su orden cronológico, se -encuentra 
la del gran Calcagno, el orador de palabra conmovedora 
y profundos pensamientos, el Pelletan venezolano, como 
le llamaba nuestro biografiado. 

El Dr. Torralbas era, en Caracas, Presidente de la Jun- 
ta Revolucionaria y el padre cariñoso que brindaba al- 
bergue)' protección adiantos cubanos se encontraban allí. 



226 ANALES DE LA 



Su propaganda fué constante y mantuvo muy alto el 

prestigio de Cuba durante todo el tiempo que allí permane- 
ció, bástala terminación de la guerra, eti que regresó á Cuba. 

Alejado de la vida política activa en todo el tiempo 
que seguía á esa época, llegó el 24 de febrero de 18#5 y 
desde entonces se entregó de nuevo, con gran fervor y 
entusiasmo á la conspiración y auxilio de la revolución, — 
hasta que implantándose la época del terror, tuvo que 
emigrar para escapar de la segura deportación y prisión 
que le habría dedicado Weyler, y se trasladó á los Esta 
dos Unidos. Desde su llegada á New- York y Filadelíia, 
contribuyó a los fondos de la República, y pasó más tarde 
á Tampa donde fundó, — al iniciarse la intervención ame- 
ric-ana, — la Sociedad Patriótica de Tampa, con el objeto 
de preparar el pueblo al ejercicio de los deberes que so- 
bre él caían al constituirse la República. 

Su pluma siempre dispuesta á servir los más elevados 
ideales, prestó su apoyo á la causa revolucionaria, publi- 
cando artículos y trabajos de propaganda, entre los Cua- 
les figura como principal, una carta dirigida álos Senado- 
res y Representantes de los Estados Unidos, solicitando 
el reconocimiento de la Independencia de Cuba, aducien- 
do en ella pruebas y datos que robustecían la necesidad 
de dar ese importante paso de política internacional ame 
ricana. 

Tan pronto terminó la guerra, volvió á Cuba, comen- 
zando desde el primer momento á cooperar á la definiti- 
va implantación del régimen republicano en nuestro país, 
sin perderla fé en el triunfo de la República, aún en los 
momentos de mayores dudas y vacilaciones de la opinión 
pública, y fué fundador del Partido Nacional Cubano, en 
cuyas tilas figuró, dándole el prestigio de su nombre y la 
respetabilidad reconocida por los demás políticos, que le 
consideraban y distinguían por la convicción de que to- 
dos los actos de su vida se inspiraban en el más puro y 
elvado patriotismo. 

Vi por la primera vez. y conocí aquí en este mismo 
recinto al Dr. .J. I. Torralbas. á su vuelta del destierro 
( 1S7:)) y desde entonces, ¿e cerca ó de lejos, seguí sien- 
do amigo suvo. 



ACADEMIA D E CIENCIAS DE LA HABANA 22] 

Como hombro de ciencia, ofrece nuestro colega, varioe 
aspectos que deben ser considerados. 

Observador paciente y ardoroso, pertenecía a la fami- 
lia de aquellos espíritus cultivados y distinguidos que ven 

en la Medicina algo más que su lado práctico, y que no 
descuidan ni las Ciencias llamadas accesorias, ni se desen 
tienden del aspecto filosófico de los asuntos anatómico- \ 
fisiológicos. 

Todos sabemos con qué éxito -upo cultivar el estudio 
de las Ciencias Naturales, y á ese respecto, me contentaré 
con citar como prueba elocuente, el notable Elogio pro- 
nunciado hace apenas un año por el Dr. Arístides Mestre, 
— en otro recinto y ocasión no menos solemnes,— y con- 
sagrado á Torralbas, como Profesor de la Escuela de Cien- 
cias de la Universidad. 

Como Académico, testigos sois todos vosotros, de que 
desplegó desde el primer momento á este respecto, una 
actividad mental, que puede llamarse con razón, consi- 
derable. 

Y como Secretario general de la Corporación que aca- 
bo de nombrar, vosotros saltéis tanto como yo, cuan airo- 
samente supo salir del compromiso en que lo ponían esas 
delicadas funciones, con un celo y un talento dignos de 
todo elogio. 

El Dr. Torralbas pertenece á la Academia desde el 8 
de enero de 1871, — dando lectura á su trabajo de ingreso 
sobre "Convulsiones en la Infancia": — trabajo muy cele- 
brado por todos, y más especialmente por el entonces Se- 
cretario general de la Corporación, el inolvidable doctor 
Antonio Mestre. 

Ocho años más tarde. — vuelto del extranjero, donde 
acababa de sufrir largo destierro (1879), — el solicita su 
ingreso en la Academia de Ciencias, donde su pluma infa- 
tigable dio pruebas relevantes de su desmedido amor por 
esta alta Corporación científica, sin que su constancia y 
perseverancia se 'debilitaran, á pesar de la lucha que tenía 
que sostener para obtener de nuevo una clientela que los 
años de ausencia habían destruido. 

En enero de 1880 fué comisionado por la Academia 
para informar sobre la "¡Secuestración de los leprosos 



228 AttAÍJES M-. \,\ 



cuyas ideas hábilmente presentadas han tenido la acepta- 
ción y comprobación de los conocimientos científicos ac- 
tuales; en febrero 8 <lel mismo año, formuló un luminoso 
voto particular sobre la misma cuestión, que parece escri- 
to hoy, por las conclusiones que hace. 

Sucedense desde entonces, unos a otros, los trabajos, v 
el trabajó sin tregua y sin descanso hastael fin, no habien- 
do encontrado, por decirlo así, ocasión para suspendersus 
labores. 

Estad atentos al enunciado de aquella tarea inmensa,— 
y he de citar sólo los trabajos principales: — y comprende 
reisasí fácilmente, porque se hace de todo punto imposi- 
ble en los estrechos límites de un elogio, — analizar v cri- 
ticar asuntos tan numerosos y diversos. 

'•Informe sobre la Topografía Médica de Cienfuegos''; 
— la k 'Acción del cloroformo en los pulmones 11 ; — "Un regla- 
mento para establecer un Centro general de vacuna en la 
Habana 1 . "Un informe sobre calificación de heridas 11 . — 
"Los cementerios considerados desde el punto de vista 
higiénico' 1 , que fué reproducido por varios periódicos na- 
cionales y extranjeros, dando origen á, otro, bajo el título 
de "Emanaciones de los Cementerios", siguiendo en orden 
cronológico los siguientes: — "Aguas minerales de la Isla 
de Pinos 11 . — "Informe relativo á las medidas profilácticas 
contra el cólera asiático 11 . — Preceptos higiénicos para el 
caso de una invasión colérica. 1 ' — Tétanos traumático 11 . — 
"Vacuna 11 . — "Influencia del traumatismo en el palu- 
dismo." 

— Consultas en causa por homicidio. 

— Inconvenientes y peligros de los conductores aéreos 
del alumbrado eléctrico. 

— Reflexiones sobre Demografía é Hidrología. 

— Notas Bibliográficas. 

— Comunicación sobre fiebre amarilla. 

— Comunicación oral sobre hipertermias en los niños. 
—Ampliación del informe sobre vinos, en cansa contra 
la salud pública. 

-El Ür. Felipe Poey. 

—Notas para el estudio de la Hemató-quiluria. 

— Elogio del Dr. Nicolás .1. Gutiérrez. 



ACADEMIA PE CIENCIAS DE LA HABAX A 229 

— Contribución ;í la profilaxia de las liebres reinantes. 

— El Centro Médico de Matanzas. 

— Informe sobre la duración de anas heridas. 

— Informe soí>re la capacidad legal de un paralitico. 

— Infecciones en los niños de la primera infancia. 

— Notas históricas de la Academia (en forma de libro v 
que se distribuyó). 

— Elogio del Dr. Francisco Albear. 

— La evolución y el Darwinismo. 

— Nombre técnico y vulgar de un árbol cubano. 

— Contribución al estudio de los crustáceos de Cuba. 
Obra continuación del Dr. Gundlach, de mérito superior 
para los naturalistas. 

— La tuberculosis y la leche. 

— Informe sobre la veda de esponjas. 

— Informe sobre un tratamiento de la fiebre amarilla. 

— Informe en causa sobre sonambulismo, y responsabi- 
lidad. 

— El origen del hombre. 

V paso por alto muchos de ellos, temeroso, señores, 
como estoy, de cansar con ello vuestra benevolente aten- 
ción de estos momentos. 

Espíritu curioso el suyo, aborda como veis, todos los 
asuntos: Patología, Medicina- Legal, Higiene, Historia 
Natural. Anatomía Filosófica; todo lo desflora y toca, con 
igual ardor y con éxito igual. 

Así. la Ciencia comunica á ciertos hombres escogidos, 
esta suerte de embriaguez, que no ha de ser nunca domi- 
nada, — porque sólo la Ciencia ennoblece, depura, magni- 
fica y eleva la Humanidad. 

V no es esto todo: espíritu abierto á toda suerte de in- 
vestigaciones, el suyo, abraza con ardor el estudio de 
aquella Ciencia, la más joven y la que más sabe cautivar 
entre todas, la Antropología! 

V aquí, señores, he de confesar, que me sentiría muy á 
mis anchas si hubiera de estudiar ahora este aspecto de la 
vida científica de nuestro comprofesor: — y comprendo 
que podría hacerlo como quien dice amorosamente. — ya 
que e*. esa ciencia, objeto de mi devoción especial. — y ha 
permanecido tan viva en mí. la atracción con que me'fas- 



230 ANALES DE LA 



ciño y sedujo, desde los primeros años, — ay! demasiado 
distantes, de mi adolescencia. 

Pero creo que no es este, el momento oportuno de indi- 
car el lugar importante que Torralbas ocupó en el seno de 
la Sociedad Antropológica: y me reservo la libertad de ha- 
cerlo cumplidamente en su día, cuando llegue la ocasión, 
muy pronto desde luego, — de inaugurar los Museos Zooló- 
gico y de Antropología en el edificio, ad hoc, próximo á 
erigirse en el recinto de nuestra Universidad. 

Básteme decir por hoy que entre los principales estu- 
dios de Antropología debidos á la pluma de nuestro 
colega, figuran dignamente los siguientes: 

— "Antropología". "Desaparición de los seres supe- 
riores' 1 . 

— "Consideraciones sobre la Antropología de la Oc- 
ceanía." 

— "Los grupos satos en la especie humana '. 

— "La Etnografía del Japón." 

— "La evolución y los Aryas". 

Dichoso el! Su nombre queda para siempre asociado 
al nombre de los que componen la falange gloriosa desa- 
parecida, pero eternamente viva también, de los Felipe 
Poey, José Manuel Mestre. Antonio Bachiller y Morales, 

Antonio Mestre, Ignacio de Armas, José R. Montalvo 

Y advierto, que nada he dicho hasta aquí de los actos, de 
los hechos, de las creaciones á las cuales se une el nom- 
bre de nuestro cofrade. 

Pero no acabaría nunca, señores, si quisiese mencionar 
sus títulos científicos y literarios, que son en realidad nu- 
merosos; — como son más numerosos que ellos, los servi- 
cios prestados á las diversas Sociedades que se honraron, 
teniéndolo en su seno como miembro suyo — como fueron 
numerosísimos también, los proyectos que incubaba en su 
mente, y que una muerte cruel cortó en su noble propósito. 

Pues Torralbas murió, así puede decirse, en la brecha, 
en plena actividad mental — é inclinó su cabeza para siem- 
pre sobre la mesa de trabajo, cerrando allí una existencia 
consagrada por entero al estudio. 

\ que tal fin digno fué de tal vida, es, — como noble en 
sí para él, — edificante}' consolador para tocios nosotros! 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 231 

La historia de semejante hombre es herencia preciosa 
para esta casa que le dio asilo durante tantos años; — como 
lo es para su familia á la cual sabía hacer digna de él; — 
digna de llevar su nombre, y digna también de perpe- 
tuarlo. 

Pascal ha dicho en algún lugar de sus obras que k 'los 
k ' hombres no pudiendo vencer la muerte se han puesto 
" de acuerdo para no pensar en ella" 

Nuestro deber, señores, es cuando menos, el de conser- 
var el recuerdo de los que nos han abandonado por siem- 
pre, después de haber cooperado en la obra común por su 
notoriedad, sus enseñanzas, y sus labores. 

Pero ¿qué digo? La muerte de nuestro compañero y 
amigo Dr. Torralbas no nos ha separado de él: — va que 
por el alto ministerio del afecto no interrumpido, y por 
la solidaridad que existe entre una existencia y otra, se 
realiza la continuidad de la vida, en el misterio de ultra- 
tumba. Los muertos no han dejado totalmente de vivir, 
cuando amigos suyos conservan presente su recuerdo, y 
continúan con ellos, — en esa suerte de intimidad moral, — 
la plática un momento interrumpida. Porque, entre tanto, 
y bajo el encanto de la. mirada y de la sonrisa que se di- 
cen extintas para siempre, — y gozando de ellas todavía, — 
los supervivientes conservan en sí mismos, algo más que 
la imagen del muerto, y que el eco de su voz amiga; — ya 
que heredan realmente, una chispa de esta vida que pa- . 
rece acabada, — y que mezclan á su propia inteligencia 
algo del pensamiento de aquel que ya dejó de ser. 

La existencia continúa así evolucionando de un hom- 
bre á todos los demás, por el intermedio de aquellos que 
supieron amarlo. (Elíseo Reclus). 



9.QQ 



ANALES DE LA 



ELOGIO FÚNEBRE DEL DE. VICENTE B. VALLES 

POR EL- 

Doctor Enrique E. Barnet 



Esta noche es noche de dolor. Nuestra sala se viste 
de luto y nuestros corazones se hinchen de tristeza, porque 
nos hallamos aquí congregados para rendir un tributo de 
gratitud y de amor a un hombre ilustre, ya desaparecido', 
miembro de esta Corporación; no por llenar un precepto 
reglamentario, sino por cumplir un mandato del sentimien- 
to, una orden del corazón, qué obliga mas á la obediencia 
que los deberes consignados en reglamentos ó estatuios 
para actos de esta naturaleza. 

En este templo de la ciencia la sesión de hoy no esta de- 
dicada a la ciencia, sino á la conciencia. Esta noche el 
cerebro permanece quieto, para que se eleve el espíritu y 
se establezca entre todos los aquí presentes la solidaridad 
• leí sentimiento y recordar al eterno ausente, sin necesi- 
dad de palabras elocuentes, de que carezco, sino sólo por 
invocación de su memoria, porque como dice un prover- 
bio alemán: "Lo que viene del corazón, va al corazón 
sin necesidad de palabras." 

En estos momentos no brotan ideas, sino lamentos y no 
debemos dirigirla mirada hacia adelante para contemplar 
á los que vienen, como símbolo de esperanza, sino mirar 
hacia a ti as, como emblema del recuerdo, para pensar en 
el que nos abandonó para siempre y colocar sobre su tum- 
ba una guirnalda de adelfas, rociada con nuestro llanto y 
ungida con nuestro alecto. 

¡Hace ya dos años y medio que murió un gran médico, 
que duerme su sueño eterno: Vicente Benito Valdés! 

El día 21 de mayo de 1903 la ciudad de la Habana fué 
dolorosamente sorprendida con la noticia del fallecimiento 
del Dr. Vicente Benito Valdés. Su muerte resultó real- 
mente una sorpresa. Todos veían en él un organismo 
débil y enfermo, sin fuerza ni energía corporal para resis- 
tir la acechanzas déla muerte: pero así venía viviendo 



ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 




Dr. Vicente B. Valdés. 



Nació *2Í marzo de 1837. 



r mavo 21 <!<■ 1903. 



ACADEMIA DE CIENCIA* HE LA IIABAW 233 

hacía ya varios años y nadie le podía presumir un fin tan 
próximo. Murió una tarde, con el Ocaso del sol T sin más 

compañero á su lado que su fiel sirviente, en la casa de 
su residencia, altos de Amistad 88. Una angina de pe- 
cho, dice la ciencia médica. que lo llevó al sepulcro, con- 
forme al certilicado -de defunción expedido por su amigo 
queridísimo el Dr. Miguel Riva, 

Los periódicos dé la capital enlutaron sus columna- y 
dedicaron sentidos artículos aquilatando sus méritos y sus 
virtudes; las sociedades científicas suspendieron sus sesio- 
nes é invitaron a sus asociados ¡í concurrir al sepelio, y 
sus amigos, compañeros y clientes agradecidos concurrie- 
ron á la casa de muerte para acompañar su cadáver al lu- 
gar del eterno descanso, significando ('«manifestando todos 
con estas demostraciones el profundo sentimiento con que 
veían desaparecer de la escena de la vida á un hombre 
ilustre, modesto, -auto, bondadoso, que por largos años 
había contribuido al progreso de su patria y derramado á 
manos llenas entre los necesitados los auxilios de sn pro- 
fesión á la par que la ternura de su alma. 

Vicente Benito Valdes nació en la Habana el día 21 de 
marzo de 1837. Murió, pues, á los (i(j años y dos meses 
de edad. 

Cursó los estudios preparatorios ó fundamentales, que 
se llamaban entonces de Filosofía, en el Seminario de San 
(.'arlos de esta ciudad, con el propósito de dedicarse á la 
carrera eclesiástica, hacia la que le llevaban sus naturales 
inclinaciones ó quizás cierta dosis de amargura por la na- 
tural timidez de ponerse en abierto contacto con una so- 
ciedad con la qué había de girar en otra órbita de la vida 
y que pudiera tener en desdeñoso menosprecio la humil- 
dad de su origen. Intentó, pues, hacerse sacerdote de la 
religión católica: más debido á la influencia decisiva que 
ejercieron en su espíritu las sabias lecciones de su maes- 
tro el Dr. Ramón Zambrana. cuyo nombre todavía se pro- 
nuncia con admiración y respeto, adoptó el sacerdocio de 
otra religión, la de la Medicina, que le abrió de par en 
par las puertas de su templo augusto y solemne como a 
uno de sus mayores dignatarios. 

Tomó el grado de Bachiller en Ciencias en nuestra Uní- 



234 ANALES tofi LA 



versidad el día 23 de julio de 1859; el de Bachiller en 
Medicina el 3 de noviembre de 1863, y el de Licenciado 
en la propia facultad el 30 de septiembre de 1865, es 
decir, cuando contaba 28 años de edad. En todas las asig- 
naturas, sólidamente estudiadas de su carrera universita- 
ria, así como en los ejercicios de los grados, realizó la 
aspiración vehemente del alumno que durante el curso, 
día por día, trabaja sin tregua para alcanzar la codiciada 
y honrosa nota de Sobresaliente, a pesar de que le era ne- 
cesario distraer gran parte de su tiempo dando lecciones 
en diversos colegios para la subvención de las atenciones 
primordiales de la vida, entre ellas el sostenimiento de un 
ser en quien reconcentró todos sus afectos, como ídolo 
único, como faro salvador que le guiase en la obscura ruta 
de su vida: su pobre madre! 

En virtud de sus brillantes estudios en el Seminario de 
San Carlos, la Uuiversidad le concedió gratis todas las 
matrículas y los derechos de grado, haciéndose merecedor 
á esta gracia durante los sucesivos cursos de la carrera. 

Una vez en posesión del ansiado título que le autorizaba 
para el ejercicio profesional, dedicóse con verdadero em- 
peño á la práctica de la carrera y á prestar su concurso 
meritísimo a todos los centros que reclamaban el auxilio 
de su poderosa inteligencia é incesante actividad. Así 
vemos cómo en 11 de agosto de 1867 fué nombrado socio 
facultativo de la Sección de Ciencias del "Liceo Artístico 
y Literario de la Habana"; en 11 de octubre de 1879 so- 
cio fundador de la * 'Sociedad de Estudios Clínicos' 1 ; en 31 
de enero de 1881, socio numerario de la "Sociedad Eco- 
nómica de Amigos del País. 1 ' Desempeñó distintos car- 
gos, incluso la Presidencia, en la "Asociación Médica de 
Socorros Mutuos' 1 , y en 1.° de marzo de 1901, renunció á 
los beneficios que como socio vitalicio le concedían los 
estatutos de la Asociación y continuó abonando hasta su 
muerte las cuotas bimensuales. Contribuyó con sus pode- 
rosas gestiones á la constitución de la "Asociación Médico- 
Farmacéutica de la Isla de Cuba", de la que fué Presiden- 
te fundador y después Presidente de Honor, y en la que 
dio lectura el 28 de junio de 1900 á su magistral discurso 
de despedida, quizás el último de sus trabajos literarios. 



ACAhKMIA 1>K CIENCIAS l">K LA 11AUANA 235 

Fué miembro de la Junta Superior de Sanidad durante 
el regimeD colonial, \ e] Gróbierno déla [ntervención ame- 
ricana le llevó también al seno de la propia Junta, en la 
que prestí"» relevantes servicios con el caudal de su lumi- 
nosa inteligencia v sus profundos conocimientos en mate- 
ria de Higiene Publica y de reglamentación sanitaria. 

A poco de haber alcanzado el título de Licenciado en 
Medicina, obtuvo el puesto de médico interno del Hospi- 
tal de "San Felipe y Santiago" de esta ciudad, el que 
renunció luego para ir á ejercer al campo, á la Güira, don- 
de permaneció unos ocho meses, volviendo á la Habana 
para establecerse en el barrio de Monserrate, donde no 
pocas familias recuerdan aún con cariño y gratitud sus efi- 
caces servicios. Hacia fines de 1869 fué nombrado médi- 
co interno del Asilo de Enajenados de Mazorra, pro- 
porcionándole e-te cargóla oportunidad de adquirirlos 
grandes conocimientos que llegó á poseer sobre las afec- 
ciones mentales y de que dio múltiples pruebas en sus 
notables informes médico-légale.- presentados a esta Aca- 
demia. En 1S72 renunció su empleo de Mazorra, para 
volver al rudo ejercicio en el campo, por haberle propor- 
cionado su amigo D. Francisco Calderón y Kessel varios 
contratos ó igualas en Arcos de Canasí. donde permane- 
ció hasta el fallecimiento de su adorada madre, en 1874, 
motivo éste, unido al mal estado de su salud, (pie le deci- 
dió á regresar á la Habana. Durante su permanencia en 
Canasí. acudió de nuevo á la Universidad en demanda del 
título de Doctor que le fué conferido en 20 de marzo de 
1872, siendo su padrino el Dr. Felipe F. Rodríguez, reei 
biendo la investidura, el Id de abril del propio año. 

S¡i tesis de Doctorado fué la siguiente: 

¿És admisible la locura 'parcial ó transitoria cu él estado 
actual de la ciencia? 

En la Habana permaneció cerca di 1 dos años sin dedi- 
carse á las tareas profesionales, hasta que obtuvo un em- 
pleo en el establecimiento hidroterápico de Belot, que 
adquirió después por compra en sociedad con el Dr. Emi- 
liano Xúüez y que por circunstancias que no son del caso 
tuvo que adjudicárselo nuevamente el Dr. Belot. Enton- 
votvió Valdés al ejercicio de la carrera puramente 



236 LES DE LA 



médica en ésta ciudad, para alcanzar los éxitos que le pro- 
porcionaron con justicia tanta reputación y tanta nom- 
bradla. 

Pero aparte de las tarcas propias de la numerosísima 
clientela que llego ;í adquirir, el campo más extenso y Se- 
cundo en que pudo desplegar las dotes de su intelecto, de 
su ilustración y de su laboriosidad, fué en esta Academia, 
que tuvo la honra de contarle cutre sus miembros unís 
preclaros, que conmemora hoy su pérdida irreparable y 
guarda'sü recuerdo con ia veneración y el respeto á que 
es acreedor por sus altísimos merecimientos. Ingresó en 
esta Corporación como Académico de número el día 12 de 
noviembre de 1876, y en 13 de julio de L902, á reitera- 
das instancias suyas, fundadas en sus múltiples ocupacio- 
ciones particulares v su mal estado de salud, se le declaró 
excedente, no sin antes conferírsele el título de Académi- 
co de Mérito y sin que espontánea é insistentemente re- 
clamase los recibos mensuales para no dejar de contribuir 
con su auxilio pecuniario, ya que.no con su labor intelec- 
tual, al prestigio y al sostenimiento de esta casa que tanto 
amó y que tanto abrillante'). 

Su discurso inaugural, leído en la sesión del 8 de abril 
de 1877, fué una erudita disertación "apoyada en obser- 
vaciones y rica en buena doctrina' 1 que llevaba por título 
"Reflexiones en contra de la etiología palúdea del téta- 
nos", tanto más notable cuanto que en aquella fecha no 
habían sido descubiertos aún los gérmenes del paludismo 
y del tétanos. Aquel discurso fué el comienzo de una 
serie de trabajos del infatigable obrero de la ciencia y que 
se encuentran á cada página en los Anales de esta Corpo- 
ración y en los trabajos de la Comisión de Medicina Le- 
gal é Higiene Pública de la misma. Así vemos (pie se 
van sucediendo un "Informe acerca del Arancel de 1844 
para los profesores de Medicina y Cirugía", otro relativo 
á una Memoria intitulada "Consejos á las madres de fa- 
milia para evitar la tuberculosis en sus hijos, escritos al 
¡tlcauce de ellas"; otro "Informe sobre jurados calificado- 
res de los honorarios devengados porprofesores médicos"; 
otro "Informe y Reglamento para los jurados calificadores 
de honorarios médicos"; una disertación sobre la "Necesi- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 2o I 

dad de una buena estadística medica en la Isla de Tuba. 
Condiciones que debe Henar. Moción elevada al Gobier- 
no (¡enerar 1 ; un "Informe relativo a' la Fábrica de abonos 

químicos y a' su influencia, en la salud pública"; unas "Ins- 
trucciones reglamentarias para la Estadística Médica y 
Sanitaria en esta Isla"; ¿ma "Clasificación patológica para 
la Estadística Médica"; un 'informe sobre un depósito y 
fábrica de abonos"; un trabajo "Acerca del tratamiento 
de la Malaria por las preparaciones de azufre"; otro sobre 
"La Fiebre Tifoidea en la Isla de Cuba", y una "Nota re- 
ferente á la actual epidemia de Disentería". Aparte de 
esto, múltiples notas que aparecen en los Anales y cerca 
de cuarenta informes médico-legales referentes á honora- 
rios, á lesionados y á enajenados, y que si fueran todos 
coleccionados formarían un libro de no escasas dimensio- 
nes que daría prueba bien manifiesta y útilísima de la 
fecundidad y pericia del eximio compañero. 



Hasta aquí el académico, el miembro délas sociedades 
profesionales. La laboriosidad científica del Dr. Valdés 
hubiera quedado ampliamente satisfecha con la realización 
de los trabajos antes mencionados en el seno de esta Aca- 
demia y otras corporaciones análogas de que formó parte. 
Más es necesario contemplarlo también en el ejercicio 
cuotidiano de la carrera para apreciar la sabiduría, el ca- 
rácter, la abnegación y la bondad con que aquel ministro 
de la Medicina desempeñaba su noble apostolado. Antes 
que todo, era un médico genwinamente cubano, formado en 
la Universidad de la Habana, sin que recibiera de ningu- 
na escuela extraña caudal para sus conocimientos ni ele- 
mentos para su cultura médica. Sólo abandonó a' Cuba 
durante la época del bloqueo para trasladarse á la vecina 
República de México, y regresar a la patria tan pronto 
como cesó aquel estado anómalo y peligroso. Aunque 
bebiera la ciencia en la fuente de libros y publicaciones 
extranjeras, su característica consistía en ser un alumno 
exclusiva de nuestra Universidad, demostrando á la par 
con su ejemplo que la ciencia no es patrimonio de ningún 
país, sino de sus enamorados constantes que la persiguen 
y cultivan 



238 ANALES DE LA 



Discípulo predilecto de aquel gran clínico que se llamó 
Félix Griralt, supo seguir la senda trazada por su eminente 
maestro para continuar entre nosotros la preponderancia 
y la ventaja de la clínica ante la cabecera del enfermo, sin 
menoscabo, sin embargo, de las grandes conquistas del 
Laboratorio ó de la Bacteriología como auxiliares pode- 
rosos de aquélla. Ni el químico ni el bacteriólogo podrán 
jamás anular al médico, que á su experiencia clínica aune 
los recursos valiosos que para el diagnóstico y el trata- 
miento le aporten aquellos nuevos elementos de juicio. 
Yaldés era el clínico que sabía aprovecharse oportuna- 
mente de estos recursos, y de este modo constituía el tipo 
del práctico sagaz é ilustrado, tipo (pie va haciéndose cada, 
vez más raro y que no sería extraño desapareciera por 
completo, merced á las exageraciones ó entusiasmos con 
que se toman por lo general los progresos ó adelantos de 
las ciencias, sobre todo de la Medicina. 

A la cabecera del enfermo recurría Yaldés al caudal 
inmenso de sus conocimientos, de una manera tan propia, 
tan especial, que le daba un sello peculiarísimo, haciéndo- 
le aparecer como en el cumplimiento de una misión evan- 
gélica. A todos cuantos le rodeaban junto á un lecho de 
dolor, inspiraba respeto: á los familiares esperanza, á los 
enfermos consuelo, á los compañeros afecto y veneración. 
Parecía que entraba circundado de luz para hacer desapa- 
recer las sombras de la duda, de la desesperación y de la 
muerte. Los que morían, morían satisfechos de que les 
hubiese visto, y ni un hermano, ni un hijo, ni un padre, 
ni una madre, lanzó jamás un grito de reconvención ó re- 
proche por una pérdida acaecida en sus manos. 

Era además para sus compañeros una norma de exqui- 
sita corrección y de legendaria caballerosidad. No tuvo 
entre el cuerpo médico ni un enemigo y, á pesar de su 
extensa clientela, ni despertó ambiciones ni provocóre< e 
los entre los demás médicos. Con su presencia se impo- 
nía: era realmente un carácter. Su fuerza consistía en su 
bondad. 

Como patriota, siempre estuvo en el puesto que le se- 
ñalaban su amor inmenso a' Cuín \ su condición de cuba- 
no partidario decidido de la independencia. La causa 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 230 

patria encontró siempre en él un entusiasta auxiliar, favo- 
reciéndola constantemente con cuantos recursos le era 
dable disponer. 

Vivió como murió: célibe y solo. Jamás hizo derramar 
una lágrima. Las que se vertieron por él fueron á su 
muerte. Era un verdadero sacerdote de la ciencia, médi- 
ca, (pie formaba su religión. No constituyó familia. Sü 
familia eran los enfermos, los necesitados y los compa- 
ñeros. 

No dejó herederos ni bienes de fortuna. A los pocos 
meses de su fallecimiento pudo verse en la Gaveta Oficial 
y en los periódicos de la ciudad un Edicto sacando á pu- 
blica subasta sus muebles, joyas, instrumentos, libros, co- 
che y caballo, tasado Lodo en $2.423.94 oro español, para 
satisfacer no sé cuáles atenciones, quizás los gastos de su 
entierro, porque su muerte no originó ninguno. Murió 
sin enfermedad. Se nos marchó en un vuelo callado: alzó 
las alas y desapareció. 

Su organismo no consistía sino en la cantidad suficiente 
de materia para hacerse visible á los ojos humanos. Era 
una grande alma contenida en una estrecha envoltura. 
Algunos creyentes lo creían un ángel de salvación. Hu- 
biera podido decirse que era como un préstamo concedi- 
do por Dios á los hombres, un mensajero en el mundo de 
consuelo y esperanza, pendiente siempre del cielo por 
hilos invisibles para que ni siquiera gravitase. sobre el haz 
de la tierra. 

Así vivió y murió este hombre extraordinario. Su le- 
cho de muerte fué regado con llanto de madres, de hijas, 
de esposas. Al llegar á su tumba, le esperaban también 
mujeres agradecidas con floresjy lágrimas. En esta noche 
solemne aquí vienen igualmente, cubiertas de luto, á ren- 
dir piadoso homenaje á la virtud, á la generosidad y á la 
ciencia del médico ejemplar que se llamó en el mundo 
Vicente Benito Valdés. 

Viva por siempre en nuestra memoria como modelo que 
imitar y duerma en paz' su sueño eterno rodeado de las 
bendiciones de cuantos le amaron y alcanzaron sus bene 
ficios! 



240 ANALES DE LA 



ficta de ia sesión pública ordinaria de! día 22 de diciembre de 1905 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes.— De nú/mero: Dres. E. Acosta. — E. B. Barnet. 
—I. Calvo. — T. V. ( clonado. — M. Delfín. — J. Jacobsen. — J. Le-Roy.— M. 
Ruiz Casabó. — E. Saladrigas. — P. Valdés Ragúes. 

Leídas las actas de las sesiones publica ordinaria de 24 de noviembre 
y fúnebre de (> de diciembre fueron aprobadas. 

La Secretaría dá cuenta del movimiento déla Biblioteca y de las 
siguientes comunicaciones: 

Entrada. — De la Secretaría de Gobernación, escritos números 24.990, 
L } (>.14!>. 26.150, sobre preparados farmacéuticos. 

Del Sr. Luis García. Carbonell, participando haber tomado posesión 
de la Jefatura del Servicio Meteorológico de la República. 

Del Juzgado Xorte. remitiendo á informe expediente sobre fósforos. 

Del mismo, id. id. id. sobre alcoholes. 

Salida. — Al Dr. Eduardo Plá. dándole las gracias por su donativo de 
obras para la Biblioteca. 

Al Dr. Enrique López, id., id., id. 

Entrando en la. orden del día. la presidencia concede la palabra a! Dr. 
Enrique Saladrigas, quien renuncia su turno en favor del Dr. Manad Del- 
fín, el (pie usa de la palabra dando lectura á su trabajo anunciado sobre 
el Dengue. 

Después de su lectura hace algunas consideraciones sobre el contagio 
de e-te mal. estimando el mosquito como agente trasmisor de la enfer- 
medad, por virtud de haberle observado en abundancia en los casos en 
que el mal se ha propagado con facilidad. 

El Dr. Coronado, apoya al Dr. Delfín en este criterio, expresa algunas 
consideraciones acercarle este particular y también participade laopinión 
del Dr. Delfín, acerca de la benignidad pronostica de este mal. Ha asisti. 
do á un señor de f):¡ años en el cual el descenso término llegó á 34° que 
apenas pudo combatir por el estado desús arterias y sin embargo, sin 
tratamiento alguno, sin haber usado de ninguna medicina, se salvó, por 
más (pie fuese larga y grave su convalecencia. 

Habladespués de las experiencia- que deben hacerse con los mosquitos) 
las «pie entiende fáciles, para poder comprobar si es ó nó el agente tras. 
misor. Denuncia al Dr. Barnet. que esta presente, los pozosMouras como 
criaderos de mosquitos. 

El Dr. s,nilns Fernández, con este motivo, quiere recordar si los poz..s 
Mouras tienen ó nó comunicación con el aire, que él entiende no debie- 
ran tenerla. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 241 

El Dr. Barnet, usó de la palabra para expresar que el principio en que 
descansa el concepto de los pozos Mouras, se lia adulterado en la Haba- 
na, hasta el punto que se les hace comunicar con el exterior, cosa que no 
debe ser y también se ha venido tolerando esto, que ahora el Departa. 
mentó de Sanidad, viene exigiendo que se coloquen telas metálicas en la 
boca de esas sifas ó comunicaciones con el aire exterior. 

Con este motivo, explican algunos de estos defectos los Dres. Corona- 
do y Delfín, extendiéndose este último académico en consideraciones so- 
bre nuestro alcantarillado que resultará por este motivo malo, y al mos- 
quito nof)odrá combatírsele nunca con seguridad ni severidad. 

Terminada esta discusión el Secretario dio lectura al trabajo que acer- 
ca de LOS TERREMOTOS: ALGUNAS MANIFESTACIONES VOL- 
CÁNICAS Y CAUSAS QUE LA DETERMINAN, remitió el Sr. Stépha- 
no Calcavecchia y Rabboni, á esta Academia. 

Al terminar la lectura de tan interesante trabajo la Presidencia, ha- 
ciéndose eco de los señores académicos hace llegar á su autor la más 
cumplida enhorabuena y concede la palabra al Dr. Enrique Saladrigas 
Este, en vista del poco tiempo que le resta para cumplir el reglamentario 
de la sesión, solicita sea pospuesto su trabajo sobre gonococcias y gono- 
hemias, para la próxima, en la que se le reservará un turno. 

Acordada de conformidad la petición del Dr. Saladrigas se dio por 
terminada la sesión. 



242 ANALES DE LA 



EIL DENGUE 

POR EL 

DE. M. DELFÍN 
fSesión del 13 de diciembre 1905.) 

En el año de 1897 reinó en esta ciudad bajo forma epi- 
démica la enfermedad conocida con el nombre de "Den- 
gue"; desde esa fecha no se había presentado esa afección 
en nuestro territorio. 

lía reinado en la Habana con todos los caracteres que le 
asignamos en un trabajo que en colaboración con el Doc- 
tor T. Coronado publicamos en la Crónica Médica. Enton- 
ces expusimos sus diversas modalidades y establecimos su 
diagnóstico diferencial en presencia de las afecciones rei- 
nantes en aquellos momentos, que eran el sarampión, la 
escarlatina y las viruelas. También hubimos de distinguir- 
le de la roseóla; pero nada dijimos de sus diferencias de la 
fiebre amarilla y las infecciones intestinales. 

El Dengue, señores, es una fiebre eruptiva, peculiar de 
nuestra zona, que se caracteriza por su poca elevación tér- 
mica en la generalidad de los casos, por un quebranta- 
miento de fuerzas, por dolores en las piernas y en los bra- 
zos v en las articulaciones en general, por un ciclo deter- 
minado, pues su duración suele no exceder de cinco días. 

Cuanto á la erupción puede clasificarse de polimorfa, si 
bien presenta casi siempre la forma morbillar ó sarampio- 
nosa, aunque formando zonas. Invade primero las muco- 
sas v aparece luego en la cara, el pecho y t<>do el cuerpo. 

No es siempre la erupción la señal de la enfermedad, lo 
cual resulta en todas las liebres eruptivas, pues en una 
epidemia se ven casos de fiebres dengosas sin erupción 
perceptible, y se ve la erupción sin fiebre alguna si bien 
precedida de dolores articulares, que suelen ser el sín- 
toma más constante. La erupción puede circunscribirse a 
las mucosa--: conjuntivas, mucosa bucal y uretral (disuria.) 
pero lo común es que aparezca en la cara, ose generalice 



\< a m:\il A 1>K CIENCIAS i > i-; i.a iiai;\.\\ L'4.'! 



a iodo el cuerpo. He nodulo su polimorfismo, mayor en el 
adulto que en el niño, y en aquel más rojo. ;í veces rojo 
frambuesa y unís persistente; sin grandes máculas al nivel 
de la piel ó notables pápulas que se extienden semejando 
erisipela en la cara y en el pecho. La erupción va lenta- 
mente perdiendo su color, y en la piel del niño queda 
una ligara coloración violácea (pie también desaparecerá a' 
los cuatro ó seis días de iniciada. En los adultos v aún en 
los niños de la segunda infancia, queda picazón tanmoles- 
ta que produce insomnio; esta picazón depende de la for- 
ma que tome la erupción; si es muy extensa suele produ- 
cir picazón, pero si se circunscribe y es poco pronunciada 
no deja semejante molestia ó solo dura algunas lloras. No 
he notado descamación. 

El Dengue no aparece repentinamente, lo (pie con él 
resulta es que se viene á diagnosticar por los síntomas 
más culminante-. 

La fiebre del Dengue es con frecuencia de descenso 
matinal; debuta con .'58° y llega hasta 39°-5, y en muchos 
casos hasta 40°; por lo regular no se señala por oscilacio- 
nes harmónicas, y se sostiene pareja durante la enferme- 
dad. A veces la fiebre es nula, como -dejo dicho. 

lie observado en la actual epidemia que la liebre llega 
á su mayor altura al cuarto día para bajar al (plinto á la 
normal. Tan cierto es para mí su ciclo febril, que no me 
he inquietado nunca al ver que en el cuarto día, por la 
noche, el termómetro señalaba 40-5; lie pronosticado siem- 
pre con éxito, que al siguiente día vendría la apirexia, y 
así ha sucedido. 

El quebrantamiento de fuerzas y los dolores articulares 
son en casi la totalidad de los casos el síntoma caracterís- 
tico; en los adultos, semeja un estado reumático, y en los 
niños se nota que desean la cama á causa de que todo mo- 
vimiento al tenerlo en brazos exacerba sus dolores. 

La lengua se conserva siempre limpia, pues si se vuel- 
ve saburra! es deludo á que el enfermo se alimenta ó á la 
coincidencia de una ingesta con que suelen debutar casi 
todas las enfermedades aguda-. 

Las amígdalas, el velo del paladar, la bóveda palatina y 
casi toda la mucosa bucal se enrojece, los adultos y los 



244 AÑALES útt LA 

niños que ya saben expresarse, se quejan de dolor de gar 
ganta, que es siempre pasajero. 

El vientre se conserva en estado normal, flácidas sus 
paredes y sin abultamiento; pero se nota una mareada ten- 
dencia ala constipación; sólo en los casos de ingesta, con- 
comitante es cuando el vientre se pone duro ó timpánico. 
El apetito no desaparece, en algunos casos sólo se atenúa. 

El pulso tiene tan poca frecuencia, (pie no guarda rela- 
ción con el estado febril, sobre todo, en los casos en que 
el Dengue no se halla complicado con una ingesta ó una 
bronquitis. El Dengue es una enfermedad que no suele 
repetir. 

El dignóstico diferencial del Dengue con la liebre ama- 
rilla es altamente importante. 

El Dengue tiene los dolores articulares y el quebranta- 
miento de fuerzas de la fiebre amarilla, y por su inicio pu- 
diera confundirse con el vómito negro; pero en el Dengue 
no hay albuminuria] rara vez se presentan fenómenos de 
saburra gástrica; ni íctero de ninguna clase; y si hay vó- 
mitos estos no son más que de alguna substancia no dige- 
rida y por excepción. El estado general del Dengue no es 
de depresión cerebral, sino muy excepcionalmente. La du- 
ración fija el diagnóstico, más que cualquier otro motivo. 
La inyección de las mucosas impide por completo tomar 
como fiebre amarilla lo que es realmente un caso de 
Dengue. 

Pudiera el Dengue confundirse con esas erupciones fe- 
briles de origen intestinal que son tan frecuentes: pero hay 
varios elementos de diagnóstico sumamente decisivos: es- 
tado de la lengua y del vientre, la duración de la enfer- 
medad y de la manera de iniciarse ambas afecciones; sólo 
cuando el Dengue debuta con ingesta, es cuando nos ve- 
mos perplejos para hacer un diagnóstico inmediato; pero 
los dolores articulares, el estado epidémico y la duración, 
pudieran resolver nuestro problema. En las erupciones de 
origen intestinal el estado saburra! es más persistente y la 
fiebre suele no ser tan baja como en el Dengue. 

En nuestro trabajo de 1897 lijamos el diagnóstico dife- 
rencial del Dengue con la viruela, la roseóla y el saram- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 24.") 

pión. Nada nuevo tenemos que añadir a lo que entonces 
dijimos. 

Tratamiento. — Yo acostumbro, cuando soy llamado para 
ver un niño que resurta atacado del Dengue á prescribirle: 
dieta absoluta, una poción sudorífica y más tarde un pur- 
gante, y sostengo el vientre libre por medio de papelillos 
de magnesia y sal de la Rochela, tomados de hora en ho- 
ra. Si la temperatura se eleva demasiado doy un baño, 
y cuando domina el estado de excitación é insomnio doy 
baños templados. No empleo la quinina ni la euquinina, 
por temor á la excitación nerviosa. 

En el caso de un niño de cinco meses de edad á quien 
administré el laxol (palmacristi, alcohol y azúcar mineral) 
obtuve buena buena acción purgante; pero el niño cayó 
inmediatamente en una excitación é insomnio que me obli- 
garon á recurrir á los baños tibios, con los cuales logré 
que el niño saliera de un estado bastante grave. 

En la convalecencia del Dengue he visto, en los niños. 
los descensos de temperatura á 35° que han alarmado á 
las familias; este síntoma es pasajero y se domina con tó- 
nicos; entre éstos el extracto fluido de Kola. También he 
observado el insomnio que desaparece rápidamente por 
medio de los baños tibios. Puedo, sin embargo, asegurar 
que, cuando se ha llevado con rigor la dieta absoluta, no 
suelen presentarse esas y otras complicaciones en el curso 
ó la convalecencia de la enfermedad. Pues no debemos 
olvidar que en todos los estados febriles agudos el aparato 
digestivo digiere siempre mal, y el alimento, cualquiera que 
sea, complica la enfermedad. El pronóstico es siempre fa- 
vorable. 

El Dengue es una fiebre eruptiva contagiosa; su tras- 
misión no está bien estudiada; en mi concepto no se tras- 
mite por los objetos que han estado en contacto con el 
dengoso, y sí sólo directamente, quizá sea el mosquito su 
medio de trasmisión; pues yo he podido ver lo siguiente: 
una señora no inmune acude á una casa donde hay un 
niño con Dengue, adquiere la enfermedad á los pocos días 
de su visita, pero á dicha señora la visitaban antes otros fa- 
miliares del niño sin que se hubiera contagiado hasta que 
acudió á la casa del enfermo. En una casa cae un niño con 



246 ANALES DE LA 



Dengue, los otros niños de la casa, no inmunes, no con- 
traen la enfermedad; pero llegan otros niños de Matanzas 
á la casa y el más chico contrae el Dengue. Estos hechos 
no nos explican el modo de contagiarse, pero nos han he- 
cho pensar en la inoculación por medio del mosquito. 

No afirmo nada, sólo apunto una sospecha que podrán 
confirmar ó disipar nuestros bacteriólogos y nuestros mé- 
dicos de hospitales. 

Desde los primeros días dé diciembre ha desaparecido 
el Dengue, al menos no veo enfermos de esta dolencia, 



LOS TERREMOTOS 



ALGUNAS MANIFESTACIONES VOLCÁNICAS Y CAUSAS QUE 
LAS DETERMINAN 

por el Sr. Stefano Calcavecchia 
(Sesión (1*1 22 de diciembre de 1905.) 

Las recientes erupciones del Vesubio, y las que en el 
transcurso de estos últimos meses se han venido sucedien- 
do han llamado nuevamente la atención hacia los volcanes 
y las manifestaciones que de los mismos dependen. 

No pasa un siglo sin que los fenómenos volcánicos es- 
parzan dos ó tres veces la desolación sobre la .superficie 
de nuestro globo, y cada una de estas catástrofes vuelve 
á suscitar la vieja discusión sobre los volcanes y las causas 
á que debe atribuirse la renovación de su actividad. 

Disensión es esta de un carácter puramente platónico, 
pues aun cuando se conocieran exactamente esas cansas, 
no hay poder humano que alcance á remediarlas ni á mo- 
dificar siquiera sus pavorosos efectos. 

Por otra parte, al paso que los fenómenos volcánicos y 
los terremotos obedecen casi siempre al mismo origen, las 
funestas consecuencias que provocan son tan varias, y, á 
veces, tan instantáneas, que es de todo punto imposible 
atenuarlas. 

Casos hay, en efecto, en que sobrevienen inundaciones 
de lava que sepultan ricas y florecientes comarcas; otros 
«ai que fbrtísimas sacudidas siembran la ruina y el espanto 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 24 ¡ 

por toda una región; otros aun .en que el levantamiento 
de los fondos marinos produce terribles marejadas á'cuyo 
paso destructor desaparecen ciudades y habitantes 

No hay en la Naturaleza manifestación alguna que tan 
enorme influencia ejerza sobre su vida total como este am- 
plio cerco que las fuerzas endógenas nos han puesto; no 
hay manifestación alguna que haya excitado nunca tan 
vivo interés como el que despiertan estas verdaderas re- 
voluciones geológicas. 

Son éstas, indudablemente, los fenómenos más grandio- 
sos de la naturaleza, los fenómenos más misteriosos e im- 
previstos, los qué con extraordinaria fuerza destructora se 
desploman sobre el hombre, cuya potencia intelectual se 
esfuerza en vano para contrarrestarlos; los fenómenos que 
más profunda huella dejan en el espíritu y los (pie desde 
más remota fecha han impresionado la humana imagi- 
nación. 

No hay en el dominio de las Ciencias Naturales — si se 
exceptúa la rama astronómica — observaciones tan anti- 
guas como las que á los volcanes se refieren. 

Mas si bien es cierto que estos vienen atrayendo la aten- 
ción de la humanidad desde hace varios miles de años, no 
lo es menos que tanto la poderosa sugestión que el asunto 
ejerce sobre la imaginación, cuanto las dificultades con 
que tropieza este genero de exploraciones, han impedido 
las verdaderas indagaciones científicas, no habiendo salido 
en mucho tiempo las explicaciones de estos fenómenos 
del estrecho círculo de las tradiciones mitológicas. 

Nadie ignora que el Etna, único volcán activo conocido 
de los antiguos, era [tara nuestros remotos antepasados la 
puerta de entrada del mundo subterráneo subsistiendo en- 
tonces la creencia de que "Ephaestos" (Vulcano) había es- 
tablecido sus fraguas en el interior de la montaña, de 
donde salían brillantes chispas cuando se dedicaba á la 
misteriosa labor de producir los rayos de Júpiter. 

Luego se consideró) la actividad volcánica como con- 
secuencia de un grandioso incendio de capas carboníferas 
ú otras substancias subterráneas combustibles (Escuela de 
Werner) y posteriormente aun como un ascenso de la ma- 
teria fluida del interior de la tierra, ascenso que se atribuía 



248 



ANALES DE LA 



á la formación de nuevas capas sólidas sobre la cara inte- 
rior d,e la corteza ya solidificada: restringiendo cada vez 
más estas nuevas capas el espacio ocupado por la materia 
incandescente, determinaban un aumento de la presión 
que lograba al cabo vencer la resistencia de dicha envol- 
tura, al través de cuyos intersticios proyectábase la masa 
incandescente, dando lugar á las erupciones. 

Estas explicaciones, empero, lo mismo que otras de 
aquella época, no tenían más base que las variaciones que 
experimentaban los sistemas científicos, siendo así que ja- 
más se procedió seriamente á hacer investigaciones exac- 
tas sobre lo que realmente acontece durante las erupcio- 
nes y los terremotos. 

De unos treinta años á esta parte es cuando se ha ve- 
nido á aplicar al estudio de los fenómenos volcánicos los 
recursos que la Física, la Química y la Microscopía nos 
proporcionan, y por más que aun permanece oculta la 
causa fundamental de esas manifestaciones, quédanos el 
convencimiento de que estudiando el grupo total de las 
mismas, no tardaremos en adquirir el completo conoci- 
miento de cada fenómeno aislado. 

"Tan importantes y decisivos son los adelantos, que en 
"estas últimas decadas se han realizado en el estudio de 
"los fenómenos químicos que acompañan á toda erupción, 
"que, lejos de considerarlos como meras hipótesis, muy 
"bien podemos tenerlos en el alto concepto de verdade- 
ras conquistas de la Ciencia." 

El porvenir podrá rectificar y completar; mas nunca 
destruir. 



Si consultamos la Historia, veremos resaltar, como un 
hecho constante y positivo, la absoluta concomitancia que 
siempre ha existido entre los terremotos y otras diversas 
manifestaciones volcánicas. 

Strabon cita el caso de una ciudad de Fenicia ani- 
quilada por un terremoto; este terremoto se extendió 
hasta las islas Cíclades, se internó en Eubea y no cesó 
sino cuando se abrió la tierra en la campiña de Le- 



^^^ 'ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 249 

panto y salieron por la hendidura masas considerables 
de tierra y de fuego. 

Plinio cita un caso análogo, en que perecieron doce 
ciudades, bajo el reinado de Tiberio. 

En las catástrofes más notables del siglo pasado ve- 
mos igual yuxtaposición de fenómenos coi-respondientes, 
si no en todo al menos en la mayoría de los casos y 
en muy diferentes proporciones. 

En la Martinica, entre otros, el fenómeno que mayor 
número de victimas parece haber causado consistió en 
el violento y repentino desprendimiento de una canti- 
dad formidable de gases y vapores deletéreos, que im- 
pidieron á los habitantes huir ante el tremendo azote, 
paralizándolos y asfixiándolos, quemándolos finalmente, 
y aplastándolos bajo una verdadera lluvia de piedras y 
materias incandescentes. 

Vemos, pues, que las manifestaciones volcánicas — apar- 
te los terremotos — se traducen en importantísimas pro- 
yecciones de piedras y materias incandescentes, cuyo 
conjunto constituye la lava, comparable al vidrio en fu- 
sión, y además de vapor de agua y gases de todas clases, 
como el ácido sulfuroso, el ácido sulfídrico, el sulfúrico, 
el clorhídrico, etc. 

Preciosas indicaciones debe ofrecernos el examen de 
estos cuerpos para el estudio que deseamos emprender, y 
en este examen precisamente es, en nuestra opinión, don- 
de se halla la mejor guía para el conocimiento de las cau- 
sas de estos fenómenos geológicos. 



Si adoptamos la que me atreveré á llamar teoría '"sim- 
plista", en la consideración de lo que aconteció en la su- 
perficie del globo al comenzar el enfriamiento general de 
la masa terrestre, podremos decir que la totalidad de esta 
masa — que ya había pasado por el estado de combustión — 
no era entonces más que un cúmulo de cenizas y escorias 
en estado de fusión, cual otro enorme globo de vidrio. 

Los elementos necesarios para la ignición — y por con- 
secuencia para el desarrollo del calor — casi faltaban por 
completo, puesto que todas las reacciones susceptibles de 



250 ANALES DÉ LA 



producirse entre los diferentes euerpos componentes del 
globo terrestre ya se habían producido, y. en la ausencia 

de los fenómenos químicos, no era posible que se genera- 
se suficiente calor para mantener la fusión. 

A partir de este momento, la capa exterior empezó' á 
enfriarse, solidificándose poco á poco y aumentándose el 
espesor de la sólida corteza hasta el grado suficiente para 
formar una resistente envoltura, conservadora, por decir- 
lo así, del calor interno, todavía bastante elevado para 
mantener la masa en estado de fusión. 

En la remota época de que hablamos, el globo terres- 
tre se componía, pues, de una sólida envoltura que se po- 
día considerar fría hasta cierta profundidad, pero cuya 
temperatura iba gradualmente en aumento hasta llegar á 
una segunda zona de temperatura bastante elevada aún 
para que las materias en ella contenidas se hallasen en es- 
tado pastoso, y ahondando más todavía, en un estado de 
fluidez excesiva. 

Miles y miles de siglos hace que se viene verificando el 
enfriamiento que ha provocado la formación de la costra 
terrestre, enfriamiento que continúa sin interrupción. 

Ahora bien: como no era posible que en el seno de la 
capa exterior ya fría se produjesen fenómenos importan- 
tes que diesen origen á erupciones y terremotos, era ne- 
cesario, en aquella época, buscar en la parte fluida del 
globo la causa de los desórdenes geológicos que hasta el 
día de hoy tan calamitoso.- son para la humanidad. 

Va he dicho que el centro incandescente era una masa 
en estado de fusión, masa que ya había pasado por las 
más elevadas temperaturas, hasta llegar al estado inerte, 
ó. en otros términos, que no había en aquel ambiente ni 
combustión ni reacciones químicas. 

Inconcebible es, en efecto, que el centro de la tierra 
fuese, en aquel período, un centro de combustión, puesto 
que no es posible que haya combustión sin la presencia de 
aire ú oxígeno. 

No era tampoco esa masa un Laboratorio, en que se 
hubieran podido producir reacciones susceptibles de de- 
sarrollar las enormes presiones, los importantes despren- 
dimientos de gases y vapores (pie causan las erupciones. 



ACADEMIA DF. CIENCIAS DE LA HAHAXA £51 



Por otra parte, la presencia de vapor de auna, de cier- 
tos gases, como el ácido sulfuroso, de los vaporo de ácido 
sulfúrico, acido clorhídrico, etc.. en las emanaciones vol- 
cánicas, implica esencialmente, aun hoy. que se han veri- 
ficado reacciones en presencia del auna, y no es posible 
que hubiese auna en la masa interna de nuestro globo. 

Nos vemos, pues, obligados á admitir que en un mo- 
mento dado entraba el agua en contacto con las materias 
incandescentes del centro, determinando en la masa de 
las mismas reacciones químicas muy varias, según los 
cuerpos presentes, provocando la formación de vapor de 
agua v una emulsión intensa de la parte incandescente, y. 
en semejante ambiente de disociación, la generación del 
hidrógeno y el oxígeno: inflamábase aquél, alimentaba 
éste la combustión, v sucedíanse todos los fenómenos quí- 
micos de que hay constancia, como consecuencia inmedia- 
ta y natural. 



Hoy, nuestro planeta ha llegado ya á una edad muy 
avanzada: el enfriamiento lento y progresivo no sólo "ha 
determinado la solidificación de una capa más ó menos 
espesa, sino de la totalidad de la masa terrestre. 

El centro de la tierra, lejos de ser líquido ó gaseoso. 
debe estar ya solidificado, y á causa de la presión enorme 
que las capas superiores ejercen sobre las (pie están de- 
bajo, la densidad del núcleo central no debe ser inferior á 
la del hierro (7,89) respecto de las capa- superficiales. 

La teoría del fuego central ya no es admisible, y sus 
partidarios son cada vez más raros. 

Incompatible de todo punto resulta dicha teoría con el 
valor del achatamiento del esferoide terrestre (1/293,) se 
gún Clarke, con el fenómeno de las mareas de diaria ocu- 
rrencia. 

Esas mareas, lejos de permanecer insensibles, ya ha- 
brían comprometido la estabilidad de la superficie del 
globo, si el centro de éste fuese todavía líquido. 

Por otra parte, la teoría que más fuerte base suminis- 
traba á la E-cuela del ••Plntonismo"' era el aumento de 



¿J52 ANALES ni. LA 



temperatura que se observa a medida que se va descen- 
diendo en el subsuelo. 

Sabemos que este aumento es, por término medio, de 
un grado centígrado por cada 33 metros, á partir de la 
superficie. 

Si este aumento fuese invariable, ¡í 66.000 metros de 
profundidad llegaríamos a una temperatura de 2.000°, su- 
ficiente para fundir todos los cuerpos conocidos hasta el 
día; llegaríamos, en verdad, al estado de fusión ígnea que 
durante tanto tiempo se lia aceptado como la condición 
propia del centro de la tierra. 

Sin embargo, las rigurosísimas experiencias llevada- á 
cabo en los pozos mineros y artesianos, las nuevas obser- 
vaciones que se han hecho en los túneles del Cenisio y 
del Grotardo, y. en época reciente aun, las que se han em- 
prendido en el Sempione, han venido á demostrar que se- 
mejante aumento un puede continuar hasta grandes pro- 
fundidades. 

En un mismo lugar, en efecto, el aumento de tempera- 
tura se limita á los siguientes datos comprobados: 

0° 9 — más allá de 400 metros de profundidad. 

C 8 — cuando se llega á 650 m. 

o 7— á 850 m. 

o 6— á 1.000 m. 

o 5— entre los 1.100 y 1.200 m. 

No se ha llegado hasta ahora más allá de los 1.400 me- 
tros, faltando, por lo mismo, las observaciones directas: 
pero, siguiendo esta proporción, entre los 2.000 y los 
2.300 metros el aumento llegará á ser nulo. 

"En París, por ejemplo, donde la temperatura media es 
de 10°8, á 30 ni. cerca de la superficie del suelo, el ter- 
mómetro marca 11°8 (experiencias verificadas en los sub- 
terráneos del Observatorio); á 36 m., 12°; á 130 ni., 15°; 
á 280 m., 20°: á 140 m.. 25°: á 620 m., 30°; a' 820 m., 
35 c : á 1.050 m.. 40": á 1.310 m., 45°: á 1.590 m., 50°; á 
1.920 ni.. 55°; á 2.300 ni.. 60°, y más allá de esta profun- 
didad cesa completamente todo aumento. 1 ' 

Ahora bien, ¿qué significa esta cifra cuando se piensa 
en los 6Í366.000 metros, ó en ios 6.373.000, que son las 



ACADEMEA DE CIENCIAS DE LA HABAXA 



distancias respectivas que separan á los polos v a las ex- 
tremidades ecuatoriales del centro de la tierra? 

El interior de la tierra, pues, debe ser absolutamente 
sólido, debe ser una masa pastoso-metálica densísima, una 
masa perfectamente comparable al plome 



Kliminada la teoría del fuego central, ¿cómo explicar 
las manifestaciones termo-minerales, de las cuales forman 
parte también los productos volcánicos? 

La temperatura de las mentes minerales y de las. lavas 
debe atribuirse á ellas mismas. 

El verdadero foco volcánico no debe encontrarse sino 
a' una profundidad relativamente limitada; debe su vitali- 
dad á las combinaciones químicas de algunas rocas inte- 
riores y del agua que, llegando por infiltración á ponerse 
en contacto con ellas, tiende á descomponerlas. 

Recordemos la fuente de calor que se produce al verter 
agua sóbrela cal viva. 

Además, deben ser precisamente estas reacciones quí- 
micas las (pie calientan — por conductibilidad — el espesor 
del planeta que va de la superficie hasta '2.000 ó 2.400 
metros de profundidad. 

Según esta teoría, admitida por Hopkins, Sterny Ilunt. 
Fuchs, Poulet Scroup, etc., otas rocas deben constituir 
una capa intermedia, formada por masas encerradas en 
receptáculos aislados, ó constituyendo una zona continua 
entre el centro de la tierra, sólido, y la corteza periférica, 
sólida. Ellas no deben encontrarse — normalmente — en un 
estado de fusión ígnea, sino en un estado de fusión acuo- 
sa, y. los movimientos del suelo, los terremotos, no deben 
ser producidos, en este ambiente, sino por los fenómenos 
químicos, debidos á las reacciones del agua sobre estas 
rocas, á la expansión de los gases a' los cuales estas 
reacciones dan origen, á los hundimientos del suelo que 
suceden á los desplazamientos locales, etc. 

Constituido así el foco volcánico, la causa de las erup- 
ciones se debe á la lucha que se establece entre los vapo- 
re- contenidos en su fondo y las masas de lava que supe 
riormente se oponen a' su paso. 



254 AXALES DE LA 



La lava en fusión, en efecto, puede absorber y fijar una 
gran proporción de vapores, hasta que la presión y la 
temperatura á que está sometida no lleguen á modificarse 

Más. si por una cansa cualquiera la proporción de va- 
pores es demasiado fuerte para ser absorbida, ó bien llega 
á disminuirse, de manera que se ponga en libertad cierta 
cantidad de vapores, estos buscan una salida para elevar- 
se y venir á la superficie del suelo. 

A esta salida es á la que sigue la erupción. 

La lava que acompaña estos vapores se halla, como 
ellos, á muy alta temperatura — ordinariamente á varios 
centenares de grados — más puede elevarse á varios milla- 
res y mientras más elevada sea la temperatura de estos 
vapores, más considerable será la fuerza de expansión con 
que ellos procurarán salir de su prisión. 

Es este un fenómeno que se observa prácticamente to- 
dos los días en las máquinas de vapor. 

Pues bien, si se piensa en la masa enorme de vapores 
acumulada en los focos volcánicos; si se piensa en su tem- 
peratura, y por consiguiente en su fuerza prodigiosa, se 
puede formar un concepto del potencial explosivo con el 
cual ellos tienden á vencer — y vencen — los obstáculos 
que se oponen á su salida, se puede imaginar cuan pode- 
roso se vuelve este potencial con el aumento de la resis- 
tencia opuesta. 

¿Cuáles pueden ser, sin embargo, las causas que provo- 
can la ruptura de este estado provisorio de equilibrio co- 
rrespondiente á una tregua en la actividad volcánica? 

Ya dije, antes, que los gases y vapores latentes en los 
fondos de las canales volcánicas son el producto de reac- 
ciones químicas varias, que se deben atribuir á la acción 
ejercida por las aguas de infiltración sobre ciertas rocas 
subterráneas. 

Si una mayor cantidad de agua viene á ensanchar enor- 
memente este campo de descomposición, la cantidad de 
vapores desarrollada debe ser ciertamente suficiente para 
provocar, con el aumento formidable de presión que si- 
gue, una erupción. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 255 

Pues tanto en la teoría primitiva del fuego centra], como 
en esta última que limita la profundidad de los centros 
volcánicos, es siempre la llegada más ó menos rápida de 
agua, en el centro incandescente, ó en las masas de rocas 
intermedias entre el centro sólido y la corteza sólida de la 
tierra la que provoca terremotos, erupciones y todos los 
fenómenos que de éstos dependen. 

Mas ¿cómo esta agua puede llegar al seno de la tierra? 

Es lo que vamos á examinar inmediatamente. 

En la hipótesis del fuego central, la capa externa sóli- 
da, debido á los materiales que la componen, podía ser 
considerada como no elástica, absolutamente rígida é in- 
deformable. 

Si. con nn medio cualquiera, se hubiera podido hacer 
colar al través de su envoltura la masa incandescente in- 
terior, todavía líquida, así como se vacía un huevo por 
medio de un agujero practicado en la cáscala, es proba- 
ble que la envoltura — la corteza en la cual nosotros ahora 
vivimos — hubiera conservado su misma forma como la 
cascara del huevo. 

Mas, su falta de elasticidad hacía, precisamente, que, 
cuando ella era solicitada por un esfuerzo tendente á su 
deformación, esta deformación subsistía si venía á produ- 
cirse. 

Supongamos la tierra vacía en la parte interior, enton- 
ces líquida. 

La envoltura no habría quedado tal sino en el caso en 
que ninguna fuerza hubiese intervenido tendente á defor- 
marla ó á romperla. 

Si un esfuerzo exterior hubiese sido suficiente, habría 
podido muy bien desfondar la costra y precipitar al inte- 
rior las partes que hubiesen cedido bajo su acción. 

Podemos deducir, de cuanto precede, las causas de los 
violentos fenómenos geológicos que nos ocupan. 

La masa central, que se enfriaba constantemente, se 
contraía durante este enfriamiento. 

Como la capa exterior sólida era indeformable, no po- 
día seguir las contracciones de la parte central y se for- 
maban en su masa numerosas cavernas, numerosos vacíos 
de capacidad unís ó menos importante. 



256 ANALES DE LA 



Estos vacíos do hubieran podido, solos, causar pertur- 
bación alguna. Pero, si la envoltura sólida, bajo la ac- 
ción de una fuerza potentísima, venía á desplomarse para 
llenarlos, si, al mismo tiempo, el agua venía arrastrada á 
estos vacíos, ya no era lo mismo. 

El agua, en presencia de las masas minerales en estado 
incandescente se vaporizaba, se disociaba, formaba to- 
rrentes de gases y de vapores, producía reacciones con 
todos los cuerpos en contacto y — si este contacto había 
sido repentino é importante — la cantidad de gas desarro- 
llada en la unidad de tiempo podía tomar proporciones 
infinitas, suficientes para sacudirlas capas exteriores, bajo 
la presión producida, y lanzar por los cráteres, verdade- 
ras chimeneas de las cavernas de contracción, torrentes 
de gases, de humo, de vapores que arrastraban — por su 
velocidad de salida — una parte de la masa todavía en fu- 
sión, que era la lava. 

Estos fenómenos pueden tener lugar también en la hi- 
pótesis contraria al fuego central, en la hipótesis, es de- 
cir, del interior de la tierra sólido. 

u Si pensamos, pues, en el enfriamiento de la tierra que 
tk no se para nunca; en los cursos de agua subterráneos; en 
kW las mezclas de ácidos y de óxidos, en los gases aprisiona- 
dlos en las cuencas carboníferas; en los vacíos dejados por 
u las dislocaciones geológicas; en los levantamientos debi- 
ólos á la expansión de los vapores; en los descensos pro- 
aducidos por la presión, ó en los resbalamientos de las 
"capas superiores; y en los demás numerosos fenómenos 
'"debidos al intrínseco dinamismo terrestre, son éstas otras 
kl tantas causas de perturbación del bajo suelo, suficientes 
"para establecer la paridad entre el estado de la masa te- 
rrestre enteramente sólida y el estado de la masa tenes 
"tre en que se encierra un núcleo incandescente." 

En estas condiciones, si por una de estas perturbacio- 
nes, el agua se pone en contacto con una zona volcánica, 
las manifestaciones (pie siguen son idénticas á las demos- 
tradas en la hipótesis del centro incandescente. 

Sólo me queda por examinar un punto importante. 

¿Cómo y por (pié hay introducción de agua en las ca 
venias producidas en el seno de la tierra, como consecuen- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



cia de la contracción debida al enfriamiento? ¿Por qué 
los fenómenos que son consecuencia de esto no afligen 
más que ciertas regiones? 

Ya dije que para minar y derrumbar la envoltura sóli- 
da de la tierra y Henar las cavernas era indispensable la 
intervención de una fuerza.- 

Esta intervención la encontramos en la presión ejercida 
por las aguas sobre el fondo de los mares. 

Ciertos mares tienen tales profundidades que la capa 
que los separa de las cavernas de contracción no tiene más 
que un espesor muy mínimo. 

Además, estas cavernas deben corresponder á los mares 
más profundos. 

En efecto, si consideramos el origen de las cuencas 
oceánicas, es debido á los movimientos del suelo que sa- 
cudieron nuestro planeta en la época de máxima actividad 
volcánica. 

Esta máxima actividad volcánica era consecuencia de la 
condensación de las aguas que bajo formas de vapores en- 
volvían la recién -n ac ida tierra destacada de la nebulosa 
solar, ya condensada y despedazada por la excesiva velo- 
cidad de rotación debida á la condensación misma siem- 
pre más progresiva. 

"Por aquellas verdaderas revoluciones del suelo, encon- 
tramos, hoy, sobre nuestro globo irregularidades sensi- 
bilísimas, como son los Alpes, los Pirineos, la cordille- 
ras de los Andes, etc." 

'•Estos levantamientos no se han podido formar sin pro- 
vocar desplazamientos, sin producir vacíos en sus bases/ 1 

Pues en el confín, entre las regiones de levantamientos 
y aquellas de hundimiento de la costra terrestre, y sobre 
estas últimas descansan precisamente los Océanos, deben 
corresponder vacíos subterráneos, vacíos tanto más impor- 
tantes, cuanto más altos han sido los levantamientos, á los 
cuales corresponden descensos más considerables y pro- 
fundidades más grandes de los mares que sobre ellos des- 
cansan. 

La presión ejercida por las aguas á estas grandes pro- 
fundidades puede y debe ser suficiente para que infiltra 
clones importantes se produzcan y para que una especie 



258 ANALES Í>E LA 



de embudos, verdaderos orificios de sonda, establezcan 
comunicaciones entre el mar y los vacíos formados. 

Estos vacíos, que siguen formándose, no se han produ- 
cido rápidamente sino con mucha lentitud, y sólo cuando 
su extensión ha llegado á ser considerable sucede que una 
fracción de su concavidad cede bajo la presión del agua. 

Si las cavernas así invadidas están en los alrededores 
de un cráter, una erupción sigue inmediatamente. Y 
como es probable que todos estos vacíos formados por el 
enfriamiento se comuniquen más ó menos entre sí, los 
efectos pueden hacerse sentir muy lejos y, si la presión 
es I >astante grande, puede y debe provocar terremotos. 

Esta teoría está confirmada por la estadística, puesto 
que, sobre 139 volcanes activos que han tenido erupcio- 
nes desde el año 1750, 98 son volcanes insulares y los 
demás están situados todos muy cerca de las costas. 

Se puede explicar la localización de los fenómenos, con 
el hecho de que, allá donde los mares son poco profundos, 
las infiltraciones en las cavernas son, por decirlo así, im- 
posibles, siendo demasiado considerable el espesor que 
tiene que atravesar el agua. 

Al contrario, en las regiones eruptivas, los fondos, las 
hendiduras (pie son abundantísimas, no tienen nunca el 
tiempo do solidificarse perfectamente y llega un momento 
en que nuevas comunicaciones se establecen, permitiendo 
sucesivas infiltraciones. 



¿Por qué se detiene una erupción? 

Tal es la pregunta que se podría hacer, puesto que, 
cuando el agua lia empezado á infiltrarse se podría decir 
que no hay razón porque ella no continúe haciéndolo. 

El hecho, sin embargo, se explica perfectamente, pues- 
to que la afluencia de agua acaba por solidificar y enfriar 
las partes en contacto con ella. Se establece entonces 
una zona sólida nueva que resguarda las partes incandes- 
centes de abajo, del contacto con la misma agua. 

Esta última acaba por invadir la caverna y ya no puede 
causar daños; salvo que nuevas contracciones formen, bajo 
esta agua, nuevas cavernas, el techo de las cuales podrá 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 259 

más tarde derrumbarse y producir de nuevo los mismos 
fenómenos. 

Ligereza sería, por esa razón, afirmar que un volcán se 
puede apagar para siempre. 

Sin embargo, los volcanes situados en el interior de las 
tierras y apagados desde hace siglos tienen más probabi- 
lidades de quedar definitivamente extintos, puesto que 
cuanto más larga sea la duración de la extinción, más 
probabilidades hay deque las comunicaciones de los cráte- 
res con las cavernas de contracción queden suprimidas. 

Una última palabra respecto á las marejadas. 

Dije que los gases producidos por la introducción del 
agua en las cavernas buscaban salidas, como sección de 
pasaje, para abrirse un libre curso. 

En estas condiciones, si una gran cantidad de estos ga- 
ses viene á ser expulsada en los fondos marinos, levanta, 
para libertarse, enormes masas 'de agua, provocando un 
desnivel momentáneo, suficiente algunas veces,, para tra- 
garse islas enteras, para inundar y destruir superficies 
enormes de regiones limítrofes, fenómenos éstos, á que se 
ha dado el nombre de marejadas. 



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Trabajos de la Comisión de Medicina Le- 
gal é Higiene Pública, 3 tomo>; La Flora 
Cubana, del Dr. Sau valle, 1 tomo; Mama- 
logia, Ornitología, Erpetología y Entomolo- 
gía Cubanas, del Dr. Gundlach; Memoria 
sobre la Patología y Antigüedades de la Is- 
la de Puerto Rico, por el Dr. Durnont. 
Contribución al estudio de los Moluscos Cu- 
banos, por el Sr. A rango y Molina; Pato- 
logía y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Beuker, traducida del 
alemán por el Dr. Finlay. 



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tes de Inven. 
clon. Marcas de Comercio y Títulos 
de Propiedad Literaria, en los Esta- 
dos-Unidos y Países Extrangeros. 

Para mas informes véase la última página 
de lectura d cualquier ejemplar mensual de 

La América Científica 
é Industrial 

edición en español del 

"SCIENTIFIC AMERICAN," 

ó escríbase dilectamente y en español, si se 
quiere á los señores 

MUNN <& COMPANY 
>6I Broadway. Nueva York- 

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REGISTRADO EN CORREOS COMO CORRESPONDENCIA DE SEGUNDA CLASE. 



ANALES 



DE LA 



Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 



DE LA 

HABANA 



REVISTA CIENTÍFICA 

DIEECTOEES: 

Dr. Jorge be-Roy. • Dr. G^staVo López 



TOMO XLII 

ENERO - ABRIL 
1906 



HABAUA 
MURALLA 40. 



CONDICIONES DE Lí PUBLICACIÓN 



Los ANALES se publican regularmente. Su pre- 
cio es TRES PESOS ORO por semestre adelantado. 

En esta publicación aparecen, á más de los traba- 
jos de la Academia, artículos de actualidades cientí- 
ficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de mo- 
ral é intereses profesionales, de asuntos históricos de 
diversos ramos, &c, &c. 

Los ANALES sostienen numeroso cangecon publi- 
caciones análogas del mundo entero. 

AVISO 



Toda obra enviada á la redacción de los ANALES 
será anunciada tres veces. 

Se suplica el cange. 

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/ Anales de la Aca- 
Sírvase dirigir el cange: l DEMIA DE C ikx- 

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° __■ ) sicas y Naturales 

Yeuillez adresser les exchanges: / DE LA Habana, 

\ Cuba 84a Habana 



ÁCADfcfctlA DE ÓlEÑCÍAS Í>E LA CABANA 



26Í 



Acta de la sesión pública ordinaria del 12 de enero de 1906 



NEW YORK 

' ANíCAL 



O 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. « 

Académicos concurrentes. — De número: Dres. E. Acosta. — G. Alonso 
Cuadrado. — A. Bosque. — I. Calvo. — T. V. Coronado. — M. Delfín.— F. 
García Cañizares. — J. Le Roy. — J. A. Presno. — M. Ruiz Casabó. — E. Sa- 
ladrigas. — P. Valdés Ragúes. — J. A Valdés Anciano. 

Leída el acta de la sesión anterior (22 de diciembre) fué aprobada- 
La Secretaría da cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las si- 
guientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Secretario de la Facultad de Letras y Ciencias de la 
Universidad Nacional, participando que las conferencias de dicha 
facultad comenzarán el día 13 é invitando á la Academia á las mismas. 
De la Secretaría de Gobernación, escrito número G99 acei'ca de prepara- 
dos farmacéuticos. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, remitiendo informe aproba- 
do en 24 de noviembre, acerca de las pildoras de Ratié. 

Al Dr. Manuel Delfín, nombrándole ponente para informar en causas 
del Juzgado del Norte, sobre fósforos y alcoholes. 

Entrando en la orden del día, se concede la palabra al Dr. Manuel 
Delfín que lee un informe, reconsiderando un acuerdo de esta Academia 
acerca de unos preparados del Dr. Bottino. Fué aprobado. 

En el uso de la palabra el mismo Dr. Delfín lee otro informe acerca 
de si los fósforos amorfos pueden inflamarse espontáneamente ó si es 
preciso frotarlos en su caja, interesado por el Juez de primera instancia 
del .Norte á nombre del Sr. Juez de Holguín en causa sobre honorarios 

Dicho informe mereció aclaraciones del Dr. G. Alonso Cuadrado, y 



262 ANALES DE LA 



aceptados por el Dr. Delfín, se modificó en ese sentido el referido infor- 
me, que fué también aprobado. 

Continuando en el uso de la palabra Lee otro informe, pedido por el 
mismo Juez acerca de si el ron de 18° ó 19° se considera como materia 
inflamable. Dicho informe también fué aprobado. 

El Dr. Enrique Saladrigas ocupa la tribuna y da cuenta de dos obser- 
vaciones de enfermos del Hospital número 1, padeciendo uno de gono- 
hemia y otro de gonococcia, cuyos detalles refiere, así como las dudas 
diagnósticas por él formuladas en el caso grave de la gonococcia, donde 
hasta se llegó á formular los diagnósticos de muermo y de fiebre tifoir 
dea. Tal era el estado de gravedad que ofreció el paciente, con su alta 
temperatura, con su postración, con su estado semicomatoso, sus dolores 
vivos por todo el cuerpo, especialmente en las extremidades, etc., etc. 

El Dr. Delfín refiere después al caso de una niña de 5 años de edad, 
que presentaba los síntomas de un reumatismo articular agudo. Esta 
niña padecía de un flujo vulvar, que le llegó á determinar escoriaciones. 
Se supo más tarde que una criada de la casa estaba atacada de blenorra- 
gia y que se aseaba en el mismo receptáculo en que lo hacíala niña. Esto 
aclaró el diagnóstico verdadero, pues sólo se trataba de una infección 
gonococcica, y la niña pudo curar, muy trabajosamente, pues su dolen- 
cia fué muy rebelde. 

Dá cuenta también de otro enfermo, que se vio en el Laboratorio de 
la Crónica y que lleno de abscesos, se pen^ó si se trataba de un caso de 
muermo. El Dr. Dávalos expresó su opinión contraria basada en el 
examen bacteriológico del pus. Se trataba de una infección gonococcica 
también. 

El Dr. Le-Roy recuerda que siendo Secretario de la Comisión de En- 
fermedades Infecciosas tuvo oportunidad de observar un caso, partici- 
pado á la Sanidad como sospechoso de muermo. Se trataba de una se- 
ñorita atacada, hacía tiempo, de fuertes dolores articulares, fiebre alta 
y algunos pequeños abscesos; recogido el pus de ellos se comprobó bac- 
teriológicamente que estaba constituido por cultivos casi puros del go- 
nococo de Neisser. Esta enferma murió. 

El Dr. Valdés Anciano, cita el caso del Dr. Laps, de Berlín, en que se 
trataba de lo mismo, habiendo presentado el enfermo síntomas de mie- 
litis. Dice que el tejido nervioso es muy preferido en esta clase de in- 
fecciones y que de ello pueden dar cuenta la porción de procesos de 
mielitis gonococcicas. cuyo conocimiento es hoy muy general. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 263 

El Dr. Presno quiere que se establezca la diferencia en estos casos 
entre la gonococcia, que es una infección directamente determinada y 
constituyendo una enfermedad especial, y la gonohemia, donde se ob- 
servan en la sangre asociaciones diferentes con otros cocos del pus. 

El Dr. s, míos Fernández explica cómo la infección especial de que se 
trata puede llegar á los ojos por la vía endógena, cuyos estudios fueron 
iniciados por Foumier. 

Después de algunas aclaraciones hechas por el Dr. Saladrigas se ter- 
minó asunto tan interesante. 

Usa después la palabra el Dr. Pedro Valde's Bagues, quien da cuenta 
de las aves rapaces que posee el Museo de la Academia, cuyos ejemplares 
enseña y describe, dando nota catalogada de todos ellos. 

El Sr. Presidente expone su gratitud al Sr. Valdés Ragúes por el in- 
terés demostrado en todo cuanto tiene relación con nuestros museos, 
congratulándose una vez más del celo desplegado por su Conservador y 
felicitándose vivamente por la obra de restauración emprendida por el 
Dr. Valdés Ragúes. 

Con lo que se din por terminada la sesión pública constituyéndose la 
Academia en otra de Gobierno. 



264 ANALES DE LA 



INFORME ACERCA BE LA RECONSIDERACIÓN DE OTRO APROBADO 

EN 10 DE NOVIEMBRE DE 1905 

SOBRE PREPARADOS FARMACÉUTICOS DEL DR. BOTTINO 

POR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión del 12 de enero de lÜÜüi 

Por la Secretaría ele Gobernación con fecha 23 de no- 
viembre del año último se dice á esta Academia lo que 
sigue: 

"Por la Junta Superior de Sanidad se dijo á este Cen- 
u tro con fecha 14 de julio último, entre otras cosas, lo 
"que sigue: La Junta Superior de Sanidad en sesión ce- 
lebrada el día 22 de junio último, ha aprobado por una- 
animidad el siguiente informe presentado á la misma por 
"el Vocal Ponente Joaquín L. Jacobsen, y acordado ele- 
var dicho informe á esa Secretaría como dictamen de la 
"Junta acerca de las preparaciones á que se refiere: Sé- 
nior Jefe de Sanidad. Tengo el honor de informar a Vd. 
"sobre los preparados que el Sr. Bottino remite para su 
"examen: febrífugo de bottino. Con un título llamativo 
u é inexacto presenta un producto que según la fórmula 
"contiene ácido arsenioso á dosis peligrosas y debe por 
"todos estos motivos rechazarse, bálsamo contra la sor- 
"dera. Es un preparado por su fórmula inofensivo, por 
"su título constituye un engaño y debe rechazarse vomi- 
"Tivo de bottino. Diez centigramos de tártaro emético, 
"representa una dosis peligrosa para la venta pública de 
"un preparado, creo que debe recomendarse al autor 
"que disminuya la cantidad de emético antes de presen- 
tarlo al consumo. Lo (pie de orden del Sr. Secretario 
"transcribo á Vd. á fin de que se sirva reconsiderar su 
"acuerdo aprobatorio del informe contenido en su atento 
"escrito número 60 de 14 del mes en curso; debiendo dar 
"cuenta con el resultado. De Vd. atentamente, fí. }[<>r<i. 
L 'Jefe del Despadho¿ RuÜricadOí" 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAXA 265 



En tal virtud entiende el ponente que la Academia de 
Ciencias debe contestar á la Junta de Sanidad en los si 
guientes términos: La fórmula que contiene ácido arse- 
nioso no contiene esta substancia á dosis excesiva, pues- 
to que el autor del patente analizado dice que cada 
cápsula ha de contener un miligramo de ácido arsenioso; 
v sabido es que se puede injerir hasta cinco ó seis mili- 
gramos de arsénico sin peligro alguno; ahora bien, las pil- 
doras de Chagres y otras preparaciones que contienen ar- 
sénico no la contienen á dosis menores. 

Además la Junta de Sanidad no se ha lijad») en que el 
ácido arsenioso va asociado al hierro formando segura- 
mente 'un arsenito de hierro, que no es soluble v por con- 
siguiente no es tóxico, puesto que corpora non agut xisi 
soluta. Si por título llamativo hemos de impedir la ven- 
ta de ciertos patentes, de seguro (pie raros serían los que 
escaparían, pues todos emplean títulos llamativos. 

En cuanto al bálsamo contra la sordera podemos afir- 
mar (pie no conducirá á ningún engaño, pues muchas 
personas con solóla glicerina pueden recobrar el sentido 
del oído, sobre todo si la sordera depende de algún exceso 
de cerumen que se interponga entre el tímpano y el me- 
dio ambiente, y la tintura de castor es un desinfectante 
moderado que dará mayor eficacia al preparado, esto sin 
contar que la tintura, de castor gozó de mucha boga en 
otros tiempos, para las afecciones del sistema nervioso, 
entre las cuales hay algunas que producen sordera transi- 
toria, sobre todo si no ha sufrido alteración el nervio 
auditivo. 



26G ANALES DE LA 



INFORME ACERCA DE SI LAS CERILLAS O FÓSFOROS 

DENOMINADOS AMORFOS 

PUEDEN INFLAMARSE ESPONTÁNEAMENTE, ETC. 

l'OR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión del 12 de enero de 1906 ) 

El Sr. Juez de primera instancia del Norte de la Haba- 
na dice á esta Academia con techa 18 de diciembre 
de 1 5)05 lo que sigue: 

"En este Juzgado se ha recibido uu exhorto del de 
••igual clase de Holguín, librado en los autos de mayor 
"cuantía seguido por el Sr. Juan Castellanos contra "The 
"Cuba Company", sobre indemnización de perjuicios, en el 
"que se interesa como prueba de dicha Compañía, que se 
"inquiera de ese Centro, si las cerillas ó fósforos denomi- 
"nados amoríos, pueden inflamarse espontáneamente, ó si 
"por el contrario, es preciso, para ello, que se troten con 
"la lija ó fósforo preparado exprofeso, que llevan al exte- 
rior las cajitas. 

"Y en cumplimiento de lo solicitado por d;cho Juzgado, 
"tengo el honor de dirigir a Yd. la presente, rogándole 
"que dentro del termino de prueba que vencerá el día 
"veinte y cinco del entrante mes de enero de mil nove- 
"cientos seis, se sirva disponer se remita á este Juzgado, 
"sito en la calle de los Oficios número cuatro, altos, el in- 
"forme interesado; significándole (pie de dicho exhorto no 
"constan otros particulares que los consignados." 

Desde el punto de vista de la seguridad é Higiene pú- 
blica se da el nombre de cerilla ó fósforos amorfos, á los 
que están manufacturados con arreglo al tipo meco, es de- 
cir, al método industrial que además de emplear el fósfo- 
ro rojo ó» amorfo, que no es venenoso ni espontáneamente 
inflamable en condiciones ordinarias, esta sustancia no en- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 267 

Ira en la composición de la cabeza de la cerilla. ^> como 
la cerilla no contiene fósforo, e w - ('vidente que nose puede 
inflamar. La cabeza de la cerilla está constituida por una 
mezcla, oxidante compuesta por lo regular de clorato po- 
tásico y sulfuro de antimonio, unida á polvos inertes y á 
una capa aisladora de cola, parafina, azufre, etc.. con ob- 
jeto de evitar los peligros de la explosión á consecuencia 
del choque. 

En estas cerillas, el fósforo amorfo en polvo, mezclado 
con polvo de cristal, se aplica en la superficie externa de 
las cajitas, sirviendo de lija al mismo tiempo que de ¡na 
teria inflamable. Por lo tanto, la materia inflamable se 
halla en la superficie externa de la cajita. y la materia 
oxidante en la cabeza de la cerilla, y mientras no se pon- 
gan en contacto la cerilla con la lija inflamable, no hay pe- 
ligro alguno de explosión. Por otro lado, en las cerillas 
ó fósforos ordinarios, el fósforo blanco, que es venenoso y 
en condiciones especiales es espontáneamente inflamable. 
aun á la temperatura ordinaria, se halla mezclado con la 
materia oxidante en la misma cabeza de la cerilla, 

Así es que para nuestro objeto la principal diferencia 
entre una y otra clase de fósforos estriba en que los lla- 
mados amorfos no se pueden inflamar mientras no se tro- 
ten sobre la capa de fósforo y cristal que lleva una parte 
de la superficie externa de la caja; en tanto que los fósfo- 
ros ordinarios se inflaman cuando se frotan sobre cualquier 
superficie rugosa ó relativamente dura. 

Existe en el mercado otra clase de cerillas compuestas 
de fósforo amorfo que se halla mezclado con la mezcla 
oxidante en la misma cabeza; así es que aun cuando éstas 
no pueden ser espontáneamente inflamables ni venenosas 
por el fósforo, también se inflaman corno los fósforos ordi- 
narios cuando se frotan sobre cualquiera superficie rugosa. 
Debemos advertir que como la masa de la cabeza de la 
cerilla tipo sueco se compone de clorato potásico, bicro- 
mato, bióxido de manganeso, r etc, si la masa no está bien 
preparada ó no se halla mezclada con suficiente cantidad 
de materia inerte, puede dar lugar á explosión por un 
choque ó frote más ó menos violento aunque no tienen 
fósforo. Pero como este caso es muy poco probable, 



- ( ^ A.NALÉS D¿ LA 

puesto que el fabricante por la cuenta que le tiene ha de 
efectuar bien la mezcla y en las condiciones requeridas; 
podemos establecer las siguientes conclusiones. 

1.° Las cerillas llamadas amorfas, tipo sueco, no se 
pueden inflamar por la frotación accidental, porque no 
contienen fósforo. 

2.° La capa de la superficie frotante que contiene el 
fósforo amorfo no es espontáneamente inflamable. 

3.° La cerilla amorfa, tipo sueco, solo se inflama cuan- 
do se frota, aunque sea muy ligeramente sobre la superfi- 
cie de la caja que contiene la capa de fósforo amorfo. 

4.° Cuando estas cerillas amorfas están mal prepara- 
das, sobre lodo si acompaña el azufre al clorato potásico, 
pueden dar lugar á explotar cuando se frotan con alguna 
violencia sobre un cuerpo duro aunque no tengan fósforo. 

5.° Las cerillas amorfas, tipo sueco, por el hecho de 
estar separado el fósforo de la masa oxidante, presentan 
mucha más seguridad, en igualdad de las demás circuns- 
tancias, que las cerillas ordinarias que contienen en la 
masa de la cabeza el fósforo y la mezcla oxidante. 

Dr. Gastón A. Cuadrado. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 269 



INFORME ACERCA DE SI EL RON DE 18 á 19 GRADOS SE CONSIDERA 
COMO MATERIA INFLAMABLE 

POK EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión del 12 de enero de 1906) 

El Sf. Presidente de esta Academia, con fecha 20 de 
diciembre último se sirve disponer que informe acerca del 
escrito remitido por el Sr. Juez de primera instancia del 
Norte de la Habana, de fecha 18 del mismo y que copia- 
do á la letra dice: 

"En este Juzgado se ha recibido un exhorto del de 
"igual clase de Holguín. librado en el cuaderno de prueba 
•de "The Cuba Coinpany" correspondiente al juicio de- 
clarativo que le sigue el Sr. Juan Castellanos en cobro de 
1 "pesos por indemnización de daños y perjuicios, en cuyo 
"exhorto se interesa se inquiera de ese Centro si el fon de 
"18 á 19 grados se considera materia inflamable." 

El ponente que suscribe estima que la Academia debe 
contestar lo que sigue: 

Que aunque el Juzgado no especifica de qué aleohó- 
metro son los grados 18 ó 19 que tiene el ron á que se 
contrae en su comunicación, todos los alcohólicos son in- 
flamables; pero que cuando la graduación es muy baja. 
como la de referencia, se necesita que haya gran calor 
para que al desprenderse los vapores alcohólicos puedan 
inflamarse. El ambiente no basta para producir la infla- 
mación; pues si bastara también arderían los vinos, mu- 
chos de los cuales tienen hasta 20 grado-. 

Que es cuanto tengo que informar. 



270 WALKS DE LA 



DOS CASOS CLÍNICOS DE GONQCOCCIA Y DE GONOHEMIA 

POB EL 

DR. ENRIQUE SALADRIGAS 



(Sesión del día 12 de enero de 1906). (1) 

( 1) Nota de la Dirección. — Por no haber podido ob- 
tener del autor, los originales de este trabajo, no se pú- 
blica en este lnirar. 



lETTT-ESTIROS MUSEOS 
AVES RAPACES 

POR EL 

Dr. Pedro Valdós Ragúes 



(Sesión del 1*-' de enero de 1906) 

Tengo el honor de exponer á la consideración de uste- 
des la colección de Aves Rapaces del Museo Indígena de 
esta Academia y el Catálogo que á dicha colección co- 
rresponde, cumpliendo así la labor que en anterior sesión 
á esta, prometí, cuando al presentaros la colección y catá- 
logo de Mamíferos cubanos, les indiqué la conveniencia 
de publicar en los Anales de nuestra Corporación el Ca- 
talogo de los ejemplares que constituyen las colecciones 
que forman dicho Museo Indígena para después ocupar- 
nos del mismo modo y con el mismo objeto, de las que se 
refieren al Museo Exótico, enriquecido hoy con la valiosa 
colección de Peces, donada por el Gobierno amigo de los 
Estados Unidos, gracias á la mediación del que fué Go- 
bernador General de Cuba, durante el período de inter- 
vención americana, General Leonard Wood, al que tam- 
bién debe el edificio en que actualmente nos reunimos, 
pues sin su iniciativa y buena influencia es probable no se 
hubiera visto realizado el ideal del inolvidable Dr. Gutié- 
rrez y el de todos nosotros, de celebrar nuestras sesiones 
en un local ad hoc¡ aunque, desgraciadamente no nos ha 
sido posible hasta ahora conseguir el crédito suficiente 
para la edificación de la parte de este edificio que aun 
resta por construir, no contando con un departamento 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 2 1 1 

para los Muscos, que ostentan sus colecciones sin unidad 
y esparcidas en distintos lugares de este edificio, perjudi- 
cando así el conjunto de la exposición de los ejemplares y 
su buena conservación. No obstante, yo espero que, enno 
lejano tiempo los Cuerpos Colegisladores y el Gobierno de 
la Nación proveerán de los recursos pecuniarios para la ter- 
minación del edificio de esta Academia, contribuyendo así 
al progreso material y embellecimiento de la población y 
al mayor auge de las Sociedades científicas que en todas las 
ciudades modernas son el exponente de la cultura social. 

De las Aves Rapaces de Cuba son sedentarias, es decir, 
anidan en esta Isla y en ella siempre permanecen: Vultur- 
aúra, Aura Tinosa, de la familia de las Vulturidae y de 
la de las Falcoii¡<ht<\ lo son también el Polyborus A>í<Ii:I><>- 
n¿, Caraira; Reg&rhinus Wilsonü. Gavilán sonso, llamado 
en Bayamo Caguarero, porque se alimenta del caguaral 
(molusco ó caracol); Rostrhamus sociabilis, Gavilán cara- 
colero, porque se alimenta también de moluscos, impropia- 
mente llamado Guincho en la obra de La Sagra; Pandwn 
carolinensis, verdadero Guincho, que a veces anida en 
los cayos de esta Isla y nombrado por algunos Águila cu- 
bana; Hypomorphnus, GmtdlacM, Batista, que vive én 
los manglares y se alimenta principalmente de crustáceos; 
Buteo Boreah's, que vive en las lomas y se acerca á las 
fincas de campo, en donde es perjudicial porque da caza 
á las aves domésticas, aunque se considera útil para los 
que usan su carne como alimento; Buteo pennsylvaniGUS, 
útil al hombre porque le sirve de alimento y destruye los 
reptiles y se le llama vulgarmente Falcónó Gavilán; Acci- 
piter Gundlachi, es el Astur Gooperii, de Lembeye, nom- 
brado Gavilán; aunque algo raro, es perjudicial porque 
ataca con rigor a las pequeñas aves; Accipiter fringilloides^ 
sin nombre vulgar propio, la especie más chica de nues- 
tras rapaces diurnas y muy rara entre nosotros, es ade- 
más, poco perjudicial; Tinnunculus dominicensis, Cerní- 
calo, muy común en los terrenos desmontados,, traido á 
nuestros lugares simplemente por curiosidad, ni dañino ni 
útil y que presenta variedades en su colorido. 

En la familia de las Strigidae, ó Rapaces nocturnas, son se- 
dentarias; el Qtm siguapa, vulgo Siguapa, observado a] ( >es- 



272 ANALES DE LA 



te de nuestra Isla; Glducidium siju, Sijú platanero; Gymnó- 
gtaux nuil 7 pes, Cotunto ó Sijú cuco, llamado así por su voz 
que repite la sílaba cú; Strix fu reata. Lechuza, útil porque 
destruye reptiles } r ratones; aunque suele ser perjudicial 
si ataca á las aves pequeñas. P^l vulgo le atribuye á su 
presencia mal agüero y es de voracidad, como lo prueba 
ol siguiente hecho que hemos presenciado: encerrados 
dos machos, un adulto y un joven, en una jaula, el más 
pequeño amaneció devorado totalmente por el mayor. En 
nuestra colección se encuentra un ejemplar ele lechuza en 
actitud de atacar á un Ofidio. 

De las Rapaces de paso, que llegan á Cuba en determi- 
nados meses están: Pandion caroMnensis, Guincho, de paso 
en setiembre, y que, á veces, es sedentario, como ya he- 
mos dicho anteriormente; Giráis hudsomus, Gavilán, de 
paso en los meses de nuestro templado invierno; Nancle- 
rus furcatus, sin nombre vulgar, que visita accidentalmen- 
te nuestra Isla y entonces se presenta en manadas que se 
pasan sobre las lagunas de la costa Norte, desde Cárdenas 
hasta el Mariel; Falco anatum, Halcón de patos, que llega 
á las costas cubanas con los patos que persigue, durante 
los meses invernales; Hypotriorcliis colambariw, Falconá- 
to, de paso, raras veces, durante el invierno. 

De la familia Strigidae, nocturnas, sólo es de paso acci- 
dental en Cuba, observado sólo al Oeste de Cuba de di- 
ciembre á marzo: el Brachyotus Cassini, del que dice Gund- 
lach en su obra de "Ornitología Cubana" que carece de 
nombre vulgar, pero denominada Cárabo, por Lembeye 
en su obra "Aves de Cuba, 1 ' Este nombre Carolo que 
se da á la especie ha sido aceptado por la mayoría de los 
autores de "Ornitología Cubana." 

De las especies citadas propiamente son cubanas un 
Falcónido, el Cernícalo, Twnuncuhis dominicensis y dos 
Strigidos, Otas siguapa y GlaMcidiwm siju, Sijú platanero, 
del que dice Gundlach que no se encuentra en ninguna 
otra Antilla ni tampoco en el Continente. 

El Gavilán sonso ó Caguarero, llamado también enano 
v azul, fue descubierto por Tayler y descrito por Casso» 
en 1817. Es el Regerhirms Wilsoixii, que elSr. V. Poey de- 
signaba en 1848 con el nombre de Cymindis cayennensw, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA ¿(ó 

Otras especies habitan ambos continentes americanos, 
como el Aura y la Caraira, nombres tomados, según 
D'Orbigny, en Sagra, del idioma de los indios gnaranies 
ó bien proceden del Norte América, como el Falco ana- 
tum ó Halcón de patos y aun de la América del Snr, de 
donde se cree procedió la Caraira y como dice muy bien 
el Sr. D-'Orbigny, va citado: ¿No es curioso el ver dos 
de estas especies venir del Norte mientras que las otras 
tres viniendo del Sur hacen otro tanto? Tal circunstancia 
hace de esta Isla como el punto de contacto de dos zoolo- 
gías distintas, por decirlo así, que se detienen en las Anti- 
llas, sin pasar al continente opuesto al de donde proceden. 

Una especie procedente de Norte América merece es- 
pecial mención, es el Falco anatum, Halcón de patos, que es- 
gún Audubon era muy poco conocido en los Estados Fui- 
dos hace algunos años y hoy es más abundante, siendo 
esta especie la conocida que Lembeye señala como el 
Halcón empleado para la caza hace algunos siglos; mas 
Crundlach dice no ser la misma especie. 

Consta la colección de Aves Rapaces ó Accipitres de 
nuestro Museo Indígena de 41 ejemplares que correspon- 
den á 20 especies de las familias Yulturi(hu\ Fálconidae y 
Sfftgidae, de las que sólo tres son según la autorizada 
opinión del Dr. Gundlach, cubanas, siendo las restantes 
sedentarias ó de paso accidental en nuestra Isla. Todos 
estos ejemplares se encuentran en buen estado de conser- 
vación y tienen la clasificación y orden numérico del au- 
tor de tan importantes trabajos de taxidennia. el doctor 
Gundlach, á quien debe esta Academia la donación de la 
valiosa colección de Aves que ostenta en sus Museos. 

El Catálogo que ponemos á continuación está conforme 
con la obra de -'Ornitología Cubana" publicada por el 
citado Dr. Gundlach en los Anales de esta Academia, 
pues los ejemplares están clasificados segím los principios 
establecidos en dicha obra, por el mismo autor y clonante 
de los mencionados ejemplares, al que debemos grato re- 
cuerdo todos los que en nuestra patria nos interesamos 
por su progreso científico y particularmente por el ade 
lanto de las Ciencias que, á la verdad, pocos admiradores 
cuenta en nuestra naciente República. 



274 



ANALES DE LA 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



INFORME DEL TRABAJO DEL LR. BAKER SOBRE ALGUNAS 
HIPPELATES CUBANAS 

POR EL 

Dr. Gastón Alonso Cuadrado 



(Sesión <lc Gobierno del 12de enero de 1906) 

Sres. Académicos: El Dr. Santos Fernández remitió 
al Dr. Baker profesor de la Estación Experimental de San- 
tiago de las Vegas, unos insectos que en opinión del doc- 
tor Santos contribuyen á la propagación de oftalmías tan 
frecuentes en Cuba. El Profesor Baker trasladó al Bu- 
reau de Entomología del Departamento de Agricultura 
de Washington los insectos de referencia para que fueran 
clasificados. 

El Dr. Howard, Jefe de la Oficina, con la diligencia v 
amabilidad que caracteriza á los funcionarios del Gobierno 
americano, contestó á Mr. Baker y éste profesor remitió 
la carta al Dr. Santos, acompañando también otra explica- 
tiva que se adjunta á esta comunicación en copia. 

Desde el punto de vista de la Entomología cubana este 
estudio provocado por el Dr. Santos Fernandez, es de 
gran interés pues despierta la afición tí investigaciones 
que son de mucha importancia no sólo para la salud de 
los hombres y de los animales, sino también de las plantas, 
porque del orden de los insectos dependen en muchas 
ocasiones las cosechas á causa de las enfermedades que 
producen ó trasmiten á los vegetales. Y hemos de agra- 
decer á los Profesores de la Escuela Agronómica el inte- 
rés que muestran por el progreso científico de la Re- 
pública. 

La traducción de la carta de Mi'. Howard es como si- 
gue: Washington, noviembre 20 de 1905. — Estimado 
Mr. Baker: Contestando su grata del 20 me apresuro á 
decirle que los insectos enviados por el Dr. Santos Fer- 
nández y que tienen relación con las enfermedades de ]<» 
ojos han sido determinados por nuestros especialistas. 



276 A. VALES 1)1 LA 



Las moscas diminutas que penetran en los ojos compren- 
den cinco especies pertenecientes á cuatro familias dife- 
rentes. Mr. Coquillet informa que ha encontrado en ellas 
•■as siguientes familias: 

FAMILIA DE LOS "OSQINIMÉ" 

Hippelates bicolm\ Coquillet. Este insecto se ha des- 
crito primero como procedente de la Florida. 

Sigaloessa reticulata Loew. Esta especie se encuentra 
en la Florida y en la isla de San Vicente. 

FAMILIA DE LOS ^PHORIDAE" 

Aphiochaeta sp. Dañosa. Algunas especies se encuen- 
tran en la isla de San Vicente pero no se les conoce en 
Cuba. 

FAMILIA DE LOS "CHIRONOMIDAE" 

Ceratopogon, especie (dañosa) Las especies del último 
género pueden morder. 

Otra especie (de Thysanopteros) incluida en este lote y 
que cuando vuela puede penetrar en los ojos, ha sido de- 
terminada por Mr. Pergande como una especie de Lio- 
thrips que probablemente es nueva. He enviado ejem- 
plares al doctor Hinds de esta Oficina que ha publicado 
el Boletín más reciente que trata de la clasificación de los 
insectos perjudiciales y si recibo alguna otra determina- 
ción de la especie estudiada por Mr. Pergande se la co- 
municaré á usted. 

Es digno de hacer observar que estas pequeñas mos- 
quitas son conocidas cu Cuba con el nombre de guasasas. 

Las especies americanas de Hippelates se ha afirmado 
en diferentes ocasiones que producen la forma de oftalmía 
conocida en los Estados ('nidos del Sur con el nombre de 
Pinkeye y que prevalece sobre todo en los niños de las 
escuelas. Usted encontrará referencia de esta acción po- 
sible de los Hippelates en los trabajos que tratan de la 
Vida de los Insectos y que yo he publicado varias veces, 
especialmente en una extensa Memoria que escribí sobre 
la "Fauna de los Insectos del Excremento Humano" (In- 
secl Fauna of Human Excrement), de cuyo trabajo cr,eo 



^ academia l>k ci facías i>k la hadan a 271 

que Vd. tiene un ejemplar. No tengo conocimiento, sin 
embargo, de que se haya hecho ningún experimento res- 
pecto a este asunto. 

En los Estados del Sur, estas mosquitas revolotean cons- 
tantemente alrededor de los animales y de los niños que 
padecen ceguera.— Muy atentamente de Vd., L. 0. Ho- 
ward, Jefe de la Oficina de Entomología. 

Mr. Baker presenta á la Academia, ademas, una 

LISTA DE Los HIPPELATES DE CUBA 

FAMILIA "OSCINIDAE" 
(¡cnem Hippelates 

1. Bicolor Coquillet. Journal N. Y. EntoologicaJ So- 
ciety VI. 48. Primero descrito como procedente de Lake 
Worth, Florida, y después encontrada en New Jersey por 
Smith. Ahora encontrada en Cuija por el Dr. Santos 
Fernández. 

2. Gonvexm Loew. Century VI, 94. Primero citado 
como procedente de Cuba, pero después encontrada -en la 
Florida. México y Puerto Rico. Coquillet hace observar 
que ha encontrado estos insectos en la caña de azúcar en 
la Florida. 

'.]. Dorsalts Loew. Cent. VII. 7">. Primero descrito 
como procedente de Cuba, pero después encontrado en 
San Vicente. 

4. Fia ripes Loew. Cent. VIL 95. Conocido primero 
como procedente de Cuba y encontrado luego en New. 
Hampire, New Jersey, Florida, Puerto Rico y San Vicen- 
te. Howard en Proc. Wor. Acad. Sci. II. 590, pl. XXXI. 
p. 1. trata de esta especie como encontrada en el excre- 
mento humano, y quizás como sirviendo de trasmisor de 
los gérmenes á la herida descubierta, envenenando la 
sangre. 

"). Palh'iliis Loew. Cent. VI. 9:5. Primero descrito 
como procedente de Cuba. 

Existen otras especies en la Florida y en las Antillas y 
que se encuentran seguramente en Cuba cuando se ob- 
tenga mayor colección de especies. 

A propósito de este asunto, Mr. E. A. Schwarz ha pu- 



278 v A Al, Es DE LA 

L II H I» *. *.. ^ . . <— -1 !- ■■ -.., , .., ■ ■ ■■■■■■. .-i ■ .». - , ... A 

blicado un trabajo titulado: u The Hippelates Plague ki 

Florida" que acompaña ¡í la comunicación que Mr. Baker 
dirige al Sr. Presidente de la Academia. 

Los primeros estados de desarrollo del género Hippe- 
lates no se conocen. La historia natural de las larvas de 
otros géneros de Oscinidae muestran que la mayoría de 
ellas se alimentan de los tallos de las gramíneas. Otras 
larvas se alimentan en los tallos de las plantas en descom- 
posición, de las frutas mordidas por gusanos y bajo la 
corteza de los árboles seculares, y así Mr. Marlatt indica 
que la predilección que tienen esos insectos por la hume- 
dad de los ojos y de las heridas, indica que la larva, es 
saprófaga en sus hábitos y puede encontrarse, por consi- 
guiente, en las plantas descompuestas. 

También presenta Mr. Baker á la Academia una mo- 
nografía de la clasificación de los Siphonapteros de 
América. 

El estudio del grupo de los Siphonapteros por el Pro- 
fesor Baker, llena una necesidad científica de gran alcance 
y significación, porque en dicho grupo existen numerosas 
especies cuya evolución, caracteres y costumbres son poco 
conocidas. 

El estudio de Mr. Baker es como una preparación pre- 
liminar con objeto de incluir en su clasificación los mate- 
riales que han de aportar los numerosos estudiantes que» 
se dedican a las investigaciones -obre este grupo. En 
otro trabajo anterior ya había llamado la atención de que 
por lo general las pulgas de las ratas de los trópicos se 
relacionan mucho más con la pulga de los seres humanos 
que en la zona templada. Tiraboschi en su monografía 
de la relación de las ratas con la peste bubónica no se de- 
tiene en este hecho que Mr. Baker considera de mucha 
importancia. La aparición de la plaga en Mazatlán y en 
('hile, así como la relación entre el mosquito y la iiebre 
amarilla, son datos suficientes para demostrar la importan- 
cia de estas investigaciones; con mayor motivo cuanto 
que el Dr. Carrasquilla, de Bogotá, ha encontrado el baci- 
lo de Hanscn en el contenido intestinal de las pulgas. 
presentándose naturalmente el problema de si éstas son 
I" agente de comunicación déla lepra. En conformi- 



ACADEMIA BE CIENCIAS DE LA HABANA 270 

dad con esta idea Mr. Baker recomienda el estudio de una 
gran cantidad de pulgas de las ratas en Los puertos de los 
trópicos, así como las de los seres humanos, gatos y pe- 
rros de los mismos lugares, y Mr. Baker ofrece sus servi- 
cios y \oliintad para trabajar en este orden de conoci- 
mientos con cualquiera que solicite sus servicios, simultá- 
neamente con el trabajo bacteriológico. 

Esas colecciones de insectos pueden servir al bacterio- 
lógico para una base acerca de los estudios de la trasmisión 
de las enfermedades. Si una pulga abandona á una rala 
enferma y acude a' la piel de una persona, este hecho me- 
rece ser estudiado con detenimiento, así como las pulgas 
de especies comunes de Cuba que viven sobre los mise- 
rables perros vagabundos que abundan en la ciudad. No 
sería concluiente el hecho de observar sangre seca en el 
rostrum de una, para deducir que se haya introducido un 
bacilo en el canal intestinal; pero aun si se demuestra 
que no es probable este medio de contagio, siempre v> (]r 
mucha importancia buscar toda clase de hechos que se 
relacionen con este asunto. 

Nos complacemos en presentar los estudios de Mr. l»a- 
ker, al mismo tiempo que informar a la Academia de] 
valioso concurso que ofrece naturalista tan distinguido, en 
la firme persuasión de que los Sres. Académicos han de 
aceptar gustosos nuestros deseos de que se le nombre 
Académico corresponsal. 



280 ANALES DE LA 



Acta de la sesión pública ordinaria del 26 de enero de 1906 



Presidente. — Dr. Juan .Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De número. — Dres. E. Acosta. — J. P. Ala- 
cán.— I. Calvo. — T. V. Coronado. — M. Delfín. — J. Le-Roy. -F. Paradela.— 
E. Saladrigas: — M. Rui/. Casabó. — P. Valdés Ragúes. 

Leída el acta de la sofión anterior 1 12 de enero) fué aprobada. 

La Secretaría dá cuenta del movimiento de la Biblioteca, y de las si- 
guientes comunicaciones: 

De la Secretaría de Agricultura, luda-tria y C >mercio. número 9.652, 
remitiendo expediente sobre patente de invención por un aparato eléc- 
trico. 

Del Dr. Carlos .Muya, excusando su ausencia de la sesión por motivo 
de enfermedad. 

Salida. — A la Secretaria de Gobernación, remitiendo informe sobre 
preparados farmacéuticos. 

A la misma, contestando su eomuncación número 699, sobre prepa- 
rados farmacéutica >s. 

Al Sr. Juez de Primera Instancia del Distrito Norte, remitiendo infor- 
me aprobado en 12 de enero, relativo á alcoholes. 

A la misma, id., id., id., sobre fósforos amorfos. 

El Sr. Presidente concede la palabra al Dr. José P. Atacan, quien dá 
lectura á un INFORME ACERCA DE MEDICAMENTOS, interesado por 
la Secretaría de Gobernación y presentados á aquella por «'1 Dr. E. Sa- 
na. Dicho informe fué aprobado. 

El Dr. Manuel Delfínhsice una comunicación oral, que titula NOTA 
CLÍNICA, acerca de los niños que asiste actualmente. Trata sóbrelas 
malas condiciones higiénicas de la alimentación infantil, que creando 
verdaderas intoxicaciones intestinales : dá Lugar á manifestaciones supu- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 281 

rativas por la piel y las mucosas sin contar con los fenómenos de infec- 
ción intestinal, entero-colitis, etc.. (pie originan graves perturbaciones 
riel aparato digestivo y cuyas víctimas acusa de manera bien manifiesta 
la estadística. Se ocupa también de las otitis supuradas, afectos déla 
piel y adenitis. 

El Dr. Ruiz Casaba usa de la palabra para felicitar al Dr. Delfín por 
tan instructiva comunicación, exponiendo enseguida que ha visto por- 
ción de casos análogos. Dice que es una verdad inconcusa, que el niño 
bien alimentado, bien nutrido, no tiene, ni ofrece nada, (pie le estorbes 
ni le procure daño en la piel, ni en sus mucosas, ni supuraciones de oí- 
dos. Que esos accidento se observan en los que están impropiamente 
ó mal alimentados, lo cual evidencia «pie se deben á fermentaciones de 
la digestión. Lo mismo opina y piensa respecto á la- llamadas mani- 
festaciones escrofulosas de los niños. 

El Dr. Santos Fernández puede decir con respecto á estas manifesta- 
ciones escrofulosas, que él nunca ha estampado los diagnósticos de con- 
juntivitis ó de keratitis. seguido del calificativo escrofuloso, y no hay 
ninguna obra moderna en donde se vean tales diagnósticos. 

El Dr. Coronado pide la palabra, y concedida por la Presidencia, dá 
cuenta de su cría de Stegomyias (Mosquitos), de los cuales ya tiene nietos, 
sin estar infectados, naturalmente. Los pone á disposición de los seño- 
res Académicos, brindándolos especialmente al Dr. Delfín, para con ellos 
hacer picar á los niños atacados de dengue, haciendo así las experiencias 
de que se habló en una de nuestras últimas sesiones. Dice que las Stoge- 
myias. sin alimentarse, pueden vivir hasta cuarenta días. Guando tienen 
agua, y alimentos, pueden vivir hasta liO dias. Dice que se fecundan 
acabadas de nacer, y las hembras fecundadas no ponen huevos hasta 
después de ptear sanare fresca, porque parece que solo entonces, en- 
cuentran las condiciones de aovación apropiadas. Una sola hembra pone 
ciento ochenta huevos por término medio. 

El Dr. Santos Fernán, le: hace presente al Dr. Coronado lo que agrade- 
ce el brindis que hace á la Academia y hace notar que. á ser posible, de- 
biéramos esforzarnos en que en nuestros Mu-eos tuviéramos un ejem- 
plar de cada una variedad de nuestros mosquitos. Se dirije al Dr. Val- 
dés Ragúes, como Conservador de los Museo-, á fin de interesarle en este 

-ent ido. 

El Dr. Gustavo Lópe¿ lee un [MFOKME anunciado acerca de la obra 
■'Patología de la- Enfermedades Epilépticas.'" Analiza uno por linceada 



282 ANALES DE LA 



capítulo de la obra valorizándolos oportunamente y deduciendo que la 
obra en su e >njunto no encierra nada nuevo, bueno, ni digno de ser 
t mu 1 i en C3nsid3ración; y propane que la Academia no contente la 
j> 'i ición del aut or para no tenerle que manifestar su juicio tan desfavora- 
ble, lamentando muy mucho que dicho señor aparezca al frente de una 
clínica psicott-rápioa, que aunque en otro país, no por eso dejará de ser 
perjudicial á los que á ella se acojan. 

Y no habiendo más de qué tratar se dio por terminada la sesión. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DÉ LA HABANA 283 



INFORME SOBRE MEDICAMENTOS 

POR EL 

DE. JOSÉ P. ALAGAN 



(Sesión del lili de enero de 1906) 

Se refiere á los siguientes: 

Vino de Ribot; jarabe y pasta Vidó; glóbulos, bálsamo 
y ampollas Bories, presentados todos por el Dr. Ernesto 
Sarrá. 

Este informe fué aprobado. 



NOTA CLÍNICA 

POR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión del 26 de enero de 1906) 

Xo pretendo con la inda que os voy á leer hacer un 
reclamo, sino deciros mis impresiones sobre asuntos que 
todos Vds. conocen mejor que yo. 

He hecho el resumen de un semestre del año 1905 de 
mi consulta particular. Xo incluyo en esta nota los niños 
del Dispensario "La Caridad"; solo me contraigo en ella 
á cuatro afecciones: afecciones intestinales, es decir, ente- 
ritis, fiebre de infección intestinal, otitis supuradas, afec- 
tos de la piel y adenitis. 

Los meses son: Abril, Mayo, Junio. Julio. Agosto y 
Septiembre. 

En Abril tuve <>."> consultas. 

18 de menos de un año, incluyendo los de un año. 

30 de más de un año hasta 5 años inclusive. 
9 de más de 5 hasta 12 años. 

El resto de más de 12 años. 

En Mayo tuve 104 consultas. 



-S4 A.Wl.KS l>>. í,.\ „„., 

52 de <* ;í un año iliclii -i ve. 
1 1 de I á 5 años inclusive. 
4 de más de 5 ;í 1 2 años. 
El resto de más de I '_' años. 
En Jimio tuve 99 consultas. 
:5.*5 de ;í 1 año inclusive. 
37 de I ;í 5 años inclusive. 
I 1 de 5 ;í I 2 años. 
El resto de más de 1 Ü años. 
En Julio tuve '_' ! I consultas. 
39 de a 1 año inclusive. 
77 de 1 á 5 años inclusive. 

8 de ."i ;í 12 afm-. 

El resto de más de 1_ años. 

En Agosto tuve L22 consultas. 

.">4 de a L ano inclusive. 

.">4 de 1 a 5 años inclusive. 

14 de •"> a 12 años. 

El resto de más de 12 años. 

En Septiembre tuve L89 consultas! 

LO de (• a 1 año inclusive. 

<!() de 1 a' 5 años inclusive. 

9 de 5 ¡í 12 años. 

El resto de más de L2 años. 

En ese lapso de tiempo he visto, pues, 790 niños. Poco 
importa á los unes de esta nota que yo vea 790 niños; lo 
importante son las enfermedades que he visto: 

Afecciones intestinales (enteritis, diarreas, infec- 
ciones intestinales) 231 

( Hitis (supuradas) 6 

Afecciones de la piel de origen intestinal 60 

Adenitis de origen intestinal L5 

Otra- enfermedades (parálisis, afecciones pulmo- 
nares, etc. ) 305 

Las consultas tienen el inconveniente de que no se 
puede saber el resultado del tratamiento. Pero sí puedo 
aseguraros que los que mueren pueden ser anotados, no 
así los que se van :í ver con otros compañeros ó los que 
curan. 



\< ADEMIA de CIENCIAS de i.a SABANA 28o 

En un 98 por ciento puedo aseguraros el resultado. 

Todos Vdes. conoceo mi manera de considerar un 
gran número de afecciones de Las mucosas, de la piel y 
de los ganglio.-. 

La¿ afecciones de la piel del niño tienen siempre por 
causa una infección intestinal. llámense excemas 6 fo- 
runculosis. Estas afecciones puede ser bacterianas ó hu- 
morales ó toxínicas. Cuando es la forunculosis suele ha- 
llarse en el forúnculo el germen que por la sangre llega 
hasta la piel. etc. 

Los alemanes aceptan la teoría humoral y otros la mi- 
crobiana. Una no halló microbios en las vesículas. Yo 
creo que hay que aceptar una teoría mixta. 

Esta tiene su aplicación á las otitis y a las denitis. 



236 ÁNALks DE LA 



INFORME ACERCA DE LA OBRA "PATOLOGÍA DE LAS ENFERMEDADES 

EPILECTICAS Y MENTALES CON UN ESTUDIO DEL HOMBRE 
EN SU MODO DE SER FISICO-MORAL" POR IGNACIO RIBERA BAYLINA. 

POR EL 

Dr. Gustavo López 



(Sesión del 26 de enero de 1906) 

En atento escrito de 20 de julio del año 1905 se ha ser- 
vido remitirnos, su obra sobre ''Patología de las enferme- 
dades epilépticas y mentales con un estudio del hombre 
en su modo de ser físico-morar 1 , el Dr. Ignacio Rivera y 
Baylina, interesando de nosotros que emitamos juicio sobre 
la misma. 

La Presidencia de esta Corporación conociendo nues- 
tros estudios especiales acerca de estos asuntos, se sirvió 
encomendarnos tal tarea. Y nosotros, que estuvimos muy 
ocupados con otros trabajos profesionales nos vimos obli- 
gados, muy á pesar nuestro, á aplazar el cumplimiento de 
este mandato. Más tarde, tuvimos otra vez que aplazar- 
lo por la verdadera dificultad que en la obra misma en- 
contrábamos, pues realmente, señores, no nos sentíamos 
con fuerzas bastantes, para llevar á, término su lectura. 

Sí, señores, no'podeis pensar lo trabajoso que nos ha 
sido esto, por tratarse primero que nada, de una obra muy 
personal v muy rara, Muy personal, porque todo lo allí 
expuesto es propio y exclusivo del autor. El no ha toma- 
do para ella ni una palabra, de las muchas obras, folletos 
y periódicos que se han escrito acerca de esas materias en 
estos últimos tiempos. No cita ni una sola vez, opinión 
alguna que venga ó que pueda venir á robustecer su cri- 
terio ó sus afirmaciones. No toma de nadie opinión sobre 
ningún motivo, y ni siquiera tiene que tomar el tratamien- 
to que han seguido ó podido seguir, los prácticos que le 
lian precedido. 

Todo lo expuesto en su obra le es exclusivamente pe- 
culiar. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 28" 



Comienza por tener un plan muy original. Después de 
un corto prólogo, titulado kk La Epilepsia'*, donde anuncia 
cosas que no se ven, trata en su cap. 1.° del ser psíquico 
y en esta parte habla pero muy rara y originalmente, de 
cómo se forma y engrandece el espíritu, y cuando uno 
termina de leerlo, se tiene que preguntar: ¿qué es lo que 
ha dicho el autor? 

En el cap. '2. 9 trata de la vida y de la muerte, hablando 
cómo se enferma y cómo muere el hombre, para concluir 
afirmando que ni hay vida, ni hay muerte. 

En el cap. 3. 9 trata del "Hipnotismo, magnetismo y su- 
gestión", confundiendo lastimosa y repetidamente estos 
términos. De la sugestión se permite exponer: 

La sugestión es una condición esencialmente propia del 
espirita; na origen, está en la creación del todo universal' // 
lo que nos sorprende y llamamos fenómenos, son manifesta- 
ciones nota rales de su propia condición. El fenómeno suges- 
tivo es tan continuo en la vida del espíritu, como el palpitar 
del corazón de la vida del hombre} y asi como puede ser al- 
terado el corazón en su marcha regular, tambiénpuede serlo 
el espíritu á su vez; de cuyos efectos nos apercibimos según 
su magnitud. 

Estas alteraciones pueden ser tantas como las cansas que 
pueden motivarlas, y sus efectos pueden producir uno varie- 
dad de fenómenos que es preciso conocer perfectamente las 
funciones del ser psíquico, paro determinarlas y corregirlas 
hasta lo posible. 

La ciencia médico, por la autopsia del cuerpo, ha podido 
clasificar su organismo, y calcular las funciones de cada 
uno de sus órganos; y por la irregularidad en su funciona- 
miento, dia nóstica r la enfermedad. 

El estudio de los varios componentes del espíritu, nos 
hará taml>iéu conocer su funcionamiento } y por consiguiente 
podremos observar, los desarreglos á que está sujeto, y por 
éstos, el modo de tratar la enfermedad que de ellos haya so- 
brevenido. 

Cuando una persona se siente afectada de una enferme- 
dad, podemos suponer que existe un desequilibrio en su or- 
ganismo el cual ha de ser producido forzosamente por la 

presencio de UH CUtTpO e.rfrono iutrodurhto c,, lo parte 



288 ANALES DE LA 



afectada, produciendo un fenómeno relativo á la causa que 
h motiva y que llamamos enfermedad. Ditho cuerpo extraño 
ha debido penetrar en el punto afectado, obedeciendo a una 
ley de absorción; y por la misma, debe absorber el cuerpo 
humano las sustancias quele son necesarias para producir 
dicha enferdad. 

El ser psíquico en su modo de ser, no es de otra condi- 
ción; y la ley que para el cuerpo conocemos como de absor- 
ción ¡tara el espíritu, es la ley de la sugestión; por la cual 
absorbe todas las ideas que le son transmitidas por.los varios 
medios que el espíritu está datado. 

El conjunto de ideas que forman la entidad espíritu, son 
otras tantas sugestiones, gradualmente recibidas a continua- 
ción de sn riila espiritual, al igual que el cuerpo recibe en 
SU vida corporal el conjunto d>> átomos que lian de formarlo; 
gravitando ambas sustancias, tanto las del espíritu, comolds 
del cuerpo, buscando su afinidad, repeliendo las que por ha- 
ber sufrido cierto grado de modificación uo le son necesarias. 

El cuerpo se transforma continua mente en sus sustan- 
cias, no poseyendo hoy cierta parte de lo que poseía ayer; 
y el espíritu se transforma en sus ideas, no quedándole re- 
cuerdo cu una (poca. <le lo que recordaba perfectamente en 
otra, que por su condición esencial de sugestmnabilidad 
ábsorvede las que están á su alcance. 

Hablando de la influencia del ser psíquico, sobre la 
vida humana, dice: 

La fuerza física que llamamos magnética, es para el es- 
píritu, la rol untad; cuijas propiedades atractivas se notan 
en toda la creación, siempre relativas á los componentes qui- 
la desarrollan, enriando en los grados que las personas he- 
mos podido clasificar. 

El desprendimiento y la ambición son man ifeslaeioiies 

que nos han servido para clasificar al hombre, no siendo 
otra cosa que una condición necesaria pura SUCOnÜnua mo- 
difica e ion. 

Si quitamos la Voluntad en el hombre, no tendrá ambi- 
ción; y sin ambición, no hay propreso mu ferial ni intelec- 
tual. Esta condición es universal, y en cada cuerpo, según 

s/i modo de ser; siendo en el hombre donde ¡n podemos mejor 

o preciar , por formar parte integra de él. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 289 

Hablando en el mismo capítulo do la influencia del 
cuerpo sobre el espíritu, se lee lo siguiente: 

El cuerpo también á su vez, tiene participación en las 
ideas que han de modificar al ser psíquico; no siendo del todo 
desprovista de fundamento la opinión de varias personas 
que han considerado ser el cerebro el centro de todos los pen- 
samientos; y que según la poca ó mucha substancia gris, pue- 
de haber más ó menos fecundidad de ideas. 

Esta opinión, tiene .su fondo de verdad, aunque no lo 
tenga en absoluto; pues hay un distingo, que es precisamen- 
te /o que deseamos poner en claro, para podernos explicar 
la serie de fenómenos une nos sorprenden, sin poder dar con 
una satisfactoria solución. 

Las ideas no pueden ser producidas por el cerebro, no 
siendo dicho órgano, de una sustancia intelectual ; si, las re- 
cibe y las ordena; él no puede concebir por s'i mismo, lo que 
no está esencialmente en él, pero tiene su participación di- 
recta que procuraremos demostrar. 

Los ideas ó impresiones las recibe él ser psíquico por 
conducto de los sentidos corporales, permaneciendo en el ce- 
rebro donde quedan impresas y en continuo gravitar, hasta 
que por su afinidad en el conjunto de las que forman la en- 
tidad espíritu, éste se las apropia. 

Son las funciones del cerebro con las ideas, lo que el estó- 
mago con los alimentos que los destila, para distribuir las 
sustancias que han de alimentar los donéis órganos; las 
ideas permanecen en él cerebro, condensándose paulatina- 
mente; esta operación es tanto más larga, cuanto menos afi- 
nidad hay en las ya existentes en el espíritu. Son más ó 
menos bien condensadas, según las buenas condiciones sus- 
tanciales del cerebro, órgano encargado de dicha operación: 
como el estómago digiere mejor, según las sustancias que lo 
componen. Puede una idea gravitar por el cerebro sin adhe- 
rirse al espíritu, por un tiempo indeterminado, y hasta no 
adherirse jamás, quedando gravitando continuamente ó ser 
por completo rechazada; no sucediendo igual, á las que por 
su condición de afinidad llegan al espíritu donde se unen 
para formar jparte esencial de él. 

Este fenómeno sucede á las ideas quedében ser ó no trans- 
mitidas al esp\ritu por conducto deleerébro, 



290 ANALES DE LA 



Decimos esto, porque las hay que las recibe el cerebro, 
s¡<- n<lo espelidas del misino, sin haberse adaptado eu el espí- 
ritu por no ser de su condición. Xo sucediendo igual, á las 
que el espíritu recibe directamente sin dicha intervención, 
pues éstas son adheridas á el forzosamente, causando un 
efecto en relación á lo afinidad de las ya existentes. 

('//ando el cerebro recibe una nuera idea, si ésta no for- 
ma porte ya del ser psíquico, queda en él, en calidad de 
iludo y según el grado de disonancia con las ¡ja existentes, 
ha de gravitar más ó menos tiempo por dicha cabalad cere- 
bral, posando desde cdl't una vez condensadas á formar 
parte por asimilación á la entidad espíritu; y si por sus 
condiciones eterogéneas no puede asociarse, es gradualmente 
espelida, del cerebro, y por lo tanto olvidada. De estas com- 
binaciones del cerebro y el espíritu, resulta/ las diferencias 
que notamos de\ pensar y el sentir; el sentimiento, es una 
condición propia del alma y lo forman la acumulación de 
ideas condensadas por el cerebro, auxiliado por el espíritu 
en razón á sus grados de progreso intelectual. De ahí. las 
notables diferencias de pensar y sentir en las personas por 
/lar cada uno de sí, lo que está en sí. 

Más adelante habla de los ensueños para decir: 

En los ensueños es cu donde se ven más patentizado ios 
curios grados de independencia con que puede obrar el es- 
píritu del cerebro; cuanto unas el ser se ha exteriorizado, 
menos participación ha tenido el cerebro en las ideas que 
por el espíritu han gravitado, y por lo tanto menos recuer- 
do ha quedado de ellas al despertar; y si algo queda al 
individuo, lo percibe en forma de presentimiento que no 
puede descifrar con claridad; por cuyo motivo el cerebro se 
queda agobiado de ideas que no pueden ser pasadas por el 
tamiz, por exceder el número y no ser de la condición que 
necesita para obrar éste como aparato digestivo: y el espí- 
ritu como el carbono que suministra el calor. 

Si la persona está dormida por persuasión ó sea hipnoti- 
zarla t las ideas que le son sugeridas son admitidas sin obs- 
táculo alguno por no haber pasado por el órgano regulador, 
quedando adheridas para su cumplimiento-, lo que se efec- 
túa con relación á las condiciones de su ser, sin qu< el 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 29 J 

cerebro tenga la menor participación en ello; no pudiéndo- 
las recordar sino volviendo al mismo estado de cuando las 

ha recibido: siendo de advertir que las condiciones de reci- 
bir impresiones directas, como Jas sugeridas en un sueño 
provocadores muy frecuente, y son muchas las personas 
que por su condición están casi siemprt dispuestas. De 
ahí el gran número y variedad di enfermedades de orden 
inora! conocidas, y otras tantos que por ignorar estos fúta- 
menos ele la Naturaleza, se consideran de orden, distinto. 

Un gran número de locuras son desarrolladas por estos 
fenómenos. 

Las monotonías por otro orden relativo al anterior, pro- 
ducen en relación á su grado un gran número de enferme- 
dades comunes. 

Las epilepsias en todos sus ramos, son otros tontos efec- 
tos de estas causas. 

En la infancia es donde más se manifiesta la influencia 
del cerebro, produciendo las eclamsias: que si el fenómeno 
se repite varias veces, por tener la condición del ser psíqui- 
co viciada á la exteriorización. acaban por ser epilepsias y 
de las más funestas; puesto que el espíritu se acostumbra á 
una independencia tal, que acaba por vivir el sujeto en un 
estado de sueño permanente, sin que nada le importe la 
vida de la sociedad; S2C cerebro ya apenas funciona. Pero 
no siempre sucede esta degeneración de la eclamsia ó la 
epilepsia. 

Y termina ese capítulo definiendo así la sugestión. 

La sugestión es, pues, la palanca para ensanchar nues- 
tros conocimientos, debido á. nuestra condición de perfecti- 
bilidad. 

En el cap. 4.° discurre acerca del sueño y del ensueño. 
diciendo cosas muv originales: 

Ya dejamos elicho en otra parte que el sueño no es el re- 
poso, puesto epie éste no existe; y por lo tanto, no podemos 
ni debemos considerarlo más e¿ue como una función natural 
del cuerpo, á ta que todos los elel universo están sugetos: 
cada, uno según sit condición de ser. 

Los ensueños siempre resultan fantásticos, según el gra- 
do de discernimiento natural elel soñador. Un niño soñará 



292 ANALES DE LÁ 



lo que está en razón á su edad, y un hombre ilustrado, en 
las materias que estén gravitando en él. 

tl La Epilepsia" es el cap. 5.° de la obra y dice con este 
motivo, cosas de este calibre: 

Sabido es que la epilepsia se atribuye casi siempre á, una 
anemia cerebral o á un desarreglo nervioso, por lo que po- 
demos decir que estas opiniones, aunque parezcan bien fun- 
dadas carecen en absoluto de fundamento. Nosotros pode- 
mos afirmar que los nervios en este caso no obran más que 
nomo efecto, quedando oculta la causa en que los pone en 
movimiento, ya que tomamos por base que la epilepsia tie- 
ne su origen por una impresión recibida sea de un susto ó 
una fuerte emoción, tanto en sentido alegre como triste, ó 
consecuencia de alguna enfermedad que, habiendo produ- 
cido cierto estado de postración, ha llegado el enfermo has- 
ta el desvarío ó por el uso desmedido de bebidas alcohólicas: 
como también en la infancia por eclamsias vermiculares ó 
de la meningitis, que más tarde han producido estos esta- 
dos, la epilepsia, y todas sus ramificaciones; habiendo pre- 
dispuesto á los sujetos que las sufren en condiciones de 
sensibilidad para recibir cualquiera sugestión fatal. 

El epiléptico es un hipno-sugestionado por fatalidad, 
que en el momento de recibir la impresión fatal según su 
estado psíquico, queda grabada en su ser la imagen del su- 
ceso que leJta impresionado, dándole la importancia según 
su estado de ánimo ó grados de comprensión; aquello que- 
da permanente en su ser como una sugestión cualquiera, 
inculcada por un experto hipnotizador. Dicha sugestión 
queda en estado latente, hasta cjue al recibir otra cualquiera 
impresión notan en el individuo los que le rodean ciertos 
síntomas que no aciertan á comprender, como son: un esta- 
do en ciertos momentos de fijación de ojos y que se queda 
por un instante casi imperceptible, inmóvil; quedando esto 
como á vicio que nadie hace caso, pero estos, estados van 
prolongándose hasta que se queda parado ó haciendo algún 
movimiento de cabeza, boca ú ojos, y cd fin llega el momen- 
to en que pierde el equilibrio y cae por primera vez: no pre- 
sentándose todavía en algunos casos la* señales de la epi- 
lepsia, cansando la consiguiente alarma á los que le rodean 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 203 



y en el mismo sujeto, según Jos efectos causados y sus gra- 
dos de comprensión. 

El hombre es un compuesto de una dualidad cu la am- 
elad queunos le llaman, cuerpo y alma, otros espíritu y ma- 
teria 6 fuerza y materia; hasta aquí, todos estamos vía, for- 
mes: lo que hemos dejado sin que nos preocupe, es cómo y 
de qué modo se realizan el uno y el otro. /Cuáles son las 
funciones propias de cada uno? ¿Obran en completa ar- 
monía ó nof $Bs que pueden obrar con independencia el 
uno del otro? ¿Qué efectos lian de resultar de tal desei¡uili- 
brio'l ¿Tiene algopropio la materia y el espirita cada, uno 
de por sí? ¿El cerebro, dada su configuración es él el que 
formula las ideéis y las manifiesta, ó el espíritu quien las 
fonnalnl Si el espirita esquíen las forma, ¿puede prescin- 
dir del cerebro en ranchos caséis, ó es forzosa la intervención 
de los dos? 

El espíritu es un compuesto de materia,* asociadas, ajines 
entre sí, y que según la combinación de ellas, producen las 
diferencias epie a nuestro modo ele entender, son tenias las 
cualidades que conocemos por morales é intelectuales,' y así 
como cu lo que llamamos cuerpo, según la combinación de 
las mismas, neis dejan apreciar eu las personas diferen- 
ciasen la complexión, volumen , fisonomía y toda esa varie- 
dad (pie sin, esfuerzo alguno, notamos todos: como también 
vemos que cualquiera alteración en su orden, produce un 
desequilibrio que le llamamos enfermedad; debiéndose efec- 
tuar estas combinaciones que forman el cuerpo, con materias 
propias al efecto; y de ahí, que la inteligencia del hombre 
haya en parte podido descubrir este secreto de la naturaleza 
y combinar materias, para ponerlas en contacto á jin de 
epie se asimilen, restabh ciendo el equilibrio hasta lo posi- 
ble, y curarlo qv,e constituiría la enfermedad. 



El espíritu, no difiere en nada del cuerpo en su modo de 
ser, pues la asociación de materias de su afinidad son las 
que constituyen sus facultades, que también se renuevan y 
se suceden unos á otras; y eisí como en él cuerpo la varie- 
dad, harmónica forma los diferentes órganos y miembros, 
las diferentes ideas recibidas forman el conjunto del ser, que 



294 ANALES DE LA 



puestas en continuo movimiento vibratorio, se ponen en 
condición de engendrar nuevas ideas por Ja ley de conse- 
cuencias. 



Los cuerpos intelectuales están en continuo movimiento 
reaccionándose como los elementos químicos, que buscam 
combinarse, resultando de esta combinación un nuevo caer' 
po, que podemos llamarle un pensamiento engendrado'. 

La grandeza de este pensamiento rstá en, reí ación de los 
elementos que lo ¡mu. elaborado. 

El espíritu, que es confio hemos didho un conjunto de ideas 
ordenadas según su 'modo de ser, se alimenta para su des- 
arrollo, de todos las que están en SU radio <le acción, j>or lo 
que se aírete las que por su propio condición le son más 
adopto i >les. 

Las partículas que el espirita recibe sin por ios sentidos, 
ó por ondulación, forman piarte íntegra de su entidad con- 
densándolas sin que el cuerpo tome para ello parle directa 
en dicha operación. 
y define así la epilepsia. 

La epilepsia, en su esencia, es un autosugestión fatal, 
producto <tc ana impresión fortuita que el sujeto ha recibido 
¡I que según el estado impresionable del paciente y la mag 
nitnd del hecho constitutivo, formará el grado de la sugestión 
ó seo crisis: pudiendo la misma ser alterada á su vez i/ sin 
que en apariencia cambie de forma por haberse puesto el 
paciente en condiciones de admitir otro cualquiera de escaso 
valor, pero en la manifestación de iguales efectos. 

Ks muy culto en su lenguaje, el autor, que dice así, cu- 
tro otras cosas que pudiéramos citar: 

Si hemos dado más espacio que el que se merece á estos 

sandeces, es precisamente porque la tarea i/ne nos /nonos 

impuesto, es de investigar las enfermedades que afligen á la 
humanidad, de orden moral, en las cansas y sus efectos, y 
en sú consecuencia bascar los medios de curación. 

Califica reflejos ó mímicas la epilepsia. "Todos somos 
epilépticos" ¡ios afirma más tarde, diciéndonos: 

Sí, todos simios epilépticos, lo repelimos sin temor ni áni 



ACADEMIA DE CIENCIAS PE LA HABANA 295 

mq de ofender á nadie: lo repetimos porque aunque intentá- 
semos negarlo, loshechos miemos nos desmentirían. 

En huios los actos de la vida tenemos en distintos grados 
pruebas patentes de dicho fenómeno, sin que podamos poi 
nmgún medio evitarlo. 

Éu nuestras misma* costumbres ordinarias, se nos moni 
fíestan los fuerzas de la sugestión con sus correspondientes 
plazos y ron la fiebre del delirio, si algo nos sirve de estorbo 
para su cumplimiento. 

Si tenemos lá costumbre de acostarnos A las diez, todos los 
dkté precisamente á la mismaJiora, sentimos dicha necesidad; 
lo sentimos en nuestro interior, y para no cumplirla debe 
mos imponernos un ¡/ron esfuerzo, ó ha de haber Una causa 
de gran interés para nuestro ser psíquico, que seo de mayor 
dominio para él. 

Si tenemos la costumbre de salir á paseó, ir al café á re 
unirnos con algún ami(fo, ¿tasar el ralo con cualquier juego 
de nuestra predilección, levantarnos de la rama á una hora 
fija, empezar el día ron tal ó cual larra, tpdó, enteramente 
todo, está sujeto á esta ley de sugestión, que forma el verda 
dero proceso 'Ir la rula. Y nos sentimos arrastrados por 
tina fuerza misteriosa hacia el cumplimiento dé lo que está 
encarnado en nuestro ser, aún discurriendo cu contra <!<■ 
nuestros impulsos fatales. 

L;i epilepsia en los niños, ese! pretexto para, lanzar apre 
ciaciones como ésta: 

En otra parte decimos une el cerebro es el estómago del 

alma, sujeto a mto los demás órganos del cuerpo humano á 
¡tara/izar sus funciones regulares, siempre que .un cuerpo 
extraño se adinere á él ó sufren suspartes alguna depresión; 
ptóúuéiéñdose un desequilibrio cuyos efectos será// en razón 
á lo magnitud de la causa. 



Si ei desequilibrio del cerebro persiste por no encontrar 
medios de reponerse en suestado normal lo que era eclámsia 
pasará á meningitis, cesando las convulsiones por ser éstas 

una necesidad 'sido en el momento 'I" efectuarse la transac- 
ción del interior al exterior en el espíritu, y entrando el pó- 
dente en un estado cqtalépUco forzoso, que ftttede durar más 



29ÍÍ ANALES DE LA 



ó menos tiempo, quedando entre el espíritu y el cuerpo una 
continua ludia, cuyos efectos son visibles y se efectúan en 
esta forma: 



Añado después: 

Los vermes son un poderoso enemigo de la infancia, y 
según la alimentación con que se muren toman grandespro- 
porciones en su desarrollo; llevados por el instinto, se amon- 
tonan en la dirección del ¡mulo por donde deben percibir 
los alimentos que esperan, produciendo en el niño uno asfi- 
xia que obliga al ser psíquico á exteriorizarse; y como ron- 
secuencia natural de este trance, el cuerpo se retuerce en 
convulsiones riéndose impresos lodos los caracteres de una 
verdadera epilepsia, la raed concluye en muchos casos por 
serlo en realidad. 

De epilepsia hereditaria nos dice: 

Nada diremos respecto á esta opinión, por carecer de 
bases sólidas; tan sólo la citan/os por ser una de las que 
más aceptación han tenido entre los facultativos. 

Así, pues, diremos que puede haber motivado la antedi 
cha opinión, por ser un fenómeno que merece tenerlo en 

< nada. 

Un padre epiléptico puede ó no tener hijos epilépticos 

como cualquier otro mortal, con la sola diferencia que es 
más fácil que se desarrolle dicha enfermedad en el hijo del 
epiléptico que en otro que no cuente con alguno de éstos en 
su familia. 

El terror que puede cansar á un hijo el ver á su padre ó 
madre retorciéndose en terribles convulsiones, neto que pue- 
de quedarles grabado en su ser y un día ser tan desgraciado 
como el autor de sus días. 

Esto, y sólo esto, es lo que puede heredar un hijo de su 

padre en este sentido; todo lo demás son apreciaciones </'((■ 

hoy sólo sirven para encubrir crímenes en las circunstancias 

que se cree conveniente. 

y de los medios de curación asienta estas asombrosas afir 

oraciones: 

Hasta el presentí', en los medicamentos que se prescriben 

para combatir las enfermedades epilépticas, figuran en pri 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 207 

mera Juica los bromuros asociados, y él que se considera de 
mayor eficacia entre ellas, es el bromuro de potasio. Si esta 
substancia no hiciese otro efecto que el de no curar el mal, 
por no estar en relación á la índole del mismo, nada diría 
mos de ella, y solo nos ocuparíamos de dar las instrucciones 
que aos han servido de base para llegar á los resultados que 
hemos podido obtener en nuestros estudios experimentales. 

Pero siendo la misión qu< j nos hemos impuesto y el objeto 
de este trabajo dar á conocer la profilaxis de la enfermedad 
epiléptica y sus ramificaciones, y en su consecuencia estu- 
diar los medios preventivos y curativos de dicho mal, un 
deber de conciencia nos obliga á dar á conocer los <fiecios de 
este medicamento; por constituir una plaga que pone á los 
pobres enfermos en condiciones que dificultan SU verdadera 
curación. 

Be modo que, para curar la epilepsia, se administra á 
los enfermos una substancia que les favorece en alto grado 
el desarrollo de la misma, y no peca raímos de exagerados 
al afirmar que si á una persona sana le fuesen administra 
dos los bromaros de potasio en las altas dosis y con el uso 
constante á que han sido sometidos varios epilépticos, aca- 
baña por contraer dicha enfermedad. 

No decimos esto ñor el espíritu de combatir lo que á núes 
tro juicio no es aceptable; lo decimos por ser ésta en realidad 
una de las substancias que más estragos pueden cansar en 
la enfermedad que se pretende combatir, loque ramos ápro 
bar, sin añadir nn sólo dato de nuestra parte. 



Así es que él que haga uso de dicho medicamento, demues 
ira su desconocimiento en la causa, que la produce, y los 
efectos que los misinos originan en los pacientes de refe 
re) u;ia. 

En nuestro tratamiento, expone: 

Consiste nuestro método curativo, cu su esencia, en utili- 
zar el mismo estado del paciente para librarlo de su mal. 

Hemos dicho que la epilepsia es un hipnosis fatal, y que 
el sueno se provoca por el dominio de una auto.-sugestión 
fatal ásu vez; y para cumplirla, le es forzoso al ser del en- 
fermo transportarse inconscientemente á dicho estado; el ciad 



298 ANALES DE LA 



debemos utilizar oportunamente^ y con conocimiento de cau* 
sa: porque <l< j lo contrario nada se lograría de provecho 
lia ni los pacientes. 

Al comenzar el capítulo 6.° afirma que la epilepsia es 
un vicio del alma é inmediatamente agrega que es una 
hipnons fatal. Que en nada absolutamente se diferencian 
los epilépticos de los sujetos hipnóticos. 

Capítulo l.' J "Ejemplos de tendencias íntimas del ser 
psíquico en los actos epilépticos", donde cita variados ca 
soS qué el autor entiende son de epilepsia y que nosotros 
no pensamos lo mismo. 

Capítulo <S.° "La epilepsia en los animales", en cuyo 
artículo afirma que los animales están expuestos á sufrir 
ataques epilépticos, ló mismo que las personas, — y siendo 
producidas por las mismas causas — aquí expone: 

La ignorancia ha dividido la especie animal en dos cla- 
ses, la racional >¡ la irracional: negando á I" segunda, l<> 
<}>w la Naturaleza, más justa y bondadosa que el hombre, no 
les ha nec/ado. 

Por cierto que aquí habla dé la epilepsia en él mulo, 
en el caballo, en el perro, en el ganado 'lanar. Hasta los 
estados de vértigos, y de auras, dice haberlos observado 
en el ganado cabrío y lanar. 

El 9.° capítulo lo dedica á la "catalepsia", la que con- 
sidera cemo una afección que se desarrolla instantánea- 
mente, produciendo la pérdida de los sentidos y la del 
movimiento. Dice que se conocen dos clases: la natural, 
('» sea la fatal, y la provocada por la hipnosis. Considera 
a la catalepsia v á la epilepsia obedeciendo á una misma 
ley en el fondo. Aquí refiere una larga historia de una 
enferma, ¡í la que hacía sugestiones variadas, y... no se 
trataba de otra cosa másqüede nna simple mujer histérica. 

En el capítulo 10°, se ocupa del "sonambulismo''. Dice 
lo siguiente al comenzar: 

El sonambulismo tal como está hoy comprendido y prac 
ticado, resulta mi grave peligro para la humanidad entera; 
por lo que podemos considerarlo sin temor de pecar de exa 
gerados, en el orden de las peores enfermedades contagiosas. 

"La Neurastenia" se trata muy pobre y equivócadísi- 
maniente, en el capítulo 11. ° La sugestión es el único 



ACADEMIA DE CIENCIAS i>K I.A HABANA 299 

proceder curativo que considera bueno para la neurastenia 

El "histerismo", se titula el capítulo 12.° de la obra 
que analizamos. Escribe así ai comenzar: 

Abrigábamos el propósito d¿ no ocuparnos poco ni mucho 
del llamado histerismo, por tener dicha palabra la minina 
significación que la conocida como neurastenia, de la cual 
nos ocupamos ya en otra parte; no siéndonos posible en sana 
Iónica añadir nada unen, por no tener igual acepción bis 
dos palabras ó sea el sinónimo de lo desconocido. 

Miles y miles de opiniones han vertido afras tantos obser- 
vadores respecta á la patogenia dt dichas enfermedades, en 
abierta contradicción unas <i< otras; la sintomología ha 
sido tan engañosa, que han podría decirse que h/i conta- 
giado á los mismos. . 

Ninguna dolos opiniones concebidas ni expuestas hasta 
el presente han explicado nada que haya podido ¡lustrar- 
nos sobre el particular; la fraseología y el tecnicismo abun- 
dan admirablemente, ¡reo la verdad que st persigne hn 
qkedXtdo desconocida. 

No es posible seguir al autor cu este capítulo: tanto es 
lo que dice fuera de toda razón, de toda verdad y det rda 
ciencia. 

Lt La locura", se llama el capítulo I3 l \ Es tanto lo erróneo 
lo que allí se diré, que preferimos callarnos. Sólo Ierre 
mos esto.- pequeños párrafos: 

La locura < n su fondo no se disti utjue de la epilepsia, 

de la catalepsia, vértigos, neurastenia, ai dt otros varios 
estados, tjue por el desconocimiento ii( los fenómenos ú <¡u< 
está sujeto el hombre, ko se //a podido determinar su origen. 
Hemos dado qut las locuras, son un estado fatal, siendo 
las intermitentes las que más ¡o paU raizan, como tendremos 
ocasión de di mostrar por los fenómenos qut indias se 
manifiestan. 



Los procedimientos curativos de esta enfermedad, han 
de estar forzosamenü en relación con, la índole de la mis- 
ma. Hemos dicho <ju< el estado de la locura, era. un hipnos- 
sis fatal, óseo una inversión del ser psíquico, cuyas mani- 
festaciones son puramente morales; pues no cabe la menor 



300 ANALES DE LA 



dúda\ que su, causa está en armonía con sus efectos; por 
consiguiente el tratamiento ha de estar en urden relativo al 
mal, ¡j todo lo que se haga al contrario, no dará ningún 
resultado práctico. 

Considerarnos haber resuelto el problema curativo de di- 
cha enfermedad en todos Jos casos, seria desconocer la ma- 
teria de que tratamos. 



Nuestro método está basado en los principios que deja- 
rnos expuestos; desinvirtiendo á 'Helios enfermos, del estado 
de hipnosis y volviéndolos ai estado natural. 



Si el enfermo presenta un estado de agitación muy per- 
sistente, podrá hacerse uso de nlgún narcótico en grados 
prudenciales, para paralizarle un tanto el cerebro, sin ¡li- 
gar al sueño; á fin de poder exteriorizar más su espirita 
hasta que permita poderle sugestionar directamente, y ser 
atraído por el operador; procedimiento que bien aplicado 
dará sus buenos resaltados. 



El tratamiento, aunque en el fondo sea igual para todos 

por ser una misma enfermedad, hay que distinguir y apli- 
carlo rn la formo qut el estado de cada pacienü requiera y 
según indiquen sus manifestaciones, si se quiere obtener 

huí n éxito. 

Las casas de salud son un gran medio para lograr di- 
cho objeto; pero partiendo de otros principios. Hoy, sólo 
son medios de aislamiento, para evitar disgustos á las fa- 
milias ya la sociedad (que ya es algo) ; pero no para la 
curación de dichas enfermedades. 

El capítulo 14.'* trata del "suicidio", el siguiente, ó ca- 
pítulo 15.°, de la "idiotez y demencia", aunque los trata 
como consecuencias de la epilepsia; < i l capítulo 16°, halda 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 301 



d£ la "corea ó baile de San Vito" y dice qne es un conato 
de epilepsia. 

El capítulo 17.° trata del ■¡'"alcoholismo'- y dice que este 
estado da un buen contingente á la epilepsia; que la em- 
briaguez, es un estado epiléptico de mayor ó menor in- 
tensidad; que el alcohol produce parálisis de lbs órganos 
cerebrales; que las parálisis del cerebro por el alcohol 
pueden ser de distintos órdenes, cuyos síntomas son: la 
epilepsia, la idiotez, la demencia, el vértigo permanente, 
etcétera. 

''El vértigo ó sueño en aparente estado normal 1 ' es el 
capítulo 18.°, que comienza así: "Uno dd los fenómenos en 
que puede observarse mejor la exterior ¡zar ion del ser psíqui- 
co, es en los vértigos." 

"Consideraciones varias" es el capítulo 19.° Capítulo 
destinado á hablar de la sugestión y el único en que se 
ven citados nombres de autores: Chareot, Beanis, Richet, 
Dumont-Pellicr, Berhein y Liegrois, que se citan para 
afirmar que tanto como se han ocupado del hipnotismo y 
de la sugestión, "no nos dicen nada concreto respecto á 
muchos de sus efectos, menos aún de sus causas, no obs- 
tante ser tan vasto y fértil el campo que estos estudios 
nos proporciona." * 

en resumen: 

Esta obra no tiene finalidad científica. 

Carece de ordenado método expositivo; de buena ex- 
posición de sus materias; de buena selección en sus pro- 
pios asuntos; mezcla constantemente cosas muy heterogé- 
neas hasta en un mismo párrafo; no busca refugio ni 
amparo para sus opiniones, en ninguna autoridad científi- 
ca; ni las cita para apoyar siquiera alguna de sus afirma- 
ciones; expone los más raros conceptos acerca de la vida 
y de la muerte, de la salud mental, del cerebro del hom- 
bre, del alma y del espíritu, del funcionar del cerebro 
mismo; cosas perfectamente fuera de todo terreno cientí- 
fico, (pie le hace á uno preguntarse si es un médico, ó un 
médico de nombre nada más. Porque no se concibe qne 
un médico verdaderamente ilustrado, que esté al tanto de 
lo que en la ciencia ocurre, de los progresos científicos 



302 ANALES tȃ LA 



que tienen lugar en el mundo entero, se permita expre- 
sarse del modo que lo hace el autor de la obra, y se con- 
sienta, él mismo la licencia de decir tanta y tantísimas 
cosas fuera de tino, fuera de toda realidad científica. 

Es por todo esto, que así exponemos en forma com- 
pendiada, por lo que, nos permitimos proponer á esta 
Academia se sirva no contestar al Sr. Ignacio Rivera, au- 
tor del trabajo que acabamos de analizar. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 303 



Acta de la sesión pública ordinaria del 23 de febrero de 1906 



Presidente:— Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario: — Dr. Jorge Le Roy. 

Académicos concurrentes— De número: Dres. J. P. Alacán.— E. Acosta.— 
E. B. Barnet.— T. V. Coronado.— M. Delfín. — J. Jacobsen.— E.Paradela.— 
E. Pardillas.— J. A. Presno.— M. Ruiz Casabó.— J. A. Valdés Anciano.— 
P. Valdés Ragúes. 

Al abrir la sesión el Sr. Presidente manifiesta que por la difteria que 
acaba de sufrir nuestro querido Secretario, el Dr. Gustavo López, no pue- 
de ocupar su puesto en estos momentos. 

Acto seguido da cuenta de no haberse realizado la sesión correspon- 
diente al día 7 de este mes, por falta del quorum que exige el Reglamento 
y concede la palabra al Vice-Secretario para leer el acta de la del 2b' de 
enero, la que fué aprobada. 

Se da cuenta por la Secretaría del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Sr. G. Crespo y Martínez, dando cuenta de haber cesa- 
do como Ministro de los E. U. Mejicanos en Cuba. 

Del Dr. José H. Pazos, remitiendo á esta Academia una colección en- 
tomológica y trabajos sobre mosquitos, aspirando al título de Académico 
corresponsal. 

El Sr. Presidente hace constar que asistió en representación de la 
Academia, al entierro del Concejal Sr. Ponce. 

EIDr. JoséP. Alacán da lectura á dos INFORMES acerca de productos 
farmacéuticos presentados, unos por el Dr. E. Sarrá y otro por el doctor 
E. Morejón. en cumplimiento del artículo 15 de las Ordenanzas de Far^ 
macias. 



304 ANALES DE LA 



En el primero se trata de los productos de Catillon: polvos y vinos de 
peptona, glicerina creosotada, granulos de estrofantus, y de la herpetina 
Durel, inyección Cadet, solución Larroyenne, Aceite Ducoux, vino Ba- 
yard, elixir Grez, licor Laprade, específico de Bejean y jarabe de Henry 
Mure. El ponente opina que, tratándose de preparados conocidos y suje- 
tos á fórmulas racionales, con una conveniente dosificación, puede acep- 
tarse su introducción y venta en la República. Este informe fué aprobado. 

En el segundo se trata de un preparado denominado «Tratamiento 
inglés antireumático Alarcón de Marbella». No se acompaña la fórmula 
de su composición, aunque en la caja de cartón que encierra el preparado 
y en un folleto pequeño que lo acompaña se lee el análisis de un líquido. 
El ponente opina que no puede aceptarse como fórmula del expresado 
producto dicho análisis puesto que la caja contiene dos frascos pequeños 
con un líquido color de vino de Jerez y además unas pildoras muy duras, 
cubiertas de un polvo inerte amarillo. Es, pues, el producto en cuestión 
un verdadero remedio secreto, presentado en forma charlatanezca, y por 
tanto no debe ser aceptado. 

Sometido á votación fué aprobado igualmente, este informe. 

El Sr. Francisco Paradela, da á su vez lectura á otro INFORME RE- 
LATIVO AUN APARATO ELÉCTRICO DESTINADO AL CALZADO 
y cuya patente de invención fué solicitada de la Secretaría de Agricul- 
tura, Industria y Comercio, la cual en virtud del informe desfavorable 
emitido por la Sociedad Económica de Amigos del País, remite á esta 
Academio el expediente en cuestión para que se la ilustre. 

Del estudio que acerca de dicho aparato hace el Sr. Paradela resulta 
que: es en principio una pila de Volta aplicada á la suela del calzado, y 
deduce que en virtud de haberse ajustado el solicitante á las leyes que 
rigen en la materia y no ofrecer peligro para la salud pdblica el uso de 
dicho aparato, puede accederse á la solicitud de patente pedida por el 
Sr. Almagro. 

Sometido á discusión este informe, pide la palabra el Dr. Valdc's Ba- 
gues y manifiesta que, como profesor de física (pie es, ha empleado la pi- 
la de Volta repetidas veces y su experiencia le enseña «pie al poco tiempo 
de usarse se atacan los metales y entonces no funciona más dicha pila. 
Opina que para el objeto que se propone el inventor, una pila seca daría 
mejor resultado. 

El Sr. Paradela arguye que en cuanto á la utilidad del aparato, tal co- 
mo está constituido, la considera nula, pues hoy en día la pila de Volta, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE I A SABANA 80.' 



es solo un aparato de Laboratorio, pero, en el caso actual ofi s • trata de 
la utilidad ó inutilidad del invent o, casa que dirá el público que lo de- 
mande, sino de la novedad que exije La legislación sobre privilegios de 
invención; es, a determina que se presenten Los planos y la memoria di - 
criptiva del aparato que se trata de patentar y que, se ajusten á determi- 
nadas condiciones que la misma ley determina. Además, el invento en 
cuestión está patentado ya en la oficina de los Estados Unidos donde se 
concede la patente por la novedad y posee una certificación de haber 
sido empleado con buen éxito por el cuerpo médico de Madrid. 

El Dr. Coronado, hace presente que por tener que emitir informe. 
sobre patentes de invención como miembro déla Sociedad Económica, 
conoce la legislación de la materia y el Gobierno para conceder una pa- 
tente de invención no pide se le diga si el invento es útil ó no, sino 
simplemente si está ajustado á la ley. 

Sometido á votación el informe del Sr. Paradela es aprobado por 
unanimidad, acordándose sea trasladado íntegramente á la Secretaría de 
Agricultura, Industria y Comercio. 

Alterando la orden del día. la Presidencia concede la palabra al doctor 
Francisco Héctor, 'le Guanabacoa, quien hace una interesante conferen- 
cia sobre el análisis coprológico como medio de diagnóstico en las di - 
pepsias duodenales. 

Hace resaltar la necesidad é importancia del examen de las materias 
- para Llegar á conocer las lesiones del aparato digestivo, de la mis- 
ma manera que por el análisis de los orines se conocen las del riñon, etc. 

El Dr. Coronado felicita calurosamente al disertante por la materia 
tan desconocida é interesante que ha escogido para ilustrar el problema 
de patología cibal y le suplica continúe aportando temas de tanto interé >. 

El Dr. Delfín une sus felicitaciones á las del Dr. Coronado y mani- 
fiesta su verdadero placer por la forma y por el fondo de la c >nferen< La 
del Dr. Héctor que ha abierto nuevos horizontes en el camino de la pa- 
tología intestinal, tan importante en nuestro país. 

El Dr. Valdés Ragúes une sus felicitaciones á la- de los compañero- 
que le han precedido en el uso de la palabra y opina que vería con gusto 
fuese propuesto el Dr. Héctor como Académico Corresponsal. 

El Sr. Presidente hac< constar que á sus ruegos obtuvo del Dr. Héctor 
que viniese á ocupar la tribuna de la Academia y se propone se ponga en 
condiciones de sor aceptado como Académico Corresponsal. 

\ propósito de e-tas propuesta? el Dr. Coronado hace presente qui 



306 ANALES DE LA 



por las gestiones practicarlas por el Dr. Valdés Ragúes ya <<1 Musco de la 
Academia se lia enriquesido con una valiosa colección de mosquitos, en- 
viada por el Si'. José A. Pazos, desde San Antonio de los Baños, y pide 
que por ello se le nombre Académico Corresponsal. 

Ei Dr. Valdés Ragúes une su propuesta á la del Dr. Coronado. 

La Presidencia encarga al Di'. Valdés Ragúes informe, para la próxi- 
ma sesión, acerca de los méritos y trabajos científicos del Dr. Pazos, con 
lo que se dio por terminada la sesión. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 307 



INFORME ACERCA DE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. JOSÉ P. ALAGAN 



(Sesión del 23 febrero de 1906). 

Después de haber podido, no sin dificultades, descifrar 
algunas de las fórmulas de los preparados presentados por 
el Dr. Ernesto Sarrá á la Secretaría de Gobernación en 
cumplimiento de lo que en su artículo 15 determinan las 
vigentes Ordenanzas de Farmacia, y que dicha Secretaría 
ha remitido para informe á esta Corporación, tengo el 
honor de informar que no encuentro inconveniente en que 
se permita la introducción en esta República de los pre- 
parados denominados "Polvo de peptona de Catillon 1 ', 
"Vino de peptona de Catillon' 1 , "Glicerína creosotada de 
Catillon", "Granulos de strofantus de Catillon 1 ', "Herpe- 
tina Durel", "inyección Cadet", "Solución Laróyenne", 
"Aceite Ducoux", "Vino Bayard", "Elixir Grez", "Licor 
Laprade", "Específico Bejean", y "Jarabe de Henry Mu- 
re 11 , sirviendo de base á este criterio el tratarse de prepa- 
rados ya conocidos entre nosotros y sujetos á fórmulas 
racionales con una dosificación conveniente. 



INFORME ACERCA DE UN PREPARADO FARMACÉUTICO 

POR EL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 



(Sesión del 23 de febrero de 1906) 

La Secretaría de Gobernación ha remitido para su in- 
forme á esta Academia un preparado denominado "Trata- 
miento inglés antireumático Alarcón de Marbellas", pre- 
sentado por el Dr. en Medicina Enrique O. Morejón, á los 



308 ANALES DE LA 



electos de lo establecido en el artículo 15 de las Ordenan- 
zas de farmacia. 

No se acompaña á la comunicación la fórmula, aunque 
la caja de cartón que contiene el preparado dice: u Com- 
position. — Alcoholic Extract, Taraxacin and Taraxacerin 
50,01; Aqueous Vegetable Extract, 15,35$ rnert Vegeta- 
ble tissue, 16-16; Moisture, i 5-49; Ásh (Mineral Salts), 
2,99", y en un folleto pequeño que acompaña al prepara- 
do -i' lee en la primera página el siguiente análisis: •■Lí- 
quido: 33,34% de extractó seco, 96,66 de espíritu rectili- 
eado. — EjxtractiG seco; extracto alcohólico, taraxacin;i j 
taraxaceriná »>7.2:i; extracte, acuoso regetal 3Í¡,06; Ceni- 
zas v sale- minerales ly65. — Pildoras: extracto alcohólico, 
taraxacina y taraxaceriná 50,01; extracto acuoso vegetal 
15,35; tejido vegetar! inerte L 6,16; humedad 15,4$; cenizas 
(sales minerales) 2i,99. 

Pero 'Mi sentir del poneríie que informa no puede acep- 
tarse nada de lo trascrito conie fórmula del expresado 
preparado, dado qne el lírico mi dicaménto que en él se 
menciona es el extracto alcohólico que contiene laraxaci- 
na v taraxaceriná. 

En la caja a que-antes lie hecho referencia aparecen dos 
pequeños fraseóte conteniendo cada uno 15 c. c. de un lí- 
quido alcohólico de color de vino de Jerez; y una caja de 
pildoras (mü i 2 de ella.- muy-duras, cubiertas de un polvo 
inerte amarillo. 

Es pues el medicamento en cuestión un verdadero re- 
medio secreto, presentado en forma, á juicio del ponente 
que informa, charlatán ezca, por lo (pie entiendo que no 
debe admitirse su introducción. 



ACADEMIA DE CIENCIAS r>E LA HABANA 309 



INFORME SOLICITADO POR LA SECRETARIA LE AGRICULTURA 

ACERCA LE UNA PETICIÓN LE PRIVILEGIO LE INVENCIÓN 

PARA UN "APARATO ELÉCTRICO PARA EL CÁLZALO". 

POR EL 

Sr. Francisco Para&ela y Gestal 



(Sesión del 23 de febrero de 1906) 

El señor Secretario de Agricultura ha remitid.) a esta 
Academia para que informe lo que se le ofreca y parezca 
el expediente promovido por el Sr. J. i. Almagro, ánom- 
bre y como apoderado del Sr. Eusebio Hernández y Mo- 
reno, solicitando privilegio de invención para un aparato 
eléctrico para el calzado. 

Ha motivado la resolución del Sr. Secretario, de enviar 
a' la Academia el expediente, su deseo de esclarecer un 
punto científico ó, mejor dicho, si la aplicación qué ha de 
darse al aparato para el que se solicita privilegio ofrece ó 
no peligro para la salubridad pública: El deseo del señor 
Secretario reconoce, a su vez. por origen, la observación 
que acerca de este punto, fué hecha por el ponente que 
en la Sociedad Económica de Amigos del País al emitir 
informe en el expediente, observación que dio lugar áque 
se negara al peticionario el privilegio que solicitaba, y a 
la reclamación ó nueva solicitud hecha por esta en la que. 
aduciendo fundamentos y aportando datos, manifiesta: 

I o . — Que se le exprese el fundamento legal en que se 
ha va apoyado la denegación del privilegio solicitado, para 
— con vista de ello — agotar los procedimientos que las le- 
ve- le concedan para mantener el derecho de que se cree 
asistido para que se le otorgue el citado privilegio. 

2 C . — Que el aparato de que se traía ha obtenido privi- 
legio en los Estados Unidos con el número 791.335 y fe- 
cha 30 de mayo último y ha sido, además, reconocido de 
utilidad por la Facultad de Medicina de la Universidad 
Central dé Madrid, según lo acredita con copia, que acom- 



310 ANALES DE LA 



paña, del certificado expedido en dicha ciudad el 12 de 
abril de 1905, suscrito por el Dr. Agustín del Cañizo 
García, y visado por el director de dicha clínica el doctor 
A. San Martin. 

Dos cuestiones distintas apareeeu pues en el asunto de 
que se trata: Una cuestión administrativa y una cuestión 
de interés ó de salubridad pública. 

Aunque agena por completo la intervención de esta 
Academia en la primera, por cuanto las leyes determinan 
los trámites v procedimientos «pie deben seguirse en los 
casos de inconformidad de los interesados con las resolu- 
ciones gubernativas que lesionen sus derechos, no con- 
sidera inoportuno añadir algunas indicaciones la Cor- 
poración, tanto para corresponder á la deferencia del se- 
ñor Secretario al remitirle el expediente para que informe 
lo que se le ofrezca y parezca, cuanto para contribuir en 
cuanto nos sea, posible a los laudables propósitos de dicho 
elevado funcionario, consignados en el informe y acuerdo 
de 17 de noviembre ultimo, al disponer que fuese consul- 
tada la Academia, tomando desde luego en consideración 
y atendiendo á las observaciones conteniólas en la nueva 
solicitud del interesado, de 9 del mismo mes. 

Las indicaciones á que aludo son las de que todas las 
formalidades legales que se refiere para la concesión de 
los privilegios han sido cumplidas por el interesado, reco- 
ciéndola así en sus respectivos informes el ponente que lo 
emitió en la Sociedad Económica de Amigos del País, el 
funcionario técnico encargado del asunto en la Secretaría, 
de Agricultura y el Jefe de la Sección correspondiente en 
la misma Secretaría, quienes opinaron que, de acuerdo con 
lo prevenido en la U. Cédula de .'!<) de julio de 1833, con 
arreglo a' la cual se otorgan ó niegan los privilegios, y te- 
niendo en cuenta que, conforme a' ella, el Gobierno no 
asume responsabilidad ni debe ingerirse en la utilidad de 
los efectos que sean objeto de privilegios, procedía conce- 
der el que solicitaba el Sr. Almagro, a, pesar de los incon- 
venientes apuntados por la Sociedad Económica, si exa- 
minados los registros correspondientes se reconocía la no- 
vedad de dicho invento. 

Dejando, pues, para más adelante, el estudio de este 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 3] 1 

asuulo bajo el aspecto de los perjuicios que pudiera irro- 
gar á la salubridad pública el uso del aparato eléctrico de 
que se trata, no cabe duda de que los señores que infor- 
maron en la Secretaría de Agricultura favorablemente á 
la concesión del privilegio, lo lia hecho dentro de lo legal 
y de lo justo. 

No ya concretándose á lo que determina la R. Cédula 
de 1833 antes citada, .sino ateniéndose á otras dis] >< >siciones 
aclaratorias ó complementarias como las R. 0. de 11 de ene- 
ro y de 16 de julio de 1849, cuya aplicación a esta Isla 
se dispuso en 12 de enero de 1863, así como la de L8 de 
agosto de 1842 y algunas otras, resulta de todas ellas que 
basta á un peticionario para obtener un privilegio de in- 
vención que acompañe á su solicitud los documentos que 
se determinan, con la necesaria claridad para poderse for- 
mar juicio respecto á su novedad] nunca acerca de su uti- 
lidad. Esto, repetimos, es lo que basta para la obtención 
de un privilegio. Llenados por el peticionario los requi- 
sitos legales; cumplidas por los funcionarios administrati- 
vos las formalidades que están dispuestas para asegurar á 
cada solicitante la fecha en que presentó su petición y 
emitidos los informes que procedan, limitados a' compro- 
bar el cumpl ; nto de aquellos requisitos, y comprobado, 
por ultimo, que no se ha concedido anteriormente, según 
lo dispone la R. 0. de 20 de febrero de 1830, procede 
la concesión del privilegio, sea útil ó no. 

Hay, sin embargo, una limitación: la de que nó haya 
perjuicio de tercero: pero esta limitación no se refiere en 
manera alguna á una facultad reconocida en la ley al po- 
der público para conceder ó no el privilegio, sino auna 
cláusula Ó condición ó reserva con la que el privilegio se 
concede, que debe expresarse en todas las concesiones, y 
cuyo objeto no es otro que el de salvar la responsabilidad 
de la Administración en los casos en que surgiesen enes 
tiones entre el concesionario del privilegio y cualquiera 
otro que se creyese perjudicado por esa concesión. Es una 
cláusula de privilegio, sino también entre las demás con- 
diciones que se imponen en otros permisos que se conce L 
den, tales como los de la construcción ó explotación, pol- 
los particulares, de determinadas obras públicas. 



312 ANALES DE LA 



Tales son nuestra legislación y nuestros procedimientos 
administrativos á los que deben ajustarse los interesados 
para poder obtener una cédula de privilegio, y la admi- 
nistración pública para concederla. Y claro es que si en 
el caso presente, el peticionario se ha ajustado á esa legis- 
lación, si se han seguido los procedimientos y si — lo que 
todavía no se ha hecho — se examina el Registro de Pri- 
vilegios, y se comprueba que no se ha concedido ya a 
ningún otro el privilegio que ha solicitado el Sr. J. I. Al 
magro á nombre y como apoderado del Sr. Ensebio Her- 
nández v .Moreno, procede, en justicia, que le sea conce- 
dido. 

Pasemos ahora al estudio del asunto bajo el segundo de 
Los dos aspectos que antes indicamos, y que es el uue lia 
servido de motivo para negar el privilegio, el de los per- 
juicios que puede producir á la salubridad pública el uso 
del aparato de que se trata. 

Consiste el aparato en una pila de Volta, ó mejor dicho, 
en la aplicación de los principios en que se funda la pila 
de Volta, colocando los diseos dezincyde cobre queeon.- 
liínyen los pares de esta pila, en la forma que se indica en 
el plano, y que se describen en la Memoria que acompaña 
á la solicitud. Entre disco y disco se interpone el coi-res- 
pondiente paño, que ha de servir, como todos sabemos, 
para hacer funcionar la pila después de empaparlos en 
agua acidulada. La disposición délos discos y délas ro- 
dajas de paño, permite colocar todo el aparato en la parte 
interior del calzado, sobre la suela y en contacto con los 
pies, que al introducirse en el calzado y apoyarse en él 
tocan los reóforos de la pila, cierran de este modo el cir- 
cuito, y permiten que quede sometido el individuo que use 
ese calzado á la influencia de la corriente eléctrica produ- 
cida por la pila. Este es, ni más ni menos, el objeto de 
que se trata y que, como se vé, no es una nueva máquina 
industrial, ni ana pieza nueva para las conocidas, ni un 
sistema ó procedimiento desconocido para las diferentes 
manifestaciones ó necesidades de la industria; pero sí una 
tbrma. que no vacilamos en calificar de original, para la 
aplicación de un agente terapéutico de uso general, a los 
enfermos (pie lo necesiten. Su novedad en nuestra Isla 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 313 

constara cu el registro correspondiente, su utilidad la di- 
cernirá la experiencia y su aplicación ó emplee» le corres- 
ponde disponerlo á las personas competentes, a los prole- 
sores médicos. El instrumental de la electroterapia conta- 
rá con un aparato más, y si algún doliente ó profano lu- 
ciere uso de él y les resultase por ello algún perjuicio, 
culpe á su temeridad ó á su imprudencia; pero entende- 
mos (pie la posibilidad de peligro, si la hubiere, para los 
ignorantes, atrevidos y temerarios no puede ni debe ser 
motivo bastante para cerrar el paso á cualquier adelanto 
científico. Al Estado, á la Administración le corresponde 
fomentar y alentar á quienes contribuyan á él sin conver- 
tirse en tutor de quienes se encuentren comprendidos en- 
tre aquellas calificaciones, y son innumerables los instru- 
mentos y sustancias, privilegiados ó no, que son de uso 
corriente entre profesionales y no profesionales; pero es el 
caso (pie, á nuestro juicio, la calificación de peligroso para 
la salubridad pública, hecha al aparato del Sr. Hernández 
Moreno, carece de todo fundamento, y no aparece justifi- 
cada ni demostrada en ningún documento del expediente. 
Esta opinión reconoce por origen únicamente la expresa- 
da por el ponente de la Sociedad Económica de Amigos 
del País en el informe (pie emitió, y con cuyo informe se 
conformó la Sociedad en su sesión de 27 de noviembrede 
l DO-!, (pie obra en dicho expediente. 

En el citado informe el ponente manifiesta (pie cree (pie 
debe llamarse la atención del Gobierno acerca del peligro 
ó perjuicios que pudieran sufrir los inte hiciesen uso de 
esos aparatos por las escoriaciones que les produjese el 
acido sulfúrico con que se acidula el agua (pie se emplea 
para hacer funcionar el aparato haciéndolo producir la co- 
rriente eléctrica, y por el contacto constante de la hume- 
dad. Yo someto a' vuestra consideración la importancia y 
magnitud del argumento, limitándome a dejar consignado, 
en lo ([lie al ácido sulfúrico se refiere, que no se trata de 
ácido más ó menos diluido sino de agua acidulada, habien- 
do entre ambas cosas la misma diferencia (pie entre el aci- 
do fénico, por ejemplo, y el agua fenicada ó entre el bi- 
cloruro de mercurio y el licor de Van Swietcn, sin (pie á na- 
die se le haya ocurrido pedir que se impida ó se coarte su 



314 



ANALES DE LA 



liso general, contando con la elemental prudencia de quie- 
nes necesiten emplear esas sustancias. 

En virtud de estas consideraciones tengo el honor de 
someter ;í la Academia las siguientes conclusiones: 

L- — Que no debe considerarse peligroso para la salubri- 
dad pública ei "Aparato eléctrico para el calzado 11 , para 
¡■I que ha solicitado privilegio de invención en esta Isla, 
el Sr. J. 1. Almagro a nombre y como apoderado del se 
ñor Ensebio Hernández y Moreno. 

2^ — Que con vista de la anterior conclusión y llenados 
que sean las formalidades y requisitos legales que estén 
vio-entes, la Academia somete íntegramente al Sr. Secre- 
tario de Agricultura la resolución que estime procedente 
para la concesión ó denegación del privilegio que se soli- 
cita, limitándose á exponerle respetuosamente las consi- 
derad* nes que se hacen en el presente informe por sí, en 
p'n ilustrad* y más elevado crile> : o. creyese oportuno to- 
en 1 n < i. '< ■ .-• Y' 



M 



Dr. Francisco ¿iaría Héctor 



(Sesión del 23 ' Mirero ' 1906^! 

¡Qué cierto es, que la 1 . a e que 

una falaz casualidad, más a ,.•■ qu jusiii ea,secom- 
place en escoger como favoritas de aquella cortesana, no 
ciertamente á los más merecedores, sino á aquellos qu« 
caprichosamente se presenten al acaso. Tengo el derecho 
a pensar así porque en este momento para mí inolvidable, 
experimento los dulces halagos de esa fortuna, las grandes 
satisfacciones de una esperanza que llega á su ocaso y deja 
a mi espíritu inundado en esa felicidad que sólo se expe- 
rimenta al ver convertido en realidad el ideal sonado. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 315 

Nunca, más que en sueño pude pensar que el honor que 
me cabo en este momento pudiera yo ostentar; y sin em- 
bargo, es una realidad y no un loco ensueño que ocupo 
esta prestigiosa tribuna, es una realidad y no un loco 
ensueño que tengo el honor de dirigiros la palabra. r ;.\ 
qué otra cosa más que á la fortuna y á la benevolencia de 
vosotros hubiera de agradecer esta distinción? 

Cuando el día 14 de este misino mes, disertaba en el 
Hospital número 1, sobre un tema parecido á éste, tuve 
que agradecer inmerecidos aplausos y muy expresivas 
felicitaciones como expresión de la más generosa amistad; 
aplausos y felicitaciones que cuentan con toda mi gratitud, 
y entre esas demostraciones que tanto me complacen, 
cuento la galante invitación del honorable Sr. Presidente 
de esta Academia, que tuvo la generosidad de invitarme 
para, este acto, mostrándome el deseo de que leyera aquí 
una Conferencia sobre el tema motivo de mi disertación 
allí, ' c Importacia de la Coprología". 

Exponerme su deseo y acceder en el acto, todo fué uno: 
no de otra manera podía suceder, ¿('('ano no corresponder 
á tanta, distinción'? ¿Cómo declinar tanto honor? ¿Cómo 
era posible renunciar á aspirar el delicioso perfume del 
incienso, que mi propia flaqueza humana ofrendaba en mi 
honor? 

Tampoco me hubiera yo permitido dejar de complacer 
al ilustre Sr. Presidente quien es para mí, uno de los com- 
patriotas más digno del respeto y de la consideración de 
los que amen esta tierra, porque ha sido siempre apóstol 
y obrero incansable de todo lo que aquí ha supuesto civi- 
lización, progreso y cultura No, no podía negarme. 

Por otra parte ¿qué pudiera preocuparme para incurrir 
en censurable negativa? Mi insignificancia, dirán todos, 
bien lo sé: pero ese concepto tan generalizado no me dis- 
culpa tampoco puesto que no cometía indiscreción reve- 
lando mi imperia ya de todos vosotros conocida. ¿El temor 
de molestaros? Tampoco: porque bien saltéis el respeto y 
las consideraciones, que os debo y os guardo. 

Conociendo como conozco la habitual cortesía y gene- 
rosidad del auditorio que aquí se congrega; es otra razón 
de más para aceptar la honrosa invitación que t-e me la 



o 10 ANALES DE LA 



hecho. Bien sé y tengo por rosa segura, que todos los 
grandes sentimientos del espíritu y entre dios la génerd 1 
sidad y benevolencia, se exaltan y subliman por la educa- 
ción, la ilustración y la altura y. . . . ¿Dónde pudiera en- 
contrarme que más hallara? ¿Dónde pudiera respirar más 
cultura que en este ambiente? 

Esta convicción es mi tranquilizadora garantía. 

Disculpada y explicada así la natural extrañeza, que de 
otra suerte, habría de causaros al verme ocupar esta tribuna 
voy á tratar del asunto objeto de ese trabajo. 

EL ANÁLISIS CQPROLÓGICO COMO MEDIO DE DIAGNOSTICO 

EX LAS DISPEPSIAS DUODENALES 

He de ocuparme de los dalos suministrados por el ana 
lisis de las heces, según el método seguido por el Profesor 
Rene (íaultier (1), tesis qne me ha servido para este tra- 
bajo. Dejando para luego hacer mención de los sintonías 
fundamentales, físicos y generales, que ya con cierta íiso 
noniía propia caracterizan en la clínica esta variedad de 
dispepsias, 

Ha de instituirse previamente, como requisito indispen- 
sable para todo análisis, una comida de prueba de tipo 
general, siempre que en este sentido se haga el análisis v 
particular en cada, caso. Después de un régimen Lúteo por 
24 horas, se hace ingerir al' enfermo: 500 gramos de leché, 
100 gramos de pan y otros tantos de patatas, 60 gramos 
de carne roja y 30 gramos de manteca; al empezar, á me- 
dia comida y al terminar ésta, se ingerirán tres ol ticas 
conteniendo de .'50 a 50 centigramos de carmín. 

Recomiéndese al enfermo que anote el tiempo transcu- 
rrido entre la toma del alimento y la aparición de las heces 
carminadas; teniendo de esta manera conocimiento de la 
travesía digestiva. Pésese el total de las materias carmi- 
nadas y así se tendrá la noción del peso. 

Practicando con estas heces un análisis comparado, em- 
pezando por la travesía digestiva, por ejemplo, se podrá 
comprobar que esta travesía estará fuera de los límites 



di R. Gaultier. Ensayos de Coprologia Clíinica. París. 1905. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 'MI 

mínimo y máximo (de 20 á 40 horas) tiempo normal, siem- 
pre qué exista nna perturbación duodenal; 

Esta perturbación independientemente die influencias 

nerviosas centrales ó periféricas, dependerán: su prolon- 
gación, de la disminución ó ausencia de la secreción biliar; 
('» de cualquiera otra de las causas conocidas capaces de 
contener el peristaltismo intestinal. En este casó < i l pesa, es 
decir, la relación de la, calidad déla substancias líquidas 
(72%) con la relación del peso de las substancias sóli- 
das (28%) estarán modificadas: habrá una disminución de 
las primeras con respecto á las segundas. 

La r( j <tccióri de las heces que normalmente ha de ser 
neutra — (y no hay que temer alteración por el régimen 
alimenticio que puede modificarla, puesto que se está pro 
cediendo previa comida de prueba) — será acida. 

Las grasas que en estado normal se salte son absorbidas 
en un 96 á un 00%, y que un 75% son desdobladas en 
forma de ácidos grasos y jabones, y que solo un cuarto 
permanece en esta de grasa neutra, en estos estados pato- 
lógicos en que la secreción biliar falta en el duodeno, bien 
por defectos de excreción Ó secreción, la cantidad de grasa 
inutilizada varía entonces de 47 á 03% desdoblándose so- 
lamente en un tercio, y los otros dos tercios se encuentran 
en forma de grasa neutra, (1) 

No sufren alteración alguna las substancias hidro-carbo- 
nadas. 

Las substancias albuminoidcas son excretadas en un 13 
á 17%, en vez de 4 á 5% estado normal. 

Faltando los pigmentos Biliares las heces han de estar 
decoloradas en mayor ó menor grado según la cantidad de 
aquellos. 

Cuando por el contrario, hay exceso de bilis la travesía 
es menor de 20 horas. 

Las substancias líquidas estarán aumentadas más del 
72% y las sólidas disminuidas menos de 28%. 

La reacción será acida. Habrá lientería por los alimen- 
tos que sin transformar pasarán á las heces, y coloración 
obscuras de estas por exceso de materia colorante biliar. 



(1) A. G-aultier. La Presse Medical do '2-í de septiembre de 1904. 



318 ANALES DE LA 



. Cuando es el jugo ftmereátim el que se encuentra dis- 
minuido ó suprimido la travesía está disminuida. Hay 
exceso de principios líquidos, con disminución $e los sóli- 
dos. Reacción alcalina. Las grasas apenas son utilizadas. 
mucho menos si son sólidas, obsérvase el síntoma sthearrea. 
Tas carnes apenas son diferidas encontrándose entre los 
resídiK »s alimenticios. 

Las substancias hidro-earbonadas se escapan á la sacari- 
ficación en un 20 á 40% (Hedon). (1) 

Las substancias albuminoideas están un tanto disminui- 
das en su aprovechamiento; aunque la saliva por una parte 
v los fermentos, figurados, bacilo amylobacter, por ejemplo 
suplen en este sentido la inhibición pancreática. 

Fácil es suponer cual será el resultado del análisis co- 
prológico, cuando conjuntamente falten en el intestino las 
secreciones hepato-pancreática. 

Cuando los trastornos digestivos dependen de alteracio- 
nes del intestino delgado mismo, esta alteración funcional 
se refleja en el coeficiente de utilización intestinal y el 
examen de los escreinentos elaborados indicará una travesía 
más corta. Aumentos en los principios líquidos sobre los 
sólidos. Reacción acida, Presencia de residuos alimenticios 
asimilables. Los hidratos de carbono perdidos en un 15%; 
y el coeficiente del ázoe total llega hasta el 60%. 

De igual manera la reacción acida de las heces, con los 
aignos de la supresión de la bilis y del jugo pancreático 
comprobado ya por el análisis químico, será una prueba de 
la dispepsia denominada diarrea acida del adulto. Cuya 
causa no es otra más que el paso del quimo hiperacido por 
hiperclorhidia, al intestino, que no encontrando en el 
duodeno, ni bilis ni jugo pancreático para neutralizar su 
acidez, al perdurar ésta, determina los trastornos ya cono- 
cidos, dando lugar al proceso que acabo de nombrar. 

Con lo expuesto aunque de una manera tan sintética, 
estimo probado que sin análisis de las heces no sería posi- 
ble llegar á explorar el funcionamiento intestinal; ni llegar 
tampoco á pode* precisar de manera suficiente cual desús 
distintas porciones es aquella donde las funciones que le 



di Hedon, Tratado de Fisiología. París 1899. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 319 

están encomendadas no se realizan normalmente. Es decir, 
no podría localizarse la perturbación digestiva, y por lo 
tanto la distinción entre las dispepsias gástricas y duode- 
nal sería imposible; cuya lastimosa confusión no consenti- 
ría el establecimiento de una terapéutica racional, ni nn 
régimen dietético oportuno. Ejemplo de ello tenemos en 
la diarrea acida que acabo de nombrar; donde la dieta 
laelea que es el sine (pía non de los diarréicos, es contra- 
producente en ella; porque paraliza la secreación biliar. 
En cambio las carnes y huevos que la activan son de ex- 
celente resultado para su curación. 

Este solo ejemplo es tan elocuente, que por sí solo nos 
demuestra la necesidad de precisar el diagnóstico de las 
dispepsias y la importancia de la Coprología para ese diag- 
nóstico diferencial. 

Sin el concurso de ella no se podría llegar al conoci- 
miento preciso de que las dispepsias duodenales pueden 
reconocer como causa no sólo aquellas que dependen del 
intestino mismo, sino también de sus glándulas accesorias; 
hígado y páncreas así como también cuando conjunta ó 
separadamente sus secreciones respectivas cooperen al acto 
digestivo, ó se encuentran disminuidas ó suprimidas. 

Por otra parte, el análisis químico de los desechos es- 
crementicios intestinales viene á ser como la demostración 
de la sintomatología clínica, la demostración evidente en- 
tre el trastorno patológico y el síntoma que lo determina. 

Tanto los síntomas funcionales como los físicos y gene- 
Íes se encuentran lógicamente explicados. Así se advierte 
en las dispepsias de causas pancreáticas, confirmada por 
el análisis coprológico, el estado de la lengua será normal; 
este signo es constante en la dispepsia duodenal, sea cual 
fuere su causa. El apetito será extraordinario, polifagia. 
Hay también polidipsia. 

El dolor que será 2 ó 3 horas después de las comidas, 
estará situado á la izquierda de la línea alba, sobre la 
glándula pancreática irradiándose hacia el lombo del mis- 
mo lado. 

La diarrea que es constante en la perturbación pancreáti- 
ca será, grasosa, fácilmente reconocible, esta es la sthearrea. 



320 ANALES DE LA 



La palpación de la región periumbilical izquierda de- 
mostrará un páncreas aumentado y doloroso. 

Tinte terroso, caquéctico, acompañado de extrema de- 
bilidad y marchitez, adelgazamiento extraordinario sin 
justificación aparente, dada la gran cantidad de alimentos 
ingeridos: pero que después del análisis coprológico que- 
dará demostrad».), toda vez que las heces presentarán los 
caracteres ya enumerados en la inhibición pancreática en 
que el coeficiente de utilización intestinal será casi nulo, 
el desgaste orgánico no será repuesto, y la bancarrota; 
orgánica, por supuesto, será la consecuencia fatal. 

Ahora de otra manera; hagamos un ligero recorrido 
como éste, en las dispepsias duodenales de causa hepática 
confirmada por el análisis. 

El apetito será escaso ó nulo, puede llegar álaanorexia, 
ó á la repulsión absoluta de ciertos alimentos, eomo las 
grasáis y las carnes; hecho explicable según dice P. Oanl 
tier (1) después de las experiencias de Pawlow sobré las 
secreciones psíquicas y electivas de los jugos digestivos. 

El dolor tendrá su asiento en el hipocondrio derecho 
sobre la glándula biliar; irradiándose en ocasiones hasta 
determinar escapulalgia. 

El prurito nocturno es muy frecuente, como pasa en las 
alecciones hepáticas con reapsorción biliar. 

La diarrea puede existir; pero en este caso puede serla 
falsa diarrea del constipado, diarrea por la defensa que 
realiza la mucosa rectal al sentirse irritada por la copros- 
clerosis que es un signo constante y que éste á su vez es 
la resultante de la constipación en otras ocasiones. 

La palpación de la región hepática indicará anormalidad 
en la glándula: que se encontrará pequeña ó grande, y en 
sn consecuencia se observará circulación colateral en las 
paredes del vientre y dolores ó molestias hemorroidales. 

La demacración no será tan rápida como en la dispepsia 
pancreática; el color será de tono más acentuadamente 
amarillento, aunque el ictero no es constante. 

Por lo expuesto se vé como el síndrome coprológie. > 
que no es más que la resultante de la fisiología patológica. 



(1) R. Gaultier. Tesis citada. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 32] 

en mutua correspondencia, nos explican la sintomatología 
del proceso complejo denominado dispepsia duodenal. 

También queda demostrado con razones en mi concepto 
bastante probatorias que la Coprología y la Clínica tienen 
que prestarse mutua ayuda, que sin esa intima asociación 
no se puede llegar de una manera positiva á un diagnós 
tico preciso. 

Y lo que es la consecuencia inmediata del diagnóstico, 
sin esa exploración conjunta no se podría llegar a un tra- 
tamiento racional y lógico. Con todo lo expuesto creo 
haber conseguido demostrar el enunciado de esta tesis. 

He terminado: pero antes de abandonar este lugar quie- 
ro dejar consignada la convicción íntima- que abrigo que 
estos estudios tan importantes para la. semiología, intestinal, 
como lo es la urología para la semiología renal, palabras 
de Gaultier, entre nosotros liarán fortuna; se les prestará 
la atención que el asunto merece, contará la clínica con 
este poderoso auxiliar, que si hasta, aquí no hemos apro- 
vechado, disculpado estamos por boca del eminente maes- 
tro Alberto Robín (1) cuando en el seno de la Academia 
de Medicina de París ha dicho en diciembre del año -retro 
próximo, literalmente así. 

U E1 examen de la materias fecales, muy descuidado 
hasta aquí, suministrará todavía útiles enseñanzas." 



(1) Bulletin General de Thérapeutique. deceiabre 15 de 1905. 



322 ANALES DE LA 



Acta (te la sesión pública ordinaria M 9 É marzo de 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández, 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

[endémicos concurrentes. — Dé mbntero. — Dres. E. B. Barnet. — A. Bos- 
que. — T. V. Coronado.- -J. X. Dávalos. J. Diago:— D Hernando Seguí. 
— J. Lé-Roy. -M. Rúiz Casabó,— E. Saladrigas.— J. A. Valdés Anciano. — 
P. Valdés Ragués.--F. 1. de Vüdtísola. 

Leida el arta, do la sesión anterior (23 de febrero) fué aprobada. 

La S ¡cretaría da cuenta del movimiento do la Biblioteca y do las si- 
guientes comunicaciones: 

Entrada. — De la Secretaría de Estado y Justicia, invitando á la Aca- 
demia ¡i la recepción del Sr. E. W. Morgan, Ministro Plenipotenciario de 
los Estados Unidos de América en esta República. 

Del Subsscretario de Agricultura^ Industria y Comercio, solicitando 
una copia del Informe emitido por la Academia, sobre desnaturalización 
de los alcoholes. 

Del mismo, acusando recibo del Informe á que so contrae la anterior 
comunicación. 

Del General Leonardo Wood, remitiendo á la Academia una obra 
publicada por el Gobierno de 1 os Estados Unidos de América sobre el 
archipiélago filipino. 

Del Dr. Luis Montané, participando haber sido designado por el Go- 
bierno de la República para representarla ante el Congreso de Antropo- 
logía y Arqueología Prehistóricas que se celebrará en Monaco y solici- 
tando á la vez ostentar la representación de la Academia en el VI Con- 
greso Internacional de Antropología Criminal que se celebrará en Turín 
á finos del mes de abril. 

Salida. — A la Subsecretaría de Agricultura, Industria y Comercio, re- 
mitiéndole él número de los ANALES en que está publicado el Informe 
sobre la desnaturalización de alcoholes que solicitó, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 823 

A la Secretaría de Gobernación, remitiéndole los Informes, aoerca de 
los preparados farmacéuticos) aprobados el 23 de febrero. 

Ala Secretaría de Agricultura, [ndustria y Comercio, id., id., sobre 
tina solicitudde patente de invención poj¡ un aparato eléctrica para el 
calzado, aprobado en dicha sesión y solicitado por aquel Centro. 

El Sr. Presidente da cuenta de haber asistido en representación de la 
Academia á la recepción del Sr. Ministro Plenipotenciario de los Es- 
tados Unidos de América y al entierro de la señora viuda del que fué 
Académico Dr. Joaquín (i. Lebredo. 

Antes de entrar en la orden del día. y á propuesta de la presidencia 
se somete á la consideración de los señores Académicos la solicitud del 
Dr. Luis Montané, para llevar la representación de la Academia ante el 
VI Congreso Internacional de Antropología Criminal que tendrá lugar 
en Turín. Por unanimidad fué acordado dicho nombramiento. 

El Dr. José A, Valdéi Anciano^ ocupa la tribuna y expone: que en el 
curso de Enfermedades nerviosas y mentales, «pie explica en la Facultad 
de Medicina, ha tenido. ocasión de observar vario- casos de sífilis del 
sistema nervioso, de entre los cuales ha escogido los tres caso- que pn 
senta y cuyo relato sucintamente hace. Se traía en el primero de un 
hombre de 38 años, que hace solo 14 meses contrajo la sífilis, y el que 
desde hace unos cinco meses viene ofreciendo los fenómenos nerviosos. 
Es un ejemplo de los más típicos de la forma descrita por Erb, en 1892, 
de «Parálisis ^espinal sifilítica de Erb.» Su característica es una para- 
plegia espasmódica incompleta 'pie ha evolucionado progresivamente, 
con exageración de los reflejos tendinosos y de! clonus del pie. No 
ofrece desórdenes tróicos y sometido á un tratamiento adecuado, mejo- 
ra visiblemente. 

El segundo enfermo que presenta es un hombre de 39 años, (pie ha: e 
4 contrajo la sífilis. Este enfermo ofrece la marcha tabeto-espasmódica 
por lo que se comprende están interesados los cordones posterioies y 
laterales. Muy marcados han sido los trastornos de la sensibilidad: 
anestesia plantar, y también de la vejiga y del recto. Está actualmente 
bastante mejorado. Esta forma, bastante rara, se le da el nomine de 
pseudo tabes sifilítica, de forma combinada, pues Mi', expresiones sin lo 
máticas no son otra cosa, que la expresión de territorios modulare! in- 
teresados por el proceso sifilítico. 

El tercei caso se refiere ¡i un hombre de 32 años que adquirió su sí- 
filis hace (i. Se trata de una hemiplegia con contra» tura, lo cual es de- 



324 ANALES DE LA 



bkla á una lesión cerebral, artieritis, ó plací- de meningitis, qlie han in- 
teresado la zuna motriz, y que han dad o por resultado nivi degeneía- 
eión consecutiva de las vías piramidales. La contractura ha ido ce- 
diendo á virtud del tratamiento. La casualidad le ha hecho encontrar 
en este caso, un fenómeno insólito, que no tiene fácil explieacióri: Está 
exaltado el reflejo patelar del lado derecho, y ligeramente él izquierdo. 
Al percutirse el tendón rótuliaíñó> del lado izquierdo, que es el san", el 
fenómeno de la rodilla se produce de una maneta normal; pero al percu- 
tir el tendón rotuliano del lado derecho, á la vez que sé produce el re- 
flejo correspondiente, se levanta bruscamente el brazo izquierdo, flexio- 
háttdose, al par que la mano, ascendiendo sobre la cabeza. 

Este caso es notable, por que á más de tratarse í\í' un reflejo cruza- 
do, cuyo hecho se observa muy raramente, este reflejo no se presenta al 
mismo nivel, es decir en la pierna opuesta, sino en el miembro superior. 
cuyo centro se halla situado en la médula á un nivel mucho más alto. 
Señala poi hoy este fenómeno, sin poder dar verdadera cuenta de su ex- 
plicación psiopatológica. Sabido es que el trayecto de las vías de aso- 
ciación intramedulares, es todavía, uno de los asuntos más oscuros de la 
anatomía del sistema nervioso. 

El Dr. Enrique Saladrigas usa de la palabra para, felicitarle por los ca- 
sos presentados y muy especialmente por el del reflejo que él llama con 
mucha razón paradoxal. 

Los Dres. Gustavo López y Judn Sathtos Fernández también le felici- 
tan. Oon lo que se da por terminada la sesión pública, constituyéndose 
la Academia en otra de Gobierno. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 325 



SÍFILIS del sistema nervioso. 

PRESENTACIÓN DE VAHÍOS TIPOS CLÍNICOS. 
REFLEJO CRÚZALO PARADOXAL 

POR EL 

Dr. José A. Valdés Anciano y alumno A. García Casariego. 



(Sesión del !) de marzo de 1906) 

Durante el tiempo que lleva de establecido el curso de 
''Enfermedades Nerviosas y Mentales" de la Facultad de 
Medicina, hemos tenido oportunidad de poder observar 
un buen número de casos, algunos muy interesantes, de 
sífilis del sistema nervioso, y hemos querido aprovechar 
la casualidad que se nos presenta de ofrecer á la conside- 
ración de esta docta Corporación algunos de estos casos, 
que bien por la forma típica con que evolucionan ó bien 
por la presencia de fenómenos insólitos en uno de ellos, 
nos han parecido dignos de ser señalados. 

No entramos en consideraciones genéralo sobre la ma- 
teria y sólo nos limitaremos á la presentación objetiva de 
tres de estos casos señalando el tipo de cada uno de ellos 
y poniendo de manifiesto los síntomas especiales que los 
caracterizan. 

1.° — El primer caso es un hombre de 38 años; hace 14 
meses contrajo su sífilis, datando los fenómenos nerviosos 
de cinco meses. Es un ejemplo de los más típicos de la 
forma descrita por Erb, en 1892, y que se conoce con el 
nombre de parálisis espinal sifilítica de Erb. Como podéis 
ol (servar, su característica es una paraplegia esposmódica 
incompleta, que ha evolucionado de una manera progre- 
siva; los trastornos de la sensibilidad han sido muy ligeros 
estando constituidos por sensaciones de entumecimiento 
y hormigueo; la marcha, como veis, presenta el tipo es- 
pasmódico característico, con exageración de los reflejos 
tendinosos y clomts del pie. No hay desórdenes tróficos, 
y el enfermo sometido ¡i un tratamiento adecuado mejora 
grandemente. 

2.° — El segundo caso es un hombre de 29 años de edad. 



326 ANALES DE LA 



que contrajo su sífilis hace cuatro años, habiéndose pre- 
sentado las primeras manifestaciones nerviosas hará cosa 
de seis meses. 

En este caso los cordones posteriores y laterales están 
interesados, podéis convenceros con solo ver la marcha 
particular de este enfermo: marcha tabeto-espasmódica. Los 
trastornos déla sensibilidad han sido muy marcados: anes- 
tesia plantar, anestesia de la vejiga y del recto. Trastornos 
qne en la actualidad han mejorado mucho conjuntamente 
con el estado general del enfermo. 

Los reflejos tendinosos están muy exagerados y el ohrms 
es todavía más marcado que en el caso anterior. 

Esta forma, bastante más rara que la precedente!, se 
conoce con el nombre de pseudo-tabes sifilítica de forma 
combinada y sus manifestaciones sintomáticas no son más 
que la expresión de los territorios medulares que están 
interesados por el proceso sifilítico. 

3.° — El tercer caso es un hombre de 32 años; contrajo 
su sífilis hace 6 años, habiendo seis meses que se presen- 
taron los fenómenos actuales. 

En este caso se trata de una hemiplegia con contractu- 
ra, hemiplegia que es debida á una lesión cerebral: arte- 
ritis, ó placas de menigitis, que interesan la zona motriz y 
que ha dado lugar á una degeneración consecutiva de las 
vías piramidales. La contractura al principio muy marca- 
da en este enfermo ha ido cediendo gradualmente al tra- 
tamiento específico. En la actualidad puede abrir la mano 
y separar los dedos, cosa que anteriormente no le era 
posible. 

La casualidad nos hizo descubrir en este caso un fenó- 
meno que por lo insólito, y más qué nada, por lo difícil de 
su explicación fisio-patológica, nos ha parecido de mucha 
importancia por su rareza y por no haber podido encon- 
trar en la literatura médica, nada que á ell< i haga referencia. 

En este enfermo está exalta.do el refljo patelar del lado 
derecho v ligeramente el del lado izquierdo. El reflejo de 
cosquilleo plantar da lugar, según su intensidad á movi- 
mientos anormales que se propagan á los cuatro miembros. 
Si percutimos el tendón rotuliano del lado izquierdo (lado 
sano) el fenómeno déla rodilla se produce de una manera 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 327 

normal; pero si percutimos el tendón rotuliano del lado 
derecho, á la parque se produce el reflejo correspondien- 
te, el brazo izquierdo se levanta bruscamente, flexionán- 
dose, al mismo tiempo que la mano asciende por encima 
de la cabeza, sin que se observe ningún otro reflejo por 
propagación, como cuando provocamos el cosquilleo plan- 
tar; habiendo podido observar que la intensidad con que 
este reflejo cruzado se manifiesta, está en razón directa de 
la fuerza con que hayamos practicado la percusión. Este 
caso nos parece notable porque á más de ser un reflejo 
cruzado, hecho que se observa bastante raramente, este 
reflejo no se presenta á un mismo nivel, es decir, en la 
pierna opuesta, sino en el miembro superior, cuyo centro 
se halla situado en la médula, á un nivel mucho más alto. 
Nos limitamos pues, sencillamente á señalar este fenó- 
meno, sin que podamos á la hora actual darnos una expli- 
cación fisiopatológica que nos satisfaga. Sabido es que el 
trayecto de las vías de asociación intrainedulares es toda- 
vía, hoy por hoy, uno de los capítulos más obscuros de la 
anatomía del sistema nervioso. 



328 ANALES DE LA 



INFORME SOBRE TRABAJOS PRESENTADOS 

POR EL BR. JOSÉ H. PAZOS PARA ASPIRAR AL TITULO 

BE SOCIO CORRESPONSAL 

POR EL 

Br. Pedro V. Ragúes 



(Sesión de Gobierno del 9 dé marzo de 1906) 

En cumplimiento del artículo del Ile^lamento de nues- 
tra Corporación que dispone el informe previo de los tra- 
bajos presentados por los señores que aspiran al título de 
socio corresponsal de la misma y vistos los del Dr. José 
H. Pazos, de San Antonio de los Baños, temg© el honor 
de exponer: (¿ue los trabajos remitidos á esta Academia 
por el Dr. Pazos para que se le dispense el título de socio 
corresponsal, son los siguientes: 

Una caja conteniendo una preciosa colección de dípte- 
ros, de la familia Culicidae, con ejemplares del Stegomyia 
fasciata (trasmisor de la fiebre amarilla) y del Anophe- 
les (del paludismo), así como otros del género Culex y 
dos ejemplares de la familia délas Atéricera, tribu de las 
Múscidas, género Compsomyia, especie macellaria. Todos 
estos ejemplares han sido recogidos, preparados y clasifi- 
cados por el Dr. Pazos. Además otros muchos ejempla- 
res no clasificados se encuentran en tan preciosa colec- 
ción y están destinados á renovar á los que, por el uso, ú 
otro accidente, sean inutilizados. Este valioso presente 
satisface una necesidad de nuestros Museos, que no con- 
taban con una tan buena colección de mosquitos. 

Un impreso de 12 páginas sobre la, Anatamía y 'morfo- 
logía del mosqidto, dedicado al Dr. Gui toras, y en el cual 
impreso describe el Dr. Pazos, los órganos de este insecto 
y especialmente el aparato vibario y termina con las con- 
diciones referentes á la clasificación del Stegomyia fascia- 
ta, recordando que fué el Sr. Felipe Poey, quien llevó los 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 829 

primeros ejemplares de este insecto á París (años 1817 á' 
1820) en donde fué clasificado dicho insecto por monsieur 
Robineau Desvoidy con el nombre de Cidex mosquito. 

Este impreso está ilustrado con numerosos grabados 
que se deben también al Dr. Pazos. 

También presenta el Dr. Pazos el ními. 6, tomo 5. ü del 
periódico Revista de Medicina Tropical en el cual, pági- 
na 89, aparece publicado un artículo sobre la Comjisomj/ia 
(Luciría) macellaria, en el que, después de algunas consi- 
deraciones sobre la clasificación de este díptero, trata de 
sus caracteres morfológicos, ilustrados con buenos graba- 
dos y termina con la biología, la que toma del doctor 
R. Blanchard, copiando el texto en idioma francés y ex- 
poniendo antes que, por carecer de larvas, no ha podido 
hacer observaciones propias y, por consiguiente, no le es 
posible publicar la metamorfosis de mosca tan perjudicial 
al hombre y á los animales. 

Es nuestro parecer que los trabajos presentados por el 
Dr. Pazos para aspirar al título de socio corresponsal de 
esta Academia son suficientes para demostrar que tan dig- 
no compañero es merecedor de esa recompensa, pues acu- 
san al hábil entomólogo y al clasificador científico,, al 
práctico que colecciona y prepara, y al sabio (pie clasifica 
y describe. Además, el Dr. Pazos es miembro correspon- 
sal de prestigiosas sociedades científicas extranjeras, como 
la Entomológica de París, y otras. Hace muchos años 
que ejerce la profesión médica en San Antonio de los Ba- 
ños en donde es estimado por la bondad de su carácter, 
la nobleza de sus sentimientos y amor á las Ciencias Natu- 
rales, á las que dedica sus horas de descanso y sus mejo- 
res recursos. 

Es el Dr. Pazos el modesto obrero de la medicina á la 
vez que el comentado entomólogo. A la consideración 
de los Sres. Académicos presentes tengo el gusto de so- 
meter la aprobación del título de socio corresponsal de esta 
Academia á favor del Dr. José H. Pazos, de San Antonio 
de los Baños. 



330 ANALES DE LA 



Acto de la sssión pública ordinaria del 23 de marzo de 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretaria — Dr. G-ustavo López. 

Académicos concurrentes. — De número: Dres. J. i'. Alacán. — G. Aróste- 
gui. — E. B. Barnet. — T. V. Coronarlo. — M. Delfín.— J, Guiteras. — J. Ja- 
cobsen.— J. Le Roy- — F. Paradela. — E. Pardiñas. — L Plasencia. — J. A. 
Pn siiOi --Vi. Ruiz Casaba. — J. A. Valdés Anciano. — A. Varona. 

Leída el acta de la sesión anterior (!) de marzo) fué aprobada. 

La Secretaría da cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las si- 
guientes comunicación i s: 

Entrada. — De la Secretaría de Gobernación, escritos números 4688, 
468'), 0140. 5150, 5151 y Ó174, acera de preparados farmacéuticos. 

De la Secretaría de Estado y Justicia, invitando á la Academia á la 
recepción del Sr. Ministro Plenipotenciario de la República de Nicaragua 
Sr. Luis F. Correa. 

Del Dr. Francisco M a Héctor, remitiendo un trabajo con opción al 
título de Académico corresponsal en Guanabacoa. 

Salida. — Al Dr. Luis Montané, participándole su nombramiento de 
representante de la Academia ante el VI Congreso Internacional de An- 
tropología Criminal que se ha de celebrar en Turín. 

Al Rvdo. Obispo de la Habana, dándole las más expresivas gracias 
por su donativo de terrenos en el cementerio de Colón, para la Academia. 

Al Dr. T. V. Coronado, nombrándolo ponente para que informe acer- 
ca del trabajo presentado por el Dr. F. M. Héctor. 

Entrando en la orden del dia se concede la palabra al Dr. José P. 
Atacan, quien da lectura á un INFORME acerca de los preparados farma- 
céuticos presentados á la Secretaría de Gobernación por el Dr. E. Sarrá, 
denominados: jarabe Roche de thiocol; comprimidos de thiocol y santal 
Monal au bleu de methylene, preparados respectivamente por los docto- 
res Ch. Weis, de París y E. Monal, de Nancy. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 331 

El ponente opina que se puede aceptar la introducción y venta de los 
dichos productos, en esta República. 

Sometido á discusión, fué aprobado este informe. 

El propio Dr. Alacán, pide informar en esta misma sesión acerca de 
los escritos números 5150 y 5174 relativos á la Herpetine Dmvl y al «Tra- 
tamiento inglés Alarcón de MarbeNa,» pero la presidencia le suplica emita 
(Helios informes por escrito, y por tanto posponga su trabajo sobre estos 
asuntos para la próxima sesión. Así se acuerda. 

El Dr Munuel Delfín da lectura á su trabajo anunciado en la orden 
del dia intitulado: LOS ARTÍCULOS 50, 77. Tí» y Si DI-] LAS ORDE- 
NANZAS SANITARIAS. 

En este trabajo el autor pide: 1." Que la Academia apruebe ó re- 
chace por votación nominal este informe. 2:° Que la Academia se dirija 
al Sr. Presidente de la República, en súplica para que el artículo 50 
del capítulo 5.' de las Ordenanzas Sanitarias s^a redactado en la forma 
siguiente: Se prohibe la venta de cualquier alimento, condimento, be- 
bidas ó especias á las cuales se les haya substraído en todo ó en 
parte un constituyente de valor alimenticio, ó se le haya mezclado con 
otras sustancias aunque sean de las que naturalmente contenían, y así 
mismo se prohibe emplear el nombre de dichas sustancias naturales, en 
la venta, cuando no sean completamente puras. Suprimiéndose por com- 
pleto los artículos que no estén de acuerdo con éste. 

El Dr. Barnct dijo que pedía el primero la palabra porque deseaba 
ser el primero en felicitar al Dr. Delfín por el interesante trabajó que 
acababa de leer, como una gallarda prueba de su asidua dedicación á to- 
do lo que se relaciona con asuntos de higiene y, en particular, con nues- 
tra salud pública. Pero que, en medio de la brillantez de su trabajo, el 
Dr. Delfín hace manifestaciones tan concretas respecto á las nuevas Or- 
denanzas Sanitarias, en un sentido tan ajeno á la- mismas, que no puede 
menos de combatirlas para que no se extravíe la opinión de los Acadé- 
micos ni del público, al venir aquella- manifestaciones de un profesor de 
competencia tan reconocida en la materia como lo es el doctor Delfin. Y 
en este particular, tal parece que el Dr. Defin ha leído á la ligera las Or- 
denanzas Sanitarias, porque al amparo de éstas no se puede vender, co- 
mo asevera, vino ampliado. Leché adulterada, ni otras substancias alimen- 
ticias falsificadas ó mezcladas, autorizados los vendedores por el artículo 
50 de dichas Ordenanzas, que es el que sirve de liase al trabajo del doctor 
Delfin. 



332 ANALES DE LA 



El Dr. Delfín se apoya para su argumentación únicamente en el 
mencionado artículo 50, presentándolo aislado, escueto, sin relación ó 
trabazón alguna con otros artículos del mismo capítulo de las Ordenanzas 
relativos á las substancias alimenticias, cuando existe realmente un en- 
lace ó conexión de unos artículos con otros, y de los que se ha abstenido 
de hacer referencia el Dr. Delfín. Es claro que presentado el asunto como 
él lo presenta, basado en el ya citado artículo 50, cualquier sujeto pudie- 
ra poner a la venta leche aguada, vino ampliado, etc., si les pone un 
letrero ad-hoc y advierte al comprador la mezcla efectuada, en el acto de 
la venta. Empero el Dr. Delfín no ha tenido en cuenta los artículos 61, 
62, 63, 64, 66, 85, 86, 107, 10:), etc., que señalan determinadamente las 
condiciones que deben reunir tales substancias y las prohibiciones para 
su venta, con la sanción penal correspondiente. No se puede vender, no, 
porque las Ordenanzas lo prohiben de manera precisa, vino ampliado ni 
leche aguada, ni mezclados con ninguna substancia extraña a su compo- 
sición natural. Quede esto bien establecido. 

Las Ordenanzas Sanitarias han sido redactadas con toda la medita- 
ción y estudio que su importancia requerían y discutidos artículo por 
artículo en el seno de la Junta Superior de Sanidad, después de haberse 
distribuido 1 á cada uno de sus miembros una copia de ellas. Para ciertas 
cuestiones la Junta tuvo la buena precaución de asesorarse de peritos 
que la ilustrasen, uno de ellos el químico Dr. Pardiñas, Académico aquí 
presente y muy conocedor de la química bromatológica, por ser su espe- 
cialidad en el Laboratorio de la isla de Cuba. Y para aquellos puntos de 
carácter legal, se ha consultado no sólo al letrado de la Junta sino á la 
Secretaría de Gobernación. El Sr. Presidente de esjfca Academia, que en- 
tonces era miembro de la Junta Superior de Sanidad, puede dar fe de mis 
palabras. 

Las Ordenanzas son, pues, el resultado de un estudio muy detenido. 
no sólo de nuestras necesidades locales sino de lodos los reglamentos ú 
ordenanzas análogas del mundo. Y el espíritu de ese artículo 5Q, objeto 
del ataque del Dr. Delfin. es precisamente para impedir el fraude y se 
encuentra consignado en todos los reglamentos extranjeros y precisa- 
mente en las publicaciones del Departamento de Agricultura de Washing- 
ton, así como en el Código Sanitario de Italia. No se comete fraude si el 
expendedor vende aceite de algodón, de ajonjolí, de maní, etc., óleo- 
margarina, manteca artificial, azafrán mezclado, chocolate de cacao y al- 
mendros, etc. y pone claramente en las etiquetas de los envases la com- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 333 

posición del producto y se lo advierte al comprador en el acto de la 
venta. Esto es lo que exige el artículo 5,0. Asi no existe fraude, no hay 
engaño. Si el comprador destina á la mesa, como de olivas, aquellos 
aceites; aquella óleo-margarina como mantequilla, aquella manteca arti- 
ficial como pura de cerdo, lo hará por su propia voluntad, no porque so 
le haya engañado. Y hay más: la mezcla nunca será permitida con subs- 
tancias nocivas á la «alud, porque entonces el hecho sería constitutivo de 
delito y se daría parte á los tribunales de justicia. Claramente lo expre- 
san las Ordenanzas. No hay ley ni derecho alguno para oponerse á la 
prescripción del artículo 50. No es posible impedir á nadie que venda un 
azafrán mezclado con substancias inofensivas si expresa su composición 
en el rótulo del envase y se lo advierte al comprador: por ejemplo, aza- 
frán con azúcar, glicerina ó bicarbonato de soda, sobre todo cuando to- 
dos sabemos á la« dosis mínimas en que se emplea el azafrán en el arte 
culinario. No es posible prohibir eso, como no es posible prohibir el que 
cualquiera compre en una farmacia un frasco de granulos de digitalina ó 
de otro medicamento peligroso, ó una botella de alcohol y los ingiera 
con grave daño para su salud ó su vida. Y en este caso no es del todo 
apropiada la comparación, porque aquellos medicamentos y el alcohol 
son nocivos á la salud en dosis altas, mientras que para las substancia- á 
que se refiere el artículo 50 han de tener completa inocuidad, pues 'de 
lo contrario caerían de lleno dentro del artículo 47 y, por consiguiente, 
en la acción de los tribunales de justicia. 

Puede creer el Dr. Delfín y pueden creerlo los Académicos presentes. 
que con el articulado correspondiente al Capítulo Y, de las Ordenanzas 
Sanitarias, en lo que respecta á Alimentos y Bebida-;, la salud pública 
se encuentra perfectamente garantida. Exigir otra cosa sería pretender 
llegar al ideal, sería pretenderlo imposible, y para ejlo se opondría no 
sólo la realidad, sino también la carencia de ley alguna en que para dis- 
posiciones tan absolutas como las que pide el Dr. Delfín pudieran apo- 
yarse unas simples ordenanzas ó reglas, derivadas siempre de una ley 
orgánica. 

Es todo cuanto tenía que decir acerca del, por otra parte, excelente 
trabajo del Dr. Delfín. 

El Dr. Delfín arguye manifestando que: prescindía de lo del califica- 
tivo de ligereza y se concretaba á lo que constituía el objeto de su traba- 
jo; desde luego esperaba que el Dr. Barnet, tomaría la defensa de las 
Ordenanzas, y que tenía la seguridad de que en la Junta no había ningún 



334 ANALES DE LA 



vocal que entendiera de bromatología; que allí los que estaban eran 
hombres ilustrados, pero que ninguno de ellos se había dedicado á esos 
estudios, siendo éste el motivo de haber aceptado esas Ordenanzas con 
esos artículos que pugnan con la razón. Cree que los países citados por 
el Dr. Barnet no se hallan en las condiciones de Cuba; que es un grave 
error de algunos cubanos querer aplicar al pueblo cubano leyes y proce- 
dimientos de otros países de distinta cultura. Explicó la ampliación del 
azafrán, diciendo que era lo mismo que si para aumentar el peso de una 
moneda de plata se le anadies" piorno, siempre resultaría una moneda fal- 
sa. Insistió en lo del nombre de las mantecas y en que la Academia 
apruebe su informe, y que por votación nominal se haga la aprobación 
de las conclusiones de su trabajo. 

Los Drcs. Barnet y Jacobsen se oponen á esta última petición. 
El Dr. Santos Fernández manifiesta que: la Academia debe de aceptar 
el trabajo del Dr. Delfín, como trabajo presentado á ía Corporación, pero, 
que dada la gravedad de las conclusiones que propone el autor, estima 
que debe nombrarse una comisión qne, estudiándolo detenidamente, 
dictamine acerca de los puntos tratados y propuestos. 

Los Dren. Coronado y Pardiñas son de la misma opinión de la presi- 
dencia. Entonces ésta propone el nombramiento de una comisión forma- 
da por los doctores Alacán, Ruiz Ca^a bó y Pardiñas. 

El Dr. Pardiñas se excusa de formar parte de dicha comisión, basán- 
dose para ello, en que él contribuyó de una manera directa en el estudio 
y preparación de las referidas Ordenanzas Sanitarias. 

La presidencia propone sustituir al Dr. Pardiñas con el Sr. F. Para- 
dela. La Academia aceptó dicho cambio y quedó por tanto nombrada la 
comisión que ha de dictaminar acerca del trabajo del Dr. Delfin, consti- 
tuida por los Académicos Ruiz Casabó, Alacán y Paradela. 

Con lo tpie se dio por terminada la sesión pública y quedó consti- 
tuida la Academia en otra de Gobierno. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 335 



INFORME ACERCA DE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. JOSÉ P. ALAGAN 



(Sesión del 23 de marzo de 1906) 

Se refiere á los siguientes: 

Jarabe Roche de thiocol y comprimidos dethiocol, pre- 
parados por 0b. Weis, de París. 

Santal Monal au bien de methylene, preparado por E. 
Monal, de Mamey 1 . 

Este informe fué aprobado. 



LOS ARTÍCULOS 50, 77 Y 81 LE LAS ORDENANZAS SANITARIAS 

POR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



(Sesión del 23 de marzo de 1906) 

He sentido verdadera satisfacción al leer en la Qaceta 
Oficial, correspondiente al día 12 de enero del presente 

año, las nuevas Ordenanzas Sanitarias (pie por decreto 
presidencial lian sido aprobadas y puestas en vigor. Y 
digo que he sentido verdadera satisfacción, porque en 
ellas se condensan mis grandes esfuerzos en bien de la sa- 
lud pública, )" porque ellas realizan el ideal que he sus- 
tentado durante mi vida científica, sobre todo en época 
no muy lejana en que se me tenía por tonto ó inocente 
por llevar al pueblo de Cuija los grandes ideales de hi- 
giene v saneamiento. Entonces, señores, no había en 
Cuba, sino cuatro ó seis que soñaban con el mejoramien- 
to de nuestro estado sanitario, y que creían que solo por 
la higiene lograríamos la perfección de nuestra raza.. El 
tiempo (ese grandísimo indiscreto, como decía el poeta) 
nos ha dado la razón y nos la irá dando poco á poco en 



336 ANALES DE LA 



otros asuntos que constituyen hoy el objeto de nuestros 
esfuerzos. 

Pero como toda, obra humana resulta con lunares más ó 
menos perceptibles, como la infalibilidad y la perfectibili- 
dad son cualidades exclusivas de la suprema inteligencia, 
traigo á vuestra consideración mis opiniones sobre varios 
puntos de esas Ordenanzas, que por la trascendencia que 
pueden teñe] 1 para la salud de todos, deben ser objeto de 
un acuerdo maduro y razonado de esta docta Corporación. 

Doy preferencia al Capítulo 5.° porque en el se trata 
de la higiene bromatológica. 

El artículo 50 de ese capítulo dice: "Se prohibe la ven- 
ta de cualquier alimento ó bebida al que se le haya sus- 
traído en todo ó en parte un constituyente de ■ valor ali- 
menticio, ó se le haya mezclado con otras sustancias, sino 
se especifica claramente su composición en el rótulo del 
envase y se le advierte al comprador." 

Fíjense los señores Académicos que me escuchan, en el 
artículo que he leído, y que para mejor comprensión vol- 
vere á leeros. 

Por este artículo se pueden vender azafrán adulterado, 
vino ampliado, leche adulterada, mantequilla falsa, man- 
teca adulterada, etc., etc., siempre que el vendedor espe- 
cifique en su rótulo las variaciones que haya hecho al pro- 
ducto y siempre que lo advierta al comprador. Desde 
luego entrarán en juego las ampliaciones. 

Yo deseo saber, señores Académicos, á qué se da entre 
nosotros el nombre de ampliación de un producto. Am- 
pliar, según el Diccionario, es dilatar, extender; pero am- 
pliar en concepto industrial es realizar el milagro de los 
panes y peces ó el de las bodas de Canaam. Si se trata 
de un vino es hacer de una pipa, diez; si se trata de un 
azafrán es hacer de una libra, cien. 

¿De qué sirve que en el envase se escriba como orde- 
nan los artículos 77, 70 y 81, con caracteres romanos, un 
rótulo que el contenido de una pipa- de vino, de una caja 
de azafrán ó de una cuarterola de manteca no es sino vino 
ampliado., azafrán ámplldó] fkomUca arlt'J'icía/'? 

El consumidor va. rara vez á hacer por sí mismo las 
compras, siempre las realizan el criado, el cocinero ú otro 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 337 



cualquiera; y á estos, bien porque no sepanléér, ó portóle 

el envase se halle oculto á la vista del comprador ó por 
que de estas cosas no entienden, fácil es el encaño, que 
resulta en perjuicio de la salud del consumidor, el fraude 
se realiza. ¿Y si el consumidor come en un hotel, fonda 
ó restaurant? ¿Leerá esos letreros a que se refiere el ar- 
tículo mencionado? 

Yo me explico que el que compra una lata de mante- 
ca, ó una de mantequilla, ó una lata de azafrán pueda ver 
si es ó no azafrán puro ó manteca, ó mantequilla legítima; 
porque sobre la lata se puede poner el letrero que se in- 
dica. 

Todo esto no es más que autorizar el fraude. En los 
tiempos coloniales hizo grandes esfuerzos la casa de Orta 
y CompaT/ia para obtener autorización para realizar la 
ampliación de sus vinos y no lo pudo conseguir nunca; si 
hoy esos ú otros señores se propusieran lo mismo 1< i 1< »- 
granan sin duda, porque el artículo 50 de las nuevas Or- 
denanzas Sanitarias se lo consiente, siempre que pongan 
el consabido letrero sobré el envase, (pie bien puede ser 
la pipa que se halla en la trastienda. 

Yo no me doy cuenta de los motivos que haya tenido 
la Junta Superior de Sanidad para redactar en esa forma 
el artículo 50, y los que de él dependen, sobre los ali- 
mentos. 

En ningún caso debe autorizarse la venía de sustancias 
naturales modificadas por los industriales valiéndose de 
otras que las imiten. El nombre del producto natural 
debe suprimirse y solo quedar el del nuevo producto. 

El vino, por ejemplo, es el producto de la fermentación 
de la uva; todo lo que esto no sea, es un fraude, si se ven- 
de con el nombre de vino. Este producto natural tiene 
su composición elemental bien definida: su alcohol, su 
materia colorante, su agua, sus sales, etc., están compren- 
didas dentro de límites que no pueden transgredirse sin 
caer en el fraude. 

El azafrán (y me fijo en esta sustancia, porque en estos 
días se ha concedido patente á un señor para ampliarlo) 
es un producto natural que contiene una materia coloran- 
te que se emplea como condimento, para dar color y sa- 



338 ANALES DE LA 



bor á las comidas. ¿Cómo ampliar al azafrán? Todo lo 
que no sea la parte de la planta que se emplea, con su 
materia colorante natural, es un fraude. 

La manteca de cerdo, que es la que se emplea para las 
preparaciones culinarias, tiene su índice conocido, sus 
elementos constituyentes son fijos; si se le añaden otros 
cuerpos grasosos pierde su valor culinario y no es mante- 
ea de cerdo, debe pues quinársele el nombre de manteca 
en el recto sentido que tiene en bnnnaiología y solo se 
debe expender con otro nombre. 

En todos los países del mundo civilizado se están po- 
niendo los medios para evitar el fraude en los artículos 
que sirven para, la alimentación, y se pone empeño en po- 
ner en seguróla salud y la vida del pueblo consumidor. 
Si ese artículo 50 del capítulo 5.° de las Ordenanzas Sa- 
nitarias no se modifica dando garantías al pueblo, resulta 
rá hoy más fácil el fraude que en todos los otros tiempos; 
porque se basará en las concesiones de la misma ley. 

i, a mantequilla y la manteca no son productos cubanos, 
ambos productos se importan del extranjero; de manera 
que con el artículo 50, tal y como está redactado en co- 
rrelación con el Tí) y 81 hacemos la ganancia de comer- 
ciantes extranjeros con perjuicio de nuestras industrias y 
con grave detrimento para la salud del pueblo. 

Durante el año de 1903, según las estadísticas oficiales, 
entraron en Quba 42. 850, 177 libras de manteca, con un 
valor de $2.900 J91. Y en el año 1904 entraron 44 mi- 
llones 793,457 libras con un valor de $2.626,479. 

Tan pronto como en la República vecina se enteren de 
ia impunidad de que disfrutarán en Cuba los falsificadores 
de ese artículo, inundarán esta plaza las más torpes y as- 
querosas mantecas; pues se puede afirmar que hoy ya el 
cuarenta por ciento de las que entran sufren adulteracio- 
nes en el lugar de su fabricación. Ha de bastar á los fa- 
bricantes poner en las cuarterolas y alguna vez en la lata, 
)nanteca artificial^ que se nos dará como legítima de cer- 
do, sin pensar en (pie el cerdo no puede ser artificial. 

El artículo 81, copiado á la letra dice: l -Los comercian- 
tes é industriales que expendan bajo las denominaciones 
da M A XTUCJ, MANTECA C0WPUJE8TA, ó cuales- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABA NA 339 

quiera otras sustancias que, sin ser manteca, pura de cerdo 
se asemejen á la misma ó puedan confundirse con ella por 
su sabor ó aspecto, quedarán obligados á informar al cora 
prador ó consumidor, al tiempo de la venta, que dichas 
sustancias no son MANTECA DE CERDO y á poner en 
los envases que las contengan un rótulo que diga en cas 
tellano, con caracteres romanos de uno y medio centíme- 
tro Cuadrado, por lo menos, impreso de mi modo inteligi- 
ble y duradero y en lugar más visible de los mismos- 
MANTECA ARTIFWÍAL." 

¿Por qué se ha de llamar manteca artificial, cuando el 
nombre de manteca es el que se presta, al fraude'? ¿Poi- 
qué no se le ha de dar el nombre de cotolena, ú otro que 
esté más en harmonía con su composición y. que no lleve 
el engaño al público? Si la ley so dicto para poner á sal 
vo la salud pública, ¿qué razón tiene la Junta, de Sanidad 
para hacerle creer al consumidor que aquello que se va á 
vender es manteca de cerdo artificial? 

Sabemos de sobra que por ese artículo SI solo se nos 
dará una grasa completamente distinta de la de cerdo. 
Aquí sabemos, lo que se sabe en todo el mundo, que el 
que vende, lo que desea es explotar su negocio y que 
maldito lo que le preocupa la salud del que le compra. 
Para cuidar de esa salud están los organismos sanitarios, 
que no deben preocuparse poco ni mucho con las voces 
que han de clamar por el negocio. 

El artículo 77 dice: "Se prohibe la, venta de especia,s 
dedicadas á alimentos ó condimentos, tales como canela, 
azafrán, clavos de especia, etc., que sean adulterados ó 
aumentados en su peso, volumen ó composiciones natura- 
les, á do ser que se haga dentro de las prevenciones esta- 
blecidas en el artículo 50 de esa ley. 11 ía lo habéis oído, 
señores Académicos, las nuevas Ordenanzas facultan ex- 
presamente la adulteración de alimentos y condimentos; 
eso sí, hay que poner el letrero consabido. 

El azafrán ha sido, en Cuba, el condimento más falsifi- 
cado en todos los tiempos, y aunque se lia, perseguido á 
los adulteradores, ahora, en plena República, se podrá 
poner á la venta siempre que en el envase que lo conten- 



340 ANALES DE LA 



ga, en la tienda, se escriba azafrán compuesto ú otro tér- 
mino análogo. 

¿Apaso la Junta Superior de Sanidad no sabe cómo se 
adultera aquí el azafrán? 

Pues se lo vamos á decir: Viene de España nna planta. 
color pajizo llamada tobar que es de filtras largas y del- 
gadas, esta planta se somete á la acción de nna materia 
colorante, que bien puede ser el de rojo de anilina ú otro 
cualquiera; se enrojece el tobar 3- después de ciertas otras 
manipulaciones, se mezcla con algunas fibras de azafrán 
legítimo para darle olor y para que el timo no sea tan 
desvergonzado; y eso será lo que se autorizará con el nom- 
bre de azafrán ampliado 6 compuesto. También se hacen 
otrais operaciones, como mezclarlo con glicerina y sulfato 
dé barita para darle mayor peso, ó sulfato de soda, miel, 
glicerina y bórax para ampliarlo en peso. 

Yo tengo la seguridad de que las personas dignísimas 
que forman la Junta Superior de Sanidad han aceptado 
este artículo sin haber medido su trascendencia. 

Yo atribuyo estos artículos de las Ordenanzas á la falta 
de un químico, consagrado á los estudios de broma tolo- 
gía, en el seno de la Junta. Solo así hubieran pasado, co- 
nociendo como conozco los altos sentimientos altruistas de 
las dignas personas que han redactado estas Ordenanzas, y 
sabiendo como sé los buenos deseos que los animan en 
pro de la salud pública. 

Y^o prescindiendo del artículo 79; como pudiera haber 
prescindido de él la Junta; pues con el 50 y 77 huelgan 
inspectores y laboratorios, bastando solo con que se escri- 
biera en los envases el nombre de cualquiera alimento po- 
niéndole un apelativo, como ampliado, reformada, rxten- 
ili'lo. artificial} por ejemplo: viw ampliado^ azafrán <nu- 
pliado, lecJie ampMada, manteen artificial, manUquiUa di- 
simulada. 

Yo sé que todas estas cosas que he dicho resultarán 
baldías; pero no por eso había de dejar de decirlas. Quie- 
ro que eonste que esta Áeademia no olvida sus tradicio- 
nes de amor al pueblo y devoción á la verdad, 

Propongo, pues, L°: Que la Áeademia apruebe ó» re- 
chace por votación nominal este informe- 2.°; Que la 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 341 

Academia se dirija al Sr. Presidente de la República en 
súplica para que el artículo 50 del capítulo 5.° de las Or- 
denanzas Sanitarias sea redactado en 1» forma siguiente: 
Se prohibe la venta de cualquier alimento, condimento, 
bebidas ó especias á las cuales se les baya substraído en 
todo ó en parte un constituyente de valor alimenticio ó 
se le haya mezclado con otras sustancias aunque sean de 
las que naturalmente contenían, y así mismo se prohibe 
emplear el nombre de dichas sustancias naturales, en la 
venta, cuando no sean completamente puras. 11 Suprimién- 
dose por completo los artículos que no estén de acuerdo 
con éste. 

La Academia resolverá. 



¿PUEDE SER RESPONSABLE, CIENTÍFICA NI LEGALMENTE, 
EL CLOROFORMIZADOS, EN EL CASO DE ACCIDENTE MORTAL POR 

LA ANESTESIA? 
TRABAJO PRESENTADO EN OPCIÓN AL TITULO 
DE ACADÉMICO CORRESPONSAL 

POR EL 

Dr. Francisco M a Héctor 



(Sesión de Gobierno de 23 de marzo de 1906) 

Un reciente artículo del Dr. E. Rochard publicado en 
el Bulletin General de Therapeutique de 23 de enero del 
presente año, cuyo título es: u se debe advertir al enfer- 
mo DEL PELIGRO QUE LE HACE CORRER LA ADMINISTRACIÓN 
DEL CLOROFORMO CUANDO SE HA JUZGADO LA ANESTESIA NE- 
CESARIA. 11 Este trabajo es una refutación ó protesta del 
autor en contra de la sentencia del Juzgado de Chateau 
Thierry por haber condenado en 7 de junio del año retro- 
próximo á un Profesor Médico, á pagar la suma de 8.000 
francos como indemnización, y además las costas, por una 
cloroformización de mortal resultado; sin que en nada pu- 



342 AXALJ-.S BE LA 



diera advertirse (alta de precaución 1 , ni incompetencia .por 
parte del clorófortnizadór (ségííri declaración del Juzga- 
do): y sí tan sólo porque este no advirtió al paciente an- 
tes de la anestesia los peligros a, que s'é exponía. 

La lectura de este articuló me ha sugerido el tema del 
trabajo <pie tengo el honor de someter ¡i la ilustrada eon- 
sM'eracíóri de esta Academia. 

V e<»n el rVrbjpósitb de concretar lo más posible, y con 
el de llegar á una finalidad más práctica, limitaré todas 
las consideraciones, raciocinios y argumentaciones, que 
puedan ocurrírseme, al servicio y Comprobación de la si- 
guiente tesis: 

"¿Puede ser responsable científica, ni lecalmente, el 
cloroformizado^ en el caso de accidente mortal, por 
la anestesia?" 

Examinemos, pues, bajo un punto de vista general, los 
particulares todos, que á este asunto se refieren, y cuyo 
conocimiento es absolutamente indispensable en el cloro- 
formizador; puesto que son los preceptos dictados por la 
ciencia, en que se señalan los peligros y la manera de 
evitarlos. 

Para mayor claridad voy á dividir estos conocimientos 
en tres capítulos: 1.° Cuestiones relativas al cloroformo. 
2.° Cuestiones relativas al cloroformizado!-. 3.° Cuestiones 
relativas al cloroformizado. 



Respecto á las cuestiones relativas al cloroformo, ya se 
supone que lian de referirse á su composición química. 
Efectivamente, es un hecho demostrado que la manera de 
ser de la substancia determina, en no pocas ocasiones, el 
éxito de la anestesia. Así se dice que debe elegirse un 
cloroformó químicamente pufo. 

Me creo excusado de entrar en detalles sobre la prepa- 
ración química de esta substancia, y sólo repetiré que el 
cloroformo, ya sea .obtenido por cloruración del alcohol, 
ya del doral, lia de estar rectificado, ha de encontrarse 
puro; entendiendo por tal, aquel que no haya sufrido de- 
rivación tóxica bajo ciertas influencias, no bien definidas 
todavía: ó precisando más, cuando el cloroformo no con- 



ACADEMIA DE CIENCIA S DE LA HABANA 343 

tenga ni cloro en estado libre, ni sus derivados oxieloru- 
ro de carbono y ácido clorhídrico. 

Es de necesidad imprescindible para el fin que me pro- 
pongo, hacer constar aquí. <pie esta transformación tóxica 
puede producirse en todo cloroformo puro, hasta en aquel 
que brinde toda garantía en su rectificación: cuyo heQpo 
es deludo á la acción del aire y de la luz; conm lo com- 
prueban las experiencias de Regnault, Weppen, Battzer. 
Guerbet, etc.. etc. Hay más aun; no obstante estas alte- 
raciones bien estudiadas, pueden ocurrir transformacio- 
nes no menos peligrosas, debidas á los fenómenos catalíti- 
cos por acción del contacto. Sumándose como tactores de 
su determinismo. según Trillat (1). la naturaleza acida ó 
alcalina del vidrio que sirve de envase al cloroformo, la 
mayor ó menor limpieza de las paredes del continente, la 
presencia en él de hilos ó bridas que accidentalmente 
pueda contener. 

"No es esto todo: (dice literalmente el profesor antes 
"citado) si se admite que el cloroformo es puro en el mo- 
"mento mismo en que el operador lo emplea, no parece 
"estar al abrigo de todo peligro de alteración. Yo he 
"podido comprobar que derramando el cloroformo puro 
"sobre una superficie porosa se.proyQeaba una liger;; des- 
composición con aparición de ácido cloroxicarbónico....'* 

De igual manera puede producirse la descomposición 
si se derrama sobre una hoja de papel de filtro, sobre una 
compresa de tela ó sobre un tapón de algodón. (2). 

Merece consignarse el hecho de que las mismas muco- 
sas pueden servir de agente catalítico, actuando como 
medio oxidante. Que si bien es cierto (pie esta teoría 
demostrada in rifro, no tiene una confirmación práctica 
in /'tro, bien merece tenerse en consideración dode el 
momento que no está negada la posibilidad. Por lo tan- 
to no sería anticientífico pensar, que los accidentes sobre- 
venidos durante ó después de la anestesia, reconocieran 
como causa la formación del oxicloruro de carbono pro- 
vocado por acción catalítica en el curso de la cloroformi- 



1 1 i M. A. Trillat. Bulletin General de Therapeutique. Juin 30 de 1904. 
(2) Trabajo citado, pág¡ 925. 



344 ANALES DE LA 



zación, ya en las mucosas del paciente, ya en la careta 
misma, según opinión ele los Profesores Laumonier, Ray- 
moncl, Crinon y Trillat. 

También influyen en la calidad del cloroformo, la tem- 
peratura, humedad y la presencia en la atmósfera de la 
sala de gases distintos, como el ácido carbónico, el gas 
del alumbrado, etc., que vician el aire contenido en ella. 

No siendo nuestro propósito escribir un capítulo sobre 
la composición química del cloroformo, sino únicamente 
enunciar un determinado número de las muchas causas 
que pueden influir en su mayor ó menor nocividad, sobre 
todo las más frecuentes, nos parece suficiente consignar: 
Que el cloroformo, por sí solo, puede dar lugar á acci- 
dentes desgraciados; y que en el estado actual de nues- 
tros conocimientos no han podido dictarse reglas profilác- 
ticas bastantes para precaver los accidentes que pudieran 
ser funestos por este concepto. 



Con respecto á las cuestiones relativas al cloroformiza- 
do^ es decir, respecto al precepto técnico, al mod/i.s-fa- 
riendi, que ha de conocer y practicar todo cloroformiza- 
do^ no me he de detener en ello, puesto que es asunto 
tratado con latitud en obras especiales de todos conoci- 
das. Sólo sí creo insistir en consignar: Que toda cloro- 
formización en el adulto debe comenzar por la inyección 
previa esparteo-mórjica, método Langlais y Maurange; de 
cuyo resultado tenemos personal experiencia por haberlo 
usado en el Hospital de Caridad de Guanabacoa, siem- 
pre con un magnífico resultado. Este método designado 
por Maurange (1) Cloroformización Mixta, no sólo contri- 
buye á producir el sueño anestésico pronto, sino que lo 
obtiene con la menor cantidad posible de cloroformo (he- 
cho que hemos podido comprobar en distintas laparotomi- 
zadas por ovariotomías y otras intervenciones practicadas 
por los ilustrados cirujanos Dres. Fortún, Duplessis y 
Méndez Capote, en el ya citado Hospital. Apenas no in- 
viniéndose 25 gramos de cloroformo, y eso usando la ca- 



ilj Langlais y G. Maurange Soc, de Biol, ¡ juillH 1894',- Pju'iV 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 345 



reta de Esmarch, donde hay gran pérdida de vapores clo- 
rofórmicos) sino qne también es el medio más seguro con 
que se cuenta hoy para evitar, en lo posible, el síncope 
por reflejo laríngeo, por inhibición de origen respirato- 
rio (1), el síncope preclorofórmico. Siendo la acción de 
la invección previa no tan sólo favorable en este terrible 
accidente, porque adormece la acción nerviosa y porque 
el estado eufórico de la morfina disipa el terror, el miedo 
preoperatorio, sino que también disminuyendo la cantidad 
ingerida de cloroformo, hace menos posible el síncope 
post-clorofórmico, que no es más que una intoxicación 
por cantidad. A pesar de estas ventajas, no queda la clo- 
roformización mixta exenta de peligros. 

No debe olvidarse tampoco que como precepto gene- 
ral, la cloroformización ha de comenzar por dosis muy pe- 
queñas de cloroformo; sin que esta precaución y todas las 
consignadas en las obras especiales sobre la materia, sean 
bastantes para poner al enfermo á salvo de un accidente 
mortal. 



Queda como tercer y último particular las cuestiones 
relativas al cloroformizado mismo. 

Nada más oportuno que transcribir literalmente lo que 
respecto á este asunto ha consignado el Profesor Mathieu 
(2); dice así: ik De cualquier modo que sea. es necesario 
no acriminar al cloroformo ni tampoco al operador mismo 
en la producción de los accidentes de la anestesia. Es 
necesario no olvidar que nos hallamos en presencia de un 
organismo viviente qué resistirá de una manera más ó me- 
nos inconstante y brutal en frente de este agente, que la 
cloroformización es siempre una operación grave por ella 
misma y que es imposible saber de antemano como el sis- 
tema nervioso del individuo que dormimos se comporta- 
rá en frente del cloroformo." 

El mismo autor y en el trabajo citado refiriéndose al 



(1) Inhibición de origen Respiratorio. — Dr. E. Martínez. — 1 folleto 
1905. — Habana. 

(2) Bulletin General «le Therapeutique.— Julio 15 de 1904. — Paris>. 



340 ' ANALES DE LA 

síncope preclorofórmico dice también así: . . . . lk la cuali- 
"dact y el modo de administración del cloroformo, no tie- 
u nen nada naturalmente que ver en la génesis de los acci- 
"deri.tes. Se traía a<[uí de un reflejo de retención, contra 
"el cual parece que. el cirujano esta desaunado, pues él se 
"produce en sujetos en los cuales ningún' signo, ni el mis- 
ino examen anterior el mas minucioso, permite preveer 
"esta acción inhibitriz especial de la anestesia. " 

Después de haber consignado estas opiniones de noto- 
ria y universal reputación,, tal parece qué se siente uno es- 
cusado de insistir sobre el particular; sin embargo, hay 
circunstancias qué interesa consignar dependientes única 
y exclusivamente del cloroformizado mismo; estas circuns- 
tancias, aparte del estado patológico y de los anteceden- 
tes que constituyen contra indicaciones conocidas por to- 
dos los médicos, dependen del estado psíquico del enfer- 
mo; así se está en reconocer que el accidente mortal, «-asi 
siempre inevitable, el síncope preclorofónnico es de causa 
emotiva, es el terror preoperatorio, en que la presión san- 
guínea se encuentra notablemente debilitada; estado (pie 
no se advierte en el niño por lo que P. Toulouse ha lle- 
gado á suponer que en éstos la cloroformización es casi 
inofensiva por esta circunstancia. 

Reconociendo también la influencia del terror, ha dicho 
el P. Bodine, que los cirujanos acusan al cloroformo de 
los accidentes desgraciados; que los químicos acusan á los 
cirujanos; pero que nadie se ha ocupado de acusar al ope- 
rado mismo, que en muchos casos es el verdadero culpa- 
ble. Así en muchos casos podría decirse, muerto de inte- 
do, que no muerto por el cloroforma 

El mismo P. Bodine reíiere el caso de un enfermo á 
quien se iba á practicar una cura de hemorroides, por 
cuya operación se sentía éste extremadamente preocupa- 
do é inquieto. Al ponerle un enema previo para limpiar 
el recto, fué atacado de un síncope y murió. En la autop- 
sia no se encontró lesión en el corazón, ni en ningún ór- 
gano que explicara su muerte. 

Muchos son los casos análogos consignados en la cien- 
cia. <pie por no ser enojoso por demasiado prolijo, hemos 
de limitarnos a' recordarlos. Los casos de Cazeneuve, 



ACADEMIA bk CIENCIAS DE LA HABANA .'U7 

de Bordeaux, en que vieron morir á mi enfermo en sín- 
cope, por 'haberle aplicado eú 1$ nariz una compresa $ue 
nada contenía; El caso de Desault muy análogo; e] de 
Simpson. muerto también, habiendo desistido de la cloro- 
formización por haberse roto el pomo que contenía el clo- 
roformo, y otros unís. 

No han pasado desapercibidos para los observadores 
otros hechos que pueden influir en el resultado de la clo- 
roformización, por ejemplo: la región en que se ha de 
operar, y también se han formulado preceptos para esos 
casos, cuyos preceptos no siempre correrponden al fin 
deseado. 



Con todo lo expuesto creemos haber llegado á demos- 
trar, que en el estado actual de la ciencia, si bien parece 
conocerse la patogénesis de la muerte por el cloroformo, 
ya sea por derivación tóxica, de causas conocidas unos, 
desconocidas otros: bien por intoxicación por dosis masi- 
vas; bien por causas psíquicas dependientes del operarlo 
mismo, el hecho es, que aún no se cuenta con datos ni 
preceptos suficientes para poder ni preveer, ni contrarres- 
tar el accidente mortal preclorofórmico, que es el más te- 
mible. 

Y si esto es una verdad indubitable, si la ciencia no le 
indica el cloroformizador ni la manera de preveer, para 
evitar; ni la manera de contrarrestar ó salvar una vez pie- 
sentado el caso funesto; dicho se está que ante esta des 
gracia, queda el cloroformizador exento de responsabili- 
dad, científicamente juzgado. 



No de otra manera pudiera juzgarse esta cuestión de 
responsabilidad, también bajo el punto de vista legal 
atemperándose al significado y concepto de responsabili- 
dad, bajo el punto de vista filosófico ó moral. Es para 
el concepto moral y legal la responsabilidad un cargo que 
trae siempre aparejada la obligación de reparar y satisfa- 
cer cualquiera pérdida ó daño; pero es absolutamente ne- 
cesario que en la realización del acto responsable, exista 



348 ANALES DE LA 

entre otras circunstancias la intención; es decir, que pre- 
ceda la conciencia, el impulso interior que nos mueva re- 
flexivamente á la ejecución del acto perjudicial en con- 
cepto de pérdida ó daño, que exista la intención moral; 
que como ha dicho Vallier "la moral reside toda en la in- 
tención que inspira la conducta/' Y si la intención del 
cloroformizador no es, ni puede ser otra más, que evitar 
el dolor, dolor que no sólo determina el sufrimiento, sino 
que á veces es por sí solo causa de agotamiento nervioso 
tal. que llega hasta la muerte; así como también colocar 
al paciente en perfecto estado de tranquilidad física para 
que el manual operatorio se realice de una manera perfecta, 
y en el menor tiempo posible, circunstancias una y otra 
que favorecen indudablemente el éxito. Se ve, pues, que 
la intención es el bien; que el impulso interior que mueve 
á la realización del acto, es un fin moral, es un fin huma- 
nitario, es un acto filantrópico. 

Otra circunstancia no menos atendible que la intención 
es la libertad; ó sea la facultad del hombre para obrar de 
una manera ó de otra, lo que le confiere después del cono- 
cimiento de la cosa misma, la facultad de seleccionar, la 
facultad de escojer lo mejor, en este caso lo más lejano de 
lo perjudicial. Pero bien se advierte por lo que dejamos 
dicho, por lo mucho más que hemos silenciado, pero que 
consta en los tratados todos, no hay más que una técnica 
reconocida como la mejor; no hay más que una serie de 
preceptos médicos, siempre los mismos, que señalan los 
individuos que pueden ser cloroformizados (siempre con 
riesgo) y á esa técnica y á esos preceptos tiene que supe- 
ditarse el cloroformizador. No dis]^one de la facultad de 
obiar, no tiene la libertad de escojer. No es el agente li- 
bre, puesto que no está en la persona que obra con facul- 
tad para producir ó causar algún efecto, ni cuenta con la 
colaboración dé ella para la ejecución del acto. Por lo 
tanto, no disponiendo de libertad, no cabe la exigencia 
de responsabilidad, puesto que siempre se ha dicho: "á 
niavor grado de libertad, mayor grado de responsabili- 
dad, y viceversa. 9 ' 

La responsabilidad se ha dicho; es la relación del suje- 
to con los aetos que ejecuta como agente libre. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 340 



Es un principio aceptado qne las circunstancias exi- 
meHtes son: las que de un modo total dificultan el ejerci- 
cio de la libertad del agente y borran ó suprimen en el 
caso toda su responsabilidad. 

Parece no dejar lugar á duda qnc no es posible aceptar 
tampoco legalmente la responsabilidad, en su doble con- 
cepto criminal y civil. 

Y respecto el caso del Juzgado de Clniteau Tierry, sin 
insistir en comentarlo, qne suficientemente impugnado 
queda por su ilustre comentarista, sólo debemos decir: 
Que es absurdo y anticientífico el fundamento de la sen- 
tencia, toda vez, que siendo un hecho demostrado en la 
Ciencia que el terror es uno de los factores que más con- 
tribuyen al accidente mortal, no está justificado acrecen- 
tarlo con el anuncio de los peligros de la anestesia misma. 



INFORME ACERCA DEL TRABAJO PRESENTADO 

POR EL DR. FRANCISCO M> HÉCTOR EN OPCIÓN AL TITULO 

DE ACADÉMICO CORRESPONSAL, Y CUYO TITULO ES: 

"¿PUEDE SER RESPONSABLE, CIENTÍFICA LEGALMENTE EL 

CL0R0F0RMIZAD0R, EN EL CASO DE ACCIDENTE MORTAL, 

POR LA ANESTESIA?" 

POR EL 

Dr. Tomás V. Coronado 



i Sesión de Gobierno del 23 de marzo de 1906 1 

He ahí el título del trabajo presentado por el Doctor 
Francisco M. Héctor, como precepto reglamentario, para 
optar al puesto de Académico Corresponsal. 

Fijada nuestra atención en el tema, que desde luego de- 
sarrolla magistralmente el candidato, comenzamos á ser 
impresionados favorablemente por cuanto entraña condi- 
ciones especiales del autor y (pie le hacen, á nuestro jui- 
cio, muv acreedor á la gracia solicitada. 



BSO ANALES Í)E LA 



¿Por qué no decirlo? Estamos pobres, muy pobres, en 
nuestro pequeño mundo científico, de productores dota- 
dos del buen tino necesario para separar la paja, la hoja- 
rasca, de lo verdaderamente sustancial; necesitamos profe- 
sionales observadores, adornados de un sentido práctico 
efectivo, que inviertan el tiempo en resolver problemas 
de verdadera y fructuosa aplicación. 

El problema expuesto por el doctor Héctor resulta de 
capital importancia desde varios puntos de vista y si bien 
es verdad que impresionará á ciertos pusilánimes, también 
lo es que enseña los derroteros para no caer en las respon- 
sabilidades aparejadas, muchas veces, á la impericia de 
los administradores de ese producto, tanto más generali- 
zado cuanto más avanzamos en los tratamientos quirúrgi- 
cos, gracias á la antisepsia. 

Nuestro Presidente, el doctor Santos Fernández, y en- 
tre otros Académicos, el doctor Ignacio ('alvo, se han ocu- 
pado más de una vez, en esta misma Corporación de la 
anestesia clorofórmica, que no solo es poderoso recurso 
para el diagnóstico de muchas enfermedades, sino auxi- 
liar indispensable para el feliz éxito de incontables inter- 
venciones cruentas. 

En la memoria del doctor Héctor se aclaran los tres 
principales particulares de los múltiples que se relacionan 
con la administración del cloroformo. En cada uno de 
ellos descarta las responsabilidades científicas y legales 
que pudieran alcanzar al profesional que lo emplea. 

Por un sentimiento de exquisita delicadeza, muy pecu- 
liar al carácter de nuestro distinguido colega, éste realiza 
su trabajo didáctico sin puntualizar lo que está en su áni- 
mo y en el de todos nosotros: esto es, la inconciencia, en mu- 
chas ocasiones, del cloroformizador y la imprudente faci- 
lidad en encomendar su aplicación á individuos descono- 
cedores de los peligros que encierra y de la manera de 
(■vitarlos ó atenuarlos. 

Aunque de manera sintética el doctor Héctor nos re- 
cuerda la composición química del cloroformo y las dis- 
tintas descomposiciones que puede sufrir transformándole 
en un producto peligroso. 

Apuntadas algunas de las cansas que pueden convertir 



ACADEMIA DE CIENCIAS D E LA HABANA oól 

el cloroformo en droga perniciosa, pasa el autor á la téc- 
nica para su administración. 

El doctor Héctor, con muy buen juicio, se declnra par- 
tidario del procedimiento de Langlais y Maurangc que 
desgraciadamente no siguen muchos de nuestros ciruja- 
nos, viéndose por esta causa obligados á emplear enor- 
mes cantidades de cloroformo, que si bien no produce, 
con frecuencia, la muerte del anestesiado, determina fenó- 
menos molestísimos y no exentos de graves peligros. 

Un punto que tal vez. no toca el autor por el natural 
temor de herir susceptibilidad^ y que sin embargo de- 
biera ser tratado extensamente es la precipitación con que 
algunos cirujanos quieren realizar la anestesia. Yo no sé 
si hoy se hará; pero recuerdo casos en que impacientado 
el operador por la demora de la anestesia, empapaba una 
compresa en cloroformo y la aplicaba fuertemente á la 
cara del paciente por tiempo indefinido y exponiéndole 
con ese procedimiento ¡i accidentes fatales. Más de una 
vez fui testigo de aquel brutal sistema y de no mediarla 
abnegación de uno de los ayudantes, la muerte del opera- 
do hubiera sido la consecuencia, en una ocasión. 

Con la inyección previa (que ningún perjuicio puede 
ocasionar) y dando el cloroformo gota á gota para que 
sus vapores penetren unidos á una buena cantidad de 
aire, se realizan anestesias admirables, con cantidades mí- 
nimas de cloroformo y con la seguridad de evitar casi por 
completo, accidentes desagradables y alguna- veces mor- 
tales. 

La práctica generalizada de comprobar la completa 
anestesia hurgando con el dedo la cornea del paciente 
debe desaparecer; bastará comprobar por otros medios 
menos ofensivos la abolición de los reflejos. 

Las consideraciones relativas al sujeto sometido á la 
cloroformización, expuestas por el doctor Héctor son muy 
atinadas y pertinentes. 

Indiscutiblemente, el terror, el miedo, ese estado psí- 
quico indeterminado del que va á ser sometido á rie- 
operación, puede ser y es causa muy suficiente para pro 
vocar la muerte súbita, imputada muchas veces al cloro- 
formo) 



352 ANALES DE LA 



Si bien es verdad como aconseja el doctor Héctor que 
no debe aumentarse el nervosismo del paciente informán- 
dole detalladamente de los positivos peligros de la anes- 
tesia clorofórmica, también es verdad que es un deber 
ineludible patentizar dichos peligros á los familiares ó 
personas más interesadas en el buen éxito de la interr 
vención. 

Aquí debiera terminar mi cometido, recomendando á 
mis colegas los señores Académicos que se sirvan aceptar 
el ingreso del doctor Francisco M. Héctor, como Acadé- 
mico Corresponsal; pero un sentimiento de justicia, un vi- 
vísimo deseo de hacer resaltar las cualidades personales 
del que no dudo sea en breve nuestro compañero de ta- 
reas, me induce á entretener vuestra atención algunos 
momentos. 

El doctor Héctor á más de ser un médico que bien po- 
demos separarlo del montón anónimo, del grupo de reco- 
piladores y traductores que nada nuevo nos enseñan y 
que suelen vestirse con ropaje ajeno, es y fué siempre, 
desde estudiante, un observador serio, con el raro privi- 
legio entre nosotros, de tener criterio propio y las inicia- 
tivas tan necesarias al verdadero clínico. 

Por otra parte, como hombre y como profesional cons- 
tituye un carácter, no es de los adaptables, ni de los fle- 
xibles ante el interés propio. Ni las imposiciones de los 
enfatuados, ni los hipócritas convencionalismos, tan en 
boga en esta época de grandes egoísmos, le hacen sepa- 
rarse una línea del camino, cada día más solitario, de la 
corrección deontológica. 

El doctor Héctor es por último de los muy raros pro- 
fesores que desinteresadamente emprenden siempre la de 
fensa del compañero atacado, cualquiera que sea su posi- 
ción social y pequeños ó grandes los lazos de amistad que 
con aquel le unan. 

Con esas cualidades hemo: de > perar que por ahora. 
sea un excélente corresponsal y c[ue á la primera opbrtn 
nidad podamos abrazarlo como Académico numerario. 



^__ ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 358 

ACADEMI ¿\ 

Nombramiento de un Académico. — En La sesión de Go- 
bierno celebrarla el 23 de marzo de 1906, se acordó nom- 
brar al Dr. Vicente de la Guardia, Académico honorario, 
por los buenos servicios prestados á la Corporación y por 
tanto publicar la vacante de la plaza de Académico de 
número que ocupaba en la Sección de Medicina, Cirugía 
y Veterinaria, convocando aspirantes á la misma á tenor 
de la siguiente 

CONVOCATORIA 

En cumplimiento del Reglamento de esta Academia, se 
hace pública la existencia de una vacante de Académico 
de número, perteneciente á la Sección de Medicina, Ciru- 
gía y Veterinaria. 

Este puesto se proveerá por elección, conforme á lo 
prevenido en los artículos 5.° y 9.° del Reglamento, jus- 
tificando los solicitantes sus méritos y admitiéndose al 
efecto por la Junta de Gobierno, las solicitudes documen- 
tadas de los aspirantes, hasta las seis de la tarde del día 
catorce de abril del año actual, en la Secretaría de la 
Academia, calle de Cuba número 84. A. 

Habana 30 de marzo de 1906. — Dr. Gustavo López, 
Secretario. 

Artículo 5.°— Para ser Académico se requiere: 

Tener por lo menos treinta años de edad. Tener el 
grado de Doctor ó el título equivalente en las Escuelas 
que no confieran aquél. Tener por lo menos diez años de 
ejercicio profesional. 

Artículo 9.° — Para ser Académico de número se re- 
quiere: ser ciudadano cubano y reunir las demás condi- 
ciones exigidas en el artículo 5.°; solicitar el ingreso por 
escrito, ó ser propuesto por cuatro Académicos de núme- 
ro; ateniéndose á los requisitos de la convocatoria publi- 
cada en la Gn.rHa Oficial, cada vez qne existan una ó más 
vacantes. 



354 ANALES DE LA 



DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA 

DE. JUAN SANTOS FERNANDEZ AL COMENZAR SU CONFERENCIA 

EL SR. NOWACK 



i 20 de abril de 1900 ) 

Ocupará esta noche la tribuna de la Academia de Cien- 
cias, el señor José Federico Nowack, director del Insti- 
tuto Xowack de Londres y de Viena y persona que no es 
ya desconocida para la mayoría de los que me escuchan 
desde (pie hizo su presentación a un público escojido el 
Dr. Eduardo F. Pía. Director del Instituto de 2^ Fnse- 
fianza., en el establecimiento a' su digno paego, en la noche 
del sábado 10 de marzo último pasado. 

El discurso del Dr. Pía' circuló profusamente y ésto me 
ahorra en provecho del auditorio hacer la minuciosa ex- 
posición de la vida y trabajos del conferencista que den- 
tro de breves minutos nos deleitará con sus curiosas ex- 
periencias acerca de una planta conocida vulgarmente 
entre nosotros con el nombre de peonia. 

Hace unos 22 años me cupo el honor de llamar la aten- 
ción de esta Academia (l) apropósito de las aplicaciones 
de la peonia (abrus precatorius) en el tratamiento de las 
oftalmías, entonces en boga; pero esta noche el señor 
Nowack la saca de la modesta condición de planta capaz 
de llenar un indicado en terapéutica para elevarla por sus 
funciones á usos verdaderamente maravillosos cual ten- 
dremos ocasión de apreciarlo dentro de un momento. 

La hipótesis sostenida por el laborioso observador en los 
comienzos de sus investigaciones respecto de una relación 
entre las condiciones eléctricas de la atmósfera y la posi- 
ción que adoptaban las hoja" en presencia de una lempe--- 



ili La peonia que ae usa en oftalmía. Crónica Médico Quirúrgica 
1885.— Anales de la Academia de Ciencias Médicas. Físicas y Nat' ukai.cs hi- 
la Habana.— Tomo XIL— Pág. 530.— Año 1884) 



ACADEMIA D E CIENCIAS DE LA HABANA o.Vi 

tad, lo ha llevado, merced á estudios sistemáticos, al des- 
cubrimiento de la exquisita sensibilidad de la planta, no 
consignado en la ciencia y es una de las bases fundamen- 
tales de su sistema de predicción del tiempo y de los fe- 
nómenos seísmicos de la naturaleza. 

La Academia de Ciencias, inspirada como el Instituto 
de 2* Enseñanza, que nos dio á conocer por primera vez 
al hábil investigador extranjero, en el deber de acojer y 
amparar á quien quiera que cultive la ciencia y aspire le- 
gítimamente á dar á conocer el fruto de su labor y cons- 
tantes desvelos, ha vencido cuantas dificultades materia- 
les se le han presentado, para que en la conferencia de 
esta noche tuviere el Sr. Nowack una nueva oportunidad 
de exteriorizar sus anteriores conocimientos y las tareas á 
que se ha consagrado durante su permanencia entre nos- 
otros. 

En esta obra meritoria ha secundado los deseos de la 
Corporación su digno miembro el insigne naturalista doc- 
tor Carlos de la Torre, tan dispuesto siempre á hacer 
ciencia propia y á favorecer la iniciativa de los demás en 
este sentido. 

No quiero robaros el precioso tiempo que necesitamos 
para ver» y oir las demostraciones del Sr. Nowack con el 
auxilio de las proyecciones y he de terminar repitiendo 
y haciendo mías estas palabras del Dr. Eduardo F. Phí en 
la conferencia del Instituto. 

"Podrán no tener el descubrimiento del Dr. Nowack ni 
sus teorías, el valor tan absoluto que les dan y le niegan 
otros sabios; podrán ser concepciones fantásticas de una 
imaginación exuberante, pero siempre le cabrá la gloria 
de haber señalado en una planta, por cierto silvestre en 
nuestros campos, la peonia, propiedades hasta entonces 
desconocidas, habrá que admirarle por su infatigable acti- 
vidad, por su invencible constancia, para imponer sus teo- 
rías y para que su conquista sea verdaderamente útil á la 
Humanidad." 



356 ANALES DE LA 



20 BE AERIL DE 1906 



La Academia, que siempre que se trata de ciencia-. 
brinda generosamente su tribuna, cedió sus salones en 
esta fecha, para una conferencia en la que, por medio de 
proyecciones, el Sr. J. F. Novack explicó sus estudios 
sobre la peonía (Abrus precatorius) y su sistema de la 
predicción de los fenómenos atmosféricos y seísmicos. 

Como el Sr. Nowack no posee el castellano, el Dr. Car- 
los de la Torre se encargó de exponer las doctrinas y ob- 
servaciones del observador austríaco, á quien el Sr. Presi- 
dente había presentado oportunamente, haciendo constar 
que la Academia, fiel á sus tradiciones, le brindaba su 
tribuna, pero no se hacía solidaria de sus teorías, 

El citado observador pretende poder predecir la apro- 
ximación y aparición de los fenómenos meteorológicos: 
lluvias, tempestades, etc., y seísmicos: temblores de tie- 
rra, erupciones volcánicas, etc., por los movimientos de 
la planta, influenciada á su vez por las manchas solares; 
tu lo esto anunciado con una seguridad muy poco confor- 
me con lo estatuido por la ciencia, hasta el día. y que 
hace dudar de la seriedad del investigador. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA .'ijT 



Acta de la sesión pública ordinaria del 27 de abril de 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dv. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De mérito: Dr. M. Valdés Rodríguez. 

De número: Dres. J. P. Alacán. — G Aróstegui. — E. B. Barnet. 
A. Betancourt. — I. Calvo. — T. V. Coronado. — G. G. Duplessis.^ A. Gror- 
dón Bermúdez. — D. Hernando Seíruí.--J. Jacobsen. — M. G Lavín. — F. 
Méndez Capóte. — J. A. Presno. 

Leída el acta de la sesión anterior (23 de marzo) fué aprobada. 

La Secretaría da cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las si- 
guientes comunicaciones: 

Entrada. — De la Secretaría de Hacienda, consultando si puede ele- 
varse á uno por ciento la cantidad de desnaturalizantes del alcohol suge- 
to á los impuestos del empréstito. 

— De la Red telefónica, manifestando no Ser posible, por ahora, la 
instalación de un teléfono en el edificio de la Academia. 

— Del Dr. E. B. Barnet presentándose como candidato á la plaza va- 
cante de Académico de número delaSeccióñ de Medicina, Cirugía y Ve- 
terinaria. 

— Del Dr. Enrique Núfiez. id. id. id. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, remitiendo informes apro- 
bados en 23 de marzo, relativos á preparados farmacéuticos. 

— -Convocatoria para una plaza de Académico de número en la Sec- 
ción de Medicina. Cirugía y Veterinaria. 

Al Dr. Vicente de la Guardia, nombrándolo Académico honorario. 

Al mismo, que la Academia espera continuará prestándole su con- 
curso como vacunador de la misma. 

A los Dres. Francisco Paradola. .1. P. Alacán y M. Ruíz Casabó. nom- 
brándoles en comisión pava que dictaminen acerca del trabajo presenta- 
do por el Dr. M. Delfín sobre las Ordenanzas Sanitarias. 



358 ANALES DE LA 



Al Dr. Francisco I. de Vildósola, nombrándolo ponente para que 
informe acerca de los expedientes presentados por los Dres. Enrique B. 
Barnet y Enrique Núñez en opción á una plaza de Académico en la 
6'ección de Medicina. 

Se concedió la palabra Dr. José P. Alocan, quien lee tres IN- 
FORMES. El primero relativo al TRATAMIENTO ANTIREUMATICO 
INGLES DE ABARCÓN DE MARBEBLA, el cual es desenvuelto por 
el ponente en sentido negativo, pues por los prospectos que le acompañan 
se vé que es un producto charlatanesco, y por falta de requisitos de la ley 
misma, no puede accederse á su introducción y venta en la República. 
El segundo informe es el relativo á la DESNATURALIZACIÓN DE BOS 
ABCOHOBES, interesado por la Secretaría de Hacienda. Se despachó 
favorablemente á lo solicitado. El tercer informe, es el relativo á la 
IIERPETINA DUREB, que aunque fué desenvuelto favorablemente pol- 
la ponencia, los Dres. Aróstegui y Jacobsen, que pertenecen también á 
la Junta Superior de Sanidad, dieron datos bastantes para que la Acade- 
mia acordase rechazar el tal producto, no debiéndose consentir su intro- 
ducción y venta en la República. 

El Dr. D. Hernando Seguí dá lectura á su anunciado trabajo acerca 
de la BARINGITIS TUBERCULOSA Y EB EMBARAZO. 

El Dr. Aróstegui considera sumamente interesantes é instructivas las 
dos observaciones que relata. Se encuentra conforme con la opinión 
sustentada en el trabajo. 

El Sr. Presidente le felicita igualmente y le pregunta la época en que 
falleció la primera enferma de su observación. 

Contéstale el Dr. Hernando Segtií que dicha señora falleció al cuarto 
mes de su gestación. 

El Dr. Héctor lee su trabajo intitulado: IRRESPONSABIBIDAD DEL 
MEDICO CBOROFORMIZADOR, EN EB CASO DE ACCIDENTE 
MORTAB POR BA ANESTESIA. 

Pide la palabra el Dr. Hernando Seguí, quien no hace más que felici- 
tar al Dr. Héctor por su trabajo. 

El Sr. Presidente toma La palabra para después de felicitar al Dr. Héc- 
tor, exponer que lo considera de gran interés, puesto que deja formado 
concepto acerca de la administración del cloroformo. Asimismo expone 
que considera los casos de síncopes, más atribulóles á la dieta y al esta- 
do de debilidad en que está el .enfermo, que provocados por el mismo 
cloroformo. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 359 

El Dr. Méndez Capote, piensa que la Academia para formar criterio 
respecto á este punto, debiera dejar nombrada una comisión que estu- 
diase el particular trayéndonos luego un criterio determinado, el cual 
puede después ser discutido. 

El Dr. Hernando Seguí, entiende que no existe contradicción alguna 
en el trabajo que se acaba de leer. 

El Dr. Duple8SÍS lo entiende muy bien razonado y estima que debe 
ser aceptado. 

El Dr. Aróategui lo considera en el mismo sentido, pero entendiendo 
que en la mayor parte de los casos, el éter, puede sustituir perfectamen- 
te al cloroformo, toda vez que lo considera menos expuesto á ocasionar 
accidentes. Entiende también el Dr. Ar'óstegui, que cada vez que hay 
necesidad ele recurrir al anestésico, hay también la de advertir al enfer- 
mo de los accidentes á que está expuesto para lo que pudiera sobrevenir. 

De igual opinión es el Dr. Hernando Seguí. 

El Dr. Duplessis opina lo contrario, pues cree que los peligros á que 
está expuesta una persona á quien se le administra el cloroformo, deben 
ser siempre ignorados por ella. Sí, piensa que puede ser advertida la 
la familia, por lo que pudiera ocurrir. 

El Dr. Santos Fernández, desea que se expongan aquí las razones del 
por qué se administra el cloroformo y no el éter, ó viceversa, por qué 
hoy se usa aquí casi en absoluto el cloroformo y en los Estados Unidos. 
por ejemplo, no se hace sino uso del éter. 

El Dr. Méndez Capote insiste en el nombramiento de una comisión 
para que podamos formar un criterio que nos sirva de pauta para resol- 
ver los asuntos que acerca de la administración del cloroformo se nos 
presenten. 

El Dr. Jaeobsen explica que no hay esa necesidad, toda vez que el 
trabajo del Dr. Héctor, no busca ese fin, sino que es sencillamente un 
trabajo que él ha ofrecido á la Academia y que ésta tiene que aceptarlo 
desde luego, al igual del que ofrecen los demás compañeros. Este tra- 
bajo, pues, no exige aprobación, ni la Academia se vé obligada á formar 
criterio acerca de la materia de que trata. 

Vistas estas aclaraciones, se le dieron las gracias al Dr. Héctor por 
su bien acabado trabajo, felicitándole por ello la Presidencia, y con esto 
se dá por terminada la sesión. 



360 ANALES DE LA 



INFORME ACERCA DE UN PRODUCTO FARMACÉUTICO 

POR EL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 



(Sesión del 27 de abril de 1906) 

En sesión de esta Academia celebrada el 23 de febrero 
último tuve el honor de informar sobre un preparado far- 
macéutico presentado á la Secretaría de Gobernación por 
el Dr. Enrique O. Morejpn, denominado Tratamiento 
Antirreumatico Inglés de Alarcóx de Marbella, y pro- 
puse á la Academia y ésta lo aceptó, que se rechazara el 
mencionado producto por tratarse de un remedio secreto, 
dado (pie no se acompañaba la fórmula, y revestir además 
los caracteres, ya por su presentación como por su aspec- 
to y los prospectos que le acompañaban, de un producto 
charlatanesco. 

Ahora viene á esta Corporación, por conducto de la 
expresada Secretaría, un escrito que á dicho Centro ha 
presentado el Sr. Antonio Escamez en solicitud de que 
esta Academia modifique .su criterio y hace mención del 
análisis que la Academia hizo del expresado producto. 

Se ve, pues, que el Sr. Escamez desconoce la legisla- 
ción vi nenie aquí y en España (de donde procede el 
producto en cuestión), al dirijirse él con tal solicitud. El 
artículo 15 de las Ordenanzas de Farmacia de Cuba y 18 
de las de España, dice: "Para que tenga lugar la venta de 
remedios ó medicamentos galénicos ó compuestos del ex- 
tranjero, lo solicitarán por medio de instancia un Profesor 
de Medicina ó de Farmacia, acompañando á la misma el 
medicamento cuya introducción se desea y dos ejempla- 
res de la Farmacopea, formularlo, obra ó periódico dé 
Medicina 6 de Farmacia en que conste su composición. 
Para resolver acerca de estas instancias procederá infor- 
me de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y 
Naturales de la Habana y dictamen de la Junta Superior 
de Sanidad." 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 861 

La Academia no tiene que rectiíicar nn análisis que no 
hizo; ella rechazó el producto presentado entonces por un 
doctor en Medicina, porque no venía acompañado, como 
la ley lo exige, de algún libro en (pie constara su compo- 
sición, y debe rechazarlo hoy, á juicio del ponente (pie 
informa porque á más de no haber llenado este requisito 
indispensable, sin el cual la Academia no puede informar, 
viene presentado por un señor que no reúne las condicio- 
nes que para el caso exije el trascrito artículo 15 de láfe 
Ordenanzas de Farmacia. 



INFORME ACERCA DE LA DESNATURALIZACIÓN DE LOS ALCOHOLES 

POK KL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 



(Sesión del 27 de abril de 19Ü6). 

Con motivo de un informe emitido por esta Corpora- 
ción en 17 de julio próximo pasado, sobre desnaturaliza- 
ción de alcoholes, se ha recibido de la Secretan';! de Ha- 
cienda una comunicación que dice: "Sr. Presidente de la 
Academia de Ciencias. — Señor: En escrito fecha 17 de 
julio último se sirvió Vd. trasladar á esta Secretaría el in- 
forme aprobado por la docta Corporación de su Presiden- 
cia, respecto á las condiciones de la naftalina como des- 
naturalizante de alcoholes; y en el cual se recomienda 
como conveniente á tal objeto dicha sustancia, siempre 
que esté acompañada del formol, en iguales proporciones, 
pudiendo éstas ser de "cincuenta centigramos de cada 
una por cada litro de alcohol." Pero en el deseo esta 
Secretaría de que, al resolverse en el orden administrati- 
vo este particular, se dejen establecidas las mayores ga- 
rantías para el Estado, y al propio tiempo que sea lo más 
fácil posible la comprobación de las desnaturalizaciones, 
máxime teniendo en cuenta que esta tarea en los casos en 



362 



ANALES DE LA 



que se realice en la vía pública, que son los más numero 
sos, no puede estar á cargo de un personal técnico; lia 
acordado dirijirse á esa respetable Corporación consultán- 
dole si dentro de las circunstancias científicas que le lian 
servido de base para recomendar el desnaturalizante de 
referencia puede aumentarse la proporción de las sustan- 
cias que lo componen á uno por ciento de cada una por 
litro de alcohol. Lo que tengo el honor de participar á 
Yd. con el fin expresado, rogándole la mayor brevedad 
en su contestación. — De Yd. atentamente, El Subsecreta- 
rio de Hacienda. — Firmado, Guillermo Chaple." 

La comisión nombrada para emitir el informe á que se 
refiere la trascrita comunicación, de que formé parte, 
tomó como base para fijar la cantidad de cincuenta centi- 
gramos por litro, el hecho de que ce, esa proporción se 
puede percibir por el olfato menos delicado la presencia 
del desnaturalizante, hecho que puede comprobarse con 
la muestra que se acompaña; pero no se le ofrece reparo 
alguno al ponente que informa en (pie se duplique la can- 
tidad si así lo desea la Secretaría de Hacienda. 

En tal virtud propongo se conteste á la Secretaría de 
Hacienda que aunque esta Corporación no cree necesario 
el aumento de dosis solicitado (y que para su demostra- 
ción se envíe la muestra que acompaño), no tiene objeción 
alguna que hacer á dicho aumento. 



INFORME ACERCA DE PREPARADOS FARMACÉUTICOS 

POR EL 

DR. JOSÉ P. ALACAN 



t Sesión del 27 de abril de 1906). 



Al informar á esta Academia en 23 de febrero ultimo 
sobre varios preparados farmacéuticos, que con objeto de 
cumplimentar lo (pie en su artículo 15 determinan las vi- 
gentes Ordenanzas de Farmacia había presentado el doc- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 803 

tor Ernesto Sarrá, dije: u que no encontraba inconvenien- 
te en que se permitiera su introducción en esta Repúbli- 
ca, por tratarse de preparados ya conocidos entre nosotros 
y sujetos á fórmulas racionales con una dosificación con- 
veniente." 

Entre esos preparados figuraba uno que se denomina: 
Herpetina Durel, y en escrito de la Secretaría de Go- 
bernación de fecha 20 de marzo último se comunica que 
la Junta Superior de Sanidad ha rechazado el producto 
en cuestión porque según informa á dicha Corporación el 
ponente Dr. Aróstcgui el anuncio le parece que la coloca 
dentro de las preparaciones charlatanescas, aunque en su 
dosificación se ajusta á la Farmacopea. 

Como el informe de la Junta Superior de Sanidad se 
refiere á particular distinto al informe de la Academia, 
someto á la resolución de esta la decisión. 



LA TUBERCULOSIS LE LA LARINGE Y EL EMBARAZO 

POR EL 

Lr. Domingo Hernando Seguí 



(Sesión del 27 de abril de 1906) 

La influencia recíproca del embarazo y la tuberculosis 
pulmonar ha sido objeto de numerosos trabajos en los que 
se han sostenido opiniones varias y á veces contradictorias 
por clínicos distinguidos que, al fin, han llegado á ponerse 
de acuerdo sobre ese punto. 

Pero no se ha estudiado del mismo modo la evolución 
de la tuberculosis laríngea durante el embarazo. Prueba 
de ello es la comunicación dirigida por A. Kuttner al 
Congreso celebrado en Hamburgo en 1901, invitando á 
los laringólogos de los distintos países á publicar sus 
observaciones de tuberculosis laríngea en el curso del 
embarazo, por tratarse de un particular poco conocido y 
digno de estudio. 



364 ANALES DE LA 



No es mi ¡mimo presentar á la Academia este asunto 
bajo toldos sus aspectos. Me limito, en este trabajo á llamar 
la atención sobre la insólita gravedad que á la tuberculosis 
laríngea imprime el estado de gestación; gravedad mucho 
mayor que la que determina en la tuberculosis pulmonar, 
al extremo de haberse aconsejado provocar el aborto en 
las enfermas que se encuentran en esas condiciones. 

La historia del siguiente caso (que es el que me ha 
movido a tratar esta cuestión) unida a otros datos quemas 
adelante expondré, confirma este aserto y justifica, por lo 
menos en determinadas eircunstancias, la medida propuesta. 

La señora L. R. de C. de 23 años, buena constitución, 
sin antecedentes patológicos, vino á la consulta el 20 de 
agosto de 190"). Hacía dos meses que tosía, la voz estaba 
velada y se quejaba de ligero dolor á la deglución. 
Temperatura 37°G; aseguraba no haberla tenido nunca más 
alta. 

Al examen laringoscópico presentaba infiltración del 
"spaeio interaritenoideo y la< cuerdas vocales un poco 
tumefactas. 

En el tórax: rudeza inspiratoria debajo de la clavícula 
derecha y submatidez. El examen de los esputos negativo. 
El apetito, cosa extraña, se conservaba bueno. 

Un tratamiento higiénico adecuado y toques endolarín- 
geos con ácido láctico mejoran su estado, hasta el punto 
de encontrarse al mes sin fiebre y aclarada notablemente 
la voz, aunque no habían desaparecido del todo ni la in- 
filtraeión interaritenoidea, ni la inflamación de Ls cuerdas. 
Xo losía ya. 

Poco tiempo qle&pués se hizo embarazada. Desde enton- 
ces empezó á aumentar la infiltración laríngea, presentán- 
dose de nuevo la ronquera y dolor á la deglución que 
adquirieron rápidamente notable intensidad. 

Sin fiebre, sin diarrea, alimentándose bastante bien con 
h'che y huevos que toleraba, pues no tenía, vómitos á pesar 
del embarazo; sip presentar nada nuevo por parte de sus 
pulmones, el estado general de esta enferma, á partir de 
ejsa fecha, se hizo cada día más precario; se la veía decaer 
por momentos, basta «pie sucumbió á los cuatro mese- (el 
1(1 de diciembre del mismo año) en un síncope precedido 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 365 

días antes de grandes sudores y una astenia profunda. 

En el corazón no se observó, durante la enfermedad, 
más que la debilitación consiguiente á su estado en los 
últimos días. 

Puedo citar otro caso, asistido en el Dispensario Cw Ta 
mayo", que debo á la bondad del Dr. R. Castro. 

J. S. mestiza: 24 años. Se presentó en el Dispensario 
el 18 de noviembre de 1905. 

Antecedentes: tuvo una congestión pulmonar dos me- 
ses antes. 

Estado en ese día: infiltración de todos los tejidos de la 
laringe; voz apagada y respiración difícil. 

Diagnóstico: Tuberculosis Laringea. 

Observaciones: estaba embarazada. Dio á luz un niño 
vivo de siete meses próximamente el día 2 de diciembre 
del mismo año á las nueve de la mañana. 

Murió con gran disnea el día lñ del mismo mes a las 
cinco de la tarde. 

El niño sobre vi vio á la madre dos semanas. 

En un notable artículo publicado en los "Anales de 
Enfermedades de oidos y laringe", del mes de febrero 
próximo pasado, Eugene Félix, Agregado á la Facultad 
de Medicina de Bucarest. respondiendo á la invitación 
hecha por Kuttner, da la historia de dos enfermas de tu- 
berculosis laringea. embarazadas, que él ha visto. 

Una, con síntomas de infiltración, también, en el vértice 
del pulmón izquierdo; sin fiebre durante todo su proceso, 
murió á los diez días del parto; el niño vivió seis semanas. 

De la otra enferma supo que había tenido un parto nor- 
mal; pero la perdió de vista é ignora el resultado definitivo. 

En el mismo artículo figura un cuadro donde el doctor 
Félix presenta 82 observaciones que ha encontrado en una 
extensísima bibliografía que acompaña á su trabajo. 

Tomando de este cuadro, que está muy detallado, los 
datos pertinentes al fin que me propongo, encuentro en él: 
que de las 82 mujeres en cinta, con tuberculosis laríngea: 
03 han muerto antes del parto ó poco después de él; dos 
durante el trabajo; hay tres cuya suerte se ignora y sola- 
mente 14 han quedado vivas después del parto. 

El pronóstico de la tuberculosis laríngea es, como se 



3G6 ANALES DE LA 



ve, lo bastante desfavorable en la mujer embarazada, para 
sugerir l* 1 idea de provocar cu ella el aborto. 

En efecto, E. Bonaire, en un reciente trabajo ("Presse 
Medícale", 6 de octubre 1905) aboga porque se provoque 
el aborto en la tisis laríngea en su principio. 

El ya citado Kuttner opina que debe interrumpirse el 
embarazo, siendo las probabilidades de éxito tanto mayo- 
res cuanto más pronto se realice 

Schauta provoca el aborto durante los primeros meses 
del embarazo aunque se trate de una tuberculosis laríngea 
incipiente. 

No he encontrado observaciones en enfermas de tuber- 
culosis laríngea en quienes el aborto, expontáttéo ó pro 
vocado, haya detenido la evolución déla enfermadad. No 
obstante, en vista de la gravedad que, á la infección im- 
prime el embarazo, creo que debe interrumpirse éste, en 
los primeros meses, siempre que no haya lesiones pulmo- 
nares avanzadas y el estado general en la enferma haga 
presumir racionalmente un éxito satisfactorio. 



IRRESPONSABILIDAD DEL MEDICO CL0R0F0RMIZAD0R, 
EN EL CASO DE ACCIDENTE MORTAL POR LA ANESTESIA 

POR EL 

Dr. Fracisco M<^ Héctor 



(Sesión del 27 de abril de 1906). 

Una sentencia del Juez Magnaud, del Tribunal de Cha- 
teau-Thierry, dictada en 7 de junio de 1905, — la cual 
transcribiré después — ha despertado una cuestión de 
Deontología médica de gran interés, que actualmente se 
discute, cuyo asunto nos proponemos traer otra vez al 
seno de esta ilustre corporación, por ser la llamada entre 
nosotros á exponer un criterio á formular un juicio, que 
en caso análogo al del Tribunal de Chateau-Thierry pue- 
da sentar jurisprudencia, una vez depurado el concepto 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 367 

de la responsabilidad del médico anestcsiador. Porque 
efectivamente: U E1 asunto que nos ocupa — dice nuestro 
ilustrado y honorable Sr. Presidente — es de importancia 
capital para todos los que ejercemos la profesión, porque 
ó sistemáticamente nos abstenemos de utilizar un recurso 
tan poderoso para el diagnóstico, tratamiento ó inter- 
vención quirúrgica de las enfermedades como el cloro- 
formo, ó forzosamente en el curso de la práctica, hemos 
de lamentar algún accidente desgraciado, cuando menos 
lo esperemos, y se ñus seguirá una responsabilidad de que 
debemos ponernos á cubierto." (1). 

Con el propósito de plantear el asunto en cuestión, de 
la manera más clara y sistética que nos sea posible, co- 
menzaremos por transcribir, tomándolo del trabajo ya ci- 
tado, la ya indicada sentencia del Juez, Sr. Magnaud, 
para exponer á continuación los juicios críticos y comen- 
tarios de que ha sido objeto. 

Dice aquella así: 

"A virtud de una demanda de 50.000 francos como in- 
demnización interpuesta por la consorte P...., contra 
B. . . ., con motivo de la muerte de P. . . . A. . . ., se es- 
tableció en 14 de diciembre de 1904, un juicio en el Tri- 
bunal de Chateau-Thierry, designando al Dr. Saint-Cene, 
en calidad de experto, con el encaigo de averiguar si el 
Dr, B. . . ., no había cometido ninguna imprudencia ó ne- 
gligencia que pudiera comprometer su responsabilidad, 

con motivo de la muerte de P ocurrida en el curso 

de una anestesia por el cloroformo, el perito llevó á efec- 
to su misión y presentó el informe consiguiente, el 17 de 
abril de 1905. ,, 

'•'En vista, se dice, del muy notable y científico informe 
del Dr. Saint-Cene, resulta queB...., tomó suficientes 
precauciones en la administración del cloroformo (pie 
hizo á P . . . . , y que la muerte de éste, sobrevenida al 
final de la absorción, no comprometía su responsabilidad. 



(1) «Límites de la responsabilidad de la administración del cloro- 
formo,» por el Dr. Juan Santos Fernández. — Crónica Medico (¿xirúrgica. — 
Febrero de 1906. — Habana. 



368 ANALES DE LA 



A este propósito conviene ratificar pura y simplemente 
este informe y adoptar sus conclusiones." 

"Mas, atendiendo á que se lee en el curso del informe 
que el peligro del cloroformo reside sobre todo en el sín- 
cope, frecuentemente irremediable, que ocurre al comien- 
zo de su administración, y que es tanto más dañoso cuan- 
to que el paciente es más ó menos alcoholista, resulta que 
sólo con la mayor circunspección y en los casos de urgen- 
cia extrema ó de necesidad absoluta puede proceder un 
médico á administrar el cloroformo en una persona de na- 
turaleza intemperante. Puede administrarse sin reparo 
cuando el enfermo corre peligro de muerte si no se le 
practica tal operación que exija la anestesia, pues en esta 
alternativa consultando su ciencia y su conciencia puede 
proceder al empleo del cloroformo en la seguridad que la 
enfermedad constituye mayor riesgo que la anestesia. "' 

"Cuando se trata simplemente de afecciones ó de lesio- 
nes molestas ó dolorosas, crónicas ó no crónicas, aún de 
la privación parcial ó total del uso de uno ó más miem- 
bros; pero sin peligro para la vida del enfermo, el primer 
deber del médico si no quiere exponerse á cometer nna 
falta grave y comprometer grandemente su responsabili- 
dad, es prevenir al paciente, no sólo del daño mediato 6 
inmediato á que le expone la administración del clorofor- 
mo, .sino también convencerle de que puede vivir perfec- 
tamente y aún largo tiempo en el estado en que se en 
cu entra." 

"En tales condiciones, pues, sólo con la autorización 
del enfermo, ó de su familia si aquel está momentánea 
mente en condiciones de no poder resolver y después de 
ilustrarles minuciosamente del peligro que corre el pa- 
cíente, puede el práctico usar este peligroso anestésico, 
desde cualquier punto de vista que se considere.'" 

"En efecto, no puede, por ejemplo, admitirse que para 
enderezar un jorobado ó uno que tuviese las piernas tor- 
cidas, pero por lo demás lleno de salud; administrase un 
médico el cloroformo, sin haber prevenido al paciente de 
las graves y posibles consecuencias á que está expuesto y 
sin el asentimiento de las personas, conociendo el pe- 
ligro." 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 369 

"Atendiendo á que la vida humana es en extremo pre- 
ciosa para no respetarla y cuidarla aún siguiera sea con 
las mejores intenciones." 

Se resuelve: 

"Que dado el resaltado del informe, el medico I) 

según lo ha declarado el perito, conocía perfectamente la 
extrema predisposición de P. . . ., al síncope, por sus afi- 
ciones al alcoholismo.' 1 

"Que se trataba de una simple luxación, (pie se supo- 
nía mal reducida, del omóplato." 

"Que la más grave consecuencia que le podía resultar 
á P. . . ., de este estado, dado por cierto, era la impoten- 
cia total ó parcial del omóplato y del brazo 1 : Y 

"Que si durante el resto de su existencia P fuera 

susceptible de encontrarse considerablemente molestado 
por este estado, su vida, sin embargo, no correría jamás 
peligro." 

"Que antes de practicar la expuesta anestesia de P 

por el cloroformo, sobre todo para proceder á un simple 
examen, B. . . ., descuidó advertirle de las probabilidades 
de muerte que podían ocurrir." 

"Que estaba tanto ó más obligado, cuanto que él sabía 
que P. . . ., estaba atacado de alcoholismo y que íós sin 
copes fatales podían, por consiguiente, esperar-e. 

"Envista de que administrando el cloroformo á P. . . ., 
sin su aquiescencia y persuación de las posibilidades de 

una terminación fatal, sin que la existencia de P es 

tuviese amenazada por el mal que le aquejaba. B. . . ., ha 
cometido una grave falta y ha comprometido totalmente 
su responsabilidad." 

•'Apoyándose en estos datos tiene el Tribunal ios ele- 
mentos necesarios paria evaluar el perjuicio material y 
moral causado por B . . . . , á la familia de P . . . . " 

"Por estos motivos, aún cuando por el informe del Dr. 
Saint-Cene en lo que concierne á la ausencia de falta en 
la administración del cloroformo por B. . . ., no se l'é si 
gue responsabilidad, se declara á su vez responsable por 
haberla practicado sin estar autorizado por el paciente 
debidamente asesorado, además porque no era necesaria. 



370 ANALES DE LA 



puesto que por evitarla no corría peligro la vida del en- 
fermo." 

"En consecuencia se condena á B. . . ., á pagar al de- 
mandante la suma de 8.000 francos á título de daños y 
perjuicios y los gastos del juicio. 1 ' 



Conocidos los considerandos y resultandos de la sen- 
tencia, nos proponemos hacer un resumen de los comen- 
tarios ó impugnaciones que ha merecido, tanto entre nos- 
otros como en el mismo París; siguiendo cu nuestra expo- 
sición el riguroso orden cronológico en que han apareci- 
do en esta capital. 

En el Bulletín General de Therapvuí¡<¡u(\ de 23 de ene- 
ro fiel corriente año, el Dr. E. Rochan! publica un traba- 
jo cuyo título es: "¿Se debe advertir ai enfermo del peli- 
gro que le hace correr la administración del cloroformo, 
cuando se ha juzgado la anestesia necesaria?" 

Este ilustrado Profesor comienza su interesante trabajo 
con la rotunda negativa: "No! Ciertamente no!" Y des- 
pués de una crítica acertada á los fundamentos del fallo, 
en que se declara (pie no ha habido falta de pericia, ni 
imprudencia, ni otras razones para aceptar la responsabi- 
lidad, consigna el referido Doctor que si hubiera de ad- 
vertirse al enfermo antes de la operación los peligros de 
la anestesia, muy pocos serían los que se someterían á 
ella, y en el caso de hacerlo ya se contaría con un ele- 
mento fatalmente peligroso, el terror; capaz por sí solo 
para determinar la muerte por ''sacudimiento cerebral," 
causa muchas veces del síncope del principio. 

No, esta manera de proceder no es admisible y nuestro 
papel es endulzar en cuanto sea posible el acto temido de 
la operación, repite el mismo Doctor. 

Cuando se ha juzgado necesaria una operación, es que 
se lia estimado que los riesgos que se han de correr son 
mínimos ante el beneficio recibido; y si la anestesia hu- 
biera de reservarse, como indica el Tribunal sentencia- 
dor, sólo para los casos en que la vida del enfermo está 
en inminente peligro, muy pocos serían los casos de in- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 371 

tervenciones quirúrgicas; y entonces, ya no más ovarioto- 
mías, ni aún curas radicales de hernias, ni apendicitis en 
frío, etc., etc.; y el dicho del P. Chassevant consignado 
en una memoria leída en la Sociedad de Medicina Legal, 
se habrá cumplido; kt la cirugía habrá retrogradado un si- 
glo. La anestesia, ese descubrimiento que hace época en 
la historia del mundo no será el auxiliar poderos»» de la 
cirugía con cuya asociación se puede llegar hasta el mila- 
gro. La abstención de la anestesia sería perjudicial al 
bien de la humanidad." Yo espero, pues, — dice el ilus- 
tre cirujano del Hospital de Saint-Louis, — que el fallo del 
Tribunal de Chateau-Thierry será casado; y termina repi- 
tiendo como propias las frases del gran Velpeau: "Tenéis 
en vuestras manos el porvenir de la cirugía; la cuestión 
interesa al público más que al médico; si condenáis al ci- 
rujano que ha empleado el cloroformo, ninguno de nos- 
otros consentirá emplearlo en lo sucesivo; ningún médico 
que sepa la posibilidad de un accidente imposible de pre- 
venir, que incurra en responsabilidad, no querrá emplear- 
lo más, á vosotros toca mantener la abolición del dolor ó 
no consentirlo.' 1 

* *■ 

En nuestra Crónica Médico- Quirúrgica de febrero del 
presente año (1), apareció otro trabajo brillante del ilus- 
trado y honorable Sr. Presidente de esta Academia, cuyo 
primer párrafo lo he transcrito literalmente al principio 
de esta tesis, porque entiendo que no es posible expresar 
en forma mejor, ni más granea, la importancia del asunto 
que nos preocupa, como allí se condensa en tan hermosa 
síntesis. 

"Limites de la responsabilidad en la administración 
del cloroformo. " 

He aquí el tema del artículo del Dr. Santos Fernández. 

Nuestro ilustrado y experto oftalmólogo, decidido pol- 
la anestesia y autorizado por su larga práctica, "entiende 
que no es posible siempre prevenir los accidentes del cío 



(1) Trabajo citado. 



372 ANALES DE LA 



roformo por más que se puedan evitar las más de las ve- 
ces, rodeándose de precauciones que todos conocemos": y 
que á pesar de esas precauciones, no ha dejado en su 
practica, de contar varios síncopes graves, felizmente con- 
jurados; pero que nunca en el caso contrarió se hubiera 
sentido responsable, por haber cumplimentado las exigen- 
cias de una anestesia perfecta. 

Entiende el Dr. Santos Fernández, que no puede ha- 
cerse á un médico responsable, por la muerte de un anes- 
tesiado como lo aprecia el Juez Magnaud. De esta suer- 
te, dice: u La esfera de acción por la anestesia, por el clo- 
roformo, quedaría restringida en extremo, pues los médi- 
cos de hospitales y casas de socorro, se verían obligados 
á no intervenir, ó á correr el riesgo de que fallecido el 
lesionado, las más de las veces por el shok ó por efectos 
de la lesión, siendo alcoholista, se atribuyese su muerte á 
la anestesia." 

Muy acertadamente reconoce el Sr. Presidente que en 
los alcoholizados, fuera de la normalidad funcional, la 
función circulatoria exige cuidados, no ya solamente para 
el acto de la cloroformización, sino para las mismas ope- 
raciones y tratamientos; pero sería demasiado radical ex- 
cluir en absoluto de la anestesia clorofórmica á los que 
abusan del alcohol. 

De igual manera, no constituye una contraindicación ni 
los afectados del corazón, continúa el referido Doctor, con 
tal ([lie se tomen grandes precauciones. 

Y como resumen de sus atinadas consideraciones, se lee 
este párrafo terminal en el trabajo de referencia: "pero 
todos convienen también (pie hay necesidad de arrostrar- 
lo, se entiende la cloroformización, con todas las precau- 
ciones que la ciencia aconseja, dados los beneficios que se 
alcanzan con sn empleo en la Medicina y muy especial- 
mente en la Cirugía que abraza las grandes operaciones. 11 



En la sesión ordinaria de esta Academia en la noche 
del 23 del pasado mes, fué leído por el Sr. Vicepresiden- 
te, muy estimado amigo mío, un trabajo presentado por 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 378 

el que tiene el honor de dirigiros la palabra, como tesis 
de opción al título de Académico corresponsal. 
En aquel modestísimo trabajo, cuyo título es: 
"¿Puede ser responsable científica ó legalmente el 

CLOROFORMIZADOS, EN EL CASO DE ACCIDENTE MORTAL POR 

LA anestesia?" Nos propusimos estudiar, ó mejor dicho, 
presentar con bastante relieve, sino con lujo de detalles, 
por no ser necesario ésto, los tres órdenes de causas que 
pueden determinar separada ó conjuntamente el acciden- 
te fatal en la anestesia. 

Causas dependientes del cloroformo, causas dependien- 
tes del cloroformizador, ó como si dijéramos de la técnica 
y causas dependientes del cloroformizado mismo. 

Del estudio químico y químico-biológico del clorofor- 
mo, llegamos á demostrar que si bien es cierto que hoy 
disponemos de medios para saber positivamente cuando el 
anestésico se encuentra químicamente puro, y cuando no 
lo está, qué es lo que determina su impureza — á todo esto 
podemos llegar, — no es menos cierto también que á pesar 
de todo, por fenómenos que súbitamente y como por sor- 
presa é independientes de la pureza de la substancia em- 
pleada, se presentan, la fatalidad, la adversa suerte nos 
convierte en impotentes observadores de un cuadro de 
muerte y de desgracia inevitable. 

De igual manera, en previsión de que la técnica más ó 
menos competente y experta, pudiera contribuir al acci- 
dente fatal; se han formulado preceptos muy científicos y 
prácticos, tan sabidos y programados ya, que nadie podrá 
ignorarlos; pero que también así, á pesar de todos los 
preceptos más sabios, el fracaso llega sin poderse evitar. 

Cuanto hemos repetido ahora relativo al cloroformo y 
á la técnica de la cloroformización, decíamos en aquella 
tesis respecto al cloroformizado mismo, sin dejar de ocu- 
parnos, por supuesto, del estado patológico ó físico, y del 
estado psíquico ó emotivo del operado; reconociendo en- 
tonces como ahora que en el estado actual de la ciencia 
no nos está permitido ni sospechar, ni ejercer decisivo 
control en frente del accidente funesto ó peligroso. 

No nos ocupamos en aquel trabajo, en especial del al- 
coholismo, por no conocer entonces el texto exacto de la 



374 ANALES DE LA 



sentencia del .Juez Magnaud; pero ciertamente nunca se 
nos pudo ocurrir que á dicho Juez, por sí, y sólo porque 
sí, se le hubiera antojado que el alcoholismo ha de consi- 
derarse como motivo de contraindicación de la anestesia 
clorofórmica; creyéndonos excusados de entrar á demos- 
trar la sinrazón de su equivocada creencia, por ser asunto 
bien tratado ya en el cuerpo de este trabajo, por muy 
competentes comentaristas. 

Encontrar responsabilidad, por haber administrado el 
cloroformo en un caso, porque 110 corría inminente peli- 
gro la vida del paciente; restringir el uso del cloroformo 
hasta lo imposible, condenar á la humanidad doliente al 
sufrimiento, sería ser cruel, si fuera á conciencia. Pero 
al no ser cruel, es absurdo, 'anticientífico y desacertado. 
Y no de otra manera había de suceder dada la monstruo- 
sa anomalía, de que un Juez se haya convertido 'péf se en 
perito cloroformizador. 

Últimamente, terminábamos nuestra tesis, con estos pá- 
rrafos en que se condensa nuestra opinión: 

''Parece no dejar lugar á duda que no es posible acep- 
tar tampoco legalmente la responsabilidad, en su doble 
concepción criminal y civil. " 

U Y respecto al caso del Juzgado de Chateau Thierry, 
sin insistir en comentarlo, que suficientemente impugnado 
queda por su ilustre comentarista, sólo debemos decir: 
que es absurdo y anticientífico el fundamento de la sen- 
tencia, toda vez que siendo un hecho demostrado en la 
Ciencia que el terror es uno de los factores que más con- 
tribuyen al accidente mortal, no está justificado acrecen- 
tarlo con el anuncio de los peligros déla anestesia misma/ 1 



En la Tnhnne Medical de los días 17 y 24 del retro- 
próximo mes de marzo, aparece un artículo, cuyo epígra- 
fe c>: "Deontologie. — De la responsabilité des medicins 
dans l'emploi des anesthésiques." Este trabajo es el in- 
forme del P. Chassevant, miembro de la Comisión nom- 
brada por la Sociedad de Medicina Legal de París, con 
motivo del fallo de que venimos ocupándonos. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 375 

Este profesor después de un detenido estudio de los 
considerandos y resultandos de la sentencia, estima: que 
estejuicio.se compone de dos partes muy distintas y á su 
j n icio con tradict orias. 

En la primera parte el Tribunal aprueba el informe del 
médico experto que él ha conminado, y acepta las con- 
clusiones. Lo que está conforme á la jurisprudencia ge- 
neralmente adoptada desde época muy remota y de acuer- 
do también con las declaraciones del Procurador general 
Dupin en casos análogos de responsabilidad médica, en 
que dicho Procurador consignaba que, ajuicio técnico, el 
procedimiento seguido en la realización del acto ú opera- 
ción, la elección del instrumental, la urgencia ó no de la 
operación, etc., etc., son cuestiones científicas — dice — que 
han de debatirse entre Doctores, y que no pueden cons- 
tituir caso de responsabilidad civil y caer bajo el examen 
de los Tribunales. 

Consecuente con este principio del Procurador Dupin, 
el Tribunal de Chateau-Thierry debió haber dado por ter- 
minado el proceso, toda vez que el médico experto ase- 
gura que por parte del cloroformizador, se tomaron todas 
las precauciones científicas, poniéndose por lo tanto á cu- 
bierto de toda responsabilidad. Pero el Tribunal entra 
después en un examen del ejercicio del arte médico, for- 
mulando indicaciones y contraindicaciones del empleo del 
cloroformo que él califica de peligroso, para declarar des- 
pués que B . . . . es responsable por no haber solicitado la 
autorización del paciente, y no ser necesaria la anestesia, 
puesto que la existencia de P. . . . no corría peligro. 

Esta conclusión, dice la ponencia, es muy grave; pues- 
to que condena á B . . . . después de haber reconocido 
queB.... ''ha tornado suficientes precauciones en lo ad- 
ministración del cloroformo que hizo á P. . . . y que la muer- 
te de éste sobrevenida al principio de la absorción de este 
anestésico, no liana empeñar su responsúbilMad? Si se 
generalizara esta nueva jurisprudencia habría de cumplir- 
se la creencia emitida- por Velpeau en 1853 (ya referida). 
De prosperar este juicio sus consecuencias serían tan gra- 
ves, que anularía la práctica de la cirugía en Francia; y 
sería necesario aconsejar á los enfermos necesitados de 



376 ANALES DE LA 



operación quirúrgica, que fueran á buscar su alivio ó cu- 
ración fuera de la frontera. 

Si se examina el valor científico de cada uno de los ar- 
gumentos que han motivado la condena, continúa el doc- 
tor Chassevant, se deduce de ella que el alcoholismo debe 
ser una contraindicación y prohibir el empleo del cloro- 
formo como anestésico. 

Todo lo contrario se observa en la práctica diaria, 
puesto que en los hospitales son más los alcoh obstas que 
son sometidos al cloroformo, que los que no lo son; y sin 
embargo, las estadísticas no arrojan mayor mortalidad en 
estos establecimientos. 

El profesor Gosselin, tenía dada la orden á sus inter- 
nos, que fueran cloroformizados á su llegada al Hospital, 
todos los lesionados de fracturas ó luxación, estuvieran ó 
no ebrios. Ellos no observaron ningún accidente. El al- 
coholismo no constituye por sí sólo una contraindicación 
al cloroformo. 

La tendencia á los síncopes no es una contraindicación 
á la cloroformización. A parte de que el síncope no es 
más que un síntoma que se manifiesta por causas diversas 
por diferentes mecanismos, puede ser producido por un 
vivo dolor, como se observa muy á menudo en las luxa- 
ciones; por esta razón, en las reducciones de éstas, la 
anestesia no está contraindicada, sino por el contrario, 
evitando el dolor evita el síncope. 

En los histéricos, en las personas nerviosas, en los indi- 
viduos exitables, están menos expuestos al síncope, ó nada 
expuestos durante el sueño clorofórmico. Esto se ha 
comprobado perfectamente en el servicio del P. Cbarcot. 

Ni aún los síncopes cardiacos, contraindiean el uso del 
cloroformo, según lo ha demostrado el Dr. Huchard; y en 
las veinte y cinco autopsias practicadas por el P. Brouar- 
del en individuos muertos por la cloroformización, jamas 
ha comprobado lesión eardiaca en ninguno de ellos. 

Limitar la cloroformización sólo en los casos en que la 
vida del paciente esié en peligro inminente sería impedir 
el progreso de la ciencia; sería entronizar el sufrimiento; 
sería aumentar las defunciones, no ya por la cloroformi- 
zación, que no se practicaría, sino por la marcha evoluti- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 377 

va de ciertos procesos patológicos graeial >les de una in- 
tervención quirúrgica impracticable sin cloroformo. 

Así continúa la ponencia destruyendo los arruínenlos 
de la sentencia, que no consigno por no hacerme cansa- 
do, terminando con las siguientes conclusiones: 

1. a El número de los accidentes mortales que sobre 
vienen en el curso de las anestesias es excesivamente mí- 
nimo con relación al número de las cloroformizaciones 
practicadas, sería por lo tanto exagerado calificar la anes- 
tesia clorofórmica de práctica peligrosa. 

2. a Desgraciadamente, á cada uno de los períodos de 
la anestesia quirúrgica, pueden sobrevenir accidentes ca- 
paces de determinar la muerte. 

Estos accidentes son algunas veces rápidamente morta- 
les y no permiten ninguna intervención. Entre estos ín- 
timos es necesario señalar el síncope lar jugo-reflejo, acci- 
dente del principio de la cloroformización. 

3. a No existen contraindicaciones absolutas á la anes- 
tesia quirúrgica. El alcoholismo, las tendencias á los sín- 
copes, no son una contraindicación de la anestesia quirúr- 
gica. Un gran número de circunstancias exige, no obs- 
tante una prudencia excesiva en la administración del 
cloroformo. 

4. a Antes y fuera del empleo de los anestésicos los 
síncopes súbitos, mortales, brusco^ (muerte por inhibición 
sobreviniendo antes ó al principio de las operaciones qui- 
rúrgicas) han sido á menudo observados por los ciruja- 
nos. Ellos se observan á menudo en las personas pusilá- 
nimes que temen al dolor y á la muerte. La anestesia 
clorofórmica no impide estos síncopes mortales producir- 
se; se les atribuye entonces injustamente á la cloroformi- 
zación. 

5. a En el curso de la anestesia, la pusilanimidad, el 
temor de la muerte, una gran aprensión en el momento 
de dormirse, favorecen la aparición de los accidentes 
mortales. El médico tiene el deber, alcanzada la autori- 
zación del enfermo, obtener su confianza sin disminuir ni 
exagerar los peligros posibles. 

6. a La responsabilidad civil del médico no debe estar 



378 ANALES DE LA 



empeñada mas que cuando se pruebe contra él negligen- 
cia ó ligereza. 

Estas conclusiones puestas á discusión han sido adopta- 
das por unanimidad. 



Con el resumen de las impugnaciones hechas á la sen- 
tencia del Tribunal de Chateau-Thierry, me parece que- 
dar demostrada toda su sinrazón; siendo por otra parte 
muy satisfactorio observar, cómo las impugnaciones he- 
chas por distintos profesores, en distintos países, regidos 
hasta por distintos Códigos, coinciden de tal manera en 
los principios médicos aducidos, que un informe parece la 
repetición de los demás. 

Muy complacido habremos de sentirnos si esta ilustra- 
da Academia acoje con benevolencia este modestísimo 
trabajo, y toma en consideración nuestra respetuosa sú- 
plica. 



NOTA DE LA DIRECCIÓN.— Véase con motivo de este asunto el 
INFORME MEDICO LEGAL EX CAUSA POR HOMICIDIO, emitido 
por el Dr. Ignacio Calvo y aprobado por la Academia en sesión de 10 de 
marzo de 1905. — Anales. — Tomo XLI. — Pág. 354 y la discusión del mis- 
mo en las páginas 352 y 353. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 379 



ÍNDICE de materias 



ACADEMIA 

ACTAS DE LAS SESIONES Páginas 

Solemne del... 19 de mayo de 1905 3 

Pública ordinaria de 9 de junio de » 40 

» » de... 23 de junio de » 56 

Extraordinaria de 23 de junio de » 76 

Pública ordinaria de 14 de julio de » 91 

Extraordinaria de 1 de septiembre de » 114 

Pública ordinaria de 29 de septiembre de » 121 

» » de 13 de octubre de » 147 

» » de 27 de octubre de » 154 

» » de 10 de noviembre de » 154 

» » de 24 de noviembre de » 198 

Fúnebre de 6 de diciembre de.. » 219 

Pública ordinaria de 22 de diciembre de.. » ......... 240 

» » de 12 de enero de 1906 261 

» » de 26 de enero de » 280 

» » de 23 de febrero de » 303 

» » de 9 de marzo de » 322 

» » de 23 de marzo de » 330 

» » de 27 de abril de......... » 357 

NUESTRO ESFUERZO CIENTÍFICO.— Discurso del Dr. Juan 
Santos Fernández, Presidente de la Academia de Ciencias, en 

la sesión solemne del lí) de mayo de lili).") ó 

MEMORIA de las tareas que han ocupado á la Academia duran- 
te el año de 1904 á 1905, leída en la sesión solemne celebra- 
da el día 19 de mayo de 1905, por el Secretario de la misma. 

Dr. Chistavo López y García 12 

PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES.— Conferencia pronun- 
ciada por el Dr. Tomás Vicente Coronado, en la sesión solemne 

celebrada en la Academia el 19 de mayo de 1!K)5 24 



380 



ANALES DE LA 



Páginas 

PROGRAMA DE LOS PREMIOS PARA EL AÑO 1906 38 

NOTA NECROLÓGICA DEL DR. JOSÉ BEATO Y DOLZ. por 

el Dr. Juan Santos Fernández (9 de junio de 1905) 43 

CONTESTACIÓN AL DISCURSO DE INGRESO como Acadé- 
mico de número del Dr. Gustavo G. Duplessis. por el Doctor 
Ignacio Plasetuia (23 de junio de 1**03) s4 

JUNTA DE GOBIERNO para el bienio de 1905 á 1907 y SEC- 
CIONES Y COMISIONES nombradas el 14 de julio de 1905. 110 

LA MUERTE, por el Dr. Juan Santos Fernández 16 de diciembre 

de 1905 220 

ELOGIO FÚNEBRE DEL DR. JOSÉ I. TORRA LB AS. por el 

I)r. Luis Mónteme (6 de diciembre de lí)()5i 223 

ELOGIO FÚNEBRE DEL DR. VICENTE B. VALDES, poje el 

Dr. Enrique B. Barnet di de diciembre de 19()5i _>32 

INFORME DEL TRABAJO DEL DR. BAKER SOBRE ALGU- 
NAS HIPPELATES CUBANAS, por el Dr. (instan Alo,,*,, 
Cuadrado (12 de enero de 1906) _'T5 

INFORME SOBRE TRABAJOS PRESENTADOS POR EL DR. 
JOSÉ H. PAZOS PARA ASPIRAR AL TITULO DE SU- 
CIO CORRESPONSAL, por el Dr. Pedro V. Magues (9 de 
marzo de 1906) 328 

INFORME ACERCA DEL TRABAJO PRESENTADO POR EL 
DR, FRANCISCO M.« HÉCTOR. EN OPGION AL TITULO 
DE ACADÉMICO CORRESPONSAL, por el Dr. Tomás V. 
Coronado (23 de marzo de 1906 1 840 

NOMBRAMIENTO DE UN ACADÉMICO iPr. Y. de la Guar- 
dia, honorario) 353 

CONVOCATORIA para una plaza de Académico de número de 

la Sección de Medicina 353 

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA. Dr. Juan 
Santos Fernández, al comenzar su conferencia el Si-, Xowaek 
(20 de abril de 1906J 354 

20 DE ABRIL DE 1906 356 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA H81 

Páginas 

CIRUGÍA 

ItUPLESSrs. (GUSTAVO G. 

La apenaicitis, enfermedad quirúrgica «1 

PRESNO. JOSÉ A. 

Emasculaeión Total por cáncer del pene, (con una lámina) 144 

SANTOS FERNANDEZ, JUAN. 

Nuestro publicista Saco como precursor de una observación of- 
talmológica 51 

Lo que debe saber de enfermedades de los ojos el módico que no 

es oculista 99 

CLÍNICA medica. 

CORONADO. TOMAS VICENTE. 

¿Es factible confundir el tifus icterodes (fiebre amarilla) con los 

otros estados febriles? 203 

DELFÍN, MANUEL. 

El Dengue 242 

Nota clínica ise refiere á enfermedades de la infancia) 283 

HÉCTOR. FRANCISCO MARÍA. 

El análisis coprológic» como medio de diagnóstico en las dispep- 
sias duodenales 314 

HERNANDO SEGUÍ, DOMINGO. 

La tuberculosis de la laringe y el embarazo 363 

SALADRIGAS, ENRIQUE. 
Dos casos clínicos de gonococcia y de gonobemia 2iU 

VALDES ANCIANO, JOSÉ A. 

Sífilis del sistema nervioso. -PresentacLÓa de varios tipos clíni- 
cos. — Reflejo cruzado paradoxal 325 

FARMACIA 

A COSTA. ENRIQUE. 
Iníorme acerca de algunos preparados del Dr. Doyen 158 



382 ANALES DE LA 



Páginas 

ALACAN, JOSÉ P. 

Informes sobre preparados farmacéuticos . 49,153, 

158, 200. 283, 307, 335, 360 y 3F2 

ALONSO CUADRADO, GASTÓN. 

Informes sobre preparados farmacéuticos 98.118 

Necesidad de fijar bien las atribuciones de la Academia en la in- 
terpretación de las Ordenanzas de Farmacia 160 

ALONSO CUADRADO Y HERNANDO SEGUÍ. 

Informe emitido por una comisión de Farmacia, nombrada para 
reconsiderar el informe emitido por el Dr. Delfín y aprobado 
por la Academia en 9 de junio de 1905. ....... 130 

BOSQUE, ARTURO. 

Informe sobre preparados farmacéuticos 98. 119 

DELFÍN, MANUEL. 

Informes sobre preparados farmacéuticos 50,153 

Informe acerca de la reconsideración de otro aprobado en 10 de 
noviembre de 1905 sobre preparados farmacéuticos del doc- 
tor Bottino 2(54 

HERNANDO SEGUÍ, DOMINGO. 

Informe sobre preparados farmacéuticos 117 

Informe sobre infracción de las Ordenanzas de Farmacia 126 

MOYA, CARLOS. 
Informe sobre preparados farmacéuticos 118 

PARDIÑAS, EMILIO. 
Informe sobre un preparado farmacéutico 119 

GEOLOGÍA 

CALCAVECCHIA, STEFANO. 

Los terremotos. — Algunas manifestaciones volcánicas y causas 

que las determinan , 24C. 

HIGIENE 

ALAGAN, J. P.— ALONSO CUADRADO. G. y PARDIÑAS, E. 
Informes sobre la desnaturalización de los aiooholes 95.301 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 383 



Páginas 

DELFÍN, MANUEL y ALONSO CUADRADO, GASTÓN. 

Informe acerca de si las cerillas ó fósforos denominados amorfos 

pueden inflamarse espontáneamente, etc 266 

DELFÍN. MANUEL. 
Informe acerca de si el ron de 18 á 19 grados se considera como 

materia inflamable ' 269 

Los artículos 50, 77 y 81 de las Ordenanzas Sanitarias 335 

FINLAY. CARLOS. 
Importancia de ciertos tactores secundarios en el desarrollo déla 
tuberculosis pulmonar y en la mortalidad producida por la 

misma 62 

LE-ROY Y CASSA. JORGE. 

Cuarto aniversario de la erradicación de la fiebre amarilla de la 

Habana 133 

MIRANDA. RAMÓN LUIS. 

Asnas y baños minerales de Montecatmi, Italia. . . 164 

IiSrDUBT'RIA. 

PARALELA Y GESTAL. FRANCISCO. 

Informe solicitado por la Secretaría de Agricultura acerca de una 
petición de privilegio de invención para un «aparato eléctri- 
co para el calzado» 309 

MEDICINA LEGAL 

CORONADO, TOMAS VICENTE. 

Informe médico legal en causa por duelo 123 

HÉCTOR. FRANCISCO MARÍA. 

¿Puede ser responsable, científica ni legalmente el cloroformiza- 

zador, en el caso de accidente mortal por la anestesia? 341 

Irresponsabilidad del médico cloroformizador, en el caso de ac- 

dente mortal por la anestesia 363 

LE-ROY Y CASSA. JORGE. 
Informe médico legal en causa por herida, de arma de fuego 58 

LÓPEZ Y GARCÍA. GUSTAVO, y CORONADO, TOMAS V 
Informe médico legal arena del estado mental de un sujeto 44 



384 ANALES DE LA 



Páginas 

VARIOS 

SANTOS FERNANDEZ. JUAN. 

Historia abreviada de la Prensa Médica en Cuba 173 

LÓPEZ Y GARCÍA. GUSTAVO. 

Informe acerca de la obra «Patología de las enfermedades epilép- 
ticas y mentales con un estudio del hombre en su modo de 
ser físico moral», por Ignacio Ribera y Baylina 286 

ZOOLOGÍA 

VALDES RAGÚES, PEDRO. 

Nuestros museos. — Mamíferos 149 

Nuestros museos. — Aves rapaces 27U 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 3j85 



ÍNDICE de autores 



ACADEMIA 

ACTAS DE LAS SESIONES Páginas 

Solemne del 19 de mayo de 1905 3 

Pública ordinaria de 9 de junio de » 40 

» » de... 23 de junio de » 56 

Extraordinaria de 23 de junio de » 76 

Pública ordinaria de 14 de julio de » 91 

Extraordinaria de 1 de septiembre de » 114 

Pública ordinaria de 29 de septiembre de » 121 

» » de 13 de octubre de » 147 

» » de 27 de octubre de » 154 

» » de 10 de noviembre de » 154 

» » de 24 de noviembre de » 19S 

Fúnebre de 6 de diciembre de.. » 219 

Pública ordinaria de 22 de diciembre de.. » 240 

» » de 12 de enero de 1900 261 

» » de 26 de enero de » 280 

» » de 23 de febrero de » 303 

» » de 9 de marzo de » 322 

» » de 23 de marzo de » 330 

» » de 27 de abril de » 357 

NUESTRO ESFUERZO CIENTÍFICO.— Discurso del Dr. Juan 
Santos Fernández, Presidente de la Academia de Ciencias, en 

la sesión solemne del 19 de mayo de 1905 5 

MEMORIA de las tareas que han ocupado á la Academia duran- 
te el año de 1904 á 1905, leída en la sesión solemne celebra- 
da el día 19 de mayo de 1905, por el Secretario de la misma, 

Dr. Gustavo López y García 12 

PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES.— Conferencia pronun- 
ciada por el Dr. Tomás Vicente Coronado, en la sesión solemne 

celebrada en la Academia el 19 ele mayo de 1905.. 24 



386 ANALES DE LA 



Páginas 

PROGRAMA DE LOS PREMIOS PARA EL AÑO 1906 38 

NOTA NECROLÓGICA DEL DR. JOSÉ BEATO Y DOLZ, por 

el Dr. Juan Santos Fernández (9 de junio de 1905) 43 

JUNTA DE GOBIERNO para el bienio de 1905 á 1907 y SEC- 
CIONES Y COMISIONES nombradas el 14 de julio de 1905. 110 

LA MUERTE, por el Dr. Juan Santos Fernández (6 de diciembre 

de 1905 220 

ELOGIO FÚNEBRE DEL DR. JOSÉ I. TORRALBAS, por el 

Dr. Luis Montarte (6 de diciembre de 1905) 223 

ELOGIO FÚNEBRE DEL DR. VICENTE B. VALDES, por el 

Dr. Enrique B. Barnet (6 de diciembre de 1905) 232 

INFORME DEL TRABAJO DEL DR. BAKER SOBRE ALGU- 
NAS HIPPELATES CUBANAS, por el Dr. Gastón Alonso 
Cuadrado (12 de enero de 1906) 275 

INFORME SOBRE TRABAJOS PRESENTADOS POR EL DR. 
JOSÉ H. PAZOS PARA ASPIRAR AL TITULO DE SO- 
CIO CORRESPONSAL, por el Dr. Pedro V. Bagues (9 de 
marzo de 1906) 328 

INFORME ACERCA DEL TRABAJO PRESENTADO POR EL 
DR. FRANCISCO M." HÉCTOR, EN OPCIÓN AL TITULO 
DE ACADÉMICO CORRESPONSAL, por el Dr. Tomás V. 
Coronado (23 de marzo de 1906) 349 

NOMBRAMIENTO DE UN ACADÉMICO (Dr. V. de la Guar- 
dia, honorario) 353 

CONVOCATORIA para una plaza de Académico de número de 

la Sección de Medicina 353 

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA, Dr. Juan 
Santos Fernández, al comenzar su conferencia el Sr. Nowack 

Í20 de abril de 1906) 354 

20 DE ABRIL DE 1906 356 



AGOSTA, ENRIQUE. 
Informe acerca de algunos preparados del Dr. Doyen 158 

ALACAN, JOSÉ P. 

Informes sobre preparados farmacéuticos 49,153, 

158, 200, 283, 307, 335, 360 y 362 

ALACAN, J. P.— ALONSO CUADRADO, G. y PARDLÑAS, E. 
Informe sobre la desnaturalización de los alcoholes 95, 361 



ACADEMIA DÉ CIENCIAS DE LA HABANA 387 



Páginas 

ALONSO CUADRADO, GASTÓN. 

Informe sobre preparados farmacéuticos !)S, 118 

Necesidad de fijar bien las atribuciones de la Academia en la in- 
terpretación ele las Ordenanzas de Farmacia 160 

Informe del trabajo del Dr. Baker sobre algunas Hippelates cuba- 
nas 275 

ALONSO CUADRADO Y HERNANDO SEGUÍ. 
Informe emitido por una comisión de Farmacia, nombrada para 

reconsiderar el informe emitido por el Dr. Delfín y aprobado 

por la Academia en 9 de junio de 1905 130 

BARNET, ENRIQUE B. 
Elogio fúnebre del Dr. Vicente B. Valdés 232 

BOSQUE, ARTURO. 
Informe sobre preparados farmacéuticos 98, 119 

CALCAVECCHIA, STEFANO. 
Los terremotos. — Algunas manifestaciones volcánicas y causas 

que las determinan , 246 

CORONADO, TOMAS VICENTE. 

Psicología de los simuladores. 24 

Informe médico legal en causa por duelo 123 

¿Es factible confundir el tifus icterodes (fiebre amarilla) con los 

otros estados feb riles? 203 

Informe acerca del trabajo presentado por el Dr. Francisco M. ft 

Héctor, en opción al título de Académico corresponsal 349 

DELFÍN, MANUEL. 

Informe sobre preparados farmacéuticos 50, 153 

El Dengue 242 

Informe acerca de la reconsideración de otro aprobado en 10 de 
noviembre de 1905 sobre preparados farmacéuticos del doc- 
tor Bottino 264 

Informe acerca de si el ron de 18 á 19 grados se considera como 

materia inflamable • • 269 

Nota clínica (se refiere á enfermedades de la infancia) 283 

Los artículos 50, 77 y 81 de las Ordenanzas Sanitarias 335 

DELFÍN, MANUEL y ALONSO CUADRADO, GASTÓN. 
Informe acerca de si las cerillas ó fósforos denominados amorfos 

pueden inflamarse espontáneamente, etc 266 

DUPLESSIS, GUSTAVO G. 
La apendicitis, enfermedad quirúrgica 77 



388 ANALES DE LA 

Páginas 

FINLAY, CARLOS. 
Importancia de ciertos factores secundarios en el desarrollo de la 
tuberculosis pulmonar y en la mortalidad producida por la 
misma 62 

HERNANDO SEGUÍ, DOMINGO. 

Informe sobre preparados farmacéuticos 117 

Informe sobre infracción de las Ordenanzas de Farmacia 126 

La tuberculosis de la laringe y el embarazo 363 

HÉCTOR, FRANCISCO MARÍA. 

El análisis coprológico como medio de diagnóstico en las dispep- 
sias duodenales 314 

¿Puede ser responsable, científica ni legalmente el cloroformiza- 

zador, en el caso de accidente mortal por la anestesiad 341 

Irresponsabilidad del médico cloroformizador, en el caso de ac- 

dente mortal por la anestesia 366 

LE-ROY Y CASSA, JORGE. 

Informe médico legal en causa por herida de arma de fuego 58 

Cuarto aniversario de la erradicación de la fiebre amarilla de la 

Habana 133 

LÓPEZ Y GARCÍA, GUSTAVO. 

Memoria ile- las tareas que han ocupado á la Academia durante 
el año de 11)04- á 1905, leida en la sesión solemne celebrada 
el 19 de mayo de 1905 por el Secretario de la misma 12 

Informe acerca de la obra «Patología de las enfermedades epilép- 
ticas y mentales con un estudio del hombre en su modo de 
ser físico moral», por Ignacio Ribera y Baylina 286 

LÓPEZ Y GARCÍA, GUSTAVO, y CORONADO, TOMAS Y. 
Informe médico legal acerca del estado mental de un sujeto 44 

MIRANDA. RAMÓN LUIS. 
Aguas y baños minerales de Montecatini, Italia 1B4 

MuXTANE. LUIS. 
Elogio fúnebre del Dr. José I. Torralbas '2'2'i 

MOYA, CARLOS. 
Informe sobre preparados farmacéuticos 118 

PARADELA Y GESTAL, FRANCISCO. 
Informe solicitado por la Secretaría de Agricultura acerca de una 
petición de privilegio de invención para un «aparato eléctri- 
co para el calzado» 309 



ACADEMIA DE CIENCIAS D^ LA HABANA 389 

Páginas 

PARDIÑAS, EMILIO. 
Informe sobre un preparado farmacéutico 119 

PLASENCIA, IGNACIO. 
Contestación al discurso de ingreso como Académico de número 

del Dr. Gustavo G. Duplessis 84 

PRESNO, JOSÉ A. 

Emaculación total por cáncer del pene, (con una lámina) 144 

SALADRIGAS, ENRIQUE. 

Dos casos clínicos de gonococcia y de gonohemia 270 

SANTOS FERNANDEZ, JUAN. 

Nuestro esfuerzo científico 5 

Nota necrológica del Dr. José Beato y Dolz. . 43 

Nuestro publicista Saco como precursor de una observación of- 
talmológica 51 

Lo que debe saber de enfermedades de los ojos el médico que no 

es oculista 99 

Historia abreviada de la Prensa Médica en Cuba 173 

La muerte 220 

Discurso del Presidente de la Academia al comenzar su conferen- 
cia el Sr. Nowack 354 

VALDES ANCIANO, JOSÉ A. 
Sífilis del sistema nervioso. — Presentación de varios tipos clíni- 
cos. — Reflejo cruzado paradoxal 325 

VALDES RAGÚES, PEDRO. 

Nuestros museos. Mamíferos 149 

Nuestros museos. — Aves rapaces 270 

Informe sobre trabajos presentados por el Dr. José H. Pazos 

para aspirar al título de socio corresponsal 328 



390 



ANALES DE LA 



ERRATAS NOTABLES 



Página 


Línea 


Dice 


Léase 


24 


1 


de la porción demolida 


de 


lo que aquí hacemos á dia- 






nuestro local. Y que 


así, 


rio, se hace también pa- 






cual- 




tria, se 


51 


2 


Oñamológica. 




Oftalmológica 


154 


9 


día 19 




día 10 


Frente 










á la 










222 


retrato 


| diciembre 3 de 1903. 




f diciembre 6 de 1903. 


242 


4 


(Sesión del 13 diciembre 1905) 


(Sesión del 22 diciembre l!)l )5 1 


354 


31 


oftalmía. 




oftalmología. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 




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Sustituyanse estas láminas á la que se encuentra frente á la página 144. 



OBRAS DE VENTA 

EX LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la Comisión de Medicina Le- 
gal de Higiene Pública, 3 tomos; La Flor 
Cubana, del Dr. Sau valle, 1 tomo; Mama- 
logia, Ornitología, Erpetología y Entomolo- 
gía Cubanas, del Dr. Gundlach; Memoria 
sobre la Patología y Antigüedades de la Is- 
la de Puerto Rico, por el Dr. Dumont. 
Contribución al estudio de los Moluscos Cu- 
banos, por el Sr. A rango y Molina; Pato- 
logía y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Beoker, traducida del 
alemán por el Dr. Finlay. 




¡1 



1 



en el Rarno de 
Solicitar Paten- 
tes de Inven. 
clon, Marcas de Comercio y Títulos 
de Propiedad Literaria en ios Esta- 
dos-Unidos y Países Extrangsr- s. 

Para mas informes véase la última página 
de lectura d cualquier ejemplar mensual úe 

La América Científica 
é Industrial 

edición en español del 

"SCIENTIFIC AMERICAN," 

ó escríbase di r ectamente y en español, si se 
quiere á los señores 

MUNN <& COMPANY 

361 Broadway, Nueva York. 



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Mi 



ANALES 



DE LA 



Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 



DE LA 

HABANA 



REVISTA CIENTÍFICA 



DIEECTOEES: 

Y)r. Jorge be -Roy. * Dp. G^staVo I^ópez 



f¡^ 



TOMO XLIII 

1906-1907 



L1BRARY 
NEW YORK 
BOTANICAL 

ÜARDBN. 



H .A. B A. 1ST A. 
MURALLA NUM. 40. 



1907 



REGISTRADO EN CORREOS COMO CORRESPONDENCIA DE SEGUNDA CLASE. 



ANALES 



DE LA 



Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 



DE LA 

HABANA 



REVISTA CIENTÍFICA 

DIEECTOBES: 

Dr Jorge be-Roy. • Dr- G^staVo López 



T|^ 



TOMO XLIII 



Mayo-Diciembre 

1906 



HABANA 
MURALLA NUM. 40. 



1907 



CONDICIONES DE U PUBLICACIÓN 



Los ANALES se publican regularmente. Su pre- 
cio es TRES PESOS ORO por semestre adelantado. 

En esta publicación aparecen, á más de los traba- 
jos de la Academia, artículos de actualidades cientí- 
ficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de mo- 
ral é intereses profesionales, de asuntos históricos de 
diversos ramos, &c, &c. 

Los ANALES sostienen numeroso cange con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 

AVISO 

Toda obra enviada a la redacción de los ANALES 
será anunciada tres veces. 

Se suplica el cange. 

Please exchange. 

Exchange S. V. P. 

/ Anales de la Aoa- 
Sírvase dirigir el cange: l DEMIA DE Cikx- 

Please addres exchange to: ' CIAS M ™ 1CAS ' Fí " 

° i sicas y Naturales 

Veuillez adresser les exchanges: f DE LA Habana, 

I Cuba 84a Habana 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



cr; 



Acta de la sesión solemne conmemorativa del cuadragésimo quinto aniversario 
de la fundación de la Academia 

(19 Mayo 1906.) 

Presidencia del señor Estrada Palma, Presidente de la República. 

Con la asistencia de los señores Secretarios de Gobernación, de 
Agricultura, Industria y Comercio y de Instrucción Pública, Sub- 
secretario de Agricultura, Rector de la Universidad, Jefe Supe- 
rior de Sanidad, Secretario de la Sociedad Económica de Amigos 
del País, Presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos de Médi- 
cos, R.R. P.P. Escolapios y Franciscanos y otras distinguidas 
personalidades, se celebró la sesión solemne con que la Academia 
conmemora su cuadragésimo quinto año de existencia. 

El señor Presidente declaró abierta la sesión concediendo la 
palabra al doctor Juan Santos Fernández, que disertó sobre la 

INMIGRACIÓN. 

Acto seguido el doctor Gustaco López en su calidad de Secretario 
leyó la memoria de las tareas que han ocupado a la acade- 
mia DURANTE EL AÑO DE 1905 á 1906. 

Concluida esta lectura el doctor José A. Presno pronunció una 
conferencia acerca de la la disposición plexiforme venosa en 
los órganos de prehensión y sustentación mostrando las 
piezas anatómicas y planchas murales necesarias á la ilustración 
de tan importante asunto. 

Finalmente el Secretario dio lectura al programa de los premios 
acordados para el año de 1907, con lo que se dio por terminado el 
acto. 



TOMO XLIII 



— 1. 



ANALES DE LA 



LA INMIGRACIÓN 



Discurso del Dr. Juan Santos Fernández, Presidente de la Academia de Ciencias, 
en la sesión solemne de! 19 de Mayo de 1906 



Sr. Presidente de la República: 
Sres. Académicos: 

Señoras y Señores: 

La civilización actual es el resultado, y nadie osará 
negarlo, de los trabajos del pasado. Los progresos en la 
moral, en las artes y en las ciencias se han obtenido por 
el impulso que le dieron los que nos han precedido. Cada 
generación ha aportado su concurso á la obra realizada 
por las anteriores, y de este modo ha resultado la acumu- 
lación incesante de los conocimientos transmitidos de unas 
á otras con el beneficio de la más completa perfectibilidad. 

Nada más útil, pues, para la conservación, y propaga- 
ción intelectual continua, que las corporaciones científicas, 
y la República de Cuba, á pesar de ser una nación joven, 
tiene una prueba de ello en esta Academia de Ciencias 
Médicas, Físicas y Naturales, que celebra esta noche el 
cuadragésimo quinto aniversario de su fundación. 

Ahora bien; si para nuestra ciencia constituye un orgu- 
llo la creación y vida de esta institución, que vincula el 
amor al estudio, no nos conduciríamos cual hombres jus- 
tos si cada vez que celebramos esta fiesta, reveladora de 
un estímulo, no consagrásemos un recuerdo á su fundador, 
el insigne patricio doctor Nicolás José Gutiérrez. 

En las ciencias médicas, físicas y naturales, objeto pri- 
mordial de nuestras disquisiciones, el espíritu desapasio- 
nado de la observación se impone como principal precepto; 
no de otro modo las obras del Padre de la Medicina, con- 
servarían su valor intrínseco, á pesar de las centurias trans- 
curridas y de los portentosos descubrimientos realizados 
después. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Los que se basan en la bacteriología, los más recientes 
y notables, parece que habían de atacar por sus cimientos 
la antigua ciencia, y no han hecho más que confirmar las 
apreciaciones del anciano de Cos. 

Esta conducta es la que debemos seguir y ha seguido 
siempre esta Academia en el estudio de los arduos pro- 
blemas sociológicos, relacionados con nuestro desarrollo y 
cultura, cual ocurre con el de la inmigración, actualmente 
sobre el tapete é íntimamente ligado con el de las razas y 
los climas. 

Esta corporación, desde hace más de seis lustros, venti- 
ló en su seno los múltiples particulares que con la inmi- 
gración se relacionan, y como es asunto de palpitante 
actualidad, nos complacemos en hacerlo constar en su 
obsequio y en recordarlo y tratarlo, si bien dentro de los 
límites restringidos de nuestra alocución de esta noche. 

Sin embargo, como no es posible tratar de la inmigra- 
ción sin que surja el estudio de las razas y su desenvolvi- 
miento, conviene tener en cuenta, ante todo, lo expuesto 
recientemente por un pensador cubano, residente fuera 
de su país, el doctor Lluria (1), quien estima que el 
perfeccionamiento de las razas se verifica no sólo mejo- 
rando á los individuos, sino acrecentando por la herencia 
sus cualidades, ya mejoradas; y admite también que la 
primera condición de los caracteres es la reproducción, 
que mejor se realiza cuanto más normal y equilibrada sea 
la raza. 

Punto es este de supremo interés para nuestro territo- 
rio, que no sustenta dos millones de habitantes, cuando 
podría soportar doce holgadamente; que no cuenta quin- 
ce individuos por kilómetro cuadrado y pudiera tener 
cien, pues hay países que pasan de doscientos, corno Bél- 
gica (2), y si á esta altura llegásemos, dada la feracidad 

(1) El Liberal, de Barcelona, 1905. 

(2) En 1893, Bélgica tenía 213 habitantes por kilómetro cuadrado, 
los países Bajos 143, La Gran Bretaña 120. Italia 107, Alemania 91, Fran- 
cia 91, Suiza 71, Austria Hungría 60, Portugal 51, España 35, etc., etc. 

La república Argentina sólo tenía 1,5 como Bolivia y Paraguay; la re- 
pública Dominicana sólo tenía en 1888, 9.0: Colombia. 3,6; Chile, 3,0. 
Las dos repúblicas hispano-americanas más pobladas son Guatemala con 
12,0 por kilómetro cuadrado y El Salvador con 37,0. 



ANALES DE LA 



ele nuestro suelo y el auxilio de las ciencias para no esquil- 
marlo ó esterilizarlo, podríamos tener una población de 
más de veinte millones de habitantes, y hasta la pequeña, 
despoblada y codiciada Isla de Pinos, podría tener más 
de doscientos mil habitantes, es decir, aproximadamente 
la población de las islas Canarias; pero á este suspirado 
intento no se podría llegar si no se echan las bases de una 
inmigración sabiamente dispuesta para vencerlas dificulta- 
des de latitud y de clima, y todas las que de estos dos 
factores se derivan y otras más. 

No ha de estar circunscripto el problema de inmigra- 
ción, como fácilmente se comprenderá, á traer brazos para 
las faenas agrícolas del momento, porque esto se ha veni- 
do haciendo desde hace un siglo, importando primero 
africanos y después indios del Yucatán y, por último, asiá- 
ticos (1), sin fruto para la agricultura, con escarnio de la 
humanidad y sin acrecentamiento de la población del 
país; y nadie ignora que los pueblos no medran, si el nú- 
mero de sus habitantes disminuye ó queda indefinidamen- 
te estacionado. 

En estos momentos justamente, á nuestra vista, el cen- 
so eleva ó disminuye la categoría de las antiguas naciones 
de Europa y á ninguna le preocupa de modo tan princi- 
pal, como á la rica y ayer dominadora Francia, que, como 
todos sabemos, desde larga fecha experimenta una lenti- 
tud anormal en el desarrollo de su población, cual lo de- 
muestra Jacques Bertillon en sus repetidos trabajos (2). 



(1) Un periódico en 18 de Septiembre de 1859 publicaba los siguien- 
tes datos de la importación de colonos chinos en la Isla. Desde Junio 
de 1847, hasta el 18 de Agosto de 1849, llegaron á la Isla de Cuba 42.50^ 
colonos asiáticos, habiendo fallecido en los viajes 7.622 que hacen un to- 
tal de 50.123. 

El censo de 1877 arrojaba una población de 50.000 asiáticos y el del 
Gobierno interventor americano de 1899, sólo inscribió unos 17.000 asiá- 
ticos, lo que indica el mísero resultado de una colonización que tuvo 
todo el aspecto de una esclavitud disfrazada. 

(2) En 1904 hubo en Francia 818.229 nacimientos, la cifra más- peque- 
ña de ellos que señala la estadística; pero todavía superior en algo al de 
las defunciones; pero Bertillon cree que si decrece el número de los pri- 
meros, Francia pasará á ser una nación de segundo ó tercer orden. En 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HAHANA 



A las ciencias médicas incumbe que la inmigración se 
haga, no para llenar las necesidades de la hora actual, 
que pueden sólo reclamar determinados intereses, sino 
para crear un pueblo vigoroso, y esto se consigue inspi- 
rándose en las prácticas de los anglosajones y última- 
mente de los alemanes, que conceden á las condiciones 
físicas de los individuos la atención que legítimamente les 
corresponde y de que nos dio los primeros ejemplos la 
antigua Grecia. 

Si vemos con desdén este y otros problemas que pu- 
dieran parecer secundarios, rfo ha de atribuirse después 
nuestra deficiencia á lo pequeño de la patria, sino á nos- 
otros mismos, que, como decía recientemente un autor, 
"nos entregamos á un verbalismo infecundo que nos inu- 
tiliza para toda obra práctica, mientras los anglo-sajones 
dan á su vida una dirección positiva que se traduce en 
mayor aptitud para las luchas modernas y en un grado 
de mayor prosperidad individual y colectiva." 

En todos los tiempos, la ciencia ha concedido al clima 
gran influencia sobre el carácter individual y nacional. 
Nuestra zona tórrida, se ha dicho, excita las pasiones bru- 
tales; el sol, que sin piedad nos castiga, despierta las 
fuerzas impulsivas (1) que conducen al crimen político 
de rebelión. * Por eso en los países afines del continente 
é isla próxima, la revolución moral y científica, la lenta, 
la reflexiva, la creadora, no ha podido aclimatarse. Y co- 
mo decía alguien autorizado (2), el clima que produce 
impulsivos crea también caracteres deprimidos, incapaces 
de resistir á la iniquidad con las energías de nobles razo- 
namientos. Cuando predomina la imaginación, como ésta 



1850 Francia y Alemania tenían la misma población; hoy frente á 30 mi- 
llones de franceses pueden ponerse 60 millones de alemanes. Francia 
ha necesitado cerca de 7 lustros para reparar la pérdida de 1.600.000 ha- 
bitantes de Alsacia y Lorena. 

(1) En la Memoria última del Cuerpo de la Guardia Rural se anotan 
13.168 citaciones judiciales y la conducción de 1.235 presos que confir- 
man este aserto. 

(2) Discurso del doctor Eduardo Zulueta, en la Academia de Medicina 
de San José (Costa Rica), Julio 20 de 1905. 



ANALES DE LA 



es luz fosforescente, cuanto crea desaparece también pre- 
coz y con la rapidez de lo prematuro. 

Tenemos, pues, unís necesidad de ln intervención de 
las ciencias médicas en nuestro desarrollo físico y moral 
que los pueblos de las zonas templadas, que tampoco pue- 
den prescindir de ella. Las conmociones de nuestro país, 
provocadas por los necesarios actos políticos de sus mora- 
dores, podría pensarse que ninguna relaciém tienen con 
las ciencias y hasta imaginarse que éstas son completa- 
mente ajenas á aquéllas, y nada menos cierto; porque la 
finalidad de estas gestiones- en las repúblicas hispano-ame- 
ricanas ha hecho concebir á los sabios juicios bien des- 
favorables; creen los más conspicuos que la dificultad de 
estos pueblos latinos para el progreso, obedece al cruza- 
miento de las razas (1). Este cruce, afirman, da resulta- 
dos completamente estériles, porque no se logra consti- 
tuir una raza fija. Estiman que á esto se debe el abati- 
miento de Haití y Santo Domingo y la inestabilidad de 
las repúblicas de origen español, porque entienden que 
las razas más fuertes son las más puras y que los caracte- 
res perdidos por el cruzamiento de razas, reaparecen como 
en el de los animales; de ahí el tipo salvaje regresivo, o\ 
atávico cruel, Ladrón, hipócrita, 

Conocida es la carta postuma de Herbert Spencer, diri- 
gida á los japoneses, en la que les recomienda no se mez- 
clen con razas distintas, porque, de hacerlo, correrían la 
suerte de los hispano-americanos, que consideraba el pu- 
blicista inglés incapaces de progresar. 

A pesar de la elevada autoridad de los sabios que de 
manera tan rotunda niegan toda esperanza de regenera- 
ción á los pueblos de nuestra raza, ó sea á los 60 millones 
de hombres que la encarnan en América, debemos recor- 
dar á nuestra vez, lo que con anterioridad opinó Quatre- 
fages cuando escribió: "El cruzamiento no es una causa 
de degeneración de las razas, porque en definitiva, y con 
pocas diferencias, todos los blancos -europeos no son sino 
mestizos de las diversas razas que sucesivamente han in- 



di Discurso del doctor Eduardo Zulueta, en la Academia de Medicina 
de San José (Costa Rica), Julio 20 de 1905. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 9 

vacudo y poblado el occidente del viejo mundo, desde los 
tiempos terciarios hasta nuestros días. Ahí está por el con- 
trario, añade, sin duda, una de las causas de nuestra su 
perioridad"; y concluye diciendo: "No temamos, pues, 
que las razas futuras salidas del cruzamiento más vasto ó 
jamás imaginado, resulten inferiores á las razas contem- 
poráneas , \ 

En nuestros días, Topinard sostiene, con numerosos datos, 
que en ninguna parte puede hallarse un hombre que no 
sea el producto de la mezcla de razas. El mestizo de ra- 
zas antropológicamente diferentes, y al que se considera 
realmente como mestizo, no le impone el autor la inferiori- 
dad que ha tratado de asignársele. Si la ostenta destacán- 
dose de las razas puras, lo atribuye á que, como á los des- 
cendientes de aquélla, no se le ha educado de modo per- 
sistente y adecuado, sino que, por el contrario, la igno- 
rancia y la abyección los ha abatido; y la falta de higiene, 
añadimos nosotros, representada por el alcoholismo y la 
sífilis, en criminal consorcio, han despertado la tubercu- 
losis que los extingue en todas partes (1). 

No temamos por ahora que las predicciones de los sa- 
bios sociólogos, en absoluto se cumplan para los pueblos 
hispano-americanos en general, y más principalmente pa- 
ra los que habitan una zona templada, cual ocurre á los 
cúbanos. Ese juicio severo no tendría apelación si se 
hiciera después de haber debidamente interpuesto las 
ciencias su poderosa influencia en dichos países, procu- 
rando implantar la higiene en el sentido lato que corres- 
ponde asignársele y que debe preceder á toda organiza- 
ción social perfecta. 

Es lo cierto, y no es posible negarlo, que la mayoría 
de esos pueblos, tan dura, y si se quiere justamente ana- 
tematizados, están vírgenes, como sus selvas dilatadas y 



(1) En los Estados Unidos se ha comprobado que lamoitalidad en los 
negros y mestizos por tuberculosis ha sido asombrosa después de la 
emancipación de la esclavitud, en tanto que durante éstas las cifras eran 
exiguas. 

El mismo fenómeno se observa en la República Argentina, después de 
la independencia como lo ha señalado el doctor Latzina notable autor 
argentino. 



10 ANALES DE LA 



hermosas, de toda intervención de las ciencias; en ellos se 
realiza casi lo que pudiera llamarse la vida al acaso, y en 
alguno pudiera decirse que la salvaje, sin más relación con 
el mundo civilizado que el que íe ofrece el alcohol y la 
tuberculosis que los extingue. 

El día que un gobierno fuerte les imponga la higiene, 
tal cual debe entenderse, como la primera necesidad so- 
cial, todo lo demás vendrá solo; en efecto, cuando se ha 
convenido en llamar á tales naciones "Repúblicas con- 
vulsivas", es porque son organismos enfermos; y para los 
que tienen alterada la salud, está la medicina en sus múl- 
tiples manifestaciones. 

Pero no son los sociólogos los únicos que nos han ana- 
tematizado, por nuestra suerte á priori, sino que tam- 
bién se ha echado mano de la fisiología para declararnos 
sin derecho á ser regiones convenientemente pobladas, 
apoyándose en que si la humanidad es cosmopolita, el 
hombre no lo es. Esta afirmación es de tal naturaleza, 
que si no fuese equivocada, nos condenaría á una barba- 
rie perpetua, pues es un hecho fácil de demostrar que 
cualquiera región de la tierra, por muy benigno que sea 
su clima y envidiable su feracidad, no llegaría á consti- 
tuir un gobierno capaz de progresar, si los habitantes son 
escasos y se hallan diseminados en una extensión tan con- 
siderable que haya necesidad de vivir en él, como en tri- 
bus, sin la influencia morigeradora producida por la co- 
hesión de las grandes masas humanas. 

Nuestros hermanos de la Argentina sintieron pronto es- 
ta necesidad, y sus hombres de Estado, desde 1852, han 
recordado el ejemplo de Rivadavia y han tenido como 
máxima de sus actos la que aparece en las bases de Al- 
berdi: "Gobernar es poblar". 

Se ha dicho (1), por más que no esté probado, que una 
raza hiperbórea no puede prosperar en nuestro clima de 
los trópicos, porque la luz del sol provoca el "agotamien- 
to tropical", al que acompaña la pérdida de la memoria, 
la apepsia, la neurastenia y múltiples enfermedades cutá- 



(1) The effects of tropical light on white men. By Mayor Chas E. 
Woodruff A. M. M.D. Surgeon, United States Army.— Nueva York.— VM~>. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABA NA 11 

neas sobre un cuerpo que no posee la pigmentación ade- 
cuada para soportarla. 

Por haber llegado voluntariamente á la República de 
Panamá no ha mucho una colonia de rusos establecida en 
el interior, truena alguien (1) contra esa determinación y 
afirma categóricamente que es un crimen de lesa humani- 
dad llevar hombres del Norte á un clima ecuatorial, au- 
gurándoles un resultado fuuesto; no obstante, los Estados 
Unidos que han cambiado notablemente las condiciones 
insalubres de la zona del Canal, se preparan á llevar 
mil trabajadores del Norte de España, aprovechando -" 
resistencia y la justa ambición de ganar que los caracte- 
riza. Hay más de ocho mil pobladores rusos en las pro- 
vincias de Santa Fe y Buenos Aires, en la Argentina, y 
aunque no se trata realmente de los trópicos, se hallan 
bien en un país que no es glacial como el de su nacimiento. 

Nadie ignora que la temperatura, cuando es baja, exci- 
ta la actividad vital de nuestros tejidos, aumenta el apeti- 
to acelera la respiración y acrece la cantidad de acido 
carbónico que se exhala. Todo el organismo reacciona y 
se da mayor impulso á las combustiones intersticiales para 
conservar cu nuestro medio interior la temperatura nece- 
saria á la vida. Mas si ésta desciende á un grado exaire- 
rado, por mucho que levante su energía el organismo, no 
puede compensar la falta de equilibrio entre el medio ex- 
terno y el interno, y sucumbe el individuo á ella sometido. 

Por el contrario, cuando el medio ambiente alcanza un 
calor casi semejante á la temperatura interna de un animal 
desangre roja y caliente, y esta acción es continua y pro- 
longada, perturba profundamente los actos del organismo: 
el apetil i e pierde, la sed se aumenta, y tras de una 
sobre-excitación [tasajera sobreviene una indolencia in- 
vencible. 



(1) «Diario de Panamá», 1905. — Hay más de ocho mil, «El Nuevo 
País» del 28 de Abril último da cuenta de la visita hecha al Sr. Presiden- 
te de la República por el señor Otto Sverdruff, notable hombre de cien- 
cia-; de Non te ha hecho tres viajes al Polo Norte, en distintas ex- 
pediciones, y que se propone gestionar la inmigración á Cuba de fami- 
lias noruegas. Ojalá que se realice el proyecto, pues veríamos en la 
practícalo que aconsejamos. 
tomo xr.il i. — 2. 



12 ANALES DÉ LA 



Esta inercia funcional invade los órganos digestivos, 
entorpece el cerebro, embota el sistema nervioso, quita la 
energía á todo el organismo y pronto se caería en un es- 
tupor profundo, si por los medios adecuados no tratáse- 
mos de producir una fuerte reacción de la economía vital. 

Como puede verse, la aclimatación se hace difícil en 
las zonas extremas del globo, las glaciales; pero en las 
ecuatoriales, á pesar de lo enunciado, las dificultades pue- 
den tener atenuaciones, gracias á la inteligencia del hom- 
bre, amparada de los recursos de las ciencias. 

Aparte de que nuestro país, aunque intertropical, está 
muy lejos de ser ecuatorial, pues por su proximidad al 
trópico de Cáncer, dista poco de la zona templada, y por 
su situación y forma lo refrescan y oxigenan constante- 
mente los alisios; aun siendo ecuatorial tendría á su alcan- 
ce, silo quiere, los elementos (pie brinda el progreso mo- 
derno á toda obra de colonización, porque el hombre ci- 
vilizado se adueña del medio y lo modifica hasta ponerlo 
en relación con su propia existencia. 

Olvidemos lo que hizo el pueblo romano para colonizar 
y lo que han hecho después las demás naciones de Euro- 
pa, esto es, tener una emigración constante y sustituir con 
nuevos individuos lo que el clima iba destruyendo. Oidel 
extracto de una estadístiea, no reciente, la primera que 
nos ha venido á la mano: en Bombay (India Inglesa), su- 
cumbía el 55 por mil de inmigrados; el 57,2 en Ceylán; 
el 63 en Bengala; el 85 en la Gnayana inglesa; el 143 en 
Jamaica, nuestra vecina; el 200 en Bahama; el 483 en 
Sierra Leona. (Guinea occidental); el 668 en el Cabo 
Coast, y en la metrópoli inglesa, por la misma época, las 
pérdidas del ejército no pasaban del 15 por mil. 

Los franceses, en la Guayana, tenían una mortalidad de 
25,3 por mil; en la Reunión, de 30,5; en el Senegal, de 
61,7; en Argelia, de 77,8; en Guadalupe, de 89; en la Mar- 
tinica, de 90,1, y en la metrópoli no pasaba del 19 por 
por mil. Tales cifras dieron lugar á esta célebre frase del 
general Duvivier, respecto de Argelia: "Las únicas colo- 
nias que aquí prosperan son los cementerios". 

La misma frase hubieran podido emplear los generales 
españoles en Cuba, cuando la mortalidad del ejército al- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 13 

canzaba cifras aterradoras, debidas, muy especialmente, á 
la fiebre amarilla, y, sin embargo, poco tiempo después, 
el ejército americano, cuando la intervención, llegó á 
permanecer casi indemne en su campamento de Colom- 
bia, y más tarde nos lian invadido ejércitos de inmigran- 
tes de la misma procedencia de los que venían a someter- 
nos por las armas, y ni uno sólo ha perecido de fiebre 
amarilla durante tres años, y aun después de la última in- 
vasión, que por efecto de la formidable epidemia de nues- 
tros vecinos, no se pudo evitar, la mortalidad ha sido 
insignificante. 

Tal es el poder indiscutible de las ciencias. Y es que 
las naciones colonizadoras del día, aun cuando se trate de 
países salvajes como el de los Somalíes, en la costa orien- 
tal del África no mandan sólo sus mejores generales al 
frente de las tropas, sino que también á sus hombres de 
ciencia más eminentes, cual acaba de hacer Alemania, que 
envió al África del Sur á Koch, el sucesor de Pasteur, el 
primero entre los primeros. ¿Y para qué? Para estudiar 
los insectos y los gérmenes en ellos desarrollados, deter- 
minantes de la "peste de las costas (pie barría los gaña- 
dos y de la fiebre recurrente que diezmaba las personas". 

En Alemania parece que un hombre de ciencia vale 
tanto ó más que un militar, porque si el primero no atrue- 
na los espacios con el estampido del cañón, en silencio 
suele producir efectos tan beneficiosos como los que se 
verán pronto en el Canal de Panamá, cuando raudales de 
oro rieguen los pantanos y se sustituya á la hecatombe de 
vidas humanas hasta aquí inmoladas á la enfermedad, la 
hermosa higiene, que si es más cara que todas las adqui- 
siciones, también es la más productiva y humana. 

No queremos ni podemos traspasar los límites de una 
corta alocución en que sólo pretendemos señalar uña vez 
más la intervención fecunda de la ciencia en la resolución 
de uno de nuestros más difíciles problemas: la inmigra- 
ción; pero el interés del tema y la circunstancia de ocupar 
un puesto en el Gobierno uno de nuestros más distingui- 
dos académicos, el doctor Casuso, que en este recinto ha 
defendido las ideas que sustentamos y que está haciendo 



14 ANALES DE LA 



buenas en el poder (i) nos obliga á estendernos más de 
lo que quisiéramos. No obstante, es ta 1 la importancia' 
del asunto, que sólo conseguiremos delinearlo para llevar 
de un modo somero, nada más, al ánimo del ilustrado 
auditorio, el convencimiento de que la inmigración es el 
fínico problema urgente que debe resolver bajo bases só- 
lidas el Gobierno de la República, que ha sabido dar cima 
á otms muchos de importancia capital. 

De su resolución depende que alcancemos una pobla- 
ción de más de doce millón, s de h ibitantes en breve pla- 
zo, sin la cual seguiremos siendo una nación microscópica 
v expuesta a todas las ¡ontingencias inl iriores. 

Con gran laconismo expondremos, pues, que las inmi- 
graciones de otro- tiempos, efectuadas por las naciones 
colonizadoras, desde los romanos hasta nuestros días, se 
realizaron en épocas de escasos adelantos; las más de las 
veces obedecieron á fines distintos que en la actualidad, 
y á pesar de la noble defensa que de ellas hace, de las 
remotas, de las que se refieren á la conquista de América, 
el profesor Spheperd, de la Universidad de Colombia, en 
Nueva York, no puede negarse que estaban desposeídas 
de altruism.-, de que no pueden carecer. 

El país que recibía la inmigración era por completo aje- 
no al inmigrante; es mas lo rechazaba, porque venía con 
el propósito de dominar, con el carácter de amo, y aun 
que los moradores car cían, las mas délas veces, de la 
autonomía suficiente para- prestarles auxilio, la poca que 
tuvieran no la emplearían seguramente en favor de los 
que pudieran, de cierto modo, considerar como invasores. 

En la actualidad lo que ocurre es completamente dis- 
tinto: el inmigrante sale libremente de la región de que 



di En una interviú publicada el 21' de Diciembre de 1905 en el Dia- 
rio de la Mar/na, dice el doctor Casuso: no se consigue nada en una Se- 
rví t aria como la de Agricultura, dotada anualmente con la cantidad de 
$180.000, ridicula, tratándose de un organismo que tan gran actividad 
debe revelar. No se logra ningún adelanto sin estaciones agronómicas, 
sin enseñanzas nómadas agrícolas, sin campos de experimentación, sin 
traer buenos sementales y sin cuidar de la riqueza pecuaria. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



procede, amparado y no estorbado (1) por su Gobierno, 

si este conoce lg novísima economía política v social á 
este respecto y viene a un país que lo ha solicitado, cuyos 
gobernantes, suficientemente ilustrados, saben que no se 
reciben seres humanos como piaras de ganado, para lan- 
zarlos eií medio de las sabanas ó en lo más intrincado de 
los bosques, como se ha hecho alguna vez, sin vías de co- 
municaciones y sin otro elemento que la tierra feracísima; 
pero que no lo es todo. 

Cada ciudadano de la República ha de ver en el inmi- 
grante al hermano que viene á hacer próspera y venturo- 
sa la nación con su trabajo honrado, que hará producir á 
la tierra frutos que serán riqueza para él mismo v para 
sus sucesores, adueñados del terreno que constituye la 
más sólida ciudadanía; pero para obtener tales resultados, 
es indispensable la intervención omnímoda de las ciencias, 
descansando en el propósito firme del Gobierno de no 
omitir sacrificios en lo quo se refiere á la inmigración. 
Esto hace el dominio del Canadá que aspira á aumentar 
su población, ya prolífica, de seis millones de habitantes: 
ha invertido en propaganda sólo, dentro y fuera del país, 
más de un millón de pesos, y Lemieux, uno sus ministros, 
espera que dentro de un cuarto de siglo llegará á veinti- 



(1) Acerca de este particular dio una conferencia á fines del año vilti- 
rao, el capitán de la marina mercante española don Joaquín Arumi, en 
el Ateneo de Madrid. El ilustrado conferencista trató la materia con 
acopio de datos y sobra de conocimientos, pero como no es posible que 
reproduzcamos toda la conferencia aquí, nos limitaremos á copiar los 
puntos principales: Es un error creer, dice, que las emigraciones dismi- 
nuyen la población de Europa: Asturias y G-alicia que son las regiones 
eminentemente emigratorias, son, sin embargo, las más pobladas. Ingla- 
terra é Italia dan á la inmigración un contingente enorme, tan grande, 
que comparado el nuestro, resulta éste insignificante, y, sin embargo, en 
aquellos países la población aumenta, no sucediendo lo propio á Francia 
en donde no hay corriente emigratoria. 

De igual modo, dice, Alemania la fomenta en vez de cortarla y Alema- 
nia está en el apojeo de la prosperidad. Lo que importa, añade, es rea- 
lizar conciertos con los Estados á donde los emigrantes se dirigen. 

La experiencia ha demostrado, continúa diciendo, que las medidas 
coercitivas y los procedimientos rígidos no sirven para disminuir la in- 
migración, sino para perturbarla, añadiremos nosotros. 



K) ANALES DE LA 



cinco millones, puesto que la minio-ración anual es de 
cien mil almas. 

La República Argentina, del mismo modo, ha votado 
millón y medio de pesos con destino á la construcción de 
un gran hotel pira inmigrantes, por iniciativa del doctor 
Tprino, ministro de Agricultura en aquella nación. 

La higiene que ha hecho ya aquí el prodigio de abrir 
nuestras puertas á los habitantes de todas las regiones 
del globo, sin temor á la muerte que antes les esperaba y 
á pesar de la última invasión amarilla heroicamente domi- 
nada, tiene que acompañar al inmigrante á todas partes 
que vaya, No basta que hayamos saneado las' ciudades y 
las hayamos embellecido: es necesario que esa acción be- 
neficiosa alcance á los campos. 

En las Conferencias de Beneficencia y Corrección que 
anualmente se celebran en la Isla, desde la Intervención 
Americana que las instituyó, se ha venido preparando 
esta obra bienhechora, y uno de sus miembros, el doctor 
Alfonso (1), con sano patriotismo y sobrado conocimien- 
to de los hechos, ha demostrado el criminal abandono en 
la morada de nuestros campesinos y la manera de reme- 
diarlo, para que no contribuya al aumento de la mortali- 
dad, ni sea un ob táculo al crecimiento de la población de 
que tan necesitados estamos. Y como en igual ó peor 
abandono pudiera encontrarse la que se destine al inmi- 
grante, porque los malos hábitos, desgraciadamente, se 
copian, conviene estar prevenidos acerca de este peligro, 
que puede provocar desastres de proporciones ilimitadas. 

Desde luego no cabe dudar que si para los naturales 
del país, habituados al clima, resultan defectuosos tales 
alojamientos, en mayor grado habrán de experimentar 
sus deficiencias los que necesitan acostumbrarse á las exi- 
gencias de un nuevo modo de ser. 

Añádase á esto el inconveniente de las distancias, la 
disgregación de las viviendas, por las condiciones especia- 



1 1 ) Vivienda del campesino pobre en Cuba, su descripción y ligero 
estudio médico-social, razones que ameritan su reforma por el doctor 
Ramón M. Alfonso. Memoria Oficial de la Conferencia celebrada en 
Matanzas, del 2 al 4 de Abril. Páginas 213 á 228. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 11 



les del país hasta el día, las acechanzas de los desalmados 
especuladores que nunca faltan en los campos, como en 
las ciudades, para la indigna explotación; sin olvidar que 
pudiera intentarse el "truch system", ó fraude patronal, 
' cpie nuestras leyes condenan y que dificultarían más la 
tarea meritísima del Ejecutivo, de poblar el país sobre 
bases firmes y duraderas. 

u La medicina perfecciona la naturaleza haciendo habi- 
tables los países tropicales 1 ', ha dicho nuestro compatrio- 
ta el doctor Enrique Nuñez, en la Memoria (1) laureada 
por esta Academia en el certamen del año próximo pasado, 
y nosotros añadimos: la ciencia moderna ha simplificado 
de modo prodigioso la manera de preservar á los que ha- 
bitan las zonas intertropicales de los peligros que les 
rodean. 

La guerra al anofeles, al estegomía y á determinados 
culex, cegando pantanos ó poniéndose á cubierto de sus 
picadas, les libra muy especialmente de dos enemigos,, en 
otro tiempo invencibles: del paludismo y del veneno ama- 
rillo; y si á esto se añade la escrupulosa vigilancia del 
agua potable, factor principal en la vida del individuo, y 
aun más, de la colectividad, y el estricto cuidado de las 
excretas, podrá soportar el habitante de otras latitudes, 
mejor en los campos que en las ciudades, nuestras alta- 
temperaturas, incómodas si se quiere, en sumo grado pa- 
ra algunos, tratándose del riguroso confort que demanda 
el sportman, pero agenas á la miseria que en las zonas 
frías provocan las frecuentes nevadas, capaces de impedir 
el trabajo de que tanto necesita el pobre para buscar el 
sustento. 

Si nos detenemos en la procedencia del inmigrante y 
las ventajas que ésta le reporta para acomodarse á nues- 
tro suelo, debemos recordar que de todas las naciones de 
Europa se ha reconocido á España la mayor facilidad de 
aclimatación en los trópicos, por razón de raza. La espon- 



(1) «La cirugía de las manifestaciones filariósicas» por el doctor En- 
rique Núñez. Memoria laureada por la Academia de Ciencias Médicas 
Físicas y Naturales de la Habana, con el premio Gutiérrez, en el concurso 
de 1905. 



18 ANALES DE LA 



tánea inmigración de estos dos últimos años lo apoya, pues- 
to que se ha duplicado el número de uno á otro año, de 
los individuos procedentes de las provincias españolas; en 
100-4 fueron 27.759, y en 1905 llegaron á 47.902, cifra 
diez veces mayor que la suma de todas las otras proceden- 
cias reunidas (1). 



(I) La inmigración de las otras naciones fué la siguiente: 

Í904 1905 

Estados Unidos 1549 1861 

Ingleses 392 452 

Portorriqueños 363 572 

Amulas eacetuando las anteñores y Los dominicanos . . 35*.) 811 

Sirios 313 4(15 

Italianos 262 817 

Franceses 255 350 

Mejicanos 22l 279 

Americanos del Sur 188 230 

Alemanes 138 1S1 

Chinos 132 151 

Escandinavos 1()7 112 

Turcos 100 152 

Árabes 4S 168 

Dominicanos :í!) 1 

Holandeses 36 22 

Rusos 24 '•) 

Austro Húngaros 21 24 

Escoceses 1S • 8 

Belgas II) lí) 

Suizos '.) 24 

Portugueses !) 56 

Egipcios S 2 

Armenios 3 4 

Griegos 3 18 

Canadenscs .'i.'¡ o 

Irlandeses 3 

Rumanos 2 

Africano 1 O 

Irlandeses , {) 9 

Filipinos O 4 

ludios orientales o 2 

( ¡oréanos 2 

Sin nacionalidades determinadas 72 íil 



ACADEMIA DE CIENCIAS DÉ LA HABANA 19 

El doctor Fernández Caro (1), Presidente de la Socie- 
dad de Higiene de Madrid, Secretario del último Congre- 
so Médico Internacional celebrado allí y nuestro antiguo 
socio corresponsal, ha dicho: . "Aunque indo europea por 
su origen, la sangre española ha sufrido diversas fusiones 
con la sangre africana. Siró árabes fueron los fenicios y 
cartagineses, primeros colonizadores de las costas meridio- 
nales de España, Portugal y de Sicilia; moros procedentes 
del África dominaron ocho siglos toda la península ibérica, 
y hasta los lusitanos y cántabros, raza primitiva y autóctona 
en el suelo de la península proceden, según afirma el filó- 
sofo G. Eichhoíf apoyándose en las afinidades del lengua- 
je, de la Caldea, es decir del África, La sangre indo eu- 
ropea, que con las razas céltica, romana y visigoda se es- 
parció por España, hubo de modificarse iprzosamente con 
esta triple fusión, favorecida por el transcurso de los si- 
glos y los multiplicados cruzamientos. El español actual, 
es más siró árabe que indo europeo, y el meridional, el 
habitante de esa Andalucía, que fué el emporio del poder 
de los moros, donde el hijo de Mahoma floreció en todo 
su esplendor y grandeza, ostenta todavía rasgos de carác- 
ter y de fisonomía, que prueban muy claramente que en 
sus venas circula la ardiente sangre del árabe africano." 

No seremos nosotros los que neguemos al español las 
mejores condiciones para colonizar los trópicos y países 
ecuatoriales, puesto que sólo sus descendientes ocupan es- 
tas regiones; pero apoyándonos de una parte en la afirma- 
ción del mismo ilustre higienista que acabamos de citar, 
relativa á que "sólo la fusión de unas razas con otras pue- 
de permitir la aclimatación en regiones situadas bajo lati- 
tudes de isotermas muy desiguales 11 , y de otra parte en el 
hecho manifiesto de que si el español pobló sólo las zonas 
intertropicales pudo ser debido á que las poseyó, nos in- 
clinamos á no excluir de la inmigración ni á los habitan- 
tes de los países hiperbóreos, cuya incapacidad absoluta 



(1) ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS.— Anales de la Academia de 
Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana. Tomo XIX. pá- 
gina 397. 

TOMO XLII. 3. 



20 ANALES DE LA 



para la vida de los trópicos está muy lejos de haberse pro- 
bado científicamente, cual se ha pretendido (1). 

Las razones en que nos apoyamos para no decidir- 
nos por una sola raza son idénticas á las que abonan 
la condenación de los matrimonios consanguíneos pol- 
los resultados desastrosos que registran como regla ge- 
neral. 

Las Repúblicas del Plata han tenido tal vez en cuenta 
esta apreciación, cuando vemos que del millón de habi- 
tantes que constituía la población Argentina extranjera, 
en 1903 (2), medio millón eran italianos; 200.000 espa- 
ñoles; 100.000 franceses; 25.000 ingleses; 18.000 alemanes; 
15.000 suizos; 13.000 austríacos, y el resto pertenecientes 
á diversas nacionalidades. En Uruguay, la cifra de inmi- 
grantes se descomponía de este moldo 72.288 italianos; 
57.865 españoles; 12.875 franceses, y 1.562 alemanes. 
Obedeció sin duda á análogo criterio, mucho tiempo an- 
tes, el eximio rey Carlos III, quien en 1779, repobló la 
desierta región de Sierra Morena (3), en Andalucía, con 
familias de labradores llevadas precisamente de Flandes, 
Alemania y Suiza. 

Es bien conocida la facilidad con que la raza semítica 
se aclimata en todas las latitudes del globo. En todas par- 
tes vemos que se instala, se reproduce y multiplica. Desde 
los tiempos bíblicos hasta nuestros días, ha soportado to- 
do género de penalidades; pero esa raza cuya robustez 
permite alcanzar á sus individuos una longevidad á que 
, no llega ninguna otra de las indo europeas, tiene para la 



(1) The effects of tropical light on wliite men. By major Chas. E 
Woodruff. A. M; D Surgeon, United States Army— New York, 1905. 

(2) Aitículo publicado por Mr. John Barret, ministro que fué de los 
Estados Unidos en la República Argentina en «The American Review of 
Reviews», 1905. 

(3) La expulsión de los 180,000 judíos y de los 500.000 á un millón de 
moriscos fueron la causa de esta despoblación. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 21 

colonización un defecto capital: no busca en la tierra (1) 
la prosperidad y el arraigo cual lo hemos palpado tam- 
bién en el asiático (2). 

Más sean boreales ó australes los que nos visiten, no 
siendo de los que revelan poco amor á la tierra, debemos 
acoger á todos los que al amparo de las leyes vengan á fe- 
cundar el suelo con la honrada labor que les compense el 
hondo sacrificio de abandonar el solar nativo. 

Son estos los principios que sustentó el que habla en la 
última conferencia de Beneficencia y Corrección celebra- 
da en Santiago de Cuba en el pasado mes, al desarrollar 
el tema: "Clase y procedencia del inmigrante que debe 
protejer el Estado". 



(1) Las matanzas nunca justificadas de los judíos en el imperio mos- 
covita obedecen, como lo afirma un escritor francés desapasionado, á 
que el judío ruso como todos los de su raza, siente repulsión á los traba- 
jos corporales y jamás rotura el suelo ni gana el pan cotidiano con el 
sudor de su frente. Shakespeare los personificó en el Shulock de su obra 
inmortal «El Mercader de Venecia». Sin embargo, nuestro querido com- 
pañero de estudios el doctor don Ángel Pulido y Fernández, notable pu- 
blicista é ilustrado Senador de España, inspirándose en ideas altruistas 
y patrióticas ha publicado un libro acerca de los judíos españoles expul- 
sados hace cuatro siglos y dispersos por Europa conservando el halda y 
la tradición de su país de origen y en la actualidad gestiona el reintegrar- 
los á sus perdidos lares. 

(2) No nos satisfacen las razones expuestas por el inteligente hacen- 
dado y abogado doctor Gabriel Camps, para impugnar lo sostenido por 
el Diario de la Marina, respecto á que la inmigración china no convenía, 
porque el chino trabajaba barato y este es una causa de pertubación para 
los países montados sobre bases económicas distintas. 

El señor Camps, dice que es todo lo contrario, que el chino va donde el 
jornal es alto, que el chino no es débil ni enteco, que son los estivadores 
más inteligentes en sus puertos y que en un Congreso de Antropología reu- 
nido en Chicago, no ha mucho, se llegó á la conclusión de que el chino 
era superior como hombre al anglo-sajón. Termina apoyándose en la 
opinión de un cubano de antaño así formulada: el chino nos enriquece y 
ricos desarrollaríamos toda una civilización superior. Así será, diríamos 
al señor Camps; pero el ensayo hecho ya, no le da la razón, pues de Junio 
de 1847 á 18 de Agosto de 1849 llegaron á Cuba -42.601 colonos asiáticos 
habiendo fallecido en los viajes 7.622 que hacen un total de 50.123 y 
quedan de esos individuos unas docenas de inválidos en la calle de la 
Zanja. 



22 ANALES DE LA 



Arraigarán, pues, aquí en la persuación de que aquel 
que posee la tierra es el ciudadano por antonomasia de 
una nación, porque forzosamente es el más inamovible de 
todos. 

La posesión de la tierra y su cultivo no deshonran nun- 
ca al hombre, sino que, por el contrario, lo enriquece, en- 
nobleciéndolo. Todos los oficios y profesiones tienen cier- 
ta apariencia de ultraje al prójimo; pero la ocupación del 
labrador ó agricultor permanece ajena á toda usura, á to- 
do abuso, pues la tierra pródiga y generosa, dá sin gemi- 
dos y sin torturas ni vacilaciones lo necesario para la sub- 
sistencia y el engrandecimiento. 

La Roma de los primeros tiempos estaba compuesta de 
pequeños terratenientes que la cultivaban personalmente, 
y Catón, en un libro de Agricultura, exclama: "Cuando 
nuestros mayores querían elogiar á un hombre, decían de 
él: buen labrador, buen cultivador. Y este elogio pare- 
cía el mayor de todos" (1). 

El arte de labrar las tierras ha perdido, merced al pro- 
greso de las ciencias, la dura condición de los primitivos 
tiempos, en que los rudimentarios aperos de labranza por 
la insuficiencia de la mecánica, sometían al hombre y aun 
á los irracionales, á un rudo é infecundo batallar; expues- 
tos á todas las inclemencias y desventajas hasta hacer sur- 
gir la maldecida institución de la esclavitud, cuyas huellas 
no se han borrado, porque, como alguien ha dicho (2), la 
esclavitud no sólo corrompe al esclavo, sino también al 
esclavizador. 

La agricultura puede decirse que no está ya bajo los 
auspicios de Ceres; Minerva le ha tendido sus brazos, y 
así como la medicina pide al laboratorio la explicación de 
los fenómenos que observa, el arado surca ya la tierra con 
la seguridad que el bisturí amputa, después que el mi- 
croscopio le ha dado á conocer cuanto debe saber para 
triunfar. 



(1) Doctor F. Carrera y Jústiz. — Introducción á la Historia de las 
Instituciones Sociales de Cuba. — Obra en dos tomos. — Habana. — Impren- 
ta "La Moderna Poesía", 190."). 

(2) Discurso del señor don Manuel Becerra, en el Congreso de Dipu- 
tados de Madrid, el 16 de Julio de 1889 al tratar de Cuba. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 23 

Hoy la fuerza bruta que representaban antes el mísero 
esclavo y todavía las miríadas de sufridos rumiantes un- 
cidos inhumanamente por las astas, es sustituida por el 
silbato del vapor en todas sus manifestaciones, por la cin- 
ta de acero sobre la que se desliza toda la producción 
agraria, sin oir las imprecaciones del gañán cuando el ve- 
hículo no puede ser movido por eí obediente animal 
cruelmente castigado. 

No es extraño que el estro de Bello, al cantar "la natu- 
raleza de la zona tórrida", se elevase á tan genial altura, 
pues quien haya estudiado de cerca la ','sui generis" ri- 
queza de nuestros campos, aquel que desde su cuna haya 
percibido el rumor de las cañas, cuando éstas se regaban 
con las lágrimas del africano, debiendo haberse hecho flo- 
recer sólo al impulso de las ciencias, no olvida jamás los 
encantos de nuestra lujuriosa flora, aun cuando por la ín 
dolé de sus ocupaciones no haya vuelto á gustarlos. 

Desde Arango y Parreño, el amado de los güineros y 
no recordado como se merece por los cubanos, hasta 
el octogenario Zayas, de nuestros días, tan justamente 
admirado, no ha carecido nunca Cuba de hombres que 
hayan reverenciado cual corresponde la agricultura, apar- 
tándose de la rutina á que siempre se ha apegado el la- 
brador de todas partes, por efecto de su proverbial igno- 
rancia, 

Cuando la República, cumpliendo su más sagrado de- 
ber, establezca en cada predio comunal una escuela agrí- 
cola, el niño del campesino no sabrá ciertamente mucho 
de lo que se enseña hoy en las rurales establecidas; pero 
conocerá, sin duda, lo que le importa saber, lo que no 
puede ignorar, y es la agricultura práctica, basada en los 
portentosos descubrimientos de la ciencia moderna que 
han hecho surgir el Instituto Universal de Agricultura. 
creado el año último en Italia, bajo los auspicios del rey 
Víctor Manuel, y en el que ha estado representada Cuba, 
al igual que las demás naciones. Cuando esto ocurra, cuan- 
do el niño de nuestros campos tenga la educación ade- 
cuada para el progreso, aceptará las reformas propuestas 
por los centros oficiales del ramo, por los grandes maes- 
tros y las pondrá, en práctica acto continuo; pero sin. esa 



24 ANALES DE LA 



preparación será predicar en desierto aconsejarle nuevos 
métodos para determinados cultivos y la asociación para 
su propia defensa, pues no habiéndosele modificado la in- 
clinación atávica que intentamos destruir con la escuela 
agrícola que recomendamos, invariablemente, seguirá ha- 
ciendo lo que sus abuelos y el país sufrirá, á la larga, las 
consecuencias de tamaña desdicha y la inmigración caerá 
en nuestros campos cual lluvia fecunda en terreno estéril 
ó rocalloso. 

Señores: Antes de terminar, cúmplenos hacer constar, 
para satisfacción nuestra y merecido honor del Ejecutivo, 
que cuanto hemos expuesto, "mutatis mutandii", ha sido 
previsto por el Gobierno del país, y, en síntesis, anuncia- 
do en sus últimos mensajes (1) por el señor Presidente de 



(1) La agricultura es entre nosotros la fuente principal de la riqueza, 
la que alimenta en general las industrias más importantes y el comercio 
del país. A su desarrolle, á su mejoramiento, á su perfección en cuanto 
sea posible, deben ser encaminados nuestra actividad y nuestros esfuer- 
zos; porque nadie hay en Cuba que sea más digno del aprecio, de la 
consideración y de ayuda constante y eficaz de parte del Gobierno, que 
aquellos que se consagran á las faenas del campo, bien sea que apliquen 
á ellas su trabajo personal, su dinero, sus conocimientos especiales ó su 
inteligente dirección. Si en todas partes se tiene como uno de los ex- 
ponentes de la civilización del país los progresos realizados en el cultivo 
de la tierra, las mejoras introducidas en la cría de animales y los adelan- 
tos hechos en las industrias que nacen de la agricultura, en Cuba, que 
por la exuberante fertilidad de su suelo, clima, posición geográfica y las 
facilidades que ofrecen sus excelentes puertos está llamada á ser un 
vasto centro de producciones agrícolas. No es posible que el Estado 
pierda de vista la importancia de esos factores de su crédito como pue- 
blo civilizado, los descuide, ó no les preste cuanto apoyo le sea dable. 
Estas consideraciones revelan el criterio del Ejecutivo sobre el particu- 
lar, y su propósito de favorecer las industrias mencionadas por todos los 
medios á su alcance. 

Tiempo es ya, supuesto que estamos á punto de quedar descargados, 
con el pago de los haberes del Ejército, de una serie de obligaciones que 
pesaban sobre nosotros al inaugurarse la República; tiempo es ya, digo, 
de que consagremos nuestros esfuerzos con preferencia al fomento del 
país, que se emplee con ese objeto una parte muy principal de los so- 
brantes del Tesoro, y de que se adopten medidas legislativas que concu- 
rran al mismo fin; pues, cuanto mayor sea la suma que se aplique del 
dinero del Estado á estimular, mejorar y extender el cultivo de los cam- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA ¿O 

la República, á quien no ha de escatimar esta Academia 
su modesta cooperación. 

Confiamos, desde luego, que los fecundos trabajos de 
la Liga Agraria, á quienes no son ajenos los doctores 
Casuso y Yildósola, académicos distinguidos, nos permiti- 
rán desde la tribuna de esta Corporación, en día no leja- 
no, señalar los progresos realizados ya en nuestros campos 
en favor de la inmigración y de la agricultura, gemelas 
inseparables y sólido pedestal de nuestro esperado y legí- 
timo engrandecimiento. 

He dicho. 



pos y á multiplicar la variedad de sus productos; á promover en debida 
forma una corriente no interrumpida de inmigración honrada, laboriosa 
y resuelta á establecerse en los distritos rurales para hacer de esta tierra 
hospitalaria su segunda patria; á facilitar la construcción de vías férreas 
hacia comarcas distantes, todavía no explotadas; á componer caminos, 
hacer puentes y carreteras, construir muelles, dragar pueilos, etc.; cuan- 
to mayor sea, repito, la suma que se aplique en esa forma y á esas obras, 
ó el empeño que se ponga en cualquier otro sentido, el de crear, por 
ejemplo, instituciones de crédito, mayor será la prosperidad de la Repú- 
blica, el bienestar colectivo y el de cada individuo de la comunidad; me- 
jor garantidos se hallarán el orden y la paz moral, y, estando á la vista 
de todos, de una manera palpable, inequívoca, los beneficios de nuestras 
libres instituciones, menor será el número de los escépticos y más firme 
ha de ser la confianza, entre propios y extraños, de los que creen en 
nuestra capacidad para tener un Gobierno de nosotros mismos. 

Completamente de acuerdo con estas ideas, el señor Secretario de 
Agricultura, Industria y Comercio, miembro distinguido de la Asocia- 
ción Económica de «La Liga Agraria», ha bosquejado ya un plan de me- 
joras para que el Departamento corresponda al objeto de su creación, á 
cuyo fin se han consignado en el proyecto de Presupuestos del próximo 
año fiscal, entre otras, las cantidades necesarias para establecer en cada 
provincia un campo de experimentación agronómica, en donde los agri- 
cultores puedan recibir lecciones objetivas que les ilustren y enseñen 
prácticamente la manera de mejorar sus respectivas industrias. — Diario 
de la Marina. — 7 de Noviembre de 1905, 

Véase también: Mensaje de Abril de 1906. — Diario de la Marina. 



2() ANALES DE LA 



A DE LAS TAREAS QUE HAN OCUPADO A LA ACADEMIA 
DURANTE EL AÑO DE 1905 A 1906 

POR EL 

DOCTOR GUSTAVO LÓPEZ Y GARCÍA 



(Sesión solemne del 19 de Mayo de 1906.) 



Sr. Presidente de la República. 

Sr. Presidente de la Academia. 

Señoras y señores: 

Aquí me tenéis otra vez, dispuesto á molestaros el me- 
nor tiempo posible, por tener que obedecer al mandato 
reglamentario, que me ordena daros cuenta de los trabar 
jos realizados en este último año. Hoy, señores, cumpli- 
mos 45 de existencia, y nos complacemos mucho en seña- 
lar, con marcado acento de alegría, este nuevo aniversa- 
rio, que el transcurso del tiempo deja señalado. ¿Y cómo 
no, si toda nuestra vida, si todo el ejercicio de nuestras 
acciones y actividades, no ha sido otro que el trabajo, que 
la labor continuada en pro de la ciencia, del progreso de 
ésta, del bienestar del país, de la verdad y del bien? Sí, 
porque ir en pos del avance científico, es laborar en ob- 
sequio del país; porque ir siempre en busca de la verdad, 
es alcanzar la gloria y la satisfacción de ejercitar el bien, 
de contribuir ni engrandecimiento de la obra humana; 
porque con la ciencia y con la verdad, practicamos cons- 
tantemente las buenas obras que siempre nos han engran- 
decido y dignificado, y con ellas solas hemos procurado y 
liemos obtenido el adelanto de esta tierra en que hemos 
nacido. Sí, porque con las aplicaciones de la ciencia, 
con el ejercicio de sus preceptos, con la utilización de sus 
conquistas, con el uso de. las prácticas por ella ensalzadas 
ó aconsejadas, hemos contribuido grande y poderosamen- 
te, no sólo á la ilustración, no sólo al mejoramiento, sinu 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 27 



también á la conservación de la vida de nuestros seme- 
jantes, de nuestros hermanos. Así venimos siempre ha- 
ciendo algo útil, algo bueno muy amenudo y algo hasta 
muy grande en ocasiones. Porque algo útil, porque algo 
hermoso y muy grande tiene que resultar la labor de una 
Corporación que tiene en ello su incesante objetivo y su 
constante afanar. 

Así lo comprendió" desde los comienzos de la vida de la 
Academia el que fué su Presidente tantos años, su vene- 
rable fundador, que allá en los comienzos de 1861, des- 
pués de una larga serie de años de lucha continua y un 
batallar incesante, logró la dicha de constituirnos. D. Ni- 
colás J. Gutiérrez, es el nombre del varón ilustre que supo 
darnos vida, y con la vida enseñarnos el camino, tan lleno 
de atractivos científicos, como de activa utilidad que ve- 
nimos recorriendo. Quien supo inspirarnos las mejores 
ideas en orden al provecho de nuestros semejantes, y 
quien nos inspiró á toda hora, el sacrificio que hacemos 
de nuestro descanso y de nuestro solaz, siempre que se 
trate de la aplicación práctica del bien para el avance 
científico de cualquier clase que sea. 

Mucho, mucho es lo que debemos á esta veneranda 
figura, que nos preside siempre, y cuya imagen jamás se 
apartará de nosotros, y á la cual siempre nos enorgullece- 
mos de contemplar. Tributémosle, como acostumbramos, 
el homenaje de nuestro respeto y estimación, y que Dios 
le tenga en el lugar de los buenos. Acordémonos siem- 
pre de sus enseñanzas, é imitémosle en cuanto nos sea po- 
sible, para así alcanzar, siquiera en el mañana, que no nos 
olviden los que han de venir á sucedemos. 

Esta Academia, que está actualmente en pleno carácter 
evolutivo, por su fuerza actual espansiva, caracterizada 
por una acción interior que nos impele por la vía de todo 
lo que exprese una conquista del humano saber, y nos 
procura al mismo tiempo una inquebrantable fe en nues- 
tro porvenir, en el éxito seguro de nuestro destino, ha 
venido en este año, como en los anteriores, cumpliendo 
su alta misión como buena y previsora, como celosa firme 
del progreso. 

Por eso, sus tareas, — que como en otras ocasiones han 

TOMO XI.III. 4. 



28 ANALES DE LA 



sido fructíferas y provechosas,— se han desenvuelto en 
este último año, celebrando 16 sesiones ordinarias, 2 ex- 
traordinarias y 7 de gobierno. Asuntos muy diversos han 
sido los en ellas tratados, de mucha importancia en su ma- 
yoría, que han permitido conocer el juicio sereno, la pa- 
ciente labor, la acrisolada verdad que informa á los seño- 
res Académicos, cada vez más y más empeñados, en el 
mantenimiento del brillo y el auge conquistado por esta 
Academia, á la que tanto y tanto queremos, á la que tan- 
to y tanto veneramos. 

El 9 de Junio del pasado año de 1905 fué el día que 
celebramos la primera sesión ordinaria, y la comenzamos 
discutiendo en primer término, lo que pudiéramos llamar 
una obra de justicia reparadora. Se trata de un informe 

MÉDICO LEGAL ACERCA DEL ESTADO MENTAL DE UN SUJETO, 

encomendado á los doctores G. López y T. V. Coronado. 
Se refería á un señor adinerado, que en una ocasión pare- 
ce intentó suicidarse, haciéndose una herida por proyectil 
de arma de fuego, que le produjo lesiones destructivas 
del ojo derecho y la conmoción cerebral consiguiente. 
En esta oportunidad hubo de ofrecer cierto estado deli- 
rante, del cual fué peco á poco saliendo hasta encontrarse 
curado. Pero habiendo sido declarado incapacitado du- 
rante su enfermedad, el tribunal de justicia llamado á re- 
solver sobre esta incapacidad, quiso oir antes la voz peri- 
cial de esta Academia, que supo precisar este asunto, des- 
pués de haber hecho el cuidadoso estudio de todos los 
antecedentes y después de haber observado y estudiado 
directamente al interesado, formulando las siguientes con- 
clusiones que fueron aprobadas por unanimidad: 1.° u Don 
X. X. tiene hoy día un buen estado mental, encontrándo- 
se en condiciones y con capacidad necesarias para poder 
regir sus bienes y dirijir su persona". 2.° u Su buen es- 
tado mental de hoy lo debe á haberse curado completa- 
mente de la enfermedad mental que ofreciera". 3.° "Al 
consignar que hoy día se encuentra curado el señor X. X., 
expresado queda que no está bajo la influencia de un es- 
tado lúcido". 

Después de ello, se ocupó la Academia de cumplir lo 
dispuesto en el artículo 15 de las Ordenanzas de Farma- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 29 

cia, puestas eti vigor entre nosotros,— aunque hechas están 
desde el año 1860, — adoleciendo por tanto de notable de- 
fecto de antigüedad. Por la Secretaría de Gobernación 
se envían las solicitudes de los que desean la introducción 
y venta en esta Isla de agentes medicamentos y de {la- 
tente, para que después de nosotros informe también la 
Junta Superior de Sanidad. 

El Dr. José P. Alarán fué el primer informante en este 
punto, leyendo un trabajo acerca de preparados de cinco 
casas distintas, cuatro de los Estados Unidos y uno de 
Francia. 

Le siguió el Dr. Arturo Bosque, quien leyó otro infor- 
me acerca de preparados farmacéuticos de varias casas 
francesas. 

Después el Dr. Manuel Delfín lee otro trabajo infor- 
mativo sobre tres preparados. 

Nuestro incansable Presidente, el laborioso Dr. Juan 
Santos Fernández, cediendo la silla presidencial al señor 
Vice-Presidente Dr. Coronado lee un trabajo cuyo título 
es: "Nuestro publicista Saco como precursor de una 
observación oftalmológica", trabajo que fué muy cele- 
brado. 

El mismo Dr. Santos Fernández terminó dicho día la 
sesión con una "Nota necrológica del Dr. José Beato y 
üolz'\ (pie había dejado de existir el 24 de Mayo ante- 
rior, habiendo compartido nuestras tareas desde Septiem- 
bre de 1874. 

En las sesiones sucesivas ha ido desenvolviéndose la 
vida activa de esta Corporación, bien estudiándose espon- 
táneamente varios asuntos traídos por los señores Acadé- 
micos, ó bien resolviendo cuestiones que le han sido so- 
metidas por los tribunales de justicia ó por otras depen- 
dencias del Estado, ya de esta cajú tal ó ya fuera de ella; 
ya también que le han sido sometidas por señores profe- 
sores que no han pertenecido á la Academia. 

Testigos de esta labor lo ofrecen muy bien eutre otros 
muchos que vamos á citar, el trabajo tan completo sobre 
la materia que nos trajo el Dr. Jorge Le-Roy, informando 
como médico legista, en "Causa por herida de arma de 
fuego", asunto interesado por el Juzgado de Alacranes. 



30 



ANALES DE LA 



Este estudio dejó resueltas estas dos preguntas: u Si á 20 
pasos de distancia, un proyectil, lanzado por un revólver, 
calibre 32, puede producir una herida de bordes quema 
dos y ¿á qué distancia se ha realizado el disparo para pro- 
ducir el proyectil, una herida de bordes quemados?". 

El Dr. Carlos J. Finlay, ofrece un trabajo, tan intere- 
sante, tan lleno de importancia, como todos los ofrecidos 
por este miembro de mérito, acerca de la "Importancia 

DE CIERTOS FACTORES SECUNDARIOS, EN EL DESARROLLO DE 
LA TUBERCULOSIS PULMONAR Y EN LA MORTALIDAD PRODUCIDA 

por la misma". Mereció muchos plácemes esta labor del 
sabio profesor. 

El Dr. Juan Santos Fernández, aporta un nuevo traba- 
jo, por demás interesante, sobre u Lo que debe saber de 

ENFERMEDADES DE LOS OJOS, EL MÉDICO QUE NO ES OCULISTA". 

El Dr. Tomás V. Coronado, trajo un bien meditado 
"Informe médico legal, en causa por duelo", que mere- 
ció los honores de ser discutido y aprobado en todas sus 
partes. 
• El Dr. Le-Roy, ofreció un nuevo trabajo acerca del 

"4." ANIVERSARIO DE LA ERRADICACIÓN DE LA FIEBRE AMARI- 
LLA", que fué aquí ampliamente discutido por los docto- 
res F. de Cubas, Coronado y López, aceptándose la ver- 
dad expositiva del autor. 

El Dr. José A. Presno, ha traído un caso de "Emascu- 
lación total del pene, por cáncer", en un sujeto de 75 
años, sin antecedentes, que sufría de su lesión cancerosa 
desde el año anterior. El Dr. Presno le operó el 26 de 
Julio, dándole de alta el 26 de Agosto, completamente 
curado. 

"Nuestros museos", es el título del trabajo presentado 
por el Dr. Pedro Valdés Bagues, en que da cuenta de los 
mamíferos, restaurados, que existen en nuestro Museo. 
compuesto actualmente de 24 ejemplares: 22 indígenas y 
2 exóticos, los cuales clasifica haciendo consideraciones 
sobre ellos, que fueron muy celebradas. 

Nuestro Académico de Mérito, Dr. Ramón L. Miranda, 
nos envió desde Montecatini, en Italia, un precioso traba- 
jo acerca del estudio de aquellas aguas y su acción sobre 



ACADEMIAS DE CIENCIAS DP: LA HABANA 31 

nuestra economía, asunto que resultó muy interesante é 
instructivo. 

El Dr. Enrique Acosta leyó un meditado ''Informe 

ACERCA DE LOS PRODUCTOS DEL Dr. DOYEN", (lelK Hllilia- 

dos: 1.° Stafilasa simple. 2." Stafilasa bromurada. 3.° Staíi- 
lasa iodurada. 4.° Suero antiestafilococico. En sentido ne- 
gativo para este último producto desenvuelve el informe, 
su autor, y así lo aprobó esta Academia. 

El Dr. Juan Santos Fernández, tan incansable como de 
costumbre, ofrece otra nueva labor, muy llena de interés: 
''Historia de la prensa médica en Cuba", trabajo muy 
celebrado y que completó el Dr. Le-Roy, agregándole 
unos cuantos datos, tomados del trabajo del Sr. T relies, 
acerca del mismo asunto que hubo de presentar al Con- 
greso Médico Cubano, celebrado entre nosotros en el mes 
de Mayo del pasado año. 

El Dr. Gastón Alonso Cuadrado, leyó, con motivo de 
las variadas discusiones aquí sucedidas — con ocasión de 
los informes acerca de los medicamentos, — uno muy útil, 
sobre la "Necesidad de fijar bien las atribuciones de la 
Academia en la interpretación de las Ordenanzas de 
Farmacia", que fué muy discutido y celebrado. 

El Sr. Francisco Paradela redactó un ''Informe acerca 

DE UN APARATO ELÉCTRICO PARA EL CALZADO", qUC filé apro- 
bado unánimemente. 

El Dr. Francisco Héctor, médico de Guanabacoa, no 
perteneciente todavía á esta Corporación, ofreció un tra- 
bajo acerca de "El análisis coprológico como medio de 

DIAGNÓSTICO DE LAS DISPEPSIAS DUODENALES". 

El Dr. Femando Méndez Capote hizo una comunicación 
oral acerca de una laparotomizada, á quien se le rompió 
una sonda de vidrio dentro de la vejiga, la cual tuvo la 
suerte de expulsarla espontáneamente á los pocos días, 
sin perjuicio alguno é ignorando tal acontecimiento la 
misma enferma. 

El Dr. Toméis V. Coronado, con ocasión de haber ob- 
servado el primer caso de fiebre amarilla que aquí últi- 
mamente apareció, importado de los Estados del Sur, de 
los Estados Unidos, pronunció una conferencia acerca de 
si: "¿Es posible confundir el tifus icteroides (fiebre 



32 ANALES DE LA 



amarilla), con los otros estados febriles?" En ella 

disente ampliamente las variadas formas del mal, para di- 
lucidar con extensión el capítulo diagnóstico. Este tra- 
bajo fué calurosamente discutido por los doctores Barnet, 
Saladrigas, y Cubas. 

El Dr. Manuel Delfín lee un práctico trabajo acerca 
del "Dengue", observado en los niños por él asistidos en 
el último verano. Ofreció buen material para la discusión. 

El mismo compañero Dr. Delfín leyó en otra oportuni- 
dad "Un informe acerca de honorarios", interesado por 
la presidencia de la Audiencia de Matanzas, que fué apro- 
bado unánimemente. 

El Dr. Enrique Saladrigas dio bajo forma de comuni- 
cación oral, una brillante conferencia acerca "De la go- 
nococta y de la gonohemia", relatando las observaciones 
de dos enfermos estudiados por él en el Hospital Mercedes^ 
que ofrecieron gravísimos cuadros de las mencionadas do- 
lencias. 

El ingeniero Sr. Este/ano Calcavecchía, ofreció á esta 
Corporación, como ya lo hiciera en el año anterior, con 
otro trabajo, acerca de las deficiencias de la producción 
azucarera en esta Isla: un trabajo acerca de "Los te- 
rremotos". "Algunas manifestaciones volcánicas y 
causas que las determinan", que agradó mucho por la 
ilustración reconocida de su autor y, sobre todo, por la 
oportunidad en que fué tratado. 

El Dr. Pedro Valdés Bagues dio cuenta á la Coporación 
de la existencia que tiene nuestro Museo de las "Aves 
rapaces de Cuba", en un trabajo que fué por todos muy 
celebrado. 

El Dr. Gustavo López presentó un trabajo informativo 
acerca de una obra que se remitió á esta Corporación, so- 
licitándose el juicio crítico de ella. El citado Dr. López 
expuso con razones bien apreciables é incontrovertibles, 
el juicio desfavorable que tal obra merecía. La obra se 
titulaba "Patología de los enfermos epilépticos", y su 
autor, más parece un verdadero charlatán que un médico. 
Hubo de lamentarse el hecho que dicho señor estuviese 
establecido con clínica abierta para la curación de las do- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA Ha BAÑA 33 

lencias nerviosas, cuya incompetencia había evidenciado 
tan á las claras. 

"Los artículos 50, 77, 79 y 81 de las nuevas Orde- 
nanzas Sanitarias", fué el título escojido por el Dr. Ma- 
nuel Delfín, para hacer un trabajo crítico sobre tal asun- 
to, que despertó una muy viva discusión, y que dio por 
resultado el nombramiento de una comisión compuesta de 
señores Académicos que habrán de informar á esta Cor- 
poración acerca de los extremos propuestos por su autor. 

''Sífilis del sistema NERvioso 1 ', fué el asunto escojido 
por el Dr. José Valdés Anciano, para presentar varios ti- 
pos clínicos, de enfermos, por él asistidos en el Hospital 
Número Uno. Entre estos casos, muy interesantes todos, 
ofrecía, el último, la particularidad muy especial de al 
provocar el reflejo rotuliano del lado derecho, producir 
una violenta sacudida de la mano del lado izquierdo, la 
cual ascendía por encima de la cabeza del enfermo. Lo 
que es sumamente raro por no presentarse al mismo nivel, 
y ser hoy día, el trayecto de las vías de asociación intra- 
medulares, uno de los capítulos más obscuros de la anato- 
mía del sistema nervioso. 

El Dr. Pedro Valdés Ragúes, hace un trabajo informa- 
tivo acerca de los "Apuntes sobre la Anatomía y morfo- 
logía del mosquito", y de los ejemplares remitidos por el 
Di*. J. H. de Pazos, médico establecido en San Antonio 
de los Baños, con lo que aspira al título de Académico 
Corresponsal. Este informe fué desde luego favorable y 
recibió la sanción aprobatoria de esta Corporación. 

El Dr. Tomás Y. Coronado trae también otro trabajo 
informativo, acerca de uno del Dr. Francisco M* Héctor, 
de Guanabacoa, titulado: "¿Puede ser responsable, cien- 
tífica NI LEGALMENTE, EL CLOROFORMIZADOR, EN EL CASO DE 

accidente mortal por la anestesia?" Con esta labor as- 
pira el autor á que se le declare miembro corresponsal de 
esta Academia, Fué muy favorable el juicio emitido acer- 
ca de ella, por el Dr. Coronado, quien tuvo frases de cele- 
bración, muy justas, para su autor. 

"La tuberculosis laríngea y el embarazo", fué un tra- 
bajo celebrado y discutido que se sirvió presentar el 



34 ANALES DE LA 



Dr. Domingo Hernando Seguí, en una de nuestras últimas 
sesiones. 

Y el Dr. Francisco M. a Héctor, de Guauabacoa, trae 
otro trabajo que titula: "Irresponsabilidad del medico 

CLOROFORMIZADOR EN EL CASO DE ACCIDENTE MORTAL POR LA 

anestesia", cuyo trabajo despertó viva discusión. 

Y con todo esto, siempre á la orden del día, casi siem- 
pre ocupando los turnos de nuestros trabajos, ó sea el que 
corresponde á las cuestiones oficiales, han venido los in- 
formes que acerca de la introducción de medicamentos en 
esta Isla, para consentirse su venta, han traído los docto- 
res que constituyen la Sección de Farmacia en esta Aca- 
demia. Los referidos informes han sido hechos por los 
señores siguientes: 

El Dr. José P. Alacán, que ha informado once vece- 
El Dr. Arturo Bosque, que lo ha hecho tres veces. 
El Dr. Manuel Delfín, que lo ha hecho tres veces. 
El Dr. Emilio Pardiñas, que lo ha hecho tres veces. 
El Dr. Gastón A. Cuadrado, que lo ha hecho cuatro 
veces. 

El Dr. D. Hernando Seguí, que lo ha hecho dos veces. 
El Dr. Miguel F. Garrido, que lo ha hecho una vez. 
El Dr. Carlos Moya, que lo ha hecho una vez. 

Y como se hizo en el año anterior, ha habido ocasiones 
que cada uno de los dichos informes se ha referido á 6, 8 
ó 10 preparados farmacéuticos. 

Esta labor ha resultado tan penosa como en el año an- 
terior, en que esta Academia informó acerca de un núme- 
ro ilimitado de medicamentos; y lo que esta Academia la- 
menta muy profundamente y siente aun más es el hecho 
de que, por la Secretaría de Gobernación se haya com- 
placido á los señores introductores de medicamentos, aun 
cuando hayan sido rechazados por inútiles, perjudiciales ó 
charlatanescos; que no haga caso, para nada, de nuestros 
informes, y lo que es más curioso, que tampoco lo hace 
de los emitidos por la Junta Superior de Sanidad. Pues 
si esto es así, ¿por qué hacernos trabajar inútilmente? 

Informó, á más de estos informes corrientes, el Dr. José 
P. Alacán, acerca de la " Desnaturalización de los alco- 
holes 1 ', asunto interesado por la Secretaría de Hacienda. 



ACADEMIA I.W¡: CIENCIAS DE LA HABANA 35 

Aquí se informó detenidamente por haberse hecho des- 
pués un segundo informe, en que Tomaron parle el preci- 
tado Dr. Álam'11 y los Drés. (1. A. Cuadrado y E. Par- 
diñas. 

El Dr. Hernando 8egu% en sesión de 29 de Septiembre 
de 1905. informó brillantemente sobre la "Infracción de 
las Ordenanzas dé Farmacia", con motivo de una denun- 
cia contra una farmacia de San José de las Lajas, y remi- 
tida a esta Academia por el Sr. Presidente de nuestra 
República, que supo darse cuenta de que habían prescin- 
dido del artículo 46 de las Ordenanzas de Farmacia que 
dispone dictamine esta Academia en esas eosas donde se 
supone el delito de infracción, Este informe fué aproba- 
do sin diseu<ión. 



Dos brillantes sesiones extraordinarias celebró esta 
Corporación en el presentí' año: la una lo fué con motivo 
de la recepción oficial del Dr. Gustara Galle/ Daplessís, 
quien leyó un trabajo acerca de la "Apendicitis, enferme- 
dad quirúrgica". Contestóle en este acto el Dr. Ignacio 
Plasencia, señalado de antemano por la presidencia para 
dar la bi invenida en nombre de la Corporación al doctor 
Duplesoú. 

La segunda ocasión que se constituyó la Academia en 
sesión extraordinaria, lo fué el 6 de Diciembre de 1905, 
en que con motivo del aniversario del sensible falleci- 
miento del Dr. José I. Torralbas, se celebró la sesión en su 
honor, honrándose también en ese mismo acto la' memoria 
de otro de los nuestros fallecidos, la del Dr. Vicente Be- 
nito Valdés 

El Dr. Luis Manta né. nuestro Académico de mérito, 
fué el encargado del elogio fúnebre del Dr. Torralbas; 
v el Dr. Enrique B. Barnet, fué el que hizo el correspon- 
diente al Dr. Vicente Benito Valdés. 

En esta ocasión y con tan señalado motivo recibió esta 
casa el retrato del Dr. Vicente Benito Valdés, regalado 
por varios amigos del ilustre desaparecido, entre los que 

TOMO XLI1I. —5. 



36 a n \ l.r-:s i> i; i, A _______ 

figuraba el Di'. Rafael ÍTarmendía; v asi también el del 
Dr. José T. Torralbas, con que nos obsequio su señor lujo, 
el Dr. D. Federico. Excusamos el exponer aquí la grati- 
tud que para olios guarda esta Academia por estas dos 
inestimables joyas que hoy podemos ostentar en nuestro 
salón. 



El Presidente de esta Academia, ante reiteradas instan- 
cias del titulado profesor austriaco Sr. Nowack, que había 
dado ya una conferencia en el instituto de 2." Enseñanza 
de esta capital, no tuvo inconveniente alguno, en cederle 
nuestra tribuna para que diese una nueva conferencia, con 
proyecciones, acerca déla peonía (Abrus precatorius), y 
su sistema de predicción de los fenómenos atmosféricos y 
seísmicos. El día í) di' Abril tuvo lugar aquí la dicha 
conferencia, siendo su traductor, y la verdadera alma de 
día. el Dr. ('arlos de la Torre, que fué quien hizo enten- 
der lo que quería decirnos el tal profesor. 

Por suerte, sus predicciones posteriores acerca de los 
graves sucesos que habrían de ocurrir en esta Isla, y que 
felizmente no se han cumplido, fueron anunciados después 
de la celebración de la mencionada conferencia. 



Esta Academia tiene esta vez, el gusto de exponer, (pie 
durante este último año no ha tenido que lamentar el 
fallecimiento de ninguno de sus Académicos de número. 
En cambio tiene que dar cuenta de la desaparición del 
Dr. José Beato y Dolz, Académico honorario (pie lo era 
desde el 24 de Octubre de 1897. 

Fué el Dr. Beato un "compañero excelente, hombre muy 
laborioso, adorador de esta Academia, á la que quiso ver- 
daderamente. Siempre fué uno de sus asiduos colal jora- 
dores y en estos últimos tiempos figuraba como Presiden- 
te de Honor de la Subcomisión de Vacuna^ ayudando muy 
de veras á la administración del precioso preservativo de 



ACAD MIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 37 

la viruela. Torturado por pertinaz dolencia, hacía algún 
tiempo que no podía ayudarnos en esta obra. La fortuna 
no le fué propicia en sus. últimos años, y muchas amargu- 
ras tuvo que apurar. 

¡Descanse en paz el ciudadano excelente y el estimado 
compañero! 



Motivo de congratulación tiene hoy esta Academia al 
daros la noticia de que ya cuenta en el Cementerio de 
Cristóbal Colón, con un espacio de terreno, suficiente para 
poder hacer allí reposar aquellos de sus miembros que así 
lo desearen. Cuenta en el cuartel N. E.. cuadro núm. 11, 
«•un 21 metros cuadrados de terreno, en el que se propo- 
ne construir un pequeño mausoleo. La Presidencia, una 
vez construido, se propone transladar allí los restos del 
profesor Gundlach, que tanto honró á este país y á esta 
Academia. 

Con este motivo, fueron tantas las atenciones y servi- 
cios ventajosos que hubo de proporcionarnos el Obispado 
de la Habana, que esta Academia, se creyó en el deber de 
nombra]' una comisión que diese las gracias al Sr. Obispo 
por las concesiones tan amplias a' nosotros prodigadas, y 
desde aquí se permite repetirle el testimonio de gratitud 
que le guarda por sus tan señaladas deferencias y aten 

('iones. 



Este año se ha administrado la vacuna a 7.") niños varo- 
nes y a 57 hembras. Se han revacunado 13 varones y 
5 hembras. Total, 150 sujetos; teniendo necesidad esta 
Corporación de dar las gracias más expresivas al doctor 
V. de la Guardia, que ha sido el que con tesón y constan- 
cia ejemplar la lia venido administrando, exclusivamente. 
Con su constancia y cuidadoso celo, el ha sido el apóstol 
propagador de tal beneficio. Por ello lo felicita cordial- 
mente esta Corporación, que siempre vive confiada en su 
no superado interés. 



38 ANALES DE LA 



Tenemos la satisfacción de anunciar que la publicación 
de nuestros ••Anales" que venía haciéndose muy atrasada. 
está hoy al día en lo que se refiere á nuestra diaria labor. 
Tan sólo nos faltan completar los años de 1902 y 1903, 
cuya publicación está muy adelantada para salvar la lagu- 
na que las necesidades de la fabrica del edificio y la, ca- 
rencia de fondos obligaron á realizar. 



En párrafo aparte, tenemos (pie hacer mención *de la 
fiesta científica de gran importancia, que se celebró en 
esta casa, el pasado año. Nos referimos al Primer Con- 
greso Médico Nacional (pie se inauguró el 20 de Mayo y 
cuyas sesiones ordinarias tuvieron lugar en los días subse- 
cuentes, 21. 22 y 23 del propio mes. Dichas sesiones fue- 
ron sumamente animadas y concurridas, sobradamente nu- 
tridas de trabajos por nuestros médicos, que de todos los 
puntos de la Isla aquí concurrieron á ofrecer su concurso 
al progreso de este país. 

La Academia se complace en haber ofrecido su casa 
para tal fiesta intelectual, que tanto habla en pro de nues- 
tra cultura y del amor á la ciencia. ¡Qué hermoso espec- 
táculo ofrecieron los médicos recorriendo nuestros salo- 
nes, aprestándose ;í las discusiones y esforzándose todos 
en favor de la ciencia médica de Cuba! ¡Qué buen ejem- 
plo hemos dado de nuestra cultura en esa gran fiesta! 



Voy á concluir, señores; pero no podemos ni debemos 
hacerlo, sin dirigir un ruego, pero muy fervoroso, al señor 
Presidente de la República de Cuba que nos honra presi- 
diéndonos esta noche. 

Señor: va hace varios año- que os venimos pidiendo 
la construcción de la parte de este edificio, que por haber 
estado en completa ruina, vos mismo ordenasteis su de- 
molición. 

Esperamos que os fijéis por un momento en e] estado 
en uue están nuestra Biblioteca v Museos; todo se echa- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 39 

rá á perder de seguir como esta' actualmente. Y éstos no 
pueden, no deben perderse, porque encierran tesoros, teso- 
ros científicos de gran valor. Confiamos, pues, que inte- 
reséis de las Cámaras el crédito preciso para esta obra en 
el presente afnf. Sería un acto de verdadera justicia en 
nuestro honor y en honor de la ciencia de este país si 
así lo hicieseis. Así lo esperamos de vos, en quien tanto 
se confía para el engrandecimiento y el progresode nues- 
tra República, por cuya felicidad hacemos votos. 



40 ANALES DE LA 



PROGRAMA DE LOS PREMIOS PARA EL ANO DE 1907 • 

Primero. — Premio Presidente Gutiérrez. Consistente en 
la cantidad de $400 oro español para el mejor estudio so- 
bre La composición química é investigación micrográfica 

V BACTERIOLÓGICA DE LAS AGUAS MINEROMEDICINALES MAS 
IMPORTANTES DE CüBA. 

Secundo. — Premios del Dr. Antonio de (¿unión y de 
Acosta. (a) Consistente en una medalla de oro al mejor 
trabajo de Fisiología práctica.— Tema libre. 

(b ) Consistente en ana medalla de oro al mejor traba- 
jo de Medicina legal, relativo a cuestiones propias de 
Cuba.— Tema libre. 

condiciones generales: 

Las Memoria- de los que aspiren ¡í los premios se reci- 
birán en la Secretaría de la Academia, calle de Cuba nú- 
mero 84 A, hasta las dos de la tarde del día 30 de Mar- 
zo de 1907. 

Deberán >rv inéditas; escritas en castellano, francés o 
insrlés: remitirse en pliego cerrado v lacrado con un lema 
en su cubierta. 

En otro pliego, también cerrado y lacrado se enviara' el 
nombre del autor, con el mismo lema de la Memoria en 
su cubierta. 

A los premios del Dr. Amonio de Górdon y de Acosta, 
pueden aspirar los Sres. Académicos. 

En la sesión solemne de 19 de Mayo de 1907 se efec- 
tuara la adjudicación de los premios a' los autores de las 
Memorias que resultasen premiadas, destruyéndose en ese 
acto los pliegos que contengan los nombres de los no 
agraciados. 



.U-A MOMIA l>K CIENCIAS DE I, A IIAUANA 41 

La disposición plexiíorme venosa en ios órganos de prehensión y sustentación (1 

POB EL 

Doctor José A. Presno y Bastiony 
(Sesión solemne del 19 de Mayo de 1906.) 



Sr. Presidente de la República. 

Señores: 

La designación que de ano de los Académicos hace él 

Sr. Presidente de la Corporación para leer el trabajo re- 
glamentario en la sesión solemne, si es honrosa siempre, v 
para mí constituye una distinción inmerecida, obliga gran- 
demente al que la acepta por la representación que se le 
confiere y por la selecta calidad del concurso cpie en todo 
tiempo ha realzado con su asistencia este acto, que aho- 
ra siempre preside el primer Magistrado de la República. 

Señores; Hoy día, el espíritu científico exije ante todo 
investigaciones. Obediente á este canon, prefiero expo- 
neros en mi trabajo un asunto de investigación personal 
que aparecerá sin duda árido y no desarrollar uno de esos 
temas que donosamente ridiculiza Caja] como inventados 
por la pereza misma: Concepto actual de.... Idea general.... 
Consideraciones acerca de... etc., y que con justicia deben 
irse relegando de las sociedades científicas. 

De esta manera obedeceremos también los sabios pre- 
ceptos de Mr. Billings. el eminente bibliotecario de Was- 
hington, á quien la tarea abrumadora de clasificar miles 
de folletos que exponían de diverso modo el mismo asun- 
to, ha hecho aconsejar á los publicistas científicos que 
obedezcan constantemente á las siguientes reglas: 

"l*. Tener algo nuevo que decir. 2 a . Decirlo. 3*. Callar- 
se en cuanto ya se ha dicho". 

En el transcurso de estos últimos años, el sistema veno- 
so del organismo humano durante largo tiempo inexplo- 
rado ó estudiado de una manera superficial, ha sido objeto 

(1) Extracto del trabajo. 



42 ANALÜS l»K LA 



de interesantes investigaciones que han venido a demos- 
trarnos cómo nuestros conocimientos, en este particular, 

eran incompletos. 

Ya las tesis de agregación de ( ¡hassaignac y de Verneuil, 

referíanse al sistema venoso en general, pero las investiga- 
ciones originales de Houzé de l'Aulnoit, en 1854, sobre 
las válvulas de las venas, agregaron á los hechos conoci- 
dos nn número tan grande de detalles importantes que se 
reconstruyó, por decirlo así, toda la historia anatómica. 
fisiológica y patológica rielas venas, sobre una base nueva. 

Parecía, después de la publicación de este trabajo que 
se había agotado la materia. No obstante, Jarjavav en 
1873, nos hizo conocer mejor el mecanismo fisiológico de 
las venas con su estudio de los conductos de seguridad. Su- 
cediéronse otros trabajos que se referían á regiones deter- 
minadas, como los de Le-Dentu. sobre las anastomosis ve- 
nosas, directas é indirectas del pie y de la pierna; de Tro- 
lard, sobre los senos y venas de la cavidad craneana; de 
Duret y de Quenu sobre las venas del recto; de Festal 
sobre las venas de la órbita; de Iledon. sobre las venas 
del encéfalo; de Walther sobre las venas del raquis, etc. 

Pero la descripción de las venas del pie — sobre todo de 
la planta, — ha sido durante largo tiempo esquemática: ba- 
la abrir los grandes tratados de anatomía, aun los más re- 
cientes, para comprobar la insuficiencia de sus datos. En 
lo que se refiere alas vena- de la mano, es necesario 
concluir que no son conocidas. Señálase la existencia de 
las venas dorsales de los dedos, de las interóseas dorsales 
de la mano, de la cefálica del pulgar, de la sálvatela del 
índice, del arco venoso del dorso de la mano. Las venas 
de la palma de la mano no se mencionan; parece que no 
existen. En fin, revisando la literatura médica, en Trata- 
dos, Monografías y Revistas especiales, ni siquiera se en- 
cuentra una lámina que represente á estas últimas. Yo os 
ofrezco aquí una preparación natural. 

Al Dr. Lejars, Profesor agregado de la Facultad de Pa- 
rís y Cirujano de los Hospitales, corresponde el mérito de 
haber demostrado, inyectándolos, los orígenes del sistema 
venoso, con su original proceder de la doble inyección de 
materias colorantes, descubriendo así en la planta del pie 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 43 

una red venosa subcutánea, tan intrincada que la ha desig- 
nado con la expresión tan gráfica como pintoresca de 
plañí illa venosa. 

Aquí se la observa, en esta preparación hecha por uno 
de mis discípulos de la Facultad de Medicina; el proceder 
de la doble inyección de venas por arterias, es el que nos 
ha permitido también á nosotros, demostrar la perfecta 
homología que desde este punto de vista existe entre la 
mano y el pie. 

He aquí la técnica de invección del sistema venoso, por 
sus orígenes mismos, base de nuestros nuevos conocimien- 
tos sobre el asunto, tal como la describe su autor en la 
nota presentada á la Academia de Medicina de París, el 
25 de Septiembre de 1898. 

"Tengo el honor de presentar á la Academia de Medi- 
cina dos ejemplares de un nuevo método de inyección de 
venas. 

"La existencia de las válvulas que impide toda inyección 
centrífuga, ha hecho incompleto hasta ahora el estudio de 
los orígenes venosas. Por un proceder laborioso, Bource- 
ret había llegado á inyectar las venas á pesar de las- vál- 
vulas, pero no obtenía de este modo sino piezas incom- 
pletas. 

' 'Inyectar las venas por las arterias: tal es el método que 
siguiendo los consejos de mi maestro Farabeuf, he tratado 
de aplicar como el único que permite la inyección total 
del sistema venoso. 

"Nuestras masas ordinarias de sebo y de gelatina, pasan 
en parte á las venas, si el miembro es calentado suficien- 
temente, pero la gelatina y el sebo penetran solos, el co- 
lor pulverulento y de grano voluminoso no franquea la 
red capilar. 

"Era necesario por tanto una materia colorante soluble 
en los cuerpos grasos. 

"La raíz de orcaneta, de cúrcuma, de otras raíces, con- 
tienen sin duda tales principios colorantes; la orcaneta da 
un hermoso color rojo, la cúrcuma un color amarillo que 
se disuelve en la' cera y el sebo, que no se difunden, que 
resisten á la desecación, que se prestan muy bien, en una 
palabra, para la inyección de investigación. 

TUMI) XLIII. 6. 



44 ANALES DE LA 



•'He aquí la técnica que debe seguirse: Dos masas serán 
preparadas, la primera de color soluble (orcaneta ó cúr- 
cuma), la segunda de color pulverulento (amarillo de cro- 
mo, bermellón), } T las dos inyectadas por la arteria prin- 
cipal, una después de otra. 

"Empléanse el sebo y la cera en las proporciones ordi- 
narias. Se echa en la masa fundida y caliente la raíz de 
orcaneta: al instante, el color rojo se difunde, sin que la 
ebullición sea necesaria. La cantidad de raíz debe de va- 
riar según la intensidad del tinte que se obtenga, pudien- 
do hacerse tan teñida como se quiera. En seguida se 
pasa á través de un lienzo. 

u La pieza debe calentarse largo tiempo, 4 ó 5 horas, en- 
tre 40° y 50 c ; la inyección se hace en el baño. 

"Por la arteria se empuja primero la masa de orcaneta; 
cuando la resistencia al pistón se hace sensible, se detiene. 
En seguida, siempre por la arteria, se inyecta la segunda 
masa, y esta vez precisa largo tiempo prolongar el es- 
fuerzo. 

u Lo que pasa en esta doble maniobra es fácil de com- 
prender. La masa de color soluble franquea libremente los 
capilares y penetra hasta las venas en el sentido de la co- 
rriente sanguínea; inyectada por encima la masa de color 
pulverulento la empuja adelante y la rechaza toda hacia 
el sistema venoso, deteniéndose ante la barrera capilar; 
todo el sistema venoso y todo el sistema arterial se en- 
cuentran así llenos de una vez y diferentemente colo- 
reados". 

Este método tan sencillo como ingenioso es el que nos 
ha revelado la existencia de los ricos plexos venosos de 
la planta del pie (jplantilla venosa de Lejars) y de la pal- 
ma de la mano, que por analogía designaré con el nom- 
bre de guante venoso. Esta última disposición, el plexo ve- 
noso palmar, cuya preparación presento, no se encuentra 
descrita ni figurada en ningún tratado. Antes que nos- 
otros, sólo Thibaudet, en su Tesis de París, Venas de I" 
mano ¡i del antebraza, lo describe y dibuja concienzuda- 
mente. 

El mismo Lejars ha inyectado y disecado la planta del 
pie del avestruz, del elefante, las patas del kanguro. La 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA -4-.") 

misma disposición plexiforme venosa ha encontrado en 
todos ellos. En el kanguro cuya deambulación es tan ca- 
racterística, la riqueza del plexo es mayor, no al nivel de 
la mano y del pie, que no son sus verdaderos órganos de 
sustentación y del salto, sino al nivel de su largo tarso. 
En el atlas de Bouley se han descrito ya los plexos venosos 
de la pata del caballo. Y, en fin, en ese nuevo órgano que 
en nosotros crea la mutilación quirúrgica, el muñón de 
los amputados, sus nuevas funciones entrañan también el 
desarrollo del plexo venoso pericicatricial, muy bien estu- 
diado por Lejars. 

En esta disposición plexiforme, Sucquet pretendía ver 
comprobada su teoría de los vasos ó conductos derivativos. 
Pero Sucqnet no disponía del procedimiento técnico de 
inyección que hemos descrito y que nos permite asegurar 
que sólo son aparentes las disposiciones descritas por ese 
autor, pues nunca hemos encontrado una verdadera con- 
tinuidad entre una arteriola y una vénula. 

Una doble función desempeñan estos ricos plexos ve- 
nosos de la mano y del pie: son verdaderos órganos de 
calorificación cutánea para la superficie plantar y palmar; 
auxilian la circulación venosa por los movimientos, las 
presiones y los roces repetidos, á los que incesantemente 
se hallan sometidos la planta del pie y la palma de la 
mano. 



46 ANALES DE LA 



SESIÓN FRUSTRADA DEL 8 DE JUNIO DE 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 
Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De número. — Dres: D. Hernando Se- 
guí, J. Le-Roy, E. Pardiíias, M. Ríuz Casabó. 

Por lo desapacible del tiempo no pudo reunirse el quorum regla- 
mentario y por tanto no se realizó la sesión. Se acordó citarla 
nuevamente para el día 12 del corriente mes. 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 12 DE JUNIO DE 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De número. — Dres:E. Acosta, G. Be- 
nasach, A. Betancourt, I. Calvo, A. Górdon Bermúdez, D. Her- 
nando Seguí, J. Le-Roy, F. Méndez Capote, F. Paradela, J. Pres- 
no, P. Valdés Ragúes. 

Leídas las actas de las sesiones pública ordinaria del 23 de Abril 
y solemne del 19 de Mayo, fueron aprobadas. 

La Secretaría dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Juzgado de instrucción del Centro, solicitando 
informe en causa n.° 254, de 1906, por violación durante el hipno- 
tismo. 



ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 




Dr. Domingo Fernández Cubas. 

f 11 de Junio de 1906. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 47 

Del mismo, recordatorio de lo anterior. 

De la Secretaría de Gobernación, escrito n." 8706, sobre prepa- 
rados farmacéuticos. 

Del Dr. Erastus Wilson, suplicando á la Academia, como la más 
alta representación científica del país, que adóptela actitud más 
necesaria para reunir todas las individualidades médicas que figu- 
ran en el Congreso Nacional al objeto de obrar mancomunada- 
mente para inaugurar el movimiento oficial y práctico hacia la 
construcción de las alcantarillas para el drenaje del terreno de la 
ciudad y de las cloacas de drenaje de los domicilios de la misma. 

Del Juzgado de 1. a Instancia é Instrucción de Güines, solici- 
tando informe en causa por homicidio frustrado. 

Del mismo, recordatorio de lo anterior. 

De la Junta Superior de Sanidad, solicitando copia del informe 
emitido por el Sr. Francisco Paradela, acerca déla contaminación 
de los ríos por los mostos de los ingenios y alambiques. 

Salida. — A la Secretaría de Gobernación, remitiéndole informe 
aprobado en 27 de Abril acerca de preparados farmacéuticos. 

A la Secretaría de Hacienda, id., id., id., sobre alcoholes. • 

Al Dr. Jorge Le-Roy, nombrándolo ponente en causa del Juz- 
gado del Centro, por violación durante el hipnotismo. 

Al Dr. Guillermo Benasach, id., id., en la id. del Juzgado de 
Güines por homicidio frustrado. 

El Sr. Presidente hace presente que esta sesión se celebra esta 
noche, por no haberse podido reunir el quorum reglamentario el 
día 8, para cuya fecha se citó oportunamente' y en vista de la ur- 
gencia del informe varias veces reclamado por el señor Juez de 
instrucción del distrito del Centro, y enseguida añade lo siguiente: 

Señores: Tengo la pena de comunicaros el fallecimiento del 
Académico de número, nuestro querido compañero el Dr. Domin- 
go Fernández Cubas. Con él desaparece el anciano decidor á cuyo 
derredor departíamos alegremente, antes de empezar nuestras ta- 
reas; el amigo de los estudiantes, por quienes expuso su vida en 
época luctuosa de nuestra Historia; el colega desinteresado y co- 
municativo que todos echaremos de menos y á quien despedimos 
con tristeza y afecto, pues, su sepelio fué una verdadera manifesta- 
ción de duelo de todas nuestras clases sociales. 



48 ANALES DE LA 



Como homenaje ¡i su memoria queda suspendida la sesión de 
esta noche después de la lectura y discusión del informe antes 
citado, cuya evacuación no puede ser pospuesta. 

En tal virtud concede la palabra al Dr. Jorge Le-Roy quien lee 

UU INFORME SOBRE VIOLACIÓN DURANTE EL HIPNOTISMO cuya po- 
nencia le había sido encomendada, y en el cual, después de consi- 
deraciones históricas y de analizar uno por uno los particulares 
que se consultan en las cuatro preguntas formuladas por el Juzga- 
do consultante, presenta las conclusiones del mismo, fundamenta- 
das en hechos clínicos y experimentales. 

Concluida esta lectura el señor Presidente pide al Dr. Le-Roy 
vuelva á leer la segunda conclusión de su informe. 

El Dr. Le-Roy le dá lectura y lo explica con amplitud, con lo 
que queda satisfecho el Dr. Santos Fernández. 

El Dr. Hernando Seguía expone después que con los trastornos 
anestésicos que se observan en las partes genitales de algunas his- 
téricas, se explica suficientemente que la virginidad puede ser per- 
dida sin tener conciencia la mujer. Pero que así mismo considera 
que la desfloración ocasiona una sensación de quemadura, una 
molestia al andar, que bastan para que la mujer se dé cuenta de 
ello al despertar. 

El Dr. Méndez Capote hace notar que se ha confundido en el 
informe la desfloración y la violación, cosas sobre las cuales debie- 
ra insistirse á fin de ser bien diferenciadas. 

El Dr. Górdon expone que en estos casos de hipnotismo todo 
parece depender de la excitabilidad nerviosa de la mujer por una 
parte y de la otra de la acción del hipnotizador, entendiendo así 
mismo que la mujer podrá olvidar por completo todo lo sucedido 
en un caso de violación, con tal que el hipnotizador sepa previa- 
mente sujerirle tal amnesia. Afirma también que hasta las he- 
morragias, pueden ser contenidas por sólo la acción del hipnotis- 
mo, y refiere el caso de la extracción de un molar sin la pérdida 
de una sola gota de sangre, por sujestión previa que él hiciera á 
la paciente. 

Este es un hecho que ajmrece dudoso para el Dr. Santos Fer- 
nández. 

El Dr. Le- Roy agradece á los Dres. Méndez Capote, Hernando Se- 
guí y Górdon sus observaciones, extendiéndose en lo relativo alas 
manifestaciones del Dr. Górdon haciendo algunas consideraciones 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 49 

sobre el dermografismo y leyendo, por último, las conclusiones del 
informe que fueron aprobadas por unanimidad. 

Con lo que cumpliendo lo acordado anteriormente se terminó 
la sesión, transladándose los señores Presidente y Secretario á la 
morada délos familiares del Dr. Cubas, á fin de darles el pésame en 
nombre de esta Academia. 



VIOLACIÓN DURANTE EL HIPNOTISMO 

INFORME MÉDICO LEGAL (1) 
POR EL 

DR. JORGE LE-ROY Y CASSÁ 



(Sesión del 12 de Junio de 1906.) 

Desde el año 1890 en que el Dr. Raimundo de Cas- 
tro (2) emitió su dictamen en la consulta que acerca del 
hipnotismo como tratamiento formuló el Gobierno General 
de la Isla, hasta hoy, que sepamos, no se ha presentado 
oportunidad en esta Academia de ocuparse de tan intere- 
sante cuestión. 

Los asuntos médico legales que han sido sometidos á 
su deliberación puede decirse que son tantos cuantos son 
los problemas en que el médico tiene que intervenir para 
ayudar á la justicia en el esclarecimiento de los hechos 
constitutivos de delito, pero hasta el presente no se le ha- 
bía presentado ningún caso en que tuviera que ocuparse 
del hipnotismo como medio de realizar un acto delictuoso. 

Si siempre la misión del médico legista es de suyo im- 
portante y exige, á más de los conocimientos especiales, 
seria meditación y estudio detenido del caso consultado, 

(1) Aprobado por la Comisión de Medicina Legal en 7 de Junio y 
por la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana 
en su sesión del 12 de Junio de 1906. 

(2) El hipnotismo como tratamiento. ¡Su empleo en nuestros hospi- 
tales (S. 13 Abril 1890). A. T. XXVI, p. 700. 



50 



ANALES DE LA 



nunca como en el presente se necesitan de aquellos estu- 
dios y de estas condiciones. 

El Sr. Juez de Instrucción del distrito del Centro de 
esta capital, con fecha 8 de Mayo próximo pasado se diri- 
ge á esta Academia para que le informe en la causa nú- 
mero 254 — 1906, seguida por violación de J. L. sobre los 
extremos siguientes: 

"Primero: si estando una persona curándose por el 
tratamiento del hipnotismo, logrado este estado y durante 
él, si el individuo que la hipnotizó puede hacer de ella 
todo lo que quiera, incluso si es una mujer, desflorarla, 
sin que ella se dé cuenta. 1 ' 

"Segundo: si obtenido el desfloramiento en este estado, 
al despertar puede la mujer darse cuenta inmediatamente 
de que ha perdido su virginidad." 

"Tercero: si perdida la virginidad en dicho estado de 
hipnotismo se producen las hemorragias naturales en es- 
tado de vigilia, ó si por el contrario por el mismo estado 
hipnótico no se producen dichas hemorragias. 11 

"Cuarto: si el hipnotizador conserva alguna influencia 
sobre el hipnotizado, aun después de despierto, de modo 
que haciendo disminuir la energía de su voluntad, pueda 
de él obtener lo que un extraño no obtendría, ni él mis- 
mo si no hubiera hipnotizado varias veces á esa persona, 
es decir, si en un enfermo sometido á ese tratamiento, hay 
disminución de voluntad en cuanto se relaciona con el 
individuo que le aplica el tratamiento frecuentemente 11 . 



Antes de entrar en el desarrollo de las cuestiones que 
nos son consultadas, sanios permitido fijar algunos puntos 
que, como otros tantos jalones, nos han de servir después 
para lijar el camino recorrido y no desviarnos tomando 
una falsa ruta. 

Las cuestiones múltiples que abraza el estado psíquico 
especial de los sujetos hipnotizados no pertenecen ya al 
dominio de lo extraordinario, sino que constituyen nn 
capítulo bastante bien estudiado de la psicología experi- 
mental. 

Los trabajos de Paracelso, en 1529, Glocenius (1608), 
Burgraeve y Van Helmont (1626), sobre el magnetismo 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 51 

animal; los de Roberto Fludd (1640) haciendo partir de 
la estrella polar el fluido magnético que atravesaba la 
tierra y se fijaba en los imanes, de los que el hombre era 
considerado como uno verdadero; las prácticas charlata- 
nescas de Mesmer (1766) llegando á magnetizar un árbol 
al fin de la calle Bondv en París; el descubrimiento en 
1784 por el marqués de Puységur del sueño sonambúlico 
v del poder (pie sobre sus enfermos ejerce el magnetiza- 
dor y el reconocimiento, por primera vez, en 1815 por 
Deleuze. de la amnesia (pie en la vigilia existe de lo ocu- 
rrido durante el sueño sonambúlico, constituyen el perío- 
do de lo maravilloso interpretado generalmente por el 
magnetismo animal. 

Con el áltate Faría cambian las doctrinas, y él concibe 
el hipnotismo tal como se acepta actualmente, es decir, 
residiendo en el cerebro del sujeto; pero no siendo bas- 
tante charlatán para resistir á las críticas y á las burlas de 
los incrédulos, fracasó en sus propé)SÍtos y fué considerado 
como un impostor (Croeq). Con motivo de la carta es- 
crita en 11 de octubre de 1825 por el Dr. Poissac á la 
Academia de Medicina de París, la Comisión formada por 
Odelon, Pariset. Marc, Burdin y Husson (ponente) recon- 
sideró los juicios emitidos, por los comisarios encargados 
por el Rey para estudiar de nuevo la cuestión del mag- 
netismo; de la discusión que motivó este informe nació' 
otra Comisión de la cual el mismo Husson fué nombrado 
ponente y cuyo informe emitido en 1831 comprende 30 
Conclusiones, en las que se explican claramente muchos 
fenómenos y se ve la sinceridad de los observadores; pero 
la enérgica oposición de Castell diciendo que u si esos he- 
chos fuesen reales, destruirían Jo mitad (Je Jos conocimientos 
fisiológicos" y que "sería peligroso propagar dichos hechos 
por la impresión", hizo retardar los estudios emprendidos. 
Vuelve á pedirse en 1837 á la Academia autorización, por 
el doctor Berna, para experimentar delante de sus miem- 
bros, en sujetos que tenía á su disposición, y mostrarle 
hechos concluyentes en favor del magnetismo. La Comi- 
sión nombrada esta vez, enemiga encarnizada ele estos pro- 
blemas y cuyo ponente era Dubois, dio un informe com- 
pletamente desfavorable, que por sus frases duras provocó 

TOMO XLIII. 7. 



52 



ANALES DE LA 



la indignación de Husson quien le reprochó kk el descuidar 
voluntariamente todo lo que pudiera ponerlo en el cami- 
no de la verdad, el desnaturalizar lo que no podía destruir 
y el mentir descaradamente" — nuevas peticiones y nuevas 
negativas se siguieron á esta discusión hasta que por fin 
en 1839 Double propuso cerrar para siempre toda discu- 
sión sobre esa materia y la Sabia Asamblea votó la propo- 
sición según la cual "no se respondería más á peticiones 
de esta naturaleza" (Crocq). 

En 1841, James Braid, de Manchester, volvió sobre las 
ideas del abate Faría y modificando sus primeras concep- 
ciones puramente físicas consideró la hipnosis como pura- 
mente sugestiva y negó la posibilidad de las sugestiones 
criminales; las doctrinas de este sabio fueron propagadas 
en los Estados Unidos por Grimes bajo el nombre de elec- 
tro-biología y estudiadas de nuevo en 1850 en Inglaterra 
por Darling, Bennet, Simpson, Carpenter y Holander, y 
en 1860, en Francia, por Durand que trató de darle una 
explicación fisiológica y por el profesor Azan que insistió, 
en París, sobre todo en la anestesia de los sujetos hipno- 
tizados. En 1866, Mesnet hizo un curioso estudio sobre el 
sonambulismo patológico y Liebault publicó la obra que 
sirvió de base á las doctrinas de la Escuela de Nancy; en 
1874, Dechambre no veía en las prácticas hipnóticas más 
que ''mentira, mala fe y necia incredulidad 7 '; en 1875, Ri- 
cher se convenció de la realidad de los fenómenos hipnó- 
ticos y se declaró partidario del Braidismo, pero es nece- 
sario llegar á Charcot (1882) y á Bernheim (1884) á Lié- 
geois y á Pitres en Francia; á Ileidenhain en Alemania; á 
Ladame y Yung en Suiza para asentar sobre bases perfec- 
tamente científicas los conocimientos en que descansan 
hoy los variados é interesantes problemas del hipnotismo 
y la sugestión y los que en las órdenes filosófico, jurídico, 
social y moral de ellos se desprenden. 

Los estudios de Pedro Jannet sobre el automatismo psi- 
cológico; los muy interesantes sobre el desdoblamiento del 
centro psíquico superior y de las zonas poligonales del 
automatismo, realizados por el profesor Grasset de la Es- 
cuela de Montpellier, el desdoblamiento de la memoria 
estudiado por Mesnet, valiéndose del esquema del doctor 



ACADMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 53 

Azam, en el que se demuestra la existencia del estado se- 
gundo representado por las crisis hipnóticas con las per- 
turbaciones psíquicas que le pertenecen (de las que el so- 
nambulismo es la más importante manifestación) y los la- 
zos que unen estos estados segundos ó sonambulicos, abso- 
lutamente independientes del estado normal ó condición 
primera del sujeto, son otros tantos problemas que nos 
permiten resolv r er muchas de las cuestiones que, sin ellos 
parecerían absolutamente irresolubles. 

He dado, quizas, demasiada extensión á esta ojeada 
histórica, pero lo he hecho para demostrar con la ense- 
ñanza de los sucesos pasados las vicisitudes porque han 
atravesado las interpretaciones de fenómenos que muchos 
de ellos escapan todavía á la penetración de nuestras neu- 
ronas cerebrales. 

También se hace necesario fijar bien el papel del perito 
en los asuntos hipnóticos para que poruña falsa interpreta- 
ción no se extravíe el juicio de los magistrados llamados á 
juzgar en causas de esta naturaleza. 

El médico abordará el estudios de estas cuestiones con 
una gran reserva y una prudencia extrema. No aceptará 
sino los hechos bien comprobados y sn examen tendrá por 
fin establecer en qué medida el sujeto es sensible á la ac 
ción hipnótica; estudiará muy particularmente el estado de 
la memoria y de las sensiblidades periféricas y no olvida- 
rá que su examen no ha de limitarse sólo al sujeto hipno- 
tizado, sino que lo ha de extender al hipnotizador: tenien- 
do siempre presente las causas (simulación, chantaje, etc.) 
que lo puedan inducir al error. Sentadas estas premisas 
abordemos el estudio del asunto sometido á la delibera- 
ción de la Academia. 



Dice el Juzgado consultante en su primera pregunta: 
"Si estando una persona curándose por el tratamiento 
kW del hipnotismo, logrado este estado y durante él, si el 
"individuo que la hipnotizó puede hacer de ella todo lo 
"que quiera, incluso si es una mujer desflorarla, sin que 
"ella se de cuenta... 1 ' 

Para responder mejor á esta pregunta dividámosla en 



54 ANALES DE LA 



dos partes, lo que facilitará considerablemente nuestra 
tarea: refiérese la primera á una persona que se está cu- 
rando por el hipnotismo y que llega á este estado; y la se- 
gunda si durante dicho estado el hipnotizador tiene do- 
minio bastante sobre la hipnotizada para realizar todos los 
actos que se le antojen, incluso la desfloración si se trata 
de una mujer. 

Cualquiera que sea la Escuela que siga, de las dos en 
que se divide la ciencia actualmente, es decir, la de Nan- 
cy con Bernheim á su cabeza, que acepta que todos los 
sujetos son hipnotizables, ó la de París, con Charcot á su 
frente, que no acepta más que á los histéricos como suje- 
tos hipnotizables, para nuestro caso particular el resulta- 
do es el mismo pues se trata de una persona que se está, 
curando por el hipnotismo, y nadie se cura en salud; por 
consiguiente, podemos, desde luego, concluir que se trata 
de un enfermo y de un enfermo hipnotizable, pues así lo 
da á entender la pregunta del Juzgado. 

Insistimos en este particular porque de todos los que se 
ocupan en estos asuntos es bien conocida la facilidad de 
las auto-sugestiones histéricas y sus consecuencias en un 
peritaje médico legal; siendo el primer deber del perito 
el ponerse él mismo á cubierto, mediante un estudio de- 
tedido y cuidadoso del sujeto hipnotizado, para compro- 
bar si realmente se trata de este estado ó de una simula- 
ción ó superchería realizada con otro fin. 

Demostrado, siempre por el estudio del caso particular, 
que no se trata de una simulación, sino de un verdadero 
caso clínico, importa conocer á qué grado ha llegado el 
sueño hipnótico, si se trata de una letargía, de una cata- 
lepsia ó del verdadero sonambulismo provocado ó si por 
el contrario se quiere atribuir al hipnotismo lo que no le 
pertenece, es decir, que se trata de un síncope, de una 
idiocia, de una demencia completa, ó lo que es lo mismo 
de un estado físico ó mental en que el ser, privado de ac- 
tividad, es incapaz de saber, de comprender, de defender- 
se, como si estuviese bajo la influencia de un narcótico, 
como el éter ó el cloroformo, por ejemplo. 

Nada de esto sabemos en el caso actual, porque el Juz- 
gado hace la pregunta en tesis general y, por consiguien- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 00 

te, en tesis general tenemos que responderle; pero insis- 
tiendo una vez más en que para juzgar de un caso particu- 
lar hay que conocerlo en todos sus detalles, porque, así 
como el inmortal clínico Trousseau demostró que, no hay 
enfermedades sino individuos enfermos, así también, no 
hay hipnotismos y sugestiones sino individuos hipnotiza- 
bles ó sugestibles, que para el caso es lo mismo — puesto 
que el hipnotismo no es más que la sugestión, en una ú 
otra forma, de la imagen del sueño. 

La segunda parte en que hemos dividido la respuesta 
de la primera pregunta, es mucho más fácil de resolver, 
pues aquí abundan los hechos y la concordancia de los 
autores es unánime; pues como dice Mesnet: "no se en- 
contrará sonámbulo que no acepte todas las sugestiones 
kk que queráis hacerle, todos los actos que os plazca impo- 
ll nerle' 1 llegando en seguida á la siguiente conclusión: 
u Que la voluntad del hipnotizado es más aparente que 
"real; que no es sino una voluntad frustra, incapaz de 
"mantenerse en frente de un experimentador que sepa 
"querer y ordenar" (1). 

Una mujer en estado de letargía ó de catalepsia puede 
ser violada sin resistencia, sin conocerlo cuando despierte 
de su estado hipnótico y aun sin saberlo jamás, á menos 
que un embarazo no venga á descubrirle el ultraje de que 
ha sido víctima. 

Gilíes de la Tourctte piensa que la posesión de una mu- 
jer en el sonambulismo hipnótico no puede tener lugar 
sin su consentimiento, haciéndose el hipnotizador amar por 
ella como sucedería cediendo á los deseos de aquél en el 
estado normal. Tal es el caso de Bellanger, en que la mu- 
jer durante el sonambulismo realizó el deseo concebido y 
desenvuelto en ella durante el estado de vigilia. Pero hay 
que tener en cuenta que, de acuerdo con la Escuela de 
Naney, todo es sugestión en el hipnotismo y es fácil al su- 
gestionador sugerir esa misma pasión que necesita para 
realizar su obra criminal. 

(1) Mesnet. Outrages a la pudeur. Violences sur les organes sexuels 
de la femme dans le sonarnbulisme provoqué et la fascination. Etude 
médico légale. París, 1894, pág. 253. 



56 ANALES DE LA 



El caso de Castellan Timoteo, comunicado por el doctor 
J. Roux al Profesor Tardieu (1) en el que aquel vagabun- 
do hipnotizó á la infeliz labriega Josefina Hughes y ade- 
más de haberla arrastrado consigo, gracias á la sugestión 
ejercida-, á través de varios lugares comarcanos haciéndola 
juguete de sus caprichos, abusó repetidas veces de ella, 
es demasiado conocido de todos para que nos detengamos 
en detallarlo, pero prueba lo que venimos afirmando. 

El caso de la llamada Margarita A... (2) de 18 años, 
que creyéndose enferma se hacía conducir por su herma- 
na menor á casa del nombrado C, que ejercía en Marse- 
lla la profesión de magnetizador y al que visitaba después 
diariamente hasta que al cabo de cinco meses, encontrán- 
dose embarazada, entabló demanda contra dicho indivi- 
duo, es otro caso que demuestra lo que venimos tratando 
y que sirvió para que Devergie contestase á Coste y Bro- 
quier: "Yo creo que una muchacha de 18 años, puede en 
tesis general, haber sido desflorada y hecha madre contra- 
riamente á su voluntad, en el sueño magnético 1 '. 

El caso en que intervino Brouardel (3) es por demás 
instructivo. Se trata de una mujer joveu que va, con su 
madre, á la consulta del dentista Levy, quien manifestó 
que para el tratamiento de la dolencia dentaria, tenía que 
comenzar por un examen genital; á lo que accedieron ma- 
dre é hija. Levy consumó el coito en presencia de la ma- 
dre, que se hallaba en la misma habitación, sin que ésta 
lo advirtiera. El acusado confesó que los actos sexuales 
se realizaban siempre con el consentimiento de la mucha- 
cha, lo que ésta negó con gran entereza, que en cada se- 
sión perdía el conocimiento durante algún tiempo y que 
al despertar había sentido dolor en sus órganos genitales, 
pero sin guardar conciencia de lo que había ocurrido. El 
embarazo fué el resultado de estas relaciones. La investi- 
gación médica demostró que la querellante no había sido 
anestesiada con el cloroformo, éter, etc., pero que, pro- 
fundamente histérica, no era difícil dormirla con la simple 



(1) Estude méd-lég sur les attentats aux moeurs. Taris 1867. pág. 81. 

(2) Gazzette des Hópitaux 1858, n.° 106. 

(3) Relation méd-lég de l'affaire Levy. Ann. de Hvg. pub. et de Méd- 
lég. 1879. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA O i 



oclusión de los párpados. Sumida en el sueño nervioso. 
no era ilógico admitir que sufriese los atentados lúbricos 
del dentista Levy, quien fué condenado á diez años de 
presidio. 

El caso de Dyce, relatado por Macario (1) el del doctor 
Ladame, de Néufchátel (2) el de Marville (3) etc.. son 
con los anteriores, suficientes para demostrar la posibili- 
dad del hecho y su conocimiento por los tribunales de 
justicia; pero si éstos no fuesen aun bastantes, podemos 
añadir los casos de Auvard y de Mesnet, relativo- ;í 
partos y á operaciones quirúrgicas realizadas durante el 
sueño hipnótico, los que demuestran no sólo la pérdida de 
la sensibilidad de los órganos genitales, sino de la amne- 
sia en la vigilia de lo pasado en el período hipnótico. 

En los individuos hipnotizados no sólo están alteradas 
las facultades superiores del espíritu, memoria, voluntad, 
inteligencia, sino también las sensaciones. La piel y las 
mucosas pierden su sensibilidad, la anestesia y la analge- 
sia que no eran sino parciales, se totalizan, salvo algunas 
zonas hiperestesiadas que pueden persistir ó aparecer (zo 
ñas hipnógenas). 

Los hechos antes citados y los de exámenes digitales. 
con el spéculum. taponamientos, cauteraciones y opera- 
ciones efectuadas en la esfera genital durante el sueño hip- 
nótico, son nuevas pruebas de la anestesia de la mucuosa 
genital, y, por consiguiente, de la mayor facilidad de la 
realización del acto carnal. 

Dice la segunda pregunta: 

••Si obtenido el desfloramiento en ese estado, al des- 
pertar puede la mujer darse cuenta inmediatamente de 
•'que ha perdido su virginidad". 

Acabamos de ver. en la pregunta anterior, las altera- 
ciones de la sensibilidad de la piel y de las mucosas (pie 
acompañan á los estados hipnóticos y también hemos po- 
dido apreciar por la relación de los casos clínicos citados 
(pie, en casi todos dios, las mujeres han descubierto su 



ti) Edimburg. Philosof. Trans. 1853. 

(2) Taylok. Trat. de méd. leg. T. II. pág. 783. 

(3) Vibert, Trar. de med. leg. T. II. púa-. 375. 



58 ANALES DE LA 



desfloración por el hecho del embarazo, aunqne en algu- 
nos se citan las molestias y dolores acusados al nivel de 
los órganos genitales; lo que nos hace pensar que muchas 
veces la mujer no puede inmediatamente darse cuenta del 
atentado de que acaba de ser víctima, tanto más si el hip- 
notizador le ha sugerido la amnesia completa del acto 
realizado y la ha completado con la sugestión de la insen- 
sibilidad en sus órganos genitales y de que no los explo- 
rase. Pero, por otra parte, si estas circunstancias no se 
han cumplido, y la mujer es un poco cuidadosa de su per- 
sona, al despertar del estado hipnótico en que la han su- 
mido, no dejará de encontrar huellas en sus vestidos y en 
los objetos que la rodeen, que la lleven al camino de las 
investigaciones. Efectivamente, en toda desfloración hay, 
amas de las manchas de sangre producidas por el trau- 
matismo del coito (generalmente) manchas del semen de- 
rramado que puede quedar sobre las piezas de la indu- 
mentaria femenina. Si una mujer se encuentra que en su 
camisa existen manchas de sangre y de otro líquido (pie 
probablemente desconoce, y todo esto acompañado de 
dolores en sus órganos sexuales, ¿que de particular tiene 
que ella misma los investigue ó haga participante á algu- 
no de sus familiares de aquel hecho insólito para clin. 
aun cuando desconozca en lo absoluto su verdadera etio- 
logía? 

Es de advertir, sin embargo, para que la justicia no 
tome un camino errado, que los signos de la desfloración 
no siempre son constantes y que hay que buscarlos muy 
poco tiempo después de consumada, porque siendo fuga- 
ces en su aparición, desaparecen fácilmente y dejan la duda 
en el ánimo del perito más experto. Yo recuerdo toda- 
vía el caso de una mujer á cuyo parto asistí en la Clínica 
de Paula, siendo aun estudiante, y cuyo himen se conser- 
vaba en el momento en que la, cabeza del feto se apoyaba 
sobre el suelo perineal. 

Dicela tercera pregunta: 

u Si perdida la virginidad en dicho estado hipnótico se 
•'producen las hemorragias naturales en estado de vigilia, 
tl ó si por el contrario por el mismo estado hipnótico no se 
''producen dichas hemorragias". 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 59 

Nada nos dicen los autores sobre este asunto particu- 
lar, pero podemos inferirlo del estudio de los hechos qui- 
rúrgicos y obstétricos, así como de las observaciones rea- 
lizadas por los fisiólogos sobre el estado de la respiración 
y de la circulación. 

En las trece observaciones que cita Auvard (1), no ha- 
ce notar nada de particular con respecto á las hemorra- 
gias que han tenido lugar durante el parto y el alumbra- 
miento, como si se tratase de mujeres en el estado nor- 
mal, igual sucede con el caso citado por Mesnet (2), en 
que no ocurrió nada de anormal ni en el parto ni en el 
alumbramiento. Nada dice tampoco en el caso de cisto- 
cele vaginal operado por el profesor Tillaux, relativo á la 
hemorragia que acompañare la operación, que, como sa- 
bemos, es de las más sangrientas, precisamente por la ri- 
queza vascular de la zona en que se opera y, sobre todo, 
por la disección lenta y delicada que se necesita llevar á 
cabo. 

Hasta aquí los actos que se realizan directamente en la 
zona genital, ya espontáneos ya quirúrgicos. Veamos aho- 
ra lo que dicen los fisiólogos y los hipnotistas respecto á 
la influencia del hipnotismo sobre la circulación. 

Tamburini y Seppilli han comprobado por medio del 
pletismógrafo de Mosso que durante la letargía los vasos 
se dilatan y por el contrario se contraen durante la cata- 
lepsia. Richer no ha podido encontrar ninguna modifica- 
ción en la frecuencia del pulso entre la letargía, la cata- 
lepsia, el sonambulismo y el estado de vigilia. Liébault 
cree que, durante el sueño profundo, en que la atención 
concentrándose en el cerebro produce una disminución 
de las funciones de la vida nutritiva, la circulación se ha- 
ce más lenta al igual que la respiración y que el abati- 
miento de la temperatura general. 

Bernheim dice: "la respiración es regular y calma, el 
pulso es normal". 

Sánchez Herrero, de Madrid, respondiendo tí la pre- 



(1) Travaux d' obstétrique. — L'hypnotisme et la suggestion en obs- 
tétrique, T. I, pág. 247. 

(2) Loco citato, pág. 154. 
tomo xliii. — 8. 



60 ANALES DE LA 



gunta formulada por Crocq (1), de Bruselas, sobre si exis- 
ten modificaciones de la respiración y la circulación? con- 
testa: "no, al menos como fenómeno constante, algunas ve- 
ces se aceleran' 1 . Azam, de Burdeos, respondiendo a las 
mismas preguntas, dice: "me ha parecido que el pulso era 
más rápido y la respiración más frecuente, pero estas va- 
riaciones son poco importantes". 

Beaunis ha podido acelerar ó retardar, por sugestión, 
los movimientos cardiacos, comprobados con el esfimó- 
grafo de Marey, aplicado en la radial izquierda de Elisa 
F.... y cuyos resultades consigna el profesor Crocq en 
su obra L'hypnotisme scientifique (2). 

De lo anteriormente transcripto se deduce que no su- 
friendo, normalmente, ninguna perturbación la función 
circulatoria durante el sueño hipnótico, ni en el momento 
del retorno al estado normal del sujeto, las hemorragias 
naturales del estado de vigilia pueden producirse duran- 
te la violación ejecutada en estado de hipnotismo. 

Por último la cuarta pregunta demanda de nuestros co- 
nocimientos lo que sigue: 

u Si el hipnotizador conserva alguna influencia sobre el 
"hipnotizado, aun después de despierto, de modo, que 
"haciendo disminuir la energía de su voluntad, pueda de 
"él obtener lo que un estraño no obtendría, ni él mismo 
"sino hubiera hipnotizado varias veces á esta persona, es 
"decir, si en un enfermo sometido á este tratamiento, hay 
"disminución de voluntad en cuanto se relaciona con el 
"individuo que le aplique el tratamiento frecuentemente 1 '. 

La misma pregunta, muy amplia y detallada al pare- 
cer, nos concreta al punto particular del estado de la vo- 
luntad del sujeto hipnotizado. Ya hemos dicho con Mes- 
net, y volveremos á repetirlo: "que la voluntad del 
"hipnotizado es más aparente que real, que no es sino una 
"voluntad frustra, incapaz de mantenerse en frente de un 
"experimentador que sepa querer y ordenar". 

Por regla general, y salvo casos raros de fascinación, co- 
mo el que cita el mismo Mesnet de la muchacha que en el 

(1) L'hypnotLsme scientifique. 1900. 

(2) Pág. 140. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA fil 

ómnibus que conduce á Batignolles se encontró á un su- 
jeto á quien involuntariamente siguió y á quien involun- 
tariamente también filé á entregarse tres días más tarde 
en el momento y lugar que le había ordenado, las expe- 
riencias de hipnotización no se realizan d'emblée, sino que 
tienen lugar en etapas sucesivas, en cada una de las cua- 
les el hipnotizador adquiere más poder sobre la persona 
hipnotizada, llegando e'sta á perder de tal modo su vo- 
luntad y á obedecer tan ciegamente á la del hipnotizador 
que aun en el estado de vigilia, sólo con recordar las ór- 
denes de aquél, cae en estado de hipnosis por verdadera 
auto-sugestión y realiza lo que se llaman las sugestiones 
post hipnóticas. Dicho se está que de esta concepción se 
deduce que el hipnotizador habitual tiene sobre el sujeto 
en experiencia una potencial de actividad mucho mayor 
que la que puede tener cualquiera otra persona que se en- 
tregue á las mismas prácticas, y que, según vaya pasando 
tiempo y multiplicando las sugestiones al individuo suje- 
to á su voluntad, aquella potencial de actividad, adquiri- 
rá mayores energías. 



Antes de terminar permitidme llamar la atención hacia 
un punto de capital importancia, y es el que se refiere á 
la responsabilidad del hipnotizado y á la del hipnotizador. 

Desde luego se comprende que si el primero es irres- 
ponsable, en tanto dura ese estado, puesto que el concep- 
to de la responsabilidad descansa sobre el de la libertad. 
y no teniendo el hipnotizado ésta, claro está que no pue- 
de tener aquélla; en cambio, la responsabilidad del hip- 
notizador es considerable, pues no sólo afecta al acto de- 
lictuoso cometido sino que está agravado por la circuns- 
tancia del medio empleado para conseguir su objeto. 



De todo lo expuesto hasta aquí podemos concluir: 
1 ? Que un individuo que está tratando á una persona 
por el hipnotismo, logrado este estado y durante él, pue- 
de hacer de ella todo lo que quiera, incluso, si es una mu- 
jer, desflorarla sin que ella se dé cuenta. 



62 ANALES DE LA 



2." Que la mujer desflorada durante el estado hipnóti- 
co, puede al despertar darse cuenta de que ha perdido 
su virginidad, atendiendo, sobre todo, á las huellas que 
suele dejar el acto, pero teniendo siempre presente la am- 
nesia que sigue al estado de hipnotismo y la posibilidad de 
sugestiones especiales por parte del hipnotizador. 

3." Que por las experiencias fisiológicas y las observa- 
ciones quirúrgicas y obstétricas, así como por la compro- 
bación de los hechos sometidos á los tribunales de justicia, 
puede deducirse que las hemorragias naturales que siguen 
á la desfloración en el estado de vigilia, pueden produ- 
cirse igualmente en la desfloración efectuada bajo la in- 
fluencia del hipnotismo, y 

4.° Que en los sujetos sometidos á la acción del hipno- 
tismo, durante este estado, hay una verdadera abulia 
(pérdida de la voluntad), tanto más pronunciada cuanto 
mayor sea la predisposición del sujeto y más larga la du- 
ración del tratamiento; y que, en cambio, la voluntad del 
hipnotizador adquiere una energía sobre la de la persona 
hipnotizada, cuya potencial se eleva en razón directa del 
número de veces que le haya hecho sufrir su influencia, 
conservando ésta, en mayor ó menor grado, aun después 
de despierto el sujeto sometido á su voluntad, y mucho 
mayor que la de cualquier otra persona que no se encuen- 
tre en igualdad de condiciones. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 63 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 22 DE JUNIO DE 1906 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes.— De número. — Dres. ; E. Acosta, E. B. 
Barnet, G. Benasach, I. Calvo, T. V. Coronado, M. F. Garrido, 
J. Jacobsen, J. Le-Roy, F. Paradela, J. A. Fresno y J. A. Valdés 
Anciano. 

> Leída el acta de la sesión anterior (12 de junio) fué aprobada. 
El Secretario dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de las 
siguientes comunicaciones : 

Salida. — Al Juzgado de instrucción del Centro, remitiendo in- 
forme aprobado en causa por violación durante el hipnotismo. 

Al Juzgado de Güines, manifestando que hasta el día 22 del ac- 
tual, no podrá ser evacuado el informe sobre homicidio frustrado, 
por no reunirse antes la Academia. 

Se concede la palabra al Dr. Guillermo Benasach, quien dá lec- 
tura á un INFORME MÉDICO LEGAL EN CAUSA POR HOMICIDIO 

frustrado que interesó el Juzgado de Güines. Este informe fué 
aprobado sin discusión. 

No habiendo concurrido el Dr. E. Pardillas que tiene un infor- 
me acerca de preparados farmacéuticos, se concede la palabra al 
Dr. Gustavo López que trae un trabajo con el Dr. Ramón García 
Mon acerca de Lipomatosis difusa, simétrica con presenta- 
ción del enfermo. 

Hace constar que el enfermo á que se contrae el trabajo no ha 
querido concurrir á la sesión, impidiendo este hecho hablar del 
asunto y lamentando muy mucho el que los Sres. Académicos no 
puedan ver el caso y cede su turno á otro compañero que lo desee 
utilizar. 

El Dr. J. A. Valdés Anciano, pide autorización al Sr. Presiden- 
te para que el Dr. Julio Arteaga, que está presente, pueda leer 
una observación de un enfermo de lipomatosis, observado por el 
Dr. Armando de Córdova en el Hospital Número Uno. La Presiden- 



64 ANALES DE LA 



eia autoriza esta lectura, después de la cual, pide autorización para 
hablar el T)r. García Mon, y concedida, éste expone que la des- 
cripción que acaba de <>ir, de los tumores ofrecidos por el enfermo 
no se ajusta á lo deseripto en la lipomatosis, que tiene su origen 
en el cuello y vienen simétricamente dispuestos; por lo que entien- 
de que se trata más bien de un caso de lipomatosis dolorosa. 

El Dr. Valdés Anciano, expone que existe hoy la tendencia de 
considerar la adiposis dolorosa y la lipomatosis simétrica como 
afecciones de idéntica naturaleza. Las investigaciones últimas han 
demostrado que en todos ellos se han encontrado insuficiencia de 
las glándulas genitales, ováricas ó testiculares. 

El Dr. Tomás Y. floronado pide la palabra para decir dos pala- 
bras acerca de la GRIPE que se ha presentado en forma pandémica 
en un niño á quien prestaba sus cuidados; al tercer día le sobre- 
viene fiebre alta, le aparece un tortícolis que pronto se hizo doble, 
grupos musculares fueron invadidos hasta los músculos de los ojos, 
de los párpados, etc., etc. Había una pseudo parálisis completa. 
No ofrecía incontinencia, evacuaba cuando se le ponían enemas. 
Se comenzó á tonificarle y empezó á mejorar. Al tercer día cae 
un hermano del enfermo también con tortícolis. Cae la hermanita 
y á ésta se limitó á la parálisis. Ha necesitado el niño una sema- 
na para poder hacer algún movimiento. Este niño curó y va en- 
trando en franca convalecencia. 

El Dr. Jacobseñ toma la palabra para corroborar lo dicho por el 
Dr. Coronado conviniendo en la rareza de estos casos. El enfermo 
ofrecía puntos dolorosos en el trayecto de los nervios, demostran- 
do así, la existencia de una polineuritis infecciosa. 

El Dr. Coronarlo se pregunta si los dolores del niño han sido rea- 
les, ó si todo era una especie de sugestión para rehuir el dolor. 

El Dr. Valdés Anciano habla de la frecuencia de la polineuritis, 
de origen gripal, cosa perfectamente admitida en Cuba. En el caso 
referido por el Dr. Coronado entiende que se trataba de una poli- 
neuritis doble, de naturaleza infecciosa y que radicaba ya en los 
nervios motores, ya en los nervios sensitivos. Entiende que el niño 
sufre de una manera especial. 

Y no habiendo más asuntos de que tratar se dio por terminada 
la sesión, quedando la Academia constituida en otra de Gobierno. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 65 



INFORME MEDICO LEGAL EN CAUSA POR HOMICIDIO FRUSTRADO 

POR EL 

Dr. Guillermo Benasach 



(Sesión del 22 de Junio de 190G.) 

El señor Juez de Primera Instancia é Instrucción de 
Güines en comunicación que con fecha 4 del presente mes, 
dirije al señor Presidente de esta Academia solicita que 
por los miembros de la misma se le informe sobre siete par- 
ticulares relativos á la causa seguida contra M... Z... por 
homicidio frustrado, siendo los puntos sometidos á la 
consideración de la Academia los siguientes: 

"Primero: si una herida de bala cuyo orificio de entra- 
"da esté situado en el pectoral derecho á cinco travesea 
u de dedo sobre la tetilla, puede haber lesionado en su 
"trayectoria la arteria subclavia y en caso afirmativo,, qué 
"tiempo aproximado puede vivir el paciente, sin inter- 
vención quirúrgica para su ligadura. 

"Segundo: si el mismo proyectil en su recorrido, pudo 
"haber lesionado además de la subclavia, la axilar, ó ésta 
"sola y, en su caso, qué tiempo aproximado de vida le 
"quedaría al lesionado sin la intervención quirúrgica para 
"la ligadura de cualquiera de esas arterias ó de ambas á 
"la vez. 

"Tercero: si dado comienzo á una intervención quirúr- 
gica con el fin de proceder á la ligadura de una de di- 
"chas arterias ú otro vaso sanguíneo que se estima lesio- 
nado directamente por el proyectil, es prudente suspen- 
"der esta intervención para continuarla cuatro días des- 
"pués, sin que la hemorragia que se trate de cohibir por 
"la intervención pueda producir la muerte del lesionado. 

"Cuarto: si un falso aneurisma consecutivo de una he- 
"rida producida por proyectil de arma de fuego en el le- 
sionado de que se trata, puede pasar desapercibido á los 
"facultativos que deciden practicar una intervención qui- 



66 ANALES DE LA 



"rurgica para la ligadura de las arterias expresadas ó cual- 
"quier otro vaso sanguíneo. 

•'Quinto: experimentando el paciente un gran dolor en 
"el brazo derecho hasta los dedos, es lógico presumir que 
tk el proyectil de que se trata en su trayectoria haya lesio- 
"naclo ó comprimido el plexo braquial, alojándose en la 
"cabeza del húmero. 

"Sexto: que en el supuesto de que el proyectil hubiese 
"seguido una línea recta de delante atrás alojándose en 
"la región escapular, pudo dejar sin lesionar el pulmón; y 
"en caso de haberlo lesionado, si podía no haberse presen- 
tado signos de hemotisis y enfisema. 

"Séptimo: si con cualquiera de las lesiones que se des- 
criben, puede vivir diez días el herido, sin el auxilio de 
"intervención quirúrgica, y sin que á los ojos de un me- 
tílico, presente síntomas precisos, para poder diagnos- 
ticar con exactitud, y proceder al tratamiento corre- 
spondiente". 

Es evidente, señores Académicos, que á las siete consi- 
deraciones del Juzgado, hay que responder con otros tan- 
tos informes, y á la vez la Comisión de Medicina legal por 
medio de su ponente hace constar que: presentando la 
mayoría de los extremos consultados las apariencias de 
otros tantos datos verosímiles, y no siendo en sí más que 
escuetas y descarnadas suposiciones y no teniendo el ca- 
rácter de hechos realizados, no se puede en ninguna época 
deducir de aquellos resultados verdaderos: y no ajustán- 
dose tampoco dichos términos á los preceptos aceptados 
ya en Anatomía y Patología quirúrgicas nos será técnica- 
mente imposible obtener, con tales términos, una expresión 
algebraica científicamente verdadera: y en su eonsecuen- 
cia, la Comisión de Medicina Legal, en su informe proce- 
derá en sus deducciones con la lógica que le impone los 
límites dentro de los cuales giran las suposiciones consul- 
tadas. 

Para contestar al primer punto hay que determinar: 
Primero, si es que se sobreentiende por el pectoral, el 
músculo mayor de este nombre; y segundo, el lugar exac- 
to de la situación déla tetilla en el lado derecho del tórax 
del individuo de (pie se trata y aclarado- estos particu- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



lares, determina]' también la latitud ó anchura de los tra- 
vieses de dedo que sirvieron para medir la distancia ha- 
bida entre la tetilla y el orificio de entrada del proyectil; 
y fijar de antemano la situación de la herida. Pero como 
ninguno de estos datos constan en el documento remitido, 
no es tampoco posible indicar ni aproximadamente si si 
guiendo el proyectil una dirección determinada fuese á 
lesionar la arteria subclavia, en alguna de sus tres porcio- 
nes, dentro, entre ó fuera de los escalenos, no pudieudo 
tampoco en consecuencia, por la falta de estas precisas indi- 
caciones, decir el tiempo aproximado que puede vivir el 
paciente sin la intervención quirúrgica para su ligadura. 
] tuesto que varía según el punto lesionado, la facilidad y 
éxito de los auxilios que por manos expertísimas pudieran 
facilitarse al paciente y que evitarían, sin duda, en mu- 
chas ocasione-, la muerte del lesionado. 

Al segundo punto, contesta la Comisión lo siguiente: 
Que se liaría necesaria saber de una manera categórica, 
la dirección que siguiera el proyectil al través de la re- 
gión, para poder deducir qué óiganos pudo haber intere- 
sado y entre estos últimos las arterias subclavia y axilar y 
en qué punto de sus respectivos trayectos, pues según 'el 
punto en qué fueran lesionadas mayor ó menor sería la 
gravedad que entrañara, y la facilidad para intervenir el 
cirujano; que en todo caso tendría que ser extremada- 
mente rápida y llevada á término por cirujanos muy há- 
biles v rodeados de recursos especiales que concurrieran 
á la obtención de un éxito, que fuera de estas condiciones 
sería sin duda fatalmente problemático. Pero no existien- 
do en la consulta ningún antecedente científico que ilus- 
trara el caso sometido á nuestro estudio, es humanamente 
imposible responder, como nos exije el Juzgado, de una 
manera terminante. 

Con respecto á la tercera pregunta, es indispensable 
saber el lugar exacto en que fueron heridos los vasos san- 
guíneos en el caso determinado, y partiendo de este dato 
decidir si la moratoria estaba justificada; conocerse también 
el procedimiento ó método quirúrgico empleado, así como 
también si el estado del lesionado exigiera la suspensión 
temporal de la operación, en beneficio de su misma salud. 

tomo xi.m. — !). 



68 ANALES DE LA 



Ninguno de estos antecedentes se acompañan 3* por lo 
tanto no puede la Comisión dentro de los preceptos cien- 
tíficos terminantes, responder á suposiciones en extremo 
imaginarias. 

A la cuarta pregunta: aunque en el terreno hipotético 
puede contestarse también á ella, describiendo el cuadro 
sintomático de los aneurismas falsos 6 difusos primitivos, de 
origen traumático, que se producen cuando un vaso es 
lesionado y la sangre en vez de salir al exterior se derra- 
ma en los espacios inter-muscularesó intersticios del tejido 
celular siendo sus síntomas los siguientes: En derredor de 
la herida se observa una tumefacción al principio limitada, 
la cuál se va extendiendo progresivamente. Después de 
un cierto tiempo la piel se pone violácea, lívida, produ- 
ciendo al tacto una sensación de elasticidad, notándose 
latidos isócronos á aquellos del pulso y cuando no inter- 
viene el arte el volumen del tumor aumenta, siendo sus- 
ceptible de alcanzar dimensiones enormes determinando 
fenómenos de compresión en los vasos y nervios y de- 
más órganos adyacentes. Si en el supuesto de que en el le- 
sionado, á quien se refiere el Juzgado en su consulta, se 
hubiesen presentado alguno de estos síntomas, ó en su to- 
talidad, que son los que caracterizan los falsos ó difusos 
aneurismas primitivos y localizados dichos síntomas en el 
área adyacente á las arterias subclavia y axilar, claro está 
que siendo tan evidentes no hubieran pasado desaperci- 
bidos álos ojos del práctico menos experimentado. 

La quinta pregunta abarca dos particulares, que deben 
contestarse separadamente. El primero, que reviste un 
carácter perfectamente suj estivo y al que debe responder- 
se diciendo que los síntomas de compresión ó lesión en 
un punto determinado del plexo braquial, situado en la 
trayectoria que pudiera haber seguido el proyectil, no se 
caracteriza solamente por un gran dolor en toda la exten- 
sión del miembro, pues siempre se acompañan de paresias 
(> parálisis verdaderas de relativa duración, y sólo en el 
caso de aneurismas axilares como dice Fierre Delbet en 
su tratado de Cirugía clínica y operatoria al describir los 
síntomas de estos aneurismas diciendo que son dolorosos, 
que su situación en medio del plexo braquial explica sufi- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA H<) 

cienteinente los dolores casi constantes y á veces vivos, y 
que en ciertos casos ellos solos reclaman la atención; mu- 
chas veces los dolores ocupan todo el miembro, otras son 
limitados, y si en el caso presente hubiese habido la co- 
existencia del aneurisma con los síntomas relatados, hubie- 
ra podido creerse en la existencia de este último, pero 
en ningún caso referir el síntoma dolor sentido, en clmiem 
bro superior, al paso del proyectil por el plexo braquial, 
por no existir en todo el documento remitido un sólo in- 
dicio que pudiera guiarnos para averiguar la ruta seguida 
por el proyectil á través de los tejidos de la región en 
que está situado el plexo de referencia. 

Con respecto al segundo extremo de la pregunta, bien 
puede responderse que en el estado actual de la ciencia 
es muy fácil determinar la situación de un proyectil per- 
dido en los tejidos por la maravillosa aplicación de la radio- 
grafía, denunciando á los ojos no sólo del cirujano, sino 
de los profanos también su presencia en las profundidades 
del organismo. 

La sexta comprende tres suposiciones en una sola pre- 
gunta: á la cual debe contestarse que en la hipótesis de 
que hubiese acontecido todo lo que en ella dice, y siendo 
los síntomas obligados de las heridas penetrantes de pe- 
cho producida por proyectiles, el neumotorax y la hemo- 
tisis, las que en ios casos originados por pequeños proyec 
tiles es de corta duración y poco abudante. Si estas 
síntomas se presentaron en el lesionado, es de suponerse 
que el proyectil penetró en la cavidad toráxica é interesó 
el pulmón; y en caso contrario si no se presentaron dichos 
síntomas no penetró el proyectil en la cavidad, y por lo 
tanto no hirió tampoco el pulmón. Al último extremo de 
esta pregunta hay que responder de la misma manera que 
lo hicimos con igual extremo de la anterior, puesto que 
si la inspección de la región, no producía los resultados 
deseados, con la aplicación de la radiografía se hubiera 
descubierto la presencia del proyectil alojado en la región 
escapular. 

A la séptima y última pregunta la Comisión de Medici- 
na Legal debe contestar de una manera terminante, pues- 
to que verdaderamente encierra no sólo la respuesta á la 



70 ANALES DE I-A 



la última sino también la conclusión genera] respecto á la 
totalidad de los puntos consultados. 

No existiendo en el documento remitido á esta Aca- 
demia lesión descrita de ninguna clase, puesto que ni aun 
al referirse á la herida producida por proyectil de arma 
de fuego, ó sea bala, no se dan sus signos ni dimensiones 
ni dirección; y con respecto á las demás preguntas en vez 
de datos científicos se acumulan suposiciones girando to- 
das ellas en un círculo vicioso de congeturas, y suponiendo 
que en realidad hubo, como no dudamos, un individuo 
lesionado, debe de contestarse al señor Juez que nos inte- 
rroga que, por falta de datos de carácter científico no es 
posible suponer que el individuo de referencia pudiera 
haber vivido un tiempo determinado ni asegurar hipotéti- 
camente que sufriera las demás lesiones sobre las cuales 
se nos consulta por las razones muchas veces repetidas en 
el cuerpo de este informe. 



LIPOMATOSIS GENERALIZADA SIMÉTRICA 



POR EL 

Er. Armando de Córdova. 



(Sesión del 22 de Febrero de 1906.) 

El 20 de Febrero de 1906, ingresa en el servicio Gálvez 
de este Hospital (1), el blanco Ángel N..., de 45 años 
de edad, de profesión sastre. 

Sus antecedentes familiares carecen de interés. Es de 
fuerte complexión no obstante sufrir desde hace catorce 
años una dispepsia pertinaz. No hay hábitos alcohólicos 
ni conmemorativos de enfermedades venéreas. 

La afección que nos ocupa data de diez años, comen- 
zándole por un nodulo en cada brazo que después fué au- 
mentando de volumen con cortos intervalos de regresión. 

Guardando siempre una absoluta simetría fueron apare- 
ciendo otros nodulos en los miembros superiores — sobre 

(1) El Hospital Número Uno. 



ACADMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA I 1 

todo hacia el antebrazo — en los inferiores, hacia el muslo 
solamente y en la región anterior del tórax. 

Las demás regiones del cuerpo hasta el presente indem- 
nes. 

Por palpación se nota que estos tumores son subcutá- 
neos, de débil consistencia aunque se percibe un núcleo 
central de induración, movibles, y que dejan deslizar á 
través de ellos la piel, no comprobándose adherencia al- 
guna con ella. No son dolorosos. 

Deseando confirmar la naturaleza de estos tumores, le 
fueron extraídos varios de ellos en ocasión de practicarle el 
Dr. Carrera una operación agena al asunto que nos ocupa. 

La estructura histológica resultó ser únicamente adipó- 
sica con un núcleo central calcáreo: es este el detalle más 
interesante de la observación. 

Casi todos los casos de este género resultan ser de ade- 
no-lipomatosis, afección caracterizada por un proceso de 
degeneración grasosa ocurrida al nivel de los ganglios ó 
en su vecindad, constituyendo el tejido linfoide el núcleo 
del tumor. 

En los tumores estudiados no hemos hallado la más li- 
gera traza de tejido linfoide. 

No se acompaña en este sujeto la enfermedad de nin- 
gún otro trastorno general, apareciendo normal todos sus 
aparatos. 

El examen de la orina no arroja ningún detalle importan- 
te á no ser un ligero aumento en la cifra de los cloruros, 
ausencia de albúmina y azúcar. 

El examen de la sangre nos suministra el resultado si- 
guiente: 

Cifra de glóbulos rojos 4.000.000 

Id. de glóbulos blancos 10.000 

EQUILIBRIO LErCOCITARlO 

Poli-nucleares 63 % 

Grandes mono-nucleares 24 % 

Pequeños mono-nucleares 12 % 

Eosinófilos 1 % 



/2 ANALES DE LA 



Respecto á la patogenia de esta enfermedad reinan las 
mismas dudas que con la adeno- lipomatosis aun mejor es- 
tudiada. Aquélla es debida para unos á una lesión inde- 
terminada del sistema nervioso, atendiendo á la simetría 
de los tumores, y para otros á una enfermedad del sistema 
linfático caracterizada por una disminución de los linfoci- 
tos. 

En la lipomatosis esencial reina la misma obscuridad, 
considerándosela generalmente, como un ejemplo de obe- 
sidad localizada. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Acta de la sesión pública ordinaria del 13 de Julio de 1906 

Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De número. — Dres. : E. Acosta, J. P. 
Alacán, G. Alonso Cuadrado, A. Amigó, E. B. Barnet, G. Béna- 
sach, A. Betancourt, I. Calvo, T. Y. Coronado, J. X. Dávalos, 
F. Etchegoyhen, M. F. Garrido, A. Górdon Bermúdez, J. Jacob- 
sen, J. Le-Eoy, F. Méndez Capote, F. Paradela, E. Pardiflas, 
I. Plaseneia, J. A. Presno, M. Ruíz Casabó, J. A. Yaldés Ancia- 
no, P. Valdés Ragúes, A. Varona, y F. I. Vildósola. 

Leída el acta de la sesión anterior (22 de Junio) fué aprobada. 
La Secretaría dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Dr. Carlos de la Torre y Huerta, presentán- 
dose como candidato á la plaza vacante de la Sección de Ciencias. 

De la Secretaría de Gobernación, escrito número 12.404, recor- 
dando un informe pedido acerca de productos farmacéuticos del 
Sr. Xuma Chanteaud. 

Del Sr. Alfredo Valdés Fanli, participando el fallecimiento del 
Dr. Manuel G. Lavín, ocurrido el día 10 del actual, é invitando 
para su entierro. 

DelDr. Aróstegui, disculpando su asistencia y proponiendo se 
felicite al Dr. Albarrán en nombre de esta Academia. 

Del Dr. A. Díaz Alhertini, solicitando licencia para ausentarse 
de Cuba por motivos de salud. 

Salida. — Al Juzgado de Güines, remitiendo informe aprobado 
en causa por bomicidio frustrado. 

Convocatoria para una plaza vacante en la Sección de Ciencias y 
otra en la de Medicina. 

AlDr. J. P. Alarán, nombrándolo ponente para informar acerca 
de preparados farmacéuticos. 

Al Dr. José María Céspedes, accediendo á su solicitud de pa- 
sar á la categoría de Académico corresponsal. 



74 ANALES DE LA 



Al Dr. /. de Vüdósota, nombrándolo ponente para que infor- 
me en la solicitud del Dr. Carlos de la Torre, de ingresar como 
Académico de número en la Sección de Ciencias. 

A los Sres. Santos Fernández, G. López, G. Aróstegui, y A. Be- 
tancourt, nombrándolos en comisión para representar á la Aca- 
demia en el entierro del Dr. Lavín. 

Concluido este particular el Sr. Presidente poniéndose de pie 
dice: Sres. No se había extinguido aún el eco de la triste nota 
de la muerte del Dr. Cubas, cuando tengo el disgusto de comuni- 
caros otra pérdida entre lo Académicos de número. El Dr. Manuel 
G. Lavín, relativamente joven, ha dejado de existir tras breve 
tiempo de dolencia. Hizo sus estudios el Dr. Lavín en París, de 
de cuyos hospitales llegó á ser Interno y fué la base de su concep- 
to médico en esta capital. 

A la muerte del Dr. Raimundo de Castro, nuestro llorado com- 
pañero también, le sustituyó en la cátedra de Clínica Médica de 
nuestra Facultad de Medicina y antes que tuviera tiempo de de- 
mostrar en ella la competencia que le reconocíamos ha dejado de 
existir. 

En nuestras sesiones terció más de una vez en las discusiones 
de patología médica y obstetricia y siempre se esteriorizaba como 
un práctico prudente y experimentado. 

La Academia estuvo representada en su sepelio por los Doctores 
Betancourt, Aróstegui, el Secretario y el que tiene el honor de 
baldaros. 

En señal de duelo por tan sensible pérdida queda suspendida la 
sesión pública y constituida en otra de Gobierno. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 75 



ACUERDOS DE LA ACADEMIA 



En la sesión de Gobierno del 13 de Julio de 1906 fue- 
ron elegidos Académicos de Número de la Sección de 
Medicina los Dres. Enrique B. Barnet, que lo era de la 
Sección de Ciencias y ocupa el sillón vacante por falleci- 
miento del Dr. Domingo F Cubas; Enrique Núfiez y Pa- 
lomino, que ocupa el sillón vacante del Dr. Vicente de la 
Guardia, que pasó á la categoría de Académico honorario, 
y Carlos de la Torre y Huerta, que reingresa en la Sec- 
ción de Ciencias, ocupando el sillón vacante que deja el 
Dr. José María Céspedes, qué pasó á la categoría de Co- 
rresponsal. 

Además fueron elegidos Académicos corresponsales los 
señores C. F. Backer, en Santiago de las Vegas; José H. 
Pazos y Caballero, en San Antonio de los Baños, y Fran- 
cisco M. Héctor, en Guanabacoa. 

Se conceden seis meses de licencia al Dr. Antonio Díaz 
Abertini y Mojarrieia. 

La Academia acordó suspender sus sesiones hasta el 28 
de Septiembre próximo. 



TOMO XLIII. 10. 



76 ANALES DE LA 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA 0RD1NRAIA DEL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1906 



Presidemte. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Académicos concurrentes. — De número. — Doctores E. Acosta. — 
J. P. Alacán. — G. Alonso Cuadrado. — A. Amigó. — E. B. Bar- 
net. — G. Benasach. — A. Betancourt. — A. Bosque. — I. Calvo. — 
T. V. Coronado. — ). N. Dávalos.— M. Delfín.— J. Diago.— 
F. Etchegoyken. — M. F. Garrido. — -A. Górdon Bermúdez. — 
J. Jacobsen. — J. Le-Roy. — E. Xúñez. — I. Plasencia. — J. A. Fres- 
no. — M. Ruíz Casabó. — J. A. Valdés Anciano. — P. Valdés Ra- 
gúes. 

Corresponsal. — Francisco María Héctor. 

Leída el acta de la sesión anterior (13 de Julio), fué aprobada. 

La Secretaría dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones : 

Entrada. — Del Dr. José H. Pazos, dando las gracias por su 
nombramiento de Académico Corresponsal en San Antonio de los 
Baños. 

De la Secretaría de Agricultura, industria y Comercio, invi- 
tando á la Academia al Tercer Congreso Médico Latino America- 
no y Exposición Internacional de Higiene anexa, que se celebrará 
en Montevideo del 13 al 20 de Enero de 1907. 

De la misma, solicitando informe acerca del método piscatorio 
de esponjas por medio de buzos. 

Del Dr. Carlos E. Finlay, aspirando á ocupar la plaza vacante 
de la Sección de Medicina que resultó por fallecimiento del doctor 
M. Gr. Lavín y acompañándolos documentos justificativos. 

Del Sr. Julio de Cárdenas y Rodríguez, participando haber to- 
mado posesión de la Alcaldía Municipal de la Eabana el 3 de 
Agosto. 

De la Secretaría de Gobernación, autorizando la venia en esta 
Isla de las "Pastillas de Stovaine Billón". 

Del Sr. Ricardo E. Xnñez, dando en nombre del profesor 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA ' I 

C. F. Baker las gracias por su nombramiento de Académico Co- 
rresponsal. 

Del Dr. Joaquín Alcarrán, contestando el telegrama que se le 

pasó con motivo de su nombramiento de profesor de la Escuela de 
Medicina de París y manifestando que lo agradece en el alma por 
considerarlo la más halagüeña recompensa de su carrera. 

Del Sr. José M. Garrido, participando su nombramiento de Se- 
cretario Contador del Casino Español de la Habana. 

Del Sr. Arturo Palomino, dando cuenta de su ascenso á Cónsul 
General de los Estados Unidos Mexicanos en la República de 
Cuba. 

Del Sr. Rector de la Universidad, invitando á la Academia para 
la sesión solemne en memoria del Dr. Juan Vilaró y Díaz. 

De la Secretaría de Estado, invitando á la recepción del señor 
I. Brunchorst, como Ministro de Nornega en Cuba. 

Del Sr. Cónsul General de Austria-Hungría, solicitando se le 
informe sobre si existen ó no en esta Isla la Phylloxera vestatriz y 
el Piojo de San José. 

Del Dr. Francisco Carrera y Jústiz, presentándose candidato á 
la vacante de Académico de X limero de la Sección de Ciencias y 
acompañando los documentos justificativos. 

Del Alcalde Municipal de la Habana, invitando al Sr. Presiden- 
te de esta Academia para la reunión que lia de celebrarse el 20 de 
Septiembre, de los presidentes de las Corporaciones Económicas, 
representantes de la cultura, Empresas bancarias, etc.. para tras- 
mitirles algunas indicaciones recibidas del Honorable Secretario 
de la Guerra de los Estados Unidos de América, W. H. Taff. 

De la Secretaría de Instrucción Pública, solicitando certificado 
en el cual conste si en el territorio de la República de Cuba exis- 
ten ó no los insectos siguientes: "Philloxera vestatriz" y "Piojo de 
San José", para corresponder á una solicitud del Sr. Cónsul de 
Austria-Hungría. 

Salida. — Al Dr. Erastus Wilson, contestando su escrito refe- 
rente á la acción que debía tomar la Academia en el asunto del 
alcantarillado de la Habana. 

A los Dres. Enrique Xúñez, Enrique B. Barnet y Carlos de la 
Torre, participándoles sus nombramientos de Académicos de Nú- 
mero para la Sección de Medicina los dos primeros y de Ciencias 
el último, realizados en la sesión de Gobierno del 13 de Julio. 



78 ANALES DE LA 



A los Dres. 0. F. Baker, José II. Pazos y Francisco María Eéc- 
tor, id., id., el de Académicos Corresponsales verificados en la mis- 
ma sesión. 

A la Secretaría de Gobernación, dando cuenta de los anteriores 
nombramientos. 

A la (¡arela Oficia], convocatoria para dos plazas vacantes de 
Académicos de Número en las Secciones de .Medicina y Ciencias, 
respectivamente. 

A la Junta Superior «le Sanidad, remitiendo copia del infor- 
me emitido en 10 de Diciembre de 1899 por el Sr. Francisco 
Paradela acerca de la infección de las aguas del río Sagua, produ- 
cida por el alambique tk El Infierno". 

Al Dr. Pedro Valdés Ragúes, nombrándolo ponente para que 
informe acerca del método piscatorio de esponjas, por medio de 
buzos. 

A los Dres. G. Benasach y M. Ruíz Casabó, nombrándolos para 
la comisión de glosa de las cuentas de la Tesorería de esta Aca- 
demia. 

Al Alcalde Municipal, participándole que la Academia ha de- 
signado á su Presidente y al Dr. E. Núñez para que la represen- 
ten en la reunión convocada por el Honorable W. H. Taft. 

Al Sr. Cónsul General de Austria-Hungría, haciéndole saber 
que el certificado que solicita no puede ser expedido sino por 
mandato de la superioridad. 

Acto seguido la presidencia concede la palabra al Dr. Pedro 
Valdés Ragúes, quien dá lectura á un extenso ixforme sobre la 
pesca de espox.tas, interesado por la Secretaría de Agricultura. 
Este informe fué aprobado por unanimidad. 

Se concede después la palabra al Dr. (¡«xión Alonso Cuadrado, 
que emite otroiXFOKXE interesado por la Secretaría de Instrucción 
Pública respecto á si existen en esta Isla las dos variedades de in- 
sectos conocidos con los nombres de Philloxera Vestatriz y Piojo de 
San José. 

El Dr. Alonso Cuadrado desenvuelve su informe en sentido ne- 
gativo, pues las dos especies mencionadas no han sido jamás ob- 
servadas en Cuba. 

Este trabajo fué también aprobado sin discusión. 

El Dr. Tomás Coronado ocupa entonces la Presidencia, dando el 
Dr. Juan Santos Fernández lectura á un trabajo acerca de la 

ALIPINA EX OFTALMOLOGÍA. 



ACADEMIA. DE CIENCIAS DE LA HABANA Tí) 



Después de la felicitación hecha a] autor por el Dr. Coronado 
por este interesante trabajo, se dio por terminada la sesión públi- 
ca, constituyéndose La Academia en otra de Gobierno. 



INFORME SOBRE LA PESCA DE ESPONJAS 

ron el 
Dr. Pedro Valdes Ragúes 

(Sesión del 28 de Septiembre de 1906.) 

Designado para emitir informe sobre el procedimiento pa- 
ra la pesca de esponjas por medio de buzos, según petición 
de la Secretaría de Agricultura, fecha 25 del pasado mes de 
Agosto, tengo el honor de exponer: 

Que la pesca de esponjas por medio de buzos es un proce- 
dimiento que está conforme con los progresos de esa indus- 
tria yque, desde tiempo antiguo sesigue con éxito en muchos 
países, como Grecia, y otros, eu los que constitu3 r e un ele- 
mento de riqueza y protección al trabajo en la clase pro- 
letaria. 

El Dr. C. Claus, en su obra historia natural, tomo 19 de 
Zoología, página 328, dice lo siguiente al referirse á la pesca 
de esponjas: ¿ 'Practícase de dos modos: Las especies comu- 
nes se arrancan del fondo del mar con tridentes; en cuanto 
á las finas, como este instrumento las deteriora, unos buzos 
prácticos descienden al fondo del mar y las desprenden cui- 
dadosamente con el cuchillo de que van provistos. 

Esto explica la considerable diferencia de precio entre una 
y otra clase." 

Y continúa el Dr. Claus diciendo: "Los buzos griegos son 
los más prácticos de todos. Se sumergen hasta 25 brazas de 
profundidad y resisten bastante tiempo debajo del agua y, 
después de tratar de los inconvenientes á que están expues- 
tos los buzos que trabajan sin escafrandra, agrega dicho 
autor que, con el uso de ese aparato pueden trabajar 6 horas 



80 ANALES DE LA 



diarias y permanecer debajo del agua todo el tiempo que 
necesiten para elegirlas esponjas y no coger más que las 
mejores. 

La descripción abreviada de este aparato,, es como á con- 
tinuación ponemos. 

La escafandra (del griego escafe, nave y andros, hombre), 
es un vestido impermeable y resistente, cuyo interior comu- 
nica por medio de un tubo flexible con una bomba de com- 
presión que mantiene una provisión de aire comprimido, de 
manera que un buzo pueda, provisto de este aparato, traba- 
jar debajo del agua y transportarse libremente en todos sen- 
tidos para mejor operar en su radio de acción. 

La escafandra de ftougayrol Denayrouze, una de las más 
modernas, se compone de una bomba, un vestido impermea- 
ble, una máscara ó casco y un receptáculo regulador: éste 
está formado de dos partes, un depósito de aire y una cáma- 
ra del mismo gas. Colócase á la espalda del buzo y se sujeta 
por medio de un espaldary correas con hebillas. El depósito 
de aire es un cilindro metálico de 8 litros de capacidad al 
cual envía la bomba aire compromido, por medio de un 
tubo flexible. 

La caja de aire, colocada arriba del depósito tiene un 
tubo que, en su extremo libre, termina en una embocadura 
de caucho, que el buzo coloca entre los labios y los dientes; 
este tubo sirve para la inspiración y expiración del aire. 

La parte superior de la cámara se halla formada por un 
disco de diámetro algo menor que el de la caja y cubierto 
con una hoja de caucho. 

El disco está imido por medio de un vastago á una válvu- 
la cónica que descansa sobre el tabique que separa el depósito 
de la cámara. 

En su conjunto, el aparato provee la alimentación del aire 
de un modo automático y á una presión igual á la que so- 
porta el buzo á la profundidad que trabaje. 

El vestido se compone de dos telas separadas por una hoja 
de caucho que termina en su parte superior en un collar 
elástico, cuyo borde puede separarse para dar entrada al 
cuerpo y asegurado en una ranura del casco. Este vestido 
está además en relación con un tubo do aspiración y una 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 81 

bomba de expulsión de aire de mecanismo automático para 
facilitar el contacto del traje. 

Una cuerda de seguridad y un tubo acústico están enlazados 
con este aparato, de tal modo, que el buzo pueda comunicar- 
se con el exterior. Tan sólo para trabajos muy prolongados 
suele emplearse el vestido, pues, si se trata de una observa- 
ción rápida, ó una labor de menos de una hora, basta con el 
aparato regulador y unas pinzas colocadas en las ventanas 
de la nariz. 

La campana de los buzos descansa, como ya sabemos, en 
el principio de que, si se sumerge verticalmente un vaso in- 
vertido en un líquido, él líquido no penetra en el interior del 
vaso, á causa de la impermeabilidad del aire. 

La forma de esta campana es la de un tronco de pirámide 
cuadrangular, abierta por debajo, construida de hierro 
colado. Se ponen dos asientos en su interior para recibir á 
los buzos y cuerdas que sirvan de colgaderas para las herra- 
mientas y utensilios; la luz se recibe por lentes incrustadas 
en el techo, y un fuerte tubo de acero (atornillado en una 
abertura hecha en el techo) pone á la campana en comu- 
nicación con una bomba impelente, que sirve para renovar 
el aire contenido en la campana. 

Se suspende la campana con cadenas enlazadas á las asas 
que se reúnen en una que puede arrollarse en el cabrestan- 
te del buque que cuide las operaciones. 

La campana de buzos se atribuye á la invención de I). Je- 
rónimo de Ayouz, Administrador General de Marina en Ls- 
paña, que en 1602 hizo ensayos de ese aparato, en el río de 
Valladolid, ante el Key de dicha nación. 

En los anales de esta Academia, tomo xxxvi. página 303, 
se publicó el informe de nuestro distinguido y ya fallecido con- 
socio Dr. José I. Torralbas, sobre la veda de la pesca de 
esponjas de nuestra Isla y. entre otros importantes concep- 
tos, tenemos el gusto de citar los siguientes: Las esponjas 
de Batabanó s ■_• reproducen en la mis ¡na época que las del 
Mediterráneo, las del Adriático, las de las Bahamas y las del 
golfo de Méjico: es decir, ea los meses de Marzo, Abril y 
Mayo (tiempo de la veda); aunque algunos sostienen que 
esta última debe de empezar desde 1? de Febrero y que debe 



82 ANALES DE LA 



de prohibirse la extracción de esponjas comerciales que no 
alcancen una circunferencia mínima de 40 centímetros. 

En el trabajo antes citado se menciona la creencia de los 
pescadores de que éstas son producidas por un gusano vul- 
garmente llamado Calandraca y con argumentos científicos 
se prueba la imposibilidad de semejante metarmófosis, pues 
siendo la esponja un celeuterado no puede tener su origen en 
un animal de tipo superior en la escala zoológica. 

EIDr. JuanVilaró, miembro distinguido de esta Academia, 
á la que perteneció hasta su fallecimiento, en uno de sus 
buenos trabajos sobre Espongicultura nos dice al tratar de 
la pesca de esponjas en las Bahamas: Cuando se halla en el 
espongial la embarcación ancla en 8 brazas de agua, ó se 
pone en facha á 5 brazas. Al amanecer, la tripulación se em- 
barca, 2 hombres en cada bote, permaneciendo hasta la 
puesta del Sol, á no ser que antes se asegure la barcada- 
Uno délos dos hombres maneja el bote, en tanto el otro 
pesca las esponjas, sirviéndose de un anteojo de agua en una 
vara armada de 2 á 3 ganchos. 

Es de advertir que el anteojo de agua (según el capitán 
J. W. Collins) data del año 1870. Antes se echaba aceite en 
el agua con buen resultado, cuando era poca la profundidad 
de los espongiales. 

En Key-West, la pesca de las esponjas se hace de un modo 
semejante; pero uno de los dos hombres que está en el bote, 
mueve éste por medio del remo, mientras el otro marino se 
sienta en el banco del medio, ó se arrodilla, echándose de pe- 
cho sobre la borda para investigar avizor, punto por punto, 
el fondo de la costa, con el auxilio del anteojo de agua, que 
sostiene con su mano izquierda, mientras que, conladerecha 
maneja el pincharro. Tan pronto como divisa, las esponjas, 
hace señal al compañero para que detenga el bote é introdu- 
ce el pincharro de mango largo en el mismo punto en que 
yace la esponja, la que es enganchada,, desprendida de su 
arraigo y traída á la superficie, donde el remero la desengan- 
cha echándola luego en el fondo de la embarcación. 

En los procedimientos antes expuestos, la pesca de las es- 
ponjas se efectúa con el auxilio del anteojo de agua. Consis- 
te el anteojo de agua en un simple cajón ó cubo, con fondo 
de vidrio común, perfectamente ajustado é impermeable 



ACADEMIA TVE C ONCIAS DE LA HABANA 83 

Llevando en el borde una pieza de hierro, con un agujero por 
donde pasa un curricán que retiene el instrumento cuando 
hay que abandonarlo para dedicar las dos manos ala pesca, 
la persona que maneja el citado aparato; es usado desde 
1870, pues anteriormente se usaba el aceite en lugares de 
poco fondo. 

Este aparato se maneja sumergiéndolo por el fondo en e\ 
agua, se acerca la cara y mira por el vidrio, distinguiéndose 
los objetos sumergidos hasta en sus menores detalles y aun 
á la profundidad de 6 brazas, lo mismo cuando el agua está 
tranquila que en el caso de rizar la brisa sus olas. Para usar 
el aceite, cuando la mar está algo agitada, dice Osear 
Schmidfc, se apacigua con aceite, para lo que basta arrojar 
piedras impregnadas en aceite alrededor y en semicírculo y 
el movimiento de las olas se suaviza de tal manera que la 
mirada del pescador ya no se fatiga por los efectos de refrac- 
ción y reflexión que se cruzan en todos sentidos; pero es pre- 
ferible el anteojo de agua. 

La pesca de esponjas por medio de buzos, sin aparato, es 
como sigue: el buzo ocupa su puesto en la proa del bote, des- 
de donde se lanza completamente desnudo, provisto de un 
saco ó red destinado á la colecta y llevando en las manos 
una piedra, como auxiliar para zambullir mejor. Una cuerda 
atada á la piedra ante dicha pone al pescador en relación 
con sus compañeros del bote, de los cuales uno retiene el ex- 
tremo de la cuerda, sin quitar la vista del que opera, para 
acudir en su auxilio cuando sea necesario. Agotadas las fuer- 
zas del operador, una sacudida de la cuerda lo avisa á. sus 
enmaradas, que lo extraen velozmente. Vuelto á bordo el po- 
bre buzo, casi exánime, echando agua sanguinolenta por la 
boca, la nariz y los oídos, como dice Lamiral, necesita algún 
reposo para volver completamente en sí, después de unaper- 
manencia de 2 ó 3 minutos, en 18 metros de fondo. 

Según el citado observador, este es el triste expectáculo 
que ofrece la pesca de esponjas por medio del buzo, y sin apa- 
rato alguno. 

Y, al referirse nuestro compañero el Dr. Vilaró al sistema 
piscatorio seguido en nuestros criaderos, dice: es ecléctico, 
por cuanto aprovecha lo que de bueno y adaptable encuen- 
tra en el que siguen los esponjeros de las Bahamas y la Flo- 

TOMO XLIII. — 11. 



84 ANALES DE LA 



rida. Aquello se agrega á lo sugerido por la propia experien- 
cia local, fundada y ya establecida con resultados de todo 

punto satisfactorios. Bien merece, pues, que se llame méto- 
do cubano. 

Debo de referir, porque es de oportunidad, la conferencia 
privada en la noche del 19 de .Mayo de 1903, poco antes di 1 
celebrarse la sesión solemne en esta Academia entre el señor 
Presidente de la República, el Dr. Vilaró y otros Sres. Acadé- 
micos, éntrelos cuales tenía el honor de encontrarme. En esa 
conferencia exponíamos á la consideración del Sr. Estrada 
'Palma hermosas y raras especies de esponjas pescadas en las 
costas de Cuba y el Dr. Vilaró recordaba como llegaban á 
ellos en determinada época del año los pescadores proceden- 
tes del Mediterráneo, sobre todo, de las costas de España 
con el objeto de extraer las esponjas, que arrancan sin consi- 
deración á su desarrollo, sacando las que aun se hallan en 
su crecimiento y perjudicando de esa manera la cría de es- 
ponjas y nos parece recordar la frase del Dr. Vilaró: Sr. Pre- 
sidente: sacrificamos los pollitos, es decir, las tiernas espon- 
jas, que no han llegado á su estado adulto y si la pesca de 
esponjas continúa en la forma en que hoy se practica, pron- 
to veremos desaparecer una de nuestras fuentes de riquezas. 
El Sr. Presidente nos prometió atender debidamente este 
asunto y el Sr. García Montes, entonces Secretario de Ha- 
cienda y presente en dicha conferencia, nos dio la seguridad 
de que los guarda costas vigilarían por est >s trabajos. 

Conforme con el oficio de la Secretaría de Agricultura, te- 
cha 25 de Julio del corriente año que literalmente dice: 

Sr. Presidente de la Academia de Ciencias. 

Muy Sr. mío: 

De orden del Sr. Secretario de este Departamento, ruego á 
V. se sirva solicitar de esa Asociación de su digna presiden- 
cia, informe á esta Secretaría, lo que opina sobre el método 
piscatorio de esponjas por medio de buzos, ya que las dispo- 
siciones vigentes en nada se refieren á dicho método. De usted 
atentamente, 

Francisco I. de Vildósols, 

Jefe de Despacho. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



85 



Y terminado el presente trabajo que acabo de exponer á la 
consideración de los Sres. Académicos presentes en esta si- 
sióu. propongo las siguientes conclusiones: 

1?— Declarar lícito el procedimiento de pescar las esponjas 
empleando á los buzos. 

2?— Que para el exacto cumplimiento de las leves de la Hu- 
manidad v la Higiene debo de exigirse el empleo de aparatos 
que protejan á los buzos en su penoso trabajo en la pesca de 
esponjas. 

39— Que en cuanto á los demás particulares deben de con- 
tinuar rigiendo las leyes vigentes sobre esta materia.. 

49— Que debe de ser nombrada una comisión de personas 
peritas en la. pesca y preparación de esponjas y de especialis- 
tas en este ramo de la Zoología, con el fin de proponer á la 
Secretaría de Agricultura los recursos para la protección y 
progreso de tan importante industria en Cuba. 



Informe acerco de si la Pfíilioxera vestatriz y San José Scale existen en Cuba 

POR EL 

Dr. Gastón Alonso Cuadrado 
(Sesión '1-1 20 de Septiembre de 1906.) 

El Sr. Societario de Instrucción Pública solicita de esta 
Corporación un informe respecto á la existencia cu Cuba 
is insectos Philloxera vestatriz y Piojo de San José 
(S. José Scale). 

Va que suscribe no ha visto en ningún libro ni publica- 
ción que trate de la entomología cubana, así como no co- 
noce ni ha oído de persona alguna científica, ni profana 
que existan las especies citadas en el territorio de la Re- 
pública. 

Pero al mismo tiempo es muy conveniente manifestar 
que si bien respecto á la Philloxera no ha habido necesi- 
dad <le hacer minuciosas observaciones, ni entera práctica 



8fi ANALES DE LA 



en su averiguación; con relación a] "piojo (Scale) de San 
José", debemos decir que existen numerosos insectos del 
genero Scale al extremo que según el ilustrado profesor 
de la Estación Agronómica de Santiago de las Vegas 
Mr. W. .1. Horne sólo en las plantas del género citrus se 
encuentran como treinta especies distintas. 

Entre las especies del género Scale se encuentran en el 
territorio de la República las siguientes: 

Alegrodes citri R. &. H. en el limonero. 

Aspidiotus destructor sign. en el cocotero y el aguaca- 
te, etc. 

Asteolecanium pustulana. Chl. en el anón. 

Ceroplastes cinipediformine, Conet. en varios arbustos. 

Ceroplastes floridensis. Cont. en el fruto del limón. 

Chironaspis citri. Cont. en la planta de ídem. 

Coccus hespindum L. ídem ídem. 

Desapis pentágona. Tare;, en el melocotón. 

Uytitaspis citricola. Pach. en el limonero, 
ídem gloveris ídem ídem. 

Parlotoria pergandes. Cont. ídem. 

Saisselia oleae. Burn. en el limonero v otras plantas. 

Saisseti hemisphaerico. Targ. ídem ídem ídem. 

Y aun esta lista no es completa. Existen otros que 
aun no se hallan identificados. 



acadp:mia de ciencias de la habana 



LA ALIPINA EN OFTALMOLOGÍA 



Dr. Juan Santos Fernández, 



(Sesión del 28 de Septiembre de 1906.) 

Hace muchos años, cuando no se conocía la anestesia lo- 
cal ó se hacían ensayos infructuosos, ya en la cirugía general 
ya en la oftalmológica, tragimos á esta Corporación nuestras 
experiencias ú observaciones con el cloroformo y el éter (1) 
y más tarde cuando ocurrió el descubrimiento de la co- 
caína, le comunicamos nuestros primeros ensayos (2). 

Preocupados siempre de buscar la manera más fácil y 
menos peligrosa de suprimir el dolor en las operaciones, 
perfeccionando éstas, al mismo tiempo: estudiamos hace 
poco la estovaina y acerca de ella presentamos un trabajo en 
nuestro último Congreso Médico Nacional, celebrado en Ma- 
yo de 1905. 

Es digno de consignarse que siendo la cocaína la primera 
substancia con que se produjo una analgesia de las mucosas, 
capaz de soportar operaciones, no haya sido totalmente ven- 
cida por los nuevos cuerpos que le han disputado la su- 
premacía. 

Y decimos que no haya sido totalmente vencida porque 
nosotros que hemos concedido superioridad á la estovaina 
para la analgesia en iiryecciones subcutáneas y subconjun- 
tivales, no se la concedemos en las instilaciones, interpalpe- 



(1) Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales 
de la Habana. T. XX, Págs. 112, 146 y 197. 

«Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana». T. IX. Pág. 519 y 
T. XXVI, Pág. 330. 

i'2i «Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales 
de la Habana». T. XXI, Págs. 363, 471 y 502 y T. XXVIII. Pág. 594. 

«Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana». T. XXII. Pág. 75, 95 y 111. 



ANALES 1>E LA 



brales, pues es indudable que la córnea y la conjuntiva 
quedan de este modo mejor anestesiadas por la cocaína. 

La estovaína en esta contienda, si, no triunfó en toda la 
línea, ha hecho una conquista más importante de lo que 
algunos se imaginan. 

Ponerse fuera del peligro de un síncope, á que estamos 
siempre expuestos, con las inyecciones subcutáneas ó sub- 
conjuntivales de cocaína, por su acción vaso-constrictiva, se- 
ñalada por los fisiólogos, no es cosa baladí y obliga á que 
recurramos siempre que de analgesia subcutánea ó submu- 
cosa se trate á la estovaína, de propiedades vaso-dilatadoras. 

La cocaína se mantenía siendo la que mejor anestesia 
producía en la córnea y en la conjuntiva, hasta que ha 
venido la alipina. si no á superarla en lo de analgesia á 
igualarla pero como al igualarla en calidad de analgésico, 
lo hace despojándose de ciertos inconvenientes que se seña- 
lan á la cocaína, de aquí que se puede dar por derrocada 
ésta, de su exclusiva preeminencia. 

En efecto, se acusa á la cocaína de inconvenientes que 
no carecen de importancia, como su toxicidad, la midríasis 
que provoca, la paresia de la acomodación y la peligrosa 
elevación de presión infraocular en determinados casos, así 
como la isquemia que modifica desfavorablemente los proce- 
sos tróficos en las células de los tejidos. Además las solu 
ciones de cocaína tienen el gran inconveniente de ser difí- 
cilmente esterilizables á consecuencia de que con el calor 
fácilmente se descomponen. 

La alipina (á privativo y w j7T 1 dolor) según nos enseña 
la química es un derivado de la glicerina (1) se presenta 
bajo la forma de un polvo blanco extraordinariamente so- 
luble en el agua y muy soluble en el alcohol y que desecado 
á 100° funde ó 169°. 



di Constituye un monoclorhidrato de benzoil — 1, 3 tctrametildiami- 
no — 2 — etilisopropilalcohol, cuya fórmula es: 

CH 2 -N<<g3 

C 2 H 5 — CO— C 6 H- 
CH 2 -X<^ 3 HCL. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 89 



Las soluciones de alipina tienen una reacción neutra y si 
se hirvieren, durante 5 ó 10 minutos se esterilizan sin sufrir 
alteración. 

En solución acuosa la alipina precipita por todos los reac- 
tivos de los alcaloides y por el ioduro potásico. 

Como se ve, la alipina está dotada en primer término de 
las buenas propiedades del clorhidrato de cocaína: es una 
sal perfectamente neutra y fácilmente soluble, de una base 
relativamente soluble en el agua, y, por consiguiente, es fácil- 
mente absorbida por las mucosas y por el tejido celular 
subcutáneo y no precipita, según las experiencias hechas, 
por los jugos de reacción alcalina. 

En virtud de esto su reabsorción es muy rápida y después 
de inyectar soluciones del 4 al 5 °/ nunca se presentan infla- 
maciones ni necrosis del punto en que se ha aplicado el me- 
dicamento como las que se observan en mayor ó menor 
grado después de emplear la mayoría de los anestésicos 
locales. 

La acción anestésica de la alipina es tan enérgica como la 
de la cocaína y de los experimentos farmacológicos llevados 
á cabo en los animales, por autoridades en la materia, se 
deduce que la alipina llega hasta el punto de sobrepasar 
algo en intensidad de acción á la cocaína. Las solucio- 
nes de alipina al Ya }' a ^ 1% después de 50 á 60 segun- 
dos, no solamente producen una anestesia completa de la 
capas superficiales, sino que también ejercen una notable 
influencia en las profundas. 

Por otra parte la alipina, por lo que á su empleo, en la 
práctica se refiere, está libre de los inconvenientes de la cocaína 
como hemos dicho ya, pues es menos tóxica que ésta: la 
dosis mortal para un perro es de 0'02 y { 04 gr. para la co- 
caína y de 0'07 gr. para la alipina. 

Esta no afecta al corazón en la dosis terapéutica, por 
el contrario el corazón y la respiración reciben influencia 
favorable y la presión de la sangre más bien tiene tenden- 
cia á aumentar. 

La alipina, de distinto modo que los otros anestésicos, no 
provoca midríasis, ni siquiera como acción secundaria, ni 



90 ANALES DE LA 



tampoco trastornos de la acomodación, ni elevación de la 
presión infraocular. 

Al cesar la anestesia del ojo por la alipina recupera éste 
su aspecto normal y por consiguiente no queda dilatación pa- 
pilar, ni sensación compresiva, ni escozor, ni picor, ni nin- 
gún otro fenómeno análogo como los que suelen observarse 
generalmente después del empleo de la cocaína. 

Una vez terminada la anestesia del ojo éste está tan poco 
modificado que parece no haber sido sometido á tratamien- 
to alguno. 

Xo produce la alipina isquemia como la cocaína, si aca- 
so una ligera dilatación vascular (rubicundez) que no es de- 
bida á inflamación y que desaparece á los pocos minutos. 

Nuestras observaciones en la Clínica están completamente 
de acuerdo con las de los que nos han precedido en la apli- 
cación del nuevo anestésico tanto en el Laboratorio como en 
el enfermo. 

No hemos de detenernos á referir cada uno de los casos 
en que hemos empleado la alipina con buenos resultados: 
nos basta exponer qne durante un período de tiempo sufi- 
ciente para formar juicio, la hemos sustituido á la cocaí- 
na, á excepción del uso subcutáneo y subconjuntival que 
reservamos á la esto vaina por las razones aducidas al prin- 
cipio. 

Del constante uso en la Clínica de la alipina deducimos 
que tiene la ventaja de no provocar la isquemia que en de- 
terminados casos puede afectar los tejidos. 

Que para el uso diario de la Clínica, cuando necesitamos 
suprimir las ligeras molestias que siguen á la separación de 
un cuerpo extraño, á la aplicación de cualquiera substancia 
ligeramente irritante, es de utilidad indiscutible, pues no di- 
lata la pupila ni relaja la acomodación y nos evitamos te- 
ner que atender estos trastornos que aunque pasajeros son 
de gran alarma para las personas nerviosas ó impresionables. 

Finalmente, para el que no descuide ningún detalle clínico 
en beneficio del paciente debe recurrir á la alipina para las 
instalaciones, con el fin de obtener la anestesia de la con- 
juntiva' y de la córnea, sin inconvenientes, así como debe 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 91 

reservar la esto vaina para si quiere obtener La anestesia por 

medio de inyecciones subcutáneas ó subconjuntivales más 
garantidas. 

La aiipina se ha utilizado ya en laringología, urología y 
odontología, así como para la anestesia de la región lum- 
bar: pero en ese terreno no liemos formado juicio propio. 



ACUERDOS DE LA ACADEMIA 



En la sesión de Gobierno del 28 de Septiembre de 1906 
fueron elegidos Académicos de Número en la Sección de 
Medicina, en el sillón vacante por fallecimiento del doctor 
Manuel G. Lavín, el Dr. ("arlos E. Finlay y en la Sección 
de Ciencias en la vacante que resultó por pase de esa 
Sección á la de Medicina él Dr. Enrique B. Barnet, el 
Dr. Francisco Carrera v Justiz. 



Informe acerca déla solicitud del Dr. Carlos E. Finlay para ocupar una plaza 
de Académico de Número en la Sección de Medicina 

por i:r. 

Dr. Jorge Le-Roy y Cassá 



iSesión de Gobierno del 28 de Septiembre de 1906.) 

El Sr. Presidente de esta Academia por decreto fecha 3 
de Agosto ultimo se ha servido nombrarme ponente para 
que informe acerca de la instancia documentada que pre- 
senta el Dr. Carlos E. Finlay y Shine solicitando ocupar la 
vacante de Académico de Numero de la Sección de Medici- 



TOJIO XLIII 



.-12. 



92 ANALES DE LA 



na, Cirugía y Veterinaria que dejó el fallecimiento del 
Dr. Manuel (I. Lavín. 

Del estudio de los documentos presentados resulta: 
Que el Dr. Carlos E. Pinlay y Shine llena las condicio- 
nes exigidas por los artículos 5.° y 9." del Reglamento de 
la Academia, pues según la copia certificada del acta ma- 
trimonial que presenta en sustitución de su fe de bautismo, 
resulta que nació en la Habana el 15 de Julio de 1868, 
teniendo por consiguiente más de treinta años de edad y 
por el Diploma de Doctor en Medicina del Colegio de 
Médicos y Cirujanos de Nueva York, Departamento Mé- 
dico de Columbia, expedido en Junio de 1S89, resulta te- 
ner más de diez años de ejercicio profesional exigidos. 

Cumplidos los requisitos fundamentales que exije el Re- 
glamento, veamos los títulos que ostenta, los honores y 
cargos oficiales que ha desempeñado y desempeña, los 
servicios que ha prestado y las comisiones especiales que 
se le han encomendado y, por último, las publicaciones 
científicas que presenta como justificantes para obtener 
nuestros sufragios. 

ESTUDIOS, TÍTULOS Y DIPLOMAS UNIVERSITARIOS. 

Por su orden cronológico son: 

1.— Diploma de Doctor en Medicina del Colegio de 
Médicos y Cirujanos de Nueva York. Departamento Me- 
dico de la Universidad de Columbia. Junio 1889. 

2. — Título de Bachiller en Artes de la Universidad Li- 
teraria de la Habana, con nota de Sobresaliente. Octu- 
bre 1892. 

3. — Título de Licenciado en Medicina y Cirugía de la 
misma Universidad, con nota de Aprobado. Febrero 189.'!. 

4. — Título de Doctor en Medicina y Cirugía de la pro- 
pia Universidad^ con nota de Sobresaliente. Marzo 1900. 

EONORES V CARGOS OFICIALES 

5. — Socio titular de la Sociedad de Estudios Clínicos 
de la Habana. 29 Abril L894. 



ACADEMIA DE CIE NCIAS DE LA HABANA 93 

6. — Profesor de la Escuela Preparatoria de Medicina, 
Enfermedades de los ojos. 11 Octubre 1894. 

7. — Profesor de la Escuela de Enfermeras del Hospital 
Nuestra Señora de las Mercedes. 

8. — Profesor del curso complementario sobre enferme- 
dades de los ojos de la Facultad de Medicina y Farmacia 
de la Universidad Nacional. 11 Febrero v 27 Septiem- 
bre 1905. 

9. — Socio y Vocal de la Comisión Directiva de la Asocia- 
ción Médica de Socorros Mutuos de la Isla de Cuba. 1898. 

10. — Comisario de la Junta de Auxilio y Reconstruc- 
ción que actuó bajo el General Broocke al principio de la 
intervención militar americana, 1899. 

11. — Médico del Dispensario de Pobres (Tamavo). Agos- 
to 1900. 

12. — Miembro del Consejo de Dirección del Dispensa- 
rio de Pobres (Tamayo). 8 Agosto 1900. 

13.— Miembro de la Junta de Patronos del Hospital 
Municipal Número Uno. 

14. — Vocal delegado por la provincia de la Habana en 
la Junta Central de Beneficencia. 30 Septiembre 1902. ' 

SERVICIOS Y COMISIONES ESPECIALES 

15. — Certificado de la "Yanderbilt Clinic" de Nueva 
York, de servicios como Ayudante voluntario en el De- 
partamento de Cirugía desde primero de Noviembre 1889 
á primero de Octubre 1890, firmado por el Dr. B. Faquhar 
Curtis, Jefe de Clínica, 

16. — Certificado del "New York Ofhtalmic and Aural 
Institute" donde consta su conexión con dicho Estableci- 
miento desde 4 Octubre 1889 á 6 Julio 1892: De 4 Octu- 
bre 1889 á Febrero 1890 como estudiante; de Febrero 
1890 á 12 Febrero 1891 como Ayudante Clínico y de 12 
Febrero 1891 á 6 Julio 1892 como Médico interno. Este 
certificado está firmado por el Dr. H. Knapp, Profesor de 
Oftalmología de la Universidad de Columbia y Oculista 
del Instituto. 

17. — Nombramiento del Gobernador Eclesiástico de la 
Habana, de Médico Honorario, Especialista en enferme- 



( .)4 ANALES DE LA 



(bidés de los ojos, del Hospital u San Francisco de Paula' 1 
6 Mayo 1894/ 

18. — Nombramiento de Médico honorario del Hospital 
'•Nuestra Señora de las Mercedes" 6 Junio 1894; confir- 
mado en varias ocasiones a- como oculista del mismo por 
Orden Militar 1900. 

19. — Nombramiento de Oculista del Centro Gallego. 
14 Noviembre 1894. Renunció en Febrero L896. 

20. — Nombramiento de Oculista de la Asociación de 
Dependientes del Comercio de la Habana. 11 Febrero 
L896. Renunció en Mayo 1898. Nombramiento interino 
L5 Diciembre 1898 y definitivo, en 11 de Enero de 1900, 
para el mismo puesto en el que quedó cesante en 9 Sep- 
tiembre 1908. 

TRABAJOS Y PUBLICACIONES CIENTÍFICAS 

1. — Traducción al inglés de un trabajo del Dr. E. Ló- 
pez sobre Lepra Ocular (Ocular Leprosy). Archives of 
Ophthalmology, XVII1-4 404, 1889. 

2. — Penetrating wounds of the eyeball (Trabajo aná- 
tomo-patológico con el examen de 30 ojos. Archives of 
Ophthalmology, XXI-4 457, 1892. 

3. — Heridas penetrantes del globo ocular. Resumen 
del trabajo anterior para la Revista de Ciencias Médicas, 
Mayo 20, 1893. 

4. — Un caso de hemianopsia homónima lateral. Rev. 
de C. Med. Agosto 5, 1893. 

5. — Tratamiento de las hernias del iris (Archivos de 
la Policlínica). Abril 1894. 

6. — Un caso de pseudo-tabes alcohólica. Trabajo de 
ingreso en la Sociedad de Estudios Clínicos. Rv. de C. 
Med. Mayo 20, 1894. 

7. — Alveolar fibrosarcoma of the optic ner.ve (Traba- 
jo anátomo-patológrco). Arch, of Ophth. NXIV-2, 1895. 

8. — Estadística de operaciones practicadas desde Agos- 
to de L892 á Agosto de 1895. Rv. de C. Med. Septiem- 
bre 5, L895. 

9. — Caso de curación. Oftalmía simpática. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 95 

10. — Dos casos de afección aguda del oído interno. 
Rev. de C. Med. May.» 20, 1895.' 

11. — Cuerpos extraños de la cámara anterior. Crónica 
Médico-Quirúrgica. 

12. — Estadística de operaciones desde Agosto de 1895 
á Diciembre 31 de 1896. 

13! — A case of spoutaneous orbital and infraocular 
hemorrage ocuring in the conree of á case of Typoid 
Fever (Archives of Ophth. XXXI-1-42, 1897. 

U.— Keratitis variolosa. Arch. ofOphth. XXVI. 3-391, 
1897. 

15. — Estadística de operaciones del año 1897. Arch. 
de la Policlínica, Febrero, 1898. 

16. — Estadística de operaciones del año 1898. Rev. de 
Med. y Cir. Febrero 25 de 1899. 

17. — La operación mastoidea, Tesis del Doctorado de 
Medicina la Universidad déla Habana. Enero 23, 1900. 

18. — Estadística de operaciones del año 1899. 

19. — Veintisiete casos de iridectomía por ataques agu- 
dos de glaucoma. Progreso Médico, 1900. 

20. — One hundred cataract extractions. Arch. of Ophth. 
X-l-54, 1900. 

21. — Alcohol and tobáceo ampliopia in Cuba. (Am- 
pliopia tabaquica y alcohólica en Cuba.) Trabajo leído 
en el Tercer Congreso Médico Pan Americano celebrado 
en la Habana en Febrero 1901. Libro del Congreso. 

11-445 Arch. of Ophth. XXX-3, 1901 y Arch. de Oftal- 
mología Hispano- Americanos, Septiembre, 1902. 

22. — Two cases of intracranial complications of chro- 
nic middle ear suppuration. Trabajo leído en el Tercer 
Congreso Pan Americano. Habana, Febrero, 1901, Libro 
del Congreso II, 1901. 

23. — Report of the proceedings of the Third Pan Ame- 
rican Medical Congress, held in Havana February 4, 5, 6 
and 7, 1901, Arch. of Ophth. XXX-3-288, 1901. 

24. — Estadística de operaciones del año 1900. 

25. — Artículos sobre "Cuidados en las enfermedades 
de los ojos' 1 del Libro de Conferencias de Enfermeras, pu- 
blicado por el Departamento de Beneficencia en 1901. 

26. — Estadística de operaciones en el año 1901. 



96 ANALES DE LA 



27. — Escuelas de Enfermeras. Trabajo leído en la Pri- 
mera Conferencia Nacional de Beneficencia v Corrección, 
Habana, 1902. Libro de la Conferencia, 1902. 

28. — Discurso en el acto de la graduación de las primo- 
ras Enfermeras cubanas. Rev. Asoc. Med. Far. III, 1902. 

29. — Estadística de operaciones del año 1902. 

30. — Complicaciones de las otitis supuradas. Conferen- 
cia en el Hospital Mercedes. Abril 29, 1903. Rev. de Med. 
y Cirugía, 1903. 

31.— Frecuencia relativa de la conjuntivitis granu- 
losa en la Habana, necesidad de medidas sanitarias contra 
su incremento. Arch. de la Sociedad de Estudios Clínicos 
de la Habana. T. XII, pág. 245. 

32. — A case of thrombo-phlebitis of the cevrnous 
sinus complication and ampyema of the sphenoidal si mi- 
ses and ethmoidal cellis mistaken for la thrombo-phlehi- 
tis of the lateral sinus. Ach of Otol. XXXII, 6, 419, 
1903. (Traducido al alemán en el Zietschrft fur Ohren- 
heilkunde, XLVIII, 1, 5, 227.) 

33. — Deliriun after oye operation. Arch. of Ophth. 
XXVIII, 1, 5, 1904. 

34. — Estadística de operaciones del año 1903. 

35. — Algunas consideraciones sobre las escuelas de En- 
fermeras. Trabajo leído en la Tercera Conferencia Nacio- 
nal de Beneficencia y Corrección. Matanzas, 1904. Libro 
de la Conferencia, 79. 

36. — Estadística de operaciones del año 1904. 

37. — Consideraciones sobre 400 Operaciones de ex- 
tracción de cataratas. Trabajo leído en el Primer Congre- 
so Médico Nacional. Revista de Medicina y Cirugía, 1905. 

Por el examen de los documentos que anteceden, es 
fácil á esta ponencia poder informar á la Academia que, 
el Dr. Carlos Finlay y Shine reúne las condiciones exigi- 
das por nuestro Reglamento para ingresar como Acadé- 
mico de Número, que su competencia científica y repre- 
sentación social están garantizadas por los cargos que ha 
desempeñado y desempeña y, sobre todo, por sus publica- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 97 



ciones científicas que lo acreditan como trabajador juicioso 
y que es de esperar que si vuestros sufragios le son favo- 
rables sabrá continuar la senda de gloria que le trazara 
su padre, nuestro Académico de Mérito el Dr. Carlos J. 
Finlav, en estos mismos escaños. 



Informe acerca de la solicitud del Dr. Francisco Carrera Jústiz, para ocupar una plaza 
de Académico de Número en la Sección de Ciencias 



Dr. Manuel Euíz Casabe 



(Sesión de Gobierno del 28 de Septiembre de 1906.) 

En cumplimiento de lo dispuesto por el Sr. Presidente 
de esta Corporación, á virtud de la instancia presentada 
por el Dr. Francisco Carrera Jústiz, y en que solicita una 
plaza de Académico de Número vacante en la Sección de 
Ciencias, tengo el honor de informar lo siguiente después 
de aprobado por la referida Sección. 

Enojosa es la tarea cuando en ella hay que enumerar y 
clasificar los méritos y condiciones que reúne un profe- 
sional que aspira á un puesto vacante en una agrupación 
donde su mayoría la constituyen hombres de reconocido 
mérito, de gran ilustración y de ilimitada é insuperable 
laboriosidad. 

Pero en este caso, que la suerte me ha deparado, lejos 
de sentir enojo se experimenta satisfacción, puesto (pie el 
nombre del aspirante es suficiente para impresionar favo- 
rablemente la opinión de los electores Académicos. 

El Dr. Francisco Carrera y Jústiz. ciudadano cubano, 
Doctoren la Facultad de Derecho, mayor de treinta años, 
y con más de diez años en el ejercicio de su profesión, 
"reúne las condiciones legales exigidas por el Reglamento 
de esta Academia en los incisos indicados en su artículo 5 o . 

Quizás algún Académico piense en este instante, cómo 



98 ANALES DE LA 



siendo el Sr. Francisco Carrera y Jústiz Doctor en Dere- 
cho, puede solicitar su ingreso en esta Corporación. 

Pues bien, señores, el inciso 4.°' del citado Artículo 5.° 
de nuestro Reglamento entre otras cosas dice "haberse 

DISTINGUIDO POR TRABAJOS ESCEPCIONALES EN PRO DE LA 
CIENCIA Ó DE LA HUMANIDAD". 

El Dr. Carrera y Jústiz justifica este extremo con las 
obras publicadas y que ha remitido á esta Corporación, y 
son las siguientes: 

Primero: el gobierno municipal por Alfredo R. Con- 
ckling, obra traducida del inglés, con un prólogo magis- 
tral suscrito por nuestro reputado conciudadano y notable 
jurisconsulto el Dr. Pablo Desveruine. Editado en New 
York el año 1900, volumen de 243 páginas. 

Segundo: estudio de sociología municipal. Un tomo 
con 495 páginas y que comprende transcendentales 
cuestiones de alto interés para nuestra organización so 
cial y son: 

Progreso Municipal Científico. 

La Constitución de Cuba y el Problema Municipal. 

Filosofía política. Los Estados Unidos Americanos ba- 
jo el punto de vista de su gobierno municipal. 

El Municipio y la cuestión de razas. 

El Municipio y los extranjeros. 

El Municipio y las clases obreras. 

La ciencia cívica y su relación con la mujer y con la 
democracia. 

El Sufragio Universal. 

Tercero: introducción á las instituciones locales de 
cuba. Dos tomos con Si páginas. 

Cuarto: exposición del derecho civil español y sus 
leyes USPECIABES para cuba. Un tomo con 229 páginas. 
Con un prólogo del connotado y ya desaparecido Doc- 
tor Pedro González Llórente. 

Además el Dr. Carrera y Jústiz está desempeñando en 
la actualidad en nuestro primer establecimiento docente 
la Cátedra de Ampliación del Derecho. 

Nuestro informante reúne otros méritos inherentes 
á su cualidad de ciudadano que no deben enumerarse por 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 99 

temor á producir cruenta lesión en su reconocida mo- 
destia. 

Si estos datos apuntados á vuela pluma no fuesen sufi- 
cientes á favorecer al candidato, podemos agregar otras 
razones que por ser de peso no debemos silenciar. 

Las Ciencias Jurídicas y aun mas, las Ciencias Sociales 
y Políticas están umversalmente consideradas como ramas 
de la moderna Sociología, que es la ciencia de los fenó- 
menos sociales, que estudia la Sociedad como un todo y 
es parte principalísima de la Sociología, la Antropología, 
cuyo aspecto de Antropología jurídica, ó sea la génesis 
filosófica del Derecho en el hombre, constituye uno délos 
estudios más interesantes de la ciencia moderna. 

La Sección de Ciencias Naturales de la Academia, tie- 
ne una Comisión para estudios de Antropología, según el 
inciso 10, artículo 4 2 del Reglamento. 

Luego un Doctor en Derecho Público, tiene en su espe- 
cialidad forzosa, el estudio de las Ciencias Naturales her- 
manas, como la Antropología jurídica. 

La Academia tiene sentado este precedente en el caso 
del Dr. Céspedes, cuyo título era también de Derecho. 

También en el inciso 5." del artículo 42, establece una 
comisión de Medicina Legal y Legislación Sanitaria y am- 
bas materias son excepcional mente jurídicas; la primera, 
en el cuadro del Derecho Privado y en el del Derecho 
Público. 

La segunda, es de lo más fundamental del Derecho Ad- 
ministrativo, especialmente en su aspecto municipal, exis- 
tiendo sobre ello una inmensa Bibliografía jurídica y hasta 
Cátedras especiales de Gobierno Municipal en casi todas 
las Universidades, donde la Legislación Sanitaria, la Hi- 
giene y la Demografía de la ciudad, son estudios absolu- 
tamente necesarios. 

He ahí, pues, como el título de Doctor en Derecho Pú- 
blico y en Derecho Privado, encaja en la rama de las 
Ciencias Naturales, con expresa referencia á los incisos 
3.°, 5." y 10." del artículo 42 del Reglamento de la Acade- 
mia. Y si no se le reconociera este genuino y amplio sen- 
tido á ese Reglamento se empequeñecerían los altos fines 
de la Academia. 

TOMO XLIII. 13. 



100 ANALES DE LA 



El Derecho Natural, entra típicamente en el cuadro de 
las Ciencias Naturales 3' es uno de los estudios fundamen- 
tales para el título de Doctor en Derecho. La Academia 
se titula de "Ciencias Médicas, Físicas y Naturales". 
Luego, un título de Doctor en Derecho, capacita para ser 
Académico, bajo el aspecto importantísimo de las Ciencias 
Naturales. 

Después de las anteriores consideraciones esta Sección 
se atreve á proponer á la Corporación para ocupar la 
vacante de Académico de Número en la Sección de Cien- 
cias al Dr. Francisco Carrera y Justiz, con quien honrosa 
mente podemos cooperar al progreso délas ciencias y al 
bien déla humanidad. 



Fallecimiento de un Académico. — A fines del mes de Septiembre 
último falleció el Sr. Juan Bautista Jiménez, Académico Corres- 
ponsal en Santa Clara. 

Presentó importantes trabajos sobre agricultura, la que culti- 
vaba con verdadero entusiasmo. En las páginas de los Anales 
pueden consultarse con fruto sus notables producciones. 

¡Descanse en paz! 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 101 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 26 DE OCTUBRE DE 1906 



Presidente. — Di\ Juan Santos Fernández. 

Sri reta rio. — Dr. Gustavo López. 

Académico* concurrentes. — De número. — Dres. : E. Acosta. — 
(i. Alonso Cuadrado. — E. B. Baraet. — A. Bosque. — I. Calvo. — 
T. V. Coronado. — J. Le-Roy. — E. Pardiñas. — C. de la Tone. — 
P. Yaldés Ragúes. — -Corresponsal, Dr. Francisco María Héctor. 

Leída el acta de la sesión anterior ('-28 de Septiembre), fué 
aprobada. 

Se dá cuenta de no haberse celebrado la sesión correspondiente 
al día 12 de este mes por falta de quorum. 

La Secretaría dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Dr. Carlos E. Fiñlay, acusando recibo de su 
nombramiento de Académico y manifestando su profundo agrade- 
cimiento por el honor conferido. 

De la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, remi- 
tiendo expediente sobre privilegio de invención por "Un nuevo 
producto alimenticio y medicamentoso titulado Kephir indico" . 

De la misma, id., id., id., por "Un producto industrial farma- 
céutico titulado Hemorroidina" . 

De la misma, id., id., id., por "Un producto industrial y me- 
dicinal titulado Depurativo Padró". 

Del Dr. Erastus AVilson, solicitando que una Comisión de la 
Academia haga conocer al Sr. Gobernador Provisional la necesi- 
dad del alcantarillado de la Habana. 

Del Dr. Hernando Seguí, suplicando se designe otro ponente 
para informar acerca de la Hemorroidina. 

Del Ayuntamiento de la Habana, participando que el niño Ce- 
lestino Menéndez, asistido en el Laboratorio del Dr. Santos Fer- 
nández por el tratamiento antirrábico de Pasteur, obtuvo su cu- 
ración definitiva. 

De la Secretaría de Instrucción Pública, solicitando que la 
Academia designe un Doctor en Medicina y Cirugía para formar 



102 



ANALES DE I. A 



parte del Tribunal de oposiciones á la cátedra de Enfermedades 
Nerviosas y Mentales de la Escuela de Medicina. 

Salida. — Al Dr. (i. Alonso Cuadrado, nombrándolo ponente 
para que informe acerca del expediente enviado por la Secretaría 
de Agricultura, Industria y Comercio, relativo al Kephir índico. 

Al Dr. D. Hernando Seguí, id., id., id., relativo á la Hcmo- 
rroidina. 

Al Dr. A. Bosque, id., id., id., en este mismo asunto. 

Al Dr. Francisco Carrera Jústiz, participándole su nombra- 
miento de Académico de Xúmero de la Sección de Ciencias. 

Al Dr. Carlos E. Finlay, id., id., id., en la de Medicina. 

A la Secretaría de Gobernación, dando cuenta de los anteriores 
nombramientos. 

A la Secretaría de Obras Públicas, dando cuenta de los desper- 
fectos causados en el edificio de la Academia por el ciclón del 17 
de Octubre actual. 

El Secretario dio lectura además á un escrito del Dr. Jorge 
A. Ponce, en el que dá cuenta ala Corporación ele haber creído en- 
contrar el remedio para curar la sífilis, y pide que se nombre una 
comisión para que compruebe en algún Hospital la verdad de sus 
afirmaciones. 

Con este motivo usó de la palabra el Dr. AIon.su Cuadrado, y 
dice que segxin ha oído existen dos extremos en esa carta, uno lo 
es el medio de que se vale para la cura, y el otro, es la curación, 
lo que habrá de averiguarse si resulta cierta. En cuanto al primer 
punto, hay que ver si se vale del ioduro y del mercurio. 

El Dr. Pardiñas pregunta precisamente si el preparado tiene 
mercurio, y para su oportuna averiguación propone se asocie el 
Dr. A. Cuadrado á la comisión que se nombre. 

El Dr. Barnet expone que siendo el asunto de la referida carta, 
cosa que debe meditarse, propone dejarlo sobre la mesa para la 
próxima sesión. 

Así se acuerda. 

Después ocupa la tribuna el Dr. (rasión Alonso Cuadrado, dan- 
do lectura á un informe sobre EL KEPHIK ÍNDICO el Clial fué 
aprobado por unanimidad. 

Luego el Dr. Arlara Bosque dá lectura á otro ixfor.uk a.cer< \ 
he la hemorroidina, el que también fué aprobado por unani- 
midad. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 103 



El Dr. López dá lectura, en nombre de los Ores. ,/. p. Aldrán 
y M. liiií-i Casaba^ por estar uno enfermo y serle imposible con- 
currir al otro, al ixí'oüme que acerca del trabajo del doctor 
M. Delfín, sobrk las ordenanzas sanitarias le encomendó 
la Academia. 

Una vez que fué terminada la referida lectura, se pregunta si 
está el Dr. Delfín, y ante su ausencia, el Dr. Pardillas propone 
que quede sobre la mesa, para que en presencia del autor del tra- 
bajo, que dio motivo al informe, pueda ser discutido. 

Así se acordó. 

Con lo cual se dio por terminada la sesión pública. 



Informe acerca de un producto alimenticio y medicamentoso titulado Kephir índico 

POR EL 

Dr. Gastón Alonso Cuadrado 

(Sesión del 26 de Octubre de 1906.) 

La Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio remite 
á Vd. por consejo de la Sociedad Económica de Amigos del 
País el expediente promovido por el Sr. Fernando González 
Molina, solicitando privilegio de invención por un nuevo pro- 
ducto alimenticio y medicamentoso titulado Kephir índico. 
Al expediente acompaña una memoria explicativa de la com- 
posición y preparación de la referida substancia. 

El que suscribe, fiel á la opinión que ha sustentado siempre 
respecto á las atribuciones de esta Academia en asunto de 
patentar preparaciones medicamentosas, no se haya confor- 
me con la solicitud del titulado inventor de una nueva prepa- 
ración. Y antes de acudir á las disposiciones de carácter le- 
gal que lo impide, hemos de hacer algunas consideraciones 
que si no sirven para sentar jurisprudencia porque la tenden- 
cia actual de las profesiones científicas es hacia la explota- 
ción material de los conocimientos por medio de frases enco- 
miásticas y de proposiciones retóricas, pueden contribuir á 



104 ANALES DE LA 



conservar el criterio y el crédito de la ciencia ganados en las 
generaciones pasadas por la pléyade de investigadores y sa- 
bios que sin abandonar los intereses individuales han tenido 
por norma principal el progreso, la consecución de la verdad 
y el bienestar humano. 

La profesión de las ciencias médicas se haya contaminada 
por el mercantilismo vulgar, asimilando las preparaciones y 
los métodos que surgen de los estudios y la ciencia consti- 
tuidos con las invenciones industriales que aplican nuevos 
principios ó disposiciones de carácter puramente mecánico. 

Se pueden asimilar y de hecho se asimilan los descubrimien- 
tos de nuevos medicamentos como los miles de compuestos 
descubiertos en la serie aromática de hidro carburos por el 
método sintético, de hecho se pueden asimilar también los 
estudios que han dado por resultado el descubrimiento de 
gérmenes ó seres microbianos desconocidos antes, que son cau- 
sas ó efectos de las enfermedades; pero de hecho no son in- 
venciones ni preparaciones patentables aquellos métodos 
ó aquellas modificaciones fundadas en los principios de la 
ciencia constituida. 

El cirujano que tiene la habilidad de hacer con éxito ope- 
raciones consideradas como difíciles ó imposibles hasta el 
día; el médico que combina las materias medicamentosas de 
modo que ejerza sobreel enfermóla acción terapéutica que de- 
manda el diagnóstico y el restablecimiento de la salud; el far- 
macéutico que dispone la preparación de la prescripción fa- 
cultativa de modo que ejerzan mejor y de un modo más con- 
veniente la mayor acción posible indicada con la menor mo- 
lestia posible para el enfermo haciendo su deglución agrada- 
ble ó su aplicación sin dolor; este profesor no hace más que 
ejercer la profesión que le concede el privilegio del título uni- 
versitario, y ejercerla con aprovechamiento y en honor de su 
nombre y reputación. No son inventores, son hombres de 
ciencia que saben combinar los conocimientos adquiridos de 
modo que sean más útiles á la humanidad. Su mérito no 
consiste en el instrumento empleado ni en las substancias 
combinadas, sino en su inteligencia y juicio profesional: su 
su patente ya está contenida en su título y en su nombre. 

La elaboración del producto que el Sr. Clonzález Molina 
presenta para solicitar privilegio de invención, no indica mo- 



ACADEMIA DE CIENCIAS D E LA HABANA 105 

dificaciones substanciales de procedimientos ni de acciones, 
no indica tampoco resultados analíticos que señala la diferen- 
cia en los productos de fermentación del "dispora índica" y 
del "dispora caucásico" sobre la leche; y en cuanto á su aso- 
ciación con la infusión de orégano es semej antea los recursos 
terapéuticos que tocio médico estudioso tiene el deber de 
aplicar en el ejercicio profesional. 

Pero además existe la deficiencia de que el solicitante no 
ha presentado ejemplar alguno de la preparación; y por lo 
tanto esta Corporación no podría informar en justicia de las 
propiedades de una substancia que no ha analizado. 

Como ya he tenido el honor de exponer en otros informes 
de esta naturaleza, la legislación española, cuya jurispruden- 
cia rije sobre esta materia en la República de Cuba, determi- 
na que la definición de propiedad industrial no puede recaer 
sobre la preparación de productos medicinales, y, por lo tan- 
to, ningún espífico ó preparación especial puede ser objeto de 
patente. 

En vista de lo expuesto, el que suscribe tiene el honor de 
proponer á la consideración de la Academia las conclusiones 
siguientes: 

La Academia no puede acceder á lo solicitado por el señor 
González Molina. 

1? Porque el método de elaboración propuesto, no indica 
modificaciones substanciales de procedimientos ni de acciones. 

2? Porque la Memoria del Sr. González Molina no aduce 
resultados analíticos que indiquen la diferencia entre los pro- 
ductos fermentados por el "dispora índica" y por el "dispora 
caucásica". 

3? Porque la asociación del Kephir con la infusión de oré- 
gano no es más que una indicación terapéutica racional, muy 
común en la práctica médica. 

Y 4? Porque según la jurisprudencia establecida por el 
Tribunal Supremo español y que no ha sido modificada por 
las leyes de la República de Cuba, ningún específico ó prepa- 
ración especial puede ser objeto de patente'. 



106 ANALES DE LA 



informe acerca de un producto denominado Hemorroidina 

POB ET. 

Dr. Arturo Bosque. 



(Sesión del 26 de Octubre de 1906.) 

La Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio ha 
remitido á esta Corporación, á fin de que sobre él le infor- 
me lo que le ofrezca y parezca, el espediente promovido por 
los señores Enrique y Manuel Huertas y Manuel Mora en so- 
licitud de patente de invención por «Un producto Industrial 
Farmacéutico titulado Hemorroidina». 

Dice así la Memoria descriptiva del descubrimiento: 
"Sabido es que las hemorroides son tan antiguas como la 
"existencia misma del hombre, producidas por las diversas 
"causas que pueden motivarlas y cuyos detalles }■ explica- 
ciones no podemos enviar ya por nuestros escasos conoci- 
"mientos patológicos, ora porque nuestra misión es ofrecer 
"á la humanidad paciente de ese mal un producto farmacéu- 
"tico, capaz de modificar los efectos producidos por aquellas 
"causas, cualesquiera que ellas sean, devolviendo al paciente 
"la salud perdida. Es un secreto de familia que viene cur- 
"sando entre nosotros por más de veinte años con éxito siempre 
"infalible suficientemente experimentado, sin haber pasado de 
"la esfera privada; y nos ha parecido que faltaríamos á los 
"sagrados deberes de nuestra conciencia y á los sentimientos 
"humanitarios, sino ofreciéramos al mundo entero para aho- 
"ra y para siempre, el remedio eficaz para combatirlo ó. 
"mejor dicho, para anular los efectos de las causas produc- 
toras de las hemorroides, con la doble garantía que está 
"compuesto única y exclusivamente del producto de plantas 
"indígenas inofensivas. Es el conjunto la combinación de 
'•cuatro plantas en infusión en alcohol rectificado, en la íor- 
"ma siguiente. Primero: Infusión de hojas y tallos de ro- 
"merillo desecados sin la acción del aire y de la luz, .'SU 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 107 

"gramos; alcohol rectificado un litro. Segundo: Raíz de yer- 
"ba mora, 40 gramos: alcohol rectificado un litro. Tercero: 
''Hojas y tallos de malvavisco, 50 gramos; alcohol rectificado, 
"un litro. Cuarto: Hojas y tallos de jagua, 30 gramos; al- 
"cohol rectificado, un litro. Maceración é infusión por cua- 
renta días, y filtración por papel. Estas cinco infusiones 
"así obtenidas se mezclan en proporciones iguales, y se de- 
u jan en reposo por espacio de cuarenta y ocho horas, al cabo 
"de las cuales se le agregan trozos de carbón vegetal en 
"cantidad de doscientos gramos: y á las cuarenta y ocho ho- 
"ras siguientes se filtra nuevamente, y envasándose en 
"frascos de doscientos cincuenta gramos quedan listos para 
"su venta y uso. Se emplea esta medicina en baños de asiento 
"de quince minutos de duración, y según el caso dos ó 
"más baños y otras tantas avuditas intestinales de agua pre- 
parada en proporción de tres cucharadas del producto por 
"litro de agua cada diez horas. Los baños serán templados 
u y deberá abstenerse el paciente de comidas estimulantes y 
"bebidas alcohólicas*'. 

Entendemos que el informe abraza dos puntos: 

1.° Si la fórmula ya dada á conocer es una fórm rila ori 
ginal y científica y 

2.° Si la fórmula puede ser materia de privilegio porque 
sus componentes no hayan sido practicados en Medicina y 
posean una acción específica sobre las hemorroides. 

Respecto al primer punto tenemos que señalar primera- 
mente que el autor de la fórmula indica una maceración é 
infusión por cuarenta días en cuyo espacio de tiempo puede 
realizarse la primera pero es un imposible hacerlo con la 
segunda pues la infusión es una operación farmacéutica que 
consiste en verter un líquido hirviendo sobre alguna subs- 
tancia para extraerle los principios medicamentosos y esto 
sólo exije algunos momentos. Además el alcohol no es el 
líquido más apropiado para una infusión, pues para ésta se 
usa el agua ú otro líquido que resista la temperatura de 
ebullición sin alterarse. Hay también que tener en cuenta 
que las dos operaciones de infusión y maceración se contra- 
dicen pues el objeto de la primera es conservar en el Jíqur 

TOMO XLIII. — 14. 



108 ANALES DE LA 



do los principios volátiles de la substancia y el ele la segunda 
someter en frío á la temperatura ordinaria un cuerpo sólido 
á la acción de un líquido con el cual se deja un tiempo más 
ó menos largo. Operación que se recomienda sobre las de- 
más cuando los principios que se tratan de disolver se alte- 
ran con facilidad ó cuando el líquido no puede resistir la 
acción del calor sin cambiar de naturaleza. Después de esta 
irrealizable infusión por 40 días y después de una macera- 
ción por igual tiempo señala el autor de la fórmula «se de- 
jen en reposo los líquidos por 48 horas» y en vista de ello 
nos preguntamos nosotros ¿qué querrá obtener con esos días 
de reposo, con una maceración por 40? 

Tocante al segundo punto tenemos que decir que el ro- 
merillo, yerba mora y jagua, plantas astringentes y el mal- 
vavisco emoliente, pertenecen á la medicina popular desde 
hace largo tiempo y nada tiene de extraño les atribuya el 
autor una acción especialíshna si se tiene en cuenta que en- 
tre el vulgo se le atribuyen igual para otras enfermedades á 
multitud de plantas que por su acción débil y poco cono- 
cida no son del uso médico y no han sido objeto tampoco 
de ciertas formas farmacéuticas. 

Por lo tanto si se tiene presente: 

Que en vista de que los medicamentos que entran en la 
composición de la fórmula no tienen acción específica sobre 
las hemorroides y que pertenecen al dominio de la medicina 
popular. 

Que los procedimienios de obtención empleados son empí- 
ricos y no pueden constituir materia de privilegio. 

Que el vehículo empleado (alcohol) no es el más apropiado, 
tanto para la elaboración del producto, cuanto que pudiera 
ser perjudicial en el tratamiento de las hemorroides. 

Que las operaciones practicadas demuestran un desconoci- 
miento completo de los métodos de preparación aceptados 
por la ciencia procede, desestimarse la solicitud de patente de 
invención y en su consecuencia propongo se conteste á la Se- 
cretaría de Agricultura. Indistria y Comercio lo siguiente: 

Que el producto Hemorroidina por los medicamentos que 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 100 

entran en su composición, por lo conocidos que son éstos en 
el vulgo y por la naturaleza de los procedimientos empleados 
en su obtención, no constituyen invento ni descubrimiento 
alguno y no pueden por .tanto ser objeto de patente ó pri- 
vilegio. 



Informe sobre el trabajo del Dr. Manuel Delfín acerca de las Ordenanzas Sanitarias 

POR LOS 

Doctores J. P. Alacán y M. Ruíz Casabe 



(Sesión del 26 de Octubre de 1906.) 

Designados los que suscribimos, por acuerdo de esta 
Academia en sesión de 23 de Marzo último, para informar 
sobre el trabajo leído en la misma por el Dr. Delfín bajo 
el título de: u Los artículos 50, 77, 79 y 81 de las^Orde- 
nanzas Sanitarias", tenemos el honor de presentar hoy á 
la Corporación el informe solicitado en los siguientes tér- 
minos: 

Que estudiadas las Ordenanzas Sanitarias se observa 
por el enlace que existe en los artículos del Capítulo V, 
que es su propósito impedir el fraude, lejos de autorizar- 
lo, como dice en su trabajo el Dr. Delfín; y no tan sólo 
tiende á ese propósito el articulado de las Ordenanzas Sa- 
nitarias, sino que se ocupa de evitar que los alimentos y 
bebidas sean mezclados con susbtancias nocivas á la salud. 
Y para demostrar la evidencia de este aserto, vamos á ha- 
cer un ligero estudio de los artículos señalados en su tra- 
bajo por el Dr. Delfín, en relación con otros que en dicho 
trabajo no se señalan, pero que con ellos están íntimamen- 
te ligados. 

Es cierto que el artículo 50 de las citadas Ordenanzas 
permiten la venta de alimentos ó bebidas á las que se ha- 
ya substraído en todo ó en parte un constituyente de valor 
alimenticio ó se le haya mezclado con otras substancias, 



110 ANALES DE LA 



siempre que en el rótulo del envase se especifique clara- 
mente su composición y se le advierta al comprador; pero 
esto no puede entenderse en manera alguna que sea auto- 
rizar el fraude sino por el contrario, impedirlo; y más sise 
tiene en cuenta que antes, en el artículo -49 se dice: u Los 
alimentos ó bebidas adulterados, alterados ó falsificados, 
así como los que sean substituidos por otros, ó que resul- 
ten distintos de lo que expresen los rótulos de sus envases, 
deberán ser decomisados en definitiva, &; que el artículo 
40 define de manera clara y precisa lo que se entiende 
por alimento 6 bebida adulterada; y que el 47 expresa 
cuando una substancia es nociva. 

Los artículos 77. 7!) y 81, que guardan perfecta har- 
monía con los anteriores, lejos de propender al fraude, 
como asevera el Dr. Delfín, lo prohiben, y para que tal 
prohibición sea eficaz, obliga al industrial que mezcla con 
una especie otra substancia cualquiera, que lo diga al 
venderlo, y que si en vez de manteca de cerdo vende 
otra grasa cualquiera, que no sea perjudicial (porque las 
perjudiciales ya las ha prohibido el artículo 47) tenga 
que venderla como tal grasa y nunca como manteca de 
cerdo. 

Resulta, pues, que un industrial puede vender cualquier 
substancia grasa no nociva si la titula manteca artificial y 
podrá también vender azafrán mezclado con otra substan- 
cia cualquiera, no perjudicial, si así lo dice al venderlo; 
pero no podrá vender leche aguada ni adulterada, así co- 
mo tampoco vino falsificado, porque los artículos 85 y 86 
regulan de modo preciso la venta de la leche y los com- 
prendidos entre el 61 y el 66 la del vino. 

En tal virtud, la Comisión que informa, lamentando te- 
ner que disentir de la opinión del Dr. Delfín, es de pare- 
cer que no se introduzca modificación alguna á las Orde- 
nanzas sanitarias. 

La Academia con su ilustrado criterio resolverá, (l). 



(1) Véase la página 103. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 111 



ACTA DE LA SESIÓN DEL 9 DE NOVIEMBRE DE 19Q6 



No se celebró la sesión pública de este día, por haberse consu- 
mido todo el tiempo en la sesión de Gobierno. 



Acta de la sesión pública ordinaria del 23 de Noviembre de 1906 

Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Gustavo López. 

Académicos concurrentes. — De número. — Dres. : J. P. Alacán. — 
Gastón Alonso Cuadrado. — E. B. Barnet. — G. Benasach. — 
M. F. Garrido. — J. Jacobsen. — J. Le-Roy. — C. Moya. — E. Par- 
diñas. — J. A. Presno. — C. de la Torre. — P. Valdés Ragúes: 

Leída el acta de la sesión anterior (26 Octubre), fué aprobada. 
La Secretaría dá cuenta del movimiento de la Biblioteca y de 
las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Ayuntamiento de la Habana, preguntando si por 
el hecho de ser farmacéutico se puede ser perito químico. 

De la Secretaría de Gobernación, escrito número 1.844 sobre 
gaseosa purgante. 

De la Secretaría de Obras Públicas, dando cuenta de haber co- 
menzado las obras de reparación del edificio de la Academia. 

Del Sr. Alfredo Jiménez, dando cuenta del fallecimiento de su 
Sr. Padre D. Juan Bautista Jiménez, Académico Corresponsal en 
Santa Clara y que falleció en el mes de Septiembre del año actual. 

Salida. — A la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, 
remitiendo informe aprobado sobre "El Kephir índico". 
A la misma, ídem ídem ídem sobre "Hemorroidina , \ 
A la Secretaría de Gobernación, sobre un medicamento denomi- 
nado "Gaseosa Purgante". 



112 ANALES DE LA 



A la Secretaría de Instrucción Pública, participando el acuerdo 
de la Academia, por el cual se designó al Dr. Gustavo López, co- 
mo especialista en enfermedades nerviosas y mentales, para el 
puesto que á la Academia corresponde en el Tribunal de oposicio- 
nes á la Cátedra de enfermedades nerviosas y mentales. 

Vuelve á darse lectura á la carta suscrita por el Dr. Jorge 
A. Ponce, que dice así : 

"Señor Presidente de la Academia de Ciencias Medicas. 

"Jorge A. Ponce, Dr. en Medicina y Cirugía, con residencia en 
"la calle de Águila, 17, á Ad. expone: 

"Que hace seis años que viene experimentando en la curación 
"déla sífilis un preparado de su invención, en la composición del 
"cual sólo entran substancias vegetales y libre por lo tanto en abso- 
luto de mercurio, y de los accidentes que suele provocar el tra- 
bamiento mercurial, bien sea en inyecciones, unciones, etc., etc. 
"Con el referido tratamiento son dados de alta los enfermos á los 
"tres meses sin que tengan que sufrir molestia alguna ni abando- 
"narsus habituales ocupaciones. 

"Mis experiencias me permiten afirmar que se ha dado un paso 
"decisivo en la curación déla sífilis, pues los casos por mí cura- 
dlos (en los distintos períodos de la enfermedad, y aun en sus 
'^manifestaciones tardías) no han presentado recidivas á pesar de 
"que algunos de ellos llevan más de cinco años de dados de alta. 

"En tal concepto me tomo la libertad de suplicará la ilustre Cor- 
"poración que V. tan dignamente preside, se sirva nombrar una 
"Comisión de su seno para que designe algunos casos particulares 
"ó en Hospitales para someterlos al tratamiento por mí ideado, á 
"fin de comprobar lo anteriormente expuesto. 

"Es gracia que espera alcanzar de esa Corporación". 

El Dr. Jacobsen pide la palabra y entiende debe nombrarse 
una comisión para que estudie lo que haya, lugar. 

El Dr. La Torre, pregunta si para que la Academia pueda 
penetrar en la vía de esas comprobaciones, no es indispensable 
antes, disponer de una Memoria descriptiva, donde además de 
anotarse todos los antecedentes, se aporten las pruebas clínicas 
ya obtenidas por el autor, y deje por decir así, el camino que 
habrá de emprenderse, perfectamente diáfano. Porque sin esto, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 113 

le parece todo muy artificia] y expuesto á fracasos. Pregunta 
además, ¿cuándo se cura la sífilis? ¿Qué médico puede sos- 
tener eso y en qué se basa para ello? 

El Dr. Sanios Fernández, explica como la Academia se ha 
mostrado siempre muy escrupulosa en todo cnanto ha hecho 
referencia á medicamentos nuevos y secretos, y que á él le 
parece que este caso merece la misma escrupulosidad puesto 
que en realidad se trata de un asunto idéntico. 

El Dr. Alarán, entiende que estando vigente la Ley sobre Re- 
medios Nuevos y Secretos de 2í de Febrero del año 1¡-¡44, á ella 
deben atemperarse los procedimientos que debemos y tenemos que 
seguir en el actual caso. 

Lo apoya el Dr. Jacobsen, que entiende, si la Ley así lo dispone, 
tenemos el deber de atemperarnos á lo que preceptúa la misma 
Ley. 

Así lo hace también el Dr. Le-lloij, que pregunta ¿dónde están 
referidos ó reseñados los casos curados por el Dr. Ponce? Ño hasta 
en estos casos, que un solo profesor afirme el llevar á término 
unas curaciones, sino que es necesario que otros las puedan con- 
firmar. 

El Dr. Váleles Ragúes, abunda en las ideas expuestas por el 
Dr. Le-Eoy, y dice cpie no todos los preparados que se usan con- 
tra las sífilis, tienen que contener mercurio, porque el Rob de 
Lafecteur, no lo contiene. De modo que tampoco es el primer 
profesor que resulta afirmando que hace la cura de la sífilis sin 
mercurio. 

El Dr. Jarobsen, en vista de lo expuesto por sus compañeros, 
retira su proposición relativa al nombramiento de una comisión, y 
expone que debemos estar dentro de la Ley y que debe contestarse 
al Dr. Ponce que á ella se sujete.. 

El Dr. Santón Fernández, expone que á pesar de estar todos 
animados del mejor deseo y de querer hasta favorecer la petición 
que tiene el doctor Ponce formulada, no es posible, porque hay 
una Ley que dispone como debemos proceder, y á ella tenemos 
que atemperarnos. 

En ese sentido se le contestará. 

El Dr. Santos Fernández, expone después de esto, como él en 
nombre de esta Academia puso un telegrama al Dr. Santiago Ra- 
món y Oajal, cuando se supo aquí se había llevado una parte del 
premio Nobel, ydá lectura á la respuesta de dicho profesor. 



1 14 ANALES DE LA 



El Secretario dá cuenta después, de una atenta carta del señor 
Manuel Sanguilí ; en donde pide se le informe acerca de un cues- 
tionario que acompaña, sobre suicidio ó asesinato. La Academia 
acordó complacer al citado señor y para el efecto el Sr. Presiden- 
te dispuso fuera el asunto pasado al Sr. Ponente de turno de la 
Comisión de Medicina Legal. 

El Dr. Alarán, pide permiso á la presidencia para «lar nueva- 
mente lectura, como se acordó en la pasada sesión, al informe 
que la Academia le tiene encomendado acerca del trabajo del 
Dr. Delfín sobre las Ordenanzas Sanitarias. La Presidencia pre- 
gunta si está presente el Dr. Delfín, contestándole el Dr. López, 
que aquél le ha escrito una carta en la que renuncia al uso de la 
palabra y á volver á discutir este asunto. 

La presidencia se lamenta de este abandono de la discusión, por 
parte del promovedor de ella y autoriza al Sr. Alacán para que 
lea el informe (1). 

El Dr. Alará?/, lo lee y el Dr. La-Torre pregunta, qué hay en el 
fondo del asunto. El Dr. Santos le informa con detalles. 

La Academia acepta entonces el informe leído, aprobándolo por 
unanimidad. 

El Dr. ,/. Alarán, sigue en el uso de la palabra y lee el informe 
pedido por el Sr. Alcalde Municipal, relativo á saber silos señores 
farmacéuticos pueden considerarse como peritos químicos. 

Leído que fué este informe el Dr. Y. Bagues le opone reparos 
haciendo referencia á estudios por él hechos el año 1870, de Peri- 
to Químico y después de obtener su título nada hubo de con- 
seguir porque en los Ayuntamientos seguía consumándose el 
fraude, y esto parece se sigue haciendo y pretendiendo igual- 
mente, porque no se le dan los puestos á los Peritos Químicos 
sino á los Farmacéuticos y no es igual el derecho délos unos á los 
de los otros. Que él tiene el convencimiento de que la pregunta del 
Alcalde es para el nombramiento de un Farmacéutico y no de un 
Perito Químico como manda la Ley. 

Aclaran estos extremos el Dr. Alacán y el Di-. Pardifias,, intervi- 
niendo también en su discusión los doctores La Torre y Alonso 
Cuadrado. 

Se acordó por la Academia la aprobación del expresado informe, 



(1) Véase pág. 10!). 



ACADEMIA DE CIEXC1.AS DE LA HABANA 115 

dejando á salvo su vote en contra, <)ue lo hace constar así el doctor 
Valdés Bagues. 

Sigue el Di\ Alocan en su uso de la palabra para emitir otro in- 
forme sobre el depurativo padró, ya considerándolo como ali- 
mento, ya como medicamento, punto de vista que le sirve para ex- 
poner que este medicamento no debe ser aceptado para su venta. 
Preguntado por el señor Presidente si algún Académico quería 
usar de la palabra en contra del informe, no lo hizo ninguno, apo- 
yándolo por el contrario todos y así se aprobó. 

No habiendo más de que tratar se dio por terminada la sesión. 



CONSULTA ACERCA DE PERITAJE QUÍMICO 

POR LOS 

Dres. J. P. Alacán y C. de la Torre 
(Sesión del 23 de Noviembre de 1906.) 

El Sr. Alcalde Municipal de este termino, por comuni- 
cación del día seis del presente mes, ha solicitado do esta 
Corporación que se le informe si los Doctores y Licencia- 
dos en Farmacia, dadas las asignaturas que cursan en su 
carrera, pueden considerarse como Peritos Químicos; y 
tiene por objeto la consulta, según se desprende de la comu- 
nicación de dicha autoridad y del informe que á dicha 
comunicación acompaña, conocer si la competencia que 
dá el título de Perito Químico para desempeñar los car- 
gos de Jotos y Comprobadores de Pesas y Medidas, pue- 
den darla también los estudios que los Farmacéuticos. Li- 
cenciados y Doctores, realizan en la Universidad. 

Y nombrados por esta Academia ponentes en dicho 
asunto, los que iirman, tienen el honor de proponer el 
siguiente proyecto de informe: 

Sr. Alcalde Municipal de la Habana. 
Señor: 
La Academia de Ciencias Médica-. Físicas y Naturales 
de la Habana, contestando á la consulta que. con lecha 

TOMO XLIII. 15. 



116 ANALES DE LA 



seis del presente mes, se ha servido V. dirigirle, sobre si 
l s Doctores y Licenciados en Farmacia, dadas las asigna- 
turas que cursan en su carrera, pueden considerarse como 
paitos Químicos, tiene el honor de informar en sentido 
«rinativo á ese Ayuntamiento de su digna presidencia, 
r cuanto así en lo legal como en lo técnico ó científico, 
1 sulta fuera de toda duda apreciablc la superior compe- 
ncia de los Farmacéuticos al efecto de ejercer el peri- 
né químico. V tal afirmación, que formula esta Cor- 
poración conven cidamente y sin vacilaciones, se basa en 
Pos razonamientos siguientes: 

EN LO LEGAL 

La Real Orden expedida por el Ministerio de Ultra- 
mar, de España con fecha 24 de Enero de 1884, y pu- 
blicada, para su cumplimiento, en el número de la u Ga- 
ceta de la Habana' 1 correspondiente al 28 de Febrero de 
dicho año, la llevar del período del Doctorado al déla Li- 
cenciatura en Farmacia la asignatura de Análisis quími- 
co aplicado á las ciencias médicas, considera en el 
segundo y tercero de sus fundamentos, lo siguiente: 
que una de las aplicaciones sociales y de más interés de 
la carrera de Farmacia es la de practicar análisis quí- 
micos, demandados por la administración pública y pol- 
la autoridad judicial, hecho que implica naturalmente la 
creencia de que los Farmacéuticos reúnen todas las apti- 
tudes precisas y útiles para realizar aquellas delicadas 
operaciones; y que si en todas partes los Farmacéuticos 
son llamados á desempeñar las funciones de Peritos Quí- 
micos I<> son con. mayor preferencia relativa cu esa Isla, 
en donde escasean ó faltan completamente hombres de 
otras carreras científicas, que por sus estudios, tengan 
aptitudes para el expresado análisis. 

EN LO TÉCNICO O CIENTÍFICO 

Con sólo establecer una comparación entre los estu- 
dios elementales requeridos para obtener el título de 
Perito Químico y los que se exigían y exigen para dis 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 117 



cernir el de Licenciado ó Doctor en Farmacia, se demues- 
tra la superioridad del Farmacéutico. 

PLAN DE ESTUDIOS DE 1880 

TÍTULO II 

De la Segunda Enseñanza. 

Artículo 12. — La segunda enseñanza comprende: 

1.° Estudios generales. — 2." Estudios de aplicación 
á las profesiones industriales. 

Artículo 24. — Los que hubieren cursado elementos de 
Matemáticas y de Física y Química, nociones de mecánica 
industria], dibujo lineal y lengua francesa, recibirán, si 
son aprobados en un examen general de las asignaturas, 
el título de Perito mecánico; y si en vez de la Mecánica 
hubiesen estudiado Química aplicada á las Artes, tendrán 
opción al de Perito Químico mediante un examen análogo. 

Artículo 13. — Los estudios generales de segunda en- 
señanza comprenden las asignaturas siguientes: 

Aritmética y Algebra, lección diaria. 

Geometría y Trigonometría rectilínea, lección diaria. 

Elementos de Física y Química, lección diaria. 

TÍTULO III 

De las Facultades y de las Enseñanzas Superior y 
Profesional. 

CAPÍTULO 1." 

De las Facultades. 

De Farmacia. 

Artículo 44. — La Facultad de Farmacia comprende los 
estudios siguientes: 

PERÍODO DE LA LICENCIATURA 

Materia farmacéutica mineral y animal. 

,, ,, vegetal. 

Farmacia Químico-inorgánica, 
orgánica. 



118 ANALES DE LA 



Ejercicios práctico.- de determinación de plantas medi- 
cinales y reconocimiento de drogas. 

Práctica de operaciones farmacéuticas. 

Se requiere además para los ejercicios de grado el es- 
tudio de las siguientes asignaturas en la Facultad de 
Ciencias: 

Ampliación de Física. 

Química general. 

Historia Natural. 

PERIODO DEL DOCTORADO 

Análisis químico aplicado á las ciencias médicas. 

Historia de las ciencias médicas. 

Por real orden de 24 de Enero de 1884 pasó el Análi- 
sis químico á ser asignatura del período de la Licenciatura. 

Por el Plan de Estudios de 1887 se agregaron al perío- 
do de la Licenciatura las asignaturas de: 

Estudio de los instrumentos y aparatos de Física de 
aplicación á la Farmacia, con sus prácticas correspondien- 
te; y Botánica descriptiva. 

Por el Plan actual, Orden militar núm. 266. serie de 
1900, que suprimió el período de la Licenciatura.- se 
exigen: 

Tres cursos de Química en la F. de C. 

Dos .. ,, Física , ,, 

.. Botánica 

., Química .. .. E. ., F. 

,, Farmacografía en la E. de F. 

.. Farmacia práctica ., „ 

Como se ve por la i-elación que antecede, los estudios 
de Perito Químico, son estudios elementales, que se hacían 
en el Instituto de Segunda Enseñanza, los mismos que 
hacía el Farmacéutico para el Bachillerato, menos los de 
Química aplicada á las Artes (elemental también) y Di- 
bujo lineal. 

El Farmacéutico en cambio estudiaba, por el Plan de 
1880. un curso de Física superior y tres de Química, tam- 
bién superior (á parte de otras materias que no son del 
caso comparar): por la modificación de 1884, un curso de 
Análisis químico, sobre los estudios anteriores; por el 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 119 



Plan de 1887, un curso más de Física que lo exigido an- 
teriormente; y, por último, por el Plan actual estudia el 
Farmacéutico, dos cursos de Física superior y cinco de 
Química, también superior, más que el Perito Químico, 
cuyos títulos quedaron suprimidos por la Orden militar 
núm. 267, serie de 1900, que modifico los estudios de Se- 
gunda Enseñanza. 

Queda, pues, como única asignatura en favor del Peri- 
to Químico, un curso de Dibujo lineal, asignatura que no 
parece muy necesaria dado que el vigente Plan de Estu- 
dios, en la carrera de Peritos Químico- Agrónomo la ha 
suprimido. 

El Farmacéutico, en cambio, estudia en t