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Full text of "Anales de la Academia de Ciencias Mdicas, Fsicas y Naturales de la Habana"

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DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



mmm mmki pisisas y naturales 



DE LA HABANA. 



REVISTA científica 



DIRECTORES: 



Dr. V. de la G-uardia y Dri José de J, Rovirai 



ENTREGA 345. 



TOMO XXX. 

JUNIO 15. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 
DIRIGIRSE 

TESORERO Oí U REAL AOADEMI* 
CAMPANARIO NUMERO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 
PIBIGIRSE 

Al fwrctBrio general do la Real Acndeinin i» Zkwm, 

CALLE DE CUBA 
(BX.CONVBNTO DE SAN AGUSTÍN,) 



HABANA. 



Imp, de A. Alvarez y Comp., Riela número 40, 

18P3. 



ANALES 



DE 



LA REAL ACADEMIA 



DK 



CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES DE LA HABANA. 



■••©♦o»' 



ANALES 



DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 

DE LA HABANA. 



REVISTA científica. 



DIRECTORES: 

DOCTORES V. DE LA GUARDIA Y J. DE J. ROVIRA. 



0^^<^ 

TOMO XXX. jWí^' .X 



HABANA. 

IMPRENTA DE A. ALVAREí! Y COMPAÑÍA. 
Callo lie RicUi, nflmcrO 40. 

1893. 



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.:A.U 



REAL ACADEMIA. 



Sesión solemne del ig de Mayo de 1893. 

Abierta la sesión á las 83 de la noche bajo la presidencia 
del Excmo. Sr. D. Antonio Romero Torrado y formando 
la Mesa el Rvdo. señor Rector del Real Colegio de Belén, 
los Señores D. Andrés Clemente Vázquez, Cónsul general 
de la República de Méjico, Dr. D. Joaquín F. Lastres, y 
Dr. D. Emiliano Xuñez de Villavicencio, Presidente y Vice- 
presidente de la Corporación, y con la asistencia de los Sres. 
D. 1). López de Aldazabal. los RR. PP. Pujols y Calonje de 
las Escuelas Pías de Guanabacoa, R. P. Arrubla del Colegio 
de Belén, Dr. D, Vidal Sotoloiigo y Lynch, Dr. D. José de 
Cárdenas y Gassie, Dr. D. J. Hernández Rabin, Dr. Don 
V. Zugasti, Dr. D. J. Tolozano, Dr. D. E. AVilson, Doctor 
D. Manuel J. Morales, Dr. D. A. Xuño, Dr. D. F. de Que- 
sada, Dr. D. Alfonso Betancourt, Dr. Malberti, Dr. Urdanii- 
via, Sres. Comandantes de Ligenieros D. José Seco, D. José 
(jronzález v Gutiérrez v D. Ramón Fors, Dr. Fernández Boa- 
da, Dr. Delfín, Dr. Plá, Dr. Dávalos, Dr. D. Gonzalo Aróste- 
gui, Dr. D. R. Cowley, D. Antonio F. Vallin, D. Arturo 
Mora, Dr. D. A. Tejada, D. Antonio Calvo, D. Herminio 
Leyva, D. José González del Hoyo, D. Miguel Melero y otros 
señores que venían á constituir un público escogido. Ade- 



6 ANALES DE LA EEAL ACADEMIA 

más los Académicos Sres. Dres. Tamayo, Valdés, Montané, 
Bosque, Riva, Montalvo, Cubas, Mestre, Santos Fernández y 
La Guardia, Secretario general. 

El Presidente titular de la Corporación, Dr. Lastres, leyó 
un breve discurso acerca de la importancia del acto que te- 
nía lugar, dando las gracias á los señores que honraban con 
su presencia la sesión solemne, que venía á conmemorar el 
32^ aniversario de la fundación de la Real Academia. 

Después, el Sr. Secretario general dio cuenta, en una re- 
seña razonada, de las tareas que ocuparon á la Corporación 
durante el año. 

Seguidamente, el Dr. D. Diego Tamayo pronunció un 
discurso que titula "Reflexiones sociológicas sobre las cau- 
sas de mortalidad en la Habana." 

Concluida la sesión con el trabajo de referencia, el Ex- 
celentísimo Sr. Presidente dio por terminado el acto. 



DISCURSO 

DEL SEÑOR DOCTOR DON JOAQUÍN F. LASTRES, 

Presidente de la Real Academia. 



ExcMO. Señor: 

Sres. Académicos, 

Señores: 

La Real Academia de Ciencias Médica?, Físicas y Natu- 
rales de la Habana, celebra esta noche el trigésimo segundo 
aniversario de su fundación. 

Los hombres inteligentes y de recto juicio, que aprecian 
en todo lo que vale el adelantamiento progresivo y continuo 
de las ciencias experimentales en Cuba, acuden presurosos á 
esta fiesta académica para solemnizar uno de los hechos más 
culminantes que registran nuestros fastos científicos. 

Seríamos unos desconocidos si en esta noche memorable 
no consagrásemos un recuerdo al Dr. D. Nicolás José Gu- 
tiérrez. Este nombre personifica entre nosotros el progreso 
de las ciencias médicas; y todavía no hemos rendido, sin 
embargo, el verdadero tributo á que se hizo acreedor varón 
tan insigne, que llegó, con sus personales esfuerzos, á esta- 
blecer en su país una institución llamada á realizar en el 
porvenir las más halagüeñas esperanzas. 



8 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



En nuestra historia local ocupará siempre un puesto de 
honor el ilustre Dr. Gutiérrez; y á medida que vayan desa- 
pareciendo las perspectivas del tiempo, el buen sentido del 
pueblo hará justicia al iniciador incansable, que supo enal- 
tecer las clases facultativas y fundar un Centro científico en 
una sociedad que rinde culto ostensible á los intereses ma- 
teriales. 

Poco importa que nuestros primeros pasos hayan sido 
vacilantes y modesto; porque en la historia de las asociacio- 
nes científicas se ha repetido con frecuencia el mismo fenó- 
meno. Institutos como éste, que tenemos la honra de presi- 
dir, alcanzaron después por la constancia y asiduidad de sus 
miembros, una reputación legítimamente adquirida. 

El hecho de asociarse los hombres dedicados al cultivo 
de las ciencias para comunicarse mutuamente sus adelantos 
y descubrimientos, data de los tiempos más remotos, y se ha 
sucedido en todos los países que marchan á la cabeza de la 
civilización. El Arte sagrado se ejercía en los templos anti- 
guos egipcios por los sacerdotes de Tebas y de Menfis. Pitá- 
goras y Platón propagaron el sistema entre los griegos. En 
la Edad Media se reunían los alquimistas en los templos 
cristianos para darse á conocer los procedimientos que se- 
guían en la investigación de la grande obra. 

Sencillas y sin pretensiones fueron también como la nues- 
tra, en sus comienzos las Academias de más nombradla en 
Europa, y todas han tenido que pasar por contrariedades 
numerosas. 

Libri, en su "Historia de las ciencias matemáticas de 
Italia," nos dice, que la primera Academia llamada de Los 
Secretos, extinguida con Porta, celebraba sus sesiones en la 
casa de este físico célebre, sin que fueran admitidos más que 
aquellos individuos que habían realizado algún descubri- 
miento útil á la medicina ó á la filosofía natural. 

La Academia de Los Lyncei, que se fundó en 1602, se 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 9 



disolvió piontameiite def^pués de la muerte del príncipe 
Cesi, protector de Galileo. 

En el reinado de Fernando II, Gran Duque de Tosca na, 
se constituyó en 1608 una Sociedad que se ociij^aba espe- 
cialmente de ciencias físicas. 

La tan renombrada, después i^cademia dcACimento, tuvo 
su origen en 1G59, bajo el patronato del príncipe Leopoldo, 
hermano de Feínando IL 

Desde 1645, apesar de los contratiemi)os del reinado de 
Carlos I de Inoflatorr;!, s.; reunieron varios amantes de las 
ciencias en los colegios de Wadhan de Oxford y (íresham 
de Londres, para dedicarse al estudio de la filosofía expeii- 
mental. Más tarde en 1659 se fundieron amljos colegios en 
uno sólo, en Londres; en 1662 obtuvo la sanción real acor- 
dándole Carlos II muchos privilegios; se redactaron sus es- 
tatutos, y desde entonces tomó el nombre de Sociedad Real 
de Londres. 

Nuestra Madre patria no quedó rezagada en el movi- 
miento científico iniciado ])or Bacon ])ara introducir el mé- 
todo experimental y colocarlo por encima de las ideas es- 
peculativas, que caracterizaron los tiempos medios. En Va- 
lencia se fundó en 1591 la Academia de Kodurnos^ por 
Bernardo Certala y Valerola. Nació en 1697, en Sevilla, la 
Real Sociedad de Medicina y se constituyó, adenu'is, la Aca- 
demia Médica Matritense, cuyos primeros trabajos aparecen 
en 1732. 

Igualmente en Alemania se dejó sentir el impulso que 
habían tomado por toda Europa las ciencias de observación. 
Un médico de Baviera, Laurent Bausch, tiazó el plan de una> 
Academia de Ciencias físicas y naturales, que fué el origen, 
de la Academia de Curiosos de ¡a Katurateza, del Santo Im- 
perio Romano, aprobada por el Emperador en 1672. 
- ■ Deben mencionarse además, la Academia de Ciencias y 
Artes de Bolonia, establecida en 1712; la de Turin; la de 
los Naturalistas de Dantzig; la Real Sociedad de Upsal insti- 



10 ANALES DE LA EEAL ACADEMIA 

tuida en 1728; y la Real Academia de Ciencias de Estokol- 
mo, fundada en 1739, por Linneo y otros sabios eminentes. 

Por este rápido y sucinto l^osquejo del establecimiento 
de las primeras Academias europeas podrá observarse que á 
todas se les han presentado obstáculos que vencer y muchas 
dificultades que luego han ido desapareciendo hasta su defi- 
nitiva consolidación. No debemos desalentarnos, sin embar- 
go, por no poder alcanzar la reputación que hoy disfrutan 
los centros científicos de otros países más adelantados que 
nosotros. 

Apesar de haber atravesado esta Academia por épocas 
muy difíciles y azarosas, que recordamos con tristeza, nunca 
ha perdido este Centro la confianza del Gobierno, y ha sido 
consultado siempre en las altas cuestiones de higiene ó en 
las relacionadas con la administración de justicia. 

Las consecuencias económicas producidas por la moflifí- 
cación de los presupuestos de esta Isla, también influyeron 
en nuestra Academia privándosela de la asignación que vie- 
ne disfrutando hace tiempo; pero por fortuna ha sido rein" 
tegrada en el actual ejercicio, porque así lo exijían las nece- 
sidades cada vez más apremiantes de la Corporación. 

Merece mencionarse en particular el hecho de haber 
conmemorado esta Academia el 4" Centenario del descubri- 
miento de América, con una sesión especial, exclusivamente 
de asuntos americanos. 

Al mismo tiempo debemos consignar que en el año que 
acaba de transcurrir esta Asociación ha realizado trabajos de 
verdadera importancin, que serán reseñados por el laborioso 
cuanto entendido Secretario Sr. La Guardia, y servirán para 
patentizar la vitalidad que se conserva en esta Sociedad 
científica. 

Podemos congratularnos con el ingreso en este recinto del 
Dr. D. Arístides Mestre, distinguido catedrático de la Univer- 
sidad, que sin duda continuará las honrosas tradiciones de 
su sabio padre Dr. 1). Antonio Mestre, el inolvidable Secreta- 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 11 

rio que fué por muchos años de este Cuerpo científico. Poco 
tiempo después ingresaron los Dres. Biosca y Seidel, con- 
ceptuado el primero como un digno representante de las 
ciencias Físico-químicas, y el segundo de las ciencias Natu- 
rales y en especial de la Mineralogía. 

Un recuerdo triste viene á perturbar la satisfacción que 
experimentamos en estos momentos, el del fallecimiento re- 
pentino del Dr. D. José Eduardo Ramos y Machado, que se 
dedicaba entre nosotros al estudio de la Botánica. Tal pare- 
ce que una sombra funesta persigue a los que se consagran 
aquí al cultivo ele la ciencia de Linneoy Decandolle. Auber 
pasó como un rápido meteoro por nuestro horizonte cientí- 
fico. Planellas, el profundo Planellas, que tanto hizo por el 
progreso de la Botánica en las dos Antillas hermanas, murió 
en la flor de sus años, dejando un vacío difícil de llenar. 
Ramos, el único representante de la Botánica en la Sección 
de Ciencias de este Centro, nos ha dado el último adiós sin 
haber tenido tiempo de formar discípulos, después de alcan- 
zar por oposición la cátedra de Fitografía y Geografía botá- 
nica. 

Bastan estas cortas frases para cumplir con la costumbre 
establecida por nuestro primer Presidente, y para no abusar 
de vuestra benevolencia, porque estaréis ansiosos de oir la 
razonada exposición del Sr. La Guardia y los fundamenta- 
les conceptos del Dr. Tamayo en sus consideraciones socio- 
lósficas. 

Finalmente, doy las gracias al Excmo. Sr. Presidente de 
la Audiencia que ocupa el puesto de honor en este acto so- 
lemne, por indisposición del Excmo. Sr. Gobernador Gene- 
ral, haciéndolas extensivas á las distinguidas personas invi- 
tadas que nos han favorecido con su presencia en este sitio. 



RESUMEN 

de las tareas en que se ha ocupado la Real Academia de Ciencias 

durante el año de 1892 á 93, por el Seeietario General, 

Doctor V. de la Guardia. 



EXCMO Sr. : 

Señores: 

Por segunda vez tengo el honor de venir á ocupar este 
puesto, desempeñado hasta hace poco por hombres distin- 
guidísimos; y es para mí compromiso ineludible llevar á 
efecto el deber que se me impone, deber grato si se quiere, 
pero lleno de dificultades que me atrevo á afrontar, consi- 
derando sobre todo la benevolencia reconocida del público 
que me honra poniendo atención á mis palabras, y que es ú 
la par que deferente, escogido é ilustrado. 

Treinta y dos años acaban de pasar desde el 19 de Mayo 
de 1861, día venturoso, (|ue ha dicho en sesión idéntica el 
Dr. D. Nicolás José Gutiérrez, v con justo motivo, pues en 
aquella fecha celebraba el acto de su inauguración en la Ca- 
pilla de la Universidad Literaria, proclamando en su noble 
empresa el programa que se había propuesto seguir. 

Desde entonces nuestra Corporación, siempre beneméri- 
ta, se reúne en el mismo día, año tras año, para celebrar es- 
ta fiesta de familia, que evidencia de un modo que no deja 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 13 

lugar á dudas el estado progresivo de la cultura intelectual 
del país, en relación con los ramos del saber comprendidos 
en su dilatada esfera de acción, así en las ciencins médicas, 
como en las físicas y natundes. 

Y antes de entrar en el fondo detallado de esta reseña, 
habremos de dejar aquí consignado un respetuoso recuerdo 
de agradecimiento y de cariño para su eximio fundador, el 
Dr. Gutiérrez, á quien tanto debe la Medicina en Cuba, que 
con inquebrantable fé, constancia iliujitada y entusiasmo 
decidido supo llevar á la realidad el pensamiiMito, que con 
amor había germinado en nquel cerebro disciplinado por el 
trabajo asiduo, dotando á su país de una institución (]ue le 
honra y que constituyó para su vida el ideal mayor que él 
mismo se hubiera forjado. 

Habremos de dejar aquí igualmente consignado nuestro 
recuerdo, también respetuoso, de agradecimiento y de cari- 
ño, para otro de nuestros prohombres que, con el Dr. Gu- 
tiérrez, había consagrado su vida á la Acadomiii, que unido 
á él, pudo dividir las glorias y las vicisitudes que ha atrave- 
sado la Corporación en épocas indeterminndas. Ciertamente 
se comprenderá, que hago referencia á D. Antonio Mestre. 

Y no es posible dejar pasar sin nombrarlos, aquellos va- 
rones esclarecidos que han servido con su ilustración, inte- 
ligencia y laboriosidad esta Real Academia en tiempos no 
muy remotos. Los nombres de Poey, Sau valle, Lebredo,- 
Zambrana, Govantes y tantos que ya no existen, siempre se- 
guirán unidos á la historia de la Academia. 

Merece, por último, la expresión de nuestra gratitud uno 
de nuestros benefactores, el patriota señor Conde de Cañon- 
gOj cuyo retrato honrándonos, nos acompaña en estos salones. 

Al exponer el movimiento de la Corporación durante el 
año, cumpliendo un deber bastante doloroso, hemos de de- 
dicar palabras muy merecidas de afecto, á nuestro compañe- 
ro el Dr. D. José E. Ramos, fallecido en el trascurso de ese 

tiempo. Pertenecía el distinguido Académico á la Sección 

T. XXX— 2. 



1-í AXALES DE LA KEAL ACADEMIA 

de Ciencias: habíase hecho notable merced á su honradez 
científica, á sus estudios é investigaciones en uno de los ra- 
mos de la Historia Natural, la Botánica, y allí, en la parte 
que se refiere á las plantas indígenas. Muchos años ha, ve- 
nía dedicado al profesorado en Colegios y en la Universidad, 
donde en franca y legal oposición acababa de obtener la cá- 
tedra, á la cual desde sus primeros años tenía entregada to- 
das las actividades de su espíritu: el Dr. Ramos habíase 
creado su posición social, cuyos frutos comenzaba á recoger, 
sólo. Era un obrero del estudio, constante, metódico y labo- 
rioso y en todo lo que aquí se hacía relacionado con la es- 
fera de sus conocimientos, tomaba parte, araenudo activa, 
siempre fecunda. 

* 

Las Secciones todas de la Academia han prestado de un 
modo más ó menos activo su cooperación á nuestras tareas, 
y al extendernos en consideraciones adecuadas á cada tra- 
bajo aquilatándose, pudiérase decir el valor de ellos, se ha 
procurado en esta reseña razonada, árida de por sí, llevarla 
á efecto con toda la brevedad que autoriza la naturaleza del 
asunto. 

En primer término vamos á entrar en el campo de la 
Medicina legal y de la Higiene pública. 

Nuestra Comisión de Medicina Legal, que es sin temor 
de que se nos pueda acusar de falsa modestia, un verdadero 
Cuerpo Consultivo, de la mayor importancia, pues siempre 
sus juicios, como se ha podido comprobar hasta ahora, for- 
man sentencia, goza no solamente en la opinión pública sino 
también en el seno de los Tribunales del Estado, de una alta 
reputación adquirida con justicia, de honradez acrisolada 
de severidad íntegra en sus actos, de claridad científica en 
todas sus apreciaciones, lo mismo en los asuntos propiamen- 
te médico-legales, que en los de la esfera administrativa, 
cumpliendo extrictamente su deber ha llevado á efecto una 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y ^■ATU1!ALES 15 

serie de informes v consultas, como á continuación habrá de 
verse. 

Es sensible que muchos de los documentos periciales que 
se envían, ofrezcan n menudo deficiencias marcadas en el 
conjunto, que hacen ver desde luego precipitación cuando 
menos, en los señores remitentes, en otros casos, esos mismos 
documentos llegan por completo desprovistos de datos cien- 
tíficos en que apoyarse. 

En uno y otro ejemplo suele pretenderse que la Corpo- 
ración conteste de un modo categórico á tal ó cual pregunta, 
y no es posible entonces complacer en lo que solicita, á la 
siempre recta administración de justicia. 

En 18 de Julio de 1892, el Juzgado del Centro, con mo- 
tivo de causa formada á un Cirujano Dentista, por impru- 
dencia temeraria, consulta, acompañada de varios lugares del 
proceso, y de lo que pudiérase llamar pieza de convicción, 
si la lesión que sufiió un señor, pudo haber sido producida 
por ignorancia del referido Dentista, y esto es lo que viene 
á constituir la imprudencia temeraria. 

El ponente, que es el Dr. Benasach, después de entrar en 
consideraciones anatómicas y ])atológicas acerca del hueso 
lesionado y la pieza ó fragmento enviado, concluye en estos 
términos: "Que aún cuando en vaiios de los documentos 
remitidos se enuncia la existencia de una fractura, el estu- 
dio de las piezas enviadas no permite que la Academia 
pueda afirmar que hubo la indicada fractura y menos admi- 
tir el origen que se le atribuye" Este informe que revestía 
cierto carácter social, fué aprobado, interviniendo en él los 
señores Dres. Valdés, Nuüez, Montané, Cubas, Casuso, La 
Guardia y otros; en una palabra, la Comisión de Medicina 
Legal en pleno, }' todos á una, aceptaron las conclusiones 
del ponente. 

Correspondió el turno siguiente al Dr. Ulrici, de la Sec- 
ción de Farmacia. Solicitaba el Sr. Juez del Distrito Sur de 
Matanzas, como ampliación á otro informe evacuado en épo- 



16 AXALES DE LA REAL ACADEMIA 



ca anterior, sobre iinálisis de vinos, se le dijese: "'Si algunas 
de las sustancias que componían los líquidos examiniídos 
eran nocivus á la salud, y si aquellos podían ser considera- 
dos como ampliados/' La contestación para el ponente era 
por demás sencilla, pues dadas las pequeñas ])roporciones 
en que se hallaban los ingredientes del relerido vino, no 
eran nocivas á la salud, y desde el momento de ser artificia- 
les, no podían considerárseles como ampliados, ])uesto que 
para obtener esta condición era necesariamente forzoso que 
fueran naturales, v en estos términos se le contestó al juz- 
gado que venía actuando. 

La Sección primera de la Sala de lo Criminal, en la cau- 
sa seguida al Sr. T). X.'de J., por dispaio de arma de fuego 
y honjicidio frustrado, recluido el citado X. en el Asilo Ge- 
neral de enagenados, y solicitado por la defensa su libertad, 
por considerársele curado, consulta á la Academia haciendo 
referencia á esos particulares. 

A nombre de la Comisión de ]\Iedicina Lesral habla el 
Presidente de la misma c{ue es el Dr. D. Vicente B. Valdés 
y entiende por razones comprobadas, aducidas en el cuerpo 
del informe que, "no solamente el tiempo que lleva encerra- 
do en Mazorra no es suficiente para juzgarlo coino curado de 
la enagenación mental de que era víctima, sino que, no es 
posible aceptar como efectiva esa curación en el corto perio- 
do de cinco meses, y que, desde el momento en que fuese 
colocado en el medio donde habían tenido luo;ar sus hechos 
agresivos, era lógico esperar que esos mismos hechos que 
caracterizaban su locura y dieron motivo para su reclusión, 
se reprodujeran nuevamente." 

Pasemos á otra consulta, directamente relacionada con 
la parte económica de nuestra profesión. Tuvo el Dr. Casu- 
so á su cariío ese estudio: se trata de una reclamación esta- 
blecida por el Dr. Ojeda contra el Ayuntanjiento del Cano, 
en cobro de honorarios. El Ayuntamiento de referencia, á 
más de su médico titular que posee, recurre á otro faculta- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 17 



tivo para llevar á efecto el reconocimiento de un presunto 
enagenado; este profesor terminndo su conietido, pide al mu- 
nicipio la remuneración de su trabajo, que se niega á satisfa- 
cerlo. Acude en queja el interesado al Gobierno general que 
ú su vez, se dirige á la Academia, y la Corporación soste- 
niendo los considerandos del ponente viene en acuerdo que 
los honorarios reclamados por el Dr. Ojeda deben ser abo- 
nados íntegramente, pues además de encontrarse todo el 
derecho de su parte, la cantidad que se pide es mucho me- 
nor (jue lo que en justicia se paga por esa clase de trabajo. 

El Dr. D.José I. Torralbas es el comisionado para infor- 
mar en la consulta enviada por el Presidente de la Sala de lo 
Criminal de esta Audiencia por exhorto de la de Matanzas 
en causa por muerte de la morena Felipa Garciarena, que 
fué herida por el encargado de la finca donde trabajaba y 
que falleció: hace varias preguntas relativas al suceso y par- 
ticularmente si es el tétanos la verdadera causa de su muer- 
te, independiente de la lesión de que había sido víctima. 

Las conclusiones están conforme; 1? para considerar la 
lesión de Felipa, según el Código penal, en el grupo de las 
heridas graves; 2? que no fué su muerte una consecuencia 
inmediata, inevitable y necesaria de su lesión, pero la com- 
plicación tétanos y la herida, — no existiendo en los docu- 
mentos nada que justifique que la morena sufría otro trau- 
matismo anterior á su herida — son dus fenómenos íntima- 
mente relacionados entre sí, y no permiten, suponer que 
puedan ser ageno el uno al otro, en consecuencia, es de 
aceptarse que la herida que se indica y no otra lesión, haya 
sido el origen que determinó su muerte. 

La Comandancia General de Marina en causa seguida á 
D. Manuel Cortés Castro, por herida inferida á otro, desea 
saber si es posible determinar, los documentos á la vista, si 
el encausado antes ó en la comisión del hecho estaba ó nó 
incapacitado. — hiforma el Dr. D. Emiliano Nuñez de Villavi- 
cencio- -quéjase el ponente de lo deficiente é incompleta que 



18 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



es la doGunieritación renntida; preténdese justiñciir en ella 
que un individuo enagenado que sufría una manía de perse- 
cución había sido cuiado en diez y nueve días. 

El ponente, con razones ad hoc concluye: que dentro de 
la patología mental no es posible admitir que el Cortés, se- 
gún los datos remitidos, sea un enagenado que sufría una 
manía de persecución, sino más bien un alcoholista sujeto á 
manifestaciones delirantes agudas, y que respecto al estado 
en que se encontraba antes y después del hecho no era el 
de un incapacitado, aún cuando existen presunciones para 
creer que estnba ya bajo el dominio del delirio alcohólico^ 
aojudo. 

Informa de nuevo el Dr. Valdés en ccnisulta ])edida por el 
Juzgado de instrucción del Distrito de la Audienciii, y exhor- 
to del Sr. Juez de Marianao, en causa originada por atentado, 
amenazas y lesiones á D. Marcelino Megías Valdés, Celador 
de policía, preguntando: 1? qué tiempo prudencial tardaría 
en sanar el lesionado; 2" si necesitaría asistencia médica for- 
zosa, y en la afirmativa por qué tiempo; o? si hi lesión le 
impediría ocuparse de sus habituales ocupaciones; y 4? si 
ésta pudo ser causada por persona que se hallase tendida en 
el suelo y debajo del lesionado. 

Las conclusiones de la ponencia aprobadas por la Comi- 
sión y en definitiva por la Academia, son la siguientes: La 
deficiencia de los documentos no permiten fijar de ningún 
modo el tiempo que tardaría en sanar. Forzosamente ne- 
cesitó asistencia médica, pero no se puede decir el tiempo^ 
á causa de la deficiencia señalada, y tratándose de un Cela- 
dor de policía, la lesión le impidió dedicarse á sus ocupacio- 
nes, y por último, ésta pudo ser cansada en las condiciones 
que se indican, pero no cabe afirmar ni negar nada en virtud 
de las deficiencias ya varias veces mencionadas. 

El Excmo. Sr. Comandante General de ^Lirina solicita 
saber cual es estado mental de D. Manuel Fernández Jeréz^ 
(jue á bordo del vapor Marui Cristina^ y en alta mar, come- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 19 

te homicidio, }' que parece sufrir alguna forma de locura; si 
aceptada esa dolencia, que es una manía, certificada por va- 
rios profesores, el individuo está exento de i'esponsabilidad 
criminal, y por último, si esa perturbación es anterior ó pos- 
terior cX la perpetración del delito, y si en el primer caso 
obró impulsado, en un momento de lucidez, por estímulos 
que lo indujeron á cometer el crimen que llevó á efecto. 

El individuo en cuestión es trasladado á la Sala de ob- 
servación del hospital Aldecoa, y la Comisión de Medicina 
Legal designa al Dr. D. Tomás Plasencia, especialista acre- 
ditado, para que informe acerca de todas los particulares 
que reclama la Comandancia de Marina. 

Durante un periodo de tres meses estudia el Dr. Plasen- 
cia en el hospital referido á Fernández Jerez, y como resul- 
tado de su estudio, teniendo además ala vístala documenta- 
ción pericial, somete al juicio de la Academia las siguientes 
conclusiones: 1'^ que Fernández Jerez padecía de manía sin- 
tomática de un proceso morboso grave, la deiuencia paralí- 
tica; 2^ que la manía, de cualquier clase que sea, es una 
verdadera locura para los efectos de exención de responsa- 
bilidad criminal y o^ que la enfermedad mental de P^ernán- 
dez es anterior á su atentado, que no obró en un momento 
lúcido y sí en el paroxisnio de su mal. 

El Dr. Tamayo es el comisionado para responder á las 
preguntas que hace por conducto del Juzgado de la Catedral 
el Sr. Juez Municipal de Managua en la causa formada por 
muerte de una señora en aquel poblado. 

El Juzgado envía la documentación perteneciente al caso 
é inquiere: 1? si hay términos científicos y racionales para 
confirmar el diagnóstico de la enfermedad mental que se 
dice padecía la señora aludida y 2° si puede estimarse que 
ella misma se infiriera con un cuchi Jo que se acompaña, la 
herida que produjo su muerte. 

El ponente en términos indiscutibles hace ver, que en la 
documentación remitida predomina una falta extraordinaria 



20 ANALES DE LA REAL ACADEML\ 

de sentido común, y los datos son contradictorios, por tanto 
la Comisión no puede obtener deducciones lógicas de ningu- 
na clase; propone en consecuencia, se diga al Juzgado, que 
en los lugares de la causa remitida no liav términos cientí- 
fieos ni racionales para confirmar el diagnóstico de la enfer- 
medad mental que se dice padecía la interfecta, y que no es 
posible afirmar ni negar que ella misma se infiriese con el 
instrumento acompañado, la herida que produjo su muerte 

Con fecha 23 de Abril ha contestado la Comisión la úl- 
tinja consulta que se le ha remitido. Procede de la Audien- 
cia de los Criminal de Santa Clara, á solicitud del procesada 
1). A. L. por homicidio que se dice de doña Camila Valdés. 
La interfecta fué asistida durante el parto, causa indirecta 
de su fallecimiento, por el citado D. A. L. Intervinieron en 
este caso, médicos forenses que atribuyeron esa muerte á una 
peritonitis producida por impericia en el operador; los refe- 
ridos níédicos aseguraron lo que se indica, sin haber proce- 
dido á la autopsia de doña Camila, y por último, habiendo 
tomado la desgraciada mujer una taza de cocimiento de 
manzanilla ó valeriana, se pregunta si la tizana á que se alu- 
de pudo haber sido causa de la peritonitis. 

El Dr. D. í3omingo F. Cubas, hace el informe, y después 
de señalar deficiencia de la documentación pericial que se 
remite, y entrando antes en consideraciones particulares y 
generales, propias al caso, termina con las conclusiones que 
a la letra dicen: 

Primero: que en el caso de doña Camila Valdés pudieron 
existir otras causas que ocasionaron su muerte, más en los 
documentos no está científicamente acreditada aquella que 
la determinó, ni las indicadas por los médicos forenses, ni 
otra alguna de las posibles. 

Segunda: que son dudosas las causas indicadas por los 
médicos forenses para producir una peritonitis de 24 horas 
de duración, es de advertir que en los preindicados docu- 
mentos no está científicamente comprobada la peritonitis de 



DE CIENCIAS MÉDICAS, ' FÍSICAS Y NATURALES 21 



la Váleles, como no lo están las causas que se le asignan. 

Tercero: que sin la anatomía patológica no ha podido 
determinarse la cansa de la muerte de doña Camila. 

Cuarto: que nada pudo influir en su fallecimiento ni en 
su peritonitis, si la hubo, la ingestión déla infusión de man- 
zanilla ó valeriana. 

En sesión de 28 de Aízosto último, el Dr. D. Tomás Pía- 
sencia trae en consulta ú la Corporación un individuo como 
de dos años de edad, nacido en las cercanías de la Habana, 
que ofrece una notable anomalía de sus órganos genitales; 
causa suficiente para impedir que se precisase el sexo á qué 
pudiera pertenecer: presentaba en el lugar correspondiente 
dos grandes pliegues á manera de labios pero mayores que 
éstos, una prolongación de la parte superior de la unión de 
los dos pliegues simulando un peae pequeño, sin uretra, te- 
niendo por debajo y en su base un orificio que era el meato 
urinario comprobándose una comunicación normal con la 
vejiga; entre esos pliegues no se veía hímen de ninguna es- 
pecie, en su lugar existía una continuación del rafe perineal. 
Todas estas circunstancias justificaban las dudas que se abri- 
gaban. La Academia encarga al Dr. Plasencia que estudie 
el caso V, unido álos Dres. Lavin y Casuso, emita su parecer. 

En sesión posterior el mismo profesor como ponente, en- 
tiende que el individuo objeto del examen, no presenta nin- 
gún signo evidente que pueda hacer presumir alguna forma 
de hermafrodismo, y en definitiva que pertenece al sexo fe- 
menino. Intervienen, discutiendo el asunto los señores La- 
vin, Casuso, Santo Fernández y La Guardia, extendiéndose 
en consideraciones anatómicas sobre el hermafrodismo en 
general, quedando todos de acuerdo con el dictamen del 
Dr. Plasencia. 

Entre los asuntos que se refieren á la Medicina pública, 

que es una de las bases más firmes de la ciencia social, nos 

permitimos incluir la inauguración del Canal de Albear, y 

no se extrañe que quede este hecho memorable inscrito en 

T. XXX.— 3 



22 ANALES DE LA REAL ACADEMLA. 

las páginas consagradas á nuestra fiesta anual; D. Francisco 
de Albeary Lara, creador de esa obra monumental, era socio 
de mérito de la Corporación, además de la parte activa que 
tomaba en sus trabajos, había sido sa Vice-presidente, y es 
de justicia que se rinda tal homenaje á la memoria de aquel 
hombre que, como ha dicho el filósofo Varona, su vida larga 
Y útil cabe en dos palabras: "fué sabio y bueno" y "de los 
pocos á quienes es dado decir con noble y pura satisfacción: 
quice el bien y lo realicé; quice edificar y edifiqué, pasé por 
el mundo y el mundo no me olvidará.'' El 23 de Enero, des- 
pués de largos años de trabajos interrumpidos frecuentemen- 
te, llegaron las beneficiosas aguas de Vento á surtir las ca- 
ñerías de la ciudad. Entre los cargos que se hacen á los 
ejecutores de esas obras, figura la suma crecida que ha sido 
invertida en la construcción del Canal, y aquellos que mur- 
muran olvidan lo que á manera de aforismo ha consignado 
Rochard en una de sus obras, y dice "que la prodigalidad 
en cuestiones de Higiene es siempre una economía bien en- 
tendida."" Esto parecía de momento comprobado por un he- 
cho bruto, seí!;ún los cuadros de Estadística demonoüráfico- 
sanitaria, que publican regularmente los Anales, la mortali- 
dad en los meses de Febrero v Marzo había disminuido en 
una cifra aproximada á un 10%, y era lógico esperar que 
tal hecho continuase sucediendo. 

Ah! Excmo. Señor y Señores, nuestras esperanzas para 
desgracia del país, han sido desfraudadas, y en el pasado 
Abril la mortalidad ha seguido su marcha destructora, igual 
enteramente á meses anteriores. 

Si tan grande beneficio hubiese persistido, calcúlese la 
suma de dolores, de iristezas, de privaciones, de miserias 
evitadas, al arrancar tantas vidas del camino de la muerte... 
pero no he de seguir cu este terreno que por hoy me está 
vedado, el Dr. Tamayo habrá de tratar extensamente los par- 
ticulares relativos á este asunto. Me limito á consignar que 
en Inglaterra, en un periodo de 10 años (1878-88), merced 



I)K C]KNC]AS IMÉUlCAfí, l-lí-lCAí' Y >-A']l-l{ALES 23 



á grandes trabojos de ingeniería la mortalidad desciende de 
210 á 128 por 10,000 habitantes en ese tiempo, economi- 
zándose más de 800,000 existencias. 

En los cuadros demográficos ya citados viene marcándo- 
se anualmente algo que sucede de reconocida trascendencia. 
Los individuos que pertenecen á la raza negra y sus congé- 
res tienden á desaparecer, la natalidad en ellos no guarda 
relación con la mortalidad, y el déficit asciende de 800 á 
1,000 entre un año }' otro. El hecho que se indica es hasta 
ahora, y si se llega á -comprobar que lo mismo sucede en to- 
da la. isla, un problema ele sociología que ha tiempo fijo, ha- 
brá de resolverse. 

La traída de las aíjuas de Vento dio entrada al l)r. IV)- 
noso para presentar una moción pidiendo que la /Vcadeiuia 
se ocupase activamente de las condiciones higiénicas de la 
ciudad, dando aplicación á las aguas que llegan en exceso, 
dedicándolas al riego de las calles y á la lim])ieza general de 
las cloacas. La moci(')n del Dr, Donoso orií-inf) un debate 
de carácter práctico, y los Académicos que intervienen to- 
dos concuerdan — lo que desgraciadamente se sabe — que la 
situación higiénica de la Habana es en extremo detestable, 
lugar habitado donde más de la cuarta parte de las defun- 
ciones que ocurren, de modo cierto, pudieran ser evitadas. 

Refiriéndonos á nuestra Comisión de Vacuna, puede de- 
cirse que año tras año, con ilimitada constancia, propaga la 
inoculación abundantemente de la linfa vaccinal.Y es justa la 
reputación adquirida, á virtud de ella nuestros salones son pe- 
queños para contener los niños traídos á recibir el salvador 
preservativo. Al hablar de la vacuna se hace necesario traer 
al caso la memoria del Dr. (liovantes, académico el que ¡nás 
contribuyó al sostenimiento do la Sección. El virus que se 
emplea es obtenido directajr'nte de la ternera y facilitado 
graciosamente por los Doctores Albertini y l'orto, y por el 
Dr. D. José L. Ferrer. 

Durante los meses de Mayo, Junio y Julio empezóse á 



2á ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



notar cu la ciudad, que las fiebres colocadas razonablemente 
en el grupo de las tifoideas, venían tomando algún incre- 
mento, pero aún cuando no ofrecían en la mayoría de los 
casos, gravedad notable, no por eso dejaba de ser evidente 
que se extendían por toda la población, cebándose con pre- 
ferencia en individuos de corta edad. 

Esa morbidad excesiva de tal padecimiento infeccioso, 
facilitó al Dr. Torralbas campo para extenderse en conside- 
raciones propias, acerca de las causns que originaban tales 
fiebres y los medios que podrían emplearse con objeto de de- 
tener en su marcha, la enfermedad que parecía tomar un 
carácter epidémico. 

El Dr. Torralbas, que antes que todo es médico moderno 
en sus ideas y procedimientos, pide auxilio á la higiene, y 
en elhi encuentra medidas salvadoras que atinadamente co- 
menta, dirigidas no solo á las familias, sino también á las 
clases profesionales y á las autoridades dedicadas á velar por 
el interés de la colectividad. Viene á confirmar una vez 
3nás el completo estudio del ilustrado compañero — con rela- 
ción á la Habana — de cuvas condiciones higiénicas va se ha 
hablado, que toda ciudad que no dá salida á sus escretas, es 
insalubre. Los Sres. Montalvo, Santos Fernández, Saenz Ya- 
nez, Plasencia (D. I.), Lavín y La Guardia, toman parte en 
la discusión interesante y sobre todo oportuna, dando lugar 
ú citas de casos de fiebre en niños, de larga duración, que 
llegan á pasar de 80 días, sin obtener en su curso, con los 
tratamientos empleados, resultados de ninguna especie: los 
señores expresados, todos, hállanse conformes en cuanto al 
plan que debe disponerse á esos pacientes, y consiste en 
■sostener las fuerzas del enfermo y en aplicar á larga mano 
la balneoterapia. 

Al tratar de estas pirexias, que como se ha dicho tienen 
preferencia para los niños, el Dr. D. José Rafael Montalvo, 
cuya reputación como especialista de las enfermedades de la 
infancia es conocida, hace mención de otro padecimiento 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y x\ATURALES. 25 



que tanibicii pi-oduce extragos en la primera edad, luibien- 
do <)l)servado últininiiicnte, algunos casos. Se refieren la dia- 
rrea infecciosa de Sevestre, originada como causa prin-.era, 
por una alimentación defectuosa, particularmente en lo que 
hace relación con la hu.'tancia artificial, y á manera de com- 
probante cita observaciones de resultado fatal, en los cuales 
el único V verdadero motivo de la dolencia no ha sido otro, 
como había señalado, que la lactancia artificial. 

El Dr. D. Tomás V. Coronado, miembro corresponsal 
resiflente en Cabanas, que amenudo favorece á la Academia 
con trabajos de r>;itoloiiía expeiimental relativos á enferme- 
dades propias del ])ais, lia enviado hace poco, nn estudio' 
que no solamente revela un conocimiento detallado de la 
¡bacteriología, sino que además compi'ueba (jue es un obser- 
vador inteliííente v de iiran oriainalidad en todo lo que eX: 
pone. 

El estudio en cuestión, se refiere á la reproducci(')n arti- 
ficial, como prueba experimental del hematozoario de Lave- 
ran, v honrando al insiiíne descubridor, le dá su nombre al 
heuiatozoario referido, ''Laveranea Limnheniica." 

Desde el año de 1880 en cuya época descubrió Laveran 
los hei]iatozoarios que la ciencia acepta como los verdaderos 
v únicos elementos patognomonicos de las manifestaciones 
del paludismo, se han multiplicado los ensayos para repro- 
ducir artificialmente esos individuos parasitarios de la san- 
o-re, hasta ahora sin éxito. 

Sioruiendo ideas emitidas i)or el Dr. Duclaux, v con una 
de ellas, á manera de epígrafe, dá principio á su trabajo el 
Dr. Coronado, llevando á efecto investigaciones con seres- 
animados de los infinitamente pequeños que pululan en te- 
rrenos y aguas pantanosas, obtiene siempre idénticos resul- 
tados. 

Toma para este objeto los medios de cultivo naturales, 
tales como el agua y el cieno adquiridos en terrenos panta- 
nosos, que coloca en tubos perfectamente limpios; en la mi- 



2H ANALES DE LA REAL ACADEMLV 



tiid de ellos ai^rcíTa una i^ota de sanare tomada en condiciü- 
nes ad lioc^ de individuos que sufrían fiebres palúdicas, con- 
firmando antes en olla el hematozoario que se estudia: en 
los tubos restantes, que actúan como testigos, echa una gota 
de sangre facilitada por sujetos en estado de salud, al cabo 
de cierto tiempo puede comprobar al microscopio que en los 
tubos que llamaremos palúdeos, se nota una cantidad consi- 
derable de verdaderos esporos flagelados de Laveran, en cam- 
ino, en los tubos testigos no se reproduce el fenómeno. Las 
observaciones, como se ha dicho, han sido repetidas una _y 
varias veces siempre con resultado igual. La Academia, ac- 
cediendo á rucííos del investisfador, nombra á otro bacterio, 
logo, al Dr. Tamayo, para que coinpruel)e estas investiga- 
ciones experimentales. Quede al Dr. Coronado, allá en los 
montes aislados de Cabanas, donde su vida se divide entre 
el enfermo v el estudio, la gloria reconocida de su descu- 
.brimiento notable. 

Otro Académico bien estimado en América y en Europa, 
por las investigaciones que hace tiempo viene publicando 
acerca de la fiebre amarilla, el Dr. Finia}-, nos ha honrado 
con un trabajo experimental, y consiste, en un estudiosobre 
un nuevo recurso terapéutico en el tratamiento de la fiebre 
::amarilla; como punto de partida tiene los trabajos de Kita- 
yato y Büchner, acerca de la propiedad inmunizante del 
suero sanguíneo de un animal inmune á su vez. Los experi- 
mentos llevados á cabo por tales observadores tienden á ele- 
var á la categoría de principio el hecho de que la inmunidad 
adquirida contra una infección determinada; puede trasmi- 
tirse á otro animal inyectando á éste una pequeña cantidad 
de suero sanguíneo suministrado por aquel. Sirvieron estos 
antecedentes al Dr. Finlay para llevar á la práctica su ob- 
servación, en un europeo qae hacía poco se encontraba en 
la Habana: al quinto día de hallarse víctima déla fiebre 
amarilla, le hizo una inyección de medio centímetro cúbico 
de serosidad recogida de un vejigatorio, que él mismo, como 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 27 



individuo gozando de la inmunidad adquirida se había ex. 
traído del antebrazo izquierdo: el caso, según la descripción 
que hace de los síntomas, era de forma grave, al terminar el 
mismo día el enfermo había mejorado notablemente, y pocos 
días después obtenía su curación. 

De ningún modo el Dr. Finlay, juiciosamente, pretende 
sacar del caso conclusión alguna categórica, limítase á con- 
signar el hecho y llama la atención sobre la importancia que 
pudiera tener en el tratamiento de la fiebre amarilla, si su 
eficacia es confirmada. 

En sesión posterior y con motivo del mismo trabajo, el 
Dr. Montalvo hace algunas disquisiciones relativas á la in- 
munidad de los nacidos en Cuba, que permanecen en el país 
para contraer la fiebre amarilla, haciendo la salvedad acerca 
de aquellos que, viviendo fuera de las grandes poblaciones 
llegan á éstas, y lo mismo que los europeos encuéntranse á 
veces en condiciones de receptividad para la endemia seña- 
lada. 

Los naturales del país, sobre todo cuando salen muy ni- 
ños, pierden esa inmunidad tan pronto como permanecen 
algunos años fuera del lugar de su nacimiento, no pudiéndo- 
se fijar de un modo cierto el tiempo que se necesita para 
dejar de gozar de esa ventajosa propiedad. 

Por último, llama la atención el Dr. Montalvo sobre otro 
particular bastante oscuro, y es el contagio de la fiebre ama- 
rilla y la manera de verificarse; cuestiones que aún en la 
actualidad no están resueltas. 

El Dr. D. Luis Montané, animado siempre por el mejor 
deseo, en varias sesiones dio á conocer un trabajo práctico 
que venía haciendo acerca de la influencia excitante y repa- 
radora de algunos líquidos de origen orgánico, cuyas pro- 
piedades están aceptadas hoy por profesores notabilísimos. 

Teniendo como antecedentes los trabajos de Brown Se- 
quard sobre las inyecciones hipodérmicas del líquido testicu- 
lar, el Dr. Fouquier hizo preparar un elíxir, pudiérase decir 



ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



elíxir de larga vida, que producía efectos maravillosos en 
las anemias, y en general en cualquiera otra enfermedad ó 
estado debilitante. 

El Dr. Montané empleó, siguiendo prescripciones del 
Dr. Foaquier, por la vía gástrica, el elíxir que se cita, con 
resultados, sino sorprendentes, en extremo satisfactorios, y 
el Dr. Montané. con el espíritu de justicia que le distingue, 
se limita en su comunicación á dar cuenta de los ensayos 
que había hecho, recomendando el líquido en cuestión á los 
señores Académicos para que comprobasen á su vez la efi- 
cacia del preparado, la cual hasta ahora parecía confirmarse. 

El profesor Casuso, catedrático de Obstetricia de la Uni- 
versidad, cuyos méritos aprécianse en todo lo que valen, 
gracias á sus trabajos en los cuales predomina siempre el 
práctico, es uno de los académicos que más ha cooperado á 
las tareas del año. 

Numerosos son los estudios que ha presentado, ya rela- 
tivos á la eclampsia y su tratamiento, otros acerca de la re- 
tención placentaria, continuación de un debate promovido 
hace tiempo: pero donde más se vé el carácter propio del 
Dr. Casuso es en las operaciones de ginecología, que con 
frecuencia lleva á efecto, de las cuales siempre dá cuenta á 
la Corporación: en ellas obtiene por lo general, gracias á una 
asepsia rigurosa un éxito favorable y si los resultados obte- 
nidos no igualan á las estadísticas dé los grandes ginecólogos, 
señalan por lo menos un evidente progreso, comparadas con 
las más felices que hasta esta época se han consignado. 

Últimamente ha efectuado por segunda vez una operación 
de laparotomía en un caso de embarazo extrauterino, de 
resultado satisfactorio: se hace constar que al Dr. Casuso le 
corresponde la prioridad, en esta operación, las únicas de su 
clase hasta ahora que se sepa, en la isla de Cuba. Por último, 
en sus comunicaciones se revela como un propagador enér- 
gico y decidido de la asepsia, particularmente en todo lo 
que se refiere al estado puerperal. Gracias á esa energía, no 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATUfíALES 29 



una sino niuchas vidas lleva salvadas; con su ct)uducta cum- 
ple lo que para él constituye sacratísimo debei-, (]ue maNor 
satisfacción cabe, para su conciencia! 

El glaucoma y las cataratas son dos enfermedades cono- 
cidas desde la más remota antigüedad; en la primera puso 
De Greosf el sello de su espíritu de observación, practicando 
la iridectomía y en la seofunda nroduio igualmente, con la 
misma sección del iris una revolución completa en la (Ciru- 
gía ocular, ambas enferniedades c)frecen todavía puntos de 
vista ligeramente indeterminados, y para dilucidar uno de 
éstos referente á la iridectomía en casos de cataratas no ope- 
radas é invadidas de 2:laucí>ma ha puesto a contribución su 
caudal de práctica y observación el Académico Dr. I). Juan 
Santos Fernández, aduciendo un número de casos clínicos 
suficientes á demostrar que no es prudente dejar en un tiem- 
po indefinido, sin operar, una catarata en condiciones apro- 
piadas para su extracción, pues siendo la edad en que éstas 
aparecen abonadas parala presentación del glaucoma pudie- 
ra éste presentarse, como sucedió á los enfermos cuya histo- 
ria relata. 

Juzga que debe practicarse la iridectomía así que se 
diagnostique el glaucoma, lo mismo que si el ojo no fuera 
portador de la catarata, y aconseja no intentar al mismo 
tiempo ó subsecuentemente la extracción de la catarata por 
que de un modo infalible iría seguida de una hemorragia fa- 
tal para la vida del órgano. 

Esta operación puede llevarse á efecto meses después, si 
el glaucoma no ha dejado como secuela la amaurosis^ pues 
si así fuere no tendría objeto la estracción. El estudio del 
Dr. Santos Fernández, oculista de reputación bien cimenta- 
da, revela, como se ha visto, á más de sus conocimientos en 
la especialidad que cultiva, un carácter práctico sobre todo, 
y, para honra suya ha merecido la reproducción en varias 
publicaciones del extranjero. 

El profesor D. Carlos de la Torre, en sesiones varias, ha 

T. XXX.— 4 



'S'.) ANALES DE LA EEAL ACADEMIA 



presentado cominiicaciones orales diversas, todas de origina- 
lidad ni arcada y con carácter eminentemente científico. En 
una de ellas dá cuenta de un objeto de la época primitiva de 
Puerto Rico: el objeto es de alta importancia antropológica 
con relación á los primeros habitantes de la Isla hermana; 
consiste en un collar ó faja de piedra de una sola pieza, mar- 
cada con variados signos, de peso excesivo y que parece se 
destinaba conio distinción honorífica entre los individuos de 
aquellas tierras, y á juzgar por el peso (habia que llevarlo 
colgado al cuello) para ser distinguido se hacía necesario al 
mismo tiempo poseer gran cantidad de fuerzas físicas. 

En sesión del 24 de Julio dio una conferencia sobre geo- 
lotjia V paleóntologa con relación á la región Central de la 
Isla de Cuba y en una zona extendida entre Cienfuegos, Sta. 
Clara y Sagua la Grande. Comparando los caracteres geo- 
lógicos de las regiones Occidental, Central y Oriental, en- 
cuentra en ellas la repetición de idénticos fenómenos, lo que 
demuestra que su formación ha sido simultánea. Esta con- 
clusión, dice, no es definitiva, pues no faltan datos zoológicos 
que hagan pensar en una separación primitiva de tres nú- 
cleos, ó al menos de dos, más tarde reunidos. Entre los mi- 
nerales ó rocas eruptivas antiguas, halla la serpentina seme- 
jante á la de Holguin, de Santiago de Cuba y de Guanabacoa, 
halla también anifibol verde y sus variedades; caliza mag- 
nesiana, que es bastante compacta, abundando en ella fósiles 
de moluscos terciarios; asfalto, que constituye hoy un objeto 
de explotación importante y un hidrocarburo al que han 
llamado sandalino. Hay malaquita, asurita y chalco-pirita, 
además hierro nuignético y gran cantidad de cuarzo crista- 
lizado. 

En cuanto á las adquisiciones paleontológicas figura en- 
tre ellas un gran número de fragmentos de huesos del Myo- 
morpJius cuhensis, los restos de este mamífero gigantesco, 
contemporáneo de Megaterio y del Megalonyx, constituye 
la mejor prueba de la unión de Cuba al continente á fines 



DE CIENCIAS MÉDICAS, lásiCAS Y NATURALES. 31 



de la época terciaria (') principios de la cuaternaria. Esos 
restos han sido encontrados en Cieníuegos, Remedios, Cár- 
denas y Sagua la Grande. 

Además de los restos del Myotnorplius se han encontrado 
otros huesos fósiles de Cocodrilos y Tortugas de la misma 
época, lo que dá alguna luz acerca de las costumbres del ani- 
mal. La repeticiíjn de estos descubrimientos anula la supo- 
sición de que hayan podido llegar por accidente á la Isla. 
Dá cuenta de otra adquisición, y es un hermoso ammonités 
hallado junto á las estribaciones de las montañas de Trini- 
dad, y coiíiprobada la presencia del animonités en la Isla, esto 
vendría á confirmar la existencia de terrenos secundarios. 

Las cuestiones que ventila el profesor La Torre exigen 
que la Corporación haga resaltar la señalada importancia 
que tienen, aún más tratándose de estudios prehistóricos. 
En sesión del 11 de Octubre, el mismo I)r. La Torre, pre- 
senta un ejemplar curioso de un pequeño reptil, orden de los 
Sauros, sub-orden de los Crasilinguios^ encontrado en las cer- 
canías del pueblo de Candelaria momentos después de haber 
pasado por ese lugar una manga ó corriente ciclónica, que se 
cree lo depositara en el referido sitio, procedente de la costa 
mejicana. La verdad del hecho, esto es, la transportación 
por la corriente ciclónica no lo garantiza el Dr. La Torre, 
pero recuerda un caso análogo observado por el sabio Gund- 
lach, en el batey del ingenio La Fermina. En los momen- 
tos mismos del ciclón de 1874, halló un pez {Ronco luemido), 
que venía de los mares de la costa del Sur. No pertenecien- 
do el reptil en cuestión á la Fauna Cubana, y sí á la Meji- 
cana, fácil es admitir el hecho como posible. Pero al espi- 
ritual conferencista no se le ocúltala posibilidad también, 
de que el animalito haya podido venir en la manga de al- 
gún viajero poco escrupuloso. El reptil es inofensivo, su 
cuerpo ancho, deprimido y espinoso, de cabeza pepueña cua- 
drangular, la nuca armada de ocho púas, los costados con 
doble serie de espinas, cubierto de escamas y la cola corta 



32 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

V gruesa. De color oscuro con manchas lenticulares negras 

V pardas: vive en las grietas y escabrosidades del terreno 
con el (]ue se confunde á caus;i de su color, de nioviniÍGntf)s 
poco activos; su sobriedad es tan proverbial que los naturü- 
les de Méjico aseguran que se mantiene del aire, pero suce- 
dió, poco después de encontrarse en l;i Academia, caaudo 
parecía que había i'esuelto el gran problenja de bi existen- 
cia — la vida sin el alimento^que un díase le halló muerto, 
viniendo así á aumentar la escogida colección de esiiecies 
raras que íiguran en la estantería del Museo. 

Con el tomo 20 de los Anales, el Dr. Vilaró termina la 
publicación de su obra que ha titulado "Algo sobre peces 
de Cuba." El inteliííente naturalista, después de algunas 
consideraciones generales pertinentes al caso, explicando 
detalladamente lo que debe entenderse por arribazon y co- 
rrida, como se reproducen las crías, etc. etc., comprueba co- 
mo el poderío Piscícola de' las naciones se ludia en relación 
directa de los cuidados que aquella le merece; ocúpase des- 
pués de sus causas de mortalidad, haciendo aquí reflecciones 
muv digiuis de tenerse en cuenta respecto á broniatologia 
con objeto de evitar dolos y fraudes. En cuanto á nomen-' 
datura opta por la de su eminente maestro D. Felipe Poey. 
Xo obstante, discute la divergencia de los nombres poeyano 
que encuentra en obras tan notables de profesores america- 
nos como Jordán, Gilbert, Bean, Stearns y otros, reevindi- 
cando siempre para su maestro, el laureado de Arasterdan, 
la prioridad á que justamente es acreedor, y hace constar 
con toda la lealtad que le es propia la contribución á que ha 
sometido las obras de Poey é igual hace con los autores 
americanos. Los datos de cosecha propia son cuantiosos, 
acopiados en su mayoría durante más de diez años de ser- 
vicios en las juntas de pesca, contribuyendo así con inteli- 
gencia y constancia suma al conocimiento de nuestra Pis- 
cisfauna. Y la edición publicada por nuestro compañero va 
dedicada al ictiólogo cubano, que ya se ha dicho eminente, 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 33 



D. Felipe Poey, en solicitud <\o que el nombre del maestro 
sirva de recomendación augusta al discípulo agradecido. 

A pesar de sus muchos años y de su salud muy quebran- 
tada, continúa el sabio Dr. Gundlacli publicando en los Ana- 
les sus obras que se refieren á la Historia Natural Cubana. 
Entre aquellas se cuentan, la Mumalogía, la Erpetología, la 
Ornitología, y actualmente ven la luz las últimas entregas 
de una parte de la Entomología. Estos estudios, á los cuales 
ha consagrado Gundlach toda su inteligencia, que es mucha, 
con laboriosidad y constancia esquisita, son universalmente 
apreciados por todas las asociaciones que cultivan las cien- 
cias naturales, lo mismo en América que en Europa. 

Tres nuevos miembros numerarios han ingresado' en la 
Corporación durante el año económico. En la Sección de 
Medicina, el Dr. D. Arístides Mestre y en la de Ciencias, los 
Dres. D. Plácido Biosca y D. José Seidel. 

El enlace profundo que existe entre los diversos estudios 
que abarca el ilimitado horizonte de las Ciencias Biológicas 
resalta cada vez que se intenta analizar los fenómenos com- 
prendidos en sus ramas más completas; la patología y la clí- 
nica, por ejemplo. 

Sobre ciertos hechos nuevos y variados, pero á menudo 
en apariencias contradictorios se levanta majestuoso el edi- 
ficio de aquellas, y allí vá el médico de hoy á buscar la ex- 
plicación más ó'>menos satisfactoria de muchos délos proble- 
mas que pretende resolver en presencia de sus enfermos. 
Así, en efecto, nos lo hizo ver en sesión del 12 de Marzo, el 
Dr. Mestre, dando lectura á su discurso de recepción sobre 
"las relaciones entre los diversos estados patológicos conside- 
rados en el individuo y en la serie ancestral y hereditaria". 
Después de estudiar las conecciones entre los procesos in- 
fecciosos V las afinidades existentes en los micro-orsanismos 
patógenos, con gran acopio de datos, trata las relaciones en 
las enfermedades nerviosas, entre éstas y las artríticas, los 
puntos de contacto entre el factor nutritivo y el microbióti- 



PA ANALES DE LA KEAL ACADICAHA 



co, las afecciones infecciosas y nerviosas, para referir en se- 
guida con observaciones clínicas la evolución morbosa á 
través de varias generaciones, formulando asila lilogenia de 
esos procesos. Al discutir la significación de los hechos que 
le suministran aquellas observaciones, busca apoyo en la no- 
table doctrina de Carlos Darwing y la ;qilica á la patología. 
En ésta, señala los casos de atavismo, de producción de va- 
riedades, de selección natural y artificial, la, ley de la con- 
currencia, y por último, la importancia de todas esas nocio- 
nes en el ejercicio profesional Y esas doctrinas, agrega, 

llevarán su bienhechor influjo á los severos preceptos de la 
terapéutica y de la higiene, propagando en el seno de las fa- 
milias los brillantes resultados de una selección bien dirigida. 

El í)r. 1). Luis Montané, fué encargado del discurso de 
contestación, y elogiando en todo lo que se merece el nuevo 
Académico, hace resaltar en debidas formas sus antecedentes 
señalando los éxitos obtenidos en los colegios en el Institu- 
to, en la Facultad de Medicina, en la de Ciencias y en las 
diversas sociedades de este país; lo mismo que los numerosos 
estudios que lleva publicados en periódicos y revistas y agre- 
ga, "que el eco de sus triunfos había llegado hasta nosotros 
desde mucho antes que se hubiese decidido á obtener nuestro 
sufragio. ' 

El l)r. Montané, en frases elocuentes v mentidas habla 
extensamente acerca del Dr. D. Antonio ^lestie, padre del 
recipendiario, y con lógica exquisita, hace llegar hasta el 
hijo — considerando lo que refiere como lev de herencia — 
el reflejo de aquellas cualidades poco comunes que privaron 
siempre en todos los actos de nuestro inolvidable Secretario; 
en último término evita seguir al nuevo Académico en el 
terreno científico de su discurso, pues quiere "que sea de él 
todo el mérito y que se le deba todo el encanto de habernos 
trasportado por espacio de algunos instantes á las serenas, 
elevadas regiones de la Ciencia, lejos de la vida vulgar v de 
las tristezas de la hora presente.'" 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES oO 

La recepción del Dr. D. José Seidel tuvo lugar el 23 del 
pasado Abril, y á nombre de la Corporación fué saludado 
por el socio fundador I). Marcos J. Melero. 

El discurso del Sr: Seidel versó sobre las ''minas de co- 
bre de la Isla de Cuba," su riqueza inmensa, dice, puede sos- 
tener muy ventajosa comparación con su riqueza agrícola, 
apesar de ser ésta tan considerable é importante se puede 
asegurar los más felices resultados para el día en que his in- 
vestigaciones científicas nos den á conocer en toda su exten- 
sión el valor de esos yacimientos, á los que hasta ahora ape- 
nas se ha dado importancia. Trata de la historia de nuestra 
industria minera, desde los primeros tiempos de la conquista 
en relación con las evoluciones políticas sufridas, y al estu- 
diar especialmente las minas de cobre, objeto de su trabajo, 
indica como este mineral, en unión con el hierro, el asfalto 
y el manganeso, son los más abundantes de cuantos se han 
encontrado hasta la fecha. Explica que donde más abunda 
es en Santiiií>o de Cuba v Santa Clara. 

Considera luego como halagüeño el porvenir de la ex- 
plotación minera entre nosotros á impulsos de los progresos 
industriales de la época. — El día que esto se realice, y ojalá 
no esté lejano, agregci, veremos acrecentarse por modo ex- 
traordinario, las denuncias y explotacnón de nuestros ricos y 
abundantes yacimientos cupriferes, y se formarán como por 
encanto numerosos centros mineros, que atrayendo la emi- 
gración aumentaran considerablemente la población de la 
Isla. Y por último, aumentando la población y el tráfico en 
todas sus manifestaciones va crecidas consiííuientemente la 
industria y el comercio, llegaríamos á una era de prosperidad 
y bienandanza, plenamente demostrativa del concepto de un 
ilustre orador contemporáneo, el cual llegó á afirmaren oca- 
sión solemne, que la posesión de la isla de Cuba equivale á 
la de. un i'eino. 

El Sr. Melero, al responder al Dr. Seidel ratificó la bue- 
na impresión que produjo su discurso tan lleno de erudición 



86 ANALES DE LA REAL ACADEML\ 

como concreto en la forma. Y le era en extremo agradable 
la misión de dar la bienvenida á un nuevo compañero, que 
llega, como el Dr. Seidel, dotado de pericia en los ramos 
que cultiva y deseoso de cooperar á los fines que la Acade- 
mia prosigue, que no es otro que el progreso de la ciencia. 
La competencia y entusiasmo en el discurso acabado de leer, 
que han sido demostrados de antemano con la publicación 
de un tratado de mineralogía y de un estudio de botánica, 
jutifica plenamente la elección que acababa de celebrarse. 

El Dr. D. Plácido l>iosca, que es otro de los nuevos Aca- 
démicos, aún no nos ha favorecido con el discurso de recej)- 
ción, pero sus antecedentes re]ativ(js á las ciencias que cul- 
tiva bastan para justificar su ingreso en nuestra Corporación. 
Hace Doco. en Madrid, v en rigurosa oi^osición llevada á 
efecto frente á un gran número de profesores de la Metrópo- 
li obtuvo la cátedra de <,)aímica general, que en la actualidad 
desempeña en nuestra Universidad. 

La líeal Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Natu- 
rales, no podía permanecer indiferente á la celebración casi 
universal del Cuarto Centenario del descubrimiento de Amé- 
rica, y en este sentido determinó conmemorar ese hecho 
grandioso que registra la historia, llevando á efecto una se- 
sión solemne en la cual habían de tratarse exclusivamente 
asuntos americanos. Con aquel objeto, acordóse que la So- 
ciedad Antropológica tomase una parte activa en la demos- 
tración que iba á tener lugar. De esta manera entendía la 
Academia, que podía rendirse el homenaje debido al genio 
privilegiado, que había consagrado toda su vida al triunfo 
exclusivo de una idea que trajo como sorprendente resulta- 
do el descubrimiento de un continente. La sesión tuvo efec- 
to el 26 de Octubre, escogiéndose esa fecha por ser la vís- 
pera del día en que hacín 400 años el gran Colon descubría 
en su primer viaje, las costas de la Isla, que según las erudi- 
tas afirmaciones de americanistas tan competentes como los 

Sres. ríorrin y Ley va, el lugar donde desembarcó fué el puer- 
to de Gibara. 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 



Se organizó en estos salones una exposición retrospecti- 
va de todos los objetos que pertenecen al Museo de la Aca- 
demia, referentes á la época precolombina; la mayor parte 
de esa valiosa colección ha sido encontrada por los señores 
La Torre y Montané en sus viajes de exploración al Centro 
y al Oriente de la Isla. 

A la sesión concurrió un público selecto, y dio principio 
con un breve y oportuno discurso de nuestro Presidente, 
donde hacía justicia á los méritos del Descubridor, anuncian- 
do como el Doctor La Torre, á nombre de la Academia y el 
Dr. Montané, por la Sociedad Antropológica, iban á hablar, 
el primero acerca de los productos naturales observados por 
Colón 3' los conquistadores en las Antillas; y el segando so- 
bre los Mounch-lhúlders de la Isla de Cuba. No pudo ha- 
berse tenido más acierto al escoger para llevar la represen- 
tación de las sociedades científicas unidas, á dos conferencis- 
tas tan notables, como son seguramente los Dres. D. Carlos 
de la Torre y D. Luis Montané. 

El Sr. D. Vicente Hernández ha donado ala Corporación 
una colección de obras de Medicina, que asciende á 220 vo- 
lúmenes: las obras remitidas son todas de autores notabilí- 
simos; muchas relativas á la patología y terapéutica indíge- 
nas. Es una colección bibliográfica de señalada importancia. 
La Academia acordó hacer presente al Sr. Hernández todo 
su agradecimiento, y al mismo tiempo manifestarle que su 
generosa donación era niuy digna de encontrar imitadores 
entre nosotros. 

El Dr. D. Joaquín Albarrán, profesor agregado á la Es- 
cuela de Medicina de París y Cirujano de sus hospitales, nos 
ha remitido su última obra acerca de los tumores de la veji- 
ga; revela en su estudio el Dr, Albarrán un conocimiento 
profundo del asunto, y una soberbia inteligencia que ya la 
Academia había reconocido, cuando no ha mucho tiempo lo 
hacía inscribir en el número de sus socios de mérito. El 

Dr, Albarrán, más que una notabilidad cubana, es una nota- 

T. XXX — 5 



38 ANALES DE LA EEAL ACADEMLV 



bilidad europea. Además de los libros mencionados la Bi- 
blioteca viene enriqueciéndose con obras modernas, ya de 
medicina ya de otras ciencias, que el estado relativamente 
próspero de nuestra hacienda permite que vayan siendo ad- 
quiridas. Entre esas obras pueden contarse autores como 
Fournier, Charcot, Debove, Acliard, etc., etc., todos de mé- 
rito escepcional. 

La Junta de gobierno en sus atribuciones, se ha ocupado 
de procurar algunas mejoras para el edificio que nos alberga; 
y el Estado, prestando apoyo á nuestra solicitud, ha dispues- 
to que las mejoras de referencia tengan lugar. En este sen- 
tido, pronto habrán de comenzar los trabajos de reparación 
de esta casa, presupuestados en ochocientos pesos próxima- 
mente, y esta suma será sufragada con fondos ñicilitados por 
la Real Hacienda. De todos modos, por más que la Corpo- 
rción merece que en su obsequio se haga este pequeño sa- 
crificio, es deber dar las gracias á las personas que en ello 
han intervenido, así á D. Adolfo Saenz, Arquitecto del Es- 
tado y miembro de esta Academia, como á D. Francisco. 
Quiñones Director general de Obras Públicas. 

En cuanto al legado del benemérito Dr. Gutiérrez, que 
asciende á dos mil pesos, por circunstancias que no habían 
sido vencidas, sus réditos no llegaban á favorecer el estado 
de nuestro tesoro; obviadas al presente aquellas circunstan- 
cias, es muy posible que pronto tenga ese asunto una so- 
lución satisfactoria. 

Víctima de un ministro de Ultramar, muy célebre, fué 
también nuestra Corporación, y en virtud de una plumada, 
quedó suprimida la corta asignación que desde época remo- 
ta veníase disfrutando. Oportunamente este Cuerpo Consul- 
tivo acudió en súplica al Gobierno de la Metrópoli. 

La exposición que con ese motivo se elevó al Sr. Minis- 
tro, no obtuvo contestación; pero sí pudo saberse, que gra- 
cias á las gestiones particulares de nuestro respetable Pre- 
sidente, aquella asignación fué restablecida. La Corporación 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 39 



sin duda alguna, tiene que agradecer y agradece, el hecho 
meritorio debido á uno de sus miembros fundadores, el Doc- 
tor D. Joquín F. Lastres. 

La Real Academia, dando cumplimiento á un artículo de 
su Reglamento, de nuevoha establecido los preii)ios que de- 
signaba en época anterior á trabajos diversos, que se vio 
obligada á suspender por causas independientes á su buen 
deseo. El estímulo á la juventud estudiosa particularmente, 
y en general todo lo que pueda referirse al adelanto en las 
ciencias médicas, físicas y naturales, cae de lleno en el de- 
ber que se impone la Corporación en su programa. 

Además de los premios propios de la Academia que son 
cuatro,-uno de éstos lleva el nombre de nuestro benefactor 
Caño7igo, -dotado en 250 pesos cada uno, los Sres. hermanos 
Cowley y el l)r. Gordon sufragan otros dos, los primeros pa- 
ra un asunto de terapéutica dotado en 100 pesos, y el segun- 
do para una cuesti(')n de fisiología experimental de 250 pesos. 
Por último, el Académico Sr. Paradela tiene destinado cin- 
cuenta y un pesos, como accésit al premio titulado Cañongo. 






Eco V fiel trasunto esta memoria de la vida, movimiento 
\' expansiones de la Corporación, entiende de su deber el 
Secretario que la redacta y suscribe, no pasar en silencio 
ninguna de sus manifestaciones, ningún hecho que con ella 
se relacione, ó que de una manera más ó menos directa ven- 
ga á quedar comprendido dentro de su atmósfera propia, 
dentro de la esfera de su desenvolvimiento. 

Tanto más hay que cumplir ese deber, aunque en deter- 
minados casos como el presente sea doloroso, cuanto que de 
los particulares que ahora procede aludir, siquiera sea so- 
meramente, se han ocupado con más ó menos oportunidad 
algunas publicaciones, de aquellns que siguen nuestros tra- 
bajos y que comulgan en nuestras ideas. 

Y tanto más, repito, hay que llenar aquel deber doloro- 
so, aún atreviéndome á arrostrar el desagrado de alguno de 



40 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

los Sres. Académicos, cuanto que la Secretaría que expone, 
entiende que no es con la ocultación de los síntomas como 
pueden curarse las enfermedades, ni con el disfrazamiento ó 
atenuación de sus señales como pueden salvarse los peligros. 

Se habrá comprendido que quiero referirme á la viva- 
cidad y dureza hasta cierto punto que se han notado aquí 
en algunos debates, dando acritud á la discusión, quitando á 
ésta el tinte y sabor de amable compañerismo que deben 
reinar en toda reunión de hombres de nuestra clase, faltán- 
dose con ello, quizás á la mutua consideración y respeto que 
tenemos derecho á esperar y exigimos respectivamente, los 
que como nosotros venimos aquí movidos por el amor á la 
ciencia y sin ol^jetivo de ambición ó lucro. 

Mas, no se crea que esos particulares citados y que han 
nacido solo de los modos diversos y hasta opuestos con que 
se han apreciado hechos que motivaron aquellas apasiona- 
das discusiones, hayan redundado nunca en desdoro y des- 
prestigio del cuerpo que todos amamos y respetamos hasta 
la veneración. 

Ni tampoco se suponga que esas pequeñas nubéculas que 
vinieron á sombrear ligeramente la límpida claridad de 
nuestro despejado horizonte, y que disipadas fueron presta- 
mente por las vividas corrientes del aire de la reflección, 
sean peculiarmente nuestras, hijas de nuestra raza ó propias 
de nuestro carácter: nada de eso. Y no nos sirva de con- 
suelo, que trivial sería, como ya lo ha dicho un adagio, pero 
sí de disculpa al menos, la consideración de que países que 
llevan indudablemente el cetro de la civilización y del pro- 
greso nos dan á cada momento el vergozoso espectáculo de 
esa dureza en la discusión, de esa falta de respeto personal 
á que antes me refería, y que hacen pensar en fenómenos 
atavieos que confirman la teoría darwiniana, que recuerda 
al hojno lujyus, de que nos habla Víctor Hugo en su ñ\mosí- 
sima novela "L' hoinme qui rit." 

En efecto, recuérdese la polémica, casi personal que sos- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATURAi;.ES. 41 

tienen en estos días, allá en París, el eminente profesor Ver- 
neuil V el notable cirujano Pean, disputándose la priniacia 
en la aplicación de las pinzas hemostáticas, asunto, que co- 
mo se ve, carece en el fondo, de verdadero interés científico. 

Oío'íise en el mismo sentido, la autorizada voz de Lom- 
broso, el gran antropólogo italiano. Transcribo íntegros, to- 
mándolos de un notable artículo "L'atavisme du uénie," los 
siguientes conceptos, que el Secretario que habla, nunca se 
hubiera atrevido á emitir por propia cuenta. '"Por otra izar- 
te — dice — basta asistir en l;is academias á i'euniones de 
individuos, que ya que no el genio ó inteligencia superior, 
poseen al menos erudición en alto grado, para percibir in- 
mediatamente c[ue el pensamiento dominante es con frecuen- 
cia allí, el desden recíproco, el odio á los que poseen ó están 
cerca de poseer el genio, contenidos solamente por el inte- 
rés, los deberes sociales, las mentiras convencionales, que 
convirtiéndose en una segunda naturaleza, aminoran y hasta 
rechazan el escándalo, apesar de lo cual es suficiente esperar 
una ocasión propicia, para ver aquellos sentimientos al des- 
cubierto, exaltados por las más ti^stes energías,'' 

"Lisfranc — continúa diciendo Lombroso — llamó bandido 
á su colega Dupuytren, herradores á Koux y á Velpeau, 
Thompson, al gran cirujano, llegó un día hasta abofetear á 
Chassaio;nac." 

Estos y otros ejemplos que podría citar, muy conocidos, 
confirman mis razonamientos de no ser faltas peculiares 
nuestras, ni hijas únicamente de nuestro carácter, ni de 
nuestra raza, aquellas exaltaciones á que antes hacía refe- 
rencia. 

Sírvannos ellas, no ya de consuelo, ni siquiera de discul- 
pa, como decía hace un momento, sino únicamente para 
que ante la fealdad del espectáculo, arrojemos de nuestro ser 
y dominemos con invencible voluntad, aquellos fenómenos 
atávicos á que hace relación Lombroso, reforzando por me- 
dio de la educación, del compañerismo y del respeto mutuo 



42 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



esa segunda naturaleza <á que también el antropólogo aludía, 
á fin de que jamás sea teatro nuestro augusto local, no ya 
de parecidas escenas, pero ni siquiera eco de la más mínima 
expresión que directa ni indirectamente pudiera venir á las- 
timar la susceptibilidad ó delicadeza de cualquiera de nues- 
tros compañeros. 

Y si por acaso sucediera, que apesar de tales ejemplos 
y estas humildes exhortaciones, contra lo que todos espe- 
ramos, aquellas ligeras nubecillas llegaran á convertirse en 
negros nubarrones que obscurecieran por completo nuestro 
horizonte travendo á nuestro seno funestas v destructoras 

tempestades ah! entonces, con ellas y apesar de ellas, 

la Corporación iría recta en su camino, que no habrían de 
faltarle hombres de amor á la ciencia y acendrado patriotis- 
mo, que cumpliendo el generoso programa inscrito en sus 
estatutos, legado el más valioso de sus preclaros fundadores, 
arrancándola de momentáneo letargo, la hicieran continuar 
su glorioso y nunca interrumpido movimiento progresivo! 



He terminado esta Memoria y termino al mismo tiempo 
en la tarea, superior á mis fuerzas, que me hicisteis, señores 
Académicos, el honor de confiarme nombrándome Secreta- 
rio de la docta Corporación. Ilustre compañero, dotado sin 
duda de mejores condiciones, se apresta á relevarme en el 
trabajo; quizás los resultados no hayan correspondido á mis 
deseos, pero en el desempeño de ese encargo, tengo concien- 
cia exacta de haber contribuido con el mayor esfuerzo de 
mi más decidida voluntad, al auge y á la prosperidad de esta 
Real Academia. 



> <^ > > 



REFLEXIONES SOCIOLÓGICAS 

SOBRE LAS CAUSAS DE MORTALIDAD EN LA HABANA. 



Por el Doctor D. Diego Tamayo. 
SESIÓN SOLEMNE DEL 19 DE MAYO DE 1893. 

Excmo. Sr. y Señores: 

En los días de la adolescencia, en esos días generalmen- 
te colmados para todos los hombres por las emociones más 
puras y los más gratos ensueños, dejábamos el suelo de Cuba 
llevando en la memoria recuerdos tristísimos y en el espíri- 
tu dolores inefables del alma. 

Indigente en los albores de la vida, contemplando el 
porvenir como Dante la selva oscura, sin encontrar en el 
agrio camino un Virgilio que suavizara las ideas y sin tener 
una Beatriz que endulzara el corazón, las esperanzas conso- 
ladoras pasaban por el cerebro "como fugaces exhalaciones 
por las tinieblas." 

Destruido el hogar; dispersa la familia; pasando sobre los 
seres queridos vientos infiltrados de angustias y miserias; 
sólo en medio de los hombres; vagando de un país al otro 
demacrado y enfermo; conservando la energía moral entre 
las angustias del alma y casi agotada la energía física por el 
veneno palustre, parecía que el mundo faltaba á nuestros 
pies, y sin embargo, el sol esplendoroso, cada mañana, baña- 



44 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ba la tierra que la primavera vestía con flores; había seres 
felices que gustaban de la vida porque la muerte era solo 
una compensación natural, y entre ambos extremos la labor 
humana continuaba incesante y fecunda. — El dolor personal 
era un eco perdido en el concierto harraonioso de la huma* 
nidad. — El pesimismo dolorido no es el que engendra las 
grandes energías; vivir conteu)plando el pasado sin curarse 
del porvenir, es perder el presente y perecer aniquilado en 
el choque del momento. Es preciso entrar en la lucha y 
tomar puesto en la contienda humana. 

Por este orden de ideas sacudimos, arrojándolas de nues- 
tro espíritu, las debilidades del adolescente para entrar en 
la juventud reconstituido el cuerpo y un tanto disciplinado 
el entendimiento. 

Buscando aptitudes para las luchas de la vida, penetra- 
en los campos donde germinan y florecen las ciencias que 
se ocupan de conservar la salud y alarga la vida. 

Al retornar á esta tierra en que hemos nacido, auras de 
paz refrescaban el suelo calcinado por la pasada contienda, 
y la violencia dejaba su lugar legítimo al andar evolutivo de 
la naturaleza. 

Como esos átomos disueltos y esparcidos en las masas de 
los líquidos que con tiempo y reposo suficientes se atraen, 
se reúnen y cristalizan, así veníamos buscando los que nos 
erar afines para cristalizar de nuevo en esa hermosa unidad 
social que constituye la familia. Confortado el espíritu al 
calor de los afectos que parecían más vivos entre los relatos 
de pasadas vicisitudes, renació vigoroso el esfuezo personal; 
se reconstituye el hogar y sus puros placeres ungen de nue- 
vo las frentes con el bálsamo de la felicidad, porque palpi- 
ta en las conciencias, como un principio de moral humana, 
que los hombres como los pueblos sólo se unen por lazos de 
confraternidad y amor. 

Pero como un conjuro del pesimismo ascético que decla- 
ra no haber felicidad en la tierra, el fantasma de la muerte 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 45 

viene á nublar de nuevo el cielo de las primeras alegrías.— 
Ya no era el hombre el que aniquilaba al liombre; el reina- 
do lento y cruel de las infecciones cortaba el Jiilo de la vida 
al ser más querido del corazón, dejando en su lugar duelos 
y lágrimas. — Y arrastrado por los deberes profesionales, en 
todas partes contemplábamos el mismo espectáculo: parecía 
que un dios iracundo, enfurecido por el harmonioso concier- 
to de las artes de la paz, abría, como Eolo, las cavernas de 
los vientos emponzoñados, para tronchar en flor la genera- 
ción que nacía azotada por el tétano que martiriza, la difte- 
ria que ahoga, la tuberculosis que consume, la viruela que 
descuartiza la piel, las fiebres que amarillean, el alcoholismo 
que degrada, la prostitución que envilece y destruye la so- 
ciedad bajo la pesadumbre de los impuros goces materiales. 
La tradición paradisiaca condena al hombre á ganar el 
pan con el sudor de su frente, pero le declara rey de la na- 
turaleza; la observación científica le considera un mamífero 
bimano pero le dá por corona esa masa nerviosa en donde 
un fuego divino mantiene en encendidos átomos las ideas. 
Y todo tiene en el Universo su peso y su medida: el hura- 
cán" que empuja, el torrente que se desborda, el fuego que 
consume, la electricidad que vuela; todas las fuerzas natura- 
les pueden refrenarse porque pueden medirse, pero cuando 
hierve el volcán del pensamiento ¿quién medirá la fuerza de 
una idea? 

El mundo es de los que piensan! 

Las señales son evidentes; por todas partes nos enseñan 
que el hombre debe poseer la tierra, y, sin embargo, aquí 
no la poseemos todavía porque Viiin nos ahoga y nos consu- 
me con sus miasmas sutiles y mefíticos. 

Dios entregó el mundo á las disputas de los hombres, 
pero no es el hombre pasto inerme á las causas evitables de 
la mortalidad. — Debemos poseer la tierra de un modo más 
cómodo, más agradable y más iitil. — No está, pues, fuera de 

lugar que disputemos un poco sobre las causas de la morta- 

T. XXX— 6 



40 AXALES DE LA EEAL ACADEMIA 



liclad que nos diezma y que procuremos investigar sus orí- 
genes.— A grandes rasgos, por supuesto, que ni hay tiempo 
para más, ni yo pretendo abusar de los que me dispensan 
el honor de oirme por deferencia á esta Academia y no, 
ciertamente, por el disertante que ocupa esta tribuna en 
virtud de un mandato reglamentario, nunca por vano propó- 
sito de pública ostentación. 






Las enfermedades que sufre la especie humana pueden 
considerarse coniprendidas en tres grupos fundamentales, á 
saber: enfermedades por trastornos de la nutrición; enfer- 
medades por trastornos de la inervación y enfermedades in- 
fecciosas. Abandonemos por ahora los dos primeros grupos, 
no porque estemos desarmados para prevenir su aparición 
prematura, pero dados nuestros hábitos y costumbres, apa- 
recerían como exigencias extremadas los preceptos que la 
ciencia impone para estos casos, y quedémonos solo con el 
tercer grupo: las enfermedades infecciosas, que por su natu- 
raleza se las designa con el nombre de enfermedades evi- 
tables. 

¿Cómo se originan estas causas de mortalidad, las más 
comunes y las que mayor número de víctimas ocasionan? 

Antiguamente las vicisitudes atmosféricas engendrado- 
ras de constituciones pestilentes, con los dejos del pasado 
ontologismo, servían para explicar sus orígenes; más tarde 
las influencias siderales, los terremotos, los volcanes en 
erupción, y casi en nuestros días el ozono y la electricidad 
atmosférica sustituían aquellas explicaciones, para ser des- 
tronadas á su vez por sustancias químicas originadas en la 
descomposición de organismos vegetales y animales. 

Se apreciaban las cosas por sus apariencias, sin investigar 
su naturaleza. 

A ese orden de ideas deductivas sucedieron los trabajos 
experimentales de Pasteur sobre la generación expotánea 
que cimentaron la fecunda teoría del panspermismo, y el 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 47 

histórico y trascendental descubrimiento de Davaine, quien 
al estudiar la sangre de los animales atacados de carbunclo, 
comprobó la presencia constante de vibriones inmóviles, á 
lo que dio el nombre de bacterídeas. — Sus investigaciones 
le demuestran que la sangre fresca que contiene bacterídeas 
inoculada á los pequeños mamíferos trasmite la enferme- 
dad, propiedad virulenta que se pierde cuando la putrefac- 
ción hace desaparecer los vibriones, ó cuando la misma san- 
gre fresca está exenta de ellos, pero, si están presentes, la 
enfermedad se trasmite indefidamente de uno á otro animal. 
— De estos hechos, se dedujo lógicamente que la bacterídea 
es el agente de trasmisión del carbunclo, y que existe una 
relación constante entre ella, la inoculación y el desenvolvi- 
miento de la enfermedad. — Comprobó además que la pús- 
tula maligna del hombre, era una variedad del carbunclo, 
porque contiene la bacterídea y produce, por inoculación, 
la ''''sangre de hazo^'' en los animales. — Este verdadero inicia- 
dor, esclareció de una manera precisa la etiología y el me- 
dio de contagio de las enfermedades carbunclosas; es decir, 
demostró la causa específica. 

Continuadas estas investigaciones por Pasteur, todas las 
ideas de Davaine fueron confirmadas con una precisión en 
las experiencias y un rigor en el método que han hecho in- 
fructuosos los ataques apasionados y han vencido las gran- 
des resistencias tradicionales. — Y tras el carbunclo vinieron 
el cólera de las gallinas, el rouget de los cerdos, el muermo 
de los caballos, la tuberculosis, la fiebre tifoidea, las septice- 
mias y otras muchas, que han ocupado puesto legítimo en el 
gran proceso de las infecciones, dando por resultado el sen- 
tar sobre bases indestructibles que en las enfermedades in- 
fecciosas la expontaneidad morbosa no existe: donde apare- 
ce una infección coexiste con ella, como factor primordial, 
un agente infectante que la produce, microbio ó bacteria 
que encuentra medios para vivir y desarrollarse en el orga- 
nismo que ataca; parásito que le invade y á sus expensas 



48 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



evoluciona trastornando su funcionamiento normal de tal 
manera, que á veces ocasiona la muerte. ■ — La infección, es^ 
pues, como dice Bouley, la función de un microbio. 

Generalizando, podemos afirmar que las enfermedades 
que se clasifican en el grupo de las infecciones, tienen todas 
una causa específica, conocida y perfectamente comprobada 
para muchos casos; que produce sus efectos en determinadas 
condiciones, ya porque éstas activen la virulencia de los 
gérmenes ya porque aumente la receptividad en el organis- 
mo humano. 

La ecuación patológica es, pues, muy sencilla: dado un 
elemento infectante en funciones de virulencia sobre un or- 
ganismo receptor en condiciones apropiadas, la enfermedad 
aparece necesariamente. 

Pero frente á la patología que define y procura curar la& 
enfermedades, está la Higiene que las previene y las evita, 
constituyendo así el bello ideal de la medicina. De la ecua- 
ción patológica se deriva la ecuación higiénica; dado un ele- 
mento infectante en función sobre un organismo receptor, 
evitar la actividad virulenta de aquel y las condiciones de 
receptividad de éste. 

Resulta esta ecuación en la práctica, las enfermedades 
infecciosas no aparecen, es decir, que son evitables y para 
ello están, por una parte, las medidas higiénicas que con su 
poderosa virtualidad sanean y embellecen los lugares des- 
truyendo ó haciendo inofensivos los micro-organismos pató- 
genos, por otra, las que aumentando las resistencias orgáni- 
cas evitan la receptividad, y que han tenido su origen en 
los descubrimientos científicos más grandes del presente si- 
glo; descubrimientos cuyo pedestal lo forman la atenuación 
de los virus y las vacunaciones preventivas, y sobre el cual 
se levanta, como un dios humano, la figura inmortal de Pas- 
teur. 

Sentados estos principios fundamentales veamos nuestra 
manera de uiorir, y tomemos para ello el año que acaba de 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 49 

de pasar, el de 1892. Y tomemos este sólo, porque él, como 
cualquier otro, es suficiente para dar relieve á los hechos 
que es preciso remediar, }■ limitado de este modo el asunto 
se hará más breve esta árida disertación. 

Conviene advertir que nuestros datos tienen una exacti- 
tud relativa, porque la organización formal de la estadística 
sanitaria y de la mortalidad no existe entre nosotros, y sólo 
se encuentran tablas obituarias debidas á la labor persona, 
y privada. 

La mortalidad general en la ciudad de la Habana, única 
que puede apreciarse con alguna exactitud, para el año de 
1892, alcanzó la cifra de G,882 muertos por toda clase de 
enfermedades y accidentes. 

De este número total corresponden A las enfermedades 
evitables los sicjuientes: 

. Tuberculosis de todas clases 1530 

Fibre amarilla 363 

Fiebre tifoidea 343 

Fiebre perniciosa 155 

Otras fiebres de origen palúdico incluyendo 

la de borras 119 

Caquexia palúdica 12 

Febres septicémicas 65 

Difteria 84 

Rabia 3 

Muermo 20 

Lepra 18 

Cáncer 203 

Tétano infantil 256 

Tbtano traumático 26 

Atrepsia 139 

Enteritis coleriforme 173 

Otras enteritis 503 

Alcoholismo 64 

Intoxicación tebáica 23 



50 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Suicidios 48 

Homicidios 22 

Sífilis. . 16 



Total 4185 

No se incluyen aquí, y)ara evitar que se nos acuse de 
exagerado?, otras cifras que con cierta legitimidad aumenta- 
rían el total, como son las que figuran en las estadísticas ba- 
io el rubro de "otras afecciones del hígado" en su o;ran niavo- 
ría de origen palúdico ó alcohólico, v quedan 139 muertos; 
y las meningitis frecuentemente de naturaleza tuberculosa, 
que arrojan una nu)rtalidad que alcanza 199. Por otra par- 
te, en el año de que tratamos, la viruela no ha venido á 
aumentar el total general de la mortalidad, «xracias al meto- 
do preventivo jenneriano que se ha difundido con lauda- 
ble actividad aguijoneado por el recuerdo de las epidemia^ 
mortíferas que hace poco tienjpo nos azotaron. 

Resumiendo, tenemos que la mortalidad general en la 
Habana durante el año 1892, fué de 6,882, y de este número 
corresponden á las enfermedades evitables 4185, que dedu- 
cidos del total, resta 2,697 defunciones. — Xo {netendenios 
que se evite la muerte de un modo tan absoluto, pero es le- 
gítimo aspirar á que la mortalidad yov infecciones se reduz- 
ca en un 50%", aspiraci(jn que está dentro de los límites de 
las cosas posibles y que, si se hubiera realizado el año pasa- 
do daría á la ciudad de la Habana, en números redondos, 
2,093 habitantes más de los que actualmente tiene, y en diez 
años aumentaría su población con veinte y un mil próxima- 
mente. 

Consideremos ahora esta cuestión bajo el i)unto de vista 
económico y veamos á cuanto asciende el presupuesto de la 
mortalidad. La vida del hombre en su faz moral é intelec- 
tual no tiene precio, esto es indiscutible; todo el dinero de 
las naciones sería poco para ])agar la existencia de los gran- 
des hombres que le han dado su prosperidad y sus glorias. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 51 



Pero independientemente de este aspecto, la vida humana 
tiene un valor, representa un capital, de tal manera eviden- 
te que los Códigos lo reconocen y sancionan en todas partes 
y sobre ese hecho se basan las compañías de seguro sobre 
la vida. 

Legítimamente, pues, podemos dar un valor á la vida 
humana. 

Hemos dicho que la Habana pudo ahorrarse en el año 
pasado 2,093 defunciones; suponiendo, como valor medio, 
para cada individuo $ 1,500, nos encontramos con que la 
ciudad ha perdido en 1892, $ 3.139,550; que en cinco años 
esta pérdida alcanza á $ 15.697,500 y en diez, suma, en nú- 
meros redondos, la respetable cantidad de 32 millones de 
pesos. Esto sin contar los dispendios naturales que trae con- 
sigo toda enfermedad y que gravitan, no ya sobre el indivi- 
duo sino sobre el capital general de la familia. 

De este modo se ve, con la diáfana claridad de los núme- 
ros, que los gastos ocasionados por las medidas de sanea- 
miento, por grandes que sean las exigencias de la medicina 
preventiva, se resuelven á la postre en economías considera- 
bles para el capital social. — ^Así lo entienden y practican 
muchos pueblos cuyos presupuestos sanitarios alcanzan su- 
mas enormes; ejemplos vivos que no necesitamos citar por- 
que son bien sabidos de todos los que siquiera saben leer. 
Si estos hechos son conocidos; si su demostración práctica es 
evidente; si sus positivos efectos no pueden negarse; si le 
interesan á todos los hombres bajo cualquier punto de vista 
que desarrollen la actividad humana, ¿como es que, entre 
nosotros, parecen olvidados hasta tal punto, que vivimos 
gimiendo y llorando nuestros muertos queridos, sin reme- 
diar esas penas destruyendo las causas que nos arrebatan los 
seres que más amamos en la tierra? 

Se ha repetido muchas veces que aquí las poblaciones se 
construyen de un modo empírico, sin drenage en el suelo y 
sin ventilación apropiada en sus edificios y en sus calles; 



02 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

que ]a alimentación es un contrabando perpetuo de adulte- 
raciones y sofisticaciones sin freno ni medida; que vivimos 
acumulando, al rededor de las habitaciones, excretas de to- 
das clases, sin calcular que nos intoxicamos con nuestros 
propios venenos; que para remediar, estas y otras mil causas 
de insalubridad no se han emprendido obras formales de 
saneamiento, ni se ha formulado siquiera implan general de 
reformas sanitarias que tienda á garantir la salubridad del 
suelo que habitamos, pero que esta apatía, más propia del 
pesimismo árabe que de la caridad cristiana, se debe consi- 
derar como un hecho fatal de toda colonización. Y se ha 
aceptado como indiscutible, la ujentira convencional, que 
da como insolubles los grandes problemas higiénicos en los 
países en que varias razas, en periodo constituyente, pugnan 
por adaptarse entre las costumbres primitivas y los hábitos 
de la cultura civilizada. 

Pero esto, señores, no es exacto entre nosotros; y basta 
para demostrarlo estudiar ligeramente el medio social en 
que vivimos, que él, además, si levantamos el entendimien- 
to sobre las ])reocupaciones y los prejuicios humanos, nos 
dará la clave de estos males que nos aniquilan. 

Es afirmación bastante generalizada, que en la zona in- 
tertropical, el europeo sólo puede existir en condiciones ar- 
tificiales de vida, al abrigo de los elementos del clima, de 
modo que el inmigrante que sólo cuenta con el trabajo ma- 
nual para luchar por la existencia no puede competir con el 
indígena adaptado al medio en que ha nacido, por lo tanto 
aquel no puede colonizar sin el concurso de éste, que se en- 
cuentra protejido por sus condiciones antropológicas. El es- 
tado natural del europeo que coloniza, debía ser, según ésto, 
el de minoría privilegiada. 

Este principio que parece ser un hecho comprobado en 
algunas colonias, no tiene aplicación entre nosotros. 

La Isla de Cuba, desde el punto de vista de su coloniza 
ción, presenta caracteres que le son propios. 



DECIENCIAS MÉDICAS, KÍ!<I('AS Y NATURALES. 53 



El primer lieclio culminante', y (|uo destruye por su base 
la afirmación que liemos apuntado, es, la desaparición rápi- 
da do la raza indígena ante la posesión de la tierra por la 
raza europea que arraiga y se propaga; y si es verdad que 
en las primeras luchas por la adaptación al clima se intro- 
dujo, sin método ni plan, la raza negra y se la esclavizó para 
que labrase la tierra, sin embargo, el blanco prospera y se 
multiplica con todos los caracteres de sus progenitores y 
cuando surge el conílicto entre las dos familias afines, la 
nacida in din de los })rimeros colonos ya propagados y que 
forman el núcleo fijo de población, y lus (jue llegados luego 
se creen j^or este hecho privilegiados, partiendo de un prin- 
cipio de colunizaci(>n erróneo en este caso, — una guerra de 
diez años arrasa el país, dando como resultado sorprendente 
la desa[)arición de la esclavitud y el brote vigoroso de la ri- 
queza i)ública. Y á través d(; todas estas convulsiones socia- 
les aún subsisten, en familias numerosas, los oriundos de los 
primeros conquistadores, conservando la lórtaleza lísica y la 
actividad cerebral en igual grad(í que aquellos que mejor 
hallados ó menos audaces germinaron en la madre patria. 

No es, por tanto, exacto para la colonización española 
en Cuba, lo que algunos estadistas sostienen como principio 
general: acjuí el indígena no existe, y las razas inferiores que 
le sustituyeron, después de fertilizar el suelo con el sudor 
de su frente, tienden á diluirse en la masa blanca que pre- 
domina sostenida por su propia virtualidad y por una inmi- 
gración constante, con tal fuerza de adaptación, que resiste 
á las mayores imprevisiones. El ejemplo es bien conocido, la 
fiebre amarilla, que es una enfermedad evitable, diezma cons- 
tantemente la inmigración blanca hasta tal punto, cjue un 
cálculo aproximado nos lleva á apreciar la mortalidad por 
esta sola causa, en el periodo de los treinta últimos años, en 
cuarenta mil defunciones para toda la Isla. Y apesar de es- 
to, esa inmigración subsiste, arraiga y prospera, y sería más 

numerosa, si causas de otro orden, que no son para tratadas 

T. XXX— 7 



54 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

en este lugar, no desviasen su corriente á otros países. 

El problema de la adaptación está, pues, resuelto y no 
es en él, sino en los defectos de raza y de educación donde 
hay que buscar la raíz de nuestra gran mortalidad; defectos 
que resisten todavía victoriosamente el desgaste de las ideas 
modernas, hasta el extremo de hacernos olvidar que las le- 
yes determinantes de los fenómenos sociales son tan positi- 
vas como las que rigen la materia bruta, y que, romper con 
las leves biológicas es caminar derecho á la muerte. 

En efecto, la nacionalidad de que procedemos se origina 
en un conglomerado de i)ueblos de origen celta, godo, latino 
y griego, que al procurar unificarse, se mezcla con otros pa- 
ra surgir á la vida de nación única é independiente predo- 
minando en ella los elementos seniíticos, presemíticos y 
berber. — Esta convergencia de razas tan diferentes y los há- 
bitos adquiridos durante siglos, en que la ocupación primor- 
dial y casi única del pueblo español fué hacer la guerra, 
con otros factores que no es preciso enumerar, dieron como 
resultado los rasgos característicos del tipo étnico que aún 
hoy día predomina, y que, como es natural, pasó los mares 
para poblar las colonias americanas donde se reprodujo con 
todos los caracteres que le son propios. 

Endurecido en el constante batallar, conserva un espíri- 
tu intolerante y levantisco que todo lo fia á los ardides de 
la guerra y á la pujanza de su brazo; la ufanía de sus gran- 
des victorias le hizo altanero y desdeñoso, creando ese per- 
sonalismo que convierte en altercado todas las controversias 
porque el estímulo del contrario razonamiento despierta la 
iracundia de un amor propio ciego y agresivo. 

El caballero de capa y espada, que resuelve los proble- 
mas sociales no por el estudio reflexivo y formal de las co- 
sas sino confiado en las audacias y temeridades de su valor 
personal, vive aún en el fondo de nuestro ser como un ata- 
vismo que las influencias modernas no han podido destruir 
ni siquiera l)orrar. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 55 



El otro factor, de primordial importancia, que contribu- 
ye á sostener ese estado anómalo, está en la educación inte- 
lectual. — Los métodos de enseñanza, el escolar y el uni- 
versitario, siempre teóricos, dan completo predominio á la 
cultura literaria sobre la científica. Se fabrican bachilleres 
enciclopedistas que, conociendo sólo el nombre de las cosas 
se consideran iniciados en la naturaleza de ellas y hablan 
con esa verbosidad abrumadora, que el Profesor García Sola 
clasifica entre los estados patológicos con el nombre signifi- 
cativo de "palabrorrea." 

Olvidando c[ue el tipo exterior de la belleza reside en la 
naturaleza y que la investigación de los hechos aviva la re- 
flexión y madura el juicio, se fatiga la memoria con el estu- 
dio de los grandes modelos de la antigüedad, sin ahondar 
en las concordancias que en cada época tienen las manifes- 
taciones literarias con el estado social, sino á la manera de 
esos disectores que á los cuerpos muertos dan artificios de 
vida, despreocupándose de las funciones que los órganos es- 
tán llamados á realizar. 

Andando por estos caminos, llegamos á la juventud ena- 
morados de los rotundos periodos ciceronianos; recreando 
nuestros oidos con los harmoniosos exámetros de Virgilio ó 
con la sátira mundana de Horacio; consolamos nuestras pe- 
nas con las elegías melancólicas de Ovidio, ó recitando ver- 
sos de Tibulo; enardecemos el espíritu con los pensamientos 
atrevidos y la enérgica expresión de Píndaro; soñamos con 
los héroes de la Ilíada: el fuerte, con Ajax; el valeroso con 
Héctor; el sentimental con la amistad de Aquiles y Patrcclo. 
Pero sabiendo cosas tan hermosas, ¡cuántos ignoran de qué 
se compone el aire que respiran y el agua que beben, y cómo 
germinan y crecen y fructifican las plantas que los alimentan! 

Y en verdad que no son estas las condiciones más pro- 
picias para la investigación paciente y reflexiva, única capaz 
de diafanizar los secretos con que la naturaleza nos rodea, 
sino las más apropiadas para hacernos caer en la falsa sufi- 



56 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ciencia \' en la inestabilidad de juicios, empujados pot una 
excitación nerviosa que en todas partes busca contrario pa- 
ra la pelea, obscureciendo la concepción armónica del con- 
junto á que del3e adaptarse cuanto existe sobre la tierra. 

Y aún cuando el roí^e constante con otras razas, á que 
obligan la movilidad de la vida moderna y los intereses eco- 
nómicos, va desgastando la áspera corteza que nos es pro- 
pia, con todo, la población crece con lentitud esquilmada 
por las enfermedades evitables en sus elementos fijos y en 
los que periódicamente vienen de la Península trayendo, 
con las personales, aquellas virtudes inherentes ú todo emi- 
grado: la laboriosidad y el ahorro; pero en cuyo organismo 
encarna, como un vicio de poderosa fuerza sugestiva, la idea 
del retorno al terruño paterno. Se emigra, en regla gene- 
ral, por interés propio, no para construir un nuevo hogar, 
más próspero y abundoso, en que se cobije la vieja familia. 

De esta manera, obscurecido el concepto de |)ermanen- 
cia absoluta, se hace dificil aceptar la utilidad de las grandes 
obras de saneamiento que la ciencia impone como necesa^ 
rias á la conservación de la. especie, porque faltan premisas 
— como la estabilidad, por ejemplo — para un juicio sintéti' 
co en que la pol}lación aparezca como un organismo que se 
nutre y escreta, que respira y se asea; que necesita vigilar 
lo que como y lo que bebe; el aire que respira, el suelo que 
pisa, la casa que hal)ita y todo, en fin, cuanto pueda pertur- 
bar sus funciones fisiolóf>-icas (') hacer incómoda v desaíira- 
dable la vida de la comunidad. 

Con aquellos caracteres étnicos y estos defectos de edu- 
cación, las clases cultas caen, una parto, en el j)esimismo 
dolorido y enervante y S(')Io les falta el Corán para esperar 
la muerte como el árabe mahometaiio, y otra, imaginativa v 
soñadora, acostumbrada á los periodos sonoros de los clási- 
cos y al tallado artificioso y pulido de la construcción latina, 
tolera con desden el lenguaje sencillo y prosaico de la cien- 



DE CIEN'CIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 57 



cííi, cuyo tecnicismo desconoce, pareciéndole enfadosos y 
sucios sus procedinjientos. 

No se admite, ni se comprende, el cultivo de las ciencias 
por ese amor á la verdad que despierta la alta cultura inte- 
lectual, únicamente se va á ellas tras el lucro que pueden 
producir. Asi al químico se le considera como un fabricante, 
de pócimas y de ungüentos; al matemático, como un calcu- 
lador del tanto por ciento; al médico, bueno para quitar do- 
lores ó para cortar miembros; al abogado para cobrar consul- 
tas en litigios por intereses, ó cuando más, para pronunciar 
oraciones foi'enses. — Con semejantes conceptos de la vida 
caminamos á la muerte, ^arrastrados por el impulso de es- 
tímulos fantásticos pi'etendemos subir más allá de las alturas 
posibles para descender como Icaro, derretidas las alas de 
cera al calor de la realidad. 

Des[)ués de cuatro siglos, cuando celebramos el cuarto 
centenario del descubrimiento de América, parece llegada 
la hora de pensar seriamente en el fomento y unidad de la 
población y en el desarrollo de las grandes cualidades que 
nuestra raza posee, aleccionándola en las enseñanzas de la 
ciencia moderna para matar la neuropatía social que nos ha- 
ce vivir de ilusiones y nos lleva, cuando la naturaleza con 
sus leyes fatales nos acosa, á (>aeren la megalomanía de con- 
siderarnos los seres más glandes de la tierra. ¡Cómo si aún 
no existiera la sátira inmortal de Cervantes! 

De otro modo, adormecidos por los defectos étnicos y los 
vicios de educación, continuará sorprendiéndonos la natura- 
leza confiados é inermes; imprevisores, á fuerza de soñar 
con una virtualidad que no existe, nos aprieta, nos ahoga y 
aniquila esa mortalidad cada vez más creciente y que pode- 
mos y debemos evitar. 

Con una población que produce y representa una riqueza 
pública relativamente grande; que posee un territorio tan 
feraz que á cada golpe de la ruda azada l)rota una espiga; 
con el mar por todas partes que nos envía de su seno la hu- 



58 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



111 edad que feítiliza y las brisas oxigenadas que leiiuevaí), 
desinfectándola, nuestra atmósfera cuando el sol en el oca- 
so retorna de su ccpula con la tierra á la que vivifica inyec- 
tándola sus átomos de fuego; con estos elementos naturales, 
debíamos tener acjuí la estación invernal más hermosa y más 
saludable de la tierra y á ella concurrirían, con los hábitos 
propios de su cultura y civilización, gran número de los que 
viven oprimidos por los hielos del norte, y no ser, como ac- 
tualmente somos, una amenaza sanitaria para los pueblos 
que nos rodean \' que con nosotros comercian. 

Nos matan las eníerinedades evitables por imprevisión 
de raza, por los defectos de una educación más literaria que 
científica, más imaginativa que práctica, y por la falta del 
concepto absoluto de la posesión de la tierra que habitamos. 

Es preciso volver los ojos al medio social en que vivimos 
y que las Corporaciones llamadas á dirigir las corrientes 
científicas, estudien y resuelvan los problemas que somera- 
mente hemos indicado y que llevan en su seno gérmenes del 
porvenir de esta í^ociedad, si hemos de llegar como aspira- 
ción suprema, en un futuro de que podría ufanarse todo po- 
der metropolitano, á constituir aquí un pueblo vigoroso, 
saludable, cuito y capaz de poseer la tierra de un modo có- 
modo, agradable y útil, y no como ahora, consagrado á la 
muerte como pasto inerme de las causas evitables de la mor- 
talidad. 

He dicho. 



'•♦ 



JUNTA DE GOBIERNO. 



En sesión de gobierno celebrada el día 23 de Abril, han sido 
elegidos para constituir la Junta de Gobierno de la Corporación 
durante el bienio de 1893 á 1895, en la forma que se expresa, 
los Sres. Académicos siguientes: 

Presidente Dr. Federico Horstmann. 

Vice Presidente Dr. Emiliano Nuñez de Villavicencio, 

Secretario Dr. Luis Montané. 

• Vice Secretario Dr. Arístides Mestre. 

Tesorero Dr. Miguel Riva y Urréchaga. 

Secretario de la Co- 

rresp^ extranjera.... Dr. Carlos Finlay. 
Bibliotecario D. Marcos Melero. 

Directores de los "Anales." 

Dr. V. de la Guardia. — Dr. José de J. Revira. 



NOTA. 

Acordados en principio los premios para el Certamen que corres- 
ponde al presente año económico, el programa oficial, se publicará 
en el número próximo. 



índice 

Paga. 



Real Academia de Ciencias Medicas, Físicas y Naturales de la Ha- 
bana. — Sesión Solemne del día 19 de Mayo de 1893 5 

Discurso del Di'. D. Joaquín T. Lastres, Presidente de la Academia 7 

Resumen de las tareas en que se ha ocupado la Eeal Academia, durante el 

año de 1892 á 1893, por el Secretario General Br. V. de la Guardia 12 

Reflexiones Sociológicas sobre las causas de Mortalidad en la Habana, por el 

Dr. Diego Tamayo 43 

Junta de Gobierno para el bienio de 1893 á 95 59 

Entomología. — Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla de Cu- 
ba, por el Dr. J. Gimdlach, (pliego número 19 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 
♦-♦-♦ 

Los Anales de la Academia se publican el día 15 de cada mes. 

Kl precio de la suscrición es de $1-75 centavos plata por semestres adelantados 
en la Habana, y -1)2-1^0 centavo^ plata en el resto de la Isla. 

En el local de la Academia, calle de Cuba (ex-convento de San Agustín) se ven- 
den: los 29 volúmenes basta liov publicados de los Anales; los 3 primeros tomos de 
los Trabajos de la CorniMÓii de Medicina Legal é Higiene Pública: lii Flora Cuho,na del 
Sr. Sauvalle; la ifammalngía, la Ornitología, la Krpetología y la Entomología ('iibana 
del Sr. Gundlacb; las "Memorias» sobre la Patología y Antigiiedades de la Isla de 
Puerto Rico, por el Dr. Dumoiit; la Contribución al estudio de los Moluscos Cubanos, 
por el Sr. Arango y Moliu:); y la Patología y Terapéutica ocular, traducida fiel alemán 
por el Dr. Finlay. 



ANALE 



DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



mmm mmm, fmm y naturales 

DE LA HABANA. 



REVISTA científica 



DIRECTORES: 

Dr. V. de la Guardia y Dr. José de J. Rovira. 

ENTREGA 346. 



TOMO XXX. 

JULIO 15. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 

DIRIGIESE 

TESORERO DE LA REAL ACADEMIA 
CAMPANARIO NUMERO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIESE 

AI Secretario general de la Real Academia de Ciencias 

CALLE DE CUBA 
(EX-CONVENTO DE SAN AGUSTÍN.) 



HABANA. 

Imp. de A. Alvarez y Comp., Riela número 40. 

18P3. 



REAL ACADEMIA. 



Sesión pública ordinaria del día 23 de Abril de 1893. 

Sres. Académicos concurrentes. — Dr. Lastres, Presidente: 
Doctores Riva, Castellanos, García, Mestre, Finlay, 
Zamora, Benasach, Ciibas, Seidel, Saenz (D. B.), San- 
tos Ferncindez, Melero, Montané, Plasencia (B. I.), Pla- 
sencia (B. T.), Beato, Bonoso, Valdés, Vilaró, Nuñez, 
Bovira, Monfalvo, Ulrici, Torralhas (D. J,), Castro, y 
La Guardia, Secretario. 

Abierta la sesión, á la una de la tarde, y leida el acta de 
la anterior,, fué aprobada. 

Correspondencia. — Informe sobre el estado mental de 
Manuel Fernandez Pérez, remitido á la Comandancia de 
Marina. 

— Oficio del Juez de la Catedral, recordando informe 
pedido por exhorto del de Santa Clara, en causa contra don 
Antonio López Pérez, por homicidio. 

Biblioteca. —"La Tribune Medícale", segunda serie, nú- 
meros 9, 10, 11, 12, I?) y 14. 

T. XXX— 8. 



62 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



"The Journal of iiervous and mental desease", vol. xviii, 
número 3 y 4. 

"University of Nebraska. Sixth annual report", 1 cua- 
derno. 

"Bulletin of the Agricultural Experiment Station", nú- 
meros 25, 26 y 27. 

"Une nouvelle formule Tfenifuge", 1 cuaderno. 

"International Medical Magazine", vol. ii, números 2 y 3. 

"The Brooklyn Medical Journal", vol. vii, número 4. 

"Gaceta Médica de Granada", año x, número 223. 

"Revista de Medicina y Cirujía Prácticas", año xvii, nú- 
mero 400, 401 y 402. 

"La Independencia Médica", año xxviii, números 20, 21 
y 24. 

"Boletin de Medicina Naval", año xvi, número 3. 

"Revista Dosimétrica de Medicina'', añoxv, número 169. 

"Archivos de Ginecología y Pediatría'', año vi, núme- 
ro 5. 

"Revista de Ciencias Médicas", año viii, números 5, 6 

y 7. 

"La Abeja Médica", año ii, número 3. 

"Revista Cubana", tomo xvii, número 3. 

"El Progreso Médico", año v, números 3 y 4. 

"Repertorio Médico Farmacéutico", año iv, número 3. 

"Anales de la Sociedad Odontológica", año xiv, números 
3 y 4. 

"Patología y Simulación de la Epilepsia", por el Doctor 
D. Francisco Soler Garde, 1 cuaderno. 

"Discursos de recepción", del Dr. A. Mestre, 1 cua- 
derno. 

"Revista del Foro", año iii, número 69. 

"El Álbum", año ii, número 7. 

"Revista Dental", año iii, número 3. 

Seguidamente, la Secretaría, hizo presente que, como 
era ya la última vez que la mesa tenía el honor de ocupar 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 



63 



aquel lugar, puesto que, cumpliendo artículos del Reglamen- 
to, se iba á proceder á nuevas elecciones, le interesaba hacer 
constar que la Corporaci(')n, lo mismo que en otras épocas, 
había concurrido á la Exposición de Chicago, enviando la 
colección de sus x\nalks, y las obras de Duniont, Gundlach 
V Araiigo. Además, también'hacía constar que pronto ha- 
bría de comenzar la reparación de este local, por cuenta del 
Estado, que la obra estaba presupuestada en ochocientos pe- 
sos y una fracción, y que todo se llevaría á efecto por su- 
basta. 

El Dr. Santos Fernandez, pide la palabra, expresándose 
en términos laudatorios para la Junta de Gobierno y ruega 
á la Academia se sirva acordarle un voto de gracia. Tomada 
en consideración la proposición indicada, por unanimidad, 
fué aprobada. 

El Presidente pide al Dr. Santos Fernandez tenga la 
bondad, en virtud de lo cargada que se encuentra la orden 
del día de asuntos oficiales y además de una sesión extrordi- 
naria, de dejar para otra sesión la lectura del trabajo del Doc- 
tor Coronado y el propio suyo que tenía anunciado. Y acce- 
diendo el referido Académico á la solicitud del Presidente, 
el Dr. Cubas, á la orden del día, pasa á la tribuna y lee, á 
nombre de la Coniisión de Medicina Legal, un informe como 
ponente en la consulta dirigida por la Audiencia de lo Cri- 
minal de Santa Clara, en causa seguida á D. Antonio López 
Pérez por homicidio de Doña Camila Valdés. En la consulta 
se pide á la Corporación responda á las preguntas siguientes: 
— "1^ ¿Pudieran existir otras causas distintas de las indica- 
das por los Señores Médicos Ferenses que ocasionasen á 
Doña Camila Valdés la peritonitis que lo produjo la muer- 
te? 2^ ¿Las causas indicadas por los Señores Facultativos 
Forenses pueden haber producido alguna peritonitis que 
ocasionase la muerte á las veinte y cuatro horas? 3^ ¿Sin 
haber practicado la autopsia en el cadáver de Doña Camila 
Valdés, cabe afirmar con toda certeza las causas que ocasio- 



(34 ANALKS DE LA KEAL ACAJJK.MIA 



liaron la peritonitis? 4'^ ¿Si Doña Camila N'aklós, por indi- 
cación de Don Antonio López llegó á tomar un cocimiento 
do Manzanilla ó Valeriana, pudo éste ocasionarle la perito- 
jiitis?" 

Las conclusiones presentadas por el ponente, son: 

A la primera pregunta. "Que en el caso de Dona Camila 
Yaldés pudieron existir otras causas que ocasionaren su 
muerte; mas en los documentos no está científicamente 
acreditada la causa que determinó la muerte de esa señora; 
ni las indicadas por los Médicos Forenses, ni otra alguna 
de las posibles". 

A la segunda pregunta. "Es dudoso que las causas indi- 
dadas por los Facultativos Forenses produzcan una peritoni- 
tis de veinte y cuatro horas de duración; es de advertir que 
en los preindicados documentos no está científicamente 
comprobada la peritonitis de la señora Valdés. como no lo 
están las causas que se le asignan." 

A la tercera pregunta. "Que sin la Anatomía Patológica 
no ha podido determinarse la causa de la muerte de Doña 
Camila \'^aldés"'', v 

A la cuarta pregunta. "Que nada pudo infiuir en la 
muerte de Doña Camila Yaldés ni en su peiitonitis si la hu- 
bo, la ingestión por la boca de la infusión de Manzanilla <') 

•\-r 1 TI 

V a I enana . 

Tomado en consideración el informe y las conclusiones, 
fueron aprobados. 

Continuando la orden del día la Academia se declaró en 

SESIÓN E.XTRAORDINARIA. 

El Dr. Seidel, da lectura á su discurso de ingreso sobre 
"Las minas de Cobre en la Isla de Cuba ', y terminado, á su 
vez el Sr. D. Marcos de J. Melero lee el discurso de contes- 
tación. (Véase Anales, ^Liyo 1.3 de 18í)3). Y aquí la sesió 
se dio por concluida. 



LAVERANEA LIMNHÉMICA. 



Contribución al estudio de la eíiolo^^ia del jialudisnio. 

Por el Dr. Tomás V. Coronado. 

Sesión pkl 11 dk .Iinio I)K 1898. 

Señor Preaiíhnte: 

Señores A cade mico >•/ 

Señores : 

Eli mi última nota expuse á e^ta docta Corporación el 
resultado de mis estudios sobre la reproducción «^.xpeiimen- 
tal del heuiatozoario de Laverán y terminaba (4recit*ndole 
poner de manifiesto, cómo el estudio emprendido me había 
llevado a encontrar los elementos parasitarios en sus medior; 
naturales de pululación. 

Xí) he de molestar vuestra atención consignando aquí 
la historia completa de la etiología del paludismo, desde los 
más remotos tiempos hasta las primeras investigaciones y 
descubrimientos del I^rofesor Laverán, v no he de hacerlo 
porque la comprobación experimental se ha encargado siem- 
pre de negar de una manera concluyente todas his teorías. 



66 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



todos los descubrimientos anunciados luás ó menos pompo- 
samente sobre la patología y etiología de la infección. 

Todos los autores que se han ocupado con interés mar- 
cado del estudio de la endemia palúdica conocen el valor 
que representa desde el punto de vista del esfuerzo personal 
en la persecución de una investigación científica, aunque 
hayan tenido la desgracia de no ser coronados por un éxito 
verdadero. 

El descubrimiento de los hematozoarios del paludismo 
realizado por el distinguido profesor de Val-de-Grace, fué 
un elemento preciosísimo é indispensable para poder llevar 
á término mis trabajos sobre etiología con los resultados 
que ya conocéis y los que expondré en. esta nota. 

Después que ha sido confirmado, lo descubierto por 
Mr. Laverán, en todos los paises del Globo como acontece 
hoy y después que la fotografía microscópica se ha encarga- 
do de mostrarnos de una manera indiscutible la identidad 
morfológica de las distintas formas evolutivas del parásito 
del paludismo en los diversos paises, no lia de costarme 
seguramente gran esfuerzo demostrar que el hecho denun- 
ciado en Constantina en 1880 es cierto, positivo é indiscu- 
tible y que si algunos lo niegan todavía, consiste simple- 
mente en que no se han tomado la molestia de dedicar 
algún tiempo al estudio experimental de la cuestión. 

Por otra parte, un descubrimiento que resiste doce años 
á la crítica sería y formal hecha por experimentadores de 
reconocido mérito y que cada día se encuentra confirmado 
por investigadores de muy diversas y lejanas regiones, ha 
de i u) ponerse como verdad científica irrefutable: esto suce- 
de en la actualidad con el heraatozoai'io de Laverán, que 
aclarado el punto más oscuro de la patología del paludismo 
me ha servido de base para realizar con suma secillez mis 
estudios sobre la etioloQ;ía. 

Encontrados en este país intertropical los hematozoarios 
v teniendo en cuenta la exasperada abundancia de manifes- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 67 

tacioiies morbosas de la infección palúdica rae propuse, 
desde un principio, estudiar la evolución del parásito en el 
enfermo con la esperanza de llegar á sorprenderlo en sus 
medios naturales. 

Durante tres anos y en una totalidad de 417 enfermos 
clasificados clínicamente de palúdicos, he podido estudiar 
minuciosamente el parásito de Laverán en 372 casos; en los 
45 casos en que no me ha sido posible encontrar los elementos 
parasitarios, creo que ha contribuido al resultado negativo 
el hecho de no haber repetido y multiplicado, por tiempo 
suficiente, el examen de la sano-re. 

El estudio de los cultivos del hematozoario de Laverán 
en aguas reconocidamente palúdicas sin previa exteriliza- 
ción, me llevó á encontrar fácilmente en el agua y cieno de 
varios pantanos productores de fiebres, elementos idénticos 
á los obtenidos por siembras con sangre rica en parásitos y 
para los que propuse, en mi primera nota leida en esta Real 
Academia en Noviembre de 1892, el nombre de laveranea 
Umnhémica como justo homenaje al Profesor Laverán, des- 
cubridor de dichos elementos en la sangre de los palúdicos. 

En Julio de 1891 empecé los experimentos que ya he 
tenido el honor de someter á la consideración de esta ilus- 
trada Corporación. En los numerosos tubos de ensayo que 
me sirvieron para tener en el Laboratorio las charcas panta- 
nosas artijiciales — véase mi nota anterior — me fué imposi- 
ble encontrar elementos sospechosos antes de practicar las 
siembras con sangre palustre; pero como con posterioridad 
he podido encontrar las laveraneas limnhémicas en las aguas 
y cienos del mismo arroyo de Montesinos, en Bramales y en 
los terrenos vecinos, necesito antes de entrar en detalles, 
aclarar algunos particulares que parecerían contradictorios 
para aquellos que pacientemente quieran reproducir mis 
sencillísimas experiencias. 

Observando los tubos sembrados puede comprobarse 
siempre como ya lo indiqué en mi trabajo anterior que la 



68 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



nubécula blanquecina se encuentra en suspensión en la par- 
te líquida del contenido de los tubos en las primeras 24 ho- 
ras y que á las 48 horas sobrenada una película ó nata con 
algunos puntos amarillentos constituida, ésta última por una 
vegetación enmarañada parecida á las raices de un aspergi- 
lus de bello amarillo ambarino y entre cuyas mallas puede 
observarse en gran cantidad los elementos parasitarios. 

Durante los meses de Julio á Octubre inclusive, mien- 
tras multiplicaba mis siembras con sangre palustre en el La- 
boratorio, sesfuía examinando minuciosa v metódicamente 
las aguas del arroyo citado, de otros arroyos sospechosos y 
las de las lagunas pantanosas más próximas, sin que me 
fuera dable encontrar elementos paiecidos á los obtenidos 
por las siembras, ni tampoco la vegetación enmarañada an- 
tes mencionada. 

En Noviembre cesaron las continuadas lluvias del vera- 
rano de 1881 y á las pocas semanas comenzaron á enchar- 
carse las aguas de los arroyos y reducirse las de las lagunas 
pantanosas. Tan pronto como esto sucedió pude observar en 
los bordes de algunas charcas ligeras manchas de tinte ama- 
rillento que sobrenadan en la superficie líquida y cuyo pa- 
recido, con la nata formada en los tubos sembrados, era á 
primera vista semejante. 

El examen microscópico detenido no tardó en demos- 
trar que dichas manchas estaban formadas por una vege- 
tación enmarañada idéntica á la de mis tubos y entre sus 
mallas me fué fácil encontrar algunas laveraneas limnhémi- 
cas en distintos períodos de evolución: los cuerpos ova- 
les extrangulados al nivel de su eje menor, las pequeñas es- 
feras sin flagelas y con granulaciones pigmentarias, las esfe- 
ras mayores de 8 á 12 milésimas de milímetro provistas de 
una ó dos flagelas y las flagelas libres, fueron invariablemen- 
te encontradas en las diversas preparaciones. 

Durante los meses de Diciembre de 1801 y de Enero á 
Junio de 1892, continuó una pertinaz sequía en esta locali- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES Oí) 

dad; durante todo ese largo período de tiempo pude com- 
probar las natas amarillentas en los arroyos y pantanos has- 
ta la completa desecación de los últimos y siempre observé 
la presencia dé las laveraneas linhémicas, tanto más abun- 
dante, cuanto más reducido fuese el contenido líquido del 
charco pantanoso. 

En la primera quincena de Junio de 1892, se pre- 
sentó un verdadeio temporal de agua durante una semana, 
determinando la creciente rápida de todos los arroyes y pan- 
tanos. Después de aquellas lluvias abundantísimas, las aguas 
presentaban los mismos caracteies que en ellas liabía obser- 
vado en el verano do 1891, y, aunque nuevas siembras con 
sangre palustre me dieron siempre resultados y)Ositivos, vol- 
vió á serme imposible descubrir elementos paiasitarios en 
las aguas pantanosas mientras no eran sembradas con san- 
iíre rica en hematozoarios. 

Me considero autorizado á leíérir la existencia de las 
laveraneas en las aguas estancadas, por numerosas observa- 
ciones cuidadosamente recogidas en las aguas pantanosas de 
esta localidad y en las de la ciudad de Matanzas, y puedo 
asegurar su ausencia en las inisnjas localidades, mientras las 
copiosas lluvias del verano arrastran peiiódicamente, i'eno- 
vándolas, las aguas de los arroyos y pantanos. 

Estos datos de observación, muy fáciles de comprobar, 
vienen á demostrar una vez más, lo que la práctica mé- 
dica en territorios palúdicos nos había enseñado, y cuyo por 
qué ignorábamos. Todos los que han practicado en lugares 
pantanosos, saben perfectamente que las rachas epidémicas 
de manifestaciones palúdicas coinciden siempre con la sus. 
pensión de las lluvias y que desaparecen ó disminuyen de 
una manera notable con la abundancia de aquellas. 

El Dr. Madan, de Matanzas, que expontáneamente me 
ofreció reproducir las siembras de sangre palustre en aque- 
lla localidad pantanosa, y así lo ha hecho, en unión del doc- 
tor Félix Vera, me ha comunicado que, prosiguiendo mis 

T. XXX— 9 



70 ANALES L)E LA REAL ACADEMIA 



estudios encontraron laveraneas lirnnhéniicas en las aguas 
saladas tomadas en las playas de Bellaniar, en el litoral de 
la Babia. 

En aguas touiadas en las orillas de la bahía de Cabanas 
he podido también observarlas, y no dudo que tanto en ésta 
como en aquella, proceden de los ríos, arroyos y lagunas 
pantanosas que vierten directamente sus aguas en el interior 
de las citadas bahías. Por otra parte he podido comprobar 
que el agua salada del mar no tiene influencia alguna sobre 
los elementos que estudio, puesto que depositando en un 
tubo de ensayo mediado de agua tomada en la playa libre 
de Sai) Pedro, dos ó tres gramos de agua pantanosa muy ri- 
ca en laveraneas, por siembra de sangre palustre, los pará- 
sitos no han sufrido alteración apreciable, ni en su forma 
ni en su vitalidad, durante varios días. 

Si el agua de mar parece no tener influencia alguna so- 
bre la vitalidad de las laveraneas, el movimiento ó las sacu- 
didas las hacen perecer con rapidez, de ahí probablemente 
la necesidad de reproducirse y vivir en aguas encharcadas 
\' quietas: basta agitar violentamente por breves momentos 
un tubo conteniendo un cultivo abundante de laveraneas, 
para que desaparezcan por completo mientras no se practi- 
que una nueva siembra en la misma agua pantanosa. Esta 
última observación me ha hecho recomendar á los campesi- 
nos que consumen el agua del arroyo Montesinos que en 
defecto de poder filtrarla le hagan sufrir repetidas sacudidas 
colocándola en una botella antes de consumirla. 

Encontradas las laveraneas en las aguas v terrenos cena- 
ta j 

gosos de los arroyos }' pantanos, las tierras próximas fueron 
entonces el objetivo de mis investigaciones sin que me fue- 
ra posible descubrir en ellas el menor elemento sospechoso. 



A fines de 1891, en la finca ingenio La Luisa, por donde 
cruza el arroyo Montesinos, que se halla en un período de 
nuevo fomento, los terrenos de las pequeñas vertientes comen- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 71 

zaron á ser reconocidos por el arado para efectuar siembras 
tempranas de caña; al primer hierro que se les dá, los colo- 
nos vecinos son atacados con mayor intensidad por las fie- 
bres palúdicas sin que á las modificaciones dfl arroyo se 
})udieran achacar las causas de aquella racha epidémica. 
Examinando detenidamente la tierra, pude notar que por 
las mañanas y tardes, coincidiendo con las neblinas tan co- 
munes aquí en invierno se percibe un olor penetrante á hier- 
bas muertas; y observo que las macollas de hierba de Para- 
ná y de Guinea que han sido invertidas por el arado pre- 
sentan todas el aspecto de una fermentación especial con 
caracteres idénticos en todo al terreno que ha sido elabo- 
rado. 

Recojo en tubos de ensayo porciones finamente dividi- 
das transversalmente de las distintas cframineas ya fermen- 
tadas, que cubren el terreno y además porciones de tie- 
rra de la que se encuentra en (contacto (jon las hierbas. 
Tanto la tierra como los vegetales muertos son examinados 
detenidamente en numerosas preparaciones, por disgrega- 
ción, agregándoles una gota de agua completamente pura y 
recientemente esterilizada por el método discontinuo; en 
todas las preparaciones me fué fácil encontrar esferitas hia- 
linas V eleinentos análogos á los observados en las siembras 
de sangre, en el agua pantanosa, aunque en número muy 
reducido. A la mitad del número de tubos les aorregué un 
volumen igual de agua pura dejando los restantes conve- 
nientemente tapados con algodón y conteniendo tierra é 
hierbas secas. A las 24 horas presentaban los primeros el agua 
completamente turbia y con una nubécula acentuada en la su- 
perficie líquida. El examen microscópico puso de manifies- 
to una cantidad considerable de pequeñas laveraneas limn- 
hénñcas; á las 48 horas las esferas completas y las esferas 
flageladas son numerosas y pueden observarse algunas flage- 
las libres que nadan lentamente recorriendo en todos senti- 
dos la preparación. 



72 AXALKS UK LA KEAL ACADEMIA 



Conservando los otros tubos con tierra y vegetales secos 
durante una semana y teniendo el cuidado de exponerlos 
por espacio de tres ó cuatro horas diarias á los rayos del sol 
se desecaron por completo de la pequeña humedad que pu- 
dieran tener los primeros días, en estas condiciones agregué 
un volumen de agua pura á un tubo con tierra é igual ope- 
ración hice con otro que contenía solo paiií('uhis vegetales 
desecadas, el agua ])ernianeció clara durante las ])rimeras 
48 horas en el tubo que contiene tierra, v 72 horas en el tu- 
bo con partículas vegetales»; después del tiempo marcado se 
hizo notable el enturbamiento del líquido y sólo entonces 
pude comprobar pequeñísimas laveráneas que hasta el ó" y 
<!" día no alcanzaron su completo desarrollo. 

En los prinieíos tubos que les agregué agua el mismo 
día que tomé la tierra y porciones vegetales se presentó la 
nata amarillenta descrita ariteiiormente entre el 4" y 5° día; 
en los que he desecado v lue^o ao;refji'ado aoua, dicha nata 
se ha presentado coincidiendo con la mayor abundancia de 
elementos paiasitarios. del 8*^ al 9° día. 

Repetidas numerosísimas veces estas idtimas investiga- 
ciones con otras tieiras y vegetales de lugares distintos, pe- 
ro reconocidauiente palustres, me dan siempre análogos re- 
sultados. Era indispensable practicar una contraprueba antes 
de aventurarme á emitir el juicio formado por mis observa- 
ciones anotadas. 

A unas cuatro leí^uas del luíjar de mis estudios — iní^enio 
Bramales^ Cabanas,— se halla una elevada cordillera de 
montañas; la cordilleía de los Oréanos ó lomas del Cuzco- 
en los lugares más altos donde se encuentran preciosos si- 
tios de labranza y raros cafetales á oOO ó 400 metros sobre 
el nivel del mar, se desconoce en absoluto la influencia de 
la malaria, 

A esos lugaies fui á buscar tierra y vegetales, que tomé 
en idénticas condiciones, los cpie me sirvieron para las expe- 
riencias en la localida palustre, esto es, tomé tierras que ha- 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 73 



biau sido recientemente removidas por el arado, y vegetales 
io-uales, jKiraná y guinea, do algunas vertientes de los nu- 
merosos arroyos que abundan en aquellas saludables al- 
turas. 

La repetición metódica de los experimentos anteriores 
con las tierras }• vegetales de la localidad no palustre, ha 
quedado sin resultados á pesar de repetir numerosas veces 
la investigación; solo me ha sido j)osible observar en el agua 
pura adicionada muy raros infusorios de los más comunes. 

Hov tienen más de un año de permanencia en el Labo- 
ratorio los tubos preparados con tierra colorada de las lomas 
del Cuzco y no han sufrido alteración alguna apesar de ha- 
berse evaporado por dos ó tres veces — al través del algodón 
esterilizado que les sirve de tapón — el agua agregada para 
formar los pantanos artificiales. Las numerosas siembras de 
sangre palustre han quedado, hasta ahora, invariablemente 
estériles. 

En una próxima nota que tendré el honor de someter ú 
la consideración de SS. SS. expondré otros particulares refe- 
rentes á la etiología de nuestra eterna endemia, y antes de 
terminar ésta adelantaré, que para recoger las laveraneas en 
el aire basta colocar una gota de glicerina ó vaselina azul- 
metilinizada en una lámina de cristal y exponerla durante 
las horas de la noche á pequeña altura— 50 centínjetros — 
en las márgenes del charco pantanoso. 

Cubierta la gota de la lámina con la laminilla, al si- 
guiente día pueden observarse pequeñas laveraneas colorea- 
das en azul intenso. 



-•-♦-♦- 



Sesión pública ordinaria del ii de Junio de 1893. 

Skñores Académicos concurrentes. — Dres. Nuñez, V^ice-Presi- 
dente, Finlay, Melero, 2 or rf ilbaa f J. ), Santos Fernández, 
Beato, Seidel, Machado, 7 or ralbas ( F.J, Delgado, Agui- 
lera, Donoso, Benasach, La Guardia, Rica, Mestre, Pla- 
sencia (T.J, Motdané, Secretario. 

Comenzada la sesión á la hora de costumbre, con la asis- 
tencia de los Señores Académicos que arriba se expresan, 
dio lectura el Secretario general k las actas de las sesiones pú- 
blicas ordinaria y extraordinaria efectuadas el día 23 del 
próximo pasado mes de Abril, las cuales fueion aprobadas. 

Acuerdo. — ál leer la correspondiente á la sesión solemne 
del 19 de May(>, el Dr. La Guardia manifestó que no se ha- 
cia dicha acta; pero, trayendo uno de los libros del archivo, 
el Dr. Mestre demuestra lo contrario; y sometido á discu- 
sión el punto entre los Dres. Torralbas (J.), La Guardia, 
Mestre, Melero, Machado, Santos Fernández y Xuñez, la 
Academia acordó que la redactara el Secretario anterior pa- 
ra su aprobación, y que en lo sucesivo se hiciera como 
antes el acta de la sesión solemne, aprobándose en la inme- 
diata que tuviera lugar. 

Correspondencia. — Dióse cuenta en seguida por el Secreta- 
rio: 1? Un oficio del Dr. Lavin participando su ausencia tem- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 75 

poral de esta ciudad; — 2*? Otro del Dr. La Torre con el mis- 
mo motivo, solicitando al propio tiempo un certificado como 
conservador del Museo (el cual se le expidió); — 3? Comuni- 
cación del Gobierno General donde dice que remite también 
un expediente sobre una preparación medicinal (|ue solicita 
privilegio (el cual no se ha recibido); — 4° Oficio de la Co- 
mandancia General de Marina del Apostadero de la Habana 
reclamando la causa referente al informe sobre D. Manuel 
Fernández (la que se entregó el día 6); — 5? Invitación para 
una academia en las Escuelas Pías de Guauabacoa; — 6? Ofi- 
cio del Dr. Hortsmann acusando recibo del nombramiento 
de Presidente de la Academia; — 7" Oficio del Dr. Torres 
Matos acompañado de diez ejemplares del folleto sobre las 
teorías de la infiauiación: se acordó remitirlo á la Comisión 
correspondiente por desear el autor la opinión de la Acade- 
mia sobre sus conclusiones; — 8^ Circular para convocatoria 
de los premios fundados por Mr. Hodgkins (Smithsonian 
Institution); — -y 9? Comunicación de la Real Academia de 
Medicina de ^Madrid sobre la solicitud de nuestra Corpora- 
ción referente al Reglamento para la práctica de la obstetri- 
cia por las comadronas, principalmente en lo que atañe á la 
antisepsia en la fiebre puerperal: dice que ha tomado el 
acuerdo de no poder recomendarlo á los poderes del (íobier- 
no, aunque "estimando profundamente la afectuosa y delica- 
da consideración" que se le ha dispensado. — Se remitieron, 
firmados por el Presidente, á los Dres. Valdés, Donoso y 
Finlay sus respectivos nombramientos de Directores de las 
Secciones de Medicina, Farmacia y Ciencias, de acuerdo con 
el art. 49° del Reí?lamento. 

Biblioteca. — Hallándose presente el Dr. Finlay, Secreta- 
rio de la Correspondencia nacional y extranjera, presentó 
los libros, folletos y publicaciones periódicas, recibidos desde 
la última sesión:— Archivos de Ginecología y Pedlatria, nú- 
meros 8, 9, 10, 11 y 12; — Revista de Ciencias Médicas, nú- 
meros 9, 10 y 11; — Gaceta Médica Municipal, número 10; 



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ANA1,KH l)K I.A llKAI, ACAKKMtA 



L:i Alx'jii Mr-dicíi, iiúiinTo 1; I-I AIImiih, nrniicioH H), \2 
V I.''); L;i lii'l''|i"ii(|('iiri;i Múdicii, in'i iiK'i'os 25, 2(1, 27, 2H, 
2i) V ;;(); \^ l'oro, núuicnjM 71 y 72; I/i Mcíi/'cinc Mu 
(liTin-, iii'iiii"l'(» ;Wí ; ImiIi'IÍii t\r l.i IÍ'mI Ac;i(|ciii i;i <I<' <"m'|i 
ííillli V Arl'CS (le i»;iicc|n|i¡i, iii'iiiM Tu (i; \ /a TlllunKí iVIódicM- 
l', nrniicrds I.'), I(!, 17, IH y 21; i)\n\\\f:\ d"- Sporl, nrimcio 
I; U.cv'imImI de M('diciii;i y <'iiiijí;» i *l'i'i(;l,i''¡is, iii'iiiki o 10'); 
JtuvÍMt¡i de M('diciii:i I )() iiim'-I rici, ih'iiih'Hi 170; V.\ l'roíjric. 
HO Mt''di('ii, liÚllli'IO .); K',c|)cl lol 1(1 M/mIico l'";il lii¡lC(''lllÍ(;(), 

números I \' T);- --Amilcs de l:i Sofirdad < )d()iil()li')gi'';i, iti'i 
iiK'io ^; Arcliivds di' I;i i'olicliiiMM, iii'iiiicro 7; Jiiiil:i 
I'i'oviiK'iid di' Siiiild;id. Medidas pi dlil/iel ieas eoiilia la dil'l.e- 
na. ( I laliiiiia ) ; Meiiiofia \ i'evisl.a de la Sociedad ( 'ieiil í 
Tk-u, "\iiiniii(» Ai/alf", Al/'jieo, iiMiiieros 7 y M; 'l'li«' Thoo- 
kl\ II Medical don I nal, n nnicros .') y l¡; •■• K'cvisla < 'nliana, iii'i- 
mtíl'ds 'I y o; 'incela, Médica de (llanada, nrnnei'us 2.'».">. 
2JJ4 y 21^5; l»olelín d<' Medicina \a,val. niiineíos I y ó; — 
Tin- Medical l*ri'ss roriiierl\ ( \nidciised extraéis, ni'iiiicro i; 
LaiHieiiia de l'aiuiiKMU l*ls|)anol¡i; The inleinal treal 
iiieiii (il Lii|nis l'',r\ I lieinalosir willi [iliosplioriis; (Minical 
Sliid\' iind análisis ol' KHMI cusí.'s of psoriasis; 'I1ie Sanitii- 
lian, nriinero 2S2; 'Tlie diuirnal of Nei'\-ous and .M(>nl.:d 
n«>s(«iií^(', m'imci'o T); ()ii lile K'elalioii oí l'',<'/.eina lo I)islur- 
.liances ol'llie neiNoMs svsltMii , I niernal lonal Medical M;i- 
u;u/iiic, número 1; AMnindliinvcn lieiausn'Cjn'Cihen \oii na- 
liirwisseiiscliariliclier \'ercim' .n r>remcn ; Mcnioi'ia ;inu¡ii'io 
de la luvd universidad de la iiaUana, (cnr^o de ISÜOÚ IM); 
■Lustres L'einos de la Nainrale.'a, Ionio S*.'; Ilrelonnean 
rt S(í«S <'(>rres|)oiidanls. (^regalo del librero -^ei'ior IMcoy), - 
titnuts; 'rile llawks and owls oí' llic rniled Slale, l^ (\)n- 
sidoraeioiies ,-.ol>it> (>l e\cliisi\ isino d»> la leoiía de la inlhi- 
UUUMi'm , Tile Medico Lej^al dournal, ni'imeíos |, i? y ,"> ; 
Smiliisonian líepori, ISiM); 'rraiisju't ion oí I he (\tlleee (>i 
IMivsitíuns, vol, M\': iVausaclion ol" lile \meiiean Orihe 
pedie Associal ion, \ ol \ 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES / , 



Medicina le<;al. — Enajenación mental. — Concluida la 
correspondencia y la presentación de los trabajos publica- 
dos, leyó el Dr. G. Benasacli á nombre de la Comisión de 
Medicina Leffid un informo relativo á la (nuisn formada 
contra don A M . . . y I-* , por asesinato y le- 
siones. La Sección 1'.^ de la Sala de lo Criminal pide ilus- 
tración á la Academia sobre estos dos particulares: 1" si, 
dado los antecedentes del caso, cabe afirmar que D. A. M. 
está completamente curado de la enfermedad que declara- 
ron los facultativos en su último reconocimiento á nuevas 
perturbaciones cerebrales, si influyen nuevamente en él los 
hábitos alcohólicos que ocasionaron su primera perturbación 
mental; y 2" si dado el estado actual del enfermo debe cesar 
ya la vigilancia que sobre él se ejerce en el Asilo de Enaje- 
nados, ó en otros términos, si existe ó nó peligro de dejar 

en libertad á un individuo que, como M , ha sufrido por 

el alcoholismo alteraciones cerebrales de tal naturaleza que 
le impulsaron á dar muerte á una persona y herir gravemen- 
te á otra. "Es evidente que un individuo sano no debe per- 
manecer entre otros individuos enfermos: esto no es justo, y 
sí atentatorio á la libertad individual. Pero también es ver- 
dad, que sería en extremo doloroso que se colocara en me- 
dio de la sociedad á un individuo peligroso, y que dado co- 
mo sano })or un juicio pericial sin sólidos fundamentos 
emitido, cometiera nuevos crímenes, de los cuales después 
de todo sería completamente irresponsable." En efecto, del 
examen de los certificados de varios lugares, ya de los datos 
que suministran individuos no dedicados á la ciencia como 
de los antecedentes periciales, resultan apreciaciones con- 
tradictorias y á menudo prueba patente de la falta de base 
científica. El ponente estudia las manifestaciones de los tes- 
tigos, el reconocimiento del Dr. R. L. y los médicos munici- 
pales forenses Dres. D. F. R. y 1). F'. C, las ratificaciones de 
éstos últimos y lo expresado por el Asilo General de Enaje- 
nados; y de este análisis comparativo, donde resaltan ver- 

T. XXX— 10 



78 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

dadoras contradicciones, dedúcense las conclusiones siguien- 
tes: 1^^ Dados los antecedentes v síntomas observados en 
M . . . , y consideradas las condiciones en que se han produ- 
cido los actos de agresión, no se está todavía autorizado pa- 
ra afirmar que dicho sujeto se encuentra curado; y 2!^ la 
ciencia aconseja que cuando no se ha probado en lo absolu- 
to la curación de un padecimiento mental que ha producido 
actos impulsivos, deben de ponerse todos los medios para 
garantizar la sociedad de nuevos peligros. 

Fué tomado en consideración y aprobado por unanimi- 
dad V sin discusión, el anterior informe. 

Tratado de Qo^vEmio.— Aguarás. — Los importadores de 
aguarrás solicitaron del Gobierno que esta Academia infor- 
mase si el artículo conocido comercialmente con aquel nonj- 
bre es el espíritu ó aceite de trementina "referido y com- 
prendido en el número seis de la tabla A. del Convenio de 
reciprocidad celebrado con los Estados Unidos de América 
del Norte." El Dr. F. Torralba?, ponente de la Comisión 
que infornja. antes de emitir parecer concluyente tal co- 
mo el caso lo requiere, hace un estudio previo de la sino- 
nimia, de los antecedentes que puede suministrarle la ob- 
tención de aquel producto, así como de sus principales 
propiedades físicas y químicas. Estos diversos datos y el 
examen del texto del Repertorio en h) que á dicho particu- 
lar se refiere, le hacen afirmar que no pueden en manera 
alojuna confundirse el aceite esencial de trementina medici- 
nal y el espíritu de trementina comercial, cuando se re- 
cuerdan, como lo hizo el informante, sus cualidades carac- 
terísticas. La Academia aprobó unánimemente dicho infor- 
me, después de tomarlo en consideración, aceptando á su 
vez la conclusión deque "las partidas consignadas en el 
Repertorio corresponden al espíritu de trementina conocido 
entre nosotros con el nombre comercial de aguarrás."" 

Patología miÍdica. — Paludismo. — El Dr. Santos Fernán- 
dez dio lectura á un trabajo titulado Laveranea ¡ivinhé- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 7JU ' 

mica. Contribución al estudio de ¡a etiología del palndismo. 
del Dr. V. T. Coronado, miembro corresponsal de la Aca- 
demia en esta Isla (Cabanas). En su última nota remitida 
no había llegado á encontrar los elementos parasitarios en. 
sus medios naturales de pululación: mas, posteriormente 
logró hallar las laveraneas limnhémicas en las aguas y cieno 
del arroyo de Montesinos (Bramales) y los terrenos de alre- 
dedor; y este es el principal objeto de la presente comuni- 
cación. El autor, con el fin de que otros profesores médicos, 
si lo desean, puedan repetir sus experimentos, así couio pa- 
ra evitar que parezcan algunos hechos contradictorios, s^ 
extiende en i n) portantes detalles sobre sus investigaciones 
científicas locales. Entre otros hechos, señala el de no tener 
infiuenciael agua salada sobre la vitalidad de esos elementos 
parasitarios. 

El Sr. Vice-Presidente agradece, en nombre de la Corpo- 
ración, al ilustrado corresponsal su estudio sobre un asunto 
que bien interesa á los que vivimos en este país, donde tan- 
to se padece el paludismo; y como prueba de estinuí, 
propone su publicación inmediata en los Anales: lo que se 
acordó por la Academia, después de apoyar dicha idea el. 
Dr. T, Plasencia. 

Higiene piíbltca. — Empleo del agua de Vento. — La mo- 
ción del Dr. Donosí» sobre el aprovechamiento del ex-- 
ceso de agua del canal Albear, fué constestada por el mis- 
mo Dr. Santos Fernández en lo referente á uno de sus pun- 
tos })rincipales: el desalojo de los líquidos impuros que re- 
clama inqoeriosamente la construcción del alcantarillado 
necesario. Este asunto ha fijado la atención de pers(;nas- 
competentes en otras sociedades; y el Dr. Santos Fernández 
aprovecha los trabajos de distinguidos ingenieros paia la 
redacción de su estudio. El problema hay que i)lantearlo de 
un modo local y práctico: el alcantarillado no ha de ser una 
desgracia para la ciudad que lo tenga y sí un factor de hi- 
giene importantísimo. Examinó después las condiciones que 



80 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

iequiere: alejamiento rápido de las materiaá, facilidad para 
limpiar las galerías, impermeabilidad, ventilación y puntos 
adecuados para desagüe ó campos de irrigación. La topo- 
grafía de la Habana no se presta á dotarla de una buena 
red de alcantarillado y su gran costo no guarda proporción 
con el valor higiénico. Y, seo^uidamente examina el sistema 
tubular (el de AVorring en especial) para evacuar las aguas 
sucias y materias excrementicias, señalando sus ventajas: 
recomienda el uso de la letrina "Mouras'', empleada en Bur- 
deos (cuya situación es análoga á la nuestra) por indicación 
del Consejo Central de Higiene del Garona, así como en 
otras ciudades. La reunión de todos los datos prácticos lle- 
van al disertante á proponer una evolución económica lápi- 
da, muy superior á la que en la actualidad poseemos: apro- 
vechándose algunas de nuestras condiciones, con el uso de 
la letrina "Mouras'' la permeabilidad de las cloacas de la Ha- 
bana convendría, y las aguas procedentes de riego y pluviales 
irían á las alcantarillas por deficientes que fuesen. 

7)¿.sc'?í.s¿ó>?,.- -Concluida dicha lectura, el Dr. Donoso da 
las gracias al Dr. Santos Fernández por la contestación de 
que ha sido objeto su moción, y manifiesta estar conforme 
•con el trabajo aludido. 

El Dr. Nuñez, Vice- Presiden te, ha visto realizado con 
gusto el cumplimiento del encargo hecho por la Academia 
al Dr. Santos Fernández, al cual ha correspondido de una 
manera satisfactoria. El asunto no puede merecer más nues- 
tra atención; }' el Dr. Delgado, no creyendo que debía 
tener como resultado sólo el eco que despertara su lectura, 
entiende que la .Academia debe presentar ese oportuno y 
útil proyecto al Ayuntamiento para que el esfuerzo fuera 
práctico y pudiera aprovecharse en beneficio de los habitan- 
tes de la Habana. El Dr. Mestre expresó que eso ya se ha- 
bía indicado en la sesión en que el Doctor Donoso leyó su 
moción ya mencionada sobre el aprovechamiento del exceso 
del agua del canal de Albear para la limpieza pública. Y, 



DE CIENCIAS MÉDICAS. FÍSICA'^ Y NATURALES SI 



después de una corta disd.> .: ..iitre los Doctores Delgado,. 
Santos Fernández y Donoso, ])ara nombrar una coiiiisióii ad 
hoc que analice el trabajo recientemente leido, se acordó, á 
propuesta del f)rimero de dichos señores académicos, que se 
remitiera — antes de manifestarlo ]a Academia al Ayunta- 
miento con su carácter de encargada de vigilar por la salud, 
pública — al ingeniero Sr. Orús, para que estudiando el siste- 
ma de saneamiento de la población indicado por el Dr. San- 
tos Fernández, lo reduzca á puntos prácticos y señale la for- 
ma en que pudiera hacerse lentamente la transformación 
del actual sisreinü por el propuesto en dicho trabajo; con lo 
cual se dio por terminada la sesión pública, quedando hí 
Academia constituida en otia de o;obierno. 



-•-♦-♦- 



INFORME ADMINISTRATIVO. 



El Aguarrás con relación al Arancel de Aduanas. 

iPor el Dr. Francisco Torralbas, 
SESIÓN DEL 11 DE JUNIO DE 189o. 

limo. Sr. Presidente: 

Si^es. Académicos. 

Recibida la comunicación del Gobierno General que la 
ileal Academia debe contestar para informar, á pedición de 
los importadores de aguarrás, si el artículo conocido comer- 
cial y vulgarmente con el nombre referido, es espíritu ó 
aceite de trementina refinado y comprendido en el número 
seis de la tabla A. del Convenio de Reciprocidad celebrado 
<jon los Estados Unidos de América del Norte. 

Para cumplir lo solicitado, el ponente comenzará por 
indicar la sinonimia que tiene el citado artículo. 

La última edición del Diccionario de la lengua castella- 
na dice: )) Aguarrás, — El aceite de trementina que sirve pa- 
Ta hacer barnices y otras cosas». 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 83 

Jiménez, nomenclatura farmacéutica, refiere: Aguarrás. 
Aceite volátil de trementina-espíritu de trementina-aceite 
volátil de trementina. 

Noah Webster American Dictionarv of the English Lan- 
guage, refiere: Twyentine. Terebentine. O. sp. Terebentina, 
el aceite volátil de trementina. 

Dorvault, Oficina de Pharmacia. Agiiarríis. Gil oí'Turpen- 
tine, espíritu de trementina, aceite volátil de trementina. 

Obtención. Se fábrica sometiendo á la destilación sécalas 
trementinas procedentes de los Pinos y Abetos de la familia 
de las Coniferas, produciendo un líquido oleaginoso algo 
viscoso y más ó menos coloreado, y constituye la esencia 
bruta. 

En la Carolina del Norte y en los demás lugares que ñi- 
brican este artículo en grande escala, ofrecen al comercio: 
Espíritu de trementina de una densidad de 0.86, que hierve 
á 156^ centígrados sin dejar depositar cristales á una tempe- 
ratura de menos 8'^ centígrado, presentándose siempre algo 
viscoso y coloreado el líquido. Esta es la esencia bruta ó 
espíritu de trementina. 

Para obtener la rectificación y purificarla de los produc- 
tos extraños que le acompañan se pueden emplear dos ope- 
raciones, la una batirla con agua y cloruro de calcio antes 
de volverla á destilar; el otro procedimiento, consiste en 
mezclarla en la proporción del 2% con ácido sulfúrico á ^^^ 
abandonarla al reposo y después de decantarla añadirle agua 
•con carbonato de cal ó una legía de potasa y volverla á des- 
tilar; entonces se obtiene un líquido incoloro, densidad 078'^ 
que hierve á 159" centígrados, deposita cristales á más de 
15° centígrados, constituyendo el producto conocido en Far- 
macia y Medicina bajo el nombre de Esencia de Trementina 
de aplicación á los usos terapéuticos. 

Se observa el caso curioso de que el Aguarrás ó espíritu 
de trementina procedente de los Estados Unidos de Améri- 
ca y de Inglaterra sometido á la acción de la luz polarizada 



84 ANALES ])E LA REAL ACADEMIA 

desvía á la derecha, y por el contrario el procedente de 
Francia desvía la rotación de la luz á la izquierda. 

El texto del Repertorio de los E. U. A. en inglés página 
87, dice: «Spirits of Turpentine schedule A partida 6». 

En la pág. 96 del mismo Repertorio dice: «Turpentine 
schedule A partida G». V el número G de la citada tabla 
contiene: «Resin tar pitch Turpentine etc.», y marca el mis- 
mo Repertorio inglés, ])ág. 70: «Od essential of Turpentine 
letra D.» núm. 67 de la tabla, la cual comprende las medi- 
cinas, productos farmacéuticos, especialidades (3 patentes y 
todas las demás drogas. De lo expuesto se deduce la siguien- 
te conclusión. Si el Aguarrás, Turpeniine ó spirit of Tuipen- 
tine es el producto industrial aplicado á todas las artes é 
industrias y no es el aceite esencial de trementina rectifica- 
do que se usa para los efectos medicinales, no pueden con- 
fundirse bajo el mismo nombre estos dos artículos y el mis- 
mo Repertorio clasifica y separa en la tarifa con exactitud, 
colocando la esencia de trementina en los productos medi- 
cinales agrupados á los medicamentos, dejando en la clasifica- 
ción el aguarrás ó espíritu de trementina entre los productos 
de aplicación á las artes é industrias. 

Considerando: que no pueden confundirse por las cuali- 
dades y caracteres referidos el espíritu de trementina comer- 
cial con el aceite esencial de trenientína medicinal, el po- 
nente somete á la consideración de la Academia que las 
partidas consignadas en el Repertorio corresponden al espí- 
ritu de trementina conocido entre nosotros con el nond)re 
comercial de aguarrás. 



♦ • ♦■ 



MEDICINA LEGAL, 



Informe en causa por violación de la niña P. . . de A. . . 

Por el Dr. E. Nuñez. 
SESIÓN DEL 10 DE JUNIO DE' 1888. 

Señor Presidente: 

Señores Acadéraicos: 

Cumpliendo lo dispuesto por la Exciua. Audiencia de 
este Territorio: y á petición del Ministerio Fiscal, el Sr. Juez 
de Primera Instancia del Distrito de Jesús María de esta 
ciudad, envía á esta Real Academia testimonio de varios 
lugares de la causas criminal seguida por violación de la 
niña P . . de A . . 

Consta, en primer lugar, el reconocimiento practicado 
en la Casa do Socorro, el día 11 de Septiembre del año de 
1885, por el profesor de guardia D. J. . P. . . . P. . . ., el 
cual, dice, "que á las diez menos veinte de la noche, por 
disposición del Sr. Juez Municipal, reconoció á la expresada 
niña, la cual presentaba una congestión ligera de los gran- 

T. XXX— 11 



86 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



des labios, así como también tumefacción ligera en ks de- 
más partes de la vuIvíi; conservando íntegro el himen. Por 
3o cual debe suponerse que dicha niña haya recibido contu- 
siones, con algún cuerpo duro sobre esas regiones y que pu- 
diera ser consecuencia de alguna tentativa de intromisión 
del pene, atendiendo al mismo tiempo á los antecedentes 
referidos por la persona que acompaña á la niña: siendo 
leve salvo accidente el pronóstico de las contusiones". 

Consta luego un examen practicado por los médicos fo- 
renses D. T . . de la C ... y D. V . . . . de la G , los 

cuales declaran, el día 16 del mismo mes de Septiembre, 
haber reconocido por tres veces y en distintos días á la re- 
ferida P. ., y dicen: "que, según consta en autos, el hecho 
tuvo lugar el día 8 de Septiembre, que la niña tiene siete 
años de edad, Aun cuando representa de diez á once, que su 
madre se halla en el Manicomio de Mazorra, por estar alie- 
nada, que la niña está perfectamente desarrollada, es de 
buena constitución, no sufre de escrofulismo y predomina 
en ella el temperamento nervioso, expresando con desemba- 
razo y soltura todos los pormenores del atentado, de una 
manera tal, que no parecía natural á sus pocos anos. Su 
cuerpo no tenía signos de violencia, ni sus muslos, el em- 
peine ni los grandes labios, notándose alguna dilatación de 
la vulva, y un ganglio infartado en la ingle izquierda. Los 
órganos genitales externos bien desenvueltos sin inflama- 
ción, ulceraciones ni flujo. La secreción vaginal ligeramente 
aumentada y el empeine normal sin vestigios del sistema 
piloso. El clítoris, meato-urinario, pequeños labios, fosa navi- 
cular y horquilla sanos, ofreciendo una coloración sonrosada 
más pronunciada que la normal. La paciente acusa ligero 
dolor á la micción de la orina. Los pequeños labios se sepa- 
ran con facilidad y sin dolor, apareciendo la membrana hi- 
men, de color rojo subido, algo tumefacta con una des- 
garradura al lado izquierdo, que ocupa los dos tercio de su 
longitud, del borde libre hacia abajo y otra arriba y á la 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 



derecha, como de tres milímetros, estando ya cicatrizados 
los bordes de esas soluciones de continuidad. Hay dilatación 
notabilísima del hiinen y el labio derecho de la desgarradu- 
ra longitudinal, monta sobre el izquierdo. Separados estos 
bordes, la entrada de la vagina se encontraba ru'^icunda é 
ingurgitada en un espacio como de un centímetro, permi- 
tiendo penetrar la extremidad del dedo índice, que solo des- 
pertó dolor en ese punto. El esfínter de la vagina se contrae 
y se dilata á voluntad y contraído simula el himen. El ano, 
en sus condiciones normales.'' 

Y concluyen deduciendo: "1? Que la niña P. . está vio- 
lada. 2? Que el himen está desgarrado por completo y dila- 
tado el oriñcio de la vagina. o° Que esos desórdenes pueden 
ser debidos á tocamientos violentos y repetidos en diversas 
ocasiones, y á tentativas de introducción de un cuerpo duro, 
tal como el miembro viril en erección. 4° Que el atentado 
data de más de 8 días antes del primer reconocimiento, pues 
no existían los signos propios de una violación reciente. 5° 
Que la nina P. ., es hija de una neurópata, que puede tener 
los elementos para constituir una histérica, y en su conse- 
cuencia una perversión en su modo de ser, cuyo resultado 
fuese la adquisición de hábitos malos y depravados". 

Como podéis ver, existe una contradicción esencial en 
las declaraciones de los profesoi'cs forenses, con la del mé- 
dico de la Casa de Socorro, puesto que éste dá como íntegra 
la membrana himen y aquella completamente desgarrada: 
de aquí las dudas del Ministerio Fiscal y el por qué haya 
dispuesto la Sección 1'^ de lo Criminal, se reponga la causa 
en el estado de sumario, oyéndose el parecer de esta Corpo- 
ración. 

El Sr. Juez de Jesús María, en el oficio que interesa el 
parecer de esta Academia, dice se informe: ''''Si la niña P . . 
de A . . fué ó nó violada avies del jirimer reconocimientd^\ 

Según los autores de la "Medicina Legal", 'ia violación 
está caracterizada, en una virgen, por la desíloración; se de- 



88 ANALES DE LA KEAL ACADEML\ 

cir, por la desgarradura completa ó incompleta de la mem- 
brana himen; y en la mujer, no virgen, por la intromi<i(')ii 
completa y forzada; es decii', por la unión sexual consumada 
y no consentida. Según sea la edad de la persona que se 
dice violada, ha de variar necesariamente el (;uadro de sín- 
tomns que acompaíian á la desgarradura do la menibnma 
himen, pues fácilmente se comprende que l:is niíj;is me iif>res 
hagan poca resistencia, njientras que las <le mayor edad (') 
que ya hayan cohabitado opt)ngan tenaz resistencia, por lo 
cual las señales de violación en el cuerpo se. encuentran con 
más frecuencia en estas últimas, que no en la violación de 
menores. Mas, en cambio, la gran diferencia que hay entre 
la capacidad de los órgancjs sexuales de las niñas y el miem- 
bro viril en erección, determina en esos órganos lesiones que 
difícilmente pueden desconocerse y que á veces alcanzan 
intensa £rravedad"\ 

En las niñas menoies de diez á doce anos, el canal va- 
ginal, apenas permite el paso á una pluma de ganso; pasada 
esa edad, y más entrada en la pubertad, solo puede admitir 
la extremidad del dedo pequeño, y raramente aún en la 
muier adulta más de la extremidad del dedo índice. Así es 
que en estas condiciones la violación cuando llega hasta des- 
garrar el himen, tiene que acompañarse de lesiones exter- 
nas; pero debe siempre tenerse en cuenta, como hecho im- 
portante, la relación que existe entre el niiembro viril del 
inculpado y los órganos sexuales de la víctima, porque de 
esa relación ha de llegarse á un conocimiento más exacto de 
la verdad. Desgraciadamente, en el caso que nos ocupa, no 
se ha verificado el reconocimiento del delincuente, ó por lo 
menos, no consta en los datos que se han enviado á esta 
Academia, omisión, cuya causa no puede explicarse satisfac- 
toriamente. 

Hay que resolver por lo tanto la consulta, exclusiva- 
mente con los datos que arroja el examen de la niña. En 
ella se encuentra la vulva algo dilatada; los pequeños labios 



DE CIENCIAS MÉDICAS, B^ÍSICAS Y NATURALES 89 



que se dejan entreabrir fácilmente y sin dolor; el himen 
muy dilatado, de color rojo subido, tumefacto, desgarrado 
en distintas direcciones; la vagina dilatada, dando j)aso á la 
extremidad del dedo índice, ingurgitada, con rubicundez 
extrema v algo dolorosa. Ha}' que convenir, por lo tanto, en 
que esos órganos no se bailan en sus condiciones normales; 
mas, como ese estado puede depender no solo de la intromi- 
sión del iiiieiiibro viril, sino también de otros cuerpos extra- 
ños ó por la masturbación manual, cumple á nuestro deber 
tratar de conocer cuál de estas causas ha podido determinar 
en la niña P. . esa disposición anormal. 

Empezando por la masturbación v citando palabras tex- 
tuales del eminente práctico Tardieu, diremos: '"Que sin ser 
absolutos los caracteres de la masturbación en las pequeñas 
niñas, no dejan de ser suficientemente marcados para dis- 
tinguirse de la imitación y de los cambios de forma que, 
los atentados contra el pudoi", determinan en las partes se- 
xuales. El onanismo, como hábito, ocasiona una coloración 
lívida de hi membrana mucosa vulvar y de los bordes natu- 
rales de la membrana himen, así como la flacidez de ésta; 
derrame seroso muv pálido; el clítoris, por lo común, poco 
voluminoso, se presenta turgescente, entrando en erección 
al menor tocamiento; y por último, los pequeños labios es- 
tán nacidos y alargados. Por otra parte, el onanismo en las 
niñas de corta edad, y aún en el de las personas mayores, se 
limita á frotamientos que á las partes externas del aparato 
sexual, y así es que en ellas es donde debe buscarse las hue- 
llas de ese mal hábito. El canal vaginal no sufre, sino en ca- 
sos excepcionalmente raros, y lo misnio resulta con la nícm- 
brana himen, cuva intecrridad es lo más frecuente". 

''Mas rio sucede así cuando los tocamientos se verifican 
por mano extraña, estando de acuerdo todos los prácticos en 
admitir que la desgarradura del himen en las niñas menores 
de 10 años, se debe más á la introducción del dedo que á la 
del pene, por la desproporción que en esa edad hay entre el 



90 ANALES DE LA REAL AC.UJEMIA 

Órgano viril en erección y la capocidad de la vejiga. Federé, 
dice: "No es presumible que la persona misma se permita esas 
introducciones anti-naturales, con bastante fuerza para cau- 
sar las desgarraduras que son siempre más ó menos doloro- 
sas". HoíFmann, consigna: "Que ha tenido ocasión de obser- 
var multitud de imbéciles y epilépticos, entregados con fu- 
ror á la masturbación, y que jamás ha encontrado en esas 
niñas, ó jóvenes de más edad, escotaduras ó desgarraduras del 
lumen". Para Taulmonche: "Esos hechos numerosos de des- 
garradura del himen por los dedos, demuestra la impruden- 
cia en deducir que una desgarradura del himen sea ocasio- 
nada por tentativa de violación, cuya inq:)osibilidad física 
está demostrada por la estrechez desproporcionada de la v<i- 
gina". Por último, el Dr. Beinard, citando \arias obsíM'va- 
clones del profesor Lacassagne, menciona el caso en que. 
el esposo de una Directora de Colegio, se entretenía hacien- 
do tocamientos á las pupilas, "fueron examinadas once ni- 
ñas, de las cuales siete dieron resultado negativo; tres pre- 
sentaion una dilatación anornuil de abertura himenal; y una 
de esas pequeñas niñas ofrecía una desgarradura hacía la iz- 
quierda V arriba del himen". 

Por otra |)arte, hay (jue tener presente, señores, que la 
violación puede verificarse en un solo acto ó bien lepitiendu 
las tentativas, verificándolas de una manera lenta v jiradual. 
En el primer caso, la brusquedad del acto, la excitaci(')n del 
agresor y la |)equeñez de todos los ói'ganos sexuales, tanto 
externos (íomo internos, de la niña, han de con^eivar hue- 
llas indelebles; mas, en el segundo caso, (]ue es lo niás jie- 
cuente suce(i(\ por la resistencia que neí.'esariamenre oponen 
los órganos de la niña á la intromisión del pene, la repetici()n 
de las tentativas hacen que los pequeños labios se borren 
aliíún tanto, (pie el canal vulvar se distienda \' tome la for- 
ma de infundibulum, y cuando más la membrana himen se 
relaja, pero sería casi im|)osible que el pene franqueara el 
esfínter de la \agimi y penetrara en ella. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATL'RALES. 91 

En el caso de que tratamos la intromisión ha sido conj- 
pleta y ejecutada, según se declara en un solo acto, de mu- 
ñera, que las lesiones señaladas no guardan relación con la 
violación que ha debido emplearse. Tampoco se nota en la 
vulva ni en los pequeños labios la disposición ([ue es conse- 
cuente á las tentativas repetidas de intromisión del pene, y 
lo que es más particular ni aún la vulvitis ocasionada por 
esos inismos actos, de manera que si el estado anormal de 
esos órganos no demuestran haber sido producido por el 
miembro viril en erección de una persona constituida fisio- 
lógicamente, tampoco existe signo completo de que esaniña 
esté entregada habitualmente al onanismo personal. Todo- 
hace alejar esas ideas, pero sí es de creer que en ella se han 
ejecutado atentados ó sea el onanismo por mano extraña. 
Empero, si bien es cierto, que no puede resolverse de un 
modo absoluto esta parte de la investigación, como sucede 
en muchos casos análogos, \ en este más que en ninguno, 
por faltar el examen del miembro viril del inculpado, que- 
da siempre á favor del esclarecimiento de la verdad un par- 
ticular que no debe omitirse en estas clases de investigacio- 
nes, y cuya resolución á ser posible basta á los Tribunales- 
de Justicia para llegar al fin que buscn. Nos referimos á la 
fecha probable del atentado que se denuncia. En efecto, 
como V.S. comprenderán, siempre que los hechos de atentar 
contra el pudor llegan á conocimiento de los Jueces es por 
medio de una acusación establecida por la ¡nisma interesada 
ó por alguno de los familiares, y en ellos se indica el nio- 
mento en que el delito fué cometido y si de la investigación 
resultare que las lesiones son de fecha anterior la defensa 
del inculpado habría de ser mucho más fácil. Hé aquí la ne- 
cesidad imprescindible de esclarecer esa importante cues- 
tión que va siempre unida á todos los casos de violación. 

"La tentativa violenta de penetración en los órganos ge- 
nitales de una niñ;i, dice Churchill, no puede dejar de pro- 
ducir trazas de carácter y naturalezu tal que [)ermit;in en- 



92 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ganarse al médico. Si el examen tiene lugar pocos días 
después de la comisión del delito, habrá un poco de derra- 
me sanguíneo, una superficie contusionada y lacerada''; y 
Tardieu, agrega; "que los grandes y pequeños labios están 
liinchados y contusos, que la cara interna de éstos, así como 
la iiiembrana bimen y la entrada de la vagina, presentan un 
color muy vivo y un dolor que hace todo examen difícil y 
penoso, á veces imposible del todo'". 

Bien se comprende que las lesiones lian de ser mucbo 
n)ás graves, mientras mayor sea la desproporción que haya 
entre el miembro viril del inculpado y la capacidad de los 
órganos sexuales de la víctima llegando á veces á producir 
la rotura de ia orquilla, la desaparición de la fosa navicular 
y hasta mayores destrozos, según la violencia del acto: pero 
aún en los casos más benignos, siempre que la intromisión 
sea completa, dada la diferencia que ha de haber entre el 
()rgano viril de una persona adulta y la vagina de una niña 
de ocho años de edad, no es posible que el hecho se consu- 
nje sin producir escoriaciones ó erosiones y sin flujo alguno, 
primero sanguinalento y después purulento y de color ama- 
rillo-verdoso. 

Mas aún cuando alguno de estos caracteres, por causas 
muy escepcionales pudieran faltar, hay otros signos cuya 
evidencia es indiscutible. La desgarradura de la membrana 
himen cuando es reciente, presenta todos los caracteres de 
una herida contusa de bordes rojos y sanguinolentos; la in- 
flamación que sobreviene prontamente determina una tume- 
facción á veces muy marcada y en ocasiones una supuración 
que retarda el trabajo cicatricial. Según Toulmouche, entre 
otros profesores, "la cicatrización completa de los bordes de 
]ü desgarradura del himen no se obtiene antes de ocho ó 
doce días"; y Tardieu, que acepta esta opinión, como la más 
práctica, "la ha visto i'etardarse á veces, de quince á veinte 
días"". Sin embargo, no todos Jos médicos-legistas aceptan 
esto. No falta quien exprese que después del segundo día, 



DE CIf:XCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 93 



puede desaparecer todo rastro de violaei(')n. Orfila y Dever- 
gie, 'io prolongan hasta cuatro días''; l>riand y Chaudé, "lo 
estiman entre cinco y seis días"; "nías, compulsando las opi- 
niones extrañas, hay que convenir en que el límite míni- 
mum que puede asegurarse á la desaparición de todo rastro 
es el de cinco días en los casos más benignos. Pues no solo 
en esa membrana es donde hay que buscar la huella. La 
vagina oírece también datos de gran valor. Si «d acto consu- 
mado no se repite, la vagina entreabierta los primeros días, 
y dejando fluir un líquido por lo menos viscoso, (signo de la 
irritación), recupera prontamente sus dimensiones anterio- 
res y aún se muestra muy estrecha y muy poco dilatada; 
pero cuando, por el contrario, el coito se repite la vagina 
se deja distender y se ensancha fácilmente". 

Ahora bien; la niña P. . . fué reconocida por los médi- 
cos forenses el dia 13 de Septiembre, esto es, cinco días des- 
pués de haberse consumado la violación, según declara la 
madre adoptiva, y en ese examen los médicos encuentran 
que las desgarraduras del himen están completamente cica- 
trizadas, y la vagina dilatada dejando penetrar la extremi- 
dad del dedo índice; esto en cuanto á la })arte interna de los 
órganos sexuales en los que hay bastante presunciones para 
creer que la desfloración ha sido anterior á la fecha en que 
se dice cometido el delit-). Respecto á la parte exterior de 
esos órganos, los citados profesores encuentran el clítoris, el 
meato urinario, los pequeíios labios, la fosa navicular y la 
horquilla sanas, de coloi- sonrosado al(/o más pronunciado 
que el normal, y el médico de la Casa de Socorro que i'eco- 
noce la niíía antes de haber cumplido tres días de la viola- 
ción, sólo encuentra listera consestión de los grandes labios 
y ligera tumefacción de la vulva: de manera que tanto en 
uno como en otro reconocimiento en que solo median 48 
horas de intervalo, no se encuentra ninguno de los si^uos 
evidentes de la violación reciente. 

Con lo expuesto podría la Comisión dar por terminado 

T. XXX— 12 



94 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



SU trabajo, í<i no hubiese en las declaraciones facultativas 
una contradicción tan extrema que no cabe término medio 
alguno, dando lugar á las dudas del Ministerio Fiscal y mo- 
tivo á la presente consulta. Ese particular es el que se refiere 
al estado de la membrana liimen que el luédico de la Casa 
de Socorro declara estar íntegra, mientras que los forenses 
declaran que está completamente desgarrada. ¿Cabe en los 
conocimientos científicos una contradicción de esta naturale- 
za? Numerosas son las citas que pueden encontrarse en todos 
los autores que se han ocupado de esta parte de la Medi- 
cina Legal explicando las causas de errores, por los cuales se 
toma á veces como íntegra la membrana himen estando desga- 
rrada ó bien á la inversa, creerla desgarrada estando íntegra. 
Contribuye, en primer lugar, á esos errores la robustez 
ó delgadez de la niña porque en uno ú otro caso es más fácil 
ó más difícil el examen. Por otra parte, la forma de esa 
membrana es muy variable; y se hace preciso emplear un 
examen muy minucioso para llegar al conocimiento exacto 
de la verdad. Limitándonos al caso que nos ocupa hay que 
tener en cuenta la facilidad de contraer ó dilatar el esfínter 
de la vagina, según notaron los médicos forenses, simulando 
en el primer caso la existencia del himen. Además, esos 
mismos profesores al describir la disposición de esa mem- 
brana, dicen: "que el labio derecho de la desgarradura lon- 
gitudinal montaba sobre el izquierdo''; de manera que por 
estas dos circunstancias reunidas puede explicarse satisfac- 
toriamente el error del médico de la Casa de Socorro, cuyo 
examen se ve por Jos inismos términos en que se describe 
que fué bastante deficiente y emitido con alguna ligereza en 
el examen de la membrana himen, mientras que en el de los 
médicos forenses no cabe error, toda vez que encontrando 
muy dilatada la desgarradura del himen, pudieron penetrar 
en la vagina con la extremidad del dedo índice, y describen 
aquellas con una minuciosidad tal, que no permite creer ha- 
yan sido supuestas. 



DE CIENCIAS MÉDICAS,' FÍSICAS Y NATURALES 95 



Debemos, pues, aceptar los hechos tal como se deducen 

del examen de los profesores D. V . . . . de la G y 

D. T . . . . de la C . . . . , y en vista de lo expuesto se propo- 
ne á V. S. informar al Sr. Juez del Distrito de Jesús María. 

1? Que la niña P . . de A . . está desflorada y lo estaba 
ya cuando el primer reconocimiento. 

2^ Que esa desfloración parece ser anterior á la fecha 
en que, según la madre adoptiva de la niña, se cometió la 
violación, 

3? Que hay presunciones bastantes para creer que ese 
estado sea debido más bien al onanismo por mano extraña. 



-♦-•- 



MEDICINA LEGAL. 



Tnfoiiiie en causa por lioniicidio de D, E. R. 

Por el Dr. G. Casuso 
SESIÓN DE '26 DE AHOSTO DE 1888. 

El Sr. Juez del Pilar, por exhorto del Juzgado de 1^ 
Instancia de Remedios, se dirige al Sr. Presidente de esta 
Academia, para que informe sobre diversos particulares de 
la causa seguida contra D. M . . F. . por homicidio. 

El Sr. Juez de Remedios, desea saber: "1" Si la opinión 
emitida por los facultativos Dr. J. M. y 1). B. G., se encuen- 
tra ajustada á los principios de la ciencia, tanto en las ope- 
raciones y actos allí practicados, como en la consignación 
■<le los hechos sugeridos á su mera interpretación fuera del 
reconocimiento y muy especialmente, si con arreglo á las 
.prescripciones de la medicina legal, pudieron haber dicho, 
vio que, como acusacióri expresaron, extendiéndose en apre- 
tfiaciones inductivas. Y si esa Corporación estima que esos 
facultativos han delinquido, por transgresión de aquellos 
preceptos más rutinarios de la ciencia, cuya ignorancia es 
inexcusable". 

2? "Si es aceptable en buenos principios de la ciencia, 



1)K CIKNCIAS MEIUCAS, KÍSU'AS V NAIT I! A I.KS 91 



(jue con lii JDiino pueda lin-ojarse la masa cncclalica ;'i cuatro- 
varas ele altura y producirse el cuadro que describe el k co- 
nociuiiento facultativo, cu el cuarto, (') es más natural que- 
sean efectos de la exi)losióu de un arma de luego y nunca 
de un machetazo; y si no es cierto que las espermatorreas y 
las poluciones nocturnas, traen como consecuencia una gran, 
perturbación intelectual, (lue puedan ser causa de arreba- 
tos en el individu») que las padece; y si, por último, no es 
cierto (}ue. predisjjonen d doliente al suicidio.' 

Para evacuar la consulta se nos remiten los siguientes 
datos: I/a desci'ii)ción del local donde tuvo electo la mueite 
de 1). 1'.. . . 11 . . <i . . ; el examen del cadáver ])or los facul- 
tativos l)r. .1. M. v Dr. i), ^r. y el lesultado dr* la autopsia 
practicada veinte y cuatro horas después, por los citados 
profesóles. En enante- al local se refiere, nos ocuparémoif. 
sólo de la descripción del cuarto, donde parece haber muer-- 
to E. K. El resto de la casa, conqniesto, de una gran sala, 
que servía de tienda y áo< cuartos más, interesa poco para 
el objeto de esta consulta. La pieza <'» habitación que nos 
iuiporta conocer, tiene de ocho á diez varas y el techo, cua- 
tro varas en su parte más alta y tres y media en la más ba- 
ja. Los facultativos manifestaion: '"ha^ber encontrado en di- 
cha habitación, las huellas siguientes: debajo de la puerta 
de entrada, uianchas de sangre, á la derecha un (;atre abier- 
to con ropa encima, una bari'a horizontal pendiente de dos 
cuerdas v también con ropa, ambos con manchas de sangre: 
á continuación del catre, dos mesitas, con manchas de san- 
gre. A la izquierda, entie h^s dos primeros parales y como 
á dos v medio metros del suelo, ha\- un manchón aloo oscu- 
ro, como del tamaño de la palma de la mano y en la extre- 
midad un pedazo de sustancia cerebral del tamaño de un 
frijol grande. Dos parales más adelante hay un horcón de 
jiqui que tiene una huella como de dos centímetros y medio, 
cuadrados, hecha con instrumento muy duro, como de hie- 
rro, por ejemplo, y al pié del mismo, grandes regueros de 



08 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



sangre. Una mesa grande, con manchas de sangre y en la 
esquina de la misma, que dá á la cama, cinco capsulas de 
Remington y al lado, parado en el suelo, un í'usil recostado. 
Ihnnado retaco, con un casquillo en el disparador. En el te- 
cho se observa al nivel del catre y de los dos primeros pa- 
rales, un pedazo de sustancia cerebral conio del tamaño de 
una sanojuijuela v al rededor de dicha sustancia, en la ex- 
tensión de una vara, hav manchas de saneare." 

Después, viene el examen del cadáver, que se encontró, 
en una casa de íjuano, como á veinte cordeles del cuarto ya 
descripto, examen que nada nos dice, por lo que, paso á ocu- 
parme de la autopsia y los datos que la misma suministró á 
los facultativos, Dres. J. M. y I>. G. para hacer las deducio- 
nes que veremos más adelante. "Descubierto el cadáver y 
puesto sobre nna mesa, no presentó lesión alguna en ningún 
punto de la superficie del cuerpo, excepto en la cabeza, cu- 
yas lesiones eran las siguientes: Una incisión en la parte 
lateral y posterior derecha, donde se junta el occipital con 
el parietal; la una, corre de delante hacia atrás, en una ex- 
tensión, como de quince centímetros: el centro de esta insi- 
•sión, tiene un agujero cuadrado, como de tres centímetros 
por lado. En el lado izquierdo, hay una incisión que, par- 
tiendo desde cinco centímetros por delante de la oreja, y en 
región ya de la cara corre lateralmente hacia la parte poste- 
irior hasta llegar á la región occipital en su punto de contac- 
to con el parietal: en este trayecto, hay un agujero poco 
menos que del tamaño de la palma de la mano^ cuya por- 
'Ción huesosa no existe, habiendo sido éste el punto por 
donde se vació probablemente la sustancia cerebral con casi 
la totalidad de las meninges. El cerebelo estaba intacto y 
en su lugar: en la parte anterior de esta incisión, detrás de 
la oreja, hay uua marca negra, como la que deja un fogona- 
zo de Remington ó arma de este calibre, pero examinando 
una y diez veces la parte, no aparece bala de ninguna espe- 
cie, por lo que los peritos juzgan que, la mancha es produ- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 99 



cicla por un arma de fuego cuyo tiro no tenía bala: la parte 
anterior y céntrica de la cabeza hasta la coronilla, está aplas- 
tada hacia atrás, efecto de la falta de apoyo en la caja ósea 
posterior y rotura de los huesos de la parte anterior, que es- 
tán sostenidos solamente por el cuero cabelludo/' 

Hé aquí las principales lesiones encontradas en la autop- 
sia y que han servido á los profesores M. y G. para formular 
las siguientes conclusiones: Relacionando las huellas del 
lup'ar del hecho con las lesiones del cráneo, es de deducir 
que este individuo sufrió un golpe enorme en la parte dere- 
cha de la cabeza y estando en pié, cuyo golpe reventó la ca- 
beza é hizo subir la sustancia cerebral al techo, salpicando 
de sangre al rededor. Que recibió otro golpe en el lado iz- 
quierdo y estando en el suelo, lo que hizo que rebotase otra 
parte de sustancia cerebral en la pared, menos salpicada á 
causa sin duda de la menor tensión de los vasos vaciados en 
parte y finalmente se disparó un arma de fuego de las de 
carabina Remington, sin bala, para simular un tiro, que si- 
tuado detrás de la oreja izquierda, rellenada la cavidad cra- 
neana con trapos y fuertemente amarrada con un pañuelo, que 
fué como la encontraron, era fácil hacer tomar por tiro real 
y verdadero á cualquiera que no entrase en el examen del 
resto de la cabeza. En las otras cavidades no existía léáión 
alguna. En resvimen, para los peritos, el citado E... R. . . . 
recibió dos golpes con instrumento muy duro y superficie 
alargada, sin poder precisar si dicho instrumento es cortante 
ó no, pues los instrumentos muy duros cuando dan sobre 
una superficie ósea cortan las carnes con igual limpieza que 
si fueran cortantes: dichos golpes produjeron hundimiento 
con separación de huesos del cráneo y vaciamiento de su 
contenido "habiendo sido ésta la causa de la muerte." 

Hemos tenido que copiar, señores Académicos, casi toda 
la declaración de los citados facultativos, para que Sus Seño- 
rías puedan juzgar la cuestión con conocimiento de los he- 
chos principales. Agregaré, que las armas encontradas por 



100 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



el Sr. Juez, además del Reniiníítün mencionado, fueron una 
hacha, en un cuarto próximo al ya citado y un macliete. cuya 
lioja presentaba unas manchas de fango y otras oscuras como 
de óxido ú otra sustancia parecida y en la vaina, manchas 
de barro y sangre. Es indudiible que para encuentrar en 
una liabitación huellas tan numerosas de sustancia cerebral 
y de sangre, exparcidas por las paredes, los muebles y hasta 
el techo, se necesita que la cavidad craneana luiya sido des- 
truida por una fuerza considerable, haya estallado, por de- 
cirlo así: es cierto, que existen dos heridas incisas, una de 
delante á atrás, conu; de quince ceniínietios, que parte de 
la sutura occipito-parietal. y no se especifica donde terminü, 
aunque por su extensión podemos suponer que, cerca de la 
nuca, teniendo en su parte media un agujero cuadrado como 
de tres centímetros por lado y otra herida en el lado izquier- 
do, incisa también, que empieza á cinco centímetros por de- 
lante de la oreja y se termina al nivel de la sutura occipito- 
parietal: en su parte media existe un agujero cuyo tamaño 
es poco menos que la palma de la mano; estas heridas, tales 
como están descritas, ¿pueden ser consideradas como incisas 
en toda su extensión?, y caso de serlo, ¿ cómo existe en la 
del lado derecho un agujero de tres centímetros á cada uno 
de sus bordes y el del izquierdo, otro agujero, casi del ta- 
maño de la palma de la mano, con pérdida de los huesos? 
¿Bastaría una fuerte contusión, con un cuerpo duro y alar- 
gado para producir tamañas lesiones? 

Cuestiones son estas de no muy fácil solución. Creo, sin 
embargo, que si bien es cierto que los cuerpos duros produ- 
cen á menudo, cuando ejercen su acción sobre superficies 
óseas, heridas al parecer incisas, no es menos cierto también 
que, para que las heridas contusas vayan acompañadas de 
pérdida de sustancia ósea y blanda, tienen que desaparecer 
los caracteres de las heridas incisas. Es muy difícil, por no de- 
cir imposible, que una herida hecha con un cuerpo contun- 
dente sea capaz de producir la sección de las partes blandas 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 101 



del cráneo, simulando una herida incisa y destruya al mis- 
mo tiempo una cantidad tan grande de partes óseas: po- 
dría admitirse que produjera la fractura de los huesos del 
cráneo hasta su trituración; pero no su conjpleta destruc- 
ción. 

¿Cóujo es posible que dos heridas incisas producidos por 
cuerpos contundentes, basten para destruir la mayor parte 
de los parietales, vaciando al mismo tiempo, la cavidad cra- 
neana y lanzando la sustancia cerebral á gran distancia? 
todos sabemos la resistencia de los liuesos del cráneo, la de 
la dura madre v hi de ]as meninces v lo difícil que sería 
vencei' , todos esos obstáculos con un cuerpo contundente, 
manejado por un liombre y cualquieía que fuera la fuerza 
que éste empleara. 

Para los pjrofesores (r. y M., la no existencia de la bala 
en la herida, ha sido causa suficiente para suponer que no 
era de bala. La deducción no nos parece lógica: lo extraño, 
lo anómalo sería, que una bala de Remington, tirada á cor- 
ta distancia, pudiera quedar en la cavidad craneana, tratán- 
dose de un proyectil que lleva una fuerza considerable. ¿No 
es más natural suponer que las heridas incisas fueron pro- 
ducidas por un instrumento cortante y la que destruyó el 
cráneo y regó la sustancia cerebral y la sangre por el cuarto 
lo sería por el disparo de un arma de fuego? 

A cada paso vemos los enormes destrozos producidos en 
el cráneo por los disparos de armas de fuego, destrucción de 
los huesos, desaparición completa de la sustancia cerebral, 
por la fuerza propulsiva del proyectil, cosas todas tan comu- 
nes en esta clase de heridas, como raras, rarísimas en las 

heridas contusas. 

( FinaUzaixi.) 



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T. XXX— 13. 



102 



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REAL ACADEMIA. 



Seciones y Comisiones ordinarias y permanentes para el bienio 

de 1893 á 95. 

Sección 1^ de Medicina, Cirujía y Veterinaria. 

Director. — Dr. José Uafael Montalvo. 
Secretario. — Dr. Arístides Mestre. 

Sección 2? de Farmacia. 

Director, — Dr. Carlos Donoso. 
Secretario. — Dr. Carlos Ulrici. 

Sección 3^ de Ciencias Físicas y Naturales. 

Director. — Dr. Carlos Finla3^ 
Secretario. — Dr. Claudio Delgado. 

COMISIONES. 

Anatomía y Fisiología. Patología Medica. 



Primera. 

Dres. F. Horstraann. 
R, Menocal. 
A. Gordon. 
C. de la Torre. 
I. Plasencia. 
M. Lavin. 
M. Aguilera. 



Segunda. 

Dres. R. Castro. 

V. B. Valdés, 

T. Plasencia. 

J. R. Montalvo. 

D, Tamayo. 

V. de la Guardia. 

D. Fernández Cubas. 



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11 



104 



ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



Patologí a Q ui rú r(; 1 <• a . 

Tercera. 

Dres. R. Menocal. 
M. Itiva. 

J. Santos Fernández. 
L. Montané. 
Tt. Casuso. 
I. Plasencia. 
M. Lavin. 



31 

75 



Terapéutica y Farmacología. 



Cuarta. 



res. 


R. 


Cowlev. 


5? 


F. 


Torra Ibas 


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J. 


Beato. 


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C. 


Donoso. 


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Delfrado. 


71 


A. 


Gordon. 


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J. 


Zamora. 



Medicina Operatoria. 



(¿uinta. 

Dres. G. Casuso. 

I. Plasencia. 
R. Menocal. 
R. (.lastro. 
J. S. Fernández. 
J. R. Montalvo. 
C. Delgado. 



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75 



55 



55 



55 



x\natomía Patológica. 



Sexta. 
Dr. V. de la Guardia. 



Dres. D. Tan-avo. 
y. B. Valdés. 
C. Fiíilaw 

C. Delgado. 

D. Fernández Cubas. 
M. Lavin. 



5? 



55 



55 



57 





P A li T S . 




Séptima. 


Dres 


. J. Beato 


• • 


I. IMasencia. 


5' 


G. Casuso. 


55 


P. Machado. 


55 


J. I. Torralbas. 


55 


G. García. 


55 


B. Saenz Yanez. 




Higiene pública. 




MEDICINA LEGAL V POLICÍA 



Octava. 

Dres. J. I. Torralbas. 
V. B. Valdés. 
E. Xuñez. 
J. S. Fernández. 
L. Montané. 
P. Machado. 
Gino. Benasacb. 
M. Castellanos. 
J. Beato. 
G. M. García. 
T. Plasencia. 
G. Casuso. 
D. Taniayo. 
V. de la Guardia. 
L. Cowley. 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 



105 



Dres, 1). Fernández Cubas. 
B. Saenz Yanez. 



71 



M. Riva. 
A. Mestre. 



Dre 



Medicina Veterinaria. 

s. J. Santos Fernández. 
H Lainé. 
L. Montané. 
0. Finlay. 
C. Delgado. 
A. Gordun. 
J. F. Arango. 



Farmacia v (¿uímica Legal. 



Drcí 



51 
11 
11 

11 
11 



Décima. 
'í. Lastres. 
F. Torralbas. 
J. liovira. 
J. Zamora. 
C. Donoso. 
A. Bosque. 
P. Biosca. 



Aguas y Baxos Minerales. 



Undécima. 

Dres. M. Castellanos. 
,, J, Beato. 
,, L. Cowley. 
,, J. Zamora. 

A. Gordon. 
,, J. Seidel. 

P. Biosca. 



11 



Remedios nuevos y secretos. 

Duodécima. 
Dres. J. Zamora. 



Dres. V. de la Guardia. 
,, R. Cowlev. 
C. Ulrici." 
J. Beato. 
A. Bosque. 
J. Roviía. 



11 

11 



I") 



Física y Química. 

Décima tercera. 

Dres. M. J. Melero. 
F. ParadeLi. 
A. Saenz Yanez. 
C. P'inlay. 
C. Delgado. 
C. Theye. 
1*. Biosca. 



Zoología. Botánica. (íeoloíjía. 



Décima cuarta. 

Dres. C. de la Torre. 
,, J. Seidel. 
,, .L V'ilaró. 
,, M. Aguilera. 
,, .\. Bosque. 
J. L Torndbas. 



11 



11 



J. On'is. 



SUB-C0MISIC)N DE V ACUNA. 



Dres. G. M. García. 
P. Machado. 
fJ. Beato. 
V. de la (íuardia. 
J. L Torralbas. 
T. Plasencia. 
V. B. Valdés. 
A. Mestre. 
M. Riva. 
G. Benasach. 



REAL ACADEMIA. 



Programa de los piemios para el concurso de IS93 á 94. 

Esta Real Academia en su sesión de gobierno celebrada 
el día de ayer, acordó anunciai- para el concurso de 189o á 
í)4 los dos premios que á continuación se expresan: 

Premio del Sr. Goyri ij Adot. — Se asigna la cantidad de 
SETECIENTOS CINCUENTA PESOS EN ORO á la niejor ineuioria escrita 
respecto á enfermedadeií de Ion ^;fízse.s cáUdon y con preferencia 
sohre la diarrea crónica. 

Premio '"'' Cañongo''\ — Se entregará la suma de doscientos 
CINCUENTA PESOS EN ORO al autor del mejor trabajo acerca de la 
lo-pografia médica de ¡a ciudad de la Habana en sys relacio- 
7168 con la tuberculosis ij las fiebres i:>aliidica ., tifoidea y ama- 
rilla. 

Habrá para cada uno de dichos premios su correspon- 
diente Mención. Jtonor'rfica. 

En la Secretaría general se recibirán, hasta la> tres de la 
tarde del día 30 de Abril de 1894, las memoiias que aspiren 
á los premios, las cuales han de remitirse en la íórma acos- 
tumbrada: l)ajo pliego cenado y con un lemit en su cu- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y MATURALES 107 



bierta y en otro pliego, también cerrado y lacrado, el nom- 
bre del autor con el mismo lema por fuera. 

Podrán tomar parte en este concurso todas las personas 
que lo deseen, fueran ó no médicos; y en la Sesión Solemne 
del 19 de Mayo de 1894 se liará la adjudicación de los pre- 
mios á los autores de las memorias que los hubieran mere- 
cidos, destruyéndose en ese acto los pliegos que contengan 
los nombres de los no agraciados. 

Habana y Junio 26 de 1893. 

El Secretario general 

Dr. Luis Montan?;. 



-»•-»- 



REAL ACADEMIA, 



Convocatoria. 

En virtud de liallarse vacante en esta Real Academia 
una pla7ji ó.e Socio numeray^io correspondiente á la Sesión de 
Farmacia, y cumpliendo lo acordado por la Corporación 
se pone en conocimiento de los señores Doctores ó Licen- 
ciados en Farmacia, que la vacante anunciada será provista 
por elección en personas domiciliadas en esta ciudad, admi- 
tiéndose á este fin por la Junta de Gobierno durante los 
quince días siguientes al anuncio oñcial, las propuestas (|ue 
para Académico se presenten por los miembros de la Corpo- 
ración ó las solicitudes documentadas de los aspirantes, las 
que podrán dirigirse desde esta fecha al Secretario que sus- 
cribe. 

Habana, Julio 10 de 189o. 

El Secretario ¡/ene ral, 

Dr. Luis Montane. 



y 



'l 



ÍNDICE. 

Págs. 



Keal Academia de Ciencias Medicas, Físicas y Naturales de la 

Habana. — Sesión pública ordinaria del día 23 de Abril de 1893 61 

Laveranea Limnhéaiica. — Contribución al estudio de la etiología del palu- 
dismo, por el -Dr. Tomáíi V. Coronado 65 

Keal Academia. — Sesión pública ordinaria del 11 de Junio de 1893 74 

Informe Administrativo. — El Aguarrás con relación al Arancel de Adua- 
nas, por el Dr. Francisco Torratbas 82 

Medicina Legal. — Informe en causa por violación de la niña P. de A., por 

el Dr. E. Nuñez 85 

Medicina Lega^. — Informe en causa por homicidio de D. E. R., (Finalizará), 

por el Dr. O. Casuso 96 

Estadística Demográfico .Sanitaria. — Mortalidad de la ciudad de la Ha- 
bana, durante los años de 1883-84-85-86, por el Dr. V. de la Guardia.. 102 

Real Academia. — Secciones y comisiones ordinarias y permanentes para el 

bienio de 1893 á 95 103 

Real Academia. — Programa de los premios para el concurso de 1893 á 94... 106 

Real Academia. — Convocatoria 108 

Entomología. — Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla de Cu- 
ba, por el Dr. J. Gundlach, (pliego número 20 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 
♦-♦-♦ 

Los Anales de la Academia se pnlilican el día 15 de cada mes. 

El precio de la suscrición es de Sil -75 centavos plata por semestres adelantados 
en la Habana, y $2-25 centavo!^ plata en el resto de la Isla. 

En el local de la Academia, calle de Cuba (ex-convento de San Agustín) se ven- 
den: los 29 volúmenes Jiasta hov publicados de los Analea; los 3 primeros tomos de 
los Trabajos de la Comiñún de Medicina Legal é Higiene Pública: la Flora Cubana del 
8r. Sauvalle; la Manimalogía, la Ornitología, la Erpetologia y la Entomología Cubana 
del Sr. Gundlach; las i(Memorias)) sobre la Patología y Anligiiedades de la Isla de 
Puerto Rico, por el Dr. Duniont; la Contribución al estudio de los Moluscos Cubanos, 
por el Sr. Arango y Molina; y la Patología y Terapéutica ocular, traducida del alemán 



por el Dr. Finlay. 



S^ 



N 






DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



mmm mmki fmm i naturales 



DE LA HAr3ANA. 



RE VIST A^ científica 



DIRECTORES: 



Dr. R. Cowley y Dr. José de J. Rovira. 

ENTREGA 347. 



TOMO XXX. 

AGOSTO 16. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIRSE DIRIGIRSE 

^x. asxa. 13. i^xo-TJ-EX, laxTr^ ¡ ¿i Secretario geocral de la Real Academia de Ci»neias 

TESORERO DE LA REAL ACADEMIA I CALLE DE CUBA 

CAMPANARIO NUMERO 45. (EX-CONVENTO DE SAN AGUSTÍN.) 

HABANA. 

Imp. de A. Alvarez y Comp., Riela número 40. 

1S93. 



REAL ACADEMIA. 



Sesión pública ordinaria del 25 de Junio de 1893. 

Señores Académicos concurrentes. — Dres. JSfiiñez, Vice-Presi- 
dente, F. Torralbas, Cubas, T. Plasencia^ Santos Fernán- 
dez^ B. Saenz, Beato^ La Guardia^ Menocal^ Delgado, 
Tamayo^ Fínlay, Seidel, García^ Yilaró, Melero^ Mestre-, 
Montañés Secretario. 

Bajo la Presidencia del Dr. Iv Xañez y coa los señores 
Académicos que arriba se expresan tuvo lugar la sesión, co- 
menzando por la lectura del acta de la pública anterior, que 
fué aprobada después de consignarse, por solicitud del Doc- 
tor Santos Fernández, que al hablar el Dr. Delgado sobre 
su trabajo del saneamiento de la Habana, había dicho que 
era partidario del sistema letrinas "Mouras."" 

El Dr. La (ruardia levó en sesjuida el acta de la sesión 
solemne del 19 de Mayo último, que fué también aprobada. 

Correspondencia. — Dio cuenta el Dr. Montané del movi- 
miento de la Secretaría en lo que respecta á las comunica- 
ciones recibidas y reniitidas. Tres fueron las primeras: ofi- 
cio del Dr. Zamora, Académico numerario, participando su 
ausencia temporal con motivo de su viaje á España y aco- 
giéndose á lo que preceptúa el artículo Í5"del Reglamento, 
— invitación de las Escuelas Pías de Guanabacoa para la 

T. XXX— 14. 



lio ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



repartición de los premios — y oficio del Dr. Casuso expre- 
sando que una indisposición repentina le impedía asistir a la 
sesión, en la cual tenía que hacer una comunicación oral 
según la orden del día sobre varias operaciones quirúrgicas: 
una operación de Freound, tres laparo-hysterectomías, una 
doble ovariotomía y tyroidectomía completa. — Remitién- 
dose: 1? oficio al Dr. Montalvo nombrado por el Sr. Presi- 
dente, conforme al artículo 49?, Director de la Sección de 
Medicina, Cirujía y Veterinaria; — 2*? el informe sobre el 
aguarrás al Gobernador general; — el informe sobre la cau- 
sa contra D. Antonio Martorell por muerte }' lesiones, á la 
Excma. Audiencia; y el trabajo del Dr. Torres Matos sobre 
las teorías de la infiamación, á la Comisión de Patología 
Quirúrgica, conforme al deseo del autor. 

Biblioteca. — El Dr. Finlay, Secretario de corresponden- 
cia nacional y extranjera, presentó los impresos recibidos 
(periódicos, folletos y libros) desde la última sesión :-x\rclii- 
vos de la policlínica, t. 1" núm. 8; —Catalogue de la an- 
cienne maison. E. <1^' A Collot fréres. Paris; — Anales de la 
Sociedad Odontológica, núm. 6; — ^ Memoria del Estableci- 
miento balneario de Zuazo; — Tribune Medícale, números 
20 y 22; — Gaceta Médica de Granada, núm. 236; — Inter- 
national Medical Maizazine, núm. 5; -- The Journal of Xer- 
vous and Mental Desease, núm. 6; — Noticia sobre los ins- 
trumentos de precisión por J. Dujardín; — Gaceta ^Médica, 
núm. 718; — El Álbum, núm. 16; — Revista de Medicina 
y Cirugía prácticas, núm. 406; — Archivos de ginecología y 
pediatría, núm. 13; — Revista de Ciencias Médicas, n" 12. 

Higiene pública. — Envenenamiento 2'> o r la ¡eche. — Pedida 
la palabra por el Dr. Santos Fernández, se la concedió el 
Sr. Presidente para hacer una comuni(^ación sobre un punto 
importante de higiene pública local: el expendio de la le- 
che entre nosoti'os y la preparación de ciertos helados. Con 
motivo de los envenenamientos debidos á los helados se 
pidió iníbrme á la Junta Superior de Sanidad con el (objeto 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 111 



de que se redactaron á la mayor brevedad posible un Re- 
glamento que habrían de cumplir los expendedores, com- 
prendiendo lo que se refiere al calor, empleo del bicarbo- 
nato y limpieza de las vasijas. El disertante emitió su pa- 
recer sobre lo que debe fijar la atención en el fenómeno 
complejo de la descomposición de la leche. El bicarbonato 
resulta científicamente inútil y puede el que lo emplea to- 
mar otra sal del mismo aspecto, por equivocación. Los re- 
cientes estudios tienen á darle nuiyor imi)ortancia, en 
el hecho de la descomposición, al factor biológico: son 
gérmenes orgánicos los agentes determinantes de aquella. 
En las distintas y múltiples experiencias y exámenes prac- 
ticados por el Doctor Delfin, ha visto este profesor que en 
los envenenamientos por la leche nada han infinido las sus- 
tancias metálicas que componen las vasijas y sí los eleiuen- 
tos tóxicos derivados de la fermentación. Ilecomendó el ca- 
lor cada seis hoi-as, pues se destruyen dichos gérmenes al 
hervirse la leche. Después de plantear este problen,a de 
tanto interés para la salubridad ])ública en la Sociedad de 
Higiene, cree oportuno el Dr. Santos Fernández oir la opi- 
nión de los señores académicos. 

Discusión. —El Sr. l^residente comprende y hace hinca- 
pié en la importancia que indudablemente reviste para nos- 
otros la cuestión de la conservación de la leche y la luanera 
de evitar los envenenamientos á ella atribuidos y que han 
solido presentarse ])Gr desgracia con alguna fi'ecuencia, ale- 
grándose que el Dr. Santos Fernández la ha\a puesto en la 
Academia á discusión; pero, conviene que el comunicante 
concrete su propósito: ¿es qué somete su opinión sobre el 
modo de evitar las fermentaciones á que se h:in heclio refe- 
rencia, ó bien qué soló ha intentado traer el pi'oblema á la 
Academia bajo sus diversos aspectos? De ese modo podre- 
mos llegar á una conclusión práctica, á su juicio la que njás 
interesa á nosotros y al público que recibe el consejo de la 
ciencia, ya aprovéchelo ó prescinda de él. 



112 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



El Dr, Santos Fernández ha tenido la idea, dijo seguida- 
mente, de dar su opinión sobre la manera como creía se 
evitaba mejor la fermentación; é insiste en hacer hervir la 
leche cada seis horas. 

Preguntóse después al Dr. F. Torralbas cuál de los pro- 
cedimientos para evitar la fermentación de la leche es el 
mejor, ¿cuál es el modo más conveniente de esterilizar? Y 
formuló esta pregunta porque ha visto en la leche que pro- 
cede de vaquerías cercanas á esta capital, — y recuerda con 
este motivo el envenenamiento ocurrido en el café "Europa" 
— usar la sal en grano, lo que, según refieren los expende- 
res, la conserva más de 24 horas. ¿Bastará hervir la leche 
para impedir su descomposición pronta? ¿No debe también 
recomendarse el uso de alguna otra sustancia que contribu- 
ya á conseguir ese favorable resultado? 

La única solución científica para el Dr. Santos Fernán- 
dez, es efectuar la esterilización, llegándose así á conservar- 
se, sin fermentar, indefinidamente. Con la leche sucede lo 
mismo que con otras sustancias: él posee un balón de caldo 
esterilizado en el Instituto Pasteur hace más de seis años. 
El consejo más práctico que debe dársele á los expendedo- 
res de leche es que la hiervan cada seis horas próximamen- 
te, por que con repetidas ebulliciones se consigue la este- 
rilización. Pero, con esto ¿acaso no se pierden las cualidades 
nutritivas de la leche? Solo se evapora el agua. El Doctor 
Santos Fernández o})ina que el echarle la sal en grano es un 
error. 

El Dr. Finlay está conforme con lo manifestado por el 
anterior académico: es suficiente la buena esterilización. Se 
ha usado el ácido bóiico, agente químico que impide la fer- 
mentación, pero el calor es el más eficaz de los medios reco- 
mendados y el que indudablemente altera menos; tampoco 
hay que olvidar la parte que le cabe en la precipitación del 
fenómeno á la limpieza de las vasijas. 

Expresa después el Di'. Torralbas (F.), que fué su objeto 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 113 



llamar también la atención sobre la calidad de las vasijas; 
á su juicio las precauciones deben tomarse por el higienista 
teniendo también en cuenta ese otro factor. 

Al Dr. B. Saenz le parece existir confusión en las ideas 
emitidas antes por el Dr. F.Ton-albas, porque nada tiene que 
ver la acción atribuida empíricamente á la sal común con la 
influencia del calor esterilizando: — apreciación que recti- 
ficó él mismo cuando el Dr. F. Torralbas manifestó no ex- 
presar lo que le atribuía su colega, debido seguramente á 
que no estaba presente, sino al terminar de haber hecho la 
primera vez uso de la palabra. 

De la discusión liabida deduce el Sr. Presidente, hacien- 
do el resumen de ella, que el empleo del calor es la manera 
más conveniente de evitar la rápida fermentación de la le- 
che, sobre todo en ciertos meses del año; hirviéndola, en 
efecto, repetidas veces se produce por este medio la esteri- 
lización. Todo lo dicho después del Dr. Santos Fernández, 
realmente ratifica las ventajas de este procedimiento; pero, 
entiende que la Academia no debe contentarse con lo que 
solamente se ha manifestado ó pueda agregarse en la sesión 
de hoy: interesa quede abierta discusión sobre ese problema 
de higiene pública y estimula á los Sres. Académicos para 
que en la próxima sesión traigan los datos que juzguen opor- 
tuno para su más completa elucidación. 

Antes de plantear en términos concretos dicho particu- 
lar debe, á juicio del Dr. Braulio Saenz, aclararse el he- 
cho de la influencia de las vasijas y su grado de suciedad. 
¿Cómo resultan raros ó no existen los envenenamientos en 
las casas donde mantienen sus vasijas en buenas condiciones 
y limpias?; — sobre lo que dijo el Dr. Santos Fernández que, 
desde luego, las vasijas sucias son como las njanos sucias: 
la falta de aseo es un factor favorable al desarrollo de los 
gérmenes de la fermentación. 

El Dr. Finlay opina que la forjna de las vasijas hará más 
ó menos fácil su limpieza y que, si mal no recuerda, va el 



114 ANALES DE LA REAL ACADEjVHA 



Di'. Delfín ha llauíaclo la atención de esto: las botijas metá- 
licas empleadas no son precisamente las que en ese sentido 
se presten mejor á limpiarse como corresponde. 

Y dióse por terminada la sesión después de algunas pa- 
labras, entre los Dres. Santos Fernández y F. Torralbas, so- 
bre el exclusivismo de las doctrinas química )■ bacteriológica 
para explicar los fenómenos de la fermentación de la leche. 
Ambos profesores convienen cómo en el estado actual de la 
ciencia no es posible desligar en el hecho complejo de esa 
forma de las descomposiciones orgánicas, los fenómenos del 
orden químico de los otros que pertenecen á los estudios 
biológicos y en especial á las diversas funciones del impor- 
tante grupo de los micro-organismos. Quedó constituida la 
Academia en sesión de gobierno. 



-»-♦-»- 



REAL ACADEMIA, 



Sesión pública ordinaria del 9 de Julio de 1893. 

Sres. Académicos concurrentes. — Dres. Nuñtz, Vice-Presi- 
clente, Finlay ^ Gordon, Beato^ R. Coivley, Casiiso 
B. Saenz, T. Plasencia^ Santos Fernández^ Cubas, Del- 
gado, Bosque, Seidel, Mestre, F. Dominguez (Correspon- 
sal), Montané, Secretario. 

Abierta la sesión con la asistencia de los Sres. Académi- 
cos que arriba se expresan, dio lectura el Secretario general 
al acta de la pública anterior, Ja cual fué aprobada por una- 
nimidad. 

Correspondencia.— Dióse en seguida cuenta de las comu- 
nicaciones recibidas suscritas por los Dres. Montalvo, Dono- 
so 3^ Finlay, aceptando la delegación hecha por el Sr. Pre- 
sidente á favor de ellos de Directores de las Secciones de 
Medicina, Farmacia y Ciencias, respectivamente; y nom- 
brándose en los mismos oficios para Secretario de la 1^ Sec- 
ción al Dr. A. Mestre, para la 2^ al Dr. C. ülrici, y para la 
3^ al Dr. C. Delgado. 

También se leyeron: un oficio del Dr. La Guardia excu 
sándose de asistir á la sesión, y otro del Dr. Lastres solici- 
tando el nombramiento de socio honorario: del cual se trata- 



116 ANALES DK LA REAL ACADEMIA 

rá en la inmediata sesión de gobierno, según acuerdo tomado. 
Biblioteca. — El Secretario de la correspondencia, Doctor 
Finlay, presentó las publicaciones últimamente enviadas á 
la xicademia: — La Tribune Medícale, números 24 y 25 — 
Journal d' Hygiene, núm. 873; — La Independencia Médica 
de Barcelona, núms. 32, 33, 34, 35 y 36;— Revista de Cien- 
cias Médicas (Habana), núms. 5 v 6; — Gaceta Médica Mu- 
nicipal (Habana), núm. 12; — El Álbum, núm. 14; — Archi- 
vos de la Policlínica (Habana),, tomo l*?núm. 9; — Boletín 
de Medicina Naval (Madrid), núm. G; — Memorias y Revista 
de la Sociedad Científica "Antonio Álzate,'' (Méjico) núms. 
9 y 10; — Revista de Medicina y Cirugía Prácticas, núm. 
407; — La Inspección Médica en las Escuelas; — Revista de 
Medicina Dosimétrica, núm. 26; — Revista Dental, núm. 4;. 
— El Electricista, núm. 12; — Anales de la Sociedad Odon- 
tológica, núm. 6; — Gaceta Médica de Méjico, núms. 5, 6, 9 
y 10; — Boletín de la Biblioteca-Museo Balaguer, núm. 1. 

Terapéutica. — Rosa francesa. — En el uso de la palabra 
el Dr. R. Cov/ley leyó su monografía sobre la Rosa france- 
sa, según se había anunciado en la orden del día. El valor 
de la Digital purpurea^ dijo, como tonicardiaca nadie lo ig- 
nora, es, para ser más exacto, irreemplazable hoy por hoy;. 
pero es banal que su pronta y segura asimilación obliga á 
suspender su uso á intervalos relativamente cortos, á pesar 
de que el enfermo palpe sus beneficios y el médico los com- 
pruebe. La acumulación de la digital no es un fantasma 
como algunos sostienen, sin duda por haber empleado sus- 
hojas privadas de las condiciones que deben tener para esti- 
marse como oficinales: su acumulación es una realidad que 
fatalmente ha de acontecer en cumplimiento de leyes tera- 
péuticas, por tratarse de un medicamento que se eliniina 
más lentamente de lo que se absorbe y de aquí que á pesar 
de las dosis terapéuticas de cada día muy pronto llegan á 
ser tóxicas sumándolas con las que se han quedado almace- 
nadas en nuestro organismo. No vino, según afirmó el Doc- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 117 

tor Cowley (R.), á presentar á la Academia un succedáneo 
de la digital porque no existen en Terapéutica, sino única- 
mente á dar noticias de un sustituto que puede utilizarse en 
numerosas ocasiones. 

La digital se acumula — agregaba el disertante — y hav 
que suspender su empleo: lo priniero es una verdad y lo se- 
gundo un precepto definido que es preciso cumplir; por eso 
entiende que toda labor encaminada á presentar ó bien á 
propagar los servicios de otro agente que pueda sustituir á 
aquélla sei'á indudablemente recibido con benevolencia y 
espera que de ese modo le corresponda la Academia al es- 
cucharlo. La comunicación que hace el Dr. Cowley es una 
monografía, copia exacta de uno de los capítulos de la obra 
que en la actualidad está escribiendo titulada Flora Médica 
de Cuha: tiene por objeto comprobar la acción tonicardiaca 
de la Rosa francesa^ nonjbre vulgar con que se conoce en 
Cuba el JSÍerium Oleander. Y, trata de uti sustituto que pre- 
senta para nosotros las indiscutibles ventajas de proceder de 
una planta, aunque no indígena, aclimatada y generalizada 
por toda la Isla; lo que permite efectuar los preparados far- 
macéuticos con hojas frescas, resultando al propio tiempo 
barato el producto por su abundancia. El estudio terapéuti- 
co de esa planta tiene por base, según lo expresó el autor, 
las importantes modificaciones presentadas en el aparato 
circulatorio, especialmente las suministradas por el pulso, 
valorizando sobre éstas las que le han proporcionado las va- 
riaciones en la diuresis. Experimentó con productos bien 
conocidos, preparando personalmente un extracto hidro-al- 
cohólico; sirvióse de ese menstruo por razones que se saben 
y también preparó un gramo de cada uno de sus dos más 
importantes principios: la oleandrína y la nerina. 

Durante su residencia accidental en la villa de Guana- 
bacoa, el Dr. Cowley solicitó y obtuvo del Director del Hos- 
pital Civil de dicho lugar, que pusiera á su disposición los 

enfermos necesarios: hace constar que el Dr. Sabadí corres- 

T. XXX— 15 



118 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ponclió satisíactoricimente á sus deseos y se prestó gustoso á 
secruir las observaciones. El Ldo. F. Rivero \^ fíeltran, uno 
de los más aventajados discípulos del Dr. Cowley, le pidió 
para la tesis de doctorado el resultado de esas investigacio- 
nes; y lo acompañó desde entonces en el laboratorio, en el 
hospital, en el gabinete de estudio y en la asistencia de en- 
fermos particulares: tal eficacia obliga al maestro á compar- 
tir con el joven médico el trabajo que ahora presenta á la 
Academia, entresacando párrafos enteros de la tesis por 
aquél sustentada; pero de esa fecha acá, un mayor número 
de experimentos y observaciones vienen á confirmar las que 
sólo fueron antes simples enunciaciones. 

Secuidamente entró el Dr. Cowley en el estudio de la 
planta refiriendo la extensa sinonimia de sus nombres vul- 
gares y al declarar que es aclimatada no olvidó su patria ni 
la época de su introducción en Cuba, así como tampoco los 
motivos por qué se prefiere entre nosotros el nombre de Ro- 
sa francesa al de Adelfa que lleva en España, de Adif- 
fla de los árabes. Rectificó el disertante un error, á su juicio 
de imprenta, que aparece en el "Diccionario de Terapéuti- 
ca" del Dr. Dujardin Beaumetz, cuando habla de las grandes 
diferencias de su talla y de las dimensiones que hacen cons- 
tituir á la Rosa mencionada verdaderos bosques en Argelia. 
Y con los caracteres botánicos, escrupulosamente estudiados, 
con los cambios de color y dimensiones de los ejemplares 
cubanos; el examen micrográfico de los lactíferos de dicha 
planta y la descripción de su parásito animal, el Aspidiotus 
Nerii, terminó el Dr. Cowley esta parte de su memoria. 

Al comenzar la parte química, indica las grandes modi- 
ficaciones que imprime el clima á la planta traducida en su 
composición química; y tomando por base los análisis practi- 
cados por los j)rofesores Latour, Lukowski y Schemedeberg, 
nota como la reacción de los principios activos encontrados 
en la liosa francesa se confunden con los de la digiialina y 
los otros glucósidos de la digital, de tal modo que la nerina 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 119 

tiene más analogía con la dü/italiiia, y la neriantina dá reac- 
ciones parecidas y propias del grupo iJigítalinetímico. 

Los antecedentes de orden químico son, á juicio del 
Dr. Cowley, seguros fandanientos para ir al terreno de la ex- 
perimentación. En el extenso capítulo consagrado en la mo" 
nografía alas comprobaciones fisiológicas, refiere el resultado 
de sus investigaciones sobie ranas, curíeles y perros; y ellas 
lo autorizan para señalar una acción tetanizante sobre el co- 
razón (expresión tóxica); y como equivalente tóxico de la 
cultivada en Cuba 15 milig. por gramo de rana viviente y 
30 centig, por kilogramo de curiel y de perro: datos locales 
que prueban la mayor actividad de la cubana sobre la euro- 
pea, por fijar Poloux y otros la de 38 centig. por kilogramo 
de conejo. — El minucioso estudio fisiológico emprendido lo 
lleva al toxicológico, recordando los trabajos de OrfiUi, así co- 
mo los accidentes ocurridos entre nosotros y en otros países, 
C[ue aconsejaron la prohibición de su siembra en los paseos 
y jardines públicos ni cerca de manantiales, pozos y cister- 
nas cuyas aguas fueran para beber. 

Un análisis comparativo entre la Rosa francesa y iA(^ul- 
hracho^ Strofanto, Ouahaio^ Gelsemio, Dita^ el Tangían^ hizo 
el Dr. Cowley al ocuparse de la parte dedicada á la terapéu- 
tica; sintió no poderlo hacer con respecto al Curamaguey, y 
saltando sobre las antiguas indicaciones de la Rosa francesa, 
en su mayor núniero populares, se detiene en las modernas 
y científicas como tonicardiacas, acción que apoyándose en 
ocho observaciones donde se observan en todas ellas el au- 
mento de la diuresis y sus cambios relacionados con las do- 
sis, los cuales demuestran cómo no se acumula. El efecto 
hay que notarlo en el cardiaco donde se ha modificado la 
tensión, influyendo esto en la función renal. 

Por último, el Dr. Cowle}^, con extensas consideraciones 

sobre los diversos casos sometidos á la acción de la Rosa 

francesa, llega á las siguientes conclusiones: 1^ Que la Rosa 

francesa es una Apocinacea tóxica naturalizada en Cuba y 



120 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

dotada de más actividad que la de los otros países en que 
ha sido experimentada (París, Provence, Argelia, Córcega, 
etc.); — 2^ Que sus efectos fisiológicos permiten colocarla 
entre la digital y el estrofanto, detrás de la digital por su 
acción tónica cardiaca y sobre el- estrofanto porque provoca 
convulsiones generales como él en animales de sangre ca- 
liente por esta misma acción; — 3^ Que se encuentra indica- 
da en los paréntesis de suspensión ineludible de la digital, 
sin que se acumule, como lo prueban las dos observaciones 
de la tesis del Dr. Rivero y las otras seis que acompaña; — 
4^ Que la diuresis que provoca se halla en harmonía con 
la dosis usada, lo que hace fácil su iDanejo; — y 5^ Que de- 
be preferirse en Cuba á todos los otros tonicardiacos pro- 
puestos para sustituir á la digital, por ser el único que vege- 
ta entre nosotros y poderse disponer de la planta fresca, que 
es condición indispensable para sus preparados farmacéuti- 
cos: circunstancia muy de tenerse en cuenta porque evita el 
fraude 3'- hace barato los productos. 

El Sr. Presidente manifestó que había oido con interés 
la extensa monografía acabada de leer por el Di'. R. Cowley, 
pues en nuestro país indudablemente es de celebrarse el gé- 
nero de investigaciones á que se dedica: mucho hay que 
realizar en el estudio de las plantas bajo el punto de vista 
terapéutico y todo esfuerzo en ese sentido es digno de to- 
marse en consideración. 

Con motivo de su publicación íntegra en los Anales, por 
tratarse de un capítulo de la obra que viene preparando el 
Dr. Cowle}', después de algunas palabras entre los Doctores 
B. Saenz, Santos Fernández, Mestre y el autor de la memo- 
ria, el Sr. Piesidente dejó el particular para la sesión de 
gobierno; y siendo algo tarde se concluyó la sesión pública, 
quedando para la próxima lo pendiente en la orden del día. 



-♦-♦-.- 



HIGIENE PUBLICA. 



MEDIDAS PROFILÁCTICAS 
para evitar el envenenamiento por los helados. 



Por el Dr. J. Santos Fernández. 

SESIÓN I'Ui)I,U;.\. DEL 2.^ DE JL'LIO DE IS!):'. 

No es posible indicar ningún plan cuyo objeto sea evitar 
el envenenamiento por los helados sin tratar del que pro- 
duce la leche cualquiera que sea la forma en que se ingiera 
después de alterada. Una inspección científica de la leche 
que se consume en la ciudad se impone desde luego como 
necesidad sentida y remediada en los países cultos. 

De la inspección de la leche se deduce forzosamente la 
del ganado que la suministra, y no hemos de detenernos 
aquí en consideraciones acerca de la tuberculosis tan gene- 
ralizada en las vacas, porque un crecido tanto por ciento de 
ellas lia resultado tuberculoso sieiiq:>re que se ha inquirido 
debidamente y en ganado mejor cuidado que el nuestro. 

Por el momento, nos basta consignar que la leche aún 
procediendo de animales sanos y siendo extraída con el aseo 
conveniente sufre más que ningún otro líquido orgánico va- 
riaciones desde el instante de ser ordenada. 

Estas variaciones reconocidas hoy como efecto de la fer- 



122 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



mentación pútrida ó láctica por la acción de Ids gérmenes 
del aire ó de las vasijas se retarda ó se evita á voluntad. Si 
ésta no se hace y llega á su niáxiinum determina la apari- 
ción de tóxicos ó ptomaínas á que obedecen la ¡nayor par- 
te de los cóleras nostras del estío. Estos peligros se evitan 
por el aseo en primer término, por las bajas temperaturas 
en determinados casos y por las altas en los más. 

El expendio de la leche en la Habana no sólo carece de 
reglamentación sino que encierra verdaderos horrores. Xo 
hemos de señalar cada uno de éstos, son bien conocidos la 
mayor parte de ellos. Tampoco debemos silenciar que son 
muchas las enfermedades cuyo origen está en la leche, des- 
de la tuberculosis capaz de ocultarse en la vaca, hasta la 
tifoidea llevada en el agna qüé'se añade para uno de tantos 
fraudes. ' •'•• 

La reglamentación para el expendio de la leche se hace 
indispensable, repetimos, hoy más que nunca, porque los 
peligros que envuelve esta negligencia de la administración, 
son ya tan conocidos de cuantos fijan su atención en la cosa 
pública. 

No hemos de dar ahora las bases de esta reglamentación, 
porque saltan á la vista }■ su articulado ha de descansar en 
los datos estadísticos que suministre el Municipio en su opor- 
tunidad. 

Mientras ésto se obtenida \' lin)itándonos á evacuar la 
consulta actual respecto á las medidas que deben adoptarse 
para evitar los envenenamientos ])()r los helado?, conviene 
tener presente los preceptos siguientes: 

1? La vaca debe ordeñarse poi- individuo que teníía las 
manos perfectamente linq)ias }• después de lavarse conve- 
nientemente el pezón. 

2° La leche ordenada en vasija de cristal muy limpia 
será puesta en lugar fresco y aseado antes de volverla en el 
frasco ó recipiente de transporte. 

8? Este debe ser de cristal ó de barro vidiiado, siempre 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. 123 

limpio y de forma tal que permita lavarse con facilidad en 
ao;iui hirviendo. 

4? Durante el trasporte debe estar á cubierta del polvo, 
del sol y del calor. 

5? En el trasporte no debe emplearse más de cuatro ho- 
ras en el verano y deben aprovechar la noche para efec- 
tuarlo. 

G? Al llegar al luí^ar de distribución debe hervirse 
la leche colocándola de nuevo en lui^ar aseado v fresco á 
baja temperatura. 

7° Si el consumo no se realiza inmediatamente, antes 
que transcurran otras cuatro horas en el verano debe sufrir 
un nuevo hervor. 

8? Sea absoluta prohibición la de adicionarle sustan- 
cias de ninoi'in señero con el fm de retardar la fermentación; 
primero, porque aquellas no la detienen y segundo porque á 
veces la aceleran. 

Y 9*^ Como resumen debe llevarse al ánimo de los 
industriales el convencimiento de que una leche obtenida 
en perfecto aseo y mantenida en él á baja temperatura pue- 
de no fermentar y no ser nociva; pero, que en el verano el 
desaseo y calor provocan la fermentación fácilmente y pue- 
de evitarse hirviendo la leche cuyo consumo se retarde cada 
cuatro ó seis horas. El hervor repetido con los intervalos de 
cuatro á seis horas como dejamos dicho, debe entenderse 
que es para evitar la fermentación; una vez que ésta ha te- 
nido lugar el hervor es inútil porque el tóxico que aquella 
produce no lo altera ni lo cambia el calor. 



♦ • ♦ 



patología medica. 



Incontinencia nocturna de orina. Falso urinario. Tabes. 

SESIÓN ORDISAraA DEL 2o DE JULIO DE 18')3. 

Señor Presidente: 

Sres. Académicos. Sres. 

Al tenor la honra de hablar hoy por primera vez en esta 
ilustre Corporación, compláceme el objeto de exponer á 
vuestra consideración un hecho clínico que á mi juicio pre- 
senta alorún interés. 

Trátase de un enfermo que vi por la primera vez hace 
15 días; individuo de bueiía constitución, de 26 años de edad, 
natural de Caldas del Rey, soltero, de oñcio herrador y que 
había ingresado el día antes en el hospital "Mercedes." 

Al preguntarle por qué motivo había solicitado su in- 
greso en el Hospital, nos contesta que por orinarse en la 
cama una vez todas las noches, sin darse cuenta; que du- 
rante el día, las ganas de orinar le apremiaban á tal pun- 
to que de no satisfacerlas inmediatamente se orinaba en los 
pantalones; que su incontinencia remontaba á 18 meses, que 
después de tres días de retención, la incontinencia se había 
establecido, y que había disminuido hasta llegar á la forma 
que hoy lo encontrábamos. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATUEALES 125 



Nada digno de notar presenta en los antecedentes de sus 
familiares. 

En los antecedentes personales, aparte el sarampión que 
tuvo á los 13 años, nada interesa en su historia, á no ser la 
aparición de un chancro indurado hace tres años: el chan- 
cro no cicatrizado aún, las numifestaciones secundarias de 
la piel y de las mucosas se presentaron; mientras el enfermo 
nos relató su historia al descubríalo para examinarlo 
nuestra atención se fijó en un sin número de cicatrices que 
presentaba, y sobre cuyo origen no puede caber duda: rara 
es la parte del tegumento que no tenía marcas indelebles 
del proceso que le ha dado origen. El enfermo explica clara- 
mente la presencia de una vesícula como lesión inicial, ala 
ulceración que le sigue, unámosle los caracteres que hoy 
pueden observarse en dichas cicatrices, y el diagnóstico de 
rupia se impone; pero las cicatrices no revisten completa- 
mente el carácter de las cicatrices de la rui)ia sifilítica, es 
probable que su elemento ageno haya venido á complicar el 
desenvolvimiento de la sífilis en este individuo, el enfermo 
no presenta signo alguno de alcoholismo, niega el haber te- 
nido hábitos alcohólicos; por otro lado las irregularidades de 
las cicatrices recuerda en algo las cicatrices tuberculosas; 
hay pues, en este individuo un terreno escrofuloso, en el 
cual la semilla sífilis se ha desenvuelto bajo una forma anó- 
mala, rápida: vo me atrevería á calificarla de grave. Esta 
asociación era denominada por Ricord eacvofidato de sífilis. 
Las diferentes coloraciones en el sin número de cicatrices 
atestiguan la antigüedad en algunas de ellas y como si esto 
no bastase, el enfermo fija á tres meses después del acciden- 
te primario la aparición de la primera vesícula. 

He aquí, pues, un individuo que padece de incontinen- 
cia nocturna de orina; incontinencia que sólo se presen- 
ta en la actualidad una vez en la no(íhe, sin hora fija é in-" 
concientemente, que durante el día se vé ol)ligado á evacuar 

en vejiga al primer aviso, v que por otro lado tiene una 

T. XXX— 16 



126 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

erupción de rupia sifilítica; sifílides que indica la gravedad 
de la infección, la rupia, no es en efecto una manifesta- 
ción benigna de la sífilis y mucho menos cuando se pre- 
senta á hora tan temprana. 

¿Cuál es la causa de la incontinencia en nuestro enfermo? 

Procedimos á su examen detenido, y comenzamos por el 
aparato génito urinario. Nada de particular en el glande; el 
examen metódico de la uretra nos hizo desechar toda idea 
de incontinencia por estrechez; la uretra de nuestro enfermo 
era normal, además la incontinencia en los individuos que 
padecen de estrechez, es primitivamente diurna y la incon- 
tinencia es por rebosamiento. Por rebosamiento también, 
pero durante la noche, se presenta la incontinencia en los 
prostáticos; más la edad del individuo nos hace rechazar 
pronto dicha causa. 

Continuamos nuestro examen, y al llegar á la vejiga, la 
encontramos normal, su distención corresponde al grado de 
distención fisiolómca: el enfermo orina sin dolor, las miccio- 
nes no son frecuentes, y las orinas son norniales tanto en su 
calidad como en su cantidad, no hay ni albúmina ni azúcar; 
no encontramos, pues, el trípode que caracteriza la cistitis y 
examinando por el exterior el pubis no vemos indicio alguno 
de operación interior ni post operatoria (como en los casos 
de talla), á una cistitis, no podemos atribuir la incontinen- 
cia que sufre nuestro enfermo. 

No habiendo expulsado anteriormente cálculo alguno 
que hubiera podido forzar el esfínter, eliminamos en segui- 
da esa hipótesis; además la incontinencia por distención del 
esfínter ni dura tanto tiempo ni se presenta en la forma que 
aqueja el individuo aludido. 

La tuberculosis urinaria en una época tardía puede pro- 
vocar, es verdad, una incontinencia de orina por destrucción 
del cuello de la vejiga, pero la ulceración que produce tal 
destrucción es tardía; y ya por los antecedentes ya por las 
lesiones concomitante^*. el examen más ligero l:i poudrín de 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATUKALíIS. 127 

relieve, y si alguna duda se hubiera presentado, el análisis 
bacteriológico la hubiera disipado en seguida. 

Y para terminar con las lesiones del aparato génito uri- 
nario que pueden provocar una incontinencia, examiné al 
enfermo con el exploiador del Pro!'. Guyon y nada encontré 
en la vejiga; sabido es que un cálculo puede, enclavándose 
en el cuello, determinar una incontinencia de orina, pero 
ésta es continua, los antecedentes de cólicos nefríticos ante- 
riores ayudan al diagnóstico, (|ue se confirma examen al por 
la sonda metálica. 

Existe una forma de incontinencia nocturna de orina 
descrita de una manera magistral por el profesor Trousseau. 
En la primera variedad, la incontinencia es debida á la ex- 
citación de las libras musculares de la veiiofa: en la secunda 

JO o 

forma, á la falta de contractiHdad del esfínter vexical; en 
ambas formas no existe lesión alguna del aparato génito-uri- 
nario, pero la afección es del dominio de la niñez y la ado- 
lecencia, \' solo el profesor Guyon cita un caso en un indi- 
viduo de 28 ai^os: caso que no tiene valor alguno, pues en 
una nota adicional, mi respetable maestro, dice: "creo más 
bien se trataba ele un individuo que simulaba una inconti- 
nencia." Así, desde luego, separemos por su edad á nuestro 
enfermo de esa f )rmade incontinencia; v va que del gran clí- 
nico del H(3tel Dieu hablo, recordaré sus frases respecto al caso 
que nos ocupa: "todo individuo que sin lesión vésico-uretral 
se orina de noche en la cama, sin sentirlo, es un epiléptico." 
Yo no me atrevo á juzgar la frase del gi'an maestro, sólo 
diré que los trabajos ulteriores del proi'esor iM. Eournier, no 
están de acuerdo con el modo de ])ensar de M. Trousseau, y 
hoy por hoy, admitimos que la incontinencia nocturna en 
los epilépticos se presenta á intervalos más ó menos largos, 
el individuo no se despierta en plena salud, al despertar 
aqueja pesadez en la cabeza, se encuentra abatido y hay 
vestigios de mordida^ en su lengua; en suma, la incontinen- 
cia ha tenido lugar durante su ataque, ó lo que es más fre- 



128 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

cuente al final de éste como fenómeno crítico. Nada en 
nuestro enfermo hace sospechar que sea un epiléptico, y sin 
embargo, padece de una incontinencia nocturna de orina é 
inconciente. 

Xo presentando signo alguno y sin insistir, excluí la idea 
de paludismo y fiebres graves. 

Asimismo, y con la simple inspección, separé la incon- 
tinencia que puede presentarse en los hemiplégicos y en los 
paraplégicos; en ambos casos, la incontinencia es por rebo- 
samiento, y nuestro enfermo no tiene ni lo uno ni lo otro. 

¿El histerismo puede provocar un caso de incontinencia 
análoíio al nuestro? Evidentemente, ])ero nuestro enfermo 
no tenía ni anestesia faríníiea ni ocular, su camoo visual no 
estaba disminuido, reconocía los colores perfectamente; en 
fin, su carácter es siempre el mismo: no se trataba de un 
histérico. 

Me quedaba un último punto, por examinar. ¿Sería el 
enfermo que tenía delante de mí un tabético? La inconti- 
nencia que presentaba el enfermo, ¿sería un síntoma que 
como los dolores fulgurantes corresponden al período pre- 
atáxico de la enfermedad de Duchenne de Boulogne? 

Guiado por esa hipótesis, me propuse examinar mi en- 
fermo: en ese sentido, comencé por hacerlo poner de pié, 
los talones reunidos y le ordené que cerrase los ojos: apenas 
hubo hecho esto último pierde el equilibrio, y al abrir los 
ojos se encuentra en mis brazos: el signo Romberg se pre- 
sentaba en nuestro enfermo claramente, sin dejar lugar á 
duda y con una rapidez tal que la pérdida del equilibrio 
correspondía exactamente á la oclusión de los párpados. 

Examiné en seguida el reflejo rotuliano y lo encontré 
muy exagerado. Esta exageración del signo de Westphal 
ha sido señalada por el profesor A. Eournier en los casos de 
ataxia prematura. 

Hice caminar al enfermo, y á mi voz de alto se detuvo; 
pero vaciló, y la vacilación era mayor al ordenarle, estando 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 129 



sentado, que se pusiese en marcha. Una vez de pié un pe- 
ríodo de indecisión precedía á la marcha. Imposible le era 
sostenerse en equilibrio sobre su pié, y al pretender hacerlo 
con los ojos cerrados, no pudo levantar el pié del suelo. 

En ninguna de estas pruebas vimos la coordinación que 
presiden los movimientos en los individuos sanos. La mar- 
cha hacia atrás no puede ejecutarla, y ni intentarlo se caía 
de espalda. 

Proseguimos nuestro examen: en un cuarto á oscuras 
buscamos el signo de Argyll Robertson. Las pupilas estaban 
desigualmente contraidas, pero reaccionaban bien á la luz y 
á los objetos, según que éstos estuviesen más ó menos cerca. 
Nada de particular en el fondo del ojo. Sólo me queda por 
señalar la existencia de algunas placas de anestesia en los 
muslos y piernas. 

Resumamos, pues: individuo sifílico, con una sífilis gra- 
ve, presentando antes de estar curado el accidente primario, 
las manifestaciones secundarias de la piel y de las mucosas; 
á los tres meses una rupia, á los diez y ocho meses del chan- 
cro, incontinencia de orina; y en la actualidad, incontinencia 
nocturna de orina, imposibilidad de retenerla durante el día 
cuando tiene la menor ganas de orinar y signos evidentes 
del período pre-atáxico de la ataxia locomotriz. 

En estas condiciones yo no dudé en diagnosticar un fal- 
so urinario y colocar la incontinencia de ese enfermo entre 
uno de tantos fenómenos que suelen abrir la escena en la 
enfermedad de Duchenne de Boulogne. 

El origen sifílico de la ataxia no dejaba lugar á dudas» 
mi diagnóstico debía confirmarse por el resultado del trata- 
miento; él debía decidir si estaba ó no en lo cierto. 

Una medicación adecuada de ioduro de potasio á altas 
dosis y fricciones mercuriales en la columna vertebral y axi- 
las, todo esto de quince días á la fecha, han dado plena ra- 
tificación á mi diagnóstico. El enfermo puede mantenerse 
hoy sobre un pié 3^ caminar hacia atrás. Los otros síntomas 



130 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

han disminuido en intensidad; puede permanecer un minu- 
to con los pies juntos y los ojos cerrados; y, por último, ha- 
ce ocho días que nuestro enfermo no se orina en la cama. 

El diagnóstico preciso y precoz ha sido de gran utilidad 
para nuestro enfermo; el pronóstico es menos soni!)río, y es 
probable que cure y cure bien, gracias á la prontitud y á 
la perseverancia en el tratamiento instituido. 



-♦-•-♦- 



MEDICINA LEGAL. 



Informe sobre el estado mental de D. A. M. y P. 

Por el Dr. G Benasach 

SESIÓN PUBLICA DKL 11 I)K JUNIO DE 180']. 

Sr. Presidente: 

Sres. Académicos. 
La Sección primera de la Sala de lo Criminal con fecha 
3 de Febrero de 1893, y como consecuencia del auto de 
Enero 18 de 1893, remite al Sr. Presidente de la Real Acade- 
mia de Ciencias Míklicas de la Habana certificado de varios 

lugares de la causa seguida contra I). A . . . . M .... y P 

por asesinato y lesiones, con el fin de que se sirva ilustrar á 
la Sala: l'^ Si dado los antecedentes del caso, cabe afir- 
mar que D. A M. . . está completamente curado de 

la enfermedad que declararon los facultativos en su informe 
de cinco de Julio de 1890, á pesar de hallarse predispuesto 
como lo expresan los mismos facultativos en su último reco- 
nocimiento, á nuevas perturbaciones cerebrales, si influyen 
nuevamente en él los hábitos Jilcohólicos que ocasionaron su 
primera perturbación mental; y "2^ Si dado el estado 
actual del enfermo debe cesar ya la vigilancia que sobre él 
se ejerce en el Asilo de Enajenados, ó en otros términos, si 
existe ó nó peligro de dejar en libertad á un individuo que 



132 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



como M . . . . , ha sufrido por el alcoholismo alteraciones ce- 
rebrales de tal naturaleza que le impulsaron á dar la muerte 
á una persona y herir gravemente á otra. 

Como se vé, Sres. Académicos, por las preguntas que di- 
rije la Sala á esta Real Academia, se exige de nosotros una 
contestación tan concreta, como que en ella va envuelta la 
garantía de seguridad, que debe esperar la sociedad y que 
se deriva en este caso, de la claridad y precisión del juicio 
pericial. 

Es evidente que un individuo sano no debe de permane- 
cer entre otros individuos enfermos; esto no es justo; y sí 
atentatorio á la libertad individual. Pero también es verdad, 
que sería en extremo doloroso que se colocara en medio de 
la sociedad á un individuo peligroso y que dado com o sano, 
por un juicio pericial sin sólidos fundamentos emitido, co- 
metiera nuevos crímenes, de los cuales después de todo sería 
completamente irresponsable. 

En el certificado remitido existen datos suministrados 
por individuos ajenos á la ciencia, así como también juicios 
periciales. Veamos la luz que puede producir su estudio. 

Entre los testigos que conocían al procesado, unos dicen 
que abusaba de las bebidas alcohólicas; otros, y esto es muy 
importante, nos referimos á los dependientes del café, en 
donde se cometió el crimen, manifiestan que D. A. . M. . . 
se levantaba de noche, y con un revolver que le había pro- 
porcionado el dueño á instancias suya, por motivo de verse 
perseguido por las noches; apuntaba en todas direcciones, 
sin que en realidad hubiese quien le persiguiera, ni cosa 
que llamara la atención; y que por ese motivo le suplicaron 
al dueño del café, al día siguiente, que le recojiese dicha 
arma. Estos antecedentes, Sres. Académicos, prueban cla- 
ramente que el citado M. . sufría el delirio de persecución. 

El Dr. R . . L . . lo reconoció en la noche del día en que 
se cometió el crimen, esto es, en ;^) de Marzo de 1890, y por 
disposición del Sr. Juez de Instrucción del sumario, para 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES. l-So 



que determinara si presentaba síntomas de embriaguez al- 
cohólica ó de enajenación mental certificando dicho faculta- 
tivo que el expresado M. . . , presentaba signos de alteración 
mental é indicios de alucinaciones que no eran efecto de 
embriaguez. 

Los médicos municipales forenses Dres. 13. F. R. v D. F. 
C. encargados de la sala de observación de presuntos enaje- 
nados, informan con fecha 5 de Julio de 1890 ó sean á los 
cieto diez y seis días de estar observando á D. A... M... ha- 
ber diagnosticado: alcoholismo crónico, alteraciones de las 
esferas sensoriales intelectuales, con delirio de persecusión, 
alteraciones en la esfera física, delirio hiper-agudo en los 
primeros días de Marzo con homicidio y tentativa de suici- 
dio y en el día de hoy curado de su afección dejándole pe- 
reza intelectual, manifestándose por lentitud en el lenguaje, 
alguna incoherencia en las ideas, emotividad perturbada y 
terreno abonado á las escenas pasadas si los hábitos alcohó- 
licos volvieran á establecerse en él. 

En 8 de Julio de 1890, ratifican ante el Sr. Juez su an- 
terior informe los citados médicos municipales forenses con- 
testando á las preguntas siguientes :-Preguntado: si D. A. M. 
al ejecutar los hechos que han dado origen á la formación 
de esta causa se hallaba bajo las alteraciones de las esferas 
sensoriales é intelectuales á que se refieren en el presente 
informe. Dijeron que sí. — Preguntado: si las alteraciones de 
las esferas sensoriales é intelectuales sufridas por D. A.. M.. 
son dependientes del estado de alcoholismo crónico en que 
le han encontrado. Dijeron que sí. 

A pesar de este informe, la Sala en la sentencia dictada 

en 24 de Enero de 1891, en la cual absuelve al citado M. . 

por hallarse exento de responsabilidad criminal, ordena su 

reclusión en el Asilo General de Enajenados, de cuvo esta- 

bleciniiento no podrá salir sin previa autorización de ese 

Tribunal. 

Con fecha 24 de Agosto de 1892, la Dirección del Asilo 

T. XXX— 17 



134 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

General de Enajenados comunica al Sr. Juez de Instrucción 
del Distrito de la Audiencia, que el médico segundo de este 
Establecimiento encargado de la observación v asistencia del 
asilado D. A . . M . y P. ., le dice lo siguiente: "Habiendo 
recobrado la salud mental de que se hallaba privado el asi- 
lado en esta Primera Sección del Departamento de Varones 
D. A . . M . . y P. . , no es justificable su pernianencia en un 
lugar donde sólo tienen derecho á permanecer los enfermos, 
y con el fin de que sea dado de baja, tengo el honor de po- 
nerlo en conocimiento de V. S. --Lo que traslado á V. S. pa- 
ra su conocimiento y á fin de que se sirva manifestar á esta 
Dirección, á la mayor brevedad posible, si el referido M... y 
P. . puede expedírsele su salida libremente, ó en caso con- 
trario dar las órdenes oportunas para que por quien corres- 
ponda sea conducido al lugar oportuno." 

El Sr. Fiscal en dictamen de 14 de Septiembre de 1892, 
que según manifiesta el facultativo encargado de la observa- 
ción y asistencia de D. A . . ^I . . en el Hospital General de 
Enajenados, éste ha recobrado la razón, "mas para que que- 
de plenamente justificado este extremo y que en su conse- 
cuencia pueda la Sala concederle la libertad á dicho recluso, 
el Fiscal "estiuia conveniente se le reconozca por los facul- 
tativos D. F . . R . . y D. F . C . . , para que informen si 
D. A . . M . . . . se encuentra completamente curado de la 
locura, y que por tanto no ofrece peligro alguno su libertad 
por las causas que determinaron su reclusión." 

En otro dictamen del Sr. Fiscal, dice que no obstante lo 
alegado por la representación de M . . , de que no se acce- 
da á la petición de este Ministerio, en dictánjen de 14 de 
Septiembre de 1892, y fundándose el Sr. Fiscal en que no 
basta el dicho del médico segundo de encargados de la asis- 
tencia de M , por competente }' autorizada que se con- 
sidere, Y si por vía de i)recaución, se dispuso la reclusión 
de M .... , imprevisión sería soltarle sin cerciorarse comple- 
tamente de su perfecto estado de salud; si curado aparente- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y >ATUKALES 135 



Diente un nuevo acceso de furor despertase sus instintos san- 
guinarios y le arrastrase á atentar contra sus semejantes, 
proveyendo la Sala coníbrtne á lo solicitado por la represen- 
tación fiscal, y en su consecuencia los Dres. D. F . . . . R. . 
y D. F .' . . . C . . . pasaron la Casa General de Enajenados 
el día l'de Diciembre de 1892, y con esta misma fecha de- 
clararon ante Su Sria. lo siguiente: que "al propósito de 
emitir informe respecto de si estimaban completamente cu- 
lado al expresado sujeto D. A . . . . M . . y P ■ - de la afec- 
ci(Mi que llevó á aquel establecimiento, y por tanto si "no 
ofrece peligro alguno su libertad por las causas que deter- 
minaron su reclusión." "Y del reconocimiento practicodo y 
examen detallado de la hoja clínica llevada en dicho Esta- 
blecimiento por el profesor encargado de la asistencia, así 
como las conferencias celebradas con dicho [)rofesoi-, más la 
observación que en las salas tuvieron á su cargo y la clase 
de enajenación mental que padeció, así como las causas que 
inriuyeron en ella y no olvidando que del examen físico de 
M. . así como del examen psíquico de él, y que resulta un 
individuo fisiológico algo degenerado se puede concluir que 
dicho M . . . . se encuentra completamente curado y sin pe- 
ligro al dársele la libertad; ahora bien, es nuestro deber ha- 
cer presente esto sin creer que forzosamente traiga consigo 
nuevas perturbaciones en él, pero influyendo nuevamente 
los hábitos alcoholistas que influyeron en su perturbación 
primera y que parecen hoy corregidos por completo, en un 
terreno abonado cerebralmente pudieran en igualdad de cir- 
cunstancias, en iguales condiciones sociales y en aquel mis- 
mo lugar traer nuevos desequilibrios intelectuales, al igual 
de todo individuo que enfermo una vez de un órgano puede 
con más facilidad afectarse nuevamente de él; pero esto no 
puede ni proveerse ni temerse, sobre todo teniendo en cuen- 
ta que los propósitos de M . . , . son los de abandonar el país, 
por lo tanto pueden concluir los que suscriben que el anti- 
guo M . . . . alcoholista por ocasión de tipo cerebral, de acto 



136 ANALES DE LA EEAL ACADEMIA 

criminal realizado impulsivamente ó por delirio de persecu- 
ción puede considerarse curado completamente en el día de 
la fecha." 

Sres. Académicos, la Sección primera de la Sala de lo 
Criminal, no ha quedado satisfecha á pesar de todo lo dicho 
en los informes de que nos hemos ocupado, y tan es así que 
en auto de Enero 18 de 1893, y en su primer Considerando 
dice "que el informe facultativo (se refiere al que dieron los 
inédicos municipales forenses en 1^ de Diciembre de 1892) 
que queda expuesto no descifra enteramente las dudas que 
abriga la Sala sobre el verdadero estado de salud del recluí- 
do, puesto que la predisposición á reproducirse un mal pa- 
rece indicar que éste persiste, y sólo ha cesado en sus mani- 
festaciones; incertidumbre que compele á la Sala á recoger 
informes más amplios antes de resolver un punto de tanta 
trascendencia, cual es el de la libertad ó .retención del re- 
cluido." A renglón seguido dispone la Sala la remisión á es- 
ta Academia de la certificación de los distintos documentos 
que hemos estudiado, terminando el citado Considerando 
con los extremos que constituyen hi consulta. 

En vista de los antecedentes recqjidos é informes peri- 
ciales emitidos, la Comisión de Medicina Legal por medio de 
su ponente, tiene el honor de someter á la consideración de 
esta Real Academia las consideraciones de que D. A . . . . 

M y P es un alcoholista de hábitos antiguos 

é inveterados, y que los trastornos cerebrales consignados 
en los informes suministrados por los médicos municipales 
forenses, ya durante la permanencia del enfermo en la sala 
de observación de presuntos enajenados, así como también 
cuando practicaron su últinK) reconocimiento en la Casa Ge- 
neral de Enajenados, no indican sólo una alteración funcio- 
nal y pasajera que pudo curarse en el espacio de tiempo de 
ciento diez y seis días, como lo aseguran en su informe de 5 
de Julio de 1890; pues los mismos peritos dicen en el citado 
informe que en dicha fecha se encontraba curado de su afee- 



DE CIENCIAS MÉDÍCAS FÍSICAS, Y NATURALf:S 137 

cióii dejándole pereza inteledvxd, riianifestándose por la lenti- 
tud en el lenguaje alguna incoherencia en las ideas ^ emotividad, 
perturbada y terreno abonado á las escenas pasadas si los há- 
bitos alcohólicos volvieran á establecerse en él. Conclusiones 
que iimplian en su informe resultado del reconocimiento 
practicado en la persona de D . . A . . M . . en la Casa (Gene- 
ral de Enajenados en 1? de Diciembre de 1892, y después 
de repetir lo dicho anteriormente, agregan que no pueden 
preveerse ni temerse nuevos desequilibrios intelectuales so- 
bre todo teniendo en cuenta que los propósitos de dicho M.. 
son los de abandonar el país; y no repetimos la última con- 
clusión por estar copiada ya en el cuerpo de este informe, 
pues con lo dicho esperamos que nos bastará para poder 
contestar categóricamente sobre los puntos que hemos sido 
consultados. 

Ante estas condicionales ¿puede asegurarse que el indivi- 
duo en cuestión está completamente curado de su padeci- 
nriento mental? ¿La opinión emitida y no explicada del 
médico de la Casa (reneral de Enajenados es suficiente aa- 
rantía para poner en libertad á un individuo que pudiera 
ser peligroso á sus semejantes? ¿Serán suficientes las conclu- 
siones deducidas por los médicos municipales forenses en 
sus respectivos informes para aceptar como curado á un in- 
dividuo cuya historia clínica partiendo de sus antecedentes, 
haciendo escala en el episodio funesto del día de 3 Marzo 
de 1890 y recluido en los dos establecimientos de observa- 
ción ya mencinados durante largo tiempo, lo encontramos 
después que presenta los síntomas de lyereza intelectual en el 
lenguaje é incoherencia en las ideas? ¿Decir que se encuentra 
curado un individuo que es alcoholista crónico, que padecía 
alucinaciones, delirio de persecusión, que comete un homi- 
cidio, y que á i)esar de resultar un individuo algo degenera- 
do, se halla completamente curado y sin peligro al dársele 
la libertad? 

El ponente de la Comisión de Medicina Legal, ni en el 



138 ANALES DK LA KEAL ACADEMIA 

presente caso, ni en ninsuno senieiante se atrevería á tanto, 
puesto que por los síntomas (jue se lian observado en M . . . 
y los trastornos que se han su('edido en sus facultades men- 
tales, consignados en les informes de los peritos, dicho indi- 
viduo es nn loco peligroso, y si es verdad que durante su 
permanencia en his sahis de observación no se ha dado d 
conocer su padecimiento por actos impulsivos, tampoco se 
ha presentado el motivo que hubiera despertado el delirio. 

Con tales antecedentes, la Comisión de Medicina Legal 
propone á esta Real Academia se conteste á la Sección Pri- 
mera de la Sala de lo Criminal del modo siguiente: 

1? Dados los antecedentes y sintonías observados en 
M . . . . y consideradas las condiciones en que se han produ- 
cido los actos de agresión, no se está todavía autorizado pa- 
ra alimar que dichc^ sujeto se encuentra curado. 

2" La ciencia aconst^ja que cuando no se ha prol)ado en 
^o absoluto la curación de un padecimiento mental que ha 
producido actos impulsivos, deben de ponerse todos los me- 
dios para garantizar !a sociedad de nuevos peligros. 



Infoniie en causa por lioiiiicidio de I>. E. R. 

Por el Dr. G Casuso 

( F I N A I. I Z A . ) [ 1 J 

Hay que tener en cuenta otro dato que considero de 
gran importancia y es la marca que se observa en una de 
los parales de jiquí, al j)ié del cual hay granden regueros de 
sangre; marra como de dos centímetros de extensión, situa- 
da á dos varas v media del suelo v que scíjún los íacultati- 



[IJ Véase pág. í^íV tomo XXX. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 139 

tivos parece hecha con un cuerpo duro como el hierro, y 
según el Sr. Juez parecida á hi que produciría un arma de 
fuego y quien nos asegura, que esa marca no fué producida 
por la bala del Remington y las heridas incisas, por el ma- 
chete que se encontró manchado. 

Sin dejarnos arrastrar por el campo de las hipótesis y 
tratando de acercarnos á la lealidad, ¿no es más lógico su- 
poner que las heridas incisas fueron hecha por distintos in^^- 
trumentos que el que produjo la destrucción del cráneo y 
la sustancia cerebral? 

Sus Srias. saben perfectamente que. si bien es cierto que 
un cuerpo contundente puede producir heridas francas de 
bordes cortantes, como las que se practican con instrumen- 
tos de esta clase, también es verdad, que en ese caso el ins- 
trumento contundente ejerce su acción por su parte más 
convexa, más saliente, contra la parte más convexa también 
de la superficie ósea, necesitando para obtener este resulta- 
do, que las partes blandas que cubran el tejido óseo, no .sean 
muy espesas, condición que no podía existii' en la herida 
del lado izquierdo, que extendiéndose, según los peritos, 
(Jesde cinco centímetros por delante de la oreja y en región 
ya de la cara, hasta la uniíui del occipital con el parietal, 
tenía que pasar por fuerza por encima del músculo tempo- 
ral y no es posible que un ruerpo contundente seccione lu 
piel que cubre dicho músculo, conservando los caracteres 
de las heridas incisas; }' aun admitiendo que el cuerpo con- 
tundente fuera capaz de producir las heridas incisas ¿cómo 
puede al mismo tiempo producir pérdidas de sustancia tan 
enormes? Si obró como instrumento cortante, no pudo ejer- 
cer la acción de cuerpo contundente y si lo hizo á la mane- 
ra de los cuerpos contundentes, no pudo obrar como cuerpo 
cortante. 

Por todas las razones antedichas, la Comisión siente ha- 
llarse en desacuerdo con el parecer de los peritos M y G., lo 
cual no obsta para que reconozca, que dichos peritos al in- 



140 ANALES DE LA REAL ACADEMLV 



terpretar los hechos conforme á su criterio, que considera- 
mos erróneo, han permanecido dentro del terreno de la me- 
dicina legal, pues no basta ú veces señalar las lesiones que 
se encuentran, es necesario exponerlas en sus menores de- 
talles, tratar de reducir por la situación, dirección, forma, 
profundidad, etc. de las mismas, el instrumento con que 
fueron hechas, la posición del lesionado y otros mil detalles 
que para otros, que no fueran peritos, pasarían desapercibi- 
dos y que pueden ser de gran utilidad á los señores Jueces 
para el esclarecimiento de la verdad. 

Respecto del segundo particular, consultado por el señor 
Juez de Remedios, diremos que la masa encefálica puede 
muy bien ser lanzada por un hombre á cuatro varas de al- 
tura; pero no dejar las huellas que en la habitación arriba 
descrita se encontraron: huellas que tampoco pudieron ser 
producidas por un arma como el hacha, y que corresponden 
más bien á las que dejaría un arma de fuego de grueso ca- 
libre. 

La Comisión, salvo el mejor parecer de la ilustre Acade- 
mia, propone las siguientes conclusiones: 

1^ La exposición de los hechos en que descansa la opi- 
nión de los facultativos M. y G. es deficiente, y en su con- 
secuencia, no se ajusta exactan)ente á los preceptos de la 
ciencia, 

2^ Aunque deficiente aquella exposición, permite for- 
mular un inicio científico del caso sometido á su examen v 
apreciación. 

3^ La interpretación de los hechos observados, pugnan, 
bajo el punto de vista científico, con la lógica; pero, demues- 
tra la sinceridad del proceder de los peritos. 

4^ Los peritos al explicar los hechos, según su criterio, 
no se han extralirnitado; cumpliendo todo el deber de su 
cargo y procediendo conforme á su conciencia y saber. 

5^ La masa encefálica puede ser lanzada por un hombre 
á cuatro varas de altura, pero no es posible que se produz- 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 141 



■con de ese modo todas las huellas que existían en la habita- 
ción de referencia. 

6^ Un hachazo no es capaz de producir dichas huellas y 
si el traumatismo originado por el disparo de un arma de 
fueso de í¿;rueso calibre, como el Remino;ton i'i otra análoQ;a. 

7'^ Es cierto que las espermatorreas excesivas producen 
con frecuencia trastornos mentales y arrebatos en el indi- 
viduo que las padece, predisponiéndolo al suicidio. 



Informe sobre las eoiisecueiieias de las heridas del moreno 

J. de la R. ('. 

Por el Dr. Gabriel M. G. 
SESIÓN ORDINARIA DEL 22 DE JULIO DE 1888. 

Señor. Presidente: 

Sres. Académicos. 

Con fecha 11 de Junio próximo pasado recibió el Presi- 
dente de esta Corporación un oficio del Gobierno General, 
que á letra dice: 

"Excmo. Sr. — El Sr. Juez de 1^ Instancia del Monserra- 
te, en oficio del 4 del corriente, dice al Excmo. Sr. Gober- 
nador General lo que sigue: — Excmo. Sr. — A consecuencia 
de un exhorto expedido por el Juzgado de Alfonso XII, en 
causa contra el pardo J . . . . 1. . . . D . . . . por lesiones, he 
dispuesto dirigir á V. E. el presente, por si á bien lo tiene, se 
sirva disponer se remita el adjunto testimonio á la Real Aca- 
demia de Ciencias Médicas, para que en su vista informe á 
este Juzgado á la mayor brevedad posible, si la pleuresía 
con derrame que sobrevino al moreno J. . de la R. . C... ., 

después de cicatrizada la herida que recibió, es un acciden- 

T. XXX— .18 



142 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



te ocasionado por la misma, ó podido ocurrir por causa ó 
por culpa del lesionado; rogándole se sirva disponer el acu- 
se del recibo. 

"Lo que de orden de S. E. tengo el honor de trasladará 
V. E. con inclusión del testimonio de referencia, á fin de 
que ese ilustrado Cuerpo con devolución al mismo, se digne 
lo que tenga por conveniente respecto al punto consultado." 
— "Dios guarde á V. E. muchos años. — Habana y Junio 9 
de 1888." 

Y en efecto, la Comisión ha recibido en debida forma 
dicho testimonio que consta de once fojas úiiles }' en las que 
se hallan: 

1? El reconocimiento de fs. 3. 

2? Del reconocimiento de fs. 7 vta. 

3^ Del parte de fs. 23. 

4^ Del parte de fs. 27. 

5? Del auto de fs. 28. 

6° Ratificación del Dr. F . . . . M . . F 

7° Declaración de los Dres. D. P. . . C . . . . y D. J. ... 
J. M . . . . 

8"? Del parte de fs. 43. 
9*? Del parte de fs. 53. 
10*? Del parte de fs. 58. 
11" Del oficio de fs. 74. 
12" Autopsia. 
13" Carta orden de fs. 68. 
14" Declaración facultativa de fs. 98. 
15" Declaración facultativa que no dice a qué fojas. 
Pues bien, señores Académicos, de la lectura detenida 
que la Comisión de Medicina Legal ha verificado del testi- 
monio que obra en su poder, se desprenden los hechos que 
á continuación vamos á relatar: 

Que de los reconocimientos de fs. 3 y 7 vta., consta que 
en el ingenio "San Miguel" en Bolondrón, á los 24 días del 
mes de Febrero de 1888, ante el Sr. Juez ^Imiicipal y el 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 14S 



Secretario compareció, previo aviso, el Dr. D. F . . . . M ... 

F , médico municipal del término, y declara haber 

reconocido y curado en aquel día al moreno J. . . C. . . , que 
presentaba una herida practicada con instrumento cortante 
y punzante, en el tercio inferior de la región toráxica dere- 
cha, como de una y media pulgadas de longitud y n)edia de 
ancho, y siendo de pronóstico reservado. 

Consta asimismo del parte de fs. 23, que el dia 27, es 
decir, tres días después, se halla'^a la herida en estado de 
supuración. Como también consta del parte de fs. 27 que el 
día 1° de Marzo, la herida del moreno J. . . C. . se hallaba 
conipletan)ente cicatrizada, es decir, seis días después de in- 
ferida la lesión. 

Consignado está que en 5 de Marzo por el auto de fs. 28 
y en viitud de la sanidad del moreno J . . C . . . , se ordena 
sea reconocido el citado, por dos facultativos i)ara que dije- 
ran si se encontraba completamente sano; cuántos días había 
necesitado para ello; cuántos había estado impedido de tra- 
bajar, necesitando de asistencia médica, como también si le 
había quedado algún defecto físico ó lesión orgánica. El pro- 
fesor D. F M. . . F se afirma v ratifica en su 

declaración del 8 de Marzo, no quedándole la menor duda 
de que el individuo no tardó en curarse sino seis días, y los 
mismos que necesitó de asistencia y sin que le quedara im- 
pedimento físico, ni lesión orgánica alguna. Y lo mismo de- 
claran en la misma fecha, los facultativos I). P. . . . C — y 

D. J. . J. M . . . ., que lo reconocieron judicialmente, dán- 
dole por curado de la herida y no quedándole inipedimento 
alguno físico ni tampoco lesión orgánica. 

Todas estas favorables circunstancias, duraron, señores 
Académicos, hasta el 15 de Marzo, en cuya fecha el Dr. don 

F. . . . P produce el parte de í'^. 43, consignando 

que en ese día había reconocido en la morada del moreno 

E . . . . P . . . , calle de S. Joaquín en la Villa de Guanajay 
á un moieno que dijo llamarse J. . de la R. . C ., el cual 



144 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

presentaba una pleuresía con derrame, y encontriínclose en 
estado .grave. Agrega que el expresado sujeto le suministró 
los antecedentes de haber sufrido hacía próximamente un 
mes de una herida, que á juzgar por estos antecedentes di- 
cho facultativo, hi consideraba penetrante de pecho, 3^ cuya 
cicatriz estaba situada en la parte anterior derecha y tercio 
medio del tórax, y deljiendo por tanto interesar la pleura y 
tal vez el pulmón, y siendo en este caso, la enfermedad que 
hoy le tiene en grave estado un accidente ocasionado por la 
misma. 

El 10 de Marzo, según consta del parte facultativo fs. 53, 
J . . . C . . . . continuaba en el mismo estado, y del parte de 
fs, 58. el 27 del mismo mes, mejoraba el estado de J. . C. . 
pues el derrame estaba en vías de resolución. 

Tal era el estado de las cosas en aquella fecha, cuando 
el 18 de Abril participa el Dr. P. . . ., según consta del ofi- 
cio fs. 74, que el moreno J. . de la 11. . . .había fallecido á 
las tres de la tarde de aquel día por haberse propagado la 
inflamación pleurética al parénquima pulmonar. 

El 21 de Abril á las nueve y media de la mañana se 
practica el reconocimiento y autopsia, es decir, á las G4 ho- 
ras después del fallecimiento, y los profesores P y 

G. . . . que la practicaron, encuentran que el cadáver se ha- 
llaba colocado en el depósito del cementerio de la Villa, 
sobre una mesa y en posición decúbito dorsal. Las ropas con 
que estaba vestido consistían eri una camisa de género blan- 
co y un pantalón de paño negro, medias de algodón y zapa- 
tos de becerro y un pañuelo atado á la cabeza. Todos estos 
vestidos estaban manchados por líquidos en estado de pu- 
trefacción que de las distintas cavidades del cuerpo habían 
salido al exterior. 

Desnudado de las ropas, en el hábito exterior notábase 
todo su cuerpo cubierto de ílictenas y manchas rojo-violá- 
ceas y blanquecinas, mientras que en los otros lugares, la 
epidermis desprendida dejaba ver el derniis también en vía 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 145 



de descomposición. Por la cavidad de la boca y nariz salía 
en abundancia un líquido sero-purulento. E n la parte infe- 
rior de la región mamaria derecha, presentaba una cicatriz 
como de dos á tres centímetros de extensión y de fecha re- 
ciente- 

Abiertas las cavidades esplágnicas, no presentaba en la 
craneana nada que fuera digno de notarse. Los vasos sola- 
mente se encontraban algo inyectados, y en la cavidad del 
pecho que con el mayor cuidado fué abierta, presentaba el 
corazón lleno de sangre venosa. Las arterias pulmonares 
igualmente inyectadas por la sangre, y los pulmones nada- 
ban así como el corazón, en un líquido que llenaba comple- 
tamente la cavidad; cuyo líquido era purulento, tenido por 
la sangre y lleno de grumos volunjinosos y espesos. El pul- 
món derecho, se encontraba en estado de hepatización cre- 
pitante, sumamente aumentado de volumen y dando salida 
por los cortes en él efectuados, á una sangre de color rojo- 
oscuro, densa y en poca cantidad por su lóbulo inferior, y 
encontrándose en la parte anterior adherido á la parte co- 
rresi)ondiente de la pleura, membrana que presentaba una 
coloración rojo-negruzca en toda su extensión y afectando 
un aspecto espongioso. Y por el lugar que esta n)embrana 
correspondía á la cicatriz de la herida exterior, se encontra- 
ba adherida por su cara posterior á la correspondiente del 
pulmón derecho. Y entre la cara anterior de la misma v la 
pared costal, había una infiltración abundante de serosidad 
y de pus. 

En la cavidad abdominal todos los órganos se encontra- 
ban en el estado regular corres[)ondiente, sin alteración que 
sea del caso apuntar. 

Y en virtud de lo expuesto deducen: que la muerte de 
este individuo ha sido producida por una pleuresía con de- 
rrame, y neumonía propagada al pulmón derecho. Que en 
segundo lugar deben hacer constar que la expresada pleure- 
sía puede haber tenido su punto de partida por el lugar co- 



■ 146 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

rrespóndiente á la herida exterior que también interesó la 
}Dleura, dando lugar primero á la inflamación de esta mem- 
brana y al derrame ya citado, y después á la pulmonía como 
accidente secundario que contribu}'© á ocasionar la muerte 
del lesionado. 

Terminada la autop^ia, se expide la carta orden de fojas 
98 para que el Sr. Juez municipal de Bolondron examine á 

los facultativos D. F . . . . M H . . . . , D. P .... C ... . 

y D. J . . . . M . . . . , para que en vista del testimonio de au- 
topsia que se acompaña digan: si la herida que recibió el 
moreno J. . . C. . en la región toráxica derecha, por su cla- 
se y situación llegó á interesarle la pleura ó el pulmón: si la 
pleuresía con derrame que ha sobrevenido al moreno des- 
pués de cicatrizada la herida, es un accidente ocasionado 
por la uiisma, ó si esa enfermedad ha podido ocurrir por 
causa ó culpa del lesionado ó por su constitución enfermiza 
ú otra circunstancia. 

Para el I)r. D. F . . . . M F que fué el pri- 

Hicro interrogado, la herida del moreno J . . C. ., no había 
interesado la pleura ni el pulmón. Que la pleuresia con de- 
rrame que se presentó no pudo ser ocasionada por la herida, 
porque hasta el sexto día que lo dio de alta, no se habían 
presentado fenómenos generales ni locales que la hubieran 
podido hacer sospechar siquiera. Que bien ha podido ocurrir 
por causa ó culjja del lesionado, aunque no puede afirmar 
■esto por cuanto lo dejó de ver el sexto día que lo dio de al- 
ta, é ignorando, como es consiguiente, á las causas que haya 
podido exponerse voluntaria ó involuntariamente, y no cre- 
yendo tampoco que haya podido ser (-ausa su estado enfer- 
mizo ó mala constitución, porque aparentaba ser saludable 
y bien constituido. 

Interrogados á su turno los profesoi'es D. P. . . . C. . y 
D. J... rí . . . . M. . . dicen: que no habiendo interesado la 
herida que recilñó el moreno J. . . C. . . la |)leura, y que no 
habiendo ningún síntoma en el momento del reconocimien- 



DECIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 147 

to del lesionado, de estarse fraguando esa enfermedad, no 
creen que dicha pleuresía haya sido ocasionada por la heri- 
da, como tampoco, que haya sido dependiente de su consti- 
tución delicada, pues cuando lo reconocieron demostraba 
gozar de buena salud, y por lo que creen que la pleuresía 
haya sido producida por otra circunstancia completamente 
independiente de la lesión citada, y que tanto pudo haber 
sido á voluntad como involuntariamente por parte del en- 
fermo. 

Ahara bien, señores Académicos, analizando lo expuesto 
por los peritos, vemos que el 24 de Febrero del presente 
año, en el inG:enio "San Miofuel" situado en Bolondrón, reci- 
bió el moreno J. . . C... una herida situada en el tercio in- 
ferior de la región toráxica derecha, como de una y media 
pulgadas de longitud y media de ancho, practicada con ins- 
trumento cortante y punzante y siendo de pronóstico reser- 
vado para el profesor D. F . . . . M F . . . . que en ese 

día le había hecho la primera cura y reconocimiento por 
mandato judicial. 

Tres días más tarde se hallaba la herida en estado de 
supuración, y el 1° de Marzo, es decir, á los seis días de in- 
ferida se hallaba completamente cicatrizada y á tal punto, 
que tanto el facultativo de asistencia como los profesores 
C. . . . y M. . . . que judicialmente fueron llamados á com- 
probar la sanidad del herido, lo encontraron no solo curado 
de su afección sino que también no le quedaba impedimen- 
to als^uno físico ni lesión orsfánica. 

Perdido de vista el moreno J. . C. ., sin duda porque lo 
consideraban completamente carado de la herida que reci- 
biera en Bolondrón, y porque no presentaba tal vez ningún 
síntoma que llamara la atención de los facultativos que lo 
examinaron, llega el 15 de Marzo y comprueba el Dr. P. . 
en Guanajay, que en dicho herido existía una pleuresía 
con derrame; que el enfermo estaba de gravedad, y qué á 
juzgar por los antecedentes que había recibido del paciente 



148 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



sobre su herida, opinaba que debió ser penetrante, é intere- 
sando la pleura 3^ tal vez el pulmón. 

La gravedad de J. . C. . . continuaba lo mismo el 19, y 
el 27 seguía mejorando de su derrame que estaba en vías de 
resolución, cuando el 18 de Abril muere á las tres de la tar- 
de. Pero sin que consten en ninguna hoja clínica los fenó- 
menos característicos que debieron desenvolverse en su de- 
rrame pleurético y neumonía por propagación; pero ni la 
menor noticia tampoco de lo que pudo pasar en los quince 
días en que el moreno J. . C...., perdido de vista en Bolon- 
drón, en donde había recibido la herida, se trasladara á Gua- 
najay á donde vino á morir después de recorrer un estado 
ízrave. 

Documento á todas luces precioso, hubiera sido la hoja 
clínica que es de lamentar no exista. Hubiera arrojado tal 
vez mucha luz poniéndonos en la medida de juzgar con más 
acierto sobre los problemas propuestos á la Corporación por 
el Sr. Alcalde Mayor del Monserrate. Ella nos hubiera dicho 
hasta el modo de morir el moreno J. . C, y á mayor abun- 
damiento, nos hubiera dado el conjunto de síntomas que da 
la auscultación, y que no dejan la menor duda de las heri- 
das penetrantes de pecho que abren las pleuras. 

Pero dejando á un lado este silencio que se nota en el 
testimonio enviado á esta Academia, como el que se refiere 
á que no consta tampoco la menor noticia del moreno J.. . . 
C. ., desde el 1? de Marzo en que fué dado de alta en Bo- 
londrón, hasta el 15 del mismo mes en que apareció grave 
en Guanajay, y sin que se pueda determinar lo que le pasa- 
ra en ese período, en que nada se apunta si seguía algún 
tratamiento, ni de las causas á qué pudo estar expuesto por 
imprudencias; queda, sin embargo, en pié un hecho que es 
capital, y es la existencia de una pleuroneumonía que fué 
la causa inmediata de su muerte, y que comprobada en la 
diligencia de autopsia, nos parece tan evidente que aunque 
durante la vida, no se hubiesen presentado los signos sufi- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 149 



cientes para diasmosticarla, ahí están las adherencias, el es- 
tado descrito del pulmrjn, aunque los peritos lo llamen he- 
patización crepitante, queriendo expresar el segundo grado 
de la neumonía; los grumos de materia plástica y por último 
el pus que llenaba las pleuras (aunque no conozcamos su 
cantidad aproximada) no hul)ieran dejado la menor duda 
de su existencia. 

Pero como esto no sea, sin embargo, bastante para pro- 
nunciar un juicio exacto en materia de tanta importancia, 
que exige fundadas condiciones, hubiera sido de desear que 
la autopsia determinara si la herida estaba ó no cicatrizada 
interiormente; si la arteria intercostal había sido ó no heri- 
da; si el pulmón derecho cuya ílegmasia lo había invadido 
en su totalidad, como sucede en las neumonías expontáneas, 
había sido ó no interesado por el instrumento vulnerante^ 
como pudo estarlo, ya que no son raros los casos en que se 
consideran como no penetrantes, heridas que realmente lo 
son; y porque entonces, la flegmasía pulmonar, hubiera apa- 
recido más circunscrita y muy vecina de la herida que la 
hizo nacer, por lo mismo que el pulmón se desliza contra 
las paredes toráxicas y que la cavidad de la pleura no existe 
sino en estado patológico, y ya que consignado está que exis- 
tían adherencias entre la cicatriz y la pleura y entre ésta y 
el pulmón derecho. 

Nosotros que en el presente caso no podemos afirmar ni 
negar, comprendemos, no obstante, el desacuerdo de los pe- 
ritos. Los primeros considerándolo fuera de todo peligro en 
1? de Marzo, y el último considerándolo grave quince días 
más tarde y á consecuencia de la misma afección, tiene su 
explicación en los anales de la ciencia; aunque la expli- 
quemos en el presente caso, con toda reserva, la haremos en 
obsequio de la verdad científica y del apoyo que nos pueda 
prestar en la investigación del problema que quisiéramos 
resolver. 

Porque en efecto, señores Académicos, undeirame pleu- 

T. XXX— 19 



150 ANALES 13?: LA REAL ACADEMIA 

rético considerable puede existir sin grandes síntomas gene- 
rales ni locales. Su marcha puede ser tan lenta y silenciosa, 
que muchos enfermos ni sufren apenas ni dejan por eso de 
continuar en sus ocupaciones liabituales; y que hasta el mis- 
mo médico, si no ha prestado la debida atención, ni los sos- 
pecha siquiera hasta el momento en que los fenómenos ge- 
nerales y locales hacen explosión. Tal sucede á menudo en 
la práctica médica, y tal pudo suceder en el caso que se 
consulta. 

Pero, si continuamos el estudió del derrame pleuiético 
bajo el punto de vista de las consideraciones que han pre- 
cedido, se verá también fácilmente que la pleuresía aguda 
que reconozca por causa el traumatismo, está tan ligada por 
su sitio y caracteres anatómicos á la causa que la ha produ- 
cido, que difiere notablemente de las pleuresías simples 
■causadas por el frió. Y pudiera agregarse, que ya que no 
hay afección quirúrgica de las paredes toráxicas, que no 
pueda dar lugar á una pleuresía purulenta, se hace preciso 
distinguir si el derrame pleurítico proviene de las paredes 
toráxicas ó del tejido pulmonar; como también si se debe á 
un estado general de la economía como puede suceder; pero 
que en todos estos casos es la observación clínica á la que 
le toca llenar estos vacíos y destruir todas las dudas. 

Mas no paran aquí los trastornos y accidentes á que pu- 
dieran dar lugar las afecciones quirúrgicas de las paredes 
toráxicas ó del tejido pulmonar. Las heridas por instrumen- 
to punzante v hasta las que se acompañan de un mediano 
derrame de sangre, dan lugar á menudo por la movilidad de 
las paredes y defecto de paralelismo consecutivo, á un trom- 
bus que en los casos ordinarios se resuelve poco á poco, 
pero que en ciertas condiciones desfavorables puede ser el 
punto de partida de un flegmón simple ó difuso que exija 
una pronta intervención quirúrgica. Y debemos hacer cons- 
tar, por último, que son las hemorragias y los aneurismas 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y >J ATÚRALES 151 



falsos consecutivos los que generalmente hacen cambiar la 
terminación de una herida ya cicatrizada, 

Y no hemos podido menos que lijar la atención de la 
Academia sobre estas consideraciones que nos sugiere el ca- 
so que se consulta, ya que ignoramos la marcha que siguió 
el padecimiento empleado. Ya que ignoramos el orden en 
que se sucedieron los fenómenos patológicos, (|ue bien pu- 
dieron pasar desapercibidos para los primeros facultativos, 
y comprobados por el último que pudo asistir á la explosión 
de los fenómenos generales y locales. Ya que los datos que 
arroja la autopsia sean también tan escasos é inconq^letos 
que no nos permitan asegurar de una manera incontrastable, 
"si la pleuresia con derrame cpe sobrevino en el moreno 
J. de la R. C. . . ,, fué ocasionada por la misma ó por causa 
ó culpa del lesionado,'' la Coniisión de Medicina Legal, co- 
mo resultado de todo lo expuesto tiene el honor de proponer 
á la Academia las siojuientes conclusiones: 

1^ Que la pleuresia con derrame que sobrevino en el 
moreno J... de la R. C..., tanto pudo ser ocasionada por la 
herida que recibió, como por un accidente cualquiera; pues- 
to que no ha\' datos suficientes para determinar si fué una 
ú otra la causa de ella. 

2.^ Que la pleuresia con derrame, tampoco puede atri. 
buirse á causa ó culpa del lesionado. 



Informe en causa por lesiones íí 1). (x ■• V... 



Por el Dr. V. B. Valdés. 
SESIÓN ORDINARIA DEL 26 DE AGOSTO DE 1888. 

Señor Presidente: 

Sí^es. Académicos. — SeTiores: 
Con fecha 27 de Julio próximo pasado dirige el Sr. Juez 



152 ANALES BE LA REAL ACADEMIA 



de 1^ Instancia del Distrito de la Catedral, por exhorto del 
de Guanabacoa, una comunicación á esta Academia, á fin 
de que se sirva informar sobre los particulares siguientes: 

1^ Si las contusiones que sufrió D. G . . . . V . . . . nece- 
sitaron la asistencia médica. 

2° Cuánto tiempo tardaron en curar esas lesiones. 
3° Si han podido impedir los trabajos habituales del le- 
sionado, y, en la afirmativa, cuál sea el tiempo máximo. 

Los antecedentes remitidos para emitir el dictamen soli- 
citado, son: un certificado del médico municipal ]). F. . . . 

V , que practicó el reconocimiento, y datos relativos 

al ejercicio á que se dedica el expresado Y. . . ., ministrados 
por el Sr. Juez que consulta. 

Consta en el documento pericial que aquel sujeto pre- 
sentaba las lesiones siguientes: 

a — "Una tumefacción bastante notable de dirección 
transversa, como de diez centímetros de longitud por unos 
cinco centímetros de anchura y con el enrojecimiento equi- 
mótico y situada en la cara externa del brazo izquierdo, en 
la unión del tercio superior con los tercios inferiores." 

b. — "Otra tumefacción más pequeña que la anterior y 
situada en la cara posterior y tercio medio del antebrazo iz- 
nuierdo." 

Y por último: 

c — "Un equimosis con enrojecimiento é inflamación de 
la parte, situado en la cara externa de la rodilla izquierda, 
sobre la misma articulación, empezando el referido equimo- 
sis en la parte correspondiente de la articulación fém oro-ti- 
bial y terminando en el tercio externo de la rótula.*' 

Dichas lesiones, dice el citado perito, "presentan los ca- 
racteres de las producidas por cuerpo contundente, siendo 
las dos primeras de carácter leve y la tercera de carácter 
leve, salvo accidente, y curables en menos de ocho días, 
con asistencia médica." 

Los datos que para ilustrar las cuestiones formuladas co- 



~o 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATUIÍALES. 15 

mullica el Sr, Juez de Guanabacoa, son, que el sujeto lesio- 
nado es dueño de un establecimiento de panadería, que no 
confecciona personalmente el pan ni despacha en el mostra- 
dor y que sólo está sentado en la tienda. 

Tales son los elementos de cj^ue ha dispuesto la Comisión 
de i\Iedicina Legal para cumplir su encargo; y examinados 
con relación á los particulares que debe resolver, hácense 
indispensables algunas consideraciones sobre el género de 
lesiones sufridas por V. . . ., tanto para señalar el valor res- 
tringido del documento pericial, cuánto para sentar los fun- 
damentos de la contestaciíHi que, á juicio de la Comisión, 
deben darse al Sr. Juez que consulta, 

Eii las condiciones de producirse una contusión con el 
mismo cuerpo vulnerante, y movido por igual fuerza, esas 
lesiones, por simples (|ue aparezcan en los primeros mo- 
mentos, tal vez en las prinjeras horas que siguen á su pro- 
ducción, suelen presentar algo anormal en la marcha que 
siguen, algo que trastornando la evolución natural del pro- 
ceso traumático, da gravedad á una lesión sencilla en su ori- 
gen pero que dilata la curación por un tiempo indefinido. La 
diferencia de órganos interesados por el cuerpo contundente, 
las diferencias anatómicas de las regiones sobre las cuales 
percute aquel cuerpo, y, para no cansar vuestra atención, los 
grandes estados morbosos, las diátesis, dan cuenta de aque- 
llos trastornos; y estas influencias escapan muchas veces á 
la mayor sagacidad del médico — perito ó legista — en las 
primeras horas y aun en los primeros días que siguen al ins- 
tante de ocasionarse dichas lesiones; algunas de esas influen- 
cias sólo son conocidas por los antecedentes que suministra 
el paciente, y éste con harta frecuencia los ignora: de modo 
que únicamente la observación del j)roceso puede darlas á 
conocer. Así, pues, sin salir del terreno legal, la lesión per- 
fectamente calificada de simple, curable en un tiempo dado, 
breve; que en la generalidad de los casos se juzga por sí, 
sin consecuencias graves para la salud del sujeto, sin inte- 



154 ANALES ])E LA REAL ACADEMIA 



rrumpir sus habituales ocupaciones, presenta más tarde al- 
gún episodio que modifica inesperadamente el curso de la 
afección traumática. Saben W. SS. que, por ejemplo, el do- 
lor en Lis lesiones de la clase (|ue liemos tomado por tipo, 
por lo común va atenuándose á medida que transcurre tiem- 
po y que tampoco es infrecuente observar que, más ó menos 
tarde, ese dolor ú otro análogo, se despierta, aumenta pro- 
gresivamente y pone así de relieve que un filete ó un ramo 
nervioso han sido interesados por el cuerpo contundente, 
sin que el estado de los tegumentos acusara antes ni pudiera 
acusar ese daño: ó es uno de los estados generales que antes 
indicamos — el paludismo — el que se ti'aduce en una vio- 
lenta neuralgia: ó en una diátesis — la sífilis— la que se 
pone en movimiento y detei'inina un trabajo inflamatorio. 
No desconocía el perito que reconoció á V la posibili- 
dad de que esas influencias se manifestaran; no ignoraba las 
diferencias que en la curación de las lesiones imprimen la 
región anatómica; no se le ocultó, seguramente, que si por 
esas circunstancias la dirección facultativa se hace siempre 
conveniente para el restablecimiento del sujeto, esa inter- 
vención se hace necesai'ia cuando en aquel restablecimiento 
está interesada la adnjinistración de justicia, y de aquí que 
si calificó de sinqile las contusiones que recibió V.... y cu- 
rables en breve tiempo, consignó que su juicio, en cuanto 
se refería á ia contusión de la rodilla, exigía por condición 
asistencia médica. 

En corroboración délas nociones que dejamos expuestas, 
y como una aplicación de ellas al caso objeto de este infor- 
me, recordamos las siguientes ideas del l)r. E. Follin, al tra- 
tar de las contusiones de las articuhiciones: . . . "frecuente- 
mente tam])ién, dice, las contusiones articulares son desco- 
nocidas y abandonadas; en tales casos no es raro observar 
que se desenvuelven todos los fenómenos de la inflamación 
crónica y traen consigo numerosos desórdenes que son su 
consecuencia y que á veces conducen hasta el tumor blatico. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 155 



La constitución del sujeto ejerce gran inliuencia sobre la 
marcha ulterior de la enfermedad: así se ve con frecuencia 
que una contusión ligeni, del mismo modo que un esguince, 
está seguida de los más graves accidentes en individuos es- 
crofulosos ó debilitados." 

Ahora bien, teniendo en cuenta aquellos principios, que 
sucintamente hemos indicado y que están garantizados con 
la competencia de la autoridad, como sancionados por la ex- 
periencia de todos los días, sólo es dable, en la consulta que 
nos ocupa, resolver afirmativamente y sin vacilación la pri- 
mera de las tres cuestiones formuladas por el Sr. Juez, por- 
que V. . . . en la época en que fué reconocido por el médico 
municipal, debía someterse á la vigilancia y dirección facul- 
tativa, 

Pero imposible es á la Comisión resolver en ningún sen- 
tido las cuestiones sesfunda v tercera. El certificado médico, 
por la índole propia de tales documentos, carece de razona- 
miento, en él no se encuentran, tampoco pueden encontrar- 
se datos que son indispensables para una solución satisfac- 
toria, concreta }• que se ajuste como es de necesidad al caso 
consultado; contiene lo sustancial: el juicio pericial; los 
fenómenos que corresponden á la historia clínica de las con- 
tusiones, únicos que permitirían á esta Academia correspon- 
der á los deseos del Juzgado, faltan por completo y sin ellos 
todo dictamen estaría caracterizado por la vnguedad propia 
de las opiniones que se fundan en generalidades infructuo- 
sas 3"a que no perjudiciales en el terreno práctico. 

En efecto, ignoramos qué curso siguieron las contusiones 
de V..., si se presentó ó no alguno de aquellos incidentes — 
contractura muscular, dolor, inflamación, etc.; por consi- 
guiente desconoce la Comisión las condiciones en que se 
encontró el lesionado, después del reconocimiento, para juz- 
gar sobre la duración que correspondía á la afección provo- 
cada por el traumatismo; y desconoce la influencia de las 

lesiones en la nptitud de V. . . . para dedicarse á sus ocupa- 
ciones habituales. 



156 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



Fundada en esas consideraciones, la (^omisión de Medi- 
cina Legal tiene el honor de proponer á esta Academia que 
se sirva contestar al Sr. Juez de primera Instancia del Dis- 
trito de Guanabaooa con las siguientes conclusiones: 

P Consideradas las contusiones de que adolecía D. G.... 
V..., y S...., necesitaron de asistencia médica. 

2^ La falta de una hoja clínica imposibilita resolver 
cuánto tiempo tardaron en curar esas lesiones y si han im- 
pedido ó no al lesionado dedicarse á su ocupación habitual; 
imposibilidad que existe, á pesar de conocerse la forma en 
que aquel ejercía su industria. 

Esta Academia con mejor criterio resolverá lo que esti- 
me más conforme á la ciencia. 



Real Acadeniia de Ciencias Médicas Físicas y Naturales. 



CONVOCATORIA. 

Ln virtud de hallarse vacante en esta R-eal Academia 
una plaza de socio numerario correspondiente á la Sección 
de Ciencias Físicas y Naturales, y cumpliendo lo acordado 
por la Corporación en su sesión de gobierno verificada el 
día de ayer, se pone en conocimiento de los individuos de 
notorios estudios en aquellas, que la vacante anunciada será 
provista por elección en personas domiciliadas en esta ciu- 
dad, admitiéndose á este fin por la Junta de Gobierno, du- 
rante los quince días siguientes del anuncio oficial de la 
Gaceta las propuestas que para Académico se presenten 
por los miembros de la Corporación ó las solicitudes docu- 
mentadas de los aspirantes, las cuales se remitirán desde 
dicha fecha á la Secretarui, situada en el salón alto de la 
Academia (calle de Cuba, ex-convento de San Agustín). 

Habana y Agosto 14 de 1893. 

El Secretario ijcncral, 

Dr. Luls Montane. 



ÍNDICE. 

Págs. 

Real Academia. —Sesión pública del 25 de Junio de 1893; por el Dr. L. 

Mónteme 109 

„ — Sesión pública del 9 de Julio de 1893; por el Dr. L. 

Montané 1 1 •") 

Higiene Publica. — 'Medidas profilácticas para evitar los envenenamientos 

por los helados; por el Dr. J. Santos Fernandez. 121 

Patología Medica. — Incontinencia nocturna de orina. Falso urinario. Tabes; 

por el l>r. F. Domínguez (académico corresponsal).... 1:^4 
Medicina Legal. — Informe sobre el estado mental de D. A. M. y P.; por el 

Dr. G. Benasach l!íl 

— Informe en causa por homicidio de D. E. R. (finaliza); 

por el Z)»-. O. C'asuso 138 

,, —Informe sobre las consecuencias de las heridas del mo- 
reno J. de la R. C; por el Dr. Q. M. García 141 

„ — Informe en causa por lesiones á D. 6. V.; por el Dr. V. 

B. Valdés 151 

Real Academia. — Convocatoria para una plaza vacante en la Sección 

de Ciencias Físicas y Naturales 156 

Entomol<»gia. — Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla de Cti- 

ha; por el Dr.J. Gundlaoh, (pliego número '21 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 



Los Analií-s de la Academia se pu)>lican el día 15 de r-ada mes. 

El precio de la suscrición es de $1-75 centavos plata por .'semestres adelantados 
en la Habana, y $2-25 centavos plata en el resto de la Isla. 

En el local de la Academia, calle de Cuba (ex-eonvento de San Agustín) se ven- 
den: los 29 volúmenes hasta hoy publicados de los Anales: los 3 primeros tomos de 
los Trabajos de la Comisión de Medicina Legal é Higiene Pública: la Flora Cubana del 
Sr. Sauvalle; la liíammalogía, la Oniitología, la Erpetología y la Entomología Cubana 
del Sr. Gundlach; las ((Memorias» sobre la Patología y Antignedades de la Isla de 
Puerto Rico, por el Dr. Dnmont; la Contribuci(')n al estudio de los Moluscos Cubanos, 
por el Sr. Arango y Molina; y la Patología y Terapéutica ocular, traducida del alemán 
por el Dr. Finlay. 



^ 



ANALES 



DK LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



GIENGIAS MÉDIGAS, FÍSIGAS Y NATURALES 



DE LA HABANA 



i^E"^risTj^ ciEisrTiiF'ic^^ 



Dres. I 



"^TRECTORES- 



vley y José de J. Rovira. 



^]GA :US. 



I 



SEPTIEMBRE 15 DE 1893, 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 

DIRIGIRSE 

TESORERO DE LA REAL ACADEMIA 

CAMPANARIO NITMKKO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIRSE 

Al Secretario general de la Real Academia de Ciencias 

CALLE DE CUBA 
(KX-CONVKNTO 1>K SAN AGUSTÍN) 



HABANA 

A. Miranda y Ca, impresores. 
69 COMPOSTELA 69 

TELEFONO 260 



REAL ACADEMIA DE CIENCIAS 



Sesión pública ordinaria del 23 de Julio de 1893. 

Sres. Académicos concurrentes. — Drcs. Hortsmann, Pre- 
sidente, JVññez, Delgado, Benasach, Tamcryo, Jíontaho, 
Riva, Santos Fernández, R. Cowley, Seidel, Beato, 3Ia- 
chado, T. Plasencia, Castellanos, V. B. Valdés, Mestre, 
Domínguez (Corresponsal), Montané, Secretario. 

A la hora señalada y con la asistencia de los señores 
Académicos que arriba se expresan, se aprobó el acta de la 
sesión pública anterior después de su lectura. 

Correspondencia. — Dio cuenta seeuidamente el Secre- 

tario general de las siguientes comunicaciones: 1*^ Oficio del 

Gobierno General (Julio IG) encareciendo la asistencia al 

entierro del Excmo. Sr. Gobernadol' General D. Alejandro 

Rodríguez Arias que había de verificarse en la mañana del 

17 de los corrientes: la Academia estuvo representada por el 

Dr. R. Cowley á pesar de no recibirse á tiempo la invitación; — 

2" Id. id. del Gobierno General remitiejido una botella de vino 

de «Quina Málaga», importada por la casa de los Sres. San 

Román, Pita yC^ del comercio de esta plaza, para que por la 

Academia se proceda al examen y análisis de dicho líquido, 

dando cuenta del resultado; cuya sustancia se remitirá á la 

Comisión respectiva; — 8'-' Id. id. invitando al besamanos 

que tendrá lugar en palacio el 24 con motivo de los días de 

T. XXX— 20 



158 ANALES DE EA REAL ACADEMIA 

S. M. la Eeiiia Keoente María Cristina: se nombraron los 
que habían de representar a la, C'Orporaeión; — 4" Oficios de 
los Dres. Ulrici y La Guardia excusando su asistencia á la 
sesión por causas de salud el priniei'o y obligaciones pro- 
fesionales de urgencia el segundo; — y 5'^ Id. del mismo 
T)r. La Guardia renunciando el cargo de Director de los 
Anales; del que se resolvió dar cucnt;i en la inmediata se- 
sión de gobierno. — Se remitieron por la Secretaría de la 
Academia: 1° Oficio al Dr. V. B. Valdés aceptando la re- 
nuncia de los cargos para que fué reelecto; — 2^ Convocatoria 
á la Gaceta oficial de la plaza de académico de número de- 
clarada vacante en la Sección de Farmacia por haber pasa- 
do el Dr. Lastres (\ la categoría de honorario (se publicó el 
14 de este mes.) 

Biblioteca. — El Dr. Montané,por no encontrarse presen- 
te el Secretario de la Correspondencia nacional y extra,njera, 
presentó los impresos recibidos en esta quincena (periódicos, 
folletos y libros): — Archivos de Ginecología y Pediatra (Bar- 
celona), núm. 1(3; — La Tribune Medícale, núms. 26 y 27; — 
Semanario Farmacéutico (Madrid), núm. 22; — Bevista de 
Ciencias Médicas (Habana), uúul 14; — Revista de JMedici- 
na y Cirugía Prácticas (Madrid), núuL 40S; — Anales de la 
Sociedad Odontológica de la Habana, núm. 7; — Bepertoi"io 
Médico-Farmacéutico (Habana), núm. 7; — Revista Cubana, 
núm. 0; — Las Razas Htimanas, por el Dr. Wilson; — Gaceta 
Médica de Méjico, núms. 11 y 12; — The Brooklyn Medical 
Journal, núm. 7; — Manual del Médico Práctico. Ginecolo- 
gía y Obstetricia (Madrid); — Fábulas morales del Dr. F. Bal- 
maseda; — Tesoro del Agricultor Cubano, 2 tomos, por el 
mismo autor; — Journal d'Hygiéne, núm. 874. 

Patología nerviosa. — Incontinencia nocturna de orina. 
Falso urinario. Tabes. — Después de la anterior i-elación 
hizo uso de la palabra el Dr. Francisco Domínguez, miem- 
bro corresponsal en París y que se encuentra ahora entre 
nosoti'os; (¡uien leyó una observación clínica recogida en su 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 159 



pnietica profesional. Trátase de un enfermo que ingresó 
en el Hospital «Mercedes» con micción nocturna é involun- 
taria de orina; durante el día las ganas de orinar le obliga- 
ban á efectuarlo frecuentemente: su incontinencia tenía como 
año y medio. Tuvo un chancro duro hace tres años. Al 
examen se notaron cicatrices de rujiia sifilítica en un terreno 
escrofuloso, que le recuerda la asociación llamada por Ricord 
esGTofutato de sífilh. /,Cual es la causa de la incontinencia 
en ese enfermo sifilítico? Un estudio detallado del caso le 
hicieron excluir las afecciones del aparato genito-urinario 
como origen de aquel fenómeno. También excluyó en su 
análisis la epilepsia, el paludismo y fiebres graves, las hemi- 
plegihs, paraplegias é histerismo. ¿Será un tabético? I^a 
incontinencia que presentaba ese individuo ¿sería un sínto- 
ma que como los dolores fulgurantes corresponden al período 
preatáxico de la enfermedad de ' Duchenne de Boulogne? 
Tomando como punto de partida esta hipótesis lo examina 
en ese sentido, y no duda diagnosticar un fiílso urinario y 
«colocar la incontinencia de ese enfermo entre uno de tantos 
fenómenos que suelen abrir la escena» en la afección antes 
citada. El origen sifilítico de la ataxia era evidente y el 
tratamiento vino 2:)OSteriormente á confirmar el diagnóstico. 
El ioduro de potasio á altas dosis y las fricciones mercuria- 
les en la columna vertebral y axilas mejoraron pronto las 
condiciones del paciente: hace ocho días que no se orina en 
la cama. Terminó la observación creyendo probable la cu- 
ración con la perseverancia en el método empleado para tra- 
tarlo. 

Discusión. — Al insistir el Dr. Montalvo en el interés que 
reviste la observación que acababa de leerse, discute el im- 
portante problema de lacurabilidad de la tabes y presenta la 
opinión del profesor Fournier frente á la del Dr. Charcot. 
A su juicio, el Dr. Domínguez — ya que tan escrupuloso ha 
sido al hacer el diagnóstico por exclusión — debió haber es- 
tablecido también la diferencia bajo el punto de vista de la 



160 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

polaqiliuria que va unida n la nefritis intersticial; al clínico 
no debe satisfacerle solamente la ausencia de la alljúmina, y 
esta apreciación hubiera con seguridad completado la obser- 
vación. 

El tratamiento, expuso el T)r. Domínguez, le sirvió de 
comprobación satisfactoria; en cuanto á la orina, no 2)U(lo ser 
más terminante al referir dicho caso clínico: el examen le re- 
veló la normalidad de ese producto orgánico. 

Higiene publica. — Enveneiiamiento por los Jiclados. — 
El Dr. Santos Fernández leyó las medidas profílácticas para 
evitar el envenenamiento por los helados. En los países 
cultos es inprescindible la inspección científica de la leche 
que se expende en la ciudad, así como la del ganado que la 
suministra, tan á menudo atacado de tuberculosis. Ningún 
otro líquido sufre tantas variaciones como la leche después 
de ordeñada y que son debidas á la acción de gérmenes diver- 
sos: cambios que producen elementos tóxicos de gi-an efecto 
sobre la salud del hombre. No está reglamentado ef expen- 
dio de leche en la Habana y por eso, teniendo en cuenta los 
perjuicios que ocasiona esta falta, hay que ocuparse con ur- 
gencia de ello. El Municipio ha de facilitar los datos esta- 
dísticos en que descansa el articulado: los fundamentos cien- 
tíficos de la reglamentación son bien conocidos. Entre tanto 
conviene ])ara el Dr. Santos Fernández no olvidar los si- 
guientes consejos: 1^ la vaca debe ordeñarse por un indi- 
viduo que tenga las manos perfectamente limpias y después 
de lavar convenientemente el pezón; "2^ la leche ordeñada 
en vasija de cristal muy limpia será puesta en lugar fresco 
y aseado antes de volverla en el frasco ó recipiente del tras- 
¡íorte; 8" éste debe ser de cristal ó de barro vidriado siem- 
pre limpio y de forma tal que permita lavarse con facilidad 
en agua hirviendo; 4" durante el trasporte debe estar á 
cubierta del polvo, del sol y del calor; o'^ en el ti-asporte 
no debe emplearse más de cuatro horas en el verano y deben 
aprovechar la noche para efectuarlo; (3" al llegar al lugar 



\>E CIKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 161 

(le clistribucióii debe liervirse la leche colocáiulolu de nuevo 
(íii lugar aseado y fresco, á baja temperatura; 7" «i el con- 
sumo no se jealiza inmediatamente antes que transcurran 
otras cuatro horas en el verano, (hibe sufrir nn nuevo hervor; 
<S'-' en absoluto se prohibe adicionar sustancias de ningiin 
género con el fin de retardar la fermentación, ])iies no la 
la detienen y :1 veces la aceleran; y í)-' llevar al ánimo de 
los industriales el convencimiento de las ventajas de la leche 
que de la manera indicada se logra conservar: el hervor es 
inútil si ha fermentado la leche. 

Discusión. — La comunicación del Dr. Santos Fernández 
dio orio-en á una discusión ses-uida de un acuerdo. El Dr. 
R. Cowley comprendiendo todo lo importante qne tiene en 
medicina el capítulo de la galactoterapia, pide se amplíe esta 
cuestión del envenenamiento por la leche y se nombre una 
comisión especial para sú estudio. — El Dr. T. Plasencia 
aplaude los consejos del Dr. Santos Fernández y opina se 
amplíen; toda leche introducida en la Habana debe anali- 
zarse. — Para el Dr. Montalvo la dificultad está en que se 
cumplan las medidas que se acaban de oir, no leda im])or- 
tancia á las adulteraciones y se fija en la alimentación láctea 
de los niños, punto de partida de los trastornos del tubo di- 
gestivo que tantas víctimas ocasionan; — en cambio el Dr. R. 
Cowley nuevamente hizo hincapié en el valor de las sofisti- 
caciones refiriendo las más conocidas. — El Dr. Castellanos 
dijo que no hay para que nombrar comisión pues la Acade- 
mia tenía la de Higiene Pública que podía informar sobre 
este asunto. — ElDr. Santos Fernández refiérela historia de 
lo hecho por la Junta de Sanidad y Sociedad de Higiene en 
dicho particular y llama la atención de la gravedad de la fer- 
mentación láctea por sus efectos tóxicos; — -y después de sin- 
tetizar el Sr. Presidente la discusión habida y las considera- 
clones exjDuestas por los señores Académicos que hicieron 
uso de la palabra, la 'Academia, antes de constituií'se en 
sesión de gobierno, acordó dirigirse á la Comisión perraanen- 



162 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

te (le Higiene Pública, Medicina Legal y Policía para qne 
informe sobre la manera Je evitar los envenenamientos de- 
bidos al consumo de la leche de vaca: debiéndose tratar este 
importante asunto bajo todos sus aspectos, es decir, amplia- 
mente; y así puedan ser com^^rendidos todos aquellos parti- 
culares que al problema se refieran y sóbrelos cuales impor- 
ta á la Academia dar su opinión, cumpliendo al realizar este 
jn-opósito con una de sus más elevadas y útiles funciones. 



Sesión pública ordinaria del 13 de Agosto de 1893 

Sres. Académicos concurrentes. — Dres. Hortsmann, Pre- 
sidente, E. Núñez, T. Plasencia, Santos Fenuhidez, 3Ie- 
nocal, J. I. Torralhas, V. de la Guardia, F. Torralbas, 
Benasach, líachado, Aguilera, Ulricl, Tamayo, 3Iestre, 
3[o7italvo, llontané. Secretario. 

Abierta la sesión á la hora de costumbre y con la asis- 
tencia de los Sres. Académicos que arriba se expresan, leyó 
el Secretario general el acta de la pública anterior que fué 
aprobada después de manifestar el Dr. Montalvo que al re- 
ferirse á la falsificación de la leche habló de la alimentación 
artificial poi- la leche de vaca en los niños. 

Correspondencia. — Seguidamente dió^e cuenta de las 
comunicaciones recibidas y expedidas: — 1'^ Oficio del Dr. La 
Guardia devolviendo los manuscritos que para publicarse en 
los Anales estaban en su poder; — 2^ Id. del Dr. M. Del- 
fín solicitando se le cuente como aspirante á la plaza vacante 
en la Sección de Farmacia de académico de número, acompa- 
ñando sus antecedentes científicos; — 3^ Id. del Dr. J. Alacáii 
con el mismo objeto, remitiendo su hoja de servicio como 
Catedrático auxiliar en la Real Universidad; 4^ Invitación 
á las honras fúnebres del Excmo. Sr. Gobernador General 



I)K ("IKNC'IAS MÉDICAS, KÍSTCAS Y NATURALES 163 

Kodríguez Arias, — en las que estuvo representada la Aca- 
demia; — 5^ Oficios de los Dres. Theye, Cubas y Paradela 
manifestando conforme al art. lo del Reglamento que se au- 
sentan temporalmente de la Isla; — C)'^ Recibo del Dr. Las- 
tres, á nombre del Dr, Alacán, de la hoja de servicios uni- 
versitarios que se le devolvió; — y 7^ Id. del Dr. Donoso, 
Director de la Sección de Farmacia, referente al expediente 
del Dr. M. Delfín. — Se remitieron por la Secretaría de la 
Academia: 1" Conuuiicación á la Comisión de Higiene Pú- 
blica, etc. del acuerdo tomado en la sesión pública anterior 
para que informe sobre el modo de im})edir los envene- 
namientos ocasionados por el consumo de la leche de vaca; — 
y 2"^ Oficio al Sr. Director de la Sección de Farmacia acom- 
2)añando los antecedentes del Di-. M. Delfin, según lo pres- 
crito por los Estatutos (art. 'iP) de la Corporación. 

Expresó también el Dr. Montané que los Dres. Seidel y 
B. Saenz se han excusado de asistir á la sesión. 

Biblioteca. — El Dr. Mestre, Vice-Secretario, presentó 
por ausencia del Secretario de correspondencia Dr. Fin la y 
(art. 42^), las publicaciones mandadas de diferentes puntos y. 
por diversas sociedades, últimamente; — Revista Médi(!0- 
Quirúrgica, New- York, núm. 10; — La Tribune Medícale, 
núms. 28, 2í) y o2; — Ai'chivos de Ginecología y Pediatría, 
Barcelona, núms. 17, 18 y 19; — La Indei)endencia Médica, 
Barcelona, núms. 87 y o8; — Gaceta Médica Municipal, Ha- 
bana, núm. 14; — La Abeja Médica, Habana, núm. 7; — Re- 
vista de Ciencias Médicas, Habana, núm. 15; — El Progreso 
Médico, Habana, núm. 7; — Anales de la Soeiedatl Odonto- 
lógica, Habana, núm. 8; — Revista de Medicina Dosimétrica, 
Madrid, núm. 17o; — Boletín de Medicina Naval, Madrid, 
núm, 7; — Revistas de Medicina y Cirugía Prácticas, Madrid, 
núms. 409, 410 y 411;— The Brooklyn Medical Journal, 
New-York, núm. 8; — Anales de la Real Academia de Me- 
dicina,, Madrid, tomo 13, cuaderno núm. 2; — Boletín de la 
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, núm. 7; 



164 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

— Clinical Notes Chancre of the Tonsil witli Aiialyses of 
fifteen cases, New- York; — Inteniatioiial Medicale Magazine, 
Filadelfía, mnii. (>; — Revista Cubana, tomo IcS, nuni. 1; — 
Archivos de la Policlínica, Habana, ninn. 10; — La respon- 
sabilidad en las histéricas, por el l)r. A. V. de Castro (Gra- 
nada); — Los tres reinos de la Naturaleza, tomo (>'•';- -North 
American Fauna, Washington, núm, 7. 

Óbito. — El Secretario general dijo que la Academia aca- 
baba de experimentar la pérdida dedos personas distinguidas 
en la ciencia, aunque de distinta dedicación. Una es el Rdo. 
P. Benito Viñes, Director del Observatorio Metereológico 
del Real Colegio de Belén; á su entierro asistieron los 8res. 
Académicos Dres. Finlay, J. I. Torralbas y Beato. Fué 
nombrado por unanimidad, en sesión de gobierno (\q\ 2o de 
Febrero de 1873, Académico de Mérito; correspondiendo á 
esta justa distinción con muy importantes estudios. En 
atención al valor de los servicios que prestó el sabio sacerdo- 
te á la ciencia y (\ la luimanidad, el Dr. Mestre leerá en la 
sesión de hoy una reseña de la vida y de lf)S ti abajos princi- 
pales del metereólogo recientemente fallecido. Ha muerto 
tarnlñén el reputado cuanto modesto naturalista D. Rafael 
Arango y Molina: no era académico pero la Academia le debe 
á su memoria consideración y aprecio. Publicó con los Adíales, 
en 1878, su Contrihución á la fauna iiialacolngica cubana v 
donó generosamente al Museo de esta Corporación una nu- 
trida colección de moluscos de Cuba. Al aparecer, llenó 
aquella obra un vacío no tan fácil de colmar: el catáiogo ge- 
neral de nuestros moluscos. En ella discute con escrupulosi- 
dad los géneros y es])ecies a su juicio mal ó no clasilieados 
todavía, ya con respecto á los marinos, fluviales ó terrestres, 
siguieiulo los sistemas de los eminentes malacologistas Pfeif- 
fer y D'Orbigny. Es un estudio local de importancia (jue 
recordamos en estos momentos d(^ su muerte. Descanse 
en paz! 

Oftal.M()L(»(íÍa. — íiifliiciK-ia cUmalérira. — 1^1 Di'. Santos 



DE CIENCIAS MEDICAS, líSICAS Y NATURALES 165 

Fernández ocupó la tribuna, j^ara tratar, según la orden del 
(lía, de la Injiuencia del clima de la Isla de Cuba en las en- 
feí'medades de los ojos; cuestión que desde hace algunos años 
constituye para él objeto de estudio y viene en su práctica 
profesional anotando hechos de interés; y ya en la misma Aca- 
demia había leído una disertación sobre las enfermedades de 
los ojos observadas en 1875. Recorre en el presente traba- 
jo de oftalmología las afecciones de las variadas porciones 
que forman el globo ocular y sus órganos anexos: conjunti- 
va, córnea, esclerótica, coroides, iris, cristalino, glándulas 
lagrimales y párpados. Esta relación que lleva á efecto con 
los distintos padecimientos comparativamente — y cuyo análi- 
sis puede apreciarse mejor en un cuadro que acompaña á la 
memoria — conduce al autor á afirmar «que las enfermeda- 
des de los ojos observadas en la Isla de Cuba pueden ser 
más ó menos graves según la naturaleza de aquéllas ú otras 
circunstancias; pero, C|ue no existe ninguna afección ocular 
exclusiva ó peculiar de su clima, y mucho menos que en Cuba 
sea mayor que en otros países el número de padecimientos» 
del ojo y sus anexos. 

Discusión. — No ha observado diferencia el Dr. Montal- 
vo, con respecto á las enfermedades de los ojos, entre las de 
Europa y las de la Isla de Cuba; pero, en el trabajo del Dr. 
Santos Fernández no se consignan hechos que á su juicio 
son importantes. La dificultad de la antisepsia ocular es un 
inconveniente con que se tropieza en la práctica; se ha de- 
mostrado la constante existencia de estafilococos en el fondo 
del ojo: mas esto no quiere decir nada en contra de las ven- 
tajas de la antisepsia y asepsia de dicho órgano, de los bue- 
nos resultados que con ella obtiene el cirujano en sus enfer- 
mos. I^a blefaritis ciliar y la conjuntivitis crónica son 
desesperantes y le han hecho, á veces, agotar todos los re- 
cursos terapéuticos. Y le pregunta al Dr. Santos Fernán- 
dez si le ha ocurrido lo mismo con esas enfermedades en el 
ejercicio profesional: así como con las afecciones de las vías 

T. XXX— 21 



166 ANALES DE LA REAL ACADP:MrA 

lagrimales que cansan al paciente de un modo extraordinario. 

Complácele al Dr. Santos Fernández que su estudio fue- 
ra objeto de las consideraciones del Dr. Montalvo y que es- 
tuvieran de acuerdo en el resultado de sus prácticas. En 
esas blefaritis pertinaces las constituciones herpética, linfá- 
tica y artrítica, juegan un gran })apci. La antisepsia del 
ojo, en efecto, no existe en absoluto: este órgano es compa- 
rable al intestino, bajo el })unto de vista del desarrollo de 
los microbios. De esto habló hace dos años en el Congreso 
de Valencia. Lo dichf) por el Dr. Montalvo le trae á la 
memoria varios casos clínicos; entre ellos la observación del 
Dr. Panas de un tumor detrás del ojo de una niña, en cuyo 
fondo encontró los microbios de la fiebre tifoidea. Los ca- 
sos de Desmarres y Galezowski, pues ellos mismos padecie- 
ron la conjuntivitis granulosa, prueban su rebeldía; la tu- 
vieron varios meses. Sobre las conjuntivitis catarrales, que 
para el Dr. Santos Fernández son á veces granulosas que no 
presentan los síntomas exteriores, se ocupará más adelante 
en la Academia. También opina como su compañero en las 
afecciones de las vías lagrimales en las cuales influyen con- 
diciones generales. 

Agregó el Dr. Montalvo otro hecho de la rebeldía de la 
conjuntivitis crónica, siendo el ti-atamiento empleado los cre- 
yones de sulfato de zinc. 

Neciiología. — Terminada la anterioi- discusión el Dr. 
Mestre dio lectura, según lo había anunciado el Secretario 
general, á la Noticia sobre ¿a vida y los írahajox del Acadé- 
mieo de Alfríto R. P. Viñes; cumpliéndose, dijo, con un de- 
ber })atriótico al recordar — en estos momentos en que acaba 
de l)ajar al sepulcro — la historia del insigne meteorologista 
que arrancó innumerables vidas y cuantiosas fortunas al Jui- 
racán terrible. En la reseña biográfica que hizo el \)v. Mes- 
tre no pasa en silencio los hechos que le dieron valor á esa 
laboriosa existencia. Recuerda las inclinaciones de Viñes 
tlesde joven poi- la física y las matemáticas; y después de 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSKíAS Y NATURALES 167 

referir sus buenas condiciones para los estudios á que consa- 
gró sus vigilias en el Observatorio Metereológico que viene 
dirigiendo ya hace tanto tiempo, expone los resultados de su 
viaje en 1882 por Europa donde visitó los más notables 
centros de investigación meteorológica. Se ocupa inmedia- 
tamente de los trabajos científicos del P. Viñes, de su co- 
rrespondencia con sabios extranjeros, de las distinciones de 
que fué objeto, de sus títulos y honores. En los «Apuntes 
relativos á los huracanes de las Antillas de Setiembre y 
Octubre de 187o y 76» así como en sus «Investigaciones so- 
bre la circulación y traslación ciclónica de los huracanes de 
las Antillas», última expresión de su paciente y no inte- 
rrumpida labor, encuentra el Dr. Mestre ¡pruebas inequívo- 
cas de la competencia científica y aptitudes intelectuales del 
ilustre académico. Por su participación en los trabajos de 
esta Corporación, por la importancia de sus investigaciones, 
por el bien, en fin, que de él ha recibido la humanidad, el 
país le debe agradecimiento; y la Academia si colocara su 
retrato al lado de los de otros hombres beneméritos en este 
salón de sesiones, correspondería — agregó para terminar el 
I)r. Mestre — á tan excepcionales antecedentes. 

Estadística. — Defunciones ocasionadas por el rayo. — 
Después leyó el Dr. T. Plasencia un estudio sobre las De- 
funciones ocasionadas por el rayo en la Isla de Cuba. Es 
un ensayo donde todavía los datos andan disj)ersos sin la 
clasificación que realmente necesitan para poder llegar á 
conclusiones definidas. Las observaciones que presenta son 
cuarenta y siete y comprenden un período de siete años, de 
1885 á 1892. Estos antecedentes recogidos en los periódi- 
cos diarios los refiere unos (i continuación de los otros desde 
aquella fecha; y llama el disertante la atención sobre el ma- 
yor número de las muertes en el campo con respecto al de 
las ciudades, donde predomina la cantidad de habitantes. 
Se ocupó, además: de la influencia de los edificios altos; de 
los meses en que ahundan las descargas eléctricas, de las. ho- 



168 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ras más frecuentes y de las coincidencias con los aguaceros 
torrenciales; de los peligros del telégrafo y del teléfono, 
prometiendo tratar en otro trabajo científico del modo de 
conjurar los desastrosos efectos del rayo. El intento delDr.T. 
Plasencia fué esbozar el asunto solamente, á reserva de am- 
pliarlo y completarlo en otra oportunidad. Al terminar 
recordó el estudio del Dr. E. Plá con la estadística de las 
muertes debidas al rayo en esta Isla, en 1890, 91 y 92, 
y las observaciones de 1862 del académico Sr. Marcos J. 
Melero, el que las ha prometido ñicilitar al que habla. 

Discusión. — Manifestó ef Dr. Santos Fernández que la 
memoria que se acababa de oir se reciente de no tener con- 
clusiones. En efecto, cada vez que se reúnen datos como 
los que ha recogido el Dr. T. Plasencia es consecuencia de 
ello la clasificación que se haga de los mismos para llegar á 
una resultante concreta. ¿No es ese el verdadero interés de 
la estadística? ¿qué otro objeto se propone? — Y en cnnnto á 
la menor cantidad de los fallecidos por descargas eléctricas 
en la Habana comparadas con las del campo, la atribuye á 
los numerosos para-rayos repartidos en las casas de la ciudad. 

Para el Dr. Montané el trabajo sobre las defunciones por 
el rayo del Dr. Plast- ncia, resulta, á pesar de no ser más que 
un esbozo, interesante: es local v tendrá orioinalidad tan 
pronto lo amplíe y complete. La tesis del profesor Boudin 
puede servirle de mucho ])ara llenar esos vacíos y definir las 
conclusiones; le aconseja la consulte. Con respecto á los 
efectos del rayo sobre el hombre no hay que olvidar un he- 
cho: el numero de los solamente heridos es triple relacionado 
con el de muertos. Sobre la hora del día, tenemos que de 
dos á seis de la tarde es cuando las descargas eléctricas se 
presentan generalmente en los meses de Julio y Agosto. Con 
respecto á las razas, es asunto que debe fijar la atención del 
Dr. T. Plasencia: parece que los negros no entran á formar 
parte de las observaciones oídas, ó por lo menos que escapan 
más (i la acción del rayo que los blancos. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUIíALKS 169 

El I)r. Montalvo ex})rosa que debe tenerse presente tam- 
bién en ese estudio estadístico algunos trastornos de la salud 
producidos por el rayo y que quedan después durante mucho 
tiempo: la neurostenia traumática de Cliarcot, estudiada por 
el ilustre neurólogo de la Salpetricre. 

Agregó el Dr. Santos Fernández que los hechos por él 
conocidos de muerte por el rayo en el campo, dan la misma 
propoición para los blancos que para los negros. 

Con este motivo refirió el Dr. Mestre tres casos en los 
cuales escaparon mejor los negros de la acción del rayo que 
los individuos pertenecientes á la raza blanca. En uno de 
ellos recuerda que un blanco estuvo más de siete horas sin 
conocimiento y que al negro que se encontraba á su lado cuan- 
do la descarga ekVtrica, ésta le dividió el sombrero de guano 
que tenía puesto, sin que. nada experimentara en todo su 
cuerpo. Dijo que hacía bien el Dr. Plasencia en recojer 
todos los datos posibles y anotar las consideraciones hechas 
por los Sres. Académicos que hicieron uso de la palabra, 
pues de esa manera le resultaría un trabajo de gran interés 
local. El Dr. Mestre se refiere á las manchas foto-eléctricas 
producidas en el cuerpo humano por el rayo y cita el es- 
tudio del Sr. D. Andrés Poey, distinguido miembro funda- 
dor de la Academia: sería conveniente investigar ese curioso 
efecto en los muertos y heridos, entre los cuales créese ha- 
ber diferencia. 

Después de manifestar el Dr. T. Plasencia que anotaría 
todas las indicaciones que se le hicieron á su estudio, por las 
(pie daba las gracias más expresivas, con el objeto de com- 
pletarlo y llegar á conclusiones determinadas, — se concluyó 
la sesión publica y quedó constituida la Academia en otra 
de gobierno. 



170 AXALES DE LA REAL ACADEMIA 



Influencia del clima de la Isla de Cuba en las enfermeda- 

D]-:s DE Lo.s o.iós; i)or el Dr. Juan Santos Fernández. 

Desde niño oíamos decir que las enfermedades de los ojos 
eran más frecuentes en la Isla de Cuba que en otros países, debi- 
do á la impresión que causan los rayos del sol siempre vivos en 
la zona tórrida y mucho más si se reflejan en el agua ó sobro un 
suelo calcáreo. 

Cuando nos embarcamos para Europa con el fin de conti- 
nuar los estudios médicos en Cuba iniciados, llevábamos esta per- 
suación revelada en nuestra primera memoria dirigida á la lieal 
Academia de Ciencias Médicas de la Habana ^^^ al volver de 
Europa. 

En efecto pretendimos hallar en la oftalmía purulenta ma- 
yor virulencia que en Europa, influenciados respecto de esta en- 
fermedad por los relatos que de ella hiciera en sus viajes por la 
América latina el docto cuanto laborioso Carrón de Villard. ^^' 

Establecidos en la Habana durante un periodo largo de 
tiempo tuvimos ocasión de apreciar que no estaban en lo cierto 
cuantos asegurasen que el clima de la Isla de Cuba predisponía 
;l mayor número de enfermedades de los ojos que las observadas 
en otras regiones del globo. 

Así es que en un trabajo publicado ^^^ el año último pasado 
decíamos: «Aun cuando las estadísticas arrojasen mayor número 
de ciegos para los países cálidos no dependería este aumento de 
que el clima sea causa determinante de las enfermedades de los 
ojos, sino de que en gran número de estos países el progreso no 
ha alcanzado el máximo de su desarrollo y reine el abandono 
que en todas i)artcs engendra enfermedades contagiosas capaces 
de producir la ceguera y de propagarla. 

Lo mismo se observa, decía, en las orillas del mar reconoci- 
das como fuentes de tonicidad i)ara el organismo; y obedece á 



íl) Do las <ii(eriiu'(la(lcs do los ojos observadas en la Isla de Cuba durante p1 año de 
187."). 

(2) Crónica Médieo Quirúrgica de la JIaV)aiia. Tág. r)82. AfiolSTli. Carrón du Vi- 
llard y sus obras; por el Dr. Santos Fernandez. T. ]:!. Año 1888. Aúnales d' Oculistique 
1888. Bruxelles. 

(3) Inüuencia del clima en las enfermedades de los ojos.— Abeja Médica. Pág. 74 
año 1892. T. 1. Habana. 



DE CIKXCIAS .MÉDICAS, KÍSICAS Y NATURALES 171 

que los pueblos que buscan el susteuto en esos lugares descuidan 
el aseo, base de la higiene más rudimentaria. 

Los vientos cargados de polvo reinantes en algunos países 
cálidos no son más perniciosos que los himiedos y fríos de otras 
comarcas, pues si los primeros determinan irritaciones [loi- los 
cuerpos extraños que pueden introducir en los ojos ó los gérme- 
nes que con ellos se arrastran, los segundos provocan estados ca- 
tarrales rebeldes ú oftalmías reumatismales más ó menos graves. 

Equivocadamente se ha considerado el trachoma como pecu- 
liar ó particular del Egipto y la Arabia, [¡ero á medida que los 
estudios se han perfeccionado liase evidenciado que lo mismo se 
observa la conjuntivitis granulosa (de que el trachoma no es más 
que una variedad ó una forma) en España, que en Francia, en 
Italia ó en Buenos Aires. 

Así vemos que en Barcelona arroja un 2 ^ sobre el mnnero 
de enfermedades de los ojos en general. 

En Madrid, París, New York, Philadelphia, Pavía, Dina- 
marca y Buenos Aires, las proporciones del tanto ])or ciento son 
n, 1, 2, 5, 2, 10, 9 y 3 respectivamente. 

En nuestra clínica hemos observado un 1 ^ en 18,672 en- 
fermos. 

Todavía más, Swan-Burnett, observó en los Estados Uni- 
dos de América que los negros ofrecían cierta inmunidad para 
el trachoma y nuestras investigaciones '^^ encaminadas á negar 
ó confirmar esta opinión á virtud de los datos suministrados por 
nuestra Clínica de enfermedades de los ojos en la Habana, de- 
mostró de cierto modo la identidad de parecer acerca del parti- 
cular, pues en las anotaciones de la clínica aparecía muy rara 
voz el trachoma. ^^* 

Y aun cuando no todos los prácticos admiten el calificativo 
es})ecial de trachoma para determinadas formas de la conjunti- 
vitis granulosa, todos conocen los caracteres que se asignan á 
aquél y los Dres. Finlay, Montalvo y López de la localidad, con- 
vinieron en c{ue las granulaciones se observaban del mismo modo 
en los negros que en los blancos pero no el verdadero trachoma 
raro ó desconocido entre nosotros. 



(1) Recueill el' ophtalmogie 1801. .Tiiin. París. 

(2) Recueill d' ophtalmogie 1891. Jniu. 



172 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

Esta identidad en lo observado tratándose del trachoma en 
determinada raza y en dos regiones de opuestos climas tales como 
la América del Norte y Cuba, nos afirman en la tesis que susten- 
tamos. 

Se lia querido conceder á las alturas una gran importancia 
en la curación del trachoma por cuya razón Chibret sostiene que 
á partir de 230 metros sobre el nivel del mar pierde éste sus pro- 
piedades contagiosas. Este hecho negado por algunos no hemos 
tenido aún oportunidad de comprobarlo con datos propios, pero 
es digno de prestársele atención porque su observación abraza 
todos los climas y regiones. Adejnás, no cabe duda alguna que 
el efecto producido por las alturas en estados patológicos genera- 
les pudiera alcanzar al ojo, tan íntimamente unido á lo restante 
del organismo. Nadie ignora que cuando la presión atmosférica 
es en extremo débil los vasos sanguíneos no son suficientemente 
comprimidos, y pueden sobrevenir hemorragias que perjudican á 
los individuos afectados de lesiones profundas del ojo, especial- 
mente de coroiditis en los miopes y de desprendimientos de la 
retina. 

Pero volviendo á la influencia que produce el sol en los paí- 
ses meridionales y recordando el valor que algunos conceden al 
calor en la producción de la catarata, como capaz de evaporar la 
humedad del cristalino trasparente y provocar la opacidad de la 
lente, diremos basándonos en una larga y minuciosa observación 
que en Cuba, uno de los países en que la temperatura se mantiene 
bastante elevada (28° término medio) la gran parte del año no 
hemos encontrado mayor ni menoi- número de catarata que en 
los otros países de Europa y América. 

Tal es el resultado de la comparación que hemos hecho con 
lo observado })or otros profesores en diversas paites del mundo. 

En Barcelona 2,443 enfermos de los ojos dan un 11 p^ de 
afectados de catarata. El l)r. Albitos, de Madrid, en 1,(316 inscri- 
be un tanto por ciento igual, (ialezowski, de París, un G p^. 
En la clínica oftalmológica de la facultad de Shasbuurg un O p'/r . 
En los Institutos (oftálmicos de Nueva Y(n-k y Plospital de Phi- 
ladelphia un 3 p^, o p'/c y 4 p^ respectivamente. En la Clí- 
Cftalmológica <le la Universidad de Buenos Aires un 3 p^>. 

En nuestra clínica do enfermedades de los ojos durante doce 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 173 



años 18,672 enfermoo clú un promedio anual do 8 p^ próxima- 
mente. 

Esto deja demostrado que no hay sensible diferencia entre 
los observados en Madrid, Barcelona y Nueva York situados á 
40 y 41 grados de latitud y lo observado en Cuba á 23 grados; 
así como tampoco ha influido que Barcelona, Nueva York y Cu- 
ba se hallen al nivel del mar y Madrid á 2,000 pies sobre este 
nivel. 

Las fotopsias ó moscas volantes preséntanse en Cuba con 
más frecuencia que en otros países, sin que por ello digamos que 
es una afección especial de su clima ó de su suelo. Radica en la 
excitación de la retina producida por la acción déla luz solar vi- 
va, })ero tiene su asiento en la lascitud provocada por el calor en 
el organismo haciendo predominar las funciones del sistema ner- 
vioso. En tal concepto lo mismo pudiera suceder en los veranos 
de Europa que como sabemos ejercen todavía más que nuestras 
temperaturas contrarrestada por las brisas, una acción deprimente 
en la economía. 

La conjuntivitis catarral moco-purulenta y epidémica cono- 
inda en la Isla con el nombre de ceguera, es una afección común 
á este país y al Egipto, pero no envuelve caracteres especiales que 
la hagan obligada al clima de esta zona. 

Su contagio debido las más de las veces á las pequeñas mos- 
cas guasasas que vuelan de unos párpados á otros, no envuelve 
nada especial que no pudiera verse en cualquier otro clima en 
(|ue se reuniesen, en determinada estación, las mismas condicio- 
nes abonadas á su producción. 

Las manifestaciones .palúdicas oculares, de que nos hemos 
ocupado tiempo atrás, ^^hio son peculiares de los climas cálidos en 
tanto no concurran las circunstancias necesarias al desprendi- 
miento de los efluvios que constituyen la malaria. 

Desi)ués de las profundas investigaciones de Laverán com- 
probadas en Cuba por el Dr. Coronado y que tanto han contri- 
buido á colocar el paludismo por su' etiología en el orden de los 
estudios que abraza la poderosa reforma efectuada por la bacte- 
riología, cabe mucho menos considerar las afecciones oculares de 
origen palúdico como inevitables é inherentes á los climas cálidos. 

(1) Anales de la Real Academia de Cioaeias de lii Habana. 1877. 

T. XXX— 22 



l74 ANALES t)É LA UKAL ACADKMIA 

La higiene bien dirigida agota en todas partes como en las 
lagunas pontinas los gérmenes que engendra la malaria. 

Por nuestra parte, en la Isla de Cuba hemos señalado dife- 
rentes veces que el número de dolencias oculares de naturaleza 
palúdica no era grande; ^^\y en un reciente trabajo en colabora- 
ción con el Dr. D. Domingo Madan '-Miemos insistido en la mis- 
ma apreciación limitándonos á la neuralgia oftálmica exclusiva- 
mente, y basados en nuestros estudios y en las oljservaciones de 
nuestra clínica de enfermedades de los ojos creímos dejarlo de- 
mostrado. 

Obsérvase en la Isla de Cuba por efecto de la laxitud de que 
hemos hecho mérito cierta relajación del músculo acomodador 
durante las épocas en que la temperatura es más elevada. Esta 
astenoptía que parece anticipar la presbicia en cuatro, cinco ó 
seis años, es objeto actualmente de estudio })ara nosotros, pero no 
hemos depurado aún lo suficiente el conjunto de datos que posee- 
mos, para poder definitivamente asegurar que la presbicia entre 
nosotros se adelanta i)or efecto de la acción deprimente de la tem- 
peratura, el género de vida ó la alimentación. 

No terminaríamos si fuésemos á enumerar una tras otra las 
enfermedades de los ojos que se producen en los climas cálidos y 
no dejan por eso de presentarse también en los templados y fríos. 

Por lo tanto pondremos fin á estas líneas afirmando que las 
enfermedades de los ojos observadas en la Isla de Cuba pueden 
ser más ó menos graves según la naturaleza de aquéllas ú otras 
circunstancias, pero que no existe ninguna afección ocular exclu- 
siva ó })eculiar de su clima y mucho menos que en Cuba sea 
mayor que en otros paises el número de padecimientos de los 
ojos. 

Este trabajo con el cuadro t\nv lo aeoinpaña se leyeron en la sesión pública 
(U'l l;; «le Agosto tic bS!);5. (Víanse págs. 104 y 170). 



(1) (loiifírcso M('(lÍco (le l;i Ishl (le ' 'uliii. IS!H). 

(2) A i'cluvi's (rniilialiii¡í>l(i^'i<\ l'iin's ISirj. 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 



175 





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176 anales de la real academia 

Noticia sobre la vida y los thaiíajosdel académico de méri- 
to Rdo. P. Benito Viñes; por el Dr. ArUtides McMre. 

(SKSIüN PUBLICA DEL 13 DE AGOSTO DE 1893) 

«Estrecho es el horizonte do nuestro mun- 
do científico y algo se oscurece cuando de re- 
pente se apaga un astro que estaba en lo mAs 
alto, derramando su luz henifica.» (1) 

Sr. Presidente. — Sres. Académicos. 

Señores: Cuando nos reunimos aquí la última vez, hace dos 
semanas, muy lejos teníamos del pensamiento que tan pronto — 
pocas horas nada más faltaban — exhalara su postrer sus})iro uno 
de nuestros compañeros más ilustres, el Rdo. Padre Viñes, Acadé- 
mico de Mérito; pues, aunque una afección orgánica destruía 
desde hace tiempo su naturaleza, no presumíamos un fin tan in- 
mediato. La triste nueva no la })odía sufrir la Academia como 
otras tantas, sin resentirse, porque se trataba de un miembro de 
excepcionales antecedentes; jjorque el eminente metereólogo ha 
prestado servicios extraordinarios á la ciencia y al país. Es pre- 
ciso en estos momentos de su [jérdida recordar sus méritos singu- 
lares, con el objeto de que se vea patentemente todo lo f|ue para 
los amantes del saber y para los corazones agradecidos significa 
esa ausencia: así, la Academia, que orguUosa recibió en diversas 
ocasiones los productos de aquella laborante y vasta inteligencia, 
cumple con un deber y un deber patriótico con ese bienhechor 
de la humanidad que tantas fortunas y vidas quitó al huracán 
terrible cuando los elementos todos parecen conjurarse contra los 
pueblos y las naciones. Este sensible compromiso es á nuestro jui- 
cio de tanto mayor interés para la Corporación, cuanto que el sabio 
físico le comunicaba frecuentemente el resultado de sus útiles ob- 
servaciones, en prueba, como veremos, del acto concepto que siem- 
pre le mereció. 

Casi al terminar el j)rimer lustro de la fundación de la Aca- 
demia comenzaron los Anales á publicar las escru})ulosas inves- 
tigaciones hechas en el Observatorio Metereológico del Real Co- 
legio de Ikdén, bajo la dirección del P. Viñes desde 1869; — [lor- 
que antes de aquella fecha algunos de nuestros distinguidos 

(1) «El l'afs.» .Tulio 20 de ISÍJ.'J. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 177 

miembros se ocuparon de la metereología, escribiendo artículos 
importantes. El socio fundador D. Andrés Poey publicó, entre 
otras cosas, una «Circular» promoviendo el establecimiento de los 
observatorios metereológicos, de cuya circular forman parte prin- 
cipal dos comunicaciones dirigidas á Poey por los sabios astróno- 
mos Faye y Leverrier; y los Sres. M. Fernández de Castro y don 
Marcos J. Melero también dieron á luz trabajos sobre aquella 
ciencia, que no es la ocasión de reseñar. 

Nació Benito A'iñes en Pobodela, pueblo de la provincia de 
Tarragona (Cataluña) el 19 de Septiembre de 1837 y entró en la 
Compañía de Jesús en 1850. La revolución le hizo concluir en 
Francia sus estudios teológicos; y sus felices disposiciones fueron 
motivo para que lo consagraran en el Seminario Central de Sala- 
manca á la enseñanza de las ciencias naturales y especialmente 
á las físicas, donde alcanzó justo renombre como profesor. Antes 
de 1870 se encargó del Observatorio del Real Colegio de Belén, 
así como del desempeño de las cátedras de Física y Matemáticas. 
'Bien pronto fueron notables las aptitudes que reveló en las obser- 
vaciones de los meteoros y fenómenos naturales, de cuya paciente 
investigación tan buenos frutos resultaron. 

En 1882 hizo un viaje á Europa con el objeto de mejorar las 
condiciones del Observatorio á su cargo, y trajo numerosos apa- 
ratos, después de recorrer detenidamente los Observatorios de In- 
glaterra, Francia, Bélgica y otras naciones. Relacionado con 
Mr. Perry eminente astrónomo del gobierno inglés, Director del 
mejor Observatorio del mundo en la parte magnética (Ston}^ houst. 
— Colegio de Jesuitas) y de Mr. Whippte, Director del Observato- 
rio de Kew, adquirió Viñes esos instrumentos. ^^^ 

(1) Figuran en la lista do los aparatos con que procuró montar Viñes el Observatorio 
de Belén & la altura de los progre';os científlcos: Un anteojo montado en ecuatorial de 
Crooke, cuyo objetivo mide 6 pulgadas de diámetro, con 5 oculares, prisma de reflexión, 
oscurantes de tinta neutra graduados; aparato de proyección para observar las manchas 
solares; expcctroscopo de visión directa de .lenssen, construido por Hilzer, «mediante el 
cual pudo observarse en el Colegio el paso de Venus el 6 le Diciembre de 1882: una de las 
observaciones que llamaron iruis la atención de los sabios por su precisión.»— Un raag- 
netómetro unifllar de Elliot Bros, para la determinación absoluta de la declinación y 
de la componente horizontal de la fuerza magnética terrestre. Un inclinómetro de Ca- 
sella, provisto de correspondientes microscopios y nonius y de seis agujas, cuatro de 
ellas para la determinación absoluta de la inclinación y las otras dos restantes, con sus 
accesorios, para la determinación de la fuerza total por el método del Dr. Lloyd. Un teo- 
dolito de Tronghtoii; un cronómetro de Isaac— Un bai'ómetro gran modelo de Cassella; 
un psicrómetro normal de Greiner; un nefóscopo de reflexión construido por Secretan 
para determinar la dirección de las nubes, etc. 



178 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Como prueba de sus labores intelectuales durante los nume- 
rosos años que estuvo al frente del Observatorio, se citan princi- 
palmente: — sus «Observaciones magnéticas y metereológicas» (21 
cuadernos); el estudio sobre las aPerturbaciones magnéticas en 
relación con los nortes y principales cambios atmosféricos»; la 
«Memoria de la marcha regular y periódica é irregular del baró- 
metro en la Habana desde 1858 hasta 1871 inclusive»; «Nortes 
del golfo y su relación con las perturbaciones magnéticas»; «Hu- 
racanes del 7 y 19 de Obtubre de 1870»; «A})untes relativos á los 
huracanes de las Antillas de Septiembre y Octubre de 1875 y 7(j»; 
«Observaciones del paso de Venus el R de Diciembre de 1882»; 
«Determinaciones absolutas de la declinación, inclinación y fuer- 
za horizontal magnética terrestre de los años 1885 y 86» (dos 
trabajos); «Trayectoria anormal del desastroso ciclón del 4 al 5 de 
Septiembre de 1888»; «Ciclonoscopio de las Antillas» (con su ex- 
plicación); «Ciclononefóscopo de las Antillas»; «Colección de artí- 
culos sobre los temblores de la Isla» (inédito), y sus «Investigacio- 
nes relativas á la circulación y traslación ciclónica en los hura- 
canes de las Antillas», que remitió en los últimos días de su vida 
al Congrego Metereológico de Chicago, y de la cual nos ocupare- 
mos más adelante. 

Esos trabajos le conquistaron al P. \'iñes valiosos títulos y 
honores. Era miembro de la Sociedad Científica de Bruselas y 
de otras Corporaciones de Francia y Alemania; socio de Mérito 
de nuestra Academia y del Círculo de Hacendados de esta Isla. 
En 1876 alcanzó Diploma de Honor en la Exposición de Fila- 
delfia; en 1878 medalla de plata en la de París, y de oro en la de 
Barcelona, diez años después; y es probable que la enviada recien- 
temente á Chicago — á juzgar por la opinión favorable de Mr. 
Cleveland Abbe, Presidente del Congreso Metereológico Interna- 
cional — será })remiada por la importancia que encierra. La co- 
rrespondencia científica (pie sostenía nuestro consocio era tan 
selecta como numerosa, prueba de la estimación que de su saber 
hicieron los sabios extranjeros: — entre otros, con Mr. Ilildebrand, 
Director del Observatorio Metereológico de la Cniversidad de 
Upsal (Suecia), con el Dr. Wild, Director del ( )l)sorvatorio de San 
Petersburgo; mereciendo especial distinción de Mr. Mohn, Direc- 
tor del Instituto Metereológico de Cristianía (Noruega) y de uno 



])E CIKXCIAS MÉDICAS, kÍsIcAS V NATl'KALES 179 

de los sabios más eminentes de Norte América, el profesor Wi- 
llianí Ferrel, de Washington; extendiéndose también sus relacio- 
nes científicas á la América del Sur. 

La Academia, decíamos hace un momento, lo nombró socio de 
Mérito en 1873, realizando indiscutiblemente un acto de extricta 
justicia. Título á que correspondió el sabio jesuita con las más 
entusiastas frases de agradecimiento. «A la sombra benéfica y pro- 
tectora de este árbol fructífero y frondoso — expresaba el P. Viñes 
en sesión, pública del 9 de Marzo de 1873, refiriéndose á este 
Instituto — y gozando de los suaves frutos que pródigamente ofre- 
ce, ¿puede dejar de recrearse y cobrar nuevas fuerzas el espíritu? 
Los puros y salutíferos raudales que de este claro manantial di- 
manan, los benéficos destellos que este luminoso foco en torno 
irradia, ¿dejarán de esclarecer y vivificar de preferencia la mente 
y corazón de quien más de cerca y más de lleno los reciba? La 
vida, en fin, y lozanía — agregaba — que á este robusto cuerpo 
animan ¿podrá dejar de comunicarse y de difundirse hasta el úl- 
mo de sus miembros? Grandes é inestimables son las ventajas 
que veo hallarse vinculadas con este insigne favor y don precioso, 
que manos tan ilustres tan graciosamente acaban de prodiga rme.« 

Mas no fueron — Señores Académicos — palabras estériles las 
demostraciones que hiciera el ilustre metereólogo á ese nombra- 
miento. En ese mismo año dio cuenta de sus interesantes obser- 
vaciones sobre el temporal del 6 de Octubre de 1873, y poco 
tiempo después escuchó de sus labios la Corporación en varias de 
sus sesiones el completo estudio sobre los huracanes de Septiembre 
y Octubre de 1875 y 76. No en balde, antes de su viaje científi- 
co por la Isla, en Noviembre de 1876 decíale á la Academia 
sobre el huracán del 18 y 19 de Octubre de aquel año, de esta 
manera: «Es sin duda uno de los más notables, destinado á for- 
mar época en los anales de la Metereología y á dejar imperece- 
deros recuerdos en el ánimo de las gentes. Es por lo tanto digno 
de un especial y esmerado estudio». Y le llamó justificadamente la 
atención: de su trayectoria, la posición; de. su círculo de calma, 
la extraordinaria magnitud; su prolongada duración, como resul- 
tado preciso de su marcha lenta: (da extensión de sus enormes 
espiras: el haber cruzado su vórtice por la porción más poblada y 
rica tocando en la misma Habana: los estragos causados por el 



180 AXALI^S DE LA REAL ACADEMIA 



embate de los vientos do una dilatada zona: las horrorosas inun- 
daciones que se han seguido después, y finalmente los hundi- 
mientos de que se habla; — son estas todas circunstancias, decía, que 
estimulan al par que facilitan el estudio del meteoro en todas sus 
diversas fases y en sus menores detalles». — La Academia lo despi- 
dió recomendando, en importante aCiroular», á todos los hombres 
de ciencia, especialmente á sus miembros corresponsales, para que 
le prestasen cuantos auxilios y facilitasen cuantas noticias nece- 
sitara en la excursión que emprendía el entendido profesor por 
diversos lugares de esta Isla, coadyuvamlo «por todos los medios 
posibles al logro de tan científico como humanitario propósito». 

Bien pronto pudo apreciar la Academia el resultado de aquel 
viaje, por la luminosísima memoria que leyó y publicó después en 
los Anales; en la cual, después de exponer los detalles de su ex- 
cursión científica y las ventajas obtenidas, se ocupa de la deter- 
minación del curso del huracán; expone magistralmente sus 
investigaciones relativas al cuerpo de la tormenta, los hechos 
observados y efectos producidos al aproximarse y alejarse el ciclón 
y durante su paso, y las consideraciones teóricas y aplicaciones 
prácticas que se desprenden de los hechos y fenómenos escrupu- 
losamente recogidos; — trabajo donde revela un espíritu descriptivo 
fácil para retener bien las tristes impresiones. — «Y sin embargo 
— escribía el sabio conmovido refiriéndose á los pobres campe- 
sinos que le dieron albergue, — preciso es decirlo y decirlo muy 
alto, en aquellas humildes viviendas, morada del infortunio, tea- 
tro de las más duras privaciones, hallamos siempre mis compa- 
ñeros y yo la más cordial hospitalidad. Sus honrados moradores, 
víctimas á un tiempo de las iras de los hombres y de la cólera de 
los elementos, en el transcurso de pocos meses habían visto con 
dolor sus haciendas ser sucesivamente presa de la rapacidad y de 
las llamas, de las furias de los vientos y de las invasoras aguas. 
Más tarde convertidos sus campos en fétida latjiirid, sepultura de 
inmensa riqueza, se veían constreñidos á contemplar día tras día, 
ante sí y á i)ocos pasos, la total ruina de sus haciendas y una amena- 
za constante para sa salud, en aquellas estancadas, pútridas y deleté- 
reas aguas que habiendo invadido sus terrenos con impcttiom cre- 
ciente, se iban ahoi-a [)almo á palmo con pasmosa lentitud retirando». 

En sus últimas «Investigaciones sobrí' la circulación y (ras- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 181 

lación ciclónica de los huracanes de las Antillas», mandadas este 
mes á Chicago, amplía con nuevos datos algunos particulares 
indicados en la obra que acabamos de mencionar. En la prime- 
ra parte de ese trabajo trata de la circulación ciclónica, exponien- 
do y demostrando dos leyes: la de rotación ciclónica y la de las 
corrientes ciclónicas á diferentes alturas; — lo expuesto en este 
capítulo permite conocer los primeros indicios de un ciclón ó 
perturbación ciclónica agrandes distancias, determinar la aproxi- 
midad en la demoi'a de su vórtice y á veces su diámetro y pro- 
bable intensidad. La segunda parte es la que mayor novedad 
ofrece, siendo seis las leyes de la traslación ciclónica: ley de tras- 
lación ciclónica en general; ley de las recurvas en diferentes me- 
ses; ley de la dirección normal de la trayectoria en distintas 
fechas y latitudes; ley de las rutas ó zonas geográficas recorridas 
por los ciclones de las Antillas según los meses; ley de las velo- 
cidades relativas de traslación en las diferentes partes de la tra- 
yectoria (1"'} rama, recurva y 2'} rama de la parábola); y ley de las 
velocidades relativas de traslación en la recurva de los ciclones 
según las parábolas sean más ó meuos abiertas. Leyes que son 
el resultado de un gran acopio de observaciones propias y datos 
de valor iiniegable. Abundan en la notable obra los ejemplos 
prácticos y útiles indicaciones, como son las que permiten á los 
navegantes evitar según los meses ó é[)oca de la estación -ciclóni- 
ca, las zonas frecuentadas por los huracanes; estudiando también 
el autor la formación y punto de origen de los ciclones y el pa- 
pel importante de la corriente superior en la dirección que hayan 
de tener. Ya por esta simple relación — que debo á la amabili- 
dad del Dr. Finlay, imestro distinguido Director de la Sección de 
Ciencias — se comprende la importancia de esa obra donde se de- 
termina la manera de llegar á fijar de antemano la ti-ayectoria 
normal que ha de seguir en su curso la terrible tormenta. La 
Academia escuchará muy en breve la lectura del manuscrito cas- 
tellano de ese estudio, pues fué deseo y propósito del P. Viñes, 
según lo hizo manifestar á nuestra Junta de Gobierno, remitirlo 
á la Corporación tan pronto dieran cuenta en el Congreso Me- 
tereológico de la traducción inglesa que mandó; y así ha de su- 
ceder, para satisfacción nuestra y brillo de las sesiones en que 
se lea. 

T. XXX— 23 



182 ANALES DE LA REAL ACAÜELMÍ.V 

A grandes rasgos, y señalando rápidamente algunas de sus 
obras, hemos trazado la labor fecunda del sabio académico, cu^-a 
afición y felices disposiciones para el cálculo sublime fueron sor- 
prendentes; sólo tuvimos la idea de hacer una síntesis de aquella 
vida tan útil para sus semejantes y no ha sido ni pudo ser otro 
nuestro objeto en esta sesión. No es el momento — ni tampoco 
el cpie os habla el llamado, por su incom])etencia en tan seduc- 
tores y difíciles estudios — de hacerla crítica y análisis de aquellos 
pacientes trabajos, apuntando en el libro de las conc[UÍstas reales 
de la ciencia las verdaderas adquisiciones que á Viñes se deben; 
de discutir el valor de lo observado por el insigne metereologista, 
de graduar la relatividad de las leyes más ó menos complejas 
que formuló despiiés de más de veinte años de escrupulosas pes- 
quisas, — recogiéndose para ese examen en condiciones análogas 
nuevas experiencias sobre aquellos fenómenos naturales cuya 
averiguación ocupan exclusivamente las vigilias de tantos sabios. 
Es la hora sólo de evocar la historia de eso.s esfuerzos del miembro 
digno y presentarlos de conjunto á la consideración de la Acade- 
mia; de traer á la memoria, entre otros hechos de recordación 
grata, por ejemplo, como en 1886 el importante periódico ame- 
ricano de Mr. Youmans (The popular science monthly) decía al 
referirse al «Anuario Metereológico« del año 1875, que las varias 
relaciones reñaladas por el P. Aliñes entre los fenómenos magné- 
ticos y metereológicos hacen })ensar en «valiosos adelantos en 
nuestros conocimientos sobre los cambios de tiempo»; que «la dis- 
posición y método en la publicación de las observaciones magné- 
ticas y metereológicas por medio de las curvas» ha llamado la 
atención de muchos sabios «porque de un modo sencillo y claro 
se puede ver de una ojeada la marcha de todos los instrumentos 
y sus relaciones entre sí.» Y, con respecto á su último trabajo pa- 
rece que colocará el nombre de nuestro ilustre socio de jMérito á 
«mayor altura de la (pie ])udo alcanzar en vida», y que viene á 
ser algo como el postrer destello de su inteligencia investigadora, 
ya. tan ai)reciada por los más notables metereologi-ta- de estos 
tiempos. 

Ah! Señores Académicos, cuánta laboriosidad tan bien em- 
pleada! No hay que confundií-, ni i)or un instante, la realidad 
con la apariencia; ponpic anotar perseveran teniente, día tras día. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATIKALES 183 



las oscilaciones de nuestra atmósfera, los cambios de la naturaleza 
cualesquiera que fuesen y agruparlo todos ellos en fórmulas exac- 
tas — es esfuerzo que indica una mente superior y no resultante, 
l)or cierto, de la ligera fantasía. De poseer excelentes condicio- 
nes intelectuales dio muchas pruebas el académico cuya ausencia 
hoy deploramos y en el cual la delicadeza y exquisita sensibili- 
dad corj'ian parejas con las otras cualidades de su espíritu. Aún 
nos parece verlo en nuestra época de estudiante en 1878 en las 
extensas galerías del Eeal Colegio, con su trato siempre amable; 
y no creeríase fuese aquella suave forma la compañera inseparable 
de un carácter severo: ambas circanstancias reunidas en la mis- 
ma personalidad. Su cerebro, disciplinado por el constante 
estudio, sabía deslindar las cuestiones y dar á cada concepto el 
valor que le corresponde; no confundió los terrenos en lo más im- 
portante del esfuerzo que realiza el hombre inteligente por cono- 
cer la verdad descifrando los oscuros enigmas del mundo. Sí, 
el sacerdote humilde, el férvido creyente que guardaba en su 
alma aspiraciones y pensamientos santos, que pensó ser el culto 
de su Dios v de su Religión el más hermoso de todos los cultos; 
que encerraba en su pecho tesoros de honradez y de abnegación — 
de esas virtudes que para algunos aparecieron sobre la faz de la 
tierra con las dos grandes razas que en cierto ínodo formaron 
realmente la humanidad; el venerable teólogo que en un solo 
vocablo comprendía lo infinito y lo absoluto, resolviendo así todo 
problema por complejo que fuera; aquél para quien era «grandio- 
sa y en su misma ordenada complicación admirable, como todas 
las obras de Dios, son sus palabras, la máquina de la atmósfera 
en cuyo seno vivimos, cuyo vaivén y agitado oleaje sentimos, de 
cuya benéfica influencia tan innumerables bienes reportamos y 
sin cuya vivífica intervención la vida misma desaparecería bien 
pronto», — es el mismo que va en busca de leyes físicas, naturales, 
al observar con paso firme los fenómenos atmosféricos escogien- 
do rigurosamente los datos aprovechables, con lógica inflexible 
en consonancia con las lejítimas exigencias de la verdad cientí- 
fica: á la manera Cjue el eminente astrónomo Secchi si bien bajo 
el aspecto teológico vé en el sol «la imagen perfecta de la Divini- 
dad, el instrumento de que se ha valido el Creador para comuni- 
carnos casi todos sus beneficios», en cambio en el orden científico 



Ií-i4 AXALES DE LA KEAL A('ADE:\ITA 

atribuye «la forinacioii de nuestro sistema planetario ^^' á la con- 
densación de una nebulosa que on otro tiempo se extendía más 

allá de los límites ocupados por los planetas más lejanos » 

desenvolviendo las le3TS de Kepler y de Laplace y los célebres ex- 
perimentos de Platean... Pero ;á qué insistir? Nuestro inolvidable 
Padre Várela, filósofo })rofundo, lo ha diclio; la té tiene mejor 
aplicación en las cosas divinas, la razón y la experiencia en las 
naturales y humanas. 

Se abrieron, pues, para nuestro insigne compañero las puer- 
tas de la eternidad; [)ero sus trabajos fecundos en aplicaciones 
prácticas y útiles nos quedan. La Academia y el país le deben 
gratitud; así lo afirman, su historia en nuestro mundo científi- 
co, su participación en la vida de este Instituto, la significación 
que alcanzan sus investigaciones, el bien que del Profesor Viñes 
han recibido los hombres y las ric[uezas:-— á cuyos excepcionales 
antecedentes correspondería la Corporación si colocara su retrato 
en este salón de sesiones al lado de los de otros que también se 
distinguieron por sus grandes merecimientos. Al pagarles tri- 
buto á sus memorias nos honramos y se satisface nuestro espíritu 
al cumplir con la sagrada deuda. «De esas generaciones que 
han bajado á la tumba — dice un elegante é ilustrado escritor — 
algo nos llega de luminoso y de suave que encanta y eleva; y la 
Humanidad, poniéndonos á los unos en comunicación con los 
otros, á los que vivimos con los rpie ya no existen, nos sostiene, 
nos habla y nos inspira! » 



Informe sobke la cacsa de la miki^te del mokexo V.; por el 
J)r. Vicente de la Guardia. 

(SESIÓN publica del 13 DE MAYO DE 1888) 

El 2S de Febrero del año próximo ])asado el negro Ploren- 
tino, de 26 años recibe una herida producida por un proyectil de 
arma de fuego, en la pared anterior del pecho, región izquierda, 
sobre la segunda costilla siguiendo la dirección de la linea mama' 

(Ij LfíiSnlcU, par le P. A. Hccchi. S. J., 1870. 



DE riENriAS MÉDICAS, FÍSICAS V XATTKALES 185 

riel. Hiero el proyectil y lo ulraviosa, el lóbulo .superior del })ul- 
móii izquierdo; el médico que hace el primer reconocimiento 

califica el pronóstico de reservado. ^^^ El Dr. P , médico 

que hace la primera cura se encarga de su asistencia. Tres días 
después no presentando accidentes hemorrágicos ni infiamatorios 
del pulmón dice (|ue deja de ser rcstrvado el pronó.stico: sigue bien 
hasta, el o de Marzo, y á las cinco de la mañana de ese día co- 
mienza á 2>rcsentar síntomas tetánicos; el día ^ la herida supura, 
hay fi(!bre, malestar general y espinalgia. 

La (Jomisión hace [)resente que lo (pie lleva, expuesto y lo cpie 
sigue es un extracto conciso de los documentos periciales que 
constan en autos. El día í) el proyectil aparece implantado en los 
músculos de la pared posterior del tronco junto á la quinta costi- 
lla, lado izc[uierdo, su estado general es grave, continúa la rigidez 
de la columna vertebral y extremidades inferiores; el 10 el médi- 
co de asistencia unido al Dr. de la V extraen el proyectil 

por medio de una incisión, 3^ el estado del paciente es igual al del 
día anterior; el 13 continúa en el mismo estado, auncjue los sín- 
tomas tetánicos han disminuido y la herida empieza á cicatrizar, 
aparecen abcesos en las nalgas; el 16 la herida sigue cicatrizando 
y la que se hizo al extraer el proyectil supura y })resenta buen 
aspecto, la rigidez de los miembros inferiores ha desaparecido, los 
abcesos de las nalgas se han abierto y están ulcerados, el estado 
general es satisfactorio. El 19 la herida inferida por el proyectil 
ha cicatrizado y la que se produjo al extraérsele empieza á cica- 
trizar, las úlceras de las nalgas supuran efectuando los movi- 
mientos de las extremidades inferiores con mucha dificultad. ^^^ 
Hasta el 21 'continúa bien, en ese día las úlceras toman un carác- 
ter gangrenoso y en vista de ello el médico de asistencia hace 
presente que el estado de Florentino es grave; por último, el 
27 á las cinco de la tarde comunica el referido facultativo que 
á esa hora había fallecido á consecuencia de fiebre héctica por 
absorción, resultado de las úlceras gangrenosas que tenía en las 
nalgas. 

El día 28, de orden del >Sr. Juez Municipal de Cimarrones, 
practican la auptosia los doctores P y De la Y , los cua- 



(1) El hecho tuvo Uigar en Cárdenas— término ele Cimarrones— Ingenio «San PablO". 

(2) Se encuentra sometido & una alimentación reparadora. 



186 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

les dan cuenta de su cometido del modo siguiente: rigidez cada- 
vérica, putrefacción muy adelantada, aunque no hacía más que 
20 horas de su fallecimiento; en la parte anterior y superior hacia 
la lateral izquierda del pecho, sobre la segunda costilla, una cica- 
triz como de 7 milímetros de forma redondeada; sobre la articula- 
ción coxo-femoral izquierda y sóbrelos músculos glúteos una gran 
úlcera con escara gangrenosa sumamente profunda dejando al 
descubierto la articulación, como de 12 pulgadas de circunferen- 
cia; sobre el sacro una escara gangrenosa que ocupaba una super- 
ficie de 6 pulgadas: sobre la articulación coxo-femoral derecha 
utra escara gangrenosa como de 3 pulgadas de extensión, super- 
ficial. En la pared posterior del tórax una herida en el período 
de cicatrización, que fué por donde se le extrajo el proyectil. Al 
hacer la autopsia se empezó por la columna vertebral, encontran- 
do la médula espinal y sus envolturas muy congestionadas. — 
Descubierto el cráneo notaron que las membranas del cerebro se 
hallaban hiperemiadas lo mismo que los vasos que se distribu- 
yen en este órgano. — En la abertura de la cavidad toráxica se 
encontró en el pulmón una herida cicatrizada, situada en su vér- 
tice y que coincidía con la cicatriz exterior. — En la parte posterior 
interna una herida en el período de cicatrización entre la cuarta 
y quinta costilla, que fué por donde se extrajo el proyectil; en los 
demás órganos nada digno de mencionarse. En la cavidad del 
vientre el hígado muy aumentado de volumen y congestionado. 
Los intestinos distendidos y llenos de gases, el estómago vacío y 
1^ vejiga de la orina con una pequeña cantidad de pus: los demás 
órganos de esta cavidad en estado natural. De lo manifestado 
deducen y creen que Florentino falleció á consecuencia de la 
fiebre héctica ó de absorción purulenta. 

El 29, siguiente día, dispone el 8r. Juez que el Dr. H , de 

Cárdenas, en unión del Dr. P procedan inmediatamente á 

reconocer el cadáver de Florentino, exhumándolo si necesario 
fuese, practicando la autopsia, para hacer constar si la muerte de 
ésta ha sido producida por la herida que recibió el 25 del pasado, 
ó por otra causa independiente de esa lesión y si ésta ha sido ori- 
gen inmediato del fallecimiento. 

En virtud de esta disposición de su Señoría, el mismo día 29 
pasaron al cementerio del pueblo de Cimarrones donde procedie- 



DE CIENCIAS :SIÉDICA8, FÍSICAS Y NATUKALES 187 

ron á llevar á efecto lo ordenado por el señor Jaez. Dicen con ese 
motivo los doctores H y P que, ya en el Cementerio, se- 
ñalado el lugar donde se había hecho la inhumación de Florentino, 
se extrajo el cadáver, encontrándosele en completo estado de ])U- 
trefacción, los ojos fuera de sus órbitas, la piel del tronco y de los 
cuatro miembros desprendida en partes, el dermis presentando 
muchas vesículas llenas de serosidad saneosa y de gases propios 
á la descomposición pútrida; ai)esar de estar abierta las tres cavi- 
dades pudieron comprobar la cicatriz redonda de la herida pro- 
ducida por el proyectil, cuya dimensión de aquella era como de 7 
milímetros, y estaba situada en la parte anterior y lateral izquier- 
da del pecho, á la altura de la 2'} costilla. En la parte posterior 
del tronco otra herida en vías de cicatrización causada por la 
extracción del proyectil. Observan las úlceras situadas en la re- 
gión glútea izquierda y una escara sobre la articulación coxo- 
femoral derecha, lesiones descritas en la autopsia; descubriendo 
la piel próxima á la úlcera de la nalga izquierda hallaron una 
vasta colección de pus, asi mismo observaron pus aunque en me- 
nor cantidad en el muslo derecho. El examen de las visceras 
de las cavidades toráxica y abdominal era difícil por lo avanzado 
de la putrefacción; sin embargo, pudieron comprobar la cicatriza- 
ción de la herida causada en el vértice del pulmón por el proyec- 
til, y la presencia de pequeñas colecciones purulentas en el híga- 
do y la vejiga; los intestinos llenos de gases, producto de la 
putrefacción. En la cavidad craneana, abierta crucialmente é in- 
cindida en varios puntos, la masa encefálica estaba tan reblande- 
cida que no era posible apreciar sus alteraciones; la médula, 
descubierta en varios puntos, también completamente alterada. 
En vista de las lesiones que dejan relatadas y en es[)ecial de las 
colecciones de pus halladas, creen que la causa inmediata del 
fallecimiento de Florentino ha sido la reabsorción purulenta, in- 
clinándose á creer que esta enfermedad ha podido ser producida 
niiís bien por el flegmón observado en la región glútea izquierda, 
que por la herida que recibió el 25 de Febrero, que estaba com- 
pletamente cicatrizada y además en la autopsia no se encontró 
pus en los pulmenes. 

C!on fecha . 1? de Abril del mismo año decreta el señor Juez 
actuante que se amplíen las declaraciones últimas de los faculta- 



188 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

tivos y digan si el flegmón que presentaba Florentino en la 
región glútea izquierda y que le ocasionó la muerte, se formó in- 
dependientemente de la herida recibida y sin relación alguna con 
ésta, y si la muerte de este individuo fué por consiguiente ajena 

á dicha lesión. Al día siguiente, 6, los profesores H y P 

declaran: 

Primero: que con bastante frecuencia se observan flegmones 
extensos en sugetos que no han tenido la más leve herida ya por 
ser reumáticos, ya por haber sufrido una contusión más ó menos 
fuerte ó bien por tener una pi'edisposición inexplicable á la supu- 
ración que dá lugar á colecciones purulentas en diversos puntos 
del cuerpo, enfermedad conocida con el nombre de reabsorción 
purulenta ó piohemia y que casi siempre es mortal. Como la 
ciencia no es infalible no pudieron en las diligencias de exhuma- 
ción ser muy explícitos respecto á la verdadera causa del falleci- 
miento de Florentino, aunque en conciencia se inclinaron á creer 
fuese el flegmón, pero hoy con más datos y recordando sobre todo 
uno de los -declarantes (el Dr. P ) que cuando el paciente em- 
pezó á quejarse de dolores en la región glútea izquierda y al 
presentársele la parálisis, le manifestó haber recibido un fuerte 
golpe en esa región contra la cama de la carreta al dejarlo caer 
los que le cargaban des^Dués de liaber sido herido. Teniendo pre- 
sente además que la herida producida por el proyectil estaba en 
vías de cicatrización cuando empezó el paciente á quejarse de 
dolores y se observó la tumefacción que precedió al flegmón. 

Segundo: que no se observaron fenómenos inflamatorios en el 
pulmón herido, en cuyo órgano no se hallaron lesiones en la 
autopsia, lesiones que habrían sido reconocidas si por este órgano 
hubiese empezado la enfermedad que pi'odujo la nnierte. 

Tercero: que el golpe recibido en la nalga izquierda contra la 
cama de la carreta pudo realmente y en sugeto tal vez predis- 
puesto á la su[)uración ser l)astante par¡i [)rodu(;ir uu vasto fleg- 
món V éste á su vez dar lurar á la formación de abcesos en otros 
puntos de la economía. 

Por lo manifestado creen que el flegmón (pie ocasionó la 
muerte de J*'lorentino se formó independientemente <le la herida 
que recibió el 2-") de J'^cbrer;) y (pie su muei'te l'ué de] iodo ¡ijena, 
á dicha lesión. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 189 

Con fecha 19 de Diciembre cree conveniente el Señor Fiscal, 
para la más acertada calificación del hecho procesal, se oiga el 
ilustrado parecer de la Academia á fin de que se sirva emitir su 
dictamen acerca de los particulares siguientes: 

Primero: ¿La lesión que sufrió el negro Florentino era cura- 
ble? Caso afirmativo ¿puede fijarse aproximadamente cuánto 
tiempo necesitaban de asistencia médica y estaría impedido el le- 
sionado de dedicarse á sus habituales ocupaciones? ¿le quedaría 
algún impedimento ó afección incurable? 

Segundo: ¿Es verosímil que se formasen los abcesos en la re- 
gión glútea del modo que se explica? 

Tercero: ¿Cabe explicar y atribuir esos abcesos como una 
consecuencia de la herida' de bala que penetró en la cavidad 
toráxica? 

Cuarto: ¿Si es verosímil lo segundo, excluye lo tercero? 

Quinto: ¿Qué opina la Real Academia de Ciencias Médicas 
que fué la causa de la muerte? ¿la lesión de la bala que penetró 
en la cavidad toráxica ó la absorción })urulenta en las úlceras de 
la región glútea? 

Sexto: ¿Debió haber absorción purulenta en la cavidad to- 
ráxica? Si la hubo precisamente ¿no explica esa absorción más 
fácilmente la causa de la muerte que las úlceras en las nalgas? 

Séptimo: ¿Hubo negligencia facultativa en la curación de esas 
úlceras? ¿pudo preverse ó impedirse el mal causado? — «Con cuanto 
estime y crea conveniente informar la sabia Real Academia de 
Ciencias Médicas Físicas de la Habana coadyuvando con sus lu- 
ces y docto criterio á la mejor administración de justicia.» 

Las diversas cuestiones que á la consideración de la Academia 
se ha servido someter el Sr. Juez de Cárdenas, ascienden á siete, de 
ellas algunas en extremo complejas; siendo oportuno antes de lle- 
gar á las conclusiones definitivas del informe, entrar de lleno en 
ciertas apreciaciones, de no desconocida importancia para el caso 
presente. 

En la serie de partes y declaraciones suministradas por los fa- 
cultativos que han tomado parte activa en el proceso, no se notan 
hechos contrarios ó mejor dicho contradictorios de ninguna espe- 
cie, puede haber sí debilidad ó falta de precisión en sus juicios 

periciales. — Los liechos todos que se relatan, por más que algu- 

T. XXX— 24 



190 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

nos puedan estimarse como excepcionales, desde que dio princi- 
pio la causa,, ofrecen cierta congruencia y afinidad — que va á ter- 
minar siempre al mismo fin — y haciendo aquí uso de la palabra 
verosímil, oportunamente empleada por el Señor Fiscal del juzga- 
do que hace la consulta, la Comisión aprecia como tales todo lo 
expuesto, mucho más, no teniendo á su disposición, absolutamen- 
te nada, ni de un modo público ó privado, antecedentes ó algún 
otro documento en los cuales se desdiga ó tergiverse el testimo- 
nio de los profesores aludidos, digno por consecuencia del mayor 
respeto. 

La Comisión ha de emitir un juicio cifiéndose estrictamente, 
á lo que arroje como resultado el examen de la documentación 
que á su criterio siempre imparcial se' sujeta. — Habrá de atener- 
se, tal es su intención y así lo hace, á lo expuesto y manifestado 
por los médicos peritos de cuya relación acaba de enterarse la 
Academia. 

La primera pregunta dice; ¿La lesión que sufrió &. &. Com- 
prende varios particulares: ¿era curable la lesión? Desde luego, 
la contestación es afirmativa. Sí. Tan era curable, que á no ha- 
ber sido al accidente que sobrevino, es fácil presumir que Flo- 
rentino no hubiese fallecido. Además la autopsia comprobó que 
la lesión producida directamente por el })royectil estaba cicatri- 
zada. — Ningún autor de Medicina Legal, considera las lesiones del 
pulmón en sí, como mortales por necesidad — generalmente son 
clasificadas como graves — más, mucho más en este caso que uo 
fué herido ningún vaso de importancia, no apareciendo tampo- 
co, «accidentes hemorrágicos ó infiamatorios», complicaciones fa- 
tales á veces, siempre temibles. — Pudo haber invertido para ol)- 
tener su completa curación, un período probable de 30 á 32 días, 
lo que hace constar el médico de asistencia en su oportunidad — 
á lo cual nada se tiene que o[)oner — igual tiempo de asistencia 
médica que es posible estuviese aún 10 ó 15 días más imposibi- 
litado })ara dedicarse á sus ocupaciones habituales, siendo esta 
última aseveración prudencial únicamente. — Pasando al otro ex- 
tremo de esta misma pregunta, que dice, «¿lo quedaría algini im- 
pedimento ó afección incurable?)» — asunto lato en demasía consti- 
tuye esta segunda parte, que para resolverlo habría que traspasar 
los límites dt' lo ciei'to y lo seguro j)ara peneti'ai' en el eamjK) ex- 



DE CiríXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 191 

tenso con exceso y peligroso por demás, de las hipótesis, y aun 
allí, la conclusión tendría que adolecerse del mismo defecto que 
la premisa, careciendo en absoluto de un dato exacto como punto 
de partida. 

A la segunda. ¿Es verosímil &. &. So contesta afirmativa- 
mente. Sí. Todo flegmón, lo que es sabido, puede ser originado 
por alguna causa traumática — y desde luego la contusión siem- 
pre es un traumatismo. — Obvio es aplicar por el momento, las 
teorías histológicas, comprobadas y aceptadas, respecto á la infla- 
mación, la formación del pus, la membrana piogénica &. &. 

A la tercera. Cabe explicar &. &. Acerca de este particular, 
se contesta también afirmativamente — entrando antes en una 
corta digresión. Podían haberse formado los abcesos, no como 
una consecuencia directa de la lesión producida por el proyectil, 
puesto que todos los facultativos están conformes, aseverando que 
había cicatrizado — mas no acontecía lo mismo, respecto á la in- 
cisión que hicieron los referidos profesores al extraer el cuerpo 
vulnerante — manifestando que en la época del fallecimiento de 
Florentino, se encontraba todavía en vías de cicatrización, necesi- 
tando aún algunos días más para obtener su completa curación; 
luego esa herida supuraba, había pus y como última consecuencia 
cabe admitir, que esa superficie supurante, engendrando una sus- 
tancia séptica, el pus, infecte la economía, dando lugar á abcesos 
metastáticos, ó colecciones purulentas, tales como aquellas que 
ofreció Florentino en las regiones glúteas (nalgas). 

A la cuarta ¿Si es verosímil &. &. 

Al evacuar la contestación relativa á la segunda pregunta, 
se ha tratado de probar, como efectivamente podían haber tenido 
origen los abcesos de la región glútea (nalgas), según dejaron 
explicado los profesores P. y H., pero porque eso sea cierto, la 
Comisión no encuentra motivo, para no aceptar igualmente como 
posible lo relatado ya respecto al tercer particular; particular 
que por si sólo, se amplía al tratar de las siguientes cuestiones. 

A la quinta. ¿Qué opina la Real xicademia, &. &. 

La Comisión dice: admitida la existencia de una superficie 
que supura, por pequeña que ésta sea, como acontece en el caso 
de Florentino, respecto á la herida producida al extraerle el pro- 
yectil, ese hecho por sí solo basta, para dar lugar, del mismo 



192 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

modo que los abcesos de la región glútea (nalgas) originados por 
una contusión (según testimonio del Dr. P.) á la infección ó á la 
reabsorción purulenta — causa que á juicio de la Comisión que 
informa, trajo por resultado la muerte del desgraciado Floren- 
tino. 

A la sexta. ¿Debía haber absorción, &. &. A esta pregunta 

viene á corresponder una contestación negativa: No. Los ab- 
cesos ó colecciones purulentas que se llaman metastásicos, se en- 
cuentran por lo general múltiples, en diversos visceras, no te- 
niendo órgano ó lugar determinado. A veces, que es la escep- 
ción, suele limitarse su número hasta uno solo; lo mismo pueden 
aparecer en las articulaciones y el cerebro, ríñones, hígado, pul- 
mones, etc., como solamente en el hígado y la vejiga lo que 
sucedió en el caso que se ventila, y no porque el punto de parti- 
da del pus se encontrase aproximado á un órgano determinado, 
precisamente habría de hallarse en el mismo, abceso ó colección 
purulenta; luego no constituye hecho amormal, no haber encon- 
trado pus en el pulmón lesionado primeramente. Por lo que 
toca al otro extremo de la pregunta, la Comisión se remite á lo 
manifestado con relación a la quinta. 

A la .séptima y última. ¿Hubo negligencia, &. &. Por el 
examen detenido que se ha hecho de toda la serie de documen- 
tos que á la vista ha tenido, estima la Comisión, que en la causa 
no existe hecho alguno para poder justificar que la conducta 
observada por los médicos que han intervenido en este hecho pro- 
cesal sea vituperable bajo el punto de vista de la práctica profe- 
sional y así lo hace constar. 

Resumiendo todo lo expuesto, la Comisión estima que debe 
contestarse á la consulta del Juzgado de Cárdenas, del modo si- 
guiente: 

A la primera pregunta: Sí, era curable. Pudo haber inverti- 
do para obtener su completa curación un período probable de 30 
á 32 días, igual tiempo de asistencia médica; debiendo haber 
estado aún 10 ó 15 días más imposibilitado para dedicarse á sus 
habituales ocupaciones; no pudiéndose precisar el último ex- 
tremo de la pregunta. 

A la segunda. Sí, es verosímil la formación de los abcesos en 
la región glútea del modo que lo explican los médicos peritos. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 193 



A la tercera. Es posible considerar esos abcesos, como una 
consecuencia, aunque de un modo indirecto de la herida de bala 
que penetró en la cavidad torácica. 

A la cuarta. La formación de los abcesos de la región glútea 
según explican los médicos peritos no excluye la posibilidad de 
considerar esos mismos abcesos como una consecuencia aunque 
indirecta de la herida de bala qae penetró en la cavidad torácica. 

A la quinta. La Academia opina que la muerte de Floren- 
tino fué ocasionada por infección purulenta y que esta pudo ha- 
ber tenido como origen principal los abcesos de la región glútea. 

A la sexta. No era condición precisa encontrar colección pu- 
rulenta en la cavidad torácica, y dado caso que se hubiese en- 
contrado, este hecho patológico nunca constituiría prueba sufi- 
ciente, para explicar la muerte de Florentino más fácilmente 
cpie las úlceras de las nalgas. 

A la séptima. En la documentación no existe ningún hecho 
para justificar que la conducta seguida por los médicos peritos, 
pueda ser considerada como vituperable. 

Es cuanto tiene que decir la Comisión de Medicina Legal, á 
la consulta dirigida á la Academia, por el Juzgado de Cárdenas, 
á solicitud del señor Fiscal, remitida por conducto de la Escriba- 
nía de Cámara de la Excma. Audiencia de este Territorio. 



Informe médico-legal en causa seguida por infanticidio; 
por el Br. José Beato y Dolz. 

(sesión publica del 24 de junio de 1888) 

Sr. Presidente: Sres. Académicos: Sres.: 

La Real Sala de lo Criminal, Sección 2') de esta Real Audien- 
cia, por disposición del señor Fiscal de S. M> en atento oficio re- 
mite á esta Real Academia varios particulares de la causa segui- 
da, en el Juzgado de 1^ Instancia de Alfonso XII, contra D^ M^ 
R. R. E. y otras por infanticidio, á fin de que informe 1?: — Si la 
niña que parió D*} Teodora C. R. estaba del todo viva cuando 
nació. — 2? Caso afirmativo si su muerte fué causada por mano 
criminal, en qué forma, cuánto tiempo debió mediar entre el na- 



194 ■ ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

cimiento y la muerte y si antes debió llorar la niña. — 3? Caso 
negativo de todo lo anterior, si la niña debió nacer muerta y fun- 
damentos de esa afirmación. 

Para resolver estas preguntas contamos: 19 con un oficio fojas 
primera; — 2? declaración de los facultativos don Marcos A., don 
Lino F. y don Cristóbal C, á fojas 20 y vueltas; — 3? recono- 
cimiento y autopsia por dichos profesores; — 4? declaración del 
profesor don Marcos A. á fojas 02 vueltas; y 5? otra declara- 
ción de los tres profesores ya mencionados. 

En la primera declaración hacen constar que procedieron á 
la exhumación del cadáver de la niña en cuestión, en el punto 
que se les señaló; allí en efecto, la tierra estaba recién movida 
aunque apisonada, la que separada y á la profundidad de unos 
quince centímetros se encontró un cuerpo carnoso de figura cir- 
cular y como de doce centímetros de diámetro, con un apéndice 
membranoso de unos veintitrés centímetros de largo, que nacía 
de la parte céntrica de una de sus caras y cuyo extremo libre 
aparece como desgarrado y de figura irregular; cuyo cuerpo car- 
noso reconocido minuciosamente resultó ser una placenta de un 
feto al parecer de término y que tenía el cordón desgarrado. In- 
mediatamente se vio debajo el cadáver de un niño sin envoltura 
alguna y colocado en posición abdominal con los miembros infe- 
riores en flexión sobre el abdomen, los superiores sobre el tórax 
y la cabeza en la parte más declive del hoyo, con la cara aplica- 
da contra el fondo del mismo. Extraído completamente se vio 
que era una niña reciennacida de 0.™ 54 centímetros de longitud, 
bien conformada, de color blanco, sin pelo en la cabeza, los ojos 
abiertos y salida la lengua fuera de la boca. El tórax amplio 
en su base, el vientre ligeramente cóncavo y de color verdoso, 
con un pedazo de cordón placentario adherente al ombligo como 
de unos diez centímetros de longitud, desgarrado en su extremi- 
dad, sin coágulos que lo obture, de figura plana y color rosado 
verdoso. 

Pocos momentos después, trasladados á un cuarto de depósito 
del Cementerio, los mismos facultativos reconocen nuevamente el 
cadáver de la niña reciennacida, es blanca, de 0.'" 54 centímetros 
de longitud, bien conformada, de buena constitución, con la epi- 
dermis desprendida en forma de colgajos por algunos puntos y 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATUKALES 195 



cubierta ligeramente do un unto cebáceo, presentando fenómenos 
de descomposición cadavérica. La cabeza desprovista de pelos, 
las fontanelas con las aberturas y formas naturales, los ojos muy 
abiertos, la boca abierta y ocuj^ada por la lengua que sale fuera 
de la misma. El tórax desarrollado y amplio en su base no })re- 
senta exteriormente nada de particular. El vientre de})i-imido 
ligeramente y con la piel de color verdoso, presentando adherido 
al ombligo un pedazo del cordón umblical como de diez centíme- 
tros de longitud, algo plano y desgarrado en su extremo libre. 
En los miembros superiores, las manos algo equimosadas, parti- 
cularmente la izc|uierda; en los miembros inferioi'es los pies, 
igualmente equimosados, siendo más notable en el pie izquierdo 
en que sube el equimosis hasta el tercio inferior de la ])ierna. 

Practicada la autopsia y abierta la cavidad craneana se en- 
cuentran los huesos que la forman bien desarrollados y separados 
por las fontanelas naturales de un feto de término: en el pericrá- 
neo una equimosis general. Las meníngeas ligeramente conges- 
tionadas y la pulpa cerebral reducida á una pa¡)illa de color gris 
amarillento. En la cavidad raquídea integridad de los arcos y 
cuerpos de las vértebras, la médula y sus meninges normales. 
En el cuello, la laringe, tráquea y demás tejidos blandos algo 
resblandecidos y enfisematosos por descomposición cadavérica. 
Abierta la cavidad toráxica los pulmones se presentan do un vó^'^ 
lumen regular y de un color gris rojizo crepitantes al tacto. EIj 
timo do un color amarillo gris y difluente. El corazón aplanado 
con una pequeña cantidad de sangre en la cavidad derecha nO; 
pudiendo apreciar el estado del agujero do Botal })or hallarse en > 
descomposición bastante avanzada el expresado órgano. En la 
cavidad abdominal, el estómago en su estado normal con algunas 
mucosidades y gases en su interior. El hígado con su volumeiij, 
y coloración normal. Los intestinos ligeramente dilatados, de un 
color amarillo verdoso debido á la gran cantidad de meconio qup 
contenían. Las demás visceras en su estado normal conteniendo 
la vejiga una pequeña cantidad de orina. Hecha la disección 
de las equimosis de las manos y de los pies, se observó (me 
se limitaba á la piel y tejido conjuntivo snb-cutáneo, siendo 
más intensa la congestión en la mano y pié izquierdo. Prac- 
ticada la docimasia de las visceras torácicas en un cubo do 



196 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

agua de río á la temperatura de unos 15° Reaumur, en la 
que se sumergieron á la vez los dos pulmones unidos al timo 
y corazón separados de los grandes vasos; se notó que flotaron 
bien en la superficie del agua. Separado el timo y el co- 
razón y hecho el mismo experimento, con los pulmones dio el 
mismo resultado. Lo mismo se practicó con los dos pulmones 
separadamente, que del mismo modo sobrenadaron. Hecha 
después la misma prueba con diversas porciones de ambos pulmo- 
nes igualmente sobrenadaron. Procedióse á la compresión de un 
pedazo de pulmón dentro del agua y dejó escapar varias burbu- 
jas de gases de diversos volúmenes, precipitándose dicho pedazo 
de pulmón comprimido al fondo de la vasija. Por último, hecha 
la inmersión del corazón por separado, también sobrenadó. Orde- 
nó entonces el Sr. Juez se recogiese un pedazo de pulmón de los 
que se habían hecho sobrenadar y se pusiese á disposición del 
Juzgado, lo que se hizo introduciéndolo en un frasco con alcohol 
que se lacró y selló. 

De lo expuesto se deduce, Primero: que atendiendo á la lon- 
gitud del cuerpo y buena conformación y desarrollo de sus órga- 
nos como á la unión de los parietales por sus bordes superiores, la 
casi, ó mejor dicho, completa osificación del frontal y occipital, el 
tamaño de las fontanelas, desarrollo de las uñas de los pies y ma- 
nos creen que la niña nació de término ó sea después de los nue- 
ve meses de su concepción. — Segundo: Considerando que por el 
completo desarrollo de su cuerpo, por el color blanco rosáceo de la 
piel, por la abertura de los párpados, por la salida de la lengua 
de su cavidad natural, por la amplitud del tórax, equimosis de 
las extremidades, aspecto de los pulmones en su cavidad, son de 
parecer que nació viva. — Tercero: Respecto do si respiró ó nó en 
vida son de parecer, que atendiendo al color gris rojizo y jazpeado 
de los pulmones, su volumen, crepitación, desarrollo de los lóbu- 
los y celdillas pulmonares, se inclinan á creer, aunque por conje- 
ra, que la niña respirara. Y no siendo estos datos suficientes pa- 
ra dar una opinión que ilustre al Tribunal cual se desea, las mis- 
mas dudas })roporciona la piueba de la docimacía respiratoria á 
que se procedió; porque si bien flotaron los pulmones en el líqui- 
do que se sumergieron, lo que indica on muchos casos la entrada 
del aire en ellos i>or la inspiración, el mismo resultado proporcio- 



DÉ CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 197 



nó la inmersión del corazón, siendo éste por su peso específico 
naturalmente más denso que el agua; lo que prueba que los pul- 
mones y el corazón estaban enfisematosos á causa de una putre- 
facción adelantada, quitando de ese modo y hasta cierto punto el 
valor de esa prueba. — Cuarto: En cuanto al tiempo transcurrido 
de su nacimiento á la muerte, es de creer que fuera muy breve, 
puesto que los signos que suministran las funciones de respira- 
ción y circulación son bastante dudosos y á más el no haber teni- 
do tiempo de verificar la expulsión de la orina y el meconio. — 
Quinto: Referente al tiempo de que data la muerte, opinan que 
atendiendo á las condiciones físico-químicas del cuerpo de un 
recien nacido que tiene todos los tejidos tiernos y á más el punto 
ó terreno donde estaba sepultado, húmedo y gredoso, la poca pro- 
fundidad del hoyo y el estar completamente desnudo, que indu- 
dablemente han contribuido á la más pronta descomposición del 
cadiiver, creen que pudo ocurrir en el término de cuatro ó cinco 
días. — Sexto: Respecto á la causa que produjo la muerte de esta 
niña, deben manifestar que no siendo fácil, ni casi posible que 
ocurriera por efecto de alguno de los accidentes comunes al alum- 
bramiento, como son la asfixia de los reciennacidos por oblitera- 
ción de los conductos respiratorios, debilidad ingénita, hemo- 
rragia umbilical, apoplegía pulmonar, etc., etc., por no encontrar 
en el cadáver las lesiones que caracterizan estos estados y al 
mismo tiempo por hallarse la reciennacida en condiciones de 
viabilidad completa y atendiendo por otra parte á los datos que 
suministra la cara del expresado cadáver, como son la retrac- 
ción de los párpados hasta dejar al descubierto la parte an- 
terior del globo ocular, la posición especial de la lengua entre el 
borde libre de los labios así cómo la expresión de su facies, que 
son signos si no evidentes, sospechosos de muerte j)or estrangula- 
ción, se inclinan á creer que la muerte pudo tener lugar por el 
mecanismo antes indicado, sin poder asegurar de qué modo se 
efectuó esta estrangulación, si intervino ó no una mano homicida, 
y caso que así fuese no se sirvió de alguna ligadura ó presión 
manual sobre la laringe y epiglotis para impedir la respiración y 
circulación, puesto que en el cuello y regiones cervical y faríngea 
no hay dato alguno de violencia. — Séptimo: En cuanto se refiere 

á la rotura del cordón umbilical sólo se puede asegurar que fué 

T. XXX— 25 



l!)S AXALKS DE LA REAL ACADEMIA 

desgarrado por tracción violenta y que no existía ligadura ni se- 
ñal de ésta; y octava: Que respecto á la presentación en el mo- 
mento del parto, por datos adquiridos de su asistenta se deduce 
que fué presentación de nalgas. 

A fojas 66, á los ya mencionados i)rofesores se les pregunta 
si la niña vivió algunas horas ó instantes después de nacer aten- 
diendo á la organización y conformación de la reciennacida; y 
manifiestan que por la buena conformación y perfecto desarrollo 
de sus órganos, nació en condiciones de poder vivir; pero como 
ni una conformación buena, ni un desarrollo perfecto en un re- 
cieimacido son condiciones ó datos suficientes para poder deducir 
el tiempo que vivió fuera del claustro materno y como })or otra 
parte los signos de más importancia para rosolver este punto, son 
los que suministran los aparatos respiratorios y circulatorios con 
las modificaciones que experimentan en su nuevo modo de fun- 
cionar durante la vida extra-uterina, y estos signos fueron oscu- 
recidos por los fenómenos do la putrefacción avanzada de los 
mismos aparatos, solamente pueden conceder una importancia 
pequeña á la falta de expulsión del meconio y orina observada, 
para deducir que si vivió fué por pocos instantes. Preguntados 
si lloró antes de su muerte, contestan que si vivió y respiró 
después de su nacimiento, es de creer que llorara por acompañar 
el llanto á la primera inspiración, casi siempre, cuando el niño 
es desarrollado y de término, como en el presente caso. Pregun- 
tados si pudo habérsele dado muerte en el momento de nacer ó 
después de nacido, dicen: que habiendo indicios según mani- 
festaron en su primera declaración de que el parto fué de nalgas 
y conjeturas de que vivió y respiró algunos instantes, creen que 
si se le dio la muerte fué después do haber nacido. Preguntados 
si al practicarse la docimasia jaido resultar que los pulmones so- 
brenadaran })or efecto de otras causas diferentes de la respiración, 
como por ejemplo la putrefacción según ex])resan, y en tal caso 
si hay medios de distinguir los efectos de la })utrefacción de los 
de la res})iración, dijeron que en el caso que motiva esla pregun- 
ta los pulmones sobrenadaron por efecto de la res])i ración y ]iu- 
trefacción á la vez, y que los medios empleados })¡ira distinguir 
los efectos de la segunda de los de la ])rimera, fueron: pi-imero, la 
crepitación (pie era caract(>rística ciilrc los dedos, al e.\i)lorar his 



DE CTRNCIAS MKDTCAS, FÍSICAS Y XATrUALKS 19í) 



diversas partes del pulmón, y segundo, la prueba docimásica res- 
piratoria que dio el siguiente resultado: se cortaron varios pe- 
dazos de ambos pulmones los que sumergidos en el agua y com- 
primidos dejan escapar burbujas de diferentes tamaños, indicando 
los mayores la infiltración gaseosa de los pulmones debida á la 
})utrefacción y acusando las menores la presencia del aire en las 
células pulmonares. Acto seguido se abandonó un pedazo de 
pulmón comprimido dentro del agua y se precipitó al fondo de 
la vasija. De todo ello deducen: que la crepitación, las burbujas 
menores y la precipitación del ])edazo de pulmón son signos de 
la presencia del aire en los i)ulmones por el acto respiratorio; y 
que el olor especial, el resblandecimiento y las burbujas mayores 
manifiestan el estado de putrefacción de la expresada viscera. — 
Preguntados si las esquímosis que presentaba el cuerpo eran debi- 
das íi contusiones ó golpes, exponen que dichas equimosis tenían 
más bien el carácter de manchas cadavéricas por la razón do 
hallarse generalizada en las extremidades de los miembros, pun- 
tos que por estar más declives en la fosa que le sirvió de sepultu- 
ra con relación á las otras partes de su cuerpo, sufrieron más 
pronto los efectos de la descomposición cadavérica y por esta ra- 
zón creen que no hubo traumatismo que las ocasionara. Pregun- 
dos si los estragos causados por la })utrefacción en el cadáver 
pueden ser de tal naturaleza que hagan imposible averiguar con 
certeza si la expresada niña vivió ó nó después del nacimiento, 
dijeron que los estragos de la putrefacción si bien oscurecieron y 
dificultaron la averiguación de fenómenos necesarios é impres- 
cindibles para formar un juicio cierto, no han sido sin embargo 
suficientes para destruir el valor de ciertos datos necroscópicos 
que reunidos sirven para inducirles á creer, como han manifes- 
tado antes, que la niña vivió después de su nacimiento. Pregun- 
tados si puede asegurarse que ha habido muerte violenta, mani- 
festaron que no habiendo encontrado en el roconocimiento ni en 
la necropsia que practicaron en dicho cadáver señales de violen- 
cia ni lesiones que expliquen satisfactoriamente la causa que 
produjo su muerte, solamente apreciando el aspecto es})ecial de 
las facies, caracterizada por la retractación de los párpados y la 
salida de la lengua de su cavidad natural, se inclinan á creer que 
la muerte fué violenta y causada por estrangulación. 



./ 



200 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



Para demostrar, Señores Académicos, las dificultades que en- 
cuentra la Comisión de Medicina Legal en la resolución de las 
custiones formuladas por la Sala que consulta, basta la simple 
lectura de los citados documentos. Estos, en efecto, revelan defi- 
ciencia en el examen del cadáver de la niña dada á luz por Doña 
F. C. R. y contienen datos necrópsicos que conducen á resultados 
contradictorios. 

La primera cuestión que en el presente caso debe ocuparnos, 
para resolver las formuladas por la Real Sala, es la edad de la 
criatura. — Y. S. S. habrán advertido, desde luego, la escasez de ele- 
mentos para dar una opinión tan sólida como la ciencia exige 
en este punto: los datos expuestos por los peritos permiten cierta- 
mente aceptar con ellos que aquella criatura era de término, pero 
es de lamentar el silencio que guardan respecto al peso de la 
misma, lugar en que estaba inserto el cordón, estado de los cartí- 
lagos epificiarios, diámetros de la cabeza, etc. que son, con los que 
sirvieron do fundamento al juicio de los peritos, de gran valor 
para que, por su número como por su significación, no den cabi- 
da á la duda. 

Se emplean indistintamente, como sinónimos los términos 
equimosis y congestión para dar á conocer la coloración de las 
extremidades y hi que encontraron en el pericráneo, arrojan- 
do de este modo una confusión que no puede menos que reper- 
cutir al juzgar el estado del cadáver, y por consiguiente, sobre la 
causa de la muerte. 

En el reconocimiento exterior no se hace mención del estado 
de las cavidades nasal y bucal, en las cuales no es extraño encon- 
trar las huellas de dedos ó de cuerpos en ellas colecados con el fin 
de impedir el acceeo del aire y determinar la asficia. 

Más sensibles, por su mayor trascendencia, son las omisiones 
que se notan al describir el estado de las visceras y particular- 
mente al examinarlas con relación al objeto de evidenciar si la 
criatura nació viva ó muerta, pues no consta que fuese examina- 
do el oído, en cuya caja del tímpano se encuentra, con la presencia 
del tapón gelatinoso ó del aire que á ese tapón reemplaza, un tes- 
timonio del estado en que la criatura es dada á luz. 

En el examen de los pulmones, al dar cuenta del estado de 
enfisema en que los encontraron, omiten señalar la región y ex- 



DE CIENCIAS :SIÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 201 



tensión que los gases aeupaban, y sabido es que durante un parto 
laborioso puede el pulmón infiltrarse de aire, é interesa para el 
esclarecimiento de hechos como los que motivan este informe dis- 
tinguir el enfisema morboso del que determínala putrefacción. 

Al expresar el volumen de esos órganos lo califican de regular, 
término poco preciso para el objetO; cuando el conocimiento de 
esc dato y de las relaciones de esos órganos con el timo y el cora- 
zón, contribuyen á dilucidar el particular que se ventila. 

Del mismo modo se nota la falta de datos respecto al estado 
del cordón. De él se dice solamente que estaba desgarrado con 
violencia; el cabo fetal era de 10 centímetros y de 23 el placenta- 
rio; que estaba aplanado, de color rosado verdoso sin coágulo y 
sin ligadura ni señales de haberse aplicado alguna; pero no se in- 
dica el lugar de la inserción abdominal, ni se estudió su textura. 
Tampoco se hace mención del aparato umbilical interno. 

Aun en las operaciones que se practican para apreciar los ca- 
racteres que presentan las visceras hay falta de detalles impor- 
tantes. Así, por ejemplo, siendo la sobre-natación del estómago 
á juicio de eminentes prácticos un hecho de igual valor que la 
docimacia pulmonar, ese órgano no fué sin embargo sometido á 
aquella operación. 

Lo expuesto barta para dejar confirmado nuestro aserto: los 
datos contenidos en los documentos periciales son deficientes. 

Dijimos que entre las dificultades que la Comisión ha encon- 
trado para evacuar la consulta tal como á la xldministración de 
Justicia interesa, está la contradicción de los datos recogidos por 
los peritos; con tradición capital, como que mientras unos acreditan 
que la criatura nació viva, otros con igual fuerza revelan que na- 
ció muerta ó, por lo menos, que si nació viva, no respiró. La Co- 
misión no alcanza el origen de esa oposición; pero la hará notar 
como fudamento de su conclusión y en prueba del estudio que ha 
consagrado al asunto. 

Fijándonos desde luego en los datos recogidos del aparato res- 
piratorio y refiriendo á este aparato el aspecto del tórax, nótase 
como primer hecho, que al exhumar el cadáver el tórax estaba 
amplio en su base, y esto apesar de la capa de tierra de unos 15 
centímetros de espesor que sobre él gravitaba y de haber sido 
apisonada esa tierra, sin que pueda explicar esa amplitud un de- 



202 ANALES DE LA KEA.L ACADE^fTA 

sarrollo de gases suficiente á determinar, la dilatación de la caja 
torácica. V. SS. saben que cuando la criatura ha nacido muer- 
ta ó no lia respirado, la caja torácica no presenta esa amplitud, 
está deprimida, con cierto grado de laxitud que demuestra la fal- 
ta de presión centrífuga ejercida por los pulmones que han respi- 
rado. Consto ese hecho para sus aplicaciones ulteriores. 

Respecto al pulmón mismo los peritos consignan que su vo- 
lumen era m/í(/ar, de color gris rojizo, jaspeado, crepitante con 
sus lóbulos y celdillas desarrollados y afirman que no había sig- 
nos de estado patológico alguno; sometidos esos órganos á la }»rue- 
ba de la docimasia hidrostática practicada en la forma clásica, 
primero flotaron pero después de desalojados los gases de la pu- 
trefacción que infiltraban el tejido, se sumergieron. Dados estos 
hechos: volumen, coloracióm, textura y resultado de la docimasia, 
detengámonos á considerarlos para poner de relieve la oposición 
que entre esos datos hay, cierta incompatibilidad de coexistencia 
entre ellos y, en último término, las deducciones antagonistas á 
que conducen. 

Se sabe que cuando la criatura ha nacido muerta ó viva pero 
que no ha respirado, los pulmones ofrecen caracteres especiales: 
están replegados sobre los canales costo-vertebrales, casi ocultos 
por el timo y el corazón; su superficie es lisa, apenas se perciben 
las líneas celulosas que limitan los lóbulos; las vesículas no 
son apreciables á simple vista; el color, unas veces pálido y de un 
blanco ligeramente rosado, con más frecuencia como el de heces 
de vino, es siempre uniforme. En los pulmones que no han fun- 
cionado, por el contrario, el color es rosado vivo, rojo también, 
más ó menos intenso: no hay aquella uniformidad sino que pre- 
senta diversos tonos apareciendo jaspeado. En el que no ha res- 
pirado el órgano está constituido por una masa esponjosa, de te- 
jido denso apenas reticulado; mientras que en el que ha circulado 
el aire es manifiesta la estructura celular, vesiculosa, crepita. So- 
metidos á la prueba de la docimasia hidrostática, después de eli- 
minadas todas las causas de error, los primeros se sumerjen, los 
que han respirado flotan. 

Cambios profundos imi)rimcn á los caracteres de los pulmones 
en estado fetal como de los que han sido }ienetrados por el aire, 
el medio en que naturalmente ó con intención criminal ha sido 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍsÍCAS Y NATURALES •203 

colocada la criatura; también los determinan estados patológicos 
diversos que ocurren antes y después del nacimiento y muy espe- 
cialmente la putrefacción. Considerémoslos brevemente para 
proceder con acierto en la apreciación del estado del cadáver exa- 
minado. 

Los peritos, según hemos recordado, declaran que un los })ul- 
mones no había signos de estado })atológico .alguno: la ausencia 
de los que denuncian la influencia do medios como alcohol, frío 
etcétera, para determinar la muerte, })ermiten aseverar (|ue estos 
recursos no se han puesto en juego en el presente caso; también 
hay c[ue hacer caso omiso de la insuflación de aire, cualquiera 
que sea el propósito con que se [)ractique; hay sí que considerar 
la putrefacción, porque ella existía en el cadáver de la niña. 

De los documentos periciales se des})rende que la descom})osi- 
ción cadavérica había ejercido marcada acción en ese cadáver: el 
cerebro estaba reducido á papilla; el timo y laringe se encontraron 
difluentes: el corazón, flácido, flotaba en el agua: los pulmones es- 
taban infiltrados por los gases del proceso de la putrefacción. Fi- 
jándonos en la influencia que ese proceso ejerció en el aparato 
respiratorio con relación al cual interesa estudiarlo, ¿á qué grado 
había llegado el trabajo de descomposición? La putrefacción, 
como es sabido, sigue en los pulmones, con relación á otros órga- 
nos de la economía, una marcha bastante lenta, de tal modo que 
mientras ha invadido y desfigurado á éstos, los pulmones conser- 
van aún caracteres que revelan su funcionamiento, y solo cuan- 
do, ya avanzada, se altera la trama del tejido no es posible distin- 
guir si han respirado ó no; en tal condición, aspecto, situación, 
color, textura, peso, volumen, todo queda borrado ó modificado 
en término de ser posible el error; entonces cualquier deducción 
es aventurada y peligrosa. 

El pulmón objeto de estas reflexiones no había sufrido altera- 
ciones tan profundas que no permitiese sacar de su densidad la 
prueba científica, incontestable, de si la criatura nació viva ó 
muerta, si respiró ó nó; no había en él las vesículas que en nú- 
mero proporcionado al grado de putrefacción acusan el enfisema 
pútrido; no había en él las manchas verdosas, negruzcas, que se 
descubren en la superficie y á los cortes en el parenquima. cuan-' 
do aquella es adelantada; y corroboran este modo de ver la coló- 



204 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ración que corresponde á pulmones no alterados profundamente 
por el trabajo destructivo, y la confirman los peritos al apreciar 
los caracetres bien definidos del paréuquima muy conservado. 

Establecido como principio que la putrefacción no había al- 
terado los pulmones hasta el punto de desvirtuar el proceder do- 
cimásico, que éste fué practicado conforme alas prescripciones de 
la ciencia, ¿cómo explicar que esos órganos presentasen los carac- 
teres de color y textura de los que han funcionado y á la vez la 
densidad del pulmón fetal? ¿cómo, en el caso de que no hayamos 
aprecido bien el grado de putrefacción, ésta estaba tan adelanta- 
da que no se revelase por las flictenas de la superficie ni por las 
manchas oscuras de su tejido? Si la criatura respiró, según lo 
indican la coloración de esos órganos, su estructura celular fácil- 
mente apreciable, el tórax amplio en su base, el estómago con 
mucosidades, ¿cómo explicar que el pulmón, una vez desalojados 
los gases de la manera que esa operación debe hacerse, se sumer- 
giera en el agua? ¿cómo explicar la falta de coágulos sanguíneos? 
Ante contradicciones tales deber es proceder con el precepto: me- 
liús es sistere gradiií^ qnam progredi per teiiebras. 

Antes de concluir, y para tomar en consideración cuanto di- 
recta ó indirectamente pueda ilustrarla en la cuestión que la 
ocupa, deja establecido, después de meditar detenidamente la 
congctura de los peritos en favor de la extrangulación como pro- 
cedimiento que ha sido posible en el caso que motiva este infor- 
me, que en los documentos testimoniados no existe un solo fun- 
damento que autorice la presunsión de que aquella criatura murió 
extrangulada, ni ])or sofocación. A la ausencia de signos que 
revelen los medios empleados para inferir la muerte bajo esas dos 
formas, se agrega la ausencia de lesiones cadavéricas caracterís- 
ticas — equimosis subpleurales — mucosidad sanguinolenta en el 
estómago etc. — que son consecuencia de los tra.stornos circulato- 
rios y respiratorios que acom})añau al infanticidio así realizado. 
La propulsión de la lengua y la dilatación de los párpados, })or 
sí solas, no apoyan las congeturas de los peritos; son fenómenos 
que así pueden reconocer por causa la constricción del cuello, en 
la extrangulación, y en este caso quedan en esa región lesiones 
que ellos no encontraron, como tiene tamijién lugar á causa de 
la expansión de los gases (pie la putrefacción dcsan-olla. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 205 

Aunque se trata de hechos de orden moral, el valor cientí- 
fico-legal que en el presente caso tiene la presentación de la 
criatura en la fanción del parto, hace que la Comisión suplique 
un momento más la atención de V. S. S. sobre los datos que en 
este sentido suministran los documentos examinados. Casi de- 
mostrado que la niña dada á luz por la C. R. era de término y 
sin condición orgánica de muerte si la investigación judicial re- 
velase hasta la convicción la ausencia de todo crimen, aún falta- 
ría para la evidencia conocer por qué aquella criatura murió. En 
tal situación los antecedentes á que aludimos contestarían á satis- 
facción, según vamos á manifestar con la mayor brevedad posible. 

Los peritos facultativos tienen de la asistencia del parto datos 
adquiridos de donde deducen que fué una presentación pelviana 
ó de nalgas y como esta presentación se puede convertir según 
las piernas estén ó no dobladas sobre el vientre, ó los pies debajo 
la pierna, en })resentación de nalgas, rodilla ó pié; y como estas 
presentaciones son graves para el niño, que muere 1 de 3 Vs de 
los nacidos, por el peligro que ofrece la compresión del cordón 
umbilical en el intervalo que media entre la salida del cuerpo y 
la de la cabeza. En ese momento es muy generalmente compri- 
mido entre la cabeza del niño, (parte la más voluminosa y dura) 
y las paredes de la pelvis; de modo que la circulación en los va- 
sos umbilicales cesa por completo, la oxigenación de la sangre 
no puede hacerse y como la respiración pulmonar no se ha estable- 
cido el niño muere asfixiado. Y en este y otros casos semejantes 
no puede por este hecho inculparse de ignorancia al asistente 
pues los que están avezados en la práctica de los partos, tienen 
buen cuidado de advertir, en una presentación pelviana ó en la 
versión (que no esotra cosa que transformar una presentación del 
tronco en pelviana), el grave peligro que corre el producto de la 
concepción. Muy á menudo sucede en estos casos de presenta- 
ción que manos inexpertas hacen tracción, quizás con el laudable 
fin de poner término á los sufrimientos de la mujer, sobre los 
miembros ó miembro inferior que ven colgar en la vulva ó en el 
cordón que á su vez ha hecho procidencia; de aquí resultan equi- 
mosis en los miembros y rotura del cordón umbilical. Es en 
casos semejantes que los niños, al nacer, hacen aún algunas ins- 
piraciones incompletas que no les da la vida. 

T. XXX— 26 



20Í) ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

Después de las consideraciones que preceden, la Comisión de 
Medicina Legal tiene el honor de proponer á la Academia con- 
teste á la Real Sala de lo Criminal, lo siguiente: 

Los hechos contenidos en los documentos testimoniados son 
deficientes, conducen á conclusiones opuestas y, por consiguiente, 
no permiten á esta Academia resolver ninguno de los particula- 
res que abraza la consulta. 



Informe ex causa seguida por excusa de un perito médico; 
por el Dr. Vicente de la Guardia. 

(sesión publica del 24 de junio de 1888) 

Todos los hechos de cuya relación he de ocuparme, han teni- 
do lugar en Santiago de Cuba. El 23 de Abril del presente año, 
á las once y media de la mañana, es detenido por un funciona- 
rio de policía en momentos de efectuar una visita profesional, el 
Dr. I). A... (t... Desde esa casa es conducido á la Cárcel. El fun- 
cionario de policía había obrado en virtud de una orden emana- 
da del Sr. Juez de Primera Listancia del Di.strito Norte y hace 
constar en su declaración que (diabla pasado toda aquella maña- 
na buscándolo». — Sres. Académicos, al Dr. D. A . . . G. ... natural de 
Santiago de Galicia, soltero y de 31 años de edad, so lo sigue una 
cauMi criminal por desobediencia grave á la Autoridad Judicial. 

El 21 de Abril, el Subdelegado do Medicina «le comunica el 
nombramiento que en turno le correspondía, como médico, para 
prestar un servicio en Remanganaguas» (poblado distante (k; 
Santiago de Cuba, dos horas en ferrocarril y cuatro á caballo) 
á cuyo Subdelegado manifestó «que no podía cum})lir el servicio 
porcjue estaba sufriendo, momentos antes de recibir la orden, de 
una neuralgia ciática que padece, con carácter crónico». 

Paso ahora á examinar, con la prolijidad que la im])orlancia 
del ca.so requiere, la serie de documentos que constan en \n< 
autos (jue ha tenido á bien remitir á disi)OS¡ción de la Acade- 
mia el referido Juzgado Norte de Santiago de Cuba. 



DK CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATClíALES 207 

El '22 del mismo m.es, al dúi sigaieute de aquel en el cual 
recibió la orden de salir para Remanganaguas, el J)r. I). 1*. II., 
Médico Aíunicipal, con asistencia del Celador del Distrito, se 

personó cu casa del ür. (I , inuclio después de las tres 

y media de la tarde, })ara reconocerlo, de orden del Juzgado y no 
lo encuenti'a: vuelve á las ocho y cinco de la noche, en unión del 

Sr. Juez del Distrito, del Dr. G y del escribano de turno 

y })or informes del criado del Dr. G...., saben que este señor había 
salido á comer á las siete y media. Su Sría. hace constar en la 
diligencia que á esa hora (las ocho y cinco), las calles están llenas 
de barro, lloviendo desde las seis de la tarde. — La misma noche 
comparecen en el Juzgado los doctores H y (í y es- 
tienden la declaración que sigue; — (fsiendo las nuevo de la noche- 
han reconocido en su propia casa al Dr. (J... cuyo señor no se 
hallaba en la misma y vieron penetrar en ella en ocasión que lo 
esperaban para ese acto; que dicho señor se les quejó de padecer 
un dolor neurálgico del nervio ciático mostrándose á su presencia 
como si estuviera algo cojo, si bien reconocido al exteriorno pre- 
sentaba señal externa de lesión ni manifestaba dolor al oprimirle 
con los dedos en los puntos dolorosos de dicha neuralgia, habien- 
do manifestado el paciente el síntoma subjetivo y no apreciable con 
los conocimientos ' científicos que poseen los declarantes, de hallarse 
libre de dicho dolor en algunas horas del día. (??). — Preguntados 
para que manifiesten, con el estudio que han hecho del enfermo, 
si su dolencia le priva de poder prestar el auxilio que se interesa, 
dijeron: que no pueden resolver (absolver dice el original) taxa- 
tivamente la |)reganta, porque en primer lugar no han afirmado 
(|ue padezca una neuralgia ó que sea cierta la enfermedad de que 
se aqueja, pues necesitarían para comprobarlo distintas observacio- 
nes; y en el caso de que la enfermedad esa la padeciera un 
enfermo de los declarantes le aconsejarían el reposo absoluto, si 

bien manifiesta el Dr. H que esa dolencia podría ceder con 

una inyección hipodérraica y que ese tratamiento sería más eficaz 
en el caso presente en que por los síntomas de que se aqueja 
el paciente ó persona que han reconocido, parece ser de carácter 
agudo y no crónico: en cuya manifestación están ambos de acuerdo. 

Se ha dicho ya que el Dr. G estaba en la Cárcel y el 

mismo día de su reclusión el 23, constituido el Juzgado en ese 



■20S AXALES Di; I, A KEAL ACADEMIA 

establecimiento penal se le interroga del modo siguiente: 

Preguntado si el Sr. Subdelegado de Medicina le comunicó el día 
21 del corriente, el nombramiento que en turno le correspondía 
como médico para prestar un servicio en Remanganaguas y qué es 
lo que le contestó, dijo: que al comunicarle el nombramiento por 
escrito le manifestó que no podía complir el servicio porque 
estaba padeciendo momentos antes de recibir la orden de una 
neuralgia ciática que sufre con carácter crónico. Preguntado 
si el escribano le notificó los autos de fojas 17, 19 y 24 dados en 
vista del reconocimiento facultativo y de sus dos oficios dijo: 
que efectivamente le han sido notificados pero no comprendió ó 
no entendió de que á pesar de su enfermedad que él solamente 
sentía y sufría se le ordenase que saliera. Preguntado porqué 
motivo si estaba enfermo, giró en ese día y en el anterior sus vi- 
sitas ordinarias, dijo: que aunque con algún trabajo lo verificó y 
que ya ha manifestado que el día 21 y al recibir la orden se reti- 
raba á su casa ya con el ataque. 

Preguntado porqué motivo al sentirse indispuesto en esa for- 
ma abandonó su casa cuando el Dr. H el día 22 estuvo á 

verle, y después el Juzgado á las 8 de la noche en ocasión de que 
hacía dos horas que estaba lloviendo dijo: que encontrándose 
algún tanto mejorado en la mañana de ese día (22) según hi- 
zo constar en oficio dirigido al sub-delegado, salió en coche á prac- 
ticar su visita, pero de ninguna manera á caballo por prohibír- 
selo el dolor, y que por la noche salió también á hacer las visitas 
á pié y en coche, encontrándose algún tanto mejorado con el ejer- 
cicio á pié y moderado. Se hace constar además que por la no- 
che «encontrándose algún tanto fatigado, entró á descansar eu el 
Casino Español.» 

Preguntado si como facultativo que es, no estima indispensable 
para el alivio de sus dolencias y si está aconsejado por los mejores 
autores de medicina el reposo más absoluto en esa clase de neu- 
ralgias, dijo: que la cronicidad de su padecimiento, los diferentes 
tratamientos á que se lia sujetado, le han demostrado de una 
manera práctica que es de una forma altamente caprichosa, me- 
jorando unas veces con el reposo y obligándole en otras ocasiones 
á hacer ejercicios, con lo cual nota una notable mejoría. 

En el día de ayer 22, el Dr. (} que le asiste, le propinó 



DE ('lEXriAS ^rÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 209 

una inyección hipodérmica de atropina en la región glútea dere- 
cha junto á la cavidad cotiloidea 

Preguntado si á pesar de lo que ha manifestado ha supuesto una 
enfermedad con objeto de resistir al mandato judicial, dijo: que rei- 
teraba todo lo que había manifestado sobre su enfermedad; que 
hace como unos veinte días recibió una orden que debía cumpli- 
mentar en Palma Soriano, la cual no i>udo efectuar por encon- 
trarse sufriendo una enfermedad que considera como complicación 
de su actual padecimiento, «ó sea unas diarreas». 

Preguntado si tiene que hacer algún descargo ó manifestación 

al Juzgado, dijo: que habiendo sido el médico 1). P H 

el que lo fué á reconocer, siendo su destino el de Médico Munici- 
pal Forense, por el que ])ercibe 1000 y pico de pesos, y encargado 
preferentemente de la Administración de Justicia, debe ser el lla- 
mado á desempeñar esa clase de servicios; que según deja ma- 
nifestado anteriormente, la enfermedad y nada más que la en- 
fermedad ha sido la causa que le ha imposibilitado de dar cum- 
plimiento á lo que se le ordenaba.... El Dr. (t presentó una 

instancia al Sr. Juez pretendiendo pasar al Hospital en virtud del 
padecimiento que adolecía, acompañado de un certificado faculta- 
tivo con objeto de comprobar su enfermedad. Ese certificado, en 
absoluto, no consta en los autos que se han remitido á la Academia. 

El día 24 del mismo mes, los facultativos municipales don 

P PI y don 1) A , reconocen en la cárcel al 

Dr. G , con objeto de determinar si ha de pasar al Hospital 

Civil; y dijeron que el Dr. G les había manifestado que á 

consecuencia de la humedad de la noche, en la cual había llovi- 
do, se encuentra más molesto de la ciática que dice viene pade- 
ciendo, y agregan los declarantes, (como son síntomas puramen- 
te subjetivos los que sigue presentando) á ser cierto lo c{ue dice 
sería conveniente su traslación al Hospital; expresando el Doctor 

H que había encontrado al paciente con los mismos 

síntomas que cuando lo reconoció con el Dr. G , presen- 
tando el síntoma subjetivo dolor y haciéndose necesario para ali- 
viar este síntoma, como ya lo manifestó én su primera declara- 
ción, las inyecciones hipodérmicas de sulfato de morfina, y no 
siendo la Cárcel un sitio apropósito para ello, se hace necesaria 
su traslación al Hospital Civil. 



210 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Por Último, en los autos consta una declaración de D. J 

]\í , Jefe déla Policía Gubernativa, (jue dice así: — «que el 

día 22, que era domingo, recuerda haber visto dos veces fuera de 
su casa al Dr. (t , una de ellas por la tarde, habiéndole pare- 
cido y no queriendo equivocarse, de que iba á caballo y la otra 
vez á las nueve de la noche á pié, en el Casino Español. « 

Tal es la exposición de lo ocurrido: en vista de ello, el Señor 
Juez del Distrito Norte de Santiago de Cuba, en atenta comuni- 
cación, pide á la Academia se sirva evacuar informe respecto á 
los particulares que á la letra dicen: 

Primero: Si una neuralgia ciática presenta síntomas pato- 
lógicos externos que puedan demostrarla existencia cierta de esa 
enfermedad. 

Segundo: Si puede esa dolencia existir con carácter agudo ó 
crónico y sin })resentar señales que la comprueben. 

Tercero: Si no existiendo más síntomas externos ni medio en 
la ciencia para poder comprobarlo, basta para declararse tal en- 
fermedad el que el paciente declare el síntoma subjetivo de do- 
lor en la parte posterior del muslo y en la ingle de ese lado para 
declarar de plano que existe esa enfermedad. 

I*"'". Otro: Si el dolor de la ingle denunciado por el enfermo, 
es posible su existencia en una neuralgia ciática ó si el dolor debe 
sentirse en otro lugar del cuerpo l:iumano. 

2? Otro: Si debe presentar el enfermo contracción en la pier- 
na, inflamación, fiebre, ó cualquier otro síntoma. 

3®'". Otro: Si cabe que un enfermo que se dice sufrir esta dolen- 
cia, pueda salir á caballo, á pié, ó en coche, durante el atae[ue por 
espacio de cuarenta y ocho horas, verificándolo á todas horas del 
día y de la noche y aun bajo la inclemencia de un tiempo lluvioso. 

4? Otro: Si bajo este concepto debe estimarse simulada la en- 
fermedad. 

5? Otro: Si es suficiente esa enfermedad para negarse á prestar 
un servicio urgente cual es la autopsia de un asesinado, teniendo 
que trasladarse doft horas en Ferrocarril ¡/ cuatro ci caballo. 

6? Otro: Si la medicación que ha del)ido usarse localmente en 
dicha enfermedad, no deja en el punto afecto, señal, marca ó 
mancha alguna. 

7"? Otro: Si siendo esta enfermedad, crónica ó aguda puede per- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, KÍSICAS Y X.ATCKALES 211 

mitir tener al enfermo su ánimo tranquilo y su inteligencia en 
estado de poderse fijar en los enfermos y recetarles. 

8? Olro: Qué posición debe tener el enfermo y cuál del)e per- 
mitirle el miembro enfermo ó afecto. 

D? Otro: 8i no hay puntos en esta enfermedad que sean dolo- 
rosos á la compresión, haciendo del síntoma subjetivo dolor, sínto- 
ma objetivo al punto reconocido de la enfermedad. 

Y 10? (Jtro: Qué movimiento puede permitir al enfermo sien- 
do éste de origen reumático, y qué hade suceder al enfermo cjue 
dice padecerla en un tiempo húmedo, frío y variado. 

La relación que antecede merece, Señores académicos, una 
pequeña pausa. Antes que todo debo señalar la extraordinai'ia 
oscuridad que resplandece — y permítaseme la figura — en la ex- 
posición de esos hechos periciales que han sido transcritos del 
proceso, palabra i)or palabra, punto por punto. — ¿Qué quieren 
decir los médicos peritos al estampar que ^habiendo mamfcstado 
el paciente el síntoma subjetivo, y no apreciable con loa conocimientos 
científicos que])oseen los declarantes de hallarse libre de dicho dolor en 
algunas horas del diaf ¿Por acaso su intención ha sido aseverar 
que la neuralgia no podía ser intermitente? — Por otra parte, la 
deficiencia científica es notable; ¿cómo se permiten los médicos 
peritos entrar en congeturas y apreciaciones si no les consta de 

un modo positivo y cierto que el facultativo I). A G 

sufría ó dejaba de sufrir el padecimiento ó afección de I:i cual se 
quejaba? 

Sensible es jiara la Comisión de Medicina Legal interven i i- en 
un asunto en el cual ha de ventilarse la honorabilidad de un 
compañero. 

Sufría efectivamente el Dr. Cl la neuralgia ciática que 

acusó, padecimiento que le impidió cum})lir la dis])0sición del 
Sr. Juez de Santiago de Cuba, quien entre otros })articulares le or- 
denaba se trasladase á una distancia re¡)resentada por dos horas 
en ferrocarril y cuatro á caballo, para la ida y otro tanto para la 
vuelta? 

Siente la Comisión igualmente que entre los documentos peri- 
ciales que se han remitido no figure el certificado suscrito por el 

Dr. G , del cual ya se ha hecho mención, 'en el que parecía 

comprobarse como efectivamente el Dr. G sufría una neural- 



212 ANALES DE LA líEAL ACADEMIA 

gia ciática en los días que tuvieron lugar los hechos que se rela- 
tan. Tampoco constan en el proceso los autos de fojas 17, 19 y 
24 referentes al asunto, ignorando en consecuencia su contenido. 
El síntoma esencial, amenudo único en toda neuralgia y sín- 
toma subjetivo por demás, es el dolor que puede ser espontáneo ó 
provocado, continuo ó intermitente, periódico á intervalos regu- 
lares. El dolor intermitente aparece por lo común bajo la forma 
fulgurante, muy agudo, dura muy poco tiempo y se reproduce á 
términos variables de algunos mimitos á muchas horas; el estado 
normal se restablece bien lentamente, bien de un modo brusco. 
Los dolores no tienen un punto de partida fijo, la mayor parto de 
los individuos se limitan á acusarlo en todo el trayecto del ner- 
vio. 

{Finalizará .) 



íieal Acailciiiiíi k Ciencias Médicas, Físicas y Naturales 

('ONVíX'A'l'OKIA 

En virtud de hallarse vacante en esta iíeal Academia una 
plaza de .socio de número correspondiente á la Sección do Medici- 
na, Cirugía y Veterinaria, y cumpliendo lo acordado por la Cor- 
poración en su sesión de gobierno verificada el día de ayer, se 
pone en conocimiento de los señores Doctores ó Licenciados en 
Medicina y Cirugía (por pertenecer dicha })laza á esto grupo de 
la Sección), que la vacante anunciada será provista por elección 
de personas domiciliadas en esta ciudad; admitiéndose á este íhi 
por la Junta de Gobierno, durante los quince días siguientes del 
anuncio oficial en la Caceta, las i)ropuestas (pie para Académico 
se presenten por los miembros de la Corporación ó las solicitudes 
documentadas de los aspirantes, las cuales se remitirán desde di- 
cha fecha á la Secretaría, situada en el salón alio (calle de Cuba, 
ex-con vento de San Agustín). 

Habana y Se[)tiembre 11 de 189:}. 

El Secretario general, 

Dk. Luis Montané. 



índice. 

Págs. 



ReaIj Academia.— Sesión públicíx ordinaria del 23 de Julio de 1803; 

por el Dr. L. Montanc ; 157 

» — Sesión pública ordinaria del 13 de Agosto de 1893; 

¡wr el Dr. L. Mónteme 162 

Oculística.— Influencia del clima de la Isla de Cuba en las enfer- 
medades de los ojos; por el Dr. J. Santofi Fer- 
nández 170 

Necrología.— Noticia sobre la vida y los trabajos del Académico 

de Mérito R. P. Viñes; por el Dr. A. MeMre 176 

Medicina Legal.— Informe sobre la causa de la muerte del moreno 

F ; por el Dr. V. de la Qucirdia 184 

» — Informe médico legal en causa seguida por in- 
fanticidio; por el /->/■../. /?<'r//o,í/ /.)o/z 193 

» — Informe en causa seguida por excusa de un peri- 
to médico; por el Dr. V. de ¡a Guardia. (Fina- 
lizará) 206 

Convocatoria. — Una plaza vacante de Académico de número 212 

Entomología.- Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla 

de Cuba; por el Dr. J. Gundlaeh, (pliego nú- 
mero 22 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. . 

Los Anales de la Academia se publican el día 15 de cada mes. 
El precio de la suscricion es de ^1-75 centavoH plata por semestres adelan- 
tados en la Habana, y $2-^5 aentavos i^lata en el resto de la Isla. 



En el local de la Academia, calle de Cuba (ex-convento de San Agustín) se 
venden: los 29 volúmenes basta hoy publicados de los Anales; los 3 primeros 
tomos de los Trídxtjoa de la Comilitón ele Medicinet Legal é Higiene Pública; 
la Florei Cabeinei del Sr. Sauvalle; \a MamnieUog'iei, la Ornitología, la Erpe- 
tología y la Fnloinologleí Cuheina del Sr. (^undlach; las Mernoria.s .sobre leí 
Fe(tolog1e( y Antigüedeide.s de leí I-sleí de Paerto Pico, por el Dr. Dumont;la 
Contribución al estudio de los 3foluKco.s Cnbanej.s, por el Sr. Arango y Molina; 
y la Pedologíei // Terapéutica del aparato lenticular del ojo por el Dr. Becker, 
traducida del alemán por el Dr. Fiíday. 



-<. ■ :z: 



ANALES 



DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



mmm médigas, físieas y naturales 



DE LA HABAÍ^^A 



I^E^ISTJ^ CIElsrTIIF'IO.A. 



DIRECTORES- 



Dres. Rafael A. Cowley y José de J. Rovira. 



ENTREGA 349. 



OCTUBRE 15 DE 1893. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 

DIRIGIRSE 

TESORERO DE LA REAL ACADEMIA 

CAMPANARIO JÍUMERO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIRSE 

Al Secretario general de la Real Academia de Ciencias 

CALLE DE CUBA 
(EX-CONVENTO DE SAN AGUSTÍN) 



HABANA 

A. Miranda y Ca, impresores. 
69 COMPOSTELA 69 

TELEFONO 260 



REAL ACADEMIA DE CrENCIA!^ 



Sesión pública ordinaria del 27 de Agosto de 1893. 

Hkks. Académicos coNcrmtKXTKs. — l)rc>i. Núñez, \'i('e- 
Pi'csideiite, T. Plaxcucta, Sanios Fcrihuidcz, 7>. Sariiz, 
(Ja.stfso, Bciítíi, Dchjdflo, Tamdtjo, Ay 11 ¡lera, Bciinsitcíi, 
Donoso, Ulrici, Jírsfre, Do/uhif/tirz (( '(HM-csponsal), 
Jloiifdiif, Sccrcínrio. 

Abierta la cesión á la hora y 011 el lugar de costumbre, 
ñuiíiiendo de Presideute el Dr. E. Núñez y con la asistencia 
de los 8res. Académicos que ai'i-iha se expresan, dio lectura 
el Serrcfar'io (jcucnd al acta d<' la jalblica anterior, que fué 
unánimemente aprobada. 

Correspondencia. — Manifestó el mismo Dr. Montané 
que con motivo de varios acuerdos tomados por la Academia, 
se remitieron las siguientes comunicaciones: 1^ Certificado 
al Dr. La Tori-e del nond)ramiento que se le hizo de ie])re- 
sentante delegado de la Corporación en los Congresos cientí- 
ficos que se celebrarj'in próximamente en la América del 
Norte; — 2^ A la Gaceta y los Anales la «Convocatoria» pa- 
ra la plaza vacante en la Sección de Ciencias Físicas y Na- 
turales de Académico de númer<j; — '^^^ Al Dr. Vilaró par- 
ticiiiándole la aceptación de su renuncia de Académico 
numerario; — 4^-^ Al Sr. Tesorero J^r. Riva, (hnidole cuenta 
de dicha renuncia á los fines ojíortunos. 

T. XXX— 27 



214 AXALIÍS ]jJ: L\ IIKAL A(•Al)J£^riA 

Biblioteca. — Después el Di'. Aícstrc, Jlcc-fSecrrfnrio, 
presentó los periódicos, folletos y libros recibidos: — Semaiia- 
Farmacéutico, Madrid, ii'* 2!2; — I^a Ti-ihiuie Medicale, nú- 
meros 2(') y 1^7; — Journul d'Hygiene, n" S74; — Revista de 
Ciencias JNIédicas, Habana, nnnis. 14, l'l y Mr, — Archivos 
de Ginecoloí^ía y Pediatría, Barcelona, nnnis. 1(^, 20 y 21; 
— -La Independencia ^íédica, Barcelona, n'-' 4o; — Anales de 
la Sociedad ( )dontoló<;ica, n*-' 7; — Repertorio Médico-Far- 
macéutico, Habana, núnis. 7 y 8; — Revista Cnbana, n'-' (>; — ■ 
Gaceta Médico de Granada, nnnis. 2ol) y 240; — Revista de 
Medicina y Cirngía Prácticas, ninns. 40(S, 401) y 410; — Fl 
Progreso Médico, n" (S (Habana); — FUilletins et Memoires 
de la Socités Medicale des Hopitanx, n'-' 2"); — -Revista de 
Medicina. Dosiuiétrica, Madrid, n'-' 174;— Gaceta Médica de 
la Academia Nacional de Medicina de IMéjico, néims. 1, 2, 
3, 4, 11 y 12; — Las Razas humanas, ])or F. AVilson (Haba- 
na); — The Brookiyn ^ledical Journal, n'-' 7; — Internacional 
Medical Magazine (Filadelfía), n*-' 7; — The Journal Nerwous 
and mental disease, New York, n'-' S; — Boletín del Consejo 
Superior de Salubridad, Méjico, núms. 12 y lo. 

Análihis cjuímk'o. — Infoviiw w/^yv un vino inciHdiidL — 
Seguidamente el \)y. V. Ulrici, de conformidad con lo anun- 
ciado en la orden del día, leyó dicho trabajo. Por la Secre- 
taría <lel Gobierno (íeneral se i'cmitió una botella vino de 
«Quina Málaga» importado ])or la casa de los Sres. San Ro- 
mán, Pita y {"¡^ del comercio, para (pie esta Real Academia 
diera cuenta de su examen y análisis. Hecha la descri])- 
ción del írasc(», de los ))rc)S])ectos (pie envuelven y recomien- 
dan al mencionado vino coukj tónico y aperitivo, propónese 
el j)onente comj)robar si existen ó no bts principios activos 
de la (luina, identiíicar la naturaleza, <!el vino v llevar á 
efecto un ensavo toxic(>lóu;ico comoleniciitaiio. Fii el análi- 
sis rcHere los caracteres orgaiiolépticüs (olor, coloi' y sabor), 
reacción, densidad; investiga la pi-oporcióii (pie dan al ex;'.- 
men las sustancias constituyentes: alcohol, extracto seco, 



T)E flEXCTAS ^rÉDTfAS, FÍST( \S Y XATT'RALES 215 

azúcar, etc; dosifica el alcohol con el EbuUiscopio de Malli- 
«íaiul, el extracto seco por ol j)raceder de (laiitier y los alca- 
loides por el de Schadt. Para el Dr. Ulrici el vino anali- 
zado ofrece las condicionéis ])ropias á los vinos de Elspaña 
por su acidez, densidad, riqueza alcohólica y extractiva, 
materia colorante, pudiendo referirse á los de Millaga que 
tiene entre ellos lugar preferente; no Ih^va en su composi- 
ción materiales nocivos de ninguna clase y de la corteza de 
(juina ])roceden la quinina, cinconina, y rojo cin cónico com- 
probados ¡)or el reconocimiento (piímico. Todo lo cual le 
hace concluir (|ue «la muestra de vino analizada presenta 
los caracteres de un vino de (juina á base de Mfdaga y al 
igual de sus congéneres»; — conclusión (pie fui' aprobada }>or 
unanimidad })or la Academia. 

Terminada la sesión ]>ública constituyóse la Corpora- 
ción en otra de iíol)ierno. 



Sesión pública ordinaria del lo de Septiembre de 1893. 

Sres. Académicos coxcurkextes. — Sr. M. J. Jfelero, Pre- 
sidente accidental, y Dres. F. Torralhas, Donoso, T. Pla- 
sencia, Santos Fernández, Beato, Finlay, Seídel, R. 
Cowley, García, CasuHo, V. B. VakUs, Mestre, Donihi- 
yuez (Corresponsal), Monta.nc, Secretario. 

Acta y correspoxüiíncia.— Se aprobó el acta de la se- 
sión jiública anterior, á que dio lectura el Dr. Montané; y 
el mismo Secretario yeneraJ hace la relación de las comuni- 
caciones recibidas y remitidas: !'• Oficio del Juzgado de 
Primera Instancia (^ Instrucción de Belén acompañando cer- 
tificación librada ])or el de San Antonio de los Baños en la 
causa formada por rapto de L)'-^ S. G. S., en consulta á esta 
Corporación (lo que se remitió á la Comisión de Medicina 



21G AXALES DE LA líEAL ACADE^tlA 



Legal ])ar<i su infonne); — 2- Id. del I)r. M. Lebredo parti- 
cipando el falleciniieuto del Académico de número Dr. José 
Francisco Arango, é invitando para su entieri'o: al que asis- 
tieron varios compañeros ;1 nombi-e de la Corporación; — 8" 
Id. del 8r. ¡Secretario del «Cuerpo Médico de Sancti-Spíritu 
manifestando á la Academia que en la sesión del 14 de 
Agosto ultimo había tonitvdo posesión de sus puestos la nue- 
va Directiva: — 4'- Id. del Iltmo. Sr. Secretario del Gobier- 
no para concurrir á Palacio con el objeto de reconocer al 
Excmo. Hr. I). Emilio Calleja como G(»l)erna(lor General 
y Capitán General de la Isla de C-uba; — o" Id. del 8r. J. 
Arderius dando cuenta de la entrega al Sr. E. Calleja <le 
sus cargos; — (í- Id. del Sr. E. Calleja comunicando su toma 
de posesión de la Capitanía General de la Isla con sus 
anexos; — 7" Id. para el besamanos que ha de verificarse el 
11 de los corrientes en Palacio con motivo de los cumpleaños 
de S. A. II. la Princesa de Asturias; — S' Oficios de los Aca- 
démicos de númei-o Dres. J. de J. Uovira y P. Biosca par- 
ticipando, conforme á lieglamento, sus ausencias transitorias 
de esta Isla;—!)' Id. de los Dres. L. M. Cowley, R. de Cas- 
tro, A. Saenz Yañez y J. Orus excus¿indose de asistir por 
causas involuntarias á la actual sesión (Art. 14); — y 10'.' Id. 
de los Dres. Montané y Mestre proponiendo para Académico 
de número en la plaza vacante de la Sección de Ciencias, 
últimamente convocada, al Sr. 1). Enrique José Varona, 
Presidente ([ue fué durante varios años de la Sociedad Antro- 
pológica de la Isla de Cuba y autor de notables estudios 
comprendidos en el vasto campo de la Antropología y Cien- 
cias Natnrah's. 

Se expidieron poi- la Secretaría: !'•' OHcio trasladando 
id Sr. Presidente de la Comisión de i\redi('ina Legal etc., la 
certificación ([ue se recibió de la causa j)oi' i'apto seguida en 
el Juzgado de San Antonio de los Paños; — '2'- Id. acusando 
recibo de su comunicación al «Cuerpo Médico de Sancti- 
Spíritu»; — y ."/• id. al Iltmo, Sr. Secreta i-io del Gobierno 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUr.ALES 21' 



Geuei-al acompíiñando el iiiíbnne de la Comisión de Far- 
macia y Química Legal sobre el resultado del examen y 
auíllisis del viuo «Quina iNLIlaga», importado por los señores 
San Román, Pita y C- 

Biblioteca. — El J)r. Fiíday, Scrrcfar'io (fe l<i corres- 
pondencia, [)resentó los im])resos (pie se han recibido: — Ke- 
vista Cubana, núin. 2 (Julio de 1<S9:]);— La Tribune Medi- 
dicale, núms. 38 y o4; — Revista de Ciencias Médicas, nú- 
mero 17; — Archivos de Ginecología, y Pediatría (Barcelona) 
num. 22; — Boletín de Medicina Naval, Madrid, núm. 8;— 
Anales de la Sociedad Odontológica de la Habana, núm. í); 
— La Independencia Médica de Barcelona, núm. 44; — El 
Especialista Médico-Farmacéutico, Barcelona, núm. lo; — 
La Abeja Médica, núm. 8; — Gaceta Médica iMunicipal, nú- 
mero 15; — El Progreso Mercantil, núm. 83; — The Sanitarian 
New Yor, núm. 286; — Archivos de la Policlínica, Habana, 
núm. 11; — Prospectos de la Exjiosición Universal de Ma- 
chad, 18í)4;— The Broklyn INledical Journal, New York, 
núm. U; — Revista Dental, Habana, núm. "). 

Óbito. — Antes de entrar en la orden del día, el doctor 
Montané hizo presente á la Academia el íallecimiento del 
Dr. José Francisco Arango, el cual ingresó en la Corporación 
como socio de número en 1886. Su discurso de recepción, leído 
en la Sesión extraordinaria del 12 de Diciembre de aquel año, 
versó sobre «I^a teoría parasitaria, y las enfermedades infec- 
ciosas». Fuei'on objeto de su atención en 1887: la extrac- 
ción de un enfermo del LLospital de San Lázaro, contestando 
á. otro Académico, y el importante problema de la. contagiosi- 
dad de la lepra. Nombrósele Vice-Secretario para el bienio 
de 1891 á 93. El Dr. Arango nos deja un l)uen número de 
trabajos cientíñcos })ublicados en diversos periódicos; siendo 
miembro de la Sociedad Antropológica de esta Isla y de 
otras Corporaciones, donde demostró su sólida erudición y 
sus aficiones literarias y filosóficas; partidario de la esencia de 
Littré, todas sus producciones llevan ese sello. Al consignar 



218 ANALES DE LA REAL ACADE^FTA 

811 iniierte (|UÍ80 i'ec<jrdar el Dr. JMontané algunos de los aii- 
tececíeiite.s que distinguieron al malogrado compañero, rin- 
diendo en nombre de la Academia un tributo á su memoria. 

Concurso. — Manifestó el Secretario general que el día 
veinte del corriente mes vencía el plazíj que señala la con- 
vocatoria pu])licada en la Gaceta Oñcial del cinco, de la va- 
cante de Académico de número en la lección de Ciencias 
Físicas y Naturales. 

GiNE(X)LOGÍA. — Operación de Freound. — En el uso de 
la })alabra el l)r. C'asuso, refirió la historia de dos enfermas 
en las cuales intervino quirúrgicamente. Diagnosticó en la 
])rimera fibroma subperitoneal del útero, y le hizo una lapa- 
rohisterectomía completa: se trataba de una mujer de cua- 
renta y siete años de ethid, que tuvo su primer periodo á los 
quince años, presentándosele posteriormente un flujo seroso 
V fenómen(xs metrorráo-icos; más tarde se le nota un tumor 
al nivel del hipogastrio acompañado de dolores durante el 
periodo menstrual. También sufrió una edema de la pierna 
izquierda, calambres, estreñimiento, tenesmo vexical y al- 
teraciones nerviosas. Hecho el diagnóstico procede á la 
operación y encuentra al tumor formando cuerpo con el úte- 
ro; el Dr. Casuso prefirió seguir el procedimiento de Doyen, 
y á los doce días dio de alta á la operada. 

El segundo caso fué diagnosticado por diclio Sr. Acadé- 
mico de fibroma subperitoneal del útero no ])ediculado, 
llevando también á cabo otra hq)arohisterectomía comple 
ta. Esta enferma le fué remitida, con su historia clínica, 
desde Sancti-Spíritu por el Di". Cañizain^s: menstruo por 
primera vez á los trece años y ha tenido tres j)artos de tér- 
mino y un aborto. Las reglas dolorosas, difíciles é irregu- 
lares. Hace dos años se le ])resentó el tnnioi-, ])adeciendo de 
estreñimiento, retención de oi-ina y otras ocasiones de incon- 
tinencia. El examen lo couíbice al mismo diagnóstico he- 
cho por su ('(im llanero; eligiendo tand)ién en este caso el 
proceder del pi'ofesor Doyen y con el i'igoi" antisé])tico que 



1)K CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATIKALKS 2l9 



(7xig'en los conocimientos niodci-nos: ;'i los doce (lían se despi- 
dió la enferma comj)letainente curada. Terminó el l)r. Ca- 
suso la lectura de estas dos histerectomias c(jn algunas con- 
sideraciones sobre la bondad y los motivos de haber elegido 
el proceder que usó. 

Eefiere después el misnio cirujano los dos casos opei'ados 
últimamente en la «Clínica (linecolóiiica» oiic tiene estable- 
eida con el l)r. Delgado en Jesús del Monte, aminas segui- 
dos de nuierte. En su comunicación oral sobre esas dos en- 
fermas (una de pioliemato-sal})ingitis, y otra de carcinoma 
del ovario), insistió en sus antecedentes, en la discusión del 
diagnóstico; exponiendo las razonesenqne basó la intervención 
(piirúrgica, para ocuparse de las causas á (pie se puede atri- 
buir el resultado negativo. Al presentarlos Ti la Academia, 
dijo el Dr. Casuso que conforme á su costumbre del mismo 
modo que daba cuenta de los casos coronados por el éxito, 
cumplía con su deber al hacerlo también con los desgracia- 
dos, los cuales á su juicio sieni[)re enseñan. 

Con esta comunicación oral el Sr. Presidente, viendo que 
ningún otro Sr. Académico pedía la palabra, dio ])or con- 
cluida la sesión ])ública })ara reunirse la Corj)oración en otra 
privada. 



Desalojo de líquidos imitiios y alcaxtauillado ex la 11a- 
i;axa; [hü' el Dr. .fnav Sdiifox Feriuhulpz. 

(sesión publica DKL 11 DE .TCNIO DE ISO."). 

La abundancia de a,üiias, (|ik' disfrutará en l)rcvc la Habana, 
hará (pie aquellas se usen sin tasa. Esto á su vez dará hi^ai' á la 
pi'odueción de un caudal importante de lííjiiidos im])iii*(is. Su 
desalojo preocupa la o})ÍDÍóu pública ([ue reclama la construcc-ión 
del alcantarillado indispensable pai'ii llenar tan perentoria nece- 
sidad. 



2'2() AXALEfi DE LA KKAI. AcADKMlA 

Así se ('X|)lic;i <Hl^' este ;isiiiit<> li;iy;i sido ohji'to de ill);i liioción 
del Sr. íiarcía .Moiit's en la S(icicda<l de iriuicnc y postcvionncii- 
tc en nuestra Acadcinia de ('inicias de otra del Di'. Donoso. 

A jirojx'tsito de las alcaiilariUas de la IIal)aiia decían en la So- 
ciedad dv Higiene los ingenieros militares Si'es. Anii^ó y (íon/.á- 
lez (íutiérre/, (|Ue existe en esta ciudad una masa de opinión. 
desde luego inconscient;' en el asunto, á iavor de (Mjnvertiv a([ue- 
llos conductos en i^eceptáenlo de to<las nuestras inmundicias y lo 
])i'uelian el (|ue los acontecimientos de letrinas, si clandestinos 
ante los i'e<4l amen tos, son sin emltar^o conocidos y tolerados por 
nuestro Municipio. 

Es por tanto con\-eniente dar una ¡dea auiupie ligei'a de lo (|ue 
es un alcantarillado, si ha de ser un elemento de higiene y no 
una desgracia para la ciudad (pie lo |)osea. 

Estas condiciones tales como las entienden los mencionados 
ino-enieros v se admiten en todas ])artes son las siguii'iites: 

Pi'imera: Alejamiento ráj)ido de las matei'ias. 

Segunda: I'^acilidad para limpiar las galerías. 

Tercera: lm])ermeal)ilidad. 

Cuarta: N'entilación. 

(¿uinta: iNnitos adecuados ])ara desagüe ó cam|)os de irri- 
gación. 

Examinemos cada una de estas condiciones sin apartarnos del 
criterio (pie sustentaron sus autores en la Sociedad de Higiene 
j)oi-(pie es exactamente el nuesti'o y concuerda con las dediiccio- 
lu's (pie desde el punto de \ista de la Higiene, de la I)actt'ri(»logía 
y de la Medicina nnsma, l(')gicamente sacamos: 

Primera. i'ara alejai' rápidaiueiite las materias hay (pie dis- 
poner de agua, en grandes cantidades y (pie tengan las galerías 
pendientes adecuada, cuanto mas mejor. 

Si anihas condiciones no se cumplen, se convierte la alcanta- 
rilla en una gran tosa lija extendida por toda la ciudad, lo (pie 
sería un scrdadero azote. 

Segunda. I )ehe facilitarse la limpie/a por(pie las galerías re- 
cihen gran cantidad del harr(» de las calles y otras materias .-sóli- 
das, cuyo total puede pasar de I .."idO gramos |)or metro cúhi((). 
A {>esar del agua con (pie se prelenda limpiar, esas materias se 
depositan, siendo de ahsoluta iiece idad desalojarlas. E.sto exige 



1)K rlKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATl'KAl.KS 221 

(lar á los conductos una ani])litu(l tal, (juc puedan {XMietrar en 
ellos los encarjjjados d(^ la liin])ie/a y hasta los (|ue por al^ún mo- 
tivo (l(\s(>eii visitarlos, conio tuvimos ocasión de ol>S(M'vai'lo no ha 
mucho en París cuando en unión de otros viajeros en su mayoría 
ing'leses recorrimf)s los jn'ineipales de esa f»ran ciudad. 

En tal cancepto han de t<'nei' a<|uellos lo menos un metro se- 
senta, centímetros de altura en el ai'i-aiKpie de la hóveda. 

Y aun cuando se sU])riman las lian<juetas ó aceras para el paso 
de los ol)reros y se admita sea plano el jx'udo de la lialei'ía y que 
ten*;a ésta sólo un metro veinte^ centímetros de ancho, resultaría 
una altura total mínima de dos metros treinta centímeti'os en la 
clave })ara los orandes colectoi'es. 

Tercera. Ks necesorio (pie las galerías sean impermeal)les, do 
lo contrario los lífpiidos caro-ados de materia or<iánica .se infiltran 
en el suelo, lo invaden poco á poco, lleoan á los cimientos de los 
edificios y suben j)or sus paredes aca])ando j)or liacer pelij¿;iY).sa la 
estancia en las habitaciones bajas, sobre todo durante las horas del 
sueño, demineiándose esa humedad |)or la fetidez de su j)roce- 
delicia. 

Cuarta. Se justifica la ventilación porípie las a|>'uas, al correr 
})or las oaloi'ías, arrastran en su dirección el aiiv que está en su 
contacto, pero é.ste, arrastre es in.sensil)le á cierta di.stancia del 
agua, de ahí (pie los gases producidos por la (le.sconnK)sieión de 
la materia orgánica que el líípiido contiene no .sean arra.sti'adas, y 
si no se ventilan las galerías, e.stos gases escapen por las letrinas 
é invaden las casas. La ciudad de Croyden en Inglaterra, refie- 
ren los Sres. (kitiérrez y Amigó, po.seyendo una magnífica red de 
alcantarillas, vio elevada su mortalidad en cerca de un cincuenta 
))or ciento de la que tenía antes de ii.sar a(piellas; ventilada la red, 
la mortalidad descendió por debajo de su tipo normal. 

Creemos (pie no jaiede pre.seiitar.se ejemplo más elocuente de 
la gravedad que reviste la falta de ventilación. Es nece.sario 
pues que todas las letrinas posean inodoros y tubos que partien- 
do de éstas desemboquen al aire libre á cinco ó seis metros de la 
a/otea ó tejado y al mismo tiemi)o proveer las galerías de abertu- 
ras que generalmente se encuentran al nivel del piso de la calle. 

Miquel ha demostrado, sin embargo, que el aire de las cloacas 
tiene menos gérmenes [)or estar próxima á una corriente de agua 

T. XXX— 28 



222 AXALKS Y)K LA IIKM. A( AI)EMIA 

que el de las calles no ul>staiite los hay sien] [)i"e y la l)neiia hio-jo- 
ne exige guanlsirse de ellos no aspirándolos. 

Quinta. Son indispensables losi)untos(le desagüe por( pie ex- 
traídas de la ciudad las materias, surge una dificultad (j[ue hace 
á veces imposible la a[)licación del sistema <pic se ado})te. 

Hay que arrojar en algún sitio lo que evacúan las alcantari- 
llas y hay que hacerlo de modo que esa masa de imnundicias no 
constituya un mal tan grave como el que se ha querido evitar. 

Si se trata de una población situada en la costa y esta es bas- 
tante alta i)ara que la marejada no devuelva á tierra los líquidos 
y materias evacuadas, tendremos desde luego la solución. La 
tendremos aunque poco aceptable cuando siendo la costa baja, la 
ciudad se encuentra á una distancia tal de aquella que no le 
afecte la descomposición de las materias; pero ;.qué se hará cuan- 
do la población se encuentre sobre una costa baja y en la misma 
orilla ó cuando sea población interior? 

Es frecuente arrojar á una corriente los productos de las cloa- 
cas y convertii' así los rios engrandes colectol'es al descul»ierto, 
encargados de IUaíU' la infeccón á todas ])artes y esto no pueilc 
mirarse como una solución. 

La irrigación ha x'cnido á resolvci" tan gi'ave asunto, en cier- 
tas ocasiones y i)ara sabei'('(»mo. veamos lo (pie es la irrigación. 

Supongamos según lo entienden los (pie han estudiado el par- 
ticular, (pie próximo á la ciudad se disponga de tei'iX'iios, cuya 
capa vegetal, pennc<d)le se apoye sobre un suljsurlo permeable 
también^ de cierto espesor y (pie exista vegetación. 

Si en ipi terreno do esa natui-aleza. s(^ vierten aguas de alcan- 
tarilla, las. materias en suspensión (juedan desde luego en la su- 
perficie de la capa vegetal; la materia orgánica disnelta es asimi- 
lada ))or las plañías y la (|ue aun contenga (^l agua al descender 
á trav(,''S del subsuelo, va sufriendo una acc¡('in oxidante (pie acaba 
de. fijar c.asi toda la materia (»rg;'niica. VA agua (pical princi|»io 
contenílría sohix' un dos por mil de oxígeno «lisuelto llega á tener 
hasta , un ocho (') die/,. de inodo(|ue después de dar al suelo la 
})arte fertilizante (pie contenía (|ne(la. d'grnnosio así. regenei'ada, 
])asan(lo á mezclarse' cOii la hoja snbten'iinea y con los cara<-t(''res 
de ])Otable. \\u esto c(>nsiste, á grandes ra.-gos descrita, el empleo de 
la irrigaci(Mi como medio (le resoUcí' el jiroM enia de (pie tratamos. 



DE PTEXCIAS ^íÉDirAS, FÍSICAS Y X.ATTTvALES 223 

Como so vó, terrenos de tan especiales eondicioncs, no se en- 
enentran en todas partes, de donde se deduce, (jue el no encontrar 
un uhmIío para^ evacuar en l)uenas condiciones los lí(|UÍdos de una 
red, j)uede ser motivo de iiiiposi1)ilidad para su establecimiento. 

No liemos de detenernos en consideraciones acerca de la ac- 
ción microbicida de la intt'm[)ei'ie qut' no })uede silenciarse desde 
el momento que luí de ins])irar temores el esparcii' sol)re la super- 
ñcie de un terreno sustanc-ias en las cuales s(> encierran tantos 
gérmenes ])atógenos. Solo añadiremos que nada ejerce una ac- 
ción más detructora sobi'e éstos (pie la seíjuedad á (pie le reduce 
[)ronto la acción del aire, el sol y la filtración misma del terreno. 

\^olviendo á la necesidad de frecuentes limpiezas'en las alcan- 
tarillas es forzoso consignar ii^ualmente la necesidad de gi'andes 
secciones en ellas: de arpn' la absoluta condición de (jue sean im- 
i)erme;d>les y })ara ello el ineludible empleo de materiales liidráu- 
licos. Los zánjeos son de ,ii,i'an importancia, pues liabría (|ue 
mover un cubo respetable de tiei'ras (pu' [»ara la Habana pasaría 
de medio millón de metros cúbicos. 

En resumen: una i'e(l de alcantai'illas, si lia de sea un medio 
de saneamiento, es de un costo eno'.'me, no jniede ser barata por 
que no merece la })ena gastar (Unei-o por ])0co (jue sea para au- 
mentar la insalubridad de una población; y desde luego afirma- 
mos que es madio más sano carecer por completo de alcantarillas 
que tenerlas malas, ponjue en el primer caso, liabrá tantos pozos 
negros como casas; pero en el segundo se convertirá toda la ciu- 
dad en una letrina. ' " 

Pero dejemos á un lado lo (jue se refiere al desembolso poi" 
mas (pie sea trascendental y veamos si la situación de la Habana 
perinite resolverlos demás extremos de la cuestión. 

Nos encontramos ante todo con que la ciudad está sobre la 
misma orilla del mar y que la costa es baja. 

Veamos las consecuencias que de aquí se derivan. Empece- 
mos por recbazar en absoluto de acuerdo con los señores Amigó 
y Gutiérrez el desagüe dentro del puerto, pues aparte de que se 
haría im]»osil)le la vida á su inmediación, los excrementos sin 
tiempo })ara macerarse por lo corto de su trayecto ni })ara mez- 
clarse ó coiríimdirse con el agua poi' el escaso movimiento ile ésta 
sobrenadarían casi intactos y el espectáculo que ofrecei'ía toda \ 



224 AXALKS DE LA RKAL ACADEMIA 



bahía sería tan a.stjuero.so como el (^ue se ol)serva hoy en ciertos 
sitios; y vale más no describirlo, por más ([ue ya lo hizo el doctor 
Gastón Cuadrado en términos tales (£ue el mismo Zola no le aven- 
tajaría en el soberbio naturalismo (jue desplegó. 

Si llevamos los desagües })or el litoral de San Lázaro nos en- 
contramos con otras diñcultades. En i»rimer lugar, la fuerte ma- 
rejada que se levanta durante los nortes, rechazaría sobre la playa, 
gran parte de las materias evacuadas, (juedando esas materias en 
los graudes charcos formados en el litoral durante esa época y 
que persisten })or mucho tiempo. 

Es fácil comprender la situación deplora! >lc en que quedaría 
toda la barriada de San Lázaro ya de suyo insana y que entonces 
acabaría por ser inhabitable. Si marchamos hacia el Oeste en 
busca de un vertedero, parece (^ue éste podría situarse en la zf)na 
deshabitada (pie se extiende entre las canteras de San Lázaro y el 
Vedado; ]>ero acordémonos de (juc el emisario ó colector que lleva 
las aguas necesita pendiente para verter y (pie al alejarnos de la 
población vamos perdiendo esa itcndicntt', y necesita además una 
sección grande, condición (pie ])udiera hacer irrealizable la pe- 
([ueña cijta ó altura so])i'e el mar, di-l terreno. 

Esta })oca altura de la costa es común á toda ella y constituye 
una verdadera imposil)ilidad si es (pie las galerías de desagüe han 
de tener la sección conveniente. Por otra parte y sin necesidad 
de ir á la misma orilla del mar, hay puntos en la ciudad, cuya 
altura sobre el mismo hace inqxwible establecer alcantarillas (pie 
merezcan ese nombre. Algunas ciudades, Londres entre ellas, han 
subsanado la pequenez de las pendientes haciendo desembocar los 
emisarios en grandes depósitos, los (jue vacían con bombas de va- 
por en el TáuK^sis á gran distancia de la i)oblaci(')n. No nos 
atrevemos á p)'oj)onei- semejante expediente pues admitiendo las 
alcantarillas aguas de lluvia es fácil conq)render (pie durante los 
aguaceros del vei'ano, no habría (lep('')sitos ni bombas que basta- 
ran ])ara tanta agua. 

Debemos advertii' sin embargo (pie para nosotros y para los 
(pie con nosotros opinan, la verdadera dificultad no está preeisa- 
mente en (pie fahan desniveles para liacer llegar al mar las aguas; 
sino en la j»oea altui'a de las orillas ante la necesidad de dar á las 
galerías la sección (pie deben tener y (pie ha de ser mayor preci- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUIÍALES 225 



sámente en los [dintos en ([ue menos puede sei'lo, es decir, m los 
de desagüe. 

Hemos dicho (jue una )-<'d de alcantarillas cuesta nuiclio 
dinero V })ara formarnos de ello una idea vamos á i»artir de un 
dato conocido y (jue del)em()s á los Sres. (nitiérrez y Amigó. La 
canalización, conjunto de colectores y emisarios construidos en 
Londres ]»ara recqjer y llevar al Támesis todos los lícjuidos de la 
red tienen un (U-sarrollo de L")2 kilónieti-os, ])róximamente el <iue 
tendrían miestras alcantai'illas y costaron |2L(HK),0(K) deduciendo 
de aijuí ^ó. 000, 000 para obras de arte (jue aíjuí serían iiniecesa- 
rias V su})oniendo la sección media de nuestra red cinc(» veces 
menor (|ue en l/)ndres, nos ([uedarían aun $:>.200,000; })ero te- 
nien<lo en cuenta ([Ue aípií los materiales, sobre todo los cementos 
son mucho más caros que en Londres y (|Ue los joinales son tam- 
bién más elevados, no solo ponjue el obrero cuesta más, sino por- 
(jue rinde poco, no estará muy lejos de la vei'dad el calcular en 
más de |5. 000,000 lo cjue nos costaría i'l alcantarillado. 

En resumen, diremos: (pie la topografía de la Habana no 
permite dotarla de una buena red; (pie, aunque así no fuera, su 
enorme costo creemos no estt'' en relación con su valor higiénico. 

Pero de todos modos es preciso evacuar de alguna manera 
las aguas sucias y las materias escrementicias y nosotros no vemos 
mejor medio que el sistema tubular y, entre todos, el sistema 
Warring que es el más generalizado. 

Consiste éste sencillamente, en una canalización de l»arro vi- 
driado, para cuyo efecto se construyen en los Estados Luidos de 
muy buena calidad. 

Los elementos de la tubería se unen con buen cemento y 
a(piélla descansa sobre una cama de mortero. 

Los tubos son resistentes y la profundidad á (pie se entierran 
no es grande, de nK.xlo (pie el zanjeo resulta jjoco costoso, así como 
los tubos, cuya instalación es rá}>ida. 

Se comprende (pie esta canalización será (juizás ocho ó diez 
veces más barata que un alcantarillado bien construido. 

Los acometimientos de las letrinas se harían también con tu- 
berías, sustituyendo á las de ladrillo (pie lK)y se enq»lean, con lo 
(]ue desaparecerían las ñltraciones (|ue saturan el suelo de las vi- 
iendas v si á esto se aíiade el uso (obligatorio de los inodoros y do 



226 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

los tnl)os de ventilación, .se eoni[»letaría el sancarnicnt*! <le la ciu- 
dad en ](» (|ne á alcantarillado se refiere. 

J']n esta canalización se admitirían los prodnctos de las letri- 
nas y agnas de uso donié.stico. 

Las obstrucciones (¡ne pndiei'an ocuri'ir, debido á la admisión 
(li'l eseremento así como á la intinidad de objetos (|Ue por incuria 
se arroja.^eii á las letrinas, evitaríanse colocando á la cabeza de las 
calb's depósitos (|ue de tiem])o en tiem])o envíen con tuerza á la 
íialería un a (lujo considerable <le a^ua, lo ijue, añadido á sei' vi- 
driada la su[)erí'icie interior de los tubos, contribuye á mantenerlos 
siem})re ex])editos. 

La.s ventajas (pie oljteiidríamos serían desde lueL!,() las siguientes: 

Primera: gran economía. 

Segunda: im]>ermeabilida(l de los conductos. 

Tercera: aumento de pendiente ilebido á sei' la sección en la 
tubería, nuicliísimo menor (pie en la alcantarilla: y 

Cuarta: gran ra])idez de instalación. 

Aliora bien: tanto con las alcantarillas como con el sist(,'ma 
tubular, encontramos si(Mn])re la misma diñcultad; ;dónde, arroja- 
mos las materias evacuada.s? 

Es inadmisible bacerlo en el ])Uei1o ni el litoi'al de San Láza- 
ro, ni en punto alguno de la costa al ( )este de la ciudad, jaies las 
corrientes marinas, aprovechadas ])or el Di'. Willson para otro 
proyecto de saneamiento de la bahía (('roñica Médico Qnirurgica 
de la Habana, ])ág. 447, año 18<S8), junto al litoral es probal)le 
()ue arrastraran hacia la ]»oblación las materias .sólidas, (pie se de.s- 
com])ondi'ían á nuestra vista:y es probable taml)ién (jue el jn'iblico 
tuviera que abandonar los baños de mar. Y no se juzgue int'iin- 
dado miesti'o temoi' j)or(pie más de la mitad de los exci'emeiitos 
llegarían intactos al |)unto de desagüe. 

La dillcultad no obstante (|ne tiene solución y se (hspone de 
ca])ital, j)iies podrían llevaise los desagües al Iv por medio de 
obras, desde luego costosas y el om])leo ])arc¡al de bombas de va- 
por, siendo ('stas tanto más neciv'jarias. cuanto más lejos se trate 
de llevaí' el \'ei'te(lei'o. 

Si de todos modos nuesti'as inmundicias titiuen (pie ii' al mar, 
toda \'ez (pie la ii-rigaci(')n es ¡upií imposible en [lunto no lejano 
de la ciudad, veamos si existe un nu^dio liábil de conseguir la ex- 



I))-: CIKXCIAS MIÓDICAS, l'ÍSICAS V XATriíAJ.KS "227 

])ulsióii del excrenicnto (le la Habana sin graves inconvonientes. 

Supongamos ([ue los uxcrciincntos, antes de llegar al mar, fue- 
ran en parte oxidados y el residuo (pie (piedara de materia orti,á- 
nica se diluyera [nn' completo antes de la salid i. íacilitando así 
hi difusión en las a,í2,uas del mar de modo (¡uc I i altci'aeión de 
éstas fuera casi ina[)re('ial)le. l']n primer luuar n » se otVeeería á 
la vista nada repugnante pues (pie nada se vería '1 itai' y, por otra 
parte, esa extrema divisii'ai de la materia orgíinica facilitaría su 
rápida conversiíMi en materia minera!. 

Desde luego (pie en estas condiciones, podrían admitirse los 
desagües al Oeste del Castillo de la Punta en prolongaci(')n de la 
calle del Prado y por medio de varios colectores de ciiuaieiita cen- 
tímetros de diámetro. 

A nuestro juicio estas ventajas síjIo [)ue(len conseguirse eii r\ 
em})leo de la letrina sisteivui ^^()uras. Kn efecto en estas letrinas, 
cuando están l)ieii eonstruídas y calculadas, ivciliieudo la cantidad 
(U' agua necesaria, los (.'screinentos y en general las materias or- 
gánicas se disuelven de un modo completo oxidándose gran parte 
en el interior de la letrina á expensas del oxígeno disuelto en el 
agua y el resto sale como liemos dicho, en un estado consideral)le 
de división, produciendo un ligero olor á marisco. 

El líquido (pie automáticamente se evacúa no deja sedimento 
alguno y j)or consiguiente no lU-va á la canalización nada (pie 
pueda ol)struirla; los objetos arrojados en la letrina si son más 
densos (pie el agua se depositan y si son más ligeros suben á la 
su])erfieie estando dispuesto el aparato, de modo (pie ningún obje- 
to arrojado pueda pasar á la canali/ación y esto sin necesidad de 
regulas. Como dada la disposición de los desagües de esta letrina, 
no pue(le pasar á la canalización ningún ol)jeto capaz de obstruir- 
la, las cámaras de insj)ención del sistema Warring ])ueden susti- 
tuirse por simples registros introdueiendo así una gran economía 
en los gastos de instalación y entretenimiento de la red. 

La \vd i\o tubería se bastaría por sí misma sin necesidad de 
vigilancia ni limpieza de ninguna clase, economizándose así el 
gasto de pei'sonal (pie el sistema Warring exig(>. 

Además hi letrina «Mouras» tiene en cuanto á la higiene de 
las \-ivien(las la importante (aialidad, confesada por sus mismos 
letractore.s, de ser completamente inodora, no encontrántlose en 



(-Le 



228 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

olla el í>as siilfliídiico y sóId luu'llas do amoniaco. Debemo.'-! ad- 
vertir (jvie ol tipo (íM(mrasi) pi-iniitivo tioiio on la práctica incon- 
veniente.s, (pie ha subsanado ol Sr. Anu<ió, or^-anizando la letrina 
do modo ([uo responda á todas las nocesi<lades eual ])node verse en 
la construida on ol Cuartel de fiadora. Estas letrinas han tenido 
y tienen impugnadores, ])ero la mayor ])ai'tedolos inconvenientes 
que s:> le achacan no (\stán, á nuestro juicio, l)ien fundados y al- 
.U'unos son comunes también al sistema de alcantarillados. 

Nosotros podemos añrniar por lo (pie hemos visto en las expe- 
riencias llevadas á cal)o por el Sr. Amigó y en las no terminadas 
aún, y efectuadas en ol Laboratorio Bacteriológico con el ])e([ueño 
modelo móvil (pie tenéis á la vista: 

Primero: cpie la letrina es ahsolutamente inodora. 

Segundo: que la impermeabilidad de sus paredes se obtiene 
real y efectiva con el empleo racional de buenos cementos. 

Tercero: (|ue estando bien calculada su capacidad y acome- 
tiendo á ella todos los Iíí] nidos de uso doméstico, el agua (pie la 
letrina evacúa no despide olor á distancia mayor de treinta cen- 
tímetros. 

Cuarto: (|ue dejando jieneti-ar los sobrant(^s de una fuente, os 
decir agua lim])ia, en cioi'ta cantidad, os necesario meter la nariz 
en el líquido para }»ercibir un olor característico do marisco. 

(Quinto: (pie para obtener un ligero sedimento <lol líípiido eva- 
cuado os necesario tenerle en ro])oso lo menos tres días. 

C'Oncluímos jnios, atírmando (pie lai absoluto, deben desechar- 
se nuestras actuales cloacas; (pie las letrinas «Mouras» en combi- 
nación con una sencilla red de tubos de barro constituirá una 
solución práctica del pi'oblema consistente en la o\-acnación do 
aguas inmundas. 

Se objetará que ti'atamos de hacer barata la canalización re- 
cargando 011 cambio al |)ropiotai"io con ol costo de instalacií'ai de 
las letrinas; á esto sólo contestaremos (pie ojalá todas las cargas 
(pie ol propietario satisface fueran aplicadas de un modo tan in- 
mediato y tangil>leen su propio beneficio. 

Xo terminaremos lo (pie á este asunto se r(^fiero sin advertir 
(pie Burdeos, cuya situación es análoga á la nuestra, emplea las 
letrinas citadas por reconieiidación del ("onsíjo central de liigio- 
110 del (íaroua: (jue en España, ol Ciiorjio do Ingenieros militares, 



I)K CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V N ATli; A Í,KS 229 

las ha adoptado lie lili modo resuelto, ('S[>ccialiiU'nt(' en Pamplona 
donde existen catorce grandes instalaciones (pie funcionan perfec- 
tamente en varios edificios del ramo de (iuerra y donde el vecin- 
dario las emplea ya en todas las construcciones del ensanclie. 

Todo lo anteriormente tratado, se refiere á lo (pie se llama v\ 
drenao-e impermeable ó sea recocida de lí(piidos y sustancias no- 
civas. 

En cuanto á las a^uas procedentes de rie^o y pluviales tpie 
son las que comprende la moción del Dr. Donoso, no hay incon- 
veniente en dejarlas ir á las alcantarillas )»or deñcientes (pie sean 
las (pie tenemos. Ant(' todo debemos obser\ar (pie los riegos no 
han de dar sobrante ninguno, pues si s(,> hace l>ien el })iso lo ab- 
sorve todo, señaladamente en las calles (pie lo tienen á lo Mac- 
Adam; de modo sea (jiie solo habríamos de llevar á las cloacas las 
aguas })hniales de calles bien barridas. 

Ahora bien: estas aguas suelen contener de S á 10 por mil de 
oxígeno disuelto, por cuya ra/.('»n el (pie penetren en el terreno 
lejos de ser inconveniente sería una gran ventaja, por cuanto ese 
oxígeno disuelto fijaría gran parte de la materia orgánica (pie hoy 
satura el suelo de nuestra ciudad. 

De a(pií (pie la completa [Permeabilidad de nuestras cloacas 
que hoy es un mal gravísimo, sería ent(nices de conveniencia su- 
ma. Terminado un aguacero y desaguadas las cloacas la hume- 
dad del suelo iría pasando á a(]uellas, al mismo tiempo fjue cier- 
ta cantidad de aire }>enetraría en los terrenos continuando así la 
obra de su saneamiento. I.as cloacas desenn)eñarían de este mo- 
do el pa})el de drenagc permealile y })0(b'ían ser baratísimas, pues 
su construcci(')ii podría hacerse con cuahjuier clase de materiales 
y sin atender más (jiie á condiciones mecánicas de solidez. 

De cuanto dejamos ex})uesto se deduce que hemos ])rociirado 
desvanecer las ilusiones y errores acerca de lo que es una red de 
alcaiitarillado; (pie hemos (pierido llevar al ánimo el convenci- 
miento de (pie un mal alcantaiillado, como el (jue hoy tenemos, 
no es más (pie un })eligro oculto: (pie hemos querido demostrar 
— utilizando los datos recogidos en las discusiones con este motivo 
suscitadas en la Sociedad de Higiene y en la (jue han tomado 
parte higienistas tan distinguidos como los señores Seco, González 

Gutiérrez, Amigó, Delfín, Wilson y otros no menos ilustrados — (|ue 

T. xxx-29 



230 ANALES I)K LA líEAL ACADEMIA 

en la Hal)aiia, dada su t()|)()i;i'aiTa. lu» puede estal)le('ei'se un ;d- 
cantarillado eon los re([uisit(»s iieccsai'ios para (pie no resulte un 
])erjuiei() en vez de u.ua mejora. 

Hemos tratado de liacer ver (pie aun suponiendo la líaluina 
en condieiones de tener un buen alcantarillado, éste es de un cos- 
to enorme; y ñnalmente liemos projuiesto unas oluci(''in ecoiKauica, 
rápida, infinitamente superio)- á lo (pie lioy tenemos. 

Lejos de nuestro ánimo el convencimiento de lialier llevado al 
de los señores Acad(''micos la persuaci(')n de los principios (pie su.'^- 
teutamos l)a8ados en la ex})eriencia ajena, pero acogido ])or nos- 
otros con entusiasmo á vii'tud de un meditado i-aciocinio y en 
o;racia del capital interés (jue para esta })ol)laci(')n tiene el |iroliIe- 
ma de su alcantarillado (') de su canali/.aci(')n subterránea. 

(¿ueda, ])Ues, con las anteriores líneas contestada la moci(')n del 
distinguido Académico Dr. Donoso y cum])lido el encargo (pie 
])ara honra nuestra nos contiara esta respetable ( 'orporaci('»n. 



DeFUNC'IONK,S OCASIONADAS Poi; EL lí.Wo E\ LA IsLA DE CuBA: 

por el Dr. Ihvnh ]*]ax( uc'ki. 

(SESK^N PÚBLICA DEL lo ]>L AOOSTO l)K LS!);!). 

Sr. Presidente y señores académicos: — \"oy á ocupar {kiv breves 
momentos vuestra atención, dando cuenta de las muertes ocasio- 
nadas })or el rayo, y de las cuales he podido tener noticias [¡or el 
periódico «La Lucha»; así es, que tal vez hayan ocurrido muchas 
más, pero no teniendo otra fuente mejor de información, de aque- 
lla rae ha valido. Sensible es ello; y á fuer i\v un ensayo [)ermí- 
taseme traer a([uí estos datos, (pie dispcírsos son estériles, y reuni- 
dos pueden servir en algo mas adelante ])ara a(l(piirir nujores 
nociones de esta materia. 

Las defunciones determinadas por el meteoro con-e-^ponden 
á los años de 1880 (julio) á 1892, dando un total de •")•_>. y han 
tenido lugar en las condiciones que se consigna en el cuadro ad- 
junto. 



DE OTENCIAS MÉDICAS, FÍSKAS V XATriíALES 231 

1885.=Julio. — Til rayo Diató á J). .Juan Trujillo y á D. lía- 
fael Valera, á orillas del lío San Juan, Matanzas. 

Agosto.— Un rayo mató á los patrocinados Aventura, Klías y 
Wenceslao, y al criollo Pío Ciabol, ([ucdando aturdidos otros in- 
dividuos más, en el ingenio «Aurora», Jovellanos, 

1886. =No se registra ningún caso, 

1887.=Agosto. — T^n rayo mató á la })arda Mariana y á una 
morena, á la una do la tarde, barrio Taironas, Pinar del Río. — 
Además murieron también un chivo y una jutía. — Todos queda- 
ron carbonizados por haberse incendiado el bohío, 

1888. = Mayo. — Un rayo mató á D. Ángel ( Jarcia, depen- 
diente de una bodega, calle de los Mangos número 7, .Jesús del 
Monte, estando sirviendo á un marchante. 

Mayo, día 20. — Un rayo, á las doce menos cuarto de la no- 
che, cayó en el Unión Club, Zulueta esquina á "\''irtudes, produ- 
ciendo averías en el edificio. 

Junio. — Un rayo hirió á dos niños, y fundió el a})arato é hi- 
los telegráficos, por la mañana, en Pinar del Río. 

Agosto. — Un rayo mató, á la una y media de la tarde, á don 
Santiago YWa y á su hija de dos años que se hallaban sentados 
en la sala, quedando reducida á escombros la casa. 

1889.::^- Julio. — Un rayo mató, por la tarde, en el barrio de 
Cayajabos, Madruga, á la Srta. D^ Nifolasa Padilla, de 18 años; é 
igualmente á una bestia, que se hallaba atada á la casa. 

Agosto. — Un rayo mató, }»or la tarde, á D. José María Her- 
nández y Delgado, de UJ años, en el barrio de Los Plátanos, Ma- 
nagua.— En la casa de guano donde se hallaba se quemó el 
techo. 

1890.=Marzo 19. — Un rayo mató, á las siete de la noche, en 
el barrio de Galafre, San Juan y Martínez, estando en su casa, á 
don José María Pastrana, su esposa y dos niños, el uno de pecho, 
y el otro de ocho años; y maltrató á una joven, á una muía, á dos 
perros y varias aves. 

Abril. — Un rayo mató á D* Carlota García Nazareno, vecina 
del sitio de labor «El Plátano «, Managua. 

Julio. — Un rayo mató, jueves por la tarde, en San Jo.sé de 
las Lajas, á D. Julio Amador y á su abuela doña Petrona Eun- 
dora. 



232 AXALES BE LA REAL ACADEMIA 

Murió también una yegua — y fueron derribados al .suelo dos ])er- 
sonas, que se hallaban })róxiinas á la casa 

Julio. — Un ravo mató, en la calle de Minerva número 148? 
Cárdenas, á la joven D*? Eulalia Fraga y Ramírez, dejando sin 
conocimiento á D. Arcadio Mesa, que estaba al lado de la casa. 

Julio. — l^n rayo mató, á la Srta. D'} Rosalía Rosa, de 15 
años, por la tarde, en el barrio Galeoncito, Alfonso XII. 

Agosto. — Un rayo mató á dos niños gemelos, de siete años, 
que se hallaban jugando debajo de una guásima. — No llovía, el 
cielo estaba despejado. — Barrio de Camarones, 8anta CUara. 

Septiembre. — Un rayo mató al moreno albañil Magín Ordo- 
ñez, que trabajaba en una torre, de la cual lo lanzó al suelo, pe- 
reciendo al mismo tiempo poj- el meteoro el peón, }' recibiendo 
quemaduras graves otros individuos. — En el ingenio ((Central 
Constancia'), Cienfuegos. 

Septiembre. — Un rayo mató á D. Escolástico Padrón, á las 
cinco de la tarde, el cual se había guarecido con dos más debajo 
de una ceiba, quedando ilesos éstos. — Ingenio «San Agustín», Al- 
fonso XII. 

Octubre. — Un rayo mató, en el barrio de Guillen, Guanes, á 
la joven D*} Justa Martínez, de 18 años, embarazada, la cual te- 
nía, en sus brazos un niño de corta edad. 

1891.=Junio. — Un rayo mató á D'í Pilar Aguiar, que estaba 
en un cuarto con sus hijos. — En una colonia, Paso Calado, Sagua. 

Julio. — Un rayo mató, á las dos de la tarde, en Placetas, á 
D. Lino Batista, que trabajaba en el caballete de una casa de la 
calle CJentral. 

Julio.— Un rayo mató en Gil)ara, á las tres de la tarde, á una 
señorita, incendiándose la casa. 

Agosto. — Un rayo mató, en Matanzas, á D) Eufemia (¿uin- 
tana, que lavaba debajo de una guásima. 

Agosto. — Un rayo mató á D. PVancisco García y García, en 
San José de los Ramos. 

Agosto. — Un rayo mató á dos individuos ([ue estaban cha- 
peando en un l)oniatal, en el ingenio demolido ((Palma Sola», 
Cárdenas. 

Septiembre. — Un (rayo mató á D. Pilar Guznián, por la tar- 



DE (TENCIAS >rÉni('AS, FÍsicAS Y NATURAI^ES 233 

de, quedando privado de sentido D. Gabriel Acosta y Sol, que se 
liallaba en la casa. — Barrio Cruz, Güines. 

>Sei)tienibre. — Un rayo mató á I). Valentín Blanco de 17 
años, jornalero, por la tarde, en Palmillas, Calimete. 

Octubre. — Un rayo mató al menor D. Juan Martínez, de 13 
años, en un sitio de labor, Macagua. 

1892.:^Mayo. — l^n rayo mató, en el ingenio Lajas, Manaca, 
Sagua la Grande, al pardo Marcelino Rodríguez. 

Junio. — l'ii rayo mató, en Han José de los Ramos, Colón, á 
la morena Francisca Zulueta, ([ue estaba en su bohío. 

Julio. — Tn rayo mató á D. M. Blanco Lobo, que se liabia 
guarecido con dos hombres blancos bajo de una ceiba, saliendo 
éstos heridos levemente. — Potrero «Cristina», Vereda Nueva, de 
D. Carlos Saladrigas. 

Julio. — Un rayo mató al guarda de campos D. Luciano Mo- 
linas y Rodríguez, y á la muía que montaba, en el batey del in- 
genio Favorito, Guamutas. 

Julio. — L^n rayo mató, en Alfonso XIl, al joven de 24 años 
D. Mdal Prado Fernández, natural y vecino de la finca «San 
Juan», estando á caballo durante un fuerte aguacero. — El caballo 
también murió. 

Julio. — Un rayo mató á uno de tres hombros blancos, que se 
hallaban. en la cocina de los almacenes de la Boca deCamarioca, 
recibiendo los supervivientes quemaduras y contusiones. 

Agosto. — Un rayo mató al moreno Ramón Ibarra y á una 
yegua, en el ingenio demolido «Ibarra», Matanzas. 

Agosto. — Un rayo mató á una hija de D. Ceferino Gil, Ceiba 
del Agua, y quemó la casa de guano. 

Agosto. — Un rayo mató á D. Pedro Piñate, Bacuranao, á 
unos quinientos metros de la finca «Piñate». 

Septiembre. — Un rayo mató en el ingenio «Las Cañas», Al- 
fonso XII, al moreno Cipriano Oviedo, que estaba trabajando 
con otros en el campo, sufriendo éstos contusiones. 

Septiembre. — Un raj^o mató al moreno José de Jesús Tama- 
yo, en la hacienda Punta Gorda. — Cauto del Embarcadero. 

Septiembre. — Un rayo mató por la tarde, en el ingenio «Vic- 
toria», (Jibara, á la morona Evarista Patorson, y á su hija Anasta- 
sia Calderón, 



234 AXALEÍ^ DE LA KKAL ACADEMIA 

Tales son, señores Académicos, los casos que he podido reco- 
ger de las muertes por el ra3'0, y que son más ó menos auténti- 
coíí, pues no han sido comprobados cual era de desear. Así es, 
que al hacerse mención en el periódico «La Lucha» de que en el 
distrito judicial de Guane habían ocurrido en 1890, de Enero á 
Septiembre, dieciseis muertos i)or dicho meteoro no he podido 
confirmar la noticia, i)or más que por diversos conductos muy 
abonados he tratado de obtener datos concretos sobre este par- 
ticular. 

Llama la atención, desde luego, señores, que aquí en la Ha- 
bana ocurran tan pocas desgracias personales si se hace compa- 
ración entre los habitantes apiñados de la ciudad y los dispersos 
en el campo, donde es mayor el número de ofendidos que en 
aquella. 

Bien es verdad que hay muchos para-rayos, que nos de- 
fienden aquí, especialmente en la parte, que llevó en otro tiempo 
el nombre de intramuros, pero fuera ó la de extramuros, que tiene 
mayor extensión (pie aquella, las barriadas están desprovistas 
relativamente de tales medios y no obstante los accidentes son 
muy raros. 

Los edificios altos, las torres de las iglesias particularmente 
sirven también de egida á nuestras vidas, pues además del [)ara. 
rayos aquellos por su altura son los que sufren las consecuencias 
del meteoro, porqué más cerca de las nubes sobre ellos ocurre la 
descarga, en virtud de que el cambio de electricidad se efectúe 
allí íacilmente; pero es el caso, que así y todo, en los que están 
des})r()vistos de estos medios de seguridad sufren la acción como 
receptores y los habitantes escapan en la inmensa mayoría de las 
veces. 

Y si lo de los para-rayos es cierto en la llábana, en los de- 
más [)ueblos, grandes ó pequeños, no se tienen, y sin embargo, 
no se registran sino muy pocos casos, siendo por el contrario tea- 
tro de sus estragos los lugares llanos ó edificios pequeños, como 
los bohíos de luiestros campesinos. 

¡Ojalá (pie siempre suceda asi!, aiuKpu' no se expliipic el fe- 
nómeno, poríiue sería de lamentarse que las poV)laciones fueraii 
las escogidas, pues los estragos serían mayores estando como es- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, Fl'slCAS V NATLlíAEES 235 



tan desprovistos del medio etieáz aconsejado [)or la ciencia, el 
]);ira-rayos. 

También es de llamarse la atención respecto á la inÜuencia 
reconocidas de las alturas, (|ue puede ser favorable 6 adversa se- 
gún las circunstancias, pues hallándose aquellos más cerca de las 
nubes facilitan la formación del rayo por el mecanismo de re- 
componerse las electricidades; no obstante, en el cuadro que pre- 
sento son muchos los casos en que ha tenido lugar el meteoi-<> en 
sitios pocos elevados. 

Pls indudable (|ue se ignoi'a si no habrían algunos objetos 
de cierta altura en rededor, que lejos de poderlos defender por el 
contrario comprometieran el desenlace fatal. .Vsí se explica que 
en una estancia cerca de la Habana, de la |)ropiedad del Doctor 
D. Domingo Cabrera, en ciertos días de verano, al caer una lluvia 
de rayos en aquel lugar, su dueño no se preocupara por ello, poi-- 
que confía que ellos vayan á caer en los palmares ó cocoteros 
pues su casa nunca ha sufrido la acción del meteoro; y por otro 
lado, es bien sabido que la proximidad á los objetos elevados es 
] peligrosa. 

Acostumbrados como estamos aquí, á que en la época de las 
lluvias, de Junio á Octubre generalmente, ocurran las grandes 
tronadas, á tal grado que muchas veces recuerda el fuego gra- 
neado de fusilería, en los demás me.ses es extraño que suceda al- 
gún accidente, como se consigna uno en el mes de Marzo. — El 
hecho en sí no tiene de particular más que la rareza. 

p]s asimismo frecuente el rayo durante el día, siendo por 
la noche más escaso; y, á la verdad, aunque algún tanto des- 
preocupado temía mucho más las tronadas diurnas, que las noc- 
turnas, no tanto porque no son internas y frecuentes, sino porque 
no tenía conocimiento de muerte alguna en hora.9 avanzadas de 
la noche, ni aún de estragos en los edificios. No obstante, en el 
Unión Club cayó uno á las doce de la noche determinando des- 
perfectos en la casa, pero sin causar daño á persona alguna. 

La hora clásica de las turbunadas en general, entre nosotros, 
es de una á seis de la tarde y menos frecuente por la mañana; 
pero no por eso dejan de cumplirse las leyes meteorológicas, y en 
tal virtud }nieden registrar.se algunos casos de rayos mortíferos 
en ese lapso de tiempo. Y ello aunque es verdad, es raro. 



236 ABALES DE LA KKAL ACADEMIA 

Es también muy natiiml esperar que en los aguaceros to- 
rrenciales haya tronadas fuertes y des]:)reiidimientos eléctricos; 
más algunas veces ocurren estas circunstancias opuestas, esto es, 
sin llover y estando el día claro y lian ocasionado desgracias. 
Así es que siempre y cuando tengan lugar las detonaciones ful- 
mínicas en tales condiciones, sorprenden doblemente por lo ines- 
perado, y porque el trueno se asemeja al ruido de desgarrarse una 
tela y la luz del relámpago es pálida. Desgraciadamente es tan 
mortal en este caso el ra3'0 como en las circunstancias comunes. 

Dicho fenómeno se observa algunas veces aquí; pero ha sido 
sumamente notable en Yaguaramas el 29 de Julio de 1891, en 
que una lluvia de rayos duró una hora, sin que cayera una gota 
de agua; siendo un espectáculo sorprendente según dice el comu- 
nicante, y en realidad debía serlo. 

Los telegrafistas se hallan expuestos á peligrosas consecuen- 
cias en tiempo de turbunadas, según observaciones que he podido 
leer sobre el particular y que se han recqjido aquí; y por tanto de- 
ben aislarse los aparatos. El teléfono no debe funcionar en tales 
condiciones, porque también muchas veces lia sido ol vehículo 
para la conducción del rayo; pero no siendo este asunto el objeto 
de estas líneas, me limito á llamar la atención sobre el })eligro 
que se corre si no se interrumpe la comunicación. Esta es la 
práctica de la Dirección telefónica. 

¿Cuáles son, pues, las medidas higiénicas, que deben obser- 
varse, para conjurar los peligros del rayo, no de una manera ge- 
neral, sino en concreto? Tal vez en otro tral)ajo me ocupe de 
este particular, si otro más autorizado no lo hiciera. Por hoy mi 
intento ha sido esbozar el asunto solamente. 

Antes de terminar, llamo la atención de los timoratos que 
sufren hasta accesos paroxísti eos cuando truena, })ara decirles que 
no es tanto el peligro que se corre en la ciudad, según se des- 
prende de lo que se he expuesto sobre el |)articular, ni es tam- 
poco más fiero Júpiter que la justicia humana entre nosotros. 



NOTA. — A última hora, señores Académicos, el muy querido 
y laborioso, cuanto distinguido comi)añero Di-. D. Eduardo Plá 
me ha enviado unas notas sobre la materia ijue acabo de tratar, 
y por lo que le doy las más afectuosas gracias. Helas aquí: 



)'>' 



1)K CIKNCÍAS .MKJ>I('AS, FÍSICAS V NATllíALKS ¿oí 

Las muertes por el rayo son bastante frecuentes en Cuba, según 
la estadística que hemos formado con datos recogidos personalmente 
y con los que nos han proporcionado los periódicos diarios. Du- 
rante el año 1890, ha habido veintiuna defunciones por esa causa: 
de éstos seis en Septiembre, cinco en Julio, cuatro en Marzo, tres 
en Agosto y uno en los meses de Mayo, Junio y Octubre. 

En la provincia de Pinar del Rio ocurrieron ocho, en la de 
la Habana cinco, en la de Santa Clara cinco, en la de Matanzas 
dos y en la de Cuba una. De las víctimas catorce eran hombres 
y siete mujeres, quince adultos y seis niños. 

En 1891 hubo en Cuba diez y .seis defunciones por el ra- 
yo, distribuidos según los meses: dos en Junio, cuatro en Julio, 
cuatro en Agosto, cinco en Septiembre y uno en Octubre. De és- 
tos ocurrieron ocho en la provincia de Santa Clara, cuatro en la 
de Matanzas, dos en la de la Habana, una en la de Pinar del 
Rio y uno en la de Cuba. 

En 1892 fueron quince las defunciones por el rayo: de estas 
trece eran de Illancos, una de negro y una de mestizo. De ellas 
catorce de adultos y uno (le párvulo; Hombres once y nuijeres 
cuatro. Tuvieron lugar: uno en Mayo, cinco en Julio, seis en 
Agosto y tres en Septiembre. En la provincia de la Habana dos, 
en la de Matanzas seis, en la de Santa Clara tres v en la de Cu- 
ba cuatro. Además, durante este año veinticinco personas reci- 
bieron quemaduras y heridas más ó menos graves. 

Por lo que acabáis de oir, .señores, las notas del Dr. Plá 
encierran mayor número de víctimas, aunque escasos de detalles; 
que las que ])resento, y esto me hace })ensar que tenía razón al co- 
menzar mi trabajo, y me obliga (i pedir al querido compañero se 
sirva desvanecer mi duda. El Sr. D. Marcos Melero, nuestro 
buen compañero, me prometió unas observaciones que había pu- 
blicado el año 18G2, pero no le lia sido posible cum])1ir su oferta, 
V lo siento. 



T. XXX— 30 



238 ANALES 1)K 1>A ¡IK\L ACADEMIA 

Informe soBHK rx vixo mkdkíxal: ])or (>1 I>r. ('árhiR Jlrici. 

(SK.SIÓX l)KI> '11 (ic AOOSTO (le l.S9o) 

¡Sr. Presidente. — Sres. Académicos. — Sres.: 

El ponente que en este momento tiene el honor de dirigirse 
á esta C-orporación viene á informarle del resultado obtenido acer- 
ca del examen y análisis de un vino de "<¿nina Málaga», á peti- 
ción del Gobierno (ireneral en olicio íeclia 19 de Julio último; 
acompañando un frasco original del cita<lo líquido, sobre cuya 
muestra se ha realizatlo el trabajo y es la base de este informe. 

Procediendo al examen se vé que el fra.sco aludido está forra- 
do en papel blanco presentando tres sollos en lacre rojo (dos en 
sus extremos y otro en el medio) y en todos se lee un rótulo que 
dice: «Gobierno General de la Isla de ( Ailja». Abierta la envoltu- 
ra descrita se })resenta á la vista un frasco de vidrio amarillo os- 
curo trasi)arente, de forma especial y <pie tiene por un lado una 
etiqueta litografiada á dos colores que dice: «Vino Málaga-Quina 
})reparado por Quirico López» productor y exportador de ]7//o.s' 
fimm de España, etc. — En el lado opuesto aparece el relieve (la 
marca de fábrica y el nombre del fabricante) la boca del frasco se 
encuentra tapada con cápsula metálica con los colores nacionales 
y timbre de Quirico Ló})ez y arrollado al cuello del mismo hay 
varios prospectos alusivos á la manera de tomar el vino susodi- 
cho como tónico aperitivo, etc. 

La ponencia se encuentra en presencia de un «Enolado de 
Quina», á base de X'\\\o de Málaga y dado lo que se pide })or el 
Gobierno (íeneral, la cuestión del)e dirigirse á comprobar si exis- 
ten ó nó los principios activos de la quina, identificación de la 
naturaleza del vino y á un ensayo toxicológico por completo. 

Análisis.— Los caracteres organoléj)tic()s suministran los si- 
guientes datos: Color: el contenido (U; la botella lo con.stituye un 
líquido color amarillo i)or reflexión y rojo parduzcopor refracción, 
idéntico al que ofrecen los vinos dulces ó generosos y trasparente. 
No se ob.serva sedimento alguno en (d frasco que lo contiene Olor: 
vinoso con bouquet análogo al (pie presentan los vin!)s de postres 
y débilmente alcohólico. Salior: dulce con dejo alcoliolieo y por 
úiimo aniarf/o con lijei'a (istriin/rnciit. 



DE riFACIAS MÉDICAS, I-'ÍSKAS Y XATTKALES 239 

Reacción: i'ieidu débil al })apel azul de tornasol. 

Densidad á ] 10° 1.053 

Las operaciones aualiticas á <-[Ue se ha sometido el vino su- 
ministran la siguiente composición; 

Alcohol gram. 18.75 ^ 

Extracto seco ' » 18.6(3 fe 

Cenizas » 0.18 fe 

Azúcar intervertida » 14,60 f 

(¿uinina » 0.11 f 

Cinconina » 0.07 f 

Rojo cincónico reacción franca. 

Acido tártrico lil)re y tartratos (por la 

cal) gram. 0.17 f 

i\hiter¡a colorante amarilla normal. 

El alcohol se dosificó por medio del Ebulliscopio de Malli- 
gaud, diluyendo previamente el vino ensayado, cou agua, dada 
su naturaleza de vino licoroso; de esta manera la mezcla obtenida 
adquirió la necesaria sensibilidad de acusar la temperatura lle- 
nando así los i-equisitos para el mejor funcionamiento del aparato. 

El extracte) seco se ha hecho por el jiroceder Gautier, colocan- 
do 5 c. c. del vino en un viih'io (h; reloj y desecando en el vacio 
pneumático por 24 horas en i)resencia del ácido fosfórico anhidro; 
de esta manera el extracto obtenido conserva su color y propie- 
dades, evitándose por este método las alteraciones que proporcio- 
na el proceder antiguo del baño maría y estufa, en el cual el 
calórico empleado es causa de los cambios que origina en hi com- 
posición del extracto dada su naturaleza orgánica, al mismo tiem- 
po que aquel método tiene la ventaja sobre este último, la exac- 
titud en las pesadas. 

El azúcar ha sido determinada por el licor de Eehling. 

La iiuitcrla colomide amarilla, por el proceder Fauré, que 
como se sabe está basado en la propiedad decolorante de una so- 
lución de hipoclorito sódico ó potásico sobre otra de sulfato de 
índigo en igual cantidad del mismo líquido. p]sta operación se 
hizo igualmente sobre otros vinos análogos ])or comparación, pues 
como se actuaba con un líquido rico en tanino, éste, absorviendo 
algunas proporciones de cloro, hubiera podido inducir á error. 



240 ANALES DE LA REAL ACADE^riA 

Los alcaloides, se han dosificado por el ])roceder de Schardt 
diluyendo el vino en agua y precipitando por soluto de ácido 
pícrico, recogiendo el precipitado voluminoso obtenido levantán- 
dolo y agitando el mismo con alcohol de di)° G. L. y cloroformo 
— reposo, separación del cloroformo coloreado y cargado de alca- 
loides, destilación, tratamiento del residuo por ácido sulfúrico 
diluido al décimo, precipitación por potasa cáustica, agitación con 
éter de petróleo, destilación y eva})orando las últimas porciones 
líquidas en vidrio de reloj; lavado jtreviamente se pesó, dando el 
peso bruto de alcaloides. Este residuo fué tratado por éter sulfúrico 
que disuelve la quinina y deja insoluble la cinconina, la solución 
etérea evaporada dejó un resííhio cristalino en finísimos prismas; 
para dosificarlo se siguió el proceder de Vry, modificado con arreglo 
al objeto que se necesitaba, disolviendo los cristales en alcohol de 
85° adicionado de ácido sulfúrico á la vigésima, se agregó solu- 
ción alcohólica titulada de iodo, la cual produjo la formación 
característica del sulfato de iodo-quinina ó herapatita; desecada y 
pesada se dedujo por cálcalo la cantidad, teniendo en cuenta que 
cada un gramo contiene 0,565 de quinina pura. La parte inso- 
luble en éter, por nueva pesada y deducción delac^uinina acelada 
dio la cantidad de cinconina, la cual se caracterizó, agregándole 
ácido sulfúrico puro y á 66°, el cual disolvió lentamente dicho 
residuo; agregándole ácido nítrico gota á gota no se coloreó y ca- 
lentado dicha mezcla tomó color amarillo, pasando sucesivamen- 
te á rojo pardo y á negro, reacción propia de dicho alcaloide en 
presencia de aquellos ácidos. 

FA rojo cincónico se comprobó, tratando el vino por el acetato 
de plomo, el precipitado obtenido se descompuso por el hidró- 
geno sulfurado, filtrando el líquido y agregándole á una porción 
del mismo algunas gotas de solución de percloruro de hierro, este 
reactivo produjo un precipitado caposo de color verde, tomando 
5 c. c. del líquido que se ensaya y eva})orándolo en vidrio de 
reloj y desecándolo, dejó un residuo en plaquitas ó escamas de 
color amarillo, soluble en agua; dejando expuesto éstas á la acción 
del aire por 24 horas, se transformó su color amarillo en rojo in- 
tenso, haciéndose insoluble en agua y soluble en éter, alcohol y 
álcalis diluidos: j)ropiedades del rojo cincónico. 

Sometido el Vino á un análisis toxicológico mineral y urgá- 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATURALES 241 

nico demostró la ausencia de tóxico alguno. Se empleó el proce- 
der Draggendortt". 

Resimex: teniendo en cuenta todo lo ex^^uesto la comisión 
deduce: 

1'? El vino analizado por su densidad, acidez, riqueza alco- 
hólica y extractiva, bouquet y materia colorante, ofrece los carac- 
teres que corresponden á los vinos dulces de P]spaña, pudiendo 
referirse particularmente á los de Málaga, pues ocupa entre ellos 
lugar preferente. 

2? El análisis toxicológico revela (|uo no contiene tóxicos ó 
materiales nocivos minerales ú orgánicos. 

o? La existencia de quinina, cinconina y rojo cincónico de- 
muestran con claridad (pie tales principios realmente proceden 
de la corteza de quina; por todo lo cual la Comisión llega á 
concluir que la muestra de vino analizada presenta los caracte- 
res de un Mno de Quina á base de Málaga y al igual de sus 
congéneres. 



Informe en causa secuida fok excusa de un perito médico; 
por el Dr. Vicente de la Guardia. 

(SESIÓN l'UKLICA DE 24 DE JUNIO DE 1888.) 
(Concluye.) (1) 

Sucede á menudo, que después de haber ejercido alguna pre- 
sión en un punto doloroso, ese dolor cede ó desaparece por com- 
pleto; otras, á la presión el dolor no se provoca por mas que el 
paciente se halle sufriendo de él; por último, en otros de marcada 
periodicidad el nervio afectado se hace completamente indolente 
á la presión. Algunos autores niegan la existencia de esos pun- 
tos dolorosos á la presión como signos propios á la neuralgia y 
en caso de presentarse son debidos á alteraciones accidentales de 
las partes vecinas. Es con frecuencia muy difícil, dice Axeufeld, 
designar el sitio fijo de una neuralgia. 



(]) Véa.se página 20'i. 



242 ANALES T>E LA EEAL ACADEMIA 

Las neuralgias no tienen carácter anatómico que las distinga, y 
pueden ser originadas por alteraciones de la economía en extre- 
mo diferentes, como la anemia, el artritismo, la síñlis, etc., ó bien 
como consecuencia de afecciones orgánicas. Puede ser igual- 
mente independiente de toda lesión material apreciable en las 
condiciones anatómicas del nervio; es posible que los adelantos 
de la anatomía })atológica nos lleven con el tiempo á reconocer 
cainbios en la textura íntima de las fibrillas nerviosas en aque- 
llos casos en los cuales esos elementos parecen encontrarse en es- 
tado normal. 

Conocido el origen común del nervio ciático y del crural, 
procedentes de los plexos luminar y sacro no tiene nada de par- 
ticular que la neuralgia se trasmita de uno á otro nervio ó á sus 
ramificaciones; y se concibe fácilmente sin invocar una comuni- 
cación de proximidad como por medio de sus fibras centrales 
pase de un nervio á otro la sensación doloro.sa. 

Las neuralgias pueden desaparecer en determinadas circuns- 
tancias sin la intervención de ningún tratamiento; existen muchos 
casos de curación espontánea; hay enfermos que después de haberse 
entregado á ejercicios en estremo violentos, los que efectúan con 
sufrimientos extraordinarios, acaban por encontrar cierto alivio y, 
lo que no es raro, hasta la desaparición completa del dolor. 

La })alpación del tronco nervioso según Lasegue es amenudo 
indolora, no revelándose cambio alguno en su volumen, á menos 
que no se trate de una ciática neurítica cai'acterizada anatómica- 
mente por la inflamación del nervio. 

Según asegura Hubert Valleroux la sensibilidad en la neu- 
ralgia ciática está siempre alterada, aumentada ó di.sminuida; 
estas alteraciones, en lo que se refiere .sobre todo á su dismiim- 
ción ofrecen tres modos de ser, al tacto que es lo más común, al 
dolor y á la temj^eratura. 

La neuralgia ciática que es una de las más frecuentes suele 
tener sus puntos de elección donde se i)rovoca el dolor: el punto 
lumbar, el sacro iliaco, el glúteo, el trocanteriano, tres i)untos fe- 
morales y otros más si la neuralgia se extiende hasta el pié; a.se- 
verando algunos autores haber comprobado la ausencia comj^leta 
de todo foco de ese género en hechos bien positivos de noui'algias 
ciáticas. 



l)K CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V XATIKALKS 2-18 

Los muviniiciitos <k'l inicnil»i-o inforior están á. niemido debi- 
litados y suele observarse cierto grado de elainlieaeión. 

Los médicos peritos antes de decidirse á emitir su juicio deñ- 
nitivo debieron haber hecho constar en su examen los signos 
negativos que hubiesen comprobado: los movimientos, la marcha, 
la tos, las inspiraciones })rol'undas ({ue siempre (exageran el doloi' 
y más ó menos trasmite á la hsonomía la ini]>resión del senti- 
miento. l)el)ió haberse investigado y hecho presente si en el 

Dr. (r [iredominulja alguna diátesis, si era artrico, siñlítico, 

etc., etc., y ya entonces, con más acopio de datos, aceptar ó dese- 
char la aseveración del Dr. (i (pie se (piejalia de un padeci- 
miento que solo él y nada más que él sufría. 

Si tanto se dudaba de su veracida<l ¡¡udieron haberse com- 
probado si existían ó no otros síntonuis concomitantes, tales como 
la anestesia ó analgesia, altín'aciones comunes á los neuré^})atas 
tle uno y otro sexo; si había movimientos espasmódicos, contrac- 
ciones fibrilares efecto de la acción refle;ja de los nervios sensiti- 
vos sobre los motores, no olvidando (pie los nervios que más 
sufren de neuralgia son siempre mixtos (|ue á la vez en- 
cierran filetes sensitivos v motores; no observaron si había cier- 
tas alteraciones de la circulación, de las secreciones, la tem- 
peratura ó la nutrición, limítanse (i hacer notar que el Dr. (i 

se les presentó claudicando algo en la marcha; permitiéndose, en 
virtud del modo como lo hacen constar, dejar en el espíritu del 
documento pericial cierta duda insinuada sobre la realidad de su 
existencia. 

Pudieron haberse ensayado, por último, si á tanto llegaba la 
duda, la corrientes eléctricas, y la contractabilidad mu.scular se 
hubiese encontrado tal vez exagerada, signo indicado por Legros 
y Onimus como pn^pio de las neuralgias. 

Las neuralgias pueden presentar una. gravedad en extremo 
variables que depende sobre todo de su causa desde un estado 
rebelde y aun incurable hasta aquellas que se disipan solas en 
pocos días ó bien merced á tratamiento sumamente simple. 

En cuanto al caso presente, si se acepta C|ue efectivamente 

sea cierto que el Dr. G sufría una neuralgia ciática, ya en 

estado agudo, ya en su forma crónica, es de presumirse que si 
hubiese efectuado su marcha forzada representada por una dis- 



244 AXALKiS DE LA KEAL ACADEMIA 

tancia de dos horas en ferrocarril y cuatro á caballo, para la ida, 
otro tanto para la vuelta sin contar el tiempo que había de in- 
vertir en su operación médico legal, hubiese estado expuesto á 
ocasionarse desórdenes de alguna gravedad que trajesen como 
consecuencia alguna otra afección de importancia de su aparato 
cerebro espinal. No es igual un ejercicio mesurado, ó bien vio- 
lento oportunamente dirigido, á otro forzado, de larga duración 
ó indefinido, fuera de poblado, expuesto á las inclemencias del 
tiempo; en todo caso nunca podría predecirse de un modo afir- 
mativo cual habría de ser la marcha ulterior de su afección. 

En cuanto á si el Dr. (t pudo ó no salir de su casa du- 
rante sus neuralgias, en el intervalo de ellas y en tiempo lluvio- 
so, húmedo ó seco — de lo que se trata parcialmente en el párrafo 
anterior, — es una cuestión que no es difícil de resolver; como se 
lleva dicho, la neuralgia es una enfermedad irregular y lo que 
á un enfermo le hace bien á otro hasta puede hacerle mal. 

No es de creerse y no existe en la documentación examinada 
antecedente alguno que haga sospechar que el Dr. G no pu- 
diese llevar á efecto sus visitas profesionales convenientemente. 

Una neuralgia, por lo menos la que acusaba el Dr. G , no es 

causa suficiente para producir trastornos intelectuales que se tra- 
dujesen en perjuicio para sus clientes. 

Son muchas las medicaciones empleadas localmente para 
combatir las neuralgias y de las cuales aun las más eficaces en 
su acción no dejan huellas en el tegumento; aun la misma herida 
producida por la aguja de una jeringa hipodérmica, con rapidez 
desaparece, no quedando tras si mas que un pequeño punto rojo 
fácil de confundir con la picada de una pulga ó de un mosquito; 
la raedicacióu revulsiva es la única que siempre deja huellas 
efectivas que no desaparecen al lavado. 

Antes de concluir debe hacerse presente: 1'.' que los elemen- 
tos que constan en los documentos testimoniales son insuficientes 

para demostrar si el Dr. G sufría ó no una neuralgia ciática; 

y 29 que las fórmulas en que se contienen las cuestiones objeto 
de la consulta por el carácter de generalidad que revisten, asi 
pueden ser ajdicables ó no al caso particular (pie se trata de 
ilustrar. 

La Comisión de Medicina Legal tiene el honor de proponer á 



T)K (IKXriAS MÉDICAí-, KÍSFí AS V XATrKALKs 245 

la Academia se conteste á la consulta (|ue se ha servido dirigirle 
el señor Juez de primera instancia del Distrito Norte de Santiago 
de Cuba, del modo siguiente: 

A la primera: No existen síntomas externos por lo general 
en la neuralgia ciática. 

A la miunÓÁi: El dolor ciático puede presentarse con carác- 
ter agudo 6 crónico. Y en uno y otro caso hay signos que com- 
prueben la cronicidad y la agudeza. 

A la tercera: No hay síntoma externo que revele la existen- 
cia del dolor y éste por si solo sea cual fuera el i)unto donde se 
presente, no basta para declarar la realidad del nial á que se 
atribuye. 

Al l*^'' otro: Sí, el dolor de la ingle señalado por el enfermt» 
es posible en la neuralgia ciática y en esta neuralgia j)uede ó no 
sentirse el dolor en otro lugar del cuerpo humano. 

Al 2'.' otro: La contracción de la i)ierna. la inflamación, etc., 
etc., no deben presentarse necesariamente en todo dolor ciático. 

Al ;>'.' otro: En tesis general sí cabe que un enfermo que 
sufre una neuralgia pueda salir en las condiciones que se indican. 

Al 4? otro: No basta (pie un individuo salga á la calle en 
las condiciones ya citabas ])ara deducir que simule la neuralgia 
ciática de la cual dice que sufre. 

Al óv otro: Una ciática en general es causa suficiente para 
impedir el desempeño del servicio indicado en las condiciones 
que se expresan. 

Al <)? otro: Según la clase de medicamento que se enqjlee 
como tratamiento local, así quedará ó no señal ó marca en el 
l)unto afectado. 

Al 7? otro: En el })resente caso el enfermo podía tener su 
ánimo tranquilo y su inteligencia en cr>ndiciones ace|)tables para 
visitar á sus enfermos. 

Al 8? otro: La posición es variable; el enfermo adopta siem- 
pre aquella donde encuentra mayor comodidad . 

Al 9? otro: En la generalidad de los casos en esta neuralgia 
existen puntos dolorosos á la compresión, los cuales nunca pue- 
den convertirse en síntomas objetivos. 

Al 109 otro: (¿ue no es posible precisar los movimientos (¡ue 
puede efectuar el paciente, los cuales están sometidos á la inten- 

T. XXX— 31 



24(1 AXALES DE LA líEAL AcADE.NflA 

sidad de la afección no iníiuyendo en nada })ara ello el origen de 
la neuralgia. Respecto al segando extremo, j)f)r lo general la 
neni'algia jniede exacerbarse. 



IxFOIíMK .MÉDI('0-LK(;AT> SOP.KE el estado .MENTAL DE EX J'JiocE- 

SADo; j)or el T)r. Auíonio I\leRfre. 

(Sesión del 10 de Ferriírí» dk 1S84.) 

A consecuencia de exliorlo del Si'. .Juez de Primera Instancia 
de Remedios remitió el del distrito del l*ilar en esta ciudad, con 
fecha 26 de Abril de 188;>, un testimonio á esta Real Academia, 
á fin de que en su vista y })r(''VÍo examen del moreno r>siireo 
García y Peña, r{ue se encontraba ya en la Cárcel de la Píabana, 
se emitiera el informe á (jue se contrae el auto inserto al linal de 
dicho testimonio. 

Comprende óstc: 1? el auto de proceder, 2'.' las declaracio- 
nes de I). AI... R... X otros, 3'.' la instructiva del [)rocesado, 4'.' la 
necropsia de la negra Ruenviaje l^erez y de su hija, o? la acusa- 
ción fiscal, B? la defensa del eneausado, 7V informes referentes á 
Cesáreo, y 8? auto del Juzgado actuante. 

Según consta en el auto de proceder, er. 20 de Noviembre de 
1882 y á las siete de la mañana, se presentó al Sr. Alcalde Muni- 
cipal de Remedios, el negro ( 'esa reo Carcía con un machete en- 
sangrentado en la mano, manifestando ([ue acababa de matar á 
la morena I>uenviaje Pérez; y llevado ante el Sr. Juez de })riniera 
instancia, dis})Uso S. S. su traslación á la Cárcel de dicha ciudad. 

En la derhtracióv del Si'. D. M... I).... Alcalde Municipal de 
la misma, prestada en •") de Marzo de lS,s;5, ratilicó lo (¡uc antes 
había ])articipado, agregan<lo (pie ¡upiél lial)ía dado muerte tam- 
bién á la hija di' la mc-ncionada negra, de un año de edad, lla- 
mada Pamona (-larcía, reservándose la causa im})ulsi\-a d I hecho; 
(]Ue el citado Cesáreo vino á jxtiierse á dis])osiv'ión de la juslicia 
para <pie se le castigara y dijo (pie lu» liabía poíjido menos de co- 
metei'lo, dominado |)or una idea lija y consíantc Llam('> su aten- 
ción la esjiontaneidad del procesadii en presentarse, cJi vez de 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 247 

liuir conió ]() liací.'ii todos los frimiiiales, sohiv los (jiie })osa una 
coiidciui (1(> inncrte; y le sor¡)r("ii(lió <■] licclio, teniendo en eiiciüa 
los antecedentes de ("esái'eo romo l¡ond)re la])oi'ioso y honrado ve- 
cino, liasta ese día de una conducta intachable. 

En la íitatriictiva del proccmdo, á 20 de XoYÍend)re de 1X82, se 
apunta (|ue éste es un negro natural y vecino de Remedios, solte- 
ro, de 41 años de edad, de oficio zapatero, hijo de (lrec;orio y de 
Rita, con instrucción; el caial interrogado, ex[niso: que lo hal)ía 
preso un alguacil del Juzgado, por orden del Hr. Juez (|ue le \)Ye- 
gunta \" con m()ti\'o de haljerse presentado allí, á las siete de la 
mañana, de a((uel día, manifestando <jue acababa de dar muerte 
á la morena Buedviaje Pérez; (pie hizo esto ¡lor haberlo mandado 
buscar aipiella noche })ara <pie fuese á su c'asa, y estando en ella 
lo injui'ió V lo insultó; «¡ue lo nuindó laiscar con su esposo ^f... 
G... y le dijo (jue no hacía más <pie rob-ar, ])uesto (jue le había 
cobrado cinco pesos i)or efectos llevados de una venduta (pie tiene 
el ex])onente, cuando tan sólo los había sundnisti'ado por valor 
de cuatro; (jue estuvo largo i-ato insultándolo á }>rcseiicia de dos 
mujeres que se encontraban en la misma casa, y no pudiendo su- 
frir los insultos se marchó sin contestarle una palal)ra; (pie esto 
sucedió un poco más de las ocho de la noclie; (jue se fué á su 
casa y á los })OCOs momentos se presentó D. J... P... y le compró 
un mcílio de café, prometiendo pagarlo por la mañana, lo (jue 
efectuó l)ien temprano; ([ue de su casa no volvió á salir, acostán- 
dose como á la una dv la madrugada y durmió dos horas próxi- 
mente; que se levantó y estuvo como una dando vueltas })or el 
cuarto, fumando, volviéndose á acostar y levantándose como á las 
cinco de la mañana; (|ue tan luego se levantó se fué ;i la tienda 
(cEl Modelo Remediano», en donde compró un machete de cala- 
bozo de 28 reales; que de allí volvió á su casa, desde la cual vio 
ái Buenviaje Pérez que se hallaba en el }iatio de la suya con un 
niño en brazos; que íi esto llegó á su casa un muchachito (|ue tie- 
ne I). P... del P..., á comprar una calabaza, la que despachó, y 
concluido de entregarla se fué al patio de la Buenviaje, á donde 
la encontró con, el niño en brazos y le tiró unos machetazos; (|ue 
ella se metió en la sala, en donde le dio otros golpes, y entonces 
se acogió á un cuarto á la derecha de la sala é hizo resitencia en 
la puerta para que no entrase; que á pesar de esto dio un empu- 



248 ANALES DE LA REAL Af'ADEMIA 

jón í\ la puerta, consiguiendo peneti'ar en el cuarto y allí le tiró 
varios tajos; que, no ()l)stante lo estreclio del cuarto })or su pecjue- 
ñez y la ])osieión en (|ue estaljan las canias, la Buenviaje se arrin- 
conó y agachapó en un i)equeño hueco entre la cania y la pared; 
(|ue encontrándola en esta ])osición. le tiró inuchos machetazos, 
no separándose de allí hasta (|Ue (juedó bien convencido de (|ue 
l;i había matado; (jue cuando abandonó el cuarto y la casa a({ue- 
11a, no sabiendo donde estalta, el Juzgado, se fué á la del Sr. Co- 
mandante Militar D. J... F... y dijo al portero lo ocurrido; (|ue 
éste lo acompañó á casa del Sr. Alcalde Municipal y todos juntos 
pasaron á la del Sr. Juez (|ue le interroga; no puede determinar 
si hirió al niño, })ues des}»ués de em})ezar á dar machetazos á 
Buenviaje no atendió más que á la idea (U' matarla, bien, })or(jue 
había formado ese })ropósito desde la noche anterior en la casa, 
después de la cuestión que tuvieron; hacía como veinte meses (|ue 
lleval)a con ella relaciones amorosas, })ero á ocultas de su marido, 
y solían verse unas veces en casa del exj «diente y otras en un plata- 
nal cercano; no ha tenido ningún oti'o disgusto, y en el momento 
de matarla no vio á otra })ersona (jue á Marina; la víctima tan 
sólo le dijo varias veces ¡á m'i, Cemrcof como extrañando ([Ue fue- 
se el (jue le ])agaba: él reconoció el arma- con (pie infirió la muer- 
te; dijo además en su declaración (jue desde hará dos años tiene 
puesto una \enduta; ([ue no era padre <lel único hijo de la Buen- 
viaje, y ({ue nunca ha estado preso ni })rocesado. 

En la delaración de M... G..., marido de la difunta, consta 
que fué hi ncx-lie anterior al crimen á l)uscar al procesado, por 
habérselo dicho así su nnijer, la (pie le había manifestado (pie 
aquél la re(|uería de amores y ella deseal)a le hiciera cesar en su 
persecución; (pie, ])resent(\s ambos, innq)utaba Cesáreo á su mujer 
que tenía coartas dií su mano; (pie clin negaba y añadía, (jue esto 
no era posible, pues de haberlo sido, no le hubiera cobrado jiocos 
momentos antes cinco ]»esos y (pie últimamente él les dijo (jue 
callasen y no volviesen á tratar más del asunto; (pie Cesáreo salió 
y no me«lió dispula alguna de dinero, ni reclamación de ninguna 
especie. 

S... P..., otro de los individuos (pie cita el procesado, nada 
esclarece con su declaracióu; no pue(le ¡¡recisar particular alguno 
y S(')lo oliservó (pie P)Ueuvia¡(> y ('esáreo s(^ dis])utal)nn sin tijar.se 



DE CTEXriAS MÉDICAS, FÍSTCAF: Y XATURALES 249 

_ f 

en lo que fleeíaii, ni detenerse en la casa donde ésta tenía lugar. 

En 20 de Noviembre de 1882, j)raetieado el reconocimiento 
del cadáver de dicha negra, ex})Uso el Dr. 1). F... R... (pe pre- 
sentalla las lieridas siguientes: ujia inciso-cortante en la parte an- 
terior de la mano derecha; otra en el tercio inferior del ante])razo 
izcpiiertlo con se})aración completa de él, })endiente sólo de un po- 
quito de pie] de la mano; oti'a en la })arte sui)erior del homliro 
derecho, de 8 á 10 centímetros de longitud y escasa })roíundidad; 
otra en la región posterior del liond)ro izquierdo; otra en la parte 
media y anterior del muslo derecho; otra en la parte su})erior y 
anterior de la cabeza, con sección del cuero cabelludo en íbrma 
circular; otra en la i)arte lateral izquierda del cuello, de unos 10 
centímetros de longitud y una j)r()tundidad i'e})resentada j)or la 
lesión y corte de todos los tejidos blandos y de la tercera vérte])ra 
cervical, interesando por consiguiente la médula. La niña R..G.., 
como de un año, presentaba una gran herida en la cabeza, que 
debió producir la muerte instantáneamente. 

En la acusación fiscal se consigna «si bien la brutalidad de la 
fiera, la serenidad de las mismas ante el })eligro. Ni mi momen- 
to de duda, ni un ademán descompuesto, ni la más insignificante 
sombra de temor. Nada de eludir la acción de la justicia, nada 
de arrepentimiento ni de lágrimas, l^s un fanático de la pasión, 
que cree cumplir con un deber al cometer un crimen.» Y el Mi- 
nisterio «considera que ha habido obcecación y hasta enagenación. 
mental momentánea, pues no }Hiede en sana lógica admitirse que 
el hombre ca})az de cometer un crimen tal, tenga luego In gran- 
deza de alma (pie demuestra, en su conducta inme(liata y poste- 
rior al delito, el procesado en cuestión;» insiste después muy opor- 
tunamente en el estado de degradación moral en (jue nace y vive 
la raza negra en el país, cree que existe la circunstancia atenuan- 
te de los celos, y concluye pidiendo se imponga al procesado la 
])ena- de 17 años 4 meses y 1 día de cadena temporal, con las ac- 
cesorias de interdicción civil durante la condena, inhabilitación 
absoluta, perpetua sujeción á la vigilancia de la autoridad duran- 
te su vida y el pago de todas las costas. (Enero 31 de 1883). 

La defensa del acusado sostiene (|ue «no es el depravado crimi- 
nal que medita en la soledad y en las tinieblas, con fría calma y 
con razí'm serena un horroroso crimen, sino el hombre cuya pasión 



250 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

le iiii])cU' con invsisti1)le fucf/n n cometer un avto riel que no se 
(lá cucnt;i cal mi y á cuya ejecución es arrastrado por una ciega 
fatalidad»: no ha jxid.ido de.sentrañar.se la cansa eticiente de se- 
mejante determinación: Cesáreo [¡adeció nna enag'cnación mental 
momentánea: en casos especiales el homhre obra de la misma 
manera que lo haría un irracional, y la conducta del delincuente 
posterior al hecho, induce á creerlo así. aXo es la ])rimera A'ez 
que el íanatismo ha }»uesto el ])uñal en las manos, no de un ase- 
sino, (¡ne no merece tal nombre nn iideliz (pie no luí tenido fuerza 
suficiente jjara contrarrestar el ím¡)etu de sus })asiones, sino de nn 
hombre (pie d(j(') de sei'lo en el momento de cometer el delito, por 
aljandonai-le las facultades (pie caracterizan el ser racional.)' Los 
insultos de la víctima, la reconvención del marido y ios celos que 
de él se a})oderaron; el insomnio de aquella noche, la influencia de 
la educación, el embrutecimiento en (jue se halla la clase de color, 
todas estas causas han concuri'ido á determinai' el acto, y finaliza 
pidiendo se declare á su defendido (^xento de responsabilidad cri- 
minal, con las c(jstas de oficio. (Febrero 15 de 1888). 

En 20 de Febrero de 188.3 informa D. A... R..., Alcaide de la 
Cárcel de Remedios, que C-esáreo García ha observado buena con- 
ductíi en dicho establecimiento desde que ingresó, sin cpie haya 
dado el más leve motivo de reprensión. 

En oti'o i n forme, del 8r. Alcalde del [irimer Barrio de la ciu- 
dad, dado en 27 de Febrero, se asevera (pie su conducta y ante- 
cedentes son buenos, los de un homl)re honrado, ])acífico y cons- 
tante en el trabajo, sin (pie jamás mereciera reconvención alguna 
j)or la policía. 

Eri un tercer informe, de la celaduría respectiva, se ratifica su 
honradez, laboriosidad y buenas costumbres, así como la ausencia 
de todo antecedente desfavoral)le. (Febrero 28 de 1888.) 

J\)r último: atendiendo á (pie en varios lugares de la causa ((se 
sostiene ({ue el i)j-ocesado estaba loco en los momentos de cometer 
el delito, porípie sus antecedentes anteriores y po.steriores á la per- 
petración de a()uél demuestran una ])erturbaci(')n instantánea de 
sus facultades mentales, disj^uso el Sr. .íuez de Primera Instancia 
de Remedios queso pidiei'a informe á la Academia de Ciencias 
M('>dicas, á fin de (jue, con vista de los testimonios que se le han 
remitido, dictamine: vsi está ó estuvo momentúncamcnte perturbado 



DK CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUKA LKS '2ol 

6'ít .síí.s- fdcitltadfs ¡iiaitnles, cu el (teto (Je coiucfer el ilcLíto, el proeemdo 
Ceíiárro García ;/ Peva.» (Febi'cro 25). 

Y liabiendo pedido esta Ooinisióii su traslación á la ("asa Ge- 
neral de Enajenados, para <jue allí fuese observado el tiein|)0 suíi- 
eiente y por personas peritas, con feelia 2(> de Diciembre iillimo 
se recibió la historia clínica del procesado, a (jue o\\ breve ik;.; re- 
feriremos, ])ucs antes de formular más concretamente el probl.>ma 
de su estado meiitaJ, nos parece oportuno entrar en alíí'.ina.- -on- 
sideraci(»nes (jue faciliten su i'esolución. 

A'^erdaderos actos intermedios entre la ra/ón y la locui'a, oTre- 
cen las jiasioncs muU üui (!;■ analogías con el d'lii'io pai'cial sobre 
todo, á la vez (ju(> mi corto mimei'o d(> caracteres diferenciales: 
aquellas existen" en el origen de ambos estado,-, así como en su 
periodo de intensidad y de resultados; en uno y otro caso, empie- 
za el trastorno }K)r el lado allctivodc nuesti'a naturaleza, siéndole 
consecutivo y liasta suboi-dinado el do la razón. Pero, ])or esto 
mismo se hace necesario y muy iniporlantc trazar las líneas y con- 
tornos (|ue los separan, y Falret, entre otros, ha ]>rocurado luu-erlo 
de la manera que vamos á ex])oner. 

Existe en la pasión una causa real ])rocedente del nnnido ex- 
terior; mientras (pie si en la locura puede esta causa hai)er ti-nido 
realidad en lo })asado, en el })rcsentc no reside ya sino en la es- 
pontaneidad de las [¡recepciones, esto es, en una dis})osicióii ínti- 
ma del sistema iu>i'vioso y ])articulai'mente del encéfalo. 

En la pasión más violenta el desói'den del sentimitMito no se 
extiende casi á la inteligencia, siendo ]>or lo genei'al la asociación 
de ideas demasiado rápida y exclusiva: en la locura, por el con- 
trario, el desorden de los pensamientos y de las ])alabras existe 
junto con el delirio de la jiasión, á menudo do un modo dominan- 
te, y á la rapidez de la asociación de las ideas ha sueedido su in- 
coherencia más ó menos manifiesta y general. 

En la })asión los actos son mal interpretados: atribuyese á sus 
autores intenciones (pie no tienen realidad; en la locui'a, ;í la in- 
versa, se ven las })ersonas y las cosas como no son y se cré(^ verlas 
cuando no están en la esléra de las sen,sacion(^s. Con las ilusio- 
nes del espíritu sucede lo mismo (pie con las de los ojos; no hay 
locura si la, razón rectifica los errores intelectuales y sensoriales; 
pero si las concepciones más extravagantes y las percepciones más 



ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



fantásticas son consideradas como realidades, no solaniente se está 
entonces en lo falso, sino en lu imposible, y la enagenación mental 
es cierta. En ñn, en la pasión el trastorno intelectnal, efímero, 
limitado á un oljjeto, tiene lugar con conciencia; en tanto (|ue en 
la locura, el desorden es persistente, más ó menos general, y })or 
lo tanto inadvertido })or la conciencia. Y esta pluralidad del de- 
lirio en las enagenaciones más limitadas y mal calificadas con el 
nombre de monomanías, constituye para Falret el signo más ca- 
racterístico de la locura, y la considera do suma importancia para 
la jurisprudencia médica. 

Pero es |)reciso no olvidar (jue hay casos en <{ue la vesania se 
traduce menos })or el delirio intelectual i)ropiamente dicho, es de- 
cir, por el desorden en las ideas y los pi'o])ósitos, ([iie ]>or el delnio 
ó extravagancia de las acciones y de los sentimientos, que parecen 
ser elresultado do un im})ul.-o instintivo, automático, sin (pie el 
raciocinio ni la rellexión intervengan para dirigii-las como el hom- 
bre cuerdo. Mas esta locura impulsiva, instintiva ó Jonira de lux 
actos, ([ue así tand)ién se llama, se desari'olla sobre todo cw los in- 
dividuos (p;e pi'eseiitan un estado general de pre(lisposiciones neu- 
ropáticas, reconoci<lo })or la excenti-icidad, la movilidad, la irregu- 
laridad de to<las sus funciones nerviosas; tient' síntomas caracte- 
rísticos actos delirantes, unas veces })asajeros, otras casi continuos, 
mucho más á menudo re})itiéndose })erió(l!('amente á manera de 
paroxismos, actos ya idénticos, ya varialdes en el mismo enfermo 
y tiue comprenden todos los géneros de extravíos desde la ii'a, la 
maldad v los excesos sexuales ó alcoh<'»licos, hasta el robo, el in- 
cendio, el suicidio y el homicidio; — se nianiñesta sobre todo en 
sujetos aun jÓNcnes y con nuicha li'ecuencin en la época de la pu- 
bertad, durando to(la la vida ó teniporalniente, i\\\\u\\w persiste el 
estado neuropátia) ¡/nicral, que Je .s/V/v de siih.stractmn, ;/ las recaídas 
son siempre J'áci les é iiiveineides. (Fo\-ille). 

Y el (liagné)stico <le la locura impulsixa mnica del»e l)asarse en 
la naturaU'/,a sola de las actos cometidos; no hay uno de éstos, cjuí' 
no })ueda sei' i-eali/.ado poi' un hond)re sensato y res|)onsalile. lo 
mismo (pie por un enagcnado. l''s ¡¡reciso, ]>or lo tanto, indagar 
})or el estudio de las circunstancias eoiicomilantes si existe (') n(') 
un estado de aherraciíMi mental: ciertos actos son cometidos de 
una manera automática, súbita y expontánea, sin conciencia ui 



DE CIEXCIAS :SIÉI)ICAS, FÍSICAS Y NATURALES 253 

reflexión, iio quedando entonces ninguna duda respecto á la exis- 
tencia de la vesania; pero no basta, por el contrario, que el acto 
haya sido premeditado y hasta i)reparado con mucha habilidad, 
para establecer la sanidad de la razón y lo intacto del juicio, por 
que aún en tales condiciones, el móvil determinante ha podido 
ser un impulso morboso que se ha imjíuesto forzosamente á la 
la conciencia, asegurándose el concurso de todas las facultades. 
Presunciones habrá de ello si el acto perpetrado se halla en abierta 
contradicción con lo que se sabe de las disposiciones habituales 
del actor, cuando su comisión no procura á éste ventaja actual ni 
futura, cuando en vez de negarlo ó de tratar de sustraerse por la 
fuga á sus malas consecuencias, corre él mismo á denunciarse á la 
justicia, ó se deja arrastrar sin ninguna resistencia. 

Agreguemos, no obstante, que todas esas circunstancias, aún 
hallándose reunidas, no bastan siempre para establecer la certi- 
dumbre, menos de comprobarse que el hechor por sus condiciones 
de familia ó nacimiento, estaba predispuesto á las afecciones neu- 
|)áticas y sobre todo si se sal)e que ya ha mostrado indicios de en- 
fermedad mental, ó que el momento del hecho acusaba impresio- 
nabilidad exajerada, perversión del apetito, trastornos de las fun- 
ciones abdominales y por encima de esto insomnio, cefalalgia, 
sentimiento general de angustia y de ansiedad precordial, sínto- 
mas generales que caracterizan comunmente los periodos paroxís- 
ticos de las afecciones nerviosas crónicas. «Cuando esas pertur- 
baciones físicas é intelectuales coinciden con predisposiciones 
congénitas neuropáticas bien establecidas y con presunciones que 
resultan de las circunstancias insólitas en que se ha cometido el 
acto, éste deberá ser atribuido sin vacilación á la locura « ^ 

No hay, por otra parte, que confundir ese estado con lo que se 
ha denominado locura transitoria, pasajera, instantánea; ésta no 
existe como especie nosológica; el hech(j de estallar de un modo 
súbito y de no tener sino una duración muy corta, no basta en 
patología mental, según dice Foville y nosotros nos asociamos á 
su opinión, para caracterizar una entidad morbosa distinta; no es 
más que un síntoma, el cual j^uede encontrarse en la locura ins- 
tintiva, pero que en muchos otros casos pertenece á especies cnte- 



1 (Foville, Nouveau Bict. de Mcd. el de Chir. practiques, dirige par Jaccoud, t. XV. 
págs. 3.S1, 337 y 345.) 

T. xxx-82 



254 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

rameute diversas, siendo las más frecuentes la manía, la locura 
epiléptica, la alcohólica y otras. 

Y si actos delirantes muy graves, como el homicidio y el suici- 
dio, parecen haber sido efectuados sin ningún motivo plausible, 
bajo la influencia de un impulso insólito, y en esta virtud podrían 
ser achacados á la locura instintiva, profundizando la situación 
mental de sus autores, se reconoce que la ausencia de reflexión no 
es sino aparente, que han obrado á sabiendas, empujados por lar- 
gos sufrimientos cuya fuente está en la lesiones sensoriales, aunque 
han logrado disimular sus alucinaciones y alucinaciones deliran- 
tes; el acto extravagante ó criminal ha sido su primera manifes- 
ción exterior, y después de haberlo ejecutado, han vuelto á entrar 
en su discresión habitual; salvo este disimulo, el encadenamiento 
de los fenómenos morbosos ha sido en ellos exactamente el mismo 
que en los otros alucinados, y estos actos de delirio, en apariencia 
transitorio é instantáneo, deben ser atribuidos á la variedad de 
lipemanía parcial que los estudios de Laségue han hecho nom- 
brar «delirio de las persecusiones.» (Foville). 

El delirio es, sin disputa, un síntoma constante de la locura y 
constisuye su carácter esencial; es preciso buscarlo siempre y en 
cada caso en que el alienista tenga que resolver el diagnóstico de 
la locura; más también es preciso tomar la palabra en el sentido 
amplio y en la acepción comprensiva en que la usó Esquirol, 
cuando dijo: «Un hombre está en delirio cuando sus ideas no es- 
tán en relación con sus sensaciones, cuando sus juicios y sus de- 
terminaciones no están en relación con sus ideas; cuando sus ideas, 
sus juicios y sus determinaciones son independientes de su volun- 
tad «; lo que, en otros términos, vale tanto como decir que hay un 
delirio de las sensaciones, un delirio del pensamiento y un delirio 
de los actos, aunque á menudo se extienda y generalice d desor- 
den de una facultad á las otras, pudiendo ser primitiva otras 've- 
ces esta generalización, dada la multi})licidad de las fibras conmi- 
surantes que ligan entre sí y en todos los sentidos á las células 
cerebrales. (I)icc. Jaccoud t. XI.) 

Tratemos ahora de aplicar los principios que dejamos sentados 
al caso sometido á nuestro examen. 

Para resolver la cuestión relativa á las diferencias fundamen- 
tales entre la pasión y la locura, pondremos á contribución los 



DK ("lEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V XATrifALES 255 



trabajos de Georget, Falret, Griesinger, Caspcr, Legrand du Saulle, 
Despine y Mata, quien ha hecho de ellos im resumen magistral 
y al que seguiremos sobre todo, estudiando con respecto al caso 
presente las bases de esa diferenciación. 

1^ Falta de razón moral. En el estado de pa-ñén hay siempre 
un por qué, un motivo, una causa del acto acriminado: en el es- 
tado de locura no existe esa causa ó motivo. Cesáreo ha matado 
á Buenviaje, porque ésta le llenó de insultos. 

2*? Falta de hidoria. En el estado de pañión hay anteceden- 
tes, concomitantes y subsiguientes relacionados con el hecho pe- 
nado por la ley: en el estado de locura no existe esa historia, no 
hay hechos que se relacionen con el acto delincuente. En el caso 
á que* nos referimos, hallamos un hecho anterior al asesinato, 
cual es el insulto, y otros que le precedieron, como las relaciones 
ilícitas con una mujer casada y la incomodidad de ésta por un 
cobro exagerado; hay hechos coetáneos, como la decisión de ma- 
tarla y la compra del arma homicida; y los hay también poste- 
riores, V. g., la presentación del procesado ante el Juez para que 
se castigue. 

3* Aislatnknto del hecho. — En el estado de pasión el hecho 
delincuente no está aislado en la vida del sujeto, sino que hay 
otros de su' índole y carácter: en el estado de locura hay por lo 
común un aislamiento completo; el hecho está solo en la existen- 
cia* del individuo, es un paso brusco de la conducta .tal vez más 
pacífica y honrada al acto más turbulento y de mayor ferocidad. 
— El homicidio perpetrado por C'esáreo constituye un fenómeno 
exclusivo en su vida social, y si no hay ausencia de las escenas 
preparatorias y correlacionadas hasta formar un todo, se trata 
sin embargo de un hombre laborioso, de un vecino tranquilo y 
honrado, de conducta hasta entonces intachable. 

4* Falta de plan y cómplices. — ^En el estado de pasión el he- 
cho casi siempre se ejecuta con plan, con proyecto anterior, y por 
lo común con cómplices" sólo en casos de pasión súbita podrá ha- 
ber improvisación, y en muchos podrá estar solo el sujeto en la 
ejecución del crimen; los cómplices siempre indican criminalidad. 
— En el estado de locura, no hay por lo común plan, ni proyecto 
anterior, si los hay suelen ser descabellados, y nunca hay cóm- 
plices; el loco está siempre solo en la ejecucución del acto, como 



256 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

por SU debilidad de entendimiento no sea fácil instrumento de 
un malvado. — Cesáreo no tuvo ningún cómplice: es cierto que 
desde el momento del insulto se decidió á matar á Buenviaje y 
no abandonó su proyecto hasta yerlo realizado; pero esta realiza- 
ción siguió de bastante cerca á la causa, cuando todavía se halla- 
ba bajo el peso del agravio y bajo el impulso reaccionario c|ue 
éste despertó. 

5^ Falta de relaciones entre el hecho y las condiciones orgánicas 
y sociales del autor. — En el estado de pasión hay siempre relacio- 
nes íntimas ó bastante estrechas entre el hecho delincuente y las 
relaciones orgánicas del sujeto, tales como su sexo, su edad, su 
temperamento, su idiosincracia, sus facultades intelectuales y sus 
pasiones; ha.ylas también en sus condiciones sociales, como pa- 
sión, familia, ejemplos que tenga á la vista, costumbres, oficio, 
género de vida, educación é instrucción:— r-en el estado de locura 
no hay esa relación; nada más frecuente que ver grandes contrastes 
en esos puntos de vista; podrá haber grandes condiciones orgáni- 
cas y sociales y el acto loco como causas predisponentes de la 
afección mental; pero no como causas de la moral del acto ó de 
la ejecución. — Cesáreo es un hombre en la edad todavía de las 
pasiones, su temperamento es sanguíneo, robusta su constitución, 
sus oficios zapatero y vendutero, su género de vida no es malo 
desde el momento que se le califica de honrado y pacífico vecino, 
pero lo es eix cuanto que lleva relaciones clandestinas con una 
mujer casada, de modo que su educación é instrucción, de modo 
que sus costumbres en este respecto no se han inspirado en el 
buen ejemplo que más frecuencia ofrecen los individuos pertene- 
cientes á las razas superiores, y no han llegado hasta el punto 
de crear para él la necesidad dé formar una familia decente y de 
respetar la mujer ajena. Las circunstancias á que nos hemos re- 
ferido están íntimamente conexionadas con el acto acriminado; y 
el mundo nos da un espectáculo diario de hechos parecidos. 

6'^ Intención absoluta y directa. — En el estado de pasión el 
acto de pasión tiene una intención relativa y refleja; se refiere á 
determinada persona ú objeto; el sentimiento ó instinto que im- 
pulsa al crimen no es el afectado primitivamente por el motivo ó 
razón moral que existe para perpetrarle; es siempre otro ú otros 
instintos y sentimientos que, lastimados ó heridos, hurgan al de 



DE C'IENX'IAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATI" RALES 257 

la agresión. C^uando ofenden á alguno en su reputación ó en su 
honra y comete un lioniicidio'en la persona agresora, ése no mata 
por matar, no es el instinto de la agresión ó destrucción el que 
lo empuja, es el sentimiento de la estimación de sí mismo el que 
Le monta en colera, y reflejándose sobre el instinto agresor, lo su- 
bleva para la ejecución del homicidio: el acto es pues determina- 
do, particular, relativo y además reflejo ó indirecto. En el esta- 
do de locura, el acto es de intención absoluta y directa; el loco 
mata por matar, lo mismo á una persona que á otra, así sean los 
objetos más queridos de su alma; el instinto 'que le empuja es el 
de la destrucción, y el acto se comete á pesar de estar combatido 
á veces por los demás instintos y sentimientos. — Fai Cesáreo se 
ha referido á una sola persona; no la ha matado éste impulsado 
por el instinto de la destrucción, obrando directamente, sino ex- 
citad"o por el sentimiento de la propia honra; siendo por lo tanto 
determinado y particular, relativo y reflejo ó indirecto. 

7'} Discordancia entre las ideas y sentimientos del agresor y el 
acto que comete.— E\ hombre que movido de una pasión, atenta 
contra las ideas de otro,' no solci lo efectúa con la acción, sino con 
su pensamiento y con su voluntad, tanto más decidida, cuanto 
más intensa es la pasión que le domina: todo lo contrario sucede 
en el loco homicida; hay muy á menudo el mayor contraste entre 
la tendencia al asesinato y las ideas y .voluntad del que siente 
esa tendencia, llegando hasta el punto de revelarse contra ella, 
inspirándole un horror tanto más terrible cuanto más débil se 
reconoce para dominarla y hacerse superior á ella. — Cesáreo aten- 
tó contra la vida de Buenviaje sin horrorizarse de sí mismo, sin 
abandonar un instante su primera decisión y sin sentir por ello 
arrepentimiento alguno; pero tampoco trató de conciliar la satis- 
facción de su venganza con su seguridad y con la impunidad de 
su crimen, antes al contrario fué inmediatamente á ofrecerse co- 
mo victima expiatoria. 

8*^ Modo de manijentarse el impulso, no relacionados con los 
hábitos. — El estado de pasión, suele ser la agresión un efecto de 
hábitos contraidos, ya en la misma serie de hechos, ya en dejarse 
dominar por los movimientos pasionales:- en el estado de locura, 
el impulso aunque no sea súbito, jamás es el resultado de unos ú 
otros hábitos, siendo frecuente la perpetración de un acto penado 



258 ANALES DE LA RÉAÜ,- ACADEMIA 

por la ley, después de horas, días y meses de lucha íntima y te-- 
rrible entre las malas tendencias y los buenos sentimientos cohi- 
bitos del loco. — En Cesáreo no puede' atribuirse el afcto criminal 
á los hábitos de uno y otro género, poi'que contestan negativa- 
mente toda su conducta anterior y la posterior al homicidio; péró" 
en su declaración hizo constar una idea' fija^úíia intención inva-- 
riable que perturbaba y embargaba su cerebro,' viniendo á veri- 
ficarse el hecho después- de algunas horas déf iiisomíiio' y caV^íla- 
ciones. 

9^ Modo de conducirse el agresor después djel ctéto. — Eri^el esta* 
do de 'pnsión hU.y gran variedad de casos, pues' nósiiétep re el ver- 
dadero criminal huye, no siempretráta de borrᥠlas^ huellas de 
su falta, ni en todas- las ocasiones sé' siente' atacado dfe réihnrd^- 
mientos: en el estado de /oCura hay también gi%ií variedad de 
casos-, puós el enajenado tampoco ser presenta- si'émpré á la justi- 
cia por sí mismt>; á veces trata de burlar la/ acción de la^leV' y' 
no siempre permanece impávido' é indiferente delante de su- vic- 
tima. — Esa comunidad de caracteres dificulta el diagnosticó, que 
ha de basarse más bien en el conjunto dé l'ós fundamentos esj^' 
puestos que en algunos de esto.? aisládaínente: de mbdo queCe*-- 
sáreo, que parecía un lodo por el' sólo hecho de presentarse á' la' 
justiciay declarando su crimen y brindándose al cglstügo^ deja' de 
serlo desde el momento en que diCho signo no tieneun' -^aióral^^ 
soluto sino' relativo, y en que los dfemáS' signos descüliTen sü eS--- 
tado de cordura. 

10» Lo mismo cumple decir de ik nmlÜpiieM'ád dé hM MfP 
das, porque si su enormidad puede' despei*tar la sospecha- d« loCú*-* 
rá, los anales de Ibs crímenes' nos ofrtecéii- ejéiWplos' en q«e e^á- 
circunstancia se ha encentrado, sin' qwe sea' dable atribuirla* á-üii 
enagenadó, pues como diceTardieuv el ejemplo sólb dé Tropprtiaíri 
bastaría i)ara ponernos en- gúai^dia centra ese indicib-i- 

Infiérese del anterior estudio que Ce-sáréo, al comeféi^' el a'Ctb 
que se le acusa, no estaba loco: porque tüVo' uti motivo muy 
suficiente pata hacerlo; porque eáe acto forihaba un todo con los 
que le precedieron, acompañaron y signieíon; porque obedeció á 
urt' propósito deliberado; porque está ligado con su' edad, raza-, 
temperamento, constitución- y ad'últeras relaciones, aui-iqüe sin 
caracteres específicos; porque' se refirió á determinada^^ persona'- 



r)E CÍENC5IAS MÉMf'AS, FÍSICAS Y NATURALES 259 

.porque en aquel instante hubo acuerdo entre sus sentimientos, 
SUS idea>s y la agresión; porque se dio cuenta cabal de todo lo que 
bizG; y porque al presentarse conoció que merecía castigo. 

Bero asimismo llaman la atención: el aislamiento d^l hecho 
en la existencia de Cesáreo; la idea fija que se apoderó de él; su 
ensañamiento y obcecación hasta el extremo de no advertir que 
había matado también á la hija de 'Buenviaje; él contraste del 
acto delincuente. con los hábitos tranquilos del hechor; la agita- 
ción nerviosa y él insomnio desde el momento de la intención 
hasta que ésta se convirtió en una realidad; su presentación in- 
.mediata al Juzgado, y la calma que sobrevino en seguida: sín- 
tomas que si no son ^bastantes para diagnosticar la locura, lo son 
sin duda para admitir el estado de pasión. 

Y como -es preciso reconocer que no es tanto en la naturaleza 
de la acción y, en las circunstancias que la rodean, como en las 
disposiciones morales é intelectuales del individuo, donde debe el 
experto buscar los motivos de su juicio, también es necesario de- 
clarar que las disposiciones morales é intelectuales de Cesáreo son 
las-que corresponden al hombre cuerdo, no las que distinguen al 
■hombre loco. 

En -efecto: todos esos medios de diflgnóstico, fundados en los 
caracteres de 'los actos de la pasión ó del error fisiológico opuestos 
á 'ios de la locura considerada en general, son insuficientes para 
el médico. «Este necesita un terreno más sólido, ha dicho el 
eminente Ealret, asociándose Tardieu del todo á sus palabras; y 
ese -terreno no puede ser otro que él de la-enfermedad, ó en otros 
términos, de la observación clínica. El médico debe buscar su 
criterio para el diagnóstico de la locura en la patología y no en la 
^psicología; criterio que revela precisamente en el hecho mismo 
de 'la enfermedad, que está caracterizada por un conjunto de 
sintonías físicos y morales y por un curso determinado, es decir, 
>por una reunión de signos diagnósticos y no por uno solo; y en 
nuestra opinión, con ayuda de este criterio puede el médico espe- 
cialista 'llegar á resolver prácticamente las cuestiones más delica- 
das del diagnóstico de la locura y déla medicina legal de los 
enagenados.» Tan cierto es esto, que entre los arranques de la 
pasión 'llevaba á sus últimos excesos y los extravíos de un cerebro 
^realmente enfermo la confusión no es posible sino para aquellos 



260 AXALKS DE LA REAL ACADEMIA - 

cuyo juicio superficial no se ha ejercitado en reconocer la locura 
por medio de sus caracteres especiales y genuinos: y ved aquí la 
razón por qué la Academia no ha podido ni debido contentarse 
con los datos que arrojaba el proceso, sino que ha pedido la ob- 
servación del delincuente en un asilo apropiado, durante el tieni- 
1)0 que fuese necesario j)ara llegar á un juicio exacto, y por mé- 
dicos habituados á examinar v á tratar esa clase de enfermos; lo 
que sin duda provea de ma3^ores garantías de acierto. < ' .. 

Si consultamos ahora (y es ocasión de hacerlo) las observacio- 
nes recogidas en la Casa Genera,! de Enagenados, desde el 13 de 
Junio del año próximo pasado, hasta el 26 de Diciembre, es decir, 
durante seis meses, encontramos en esa hoja clínica enviada á la 
Academia, los datos que extractamos. 

El moreno Cesáreo García Peña, es natural de Remedios, de 
41 años de edad, soltero, de oficio zapatero, de regular' estatura, 
constitución robusta y temperamento sanguíneo. Su aspecto ex- 
terior ofrece: la mirada franca, actitudes fáciles y variadas, mo- 
vimientos libres; cabeza levantada y en posición natural, acusan- 
do en conjunto con sus palabras é ideas, la aparente integridad 
de su cerebro. — Si permanece encerrado en su celda, no demues- 
tra hallarse perturbadas sus facultades intelectuales; contesta á 
cuantas preguntas se le hacen con verdadera espontaneidad y 
muy acorde; conie y duerme perfectamente. Ignora la causa de 
que lo hayan llevado allí, puesto que él no está loco, aunque se 
presume sea por muerte; y los emplados que le cuidan no le han 
notado nada de extraordinario, ^"iste con decencia y compostu- 
ra, conserva todos sus movimientos y actitudes, con natural y 
expresiva' atención. Recuerda, deduce y compara; sabe el sitio 
en que se encuentra y qué clase de hospital es. Xo sabe si ha 
cometido algún acto como el que se le acrimina; agrega c|ue toda 
su vida anterior la ha pasado sin dar motivo para que se le re; 
prenda; se ha dedicado á su oficio de zapatero, á estimar á su hijo 
y á la sociedad, como sus padres se lo enseñaron y como lo man- 
da la religióíi; y que, por hoy, lo único que puede decir es que, 
si lo han llevado á aquel Asilo, es por echarle una muerte que él 
ignora. sea el autor,. y por juzgarlo loco, tal vez sin razón. — Sus 
funciouQS asimilatrices son buenas. — No demuestra hallarse bajo 
la influencia de ideas, delirantes. Sacado á pasear por el patio 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 261 

de la Sección no hay nada que censurarle. Es atento, comedido, 
servicial y respetuoso con cuantos tienen la ocasión de acercárse- 
le; es amante del prójimo; procura por medio de su comporta- 
miento y acciones granjearse el aprecio y simpatías de sus seme- 
jantes. Aspira á su libertad, porque no ha cometido ningún 
crimen que le prive de ella y para dedicarse á su laborioso tra- 
bajo y al sustento de su familia. Se porta como todo el que tiene 
conciencia de sus actos, buscando la compañía de los asilados que 
él cree están cuerdos, y deseando se le ocupe en alguna faena 
para distraerse de la situación penosa en que se encuentra, siendo 
obediente y atento á cuanto se le ordena. — En una palabra, des- 
de su ingreso hasta el día en que se termina su historia clínica, 
ha dado muestras de hallarse completamente cuerdo. 

En consonancia, pues, con los caracteres psicológicos, es decir, 
relativos á la índole del acto y á sus condiciones coetáneas, se 
hallan los caracteres clínicos que preceden, observados por médi- 
cos competentes: no hay antecedentes de una afección mental ni 
de otra alguna, si siquiera de alcoholismo; ni los signos somáticos 
ni los intelectuales, afectivos y morales han causado la menor 
perturbación mental; todas las funciones se desempeñan con re- 
gularidad; no se han reconocido ideas incoherentes de ningún 
género, ilusiones ni alucinaciones; no hay tampoco en él actos in- 
sólitos, ni han podido descubrirse los elementos del temperamento 
neuropático, que sirve de cimiento á la locura impulsiva; ni el 
trastorno emocional quedó persistente, ni mucho menos se gene- 
ralizó á las facultades intelectuales. 

Pasemos ahora á examinar el asunto á la luz de la Antropo- 
logía, cuyo auxilio nunca carecerá de importancia en la cuestión 
que nos ocupa. 

En un país como el nuestro, ocupado por razas tan diferentes, 
y por las más atrasadas en una proporción bien notable, no pue- 
de prescindirse del punto de vista etnológico al resolver los pro- 
blemas tan delicados de la criminalidad. En esto han insistido 
sabiamente el Ministerio Ficcal y la Defensa del acusado; y la 
Comisión de Medicina Legal no puede tampoco prescindir del 
concepto enunciado. — Pues bien; en esas razas inferiores á que 
pertenece nuestro procesado, se echa de ver un rasgo fundamen- 
tal que consiste en actuar según el primer movimiento, la impul- 

T. XXX— 33 



262 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



sividad; los meDores incidentes los hacen entrar en furor, y á la 
manera de los niños que se irritan ó divierten con una bagatela, 
se incomodan con la piedra que les sirve de tropiezo y contra ella 
embisten seriamente, hay en cada sujeto una extraña mezcla de 
bien y de mal, presentándonos Burton el siguiente cuadro: «Tie- 
ne á la vez un buen carácter y un corazón duro; es batallador y 
circunspecto; bueno en un momento, cruel, sin piedad y violento 
en otro; sociable y sin afección; supersticioso y groseramente irre- 
ligioso; valiente y cobarde; servil y opresor; testarudo, y sin em- 
bargo voluble y amante del cambio; atado al punto de honor, 
pero sin ningún vestigio de honradez en palabras ó en acciones; 
amigo de la vida, aunque practicando el suicidio; avaro y econó- 
mico, y sin embargo, irreflexivo é imprevisor:» — todos lo elemen- 
tos anímicos yacen en plena confusión, no han tenido aún tiempo 
para separarse y diversificarse convenientemente. 

Y como ha dicho perfectamente Herbert Spencer, «el carácter 
cardinal de la impulsidad supone al paso súbito, casi reflejo, de 
una pasión única á la conducta que produce; implica, por la au- 
sencia misma de los sentimientos opuestos, que la conciencia se 
compone de representaciones numerosas y mas simples; implica 
que el ajuste de las acciones internas á las externas no toma en 
cuenta las consecuencias lejanas y no se extiende tan lejos en el 
espacio y el tiempo.» 

Pero esos rasgos del carácter emocional de las razas inferiores 
se modifican, acallan y aún desaparecen lentamente en su con- 
tacto con las superiores, en el seno de una sociedad más civiliza- 
da: la impetuosidad genuina y la imprevisión, que es su conse- 
cuencia, no se debilitan á medida que la consolidación de un 
estado social se efectúa; y los sentimientos altruistas no se fortifi- 
can sino cuando intervienen la cooperación y el mutuo provecho. 
Y no se extrañe que, aun llegando á estos adelantos de la vida 
despierten ellos los más fieros conatos, cuando esto mismo no de- 
jamos de observarlo en nuestras sociedades civilizadas: «el blanco 
inculto, el niño, la mayor parte de las mujeres, en resumen, todas 
las organizaciones que no ha modificado una larga cultura inte- 
telcctual y moral, tienen resortes cerebrales siempre prontos á 
soltarse: el medio físico y social los perturba y trastorna incesan- 
temente; su equilibrio mental está á merced de los mil incidentes 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V NATURALES 263 

de la vida, y casi nunca poseen el dominio de sí mismos.» (Le- 
tón rneau.) 

Los sentimientos en favor del prójimo son, á no dudarlo, el 
resultado de una educación avanzada: y aunque no falten por 
completo en una situación opuesta, son raros, fugitivos y excep- 
cionales: el tránsito de la conciencia brutal á la conciencia ver- 
daderamente humana no se verifica sino de un modo gradual y 
progresivo, expuesto con frecuencia á duras alternativas en que 
los sentimientos benévolos se acallan, para levantar cabeza, con 
su faz siniestra y terrible, los instintos egoístas de la humanidad. 
La moralidad no se ha desarrollado sino poco á poco, y aún está 
muy distante de haber alcanzado su apogeo; pero la voluntad ra- 
cional no es ya para la filosofía moderna lo que para la antigua 
metafísica, (como dice Ribot en sus «Maladies de la Volunté,») 
una entidad que reina por derecho de nacimiento, aunque á ve- 
ces desobedecida, sino «una resultante siempre instable, siempre 
pronta á descomponerse, y á decir verdad, un accidente feliz,»... 
«el coronamiento, el último término de la evolución, el resultado 
de un gran número de tendencias disciplinadas conforme á un 
orden gerárquico, la especie más perfecta de ese género que se 
llama la actividad;» y así como hay casos en que siendo normal 
la adaptación intelectual, es decir, la correspondencia entre el ser 
inteligente y el medio, es nula, muy débil ó por lo menos insufi- 
ciente la impulsión, así también los hay contrarios, en que la 
adaptación intelectual es muy débil ó por lo menos muy instable, 
en que los motivos razonables carecen de fuerza para actuar ó 
impedir, ganando entonces los impulsos de orden inferior todo lo 
que pierden los de orden superior. (Ibidem). 

Es justo además confesar que las personas más racionales 
sienten su cerebro recorrido y atravesado por extraviados impul- 
sos; pero esos estados de conciencia, súbitos é insólitos, permane- 
cen sin efecto, no pasan al acto, por que los anonadan fuerzas 
contrarias, el hábito general del espíritu, pues entre ese estado y 
sus antagonismos es tan grande la desproporción, que ni siquiera 
hay lugar para la lucha. «Y lo sorprendente es que la voluntad 
esa actividad de orden complejo y superior, llegue á dominar: las 
causas que la elevan y la mantienen en ese rango son las mismas 
que en el hombre elevan y sostiene]i la inteligencia por encima 



264 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

de las sensaciones y de los intintos; y si consideramos la huma- 
nidad en globo, los hechos prueban que el dominio de la una es 
tan precario como el de la otra. El gran desarrollo de la masa 
cerebral en el hombre civilizado, la influencia de la educación y 
de los hábitos que ella impone, explican como, á pesar de tantas 
probabilidades contrarias, queda á menudo dueña de la escena la 
actividad racional.» (Ribot.) 

En el estado normal hay verdadero consensus, todos los ele- 
mentos concurren; los estados de conciencia, que comprenden 
sentimientos é ideas con sus tendencias motrices, y los movimien- 
tos correspondientes de los órganos: pero esto es el resultado de 
la educación y de la experiencia, es un edificio que se ha ido 
construyendo lentamente y pieza por pieza, porque nada comple- 
jo se forma de golpe; los materiales primitivos son los únicos es- 
tables y á medida que la complejidad aumenta decrece la estabi- 
lidad, porque los actos más simples son ingénitos para el organis- 
mo y se repiten perfectamente en la vida del individuo asi como 
en la de la especie. (Ribot). Mas cuando se trata de impulsos 
irresistibles con plena conciencia, obsérvase entonces que esa su- 
bordinación jerárquica de las tendencias, que es la voluntad, se 
divide en dos fragmentos: cal consensus que solo la constituye se 
ha sustituido una lucha entre dos grupos de tendencias contrarias 
y casi iguales, de manera que puede decirse que está dislocada.» 

«La observación vulgar demuestra, — según se expresa Mauds- 
ley \ uno de los más conpíscuos representantes de la Medicina 
Mental, — que una emoción puede ser desviada de su expresión 
habitual, manifestándose de otra manera: un hombre insultado 
puede dar curso á su cólera, ya ejecutando los movimientos pro- 
pios para vengarse, ya con lamentos y lágrimas inútiles, ya in- 
geniándose intelectualmente para combinar proyectos de vengan- 
futura, ya resignándose á pensamientos de clemencia cristiana, 
ya, en fin, sumiéndose en ideas de filosófica indiferencia.» 

De esos dos grupos á que hemos antes aludido, — el de los que, 
apenas consciente, acusan una ausencia más bien que una debi- 
litación de la voluntad, y el de los que con plena conciencia, 
pero después de una lucha más ó menos larga y penosa, sucumbe 
la voluntad ó no se salva sino por un auxilio extraño, — nuestro 

1 Fisiología del Espíritu.— Maudslcy. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 265 

procesado pertenece sin duda al último, así como á la tercera de 
las categorías enunciadas por el alienista inglés y por nosotros 
recordadas hace un momento: el hecho criminal no fué en él un 
fenómeno reflejo inmediato, sino durante algún tiempo aplazado 
mientras duró la lucha entre aquel impulso y el sentido moral 
que al fin fué vencido, no tan solo por la violencia de la pasión, 
sino que también por la insuficiencia de los elementos racionales 
por ella abrumados. Y el poeta latino lo ha dicho muy bien: 
Ira furor brevis est; la ira es una pequeña locura, porque en ella 
está el hombre subyugado por una pasión violenta que ahoga la 
conciencia moral y apaga la luz de la razón, y después de un pe- 
riodo más ó menos corto reaparecen los buenos principios y con 
ello» el remordimiento y la vergüenza, mientras que el destituido 
de tales elementos permanece convencido, después de saciar su 
cólera, de que su arrebato ha sido legítimo y racional, se queda 
ciego con respecto á su pasión, y no se cree compromedido á pre- 
venirla ni á reprimirla en su nueva aparición. No hay, en ver- 
dad, analogía entre la razón y la locura, estados psíquicos ente- 
ramente opuestos; pero sí existe entre el hombre sano ciego por 
la. pasión y el estado psíquico del apasionado enfermo: «hallán- 
dose caracterizado ese estado en ambos por la iiiconciencia moral 
en cuanto á las inspiraciones de su pasión, es decir, por la locura, 
es más análogo, idéntico en el fondo.» (Despine.) 

En Cesáreo tenemos un hombre perteneciente á la raza afri- 
cana, algo modificado su organismo por el cruzamiento y el me- 
dio en que ha nacido y se ha desarrollado: el contacto con ese 
medio social le ha comunicado cierta instrucción v cierta educa- 
ción moral y religiosa, estableciéndose su vida sobre la base^de 
las buenas costumbres. Pero ha surgido para él un grave con- 
flicto que las ha abismado, y la necesidad de resolverle de un modo 
salvaje; y como esa solución no ha sucedido inmediatamente á 
la impresión exterior, como no fué el resultado directo de la sen- 
sación primitiva, sino de la sensación subjetiva victoriosa, el he- 
cho ha sido voluntario, porque ha habido conciencia. 

Aunque no nos competa de lleno la siempre delicada cuestión 
de la responsabilidad, nos parece oportuno dejar aquí consignado 
que la consideración del estado mental del individuo arrastrado 
por la pasión tiene sus huellas en la Jurisprudencia]^Médica: así el 



2G6 ANALES DE LA REAL ACADP:MIA 

Código penal prusiano asimila á la clemencia las pasiones violen- 
tas y Ihs vivas emociones, y exonera á los acusados, por no haber 
actuado con el libre uso de su razón; (das personas, dice, que ya 
por terror, 3'^a por cólera, ya por el influjo de otra pasión violen- 
ta, son puestas en un estado en que ya no tienen el libre uso de 
su razón, serán consideradas como en estado de demencia)); las 
leyes francesas, aún cuando no admitan esa semejanza, prestan 
seria atención á los impulsos pasionales y los miran, si no como 
motivos de excusa y justificación, a lo menos como causas pode- 
rosas de atenuación. En su artículo 64 [Code pen.] se declara 
que «no hay crimen ni delito cuando el acusado se hallaba (;n 
estado de demencia en el tiempo de la acción, ó que ha sido obli- 
gado á ella por una fuerza á la cual no ha podido resistir,)) pues 
aún cuando la ley haya querido referirse á nna fuerza de natu- 
raleza física y que arrastre al individuo por la violencia y la in- 
timidación, no ha podido hacer abstracción, como lo ha observa- 
do oportunamente Tardieu, de esa verdadera constricción moral, 
de ese impulso morboso irresistible que, avasallando la voluntad 
da la razón de muchos crímenes cometidos. Calcado en el Códi- 
go Napoleón é inspirado en los mismos principios el de la Penín- 
sula, declara en su art. 8?, lib. 1?, capít. 11, que está exento de 
responsabilidad criminal «el que obra violentada por una fuerza 
irresistible)), sin que haya distinguido el legislador la especie de 
fuerzas y debiendo acaso entenderse, por esto mismo, no sólo las 
físicas, sino también las orgánicas y morales. En el art. 9? del 
libro y título mencionados, cap. 11, se estima circunstancia 
atenuante «la de obrar por estímulos tan poderosos que natural- 
mente hayan producido arrebato y obsecacióu)); pero todavía es 
más explícita la le}'^ respecto al valor que debe concederse á la 
influencia moral en los actos humanos, cuando en la regla 11, 
art. 8?, lib. 1?, cap. 2? del Código penal vigente en esta Provincia 
advierte que, «el que obra impulsado por miedo insuperable de 
un mal igual ó mayor, está exento de responsabilidad criminal)), 
si bien se refiera únicamente á una de las formas del ánimo apa- 
sionado. — No vacilamos en manifestar que la legislación prusia- 
na parece en este concepto, la más avanzada y completa, la más 
expresiva de la realidad, y la que, en una palabra, se basa en 
mayor número de fundamentos científicos. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 267 

Cesáreo ha tenido la conciencia personal más completa; sabe 
todo lo que ha hecho y conserva el recuerdo de todo; ningún de- 
talle se le escapa; lo que ha faltado en aquellos momentos, lo que 
se ha mostrado deficiente es la conciencia moral: algunas perso- 
nas, en efecto, á pesar de la fuerza y energía de sus sentimientos 
morales, son fácilmente cegadas por pasiones que tienen una 
gran influencia en su espíritu, y esto naturalmente; de donde re- 
sulta que á cada paso cometen las mismas faltas sin sentir su 
perversidad y sin desaprobarlas entonces: esta ceguedad es de 
corta duración; los buenos sentimientos surgen pronto en su con- 
ciencia, y con la luz moral que allí vierten no tardan en acusar 
esos actos como inconvenientes ó inmorales; pero cuando la pa- 
sión domina ya en esos casos, ya en cualquier otro en que el 
hombre sea moralmente racional, un sentimiento de fuerza ex- 
traordinaria abruma á los otros y cscurece á los que se encuentran 
á su lado, no solamente á los que son sus antagonistas, sino tam- 
bién á todos los demás; y ésta es una ley formulada i)or el sabio 
psicológico holandés Dr. ITerzen y que ha merecido de Despine 
un pleno asentimiento. 

«Hay ciertamente, dice (Jeorget, una gran pertuibación en el 
es])íritu cuando está agitado por la cólera, atormentado por un 
amor desgraciado, extraviado por los celos, abrumado por la de- 
sesperación, anonadado por el terror, pervertido por el deseo im- 
perioso de la venganza, y ciego por el fanatismo». Pero en todos 
estos casos el hombre no pierde el conocimiento de las relaciones 
reales de las cosas, ni la percepción del bien y del mal; ni la no- 
ción moral de los actos á que se entrega; su juicio se halla mo- 
mentáneamente oscurecido y su voluntad arrastrada á resolucio- 
nes extremas, pero su conciencia no es engañada ni por falsas 
percepciones, ni por quimeras, ni por ilusiones sensoriales, ni por 
una lesión de la facultad silogística. El hombre apasionado su- 
fre á sabiendas el yugo de sus inclinaciones, cede concientemente 
al impulso de sus deseos, y presta dócil oido á la voz egoista de 
sus intereses; en una palabra actúa voluntariamente, y hállase el 
móvil de sus actos en las malas sugestiones, cuyo dominio ha 
aceptado con propósito deliberado. Otro carácter de las pasiones 
es estar subordinadas á la causa que las hace nacer, cesando con 
ella: «los celos desaparecen con el objeto que los provoca; la ira 



268 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



dura algunos instantes en ausencia de aquel que la ha desperta- 
do por una injuria grave; y el deseo de la venganza no subsiste 
sino en tanto que puede ser satisfecho». (Georget). — Hecha la 
aplicación de estos caracteres diferenciales, señalados por tan 
eminente alienista, y buscados en el caso de Cesáreo, no tardamos 
en observar: IV que hubo en su espíritu una gran perturbación 
provocado por la cólera; 2? que no perdió por eso la conciencia 
de las cosas; 3? que su juicio estuvo transitoriamente oscurecido 
y su voluntad inmoralmente impulsada: y 4*? que la pasión do- 
minante duró más de algunos momentos en ausencia de la causa 
que la engendró, no cediendo sino al acto consumado. 

No es Cesáreo un loco: toda su vida anterior al acto, toda su 
conducta posterior á éste, la hoja clínica que de él se ha llevado 
en la Casa General de Enagenados, y en el acto mismo la con- 
vergencia de los sentimientos, de las ideas y de las determinacio-' 
nes, protestan contra la idea de la locura. 

No puede decirse tampoco que Cesáreo sea un verdadero cri- 
minal: toda su vida anterior al acto, toda su conducta posterior á 
éste, la hoja clínica que de él se ha llevado en la Casa General de 
Enagenados, y en el acto mismo un gran número de caracteres 
Cjue hemos precisado anteriormente, protestan también contra ese 
calificativo. 

Cesáreo es un hombre que ha cometido un acto penado por 
las leyes bajo el impvilso de una pasión. Importa poco cual sea 
ésta, y muy á menudo se asocian varias: él ha sido insultado por 
una mujer con quien llevaba relaciones amorosas, lo ha sido en 
presencia de otras personas, ha sufrido una reconvención del ma- 
rido de la victima, y una idea fija, dominante, se ha apoderado 
su cerebro desde ese momento, la de vengar su afrenta; «pensa- 
miento duro y tiránico», según la frase de Hood, que ha subjai- 
gado todas las demás y no le ha abandonado un instante hasta 
haber saciado su sed. La base de la pasión es el deseo, ha dicho 
Letourneau, y las características del deseo apasionado son la vio- 
lencia y la duración; base y características que no han fallado en 
el caso de que se trata, de tremenda desviación del amor propio 
herido, de iva excitada por el agravio, de odio contra el autor de 
éste y de la realizada venganza; pasiones repulsivas que, como ins- 
tintos vehementes, desarreglados y depravados, se han despertados 



DE CIENCIAS :MÉDICAS, KÍSICAS Y NATURALES 2(39 

por aliíuiuis Iioi-as ou ];! conciencia de fíesáreo, impidiendo el do- 
minio haljitual de sus sentimientos generosos y simpáticos; perpe- 
trado el hecho, han vuelto éstos á florecer; y el mismo delincuen- 
te, lihre ya de su pasión, comprendió que merecía castigo y hasta 
fué en ])usca de él, ])or(|ue su conciencia moral le dijo entonces 
que no había obrado racionalmente; y éste es sin disputa un pun- 
to de contacto entre el hombre apasionado y el hombre loco en 
cuanto á su modo de proceder en muchas ocasiones después de 
realizados sus impulsos, según expusimos oportunamente. 

La Comisié)n de Medicina Legal no se ha referido especial- 
mente á la pasión de los celos porque mientras para las otras exis- 
te la confesión misma del reo, en el testimonio remitido á la Aca- 
demia no hay pruebas evidentes de ella, sospechándola únicamen- 
te el Ministerio Fiscal y la Defensa del acusado; ])orquc las rela- 
ciones amorosas con una mujer casada y fjue vive con su marido, 
implican en la ma3"oría de los casos cierta tolerancia en los senti- 
mientos que no se compadece con la existencia de dicha pasión; 
porque es raro que los individuos celosos (zelómanos) no impresio- 
nen desagradablemente, además de sus victimas, á las otras per- 
sonas que estén en contacto con ellos, molestándolas á cada paso 
con sospechas injustas, con extraviadas interpretaciones de los 
actos más sencillos, y con la displicencia de su carácter; y porque 
en fin, la solución del problema para nada se modificaría en pre- 
sencia de esa otra desviación del amor propio herido. 

Y como (jue el Sr. .Juez de Primera Instancia de Remedios, al 
formular su consulta, desea saber «si está ó estuvo momentánea- 
mente perturbado en sus facultades mentales, en el acto de come- 
ter el delito, el procesado Cesáreo García y Peña,« la Comisión de 
Medicina Legal cree debe contestársele en los siguientes términos: 

Que, por los datos reunidos y enviados á esta Real Academia, 
estuvo Cesáreo momentáneamente perturbado en sus facultades 
mentales, en el acto de cometer el delito, bajo el imperio de la 
pasión. 



270 



ANALES DE LA REAL ACADE^riA 



Relación de los Señores Académicos de número 



(I) 



Secfióii I-— (le Medicina, Cinigííi y V(^ter¡ii¡ir¡a 



Dr. José Rafael Montalvo (Director) 

» Arístides Mestre (Secretario) 

» Federico Hortísiuumi 

» Gabriel M. (iarcía 

» IjUÍs M. (Jowley 

)> Raimundo Castro 

» Ríifael C'owley 

» Tomás Flasencia 

>i Mamiel S. C'astellaiios 

)i José T. Torralbas 

» Mio-uel Riva 

» Guillermo Beuasaeii 

» Antonio M. de Gé)rdon 

» José P. Machado 

I' Domingo Fernández Cubas 

» Juan Santos Fernández 



Dr. Luis ÍNIontané 

» José Beato y Dolz 

II Fmiliano Ñúñez 

» Vicente Benito Valdés 

" ío-nacio Flasencia 

» Honorato Lainé (veterinario) 

1) Gal)riel Casuso 

» Manuel (i. Lavín 

)i Vicente de la Guardia 

I) Diego Tamayo 

)i Raiuunido Menocal 

I) Braulio Sáenz Yánez 

II Francisco Domínguez y Roldan 



(Vacante) 

(id.) 



(veterinario) 

(id.) 



Sección 2'^— (le Farmacia 



Dr. Carlos Donoso (Director) 
)) Carlos Ulrici (Sefretario) 
» José J. Rovira 
I) Juan Zamora 



Dr. Francisco Torralbas 
» Alfredo B<)s(|ue 
« Manuel Delfín 



Sección 3- —de Ciencias Físicas v ^'atnrales 



Dr. Carlos Finhiy (Director) 
I) Claudio Delgado (Secretario) 
» Marcos .1. Pielero 
)) Manuel Aguilera 
» Francisco Paradela 
» Juan Orús 



Dr. Adolfo Sáenz Yánez 
» (darlos Theye 
» ( 'arlos de la Torre 
11 Plácido Biosca 
» .losé Seidel 
» Enri(|ue .José Varona 



(1) Ksta relación com])rende los -S'or'/o.s- f/c níoiicro clasiticados por Sec- 
ciones, ([ue rn Ui (tctiKiHdad componen la Real Academia, después de la;* 
últimas elecciones á favor de los Dres. F. Domínguez y Roldan, M. Delfín 
y E. .1. Varona i'fectuadas en la sesión de gobierno del día ocho del presen- 
te mes de Octubre. (íucílan aún vacantes <los plazas de veterinarios de las 
tres que por Hcgianii'nto existen en la V S<'cción. 



índice. 

Págs. 



Real Academia. — Sesión pública oi-dinaria del 27 de Agosto de 1893; 

por el Dr. Luis Montané 213 

» —Sesión pública ordinaria del 10 de Septiembre 

de 1 893 ; por el Dr. Luis Moniané 215 

Higiene Publica. — Desalojo de líquidos impuros y alcantarillado 

en la Habana; por el Dr. Juan Santos Fernán- 
dez 219 

Estadística. — Defunciones ocasionadas por el rayo en la Isla de Cuba; 

por el Dr. Tamas Plasencia 230 

Análisis químico.— Informe sobre un vino medicinal ; por el Dr. Car- 
los Vlriei 238 

íNIedicina Legal. — Informe en causa seguida por excusa de un peri- 
to médico; por el Dr. Vicente de la Guardia. 

(Finaliza) 241 

» — Informe sobre el estado mental de un procesa- 
do; por el Dr. Antonio Mestre 240 

Real Academia. — Relación délos socios de nú7n€ro 270 

Entomología. — Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla 

de Cuba; por el Dr. J. Gund/arh, (pliego nú- 
min'o 23 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 

Los Anales de la Academia se publican el día 15 de cada mes. 
El precio de la suscricion es de .p-75 centavos piafa por semestres adelan- 
tados en la Habana, y .^'¿'-¿'5 centavos j^^f da en el resto de la Isla. 



En el local de la Academia, calle de ( 'alta (ex-con vento de San Agustín) se 
venden: los 29 volúmenes hasta hoy publicados de los Anales; los 3 primeros 
tomos de los Trabajos de la Comisión de Medicina Legal C Higiene Pública; 
la Flora Cabana del Sr. Sauvalle; laMamnatlogla, la Ornitología, la Frpe- 
tologia. y la Knfomologia. Cabana del Sr. Gundlach;las Memorias sobre la 
Faiologia y Antigüedades de la Isla, de Puerto Pico, por el Dr. Dumont; la 
Contribución al estudio de los Moluscos Cubanos, por el Sr. Arango y Molina; 
y la Patología i/ Tcrapéatica del aparato lenticular del ojo por el Dr. Becker, 
traducida <Íel alemán por el Dr. Finlay. 



=^ — ^^- 



HALES 



DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



GIENGIAS MÉDIGAS, FÍSIGAS Y NATURALES 



DE LA HABAÍs^A 



I^E]"\riST^^ CIEUNT-TUFIG-A. 



DIRECTORES- 



Dres. Rafael A. Cowley y José de J. Kovira. 



ENTREGA 350. 



NOVIEMBRE 15 DE 1893. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 

DIRIGIRSE 
TESORERO DE LA REAL ACADEMIA 

CAMPANARIO NIT3IERO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIRSE 

al Tur. Xj-u-ís i^on.ta.M.é 

Secretario 2;eiieral de la Real Academia de Ciencias 

CALLE DE CUBA 
(KX-CONVKNTO DE SAN AGUSTÍN) 



HABANA 

A. Miranda y Ca, impresores. 
69 COM POSTELA 69 

TELEFONO 260 



EEAL ACADEMIA DE CIENCIAS 



Sesión pública ordinaria de 24 de Septiembre de 1893 

8re.s. Académicos concurrentes. — Drcs. Horstmann, Pre- 
sidente, Núñez, Rovira, T. Plasencia , La Guardia, 
I. Plasencia, J. I. Torralbas, García, V. B. Valdés, 

iSa7itos Fernández, Mesfre, Domínguez (Corresponsal), 
Montané, Secretario. 

Leída, el acta de la sesión pública anterior por el Secre- 
tario, fué aprobada por unanimidad. 

Correspondencia. — Seo-uidamente el Doctor Montané 
(lió cuenta de la correspondencia en esta última quincena. 
Se recibieron: 1" B. L. ]\I. del Sr. Secretario del Gobierno 
General remitiendo un ejemplar de los pi-esupuestos genera- 
les de gastos é ingresos de la Isla de Cuba para 1893 á 94; 
— 2r Oficio del Sr. Dr. Enrique José Varona acompañado de 
sus antecedentes científicos, para el concurso de la ^^laza 
vacante de Académico de número en la Sección de Ciencias, 
recientemente convocada; — o'-' Expediente que remite el Go- 
bierno General de D. Ramón Esquinaldo Pérez solicitando 
]>rIvilegio para un bálsamo titulado «Infalible»; — 4'-' Acuse 
de recibo del Sr. Director de la Sección de Ciencias de los 
antecedentes científicos enviados á la Academia por el señor 
Dr. E. J. V^arona; y o'^ Oficio del miembro corresponsal en 
París Dr. Francisco Domínguez y Poldán que en la actuali- 

T. xxx-34 



272 ANALES DE LA 1!EAL ACADEMIA 

dad reside en la Habana, preoentándose al concnrso de la 
plaza vacante de Académico de número en la Sección de Me- 
dicina, Cirugía Y Veterinaria, para lo cual envía sus docu- 
mentos científicos y trabajos publicados. — Kemitiéronse: 1° 
Oficio al Dr. Vilaró dándole las gracias, por acuerdo unáni- 
me de 'la Corporación, con motivo do haber donado 23 ejem- 
plares de su estudio «Algo sobre peces de Cuba»; — 2^ Oficio 
al Gobierno General acusando recibo del ejemplar de los 
Presupuestos de la Isla de Cuba, 1893 á 94;— 3? Oficio tras- 
ladando al Sr. Director de la Sección de C'iencias los docu- 
mentos del l)r. E. J. Varona. 

Biblioteca. — El Dr. Mestro, Vlce-Sccretario, presen- 
tó por ausencia del Sr. Secretario de la correspondencia, los 
impresos que se han recibido: La Independencia Médica 
de Barcelona, n" 45; — Archivos de Ginecología y Pediatría 
de Barcelona, n*^' 23; — Revista de Cirugía y Medicina Prác- 
ticas, de Madrid, n'? 412; — Anales de la Keal Academia de 
Medicina de Madrid, tomo 13, cuaderno n*^ 2; — Zoopraxo- 
grapliy or the Science of Animal Locomotion (Pennsylvania), 
1893; — Prix courant ¡Ilustré des modeles de machine a 
vapeur (Paris); — Quains, anatomy (dos tomos) — Handbook 
of Pathological Anatomy and Histology (estos tres volúme- 
nes donados á la Academia ])or el Sr. D. (5. 11. M. Wyatt). 

Concurso. — Manifestó el Secretario general (pie ha- 
biéndose anunciado en la díaceta del 13 de los corrientes la 
convocatoria d(! la jílaza vacante de Académico de número 
en lá Sección de INIedicina v Ciruí»"ía, scírún el Tleiilamento 
quedaba cerrado el término el 28 de este mismo mes. 

j\Ij;dicina Lecal. — Informe en cau^a KCíjNida por vlo- 
laeíón. Después el Dr. jNfestre leyó á nombre la. (^omisión 
de Medicina Legal el ¡iifoniio j)edido j)Oj' el acusador priva- 
do en las nuevas diligencias que i)i'()pone al Juzgado de ins- 
trucción de San Antonio de los Baños en la causa seguida 
}>()r i'apto de la joven S. (i. S. La ponencia cuenta con el 
certiíicpdo d(4 leconociniiento médico hecho á dicha joven 



DE CIKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 273 

y parte del escrito ])rese]ita{lu por su defensor, ([ue coiiipreii- 
de' varias de las razonen que tuvo la Academia pura infor- 
mar nnteriorniente y en caso análogo. El l)r. Mestre, después 
de lamentar una vez más la deficiencia de los testimonios 
periciales remitidos á la Academia, analiza los documentos 
actuales para darle á los hechos que contiene el valor cien- 
tífico que en realidad le correspondan. Este examen dete- 
nido lo conduce á las siguientes conclusiones: 1^ Que en el 
caso de un defiorainiento [)asado el 2)eríodo cicatricial sólo 
puede afirmarse que aquél no es reciente; siendo imposible 
por lo tanto fijar el día cierto y determinado en que la de- 
fioración haya tenido lugar; y 2^^ Que la ciencia médica no 
es suficiente á determinar categóricamente los días transcu- 
rridos después de veriíicada una defioración. — El ponente 
antes de fornmlarlas hizo ver el carácter general de las ¡pre- 
guntas cuya contestación se pide, debiendo ser concretas las 
conclusiones que se refieren á j)rol)lemas médico-legales de- 
terminados. 

Aprobado })or unanimidad dicho informe y después de 
una ligera aclaración pedi(hi ]»()r el J)r. ¡Santos Fernández, 
concluyóse la sesión pública })ara dar comienzo á otra de go- 
bierno. 



Sesión pública ordinaria del 8 de Octubre de 1893 

Sres. Académicos coxcurkentes. — Brcs. E. Xúñcz, Vi- 
ce-rresidente, J. I. Ton-nlhio^, F. Torndba.^, Fernández 
Cubas, 1. Flasencid, T. Flasciicia, Santox Fernández, 
B. Saenz, Beato, V. de La Guardia, Menoeal, Del- 
gado, Tamayo, Fínlat/, Seidel, Garda, R. Coudey, 
Oríis, Benasach, Donoso, Bosque, Montaho, Casuso, V. 
B. Valdés, Mestre, Wnitané, Secretario. 

La Academia aprobó por unanimidad el acta de la se- 
sión pública anterior (24 de Septiembre) leída por el Secre- 



274 ANALES DE LA KEAL ACADKNÍIA 

tario, y después de haber manifestado la Presidencia que 
asistía á la sesión el respetal)le socio de Mérito Di-. Fernando 
González del Valle. 

Correspondencia. — El mismo Secretario presentó la 
lista de la correspondencia (comunicaciones recibidas y ex- 
pedidas): 1^ Instancia del l)r. A. Barrena para que se le 
admita al concurso de la plaza de Académico de número va- 
cante en la Sección de Medicina, Cirugía y Veterinaria, 
acompañándola de sus documentos; — 2^^ Oficio del Sr. ]\íé- 
dico Director del Hospital Civil de Pinar del Río, remitien- 
do adjunto tres cuadros que comprenden el movimiento de 
enfermos 3^ fallecidos en el primer semestre de este año y en 
los meses de Julio y Agosto próximos pasados; — 3^ Invitación 
al Sr. Presidente y Sr. Secretario de esta Real Academia para 
la asistencia á la solemne apertura del curso académico de 
1893 á 94 y distribución de premios de este último. — Se re- 
mitieron: 1" Oficio trasladando para su informe á la Comi- 
sión de Remedios Nuevos y Secretos el expediente promovido 
por D. Ramón Esquinaldo, sobre un preparado medicinal; 
— 2^^ Id. al Dr. Montalvo, Director de la Sección de Medi- 
cina, Cirugía y Veterinaria, los antecedentes de los Doctores 
F. Domínguez y A. Barrena por haber terminado el con- 
curso. 

Biblioteca. — El Dr. Finlay, Secretario de correspon- 
dencia, dio lectura á los imjíresos recibidos en la última 
quincena (periódicos, libros y folletos): — Revista de Ciencias 
Médicas, Habana, n'-' 18; — La Independencia Médica, Bar- 
celona, ns" 46, 47, 48, 49; — Archivos de Ginecología y Pe- 
diatría, Aarcelona, ns'^ 22, 24; — La Abeja Médica, Habana, 
n" 9; — Gaceta Médica, iNíéjico, n" ") y ('>; — Revista de jNCedi- 
cina V Cirugía I^rácticas, Madrid, n'-' 413; — Gaceta Médica 
de Granada, (Granada) n" 24;); — Ikdetín de Medicina Na- 
val, JNIadrid, n" 9; — Repertorio aH'abético y analítico de los 
nuevos remedios, París, 1893; — The Journal Nervous and 
Mental Dissease, New-York, num. 9; — International Medi- 



DK ciKXciAs :\ii':i)i('AS, i'ísrcAs v xattkai.ks 275 



cal Magaziiie, Philadelphin, iiTim. 8; — The Brooklyn Medi- 
cal Journal, New-York (October, iinm. 9). 

Ginecología. — En el nso de la palabra el Dr. Delga- 
do, lee una observación clínica sobre una enferma de fibroma 
instersticial sub-peritoneal del útero. Después de referir el 
disertante de una manera minuciosa los antecedentes del ca- 
so y los fundamentos que le sirvieron de base ]>ara formular 
el diagnóstico, trata de la operación que se le hizo: una la- 
paro-histerectomia completa. El éxito coronó los esfuerzos 
del cirujano que había operado obedeciendo á las exigencias 
de la antisepsia ]nás rigurosa; la enferma, á pesar de ser uno 
de los casos más £»;raves, curó a los siete días de la interven- 
ción quirúrgica, quedándole una cicatriz de 82 centímetros 
en la herida abdominal. La i-elación del caso con todos sus 
detalles fué seguida de algunas consideraciones, manifestan- 
do el Dr. Delgado al concluir «que el procedimiento de 
Doyen, cuando se trata de extirpar tum()res que por su vo- 
lumen no pueden ser extraídos por la vagina, casi se atreve 
á pensar que será el proceder del porvenir.» 

Discusión. — El Dr. Casuso acepta en todas sus partes 
la historia clínica que acaba de leer el Di-. Delgado, á quien 
pertenece el éxito de la operación. Llama la atención como 
este caso demuestra á las claras la importancia de emplear 
una rigurosa asepsia y antise|)sia: con esto las más graves 
operaciones resultan benignas. Discutió el relativo valor de 
los procederes operatorios, lo cual hacen siempre los ginecó- 
logos en presencia de un caso concreto. Hizo resaltar la 
superioridad del ])rocedimiento de Freeund y de las positi- 
vas ventajas que se obtienen con el uso de las esponjas de 
Bermann, á las que dá la preferencia; y, con algunas pala- 
bras sobre la gasa bórica y demás elementos utilizados en 
las operaciones, así como el buen resultado obtenido cuando 
no se olvidan las verdaderas precauciones, termina ocu- 
pándose del tratamiento quirúrgico que el porvenir le indica 
á los fibromas uterinos. 



270) ANALES IiK LA ItEAL ACADEMIA 

Preguntado por el Dr. Moiitalvo ni podía liacerle obser- 
vaciones al ])r. Casuso, el Sr. Presidente le concedió la pa- 
labra para después que se terminara la orden del día. 

Museo. — Cálculo vexlcal. — El l^r. La Guardia pre- 
sentó a la Academia para donarlo á ella un c;llculo vexical 
que por una incisión prerectal le extrajo al Dr. Tellecliea; 
consignando al mismo tienqio algunas frases dedicadas á la. 
memoria del Dr. Tellecliea, quien aunque no era Académico 
fué un médico ilustrado, digno de figurar su nombre en las 
actas de nuestras sesiones: — manifestación acogida con agi'a- 
do por el Sr. Presidente. 

Terapéutica. — ■Báhauto ¡n falible. — Segnidamentc le- 
vó el Dr. R. Cowlev, como ponente de la Comisión de Pe- 
medios Nuevos y Secretos, el informe con motivo del expe- 
diente promovido por D. Kamón Esquinaldo solicitando 
privilegio á favor de un preparado medicamentoso que nom- 
bra «Prdsamo Infalible.» Hecha la historia de 'dicho expe- 
diente refiere el Dr. R. Cowley la com])Osición de aquel 
balsamo: aceite de olivo 'J'")0 gr., calomel 10 gr., agua de cal 
100 gr., y aguardiente de caña 140 gr. y se emplea, á juicio 
del solicitante, «con favorable éxito en las heridas, escoria- 
ciones, quemaduras, golpes, dolor de oídos, n leerás y toda 
clase de dolores, ya sean reumáticos ó nerviosos.» Después 
de algunas consideraciones sobre el carácter de la petición 
pide se decrete un visto en tan original solicitud. Esta re- 
solución fué acordada por la Academia. 

Discusión. — Correspondiéndole el turno al Dr. i\Ion- 
talvo, se ocupa del entusiasmo del Dr. Casuso sobre el éxito 
indiscutible, absoluto, de la i'igurosa asepsia y antisej)sia. 
Hay (pie tener presente, dijo, como se verifican las infeccio- 
nes á pesar de todos los recursos empleados. En oftalmolo- 
gía, por ejem[)lo, la completa antisepsia constituye un mito 
irrealizable. ¿Cuántos micro-organismos viven tranquilos en 
las cavidades bucal y nasal? Se es])era el momento oportu- 
no y se cuenta con el loai.^, uii/Kfi'i.s j-csi.s/cíifnr para el desa- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 277 

rrollo (le e-os gérmenes y la intoxicación. El veneno, 
latente á veces, propágase violentamente. El profesor Ver- 
neuil ha demostrado la existencia de gérmenes infecciosos 
en los tumores de carácter maligno; ¿el cirujano puede acaso 
evitarlos? No es posible ser en nuestros días absoluto; es 
preciso darle á cada factor el papel que le corresponde y no 
asegurar un resultado que la ciencia realmente no puede 
preveer. 

Cree el Dr. Casuso que su modo de pensar, aunque pa- 
rezca exaj erado, tiene por fundamento el encontrarnos en 
un período que podemos llamar de pi'e-antisepsia ; cuando, en 
general, todos los países cultos emplean con rigor las prácti- 
cas de asepsia y antisepsia, nosotros, salvo casos excepciona- 
les, estamos al principio de la jornada; mucho nos falta por 
hacer en ese sentido y poi" eso el Dr. Casuso opta por la en- 
tusiasta defensa de aquellos recursos. También, dijo, con- 
tribuye á ello su catácter como profesor; en la cátedra día 
tras día hace la propaganda y cumple así con un deber de 
maestro. No desconoce los hechos citados por el Dr. Mon- 
talvo, á los cuales añade otros que ha visto en el ejercicio de 
su profesión. ])ebe temerse siempre la infección y poner 
los medios de evitarla. Hay que contar esos casos, de au- 
tointoxicación, como dudosos, y la ciencia con sus progresos 
nos tiene seguramente praparadas muchas sorpresas en esas 
cuestiones. 

Aplaude el Dr. Montalvo el entusiasmo del Dr. Casuso, 
pero no hay que ser sectario cuando de la ciencia se trata; 
por eso no debe olvidarse la diferencia que existe entre lo 
constituido y lo constituyente. Esos hechos que citó son hoy 
ciertos, tal vez serán falsos mañana, pero en estos momentos 
hay que aceptarlos como verdaderamente resultan. La bac- 
teriología prueba que la antoinfección no ¡¡uede im])edirse. 

Toma parte en la discusión el Dr. Santos Eernández 
para tratar sobre las infecciones que tienen por punto de 
origen el globo del ojo, asunto de que se ocupó en la Socie- 



278 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

dad de Estudios Clínicos. Este i)roíesor cree que con la 
rigurosa asepsia y antisepsia puede evitarse, si no de una 
manera absoluta, algo la infección; inspirándole alguna con- 
fianza el éxito de los recursos que puedan emjilearse. 

Insiste el Dr. Montalví) en lo defectuosa que siempre 
resulta esa antisepsia: los trabajos del ])rofesor Callet prue- 
ban terminantemente que siempre quedan en el fondo del 
saco superior del globo ocular gérmenes peligrosos; tenién- 
dose además en cuenta el hecho de que en el globo hay que 
emplear soluciones débiles. 

Desj^ués de algunas palabras entre los Doctores Santos 
Fernández y Montalvo sobre el valor y la significación de 
los estudios de Callet con respecto á la desinfección de la 
cámara del ojo, dióse por terminada la sesión pública pjira 
empezar otra de gobierno. 



Fibroma süb-peritoxeal del útero. Lapoko-histerectomia 
COMPLETA (operación de Freound); por el Dr. (Jnhrirl Casuso. 

(SESIÓN PUBLICA DEL 10 DE SEPTIEMBRE DE 1893). 

Filomena Amaro, natural de Güira de Melena, raza negra, do 40 
años de edad, con su primer período á los 15 años de 4 á 5 días de 
duración, regulares y sin dolor; á los 20 años empezaron los perío- 
dos menstruales á alterarse en duración, cantidad y época de apa- 
rición; desde entonces unas voces tuvo solo motrorragias, otras mc- 
norragias, flujo seroso y sero-purulento abundante; dos ó tres años 
más tarde so notó un tumor ¡)equoño en el vientre, al iiivol del 
hipogastrio, doloroso durante ol período menstrual en su ])rinci- 
pio, hoy los dolores son c-isi continuos; liace dos años tuvo un 
edema de la piorna izquierda y algunos calambres (juo desapare- 
cieron con bastante rapidez; hay estreñimiento, tenesmo voxical, 
náuseas, vómitos y últimamente mareos y palpitaciones; — al exa- 
men tumor voluminoso, ooupando todo ol liipo.oastrio hasta unos 
dos traveses do dedo por onoiiiia dol ombligo, duro con dos uruc- 
sas abolladuras, movible en sentido transversal, poco en ol vertical; 



DK CIKXCIA.S MKÜICAS, l'ÍSICAS Y N ATllíALKS 279 

al tacto vaginal se nota el cuello uterino grueso pero sin ninguna 
otra alteración. El fondo de saco posterior ocupado i)or el tumor, los 
demás libres, los movimientos comunicados al cuerpo se trasmiten 
al cuello de una manera directa, el liisterómetro dá 11 centíme- 
tros de cavidad; el diagnóstico de fibroma no pediculado era fácil- 
y dados los sufrimientos de esta mujer la intervención quirúrgica 
estaba indicada. Con ese objeto ingresó en la Quinta de Higiene y 
conven ientemenie preparada procedí á la operacicm el día 26 de 
Junio; previa anestesia clorofórmica y con el auxilio de los Docto- 
res Delgado, Bueno, Albertini, (^alindo, E. Núñez y alumnos En- 
ri<|uez y Díaz; lavada la pared abdominal, con agua y jabón, al- 
cohol, éter y bicloruro al uno por mil, incindí la línea alba del 
ombligo al i)ú])is; abierto el peritoneo se presentó el tumor muy 
vascular, formando cuerpo con el útero y abrazándolo en su tota^ 
lidad; después de seccionar los ligamentos anchos previamente li- 
gados el pedículo formado ]X)r la estirpación del útero tenía que 
ser grueso y corto, lo cual nos obligaría á optar por el método in- 
traperitoneal con todos sus peligros; nos decidimos entonces por el 
proceder de Doyen, incisión vertical, que ])artiendo de la pared 
que corresponde al fondo de saco posterior, se termina por encima 
de la inserción de los anexos uterinos y otra incisión en i-ac|ueta 
que partiendo de la parte media de ésta, pasa por encima de los 
anexos y se termina sobre la cara anterior del útero más arriba de 
la vejiga; se separa ésta por completo hasta llegar á la inserción 
vaginal, lo mismo se hace en las partes laterales para obtener un 
manguito i)eritoneal; se perfora entonces el fondo de saco f>oste- 
rior y se serciona la vagina al ras del cuello uterino: la pérdida 
de sangre es muy pccpieña, alguna que otra ligadura bastan para 
cohibirla; se pasa un lechino de gasa iodoformada de arriba abajo 
para poderlo estraer por la vagina y se une por medio de una ru- 
tura continua al manguito peritoneal de modo que la vagina que- 
da obliterada por su parte superior, sin comunicación alguna con 
la cavidad abdominal; el procedimiento es rápido y aunque prac- 
ticado por primera vez solo necesitamos una hora, comprendida 
la sutura de la pared abdominal; se cubrió el todo con iodoformo^ 
gasa, algodón y un vendaje de franela y fué trasportada la enfer- 
ma á su cama. El estado general magnífico; los días que siguieron 

á la operación nada dejaron (jue desear; al tercer día se quitó el 

T. XXX— 35 



2!^0 ANALKS DK J.A ]{EAL ACADEMIA 

lechino vaginal, ol séptimo los puntos y el noveno día al^andonó 
la cama, siendo dada de alta á los 12 días, curada. 



Fibroma no rEDicuLAOo del tteiío sur-peritoxeal. Laparo- 

HISTERECTOMIA CO^fPLETA. ( )PKi;A('TÓX DE FrEUNT); por el 

//)'. Gabriel Casuso. 

(SESIÓN PUBLICA DKL 10 DE SEPTIEMBRE PE 189.1). 

Tranquilina Ballestero, raza negra, natural de HanetiíSpíritus, 
de 46 años de edad, se })resenta en mi consulta el día 1? de Agos- 
to del corriente, enviada por nuestro compañero de Sancti-Spíri- 
tu Dr. García Cañizares, con su historia clínica muy bien detallada. 

Su primera menstruación á los trece años; ha tenido tres par- 
tos á término y un aborto hace 20 años, sin accidente alguno. 

La menstruación desde su aparición ha sido dolorosa y difícil, 
regular en duración y cantidad hasta hace cuatro años que notó 
aumento en la cantidad y algo en la duración. 

Desde niña tiene leucorrea que aumentó des})ués de su aborto, 
V más aún de algunos años acá. 

Hace dos años que notó en el lado sobre el pliegue de la in- 
gle, un tumor duro, redondeado, del tamaño de una nuez, que fué 
aumentando hacia la línea media hasta adquirir ^1 tamaño actual 
(cabeza de un adulto). 

Desde entonces su menstruación se ha hecho alo-o irreo-ular v 

ti o ■ 

difícil, el flujo ha aumentado. 

El período menstrual se acompuñaba de crisis dolorosas con 
síncopes á veces y otras convulsiones. En uno de esos accesos sin- 
cópales tuvo ocasión de verla el Dr. (í. ( afíizares. 

Estreñimiento habital, unas veces retención de orina y otras 
incontinencias; dolores que irradiaban hacia la ] tierna izquierda 
con frecuencia. 

Xo ha liabido ni edema, ni vómito-. Iciióinenos dispépticos, 
mareos, })alpitacioncs, sofocación, etc.; todos estos datos me son 
enviados por el Dr. Cañizares. 

Examen á la |>al])ación, tumor voluminoso, con abolladuras. 



\)K (ÍKXCIAS .médicas, físicas y XATIJÍALKS 281 

muy movible, ocupando la línea media. Al tacto vaginal, el cue- 
llo corto, orificio entreabierto y tumor y cuello movibles en masa, 
fondos de saco ocupados })or el tumor algo doloroso á la presión 
en el fondo de saco anterior; al tacto rectal tumor voluminoso, du- 
ro, que se estiende hacia atrás y comprime el recto. La histero- 
metria dá 10 centímetros. El diagnóstico, de completo acuerdo con 
el Dr. Cañizares: un fibroma no pediculado sub-peritoneal é indi- 
cada la intervención quirúrgica. 

E.sta mujer entra en la Quinta de Higiene el día dos y después 
de sufrir el tratamiento preparatorio — baños, purgante, antisepsia 
intestinal, vaginal y rectal — procedo á la operación el 4 de Agosto, 
auxiliado por los Doctores Delgado, San Martín, (lalindo y Núñez 
y los alumnos Enriquez y Díaz, 

El procedimiento operatorio análogo alcaso anterior ^^^estirpa- 
ción por el proceder de Doyen vía superior,lecliino de gasa iodo- 
formada en la vagina y sutura del ]ieritóneo pelviano para defen- 
der la cavidad abdominal; tres planos de sutura en la })ared ab- 
dominal y herida cubierta como en los otros casos con iodoformo, 
gasa y algodón, sujeto el todo con una venda de franela; la estir- 
pación fué más laboriosa que en el caso anterior por encontrarse 
el cuello más })rofundo en la escavación. 

Al tercer día se retiró la gasa vaginal, el séptimo las suturas 
y á los doce días fué dada de alta la operada en completo estado 
de curación. En ninguno de ambos casos la temperatura pasó de 
37°-5 y las operadas no acusaron el más pequeño dolor. El proce- 
der que he seguido difiere en un punto del preconizado por Do- 
yen; mientras él deja aplicadas sus pinzas por la vagina durante 
48 horas sobre los ligamentos anchos, yo estirpo trompas y ova- 
rios previa aplicación de ligaduras con seda que quedan abando- 
nadas en la "cavidad abdominal; el Doctor Doyen para hacer más 
segura la hemostasis liga y deja las pinzas dos días, lo que juzgo 
innecesario si las ligaduras están bien hechas y se ahorra á la 
operada la aplicación de las pinzas que es siempre molesta. 

Dos operaciones no son suficientes para formar juicio definiti- 
vo; me inclino, sin embargo, á optar por este proceder que casi me 
atrevo á llamar el del porvenir, siempre que se traté de la estir- 
pación de tumores que por su volumen no puedan ser extraídos 

(Ij Ví'iiso pág. 27S. 



282 AXALÍÍS DE T,A KEAL ACADEMIA 

j)or la vagÍDa. Por los peligros que ofrece el pedículo intraperito- 
neal y los graves inconvenientes del extraperitoneal, cada vez se 
generaliza más entre los ginecólogos la idea de la estirj^ación total 
del órgano siempre que se haga necesaria la laparo-bysterectomia; 
el pedículo formado las más de las veces por la porción supra- 
vaginal del cuello, es un resto inútil y perjudicial; si se fija á la 
pared abdominal, tarda 18, 20 y hasta más días para caer por es- 
facelo dejando una cicatriz tirante, dolorosa, mu}' á menudo una 
futura eventración. etc.; si por el contrario se abandona el pedícu- 
lo en la cavidad, tenemos el temor de]as hemorragias, la infección 
y quizas más tarde un lugar de menor resistencia para el desarro- 
llo del cáncer del cuello, el más frecuente de todos en la mujer; 
con la estirpación se salvan todos estos inconvenientes y la opera- 
ción ni es más larga ni más peligrosa; creo que en aquellos casos 
en cjue la vagina permite su fácil acceso por la parte superior, el 
proceder de Doyen con la supresión de las pinzas ofrece hoy por 
hoy la ventaja de rapidez en la estirpación y hemostasis fácil y 
segura. Otro punto de verdadera importancia y que no debe olvi- 
darse, es la sutura del peritoneo pelviano quedando incomunicada 
de este modo la vagina con la cavidad abdominal; en los casos en 
que no sea accesible ó se haga difícil la extirpación del cuello por 
la vía superior pueda hacerse la extirpación del tumor por dicha 
vía y la del cuello por la vagina. Desde luego puede asegurarse 
que la extirj)ación total ofrece las ventajas de una curación más 
radical y menor peligro en los días que siguen á la operación. 



Fibroma intersticial süb-peritoneal del i iküo. LÁrAKo-iiis- 
TERECTOMiA COMPLETA. CuiiAciÓN; jwr el Di'. Claudio Delgado. 

(SKSIÓN PUBLICA HKL S DE OCTU15KK DIO 1S03). 

La ]iarda Asunción Domínguez, natur;il de ( íüines, casada, de 
41 años de edad, de regular constitución, de idiosincrasia Itiliosa 
y bastante obesa, nos inlbrnuí ([ue en general lia disfrutado de 
buena salud, salvo un ataíjuc d(> fiel)re tifoidea (|ue padeció hará 
como 20 años. Desde la a|)aii(¡<'>n «le su primer período cátame" 



DK (TKXcrAs >ri':i)icAs, vísiías y xatckat.ks 28;") 



nial, dice que sus reglas fueron buenas, sin <jue advirtiese trastor- 
no alguno hasta hace poco más de un año, en cuya época comen- 
zaron á ser dolorosas en un principio é irregulares después, así en 
abundancia como en el tiempo de su presentación, que no obede- 
cía á [)eríodos fijos. En ese entonces recuerda haber tenido una 
abundante metrorrágia que le duró más de un mes y la debilitó 
considerablemente, habiendo experimentado otra, aunque menos 
intensa, (¡ue le duró diez y seis días, hará cosa de un mes. Para- 
lelamente con estos padecimientos experimentaba, de cuando en 
cuando, ciertos desvanecimientos y ataques nerviosos con horripi- 
laciones, notándose á la vez en el vientre algo extraño que le oca- 
sionaba cierta tirantez y otras molestias indefinibles. 

Decidida con tal motivo á consultar.se, hará un año pr.'»xima- 
menle, se vio con diferentes médicos déla localidad en que habita^ 
manifestándole todos ellos, con más ó menos seguridad, que se 
trataba de un quiste ovárico, invitándola á que pasase á la Hal)a- 
na para ser examinada ])or especial ista.s; uno de los cuales con 
quien se avistó también, confirmó el diagnóstico hecho, y la acon- 
sejó la intervención quirúrgica. 

Circunstancias económicas y el natural temor á una operación 
grave, hicieron que la enferma dcyase correr el tiempo desde en- 
tonces acá, viendo en ese largo interregno acentuarse, de día en 
día, los sufrimientos descritos; con algunos más, tales como tenes- 
mo vexical, dolor continuo en las caderas, peso en el vientre que 
la obligaba á sentarse á menudo y excesiva dispnea al menor ejer- 
cicio, seguido de palpitaciones cardiacas; tomando á la vez el ab- 
domen un desarrollo rápidamente creciente con la .sensación de 
un tumor "bien manifiesto á la simple palpación. 

Tales son los datos anamnésticos que recogimos desde el i)ri- 
mer día que vimos á nuestra enferma, y procediendo al recono- 
cimiento, hallamos: vientre enormemente abultado, como el de un 
embarazo á término, demostrándose con toda evidencia á la sim- 
ple palpación bimanual la existencia de un inmenso tumor que, 
distendiendo todti la pared abdominal, ocupaba el iiipogastrio y 
se extendía hasta diez traveses de dedo por encima del ombligo; 
tumor abombado, consistente, algo inclinado al lado derecho en 
la región epigástrica, donde se notan porciones duras, á pesar de 
la gruesa capa de tejido celular adiposo que forma parte de la pa- 



284 ANALES DE I.A líKAI, ACADEMIA 

red anterior del vientre, movible más, mucho más en sentido 
transversal que en el vertical en que se halla muy limitada su 
movilidad: al tacto vaginal se advierte el cuello uterino desviado 
hacia el lado izquierdo, sin otra modificación apreciable; el fondo 
de saco posterior ocupado por el tumor, como así mismo en i)arte 
el lateral derecho; los movimientos del tumor son trasmitidos al 
cuello de la matriz de un modo oscuro ó poco a})reciable. Circuns- 
tancias })articulares nos impidieron i)racticar el examen histero- 
métrico, persuadidos, i)or otra parte, de lo relativa que es su im- 
portancia en ocasiones, y convencidos })or la experiencia de lo in- 
ciertas ([ue son sus indicacioncís para el juicio clínico. 

La auscultación del corazón y de los pulmones, lo iiiismo (|ue 
el examen de la orina, nos convenció de que la dis[)nea(]ue expe- 
rimentaba nuestra enferma solo era debida á la compresión me- 
cánica ejercida por el tumor, rechazando hacia arriba el diafrag- 
ma y estrechando así el campo respiratorio. 

En vista de los antecedentes que hemos reseñado, formulamos 
el diagnóstico de fibroma, sin excluir la posibilidad de la existen- 
cia conjunta de un quiste diagnosticado por otros profesores. Se 
imponía la intervención quirúrgica, y l)ien persuadidos de ello la 
interesada y sus familiares, ingresó la enferma en la Clínica gine- 
cológica de Jesús del Monte el 29 del mes próximo ]»asado con ob- 
jeto de operarse. 

►Sometida la paciente durante dos días al tratamiento aséptico 
pre-operatorio <|ue es de i'igor, decidimos operarla el domingo 1'.' 
de Octuljre con el concurso de los Dres. Bueno, San Martín, E. 
Núñez, Enriquez y Domínguez, é inmediata y principalmente au- 
xiliado por el Dr. Casuso, á cuya cooperación bondadosa é inteli- 
gente debo atribuir en justicia, el éxito obtenido en este caso, com- 
placiéndome en tributar á este digno compañero el ])úl)lico y me- 
recido testimonio de mi agradecimiento y admiración, como ho- 
menaje á su pericia y habilidad operatorias bien reconocidas. • 

Previa anestesia clorofórmica y rasurada y lavada la ])ared 
abdominal y vidva ])or los medios usuales ])ara conseguir la más 
perfecta antisepsia posible, fué incindida la línea al])a, desde el 
ombligo al pubis, y abierta la, c-avidíid peritoneal se descubrió el 
tumor que, ]ior su gran volumen, ]io fué posible hacer salir de la 
cavidad sin ampliar la a1)ertui'a, lo ('|ue realizamos costeando eui- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, l'ÍSK'AS V NATI líAl.KS 285 

(ladosamentepor el lado i/jjiiiordo la cicatriz umhilical (cuyo anillo 
se hallaba ocupado y distíMidido {nw una expansión hemiaria)^ 
extendiendo la incisión liacia la líuea media hasta unos ocho tra- 
veses de dedo poi- encima del ombligo. Hecho vascular el tumor 
que no tenía, sino muy débiles adherencias con el e})iploon y fue- 
ron tortadas previa ligadura, vimos que se iiaUaba constituido 
))()r dos pociones: una su])erior muy voluminosa y pesada, de su- 
perficie vascularizada, jrero lisa y de forma globulosa, alojada casi 
en su totalidad en la región epigástrica; y oti'a de tamaño nui- 
cho menor, de consistencia dura, formando cuerpo con el útero en 
su totalidad y do superficie sinuosa, con abolladuras y cuatro ó 
cinco grandes mamelones, que surgen cual indicios de otras tan- 
tas futuras expansiones, análogas á. lu porción más desarrollada ó 
sujierior que ya hemos descrito, y que se continúa con la porción 
inferior del tumi)r, por medio de un corto i)edículo de dos }• me- 
dio á tres centímetros de diámetro. 

Desde luego con objeto de dejar expedito el campo operatorio y 
proceder con mayor libertad y |)resteza, separamos la porción su- 
l)erior del tumor, excindiendo el pedícnlo sobre una fuerte pinza 
de Terrillon. En seguida, después de convenientemente protegidos 
los intestinos con paños dobles de gasa, practicamos la ligadura y 
sección de los ligamentos anchos, procediéndose á la ablación to- 
tal del útero y sus anexos, siguiendo el proceder de Doyen un tan- 
to modificado, y que, como ya en ocasión ba.stante reciente la des- 
cribió en esta misma publicación nuestro querido amigo el Dr. 
Casuso, con motivo de dos láparo-histerectomías pi'acticadas por 
él en compañía nuestra, seguidas de un éxito brillante, nos cree- 
mos dispensados de reproducirlo aquí. Diremos sí, que una vez 
j)ra eticada la decorticación sub-peritoneal del tumor para formar 
el manguito, y separado en su totalidad el órgano uterino, con no 
poco trabajo por la situación profunda del tumor en la excavación 
pelviana, nos fué sumamente difícil y laborioso lograr la perfecta 
hemostasis, no obstante las múlti])les ligaduras empleadas, siendo 
necesario para completarla hacer la sutura continua del manguito 
peritoneal, teniendo esto además por objeto imiiortante el cerrar 
toda comunicación entre la vagina y la cavidad del peritoneo. 

Efectuada al instante la })erfecta limpieza del fondo de saco de 
Douglas, colocamos un tubo de dranaje vaginal y un lechino de ga- 



2SG ANALKS \)K i. A REAL ACADEMIA 

sa iodoformada para mayor seguridad do funcionarnionto, y se su- 
turó el vioiitro 0011 los tros })laiios de sutura quo tenemos por oo.s- 
tumbre, cou oatgut, seda ó hilo do plata, no sin disecar, esta vez 
previamente, el saco de la hernia umbilical que ])ortaba la enfer- 
ma de quien tratamos, y de cuyo mal quedará también curada en 
definitiva. Cubierta la herida con iodoformo, gasa y algodón anti- 
séptico y envuelto el aposito con nn vendaje de franela, la pacien- 
te fué trasladada á su cama, donde des])ertó poco después del sue- 
ño clorofórmico, habiendo so])ortado sin ningún accidente la pro- 
longada anestesia exigida }»or una operación que no duró menos 
de dos horas. El tumer, que era un fibro-mioma, pesó inmediata- 
mente después de ser extirpado 11^ libras. 

El día de la operación, á la una de la tarde T. 38°, P. 92 y á 
las diez de la noche T. 38°1, P. 108. Tuvo vómitos bihosos. Ori- 
nó con la sonda. Prescripción: Agua helada con coñac é inyeccio- 
nes hipodérmicas de morfina. 

Día 2. — A las siete do la mañana T. 37°;), I*. 112 y á las diez 
de la nocho T. 38°2, P. 108. Inquietud, dispnea, ligeros dolores 
abdominales, vómitos raros, j)o]-o frecuentes náuseas. Orina espon- 
táneamente y evacúa algo, con muchas salidas de gases, á benefi- 
cio de un enema glicerinado de infusión de manzanilla. 

Día 3. — Alas seis de la mañana T. 38°, P. 104 y á las diez de 
la noche T. 37°8, P. 100. Han contiaiuado ios vómitos sin aumen- 
tar de frecuencia, timpanismo abdominal; sigue el mele.star, ansie- 
dad y deseo de bebidas heladas. Evacúa repetidas veces y con 
bastante abundancia, des})nés do un enema. Prescripción: Poción 
de Riverio, agua do Sodltz con vino de Jerez frío, Champagne 
helado, hielo en ¡)edacitos, morfina en inyección hijiodérmica. 

Día 4. — A las seis de la mañana T. 38°2, P. 96 y á las ocho do 
la nocho T. 37°, P. 85. Ha mejorado mucho el estado general, ce- 
sación de los vómitos, ha])iendo disminuido el timpanismo, duer- 
me bien. Evacúa con onenja. Prescripción: Leche fría por cucha- 
radas, de hora (^n hora, vino de Jerez, Champagni'. S-;; sus))ende 
la moi'fina. 

Día ó. — A las sioto de la mañana T. 38°4, P. 97 y á las ocho 
de la noche T. 37°, P. 86. La mejoría avanza notablemente, no 
acusa ningún doloi". So \o quita el drenaje vaginal y se practican 
al día tres lavados vaginales con Sdlucióu de Van-Swieten al 1 por 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 287 

4.000. 80 rouuevu el aposito abdominal. Prescripción: Leche y cal- 
do, vino de Jerez, Champagne, soda fermentada á cucharadas co- 
mo laxante. 

Día 6. — A las seis de la mañana T. 37°o, P. 9G y á las diez de 
la noche T. 37'^4, P. 80. Estado cada vez más satisfactorio: evacúa 
merced á un enema glicerinado. Prescripción: Se aumenta la mis- 
ma alimentación antei'ior, además naranjada cremorizada fresca 
por cortadillos. Siguen los lavados vaginales. 

Día 7. — A })artir de este día se establece la temperatura normal, 
todas las funciones se hallan i)or completo restablecidas y la en- 
ferma acusa bienestar y apetito. Se la concetU' soi)a además de la 
leche y caldos y puede decirse que se encuentra ya en })lena con- 
valescencia. 

Día 8. — Se le quitan las suturas de la herida abdominal, hallán- 
dose cicatrizada de primera intención, sin c^ue haya su])urado ni 
uno solo de los puntos comprendidos en la vasta extensión dp 32 
centímetros que mide la cicatriz. 

Después todo marchó perfectamente y á instancia de la misma 
enferma la prometimos levantarse el día 10, concediéndole el alta 
definitiva á los doce días de haber side o})erada. 

Tal es el resultado sorprendente y benigno ámás no poder, de 
un caso de intervención quirúrgica de los más graves en gineco- 
logía, curado á los siete dias, podemos decirlo así, aun cuando no 
hayamos concedido el alta á la interesada hasta el día 12. 

La presente operación, que es la tercera de este género que se 
haya ejecutado aquí, juntamente con las otras das hechas en la 
Quinta de Higiene por el Dr. Casuso, con el mismo admirable 
éxito que el del caso relatado, es decir, tres láparo-histerectomias 
completas con otros tantos éxitos, dan la medida de las excelencias 
bel método operatorio preconizado por el ilustre Profesor de la es- 
encia de Reims, Dr. Doyen, quien, al resucitar la operación pro- 
|)uesta por Delpech en 1830 y sacada á luz en 1878 por Freund, 
con escasa fortuna, la apoj^a en una estadística de las más satisfac- 
torias, toda vez que de once casos operados, solo uno sucumbió á 
los 14 días á causa de bronco-pneumonía gripal, excluyéndose, 
por tanto, toda ¡peritonitis post-operatoria; resultado que se halla 
en consonancia perfecta con los hasta ahora obtenidos entre nos- 
otros, siguiendo el método indicado [)or el citado Doyen. En tal 

T. XXX— 3(j 



288 ANALES T)E I,A REAL ACADEMIA 

concepto y de las ventajas indiscutibles que proporciona la castra- 
ción total útero-ovárica })<)r la vía abdominal, coinj)arativamente 
con las láparo-liisterectoniias con pedículo intra ó extra i»eritoneal, 
hasta el presente más en boga aquí, queremos llamar sobre este 
punto la atención de los cirujanos que entre nosotros se consagran 
á la práctica de las grandes operaciones gineocológicas, persuadi- 
dos deque alcanzarán éxitos análogos al de que acabamos de dar 
cuenta. 

Diremos, sin embargo, que la experiencia recogida en les tres 
casos aludidos, nos autoriza para afirmar que no en todas circuns- 
tancias el procedimiento de Doyen es tan sencillo y fácil en la 
práctica como lo asegura su autor, llegando á ser penosísimo cuan- 
do situado el tumor profundamente y siendo difícil hacerlo vas- 
cular de atrás adelante, hay que trabajar en un reducido eamj)© 
operatorio. Por lo demás, cuando la anestecia marcha bien y no 
hay temor de accidentes á causa de que se prolongue algo más la 
acción del cloroformo, hallamos ampliamente compensada esa 
mayor lentitud de la operación, comparativamente con el tiempo 
que se invierte para dejar el películo, con la benignidad en la 
marcha curativa después de la operación 3- la rapisez del restable- 
cimiento de las operadas. Por eso estamos de completo acuerdo 
con el Dr. Casuso al decir éste que el procedimiento de Doyen, 
cuando se trata de extirpar tumores que por su volumen no pue- 
den ser extraídos por la vagina, casi se atreve á pensar que será 
el proceder del ¡porvenir. 



Informe sobre un medicamento lla>lm»o «Bálsamo tnealible»; 
por el Dr. Piafad Cowley. 

(SKSIÓX PUBLICA DEL 8 DE OCTClíRK DE 1893). 

Con fecha 26 de Mavo del corriente año, ha remitido el Go- 
l)ierno General á informe de esta Real Academia el expediente 



I)K ('IKNCIAS MKDK'AS, FÍSICAS Y NATURALES 289 

promovido por don Ramón Esquinaldo solicitando privilegio á 
favor do un preparado medicamentoso que titula «Bálsamo In- 
falible.» 

Figuran en dicho expediente: 1? Una comunicación del Go- 
bierno Civil de Santa Clara, fecha 8 de Octubre de 1892, elevan- 
do la instancia y pliego cerrado y lacrado que en aquel Gobierno 
había i)resentado el referido Esquinaldo; 2? JMinuta de la comu- 
nicación á la Real Sociedad Económica de xVmigos del País de la 
Habana de 6 del mismo mes, solicitando su parecer, que emite 
esa respetable Corporación en el documento número 3 de 19 de 
Enero de 1.S93, denegando lo })edido «por no haberse acompaña- 
do por duplicado la memoria descriptiva según previene la ley»: 
3? Minuta de la comunicación al (iobierno Civil de Santa Clara 
para notificación del interesado; 4? Comunicación del anterior 
Gobierno al General de la Isla, participando que enterado el so- 
licitante, subsanó el defecto acompañando como lo hace, el se- 
gundo ejemplar de la memoria que motivó la negativa; 5? Mi- 
nuta de la comunicación á la Real Sociedad Económica de Ami- 
gos del País, enviando el documento últimamente recibido que á 
letra dice «Memoria descriptiva del Bálsamo Infalible inventado 
j)por el Dr. D. José Esquinaldo y Maqueda. — Este bálsamo se 
»com})one de los ingredientes siguientes: Aceite de olivo 250 gr. 
»Calomel 10 grams. Agua de cal 100 grams. Aguardiente de ca- 
aña 140 gramos, y se emplea con favorable éxito en las heridas, 
jtescoriaciones, quemaduras, golpes, dolor de oidos, úlceras y toda 
;)clase de dolores ya sean reumáticos ó nerviosos. — Matanzas 2 de 
)) Febrero de 1893. — Ramón Esquinaldo.» 

La lamentable confusión que existe en el Negociado en que 
se cursan las solicitudes de privilegios, tramitando todos los que 
se presentan, bajo la forma única y exclusiva para los industria- 
les, ha hecho, que el que hoy informamos, al año de pedido, por 
haber llegado á la ponencia el 27 de Septiembre de este año, fue- 
ra por dos veces á la benemérita Sociedad Económica de Amigos 
del País, que sagaz é inteligente en los asuntos de privilegios in- 
dustriales, desconoce en lo absoluto y es incompetente para emi- 
tir parecer en los malamente solicitados para medicamentos ó 
recursos terapéuticos, nunca objeto, de privilegios, sino de remu- 
neraciones probada la utilidad, y por desconocimiento de la ma 



I 

290 ANALES DE LA REAL ACADE^FIA 

teria el que hajñ pedido en 1? de Enero memorias duplicadas; 
basando en esta falta la negativa, cuaiido lo lógico, y por lo tan- j 

to, lo fundamental, hubiera sido declararse incompetente ó des- 
cansarla en el texto y letra de lo consignado en la legislación de 
la materia, ó sea en la Ley de Sanidad del Reino. 

Conocidos los componentos del Bálsamo, sorprende que la 
candidez del autor haya llegado hasta creerlo conveniente en 
todos los casos que indica y sobre todo en que sea infalible. 

No mereciendo el j)articular de que se trata los honores de 
un serio examen, la CJomisión de Hemedios Nuevos y Secretos 
propone que se evacué la consulta pedida en los siguientes ó pa- 
recidos términos: 

Que no habiéndose presentado las observaciones ú otras })rue- 
bas qué demuestren las ventajas y utilidad del «Bálsamo Infa- 
lible» en las variadas afecciones en que se recomienda, según dis- 
pone la ley de Sanidad del Reino; que no concediéndose })rivi- 
legios á favor de preparados ó recursos terapéuticos, sino que se 
adquieren los que resulten ventajosos por compras hechas })or el 
Gobierno á los inventores ó propietarios; y finalmente que no 
estando autorizada la preparación y expendio de los medicamen- 
tos, sino á los farmacéuticos con estaldeci miento abierto, y no 
demostrado en el expediente que el peticionario corresponda á 
esa clase, — constituyen cada una de las deficiencias anunciadas, 
improcedentes peticiones y falta de aptitud para el objeto, moti- 
vos suficientes para decretar un visto en la pretensión tan origi- 
nal de D. R. Esquinaldo. 



I)K CIENCIAS ^[ÉDICAS, FÍSICAS Y XATfRALES 291 



La leche. — Estudio de iikíiene pliujca, por el Dr. Vicente de la 
Guardia. 

(SESIÓN ])i:i. 22 DK octubre DE 1893.) 

«(Mayores han <le ser, así lo espero, los que 

»han de obtener (henefieios) los espafioles, de 
>ila que V. ha lieeho, ponjue no hay país en el 
ncual este- niits descuid:ida la liiy:iene pública, 
■ »ni tierra alguna en i|ue sean mayores los es- 
"traííos que la muiM-le hace en personas y en 
»<-lases íi (|uienei la nat uiale'<a di'st inó por su 
»rohuste/., á existencia más duradera".... 

,Srr/is))iunclo ^[(Jrc1 y I^rendcrguHt . 

Carta ¡iróloífo de la obra del l»r. Pridífin 
Teale. — «La salud en peliiiro", traducida al 
español por]). M. A.Garay. Madrid l.ssti.) 

« quisiera y(j que por ella (la llii^iencí se 

interesaran todos k)s es|)añoles, firandes y chi- 
cos, sabios y jirofanos, como único sui)renio re- 
curso capaz de promover la ansiada regenera- 
ción de nuestro puelilo. el florecimiento do 
niiesti'a raza, de cuya fecunda vitalidad hay 
(jue cf)nv<'nccrse viendo <iue ;io se r.rtinc/ue, 
antes bien n>í'dra len escala vertronzante) O, jje- 
stir )i en ctmint ilr (mh) li> (¡uc tu hU/ioic ordend 
.1/ esíaluyc.» 

F. Murillo Palacio. 

(Estudios de Higiene Geneíal.— Prólogo.— 
Madrid isí):?.) 

En iiiKi sesión anterior, d J)r. Santos Fernández suscitó una 
discusión ii'fereiito á los medios de prevenir los envenenamientos 
]>or la leche y sus }»reparados; al iiiisnio tiempo hacía una breve 
reseña relativa á esos particulares, como siemjtre interesantes des- 
de cualquier punto de vista (pie se les considere: con este motivo 
la Academia acordó que su ("omisión de Higiene })ú])lica, Medi- 
cina legal y Policía sanitaria evacuase informe, teniendo en cuen- 
ta todo lo indicado por el profesor citado acerca de esa cuestión 
tan íntimamente ligada con la salubridad pública; en este senti- 
do, como ponente designado al efecto, tengo el honor de dirigir- 
me á los señores Académicos ofreciendo á su consideración el si- 
guiente estudio. 

La leche es el producto alimenticio [)or excelencia, de origen 
animal, que contiene todos los elementos primordiales — algunos 
de ellos indispensables — necesarios al sostenimiento del indivi- 
duo. Sábese que contiene princi])ios a/.oados, hidrocarbonados, 
cuerpos grasos y sales minerales, todos en maravillosa condjina- 
ción, propios á contrilniir á la formación así de los tejidos como 
de los liumores de la economía — contiene fosfatos alcalino-terro- 



292 AXALK8 DE LA REAL ACADEMIA 

SOS, destinados á los huesos, sales de potasa para los músculos y 
los glóbulos de la saugre, sales de sosa para el suero sanguíneo y 
otros humores — cuerpos simples como el flúor, el manganeso y el 
hierro, aunque en muy pequeñas cantidades, así se encuentran 
en el organismo. Todas estas sustancias, simples ó compuestas, 
que se hallan en la leche, justifican el nombre que se le ha dado 
de alimento ti})o, de alimento comi)leto. 

La leche forma por sí sola el alimento único de los niños has- 
ta cierta edad, el alimento princi})al de los convalecientes y va- 
letudinarios; por último, constituye el tratamiento especial de 
varias enfermedades. Como se vé, el p;ij»el que juega en la vida 
humana es de extraordinaria importancia; se alaba su sabor agra- 
dable, su fácil absorción, su gran valor luitritivo, sus propiedades 
terapéuticas como sedante y diurético. 

La composición química de las leches de diver.sa procenden- 
cia varia según el régimen que se siga, el estado más ó menos 
perfecto de salud del animal y sobre todo según el método ado})- 
tado para llevar á efecto el análisis. Marchand da el siguiente 
análisis de la composición de la leche, y es el único que se cita; 
una buena leche de vaca, i)or cien partes de])e contener: 

Caseína, albúmina y sales ins()lul)les 3'7 

Manteca 3'6 

Azúcar de leche o'S 

Sales solubles 0'3 

Agua 87'1 

Total 10(rO 

Materia seca 12'9 

Densidad 1.033 

Su reacción casi sienqn-e es alcalina, puede ser también aníb- 
tera, esto es, que al mismo tiempo enrojece el pa])el de tornasol 
a/ul y á su vez cambia la coloración en sentido contrario de igual 
modo al papel rojo. La leche cuando sale de la ubre no tieiu' 
gérmenes de ninguna es])ecie; esto lia sido comprobado poi- Cliam- 
berland. En una ex|>criencia vmiíicada por Miquel, la leche 
extraída á las seis <le la mañana, dos horas después contenía bac- 
terias, por centímetro cúbico, en esta forma: 



DE C'IENf'rA>i MÉDICAS, FÍSICAS Y NATUlíALES 293 

Llegada al Labora torio {).0(lO 

ITiía llora {les])iiós .'U.750 

Dos horas idein .•>6.250 

Siete boias ídem GO.OOO 

Nueve horas idem , 120.000 

A'^einte y cinco horas idem ó.lJOO.OOO 

La contaminación de la leche puede sohrevniir por dos cau- 
sas especiales; ya por la invasión de gérmenes venidos del exte- 
rior, ya ])or la existencia de enfermedades infecciosas trasmisibles 
en los animales (|ue la suministran. 

Una especulación mal dirigida — la codicia — la incuria á ve- 
ces, dan lugar con frecuencia á que esa sustancia alimenticia de 
I^ropiedades tan beneficiosas se altere en tales términos que por 
medio de fermentaciones debidas á bacterias que posean un gra- 
do mayor ó menor dv toxicidad, traigan resultados de gravedad 
suma que pueden ocasionar como última consecuencia verdade- 
ras formas de envenenamientos, de los cuales en todos los casos no 
puede obtenerse la curación. Y en este sentido, lo mismo debe 
decirse de todos sus derivados, como son los helados, las cremas y 
el queso. 

De algún tiempo á esta parte la })rensa diaria viene acusando 
hechos de aquella notu raleza; en ese estudio — es nuestro propó- 
sito — presentar algunas consideraciones que ilustren el particular 
que se ventila, y si se tiene en cuenta por las individualidades 
que constituyen las diversas clases sociales, así como también por 
las autoridades destinadas á velar por el bien de la colectividad, 
ciertamente contribuirán á evitar en lo posible las consecuencias 
siempre desagradables ya mencionadas: los envenenamientos. 

«La leche puede alterarse también por las fermentaciones que 
en ella se desarrollan al aire libre; fermentación láctica, butírica, 
alcohólica, fermentación de la caseína, todas bajo la influencia de 
microbios particulares.» Los tyrotrix diversos, aerobios ó anae- 
robios que coagulan la caseína, produciendo la leusina y la tiro- 
sina, hacen la leche alcalina ó amarga, resisten á temperaturas 
de 100 y 115 grados. Pero el mayor enemigo de la leche es el 
bacilus subtilis. Con la intervención de fermentos bien conocidos 
se hace el koumis y el kéfir recomendados en el tratamiento de 
la tuberculosis. 



294 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Por otra ])iirt(', según las investigaciones nricrobiológicas de 
Miquel, en ella aparecen saprofitos, los diferentes microbios de la 
supuración, el bacterium coli connnunis y otras, además las bac- 
terias (|ue la liacen cambiar de color, estas últimas por lo general 
inofensivas. 

Sirve la leche para vehículo de enfermedades infecciosas 
diversas. 

Trasmite la tuberculosis, todos los higienistas I103', están de 
acuerdo acerca de este hecho comprobado ^Jor las observaciones 
de Klebs, Demme, OUivier, Zi})pelius, Ebstein, Félizet, Lydtin, 
Uffelmann, etc. No es cierto que i)ara la trasmisiíSn se necesita 
que exista en el animal una mamitis esp»ecífica. La trasmi- 
sión de la fiebre tifoidea por la leche es también un hecho com- 
probado, bien que los gérmenes que en ella se cultiven hayan 
sido introducidos con el agua que se echa para aumentar su can- 
tidad ó bien para lavar las vasijas. Está demostrado que esos 
mico-organismos crecen rápidamente en la leche }■ sobre otras 
sustancias alimenticias á temperaturas ordinarias, así no se debe 
guardaí- ni leche ni alimentos de ninguna especie en las habita- 
ciones donde se encuentren individuos atacados de esa enfermedad. 
La trasmisión es dudosa en cuanto se refiere á la escarlatina; 
posible en rigor para la perineumonia y la neumonía diplococci- 
ca, de la cual han encontrado el microbio en la leche de mujer 
atacada de neumonía. Es cierto para el carbunclo, por inocula- 
ción directa á nivel de una herida de la boca ó del intestino; para 
la fiebre aftosa, terminantemente aseverado con observaciones 
indiscutibles por Proust, Netter y David. El l)acilo de la difte- 
ria se desarrolla muy bien en la leche; así, es un medio de cultu- 
ra excelente; no es buen medio de cultivo para el bacilus virgula 
(cólera), sin embargo, tandnén puede trasmitirlo y es nuiy posi- 
ble que lo mismo suceda con la i-abia. De todas estas enferme- 
dades la tuberculosis es la más peligrosa; M. IL Martin ha en- 
contrado, en muestras de leches escogidas al azar en París, una ter- 
cera parte cai)az de tuberculizar enrieles. Bitter estima en un 
cinco por ciento el número de leches contaminadas por el bacilus 
de Koch. 

l']n el i'^stado de New York toda leche que contenga más de 
88 ^^ de agua, menos de 12 y, de materias sólidas de la leche y 



I)K (lEN'CIAS ^[É1>ICAS, FÍSICAS Y NATLKALES 20o 

el 3 ^/f: de manteca, es declarada falsificada y desde luego perse- 
guido el vendedor. En el presente trabajo al cual se trata de 
comunicar sobre todo carácter de aplicación })ráctica no habre- 
mos de ocuparnos de los medios, sancionados boy por la cieiicia, 
para reconocer las falsificaciones; nos limitamos á nombrar 
únicamente los diversos aparatos que se utilizan y en este núme- 
ro se cuenta el lacto-densímetro de Quevenne, el lacto-biitiróme- 
tro de Marcband, el cremómetro de Krocher, los lactos-copos de 
Donné, de Vogel, de Scidlitz, de Reiscliaur, de Fesser, y otros. 
Nuestra })opulosa capital parece que j^osee un Laboratorio Bro- 
matológico y se dice parece porque sus trabajos hasta ahora son 
desconocidos de todo el mundo. -^^ Se hace necesario, pero dé un 
modo urgente que este Laboratorio acuse su existencia, qué fun- 
cione y, como se liace en las capitales de Europa y América, á éí 
pueda recurrir el pueblo, víctima siempre de la insaciable codi- 
cia de los especuladores sin conciencia; que se lleven allí las le- 
ches sos})echosas y en ese centro, siempre gratuitamente, se efec- 
tuarán los análisis i:)ropios al efecto que se desea; los laboratorios 
bromatológicos constituyen uno de los i)uestos de la mayor im- 
portancia, sostenedores de la Pligiene Pública. 

En las capitales de Europa, las falsificaciones de la leche son 
numerosas, y })or orden de frecuencia, las siguientes sustancias 
que se le adicionan: agua, azúcar de fécula, harina 3^ almidón, 
dextrina, infusiones de arroz, cebada ó afrecho, materias gomosas, 
la clara y la yema del liuevo, azúcar de caña en sus varias for- 
mas, jugo de regaliz y jugo de nabos cocidos, sustancia cerebral 
de varios animales, por último, sales diversas predominando en- 
tre éstas el bicarbonato de soda. Aunque entre nosotros son co- 
nocidas todas las industrias de mala naturaleza, todavía no se 
ha llegado á generalizar la operación que se llama ccrernage, esto 
es quitarle la manteca y así -lanzarla desprovista de un elemento 
tan esencial, á la venta. 

La adulteración adoptada en la provincia de la Habana consis- 



(1) "Estos líiboratorlos existen en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y otras capi- 
tales de España. En Madrid se fundó el año 1878. Todos están á la altura de los progre- 
sos actuales, dirigidos por químicos distinguidos y los resultados obtenidos son exce- 
lentes.» 

Dr. Ángel Fernandez Curo. 

Congrés International d' Hygiene et Démografhie— Viena— 1887. 

T. xxx-37 



29G ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



te, sobre todo, en agregar agua, agua en grandes cantidades. Por 
otra parte, oígase la fórmula de adulteración C[ue emplean los 
inteligentes en la materia: .i)ara cada cinco litros de leche agregan 
dos litros de agua, una taza próximamente de esa especie de me- 
laza que produce el azúcar quemado, dos cuchadas de sal de es- 
puma y media taza de mantequilla asturiana. Cuando la leche 
preparada así comienza á descomponerse se le agrega medio litro 
de agua de legía . 

Es común, la leche todavía en la vaquería que los propieta- 
rios agreguen del diez al treinta por ciento de agua y á medida 
que va pasando á segundas y terceras manos, la cantidad de agua 
va aumentando de tal manera que la densidad suele llegar á des- 
cender á menos de 1.000 y como no se tiene en cuenta para nada 
la integridad del agua que se emplea, desde luego es á menudo 
conductora de gérmenes de graves enfermedades. Existen pro- 
pietarios que para aumentar la cantidad de leche que ¡Droduce 
una vaca, dan á. ésta cantidades de agua salada en abundancia. 
Con objeto de detener en lo posible las fermentaciones se em- 
plean algunas sustancias químicas que en cierto modo constitu- 
yen falsificaciones; de ellas nos ocuparemos más adelante. 

En el comercio de la leche obsérvase en la Habana un hecho 
original en los cafés y lecherías; en éstas la densidad que marca 
el lícjuido en cuestión fluctúa entre 1.015 y 1.017 en cambio en 
los cafés entre 1.025 y 1.032, la leche de los vendedores ambu- 
lantes desciende hasta 1.002, — estos datos son tomados de los 
trabajos del laboratorio Bacteriológico de la Crónica Médico Qui- 
rúrgica. — ¿En qué consiste diferencia tan marcada? Desde luego 
tiene por base el agua que se emplea para aumentar la cantidad, 
en consecuencia, la ganancia. 

Entendemos que terminantemente debe prohibirse que las va- 
cas, como sucede aquí, circulen por las calles de la ciudad lo mis- 
mo por la mañana que al medio día y por la tarde. De mala ca- 
lidad es la leche que producen; para llegar al lugar de la venta, 
tienen que hacer grandes recorridos, desde el punto donde se las 
aloja hasta las calles más céntricas de la población, circulando 
entre coches y carros que las atropellan y empujan de un lado á 
otro, es natural (|ue permanezcan en estado de azoramiento que en 
nada favorece al líquido nutritivo. Además de la distancia que 



DK CIKXCIAS MKDKWS, FÍSICAS Y NATURALES 297 

iitniviesau, (jiie es considerable si se tiene en cuenta qne proceden 
de la Víbora, del Luyanó, de las cercanías de Puentes Grandes, 
de los alrededores del Vedado, el alimento que se les dá es escaso, 
en consecuencia deficiente; algunas no comen otra cosa que la 
hierba cargada de polvo y la paja seca que hallan en el sendero 
que siguen: la mayor parte se encuentran cansadas, flacas en ex- 
tremo, es seguro, muchas de ellas tuberculosas y debe tenerse 
2">resente que de las vacas que van al matadero en París son tuber- 
culosas el dos por ciento (Nocard). En el Estado de New York el 
censo arroja más de cinco millones de vacas de las cuales se en- 
contraron tuberculosas del cinco al diez por ciento; y me permito 
tomar este dato del im})ortante trabajo pi-esentado á la Sociedad 
de Higiene de la Habana «sobre los envenenamientos por la leche 
y sus preparados», por el incansable é inteligente Dr. Wilson, uno 
de nuestros más beneméritos conciudadanos que toma verdadero 
interés en el bien procomunal. El mismo Dr. AVilson agrega el 
siguiente comentario que reproducimos y dice: «si con aires puros 
y buenos pastos, existe en el Estado de New York tal tipo de en- 
fermedad, cual no será esa proporción con los aires impuros y pas- 
tos infectos de la Habana, en las peregrinaciones del ganado de 
casa en casa surtiendo á las familias de leche tomada, según frase 
po})ulnr, al ¡m de la vaca. 

En Inglaterra es frecuente que las vacas sean atacadas de 
pleuroncumonía infecciosa y para evitar el contagio éntrelos mis- 
mos animales, la ley inglesa dispone sean sacrificadas. En el in- 
forme anual — año 1892 — del profesor Brown del Departamento 
Veterinario de la Junta Real de Agricultura, sepul)lica lo .siguien- 
te: «De las vacas sacrificadas en Londres en cumplimiento de la 
le}'^ contra la pluroneumonia, el 2o ^ eran tuberculosas; en una 
vaquería de 20 se encontraron catorce y en otras varias fluctúa el 
número entre el ;^>0 y el 40 por ciento. En Yorkshire el 22'8 y en 
Durlian 18' 7. 

Por otra parte, esos animales estenuados se echan á descansar 
en las calles pantanosas que tanto abundan; la ubre natur^ilmento 
entra en contacto con el infecto suelo, y el conductor, cuando las 
hace levantar para ordeñarlas de nuevo, no toma precauciones de 
aseo de ninguna especie; empuercada la ubre y la mano como 
es habitual en el mismo estado, así ordeña la bestia ya cansada del 



298 ANALES dp: la real academia 

tráfico del día y á la leche, con libertad panaii los gérmenes dete- 
nidos en la nln-e y en la mano. 

Además, existen sustancias mitad líquidas, mitad sólidas, 
nauseabundas, que escapando á intervalos que se repiten de sus 
ej'ectores naturales descienden por las regiones propias al caso, del 
animal y forman capa estensa de barniz infecto que va á bañar 
por completo el órgano secretor del alimento que se estudia. 

Resulta también que esos animales arrojan sus escretas en la 
,yía pública y allí <|uedan, motivo más de insalubridod para la })0- 
blación. Las vacas son á veces de naturaleza turbulenta y se lian 
visto casos de acometimiento al vecino pacífico que junto á ellas 
transita... Pero, insistamos o'ra vez en la tuberculosis que nos hiere 
y nos destruye hasta el extremo de ocasionar el 25 por 100 de las 
defunciones anualesen la ciudad de la Habana. Según Chaláis, y es 
opinión sancionada por todos los industriales de Francia, las vacas 
tuberculosas siempre han sido las mejores lecheras. (Congrés de la 
Tuberculoso. París 1892). Y está probado que el aspecto exterior 
influye poco para juzgarlas si son ó no son tuberculosas. 

Nuestro ilustrado compañero y amigo el Dr. Betances, residen- 
te en París, hombre de escepcional inteligencia y patriotismo — y 
cábeme el honor de hacerlo constar aquí — en una de las corres- 
pondencias científicas, siem¡)re interesantes, cpie dirige á El País, 
de Madrid, da cuenta de varios casos de muertes hasta cierto pun- 
to misteriosas, ocurridas en un convento en las cercanías de Char- 
tres; en tres años fallecieron seis niñas tuberculosas, de un modo 
rápido con síntomas de })eritonitis todas. La casualidad hizo des- 
cubrir el origen de esas niuertes, era una vaca de diez años de 
edad, de buena apariencia que inútil como lechera había sido lle- 
vada al matadero. LIal)ía pertenecido al convento durante ocho 
años, contribuyendo á la alimentación de las pensionistas; los pul- 
mones, el vientre, la ubi'e, estaban literalmente cuajados de tu- 
bérculos; trece niñas atacadas habían sido víctimas del contagio: 
de ellas fallecieron seis. 

Nocard, citado por Betances, relata el hecho (pie sigue: una 
hermosí. vaca premiada, en varias exposiciones tenía una ternera, 
igualmente hermosa v bien desarrollada; un día amaneció triste 
la ternera, y poco después nuu'ió; el dueño sorprendido envió las 
visceras al Dr. Nocard, (pie encontró los ganglios mesentéricos 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 299 

aumentados de volumen, llenos de granulaciones tuberculosas y 
ricos en bacilus de Koch, el hígado contenía igualmente tabércu- 
los miliares. La ternera no había tenido otra nodriza que su ma- 
dre y pudo Nocard afirmar que la vaca madre tan hermosa, esta- 
ba tuberculosa. Apesar de la sorpresa que causó esta noticia el 
propietario mandó matar la vaca, confirmando la autopsia exacta- 
mente la predicción facultativa, los pulmones y la ubre estaban 
infiltrados de nodulos tuberculosos. 

La Academia de Medicina de París, en sesión de 28 de No- 
viembre de 1890, acordó lo siguiente: «El píirásito .se halla tam- 
))bien algunas veces en la leche de las vacas tuberculosas; es pues 
»prudente no hacer uso de la leche sino después do haberla hervi- 
«do, sobre todo cuando se destina para la alimentación de los niños.» 

Los helados ofrecen del mismo modo su contingente en la 
cuestión de que se trata. Con motivo del bajo precio á que .se ex- 
pende el hielo hoy, .se ha desarrollado de un modo notable esa in- 
dustria y no es solo en los establecimientos donde .se facilita ese 
dulce, vendedores ambulantes provi.stos de carritos recorren la ciu- 
dad de día y de noche ofi-eciendo su mercancía. Por unos cuantos 
centavos se obtienen una ó dos arrobas de hielo; un poco de leche, 
algo de azúcar, un huevo y agua en abundancia y se obtiene la. 
fórmula ])ara sacar un producto que se dice mantecado; esto .se 
lleva á la venta y por un peso de gasto próximamente, se consiguen 
cuatro ó cinco de utilidades; el resto de lo que no se lia vendido se 
guarda para unirlo á la nueva preparación del día siguiente, y des- 
de luego que aquel residuo ya ha sido invadido por la fermentación. 
Es vergonzoso hacerlo consignar, pei'o en nmchos grandes estable- 
cimientos se lleva á efecto idéntica operación: á juás de la, falta de 
limpieza (pie predomina en estos trabajos, la fermentación apare- 
ce originando algún tyrotoxicón ú otra }»tomaina análoga, verda- 
dera causa productora de los ya tan re})etidos envenenamientos. 

Se lia incriminado á la vainilla algunos casos de intoxicación: 
«creo, dice Brouardel, que en efecto ciertos accidentes le son im- 
putables, sin que pueda saber [)or que razón e.sa vainilla es tóxi- 
ca. El Dr. Félix, agregó: siempre .son los helados de vainilla 
los C{ue han traido esos accidentes, helados preparados con leche; 
creo que es á la leche alterada á la cual hay que atribuirlos. 
Brouardel replicó: nunca los otros helados preparados de la mis- 



300 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ma manera, pero no con la vainilla han producido esos acciden- 
tes». (Este dato se copia íntegro de una discusión ocurrida en el 
Congreso internacional de higiene de París, 1889.) 

Lo mismo que se dice de los helados puede aplicarse á las 
cremas y otros dulces; a(juí la fermentación se produce — no olvi- 
dando nunca la falta de limpieza — á causa de que son guardados 
en malas condiciones durante uno, dos y más días. 

Llega ahora oportunamente el turno á los quesos, en particu- 
lar los del país. Los quesos figuran en la clase de los buenos 
alimentos, todos tienen propiedades más ó menos exitantes, y el 
uso indiscreto, mejor dicho, el abuso, da lugar á cólicos, flatulen- 
cias y á otras alteraciones gastro-intestinales y por encima del 
abuso la causa de estos accidentes reside sobre todo, en los quesos 
ácidos en i)arte fermentados, donde abundan las bacterias que 
originan ptomaínas productoras á veces de verdaderas formas de 
envenenamientos. Esta ptomaina es conocida con el nombre de 
tyrotoxicon, «la descubrió el año 1884 Vaughan, toxicólogo del 
Laboratorio de Higiene del Estado de Michigan E. U. que le 
dio el nombre de tyrotoxicon por haljerla extraído por primera 
vez del queso.» (Etimología griega). El mismo cfA^auglian lo 
extrajo de leche alterada en 1885 y 188G: en este año los quí- 
micos Newton y Wallace lo extrajeron en uno do los casos más 
conocidos de envenenamiento })or leche alterada en los Estados 
Unidos». (I)r. Wilson.) 

La higiene pública en nada se opone á (jue se establezcan, 
iiun en el misino centro de la Habana, establos para vacas, siem- 
pre que reúnan las condiciones <|ue en estos casos se requieren. 

Entre los medios d<í reforma (|ue nos permitimos i)roponer 
con objeto de evitar los fVaudes que se cometen con la leche, 
cuéntase la creación de inspectores destinados á vigilar el gana- 
do otros á perseguir el fraude en todo lo relativo á la leche en 
los cafés, vaquerías, }■ vendedores ó conductores de aquel líquido, 
no olvidando tampoco los lugares donde se hacen y venden 
cremas diversas, helados y (piesos, para (pie todos esos individuos 
que comercian con la leche observen v\\ sus dependencias el aseo 
más escrupuloso, jiues se sabe que la mayor parte de los llamados 
envenenamientos })or la lecbe no tienen otro origen que la i'ov- 
jljentación pútrida, del)i(Ia á la excesiva falta de liin])ieza que se 



DE ^IE^ViAs ?*rÉDirAs, fístoas y xáTrnALEs 301 

nota en todas partes. En los cstal)lcciniientos de la Habana des- 
tinados á esa industria, en la mayor ])arte de ellos, reina un esta- 
do general de ilimitado abandono, [)nnible seguramente. 

La creación de estas inspecciones en Paris, trajo como venta- 
josa consecuencia, poco tiempo después de haber empezado ü 
funcionar, una disminución muy nf)tal)le en la nioi'talidad de los 
niños. En New York so establecieron en 1S82 y al año siguien- 
te, lo mismo que en París, ya se notó la disminución en la mor- 
talidad de los niños. 

Las vasijas destinadas á contener la leche, por su construc- 
ción y el material empleado, hacen muy difícil que la limpieza 
sea un hecho: son de hoja de lata, de forma cilindrica con ángu- 
los, de boca estrecha; la hoja de lata se deja atacar por los ácidos 
de la leche, formando rugosidades donde se depositan siempre 
fermentos, mejor dicho, bacterias de todas clases; de tiempo en 
tiempo quedan en sus paredes incrustaciones endurecidas de ma- 
terias orgánicas; un pequeño fragmento de estas incrustaciones 
arrojado en una leche cualquiera en seguida la corta. Estos de- 
pósitos, los mejores del)en ser de hierro esmaltado, de lo/a ó de 
vidrio, de boca ancha para poder efectuar el lavado interior con- 
venientemente. Los depósitos de hierro esmaltado se encuentran 
de venta en todas las ferreterías á precios moderados. 

El lavado de esas vasijas — las (pie usan hoy — se efectúa de 
un modo verdaderamente bochornoso; es seguro que á los señores 
Académicos habrá llamado la atención esa clase de limpieza: en 
las esquinas de calles, muchas de ellas concurridas, se colocan 
los expendedores de leche todas las mañanas después de haber 
recogido su latería desocupada ya, en casa de sus marchantes, lá- 
vanlas en una tina con agua y ceniza, después pasan á otra tina 
con agua que no tiene cenizas pero que es la misma siempre y 
conserva un aspecto de suciedad olorosa que con falicidad se 
aprecia; terminada esta primera o|>eracióu se aplican en la acera 
contra la pared, donde ellas solas se secan: desde luego este pro- 
cedimiento no es suficiente para obtener la limpieza absoluta 
que en tales casos se requiere; el agua sucia, si en el lugar no hay 
cloaca, á manera de riego se echa á la calle. Como á veces estas 
operaciones tienen lugar junto á los mismos tragantes de las 
cloacas, nada ofrece de extraño que las vasijas reciban de una 



.302 AXALES DE LA REAL ACADEMIA 

manera más ó menos directa los cHüvios miasmáticos quede 
aquellas se esca[)aii. 

La liinpi(!zn df que se ha- lia,l)lado en pái'raíbs anteriores so 
refiere á los comerciantes de leche de segundar tercera mano que 
no salen de la capital. Con respeto á los propietarios que la envían 
directamente, los subordinados hacen un pi-imer lavado al deso- 
cupar las vasijas, con agua y cenizas; ya en la finca del mismo 
modo hacen otro y es de aceptarse que tan defectuoso sea el pri- 
mero como el segundo, conocidas que nos son la apatía general, la 
incuria é indolencia que es el carácter dominante de la familia 
humana en la Isla de Cuba, aún en aquellas personas cuya cultura 
y hábitos de civilización parecían dar derecho á esperar otra cosa. 

La linqiieza de las vasijas destinadas á recibir la leche debe 
efectuarse con rigurosa escrupulosidad: })aia ello no basta solamen- 
te el agua, ni aún las cenizas, se hace necesario emplear alguna 
solución alcalina en ciertos casos algo concentrada, pero lo mejor 
es colocarlas también en una solución alcalina y liacer hervir esta 
solución i)or lo menos de 20 ó 30 minutos, y así se obtiene una 
esterilización relativamente buena. Hay que insistir mucho en 
la limpieza pues es una de las condiciones indispensables para 
evitar las fermentaciones de cualquier clase que estas puedan ser. 

Los cuerpos que sirven para formar los tapones de muchas de 
estas vasijas merecen una crítica severa. Los tales tapones se hacen 
con hojas de maiz desechadas, recogidas en todas partes; no se 
cambian y este producto vegetal tiene ])roi)iedados particulares 
para conservar bacterias de todas clases, indefinidamente. 

Por último, hay qm- llamar la atención acerca de los medios 
que se emplean para el ti'asporle de la leche á la capital: viene 
por ferrocarril, en carros tirados por bestias y en caballos. Los dos 
primeros medios de conducción jtueden aceptarse como buenos, 
en cambio deben desecharse los caballos; el movimiento de éstos, 
da lugar á fuertes sacudidas, constantes, rítmicas, que hacen el 
efecto de un batido y en con.secuencia contribuye á la más pronta 
fermentación de la leche. 

En la alimentación de los niños — particular indicado en una 
de las primeras páginas — la leche toma una im[)ortaneia capital, 
sobre todo durante los primeros meses de nacidos, })or lo tanto 
hay que tener un cuidado excepcional en la cali<lad de la leche 



DK ('IKXCIAS MIÓDICAS, FÍSICAS V NATIUALES oUo 

(|ue se les dá; sin embargo, ;'t })csar de todo sucede que este líqui- 
do, en los niños de la edad señalada, origine resultados contra- 
producentes. — Ollivier, en sus Estudios de Higiene Pública (París 
1888) en una, estadística que })ublica, liace ver el resultado fatal 
producido en los niños alimentados con el l)iberón, y de 86 niños 
de menos de 12 meses fallecidos, el 7Ó por lÓO había sido nutri- 
do con el bilxTÓn. (fXo es inútil exi)oner los peligros ([ue trae 
este modo de alimentación, la falta de lim})ieza hace que se desa- 
rrollen á menudí^ vegetaciones cri[)togá.micas lo misino en el pomo 
que en la pezonera, y l)asta examinar las relaciones anuales pre- 
sentadas por el Prefecto de Policía al ^íinistro del [nterior, sobre 
la protección de niños de la eda<l primera, i)ara darse cuenta de 
los efectos desastrozos de la alimentación artificial." 

«El único medio de hacer inofensiva una leche, es la ebulli- 
ción; muy prolonga<la, si se quiere ol)tener un resultado absoluto. 
La acción de la temperatura determina modificaciones en el va- 
lor y en el gusto de la leche; dos tercios de gases disueltos y una 
porción de las partículas odoríferas son eliminadas; la proporción 
de agua disminuye, el azúcar se modifica, la albúmina se coagula 
bajo la forma de una película que soi:)renada y en})obrece la leche, 
teóricamente la caseína adquiere un estado particular de división 
que facilita la digestión. 1mi realidad la leche hervida es más 
pesada al estómago y es necesario en la })ráctica no elevar la tem- 
peratura más que al mínimum compatil)le con la esterilización, 
contentándose con la pasteurización que consiste en mantener el 
líquido á una temperatura de setenta grados durante treinta ó 
cuarenta minutos y enfriarla bruscamente hasta diez ó doce gra- 
dos sobre cero». La pasteurización destruye el bacilo de la tuber- 
culosis, el bacilo de Eberth (fiebre tifoidea), y disminuye notable- 
mente la proporción de los saprofitos, no ataca ni los tyrotrix ni 
el bacilus mesentérico. Destruye las formas adultas, pero respeta 
los esporos y puede no asegurar la asepsia. Los métodos de Thiel, 
Staedler, derivados del mismo princii)io, elevan la temperatura de 
ochenta á noventas grados y ofrecen mayor seguridad. Desgra- 
ciadamente, la oi)eración de (pie se trata es más bien un procedi- 
miento de laboratorio (|ue un método práctico, y lo que hace la 
esterilización más difícil en lo que se refiere á la leche, es su 

reacción á menudo alcalina ; se sal)e en efecto que los gér- 

T. XXX— 38 



o04 ANALES DE I>A JíEAL ACADEMIA 

menos se destruyen más fácilmente en los medios de reacción 
acida. 

La esterilización por el calor interrumpido, es un medio inter- 
mediario; destruye á medida que van formándose los oro'anismos 
nacidos de los esj:>oros. 

«Para obtener la asepsia completa es necesario someter la leche 
á una corriente de vapor bajo presión de 10() á 110°, que tiene el 
inconveniente de comunicarle una coloración morenuzca atribui- 
da por Duclaux, no á un principio de caramelización del azúcar, 
sino á una modificación de la caseína, tiene otro inconveniente: 
reúne los glóbulos de manteca y dá i)or otra parte á la leche un 
gusto desagradable. Esta im]>erfección desajiarece con el procedi- 
miento de Soxhlet en el cual la intensidad del calor es reempla- 
zada por la duración de su acción; el })rocedimiento es el siguien- 
te: la leche contenida en frascos tapados de doscientos centímetros 
cúbicos se calienta al baño de maría y no conserva ningún mal 
gusto; los frascos se obturan })or medio de un tapón especial que 
deja pasar el vapor durante la esterilización y se cierra durante el 
enfriamiento; así tratado el líquido, dice Budin, tiene un sabor 
muy agradable (Dres. Polin y Labit), la operación debe durar de 
20 á 25 minutos, conservándola después como se ha dicho en un 
lugar de baja temperatura. Una modificación en la tapa de estos 
frascos hace que el procedimiento sea más sencillo; y consiste en 
aplicar unos tapones de cauchut perfoi'ados para obstruirlos en su 
oportunidad con una varilla de cristal; se colocan los frascos con 
estas tapas (sin las varillas) y se hace hervir el agua durante cin- 
co minutos, entonces se aplican las varillas y se deja el agua que 
hierva de nuevo durante treinta y cinco minutos». 

C'uando haya necesidad de hacer uso de ella se toma y se em- 
plea lo mismo que otra leche cuakpiiera. Un frasco una vez em- 
peza<lo no debe guardarse la cantidad (|ue quede en él. 
• Couio este })recedimiento puede })arecer algocomi)licadoy aún 
por algunos se asevera — para nosotros sin razón — que la leche este- 
rilizada })ierde muchas de sus pro])iedades ventajosas no [)odemos 
recomendarlo de un modo absoluto y á nuestro juicio })odemos sí 
recomendar también como medio de conservación de la leche, que 
se hierva como se hace generalmente, empleando para ello vasijas 
perfectamente limpias, donde la asepsia sea un hecho; después de 



BE CTEXCIAS :srÉDICAS, FÍSICAS Y XATUPvALES 305 

herváda una vez, que se deposite eu refrigeradores, que tanto 
abuudau eu la ciudad, donde el precio ínfimo que lia alcanzado 
el hielo, gracias á la competencia establecida, lo pone al alcance 
de la más modesta fortuna. Aquellos menos favorecidos por la 
suerte deben tener particular cuidado en hacer hervir la leche por 
término medio cada cuatro ó cinco horas; la ebullición repetida 
así, sobro todo en los meses de verano detiene, ó m€\jor dicho, des- 
truye los elementos propios de la fermentación, y siempre cubier- 
ta convenientemente la vasija (pie contenga la leche debe ser co- 
locada en un lugar fresco y ventilado. 

Se cuentan otros medios para conservar la leche })en) estos caen 
en el dominio de las falsicacioues, son sustancias de naturaleza 
(-[uímica; tienen poco valor, si»n eficaces taii solo durante un corto 
tiempo gozando la reputación de impedir que la leche se corte, 
esto es que entre en fermentación. El l)icai'bonato de sosa, de- 
nunciado por Proust al Consejo de Higiene de París, no retarda 
más que algunas horas la fermentación produciendo un saljor des- 
agradable á legía aún á la dosis de cincuenta centigramos por li- 
tro — en el Laboratorio Bromatológico Municipal de París, se ha 
llegado á encontrar hasta en dosis de ocho gramos j)or litro; for- 
ma i)or desdoblamiento con el ácido láctico un lactato de soda que 
en los niños, obra como purgante; en Alemania está ])ro]iibido. 
Con igual objeto suele enn)learse también el bórax, el ácido bóri- 
co y el ácido salicílico. Como medio de conservación emplean 
los lecheros de la Habana en abundancia el bicarbonato de sosa; 
para aumentar la densidad emplean varias clases de féculas, i)ar- 
ticularmente el almidón y la maicena y ya se ha dicho el azúcar 
quemado. 

Próximo ya á terminar este trabajo, con })articular empeño se 
hace constar que nunca, en absoluto, se debe hacer uso de la le- 
che sin hervirla antes, como se ha dicho; las vacas de mejor apa- 
riencia pueden ser tuberculosas, además por la ebullición se des- 
truye tanta riqueza microbiana debida á las sustancias impuras 
que quedan, bien en los recipientes, bien en los pezones de la ubre, 
bien en las manos del ordeñador. 



('Omo lógica consecuencia de los razonamientos expuestos en 
larga serie, la Comisión de Higiene Pública, Medicina Legal y 



306 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Policía yaiütaria, somete al criterio de la Academia las conclu- 
siones siguientes: 

1"? Que se prohiba de mi modo absoluto la circulación de va- 
cas lecheras por las calles y plazuelas de la ciudad. 

2* Que se establezcan vaquerías en la j)oblación y (jue el 
ganado destinado al expendio de leche quede sujeto á una severa 
reglamentación. 

3* Que se prohiba de un modo absoluto (|ue los expendedo- 
res de leche efectúen en las esquinas de las calles la limpieza de 
sus vasijas. 

4? Que se suprima p(jr completo el uso de las vasijas de 
metal (hoja de lata) de boca estrecha empleadas hoy, seña- 
lando un })eriodo de tiem[)o fijo }»ara que se cambien i)or otras 
de loza, vidrio ó hierro esmaltado, de boca ancha y buena tapa. 

ó-í (¿ur se recomiende á las familias, lo mismo que á los es- 
taldecimientos dedicados al comercio de la leche y sus prepara- 
dos el mayor aseo: que la limpieza sea un hecho. 

()•} (¿ue el mejor medio de conservaí' la leche pura, en buenas 
condiciones, consiste en la esterilización ó la pasteurización, (sin 
C[ue se recomiende ninguna do las anunciadas de venta en esta 
capital); de no si'r así que después de hervida según costumbre 
se guarde en hielo, esto es, la refrigeración constante. 

7'} Que las personas que por causas agenas á su voluntad no 
puedan hacer u.so de los procedimientos anteriores, tengan parti- 
cular cuidado en hacer hervir la leche por lo menos cada cinco 
horas, colocando después las vasijas en lugares frescos \' venti- 
lados. 

S'.' Que el público entienda (|ue tiene derecho á llevar al La- 
boratorio Bromatológico Municipal, toda leche ó preparado de 
leche que pueda considerar como adulterado ó falsificado para 
hacerlo examinar gratuitamente. 

í)'.' (¿wc se creen puestos de Inspectores (veterinarios y per- 
sonas comi)etentes) destinados á vigilar el ganado, las vaquerías, 
los establecimientos destinadas al comercio de la leche (cafés, le- 
cherías, etc.), vendedores de helados y otros dulces y vendedores 
de quesos, para que hagan (annphr las disposiciones relativas al 
})articular y requeridas poi- la liigiene. 

10'} (¿ue sean í'iiei'tenii'iite penados los individuos }' los esta- 



DE CIEXriAS :^rÉDICAS, FÍSICAS Y XATUEALES 307 

blecimientos que vendun leche ud alterada y otros productos de 
la leche en malas condiciones. 



BiüLKMiKAFÍA. — A'eniois et Becquerel. — Du lait chez la fem- 
me. — Paris 18o;3. 

De la Porte. — Ilygiene de la Tal)le. Paris lS-7(). 

Napias et Martin. — L'étudc et les progrés de 1' Hygiene en 
France de 1878 a 18S2.— Paris 18,S2. 

Lacasague. — Précis d' Ilygiene. — Paris 1885. 

Collin. — Paris. — Sa topf>gra})hie. son hygiene, ses maladíes. 
Paris 1885. 

Dujardin-Beauíaetz. — L' Hygiene aliinentaire. Paris 1887. 

Congres International de Ilygiene et de Deniographie. Vie- 
na 1887. 

Congres International (V Hygiene tle Paris. — (Dr. Reuss.) — 
Paris 1889. 

Delfín. — Ptoniainas de la leche. — Crónica Médico (¿uirúrgica. 
Habana 1889. 

Delfín. — Leche de \^ica. — Crónica Medico <^uirúrgica. — Ha- 
bana 1889. 

(hiirand. — Manuel Practique d' HN^giene. — Pciris 1890. 

Ivochard. — KncAclopcdie d" Hygiene. Paris 189(1. 

Delfín. — La leche. — Congreso Médico Cubano. Habana 1890. 

Viuay. — Manuel d' Asepsie. Paris 1890. 

V. de la Guardia. — Art. Higiene Pública. — Progreso Médico. 
Habana 1890. 

Ollivier.— Eludes d' Hygiene Publique. Paris 1888-1891. 

Bedoin. — Précis d' Hygiene Publique. Paris 1891. 

Richard. — Précis d' Hygiene a})liquée. Paris 1891. 

Congrés pour V Etude de la Tuberculose. Paris 1891. 

Drouet. — Du lait Ijouilli et du lait cru. Paris 1892. 

Bocquillon-Leniousin. — Formulaire de la antisei)sie et de la 
desinfection. Paris 1893. 

AVilson. — F^nvenenamientos por la leche y sus preparados. 
Habana 1893. 

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la Academia. Habana 1893. 

Polin et Labt. — Hygiene alimentaire. Paris 1893. 

G. íSec. — F(jrmulaire alimentaire. Paris 1893. 



308 anales de la real academia 

Informe médico-legal hobre el estado mental de un 
procesado; por el Dr. Vicente de la Guardia. 

(SESIÓN J)EJ. 24 UE FEBRERO DE 1889) 

Procedente del Juzgado de primera, Instancia del Distri- 
to Norte de la Provincia de Matanzas, lia recibido esta Aca- 
demia numerosos testimonios relativos ala causa que se sigue 

á Don E ]\I y K, , por asesiuato de la morena 

A B , para que esta Corporación se sirva dictami- 
nar, en vista de esa serie ya indicada de testimonios, si el 
procesado al cometer el delito obró ó no en el pleno uso de 
sus facultades intelectuales. 

Por más extensa, variada, numerosa y útil (j[ue pueda 
ser la, documentación (|ue se somete al juicio de la Academia, 
como que en su mayor parte pertenece y procede de perso- 
nas que carecen por completo de competencia cientíñca, no 
tienen el valor suficiente para dirimir el hecho que se venti- 
la, sin negar por esto la inñuencia que jiuedau ejercer en el 
sentido moral de la cuestión: tales son el padre, la madre y 
la hermana del ])rocesado, sus amigos, sus antiguos profeso- 
res, el capitán de su compañía, — pues era voluntario; estos 
todos que más que menos, pretenden señalar ciertas particu- 
laridades que pudiesen hacer presumir alteraciones en sus 
facultades intelectuales; en cambio el Jefe de la fortaleza 
donde se encontraba preso, el Mayordomo y otros empleados 
subalternos del «Hospital de íSanta, Isabel», lugar á que fué 
remitido para su observación, aseguran lo contrario y aún el 
mismo procesado en instancia dirigida al Sr. Juez de la cau- 
sa asevera (pie se halla libre de toda enfermedad y hace 
constar que nunca recuerda haber estado demente, sino en 
su cabal juicio, pidiendo en consecuencia de ello que se le 
traslade á la cáicel. 

Los documentos periciales que constan en el proceso 
únicamente son dos informes: el ])rimero suministrado los 
médicos foj-enscs, Dres. Z y J* , con feclia 14 de 



f)JO CIKXCIAS MKDK'AS, l'ÍSÍCAS V N ATT K A I,KS oOÍ* ' 

Mayo (le 1S8(S, (pie copiado á la k'tra dice: «En vista de los 
antecedentes (jne obran en la, cansa y conocidos los resnlta- 
dos á qne puede dar Ingar la locni'a sintomática y 2)eri6dica 
dependiente de la, epilepsia, ca])az de ti'astornar las funcio- 
nes de la inteligencia 6 de la acción más ó menos ])asajera 
de ciertas sustancias qne también desconciertan el entendi- 
miento y la voluntad, aboliendo ó suspendiendo mientras 
dura su acción el libre arbitrio del hombre, atendiendo á las 
condiciones im])ropias en que se encuentra el Hospital de 
Caridad de 8anta Isabel como todos los que no reúnan las 
necesarias de un Manicomio para [>oder dictaminar con arre- 
glo á la ciencia en un caso dado; visto y sabido que la ob- 
servación en que se ha colocado el })rocesado necesita de 
tiempo y lugar. Los ])rofesores (pie suscriben, aconsejan y 
consideran de estricta necesidad la traslación del procesado 
al Asilo general de Dementes á fin de qne, dictaminando 
peritos y especialistas de la ciencia se jiroceda conforme á, 
justicia y razón.» 

El seo'undo informe tiene luavar el '20 de Julio del mismo 
año. Comparecen ante el Sr. Juez los Sres. profesores 

DonL T yD y Don M S Q , 

arabos auxiliares de los Médicos forenses de aquel término 
y dijeron que encargados por el Juzgado de infoi-mar acerca 
del estado intelectual del procesado, se han trasladado varias 
veces y á distintas horas á la Sala de presos del ((Hospital 

Santa Isabel». En la primera encontraron á M en un 

estado tal de abatimiento que no })U(lieron obtener de él res- 
puestas categóricas á las cuestiones que le dirigieron é infor- 
mándose con los ¡ndhUluos de la Sala y sirvientes, manifes- 
taron éstos que hacía pocos momentos había presentado este 
sujeto un ataque convulsivo que por su manera de ser según 
le manifestaron parecía ser un atacpie epiléptico. — En la se- 
gunda observación parecía su inteligencia más clara, contes- 
tó con discernimiento á las preguntas que le dirigieron, no- 
tándosele la mayor indiferencia al hablársele del delito de 



310 AXALKS I)K LA REAL ACADEMIA 

que se le acusaba y uegaiido que liul)¡ese realizado. — En la 
tercera oljservación le encontraron muy exaltado quejándose 
del mal trato que reclina en el Hospital, de la mala, alimen- 
tación que <dlí se daba, etc. Interrogado nuevamente sobre 
los motivos que le impulsaron á cometer el delito que se le 
acusa, manifestó no recordar eu absoluto nada que á ello se 
refiriese. — Eln la cuarta y última observación lo encontraron 
abatido, con sus facultades intelectuales perturbadas y pare- 
cía haber sufrido otro ataque convulsivo. De los antece- 
dentes que han [)odido obtener, informe de su Sr. padre y 
de los profesores de su infancia, así como el de sus amigos, 
aparece que desde niño fué este individuo poco dócil y exi- 
table, con tendencias á la maldad, que no valían para él re- 
flexiones ni castigos y que parecía obedecer á. una fuerza 
impuesta que le pi-ivaba temporalmente de la razón. — Lifc- 
rrogado per^oiimlmente sa padre manifestó que este joven 
cuando niño y ;1 una edad más adelantada, lo años, padecía 
de una incontinencia nocturna de orina, padecimiento que 
conservó nniclio tiempo á pesar del tratamiento instituido 
por un médico y de diferentes intimaciones. Má- tarde y 
siendo ya hombre declaran también (pie su carácter era irre- 
gular, unas veces era afectuoso y otras indiferente. Inda- 
gando las causas que pudieron determinarlo á cometer un 
atentado de la naturaleza del (|ue se le acusa, no encontra- 
i'ou en él signo alguno de esas pasiones vehementes que ob- 
secan á los hombres, ni se observa en él nada que liaga su- 
poner su inmenso amor á la mujer que privó de vida, no se 
observa en él el menor rasgo de celo y motivo alguno (pie 
])U(liei-a inq)ulsarlo á (^se hecho. La tranquilidad que en él 
se nota, su apetito exagerado, su dormir traiKpiilo, no pue- 
den ni deben o])serva.rse en el jiombre (pie cometiendo un 
crimen, ofrece la integridad de sus funciones intelectuales. 
La conciencia, ese juez inexorable cpie lleva el hombre con- 
sigo mismo, no es j)osible (pie ])ermita sosi(\go al (pie sabe 
a^^reciar la bondad ó maldad de sus acciones. 



DI-: ClKNcrAS MKDICAS, l-'ÍSICAS V XATllJALKS olí 

De las observaciones hechas y de los antecedentes tomados 

creen poder dedncir que M es epiléptico larvado; esta 

neurosis ha alterado sus facultades intelectuales debilitando 
su es})íritu. En esta forma de esa enfermedad se cometen 
actos sin tener de ellos la menor conciencia: y la ciencia re- 
gistra múltiples casos, siendo propable que cuando cometiera 
el hecho de autos se encontrase bajo la acción de unos ata- 
ques larvados, por lo que creen sea necesario la traslación de 
este individuo á un establecimiento de enagenádos aconsejan- 
do continúe en el luo'ar donde se encuentra mientras dicha 
traslación no se determine. 

La Comisión de Medicina Legal ha considerado debida- 
mente los juicios periciales emitidos por los médicos forenses 
agregados al Juzgado del Distrito Norte de Matílnzas, pero 
los fundamentos en que descansan pai-a obtener luego una 
conclusión definitiva, no son suficientes ])ara producir un 
dictamen cierto y valedero en la consulta actual que se hace 
á la Academia. — De ningún modo puede deducirse tle una 
manera clara y evidente del informe presentado por los dos 
últimos profesores ya citados, que M. . . sea un epilé[)tico larva- 
do; por otra parte, en toda la documentación de referencia falta 
en lo al)soluto lo principal: la hoja clínica, la observación si 
no detallada á lo menos general, seguida por persona com- 
])etente durante el tiempo (pie ])ermaneció en el «Hospital 
de Santa Isabel». 

La Comisión estima que los testimonios recibidos no con- 
tienen dato alguno suficiente ó de importancia para emitir 
un juicio definitivo ¿i favor ó en contra acerca del estado 
mental del ])rocesado, no solamente en la actualidad sino 
mucho menos hacia aquella é[)Oca en la cual tuvo lugar el 
hecho de (pie se le acusa. Ella cree, por último, que sólo 
podrá satisfacer de un modo equitativo los deseos del Juzga- 
do luego que posea la observación clínica de M qu€ á 

su juicio })ara ser provechosa debe practicarse en el Asilo 
general de Enagenados. 

T. XXX— 39 



;U2 ANALKS DE LA JIKAÍ. ACADEMIA 

Informe médico-legal (estado mental y mtterte); por el 
Dr. Toiiiáx Plaxenria. 

(SESIÓN K.VTKAORÜINARrA DIOL 1:5 DK AHHIL DK 1S89) 

Con fecha 12 de Enero ])r6ximo ])asado, la Bala de lo 
Criminal de esta Andiencia remitió (\ la Academia la causa 
instruida en d Juzgado de 1^ Instancia de Güines contra 

D. B D L , por a.sesiuato frustrado de D. A 

S á íin de que por dicha Corporación se informe so- 
bre el estado mental del procesado, y sobre las causas (pie 
pudieran determinar la nuierte de S 

Comenzando por el orden en que ha sido hecha la de- 
manda, aparece abriendo la escena del i)roceso un individuo 
natural de la Coruña, soltero, como de 47 años, de oficio la- 
brador, vecino de la Catalina, (pie no sabe leer, ni escribir, 
y que nunca ha estado preso, pues según informa la policía 
D. B D L había observado siem])re buena con- 
ducta y era laborioso. 

El día 25 de Diciembre de 188(3, como á las nueve de la 
noche, observa que ¡su víctima se dirige á su casa, situada en 
lugar oscuro de la población, le espera sigilosamente hasta 
hallarse cerca de ella, y por la espalda le asesta un mache- 
tazo en la cabeza, que derriba no al septagenario sino al oc- 
tagenario, porque le faltaban solamente tres años para alcan- 
zar esta edad; y en el suelo aún continúa cebándose en el 
Secretario del Juzgado Munici])al hasta darle tres heridas 
más en hi misma extremidad cefálica. 

Sori)reiidid() en el acto poi" las autoridades que salen á 

su encuentro llamadas por los grit(3S de S entrega el 

arma y confiesa que es el ofensor, no obstante que había te- 
nido oportunidad de escapar por el tiempo, por el lugar y 
por la oscuridad que reinaba en el sitio de la ocurrencia. 

D. B D L en la misma noche de la consu- 
mación del delito, es reconocido de orden del Juez actuante 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 313 



• ) 



por las médicos D. E, M y I^- F L...... que 

le encuentran sin manifestaciones de embriaguez. 

El día 27 ó sean dos días después del suceso nuestro pro- 
tagonista se determina una pequeña escoriación en el cráneo 
contra el tablado de su prisión, excitado — según manifíesta él 
mismo — porque se le conducía á Güines. 

En 80 de Diciembre es reconocido nuevamente I) 

L en la Cárcel, por los facultativos D. C V y 

D. J P quienes declaran que el procesado no pre- 
senta señal alguna de contusión, ni lesión en el hábito ex- 
terior. 

Informa el que fué su demandailo en cobro de pesos que 

D solía tomar bebidas alcohólicas los días festivos; y el 

Celador ^lunicipal comunica que hace poco tiempo se ha en- 
tregado un tanto á la bebida, aunque en tal estado no era 
molesto al vecindario. 

El 14 de Panero siguiente declara el médico D. C H. 

V que por la observación hecha en D. B J) 

L se vé en el caso de consignar que no presenta mani- 
festación alguna que revele la más pequeña alteración fun- 
cional del cerebro, y bí que se hallan en perfecto estado sus 
funciones mentales. 

El 14 de Febrero el Licenciado en Medicina, D. F 

C yA declara que el D L padece de una 

monomanía de origen pelagroso según puede deducir de los 
reconoííimientos y observaciones hechos, y que no constan en 



o 



El 12 de Marzo D. E F. T médico, expone 

(jue del examen físico-moral y observaciones hechas en el 

citado don B puede afirmar que goza del más completo 

y cabal juicio. 

De su definición se desprende que ha puesto en juego 
algunos medios i)ara descubrir la verdad, que se ha esforza- 
do por alcanzarla, y así termina aseverando que I) L 

no padece alteración mental de ningún género; y que no es 



314 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

verosímil la haya padecido anteriormente. Esta respuesta 
peca de exagerada en su último exti'emo. 

En 3 de Julio, el mismo informante participa al Juzgado 

que I) E ha contraido una fielire tifoidea en la que 

existe una supuración del oítlo interno con agudos dolores 
— hay sordera ¡pronunciada; y hasta el 21 de Octubre no 
avisa que puede declarar el pi'ocesado, no obstante aun no 
ser normal la audición. 

Como veis, señores académicos, en la historia que se aca- 
l)a de leer. I) E no sufre de alteración mental algu- 
na según afirman los peritos (pie le han observado, salvo el 
8r. C que opina lo contrario. 

En tal virtud ¿D . . E es cuerdo y responsable de 

sus actos? 

No suscribimos tan categórica consecuencia })orque re- 
salta un contraste entre el D E honrado, laborioso y 

j^acílico y el 1) E del 25 de Diciembre, convertidlo 

en asesino que se ensaña en su víctima indefensa bajo todos 
conceptos y caida á sus pies; porcpie el que hiere alevosa- 
mente al débil anciano, y })ara conseguir su objeto asesta 
diferentes golpes al desvalido, no se vale de la misma oscu- 
ridad para esca})ar, del apartado y solitario sitio para huir; 
en fin, no aprovecha ninguna de las circunstancias que le 
rodeaban, no ya })ai'a evadirse sino para siquiera negar su 
papel: lejos de ello, se confiesa el liechoi-, y entrega el arma 
á la policía sin oponer hi menor resistencia. 

1) E había contraído el hálúto de tomar algunas 

bebidas alcohólicas según informa la ])olicía; y un testigo de 

gran eficacia, su demandado por deudas, D. E P 

C asevera que los días festivos solía excederse en las 

bebidas aquél. 

El día nefasto, téngase presente, es después de Noche 
Buena, y es festivo ó cuando menos pasa por tal. 

Elega al pueblo I) E cerca del oscurecer encuen- 
tra en su camino á V C su tleudoi', v observando 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 315 

que éste no le dirije l;i ])alabra, ni le saluda, determina ma- 
tar al Secretario del Juzgado, ante el cual había perdido 
dos demandas para cobrarle <1 a(piél (juinientos pesos bille- 
tes, (|ue le debía según afirma el agresor. 

Ivequisitos indispensables del ])rocedimiento irritan de 
tal manera á D L que rompe un pagaré, <pie le ha- 
bía otorgado el deudor, al ver defraudadas sus e.s2)eranzas de 
que prosperara su demanda; y con tanto más motivo se pre- 
para contra S porque segini dice él, éste le aconsejaba, 

que se transara por la cantidad tle cincuenta pesos; así es 
que contra el Secretario del Juzgado se previno el protago- 
nista de esta causa. 

Ignora el que habla si hay alguna disposición heredita- 
ria en 1) L i)ues este punto de gran inq)ortancia en 

patología mental, [)asa inadvertido; y no obstante, |)odría 
explicar hasta cierto grado la conducta del procesado. 

I) L cae enfermo con una tifoidea el 8 de Julio 

según avisa al Juzgado el facultativo Sr. T y según 

advierte el mismo tiene una su})uración del oído interno con 
dolores agudísimos; hay sordera que aun persiste algún tan- 
to hasta el 21 de Octubre. 

El día 2o de estemes se le tomó nuevamente declaración 
para ver si tiene algo que agregar ó quitar á lo que lleva 
dicho; sólo expone que está conforme con lo manifestado 
2:>or él. 

Ahora bien, señores, no puede decirse (pie D. B 

I) L sufre de una determinada vesania; pero desde 

luego contrasta su proceder con el de un hombre enteramen- 
te cuerdo cuando ataca á S y no á P C el deudor, 

que no le había saludado poi' la tarde del 25 de Diciembre; 
no trata de escaparse cuando todo le favorecía, es alcoholista, 
se exaspera hasta ])roducirse en la cabeza una escoriación, 
sufre de una otitis, intensa, que le dura unos cuatro meses y 
de una fiebre tifoidea. 

Píira poder contestar la segunda pregunta ó sea la que 



316 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

se refiere á las eausas (j[ae pudieran (letei'uiiiiar la iiiiierte de 

don A ÍS i^reciso se hace estudiar las heridas (|ue 

recibiera éste el 25 de Diciembre, como á las nueve de la 
noche, de manos de don B D L 

Los médicos don K M y don F L des- 
criben las siguientes: una herida fronto-parietal, que partien- 
do del ángulo interno del arco orbitario derecho se dirige 
oblicuamente á la izquierda hasta alcanzar el parietal de es- 
te lado, teniendo una extensión como de quince centímetros, 
V habiendo interesado hasta las raenino;es en el hueso frontal. 

Otra herida situada en la región occípito parietal izquier- 
da, extendida oblicuamente de delante á atrás, como de cin- 
co centímetros de largo, que penetra hasta ambos huesos. 
Otra más en la región parietal derecha, como de siete y me- 
dio centímetros de longitud, oblicuamente, que se interna 
hasta el hueso, del cual se sej)aran esquirlas. 

Otra aún en el ángulo de la mandíbula inferior, como 
de siele y medio centímetros, dirigida oblicuamente de de- 
lante á atrás, que llega hasta los limites de la parótida. 

Por último, existe una |)equeria herida en la eminencia 
tenar izíjuierda, y las oti-as tres en la cara palmar del índi- 
ce, medio y anular de la misma mano. 

El 28 de Diciembre el Dr. D. K M encargado 

de la asistencia facultativa de 8 participa que éste tiene 

las heridas en estado inflamatorio, y que presenta síntomas 
de meningo-encefalitis v considera g-ravísimo su estado. 

El ol del mismo mes, el médico repite su aviso al Juez 
y consigna <pie hay derrame cefálico en el herido; y que por 
tanto considera, aún más grave el estado del enfermo. Hace 
])resente además que hallándose j)rivado del conocimiento y 
de la palabra no puede declarar. 

En 1" de Enero á las 4é de la tarde se comunica al Juz- 
gado que el herido 8 ha muerto. 

Enero 2. — Se j)ractica la autoj)sia ]M)r los dos médicos 
úhimamente citados ó sean los J)res. M y L y ella 



\)E CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATII! A I,KS ."UT 

arroja los datos siguientes: las iiieiiiiiges heridas en la exten- 
sión de cinco centímetros, de un color violado en el punto 
ofendido y en el resto rojo oscuro; serosidad opaca, casi peru- 
lenta; la nu'sa cerebral no herida, pero sí reblíindecida; líqui- 
do sero-sanguinolento en el cerebro, vasos inyectados. En la 
cavidad torílxica nada notable. El corazón izquierdo y au- 
rícula dei-echa vacíos, y el ventrículo derecho con coágulos 
neo-ros. 

El bazo reblandecido, el hígado hi})eremiado. 

Los médicos o])inan que ha nuu'rto 8 por una 

meningo-encefalitis ])rovocada es])ecialmente por la primera 
herida ó sea la fronto-parietal, sin que hayan dejado de con- 
tribuir muy mucho á (pie terminara de una manera fatal las 
otras dos heridas c(dalicas, sus setenta y siete años y la cloro 
anemia; pues no es mortal i)or necesidad la hei'ida penetran- 
te que detei'mira la meningo-encefalitis. 

Aunque falta la hoja clínica ó historia de la enfermedad 

que llevara á S al sepulcro, y alguno que otro dato, 

en virtud del resultado de la autopsia es de aceptarse cuan- 
to exponen sobre el particular los médicos encargados de la 
asistencia médica de B 

Su idiosincracia ó disposición, su oficio y las bebidas 
alcohólicas han podido preparar intensamente su cerebro y 
excitado por lo infructuoso de su querella, en momento dado 
le impulsó probablemente á cometer el acto de agredir á 
A...... S 

Como de tod(^ lo expuesto no puede concluirse categóri- 
camente que D L no es enagenado, como lo afirman 

la mayoría de los observadores peritos que han intervenido, 
ni tampoco que lo sea porque lo ha dicho un perito y le favo- 
rezcan las circunstancias en que se hallaba, la Academia 
cree que debe pasar el procesado al Asilo general de Ena- 
genados para ser observado en mejores condiciones. 

Así pues, proponemos á la Academia se conteste al Sr. 
Juez actuante: 



.31<S AXALKS DK LA líKAf, ACADEMIA 

1^ Que no eontáiulose con todos los elementos para for- 
mar opinión sobre el estado mental de don B D 

L debe pasar éste al Asilo general de Enagenados jia- 

ra que sea observado allí; y 'I"^ Que don A S ha 

muerto á consecuencia del traumatismo que consta en autos. 



IXFOKME MÉDICO LEGAL SOBRE EL ESTADO MENTAL DE UN PKOOE- 

SADo; por el Dr. Guillermo Benasach. 

(Sesión del 12 de mayo dio LS89.) 

El Sr. Juez de Instrucción del distrito Este de esta capital, di- 
ce al Iltmo. 8r. Presidente de esta Real Academia lo siguiente: 

«A consecuencia de exhorto del Sr. Juez de primera Instancia 
y de instrucción de San Juan de los Remedios, librado en causa 
criminal seguida contra I). W B y (1 por parrici- 
dio, he dispuesto })or auto de esta techa dirigir á A\ S. el presen- 
te como tengo el gusto de verificarlo á fin de que se digne dis})0- 
ner, que por la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y 
Naturales se proceda con vista de lo que aparece del testimonio 
que se acompaña compuesto de cincuenta y nueve fojas útiles, á 
la diligencia solicitada por el Iltmo. Sr. Fiscal de S. M. que apa- 
rece en la certificación superior inserta en el expresado testimo- 
nio. 

Encarezco á V. S. la brevedad en la devolución de las resul- 
tas y acuse de recibo. (Dios guarde á \\ S. muchos años. Ha- 
bana y Marzo 25 de 1889. .Juan O'Farrill. Sr. Presidente de la 
Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la 
Habana). 

Señores Académicos: «Debiendo basarse el }»resente intorme 
en la petición hecha por el Iltmo. Sr. l'^iscal de S. M. contenida 
en la certificación (pie obi-a en los testimonios remitidos, la Comi- 
sión de Medicina Legal de esta Real Academia ha estimado, (pie 
siendo el punto de partida de este trabajo y sol)re el cual deben 
girar sus investigaciones, la citada diligencia, empieza por dar á 
conocer los términos en ({ue se halla redactada, })ara de esa ma- 
nera ajustar aquellas al motivo que la determina y concluir cate- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, EÍSICAS Y XATrilAJJvS 319 

p,'óricainense, satisfaciendo con arreglo á los preceptos de la cien- 
cia los deseos manifestados j)or el Ministerio Fiscal. 

La certificación á que nos referimos, después de oli'os particu- 
lares ágenos á la consulta, dice lo siguiente: «Resultando: Que 
pasada al Sr. Fiscal, pidióse remitiera á la Academia de Ciencias, 

á fin de que i)or dicha Corporación se informe si I). \' B 

padece de enagenación mental, expresando en la afirmativa que 
clase de demencia sufre y si el día del hecho se hallaba bajo la 
inílueiicia de dicha enfermedad y privado de la razón.» 

La Comisión al tomar en consideración los documentos testi- 
moniados ha ci'eido conveniente clasificarlos, colocando en [)ri- 
mer término los referentes á la instructiva y ampliaciones del 
procesado, después las declaraciones de los testigos y en último 
conce])to las periciales; haciendo caso omiso ó solamente enume- 
rando aquellos que en nada se relacionen con el estado mental 
de J). V B y G , i)unto preciso (pie se trata de dilu- 
cidar, aunque para conocimiento del asunto (jue se relaciona con 
este drama sangriento, ahra la crítica, con la transcripción del 
parte de inicio que así dice: «El paisano de este barrio Don F..... 

B en este momento me particij)a lo (pie sigue: Sr. Alcalde 

de Vega Alta, participo á \'. que en el día de hoy como á las seis 
de la tarde poco más ó meiu)s en los momentos de ;entrar en la 

morada de Don V B en busca de una muda de ro[)a c^ue 

elidías pasados mandé cortar á su esposa DofiP 8 M , 

me encontré al entreabrir la referida casa, (pie nadie contestaba y 
QiLvirtud de eso me adelanté y me encontré (|ue se hallaba en el 
süiclo con indicios de sangre y al i)arecer muerta. Lo que })ongo 
en conocimiento de V. para los fines convenientes. Lo que tras- 
lado á X. para su conocimiento debiendo significarle que en este 
momento me persono en el sitio del accidente acompañado de la 
Guardia Civil y al entrar en la referida casa, me he encontrado 
á la referida señora tendida en el suelo y al parecer degollada y 
quedo esperando que V. ordene lo que tonga por conveniente; 
Dios guarde á A\ machos años.. Arroyo Grande 30 de Setiembre 
de 1887. Sr. Juez Municipal de Vueltas.» : - '. ' 

Instructiva de Don V B — . .. — 

En el barrio de Vega Alta á ))rimcro de Gctubre de 1887 ante 

el Juzgado entregado por el Alcalde de este barrio, compareció 

T. XXX— 39 



320 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Don V B y G hijo de Don J y Doña J 

natural de este término, de diez y ocho años de edad, casado y la- 
brador; al que instructivamente se le examinó así. Preguntado: 
quien le detuvo, por que causa y en que lugar. Contestó: que 
no sabe quien le detuvo ni por qué y que todo le dá poco cuida- 
do. Preguntado: si no ha visto á su esposa que se encuentra 
muerta en una habitación de esta casa. Contestó: que no la ha 
visto ni tenido noticia del suceso. Se hace constar que el decla- 
rante ha demostrado gran sorpresa. 

Preguntado: donde estuvo todo el día do ayer hasta la tarde- 
cita. Contestó: que estuvo en la casa sin salir sino un rato á la 
casa de su madre, y que no se acuerda si salió más de la casa. 
Preguntado: cual fué la última vez que vio á su esposa. Contes- 
tó: que a3^er sin recordar la hora. Preguntado: á quien perte- 
nece la vaina del cuchillo c|ue ha entregado al Alcalde de barrio. 
Contestó: que no lo sabe. Preguntado: que estaba haciendo ano- 
che cuando lo prendió la Guardia civil. Contestó que no lo sal)e. 
Preguntado: donde está la ropa que traía ayer puesta. Contestó: 
que su padre debe saberlo. Preguntado: en donde se encuentra 
su cuchillo. Contestó que no lo sabe pues no ha usado cuchillo 
y su machete hace más de dos meses que lo dio á su padre. 
Preguntado: si apesar de lo dicho es cierto que ayer mató á su 
esposa. Contestó: que nó, c^ue ella lo quiere mucho y él á ella. 
Si no ha entrado en la habitación donde duerme su mujer ayer 
por la noche. Contestó que siempre está con su esposa. Pregun- 
tado: donde está su esposa. Contestó que le digan á cualquiera 
que la llamen fj[ue ella viene en seguida. En este estado y no 
siendo posible que el declarante conteste acorde ninguna pregun- 
ta, dispuso el señor Juez suspender el acto con la reserva ordina- 
ria se le leyó ratifica lo dicho y no firma por no saber. Pre- 
guntado: á qinen pertenece la casa en que está el Juzgado. 

Contestó: que es de Don H su hermano. Preguntado si el 

declarante habita en ella. Contestó: que vive donde quiera, tan 
pronto está en un lugar como en otro. Preguntado: entregado 
por el Alcalde de barrio un })antalón que recogió hoy en un reco- 
nocimiento practicado, para que diga de quien es: Contestó, (pie 
el tiene muchísimos pantalones. Preguntado: con presencia del 
cadáver para que diga de quien es. Contestó: que no sabe quien 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATURALES 321 

es esa mujer, ^"olvi(') ú leérsele y conforme no firma por no sa- 
ber, lo hizo el señor Juez. 

A continuación Ajenen el reconocimiento judicial del cadáver 

de Don ¡S M y del lugar en que se encontraba aquel; á 

este documento sigue la autopsia del referido cadáver; y como en 
ninguno de los citados testimonios, la Comisión de Medicina Le- 
gal ha encontrado nada que pueda dar luz sobre el estado mental 

del procesado B , solo se limita simplemente á consignarlos; 

habiéndose verificado ambos reconocimientos el día 1? de Octu- 
bre de 1887. . 

Ampliación de Don V B y G En Remedios á 3 

de Octubre de 1887, ante su Sria. y el Escribano compare- 
ció Don V B y G cu^'as generales constan, sin instruc- 
ción, no es militar ni tiene condecoraciones y al que en amplia- 
ción se examinó como sigue: Preguntado: si sabe por que está 
detenido, dijo: que no lo sabe. Preguntado: si sabe que á su es- 
posa le haya i)asado alguna desgracia: que no lo sabe. En este 
momento ha expresado lo lleven á su casa para ver á su esposa 
porque tiene un dolor en el corazón y hace días que no come. 
En este estado dispuso su Sría. suspender el acto por creer que el 
preso no se encuentre en estado de declarar, pues parece estar 
enagenado. 

Otra ampliación de Don V B En Remedios á 26 de 

Mayo de 1888, ante su Sría. y el Escribano en la Real Cár- 
cel, compareció Don V B y G cuyas generales constan 

al que en ampliación después de exhortarle para que se exprese 
con verdad, se amplió como sigue: Preguntado: si sabe por que 
se encuentra preso, dijo: que nó. Preguntado: donde estaba el 
día 30 de Setiembre del año próximo pasado, desde las doce del 
día en adelante. Dijo: que no lo recuerda. Preguntado: que 
suceso notable ocurrió ese día en su casa. Dijo: que no lo sabe. 

Preguntado: si sabe donde está su esposa D^ S M 

Dijo: que no está en la casa de sus padres. Preguntado: si tiene 
noticias de que su esposa fuese muerta por lesiones que le infirie- 
ron el 30 de Septiembre y si sabe quién la hirió. Dijo: que no 
tiene noticia de ese hecho ni sabe quién sea el responsable. Pre- 
guntado: por qué motivo se quitó la ropa que traía puesta el 
<lía treinta de Septiembre y se quedó en calzoncillos y camiseta y 



322 AXALE8 DE LA KEAL ACADEMIA 

se ocultó cerca de la casa <lc sus padres. Dijo: que no recuerda 
ese suceso, pues no sal)e ni como le })rendieron. Preguntado: si 
tenía algún cuchillo en su casa y si tenía punta, dijo: que como 
costumbre de cam})0 tenía en su morada las herramientas necesa- 
rias para el trabajo, y siempre cargaba alguna {)ara usarla en ca- 
so necesario. Preguntado: si alguna vez tuvo celos de su esposa. 
Contestó: que nó, pues se llevaban en buena harmonía. Pregun- 
tado: si no obstante lo diclio, no es cierto que el día 30 de Sep- 
tiembre y con su propio cuchillo infirió lesiones á su esposa 
causándole la muerte, dijo: ([ue nó, ]iues el declarante la quería 
mucho. Preguntado: si ha estado alguna vez preso ó procesado, 
si es ó ha sido militar y si tiene ct)ndecoraciones. Dijo: c^ue no 
ha estado preso ni })rocesado, ni nunca ha sido militar. En este 
estado dispuso su Heñoría suspender el acto con la reserva ordina- 
ria, se leyó y conforme, no firma por no saber, lo hizo su Señoría. 
Testigos: La ampliación referente á Don H,... Don F... y Don 

J B...; así como las declaraciones de Don R... L..., Don M.... 

P... y Don S G..., que son las únicas que existen en los testi- 

timonios remitidos y en las que algunos datos se encuentran con 
referencia al estado mental de Don V... B....y G... obedecen auna 
serie de })reguntas, que en sentido de averiguación se consignan 
en el escrito de defensa y á las cuales los ya noml>rados testigos 
contestan en los términos siguientes: — Don H....,Don F... y Don 
J.... B..... dicen: c^ue es cierto que Don V... había como tres me- 
ses que venía i)Oseído de un gran ternn", yéndose á dormir con 
su esposa á la casa de Don J y abandonando en muchas no- 
ches su lecho, para irse á acostar junta con su padre. Que Don 

V... B días antes de haber matado á su esposa, observaba la 

conducta como de un hombre loco. Que es cierto, que el día del 
suceso estal)a en la casa de sus padres y no habiendo querido al- 
morzar, lo hizo cuando su esposa vino y le trajo algún alimento, 
yéndose poco después al sitio en (lue vivían. Que es cierto: (pie 
Don V..... amaba entrañablemente á su esposa y nunca tuvo con 
ella celos ni disgustos. Que es cierto: que de su ñimilia murieron 

locos furiosos D'? M... y B B..., hermanas de Don J y está 

actualmente enagenado Don \... B... (¿ue es cierto: que no ti(>iicn 

otros datos para su[)oner que Don \' matase á su esposa, (pie 

el estado de demencia en iiue cstr.ba. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 323 

Declaración ele Don R... L — Este señor maniñesta que Don 

V... B... hace tiempo (|ue j^oseía un gran terror, llegando al ex- 
tremo (le ir á dormir con su esposa á la casa de su padre, aban- 
donando en muchas ocasiones su lecho jiara irse á acostar junto 
con aquel, y que la conducta que ol)servaba era como de un hom- 
bre que le falta el juicio. Que Don A" quería mucho á su es- 
posa y nunca tuvo con ella celos ni disgusto alguno. Que Don 
y ha estado otras veces demente, (^reyéndose enfermo y llegan- 
do su demencia hasta no tener conciencia de sus actos. 

El testigo Don M... P... declara en los mismos términos que 

Don R... L..., y Don S... (i... dice que le consta que D'> B y 

D^ M... B... su legítima madre y tía, fallecieron en completo esta- 
do de demencia, hasta el extremo de que por algún tiempo tuvie- 
ron necesidad, sus familiares, de t(!nerlas con las debidas seguri- 
dades, y que no le Cí)nsta exista ningún A.... B... y que estuviese 
enagenado. 

Don L.... G... manifiesta: que le consta que D'} M... y Di B... 

B , fallecieron en un estado completo de demencia, la cual era 

tan tenaz, que por mucho tiempo tuvieron necesidad sus familiares 
de tenerlas con las debidas seguridades, y que según cree, no pu- 
diendo asegurarlo, que tamicen .se encuentra en estado de demen- 
cia Don A... B... 

Testimonios de los document(js periciales: 

Un oficio de los profesores Don P. E... y Don J.... M.... N..., 
que dice: En contestación á la atenta comunicación de V. S., 
donde nos pregunta sobre el estado mental de Don V.... B... y G... 
tenemos el gusto de manifestarle que después de una atenta ob- 
servación y de un largo interrogatorio, hemos creído necesario 
someter al individuo en cuestión á una observación por tres me- 
ses, para, poder determinar si efectivamente este individuo j)adece 
dé enagenación mental ó si la alteración que hoy presenta es de- 
bida á otra clase de padecimientos. Este oficio lleva la fecha de 
3 de Octubre de 1887, y fué dirigido al 8r. Juez de l'T Instancia 
de Remedios. Otro oficio de los mismos profesores N... y E... 
fechado en 6 del mismo mes y año y dirigido al citado Juez, en 
que manifiestan ser posible la observación de Don V.... B... en la 
Cárcel de dicha ciudad. Vn oficio de la misma fecha en el cual 
pide el facultativo L... antecedentes con respecto al procesado. 



324 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Declaración del Dr. D. B.... B... — En la ciudad de Remedios 
á siete de Octubre de 1887, ante su Señoría v el Escribano, 
compareció el Dr. en Medicina y Cirugía Don B... B..., natural 
de Burgos, vecino de Vueltas, casado y mayor de edad, juró en 
forma, ofreció verdad y como médico que ha asistido en su última 
enfermedad á D. V.... B... y G... fué jireguntado como sigue: Pre- 
guntado: para que detalle todos los síntomas que haya observado 
en la asistencia médica de Don V... B.... y (t..., dijo: (|ue hace cin- 
co años asiste á dicho individuo, el cual al principio se (piejaba de 
«un bicho» (|ue tenía en el vientre que no le dejaba dormir, comer 
ni trabajar, (|ue siempre tenía un disgusto, que en ocasiones se 
restablecía un poco y trabajaba; que se consultaba con todos los 
curanderos que encontraba, que des})ués el declarante fué á Espa- 
ña y estuvo allí dos años, en cuyo tiempo sabe le asistió el Dr. 
D... en la pro})ia forma que él lo venía haciendo, y hará como 
cuatro meses se le quejó de los mismos síntomas anteriores expre- 
sados, dicéndole que no podía dormir, que tenía mucho miedo 
de que lo matasen y se asustaba de cualquier insignificancia, que 
atendido á los síntomas que presentaba cree que lo que ha pade- 
cido es ((hipocondría»; que días antes de su detención le llamó la 
antención el hecho de pedirle un vaso de leche que tenía el de- 
clarante })ara tomar }»or la noche, porque siempre le ha respetado 
mucho, en consideración á ser su padrino de confirmación, y ese 
mismo día al reconocerle observó palpitaciones en la región pre- 
cordial y le administró fricciones de pomada de digital y pildoras 
de cinoglosa y digital, así como l)años de pies fríos, y viendo la 
melancolía que tem'a, le aconsejó que se distrajera y (|ue fuese 
trabajando })Oco á })Oco. Y responde que ha dicho la verdad por 
su juramento, se le leyó y conforme, firma con el Sr. Juez. 

Un oficio de los profesores Don P... E..., de Don J... M. X... 
y Don D... L... que así dice: Los infiascritos encargados de la 
observación sobre el estado mental de Don V... B... y G... tienen 
el honor de i)articipar á \'. 8. que apesar de las repetidas obser- 
vaciones y del examen natural en estos casos no han podido ade- 
lantar un solo paso en la investigación del padecimiento del men- 
cionado individuo y suponen con fundamento que por falta de 
elementos d(! (¡ue disponer, ])or las malas condiciones del local 
donde reside y (lui/cás por la deficiencia en los conocimientos de 



Dl<: CIKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES :3*i5 

frenopatía les será imposible dar un informe luminoso que jíueda 
ilustrar suficientemente la recta y honrada administración de 
justicia. Por lo tanto piensan que lo más pertinente es remitir 
el caso á un establecimiento- del ramo i)ara que allí se dictamine. 
Dios guarde á V. S. muchos años. Remedios 24 de Octubre de 
1887. P... E...— J... M. N...— D... L... Este oficio fué ratifi- 
cado en todas sus partes por los citados facultativos en 29 de Oc- 
tubre y 11 de Noviembre de 1887, respectivamente. 

Una certificación del Dr. D. B... B... que así dice: En aten- 
ción á lo dispuesto por V. S., encausa contra D. X... B... y G..., 
referente á los antecedentes que tenga y i)ae(la adquirir, respecto 
á la vida, costumbres y enfermedades que haya padecido y per- 
sonas que le hayan asistido facultativamente al referido Don V... 
B...; tengo el honor de informar á V. S. que hace como seis años 
conozco á Don V... B... por haber asistido con frecuencia á su 
señora madre y he })odido observar en él ser un joven trabajador 
y de buenas costumbres; pero de tiempo en tiempo solía ponerse 
triste, sin ganas de trabajar y con mucho miedo, estaba algunos 
días con esa molestia, y volvía al trabajo y vida normal como los 
otros hermanos. Respecto á sus enfermedades me ha consultado 
varias ocasiones quejándose de falta de a])etito, flatulencias, bor- 
l)origmüs. «Que tenía en el vientre un bicho que le causaba mu- 
cho terror, pocas ganar de trabajar, y (jue no podía vivir; le ad- 
ministraba algún medicamento y le aconsejaba que trabajase, que 
no tenía nada, desaparecían los síntomas y se volvía á ocupar en 
los trabajos del campo. Respecto á quien le ha asistido faculta- 
tivamente solo sé que le han asistido los señores Don J... B... y 
Don F... D..., médicos que han residido en este poblado.» 

Informe de los facultativos D. J.... M. N.... y D. P.... R... 0...~ 
Los infrascritos médicos de esta localidad y nombrados por 
V. S. i)ara la observación en el Hospital Civil de esta ciudad de 
Don V... B... y G... el que se su})onía con un padecimiento 
mental, tienen el honor de informar á V. 8. lo que sigue: Hace 
tres meses más ó menos que venimos inspeccionando todos los 
actos del sujeto en cuestión y no podemos negar que al ingresar 
(i... en el Hospital Civil se encontrara bajo la inñuencia de una 
locura, sin haberle podido determinar una forma permanente y 
fija pues con frecuencia lo encontraban más taciturno y silencioso 



lV2(] AXALKS ])E LA KKAL ACADKMIA 



V al día siguiente, sin un motivo fundado, se hallaba por el eon- 
trario alegre y otro día se nos quejaba de opresión de la región 
precordial; en la cavidad al>dominal síntomas que despertaban 
desesperación en el paciente; durante estos })eriodos la mirada 
era indiferente unas veces y soberbia otras. Las funciones ve- 
getativas ó de nutrición presentaban con frecuencia alteraciones 
inexplicables, pues unas ocasiones sentía extreñimiento v otras 
diarreas serosas. En este estado de cosas le pro[)inamos un tra- 
tamiento adecuado (jue consistía en bromurode potasio á alta 
dosis y extracto de cáñamo indiano, á cuyo tratamiento fué 
obedeciendo la afección mental hasta encontrarse hoy relati- 
vamente bien y en situación de poder ejercitar sus facultades 
intelectuales, sin que por esto nos sea dable afirmar que se en- 
cuentra completamente curado y mucho más cuando .se trata de 
un padecimiento que recidiva con harta frecuencia. Con res- 
pecto á G , cometió un delito (hirante el período de enagena- 

ción mental; nosotros creemos que inuy bien jaido suceder, á [>e- 
sar que son rai'as las manifestaciones hostiles en el p-adecimiento 
que presenta el sujeto. Por las dificultades queso nos presentan 
en la observación, tanto en en el local que no reúne las ])uenas 
condiciones de un establecimiento de locos, cuanto por el jioco 
personal [)ara llevar á cabo la vigilancia que es consiguiente en 
estos casos, no liemos podido clasificar el tii)o de la enagenación 
á que pertenece el ])adecimiento de B... y (?.... Pero sí creíamos 
que sea lo más oportuno y conveniente el trascartarlo á un esta- 
blecimiento del ramo, donde será ohservailo y tratado de un modo 
más convenieute. De los datos escogidos durante luiestra ol)scr- 
vación, podemos concluir del modo siguiente: Pi'imero. — Que 
Don V... B... y G... se encuentra padeciendo de una enagenación 
mental. KSegundo. — Que es muy posible que bajo la influencia 
de su padecimiento haya cometido ó [)ueda cometer actos castiga- 
dos en el código penal. Es cuanto se le ocurre á los inferiría ntes 
y que tienen la satisfación de comunicar á V. S. en Hemedios á 

ios 24 días del mes de Abril de 188S.— .J M N — P 

K O 

{J''uuiliiarú.) 



índice. 

Tágn. 



Real, Academia. — Sesión pública ordinaria del 24 de Septiembre de 

1893;porel Br. Luis Montané 271 

» — Sesión pública ordinaria del 8 de Octubre de 

1893; por el Z)r. Zitts i>/o/ito??é 273 

Ginecología.— Fibroma sub-peritoneal del útero. Laparo-histerec- 

toraia; por el Z>r. Oahrrel Casuso 278 

» . — Fibroma no pediculado del útero sub-peritoneal. 
Laparo histerectomia completa; por el Dr. Oa- 

briel Casuffo 280 

» — Fibroma intersticial sub-peritoneal del útero. 
Laparo-histerectomia completa; ¡wr el Z>?'. Clau- 
dio Delgado 282 

Terapéutica.— Informe sobre un medicamento llamado «Bálsamo 

infalible»; por el Dr. Rafael Cowley 288 

Higiene Publica.— La Leche. Estudio de higiene pública; por el 

Dr. Vicente de la Guardia 291 

Medicina Legal. — Informe sobre el estado mental de un procesado; 

por el Dr. Vicente de la Guardia 291 

» — Informe médico-legal (estado mental y muerte); 

por el i)í*. Tomás Plasencia 312 

)> — Informe sobre el estado mental de un procesa- 
do; por el Dr. Guillermo Benasaeh 318 

Entomología. — Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla 

de Cuba; por el Dr. Juan Gundlach, (pliego nú- 
mero 24 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 

Los Anales de la Academia se publican el día 15 de cada mea. 
El i^reeio de la suscriciones de 'p-7.5 centavos 2^lata por semestres adelan- 
tados en la Habana, y ^2-25 centavos 2^1 ata en el resto de la Isla. 



♦•♦ 



En el local de la Academia, calle de Cuba (ex -convento de San Agustín) se 
venden: los 29 volúmenes hasta hoy i^ublicados de los Anales; los 3 primeros 
tomos de los Trabajos de la Comisión de Medicina Legal é Higiene Publicar- 
la, Flora Cubana del Sr. Sauvalle; la, Mcnnmalogia, la Ornitología, \a Erpe- 
tologia y la Entomología Cubana del Dr. Gundlach; las Memorias sobre la 
Patología y Antigüedades de la, Lsla de Puerto Pico, por el Dr. Dumont;la 
Contribución al estudio de los Moluscos Cubanos, por el Sr. Arango y Molina; 
y la Patología y Tercipéutica del aparato lenticular del ojo por el Dr. Becker, 
traducida del alemán por el Dr. Finlay. 



AMLES 



DE LA 



REAL ACADEMIA 



DE 



mmm médigas, físigas y naturales 



DE LA HABAISTA 



I^E^ISTJ^ OIEIsrTIIF'IC^^ 



DIRECTORES- 



Dres. Rafael A. Cowley y José de J. Rovira. 



ENTREGA 351. 



DICIEMBRE 15 DE 1893. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 

DIRIGIRSE 

TESORERO DE LA REAL ACADEMIA 

CAMPANARIO NUJVIEKO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIRSE 

a.1 ^r. Xj-u-ís Iw£oM.ta,3a.é 

Secretario general de la Real Academia de Ciencias 

CALLE DE CUBA 
(EX-CO>r\'ENTO DE SAN AGUSTÍN) 



HABANA 

A. Miranda y Ca, impresores. 

69 COM POSTELA 69 

TELEFONO 280 



REAL ACADEMIA DE CIEN(1A8 



Sesión pública ordinaria del 22 de Octubre de 1893 

Sres. Académicos coxcuRRENTES.—Dre^. Núñez, V ice-Pre- 
sidente, F. Cubas, S. Fernímdez, Beato, Tamayo, La 
Guardia, Seidel, Ulrici, Bosque, Montalm, Riva, Garcm, 
líestre, Montané, Secretario. 

Abierta la sesión á la hora y en el local tle costumbre y 
bíijo la Presidencia del Dr. E. Núñez, comenzó por la lectu- 
ra del acta de la pública anterior. 

El Dí\ Montalvo ex^juso el deseo de que se consignara en 
el acta leída la observación de Mr. Kendu en que el hacillo 
colli communi había producido la metritis en una parida: 
hecho importante que relató al discutir en la sesión pasada 
con el Dr. Casuso; expresando al propio tiemjio el Dr. Mon- 
talvo la conveniencia dé que la Secretaría no dejara de ano- 
tar las rectificaciones y aclai'aciones oportunas. — Hecha esta 
salvedad, fué aprobada por unanimidad dicha acta. 

CoRRESPOXDEXCiA. — El Dr. Montané dio cuenta de las 
comunicaciones recibidas y expedidas: 1^ Comunicación 
del Sr. Director del Hospital Civil de Pinar del Río, acom- 
pañando el cuadro de enfermos y fallecidos durante el mes 
de Septiembre último; — 2" Invitación á los Sres. Presiden- 
te y Secretario de esta Academia para la velada fúnebre que 

celebra la Sociedad «La Caridad del Cerro» en memoria del 

T. xxx-41 



'32.S ANALES DE LA líKAL ACADEMIA 



Diputado D. Miguel Figueroa. — o^ Oficio del 8r. x\cadé- 
mico de número Dr. M. A. Aguilei-a, excusándose de asistir 
á la sesión. — Keniitiéronse: !'•' Acuse de recibo al 8r. Di- 
rector del Hos])ital de Pinar del Río i)or los cuadros de en- 
fermos y fallecidos que mandó á la Corporación. — 2'^ Oficio 
al Sr. Secretario del Gobierno General acompañando el infor- 
me de la Comisión de Remedios Nuevos y Secretos sobre el 
medicamento denominado «Bálsamo Infalible.» 

El Seci-etario general pide se le manifieste al Director del 
Hospital Civil de Pinar del Río, la ventaja de remitir sus 
cuadros de enfermos y fallecidos con la clasificación respec- 
tiva de los padecimientos: lo que acordó la Academia se hi- 
ciera por creerlo conveniente. 

BiBLiOTi:cA. — Por ausencia del Dr. Finlay ¡presentó el 
Dr. Mestre, Více-Secretario, los impresos enviados última- 
mente á la Academia, y fueron: La Independencia Médica, 
de Barcelona, n" 50; — Gaceta Médica, de Méjico, núms. 7 y 
8; — Anales de la Sociedad Odontológica, Habana, n'^ 10; — 
Revista Médico-Quirúrgica, New-York, n'^ 11; — -Arcliivos 
de Ginecología y Pediatria, Barcelona, n" 26; — Revista de 
Ciencias Médicas, Habana, n'^ 19; — Revista de Medicina y 
Cirujía Prácticas, de Madrid, n° 414; — The Prairie Ground 
Squirrels of Sjiermopliiles of the Mississippi Valley, Washing- 
ton, Bulletin, n'? 4; — A])untes sobre la Estadística del Tér- 
mino Municipal de Marianao, por el Dr. Juan M. ünánue. 

Académicos de numero. — Antes de pasará la orden del 
día dijo el Sr. Presidente que en la última sesión de gobier- 
no habían sido nombrados Académicos de número para ocu- 
par las tres plazas vacantes que se convocaron últimamente: 
el Dr. Manuel Delfin para hi Sección de Farmacia, el Dr. 
Francisco Domínguez y Roldan })ara la de Medicina, Ciru- 
jía y Veterinaria, y el Dr. Enrique José Vaií>na jíara la de 
Ciencias Físicas y Naturales; á los cuales se les ha comuni- 
cado la elección recaída, expresándoles cumplieran cuanto 
antes con lo perceptuado en los artículos 10"? y 12"- del Re- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 329 

glameiito con el objeto de efectuar la definitiva recepción de 
sus puestos. 

HiCíiENE PUBLICA. — Eiiveiienamieiito por la leche. — En 
el uso de la palabra el Dr. La Guardia lee, como ponente de 
la Comisión de Higiene Pública, Medicina Legal y Policía, 
el informe que se le había encomendado sobre los medios de 
prevenir los envenenamientos debidos á la leche y á sus de- 
rivados; cuyo asunto trató el ponente de una manera exten- 
sa y detallada, según i-ecomendación de la Academia. Fue- 
ron objeto de su estudio: los comj^ionentes químicos de la le- 
che, que justifican el nombre de alimento completo que se le 
ha dado; su papel en la nutrición de los niños y en los enfer- 
mos; las causas que modifican aquella composición; el análi- 
sis de una l)uena leche de vaca; las bacterias que contiene al- 
gún tiempo después de extraída; las alteraciones que sufre 
por la especulación; la toxidez de la leche y sus preparados: 
helados, cremas y quesos. La trasmisión de diversas enfer- 
medades, especialmente la tuberculosis; la declaración de una 
leche fiílsificada atendiendo á la composición que arroja; del 
valor de los laboratorios bromatológicos; de las vacas leche- 
ras y de todo lo que á ellas de importancia se refiere; de la 
manera de confeccionar los diferentes productos que se ha- 
cen con la leche; de las sustancias y otras causas á que se ha 
atribuido las intoxicaciones; de los medios de trasporte em- 
pleados por nuestros lecheros; de la leche como alimentación 
de los niños; del modo de evitar la fermentación. La dete- 
nida relación de estos distintos ¡^articulares condujo al Dr. 
La Guardia á formular las siguientes conclusiones, que so- 
metió (i la consideración de la Academia: 1/^ Que se prohi- 
ba de un modo absoluto la circulación de vacas lecheras por 
las calles y plazuelas de la ciudad; — 2^ Que se establezcan 
vaquerías en la población y que el ganado destinado al es- 
pendio de leche quede sujeto á una severa reglamentación; — 
3^ Que se prohiba de un modo absoluto que los expendedo- 
res de leche efectúen en las esquinas de las calles la limpieza 



330 ANALES DE LA KEAL ACADE^tíIA 

de SUS vasijas; — 4^ Que se suprima por conipleto el uso de 
las vasijas de metal (hoja de lata) de boca estrecha emplea- 
das hoy, señalándose un período de tiempo fijo para que se 
cambien por otras de loza, vidrio 6 hierro esmaltado, de' bo- 
ca ancha y buena tapa; — 5^ Que se recomienden á las fami- 
lias, lo mismo que á los establecimientos dedicados al comer- 
cio de la leche y sus ¡Dreparados el mayor aseo: que la lim- 
pieza sea un hecho; — 6^ Que el mejor medio de conservar la 
leche pura en buenas condiciones consiste en la esterilización 
ó la pasteurización; de no hacerlo así, que después de hervirla 
según costumbre se guarde en hielo, esto es, la refrigeración 
constante; — 7^ Que las personas que por causas ajenas á su. 
voluntad no puedan hacer uso de los ¡procedimientos ante- 
rioi'es, tengan particular cuidado en hervir la leche por 
lo menos cada cinco horas, colocando después las vasijas 
en lugares frescos y ventilados; — 8^ Que el publico entienda 
que tiene derecho á llevar al Laboratorio Bromatológico Mu- 
nicij^al toda leche ó j:>reparado de leche que j>ueda considerar 
como adulterada ó falsificada, para hacerla examinar gi-atui- 
tamente; — 9^^ Que se creen puestos de inspectoi-es (veterina- 
rios y personas competentes) destinados á vigilar el ganado, 
las vaquerías, los establecimientos, destinados al comercio de 
la leche (cafés, lecherías, etc.), los vendedores de helados y 
otros dulces y vendedores de quesos, para que hagan cum- 
plir las disposiciones relativas al particular y requeridas por 
la higiene; — y 10^ Que sean fuertemente penados los indi- 
viduos y. los establecimientos que vendan leche adulterada y 
otros productos de la leche en malas condiciones. 

Discusión y APiíonACiox.; — Tomado en consideración el 
anterior informe varios Sres. Académicos hicieron aleunas re- 
flexiones sobre las ideas sustentadas por el Dr. La Guardia: — 
El Dr. Montalvo recuerda que estamos en Cuba y que los 
inspectores que propone crear el disertante resultarían otros 
tantos especuladores sin conciencia; le parece difícil evitar la 
circulación de las vacas lecheras ]ior las calles y ])lazas y 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUEALES 331 

coiisigiui (j[iie en 8aratog;i (18(5o) las vacas recorrían la ciu- 
dad, teniendo en cuenta además el niejoramiento del ganacíó 
por losprocedimientos de la selección artificial; é insiste éii 
los peligros, señalados por j\fr. Coniby, de la alimentación dé 
los niños con la leche de vaca. — El D¡\ í^antos Fernández 
entró en algunas consideraciones sobre la reglamentación á 
que deben estar sujetos tanto el ganado co.mo los diversos es- 
tablecimientos destinados al expendio de la leClie. — Al Dr. 
Tamayo se le ocurre preguntar si las vacas al transitar, co- 
mo lo hacen por las calles, no es realmente en contra de las 
disposiciones que nos rigen: á lo (pao agrego el Sr. Presidente 
que de ser así no hay más que pedir se pongan dichos pre- 
ceptos en vigor. — Interrogó el Dr. Ulrlcí al ponente sobre si 
los envenenamientos debidos á la vainilla correspondían ó 
guardan relación con el vainillismo agudo. — El Dr. Jlestre 
expuso, con respecto á lo manifestado por el Dr. ]\[ontalvo, 
que en las ciudades cultas y también en Sartitoga, el tránsito 
de las vacas por las calles ya no tenía lugar, piíés dicha cos- 
turnbi-e había sido sustituida por las vaquería:4 y estableci- 
mientos (((i /(or, de conformidatl con las lógicas exigencias de 
la higiene moderna: lo que fue apoyado por el Dr. F. Cubas, 
señalando al propio tiempo la conveniencia de esas vaquerías 
que ha podido observar en sus últimos viajes á la América 
del Norte; con la leche, dijo, ha sucedido lo que con la venta 
de frutas v viandas, las cuales antes se llevaban sobre todo 
en caballos y hoy se expenden en establecimientos especiales. 
— El Dr. Seidel pensó que antes de hacer alusión á las orde- 
nanzas municipales prohibitivas de la circulación de las va- 
cas en las calles, debe conocerse el texto dé aquéllas, evitán- 
dose un error. 

El Dr. La Guardia explica los ¿¡articulares á que 
se han referido los Sres. Académicos antes citados, ha- 
ciendo hincapié en la tendencia práctica y local de su infor- 
me: se propuso aprovechar los materiales científicos qué sir- 
ven de base al problema tan iinportante del uso de la leche ' 



332 ANALES DE LA líEAL ACADEMIA 

como alimento, aplicando la norma ¡seguida por otros países 
no sin olvidar nuestras propias condiciones. Es verdad que 
muchos son los inconvenientes con que se tropieza, pero tam- 
bién es cierto que no de otra manera progresan los pueblos: 
la Academia cumple su deber al ocuparse de nuestra higiene 
pública; la culpa no será suya si en la práctica no vé reali- 
zados sus saludables consejos. 

Después de algunas 2íalabras entre los Di-es. Santos Fer- 
nández V La Guardia sobre el orden de las conclusiones, la 
Academia las aprobó por unauimidad, así como el cuerpo 
del informe; dándose por terminada la sesión publica para 
seguir la otra privada. 



Sesión pública ordinaria del 12 de Nbre. de 1893 

Sres. Académicos concurrentes. — Z>rt',s. Níiñez, A^ice- 
Presidente, Delgado, Santos Fernández, Maehado, Chibas, 
Casuso, B. Saenz, Montalvo, La Guardia, Gaí'cía, Fin- 
lay, R. Castro, Riva, Seidel, Mestre, Domíngaez, 3Ionta- 
né. Secretario. 

No habiendo al comenzar la sesión el número de acadé- 
micos (pie exige el Reglamento para la aprobación del acta, 
hizo primeramente el I)r. Domínguez uua comunicación 
científica con presentación del caso. El individuo vino ca- 
sualmente á sus manos á los pocos días de leer la relación 
hecha en el último Congreso (189o) de la «Asociación fran- 
cesa para el adelanto de las ciencias,» por el eminente fisió- 
logo M. Schiff con respecto á los llamados «espíritus golpea- 
dores»; y la observación de este médico, fué recordada i)or 
el Dr. Domínguez para referii'se seguidamente á su caso y 
darle la misma explicación: esos sonidos son producidos por 
el tendón de los músculos larg(is jwroneos laterales que «ex- 
tendidos pueden saltai" i)()i' oiiciiua de la pe(juefia cresta que 



Í)l-; CIKNCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XÁTUIíALKS ooo 

separan sus vainas detrás del maléolo externo.» El Doctor 
Scliiíf logró comprobar la hipótesis haciendo repetidos ejer- 
cicios. Curando al Sr. Mazorra «de un furúnculo del cuello 
— dijo el Dr. Domínguez — produjo aquel los ruidos que por 
su intensidad llamaron mi atención;» los académicos presen- 
tes y el público ¡uidieron repetidas veces oir dichos ruidos 
con los dos pies, observando todos que no se notaba movi- 
miento en las extremidades al hacerlo. 

Discusión. — El Dr. Monialvo le pidió al Dr. Mestre si 
])odía recordar la existencia del mismo fenómeno entre los 
vertebrados, ]>ues el atavismo ex[)lica frecuentemente muchos 
hechos de difícil interpretación científica; y con este motivo 
refirióse al movimiento de las orejas que presentan algunas 
personas por el desarrollo alcanzado por los músculos auri- 
culares, lo cual no es propio del hombre y sí de otros ani- 
males inferiores á él. Alude el Dr. Montalvo á sí mismo v 
á otros individuos de su fiímilia (sus antecesores) y al Doc- 
tor Gallardo, que tuvieron esa anomalía. 

Aludido el Dr. Medre por el Dr. Montalvo expresa no 
serle posible corresponder en ese momento á su deseo, pues 
no recuerda — ni en el importante estudio del Dr. Testut so- 
bre La$ anomalías musculares en el hombre explicadas por 
la anoiomía comparada; su importancia en antropología, ni 
en l?s eruditas lecciones sobre el Atavismo en el hombre da- 
das por el profesor R. Blanchard, en el curso libre de antro- 
pología biológica — algún hecho concreto entre los vertebra- 
dos, relacionado con los casos de Bchiíf y del Dr. Domín- 
guez. Manifiesta el Dr. como no puede aplicarse la noción 
del fenómeno atávico sin especial examen, y se fija ultima- 
mente en la hipótesis fisiológica que invoca y com2")rueba el 
ilustre Schift'y es aplicada al caso presente por nuestro com- 
pañero el Dr. Domínguez. 

Acta. — Por indicación del Sr. Presidente leyó el Secre- 
tario general el acta de la sesión 2)ública anterioi-, que fué 
aprobada por unanimidad. 



¡m 



analp:s de la real academia 



Salvedad. — A petición del Dr. La Guardia y después 
de disciitido por los Dres. Montalvo, Santos Fernández, F. 
Cubas, y Casuso, se acordó que en la conclusión 6^ del infor- 
me sobre la manera de evitar los envenenamientos por la 
leche y sus preparados, se agregara al publicarlo en los 
Anales., que se aconsejaba la esterilización sin recomendar 
ninguna de las j^repa raciones de leclie anunciadas de venta 
en esta capital. 

Solicitud. — El Dr. Montané dio lectura á un oficio del 
profes.or Oliver (Dr. Charles A.) de Philadelphia, aspirando 
al título de socio corresponsal, para lo cual remite un traba- 
jo sobre «The relation of Ophtalmoscopic Tinding to Disease 
of the Cerebral cortex, as illustrated by a series of observa- 
tions uponnearly Frohundred cases of Epilepsy and general 
paralysis os the insane.» el que se remitió al ponente para 
la información reglamentaria; — y también á otro oficio del 
Dr. M. Castellanos excusándose de asistir á la sesión. 

Biblioteca. — El Dr. Finia v, Secretario de la Corres- 
pondencia nacional y extranjera, presentó los impresos reci- 
bidos en la Academia desde la última sesión: — La Abeja 
Médica, núm. 10, Habaaa; — Revist^i de Ciencias Médicas, 
núm. 21, Habana; — Ar(mivos de Ginecología y Pediatría, 
núm. 27, Barcelona;— La Tribuno Medícale, núm. 42, Pa- 
rís;— La Independencia Médica de Barcelona, núm. 52; — 
The Sanitarian, New York, núm. 288; — Catalogue des ins- 
trumeuts de precisión de L. Golaz, (fils) París; — Bulletiiis 
et Memoires de la Société Medícale des Hospitaux de París, 
núm. 28; — Memorias y Revista de la Sociedad Científica 
«Antonio, Álzate,» Méjico, núms. 11 y 12; — De lasimphysio- 
tomie cliez Thomme, por Gallet-Duplessis (Tesis para el 
doctorado en Medicina, 189o, París); — Contribución al estu- 
dio del Jequirity, por J. Antiga y Escobar (Tesis para el 
doctorado en Medicina, ISDo, Plabana); — International Me- 
dical Magazine, Philadelj)hia, núui. 1); — The Journal of 
nervous aud ^lental disease, New York, núm. 10; — líeper- 



DK CIKN'CIAS .MÉDICAS, FÍSICAS Y XATCKALKS ooO 

torio Medico-Farmacéutico, Habana, iiúin. 10; — Kevista 
Cubana, ninn. 4; — Tbe Brooklyn Medical Journal, New 
York, núm. 11; — Revue general de Sciences purés et appli- 
quées, París, núms. 13 y 14 (189Í)); — Revista de Medicina 
y Cirugía Práctica, Madrid, ninn. 415; — Resumen de ios 
trabajos practicados durante el año económico de 1892 á 93, 
por el Dr. C. Chicote. 

Trabajos del Dr. Ch. Oliver. — Además del estu- 
dio remitido á esta Academia por el Dr. Ch. Oliver so- 
licitando el nombramiento de socio corresponsal, envió 
tand)icn los siguientes folletos que ha escrito: — Descrip- 
tion of á case of coloboma of the iris leus and chorvi<l 
v\nth a studv of the Visual íields; — A. clinical studv ot 
the ocular syniptoms; — Tlie comparative action of Hi- 
drobromate of Homatropine and of sul})hate of atropia 
u[)(in the iris and ciliar}^ muscle; — Description of a case of 
cmbolism of the Left Central Retinal Artery; — The eye of 
the a(hilt imbecile; — An analysis of some of the ocular 
symptoms observed in so-called general pa resis; — Second 
annual Report of the Ophtamological Departament of the 
State hospital, años 1887, 88, ^9, 1890;— A correlation 
Theory of color perception; — Preliminary paper ou the De- 
termination of a standard of color, sense for reflected color 
by dayhght; with a graphic description of the individual li- 
mits and average results of sixteen cases; — A nevv series of 
Berlin wools for the scientific detection on subnormal color, 
perception (color blindness); — A case of intracranial neo- 
plasm with localizing ere symptoms: position of tumor viri- 
field at autopsy; — An analysis of the motor symptoms and 
conditions of the ocular apparatus, as observed in Imbecility, 
Epilepsy, and the Second Stage of General Paralysis of the 
insane; — The comparative action of sulphate of daturis and 
of sulj^hate of hyosciamia upon the iris and ciliary muscle; 
— Report of a case of interstitial keratitis in a subjet proba- 
ble Heriditary syphilis; — Plistory of a case ofgundpowder 

T. XXX— 42 



o3G ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

iiipiíies to botli c'oriieoe, irides, aiid leiises; — Ciinical History 
ofa case of reciirrent dropyy of tlie left iiiiddle ear; — New 
series of metric test-leíters aiid words i'ov determiniíig tiie 
amoiint and raiige of accommodation; — Aii ¿iiialysis of the 
ocular symptoms foiiiul in the tlierds stage of general Para- 
lysisofthe insaiie; — A new series of metric test-letíers for 
determinins; the acintv of direct visión fír foi'm; — History 
ofa case of sarcoma of the genu ofthe coi'})us cailosum, pre- 
senting symptoms of profund Hystoria witli autopsy; — Don- 
ble chorins retinitis, with partial degeneraíion of the optic 
nerve, associated with curious lymplí extravasation into the 
retina and vitreous; — Preliminary paper on the determina- 
tion of a standard of color-sense for reflected color ])v 
dayhght, with a graphic description ofthe individnal limits 
and average resnlt of sixteen ca^es. 

Clínica médica. — Paraplegia alcohólica. — En el uso de 
la palabra, expone el Dr. Montalvo su caso diagnosticado 
de paraplegia alcohólica y liace notar lo raro de la enferme- 
dad: el ilustre Charcot consÍ2;na en sus notables lecciones 
clínicas de los martes en la Salpetriere, no tener noticia más 
que de 14 enfermos, de los cuales 12 eran hombres y 2 mu- 
jeres. Recuerda uno incipiente del Dr. Lebredo. El pro- 
fesor Rendu ha visto otro caso. Pero, en la enferma del 
Dr. Montalvo él señala un hecho terapéutico á su juicio iui- 
portante: el buen resultado del empleo de la teobromina. Es 
una cardiaca no compensada y siguió el consejo de G. Sée, 
pudiendo ver desaparecer con el uso de ese medicamento el 
anasarca que tenía su paciente. Comenzó dando un gramo 
diario, después dos hasta seis: se exprimieron las extremida- 
des inferiores, como si fueran unas esponjas. Describe des- 
pués los antecedentes de la enferma y la manera como llegó 
al diagnóstico, aprovechando las mencionadas le(-ciones de 
Charcot, j^ara discutir metódicamente el valor de cada uno 
de los síntomas, ya aislados, ya en su conjunti), excluyendo 
las otras enfermedades con quienes podía c<jn fundirse por 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATT'RALES 337 

SUS puntos de contacto más ó menos importantes. El Dr. 
j\[oníalvo escrudiñando, averiguo las aficiones alcohólicas de 
su cliente y como fue pasando de unas á otras bebidas: llegó 
á tomar dos ó tres 'noíellas de vino de Chassaiírne al día, v 
luego cognac. La ])otencia muscular disminuía considera- 
blemente y la parálisis de los extensores era dolorosa, flácida; 
Jiabía retardo en percibir las impresiones, ausencia de re- 
flejos; los músculos atrofiados, el pie caído {foot drop de los 
clínicos ingleses) y los dolores intensos á la presión hecha 
sobi-e las pantorrillas; coloración violácea como consecuencia 
de los trastornos vaso-motores. Estudia también el Dr. 
Montalvo en su enferma, el estado mental y alude á las crisis 
nerviosas que presentó en diversas ocasiones y manifestán- 
dose de diferentes maneras (respuestas lentas, amnesia últi- 
mamente; rompía los objetos de su casa), liatificó su diag- 
nóstico viendo, por un nuevo examen, que todos los síntomas 
de aquella cabían dentro del cuadro trazado por el sabio 
maestro de la Salpetriore: nada de lo allí descrito sobre la 
paraplegia alcohólica le faltaba, pues el conferencista fué 
comparando los menores detalles. Los Doctores Montané, 
Aróstegui, Porto yAlbertini (hijo) confirmaron el diagnós- 
tico. Había también comienzo de parálisis en los extenso- 
res de las manos. Hizo el diagnóstico diferencial con la 
ataxia locomotriz progresiva, la parálisis y el beriberi, estu- 
diando asimismo los caracteres de las polineuritis periférica. 
El Dr. Montalvo terminó su conferencia clínica con el tra- 
tamiento empleado y prometiendo ocuparse en la próxima 
sesión de la forma paralítica del 'oeriberi esi)ecialmente, con 
motivo de varios casos que en la actualidad se le habían 
})resentado en su clientela de individuos pertenecientes á la 
raza asiática. 

Discusión. — Abierta la discusión por la Presidencia, el 
I)r. II. Castro, dijo no haber visto la paraplegia alcohólica co- 
mo el caso descrito por el Dr. Montalvo, por lo cual lo felicita 
y sí tiene en su clínica uno de forma incompleta; — el Dr. 



338 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

JIcstre habla de otro que está en su sala del «Hospital Mer- 
cedes» y cuyo estudio promete traer á la Academia; — el Dr. 
Finlay recuerda el empleo de la diuretina hace más de dos 
años en los anasarcas de origen cardiaco, dando el mismo 
resultado que el expuesto por el Dr. jNIontalvo sobre la teo- 
bromina; — el Dr. Santos Fernáíidez se ocupó del abuso actual 
de los alcoholes y las restricciones que le pone el último 
Concrreso de la Haya; — v el Dr. Montané manifestó su com- 
pleto acuerdo con lo dicho sobre el caso clínico por el Dr. 
Montalvo: — este })rofesor contestó á las observaciones he(;has 
por dichos señores Académicos. 

Ginecología. — El Dr. Casuso, antes de leer la observa- 
ción á que hace referencia la orden del día, hizo una rela- 
ción general de varios enfermos que ha operado por el 
método de Doy en, insistiendo en el éxito obtenido con la 
rigurosa asepsia y antisepsia, cuyo valor no se cansa de ha- 
cer resaltar. Entre esos casos: un tumor ovario izquierdo 
de 24 libras; un quiste del ovario derecho de 30 libras; una 
laparo histerectomia total en que al séptimo día se quitaron 
los puntos de sutura. El cirujano se extiende en algunas 
consideraciones sobre las estadísticas de las operaciones 
ginecológicas hechas en este país y del buen resultado que ha 
conseguido en las suyas y que no se debe más que á la an- 
tisejisia, lamentándose de que los demás cirujanos no traigan 
también sus casos y los sometan á la consideración de la 
Academia. 

OnsTETRiciA. — Pasa el Dr. Casuso seguidamente á la 
historia clínica de un caso de embarazo complicado de fibro- 
ma uterino, parto á término, con presentación occipito 2')0S- 
terior derecha, y empleo de fórceps. 

Presentó entre sus antecedentes la enferma: períodos 
menstruales abundantes y de cuatro á cinco días de dura- 
ción; en Enero de este año fatigas, inapetencia; después sus- 
pensión (Febrero) de las i-eglas y ligero movimiento febril, 
dolor más tarde al hipogastrio y en las fosas iliacas. Otros 



DE CrEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUKALES 339 

profesores vieron la píicieiite antes que el Dr. Casnso: diag- 
nosticaron tnnior con embarazo v también se i)ensó en la 
existencia de aquél sin el segundo; fueron unos partidarios 
de la intervención quirúrgica y otros creyeron que lo más 
conveniente para, la enferma era esperar al término de la 
gestación. Debido (\ (pie se acentuaron ciertos síntomas, fué 
llamado en Julio próximo pasado para una Junta el Dr. 
Casuso. Del examen que hizo, diagnosticó embarazo de 
siete á ocho meses y tumor pe(}ueño de naturaleza aún du- 
dosa, o})inando en absoluto por la no intervención del ciru- 
jano. La gestación continuó en las mejores condiciones y 
en Septiend:)re tuvo lugar el parto en ])resentación occipito- 
])osterior; con la aplicación del fórceps Tarnier extrajo un 
feto de cerca de siete libras de peso. El alumbramiento se 
efectuó inedia hora después; y una hemorragia que hubo le 
obligó á emplear las inyecciones intrauterinas calientes y la 
ergotina. Reconocido el tumor posteriormente al alumbra- 
miento era redondeado v duro, del tamaño de la cabeza de un 
feto de siete á ocho meses: lo diasinosticó de fibroma uterino 
no sub-peritoneal. Conchiyó su observación el ])r. Casuso 
con las consideraciones que le sugirieron los detalles de la 
historia del caso y recordando otros de su práctica profesio- 
nal; con la discusión sobre el valor de los fundamentos que 
hubo para no intervenir quirúrgicamente y señalando las 
dificultades pro])ias al diagnóstico, pronóstico y terapéutica 
de los tumores abdominales acompañados de la gestación. 

Discusiox. — Preguntado por la Presidencia si algún 
académico deseaba hacer uso de la ])alabra, la pide el Dr. 
Montalvo para explicar — aludido en cierto modo por el Dr. 
Casuso — por qué no es sectario en medicina aunque acepte 
todo lo que científicamente signifique la asepsia y antisepsia; 
y recuerda con este motivo otra vez la importante observa- 
ción de Kendu, á que se refirió en una sesión anterior dis- 
curriendo sobre los difíciles y oscuros problemas de la liete- 
ro V auto "infección. 



.340 ANALES DE LA ÜEAL A('ADE:\riA 

Consigna el Dr. Cabus — ;i propósito de las últimas discu- 
siones habidas entre los Dres. Casiiso y Montalvo sobre asep- 
sia Y antisepsia — c'on>o la Academia no puede ver indiferen- 
temente la pro})aganda entusiasta emprendida en la cátedra 
y en el ejercicio de su profesión, en especial por el primero 
de esos profesores, á favor de los procedimientos antisépticos 
sancionados por la ciencia; labor perseverante hija de un ca- 
rácter firme y de la ¡profunda convicción de las ideas que 
a1)raza con decidido empeño, que tanto más llama la aten- 
ción cuando se piensa en nuestro medio social y en el traba- 
jo que le cuesta á los progresos de la civilización tomar 
asiento y arraigo entre nosotros. 

Después de lo cual y siendo algo avanzada la hora, dio 
por terminada el Presidente la sesión pTdjlica, comenzando 
otra privada. 



Nota sop.iU'; los llamados (f espíritus golpeadores»; por el Dr. 

Francisco Dom ínc/ncz. 

iSKSIÓX l'TÜLK'A 1)K 12 l)K NOVIEMnRK DK 189.") 

La ('ni'iosidad tisiológica (pie voy á tenor el gusto (1(; })resen- 
tuiüs es uii espécimen de lo (pie tanto llamó la atíi^nción del pro- 
fesor IMaurieio Schift': los «espíritus golpeadores». 

En el último Congreso (1893) de la Asociación francesa para 
el ])i'()greso do las ciencias, el notable tisiólogo leyó ¡itfer poculalo 
que sigue: «luí llamado ¡;aia ver á uoa joven visitada familiar- 
mente, según decían, }ior los (\spiritns y en partieular, por los es- 
[)íi-itus golpeadores. Hacía lienq>o que estaba tendida en cama, 
en un estado demoniaco. Cuando llegué encontré á dicha joven, 
en esa posición cubierta hasta el cuello jior las sábanas, y al pare- 
cei', en istado letárgico. M(> dijeron (pie aguardase algunos ins- 
tantes en silencio, (¡ue los es[)íritus golpeadorc^s no tardarían en 
j)re.sentarsc con sus iiiidos hal)ituales. En efecto, al j)oco tienqu) 
oí los ruidos, dí'hiles al princi])io, como torpics en puertas lejanas. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, I'ÍSIOAS Y NATURALES 341 



después cada vv. más fuertes, como si lucran en la habitación, 
siendo éstos secos, vibrantes. Esos ruiílos se repetían con clari- 
dad, sin (pie nada si' moviesv en el cuarto, sin que la joven pare- 
ciese salir de su sueño letárgico, sin cpie el menor movimiento 
pudiese notarse, ni en la cama, ni del)ajo de las sábanas. 

No había, para mí, duda alguna, los ruidos, secos, vibrantes, 
procedían de la cama; examinada ésta, nada encontré sospechoso. 

Al separarme de la joven salí convencido de rpie era ella la 
que producía los ruidos, que ella era la que represendaba los es- 
píritus goli)eadores. 

Pero, me decía yo, el cuer^x) humano está coni[)uesto de ele- 
mentos húmedos ¿cómo jxiede producir ruidos secos? Este nuevo 
problema psico-fisiológico, me interesó vivamente, iíecordaba 
yo, que los ruidos de los espíritus golpeadores, eran vibrantes y 
de tonalidad baja, indicios de ({ue eran producidos por la vibra- 
ción de una cuerda tensa y bastante larga. Pensé enseguida en 
un tendón del miembro inferior. Pero ¿cómo se puede hacer 
vibrar dicho tendón? Era necesario que dicho tendón, extendido 
por la contracción, fuese por decirlo así, pellizcado, que saltara, 
por ejem})lo, de una apófisis á una depresión. 

Ahora bien, el tendón de los músculos largos peroneos Itdera- 
les podía realizar esa condición: extendidos pueden saltar por en- 
cima de la pequeña cresta (jue separan sus vainas detrás del 
maleólo externo. 

Puse manos á la obra, para comprobar esa hipótesis, y des- 
pués de varios ejercicios, apoyando pi'imero la punta del pie con- 
tra el muro, y después sin apoyo, moviéndolo apenas. De este 
modo he llegado á tener también mis espíritus golpeadores, hasta 
el punto que puedo hacerles tocar la Marsellesa, es decir, á mis 
tendones largos peroneos, de lo cual os convenceréis.» El profe- 
sor Schiff hizo, en efecto, oir á los concurrentes ruidos claros, secos 
y vibrantes, que podían percibirse á una distancia de dos metros 
y que produjo por el mecanismo anteriormente indicado. 

■ Impresionado por la maravillosa leyenda de los espíritus gol- 
peadores, y que había leído en el «Bulletín Medícale » del 20 de 
Agosto último, tuve la fortuna de encontrar á la persona que vo}' 
á presentar, y quieír mientras la curaba de un forúnculo del 
cuello, produjo ruidos que por su intensidad llamaron mi aten- 



342 ANALES DE LA R EA I> ACADEMIA 



ción; la examiné y he encoDtrado cu ella un caso análogo y nota- 
ble por la intensidad de los ruidos, como podrán observar siendo 
de notar que los produce con los dos pies, sin que el menor mo- 
vimiento se vea en ellos. 



Embarazo complicado de fip.iíoma utekixo. — Parto á término 

EN OCCIPITO PoSTElilOR DERECHA. i'ORCEPS; pior el Df. Ga-. 

hriel Casuso. 

(Sesión publica de 12 de Noviembre de 1893.) 

La señora Doña X... de 41 años de edad, natural de Santa 
Clara, alta, gruesa, de buena constitución, asegura haber gozado 
siempre de perfecta salud; los periodos menstruales se hacían con 
regularidad, si l)ien eran abundantes de cuatro á cinco días de 
duración y á veces hasta ocho días. En su primer matrimonio, 
que duró cinco años, no hubo fecundación ni acusó trastorno al- 
guno en su aparato genital. Casó hace dos años y sus periodos 
menstruales fuci'on regulares hasta Enero de este año en que 
tuvo unas manchas y desde mediados de este mes acusó trastornos 
gástricos, fatigas, inapetencia, etc., y gran tendencia al sueño. 

El mes de Eebrero se acentuaron los trastornos del aparato 
digestivo y desde entonces está suspensa, sen.tía gran malestar 
general y ligero movimiento febril, 37-5 y 37°-8, por lo que se 
creyó era debido ese estado á alguna afección hc} ¡ática y se le 
trató por los purgantes. 

En ]Nhirzo tuvo fuertes dolores al hipogastrio y fosas iliacas. 
Reconocida })or un facultativo de Puerto Prínci})e hizo el diag- 
nóstico de ovaritis aguda, creyendo no j)odía tratarse de embara- 
zo, })or que existía un tunmr (pie llegaba al ombligo y por su 
volumen semejaba un útero en el fpiinto mes de la gestación: 
indicada la conveniencia, de una junta, se efectuó ésta con otro 
j)rofcsor y previo el reconocimiento necesario, juzgaron ambos 
(jue no existía embarazo sim» un quiste del ovario izquierdo y 
y aconsejaron como era natural la intervención quirúrgica, en- 
viando la scñoi'a á un especialista de la Jhibana. líeconocidu 
poco desi)ués por el Dr. IC. Nogueras, en Puerto Príncipe, se inclinó 



Í)E flEXCIAS MÉDICAS, KÍSK'AS Y XATriíALKS 348 

al diagnóstico (le embarazo y aconsejó que se aguardara más tiem- 
po en esi)era de los signos ciertos de la preñez. A'^ista en Ciego 
de Avila por el I)r. A. Rojas, opinó de acuerdo con el Dr. 
Nogueras. 

Trasladada á la Habana á mediados de Junio la examina un 
especialista aí[uí que considera el caso difícil, })ero podía afirmar 
desde luego que había un voluminoso quiste del ovario y eml)a- 
razo i)robable, aunque no se j)ercibían los signos ciertos, por lo 
cual solicita una junta que se efectuó días después; de completo 
acuerdo los dos profesores citados con el especialista, en la au- 
sencia de signos ciertos del embarazo que consideran no lia lle- 
gado al quinto mes y la presencia de un voluminoso quiste 
ovárico que de seguro sería un obstáculo á la buena marcha de 
de la gestación, acuerdan (pie debe precederse desde luego á la 
intervención quirúrgica, antes que la vida de la enferma se vea 
amenazada por el crecimiento del útero y del tumor. Trasladada 
la señora á la calle del Prado y dispuesto todo })ara la operación, 
se arrepienten los familiares y se retiran á Guanabacoa de nuevo; 
en uno de los accesos de dolor que desde el principio del emba- 
razo venía sufriendo esta señora, dolor que })artiendo de la región 
hepática unas veces y otras de la umbilical se irradiaba por el 
vientre, y después de algunas horas de duración, acompañado de 
vómitos, desaparecía siempre que la paciente lograba evacuar 
bastante, — fué llamado el Dr. Kivero y por las dudas que le ofre- 
cía el caso solicitó una junta conmigo, la que celebramos el 19 de 
Julio. El dolor se había calmado algo, los vómitos persistían, 
el vienlrj un poco sensible aún no permitía sin embargo la pal- 
pación, no pudiendo apreciarse ninguna parte fetal; existía un 
tumor l)lando fluctuante que se estendía á unos tres traveses de 
dedo por encima del ombligo y que por su forma y volumen po- 
día compararse á un útero de siete á ocho meses de gestación; 
hacia la izquierda y en la parte antero-superior de este tumor se 
percibe otro blando, liso, movible de izquierda á derecha, algo 
doloroso y que por su forma, volumen y consistencia parece una 
placenta; á la auscultación se percibe el soplo uterino á la iz- 
Cjuierda en una linea del ombligo á la espina iliaca antero- 
superior y á la derecha y atrás hacia el flanco los ruidos del co- 
razón fetal, limitados á ese solo punto; al tacto, vagina amplia, 

T. XXX--43 



344 A\Ai.i'> i>K I, A i;i;aí. acadkmía 

blanda, cuello uterino bien reljlaudccido, ceri'jido el ovijicio ex- 
terno, cscavación libre: levantada nii jioco la [lelvis para hacer 
penetrar el de<lo más profuudanuínte, se toca la cal)eza d(d feto y 
la sensación de })eloteo e.s manifiesta; con objctn de fijar eii lo po- 
sible la época del embaiazo, rechazo con la mano i/,(piiei'da el 
útero hacia abajo y con el de<lo (¡ue tacta aprecio id volumen de 
la cabeza (pie corresponde á un feto de siete meses ó más. 

Con todos estos datos y teniendo en cuenta (1 buen estado 
general de esta señora, hago el diagnóstico de embarazo cierto de 
siete á ocho meses y tumor pequeíio de diagnóstico 'iudoso aún; 
contra-indicación absoluta <le toda inter\cncióii (piirúrgica (pie 
lio justifica ni el sitio del tumor en la jiarlc snpcrioi- del útero, en 
que no ])uede oponer obstáculo al }iarto, ni su volumen: y creo 
que si en la junta habida en la calle del Piado se aconsejó la 
operación, fue'' debido al error de tomar como (piiste del ovario 
el útero en gestación, induciendo á ese erroi' la no percepción de 
las partes fetales, ni de los signos ciertos; los ruidos del corazón 
solo se oían en un foco muy limitado. Kl Dr. Kivero estuvo de 
completo acuerdo conmigo. La gestación continuó sin accidente, 
los dolores solo una vez revistieron alguna intensidad. 

VA 21 de Se})tiembre empieza á (piejarse de dolores uterinos }' 
])érdida de agua con bastante abundancia, á ])rima noche los 
dolores se hacen cada vez más débiles hasta desaparecer por com- 
})leto en la madrugada, escena (pie se i'ejtite el '22 jiara cesar 
también reapareciendo los dolores el 2.'i de .Sei)tiembre, con mayor 
intensidad v frecuencia; desde el 21, al tacto se eiicueiilra la ca- 
l)eza en la escavación y á través del segmento inferior y anterior 
del útero se pueden apreciar las suturas y fontanelas: s(> trata de 
una O 1 P; solo ordeno los lavados vaginales calientes con 
agua heíA'ida boricada al dos por ciento: ciudlo no borrado aún 
y orilicio externo t-errado. 

J^l 23 cuello boi'rado. (d oi'ilicio externo cerrado, los bordes un 
])0C0 rígidos, indican (jue el jieriodo de dilatación será largo, los 
i'uidos (1(4 corazón fetal se ))erciben en todo el lado derecho, el 
foco má.ximo es posterior, la cantidad de lí(piido annnótico por 
el (jue ha salido desde el 21, continúa saliendo aun |iuede decii'so 
mayor (jUe lo normal; la. calveza sigue descendiendo en (). P.; (d 
orilicio externo efectúa su tlilatación de una manera lenta pero va 



DE flEXCIAS >n':DT("AS. FÍSICAS Y NATURALES 345 

cediendo, [)<)r últinio l;i, dilatación se liace coni})leta; las contrac- 
ciones son menos enérgicas, más (■s[)aciadas. la caheza toca el 
suelo de la pelvis y allí ))ermanecc sin progresar; aplico el fórceps 
Tarnier y extraigo en ( ) P haciendo tracciones suaves, dando 
tiempo al periné pura su distensión gradual, la estracción si' hace 
con facilidad y sin la más pequeña desgarradura; el feto vivo, 
bien constituido, del sexo masculino y pesó cerca de siete libras; 
el alumbramiento tiene lugar media hoi'a después, seguido de 
una pérdida sanguínea abundante que me hizo emi)lear las in- 
yecciones intra-uterinas calientes y la ergotina Ivon. 

Tan })ronto se termin(') el alumbramiento j)ude observar en él 
tumor un eand>io notable: se hizo redondeado, duro, del tamaño 
de la cabeza de un feto de seis á siete meses y casi podía tomarse 
por el cuerpo del útero. El puerperio fué completamente normal. 
Examinada la señora veinte días después del ])arto se encuentra 
el tumoi- del tamaño y forma indicada, movible en sentido tras- 
versal y vertical, lo bastante para jioder separarlo casi en su to- 
talidad del útero al (pie está unido {¡or un j)edículo grueso. El 
cambio de forma y consistencia así como las relaciones (pie con 
el útero tiene, son eai'actéres bastantes para i'l diagn(')stico de fibro- 
ma uterino subperitoneal. La o]).servación tiene gran enseñanza: 
sin ser raros los casos d(! gestación (pie coinciden con fibromas 
uterinos, tampoco son tan frecuentes que pien.se el })ráctico en 
ellos cuando como en este caso van acompañados de algunos ac- 
cidentes; por nn ]iarte, solo rt'cuerdo haber vi^to una señora en 
junta con el Dr. Montané: sospechamos el embarazo y acordamos 
aguardar algún tiempo; se confirmó el diagnóstico más tarde, la 
señora fué asistida en su parto por el citado [¡rofesor y examina- 
da algún tiem|)o después se comprobó la presencia del fibroma. 

La otra señora fué vista en junta con (d Dr. A. Díaz Albertini; 
primípara á término, feto en presentación de nalgas, rotura de la 
bolsa hacía horas, no existían los ruidos del corazón fetal, tumor 
en la i>ared posterior de la escavación; contracciones enérgicas; 
la reducción del tumor por las contracciones uterinas permite el 
paso de un teto bien desarrollado y muerto: en un examen ulte- 
i'ior pude comprobar la existencia del fibroma en la i)arte [)<)ste- 
rior del útero ocu[)ando el fondo de saco de Douglass. En el caso 
objeto de la observación se lia podido njireciar ])or las distintas 



346 ANALES I»E LA KEAL ACADEMIA 

opiniones emitidas lü diñ'eil que es á veces fornuilar el diagnós- 
tico: no solo los (jue la examinaron en los comienzos de su em- 
barazo opinaron en su mayoría que se tratalja de un quiste, 
sino que más tarde reunidos tres profesores en junta y uno de 
ellos especialista, hacen el diagnóstico de gran ({uiste y embarazo 
de cinco meses lo más, cuando en realidad se trataba de un em- 
barazo de seis meses y medio y un tumor pequeño: la ausencia 
de los signos ciertos les hizo cometer el error. Lo que no he podi- 
do explicarme en verdad es la indicación operatoria; examiné la 
señora tres semanas después de la época en que la junta tuvo lu- 
gar y no existía dispnea, ni vómitos, ni accidente alguno (pie au- 
torizara una intervención quirúrgica hecho el diagnóstico de 
embarazo; es cierto que se creyó en un gran quiste y un embara- 
zo de cinco meses no cunq^lidos, pero eso era una razón más [)ara 
no intervenir antes de la viabilidad del feto á no ser que hul)iera 
peligro para la madre ó impedimento á la buena marcha de la 
gestación. p]l diagnóstico de los tumores que tienen su asiento en 
la cavidad abdominal es Ijastantc difícil }>ara que i'ara vez pueda 
tenerse seguridad ('omi)leta en él; cuando coincide con la gesta- 
ción, las diñcnltades son mayores y solo en casos muy especiales 
procede la intervención; aquí el aumento en la circulación y las 
modificaciones que sufre el útero en el embarazo, parecen haber.se 
extendido al tumor, reblandeciéndolo y haciéndole cambiar de 
forma; intervenir lo menos posible en los casos de embarazo, he 
ahí la norma de nuestra conducta, y la que aconsejamos á los 
demás para evitar en cuanto sea })osil)le las sor})resas desagrada- 
bles. Antes de terminar cumplo un deber haciendo constar 
aquí la o])inión del Dr. 1). Joaquín Planas que se opu.so á la in- 
tervención y en mi particular le agraílezco sinceramente su gran 
insistencia en (jue .se me consultara si estaba indicada ó no la 
operación; é igual manifestación hago en lo (pie .se refiere á los 
Doctores Rojas y Rivero. 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUKALES 347 

I NFÜiniFí MÉDICO-LEGAL EN CAUSA SEGUIDA POK RAPTO DE UNA 

joven; por el Dr. Arístidcs Mesfrc. 

(.Sesión publica del 24 de Septiembre de 1803) 

Con fecha 24 del próximo })asa(lo mes de Agosfo el Sr. Juez de 
1? Instancia é Instrucción del Distrito de Belén de esta ciudad diri- 
gió una comunicación atenta á esta Real Academia, acompañándo- 
la de una certificación expedida por una de la escribanías del Juz- 
gado de Instrucción de 8an Antonio de los Baños; la cual contie- 
ne el reconocimiento hecho á la })arda 8 Ít S — (en causa 

seguida por ra[»to cc^ntra 1). A.... \'....), [»or los facultativos doc- 
tores L. F. C. y E. H. M. y [)arte del escrito presentado jtor el 
acusadoi' privado, (juien «con el objeto de esclarecer los hechos, 
l)ropone nuevas diligencias que á la reclitud del Juzgado inte- 
resan». 

En 1? de Junio de 1S92 los profesores ya indicados })ractica- 
ron el ]-cconocimiento, declarando: «(^ue habiendo sido llamados 
en la mañana de hoy día por el Sr. Juez que le interroga para 
que reconocieran á la parda S.... (t.... S.... y dijeran si había sido 
estuprada recientemente, procedieron imnediatamente al examen 
de los órganos genitales externo'^ de dicha i)arda en presencia de 
su madre, y enconti'aron (jiic los grandes labios se van separando 
])rogresivamente por su parte inferior y ])osterior; que la mucosa 
de las ninfas está mu}' })álida, habieudo observado la desaparición 
del hímen y la })resencia de las carúnculas vaginales y mirtifor- 
mes, por lo que afirman que la joven objeto del reconocimiento 
ha cohabitado. Que no existiendo desgarro alguno reciente, he- 
morragia ni e(|uimosis en los órganos genitales externos ni acu- 
sando dolor la mujer al tacto ni á la penetración del índice en la 
vagina, cuyo orificio frani|uea libremente, deducen (]ue el primer 
coito se verificó hace más de diez días y en época más ó menos 
lejana del reconocimiento. Lt)s peritos hacen notar también la 
presencia en la vagina de un finjo leucorréico». 

Este reconocimiento médico fué motivo del sobreseimiento 
dictado en la causa; informe pericial que para el acusador pri- 
vado no puede sostenerse, (q)orque no se contiene en sus i)ropios 
límites»: lo mismo, dice este letrado, deducen ó han deducido .que 
el j)rimer coito se verificó hace más de diez días como pudieron 



.348 AXALES DE LA REAL ACADEMIA 

haber creído (jiie no databa sino (]e ueho. «La violación tu- 
vo lugar — agrega el defensor de la joven — el día 23 de Mayo, y el 
reconocimiento se ])racticaba el 1'.' de Junio, luieve días después 
de aquella; })ero á los facultativos se les ocurrió decir diez como 
pudieron decir (juince ó más días....» Y, des})ués de algunas 
otras apreciacioiu^s, basadas en un informe médico-legal dado en 
caso análogo al ]»resente por esta Oor])oración, el letrado aludido 
pide al Juzgado remita, á esta Academia esos datos. })ara (pie se 
sirva dar su opinión soltre los dos extremos siguientes: 

T.' — Si })íisado el período cicatricial en el caso <le un desflora- 
miento es posi])l(' aíirm;ir (pie la desñoración haya tenido lugar 
en día cierto y determinado, ó si en ese estado solo puede añr- 
marse (pie no es reciente. 

2V — 8i la ciencia médica es l)astante á determinar categórica- 
mente ios días que hayan })asado después de uuíi desfloración. 



Séanos permitido, una vez más, al ver de conjunto los únicos 
antecedentes Cj^ue nos han de servir })ara evacuar la consulta pe- 
dida, lamentar la deficiencia de los testimonios periciales remiti- 
dos; imperfección que se reproduce constantemente apcsar de in- 
.sistir año tras año esta Academia en ello. No es nuestro objeto 
«acusar á los médicos (pie sin haber hecho estudios especiales, se 
ven obligados á ser peritos contra la plena convicción de su im- 
pericia »; })or(pie no olvidemos (pie hoy, dentro de los estudios 

médicos, constituyen indiscutiblemente una esj)ecialidad los ex- 
tensos y compU^jos dominios de la INÍedicina Legal. V, sin gran 
dificultad ])or (>llo se concibe cjue aquí la administración de jus- 
ticia se ex[)onga á fi'eciientes desaciertos; jioripie su rectitud des- 
cansa muchas veces en las luces con (pie ilustran á los tribunales 
los nu'dicos leji-istas, sacando coiichisiones riiiurosas cuando los 
datos son díficientes, incurriendo en errores ya anotados y en los 
def(H^tos (pie consigo trae la ligei'cza, en la investigación facul- 
tativa. 

VA letrado (pie jiide la consulta á la Academia lia basado su 
solicitud en el cuerpo de docti'iiia (pie constituyen los informes de 
la ( 'omisi(')n (le Medicina Legal y donde está el criterio de ésta 
ya consignado antei ionnente en casos análogos; y si esta clíni- 
ca-legal, digámoslo así, hiei'a consultada por los peritos, los 



DK ÍIKXCIAS MHDrCAS, FÍSICAS V \ATrRAI>ES .'Mí) 

errores {.'onietidos <lisriiiiiuii-í;iii iti(ln<la1)lein('iitc, sii'vií'iidole do 
})unto de ))ftrtid;i j)ura. el acrrtado esclareeiniieiito de inucbos lu- 
chos prácticos que fueran j)reseiitáii«l(>sc. l-^sta vv/. no tiene })or 
(jué arrepentirse la Comisión deMedicinti ilegal de la (){)iniún por 
ella formulada en los varios casos sometidos á su información y 
que se reñeren á las cuestiones á (¡ue dá lu,<;ar el [)rol»l('ma de la 
violación; esta \vx, como las otras, i'cpctimos, ha de r((hictar su 
ivspuesta teniendo presente los preceptos de la ciencia y d carác- 
ter de relatividad «pie distingue todo lo (pie á diclio prohlema se 
refiera y en esjiecial al señalar el día ])reciso de la desfloración, 
fijándose la épíjca del delito: feclia tan sohcihida por los encarga- 
dos de hacer justicia como imj)Osible de resolverse categóricamen- 
te. — Analicemos, pues, lus liechos comprt'udidos en los documen- 
tos mencionados, y démosle á cada uno el valor (pie realmente le 
corresponda. 

x\firman jiriuieramente los médicos peritos «(jue la joven ob- 
jeto del reconocimiento ha cohabitado»; y lo aseguran porque 
«encontraron que los grandes labios se \n\\ separando progresiva- 
mente por su ])arte inferior y posterior». — })orque (da mucosa, de 
las ninfas está nniy pálida, habiendo ob.servado la (lesai)arición 
del hímen y la presencia de las carúnculas vaginales y mii'tifor- 
mes». — Ahora bien, /(■ieiiüp'camente puede asegurarse (pie se ha 
efectuado el coito? ;.La desfloración, ha sido el resultado de la in- 
ti'omisión del miembro viril? 

Es indispensalde que en ciertos casos la desgarradura de la 
membrana hímen no depende de la relación sexual. Con respec- 
to al onanismo y á la introducción de cuerpos extraños conside- 
rados como agentes destuctores de aquel tabi(pie, dice el ilustre 
Federé: «No es })resumible que la misma })ei'sona realice con fuer- 
za esas introducciones para causar desgarramientos, (pie son siem- 
})re más ó menos dolorosos». «Los accidentes que pueden deter- 
minar el ejercicio á caballo, un salto violento, una caída, heridas, 
son todavía menos capaces de dejar en las partes sexuales trazas 
análogas á la de la desfloración....»; «pero semejantes lesiones lle- 
van el carácter do su origen; difieren por su sitio, })or su forma, 
})or su extensión, por la ruptura simple del hímen indicio de la 
introducción del miembro viril, para que sea, fácil confundirlas». 
Además, puede efectuarse dicha ruptura sin tentativas de la intro- 



350 ANALEí- DE LA IIKAL ACADEMIA 

misión de aquél; dice TüuIihoucIk^ (jiic la introduce-ion cbrutal de 
los dedos rompen el híineii y la horíjuilla». — "En resumen — escri- 
be Tardieu al discutir este particular entre las otras cuestiones 
médico-legales que pueden ])resentarse en los casos de violación — 
aconsejamos j)ara evitar en la resolución una dificultad real, tener 
siempre en las conclusiones que se redacten sobre este punto gran 
reserva, y formularlas diciendo nó que la desfloración es el resul- 
tado de la intromisión del miembro viril, sino que es la conse- 
cuencia más ó menos violenta y com})leta de un cuerpo volumi- 
noso y duro como el miembro viril.» No puede, en efecto, asegu- 
rar el médico otra cosa: con esta fórmula las demás circunstancias 
caben discutirse y apreciarse debidamente. 

Bien pocos son los datos que arroja la Certificación facultativa 
para afimar que la citada joven ha sido estuprada. Pai'a nada 
se tienen en cuenta los signos deducidos del examen del cuerjx): 
las trazas de la violencia si la hubo y el sitio de su frecuente elec- 
ción; y los antecedentes que le i)roporcionaron la investigación de 
los órganos genitales no pueden haberse descrito de modo- más 
escueto por los peritos. 

Deducen después los profesores que i)racticar()n el examen ob- 
jeto de nuestro análisis, «que el primer coito se verificó hace más 
de diez días y en época más ó menos lejana del reconocimiento «; 
y esta es la cuestión más imi)ortante d(^ la consulta cuya resolu- 
ción se nos encarga. ;,(.!uáles son los hechos en que descansa esta 
deducción pericial? Tenemos, por una parte, la no existencia de 
«desgarro alguno reciente, ni hemorragia, ni e([uímo.sis en los ór- 
ganos genitales externos ;>: y. ])or otra, el no acusar «la mujer do- 
lor al tacto, ni á la penetración del índice en la \agina, cuyo 
orificio franquea libremente". 

Interesa, al médico perito distingiiii- los signos y ti'azas [)ro- 
pios á los acfoff recientes ó aisladas y los (jue corres] )on<len á arlos 
unlUpios y repelidos. No son los mismos en uno y otro caso. Entre 
los primeros señálanse, entre otros, las lesiones traumáticas inme- 
diatas á la vulva, eiiuímosis, desgarraduras, acom[)añadas de in- 
flamación. « La desfloi'ación reciente es evidentemente, dice el 
])rofesor Vibert, mucho más fácil de reconocei': se encuentra sobre 
el hínun una herida viva, cuyos bordes están bvcnentemente un 
poco tumefactos é inflamados, y son algunas veces el sitio de una 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 351 



ligera supuración». «Si las rupturas del liímen han sido múlti- 
ples y han interesado todo el ancho de las membranas, los colga- 
jos que resultan quedan libres y flotantes y cuando la mujer con- 
tinúa teniendo relaciones sexuales frecuentes, estos colgajos se 
retraen poco á poco y se reducen al estado de carúnculas. Las 
carúnculas mirtiformes se encuentran sobre todo en las partes late- 
rales del orificio de la vagina, etc.» «Si el acto consumado no se 
repite — decía respondiendo á otra consulta vuestra Comisión de 
Medicina Legal al apreciar el valor de los datos suministrados 
por el examen de la vagina — este órgano entreabierto los prime- 
ros días y dejando fluir un lí(|uido por lo menos viscoso (signos 
de la irritación) recupera i)rontamente sus dimensiones anteriores 
y aun se muestra muy estrecha y muy poco dilatada; [)ero, cuan- 
do, por el contrio, el coito se repite la vagina se deja distender y 
se ensancha fácilmente». — Los peritos señalaron en el caso de la 
joven S. G. un flujo al parecer leucorreico en su vagina; hecho 
cuyas condiciones de existencia debieron apreciar cuando se llevó 
á efecto el reconocimiento, pues suele á menudo ser una manifes- 
tación de la escrófula ó del linfatismo, sostenida en nuicha parte 
})or la falta de higiene. Este fenómeno no del)e en algunos casos 
confundirse con la inflamación catarral no traumática y otros 
estados patológicos. 

En cuanto al tiempo que tardan en desaparecer las lesiones, 
opina Logrand du Saulle que las trazas de la violencia se borran 
con la rapidez cuando el cuerpo introducido no es de mucho vo- 
lumen, ni la vagina muy estrecha, ni grande la resistente emplea- 
da por la víctima; — y una idea de la prontitud en la desapari- 
ción de las señales la dá el caso citado por el ilustre Casper, por 
más que las lesiones relativamente no fueron muy pronunciadas: 
una niña de ocho años fué atropellada por un hombre de 37; 
once días después nada encontró aquel médico al examen genital. 
Pero los autores no fijan igual número de días para la termina- 
ción del trabajo cicatricial y la ausencia de los vestigios á que 
antes nos referíamos; en efecto, para Toulmouche «la cicatrización 
de los bordes de la desgarradura del lumen no se obtiene antes 
de 8 ó 12 días; Tardieu la ha visto retardarse, de 15 á 20; — en 
cambio Briand y Chaudé señalan 5 ó 6, Devergíe y Orfila 4 días 
y otros autores aseguran que pasado el segundo día puede des- 

T. xxx-44 



352 ÁXALKS DE LA REAL ACADEMIA 

truir.so todo rastro de violaciÓD. Diversidad de é})oca fijada que 
de})eiide de múltiples circunstancias, entre las cuales no hay que 
olvidar la constitución, el temperamento, la miseria orgánica y 
otros factores que la retardan frecuentemente; aunque [)arece ser 
cinco días el límite mínimo de tiempo pai'a que se verifique la 
desaparición de todo vestig-io. ;Cómo es ])osible, á ju/.gar })or los 
antecedentes ex})uestos, decir á })unto-fijo la época de la desflora- 
ción, cómo tanq)Oco a})reciar terminantemente los días cpie })asa- 
ron después de sucedida aquella? 



La Comisión de Medicina Legal en este caso al igual que en 
su informe aprobado en la sesión del 13 de Septiemljre de 1885 — 
y al cual se refiere el acusador privado, basando en él sus razones 
para solicitar la consulta que hoy ocupa nuestra atención — tiene 
que contestar en idéntico sentido; porque ahora lo mismo que en- 
tonces la ciencia únicamente llega á determinar si la desfloración 
es antigua ó reciente, no poseyendo en manera alguna datos para 
asegurar categóricamente los días transcurridos después del estu- 
pro. Y entiende la Comisión que cuando deducen los peritos 
que «el primer coito se verificó hace más de diez días^, no afir- 
man fecha fija de ninguna especie, máxime cuando agregan que 
«en época más ó menos lejana del reconocimiento «; a<lemás, con- 
signemos como los antecedentes que se expresan en el examen 
pericial inclinan el ánimo á pensar que ])robableniente el hecho 
no tuvo lugar dentro de esos diez días de que se habla sino más 
bien algún tiempo antes, existiendo ya las carúnculas mirt'i formen 
por completo caracterizadas. 

De todo lo manifestado en el cuerpo del j>resente infornu — 
donde so piden conclusiones generales para hacer uso de ellas, y 
no concretas como en realidad deben ser las que se refieren á pro- 
blemas médico-legales — deduce vuestra Comisión de Medicina 
Legal que la Real Academia respt)nda á las preguntas hechas, 
del siguiente modo: 

A la j)riincra: <¿ue en el caso de un desfloraiiiiento pa.sado el 
[)eríodo cicatricial sólo ])uede afirmar.si' que a(|uél no es reciente; 
siendo imposilde por lo tanto fijar el día cierto y deU rminado en 
(jue la d(»sfloración haya tenido lugar; y 

A la mjainla: Que la ciencia médica no es suficiente á deter- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATURALES 353 

minar categóricamente los días transcurrirlos <:les])ués de verifica- 
da una desfloración. 

Es cuanto tiene que decir la Comisión; la Academia con me- 
jor criterio resolverá. 



Informe médico-legal sop.be el estado mental de un proce- 
sado; por el Dr. Giiilknno Benamch. 

(Sesión publica i)p:l VI de mayo de 1889). 

{Conclmic)J^^ 

Ampliación del antecitado informe pedida en el escrito de 
defensa. 

En Remedios á 25 de Setiembre de 1888 ante Su Señoría y 
de mí el Escribano, comparecieron los facultativos médicos don 

P de E , D. J M N v D. P de R 

O , de quienes constan las generales; prestaron juramento en 

forma, ofrecieron decir verdad y dijeron: Que D. V B 

3' (t durante su período de observación en el establecimiento 

presentaba íi la simple vista acce.sos de terror, irascibilidad, debi- 
lidad de ideas, abatimiento profundo, arrebatos frecuentes }' vio- 
lentos, profunda apatía, [á todo vacilaciones constantes, contes- 
taciones vagas, incoherentes, cara abotagada y ojos brillantes é 
inyectados; sucediendo con frecuencia á estos estados el de indi- 
ferencia á todo, contestaciones tardías y forzadas sin que mu- 
chas veces se diese cuenta de cuanto le rodeaba. Repetidas ve- 
ces se presentaron en el referido B , verdaderos accesos de 

delirio en los cuales no era posible reducirle á la quietud y 
el silencio. Debiendo hacer constar que la Comisión médico- 
pericial en su informe <le 24 de Octubre se olvidó consignar un 
dato capital, consistente en una espermotorrea crónica que venía 
padeciendo B y G que le tenía profundamente debilita- 
do su organismo y anemiado su cerebro, hasta el punto de haber- 
le determinado un verdadero estado hipocondriaco perfectamente 
caracterizado por los síntomas referidos. Sometido á un tratamien- 



Véíise la página 32t!. 



354 AXALKS DE LA EEAL ACADEMIA 

to puramente sedante, consistente en los bromuros y extractos de 
cáñamo indiano, fué mejorando de día en día de su flujo y por con- 
siguiente de su estado vesánico dependdiente de la esperraatorrea 
que padecía. De todo lo cual y del precedente de haber muerto 

locas furiosas dos tías de D. V y estar loco en la actualidad 

otro individuo de la familia se deduce que D. V B y 

G cuando pudo ocurrir la muerte de su esposa pudo muy 

bien estar bajo la influencia de una locura hipocondriaca sinto- 
mática, que podrá curarse radicalmente sino se aparece el síntoma 
causal espermatorrea que indudablemente determinó su locura. 
Y res})onden que lo dicho es la verdad por sus juramentos; se les 
leyó y conformes firmaron después de Su Señoría y Sr. Asesor por 

ante mí el Escribano que doy fe. — C — L. R — P. R 

O — J. M. N — P E —B .J 

Aquí terminan los testimonios referentes al esclarecimiento 

del estado mental de D. V B vG ; v si encierran 

datos en extremo interesantes para poder dictaminar acerca délos 
puntos consultados por el Sr. Fiscal de S. M. han sido aquellos 
recogidos con un método particular unos, y otros tan especialmen- 
te interpretados, que si algunas conclusiones resaltan, fundadas 
en ellos, carecen de valor científico; en un concepto por defecto de 
observación y en otros, por la manifestación que hacen en su ofi- 
cio de 24 de Octubre de 1887 los expertos. 

La Comisión de Medicina legal ante esta reunión de noticias, 
signos, síntomas y conclusiones, que no han sido colocadas según 
los métodos más elementales de patología, se vé obligada á ir reco- 
giendo donde se encuentre cada elemento, para reconstruir el edi- 
ficio V darle una forma regular. 

El procedimiento que em})leará la Comisión será el más sen- 
cillo, el aceptado en patología para el estudio de cualquier otro 
padecimiento de los distintos órganos del cuerpo del hombre; pues 
coiiio dice muy bien un célebre alienista de Bicetre, «antes de ser 
alienista es necesario ser médico»; no siendo posilde emitir un 
diagnóstico exacto, ni coiichi^ioncs motivadas sino rcconstruvendo 
antes la historia completa de la enfermedad del procesado. 

Em[)ecemos el estudio del individuo á que se contraen los do- 
cumentos que hemos exaniinndo, i>or l;i investigación de los an- 
tecedentes relativos á las causas (U' su padcciuiiento. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 355 

Estas pueden ser predisponentes ú ocasionales. Entre las pri- 
meras domina á todas las demás en el caso presente la herencia. 

De suma importancia son los datos consignados en las decla- 
raciones de los testigos D. S G v D. L G en las 

cuales terminantemente dicen: (jue les consta que dos tías por la 

rama paterna de D. V B , 1>Í B y I)=f M B..;... 

fallecieron en com})leto estado de demencia habiendo tenido du- 
rante su padecimiento que tomar medidas de seguridad; siendo 
muy de sentirse no se consignen detalles sobre el padecimiento de 
diclias señoras. 

Éntrelas causas predisponentes individuales existe una que, 
aunque enunciada en la ampliación del último informe por los 

peritos N , E y R O ; documento en el que más 

bien se retrata la lesión intelectual terminal, en la cual la deca- 
dencia gradual de facultades intelectuales se halla manifestada 
con indiscutible evidencia. Este síntoma á que nos referimos y 
que era una espermatorrea crónica que á nuestro juicio acom[)aña 
al individuo en cuestión desde el principio de su })adecimiento, 
])or lo cual lo consideramos como una causa predisponente de la 
mayor importancia, con tanto más motivo, cuanto dichos peritos 
en la citada ampliación aseguran, que á beneficio de un trata- 
miento empl-eado, á la vez que se modificalja la espermatorrea 

también se mejoraba en D. V B y G su trastorno 

mental. — Con res})ecto á los caracteres somáticos ó físicos, se 
han concretado los peritos á hacer constar solamente unos que 
dicho individuo sufría de palpitaciones en la región precor- 
dial , otros que unas veces })i'esentaba estreñimiento, otros 
diarreas serosas; que tenía la cara al)otagada y los ojos in- 
yectados; la espermatorrea crónica y como consecuencia según 
ellos una anemia del cerebro que se mejoró con un tratamiento 
sedante. Nada se dice con referencia á la actitud que observara 
D. V B , de su mirada, de su fisonomía de la forma y ta- 
maño de su cal)eza, de su sueño y de otros muchos signos y sín- 
tomas que naturalmente se desprenden de la observación deteni- 
da de sus distintos sistemas oi'gánicos; así como otros muchos de 
orden patológico. 

Pasemos al estudio de D. V B bajo el ]>n,ntode vista 

mental. — En este terreno los datos enunciados por los peritos, es- 



356 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

cogidos y colocados en su verdadero lugar, podrán darnos los ele- 
mentos necesarios para poder asegurar si estaba fuera de razón y 
que sitio le debe corresponder en el cuadro de las vesanias y de- 
nominar su padecimiento á jjcsar de lo manifestado en los docu- 
mentos periciales. 

Con respecto al estado mental «le B , ])or lo que se des- 
prende de las declaraciones de los testigos y del médico de la fa- 
milia l)r. B (pie le asistía hace como cinco años ¿presentaba 

el mencionado individuo las condiciones que caracterizan á un 
hombre en completo estado de i-azón? Positivamente (|ue no; y 
nuestra negativa se funda en el interesante relato, que con res- 

2:)ecto á B hace el Dr. B Este señor dice, que hace cinco 

años se le queja])a B de un Vjicho que tenía en el vientre, 

que no le dejaba dormir, comer id traljajar; que siempre tenía 
un disgusto; que en ocasiones se restablecía un })Oco y trabajaba, 
([ue se consulta! )a con todos los cui-andcros que eiicontra1)a, que 
como cuatro meses antes de la época del suceso que motiva su 
certificación se le ha quejado de los mismos síntomas anteriores, 
diciéndole que no podía dormir, <jue tenía mucho miedo de que 
le matasen y se asustaba de cualquier insignificancia; C|ue de 
tiempo en tiem[)0 solía ponerse triste y que presentaban estos es- 
tados alternativas en las cuales el individuo se dedicaba á sus 

ocupaciones habituales. Los testigos D. F , 1). II D. 

J 1 ) y I). R L , dicen que hacía como tres me- 
ses venía poseído D. V B de un gran terror alnmdonan- 

do su casa y lecho para irse á dormir con su })adre, }' (,|ue días 
antes del suceso observaba la conducta de un hombre loco. 

Vemos claramente que hacía como cinco años que en B 

una idea fija, pretendía subyugar dcspóticaniente sus facultades 
mentales. No deliraba en un principio, i)uesto que conservaba 
el libre ejercicio de aquellas; pero siguiendo el relato del médico 
de asistencia, vemos (pie la idi'a lija que le tiraniza, empieza á 
ejercer una fatal influencia sol)re sus actos. Está constantemente 
))i'('ocu|iado iK'l biclio (pie llo\a cu su vientre; se consulta no so- 
lamente con su médico sino con los curanderos; es crédulo y 

d(')cil á las reflexiones y consejos del Dr. !'> pues vuelve al 

trabajo mas traii(|UÍlo después de sus exhortaciones. Manifiesta 
al mismo lacultativo (pie no pU(>de dormir; y por último se com- 



DE CIEN'CTAS ^rÉDI(■AS, FÍsicAS Y NATURALES v5ó7 



prende por el sollo qiuí canicteri/;i sus preocupaciones, que es nn 
hombre im[»resiona1)le. 

Ante| esta ju-iraera faz en (pie hemos estudiado á D. V 

B V tomando en consideración la serie de síntomas de orden 

psíquico que hemos referido, ¿sería posible decir si B es un 

enagenado y (pié clase de vesana padece? Indndnlilomente que sí. 

Nada hay más exacto ni más clásico que la semejanza que 
presenta este cuadro, con la sintomalogía de la monomanía hi- 
pocondriaca. 

El descalabro intelectual contimuí en sentido progresivo y ve- 
mos que á su delirio hi})ocondriaco, se asocian ideas de })ersecu- 
sión, pues ya los testigos han dicho (pie era presa de un gran 
terror, por cuyo motivo huía de su hogar, para irse á dormir en 
el mismo lecho de su padro; y su médico hace constar, que se le 
quejaba de que tenía mucho jniedo de (|ue le matasen. 

Al presente solo hemos con.siderado á F> hasta el jnomen- 

to de partir con su esposa para su sitio, dejando la ca.sa de su 
padre: hay después un espacio de tiem})0, en el cual B des- 
aparece de la escena, para volver más tarde y constituido en reo 
en presencia del Juez Instructor. 

¿En este segundo aspecto reconoceremos en B una indi- 
vidualidad patológica dependiente de su estado anterior? Vea- 
mos- La nosomanía ó monomanía hipocondriaca, se termina del 
mismo modo que los demás delirios })arciales; puede curarse en 
un tiempo limitado y en el estado agudo, cuando .se acompaña 
de una viva excitación; pero cuando pasa al estado crónico, ad- 
-quiere una extrema gravedad. Esta es la opinión de los alienis- 
tas más distinguidos. 

Si esta monomanía no [¡asa del primer grado, los enfermos 
conservan la libre dirección de sus actos; y viven en sociedad,, 
aunque son una causa perpetua de sufrimiento para sus familias. 

Pero en el caso de D. V B , el padecimiento ha lle- 
gado á su tercer período y hemos visto que su vesania asociándo.se 
á otros delirios parciales, que ya hemos referido, no puede tener 
otro término que la demencia. 

¿Podemos demostrar por el estudio hecho de los datos consig- 
nados, si en el espacio de tiempo, en que B desapareció de la 

escena, hasta el momento en que el Sr. Juez Instructor le exami- 



558 AXALES DE L\ REAL ACADEMIA 



na, si en ese interregno de tiempo continuaba B enagenado? 

Podemos contestar aiinnativamente. Pues ya hemos demostrado 

(jue I) V B sufría de una monomanía hipocondriaca en 

estado crónico y (jue de este estado no se pasa á la razón, si no 
indispensablemente á hi demencia. De manera (pie en la época 
en que sucedió el crimen que dio lugar á la muerte de su esposa, 
D. V B y G debió encontrarse perfectamente loco. 

Hemos dicho (pie B , se })resenta ante el Juez Instructor 

no ya un monomaniaco, sino lo que es mucho peor, un demente. 
Caracteriza sus contestaciones el descalabro intelectual más evi- 
dente: no hace memoria de los acontecimientos más recientes 
que se relacionan con (''1; á todo lo que se le pregunta contesta 
que nada sabe ó dice que no recuerda. Desconoce á la persona 
á quien quería entrañablemente, á su esposa, cuando se le pone 
en presencia del cadáver de aquella; y no manifiesta impresión de 
ningún género, en ese momento. Olvida con frecuencia la noción 
del tiempo. Por sus contestaciones se advierte incoherencia, fal- 
ta y olvido en las ideas y éstas son menos lógicas. Y por último, 
cuando se le dio conocimiento del terrible suceso, demostró al- 
guna sorpresa, pero en lo sucesivo, una indiferencia com})leta. 

En los informes i)ericiales al relatarse los síntomas observados 

eji B , no vemos que el diagn(')sticosea la consecuencia severa 

de lo observado; pues al bautizar los expertos con el nombre de 

locura hipocondriaca, el padecimiento (pie estudiaron en !> 

en ocho meses de constante observación y después de la instructi- 
va; repetimos, no comprendemos cómo hubieron de llegar á tan 

rara conclusiini. Pues si B ])resentaba debilidad de ideas, 

abatimiento profundo, a})atía á lodo, vacilaciones constantes, unas 
veces taciturno y silencioso, otras alegre, sus contestaciones va- 
gas, incoherencias en esas mismas contestaciones sucediendo con 
frecuencia á estos estados el (k' indilerencia á todo; tardías y for- 
zadas sus respuestas, sin (jue muchas veces se diese cuenta de 
cuanto le rodeaba. Jiepetidas veces se presentaron en él verda- 
deros accesos de delii'io en los cuales (;ra imposible reducirlo á la 
quietud. ;,Con estos síntomas debe de diagnosticarse un estado ve- 
sánico agudo? Nunca, Sres. Académicos, ellos caracterizan ])er- 
fectamente la decadencia completa de las facultades intelectuales, 
el segundo perí(jdo de la demencia. 



nE (íkxcias médicas, físicas y naturales 359 

Por tocio lo cual la Comisión de Medicina legal, propone á 
esta Real Academia se conteste al Itnio. Sr. Fiscal de 8. M. en los 
términos siguientes: 

19 Que D. V B y G ,. padece de enagenación 

mental . 

2? Que sufre una monomanía hipocondriaca en su estado de 
demencia. 

3? Que por el estudio del testimonio remitido, todo hace 
presumir que el dia en que ocurrió el hecho, se encontraba bajo 
la influencia de su padecimiento mental y por lo tanto fuera de 
razón. 



Informe médico legal sobke la causa de la muerte del asiá- 
tico F...; por el Dr. Gabriel Casuso. 

(Sesión publica de 9 de .junio de 1893) 

En la causa por homicidio del asiático F el Sr. Fiscal 

de kS. M. desea se consulte el parecer de esta docta Corporación, 
sobre los puntos siguientes: 

19 Si la muerte del citado F , por síncope, fué conse- 
cuencia de las heridas que recibió ó bien si aquella tuvo lugar 
con independencia de éstas. 

29 De no existir relación entre la muerte y las heridas, que 
tiempo se necesitaría de asistencia médica para obtener la cura- 
ción de las mismas. 

Pasemos ahora á la exposición de los elementos con que cuen- 
ta C'omisión para evacuar su informe. 

19 A fojas 3. — La cura de primera intención practicada 
por el Dr. J. F. sin manifestar en qué consistió ésta y la siguien- 
te descripción de las lesiones. «Una herida en el lado derecho, 
en el hombro y otra en el homóplato del mismo lado, causada 
por arma blanca. « 

29 A fojas 13.— Los facultativos D. J. F. y D. J. D. decla- 
ran que, «el asiático F presenta una herida de machete en 

la región posterior de la parte superior del brazo derecho, de 

seis centímetros de longitud y tres de profundidad." Se observa 

T. XXX— 45 



oGO ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

además, otra licii<la. por la misma arma, en lii espalda, de arriba 
abajo con sección dd epidermis en nna extensión de cinc-o cen- 
tímetros y en oti'os cinco con sección dr algnnas íil)ríis del dorsal 
mayor. Aml)as heridas son de })ronóstico i'cservado y levistcn 
cierta gravedad por la extensión y por los ícnómcnos (pie habían 
de sobrevenir. 

3? A fojas ■2:].~Vn oflcio del Di-. .J. F. al Si-. .Jncz Munici- 
pal, feclia 20 de de Septiembre, quinto día de las lieridas, ::::iani- 
festando que la marcha de las mismas es normal, que empiezan 
á supurar satisfactoriamente, siendo el estado general bueno. 

4? A fojas 30, fecha 21 del mismo mes, un oficio del facul- 
tativo D. J. B., que dice «haber sido llamado con toda urgencia, 

para auxiliar al asiático F |)or habérsele presentado un 

síncope y estar en un gravísimo estado». A las nucAc de la no- 
che llegó á la cabecera del enfermo (pie encontró ya cadáver. 
Interrogada la familia le manifestó en jtaiticular la morena A.... 
que pocos momentos antes y estando F sentado en su cuar- 
to, conversando con varios amigos, se sintieron ladrar los perros 
fuera de la casa. Con este motivo hubieron de asustarse los mu- 
chachos creyendo volveiían á repetirse las escenas de las heridas 

de F .y penetraron tumultuariamente en la habitación de 

F pidiendo un revólver ú otra arma con que rechazar la 

pretendida agresión. Al fin, todo se calmó; pero el asiático 
manifestó que á consecuencia del alboroto se sintió mal, yendo 
él mismo á costarse eu la cama diciendo que su corazón si hal)ía 
bajado, en cuya cama falleció al poco tiempo. 

5? A fojas 33. — El reconocimiento y autopsia practicado por 
los facultativos I). J. F, y D. J. D. con el siguiente resultado: 
Hábito exterior: Las heridas ya descriptas en el expediente ins- 
truido, con motivo de la agresión de que fué objeto, en perfecto 
estado, con las suturas que se le dieron completos y con gran 
cantidad de linfa plástica coagula])le. El aspecto general del 
individuo es el de un hombre bien constituido de su raza y en 
quien predomina el tejido adiposo. Abieiio el cerebro éste está 
normal: en la cavidad toráxica, nada notable. Las cavidades del 
corazón llenas de sangre líquida, mejor dicho, coágulos en los 
ventrículos y gran cantidad de suero en los mismos. En el ab- 
dé>men, nada de particular; de lo expuesto, deducen (jue el asiá- 



DE CIEXCIAS :*rÉDICAS, FÍsiCAS Y NATURALES 361 

tico F hii iniierto por síncope y que su muerte debió ser 

repentina. 

()? y último. — A fojas 59 y en contestación á una .pregunta 

del 8r. Juez, sobre la causa de la muerte del asiático F los 

facultativos D. J.. F. y D. J. D. ampliando sus informes anteriores 
dijeron: «Que en el estado anémico, de dicho asiático, consecuen- 
te á sus heridas, nada más fácil que una emoción cualquiera, pro- 
dujese un síncope ó parálisis del corazón, cuyo accidente fué cau- 
sa de su nmerte». 

He aquí, en resumen, los elementos con que cuenta la Comi- 
sión para contestar á las dos preguntas del Sr. Fiscal de S. M. 
La respuesta á dichas preguntas, reviste gran importancia, no 
solo })or el distinto giro que haría tomar á la causa, sino ¡morque 
también de ello depende la mayor ó menor culpabilidad de los 

agresores del asiático F razones todas que debemos tener 

muy en cuenta, para no aceptar como hechos concluyentes, sino 
aquellos que no puedan dar lugar á duda alguna. 

Trátase en primer lugar de un individuo de buena constitu- 
ción, según afirman los facultativos de asistencia, individuo que 
recibió dos heridas de machete, una en la región escapular dere- 
cha de diez centímetros, interesan el epidermis y los otros cinco 
algunas fibras del dorsal mavor: la otra herida, se encuentra si- 
tuada en la región postero-superior del brazo derecho, teniendo 
seis centímetros de longitud, por tres de profundidad; ambas he- 
ridas curadas de primera intención el 15 de Sej^tiembre, con 
puntos de sutura, se encontraban el día 20 supurando satisfacto- 
riamente, siendo el estado general bueno y el 22 de Septiembre 
en la autopsia las heridas se encontraron en perfecto estado con 
las suturas completas y con gran cantidad de linfa plástica coagu- 
lable; es decir, ([ue el día 20 supuraban satisfactoriamente y el 
22 á las 24 horas de fallecido el individuo se encontraban en 
perfecto estado con gran cantidad de linfa coagulable. Esto en lo 
que á las lesiones se refiere y cuyas observaciones dejaremos para 
lo último siguiendo el orden de las preguntas que se nos hacen. 

Los demás datos que arroja la autopsia consisten únicamente 
en la cantidad de sangre contenida en las cavidades del corazón 
en los ventrículos, parte coagulada y parte líquitla; nada en el 
cerebro ni en la cavidad abdominal. 



362 AXALES DE LA REAL ACADEML\ 

Sin esteiideriios eii consideraciones sobre la mayor ó menor 
veracidad de los casos de muerte atribuidos única y exclusiva- 
mente á una fuerte emoción, sea esta provocada por el terror ó la 
alegría, casos bastante raros en verdad y que aunque explicables 
l)or la gran influencia del sistema cerebro-espinal sobre los órga- 
nos esenciales de la vida pueden depender de sufrimientos ante- 
riores, viniendo la emoción á jugar el papel de causa ocasional, — 
nos parece más oportuno que nos concretemos al caso actual y 
teniendo en cuenta que nada se dice en la autopsia del estado de 
los grandes vasos ni de las paredes y orificios del corazón, pasán- 
dose por alto también el examen del bígado, bazo, riñones etc., 
que se conteste á la primera pregunta del Sr. Fiscal de S. M. lo 
siguiente: 

1? Que por falta de datos en el expediente, en la parte que 
á la consulta se refiere, no es posible dar contestación á la prime- 
ra pregunta, inclinándose la Comisión á creer sin embargo que 
no puede aceptarse una estrecha relación entre las heridas y la 
muerte de F 

2V Que tampoco puede precisarse el tiem})o (|ue tardarían 
las heridas en cicatrizar, niel <|ue necesitaría de asistencia médica, 
})or decirse en el parte, que aquellas supuraban satisfactoriamen- 
te y en la relación de la autopsia practicada 48 horas después, se 
asegura que estaban en perfecto estado; no siendo posible en tales 
condiciones emitir juicio sobre el particular, porque guiándonos 
por el parte las heridas presentan los caracteres de las que curan 
por segunda intención y por lo mismo en un tiempo indefinido, y 
si nos atenemos á la relación de la autopsia, corresponden á las 
que curan de primera intención y en breve plazo. 



TXFOKME MÉDICO LEGAJ, l'N" CAUSA SEíUIDA !'( >K HOMICIDIO; })0r 

el Dr. llcentc Benito Valdh. 

(Sesión publica dk 23 dk .nixio dk 18S9. ) 

En la causa .seguida contra el moreno S B y otros, 

por homicidio del de igual clase R V ,1a lieal Sala 

de lo Criminal de la Audiencia deSanta Clara — admitiendo como 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 363 

pertinente el medio con que la representación del procesado B 

intenta probar que A falleció á consecuencia de una hernia 

de que adolecía y no por las heridas que le fueron encontradas — 
solicita que esta Academia, según interesa la defensa, informe 
sobre el reconocimiento pericial y que además conteste á las siete 
preguntas que al efecto formula dicha defensa. 

Con ese objeto remite copia testimoniada de los documentos 
siguientes: 

1? Otro ú de la defensa conteniendo las preguntas de re- 
ferencia. 

2? Diligencia del reconocimiento facultativo practicado en el 
cadáver de R A 

3" Declaración del procesado S B 

En el documento })ericial, dado en San Juan de los Remedios 
el cuatro de Setiembre del año próximo pasado, declaran los 

profesores médicos D. F G , D. D L y D. F 

R que en la tarde del día 3 reconocieron en el depósito de 

cadáveres del hospital de dicha ciudad, el de un moreno como de 
cuarenta ó cincuenta años de edad, de constitución robusta v bien 
conformado, al cual encontraron en posición de decúbito-supina, 
con rigidez poco- pronunciada «Presentaba en su hábito exterior 
<(un esfacelü bien pronunciado de la piel de los brazos, del tronco 
«y de algunas partes de la cara. Le faltaban las primeras y se- 
«gundas falanges de los cuatro últimos dedos de la mano derecha 
«y presentaba una herida incisa en la parte anterior del tronco, 
«que se estendía desde la horquilla del esternón hasta la región 
«epigástrica. Esta herida tenía una dirección perpendicular res- 
«pecto al eje del cuerpo, con una inclinación oblicua de fuera á 
«dentro y de derecha á izquierda. Presentaba, además, el cadá- 
«ver una hernia inguinal derecha bastante voluminosa. El esta- 
«do de descomposición en que se hallaba, les hizo comprender 
«que la muerte debía haber tenido lugar hacía más de cuarenta y 
«ocho horas y dificultaba mucho la operación indispensable que 
« en él se estaba practicando para su estudio médico legal.» 

«Autopsia. — Abierto el tórax, observaron que la herida men- 
«cionada en el reconocimiento, interesaba la piel, el tejido celu- 
«lar, el esternón en su borde derecho y con la dirección oblicua 
«indicada anteriormente, el pulmón izquierdo on la mayor parte 



oG4 ANALES DE LA REAL ArAI)i:>rL\ 

«de Hii extensión, el corazón, los graneles vasos de esta cavidad y 
«el diafragma, dando lugar á la salida á través de él del estónia- 
«go y de los intestinos. Por la cantidad de sangre coagulada que 
«existía en la cavidad toráxica así como por la hemorragia capi- 
«lar que se manifestaba en los labios de la herida, creen los que 
«suscriben que la herida debió ser hecha durante la vida pues de 
«lo contrario no se huljieran observado estos caracteres. í^sta 
«herida, i)or k>s órganos que hay interesados, fué mortal por 
«necesidad.» 

«La hernia inguinal derecha que existía en el cadáver no 
«presentaba señal alguna de estrangulación y sí solo adherencias 
«que indican su antigüedad; por tanto no \ii\ podido ser produci- 
«da la muerte á consecuencia de ella.» 

«La falta délas falanges de los dedos déla mano derecha 
«])roducida por un instrumento cortante; y la dirección de las 
«heridas es la misma que la que presenta el pecho, sin que pue- 
«dan con certeza certificar como han sido ocasionadas.» 

«Los demás órganos y aparatos no presentaban más (|ue los 
«fenómenos cadavéricos que le son [tropios.» 

«Do este i'econocimiento y auto})sia vienen á deducir los que 

«declaran que el moreno R A ha debido fallecer á con- 

«.secuencia de la herida de la región toráxica y que ésta ha debido 
«ser producida })or un instrumento cortante y con bastante poten- 
«cia para poder interesar tal número de órganos, seccionando 
«los huesos en tan grande extensión. Y que lo dicho es la ver- 
"dad etc.» 

El tercero y último de los documentos testimoniados (pie la 
Comisión ha tenido á la vista, es la declaración Jiiinistrada por 

el [irocesado S B (piien dice: «(pie en el momento de 

«vestir al cadáver de II , al levantarlo, arrojó j)or la boca una 

«especie de lí([uido que le mojó la camisa y hasta parte del pan- 
« talón: que la camisa no se le pudo cerrar delante, porque estaba 
«ya rígido el cadáver y no se jmdo efectuar.» 

Como \\ SS. .saben ya, esta Academia está llamada por la 
actual consulta á emitir su juicio, sobre los dos extremos siguien- 
tes (|ue aípiella comprende: el reconocimiento facultativo y las 
siete i)reguntas formuladas por el defensor de ]> 

IV Keconociiiiicnlo facultativo. 



DE (.'IKNCIAS ?>rÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 3G5 

Xo se especifica oii la consulta (|ii6 juicio se solicita acerca de 
la diligencia de los peritos médicos; y tanto por ésta circunstancia 
como por la necesidad de analizar el documento (jue á esa dili- 
gencia se contrae [)ara poder contestar las preguntas antes indi- 
cadas, la Comisión pasa á examinar esa única fuente de datos en 
que lia de basar su parecer. 

Desde luego advierte que no traduce en su ace])ción vigoro- 
samente técnica el término esfacelo con que los pciútos expresan 
el estado en que encontraron la piel de los brazos, del tronco y 
de algunas partes de la cara, ])ues la Comisión entiende (|ue con 
ese término se lia querido sigiüñcar el desprendimiento epidérmi- 
co característico del proceso de la putreJacción que ya se había 

ai)oderado del cadáver'del moreno A ; entenderlo de otro modo 

sería suponer la existencia de trastornos cutáneos dinámicos ante- 
riores por lo mismo á la nnierte, trastornos que no están acredi- 
tados en el documento. 

También bacen notar la Comisión que ju/ga como un lapso 
de los peritos la dirección que han supuesto en el eje del cuerpo 
del cadáver para señalar la que corresponde á la herida (|ue en- 
contraron en el tórax: la descripción que dan deesa herida salva 
el error á que pudiera conducir la equivocada situación que dan 
al eje ficticio del cuerpo humano. 

Pero la Comisión no puede prescindir de señalar algunos 
lugares ambiguos y hasta cierto punto contradictorios contenidos 
en la deposición de los peritos. Es el primero la poca precisión 
con que se describe la dirección de la herida, pues no se consigna 
la de los bordes, esto es, si la })iel estaba incindida perpendicular 
si oblicuamente; también se dice, en la diligencia del reconoci- 
miento exterior, que diclia herida, incisa, situada en la parte 
anterior del tronco, se estendía desde Ja horquilla del esternón hasta 
la región epirjásírica. Esta lievida, se agrega, tema una dirección 
perpendicular (?) respecto al eje del cuerpo, co)i una inclindción obli- 
cua defuera á dentro y de derecha ó, izquierda; y al relatar el resul- 
tado del exámeu de la cavidad toráxica, dicen los peritos que esa 
herida interesaba el esternón en su borde derecho y con la dirección 
oblicua indicada anteriormente. Como se velos profesores ratifican 
los caracteres topográficos de la lesión, pero á la vez manifiestan 
que ésta interesaba el borde derecho del esternón; y cuando se 



o()í> Anales de la real AcAdemíA 

tienen en cuenta la forma longitud y estensión del expresado 
liueso; cuando se considera que pariiendo la herida de la liorqui- 
Ifn para dirigirse alhajo y á la izquierda, el arma vulnerante deja- 
ba intacto el borde de aquel tanto más cuanto más descendía y se 
dirigía á la izquierda; cuando, por último, se vé que la dirección 
descrita en el reconocimiento esterior se corresponde perfectamen- 
te con la que presentaron las visceras, no se comprende entonces 
como pudo la herida presentar la inclinación señalada y á la vez 
interesar el l)orde derecho del esternón. Por otra parte, ninguna 
noción clar¿i lleva á la inteligencia ese carácter anatómico C{ue se 
introduce en la descripción de la herida, porque no representando 
el borde superficie alguna, sino un límite en la extensión del hue- 
so, y límite ó línea que ofrece una dirección diferente de la que 
se asigna á dicha lesión, resulta que no se sabe como estaba él 
interesado por el arma, y que de estarlo, por haberlo simplemente 
rozado ésta, la herida no correspondería ya, por su dirección, á la 
que señalan los profesores. 

Importa tanbién lijar la atención en la parte del documento 
que hace relación á las lesiones de los dedos de la mano derecha. 
Dicen los peritos que en esa mano fdUaban las primeras y segimdas 
j'ülaiKjcH (le los cuatro últimos dedos, y al ai)reciar los hechos reco- 
gidos, manifiestan que la ausencia de esos miembros ^«recep"Oí?i/- 
cida por un instrumento cortante y que la dirección de las heridas es 
la misma que la que presentaba el pecJio, sin que jmedan con certeza 
certificar como han sido ocasionadas. Aquí se deja sentir mucho la 
deficiencia del documento; como vamos desde luego á ver, y co- 
mo se hará más pali)able ul abordar la resolución de las ¡pregun- 
tas que á esta docta Corporación dirige la defensa. Nótase, en 
primer lugar, que los facultativos iiu consignan qué posición guar- 
daba el miembro lesionado con relación al cuerpo, y en segundo 
que no describen las heridas de cada uno de los cuatro dedos in- 
teresados. Más aún: dan á la herida de los dedos una dirección 
igual á la del tórax; y aun cuando iiu lo expresan categóricamen- 
te, dejan entrever que esa lesión fué i>roducidai)or la misma arma 
vulnerante, simultáneamente con la herida del tórax. Pero asal- 
tan consideraciones (pie imi)iden formar una idea exacta de la 
lesión de los dedos y jx-nsar eon los j)ei'itos en sus presunciones 
sobre la manera con que esa lesión se produjo. Pasta, en efecto. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES .'i(J7 



considerar que faltando las dos últimas falanges de los cuatro úl- 
timos dedos, la superficie de sección de las primeras falanges que- 
da irregular y casi cuvilínea y pov consiguiente no se alcanza 
como la dirección de esa herida de los dedos podía ser la misma 
que la qjie presentaba el pecho, la cual, como ya sabemos, era inci- 
sa, y rectilínea. Para que fuese admisible una herida de las fa- 
langes que, en su conjunto, presentara la misma direción que la 
del pecho, era indispensable que las falanges no estuviesen divi- 
didas con la regularidad ó en la forma que revelan los términos 
empleados por los peritos: faltaban las primeras y segundas falanges 
de los cuatro últimos dedos. 

Por último, en sus apreciaciones de los hechos observados en 
el reconocimento y autopsia, dicen los peritos que el instrumento 
productor de la herida toráxica ha debido estar movido «con bas- 
tante potencia i)ara poder interesar tal número de órganos, sec- 
cionando los huesos en tan grande extensión;« y como ellos decla- 
ran que ignoran como han sido ocasionadas las heridas del pecho 
y de los dedos, confesión que no })ermite atribuirles la creencia 
de que aquel instrumente seccionó á la vez las falanges y el es- 
ternón, ocurre preguntar ;/i ([ué huesos se refieren cuando afirman 
que el amia estaba movida con bastante potencia? Existe aquí 
un vacío que la Comisión no })uede llenar con los datos conteni- 
dos en la documentación. 

Lo expuesto basta para juzgar el atestado facultativo y certi- 
ficarlo de deficiente, si bien justo es reconocer que en él se apre- 
cian los hechos del reconocimiento con criterio suficientemente 
científico y se establecen deduciones útiles á la administración de 
justicia. 

Hecho el análisis del documento de los facultativos; estimado 
en un todo lo que vale para el objeto principal que es utilizarlo 
en la solución de las cuestiones comprendidas en las preguntas 
formuladas por la defensa, i)asa la Comisión á contestar estas 
preguntas. Antes debe manifestar que la declaración del moreno 

8 B no le brinda dato alguno que le ilustre para el 

juicio que esta Coi'poracióii debe formar. 

Preguntas. «Primera. — Aceptando que la herida, en vez de 

«ser perpendicular al eje del cuerpo, era oblicua ó inclinada, y 

j) partía desde la horquilla del esternón al epigastrio ¿pudo inte- 

T. XXX— 46 



:](]H A\Ar,I':s DK i, a 11KA\. A('Ar)EMlA 

«resarse el coi'azón sin dividí i' \>nr completo el hueso esternón ó 
«iucindir el })encardio?» 

No es difícil resolveí' esta jn'cganta. Si la herida del tói'ax 
[)artía de la horquilla del esternón, prolongándose hasta el ci)i- 
gastrio donde interesó tan ampliamente el diafragma (jUc por la 
solución de continuidad hecha en él se abrieron i)aso el estómago 
y los intestino, el esternón debió quedar completamente seccionado. 

Tamjiocf) pudo ser interesado el corazón en esa herida sin ([ue 
inevitablemente lo fuese también el pericardio. 

«Segunda. — ¿Pudo, dadas estas circunstancias y la dirección 
«de la herida, ser interesado en la mayor }»arte de su extensión el 
j) pulmón izquierdo sin tocar el derecho?» 

Los pulmones, en la parte supei'ior del mediastino anterior, 
están contiguos por sus bordes anteriores, separándose ligeramen- 
te durante la inspiración; de modo <pie teniendo) en cuenta las 
condiciones ttsiológicas de estos órganf)s y considerando ([ue la 
herida })artía de la horquilla del esternón, era incisa y se dirigía 
á la izquierda, se comprende perfectamente que el cuei-po vulne- 
rante respetase el pulmón dereclio é interesase exclusivamente el 
izquierdo en más ó menos extensión. 

«Tercera. — ;,Puede distinguirse una hemorragia cai)ilar en los 
))])ordes de una herida á las cuarenta v ocho horas de muerto el 
»q] individuo y en estado de putrefacción?» 

Ks tan inverosímil una hemorragia, capilar ó néj, á las cuaren- 
ta V ocho horas de muerto un individuo, hállese éste ó no en e.?- 
tado de putreíacción, que no cabe vacilar en negar el hecho. 

Pero aun cuando la Comisión que informa sabe que lo dicho 
basta para dejar satisfecha esa pregunta, no se cree dis|)ensada de 
liacer algunas rellexiones por si pueden contribuir al exclareci- 
miento del particular. Dos consideraciones la mueven á ello: la 
importancia que el asunto reviste y lo elemental delliecho. 

Ni })or un instante puede admitirse (pie los profesores del re- 
conocimiento ignoran (jue una hemorragia supone una actividad 
orgánica en actual ejíM'cicio, la persistencia de las funciones del 
aparato circulatorio, mientras dui-a la vida del individuo, ó, á lo 
menos de los tejidos, en los breves mcnnentos que éste conserva 
sus i)ropiedades, después de la muei'te de a(pu 1; |,cro transcurri- 
das cuarenta y ocho horas, siendo ya todos los tejidos asiento del 



DE CIENCIAS ^MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 360 

proceso disolvente de la putrefeccion, la hemorragia es imposible. 
Esto es, como dejamos dicho, elemental. Ahora bien; teniendo 
presente la impropiedad con qne aparecen enipleados algunos 
términos en documento pericial; en vista también de que la infil- 
tración .sanguínea en los bordes de una herida, la hemorragia 
capilar ó equimosis, en algunos tejidos, son hechos que el médico 
legista considera siempre cuando trata de remontarse al origen de 
las lesiones que examina y saber si son ó no anteriores á la muer- 
te; .110 es infundado i)en.sar que los indicados profesores, al consig- 
nar el estado de los bordes de la herida toráxica de A , han 

})retendido .señalar aquella infiltración. Y que no es aventurada v 
esta interpretación lo abona la circunstancia de (|ue los peritos se 
ocupan de la hemorragia de los bordes al mismo tiempo que se- 
ñalan un hecho análogo ])or las deducciones médico-legales que 
entraña: la coagulación de la sangre que encontraron en la cavi- 
dad toráxica, con lo cual han probado que la lesión que exami- 
naban tuvo lugar durante la vida de A 

«(Aiarta. — Faltando las primeras y segundas falanges de los 
«cuatro últimos dedos de la mano derecha ¿no es de suponerse y 
«admitirse como bueno que esta mano descansaba sobre el ester- 
«nón y el pecho, como se acostumbra á ponerla en las personas 
»que fallecen?» 

En el documento jiericial no existen elementos (|ue permitan 
aceptar como buena la lii})ótesis establecida por la defensa. Ya 
ha manifestado la Comisión que informa que la lesión de los de- 
dos está mal descrita, para considerar.se autorizada á[)resumir que 
esa lesión y la toráxica se corresponden; mas, aún correspondién- 
dose, la identidad de caracteres no bastaría para admitir que el 
golpe del arma ocurrió en las condiciones que la defensa señala: 
primero, porcjue también pudo tener lugar en el momento que el 
agredido, queriendo detener ese golpe, presentara la mano al ar- 
ma, capaz por sus condiciones y por el vigor del ageiite que la 
movía, de lesionar los dedos y el tórax de la mano que en el ca- 
dáver se encontraron interesados; segundo, por([ue si es posible 
que las cosas pasaran tales como las establece la pregunta, siem- 
pre militarían en contra de esta manera de ver el hecho acredita- 
da de existir los coágulos de sangre significando que la ocurren- 
cia tuvo lugar durante la vida de A , v la consideración de 



370 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

que lo corriente es que á los cadáveres se les coloc|ue ambas ma- 
nos sobre el pecho, con los dedos entrecruzados; esto, por lo me- 
nos, es lo común en esta localidad. 

«Quinta. — ¿No es de admitirse, da<la la dirección del corte en 
))los dedos, idéntica á la de la herida del pecho, que no hubo re- 
(fsistencia de parte del herido?» 

Al considerar esta cuestión la Comisión de esta Academia era- 
pieza por. reiterar su juicio acerca de la descripción que los peritos 
hacen déla herida de los dedos; descri[)ción que se limita á afir- 
mar que ofrecía la misma dirección (pie la del i)echo, y esto sin 
demostrar qué posición ocupaba la mano cuando hicieron el re- 
conocimiento externo, sin atender á que teniendo los miembros 
superiores su eje especial, han debido referiiso á él y no al del 
cuerpo para dar á conocer esa dirección. Por lo demás, nada 
puede lógicamente deducirse de la herida de los dedos en favor 

de una determinada actitud de A ante el agresor, toda vez 

que esa lesión y la del pecho han podido ser sucesivas ó simultá- 
neas V estando la mano en situación de defensa ó en actitud 
pasiva. 

«Sexta. — Existiendo en el cadáver una hernia inguinal dere- 
))cha bastante voluminosa 3^ numerosas adherencias que indicaban 
«su antigüedad, dada la circunstancia de ser examinado el cadá- 
«ver á las cuarenta y ocho horas y encontrarse en estado completo 
»de putrefacción ¿podría distinguirse si había ó no extrangulación 
>)herniana por algunas de las adherencias?» 

Cree la Comisión que á las cuarenta y ocho horas de fallecido 
un individuo que padecía una hernia de los caracteres indicados 
por los peritos, puede perfectamente distinguirse si en ella había 
ó no extrangulación. Este accidente está caracterizado no sólo 
por adherencias de formación reciente que no pueden confundirse 
con las antiguas, sino por fenómenos locales de inflamación y de 
gangrena que ni el tiempo indicado ni la descomposición cada- 
vérica bastan ¡)ara borrar en breve tiemj)0. Los facultatiuos que 

reconocieron el cadáver del moreno A han podido muy bien 

conocer, por los adherencias y vista la ausencia de todo fenómeno 
propio de la extrangulación, que ésta no existía. 

«Séptima. — ¿No es posible la nmerte en un caso de hernia, 
»bien sea jior perfoi"ación del intestino, por la sinq)l(' inflamación 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 371 

»ó peritonitis, ó por agotamiento debido al exceso de dolor?» 

Breve será la Comisión, y tanto como lo requiera la fórmula 
de la pregunta precedente. La perforación intestinal, la perito- 
nitis, el agotamiento de fuerzas debido al excesivo dolor, máxime 
si la afección recae en un sujeto de sistema nervioso irritable, 
pueden determinar la muerte y exi)lican esta terminación funesta 
cuando está acreditada la inflamación del intestino herniado y 
comprobados y debidamente relacionados con ella la perforación, 
la peritonitis y el agotamiento de fuerzas. Como \ . SS. ven, la 
Comisión no titubea en afirmar ante una pregunta que envuelve 
una tesis de carácter general, de principio; pero para la aplicación 
de este principio exige la comprobación de los hechos, en que esa 
tesis descansa; no olvida que con principios generales no se resuel- 
ven casos concretos. 

La Comisión termina jiroponiendo á esta Academia las si- 
guientes conclusiones: 

Respecto al informe de los peritos: 

1? Es deficiente para satisfacer todas las cuestiones que del 
caso pueden surgir, pero contiene los fundamentos científicos bas- 
tantes para las deducciones médico-legales. 

Y respecto á las .siete preguntas formuladas por la defensa. 

2? En vista de la herida descrita por los peritos, no pudo in- 
teresarse el corazón sin dividir por completo el hueso esternón y 
sin incidir el pericardio. 

3? YA pulmón izcj[uierdo pudo ser interesado en su mayor 
parte, quedando intacto el derecho. 

4? A las cuarenta y ocho horas de muerto un individuo no 
existe hemorragia de ninguna clase. 

5? La ausencia de las primeras y segundas folanges de los 
cuatro últimos dedos no bastan para suponer ni menos para ad- 
mitir c{ue la mano lesionada descansaba sobre el pecho cuando 
tuvo lugar la herida de éste. 

6? Aun cuando la dirección del corte de los dedos sea idén- 
tica á la de la herida del pecho, esa identidad, por sí sola, no bas- 
ta para deducir si el herido opuso ó no resistencia. 

79 Las adherencias intestinales, sin otros signos concumitan- 
tes, permiten distinguir la hernia extrangulada de la que no 
lo está. 



372 ANALES DE LA REAL ACADEMIA . , 

8? En tesis general, una hernia puede producir la muerte 
pQV perforación del intestino, por simple inflamación, por perito- 
nitis ó por agotamiento debido al exceso de dolor. 



IM'OKME .médico LKGAI. SOlíKE LA DIHAClÓX DE UNA DKKIDA ; por 

el Dr. José I. Torralbas. 

(SESIÓN PUBLICA DE '¿H DE .FUMO DE 1889). 



Con motivo de la diferente apreciación (pie de la herida ])er- 
forocortante que F... G... infirió á G... C... hacen varios faculta- 
tivos, el Fiscal de 8. M. después de señalar las causas que a su 
modo de ver dan lugar á la diversidad de pareceres surgida entre 
los médicos, })ide se consulte la Real Academia de Ciencias para 
que con vista de los datos que se le remiten determine el tiempo 
([ue el lesionado ha debido emplear en su curación, el que nece- 
sitaría de asistencia de facultativo y estuvo impedido de dedicar- 
se á sus habituales ocupaciones. 

De suerte que en esta consulta nos toca en realidad dirimir 
la contienda entre los comprofesores que respecto del caso en cues- 
tión piensan de distinta manera. 

Para resolver la consulta se nos remiten testimonios de los si- 
guientes lugares de la causa: 

Auto de inicio. Diligencia de inspección. Declaración pri- 
mera del lesionado. Certificación del médico de la Casa de So- 
corro, Di'. J. F. E... Oficio del Dr. B... participando como 
médico de asistencia que el herido no ha tenido novedad. Rati- 
ficación y ampliación del herido. Reconocimiento de los médi- 
cos forenses doctores D. J... O... y D. A... R... E... Providencia 
que ordena al facultali\ o de asistencia, dé parte del estado del he- 
rido y á los forenses nuevo recoiiocimicuto del mismo. Oficio del 
Dr. I>... en que dice al Juez (juc el herido había sido acta como 
curado desde el 29 del mes anterior y (pie lo ])articipó oportuna- 
mente. Declaración de Sanidad por los médicos forenses O... y 
R. E... Declaración del Di'. \l... Certificación de dictamen fis- 
cal. Otra ampliación del lesionado. Declai'ación del Dr. Jí... 



DIO (IKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATr'KALKS 373 

Declaración del enfermo (,'... Previdencia (|nc' ordenase consul- 
te esta Real Academia. 

Como se ve, los documentos (jue acabamos de enumerar se 
dividen en dos grupos: de caiVicter judicial el uno, solo deberá 
ocuparnos incidentalmente: médico legales los del otro no sólo 
son de nuestro dominio, sino t|ue ellos son los que guardan el 
secreto de la aparente contradicción (pie motiva este informe. 

En vista de estos antecedentes parece natural que estudiemos 
los segundos que nos deb.en dar los elementos para nut .-tra inves- 
tigación. 

A las doce de la noche del día 4 de Enero de 18S9 es condu- 
cido á la Casa de Socorro de la l'í Demarcación I). V... V... C... 
natural de Asturias, etc., el que, no-^ dice el Dr. R... ha sido cu- 
rado de primera intención de una herida perforo-cortante, como 
de dos centímetros de extensión, situada en la i)arte media, hacia 
el l^orde espinal de la regió.i escapular derecha, interesando los 
tegumentos liasta el phmo óseo. El pronóstico de esta lesión es 
Jiasla aliara menos grave. 

En 12 de Enero de LS89, es decir ocho días después, los 
doctores O... y R. .. E... manifiestan que por disposición del señor 
Juez, han reconociclo á V... C..., el cual tiene aún la lierida que 
recibió en la región escapular derecha en estado de supuración, 
debido á la falta de asistencia facultativa co)i la asiduidad ij esmero 
que el caso requiere pues ha debido sanar de ella en un período de 
cinco ó seis días los cuales necesita aún para obtener la sanidad 
llenando las condiciones oportunas. 

Contestando comunicación del 25 de Enero del 89, dice el 
Dr. B... al 8r. Juez de Instrucción: «tengo la satisfacción de 1){iy- 
úc\[iaY\e por se[/unda vez que el lesionado G... C..., fué dado de 
alta como curado en 29 del anterior (se refiere á Enero puesto 
que data su comunicación en Eebrero 2) de la cual dice di cuenta 
á Y. S. oportunamente.» 

Febrero 4 de 1889. — Comparecen los médicos forenses O... y 
R. .. E... y dicen: que han reconocido nuevamente á V... C... el 
cual se encuentra ya completamente curado de la lesión que reci- 
bió eu la parte media de la región escapular derecha sin que le 
ha3'a quedado deformidad alguna y que ajuicio de los declaran- 
tes, esa lesión no ha debido necesitar asistencia médica ni impe- 



'>74 ANALES DE LA KKAL ACADK.MLV 

(lido al ofendido dedicaríse á sus habituales ocupaciones más 
que un período de cinco 6 seis días en los cuales debió quedar 
completamente carado si xe Jiiibiese asistido con la asiduidacl y 
esmero (jne el caso requería. 

El I)r. I). .1. T. R. .. comparece el 12 de Febrero y declara 
que en atención á lo que dijo (fojas 7) es de parecer que no ha- 
biéndose presentado fenómenos inflamatorios consecutivos á la le- 
sión sufrida por V... C... en la región escapular derecha que 
comprobasen estar lesionados los tejidos hasta el plano oseo, como 
se creyó en los momentos del reconocimiento hecho por el decla- 
rante, dicho individuo ha podido sanar de la expresada lesión en 
un período de seis días, teniendo la asistencia facultativa que el 
caso reclamaba. 

En Abril del presente año declara el Dr. B... que Y ... C... 
entró en su servicio (en la Benéfica) en la madrugada del 4 de 
Enero y que lo vio por primera vez en la visita de la mañana, tres 
ó cuatro horas después de su entrada; que le refirió haber sido lie- 
rido en la espalda y curado en la Casa de Socorro, presentando en 
aquel momento dolor en el sitio de la herida y tensión en el lado 
■izquierdo de la espalda, sobre todo en la región del omóplato, un 
poco de opresión y ansiedad y miedo por su estado, hablando de 
la necesidad de otorgar testamento, pulso débil, temperamento 
normal. Algo más tran([UÍlo por la tarde, persiste la tensión y el 
dolor, temperatura 38°, pulso frecuente. Las piezas de vendaje 
secas. Día 5 por la mañana, aumenta el estado febril (38, ó°), el 
dolor también aumentado así como la tensión. 

Por la tarde junta con el médico interno Dr. G... de la que 
resultó (pi^' no siendo la herida penetrante el estado febril se atri- 
buyó á alguna condición especial de la herida y se determinó en 
consecuencia levantar el a})ósito. Examinada la herida se encon- 
traron sus bordes aproximados j)or dos ó tres puntos de sutura, 
cuyo número y naturaleza no s(; anotaron, la oclusión era perfec- 
ta, la herida está situada en el centro de un gran trombus subcutáneo, 
de diez ó doce centímetros de diámetro, la piel que lo cubre está ti- 
rante y todo aquel seno es doloroso: se retiró uno de los puntos para 
dar salida á la parte líquida de la sangre y hacer cesar la tensión 
de los tejidos; así sucedió en efecto, el ¡nnito retirado dio .salida á 
una cantidad de sangre negruzca, y á |)equeños coágulos; esta 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 375 

operación, .agrega el Dr. B... fué practicada según los preceptos 
de la ciencia contemporánea, antisepsia rigurosa, lavado con licor 
Van Swieten al 50^, y compresión con una grande y gruesa 
planchuela de algodón boratado, vendaje de cuer|)0 compresivo. 

Al día siguiente, se retiran los puntos restantes, porque la fie- 
bre persiste y hay pus en la herida; se repite el lavado y la com- 
presión. Por la tarde fiebre y dolores han disminuido, conti- 
nuando así algunos días durante los cuales la eliminación decoá- 
. gulos negruzcos continuó, empezando enseguida el período de 
reparación. 

Llegado aquí entra el Dr. B... en las siguientes consideracio- 
nes. Las condiciones de la herída por instrumento períbro-cortante, 
la región en que tenía asiento, su forma fónica, su fondo de fibras 
musculares, las dificultades que experimentaría el cirujano que 
hizo la primera curación para hacer una perfecta hemostasia y la 
imposibilidad de desinfectar aquella herida, le explican perfecta- 
meiite los dos accidentes que retardaron su curación, primero la. 
» hemorragia interna que se verificó, })robablemente al ser trasla- 
dado, y segundo la infección demostrada por la fiebre y el pus. 

Preguntado: si la lu-morragia <]ue dio lugar al froyubus' fué úe- 
bido ii dificultades que experimeritó el cirujano al practicar la 
primera curación: dijo no poder contestar categóricamente, pues 
pudo haberse hecho la hemostasia de la herida y volver la hemo- 
rragia al ser trasladado el paciente. 

Preguntado: si de haberse practicado una perfecta hemostasia 
en la primera curación se habría presentado la hemorragia inter- 
na que después sufrió el lesionado; dijo: que tampoco podía con- 
testar categóricamente porque es difícil hacer una ligadura ó tor- 
cer una arteriola estrecha y (jue interesa fibras musculares que 
pierden su paralelismo. 

Preguntado: si de haberse hecho una perfecta hemostasia de 
la lierida el lesionado habría tardado en obtener su curación los 
mismos días que ha tardado en conseguirla; dijo: que eliminado 
el accidente á (|ue dio lugar la hemorragia, la curación se hubie- 
ra abreviado por lo menos en la mitad del tiempo, que fué el que 
tardaron en eliminarse los coágulos. 

Sigue luego una pregunta referente al hecho de que V... C... 

durante su permanencia en la Casa de Salud, salió dos veces suh- 

T. XXX— 47 



376 ANAí.KS I)K LA IIKAL ACADEMíA 



repticiamente: salidas que pudieron ó no tardar su curación y así 
lo entiende el declarante. 

El enfermo C... declara f[ue el lesionad» > permaneció en c-ama 
los cinco primeros días después de su lesión, que pasado este perío- 
do de tiempo vino á la Habana dos ó tres veces; (|ue cuando lia- 
cía poco más ó menos quince días de su ingreso volvió á guardar 
cama como ocho días que entonces c ñau do se presentó Ja xup^' ración 
en ¡a herida. 

He aquí el conjunto de datos que podemos contar: de una 
parte varios comprofesoj'es que niegan un licclio, de otra, otros 
que lo refieren y aprecian á su manera. 

Si á la luz de la razón y con la frialdad (pie se reíjuiere, se 
examinan los hechos, resulta que se trata de un accidente ocurri- 
do durante la curación de un herido que si bien nadie podía 
preveer ni por lo mismo evitar, pudo sin embargo remediarse 
aunque sin impedir que se retardara el proceso de cicatrización: 
expresados así las cosas, es probable (jue este asunto no hubiera 
tenido que ocupar la atención de la Academia, pues entonces i^ 
tribunal superior habría encontrado en la relación de los hechos 
la explicación de todo en vez de la contradicción que establecen 
los médicos entre los liechos y las liipófesis como Fiscal de S. M. al 
razonar su dictamen. 

Pero en vez de esta sencilla relación encontramos que los mé- 
dicos forenses dicen y repiten que la herida que recibió X... C... 
debió sanar en cinco ó seis días y que el no haber suceilido así, 
debe atribuirse á la falta de asistencia facultativa con la asidui- 
dad y esmero que el caso reqaiere: he aquí la hipótesis, pero la 
hipótesis infundada. 

¿Por (jué esa y no otra, hubo de ser la causa determinante de 
la supuración de la herida que debió curar por reunión inmedia- 
ta ó primera intención? 

¿Acaso la ciencia no registra otras causas que la incuria de los 
profesores, capaces de detener la marcha de un proceso cicatrieial? 

La historia clínica resi)onde con nosotros. 

Una hemorragia vino á detener esa marcha, interpi'isose la 
sangre entre las superficies (jue debían unirse y de aipií se origi- 
nó un doble fenómeno, de carácter físico primero porque esa san- 
gre obró simplemente como cuerpo extraño impidiendo la unión 



DE CiríXCIAS! MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 377 

de las superficies cruentes; de carácter orgánico el segundo porque 
la descomposición de esa misma sangre determinó la irritación é 
inñamación de la herida que á su vez ocasionó la reacción febril. 
Res[)ecto de esto no se puede dudar, pues además de demostrarlo 
el dato clínico en el caso de que se trata, lo consigna la ciencia 
de una manera general, terminantemente: si la sangre, nos dice Mr. 
Follín, se interpone entre los bordes de una herida, obra como un cuerpo 
extraño y es necesario expulsarla por medio de presiones, etc., y si no 
dista mucho el momento inicial de la lesión, puede aún esperarse la 
reunión inmediata. 

No de otra suerte lian j)asado las cosas en la herida ([ue nos 
ocupa: un considerable coágulo de sangre, eso que los profesores 
B... y Cl... llamaron trombas, se interpuso y su presencia deter- 
minó lo que necesariamente debía determinar. En vista de esta 
complicación ¿qué hicieron los médicos de asistencia? Lo que 
debían hacer, lo (|ue cualquier cirujano habría hecho: cortar los 
])untos, favorecer la expulsión de la sangre y desinfectar la heri- 
da y esperar aún, según el precepto de Follin, la reunión inme- 
diata porque era reciente la lesión. 

Pudiérase objetar que esta operación se i)racticó en dos tiem- 
pos quitando primero un solo punto y más tarde los otros, pero 
seguramente se quiso que los bordes de la herida se mantuvieran 
aproximados })ara no retardar su reunión. 

Como se ve la conducta seguida por los médicos que asistieron 
á V... C... no admite censura. 

Quédanos la cura hecha en la Casa de Socorro por el Dr. lí... 
pues los médicos forences que atribuyen el retardo de la sanidad 
del herido á la falta de asiduidad y esmero en la asistencia facul- 
tativa no nos dicen si so refieren á la cura inicial ó á las posteriores. 

Cuando un cirujano se encuentra en presencia de una herida 
reciente que no guarda en su seno ningún cuerpo extraño, que no 
comunica con ninguna cavidad ó conducto natural, que después 
de lavada y examinada no se ]iota la sección de ningún vaso ca- 
paz de determinar hemorragia, no tiene que hacer otra cosa que 
solicitar su reunión inmediata y eso hizo el Dr. R..., usando una 
sutura cruenta que las dimensiones de la herida no exigían, pero 
que la mobilidad de la región reclamaba. 

Posteriormente sobrevino la hemorragia <jue debió proceder 



378 ANALES DJÍ LA IJEAL ACADEMIA 

de algún vaso insigniíicante, }jues de otra suerte los puntos no 
habrían sido suficientes á evitar la salida de la sangre por la he- 
rida, pudiendo aquella muy l)ien haber tenido por causa la tras- 
lación del herido hecha con })Oco y probablemente ningún cui- 
dado y ú considerable distancia; ese pequeño vaso pudo' ligarse, 
() lio, })orque oculto entre las fibras de diversos planos musculares 
de direcciones encontradas no se vio, ni dio salida á sangre hasta 
qU6>algún movimiento se destapó, esta es la palabra, en su extre- 
midad seccionada; y no se invoque la compresión de la herida 
(|ue, como se ve, intentó la movilidad del íórax (jue })or la 
respiración la hace poco eñcaz. 

De suerte que respecto de la primera cura nada hay que .decir. 

Pasemos á los posteriores: la observación clínica tomada de 
las notas del Dr. B...,nos permiten juzgar; nadadelo que en ella 
se refiere deja de estar ajustado á las prescripciones de la ciencia, 
separaT los'punt'os de la herida, íacilitar la expulsión del coágulo, 
desinfectar la superficie lesionada, proceder gradualmente tratan- 
do de aprovechar el trabajo cicatricial á que hubieiTin podido dar 
lugar algunos de los puntos que se respetaron mientras fué da- 
ble,' todo esto parece lo más racional y el j'esultado obtenido íisí 
lo comprueba, pues el lesionado curó con bastante prontitud dada 
la complicación del derrame de sangre. 

Mas V... C... tuvo una recaída que prolongó su situación al- 
gunos días mas, se nos dirá. Cierto, pero esa recaída tuvo lugar 
después que el paciente se ausentó clandestinamente de la* Casa 
de Salud y estuvo fuer-a algunas horas; esta salida se repiti-ó i)or 
lo menos dofe veces, (véase declaración del' enfermero); qué pudo 
hacer el herido fuera de la presencia del médico que lastimara su 
cicatriz, no lo sabemos, poro es muy probable, que algunos movi- 
mientos bruscos determinara el nuevo estado de cosas. 

Demo.strado como para nosotros lo está, (^ue tanto el médico 
de la Caéa de Socoito, comoiel de la Casa de Salud llenaron su 
cometido conforme á las exigencias de la ciencia y ([ue los acci- 
dentes que detuvieron el [iroce.-o cicatricial en el caso deque^se 
trata* no dependieron de los médicos (pie lo dirigieron; encon- 
trando según los datos ya enumerados, más aceptables los ¡tedios 
que nos refieren los médicos de asistencia, que /a.s- Inpófesis délos 
forenses; erremos ipic la liei-ida l'ué bien clasificada y ti'atada, y 



DE CIEXCIAS :N[É©ICAS, FÍSICAS Y XATUEALES 379' 

en Gonseouencia vuestra Comiisión de Medicina. Legal propone se 
conteste al Sr. Juez de; Instrucción, 

1" Que por la herida no penetrante que; recibió el lesionado, 
su curación debió obtenerse en un período de tiempo de cinco á 
siete días, pero los accidentes (^uese-presentaron han podido pro- 
longar. el trabajo de reparación por tiempo indeterminado. 

2? Que de las complicaciones que se presentaron, y el tiem- 
po que. medió entre la mejoría y la recaída^, la asistencia faculta- 
tiva debió prolongarse hasta un mes próximamente. 

o? Que durante^ ese mismo tiempo debió estar impedido de 
tra]:)ajar. 



Informe miídico legal ex causa seguida ron muekte; por el 
I)r. Miguel Riva. 

(SESiOX PUBLICA DE 2-5 DE AGííSl'O DK 1889) * 

La Coman.dancia Militar de Marina á consecuencia de la su- 
iuaria instruida. ])or hal)er aparecido ñótíindoen aguas de la Pun- 
ta el cadáver do D. E.:. J... y P..., consulta á e.sta Academia 
})ara que informe en vista de los datos que remite «sobre la posi- 
bilidad de' que el arma que arrojara el pnweotil fué disparada 
por el mismo individuo que recibió la herida ó si hay motivos 
racionales para suponer que fuese olíra de mano agena.» 

Lá ^Comisión de Medicina Legal ha recibido en del>ida forma 
para poder contestar al Ti"¡ibunal (luo la-consulta: 1? Una copian 
de las diligencias de reconocimiento y autopsia que practicada 
por el; primer Médico de la Armada Dr. A... C... y L.. .,ála letra 
dice: que ha practicado en eL Xecrocomio' Municipal el reconoci--: 
miento y autopsia del cadáver de un hombre blanco, desconocido, 
de unos 45 años de edad, que estaba en completo estado dé des- 
composición; las comisuras labiales y los labios en- una extensión 
de un centímetro estaban comidos por los ])eces, dejando al des- 
cubierto parte de' los arcos dentarios, de los cuale», en el superior 
faltaban todos los dientas incisivos,- colmillos y algunos molares; 
en la i)arte media de la región temporal derecha, había una solu-^ 
ción- de intensidad de unos 9 milímetros, de borées regulares, 



380 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



negruzcos y dirigidos liácia arriba, encontrándose en su fondo un 
proyectil de arma de fuego de 8 milímetros. Este proyectil no 
había penetrado más que en los tejidos blandos, desviándose un 
poco al chocar con el hueso frontal. Abierto el cráneo, estaba 
intacta la caja ósea: la masa encefálica en descomposición, acu- 
sandi) las meninges una hiperemia de los vasos y senos. En el 
tórax, el corazón hipertrofiado y exangüe, los pulmones conges- 
tionados y descompuestos igual que las visceras abdominales. — 
De lo expuesto deducen que la causa de la muerte fué la asfixia 
por sumersión, no pudiendo el proyectil producir más que una 
ligera comodón cerebral: y 2? el proyectil de un arma de fuego, 
que es de 8 milímetros y presenta un aplastamiento en un lado 
del cono. 

En los casos de muerte por sumersión no siempre la asfixia 
es la causa determinante, pudiéndolo ser también el síncope y la 
congestión cerebral con bastante frecuencia. 
9 En la asfixia por sumersión la coloración de la i)iel es pálida 
y presenta, según Hofmann, algunas manchas rosáceas cadavéri- 
cas. El asi)ecto del cadáver varía según el caso: si el ahogado 
lia sucumbido por a.sfixia, los ojos están inyectados, la boca torci- 
da 3^ los miembros convulsos, pero si ha muerto por síncope la 
fisonomía expresa la calma más perfecta. — En las vías respirato- 
rias llama la atención la disposición particular que presenta la 
epiglotis; e.ste fíbro-cartílíigo ha sido hallado en posición vertical 
en todas las experiencias hechas por Bergeron y ]\íantano, á cuyo 
signo le dan gran importancia. La laringe, tráquea y bronquios 
están llenos de una espuma blancuzca cuya presencia es un signo 
característico de la muerte })or sumersión, no encontrándose esta 
espuma cuando la muerte ha tenido lugai- |)or síncope, en cu3'0 
caso sólo se encuentra en las vías respiratorias un poco de agua 
Los pulmones pre.sentan una coloración gris .sin brillo ó violácea 
y pec|ueñas manchas punteadas que para Brouardel y N'ibert no 
son otra cosa que equimosis subpleurales, idénticas á las que Tar- 
<lieu describe en la sofocación. El estómago contiene una canti- 
dad de agua cpie varía según los casos, pues en los de muerte 
rápida hay ausencia, porque según Bergeron y ^Montano el agua 
no ])uede })enetrar en d estómago después de la muerte. La pre- 
sencia del agua en la caja del tímpano es un signo de mucho va- 



DK (IKXCJAS MKDICAS. FÍsiCAí^ Y NATUIÍALES 38Í 

■ ■ - ■ ■ . . . . 

lor, porque indica que el individuo lia liecho movimientos de 
deglución. 

La comprobación de estos signos es muy difícil de hacerse 
cuando el cadáver lia entrado en putrefacción y como en el caso 
<pie examinamos el cadáver estaba en completo estado de des- 
composición, tal vez por esta cansa es que se han omitido de se- 
ñalar en el documento de autopsia los signos que caracterizan la 
asfixia por sumersión. 

La herida que tenía en la cabeza estaba situada, en la parte 
media de la región temporal, de unos 9 milímetros, de bordes 
regulares y negruzcos, dirigidos. hacia arriba, encontrándose en su 
fondo un proyectil de arma de fuego, de S milímetros que chocó 
con el liue.so frontal en ángfilo con el eje del proyectil, como se 
deduce del aplastíimiento qne éste presenta hacia un. lado de .su 
cono. ¿Xo es esta lesión causa suficiente para comprender la 
fuerte conmoción y congestivjn de ese cerel)ro, como lo comprueba 
la hiperemia de los va.-os y demás señalados en el documento de 
antopsia y que son signos que caracterizan la congestión cerebral? 
Ahora bien, si la congestión fué causa de sn muerte ;ómo es cpie 
este individuo cayó al mar? ¿La posición que t,enía al recibir la 
herida, favorecían esta circunstancia, ó por el contrario fué obra 
de manos agenas? ¿Cómo })robar en estos casos que el individuo 
ha querido suicidar.se y que las lesiones que se le encontraron no 
han sido producidas por un a.sesino? 

-De todo lo cual el ponente de la Comisión de Medicina Legal 
remite á la consideración de SS. SS. la siguiente conclusión: 

(¿ue la falta de datos en los documentos remitidas no permi- 
ten asegurar que la herida C|ue })resentaba en la cabeza D... 
E... J... y P... fué obra suya, como tampoco que fuese obra de 
mano agena. í 



382 ANALES DK LA REAL ACADEMIA 

RELACIÓN del movimieiüO' de Tesorería de la Real Aca- 
demia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la 
Habadla, desde el 30 de Abril de 1898 al 31 de Octubre 
de 1893. 

INGRESOS ORO PLATA 



Efectivo en 80 de Abril de 1898 S 762 20 $ 133 04i 

Cobrado por censos según comprobantes 1,100 53 

Subvención déla Real Hacienda según comprobantes 350 90 54 10 

Por cuotas mensuales de los Sres. Académicos y 

suscripción de los Axales 273 74 

Por venta de dos entregas de los Anales 50 



$ 2,213-63 I 461 38Í 

Nota. — El aumento que aparece en los censos, se debe á los $248-28 oro 
que pagó el üigenio ConquMa por el último resto de las anualidades que ve- 
nía pagando. en 1? de Junio de cada año, según escritura otorgada ante el 
Notario público D. Alejandro Núñez, y á íi200-60 oro del ])otrero Cañongo^ 
])or censos de tres años (|uc vence en 8 de Agosto de cada año. 

ORO PLATA 

: EGRESOS. 

Sueldos según recilxis J! 318... $267 86 

Por impresión de los Anales y material de Secreta- 
ría, según recibos 67370 

Gastos extraordinarios según recibos 280 35 19 64 

Comisión, 5!^ al cobrador de censos, según recibo... 55 

Consumo de gas según recibos 7 89 

Saldo á cuenta nueva 879 19 173 88i 

% 2,213 63 $ 461 38.\ 

Nota.— En los gastos de imi»renta estfin incluidos los S708 Billetes <nie 
se han satisfecho al tipo de la recogida á D. A. (í. Cacho-Negrete, i>or saldo 
de su cuenta, según la relación i»ublicada en la entrega n'.' 344 de los 
Anales. 

Habana 31 de Octubre de 1893. 

Ef l'csorcro, 

Dr. Miguel Iliva y Urrécltaga. 



INDUCE. 

Págs. 



Real Academia.— Sesión pública ordinaria del 22 de Octubre de 

1893; por el Dr. Luis Mónteme 328 

» —Sesión pública ordinaria del 12 de Noviembre de 

1893; por el Z)y. Luis Montané 332 

Fisiología. — Nota sobre los llamados «espíritus golpeadores», por el 

IJr. Francisco Dom'inguez 340 

Obstetricia.— Embarazo complicado de fibroma uterino. Parto ft 

término en occipito posterior derecha. Fórceps; 

por el 7);\ Gabriel Casuso 342 

Medicina Legal. — Informe en causa seguida por rapto de una jo- 
ven; por el Z>r. Aristides Mestre 347 

» —Informe sobre el estado mental de un procesado; 

por el Dr. Ouillermo Benasach (finaliza) 353 

» Informe sobre la causa de la muerte del asiíitico 

F.; por el Dr. Oahriel Casuso 000 

» Informe en causa seguida por homicidio; por el 

Dr. VicenfeB. Váleles 000 

» Informe sobre la duración de una herida; por el 

Dr. José I. Torredbeis 000 

II Informe en causa por muerte; por el 7)/-. Miguel 

Biva 000 

Real Academia. — Relación del movimiento de Tesorería desde 

Abril 30 á Octubre 31 del corriente año; jíor el 
Dr, Miguel Biva. 
Entomología.- Contribución al estudio de los Coleópteros de la Isla 

de Cuba; por el Dr. Jueni Gunelletch , (pliego nú- 
mero 25 aparte). 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 

Los Anales de la Academia se publican el día 15 de cada mes. 
El precio de la suscricion es de fl-75 centeivos pleUei por semestres adelan- 
tados en la Habana, y f2-S5 centavos plafei en el resto de la Isla. 



♦•♦ 



En el local de la Academia, calle de Cuba (ex-eon vento de San Agustín) se 
venden: los 29 volúmenes hasta hoy publicados de los Anales; los 3 primeros 
tomos de los Traheijos ele la Comisión ele Meelieinei, Ijcged é Higiene Báblicei; 
la FUiret Cubana del Sr. Sauvalle; lí^Metmniedogin, la Ornifejlogía, hi Frpe- 
tologia y la Entoniologiei Cubetna del Dr. Gundíach; las Memerrias sobre leí 
Peitologleí y Antigüedades ele leí Jsleí ele Puerto Bico, i)or el Dr. Dumont; la 
Contribución al estudio de los Molusceys Cubemos, por el Sr. Arango y Molina; 
y la Fedeylogia g Tereipéutie;ei, elel eepeireito lenticular del ojo por el Dr. Becker, 
traducida del alemán por el Dr. Finlay. 



AMALES 



DE IjA 



REAL ACADEMIA 



DE 



GIENGIAS MÉDIGAS, FÍSIGAS Y NATURALES 



DE I.A HABANA 



I^E^ISTJ^ OIEIsrTIIFIO^ 



DIRECTORES- 



Dres. Rafael A. Cowley y José rte J. Kovira. 



ENTIIí:GA 352. 



ENERO 15 DE 1894. 



PARA ASUNTOS DE ADMINISTRACIÓN 

DIRIGIRSE 
TESORERO DE LA REAL ACADEMIA 

CAMPANARIO NUMERO 45. 



CANJE Y CORRESPONDENCIA 

DIRIGIRSE 

a,l Sx. Xj-u.ís 2s/£o33.ta,3a.é 

Secretario general de la Real Academia de Ciencias 

CALLE DE CUBA 
(EX-CON\ ENTO DE SAN AGUSTÍN) 



H A B A ^' A 

A. Miranda y Ca, impresores. 
69 COMPOSTELA 69 

TELEFONO 260 



•''Mi. 



KEAL ACADEMIA DE CIENCIAS 



Sobre LA MALEiNA ; por el Dr. Juan. Santos Fenuindez, 
(Sesión publica de í20 de Noviembre de 189í?.l 

El interés que esta ilustrada Corporación ha jn-estado 
siemj^re á todo lo que constituye y significa entre nosotros 
progreso científico, nos lia movido á traeros el resultado de 
las experiencias emprendidas en el «Laboratorio de la Cróni- 
ca Médico Quirúrgica», con la maleina, sustancia que ya co- 
nocéis, así como los importantes servicios que está prestando 
en Euroi)a. Y no podríamos dejar de hacerlo porque al te- 
ner que ocuparnos de ella y del muermo, recordamos la 
parte activa que esta Corporación ha j^restado desde 1870 á 
esta enfermedad. 

En efecto, á esta Real Academia se debe la redacción del 
Reglamento profiláctico del muermo, sabiamente concebido 
y donde como era lógico sujioner aparecen condensadas to- 
das las medidas indispensables para la extinción de tan 
funesta afección; reglamento que á pesar del tiempo trans- 
currido y del progreso incesante realizado en las ciencias 
fué tan bien pensado, que él solo bastaría, si se cumpliera, 
para hacer desaparecer el muermo de nuestras estadísticas, 

A esta Real Academia se debe de igual modo participa^ 

ción activa en numerosos problemas relacionados con el 

muermo y luminosos informes que han emitido las comisio- 

T. xxx-48 



384 ANALES- DE I.A KKAL ACADEMIA 

lies que nombrara,, siempre tendentes á señalai- sus inútiles 
esfuerzos, ante la organización especial de nuestra adminis- 
tración todavía colonial y la indiferencia censurable de los 
que con más energías jiudiei-an poner coto á los abusos que, 
industriales sin conciencia cometen con la bigiene pú])lica, 
única salvaguardia de la salud individual. 

Por eso boy distraemos la atención de vosotros para daros 
seguidamente cuenta de las experiencias que con nuestra 
cooperación, los Dres. Davalos y Acosta, })rofesores del La- 
boratorio de la Crónica ban practicado y someten por nues- 
tro conducto á la consideración de esta docta Corporación, 
paríi que teniendo en cuenta los beneficios que pueda repor- 
tar Ji la bigiene pública la propagación de la maleina como 
juedio de diagnóstico del muermo en el caballo, esta Cor- 
poración preste una vez más su pi-estigi(jso concurso y acepte 
la invitación que se le bace para que si resultase aplicable 
este adelanto científico entre nosc»tros como debiera esperarse, 
le toque la parte á que tieue derecbo, por representai- entre 
nosotros la encarnación del [)rogreso más acabado y al que 
los señores Académicos pi'esentes tienen la obligación de 
coadvuvar. 



Consideración r:s sobre el muermo. — Expekiencías con 

LA MALEINA; pOr los DvCH. E. Acodü, \ J. A\ J)áv((los. 

El muermo es una enfermedad que en tO(his las nacio- 
nes del mundo ba preocupado siempre la atención de los 
bombres de ciencia; su estudio ba llegado al ideal de la per- 
fección desde (|ue la bacteriología prestara á la clínica su 
valioso concurso y es de lamentar que siendo tan fácil su 
extinción tengamos todavía que rendirle con nuestras vidas 
tributo injusto. 

Su origen denuiesti'a que los j)recej)tos bigiénicos son in- 
cumplidos y que la observancia de ellos bastarían pina des- 
terrar de nuestra patología médica tan desasí rosa cnfcnne- 



DE (lEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATUKALES 385 

dad. El Profesor Joly iú ocuparse de esta afección consig- 
na (latos estadísticos que ha. recogido para probar de una 
manera sorprendente las naciones europeas donde aumenta 
ó disminuye el muermo. 

Dice así: 

((Primero: El muermo está en plena disminución en 
Alemania, Austria Hungría, Holiinda, Bélgica, Dinamarca, 
8uecia y Noruega, porque las leyes sanitarias obligan la 
muerte de los caballos nuiermosos, la secuestración prolon- 
gada de los sospechosos y la indemnización en caso de muer- 
te. Además, no se tolera el emj)irismo. 

jSc(/undo: El muermo hace estragos y está en actividad 
en Francia, Inglaterra y Kusia. 

En Francia la ley sanitaria se observa mal, es violada 
con frecuencia y no se indemniza al propietario. Las decla- 
raciones rara vez se hacen. Los casos de muermo reconoci- 
dos representan la tercera pai'te de los anímales rauermosos 
que existen. 

En Ino-laterra y Rusia hace estrao'os en los cal)allos ven 
el hombre. 

T'ercero: En h?uiza el muermo decrece ó aumenta seiíún 
la eficacia de los medios que se le oponen. 

Cuarto: En Italia, España, Portugal y Luxembui-go no 
han suministrado al autor más que documentos estadísticos 
insuficientes ó nulos. — Un hecho hay que hacer notar, y es 
que el muermo ha hecho y hace numerosas víctimas. 

Conclusiones: Medidas aconsejadas: 

Extinción del empirismo, 

Reoro-anización del servicio sanitario .de veterinaria é 
indemnización á. los propietarios de los animales sacrificados. 

Entre nosotros la propagación del muermo obedece á 
causas de orden moral, y el Dr. Santos Fernández que nos 
disi^ensa el honor de presentarnos estas notas, las ha señala- 
do en un luminoso informe que presentó á la Junta Provin- 
cial de Sanidad. No obstante, creemos con Joly y hacemos 



oí^G ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

constai' (|ue si el muermo entre nosotros se propaga y sostie- 
ne, es porque como sucede en Francia y otras naciones, el 
Gobierno no toma las medidas convenientes dirigidas, á her- 
manar los intereses materiales con los de la salud pública. 

Cuando se dicte una ley que obligue la declaración de 
todo caballo muermoso para su inmediata indemnización, 
veremos como todo cambia; nadie ocultará caballos muer- 
mosos ni se dudará de la existencia del muermo y acabará 
para siempre la lucha ofensiva entre el capital y la salud. 

Solo de este modo se llegaría á la pronta y posible ex- 
tinción del muermo. 

Pero mientras esto no suceda, permítasenos presentar á 
esta ilustrada Corporación el resultado de nuestras exjíe- 
riencias emprendidas con la maleina, sustancia que como 
todos sabéis se emplea en Alemania, Francia, Eusiti y otras 
naciones como medio de diagnóstico en el caballo muermoso 
y que está llamada á prestar grandes servicios á la higiene 
pública. 

Ella nos permitirá descubrir los focos de infección muer- 
mosa que nos rodean y conocer los enemigos de la salud y 
del pueblo. 

Preparada en el «Laboratorio de la Crónica Médico-Qui- 
rúrgica» por uno de nosotros (Dr. Dávalos) hemos seguido 
para su obtención procederes distintos recomendados por 
jirofesores ilustres como Koux y Koch. 

Preparación de la maleina: proceder de Roux . Des- 
pués de haber exaltado por inoculaciones sucesivas la vi- 
rulencia del bacilo muermoso hasta el grado de que ma- 
te al conejo y aun al ratón blanco ordinariamente refracta- 
rio en menos de 30 horas, se siembra en caldo peptona gli- 
cerinado. Después de colocados los tubos durante un mes 
en la estufa á 35° los cultivos se esterilizan al autoclave á 
110°, se ñltran por papel, se concentran por evaporación en 
el vacío á baja tem})eratura en ¡presencia del ácido sulfúrico 
hasta su reducción al décinio de gu volumen ])rim¡tivo; se 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 387 



obtiene de esta manera un lícjuido siruposo de color rojo os- 
curo de olor especial. Este líquido encierra '30% de glice ri- 
ña, se conserva largo tiempo fresco al abrigo del aire y de 
la luz. — Se emplea en disolución al 10^ en agua fenicada 
al 5 por 1000 

Proceder de K'óch: Varía del anterior en algunos deta- 
lles: en lugar d-e caldo, las siembras se hacen en agar glice- 
rina y obtenido el cultivo se diluyen o aramos de él en 20 
de agua destilada y esterilizada. Esta mezcla se esteriliza en 
el autoclave á 120°; la solución obtenida se purifica por me- 
dio de la máquina neumática y después se pasa por el filtro 
Pasteur; queda un líquido transparente amarillo claro, que 
reducido á 12 c. c. se somete durante quince minutos de 
nuevo á 120° en el autoclave. 



Antes de dar á conocer el resultado de las experiencias 
emprendidas por nosotros con la maleina, expondremos las 
que han obtenido en Francia y otras naciones Nocard, La- 
querriere, Kóch, Cadiat, Galtier, Pilavios y otros. 

Así podremos darnos cuenta de sus indiscutibles ventajas 
y comprender la necesidad que de su empleo tenemos los 
que como nosotros ven amenazadas sus vidas ante la rápida 
propagación que ha hechO' el muermo. 

La raaleiuíi, que no podrá ser desviada en sus propósitos 
como los otros medios de diagnostico, nos permitirá señalar 
donde están los focos de infección y ])resentar ante la opi- 
nión pública á. los culpables para que conocidos, resulten por 
lo menos ridiculas sus hábiles combinaciones y no puedan 
saborear confiados en nuestra ignorancia su destructora y 
satánico obra. 

La figura más saliente que encontramos al estudiar la 
maleina en Francia, es Nocard; sus esfuerzos han sido justa- 
mente premiados y á. él se debe que su uso haya invadido la 
práctica corriente. ])es2:)ués que el profesor Roux hubo pre- 



388 ANALES DE LA JÍEAL ACADEMIA 

parado esta sustancia, descubierta por el veterinario ruso 
Kólning de Dopart, que murió de una infección nuiermosa, 
Nocard la estudia y experimenta en todos sentidos llegando 
á conclusiones tan precisas, que no admiten discusión. 

Copiaremos algunas de sus interesantes observaciones 
para demostrar el poder revelador de la raaleina. liefiere 
Nocard que el profesor Laquerriere le hizo reconocer un 
caballo que había sido compañero de cuadra de otro muer- 
moso; el animal no presentaba ningún síntoma sospechoso, y 
sin embargo fue inyectado con maleina; nuiclios compañeros 
entre ellos, Barth, Baillet, Alexandre, Bourgeot y otros se 
sorprendieron de la seguridad con que Nocard aseguiaba 
que el caballo era muermoso y quisieron presenciar la autop- 
sia: ésta demostró la presencia de tubérculos muermosos en 
los pulmones, y la tráquea cubierta de cicatrices como si se 
hubiese vertido por ella ácido sulfúrico. 

El propietario de un circo lleva á Mi'. Philippe uno de 
sus caballos admirablemente enseñado, que tosía hacía tiem- 
po, y reconocido no presentaba síntomas apreciables; no obs- 
tante le escribe á Nocard y le dice: ((Aunque me inspira te- 
mores he inoculado después de sometido á violentos ejercicios 
con mucosidades nasales á un curiel con resultados negativos.» 
Cuatro meses después es llamado Nocard por Boissiere de 
Valmont ¡jara ver un caballo sospechoso, que resultó ser el 
del circo reconocido por Pliilij^pe. Presentaba el mismo as- 
pecto y ningún síntoma de nuiermo. 

Una inyección de maleina al cuarto eleva la temperatura 
2° ü sobre la normal, se mantiene elevada durante seis horas, 
desciende á las treinta horas y se hace normal desi)ués de 
las cuarenta y ocho horas. 

La autopsia evidencia numerosos tubérculos pulmonares 
y sobre todo, colonias de chancros nuiermosos de todas di- 
mensiones en la laringe y tráquea. 

247 caballos más son inyectados por Nocard, éstos perte- 
cían á una importante empresa cuyo nombre reserva por 



DK CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 389 



temor á (jiie sufrieran baja las acciones; de ellos 128 reaccio- 
nan y son sacrificados, 

«En todos los caballos sacrificados — le escribe el Director 
de aquella enij^resa — la autopsia confii-ni6 las indicaciones 
de la inaleina — no hubo un solo mentís, todos presentaban 
lesiones características situadas en la. mayor parte de ellos 
en los pulmones. » 

Laquerriere en unión del veterinario Latour emplea la 
maleina en 141 caballos; de ellos fueron sacrificados ív) v 
reconocidos muermosos; de estos cababailos, 29 no presenta- 
ban síntomas manifiestos cuando se le practicó la inyección. 
En una. segunda prueba someten 11 caballos, de éstos reac- 
cionan 8 y la autopsia compi'ueba la existencia del muermo. 

Weber igualmente coii Dumilatre comprueban el valor 
de la maleina y aseguran que esl'. llamada á prestar grandes 
sei'vicios :1 los veterinarios y á los ])ropietarios de caballos. 

Thomasen, de la Escuela de Utrecb, comunica á Nocard 
sus experiencias sobre 18 caballos, de los (jue resultaron ('» 
muermosos delatados por la maleina. 

Pilavios, de la Armada griega, somete á tres caballos del 
regimiento de artillería y los tres eran nuiermosos, con lesio- 
nes comprobadas en la auto])sia. 

Muchos datos más pudiéramos seguir consignando para 
demostrar el [)oder diagnóstico de la maleina y su importan- 
cia en higiene ])nblica; pero, temerosos de cansar vuestra 
atención por un lado y por otro la convicción de que os son 
conocidas la mayor ]iarte de ellos, nos obliga, á terminar esta 
primera parte para daros cuenta de las experiencias perso- 
nales que hemos practicado en unión del veterinario Sr. D. 
Dieo-o Larrión. 

o 



I^a aplicación de la maleina han sido hechas en un caba- 
llo procedente de Santiago de las Vegas y denunciado como 
muermoso por la Comisión nombrada por la Junta Proviii- 



390 



ANALKS DE LA REAL ACADEMIA 



cial de Sanidad; en nna j^areja de tiro expontáneamente ce- 
dida por su dueño, temeroso de que estuviesen muermosos y 
en otros animales que hemos buscado al efecto. 

Nos ha 2^1'estado, repetimos, valioso concurso el veterina- 
rio 8r. D. Diego Larrión, el cual ha sido el encargado de la 
observación é inoculación de dichos animales, demostrando 
una escrupulosa atención én los datos termométricos, que son 
los indispensables para el diagnóstico, como puede verse en 
las siíínientes observaciones: 

Observación 1^— Caballo (de Sajitiago de las Vegas) 
entero, castaño oscuro o dorado, ocho años, presenta una ci- 
catriz en la parte media del cuello, lado derecho; otra cicatriz 
en la parte supero anterior del muslo izquierdo, pelos blan- 
cos en la espalda izquierda; de un metro treinta y nueve 
centímetros, temperamento linfíitico, buen estado de carnes y 
destinado al tiro y á la care'a. 

De su examen y antecedentes, resulta que su dueño lo 
compró hace poco tiempo y que ha estado comiendo en el 
mismo pesebre y trabajando con los mismos atalajes de unos 
mulos que al mismo dueño hace poco tiempo se le habían 
muerto de muermo; que presenta en la fosa nasal izquierda 
una pseudo cicatriz y un chancro á la enti-ada del cornete 
nasal derecho; infarto de los ganglios submaxilares, deyec- 
ción narítica amarillo-verdosa, y lagrimeo del lado dereclio. 
— Síntomas todos que imponen el diagnóstico de muermo. 

Las temperaturas ])revias ])arasacai' la media de ellas son 
las siguientes: 





6 11. 


Mli 


!)H. 


MAN. 


2 n. TARDi: 


ti II. TAlíDE 


11 11. MWÍ 






Piilsu 


T('in|i. 


I'lllsti 


'J'i'iiip. 


Pulto 


Teiiip, 


l'ulso 

40 
3)7 


Tt'iup. 

38.7 
38.(> 


Tulsu 


Temp. 


TEHr. MM\ 


Octubre 2í> 






¡ .•«.T 


Octubre 30 

Octubre 31 


3Í» 

38 


38.4 
38.5 


40 
40 


38.» 
38.0 


42 


3!) 


40 


3,!(.l 

















A las nueve de la mañana se le pone en el lado izquierdo 



r)K (IKNCiAS MFJDICAS, FÍSICAS Y XATIJ} A I.KS 



:]91 



tlel cuello una inyección de don gramos y medio de nialeina 
y la temperatura sufre las alteraciones siguientes: 





7 h. iiniñ. 


II ll. UKlñ. 


■1 h. larde 


7 ll. noche 


i) b. 


Boche 


11 h. 


noche 


Octubre 31 


P. 


'i\ 


V. 


^J'. 


r. 

4(i 
54 

48 


T. 

3!».5 

40.5 

40 


50 
52 
43 


T. 

40 
40.1 
3í».4 


P. 
55 


T. 

'40.5 
3S.G 


P. 
53 


T. 
40 2 


Noviembre V! 

Noviembre 2 


51 
51 
37 


40.1> 
40 

3S.3 


60 


40.Í) 




Noviembre 3 


40 


3S.7 





Temperatura máxima desjaiés de la inyección 40.9 

Temperatura media antes de la inyección ^;<S.7 

Diferencia 2" 2 suficientes á declarar inucrmoso (\ este ca- 
ballo. 

Síntomas observados después de la inyección. — Frititcrdia: 
tos, res2:)iración acelerada, ingurgitaciones, numento de vol Ti- 
men del ganglio submaxilar y edema en el sitio de la in- 
yección. 

Segundo dta: dolor en los ganglios sul)maxilares, y el 
edema aumentado de volumen; por la noche j>ostración y do- 
lor en las extremidades. 

Tercer dia: aumento de volumen de los testículos, dolor 
como en las orquitis. 

Cuarfn dia: Flugo nasal abundante, resblandecimiento 
del chancro, di-rininución de volumen del ganglio, se inicia 
la alegría y el apetito renace. 

Ob8í:rvación 2^— Mulo capón, negro-morcillo, 10 años, 
un metro cuarenta y cinco centímetros, buen estado de car- 
nes, temperamento linfático y destinado al tiro. De su exa- 
men y antecedentes resulta perfectamente sano. 

Temperaturas antes de la in3^ección: 



Novbre. 1?., 
Novbre. 2... 
Novbre. 3.., 



!l h. 


iiiiiñ. 


11 h. 


iiraii. 


■1 h. 


tarde 


!) h. 


noche 


P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


'r. 


P. 


T. 


50 
4.3 
03 


37.5 
37.4 
37.0 




48 
47 


37.4 

37.(5 


4S 
4í» 


37.7 
.37.0 






40 


37. (i 











Teni|). media 



T. XXX— 49 



392 



AXAI.KS DK LA KKAL Ai 'A TtJOM I A 



A las once de la mañana se le hace la inyección. 
Tenij)eraturas después de la inyección: 





7 h. 


imiíi. 


■1 h. 


tiirdf 


!l ll. 


noi-bi' 




P. 


T. 


P. 

ÓO 
44 
ÓO 


T. 


P. 


T. 


Noviembre 3 






8S 
87.1' 

87.r, 


•52 
47 
43 


3S.5 


Noviembre 4 

Noviembre ó 


45 

4^) 


87.4 
8N.2 


37.4 

37. (í 



Teniperatui'a niáxiina después de la inyección oíS.") 

Temperatni"a luedia antes de la inyección oT.-") 

Diferencia 1", suficiente á declííi'ar no niuernioso á este 
Ululo. 

ObservacíÓxX -y"^ — Caballo capón, tordo plateado ó moro, 
"20 años, de un metro ciucuenta ceutímetros, mal estado de 
carues, temperamento nervioso y destinado al tiro; del exa- 
lueu y antecedentes i-esultau achaques ])roj)ios de la vejez y 
de su estado anémico. 

Temperaturas antes de la inyección: 





I h. 


man. 


11 ll. 


III a ñ. 


1 h. 


tarde 


5 ll. tarde 


!l ll. Huelle 






P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


'J\ 


P. 


T. 


Teiiiji. inedia 


Noviembre ti 










39 

38 


38.4 
.88.5 


!- 


Noviembre 7 

Noviembre S 


35 

o.» 

f >r> 


88,2 

88 


36 


88.4 


3() 


'38.'3 


37 


38. (i 

















A la una de la tarde se le pone la inyección de maleina. 
Tem])eraturas después de la inyección: 





I ll. niañ. 


. II ll. IIIUll. 


ti ll. t 


arde 


11 ll. 


lli.elie 




P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


40 

• Í7 


T. 


Noviembre S, 










42 
85 


3S.S 
.•'.S.L' 


89.2 


No\'iemlire í( 


.35 


8S.7 


• > — 


3S.5 


3S 4 







Tem]>eratura máxima después de la inyección lV,)/2 

Tenipei-atura media antes de la inyección ^)8.2 

Diferencia 1 grado, suficiente á declai'ar //o miurnioso á 
este caballo. 



DE f'IEN'CIAS MEDTf'AS, FÍSICAS Y XATI'KALES 



393 



Observación 4'^ — '" Caballo capón, 10 años, castaño ó 
dorado, calzado de los pies, un metro cincuenta centímetros, 
temjieraniento sanguíneo, buen estado de carnes y destinado 
al tiro. De su examen y antecedentes resulta hallarse triste, 
inapetente, con escalofríos, tos seca, pequeña y dolorosa, res- 
piración frecuente, pulso concentrado y frecuente, las muco- 
sas rubicundas, dolor vivo á la percusión ó fricción fuerte en 
los lados del pecho, á la auscultación se nota respiración del 
ruido resj^iratorio. — Diagnóstico, pleuritis. 

Temperatui'as antes de la inyección: 





7 h. niaü. 


11 li. 


111 iiñ. 


5 li. 


tardo 


11 h. 


llljclll» 






r. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


T(Mnp. media 


^OVl)!'*» (i 














42 

47 


.30.2 
30.7 


[ 30.2 


Xovbre. 7... 
Novbre. 8... 


30 

rt 1 


38.7 
30 


42 


30.3 


4ó 


3!). 4 














. . 



A las 7 de la mañana se le pone la inyección. 
Temi)eraturas después de la inyección: 





7 b. 


IIIUll. 


11 h. 


iiiañ. 


ó li. tardi' 


11 h. 


iioái" 




P. 


T. 


P. 

ól 
37 
34 . 
37 


T. 

30.2 
38.7 
38.3 
38.5 


P. 


T. 

30 
38.3 

38.2 


P. 


T. 


^ovíí-»inl)re 8 






38 
34 
34 
35 


37 
30 
33 


38.7 


^oviortibi'e 


3ó 
33 

33 


38.4 

38 

37.0 


30 


"Vovienibre 10 


;í8.2 


Noviembre 11 







Temperatura máxima después de la inyección 39.2 

Temperatura media antes de la inyección 30.2 

Diferencia 0° grado, suficiente ¿í declarar no muermoso 
á este caballo, 

Op>seeamcióx 5^—'-' Caballo capón de 18 años, castaño 
encendido ó dorado, lucero corrido, calzado alto de la extre- 
midad torácica derecha, de un metro cuarenta y ocho centí- 



di Este caballo y el de la observaoiúu .'«i han si<lu Traídos por su dueño expoutánea- 
uiente, al notar que estaban enfermos; hoy está seguro que no tienen muermo, y agi-ade- 
00 el servicio que le ha pi-estado la maleina. 

(2) C'nnpañero del anterior, cedido expont éneamente por su dueño. 



394 



axalp:s de la real academia 



metros, teuiperaiíiento linfático, mal estado de carnes y des- 
tinado á tiro. De su examen y antecedentes resulta hallarse 
}>adeciendo desde hace 20 días con tos y deyección narítica 
blanquecina que liucen diagnosticar un catarro nasal. 
Temperaturas antes de la inyección: 





7 h. 


iiiafi. 


11 li. 


iu;iñ. 


r^ ll. 


tarde 


11 ll. 


nuche 




P. 


T. 


P. 


T. 


p. 


T. 


]'. 


T. 


Xovbre. ii... 










84 
87 


88 
3S.5 


ííovbre. 7... 
N.ovbre. 8... 


H2 
8ó 


87.8 
88.1 


85 


88 


87 





Teiiip. media 



88.1 



A las 8 de la mañana se le inyecta la maleina. 
Temperatura después de la inyección: 





1 ll. 


iiiafi. 


11 ll. 


iiiañ. 


r. ll. 


tarde 


II h, 

P. 

42 

8S 
8(i 


uoclic 




P. 


'l\ 


P. 


T. 

88.(i 
88.0 
88.2 


1\ 


T. 


'J\ 


NoN'ieiuhre 8 




87 
80 
8.') 


40 
40 


8!». 8 
85J.1 
87.Í» 


8!) 


Noviembre !( 


87 
8.') 


88. (i 
88 


88.0 


Ts^oviembre 10 


88.2 



Temperatura máxima después de la inyección oU.'ó 

Temperatura media antes de la inyección 88.1 

Diferencia 1°2, suficiente á declarar no muermoso á este 
caballo. 

Obsekvación (y^ — Caballo entero, o años, tordo rodado 
ó moro, de 1 metro 82 centímetros, temperamento sanguíneo 
nervioso, buen estado de cariies, destinado-a la silla. 

En perfecto estado de salud. 

Temj:)eraturas antes de la inyección: 



Noviembre 11... 
Noviembre 12... 



1 ll. iiiaíi. 


1 1 ll. iiiañ. 


1 ll. 
P. 


larde 
T. 


;i ll. larde 


(i ll. tarde 


P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


82 


88.2 






87 


80 






8o 


88.7 


88 


.'58 


88 


88.8 


80 


80 


84 


87.0 







Temp. media 



I 88.4 



A las 8 de la tarde se le inyecta la maleina. 



DIC (IKNCIAS MKDH'AS, I-'ISICAS Y XATUKALEÍ^ 



395 



Teiii})er;itura8 después de la inyección: 





(i ii. 


iiañ. 


II h 


iiiaíi. 


li li, tarde 


11 H, 
F. 


uocho, 




P. 


T. 


]'. 


T. 


P. 


'!'. 


T. 


Movieiiibro 1"' 








85 

80 
84 


89.4 


Noviembre 18 


8Í) 
82 


89.() 
87. í) 


87 
■ 88 


88.8 
88.5 


8Ó 
84 


88.8 

88.0 


88.5 


Nouieiul)rc 14 


88.2 



Tempei'aluras máxima después de la inyección oO.G 

Tem])eratura media, antes de la inyección o8.4 

Diferencia 1°2, suficiente á declarar 710 inuermoso á 
este caballo. 

Observación 7'^— Muía, o años, un metro cuarenta y 
siete centímetros, buen estado de carnes, temperamento san- 
guíneo, destinada al tiro. En perfecto estado de salud. 
Temperaturas antes de la inyección: 



Noviembre 12... 
Noviemt)re 18... 



5 h, 


mafi, 


11 ll. 


maü_ 


l{ ll. larde 


G ll. larde 


11 ll, 


iioelie 


48 
44 


T. 

87.8 
88.1 


P. 


T. 


1'. 
'44' 


T. 

88.0 


P. 
44 


T. 

88.8 


P. 

47 


88.7 


45 
45 


88.5 
88.8 



Teiiip, media 



1 .,0., 
) 



A las o de la tarde se le pone la inyección. 
Tem])erataras después de la inyección: 





ti b. 


Hiail. 


11 ll. 


iimfi. 


(i h. 


(urdo 


11 h, 


noche 




P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


P. 


T. 


Novbre 1 2 












49 

48 
40 


89 


Novbve. 18 

Novbre. 14 


40 
48 


39.4 

88 


50 
45 


39.2 

88.7 


47 
44 


88.9 
,88.2 


39 

88.7 



Temperatura máxima después de la iin-eción o9.4 

Temperatura inedia antes de la inyección 38.3 

Diferencia 1°, suficiente á declarar no muermosa á esta 
muía. 

Observación 8^— Caballo capón, 10 años, castaño en- 
cendido, calzado, de 1 metro 45 centímetros, temperamento 
linfático, buen estado de carnes, destinado al tiro. 



396 



ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 



Antecedentes: liace tres años tenía este caballo un chan- 
cro que ocupaba la mayor parte de la fosa nasal izquierda, 
infarto del ganglio submaxilar, lagrimeo y deyección naríti- 
ca cremosa de color amarillo verdosa del mismo lado; estaba 
ñaco, con disnea, tos seca y profunda tristeza é inapetencia 
y cuando se temía su muerte ])or consunción ó ca(|uexia, 
neumonía supurativa ó liidrotoráx, empezó á comer, á reco- 
brar fuerzas y alegría, reducic%dose el chancro hasta el ta- 
maño de un medio ])lata; desapareció la tos y casi todo el 
flujo nasal y fué dedicado ú trabajar en un coche de alquiler. 
Durante año y luedio no se notó en él otra cosa (pie modifí- 
caciones en la cantidad de fluio nasal v el no eniíordar á 
pesar de su buen apetito, pero en esta época se presentaron 
nuevas nudosidades al rededor del chancro, que transformá- 
ronse á su vez en otros chancros y unidos n aquel, quedaron 
formando uno solo; los síntomas que entonces se presentaron 
obligaron á trasladarlo al campo volviendo mes y medio des- 
pués ])astante re})uesto, desde cuya fecha está trabajando en 
el mismo coche de alquiler á pesar de tener un chancro del 
tamaño de una [)eseta á la entrada del cornete nasal izquier- 
do V el infarto del oaniílio submaxilar. 

Está gordísimo, tiene gran lustre en el pelo y mucha 
alegría. 

En vista de estos antecedentes y de existir en la actuali- 
dad los tres síntomas patognomónicos de la afección, flujo 
nasal, chancro é infarto ganglionar se diagnóstica de muermo 
y se somete á lu inyección de maleina. 

Temperaturas antes de la inyección: 





6 li. man. 


ÍMi. 


iiiafi. 


12 b. iiKiñ. 


2 h. 


tiirdc 


11 li. 


uiK'lie 






W 


T. 


r. 

40 
4.S 


.'57.8 
.•{S.l 


P. 


T. 


P. 
48 


T. 

88.1 


P. 
45 


T. 


TiMiiii. media 


Novieiiibiv 21.... 




;]s 


;^7.7 


88. 4 


las 


Noviembre '2'2.... 


HU 


H7.S) 


i 



A las nueve de la mañana se le invecta, 



Dk rrKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATriíALKS 307 



Temperaturas (iespués de la inyección: 





li li. man. 


H li. man.- 


II ii. iiiail. 


:! Ii. tardi' 


i; h. 


tarde 


!) Ii. uociie 


12 h. 


iiiicbe 




P. 


T. 


P. 


'J\ 


P. 
41 


T. 

3s 


P. 

47 

4S 
3S 


T. 

3S.,S 

30.8 

3S 


p. 

55 


T. 
40.1 


P. 


T. 
41.2 


P. 

73 
4í) 

41» 


T. 


Novbi-c. 22.. 




41 


Xovbre. 23.. 


45 


40 

3Ü.2 


.V, 
4i) 


40 

3S.7 


39.9 


Novbiv. 24.. 






37 S 















Temperatura máxima después de la inyección 41.2 

Tem])eratura media antes de la inyección 'hS. 

Diferencia o°2, suficientes á declarar nniermoso (\ este 
caballo, 

Shitomas observados después de la ¡ii.yeeción: 

Primer dui. — Deyección narítica. v lagrimeo líquido de 
los dos lados; edema en el sil!u de la inyección y estornudos 
frecuentes, por la noche tri.steza, inapetencia, gran postración; 
apoya la cabeza en el pesebre, adelanta la mano izquierda 
tomando la posición de los enfermos del aparato respiratorio. 
Aumento de volumen del ganglio submaxilar izquierdo y 
dolor á la presión en el edema ])roducido i)or la inyección; 
resblandecimiento del chancro, dificultad para andar, estor- 
nudos frecuentes, dolores en las extremidades. 

Segundo día. — Se inicia la mejoría y el apetito: el edema 
tiene el tamaño de una coj^a de sombrero. 

Tercer día. — El edema se extiende y está el caballo más 
alegre; apetito normal. 

Observación 9^ — Cal)allo capón, alazán, cS años, un me- 
tro 47 centímetros; temperamento sanguíneo nervioso, bnen 
estado de carnes, destinado al tiro. 

Antecedentes: — Desde hace tres meses se encuentra al 
lado del de la observación 8^, diagnosticado de muermo. 
Presenta nn tumor redondeado del volumen de un o-uisante 
en la parte media de la fosa nasal derecha, y aunque muchos 
autores clásicos han pretendido que no puede diagnosticarse 
el muermo sino cuando se observe el flujo nasal, el chancro 



;39s 



AX.VLKS T)K LA fiKAÍ, A( ADE.AÍIA 



y el infarto, hoy esta o[)inK)ii e.stn (le.saiitorizada por Bouley 
que ha probado en la Academia de JNÍedieina, que basta una 
ulceraeión del diámetro de una cabeza de alfiler bajo el re- 
])liegue del ala interna de' la nariz ])ara declarar muermoso 
á un caballo. 

Además tiene infartado el ganglio submaxilar del lado 
derecho; sin estos síntomas ])udiera considerarse completa- 
mente sano, pues su estado de carnes, el lustre del pelo, la 
alegría y apetito así como la regularidad de sus funciones, 
indican un perfecto estado de salud. 

Temperaturas antes de la inyección: 





1 li. 


inañ, 


ü li. mnfi. 


1 li. 


(arde 


:{h. 


tarde 


{} li, tarde 




No\'¡t'iubre 21.... 


P. 


T. 


P. 

87 

89 


T. 

88.(3 

88.2 


P. 

40 


T. 



88 •> 


p. 

4-> 


88..-') 


P. 

89 


T. 

88.4 


Temp. media 


Novienil)re 22.... 


87 


8S.H 






■ 88.8 



A las 9 se le })one la inyección. 
Temperaturas después de la inyección: 





li 11. 


11 \\. 


11 11. 11 A \. 


;] 11. 1 


nvM. 


li ll.T\líllK 


!i 11. .MiniK 


1:! 11. MKIIE 


Noviembre 22 


Pulso 


Temp. 


Pulso 

45 
50 
40 


Tcuij). 

88.9 

40.2 

89 


Pulto 

58 

48 
89 


Temp, 

40.1 
40 

8S <) 


Pulso 
5() 


Temp. 

40.9 



Pulso 
70 


Temp. 
41.4 


Pulso 

(37 
47 
40 


Tciitp. 
41 1 


Noviembre 28 


">■') 
87 


40. ó 
89.2 


40 


Noviembre 24 










88.7 

















Temperatura máxima después de la inyección 41.4 

Temperatura media antes de la inyección 08.3 

Diferencia 3° 1, suficientes á declarar muermoso á este 
caballo. 

Sintomas observados desjxif.s de ¡a inyección: 
Primer dut. — Aumento <K'l ganglio submaxilar y edema 
en el sitio de la inyección, tri.steza, inapetencia, deyección y 
lagrimeo, estornudos fr-ecuentes; gran postración, por la tar- 
de i'es[)iración acelerada, doloi' á la presión en el edema; las 
puj)ilas dilatadas, los ojos fijos y al acercarle una biz huye 



t)K OlENCIAS ,>ÍÉDI('.\S, FÍSICAS Y XATriíALÉS '3í>9 

espantado; liiperestesia; apóyala cabeza en el pesebre y abre 
las piernas como para no caerse; aparenta estar grave, se 
acuesta y levanta con frecuencia, mueve las mandíbulas y 
cola con marcada aíiitación 

Scyundo día. — Sigue la ti'isteza, inapetencia, el ganglio 
submaxilar aumentado basta el tamaño de un buevo de i>a- 
Mina, muy sensible, dolores en las extremi(bides que no le 
permite andaí-, pronunciándose en la ai'ticulación del carpo 
izcpiierdo donde claudica muclio; el edema se extiende. 

Tercer día. — Sione íatio-ado v Uíoviéndose con diñcultad, 
ha desaparecido la cojera. 

En resumen, 8res. AcaiU'micos, de los nuevo animales 
sometidos á la prueba de la maleina han resultado fres miier- 
mosos, clasificados así [uu- la notable elevación de tempera- 
tura que ha pasado de do.s grados sobre la normal. En los no 
inuermosos puede verse que la temperatura-apenas ha au- 
mentado un grado y que esta propiedad, especial de dicha 
sustancia, se está aprovechando en los países en (pie más 
previsores que nosotros, la higiene constituye un cult(j. 



IXFOHNÍK MÉDICO LEGAL SOBRE EL ESTADO MENTAL DE I\ INDIVI- 
DUO; por el Dr. Manuel S. Castellanoí,. 

(SlíSIÓN PCBLICA DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 1889.) 

Con fecha lo del mes de Julio próximo pasado la Real Aca- 
demia de Ciencias Médicas de la Habana ha recibido por con- 
ducto de su Secretario un oficio del señor Juez de i)i-imera 
Instancia de Bayamo (pie á la letra dice: «Iltrao. Sr.: Ruego á 
A\ I. que en auxilio de justicia se sirva disponer que por la 
•Academia de su digna Presidencia, en vista del testimonio que 
se acompaña, proveniente de la causa ([uc se sigue en este Juz- 
gado, contra Doña J R. y J S por parricidio y 

tentativa de violación de Doña C R , se manifieste á este 

Juzgado, si el parricidio ejecutado por Doña J 11 del>e 

T. xxx-50 



400 ANALES DE LA iíEAL A< ADENíIA 

atrifiiiii'X'' <'( "II (ido ¡i(ii<¡i)iiuí ó n min nioniniiaiihi ¡loinicida que sur- 
giera en el espacio (íe tiempo <pie viedió desde (jiie furo noticia que 

J S intenta ha violar á xn hija f/ , hasta hi ejccvciíjii de 

aquel. Dios gdo. Hayaiuo Mayo 1 'S <!(' 18.S*J. \\.. 8... M...» 

Aconi[)ar\a á (licho nlicio la copia del -testimonio de varios 
lugares de la causa, conteniendo 74 fojas útiles. 

( on fechíi l."> de Agosto próximo [)asa(lo el Presidente de la 
Comisión de Medicina ]^<\o-al. lo remite á la ponencia de turno en 
esta clast^ de trabajos académicos y correspondiéndole al que 
tiene el honor de dirigiros la [)alal)ra, vengo á daros cuenta del 
estu<lio y resolución del informe. 

Aquí se trata de <jue en la Rinconada, distrito de Baiic, j)ar- 
tido judicial de Bayamo, provincia de Santiago de Cuba, siendo 
las siete de la noche del <lía X de Agosto de 1887, Doña J... H.... 
soltera, de oO aiios, natui'al de Jiguaní. infirió á 'su hija natural 

Doña C una herida en el cuello con una navaja barbera, á 

consecuencias de la cual falleció jior los accidentes que se presen- 
taron ulteriormente, infiriéndose también una herida en el cuello 
con el mismo instrumento con objeto de degollarse; manifestando 
al Juez, (pie la interrogó á las once de la noche del mismo día, 

que había degollado á su hija, por que su concubino J S 

trató de violarla, })retiiiendo dicha señora, ver muerta á su hija, 
(pie deshonrada de una manera tan brutal, y más aún á su [»re- 
sencia, como lo hal»ía intentado 8...,..; que su idea había sido 

dar muerte á su hija, dársela también á 8 y por último á 

ella misma. • 

El señor Juez, solicita (pie se informe [»or esta docta Cor]>ora- 
ci()n, en vista de los antecedentes y diversas declaraciones que 

obran en los autos si la hei-ida inferida por Doña J K á 

su hija C , es un hecho (pie responde á un acto pasional ó el 

de una monomanía homicida. 

Difícil en sumo arado es contestar categóricamente v con 
acierto la pregunta (pie el .fue/, nos dirije. La experiencia nos 
demuestra la divei'sidad de casos en (pie la j)asión de los celos, 
levanta d ainia houiicida [)ara herir, y en (jue la monomanía es 
la causa determinante de las más terribles catástrofes. 

Ha sido una cuestión preferente de la Medicina legal la de- 
terminación del instante en (|ue termina la razón y empieza !a 



PE riEXCIAS MÉDICAS, FÍSK'AR Y XATTRAI.ES 401 

locura; y las dificultades que han surgido en tan oscuro proble- 
ma son las que asaltan en el presente caso. 

Es sobradamente conocido que la excitacfón vehemente del 
sistema nervioso i)roduciendo las pasiones, es causa constituyente 
de los mayores extravíos, y b» es (pie en muchos individuos á 
consecuencia de una debilidad cerebral y á excitación del mismo 
sistema nace una monomanía j)articular que se mantiene i)or 
momentos y hasta por días, dentro de un })ropósito íirme y eficaz: 
que en el primer caso la razón existe, siendo responsable de las 
consecuencias naturales y necesarias del hecho es fuera de toda 
discusión; (pie en el segundo la cariMicia de razón produce la 
irresponsabilidad, es otro no menos incontrovertible. Y es la 
situación que se crea cada vez tanto más apremiante, cuanto á 
los extremos que se advierten y á las diferencias que la autori- 
dad judicial ha de cojiocer para aljsolver ó condenar, para le- 
vantar la espada de la Ley ó })ara herir y exterminar. 

Colocados en esa situación, es necesario acentuar el cuidado 
con que hemos de examinar el punto, pues las dificultades del 
principio ó sea de la teoría o-eiieral cederán á la elocuencia in- 
contrastable de los hechos. 

Intervienen en la causa; I'.' los presuntos criminales Doña 

.1 R y J S ; 2V la víctima Doña O H 

hija de aquella; 3? los profesores municipales Licenciados Don 

A R residente en Baire y Don F D en Baya- 

mo; óV los hijos de Doña J ...... , Don R y Don ( ' R 

mediante sus declaraciones; oV la dueña de la casa donde se 

cometió el crimen Doña B R ; <>".' el Alcalde del barrio 

de Baire y Celador de Policía; y 7V los testigos Don M \ — . . 

DonS F M ,DonQ N , Don E G y 

S , Doña A C , Don J de la C F , Don 

F yDonJ F , DonM M , Don T N 

v Doña R I Once testis^os. 

No es posible dentro del estrecho espabio de un informe hacer 
un estudio sobre las declaraciones todas y de cada uno de estos 
individuos; necesitaníos limitarnos á lo que exjniesto por los mis- 
mos conduce á seguir un criterio acertado, sirviendo esos elemen- 
tos, quizás heterogéneos, para formar el concepto que deseamos y 
que ha de dar Ui solución pedida. 



402 AXALES DE LA REAL ACADEMIA 

Enipezaremos según el orden que hemos enunciado por la 
declaración de Doña J R 

Doña J R'. es natural de Jiguaní, de 50 años, hija na- 
tural de M R vecina de Baire, de raza blanca, tuvo tres 

hijos sin haber si<lo casada y últinianiente vivía en concubinato 

con el pardo J S ; no sabe leer ni escribir y dedicada á 

las labores de su casa, en forma instructiva declara: Que el do- 
mingo se propus ) J S violar á su hija v como ella se 

enterase, S le amenazó con matarla si daba parte, cpie no la 

dejó salir de la casa al día siguiente lunes, asegurando que ese 
día la violaría aun([ue se opusiera v\ mundo entero, que llegó la 
noche y para evitar que J cumpliera su amenaza, fué cuan- 
do cogió la navaja barbera y se dirigió al ])unto en que su hija se 
encontraba y trató de degollarla, haciendo lo mismo con ella; 

debiendo hacer constar que algo debió hacerle S a su hija el 

domingo, porque así se lo dijo su hija y que además vio algunas 
manchas de sangre en el forro del catre. Que no j»ue(le decir 

nada de lo (pie })asó al encontrarse con su hijo R , porque la 

sangre que derramaba de la herida <pie ella misma se inñrió, le 

privó del sentido; que J S y elhv habían teni<lo varios 

disgustos pues la maltrataba de palabra y de obra; que éste nun- 
ca demostró querer con afecto de padre á su hija (' ; que real- 
mente cmmdo le daban los ataques la inutilizal)an, que nada po- 
día hacer; que no ha notado que H [)retendiese á su hija con 

dádivas y promesas; ({ue no presume que á ellas accediese y por 
tanto tuviesen actos carnales pues solo [)udo hacerlo á la fuerza; 

qu-e es cierto que á las siete la mandó á acostar S y que ella 

empezó á desnudarse; que en esos momeiit-os su hija no se encon- 
traba accidentada pues ya hacía tres ó cuatro meses que no le da- 
ban; que también es cierto que ella le dijo á 8 que tenía sed 

y que éste fué á la cocina á buscar agua, lo mismo que cuando 
éste volvió las espaldas empezó á degollar á su hij;i: (pie es cierto 

que S tratase de impedirlo, ignora si él se penetró de que 

C se encontraba herida; (pie al herir á su hija no tuvo otro 

objeto que quitarla de en medio, lo mismo (pie á ella misma y 
que lio tiene bienes de fortuna. 

La declaración de J 8 es la siguiente: es hijo de 

Placeda, natural de Jiguaní, vecino de Biiire. oO añ(">s, soltero, 



DE CIEXriAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATIRALES 403 

oficio del campo, con cuatro hijos, no sabe leer ni escribir, mez- 
tizo; en forma instructiva manifiesta: (^ue cree que su prisión 

ha sido por la cuestión habida entre Doña J R y su 

hija C...; que la ocurrencia tuvo lugar en la casa de Doña J , 

que vivía en concubinato con ésta, con quien nunca tuvo dis- 
gustos de ninouuíi clase; cjUv' á las siete de la noche hora de la 

ocurrencia se encontraba en la casa de Doña J ; que no es 

cierto que la expresada noche estando reunido el deponente con 
ellas las mandase entrar en el ai)osento y encerrándose con ellas 

tratándose de violar á Doña (' ; que no trató en modo alguno 

de forzar á Doña C })ues la quería como hija y sobre todo le 

inspiraba verdadera lástima, [)orque padecía de unos accidentes 
que le desjaban casi como muerta; ([ue serían las siete próxima- 
mente de la noche cuando le manifestó á Doíla J que ya era 

hora de acostarse, pero ella le contestó que se acostase él si que- 
ría; que Doña (' se encontriiba accidentada en la misma ha- 
bitación y completamente sucia, pues cuando le daba el gota coral 
y eso sucedía con frecuencia hacía todas sus necesidades sin 

darse cuenta, qui^ como Doña J no quería acostarse trató de 

convencerla por(|ue ya era hora, ])ero ella se resistió; que enton- 
ces se recostó sobre una tabla y })Ocos momentos después se le- 
vantó y entrando en la habitación Doña J dijo que tenía 

sed; que él se dirigió á la cocina á buscar agua, dando la espalda 

a Doña J y que en esta operación oyó un ruido que le hizo 

volver la cabeza y vio que dicha señora de pie en medio de la 
habitación y con una navaja de afeitar en la mano se estaba de- 
gollando; que horrorizado se abalanzó á dicha señora i)ara qui- 
tarle el arma pero qur no lo pudo conseguir ponqué ella empezó 
á tirarle cortes con idea al |)arecer de hacer lo propio; tanto que 
al (juitarse uno de los golpes lo hirió en la palma de la mano de- 
recha; que no vio que Doña (' estuviese herida pues no re- 
paró en ella por tener que evitar la agresión de Doña J ; que 

inmediatamente salió pidiendo auxilio en busca del hijo de Doña 

J llamado Rafael, á quien le contó cuanto había ocurrido y 

dicho R se puso á tocar el guamo ó somatén y él salió 

con intención de dar cuenta á la Autoridad, pero viendo lo 
bárbaro del crimen y temiendo que las dos mujeres estuviesen 
muertas, como quiera que no había testigos se asustó porque po- 



404 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

dían creei' que él ha])ía sido el autor, y por ese motivo estuvo 
escondido hasta que se presentó el C-elador de Jiguaní; (jue esta- 
ban en la casa solamente las tres personas; que tanto la escopeta 
como la pistola se la había encontrado seis días antes de ocurri- 
do el hecho, en una cueva de piedra y que tenía intención de 
entregarlas á la Autoridad; que no tiene licencia para portar ar- 
mas y (|ue la navaja es la misma que la que se le presenta. 

Posteriormente Doña J R declaró ante el Celador de 

Policía y en presencia de sus hijos Don R y Don C ; 

Que muy teuiprano quería ir al río j)or agua y que 8 no se 

lo pei'mitió sin embargo de estar el río á la vista de la casa, que 
entonces 8 la mandó encerrarse con él eu el aposento, don- 
de todos acostumbraban dormir, que á poco notó <[ue 8 for- 
zaba á su hija C sin respetar (^ue estaba ella presente y que 

su hija como es púldico y notorio, estaba padeciendo de gota coral 
que en aquel acto casi sin saber lo que hacía mirando la barba- 
ridad que hacía S (|ue le tapaba la i)oca y la nariz, nrrebató 

una navaja barbera y pensó en aquel momento que antes que 
deshonrara á su hija, quería hacerla víctima con su propia mano 
y ({uitarse ella también la vida para acalcar con los sufrimientos 
de aquel perverso hombre. 

Observando el señor .Juez las contradiciones que había entre 
las declaraciones de Doña J y la de J S y aun en- 
tre las mismas de Doña J , los sometió á un careo el día 10 

de Diciembre de 1887 en Bayamo, dando })or resultado lo siguiente: 
(i^ue se ratifican en ellas sin tener que hacer variación alguna y 
ordenó dieho señor Juez que se consiguase la manera vaga é in- 
decisa de Doña J , ya en las contestaciones, ya en el diálogo 

sostenido con 8 , (luien sin vacilar y con enérgica entereza, 

rebatió á Doña J los cargos que le hacía, llevando aquellas 

al ánimo del que i)rovée, el íntimo convencimiento de la invero- 
similitud empleada por ésta para hacer culpable á aquél del he- 
cho que se investiga. 

En la ampliación á la instructiva de doña J 11 veri- 
cada el O de 8eptiembrc do 1887 en el Hospital ("¡vil de Bayamo 
consta — ('([ue c<)ncil)ió el proyecto <le degollar á su hija en la 
misma noche en que lo llevó á calió, pues casi estábil fuera de 
razón, sin poder darse cuenta de sus actos, puesto (|ue si obró en 



\)E ( lENtílAS MÉDICAS, J'ÍSICAS Y XATUKALf:8 405 

esa forma, fué para evitar que J S pudiera consumar la 

violación que preteiuiía realizar con su hija (" : que la navaja 

pertenecía á J S ; ([ue no recuerda dónde la tomó y que 

no la afiló antes de usarla, ([ue la herida <[U0 tenía su hija en la 
mano derecha fué hecrui por la dc[)onente y con la misma arma; 
(jue no participó á sus hijos ni al Alcalde de su harrio las inten- 
ciones de S con su hija jxjr no haber ol)servado intención 

alguna de haber inventado violar á su hija hasta la noche (jue 
preten<lió consumar este hecho, y por consiguiente tampoco re- 
solvió a])andonar la casa, }>ues si antes se hubiera penetrad.) lo 
hal)i'ía practicado así: (pie creía ([ue por solo un acto de fuerza 
rpiedaría desonrada su hija, y por eso resolvió quitarle la vida 
antes que verla en tal estado, toda vez que aun jue su ímayinadón. 
se hallaba extraviada en tan críticos momentos, no desconoció que 
es preferible la muerte á la vida de una mujer deshonrada, mucho 

más sise tiene en cuenta la form;i bi'utal empleada por S , 

que á viva fuerza pretendía ll.'var á cabo ese acto tan excesiva- 
mente reprochable. Que aunque su ánimo fué quitar á S 

de en medio con motivo de la acción que [)retendía llevar á cabo 

con su hija (' ; que no llegó á herirle con la navaja por no 

haber tenido ocasión [)ara ello, puesto que éste desapareció en 
el acto de haber la deponente herido á su hija; que desde ({ue 
nació ésta había padecido el accidente conocido con el nombre de 
gota coral como lo puede justificar con los vecinos de Jiguaní don 
F y don J F y don M M , que en su fa- 
milia no había habido ninguna persona loca; C|ue no huyó después 
de herir á su hija por haber hecho la resolución de morir al lado 
de ella; que nunca había intentado antes de esta ocasión (piitarle 
la vida á su hija, que si no la hubiese degollado é intentase de 

nuevo S deshonrarla, no volvería á quitarle la vida, pues en 

lo más recóndito de su alma sentía un arrei)entimiento y un 
tortor que no la dejaban un instante de calma y de reposo.» 

En la ampliación á la instructiva de J S efectuada 

el 1*? de Octubre de 1888 en Baire, se limita éste á manifestar que 
la navaja le pertenecía á él, que la tenía encajada en el yaguado, 
en un saquito, guardada, que era éste el lugar donde acostumbraba 
tenerla; que respecto á la lierida de la mano no la enseñó á nadie 
pues se escondió desde el momento del hecho, según lo dijo á 



40í) AXALKS DE LA lUíAL ACADK^IÍA 

R R y que desdo aquel moniento no la enseñó á na(]ie 

por temor. 

Hasta aquí, se va descubriendo, si no la pérdida de la razón 

en doña J R , al menos un estado de obcecación notable 

que bien ha [)odido sor causa constituyente del hecho que se per- 
sigue. Las declariU'ionos do dicha señora, en cuanto se armonizan 

con las de su concubino 8 , dan })or resultado una demo.stra- 

ción acabada dé que el temor y l;i excitación existió constante- 
mente en aquella, en lo que respecta á que el pardo S violase 

á su hija. Sin p-randes esfuerzos ha demostrado el horror v la 

repugnancia con (pie habría de contemplar que 8 deshonrase 

brutal y ferozmente á su hija C : que soportar tan rudo lance 

era superior á todo sacrificio, y de ahí la resolución firme y eficaz 
de evitarlo, aumjuc le costara la vi(Li, y aun cuando tuviera que 
sacrificar á su hija. Sus declaraciones, por último, demuestran 
la serie de horribles consideraciones, que aquella mujer sin ins- 
trucción y sin moralidad, iba multi])licando hasta caer en el más 

deplorable extravío. A tal (^-tado le llevó la idea de que S 

saciaría su feroz lujuria en su desgraciada hija. El amor de ma- 
dre se sobrepuso á todo y la madre en su exaltación, abandonó la 
razón y se dejó llevar <]c los arranques brutales do la fiera. 

En cuanto al informe de los médicos municij)ales don A 

R y don F D , bastará transcribirlos para que so 

observe su deficiencia, y la poca ó ninguna luz que hacen en la 
materia. En las diligencias sumarias a})arecon así. 

Constituido el Juzgado en Jio-uaní el í) de Agosto de I.SS7 v 

encontrándose el médico munici[)al don A R manifestó 

á las excitaciones del Juez para (pie prestase declaración, que ha- 
bía liecho la primera cura á las dos heridas doña J y doña 

C R , presentando la primera una herida hecha al pare- 
cer con instrumento cortante, que coniin'onde en sentido transversal 
toda la extensión do la región supra-hioídeá, é inmediatamente 
por encima del cartílago tiroides, interesando la parte interior y 
laterales do la tráípaea, así como el esófago y partos blandas ad- 
yacentes, observándose que la locho introducida por la boca, sale 
al exterior tan [)ronto alcanza vi nivel do la herida; i)or todo lo 
cual el declarante estima como gravo el pronóstico y pide al mis- 
ino tiemi)o que con toda urgencia se .solicite el concurso de un 



DE ciExcíAs >ri':r)i('As, físicas y xati'rales 407 

l)rofesor médico de Buyamo por no encontrarse otro en la locali- 
dad. El 4 de Abril 188.S aparece el parte de Sanidad comuni- 
cado por don E M en estos términos: «Tengo el honor 

de comunicar á Y. S. que la lesionada doivi J R que 

ingresó en este Hospital el día 27 de Noviembre próximo pasado, 
está completamente curada de la herida incisa que sufría en la 
región del cuello, habiendo invertido en su curación cuatro meses 
ocho días, dándole el alta en el día de hoy.» 

Tocante al reconocimiento do doña C K sólo aparece 

lo siguiente: cDespués del reconocimiento de doña J R 

se interrogó rnievaniente jxtr el Juez actuante al señor Médico 
Municipal para que exprese el estado en c[ue se encuentra la otra 

herida doña R C lo cual manifiesta que dicha doña 

C presenta sobre la misma región, una herida igual á la de 

doña J R ) 

No necesitamos hacer esfuerzos })ara demostrar (pie la vague- 
dad aunque se hace la descripción de las heridas de do"ia J 

y de doña C , no })uede sor más notable. Y esa vaguedad, 

esa falta de caracteres científicos, lejos de hacer luz, no puede 
crear más c|ue extravíos }' vacilaciones. L;i nnturaleza, de la he- 
rida, la longitud y extensión que determine, la ])rofundidad que 
en ella se advierta; la dirección que haya seguido el instrumejito, 
.son hechos importantísimos que han de servir de elementos pri- 
meros al Juez para formar criterio sobre el asunto; y que entra- 
rían en mucho, para completar el presente informe. 

No entraremos á examinar los documentos médicos legales 

en lo que toca á las heridas cié doña J y su hija C Cual- 

(juiera que sea la gravedad é importancia de éstas, en nada influ- 
yen en los datos cj[ue han de servirnos para poder juzgar del estado 
mental de doña J... ... en el momento de infringir la herida i su 

hija. 

Aparece el 27 de Noviombre de 1887, al mes y veinte días de 
este triste drama, la declaración prestada por este mismo pro- 
fesor, en que manifiesta que en unión de dos curiosos ha reco- 
nocido á doña C R la que encontró ca.si privada del 

habla y que no han notado en ella indicie de haber perdido su 
virginidad. ., 

Llama mucho la atención que este reconocimiento se haya 

T. XXX— 51 



408 AXALES DE LA KEAI, ACADEMIA 

practicado al mes y veinte días del suceso, cuando en las prime- 
ras declaraciones de doña J baln'a manifestado la tentativa 

de violación de su hija llevada á efecto }>or J S ;.( onio 

juzgar si esas manchas <U' sangre que consignó la madre, que ha- 
bía observado en el forro del catre de su hija fueron consecuen- 
cias de los esfuerzos de H }»ara llevar á cabo su criminal 

intento, ó bien el resultado del estado menstrual de esta desgra- 
ciada? Es de lamentarse el descuido en el al)andono de esta 
joven en los primeros momentos, exponiéndola á que pudieran 
desaparecer ciertos signos, si no evidentes, á lo menos de grandes 
probabilidades para admitir que realmente existió la tentativa de 
violación. La no existencia de ningún signo al mes y veinte 
días, no es una })rueba de que no hubiese habido la tentativa. 

Posteriormente el 28 de Septiembre de 1888 cemparece luie- 

vamente al Juzgado el Sr. Ldo. don A R y se expresa 

en estos términos: (juo durante el tiempo í[ue asistió á doña J 

R no observó en ella irregularidades de carácter ó cualquier 

otro signo que le hiciera presumir perturbación en sus facultadeí? 

mentales. Que doña C , no solamente iiwnca le contó y no 

sabe haya contado á nadie como pasó el hecho, sino, que ni si- 
quiera pudo sacar de ella otras palabras durante toda su enfer- 
medad que la de «estoy mejor» pronunciad<a aun en los momen- 
tos ele mayor gravedad; que la supone i)adecía un trastorno de 
la inteligencia á juzgar por los antecedentes que suministran, y 
por lo mismo que pudo observar según deja coiLsignado durante 
su enfermedad, además antes de ser herida según antecedentes de 
familia, era víctima de frecuentes ataques epilépticos que se hi- 
cieron muy frecuentes en todo el curso de su enfermedad; (hce 
que por no recordarlo, no le es posible expresar circunstanciada- 
mente el proceso de la enfermedad de la referida C R ; 

creyendo sea posible darse cuenta del i)roceso, teniendo en cuenta 
los partes que cada tres días facilitaba al Juzgado expresando la 
marcha de la herida. 

El Médico Municipal de Bayamo I). F I). mauiíista 

«(jue durante el tiem})0 cjue ha teniílo. ocasión de conocer .á doña 

J R' en el Hospital Civil donde se halla jor no haber 

local en la cárcel de esta ciudad para mujeres, y en hi asistencia 
cuotidiana que como Médico Municipal presta al citado instable- 



DE CTEXriAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 409 

cimiento, ha tenido ocasión de ver frecuentemente á la citada 

R presentándose siempre con un aire tran([uilo y reposado, 

contestando afable á las preguntas que se le han dirigido y coope- 
rando por su prot)ia voluntad á cuantos pequeños servicios ha 
podido prestar en un lugar de esta clase siendo una ayudante 
inteligente de la enfermera; que respecto a su carácter solo puede 
jnanifestar que es poco csjiansivo y algún tanto reservado, sin 
que haya salido de él, en el mucho tiempo que lleva; que duran- 
te su ausencia ha ol^scrvado la misma conducta no habiéndose 
dado queja alguna ]»or los demás ó empleados de irregularidades 
de carácter, y mal trato, 1(» cpie confirma las anteriores observa- 
ciones, por lo que cree poder afirmar que la K no se halla en 

estado de enagenación mental, por más que su carácter reservado 
y poco espansivo la hagan más apropósito i)ara reconcentrar y 
exaltar sus pasiones en un momento dado. 

No es posible formarse una idea exacta sobre el carácter de 

I)'} J si solo juzgásemos por las declaraciones de los Médicos 

Municipales, i)ues si bien se hacen indicaciones es de advertirse 
que hay en ambos bastante impropiedad en el modo de presen- 
tarlas y que no exponiéndose detalles y caracteres particulares, no 
es posible inclinar luiestro ánimo á ninguno de los extremos que 
los facultativos tocan en sus informes. Por lo cual estos infor- 
mes no modifican en nada el concepto previo ya formado, antes 
al contrario, nos conducen á ratificar la idea que hemos enuncia- 
do sobre el estado mental en que pudo encontrarse doña J 

En efecto, Sres. Académicos, si nos detenemos á examinar los he- 
chos que se acaban de relatar no puede menos que observarse la os- 
curidad de que están rodeados: nada prueba (pie S llevase á 

vías de hecho la violación de la joven (' , de suerte que á 

ser cierta la amenaza que dice la R que él prefirió quedaría 

siempre la duda de si intentó ó nó ponerla en prácticaresta duda 
.se desprende de las declaraciones contradictorias de la procesada 

que comparadas oon las terminantes y claras de S dejaron 

en el ánimo del Juez actuante, y así lo consigna en autos, una 
impresión lavorable respecto de S El reconocimiento facul- 
tativo que á primera vista pudiera desecharse por tardío consig- 
na sin embargo un hecho de la mayor importancta, pero que 
viene á aumentar las ya mencionadas dudas; la joven C con- 



410 AXAT.ES DE LA líEAL ACADEMIA 



serva, dice el citado documento, su virginidad y mal se comjta- 
dece este hecho con la presencia de manchas de sangre encontra- 
das en el catre y atribuidas á una tentativa de violación que se 
quiso hacer aparecer como ejecutada violentamente. Los docu- 
mentos periciales que debieran darnos alguna luz respecto del 
estado mental de la i)rocesada ya hemos dicho que son poco es- 
plícitos por más que en uno de ello nos diga el facultativo encar- 
gado de su observación que nada ha, notado que indique una 
alteración mental. De suerte quo con estos antecedentes apenas 
se puede formar opinión como no sea en el sentido de las [)roba- 
bilidades; así por ejemplo, entre las noticias (|ue accidentalmente 

se encuentran en el proceso vemos que Doña (' hija de Doña 

J era epiléptica (padedía de gota coral, dicen las declaraciones), 

la enfermera del Hospital nos habla del carácter melancólico 

de Doña J y el mismo medico que certifica sol)re su estado 

mental también nos habla de su carácter reservado, poco cspan- 
sivo y propio [)ara las excitaciones. Estas condiciones p.síquicas, 
la vaguedad de las declaraciones y cierto carácter insólito que 
reviste el hecho inclinan el ánimo del médico legista á buscar 
una relación fisiológica entro la hija cpilé})tica y la madi'c que 

le dio el sor. ;,Qué tendría <le extraño que Doña J... ...lí 

fuera una neui-ópata en (juien las condiciones de edad, cultura 
intelectual y estado social contribuye-se á exagerar el desequili- 
brio funcional de su sistema n.ervioso provocando las exitaciones 
de que habla su médico? Esto vendría á explicarnos aun en el 
caso de no haber pasado de amenaza la violación de referencia; 
el acto semi-inconsciente sugerido por una imaginación exaltada 
hasta no sabemos que extremo. Pero todo esto que parece caber 
dentro de las suposiciones del orden científico y (pie como tesis 
general pudiera correr inserto en una memoria sobre las mani- 
festaciono.s- patológicas de las funciones del sistema nervioso no 
caben sino como datos de })robabilidad en un informe médico- 
legal que tiene por objeto resolver las dudas que [)uedan ocurrir 
en la administración de justicia: en estos cas^s la ciencia con.sti- 
tuída y no la constituyente, es el dato positivo y como tal rccono- 
ci<la y en el dubitativo deben ser los elementos con que se respon- 
da á la consulta; demás está repetir que de los antecedentes que 
arroja el proceso ó al menos los testimonios (pie av, nos han icmi- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 411 

tido, n») puede surgir ese dato cieutífico de carácter positivo y por 
tauto la Comisión de Medicina Legal en consecuencia con lo que 
lleva espresodo propone á esta Real Academia se conteste la con- 
sulta del 8r. Juez de 1^ Instancia de Bayanio con las siguientes 
conclusiones. — 1*? Que los datos que se nos han reunido no son 

suficientes para poder negar ni afirmar que Doña J R 

fuese impulsada por un acto pasional ó por una monomanía ho- 
micida al cometer los hechos porque está procesada. — 2'} Para re- 
solver la consulta se haría indispensable que la citada señora 
fuese objeto de uuxi observación pericial en condiciones adecua- 
das, para en vista del resultado de ella poder informar con ma- 
vor acierto. 



Inforí*[e médico le(;al sohke duración y clasificación de lp- 
sioxES; por el Dr. GnlUcriao Benasacli. 

(Sesión PUBLICA i)i:r, K) di: Xoviembke de 1889.) 

El Sr. Juez de Instrucción del Distrito Este de esta capital, por 
exhorto del Juzgado de Guanabacoa, remite á esta Real Academia 

testimonios de varios lugares de la causa seguida contra don C 

F por lesiones, para que en vista de los citados documentos 

informe (da verdad de los hechos en cuanto á la clase de heridas 

que sufrió don J C , tiempo que tardó en su curación y 

tuvo necesidad de asistencia médica, reconociendo, si fuese nece- 
sario, al lesionado.» 

En los testimonios acompañados constan la declaración del 

agredido G El reconocimiento y cura de primera intención 

del lesionado, así como el parte de sanidad, suscritos ambos por 

el Ldo. D. C E Y La ratificación del contenido 

de dichos documentos con ampliación de varios particulaaes rela- 
tivos al reconocimiento, cura de primera intención y asistencia del 
ya citado C por el mismo facultativo 8r. E V 

Una declaración del médico municipal d'e Guanabacoa, Dr. 
F L y D , referente al estado de sanidad del lesiona- 
do G , tiempo que tardó en curarse, pronóstico que debe apli- 



412 ANALES DE LA KEAL ACADEMIA 

carse á las lesiones y tejidos ([ue interesaron las heridas; y otra de- 
claración refente al mismo asnnto, prestada por el mismo faculta- 
tivo Sr. L en unión del Ldo. D. F V y A , 

médico mnnicipal también del término de Guanabacoa. 

Veamos lo que dicen en sus declaraciones los mencionados 
facultativos. 

El Ldo. D.V E. V manifiesta en una declaración 

prestada ante el Sr. Juez Municipal de Managua con fecha V! de 
Mayo de 1889, que en la noche de ayer ha examinado y curado 

á un hond)re que dijo llamarse don J C G , como de 

40 años de edad, vestido con pantalón de dril cazador; que obser- 
vó que dicho individuo presentabo una contusión de 2V grado en 
el tercio superior del brazo derecho, de carácter leve, é inferida con 
un cuerpo contundente; una herida incisa de tres centímetros de 
extensión, interesando todo el espesor de la piel situada en direc- 
ción transversal en el tercio inferior del antebrazo del lado dere- 
cho, y por último otra herida de tres centímetros de estensión en 
dirección transversal, situada en el límite inferior de la región 
anterolateral de la pared del abdomen, lado izquierdo, interesan- 
do todo el espesor de la piel, siendo inferidas ambas heridas con 
un instrumento cortante y de pronóstico leve salvo accidente, tar- 
dando en sanar de sus lesiones un período de G á 7 días con asis- 
tencia médica. 

En un oficio de fecha 7 de Marzo participa el Ldo. E 

V al mismo Juez Municipal, que el lesionado don J 

C se encontraba completamente curado de las heridas que 

recibió. 

Otra declaración del mismo i)rofes()r })rcstada ante el Juez de 
Guanabacoa en 22 de Abril del presente año, en la cual se ratifica 
en el contenido de la suya anterior y oficio ya mencionados; é in- 
terrogado además sobre cuantas ocasiones visitó al herido, dijo 
que cuatro. Y que si don J C (t , después de ha- 
ber [¡roducido el parte de su sanidad, se le ha presentado nueva- 
mente y en este caso, las heridas las tenía en el estado en que se 
hallaban al producir el parte A lo (jue contestó: que no se le ha 
presentado y respecto al segundo ])articular, que lo ignora. ¿Qué 

días tuvo de supuración las heridas que sufrió don J C ? 

Que las heridas que sufrió dicho individuo no tuvieron supura- 



DK CIEXClAiS MÉDICAS, FÍSK^AS Y NATrUALES 413 

ciúii alguna, }»ueísto que cicatrizaron por }>rimera intención, y que 
tratándose de una herida leve de primer orden, la que sobre ser 
superficial y muy poco extensa y no afectar órganos de funciones 
esenciales á la vida, se cicatriza y itcrmite el trabajo, antes de los 
7 días, ó no exige más que este tiempo de asistencia facultativa, 
claro está (juc había de sanar i)or primera intención, es decir, sin 
supuración; y lo prueba examinando las cicatrices (pie })resenta 
el lesionado en el cual se notará unas cicatrices lineales, ,su{)erfi- 
ciales y movibles, es decir, unas circulares libres <jue no impiden 
ni estorban los movimiensos de las i)artes donde están, así como 
también el color de dichas cicatrices y que son sucei)tibles tam- 
bién de dolores, de sensibilidad exquisita y anuncian muy ame- 
nudo las mudanzas atmosféricas ó meteorológicas. 

Con fecha 13 de Al)ril de 1889 y ante el Sr. Juez de Guana- 

bacoa, declara el médico municipal don F L y D , 

que ha reconocido á don J (' G el cual presenta en 

unión del tercio inferí; ^r con el tercio medio, cara posterior y bor- 
do interno del antebrazo (k-recho, una cicatriz efecto de una heri- 
da hecha al parecer con instrumento cortante, notándose algo por 
encima de ella y través de la piel una ligera aspereza del hueso 
cubierto, que parece producida por la herida de dicho hueco. La 
herida de referencia puede haber tardado un período de 25 días 
en obtener su curación, durante cuyo tiempo impidió al lesionado 
dedicarse á sus ocupaciones habituales; dada el carácter de la he- 
rida puede haber unos 15 días de asistencia médica. Además 
presenta otra cicatriz situada al nivel de la espina iliaca anterior 
superior izquierda de dirección transversa de arriba abajo de de- 
lante atrás, cuya cicatriz reconoce por origen una herida como de 
dos centímetros de longitud producida por instrumento cortante, 
pudiendo haber necesitado de 10 á 12 días para cicatrizar con 
asistencia é impedimento, no quedándole á consecuencia d^ am- 
bas heridas ninguna imperfección é impedimento; pudiéndose 
calificar dichas heridas, la del antebrazo de menos grave y la de 
la cadera de teve. 

Otro reconocimiento facultativo llevado á efecto en el Juzgado 
de Guanabacoa en 25 de Abril del presente año, por los Doctores 

don F L y D y don F V y A , ambos 

médicos municipales de ese término, para que manifestasen los 



414 ANALES DE LA KEAI. A( ADEMIA 

citados facultativos todo cuanto se relacione, con las lesiones (|ue 
sufrió dicho individuo y que indican las cicatrices que i)resenta; 
exponiendo el primero ó sea el Ldo. L que ratifica cuanto de- 
claró anteriormente; y el Ldo. V dijo: que el lesionado don 

J...... C que tiene á la vista, presenta en la unión del tercio 

inferior con el tercio medio de la cara posterior y borde interior 
del antebrazo derecho una cicatriz fusiforme como de cuatro cen- 
tímetros de longitud con los caracteres proi)ios de las producidas 
por instrumento cortante; es de color rojizo y algo levantada, no- 
tándose i)or encima de la cicatriz, una desigualdad del cubito que 
indica (pie dicho hueso fué herido, i)or cuyo motivo cree que la 
herida pudo haber tardado un período mayor de 18 días y menor 
de 'iO en cicatrizar, siendo por tal conce[)to de carácter menos gra- 
ve; que necesitó de asistencia médica, durante por lo menos de 12 
á 15 días, encontrándose impedido de trabajai-. También ¡¡resenta 
en la espina iliaca anterior y superior izquierda, otra cicatriz di- 
rigida trausversalmente de arriba abajo y de delante atrás, con 
los mismos caracteres de las hechas ])or instrumento cortante y 
como de tres centímetros de longitud, (pie es leve y podrá haber 
tardado en cicatrizar un período mayor de ocho días y menor de 
quince, que necesitó asistencia y también le impidió para el tra- 
bajo, no quedándole á consecuencia de ambas, im})edÍ!nento ni 
imperfecciíui. Inmediatamente fueron interrogados los citados 
facultativos por el KSr. Juez sobre los particulares siguientes: 8i 

las heridas que sufrió don J C i)U(lieron cicatrizar por 

primera intención y en la negativa ;.[)or qué motivo? A la cual 
contestaron: que no creen cpie puedan habi-r cicatrizado por })ri- 
mera intención sino })or supuración, i)oique en las del antebi'azo 
además de la piel se encuentra herido el hueso, y que en ningún 
caso las heridas de los huesos, cicatrizan por primera intención; 
además la forma de las cicatrices que es fusiforme, indica (jue 
}>ara cicatrizar tuvo que preceík'i' la sui>uración y por último i'l 
color de las cicatrices que es rojo, explica también la opinión sus- 
tentada, toda vez que las cicatrices resultado délas que curan por 
primera intención, son blancas á los treinta días próximamente, 
mientras que las de (]ue se trata apesar de la fecha en que se dice 
fueron curadas aún conservan el color rojizo. Preguntados: que 
si las cicatrices son libres y si su movilidad ó libertad sea un dato 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 415 

para suponer que hayan curado por ¡^¡rimera intención, — contes- 
taron, que no es un dato para hacer tal suposición, pues que aun 
siendo profundas y supurando las heridas, la movilidad de las 
cicatrices, depende de la existencia en las heridas, de travéculas 
celu losas, siendo en el presente caso las cicatrices libres. 

Examinados con todo detenimiento los documentos mencio- 
nados, la Comisión de Medicina Legal ha creido que el reconoci- 
miento practicado por el Ldo . don C E V de las 

heridas que presentaba don J C G , se encuentra 

apuntado á los preceptos del arte y que no cabe discusión sobre 
hechos que pasaron que él solo tuvo ocasión de observar, los cua- 
les tiene científicamente explicados y que no han dejado tras sí 
más que ligeras y movibles cicatrices cuyos caracteres aceptan con 
él los otros profesores, que deducen á pesai- de lo que han obser- 
vado conclusiones en extremo contrarias; y si la Comisión de Me- 
dicina Legal lio tuviese por norma razonar sus conclusiones, de 
antemano pondríamos la verdad del lado de las opiniones emiti- 
das por el Ledo, don C E V ; pero es necesario pro- 
bar que los pareceres contrarios á los de aquel profesor y que 
agravan el carácter de lesiones, que no ha sido posible que tuvie- 
ran máxime cuando todo el edificio levantado por estos últimos 
tiene por base una suposición ó más bien una escrupulosidad un 
tanto imaginaria; y esto es lo que vamos á probar para en segui- 
da pasar á las conclusiones con que se debe responder ala con- 
sulta hecha por el Sr. Juez de Guanabacoa. 

Con respecto á la cicatriz de la herida del antebrazo derecho 
dicen los Ldos. L y V que debe de calificársele de me- 
nos grave y de que debió tardar en curarse según el uno en un pe- 
ríodo de 25 días y el otro uno mayor de 18 y menor de 30 días, 
puesto que dicha herida interesó el hueso cubito, y para probarlo, 
dice el primero que notó una ligera aspereza del hueso y el otro 
que notó una ligera desigualdad. Es admirable que sobre un 
dato de suyo tan insignificante — pues bien pudo ser congénita.la 
desigualdad mencionada ó depender de otras causas — se hubiera 
levantado un proceso patológico de suyo algo complicado y que 
deja tras de sí signos y caracteres indelebles que no existen en el 
presente caso Además, si hubiese sido herido á la vez el hueso 

y la piel y hubiesen cicatrizado ambos tegidos por segunda inten- 

T. xxx-52 



41(3 ANALES DE LA KEAL At'ADEMIA 

eióii ó sea ])or siipumción, la zona de tejido cicatricial esteudién- 
dose del periostio hacia la piel, le quitaría á esta última su movi- 
lidad, pues eu estos casos no se forma un tejido areolar laxo y 
flojo sino por el contrario bastante apretado y unido. 

Hay otro punto del cual nos debemos ocupar por ser un he- 
cho aceptado y muy antiguo en patología quirúrgica. Dicen con 

res})ecto á las heridas de los huesos los Ldos. L y A' que 

en ningún caso las heridas de los huesos cicatrizan por primera 
intención, en lo cual no estamos de acuerdo con lo dicho por los 
citados profesores, pues las obras de patología quirúrgica más ele- 
mentales consignan todo lo contrario; y con respecto al color de 
la cicatriz es extremo variable el tiempo que necesitan para per- 
derlo, quedando en pie y con todo su valor científico, las opinio- 
nes emitidas por el Ldo. don C E Y 

Con tales antecedentes la Comisión de jNíedicina legal propone 
á esta Real Academia se conteste al 8r. Juez de (luanabacoa en 
los términos siguientes: 1? Que no ha creido necesario practicar 
el reconocimiento del lesionado don J (' , por conside- 
rar suficientes los datos que arrojan los documentos testimonia- 
dos. 2? Que con respecto á la verdad de los hechos en cuanto á 
la clase de heridas que don J C sufrió, tiempo que tar- 
dó en su curación y tuvo necesidad de asistencia médica , la 
Comisión cree que dichas heridas son de carácter leve salvo acci- 
dentes, y que deben haber tardado en curarse un período de seis 
á siete días con asistencia médica. 



Informe médico lk(;al en causa roí: lesiones; por el 7)/-. Ga- 
hi'U'l ('a.s')'.'ío. 

(Sesión publica de 2G Enero de 1890.) 

El Juez del Distrito Sur de IMatanzas, envía á esta docta Cor- 
poración, la copia de un reconocimiento hecho por los Doctores 

A V y L F , en la persona de los heridos don 

J S y doña E S y Ii con objeto de consul- 
tar los dos particulares siguientes: 



DE CIEXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATrilALES 417 

1? Si alguim de dichas lesiones ó todas ellas, por el lugar en 
que estaban situadas, pudieran ser intencionales de homicidio; y 
2V Días cpie debieran tardar en su curación. 

El examen y relación de las lesiones que han comprobado di- 
chos profesores, son los siguientes: en don J S tres heri- 
das, una en la parte antero-superior derecha del tórax, primer 
espacio intercostal, de dos centímetros de extensión, oblicua é in- 
teresando sólo la piel y tejido celular; la segunda en el 7? espacio 
intercostal, parte lateral é inferior del tórax, de centímetro y me- 
dio de extensión, interesando la \ñe\ y tejido celular, ambas de 
pronóstico simple; la tercera, sóbrela espina iliaca antero-superior 
izquierda, de un centímetro de extensión y cuya profundidad no 

pueden precisar. Las de doña E 8 y R son también 

tres, una en la fosa temporal derecha, de un centímetro, otra en 
la región glútea izquierda, de centímetro y medio de extensión y 
la tercera en la parte posterior del tórax, de un centímetro de ex- 
tensión y todas, tanto las de don J 8 como las de doña 

E S y R superficiales, de naturaleza simple, produ- 
cidas por instrumento, perforo-cortante y debiendo curar en el 

espacio de 5 días, excepto la que doña J S presenta al 

nivel de la espina iliaca antero-superior izc[uierda, en la cual re- 
servan el pronóstico por no saber la profundidad de la misma. 

Hasta aquí los elementos con que contamos para contestar las 
dos preguntas que al Sr. Juez de Matanzas interesa conocer: dejan- 
do á un lado la herida de la espina iliaca, por desconocer su pro- 
fundidad ¿en qué tiempo podría obtenerse la curación de las otras? 
Es indudable que las heridas superficiales, simples^ producidas por 
instrumento perforo-cortante y tratadas convenientemente, deben 
cicatrizar por primera intención, dentro del 5'? día, salvo las com- 
plicaciones que pudieran presentarse. La herida situada al nivel 
de la espina iliaca, no puede ser comprendida en este pronóstico, 
porque no sabemos si es ó no penetrante. 

Respecto á la primera pregunta en que desea el Sr. Juez se le 
diga si alguna ó todas las lesiones por el lugar en que estaban 
situadas, pudieran ser intencionales de homicidio, no es posible la 
respuesta, dada la escasez de datos que figuran en el expediente 
que se nos envía: — ignoramos las dimensiones del arma, la fuerza 
con que fué empleada, si hubo ó no resistencia lí la agresión, con- 



418 • ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

diciones del agresor, si tenía su inteligencia íntegra ó había, por 
el' contrario, alteración do la misma. En fin, carecemos en abso- 
luto de los elementos necesarios para evacuar esta parte de la con- 
sulta, por lo que esta Comisión propone (i la Academia las siguien- 
tes conclusiones: 

1? Que no puede contestarse á la primer pregunta por care- 
cer de datos para ello. 

2? Que las heridas de don J S y doña E S 

y R , pueden curar dentro de los primeros 5 días, si no sobre- 
vienen complicaciones, excej)tuando sólo la situada al nivel de la 
espina iliaca, por las razones anteriormente expuestas. 



Informe médico-legal en averiguación de la causa que ri;o- 

DUJO LA muerte DE LA MORENA P G ; por el Dv. Luis 

Mónteme. 

(Sesión publica de 26 de Enero de 1890.) 

Con fecha 18 de Octubre próximo pasado, el señor Juez do 
instrucción del distrito Geste de esta capital dirije á esta Acade- 
mia una comunicación consultando varios particulares encami- 
nados á averiguar la causa que determinó la muerte de la morena 
P G 

Con este objeto remite testimonio de varios lugares del proce- 
so, y además una caja conteniendo huesos de un miembro torá- 
cico de dicha morena. 

Con esos elementos debe esta Academia, resolver la consulta 
que abraza los dos particulares siguientes: 

1? Si el flegmon profundo difuso causa de la muerte de la 

G le sobrevino por el grano que presentaba en el codo ó por 

alguna fractura del antebrazo izcj^uierdo; 

29 8i las escaras y escoriaciones que presentaba en la región 
sacra y pabellón de la oreja izquierda, eran debidos al decúbito, 
ó por efecto de la infección purulenta ó á golpes que hubiese 
recibido. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 419 

Pocas veces el ¡ponente de la Comisión de Medicina Legal, ten- 
drá tarea más fácil que en esta ocasión nos toca. Pues bastará 
citar textualmente los documentos periciales, y hacerlos seguir 
de algunos comentarios que se deducen naturalmente de la ex- 
posición hecha por los diversos compañeros que figuran en la 
causa que nos ocupa en este momento, para llegar á la conclu- 
sión del informe. 

El Dr. P declara: «que el día 5 de Julio de 1889, reci- 
bió aviso para que pasara á ver á una criada de la casa de don 

F V [E... 150] que estaba enferma; que por motivos 

particulares no pudo ir hasta la tarde del dia 6, en que la señora 

de la casa le manifestó que su criada, nombrada P , hacía 

cuatro días se encontraba con fiebre, quejándose de mucho dolor 
de cabeza; que había tenido algunos vómitos». — Pasó en seguida 
á examinarla, y la encontró con fiebre alta, 40°, la lengua sabu- 
rral, seca, vientre elevado, y dolor á la presión, sobretodo en la fo- 
sa iliaca derecha, acusando una cefalalgia intensa; la hizo sentar 
para auscultarla, no presentando en los órganos torácicos nada 
de particular; su inteligencia íntegra. Solo presentaba que lla- 
mase la atención un forúnculo en la cara posterior, no recuerda 
de que brazo, que según manifestación de la misma criada, ella 
se lo había tratado de abrir. 

En el interrogatorio á que le sometió, nunca acusó haber re- 
cibido golpes; y por el cuadro sintomático observado, por la cir- 
cunstancia de haber dado el alta hacía pocos días á una señorita 
de la casa que padeció _/íe 6 re tifoidea no dudó de hacer ese mismo 
diagnóstico en la criada ; al manifestárselo así á la familia ésta le 
expresó el deseo de trasladarla á Paula, por temor al contagio 
para los niños. 

Efectivamente pasa al Hospital de Paula la enferma, y el 

mismo dia de su ingreso la examina el Dr. C encargado de 

reconocer las entradas, «sin (jue notara en el examen que prac- 
ticó signo alguno de lesión traumática, diagnosticando el decla- 
rante que la referida P presentaba una fiebre bastante alta, 

producida sin duda por el flegmón difuso que tenía en el brazo 

izquierdo;» que al otro dia el Dr. don F G del V 

al pasar la visita oficial como Cirujano Mayor de dicho hospital, 
al examinar á P , manifestó que esta presentaba una fractura 



420 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

en el antebrazo izquierdo, y con tal motivo procedió á poner un 
aparato; de lo rjue pudo enterarse el declarante á la visita de la 
tarde. 

El Dr. F G del V , aludido en la declaración 

qne acabamos de exponer, dice á su vez: (cque el día 7 de Julio 
del corriente año, entró en el Hospital de Paula de donde es Ci- 
rujano Mayor, una negrita llamada P G , que fué visita- 
da aquel día por el Dr. C como facultativo auxiliar del 

establecimiento; que el día 8 á las ocho de la mañana, fué visita- 
por el exponente, y la encontró con los síntomas que pasa á referir: 
impedimento completo del brazo, antebrazo y mano izquierda, 
con una hinchazón general, muy voluminosa, fiebre alta, piel 
muy ardiente y quejidos continuos.» 

"Habiendo preguntado el declarante á los alumnos y enferme- 
ros que allí se encontraban, que enfermedad llevaba, se le dio por 
respuesta que fué calificada su enfermedad aquel día \)0V fiebre 
tifoidea, de cuyo supuesto hizo caso omiso el que declara por no 
creer de tal naturaleza la enfermedad con que venía clasificada. 
Examinada muy detenidamente presentaba todos los síntomas de 
un flegmón difuso y muy profundo de todo el brazo, limitándose 
con tal motivo el tratamiento, a baños y cataplasmas emolientes 
en todo el brazo, dieta y tisana temperante, continuando este plan 
curativo por tres ó cuatro días — que no dio resultado — y dispuso 
entonces, sospechando algún foco interno de supuración, que el 

Dr. C procediese por medio de un trocor explorador, á hacer 

una punción en la parte interna del brazo para ver si se encon- 
traba pus. — Al siguiente día fué informado por los alumnos, que 
la punción no dio resultado. Continuación del plan curativo 
anterior. — Que pasado dos días después de la primera punción y 
en presencia de los alumnos y de los enfermeros, i)racticó una in- 
cisión en la parte superior interna del brazo, de tres pulgadas de 
longitud, interesando los tegumentos, la aponeurosis que cubre los 
nu'isculos, hasta llegar á éstos sin haber podido encontrar la su- 
puración que ])usca])a, con la ventaja de desahogar la serosidad 
linfática que dio motivo al alivio de la enferma j'^ algo bajara la 
gran tumefacción que antes tenía; al día siguiente permanecía la 
fiebre con todo su vigor, los dolores intensos, insoportables; que al 
reconocer la parte de la cura que se le hizo el día anterior, se notó 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 421 

la crepitación que dan los huesos íVacturados, pero sin que pudie- 
ra fijar el lugar que ocupara la fractura. Con tal motivo se re- 
dujo la curación a unturas emolientes anodinas, y una manopla 
colocada para evitar los movimientos de la jjarte que se suponía 
fracturada, con la cual continuó hasta su fallecimiento.)) 

El 22 de Julio, dos días antes de la muerte de P... G..., la in- 
feliz paciente, los médicos forenses don J... O... 3^ don C... R... 

E , por orden urgente del Subinspector, pasan á reconocer en 

el Hospital de Paula, á la morena P G y declaran: «que 

al acto del reconocimiento la encuentran en estado de subdelirio 
con fiebre de 41,° latiendo el pulso 120 veces por minuto, la boca 
entreabierta, la lengua retorcida, con tendencia á secarse — roja 
en sus bordes y puntos, y cubierta de saburra en el centro; pu- 
pilas algo contraídas, la respiración algo anhelosa y subsaltos de 
tendones en las extremidades superiores; el vientre abalonado y 
timpánico, dando como antecedentes la enfermera que la cura 
que tiene diarreas casi desde su entrada en el asilo, de color ama- 
rillo con grumos y muy fétidas, haciendo en la actualidad sus 
deyecciones y la emisión de su orina inconscientemente. A ese 
cuadro hay síntomas que hacen sospechar muy profundamente 
la existencia de una fiebre tifoidea de forma ataxo-adinámica, y 
en su segundo ¡período; se notan en el háljito exterior de la enfer- 
ma las lesiones siguientes: 

«Una contusión con desgarradura de la piel en período de re- 
solución, en la cara anterior del pabellón de la oreja izc{uierda; 
una tumefacción muy dolorosa á la presión y hasta á la palpa- 
ción dolor, c{ue se irradia hasta la extremidad inferior del brazo, 
donde existe una gran tumefacción y por los movimientos puede 
determinarse la existencia de una fractura oblicua de la extremi- 
dad inferior del húmero, dirigida de abajo á arriba y de fuera á 
dentro; y por último en la parte superior interna del antebrazo 
una inflamaoáón con una pequeña herida en supuración, como 
de un centímetro, cuya herida fué practicada, según manifiesta 
la enferma, por el profesor encargado de la sala y con fines qui- 
rúrgicos; que en vista del cuadro sintomático que presenta la en- 
ferma, creen que su estado es sumamente grave, no por las lesio- 
nes traumáticas que son simplemente graves, sino por la afección 
tifoidea que sufre.)) 



422 ANALES DE LA EEAL ACADEMrA 



Dos días después de esta declaración, como acabamos de de- 
cirlo, fallece P G , y la autopsia, de UDa importancia 

capital en estas circunstancias, llevada á cabo con la honradez 
científica y el talento que todos reconocen en los Doctores don 
F R y don F M , arroja los datos siguientes: 

«El cadáver de la morena representa unos quince años de edad. 
En su hábito exterior presentaba en el brazo izquierdo una tume- 
facción considerable, extendida desde el cuello por encima del 
hombro hasta el tercio inferior del antebrazo, fluctuando dicha 
tumefacción y con desprendimiento de la epidermis al nivel del 
tercio inferior é interno de dicho brazo por debajo del pliegue del 
codo, y también en el plano interno se encontraba una herida que 
interesaba piel, tejido celular y algunas fibras musculares de la 
región, dirigida verticalmente al eje del brazo, y de unos 45 cen- 
tímetros de extensión; al nivel del pabellón de la oreja izquierda 
una pequeña escoriación de la piel como de un centímetro cua- 
drado; en la región trocanteriana derecha una escara de unos 
seis centímetros cuadrados, igual á otra mucho mayor que ocupa- 
ban la región sacra. 

((El cadáver presentaba los signos de una composición prema- 
tura ó por mejor decir avanzada, como son: fetidez, vientre muy 
elevado, timpánico y secreciones ^laso-bucales y rectales, siendo 
estas últimas semi-concretas y de color amarillo. Examinadas 
las escaras, las que interesaban la piel y parte del tejido celular, 
no tenían otro carácter que el de las que se presentan por el de- 
cúbito, en varias enfermedades. Examinada la herida del brazo 
izquierdo se vio que tenía algunos días de inferida, sin tendencia 
á la cicatrización, y dada la lesión ó estado especial del brazo, 
parece que aquella se hizo con algún fin cpürúrgico. Procedien- 
do después al examen del brazo y haciendo una larga incisión en 
toda la extensión de él, por su lado interno, después de haber ex- 
cindido la piel en todo su espesor, así como la aponeurosis, se dio 
salida á una enorme cantidad de pus espeso de un color amarillo 
rojizo y cuya colección se extendía desde la articulación escapulo- 
humeral hasta la articulación del codo, irradiando dicho pus am- 
bas articulaciones y produciendo trabajos destructores no sólo en 
los tejidos blandos como el muscular, sino también en los cartíla- 
gos, ligamentos, vasos y aún en el óseo, demostrando este examen 



I)E CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATUHALES 423 

que se trata de un fleguióu profundo de toda la región interna 
del brazo. El húmero en su totalidad, y los huesos del antebrazo 
en su tercio superior fueron extraídos y entregados al Sr. Juez. 

«Abiertas las cavidades comenzando por la craneana, se en- 
cuentra después de levantada la cubierta ósea, que tanto las 
membranas que cubren el cerebro como la masa cerebral, están 
jiálidas, de poca consistencia, y sus cavidades ó ventrículos conte- 
niendo un líc^uido sero-sanguinolento, 

«Abierta la cavidad toráxicaque no presenta violencia alguna 
en su armazón ósea, se ven los fenómenos siguientes: los órganos 
todos pálidos, disminuidos en su volumen; el pericardio así como 
las pleuras conteniendo un líquido sero-sanguinolento; el músculo 
cardiaco disminuido de consistencia, de color, y conteniendo en 
su cavidad una pequeña cantidad de sangre negra y fluida, sien 
do con los mismos caracteres la sangre depositada en los grandes 
vasos que se exaniinaron; los pulmones descoloridos en la mitad 
anterior, rojizos de un modo oscuro en la mitad posterior, como 
si se tratara de hiposfasix; ambos presentando vasos inyectados 
de pus, verdadera infiltración, con contadas colecciones pequeñas 
en el lado izquierdo, y libres los vértices de alteración patológica 
digna de mención. 

«Al entrar en la cavidad abdominal, el hígado se hallaba au- 
mentado en una cuarta parte más de su volumen: casi todo, me- 
nos una parte del lóbulo izquierdo ha cambiado de color; es ama- 
rillo de cera, con la cúpula que se desprende con la mayor faci- 
lidad; su consistencia disminuida hasta el punto que el dedo la 
dilascera como si se tratara de una masa granulosa levantada, sin 
dar salida en estas desgarraduras ni cortes en él practicados, á 
fusión de sangre, y sí al rasparse con la hoja de un instrumento 
cortante á un líquido amarillento intenso, en poca cantidad. El 
órgano, en una palabra, reviste el aspecto de una masa granulosa 
amarillenta cj^ue pudiera deshacerse entre la presión de las manos. 
El bazo, aumentado también, negruzco, friable en sumo grado, 
})odría sufrir las mismas consecuencias que el hígado, á la presión. 
Los ríñones de coloración disminuida, sin gran consistencia, pre- 
sentan sus cálices vacíos y el corte de la sustancia parenquimatosa 
hacen ñuir un líquido turbio amarillento; y en el derecho, cerca 

de su extremidad inferior un pequeño foco del tamaño de un chí- 

T. XXX— 53 



424 ANALES DÉ LA RKAL ACADEML\ 

charo ó guisante, conteniendo un líquido como el anteriormente 
descrito, pero con cierto carácter de })urulencia. La vejiga con- 
teniendo algunos gramos de orina turbia; el estómago vacío, sin 
engrosamiento en su mucososa, ni alborizaciones apreciables, al- 
gunos islotes solamente que recuerdan las manchas roseólicas, y 
por último, el resto del aparato digestivo normal; distendido ]ior 
los gases todos los intestinos de color amarillento pálido, sin ul- 
ceraciones, con ])Oco contenido de líquido en ellos, y los ganglios 
del vientre sin infarto aprcciable.;) 

Tales son los ducumentos claros y ])rocisos que van á permi- 
tirnos resolver en algunas líneas oí jiroblema que se nos ha 
propuesto. 

Así pues, la autopsia cuyos detalles acabamos de exponer, de- 
ja explicados los dos errores en que se incurrió durante la vida de 

P G , errores basados en la afirmación: V! do la existcii- 

tencia de una fiebre tifoidea; 2? en una fractura del brazo. 

Ahora bien, el examen macroscópico del tubo digestivo recha- 
za la idea de la fiebre tifoidea; 

Y el examen directo del húmero, íntegro como lo podéis ver, 
destruye la afirmación de la fractura. 

En definitiva, queda la extensión innegabk' de un flegnión 
difuso, diagnosticado durante la vida de la enferma y confirmado 
después de su muerte. 

Todo se reduce pues á una cuestión clínica, extensamente 
tratada en todas las obras de }»atología quirúrgica que se encuen- 
tran en nuestras manos. Por lo tanto, no insistiremos mucho. 

Ba.stará recordar solamente con Borne, que la verdadera defi- 
nición del fiegmón difuso debe comprender: 

La idea de causa infecciosa: 

La idea do inílamación supurativa difusa; 

La idea de descomposición rápida de los productos inflama- 
tari os; 

La idea de mortificación do los tejidos. 

Podemos en este caso, invocar una lesión infecciosa conocida? 

Los que habéis oido con alguna atención la lectura de los do- 
cumentos que extensamente he reproducido, no habéis olvidado 

la declaración do 1* (I hecha á los Dres. P y F 

G de V , quo dice: «esta manifesh') (pk- se había lasti- 



DE CIENCIAS ^rÉDICAS, EÍSICAS Y XATT'RALES 425 

inado un grano que tenía en el codo del brazo izcjuierdo, al to- 
cárselo con unas tijeras». 

Pues bien, cuando se recorre la relación de las causas locales 
r|ue pueden invocarse como origen de un flegmón difuso, se 
ven que este «sobreviene amenudo á consecuencia de contusiones 
)»aun ligeras al nivel de una bolsa serosa, por ejemplo á üivel del 
«codo». [Berne]. 

Aquí la contusión está reemplazada i)or el forúnculo; pues 
debe recordarse, que si el forúnculo constituye liabitualmente una 
lesión de poca gravedad, importa sin embargo no olvidar ({ue el 
forúnculo, des[)ués de todo, indica casi siempre cierto desorden en 
la nutrición, y que situado en determinadas regiones, trae á ve- 
ces complicaciones especiales. 

Y si nosotros aplicamos estas ideas generales á nuestro caso 
no es meramente á título de hipótesis, pues en la práctica se ha 
realizado este hecho, cómo lo comprueba la observación de Ver- 
neuil publicada en la «( caceta hebdomadaria» de 1866, y cpie se 
refiere á un caso de forúnculo simple, que habiendo perforado la 
bolsa olecraneana determinó un flegmón difuso en esa región. 

Séame permitido además recordar que cuando el flegmón se 
ha extendido á las partes profundas los músculos y los tendones 
se ♦ encuentran separados por la supuración, y completamente 
exudados; y los huesos despojados de su periostio se necrosan, y 
las articalacioues con frecuencia se hallan invadidas. 

¿No es esta la descri[)ción exacta de nuestro caso? La articu- 
lación del codo invadida por la supuración y destruida en gran 
parte ha dado lugar á movimientos anómalos que han podido 
originar la creencia do una fractura. 

Además, los fenómenos generales, vinieron acusándose, á me- 
dida que los síntomas locales toma1)an mayor extensión; fenóme-. 
nos generales que están constituidos liabitualmente por un con- 
junto sintomatológico de carácter ataxo-adinaraico: 

Pulso muy rápido; 

Temperatura muy elevada; 

Delirio y abatimiento progresivo; — 
de aquí que en el curso de la enfermedad haya nacido la. confu- 
sión con una fiebre tifoidea. 

Y para terminar, la muerte sobreviene por lo común, durante 



42G ANALES DK LA líllAL ACADEMIA 

el periodo de mortificación, por intoxicación jn'itrida; por pérdida 
gradual de las fuerzas; por infección purulenta. 

Nada pues de sorprendente hay en esta enferma, donde se 
encontraban reunidos todos los caracteres que hemos convenido 
en llamar la putridez, y entre ellos y en [)rimera linea, la ten- 
dencia al csfacelo, que se hayan presentado la producción de las 
escaras. 

Estas, ¿(juién lo ignora? ocupan sobre todo el sacro, la región 
del gran trocánter, y en general todas las 2)artes sometidas á una 
posición continua; pero si esta })osieión continua contribuiré á la 
mortificación de los tejidos, no hay que olvidar sin embargo, (pie 
la producción de las escaras reconocen [)or causa principal, la 
tendencia á la mortificación, y tanto es así, (|ue «so ve con que 
«facilidad se gangrena la superficie de los vejicatorios, aun cuan- 
»do sean aplicados en la parte anterior del })ocho, en la cai-a in- 
«terior de los muslos, puntos })or consiguiente donde no se lia 
«ejercido ninguna presión». [Borne]. 

En resumen; la observación clínica do P G puede 

expresarse de este modo: 

Eorúnculo al nivel del codo izquierdo; traumatismo [con las 
tijeras], y propagación de la infiamación de la bolsa olecraneana 
y de allí al brazo, bajo forma de flegmón difuso; intoxicación jni- 
trida, — muerte. 

La Comisión de Medicina Legal se cree pues autorizada para 
responder al señor Juez: 

1" Que la morona P (x no presentaba fractura del 

liumero, y que el flegmón difuso sobrevino á consecuencia del fo- 
rúnculo [pus] que presentaba al nivel del codo izquierdo; y 

2? Que las escaras y escoriaciones que presentalla en la re- 
gión sacra y pabellón de la oreja izquierda tienen su ex})licación 
clínica en la septicemia de que murió. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 427 

Informe médico-legal en causa por lesiones; por el I)r. Diego 
Tamayo, 

(Hesión publica del 23 DE Febkeko de 1890.) 

W)V exhorto del Juzgado de (iuanuljacoa, el Sr. Juez del Este 
de la Habana consulta á la Academia, (fsi dada la naturaleza de 
las contusiones que presentaba don H lí , y su situa- 
ción, y teniendo en cuenta el plan curativo á que debieron ser 
sometidas, necesitaron forzosamente ocho días de asistencia médi- 
ca» — Con este motivo se remiten las diligencias actuadas en las 
que constan los hechos siguientes: — Septiembre 9 de 17.S8. — De- 
claración del medico D. F L que dice, que H.... R.... 

presentaba una contusión de segundo grado sobre la sien iz- 
quierda; otra DE SEGUNDO (.KADO EN LA REGIÓN MALAR IZQUIERDA; 

otra de primer grado en la región infra-escapular izquierda; en la 
mano izquierda, dedos anular y meñique, una ligera escoriación y 
en la mano derecha contusión del meñique. Formula un pronóstico 
LEVE SALVO ACCIDENTE, dcclarando que solo necesitan asistencia 
médica las dos primeras y (|ue cree curables en menos de 8 días. 

En 25 de Septiembre de 1888 los médicos don F... \ ... y don 
F.... L..., declaran que han reconocido al Sr. H. K. encontrán- 
dolo completamente curado de sus contusiones, para lo que fue- 
ron precisos ocho días, durante cuyo tiempo necesitó asistencia 
médica; que solo estuvo cuatro impedido para el trabajo y que no 
le quedó imperfección. 

En Agosto 24 de 1889, los Médicos citados ratifican su declaración 
afirmando que el Sr. II. K. necesitó ocho días de asistencia forzosa. 

En 7 de Septiembre de 1889, los Dres. S... A... C... y F... 

C , declaran que han reconocido al Sr. H. li., «que es un 

hombre robusto, sano, en la mediana edad de la vida, sin mani- 
festaciones de diátesis alguna, por lo cual creen fácil la más pron- 
ta curación en este individuo. 

En resumen, la cuestión versa sobre las contusiones de segun- 
do grado que presentaba en la sien y en la región malar izquier- 
da el Sr. H. R., las que según dos facultativos afirman curaron 
en ocho días necesitando asistencia médica;, y otros dos, fundán- 
dose en las buenas condiciones generales del sujeto, se inclinan á 
creer que pudieron curar en menos tiempo. 



428 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Eu esta divergencia el Juez pregunta: «si dada la situación y 
» el plan curativo á que debieron ser sometidas las lesiones del 
))8r. H. R., necesitaron forzosamente un período fijo de ocho días 
))de asistencia, al extremo de ser indispensaljlc esa asistencia has- 
»ta el mismo octavo día de la sanidad, ó si por el contrario nece- 
« sitaron de asistencia un período de cuatro días». 

Con estos datos trataremos de reconstruir en .'tiu origen las le- 
siones que sufrió el Sr. H. R. para poder deducir la contestación 
que el Juzgado de GuanaVjacoa solicita, haciendo constar de pa- 
so que nada se dice del tratamiento que se empleó, ni de la natu- 
raleza del cuerpo contundente, ni déla fuerza con que fue })royec- 
tado, datos que tendrían, en este caso su relativa importancia. 

Como la consulta solo versa sobre las contusiones de .segundo 
grado sufridas por el Sr. H. R., de ellas solo nos ocuparemos, exa- 
minándolas en sí y con relación, al punto en que están situadas. 

Las contusiones eran de segundo grado y éstas tienen por ca- 
rácter esencial la rasgadura de los tejidos con infiltración de san- 
gre y derrame sanguíneo consecutivo. Las colecciones sanguíneas, 
en estos casos, i)ueden estar constituidas por algunos gramos de 
sangre y tener solamente algunos centímetros de extensión, ó [or 
cantidades considerables que forman focos muy vastos. En estos 
dos extremos fácilmente se comprende que el proceso de recons- 
trucción orgánica admite una serie de variantes que alteran el 
pronóstico haciéndole más ó menos grave jior los fenómenos con- 
secutivos que pueden aparecer. — Esto sentado, si recordamos que 
el Sr. LL R. solo estuvo impedido para trabajar cuatro días, que 
el médico de asistencia calificó las lesiones de leve salvo accidente^ 
que no se presentaron síntomas de conmoción cerebral, y que al 
octavo día fué dado de alta sin quedarle impedimento ni imper- 
fección alguna, bien podemos suponer que estas contusiones de 
segundo grado correspondían á la categoría mínima de esta divi- 
sión convencional. Además se trataba de un hombre joven, ro- 
busto y cuyo organismo no estaba bajo la acción de diátesis algu- 
na, i)or lo tanto en las mejores condiciones para curar rápidamen- 
te, con mayor motivo si se le sujetó á un tratamiento bien diri- 
gido como es natural suponer. — Por lo dicho se ve que las lesio- 
nes del Sr. H. R. se ajustan á las que Mata califica de leve de pri- 
mer orden, por ser superficiales y poco extensas y nO afectar órga- 



I)K CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALIiS 429 

nos de funciones esenciales ú la vida; se cicatrizan y permiten el 
tral^ajo antes de los siete días, sin dejar achaque ó defecto físico. 
— Pero hay que tener en cuenta que una de esas contusiones esta- 
ha situada en la cabeza, sobre la región temporal y que casi es un 
aforismo quirúrgico la reserva en el pronóstico en lesiones de esta 
clase. El más leve traumatismo sobre el cráneo puede dar lugar 
á accidentes inmediatos ó tardíos, de la mayor gravedad, «pues, 
como dice Mata, no siempre se quiebra el hueso en el punto sobre 
el cual descargó el golpe su violencia; no siempre la fractura se 
hace á expensas de la lámina externa de los huesos, y mientras 
los tegumentos avanzan hacia la cicatrización, tal vi z los huesos 
y el cerebro avanzan hacia la muerte». — Y aunque no exista la 
fractura, el cho(jue de retroceso del líquido encéfalc-raquideo es 
capaz de engendrar trastornos graves, <]ue se explican bien y cum- 
plidamente por los trabajos del Dr. Duret sobre los traumatismos 
cerebrales; además á ciialquiei' profesor que haya ejercido algún 
tiempo, le es fácil citar — por que no son raros en la jiráctica — 
casos de traumatismos en la cabeza calificados de leves por la po- 
ca extensión de las lesiones exteriores, que han dado lugar á in- 
flamaciones ó hemorragias intracraneanas rápidamente mortales. — 
Por esto en las contusiones de la cabeza, aun cuando las lesiones 
exteriores aparezcan curadas al cu'artu ó quinto día, la discreción 
y la prudencia, apoyadas en lo frecuentes que son las complica- 
ciones cerebrales en estos casos, aconsejan que se continúe obser- 
vando al enfermo algún tiempo más. — De modo que si es cierto 
que las contusiones de segundo grado del Sr. M. U. eran leves y 
capaces de curar en cinco días, también lo es que la situación de 
una de ellas en la región íeuqtoral, obligaban al médico á la ma- 
yor circunspección en el pronóstico y á la vigilancia y observa- 
ción directa del enfermo, por el legítimo temor de que aparecie- 
sen fenómenos graves consecutivos, que á veces suelen ser bas- 
tante tardíos. 

Por todo lo cual, la Comisión propone responder con la siguien- 
te conclusión: 

Que las lesiones del Sr. H. R., por su naturaleza y sobre todo 
por su situación, necesitaron la asistencia médica forzo.sa durante 
un período de tiempo de siete días. 



430 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Informe médico legal sobre duración de una heridas; por el 
I)r. Ihmás Plascncia. 

(Sesión publica de 23 de Febrero de 1890) 

Por la Comandancia General de Marina de este Apostadero 
con fecha 23 de Diciembre próximo pasado se pide á la Academia 
que decida entre las opiniones encontradas de los médicosj al apre- 
ciar el tiempo, que ha necesitado una herida para su cicatrización. 

El caso es el sio-uiente: un marinero en Matanzas recibe una 
herida contusa en el arco superciHar izquierdo, dirigida de arriba 
á bajo y de derecha á izquierda, limitada á las partes blandas y 
que interesan algún tanto el párpado superior. 

El médico de asistencia, Dr. M. Z. declara, que se formaron en 
el transcurso de la curación algunos abcesos en la región perpebral; 
que para la cicatrización se han necesitado más de treinta días; 
que los referidos abcesos no deben considerarse cómo complicacio- 
nes y por último, que el. tiempo empleado para alcíin/.ar la sanidad 
era el indispensable en una herida como esta. 

Dos médicos llamados porelJuez, D. M. G. y B. y D. M. J. Q. 
para que le aseveren respecto á la referida sanidad, declaran: que 
la herida puede haberse curado en la mitad del tiempo sino hu- 
bieran existido los abcesos, que c()in[)licaron la marclia de la 
lesión. 

Como la penalidad es distinta según el tiempo, éste variará 
si se acepta ó no el abceso como complicación y en esto precisa- 
mente se hallan en desacuerdo los peritos; y de atpií, que el Juez 
dude al formar opinión para aplicar la pena, y consulte el caso. 

Fijando toda la dificultad sobre el ténnino complicación, jus- 
to y natural es (jue aquí so señale su verdadero valor, y la tarea 
de resolver la ¡)regunta hecha á la Academia será fácil; y el .Juez 
sin que se le diga, podrá clasificar la lesión de menos grave, porque 
por su naturaleza, no necesitaba de los treinta días para desapa- 
recer. 

El diccionario de Ny.sten (P. H.) «Complicación — Concurso de 
cosas diferentes — Coexistencia de dos enfermedades, de muchos 
síntomas — Afección, que sobreviene durante el curso de otra ya 
declarada.)) 



DK riEN'CIAS AÍÉDK'AS, FÍSICAS Y XATUKALES 131 

Boiichut y Després — cSon comi)licacioiies todas las enfermeda- 
des anteriores 6 consecutivas á un estado mórbido principal.^) 

Por lo expuesto en los diccionarios aludidos se echa de ver, 
que los abcesos, en el caso consultado, constituyen una complica- 
ción, pues han aparecido durante una afección, no siendo, por 
otro lado, ni constante ni necesaria consecuencia de las heridas. 

En tal virtud, la Comisión propone á la Academia se sirva 
contestar á la Comandancia General de Marina, que en el caso 
que se consulta debe considerarse la presencia de los abcesos como 
una complicación de la herida, que sufrió el marinero A... L..., 
y c^ue por ellos se ha retardado la curación más de lo natural; lo 
cual hace que se clasifique la lesión de menos grave. 

Tal es el parecer de la Comisión; ^". SS., sin embargo, de- 
terminarán lo más acertado. 



Informe sobre la capacidad legal de un paralítico: por el 
Dr. Jrm- I. Tormihas. 

(Sesión privada, del 27 de Abril de LSW, i 

Con fecha 2(; de ]\hirzo del presente año, el señor Juez del dis- 
trito Oeste de esta Capital dirigió á nuestra Presidencia, acompa- 
ñando los autos del pleito seguido por la señora viuda de P , 

contra el señor L M , atenta comunicación en queda 

traslado del siguiente auto: 

«Para mejor proveer etc.. remítanse los autos á la Real Aca- 
demia de Ciencias para que con vista de los datos c^ue arrojan 

ambas actuaciones y del examen de don V K , si lo cre- 

3'ese oportuno, manifieste dentro de treinta días, si ese señor es- 
taba ó no demente en la época que realizó los contratos y traspa- 
sos de acciones á que se contrae la demanda y en la que firmó la 
referida transacción .» 

La consulta c^ue en esta ocasión se hace á la Academia viene 

acompañada de numerosos datos; periciales los unos, contienen 

los elementos que deben servir para formar un juicio bajo el 

punto de vista científico: de origen profano los otros, podrían 

T. XXX— 54 



432 ANALES Df: LA REAL ACADEMIA 

apoyar, más ó menos directamente, la oi)iiiión que se forme con 
elementos que proporcionan los primei'os. Esta abundancia de 
datos pocas veces observada, hace que la Comisión encontrando 
eu el proceso que se le entregó elementos jiara fundar su dicta- 
men, prescinda del reconocimiento directo (jue })0r una parte 
sería innecesario dada la época á que se refítre la i)regunta, y 
por otra porque el señor Juez que inter})ela lo deja á discreción 
de la Academia, y ésta es un Cuer})0 i)uramente consultivo. 

Documeníos ij ritas. — En este concepto pasaremos á enumerar 
los documentos que en estos voluminosos autos hemos creído deber 
examinar por ser los que nos debían dar razón de los hechos que 
se trata de apreciar, y empezando por los })ri meros folios seña- 
laremos: 

En las fojas 8, 9, ó7 hasta 66, que contienen unos la firma de 

don V J K , otros, muestras de su escritura antes 

del año 1883, en dicho año y posteriores á él. 

En los folios 24, 25 y 26 vto., un certificado del Dr. G 

E que aparece haber sido el primer facultativo (i quien K 

consultó. 

En fojas 27 y 27 vta., un certificado del Dr. R 

En fojas 28 y 28 vta., otro certificado de los Dres. E... y R... 

En las fojas comprendidas desde 49 á ó6 inclusives, informe 
de los Dres. j\r , R y A 

En las fojas 194 hasta el 201, declaraciones de testigos no pe- 
riciales, P y J , R , R , V y ,S ; y desde 

202 hasta 205 vta., repreguntas á los mismos testigos. 

Extractos. — Consideramos de preferente atención los d(»cu- 
rnentos médico-legales y por ellos daremos principio. 

En el certificado del Dr. G E encontramos que dicho 

profesor nos dice: que en 1883 reconoció al señor don V 

J K , de 32 años de edad, que acusaba padecimientos ce- 
rebrales que le mortificaban y que él (K ) atribuía á mani- 
festaciones sifilíticas aunque ningún signo exterior indicase la 
existencia de esta diátesis; á primera vista no se notaba insensa- 
tez en la conversación de este enfei'mo, dice; sin embargo, pre- 
sentaba bastante incoherencia en sus raciocinios, acompañado de 
recelos y temores cuyo fondo de alucinación era evidente. Arti- 
culaba bien las palabras pero no hablaba seguido, sino interpo- 



DE CIENXIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATIEALES 433 

iiiendo iiionieiitos de silencio entre las palabras como si tratara 
de recordarlas. Quejábase de vértigos, no había tenido ataques 
ei)ilé])ticos y decía sentir una inquietud interna que no le permi- 
tía conciliar el sueño, sintiéndose impulsado á ejecutar actos de 
(^ue no se da])a cuenta. Su memoria era poco firme, no acertaba 
á dar cuenta de sus antecedentes hereditarios, su posición social, 
ni de la historia de su afección. 

Entre otros signos físicos que describe el narrante, señalare- 
mos como más importantes: sensación de frialdad en los [)iés, 
manos lívidas, aumento de los reflejos de las rótulas y de los cre- 
másteres, tri'pidación de la pierna colocada en semiflexión del 
pié; no ]>odía tenerse de i)iés con los ojos cerrados. 

Unos apuntes que llevaba }- que el Dr. E examinó, le 

dejaron ver renglones de una letra poco uniforme, trazada de un 
modo espasmódico }' en muchas palabras faltaban sílabas ó letras. 

Veintiún días después vuelve K á la consulta, había ol- 
vidado cuanto se le encargara en la anterior, mostró mayor des- 
concierto y le atormentaba más el insomnio y se hallaba en 
estado de sobresalto mental. 

.Con esto termina el extracto de lo que pudiéramos llamar 
primera parte del certificado; veamos la segunda. 

En 1889, vuelve el Dr. E... á ver álv... en su domicilio San 

Ignacio núm ; reconoce al enfermo de 1883 y, por su estado 

actual confirma el juicio que formó, cuando lo vio en su gabinete 
de consultas, sobre su afección maniaca de forma sub-aguda, ya 
con síntomas de demencia en tan temprana edad, pero sin haber 
originado entonces las parálisis que ahora se observan en el en- 
fermo reducido por otra parte á un estado de imbecilidad com- 
pleta; repitiendo las palabras como un autómata, sin espontaneidad 
intelectual, sufriendo })aroxismos de excitación durante los cuales 
repite sin cesar las mismas jtalabras, sin atender á sus propias 
necesidades orgánicas; y en fin, nos dice el facultativo que certifi- 
ca, que cualquiera que haya sido su origen es indisputable que 
los efectos de tan terrible locura, han sido dañinos de.sde su prin- 
cipio para la inteligencia y voluntad del Sr. K 

El Dr R en 1889, certifica que K padece de demen- 
cia paralítica caracterizada por temblor fibrilar de la cara, mira- 
da vaga, ecolalia, pérdida de la memoria, de la inteligencia y, de 



434 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

la voluntad, desigualdad de presión en las manos, exaltación del 
reflejo rotuliano, insonniio, agitación, accesos de delirio furioso y 
otros síntomas cuya enumeración no repetimos por innecesaria, y 
de cuya presencia deduce el profesor antes nombrado que el cua- 
dro se detalla suficientemente para caracterizar este estado de de- 
mencia aguda que, partiendo de una época más ó menos lejana, 
ha podido tener una influencia preponderante y en extremo per- 
judicial sobre su inteligencia y voluntad; influencia que debió 
marcarse desde los inicios del proceso patológico, imprimiendo en 
el paciente el sello do una voluntad indecisa é inconciente que 
caracteriza la debilidad de espíritu. 

A este atestado del Dr. R sigue otro (pie firman él y el 

Dr. E , en que ambos ])rof esores á solicitud de los familiares, 

expresan el estado del paciente y los })eligros á que por razón de 
ese estado se halla expuesto; pero de este documento que sólo 
mencionamos como una especie de ratificación de los dos anterio- 
res, no diremos más nada: en cambio dedicaremos especial aten- 
ción al que le sigue, ó sea al informe que suscriben los Doctores 
M ,K yA 

Extenso, metódico y tan preciso como erudito es el docu- 
mento médico-legal que nos ocupa, pues en él dan sus autores á 
conocer cuanto han alcanzado en el estudio de los frenopatías los 
esfuerzos de los hombres de la ciencia y aprovechando con acier- 
to los datos cpie el conocimiento de esas conquistas les proporcio- 
na, establecen de una manera clara y terminantemente las pre- 
misas en que asientan las conclusiones que sintentizan su respuesta 
al Juez que les interpela. 

Dos son las preguntas que motivan el prealudido informe: en 

la i)rimera se trata de saber si el estado actual de K niega, 

ó por el contrario es la consecuencia del estado en que lo vio el 
Dr. E en 1883. 

En la segunda: si dada la índole de la enfermedad de K 

desde que esta comenzó, es K uno de los individuos que la 

Medicina Legal considera como inca})aces de contratar y manejar 
interés propios ó ágenos con la misma aptitud que otra persona 
no atacada de afección cerebral. 

Para dilucidar estas dos cuestiones, ([ue si bien so miía se re- 
ducen á una, esto es, saber si en la época á que se refiere el ' 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 435 

Dr. E el paciente K estaba incapacitado, los informan- 
tes liacen primero una minuciosa y ordenada descripción del es- 
tado actual del paciente, considerándolo bajo el punto de vista dé 
su aspecto exterior, su inteli</enc¿a y su viotilidad. 

De la primera de estas descripciones i)arciales prescindiremos 
l)()r(|ue solo se roza con la consulta que se hace á la Academia, 
por el hecho de confirmar el dicho de los profesores que antes lo 
habían reconocido. En cambio la seiíunda, aunque también se 
refiere á la fecha del informe (1889), contiene algunos particula- 
res que interesa dejar ai)untados. 

Señálase en esta sección del escrito cierto número de síntomas 
característicos de singular valor científico y f[ue se refieren al 
momento, que llamaremos con los tres profesores que lo suscriben, 
presente, tales son la ecolalia, la paralexia, la afasia maniaca de 
AVernicke, la kroprolalia, la aiunesia, el temblor fibrilar, &c., para 
después, al estudiar la escritura como síntoma que puede servir 
de eslabón entre el estado pasado y el presente del enfermo que 
los ocu[>a, decirnos — y este es uno de los detalles que conviene de- 
jar señalados (foja 52), — «el paralítico general al trazar las letras, 
)>sin necesidad de atender al texto, deja im})resas las huellas de 
))la enfermedad que el médico puede reproducir íntegramente co- 
jinio reproduce el paleóntologo — valiéndose de los procedimientos 
«que sirvieron para mayor gloria de Cuvier — las variadas espe- 
«cies que han ido desapareciendo en la escala de la vida». 

Pues bien, así como ellos lo manifiestan por el proóeder (|ue 
usan los panleontologistas estudiando fragmentos de órganos y 
órganos enteros, y sometiéndolos á la ley de la correlación de for- 
mas, que sirvió á Cuvier })ara fundar las bases en que se asienta 
la ciencia que nos dá á conocer los seres pasados, dirigen su inves- 
tigadora mirada al pasado de K , y sirviéndoles para ésto de 

fósiles, las muestras de su escritura de otro tiempo siguen en ella 
la evolución que la enfermedad cerebral ha ido lentamente deter- 
minando en las coordinaciones del funcionalismo intelectual con 
la movilidad; al efecto señalan las alteraciones que gi'adualmente 
se observan en los manuscritos que agregan á su informe (fojas 
desde 57 á QQ inclusive). 

Les documentos de que se trata corresponden según sus fechas 
á los años 1882, 83 y posteriores hasta 188S; el primero propor- 



436 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

cioiíado á los facultativos por el 8r. D. M í-^ , nos dicen 

sólo se notan ligerísimas incorrecciones, letra algo indecisa ])ero 
clara; este documento, agregan, puede sr-rvir de tipo. 

Los demás han sido proporcionados por la familia y son ana- 
lizados atentamente jior lor referidos facultativos, resultando de 
este examen la confirmación de la ley que establece Lasegue al 
decir (pie «lax perturbaciones van creciendo progresivamente sin cam- 
biar dejornuí;» y fijándose más particularmente en uno de los es- 
critos que ll(?va fecha •> de Agosto de 1883, no solo lo analizan 
bajo el })untode vista gráfico y ortográfico, sino que lo consideran 
«ampliamente justificativo ;/ nni¡/ diftcil de falsificar.» 

Continúan manifestando lo que observan en los demás manus- 
critos hasta 1888 y tomando por tipo el de 1883, recuerdan lo que 
á i)ropósito de la marcha progresiva de los fenómenos motores que 
en estas escrituras se oljservan, dicen los autores, y ])articularmen- 
te Voisin, Foville (hijo) y Mareé, quienes la consideran como sig- 
no característico de la marcha progresiva de la enfermedad y la 
comparan con la escritura infantil. 

Las parles del informe que dedican á las funciones de la mo- 
tilidad consideradas aisladamente, y las que se refieren á las de 
la vida orgánica ó vegetativa describen fenómenos observados en 
los reconocimientos practicados por los informantes, sin relacio- 
narlos con el pasado, de suerte que no son de gran interés para 
la actual consulta. 

El párrafo dedicado al diagnóstico, establece el de nieniucjo en- 
cefalitis difusa de forma paralitica (^parálisis general), último periodo. 

Expuesto este diagnóstico lo relacionan con los fenómenos re- 
latados por el Dr. E y valorizando los síntomas que dicho 

profesor refiere como expresión de una afección medular, aceptan 
la posibilidad de que la enfermedad se lia3^a iniciado simultánea- 
mente en el cerebro y en la médula; y terminan afirmando que el 
estado de hoy (textual) es consecv,encia del estado descrito ptor el 
Dr. K 

Sigue al '(Diagnóstico» un párrafo (pie trata de la "Duración»; 
en él sostienen los prealudidos peritos que si bien Voisin, Legrand 
du íSaidle, Schülc, Lasegue y IJall aliruian ({ue esta enlcrmedad 
solo diii-a dos afuts, ellos creen (pie [)uede durar más, siendo uno 
de los casos de esa mavor duración el del Si. K ; v se fundan 



DE CIENCIAS MF:DICAS, FÍSICAS Y NATURALES 437 

para sostenerlo: en lo que dicen dos de los citados frenópatas, Yoi- 
sin y ►Sc-hüll, que han publicado observaciones de casos de enfer- 
mos que han durado cinco ó seis años; en la opinión de Foville 
(hijo) Cjue juzga que los que la creían mas corta era porque la 
diagnosticaban tarde, cuando ya la enfermedad se aproximaba á 
su ñn; en la estadística de Rodríguez citada por Jaccoud; en la re- 
ferencia de Maclaun; y por último, en la aserción del aíites men- 
cionado Foville que dice que en la mayoría de los asilos s'' cnoncn- 
tran veteranos en quienes esta enfermedad se ha heclio hidffi nula- 
mente crónica. 

Al llegar aquí, repiten que este individuo confirma ron la enfer- 
medad actual el período de iniciación descrito por el l)r. E en 

188o, puesto que concuerda con la definición de SchüU y la ma- 
yoría de los autores. 

«Fundamento Médico legal» titulan el conjunto de razona- 
mientos en que se apoyan para ;i]n-eciar la responsabilidad de 
K para cuyo caso invocan la institución de Justiniano res- 
pecto de los (dunáticos»: Xnlium negotium gerit. 

Continúan después reconociendo el aspecto nada especial (jue 
á los ojos del vulgo y aún del médico (jue no se dedica al estudio 
de las enfermedades mentales, presentan esos individuos al princi- 
pio de su enfermeded, época en que sin dqar las ajíariencias de 
hombres cultos y de sentido común, suelen engañar á otras perso- 
nas con proposiciones deslumbradoras, fáciles y cuantiosas especu- 
laciones y proyectos gigantescos Q[ue no son otra cosa que mani- 
festaciones del delirio de grandeza. Esta exposición es seguida de 
la narración de algunos hechos citados por los autores que vienen 
á comprobarla; después de todo lo cual, y apoyándose en la opi- 
nión emitida por Schüll, en su «Tratado de Enfermedades Menta- 
les», 1888: en la de Lelortain, jurisconsulto y médico, ydeRiboud, 
consideran irresponsables á los paralíticos generales, en todos los 
períodos, así en el primero como en el último de su enfermedad. 

En vista de todo lo expuesto, concluyen manifestando: 

«1? Que por los datos referidos en la certificación del Dr. 

»E , así como por el estudio de los documentos escritos de ma- 

«110 del enfermo, suministrados á petición nuestra por la familia 
»y cpie alcanzan el período comprendido desde 1883 hasta 1889, 
«creemos poder afirmar que el estado actual de don V J 



438 AXALKS t)E LA KP:AL A( AJ)K,.Nn'A 

))K es la consecuencia del estado que presentaba en 188o, y 

«2? (,^ue desde que comenzó la enfermedad don V J 

»K es uno de los casos que la Medicina Legal registra de in- 

«dividuos incapaces de contratar y manejar negocios propios ó 
«ágenos, pudiendo agregar que dicha incapacidad ha subsistido, 
«aún durante las remisiones, en las cuales no deben considerai'se 
«los enfermos como curados, ni como res}¡onsables bajo el punto 
;)de vista médico legal.» 

Terminado el resumen de los documentos médico legales que 
son los que principalmente deben ocuparnos, pasaremos á hacer 
el de otra clase de documentos no periciales, los cuales si no tie- 
nen un valor científico i)odrán (juiz/is contener algún dato que 
pueda aiH-eciarse. 

Declaraciones no periciales. — Componen este grupo de datos 
las declaraciones de testigos tomadas, primero á petición de una 
de las partes, y después repreguntados á solicitud de la otra; y 
además los llamados pliegos de posiciones que una parte presentó. 

Veamos las jjrimeras: 

Don J r y J , foja 19;j — 5'} pregunta, declara: 

que íuvo ocasión de fijarse en K más (jue en otra persona, 

porque le iba á cobrar mensualidades, que siempre guardó las 
mejores formas, no llamándole la atención ningún rasgo que de- 
mostrara locura. A la octava pregunta contesta el mismo indi- 
viduo que sólo conocía á K de vista (?). 

Don E R , fojas 196, vuelta á 197, que sólo conocía 

áK de vista, que puede asegurar (¡ue ésta no estaba loco 

durante el tiempo (pie medió de 188:> á 188(5 y (|ue como no es 
médico, no puede roufestar lo que se entiende por loco ó demente. 

Don K Iv , foja 199, dice: que no puede asegurar que 

K no esüiba loco, pero que todos sus actos ci-an do un hom- 
bre muy cuerdo (?) 

Don F V , fojas 200; (\uc puede asegurar que K 

no era paralítico general (?), y que le observaba una i»equeña 
imperfección en \qs pies. 

{Concluirá.) 



IM>1( K, 

liiuiKNK PrKi.uw. — St^bix» 1« maloiua; jM>r ol 7)r. Jmttt Snntús F< 

lulinhi ;;;<{ 

» — Considoraelones s»U>r»> ol luuonuo. Kxnerion- 

ciívsctm la u\í»loiua: jM>r Uwí />iví}. K, Acosttt y 

J. X /Mm/tKs !, ;íS4 

Mki>u iN A l.Ku.\L.--Inf»>nue stUm* el t>sta»lo mental de un Individuo; 

|>orel ih\ Mnnuti S. ("uít(,ihituK<. Si)H 

» — Informe st^bry* duraeu^n y elasifloaolAn de U^ 

üdoue*: i>or el lh\ OuUlmttn /{rnttstifh 411 

» — Infonneen eaUísa |>or leslom»s; pt>r el 7>r. fíkí- 

fn-kt f\»>N-»í.st» 4U> 

» — lul'onne en avenguaeí6n de la eausa que pnw 

dujo la muerte do la moriMta T. (í.; jior el />r. 

Lttia .\tttn((iH( 41S 

H — Infonne en eíuus»» j>or l»>*iones: ]>orel />r. f>ir-- 

ffo 7>»wo.»/o 427 

» — Infonne stU>n^ tluraoióu de una heritla; |H>r el 

ih\ 7\mnU /V«f.vt*íe<Vi 4,SH> 

» — Informe st>lm> la eai>»eídad leg«l de un i^araUtN 

eo; jH>r el /)»*, 7f».V /. 7Wrfi/ftíi,s.. ^tVmeluuii^... 4;51 
ExTt>.MOi.«>otA.— rontrUíUeíAí» al estudio de Uvx (\íUV»j>ter»^ de la Isla 

de ruU»; |H>r el ih\ Jtnin IfuntUm^/t, vpliejri* nu- 
men» :>> aivírte>. 



CONDICIONES DE LA SUSCRICION. 

Lt^ AxAi-Ks i>K i.A AcAOKMiA se publíoau el día ló de eada mes». 
El pnviodela s\isorieio>u'> •" ^ " f {H>r sen>estivs adelan- 

tavUvi ej» la HaUtna. y jf,-'-.-,'» rt . . > -u> de la Isla. 




VI 

tonnvs 

h\ Fhii 

tohHfUi y la Hntomofooia Cuhoiui del Hr. t v'h; las ■; :fts nohrt' fa 

Paiofo¡f¡a y AntU/íitiituh.f »/<■ fa lidti ti*- /^inrto /«'ico. jH^rel l>i'. l>uniont;la 
Contribución al estudio de Uvs Mohiutnai ÍWmiiuw, por el ^^r. An»n,u>> y Molina; 
y la PntohHjUí 1/ Tmif^ntiiHi <lirhi/nittUo Ifnticithu'thf t\io\M\rKA iVr. lUvker, 
traduoida «Íel alen^Sn jn^r el Pr. Finlay. 



ANALES 



DI') I.A 



1\IM. ACADEMIA 



l\ 



IIK 



mw.m muí ?mm y naturales 

DI'; I, A IIAliANA 

l)n*M. KiiCiM'l \. </Otvl(',v y t1ont^ t\v «f. Kovlni. 



TOT^O XXX. 
FEBRERO 15 DE 1894. 



PAKA AHUNTOI Df AOMINIKrRACION 

IIIKIMIHHK 
TiaOMIKO Ut LA ntAL ACADEMIA 

CM»l'AS\Mit NUMICltO <tn. 



CANiE Y fíOññtHt'OHUtHCAA 

IIIIOOli 

Vn>,fMnm iimn\ in la Kfitl Acndoinia de (,'ifiiritii 
CALLE OE CUBA 



M A MA N A 

A. Mirxii'lii y 'y'ij, lrrt(*r«»i'"' 
H'4 COMPOUrCLA «« 



KEAL ACADí]A[IA DE CIENCIAS 



Sesión pública ordinaria del 26 de Novbre. de 1893. 

Sres. Académicos concurrExNTES. — Dres. Nwñez, Vice- 
presidente, Casuso, J. I. Torralbas, Castellanos, Riva, 
T. Plasencia, García, Beato, B. Saenz, Benasach, I. 
Plasencia, Cubas, Machado, Delgado, V. B. Valdcs, La 
Guardia, Montalvo, Domínguez, Mestre, Vice-Secretario 

Higiene publica. — Experimentos sobre la maleina. — 
Por falta de quorum al comenzar la sesión, dio lectura el 
Dr. Santos Fernández (\ un Estudio sobre la maleina, donde 
se exponen los resultados de los experimentos hechos con 
dicha sustancia en el «Laboratorio de la Crónica Médico- 
Quirúrgica»; recordando al ocuparse del muermo la parte 
activa que ha tomado la Academia desde 1875 para evitar 
su desarrollo. En efecto, ella redactó el reglamente profi- 
láctico cuyo cumplimiento bastaba á impedir tan grave mal. 
Sometió después á la consideración de este Instituto las in- 
vestigaciones en que ha cooperado con los profesores del 
Laboratorio, Dres. Dávalos y Acosta, con el objeto de con- 
tribuir á la propaganda de la maleina como medio de diagnós- 
tico del muermo en el caballo. — Los mencionados experi- 
mentadores refieren en ese trabajo la influencia de los pro- 
gresos bacteriológicos en lo que respecta al conocimiento del 

T. XXX I 55 



440 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

muermo, iiisistiéndose en los buenos resultados de la aplica- 
ción de los ¡^receptos higiénicos obligando á disminuir aque- 
lla enfermedad en los jmíses civilizados; y citaron después 
los Dres. Dávalos y Acosta las apreciaciones formuladas por 
el Dr. Joly. — Las causas de orden moral á que se debe el 
aumento del muermo entre nosotros, fueron señaladas por el 
Dr. Santos Fernández en un informe que presentó á la Jun- 
ta Provincial de kSanidad. Hay que aunar la salud pública 
con los intereses materiales, jyues de otra manera la higiene 
es ilusoria; en cambio será una realidad si el declarar un ca- 
ballo muermoso va seguido de su inmediata indemnización. 
— La maleina utilizada con el fin antes mencionado en Ale- 
mania, Francia, Rusia y otras naciones se preparó en el La- 
boratorio siguiendo los procedimientos de los profesores 
Koch y Roux; y antes de dar cuenta de los propios expei-i- 
mentos de aquel Centro, mencionó los de médicos extranjeros 
aludiendo principalmente á Mr. Nocard, algunas de cuyas 
observaciones transcribe: en ellas la autopsia ha ratificado 
las indicaciones de la maleina. Describen los Dres. Acosta 
y Dávalos con minuciosidad las observaciones á que se refie- 
ren sus experimentos con esa sustancia. Los cambios en la 
temperatura fueron anotados con regularidad, Rindiendo com- 
jmrarse antes y después de la inyección. De las nueve bes- 
tias inoculadas y sometidas á la maleina, ires fueron clasifi- 
cadas de muermosas atendiendo á la elevación de la escala 
termométrica más de dos grados sobre la temperatura media 
antes de la invección, — mientras en los animales no atacados 
de muermo apenas asciende unc/rado. Termiiu") la comuni- 
cación leída jDor el Dr. Santos Fernández recomendando el 
aprovechamiento de la maleina i)or esa pro])ieda(l especial de 
tanta trascendencia. 

Discusión. — Abierta discusión por el Sr. Presidente, el 
Dr. B. Saenz tomó la palabra y explica el interés que tiene 
para nosotros el trabajo acabado de Icei-: interés que con-e 
parejo con su oportunidad. La Academia, dijo, no debe 



DK CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATCHALICS 441 

permanecer indiferente y sí aprovecharlo para hacer una in- 
formación amplia sobre el muermo que tantas víctimas viene 
ocasionando en estos últimos tiempos, y solicitar del Gobier- 
no apoyo decidido para librarnos de la propagación crecien- 
te de ese mal; pedir, entre otras cosas que se creyeran con- 
veniente, la remuneración (i los dueños i:»or las bestias que se 
sacrificaran, inñuyéudose así en la salud pública; sacrificio 
pecuniario para el Go])ierno — si es que eso puede llamarse 
sacrificio — que iría reduciéndose y dentro de pocos años no 
tendría que efectuarlo. 

Apoyó el Br. Casuso lo manifestado por el anterior aca- 
démico en todas sus partes. En efecto, agregó, nada debe 
llamar más la atención en estos momentos como el muermo, 
que viene jiropagilndose constantemente. Tal parece, á juz- 
gar por esa vacilación incomprensible por parte de los en- 
cargados de regir nuestros destinos, que la enfermedad no 
existe ni se presenta como por desgracia la estamos observan- 
do. La Academia que se ocupó en otro tiempo de este asunto 
aprobando un reglamento profiláctico, debe nuevamente fijar 
su atención en él y recabar del Gobierno General lo que pro- 
pone el Dr. B. Saenz; tenemos, pues, lo que al carácter y 
utilidad de la maleina se refiere y la remuneración por el 
animal sacrificado, — y terminó insistiendo en que se nombra- 
ra la comisión propia al caso. 

Acuerdo. — El Sr. Presidente acoje con agrado lo pro- 
puesto anteriormente y nombra para dicha información álos 
Dres. Santos Fernández y B. Saenz: — elección que aprobó 
la Academia. 

Acta. — Salvedad y aprohación. — Antes de leer el acta el 
Dr. Mestre, Vice- Secretario, excusó al Dr. Montané por en- 
cargo de éste, quien por motivos de salud se veía obligado á 
no asistir á la sesión actual. 

Leída la mencionada acta de la anterior sesión pública, 
y sometida á la consideración de la Academia, fué aprobada 
por unanimidad desj^ués de agregarse j^or el Dr. B. Saenz 



442 ANALKS DE LA RKAL ACADEMIA 

que en la última sesión este profesor había apoyado lo ex- 
puesto por el Dr. Cubas con respecto á la perseverancia con 
que el Dr. Casuso difundía los beneficios indiscutibles de la 
asepsia y antisepsia, quedando consignado que la Corpoia- 
ción veía con placer esa útil propaganda. 

Correspondencia. — El Dr. 3Iestre dio cuenta seguida- 
mente de las comueicaciones: — 1" (Jficio al Juzgado de San 
Antonio de los Baños acompañando el informe en causa se- 
guida por rapto de doña 8. G. 8.; — 2^ Id. del mismo Juzga- 
do acusando recibo de dicho documento; — 3'* Id. de los seño- 
res Académicos M. J. Melero y A. Saenz excusándose de 
asistir á la sesión por causas involuntarias (art" 14 del Ke- 
glamento). 

Biblioteca. — Presentó también el Vice- Secretario los 
impresos recibidos con destino á la Biblioteca de la Acade- 
mia:— La Independencia Médica, núms. 3 y 4, de Barce- 
lona; — La Tribune Medícale, núm. 48; — Revista de Cien- 
cias Médicas, núm. 22, Habana; — Anales de la 8ooiedad 
Odontológica de la Habana, núm. 11; — Eevista Dental 
(Ídem), núm. 6; — Boletín de la Real Academia de Ciencias 
y Artes de Barcelona, núm. 8; — Revista de medicina y 
Cirugía Prácticas, núm. 416, de Madrid; — Archivos de la 
Policlínica, núm. 1, Habana;— Internacional Medical Ma- 
gazine, núm. 10, Philadelphia; — Repertorio Mádico-Far- 
macéutico, núm. 11, Habana. 

Clínica Médica. — Beriberi en la Habana — El Dr. Mon^ 
ialvo comenzó su conferencia señalando la rareza de la epi- 
demia de beriberi que por suerte se le ha presentado en su 
practica profesional últimamente: — más adelante también 
traerá á la Academia otros casos curiosos y excepcionales de 
diferentes afecciones para que queden consignados en los 
Anales. — Pero, antes de enseñarles á los profesores presen- 
tes los individuos asiáticos enfermos de beriberi que se en- 
contraban ya en el salón de sesiones, traza un bosquejo de 
las formas clínicas que adopta aquel mal, de los diversos fac- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATIRALES 443 

tores que contribuyen á su desarrollo y propagación, de su 
patogenia, anatomía patológica, diagnóstico, pronóstico y tra- 
tamiento, sin olvidar en esta rápida reseña lo referente al 
oscuro problema de su naturaleza. 

Las formas clínicas generalmente admitidas, expresó el 
Dr. Montalvo, eran la paralítica, húmeda y mixta; más, el 
profesor Scheube,--en un notable estudio titulado «El Kak- 
ke ja[)onés (Beri-beri)» y que traducido directamente del 
alemán por el Dr, Lebiedo se publicó en su mayor parte en 
1886 en la «Revista Enciclopédica», — acepta las cuatro si- 
guientes: leve ó incipiente, atrófica ó paralítica, hidrópica ó 
hidrópico-atrófica y aguda perniciosa. El conferencista des- 
cribe los síntomas que más caracterizan á estas diversas ma- 
nifestaciones de la enfermedad, sirviéndole los datos del tra- 
bajo ya mencionado del profesor de la Escuela de Medicina 
de Kioto. Tan insignificante es la alteración que en los ca- 
sos benignos experimenta la salud de los atacados, que éstos 
no se dan cuenta de enconti-arse enfermos de beriberi; en 
cambio, en los casos graves, los síntomas se precipitan y la 
fatal terminación sobreviene rápidamente. El Dr. Montal- 
vo al tratar de las formas clínicas estudió el valor de los sín- 
tomas que en cada una de ellas se presentan en los aparatos 
y sistemas orgánicos: sistema nervioso y muscular, aparato 
respiratorio, circulatorio y digestivo. 

Al exponer los factores que influyen en el berbieri, men- 
cionó la ausencia de grasa y albúmina en los alimentos, la 
aglomeración de los individuos en los espacios reducidos, las 
estaciones (Scheube señala casos aislados en Enero y Febre- 
ro y el máximún de atacados en Julio), y las causas indivi- 
duales y predisponentes, edad y raza entre ellas. El Dr. 
Montalvo aplica estas apreciaciones generales á las condicio- 
nes de sus enfermos, haciendo resaltar la manera de vivir 
de esos asiáticos en la Habana. 

La patogenia es un caos. El profesor Lacerda, del Bra- 
sil, observó en unos caballos enfermos síntomas análogos á 



444 AXALKS J)K LA KKAL A< A DKM I A 

los que pi-esentaii los beribéricos. Existía cerca luia laguna 
pantanosa, y encontró en la sangre de esos caballos los gér- 
menes de aquel depósito. Pero, como manifestó el Dr. Mon- 
talvo, la anatomía patológica demosti'ó que eran dos afeccio- 
nes diferentes: en esos caballos la médula estaba lesionada y 
en los beribéricos hay solamente una polineuritis periférica 
infecciosa. El disertante menciona las alteraciones anató- 
micas de las polineuritis (Babinsky }■ Ranver) apoyando la 
existencia constante de los fenómenos periféricos á que alu- 
de el profesor Dejérine. — El diagnóstico diferencial fué he- 
cho con la mielitis anterior aguda y sub-aguda de Duchenne 
de Boulogne (hay destrucción en la médula de los cuernos 
anteriores y las grandes células). — El pronóstico varía con 
las formas clínicas. — El tratamiento es empírico y sintomá- 
tico. En sus enfermos ha hecho todo lo posible, pero ¿cómo, 
siendo unos cincuenta, emplear en ellos la hidroterapia y la 
electricidad? — La naturaleza del beriberi es aún desconoci- 
da; para Scheube y los autores es infecciosa: el germen está 
por estudiar. El beriberi en sa desarrollo puede en la mis- 
ma persona estar asociatlo á otras enfermedades (cólera, fie- 
bre intermitente, tifus, tuberculosis pulmonar, etc.) Termi- 
nada la conferencia, el Dr. Montalvo pasó á enseñar cada 
uno de los casos, explicando sus antecedentes concretos y 
peculiaridades. 

DiscTisióx. — Pedida la palabra ])or el Dr. Delgado, ma- 
nifestó que indudablamente eran de mucho interés los casos 
presentados y que fueron objeto de la conferencia del Dr. 
Montalvo. Recuerda con este motivo que el malogrado Dr. 
Gallardo en su Cátedra de Clínica Médica, por los míos de 
187B, ti'ató en sus lecciones del beriberi relatando la obser- 
vación de IC) casos y describiendo precisamente^ la forma 
paralítica, al j)arecer muy rara en la Isla de Cuba: estudio 
que aípiel distinguido ])rofesor publicó en uno de nuestros 
periódicos de medicina, la «Crónica Médico-Quirúrgica». 
Para el Dr. Delgado las formas mixtas son las predominan- 



T)K CIENCIAS MÉDICAS, KÍSICAS V XATllíAI.ES 445 

tes y las que con más frecuencia se notan; y consigna la o[)i- 
nión del I)r. Gallardo sobre la naturaleza del bei'ibei-i: para 
éste era contagiosa y ])arasitaria dicha enfermedad. 

No discute — dijo el Dr. Medre — el diagnóstico de los 
enfermos que acabamos de ver, pues solo trata de recordar 
en estos momentos una ])ágina de la historia de esta Acade- 
mia. El Dr. Montalvo nos ha dado su (conferencia travén- 
donos una serie de casos curiosos y i-aros; probablemente, 
como él dijo, con razón, casi ninguno de nosotros habj'á visto 
la forma paralítica del beriberi; y esta excepcional oportuni- 
dad de su ])rá etica ])rofesional la aprovecha en obsequio de 
la Academia y en ventaja ])ara la ciencia: por eso su diser- 
tación alcanza mayor importancia y los que se ocupan de 
esos estudios utilizai-án los datos actuales, como en otra oca- 
sión publicaciones extranjeras tomaron nota de los esfuerzos 
de esta Corporación. En efecto, el Dr. I^e-Roy de Méjí- 
coui-t, autor del artículo sobre «Beriberi», escrito en el nota- 
ble «Diccionario de Dechambre», tuvo en cuenta al redac- 
tarlo las comunicaciones presentadas por el Dr. Ha va, en 
1865, y el Dr. Dumont, en 1860-, en esta Academia de Cien- 
cias. La Corporación en otra época y en varias ocasiones 
había tratado este asunto. 

Habiéndose prolongado por la Academia la discusión 
suscitada por la disertación sobre el beriberi, d Dr. La 
Guardia, se expresó en estos términos: «Es para mí un 
placer verdadero felicitar al Dr. Montalvo no solamente por 
la conferencia con que nos acaba de favorecer, sino además 
por la serie de casos que ha tenido aquí y nos ha presentado 
de un mojo brillante; pero, no estando conforme en un todo 
con lo manifestado por él, someto á su consideración algunas 
objeciones. En primer término, puedo decirle que acepto 
desde luego su diagnóstico como un hecho cierto, que se 
trata en los casos vistos de formas varias de polineuritis; 
mas no creo que se jDueda afirmar de un modo concluyente 
que sea de origen beriberico. El Dr. ]\íontalvo no nos ha 



446 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

expresado nada de la influencia fjiie pneda tener en el pa- 
cimiento de esos individuos el uso, ó mejor dicho el abuso 
que hacen del opio los asiáticos, y en mi ojúnión éste y 
otros particulares debieron tenerse en cuenta para esclarecer 
el diagnóstico. — Ha dicho también que no está probado sea 
el beriberi una enfermedad infecciosa, y me parece que 
puede sostenerse precisamente lo contrario: el profesor Sto- 
kois, de Amsterdan, en un trabajo publicado últimamente 
sobre Patología comparada de las razas, consigna que sus 
compatriotas los Doctores Wmkler y Pekelharing han com- 
probado de un modo terminante que el beriberi es un pade- 
cimiento infeccioso, y aunque en el estudio aludido no se 
refieren los experimentos justificativos, la respetabilidad de 
Stokois es suficiente para dar garantía al hecho que se men- 
ciona. — Por último, si no he oído mal — concluvó el Dr. La 
Guardia — para el Dr. Montalvo el beriberi es enfermedad 
peculiar de las razas amarillas, cuya afirmación no está de 
acuerdo con los datos existentes en la memoria que cité ha 
poco; en efecto, en las posesiones holandesas de Asia el beri- 
beri ataca con gran intensidad al europeo, y la estadística 
enseña que de mil soldados (incluyendo los oficiales) de 
Europa en 1886 ejifermaron de aquel mal 286, y en las 
tropas asiáticas por cada mil fueron invadidos 4í^(), muriendo 
30; hay que tener presente en esta afección sobre todo las 
condiciones individuales, más que el factor raza.» 

Contesta después el Dr. Montalvo á todas las anteriores 
observaciones que le han dirigido á su disertación, comen- 
zando por las del Dr. La Guardia considerándolas de más 
interés. Dijo que omitió el factor opio porque Ig constaba 
que sus enfermos ni lo usaban ni a1)usaban de él, [)or lo cual 
no había necesidad de ocuparse de dicho antecedente al es- 
tablecer el diagnóstico diferencial. Tampoco esos asiáticos 
son alcohólicos. — No creyó ser absoluto el Dr. Montalvo al 
hablar de la influencia que tienen las razas en la aparición 
del beriberi. Es más frecuente en las razas amarillas, sin 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V NATUllALKS 447 

que esto quiera decir que las otras dejen de padecerlo tam- 
bién: Charcot cita casos de Puerto Rico de raza caucásica, y 
en la Habana más de una observación de individuo blanco 
puede recordarse de haber sufrido aquel nial. — En cuanto á 
lo dicho por el Dr. Stokois sobre el agente infeccioso, causa 
del beriberi, no basta la sim[)le afirmación: hay que referir 
los hechos y esperimentos que lo com})rueben terminante- 
mente. FA mismo Pasteur los presenta al dar cuenta de sus 
descubrimiento,s. — No conocía — a<;i'eoa el J)r. Montalvo 
respondiendo al I)r. Delgado — el estudio del l)r. Gallardo 
sobre el beriberi, porque lo ¡uibiera citado con gusto; — y, con 
respecto á lo expresado p(jr el I)r. Mestre, manifiesta el diser- 
sertante que había leído los ti-abajos de Havá, Dumont y el 
artículo de Le-Kov de JMéricourt del «Diccionario de De- 
chaml)re)) sobre la enfermedad objeto de su conferencia. 

Después de lo cual se concluyó la sesión péiblica, no 
reuniéndose la Academia en otra de gobierno por ser dema- 
siado avanzada la hora. 



Sesión pública ordinaria del 28 de Enero de 1894 

811 Rs. AcADÉMicoH coiicuuiiENTE,s! — Dres. Hortsman, Pre- 
sidente, Núñe?:, R. Castro, J. Tor ralbas, Machado, Fer- 
nández Cubas, Santos Fernández, I. Plasencia, Lavín, 
La Guardia, Tatnayo, B. Sáenz, IJlrici, Delfín, Finlay, 
Melero, Seídel, Mestre, Montané, Secretario general. 

El Dr. Núñez, Vice Presidente, manifestó al comenzar 
la sesión que asistía por primera vez el Dr. Manuel Delfín, 
nombrado recientemente Académico de numero en la Sección 
de Farmacia. 

Acta. — Diose lectura por el Secretario general al acta 
de hi sesión púldica anteri(U', qu(í fué aj)robada por unani- 
midad. 

T; XXX— 56 



44.S A.NALJ> l)K J.A JíKAÍ. A( A I >J:.M 1 A 

CoKiiESPoxDENCiA. — Seguida tuciih.' el iinsino Secretar ¡o 
presentó la correspoiRlencia (conuiüieaciones recibidas y i-e- 
mitidas): — 1" Oficio del Juzgado del Cerro acompañando 
una cesta que contiene dos calaveras ])ara que la Academia 
informe sobre el tiempo (pie estuvieron a la intemperie: — lo 
que se remitió á la Comisión de Medicina Legal; — 2'-' Id. del 
Dr.R. Castro acusando recibo de las])reparaciones microscópi- 
cas enviadas 2^or el Dr. Cli. A, Oliver; — 8^ Id. del Director 
del Hospital Civil de Pinar del Río acomj)añando los cua- 
dros del movimiento de los enfei'mos y fallecidos en dicho 
Establecimiento durante el mes de Octubre próximo pasado; 
— 4" Comunicación del Gobierno General remitiendo con 
destino á la Biblioteca de la Academia un ejemplar de las 
obras tituladas «Historia del Descubrimiento de América», 
«Grandezas del Catolicismo)) v «Vida y escritos de Fray 
Bartolomé de las Casas)), — por lo cual se dieron las más ex- 
presivas gracias; — 5" Invitación de la Real Sociedad Econó- 
mica de Amigos del País para la sesión pública que había 
de celebrarse en la noche del 8 de Diciembre último; — 6" 
Id. de las Escuelas Pías de Guanabacoa para la velada lite- 
raria que llevaba á efecto la Academia Calazancia; — 7" Ofi- 
cio del Juzgado de 1^ Instancia de la Catedral adjuntando 
testimonio de varios lugares de la causa por delito contra la 
salud pública, con el objeto de que la Academia informe si 
los vinos analizados son nocivos; — 8^ Comunicación i'elcrcn- 
te á la Exposición Universal de Madrid que ha de tener 
lugar en 1884, acompañándose un ejemi^lar impreso de los 
detalles y en solicitud de que la Corporación haga figura)- 
sus objetos de interés científico en aquella; — D' Oficio del 
Juzgado de San Cristóbal remitiendo un ])omo con las visce- 
ras de (.Ion Manucd Ortega, para, que la Academia hicei-a el 
análisis toxicoh'igico é informara sobre diversos particulares 
que se consultan: — lo que se devolvió ]>or no cor)'(^spon(l(M' 
ese tral)ajo á la Cor])oración; — lO'-' invitación del Sr. Pi'csi- 
dente del Círculo de Abogados para la sesión conmcinoi-ativa 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATITíALES 449 



(le la coiiHtitucióii de dicliu Sociedad; — 11" Oficio del Jnz- 
i^-ado de Jariu'o reinitieiido adjunto iiii certificado de parte de 
la cansa seguida por lesiones á don Julián Hei'nández; — 12" 
Oficio del Juzgado del Cerro recordando por tercera vez el 
informe sobre el tiempo (pie jnidiei'on estar á la intemperie 
las dos calavenis remitidas á, esta Academia; — 18" Id. del 
(irohierno Oeneral ])ara besamanos del 2o de este mes de 
Kuero; — 14" Instancia de don Manuel Ramil y Fernández 
reiterando la solicitud (pie tiene presentada; — 1/3" Id. del 
rluzgado del Cerro recordando el informe sobre unos vinos; 
1(3" Id. de la Saciedad ((La Igualdad» de Sancti-Spiritus 
con la lista de su actual Junta Directiva v feliíñtando por el 
nuevo año; — 17" Id. del I)r. M. ])elfín con su discurso de 
ingreso sobre ((Envenenamiento por alcaloides vegetales»: — 
el (pie conforme á Eeglamento se remitió al Dr. J. Rovira 
para su con testa ci(')n; — 18. Id. de los Dres. A. Gordon y A. 
Bosque excusándose de asistir á la sesión por causas invo- 
luntarias (art. 14") — Se remitieron por la Secretaría: 1" al 
Dr. R. Castro las pi-eparaciones microscój)ioas del Dr. Ch. 
A. Oliver; — 2'^ Id. á los doctores B. Sáeiiz y Santos Fernán- 
dez para (pue informaran según acuerdo sobre el trabajo re- 
ferente á la maleina, leído por el segundo de ellos y todo lo 
que se refiera al modo de evitar el desarrollo del muermo 
entre nosotros; — o" Traslado á la Comisión de Farmacia y 
Química Ilegal el expediente sobre análisis de vinos á los 
fines oportunos; — 4" Oficio al Dr. La Guardia acompañado 
del trabajo del Dr. Pernas, de Cienfuegos, enviado con op- 
ción al título de Académico corresponsal; — o" Traslado á 
la Comisión de ^ledicina Legal, del certificado en la cansa 
por lesiones á, don Julián Hernández seguida en el Juzgado 
de Jaruco. 

Acuerdo. — Con respecto á la instancia de D. Manuel Ra- 
mil y Fernández pidiendo (pie la Academia apoyara el certi- 
ficado del 2- Mí^dico de la Casa General de Enagenados sobre 
D. Jos(' jMartinez Osorio, se acordó por nnanimidad qne el se- 



450 ANAI.KS DE LA ]ÍKAL ACADEMIA 

ñor Ramil se dirigiera, segííii el ait. !24V(lel Reglamento, por 
el Gobierno General ó la Eeal Audiencia. 

Biblioteca. — El l)r. Finlay hizo la relación délos im- 
presos recibidos (periódicos, folletos y libros) desde la nltima 
sesión celebrada: — Revista de Medicina y Cirngía Prácti- 
cas de IMadrid, nnms. 417 v 420; — La Revista Médico- 
Qnirúrgica americana, N. York, n*' 1; — Revista de Medi- 
cina Dosimétricn, Madrid, nnnis. 177 y 178; — Prospectns 
of'tlie most recent svstematic work on snrsierv, London; — 
A Treatise of hnnian Anatomy, Límdon; — Gaceta JNIédi- 
ca, Revista Ecuatoriana de Medicinn, Cirngía y Farmacia, 
núm. <>; — Gacetn Médica de Méjico, niuns. 9 y U); — Ana- 
les de la Sociedad Odontológica de la Habana, núms. 12 y 1; 
— Pros])ecto de las Guías Prácticas de las C'iencias Médicas^ 
Barcelona; — BuHetin of tlie Agricultura! Experimcüt Sta- 
tion of Xebi-aska, nnms. 29 y HO; — Sixtli annual Report 
of tbe Agricultural Experiment Station; — Boletín de la 
Biblioteca Balaguer, Barcelona, núm. ">; — Archivos de la 
Policlinica, Tía baña;— El Piogi-eso INÍédico, líal.'ana, nú- 
meros 11 y 12; — The flouinal of nervous and Mental De- 
seare, N. Yoi'k, núms. II y 12; — Instituto Provincial de 
Santa Clara, jNíemoria del Cui'so Académi(to d(! 181)2 á 9o; 
Gaceta Médica <le Granada, núms. 247 y 248;-— Reperto- 
rio Médico-Farmacéutico de la Habana, núms. 12 y 1; — 
Revista Cubana, núms. ~) y (>; — Boletín de Medicina Na- 
val, Madrid, núms. 11 y 12; — The Brooklyn Afedical Jour- 
nal, N. Yoi'k, núms. 12 y 1; — \a\ Independencia Médica 
de Barcelona, núnis. Í^O á )>!; — ^VFemorias de la Sociedad 
Antonio Alzat(!, Méjico, núms. ''\ y 4; — Revista de Cien- 
cias Médicas, Habana, núms. 2^, 1 y 2; — La Naturaleza, 
Méjico, núms. )> y 4; — La Tribuno Aledicale, núm. 51; — 
Boletín de Hidroterapia, Barcelona, innn. ")<); — La Abeja 
Médica, Habana, núms. 11 y 12; — Journal d' Higiene, 
núms. 805, 890 y 897; — Los tres Reinos de la Naturaleza) 
por Lanessan, tomos 9'^ y \^V; — La Igualdad, 8ancti-8pi- 



DI': <'íi-:x(iAs :\rKDi('AS, físicas y XA'rri;Ai.i':s -151 



]'¡tu, mlius. 2 y o; — Boletín Mcdieo-Quirilrgico del Cuerpo 
Médico de Bancti-Spiritu, iiúm, 1; — Anales de la Real 
Academia de Medicina, Madrid, tomo 13", ciiad" 8"; — Cli- 
nical History of a case of recurrent dropsy of the left mid- 
dlecar, N. York; — (yolor Blindness, Pliiladelpliia; — The 
Nova Scotian Institiite of Science, volum. 1?, part. 2; — 
Hitzungsbericíite der Kaiserlichen Akaneinie der Wissens- 
cliaí'ten, lo folletos; — Proceedings of the Davenport Aca- 
dem y of Natural Sciences, volume o'^; — Yerhandliingen der 
naturforscheuden Gessellschaft; — Bulletin of the Bvcho- 
logical Section; — The Médico-Legal Journal, June 1891, 
JMarch 189o, June 1893; — Transaction of the Association 
of American Physicians, vol. S, United States;— Geologi- 
cal Survey, Pai't 1'-' y 2'-'; — «Boletín Semestral de la Direc- 
ción General de Estrdística de la Re])úl)lica Mejicana, año 
1889. núms. 4, o y G; — Hojas del Observatorio de INIéjico; 
— Cuadi'os estadísticos de la ciudad de Méjico; — Boletín 
de Agiicultura, Minei-ía é Industria, Méjico, núms. 2, 3 y 12; 
— Gaceta jMédica Militar de jNIéjico, núms. del 1 al 12; — 
Nacimientos y Defunciones habidos en la ciudad de Cien- 
fuegos desde Enero de 1880 á Diciembre de 1889 inclusives, 
por el Dr. Luis Perna; — pasando después el mismo Secreia- 
rio de CofTesponde?icia á dar cuenta de las numerosas tarjetas 
de felicitación por año nuevo enviadas á la Academia por 
otras Corporaciones y particulares. 

El Seeretaí'io general manifestó que se había puesto en 
el salón de sesiones, como veían los Sres. Académicos, la 
lápida en memoria de los que en Cuba han muerto víctimas 
de alguna enfermedad adquirida en el cum])limiento de su 
deber ó del amor por la ciencia y la humanidad, cumplién- 
dose así por la Junta de Gobierjio el acuerdo de la Acade- 
mia tomado hace algún tiempo. 

El Dr. 3[estre agregó que también debía ahora cumplir- 
se lo acordado por la Corporación con respecto á la sesión 
extraordinaria que se celebraría una yqz puesta la lápida y 



452 ANALES DE LA KELA ACADEMIA 

en la cual el Dr. Montalvo leería un discurso adecuado. 
Recordados por el Dr. Mestre los acuerdos de la sesión del 
14 de Octubie de 18So, se resolvió por la Academia comu- 
nicarlo al encargado del discurso para que lo llevara á cabo. 

Como ])onente de la Comisión de Medicina legal el 
J)r. Taniayo da lectura i\\ informe j)edido por el Si-, fluez 
de 1^ Instancia del Distrito Sur de Matanzas en causa por 
violación de sepultura; cuyo Juzgado desea «se haga un re- 
conocimiento en las dos calaveras humanas que se remiten 
expresííndose el tiempo que datará que las mismas estarían 
expuestas á la intemperie». 8e enviaron, (m efecto, «dos ca- 
laveras humanas ennegrecidas v sucias, dentro de una iaba 
(jue adeniíls contiene un collar de cuentas de colores y pe- 
dazos de género.» ]^a ponencia después de transcribir lo 
(]ue dice el Diccionario de la lengua castellana sobre las pa- 
labras «calavera» é «intem[)erie» y de considerar que no 
existen fectores pai-a resolver el problema planteado: «dadas 
dos calaveras decir cuanto tiempo estuvieron (\ la intempe- 
rie», propuso esta respuesta: «Que con los datos de la 
consulta uo tiene elementos para formular una contestación 
que satisfaga el extremo propuesto por el y>Y. Juez de Ins- 
trucción y 1^ Instancia del Distrito Sur de Matanzas.» 

Discusirm. — Sometido por e\ Sr. Presidente íi discusión el 
anterior informe: — el Dr. Santos Fernundez oj^ina que de- 
bía pedirse al Juzgad<j otros detalles y datos coii el objeto de 
ver si investigando ])uede llegarse á conocer mejor el asunto 
consultado; — creyendo el l)r. Finlay (pie en los libros de 
Medicina Legal existe ya escrita la manera de dirigir la in- 
vestigación en estos casos; — el Dr. Torralhas dijo que la Co- 
misión había tenido en cuenta la falta completa de antece- 
dentes para a2:>robar el informe de la ponencia, consignando 
<lLie lo que cubre al cráneo no puede decirse sea jabón cada- 
vérico; — ;:poi' (|ué estas circunstancias y otras más no se dis- 
cuten en el cuerpo del trabajo? — ])reguntó el Dr. Xíiñcz. 

Explicada nuevamente por el J)r. T'iiiia¡/o la consulta 



DE CIKXCÍAS MÉDICAS, FÍSICAS V NATlUAI^i^S 4oo 

del Hr. Juez: — el Dr. CttJjd.s apoyó iiicoiidicioiíahneute el 
informe leído creyendo que como miembro de la Comisión 
de Medicina Legal ese era su deber; — á lo que contestó el 
Dr. Nnñez ser de diferente opinión, pues entiende que 
á pesar de haber emitido un juicio en la reunión previa 
que celebra la Comisión, como crea baya sufrido equi- 
vocación siempre está dispuesto en la sesión académica 
en que definitivamente se discuta y apruebe el informe 
á rectificar sus anterioi-es apreciaciones y pide (piede el 
informe del T)r. Tamayo sobre la mesa, ¡jorqu^^ encuentra 
datos para redactarlo de otra manera, deseando que se nom- 
bre á un químico para el examen correspondiente de las 
sustancias que cubren á esas dos calaveras. — El ^Sr. Pred- 
sidente nombró al I)r. Ulrici; acordándose entregarles á am- 
bos todo lo que acompaña á la consulta aludida para la con- 
trainformación solicitada. 

Asfixia. — Proceder del Dr. Laborde para evitarla. — El 
I)r. Montané exj)uso la historia de un caso de muerte aparente 
en un reciennacido, cuya asfixia desapareció por el procedi- 
miento de las tracciones rítmicas de la lengua, según lo acon- 
seja el profesor Laborde. Manifiesta que publicará en los 
Anales la observación de ese caso y agradecería, por encargo 
del Dr. Laborde, á sus compañeros que le den cuenta de los 
enfermos que en la práctica puedan ser sometidos á dicho pro- 
ceder así como del resultado, pues el aludido médico está re- 
cogiendo todas las observaciones posibles j^ara completar su 
estudio. 

Después de algunas palabras entre los Doctores Santos 
Fernández, Finlay, Delfín y Montané sobre las aplicaciones 
del proceder de Lhborde, el Hr. Préndente dio por termina- 
da, la sesión pública, quedando constituida la. Academia en 
otra de o()l)ierno. 



454 AXALKS Í)E ].A ÜKAL ACADEMIA 

Real Academia le uioncias Hélicas, Físicas y Naturales 

CONVOCATORIA 

En virtud de liallarse vacantes tres plazas de socio de número 
correspondientes á la Sección de Medicina y Cirugía y Veterina- 
ria, (una del gru})0 de Medicina y Cirugía y dos del de Veterina- 
ria); y cumpliendo lo acordado por la Corj)oraci6n, en sesión de 
gobierno verificada el día de ayer, se pone en conocimiento de 
los señores Doctores ó Licenciados en Medicina y Cirugía y de los 
señores Profesores de Medicina A'^eterinaria, que las vacantes 
anunciadas serán provistas ])or elección de personas domiciliadas 
en esta ciudad; admitiéndose á este fin por la Junta de Crobierno, 
durante los (juince <lías siguientes del anuncio oficial en la Gaceta, 
las propuestas que para Académico sei)reseuten por los miembros 
de la Corporación ó las solicitudes documentadas de los aspiran- 
tes, las cuales se remitirán desde dicha fecha á la Secretaría, si- 
tuada en el salón alto (calle Cuba, ex-Con vento de San Agustín). 

Habana, Enero 29 de 1894. — El Secretario general. 

Di;. Lris Moxtaxi':. 



Heal Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales 

convocatoria 

En virtud de hallarse vacante en esta Real Academia nuti 
plaza de socio de número correspondiente á la Sección de Earmacia, 
y cumpliendo lo acordado por la Corporación en sesión de go- 
bierno celebrada el 28 de los corrientes, se [)()ne en conocimiento 
de los señores Doctores ó Licenciados en P'armacia, que la vacan- 
te anunciada será [)rovista por elección en jiersonas domiciliadas 
en esta ciudad, admitiéndose á este {]]) poi' la Junta de (íobicrno 
durante los quince (h'as siguientes al anuncio oficial en la (Jaceta, 
las propuestas que para Académico se presenten ])or lo.s miembi'os 
de la Corporación ó las solicitudes documentadas de los aspirantes, 
las que podrán dirigirse desde esta fecha á la Secretaría situada en 
el salón alto (calle de Cuba, ex-Convento de San Agustín). 

Habana, Enero .'50 de L8í)4. — El Secretario general, 

Dj{. LrL< MONTANÉ. 



í)Jí: ciencias médicas, físicas y naturales 45o 

De las tracciones rítmicas de la lexcua ex un caso de asfi- 
xia; ])or el Dr. Luis Montané. 

(sfisroN publica del 28 de enekü de 1H94). 

Eu un recieiinacido en estarlo de asfixia las tracciones rítmi- 
cas de la lengua lo volvieron á la vida. Tuvo (|ue practicarse la 
versión ¡)or ser una presentación de hombro; la cabeza era volu- 
minosa. De pronto los latidos cardiacos cesaron, se enfrían las 
extremidades y nos figuramos que estaba muerto. Las aplicacio- 
nes de agua caliente, la respií-ación artificial, etc., fueron inútiles. 

Ayudado por el Dr. Xúñez y tomando la lengua con una pin- 
za de Pean, verificamos las tracciones rítmicas, — jjrimero 20 á 25 
por minuto y después de 60 á Gi}: el niño ya respiraba. 

He aquí el proceder del Dr. Laborde, i)or él descrito: 

«Se agarra sólidamente el cuerpo de la lengua (tercio anterior) 
entre el ])ulgar y el índice, con un lienzo cualquiera ó el pañuelo 
que se coloca en el bolsillo ó aún con los dedos solamente y ejer- 
cer sobre ella, quince ó veinte veces por minwio, fuertes tracciones, 
reiteradas, sucesivas, rítmicas, seguidas de relajamiento, imitando 
los movimientos rítmicos de la misma respiración. Durante las 
tracciones, importa sentir (pie se tira bien sobi'e la raíz de, la len- 
gua que se presta por su elasticidad y su pasividad, en el caso de 
muerte aparente. 

«Cuando se comienza á sentir cierta resistencia, es que la fun- 
ción respiratoria .se restablece}' que la vida vuelve; se hace enton- 
ces, habitualinente uno ó varios movimientos de deglución, 
seguidos de una inspiración ruidosa que llamo Iripo inspirador, 
primer signo de la reviviscencia. 

«Si al momento de coger la lengua los maxilares están todavía 
contraídos y los dientes unidos se les separan forzando con los de- 
dos si es posible ó con un cuerpo resistente cualquiera, un pedazo 
de madera, cabo de cuchillo, tapón, cabo de cuchara ó de tenedor, 
extremidad de un bastón, etc. Se puede servir, para agarrar la 
lengua y tirar sobre ella de una pinza apropiada: pinza lingual, la 
usada en la cloroformización, con caoutchout ó mejor de puntas, 
pinza de bolsa, de curar ó de pólipos, pinza hemostática, etc. En 
la asfixia del reciennacido, la pinza de curar y la hemostática (de 
Pean) han sido especialmente utilizadas. No hay que olvidar que 
puede i)rcscindirse de todos los instrumentos y usarse solamente 
de los dedos; esto es lo que le dá al procedimiento todo su valor 
práctico, y lo coloca al alcance de todos.» 

Al recoger, como lo hago, nuevos hechos para remitirlos al Dr. 
Laborde, correspondiendo á su encargo, agradeceré á mis compañe- 
ros que también me faciliten los que se les presenten en la práctica, 

con el objeto de enviarle á aquél el mayor número posible de datos. 

T. XXX-T-57 



456 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Informe sobre la capacidad leííal J)E un paralítico; por el 
Dr. José I. Torr albas. 

' (SESIÓjN privada del 27 DE ARRIL DE 1890.) 
(Conclusión) ('^ 

Don B 8 M ; íojas '201: (jue no juzgó loco ú 

K , pero si observó en él decrepitud, la cual se fuéacentuandí) 

en los úl:[imos tiempos, que él (el declarante) sospechó fuese oca- 
sionada por la bebida, que trató de informarse con varias jx-rso- 

nas y le dijeron que no, y que K repetía una misma cosa por 

lo que él (8 ) esquivava su presencia. 

En las repreguntas insertas en los folios 202 hasta 204 inclu. 
si ve, estos testigos se acogen á la condición en que se encuentran 

de no poder juzgar del estado K , porque, no siendo médicos 

ignoran la patología y fisiología cerebral. 

Respecto de los llamados posiciones cuestionarios £[W.q una 
parte propuso ú la otra, huelga estractarlos porque no traen nin- 
gún dato nuevo á la cuestión que se trata de resolver y solo dire- 
mos que los que sostienen la idea de la incapacidad aducen razo- 
nes del orden científico y del orden legal, mientras sus contrarios 
sólo invocan las segundas. 

Clasificación y apreciación de datos. — Expuestos á la considera- 
ción de S. S. los datos que contienen los autos, réstanos dar á 
conocer la importancia cpie en concepto de la Comisión de Medi- 
cina Legal, debe dárseles. 

No necesitamos repetir que los datos de carácter científicos son 
por todos concep'^os los que merecen nuestra preferente atención; 
de ellos pues nos vamos á ocupar examinándolos á la luz de la 
ciencia primero, es decir de una manera abstracta, y bajo el [)nn- 
to de vista concreto, ó sea en las relaciones del caso médico legal, 
después. 

Parálisis general, — he aquí el diagnóstico que pr(»ponen los })e- 
ritos, y éste en nuestro concepto es el centro s!>bre el cual deben 
girar nuestras disquisiciones porque si este diagnóstico resulta 
exacto, las consecuencias deben también seilo. 

Para mayor claridad dejaremos establecido lo (juc ])or parali- 

(1) Ví'-iiscla páKiiKi VM. 



DE CIKXCIA.S .MÉDICAS, FÍSICAS Y XATIKALKS 457 

sis geiioral se entiende, i)orque [)arii la inmensa mayoría de las 
personas, contándose entre ellas muchos médicos que no se han 
dedicado con especialidad á esta clase de estudios, esta afección se 
confunde con otras clases de [)aralisis que se observan ya en indi- 
dividuos enagenados, ya en personas que se encuentran en estado 
de integridad mental y como no se trata de unas ni de otras, re- 
producimos la definición de Ilegis, que á nuestro entender la dá 
á conocer con precisión. 

Defi Ilición. — «La parálisis general es una afección cerebral, algu- 
»nas voces ferehro-espinal, (meningo-myelo-encefalitis crónica in- 
«tersticial difusa) esencialmente caracterizada por los síntomas 
^progresivos de demencia ¡/parálisis, á los cuales vienen frecuente- 
«mente á asociarse síntomas accesorios diversos, y notablemente 
«una locura de forma maniaca ó melancólica». (Regis. Man. 
})ráct. de Medicina Mental). 

Esta definición nos excusa de entrar en las disquisiciones en 
que entran los clásicos para demostrar la diferenciación entre esta 
enfermedad y todas las demás parálisis, por lo tanto, pasaremos á 
ocuparnos de contrastar ó comparar el diagnóstico de los peritos 
con los caracteres que la expresada definición asigna á esta enti- 
dad morbosa. 

Fúndase el aludido diagnóstico en dos órdenes de datos, unos 
que se refieren á tiempos pasados algo distantes; otros á época más 
reciente, presente para los que informan en segundo término. 

Del certificado del Dr. E , lo mismo que del que firma el 

Dr. R solo cabe decir que como tales certificados se limitan 

á afirmar cierto número de fenómenos, signos ó síntomas, cuya 
consistencia sirve de fundamento })ara la clasificación de la enfer- 
medad. 

Ahora bien, ;.la relación de los hechos que se certifican respon- 
de á la definición que hemos citado? Desde luego que sí y con 
esto })odemos dejar los documentos en cuestión para ocuparnos 
del informe que anteriormente extractamos, ó sea del que emitie- 
ron los Dres. M , R y A 

►Si se examina este importante documento médico-legal se ve- 
rán los síntomas progresivoH de demencia y parálisis asociándose á 
síntomas diversos como indica la definición de Regis. 

No cansaremos la atención con largas referencias á los párrafos 



458 ANALES T)E LA REAL ACADEMIA 

del ya extractado informe, el proceder analítico de sus autores 
es ya conocido, la investigación restropectiva por ellos empleada 

para conocer el pasado de K , es la que la ciencia moderna 

aconseja; los datos que de ella resultan establecen premisas cuyas 
consecuencias no ])ueden ser otras que las deducidas por ellos; de 
suerte que, si la Comisión, en vez del de])er de analizar, inquirir 
y comparar antes de pro})oneros un dictamen, tuviera solamente 
el de calificar este informe, la consulta estaría terminada; pero 
otra es la marcha que debemos seguir en esto caso quizás masque 
en otro alguno, porque por razones que no nos incumbe averiguar, 
una las partes, la que niega, carece de apoyo ante la ciencia, la 
vemos comparecer ante el Juez, sin un perito que venga á comba- 
tir, modificar ó apoyar las apreciaciones de cinco profesores cuya 
opinión le es adversa; esta circunstancia nos pone en el caso de 
discutir algunos particulares. 

Discmión de datos periciales. — Al extractar el informe délos 
marcamos en el párrafo que trata de la inteligencia, algunos pun- 
cos que marcan particular atención: la escolalia, Iñ parale.ria, la 
afasia maniaca de A'ernik, la amnesia, el temblor fihrilar y la hro- 
polalia. 

Estos signos que los peritos consignan corresponden, no calje 
duda, con los que A'oisin, Foville, Lassege y otros connotados 
alienistas, describen en el capitulo que trata de la parálisis ge- 
neral. 

Continúan en este mismo capítulo conectando los fenómenos 
que observan con los que les deben haber precedido y para se- 
guirlos á través del pasado, estudian la escritura del paciente en 
documentos de fechas anteriores, en los cuales se ve irse acen- 
tuando cada vez más el carácter de la llamada escritura infantil 
de los autores, de suerte que á este dato solo había que oponer 
las opiniones contrarias de otros escritores; mas lejos de hallar 
esa contradicción, se ve que la confirman, })uesto que entre los 
que ellos no citan, se cuentan: Regis que la llama escritura disgra- 
mática y atcixica y la describe minuciosamente, y Falret que tam- 
bién la considera como signo importante; Tardieu lo cita entre 
los signos que deben estudiarse para la reconstrucción en la in- 
vestigación reprospectiva de la demencia. 

Sígnenlo como hemos dicho á través del pasado, y compu- 



DE (.'IKXCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V NATURALES 459 

taiido las fechas liacen partir la enfermedad de la época que co- 
rresponde con la alteración de la escritura (1882 á 1883). 

La duración de la enfermedad, discutida por los peritos en su 
informe, daría lugar á algunas dudas que ellos resuelven recon- 
dardo que d(; los mismos frenópatas A'oisin, Legrand dii Saulle, 
Scliüle, Lassege y l>all que afirman (pie la demencia paralítica 
solo dura dos años, los dos primeros citan casos de cinco y seis 
años; para resolver la duda consultamos á Falret que es la obra 
más moderna que trata de la materia (1890) y encontramos que 
el ilustrado médico de la Salpretiére le señala un año como tér- 
mino mínimo, tres como medio y el niáximo lo deja sin limitar, 
pues acei)ta aunque como excepcionales, los casos de largos años 
y basta los de duración indefinifla; Regis le asigna de dos á tres 
años como duración media. 

K cabe, aunque como caso excepcional, dentro de esos 

límites. 

En la última parte de su trabajo, en el {)árrafo titulado «Fun- 
damento Médico-Legal» recuerdan las apariencias de hombres 
de buen sentido que presentan estos enajenados en los primeros 
tiempos de su enfermedad; cuando los fenómenos motores apenas 
son perceptibles para el médico y las aberraciones mentales se 
limitan á exagerar las pingües ganancias de alguna soñada es- 
l)eculación con la que frecuentemente engañan á hombres muy 
listos, no porque liayan tenido la intención, ni mucho menos 
combinado un plan hálñl, sino por que la convicción con que 
proceden los hace persuadir á unos, y despertar la codicia de 
otros. Por otra parte, no siempre el objetivo de estos desgracia- 
dos es el aumentar la fortuna propia ó extraña, lo es á veces 
otro ideal, la gloria artística, el poder, cualquiera otra cosa; por 
ejemplo: nosotros conocemos á un individuo de bastante buena, 
sino de superior ilustración, en quien el delirio de grandeza, ape- 
nas perceptible mientras tuvo por objeto un mal disimulado 
culto por su propia intelectualidad, se hizo más notable y llamó 
nuestra atención cuando cambiando de objetivo se manifestó por 
la insistente admiración de sus formas musculares, hasta enton- 
ces aquel pobre amigo nos parecía un poco simple y los dispara- 
tes científicos que alguna vez le oímos, nos parecieron más bien 
consecuencias naturales de un carácter un tanto audaz que lo 



460 ANALES I)K Í,A H KA I- ACADIi^flA 

hacían invadir ten-itorios ágenos á sus conocimientos, porque de^ 
paso sea dicho, mientras hablaba de su profesión, no lo abando- 
naba el buen sentido y en asuntos de interés material siempre 
fué muy práctico. Llegó por fin un dia en (|ue la afasia y otros 
síntomas pusieron las cosas en claro. 

Este señor que nadie, ni profanos, ni médicos que no fuesen 
alienistas muy versados, habría sospechado de débil de entendi- 
miento, caracterizaba sin emluirgo, el individuo afectado de deli- 
rio de grandeza en esa forma tan común en las periencefalitis 
difusas que se inician, y que ha sugerida al distinguido alienista 
americano Macdonald el nond)re de exaltación dr la d'Kjiúdad 
(exaltation of tlie dignity). 

]ja demencia paralítica, nos dice el re})Utado frenópata Bai- 
Uarger, es una enfermedad nueva, hija do nuestro siglo en que 
las aspiraciones están más desarrolladas, las especulaciones atre- 
vidas más generalizadas y las manifestaciones de la vida social 
se desenvuelven en la agitación y en la ansiedad que van fra- 
guando la lesión cerebral que más tarde debe hacer explosión. 

Con lo que llevamos dicho, creemos dejar demostrado que del 
examen de los datos científicos que figuran en estos autos apare- 
cen en cierto modo confirmados el diagnóstico y marcha de una 
parálisis general, demencia paralitica ó periencefalitis intersticial 
difusa de larga duración que en determinada época pudo colocar 
al enfermo en situación de incapacidad á pesar de encontrarse 
en el período inicial de la enfermedad. 

Examen de datos no periciales. — Los demás datos que hemos 
encontrado en los autos son de carácter profano y aunque por 
esta circunstancia solo debamos darle un valor relativo, no que- 
remos dejar de presentarlos tal como ellos son. 

El señor L y su representante sostienen la capacidad de 

K en un terreno puramente jurídico, invocando fechas de 

poderes, de contratos y de negociaciones y solo tratando la cues- 
tión de una manera muy accidental al referirse á su aspecto cien- 
tífico: el })rimero para decir buenamente i)or que á su parecer no 
estaba incapacitado; el segundo para sostener que no es de la 
competencia de los médicos el resolver esta cuestión. 

La Comisión, que no tiene la pretensión do analizar puntos 
juríflicos, por que estos no son de su competencia, prescinde 



J»l-: CIEXCIAS .MÉDICAS, J'ísK'AS V NATT i; A I.KS 4(Jl 



(le las negociacioiR's <le los señoi'es niencionados, así como tam- 
bién (le las afirmaciones (.le la señora A y su re})resentantes, 

(') sean las de sus contrarios. 

Los dos señores letrados deducen multitud de razones, cada 
uno en pro de la causa que defienden, pero como uno de ellos de- 
secha la prueba pericial con insistencia, mientras el otro se acoje 
á ella y la comenta en favor de su defendido; se colocan los dos 
en distinto terreno, lo cual nos releva del tral)ajo de examinar y 
coni})arar sus respectivas o])iniones dentro del criterio de la cien- 
cia, que es el único que responde á la elevada misión de este 
Cuerpo consultivo. 

Prescindiendo pues, de esos elementos que })or las razones ya 
dichas eliminamos, dedicaremos algunos párrafos al examen de 
los cinco testigos Cjue figuran en este asunto y con relación al he- 
cho que se trata de averiguar. 

1. El primero, don J P y J contestando la 

quinta pregunta del interrogatorio dice: que tuvo ocasión de fi- 
jarse en K más que en otra persona, porque le iba á cobrar 

mensualidades, que siempre guardó las mejores formas, no lla- 
mándole la atención ningún rasgo que demostrara locura (fojas 
195). 

A la. octava pregunta contesta que sólo le conoció de vista. 

2. Don E R : dice que S('>lo conocía á K de vis- 
ta; que puede asegurar que éste no estaba loco en el período de 
tiemjio de 1883 á 1886 y ([ue como no es médico, no puede con- 
testar lo que entiende i)or loco ó demente (foj. 196 vito, y foj. 197). 

.'>. I )on R R : que no puede asegurar (¡ue K no 

estaba loco, pero que todos sus actos eran de un hombre cuerdo 
(foja 199). 

4. Don F. V : que ¡¡uede asegurar (|uc K no era un 

]»aralítico general y que le advertía una imperfecci(')n en los pies 
(foja 200). 

•5. Don B 8 AI : que no juzgó loco á K , 

})en) sí observó en él decrepitud, la cual se fué acentuando en los 

últimos tiempos, que él (S ) sospechó fuese ocasionado por la 

bebida, que trató de informarse con varias personas y le digeron 

que no; y que K repetía una misma cosa muchas veces por 

lo que el declarante es(:|uivaba su presencia (fojas 202 y 204). 



462 AXALi:S DE LA KEAL Aí'ADKMíA 

El primero no sólo dice que se fijó en K sino que nunca 

observó en él rasgo que demostrara locura. Xo nos detendremos á 
juzgar del valor de esta afirmación hecha por un profano, pues 
su respuesta á la octava pregunta so encarga de destruir su pro- 
pio dicho. 

El segundo que sólo lo conocía de vista, puede asegurar que 
no estaba loco en determinada fecha y sin embargo, no puede ex- 
plicar lo que él mismo entiende pov locura ó demencia. ;,Cómo 
conocería este señor que aquel individuo con quien no tuvo nin- 
gún trato, no se encontraba en e.se estado que él no puede explicar? 

El tercero no puede a.segurar que no estaba loco, pero sus ac- 
tos eran de un hombre cuerdo; se necesitaría saber por cual de 
las dos cosas se decide el testigo. 

El cuarto parece conocer lo f|ue se entiende por paralítico 

genera], pues asegura que K no lo era, pero la imperfección 

que le advertía en los pies, no sabemos cuál fuera. 

El cpiinto no lo juzgó loco, pero observó algo que él llama 
decrepitud, y que atribuyó á excesos en la bebida por lo que tra- 
tó de informarse; este testigo más observador que los otros ó más 

en contacto con K , notó algo, y algo de importancia, por más 

que no sepamos qué quería significar con el término decrepitud. 

Como se vé no es de estos testimonios llenos de vacilaciones y 
de términos faltos de presición de donde nos ¡Hiede venir alguna 
luz; cierto es que algunos de estos testigos han declarado antes en 
térmijios menos contradictorios, pero al ser repieguntados ya no 
pensaban lo mismo, de suerie que si algo digeron de algún valor 
después lo desvirtuaron ellos mi.smos; así es que sus aseveraciones 
que serían débiles ante las de otros testigos no periciales, no ¡)ue- 
den ponerse enfrente de las de profesores que razonan y fundan 
los suyos en los principios de la ciencia, tanto más cuanto (jue 
ninguno de esos mismos testigos parece haber tenido ocasión de 
tratar íntimamente al enfermo. 

Pero á qué insistir: á nadie que haya leído el interesante y 
bien escrito artículo «Las fronteras de la locura» publicado por el 
I)r. líall en la Reviie Scientifique (1863), los trabajos del eminente 
alienista francés Maguan, sobre las formas del delirio en la demen- 
cia ])ai"alítica, los de Lemoinc y de Kristhian sol)re esta misma 
enfe.riii((hid, sus causas, su marcha, &, se le ocunc buscar cu el 



Dlí riKXCIAS MÉDICAS, KÍSK'AS V XATlliALES 463 

dicho <k' los profanos lu coníiniuición de su diagnóstico en el pri' 
mer período, quizás en la, iniciación. 

Para i'l vulgo, sabido está, sólo es loco el que tira piedras, 
hace gestos ó dice despropósitos; los que sufren el delirio de gran- 
dezas, los nionomauiacos, los luelaneólicos y toda esa serie de en- 
fermos en ([uicnes no so notan á j»r¡nu'ra, vista aberraciones men- 
tales, son excéntricos, tontos, látuos y á veces los creen sabios. 

Resumiendo, diremos: que los autos ipie llevamos examinados 
contienen como clcniciitos para l'ormar juicio, un atestado pericial 
referente á época pasada cuyo docuiucntn sirve de punto de par- 
tida á la investigación retrospectiva que siguiendo el método in- 
ductivo, y ¡rcon/riijj/cndo el panado como el conocido [)r()fesor Tar- 
dieu aconseja, es decir cstmliando y com[)arando los manuscritos 
del individuo afectado y recogiendo las noticias ({Uc han })odido 
adquirir, lleva á los })critos á las c(jnclusiones ya expuestas, figu- 
rando tand)iéu en el ex[)edientc otros datos de carácter no cientí- 
tico que ya ¡)or la expresión poco (Uslinida que los caracteriza, ya' 
por la falta de ex})licaciones. (pu' tal vez pudici'au aclararlos, ó ya 
en til), i)0]'que colocándose algunos de ellos en t;cn'cnos, no opues- 
tos, sino diversos, no se prestan jiara establecer deducciones, ni á 
íavor ni en contra del hecho [»or unos sustentado, poi' los otros 
negado; de suerte (pie en realitlad son los documentos periciales 
los que pueden, hasta donde el carácter de las investigaciones 
científicas lo permiten, ayudar á resolveí- esta cuestión. 

Mas hi Comisión á })esar del valor científico ([ue le reconoce 
al informe, no puede establecer consecuencias determinadas res- 
[)ecto del caso; para esto se necesitaría otra clase do datos que los 
ipie se refiere á la época del [)i'imer reconocimiento ó de 1883, sea 
ésta ó nó la época inicial; i)orque como hace poco dijimos, consi- 
derando la parálisis general en abstracto, el informe responde á 
las exigencias de la ciencia y si fuera i)Osible aplicarlo al caso 
concreto sin entrar en otras consideraciones la consulta se halíría 
terminado mucho antes, pero nuestra misión es otra, ya lo hemos 
dicho, y \n\v'A comprobarlo no necesitamos otra cosa que recordar 
que es lo que se pregunta á esta Corporación. 

¿En tales épocas el Sr. K estaba demente? A esto, pues, se 

reduce en último término la cuestión. 

Para contestar categóricamente necesitaríamos conocer deta- 

T. XXX— 58 



464 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

liada y minuciosamente los hechos de entonces no por certificado 
de un perito j^or más autorizado que este sea, sino por un infor- 
me razonado, extenso como se dio posteriormente, porque el do- 
cumento sintético de carácter narrativo como lo es un certificado, 
no nos autoriza á otra cosa que á considerar que según el leal sa- 
ber y entender de un profesor, los hechos que observo tienen tal 
ó cual significación, pero como se trata de datos escuetos á los 
que no se agregan las consideraciones necesarias para apreciar la 
interpretación científica, no le basta á la Comisión para fundar 
aseveraciones que deben tener por punto de partida el dato de- 
mostrativo, sobre todo tratándose de hechos que tuvieron lugar en 
épocas pasadas á las cuales tiene que referirse el perito contando 
sólo con su memoria ó algún ligero apunte. 

He aquí porque, la Comisión á pesar de encontrar el informe 
de los peritos ajustado á los principios de la ciencia, no lo consi- 
dera como la expresión absoluta é irrevocable de la verdad, pues 
el punto de partida de sus apreciaciones lo es un certificado c|ue 
si bien le merece toda consideración como atestado de un faculta- 
tivo, no puede juzgar de los hechos que refiere; por lo que, sin 
formular afirmaciones, ni negaciones rotundas que no son aplica- 
bles á las verdades que se conquistan por medio de la inducción 
científica, y cuya historia puede guardar incidentes que el inves- 
tigador ignore, propone se conteste la consulta al Sr. Juez del dis- 
trito Oeste con la siguiente conclusión: 

Que en vista de la consulta del Sr. Juez y de los datos que 
existen en el proceso, la Academia no puede decir cual fuere el 

estado mental del Sr. K en la época que realizó los traspasos 

y contratos á que Su Señoría se refiere. 



Informe médico-legal sobre la causa de la muerte del mo- 
reno B... M...; por el Dr. Mignel Pava. 

(Sesión publica dkl lo dk Julio be 1890) 

El Juzgado de Instrucción del Centro do la Habana á conse- 
cuencia de un exhorto del Juzgado Municipal de Alfonso XII en 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 465 

la causa seguida por muerte del moreno B... M..., consulta á 
la Real Academia para que informe «si el tétanos de que falle- 
ció el moreno B. . . fué ocasionado por las niguas ó por la herida 
de la cabeza.» 

La Comisión de Medicina Legal para poder informar al Juz- 
gado que la consulta ha recibido en dicha forma los documentos 
siguentes: 

IV El parte del médico don M... A... en el que expresa, que 
llamado para asistir al moreno B... M..., lo encontró con los sín- 
tomas del tétanos y que presentaba en la parte superior de la re- 
gión ¡)arictal izquierda una cicatriz de dos centímetros de exten- 
sión, resultado de una herida contusa, de pronóstico leve y que 
pudo haber curado dentro del quinto día. 

2'.' Otro parte del mismo facultativo en el que expresa que el 
estado del moreno B... sigue grave; habiéndosele presentado una 
j)equeña supuración en el espacio inter-digital del 1? y 2? dedo 
del pie izquierdo, ocasionada por la suciedad del enfermo y haber 
padecido de niguas en dicho punto. 

3? Declaración de los profesores don L... J... y do C... C..., 
en la que declaran que encontraron tendido en un catre al more- 
no B... M..., de estatura regular, temperamento nervioso y cons- 
titución deteriorada; manifestando que hace 12 días se encuentra 
enfermo y sufriendo de un dolor en el estómago que á ratos le 
molesta mucho; que no puede moverse á consecuencia de tener el 
cuerpo completamente rígido y adolorido; que hace dos días que 
no evacúa y unas dos horas que se le dificulta orinar, que por es- 
tos síntomas pasan á su examen dándole el resultado siguiente: 
— Presenta en la parte superior de la cabeza en la región parietal 
izquierda, una cicatriz que puede datar de unos 15 á 20 días de 
consolidada, de una extensión de dos centímetros y al parecer 
producida por una contusión; en el pie izquierdo en el repliegue 
formado por el IV y 2V dedo, una escoriación que se extiende por 
la cara interna del 1er. dedo, donde forma una especie de úlcera 
de forma circular, bordes irregulares y como de un centímetro, 
con exudación plástica en los demás dedos, excepto el 5V; se notan 
asperezas pue parecen cicatrices má.^ ó menos recientes de saca- 
duras de niguas. Interrogado el paciente si tenía niguas en ese 
pié y si se había extraído algunas en días anteriores, contestó que 



466 ANALES Olí LA KEAL ACADEMIA 

las ítienía, pero que con motivo de su enfermedad no había podido 
extraérselas, pero que anteriormente se las extraía. 

Deducen las conclusiones siguientes: que el enfermo de que se 
trata ha sufrido una herida en la cabeza cuya cicatriz es perfecta 
y no presenta indicio alguno de compresión en los tegidos, ni foco 
de supuración oculta, ni cuerpo extraño alguno que demuestre 
ser una cicatrización falsa; que no acusa dolor por la compresión 
y que tiene una data de 15 á 20 días más bien que menos; que 
teniendo en cuenta la escoriación inter-digital y la pequeña úlcera 
que presenta en el primer dedo, su carácter sanioso producido jtor 
la extracción de las niguas y la frecuencia con que se presenta el 
tétanos en los individuos desidiosos en curarse las niguas, se in- 
nan á creer que el tétanos del moi-eno B... es del)i(lo á esta última 
causa, que su estado es grave y no tiene más que decir. 

4? Parte del fallecimiento del moreno M... y 

i5'.' El documento de aut(){»sia en el cual constan las lesiones 
exteriores ya expresadas y que abiertas las cavidades y reconocidas 
minuciosamente las visceras nada de particular encuentran en 
ellos, y que esta ausencia de lesiones les induce á creer que la 
muerte de dicho individuo fué ocasionaila por una neurosis como 
el tétanos. 

El tétanos es un accidente que comjdica las heridas ya estén 
en estado de supuración ó de cicatrización, y con mayor frecueur- 
cia en las lieridas de la cabeza y extremidades, teniendo la raza 
negra ma^'or predisposición para esta afección. También el téta- 
nos es una complicación frecuente de la extracción de niguas ó 
de las úlceras que acompañan á dicho parásito, y como de los he- 
chos anteriormente expuestos resulta que el moreno B... M... 
tenía una cicatriz reciente en Iti parte superior de la región parie- 
tal izquierda y una úlcera en el espacio inter-digital del 1? y 2? 
dedo del pie izquierdo," el ponente de la Comisión de Medicina 
Legal somete á la consideración de VV. SS. la siguiente conclusión- 

Que teniendo cicatrizada la herida de la cabeza hacía ya al- 
gún tiempo y existiendo en la actualidad las úlceras en el pié> 
ocasionadas por las niguas, es de creer que esta lesión sea la que 
produjo el tétanos que determinó la nmerte del moreno B... ^í... 



DE f'IENT'IAS MÉDICAS, FÍSKAS Y XATIHALES 467 



Informe sobke la responsabilidad de un atacado de delirium 
TiíKMENs; por el ])r. Emiliano Núñez. 

(Sesión puijlica del 12 de Octubre de 1890.) 

lili la causa seguida por el Juzgado de Instrucción del ('entro 
de esta capital, contra la morena C... E... T... por atontado á 
agentes de la autoridad, se ha solicitado por la defensa que esta 
Real Corporación informe si el estado de delirium tremeiis en que 
se encontraba la })rocesada en los momentos en que tuvo lugar el 
hecho, consiente la acción voluntaria que requiere la existencia 
de todo delito ó falta conforme á lo estatuido por el artículo 1? del 
Código Penal vigente, y conformándose con lo solicitado la Sección 
2'? de la lieal Sala de lo Criminal do esta Audiencia, viene 
á nuestro informe interesándose en la comunicación do 26 de 
Septiembre último, la ma\'or breveda<l en el dictamen \)ov estar 
señalado el juicio oral en dicha causa para el día 15 del presente 
mes de ()ctubr(\ 

Trátase, pues, de consignar de una manera general cuales sean 
las ideas corrientes en la inedicina respecto á la responsabilidad 
que i)ucda caber en los actos punibles que se ejecutan en el estado 
de deliriiiiii fremeiis y por esto es que la consulta no viene acom- 
pañada do documentación alguna. Es por lo tanto fácil la tarea 
de vuestra C'omisión de Medicina Legal, porque las dificultades 
periciales no consisten más que cuando se han de aplicar á casos 
concretos los coDocimicntos generales de la ciencia. Parece, en 
efecto, que de la causa consta que la morena (J... se encontraba 
en estado de delivinm trcmens cuando ejecutó los atentados que 
motivan la causa que se le sigue. 



La intoxicación alcohólica excita las pasiones, pervierte el jui- 
cio, aniquila la conciencia y la voluntad. Es uno de los móviles 
más frecuentes de los actos contrarios á la seguridad de las perso- 
nas; ella conduce al vicio, al crimen, á la locura. ¿El hombre es 
responsalilo de los actos que ejecute bajo su influencia? 

Si en todos los tiempos se ha [¡restado esta cuestión á impor- 
tes disquisiciones cuando solo se trata de los actos delincuentes 
ejecutados en el estado de embriaguez, no sucede así cuando se 



468 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

encuentra la existencia de la locura que ya sea producida por 
el alcohol ó por cualquiera de las otras numerosas causas conoci- 
das determina como tal locura la irresponsabilidad de los actos. 

Como dice Casper, la ingestión del alcohol origina tres esta- 
dos: la exitación, la perversión y la estupecfacción. En el prime- 
vo la inteligencia se estimula, el hombre se siente más libre, habla 
y obra en consecuoncia, pero llega á ser inconsiderado, suceptible 
y su voluntad se altera; mas como se dá aún cuenta de ello puede 
contenerse. Después las pasiones se exaltan, los instintos domi- 
nan, la razón se oscurece y todas las relaciones se desconocen: es 
el di'Hrio incoherente del maniaco, el furor del alucinado; y enton- 
ces aparece el período médico-legal de la embriaguez durante el 
cual se ejecutan los actos más odiosos. 

¿Será la embriapuez un delito, una circunstancia agravante, 
una escusa ó una atenuación? 

Tales son los problemas que se imponen en semejantes casos á 
los peritos médicos-legales. 

Desde luego que privado el hombre de su voluntad y de su 
inteligencia y por lo tanto de la conciencia de sus actos ¿cómo 
ha de tener la responsabilidad de ellos? Mas también es cierto 
que la sociedad tiene que defenderse de un estado que si en oca- 
siones es producido por el vicio, en otras pudiera ser la consecuen- 
cia de una deliberada intención, ya para excitar pasiones que en 
el estado natural no cons'^entirían la perpetración de un delito, ya 
para engañar la justicia y eludir el justo castigo de la sociedad. 

No entará la Comisión por ser ajena al caso, en el examen 
crítico de las diferentes apreciaciones á que se presentan las ante- 
riores consideraciones en su relación con la vida social, y se limi- 
tará tan sólo á esponer que en tales casos deberá el perito aplicar 
á cada individuo los conocimientos generales que se derivan de la 
patología mental, examinando en cada caso particular bajo el 
})unto do vista de la responsabilidad, los elementos que arrojen el 
modo como se verificó la embriaguez, el grado de ésta, el acto 
incriminado, etc., etc., para llegar de esta manera al conocimiento 
de si ese estado fué provocado directa ó indirectamente; si hubo ó 
nó premeditación; si estuvo ó nó ])rivado de libertad moral. El 
móvil del crimen suministra indicios; las disposiciones heredita- 
rias lo explican y hacen más verosímil la perturbación mental. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y XATCUALKS 469 

El dipsómano bebe por(|ue es loco; á veces, dice Esquirol, el abuso 
de las bebidas espirituosas es más l)ieii el efecto que la causa de 
los desórdenes intelectuales. 

En el caso que nos ocupa no se trata de la embriaguez y por 
lo tanto nuestra tarea no ha de ser tan difícil. La locura alcohó- 
lica propiamente dicha es mucho menos delicada })ara la aprecia- 
ción médico-legal. 

En algunos casos el uso inconsiderado de los ídcoholes deter- 
mina fuera de toda manifestación delirante alteraciones más ó 
menos rápidas de las facultades intelectuales y afectivas, y en el 
estado de embrutecimiento profundo pueden ejecutarse actos pu- 
nibles ó criminales. En estos casos, dice Legrand du Saulle, el 
])a])el del perito debe limitarse á estudiar minuciosamente el al- 
cance de la degradación intelectual v moral del individuo, liini- 
tando tan exactamente como sea posible la extensión de las per- 
turbaciones psíquicas que presenta y partiendo de estos datos de- 
ducir la responsabilidad proporcional del acusado. 

En otras ocasiones los individuos acostumbrados al uso del 
alcohol pasan momentáneamente de la dosis que le son habitua- 
les y sobreviene entonces un estado agudo que es que se denomi- 
na con el nombre de delirmm tremens. Este es, pues, la forma 
aguda de la locura alcohólica; y la locura transitoria ó permanen- 
te es la enagenacióii de sí mismo; priva al hombre de su razón, 
de su vuluntad y por lo tanto de la conciencia de los actos ejecu- 
tados. 

El delirmm tremens estalla á veces indei)endientemente de to- 
do exceso actual, bajo la influencia de una emoción moral vio- 
lenta, de la explosión de una enfermedad aguda, de un trauma- 
tismo ó de cualquier causa que produzca bruscamente una gran 
perturbación en las funciones del organismo. 

Las alucinaciones forman la base de ese estado patológico y 
son causa del suicidio ó de actos violentos. En una palabra, 
constituye un estado de hicura sensorial bien definido y por lo 
tanto la Comisión tiene el honor de proponer á Y. S. 8. se contes- 
te la consulta de la manera siguiente: 

Que el estado de delirium tremens es la forma aguda de la lo- 
cura alcohólica y por lo tanto como tal locura, bien definida y 
comprobada, priva de la razón, de la libertad moral y de la con- 



470 ANALES DE LA KKLA ACADEMIA 

ciencia de toda acción que se ejecute durante esas manifestacio- 
nes. 



Infoiíme médico-legal s()15he duración de lesiones; por el 
iJr. Vicente B. Valdés. 

(Sesión publica del 12 de Octubre de 1890.) 

Con fecha ü de los cori'ieutes, el tír. Juez de Instrucción de la 
Audiencia de esta ciudad, remite testimonio de varios lugares de 
la causa por lesión grave á la parda A... G..., para que con vista 
de ellos está Real Academia informe á ese Juzgado «el tiempo que 
«dicha parda pudo tardar en o1:>tener su curación, el que necesitó 
»de asistencia médica y el (pie estuvo impedida para el trabajo^). 
Los lugares testimoniados son los siguientes: 

1? Certificación del reconocimiento y de la primera curación. 

2*.' Tres partes del J)r. D... J ... R..., facultativo de asistencia. 

3? Ratificación del })arte desanidad. 

4'} Declaración de los médicos forenses don J.'. . O... y don 
A... R... E..., que comprobaron la sanidad de la parda A... 

Según el [>rimero de dichos documentos, en la tarde del 16 de 
Septiembre del año próximo pasado, fué conducida á la casa de 
socorros respectiva, la parda A... (i..., natural de Bejucal, de 26 
años de edad, soltera y vecina de la calle de Compostela, la que 
«fué curada de prhnera intención de una fractura de la extremi- 
«dad superior del radio izíjuierdo con herida })erlbro-cortante bas- 
óla el foco de la misma, como de dos centímetros de extensión, cu- 
«ya lesión es de pronóstico grave». 

Expresa el primero de los indicados partes, fechado á los dos 
días del accidente ocurrido á la (í..., que las lesiones de ésta se 
encontraban en «período inflamatorio»; el segundo expedido dos 
días después, dá cuenta de que aquella parda continuaba mejo- 
rando de sus lesiones, sin ofrecer })eligro de la vida; y en el ter- 
cero, [)or úlsimo, el profesor de asistencia comunica al Sr. Juez, á 
los trece días de originada la fractura, que había dado de alta á 
la citada G... «por encontrarse ya sana, sin que le quede impedi-. 
"Uiento alguno á consecuencia de las lesiones que le he asistido». 



bE CIKS'CIAS MÉDICAS, FÍSICAS V NATIJlAMiS 471 

p]n SU ratiticacióii, techa oO del mismo Se})t¡cml>re, aquel fa- 
cultativo a<>rega que asistió á la partía A... CJ... «en los seis ó sie- 
))te primeros días en lo ({uc se hacía necesario dicha asistencia, 
«dejándole colocado mi a[)arato con el objeto de evitar cualc^uier 
«accidente, y que posteriormente no la ha asistido por ser innece- 
«sario, aunque sí la inspeccionó una ó dos veces tan sólo con ob- 
«jeto de evitar que pudiera tocarse el a[)arato expresado y dar lu- 
»gar como (con?) ello á nueva asistencia médica; y por último, que 
»á los seis ó siete dias de curada la lesión, pudo dedicarse á los 
«quehaceres de su sexo, sin que le haya (piedado imperfección ni 
«deformidad alguna para dedicarse á todo sin ])erjuicio». 

En el último de los docutnentos remitidos, los Médicos Foren- 
ses don J... O... y don A... II... K... dicen que <duin reconocido 
»íi la parda A... (í... de la lesión ([ue sufrió en la extremidad su- 
«perior del radio izquierdo de la cual se encuentra completamente 
«curada, habiendo sólo necesitado de asistencia médica los seis ó 
«siete primeros días, sin que durante éstos i)U(l¡era dedicarse á 
«ocupación alguna, y que transcurrido dicho tiempo no ha sido 
«necesaria dicha asistencia, pero sí una inspección á fin de evitar 
«complicaciones ó accidentes por abandono de las })rescripciones 
«facultativas (|ue al cesar la asistencia quedara recomendada». 

Conocidos ya los documentos de que ha dispuesto la Comisión 
de Medicina Legal para resolver la consulta dirigida á esta Cor- 
poración, procede señalar desde luego dos circunstancias influyen- 
tel en el dictamen solicitado: una es ([ue á la vez que se remiten 
aquellos documentos relativos á un caso particular, el texto de la 
consulta indica la posibilidad como principio para resolver los 
particulares presentados, i)rimera dificultad con que ha tropezado 
vuestra Comisión, porque tratándose de un hecho determinado, 
concreto, de condiciones propias, sólo con un perfecto conocimien- 
to de todas esas condieiones rigorosamente a|)reciadas, y no con el 
criterio indeciso de la posibilidad puede resolverse acertadamente 
todo problema que surga en la práctica médico-jurídica. De este 
modo únicamente pueden ser fructuosos los juicios que los peritos 
ó las Corporaciones cuando fungen con este m