(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Anales de la Academia de Ciencias Mdicas, Fsicas y Naturales de la Habana"

Kfi 

■ NA7S 



v, 3Í-31 



/If9'/?ó/ 





ANALES 



DE LA 



U 




B 





ías Mélicas 



FÍSICAS Y NATURALES DE LA HABANA" 



REVISTA CIENTÍFICA 

ÓRGANO OFICIAL DE LA CORPORACIÓN DE ST T NOMBRE 



ZDX^ECTorcSiES: 



ENTREGA NUMERO 417 

Tomo XXLXVI. - - - JTnriio ele 189í> 



REDACCIÓN: 
C^.IjXjS de cuba. 

SECRETARIA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS 

(BX-COHVENTO I)K SAN AGUSTÍN) 



Imprenta LA PRUEBA, Manzana Central, por Monserrate. 
1899 



s-ct:Lv£^.:esi:o 



p»ar» 



Academia. — Sesión solemne - 5 

Ídem ídem — Discurso leido en la sesión solemne de 
19 de Mayo de 1899, por el señor Pre- 
sidente de la Corporación,. Dr. Juan 

Santos Fernández 7 

Iüem ídem. — llcsumen de las tareas de la Corpora- 
ción durante el período bi-anual de 
1897 a 1899, por el Secretario General, 
doctor Manuel Delfín 13 



Oondlclorxes 

Loa "Anales" se publican mensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales ,de asuntos históricos de di ver- 
ses ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



jíLVISO 



Toda obra enviada á la redacción de los 'Anales" 
será anunciada tres veces. 



DE LA 



Academia de Ciencias, Médicas Físicas y Naturales 



DK LA 

HABANA 



ANALES 



DE LA 



"Acaiiia de Ciencias Micas, 

FÍSICAS Y NATURALES DE LA HABANA" 



REVISTA CIENTÍFICA 



ÓRGANO OFICIAL DE LA CORPORACIÓN DE SU NOMBRE 



DXKECTOSSES: 



$*. §ustavo Sope*. - ^Dr. eJoai ^)l a Séapebcd 



ENTREGA NUMERO 417 

Tomo XXXVI. - - - .Junio de 1899 



REDACCIÓN: 
CALIjE id^s cuba 

SECRETARIA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS 

iEX-COXYKXTO DE SAN AGUSTÍN) 



Imprenta LA PRUEBA. Manzana Central, por Monserrate. 
1889 



Alt 
.H91S 

y, 3(o-37 






íj$ | '<j>' ?JS ¡J5 ^ ^ ^ | <J5 <j> <j> (j> <j> 






SESIÓN SOLEMNE 



El viernes 19 en la noche verificó la docta Corporación su 
sesión de aniversario. 

Numerosa y escogida concurrencia llenaba el amplio salón 
de ¡a Academia: presidía el acto el Sr. Gobernados Civil, Dr. 
Federico Mora. 

El Dr. Santos Fernández, digno Presidente, leyó un bellísi 
mo trabajo en que trazó á grandes megos los altos mereci- 
mientos fie la Academia, enumeró los esfuerzos que en pro de 
la ciencia y el progreso ha hecho la institución fundadas por 
el inovidable Dr. Gutiérrez y consagró un merecido recuerdo 
á los doctores Madan y Sáenz. 

El Dr. Delfín, Secretario general, dio cuenta en la memoria 
reglamentaria de los trabajos que ha realizado la Corporación 

en el bienio que acaba de pasar. 

Exp'ico los motivos que tuvo la Academia para no celebrar 
en el año pasado su fiesta de aniversario de fundación, y ex- 
puso en brevísimos periodos, la síntesis de los principales 
trabajos científicos que se lian leido y discutidos en las sesiones 
celebradas por los señores Académicos. 

El Dr. Tomás Coronado, deleitó á la concurrencia dándole á 



tj ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

conocer la necesidad del estudio de las causas que producen 
diversas enfermedades infecciosas. — Todos tributaron justos 
aplausos á los trabajos luidos. 

El Sr. Gobernador Civil, hizo uso de la palabra para dar á 
la Corporación sus parabienes por los esfuerzos que realiza en 
en bien de la ciencia y del progreso de la Isla de Cuba. 

Hizo una exhortación á todos para que contribuyan á La 
obra de reconstrucción de que t mto necesita el país. 

El patriótico discurso del Sr. ¡VI ira fué acogido con atrona- 
dores aplausos por el selecto concurso que le oía. 

Eran las nueve y media de la noche cuando terminó tan 
hermosa fiesta. 



—-4- 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 



Discurso leido en la sesión solemne de 

ig de Mayo de 1899 

por el Señor Presidente de la Corporación 

DR. JUAN SANTOS FERNANDEZ. 



Señor Presidente: 

Sres.: 

Por primera vez, después de ocho lustros próxi- 
mamente de existencia, ha dejado de celebrar esta 
corporación la sesión solemne conmemorativa de su 
fundación el pasado año, y tal parece que al quebran- 
tar, por fuerza de las circunstancias, esta saludable 
costumbre, eutendiaque cesarían para siempre con la 
guerra que la motivaba, las probabilidades de seme- 
jantes interrupciones, porque tras los dias tristes de 
lágrimas y sangre, luciría el astro fulgente déla liber- 
tad, á cuyos resplandores brotaría la justicia y se 
arraigarían para siempre los sacrosantos derechos 
de un pueblo que jamás se resignó á enajenarlos ni 
muchos menos á renunciarlos. 

La Academia de Ciencias Médicas Físicas y Natu- 
rales de la Habana, cuya creación se debe al insigne 
varón Dr. D. Nicolás José Gutiérrez, cuyo nombre no 
puede dejarse de pronunciar con respeto y muy espe- 
cialmente en el momento actual, es la corporación 
más genuinamente cubana de cuantas existen y han 
existido en la Isla de Cuba. 

Su historia, que no vá siendo breve, aquí donde to- 
do ha sido efímero lánguido y pasajero, honra al 
país y es timbre de honor para los que la crearon y 
sostuvieron en tiempos ominosos en que las ciencias 
personificaban la rebelión y no sin fundamento, por 
que aquellas jamás pueden negar ni oponerse á leyes 



8 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



ele la naturaleza, en que están imbíbitos el recono- 
cimiento de la soberanía del pueblo y todo cuanto de 
ello se deriva. 

El ejemplo de los fundadores ha sido felizmente imi- 
tado por los que le han sucedido y esta Academia hoy 
como ayer, presta al país servicios valiosos, no solo 
como cuerpo consultivo del Estado, sino fomentando 
el amor al estudio y velando por su prestigio y mejo- 
ramiento. 

En este recinto se congregan también las sociedades 
científicas de diversa índole de la Habana á quienes 
la Academia ofrece generoso amparo y noble hospi- 
talidad, porque de este modo se estimula el espíritu 
de asociación tan profundamente desdeñado por los 
latinos, cuando los anglosajones, como es de todos 
sabidos, cifran en él su indiscutible superioridad polí- 
tica. Ellos se asocian para todo, aun para lo más 
insignificante, y aun cuando resulten sus reuniones 
tanto ó más turbelentas que las nuestras, en defini- 
tiva acuerdan siempre algo titil y práctico: exac- 
tamente lo contrario de lo que á nosotros, por des- 
gracia, nos ocurre, pues si al reunimos cuando logra- 
mos hacerlo, estábamos divididos, al separarnos 
puede asegurarse que lo estaremos mucho más y rara 
vez acordamos aquello que sea de utilidad pública y 
de exclusivo provecho general. 

La existencia y desenvolvimiento de este Instituto 
es sin embargo una honrosa escepción: en su seno se 
plantean constantemente variados problemas para 
cuya resolución se esgrimen opuestos argumentos, 
chocan las ideas y brota la luz que ilumina las con- 
ciencias y tras la discusión ardiente, surge el triunfo 
de la verdad que es el objetivo de sus deliberaciones. 

No hay adelanto ni manifestación científica de 
alguna trascendencia para esta Isla en que esta Aca- 
demia, agena á todo mercantilismo por embozado 
que se presente, no haya tenido intervención más ó 
menos directa. Desde la vacuna, introducida en Cu- 
ba por el inmortal Romay sostenida y cultivada de 
modo preferente en este local mientras no existían 
centro de vacunación animal, hasta las conquistas 



DE CIENCIAS MEDICAS. FÍSICAS Y NATURALES 



más recientes tales como la reglamentación de la 
profilaxis del muermo, la implantación de la vacuna 
antirrábica descubierta por Pasteur, la preparación 
del suero antidiftérico, la maleina y su aplicación 
profiláctica, el estudio de los gérmenes de la malaria 
y su vulgarización y la fundación de los dispensarios 
de niños y de los sanatorios para las grandes ope- 
raciones quirúrgicas, en cada uno de esos avances del 
saber humano veréis siempre resaltar el nombre de 
algún miembro de esta Academia, porque en su am- 
biente embalsamado por la más pura honradez, se 
advierte la expresión del sano patriotismo á cuyo 
impulso se han puesto á contribución siempre, las elo- 
tes intelectuales, el trabajo propio y hasta la fortuna 
particular, con el fin de enaltecer en las ciencias que 
representa esta Institución á la patria siempre vene- 
rada y á la que cada cual sirve de la manera que se 
lo permiten sus aptitudes y condiciones personales. 

Muy recientemente acaba de dar esta Corporación 
una nueva prueba de sus elevadas miras y de sus 
nobilísimas aspiraciones reuniendo en este salón á 
todo el cuerpo médico de la Habana para oir su opi- 
nión respecto del concepto práctico de la fiebre ama- 
rilla y ofrecérsela álos médicos del ejército americano 
de ocupación, que á su vez deponiendo todo necio 
alarde de conocer una enfermedad que no han tenido 
oportunidad de observar la solicitaron por el inter- 
medio de esta Corporación. 

Estamos pues autorizados para proclamar que la 
Academia de Ciencias Médicas Físicas y Naturales de 
la Habana ha sido uno de los factores más impor- 
tantes sino el principal en el desarrollo de la cultura 
que alcanzaba este país en el momento solemne de 
rodar á la profunda cima del no ser, una dominación 
de cuatro centurias, que aunque arrastraba las tra- 
diciones de una raza que es la nuestra, fuerzas es 
confesar que agena y refractaria al reconocimiento 
de la soberanía de este pueblo, precipitó su ruina y 
creó el vacio que le había de llevar violentamente .al 
abismo en que ha desaparecido su poder colonial y 
pudiéramos desaparecer nosotros también si las lee- 



10 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

ciones que suministra la desgracia y el triste espec- 
táculo que ofrecen tantos pueblos liberticidas de la 
propia familia no se aprovechasen para regenerarnos 
ennobleciendo la ciencias y dándoles el puesto que 
les corresponde en las primordiales determinaciones 
de la República. 

Pero no lie de cansaros más exponiendo á grandes 
rasgos las exelencias de esta Asociación por la que 
sentimos profundo respeto, á la que debemos sabía 
enseñanza 3' en la que militamos hace un cuarto de 
siglo próximamente sin sentirnos defallecidos y por el 
contrario cada día más dispuestos á obedecer sus ór- 
denes y á secundar sus designios. 

Las tareas del último bienio expuestas con sobrada 
competencia por el Sr. Secretario bastan para medir 
su importancia y fijar el nivel que le corresponde en 
la cultura general de este país, pero no podemos 
abandonar el uso de la palabra sin dedicar un re- 
cuerdo en el día de hoy á dos de nuestros queridos 
compañeros inesperadamente desaparecidos, cuando 
tanto esperábamos todavía de su cooperación inte- 
ligente: nos referimos á los Doctores Saénz y Mádan. 

El primero, D. Braulio Sáenz Yañez, hijo de un mé- 
dico de quien heredó las energías, descolló pronto en la 
prensa médica y después en la tribuna de las Soiceda- 
des Científicas. Alejado de la práctica profesional 
por existencias de los intereses de su familia, volvió 
á ella en época de tristísima recordación para su país, 
al que amaba como á la libertad, de modo delirante. 
Vióse obligado, por obeceder los mandatos de la 
amistad y el compañerismo, á aceptar el desempeño 
de la alta cirugía ginecológica, y si la ardua tarea 
fué motivo para que se quebrantase su salud, ya de- 
bilitada hasta el punto de morir súbitamente después 
de una de esas operaciones que llevan al ánimo del 
cirujano indescriptible ansiedad, solo apreciada por 
los que la han sentido, contribuyó á coronar sus me- 
recimientos y á dejar demostrado que no le bastó ser 
un buen hijo, un esposo modelo un padre ejemplar, 
sino que también fué un sevidor fiel y perfecto, un 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 11 

mártir pudiéramos decir, de la ciencia y de la 
humanidad. 

El Dr. Domingo Mádau, miembro corresponsal de 
esta Academia en Matanzas lugar de su residencia 3^ 
teatro de virtudes cívicas, fué para la niñez desvali- 
da de su ciudad natal, lo que San Vicente de Paul 
y Howar en sus respectivos paises y en la época en 
que vivieron para los infelices galeotes y encarcelados. 

Representaos señores, un alma noble y generosa en 
un ser de mirada atrayente, de suave palabra y de 
manera delicadísimas y tendréis la pintura del que 
guardaba en su pecho un corazón tan grande, como 
perfecto era su cerebro y valiosas las producciones 
que de él brotaron. 

Sus trabajos hacen justicia á estas palabras que 
pudieran estimarse la expresión de cariño simplemen- 
te. El duelo eterno de sus conciudadanos asevera 
que la patria perdió un hijo ilustre, la medicina cu- 
naba su escritor más fecundo, esta corporación uno 
de sus coloboradores más asiduos 3- meritorio. 

Las oraciones pronunciadas en las dos sesiones ex- 
traordinarias celebradas para honrar la memoria 
los Doctores Sáenz y Maclán hablan más alto que las 
incorrectas palabras que acabamos de consagrarles. 

Ahora bien, para que se cumpliese esta vez como 
tanta otras la le3 r de las compensaciones, hemos vis- 
to con satisfacción ocupar de nuevos los escaños de 
este salón, á los miembros de esta Academia que su- 
frieron el ostracismo ó fueron como d elidientes vul- 
gares arrancados de sus hogares 3- conducidos á los 
presidios de las insalubres regiones africanas. 

Señores: esta sesión solemne es la primera que cele- 
bra esta Corporación después del cambio radical 
político experimentado en el país. Nadie se sorpren- 
derá menos del final de nuestras convulsiones sociales 
que los que en este recinto á diario por las exisgencias 
de su ministerio, vitam impenderé vero, luchan, lo 
más, sin cesar, con las alteraciones del organismo 
humano 3 r esperan forzosamente la muerte cuando 
aquellas son absoluto incompatibles con el estado 
fisiológico. En efecto; las exisgencias de la Historia 



12 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 



y la imposición de la Geografía se han cumplido, solo 
las ciencias prácticamente cultivadas, impedirán que 
la Antropología vea sus verdades étnicas confirmadas 
también. 

Recordemos que el transfornismo es innegable, lo 
mismo en las especies que en los pueblos ó razas, y 
sus leyes se cumplen porque la naturaleza sigue una 
marcha siempre uniforme y que sólo el genio del 
hombre puede relativamente modificar. 

Es pues nuestro deber conseguir, por el cultivo de 
las ciencias bien dirigido, las condiciones para luchar 
á fin de empujar con el aria perseverante que llega del 
septemtrión, el carro del progreso, que de otro modo 
nos arrollará ó nos envolverá en sus flamantes ruedas 
para destruirnos. 

La ciencia representa el trabajo y la abnegación, 
ha de ser nuestra divisa y con ella mantedremos y 
reverdeceremos nuestros ensueños de raza, porque un 
pueblo ilustrado es siempre un pueblo libre y bien 

obernado. 

He dicho. 



cr 



Í)E CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 13 



Resumen de las tareas de la Corporación 

durante el periodo Bi-anual 

de 1897 á 1899. 
Por el Secretario General Dr. Manuel Delfín 



Leído en la sesión solemne del 19 de Mayo de 1899. 
Sras. y Sres.: 

Dos años han pasado sin que esta Secretaría haya 
dado pública cuenta de los trabajos realizados por 
la Corporación, pero no necesito esforzarme en expo- 
neros las razones que nos obligaron al silencio: esta- 
ba la ciudad envuelta en la mayor tristeza, no se 
sentía en las calles más que el gemido de un pueblo 
que moría entre los horrores del hambre; en los cam- 
pos se resolvía el más trascendental problema de 
nuestro porvenir y allá á lo lejos, entre las brumas 
del mar, la potente Escuadra Americana circuía 
nuestras costas. 

Estos salones estaban desiertos porque nuestros 
más ilustres compañeros, unos habían huido al ex- 
tranjero, otros habían sido arrebatados por la perfi- 
dia conduciéndolos á los presidios y al ostracismo, 
y no pocos se ocultaban en sus hogares evitando ser 
vistos para no ser sacrificados; los que aquí concu- 
rríamos apenas alzábamos la voz, porque sobre 
nuestras cabezas se cernía el peligro, y porque bajo 
este techo no nos creíamos seguros. 

Toda palabra se medía, todo gesto se calculaba, 
todo pensamiento se silenciaba ó se envolvía en los 
ropajes del más refinado disimulo. 

La Academia no interrumpió sus tareas por temor 
á cerrar para siempre sus puertas; pero aquellas ta- 



Í4 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

reas no significaban el progreso reposado de la cien- 
cia, sino la comunión de los sentimientos ocultos que 
aquí nos reunía. 

Con el gesto, con la mirada nos trasmitíamos de 
uno en otro las tristezas de nuestro infortunado pue- 
blo, y ¡cuántas veces estaba aquí nuestro cuerpo y 
nuestra imaginación batía sus alas en lejanas tierras! 
Que no puede haber mayor desgracia para el hombre 
digno que respirar el ambiente donde sólo alientan 
los espíritus acomodaticios, las almas viles que sólo 
medran con los despojos de sus hermanos. 

En aquella triste época, que recuerdo como una 
horrible pesadilla, las discusiones de nuestra Corpo- 
ración languidecían, y á las veces pasaban sin obser- 
vaciones los trabajos más brillantes sin que lograra 
el amor á la ciencia darles aliento; porque cuando 
nuestro cerebro es solicitado por una fuerza tan te- 
rrible, como eran los acontecimientos que se desen- 
volvían en torno nuestro, no puede el pensamiento 
abrirse amplio y expontaneo, sino que corre tardo y 
restringido. 

Ante tantas desventuras que rodeaban á nuestros 
compatriotas en los campos y en las ciudades, en 
Cuba y en extrañas tierras, no cabía más ciencia que 
la del dolor, ni cabían más discusiones que las de la 
tristeza. 

Por aquella época cayó para siempre el Dr. Brau- 
lio Sáenz, cuyo alegre carácter no pudo sobreponerse 
á la angustiosa situación que le circuía; sucumbió el 
santo Domingo Madan, agotado por los sufrimien- 
tos de su pueblo cuyo espectáculo horrible le dio 
muerte silenciosa; también perecieron entonces Maxi- 
miliano Galán y Joaquín Ruíz. 

En ese ambiente de dolores } r tristezas nuestros com- 
pañeros hicieron supremos esfuerzos para no consen- 
tir que se extinguiera el fuego sagrado de la ciencia 
en nuestra patria, cuando parecía había sonado la 
última hora para esta desventurada tierra de Cuba; 
v eran muchos de los trabajos aquí leídos la vínica 
protesta cine se alzaba contra el exterminio de nues- 
tra población: las monografías de Madan y Eduardo 



DK CI UNCÍAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 15 

Díaz, que se referían á horribles y nuevas enfermeda- 
des indefinidas en nuestros pueblos y ciudades á 
causa de la reconcentración, á causa del hambre, da- 
ban en el rostro al bárbaro herodes de nuestro pueblo. 

Y esto en aquellos momentos en que era crimen 
anotar en el certificado médico que una persona ha- 
bía fallecido á consecuencia del hambre ó por inani- 
ción. Y tan cierto es esto, Señores, que sé de un 
médico á quien se amenazó duramente, porque en un 
atestado de esa clase consignó que el individuo había 
muerto de hambre. 

Abusaría de vuestra paciencia si me atreviera á 
acometer la obra de analizar, siquiera fuera en sínte- 
sis, cada uno de los 91 trabajos que se han leído en 
esta Corporación en los dos años en que ha funcio- 
nado la mesa actual; pero no he de silenciar aquellos 
que han tenido mayor trascendencia entre nosotros 
como los de la Hidrohemia, el de la marcha invasora 
del paludismo urbano y las estomatitis graves de la 
infancia, de los Doctores Madan y Díaz. El concien- 
sudo trabajo de experimentación de los Dres. Finlay 
y Dábalos, sobre la nueva tuberculina de Koch, y los 
no menos importantes sobre suero-diagnóstico de Gar- 
cía Rijo, quien expuso en forma clara 3 r concisa los pro- 
cedimientos que puede emplear el profesor para 
realizar el diagnóstico de la fiebre tifoidea, verdadera 
vulgarización del proceder de Widal. 

Los numerosos y meditados estudios del Dr. Tomás 
Coronado, sobre paludismo y grippe. 

El importantísimo del Dr. Ignacio Calvo, sobre el 
suero antidiftérico 3' la urticaria consecutiva, trabajo 
clínico de inmensa utilidad y de gradísima enseñanza; 
las observaciones del Dr. Santos Fernández, sobre 
oftalmía purulenta de los recién nacidos y otras sobre 
diversos afectos de la especialidad que cultiva; la 
importante monografía de Gastón Alonso Cuadrado, 
sobre algunos errores en el examen clínico de la ori- 
na, y otras obras más que sería prolijo enumerar, en 
que nuestros compañeros: Gustavo López, Codeso 
Vianageras, Valdés Ragúes, Morales, Saladrigas, 
Fortún, Sáenz Yañez, Tristá, Etchegoyhen, P>lelmann, 



16 ANALES DE LA REAL ACADEMIA 

Gordon de Acosta, Palacios, Gómez de la Maza, Be- 
tancourt, Ruíz Casabó, Torralbas (D.José y D. Fran- 
cisco, ) Fresno Bastiony, Diago ( D. Joaquín, ) y otros; 
lian demostrado sus conocimientos médicos y su la- 
boriosidad incansable; sin olvidar los importantes 
informes que esta Corporación ha emitido en asuntos 
médico-legales y de administración pública; en los 
cuales nuestros compañeros han resuelto de manera 
científica arduos problemas que sólo á la ciencia 
cumple resolver de modo indubitable: sobre divorcio, 
sobre heridas, sobre trastornos mentales; y no pocos 
de la competencia de la sección de Farmacia, en que 
se pusieron coto á los abusos del charlatanismo ga- 
noso, en esa época, de explotar la fácil credulidad de 
los enfermos ignorantes ó desesperados por el palu- 
dismo: informes sobre pildoras y otras preparaciones 
que, como la purga de Benito, prometían curar al 
palúdico desde la botica. 

Para realizar esta labor se han celebrado 27 
sesiones públicas, ordinarias, etc. 

Fiel á su tradición no ha cesado la Academia de 
propagar el virus preservativo de la viruela, habien- 
do vacunado más de 200 individuos blancos y 28 de 
color en esos dos años transcurridos. 

Sin falsa modestia; porque sé hasta dónde pueden 
llegar mis fuerzas, aseguro que dejo aquí el para mí 
pesadísimo fardo de esta Secretaría, que, si acepté, 
fué para servir á las personas que me exigieron el sa- 
crificio, y en manera alguna porque me creyera capaz 
de desempeñarla como lo hicieron otros de ma3^ores 
conocimientos y de mayores fuerzas intelectuales. 

Ha sido para mí, como creo que será para los dis- 
tinguidos amigos que ocupan por última vez la mesa 
de la Corporación, estos cargos tan poco halagüeños, 
hemos hallado tantas amarguras, que, lo confieso, 
quiero volverme á mi puesto y que no nos juzguéis 
por nuestra obra, sino por nuestros buenos deseos, 

He dicho. 



OBRAS DE VENTA. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene pública, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología, 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Mico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE "LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo y principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama íllieilliíl. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un wabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se 'benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la ail011lia ? 
la clolorOSÍS, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los S res. Adrián y 0$, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 
Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 

del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente: 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



ANALES 



DE LA 



U 




lia U Ciencias Micas, 

FÍSICAS Y NATURALES DE LA HABANA" 



REVISTA CIENTÍFICA 



ÓRGANO OFICIAL DE LA CORPORACIÓN DE SU NOMBRE 






Tomo 2i 



ENTREGA NUMERO 418 

I. .Julio ele 1899 



REDACCIÓN: 
CAIjIjE IDE CJXJDBuík. 

SECRETARIA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS 

(EX-CONVBNTO DE SAX AGUSTÍN) 



Imprenta LA PRUEBA, Manzana Central, por Monserrate. 

1899 



STTl^AIESXO 



PáRS 



Academia. — Acta del día 11 de Junio de 1899 17 

Academia. — Acta del día 25 de Junio de 1899. ... 22 

Academia. — Programa de los premios 27 

Vías urinarias — Estrecheces tardía», por el doctor 

Joaquín Diago, (de la Habana).. ..... 28 

Academia. — Nuestros poderosos enemigos los infi- 
nitamente pequeños, discurso de cien- 
cia, del doctor Tomás Y. Coronado 35 



Oor^.d.iclorxe3 

Los "Anales" se publican mensualmente. Su precio 
«s solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales ,de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



AVISO 



He suplica el cange. 
Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
eerá anunciada tres veces. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 17 



Sesión pública ordinaria del II de Junio de 1899 

Sriss. Académicos concurrentes : Dres. Tamayo, Presidente; 

Céspedes, Santos Fernández, Dicigo, José Torralbas, Acosta, 
Valdés Ragúes, García, Rosado; Albertini, Lavin, la Guardia, 
Benasach, Plasencia, Dávalos, Tomás Coronado, Jacobsen y 
G. López, Secretorio General. 
Sres. visitantes: Dres. Wasdin, Le Roy, Edelmann, Finlay, 
(padre) Carvallo, Porto, Jiménez, Enrique Diago, Francisco 
Menocal, Ruiloba v Ruiz Casaba. 

Abierta á la hora reglamentaria, con la oportuna lectura 
del acta de la sesión anterior, que fué aprobada, y después de 
dar cuenta de la correspondencia oficial, el Dr. J. Diago ocupa 
la tribuna y da lectura á su trabajo "Estrecheces tardías", que 
merece calurosa felicitación del Dr. Lavín. 

El ' Dr. \Vasdin, médico americano, que nos ha hon- 
rado enviándonos un trabajo en pliego cerrado, que obra 
en Secretaría, ocupa derpués la tribuna, y en escrito castellana 
muy cortés, explica como las leyes inflexibles de su Gobierno 
le impiden exponer por el momento, las ideas que sobre la 
etiología de la fiebre amarilla tiene expuestas en el trabajo 
que en pliego ceirado se lleva citado, y que ofrecería gustosa- 
mente á cambio de las deferentes atenciones de nuestro Cuerpo 
Médico y de esta Corporación en especial, tan vivamente inte- 
resada eu estas cuestiones. 

Entre las líneas de su escrito, parece conocerse ha confirma- 
do en sus estudios, el descubrimiento del bacilo de Sanarelli, 
como causa del azote amarilo que ha robado á Cuba tantas 
vidas, dejando entrever además que este descubrimiento con- 
ducirá á otros tan importantes como él. 

Al concluir, propone el Dr. Diago, que sea nombrado socio 
corresponsal de esta Corporación, á lo que el Presidente con- 
tenta explicando los requisitos que se exigen para estos casos. 

Son leídos los artículos del Reglamento que de ello se ocu- 
pan, y aclarado por el Dr. Torralbas, vicepresidente. 



18 ANALES DE LA ACADEMIA 

Se conviene en que estos trámites deben cumplimentarse, y 
que así se explique al Dr. Wasdin. 

Para ello la presideucia concede la palabra al Dr. F. E. Me- 
nocal, que nos visita, y al Dr. Diago, los que, en lengua ingle- 
sa, le dan á conocer lo acordado para estos casos. 

El Dr. Wasdin expresa su gratitud primero, y el deseo des- 
pués de que el escrito leído sirva como de solicitud. 

El Dr. Edelmann ocupa después la tribuna, y en su nombre 
y en el del Dr. Carvallo, da lectura á su trabajo intitulado 
"Pólipo fibromioraatoso del cuello del útero." No puede dis- 
cutirse, por no ser Académicos sus ilustrados autores, que nos 
lian honrado variadas veces con sus producciones. 

Una vez concluida su lectura, el Dr. Ragúes pide la palabra 
para proponer, á virtud del interés que debemos tener siempre 
por la tuberculosis, que determina tan crecidas defunciones, 
el nombramiento de una comisión, que en nuestro seno se ocu- 
pe del estudio de este real en relación con su profilaxis. 

El Sr. Presidente apoya tal propósito y abre discusión sobre 
el particular. 

El Dr. Santos Fernández expone que antes de entrarse en 
la discusión propuesta por el Dr. Valdés Ragúes, debiera la 
Academia conocer el resultado de la comisión que se nombró 
para ver al Jefe de Sanidad con motivo de los partes de los 
enfermos tuberculosos. 

El Dr. Jacobsen, aludido, pide permiso para en ausencia del 
Dr. Montalvo, presidente de dicha comisión, dar cuenta de las 
gestiones realizadas. 

Autorizado para ello, relata la serie de conferencias tenidas 
con Mr. Davis, quien mostraba siempre resistencia á acceder á 
lo formulado por el Dr. Montalvo; conviniendo sin embargo en 
que sólo se entendieran obligatarios los partes, en el tercer pe- 
ríodo de la tubeiculosis. Se consiguió de él, además, algo muy 
importante: la orden de no permitirse escupir en los carros, 
guaguas etc. 

La Comisión habló extensamente con el Sr. Davis, acerca de 
la higiene de los mataderos, el traslado de las vaquerías á las 
afueras de la población, sobre las crianderas, sobre el polvo de 
las fábricas ó reedificaciones de casas, que debieran hacerse en 
espacio cerrado, etc, 



DE CIENCÍAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 19 

A Mr. Davis le agradó mucho el asunto sobre las criande- 
ras y turnó de ello nota. 

Encauzada de nuevo la discusión acerca del punto propues- 
to por el Dr. Ragúes, y expuesto por la Presidencia, que debie- 
ra ser permanente la citada Comisión, se hacen variados razo- 
namientos por los Ores, la Guardia, Torralbas, Santos Fernán- 
dez, Jacobsen, Ragúes, Dávalos y Diago, todos, en verdad, apo- 
yando lo iniciado acerca de la profilaxis de la tuberculosis. 

Puesto este extremo á votación por la Presideucia, quedó 
acordado el nombramiento de la Comisión permanente, que 
habrá seguramente de ocuparse de los puntos prácticos relati- 
vos á la profilaxis del mal tuberculoso. 

Y con ello, por ser la hora reglamentaria, se dio por termi- 
nada la sesión. 

Correspondencia. 

Abril 26.— Oficio al Sr. Juez de Jesús María remitiéndole el 
informe que solicita sobre causa de la muerte de Mr. A. Balk. 

Abril 2G — Oficio al Gobierno General, comunicándole qne 
los Dres. Tamayo, José I. Torralbas, G. López, Hernando 
Seguí, San Martín. Vildósola, Céspedes y Poey han sido elegi- 
dos para constituir la Junta de Gobierno que ha de regir la 
Corporación en el bienio que comienza el 19 de Mayo próximo. 

Abril 20.— Oficio al Gobierno Civil, comunicándole el nom- 
bramiento de los Sres. Académicos que constituyen la Junta 
de Gobierno para el bienio de 1899 á 1901. 

Abril 2G.— Oficio á los Dres. Tamayo, José Torralbas, Her- 
nando Seguí, López. San Martín, Vildósola, Céspedes y Poey, 
comunicándoles sus nombramientos como empleados de la 
Junta de Gobierno para regir á la Corporación- durante el bie- 
nio que comienza el 19 dt> Mayo próximo. 

Abril 27. — Comunicación del Observatorio Metereológico 
Central de Méjico, participando á esta Corporación la muerte 
del sabio Director D. Mariano de la Barcena. 

Abril 27.— Oficio al Sr. D. José Zendejas, dándole el pésame 
por la muerte del director del Observatorio Metereológico 
Central de Méjico, D. Mariano de la Barcena, sabio ingeniero 
y naturalista. 



20 ANALES DE LA ACADEMIA 

Abril 27. — Comunicación de la Secretaría de Agricultura, 
Industria, Comercio y Obras Públicas, solicitando informe so- 
bre la utilidad de plantaciones de Eucaliptus. 

Abril 28. — Oficio al Sr. Arturo Bosque, comunicándole que 
ha sido nombrado ponente de turno para que informe sobre la 
utilidad de plantaciones de Eucaliptus. 

Abril 28. — Oficio del Dr. Luis Bassave, (de New York) do- 
nando para el uso de esta Corporación una bandera cubana 
de 1% de diez pies de largo por seis de ancho. 

Mayo 1? — Oficio al Dr. Luis Bassave, dándole las gracias 
por su valioso donativo. 

Mayo 24. —Comunicación déla Alcaldía Municipal de esta 
capital, solicitando se nombre á un miembro de esta Corpora- 
ción para que forme parte de la Junta de Instrucción Pública. 

Mayo 27.— Oficio al Sr. Alcalde Municipal de la Habana, 
comunicándole que el Dr. José I. Torralbas ha sido el elegido 
para representar á esta Academia en ■ la Junta Municipal de 
Instrucción Pública. 

Mayo 27. — Oficio al Dr. José I. Torralbas, comunicándole 
que ha sido elegido para representar á esta Academia en la 
Junta Municipal de Instrucción Pública. 

Junio 6. — Comunicación del Dr. Miguel Gordillo, (hijo) do- 
nando al Museo Antropológico de esta Academia una momia 
perteneciente á un Güanche. 

Movimiento de la Biblioteca 

"Archives Neerlandaises des Sciences Exacteset Na urelles", 
serie II, tomo II. 

"Sitzungsberichte dei Kaiserlichen Academie dei Wisseus- 
chaften Abtheilung" I año, 1897.— 3 N? del 1998. 2 N? 

ídem II b. 4 N? 1897. 

"Registrer zur den bauden" 105 bis 105 dei Silzungsberichte. 

"Proces-verlaux des Sciences de la Societé Royale Malacolo- 
gique de Belgique" tome XXVI y tome XXVII. 

"Comunicaciones del Museo Nacional de Buenos Aires, tomo 
1? núms. 1 y 2. 

"Procedings of the Academy of Natural Sciences ofPhila- 
delphia" 1897 y 1898, 1?, 2 ¡ ? y 3a parte. 



t>fi CÍENCIAá MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 21 



"Wisconsin Geological and Natural History Survey Bulle- 
tin." N? 1, serie 1*. ídem N? 2, serie 1* 

"Iowa Geological Survey", vol. VIII Anual Report 1? 1897. 

"Transactions of ihe American Ortopedil Associations", vo- 
lume XI. ídem "Wisconsin Academy", vol. XI, 1893-1897. 

ídem "Association of American Physiciau", vol. XIII, 1898. 

"Journal D'Higiene" (Paris) 71-73-76-77-78. 

"Crónica Médica Quirúrgica de la Habana" núms. 5 6-7-8. 

"Departament of Agriculture & Armee" Bulletin 68, Wash- 
ington. 

"Archivos de la Policlínica", tomo VII, Marzo y Abril. 

"Boletín de Agricultura, Minería é Industria", (Méjico) nú- 
mero 12 de Junio: 

ídem los números 1, 2, 3, 4 y 5. 

"Tribune Medícale", (Paris) números 8 11-12-14-15. 

"Memorias y Revistas de la Sociedad de Estudios Clínicos 
de la Habana", tomo IX, entrega 12. 

"Bulletin Academiede Rochelle", N? 7. 

"La Tuberculosis en la Habana", por el Dr. Gordon; 1899. 

"El Instructor de México", núms. 10-11. 

"Boletín Mensual del Observatorio Metpreológico Central de 
México", Noviembre 1898. 

"Boletín del Consejo Supremo de Salubridad de México", 
números 8 y 9. 

"La Crónica Médica de Lima" (Perú) núms. 243 al 46. 

"Gaceta Médica de México", núms. 3-4-5-6-7 8-9. 

"Correo Nacional Odontológico", (Madrid) N? 33. 

"Anales de Ingeniería", (Colombia). Año XH, N9125 y 126. 

"Anales del Círculo Médico Argentino", núms. 23 y 24. 

"Revista de Anatomía Patológica y Clínica de México", 
números 5 y 6. 

"Revista Médica de México", núms. 16-17-18-20-21. 

"Gaceta Médica de Granada", N? 5. 

"La Specificite Celulaire de Lyon", N? 1. (Scientia). 

"La Sexualite de Lyon", N? 2. (Scientia). 

"Boletín de la Real Academia de Barcelona", N? 18 19-20. 

"Sixtbeenth Annual Report of the Board of Crnstees Public 
Museum, 1898. 

"Report N? 59.— Cegar leaf tobáceo.— 1899. 



22 ANALES DÉ LA ACADEMIA 



Sesión pública ordinaria del 25 de Junio de 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Dres. Tamxtyo, presidente; 
Garúa, V. B. Valdés, José Torralbas, Bcnasacli, Montalvo, 
Francisco Torralbas, lomas Coronado, La Guardia, Delfin, 
Betancourt, Dávalos, Acosta, Lavín, Bosque, Jacobsen, Sanios 
Fernández, San Martín, Sánchez Toledo, Palacio, Etchegoyhen, 
Calvo, Hernando Seguí, Valdés llagues, Albertini y G. López, 
Secretario general. 

Sres. visitantes: Dres. R. Coronado, Edelmann, E. Arango, 
Le Roy, Ruiz Casabó, E. Nuñez, Pérez Piquero, Jiménez, 
A. Agramonte, Bustamante, Forlún, Grande Rossi, Solís, 
E. Barnel, Ruiloba, J. Carrera y J. Cisneros. 

A la hora reglamentaria y con la lectura y aprobación del 
acta de la anterior, comienza la sesión ordinaria, concediéndo- 
se la palabra al Dr. Montalvo, presidente de la Comisión nom- 
brada para hacer que se modificara lo relativo á los partes so- 
bre la tuberculosis pulmonar. Dá dicho Sr. cuenta detallada 
de los trabajos realizados, leyendo el escrito presentado al Jefe 

de Sanidad, donde se consigna el criterio de la Corporación. 

Termina creyendo e! punto suficientemente discutido, y á 
partir de la confusión que parece tener el Mayor Davis, acerca 
de los períodos de la tuberculosis, que lo hizo rectificar en el 
sentido de que los partes de los médicos debían comprender á 
los enfermos de esta clase que existían en su segundo y tercer 
período; propone que la Academia se alce de la resolución de 
Davis. Entiende que ello no es cuestión de higiene, porque 
de este orden nada se puede hacer contra el segundo período 
de la tuberculosis; sino que es asunto de moral médica muy 
importante, tanto más, cuanto que ello no se practica en New 
York, donde la enfermedad nombrada no está incluida entre 
las infecciones que obligan los partes de los médicos. 

Lo apoya el Dr. Sánchez Toledo, que entiende el criterio ex- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 23 



puesto ha sido suficientemente ventilado en los centros cientí- 
ficos de todo el inundo; y de ello disiente el Dr. Santos 
Fernández, que cree que eso puede dejarse á la Comisión per- 
manente que se acordó en la última sesión. 

El Dr. Jacobsen, expone que se ha conseguido bastante» 
y que debe insistirse ante el Mayor Davis, para obtener 
algo más. 

El Dr. San Martín, entiende que debe insistirse, pero no 
apelarse, porque el Mayor Davis, no tiene autoridad superior 
técnica, y no habría ante quien apelar. 

Cree que la Comisión debe insistir, seguir en sus trabajos» 
que la Academia con más^calma y reflexión determinará ulte- 
riormente lo que le convenga hacer. 

Se acepta por unanimidad este criterio. 

El Dr. Bosque, en nombre de la Sección de Farmacia, da 
entonces lectura á su informe sobre plantación de eucaliptus» 
demandado por la autoridad y el cual es aprobado, no sin an- 
tes merecer felicitaciones del Dr. Valdés Rigués, deja esclare' 
cido que el eucaliptus glóbulos aquí no se ha aclimatado, y que 
solo crece en nuestro país el resinífero. 

Ocupa entonces la tribuna el Dr. Acosta, para leer su traba- 
jo sobre "El carbunclo en la Habana," hecho en colaboración 
del Dr. Dávalos. Comienza por la lectura de una carta del 
Sr. Etchegoyhen, inspector del Matadero, remitiéndole para su 
examen sangre de un novillo sospechoso de carbunclo muerto 
violentamente; describe luego los procederes de investigación 
llevados á cabo, su inoculación 4 conejos, etc., y como resulta' 
dos, la comprobación de la bacteridia de Davin, en la sangre 
enviada y también en la de los animales inoculados. Termina 
este trabajo proponiendo medidas serias relativa á la mejora 
de la inspección de carnes, aumenta de profesores veterinarios» 
instalación de un gabinete completo &¡3.-,y que se nombre por la 
Academia una Comisión que solicite la creación de una Escue- 
la de Veterinaria. Como remate de este trabajo, se da cuenta 
de la existencia de dos casos de carbunclo en la especie huma- 
na, asistidos por el Dr. Candela, y comprobada la bacteridia en 
el Laboratorio de la Crónica. 

El Dr. Sau Martin, expone que ya desde Abril, tenía noti- 
cias de la existencia del carbunclo en el ganado importado, 



24 ANALES DE LA ACADEMIA 

sobre todo, en las provincias de Sta. Ciara y Matanzas, pero no 
ha podido conseguir la realización de las medidas que se pro- 
ponía. 

Entiende que debe prohibirse la importación en los estados 
de Texas, etc., y concluye exponiendo las medidas que se lle- 
varán á cabo para impedir, no lo que es un cierto peligro para 
la raza humana, si que también lo que constituye una amena- 
za para el poco ganado que tiene hoy esta Isla. 

Pide la palabra el Sr. Etehegoyhen, y explica cómo realiza 
su misión inspectora en el Matadero, imitando á los profesores 
más notables de Veterinaria, y con lo cual cree que no es po- 
sible se sacrifique ninguna res enferma, ¿para qué alarmar el 
públicu? se pregunta. — Teme y dice, que eso solo es en desdo- 
ro del puesto que él desempeña. — Los Ores. San Martin y 
Montalvo, convienen en la competencia del Sr. Etehegoyhen, 
pero que se hará pronto imposible continuar la inspección que 
realiza; además es solo inspector del Matadero de la Habana, 
y tampoco todo el ganado que se importa viene á ese matade- 
ro — su acción pues, con ser buena, es solo muy reducida, ante 
la misión profiláctica más amplia, general que precisa im- 
plantarse. 

En este sentido, pregunta el Dr. Montalvo, si no sería posi- 
ble la vacunación preventiva, pudiéndose pedir suero por ca- 
ble, mientras se prepara aquí en el Laboratorio de la Crónica 
Médica. 

El Dr. Coronado, apoya lo expuesto en el trabajo del Doctor 
Acos'a, asegura que el carbunclo existe en Cuba y que sn pe- 
ligro mayor en los campos malditos, que lo hacen las resesallí 
donde mueren, donde expelen sus deyecciones, su3 orinas etc.; 
que la res no ofrece síntomas visibles de infección; que vive 
solo unas 72 horas á lo sumo cuando padece el mal que nos 
ocupa, y que lo propuesto por los Dres. Acosta y Dávalos, de- 
be ampliarse, por lo menos á la inspección de los lugares don- 
de están y van las reses importadas, que son las que hacen los 
campos malditos. 

Uáa de nuevo de la palabra el Sr. Etehegoyhen, extendién- 
dose sobre al valor cierto de la inoculación preventiva; que se 
ha pedido al Departamento de Washington el suero, pero que 
no basta el de allí para las demandas locales; vuelve á decir 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 25 

algo sobre los síntomas del ganado víctima del charbod, etc. 

El Dr. Palacio, pregunta, que por qué no se hace saber al 
pueblo, qué medios deben usarse para precaverse de la infec- 
ción earbunclosa, pues lo práctico y urgente sería decir cómo 
se han de preparar esas carnes que se teme estén enfermas. 

Varios señores Académicos siguen demandando turno para 
tomar la palabra sobre este tema, y por ello, visto por el Pre- 
sidente que estaban para terminar las horas reglamentarias, 
propone que se deje el punto á la orden del día, para conti- 
nuarle en próxima sesión. Cree que debe darse á asunto tan 
importante, toda la amplitud necesaria á la discusión, y por 
ello lo propone. 

Por unanimidad se acuerda que se celebre una sesión ex- 
traordinaria el próximo Domingo, y se cumplimenta la orden 
del día, cediendo el uso de la palabra al Dr. Fortún, visitante, 
que uos ha honrado otras veces con el fruto de su laboriosidad. 

Ocupa la tribuna y nos expone la historia interesante de un 
joven, que ha visto en el mes de Abril, ingresado en el Hospi- 
tal Nuestra Stñora de los Angeles, ofreciendo síntomas que 
permitieron diagnosticar una Peritonitis tuberculosa aguda 
por el Dr. V. de la Guardia. Ante el resultado ineficaz de su 
tratamiento le ofreció el enfermo, que operó. — La apenaicitis 
fué la causa del mal, por perforación, realizándose el proceso 
en 4 días. Practica la laparotomía, encontrando adherencias 
intestinales numerosas, derrame de un líquido amarillento en 
unos 250 gramos, con abundantes copos fibrinosos; el intesti- 
no, color rojo encendido formaba hernia; sacado el Íleon tuvo 
que limpiarse de numerosos copos fibrina. — Se hacen lava- 
torios con agua estirilizada y dobo plano se satura de la piel. 

Antes de terminar la operación, había cambiado el pulso 
del enfermo, que se volvió amplio desenvueHo, y fué lo que 
permitió concebir esperanzas. 

Siguió perfectamente con no interrumpida convabscencia. — 
Lo ha visto saludable hace ocho días. 

Entiende el caso d9 bastante int res, por ser la lesión tuber- 
culosa y por haberse desenvuelto en 4 días. 

Además, es el primer caso que se publica entre nosotros. 

Con la felicitación de la Presidencia, termina la sesión, 

No hubo sesión de Gobierno. 



26 ANALES DE LA ACADEMIA 



Correspondencia 

Junio 13. — Oficio al Dr. Mignel Gordillo, (hijo) dándoles 
las gracias por la momia que ha donado para el museo antro- 
pológico de esta Academia. 

Junio 15.— Comunicación de la Alcaldía Municipal de esta 
capital, aceptando la designación que para el cargo de voca - 
de la Junta Municipal de Instrucción Pública hizo esta Aca- 
demia á favor del Dr. J. I. Torralbas y cuyo nombramiento se 
adjunta para remitirlo al interesado. 

Movimiento de la Biblioteca 

"Anales de Ingeniería," Colombia n? 128. 

"El Agricultor," Sancti Spíritus n? 4 5, 6. 

"El Instructor," México, n? 5, 6, 7. 

"Revue Bibliographique," París, n? 9. 

"Archives Neerlandaises des Sciences Exactes et Naturelles," 
Serie II, tomo u? 5. 

"Bulletin de la Societe Francaise de Mineralogie," París, 
tomo XXII, n? 1. 

"Revista Médica," de México, n? 22, 23, 24. 

"La Crónica Médica," Lima, Perú, 247 al 250. 

"Boletín ¡de Agricultura Minería Industrias," tomo VIII 
n? 3 al 9 y el índice. 

"The Proceeding and Transactions of Aoba Scotian Institute 
of Science Halifa Nova Scotia," V. IX parte 4. 

"Memoirs of the National Academy of Sciences," V. VIIL 
Washington. 

"United States Geological Survez," 1, 2, 3, 4, 5, 1806 á 97. 

Cuentos traducidos por José A. Rodríguez G ircía, "La Mos- 
ca," de Agena Cosecha y Gramatiquerías. 

"North American Fauna." 

"Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, Nómina 
del personal Académico de 1898 á 99." 

"Journal de Higiene" (París) 1879 á 1889. 

'•Abhandlungen Nalunyissenschaft lidien verein zu Bre- 
íii en", 1898. 

f'Qrónica Médico quirúrgica de la Habana'-' N? 940-1142. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 27 



'Tribune Medícale", (París) núms. 18 al 21 y del 23 al 28. 

'Archivos de la Policlínica" Mayo, Junio y Julio 1899. 

"Boletín del Instituto Geológico de México", N? 11. , 

"Boletín Mensual del Observatorio Metereológico Central 
de México", Enero, Febrero y Marzo 1899. 

"Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de la Haba- 
na", nú ras. 3, 4 y 5. 

' Boletín del Instituto Científico y Literario de México, tomo 
2?, núm. 2. 

"E Merek Darraslad Anuales de 1898." N? 176. 



PROGRAMA DE LOS PREMIOS 



Esta Academia, en sesión de Gobierno celebrada el día 23 
del pasado mes de Abril, acordó anunciar para el Concurso 
d<d presente año académico de 1899 á 1900, los premios que á 
continuación se expresan: 

PREMIO «PRESIDENTE GUTIÉRREZ» 

Bianual, se asigna la cantidad de $400 oro, al mejor estudio 
sobre "Investigación de los principios activos que puedan en- 
contrarse en las euforbiáceas medicinales cubanas." 

«PREMIOS DEL DR. GORDON» 

1? Se asigna la cantidad de $150 oro, al mejor estudio so- 
bre un asunto de Fisiología experimental. 

2? Medalla de oro al mejor estudio sobre abcesos del hí- 
gado. 

3? Medalla de plata como accésit al mismo tema. 

4? Medalla de oro, al mejor estudio de Fármaco-fitología 
cubana. 

5? Medalla de plata como accésit al mismo tema. 

G? Medalla de oro al mejor estudio sobre un tema de libre 
elección, en ciencias Médicas, físicas y naturales. 

7? Medalla de plata como accéáit al mismo tama. 

8? Medalla de oro y plata al mejor trabajo que se presente, 
bien de medicina ó cirugía, pudiendo aspirar á él los señores 
Académicos de número. 



28 ANALES DE LA ACADEMIA 

9? Medalla de oro, plata ó accésit, para los alumnos de las 
Facultades de Medicina, Farmacia y Ciencias, sea cualquier 
año que cursen, siendo de elección libre el tema y entendién- 
dose que para cada una de las tres facultades queda instituida 
una medalla de oro y de plata. 

Habrá para uno de los dos primeros premios, una mención 
honorífica. 

En la Secretaría General de esta Corporación, se recibirán 
hasta las dos de la tarde del día 19 de Marzo de 1900, las me- 
morias que aspiren á los premios, las cuales han de ser inéditas, 
escritas en español ó francés, debiendo remitirse en la forma 
acostumbrada, bajo pliego cerrado y lacrado con una línea en 
su cubierta, y en otro pliego también cerrado y lacrado, el 
nombre del autor, con el mismo tema por fuera. 

Podrán tomar parte en este concurso, todas las personas que 
lo deseen, sean ó no médicos; y en la sesión solemne del 19 de 
Ma}'0 de 1900, se efectuará la adjudicación de los premios á 
los autores de las memorias que los hubiesen merecidos, des- 
truyéndose en ese acto los pliegos que contengan los nombres 
de aquellos no agraciados. 



ESTRECHECES "TARDÍAS 

Por el Dr. Joaquín Diago (de la Habana) 



Sr. Presidente: Sres. Académicos: 
Señores: 
En el trabajo que tengo el honor de someter á 
vuestra ilustrada consideración, no pretendo dar 
cabida á todas las angustias uretrales que ocurren 
largos años después de la causa que la originó; en 
efecto el hecho de ser tardía no confiere necesariamen- 
te á las estrecheces particularidades que le sean pro- 
pias, alguna he visto que habiendo molestado por 
primera vez al paciente 23 años después de la uretri- 



6E CÍENGIAS MEÍ)ICAS, FÍSICAS Y NATURALES 2§ 

tis, debutó, evolucionó y terminó como cualquier 
estenosis vulgar. 

Quiero llamaros la atención sobre una clase de es- 
trecheces que si bien, considerada anatómica y pato- 
lógicamente en nada difieren de las ordinarias, 
clínicamente ofrecen interesantísimo estudio y difíci- 
les problemas de diagnóstico y tratamiento, la 
marcha insidiosa y anómala de estos casos predispo- 
ne singularmente al error y seguramente muchos de 
nosotros si refrescamos nuestra memoria, podremos 
recordar alguna desagradable sorpresa producida 
por estas estenosis en los primeros años de nuestro 
ejercicio profesional. Los casos á que me refiero y 
los únicos que quiero comprender en esta descripción 
son aquellos que debutan con síntomas totalmente 
diferentes á los que habitualmente ofrecen al estudio 
las estrecheces ordinarias. Casos hay en que los pri- 
meros síntomas ni siquiera radican en el aparato 
urinario y que por lo tanto ni ocurren al especialista 
en demanda de alivio, ni por lo general se hallan dis- 
puestos á consentir un tratamiento local; si se tiene 
en cuenta además la repugnancia con que la mayor 
parte de los médicos generales proceden á un catete- 
rismo explorador, se comprenderá cuan fácilmente 
quedan estas angutias ignoradas y sometidos los 
enfermos á tratamientos médicos eti extremo largos 
y desesperantes para el enfermo y para el que lo asiste. 

Digámoslo de una vez: lo que á mi entender carac- 
teriza estos casos es que debutan POR LAS COM- 
PLICACIONES, sin haber presentado un sólo ins- 
tante los síntomas habituales de la estrechez. Tres 
tipos principales he observado en mi práctica y los 
distingo por el órgano donde radican los primeros 
síntomas. Estos tipos son: 

(a) — El tipo uretral, 
(b) — El tipo vesical, 
(c) — El tipo digestivo. 

(a). Tipo uretral. El síntoma que generalmen- 
te abre la marcha es la supuración; exigua, serosa 
matinal y sin fenómenos* inflamatorios, no por eso 
deja de alarmar considerablemente al paciente que 



§0 ANALES DE LA ACADEMIA 

por lo general es persona respetable, entrada en años 
y con el natural deseo de matener incólume su repu- 
tación y la paz y la tranquilidad en el seno de su fami- 
lia; en estas condiciones desconfía, por lo pronto, de 
la discreción de su médico y solamente por el temor 
de ver tomar su mal propociones alarmantes, se deci- 
de aunque tarde, á consultar á un profesor á quien 
sugestiona desde la primera Yisita y mediante la con- 
fesión de alguno que otro pecadillo,le lleYacomodela 
mano el diagnóstico de una blenorragia, cuyo trata- 
miento acomete desde luego, poniendo en practícalos 
más modernos y abortivos procederes. Irrigaciones, 
inyecciones, desinfectantes y balsámicos, todo se en- 
saya, se alterna, se modifica; el facultativo acaba por 
ensa\ r ar algunos procedimientos originales y se con- 
vierte en un escéptico que critica sin cesar á los auto- 
res de las obras de vías urinarias y á los especialistas. 
Esta confusión tiene un resultado invariable; la apa- 
rición de una cistitis y la adopción consecutiva de 
instilaciones. Este último recurso produce en estos 
casos un efecto maravillosamente detestable é inde- 
pendientemente de su efecto local, suele dar al trasto 
con la paciencia del enfermo y la autoridad del médico; 
en este estado las cosas, entra en escena el especialis- 
ta á quien se empieza por exigir una curación radical 
en ocho dias, pero, con la precisa condición de que no 
ha de hacer uso de la sonda pues los médicos que le 
han precedido y los amigos de experiencia á quienes 
ha consultado el paciente, han cuidado llevar á su 
ánimo una saludable prevención en contra de este 
instrumento. Lo que después sucede depende por 
completo de la competencia del médico y de la tole- 
rancia del enfermo. El tratamiento, aún bien llevado 
es largo y cansado y no entraré en su descripción 
pues en nada difiere del de las estrecheces ordinarias. 
(b)TiPO vesical. Si en el caso anterior las con- 
fesiones del enfermo y los síntomas sugestionaban al 
médico en el sentido de una blenorragia, el tipo ve- 
sical simula admirablemente las primeras manifesta- 
ciones del prostatismo; por .lo general, la edad del 
enfermo favorece semejante confusión y aún el trata- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 31 

miento ordinario de los prostátieos de primer grado 
suele producir en estos enfermos un alivio de bastan- 
te consideración. Cuando el caso debuta por cisti- 
tis, el error es más difícil pues la ausencia de causas 
sencibles suele poner al médico, á poco que esté pre- 
venido, sobre la pista de la estrechez. Pero cuando 
el caso debuta por una retención incompleta, el diag- 
nóstico de puro difícil, raya en lo imposible. Sirva 
de ilustración el siguiente caso: D. R. M. de 61 años 
de edad, casado y payaso de profesión, recuerda ha- 
ber tenido en sus mocedades una blenorragia que 
fué tratada en Londres por la refrigeración de la 
uretra llevada casi hasta la congelación; el efecto 
fuá desastroso y el enfermo se curó al cabo de cinco 
meses habiendo recorrido la gama de las complica- 
ciones más comunes; casó á los dos años y nada le 
hizo recordar hasta hace poco su pasado uretral. Es 
padre de cinco fornidos acróbatas y hombre de her- 
cúlea constitución; hace tres años empezó á notar 
cierta frecuencia en la micción y poco después de una 
premura tal, que si no daba inmediata satisfacción 
á la advertencia vesical era acometido de un agudo 
dolor en la glande y la micción acababa por realizar- 
se en contra de su voluntad. Estos síntomas, com- 
prometían stis éxitos profesionales y lo obligaron á 
consultar bien pronto á un ilustrado cirujano cuya 
competencia nada deja que desear; el caso era para- 
dójico pues aunque los síntomas predisponían en fa- 
vor de una cistitis, el facultativo de asistencia analizó 
repetida veces la orina y buscó en vano en la albúmi- 
na, leucocitos ó microbios. Un examen físico en ex- 
tremo bien conducido, le hizo notar que después de la 
micción la vegiga quedaba en estado de repleción 
parcial. El enfermo fué sometido al tratamiento 
( higiénico ) de los prostátieos y al yoduro de potasio 
obteniéndose un alivio apenas perceptible; cansado 
el enfermo de sufrir y esperar exigió de su médico que 
solicitara el concurso de un célebre operador el cual, 
llamado que fué, antes de examinar al enfermo, decla- 
ró que se trataba de un cálculo vulgar y de síntomas 
claros. Consecuente coi] su idea procedió al examen 



32 ANALES DE LA ACADEMIA 

con un litotritor que trató en vano de introducir du- 
rante un cuarto de hora, y solamente ante la imposi^ 
bilidad absoluta de perpetrar este atentado se decidió 
por un explorador con el que buscó durante inedia 
hora su imaginario cálculo; para compensar el mal 
efecto que produjo su error, hizo una detallada des- 
cripción de columnas vesicales y lóbulos prostéticos 
hipertrofiados que, si bien, no llevó el convecimiento 
al ánimo de su compañero, entusiasmó al paciente 
que se sometió á sus cuidados sin resultado por dos 
meses; el cirujano propuso entonces un ojal perineal 
y el enfermo desconcertado volvió á su antiguo mé- 
dico, el cual deseando eludir aventuras lo dirigió á 
mi consulta. Enterado detallamente, por el enfermo, 
de su historia, me guardé mu}' mucho de aventurar 
un diagnóstico y propuse al paciente la cistoscopia; 
fué aceptada y exploré la uretra encontrando que 
aunque en rigor podía pasarse un 20, el calibre ver- 
dadero podía estimarse en un 18. Llevado del deseo 
de obtener un calibre suficiente para el cistoscopio, 
practiqué la dilatación que en tres semanas alcanzó 
el 50 Beniqué. A medida que aumentaba el diámetro 
uretral, disminuían los sufrimientos, y el número de 
micciones que en un principio era de 75 en las 24 ho- 
ras, descendió progresivamente hasta 12; en vista de 
este resultado el paciente me propuso posponer el 
examen cistoscópico mientras durara la mejoría, 
cu\-a proposición acepté de buen grado. Más de dos 
años hace que esperamos; hoy el enfermo orina 8 ve- 
ces durante el día y por lo general pasa su noche sin 
orinar; cuando siente el deseo en momento inopor- 
tuno, puede diferir la micción por una ó dos horas 
sin inconveniente alguno. Si su estrechez no se 
recontrae, ó mucho me engaño ó esperemos indefini- 
damente la vuelta de sus síntomas. 

He escogido el caso anterior por ser su historia en 
extremo accidentada é instructiva, pero no por ser 
su diagnóstico de los más difíciles; en efecto, los dos 
facultativos que me precedieron descuidaron el tacto 
rectal, dimensiones de la próstata eran, poco más ó 
menos, normales y aunque este dato no excluye por 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 33 

completo el prostatismo, por lo menos deja en el áni- 
mo la eluda é induce al médico á proceder con reserva 
al establecer el diagnóstico. — La escuela americana 
que acepta las enseñanzas de Otis, corre menos peligro 
que la francesa de incurrir en este error. Los france- 
ses, en efecto, conceden poca importancia á las estre- 
checes "anchas" y en ocho meses que he concurrido 
diariamente á la clínica de Necker, sólo he visto prac- 
ticar, si mal no recuerdo, cuatro uretrotomías com- 
plementarias. Otis y su escuela, en cambio exploran 
sistemáticamente la uretra con bolas de gran diáme- 
tro y emplean como método de elección la uretroto- 
mía dilatadora. Por mi parte practico siempre la 
exploración, pero condeno el exclusivismo operatorio 
de la escuela americana. 

(c) Tipo digestivo. Este tipo es el que ofrécelas 
mayores dificultades diagnósticas y no creo aventu- 
rado afirmar que la mayor parte evolucionan y ter- 
minan sin haber sido diagnosticados. El aparato 
urinario no contribuye con sus manifestaciones á 
completar el cuadro sintomático sino en un período 
muy avanzado de la enfermedad y no es raro que, 
salvo algunas modificaciones de la orina, parezca 
completamente extraño á la producción de los desór- 
denes. Los síntomas son poco numerosos y á menu- 
do tan insidiosos que el paciente los tolera largo 
tiempo sin reclamar el auxilio de la ciencia. Radi- 
can por lo general en el aparato digestivo (estómago 
ó intestinos) pero excepción almente pueden debutar 
con manifestaciones de orden puramente nerviosas; 
de ordinario reproducen con singular exactitud el 
cuadro sintomático de ciertas dispepsias ó ciertas 
enteritis crónicas, acompañado de una cefalalgia 
poco acentuada pero en extremo pertinaz y rebelde á 
los tratamientos médicos. A pesar de haber tenido 
ocasión de estudiar con el mayor detenimiento un 
sinnúmero de casos, sólo dos caracteres constantes é 
invariables he podido señalar: la existencia de una 
antigua uretritis y la disminución de los elementos 
normales de la orina. Esta disminución es total; 
comprende tanto los elementos orgánicos como los 



34 ANALES DE LA ACADEMIA 

inorgánicos y puede ser de dos maneras: ó bien la 
densidad está disminuida en proporción á la insufi- 
ciencia de elementos disueltos, alcanzando la can- 
tidad de orina emitida en 24 horas una cifra igual ó 
mayor que la normal, ó bien la densidad es normal, 
normales también las cantidades por litro y redu- 
cida la cantidad de orina á una cifra que puede ser 
la mitad de la normal. En este último caso la dis- 
minución puede pasar fácilmente desapercibida pues 
si se remite á un laboratorio para su análisis, 
siguiendo la costumbre consagrada, tan solo una 
pequeña porción de la orina emitida, el analista 
encontrará normales todas las cantidades y nada 
indicará la insuficiencia existente. 

Fácil es trazar la historia de estos casos: pildoras, 
papelillos y pociones si es pobre; si es rico, curas de 
agua y de aire, viajes, baños: derroche, en fin, de 
dinero, tiempo y paciencia hasta que la albúmina 
hace su aparición; entonces, dieta láctea, yoduros, 
antisépticos y cuanto Dios creó, hasta que el enfermo 
se resigna, se cansa ó se muere, cosa que bien puede 
suceder si la estrechez no se apresura á disminuir lo 
bastante el calibre de la uretra, para llamar sobre 
ella la atención. No es necesario, para que las co- 
sas sucedan de este modo, que la estrechez haya sido 
ancha, tardía, ni que haya pasado desapercibida; 
cuanto llevamos dicho puede en efecto ser el resul- 
tado de estrecheces insuficientemente dilatadas en las 
cuales es suspendido el tratamiento, á menudo contra 
la voluntad del médico, tan pronto como desapa- 
recen los síntomas funcionales. Llegado este mo- 
mento y alcanzando este resultado, la vejiga, por 
largo tiempo obligada á una depleción incompleta, 
no percibe el obstáculo relativo que aun existe, pero 
el riñon se resiente y con él, el organismo entero, y el 
cuadro que hemos descrito se presenta con la agra- 
vante de que el que entonces invocara la estrechez 
correría grave peligro de no ser creído y aun de ver 
puesta en duda su competencia. 

No es otra la explicación de las afecciones renales 
que suelen citarse como accidente lejano de la dilata- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 35 

ción. La causa verdadera de estos accidentes no es 
otro que la misma estrechez; es el obstáculo que aun 
subsiste al libre curso de la orina; es la evacuación 
incompleta de la vejiga; es el aumento de la presión 
intra-renal que menoscaba su función; es, en fin, la 
sangre que privada, en buena parte, de su emuncto- 
rio natural, derrama sus toxinas en el tubo diges- 
tivo. 

Sería ocioso discutir el tratamiento; uno solo exis- 
te: la dilatación. Mientras subsista el obstáculo, 
mientras el riñon no recobre por completo su acti- 
vidad funcional, todos los medios paliativos y todos 
los tratamientos sintomáticos fracasarán lasti- 
mosamente. 



«•♦•• * 



NUESTROS PODEROSOS ENEMIGOS 
LOS IPtfDE'IlNJ'IT-A.lVEIEKriVE: Í^JEQTJ SIXTOS» 

Discurso de Ciencia del Dr. Tomás V. Coronado [1] 



Señor Presidente, Señores Académicos, Señores y 
Señoras: 

Designado por esa Presidencia para llenar un nú- 
mero en el programa de nuestra fiesta conmemo- 
rativa, he aceptado gustoso la misión que se me 
confiere; pero yo no debo hacer un discurso pura- 
mente científico para los compañeros de Academia. 
Durante dos años nuestras discusiones han versado 
sobre variados puntos de medicina, y tenéis el dere- 
cho de descansar hoy del árido tecnicismo de nuestra 
ciencia. 

Por otra parte, el público que viene ádar esplendor 
á nuestra sesión solemne merece que se le atienda. 
Yo suplico á mis compañeros que me dispensen si no 



(1) Leído en la sesión solemne del día 19 de Mayo de 1899. 



36 ANALES DE LA ACADEMIA 

les traigo algo nuevo y si invierto mi tiempo en 
dedicar á ese público distinguido mi disertación, en 
la que procuraré trazar á grandes rasgos los peligros 
que extrañan esos seres infinitamente pequeños lla- 
mados microbios y que todos debemos conocer. 

Acepten mis excusas los Señores Académicos y el 
público, á quien me dirijo también por si no tengo 
la fortuna de agradarle en este trabajo de vulgariza- 
ción de bacteriología. 



Hace unos veinte años, uno de los queridos desa- 
parecidos, mi maestro el doctor Felipe F. Rodríguez, 
iniciaba entre nosotros de una manera práctica, los 
estudios microscópicos. El doctor Rodríguez, con su 
claro talento } r con sus grandes conocimientos de 
medicina y de ciencias auxiliares, preveía en aquella 
época el papel que habían de desempeñar, en la medi- 
cina moderna, los seres infinitamente pequeños que él 
y sus discípulos estudiábamos en el Laboratorio de 
la calle de San Miguel. 

Hacer la historia de los seres microscopios en gene- 
ral sería una tarea demasiado larga para un acto de 
la naturaleza del que aquí nos reúne hoy. Yo he de 
ocuparme del grupo de los seres pequeñísimos que 
conspiran contra la salud de los individuos y de la 
manera cómo, en el individuo atacado, aquellos seres 
invisibles se multiplican, y vencen las resistencias vi- 
tales del organismo, lo debilitan primero, lo aniqui- 
lan más tarde y se difunden en el medio ambiente 
para contagiar á otros y otros organismos, como si 
cada víctima humana, que para ellos representa una 
victoria, les diera nuevos alientos para proseguir su 
obra destructora. 

Antes que los genios de Pasteur en Francia y Koch 
en Alemania formasen Escuela y divulgasen entre los 
hombres de ciencia, que hoy se cuenta por millares en 
los países más adelantados, la idea de los seres mi- 
croscópicos, era ésta una idea fantástica. La com- 
pleta ignorancia que se tenía de su manera de ser, de 
sus condiciones vitales, de su modo de propagación, 
unido á las infinitamente pequeñas dimensiones que 



DE CÍENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 37 

les caracterizan, eran motivos suficientes para que 
hombres serios, hombres estudiosos creyeran más 
cómodo y fácil negar la intervención de los microbios 
en las enfermedades y defendieran las añejas ideas de 
los virus, de los miasmas y de otra balumba de nom- 
bres que, sin decir nada cierto y verdadero, decían 
siempre el desconocimiento de las causas de aquellas 
enfermedades, tan pomposamente llamadas mias- 
máticas ó virulentas. 

Pasteur y Koch, partiendo de estudios delicadí- 
simos sobre las fermentaciones normales y las anor- 
males, llegaron por una serie de deducciones científi- 
cas indiscutibles al conocimiento de seres micros- 
cópicos, de filiación completa y perfecta, cuya vida 
y propagación en los líquidos y en los tejidos de la 
economía animal, determinaban fenómenos siempre 
iguales, siempre idénticos, ya en el sentido fisioló- 
gico, ya en el sentido patológico. 

Desde mediados de este siglo, los estudios realiza 
dos por Davaine para una enfermedad determinada, 
el carbúnculo, que arruinaba territorios y países, 
estudios que después fueron perfeccionados y com- 
pletados por Koch y por Pasteur, son los que voy á 
presentaros como ejemplo de lo que hoy se sabe para 
infinidad de enfermedades desconocidas hasta hace 
poco. 

Antes de los descubrimientos de Davaine y de los 
trabajos de Koch y Pasteur, los más reputados clí- 
nicos clasificaban esta enfermedad entre las viru- 
lentas, y hoy todavía hay quienes la clasifican de 
tal. ¡Pobres ciegos! porque teniendo ojos no quie- 
ren ver, ó porque les hacen daño los vivísimos des- 
tellos de las verdades indiscutibles, que no se pres- 
tan á la antigua nigromancia, para embaucar fácil- 
mente á los pobres de espíritu ó de conocimientos. 

Para estudiar los infinitamente pequeños se nece- 
sita el auxilio del microscopio, que no es otra cosa 
que un amplificador de la vista del clínico, vista que 
por perspicaz que sea no puede ver aquello que por 
tan pequeño escapa á su poder visual. Empleando 
el microscopio se aumentará 500, 1000 ó 1500 veces 



38 ANALES DE LA ACADEMIA 

el diámetro del elemento pequeñísimo, y de esa raa 
ñera sencilla observamos seres vivos que hubieran 
escapado siempre al examen con la simple vista. 

Con frecuencia se oye repetir á personas que pare- 
cen ilustradas, que con el microscopio se ve siempre 

lo que se quiere ver Efectivamente, el microscopio 

no es un aparato maravilloso que amplifica y al 
mismo tiempo enseña al que no sabe. Para mane- 
jarlo con éxito, no basta saberlo enfocar y distin- 
guir con el los contornos de cécula ó de un microbio; 
es necesario antes estudiar y conocer lo que es la 
célula, lo que es el microbio, y entonces el observador 
gozará contemplando materialmente lo que su inte- 
ligencia le hacía prever. 

Si un escritor chispeante recogiese anécdotas de 
los detractores del microscopio y de la bacteriología, 
habría material suficiente para llevarlos al más 
espantoso ridículo comentando sus mismas críticas, 
hijas siempre del más completo desconocimiento de 
la materia que aparentan desdeñar. 

Las ramas más modernas de la medicina, la micro- 
grafía y la bacteriología, puede decirse que consti- 
tuyen hoy la parte indiscutible de la ciencia de curar, 
y sobre todo, de saber precaver las enfermedades 
evitables. 

Pongamos un ejemplo que puede ser aplicado á 
todas las enfermedades cuyos gérmenes son conoci- 
dos y conocidas también las diversas maneras de su 
propagación, infección y mecanismo por el cual cau- 
san la muerte, si el médico no acude á tiempo para 
detener su marcha invasora y contrarrestar sus efec- 
tos destructores. 

A la altura á que hoy hemos llegados sobre el co- 
nocimiento de los infinitamente pequeños, sería un 
loco el que pretendiese desenterrar la teoría de la 
espontaneidad de las enfermedades. Toda enferme- 
dad infecciosa es el producto de la función de un ger- 
men patógeno conocido ya en muchos estados pato- 
lógicos y desconocido todavía en algunos otros. 

Veamos el ejemplo: una distinguida dama que no 
sale á la calle por el temor natural, á las infecciones 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 39 



vulgares y tan frecuentes aquí, donde la higiene, ru- 
borizada y temerosa, permaneció durante cuatro 
siglos escondida entre los solitarios bosques de nues- 
tras más altas montañas, porque allí ni hubo alcal- 
des conservadores, ni mutiladores de la salud, como 
en los pueblos y poblaciones. La dama citada, sin 
causa aparente, siente una comezón ligera en su 
cara, en su cuello ó en su brazo; á las veinte y cuatro 
horas se nota una ligera flictena rodeada por un 
círculo rojizo, que le produce malestar y que, llamán- 
dole la atención, le hace consultar á su médico. 

Si este médico es de la moderna escuela y sin per- 
der el tiempo en pruebas con variadas indicaciones, 
toma una gota de la serosidad de la flictena, y en 
un tiempo más corto que el que yo empleo en descri- 
birlo, hace una preparación microscópica y encuen- 
tra en ella una ó más bacteridias de Davaine, ad- 
quiere el conocimiento de que su enferma tiene una 
pústula maligna — esa terrible enfermedad que tantas 
víctimas causaba cuando su germen era descono- 
cido. — Si ha estudiado y conoce el germen y su modo 
de evolucionar, ni alarma á los familiares ni se alar- 
ma: el médico practica una pequeña cauterización, 
mediante productos farmacológicos ó con el termo- 
cauterio, y se retira tranquilo, convencido de haber 
salvado una vida, porque destruido el germen en el 
lugar de su entrada, no queda el menor peligro. 

Pero las cosas no pasan de la manera descrita: el 
práctico solicitado es de los que no creen en microbios 
ni en microscopios, y como la ptistula maligna estaba 
en su comienzo, no puede diagnosticarla clínicamente 
y se conforma con un simple: — Esto no es nada, pón- 
gase vaselina boricada — y se retira muy tranquilo. 
A las 24 ó 48 horas el punto que rodea á la flictina 
está tumefacto y doloroso, la dama tiene fiebre; pero 
como su buen doctor le dijo que aquello no era nada 
y por mil motivos que pueden presentarse, espera el 
siguiente día, en el cual la fiebre ya es alta y el males- 
tar intolerable. 

Vuelve á ser llamado el médico, ve entonces clara- 
mente la pústula maligna, la alarma cunde, el terror 



40 ANALES DE LA ACADEMIA 



se retrata en todas las caras, el médico solicita el con- 
curso de otros compañeros; la enferma es sometida á 
operaciones cruentas, se le practican cauterizaciones, 
pero todo es en balde: la muerte llega después de 
crueles sufrimientos. 

¿Y por qué? Porque en la pústula maligna, como 
en otras muchas infecciones graves, mientras los gér- 
menes permanecen cincunscritos en su puerta de en- 
trada, y mientras los leucocitos, que son nuestros 
poderosos amigos los infinitamente pequeños, luchan 
por destruirla invasión, cada hora creciente, de nues- 
tros poderosos enemigos, que en el caso de referencia 
eran bacteridias de Davaine; mientras esta lucha dura, 
la enfermedad es fácilmente curable; pero desde el mo- 
mento que los invasores vencen á los defensores y 
penetran en el torrente circulatorio y la infección se 
hace general, entonces todos los cauterios, todos los 
medios empleados son inútiles y el enfermo sucumbe 
agotado por millones de bacteridias que se han desa- 
rrollado y multiplicado en el organismo humanp por- 
que le presta un terreno favorable parasupululación. 

¿Cómo y por qué enfermó esta dama? Se conoce 
hoy tan bien esta enfermedad, que puede trazarse la 
historia de su contagio sin temor á equivocarnos. 

Todos los años, en los meses de Mayo, Junio y Julio, 
los casos de pústula maligna son frecuentes en Cuba. 
El microbio de pústula maligna — bacteridia de Da- 
vaine — existe diseminado en nuestros campos porque 
aquí no se queman los aminales muertos de cangrinn 
(carbúnculo). Si estos gérmenes quedaran en la su- 
perficie de la tierra, el mismo calor solar sería sufi- 
ciente para destruirlos; pero como las lluvias los 
arrastran al interior de la capa vegetal, allí viven y 
pululan, hasta que la lombriz de tierra se encarga, 
en la época lluviosa, de llevarlos á la superficie, don- 
de los carneros ó los bueyes se infectan por cualquie- 
ra erosión en la boca y mueren rápidamente. 

Regularmente la transmisión á las personas se efec- 
túa por medio de las moscas. Basta que una mosca 
se detenga sobre la sangre ó deyecciones de un ani- 
mal enfermo ó muerto de cangrina para que su trom- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 41 



pa y patas se llenen de gérmenes y si esta mosca, to- 
ca una parte de nuestra piel, desprovista de epider- 
mis, la pústula maligna aparece. Este es el medio de 
contagio más común; puede haber otros indirectos, 
como el contacto de un cuero, aunque esté curtido, 
siempre que proceda de un animal carbunculoso. 

Si de la serosidad de la flictena de la dama sembra- 
mos en caldo esterilizado una pequeña parte de 
la gota, tendremos un cultivo puro del germen y con 
él se reproduce la enfermedad cuantas Yeces se quie- 
ra, inoculando animales. 

Estos curiosos experimentos han sido realizados, 
entre nosotros, en el Laboratorio de la Crónica mé- 
dico quirúrgica de la Habana. 

Me he detenido tal vez demasiado en la exposición 
de este ejemplo porque con él queda demostrado el 
mecanismo de la entrada, en el organismo humano, 
del germen. Lo que sucede con la bacteridia de Da- 
vaine, que sembrada por la mosca en un punto esco- 
riado de la piel, no tarda en generalizarse, sucede en 
las vías respiratorias, en la gastro-intestinal y en las 
heridas de la piel con el terrible bacilo de Koch, 
microbio de la tuberculosis; el de la difteria; el de la 
grippe; el de la tifoidea; el del muermo; el del tétanos 
que si no sale de la herida, mata por las toxinas que 
elimina; el de la liebre de malta, el del paludismo y 
otros mil y mil gérmenes conocidos ya, cu}'0 mecanis- 
mo de invasión y propagación están ya estudiados ó 
en vías de estudio. 

Los resultados de esos estudios interesantísimos 
ya hemos empezado á palparlos. ¿Qué madre no 
bendice hoy al suero antidiftérico, obtenido por el 
conocimiento del microbio y de sus toxinas, y que 
cura siempre la difteria cuando ésta se ha sabido 
diagnosticar á tiempo? 

Todas las madres saben ya que en cualquier angi- 
na, por benigna que sea, deben ser reconocidos sus 
exudados en un laboratorio, para convencerse si es ó 
no diftérica y evitar con ello terribles consecuencias. 

De los estudios realizados sobre las fiebres tifoideas, 
las recurrentes, las de Malta y el paludismo, se ha 



42 ANALES DE LA ACADEMIA 

llegado ya á la noción exacta de estas enfermedades 
y no se pierde un tiempo precioso en tanteos para 
llegar á diagnosticarlas. 

Basta tomar una insignificante gótica de sangre 
del dedo del enfermo, y con la reacción de Widal en 
unas y con la presencia de los gérmenes en otras, el 
clínico dirigirá á ciencia cierta su tratamiento y ten- 
drá mayores probabilidades de- éxito. 

¿Quién ignora que sólo examinándose el pus de los 
tumores puede asegurarse el diagnóstico del 
muermo? 

Cada día se hace más necesario el concurso del mi- 
croscopio y de la bacteriología para tener la seguri- 
dad de nuestras apreciaciones clínicas, y sólo con los 
datos que nos puedan suministrar podemos llegar á 
nociones verdaderas de ciertas enfermedades, cuyo 
dianóstico sería de otro modo imposible. 

Si se conocen nuestros poderosos enemigos los in- 
finitamente pequeños, estaremos en condiciones de 
podernos defender; si no lo conocemos, seremos indis- 
cutiblemente sus víctimas. 

Los rarísimos médicos de este fin de siglo que to- 
davía niegan las ventajas de la bacteriología, em- 
plean como argumento que, siendo tan virulentos y 
tan abundantes los microbios, cómo es que hay per- 
sonas que escapan á la muerte en ciudades como 
la Habana , donde la higiene ha sido siempre un mito 
hasta el primero de Enero del presente año. 

El organismo sano y robusto escapa á las infeccio- 
nes porque tiene sus infinitamente pequeños que 
hacen el papel de defensores y que tienen la misión de 
destruir los gérmenes nocivos que entran en la eco- 
nomía; me refiero en general á los millones de leuco- 
citos que destruyen sin cesar los elementos que 
pueden ser pejudiciales al organismo; pero basta que 
por cualquiera causa la fusión de aquellos se debilite 
ó perturbe, para que los gérmenes venzan en la lucha 
y aniquilen al organismo más robusto. 

¿Quién no se ha fijado en esos enormes esputos 
-amarillos de los tísicos ó de los griposos, que ensu- 
cian el pavimento de nuestros tranvías ó coches de 



DE CIEN'CIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 43 



plaza, ó las aceras ó las paredes de nuestras calles? 
Pues bien; cada uno de esos esputos contienen milla- 
res de bacilos que una vez desecados se mezclan al 
polvo y son fácilmente llevados á nuestras vías res- 
piratorias. Y si esto sucede á diario y escapamos 
uno v otro año, al fin puede llegar una oportunidad 
morbosa por mil causas debilitantes y entonces la 
enfermedad se inicia y sigue su marcha destructora. 

Cuanto llevamos dicho se refiere á los microbios 
que determinan enfermedades especiales; mucho pu- 
diéramos decir de infinitos gérmenes conocidos ya 
y que pueden evitarse con las más rigurosas reglas 
de antisepsia y de asepsia respecto á las mucosas 
que están en contacto con el aire ó las heridas ó 
erosiones que sufra nuestra piel. 

El éxito de nuestros grandes cirujanos y las victo- 
rias de nuestros tocólogos y comadrones son debi- 
dos exclusivamente á la guerra que saben hacer á 
los gérmenes propios de las diversas infecciones. 

Es indispensable que se vulgarice el conocimiento 
de estos gérmenes infecciosos, y que el hombre, la 
mujer y el niño griten ¡IMPRUDENTE! al que con 
su mano ó un instrumento sucio pueda llevar el con- 
tagio de una enfermedad infecciosa, tocando una 
mucosa ó una herida. 

El día hermoso, y á mi juicio próximo ya, en que 
conociéndose las propiedades de todos los gérmenes 
patógenos— nuestros poderosos enemigos los infini- 
tamente pequeños — podamos evitar sus funestas 
•consecuencias, ese día será el más grande para la 
humanidad y el mayor de júbilo para los discípulos 
de Pasteur.. 



— «*Mgais* 



OBRAS DE VENTA 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la, comisión dé medicina legal é 
higiene pública, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauval'Ié, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundl&ch; la Memoria sobre la Patología, 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumoot; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr.Arango y Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo v principalmente de la, sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama ilíieillia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés^ 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la ailOMiíl, 
la clolorOSÍS, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa Me 
los Sres. Adrián y C^, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende én la 
Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 

del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente- 
Rey -41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 



ANALES 



DE LA 




FÍSICAS Y NATURALES DE LA HABANA" 



REVISTA CIENTÍFICA 



ÓRGANO OFICIAL DE LA CORPORACIÓN DE SU NOMBRE 



$r. Gustavo £ópe*. - tyv. 3os¿ <9\l* &bpebe> 

ENTREGA NUMERO 419 • 

Tomo XXXVI. Agosto de 189& 



REDACCIÓN: 
CALLE 33X3 CUBA 

SECRETARIA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS 

(EX-CONVENTO PE SAN AGUSTÍN) 



23:.A.:B.A.:fcT.A. 
Imprenta LA PRUEBA, Manzana Central, por Monserral». 

1699 






STTIM:.AJBIO 



Págs 

Academia. — Acta de la sesión publica extraordi- 
naria del día 2 de Julio de 1899 45 

Academia. — Acta de la sesión publica ordinaria 

del día 9 de Julio de 1899 51 

Higiene publica. — El carbunclo en la Habana, por 

los Dres. E. Acosta y J. N. Dávalos... 57 

Botánica. — Informe sobre plantaciones de Euca- 

liptus, por el Dr. A. Bosque 67 

Bibliografía 69 

Junta de Gobierno, — Secciones, comisiones y Tí- 
tulos Académicos.. 71 



Con-d-lclones 



Los "Anales" se publican mensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales ,de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



SSe suplica el cange. 
Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 45 



Sesión Pública extraordinaria del 2 de Julio de 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Dres. Tamayo (Presidente). 
Etchegoyhen, Acosta, T. Coronado, Delfín, Santos Fernández, 
Dávalos, San Martín, Casuso, Valdés Ragúes, Albertini, Lavln, 
Cubas, Benasach, La Guardia y G. López, (Secretario.) 

Sres. visitantes: Dres. Anglada, Le Roy, Piquero, Lainé, Edel- 
mann, Ruiloba, Ferrán, Grande Rossi y A. Regó (veterinario); 

Da comienzo á la hora reglamentaria con la lectnra del acta 
de la sesión ordinaria anterior, que fué aprobada por unani- 
midad. 

Enseguida se entra en la orden del día, consumiendo el pri- 
mer turno el Dr. Etchegoyhen, que expone razonadamente, el 
porqué pudo aparecer, en la sesión anterior, opuesto á lo rela- 
tivo al nombramiento de Inspectores para el Rastro de la Ha- 
bana. 

Explica también cómo no se opuso tampoco á la creación 
del Laboratorio de Bacteriología, sino que pretende que ello 
debe ser de la iniciativa del Ayuntamiento. Acepta en ambos 
extremos lo propuesto por el Dr. Acosta, en su trabajo leído 
en la última sesión. 

Entiende, con relación á la Escuela Veterinaria, que se pre- 
sentarán obstáculos, dificultades mayores de las que pudieran 
creerse; pero sin obstar esto para su aceptación. 

La cree muy buena y útil, y termina exponiendo que si en 
Cuba existen elementos para ella, que debe venir pronto. 

El Dr. Coronado, expone, que había pedido la palabra para 
una alusión del Sr. Etchegoyhen, y me alegro infiuito no haber 
hecho uso de ella en la próxima pasada sesión, porque enton- 
ces mis argumentos se basaban en hechos por mí observados 
lejos de esta capital y que el espíritu ligero de muchos podría 
gratuitamente poner en duda. 

El corto tiempo transcurrido desde la sesión anterior hasta 
la actual, ha servido para que la suerte me favoreciera con 



46 ANALES DE LA ACADEMIA 

hechos de gran actualidad y que vienen á darme por comple- 
to la razón en la cuestión discutida. 

Me preguntaba el Sr. Etchegoyhen, si yo ignoraba que tod a 
infección general va acompañada de fiebre y que siendo el 
carbunclo bacteridiano una infección febril, cómo era posible 
que se escapase á la inspección una res atacada del mal. 

Todos los Sres. Académicos presentes en la sesión pasada 
recordarán la confesión del Sr. Etchegoyhen, que dado el nú- 
mero de reses que se han de sacrificar, y el número de inspec- 
tores, no era posible emplear el termómetro para apreciar la 
temperatura; pero que esto quedaba subsanado con la inspec- 
ción ocular ó manual para comprobar si el animal estaba sa- 
no ó enfermo. 

Yo, no sólo he visto siempre con marcada prevención las 
tendencias de las clínicas á fiarse de su ojo clínico, para diag- 
nosticar las enfermedades, sino que he ridiculizado esa preten- 
sión absurda hoy, que la ciencia pone á nuestro alcance me- 
dios eficaces para la comprobación ó negación del diagnóstico 
en muchas enfermedades. 

Si esto pienso respecto á la clínica en las enfermedades hu- 
manas, ya podrán figurarse los Sres. Académicos lo que pen- 
saré si el ser enfermo es un irracional que no puede quejarse 
del mal que sufre. 

El hecho práctico que voy á relatar demuestra mejor que 
todos los argumentos la razón de mi apreciación. 

Alfredo Nuñez Riera, de 16 año3, empleado de un comer- 
ciante en cueros, se produce una erusión en el antebrazo dere- 
cho, el lunes próximo pasado, mientras pesaba y contaba cue- 
ros procedentes del matadero y de los animales sacrificados 
para el ejército americano de ocupación. 

El contacto de uno de esos cueros con su piel desnudada del 
antebrazo, le produce la infección carbunculosa. El viernes es 
llevado el joven enfermo al Laboratorio de la Crónica Médica 
de la Habana, por el Dr. Mascot, que me recomendó su asis- 
tencia. x 

La pústula maligna, era tan evidente, que ya se imponía su 
diagnóstico. Sin embargo, para tener la evidencia y porque 
do creo en los ojos clínicos, los Dres. Dávalos y Acosta hicieron 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 47 

una preparación microscópica en la que se comprobó la bacte- 
ridia de Davain. 

¿Qué prueba la infección de este joven por un cuero de res 
sacrificada para el ejército de ocupació.i? Pues sencillamente 
que la res fué sacrificada ya carbunculosa, y que el hecho hu- 
biera pasado desapercibido si no es la coincidencia del joven 
atacado de pústula maligna. 

Todos sabemos que las carnes carbunculosas bien cocidas, 
no hacen daño; pero todos sabemos los peligros que entraña 
su transporte y su exposición al aire que se plagaría de gér- 
menes y aumentará nuestros campos malditos, y los casos de 
pústula maligna. 

Qneda pues demostrado experimentalmente lo que yo sos- 
tenía en la sesión pasada, que en la Habana se comía y des- 
graciadamente se sigue comiendo carne de animales enfermos. 

Por eso apoyaba y seguiré apoyando con todas mis energías 
lo propuesto por los Dres. Dávalos y Acosta. 

Ningún interés personal me guía; yo no soy de los que as- 
piro á destino , pues nunca los lie aceptado ni los aceptaré pa- 
ra conservar mi independencia de carácter y por lo tanto ten- 
go el derecho á censurar lo que marece censuras así como soy 
siempre el primero bu hacer justicia en las pocas veces que se 
nos presenta ocasión en esta pobre colonia que no ha salido 
todavía de su menor edad. 

Vuelvo á proponer que una Comisión de la Academia se 
acercase á nuestros interventores y exponga la necesidad de la 
creación de un Laboratorio en forma y que se haga saber 
á nuestro Municipio que no basta un simple microscopio para 
realizar la inspección de nuestro rastro. 

Voy á poneros otro ejemplo, que comprueba la ineficacia 
del solo microscopio para las investigaciones. 

Días pasados recibí del ingenio "Maravilla" una muestra de 
sangre, porque allí morían las reses con todos los síntomas 
del carbunclo sintomático y llevada al Laboratorio de la Cró- 
nica, tanto los Dres. Acosta y Dávalos, cuya competencia en 
bacteriología es indiscutible, creímos encontrar el germen de 
dicha enfermedad; pero hechas siembras, á las 24 horas se com- 
probaba que la enfermedad era el carbunclo bacteridiano. La 



48 ANALES DE LA ACADEMIA 

simple inspección microscópica nos hubiera llevado á un gra- 
ve error. 

Voy á terminar; pero antes quiero hacer constar, que yo no 
inculpo al Sr. Etchegoyhen, de las deficiencias de la inspección; 
todas nuestras críticas deben ir directamente al Ayuntamiento 
de esta capital, que escudándose con el gastado no hay dinero, 
del antiguo régimen, mira con desdén las cuestiones más se- 
rias de sanidad, sin acordarse que en los pueblos cultos la sa- 
lud de sus administrados es la suprema ley. 

Pido nuevamente la palabra para recordar á la Corporación 
que el peligro existe y seguirá latente mientras no se cambien 
los corrales que son hoy verdaderos campos malditos donde 
las reses se infectarán aunque lleguen del campo ó del extran- 
jero sanas. 

Los Almacenes de Regla, donde se depositan las traídas del 
exterior, deben ser sustituidos por otros previamente desin- 
fectados. 

Mientras esto no se haga, seguiremos comiendo carnes de 
animales enfermos, y lo que es muy grave para nuestro por- 
venir, todos I03 sacrificios de nuestros hacendados resultarán 
estériles para la reconstrucción del país, puesto que el ganado 
de trabajo y el dinero en él gastado, se agotarán infructuosa- 
mente por el abandono ó la criminal incuria de nuestros legis- 
ladores sanitarios. 

No bastará que lleguemos á obtener el suero preventivo, es 
necesario — cueste lo que cueste — evitar la propagación y el 
contagio de esas enfermedades evitables. 

El Dr. San Martín, dice, que después de las aclaraciones he- 
chas por el Sr. Etchegoyhen, no tiene nada que impugnarle y 
se dirige al Dr. Coronado, lamentando que las cuestiones cien- 
tíficas tengan siempre más de un aspecto, siendo el científico 
de este caso irreprochable. Pero en bu aspecto real, tiene que 
exponer, que la inspección de carnes se realiza sin laboratorios, 
en los paises más adelantados. En Chicago, lo verifican 150 
señoritas, con un solo microscopio, y esta inspección resulta 
muy competente. Declara honradamente, que el Ayunta' 
miento de la Habana, ha hecho cuanto ha podido, y que no 
merece las duras frases del Dr. Coronado. 

Entiende que el mal está un poco más afuera de los rastros; 



DE CIENCIAS MÉDICAS FÍSICAS Y NATURALES 4$ 

en los lugares donde se desembarcan las reses. Por eso no 
basta la inspección del Matadero; el veterinario, si en este lu- 
gar no puede hacerlo todo, se pone sobre la pista, y persigue 
la observación de la res. 

El Sr. Etchegoyhen, se dirige al Dr. Coronado, para exponer- 
le que en la Habana no se come carne malu;que no siga vien- 
do tal cosa y hace algunas concideraciones en este sentido, y 
sobre el laboratorio, coincidentes con el criterio expuesto por 
el Sr. San Martín. 

El Dr. Dávalos habla sobre el valor nal de la inspección 
que se realiza en los rastros. Es simplemente clínica, dice, y 
no debe buscarse los cambios de temperatura de la piel del 
ganado, con la mano, sino con el termómetro. 

El Dr. Coronado usa otra vez de la palabra y precisa el ori- 
gen de la pústula maligna, del joven enfermo que ha citado, 
sostiene sus ideas expuestas sobre el diagnóstico y sobre el la- 
boratorio para el matadero de la Habana. 

Dirigiéndose á San Martín, sostiene sus frases, sobre la in- 
curia del Ayuntamiento, acerca de los corrales ó lugares de 
depósito de las reses desembarcadas. 

Cree que debe obligarse á los propietarios á higienizar, ha- 
cer cambios de corrales, etc. 

Eq Chicago, que sirvió de punto de comparación, se exami- 
na la sangre de la res, y aquí sólo se examina la res. Entien- 
de que debe insistirse en las apreciaciones críticas que ha ex- 
puesto,^ insiste en la petición sobre la Escuela Veterinaria. 

Sau^Martín, de nuevo vuelve por los fueros del Ayunta- 
miento, puesteóte no puede meterse en asunto de higiene. Es- 
to toca sólo ahJefe de Sanidad nombrado por el gobierno in- 
terventor. Pide á Coronado, reforme su crítica, pues que el 
Ayuntamiento ha realizado muchas cosas. 

Coronado, responde y dice, que en su crítica debe cambiarse 
el nombre del Ayuntamiento, por el del representante del poder 
interventor ó el legislador de Sanidad de este Gobierno. 

Y sostiene y reitera todas sus apreciaciones críticas, porque 
es criminal lo que sucede. 

En este lugar San Martín, le dice que se encuentra en la 
avanzada. 



50 ANALES DE LA ACADEMIA 

El Sr. Presidente intervino para encauzar la discusión. 

El Dr. Etchegoyhen pide la palabra para exponer al doctor 
Dávalos, que no es solo la temperatura, sino otros síntomas, an* 
siedad, sopor, etc., lo que revela que el ganado está enfermo- 
En caso de duda, dice, que el veterinario debe inclinarse 
al mal. 

Dávalos insiste en sus apreciaciones sobre investigación ó 
examen de las reses. La fiebre misma dice, no es otra cosa que 
un conjunto de síntomas. 

El Dr. Casuso hace presente, que á pesar de la llamada pre- 
sidencial, no se encausa la discusión sobre el punto fundamen- 
tal ó sea la creación de la Escuela veterinaria. 

Se extiende en consideraciones sobre su utilidad, su urgen- 
cia y su complemento que es el laboratorio. Hace t:imbién 
consideraciones sobre las condiciones pésimas en que se coloca 
el ganado que se importa, sobre la falta de toda higiene en los 
corrales de depósito, etc. 

El Veterinario señor Lainé, expone que en informes oficiales 
ha expuesto lo que acaba de referir el Dr. Casuso. 

La falta de higiene en tan grande, que el ganado no tiene ni 
agua que beber. 

Entre las medidas prácticas para evitar el carbunclo, entien- 
de no suficiente la inspección en corrales, y sí únicamente la 
vacunación; las reses deben venir vacunadas ó serlo en el mo- 
mento de llegar. 

Expone que el Dr. Etchegoyhen, cumple bien la inspección 
que realiza en el Matadero, pero eso no evita lo que se necesita. 

San Martin, Dávalos, Santos Fernández y Coronado, entran 
en consideraciones y razonamientos acerca del valor de la va- 
cunación, su modo de adquirirla y prepararla, en cuya vía se 
está ya en el Laboratorio de la Crónica Médica y lo que su uso 
significa para el porvenir de Cuba. 

El Dr. Acosta, toma parte en e^te estremo y expone también 
los trabajos que sobre vacuna están ¡haciéndose en el Labo- 
ratorio. 

Se conviene, á virtud de esclarecimiento de la Presidencia, 
que al trabajo de los Dres. Acosta y Dávalos, se fije como cri- 
terio científico la vacunación como único medio eficaz de evi- 
tar el carbunclo. 



de; ciencias médicas, físicas y naturales 51 

Así se acepta y por unanimidad se aprueban las conclusio- 
nes del trabajo que se acaba de citar, haciendo suya la Acade- 
mia, la propuesta formulada acerca del establecimiento entre 
nosotros de una Escuela de Veterinaria. 

Se dio por terminada la sesión. 

Correspondencia 

Junio 27. — Oficio á la Secretaría de Agricultura, Industria. 
Comercio y Obras Públicas, remitiéndole el informe que solici- 
ta sobre utilidad de plantaciones de Eucaliptus. 



Sesión pública ordinaria del 9 de Julio de 1899. 



Señores Académicos concurrentes: Dres. Tamayo (Presidente) 

Santos Fernández, Palacio, Cubas, Delfín Etcliegoyheu, T. 

Coronado, Acoda, la Guardia, Valdés Ragúes, Dávalos, Vil- 

dósola y Hernando Seyuí, (Secretario). 
Señores visitantes: Dres. Edelmam, Ortiz, Lainé, Cabrera, 

Mr. Davis, Amestoy y E. Nuüez. 

Abierta la sesión á la hora de costumbre, fué leída el acta 
de la anterior que, con ligeras modificaciones en su redacción 
pedidas por los Dres. Etchegoyhen y Dávalos, para mejor inte, 
ligencia de los conceptos por ellos emitidos, fué aprobada. 

Antes de entrar en la orden del día, pile la palabra el 
Dr. Palacio, para presentar una moción sobre un asunto que 
estima de capital importancia, el Decreto que se acaba de expe- 
dir regulando las incorporaciones de títulos extranjeros en 
nuestra Universidad. Pide á la Academia el nombramiento 
de una Comisión, á fin de recabar la modificacióu del Decreto 
en el sentido de que los ejercicios en las Facultades de Medi- 
cina y Farmacia, se hagan precisamente en español, tal como 
se ha dispuesto para los de la Facultad de Derecho. 

El Dr. Hernando Seguí, manifestó que los Claustros de esas 



52 ANALES DE LA ACADEMIA 

Facultades así lo habían pedido á la Secretaría de Instrucción 
Pública, en el informe que de ellas solicitó sobre ese asunto. 

El Dr. Vildósola, dice que el referido Decreto, le satisface 
en absoluto porque en él se exigen todos los conocimientos 
que son necesarios para ejercer la profesión y por lo que res- 
pecto al idioma cree que este es indiferente en Medicina pero 
no en Derecho, porque en unos Estrados podría darse el caso 
de que los Jueces no entendiensen al letrado; cree que nom- 
brar la Comisión es hacer obstruccionismo. 

El Dr. Valdés Ragúes, expone: que la Ciencia es liberal y 
que no deben ponerse cortapisas á los que nos abrieron las 
puertas en su pais durante la emigración. 

El Dr. Palacio, contesta al Dr. Vildósola, que á pesar de las 
condiciones exigidas en el Decreto para la revalida y de la 
rectitud de los Tribunales, él teme que sufran los perjuicios 
los Médicos del País, si los exámenes no se hacen en español, 
y al Dr. V. Ragúes, que él está por la liberalidad; pero no por 
abrir todas las puertas. 

El Dr. Dávalos, dice que la cuestión presenta dos aspectos: 
el científico y el industrial y que si desde el primer punto de 
vista, Cuba debe abrir todas las puertas, no así desde el 
segundo; pregunta luego ¿cómo despachará un farmacéutico 
cubano una fórmula escrita en inglés? 

El Dr. Vildósola, cree ver en los temores del Dr. Palacio, 
una censura al Claustro de Medicina. 

El Presidente le ruega no toque ese panto por ser enojoso y 
ageno á la cuestión que se discute; el Dr. Vildósola, accede 
gustoso y continua diciendo que el único argumento de valor, 
á su juicio, es el expuesto por el Dr. Dávalos: pero que tam- 
poco tiene fuerza dicisiva porque casi todos los americanos 
recetan en latín y porque, aunque lo hicieran en inglés hoy 
todas las farmacias pueden despachar esas recetas. 

El Dr. Valdés Ragúes, insiste en sus anteriores manifes- 
taciones y agrega que no es la Academia la llamada á entrar 
en ese asunto porque es un cuerpo consultivo y no adminis- 
trativo. 

El Dr. Santos Fernández, manifiesta haber tratado ya esta 
cuestión en la Asociación Médico-Farmacéutica y entiende 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 53 

que debe explorarse la voluntad de todos los Médicos y pro- 
ceder la Academia de acuerdo con ella. 

El Presidente resume la discusión diciendo: que hay una 
disposición oficial que ha motivado la proposición del Doctor 
Palacio: que la práctica seguida en los Estados Unidos no 
puede ilustrar el punto debatido porque cada Estado hace 
lo que cree conveniente; en New York, se exige el examen en 
inglés y por escrito en tanto que en la Florida, se puede hacer 
en español; que como ha dicho muy bien el Dr. Santos Fer- 
nández, los Médicos y Farmacéuticos deben intervenir en este 
asunto, porque les interesa en sumo grado y estima como el 
medio mejor para conseguirlo el de ponsrse al habla con la 
Sociedad de Estudios Clínicos y con la Asociación Médico-Far- 
macéutica, pues así se conocerá la opinión de todos los Médi- 
cos y Farmacéuticos en ejercicio civil. 

Propone en consecuencia, creyendo interpretrar así el pensa- 
miento del Dr. Palacio, y de la mayoría de la Academia, que 
se reúnan el próximo Domingo, los Académicos con los 
miembros de las Asociaciones ya citadas y los profesores de 
ciencias y filosofía y letras, así como los demás profesionales 
que deseen concurrir para el referido objeto, previa invitación 
por la Prensa. 

El Dr. Santos Fernández, advierte que estando presente el 
Dr. Coronado, Secretario de la Asociación Médico-Farma- 
céutica, podía encargarse éste, de traer á la Academia el dic- 
tamen de la misma. 

El aludido contesta que eso no es posible porque la Asocia- 
ción Médico-Farmacéutica uo ha tomado todavía acuerdo 
alguno sobre el asunto. 

El Presidente formula de nuevo su proposición que fué 
aceptada por unanimidad. 

Entrando en la orden del día, el Dr. Palacio, lee una nota 
clínica sobre un caso de "hidrocele enquistado espermático, 
transformado en hematocele", que mereció felicitaciones de la 
Presidencia. 

Inmediatamente después, sube á la Tribuna el Dr. Delfín 
para leer una cartilla popular titulada "Cuidado con la 
tisis", 



54 ANALES DE LA ACADEMIA 

Antes de hacerlo expone que su objeto es más bien que 
solicitar la sanción de la Academia el de oir las observaciones 
que su lectura pueda sugerir á los Sres. Académico?, pues 
es-tá dispuesto á modificarla,, si es necesario, para que resulte 
más adecuado al fin que persigue, que no es otro que el de po- 
ner en conocimiento del pueblo las nociones higiénicas más 
indispensables para evitar el contagio de la tisis: que repite en 
su trabajo tanto como lo considera necesario para que queden 
grabadas en la mente de las clases populares aquellas precau- 
ciones ó consejos que estima más importantes. Añide que 
considera de gran utilidad la vulgarización de la Higiene en 
esa forma y recuerda que publicó años pasados una cartilla 
para la propagación de la vacuna, cuyos resultados superaron 
á sus esperanzas, pues tuvo la inmensa satisfacción de oir de 
los profesoras encargados de los centros de vacunación, que 
muchas habían acudido á solicitar el virus inmunizante 
llevando en la mano la susodicha cartilla. 

Lee su trabajo y concedida la palabra por el Presidente, ha- 
ce uso de ella el Dr. Etchegoyhen, para felic'tar al Dr. Delfín 
y darle los siguientes datos: 

1? Que es mucho el amor que tienen las familias á. los 
animales pequeños y que eso es sumamente peligroso, pues él 
ha vifcto muchos perros pequeños y muchos loros tuberculosos. 

2? Que él propuso hace tiempo á la Academia se nombrase 
una Comisión que solicitara del Alcalde Municipal el empleo 
de la tuberculina como medio de diagnóstico en las vaquerías; 
esa Autoridad que era entonces el Dr. Saaverio, nada quiso 
hacer. 

El Dr. la Guardia, pide al Dr. Delfín, que suprima de su 
trabajo la frase de que el tuberculoso lleva consigo una atmós- 
fera infectante, porque resulta cruel para los pobres enfermos, 
sin ser necesaria, puesto que sólo el esputo es contagioso y que 
donde dice que la tuberculosis es la enfermedad más genera- 
lizada agregue que es también muy enrabie y esto último 
subrayado. 

Dice además que no es cierto que por la inyección de la tu- 
berculina mueran rápidamente las vacas tuberculosas. 

El Dr. Dávalos, expone que el individuo afectado de tuber- 
culosis sólo esipeligroso cuando existe comunicación entre el 



t¡É CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 55 

foco tuberculoso y los bronquios y que en este caso lo es siem- 
pre que habla aunque esté á un metro de distancia y hasta á 
metro y medio según algunos; siendo lógico admitir que en la 
saliva que pueda salpicar se halle el bacillus de Koch. 

El Dr. Delfín, acepta para su trabajo los datos que le sumi- 
nistra el Dr. Etchegoyhen; está dispuesto á complacer al Doc- 
tor la Guardia, suprimiendo la frase que le indica y agrega que 
en lo referente á la tuberculina él no ha dicho que las vacas 
tuberculosas mueran por su acción sino que se agravan. 

Dice haber leido los trabajos á que se ha referido el Doctor 
Dávalos, y cree que hay algo de exageración en ellos; pero que 
tratándose de evitar un contagio e3 preferible extremar la nota 
alarmista para mayor seguridad. 

El Presidente dice, que el Dr. Delfín realiza una obra bue- 
na, útil y en extremo plausible, por la cual le felicita cord ¡al- 
íñente, congratulándose él á la vez por haberle pedido que 
tragera á la Academia esos trabajos de popularización de 
Higiene. 

Concluye estimulándolo para que continúe presentándolos 
en obsequio de ette pueblo tan desgraciado. 

Terminado con esto la orden del día, el Dr. Coronado, pide 
la palabra y expone, que estando acostumbrado á que se enoja- 
sen las Autoridades cuando directa ó indirectamente se las 
criticaba ó sensuraba, había tenido que ver con gusto, que el 
General Rogo, concurriese á nuestra última sesión, no para 
excusar la inacción del Ayuntamiento de la Habana en 
lo referente á Corrales del Matadero, sino con el propósito de 
informarse minuciosamente délo que ocurría en los corrales 
citados, habiendo suplicado además á él y al Dr. Casuso, que 
le acompañasen á visitarlos. 

Relata el Dr. Coronado la visita referida, que se realizó aque- 
lla misma tarde, encontrándose los lugares referidos en las 
mismas desastrosas condiciones en que se hallaban durante el 
régimen español. Siguió la visita hasta el Luyanó, uniéndo- 
sele entonces el Dr. Davis, á quien suplicó viniese á esta C >rpo- 
ración y quien hubo de prometer su visi a y así también ofre- 
cer secundar la labor que aquí se realizaba. 

Una pequeña aclaración del Dr. Acosta, que entiende el 
Dr. Coronado, proponía adición á su trabajo ofrecido sobre el 



56 ANALES DE LA ACADEMIA 



carbunclo, da lugar á aclaraciones por parte del Sr. Presiden- 
te, quien, al aceptar los ofrecimientos del mayor Davis, le da 
las gracias más expresivas, haciendo constar la satisfacción con 
que vé la Academia, la asistencia del citado Señor, á estos deba- 
tes que tienen por finalidad la salud pública. 

Eran las 4 de la tarde y con ello quedó cerrada la sesión. 

CORRESPONDENCIA 

Julio 6.— Comunicación al Sr. Alcalde Municipal de esta 
capital, indicándole las medidas que debe de tomar sobre el 
canbunclo en el Rastro y Corrales. 

Movimiento de la Biblioteca 

"Crónica de los Niños pobres", de Caracas, n? 123. 

"Gaceta Médica", de México, n? 10, 11, 12 y 13. 

"Boletín de la Real Academia de Ciencias y Artes", de Bar- 
celona, n? 21. 

"Boletín del Consejo Superior de Salubridad", México, n? 11. 

"Revista de Medicina Contemporánea", Madrid, n? 261. 

"Carta Pastoral", del Exmo. é Ilustrísimo Sr. Dr. D. Manuel 
Santander y Frutos. 

"El Economista", Madrid, n? 647. 

"The Sanitarian", New York, n? 356. 

"La Gestión Municipal en los Mataderos de la Habana", 
por Tomás Mederos, 1899. 

"Anales del Museo Nacional de Montevideo", tomo 2? til 11. 

"Scientia Les Actions Moleculaires dans L'organisme", 
ñ? 4. 

"Scientia La Coagulation du Sang", n? 5. 

"Revista de Construcciones y Agrimensura", n? 7. 

"Correo Internacional Odontológico y Clínica Dental", n? 36. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 57 



EL CARBUNCLO EN LA HABANA 

Por los Dres. Dávalos y Acosta 



El día 6 de este mes recibimos del Sr. Etchegoyheñj 
profesor Veterinario del Rastro de la Habana, la 
siguiente carta: 

"El tipo fulminante que reviste la mortandad del 
ganado de importación, nos trae grandemente preo- 
cupados. 

"Hasta ahora ningún Veterinario ha recurrido al 
examen bacteriológico, para diagnosticar con fijeza 
la enfermedad que sufrieron, por lo que envío áVdes., 
sangre de un novillo tejano, muerto, repentinamente 
esta mañana, en el Matadero, para que me digan si 
en ella existe germen patógeno, al cual podamos 
imputar la causa mortífera. 

"Por mi parte he de hacer investigaciones con el 
mismo fin. 

"También por orden de Mr. Davis envío sangre de 
ese, animal al Dr. Meaehan, jefe de Sanidad del Hos- 
pital "Alfonso XIII." Espero de su bondad me 
remitan cuanto antes su opinión." 

Inmediatamente procedimos á las investigaciones 
necesarias y que vamos á someter á la ilustrada 
consideración de esta Academia. 

Abierto el tubo pipeta de cristal donde venía la 
sangre hicimos varias preparaciones para examinar- 
Iris al microscopio, las que coloreamos con carbol, fns- 
eliina y ptionina. En todas encontramos gérmenes 
parecidos á la bacteridia de Davaine que nos obligó 
á investigaciones de comprobación. 

Después de hacer siembras directamente de la san- 
gre á tubos de caldo y agar, éstos últimos en series 



58 ANALES DE LA ACADEMIA 



— método de dilución — mezclamos con un gramo de 
caldo la sangre que quedaba — un gramo exactamen- 
te y el total — 2 gramos — lo inoculamos á un curiel 
de mediana talla. 

El animal una hora después se ponía enfermo (11 
de la mañana) respiración anhelosa, triste, quejum- 
broso y sin apetito, muriendo á las cinco de la tarde. 

Invitados los Sres. Etchegovhen yLainé, presencia- 
ron la autopsia que reveló edema en el sitio de la 
inyección, sangre estravasada en los tejidos, conges- 
tiones generalizadas, descomposición rápida del 
animal. 

Investigada la sangre del corazón, nada se encon- 
tró en ella, dándonos cuenta que el curiel había muer- 
to vSeis horas después de la inoculación por intoxica- 
ción, puesto que la cantidad de sangre in\ r ectada fué 
exagerada y la muerte tenía que ocurrir antes que 
aquélla infectara al curiel y provocara la presencia 
del germen carbuncloso en su sangre. Hicimos, no 
obstante, siembras en medios sólidos y líquidos de 
cultivos. 

Al siguiente día los tubos que habíamos sembrado 
con la sangre remitida por el Sr. Etchegovhen habían 
germinado mostrando el germen carbuncloso en su 
forma filamentosa. 

De los tubos sembrados con la sangre del curiel se 
obtuvo en uno colonias del germen á pesar de no ha- 
berlos encontrado directamente en la sangre, en las 
preparaciones que hicimos. 

Uno de los tubos de agar sembrados el primer día, 
nos sirvió para la invección de un segundo curiel, pe- 
ro también abusamos de la cantidad, pues disolvimos 
en un poco de caldo todas las colonias de aquél é 
inyectamos al animal un gramo. 

Estas vacilaciones en la cantidad tenían por causa 
el deseo de terminar pronto las experiencias para 
emitir informe, pero como no resultaba nuestro 
propósito procedimos con más calma. 

El din 10, por la mañana, tomamos un cultivo en 
caldo de48 horas, obtenido de un tubo de agar sembra- 
do con sangre del novillo: 25 centigramos de este cal- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 59 

do fué inoculado á un tercer curiel de buen tamaño, el 
cual murió dos días después, á las 4-8 horas de 
inyectado. 

En el sitio de la inoculación pudo comprobarse el 
edema gelatinoso característico, y en la autopsia las 
lesiones que produce la infección por carbunclo. Reco- 
gida del corazón sangre, pudo comprobrarse la bac- 
teridia de Davaine, así como su forma filamentosa al 
día siguiente en todos los cultivos que se hicieron en 
caldo y agar. 

Quedamos pues, seguros de que la sangre remitida 
por el Sr. Etchegoyhen pertenecía á un animal (pie 
había muerto en el Matadero á consecuencia del car- 
bunclo y así se lo manifestamos por escrito. 

Haciendo un resumen tenemos: comprobación de la 
bacteridia en la sangre remitida. 

Comprobación de su forma filamentosa en los cul- 
tivos de agar y caldo. 

Muerte de dos animales por intoxicación sin gérme- 
nes extraños en la sangre. 

Inoculación con cultivos obtenidos de la sangre 
á un tercer euriel. 

Comprobación de la bacteridia en la sangre de este 
curiel y de su forma filamentosa en los cultivos de 
agar hechos con la sangre del curiel. 

Pocos días después, el 13, recibimos otro tubo con 
sangre remitida también por el Sr. Etchegoyhen. 

Procedía de otro animal que había muerto en 'el 
Matadero y no fué recogida inmediatamente después 
de la muerte, sino muchas horas más tarde. Venía in- 
fectada á tal grado, que no fué posible aislar el ger- 
men patógeno á pesar del empeño en lograrlo: todas 
las siembras que se hicieron por dilución fueron 
inútiles, pues los saprofitos se encargaban al germi- 
nar rápidamente de impedir la germinación de los 
que se buscaban. 

No quisimos inocular animales por la misma razón. 
Una sangre así infectada tenía que matar por septi- 



60 ANALES DE LA ACADEMIA 



semia como sucedió al conejo que inoculó el señor 
Etchegoyhen. 

Según se desprende de lo expuesto anteriormente, el 
carbunclo existe actualmente en la Habana y aún 
cuando hay referencias de que en otras provincias 
también hace estragos, debemos no autorizarlo, toda 
vez que nuestras noticias se limitan al hecho de mo- 
rirse el ganado, pero sin comprobación experimental 
ninguna, único medio de llegar al esclarecimiento de 
la verdad. 

Ahora bien, el hecho de que en el Matadero de la 
Habana mueran reses de fiebre carbunclosa proceden- 
tes de ganado importado de Texas y otros territo- 
rios, hace suponer que parte de ese ganado que á 
diario entra por el puerto de la Habana ó por los del 
resto de la Isla, y que se traen con destino á la faenas 
agrícolas;, puedan igualmente estar infectados, y por 
tanto morirse también de carbunclo. 

Así pues, lo que de verdad queda, es que la terrible 
epizootia nos ha invadido en los momentos más crí- 
ticos, pues el país necesita recontruirse, y por ella 
encontrará serias dificultades para lograrlo. 

Se impone el grito de alarma que damos con tanta 
más razón cuanto que el peligro se nos acerca y 
amenaza nuestras vidas. 

El carbunclo, enfermedad propia de algunos anima- 
les, es contagiosa para el hombre en alto grado, y 
todas las medidas que se tomen son pocas para 
evitar que dicha apizootia produzca víctimas hu- 
manas. 

•El hecho de haber muerto más de una res en el Ma- 
tadero de la Habana y que en una se haya compro- 
bado la enfermedad que nos ocupa, nos hace pensar 
que muchas de las reses sacrificadas para el consumo 
lo han sido, estando ya infectadas, y pensamos así, 
porque la que fué objeto de nuestra investigación, lo 
estaba y pronto iba á ser sacrificada. 

Después de estas consideraciones que envuelven una 
acusación, nosotros debemos justificar nuestros 
temores. 

El Matadero de la Habana ha sido, basta hace po- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES <)1 

co, uno de los muchos antros de podredumbre moral 
y material que avergonzados teníamos que ocultar 
á la higiene y al progreso científico. En poder de la 
ambición, del monopolio y de la ignorancia era inútil 
señalar los peligros que ofrecía. Teníamos que con- 
formarnos para (pie la costumbre nos sirviera de bue- 
na excusa. Y llegamos á lograrlo, contemplando, día 
iras día indiferentes, á ese monstruo de maldad y mi- 
seria humana que se llama Matadero. 

Pero hoy que podemos libremente emitir nuestra opi- 
nión, que abrigamos la esperanza de mejores tiempos, 
y (pie confiamos en que esta Corporación haga suyo el 
trabajo después de modificarlo á la altura de su pres- 
tigio, vamos á señalar algunas medidas que se impo- 
nen respecto al Matadero, sugeridas por el peligro 
que ofrece la infección carbunclosa. 

Nada diremos respecto á las condiciones de aquel 
establecimiento, respecto á su emplazamiento, distri- 
bución de departamentos, condiciones sanitarias, 
etc., etc., porque esto incumbe al Ayuntamiento de 
la ciudad y hay que esperar mucho de una Corpora- 
ción formada por personas prestigiosas é inteligentes, 
como las que I103' rigen nuestros destinos. 

Sólo nos ocuparemos de la inspección local del Ma- 
tadero. La realizan dos personas veterinarios, uno de 
ellos, miembro de esta Corporación. Dichos profeso- 
res tienen que inspeccionar de 150 á 200 reses que 
se sacrifican diariamente y hacerlo con exquisito 
cuidado en 111113' poco tiempo. 

Fácilmente se comprenderá lo imposible y defectuo- 
sa que ha de ser esta inspección, y la ninguna respon- 
sabilidad científica que cabe á los profesores encarga- 
dos de ella; pero, precisamente por esto es que 
creemos urgente se modifique cuanto antes dicho 
sistema de inspección. 

Los profesores del Matadero, para poder comple- 
tar la inspección necesitan un Labotatorio donde 
realizar los exámenes microscópicos 6 investigaciones 
bacteriológicas. 

Ahora bien, ¿pueden dos veterinarios solamente 
hacer este doble servicio? 



62 ANALES DE LA ACADEMIA 

Desde luego que no: por eso es indispensable: lo 
Que el Ayuntamiento aumente el número de veterina- 
rios hasta cinco, por lo menos que puedan á concien- 
cia examinar el ganado y librarse algunos de ellos á 
las investigaciones de Laboratorio. 

2o Que monte un Laboratorio en forma, donde 
puedan aquéllos disponer de todos los aparatos 
necesarios é indispensables para los trabajos de 
bacteriología. 

De esta manera la inspección se hará de verdad , se po- 
drán separar todas las reses sospechosas, examinar- 
las detenidamente y utilizarse las que deban aprove- 
charse para el consumo. Se evitará el sacrificio de 
reses enfermas, se tendrá la seguridad que el ganado 
destinado al consumo público está libre de todo peli- 
gro y se podrá también, comprobado lo ■ con- 
trario, exigir responsabilidades á quien ó quienes 
corresponda. 

a. 

Ahora bien: hay que tener en cuenta que el nuevo 
personal que se escoja sea competente, pues no debe- 
mos olvidar las protestas de algunos veterinarios 
cuando nosotros en otros tiempos denunciábamos la 
existencia del muermo y otras epizootias, que dos 
por lo menos conozcan bien la bacteriología á fin de 
que puedan hacer á conciencia el diagnóstico déla en- 
fermedad que padezca el ganado. Que se ponga á 
disposición de ellos como hemos dicho un Laborato- 
rio de bacteriología completo, pues con un microsco- 
pio solamente, como se ha hecho, es imposible que 
los profesores que hoy están al frente de la inspección, 
á pesar de sus conocimientos, puedan realizar ningu- 
na investigación provechosa al diagnóstico de las 
enfermedades del ganado. 

De no ser así, nada se conseguirá: un examen clínico 
de la res poco evita, se necesita investigar la sangre, 
las secreciones, ó los tejidos para que se pueda evitar 
el peligro. 

Y es indispensable saber cómo se hacen estas inves- 
tigaciones. En bacteriología es muy fácil el error si 
no se tienen verdaderos conocimientos. Todos los 
gérmenes se parecen dentro de sus grandes agrupa- 



í)"fe CÍENCÍAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES G8 

ciones y nada más fácil que confundidos. El olvido 
de un detalle en la técnica, lleva muchas veces al in- 
vestigador Inesperto al error ó lo aparta del verda- 
dero camino, demorando el resultado de la inves- 
tigación. 

En apoyo de esto, basta fijarse en las dos investi- 
gaciones que hemos realizado. 

En la primera sangre encontramos la bacteridia 
pura sin que la acompañaran otros gérmenes: las 
siembras en medios de cultivo, y las inoculaciones á 
animales, completaron y autorizaron el diagnóstico. 

En la segunda sangre muy infectada, encontramos 
una variedad infinita de gérmenes que imposibilitaba 
hacer el diagnóstico rápido, é imponía otra vía de in- 
vestigación para llegar á la clasificación de los gér- 
menes inofensivos de los saprofitos y de los patógenos, 
aerobios ó no, á fin de seleccionar y encontrar el que 
había producido la muerte del animal. A pesar de 
todo lo que hicimos no fué posible aislar el germen. 

Se vé, pues, claramente cómo dos investigaciones 
encaminadas al mismo fin, exigen derroteros distin- 
tos, y cómo es necesario estar bien preparado para no 
cometer errores que pueden ser trascendentales, tra- 
tándose de esclarecer hechos que se rozan con la salud 
pública. 

A nuestro Ayuntamiento y á los Sres. veterinarios 
pues, corresponde ahora evitar los desastres que la 
infección carbunclosa puede ocasionar. Aquél, hacien- 
do las mejoras que hemos indicado, éstos poniendo á 
contribución sus conocimientos científicos, más como 
entendemos que la misión del veterinario ha de ser 
en lo adelante sumamente útil y necesaria á este país, 
que el número de éstos es reducido y que no todos si- 
guen la corriente del progreso científico, proponemos 
á esta Corporación, que tome la iniciativa para ges- 
tionar la creación de una Escuela de Veterinaria, 
nombrando una comisión de su seno que de ello se 
ocupe activamente. 

Hay que tener presente que la riqueza de este país, 
eminentemente agrícola, así lo exige, y que actual- 
mente, con honrosas excepciones, está en poder de 



64 



ANALES DE LA ACADEMIA 



albéitares ó herradores con títulos, mal preparados 
para resolver científicamente los trascendentales 
problemas que ella demanda. 

Pero aparte de esta consideración, debemos pensar 
que si no se funda la Escuela de Veterinaria, los cuba- 
nos que quieran dedicarse á esta profesión, tienen que 
estudiarla fuera de su país, ó nos resignamos a que, 
veterinarios extranjeros la ejerzan siempre entre 
nosotros, con grave perjuicio de nuestros intereses 
científicos. 

•» 

Aquí, debíamos teminar nuestro trabajo, pero la 
casualidad nos ha proporcionado nuevos datos y te- 
nemos que agregarle algunas líneas más para demos- 
trar que nuestros temores no eran infundados, que 
debemos temer á la epizootia que nos amenaza y que 
las medidas que se tomen han de ser con urgencia, 
inmediatamente. 

El jueves de esta semana, día 22, el Dr. Hilario Can- 
dela nos avisó por la noche, que estaba asistiendo á 
dos enfermos sospechosos de pústula maligna. Nos 
citamos para el siguiente día, y en unión de aquel 
compañero y del Dr. Vila, fuimos á verlos á la estancia 
Padre Valúes; situada en el Líbano, donde reciden. 

Ino de ellos — José Pérez López — preséntala pústula 
en la mejilla derecha y el otro — Antonio Pérez López 
— en el antebrazo izquierdo, cara anterior. 

El primero, por el edema que tiene, está considera- 
blemente desfigurado, en el segundo la reacción es 
menor. 

De los datos que recogimos, resulta, que Antonio 
hace siete días notó un pequeño punto rojizo con dos 
flictemas que fueron extendiéndose hasta llegar al 
grado que hoy presenta, y que José está enfermo des- 
de hace cuatro días. Este, sin embargo, está más 
seriamente amenazado que el anterior. Posterior- 
mente hemos sabido por el Dr. Candela, que ésU- 
signe mejor qnc el otro. 

Nos refieren qnc hace doce días murió en la finca 



DE CIENCIAS MÉDICA?, FÍSICAS Y NATURALES 65 

una res con hemorragia uretral y rectal, y que ellos 
mismos la sacaron para botarla, y con seguridad, 
aunque ellos no lo confiesan, la despojaron del cuero, 
pero que por los alrededores hay varias fincas donde 
vienen muñéndose desde hace muchos días numero- 
sas reses. Al frente de esta estancia hay un gran co- 
rral donde se depositan reses, y según nos informaron, 
allí es donde los ganaderos y encomenderos compran 
las que necesitan para el Rastro de esta ciudad. 

Desde hace algún tiempo en ese corral se muere 
también el ganado. 

De las flictemas que ambos enfermos — hermanos 
por cierto — tenían enlaspústulas, hicimos preparacio- 
nes en cubre-objetos para examinarlas en el Laborato- 
rio, y además siembras en tubos de agar. 

Los Dres. Candela y Vila, cuidaron de cauterizar 
las pústulas después con el termo cauterio, operación 
que realizaron con toda la energía que el caso exige. 

Examinadas en el Laboratorio las preparaciones, 
después de coloreadas, demostraron la bacteridia de 
Davaine, cuyo germen también se ha encontrado en 
las siembras que se hicieron en los tubos de agar. 

Queda plenamente demostrado que el carbunclo 
existe en la Habana, y que su trasmisión á dos 
individuos nos advierte el peligro que corremos. 

* 

Discutido ampliamente el anterior trabajo en la 
Academia, fué aprobado por unanimidad, acordándo- 
se que se pasara copia al Ayuntamiento de la Haba- 
na de sus conclusiones, para que esta Corporación 
resuelva el problema como lo exigen la salud del pue- 
blo, la riqueza del país y la cultura científica del 
mismo. 

He aquí las conclusiones: 

1^ Es indispensable que la inspección del Rastro de 
la Habana se haga por cinco veterinarios por lo me- 
nos, que puedan atender convenientemente el ganado 
destinado al consumo. 

2 ? Que á este ganado que va á sacrificarse se le 



ANALÜS t)fc LA ACADEMIA 



examine la temperatura por medio del termómetro á 
fin de separar todas las reses que acusen la más lige- 
ra elevación de temperatura. 

3^ Que la práctica del termómetro garantizará el 
estado de salud del animal, permitiendo que los enfer- 
mos sean separados, para que en el Laboratorio se 
compruebe ó no la existencia de alguna enfermedad 
contagiosa. 

4* Que es de necesidad montar un Laboratorio á 
disposición de los veterinarios del Rastro á fin de 
que puedan en él realizar las investigaciones que 
dejamos indicadas. 

5? Que procede realizar serias modificaciones en los 
corrales del matadero, en los de Luyanó y sobre to- 
do, en los del puerto, que destinados á recibir gran 
número de reses, no reúnen condiciones higiénicas y 
son por el contrario verdaderos focos de infección. 

6' 1 Que se haga una amplia información para co- 
nocer los lugares infectados por reses carbunclosas y 
proceder á dictar las medidas de aislamiento, limita- 
ción de foco, etc., etc., para lo cual sería indispensable 
que las autoridades locales exigieran á los dueños de 
ganado la declaración obligatoria de todo caso de 
enfermedad ó muerte. • 

7 ? Que se hagan hornos de cremación próximos al 
matadero para la incineración de las reses carbunclo- 
sas y obligar en el campo á que las reses muertas se 
entierren profundamente. 

8 11 No olvidar que los barcos transportes de reses 
son campos malditos donde un ganado sano puede 
infectarse y exigir que aquéllos cumplan los requisitos 
que imponga la policía sanitaria. 

9 L> Que la vacunación considerada hoy como el me- 
jor medio profiláctico de esta afección se practique á 
todo el ganado que se importa, á fin de extinguir la 
epizootia en poco tiempo, y no tener que recurrir á 
limitar la importación tan indispensable para la 
reconstrucción del país. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍNICAS Y NATURALES 67 



Informe sobre la utilidad de plantaciones de Eucaliptus 

POR EL DR. ARTURO BOSOUE 



Sr. Presidente, Sres. Académicos, Señores: 

La Secretaría de Agricultura, Industria, Comercio 
y Obras Públicas envió á esta Ilustrada Corporación 
en 24 de Abril una comunicación acompañada de una 
Memoria, solicitando en la primera se le informe res- 
pecto á la utilidad de plantaciones de Eucaliptus á 
que se refiere la segunda. 

En dicha Memoria, que el autor designa con el nom- 
bre de "El Eucaliptus" y que consta de 42 cuartillas, 
se da á conocer primeramente su origen é historia; 
luego entra de lleno en la vida del vejeta!, explicando 
su crecimiento, terreno y localidad, propagación y 
finalmente la utilidad que prestan sus maderas. 

El Eucaliptus, triple conquista de la Bolañiza, de la 
higiene y de la agricultura, es esceneialmente útil. 
Sus beneficios son tan grandes, sus ventajas son tan 
preciosas, que esta utilidad siempre estará manifiesta. 
Se conocen hasta 150 especies, la mayor parte aus- 
tralianas, pertenecen al género Mirtaseas, subtriten 
de las Eucalipteas. El Eucaliptus jigante de la Aus- 
tralia es á veces un coloso de una talla fantástica de 
más de 300 pies, que cubriría con sus ramas el Pan- 
teón. Muy rara hoy esta mágica especie. -Habla- 
remos solamente de los que alcanzan menor altura. 

La primera propiedad del Eucaliptus es la de ab- 
sorver los miasmas impuros con la humedad malsana 
del suelo. Así es como en las puertas de Roma los 
trapeases, en las Tresfuentcs, han saneado el campo 
romano de los miasmas pestilenciales plantando allí 
cien mil Eucaliptus, hoy magníficos. Muchas ciuda- 
des de la Argelia deben también su rápido saneamien- 
to á las plantaciones de Eucaliptus. Y se explica que 
así resulte, porque estos árboles decrecimiento rápido 
y gran elevación, poseen raices que penetran profun- 
damente en la tierra, absorven grandes cantidades de- 
agua y contribii3'en á la purificación y frescura de la 



68 ANALKS Üli LA ACADKMIA 



atmósfera, saturándola del agua pura y embalsa- 
mada exhalada en estado de vapor por las hojas. 
Esta emanación aromática 'se percibe á gran distan- 
cia de los bosquecillos de Eucaliptus, sobre todo, 
cuando el aire agita las hojas de estos árboles. 

Las primeras observaciones hechas en Europa so- 
bre las propiedades medicinales del Euealiptus glóbu- 
los datan del año 1865. Las experiencias de mnehos 
terapéuticos han demostrado después, que si bien es 
útil el Eucaliptus para combatirlas fiebres intermi- 
tentes, su importancia no es tanta que pueda reem- 
plazar la quina como se creyó en un principio. Sus 
propiedades antisépticas, estimulantes y diaforéticas, 
así como su utilidad contra las afeceiones crónicas de 
la mucosa respilaria, están mejor demostradas que 
sus propiedades febrífugas. 

Las hojas exhalan un olor aromático muy fuerte 
cuando se les frota y la sustancia de mayor impor- 
tancia contenida en ellas es un aceite volátil, que se 
separa por destilación, al que Cloez, que lo obtuvo el 
primero, llamó Eucaliptus. 

Su madera es muy buscada para construcciones 
navales, por ser al parecer la única no atacada por la 
carcoma, esos parásitos ínfimos y formidables, cala- 
midad de los barcos, de los cuales hacen ellas un enea- 
je v una esponja. 

Como madera de empedrado el Eucaliptus es de 
una resistencia y de una duración incomparables. 

La abundancia y el perfume de sus flores propor- 
cionan á las abejas un alimento exquisito, que produ- 
ce una miel más delicada quizás que la miel de las la- 
vandas y romeros. 

Teniendo en cuenta todo lo que acabamos de enu- 
merar, creemos se pueda contestar á la consulta 
hecha en la siguiente forma: 

Las plantaciones de Eucaliptus son muy útiles, pues 
la celeridad conque crecen y la gran cantidad de agua 
que absorven, explican, en parte, su influencia en la 
desecación de los pantanos, al mismo tiempo que sus 
emanaciones balsámicas ejercen acción saludable en 
las regiones en donde se cultivan. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES ()9 



BIBLIOGRAFÍA 



Hemos recibido el Anuario de Agricultura corres- 
pondiente á 1898, que publica periódicamente el De- 
partamento de Agricultura de los Estados Unidos. 

Teníamos ya en nuestra Biblioteca el de 1896; y 
ahora hemos suplicado se nos remitan los anteriores 
y el de 1897. 

La publicación nos ha parecido interesantísima. En 
el libro que tenemos á la vista, bien impreso, con ilus- 
traciones y de 767 páginas se encuentran estudios y 
datos de gran valía, que pueden aprovecharse en 
nuestro país. 

Comienza por la relación sumaria y en estilo seve- 
ro, que hace el Ministro de Agricultura, en que da 
cuenta de los trabajos realizados en las distintas sec- 
ciones agrícolas. 

Por ella se vé que allí se han ocupado en observa- 
ciones meteorológicas, fisiología y patología vege- 
tal, mercados extranjeros, estudios biológicos, explo- 
raciones científicas, que han producido una colección 
de semillas y plantas de Rusia, países del mediterrá- 
neo, mares de la China y Sud América, tabaco, pas- 
tos, química económica, estadística de las cosechas, 
caminos, estaciones experimentales, agricultura en 
las escuelas, industria animal, inspección de mercan- 
cías extranjeras, jardines, librería, exposiciones, ex- 
portación de quesos, etc., etc. 

El Ministro dice, entre otras cosas: "La reciente 
adquisición de territorio bajo el gobierno de los Esta- 
dos Unidos, hace que las islas de suelo excesivamente 
productivo y de vital importancia tengan un sistema 
propio de relación de sus cosechas." 

Presenta luego el libro algunos tipos de colegios 
agrícolas en los Estados Unidos, en que se notan los 



70 ANALES DE LA ACADEMIA 



de Michigan, Kansas, Yowa, Pensilvania y Ala- 
bama. 

Hay un trabajo ele Palmer, sobre el peligro de 
introducir animales nocivos á la agricultura, como 
ratas y ratones, monguso, (heqDestes mungo), cone- 
jos, hurones, comadrejas, gorrión inglés, estornino, 
mina, etc. 

Otro trabajo de Schweinitz sobre la preparación y 
uso de la tuberculina. Otro de Howard, sobre los 
insectos que destruyen el tabaco y la manera de ex- 
tirparlos. Otro de Saunders, sobre la poda de árbo- 
les y el modo de trasplantarlos. Otro de Dewey, 
sobre yerbas nocivas. 

Se encuentran además importantes estudios sobre 
fisiología y patología vegetal, sobre bosques, sobre 
exploración de las capas superiores de la atmósfera 
por medios de papalotes especiales, sobre la manera 
de alimentar el ganado con los residuos del azúcar de 
remolacha, sobre pájaros que destruyen las yerbas 
nocivas, sobre insectos injuriosos al cultivo de gra- 
nos, etc. 

Se lee también un escrito curioso de Dodge, sobre 
caminos de acero, cuyos ensayos han producido los 
mejores resultados. 

Los que acudan á esta Biblioteca podrán apreciar 
por sí mismos el valor indiscutible de la publicación 
de que damos cuenta en esta simple nota. 



— * 



h^SfiB®*** 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 71 



JOTO DE ira, B1B T «ÍES 

PARA EL BIENIO DE 1899 A 1901 

DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS 
Y NATURALES DE LA HABAXA 



PRESIDENTE 
Dr. Diego Tamavo. 
VICEPRESIDENTE 
Dr. José I. Torralbas. 
SECRETARIO GENERAL 
Dr. Gustavo López. 
SECRETARIO DE LA CORRESPONDENCIA 
Dr. Domingo Hernando Seguí. 
VICESECRETARIO 
Dr. Julio San Martín. 
TESORERO 
Dr. Francisco I. de Vildósola. 
BIBLIOTECARIO 
Dr. José María Céspedes. 
CONSERVADOR DEL MUSEO 
Dr. Enrique Poey. 
DIRECTORES DE LOS ANALES 
Dr. Gustavo López. 
Dr. José María Céspedes. 



72 



ANALES DE LA ACADEMIA 



Sección ¡—Medicina, Cirugía y Veterinaria 

Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 
Secretario. — Dr. Joaíqtiíri Jacobsen. 



Dr. Diego Tama vo. 
,, Enrique Saladrigas. 
,, Antonio de Gordon 
de Acosta. 
Antonio de Gordon 

y Bermúdez. 
Raimundo de Castro. 
Gustavo López. 
Antonio D. Albertini. 
Gabriel M :l García. 
José I. Torrálbás. 
Ignacio Plasencial 
José R. Montalvo. 
Joaquín Diago. 

Francisco 



>> 



>> 



m 



" 



Dr 



jj 



jy 



>> 



>> 



Vicente de la Guardia. 
Domingo F. Cubas. 
Manuel Lavín. 
Gabriel Casuso. 
Alfonso Betancourt. 
Ignacio Calvo. 



Rafael Bueno. 
Tomás V. Coronado. 
Guillermo Benasach. 
Vicente Benito Valdés. 
Gonzalo Aróstegui. 
Miguel Sánchez Toledo 
Ramón Palacio. 
Julio San Martín. 
Etclicgoyhen. 



j> 



Sección 2 a --Farmacia 

Director. — Dr. Francisco Torralbas. 
Secretario — Dr. Arturo Bosque. 

Dr. Manuel Delfín. Dr. José J. Rovira. 

Gastón A. Cuadrado. ,, Miguel F. Garrido, 



>» 



Dr. Domingo Hernando Seguí. 



Sección 3---Ciencias Físicas y Naturales 



Director. — Dr 
Secretario. — Dr 



yy 



Manuel Aguilera. 
Pedro Valdés Ragúes. 



Dr. Enrique Acosta. 
Nicasio Silverio. 
Enrique Poey, 

José M ? Céspedes. 
Frauc 9 I. de Vildósola 



n 



Dr. Juan Orús. 
,, José Rosado. 
,, Juan N. Dávalos. 
,, Manuel Solano. 
,, Arturo Amigó, 



de ciencias médicas, físicas y naturales 73 



COMISIONES 



VACUNA 

Presidente. — Dr. Gabriel M* García. 
Secretario. — Dr. Antonio Díaz Albertini 

Dr. Vicente de la Guardia. Dr. Gonzalo Aróstegui. 
,, Enrique Saladrigas. ,, Antonio de Gordon y 
,, Tomás Y. Coronado. Bermúdez. 

,, Domingo F. Cubas. ,, Joaquín Diago. 

,, José I. Torralbas. ,, Joaquín Jacobsen. 

Dr. Raimundo de Castro. 



anatomía y fisiología 

Presidente. — Dr. Antonio de Gordon de Acosta 
Secretario. — Dr. Guillermo Benasach. 

Dr. A. de Gordon y Ber- Dr. Joaquín Jacobsen 
mudez. ,, M. Aguilera. 

,, Ignacio Plasencia. ,, J. N. Dávalos. 

,, M. Lavín. ,, Tomás V. Coronado. 

Dr. Ramón Palacio. 



p a t o l o o i a m k d i c a 

Presidente. — Dr. Raimundo de Castro. 
Secretario.— Dr. Vicente de la Guardia. 

Dr. V. B. Valdés. Dr. D. F. Cubas. 

,, G. López. ,, T. V. Coronado. 

,, J. San Martín. ,, M. Sánchez Toledo, 

,, J. Santos Fernández. ,, J. I. Torralbas. 
,, J. R. Montalvo. ,, J. Jacobsen. 

Dr. Diego Tamavo. 



*74 ANALES DE LA ACADEMIA 



PATOLOGÍA quirúrgica 

Presidente.— Dr. Gabriel Casuso. 
Secretario. — Dr. Joaquín Diago. 

Dr. J. Santos Fernández. Dr. I. Plasencia 
,, M. Lavín. ;, A. Betancourt. 

,, R. Palacio. ,, A. D. Albertini. 



terapéutica y farmacología 

Presidente. — Dr. Manuel Lavín. 
Secretario. — Dr. Domingo Hernando Seguí. 

Dr. F. Torralbas. Dr. G. A. Cuadrado. 

,, A.deGordondeAcosta ,, A. Bosque. 
F. I. de Vildósola. ,, J. J. Rovira. 

M. Delfín. ,, J. M. Céspedes. 

Dr. M. F. Garrido. 



ti 



MEDICINA OPERATORIA 

Presidente. — Dr. Ignacio Plasencia. 
Secretario. — Dr. Ramón Palacio. 

Dr. G. Casuso. Dr. R. de Castro. 

„ J. Santos Fernández. ,, J. Diago. 
,, A. Betancourt. ,, Ignacio Calvo. 



ANATOMÍA PATOLÓGICA 

Presidente. — Dr. José R. Montalvo. 
Secretario. — Dr. Tomás V. Coronado 

Dr. V. de la Guardia. Dr. V. B. Valdés. 
„ D. F. Cubas. ,, M. Lavín. 

,, J. Diago. ,, R. Palacio. 

„ A. Betancourt. ,, I. Calvo. 

Dr. M. Sánchez Toledo.. 



t)É CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES % 



PARTOS 

Presidente. — Dr. Gabriel Casusó. 
Secretario. — Dr. Alfonso Betancourt 

Dr, I. Plasencia. Dr. J. I Torralbas. 

,. A. D. Albertini. ,, G. M. García. 



)> 



T. V. Coronado, ,, V. de la Guardia. 






HIGIENE PUBLICA, MEDICINA LEGAL Y POLICÍA 

Presidente. — Dr. José I. Torralbas. 
Secretario. — D.r. Miguel Sánchez Toledo. 

Dr. V. B. Valdés. Dr. M. Delfín. 

,, G. Benasach. ,, V. de la Guardia. 

G. Casuso. ,, G. Aróstegui. 

A. Gordon de Acosta. ,, J. Diago. 

J. Santos Fernández. ;, D. F. Cubas. 

G. M. García. ,, J. N. Dávalos. 

R. Palacio. ,, J. R. Montalvo. 

;, G. López. ,, J. Jacobsen. 

,, T. V. Coronado. ,, E. Saladrigas. 

,, E. Acosta. ,, D. Tamayo. 



MEDICINA VETERINARIA 

Presidente. — Dr. Francisco Etehegoyhen. 
Secretario. — (por cubrir). 



FARMACIA Y QUÍMICA LEGAL 

Presidente. — Dr. José J. Rovira. 
Secretario. — Dr. Manuel Delfín. 

Dr. F. Torralbas. Dr. J. M. Céspedes. 

,, A. Bosque. ,, F. I. de Vildósola. 

,, G. A. Cuadrado. ,, D. Hernando Seguí. 

Dr. M. F. Garrido. 



76 ANALES DE LA ACADEÍÍÍA 



AGUAS Y BAÑOS MINERALES 

Presidente. — Dr. Manuel Delfín. 
Secretario. — Dr. Ignacio Calvo. 

Dr. D. Hernando Seguí. Dr. P. Valdés Ragúes. 

,, A. Bosque. ,, J. N. Dávalos. 

,, E. Acosta. ,, F. I. de Vildósola. 

,, E. Poey. ,, G. A. Cuadrado. 

REMEDIOS NUEVOS Y SECRETOS 

Presidente. — Dr. Francisco Torralbas. 
Secretario. — Dr. Arturo Bosque. 

Dr. V. de la Guardia. Dr. J. J. Rovira. 
„ M. Delfín. ,, D. Hernando Seguí. 

,, G. A. Cuadrado. ,, E. Acosta. 

„ J. N. Dávalos. ,, J. R. Montalvo. 

Dr. M. F. Garrido. 

física y química 

Presidente. — Dr. Manuel Solano. 
Secretario. — Dr. Pedro Valdés Ragúes. 

Dr. J. J. Rovira. Dr. F. Torralbns. 

„ J. Orús. ,, N. Silverio. 

,, M. Delfín. ,, J. M. Céspedes. 

,, A. Bosque. ,, . J. Rosado. 

,, E. Poey. ,, F. I. de Vildósola. 

Dr. D. Hernando Seguí. 

ZOOLOGÍA, BOTÁNICA Y GEOLOGÍA 

Presidente. — Dr. Enrique Poey. 
Secretario. — Dr. J. N. Dávalos. 

Dr. M. Aguilera. Dr. A. Bosque. 

,, J. I. Torralbas. ,, J. Rosado. 

,, N. Silverio. ,, J. M. Céspedes. 

,, M. Solano. ,, P. Valdés Ragúes. 

Dr. F. I de Vildósola. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 77 



Académicos k Mérito, Honorarios, Corresponsales 



DE MÉRITO 

Dr. Ambrosio González Dr. Luis Montané. 

del Valle. ,, Carlos J. Finla\\ 

,, Joaquín Albarrán. ,, Federico Horstmann. 
,, J. Santos Fernández. ,, Sebastián Alfredo de 

,, Antonio de Gordon Morales. 

de Acosta. ,, Manuel Valdés Rodrí- 



M 



Joaquín Lastres. guez. 



HONORARIOS 



Dr. Plácido Biosca. Dr. Carlos Donoso. 

,, Manuel S. Castellanos ,, José Beato Dolz. 
,, Claudio Delgado. ,, Miguel Riva. 

,, Adolfo Sáenz Yáñez. ,, Rafael Cowley. 



»> 



Dr. José P. Machado. 



CORRESPONSALES 

Dr. José Eduardo Díaz. — Matanzas. 

Antonio Vesa Filtart. — Habana. 

Juan B. Jiménez. — Habana. 

Raimundo Menocal. — Habana. 

José P. Alacán. — Habana. 

Arturo Codezo Vinajeras. — Habana. 

Francisco Paradela. — Cárdenas. 

José A. Valdés. — Matanzas. 
,, Pascual Egozcue. — Madrid. 
,, Ángel Fernández Caro. — Madrid. 
,, Luis Olivares Boneu. — Barcelona, 



>> 



78 



ANALES DE LA ACADEMIA 



Dr. José A. Nin y Pulles. — Barcelona. 
Nicolás Rodríguez. — Barcelona. 
Adolfo Ernet. — Caracas. 
José Grancher. — París. 
Carlos Theges. — París. 
J. B. Fonsagrives. — París. 
Alfonso Anmsat. — París. 
Domingo Sánchez Toledo. — París. 
Francisco Domínguez. — París. 

A. Jacobí. — New York. 

B. St. Jhon Bousa. — New York. 
Ramón L. Miranda. — New York. 
N. Sternberg. — New York. 



^fe 



.!? 3 



<tó 






OBRAS DE VENTA 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo y principalmente de la sangre, la* disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama anemia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combiuacioues que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la anemia, 
la ClolorOSÍS, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C^, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujauos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el imsom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 
Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 

del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 






ANALES 



DE LA 




FÍSICAS Y NATURALES DE LA HABANA" 



REVISTA CIENTÍFICA 



ÓRGANO OFICIAL DE LA CORPORACIÓN DE SU NOMBRE 



DIEEOTOEES: 
ENTREGA NUMERO 420 

Tomo XXXVI. - Septiembre ele 1899 



REDACCIÓN: 
CALLE 1333 CUBA 

SECRETARIA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS 

(EX-CONVENTO DE - SAN AGUSTÍN) 



Imprenta LA PRUEBA, Manzana Central, por Monserrate. 

1899 







s-crz^/CA-iEeio 

Págs 

Academia. — Acta de la sesión publica ordinaria 

del día 23 de Julio de 1899 79 

Los Locos en Cuba, apuntes históri- 
cos, por el Dr. Gustavo López 83 

Bibliografía 112 

El Dr. Fernando González del Valle... 114 



^-^^ 



Condiciones 

Los "Anales" se publican rnensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados, 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales ,de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los 'Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



-• *- 



^.VISO 



Í5*e suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los 'Anales" 
será anunciada tres veces. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 79 



Sesión pública ordinaria del día 23 de Julio de 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Dres. Tamayo, (Presidente) 
J. I. Torralbas, Santos Fernández, Benasach, Poey, Lavín^ 
V. de la Guardia, T. Coronado, Hernando Segal, Ragúes, Dá- 
valos, Etchegoyhen, Cubas, Acosta, Palacio y G. López, Secre- 
tario General. 

Srks. Visitattes: Dres. 31. S. Castellanos, Le Rvj, Edelminn* 
Ortíz Cano y Hernández Izaguirre. 

Comienza á la hora acostumbrada, con la lectara y aproba- 
ción del acta de la sesión anterior, ocupando la tribuna el 
Dr. G. López, que dá lectura á un breve informe, con ocasión 
del estado mental de un procesado, remitido por la Audiencia 
de esta Capital, y para el cual no se envían los datos más indis- 
pensables. Se propone la petición de antecedentes para poder 
realizar el trabajo que .se demanda de la pericia de esta 
Corporación. 

Apoya las ideas expuestas, el Dr. José Torralbas, que razona 
la necesidad de esos datos que se piden para que la Academia 
pueda llenar el cometido que se le pide. 

El informe es aprobado. 

Ocupa entonces la tribuna el Dr. K. Palacio, que lee su ra- 
bajo sobre "Laparotomía por fibroma sub-peritonial del útero", 
concluido el cual, presenta á los Académicos la pieza patoló- 
gica. 

El Dr. J. Torralbas, pide al disertante, que ceda para el 
museo de la corporación el tumor que presenta, exponiéndole 
en segunda el Dr. Palacio, que no solo proyecta ofrecerle el 
que muestra, sino que tiene el propósito de regalar al museo 
20 tumores de operadas por él, cuyo colección completará y 
ordenará pronto. Toma nota de este valioso obsequio la Pre? 



80 ANALES DE LA ACADEMIA 



sideucin, que tributa oportunas frases de complacencia y grati- 
tud para el referido Dr. Palacio. 

El Dr. Acosta, pasa entonces á ocupar la tribuna, leyendo la 
comunicación que con motivo del carbunclo en la Habana, pa- 
só el Ayuntamiento á la Academia, y proponiendo en razona- 
das frases, la contestación que debe darse. 

Con este motivo, el Sr. Etchegoyhen, hace algunos reparos al 
Dr. Acosta, concernientes á la forma en que se realiza la ins- 
pección de las reses del consumo, y al celo con que, como hom- 
bre de ciencia y académico realiza su cometido. Expone que 
no hay nuevos enfermos de la infección bacteridiana y agrega 
que debe pedirse al Ayuntamiento el cumplimiento de sus 
acuerdos sobre auxilios á la inspección, y propone que la Aca- 
demia vuelva á aconsejar el nombramiento de inspectores. 

Oportunamente responde á lo expuesto el Dr. Dávalos, que 
comienza por exponer, que el hecho de no haberse presentado 
casos nuevos de carbunclo, no quiere decir, ni puede autorizar, 
la matanza de reses enfermas. 

El Ayuntamiento tiene medios de impedir lo que resulta, y 
no debe engañar al público con el parte que se expone diaria- 
mente en la prensa. 

Vuelve el Sr. Etchegoyhen, á hablar de la. inspección, que 
no siempre emplea el termómetro, que solo se lo poneá la res 
que no tiene la seguridad de estar buena, y aclara que él es el 
inspector que publica los partes en la prensa. 

El Dr. Palacio, valiéndose de las declaraciones mismas del 
Sr. E'diegoyheu, le dice que puede realizar una inspección 
satisfactoria, á pesar de su pericia y su deseo, pues dejan do 
llenarse los requisitos que la ciencia misma exige. 

Cree que el no propagarse el carbunclo ha consistido prin- 
cipalmente en que el temor hace comer menos carne, y pide 
la aprobación de lo propuesto por el Dr. Acosta, en todas sus 
partes. 

Propone el Dr. J. Torralbis, que ya que el Ayuntamiento 
parece dispuesto á hacpr algo, que se le pida el aumento de 
inspectores. 

Apoya el Dr. Valdéi Rigués lo for.nulado por el Dr. Acos- 
ta, creyendo además que debe contestarse á las preguntas que 
en el oficio inquiere el Ayuntaraient »; y pregunta al Dr. Etche- 



DÉ CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 8Í 



goyhen, si él reconoce todas las reses que se sacrifican para el 
consumo. 

El aludido inspector del rastro, contesta que sólo los anima- 
les sospechosos, agregando que es verdad, que deben pedirse 
ayudantes para la inspección. 

El Dr. Dávalos, opina que debe francamente exponerse que 
existen peligros de la propagación del carbunclo, y que no 
deben contestarse las preguntas del Ayuntamiento como pro- 
pone el Dr. Valdés Ragúes, porque estas son tantas y tienen 
que haber podido ser resueltas por las personas peritas que 
existen en el seno del consistorio. 

El Dr. Coronado, apoya este extremo, atendiendo casi como 
una burla las preguntas referidas. 

Cree que la Academia no debe cambiar su actitud, y debe 
aprobarse la contestación propuesta y leida por el Doctor 
Acosta. 

El informe de este Sr. Académico es puesto á votación, apro- 
bándose por unanimidad, salvo el voto del inspector Señor 
Etchegoyhen. 

Con ello la sesión pública ordinaria se dio por terminada, 
declarándose la Academia en Sesión de Gobierno. 

CORRESPOND ENCÍA 

Julio 9.— Comunicación de la Secretaría de Sala de la Au- 
diencia de esta Capital, solicitando informe sobre homicidio 
contra D. Emilio Cassi Pampini. 

Julio 15— Comunicación de la Alcaldía Municipal de esta 
Capital, sobre el acuerdo tenido en esta Corporación acerca del 
carbunclo en la Habana. 

Julio 20.— Comunicación del Director del Necrocomio de la 
Habana, remitiendo de orden del Juez de Jesús María varios 
huesos para informar acerca del sexo y del tiempo del falleci- 
miento de las personas á que hubieren pertenecido. 

Julio 11. — Comunicación al Mayor Davis, indicándole las 
medidas que debe tomar para evitar la propagación del car- 
bunclo en el Matadero y los corrales. 

Julio 12.— Comunicación al Dr. Gustavo López, nombrándo- 
le ponente para que informe sobre homicidio contra don Emi- 
lio Cassi Pampini. 



82 ANALES DE LA ACADEMIA 



Movimiento de la Biblioteca 

"Anales de la Real Academia de Madrid," Nos. 2 y 3. 

"El Agricultor," Sta. Clara, Nos. 7 y 8. 

"Journal D'hygiene," París, Nos. 1190, 1191, 1193. 

"Revista Médica," de México, Nos. 12 y 1. 

"Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana," Nos. 13 y 14. 

"Desde el Zanjón hasta Baire," por D. Luis Estevez y 
Romero. 

"El Instructor," de México, Nos. 3 y 4. 

"La Crónica Médica," Lima, Perú, 251. 

"Tribune Medícale," París, Nos. 29 y 31. 

"Revista de Construcciones y Agrimensura," N? 8, Habana. 

"Archivos de la Sociedad Estudios Clínicos," de la Habana, 
N?6. 

'•Revista de Medicina Contemporánea," Madrid, N? 264. 

"Anales del Círculo Médico Argentino," Buenos Aires, 
Nos. 7 y 8. 

"Journal da Sociedad das Sciencias Medicas," de Lisboa, 
Nos. 11 y 12, (1898) 1 y 2 (1899). 

"Estudios Histórico-Críticos de la Iliada y La Odisea," por 
D. Ramón Mesa y Suárez Inclán, 1894. 

"Ultimas Páginas," (novela) por D. Ramón Mesa, 1891. 

"Una Sesión de Hipnotismo," (comedia) por D. Ramón Mesa. 

"Carmela," (novela) por D. Ramón Mesa. 

"Mi tio el Empleado," (novela) por D. Ramón Mesa, 1887 

"Excursión á Vuelta Abajo," por D. Cirilo Villaverde, 1892. 

"Mairiages of Deaf In America," by Edwar Sllen Fay, 1898. 

"Nuevo Compendio de Anatomía Descriptiva," por Julián 
Calleja y Sánchez, 1888, 

"Archivos de la Policlínica," Agosto. 

"La Maniere D'Amolis Les Os," por Mr. Papin. 

"L'art Dentaire en medicine Legaie," Dr. Osear Amodeo. 

"Ensayo sobre el Cultivo de la Caña de Azúcar," por A. 
Reinoso, primera y tercera edición. 

"Bulletin des Sciences de la Sicrili-Royale Malacologique," 
de Belgique. 

"Boletín de' Agricultura, Minería é Industrias," N? 6, México. 



f>ts ci encías medidas, físicas y naturales 83 



LOS LOCOS EN CUBA 

APUNTES HISTÓRICOS POR EL DR. GUSTAVO LÓPEZ 



Destituido de todo mérito, el presente trabajito 
tendrá sólo el interés que actualmente despiertan los 
asuntos de esta hermosa tierra cubana, hoy bañada 
por brisas de libertad. 

Por él se verá cómo, la Beneficencia pública, ha 
venido estando en Cuba, casi tan abandonada como 
la Higiene. 

Exponer hoy las visicitudes pasadas por los desva- 
lidos enfermos del cerebro, es en cierto modo, no sólo 
ofrecer elementos de enseñanza que pueden ser apro- 
vechables, si que también cumplimentar el deber de 
ayudar á la obra de nuestra propia historia. 

II 

Allá, en los comienzos del siglo que está terminan- 
do, los pobres locos vagaban errantes por las calles 
y lugares públicos. Servían de mofa y entretenido 
juguete, no ya á chiquillos y gente del pueblo, sino á 
personas serias. Cuando por sus actos de violencia, 
extravagancias, turbulencia, etc., se hacían peligro- 
sos ó turbaban la pública tranquilidad, ó comprome- 
tían la moral, entonces, sólo entonces, se hacían 
ingresar en las Cárceles públicas, donde se confundían 
con los más empedernidos criminales, á los cuales 
servían á menudo de vasallos; ó bien eran, los agita- 



fc'4 ANALES DE LA ACADEMIA 

dos y turbulentos, encerrados en obscuros lugares, 
que parecían construidos ex-profeso en los hospitales 
de la ciudad. 

Por el 4 de Junio de 1824, y no tanto entonces, por 
espíritu de bondadosa compasión, como por conside- 
ración al peligro que resultaba del hecho de que los 
locos vagasen por las calles confundidos con las per- 
sonas sanas, se acordó por el Obispo diocesano, que 
lo era el generoso varón Espada y Lancia, que fuesen 
también recogidos en el hospital de "San Lázaro" de 
la Habana, donde se dispondría por el Obispado, que 
parece tenía á su cargo la administración de este Hos- 
pital en esa fecha, la habilitación de lugares indepen- 
dientes de los ocupados por los enfermos lazarinos. El 
compromiso expontáneo del Obispo, era atenderlo 
como lo permitieran sus muchas obligaciones. 

Todavía en Diciembre del propio año de 1824, de- 
bían existir bastantes locos en la Cárcel, puesto que 
en dicho mes, el Ayuntamiento de la Habana, acordó 
oficiar al Comisario de las fuentes, á fin de que se 
pongan expeditas his pajas de agua del Departamen- 
to de Dementes de la Cárcel. 

Los sentimientos compasivos, muy acreditados del 
Obispo de la Habana, parece tomaron cuerpo á raíz 
del beneficio que les hiciera á los pobres enajenados 
en "San Lázaro," y por ello quiso, en el año 1825, 
hacer algo más práctico por aquellos desgraciados 
seres. Concibió entonces la idea de albergar á los lo- 
cos, en edificio ad hoc. Y es aquí, precisamente don- 
de se encuentra entre nosotros la simiente de la 
secuestración y del apropiado lugar de cuidados y 
tratamiento para los enfermos del cerebro. 

En honor nuestro, esto mismo ocurría en todas 
partes del mundo civilizado. No era sólo Cuba la 
atrasada, porque esta época considerada como la 
tercera en la medicina mental, ó época de Pinel, fué 
en la que hizo más serios progresos esta rama de la 
ciencia. Entonces fué cuando, el conocimiento de las 
enfermedades mentales, recibió perfecciones que con- 
sintieron dejar por impropias las estimaciones de 
endemoniados, hechiceros, etc., que se tenían para los 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 85 



locos. Es á través de este criterio, que se tuvo para 
ellos el humano concepto de considerarles como per- 
sonas desvalidas. Es precisamente, á partir de estos 
tiempos, cuando caracterizando el progreso conquis- 
tado, se presenta la nueva faz social, á impulso de lo 
cual surje el Maniconio, institución filantrópica que 
no se inició tardiamente en nuestra tierra querida, y 
que 3'a sabemos alcanza en los modernos días la or- 
gullosa satisfacción de sus soberbias perfecciones. 

No muy lejos de esta época, todavía después del 
año 1815, en la Gran Bretaña "los alienados vivían 
empotrados en nichos, semejantes á jaulas de perros, 
ó como leña en un fogón." "Todos los días al oscure- 
cer, eran empaquetados y agarrotados, para luego 
meterlos en unas como artesas que les servían de ca- 
mas. Los domingos, como los guardianes se entre- 
gaban al descanso, los locos no salían de sus potros; 
los lunes, día de limpieza general, se les reunía á to- 
dos en un patio, y se les hacía una aspersión común 
por medio de una manguera." 

Mejor que esto estaban los locos en Cuba. ¿Qué 
extraño pues, con los datos anteriores, que hasta el 
año 1825, en esta Isla, no hubiéramos tenido serio 
proyecto de hospitalización de enajenados? 

Movido por los sentimientos de caridad y filantro- 
pía, de que dio tantas muestras el Obispo Espada, y 
comprendiendo el valor real de su idea sobre el edifi- 
cio apropiado para la clase especial de enfermos que 
nos ocupa; gestionó la recolecta de una cantidad, cu- 
ya ascendencia cierta no sabemos, y la entregó para 
ese objeto al Ayuntamiento de esta Capital. La su- 
ma parece percebida por D. Francisco Filomeno Pon- 
ce de León en el tiempo que ejerció el cargo de Alcalde 
ordinario, toda vez, que en Cabildo celebrado el día 
25 de Noviembre del citado año de 1825, manifestó 
este Señor, que con la suma facilitada por t/ Obispo 
diocesano, iba á emprender la construcción déla c¿isa 
para recoger los locos. A dicho Ponce de León se le 
encomendó la realización de la obra; y cuando dejó el 
cargo de Alcalde, se le nombró comisionado especial. 
Hubo de proponer la construcción de la obra provee- 



86 ANALES DK LA ACADEMIA 

tada, mediante los presos, y con materiales de la 
Cantera, se acordó en Cabildo, facilitarle tocios los 
auxilios necesarios. Como se vé, una nueva gratitud 
debe consignar el pueblo de la Habana, para el que 
fué su excelente Obispo, Sr. Espada y Landa, de inol- 
vidable memoria. 

Las locas, allá en época anterior á la que habla- 
mos, aparecen un tanto más afortunadas que los 
varones, pues los datos más lejanos que hemos podi- 
do adquirir, acreditan que disponían de albergue, 
algún tanto regular, en lo que se llamó Casa de Baños 
del Matadero. Confirman esto, un acuerdo del Ayun- 
tamiento, de 5 de Abril de 1824, relativo á la compra 
de los muebles necesarios, según propuesta del Admi- 
nistrador del Departamento de locas, y así mismo, 
que en lo sucesivo, se compre la manutención al con- 
tado para evitar largas cuentas. 

No se encuentra después, hasta Junio de 1826, dato 
alguno que explique mejor el local de las mujeres ena- 
jenadas. En la casa llamada de Recogidas, de San 
Juan Nepomuceno, parecían albergarse también en 
esta fecha que se cita. 

No muy buen trato debían allí recibir, por cuanto 
el Obispo ofició al Ayuntamiento en 14 de Julio de 
1826, acerca de la mala asistencia de las enfermas, á 
pesar de que por aquella Corporación se suministra- 
ba lo necesario para la subsistencia. Visto que el 
encargado de cuidarlas y atenderlas, no cumplía con 
su deber, dispuso entonces el Obispo que fuesen admi- 
tidas en el Hospital de Paula, bajo ciertas condicio- 
nes v sin que se perjudique alas demás enfermas. 

Desde entonces las locas vinieron compartiéndose, 
pues, entre este Hospital, la Casa de Recogidas ya ci- 
tada y la casa de Baños. 

En 30 de Junio de 1826 estaba en construcción 
el Departamento de Dementes, puesto que en Cabildo 
de ese día se trató sobre el mal alimento que se les 
daba á los operarios, á pesar de que los fondos desti- 
nados á la fábrica se invierten en repartirles por la 
tarde una galleta y un trago de aguardiente. 

Jpn 22 de Septiembre del propio año de 1826 se 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 87 

trató en el Ayuntamiento de lo "referente al aumen- 
to de un pedazo de terreno á la Casa de Locos, 
"acordándose que desde luego se procediese á forma- 
lizar la escritura correspondiente, con anotación del 
Mayordomo de Propios. En 7 de Diciembre del pro- 
pio año, se acordó el pago de lo gastado en la cante- 
ra para sacar piedra con destino á la "Casa de 
Locos." 

En cabildo de 19 de Enero de 1827, se manifestó 
por D. Francisco F. Ponce de León, Alcalde ordina- 
rio de primera nominación, que encargado desde 1824 
de procurar arbitrios para plantear en esta capital, 
un hospicio en que se recojan los dementes, tenía sa- 
tisfacción de participar al A\'untamiento estar reali- 
zados sus deseos, debido á la cooperación de Sr. 
Presidente Gobernador y Capitán General, del Obis- 
po, y á la generosidad y caridad de los vecinos que 
le habían facilitado dinero y materiales para cons- 
truir un edificio, sólido, grande y hermoso, en que se 
pongan los locos, el cual se halla á su conclusión, pe- 
ro que se hacía necesario poder contar con rentas 
fijas para su sostenimiento, conservación y entrete- 
nimiento, para lo cual proponía como limosna nece- 
saria el 1 p % de cada billete premiado de la Lotería; 
acordando la Corporación que el mismo Sr. Alcalde 
formara la representación oportuna. 

La solicitud referida no hubo de encontrar favora- 
ble resolución. Fué desestimada por el entonces lla- 
mado "Consejo Supremo de Indias;" y de ello se 
dio cuenta en el Cabildo Municipal de 8 de Febrero 
de 1828. El Rey de España, expresaba por boca de 
su Consejo citado, que el A3 r untamiento le propusiera 
otros arbitrios de expedita rcc¿iud¿ición. ¿Cuál más 
fácil y seguro? podríamos nosotros preguntar. 

La llamada Casa de Baños, donde las enajenadas 
se albergaban, se reparó por medio de subasta anun- 
ciada en el "Diario de la Marina" en Alavo y Junio 
de 1827. 

El día 13 de Mayo de este año citado exponía don 
Francisco F. Ponce de León, en cabildo ordinario que 
á virtud del expediente promovido por el Pbro. don 



88 ANALES DE LA ACADEMIA 

Mariano Arango, sobre el establecimiento de tina 
Casa de Maternidad en el Hospicio "San Isidro," se 
ampliase, impetrándolo del Gobierno 'Supremo, a 
constituir un pro\ r ecto unido para la casa menciona- 
da, la Casa Cuna que entonces existía, y la de De- 
mentes que se estaba acabando de construir. A la 
suma de 130,000 pesos con que contaba el provecto 
Arango, podrían unírseles las gracias que se espera- 
ban obtener del Gobierno de España. "La razón, la 
"Ley 3 r la conveniencia pública, decía entonces Ponce 
"de León, exigen una igualdad en el repartimiento de 
"aquellos fondos que deben aplicarse á las clases in- 
"digentes y desvalidas de una población, no siendo 
"de mejor derecho las unas que las otras." 

La casa de locos, proyectada extramuros, resulta 
ó aparece concluida en los comienzos del año 1828. 
Así lo acredita la manifestación del Sr. Ponce de 
León, de 19 Enero que hace poco mencionamos, y 
más todavía, una moción, que al Ayuntamiento hubo 
de presentar D. Andrés de Zayas, en 18 Abril del 
mismo año. Conchuda, la casa de locos proyectada, 
no ha podido hacerse uso de ella por no haber fondo 
conque atender á los gastos que forzosamente ha- 
brían de hacerse, etc. 

Confirma también este expuesto criterio, el oficio, 
ó comuncación, que en 4 de Junio de dicho año, diri- 
gía el Sr. Ponce de León, al Ayuntamiento, partici- 
pando su conclusión, acompañando noticia detalla- 
da de lo recolectado y pagado, y proponiendo que, 
"como Establecimiento de Beneficencia, debiera con- 
siderarse como un departamento de la llamada 
"Casa de Beneficencia, gobernándose por la misma 
"Junta, y que ésta sea lo que ahora y siempre, tenga 
"su dirección, establezca su gobierno económico, la 
"provea de los dependientes y sirvientes que necesite 
"y atienda á sus alimentos y demás necesidades." 

Discutido este asunto, se determinó el nombra- 
miento de una comisión, para resolver su último ex- 
tremo. El Sr. Ponce de León formaba parte en ella. 
V el concejal D. Juan Montalvo y Castillo hizo de 
ponente. Previa esta ponencia, el consistorio acordó 



tJE cíencías Medicas, físicas y Naturales 8§ 

en 11 de Julio del mismo año, favorablemente á lo 
propuesto, y además, que á la referida casa, para 
hacer grata la memoria del entonces Gobernador 
General D. Francisco Dionisio Vives, se pusiera bajo 
la protección de "San Dionisio". También se acordó 
en esta fecha el destinar la suma de cien pesos men- 
suales, para que la Junta de Gobierno de la Benefi- 
cencia, atendiera al mantenimiento de los ena- 
jenados. 

En el mes de Julio de 1828 que es el año á que nos 
venimos refiriendo, se pasaron circulares á los Jueces 
locales, con el fin de efectuar cuanto antes, la secues- 
tración de los enajenados pertenecientes á sus respec- 
tivos distritos. A la par se dictaron á los Jueces las 
instrucciones relativas á las formalidades que debían 
llenarse para proceder á la expresada secuestración. 

La moción de D. Andrés de Zayas, de Abril del año 
1828, que hemos citado hace poco, tenía por fin, el 
solicitar que se trasladasen al edificio que se había 
concluido para los enajenados, las locas que estaban 
en la Casa de Baños en el matadero, pues con lo mis- 
mo que se mantienen en aquel lugar estrecho y sin 
ninguna comodidad, podía sostenerlas en otro donde 
la mayor extensión proporcionara alivios que aquí 
no pueden esperarse, y que tal vez contribuirán al 
restablecimiento 6 curación de algunas de esas des- 
graciadas. 

Razonaba aquí el Concejal Zayas, que mantenién- 
dose cerrado el edificio mencionado, el público que no 
es expectador de los auxilios que ese establecimiento 
ofrece a aquellos desgTciciados, no se presta á propor- 
cionar los socorros que necesita y que debemos pro- 
meternos de su generosidad. 

Se reservó el tratar de este asunto para el cabildo 
del 25 del propio mes de Abril, en cuyo día, á pesar 
de considerarse que se contrariaba en algún modo el 
objeto de la construcción de aquella casa, se acordó 
en harmonía con la moción, toda vez que las locas no 
eran menos acreedoras á las consideraciones de la 
humanidad, en circunstancias de no poderse abrir 
dicho establecimiento por falta de fondos. 



ANALES DE LA ACADEMIA 



Se ofrecieron dificultades para el cumplimiento de 
este acuerdo, que fué ratificado por el Ayuntamiento 
en 2 de Mayo siguiente. No llegó á realizarse. 

Por fin, en 1 °. de Septiembre de 1828, se inaugura 
el llamado "Hospicio de San Dionisio", trasladándo- 
se los enajenados que existían en la Cárcel, á este 
primer Asilo conque Cuba se engalanaba. Treinta y 
siete de estos desgraciados enfermos recibió en el mes 
mismo de su inauguración. 

Esta mansión de Caridad, primer lugar consagrado 
especialmente á los enajenados, hubo de emplazarse 
en terrenos del "Hospital de San Lázaro," entre este 
Establecimiento y la antigua Necrópolis que perpe- 
túa el nombre del benemérito Obispo Espada. El 
antepórtico del edificio lo costeó el General Vives. 
Sobre la puerta principal se puso esta inscripción: 
li A la humanidad. — Al sano juicio. — Mens sana in 
corpore sano. — Francisco Dionisio Vives, Goberna- 
dor. — Juan José de Espada, Obispo. — Año 1827." Ini- 
ciada la idea de su construcción por este señor, fueron 
sus gastos en gran parte cubiertos por suscripciones 
voluntarias de los habitantes de esta Capital. Con celo 
no igualado contribuyo grandemente á esta obra, el 
Auditor de Guerra y Marina D. Francisco Filomeno 
Ponce de León que tanto hemos citado. Así lo reconoció 
el Ayuntamiento déla Habana, en sesión de 11 de Julio 
de 1828, congratulándose de la acertada elección que 
hizo en el Sr. Ponce de León, que en esta ocasión ha 
empleado felizmente el fervor que en otras muchas ha 
manifestado su espíritu público, acordando asimis^ 
mo, para instrucción y satisfacción de los contribu- 
yentes á tan piadosa obra y demás habitantes de la 
Isla, se imprima en el "Diario de la Marina", con 
esta acta, etc. 

El edificio en sí, presentaba la forma de un cuadri- 
longo, y se componía: 1 °. de dos salas, una dispues- 
ta para dormitorio, y otra que servía á la vez de re- 
fectorio y dormitorio; 2 9 de una sala de enfermería; 
3 9 de más 18 ó 20 celdas dispuestas en un corredor, 
con puertas de hierro, y que recibían el aire y luz por 
pequeñas ventanas abiertas en el muro exterior del 



hfé ClfcNCIÁS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 91 



edificio. Algunas habitaciones para los empleados, 
cocina, lavadero, un patio central, y una gran pisci- 
na que servía de baño común a los enfermos, comple- 
taban el conjunto. Era capaz, para recibir de 70 á 
80 enajenados. Hubo época en que recibió más de 
cien enfermos. 

El pobre loco, como se vé, tenía tan solo un simple 
lugar de albergue, y no un hospital propio para su 
especial enfermedad. Allí no se veía libre de las tor- 
turas del cepo, ni del histórico látigo; allí no estaba 
tampoco sustraído á los trabajos forzados, que de 
antiguo se le imponían convirtiéndole en verdadera 
máquina humana. Y sin embargo de esto, aquel 
templo de misericordia, palpable demostración de los 
sentimientos filantrópicos de nuestros conciudada- 
nos, y evidente expresión del civismo de los Conce- 
jales ele aquella época, constituía ciertamente, un 
progreso real, laudable, y entrañaba una positiva 
mejora en la suerte y cuidados de los pobres enfer- 
mos del órgano más valioso de nuestra especie. 

El tratamiento de la locura en sí, se comprende que 
no podía existir. Es de señalarse sin embargo, el uso 
que hacían de los baños fríos y de las afusiones frías, 
que bien acreditan el antiguo uso de la hidrotera- 
pia cuyas exageraciones, aún continúan sin dique, 
á pesar del feliz correctivo de un médico ilustrado 
que dijo que la locura no se disuelve en el agua. Los 
ejercicios corporales y los trabajos se usaban allí co- 
mo medios de tratamiento, ofreciendo la singular 
particularidad, de ser prescritos por los empleados 
subalternos encargados de la vigilancia inmediata 
de los locos. No había médico propio para el esta- 
blecimientoj concurriendo á él un externo, sólo cuan- 
do había casos de alguna enfermedad accidental. 

Las pobres enajenadas, ya hemos dicho, no conta- 
ban con albergue apropiado. A partir del año 1829 
fueron recibidas en la Casa de Beneficencia y á cuyo 
efecto se hizo construir una sección en el lugar más 
apartado. Se componía esta sección nos dice el 
Dr. Muñoz de tres salas: una de ellas aislada en me- 
dio del patio principal, sin corredor ni colgadizo, 



92 ANALE8 DE LA ACADEMIA 

dispuesta como para alojar las semitranquilas; otra 
se destinaba para dormitorio de las tranquilas, y otra 
para enfermería. Una serie de diez á doce celdas muy 
pequeñas situadas en una misma línea, y á espalda 
de otras diez ó doce de igual, tamaño, se destinaban 
á encerrar las agitadas, furiosas y peligrosas. Dos 
grandes calabozos dispuestos en el lugar más retira- 
do del departamento, servían para encerrar las re- 
voltosas y ruidosas. Un tanque situado en medio 
servía de baño común á las enajenadas. Habita- 
ciones para las encargadas de la vigilancia inme- 
diata, y dos grandes patios, separados entre sí por 
una grande reja de hierro, completaban este depar- 
tamento destinado al principio á las locas exclusi- 
vamente, pero que después estuvo durante varios 
años ocupado por las locas y las mendigas reunidas. 
Podrían contener de 60 á 70 enfermas. 

Simples enfermeras, sin la menor preparación ni 
idoneidad, eran las que cuidaban de las locas; que 
más tarde recibieron iguales atenciones por las Her- 
manas de la Caridad, pertenecientes á la Congrega- 
ción de San Vicente de Paúl. 

El Servicio médico y el administrativo, apenas se 
diferenciaban del establecido en la casa de "San 
Dionisio." 

Así como consignamos que las mujeres tuvieron al- 
bergue ó lugar donde estar recojidas, primero que 
los enfermos varones, así nos toca ahora anotar, que 
ellas también tuvieron primero, un médico con cono- 
cimientos especiales, que las atendiera con alguna 
competencia. 

Y este facultativo es, por cierto, el primero que apa- 
rece en Cuba, con conocimientos sobre locura. Se lla- 
maba D. Tomás Pintado, quien con fecha 19 de 
Octubre de 1827 manifestó á la Corporación Munici- 
pal, que deseoso de practicar las teorías que ha ad- 
quirido sobre las diferentes clases de locura, y noti- 
cioso de carecer actualmente de Facultativo el 
Establecimiento titulado "San Juan Nepomuceno" 
donde se hallan red usas varias mujeres dementes, 
le seria ventajoso encargarse de su asistencia gr¿itui- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 93 

ta, y suplicaba se le concediese la asistencia y cuidado 
del expresado Establecimiento. Consintió y aprobó 
el Consistorio lo propuesto por el Dr. Pintado. 

Nos agrada consignar, que este primer médico que 
aparece en la especialidad, era también un filántropo. 



III 

El asilo nombrado de "San Dionisio," para reclusión 
de los enajenados, fué, á poco de su fundación, decla- 
rado Establecimiento General dependiente del Esta- 
do, de acuerdo con la Ley de Beneficencia de entonces. 
Se le formó su Reglamento provisional, que comenzó 
á regir en 22 de Abril de 1830. 

La grande epidemia de cólera el año 1S33, y las 
de 1850 y 54, diezmaron bastante la población de 
este Asilo. 

Situado en terreno insabible y también incapaz pa- 
ra permitir amplitud, orientación y ventilación apro- 
piadas, hubo de pensarse por el Marqués de la 
Habana, Gobernador y Capitán General, que era de 
esta Isla, en su traslación á un lugar de campo, que 
ofreciese amplitud sobrada, y mejores condiciones de 
salubridad. 

No podía ser más levantado y oportuno este pro- 
pósito. La idea en sí, era excelente; sino resultó bue- 
na su realización, si mereció crítica muy oportuna 
del Dr. Joaquín Muñoz, culpa fué de la imperecia de 
las determinaciones gubernativas, como se verá 
después. 

En atención á este proyecto de traslación, se cons- 
tituyó por la Autoridad Superior, en 26 de Octubre 
del año 1851, una Junta con el fin exclusivo de la ad- 
quisición de una finca rural que estuviese cerca de la 
Capital. Esta Junta adquirió entonces el Potrero 
denominado "Ferro," y un sitio anexo, propiedades 
ambas de D. José Mazorra acaudalado vecino de la 
Habana. La compra se estipuló, en un total de 
diez y siete mil pesos, y mitad de derechos, cantidad 
que se satisfizo del ramo de emancipados, según cons- 



91 ANALES DE LA ACADEMIA 

ta de la escritura que ante el Escribano de Gobierno, 
se otorgó en 20 de Noviembre del citado año. 

La finca adquirida, debía ser destinada á casa de 
Beneficencia para los emancipados y demás gentes de 
color, que por su edad ó achaques no pudiesen ganar 
el sustento; y también para trasladar los dementes 
de San Dionisio, ú otro cualquier departamento de la 
casa de Beneficencia,' como así también para los de- 
más fines que el Gobierno tuviese á bien disponer. 
Esta compra fué aprobada por Real Orden de 3 de 
Septiembre de 1858. 

La elección de esta propiedad fué desacertada: no 
se tuvo en cuenta la bastante distancia que la sepa- 
ra de la Capital, cosa que hace la comunicación difí- 
cil, incómoda, no sólo para las familias de los enfer- 
mos, si que también para el Asilo mismo, sus cargas, 
víveres de alimentación, etc. Es otra condición ma- 
la, el terreno en general bajo, fácil á los pantanos, 
reinante siempre en él el paludismo. También es 
razón contraria la mala calidad de las tierras, que 
son de la peor clase; teniendo sólo una capa vegetal 
muy lijera; siendo por último, muy serio incon- 
veniente el hecho de encontrarse la finca dividida 
en dos por el ferro-carril de Villanueva que lo atra- 
viesa precisamente en el Centro de su foco de 
población y que produce un ruido que hace daño á 
los enfermos. 

A una distancia de 3 ó -i kilómetros, á lo más, 
del cáseo de población de la Habana, era donde de- 
bió estar la elección. Todo sería más fácil; y más 
directa, constante y expedita la acción vigilante y 
protectora del Gobierno. Cuántas cosas han sucedi- 
do en " Al azorra," cuántos abusos han tenido lugar, 
y cuánto dinero se ha despilfarrado ó distraído, na- 
da más que por no haber consentido la distancia, la 
inspección directa de la Autoridad. ¡De cuántas co- 
sas no tienen noticias, ni se han dado cuenta los 
gobernantes! 

Los desaciertos apuntados en general, se hicieron 
más serios cuando, en el plano general de construc- 
ción, se hizo preciso señalar el lugar de los edificios y 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 95 

habitaciones para los enfermos. Sus consecuencias 
han sido muy graves para la salud de nuestros en- 
fermos. Ya lo creo. La obra fué de un arquitecto 
militar que parece sólo entendía de construcción de 
cuarteles. Todo se llevó á cabo, sin que la Ciencia 
Médica recibiera el honor de ser consultada ¡Así salió 
ello! Las aguas llovedizas, se detenían durante una 
gran parte del año, en los lugares que se escojieron 
para los edificios de albergue de los locos. u Én un 
tiempo, se mataban los patos de la Florida, que ve- 
nían á apagar su sed en las lagunas que existían 
precisamente en los terrenos donde se levantaban las 
nuevas fábricas!" 

En estos lugares se edificaron en el espacio de 230 
varas de largo sobre 71 de ancho, una hermosa casa 
para la Administración, una magnífica cocina de fo- 
gón de vapor, un espacioso baño, ocho salones de 
24 varas de largo sotre T de ancho, y 28 celdas de o 
por 7 varas para los pensionistas y furiosos. Se le 
dio capacidad para 250 enfermos, porque se contaba 
en aquel entonces con unos 2-40 á que ascendía el to- 
tal de albergados en 10 de Junio de 1855, en que de- 
finitivamente quedaron alojados todos los enajena- 
dos varones que existían en la casa fundada por él 
General Vives. Los primeros enajenados fueron in- 
gresados en Diciembre de 1854. 

La Junta de Gobierno contó para la construcción 
de los edificios con el peonaje ofrecido por el correc- 
cional de vagos. Un gran barracón que se construyó 
primeramente por la referida Junta, y con el objeto 
de trasladar los enfermos, fué vendido al ramo de 
Presidio, que estableció en él el Correccional de Va- 
gos, por la suma de 5.650 pesos. Esa sección ó esta- 
blecimiento penal se trasladó á esta capital, accedien- 
do el Gobierno ajustas y razonables peticiones de la 
Junta, en el año de 1861. Se cedió á favor del Asilo 
dicho barracón, que fué destruido para consentir el 
ensanche del departamento de mujeres que estaba en 
construcción. El 2?> de Noviembre de 1861 vinieron 
las enajenadas á ocupar este departamento especial 
para ellas construido. 



96 ANALES DE LA ACADEMIA 



El Asilo de Enajenados y la Casa ele Beneficencia y 
Maternidad, eran mancomunadamente regidas y ad- 
ministradas por una sola Junta de Gobierno que fun- 
cionó hasta el 30 de Junio de 1856, á virtud de dispo- 
sición del Gobierno Superior Civil del día 28 del mismo 
mes. El día 1 ? de Julio del citado año empezaron 
pues á llevar administración y contabilidad por sepa- 
rado la Casa de Beneficencia y el Departamento de 
Dementes en que se albergaban las mujeres. 

Por consecuencia de esta disposición se formuló 
por primera vez la plantilla del personal del Asilo, 
representando un gasto anual de $9,720. 

También por primera vez en la historia del Asilo, 
con motivo de la determinación de su personal, ocu- 
rre un hecho, singularmente raro, y que el favoritis- 
mo del Gobierno español repitió en otras ocasiones. 
Se acordó, atendiéndose á los dictados de la razón, 
de la lógica y de la humanidad, la conveniencia, de 
que un Médico Director fuese el Jefe de ese Hospital 
especial. Y tan así se precisó, que se publicó, en 
8 de Agosto del citado año de 1856, la convocatoria 
para su provisión, habiéndosele asignado la suma 
de $3,600 anuales para su dotación. Tuvo lugar el 
concurso; siete fueron los Sres. aspirantes eme se pre- 
sentaron; pero aquí de la trampa gubernativa, 

aquí del favor oficial de todos los tiempos ele la ael- 
ministración pasada, del compadrazgo, ele la intri- 
guilla oficinesca, etc. Había uno, un compromiso de 
la Autoridad, uno que no era médico, á emien se te- 
nía necesidad ó conveniencia en complacer. El con- 
curso, \ r a era imposible suspenderlo. Se discurre 
entonces la jugada, se urde el modo de que la preben- 
da llegue al favorecido y encarga el Gobierno á 

la Sección de Hospitales, de una Junta General de 
Caridad, que entonces existía, la calificación de los 
documentos presentados por los aspirantes. Como 
la especialidad, todavía no existía en Cuba, como 
apenas existía tampoco en ninguna délas naciones eu- 
ropeas que iban á la cabeza de la civilización, resultó 
la cosa á pedir de boca: no había conocimientos espe- 
ciales en los pretendientes, y por tanto, fueron echados 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 9? 

á un lado los Sres. Médicos,... y el del compromiso de 
última hora, cargó con el bonito puesto, al que, por 
pudor sin duda, le pusieron entonces el nombre de 
Administrador-Jefe, con 2,400 pesos anuales. No ten- 
dría este elegido, tampoco, conocimientos especiales; 
pero bien pudo la Junta clasificadora y el sensato 
Gobierno pensar y considerar de él, que tendría más 
aptitudes para obtenerlos, que los que pudieran ha- 
ber mostrado los Facultativos exponiendo sus méri- 
tos en el anunciado concurso. Así siempre se hacían, 
y resultaban las cosas! 

Por supuesto, que como hacía falta un médico que 
atendiera aunque fuera á las enfermedades accidenta- 
les solamente, y como el Administrador nombrado ca- 
recía de esos conocimientos, — y eso, oígase bien, pudo 
ser motivo para desechar facultativos, pero no para 
repudiar legos de influencia oficial, — se hizo preciso 
nombrar médico, al de partido residente en Santiago 
de las Vegas, que visitaba diariamente el estableci- 
miento, sin entrar en su deber el cuidado y observa- 
ción de las enfermedades mentales que ofrecieran los 
infelices acojidos. 

Mala, desastrosa fué la marcha sucedida en el esta- 
blecimiento entonces, tanto en el orden económico 
como en el orden médico. Para probar lo primero 
basta exponer que no había reglamento ni orden, ni 
concierto alguno, pues las sumas que entraban se 
invertían á juicio y disposición del Administrador 
según las necesidades lo exigían, sin que precediese 
plan de obras ni cálculo de los costos que pudieran 
originar, etc. Y para probar lo segundo basta ex- 
poner, que los enfermos se hallaban más bien en un 
establecimiento correccional sometidos á un sistema 
y régimen militar, cpie en un manicomio donde la 
ciencia médica pudiera prestarles el alivio y procurar 
recuperasen su razón perdida, y donde tuviesen una 
asistencia esmerada sometiéndolos á un régimen ra- 
cional y humanitario. Asimismo se carecía de todas 
las condiciones necesarias de amplitud y buena dis- 
tribución para la separación debida de las diversas 
enfermedades mentales, de enfermerías y de otros 



98 ANALES De la academia 

departamentos indispensables en los hospistales de 
alienados; que allí no había ediñcios suñcientes para 
la población que el Asilo tenía, etc. Y esto sucedía 
con quien vino á reemplazar la plaza de Médico Di- 
rector, porque para la tal dirección no pareció haber 
conocimientos especiales. 

No parecía el Gobierno darse buena cuenta de su 
misión en la Casa de Locos, cuando puso en manos 
de un hombre enteramente profano, la administra- 
ción general del Asilo. No hubo quien le advirtiera ó 
le hiciera tener en cuenta toda la acción que tiene la 
función directora en la marcha regular y próspera, 
de las instituciones cuyo objetivo fundamental, esen- 
cialísimo, es el de obtener el alivio y la curación de 
los enfermos privados de la razón. 

Los resultados, como ya, se ha expuesto, no pudie- 
ron ser de ningún modo buenos. A los desastres eco- 
nómicos, cuyos detalles escapan al objetivo que nos 
entretiene, se unía la insalubridad, el mal trato, la 
impropiedad de las atenciones para los enfermos 
etc. En esta época cuando había alguna disputa 
entre los locos un vigilante acudía armado de su 
bastón y los llamaba al orden, distribuyendo aquí 
y allí algunos cujazos a los m¿ís revoltosos. 

Este mal estado del Asilo determinó la creación de 
una Junta de Gobierno que comenzó á funcionar en 
Octubre de 1861, teniendo su disposición creadora, la 
fecha del 27 de Septiembre del propio año. Se creó 
bajo los auspicios del General Francisco Serrano, Go- 
bernador de la Isla en esa época, debiéndose la idea 
de esta reforma á nuestro venerado Dr. D. Nicolás 
José Gutiérrez, que así lo hubo de aconsejar á la refe- 
rida autoridad. La sección facultativa de dicha Jun- 
ta se componía del expresado Dr. Gutiérrez y del 
Dr. Antonio Díaz Albertini. 

En esa ocasión el Dr. Gutiérrez fué de parecer que 
si el Gobierno aprobaba el pro\ T ecto de reconstruc- 
ción del Asilo, que alcanzaba á cerca de 800,000 pe- 
sos, éste debía edificarse en lugar más inmediato á la 
capital y de condiciones más apropiadas, enajenán- 
dose el potrero Ferro y sus dependencias, y adqui 



DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 99 



riéndose otro situado á siete kilómetros de la Ha- 
bana. 

Muchas fueron las reformas, propósitos y trabajos 
que se echó sobre sí la referida Junta. Ella fué la que 
comprendió que una de las principales necesidades 
era darle una dirección facultativa al establecimien- 
to, á fin de organizar el servicio médico y cuanto fue- 
se preciso para el provechoso impulso de la institu- 
ción. El Gobierno Superior acogió favorablemente 
estas ideas y aprobó con el carácter de interino el 
nombramiento que hiciera en Enero de 1863, de Di- 
rector Facidtativo á favor del Dr. D. José Joaquín 
Muñoz, recien llegado de París, de quien se tenía los 
mejores antecedentes, y quien había estudiado la es- 
pecialidad al lado del profesor Baillarger. Este mé- 
dico ilustrado que en el mismo año de 18G3 hizo im- 
primir en la Habana las lecciones últimas que recibie- 
ra de su profesor ya nombrado, en el Hospicio de La 
Salpetriére de París, tuvo la gloria de inaugurar en 
esta Isla un progreso científico de valía: el trata- 
miento médico de la locura. 

Al Dr. Muñoz le corresponde también el mérito de 
haber regulado el servicio interior del establecimiento; 
y su paso por el Asilo hubiera señalado progresos y 
mejoras más serias, más fundamentales en el sentido 
del cuidado, alojamiento y atenciones del loco mis- 
mo, si no hubiera tenido necesidad de gastar su tiem- 
po y su actividad en las luchas por la reconstrucción 
del Asilo y por la coartación de facultades con que se 
encontró. Así y todo, á él se debe la creación de la 
Farmacia á cuyo frente se puso un farmacéutico titu- 
lar, también la instalación de una sala para baños 
tibios, la organización de talleres de sastrería 3' ciga- 
rrería, &a., y hubiera sin duda completado la orga- 
nización científica para el tratamiento de los enaje- 
nados, si hubiera tenido iniciativas y facultades en 
el cargo que desempeñaba. Sus dificultades serias 
tenían que nacer primeramente de que á la creación 
de su función directora, técnica, no siguió modifica- 
ción en el personal de empleados del Asilo, naciendo 
de ello los resultados más desfavorables al establecí- 



100 ANALES Í)E LA ACADEMIA 

miento. En efecto, ante el poder que el antiguo 
administrador conservaba, la autoridad del médico 
director tenía que estar disminuida. Estaba empe- 
queñecida la influencia de este funcionario; y su 
acción no podía resultar suficientemente provechosa 
sino á condición de una perfecta harmonía entre am- 
bos. Permanecían ejercitando funciones diferentes el 
Director y el Administrador; el primero en un campo 
de acción más reducido y que él mismo estaba orga- 
nizando. Cada cual conservando su acción y su 
poder, con la diferencia, — siempre en desdoro de la 
competencia médica, — deque el primero tenía siempre 
que supeditarse al asentimiento del segundo en todo 
aquello que no se estimaba del orden médico. Y no 
había reglamento ni disposición que prefijase un 
criterio sobre las variadas apreciaciones que ocu- 
rrían. Tampoco se podría esto pretender, porque no 
era posible establecerse, ni lo será posible nunca, una 
separación entre el elemento administrativo y el ele- 
mento médico en la dirección de un establecimiento 
consagrado al tratamiento de los locos. Hciy una 
conexión tan estrecha entre los medios que dependen 
de la acción administrativa y los que son pertinentes 
á la función médica, que se ha juzgado indispensable 
por los más autorizados alienistas la reunión de los 
dos poderes. Además la autoridad directiva es nece- 
sario que se ejerza de una manera permanente, para 
que ella pueda ser dividida. 

De este dualismo de poderes, es responsable con 
sus consecuencias aquella Junta de Gobierno que nun- 
ca quiso intervenir en tan grave asunto, aplazando 
siempre su resolución, tal vez, como dice el mismo 
Dr. Muñoz, por motivos de alguna consideración per- 
sonal. Alcanza á más que todo eso referido la res- 
ponsabilidad de la dicha Junta, pues sucesos poste- 
riores pusieron de relieve, cuanto se estorbó el 
positivo progreso de la Casa de Locos. 

Para probarlo basta sólo recordar dos hechos: el 
primero, la gran demora que sufrió la traslación de 
las locas al departamento que para ellas se constru- 
yó y que, como se hicieron venir de Es'paña Herma- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 101 



nas de la Caridad, á ellas se les encargó de la direc- 
ción de todos los servicios generales y de la vigilancia 
inmediata del estahleckniento . La Superiora de ellas, 
resultaba un tercer jefe y tanto ella, como el Adminis- 
trador y como el Médico Director, no dependían sino 
de la Junta. Y ello siguió así, con esta trinidad di- 
rectriz determinando un desorden cierto y palpable 
en el gobierno interior del establecimiento, á pesar de 
informe del Dr. Muñoz, quien oportunamente limi- 
taba, en un trabajo elevado á la Superioridad, las 
atribuciones de las Hermanas de la Caridad, al ofi- 
cio de vigilantes y enfermeras , obedientes á la 
autoridad médica del Asilo. 

El segundo hecho que debe citarse para la prueba 
anteriomente enunciada, es el que se refiere á haber 
tolerado que el Gobierno Superior, no consintiese en 
el restablecimiento definitÍYO de la dirección faculta- 
tiva única, que propusiera al conocer uno y otro día 
los perjuicios traídos por la multiplicidad de poderes 
que ella había establecido. Uno solo entonces, el 
siempre digno y resuelto Dr. Nicolás José Gutiérrez, 
no sólo protestó formalmente de la tal resolución gu- 
bernativa, sino que renunció su puesto en la Junta. 
Si la Junta entera hubiera seguido el ejemplo de tan 
delicada aptitud, quién sabe, todo el bien que se 
hubiera hecho á la casa de locos! 

¿Cómo seguir aquí el Dr. Muñoz, que no podía im- 
pedir el uso del látigo, de los cepos, de las esposas 
para los infelices enajenados? ¡Hasta las Hermanas 
de la Caridad, en aquellos tiempos, manejaban el 
látigo! 

Fué en este momento cuando, abatido por tanta 
lucha estéril, torturado en sus condiciones de bondad 
y altruismo que le caracterizaban, pide licencia por 
seis meses, que obtiene en Marzo 1865. Renuncia 
dentro de este periodo y se marcha á París. 

El Dr. Manuel Francisco de Entralgo fue nombra- 
do en 15 de Julio 1865 Director facultativo interino, 
por el General Dulce. Este señor aparece el primer mé- 
dico interno con que contaran los locos de esta Isla. 
Fué nombrado en 1855 por el General Concha, para 



102 ANALES DE LA ACADEMIA 

prestar sus servicios en la antigua casa de la Haba- 
na. En 26 de Abril de 1857 se aprobó su nombra- 
miento como médico segundo.* Desempeñó la direc- 
ción hasta el 16 ó el 20 de Febrero de 1867. 

Pasa el Asilo unos cuantos años por un periodo de 
lenta constitución y reorganización más ó menos in- 
cierta, sin recibir las atenciones de las autoridades 
hasta el año de 1877, en que, con la implantación 
de su primer reglamento para el gobierno, dirección, 
servicio, intervención y contabilidad, y con el cese por 
tanto, de la Junta del Gobierno que la administraba, 
comienza su seria reorganización. En esta reorgani- 
zación, debida al nombramiento de una Comisión 
especial, se debe mencionar á su Presidente, Subins- 
pector de Sanidad Militar en esta Isla, D. Juan Ber- 
nad, quien razonó en bien redactado informe-memo- 
ria, las reformas que precisaban establecerse, redac- 
tando además, personalmente, el Reglamento arriba 
citado, que revela meditación, buen tino 3' espléndida 
concepción de los servicios y en el trato y régimen 
para los alienados. Si su obra no resultó completa, 
culpa fué del Gobierno que no supo llevar á las reali- 
dades prácticas el intento, el estudio y los proyectos 
completos del referido señor Bernad. 

Este Reglamento rigió hasta Julio de 18S0 en que 
fué reformado, á así rige desde entonces. 

Durante ese referido periodo, anterior á estos he- 
chos, el Asilo se significa por su marcha incierta y 
vacilante, hasta para el señalamiento de sus jefes, 
pues se suceden entremezclados, personas peritas y 
otra vez de nuevo con el título de Administradores 
personas completamente ajenas á pericia científica. 
Entre estos últimos figuró D. Bernardo Y. Domínguez 
por el año 65, D. Joaquín de Buque Romero y D. Víc- 
tor Landaluce (el dibujante ó caricaturista español) 
allá por ÍS67 v 68, v D. Gregorio Gago y Roperuelos 
en 1873. 

Como Directores Médicos aparecen: Dr. D. José 
Espárrago y Cuellar, nombrado en Febrero de 1867 
y desempeñando este cargo hasta Junio ó Julio del 
propio año. Si una nota triste existe .con relación al 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 103 



Dr. D. J. J. Muñoz, que á consecuencia de algunas 
disturbios cerebrales, parece que se suicidó en París; 
otra nota más triste todavía, se entresaca de los da- 
tos recogidos acerca del Dr. Espárrago. Se volvió lo- 
co, y como tal ingresó en este Asilo procedente de 
Matanzas el día 14 de Marzo de 1874, falleciendo en 
él á consecuencia de fiebre perniciosa el l 9 de Diciem- 
bre del mismo año. 

El Dr. D. Tomás Agustín Plasencia nombrado Di- 
rector interino el 22 de Julio de 1S68; y el 14 de Oc- 
tubre del mismo año según unos datos, ó el 17 según 
otros, se le nombró por concurso propietario. Era 
entonces Presidente de la Junta de Gobierno D. Fran- 
cisco José A. Calderón y Kessel, y parece que á su 
iniciativa se tomó el acuerdo de proveerse por oposi- 
ción la plaza de Director facultativo déla Casa de 
Enajenados. Se hizo la convocatoria, habiéndose 
acordado por el Gobierno, que visto el acierto, el celo 
é inteligencia del citado Dr. Plasencia, se hiciera pre- 
sente á éste que no había motivo alguno para el 
cumplimiento de aquél acuerdo de la Junta de Gobier- 
no, resolviendo que el citado focultativo continuase 
desempeñando la plaza que obtuvo en virtud de con- 
curso. Se hicieron en esta época porción de reformas 
científicas, habiéndose hecho entonces los primeros 
trabajos serios de estadística. Dicho señor hizo cons- 
truir un teatro donde trabajaban los locos; orga- 
nizó una orquesta, con los mismos enfermos, que fun- 
cionó porción de meses; é hizo ensayos agrícolas. 

Por renuncia que hiciera de su cargo en 1 ? de Ma- 
yo de 1873, le sucede el Dr. José Ildefonso Cabrera, 
que fué nombrado interinamente. D. Gregorio Gago, 
era, como ya anteriormente se ha expresado, Admi- 
nistrador en aquella fecha; y entre este señor y el mé- 
dico Cabrera existía un desacuerdo tal, que una vez 
anduvieron á tiros por frente al pórtico del estableci- 
miento. Por esta lucha, por este pugilato imposible, 
se declaró cesante al facultativo. Que viene de anti- 
guo, como se vé, que sea siempre la víctima, quien sig- 
nifique ciencia ó represente ilustración. En esto, hemos 
tenido una verdadera corriente, de histórica repetición, 



104 ANALES DE LA ACADEMIA 



El lastimado ó lesionado I)r. Cabrera, supo enta- 
blar su correspondiente reclamación, y hubo de obte- 
ner la reposición de su destino, que volvió á ocupar 
en 27 de Enero de 1874. 

Termina aquí el cargo de Administrador, hasta 
nueva orden, como se verá más adelante. 

Se suceden los directores facultativos siguientes: de 
interino, el Dr. Antonio Ruiz, que era médico interino 
desde Marzo de 1874, hasta 1 3 de Abril del propio año, 
que parece entregó la jefatura al Licenciado D. Casi- 
miro Aced y Arana, aragonés él, nombrado tam- 
bién interinamente en 8 del citado mes y año. Este 
Sr. Médico había venido á Cuba, como escribiente, al 
Gobierno General, y muy recomendado al General 
Jovellar, que se transformó en su protector. 

En 31 de Julio del mismo año, por nombramiento 
que hicieran del Dr. Emiliano Núñez, actual director 
del "Hospital Mercedes", deja Aced la dirección. El 
Dr. Núñez la ocupó hasta principios de 1875. 

El Licenciado D. Cándido Lasarri, que era médico 
interino, es nombrado con el carácter de interino en 
sustitución del precedente. Renunció en 15 de Junio 
del propio año. 

Le sucede en el puesto, también interinamente, el 
Dr. Emilio Yillaverde. Desempeñó la dirección hasta 
el 6 de Abril de 1876, en que lo dejó por renuncia 
voluntaria. 

El Ldo. Facundo Ramos, que era médico interno 
desde el 8 de Enero 1876, ocupa la dirección, desem- 
peñándola tan sólo del 6 al 15 de Abril del mismo 
año citado. 

Vuelve de nuevo el protegido del general Jovellar, 
Ldo. D. Casimiro Aced, mediante un concurso muy 
bien amasadito, á ser nombrado Director propieta- 
rio en 11 de Abril del año referido de 1876. Fué este 
señor, el director de más duración y más favorecido. 
De escribiente del Gobierno á director de "M azorra," 
no era nada la ventaja. Desempeñó el cargo, sin in- 
terrupción en el percibo de sus haberes, hasta el mis- 
mo día en que falleció, 16 de Junio 1892. Disfrutó 
casi todo el tiempo, de $5.000 anuales; en su época, 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS V NATURALES 105 

prestó el gobierno español más atención, facilitando 
como nunca, mayor cantidad de dinero; se hicieron 
porción de obras, una sola en el departamento de 
Mujeres, ascendente á unos 30 mil pesos, siendo pre- 
cisamente este edificio el que debiera quemarse por 
sus fatales condiciones; disfrutó de ¡gráiri fuero y pre- 
ponderancia oficial; obtuvo en gracia á sus acertad 'as 
gestiones, los honores de Jefe Superior de Administra- 
ción civil honorario; le dieron la categoría de Jefe de 
Administración civil de 2 F clase, y una gran cruz se 
gestionaba en expediente en Madrid, para concedér- 
sela, cuando ocurrió su muerte. 

Técnicamente considerado, no tuvo sin embargo el 
Asilo, en todo ese tiempo tan largo, ninguna venta- 
ja seria, fundamental. Y no hay en el "Archivo," ni 
en ninguna parte, el menor trabajo que acuse su 
competencia técnica, su conocimiento y familiaridad 
siquiera, con los efectos mentales. 

Fué este tiempo, de dura prueba para los médicos 
internos de "Mazorra"— sistemáticamente, la direc- 
ción se oponía, ocultaba ó abandonaba todo pro- 
yecto, toda tentativa de estudio, todo propósito de 
reformas é innovaciones científicas. — La lucha fué ti- 
tánica durante muchos años. Se mataron verda- 
daramente en esa época, los entusiasmo médicos. Los 
baños, inservibles de antiguo, como la dotación de 
aguas, — como está hoy todavía, — no pudo conseguir- 
se que se proyectase seriamente su reforma. Por 
agitar con insistencia esta cuestión, uno de los médi- 
cos estuvo á punto de perder el destino, en época 
del General Salamanca. Pero se le amonestó severa- 
mente. Y así mismo otra vez, porque se dio por he- 
cho, que había escrito unos artículos en varios 
periódicos, exponiendo la mala gestión directiva. 

Por esa última época, allá por los comienzos del 
año 1892, ó final de 1891, se establecieron \&s Juntas 
He Patronos para los hospitales, en esta Isla. 

La experiencia de los años hasta hoy transcurridos, 
lia probado, de modo elocuente, que este organismo, 
— cuyo espíritu de creación es bueno — es una inútil, 
cuando no perjudicial, rueda administrativa. 



106 AÑALES DE LA ACADEMIA 



Desde el 15 de Junio de 1886, hasta el 30 de Abril 
de 1887, y con motivo de un viaje á España, con li- 
cencia, que hiciera el Sr. Aced, ocupó reglamentaria- 
mente, por sustitunión, la dirección del Asilo, el 
Doctor Tomás Recio, Médico 1 ? desde 1876. 

Enfermo este médico en 1892, cuando por falleci- 
miento del propietario, ocurre la vacante definitiva 
del cargo, es encomendada la jefatura, interinamente, 
al entonces Médico 2 ? Dr. José Malberti. Cesa en 
30 de Junio del mismo año. 

Un ministro español de conocido desenfado, 3' de 
triste recordación por su odio á los cubanos, salta en 
esta oportunidad por encima de la ley establecida, y 
la viola y tuerce para complacer al diputado cunero 
por la provincia de Pinar del Rio, Rodríguez San Pe- 
dro, y poner en la que entonces se bautizó con el 
nombre de dirección-administrativa, al que era Con- 
tador, D. Federico Ordás, gobernador más tarde, en 
época de Weyler, de la provincia de Puerto Príncipe. 
Tal fué la obra de Romero Robledo, que quitaba así 
el porvenir á tres Médicos cubanos, y hacía faltar al 
Gobierno de Madrid, á compromisos contraidos en 
la celebración del concurso de esas plazas facul- 
tativas. 

Hasta el 29 de Julio de 1S94- ocupa Ordás el 
puesto, y en esta misma fecha, es nombrado y toma 
posesión, el que había sido Jefe del Presidio de la Ha- 
bana, D. Antonio Calbetó. Valiente competencia 
para ocupar el puesto primero, de Jefe técnico, en un 
hospital de enajenados! 

El 6 de Abril de 1896, por cesantía del anterior, 
viene á la plaza, D. José López Roberts, hermano de 
aquel tristemente célebre D. Dionisio, de la época de 
los estudiantes fusilados, y Secretario que era por 
entonces, de la llamada Junta de la Deuda. 

El ministro Moret, quiso que este Sr. anciano y 
enfermo, libertado de iniciativas, con debilidad men- 
tal apreciable, con acentuado egoísmo, no soltara la 
prebenda, y en comisión, lo llama á Madrid para 
consultarle sobre reformas. Embarca el 30 de Junio 
del año citado, y muere en la travesía al séptimo día. 



de ciencias médicas, físicas y naturales 107 

Estaba dispuesto, que durante el tiempo de esa co- 
misión de López Roberts, ocupara interinamente el 
cargo, el Contador Interventor D. Eduardo Martí- 
nez Cadrana, que se posesionó de él el 22 de Junio, 
desempeñándolo hasta el 10 de Noviembre del mismo 
año 1897. 

Ya se habrá visto, que no era el médico más anti- 
guo el que sucedía al director. Con verdadera astu- 
cia se había obtenido esta modificación, contraria, 
tanto á la razón, como á la lógica y á los preceptos 
estatuidos. Pero como la ley estaba violada, para 
que no precisase la condicional de Médico para el 
cargo de Jefe del Manicomio, claro es que á esa alte- 
ración hubieron de ajustarse determinaciones poste- 
riores. La competencia científica, forzada por el 
favoritismo gubernativo, cedió su puesto, al orden de 
mayor cantidad de sueldos, ciu'o aumento mañosa- 
mente, se había cuidado de obtener antes. 

Merece por cierto citarse en esta ocasión una coinci- 
dencia muy singular: el partido político que existía 
en esta Isla con el nombre de conservador, apoyaba, 
con el ministro Romero Robledo á la cabeza, el tra- 
bajo contra el ascenso reglamentario de los médicos. 
La razón política de fondo, no era otra que por ser 
cubanos, y porque en memorable ocasión de triunfo 
autonomista, el médico 1 P que lo era, votó con sus 
compatriotas que constituían la referida agrupa- 
ción política. Pues bien, un autonomista de talla, el 
Jefe de la representación parlamentaria, el Sr. Labra, 
resultaba auxiliando y apoyando aquellos trabajos 
en Madrid, porque con esa solución, hacía favor á su 
hermano político, el citado Sr. Cadrana. 

El caudillo último que al frente del Gobierno Gene- 
ral fracasó en Cuba, el General Blanco, saltando por 
encima de ciertos requisitos legales, nombra adminis- 
trador de "Mazorra" á D. Juan Kohly, señor que ha- 
bía sido acaudalado, y que pertenecía á la familia de 
O'Reilly, de la amistad particular del general. El 10 
de Noviembre toma posesión del cargo. 

No había acabado todavía, la impericia, ni la pos- 
tergación del derecho del médico, aún en plena políti- 



108 ANALES DE LA ACADEMIA 

ca de igualdad, reparación y confraternidad, que se 
pregonó en la época de Blanco. 

No pudieron ofrecer resultado estas administracio- 
nes; y la última menos que ninguna, por alcanzar el 
periodo más cruel de la guerra cubana, de la guerra 
con los Estados Unidos; por ser los momentos y 
tiempos de las violencias y desazones á toda hora; 
por el imperio absoluto del sable; porque el gobierno 
atendiendo á su guerra nos retiró su acción y sus re- 
cursos; porque no había que comer, y los locos se mo- 
rían á montones de hambre y enfermedades infeccio- 
sas propagadas por las mismas tropas; porque un Jefe 
sin pericia médica, que no vivió nunca en el Asilo, no 
podía conocer ni atender ciertas cosas, zanjar deter- 
minadas dificultades, suplir otras y dedicar cuidados 
directos, á los que, en medio de la sin razón y de las 
vivezas ó angustias delirantes, clamaban constante- 
mente por pan, y sólo á los médicos, únicos que 
veían, culpaban y adornaban de oprobios porque no 
Je disponían alimentos! Y el médico, ejerciendo con 
esta triste amargura su noble sarcedocio, uno y otro 
día expuesto á naturales inculpaciones y violencias, 
era el postergado, el que siempre recibía las persecu- 
ciones, las exigencias, el menor sueldo que no 

llegó á cobrar] 

Fué este, á no dudarlo el periodo de la anarquía, 
del desastre, de la desesperación, de la cuasi despo- 
blación del Manicomio. Mil cincuenta y dos acoji- 
dos había en Diciembre delS96; Setecientos noventa 
y siete quedaban en igual mes del año siguiente, y 
"tan sólo trescientos uno en fin de 1898. 

En el periodo de esta última administración, fué 
cuando se extremó, por la entonces Junta de Patro- 
nos del Asilo, la inquina contra los Médicos, pues 
hasta el dato más simple de celo en las funciones fa- 
cultativas, lo traducía á través de la preparación pa- 
sional que tenía, y lo estorbaba ó negaba sistemá- 
ticamente. Presentó su renuncia por Agosto ó Sep- 
tiembre de 1898, — ó la reiteró entonces, — pero no sin 
antes, en el plano inclinado de su caida, proponer la 
suspensión del Médico Sr. Recio, por el- enorme delito 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 100 

de haber estorbado que los locos comiesen un pan 
fabricado malísimamente , con la harina de maíz 
podrida, llena de gusanos, que quedaba como resto 
de aquel cacareado contrabando llamado de las 
harinas de Mr. Lee. 

Ya estaba entonces sostenida una lucha real entre 
los miembros del gabinete autonomista y el General 
Blanco, con motivo de la dirección de Mazorra. El 
general no quería dejar cesante á su favorecido; y los 
Sres. Secretarios abogaban porque terminase la bru- 
tal anomalía creada por aquel ministro que tanto 
odió todo lo que hacía bien á los cubanos. Siempre, 
naturalmente, el General vencía. 

Se acepta la renuncia á la Junta de Patronos, y el 
Secretario de Gracia y Justicia y Gobernación del 
Gobierno Autonomista, nombra á dignísimas perso- 
nas para constituir la nueva. Al tomar posesión de 
sus cargos, en el que elijen al Dr. M. Bango de Presi- 
dente y al Dr. J. Santos Fernández de Vice Presiden- 
te, toman el primer acuerdo de aceptar sus puestos 
previo el restablecimiento del Reglamento, para que 
una persona técnica, conocedora de la especialidad, 
el médico más antiguo según se disponía en esa ley 
orgánica, fuese removido á la Dirección. 

Una comisión, nombrada por la Secretaría corres- 
pondiente, ya estaba actuando y averiguaba todo lo 
relacionado con la suspensión del Sr. Recio. Llenó 
su cometido en meditado y justiciero trabajo (pie ha- 
cía resplandecer la no culpabilidad para el médico 
suspenso; atribuyendo la mala administración y el 
desconcierto existente, á esas luchas eternas entre 
los que tenían el derecho y el saber, y los que se dis- 
putaban el favor oficial; y proponiendo la reafirma- 
ción de los mandatos reglamentarios, con la Direc- 
ción para el Médico 1 ? , que á ella debió ser promo- 
vido desde Junio de 1«S ( ^2. 

Ante la pretcnsión condicional que imponía la 
Junta de Patronos, de nueva creación, y el resultado 
del expediente incoado, se vio el General Blanco im- 
pelido á ceder, y se declaró por fin, cesante al Señor 
Kohly, nombrándose, director propietario á D. To- 



110 ANALES DE LA ACADEMIA 



más Recio, médico 1 9 desde hacía más de 20 años, 
en Consejo de 21 de Noviembre de 1S98. 

Los médicos, siempre en lucha desigual, donde mu- 
chas eran de pura defensa del destino que servían, á 
través de seis largos años, vinieron á ver salir para 
ellos el sol de la justicia equitativa, con los postri- 
meros destellos del período del gobierno autonomista! 

Angustioso mes, de pura transición el de Di- 
ciembre. 

En 1 9 de Enero de 1899, cambiase por completo 
la faz de la Isla de Cuba. El poder extrangero que 
venció á España en la contienda, entra en posesión 
de su conquista, y toma las riendas del gobierno. Al 
conocer nuestra agónica situación, envía auxilios, 
apresta su acción y su poder, permitiendo desde en- 
tonces, que cada vez quede mejor completada y regu- 
lada la alimentación del pobre loco, que tantísimas 
angustias económicas pasó. 

Modificaciones y reformas, con motivo de estable- 
cer ciertas mejoras fundamentales, hacen tomar nue- 
vos derroteros al gobierno actual, determinando 
cambios en el personal alto, decretándose la cesantía 
del Sr. Recio, y nombrándose de director al Dr. Lu- 
cas Alvarcz Cerice, distinguido Coronel de Sanidad 
Militar del Ejército Cubano. Se decreta también la 
cesantía de los Dres. Jorge Le Roy y Carlos Kolhy, 
médicos 2 9 y 3 9 , interinos, nombrándose para esos 
cargos á los Dres. J. Vega Lámar y Antonio Espe- 
rón, ambos también procedentes de la Sanidad del 
glorioso Ejército Cubano. En 21 de Febrero del pre- 
sente año toman posesión de estos cargos los señores 
recién nombrados. 

Cambios radicales en el modo de ser de este Mani- 
comió se proyectan. En estos mismos momentos un 
presupuesto extraordinario de más de 77 mil pesos, 
para obras que se realizarán enseguida, acaba de ser 
aprobado por la alta Autoridad que representa el 
poder Interventor. En breve plazo se solucionarán 
los problemas de los excretas, dotación abundante de 
aguas, del gabinete hidroterápico, un primer pabe- 
llón modelo para melancólicos, al que, seguirán cinco 



DK CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 111 

más, otro pabellón para enfermedades infecciosas, 
sala de disección } r depósito de cadáveres, local para 
el lavado al vapor, teléfonos, timbres eléctricos, & &. 
La Autoridad Superior promete expontáneamente, 
sil decidido apoyo, para que este templo de caridad, 
que ha sufrido vicisitudes sin cuento, llegue, en no 
lejano día, á figurar al lado de los mejores de Amé- 
rica; para que alcance á ser, verdaderamente digno 
de la noble misión que entraña su existencia; y estar 
desde luego en harmonía con la cultura de este pue- 
blo y con la altura de los progresos científicos de 
nuestros días. 

No cabe dudar, que así sucederá. 

El loco en Cuba, ya está de plácemes! La Caridad 

sonríe ! 

IV 

Como epílogo complementario de este pobre tra- 
bajo, haremos constar en rápida nota, los nombres 
de los Sres. Médicos que han tenido los locos, y que 
han dejado de ser citados en el curso de nuestro 
relato. 

Corresponde primeramente mencionar á aquellos 
que sólo han sido nombrados y no llegaron á concu- 
rrir al Manicomio. 

El Dr. D. Cayetano Conforto, es el primero; nom- 
brado en 3 de Julio de 1868, época de epidemia de 
cólera en el establecimiento. 

El Dr. D. Zacarías Santander, que fué muchos años 
médico del Cementerio Cristóbal Colón, y el licencia- 
do D. Federico Kollry, allá por el año 1876. 

Nombrados accidentalmente, con motivo de la epi- 
demia de cólera en 1868, aparecen: 

El Dr. Gabriel María García y el Dr. D. Domingo 
Fernández Cubas, ambos en los primeros días de Ju- 
lio del año citado. 

Los que han ocupado sus cargos regulares fueron 
los siguientes: 

El Dr. Enrique Valdés Valenzuela, como médico 
auxiliar en 1869. — Renunció en Junio. 

El Dr. Vicente B. Valdés, también auxiliar interino, 



11*2 ANALES DE LA ACADEMIA 



nombrado en Junio 31. — En Diciembre del mismo 
año 1869 se le nombró interno. — Renunció en Fe- 
brero 1871. 

El Dr. Juan Valdés Valenzueía, auxiliar en 18 Fe- 
brero de 1871. — Cesó en Octubre del mismo año. 

El Ldo. D. Tomás Lazo de la Vega, interno en 18 
de Noviembre de 1871. — Cesa en 14 de Abril de 1872. 

El Dr. Narciso Reig, interno, desde el 15 Abril de 
1872 hasta 1 ? Junio. 

El Dr. Tomás de la Hoya, interno desde el 22 
Agosto, al 7 Diciembre de 1873. 

El Ldo. Regino Fariña, interno desde Diciembre de 
1873, hasta 11 Febrero 1874. 

El Ldo. D. Manuel López Laza, que fué sub-direc- 
tor con el nombre de jefe del detall, ó médico mayor — 
estilo militar — en 1877 época del primer Reglamento. 

El Ldo. D. Benito Serrate, que fué médico 2 ? hasta 
1885 en que renunció. 

El Dr. Jorge Hortsmann 3' Varona, que fué Médico 
3 P desde Julio á principios de Octubre de 1896. El 
General Weyler pidió por cable al ministro la cesantía 
de este médico, á lo que parece porque era cubano é 
hijo de un médico cubano de su enemistad, y para 
nombrar al Ldo. D. Ángel Suárez, madrileño, amigo 
del entonces Intendente Fagoaga. Nombrado en Oc- 
tubre del citado año 1896, lo dejaron cesante en 30 
de Agosto de 1S98. 

BIBLIOGRAFÍA 



Tenemos á la vista una monografía sobre los "Ma- 
trimonios de los sordo-mudos en América" por J. A- 
Fay, que ha sido remitida á nuestra Biblioteca. El 
libro consta de 527 páginas, ocupadas la mayor par- 
te de ellas con tablas estadísticas, para ilustrar las 
opiniones emitidas en el texto. 

Las cuestiones que el autor trata y dilucida están 
formuladas en los siguientes términos: 

1 p ¿Están más expuestos los matrimonios de los 
sordos á procrear hijos sordos que los matrimonios 
ordinarios? 



DE CIENCIAS MEDIDAS, FÍSICAS Y NATURALES 113 

2 P ¿Están más expuestos los matrimonios en que 
ambos contrayentes son sordos á procrear hijos sor- 
dos que aquellos en que uno de ellos oiga? 

3 p ¿Existe determinada clase de sordos más pro- 
pensa á procrear hijos sordos que las otras? En la 
afirmativa, ¿qué clase es esa y cuáles son las condi- 
ciones que aumenta ó disminuye su capací lad pro- 
líñca? 

4 P 3 ¿Son más felices los matrimonios en que ambos 
contrayentes son sordos que aquellos en que uno lo 
sea y otro no? 

Esas preguntas, especialmente las dos primeras, 
dice el autor, han sido muy discutidas en Europa y 
América. Las respuestas, sin embargo, son entera- 
mente distintas. Algunos escritores sostienen que 
los matrimonios de los sordos son más propensos á 
producir sordos que los ordinarios, y que la propen- 
sión crece cuando se trata de sordos por ambas par- 
tes. Otros dicen que los tales matrimonios son muy 
poco más propensos á transmitir la sordera que los 
comunes. Y otros que no existe diferencia alguna en 
la capacidad de una y otra clase para procrear hijos 
sordos ó sanos. 

El total de matrimonios de sordos desde 1803 has- 
ta 1894, en los Estados Unidos y Canadá sube á 
4.471. 

La sordera no es una anomalía física ni una enfer- 
medad; y son, por consiguiente, impropias las frases 
"sordera transmitida' ' y "sordera heredada". Cuan- 
do la sordera de ios padres reaparece en los hijos, 
lo que realmente se transmite ó hereda no es la sor- 
dera, sino alguna anomalía de los órganos auditivos 
ó del sistema nervioso, ó la tendencia á determinada 
enfermedad de la cual resulta la sordera. 

Air. Fay afirma que los matrimonios en que los 
dos son sordos produce más hijos sordos que cuando 
uno solo de los esposos es sordo. 

El Dr. Bell dice que según sus observaciones, en la 
mayor parte de los casos en que un sordo-mudo se 
casa con uno que oye, éste pertenece á una familia en 
que hay sordo-mudos; y en una gran proporción de 



114 ANALES DE LA ACADEMIA 

casos en que los matrimonios produjeron hijos sor- 
dos ambos padres tenían parientes sordo-mudos. 

Respecto de la felicidad de los matrimonios entre 
sordos acontece que cuando los dos esposos tienen el 
mismo defecto son más felices que aquellos en que 
uno de los dos ove y el otro no. 

Los matrimonios de sordos son más comunes en 
América que en Europa. 

La proporción entre matrimonios en que los dos 
contrayentes son sordos es de 72,5 por ciento; y 
aquellos en que uno de los dos oye es de 20 por 
ciento . 

La monografía de que damos cuenta está en nues- 
tra Biblioteca á la disposición de todos los que quie- 
ran consultarla. Es un trabajo curioso, útil y hasta 
de amena lectura. 



El Dr. Fernando González del Valle 



Este respetable médico, creador de la Cirugía en 
Cuba, venerable maestro de varias generaciones mé- 
dicas, Rector que fué de nuestra Universidad Lite- 
raria, su Decano muchos años, y prestigioso miem- 
bro de esta "Academia de Ciencias Médicas", ha 
bajado al sepulcro el día 15 del actual. 

Nació en la Habana el 28 de Diciembre de 1803, 
y desde el año 26 viene siendo el maestro de la ju- 
ventud médica cubana. Fué hábil cirujano, de gran 
práctica y concepto, y siempre, en todos los actos 
de su vida, supo dar brillo y respeto á su patria y 
á su profesión. 

La Academia se cubre de luto y llora la desapa- 
rición del cubano esclarecido y prestigioso, de su So- 
cio de Mérito, que durante toda su larga vida no 
hizo otra cosa que contribuir grandemente al ade- 
lanto científico de este país. 

E. P. D. 






OBRAS DE VENTA 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología, 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 






S"CT"2>s/£ TIESTO 

Páge 

Academia. — Acta de la sesión publica ordinaria 

del día 13 de Agosto de 1899 115 

Higtene Publica. — La tuberculosis y la leche, por 

el doctor José 1. Torra! bas 117 

Piretolooía. — Nuestras fiebres, por el doctor To- 
más V. Coronado 122 

- Convocatoria 133 



Oon.d-lGion.es 



Los "Anales" se publican mensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, a* más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales ,de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &] 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



ÜVISO 



^■Je supliera, «1 oaiTig'C?. 

fe, 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATUKALES 123 



que todos debiéramos saber, una alarma injustifica- 
da invade nuestro espíritu y el maldito fantasma del 
personalismo nácenos olvidar el fondo de lo que se 
nos pregunta, para perdernos en un intrincado labe- 
rinto de dudas y suposiciones que á nada práctico 
conducen. 

¿Puede haber algo más natural, (pie siendo anó- 
malo lo que sucede en nuestras estadísticas demo- 
gráficas, los encargados de utilizarlas traten de darse 
cuenta del fenómeno? 

El defecto no es nuevo, nadie ignora su trascenden- 
cia y los conceptos erróneos que se formarán los ex- 
tranjeros sobre nuestro estado sanitario, al estudiar 
y comparar nuestras estadísticas. 

Ahí están los distinguidos demógrafos de este pais 
y entre ellos el Dr. Vicente de la Guardia, que nos 
diga el trabajo titánico que ha tenido que realizar 
durante muchos años para la publicación de sus cua- 
dros demográficos. El, mejor que nadie, puede decir- 
nos los disparates nosológicos que ha tenido que 
corregir y el número considerable de otros, que impo- 
sible de enmendar, han tenido que ir á la casilla de- 
signada con el indeterminado nombre "otras enfer- 
medades". 

El que conoce sus defectos trata de enmendarlos; 
desconociéndolos, no hace otra cosa que fomentar- 
los. Debemos confesarlo sin rubor, porque nuestra 
no ha sido la culpa sino del vetusto régimen pasado; 
estamos pobres, muy pobres en conocimientos, no ya 
de patología intertropical sino en los de la moderna 
patología y de ahí, señores, que arrostremos la pena 
de que un centro que sabe cumplir con su deber nos 
ponga de manifiesto nuestras deficiencias doctrina- 
rias, por un mal entendido respeto á los mayores, 
con sus ideas tradicionales. Pero no somos solos los 
médicos cubanos; los americanos y los mismos médi- 
cos de Europa sostienen hoy todavía grandes vacila- 
ciones diagnósticas al referirse á determinados pro- 
cesos febriles. 

Va lo hemos dicho en el seno de esta misma Corpo- 
ración con nuestro querido hermano el Dr. Domingo 



124 ANALES DE LA ACADEMIA 

Maclan. Para distinguir las infecciones febriles ob- 
servadas en este pais desde principios de este siglo, 
debemos tomar por guía su especificidad clínica y 
etiológica, como la noción principal que ha ido sepa- 
rando los antiguos tipos febriles. 

Las antiguas clasificaciones de Mercado, Morton 
y Torti, que todavía quieren algunos conservar en- 
tre nosotros, designando las formas graves del palu- 
dismo con los nombres de perniciosas, sub-contínuas, 
proporcionadas y comitentes, deben desaparecer hoy 
que ya tenemos una noción completa y etiológica de 
las infecciones palúdicas febriles. 

Más de medio siglo duró en Europa la discusión 
para llegar á separar las enfermedades englobadas 
con el nombre genérico de Tifus. Entonces era per- 
donable el error porque sólo impresionaba á los ob- 
servadores la influencia de los agentes atmosféricos 
y la de las estaciones, para explicarse la aparición 
de las fiebres. 

La confusión de los términos de los nosologistas y 
la revolución de la doctrina organicista de Bruassais, 
vino á dificultar más la separación de los diversos 
tipos de las pirexias intertropicales. Así no es ex- 
traño ver en las estadísticas de principios de este 
siglo las gastro-encefalitis alternando con las sino- 
cas, tifus, perniciosas, biliosas y malignas. Y así 
como es curioso ver en Europa la lucha entablada 
para separar el tifus exantemático de la tifoidea, 
durante medio siglo, es notable también ver que casi 
en la misma época y todavía con posterioridad, dis- 
cutirse la más grave de las incógnitas de la patolo- 
gía intertropical, que es la separación de las formas 
graves del paludismo con la fiebre amarilla, la lla- 
mada fiebre remitente biliosa ó gran endemia de los 
países cálidos y la fiebre tifoidea legítima, tal como 
se observa en los climas templados de Europa. 

La influencia preponderante del clima vino á sus- 
tituir á la influencia de los agentes meteóricos y su 
origen climático llegó á ser considerado tan domi- 
nante por la mayoría de los observadores de la Amé- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 125 

rica intertropical, como el origen estacional era invo- 
cado en las pirexias del viejo Continente. 

La piretología cubana tenía necesariamente que 
estar sometida á las ideas imperantes en el mundo 
científico y para desembarazarse de una tradición 
honrosa, pero llena de preocupaciones y prejuicios, 
ha debido pasar por iguales visicitudes que las doc- 
trinas etiológicas de las pirexias reinantes en otras 
regiones y que hoy reconocen por causa un agente 
patógeno cuya evolución en el organismo invadido, 
explica las determinaciones anátomo-clínicas con sus 
caracteres específicos. 

La especificidad de las pirexias intertropicales ha 
sido demostrada por la observación clínica, la com- 
probación anatómica de las lesiones, la epidemiolo- 
gía y la investigación experimental. Si quisiéramos 
caracterizarlas, podríamos definirlas diciendo: cada 
fiebre, como entidad nosológica, es función de un 
agente patógeno, micro-organismo comprobado ó 
no; y como entidad clínica, representa la reacción 
del organismo invadido por el micro-organismo es- 
pecífico. 

Ya hemos visto en anteriores consideraciones que 
desde siglos atrás el paludismo y la fiebre amarilla 
se disputaban la etiología de nuestro medio patoló- 
gico. Así lo venía demostrando la observación clí- 
nica, que ayudada después con el estudio anátomo- 
patológico en la losa anatómica, permitió compro- 
bar las lesiones de las placas .de Peyero y afirmar 
desde los principales trabajos de Félix Giralt y V. de 
la Guardia, la fiebre tifoidea entre las infecciones 
febriles que se observan en la isla de Cuba en la 
actualidad. 

En la primera mitad de este siglo otras dos pi- 
rexias específicas vienen á agregarse á las anteriores: 
la grippe y el dengue. Salidas de confines opuestos, 
la grippe encuentra en las temperaturas bajas la 
ocasión oportuna para extender sus invasiones, 
mientras el dengue busca las regiones intertropicales 
de Asia, África y América, donde aparece á inter- 
valos diferentes. 



126 ANALES DE LA ACADEMIA 



Alas de una vez ambas infecciones han puesto a 
prueba la sagacidad de nuestros observadores. Las 
formas febriles y prolongadas de la grippe sin locali- 
zación predominante, han hecho vacilar el diagnós- 
tico entre la fiebre tifoidea ó una remitente palúdica. 
Del mismo modo las formas gástricas del dengue han 
hecho creer se tratase de casos aislados de invasión 
amarilla ó de un exantema. 

Al lado de las pirexias específicas ó esenciales, como 
las llamaban nuestros antiguos maestros, las fiebres 
exantemáticas tienen un puesto entre las infecciones 
febriles agudas, cuyo origen microbiano nadie pone 
en duda; aunque no se haya comprobado todavía su 
agente patógeno. 

Tenemos una serie de infecciones febriles indetermi- 
nadas que la nosología tarda en darle un puesto fijo 
en sus clasificaciones, porque el estudio de sus lesio- 
nes propias ó de sus agentes específicos no ha podido 
avanzar gran cosa y solo la observación clínica y la 
etiología le asignan un puesto entre las infecciones 
febriles agudas al lado de las grandes pirexias de 
nuestro país. 

Todas estas fiebres que engloban nuestras anti- 
guas gástricas, biliosas, inflamatorias, sinocas, efé- 
meras, herpeticas, de aclimatación, no pueden ocu- 
par en nuestra descripción un puesto especial, por 
estar convencidos que no son otra cosa que modali- 
dades clínicas atenuadas ó modificadas, de las 
pirexias específicas por la influencia del medio en que 
se desarrollan. Del mismo modo las formas graves 
y mortales de nuestras fiebres denominadas fiebres 
biliosas graves, ictero-hemorrágicas, fiebres ele bo- 
rras, tifo-malarias, subcontínuas, tifoideas, &, ¿c. 
No son otra cosa que formas especiales de nuestras 
grandes pirexias en que el diagnóstico clíninico ha 
tenido que fluctuar, en su interpretación patogené- 
sica, según la doctriaa etiológica admitida y los 
medios de comprobar su diagnóstico preciso. 

Tal es la conclusión á que debemos llegar con los 
resultados de la investigación experimental de nues- 
tros días. Teniendo por guía la noción etiológica 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 127 

representada por un agente patógeno que provoca 
la infección febril, las condiciones de clima, medio 
social, predisposiciones, constitución médica ó genio 
epidémico, entran como cansas secundarias en la 
aparición y formas de todas las pirexias, y esa no- 
ción causal ha tenido por consecuencia inmediata, 
no solo la mayor exactitud del diagnóstico, sino 
también las mayores ventajas en el tratamiento cu- 
rativo y profiláctico de todas ellas. 

La importancia que se ha dado al clima en el desa- 
rrollo y evolución de las pirexias intertropicales, 
merece que nos detengamos un momento en este 
asunto. En este concepto nuestras tres infecciones 
principales, paludismo, dotinentería y la fiebre ama-, 
rilla, ofrecen tres tipos de graduación sucesiva según 
la influencia del medio externo ó individual para 
constituir sus alternativas de frecuencia ó rareza y 
sus caracteres de epidemia ó endemia. 

A medida que en Europa la separación clínica del 
tifus y de la tifoidea se apo\ r aba sobre bases firmes, 
los observadores de la patología intertropical seña- 
laban fiebres graves de tipo continuo que se separa- 
ban de los casos comunes del paludismo. Pero bus- 
cando una etiología que las explicase se invocaba la 
influencia de las temperaturas elevadas. Así sucedió 
con las fiebres ardientes continuas de los médicos 
ingleses de la India, con la remitente tifoidea de los 
franceses de Argel y con la continua perniciosa de 
los brasileños. 

En principio se negaba la presencia de la fiebre 
tifoidea, como sucedió entre nosotros y en las anti- 
llas francesas atribuyendo los casos observados al 
paludismo. Fué indispensable que las autopsias 
vinieran á demostrar las lesiones específicas de la 
dotinentería para que el convencimiento llegase al 
ánimo de los observadores imparciales. 

Mientras tanto en clínica se señalaba la ausencia ó 
rareza de las manchas lenticulares, de los accidentes 
hemorrágicos y de perforaciones intestinales y al 
lado de los casos graves y mortales, que no dejaban 
duda se crearon otros nombres que respondían á las 



128 ANALES DE LA ACADEMIA 



formas benignas de las regiones donde se obser- 
vaban. 

Una de estas expresiones que hizo fortuna y sin 
embargo ha sido muy discutida, es la de tifo-malaria 
empleada por el Dr. Jamenson. de Sangay, vulgari- 
zada después por los médicos americanos é italianos 
y que venía á sustituir el de remitente tifoidea de los 
franceses de Argel. Más clínica que patológica esta 
expresión ha venido usándose entre nosotros, sin que 
se hayan publicado en nuestro sentido observaciones 
confirmativas de las lesiones características de esas 
infecciones hasta estos tres últimos años en los cua- 
les el suero diagnóstico de Wiclal y el examen metó- 
dico de la sangre nos ha permitido observar y des- 
cribir casos de simbiosis que antes solo se presumían. 

La certeza que hoy tenemos de las asociaciones del 
paludismo y la dotinenteria, de aquel y la fiebre 
amarilla nos conduce á realizar diagnósticos más 
ciertos y eme las estadísticas sean menos defectuosas. 

La colusión de nuestras grandes pirexias con otros 
tipos febriles, benignos casi siempre, y que se conocen 
con los nombres genéricos de fiebres simples ó inde- 
terminadas, ha sido causa de frecuente error. A 
estas fiebres se les han conservado los antiguos 
nombres de fiebres de tipo gástrico, con sus dos 
variedades, la biliosa y la intestinal. Fiebre de tipo 
catarral y por último fiebre de tipo fluxionario ó 
ftegmásico. 

Como se ve, en estos tipos no se lleva más guía que 
la expresión clínica que ofrecen sus manifestaciones. 

Nuestros defectos persistirán mientras nos aferre- 
mos al vetusto sistema de hacer diagnósticos exclu- 
sivamente sintomatológicos y se mire con desdén el 
diagnóstico etiológico, único que puede clasificarse 
de rigurosamente científico. El síntoma en algunos 
casos y el conjunto sintomático en otros nos 
lleva á sospechar tal ó cual enfermedad y, si reali- 
zamos el diagnóstico etiológico, tendremos la segu- 
ridad completa de lo que antes era mera presunción. 

En los casos frecuentes de simbiosis ¿cuál sería el 
clínico capaz de afirmar la presencia de dos ó más in- 



DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 129 



fecciones febriles en un mismo sujeto sino recurriese 
al diagnóstico etiológico? 

Afortunadamente los progresos sorprendentes de 
la biología y su interesante rama la bacteriología, 
brindan hoy al médico estudioso nuevos horizontes 
que facilitan de manera extraordinaria, metodizán- 
dolos, los medios diagnósticos. 

Nada más fácil hoy, para los que están versados 
en los adelantos de la moderna medicina, que esta- 
blecer diagnósticos rigurosos en la diferenciación de 
las pirexias endémicas ó epidémicas de los países 
intertropicales. El paludismo, la fiebre tifoidea doti- 
nentérica, la fiebre amarilla, el tifus exantomático y 
el recurrente pueden separarse en clínica, con el auxi- 
lio del laboratorio, en un tiempo más corto del que 
se emplearía en describirlo, de igual manera el labo- 
ratorio clínico nos permite hoy sorprender la existen- 
cia de simbiosis que antes era imposible diagnos- 
ticar. 

La presencia de los parásitos de Laverán en la 
sangre de los palúdicos, el aglutinamiento é inmovi- 
lización del cultivo puro de los bacilos de Eberth en 
contacto con el suero de la sangre de los tifoideos 
dotinentéricos, la falta de elementos parasitarios y 
de la reacción de Widal y la presencia de los exan- 
temas en el tifus exantemático, la presencia de los 
espírilus de Oberme\^er en la sangre de los atacados 
por el tifus recurrente, son elementos fáciles de com- 
probar antes de pronunciar un diagnóstico. La falta 
de los elementos señalados y el cuadro clínico tan 
característico de la fiebre amarilla, nos servirá, para 
diferenciarla de aquellas pirexias mientras llegue el 
momento que todos anhelamos en que se encuentre 
también el germen productor de nuestra terrible 
endemia. 

Suplico á la presidencia y á los Señores Académicos 
que me dispensen si los he entretenido con estas consi- 
deraciones generales; pero que he creído indispen- 
sables recordar antes de proceder á la contestación 
del cuestionario. 

La carta del Sr. Jefe de Sanidad y dirigida á esta 



130 ANALES DE LA ACADEMIA 

Corporación está redactada literalmente en los si- 
guientes términos: 

"Desea saber este Departamento la verdadera di- 
ferencia, si existe, entre la Fiebre Infecciosa, Fiebre 
Perniciosa, Fiebre amarilla y el Tifus, y la relación 
entre ellas, si la hay, pues del uso frecuente que de 
sus nombres se hace, parece indicarse que sí la hay." 

"¿Tendría usted la bondad de informarme lo que 
cree de los diagnósticos diferenciales entre las fiebres 
\ r a mencionadas, y, también, qué relación existe en- 
tre el Tifus típico del pais con el de los otros paises?" 

"Según han manifestado algunos médicos, estas 
fiebres se relacionan de cerca con la Fiebre amarilla, 
tanto es así, que es imposible hacer diagnósticos 
diferenciales, por tanto, cualesquiera datos que usted 
se sirva suministrarme respecto de este particular, 
se lo agradeceré muy de veras." 

■yC- 
* * 

Someto á vuestra aprobación la siguiente contes- 
tación: 

"Con el nombré de fiebres infecciosas se designan 
todos los procesos patológicos microbianos y febri- 
les, desde el simple embarazo gástrico provocado por 
una perturbación digestiva con sus correspondientes 
fermentaciones anormales, hasta la más grave infec- 
ción microbiana que puede causar la muerte, como el 
muermo, la peste bubónica, la fiebre amarilla, &. &. 

Certificar que un sujeto ha fallecido de fiebre infec- 
ciosa es lo mismo que hacerlo diciendo que ha falle- 
cido de enfermedad ; tan lata é indeterminada es una 
expresión como la otra. No es posible en nosología 
médica, aceptar el nombre genérico de un grupo de 
enfermedades por la individualidad patológica, pues 
esto sería aceptar un error elemental. 

Los autores italianos, los franceses y los ingleses 
han llamado acceso pernicioso á las manifestaciones 
graves é insólitas que se presentan en el curso de una 
infección, febril ó no, del paludismo. Entre nosotros 
v por una interpretación errónea de los hechos, ho- 
rnos tolerado que se designe con el nombre de fiebre 



DK CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS Y NATURALES 131 



perniciosa á las manifestaciones gravísimas del palu- 
dismo. 

Ha venido á emplearse la palabra perniciosa [que 
implica solamente idea de gravedad] como sinónimo 
de paludismo y además se ha querido, con una sola 
palabra, designar las múltiples formas y tipos febri- 
les ó no, en los que se puede observar el acceso per- 
nicioso. 

No hay fiebre perniciosa, sólo se admite hoy en 
buena clínica, la manifestación grave — perniciosa — 
de las variadas formas ó tipos de la infección palú- 
dica. 

Con el nombre de fiebre amarilla conocemos una 
entidad patológica que podemos definir: Pirexia es- 
pecífica de proceso febril de ciclo definido, cuyas lesio- 
nes características radican en el conducto gastro- 
intestinal y en los dos grandes aparatos de la depu- 
ración ó desinfección orgánica, e! hígado y el riñon. 
Sus lesiones principales son de carácter congestivo, 
hemorrágicas y degenerativas semejantes á las pro- 
ducidas por los envenenamientos sépticos. 

Con el nombre de tifus no conocemos ninguna en- 
fermedad endémica ó epidémica propia de este pais. 
Aquí en Cuba existe diseminada y en forma endémica 
en casi todas las poblaciones la fiebre tifoidea doti- 
nentérica de Bretoneau, cuyas lesiones intestinales 3' 
cuya marcha clínica es bien conocida entre nosotros. 
Con el suero diagnóstico de Widal hace ya algún 
tiempo que las diferenciamos de las otras pirexias, 
siempre que la investigación se realice pasados los 
primeros siete dias. 

Desechadas las clasificaciones impropias de fiebres 
infecciosas y perniciosas, nada hemos de decir de sus 
relaciones con la fiebre amarilla y con la tifoidea 
dotinentérica. 

Respecto á estas dos últimas, son entidades pato- 
lógicas bien distintas, y si alguna vez su filiación no 
es completa, podemos atribuirlo á su coincidencia 
con manifestaciones palúdicas del sujeto que las su- 
fre. Simbiosis paludeo-amarilla ó simbiosis paladeo- 



132 axai.es dk i. a academia 



tifoidea, conocida esta última con el nombre de 
tifo-malaria. 

El uso frecuente que se hace, con bastante impro- 
piedad, de los nombres* de fiebre infecciosa, perniciosa 
y tifus no prueba de manera alguna que haya rela- 
ciones entre estos pretendidos estados patológicos y 
nuestras grandes pirexias, prueba sola mente que en- 
tre algunos médicos reina todavía la confusión en las 
clasificaciones de nuestras fiebres, por querer sostener 
los diagnósticos sintomáticos de mediados de este 
siglo. 

El diagnóstico diferencial entre nuestra tifoidea 
dotinentériea con el tifus exantemático y el recurren- 
te observado en otros países, es de facilidad extraor- 
dinaria si repartimos el trabajo entre la clínica y el 
concurso del laboratorio, realizando el suero-diag- 
nóstico y el examen de la sangre. 

Hasta ahora todos los descubrimientos modernos 
tienden á demostrar que las distintas fiebres obser- 
vadas en este país no se relacionan por su etiología 
con la fiebre amarilla y que los medios diagnósticos 
con que cuenta la moderna medicina permiten esta- 
blecer de una manera concluyente el diagnóstico 
diferencial entre la fiebre amarilla, el paludismo, la 
tifoidea dotinentériea, la grippe y el dengue, que 
constituyen nuestras grandes infecciones febriles. 

Octubre 8 de 1899. 



DK CIKNCIAS MEDICAS, FÍSICAS Y NATURAL^ 138 



Academia de Ciencias Médicas Físicas y Naturales de la Habana 



CONVOCATORIA 



Hallándose vacantes en esta Corporación, dos pla- 
zas de socios numerarios correspondientes á la Sec- 
ción de veterinaria, y debiendo ser éstas provistas 
por elección entre los Sres. Profesores veterinarios 
domiciliados en esta capital; se avisa por este medio 
á las personas interesadas, que la Junta de Gobierno 
de esta Academia admite, durante los quince días 
siguientes á la publicación de la presente convoca- 
toria, las propuestas que se presenten por los señores 
miembros de esta Institución, ó en su defecto, las 
solicitudes documentadas de los aspirantes, que de- 
berán dirigirse al Secretario que suscribe. 

Habana y Octubre 31 de 1899. 

El Secretario General 

Dr. Gustavo López. 






OBRAS DE VENTA 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES' 1 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene pública, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología, 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos CubanoSj por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



■ 

CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

GON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo y principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama ailQHUíl. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
ei mejor remedio que hoy se conoce para curar la íllieilllíl, 
la ClolorOSÍS, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa, de 
los Sres. Adrián y Cv fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el imsom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 
Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 

del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
IsU, 



Tomo 36. > Noviembre y Diciembre de 1899.— Entregas n os 422 y 423 






Dres. J . M . Céspedes y G . Ivópe^ 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




Nuevo y rápido procedimiento de doble coloración de la sangre, 

por el Dr. R. García Rijo. 



DE ALGUNOS ERRORES EN EL EXAMEN CLÍNICO DE LA ORINA, 

por el Dr. Gastón Alonso Cuadrado. 



Un caso de fiebre puerperal tratado por el suero antidiftérico, 

por el Dr. Juan N. Dávalos 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DE II DE DICIEMBRE de 1898 

[hiiiiiuuiiiii»uuiui»iuttiit»iii»tiia» ii»iuiatiiitituuuiiitiiitiuiiuituituutiHtiitiaiiittuit¡^ttittHtiitti»iu»tii»iiiiuitiiiiiui»iiiiiiiuHiiui»iiuiiiiiiiiiiiiiiii 




* 



HABANA 

Imprenta "La Prueba" Manzana Central 

1300 



Número suelto: 30 cts— Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



OorLd.IcIorLes 



Los "Anales" se publican mensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



-¿^TTISO 



fc¡*e suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 135 



NUEVO Y RÁPIDO PROCEDIMIENTO 

DE DOBLE COLORACIÓN DE LA SANGRE 

POR EL DR. R. GARCÍA RIJO 



Si grande es la importancia que en las funciones 
normales de la vida hay que reconocer á la sangre 
como elemento encargado de recorrer la totalidad 
del organismo á que pertenece, penetrando en la 
intimidad de los tejidos y atendiendo á las necesi- 
dades de la célula más pequeña y más recóndita, dis- 
tribuyendo y difundiendo por un regadío incesante, 
así el oxígeno que inspiran los pulmones como los 
materiales azodos é hidro carbonados que retira de 
los alimentos, á la vez que arrastrando hacia los di- 
versos emuntorios los residuos de la nutrición y de 
la actividad general del organismo; no menos impor- 
tante es el papel que le está asignado en la evolución 
de muchas enfermedades, como de tiempo inmemo- 
rial lo venía afirmando por simple intuición la 
antigua medicina, y como viene confirmándolo de 
vez en cuando la clínica moderna gracias á los méto- 
dos de observación más perfeccionados que han ido 
poniendo á su disposición la histología, la bacterio- 
logía y la medicina experimental. 

Ya no es en el color más ó menos pálido de la piel, ni 
en la desviación más ó menos acentuada de las prin- 
cipales funciones del organismo, (palpitaciones, dis- 
pepsia, menorragia, amenorrea etc.) en lo que 

descansa el estudio científico de la anemia, de la 
clorosis, puesto que podemos penetrar en la consti- 
tución de la sangre apreciando su densidad, las pro- 
porciones relativas dé sus diversos elementos figu- 
rados así como su calidad, su riqueza en hemoglo- 
bina.., etc. Ya á nadie causa extrañeza ver al médico 



136 ANALES DE LA 



mandar al laboratorio la sangre de un enfermo para 
investigar en ella sea la presencia de la filaría, sea la 
existencia del hematazoario de La verán, sea la reac- 
ción tifódica de Widal. Ya no nos sorprende ni que 
ha\ r a clínicos bastantes atrevidos para pensar en 
hacer de la hematología la base fundamental del 
diagnóstico en todos los procesos infecciosos, ni que 
ha}ra terapeutas suficientemente osados para pensar 
en convertir la seroterapia en una especie de arsenal 
capaz de hacer frente á todas las exigencias de la 
práctica, por muy variadas y muy imperiosas que 
éstas sean. 

Pero, sin dejarnos seducir por esos ideales, cuyo 
exclusivismo basta para hacérnoslos rechazar como 
exageraciones impropias de una sana práctica, y 
manteniéndonos en el terreno positivo de la clínica 
verdad, ¡cuánta diferencia entre la hematología de 
nuestros antecesores y la de nuestras modernas gene- 
raciones! Antiguamente tal parecía como que la 
sangre era un estorbo para la curación de las enfer- 
medades agudas, imponiéndose por lo tanto como 
condición necesaria para curar á los enfermos ó bien 
para juzgar de la gravedad de su dolencia, la sangría 
más ó menos copiosa, con el doble fin de disminuir el 
estorbo y de juzgar á la simple vista de las condicio- 
nes físicas de la sangre extraída; y por lo tanto se 
apelaba á la lanceta, á las saguijuelas ó á las ven- 
tosas escarificadas, con la misma facilidad con que 
vemos hoy recetar un purgante ó aconsejar una 
medicación diurética. — La escuela moderna exage- 
rando algo la tendencia opuesta, ha llegado en oca- 
siones hasta á pretender suprimir en absoluto las 
sangrías así locales como generales, estimando la 
sangre como un tejido susceptible de ser invadido por 
la enfermedad, pero dotado como los demás tejidos 
de vitalidad propia y provista por lo tanto de me- 
dios de defensa, que auxiliados á tiempo y dirigidos 
convenientemente, no sólo bastarán á su depuración 
sino que así mismo podrán contribuir muy eficaz- 
mente al saneamiento general del organismo y á la 
reaparición de las lesiones locales. Basándose en 



ACADEMIA DE CIENCIAS 13? 

esas razones vemos á los modernos investigadores 
encaminar todos sus esfuerzos á economizar todo lo 
posible la sangre de los enfermos, ideando para ello 
nuevos procedimientos curativos tales como la 
transfusión, el lavado de la sangre, la seroterapia, e 
ideando además nuevos métodos de exploración que 
sin más sacrificio que el de una gota mínima de san- 
gre permitan darse cuenta de su calidad, de sus reac- 
ciones, sanas ó morbosas y por ende, en ciertos 
casos, del verdadero diagnóstico y á veces hasta del 
pronóstico que deba formularse. 

Sin pretender intercalar en este trabajo todo 
cuanto se ha publicado sobre la patología de la san- 
gre, revelaremos sin embargo algunos hechos obser- 
vados por diversos autores, hechos que tal vez en 
parte pueden haber sido objeto de interpretaciones 
prematuras, pero que sin embargo nos servirán á 
dar una idea de esa nueva senda que el estudio 
microscópico de la sangre ha abierto al diagnóstico 
de las enfermedades internas. Al idearse por Malasse 
Hayem y otros, los aparatos destinados al conteo 
de los glóbulos de la sangre dióse un paso impor- 
tante en ese sentido, adoptándose como punto de 
partida las siguientes cifras como las proporciones 
normales de los dirversos elementos figurados con- 
tenidos en un milímetro cúbico de sangre á saber: 

glóbulos rojos 5.000.000 

glóbulos blancos 6.000 

hematoblastes 250.000 

cifras éstas, sujetas sin embargo á importantes va- 
riaciones según la edad, el sexo, las horas de la 

digestión etc. Nuestro compatriota el Dr. Morado 

en un trabajo interesante presentado á nuestro 
primer Congreso Médico Regional, encontró un 
aumento notable de los hematíes en los quintos 
recién llegados de la Península, aumento que algu- 
nas veces llegó hasta alcanzar la cifra de 9.000.000 
pero que generalmente acusaba un promedio de 
6.435.000. 

Esta hiperglobulia ha sido igualmente observada 
en diversos otros países comprendidos como la Isla 



13S ANALES DE J.A 



de Cuba en la zona cálida. La diarrea, el sudor 
copioso, en una palabra todo aquello que ocasiona 
una sustracción más ó menos importante de líquido á 
los tejidos del organismo, determina igualmente una 
hiperglobulia accidental transitoria como ocurre por 
ejemplo en el recién nacido después de su nacimiento. 
Mayor importancia tiene bajo el punto de vista pa- 
tológico la hipoglobulia, la cual se observa en todos 
aquellos casos en que la nutrición se encuentra entor- 
pecida por cualquiera causa que sea. También es 
susceptible de variaciones la cifra de los leucocitos en 
la sangre humana, variaciones fisiológicas unas 
como hemos visto que sucede con la cifra de los 
hematíes, mientras que en algunos casos entrañan 
dichas alteraciones una significación mórbida capaz 
de orientar al clínico en su diagnóstico y hasta en su 
pronóstico. El aumento de los leucocitos se observa 
de un modo transitorio (leucocitos) después de las 
hemorragias, é igualmente en la maj'or parte de las 
enfermedades infecciosas, sobre todo cuando hay ten- 
dencia á la supuración. Según Winternitz, inmedia- 
tamente después de los baños fríos, el número de 
leucocitos se eleva al doble ó triple de su cifra normal, 
leucocitosis que generalmente no subsiste más allá de 
un par de horas (Legrain). Bajo los nombres de 
leucemia ó leucocitemia hanse agrupado otra serie de 
casos en los que el aumento numérico de los leuco- 
citos existe de un modo permanente. En cambio la 
disminución de los leucocitos ha sido señalada en el 
curso de las fiebres continuas por Maurel, por Tchis- 
tovitch, los que la consideran como indicio de un pro- 
nóstico desfavorable, apreciación corroborada por 
Legrain, por nuestro paisano el Dr. Coronado y cuya 
exactitud hemos podido por nuestra parte apreciar 
en más de una ocasión. 

Variable es también la proporción de los hemato- 
blastos en el curso de las fiebres, de las hemorragias, 
de los estados anémicos. 

Pero no siempre basta conocer la riqueza globular 
y las proporciones relativas de los diversos elementos 
figurados contenidos en una sangre- determinada, 



ACADEMIA DE C1ENCAS 139 

para deducir la línea de conducta que deba adop- 
tarse con el enfermo. 

Nuevos datos hanse tratado de ir acopiando para 
penetrar más profundamente en la constitución de 
la sangre, en su biología, en sus alteraciones morbo- 
sas. Prescindiremos de la cromometría y de la espec- 
troscopia, métodos que requieren el empleo de apa- 
ratos especiales y apuntaremos solamente aquí 
algunos detalles susceptibles de ser observados en los 
microscopios corrientes hasta sin objetivos de inmer- 
sión, algunas modificaciones de forma consideradas 
por diversos autores como indicio de un estado mor- 
boso; deteniéndonos más especialmente en ciertas 
reacciones histo-químicas y sobre todo en el empleo 
de los reactivos colorantes, que tantos } r tan impor- 
tantes progresos ha permitido alcanzar en las demás 
ramas de la histología así como en la bacteriología. 

1 ? Hematíes. — Sabido es que sus dimensiones 
normales oscilan entre 6 á 9 /¿ de diámetro. En las 
anemias de todo género suele observarse sea la acu- 
mulación en gran número de glóbulos enanos, sea la 
aparición de hematíes gigantes, pareciendo los pri- 
meros corresponder sobre todo á las formas leves ó 
benignas mientras que los segundos se observan más 
habitualmente en las formas graves tales como la 
anemia perniciosa, en la que se ha visto la propor- 
ción de los hematíes gigantes subir progresivamente 
hasta alcanzar la tercera parte del número total. 
Además de esta variabilidad en las dimensiones, 
hanse señalado por Quincke y descríbense hoy por 
casi todos los autores con el nombre de poikilocitosis 
ciertas alteraciones de forma sumamente irregulares 
y caprichosas, comparable algunas de ellas á las 
deformaciones de las células amiboideas y acompa- 
ñadas á veces de vacuolas en el espesor de su proto- 
plasma; dichas modificaciones suelen observarse en 
la clorosis y en la anemia en general. — También se 
han descrito por algunos autores ciertas altera- 
ciones, de causa no bien determinada, en virtud de 
las cuales los hematíes pierden su coloración (cor- 
púsculos incoloros de Norrisclorocitos y acromato- 



140 ANALES DE LA 



citos de Hayem), ó bien presentan cierta movilidad 
de la que normalmente están en absoluto despo- 
seídos ó bien adquieren cierta viscosidad y cierta 
difluencia que favorece la fusión de sus elementos en 
grandes masas, ó bien muestran una fragilidad 
extraordinaria etc. 

Vistos al microscopio los hematíes presentan un 
color amarillo más ó menos intenso, debido á la pre- 
sencia de la hemoglobina, sustancia que desempeña 
en el organismo animal, un papel comparable al que 
desempeña la clorofila en los vegetales. 

Dicha sustancia es sumamente sensible á la influen- 
cia de diversos reactivos. Basta mezclar un poco de 
agua á la sangre para que los hematíes palidezcan 
por la pérdida que sufren de su hemoglobina, pérdida 
que pasa á ser total si en vez de agua sola se agrega 
una solución de ácido acético ó de algún otro ácido 
mineral. Dicha propiedad de dejarse decolorar es 
utilizada á veces en las investigaciones bacterioló- 
gicas para evitar que la capacidad de los hematíes 
impida descubrir la presencia de algún micro-orga- 
nismo. En otros casos por el contrario hay interés 
en observar los hematíes con su color normal ó bien 
conservarles su hemoglobina y á veces hasta su vita- 
lidad para poderlas caracterizar lo más completa- 
mente posible. — Con ese fin se han ideado diversos 
líquidos conservadores, más especialmente conocidos 
con el nombre de sueros artificiales y cuyas fórmulas 
se encuentran en todos los tratados de histología. 
(Véase la técnica histológica de San Martín), sueros 
que son empleados como simples agentes de diluición 
en los procedimientos clásicos de conteos globulares. 

2 ? Leucocitos. — Tres variedades de leucocitos 
han sido señaladas en la sangre normal. 

(a) pequeños, 6 á 7V2 de diámetro, núcleo único 
rodeado de una capa muy tenue de protoplasma 
finamente granuloso. 

(b) medianos, 7V£ á 10," de diámetro, uno ó varios 
núcleos, rodeados de una capa mayor de proto- 
plasma granuloso. 

(c) mayores, 8 á 9V2," de diámetro; núcleo único ó 



ACADEMIA DE CIENCIAS 141 

múltiple, masó menos contorneado figurando á veces 
una alforja y rodeado de una capa espesa de proto- 
plasma con gruesas granulaciones refringentes. 

Las proporciones respectivas en la sangre normal 
son las siguientes: 

Variedad (a) 231 
id. (b) 70 l r por 100. 

id. : (c) 7J 
Descríbense además otras variedades patológicas 
á saber: 

(d) leucocitos enanos, diámetro inferior á 6/¿ 

(e) id. gigantes, diámetro que puede alcanzar 20¡y 

(f) id. infiltrados de hemoglobina, 
(g) id. granulo grasosos. 

Algunos autores modernos han creído deber rela- 
cionar el predominio de tales ó cuales formas de leu- 
cocitos con un proceso linfadénico, manifiesto ó 
latente, localizado ora en los ganglios linfáticos (leu- 
cocitos pequeños), ora en el bazo, en la médula de los 
huesos (leucocitos medianos y grandes). Así mismo 
la proporcionalidad de las tres variedades de leuco- 
citos normales ha sido adoptada por algunos auto- 
res como base para establecer una distinción impor- 
tante entre la leucocitosis transitoria, en la que 
dicha proporcionalidad es respetada y la leucemia, 
nombre aplicado á un proceso generalmente estable 
ó por mejor decir progresivo, en el que además del 
diámetro numérico de los leucocitos normales, apa- 
recen éstos invertidos en sus respectivas propor- 
ciones y mezclados á veces con otras variedades 
patológicas como las que hemos señalado hace poco. 

3? Reactivos colorantes. — Para someter una 
muestra de sangre á la influencia de los reactivos 
colorantes hay que principiar por hacer una prepa- 
ración en seco de dicha sangre, extendiendo una 
pequeña parte de ella sobre una laminilla cubre-ob- 
jeto y fijándola, operaciones ambas harto delicadas, 
y sobre todo la última (fijación ), demasiado larga 
y complicada si se quieren seguir los procedimientos 
generalmente aconsejados, de los que vamos á pre- 
sentar un somero bosquejo. 1 ? Prepárese la lami- 



142 ANALES DE LA 



nilla de cristal destinada á hacer la preparación, 
sumergiéndola previamente en un ácido fuerte laván- 
dola en agua filtrada y esterilizada y por último 
secándola cuidadosamente y conservándola al abri- 
go del polvo y de todo género de impurezas. 

2 9 Deposítese la sangre sobre la laminilla y ense- 
guida pásese cuidadosamente sobre ella, sea otra 
laminilla, sea una varilla de cristal, de modo á no 
dejar de ese solo golpe sobre la laminilla en cuestión, 
más que una tenue capa de sangre. Esta parte de la 
operación exige cierta destreza para evitar en primer 
lugar que la prepararación quede muy espesa y que 
los elementos de la sangre se encuentren muy aglo- 
merados y superpuestos, y en segundo lugar que los 
hematíes, cuya fragilidad es grande en algunas enfer- 
medades, se deformen y hasta se fragmenten. 

3 9 Falta ahora fijar la preparación para hacer 
después de eso actuar sobre ella los reactivos colo- 
rantes. "Dicha fijación, dice Luzet (Manuel de Mede- 
cine de Debove. Achard. T. II pág. 470) puede lo- 
grarse expontáneamente con solo abandonar la 
preparación á la influencia del aire seco; pero se nece- 
sitan para ello de uno á dos años. También se puede 
utilizar la influencia del calor, sea encerrando la pre- 
paración durante 2 ó 3 días en una estufa á 60°, sea 
colocándola sobre una platina fuertemente calentada 
en una extremidad, operación esta última que requie- 
re cierto tanteo. El procedimiento más sencillo con- 
siste en someter la preparación después de seca á los 
vapores de ácido ósmico (solución á 1 %) durante 
15 á 20 segundos. Una fijación más prolongada 
estorbaría después la colaración". 

Otro método de fijación más breve y más sencillo 
consiste en secar primero la preparación sometiendo 
la laminilla á rápidos movimientos de vaivén, sumer- 
giéndola después de eso en una mezcla de alcohol y 
éter, partes iguales* en la que se dejará dos ó más 
horas, transcurridas las cuales se venteará de nuevo 
la laminilla para facilitar la evaporación del éter y 
alcohol, antes de aplicar él ó los reactivos colo- 
rantes. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 143 



Veamos ahora algunos de los resultados á que han 
llegado diversos investigadores, entre los que ocupa 
el primer lugar Ehrlich, cuyos descubrimientos en la 
materia no han sido aún superados. 

"La mayor parte de los reactivos colorantes usa- 
dos en histología alteran los glóbulos sanguíneos y 
devuelven la hemoglobina. El agua iodo-iodurada 
es la única excepción; empleada en disolución de color 
moreno bastante obscuro, quedan teñidas todas las 
partes que contienen hemoglobina de un color de 
caoba muy subido. Este medio permite descubrir 
con seguridad los hematíes nucleados que la sangre 
contiene en algunos casos patológicos" (Gilbert-in 
Tratado de Medicina de Charcot — Bouchard. — T. II. 
página 446). 

Con respecto á los colores derivados del carbón de 
piedra, importa recordar que dichas sustancias de- 
ben su poder colorante unas veces á un principio áci- 
do (eosina, purpurina, safranina fluoresceina), otras 
veces á un principio básico (fucsina, azul de metilo, 
vesuvina) otras veces á las mezclas de un principio 
ácido y de otro principio básico. De allí la clasifi- 
cación adoptada por Ehrlich y los hematólogos mo- 
dernos, de colores ácidos, básicos y neutros. 

En el estado normal los hematíes se colorean bajo 
la acción de las sustancias acidas, los núcleos de los 
leucocitos é igualmente los microbios con las sustan- 
cias básicas; y las granulaciones protoplasmáticas 
de los glóbulos blancos con los reactivos neutros. He 
allí explicado el origen de las palabras eosinófilos, 
basófilos y neutrófilos tan frecuentemente usadas en 
hematología. 

"Es muy raro que en la sangre normal se encuen 
tren leucocitos cuyas granulaciones tomen á la vez 
los colores ácidos y los básicos, es decir, leucocitos 
eosinófilos y basófilos. No sucede así en el estado 
patológico. (Gilbert — loe. citada — pág. 447). 

"Al revés de lo que sucede con los hematíes sanos, 
cuyo protoplasma se tiñe con los colores ácidos, los 
hematíes de los anémicos se colorean en sus porcio- 
nes alteradas y con movimiento amiboideo origen de 



144: ANALES DE LA 



su deformación, bajo la influencia de las sustancias 
colorantes básicas. Ha\' pues, dicho de otro modo, 
una verdadera inversión de las reacciones histo-quí- 
micas del protoplasma globular". (Gilber — id. id. 
pág. 469). La misma inversión ha sido señalada 
por Bremer en varios casos de sangre diabética y por 
Lépine en algunos enfermos leucémicos, cuyos hema- 
tíes tomaban los colores básicos con preferencia á la 
eosina. — (Semana médica 1897 — pág. 158). El doc- 
tor Thayer de (Baltimore) refiere dos casos de tri- 
quinosis en los que el examen de la sangre reveló la 
presencia de leucocitos eosinófilos en gran número, 
mezclados á otro buen número de leucocitos neutró- 
filos en las proporciones respectivas de 38 á 68% de 
los primeros y 30 á 50% de los segundos. (Rev. de 
Med. y Cirug. prácticas de Madrid, 1897. pág. 433). 
Nada agregaremos sobre la bacteriología de la 
sangre, porque parécenos que basta lo expuesto para 
dejar justificados los puntos esenciales que nos pro- 
poníamos hacer resaltar, á saber: 

1 9 La conveniencia generalmente reconocida de 
la diluición de la sangre para facilitar en ciertos 
casos su examen, y la necesidad para ello de valerse 
de líquidos especiales. 

2 ? La importancia clínica del estudio de la san- 
gre por los procedimientos seco y de múltiple colo- 
ración. 

3 ? La conveniencia de simplificar la técnica de 
dichos procedimientos de modo á facilitar y extender 
su aplicación. 

Tiempo es ya de que pasemos á exponeros la téc- 
nica que hemos adoptado en varios casos, haciéndo- 
nos jueces de su utilidad, si alguna encontráis en la 
sencillez y la brevedad de nuestro procedimiento, de 
cuyos resultados fácilmente os formaréis una idea 
mediante el examen directo de las preparaciones ori- 
ginales que tenemos el honor de presentaros, circuns- 
tancia que nos permitirá ser sumamente breve, ha- 
ciendo innecesaria por nuestra parte una descripción, 
nunca bastante fiel, y ahorrándoos á la vez algún 
tiempo, siempre precioso para vosotros, 



ACADEMIA DE CIENCIAS 145 



Por otra parte, en nuestra anterior comunicación 
sobre "modificaciones de técnica del suero diagnós- 
tico". (Véase Crónica Médica Quirúrgica. Habana 
1897, pág. 318); ya os di á conocer el resultado de 
nuestros primeros experimentos, consistentes unos 
en la diluición de la sangre en caldo eberthiano como 
medio de facilitar el examen de sus elementos figu- 
rados y el estudio de algunas de sus reacciones, con- 
sistentes los otros en la aplicación de los reactivos 
colorantes al suero-diagnóstico. Al mencionar dicho 
trabajo no lo hacemos tan solamente por haber sido 
los aludidos experimentos el punto de partida que 
nos ha conducido á los nuevos resultados que hoy os 
presentamos, sino además, porque entre las prepa- 
raciones que se encuentran semetidas á vuestra consi- 
deración, las hay igualmente de aglutinación tifódica 
tratada por la doble coloración, en las que veréis los 
hematíes conservados y teñidos de rojo cobrizo por 
la acción de la eosina, al paso que los bacilos de 
Eberth así como los núcleos de los leucocitos los 
veréis en la misma preparación, teñidos de azul 
franco por razón de su afinidad para los colores 
básicos (azul de metilo). 

Técnica.— Sobre un cubre-objeto limpio deposito 
una pequeña gota de la sangre que se desea exa- 
minar y otra gota más ó menos gruesa de caldo este- 
rilizado; de que, como todos sabéis, existe siempre 
abundante provisión en todo laboratorio bacterio- 
lógico. Mezclo dichas gota de sangre y caldo, á la 
vez que las extiendo sobre la laminilla cubre-objeto, 
operaciones ambas que realizo con el hilo de platino 
clásico en bacteriología, hilo previamente esterilizado 
á la llama y dejado enfriar. 

Para secar y fijar dicha preparación de sangre 
diluida, me valgo de una pequeña lámpara de alco- 
hol y de una lámina de cristal, un porta objeto, 
sobre una de cuyas extremidades hago descansar la 
laminilla, cuidando de que los bordes de ésta no so- 
bresalgan en ningún punto del porta-objeto, cuya 
misión va á consistir en preservar de la acción direc- 
ta de la llama, la laminilla en donde está hecha la 



146 ANALES DK LA 



preparación. Siendo el cristal un cuerpo mal con- 
ductor del calor puedo fácilmente agarrar entre dos 
dedos el porta-objeto por la extremidad opuesta á la 
que soporta la laminilla, sin que el calor aplicado á 
esta extremidad me moleste; sin embargo, para ma- 
yor seguridad, puede intercalarse un pedazo de lienzo 
ó de papel entre el cristal y los dedos que le sostienen. 

La aplicación del calor será más ó menos rápida, 
más ó menos pausada según el tiempo de que se dis- 
ponga; mientras más pausada, mejor; pero tan rápi- 
damente puede hacerse que no dure ni tan siquiera 
un minuto. — Bastará ejercitarse en tres ó cuatro ope- 
raciones procediendo por vía de tanteo, para adquirir 
la práctica necesaria. 

Réstanos colorear la preparación, para lo cual se 
echará mano de cualesquiera de los reactivos que se 
encuentran ampliamente reseñados en las obras 
correspondientes. — Por nuestra parte hemos proba- 
do la solución iodo-iodurada, el ácido pícrico, la he- 
matoxilina, la vesubina etc., habiéndonos fija- 
do más especialmente en los dos colores generalmente 
preferidos en hematología, á saber la eosina y el azul 
de metileno, los que hemos usado separada y conjun- 
tamente. — Bajo el punto de vista práctico, prefe- 
rimos servirnos de soluciones simples, ó sea de una 
solución de eosina y otra solución de azul de meti- 
leno, las que hacemos actuar sucesivamente, lavando 
con agua simple después de cada impregnación, ope- 
raciones todas que pueden efectuarse con tal rapidez 
que en cinco minutos hemos logrado, siguiendo la 
marcha descrita, tener la preparación desecada, fija- 
da, coloreada y montada en bálsamo tal como lo 
veis en las muestras que tenemos el honor de presen- 
taros. — Alguno de los autores que hemos consultado, 
al recomendar el empleo sucesivo de diversas mate- 
rias colorantes, aconseja principiar, después de fijada 
la preparación, por hacer actuar sobre ella la hema- 
tox-ilina, el azul de metileno ó en general los coloran- 
tes nucleares, reservando el empleo de la eosina para 
una segunda impregnación. — Por nuestra parte, 
repetidas veces hemos fracasado al tratar de seguir 



ACADEMIA DE CIENCIAS l47 



dicho consejo, habiendo al fin deducido de nuestros 
experimentos una conclusión diametralmente opues- 
ta, ó sea la conveniencia de principiar por la eosina 
para terminar con el azul de metileno.-^-Tal parece 
como que la eosina además de colorear la hemoglo- 
bina, la fija de un modo más persistente, evitando su 
solubilidad en el agua y los demás líquidos que se 
emplean, al paso que, principiando por el azul, la 
hemoglobina desaparece y los hematíes piercjen la 
facultad de tomar la eosina. 

Así, pues, la brevedad del procedimiento y la cir- 
cunstancia de no exigir estufas, ni útiles, ni reactivos 
especiales, costosos, abultados ó de difícil manejo/nos 
han parecido razones suficientes para darlo á cono- 
cer y recomendar su empleo á los médicos clínicos, á 
quienes recordaré las ventajas que en mi trabajo 
anterior os señalé de la aplicación de los reactivos 
colorantes á las investigaciones hemopatológicas, 
ventajas de todo género, claridad, precisión y simpli- 
cidad, puesto que ni un simple objetivo de inmersión 
se necesita para analizar los diversos detalles de las 
preparaciones que á la vista tenéis. Fijaos sino en 
el microscopio con que estáis observando dichas pre- 
paraciones: el objetivo es el objetivo seco F. de Zeiss, 
y sin embargo, gracias á la doble coloración de los 
hematíes por la eosina y de los bacilos por el azul, 
destacan perfectamente los más mínimos detalles. 

No dudamos que pueda el caldo ser reemplazado 
por algún otro excipiente. — Con ese fin he ensayado 
el suero artificial de Hayem y otras soluciones sali- 
nas más sencillas aún, habiendo tenido que renunciar 
al uno y á las otras porque al secar y fijar la prepa- 
ración se formaban cristales que afeaban y hacían 
confunsa la preparación, inconveniente que no se 
observa con el empleo del caldo. Para facilitar la 
conservación de este líquido pueden agregarse algu- 
nas gotas de formol, sin descuidar para sus envasa- 
miento y manejo, los demás requisitos asépticos, 
sobre los cuales no hemos de insistir aquí por tratarse 
de una condición elementalísima y aplicable de un 
modo general á toda esta clase de investigaciones. 



148 ANALES DE LA 



Conclusiones. — 1 ? El caldo simple usado en bac- 
teriología puede aplicarse á las investigaciones hema- 
tológicas como uno de tantos sueros artificiales* 
Conviene formalizarlo para su mejor conservación.. 

2 ? Puede así mismo emplearse con ventajas para 
diluir la sangre y extenderla cuando se quiera apelar 
á los procedimeintos seco y de coloración. 

3 ? Para obtener la fijación rápida de las prepa- 
raciones destinadas á ser coloreadas, basta calen- 
tarlas á la llama de una lámpara de alcohol, median- 
te la interposición de una lámina de cristal, v. g.: de 
un porta-objeto, para evitar la acción directa de la 
llama. Cinco minutos bastan para tener hecha> 
coloreada y hasta montada la preparación, siguien- 
do la técnica que acabamos de describir. 



DE ALGUNOS ERRORES EN EL EÍAMEN CLÍNICO DE LA ORINA 

POR EL DR. GASTÓN ALONSO CUADRADO 



El Profesor J. Mos de Londres, á quien el que esto 
escribe le debe en su mayor parte el juicio analítico 
que posee en química mineral, emplea un procedi- 
miento de emulación en la enseñaza que proporciona 
excelentes resultados á los estudiates. Prepara una 
mezcla íntima de dos ó tres sales minerales de las 
más comunes, la divide en porciones, y remite cada 
una á los estudiantes que se someten á su método. 
Les concede 15 días de término para que efectúen el 
análisis cualitativo de la mezcla, exigiendo que los 
resultados los escriban del modo más conciso y exac- 
to, dando cuenta de lo que hayan visto. El profesor 
en presencia de las comunicaciones hace un resumen 
general indicando las cantidades que. constituían la 



ACADEMIA DE CIENCIAS 149 



mezcla, así como el mejor método que debiera ha- 
berse empleado para descubrir los elementos consti- 
tutivos; señalando los errores y* faltas cometidas 
por cada estudiante, y publica el resultado para el 
conocimiento de sus discípulos. 

A pesar de ser los análisis muy sencillos, siempre 
resulta que por lo menos las tres cuartas partes de 
los estudiantes dejan por descubrir algún cuerpo y en 
muchos casos solo cuatro estudiantes entre sesenta 
que forman parte en la competencia, efectúan el aná- 
lisis completo. 

Si esto sucede en química mineral con cuerpos que 
de ordinario se encuentran en la industria, sabiendo 
además que solo se componen de dos ó tres sales 
bien conocidas, los errores que se cometan en el aná- 
lisis de química biológica han de ser forzosamente de 
más bulto, no obstante los procedimientos que se 
recomiendan como característicos de las sustancias. 

La orina es un producto de secreción asaz com- 
plejo, eliminado á la vez por filtración y difusión, 
contiene productos de transformación regresiva, su 
composición varía á cada instante dentro de ciertos 
límites, y con excepción de las sales minerales, el res- 
to de los principios inmediatos se han de demostrar 
comprometiendo bastante la composición molecular 
del líquido. Cierto es que en la mayoría de los casos 
así la orina normal como la patológica presenta ca- 
racteres genéricos muy semejantes, fáciles de dife- 
renciar y comparar, no ofreciendo inconveniente 
alguno el reconocimiento y hasta la determinación 
cuantitativa de los principales elementos constitu- 
yentes. Además, el clínico, por lo general, solo busca 
en el examen de la orina la comprobación del diag- 
nóstico que ya ha formulado por otros medios, y 
solo da un valor efectivo al análisis cuando espera 
hallar la incógnita entre los productos de secreción 
urinaria. 

Pero el clínico necesita que el dato que le propor- 
cione la orina sea evidente y se demuestre pronto, y 
si puede ser, á la cabecera del enfermo; así es que las 
publicaciones médico-farmacéuticas están cuajadas 



150 ANALES DE LA 



de procedimientos breves de análisis. Disponiendo el 
que esto escribe, de tiempo, espacio, voluntad y re- 
cursos, ha efectuado como unos ochocientos análisis 
de orina de los llamados completos, y ha tenido la 
curiosidad de ensayar cuantos procedimientos han 
llegado á su conocimiento y por lo . tanto se cree 
autorizado para afirmar que por lo general un méto- 
do es más imperfecto á medida que es más breve. 

En realidad la imperfección, muchas veces no 
depende de que el método sea malo en sí, sino que 
para su ejecución se necesita un cuidado especial, así 
en la limpieza de los tubos, en la pureza y cantidad 
de los reactivos empleados, como en la filtración per- 
fecta del líquido urinario. Con raras excepciones el 
clínico no tiene tiempo para detenerse en la opera- 
ción, y ha de confiarlo á un ayudante casi siempre 
sin los conocimientos más rudimentarios de análisis. 
Las dificultades son aun ma3'ores cuando se trata de 
orinas patológicas cuya composición es más alte- 
rada y particularmente en los líquidos que contienen 
proteidos en varios grados de transformación mo- 
lecular. 

Como esta es una materia bástente extensa, solo 
nos ocuparemos en esta nota de los errores que sue- 
len cometerse en la determinación de la presencia ó 
ausencia de las albúminas, de los azúcares y de los 
productos biliares, debiendo advertir que estas líneas 
no son escritas para los que se dedican especialmente 
á esta clase de análisis, sino para el médico prático 
que desee aprovecharse de las observaciones eme 
apuntamos. 

Cuando en una orina acida, límpida, de débil den 
sidad y de matiz amarillo se encuentra sero-albú- 
mina, no hay que cuidarse en la elección del reactivo, 
entre los innumerables que se registran en los libros. 
El calor, los ácidos nítrico, pícrico, acético, el tungs- 
tato de sosa, la solución yodo-mercúrica, etc., todos 
estos reactivos la coagulan presentando un aspecto 
característico que no se olvida después de observado 
varias veces; pero en la mayor parte de los casos no 
sucede así. Con frecuencia la sero-albúmina viene 



ACADEMIA DE CIENCIAS 151 



acompañada de mucina, propeptona, globulina, 
sero-globulina, peptona y algunos otros proteidos 
mal determinados dando lugar á confusiones que 
conviene señalar. La dificultad se presenta sobre 
todo cuando existen solo indicios de albúmina, por- 
que en este caso es muy importante indicar su exis- 
tencia, y la presencia simultánea de mucina enmas- 
cara la reacción. La orina resulta nebulosa aun 
después de dos ó tres filtraciones, y por la tanto ni la 
aplicación del calor, ni la adición de dos ó tres gotas 
de ácido nítrico ó acético, dan resultados aprecia- 
bles. Para descubrir la presencia de una ó de las dos 
substancias he empleado el método de contacto de 
Heller con muy buenos resultados siempre, pero 
usando en lugar del ácido nítrico el Reactivo nítrico- 
magnesiano del Dr. S. Roberts, que en resumidas 
cuentas se compone de una solución saturada de sul- 
fato magnésico á la que se añade la quinta parte en 
volumen de ácido nítrico puro. Con una pipeta bien 
limpia se vierte en un tubo de ensa} r o 6 ó 7 centí- 
metros cúbicos del líquido ácido, y después con mu- 
cho cuidado para que no se confundan los niveles, se 
vierte la misma cantidad de orina dejándolos caer 
muy lentamente, aplicando la punta de la pipeta 
sobre la pared del tubo inmediato á la superficie del 
líquido ácido. A los pocos minutos si existe albúmi- 
na aun en cantidad infinitesimal se observa en la 
superficie ele contacto de ambos líquidos un anillo 
fino, blanco y opaco, de espesor relativamente varia- 
ble según la cantidad de albúmina en tanto que si 
existe también mucina, lo que sucede con frecuencia, 
se ve invadir las capas superiores é inmediatas de 
una zona nebulosa, más ó menos extensa, que se dife- 
rencia perfectamente del anillo de la albúmina. 

En otros varios reactivos se recomiendan el ácido 
pícrico ó sea la solución de Esbach, pero me permi- 
tiría aconsejar á los médicos que lo usen en iiltimo 
término, porque conduce á error cuando hay poca 
cantidad de albúmina. En primer lugar, si la orina 
es del tipo del ejemplo anterior, la mucina no desa- 
parece del tocio y pudiera creerse que había indicios 



152 ANALES DE LA 



de albúmina y, en segundo lugar, el reactivo de 
Esbach precipita también los alcaloides que puede 
contener la orina, la esencia de trementina, el bál- 
samo de copaiba, etc. Se objetará que el médico ya 
tendrá presente si ha prescrito algún balsámico, y en 
cuanto á los alcaloides precipitados como desapa- 
recen por el calor no han de dar lugar á error. Pero 
inmagínese á un jefe de clínica con cien enfermos de 
fiebre amarilla, y con un par de docenas de tubos de 
ensa} r o con la preparación ya dispuesta por el prac- 
ticante encargado de la sala, 3' se verá que no es 
práctico el uso del reactivo de Esbach. 

Otro error puede resultar no teniendo en cuenta 
ciertos pormenores de manipulación. Si á una orina 
acida y límpida se añaden dos ó tres gotas de ácido 
nítrico ó una cantidad exorbitante, como se han 
dado y se dan muchos casos, y después se aplica el 
calor hasta la ebullición, sucede con frecuencia que 
no aparece precipitado alguno á pesar de contener 
albúmina. Esto consiste en que la sero-albúmina se 
convierte en sintonina ó albúmina acida bajo la in- 
fluencia del ácido mineral, cuya variedad no se coa- 
gula por la ebullición. Por esta razón lo mejor es 
calentar la orina hasta la ebullición, separar el tubo 
de llama y entonces verter las dos gotas de ácido 
nítrico ó acético. 

Se dan otros casos más excepcionales. Analizá- 
bamos con frecuencia la orina de un nefrítico, y ob- 
servamos una vez que no eliminaba sero-albúmina, 
sino esos proteidos mal definidos que se asemejan 
más á la peptona. Repetimos en semanas sucesivas 
los reconocimientos con el mismo resultado, y como 
no había variado el estado del enfermo ni la compo- 
sición en general de los principios constitutivos de la 
orina, no sabíamos á qué atribuir la causa de la va- 
riación. Al microscopio aparecían como siempre 
cilindros granulosos, coágulos mucosos, bacterias, 
leucocitos degenerados, y hongos de la fermentación, 
á pesar de manifestar el líquido reacción francamente 
alcalina. Como el producto examinado era el reco- 
gido durante las 24? horas, pedimos al paciente orina 



ACADEMIA DE CIENCIAS 153 



recién emitida y entonces era de reacción acida y con- 
tenía sero-albúmina. Lo abandonamos durante 24 
horas, en vasija imperfectamente tapada á la tempe- 
ratura ambiente, y en este caso ya no obteníamos 
coágulo por la ebullición, aun acidificado ligera- 
mente el líquido. Sin duda alguna la acción de las 
bacterias ayudada de la descomposición, primero 
acida y después alcalina, contribuyeron aquí á la 
transformación de la sero-albúmina en peptona, 
cuya existencia se comprobó por los reactivos quí- 
micos. 

A veces se presenta otro fenómeno que puede dar 
lugar á mala interpretación y que le citamos aquí 
porque se consigna en pocos tratados de análisis bio- 
lógico. 

Sucede con frecuencia que la orina transparente, 
tratada por el calor y el ácido nítrico como de ordi- 
nario, no manifiesta precipitado ni coágulo, pero 
después de fría y dejada en reposo manifiesta, un de- 
pósito que se puede confundir con la albúmina. Este 
depósito puede ser de uratos, ácido úrico, nitrato de 
urea y hasta la misma albúmina. Los primeros son 
fácilmente reconocibles al microscopio, pero nos po- 
demos dispensar de él en este caso, porque hervida 
nuevamente la orina, las sales se disuelven en tanto 
que queda insoluble el depósito de albúmina. 
. Que en los negocios de análisis, la práctica es el 
mejor libro, se revela en esta observación. Es bien 
sabido que el fosfato de cal bibásico, disuelto en la 
orina á beneficio del ácido carbónico, se precipita 
cuando se calienta, porque se desprende el ácido, 
pareciéndose mucho al coágulo de la albúmina. Es 
evidente que si se añaden unas gotas de ácido nítri- 
co, el precipitado se reedisuelve y no dará lugar á 
error, pero sucede algunas veces que el fosfato bibá- 
sico viene acompañado en las orinas del bicarbonato 
sódico, ingerido en el organismo previamente. En 
este caso, el clínico que no tiene obligación de saber 
mucha química, pero que sigue con escrupulosidad lo 
que consta en los libros, puede equivocarse creyendo 
que deduce bien. Se encuentra con una orina lím- 



154 ANALE8 DE LA 



pida, de reacción acida, vierte dos ó tres gotas de 
ácido nítrico ó acético, ve que se produce un precipi- 
tado coaguloso, que no desaparece calentando el 
líquido y obtiene la evidencia de que es albúmina. 
Como este hecho puede presentarse, aunque raras 
veces, bueno es recordar que las dos ó tres gotas de áci- 
do añadido, sirven para desalojar el ácido carbónico de 
algún bicarbonato que puede existir en la orina, y 
por consiguiente la orina resulta neutra y el fosfato 
de cal se precipita. Unas gostas más de ácido, hasta 
que el líquido enrojezca el papel azul de tornasol, son 
suficientes para que el fosfato se disuelva y no haya 
lugar á duda. 
Respecto á la determinación cuantitativa de la 
- albúmina, se hallan muy lejos de la exactitud todos 
los métodos breves que se han recomendado. Así el 
que se funda en el espesor y color de la zona que se 
forma en la superficie de contacto, como el método 
de Heller, como el del Dr. Oliver, precipitando la 
albúmina de la orina por medio del papel mercúrico, 
y comparando la transparencia que resulta con otra 
solución de albúmina tipo, necesitan manos liray 
expertas y algún tiempo; pero aun estos métodos 
aproximados son preferibles al uso del albuminí- 
metro de Esbach. A lo más que se puede llegar con 
este casi inútil aparato es á averiguar la cantidad 
relativa de albúmina que existe en varias orinas, 
operando en las mismas condiciones. El volumen 
que ocupa el precipitado albuminoso después de 12 ó 
24 horas de reposo con una misma orina, varía 
según que el ensayo se haga en un piso bajo, ó en un 
alto, expuesto á la trepidación que en las paredes 
produce el tránsito de los carruajes por las calles. El 
único que da resultado exacto, siempre que se obser- 
ven todas las reglas que se recomiendan en los libros, 
es el método ponderal, con la albúmina lavada y de- 
secada á una temperatura de 100° c, hasta que no 
pierda de su peso. He comparado en varias ocasio- 
nes el método ponderal con el volumétrico de Esbach, 
empleando el mismo ejemplar de orina, y el error ob- 
tenido con el albuminímetro ha llegado algunas 



ACADEMIA DE CIENCIAS 155 

veces á la mitad de la cantidad real de albúmina 
contenida en aquélla. 

Los errores cuantitativos que se cometen en la 
determinación del ácido úrico, nos excusamos indi- 
carlos aquí porque ya hemos publicado un trabajo 
que trata de este asunto. (1). 

La determinación de la glucosa en la orina ha sido 
uno de los temas de la urología que más ha ocupado 
la atención de los iiwestigadores, como lo prueba el 
número de métodos que se describen en los libros. En 
rigor de verdad, los nuevos procedimientos recomen 
dados más bien han tenido por objeto comprobar la 
opinión del profesor Molisch, según lo cual la glu- 
cosa existe aunque en pequeña cantidad en la orina 
normal; pero la misma delicadeza de los métodos, 
fundados en su mayor parte en comparaciones colo- 
rimétricas, no recomienda su uso. Tampoco debe- 
mos esforzarnos mucho para buscar débiles canti- 
dades de glucosa, porque como la base de los proce- 
dimientos consiste en la acción reductora del azúcar 
sobre la substancias que se emplean como reactivo 
en la orina, tanto normal como patológica, se hallan 
muchos otros principios reductores que confunden el 
resultado, y aun cuando se recomiendan algunos 
medios de desecar el líquido urinario, con ellos no 
desaparecen todas las causas del error. 

En la investigación de la glucosa decimos lo mismo 
qne tratando de la albúmina. No existe inconve- 
niente alguno para descubrir su presencia y deter- 
minar la cantidad con cualquiera de los métodos 
recomendados, siempre que haya una buena propor- 
ción de glucosa, y con tal que en el proceso se llenen 
todas las condiciones recomendadas. Cuando existe 
débil cantidad y cuando la orina glucósica está 
acompañada de albúmina, ó de los otros proteicos, 
entonces es ocasión de proceder con esmero. 

Para descubrir la presencia de la glucosa no hemos 
encontrado dificultad alguna empleando el reactivo 



(1) Constitución química c Investigaciones del Acido Úrico en la orina, por 
D.Gastón Alonso Cuadrado. -Habana. — ''La Fropnganda Literaria'', 1893. 



156 ANALES DE LA 



de Bottger, modificado por Nylander, y le damos la 
d referencia á cualquier otro, porque aun en las ori- 
nas de mucha densidad y de color oscuro no ha sido 
causa de error la presencia abundante del ácido 
úrico siempre que se tome la precaución de emplear 
las cantidades de orina y reactivo en sentido inverso 
al que recomiendan los libros. 

Se ponen en un tubo de ensayo de alguna capaci- 
dad como ocho ó diez centímetros cúbicos del reac- 
tivo bismútico, se eleva el líquido á la ebullición y 
se vierte centímetro y medio de orina. Cuando con- 
tiene glucosa el líquido hirviendo se ennegrece casi 
instantáneamente, mientras que si es una orina de 
bastante color y abundancia de ácido úrico, el 
líquido se enrojece sin llegar al color negro, aun des- 
pués de dos minutos de ebullición. Cierto es que 
después de algún tiempo en uno y otro caso se depo- 
sita, un precipitado negro en el tubo, pero al princi- 
pio se distinguen bien las dos acciones. 

En las orinas nefríticas, donde además de la serina 
pueden encontrarse otras proteides y cuerpos reduc- 
tores mal definidos junto con la glucosa, en lugar del 
reactivo Nylander, se debe proceder primero coagu- 
lando la albúmina por medio del calor, y después 
defecándola con solución de acetato de plomo en pro- 
porción de uno de la solución por diez en volumen de 
orina. Se añaden después unos gramos de carbonato 
de sosa disuelto en una pequeña cantidad de agua, 
con objeto de eliminar el exceso de plomo, se filtra el 
líquido incoloro y se somete al reactivo de Fehling. 

Averiguada la presencia de glucosa, se siguen prin- 
cipalmente tres métodos, para la terminación cuan- 
titativa: por reducción de las sales de cobre, por fer- 
mentación y por medio de sacarímetro. Este último 
aparato, que es excelente, rápido y exacto siempre 
que se cumpla con todos los requisitos de defecación, 
tiene el inconveniente de ser caro y el defecto de que 
no descubre pequeñas cantidades de glucosa; así es 
que la determinación cuantitativa comienza á ser 
exacto cuando la orina tiene por lo menos uno por 
ciento de glucosa. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 157 

El licor de Fehling ha ganado la preferencia en 
urología y su empleo es fácil, mientras se tomen las 
precauciones que requiere su uso. Uno de los incon- 
venientes que presenta el licor es que se descompone 
pronto y por esta razón algunos químicos han pro- 
puesto modificaciones en su preparación. Una de 
ellas consiste en añadir manita al licor con objeto de 
evitar los depósitos que se forman en el líquido pre- 
parado de algún tiempo, y otra es añadiendo glice- 
rina. Si no se toma esta precaución varía el percen- 
tage del sulfato de cobre y las determinaciones no 
son exactas. Para evitar el error que resulta de la 
mala preparación del licor de Fehling, he aquí un 
buen método: 

El sulfato de cobre del comercio, llamado puro, se 
disuelve y se cristaliza dos veces, se desecan perfec- 
tamente los cristales, y de los que no están esflores- 
cidos se pesa exactamente 33'6390 gramos se 
disuelven en suficiente cantidad de agua destilada 
hervida y enfriada hasta que tome la temperatura 
inedia ambiente del Laboratorio, y se completa el 
volumen á 500 centímetros cúbicos. Aparte, se disuel- 
ven 15 gramos de manita pura en 100 de agua des- 
tilada y a esta solución se añade suficiente cantidad 
de solución de sosa cáustica (D. 1145) hasta com- 
pletar 500 centímetros cúbicos. 

Cada una de las soluciones se reponen aparte en 
pomos de sesenta gramos de capacidad con tapa 
esmerilada y en un lugar donde no haya mucha va- 
riación de temperatura. Cada vez que haya de usar- 
se el licor de Fehling, con una pipeta se toman 5 cm. 
cúbicos de cada solución y se mezclan para constituir 
10 cm. de licor de Fehling. 

De este modo se obtienen dos ventajas: usar siem- 
pre recién preparado el reactivo y no tener necesidad 
de introducir el tartrato sódico potásico. La susti- 
tución de la manita por el tartrato ha sido ideada 
por Schmiedeburg. 

Evitando así el error que resultaría de la altera- 
ción del licor solo queda el que proviene de una mani- 
pulación defectuosa, Se debe operar siempre en las 



158 ANALES DE LA 



mismas condiciones de dilución, tiempo de la expe- 
riencia, preparación de la orina glucósica y tempera- 
tura. Cuando se olvida alguna deesas condiciones, 
la determinación cuantitativa de la glucosa en la ori- 
na ya no se verifica exactamente, porque no se trata 
simplemente de una solución de glucosa, sino de un 
líquido de composición muy compleja, que la con- 
tiene mezclada á otras sustancias que con facilidad 
se convierten en cuerpos reductores de las sales de 
cobre. 

El licor de Fehling debe diluirse en cuatro veces su 
volumen, calentarse en un matraz pequeño é interpo- 
ner entre la llama de la lámpara y el fondo, una tela 
metálica, debe conservarse una temperatura de 96 á 
100 grados c. y sobre todo no permitir al líquido la 
ebullición tumultuosa. 

La preparación de la orina consiste en defecarla de 
los productos reductores que la acompañan; y aun- 
que en algunos casos no se puede conseguir exacta- 
mente en particular en las orinas netríficas, es fácil 
llegar á una conclusión proseina. A veces, proce- 
diendo con el ejemplar bien preparado sucede que en 
un momento de la operación, casi al terminarse la 
reducción de la glucosa, aparece un enturbiamiento 
amarillo verdoso sucio que invade todo el líquido, 
debido á la presencia de otros principios reductores 
mal conocidos. Diferentes procedimientos se han 
ideado para evitar el fenómeno; pero ninguno cumple 
con los requisitos exigidos. 

Para una buena determinación cuantitativa por 
medio del licor de Fehling, es menester que la orina 
contenga sólo de uno á uno y medio gramos de glu- 
cosa por ciento, y como en la mayor parte de los ca- 
sos excede de esta cantidad, se debe diluir el líquido 
para llegar á estas proporciones, lo que se consigue 
verificando un ensayo previo. 

Para las necesidades de la clínica por lo general se 
toman cinco centímetros cúbicos de orina de la que 
se le haya separado la albúmina en caso de que la 
contenga, y se defeca vertiendo un centímetro cúbico 
de sub-acetato de plomo líquido. Se agita con una 



ACADEMIA DE CIENCIAS 159 

varilla y se vierten veinte centímetros cúbicos de una 
solución saturada de carbonato sódico, con objeto 
de precipitar el exceso de sal de plomo; añadiendo 
después agua destilada hasta completar exactamen- 
te cincuenta centímetros cúbicos. Se deja reposar el 
precipitado, se filtra el líquido, se pone éste en una 
probeta graduada en décimos de centímetros cú- 
bicos y se vierte sobre el licor de Fehling cuando se 
inicie la ebullición. La velocidad de las gotas que se 
viertan debe ser de unas ochenta por minuto y cada 
dos minutos se debe retirar la lámpara brevemente 
para que se deposite el óxido de cobre y no enmas- 
care la reacción. Todavía para que la reacción sea 
más franca á la solución del licor de Fehling se aña- 
den cinco centímetros cúbicos de legía de sosa, lo que 
determina la precipitación más rápida del óxido. En 
el momento de desaparecer por completo el color 
azul de la solución, se suspende la operación y se lee 
en la probeta el número de centímetros cúbicos del 
líquido urinario consumido. 

En estas condiciones de dilución sólo se necesita di- 
vidir el número cincuenta por el de centímetros cúbi- 
cos del líquido empleado en decolorar la solución y el 
cociente nos da sin más cálculos el número de gramos 
de glucosa que existen en cien centímetros cúbicos de 
orina. 

Después del método clásico de Fehling se ha reco- 
mendado como muy fácil y superior á el, el reactivo 
cupro amónico del Dr. Pavy. En teoría es recomen- 
dable porque el amoniaco tiene la propiedad de di- 
solver el óxido de cobre que se forma, y por consi- 
guiente el líquido permanece azul y transparente 
hasta el momento que se reduce toda la sal de cobre, 
en cu3 r o caso se decolora casi instantáneamente. 
Cualesquiera que sean las alabanzas que haya mere- 
cido este método [en cuya falta ha incurrido el que 
habla] tiene en la práctica un gran inconveniente; y 
es, que á causa de la oscilación de la llama, cuando 
se calienta el matraz, la temperatura no se puede 
mantener á cada momento entre 96 y 100 grados c. 
Si es un poco baja, la operación se prolonga; si se 



160 ANALES DE LA 



eleva ligeramente, se descompone el reactivo; porque 
en ambos casos se desprende el amoniaco antes de 
que se haya reducido la glucosa. Este inconveniente 
nos ha obligado á abandonar por completo el proce- 
dimiento porque nos ha hecho cometer muchos erro- 
res en la determinación de la glucosa, hasta que un 
día nos ocurrió hacer cnatro ensayos en una misma 
orina, obteniendo grandes diferencias en cada uno. 

Es pertinente en este lugar ocuparnos de un gran 
error que puede presentarse en la investigación de la 
glucosa, cuando se trata de orinas de análisis com- 
plicados y podemos evitarle determinando la glucosa 
por el reactivo Fehling y por el método de fermenta- 
ción, con objeto de comparar los resultados. Cite- 
mos un ejemplo: Hace algunos años analizábamos 
periódicamente la orina de un general que ejerció un 
importante mando en Cuba. Cuando los deberes de 
su cargo le imponían el ejercicio constante, el líquido 
urinario, aunque de bastante densidad, sólo contenía 
los principios normales; pero en las épocas de vida 
sedentaria además de ligera cantidad de albúmino- 
serina existió con mucha irregularidad glucosa [ó lo 
que nos pareció serlo] llegando muchas Aceces á de- 
mostrar por el reactivo de Fehling sesenta ó setenta 
gramos por litro; mientras que en otras ocasiones 
bajaba á diez ó doce. Diferentes ensaj^os se hicieron 
para averiguar si en el líquido existían algunas de 
las proteides que generalmente se señalan en las ori- 
nas patológicas y que también reducen el licor; pero 
no encontramos ninguno bien caracterizado. 

Por aquel tiempo recibimos el aparato saearóme- 
tro del Dr. Einhorn para determinar la glucosa por 
fermentación y con el mismo ejemplar de orina hici- 
mos un ensaj'o paralelo por el método de Fehling y 
el de fermentación; pero con gran sorpresa observa- 
mos que la orina examinada no daba indicación algu- 
na en el aparato de Einhorn; esto es, el líquido no 
sufrió la fermentación alcohólica en contacto con la 
levadura. Desgraciadamente para nuestro estudio, 
la persona citada se ausentó de Cuba y no volvimos 
á hacer más observaciones; pero como una explica- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 101 



ción cualquiera es mejor que no tener ninguna, atri- 
buimos entonces la anomalía á que inadvertidamen- 
te habíamos mezclado algún cuerpo reductor con la 
solución alcalina preparado para componer el licor 
de Fehling. 

Y hubiéramos continuado en la misma creencia 
hasta que en el Journal de Pharmacie et de Chimie 
del 15 de Enero anterior, hemos leido un trabajo de 
M. G. Denigés acerca de un caso notable de alcapto- 
nuria y cuyas reacciones coinciden con las que obser- 
vamos en el caso citado, lo que es uno cíe tantos 
ejemplos como nos enseñan en análisis á no obtener 
conclusión definitiva alguna mientras no se apuren 
todos los medios de demostración. Es necesario por 
lo tanto emplear por lo menos estos dos métodos de 
determinar la glucosa en la orina, sobre todo, en las 
que se separan del tipo medio de caracteres que pre- 
sentan la glicosuria; porque se encuentran con más 
frecuencia de la que se supone otros principios reduc- 
tores que en la mayoría de los casos se interpretan 
como glucosa. 

Podemos aducir otro ejemplo como el que acaba- 
mos de referir. Sabido es que entre los diferentes sín- 
tomas de la diabetes en el período agudo se presen- 
tan formas de pérdida del conocimiento, y esta 
condición comatosa puede provenir de diferentes 
causas, entre ellas, como resultado de una apoplegia 
cerebral, de una meningitis teberculosa ó bien de una 
intoxicación urémica. Pero además de estos casos 
hay otros cuyos resultados fatales son debidos á una 
forma de coma que presenta un grupo de síntomas 
característicos y constantes, y este es el coma diabé- 
tico descrito por Kussmaul en 1874. No es mi objeto 
tratar de ese asunto desde el punto de vista médico, 
pero entre las varias causas asignadas á estos sínto- 
mas se aduce la presencia en la sangre del ácido dia- 
cético del B-oxibutírico y de la acetona. De pasada 
diré que esta trinidad se puede convertir en una, quí- 
micamente, puesto que estas tres substancias se rela- 
cionan mucho entre sí como puede verse en sus fór- 
mulas y reacciones. El ácido di-acético se produce 



1G2 ANALES DE LA 



directamente por oxidación del ácido B-oxibutírico, 
según expresa esta fórmula: 

CH, CH>, 

CHOH C'O 

CH, + = C X H, + H 2 

C'OÓH oxígeno COÓH Agua. 

Acido B-oxibutírico. Acfdo di-acético. 

El ácido di-acético se descompone á su vez en aceto- 
na y ácido carbónico como sigue: 



CH ;J 




co 


CH, 


CH, 


C'Ó 


COÓH 


CH :! 


Ácido di-acético 


Acetona 



.+ . co 2 

Acido carbónico. 



Veamos lo que estos hechos nos enseñan para nues- 
tro objeto. Supongamos que se presenta al análisis 
la orina de un diabético que entre los productos de 
secreción contenga el ácido B-oxibutírico; y sin ante- 
cedente alguno empleamos el excelente método Feh- 
ling para determinar la cantidad de glucosa que con- 
tiene la orina. En este caso el análisis químico nos 
indicará la presencia de una cantidad dada a. 

Supongamos ahora que otro analista emplee para 
la misma orina el método excelente del polariscopo, 
ó sacarómetro, y en este caso el análisis óptico le in- 
dicará la existencia de una cantidad de glucosa dis- 
tinta, c < a. En este ejemplo los dos analistas han 
operado con todas las precauciones necesarias, 3- con 
la misma exactitud, y sin embargo la verdadera canti- 
dad de glucosa que existe en el líquido examinado es 
lo que indica la reacción de Fehling. ¿Cuál es la causa 
del error aparente del polariscopo? La explicación 
es muy sencilla. 

La existencia del ácido B-oxibutírico en la orina no 
se demuestra con facilidad, ni aún es de esperar su 
presencia á menos que el líquido manifieste la reac- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 1G 



O 



ción del ácido aceto-acético, porque en la práctica 
ambas substancias se encuentran á la vez. 

La causa del error consiste en que el ácido B-oxibu- 
tírico es ópticamente activo y mientras esta substan- 
cia dirige á la izquierda el rayo de luz polarizado, la 
glucosa le dirige á la derecha. Llamando — b al poder 
levógiro del ácido y + a al poder dextrogivo de la 
glucosa, es claro que el poder rotatorio + a ha de 
estar disminuido en la cantidad — b, en cuyo caso ten- 
dremos + a — b = c, cantidad aparente de glucosa 
que nos proporciona el método óptico. 

Y esta minuciosa explicación nos da motivo para 
demostrar la gran conveniencia que nos proporciona 
el empleo simultáneo de los diferentes métodos que 
se emplean para la determinación de la glucosa en 
las orinas diabéticas. Cuando observemos que usan- 
do la reacción de Fehling y el método óptico, el pri- 
mero nos da una cantidad de azúcar considerable- 
mente mayor que el segundo, esto ya nos pone en 
camino de sospechar la presencia del ácido B-oxibutí- 
rico; siempre que en la preparación del líquido urina- 
rio hayamos tomado las precauciones necesarias. Y 
todavía empleando también á la vez el método de 
fermentación, aseguramos mejor nuestras deduccio- 
nes, porque si la orina en cuestión ha sido bien fermen- 
tada y clarificada con el acetato de plomo neutro y 
luego examinamos el líquido al polariscopo, si éste 
muestra un poder levógiro más ó menos acentuado, 
entonces nos aseguramos más de la presencia del áci- 
do en cuestión. 

Por lo demás, diremos de pasada que la identifica- 
ción de esta substancia puede ser demostrada obte- 
niendo cristales de ácido crotónico — a en conformi- 
dad con el método de Külz destilando la orina que se 
ha hecho fuertemente acida con el ácido sulfúrico, 
pues según Jutcher (*) Minkowski obtuvo en un caso 
20 gramos en una orina de 24 horas, y Külz, halló 
en tres casos de coma diabético con resultados fata- 
les 67, 100 y 276 gramos de ácido B-oxibutírico res- 
pectivamente en la £>rina de 24 horas. 

(*) The New-York Medical Journal. — Dec. 18, 1897; pág. 823 



1G4 ANALES DE LA 



Ya que algunos clínicos prefieren el método de fer- 
mentación porque es cómodo y fácil, bueno será re- 
cordarles que según demostró hace tiempo W. Bob- 
erts cuando la orina contiene menos de 0'50 por 100 
de glucosa, este procedimiento no da resultado por- 
que la pequeña cantidad de ácido carbónico que se 
produce en la fermentación se disuelve en el líquido 
urinario y se puede creer que no existe glucosa cuan- 
do haya alguna en realidad. 

Siendo tan importante el estudio de las materias 
colorantes anormales que se encuentran en la orina 
y sirviendo admirablemente para el diagnóstico, se 
siente la necesidad de establecer un buen método de 
determinación y diferenciación. Hasta ahora no 
existe una buena clasificación de reacciones y las que 
se publican para cada materia no llenan las condicio- 
nes deseadas porque casi todas se fundan en caracte- 
res colorimétricos y éstos no se presentan en la reali- 
dad ni como se juntan ni como se describen. En estos 
casos sólo la práctica y algún conocimiento efectivo 
de química médica, pueden informar al Clínico. Y 
aquí es ocasión de señalar que de tantas asignaturas 
casi inútiles como se incluyen en el cuadro de ense- 
ñanza oficial, bien podían todas cambiarse por la de 
análisis de las orinas. 

Las dificultades en este estudio proceden en pri- 
mer lugar de que los urólogos determinan el valor 
de los reactivos con las substancias anormales aisla- 
das délos demás principios urinarios y en un disolvente 
apropiado, y después consiste en que desde las mate- 
rias colorantes normales hasta las anormales proce- 
dentes de la sangre, de la bilis y de los ácidos biliares, 
forman una cadena de reacciones y desdoblamientos 
que si en los tubos del químico se eslabonan de varios 
modos, en los tubos del organismo se entremezclan 
al infinito. 

Y como por otra parte se buscan reacciones carac- 
terísticas y fáciles de obtener, los resultados son 
poco concluyentes. 

En ningún departamento de análisis urinario son tan 
imperfectos los métodos breves ó rápidos como en el 



ACADEMIA DE CIENCIAS 165 

de las materias colorantes anormales. Cualquier 
reactivo que se introduzca ó cualquier alteración rá- 
pida de temperatura modifica la molécula sustrayen- 
do ó aumentando ya oxígeno, ya hidrógeno, ya 
agua. Las materias se hallan por lo general en débil 
cantidad, se transforman unas en otras con facili- 
dad permaneciendo muchos estados intermedios. 

La acidez ó alcalinidad del líquido urinario se sepa- 
ran poco del estado neutro y por consiguiente una 
gota de ácido ó álcali de más ó menos contribuye en 
muchos casos á alterar completamente el resultado 
de la reacción. 

Entre las materias colorantes de la sangre que se 
encuentran en la orina se señalan la hemoglobina, la 
methemoglobina y la hematina, y en algunos casos 
es tan importante la diferenciación para el diagnós- 
tico, que la presencia de uno ú otro de estos princi- 
pios puede enseñarnos si la hemorragia procede de 
los grandes vasos ó de los capilares. 

En clínica se dice, que si en la orina sanguinolenta se 
encuentra más hemoglobina y el líquido rojo es más 
claro es que la hemorragia procede de los grandes 
vasos porque el producto sale con facilidad y no ha 
tenido tiempo para mezclarse íntimamente á la orina; 
y se cree que si la orina es más obscura y contiene 
methemoglobina es porque la hemorragia procede de 
los capilares en las enfermedades del riñon y como la 
sangre sale más lentamente se une á la masa de ori- 
na, en cuyo caso la hemoglobina se transforma en 
methemoglobina. 

Pero si la orina no se analiza en estado reciente 
puede suceder que después de algún tiempo comience 
insensiblemente á alterarse, y cualquiera variación 
es suceptible de transformar la primera en la segunda 
fuera del organismo, y por consiguiente deducir de la 
presencia de mayor cantidad de methemoglobina la 
hemorragia por los capilares, cuando en realidad sea 
lo contrario. 

El mejor procedimiento de diferenciación obtenien- 
do el líquido reciente es por medio del espectroscopio, 
porque cada una de las materias da su bando de 



166 ANALES DE LA 



absorción correspondiente y aquí debemos hacer una 
observación. Se dice por algunos que el pequeño es- 
pectroscopio que se recomienda en el comercio de 
aparatos para uso de la clínica, solo da las rayas 
que se quieren ver, pero como la misma historia se 
contaba hace algunos años por los que apenas cono- 
cían el microscopio á vista de pájaro, el dicho no 
tiene valor alguno. 

Para hacer las observaciones al espectroscopio es 
menester acostumbrarse á manejarle como se descri- 
be en los libros, comenzando primero con espectros 
de emisión y de absorción característicos. Para el 
análisis de la orina ha de estar perfectamente filtra- 
da y la masa de líquido que han de atravesar los 
rayos luminosos ha de ser de bastante espesor, nece- 
sitándose algunas veces un tubo de diez centímetros; 
la dilución ha de ser la conveniente, se ha de evitar la 
luz difusa que pudiera provenir de otro manantial de 
luz y la abertura del espectroscopio ha de ser fina y 
perfectamente limpios los bordes, porque de lo con- 
trario, aparecen una serie de rayas transversales que 
son el estorbo que embarga á los principiantes. 

El mismo error que puede resultar en el diagnós- 
tico no teniendo presente estas observaciones, al des- 
cubrir la presencia de una ú otra de las sustancias 
colorantes citadas, resulta entre la hemoglobinuria y 
la hematuria. En la primera, bien caracterizadas, se 
observa el líquido urinario de reacción acida, color 
rojo de sangre claro, trasparente en la mayor parte 
de los casos. Calentado no precipita sero-albúmina 
pero si el líquido se eleva á la ebullición, la hemoglo- 
bina se descompone en dos principios albuminóides 
coagulables, la methemoglobina y la hematina fácil- 
mente distinguibles de la sero albuminuria. 

En este caso se ve bien que las substancias coloran- 
tes de la sangre pasan directamente á la orina sin 
arrastrar elementos histológicos. 

En los casos de hematuria se presenta más rojo- 
obscuro, turbio por lo general, dando un precipitado 
de sero-albúmina por la acción de los ácidos y del 
calor debido á los glóbulos rojos de la sangre. Tra- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 167 



tándose de orinas características es muy fácil distin- 
guirlas pero en los análisis urológicos estos casos se 
presentan pocas veces, y ya es una orina hematúrica, 
conteniendo más hemoglobina de la que pertenece á 
los glóbulos rojos emitidos, ó bien es una hemoglobi- 
nuria que contiene muy débiles cantidades de sero-al- 
búmina. Existe una tercera dificultad que solo la 
práctica y el conocimiento de las transformaciones 
que puede sufrir la orina nos pone en camino de resol- 
verla. En ocasiones el líquido urinario aparece como 
procedente de una hemoglobinuria porque se encuen- 
tran muy pocos glóbulos rojos en relación con la sus- 
tancia colorante, pero si se toma el líquido reciente- 
mente emitido y se observa con frecuencia durante 
un día, se ve que la orina es hematúrica. 

Comienza después de algún tiempo á descomponer- 
se la orina, se pone neutra, los fosfatos se precipitan 
lentamente arrastrando consigo los elementos histo- 
lógicos, luego se convierte en alcalina y entonces los 
glóbulos de la sangre se redisuelven en su mayor 
parte. Es por lo tanto necesario tener muy en cuenta 
el grado de acidez ó alcalinidad que tiene el líquido 
al hacer el análisis. 

A trueque de prolongar este trabajo } r por la im- 
portancia que encierra el asunto, citaremos un caso 
práctico que recientemente nos ha ocurrido y que de- 
muestran lo que engañan las apariencias analíticas. 
Se nos presentó una orina con todos los caracteres 
externos de hemoglobinuria. Se agitó todo el conte- 
nido de la botella y se tomó una pequeña parte para 
someterla á la fuerza centrífuga con objeto de exami- 
nar al microscopio los elementos histológicos. Mien- 
tras el ayudante examinaba la preparación micros- 
cópica en la que halló algunos glóbulos rojos, expuse 
á la acción del calor en un tubo de ensaj-o una parte 
de la orina filtrada y dio un precipitado abundante 
coaguloso. La presencia de los glóbulos en la prepa- 
ración microscópica y la coagulación por el calor ya 
no nos dejaba duda que era una orina hematúrica, y 
sin más averiguaciones, procedimos á determinar la 
cantidad de albúmina por el procedimiento ordinario; 



168 ANALES DE LA 



pero contra nuestra creencia, cuando después de la 
acción del calor vertimos en la cápsula unas gotas de 
ácido acético, el precipitado coaguloso se disolvió 
por completo y la orina resultó roja y transparente. 
El error previo consistió en que el precipitado coagu- 
loso que tomamos por albúmina era en realidad de 
fosfato de cal disuelto en la orina á beneficio del 
ácido carbónico, el que se desprendió por el calor de- 
jando el precipitado de fosfato. Unas gotas de ácido 
acético disolvieron el precipitado restableciendo la 
verdad de los hechos, pues se trataba efectivamente 
de una hemoglobinuria con una muy pequeñísima 
cantidad de glóbulos de sangre. 

En estas orinas se encuentran también materias 
colorantes biliares y aún los ácidos de la bilis. La 
presencia de estas materias enmascaran algún tanto 
las observaciones espectroscópicas de las colorantes 
de la sangre y para la diferenciación completa se ne- 
cesita una prolongada manipulación que solo se ob- 
tiene en los gabinetes de urología. 

Como todos los métodos que se han dado para la 
investigación de la bilis en la orina, se fundan en la 
reacción tan conocida de G. Melin, poniendo en con- 
tacto el ácido nítrico-nitroso con la orina sospechosa 
y se dice que entre la superficie de contacto se forma 
una zona de modificación de colores que deben ser el 
verde, azul, rojo, violeta y amarillo verdoso. 

No siendo en las orinas donde haya abundancia de 
bilis [en cuyo caso una hebra de lana blanca ó el mis- 
mo papel donde se filtra el líquido se tiñe de amarillo 
y no se necesitan más ensayos] en las demás las 
zonas de colores no se presentan bien marcadas, á 
veces faltan algunas y hasta el color verde que es el 
característico, y se presenta desde el principio, sale 
muy desvanecido y solo se observa en ciertos ángu- 
los de la reflexión de la luz. Las orinas concentradas 
3^ oscuras no dan resultado tampoco, y hay ocasio- 
nes en que otras materias colorantes también presen- 
tan las mismas zonas. 

Para evitar los errores de la investigación, lo mejor 
es tratar una buena cantidad de orina con cloroformo. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 169 

Se agita la mezcla en el fondo del vaso se lavan con 
agua destilada y se vierte el cloroformo en una copa 
que contenga ácido clorhídrico. Se agita rápida- 
mente la mezcla; se vierte después ácido nítrico y se 
observa el cambio de coloración del cloroformo. 
Este es el método más conveniente para el examen 
clínico, pues en cuanto á los análisis más detenidos, 
se aprovecha la propiedad que poseen los pigmentos 
biliares de adherirse á los precipitados con más tena- 
cidad que los otros pigmentos. 

Además de las dificultades en la diferenciación de 
los pigmentos urinarios, recíprocamente éstas se 
fijan en los sedimentos que abandona la orina duran- 
te su enfriamiento, y revisten á los elementos anató- 
micos de granulaciones que dificultan el examen 
microscópico. Esto sucede principalmete en los casos 
que la orina se halla muy cargada de materias colo- 
rantes como la uroeritrina urato alcalinos, urobilina 
y pigmentos biliares propiamente dichos. El método 
excelente ideado por Mr. Meliu (*) para separar las 
materias colorantes de los sedimentos, evita muchas 
causas de error y facilita el análisis. 

Añade hasta saturación sulfato de amoniaco á la 
orina, y se depositan en seguida las materias coloran- 
tes patológicas, juntamente con otros sedimentos. 
Para separarla emplea una solución saturada en frío 
ele fosfato sódico ordinario 2NaO, HO, P0 5 24 H 2 
el cual disuelve con facilidad la urobilina, uroeri- 
trina, los pigmentos biliares ordinarios etc. La can- 
tidad de la solución fosfática varía de una gota á 
algunos gramos según se emplee directamente sobre 
la preparación microscópica ó sobre el sedimento 
contenido en una copa cónica, debiendo advertir que 
un exceso de líquido no perjudica al resultado. 

Se vierte el todo sobre un pequeño filtro y se reco- 
ge el sedimento para observarle al miscroscopio, libre 
ya de las sustancias colorantes, mientras que si se 
quieren estudiar los pigmentos, no hay más que vol- 



(*) Repertoire de Pharmacié, Julio de 1878 página 307 y Octubre de 1883 
página 448. 



170 ANALES DE LA 



ver á saturar el líquido filtrado con el sulfato amó- 
nico y se precipitan nuevamente los pigmetos. 

En cuanto á las materias colorantes de proceden- 
cia vejetal que acompañan algunas veces á las ori- 
nas, á causa de la ingestión de medicamentos que las 
contienen como el ruibarbo, el ácido salicílico, la raiz 
de cúrcuma, etc., y que le dan coloración parecién- 
dose unas veces á las orinas biliosas, y otras á la 
hematúrica, son fáciles de diferenciar; pues basta 
emplear ácidos ó álcalis para que se revelen á los 
indicadores más comunmente usados como el torna- 
sol, la fenoptaleina, el uitrato de hierro, etc. 

Réstanos para concluir por ho} r , hablar algo de la 
reacción de Pettenkofer para demostrar la presen- 
cia de los ácidos Biliares. 

En nuestras manos nunca ha producido resultados 
tal como se describen en todos los libros de química 
biológica y siempre hemos tenido que acudir á ais- 
lar los de la orina, á no ser que existan en gran can- 
tidad. Y viendo que es muy corriente hablar de la 
reacción de Pettenkofer como fácil de obtener en la 
orina, casi no nos atreveríamos á indicar esta falta 
de éxito si no fuera porque en el buen libro del doctor 
James Tyson de Filadelfia hemos visto lo siguiente 
que se haya conforme con nuestras observaciones. 

"Leyendo la casi totalidad de las obras de fisiolo- 
gía y los numerosos manuales de análisis de orina, el 
estudiante lleva el convencimiento que la investi- 
gación de los ácidos biliares, si están contenidos en la 
orina, es uno de los resultados más fáciles de obtener 
por medio de la reacción llamada de Pettenkofer." 

Todo lo contrario es lo que sucede, y en realidad 
esta investigación, aplicando directamente en la 
orina los medios indicados por Pettenkofer ó cual- 
quiera otra clase de reactivos, es prácticamente 
imposible, á menos que los ácidos biliares se encuen- 
tren en gran cantidad. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 171 



UN CASO DE FIEBRE PUERPERAL 

TRATADO POR EL SUERO ANTIDIFTERICO 
por el Dr. Juan N. Dávalos. 

Señores: 

Seremos breves en la exposición de los detalles clí- 
nicos, suprimiendo aquellos eme se encuentran con 
frecuencia repetidos en los casos comunes de infección 
puerperal. De la historia clínica sólo mencionaremos 
lo más preciso, lo indispensable para formar juicio 
del proceso que si unido á las investigaciones realiza- 
das en el Laboratorio (*) con los productos recojidos 
en la enferma encontráis algo útil, algo práctico que 
autorice á repetir nuestro proceder, en condiciones 
semejantes, quedaremos altamente satisfechos, por- 
que la estadística ciaría conclusiones que ho} r de un 
caso aislado no podemos deducir. 

Se trata de una mujer blanca de 30 años de edad, 
de buena constitución, que sólo ha sufrido de fiebres 
palúdicas en distintas épocas, haciendo 10 meses las 
tuvo últimamente por espacio de un mes. 

En los 17 años de casada ha tenido tres embarazos: 
dos terminaron por abortos en el primero y segundo 
mes respectivamente, y el tercero, llevado á término, 
es del que vamos á ocuparnos. 

El día 9 de Junio último á las 8 de la noche fuimos 
llamados por la comadrona de asistencia, la cual nos 
manifestó que desde la una de la mañana comenza- 
ron los dolores y que ala seis deesa misma mañana se 
rompió la bolsa de las aguas. Durante todo el día 
las contracciones fueron regulares y fuertes; sin era- 



(*) "Laboratorio Bacteriológico de la Crónica Miídico-Quiruroica déla 
Habana". 



172 ANALES DE LA 



bargo, la dilatación completa vino á hacerse tangi- 
ble por la tarde, á última hora. 

En efecto, cuando llegamos á las ocho de la noche 
existía completa dilatación, el feto venía en presen- 
tación de vértice, primera posición, y la intensidad de 
las contracciones uterinas, así como su regularidad nos 
hizo esperar á que se realizase el parto expontánea- 
mente, tanto más, cuanto que por la auscultación 
percibimos perfectamente la regularidad de los lati- 
dos cardiacos del feto. 

El parto avanzaba, aunque con lentitud; la cabeza 
había descendido al estrecho inferior, colocándose 
inmediatamente detrás del periné, al extremo de 
verse asomar entre los grandes labios en los momen- 
tos de las contracciones para retroceder cuando éstas 
cesaban. 

En tal situación de "vaivén" del feto, esperamos 
aún el parto expontáneo, hasta que á las 10 de la 
noche vimos que empezaron á flaquear las energías 
de la parturienta y creímos podía correr peligro la 
vida del nuevo ser. Sin vacilar intervinimos, previo 
lavado vaginal con una solución de bicloruro de hi- 
drargirio al 1 por 2000 3^ la correspondiente antisep- 
sia de nuestras manos 3^ fórceps, extra3 r endo un niño 
vivo, de pequeñas dimensiones, con dos vueltas de 
cordón en el cuello. La placenta la extragimos á los 
5 minutos por simple tracción, la cual salió íntegra 
3 r sin dar lugar á hemorragias. 

Después del alumbramiento, siguiendo los consejos 
del profesor Pinard, en los casos de intervención, se 
practicó un lavado intrauterino con la solución de 
bicloruro en la proporción antes empleada, y en la 
ligera rasgadura que se produjo en la horquilla, apli- 
camos un algodón con vaselina salolada. 

Para los días siguientes recomendamos á la coma- 
drona hiciera dos lavados vaginales diarios con la 
solución antedicha, 3- en la herida practicase la 
misma cura con vaselina salolada. 

El día 13, al medio día, se nos avisó que la parida 
tenía fiebre. Nos manifestó que al día siguiente del 
parto, día 11, se sintió febril, que no tuvo escalofríos 



ACADEMIA DE CIENCIAS 173 



pero sí mucho dolor de cabeza que aún persistía. 

En efecto, á las 3 de la tarde que fué cuando la 
vimos, tenía 38'2°de temperatura y 110 pulsaciones, 
la lengua saburral en el centro y algo seca. El vien- 
tre timpanizado y ligeramente adolorido ala presión, 
s»bre todo, al nivel del útero y anexos. 

El flujo loquial era nrtry escaso, sin mal olor, y de 
color amarillo rojizo. La rasgadura de la horquilla, 
si bien no había cicatrizado por primera intención, 
no presentaba, sin embargo, mal aspecto. Por el 
tacto vaginal encontramos sensación dolorosa en el 
fondo de saco posterior, extendiéndose dicha sensa- 
ción hacia el lado derecho del útero; el volumen de 
este órgano, en harmonía con los días de involución 
que llevaba, en tal circunstancia, era normal. Por 
medio del espéculum no descubrimos nada de parti- 
cular, pues la coloración y aspecto del hocico de 
tenca correspondían al período involutivo en que se 
hallaba. 

Practicamos un lavado intrauterino usando la 
sonda de Budín y pasamos tres litros de una solu- 
ción de bicloruro de mercurio al 1 por 2.000 y para 
la herida de la horquilla, vaselina salolada. A la vez 
ordenamos un purgante de sulfato de sosa, antipiri- 
na y bromuro para la cefalalgia. Alimentación 
láctea. 

Día 14.— Por la mañana 38'4°, pulso 114. El mis- 
mo lavado y cura que el día anterior. 

Por la noche 39°, pulso 120. Lavado intrauterino 
y cura salolada. Suprimo la poción con antipirina 
por haber cesado la cefalalgia. Continuó la alimen- 
tación láctea. 

Día 15. — Por la mañana 38'8°, lavado intraute- 
rino y cura. 

Por la noche 39°6 de temperatura; tiene al medio 
día un fuerte escalofrío y después abundantes sudo- 
res que aún continuaron. Con el espéculum descubrí 
en el hocico de tenca pequeñas placas blanquecinas 
de exudado fibrinoso esparcidas por toda la superfi- 
cie, desprendiéndose con facilidad al pasar una tó- 
rula de algodón. Repetimos el lavado intrauterino y 



174 ANALES DK LA 



la cura de la herida que permanecía en el mismo es- 
tado. Ordenamos la poción Jaccoud. 

Día 16. — Por la mañana tenía 38'6°. El hocico 
de tenca casi cubierto del exudado blanquecino que 
se extendía algo al fondo de saco posterior; la herida 
cubierta por una delgada falsa membrana ó exhudft- 
do; por el orificio externo del útero apenas salía lí- 
quido loquial. Hago un lavado intrauterino y la 
cura de la horquilla. Ordeno otro purgante de sul- 
fato de sosa. 

Por la noche 40° de temperatura. El purgante 
operó bien; continúan los sudores copiosos, la lengua 
algo seca. Repetimos el lavado intrauterino, pasan- 
do 4 litros de la solución ya empleada. 

Día 17. — En la mañana 39°. Lavado vaginal. 

Por la tarde 40'4°, siguen los sudores; se siente 
débil; el vientre suave y ligeramente timpanizado. 
Las falsas membranas, rio solamente cubrían el ho- 
cico de tenca completamente, sino que se extienden á 
los lados y fondo de saco, presentándose islotes pe- 
queños en toda la pared vaginal, y la herida de la 
horquilla cubierta también. 

Después de hechas las siembras en dos tubos de 
suero solidificado con dicho exhudado ó falsas mem- 
branas, practicamos el lavado intrauterino. 

Día 18. — Temperatura de la mañana 39'2°. El es- 
tado general y local continúa en la misma gravedad. 

Las siembras hechas el día antes y que colocamos 
en la estufa á 37° durante 20 horas, dio por resulta- 
do la germinación de colonias aisladas del bacilo 
seudo-diftérico común, puro, sin mezcla de otros gér- 
menes. 

Tuvimos una junta con nuestro amigo el Dr. I. 
Calvo, y acordamos la aplicación del suero antidifté- 
rico en virtud de la cantidad de falsas membranas 
que cubrían gran parte de la mucosa genital; tanto 
más, cuanto que por la imperfecta investigación no 
habíamos encontrado ninguno de los gérmenes pató- 
genos propios de estas infecciones y no estar contra- 
indicado el suero en cualquiera clase de infección fra- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 175 

guada que una investigación completa más tarde 
pusiese de manifiesto. 

Después de la consulta, le hicimos un lavado vagi- 
nal que repetimos diariamente hasta darla de alta 
curada. 

A las 8 de la noche, con 40'4° de temperatura, le 
pusimos una inyección de suero antidiftérico de 20 ce. 
como habíamos acordado. 

Día 18. — Por la mañana 37'5° de temperatura; se 
sentía bien, sólo se quejaba de dolor en la boca [hi- 
drargirismo]. Cambiamos la solución de bicloruro 
por la de fenosalil al 1 por 100 para los lavados va- 
ginales. 

Por la tarde tenía 37 '6 o de temperatura; continúa 
sintiéndose bien, aunque débil. Le ponemos otra in- 
yección de 20 ce. de suero antidiftérico pero antes de 
practicar el lavado y cura vaginal, con el exhudado 
hicimos siembras en 2 tubos de suero solidificado, 4 
de agar inclinado y recogimos en una pipeta esterili- 
zada el flujo loquial que salía por la vagina y que in- 
mediatamente trasladamos al Laboratorio. 

Día 19. — Amanece con 37° de temperatura. Las 
falsas membranas habían desaparecido casi por com- 
pleto, sólo quedaban aisladamente algunos puntos 
en el hocico de tenca y una tenue película cubriendo 
la herida perineal. Alimento: sopa y leche. 

Por la noche 37'2° de temperatura. Le inyectamos 
otros 20 ce. de suero. 

Día 20. — Temperatura en la mañana 36 '8 o . 

Por la tarde 37°. Ya habían desaparecido comple- 
tamente las falsas membranas de toda la mucosa ge- 
nital, así como la película que cubría antes la herida 
presentando una coloración rosada, en vía de cicatri- 
zación. 

Dispongo para el día siguiente alimentación de 
carne y huevos. 

Día 21 Temp. en la mañana 36'8°— Tarde 37° 
„ 22 „ „ „ „ 36j6°- „ 36|8° 
,, ¿Jo ,, ,, ,, ,, 36 7 — ,, oo 7 
ii 24 „ „ „ „ 36'6°- „ 36'5° 



176 ANALES DE LA 



La enferma se sintió bien. La herida completa- 
mente cicatrizada. La dimos de alta como cu- 
rada. 

Señores: El diagnóstico de fiebre puerperal formu- 
lado á la cabecera de esta enferma, como se compren- 
derá, no podía satisfacer nuestra misión de clínico. 
Ho}^ con esa denominación se agrupan en Patología 
distintas enfermedades que el médico necesita dife- 
renciar, porque con frecuencia tienen también distin- 
tos tratamientos y como ni por los síntomas, ni por 
la marcha, ni aún por el resultado del tratamiento 
puede precisarse tal diagnóstico, indispensable es el 
auxilio del Laboratorio para resolver punto tan im- 
portante, y á él acudimos. 

Con tal objeto vamos á transcribir nuestras inves- 
tigaciones de laboratorio, empezando por la primera, 
que como dijimos antes, simplemente consistió en 
sembrar en tubos de suero solidificado las falsas 
membranas recogidas en la vagina y en cuyos tubos 
colocados á 37° de temperatura constante, se desa- 
rrollaron únicamente colonias de un bacilo, que por 
su forma y modo de germinar en los medios de cul- 
tivo, agar, papa, caldo, etc., nos demostró ser el seu- 
do diftérico común, que inoculado á un curiel de 
500 gramos (2 ce. de cultivo en caldo de 36 horas) 
no le produjo la muerte ni edema local. Germen 
éste, no patógeno, que con frecuencia se encuentra 
sobre la piel, conjuntiva y vagina en estado normal; 
hecho que por otra parte hemos tenido ocasión de 
confirmar en el Laboratorio de la Crónica durante 
las investigaciones que para complementar el estudio 
sobre las conjuntivitis blenorrágicas, hacía nuestro 
digno Presidente el Dr. Santos Fernández. 

No solamente lo hemos encontrado en las conjun- 
tivas normales y conjuntivitis blenorrágicas asociado 
en este último caso al gonocoecus sino en las vulvitis 
simples y blenorrágicas, así como también con fre- 
cuencia en las uretritis blenorrágicas del hombre uni- 
do al gonocoecus de Neisser. 

Este germen que vive impunemente sobre nues- 
tros tegumentos, no debe confundirse con el bacilo 



ACADEMIA DE CIENCIAS 177 



seudo-diftérico verdadero, ó sea el seudo-diftérico de 
Lceffler, Roux y Yersin, que últimamente ha demos- 
trado L. Martín es el verdadero de la difteria, cuya 
virulencia extinguida hasta cierto punto, le permite 
vivir en nuestras mucosas sin producir la más leve 
lesión, hasta que por causas aún desconocidas, recu- 
pera su virulencia y se convierte en patógeno. 

El bacilo aislado en nuestra enferma, repetimos, no 
es el verdadero seudo-diftérico de Lceffler, es el seudo 
diftérico común considerado por todos como uno de 
tantos saprofitos inofensivos; pero sin embargo, 
para mayor convicción de que él no era la causa de 
la infección que teníamos delante, ni quien producía 
las falsas membranas que tapizaban gran parte de la 
mucosa vaginal de nuestra puérpera, hicimos en el 
curiel una inoculación hipodérmica de un cultivo en 
caldo, sin que el animal presentase la más leve per- 
turbación local ni general. 

El resultado negativo de la primera investigación 
nos obligó, como dijimos antes, á practicar una 
segunda, que recordareis consistió en sembrar dos 
tubos de suero solidificado, cuatro de agar y recoger 
la serocidad loquial en una pipeta esterilizada. Tras* 
ladado al Laboratorio, con el contenido de la pipeta, 
hicimos una preparación sobre un cubre-objeto, colo- 
reándola con nuestra solución carbol fuchsina; pre- 
paración que nos manifestó al microscopio muy 
poca cantidad de leucocitos y tal pobreza en gérme- 
nes, que sólo pudimos descubrir alguno que otro 
coccus aislado en toda la preparación. 

Los tubos sembrados y colocados en la estufa ger- 
minaron en los días siguientes. Los de suero presen- 
taron colonias aisladas y en poco número del bacilo 
seudo-diftérico común solamente. 

En los tubos de agar se desarrollaron mayor nú- 
mero de colonias 'pequeñas y semejantes entre sí por 
sus dimensiones y aspectos, á las 48 horas de haber 
hecho la siembra. Colonias que tomándolas aislada- 
mente con la aguja de platino, por coloración descu- 
brimos eran unos del seudo diftéricos y otras de un 
estreptococco. 



178 ABALES DÉ LA 



El bacilo lo desechamos, era el ya clasificado antes; 
pero el estreptococco lo aislamos sembrándolo en nue- 
vos tubos de agar y en caldo subalcalinizado, cuya 
germinación en estos dos medios de cultivo, presentó 
los mismos caracteres que los propios del estreptococco 
piógeno. En el caldo se desarrollaron cadenas de 8, 
10 y más elementos. Las inoculaciones en animales 
para conocer el grado de virulencia, no pudimos rea- 
lizarlas porque causas involuntarias hicieron perdiése- 
mos el cultivo que para tal objeto temamos. 

Podía haber sido más ó menos virulento, pero que 
él era el germen de la infección de nuestra enferma, 
creemos no cabe duda. Fué el único piógeno aislado 
del contenido vaginal en la investigación repetida, y 
dada la exhuberante germinación de los otros capa- 
ces de producir estas infecciones, estafilococcus, colico- 
muni, etc., en el agar, debieran haberse presentado 
por lo menos algunas colonias si ellos hubiesen exis- 
tido allí. 

Por otra parte, el estreptococco piógeno con fre- 
cuencia es el agente de estas infecciones, solo ó aso- 
ciado á otros, él ocupa el primer puesto en el orden 
de frecuencia; tal es así que aún no ha muchos años 
se creyó era el germen específico de la fiebre puer- 
peral. 

Una objeción se nos podría hacer: ¿cómo siendo el 
estrepcocco piógeno el que produjo la infección, ésta 
cedió bajo la influencia del suero antidiftérico? No 
debe de sorprendernos; no es un hecho aislado en la 
ciencia. La clínica ha enseñado más de una vez que 
no existe la especificidad que se creyó tenían los 
sueros. 

El mismo Roux y Martín en su comunicación al 
Congreso de Buda-Pesch en 1894, hacen notar que 
los niños atacados de anginas no diftéricas á quienes 
se les inyectaba el suero antidiftérico curaban en me- 
nos días que aquellos á quienes no se les ponía suero 
y se empleaba el tratamiento corriente. 

Hecho que nosotros hemos tenido ocasión de com- 
probar en todos los casos de anginas que por sospe- 
charse una difteria grave, inyectábamos el suero, y 



ACADEMIA DE CIENCIAS 179 

después la investigación bacteriológica ponía en evi- 
dencia nuestro error de diagnóstico. 

De la misma opinión participan nuestros aprecia- 
bles compañeros los Dres. Calvo, Ruiz Casabó, 
Madan, Vera, etc., quienes lo han manifestado en 
distintos trabajos publicados en esta capital. 

Pero la influencia del suero antidiftérico no se limi- 
ta á las anginas en general. Todos conocemos hoy 
el resultado que en el extranjero se ha obtenido con 
él en ciertos ozenas y en el asma espasmódico ó esen- 
cial, pudiendo citar entre nosotros dos casos inéditos 
de ozena y asma tratados con éxito por nuestros 
amigos los Dres. Chabau y Ruiz Casabó respectiva- 
mente. 

Y si tal resultado se obtiene con dicho suero en 
esos distintos procesos morbosos, creo estamos aún 
más autorizados á ensayarlo, por lo menos, en la 
infección puerperal de origen estreptocóccico, tanto 
más, cuanto que todos sabemos es una sustancia 
inofensiva, que por otra parte no impide seguir el 
tratamiento local clásico de antisepsia, etc. 

Con tal motivo, expongo á la consideración de 
nuestros ilustrados compañeros el caso presente, sin 
la pretensión de sacar deducciones, pues sólo una 
estadística hecha con imparcialidad podrá resolver 
un problema que creemos de importancia bajo el 
punto de vista de la ciencia y de la humanidad. 



180 ANALES DE LA 



Sesión pública ordinaria del II de Diciembre de 1898 



Skes. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
(Presidente), Palacio, Dávalos, Cuadrado, Céspedes, Vildó- 
sola, Poey, Acosta, Calvo, Benasach, Lavín, Machado, García y 
la Guardia, Secretario accidental. 

Sres. visitantes: Dres. Presno, Edelmann, Carvallo y Romaní. 

Leida el acta de la sesión anterior es aprobada por unani- 
midad. 

El Sr. Presidente, declara abierta la sesión y cumpliendo con 
la orden del día, pone en uso de la palabra al Dr. Cuadrado. — 
Pasa éste á la tribuna y lee un informe acerca de una obra 
intitulada "Ensayos sobre educación Teórica, Práctica y Expe- 
rimental", del Dr. D. Manuel Valdés Rodríguez. — Y terminado, 
el Presidente, lo pone á discusión. 

Pide la palabra el Dr. Dávalos, con objeto de felicitar antes 
á la Comisión nombrada para evacuar el encargo de la Aca- 
demia; pues, el trabajo de los Dres. Cuadrado y la Guardia, es 
una exposición clara, metódica y concienzuda del libro del 
Sr. Valdés Rodríguez. 

Agregó que lo dicho está en absoluta conformidad con lo 
que él pensaba, lo que podía afirmar por haberlo leído con 
detenida reflexión de todas sus partes. 

Cree que el Dr. Valdés Rodríguez, haceá su País, un servicio 
de importancia y pide á la Academia que, de algún modo, 
manifieste al autor su beneplácito y enhorabuena, otorgándole 
la distinción que estime oportuna. 

El Dr. Vildósola, manifiesta que tenía en la mejor opinión á 
la personalidad profesional del Dr. Valdés Rodríguez; pero 
que la lectura de su obra había sobrepujado á cuanto bueno 
pensaba de él. Asegura que el libro es originalísimo y de 
mérito extraordinario, y se asocia al Dr. Dávalos, en su deseo 
de que la Academia haga conocer al Dr. Valdés Rodríguez, el 



ACADEMIA DE CIENCIAS 181 

título que con su obra ha obtenido, para el aprecio público y 
el de esta Corporación. 

Agrega que esta simple manifestación sería escasa recom- 
pensa; porque el autor de los Ensayos sobre educación, merece 
mucho más. 

Cree de su deber proponer que la Corporación declare al 
Dr. Valdés Rodríguez "Socio de mérito" de la Academia. 

Pide la lectura del artículo correspondiente del Reglamento 
y apoya su proposición, diciendo que el autor de la obra exa- 
minada ha hecho un servicio de señalada importancia á 
su País. 

El Dr. Dávalos, se asocia á la proposición del Dr. Vildósola. 

El Dr. la Guardia, manifiesta que apoya resueltamente la 
proposición, por creerla un verdadero acto de justicia. 

Si nuestra Academia, se titula y es una corporación de 
Ciencias, el Dr. Rodríguez, ha hecho un servicio á la ciencia; 
servicio que debe ser premiado, sin escatimar nada de lo que 
se debe al verdadero mérito. 

El Dr. Cuadrado, se asocia, con gusto, á todo cuanto han 
expresado sus compañeros de Academia; pero, ésta debe ade- 
más, apoyar el objeto y las tendencias de la obra del señor 
Valdés Rodríguez, á cuyo efecto, propone también que sea 
declarada como obra de utilidad pública. 

El Sr. Presidente, expone que á él le ha ocurrido algo pare- 
cido á lo que dijo el Dr. Vildósola: conocía al autor del libro 
y estaba penetrado de su competencia y brillante iniciativa en 
la propaganda pública de este País; pero no esperaba que su 
libro le produjera un vivo efecto. 

Entonces recibió — y se complacía en manifestarlo — una 
impresión muy distinta de lo que creía. 

Que en primer lugar, le interesó el libro porque, bueno ó 
malo, exponía observaciones propias; daba cuenta de lo que el 
autor había experimentado en su práctica, hasta el punto de 
constituir su libro una verdadera clínica de la instrucción y 
educación del niño; que, como médico, le atrajo la forma en 
que estudiaba el autor el problema de la Enseñanza. 

Parecióle nueva la forma entre nosotros y útil el método que 
seguía, y le cautivó, porque siempre había sido— y hoy más 
que nunca — entusiasta propagador de la educación primaria, 



182 ANALES DE LA 



con predilección á la superior, por entender que, sin escuelas, 
bien atendidas, no puede obtenerse la felicidad de un pueblo, 
como es imposible el progreso material sin la higiene; creyendo 
que el descuido de las escuelas era para España mayor des- 
gracia que la pérdida misma de sus colonias; lo que debía 
servir de saludable ejemplo para nosotros, en este momento, en 
que el País, ha de constituirse en un Estado libre é indepen- 
diente. 

Hechas estas manifestaciones, el Sr. Presidente expuso que 
era hora de acordar lo que la Academia estimara justo en el 
tema que se había discutido. 

Como consecuencia de esta invitación acordó la Academia: 

1? Aprobar el informe de los Dres. Cuadrado y la Guardia, 
manifestándole el aprecio con que la corporación veía la manera 
concienzuda y meritoria con que habían cumplido el encargo. 

2? Recomendar como obra de "utilidad pública" los "Ensa- 
yos de Educación, Teórica, Práctica y Experimental" del 
Dr. D. Manuel Valdés Rodríguez. 

3? Declarar que el Dr. D. Manuel Valdés Rodríguez, había 
hecho, con la publicación de su obra, un servicio de impor- 
tancia á la Academia, al movimiento científico y á la Educa- 
ción en este País. 

4? Que, en premio de estos servicios, la Academia proponía 
como Socio de Mérito de la Corporación, al Dr. D. Manuel 
Valdés Rodríguez. 

El Dr. Edelmann, lee un trabajo intitulado "Frecuencia en 
Cuba de la tuberculosis ósea en la infancia". 

El Dr. Presno Bastiony, da lectura á su trabajo: "Diagnós- 
tico de la permeabilidad renal por el azul de metileno". 

El Dr. Vildósola, dice, que lo ha visto emplear mucho — en 
la Habana es muy frecuente la enfermedad de Bright, sin 
albuminuria — el microscopio comprueba la alteración renal, 
invita al Dr. Presno, para que haga estudios sobre la permea- 
bilidad del riñon en la enfermedad de Bright, sin albúmina. 

Cumplimentada la orden del día, se dio por terminada la 
sesión, 

— ♦♦♦ • 



OBES DEY VENT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arango y Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo v principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama íllieillía. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado «le hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que s^ benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la anemia, 
la Clolorosis, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C^, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por Ja 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el imsom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 
Habana en la* boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 

del DR. JOHHSOH, Obispo 53 y de J03E SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
lela. 



Tomo 36. | 



ENERO DE 1900 



(Entrega N? 424 






I3IM30T OM3S : 



Dres. J. M . Céspedes y G. López 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




Etiología de la. infección hemogástrica en la fiebre amarilla, por el 
doctor C. J. Finia y. 



• tiuiininiiMiittt MiiiiMiMitiMiliiitiiiii 



Recepción del señor doctor José María Céspedes. 

— mp—m mllil l» ■ ni lll linm i M i n i ll Mmmmmmmmmi 

Discurso de contestación al de recepción del doctor José María Céspe- 
des, por el doctor Gustavo López. 

m iiiMii ini iiiii iiiiiiiimiii iiimiiiiti miiin iiiiiHHiiiiiiiiiiiiiiiii 

Informe sobre un producto farmacéutico, por el doctor Manuel Delfín. 

Actas de las sesiones públicas ordinarias de 12 y 26 de Febrero, 12 v 
26 de Marzo, 9 y 23 de Abril de 1899. 




* 



HABANA 

Imprenta "La Prueba" Manzana Central 

igoo 



Número suelto: 30 cts. — Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Oond-iciones 



Los "Anales" se publican mensual mente. Su precia 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los trab 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



ÜVISO 



Se suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 183 



u 



Etiología de la infección hemogástrica en la 

fiebre amarilla. 

POR EL DOCTOR C. J. FINLAY. 



Sr. Presidente, Sres. Académicos, Sres.: 

Me permitiréis que saque del olvido la voz "hemo- 
gástrica" que usaron algunos autores del siglo 
pasado con referencia á las hemorragias gástricas ó 
gastrointestinales de la fiebre amarilla, á la que 
pusieron el nombre de "Pestilencia hemogástrica," 
pues ese calificativo me viene muy bien para señalar, 
de una manera especial, las hemorragias procedentes 
del estómago ó del intestino como distintas de las 
otras extravasaciones sanguíneas que se observan en 
la misma enfermedad. 

A principios de 1888 tuve la honra de exponer en 
el seno de esta Corporación mis razones para esta- 
blecer una distinción, no tan solo clínica si eme tam- 
bién etiológica, entre los casos de fiebre amarilla eme 
se acompañan de vómitos de borra ó de sangre ó 
bien de hemoragias intestinales, y las otras formas 
de la enfermedad en que también suelen observarse 
manifestaciones hemorrágicas, más no las del tra- 
yecto gastro-instestinal (Anales de la Academia, 
Tomo XXIV pág. 537). Yo había designado aquella 
categoría de casos con el nombre de melano-nlbuim- 
núrica, más ese vocablo resulta defectuoso, porque la 
aparición previa de la albuminuria no parece consti- 
tuir un re quisito indispensable en todos los enfermos 
de esa clase, y también porque aquel vocablo se pres- 



184 ANALES DE LA 



ta á erróneas interpretaciones; por esos motivos lo 
he sustituido con el de "forma hemogástrica de la 
fiebre amarilla" ó simplemente "fiebre amarilla he- 
mogástrica ó hemato gástrica" para diferenciarla de 
la "albuminúrica" y de la "no-albuminúrica." 

La enunciación de aquel cencepto: que las manifes- 
taciones hemogástrieas debían considerarse como la 
voz de alarma que anuncia la intervención de una 
grave infección secundaria en el curso de la enferme- 
dad, había de sonar como una quasi-heregía patoló- 
gica ante la opinión general de que aquellos sínto- 
mas son únicamente la expresión clínica de una 
infección primaria más intensa ó de una susceptibili- 
dad más exquisita de parte del paciente; he debido 
por lo tanto aducir en favor de mi tesis algunos 
datos clínicos y bacteriológicos así como también 
analogías patológicas. 

Bajo el punto de vista clínico los fenómenos hemo- 
gástricos suelen manifestarse de distinta manera en 
diferentes casos. Unas veces, en los sobre-agudos, la 
intensidad de la infección primaria se revela desde el 
primer día por la gravedad de los síntomas iniciales, 
las altas temperaturas, precocidad en la aparición de 
la albuminuria y en la de los vómitos de borra ó de 
sangre, pudiendo estos presentarse á las 27 horas 
de la invasión. En otro grupo de casos, por lo con- 
trario, la enfermedad comienza con los caracteres de 
un ataque benigno: los síntomas de la invasión son 
moderados, la fiebre apenas pasa de 39°, solo apare- 
cen ligeros vestigios de albuminuria ó falta por com- 
pleto ese síntoma; pasa la remisión y, entrado } r a 
el paciente en el segundo paroxismo, cuando todo 
presagiaba una defervescencia cercana, aparecen, 
quizás como primera manifestación hemorrágica, 
alas de mosca ó sangre en los vómitos ó en las cama- 
ras, y, acentuándose esos signos, se agrava el pro- 
nóstico de una manera terrible. Entre esos casos 
extremos y poco frecuentes se intercalan otros, mu- 
cho más numerosos, que tienen un curso menos vio- 
lento que el de los sobre-agudos y menos insidiosos 
que el del segundo tipo que acabo de describir; pero 



ACADEMIA DE CIENCIAS 185 



los de tipo insidioso son precisamente los que más 
llaman la atención del observador, sugiriéndole la 
idea de una segunda infección que ha venido á com- 
plicar ó agravar la primitiva. 

Según mi modo de ver, las hemorragias de la fiebre 
amarilla, cualquiera que sea el sitio donde se origi- 
nan, exceptuándose tan solo las del periodo inicial de 
la enfermedad, son el producto de dos factores distin- 
tos siendo el principal la debilitación del endotelio 
vascular, cuya degeneración grasosa se comprueba 
cuando el proceso ha alcanzado su completo desa- 
rrollo. Esa lesión endotelial, apesar de que en su 
comienzo no se logra ponerla en evidencia, es de creer 
que constituye una de las más constantes y esencia- 
les de la fiebre amarilla, toda vez que, en mayor ó 
menor grado, casi siempre se manifiesta algún indi- 
cio de tendencia hemorrágica, aún en las formas más 
benignas de la enfermedad. El segundo factor es la 
presión sanguínea cuando esta se halla accidental- 
mente ó por cualquiera causa aumentada hasta el 
grado necesario para vencer la resistencia remanente 
de las paredes vasculares debilitadas. Podemos, pol- 
lo tanto, considerar como una compensación saluta- 
ria — ó manifestación de la vis medicatrix naturae — la 
laxitud del aparato circulatorio, así como también 
la lentitud del pulso y la moderación de las contrac- 
ciones cardiacas que habitualmente caracterizan el 
segundo y el tercer periodo de la fiebre amarilla, y 
que, por sí solas, bastarían generalmente á evitar la 
rotura espontánea de los capilares sanguíneos, si al- 
guna contracción muscular ú otra circunstancia, 
capaz de ocasionar congestiones ó hiperemias locales, 
no interviniese para hacer ilusoria aquella protección 
natural. 

Ahora bien, las hemorragias de la fiebre amarilla, 
sin exceptuar las de las vias digestivas, se observan, 
por lo regular, en ciertas mucosas cuya superficie se 
halla normalmente lubrificada por secreciones en 
que abundan bacterias de distintas clases, siendo di- 
ferentes respectivamente las que frecuentan la nariz, 
la boca, las vias respiratorias, las conjuntivas oculo- 



180 ANALES DE LA 



palpebrales ó la vagina, de aquellas otras especies 
que se encuentran en el trayecto gastro-instestinal. 
En otras cavidades, por lo contrario, como la vejiga 
y la uretra, donde solo excepcionalmente llegan á 
acumularse las bacterias, es también excepcional que 
ocurran hemorragias durante el ataque de fiebre 
amarilla. Por otra parte la deterioración de los epi- 
telios que, en muchos casos, se evidencia por la des- 
camación de la lengua, encías ó labios, favorece indu- 
dablemente la implantación y germinación de colo- 
nias bacterianas cuyo desarrollo siempre determina 
en su rededor zonas más ó menos extensas de hipere- 
mia ó de congestión, dentro de las cuales deberá au- 
mentar la presión sanguínea y será fácil que resulten 
roturas en las paredes de los vasos capilares disten- 
didos. 

Más, aparte de esa función puramente mecánica, 
que puede realizar cualquier micro-organismo, 
aunque sea un mero saprofito de suyo inofesivo, hay 
que tener presente la posibilidad de una infección se- 
cundaria grave, cuando el micro-organismo que llega 
á implantarse en la mucosa resulta ser patógeno 
para el hombre. Este evento es precisamente lo que 
debe preverse cuando se trata de la mucosa gastro- 
intestinal donde siempre se encuentran el coli-bacilo 
y otras variedades del mismo grupo, tan propensos 
á revestirse de propiedades virulentas cuando logran 
asociarse con otros gérmenes específicos causantes de 
alguna infección primaria. 

Por este motivo se considera hoy el coli-bacilo 
como el micro-organismo más ocasionado á produ- 
cir infecciones secundarias que muchas veces resultan 
más temibles que la enfermedad primitiva que los 
haya motivado. 

Él papel atribuido por mí, en 1888, á las bacterias 
gastrointestinales, cuya intervención señalé como el 
factor responsable de la "infección hemogástrica" en 
la fiebre amarilla, no tardó en recibir una impor- 
tante ratificación, si bien involuntaria, por el distin- 
guido bacteriólogo y socio de honor de esta Acade- 
mia, doctor G. M. Stemberg, quien, al dar cuenta de 



ACADEMIA DE CIENCIAS 187 

sus investigaciones en los veranos de 1888 y 1889 
en la Habana, advirtió que su bacilo a, idententifica- 
do con el B. coli commune de Escherich, había sido el 
que con mayor frecuencia había encontrado en la 
sangre y en las visceras de los cadáveres de fiebre 
amarilla examinados por él (todos ó casi todos de la 
forma hemogástrica). Diez años después, el doctor 
Sanarelli al anunciar su descubrimiento del bacilo ic- 
teroides se expresaba en estos términos: "Las toxi- 
nas (las del germen primario,) por sí mismas ó en 
virtud de las lesiones que determinan en la mucosa 
digestiva y en el hígado, facilitan singularmente la 
producción de infecciones secundarias de todas clases, 
las cuales, á veces, presentan el tipo de verdaderas 
septicemias colibacilares, estreptococicas estafiloco- 
cicas, etc., capaces por sí solas de ocasionar la muer- 
te del paciente. (La Semaine Medícale, Juillet 1897). 
Las noticias que hasta ahora he tenido de los estu- 
dios verificados con el "bacilo icteroides" me inclinan 
sin embargo, á pensar que ese bacilo (que también 
pertenece al grupo colibacilar) quizá no sea el germen 
específico de la infección amarilla primaria sino el 
"germen hemogástrico" típico de la infección secun- 
daria correspondiente; y, si resultasen comprobadas 
las bien fundadas sospechas de que el bacilo Senarelli 
y el bacilo del Hogcholera (cólera de los cerdos) son 
un mismo micro-organismo, deberíamos suponer que 
dicho germen no viene á ser patógeno para el hombre 
sino en virtud de su asociación con otros gérmenes 
infecciosos y muy especialmente con el de la fiebre 
amarilla primaria. 

Las diferentes formas clínicas en que suele mani- 
festarse la infección hemogástrica, obligan á admitir, 
por lo menos dos, y probablemente tres maneras dis- 
tintas según las cuales la doble infección puede pro- 
ducirse. 

1 ? En los casos sobre-agudos, es de creerse que 
el paciente ha debido contaminarse desde el prin- 
cipio con un virus en que el germen hemogástrico 3^ el 
de la fiebre amarilla se hallaban de antemano asocia- 
dos, por haber provenido directamente de un caso 



188 ANALES DE LA 



previo de fiebre amarilla hemogástrica. Así resul- 
taría una infección mixta primaria . 

2 ? En los casos más frecuentes en que la infección 
hemogástrica no se revela hasta el 4 p ó 5 P día, el 
cuadro clínico corresponde al de tina auto-infección 
secundaria en la cual el germen hemogástrico pudo 
haber existido de antemano ó haberse introducido 
accidentalmente, con su carácter de saprofito, dentro 
de las vías digestivas, logrando más tarde asociarse 
con el germen de la fiebre amarilla en virtud de los 
estragos ocasionados por la infección primaria. 

3 P En fin, en los casos más insidiosos en que las 
manifestaciones hemogástricas se presentan inopina- 
damente hacia la terminación de un ataque, al pare- 
cer, benigno, surge la sospecha de que el enfermo ha 
podido contaminarse por segunda vez, con un nuevo 
virus más intenso en el cual se hallaren 3^1 asociados 
el germen hemogástrico y el de la fiebre amarilla. 
Así resultaría una verdadera reinfección mixta. 

Como quiera que la posibilidad del tercer evento 
señalado en el párrafo anterior, la reinfección mixta, 
entrañaría consecuencias prácticas muy importan- 
tes, he aprovechado una ocasión reciente para ave- 
riguar si los hechos concuerdan con mi teoría. Si, 
por ejemplo, los enfermos ya atacados de fiebre ama- 
rilla y que para su curación van á ocupar algún 
cuarto habitado pocos días antes por un caso hemo- 
gástrico, resultan ó no más propensos á padecer la 
infección secundaria hemogástrica. 

He aquí los datos que he podido recoger: 

En uno de los mejores establecimientos hospita- 
larios de esta ciudad el departamento dedicado á los 
enfermos de fiebre amarilla se compone de nueve 
cuartos, en cada uno de los cuales, durante el tiempo 
de mí observación, solo se admitió un solo enfermo á 
la vez, si bien dos, tres, cuatro y hasta cinco, ocupa- 
ron sucesivamente un mismo cuarto. 

En el esquema siguiente he señalado cada caso 110- 
hemogástrico por un cu adrito blanco y los hemogás- 
tricos en forma de triángulos, según el orden cronoló- 
gico en que fueron ocurriendo. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 



189 









Cuarto Núm. 1. DDD 

„ 2. ÜAAAD 

3. AAA 

4. DAA 
9. AAADA 
8. DADO 
7. DDD 
6. DAA 

n ¡i 5. AA 

El total de casos asistidos en el departamento de 
fiebre amarilla fué de treinta y un enfermo, 17 insul- 
taron hemogástricos con doce defunciones y cinco 
curados, y 14 no-hemogástricos que todos se cura- 
ron. Resulta pues un promedio general de 54.8% 
hemogástricos y 45.27o no-hemogástricos. 

Si sumamos el número de enfermos que entraron á 
ocupar cuartos donde anteriormente había figurado 
un caso no-hemogástrico se obtiene un total de diez 
y seis enfermos que se reparten de la manera siguien- 
te: 9 hemogástrico=57% y 7iio-hemogástricos=43'/ 
cuyas cifras solo difieren en menos de un 3% del pro- 
medio general. 

Pero sí hacemos el mismo cómputo con los casos 
que ocuparon cuartos donde anteriormente había 
ocurrido un caso hemogástrico, resultan catorce en- 
fermos en esas condiciones que se reparten de la ma- 
nera siguiente: 10 casos hemogástrico=71 % y 4 
casos no-hemogástricos=29% con un aumento de 
14% en la proporción de hemogástricos relativa- 
mente á lo que arroja el promedio general. Lo 
cual induce á creer que algunos de los casos de esta 
categoría debieron contraer una reinfección hemo- 
gástrica procedente de los casos de esa clase que les 
habían precedido en el mismo cuarto. 

Sería indudablemente prematura cualquiera con- 
clusión que se pretendiese fundar sobre una observa- 
ción tan limitada; pero si nos fijamos en la circuns- 
tancia de que entre siete cuartos en que hubo enfer- 
mos hemogástricos, con una sola excepción (la del 



100 ANALES DE LA 



cuarto núm. 8), en ninguno de los demás hubo caso 
hemogástrico que no fuese seguido 4 e uno ó d° s 
otros casos consecutivos de igual naturaleza, se hace 
difícil atribuir ese resultado á una coincidencia 
fortuita. 

Para aclarar este punto creo útil solicitar el con- 
curso de todos mis compañeros y ninguna ocasión 
puede ser más propicia que la presente en que se 
viene preparando el próximo Congreso Médico 
Cubano. 

Propongo pues, salvo el mejor parecer de mis esti- 
mados colegas, que entre los temas que la Academia 
piensa señalar figure el siguiente: 

1 ? Influencia de los casos actuales ó previos de 
fiebre amarilla hemogástrica sobre los enfermos ata- 
cados, al parecer, de formas benignas ó de mediana 
intensidad. 

2 P Datos que arguyen en pro ó en contra de la 
transmisibilidad de la "infección hemogástrica" se- 
cundaria ó mixta. 

Quizá con la solución de este problema se encuentre 
la explicación de lo que se ha dado en llamar 
"rachas" de casos graves ó de casos benignos, cuya 
ocurrencia es tan notoria en nuestros hospitales y 
aun á veces, en la clientela particular. 



RECEPCIÓN DEL SR. DR. JOSÉ MARÍA CÉSPEDES 



Sr. Presidente. Sres. Académicos. Señores: 
Se dice generalmente, para consuelo propio, que 
cuando una puerta se cierra, otras se abren. Y aun- 
que eso no sea siempre de todo punto cierto, algo ha 
pasado por mí que confirma el dicho. El 8 dejunio de 
1895 me cerraron mis parientes, mis compañeros y 
mis discípulos las puertas del Decanato de la Facul- 
tad de Derecho en esta Universidad; y el 25 de Agos- 
to del mismo año me abristeis vosotros las de este 



ACADEMIA DE CIENCIAS 1U1 



templo científico, el más laborioso, más útil y más 
sabio del país. Sin títulos ni merecimientos para tan 
alta distinción, mi gratitud es ilimitada é inextingui- 
ble. Y si vengo tarde, muy tarde, á llenar el precep- 
to de vuestro Reglamento, que me imponía el deber 
de leeros el discurso de ingreso dentro de los quince 
días siguientes al nombramiento, no ha sido por 
descuido, ni por pereza, ni mucho menos por indife- 
rencia. 

Yo quería preparar este acto con el ánimo tran- 
quilo; 3 r o quería cubrir con un velo espeso las som- 
bras fatídicas que me persiguen; yo quería desva- 
necer en mi espíritu el recuerdo amargo de aquella 
expulsión inmotivada y atormentadora. Confiaba 
en el tiempo que todo lo aniquila y pulveriza; pero el 
tiempo burló mis esperanzas y fué ahondando, cada 
día más, la herida ponzoñosa que abrieron en mi 
pecho. 

Con un esfuerzo extraordinario de voluntad, v 
aprovechando los breves intervalos de calma, he 
logrado al fin ponerme en aptitud de presentarme 
ante vosotros á exponeros el resultado de mis estu- 
dios y meditaciones sobre uno de los temas de la 
ciencia penal contemporánea más difíciles, más deba- 
tidos y más obscuros. Me propongo dilucidar y 
resolver, si pudiere, estas dos cuestiones: ¿Existen 
delincuentes natos en el mundo? ¿Puede reconocerse, 
entre los seres, raza alguna de criminales? 



Antes de aventurarme á emitir juicio alguno res- 
pecto del problema formulado en esas dos preguntas, 
me parece conveniente consignar el concepto que 
tengo del delito, cuáles son sus fuentes y cómo ger- 
mina y se desarrolla en la conciencia. 

Delito es el quebrantamiento consciente y deliberado 
de la ley social. Es indispensable que el sujeto tenga 
la intención de cometerle; que se dé perfecta cuenta 
de sus actos; que obre con libertad y sin fuerza 
mayor que le compela; y que realice una verdadera 



192 ANALES DE LA 



transgresión de los deberes sociales. El delito de que 
tratamos no es precisamente el que está descrito y 
sancionado en los códigos penales de las naciones. 
Su esfera es mucho más amplia: comprende en su 
inmenso círculo todas las perturbaciones que se pro- 
duzcan, á sabiendas, los hombres entre sí. La ley 
social abriga y defiende á la humanidad entera; y 
está escrita en la conciencia de cada individuo con 
caracteres imborrables. 

Las fuentes del delito se encuentran en las relacio- 
nes mtituas de los asociados. Es imposible que cada 
hombre viva aislado sobre la tierra; porque todos 
llevan en su propia naturaleza, los signos anuncia- 
dores de su impotencia individual. Hay una nece-. 
sidad ineludible del auxilio ageno. Esa necesidad 
trae, como consecuencia forzosa, la comunicación 
constante 3- los contratos de todas clases. Y en eso 
está el peligro de las transgresiones. Cuando el auxi- 
lio no se presta de grado, no falta quien lo exija por 
la fuerza. Cuando el amor, el odio ó la codicia se 
sobreponen á la razón, no falta tampoco quien atro- 
pelle por todo y cometa los maj'ores excesos, en 
daño de los particulares y de la comunidad. Resul- 
ta, pues, que la fuente primera, la más general, la 
fuente madre del delito aparece en la misma sociabi- 
lidad, que encierra á los hombres en un recinto 
infranqueable desde la cuna hasta el sepulcro. 

Pero ha} 7 otras fuentes más concretas, más deter- 
minadas y más cercanas al delito. Son todas aque- 
llas que se refieren al medio en que se vive, á las ma- 
las costumbres, al ocio y la ignorancia, — y sobre 
todo á la indiferencia respecto de los intereses públi- 
cos y al desconocimiento del valor inapreciable de 
esos lazos solidarios, que están llamados á formar 
una sola familia de toda la especie humana. 

Citaré, por último, otro género de fuentes, manan- 
tial inagotable de transgresiones variadísimas, que 
casi siempre quedan impunes. Me contraigo á las 
constituciones inadecuadas para determinados pue- 
blos en la infancia, ó incapaces, por otros conceptos, 
de digerir el alimento que se les ofrece; los gobiernos 



ACADEMIA DE CÍENClAS 19S 

más ó menos despóticos; las embriagueces del poder; 
la desigualdad de clases; los privilegios; los mono- 
polios; las aduanas; los fallos injustos de los tribu- 
nales, sin la debida reparación después de averiguada 
la inocencia de la víctima; y otra infinidad de errores 
y preocupaciones que el tiempo ha ido amontonando 
siglo tras siglo, — y que solo el mismo tiempo podrá 
extinguir cuando llegue el día, si llegare, de saludar 
con júbilo y entusiasmo la vedadera civilización. 

Los gérmenes del delito aparecen eil el embrión 
humano desde el claustro materno. Aquella arma- 
dura, informe todavía, ostenta ya las células cere- 
brales, depósito maravilloso del pensamiento. Pero 
entre esas células hay unas que responden al bien: y 
hay otras que responden al mal. Los fisiólogos, sin 
embargo, no han podido distinguirlas, ni separarlas. 
Y es claro que tampoco han podido contarse las de 
una y otra manifestación, para saber cual de los dos 
grupos pesa más; ó si se equilibran en la balanza. 

El desarrollo del delito en la conciencia se efectúa 
cuando la pubertad da á las células correspondientes 
la consistencia necesaria para manifestar su poderío 
y ejercer sus funciones propias. Entonces comienza 
la lucha entre el bien y el mal, con las ventajas que el 
primero lleve al segundo, si no estuvieren equilibra- 
dos, — ó con la igualdad de fuerzas que ofrezca un ver- 
dadero equilibrio. En ambos casos debe triunfar 
siempre la razón soberana y varonil, que ha de cono- 
cer, que conoce indudablemente la conveniencia 
propia y la justicia universal. 

II 

Con el auxilio de las ideas precedentes contesto ya 
las dos preguntas en sentido negativo; y sostengo 
que no existen delincuentes natos, ni raza alguna de 
criminales. Y advierto, antes de seguir adelante, que 
la frase delincuente nato no es mía: pertenece á la 
escuela italiana, que sostiene la afirmativa en las 
interrogaciones del tema. Esa frase es tan impropia 
y desventurada, que lleva en sí misma la condena- 



194 ANALES DE LA 



ción de la doctrina desenvuelta por su autor. Los 
dos términos de que consta se excluyen recípro- 
camente. Delincuente es el sujeto que comete el 
delito; y nadie delinque en la cuna. Se ha querido 
expresar la idea de propensión invensible para el 
delito; y se ha expresado mal. Pero yo acepto, desde 
luego, aquella frase así entendida, para repeler tam- 
bién la propensión invencible. 

En el cerebro humano existen ciertamente los gér- 
menes de la propensión al delito representados en las 
células del mal; pero esos gérmenes no acusan una 
propensión invencible. El hombre no sería libre si 
careciera de la fuerza psíquica necesaria para com- 
batir el mal y decidirse por el bien. Y como ostenta 
esa fuerza en su razón poderosa, se hace responsable 
ante la sociedad, si flaquea en la lucha y se deja 
vencer por el mal. 

Sabemos que existen las células del bien y del mal, 
no por las infructuosas investigaciones de los fisiólo- 
gos, sino por los actos humanos realizados y que se 
realizan diariamente en el mundo. 

Y, con tal motivo, hemos llamado siempre buenos 
á los que practican el bien, — y malos á los desgracia- 
dos que se dejan arrastrar por el mal; inocentes á los 
limpios que no pecan, — y criminales á los que man- 
chan su vida con las aguas turbias de la degradación 
y de la infamia. 

Los fisiólogos han estudiado minuciosamente el 
cerebro, proporcionando al médico y al cirujano mu- 
chos datos preciosos para guiarles en el diagnóstico 
de las enfermedades del espíritu y en las operaciones 
difíciles y arriesgadas de la cirujía craneal. Han 
levantado una carta geográfica, con sus dos hemisfe- 
rios; señalando en ellos los lugares importantes, las 
distancias, las sinuosidades, las comunicaciones y las 
correspondencias con la bóveda del cráneo. Allí han 
descubierto cinco circunscripciones, conocidas con los 
nombres de lóbubos: el central ó ínsula de Reil, el 
temporo-esferoidal, el frontal, el parietal y el occipi- 
tal. Allí determinaron tres surcos principales, deno- 
minados cisurns: la de Silvio, la de Rolando y la per- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 195 



pendicular externa. Allí localizaron y descubrieron 
una multitud de eminencias ó pliegues, que en el len- 
guaje científico se llaman circunvoluciones. En una 
de estas, la tercera frontal izquierda, encontró Broca 
el verdadero asiento de la facultad de emitir sonidos 
articulados, — y la causa indudable de la afacia al en- 
fermarse, obliterarse ó desaparecer el pliegue. 

Los fisiólogos hicieron más aún: después de des- 
truir los cálculos y pretensiones de la Frenología, 
demostrando que las eminencias del exo-craneo no 
responden á las del cerebro, — trabajaron sin des- 
canso y por medio de diferentes métodos, en busca 
de una correspondencia artificial, que sirviese de luz 
á los prácticos en el ejercicio de sus funciones nobles, 
elevadas y eminentemente humanitarias. El éxito 
ha coronado, en lo posible, sus pacientes y desinte- 
resados esfuerzos. Los nombres de Gratiolet, de 
Broca, Landzert, Gürner, Fére, Ecker y Gavoy 
conservarán siempre el puesto distinguido que les 
corresponde entre los fundadores de las ciencias expe- 
rimentales. 

Pero lo que no han podido descubrir los fisiólogos, 
ni descubrirá nadie jamás, es la correspondencia del 
pensamiento y las intenciones con las marcas y seña- 
les internas ó externas en cualquier sitio de la máqui- 
na humana. Y ¿cómo se atribuye Lombroso, alma 
y verbo de la escuela italiana, ese descubrimiento 
inverosímil? ¿Qué tiene de común la propensión 
invencible con las orejas en anza, cabellos abundan- 
tes, poca barba, senos frontales separados, grandes 
mandíbulas y otros rasgos externos del pretendido 
tipo de delincuentes natos? No, la propensión inven- 
cible no existe en el hombre. Y si existiera no podría 
probarse con tales signos. Y si se probase sería difí- 
cil encontrar un núcleo respetable de individuos que 
pudiese sustraerse á las pesquizas judiciales, por care- 
cer de alguno de los rasgos acusadores. A pocos fal- 
taría alguna señal que les comprometiese. El mayor 
número de los ciudadanos gemiría en las cárceles, es- 
perando el fallo de los jueces del crimen ó sufriendo una 
pena anticipada por ei delito de constituir un tipo. 



190 ANALES DE LA 



Algo semejante pasaba en nuestro foro, en no leja- 
nos tiempos. Los criminalistas de profesión, amaes- 
trados en un arte falaz y diabólico é instruidos en 
todas las triquiñuelas de la curia, lucían su pasmosa 
habilidad, cuando la fortuna, la astucia ó el dinero 
les proporcionaban una credencial de Juez ó de 
Promotor. ¡Con cuanta fruición se frotaban las 
manos y sonreían gozosos al oir tartamudear al pro- 
cesado, ver la sangre agolparse en sus mejillas ó que 
huía de ellas precipitadamente! Creían entonces, con 
toda la fuerza de su viciosa educación forense, que 
habían vencido á su adversario y librado á la socie- 
dad del contacto de un miembro podrido y contagio- 
so, que en breve estirparía el verdugo. No podían 
comprender ni admitir que sus preguntas capciosas 
eran la verdadera causa del tartamudeo; que la san- 
gre en las mejillas revelaba la vergüenza de verse 
arrastrado, en hora infausta, hasta el banquillo de 
los criminales; que la misma sangre al huir del rostro 
y dejarle pálido, en otros casos, denunciaba el horror 
y el espanto producidos por la terrible acusación, 
descargada sobre la cabeza del presunte reo, como 
una gran masa de hierro candente y abrumadora. 
Y, sin embargo, algunos infelices subieron las gradas 
del cadalso ¡...y! ¡eran inocentes! También murie- 
ron inocentes aquellos desventurados niños, que en 
1871 acusó y sentenció una facción apasionada y 
cruel, creyendo haber comprobado el supuesto delito 
y la intención de cometerle por señales externas, fali- 
bles siempre, é imperfectamente recogidas. 

Sí está visto que no hay delincuentes natos ó pro- 
pensión invencible en el hombre para cometer delitos, 
queda visto también inplícitamente que tampoco 
hay, ni puede haber, raza alguna de criminales. 

Las razas humanas se han clasificado siempre por 
los caracteres físicos, sin que á nadie haya ocurrido 
hasta hoy la idea de formar una nueva, raza de hom- 
bres con los inmaginados delincuentes natos, extraí- 
dos, por arte mágica de todas las razas conocidas. 
Una nueva raza de hombres, confeccionada con elemen- 
tos morales, vistos y observados en diferentes partes 



ACADEMIA DE CIENCIAS 197 

del cuerpo es el colmo de lo fantástico, por no decir, 
de lo absurdo y de lo ridículo. 

Aceptada esa teoría tendríamos en nuestra especie 
dos grandes razas psíquicas, perfectamente deslin- 
dadas y reconocibles á ojo desnudo: la de los delin- 
cuentes y las de los inmaculados. A esta última clase 
pertenecerían, por exclusión, todos aquellos que no 
ofreciesen alguno de los signos convenidos para reco- 
nocer la primera. ¿Serían iguales en número? ¿Ha- 
bría en la una más individuos que en la otra? en 
otros términos: ¿Estarían equilibrados, ó una de 
ellas dominaría á la otra? ¿Cuál sería la raza domi- 
nante? Y tales dudas no son caprichosas, en presen- 
cia de las enormidades, que despierta en la imagina- 
ción, la combatida doctrina. 

Para que fueran viables y verosímiles las dos razas 
psíquicas nos veríamos en la necesidad de admitir que 
los órganos externos reproducen, con la debida sepa- 
ración y sin equivocarse jamás, las células del bien y 
del mal, escondidas en la misteriosa malla del órgano 
interior del pensamiento. Pero, por desgracia ó por 
fortuna, los efluvios de esas células no pueden perci- 
birse por olfatos extraños, antes de lanzarse al exte- 
rior por las individualidades libres, únicas que tienen 
el privilegio de saber lo que pasa en su conciencia. 
Los delitos se prevendrían con la mayor sencillez y 
acierto, si la policía pudiese leer en los asociados las 
ideas y las intenciones que les dominen, con el fácil 
trabajo de echar una simple ojeada sobre los miem- 
bros descubiertos. Nadie ignora que, siendo la inten- 
ción un elemento indispensable en los delitos, los le- 
gisladores la presumen siempre, en su impotencia 
para conocerla, echando sobre el procesado la eno- 
josa carga de probar su inocencia. 

Si prescindiéramos de las señales externas y lográra- 
mos que los hombres nos revelasen los secretos de su 
conciencia, todavía, con datos tan auténticos y pre- 
ciosos, nos sería imposible construir las dos razas de 
buenos y malos, inocentes y culpables, inmaculados 
y criminales. Porque, ¿cuál de los santos del cielo se 
vio libre, en su vida terrena, de los pecados, las cul- 



198 ANALES DE LA 



pas y las faltas inherentes á la imperfecta naturaleza 
humana? ¿Qué criminal, por más espantosos que 
hayan sido sus delitos, ha dejado de prestar, alguna 
vez en su vida, un oido atento al bien y á la virtud? 

III 

Y ¿qué quieren hacer los autores de la doctrina con 
su delincuente nato y su raza de criminales? Pues 
sencillamente acabar con uno y otra. Piden á gritos 
el exterminio, el patíbulo, la muerte para todos los 
degenerados; pretenden que ninguno de ellos dejen de 
sufrir la horrible pena; quieren que todos sientan en 
la garganta la cuchilla, el cordel ó el garrote del ver- 
dugo. Dicen que así como los cirujanos cortan los 
miembros podridos del cuerpo para preservar del 
contagio á los sanos, deben cortarse también esos 
pestíferos miembros sociales para salvar la comuni- 
dad. Y todo eso en nombre del atavismo, como una 
de las causas más claras de la existencia y manteni- 
miento del crimen. Solicitan finalmente, la inhuma- 
na y feroz carnicería, bajo la capa hipócrita de la 
conveniencia pública y la defensa social. 

¡La conveniencia pública! ¿Puede, por ventura, 
aprovechar á la comunidad, en caso alguno, la desa- 
parición de uno ó cualquiera de sus miembros? ¿No 
es ella, no debe ser ella la más interesada en conser- 
varlos? ¿No ha de procurar siempre, por el contra- 
rio, la enmienda y mejoramiento de los culpables 
para hacerlos buenos y utilizables? ¿Quién ha recibi- 
do poder bastante en la tierra para decretar la des- 
trucción de sus semejantes? Y si alguien destruye sin 
poder, contrariando todas las leyes divinas y huma- 
nas, ¿con qué derecho se atribuye la sociedad un de- 
ber de imitación funesta y contraproducente? 

¡La defensa social! ¿Es acaso apropiada y legítima 
la comparación de la Sociedad con el individuo, 
cuando uno y otro se defiendan? ¡Cuánta distancia 
entre las dos defensas! El individuo, solo, débil, sor- 
prendido en un momento dado, recibe la ofensa, é 
instantáneamente se dispone á defenderse, y se de- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 199 

fiende: ante la ley y la moral no es responsable en- 
tonces del daño que canse. ¿Se encuentra en el mismo 
caso la sociedad, acompañada de todos sus miem- 
bros y por lo mismo fuerte, que nunca debe estar des- 
prevenida y que jamás rechaza el ataque de frente, 
á pie firme y en el instante mismo de la agresión? Los 
medios sociales son inmensamente superiores á los 
individuales. La sociedad dicta las le}^es, dispone de 
la justicia, tiene ejércitos, policía, cárceles y presidios; 
y los individuos, en su flaqueza, son los eterna- 
mente llamados á pagar los vidrios rotos. 

¡Miembros podridos los asociados! He ahí otro 
símil desgraciadísimo, que revela una lamentable falta 
de sentido común. ¿Cómo pueden sostener sus auto- 
res que los miembros de una entidad jurídica estén 
adheridos materialmente al todo de que forman parte, 
y que la podredumbre de uno de ellos sea capaz de 
dañar á los demás, si no se extirpa? Cuando las com- 
paraciones entre lo moral y lo espiritual, la ficción y 
la realidad se llevan á extremos tales, vale más re- 
nunciar á ellas que aprovecharlas como argumento 
sólido en cuestiones serias y transcendentales. 

¡Atávicos los criminales! Esta es otra afirmación 
precipitada, que sólo se apoya en presunciones fú- 
tiles y engañadoras. Se ha querido dar al atavismo 
un alcance que no tiene. Confundiéndole, aveces, con 
la herencia alternante, se le lleva, otras, hasta el 
cuaternario, ó sea la época déla aparición del hombre 
en nuestro mundo. Se toma por modelo el cráneo 
más antiguo encontrado, que es el de Neanderthal, 
descrito de este modo: "grueso, elíptico, alongado, 
con sinus frontales muy desenvueltos, frente pequeña 
y aplastada, índice cefálico 72°, capacidad craniana 
120 centímetros cúbicos, suturas ya desaparecidas, 
sagitales aplastados por la parte posterior y la región 
occipital enteramente echada hacia atrás." Ofrece 
además dos caracteres de las razas inferiores, bien 
determinados, que son: 1 P tener perfectamente mar- 
cada la sutura de la concha occipital; y 2 ? dibujar 
el molde interior del casquete craniano las circunvo- 
luciones principales del cerebro. 



200 ANALES DE LA 



El cráneo de Neanderthal, y los de los salvajes de 
todos los tiempos, han servido para levantar una 
cruzada contra los contemporáneos, que ostenten en 
sus cabezas todos ó algunos de los rasgos apuntados. 
Unos y otros refuerzan la cifra de los delincuentes natos 
y entran en la amplia esfera de la raza de criminales. 
Los que así discurren fundan su juicio en la creencia 
equivocada de que el hombre primitivo y los salvajes 
han debido ser indefectiblemente malvados. Y llaman 
criminales, por atavismo, á los que hoy reproducen, 
de algún modo y en determinada medida, los carac- 
teres de aquellos modelos. Se acuerdan sólo de las 
células del mal; y olvidan por completo las células 
del bien. El error es manifiesto: si todos nuestros an- 
tepasados del salvajismo fueron criminales, ¿en dónde 
buscar y dónde se encontrará el tipo normal, que ha 
debido trasmitir, por la herencia, el bien y la virtud 
á sus descendientes? Ya lo hemos dicho: el bien y el 
mal aparecen embrionarios, en toda naturaleza hu- 
mana, desde el seno materno. Y tanto en la época 
primitiva, como en las demás de la historia del 
hombre, hubo y hay buenos y malos, maculados é 
inmaculados, inocentes y criminales. 

IV 

Pero Lombroso no retrocede: sigue sosteniendo y 
propagando su peligrosa doctrina en periódicos, fo- 
lletos, libros y congresos internacionales. Y lo más 
temible de todo es que no está sólo. Le acompañan 
en la ingrata tarea personalidades tan salientes como 
las que llevan éstos nombres: Beltrani-Scalia, Vir- 
gilio, Morselli, Garófalo, Puglia, y Ferri, en Italia; 
Benedikt, en Alemania; Pulido, Esquerdo \ Sánchez 
en España; Drill, Kowalewski y Danillo en Rusia; 
Spinas, Manouvrier, Tarde, Lacassagne 3- Ribot en 
Francia; Heger y Albrecht, en Bélgica; Schwartze, en 
Ungría: y Maudslev y Clarck en Inglaterra. 

La obra de Lombroso titulada Uuomo Delinquente, 
es un esfuerzo colosal en defensa de la nueva doctrina. 
Los dos gruesos volúmenes, que han llegado á mis 



ACADEMIA DÉ CIENCIAS 20l 



manos, vieron la luz pública sucesivamente en 1884 y 
1889. En ellos se amontonan datos, de todas clases, 
sobre hechos y teorías antropalogicas, útiles todas 
p¿tra el adelantamiento de esa ciencia interesante. 
Pero ninguno de los recogidos sirve para probar la 
existencia del delincuente nato y la raza de criminales. 
Ni era posible que sirvieran, si se tiene en cuenta las 
ideas que he venido consignando y repitiendo en 
este discurso. 

El autor de la obra citada, desde las primeras pá- 
ginas de su laborioso trabajo, busca al delincuente 
nato, por todas partes y con la más exquisita dili- 
gencia. Le vé primero en el reino vegetal, después en 
el animal y, por último, en el nominal. No se me al- 
canza el motivo que le haya hecho prescindir del reino 
mineral, donde le hubiera visto también, si persiste 
en el mismo sistema y el propio criterio preferido por 
él en sus constantes pesquisas. Porque habría obser- 
vado allí mediante el fenómeno sorprendente de la 
cristalización, que los individuos mineralógicos están 
provistos de un instinto semejante al de los vegetales, 
aunque en escala más inferior y primitiva. Porque 
habría descubierto allí cómo se mortifican y se dañan 
recíprocamente incrustándose los unos en los otros, 
hasta que la mano del hombre los separa, aquieta y 
•pacifica. Porque habría advertido allí la existencia de 
esa falange abundantísima de minerales venenosos, 
que matan, sin compasión, á todos los seres organi- 
zados que se ponen á su alcance. 

Pero Lombroso quiso espigar en un campo más 
diáfano y más conocido. Satisfecho de su elección 
exclama entusiasmado: "¿Quién no conoce las bellas 
observaciones que se hicieron después de Darwin, 
Drude, Kohn, Rees y Will, sobre las plantas insectí- 
voras, en no menos de once especies de droceráceas, 
cuatro de saracenáceas, cinco de nepentáceas y once 
de utricularias, que cometen verdaderos asesinatos 
en los insectos?" 

En el reino vegetal prescinde también de muchos 
individuos, que le hubieran servido para reforzar su 
teoría deslumbradora. Pudo haber recordado los pa- 



202 ANALES DE LA 



rásitos vegetales, que tantos estragos producen en 
los animales y el hombre. Charles Robín publicó en 
Francia un libro interesantísimo, en que se ocupa 
exclusivamente de esos seres alevosos, que se ocultan 
en las entrañas más nobles, para crecer y multipli- 
carse allí y matar á traición y sobre seguro. Algunos 
de ellos se contentan con producir daños de menor 
consecuencia, como el trichoplu T ton tonsurans, que 
destruye el cabello; el leptothrix buccalis, que se fija 
en la lengua y los dientes; y los hongos, que vegetan 
en los pulmones. Y ¿quién ignora hoy la existencia 
de esa infinidad de microbios, productores de las en- 
fermedades más peligrosas y destructoras? Conoce- 
mos ya el streptocoecus er\'sipelatus, factor de la 
erisipela; el pneumocoecus, de la pneumonía aguda,- 
el bacilo tífico, de la fiebre tifoidea; el bacillus vir- 
gulo, del cólera; el tuberculosas, de la tuberculosis; el 
gonocoecus, de la blenorragia, y las bacterias de 
Laverán, engendradoras de nuestras frecuentes fie- 
bres palúdicas. 

Pasa luego al reino animal; y cree hallar en él 
mayor número de ejemplares de su tipo delincuente. 
Consigna que su correligionario Ferri ha reconocido 
y estudiado veintidós especies distintas de animales 
que matan por poseer las hembras, en defensa propia, 
por codicia, en la guerra, y por canibalismo, sin es- 
cusar el infanticidio y el parricidio. Añade Lombroso: 
que los brutos matan por antipatía, como el oran- 
gután 3^ el caballo; por manía servil como el elefante 
y el gato; por locura instintiva, como el ganado va- 
cuno; por amor, codicia y odio, como los drome- 
darios, hormigas y palomas; en comunidad, como 
los perros y los castores; con astucia vénganos, como 
caballos, monos y perros; para robar, como los cino- 
céfalos, monos y abejas; por embriaguez, como abejas 
y hormigas; para comer, como elefantes y caballos; y 
por educación, como los perros. Habla de delincuentes 
natos con anomalías del cráneo, como algunos ca- 
ballos de frente estrecha y huyente. Recuerda, entre 
otros casos penados, el de lapidación al buey que 
causase la muerte de un hombre (Éxodo XXI). Dice 



ACADEMÍA DE CIENCIAS 203 



que en tiempo de Francisco I se nombraba un aboga- 
do defensor al animal encausado. Y concluye esa 
parte de su labor, afirmando, con Ferri, la poca uti- 
lidad de la pena y la posibilidad de obtener efectos 
mejores por medios menos brutales. 

En todo lo demás de la obra se ocupa, el erudito 
profesor de Turín, de las señales que, según él, denun- 
cian en el hombre al delicuente nato. Trata extensa- 
mente de la prostitución entre los salvajes, del incesto 
y el adulterio permitidos, la compra y venta de las 
mujeres por precios insignificantes, la poligamia, el 
aborto provocado como cosa lícita, la obligación de 
matar al décimo hijo cuando se conservábanlos ante- 
riores, la destrucción de los enfermos y ancianos, los 
sacrificios de las mujeres sobre las tumbas de sus ma- 
ridos y los de víctimas humanas para ganarse indul- 
gencias ó aplacar la cólera de los dioses. El hombre 
asesina, continúa diciendo, por maldad, renombre, 
venganza, canibalismo, fanatismo religioso, preocu- 
pación, piedad filial, guerra, glotonería, vanidad, 
lucha por la vida, &. Y finaliza en otra parte de su 
trabajo con estas palabras:, "Tales son las condicio- 
nes psicológicas y jurídicas de la humanidad salvaje, 
con tal oposición á las de la humanidad civilizada en 
las diversas épocas de la historia." 

Después que ve en el salvaje al delincuente nato, 
quiere sorprenderle en el niño. Y á ese efecto escribe 
lo que sigue: "Moreau, Pérez y Bain sostienen que el 
germen de la locura moral y de la delincuencia se en- 
cuentra, no por excepción sino normalmente, en la 
primera edad del hombre, como que en el feto se ob- 
servan constantemente esas formas que en el adulto 
son, sin duda alguna, verdaderas monstruosidades. 
De modo que el niño aparecería como un hombre pri- 
vado de sentido moral, que los alienistas llaman loco 
moral y nosotros delincuente nato" . La noción del bien 
y del mal, que es germen de la inteligencia, agrega, 
no se comprueba antes de los seis á siete años de 
edad. Dice que los caracteres principales del delin- 
cuente nato en los niños son: la pereza intelectual, la 
vanidad, el alcoholismo, el juego y la imitación. 



204 AÑALES t)E LA 



Al llegar al hombre adulto se fija en una variedad 
infinita de signos, que estudia perfectamente en el 
cráneo. Cree que los sistemas carcelarios y la ins- 
trucción han influido poco contra las reincidencias. 
En los epilépticos ve reunidos todos los rasgos del 
loco moral 3^ del delincuente nato. Encuentra grandes 
analogías entre los epilépticos y los histéricos, entre 
los niños y los adultos delincuentes natos. Así nota 
en ellos la necesidad de hacer el mal por el mal, la 
tendencia á la mentira por la mentira misma, y la 
irascibilidad sin causa ni motivo que la provoque. 
Los gitanos, para él, son todos delincuentes natos. 

V 

Dejo expuestas, á grandes líneas y con la mayor 
fidelidad las pruebas que aduce Lombroso y su es- 
cuela para confirmar la teoría del delincuente nato y 
la raza de criminales. Bastan unas pocas reflexiones 
para destruir ese alto edificio, levantado ciertamente 
sobre arena frágil y movediza, que el más ligero soplo 
separa, arrastra } r esparce por los cuatro vientos. 

Es verdad que en cada uno de los individuos de los 
cuatro reinos de la naturaleza se encuentran los gér- 
menes del mal; pero también es cierto que al lado de 
ellos viven y se agitan los gérmenes del bien. Los 
minerales que matan, como el arsénico, sirven igual- 
mente para la curación de las enfermedades y otros 
usos benéficos. Los vegetales que destruyen el orga- 
nismo humano, como el tabaco y el café, proporcio- 
nan, al mismo tiempo, goces infinitos á los que los 
usan con la debida moderación. Los animales que 
desgarran los miembros palpitantes de sus víctimas, 
como el león, el tigre y la pantera, aman, al menos, á 
su prole y la cuidan y defienden contra las agresiones 

extrañas. Los hombres pero ¿quién ignora que 

siempre hubo, hay y habrá buenos y malos, inocentes 
y criminales? 

El problema que examinamos no está en eso, no se 
ha planteado bien, no puede resolverse con tales da- 
tos, que sólo sirven para aclarar otras cuestiones. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 205 



Nuestras preguntas deben formularse de este modo: 
¿Son delincuentes los minerales, los vegetales 3' los 
animales? En caso afirmativo, ¿serán delincuentes 
natos? Si lo fueren, ¿podrán reconocerse por señales 
internas ó externas? ¿Cuáles serían las consecuencias 
de ese reconocimiento? Contestaré estas interrogacio- 
nes en la refutación de la doctrina criminalista italia- 
na, aunque me vea precisado á repetir algo de lo que 
dejo expuesto en este trabajo. 

Fuera del hombre no hay delincuencia posible; 
porque no existe, ni puede existir, delincuente alguno, 
sin la intención deliberada de cometer el delito. Esa 
intención no se concibe, sin una inteligencia aconseja- 
da por la razón. Los minerales y los vegetales están 
dotados todos del instinto indispensable al cumpli- 
miento de las limitadas necesidades de su naturaleza; 
y aunque supongo inteligencia en los animales, no 
llego hasta el extremo de ver en ellos la antorcha lu- 
minosa de la razón, que guía y gobierna las otras 
facultades en el ser humano. Luego es claro que 
los seres inferiores referidos no son capaces de pecar 
ni delinquir. Y admitiendo que, por una extensión 
exagerada, se llamasen delitos á los daños desinten- 
cionados é inconscientes, nos veríamos sumergidos en 
un mar insondable de hechos ilícitos, sin la sanción 
necesaria, sin el castigo consiguiente. Porque no es 
lícito penar á los que no se dan cuenta de sus actos, 
aunque se trate de los hombres. 

. Tampoco asumirían el carácter de natos, si por 
acaso fueran delincuentes; porque ninguno de los 
seres que pueblan el universo ha nacido y vive con la 
misión exclusiva de producir el mal. De donde se de- 
duce que no es dable calificar, á individuo alguno, con 
el dictado de bueno ó malo antes de conocer ó tener 
noticias de sus actos, que han de realizarse forzosa- 
mente mucho después del nacimiento. 

Queda lo más grave, lo que más se relaciona con la 
doctrina impugnada: las señales internas y externas 
de los seres. Lombroso se ocupa sólo de los signos del 
hombre. Examina todas las partes del cuerpo huma- 
no, desde los pies á la cabeza. Estudia en los delin- 



200 ANALES DE LA 



cuentes vivos, midiéndolos en su alto, ancho, grueso, 
&. Y procura sacar gran provecho de los cráneos de 
los ajusticiados y de los salvajes, comparándolos con 
los que él llama normales. Con su idea preconcebida, 
hace uso de la estadística y presenta cuadros admi- 
rablemente ajustados á su manera de pensar y de 
sentir. Nunca se ha hecho peor aplicación de esa 
ciencia, nueva, dignísima, por otra parte y para 
otros servicios, del mayor respeto y consideración. Y 
después de todo ese aparato de pruebas exhuberantes 
é infalibles, ajuicio del jefe de la escuela y de sus par- 
tidarios, nos tropezamos con la imposibilidad insu- 
perable, en la práctica y en la teoría sana y profunda 
de la ciencia, de penetrar, por ninguna clase de me- 
dios, en las intenciones agenas, sin el concurso de los 
mismos á quienes afectan. 

Las consecuencias del reconocimiento de los delin- 
cuentes, por signos externos, serían de una confusión 
y malestar insoportables. Se haría preciso nombrar 
comisionados especiales de inspección y examen, que 
se repartirían por esas calles, deteniendo á los tran- 
seúntes, para verles ele cerca las orejas, la barba, el 
pelo, &. y someterlos enseguida á un largo interro- 
gatorio. Separados los buenos de los malos, por este 
medio, habría que encerrar á los últimos bajo fuertes 
techos y duros hierros, ó matarlos para que no se re- 
produjese la raza maldita. Y ¿estaría alguien tran- 
quilo con tales amenazas, por más limpia que viese 
su conciencia, él, el único testigo abonado para de- 
clararla sucia, si lo estuviese? 

VI 

He terminado mi discurso de recepción; pero antes 
de retirar la pluma de mis manos, quiero daros espe- 
ciales y repetidas gracias por el acogimiento fraternal 
que me habéis dispensado, desde el día mismo que puse 
los pies en este recinto y compartí con vosotros las 
tareas á que se dedica habitualmente la respetable 
corporación. Tengo, sin embargo, el desconsuelo de 
pensar que una máquina gastada promete poca la- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 207 

bor, y su dueño no podrá corresponder, con largueza, 
á las atenciones yá la honra que le habéis dispensado. 
Y más que eso, me aflije con intensidad mayor la idea 
triste de tener que separarme de vosotros en época, 
tal vez próxima, para no volver jamás. Mi edad, ya 
avanzada, es un factor seguro en esa disolución ine- 
ludible, que alcanza en el Universo á todo lo que 
existe. 



Discurso de contestación al de recepción del 
Dr. José Maria Céspedes 

iFOIFt ET_, TDJR. GUSTAVO LÓPEZ 



Sr. Presidente, Sres. Académicos, 
Señores: 

Una honrosa designación presidencial pónemeen es- 
tos momentos en situación harto difícil. Debo lle- 
var la voz de esta docta Corporación, y en su nom- 
bre, dar la bienvenida al notable jurisconsulto, muy 
conocido hombre de letras, también adornado con la 
muceta del doctorado en Filosofía y Letras, doctor 
José María Céspedes, hoy ya compañero en nues- 
tras íntimas labores, á las que presta su saber y su 
vivo entusiasmo, habiéndonos prodigado, en solemne 
oportunidad, (*) las galas de su lucido estilo y de 
sus vastas recreaciones intelectuales. 

No me siento con talla bastante para salir airoso 
de esta empresa, y no sé si lo estoy más de la repre- 
sentación con que resulto adornado, ó del altísimo 
honor que recibo al contestar el bellísimo discurso, 
lleno de asuntos interesantes, desenvuelto con con- 



(*) Sesión solemne del 1!) de Mayo de 1897. «Esiatencia y condiciones 
de la vida en la profundidad de los mares.» 



208 ANALES DE LA 



vicción y con estilo tan aparentemente sencillo y cas^ 
tizo, como el que acabáis de oit\ 

Si grande es mi envanecimiento, en un extremo, 
grande también lo es en el otro, porque contesto á 
un jurisconsulto que constituye uno de los ornamen- 
tos más sólidos de nuestra Universidad; que trae 
á nuestro seno, no una reputación por conquistar, 
ni un nombre por encontrar; sino que nos entrega 
una personalidad conocida y estimada en las varia- 
das lides del saber humano, bien templada y probada 
en dilatados años de incesante labor. 

En el discurso que con tanto gusto hemos oido, de- 
senvuelve á maravilla el Dr. Céspedes, estas dos pre- 
guntas: 

¿Existen delincuentes natos en el mundo? — ¿Puede 
reconocerse entre los seres, raza alguna de crimi- 
nales? 

Sus palabras llevan la fe del convencido, entremez- 
clada con el amor respetuoso á la humana especie, 
á la que varonilmente defiende de unos cargos, que á 
todas luces juzga vejaminosos, inadecuados, pura- 
mente hipotéticos. 

Vastísimos por demás, llenos en todas partes, de 
palpitante interés, de viva actualidad, son los asun- 
tos que toca, hace algún tiempo perpetuamente pues- 
to á discusión, y que entretienen una actividad in- 
telectual, proporcionadora de enseñanzas bien útiles. 

Habéis podido apreciar, con qué entereza y decidi- 
da valentía en pos de una lógica racional, á través 
de razonamientos que evidencian la solidez de su ins- 
trucción en materia de derecho, conduce á reductos es- 
trechos, allá, buscando su aniquilación, la parte más 
personal, que dentro de la antropología italiana ha 
realizado en estos últimos tiempos el profesor Lom- 
broso. 

Ese gran movimiento que ha procurado el triunfo 
de la escuela positiva y la derrota por tanto, de la 
nombrada clásica, (pie ha colocado hoy día á la Ita- 
lia á la cabeza de las potencias en el orden antropoló- 
gico jurídico, en sus tres puntos más esenciales, se 
halla representada por sus tres hombres de combate 



ACADEMIA DE CIENCIAS 209 



y de riqueza intelectual que se nombran Lombroso, 
Terri y Garófalo; el primero definiendo el delincuente 
nato, el segundo, negando el libre albedríoy exponien- 
do los cídenes de factores naturales, y el tercero, for- 
mulando los principios del delito natural y el criterio 
positivo de la eliminación. 

El terreno en que plantea la batalla el Dr. Céspe- 
des, como lo habéis oido, es en lo fundamental de las 
afirmaciones del jefe de esta escuela, en la existencia 
del delincuente nato. 

Tres puntos principales constituyen la labor her- 
mosa de este notable jurisconsulto: primero el estu- 
dio de la personalidad del criminal, que entiende, 
no sólo una monstruosidad moral, sino con coexis- 
tencia de anomalías físicas y fisiológicas, que le dis- 
tinguen del hombre no criminal; segundo, la estima- 
ción en conjunto de estos vicios morales y físicos, 
como cosas de una misma naturaleza, concluyendo 
por tanto, en encontrar siempre una relación entre 
el crimen y los estigmas físicos del criminal; y tercero, 
el tomar por base de su razonamiento, que estas 
anomalías son de orden congénito, que nacen y mue- 
ren con el individuo, y que consecuentemente el cri- 
minal está, pues, constituido de otra manera que el 
hombre de bien. 

De ahí que los tipos criminales pueden sintetizarze 
en uno especial que le nombra delincuente nato. 

El crimen es un acto fatal, como los estigmas que 
le acompañan y le indican. 

El crimen no es más que estigma morboso; conclu- 
sión: degeneración y criminalidad, pueden ser cosas 
confundidas. 

La generalización, demasiado rápida de Lombro- 
so, la ostentación de este tipo, no quizás por la po- 
sibilidad de su existencia, sino por idea fatalista que 
representa, y que la Escuela italiana se cuidó de 
desvanecer en el Congreso de Ginebra celebrado en 
1892, ha sido últimamente el lugar de la lucha; y 
aquí se nos presenta en el mismo escenario por el 
ilustrado Dr. Céspedes. 

Tal vez, si la celebrada escuela italiana hace las co- 



2 LO ANALES DE LA 



sas con menos alarde, procurando derivarlas de una 
duda prudente, no se hubiera despertado tanto re- 
celo con su tipo antropológico, que ha levantado 
tanta y tan viva controversia. Porque como dice 
con mucha oportunidad Salillas, el peligro de procla- 
mar ciertas cosas, comunmente admitidas, consiste 
en el modo de exponerlas, y principalmente en el mo- 
do de probarlas. 

La novedad no está en el alegato, sino en la prue- 
ba; porque ese tipo no constituye radicalmente una 
novedad, ni el orden de la tradición, ni el orden 
científico; y la idea por lo que respecta á malas in- 
clinaciones, tiene algún arraigo en la tradición, y 
hasta del refraneo antiguo se pueden extraer algunos 
alegatos antropológicos. 

En la prueba de ciertas cosas, es donde puede estar 
el disentimiento; porque puede tener por resultado 
no convencer de una cosa que se creía, y en cuya 
creencia, no obstante, se persiste de un modo ins- 
tintivo. 

No podemos seguir al recipiendiario en sus valio- 
sas elucubraciones, ingresando en el fondo mismo 
de la tesis que él sostiene. 

Impórtame sólo, por lo que concierne á faz médica 
de este asunto, el exponer aquí, que la obra de Lom- 
broso, más que falta de fundamentos, tiene la rápida 
generalización, ó mejor dicho, la deducción muy pron- 
tamente extendida de hechos de buena observación, 
y que por tanto, es una obra que puede corregirse; 
que puede hasta abandonar cierta parte, sin que por 
esto sufra el organismo constituido por las demás. 

Sí, porque si se examinan los criminales, no se puede 
negar que muchos de ellos poseen los atributos de la 
degeneración. 

Los degenerados pueden volverse criminales, y se 
vuelven más á menudo, sin duda, que los seres sanos, 
porque ellos se adaptan menos á las condiciones de 
la vida regular y de una sana moral. Pero si el de- 
generado puede ser criminal, y si el criminal puede 
ser un degenerado, también es un hecho de observa- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 211 

ción corriente, que existen delincuentes libertados 
de los caracteres de la degeneración. 

Crimen y degeneración, ya lo hemos dicho, no son, 
pues, materia idéntica. Y los progresos de la psico- 
patología, al llegar á precisar la diferencia entre el 
criminal morboso y el delincuente vulgar, reduce á 
sus precisiones ciertas la obra de Lombroso. 

Las concepciones de la Escuela italiana tienen el 
gran mérito de colocar la criminalidad sobre el terre- 
no de la Antropología, y de entrañar en sí el estudio 
biológico del criminal. 

Hoy cada delincuente es objeto de meditación y de 
estudio. 

"Hasta hace muy pocos dias no se sabía ver en los 
autores de los delitos más eme abyectos delincuentes; 
ahora, ante cada criminal, el espíritu sensato se de- 
tiene y así puede contemplar que al lado del actor 

está la ciencia planteando un problema." 

"La luz se va haciendo. El malvado de nuestros 
dias es un punto que á la ciencia interroga; es un 
objeto de estudio; es una investigación nueva que se 
va á realizar; es un enigma que sólo la observación 
científica puede resolver, y cuya solución aprovecha- 
rá á nuestros semejantes." (*) 

Y esto constituye un gran progreso, que todos 
debemos. 

No me cansaré nunca de celebrar bastante, el im- 
pulso poderoso y el aspecto bienhechor que la Escue- 
la italiana ha procurado el estudio de las cuestiones 
de criminalidad y penalidad, en sus relaciones con la 
antropología y la patología mental. 

Han contribuido en gran manera, á la realización 
de mi ideal en materia pericial, esto es, á evidenciar 
el papel considerable que por derecho .propio y por 
necesidad, le corresponde á la medicina legal y á la 
patología mental en los asuntos de justicia. 

En estos tiempos de tanta esplendorosa cultura no 
puede bastar el buen sentido para reconocer la locu- 



(*) "Loe degenerados." Sociedad ' Estudios Clínico^" 19 Abril 1893 



212 ANALES DE LA 



ra y distinguir al detenido responsable, del detenido 
no responsable. 

La medicina debe ocupar el rango que le pertene- 
ce, pero oigamos á un notable pensador, Alberto 

Lemoine. 

"Un h'ombre ha sido acusaxlo de un crimen, — dice 
en "El loco ante la filosofía, la moral y la sociedad" — 
los asuntos criminales deben, según la ley, ser some- 
tidos al jurado: que se reúna el jurado. 

"El acusado dice que ha obrado bajo la influencia 
de la locura, ó su defensor lo presenta como loco; 
no por eso hay motivo para sustraerle á sus jueces 
ordinarios, porque el acusado podrá muy bien ser un 
culpable á quien será necesario castigar, y cuj^a cul- 
pabilidad únicamente pueden reconocer los Jurados. 

"Pero la cuestión de la locura debe ser resuelta en 
primer término, y los jueces competentes para resol- 
verla son los médicos. 

"Que se reúnan por mandato de la ley del modo que 
se crea más conveniente estos jueces; que se lesconsti- 
tii3^a como tribunal, ó que se les llame al azar como 
un jurado, que se escojan entre los especialistas ó 
entre los médicos, ó bien se les reúna como medida 
prudencial y de precaución con una parte determina- 
da de médicos de los Asilos y otra de los demás: estos 
son detalles que sólo atañen á los legisladores. 

"Pero que sean verdaderos arbitros 3M10 consejeros 
sencillamente; que su veredicto llevé consigo la ino- 
cencia del acusado si es declarado loco; que no le 
absuelvan, cosa que únicamente el jurado puede ha- 
cer, pero que tengan por resultado sobreseer la acu- 
sación, sustraer el loco á su juicio, puesto que sería 
completamente inútil, y llevarle del banquillo del acu- 
sado á la casa de dementes." Si se reconoce que el 
reo goza de su completa razón, que el veredicto de los 
médicos le entregue como un acusado vulgar, á los 
otros jueces que le aguardan: el fantasma de la locu- 
ra no asustará su conciencia, y serán jueces compe- 
tentes y verdaderos." 

Y más adelante expone: 

"Mientras que la intervención de la Ciencia Médica 



ACADEMIA DE CIENCIAS 213 



en los asuntos en qne la locura es un elemento capi- 
tal del proceso, sea, como hoy, indirecta y precaria; 
mientras que los médicos, únicos competentes en se- 
mejante materia, no estén encargados de decidir en 
último término del estado de razón ó de locura de 
los acusados; mientras que los jurados deban juzgar 
con su buen sentido, no de la culpabilidad sino de la 
demencia de los acusados, ni el loco será protegido 
convenientemente contra los rigores del código penal, 
ni la sociedad estará bastante defendida contra los 
malhechores cuyo crimen pueda disfrazarse de lo- 
cura." 

Termino ya, respetable Dr. Céspedes. 

Esta corporación hónrase grandemente al daros, 
por mi conducto, estrecho abrazo de bienvenida. 
Sabe bien, cuánto valéis, y lo mucho que se permite 
esperar del estudio constante, de la laboriosidad no 
entibiada por respetables canas, y del profundo sa- 
ber de S. S. 

Dias de gloria la esperan, sin duda, en esta nueva 
era que se prepara, donde las iniciativas y los esfuer- 
zos, habrán seguramente de entrar en vias de mejor 
compensación. Para entonces, como hasta aquí, 
mucho se promete de la vasta ilustración de S. S. 

Permitidme también daros mi particular parabién. 



214 ANALES DE LA 



INFORME SOBRE ON PRODUCTO FARMACÉUTICO 

POR EL 

DR. MANUEL DELFÍN 



La Sección de Agricultura, Industria y Comercio, 
solicita que esta Academia informe si procede la ins- 
cripción de una marca para un producto farmacéu- 
tico denominado "Neuro-tónieo Sarrá. ' ; 

Si la Sección mencionada desea saber la opinión de 
esta Corporación, obedece á dos fines: 

Primero: A que esta Academia haga constar si la 
denominación empleada por el Sr. Sarrá es usual en 
Medicina, y segundo, — que es lo más importante — á 
que esta Corporación emita juicio científico sobre el 
preparado. 

Cuanto á lo primero, debemos hacer constar, que 
dicha denominación, sin ser usual en farmacología, 
no deja de ser adecuada al producto á que se contrae 
ó refiere, y una vez usada no podrá prestarse á con- 
fusión, porque á más de ser un tónico nuevo y no 
usual, lleva adscrito el apellido de su autor, constitu- 
yendo ambas palabras una denominación peculiar y 
sólo aplicable á la fórmula que se examina. 

Como el Sr. Sarrá remitió á esta Corporación la 
fórmula y muestras de su preparación, hemos proce- 
dido á la comprobación de la fórmula, resultando de 
su análisis que contiene los elementos á que hace 
referencia, y son los siguientes: calcio, magnesio é 
hierro y materia orgánica, ésta, sin duda, constitu- 
yendo los otros elementos á que la fórmula se refiere. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 2 15 



Desde luego se vé que la fórmula reúne los elemen- 
tos que han decidido al Sr. Sarrá á darle el nombre 
de "Neuro-tónico"; pues los tres elementos: hierro, 
calcio y magnesio bajo la forma de glícero-fosfatos, 
asociados á los otros cuerpos á que la fórmula se 
refiere, constituyen hoy el arsenal á que acuden to- 
dos los terapeutas cuando desean devolver á los 
organismos debilitados sus fuerzas, y muy particular- 
mente á los de las personas que sufren trastornos 
nerviosos, ocasionados por falta de tonicidad en el 
aparato cerebro-espinal. 

La fórmula es la siguiente: 

100 partes contienen: 

Glícero-fosfato calcio 4-5 .402 

,, magnesio 15.106 

,, hierro 25.106 

Habas de San Ignacio 4. 540 

Pepsina 1/3000 ,.. 4.740 

Citrato cafeina 15.106 

Por consiguiente, creo que esta Academia puede 
desde luego contestar á la Sección de Agricultura, 
Industria y Comercio, que procede la inscripción de 
la marca "Neuro-tónico Sarrá", porque con dicho 
nombre no existe otro preparado en el comercio y 
porque los elementos constitutivos del preparado 
responden perfectamente á las exigencias de la cien- 
cia. 

La Academia hace presente, por último, que su 
nombre no debe ni puede usarse para favorecer la 
bondad de este preparado. Esto es ley, de la que no 
podemos apartarnos. 

Habana, 10 de Diciembre de 1899. 



216 ANALES DE LA 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 12 FEBRERO DE 1899 

Shes. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
Presidente, Acósta,, Ragúes, Rosado, Hernando Seguí, 
Palacio, Montalvo, Calvo, Dávalos, Cubas, Poey, la, 
Guardia, Coronado y Delñn, Secretario general. 

Leicia el acta de la sesión anterior fué aprobada. 

El Sr. Presidente cumpliendo con la orden del dia pone en 
uso de la palabra al I)r. Palacio. 

El Dr. Palacio, da lectura á un informe médico legal, sobre 
restos humanos. 

El Dr. Montalvo, después de felicitar al Dr. Palacio, le 
llama la atención sobre las medidas que debv?n hacerse para 
poder apreciar á qué raza pertenecen los restos humanos que 
motiva el informe y de ello no se hace referencia. 

El Sr. Presidente, toma en consideración la observación 
del Dr. Montalvo, y se acuerda que dicho informe se rectifi- 
que y complete, de acuerdo con dicha observación y también 
con la pregunta del Sr. Juez. 

El Dr. Palacio, contesta estar conforme y promete termi- 
nar el informe para la próxima sesión. 

El Dr. Acosta, pasa á la tribuna y en nombre del Dr. Dá- 
valos, da lectura á un trabajo intitulado "La fiebre de Mal- 
ta en las Antillas" \ 

Dicho trabajo fué aprobado sin discusión. Y se dio por 
terminada la sesión. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 2l7 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 26 DE FEBRERO DE 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
Presidente, Acosta, Ragúes, Rosado, Hernando Seguí, 
Palacio, Calvo, Davalos, Cubas, la Guardia y Coronado, 
Vfce-Secretario. 

Sres. visitantes: Dres. Kramner, y Echevarría, del Ejér* 
cito de los E. V. y los Dres. Grande Rossi, Edelmann y 
Carvallo. 

Leida el acta de la sesión anterior fué aprobada por unani- 
midad. 

El Sr. Presidente, declara abierta la sesión y acto seguido 
pide la palabra el Dr. Valdés Ragúes, y concedida que le fué 
propone á la mesa que se suspenda la sesión y que todos 
los señores presentes se dirijan en comisión á saludar al Ge- 
neral en Jefe Máximo Gómez, en nombre de la Academia. 

El Dr. Coronado, toma la palabra y apoya lo propuesto 
por el Dr. Valdés Ragúes. 

El Dr. Echevarría, autorizado por la presidencia, hace uso 
de la palabra para expresar su conformidad á los demás 
compañeros. 

El Sr. Presidente, en vista de lo acordado unánimemente, 
da por terminada la sesión pública para constituirse en se- 
sión de Gobierno. 



218 ANALES DE LA 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 12 DE MARZO DE 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Pres. Santos Fernández, 
Presidente; Calvo, Dávalos, Poey, Palacio, Acosta, Cu- 
bas, Hernando Seguí, Rugues, Albertini y Coronado, 
Vice-Secretario. 

Sres. visitantes: Dres. Grande Rossi, Ruíz Casahó, Carva- 
llo, Müller, Rogelio Palacio, Bellver, Vila, J. de Dios 
García y Chómat. 

Después de leída el acta de la sesión anterior que fué apro- 
bada, el Sr. Presidente, comunica á la Academia, que en 
cumplimiento de lo acordado en la última sesión, se realizó 
la visita, en comisión, al Sr. General en Jefe Máximo Gómez. 

Hace presente que dicho General, recibió con muestras de 
agrado á la representación de la Academia y se extendió en 
consideraciones referentes á las asociaciones científicas ter- 
minando su peroración haciendo presente que él quería á 
Cuba libre v feliz y sobre todo culta. 

Por ese motivo le complacía sobremanera la visita de la 
Academia de Ciencias, que ara para él la representación de 
nuestro adelanto y cultura. 

El Sr. Presidente procedió á la apertura de un pliego ce- 
rrado y lacrado que el Dr. Carlos J. Finlay, había deposita- 
do en la Secretaría de esta Academia el 28 de Abril de 1894- 

El Sr. Secretario dio lectura á dicha comunicación, quedan- 
do sobre la mesa por si algún Académico quería hacer algu- 
na observación por tratarse en ella de un derecho de priori- 
dad en un procedimiento de inmunización que su autor con- 
sidera original en su aplicación y también en el principio 
científico de donde dimana. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 219 

El I)r. Palacio da lectura á su informe sobre restos hu- 
manos encontrados en el patio de la Estación de Villanueva, 
que fué aprobado. 

El Dr. Hernando Seguí, da lectura á otro informe sdbre 
una planta desinfectante, que también fué aprobado. 

Terminadas las horas reglamentarias, se dio por terminada 
la sesión. 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 26 DE MARZO DE 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
Presidente; Montalvo, Palacio, Coronado, Betancourt, 
Cuadrado, Calvo, Jacobsen, Céspedes, San Martin y Del- 
fín, Secretario General. 

Sres. visitantes: Dres. Edehnann, Carvallo, Bellver, Pérez 
Piquero y Coronado (Ricardo.) 

Leida que fué el acta de la anterior sesión, fué aprobada 
por unanimidad. 

El Sr. Presidente declaró abierta la sesión. 

El Dr. Palacio, pasa á la tribuna y da lectura á un inte- 
resante trabajo titulado: "Consideraciones sobre el trata- 
miento de las fracturas del cuello del fémur." 

El Sr. Presidente tributa merecidos elogios al trabajo del 
Dr. Palacio, que fué aprobado sin discusión. 

El Sr. Céspedes ocupa la presidencia y el Dr. Santos Fer- 
nández, pasa á la tribuna y da lectura á su trrbajo intitula- 
do "La hipermetropía senil." 

El Dr. Montalvo pide la palabra, y concedida que le fué, 
felicita al Dr. Santos Fernández, por su interesante trabajo, 
haciendo atinadas observaciones sobre el asunto tratado. 

Se dio por terminada la sesión pública y no hubo sesión 
de Gobierno. 



220 ANALES DE LA 



Sesión pública ordinaria del 9 de Abril de 1899 



Sres. Académicos concurrentes: Ihvs. Santos Fernández, 
Presidente; Poey, F. Torralbas, Rosado, Acosta, Báva- 
los, Montalvo, Ragúes, Cuadrado, Tama jo, Betancourt, 
y G. López, Secretario General. 

Sres. visitantes: Bres. C. García,, N. Alfonso, Castellanos, 
Carvallo y Le Rov. 

Abierta la sesión á la hora de costumbre, íué leida el acta 
de la anterior que quedó aprobada unánimemente. 

Se entra enseguida en la orden del dia, ocupando la tribu- 
na el Dr. Francisco Torralbas, que da lectura á un informe 
químico legal sobre petróleos inflamables interesado por el 
Juzgado de Primera Instancia del distrito de Jesús María. 

El Dr. Alonso Cuadrado, amplía y confirma las ideas ex- 
presadas por el informante Dr. Torralbas, conviniendo en 
que la pregunta judicial, resulta heterogénea, y sus términos 
no pueden ser contestados por igual. 

Para ello propone modificaciones en las conclusiones del 
Dr. Torralbas, y que se diga simplemente "que pueden ser 
inflamables," en atención á los preparados de petróleos re- 
finados del comercio, y á su colocación en lugares calientes 
etc. Así se conviene. 

El Dr. Santos Fernández, pasa á la tribuna, dejando la 
Presidencia al Dr. Manuel S. Castellanos. 

Lee el primero su trabajo anunciado sobre "Algunas heri- 
das del oio v sus accesorios en la última guerra de Cuba." 

El Dr. Montalvo usa de la palabra para hacer algunas ob- 
servaciones al trabajo presentado. 

Al terminar la sesión, vuelto el Dr. Santos Fernández á 
ocupar su puesto de Presidente, lee un oficio del Dr. Alonso 



ACADEMIA DE CIENCIAS 221 

Cuadrado, solicitando seis meses de licencia por tener que 
marchar á la Península. 

Agrega el Presidente, los altos méritos que tiene contraído 
el solicitante, quien habiendo nacido en España, quiere de 
modo muy alto á esta tierra y á sus hijos, habiendo viva- 
mente con nosotros trabajado por su cultura y también por 
su bienestar en toda ocasión que se ha ofrecido. 

Todos los Académicos bien conocen estos singulares me- 
recimientos del Dr, Alonso Cuadrado, y por ello la Acade- 
mia debe convenir en concederle lo que se solicita, haciéndo- 
sele saber al interesado, en comunicación expresivamente 
afectuosa, el aprecio que se hace de sus méritos y condi- 
ciones. 

Así se acuerda y se da por terminada la sesión. 



Sesión pública ordinaria del 23 de Abril de 1899 

Skes. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
Presidente; Poey, Siínchez Toledo, Garrido, Montalvo, 
Cubas, Lavin, Torralbas (José), Garda, San Martin, 
Benasach, Céspedes, Yildósola, Hernando Seguí, Bosque, 
Calvo, Palacio, López, Coronado, Ragúes, Torralbas 
(Fiancisco), Betancourt, Rosado, Tamayo, Albertini, 
Jacobsen, Dávalos y Delfín, Secretario. 

Sres. visitantes: Dres. Edelmann, Carvallo y Torralbas 
(Federico.) 

Leida el acta de la sesión anterior fué aprobada por una- 
nimidad. 

Antes de entrar en la orden del dia, pide la palabra el 
Dr. Montalvo: Expone, que cree enterada á la Academia de 
la disposición del mayorDavis. exigiendo que los médicos 
den parte de los casos de tuberculosis pulmonar incipientes y 
que considerando esto atentatorio al secreto médico, suplica 



222 ANALES DE LA 



á la Academia nombre una comisión que vea al Jefe de Sani- 
dad á fin de hacerle presente que esto es contrario al secreto 
médico y que llevaría la perturbación á las familias. 

El Dr. Santos Fernández, se opone á la proposición del 
Dr. Montalvo, y éste insiste. 

El Dr. Valdés Kagués, y el Dr. Vildósola se oponen tam- 
bién. 

Tanto el Dr. Tamayo como el Dr. Coronado, desean que 
haya nn término medio para conciliar las dos tendencias que 
se ven en los Académicos y después de ampliamente discuti- 
do el punto se vota, resultando aprobada la proposición del 
Dr. Montalvo, por 14 votos contra 2. ^ 

Pasando inmediatamente á la orden del dia, lee el doctor 
José I. Torralbas, un Informe médico-legal por consulta del 
Sr. Juez de primera Distancia de Jesús María á causa de la 
muerte de Mr. A. Balk. 

El Dr. Torralbas, termina su trabajo con las siguientes 
conclusiones: 

Primera: Dado el diagnóstico sífilis, disenteria ó fiebre 
amarilla, no está aconsejada en ningún caso la tintura de 
iodo asociada al ácido fénico, por la via gástrica, sino en 
muy pequeñas dosis, muy diluida ven ocasiones muy especia- 
les: en cuanto á las cauterizaciones del recto por inyecciones 
de ácido nítrico ó sulfúrico puros, ni se usan ni deben usarse. 

Segunda: Las lesiones que describen los médicos que prac- 
ticaron la autopsia, parecen ser má* bien consecuencia del 
tratamiento que se nos dice se- empleó, que de la sífilis ó la 
disentería. 

Tercera: Las lesiones descritas por los médicos que prac- 
ticaron la autopsia, han podido producir la muerte. 

Después de un ligero debate en que intervienen los docto- 
res Montalvo y San Martín, es aprobado el informe. 

Dándose por terminada la sesión pública para constituir- 
se la Academia en sesión de Gobierno. 



OBRAS DE VENT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Mico, por 
el Dr. Dumoüt; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo y principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bel io sexo que se llama aneilliíl. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la iiUClllia, 
la ClolorOSÍS, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C*, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recatan á diario; fiero buen») es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula, del profesor Desohiens, que se vende en la 

Habana en las b »ticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
leí DR. JOHNSON, Obispo 53 y d« JOSS SARRA, Tsnients 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



< 



Tomo 36. > 



FEBRERO DE 1900 



| Entrega N° 425 



DIHECTORES : 

Dres. J. M. Céspedes y G. López 



Redacción: Calle .de Cuba número 84 A 




Evolución de la Técnica Etiológica. — Trabajo de recepción leido en la Aca- 
demia de Ciencias por el Académico de número Dr. Joaquín Diago. 

Contestación al discurso de recepción del Dr. Joaquín Diago, por el doctor 
Tomás V. Coronado. 



Un caso de muermo, por el Dr. Gustavo López. 



Consideraciones sobre la profilaxis del muermo por los Dres. E, Acosta y 
J. N. DáA'alos. 



Actas de las sesiones públicas ordinarias de <s y 22 de Octubre, 12 de No- 
viembre v 10 de Diciembre de 1899; 14 y 28 de Enero de 1900. 




* 



HABANA 

Imprenta "La Prueba" Manzana Central 

1900 



Número suelto: 30 cts— Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Corxd.icIones 



Los ''Anales" se publican mensual mente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



-6.VISO 



fcSe suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 223 



EVOLUCIÓN DE LA TÉCNICA HISTOLÓGICA 



Trabajo de recepción leido en la Academia de Ciencias 
por el Académico de número 

TDIEt. ¿TO^GiTTIIIxr JDI-A.G-O 

(HABANA) 

Sr. Presidente, Sres. Académicos, 
Señores: 

Si los observadores que escudriñaban la natura- 
leza en las primeras épocas de la era microscópica, 
encontraban tantos obstáculos á la realización de 
sus estudios por la imperfección de su técnica y eran 
víctimas de verdaderas alucinaciones cuando de la 
interpretación de sus preparaciones se trataba, lle- 
gando á desacreditar de tal manera el maravilloso 
aparato, que el ilustre Biehat se creyó en el caso de 
prescindir de él y escribir sin su concurso su monu- 
mental obra de Anatomía General; los histólogos 
modernos se ven á menudo no menos perplejos por 
exceso de perfección en el instrumental y los proce- 
dimientos. Tal aseveración puede parecer á primera 
vista, por lo menos, paradógica, sino equivocada, y 
á demostrar su exactitud y proponer algunas reglas 
producto de la cuotidiana labor, que faciliten el tra- 
bajo y las interpretaciones se encamina el modesto 
ensayo que tengo el honor de someter á vuestra con- 
sideración. 

El discutido industrial que á fines del siglo xvi in- 
ventó el microscopio, realizó un manifiesto anacro- 
nismo, pues ni lo óptica ni la mecánica estaban bas- 
cante adelantadas para que el instrumento resultara 
práctico, ni los observadores de aquella época esta- 
Imn preparados para ncometer estudios que requie- 



224 ANALES DE LA 



ren métodos irreprochables y una reserva extraor- 
dinaria en la interpretación de los resultados. Lentes 
de fórmula arbitraria, viciados de todas aberracio- 
nes posibles, no podían producir sino imágenes pro- 
fundamente alteradas que eran luego interpretadas 
por investigadores que daban rienda suelta á su 
fantasía y hasta á su superstición y ponían más 
empeño en atraer la atención pública que en llegar al 
conocimiento de la verdad. Sólo así se explica que 
Joblot en 1787 haya publicado una descripción de 
los espermatozoides en la cual les atribuye cabeza 
humana; este autor adorna su obra con un grabado 
en el cual el lector, atónito, contempla al misterioso 
animáculo, no sólo con cabeza y cara de hombre, 
sino provisto de un bigote coposo y pera mili- 
tar. El ameno Leeuwenhoeck, que pasaba en su 
tiempo por ser el primero de los micrógrafos, nos 
cuenta en sus cartas, con ingenuidad infantil, cómo 
cada mañana al levantarse, sometía al examen mi- 
croscópico un objeto cualquiera de los que al azar 
encontraba á su paso; y así, sin método y sin perse- 
guir un fin determinado, acumulaba estériles obser- 
vaciones que luego publicaba sin orden ni concierto. 
Y no se crea que sus observaciones á cambio de ser 
incongruentes eran exactas; todo lo contrario; era 
tan imperfecta la idea que tenía Leeuwenhoeck de 
los objetos que más familiares debían serle, que des- 
pués de estudiar por largo tiempo la esperma de los 
vertebrados, encontraba espermatozoides en el ex- 
cremento de los batracios, primero, y luego en los 
suyos propios 3^ en general en los de toda persona 
atacada de diarrea. 

Lebegue (An pestis massiliensis a seminio vemin- 
oso?) 3^ Goiffon (Observations faites sur la peste de 
Marseille et de Pro vence) creyeron descubrir simul- 
táneamente en el año 1721 el parásito que produce 
la peste bubónica y que se encontraba en la sangre, 
la saliva 3^ en el fluido nervioso. El primero lo des- 
cribió como un gusano provisto de un sólido pico en 
forma de gancho; pero el segundo, más minucioso, 
estudia detenidamente las patas del animal 3' unas 



ACADEMIA DE CIENCIAS 225 

alas que probablemente le servirían para volar den- 
tro de la linfa. 

Después de todo esto, ¿qué tiene de extraño que un 
observador como Bichat, amante del método, sabio 
por amor á la verdad y enemigo declarado de todo 
prejuicio, desdeñara el microscopio? 

Cuando á mediados de este siglo los fabricantes de 
microscopios se dieron cuenta cabal de la considera- 
ble importancia del acromatismo y del ángulo de 
apertura de los objetivos, un nuevo horizonte se 
abrió para los estudios histológicos y florecieron ta- 
lentos Schwan, Henle y Wirchow, que crearon una 
técnica y establecieron reglas con cuyo auxilio hizo 
la nueva ciencia tan rápidos progresos, que en 1 862 
la escuela francesa creyó llegado el momento de fun- 
dar una cátedra y declarar su enseñanza obligatoria. 

Para desempeñar esta cátedra no había más que 
un hombre, Robin; fué nombrado sin discusión y pue- 
de considerarse que desde su aula y su laboratorio, 
enseñó la histología, no sólo á los franceses, sino á 
los estudiantes de casi todo el mundo. Robin fué un 
gran histólogo; pero un tanto refractario al pro- 
greso, no quiso modificar y empleó hasta su muerte 
( 1885 ) la técnica primitiva y defectuosa de Schwann. 
Vivía aún Robin cuando uno de sus más aventajados 
discípulos, Ranvier, joven todavía, deseoso de sacu- 
dir el yugo de un exclusivismo clásico y rutinario, 
fundó una escuela en la cual encontraron cabida to- 
dos los perfeccionamientos y que puso en favor de la 
histología todos los adelantos de la óptica y la quí- 
mica modernas. Pocos hombres han hecho por una 
ciencia lo que Ranvier por la histología; después de 
él podrán perfeccionarse los detalles, nuevos descu- 
brimientos enriquecerán el caudal de nuestros conoci- 
mientos; pero, ó mucho me engaño, ó todo adelanto 
ha de tener su precedente en su obra imperecedera y 
monumental. 

La técnica histológica hasta Ranvier, se distinguió 
por su simplicidad. El examen en estado fresco era 
considerado como un buen recurso y, consecuentes 
con este modo de pensar, los micrógrafos concedían 



226 AÑALES DE LA 



grande importancia á los sueros y á los reactivos 
llamados disociadores; nada se hacía para impedir la 
aparición de los fenómenos cadavéricos. Ranvier ha 
comprendido bien los inconvenientes de este modo 
de proceder y ha adoptado como regla general, la 
costumbre de emplear en sus estudios material fresco, 
obtenido de animales recién sacrificados; este proce- 
der constituye un progreso importante pero insufi- 
ciente cuando no le acompañan los métodos moder- 
nos de fijación y corte. El sabio profesor de la Es- 
cuela de París, como en su tiempo Robin, permanece 
fiel á su técnica, que tan brillantes resultados ha da- 
do en sus manos, y desdeñando los admirables pro- 
cederes modernos de la escuela alemana, continúa 
empleando sistemáticamente su alcohol al tercio, su 
licor de Müller y su picro-carmín. 

Las preparaciones que resultan de esta técnica, 
suministran imágenes esquemáticas y muy apropia- 
das para llevar al ánimo de los alunónos una idea 
clara del conjunto de los tejidos; el protoplasma 
uniformemente granuloso, el núcleo simplificado has- 
ta la anulación de todos sus detalles y la materia 
intercelular más ó menos disuelta, favorecen extraor- 
dinariamente la apariencia esquemática de las prepa- 
raciones; el alumno se hace cargo fácilmente de los 
conjuntos celulares y aún llega á distinguir sin gran 
esfuerzo la célula redonda de la prismática y de la 
poligonal; ningún cuerpo extraño estorba su visión, 
su histología se reduce la mayor parte del tiempo á es- 
tudiar grupos de células sostenidas por un estroma 
conjuntivo. Xi un nervio ni una vena cometen la 
imprudencia de atravesar el. campo microscópico, los 
leucocytes, que en todas partes se hallan, al igual de 
los tramoyistas de teatro, que durante la represen- 
tación se retiran de la escena, se abstienen de con- 
fundir al observador con sus formas irregulares y 
sus pseudopodos caprichosos y hasta la sangre pa- 
rece haber desertado de los vasos; y así, exento de 
enojosas complicaciones el histólogo estudia con 
gran comodidad un campo donde reina la quietud 
silenciosa de la muerte. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 22? 

Desgraciadamente, ese reposo cadavérico no con- 
cuerda, ni mucho menos, con la vertiginosa activi- 
dad que la fisiología nos describe en el seno de todos 
los tejidos y el observador atento no puede menos ele 
preguntarse lo que se lia hecho de todos esos vasos y 
nervios, de esas células migratorias que á todas par- 
tes llevan los elementos de la nutrición y recogen los 
desechos y los despojos mortales de otras células y el 
por qué de esa desesperante uniformidad de proto- 
plasmas y núcleos que en absoluto presentan señales 
de haber realizado esas dos grandes funciones que 
son, sin embargo, sus atributos vitales: la nutrición 
y la reproducción. 

La producción de preparaciones que ofrezcan al 
estudio estas imágenes artificiales y que no dan una 
idea completa ni siquiera del tegido muerto, encuen- 
tra su explicación en la técnica que bien pudiéramos 
llamar clásica; desde la obtención del material histo 
lógico hasta el montado de los cortes, todo parece 
conspirar al mismo fin. En efecto, conozco algunos 
micrógrafos que no conceden valor alguno á las pre- 
paraciones que no estén hechas con material humano 
por no considerar aplicables al hombre las conclusio- 
nes qne de preparaciones hechas con material zooló- 
gico se deduzcan. Esta creencia les obliga á renun- 
ciar á todo estudio sobre material fresco á causa de 
los prudentes obstáculos que la ley opone á la prác- 
tica de autopsias prematuras. Así, al llegar á sus 
manos el elemento ha muerto; el protoplasma ha 
sufrido la coagulación de la rigidez, los leucocytes, 
íaltos de oxígeno y calor, han caido en mortal reposo 
y la sangre se ha ido á coagular en los grandes vasos, 
quedando en los capilares tan solo pequeñísimas por- 
ciones que pronto quedan convertidas en coágulos 
fibrinosos retraídos y más órnenos reticulados, conte- 
niendo entre sus mallas, no ya glóbulos, sino detri- 
tus informes (pie no ofrecen al estudio particularidad 
alguna de interés. En este estado las piezas son su- 
mergidas en el licor de Müller ó en alcohol de varia- 
ble concentración, en cuyos menstruos se permite 
permanecer á veces por muy largo tiempo. Yo re- 



228 ANALES DE LA 



cuerdo que siendo estudiante, bajo la dirección de mi 
maestro, el malogrado Dr. Núñez Rossié, de venera- 
ble memoria para mí, miraba siempre con descon- 
fianza esos sedimentos abundantes que se forman en 
el fondo de los vasos que contienen las piezas histo- 
lógicas durante el proceso de induración por el licor 
de Müller y preguntaba á menudo su significación; 
invariablemente se me explicaba que eran partículas 
desprendidas de las piezas por mnccrnción. Es evi- 
dente que una pieza anatómica de cuya estructura 
se han desprendido bastantes partículas para formar 
un abundante sedimento, no puede quedar, ni mucho 
menos, completa; todo cnanto no se halle sólidamen- 
te adherido ó aprisionado, es arrastrado por las co- 
rrientes osmóticas y separado de la pieza ó por lo 
menos de sus relaciones normales. 

Realizada esta induración se procedía al corte, bien 
á mano ó en aparatos de ninguna presición, que con- 
sistían casi siempre en tubos en los curies se introdu- 
cían las piezas juntamente con varios trozos de mé- 
dula de saúco seca que eran luego inundados de agua 
ó alcohol; al contacto de estos líquidos la sustancia 
vegetal se dilataba enormemente, ejerciendo sobre los 
tejidos sometidos al examen una presión considera- 
ble (pie no podía menos de alterar profundamente su 
textura y contribuir á que los elementos que se en- 
contraban en libertad fueran expulsados por expre- 
sión de la trama del tejido. El defectuoso filo de las 
navajas que generalmente se empicaban, favorecía 
este resultado. Si observamos atentamente el tra- 
bajo de un micrógrafo que emplee la técnica clásica, 
echaremos de ver que á menudo pasa su navaja por 
la superficie de sección sin obtener corte alguno, y no 
es raro que con toda regularidad obtenga un corte 
por cada dos ó tres veces que lo intente; por lo gene- 
ral los histólogos no conceden importancia á esta 
particularidad y explican la producción de estos cor- 
tes frustrados por la fragilidad del material. Recuer- 
do haber visto en el laboratorio de la Salpetriere 
( París) á un ilustrado interno que practicaba cortes 
en un trozo de médula incluido en celoidina y que á 



ACADEMIA DE CIENCIAS 229 



pesar de valerse para ello de un espléndido micrótomo 
de Jung, sólo obtenía un corte |)or cada tres veces 
que pasaba su navaja por mas que ajustaba el tor- 
nillo para un grueso relativamente grande ( diez mi- 
crones); le pedí respetuosamente la explicación de 
este hecho y me contestó lealmente que no podía 
darme una explicación de exactitud garantizada; pero 
que suponía que era debido á la fragilidad del mate- 
rial. Esta explicación era á todas luces equivocada; 
en efecto, estando la pieza incluida en celoidina, es 
evidente que no puede desmoronarse por grande que 
sea su fragilidad, así lo expuse á mi condescendiente 
interlocutor y le propuse que midiéramos el grueso de 
algunos cortes después de montados, á lo que consin- 
tió de buen grado; practicadas las mediciones, que 
como es sabido con los microscopios modernos es 
cosa fácil, obtuvimos un promedio de veinte y ocho 
micrones. De lo anteriormente expuesto puede dedu- 
cirse lógicamente la siguiente regla que creo ser el 
primero en formular; "Los espesores que debieran te- 
ner los cortes frustrados, se suman al espesor del pri- 
mer corte obtenido." 

La verdadera razón de estas irregularidades en la 
producción de los cortes consiste en- la imperfección 
de las operaciones preliminares, y tan cierto es esto, 
que puede asegurarse que el micrógrafo que no ob- 
tiene series no interrumpidas de cortes, ó no sabe in- 
cluir, ó no sabe dar buen filo á su navaja; esto, bien 
entendido, si al intentar obtener cortes de un espesor 
determinado, se mantiene dentro de los límites posi- 
bles del proceder de inclusión que haya elegido. 

La inmensa mayoría de los cortes obtenidos por 
estos procedimientos tan poco precisos, era sometida 
á la acción de ese colorante tan impropiamente lla- 
mado picro-carminato, (y digo impropiamente, por- 
que no existiendo en la química un ácido picro-carmí- 
nico, no puede haber un picro-carminato) que si es 
verdad que muchas veces colorea los núcleos con 
alguna más intensidad que los demás elementos, en 
cambio reparte sobre el resto de la preparación una 
serie de tonos arbitrarios que producen una abiga- 



230 ANALES DE LA 



rrada combinación del rojo, el rosado, el verde, el 
anaranjado y el amarillo, que podrán recrear la vista 
á la manera de un caleidoscopio, pero que no tienen 
la menor significación científica. Para ser justo debo 
reconocer que la escuela de Ranvier comprende las 
ventajas y emplea á veces la hematoxilina; pero á 
fuerza de formular soluciones frescas, maduras y 
semi-maduras, ha provocado tal confusión, que sus 
prosélitos no saben nunca á punto fijo el estado ni la 
concentración de sus reactivos y sus observaciones 
no concuerdan ni son comparables entre sí. 



* 
* * 



El rápido examen que llevamos hecho de la técnica 
que en el curso de este trabajo he llamado clásica, 
nos da la explicación clara del aspecto esquemático 
de las preparaciones; no quisiera haber llevado al 
ánimo de mi auditorio la idea de cine en lo más mí- 
nimo censuro ó pretendo menospreciar el mérito de 
los eximios profesores que con Ranvier á la cabeza 
han fundado ó ilustrado su escuela, antes al contra- 
rio, no sólo admiro, sino envidio muy sinceramente 
sus clarísimos talentos y abrigo la seguridad de que 
con los medios que estaban á su alcance era absolu- 
tamente imposible avanzar con mejores resultados. 
Si no temiera dar á este trabajo una extensión mo- 
lesta, pudiera pobar con irrecusables datos biblio- 
gráficos que los histólogos de la escuela francesa se 
han dado muchas veces cuenta exacta de los incon- 
venientes de su técnica y han hecho esfuerzos por 
mej orarla, pero la falta de precisión de su instrumen- 
tal no lo ha permitido. La fabricación de microsco- 
pios no ha alcanzado en Francia la perfección que en 
Alemania é Inglaterra y la falta de verdaderos fun- 
damentos científicos en la primitiva técnica llevó al 
ánimo de los sabios que cultivaban otras ramas de 
la mierografía la idea de que la histología era algo 
así como una ciencia de menor cuantía. Esta aseve- 
ración puede parecer aventurada á primera vista, 
pero si ojeamos al azar las obras de dúitomología, 



ACADEMIA DE CIENCIAS 231 



petrografía y embriología, encontramos que al ha- 
Í3lar de microscopios medianos se dice de ellos á me- 
nudo que son buenos cuando más para la histología. 
Yo poseo un antiguo catálogo de la casa de Zeiss, de 
Jena, en el cual se cotizan al lado de objetivos de 
grande apertura otros más baratos y de un ángulo 
relativamente pequeño; en la parte explicativa del 
catálogo se reseñan las ventajas de los mejores, pero 
se recomienda que para histología se adquieran los 
peores. El catálogo de este año de esta misma casa, 
al describir el más sencillo de sus microscopios lo 
califica de muy propio para cursos de histología; 
casi todos los fabricantes ingleses anuncian en sus 
catálogos al lado de esos grandes modelos tan admi- 
rables por su precisión como inaccesibles por su precio, 
algún modelo histológico que invariablemente se dis- 
tingue por su simplicidad é insuficiencia. Hasta los 
observadores eme en estos últimos tiempos han enri- 
quecido la ciencia con toda esa serie de descubrimientos 
que hoy constituyen la técnica contemporánea, se han 
divorciado de la histología y pretendiendo concretar 
á la anatomía celular sus estudios, han proclamado 
la independencia de una nueva rama de la micro- 
grafía con el nombre de citología. 

Cuando por los años de 1880 apareció en la arena 
científica, la bacteriología, las deserciones se conta- 
ron por millares; pero á las crecientes exigencias de 
la nueva técnica, los fabricantes hubieron de perfec- 
cionar considerablemente sus productos y los micros- 
copios alemanes venciendo los obstáculos que prejui- 
cios de índole no científica habían opuesto á su vul- 
garización, se extendieron por todo el mundo y muy 
especialmente por la misma Francia que hasta esa 
época había surtido al mundo de aparatos de óptica. 
Los histólogos, estimulados por los rápidos progre- 
sos de los bacteriólogos y demás micrógrafos, adop- 
taron al fin los objetivos de gran apertura y dieron 
carta de naturaleza en su técnica á la mayor parte 
de las fórmulas y procederes de la citología. Armada 
de tan eficaces recursos la histología, con el concurso 
de la embriología, ha resuelto ya gran número de 



232 ANALES DE LA 



importantes problemas y cuenta con reglas fijas que 
permiten la investigación metódica y ajustada á 
principios estrictamente científicos. 

La índole de este trabajo no me permite reseñar, 
siquiera sea someramente, las operaciones que cons- 
tituyen la técnica moderna que por lo demás es per- 
fectamente conocida de la mayor parte de los que en 
este momento me prestan su benévola antención; 
ninguno de vosotros ignora que la micrografía con- 
temporánea se vale casi exclusivamente de material 
zoológico vivo; si las dimensiones del animal lo 
permiten, se procede á su sacrificio sumergiéndole 
vivo en un fijador instantáneo que sorprende por 
decirlo así las manifestaciones vitales en el seno de 
todos los tejidos; si esto no es posible, ó bien se 
hacen llegar al órgano escogido cantidades del fija- 
dor en inyecciones ú otro medio análogo, ó bien se 
sumergen los fragmentos en el reactivo apenas sepa- 
rado del organismo que se estudia; la induración, 
como operación independiente apenas se practica y 
el material pasa por todas las fases de la prepara- 
ción en un período de tiempo que á menudo no excede 
de venticuatro horas; todas las operaciones están 
calculadas para conservar en el tejido hasta las más 
insignificantes partículas y los procederes de inclu- 
sión no permiten el más ligero desmoronamiento ni 
la más mínima compresión de los elementos anató- 
micos y las imágenes que resultan reproducen fiel- 
mente, no solo la forma, sino la actitud que durante 
la vida adoptan los diversos componentes de la ma- 
teria animada; en vez del cadavérico reposo de las 
preparaciones maceradas, se observa en todas partes 
la más febril actividad; los capilares y pequeños 
vasos recorren el campo microscópico en todas direc- 
ciones, los cementos celulares, libres de infiltración y 
reducidos á sus dimensiones verdaderas, no dejan 
entre los protoplasmas de las células sino insters- 
ticios apenas perceptibles y las células migratorias 
alargan sus pseudopodos en todas direcciones; ante 
una preparación de esta clase el histólogo se ve á me- 
nudo perplejo y necesita de no poca paciencia y 



ACADEMIA DE CIENCIAS 233 



hábito para reconocer los elementos que le son más 
familiares y no entregarse á interpretaciones inmagi- 
nativas á que tan singularmente predispone la super- 
posición y entrecruzamiento de multitud de silhuetas 
que al confundirse dan lugar á imágenes de fantás- 
tica apariencia. El que acostumbrado al estudio de 
preparaciones obtenidas por los procederes clásicos 
examinara algún ejemplar que reuniera todas las 
condiciones que hoy exije la micrografía, sería vícti- 
ma de la más deplorable confusión y ó mucho me 
engaño, ó se vería en la imposibilidad de identificar 
hasta los núcleos de las células; en efecto, un histó- 
logo que siempre haya considerado los núcleos como 
manchas más ó menos redondeadas en cuyo interior 
se busca un pretexto cualquiera que bautizar con el 
nombre de nucléolo, cómo ha de reconocerlo en una 
preparación que exhiba las complicadas figuras de 
la kariokinesis? 

Señaladas las deficiencias de la técnica clásica y los 
errores de interpretación en que puede incurrir el 
micrógrafo que no se rodee de toda la serie de pre- 
cauciones que constituyen la técnica contemporánea, 
sería mi deseo terminar mi trabajo con una serie de 
reglas cuya extrieta observación ofreciera al obser 
vador una garantía absoluta de exactitud en la eje- 
cución de sus preparaciones y en la interpretación de 
sus imágenes; desgraciadamente para alcanzar este 
resultado sería necesario escribir nada menos que un 
tratado completo de técnica histológica, y como ni 
la ocasión lo permite ni me encuentro preparado 
para acometer esa difícil tarea, habré de conten- 
tarme con adelantar algunos consejos que, si bien 
incompletos, serán de alguna utilidad y servirán de 
orientación á los investigadores principiantes. 

Para proceder metódicamente quiero empezar por 
la elección del microscopio. No puedo dejar de protes- 
tar contra el consejo que poco menos que unánime- 
mente dan los autores y los fabricantes á los que se 
dedican al estudio de la histología recomendándoles 



234 añAlks dé 1a 



la adquisición de instrumentos incompletos y de 
objetivos de escasa apertura. Quiero sostener muy 
claramente que ningún modelo es demasiado bueno 
para histología ni ningún objetivo tiene demasiada 
apertura. Aconsejo pues á los principiantes que 
adquieran el mejor instrumento y los mejores lentes 
que sus recursos le permitan en la seguridad de que 
si consideraciones de otra índole no se oponen á 
ello, nada hay mejor que los apocromáticos de Zeiss. 
En los casos, en extremo, escepcionales en que se crea 
exajerada la apertura de estas lentes, puede fácil- 
mente disminuirse con pequeños diafragmas colo- 
cados sobre el objetivo, en cambio, cuando la aper- 
tura es insuficiente, no existe manera alguna de 
aumentarla. Cualquiera que sea el instrumento ele- 
gido, los accesorios micrométricos y de dibujo son 
indispensables. 

Debe siempre preferirse el material vivo, pero si las 
circunstancias obligan á practicar exámenes de teji- 
dos que no reúnan las condiciones necesarias, se 
observará la mayor reserva en las conclusiones que 
de tales investigaciones se deduzcan. Una vez adqui- 
rido el hábito de hacer preparaciones correctas, no 
veo la utilidad de repetir incesantemente los experi- 
mentos de los autores clásicos y encaminar todos los 
esfuerzos á obtener una semejanza absoluta entre 
las preparaciones y las esquemáticas láminas de sus 
tratados. En completa posesión de lo que hasta el 
día se ha publicado sobre un órgano ó tejido, el 
histólogo debe perseguir con afán nuevos caracteres 
que á menudo se hacen patentes inesperadamente á 
poco que se multipliquen los métodos de investi- 



gación. 



Para identificar con seguridad los cuerpos de dudo- 
sa naturaleza deben practicarse siempre los cortes en 
serie y de un grueso cuidadosamente ajustado á las 
dimensiones probables de los elementos que se van á 
estudiar; es bastante general la creencia de que mien- 
tras más delgados, más propios al estudio son los 
cortes y fundado en este error, los observadores 
noveles que poseen un buen equipo suelen practicar 



ACADEMIA DE CIENCIAS 235 

todos sus cortes de un espesor uniforme de dos 
micrones; si recordamos las dimensiones generales de 
los elementos anatómicos comprenderemos que en 
preparaciones hechas de este modo, ni siquiera los 
núcleos quedarán enteros y el estudio del histólogo 
se asemeja al de un naturalista que antes de exami- 
nar sus ejemplares, los dividiera en menudas porcio- 
nes, Ó en. finísimas secciones. Aun cuando se dé á los 
cortes un grueso apropiado, muchos elementos apa- 
recen en la preparación seccionados é incompletos y 
ele. ahí el consejo de cortar siempre en serie, procedi- 
miento que permite buscar en el corte inmediato, la 
continuación de una imagen incompleta. Con el 
objeto de facilitar este recurso, acostumbro á montar 
en cada lámina dos ó más cortes sucesivos según su 
extensión. 

No puede recomendarse demasiada circunspección 
cuando se trate de formular conclusiones sobre todo 
si se refieren á hechos nuevos. Deben evitarse cuida- 
dosamente las explicaciones imaginativas y fantás- 
ticas relatando los hechos tal como se ven y no tal 
como se quisieran ver. El investigador puede consi- 
derar que ha llenado su cometido cuando después de 
analizar detenidamente un elemento y de haberlo 
colocado en el lugar que las clasificaciones le señalan, 
explica en términos claros y concisos su significación, 
entendiéndose que en la histología moderna signifi- 
cación es poco más ó menos sinónimo de genealogía. 
Para trazar la genealogía de un tejido es necesario 
estudiarlo en varios animales que se encuentren á 
distinta altura en la escala zoológica y por último en 
embriones de distintas edades hasta determinar su 
origen blastodérmico y sus diversas modificaciones 
hasta alcanzar el tipo adulto. 

En histología patológica, el micrógrafo que redac- 
ta un informe sobre una pieza examinada, no debe en 
ningún caso formular un diagnóstico sino simple- 
mente relatar lo que ve y si el documento está desti- 
nado á personas poco versadas en histología, puede 
hacer un paralelo con lo que generalmente se observa 
en estado normal. De esta manera se evitará el 



23G ANALES DE LA 



ridículo en que caen los que creen que es de rigor 
hacer en cada examen un diagnóstico no solo 
anátomo-patológico sino hasta clínico y con indica- 
ciones terapéuticas. Recuerdo haber visto no ha 
mucho un informe en el cual después de extensas con- 
sideraciones que no pude comprender, se formulaba 
con gran aplomo la siguiente conclusión: Esplenitis 
y peri-esplenitis intersticial melano-palúdica. "Otro 
informe he visto recientemente en que el firmante 
señalaba en las células, no ya degeneraciones, sino 
tendencias á determinadas degeneraciones y no 
contento con dar el más explícito diagnóstico, prede- 
cía las alteraciones que en lo futuro habían de ocu- 
rrir en el tejido objeto de su examen. No creo aven- 
turado asegurar que los que así proceden en nada 
se diferencian de Joblot cuando describía sus esper- 
matozoides homeo-morfos. 

No quiero abusar por más tiempo de vuestra bené- 
vola atención; si el análisis de la técnica histológica 
y los modestos consejos que llevo anotrdos pueden 
ser de alguna utilidad á la causa del método y la 
lógica en el estudio de la micrografía, quedarán 
satisfechas mis aspiraciones más vehementes. 

He dicho. 



CONTESTACIÓN AL DISCURSO DE RECEPCIÓN 
del Dr. Joaquín Diago, por el 

DR. TOMAS "V. CORONADO 



Sr. Presidente, Sres. Académicos, 
Señores: 
Hace 20 años, un Académico distinguido, el Doc- 
tor Felipe F. Rodríguez, mi Maestro querido, á 
quien debo lo que sé, porque aquel fué lo que yo en- 
tiendo por un verdadero profesor, exponía en esta 



ACADEMIA DE CIENCIAS 237 



misma tribuna sus trabajos histológicos. El te- 
nía conocimientos vastísimos y sobre todo, Señores, 
sabía enseñar. 

Tenía el muy raro talento de trasmitir á sus 03'en- 
tes el entusiasmo que despiertan las verdades cientí- 
ficas, cuando éstas son interpretadas por el Maestro 
y expuestas con claridad, con sencillez y con la preci- 
sión que se le puede dar la profunda convicción del 
que conoce una materia á fondo y sabe trasmitirla á 
sus discípulos. 

Por una rara coincidencia, al más entusiasta discí- 
pulo de aquel introductor délos estudios histológicos, 
de la escuela de Robin en nuestro pais, tócale hoy el 
honor de contestar al Doctor Juaquin Diago. 

Este compañero viene á deleitarnos hoy con un 
programa de la nueva técnica histológica, en el cual 
se nos pone de manifiesto los adelantos, las ven- 
tajas, los descubrimientos realizados y perfeccionados 
por la seria Escuela alemana, en esa moderna ra- 
ma que hoy destella luz vivísima sobre los ignorados 
arcanos de la Biología; porque ha sabido llegar con 
perseverante labor á descubrir, no los fenómenos ca- 
davéricos — como dice muy bien el Dr. Diago — sino la 
vida fisiológica y los fenómenos patológicos, en la 
trama íntima de los tejidos 3^ en la sencillísima célula, 
sorprendidos en su funcionalismo vital. 

Yo tengo el derecho de juzgar al Dr. Diago, hemos 
desempeñado juntos comisiones científicas por encar- 
go del Laboratorio de la Crónica médico-quirúrgica 
de la Habana 3^ en ellas he podido apreciar lo que 
vale como observador. 

En el Dr. Diago, debo confesarlo con placer, he po- 
dido notar siempre las dotes de amor al estudio 3^ 
sagacidad, que daban sello especial al talento indis- 
cutible de mi antiguo maestro, el Dr. Felipe Ro- 
dríguez. 

Cúpole la gloria á aquél de intreducir en Cuba los 
estudios de la histología, como ho3 r le toca al Doctor 
Diago, al trasmitirnos sus modernos perfecciona- 
mientos. 

Positivamente, la evolución de la técnica histológica 



238 ANALES DK LA 



ha sufrido importantes modificaciones, que nos per- 
miten apreciar grandes diferencias en los conceptos 
que se tenían hace 20 años, de los elementos anató- 
micos y sus respectivas funciones. Ramas nuevas, 
que eran casi desconocidas entonces, han venido á 
ocupar puesto principal en los estudios micrográficos, 
y del encadenamiento de esas nuevas ramas surge la 
moderna histología con los brillantes caracteres que, 
de mano maestra, nos bosqueja el Dr. Diago en su in- 
teresante estudio. 

Estoy firmemente convencido que interpreto los sen- 
timientos de los señores académicos al deciros que 
recibimos con gusto vuestro trabajo de ingreso, tan 
lleno de halagadoras promesas. 

Que este sea el primero de una serie en la cual po- 
damos ilustrarnos con la exposición de los hechos 
nuevos de la actual histología, que tan diestramente 
cultiva el Dr. Joaquín Diago. 

La Academia se felicita al contar entre sus miem- 
bros al Dr. Diago, reciba en su nombre y en el mío, 
el querido compañero, un sincero abrazo de bien- 
venida. 



UN CASO DE MUERMO 

IPOIFt EL DR. GUSTAVO ILOFEZ 
(MEDICO 1? DEL ASILO DE ENAJE.WDOS) 



Fuera del casco de esta capital, pero dentro de la 
provincia de la Habana, en el término municipal dé 
Santiago de las Vegas, donde está enclavado el Asilo 
General de Enagenados en que presto mis servicios 
profesionales, he tenido, recientemente, oportunidad 
de conocer de un caso de muermo agudo, que ofreció 
ciertas particularidades interesantes de orden clínico, 
y así mismo también, determinados detalles, en su 
relación con la Higiene pública, que constituyen cier- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 239 



tamente, el móvil ó el por qué de molestar la aten- 
ción de ustedes con estas rápidas notas. 

El caso no me pertenece; lo asistía el Dr. Guerra, 
médico de la localidad municipal, que hace poco he 
nombrado. 

No habré, desde luego, de exponer aquí los detalles 
minuciosos del mal, su marcha, síntomas y trata- 
miento empleado, porque no son tampoco esos de- 
talles los que han dado interés al caso actual. 

Trátase de un joven, bien constituido, de unos 26 
años de edad, sin antecedentes patológicos, animoso 
para el trabajo y que, gozando habitualmente de 
salud, se sorprende que le molesten algunos desvane- 
cimientos de cabeza, náuseas, dolores vagos en las 
piernas, cintura, etc., no se hace para ello trata- 
miento formal, y tras un pequeño periodo de bienes- 
tar es atacado de fiebre, fiebre alta, con raquialgia y 
cefalalgia molestas é intensas que le hacen guardar 
cama en la misma población de Santiago de las Ve- 
gas. Síntomas toráxicos, un tanto violentos, (tos 
pertinaz, sofocación, etc.) con el mantenimiento de 
alta temperatura obligan al profesor de asistencia á 
usar medicaciones enérgicas y dos extensos vegigato- 
rios al pulmón, con lo que parecen dominarse aque- 
llos síntomas; pero sólo se obtiene corto tiempo de 
apirexia, volviendo prontamente el termómetro á 
señalar cifras altas, por encima de 39 y 40 grados 
centígrados. A partir de aquí, se hace la fiebre con- 
tinua, anotándose breves y cortas remisiones. 

Los medios razonables empleados no procuran po- 
sitiva mejoría; el enfermo siempre con 40° y algunos 
décimos; por lo que, en el día 17 de su enfermedad, se 
celebra una Junta con otro profesor de la localidad. 
A este compañero que interviene, le hace el de cabe- 
cera la proposición del traslado del enfermo fuera de 
la localidad, acordándose se hiciera enseguida por reu- 
nir pésimas condiciones la habitación en que estaba. 
Parece, entonces, se ratificó á la familia el diagnóstico 
de ñehre tifoidea, anunciándose que el cambio y el 
próximo 3 er septenario de la afección, traerían pronto 
temperaturas menos altas y mejoría consiguiente. 



240 ANALES DE LA 



A una ñuca de las inmediaciones, á un sitio del 
antiguo cafetal "Sierra" es llevado el pobre enfermo, 
y la familia espera en valde una mejoría que no llega. 
La fiebre, alrededor de 4-1 °, haciéndose visible la 
postración del enfermo, á quien se iniciaban puntos 
dolorosos y además articulares en ambas extremida- 
des, determinándose dos colecciones purulentas difu- 
sas en la pantorrilla izquierda y en la región supra- 
maleolar externa de la pierna derecha. La nariz y 
pómulo del lado izquierdo se ponen algo tumefactos, 
con edema iniciado, pero duro y enrojeciéndose la 
piel de estas partes. Por el ala izquierda de la nariz, 
asoma francamente, serosidad viscosa. Cuatro flic- 
temas existían llenas de moco pus en la pierna iz- 
quierda. 

Así las cosas estaban en la tarde del día 21 de 
enfermedad, en que la familia, atribulada, propone al 
médico la celebración de una nueva Junta con noso- 
tros. Somos aceptados y citados, viendo esa tarde 
al enfermo que motiva estas líneas. Eso ocurría el 
26 del pasado Octubre. Exigencias profesionales no 
hubieron de consentir la concurrencia á la cita, del 
médico de cabecera, que manda una carta, en que se 
nos disculpa y nos concede amplias facultades para 
indicar y modificar cuanto estimemos del caso, reite- 
rándonos el ruego que viéramos al joven enfermo. 

Examinando cuidadosamente, aun desprovistos de 
todo antecedente y de todo juicio médico, sacamos 
ante su presencia la convicción de habérnosla con un 
muermo agudo. Salimos del aposento dispuestos á 
inquirir déla familia loque supiese del juicio del 
compañero que asistía el caso. Entonces conocimos 
solamente lo que hace breves instantes he relatado 
sobre la junta anterior, la estimación de proceso ti- 
foideo, etc. 

Muy difícil me pareció entonces mi situación. ¿Có- 
mo lanzar el alarmante diagnóstico de muermo, en 
ausencia del médico de cabecera? 

Me resolví á esperar, á citarle para discutir, lle- 
nando sólo indicaciones racionales de urgencia. Pero 
como tenía que contestar su carta y sólo podía ha- 



ACADKMIA DE CIENCIAS 24 í 

cedo en mi papel de receta, sin ser bajo sobre, hube 
de limitarme á rogarle la nueva reunión, pidiéndole 
que recogiera antecedentes, para discutir la dolencia 
de su enfermo. Esto me cuidé de subrayarlo. 

El día 28, es decir, dos días después, el aviso del 
compañero me hace concurrir por segunda vez, aliado 
del enfermo. El cuadro sintomático aparecía aún más 
claro. El rasch erisipelatoso de la cara, el edema 
duro abrazando toda la región nasal, la nariz defor- 
mada, las mejillas tumefactas, los párpados y los 
ojos hinchados lagrimosos, congestionados, el humor 
filamentoso que fluía de las fosas nasales, la dificul- 
tad para hablar y tragar, y por último la presencia 
de 5 pústulas en las regiones nasoparpebrales, con 
varias pápulas acuminadas, blanquecinas, en las ex- 
tremidades inferiores, no permitían duda alguna. 
Los antecedentes especiales confirmaban el juicio. El 
enfermo había adquirido por compra un caballo mo- 
ro, que precisamente por enfermo, lo dieron muy ba- 
rato. Oíd la historia de ese animal: 

Las tropas españolas, últimas, que en el mes de 
Diciembre de 1898 estaban en Calabazar, vendieron 
por poco más de nada este caballo á un bodeguero 
de Santiago. Un herrador aseguró que era muermo 
simple, no contagioso lo que tenía. Estuvo como 
dos meses en el poblado de Rancho Boyeros, en po- 
der de un isleño, vendedor de leche, que constantemen- 
te traficaba en el mismo poblado de Santiago. No 
podía el bodeguero venderlo bien, porque, sin duda 
no se le veía bueno, y determinó castrarlo. Entonces 
se le hacía bañar á menudo en el río del Calabazar. 
De modo, que \ T a veis, cerca de un año, porción de 
meses, ha estado este animal, dentro del término de 
Santiago de las Vegas, brindando sobrada ocasión 
para hacer daño, para haber hecho varias víctimas. 

Hacía ya más de dos meses que estaba en poder de 
este enfermo, que lo cuidaba con marcado interés, 
andando siempre en él y haciéndole hasta cuidar por 
sus hermanitos, criaturas de 12, 14 ó 15 años. 

Lo hicimos conducir á nuestra presencia 3 r , aunque 
aparentemente saludable, observamos en él un flujo 



242 AÑALES DE la 



nasal abundantísimo y espeso, que fluía por la nariz 
izquierda, dato poderoso en favor de la especificidad 
muermosa, y que aleja la idea de toda flegmasía ca- 
tarral, por su unilateralidad. 

Bn esa ocasión, después de llevadas las precaucio- 
nes antisépticas, dilaté los abcesos que ya he citado 
anteriormente, los cuales dieron como 200 gramos 
de pus oscuro y denso. 

Aconsejé al compañero el inmediato parte á la Au- 
toridad Municipal, haciendo venir un mandadero 
á mi domicilio para que le entregase á la vuelta un 
par de baloncitos, modelo Coronado, en los que se 
me remitiría a esta capital, al día siguiente, pus reco- 
gido del enfermo, y que serviría para comprobar el 
diagnóstico. Dificultades especiales inutilizaron los 
baloncitos que remití. Tuvo, pues, que diferirse la in- 
vestigación proyectada. 

El día 30 se me ruega, por haberse retirado el pro- 
fesor de asistencia, que me haga cargo del enfermo. 
Estaba aquí en la Habana y no pudo ser esto hasta 
la mañana del 31 del citado y pasado me^. Enton- 
ces tomo un baloncito de pus de una de las pústulas 
de la cara, que remito enseguida al Dr. Dávalos, á 
quien había anunciado mi intento. El enfermo esta- 
ba en 40°8, con pulso irregular, respiración Chey- 
ne-Stokes, adinámico. Anuncio su muerte próxima. 
Fallece á la una y media de este mismo día. 

He aquí ahora el resultado de la investigación, rea- 
lizada por el hábil Dr. Dávalos, á quien tributo mi 
gratitud por su bondad, en este servicio. 

Tratado el pus, por el método de coloración, con- 
sintió distinguir una gran cantidad de bacilos seme- 
jantes, por su morfología, al del muermo. Las siem- 
bras en papas y agar glicerinado, procuraron la ger- 
minación del bacilo del muermo en colonias puras. 
Las inoculaciones realizadas en el peritoneo de un cu- 
riel, determinaron la vaginalitis característica, á las 
24 horas de la inyección. Está, pues, comprobado el 
muermo. 

Este caso tiene interés clínico: 

Primero, por ser de incubación larga; lo que no es 



ACADEMIA DE CIENCIAS 243 

frecuente, sobre todo, en sujetos que directamente es- 
tán en contacto con las bestias enfermas. 

Segundo, porque, como en el caso de Colín, citado 
en el Tratado de Medicina de Charcot, hubo lesiones 
pulmonares iniciales, sin ningún otro síntoma por 
parte del tegumento, fosas nasales, etc., lo que con- 
sintió tener desconocida la enfermedad. 

Y Tercero, porque este caso parece rebustecer el 
criterio de Bollinger, que piensa y afirma, que la 
puerta de entrada de la infección farcinosa, es fre- 
cuentemente el aparato respiratorio, como elocuente^ 
mente lo dice el cuadro sintomático y la marcha ob- 
servada en el desgraciado enfermo que nos ha hecho 
molestar vuestra atención. 

Pero algo, del orden de la Higiene pública, como 
anuncié, tengo ahora que decir. El caballo muermo- 
so fué conducido dos veces al pueblo de Santiago de 
las Vegas y otras dos veces fué devuelto á la finca. 
Todo esto por orden de la Autoridad. En una y otra 
ocasión, parece que el animal esperó un reconoci- 
miento, que no se pudo efectuar. Claro, porque no 
había Veterinario; y difícil resultaba que se pudiera 
dudar seriamente de la afirmación de médicos, por 
afirmaciones de sujetos sin título alguno. 

Después del fallecimiento del sujeto víctima del far- 
cino, se decretó la muerte del caballo enfermo. 

Estamos, pues, en verbo de muermo, lo mismo que 
veníamos estando desde tiempo inmemorial. El pue- 
blo, nuestros habitantes, están indefensos contra tan 
grave mal. En la población de la Habana existe 
ahora un bien meditado Reglamento profiláctico del 
muermo, aprobado en el mes de Septiembre. Pero si no 
está en práctica todavía, no realiza el bien que debe, 
ni impide la importación de animales muermosos, de 
los variados puntos del campo, de la misma pro- 
vincia. 

El caballo muermoso que hizo víctima al enfermo 
que me ha ocupado, pudo ser vendido y traído para 
esta capital, para utilizarse en guaguas y carritos. Pu- 
do seguir haciendo daño. Puede haber dejado infec- 
tado el lugar ó lugares en que pastaba. ¿No pudo 



244 ANALES DE LA 



también hacerlo en aquel par de paseos que hizo al 
pueblo de Santiago en los últimos días de Octubre? 
¿El vecindario de Santiago, no tiene derecho á ser 
defendido de ese mal? 

Si somos un pueblo culto, si queremos que la Hi- 
giene sea una verdad, no basta que en el casco ele la Ha- 
bana, se tenga hecho un Reglamento bonito, que ha- 
brá de defendernos del muermo. Enhorabuena, que 
aquí, en la capital, todo esté más uniformemente regu- 
lado y perfilado. Pero la gente de las poblaciones, 
los meritísimos labradores, en su mayoría cubanos, 
que con su duro esfuerzo tanto contribuyen á hacer 
valer nuestros campos, y por tanto, al progreso del 
país, ¿deben ser acaso abandonados? 

Urge, pues, hacer algo. Es preciso, por lo menos, 
que á nuestras poblaciones y campos, se lleven los 
preceptos prácticos ele ese Reglamento que tiene la 
sanción del Ayuntamiento de la Habana. Es preciso, 
por lo menos, eme se exija el sacrificio inmediato de 
los animales muermosos. Es necesario que la Auto- 
ridad dicte á los Alcaldes de la Isla, circulare.! enérgi- 
cas en este sentido. 

Para este fin, impetro el auxilio y valer de esta 
Corporación. Propongo que la Academia acuerde 
dirigirse á la Autoridad correspondiente, en la forma 
eme crea procedente, y para los fines que dejo 
apuntados. 



Consideraciones sobre la profilaxis del muermo 

por los Dres. E. Acosta y J. N. Dávalos. 



El caso de muermo que acaba de darnos á conocer 
el Dr. G. López y otro más ejue hemos tenido oportu- 
nidad de diagnosticar en estos días en el Laborato- 
rio Bacteriológico de la Crónica Mí:i)ico-Ouiki t kgica 



ACADEMIA DE CIENCIAS 245 



nos obligan á someter á la ilustrada atención de es- 
ta Corporación algunas consideraciones respecto de 
esta enfermedad que desde el año 1888 viene preocu- 
pando nuestra atención. 

No haremos una historia de lo que ha pasado en la 
Habana con el muermo, porque seguramente propor- 
cionaríamos un mal rato á nuestro auditorio, pero sí 
consignaremos que empeñados en que esta enferme- 
dad desapareciera, luchamos con valor y fe durante 
muchos años en unión del Dr. Santos Fernández; for- 
mamos parte de comisiones oficiales ridiculas, para 
su extinción; vimos caer víctima de su entusiasmo á 
uno de nuestros compañeros el señor Díaz, infectado 
de muermo en una investigación, sufrimos censuras 
acerbas, se dudó de nuestra competencia científica, 
presenciamos la muerte de numerosas personas y na- 
da conseguimos, porque nuestros esfuerzos eran im- 
potentes ante la conveniencia de los que repletos de 
oro, vencían las dificultades comprando la opinión 
del Veterinario, la disposición del Alcalde de barrio, 
el cúmplase del señor Gobernador. 

Por este fácil procedimiento los dueños de caballe- 
ría ponían impunemente sus caballos muermosos al 
servicio en la vía pública y dos ó tres personas todos 
los meses morían de muermo. 

Si un caballo se denunciaba por muermoso, — com- 
probado por investigación bacteriológica — y si un 
veterinario recién llegado ó sin trabajo, astuto, era 
llamado para dar su opinión, resultaban tres cosas. 
Primera: Que el caballo no tenía muermo. Segunda: 
Que se suplantaba por uno sano mandando aquél 
á potrero, y Tercera: Que el Veterinario conseguía 
ser nombrado empleado del establo á que pertenecía 
el caballo. 

Así han transcurrido los años hasta el primero de 
Enero del actual en que nuevos horizontes nos hicie- 
ron concebir grandes esperanzas. 

En efecto, señores académicos, á partir de esa fecha 
la intervención americana fijó su atención el la enfer- 
medad que nos ocupa y encomendó á un inteligente 



246 ANALE8 DE LA 



profesor veterinario, el señor Regó, el cuidado de su 
propagación y extinción. 

Conocemos los esfuerzos realizados por el inspector 
señor Regó 3^ merecen nuestro elogio, pero por eso 
mismo, al tener conocimiento de dos casos de muer- 
mo humano, queremos que el trabajo de este profesor 
no sufra en la opinión científica y que se busquen las 
causas verdaderas que aún sostienen el muermo entre 
nosotros. 

Cuando en esta corporación hace meses, leímos un 
trabajo acerca del carbunclo, no encontramos a quién 
endosar la responsabilidad de las deficiencias que de- 
nunciamos. El Ayuntamiento se defendía alegando 
que la Sanidad americana coartaba sus atribuciones 
3 r ésta aseguraba que su misión no alcanzaba al ma- 
tadero, corrales, etc. etc. 

Ho3 r al suscitarse la cuestión del muermo es proba- 
ble que tropecemos con iguales dificultades, pues por 
un lado vemos que la Inspección de Saneamiento tie- 
ne á su cargo el servicio higiénico de establos, lazare- 
tos, y por otro que el Ayuntamiento publica orde- 
nanzas municipales, respecto á iguales servicios, por 
cierto dignas de celebración toda vez que ellas llenan 
las necesidades que la ciencia exige. 

De todos modos, nosotros cumpliremos con un 
deber científico, diciendo lo que pensamos respecto de 
la profilaxis que ho3 r rige contra el muermo 3' esta 
Academia deliberará lo que más convenga á su pres- 
tigio 3' representación científica. 

El muermo, como sabéis, es una enfermedad que 
ataca á determinada especie animal 3 r que se trasmite 
por contagio directo é indirecto á la especie humana. 
En todos los países cultos donde existe, las medidas 
sanitarias de profilaxis se extreman hasta conseguir 
su extinción 3' fácilmente llega á dominarse. 

Sólo en la Isla de Cuba se ha arraigado el muermo 
por mano poderosa, ocasionando 20 y 30 víctimas 
anuales 3^ solo la Isla de Cuba goza de este triste 
privilegio. 

Estudiemos ahora la profilaxis que I103' nos defien- 
de contra el muermo 3 r veréis que puede sintetizarse 



ACADEMIA DE CIENCIAS 247 

fácilmente en 3 factores. Un Inspertor que reconoce 
los caballos, un llamado lazareto y un buen regla- 
mento municipal. 

El Inspertor, señores Académicos, y lo hacemos 
constar en honor de la verdad, hace más de lo que 
puede. Dotado de conocimientos, honradez y ener- 
gía, no se doblega ante las amenazas ni el soborno, y 
realiza una verdadera persecusión contra el muermo; 
ha desplegado su actividad de tal modo que conoce 
los lugares infectados y podemos asegurar que son 
muchos los caballos que ha hecho sacrificar. Pero en 
algunas circunstancias sus atribuciones no han sido 
absolutas y esto ha dado lugar á que sus propósitos 
no se hayan realizado de un todo. 

Sabemos que no hace muchos días al encontrar 
gran número de caballos muermosos en dos caballe- 
rizas, los mandó al Lazareto y ordenó el cierre de los 
establos hasta desinfectarlo convenientemente. Lo 
que pasó no lo sabemos, pero los establos no se ce- 
rraron ni se desinfectaron á pesar de su orden, que 
trataron por cierto de hacérsela retirar. 

Como este hecho han ocurrido algunos que nos re- 
cuerdan los pasados tiempos de que hablamos al 
principio, con la diferencia de que antes todos se de- 
jaban dominar por la amistad, la influencia ó el di- 
nero, y ahora el Inspertor Veterinario es el único que 
resiste á dichas tentaciones. 

Pasemos ahora á hablar del llamado Lazareto y 
cuando lo conozcáis, comprendereis por qué lo titu- 
lamos así. 

Está emplazado en la Ciénega, en uno de los corra- 
les de la antigua Escuela de Agricultura, y compren- 
de una pequeña extensión de terreno. 

El edificio se compone de un techo de tejas incom- 
pleto sostenido por horcones. No hay más que una 
pared lateral formada de tablas viejas, y no en toda 
su extensión. Hay dos pequeñas habitaciones dentro 
del rectángulo del terreno citado, ocupadas por fami- 
lias y los pesebres no tienen vallas de separación pa- 
ra los caballos. 

El piso es de tierra ó fango que frabricau las pisa- 



248 ANALES DE LA 



sacias de los caballos con el agua que cae del cielo 
cuando llueve y pasa por el techo. 

Este es el Lazareto á donde se llevan los caballos 
muermosos ó sospechosos. 

No se concibe nada más asqueroso ni favorable al 
mismo tiempo para la propagación del muermo, que 
el luiíar destinado á la observación de los animales 
sospechosos. En efecto, allí, en aquel inmundo corral 
se reúnen hasta 40 ó más caballos sospechosos ó 
muermosos; muchos se sacrifican, otros se devuelven 
infectados, los más se mueren cansados de vivir 
muermosos. 

¿Que se hacen con los cadáveres? 

Los caballos que mueren en el Lazareto se entie- 
rran por los alrededores del mismo. Los que tienen 
fuerzas para hacer la última jornada hasta la Cho- 
rrera, allí se sacrifican para poder aprovechar sus 
despojos. El cuero se curte, la grasa se vende, los 
huesos se limpian todo con un fin industrial y nadie 
se opone á tan peligroso y criminal comercio. 

Cuando visitamos el llamado Lazareto y nos pusi- 
mos al habla con el señor Regó, nos aseguró que na- 
da podía hacer y que ya estaba cansado de formular 
quejas y protestas. He podido conseguir tan solo 
una vez, nos dijo, la ambulancia de desinfección, y 
francamente, considero al Lazareto como el foco más 
grande de infección muermosa. 

Hondamente impresionados salimos de allí, porque 
nuestras esperanzas concebidas en l 9 de Enero se ha- 
bían desvanecido. El muermo de esta manera rega- 
do y sembrado por los campos y ciudades, pensa- 
mos, amparados por un oculto poder invencible se- 
guirá ocasionando víctimas humanas. 

El tercer factor que nos falta es el Reglamento Mu- 
nicipal y nada tenemos que censurar. Está bien me- 
ditado y comprende todo lo necesario para la profi- 
laxis del muermo: Inspección de establos y caballeri- 
zas particulares; inspección de corrales y potreros, 
empleo de la maleina como medio de diagnóstico y 
por último creación de un Lazareto modelo. 

Pero ha de llamar la atención que habiéndose pues- 



ACADEMIA DE CIENCIAS 249 

to en vigor por su aprobación y publicación en la 
Gaceta Oficial, resulten por ahora letra muerta, lo 
que componen sus brillantes articulados y por ende 
que volvamos á pensar en la horrible confusión de 
atribuciones que vemos por doquier y que tanto per- 
judican á nuestra higiene privada y pública. 

En efecto, señores Académicos, la inspección de es- 
tablos, lazaretos, etc., está encomendada á la Sani- 
dad americana, cuando corresponde al Ayuntamien- 
to, que por lo menos en muy buenos reglamentos se 
compromete á extinguir el muermo para siempre. 

Si para este servicio, tal como hoy se hace, no en- 
contramos más que faltas \ r por tanto censuras que 
formular, tiempo es de que el Ayuntamiento se haga 
cargo de él, para que mejore nuestra situación actual. 

Si éste tampoco lo hace, protestaremos al compro- 
miso que por escrito en sus reglamentos ha contraí- 
do., y seguiremos combatiendo las causas que en to- 
dos tiempos han hecho del muermo una explotación 
moral y material. 

Por tanto: nosotros formulamos como conclusión 
única la siguiente: 

La profilaxis del muermo tal como se realiza en la 
actualidad, constituye un peligro para la salubridad 
pública y debe ser encomendada al Ayuntamiento dc- 
la Habana que promete mejores medios de realizarla. 

La Academia acordará lo que más convenga al bie- 
nestar de todos. 



Sesión pública ordinaria del S de Octubre de 1S90 



Presidencia del Dr. Tamayo. 

Señores Académicos concurrentes: Dres.Cubas, Montalvo, 
L-i Guardia, Santos Fernández, Coronado ( Tomás), L;> vín, 
Dávalos, Betancourt, Vildósola, Ragúes, Diago, Alhcr- 
tini, Jacobsen, Rosado, y G. López, Secretario- 

Señores visitantes: Dres. Edelmann, Carvallo, Tariche, 
Agramonte, Ii. Coronado, Chabau, Le Roy, Rüiloba, 
Porto y Ortiz Cuno. 

Como de ordinario, comienza la sesión con la lectura y 
aprobación del acta de la anterior, dándose cuenta después, 



250 añales bií La 



por la Secretaría, de la correspondencia oficial, y entrándose 
en la orden del día, con la lectura que hace el Dr. G. López, 
en nombre y ausencia del Dr. Montané, del informe sobre 
huesos humanos, pedido por el Juzgado de Jesús María de 
esta Capital. 

Es aprobado, pasando enseguida el Dr. T. Coronado, á la 
tribuna para la lectura del cuestionario sobre fiebres, plan- 
teado con motivo de una consulta formulada por el Depar- 
tamento de Sanidad. 

En extensas razones acerca de la etiología de las fiebres, 
entra el autor de esta memoria, para justificar la conclusión 
en que formula la contesta al cuestionario referido. 

Una vez concluida su lectura, usa de la palabra el Dr. Dar- 
valos, quien expresa su conformidad por el informe en gene- 
ral, discrepando de la clasificación etiológica. en cuyo defec- 
to cree que cae el mismo autor. Habla además de las fiiebres 
que no son infecciosas, tales como las tóxicas, las debidas á 
toxinas microbianas, leucomainas, fiebres nerviosas, etc. 

El Dr. Montalvo, usa después de la palabra, felicitando 
cordialmente al autor, y haciendo consideraciones sobre el 
diagnóstico del Laboratorio y el clínico de las fiebres. 

Expresa que no es posible hacer diagnóstico etiológico. 

Con el suero-diagnóstico no siempre pueden hacerse diag- 
nósticos, y la aglutinación de Widal, aunque sea un magnífi- 
co medio, no siempre se realiza, y ella no niega nada, como 
la ausencia de los elementos de Laverán, no niegan tampoco- 
La Clínica entiende, que conserva su prestigioso papel en el 
diagnóstico. 

El Dr. V. de la Guardia, celebra el trabajo, encontrándose 
conforme con la doctrina ó criterio sustentado; pero esti- 
mando <pie debe usarse mayor brevedad en la respuesta. 

Los Dres. Dávalos y Montalvo. mutuamente, se hacen al- 
gunas consideraciones sobre la etiología y sitoinatología de 
las fiebres y la importancia desu comprobación bacteriológi- 
ca, y también sobre el motivo de la información, cuya solici- 
tud parece debida á indicaciones venidas de New York 

El Dr. Coronado, hace primero que nada, reflexiones sobre 
el porqué" de la amplitud de su contesta, que primero que na- 
da es para justificarla respetabilidad de la Academia, 'por- 
que el informe irá á Washington, y debe revelar que aquí se 



ACÁT)!CMIA DE CIENCIAS 251 

conoce bien la materia; se extiende sobre el concepto fiebre, 
expresando sobre ella una definición y entendiendo estamos 
en el camino de la evolución, no pudiéndose todavía romper 
con la tradición en lo que al término fiebre se refiere. 

El Sr. Presidente expresa su complacencia porque la dis- 
cusión sea amplia, pudiéndose así diafanizar esta cuestión 
tan interesante. 

Muchos Médicos han contestado á las preguntas de la Je- 
fatura de Sanidad ó pero esas contestaciones envuelven elu- 
das, vacilaciones, por lo que se nos ha remitido la consulta, 
en nuestro concepto de Corporación, y por eso es, que nues- 
tra repuesta informe debe tener necesaria amplitud y exten- 
sión, procuradora de luz, y porque, quizás, sirva de pauta y 
se sepa bien de qué se muere. 

El Dr. Santos Fernández, opina del mismo modo, porque 
en realidad, tal como están formuladas las preguntas en sí, 
resultan un desatino. Por ello, propone la confección de una 
cartilla de enfermedades para la clase Médica, evitándose de 
este modo tantos erróneos diagnósticos que se ven expuestos 
en los atestados de defunción. 

El Dr. Jacobsen, entiende correcto y oportuno el informe 
del Dr. Coronado, para el que dedica frases de felicitación, y 
expone que debe ser aprobado y enviado. Que se envíe su 
conclusión, quedando el cuerpo del informe en esta Academia. 

Hace además algunas consideraciones sobre la palabra ti- 
fus que aquí se entiende como fiebre tifoidea ven Europa, esa 
frase significa fiebre exantemática. 

Extendiéndose en cosideraciones relativas á nuestra pire- 
tología, entiende llegada la hora de estudiar seriamente tal 
asunto, y propone ala Corporación quede nombrada una 
Comisión que reúna, critique, valorice y esclarezca todo lo 
pertinente á nuestras fiebres, dividiéndose esa Comisión en 
ramas distintas según la competencia, aficiones etc. obtenién- 
dose de este modo más práctico y fácil el resultado que se 
persigue. 

La Presidencia, oye con gusto la proposición del I) r. Ja- 
cobsen, exponiendo que la Academia la tomará en cuenta, 
pero que ahora debemos ver primero si se aprueba el informe 
del Dr. Coronado. Puesto á votación se aprueba por una- 
nimidad. 

El Dr. G. López, ocupa enton -es la tribuna leyendo un bre- 



2&2 ANALES DE LA 



ve informe sobre el estado mental de un procesado, que fué 
también aprobado. 

El Sr. Presidente, pide que se oiga la lectura de una carta 
enviada por la pobre viuda del Dr. Ramón Zambrana, donde 
pinta su angustia y su absoluta carencia de recursos en mo- 
mentos de estar postrada en el lecho. 

El Dr. V. de la Guardia, ofrece un luís para que sea soco- 
rrida. El Dr. López otro, y lo mismo hacen los Dres. Coro- 
nado, Tamayo, Dávalos, Santos Fernández. Yildósola, Al- 
bertini, Jacobsen y Diago. 

El Dr. Coronado, en nombre de los Sres. visitantes, Dres. 
Carvallo, R. Coronado, Rniloba y Ortíz Cano, pide le sea 
admitido á cada uno un luís, para concurrir á tal obra bené- 
fica. Se acuerda su aceptación . 

El Dr. López, propone, acuerde la Corporación, dirigir 
atento oficio á la "Asociación Médica de Socorros Mutuos, ,? 
solicitando su concurso para el alivio de la Sra. enferma, 
viuda de un compañero de tanto mérito como lo fué el doctor 
Zambrana, que tanto hizo en obsequio de esta Academia. 

No se aprueba este estremo, por conocerse no puede la Aso- 
ciación destinar algo que tenga carácter de alguna dura- 
ción. La Academia se encargará de la recolecta y la entre- 
ga á la Sra. viuda. 

Cree la Academia oportuno, abrir discusión en este momen- 
to, sobre las proposiciones de los Dres. Santos Fernández y 
Jacobsen, con motivo de las fiebres. 

Usa de la palabra el primero para retirar la suya, insistien- 
do el Dr. Jacobsen, sobre el valor é importancia que para 
nosotros tiene su proposición. 

El Dr. Dávalos, quiere unir las dos. apoyándolas desde 
luego. Santos Fernández, Albertini y Jacobsen, seexpresan 
sobre el valor de ambas, conviniéndose en apoyar la última 
que es siempre de utilidad y provecho, y por entender que la 
otra no tendrá valor real práctico 

La Presidencia, se hace eco de la proposición aprobada y 
expresa la recoje, proponiéndose organizaría oportunamente 
para su mejor provecho y progreso en la ciencia Médica de 
este pais. 

El Dr. Vildósola, pide la palabra, para anunciar una proposi- 
ción de higiene pública, sobre el servicio de enterramientos, 
que entiende se llena incumplidaniente ó deficiente. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 253 

Con este motivo hace consideraciones sobre la difícil dis- 
tinción entre la letargía y la muerte, lo que hace posible los 
enterramientos de seres vivos. 

Cree el asunto de suma importancia, que debe merecer un 
serio estudio y deliberarse reposadamente sobre su reorga- 
nización. 

Deben precisarse algunos Médicos, pagados con fondos del 
Cementerio; determinarse aparatos, como el ruso, de fácil 
adquisición, á fin de que los enterramientos tengan la garan- 
tía que deben ofrecer en los pueblos cultos. 

Premíete pronto traer estudiados los detalles que consenti- 
rán apreciar la importancia del asunto, y permitir la ilustra- 
ción y apreciaciones de los Sres. Académicos. 

Se complace la Presidencia en reconocer el mérito de lo 
expresado por el I)r. Vildósola, á quien anima para que trai- 
ga organizado su trabajo. 

Se levanta entonces la sesión, por ser la hora reglamentaria. 

Xo hubo sesión de Gobierno. 



Sesión pública ordinaria de 22 de Octubre de 1899 



Presidencia del Dr. Támayo. 

Señores Académicos concurrentes: Dres. Cabás, Santos 
Fernández, Ragúes, V. de la Guardia, Delfín, Dlago, Al- 
bertíni, Dávalos, Lavín, Coronado, Jacobsen, y G. López, 
Secretario. 

Señores visitantes: Divs. Carvallo y Edelmann. 

Con la lectura y aprobación del acta de la anterior, co- 
mienza la sesión, á su hora reglamentaria, dándose por el 
Secretario, cuenta de la correspondencia oficial de la Corpo- 
ración. 

En honor del Académico Sr. Diago, que hace su recepción, 
se altera la orden del día anunciada, constituyéndose la 
Academia en sesión "extraordinaria, ocupando la tribuna el 
ya citado Dr. J. Diago, que da lectura á su trabajo sobre la 
evolución de la técnica histológica. 



254 • ANALES DE LA 



En nombre de la Institución le contesta el Dr. T. Corona- 
do, que da cordial bienvenida al compañero distinguido. 

Termina con ello la sesión extraordinaria, ocupando la 
tribuna el I>r. M. Lavin, y con Dávalos, que da lectura á un 
trabajo clínico sobre infección stafllocóccica, detallando las 
peripecias y detalles ofrecidos por su enfermo causa de la ob- 
servación sobre que se extiende en consideraciones prácticas. 

El Dr. Jacobsen usa de la palabra después, para pedir á la 
Academia el nombramiento de la Comisión para el estudio 
de las fiebres, de acuerdo con su proposición presentada en 
sesión anterior, é idéntica á la que también presentó en la 
Sociedad de Estudios Clínicos y que fué aprobada. 

Expresa que el asunto es de por sí muy interesante, esti- 
mando ya muy bien razonada la necesidad de que se entre en 
el estudio rerio de las fiebres de nuestro país, quedando esta 
Corporación en harmonía con lo que en este sentido deberá 
hacer la Sociedad de Estudios Clínicos ya mencionada. 

El Dr. Santos Fernández, usa déla palabra para exponer 
entiende práctico que el Dr. Jacobsen, formule un programa; 
que sea como el derrotero que habrá de tomarse en ese estu- 
dio sobre piretología que se intenta. 

Entiende el I )r. Jacobsen, que la necesidad de lo expuesto 
por el Sr. Santos Fernández, no precisa para el caso actual, 
cava conveniencia y necesidad le parece quedó evidenciada 
en la sesión última; y que él no podría hacer nías «pie repetir 
lo allí dicho, pidiendo el nombramiento de secciones distin- 
tas de la Comisión, tales como de Etiología, Anatomía pato- 
lógica, tratamiento etc. 

Lo práctico es ir al nombramiento de esa Comisión y que 
ella haga lo que entienda más útil y provechoso. 

La Presidencia expone que esa moción sobre piretología, 
la acogió con aplauso, y que la Academia la tiene en cartera, 
y está reuniendo antecedentes y material para hacer partir 
de ello la organización de los trabajos conducentes al inte- 
resante estudio que encierra la proposición ya aprobada, 
anunciando que el Dr. Jocobsen, autor de la moción referida, 
por este motivo y por su competencia en el asunto, tomará 
parte en esos trabajos. 

A la realización de ello se ir', y pronto se dará cuenta de 
lo que á este fin se realice. 

Concluido este punto, pide la palabra el Dr. Delfín, para 



ACADEMIA DB CIENCIAS 255 



exponer, por estimarlo muy interesante, que debe ser incluida 
la enseñanza déla Higiene en los planes de estudios (píese 
anuncian y publican, en los cuales no ha visto el nombre de 
la asignatura expresada. 

Pide que la Presidencia, en nombre de la Corporación, se 
acerque al Sr. Secretario de Instrucción pública, para expo- 
nerle la conveniencia y necesidad de incluir la Higiene entre 
el plazo (pie se proyecta. Así se acuerda por unanimidad, 
acordándose autorizar ala Presidencia para que cumpli- 
mente brevemente este acuerdo. 

Y con ello, por serel tiempo reglamentario, se dio la sesión 
por terminada. 



Sesión pública ordinaria de 12 de Noviembre 1899 

Presidencia del Dr. Ta.mayo. 

Señores Académicos concurrentes: Divs. Casuso, Dávalos, 
Lavín, Acosta, V. de la Guardia, Cubas, Céspedes, Rosa- 
do, Valdés Ragúes, Santos Fernández, G. M. García, •/. /. 
Torralbas; Vesa y Paradela, Corresponsales, yQ. López, 
Secretario. 

Señores visitantes: Divs. Agrimonte, Ortiz Cuno, Pi<¡uero, 
Edehmum, Carvallo, Le Roy, F. E. Menocal, Pérez Miró 
y Carrera. 

Comienza á la hora de costumbre, con la lectura y apro- 
bación del acta de la anterior, entrándose enseguida en la 
orden del día, leyendo el Dr. F. E. Menocal, en nombre y 
representación del Dr. E. Wasdin, de los Estados Unidos, el 
pliego cerrado que obraba en la Secretaría y que se refiere á 
comprobaciones experimentales del bacilo de Sanarelli, en 
las investigaciones de fiebre amarilla. 

Después, el Dr. Valdés Ragúes, da lectura á su informe 
sobre los beneficios de las plantaciones de Eucaliptus en 
esta Isla, el cual fué aprobado. 



25G ANALES DR LA 



El I)r. G. López, ocupa seguidamente la tribuna para leer 
su trabajo anunciado: "Un caso de muermo." 

Terminada esta lectura la presidencia aplaza al doctor 
Santos Fernández, que había pedido la palabra, para des- 
pués de la lectura del trabajo de los Dres. Acosta y Dávalos, 
que también se refieren al muermo. 

El Dr. Acosta, en su nombre y en el del I)r. Dávalos, lee un 
trabajo intitulado "Consideraciones sobre el muermo", el 
cual ocasiona una discusión interesante sobre la Inspección 
del Matadero, y el descuido de la higiene pública en todo lo 
que se relaciona con el muermo, y que hace pedir al doctor 
Casuso, que se haga saber al Gobierno lo mal que se cumple 
con estos deberes, así como que señalemos al Gobierno Civil 
ó Autoridades Judiciales, á los culpables directos de la pro- 
pagación de la enfermedad mencionada. 

Estos puntos son suficientemente aclarados por la Presi- 
dencia, el Sr. López, y los Sres. Acosta y Santos Fernández, 
todos los cuales insisten en las malas condiciones del Laza- 
reto establecido por el Ayuntamiento de la Habana. 

Conchuda la discusión acerca de estos puntos, que convie- 
ne hacer siempre conocer del público y de las Autoridades, la 
presidencia dio cuenta de la petición de la Sociedad de Estu- 
dios Clínicos que demanda, para la constitución difinitiva de 
la Comisión organizadora del 2o Congreso Médico que dicha 
Sociedad ha acordado organizar, el nombramiento de una 
Comisión de cinco delegados por esta Corporación. 

Quedaron nombrados al efecto, los Dres. Tamayo. V. déla 
Guardia. Casuso, Acosta y G. López, dándose aquí por ter- 
minada la sesión. 



ACADEMrA DE CIENCIAS 25? 



Sesión pública ordinaria de 10 de Diciembre 1899 

Presidencia del De. Tamayo. 

Señores Académicos concurrentes; Dres. Santos FernAn- 
dez, Paradela, F'mlay, Cubas, •/. /. Torralbas, Cuadrado, 
Hernando Seguí, la, Guardia,, Bagues, Lavín, Vildósola, 
Dávalos, Coronado, Rosado, Céspedes, , y (i. López, Se- 
creta rio. 

Señores visitantes: Dres. Sitjar, Martínez Mesa, Le Roy, 
Cuesta y Torralbas, Edelmann, Sarráy F'mlay (hijo). 

A la hora acostumbrada es abierta la sesión con la lectura 
y aprobación del acta de la anterior, y la reseña de la corres- 
pondencia oficial. 

El Sr. Presidente, cumplimentando el turno de la orden del 
día publicada, concede la- palabra al Sr. Paradela, que da 
lectura aun extenso informe, solicitado por la Secretaría de 
Estado y Gobernación, acerca de los mostos (pie del Alam- 
bique el "Infierno" se arrojan al río Satine 

Una vez leído, fué unánimemente aprobado, no sin antes 
merecer algunas frases de enhorabuena por parte de los 
Dres. Alonso Cuadrado, Valdés Ragúes y la- Guardia, y tam- 
bién algunas observaciones ligeras de los Dres. Santos Fer- 
nández y Valdés Ragúes, sobre la Ley de aguas y la quema 
de los residuos de desperdicio, puntos (pie fueron esclarecidos 
por el citado Sr. Paradela. 

El secundo turno lo ocupa un informe del Dr. M. Delfín, 
acerca de un producto nuevo de la casa Droguería del señor 
Sarrá, y cuyo informe es leído en ausencia de su autor, por el 
Dr. Gustavo López. 

Se trata de un preparado farmacéutico, compuesto de fos- 
fatos diversos y que la casa mencionada presenta ala clase 
Médica en forma de pastillas comprimidas. 

La muestra de los preparados dichos, en su análisis reali- 
zado, arroja los misinos compuestos expresados en la fór- 
mula remitida, por lo que se informa favorablemente. 

Los Dres. Alonso Cuadrado, Santos Fernández y Hernando 
Seguí, interesan el cumplimiento de los requisitos precisos 
á los remedios nuevos. 



25S ANALES DÉ LA 



Él Dr. López, esclarece el punto consignando, que no se 
trata de remedios nuevos, sino simplemente, de una asocia- 
ción de sustancias, que precisamente son de uso muy corrien- 
te en la clase médica, 

Es entonces aprobado el informe, haciendo los Dres. la 
Guardia y José Torralbas, algunas aclaraciones sobre el no 
poderse usar el nombre de esta Corporación y citar su 
informe favorable con el fin de cimentar su crédito indus- 
trial, y sobre cuyo estremo existe un acuerdo que es verda- 
dera Ley para la Academia en asunto de esta índole. 

En su conformidad se conviene unánimemente. 

Tócale entonces el turno al Dr. C. Finlay, que ocupa la 
tribuna y lee su trabajo anunciado sobre "Etiología de la 
infección hemogástrica en la fiebre amarilla," que entiende se 
debe á un germen especial, diferente al propio de la infección 
amarilla común, y cita hechos en que se comunica la misma 
forma. 

Dávalos, entiende la forma depende de idiosincrasia indi- 
vidual, más que de la especificidad de un germen. 

Coronado, no le llama la atención lo que dice Finlay, esos 
son los resultados de infecciones secundarias como resulta en 
el paludismo y en otras enfermedades infecciosas y á su 
juicio, lo que constituye la gravedad en esas formas hemato- 
gástricas. 

Es por último muy celebrado por la Presidencia, que ruega 
al autor persista en sus provechosas investigaciones, y hon- 
re á esta Corporación trayendo á su seno observaciones tan 
interesantes. 

Al terminar la sesión, se da cuenta de la sentida muerte 
del Dr. Domingo Freiré, de Río Janeiro, incansable investi- 
gador acerca déla fiebre amarilla, á cuyo estudio tanto ha 
contribuido. 

Se acuerda unánimemente consignar en acta el senti- 
miento «pie ha producido la pérdida de un médico tan ilus- 
trado y laborioso, y que así se haga saber especialmente, á 
la Academia de Medicina de Río Janeiro, en atento oficio. 

Con ello se dio por terminada la sesión pública ordinaria, 
declarándose la Academia en sesión de Gobierno. 



ACADEMIA Dfc Ct ENCÍAS 25§ 



Sesión pública ordinaria del 14 de Enero de 1000 



Presidencia del I)r. Tamayo. 

Señokes Académicos concurrentes: Dtes. Garrido, Santos 

Fernández, Diago, Dáyalos, J.I. tForralbas, Coronario, 

Lavín, Betancoui% Ja Guardia, Paradela, y (¡. López^ 

Secretario. 
Señores visitantes: Dres. Edelmann, Le Roy, Malberti, 

Núñez Briio, García Sánchez y Muy Valiente. 

Como es costumbre, comienza la sesión con la lectura y 
aprobación del acta de la anterior. Le siguió la lectura de 
la correspondencia oficial de la Corporación. 

Inmediatamente después, se dio cuenta por el Dr. la Guar- 
dia, del cumplimiento del saludo oficial de cortesía, que se 
hiciera á los Sres. Secretarios y Subsecretarios recien nom- 
brados, por la Comisión compuesta de los Dres. José I. To- 
rralbas, F. Paradela, G. López y V. de la Guardia. 

El Sr. Vice-Presidente, dio cuenta de las gestiones que acer- 
ca del Gobierno Civil, viene realizando para el envío, franco 
de porte, de las obras publicadas por nuestra Academia, que 
. solicita el Instituto Smisoniano de Washington. 

El Dr. la Guardia, expone que ha sentido no "conocer ese 
hecho, porque él lo hubiera solucionado, toda vez que él es 
representante del referido instituto y goza de la franquicia 
postal. 

El Sr. Presidente, entra en la orden del día, concediendo la 
palabra al Dr. Garrido, que lee un informe sobre la infracción 
del artículo 10 de las Ordenanzas de Farmacia, el cual susci- 
tó una animada discusión, en que tomaron parte los Dres. 
Diago, Santos Fernández, Coronado, Paradela, J. I. Torral- 
bas, G. López y la Presidencia, todos en sentido aclaratorio 
no solo con relación á la infracción del artículo 10 que no 
existía, sino á su estimación amplia, y así mismo, á laño 
propiedad ni derecho al reclamo de unos honorarios por par- 
te de la subdelegación de Farmacia. 

Se aprobó el informe por unanimidad, después de una lige- 
ra modificación en sus conclusiones. 

Ocupa des] >ués la tribuna el Dr. Santos Fernández, quien 



200 ANALES DE LA 



lee su trabajo anunciado sobre la "Oftalmía simpática," á 
cuyo término, por estimarlo anticuallo, impropio y que no 
dice verdad, le objeta el Dr. G. López, creyendo debía ser 
sustituido. Queda aclarado por el autor la conveniencia de 
conservarle siquiera sea convencionalmente, y en este punto 
expresa su mismo criterio la presidencia. 

Le sucede al I)r. Santos en la tribuna el Dr. Edelmann, 
visitante, que honra á la Academia con un trabajo sobre la 
"aparición de las peptonas en las orinas, en la caquexia escle- 
rósica." Por la presidencia se hace saber al autor la estima- 
ción en que se tiene la laborque nos ofrecía el Dr. Edelmann. 

Con lo que se dio por terminado el acto, por ser la hora 
reglamentaria. 



Sesión pública ordinaria del 28 de Enero de J900 

Presidencia del Dr. Tamayo. 

Señores Académicos concurrentes: Dres. Yildósqla, Coro- 
mulo, Cubas, Ragúes, Santos Fernández, Vávalos, Para- 
dela, J.I. Torralbas, la Guardia, Diago, y San Martín, 
Vice Secretario. 

Señoríos visitantes: Dres. Gómez de ¡;i Maza, Malberfy y 
Edelmann. 

Leidaelacta déla sesión anterior fué aprobada. Se da 
lectura á la corres] >ondeneia oficial. 

Se entra en la orden del día, dando lectura el Dr. J. I. To- 
rralbas á un informe pedido porla Secretaría de Agricultura, 
sobre solicitud de vecinos de Batabanó, que piden se derogue 
la veda en la pesca de esponjas actualmente en vigor. 

El Dr. Torralbas, en vista de todos los antecedentes lega- 
les y científicos sobre este asunto, y después de atinada crí- 
tica de las razones que exponen los postulantes, pide á la 
Academia acuerde contestar que lejos de haber el menor mo- 
tivo para derogar la orden de veda, son abundantes las razo- 
nes que abogan en favor de su mantenimiento, siéndola prin- 
cipal: que está demostrado que las esponjas se reproducen 
durante el periodo de Marzo á Mayo. 

El Dr. Santos Eernández, pregunta si realmente está ese 



ACADEMIA DE CIENCIAS 2G1 

punto completamente resuelto en Cuba. Que cree más opor- 
tuno que se nombre una Comisión que se dedique asidua, 
mente al estudio de la cuestión y la resuelva. 

El Dr. Torralbas contesta que, fuera de Cuba, es indiscuti- 
ble que es asunto resuelto y que en Cuba, ha citado los tra- 
bajos de los Dres. Vilaró, I )ávalos y San Martín, que tam- 
bién lo resuelven en ese sentido. 

El Dr. San Martín, dice que el Dr. Vilaró, llevó un ejemplar 
de esponjas al Laboratorio, en el cual el Dr. Dávalos encon- 
tró una forma embrionaria de la esponja; que entonces él, 
San Martín, convino con el Dr. Vilaró, en que éste le remi- 
tiese ejemplares de cada variedad de esponjas para hacer un 
estudio sistemático. Que así lo realizó el Dr. Vilaró, y que 
aunque el modo de fijación y conservación que se adoptó 
para conservar los ejemplares mientras llegaban al Labora- 
torio, no resultó ser el más apropiado, pudo él, sin embargo, 
comprobar en la casi totalidad de los ejemplares, formas 
embrionarias que no dejaban lugar á duda. Por ejemplo: 
no pudo comprabar el primer estado de la fecundación, pero 
sí abundantemente las formas ya fecundadas desde la seg- 
mentación ovular por ocho esferas en adelante, siendo comu- 
nes las mórulas completas y el comienzo de diferenciación, 
blastodérmicas en blástulas, etc. No queda, pues, duda de 
que esas esponjas (pescadas durante esos meses, según afir- 
mación del Dr. Vilaró, por él mismo) estaban en plena época 
de reproducción. Cree conveniente también que se nombre 
una Comisión, no para decidir este punto, sino para comple- 
tar el estudio en todos sus detalles, como mero trabajo 
científico. 

1^1 Dr. Torralbas se expresa también en este sentido. El 
Presidente dice que hay dos cuestiones: primera: contestar el 
punto legal consultado, y segunda: tomar determinaciones 
en sentido meramente científico. 

El Dr. Santos Fernández cree que estando ambas cuestio- 
nes estrechamente ligadas, no puede resolverse una sin la 
otra. 

El Dr. San Martín aclara y afirma con toda fuerza, que no 
puede discutirse que el punto legal no esté resuelto; lo está 
de un modo concluyente y puede contestarse en ese sentido. 

El Dr. Torralbas insiste en su opinión, y propone se pidan 
al Secretario de Agricultura elementos para realizar un estu- 



202 ANALE8 DI£ LA 



dio completo, en todos los criaderos de la Isla, por la Comi- 
sión pedida por los Dres. Santos Fernández y I Hago. 

Abunda en las mismas razones que el Dr. San Martín, y 
cree que una Comisión no liaría gran cosa y que mejor sería 
tratar de obtener la creación de estaciones zoológicas, como 
las de todas los países civilizados, que se dedicarían asidua y 
constantemente al estudio de todas las cuestiones estas, con 
un plan bien definido y todos los recursos necesarios. 

El Dr. Santos Fernández dice que no combate la veda, sino 
que tenía escrúpulos sobre si á una pregunta sobre cu} r a con- 
testación va á sentar el Gobierno una ley, podía contestarse 
con los datos existentes. Que en vista de las razones que se 
han expuesto, queda convencido. 

Suficientemente discutido el punto, la Academia aprueba 
el informe del Dr. Torralbas, aceptando sus conclusiones, que 
se trasmitirán, como contestación, al Secretario de Agri- 
cultura. 

Respecto á solicitar recursos del Secretario de Agricultura 
para estudiar todos estos problemas, se acuerda exponerle 
la conveniencia de crear las estaciones zoológicas ó una Co- 
misión especial, dotada de todos los elementos necesarios 
para realizar todas esas experiencias y estudios, que tan en 
beneficio de la riqueza pescatoria del pais lian de redundar. 

El Dr. Edelinann, lee un interesante y bien razonado tra- 
bajo sóbrela desinfección pública en la Habana, examinando 
lo que hasta ahora se ha hecho, probando que ha existido y 
existe una confusión grande en materia de procedimientos, 
que hacen que todo el esfuerzo realizado, no haya dado el 
resultado que debiera. — Que hasta (pie no se constituya un 
sistema científico de alcantarillado, la Habana no se 
saneará. 

El Presidente, da las gracias al Dr. Enelniaiin, por su cons- 
tante é inteligente dedicación al estudio de problemas de 
ciencia con los cuales favorece á menudo á la Academia. 

El Sr. Paradela, felicítalo también agregando que es de 
estimarse el civismo con que el Dr. Edelmann critica la obra 
de saneamiento que actualmente se hace en la Habana. 

No habiendo otro asunto deque tratar, el Presidente de- 
clara terminada la sesión pública ordinaria y se constituye 
la Academia en sesión de gobierno. 



OBRAS DE VENT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS «ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene pública, 3 tomos; Lia Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundl&ch; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. AraDgo y Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
orgauismo v principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bellosexo que se llama anemia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en difereutes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
ei mejor remedio que hoy se conoce para curar la tllieillia, 
la clolol'OSÍS, y todas sus consecuencias. < 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C*, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rustro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el imsom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recatan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 

Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 36. | 



MARZO DE 1900 



| Entrega N° 426 



IDI3P1330TODF133)S: 

Dres. J. M. Céspedes y G. López 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




l » il W !ll1l1l i lllll » lllll l lllll »MM i m>W 

Informe sobre la veda de la pesca de esponjas por el Dr. José I? Torralbas. 
Discurso de recepción del Dr. Juan N. Dávalos. 



Discurso de contestación al de recepción del Dr. Juan N. Dávalos, por el 
Dr. Juan Santos Fernández. 



Contribución al estudio de los Crustáceos de Cuba, Notas del doctor 
Juan G-undlach t 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. 
Torralbas. (Comienza). 

Actas de las sesiones de 11 y 25 de Febrero de 1900. 




* 



HABANA 

Imprenta "La Prueba' 

igoo 



Número suelto: 30 cts. -Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



OorLd-Iciorxes 



Los ''Anales" se publican mensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados, 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &,. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



^.VISO 



He suplica el cange. 

Toda obra enriada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 263 



INFORME SOBRE LA VEDA DE LA PESCA DE ESPONJAS 

POR EL DR. J. I. TORRALBAS 



Sr. Presidente, Sres. Académicos: 

El Sr. Subsecretario del Departamento de Agricul- 
tura, Industria y Comercio dirije al Sr. Presidente de 
esta Academia con fecha 11 del corriente una atenta 
comunicación que acompaña con el expediente pro- 
movido á instancia de varios vecinos de Batabanó, 
comerciantes 3- pescadores de esponjas, que solicitan 
se derogue la orden número 102 del Gobierno Inter- 
ventor, en lo que se refiere al artículo X que prohibe 
el ejercicio de dicha pesca durante los meses de Mar- 
zo, Abril y Mayo. 

En el referido expediente se encuentran además de 
las comunicaciones de remisión cruzadas entre el Go- 
bierno Militar y la Secretaría de Agricultura, Indus- 
tria y Comercio, la instancia ó exposición de los pes- 
cadores y comerciantes de esponjas que constituiré el 
documento que en particular debe ocuparnos y que 
más adelante nos ocupará; viene después una serie 
de hojas con las firmas de los solicitantes entre los 
que se venias de individuos pertenecientes á todos los 
centros de la localidad, ya admistrativos, ya políti- 
cos, ya de recreo: por último, una comunicación del 
Cuartel General, en inglés, en la que se recomienda el 
despacho de este informe y se indica que tal vez (per- 
haps) una investigación hecha por un experto sería 
necesaria al Secretario, é insinúa que el Dr. Vilaró es 
entendido en el ramo. 

Esto último, que para el .que informa, constituye 
verdad indiscutible, que se complace en reconocer y 
repetir, no sólo por entender que es justo, sino porque 
esa merecida apreciación recae sobre un antiguo 



264 ANALES DE LA 



miembro de esta Academia, nos llevó como por la 
mano á encargar este trabajo al Dr. Vilaró, cosa que 
habríamos hecho sin la indicación á que antes aludi- 
mos, pues los que de esto debíamos ocuparnos, no te^ 
nemos referencias respecto de la competencia de nues- 
tro compatriota, sino que la conocemos directamen- 
te por sus trabajos. 

En ese concepto á él acudimos, pero la carta á que 
voy á dar lectura y en que el Dr. Vilaró se excusa por 
hallarse enfermo ó convaleciente, indica además que 
en algún tiempo le sería imposible complacernos por 
tener otra ocupación pendiente. Lee la carta. 

Esta explicación la he creído necesaria para que 
conozca la Academia el porqué no despacha este expe- 
diente el que la mesa de que tengo el honor de formar 
parte y yo, creímos que debía hacerlo. 

Por fortuna no entraña á mi modo de ver, la cues- 
tión que se trata de dilucidar, problemas tan compli- 
cados que requieran para resolverse conocimientos 
tan especiales 3- profundos en la materia, que exijan 
determinada contracción para poderse resolver, ó en 
otros términos, que los conocimientos de cualquier 
profesor de Ciencias Naturales 110 pueden alcanzar. 

Hechas estas aclaraciones, pasaremos á ocuparnos 
de la instancia firmada por los apreciables vecinos 
de Batabanó, en la cual piden la suspensión del decre- 
to de veda. 

Las leyes y disposiciones conocidas con el nombre 
de vedas de cazay de pesca, tienden indisputablemen- 
te á protejer las especies para que no se extingan, 
pero esa protección que el estado acuerda en todo 
pais organizado, alas especies de mamíferos, aves, pe- 
ces etc. responde en segundo término á la protección, 
á la defensa del porvenir de las industrias que las ex- 
plotaciones cinegéticas y las pesquerías de todas cla- 
ses sostienen: más ésta segunda parte de la ley, gene- 
ralmente es olvidada por los mismos á quienes debe 
aprovechar, fijando sus miradas sólo en la faz prohi- 
bitiva del presente, y olvidándola faz benefactora que 
tras de ella se oculta y que tiene por objeto perpetuar 
esas mismas riquezas naturales, para que otros que 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 265 



aun no han llegado, puedan continuar con provecho 
su explotación. 

Alármanse los industriales y comerciantes de hoy 
porque durante tres meses se interrumpan sus nego- 
cios, pero no fijan su atención en que una ley previ- 
sora que establece un receso, les prepara mejor cam- 
po para el desenvolvimiento de su industria, dando 
tiempo á que la especie objeto de sus especulaciones 
se multiplique y desarrolle, mejorando y aumentando 
entonces el producto llamado á producir ganancias 
que probablemente suplirán con ventaja los noventa 
días en apariencia perdidos. Recúrrese generalmente 
para impugnar las vedas á razones fundadas en la 
práctica, invócase la experiencia, pero señores Acadé- 
micos, no hay uno de nosotros que no sepa á qué ate- 
nerse respecto de esto: la experiencia es engañosa, 
nos ha dicho hace va siglos el venerando anciano de 
Cos y á nadie se le ha ocurrido negarlo, y si alguno 
quisiera poner en duda esta parte del conocido aforis- 
mo, bastaría para convencerlo, mostrarle la instan- 
cia de queá continuación trataré, no sin antes darla á 
conocer á ustedes literalmente. 

Gexeral Leoxard Wood, Honorable General de 
esta Isla. 
Señor: 

Los que abajo firmamos, pescadores de esponjas, 
compradores de las mismas, comerciantes, miembros 
del Ayuntamiento, Partido Nacional Cubano, Casino 
Español, Sociedad deRecreo y vecinos en general de 
esta localidad, ante V. respetuosamente exponemos: 

Que el Decreto del Sr. Gobernador General de Cuba, 
por el cual queda prohibida la pesca de esponjas en 
los meses de Marzo, Abril y Mayo, amenaza seria- 
mente la suerte de esta localidad y la de sus cinco mil 
habitantes, que viven y trabajan de la referida pesca. 

Esa industria es la artería principal, quizás la única 
de la vida de este pueblo y sería altamente perjudi- 
cial para la prosperidad del mismo país, que á una de 
sus localidades más ricas v florecientes se le cortaran 



2GG ANALES DE LA 



sus vuelos, privando á sus habitantes de comer durante 
¡tres meses! 

Eso, para nosotros todos sería más oneroso y de 
consecuencias más desastrosas que la del mismo his- 
tórico bloqueo. 

Por otro lado, creemos que esa veda no resuelve 
nada beneficioso para la procreación de la esponja, 
fundando nuestra creencia en las siguientes razones, 
que la práctica nos ha demostrado. 

Primera: En que el punto donde se coje dicha es- 
ponja, él mismo se veda en distintos meses del año, 
pues sus fondos se revuelven y es imposible ejercitar 
en ellos la acción del vidrio de que hay que valerse 
para ver lo que en los mismos existe, siendo en los me- 
ses de Marzo, Abril y Mayo, cuando mayor y mejor 
clase de esponjas se recoje. 

Segunda: En que si por casualidad un año no acla- 
ran esos fondos y al año siguiente se va á ellos á tra- 
bajar se encuentra que esponja que resulta del año 
anterior está podrida, sin que por eso sea mayor la 
cantidad. 

Tercera: En que los demás criadeíos y parte don- 
de se halla esponja tienen también sus meses en dis- 
tintas épocas del año en que sus fondos igualmente 
se revuelven, lo que comprueba que cada fondo tie- 
ne su tiempo diferente para procrear. 

Cuarta: En que fondos que están claros todo el 
año y que este mes se trabajan dejándolos completa- 
mente limpios de esponjas, al mes siguiente se en- 
cuentran allí miles más que el mes anterior; porque 
la calandraca (gusano que produce la esponja) por 
ser muy codiciado de los peces se cria debajo de la tie- 
rra en el fondo donde hace su procreación, y á medida 
que va creciendo sube á la superficie del fondo y es 
cuando se pone al alcance de la vista auxiliada del 
vidrio interojo. Y por último: En que si nos fija- 
mos en datos estadísticos, cada año es mayor el nú- 
mero de pescadores que se dedican á esta industria, 
siendo también mucho mayor su producción sin que 
se haya notado el empobrecimiento de un solo fondo 
criadero; por lo que nos atrevemos á asegurar des- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA IIAlBAÑA 26? 



pues de veinte años de experimentada práctica, que 
cuando más se trabajan los fondos del mar en la pes- 
ca de esponjas, mucho más beneficioso es para la pro- 
creación y esto último debe ser creencia ó experiencia 
universal, pues en Nassau, Key West, Grecia y otros 
puntos del mundo donde se pesca esponja no existe 
veda alguna en ningún tiempo del año. 

Por lo que á V. acudimos, para que con el recto es- 
píritu de justica que le guía en el Gobierno de este 
pais, disponga la suspensión del decreto antedicho. 

Batabanó 1? de Enero de 1900. 

Respetuosamente 
Martín Casuso y otras firmas. 

Como habéis visto, la instancia eme acabo de leeros 
después de expresar lo oneroso que sería para aquella 
población la suspención de la pesca de esponjas por 
los meses de Marzo, Abril y Mayo, industria de la 
cual viven sus cinco mil habitantes, que carecerían de 
recursos durante tres meses; establece cuatro razones 
para fundar su petición: 

Primera: El sitio donde se pesca la esponja él mis- 
mo se vedaren distintos meses, revolviéndose los fon- 
dos y no permitiendo el turbio usar del vidrio que se 
necesita, siendo los meses de la veda legal aquellos en 
que mayor y mejor clase de esponja se coje. 

Dos observaciones se pueden hacer á esta primera 
razón. Los meses en eme esos turbios tienen lugar y 
que á veces suelen serlos de Marzo, Abril } r Mayo, en 
cuyo curso se presentan nortes como lo prueba cierta 
relación del Dr. Vilaró referente al viaje del Nautilus; 
esto sentado, muy raro será el año en que en una 
parte considerable de esos meses no quede por sí mis- 
ma vedada la pesca de esponjas y esto compensaría el 
periodo de veda con otras interrupciones que la natu- 
raleza impone á la industria. La otra observación 
consiste en manifestar á los interesados que si en los 
meses de referencia cojen mayores y mejores esponjas 
es porque precisamente se encuentran en las condicio- 



268 ANALES DE LA 



nes apropiadas para la reprodución; ó sea en el apo- 
geo de su desarrollo. 

Segunda: Si por casualidad un año no aclaran los 
fondos, al año siguiente la esponja que se pesca está 
podrida. 

Todo esto que es muy posible suceda y que desde 
luego acepto como un fenómeno que se ha observado 
y que puede repetirse, no me parece relacionarse di- 
rectamente con la veda de tres meses, como no sea pa- 
ra que se consideren los perjuicios que esa prolonga- 
da veda natural de un año, puede irrogar á una po- 
blación que se asegura que no puede soportar la de 
tres meses. 

Tercera: Los demás criaderos de esponjas tienen 
también sus meses en distintas épocas del año en que 
se revuelven, lo que comprueba que cada fondo tiene 
su tiempo diferente para procrear. 

Edtiendo que estos señores no se explican de una 
manera exacta lo que han observado, y esto es hecho 
natural y frecuente que acontece lo mismo al sabio 
que al hombre que no cultive la ciencia. Si tales ó 
cuales fondos se revuelven en época en que otros per- 
manecen claros, puede esto depender de la \-docidad 
variable de las corrientes, de la orientación de determi- 
nados criaderos, de su situación relativa; de cualquie- 
ra otra causa en fin que no sea lo que se supone en la 
instancia, pues es un hecho respecto del cual no pue- 
de dudarse, que la época de la reproducción es una 
para todos los criaderos. 

Un solo punto controvertible podría presentar este 
aspecto de la cuestión y es el de las influencias loca- 
les y climatológicas, pero esta duda que en el pasado 
hubiera podido constituir una interrogación, no exis- 
te ya, pues los trabajos verificados en 1894 en el La- 
boratorio histo-bacteriológico de la Habana, por los 
Dres. Dávalos y San Martin, citados por el Dr. Vila- 
ró en su artículo VII de la serie que á fines del pasado 
año publicó en el periódico "Patria"; dejan demostra- 
do de una manera clara y evidente que las esponjas 
de Batabanó se reproducen en la misma época del 
año que las del Mediterráneo, las del Adriático, las 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 269 

de las Bahamas y las del Golfo de México: es decir, en 
Marzo, Abril y Mayo. 

La cuarta razón que se invoca por los interesados, 
viene á constituir la prueba más palmaria del afo- 
rismo de Hipócrates que al principio mencionamos. 
¿Cómo es posible que fondos que están claros todo el 
año y que durante él hayan sido explotados hasta 
dejarlos limpios de esponjas, se encuentren al mes si- 
guiente repoblados por miles más de seres que el mes 
anterior? ¿Qué será lo que allí ha ocurrido que esos 
señores lo interpretan de esa manera? Y esta duda 
me ocurre porque no pasa por miníente que esas afir- 
maciones dejen de ser hechas con toda la buena fe del 
que ha visto ó creído ver, muy lejos de esto, creo y 
debo creer que cuanto sobre este particular y otros 
que expresa la instancia se afirma, es porque así lo 
entienden los firmantes y que por erróneas que sean 
las consecuencias que ellos saquen de sus observacio- 
nes y su experiencia, constituyen una opinión que yo 
puedo refutar, pero que no por eso merece menos res- 
peto y consideración: así es que 3-0 me limito á recor- 
dar á mis ilustrados colegas que ante las leyes natu- 
rales, ante la ciencia y ante la lógica, esta extinción 
de un criadero, esta rápida repoblación y este más 
rápido desarrollo y crecimiento de los individuos, re- 
sultarían otros tantos hechos insólitos, inexplicables 
y extraordinarios. 

En cuanto al otro extreno que comprende la cuarta 
razón, por el cual se trata de explicar el singular fe- 
nómeno que acabamos de transcribir, exige del que 
informa que no deje de hacer imprescindibles acla- 
raciones. 

No es posible señores que en el estado actual de la 
ciencia, ni mucho menos en este lugar áella consagra- 
do, se pase desapercibido que la calandraca, gusano 
que produce la esponja según los solicitantes, sea el 
causante de tales ó cuales fenómenos. Sabido se está 
y demostrado hasta la evidencia ha sido, que un ser 
tan distinto de otro como lo es un helmiinto de un 
spongiario puedan producir el uno al otro. Ley in- 
variable es de la naturaleza y los estudios zoológicos 



270 ANALES DE LA 



de todos los tiempos lo vienen confirmando, que todo 
ser da origen áotro igual ó muy semejante, sobre todo 
dentro del ciclo que los naturalistas llaman tipo y 
que se refiere á condiciones orgánicas fundamentales; 
conócense en la ciencia los hibridismos y transformis- 
mos producidos por el cruzamiento de variedades de 
una misma especie, los de distintas especies ya mucho 
más raros, alguno entre dos géneros si extremamos 
el punto, pero más allá nadie ha señalado un hibri- 
dismo: la familia, el orden, la clase, el tipo, siempre 
se han considerado invariables. 

Aparte de estos principios generales umversalmente 
reconocidos, nos encontramos con que la ciencia tie- 
ne estudiado y conoce el proceso de reproducción de 
las esponjas, y respecto de este proceso no surgen du- 
das ni vacilaciones de ningún género, porque á ese co- 
nocimiento se ha llegado por observaciones directas, 
repetidas, variadas y extendidas. 

Los estudios que sobre la reproducción de las es- 
ponjas se han hecho, dan la idea más clara y precisa 
de cómo se verifica este fenómeno natural y ha podi- 
do dejarse establecido de una manera positiva que la 
generación de los spongiaros es de dos clases: asexxual 
que se verifica por medio de gemidas (generación 
fisipara de algunos autores), ó sexual que por la con- 
currencia de gérmenes masculinos espermatozoides, y 
gérmenes femeninos óvulos se forma una larva que 
sale al exterior por los canales de irrigación, constitu- 
3'endo un cuerpecillo de forma ovoidea cuya extremi- 
dad más gruesa está cubierta de vellosidades ó cilios 
vibrátiles, y que nadan hasta encontrarla piedra ó 
fondo en que se fijan. 

He aquí expuestos á grandes rasgos y de una ma- 
nera general, los dos procesos de la generación segui- 
dos por los spongiarios; de estos dos procesos, el 
primero solo corresponde á limitado número de géne- 
ros, siendo por el contrario el segundo el más común. 

El Dr. Vilaró trata en uno de sus artículos esta 
cuestión con extensa erudición, allí se podrá ver cómo 
al esclarecimiento de esta verdad han contribuido los 
concienzudos trabajos de Hoekel, de Claus de Perriere 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 271 



de Wilson, de Smith y de otras respetables autorida- 
des que él eita y á los que me permito agregar los nom- 
bres de Fredol, Ladmiral, y sobre todo, de Clark, de 
Boston. 

Lo que respecto de la reprodueión de las exponjas 
llevo dicho, creo que basta para demostrar que no es 
posible suponer que sea la calandraca, helminto que 
todos conocemos, pues no es otro que la llamada 
lombriz de la tierra que nuestros pescadores usan pa- 
ra cebar sus anzuelos, la que no puede, no ya generar 
lo que sería absolutamente imposible, ni confundirse 
con los gérmenes, ni con las larvas de los spongiarios. 

Réstanos ocuparnos de la última parte de la ins- 
tancia en la que invocando datos estadísticos, se sos- 
tiene que á medida que aumenta el número de pesca- 
dores, aumenta la producción y no se empobrece nin- 
gún criadero, deduciendo de esto que cuando más se 
trabajen los criaderos mayor se hace la procreación, 
creencia que según ellos debe ser universal, pues en 
Nassau, Ke} r West, Grecia y otros puntos del mundo 
no hay veda. 

No necesito, señores Académicos, cansar mucho 
vuestra atención para rectificar estos juicios, hijos 
más bien del buen deseo, que de maduras reflexiones. 

¿Cómo explicar de una manera satisfactoria la sin- 
gular progresión de esa pesca milagrosa? 

¿Qué ejemplo que á esto iguale, encontramos en 
la naturaleza? 

Principio incontrovertible es que las grandes explo- 
taciones cuando se multiplican ó se extienden dema- 
siado, aniquilan las fuentes naturales de producción; 
recuerden los que esta verdad hayan olvidado, la ex- 
tinción de la cacería en ciertas localidades de Europa 
observada desde hace algunos centenares de años: lo 
que estuvo próximo á suceder con ciertas especies de 
chichonas (quina) hace algunos años y por último la 
alarma que hubo en Inglaterra por la extinción de 
algunas minas de carbón. 

En cuanto á que no existan vedas en los demás paí- 
ses que explotan los criaderos de esponjas, por mas 
que yo comprendo que en algunos de ellos la hay y 



272 ANALES DE LA 



que se hace cumplir con rigidez, esto solo querría de- 
cir que sus respectivos gobiernos son algo impreviso- 
res, ó que la industria esponjera en algunos de ellos 
no se ha desarrollado de una manera tal que merezca 
especial atención. 

Empero de cualquier modo que esto sea, se trata de 
un ejemplo que no debemos seguir, pues á nadie se le 
oculta que si las especies animales no se protejen en 
la época de su reproducción, tienen necesariamente 
que ir reduciéndose y prodrían llegar á su total 
extinción. 

En consecuencia y tomando en consideración las 
ideas emitidas en contra de las razones que aducen 
los firmantes, apoyándome en los hechos positivos 
que establece la ciencia contemporánea y teniendo en 
cuenta los principios que informan las leyes de veda 
de la caza y de la pesca; entiendo que no es de acce- 
derse á la solicitud de los pescadores y comerciantes 
de esponjas de Batabanó que piden la suspensión del 
decreto que prohibe la pesca durante los meses de 
Marzo, Abril y Mayo; por mas quesea muy sensible 
el no poder evitar los males que temporalmente oca- 
sione á ese vecindario la paralización de su industria 
en esos meses. 

La Academia, teniendo en cuenta todo lo que en 
el precedente informe se manifiesta, y con objeto de 
propender al adelanto y regularización de esa clase 
de explotaciones; cree conveniente proponer al Sreñor 
Secretario de Agricultura, Industria y Comercio la 
creación de una Comisión permanente de Estudios 
Zoológicos, para investigar cuanto se relacione con 
la industria esponjera y otras similares, para cuyo 
objeto la Corporación pone á disposición deesa Secre- 
taría los elementos científicos con que cuenta. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 2?3 



DISCURSO DE RECEPCIÓN 
DEL DR. D. JUAN N. DAVALOS. 



Sr. Presidente, Sres. Académicos, Señores: 

Ante todo, debo manifestaros mi gratitud por ha- 
berme permitido llegar á vosotros y ocupar un pues- 
to en esta Institución, donde ilustres compatriotas 
mantuvieron y aún mantienen vivo el más grande 
prestigio científico de Cuba. 

Pero permitidme también, respetables compañeros, 
que esa gratitud la pueda multiplicar hasta el infinito 
para así, aunque débilmente, expresar mi agredeei- 
micnto á uno de vosotros, al Dr. D. Juan Santos Fer- 
nández, que á mi regreso de Europa me cedió un 
puesto en su Laboratorio, y con su ejemplo y útiles 
consejos supo despertar mi afición al estudio de las 
ciencias experimentales. 

A él en primer término y luego á vosotros, debo el 
honroso título de socio numerario que por unanimi- 
dad he obtenido en esta respetable Corporación. 

Al elegir el tema que debía desenvolver hoy, para 
dar cumplimiento al Reglamento de la Corporación, 
me he sentido atraído por el interés que tiene en el 
mundo científico actualmente la seroterapia, y como 
por otra parte ha sido también uno de los particula- 
res á que me he consagrado en el Laboratorio de la 
Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana, en unión 
del Dr. - Acosta; de aquí que este trabajo tenga por 
objeto tratar aunque someramente el particular, y 
digo someramente, porque si intentara abarcarlo en 
toda su extensión serían exiguos los estrechos límites 
de una memoria. 






La seroterapia ó tratamiento de las enfermedades 
microbianas por el suero sanguíneo de los animales 



17 i ANALES DE LA 



inmunizados contra la misma enfermedad tiene tal 
importancia en la Medicina que hoy constitxn^e una 
de sus más grandes conquistas. 

Para exponeros de modo perfecto los adelantos que 
han precedido á la seroterapia, he de valerme de las 
mismas palabras de Armand Gautier, cuando dice: 
"La medicina moderna debe sus asombrosos progre- 
sos á dos descubrimientos capitales; al de la natura- 
leza viva de los virus y al de las toxinas, por las cua- 
les obran los microbios. A esas dos concepciones 
principales, se añade como una consecuencia casi ne- 
cesaria la noción fundamental de la intervención de 
los tejidos y de los órganos en los fenómenos genera- 
les de la vida, gracias á los venenos que allí se for- 
man y á las antitoxinas y fermentos que ellos 
segregan. 

Esas verdades nuevas, no han surgido del examen 
directo del enfermo; á los estudios clínicos y anatómi- 
cos debemos otras enseñanzas y otros servicios, no 
aquéllos. Desde Hipócrates hasta nuestros días, la 
medicina práctica ha quedado impotente enfrente de 
los grandes problemas de la naturaleza de los virus y 
délas miasmas, la génesis déla enfermedad, de la 
fiebre, el mecanismo del retorno de la salud. 

Durante millares de años esos grandes problemas 
han permanecido envueltos en velos impenetrables. 
Ellos han sido descorridos por lo menos en parte, en 
nuestros días, en los laboratorios délos químicos, de 
los fisiólogos, de los micrógrafos, que se llaman Pas- 
teur, Selmi, Brown Sequard, Behring, Metchnikoff 3- 
el mismo Gautier. 

Pues bien: de esos laboratorios nació la serotera- 
pia, la medicación más moderna y científica; ella no 
es hija ciertamente del azar, ni producto de la igno- 
rancia, es la resultante directa del estudio paciente, 
de la meditación profunda sobre los hechos que se 
suceden en las investigaciones de la naturaleza ínti- 
ma de la vida. 

Y vamos á demostrarlo trazando aunque á grandes 
rasgos su historia desde las experiencias de Maurice 
Raymond en 1877, cuando demostró que la sangre 



ACADEMÍA DE CIENCIAS DE LA HABANA 27í 



de la ternera vacunada contra el cow-pox; poseía la 
propiedad de producir la inmunidad contra dicha en- 
fermedad á la ternera que se le inyectara una canti- 
dad determinada hasta el Congreso de Buclapesth en 
que Roux con su comunicación, de todos conocida, 
disipó por completo las dudas que aún flotaban so- 
bre el nuevo método de tratar las enfermedades mi- 
crobianas; la seroterapia desde entonces queda san- 
cionada ante el mundo. 

Después de las experiencias de Raymond en 1877, 
quedó todo olvidado, nadie se volvió á ocupar hasta 
once años después, que Richety Hiricout, inoculando 
el micrococcus pyosepticus á los perros y conejos, ob- 
servó que la sangre de éstos inoculada á otros, pro- 
ducía la inmunidad contra el germen virulento: de- 
duciendo del resultado obtenido que dicho fenómeno 
no era especial y que tal vez sería un proceder para 
obtener la inmunidad contra otros gérmenes. 

A. la vez que en Francia, Richety Hericourt inmuni- 
zaban contra el pyosepticus, en Alemania, Behring, 
con el objeto de demostrar que el suero sanguíneo no 
era un líquido inerte é indiferente á los agentes infec- 
ciosos como generalmente se aceptaba y lo sanciona- 
ba la nueva teoría fagocitaria de Metschnikoff, em- 
prendió una serie de investigaciones que al combatir 
la teoría de Metscmikofif, dejaba probado el poder 
bacterecida del suero sanguíneo del ratón blanco, 
respecto á la bacteridia de Davaine. Esto dio motivo 
á numerosos trabajos, principalmente en Alemania, 
sobre el papel que en la inmunidad juega el suero san- 
guíneo; de este modo quedó entablada la lucha entre 
los partidarios de la teoría humoral de Behring y la 
teoría fagocitaria de Metschnikoff que pretendía ex- 
plicarse exclusivamente dicho fenómeno. Charrin, en 
Francia, logró inmunizar los conejos contra el bacilo 
p3^ociánico, inyectando la sangre de otros conejos que 
sufrían dicha enfermedad. 

En ese mismo sentido se efectuaron las investiga- 
ciones de los profesores japoneses Jasuhara y Ágata, 
los cuales inmunizaron ratones comunes contra el 
virus carbuncloso, inyectándoles algunas gotas de 



27G ANALES DE LA 



sangre de rana, animal refractario al bacilo antracis 
ó suero sanguíneo del perro. Para obtener dicha in- 
munidad en los ratones les inyectaban la sangre 72 
horas antes de inocularles el virus. 

Podemos afirmar una vez más que la seroterapia 
fué el resultado práctico de las grandes polémicas en- 
tre los defensores de la teoría fagocitaria de Metsch- 
nikoff y la humoral de Behring en la explicación de la 
inmunidad. 

Y si fuere necesario aportar nuevos argumentos 
para hacer más evidente nuestro juicio, los tendría- 
mos en las conclusiones del importante trabajo sobre 
el tétanos, que Behring y Kitasato publicaron en 
1890 y son las siguientes: 

Primera: "La sangre de un conejo refractario al 
tétanos es capaz de destruir la toxina del tétanos. 

Segunda: "Esta propiedad puede demostrarse con 
la sangre extraída de los vasos y con el suero desem- 
barazado de toda célula de lo que previene. 

Tercera: "Esta propiedad están durable que persis- 
te hasta después de la transfusión en el organismo de 
otros animales; permire así un tratamiento de la 
afección. 

Cuarta: "Esta propiedad falta en la sangre de 
animales no refractarios y el veneno tetánico puede 
encontrarse después de su muerte en la sangre y en 
los otros humores." 

Va como se ve, en 1890 Behring y Kitasato indi- 
can el tratamiento del tétanos por el suero de los 
animales inmunizados. 

A mediados del mismo año 1890, Buehard, comu- 
nicaba ala Sociedad de Biología, que la propiedad 
curativa de la sangre de los animales inmunizados 
residía en el suero. 

Más tarde vuelve Behring á ocuparse de modo in- 
, directo de la inmunidad del tétanos en otra comuni- 
cación, insiste acerca del poder curativo de la sangre 
de los conejos vacunados contra el tétanos, y mani- 
fiesta que el ratón no solamente se hace refractario 
por la invección de la sangre del conejo inmunizado, 
sino que también es susceptible de ser curado cuando 



, ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 277 

aún los síntomas de la enfermedad no estén muy 
acentuados. 

A los trabajos de Behring- y Kitasato, siguieron los 
de Pizeóni y Caltani, Vaillar, Roux y Renán, confir- 
mándolos en parte y negando ciertos particulares de 
las experiencias de los primeros sobre el tétanos. En 
1892, expone Kitasato, con más detalles, las reglas 
del empleo terapéutico del suero antitetánico, mani- 
festando que los animales inoculados con el suero 
antes ó inmediatamente después de inyectarle la toxi- 
na se preservaban de una manera evidente. 

Por el contrario, observa que el tétanos se declara- 
ba cuando el suero se inyectaba de 12 á 24 horas 
después de la toxina, siendo á veces en estas condicio- 
nes incurable, y deduce: que el suero es tanto más 
eficaz cuanto más activo sea, si el tétanos es de mar- 
cha lenta y si el tratamiento ó su aplicación se esta- 
blece desde la aparición de los primeros síntomas, 
pero que en todos los casos la curación no es ins- 
tantánea y los síntomas persisten aún largo tiempo. 

Investigaciones posteriores han hecho decir á Roux 
que el suero antitetánico no era terapéutico sino pro- 
filáctico, puesto que los fracasos en patogenia huma- 
na se debían á que cuando se manifestaban sus pri- 
meros síntomas, era cuando el organismo estaba to- 
talmente interesado por la toxina absorbida con más 
ó menos rapidez desde el sitio de la inoculación, y 
que de distinta manera ocurre en .la difteria, en que 
las manifestaciones locales se presentan generalmente 
cuando el organismo apenas ha obsorbido toxinas 
dando lugar por tal motivo á que el suero antitóxico 
neutralice ó destruya los efectos del veneno que lenta- 
mente van segregando los gérmenes y pasando al 
torrente circulatorio. 

Sin embargo, Behring persiste en la creencia de que 
no solo es profiláctico sino terapéutico, y lo demues- 
tra en las nuevas investigaciones que dio á conocer el 
año próximo pasado, manifestando que ha logrado 
preparar una antitoxina ó suero antitetánico que 
solidificado se expende á dosis de cinco gramos para 
Utilizarlos después disuelta en agua esterilizada, en 



278 ANALES DE LA 



inyecciones hipodérmicas ó intra-venosas, según la 
gravedad del caso. 

Hoy se sabe que los efectos producidos en el indivi- 
duo por las infecciones no son generalmente resulta- 
do de la presencia de los gérmenes en sí, sino de las 
toxinas que ellos segregan, las cuales, pasando al to- 
rrente circulatorio se difunden por todo el organismo 
para atacar con más ó menos predilección á tal ó 
cual órgano, viscera ó tejido, provocando en ellas 
lesiones orgánicas ó funcionales más ó menos profun- 
das, según la cantidad y calidad del veneno absorbi- 
do, constituyendo de este modo el cuadro sintomáti- 
co de la enfermedad; síntomas que por otra parte, 
podemos considerar como una manifestación viva 
del organismo que lucha por rechazar el veneno que. 
lo mata. 

De esa especie de combate ó lucha que se fragua 
allá en la intimidad de nuestros tejidos, entre las cé- 
lulas y el veneno, resulta que si triunfan aquéllas el 
individuo recobra la salud, quedando éste general- 
. mente en condiciones por cierto tiempo de vencer con 
mayor energía las nuevas invasiones del m.'smo ger- 
men y ésto constituye la inmunidad, que puede ser 
trasmisible á otro individuo por medio de la transfu- 
sión sanguínea, ó mejor dicho del suero sanguíneo 
que es donde se encuentra el principio inmunizante. 

Para explicar este fenómeno, el de la inmunización, 
diremos aunque sea á la ligera, lo que son la toxinas 
microbianas y cómo se portan en el organismo 
infectado. 

Por las investigaciones realizadas en estos últimos 
años, dichas toxinas parecen diferir de los venenos 
químicos por la doble propiedad de obrar á dosis casi 
imponderables y de necesitar cierto tiempo de incu- 
bación para producir sus efectos en el animal. Hoy 
se les colocan por sus propiedades entre los fermentos 
solubles. 

No hay veneno químico que su toxicidad pueda 
compararse á ciertos venenos microbianos; por ejem- 
plo, la toxina tetánica producida por el bacilo de Ni 
colaier en los caldos de cultivo puede matar en tres 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 279 

días á un curiel tan sólo con una inyección de 0,0002 
c. c. de dicho caldo que contiene 0.000,005 de toxi- 
na pura. 

Tanto esas cantidades infinitesimales como canti- 
dades enormes de ellas no se manifiestan ni matan 
inmediatamente; necesitan para provocar las prime- 
ras manifestaciones sintomáticas que transcurra un 
tiempo determinado, siempre el mismo, ya sean gran- 
des ó pequeñas las dosis inoculadas al animal; ese 
tiempo transcurrido entre la inyección y las manifes- 
taciones sintomáticas no guarda relación con la do- 
sis empleada siempre que dicha dosis mínima sea la 
mortal. 

De las experiencias de Courmont y Dayan en este 
sentido, deducen que la toxina tetánica se comporta 
como una zimase; que no es venenoso directamente y 
por sí mismo, que el veneno no se forma en el cultivo 
sino en el agente virulento específico, la diastasa, 
que inyectadas en las venas en cantidades casi im- 
ponderables provoca en el animal la formación de 
principios estrignizantes ó tetanizantes, después de 
una incubación que dura próximamente 24 horas, y 
si una vez presentados los primeros síntomas se toma 
la sangre y se inyecta á un segundo animal, á éste se 
le presenta inmediatamente la enfermedad. 

Esto demuestra que la llamada toxina tetánica se- 
gregada por el bacilo de Nieolaier en los medios arti- 
ficiales de cultivo no es otra cosa que una diastasa 
que á expensas de ciertos elementos propios del orga- 
nismo animal se desdobla ó combina para constituir 
un tercer producto, la verdadera toxina tetanizante, 
substancia que una vez formada se encuentra en la 
sangre y que obra como los venenos químicos, sin in- 
cubación, inmediatamente que son absorbidos. 

Para explicarse el fenómeno de la inmunización se 
han sucedido en la ciencia varias teorías ó hipótesis, 
pero la que hoy parece aceptarse por la mayoría de 
los que se han ocupado de esta materia, es la que des- 
cansa en la teoría fagocitaria. 

Todos sabemos que según la teoría fagocitaria en 
nuestro organismo existe un grupo de células que 



280 ANALES DE LA 



obedeciendo á las leyes déla quimiotaxia se apoderan 
de los gérmenes que osan atravesar impunemente 
nuestros tegumentos. Ese grupo de células, defenso- 
ras perpetuas de nuestro organismo, y que Mestchni- 
koff denomina fagocitos así como se apoderan de los 
gérmenes y los destruyen en su seno por una especie 
de digestión se cree que sean también las que nos de- 
fienden de los efectos nocivos de las toxinas mi- 
crobianas. 

Se considera que el veneno ó (lias tasa microbiana 
obra directamente sobre las células, produciendo en 
ellas una excitación que da por resultado la secreción 
de una nueva substancia, la antitoxina, cuyo exceso 
pasa á la sangre donde se va como acumulando pro- 
gresivamente, según aumenta paulatinamente la can- 
tidad de toxina que llega á ellas. Antitoxina que en 
la sangre se encuentra disuelta en el suero, y de ahí el 
mayor ó menor poder antitóxico del suero de los ani- 
males inmunizados, según la cantidad de toxina reci- 
bida y el tiempo empleado ó transcurrido en recibirla. 

Por las experiencias de Roux y Vaillard, se sabe 
que con una misma cantidad de toxina y en el mismo 
espacio de tiempo se pueden obtener sueros de distin- 
to poder antitóxico, es decir, antitoxinas más ó me- 
nos enérgicas según las dosis de toxinas empleadas 
en cada inyección para la inmunización del animal. 

Que la antitoxina no es producto del desdobla- 
miento de la toxina, lo demuestran también Roux y 
Vaillard en la siguiente experiencia: extraen á un 
conejo inmunizado contra el tétano, en poco tiempo y 
por frecuentes sangrías toda su sangre que fué inmu- 
nizada, el animal sigue viviendo á expensas del nuevo 
líquido sanguíneo formado, que no contiene toxina, 
y sin embargo, el poder antitóxico de su suero no dis- 
minuye sensiblemente. 

La toxina provoca una irritación en la célula como 
ya dijimos, y hace segregar la antitoxina, después 
desaparece aquélla por los emuntorios naturales del 
organismo, sobre todo por el riñon, pero la excitación 
celular continúa y por cierto tiempo la secreción de 
la antitoxina continúa verificándose, aunque en pro- 



ACAbÉMlA DÉ CIENCIAS DÉ LA HABANA 28Í 

porción decreciente, á pesar de no existir en el orga- 
nismo el agente excitante, la toxina. 

Las antitoxinas por sus propiedades también sé 
consideran hoy como fermentos solubles ó diastasas. 
Son precipitadles por el alcohol de 95°, el calor las 
modifica al punto queá 70° pierden su propiedad an- 
titóxica, se destruyen bajo la acción de la luz y del 
aire y son modificadas por la dilución en el agua, etc. 

Su propiedad antitóxica no es debida á que una 
cantidad determinada de ella destruya otra igual de 
toxina, no. La siguiente experiencia lo demuestra: 
una mezcla de suero antivenenoso procedente de un 
animal inmunizado contra el veneno de la serpiente y 
veneno, es inofensivo éste cuando dicha mezcla es he- 
cha en preparaciones convenientes; pero si se calienta 
á 70° la antitoxina se altera y la toxina resiste á esa 
temperatura haciéndose dicha mezcla entonces vene- 
nosa para el animal que se le im^ecta. Se considera 
que la antitoxina obra directamente sobre la célula, 
es un excitante celular que pone en juego los medios 
aún desconocidos que tienen para defenderse de las 
agresiones de los gérmenes ó de sus toxinas. 

No entraremos en los detalles técnicos de la inmu- 
nización de animales para la obtención de los sueros 
antitoxicos, porque tendríamos que ocupar por más 
tiempo vuestra atención, sólo diremos en tesis gene- 
ral, que en los laboratorios, por dos procederes gene- 
rales se alcanza ese fin: ó inyectando el germen vivo 
más ó menos virulento en el animal ó cultivándolo 
en los caldos ó medios nutritivos artificiales y sepa- 
rándola después para obtener las toxinas disueltas, 
desprovistas de ellos, los qué se empieza por inocular 
en cantidades infinitamente pequeñas hasta llegar en 
cierto tiempo á dosis considerables sin que el animal 
sufra trastornos sensibles, y así se obtienen sueros 
antitóxicos, cuyo poder inmunizante traspasa á ve- 
ces lo imaginable, como por ejemplo, el suero antite- 
tánico que la quinquillonésima parte de un gramo, 
por gramo de ratón es insuficiente para preservar de 
la muerte á dicho animal por una dosis mortal de la 
toxina del bacilo de Nicolaier. 



282 AÑALES DE LA 



Discurso ie contestación al le Recepción del Dr. Juan J. Dávalos 

POR EL DR. JUAN SANTOS FERNANDEZ. 



Sr. Presidente, Sres. Académicos, Señores: 

Si está preceptuado que el nuevo académico deba 
presentar un discurso de ingreso en el cual puede de- 
sarrollar la tesis que le plazca y aquél ha de ser con- 
testado por otro de los académicos, no se ha deter- 
minado aún de modo preciso, ni urge saberlo, el fun- 
damento de la contestación respecto al tema elegido. 

He aquí por qué sustentando el que tiene el honor 
de hablaros, exactamente las mismas ideas vertidas 
y sostenidas por él preopinante, si aellas hubiéramos 
de referirnos exclusivamente en la contestación, nues- 
tra tarea quedaría limitada á expresar en dos líneas 
la perfecta conformidad con el tema desenvuelto. 

Nosotros, sin embargo, entendemos de distinta ma- 
nera el proceder del que tiene á su cargo contestar un 
discurso de ingreso. Creemos que no está obligado á 
tratar exclusivamente de la materia objeto del dis- 
curso que contesta, porque no es de este modo sólo 
como logrará presentar á la consideración de la Aca- 
demia al recipiendario por todas sus faces desde el 
punto de vista científico. 

La simple audición del discurso bastará á la Cor- 
poración para juzgar una vez más la competencia del 
nuevo académico, competencia en virtud de la cual le 
abrió ya sus puertas, pero de sus cualidades íntimas, 
de sus virtudes, tanto más ocultas cuanto más va- 
liosas, no podrá tener noticias, sin que alguien, casi 
de un modo abusivo, lastimando sin duda ignata 
modestia, no ose descorrer el velo que las cubre, para 
exteriorizarlas. 

En ningún caso se ha hecho más necesaria esta me- 
dida exclarecedora que juzgar los méritos del preopi- 
nante, porque desde los primeros pasos en la vida 
escolar y en las aulas de la Universidad, reveló una 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 283 

marcada propensión á encubrir su inteligencia bajo 
el aspecto de modestísimo estudiante, del mismo mo- 
do que sus energías con la apariencia de la apacibili- 
dad más completa. 

Al final de sus estudios médicos, ambas cualidades 
ocultas se destacaron, merced aun incidente desagra- 
dable que no hemos de dejar de referir siquiera no sea 
más cpie para ejcmplaridad, y sin que temamos pecar 
de indiscretos, dado el móvil elevado que nos impulsa. 

El joven estudiante había preparado sus exámenes, 
en la forma que siempre lo hacía y siempre ha hecho, 
todo, á conciencia; esperaba con derecho ser juzgado 
debidamente, pero por uno de esos hechos inconcebi- 
bles en quienes visten la toga del catedrático, no su- 
cedió así á su entender; aquella oveja herida enlomas 
sensible, se convirtió en león y agredió á alguien, por 
lo que fué sometido el estudiante aun consejo de disci- 
plina y elevada la causa, á la Junta Superior de Ins- 
trucción Pública nos tocó darle voto condenatorio. 

Creíamos y creemos que en los establecimientos de 
enseñanza como en el ejército, está por encima de to- 
do el principio de autoridad; puesto éste á salvo, pe- 
dimos gran severidad para los que no saben poseerse 
del elevado puesto del magisterio. 

La sentencia le obligó á visitar la Universidad Cen- 
tral de Madrid, terminar allí su carrera y perfeccio- 
nar sus estudios en el resto de Europa. 

Cuando volvió á la Habana trajo su espíritu im- 
pregnado del ambiente exhalado en el viejo mundo 
con motivo de los descubrimientos de Pasteur, y co- 
mo no podía menos de suceder, pidió un puesto en el 
Laboratorio Bacteriológico de la Crónica médico 
quirúrgica que acababa de inaugurarse. 

Desde este momento empieza para nosotros el tra- 
to diario con el profesor del Laboratorio. Se entregó 
aquél con tal ahinco á la investigación, que para no 
perder tiempo y estando entonces el Laboratorio si- 
tuado en las afueras de la población, concurría á 
nuestra mesa mañana y tarde, del mismo modo que 
otro trabajador infatigable, temporalmente en la 
Habana, el Dr. Gibie, actual director del Instituto 



284 ANALES DE LA 



Pasteur de Nueva York. Los días que después de los 
postres, al anochecer, podíamos permitirnos algún 
reposo, jugábamos á las cartas breves instantes, pa- 
ra entretener á mi hija, entonces de siete años, y no 
podemos nunca olvidar la placidez con que el investi- 
gador concienzudo de horas antes, departía con la 
inocente criatura hasta el punto de creerlo, ésta su 
igual y dolerse de su ausencia. 

Si no tuviéramos otros ejemplos, éste bastaría para 
demostrar que no están reñidas con el amor al estu- 
dio y á las prácticas de la investigación científica, la 
sensillez de carácter y la llaneza; que para ir en pos 
de la sabiduría no es fuerza renegar del hogar ni de 
sus placeres: pasaron ya los tiempos en que la cien- 
cia estaba en el traje ven el semblante adusto; en que 
el sabio tenía que hacer alarde de excepticismo ó de 
extremado radicalismo en los asuntos filosóficos y 
políticos ó por el contrario, jactarse de un ultramon- 
tanismo rabioso ó afectar cualquier otro extremo. 

La exageración fué siempre perniciosa, el justo me- 
dio tan afine de la naturalidad es fuente de perfección 
y por esoel nuevo académico ha sido siempre ingenuo 
y el más vivo ejemplo de imperturbabilidad y tran- 
quilidad de espíritu aún en situaciones difíciles. Voy 
á relataros una de ellas. 

Cuando las defunciones por el muermo humano al- 
canzaron la más alta cifra en la Habana y el Gober- 
nador civil Sr. Rodríguez Batista nombró una comi- 
sión de la Junta Provincial de Sanidad para su estu- 
dio, ocupó el que se honra en hablaros, la presidencia 
de dicha comisión y agregó á ella, entre otras perso- 
nas idóneas al Doctor U. Juan N. Dávalos. Con el 
decidido amor á la investigación que le es caracterís- 
tico, desde el primer momento dio principio á la ta- 
rea, recogiendo con los señores veterinarios la secre- 
ción nasal de los caballos. 

Debemos confesaros que el contagio del muermo 
inspiraba al que narra, serios temores y éstos no es- 
taban desposeídos de fundamento, puesto que al final 
de los trabajos de la comisión, murió de muermo el 
secretario de la misma D. Pedro Fernández Diaz, cuyo 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 285 

nombre podéis ver entre los mártires de la ciencia que 
ostenta la lápida colocada en este salón; pues bien, 
uno de los primeros caballos reconocidos en un esta- 
blo de la calzada de la Reina, esquina á Oquendo, 
bañó de mucocidades la cara, la cabeza y parte del 
cuerpo del Doctor Dávalos, quedó á oscuras porque 
los cristales de los anteojos se mancharon y esto sin 
duda fué lo que le hizo abandonar el examen del ani- 
mal é ir á un estanque próximo á lavarlos. 

Atónitos quedamos ante la sangre fría del entusias- 
ta colega, pero no permitimos continuara la faena 
sin volver al Laboratorio para desinfectarse conve- 
nientemente. 

El mismo estudio del farcino, sobre el cual ha pu- 
blicado el Doctor Dávalos diferentes trabajos, de- 
mostrando al mismo tiempo cine el profesor Nocar de 
Alfort la atenuación del bacilo del muermo al pasar 
por el organismo humano, nos permite relatar una 
escena un tanto cómica, pero que patentiza una vez 
más la fe y el entusiasmo con que se ha dado á la 
bacteriología el Doctor Dávalos. 

Nos encontrábamos una tarde en el Laboratorio y 
hacía más de una hora que nuestro compañero no se- 
paraba el ojo del ocular del microscopio, examinando 
una siembra de productos tomados de un enfermo 
muerto de farcino, nada menos que el Dr. D. José 
Francisco Arango, distinguido y querido miembro de 
esta Corporación. La especulación ó la mal entendi- 
da defensa de los intereses materiales, cuando éstos 
atacan la salud pública, daba el grito en algún órga- 
no de la Prensa diaria, alegando que la existencia del 
muermo en la Habana era dudosa ó falsa, y equivo- 
cados los diagnósticos de los profesores médicos. La 
bacteriología tenía menos raices que ahora y se de- 
seaba llevar el convencimiento honrado á todos los 
ánimos; estaban, pues, justificados más que nunca, 
los empeños del Dr. Dávalos encargado directamente 
de la investigación del particular en el Laboratorio. 

En esos instantes, llega un criado despavorido: á 
la señora del lado le había dado un ataque de nervios 
y solicitaba nuestro auxilio. Como dedicados á las 



286 ANALES DE LA 



enfermedades de los ojos exclusivamente rogamos al 
Dr. Dávalos que la viera, pero él embebido en su in- 
vestigación, cree que le hablo de ésta y me 03^ como 
aturdido, contestando: "otro caso de muermo hu- 
mano". 

No, le respondimos, no es muermo ni es huma- 
no se trata déla suegra del vecino que tiene un 

ataque de nervios. 

La hilaridad de los presentes sacó al Dr. Dávalos 
de su abstracción y le puso á cubierto de perder su 
tiempo en mitigar la exaltación de unos nervios, por- 
que mientras ocurría este episodio pasaron algunos 
minutos, los suficientes para que llegase otro recado 
diciendo que ya estaba bien la enferma. 

A todos los actos de su vida ha llevado el Dr. Dá- 
valos el sello de seriedad y de una especie de abstrac- 
ción á los que deba tal vez el interés con que ha em- 
prendido la resolución de los más arduos problemas 
de la patología, vamos á hacer referencia á los meses 
que precedieron á su visita á la vicaría para investir- 
se del título de esposo, que dicho sea de paso, ostenta 
con el mismo honor que el de Licenciado y Doctor en 
Medicina. 

Durante sus constantes visitas al Laboratorio y al 
salir de su casa, tropezó su mirada al través de los 
cristales que constantemente lleva puesto, con otros 
ojos, que á pesar de su poderoso influjo, no pudieron 
alejar por completo del microscopio, al interpelado 
de manera tan viva. Pasaron meses en este cruce de 
rayos luminosos y si la que contenía el mayor foco 
luminoso, no hubiera estado emparentada con otro 
profesor del Laboratorio, lo que favoreció la aproxi- 
mación de los astros, juzgamos tan semejante el cen- 
tro de gravedad, la atracción ejercida por el micros- 
copio sobre el Dr. Dávalos que abrigamos, temores de 
que fuera aún célibe, porque no es déla madera de los 
galanteadores legendarios, ni mucho menos. 

Y este hombre asiduo en la labor cotidiana es re- 
fractorio hasta lo infinito á escribir los hechos que á 
diario recoge sobre la mesa de trabajo y que sólo 
anota en su cabeza. Hace más de seis años publicó 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 287 



una memoria sobre la fermentación del tabaco y los 
gérmenes que la determinan, asunto de interés uni- 
versal porque no es un secreto la ambición sentida en 
todas partes de cultivarlo; debido á esto de diversas 
regiones del globo: de Rusia, de la India, de los Esta- 
dos Unidos han escrito á la dirección del Laboratorio 
v al mismo Dr. Dávalos, reclamando continuación de 
lo observado; varias veces nos ha prometido escribir- 
la y aún no se ha decidido. 

¿Será que su mala letra, mala entre las malas, le as- 
queé para poner en ella sus bellas concepciones cientí- 
ficas, fruto de sus vigilias? Todo puede ser, porque 
en nuestra faena de descifrar letras en la Redacción de 
la Crónica Médico Quirúrgica, mucho tendríamos 
que decir, de colaboradores de esta publicación, miem- 
bros muchos de ellos de esta Academia y cuya escri- 
tura ininteligible es el martirio de los tipógrafos y de 
los que corregimos las pruebas de imprenta. 

Es de admirar por otra parte como á pesar de esa 
anotofobia nuestro colega no olvida nada; cómo ha 
podido en unión de su colaborador el Dr. Acosta, es- 
.tableeer la seroterapia en el Laboratorio Bacterioló- 
gico, del mismo modo que este último ha mantenido 
la vacuna antirrábica sin discrepar de lo que se hace 
en el Instituto Pasteur de París. Ambos colegas han 
logrado la satisfacción, que consignamos con legíti- 
mo orgullo, de que el mismo Roux manifestase un día 
ser innecesario llevar el suero antidiftérico á la isla 
de Cuba porque en la Habana y en Berlín le consta- 
ba que su preparación era idéntica á la que él a- 
doptaba. 

Tiempo atrás investigó el Dr. Dávalos con el Dr. 
Pardiñas, y para esto hicieron varias escursiones al 
campo, las enfermedades del puerco, denominadas 
pintaclilla y neumonía infecciosa que diezmaban el ga- 
nado de cerda en la isla. 

Descubrió por la misma época el germen de la enfer- 
medad de las aves, conocida con el nombre vulgar de 
higadillo. En unión del Doctor D. Manuel Fors y con 
los Dres. San Martín, García Rijo y el mismo Fors, 
en la circunscripción de Sancti Spíritus,la hcisera,{\zo^ 



288 ANALES DE LA 



te del ganado vacuno, estableciendo en uno de los 
predios el laboratorio, durante más de dos meses, y 
siendo allí auxiliados por el profesor veterinario, 
miembro ho3 r de esta Academia D. León Moreno. 

Asociado al Dr. Acosta entregóse á fructíferas ex- 
periencias sobre el valor tóxico de la orina en la fie- 
bre amarilla, trabajo presentado al Segundo Congre- 
so Médico Panamericano de México y recibido allí 
como una verdadera novedad en la materia. 

Forma el Dr. Dávalos parte de la comisión nombra- 
da por el jefe de Sanidad de la isla de Cuba, nuestro 
socio de mérito el Dr. D. Cesáreo Fernández de Loza- 
da, para el estudio de la fiebre amarilla, y no cesa de 
inquirir la verdad en tan interesante particular. 

En compañía del Dr. Acosta también y del veteri- 
nario D. Diego Larión, académico hoy, con licencia 
en en el extranjero, preparó la maleina en el Labora- 
torio Bacteriológico y la ensayó en caballos para de- 
mostrar sus ventajas en el diagnóstico del muermo 
equino y de ello dimos cuenta entonces á esta Cor- 
poración. 

No he de continuar enumerando las investigaciones 
á que se ha consagrado el Dr. Dávalos en el Labora- 
torio Bacteriológico de la Crónica Medico Quirúr- 
gica, sólo ó asociado con los Dres. Delfín, Calvo, 
Ruiz Casabó, Coronado, Cabello y otros, porque 
tendríamos que citar con la seroterapia de la lepra y 
del cáncer innumerables particulares más; tendríamos 
que poner á contribución todo lo que se roza con la 
Clínica en general porque el Dr. Dávalos está siempre 
atento á los deseos de los colegas que los solicitan 
para esclarecer algún punto oscuro de diagnóstico 
con el auxilio del Laboratorio. Su manera de ser le 
ha constituido en el vínculo ó eslabón de la clínica y 
el laboratorio. Su conducta es el ejemplo más perfec- 
to que darse puede á los que pretenden la supremacía 
de la una sobre el otro ó de éste sobre aquélla, sin 
comprender como lo demostró el Dr. Acosta en su 
discurso de ingreso, que ambos marchan de acuerdo y 
son indispensables, dado el progreso actual de las 
ciencias médicas. 



Academia de ciencias de la habana 289 

Reservamos de intento para el final presentar á 
vuestra consideración el rasgo más saliente del nuevo 
Académico, el que bastaría para juzgarlo tan épico 
como el del marino que se hunde con su nave en el 
cumplimiento de su deber ó el del militar que desa- 
parece en la explosión del polvorín para satisfacer 
órdenes superiores, así el Dr. Dávalosconla serenidad 
de héroe advierte un día que su naturaleza parece 
alterarse: pierde de peso y de carnes, su temperatura 
aumenta periódicamente; sospecha un brote de tuber- 
culosis en sus pulmones y con el mayor aplomo exa- 
mina sus esputos, del mismo modo que todos los que 
recibe en el Laboratorio, para informar; descubre el ba- 
cilo de Koch en ellos y lo muestra imperturbable á 
sus compañeros de trabajo, que absortos contemplan 
tanta sangre fría. 

Mas esa serenidad no es la que arranca la ignoran- 
cia, no es un acto de jactancia loca, no es la nacida 
del desconocimiento del peligro, no, es el fruto del 
arraigado convencimiento del poder de la ciencia, de 
la perfecta interpretación de la anatonomía patoló- 
gica á la luz de los modernos" descubrimientos, es el 
resultado de ejercer la Medicina con una honradez sin 
igual. En su propia persona practica la doctrina 
que sustenta y pone en ejecución en la asistencia de 
sus propios enfermos. Vedlo sino: siempre ha creído 
que el tuberculoso no se le debe ocultar su enfermedad 
porque se causa con la ocultación un verdadero per- 
juicio; en efecto, si se le previene á tiempo puede uti- 
lizar los poderosos recursos con que cuenta hoy la 
ciencia para oponerse á la marcha de los gérmenes 
que intentan aniquilar la existencia del individuo 
invadido. 

El germen de la tuberculosis, entiende fundadamen- 
te nuestro recipiendario, necesita un suelo apropiado 
para su desarrollo, un sujeto que carezca de los ele- 
mentos de defensa, la miseria fisiológica, como dijo 
el profesor Grancher, en 18S3 (1) desde esta misma 



(1) Crónica Médico Quirúrgica de la Habana., tomo 9, pág. 221 



290 ANALES DK LA 



tribuna, cuando nos honró con una conferencia 
memorable. 

El bacilo de Koch á semejanza del cobarde, sólo 
ataca á los indefensos, á los descuidados; busca las 
naturalezas debilitadas por la herencia, las diátesis ó 
por la fatiga que provoca el exceso de la labor coti- 
diana. Esta fué la que determinó en el Dr. Dávalos 
el punto débil por donde fué invadido; pero esta la- 
bor diaria que ha fortificado su iteligencia y sus fa- 
cultades al grado de abrirle sus puertas esta Corpo- 
ración, providencialmente ha servido para sorpren- 
der á tiempo el enemigo de su preciosa existencia y 
servirá para que empuñadas las armas de la Higiene 
modere el trabajo intelectual, preste ma3 r or atención 
que la prestaba á la reparación de sus fuerzas físicas, 
se fije en obtener una nutrición esmerada ya que sus 
deberes profesionales y científicos y el estado del país, 
le impiden completar el plan trazado utilizando aires 
y alturas de que por suerte no carece esta Isla, como 
lo ha demostrado el Académico Dr. Jacobsen en su 
interesante trabajo de ingreso. 

Por último, señores,- cuando el inmortal Koch re- 
nueva en estos últimos días sus esfuerzos para vencer 
la tuberculosis, cuando anuncia presentar la tubercu- 
lina (2) que le proporcionó la pasada derrota despo- 
jada de las cualidades que la hicieron peligrosa y 
hasta nocivo su empleo, el Dr. Dávalos asociado del 
Dr. Acosta se hace cargo en el acto del ritual de su 
fabricación y se apresta á prepararla en el Laborato- 
rio Bacteriológico de la Crónica Médico Quirúrgica. 

No importa que las manipulaciones de polvos im- 
palpables dotados de la más virulenta toxina ame- 
nace la salud y la vida de los preparadores, el Dr. Dá- 
valos no retrocede, aún teniendo su salud más ó me- 
nos alterada; soldado de la ciencia, con ella va á don- 
de quiera que el progreso reclame su intervención. 

No de otro modo se condujeron los profesores del 
Laboratorio Bacteriológico cuando se estudiaba la 



(1) Nuevos preparados de tuberculina por Roberto Koch. Deutsche 
Wochensehriít, núm. 17. — ÍS'JT. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 291 



difteria antes del descubrimiento Behrin-Roux, tenien- 
do familia en el mismo local la que estuvo á punto 
de pagar con la vida de alguna criatura el entusias- 
mo por los adelantos científicos. 

No ha sido nuestro propósito, señores Académicos, 
halagar el oido del recipiendario con algunas frases 
huecas de elogio sin fundamendo alguno; nadie como 
él, que nos conoce en la labor diaria durante un largo 
periodo de tiempo, sabe, que por ningún género de 
consideraciones se me arrancaría un aplauso inmere 
cido, del mismo modo que no lo callaré jamás para 
el que lo merece, sea el que sea y venga de donde vi- 
niera. Tenemos derecho á expresarnos así porque 
nos abonan una larga carrera en el periodismo cien- 
tífico, no menos corta en las corporaciones de igual 
índole y ya prolongada en el ejercicio profesional, sin 
que liaA^amos visto en nuestros contendientes más que 
nobles campeones que cruzaban sus aceros por el 
triunfo de la verdad y merecían siempre nuestros 
respetos. 

Sea bien venido al seno de esta Corporación oficial 
el nuevo Académico, del que he intentado bosquejar 
sus méritos. Su laboriosidad encontrará en las ta- 
reas de este Cuerpo científico ancho campo donde se- 
guir sirviendo como hasta aquí los intereses de la 
ciencia que es el lema que lleva en su bandera esta 
ilustre Academia. 



292 ANALES DE LÁ 



Contribución al Estudio de los Crustáceos de Cuba 



NOTAS DEL DR. JUAN GUNDLACH. t 1896 

COMPILADAS TZ" COMPLETADAS POPi EL 

Dr. j. i. torralbas 
.A. Tu 31, E O T O 3ft 



En los últimos días de su vida y desde el lecho que 
va le era imposible abandonar, me envió el sabio na- 
turalista Gundlach, un paquete que contenía las 
notas que hacía tiempo venía escribiendo sobre los 
crustáceos de Cuba y que tenía ya terminadas; al 
enviármelas, encargó me dijesen que yo las publicara; 
pero á pesar dé haber cumplido con exactitud el 
portador la misión que se le confirió, no pudo por 
entonces satisfacer el que suscribe el deseo de aquel 
apreciado amigo. Los acontecimientos políticos que 
agitaban por entonces el país, asumieron la más alta 
gravedad, y en aquellos solemnes momentos en que 
los deberes patrióticos tenían (pie superponerse á 
toda otra consideración, cada uno pensó en situarse 
en el lugar en que creía poder prestar algún servicio. 

Razones tan poderosas como las que dejo señala- 
das, fueron causa de que, abandonados mis libros y 
papeles durante los años de mi permanencia en los 
Estados Unidos, casi incomunicado con ésta, se re- 
tardara hasta ho3 r el cumplimiento de un mandato 
para mí ineludible. 

Empero, no es esto todo: de retorno en la Habana, 
busco las notas inútilmente, 3' cuando ya había per- 
dido la esperanza de hallarlas, las encuentro entre 
una multitud de papeles que existían en el Instituto 
de Segunda Enseñanza, que se iban á arrojar como 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 293 

inútiles y que registré porque se me dijo habían per- 
tenecido á D. Juan (Dr. Gundlach) y esto me hizo 
pensar que entre ellos habría algo útil. 

Así sucedió, y no fueron las notas lo único que allí 
había, sino varias monografías y publicaciones de 
importancia científica. En aquel confuso montón de 
papeles estaba el para mí preciado manuscrito, des- 
glosado, incompleto, truncado, tanto en el texto 
como en las láminas; desde entonces me propuse re- 
construir la obra de mi ilustre amigo, y como creo 
haberlo conseguido, la doy á la estampa, mas no sin 
antes cumplir con el deber de manifestar, que todo 
error ó deficiencia que en esta obríta se note, me 
corresponde exclusiva y personalmente, y de ninguna 
manera al conocido y sabio naturalista de quien por 
accidente resulto colaborador, y á cuya venerable 
memoria dedico la parte que en este trabajo me to 
que, por lo mismo, que no habiendo sido este ramo 
y sí otro de las ciencias naturales, objeto de mis es- 
peciales dedicaciones, tiene que resultar más labo- 
riosa la tarea que para cumplir su encargo me im- 
pongo. 

J. I. T. 



CRUSTÁCEOS (*) 

De la gran rama de los Arthropodos dividida por 
los naturalistas en dos grupos principales, Branquia- 
Jes y Traqueales, cada uno de estos grupos, caracte- 
rizados por su manera de respirar, se subdivide en 
clases, comprendiendo el primero los Arthropodos, 
que respiran por branquias ó sean los Crustáceos, 
los Merostomaceos y los Trilobiteos; y el segundo 
los que lo hacen por medio de tráqueas: los Arácni- 
dos, los Myriapodos y los Insectos. 

De las subdivisiones que con el nombre de clases 



(*) Algunas cuartillas del manuscrito de mi amigo que llevan por título 
Crustáceos, demuestran que fué su intención ocuparse de los caracteres 
generales del grupo; respetando su volantad me ocuparé de esas generali- 
dades, 



294 ANALES DE LA 



acabamos de enumerar, resultan otras que nombra- 
ríamos si fuéramos á seguir estudiando los Arthro- 
podos, pero como no se trata ahora de estudio tan 
extenso, sólo hemos querido establecer nuestro punto 
de partida, tomado de la clasificación más moder- 
na que conocemos, la aceptada por L. Roule ( París 
1898) y, al inscribir el término Crustáceos, que como 
epígrafe usamos, dejar manifestado cuáles son los 
animales de esta clase que nos van á ocupar, puesto 
que esos mismos crustáceos ó sean Tetráceos ó Cua- 
círhintenaclos, se subdividen á su vez en Entosmos- 
tráceos y M alacostráceos que serán objeto principal 
de esta monogrofía. 

Señalados por este medio los límites de la materia 
que debe ocuparnos, abandonaremos la clasificación 
que para esa limitación hemos preferido como más 
clara y precisa, y, terminadas que sean estas genera- 
lidades, presentaremos las descripciones siguiendo 
el orden que establece Milne Edwards que es el que 
siguió Gundlach en su manuscrito. 

Distínguense los Mahicostr¿íceos delaotrfa rama de 
los Crustáceos, ó sea de los Entomostráceos en (luc- 
ios primeros que tienen condiciones de superioridad 
orgánica respecto de los segundos, presentan un nú- 
mero constante de anillos y de pares de apéndices ó 
miembros: la cabeza y el tórax que por su forma pue- 
de en ellos con frecuencia distinguirse, >se confunde 
algo cuando por los miembros que en ambas partes 
se insertan, se les quiere deslindar, tal es la diver- 
sidad en número y forma de los pares de patas trans- 
formados en apéndices bucales que á los lados de 
las regiones cefálica y toráxica se insertan, pero los 
trece anillos que suman ambas, presentan siempre 
trece pares de apéndices entre transformados y no 
transformados. El abdomen generalmente distinto, 
lleva á los lados los otros seis pares que completan 
los diez y nueve con que cuenta el animal, y estos 
pares corresponden á otros tantos anillos. Por últi- 
timo, una placa anal nombrada telson, viene á com- 
pletar las piezas principales y que más constante- 
mente se observan en este grupo de los Crustáceos, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 295 

Formas más ó menos prolongadas, nadaderos en 
mayor ó menor número, ojos pedunculados, apéndi- 
ces caudales son otros tantos órganos que pueden ó 
no ser numerosos y algunos hasta no existir ó ser 
rudimentarios; pero los anillos, los apéndices y la 
placa anal, esas piezas mencionadas en el párrafo 
anterior y guardando entre ellas la relación indica- 
da, parecen constituir carácter distintivo del grupo 
que nos ocupa. 

Tocias estas piezas, algunas soldadas entre sí, 
otras simplemente articuladas, constituyen una 
armazón exterior más ó menos gruesa y tanto más 
dura cuanto más abundante en sales calcáreas: esta 
cubierta ó dermato-esqueleto puede considerarse 
como la epidermis, pues cuando se rompe se encuen- 
tra bajo la capa pétrea una membrana dermoidea. 

Son los Crustáceos y por lo tanto los Makicros- 
tn'iceos, animales de sangre fría (hemacrymos), de 
circulación semivascular, y el líquido que irriga sus 
órganos tiene un color azulado y á veces ligeramente 
verdoso. 

La impulsión de coalescencia predominante en 
todos los Crustáceos se hace aun más notable en el 
grupo que nos ocupa, por lo que su crecimiento no 
puede verificarse sin mudar su esqueleto tegu mental 
el cual cambian varias veces durante su vida. Para 
comprobar estas mudas basta recorrer la parte de 
nuestro litoral nombrada playa de San Lázaro y á 
cada paso se verán unos cangrejos de varios tama- 
ños enteramente vacíos y secos que no son otra cosa 
que el dermato-esqueleto de los llamados Cangrejos 
de arrecife (Grapsus cruentatus La.tr y G. Corruga- 
tus sp. n.) 

En cuanto á su organización interna presentan los 
Malacostráceos caracteres peculiares que los distin- 
guen: Su cerebro bastante desarrollado está unido á 
los ganglios oculares laterales: una notable masa 
está formada por ganglios subesofágicos, compren- 
diendo algunas veces los ganglios de las patas maxi- 
lares y los de los siguientes pares. Las vesículas 
auditivas se ven bien determinadas, Los apéndices 



296 ANALES DE LA 



hepáticos del canal digestivo son más considerables 
que en otros Crustáceos, encontrándose en el referido 
canal una bolsa ó dilatación estomacal cuyas pare- 
des internas tienen repliegues con eminencias quiti- 
nosas dentadas que desempeñan funciones semejan- 
tes á la masticación. 

El corazón de forma sacular y más ó menos prolon- 
gado, está situado en el tórax y á veces se prolonga 
hasta el abdomen; perforado por orificios venosos 
pareados con los de un sistema de vasos arteriales 
más ó menos complicado á pesar de cu\ r os vasos, 
existen ciertas lagunas de la cavidad visceral (senos 
sanguíneos) que toman parte en la circulación. 

La respiración siempre branquial, se verifica por 
apéndices branquiales en las patas toráxieas ó en las 
abdominales, por las placas maxilares y á veces por 
la laminilla que constituye el repliegue del carapacho. 

Los oviductos en las hembras se abren en el ante- 
penúltimo anillo toráxico y los conductos excretores 
de los machos, en el último, formándose á veces en los 
canales deferentes espermatóforos y apareciendo en 
las hembras sacos incubadores exteriores donde el 
huevo se transforma en embrión. 

La generación de los Malacostráceos es por lo ge- 
neral metamórfiea, particularmente en ciertos grupos 
como los toracostráceos. 

Aliméntanse de substancias animales y poseen órga- 
nos prehensores, son generalmente acuáticos, la 
mayor parte marítimos y aunque algunos pasen una 
parte de su vida en tierra vuelven con frecuencia al 
agua. 

Sus medios de locomoción son la natación y la pro- 
gresión, pose3 r endo un gran número de ellos órganos 
para nadar y para marchar. 

LKPTOPODIA Y IUACIHJS. 

Macropodia, Leach.— Leptopodia. 

Macropus Latr. Fah. 
Aíaia, Lamark. Bosc. 

Latreille sacó del género Maia de Lamark, ó más 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 29? 



bien del de Inachus de Fab. este género que nombró 
Marcropus; pero Leaeh modificó después la termina- 
ción llamándole Macropodia, nombre que también 
adoptó Latreille. 

Los macropodios son crustáceos decápodos de la 
tribu de los triangulares, familia de los brachiuros, 
fáciles de reconocer por su cuerpo triangular y tuber^ 
cidado, terminando hacia adelante á manera de pico, á 
veces muy largo, ya hendido, ya entero. Los pedícu- 
los oculares siempre sobresalen más allá de los bor= 




66. Macropodia sagittaria, Latr: Ni". 54 (i. 



des laterales del carapacho y no se alojan en fosetas. 
Antenas cortas y Infidas. El segundo y tercer par de 
patas son largos, delgados y filiformes: las dos pri- 
meras son grandes, salientes, encorvadas en forma 
de garras ó terminan en mano con dos dedos como 
en casi todos los decápodos, unos y otras son vellu- 
dos. Cola compuesta de seis segmentos. 

Son de talla pequeña, distinguiéndose con el nom- 
bre de arañas de mar. Viven como los Inachus, entre 
las plantas marinas. 

Los Leptopodios de Leach sólo se diferencian de sus 
Macropodios, en que éstos tienen la punta del hocico 
hendida } r aquéllos la tienen entera. 



298 anales dé i. a 



Araña de la mar. 

Carapacho triangular, liso, algo estrechado hacia 
la parte posterior, terminando hacia adelante en un 
pico muy agudo, espinoso por ambos lados y más 
largo que la porción post-frontal del carapacho. Ojos 
pediculados, muy aproximados, á cada lado de la 
base del pico, con un diente pequeño debajo de ca- 
da uno. 

Garras delgadas, largas, dirigidas hacia adelante, 
terminando en dedos poco encorvados, finamente 
dentados en la orilla interna. Patas larguísimas, fili- 
formes, con algunas espinas en la orilla anterior del 
segundo artículo: el primer par es el más largo. La 
base del cuarto y quinto par de patas está situado 
en ambos lados sobre el lomo. 

Long. incluyendo el pico: 0.050 mm. 

Son raros y viven en las plantas marinas. 

No. 60. Leptopodia sagittaria, Leach. Nr. 54 G. 

Cáncer sagittarius, Fab. Ent. Syst., n 442, 13. 
Inachus sagittarius, Fab. Ent. Syst., Supí. 359, 22. 
Mafa sagittarís, Bosc, Hist. Naturg. d. Krabben u. 
Krebsi, ni pl. tv. fig. 2. 




I.NACHVS SAGITARIUS. Fabr. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 299 

Cáncer seticornis, Herbt. 

Leptopoclia sagittaria, Leach,Zool. Mise, n,pl. txvn, 
Latreille, Encyc. Mish. pl. eexcix, ñg. 1. Des- 
marest, Consid. sur les Crust., pl. xvi, fig. 2. 
Guerin, Iconographie du Régne Anim., Crust. pl. 
xi, ñg. 4. Milne Edwards, Hist. Nat. des Crust., 
i, 276; pl. xv, ñg. 14. Illust. Cuy. Régne Anim., 
Crust. pl. xxxvi. Gibbes, Proc. Am. Assoc., 1850, 
p. 1. Martens, Arehiv fur Naturg, xxx vin., 
Stimpson, Crust. dredged in the Straits of Flo- 
rida. 

Cangrejo Araña, Parra 56, ñg. 3, p. 162. 

Carapacho triangular, redondeado en los ángulos 
posteriores, con dos surcos que desde ambos lados 
anteriores se dirigen hacia el centro de la porción 
dorsal, y sin reunirse bajan por ambos lados de la 
región cordial hasta la orilla posterior. Cuatro espi- 




N? 30. Inachus Cardenensis 

ñas agudas sobre el céfalo-tórax, una en la parte pos- 
terior de la región estomacal, otra debajo de ésta en 
la intestinal y las dos restantes están una á cada 
lado en la región branquial, formando las cuatro los 
ángulos de un cuadrado. 

Hocico corto, surcado, terminando en dos dientes 
poco divergentes, y otros dos ma\ r ores algo más 
atrás, uno á cada lado, en la orilla anterior de cada 
una de las fosetas oculares. 



300 ANALES t)É LA 



Ojos alojados en fosetas en la orilla anterior á 
ambos lados del hocico. El ángulo posterior de estas 
fosetas se prolonga en forma de diente agudo, y tiene 
una espina más atrás en la orilla externa del cara- 
pacho. 

Garras gruesas, granulosas, con el brazo y la mano 
más hinchados que los demás artículos, los dedos son 
alargados, estriados, algo corvos, con dientecillos en 
el borde interno. El par de patas siguiente es más 
grueso y más largo que los demás, velludos, con los 
tarsos tuberculosos. Los tres últimos pares de pa- 
tas van disminuyendo en tamaño. 

Color pardo rojizo. 

Longitud 0.015. mm. 

Ancho 0.013 mm. 

Un sólo individuo observado; se encontró en la 
bahía de Cárdenas. 

gekkro i.ambrii§ 

Parthenopianos, Fab. Latr. 

Linneo colocó estos crustáceos en su género Cáncer; 
Fabricio formó con ellos otro género al que dio el 
nombre de Parthenope, que también adoptó Lamark 
posteriormente, aunque antes los había reunido con 
el género Inachus, bajo la dominación de Maia: lo 
mismo hizo Bosc. 

Los Parthenopes pertenecen al orden de los decá- 
podos, familia de los brachiuros, tribu de los trian- 
gulares. 

Carapacho triangular ó casi romboidal, estrechado 
más ó menos hacia adelante: ojos colocados en fose- 
tas orbiculares sostenidos por un pendúnculo corto y 
grueso. 

Garras muy grandes dirigidas horizont alíñente, 
dobladas y replegadas luego en la misma dirección: 
las demás patas pequeñas. Antenas laterales muy 
cortas. 

La cola del macho se compone de cinco segmentos 
y la de la hembra de siete. Esta diferencia sexual in- 
dujo á Fabricio á formar un género de esta especie y 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 301 

sus análogos con el nombre de Lambrus. El género 
Parthenope lo Ira limitado á su especie llamada hó- 
rrida, cuya cola tiene siete anillos en ambos sexos, 
porque las demás que cita parecen pertenecer á otros 
géneros. 

Los Inachus de Fabricio tienen el carapacho trian- 
gular ó casi ovoideo, siempre muy desigual, espinoso, 
estrechado hacia adelante: las dos patas anteriores 
no terminan en dedos encorvados en forma de pico 
de loro como las de los Parthenopes. Fabricio los 
divide en dos secciones: los macropodios, que tienen 
las patas muy largas, filiformes 3' el carapacho muy 
punteagudo hacia adelante, 3^ los lithodes que se dis- 
tinguen por su carapacho, que se estrecha en punta 
anteriormente, ojos aproximados por su base; las 
cuatro antenas salientes, garras más cortas que las 
patas, el tercero y cuarto par más largas, las dos 
últimas muy pequeñas, inútiles para la locomoción; 
cola membranosa con placas crustáceas en los bordes. 

Los Inachus se diferencian de los Macropodios en 
que tienen losetas para alojar los ojos y por las pro- 
porciones del intervalo entre la cavidad bucal y las 
antenas intermediarias: es corto y transversal, mien- 
tras que en los macropodios se estrecha á expensas 
del ancho: estos tienen además el pico y las quijadas 
auxiliares exteriores proporcionalmente más largas. 

Estos crustáceos se fijan sobre las rocas submari- 
nas, y su color y las asperezas que lo cubren los ase- 
mejan á los objetos sobre que se agarran. 

Bosc, menciona las especies Maia spinipes Herbet 
de América y Maia sagittaris (Inachus sagittarius, 
Fab. ) de las Antillas. Esta última parece no ser nues- 
tro Leptopodia sagittaria Fab. La suscinta descrip- 
ción que da Bosc de Maia spinipes Herbet conviene á 
la araña dibujada 3^ descripta por Parra 3 r clasificada 
por Milne Edwards. 

No. 33. Lambrus crenulatus, Sans. No. 20 G. 

Lambrus crenulatus, Saus., Crust. Nouv. du Mexi- 
que et des Antilles, p. 13, pl. 1, fig. 4. Stimpson, 



302 



ANALES DE LA 



Notes on N. American Crust. p. 73. Desbonne et 
Schramm, Crust. de la Guadaloupe, p. 21. Mar- 
tens, Archiv fur Naturg xxxviii. 

Lambrus crenulatus, Saus. Nr. 20 G. 

Carapacho sasi romboidal, terminando en punta 
hacia adelante; la frente forma un triángulo, y los 
ojos están colocados en los ángulos de la base, aloja- 
dos en losetas orbiculares. Los bordes anteriores ar- 
queados hacia afuera, tienen una linea de tubérculos 




Lambrus Ponstalesi — Sti.mi». 



y terminan en una espina larga en los costados. El 
lomo presenta una elevación en el centro, que se ex- 
tiende desde la parte posterior hasta la base del 
triángulo que forma la frente, y aquí se divide en 
dos brazos que terminan en las losetas oculares. A 
los lados de esta elevación central se notan otras dos 
menos visibles. Carapacho cubierto de tuberculitos 
apartados, los mayores colocados con alguna regu- 
laridad. 

Garras iguales, muy grandes, dirigidas horizontal- 
mente hasta el origen del carpo, dobladas luego y 
replegadas en la misma dirección, su cara inferior 
lisa. Mano en forma de prisma triangular, tan larga 
como el brazo, con las aristas superior y exterior 
armadas de dientes romos; dedos lisos, muy dentados 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 303 




(33) p 16 — Lambrus crenulatus, Sans: 

en el borde interno y terminando en punta aguda, 
con una cresta de pelos en el borde exterior del pul- 
gar. Carpo corto y triangular. Brazo largo, con 
tubérculos en las dos orillas superiores y otra hilera 
poco marcada en el centro. 

Patas delgadas y lisas, todas de un mismo largo, 
terminadas en uña larga y encorvada. 

Longitud: 0.018 mm. 

Ancho: 0.028 mm. 



l.ntlMt IMSIIX 1A Guér. 

Cangrejo peludo, Parra, 50, 1. G. 
Lihinia distincta, Martens. 

Soldado de marina 

Carapacho ovoideo, estrechado hacia adelante, cu- 
bierto de pelo pardo amarilloso corto y espeso, ar- 
mado de cinco espinas formando un arco paralelo á 
cada borde látero-anterior, y tres en linea recta entre 
cada órbita y la espina posterior del arco menciona- 
do: otras dos á igual distancia délas últimas en cada 
región branquial. A lo largo del centro de la porción 
dorsal tiene seis en linea recta colocadas del modo 
siguiente: dos en la región estomacal, tres en la cor- 
dial, siendo doble la posterior, 3' una en la región in- 
testinal. A cada lado de la primera espina de la re- 
gión gástrica hay otras dos, formando juntas una 



304 



ANALES DE LA 



linea de cinco espinas en dirección transversal. El 
borde exterior de la región pterygostomal tiene dos 
grandes espinas aproximadas y una en cada extremi- 
dad de dicho borde. 

Rostro prolongado con una hendidura triangular 
en la base, terminando en dos cuernos muy diver- 
gentes y sobresaliendo al segundo artículo de las an- 
tenas externas. Ojos pedunculados, poco salientes, 
una espina grande de base ancha preorbital y otra 
más pequeña preorbital externa; una hendidura en 
el borde inferior de la órbita. 




K) LlBINIA DISTINCTA GüÉR. MEN. No. 1 G. 



Antenas externas velludas, los dos primeros artí- 
culos cilindricos, el primero más largo que el segundo, 
el tercero flagelifbrme: en la unión basal un tubérculo 
y una espina aguda externa. 

Las quijadas auxiliares cierran enteramente la bo- 



ACADEMIA DÍS CIENCIAS DE LA HABANA 305 



ca, el segundo artículo escotado en el ángulo interno 
superior para recibir el palpo. 

Cola con seis segmentos en ambos sexos. 

Garras iguales, dedos dentados blancos uñidos des- 
de la medianía hasta la extremidad; mano verdosa, 
ancha, granulosa, tan larga como el brazo; carpo 
granuloso, brazo cilindrico con una espina 111113- pro- 
nunciada en la parte superior, cerca de su base. Pa- 
tas cilindricas, el primer par es el más largo; tarsos 
cónicos, encorvados, tan largos como el artículo pre- 
cedente, blancuzco con fajas azules: uña rojiza. 

Long., incluyendo el rostro, 0.105. Ancho 0.095. 
Garras 0.0175. Primer par de patas 0.180: su tarso 
0.045. 

Los jóvenes no tienen todas las espinas del carapa- 
cho, sólo una en la región cordial y otra en la intesti- 
nal; pero las de los bordes lá tero-anteriores y las de 
las regiones branquiales, están bien desarrolladas. 
Patas y garras lisas, todo muy velludo. 

Es marino y abunda en todas las costas. No sirve 
para alimento. 

Otras medidas: 

Macho: long. 0.068, anchura 0.062, pinzas (igua- 
les) 0.087, primer par de patas 0.116. 

Hembra: long. 0.063, anchura 0.050. 



?ii rnus tv si»i^o*ismu s Lam. 

Main spinosissimn, Lam. Anim. sans verteb., v., p. 

241. ' 
Mithrnx spinosissimus, Edw. Mag. zool. vn, p. 2. 

Guer. Iconog. du Rcgne Anim. Martins, Archiv fur 

Narturg. xxxvm. 
Cangrejo Satitoya Parra, p. 122, pl. 44. 

No. 7. Santoya 

Carapacho casi tan largo como ancho, con los sur- 
cos que separan las regiones muy marcadas, armado 

[Continuará.] 



30G ANALKS DE LA 



Sesión pública ordinaria del II de Febrero de 1900. 



Presidencia del Dr. D. Tamayo. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres. Cubas, Vildósola, 
Palacio, Lavin, San Martin, Montalvo, J '. J. c Torralbas, 
Santos Fernández, Paradela, Ragúes, Betañcourt, Céspe- 
des, V. déla Guardia, Dávalos y GustavoLópez, Secretario 
General. 

Sres. visitantes: Dres. Edelmann, Carvallo, Gómez Planos, 
A. Agramonte, Porto y Malberty. 

Abierta la sesión á la hora acostumbrada, con la lectura y 
aprobación del acta de la anterior, y después de la reseña de 
las comunicaciones oficiales, el Secretario dio cuenta de la 
visita que tres días antes hiciera al Museo de la Corporación, 
el Sr. Director del Instituto Smisoniano de Washington, en 
cuya visita fué personalmente atendido por él y por el 
Dr. Carlos de la Torre. 

Muy escrupulosa fué la atención del Dr. visitante, sobre 
todo en la parte relativa á los objetos y cráneos caribes, que 
medía, dibujaba ó anotaba escrupulosamente. 

Pero lo más importante de esta visita realizada el día 8 del 
actual, fué el ofrecimiento que hiciera el Jefe del Instituto 
Smisoniano, de enviarnos ejemplares variados, de que tienen 
números repetidos, para el crecimiento de nuestro Museo. 

En nombre de la Academia el Secretario aceptó la oferta, 
expresando que de ello tomaba oportuna nota y adelantan- 
do la cortés gratitud que es de ley en estos casos. 

Con este motivo el Dr. Montalvo, pregunta si esos cráneos 
de nuestro Museo, están ya estudiados y bien determinados, 
cosa que importa mucho, y mucho más en los momentos 
que, cumplimentándose acuerdos anteriores, pueden ser alg-u- 
nos enviados á la Exposición Universal. 

Expresa, (pie sin ser medidos, bien estudiados, comparados, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 307 

etc, no deben concurrir al Certamen que tendrá lugar en la 
Capital de Francia. 

El Dr. Santos Fernández, que pide la palabra expone: (pie 
esos estudios entiende que estarán al concluirse, pues fueron 
encomendados al Dr. Montana, que los tiene en su obra que 
está á punto de publicar. 

Como el Dr. Montalvo, insistiera en sus preguntas sobre 
trabajos que se hubieran hecho con esos cráneos, le contesta 
el Dr. José Torralbas, que ocupa la presidencia, que tiene ra- 
zón en sus preguntas el Dr. Montalvo, y que no nos hace fa- 
vor el que esos trabajos no estén hoy realizados; que al Dr. 
Montané, se le comisionó para esos estudios y no para una 
obra, cosa que es completamente aparte. 

Cree debe requerirse al Dr. Montané, á fin de obtenerse 
pronto cumplimiento del objetivo que persigue la Academia. 

El Dr. San Martín, propone que una Comisión, se aviste con 
el referido Sr. Montané, á este propósito; cosa que es apoya- 
da por el Dr. Santos Fernández, Montalvo y Céspedes, con 
tanto mayor motivo cuanto que el Sr. Montané, desempeña 
actualmente la Cátedra de Antropología en nuestra Uni- 
versidad. 

Los Dres. J. Torralbas, Céspedes y Montalvo, entienden 
que el Sr. Montané, debe á este efecto, ser visitado por el Pre- 
sidente, y no por ninguna comisión. Así se acordó por 
mayoría. 

Se entra enseguida en la orden del día ocupando la tribuna el 
Académico Sr. Betancourt, que da lectura á- su trabajo inti- 
tulado: "Epiteliomía primitiva de la vajilla, estirpación del 
mismo é histerectomía total." 

Al final de su trabajo dedica fraces galantes y laudatorias 
para la presidencia de la Academia. 

Hace concurrir así mismo á su dienta operada, cuyo buen 
estado general es visible. Sela hace salir después del salón para 
poder discutir el trabajo, usando déla palabra los Dres. San- 
tos Fernández, y Palacio, los cuales expresan que el buen 
estado déla operada, justifícala oportunidad déla inter- 
vención. 

Este último Académico, piensa, ante el examen histológico 
de la pieza patológica, hecho por el Dr. Car-vallo, y leido por 
el Dr. Betancourt, en el curso de su trabajo, que la enferma 



308 AÑALES DE LA 



tiene ya en su órgano uterino modificaciones que hacen pen- 
sar que quizás en un periodo no lejano será atacado del car- 
cinoma. 

El Dr. Carvallo, para quien el Dr. Betancourt, pidió la 
concesión especial de la palabra, usa de ella, ampliando los 
datos del examen histológico realizado por él y concluyendo 
también en apreciaciones idénticas sobre el peligro del carci- 
noma en el órgano uterino. 

Muéstrase de acuerdo con lo expresado el Dr. Betancourt, 
que expone también que aquí se realizó inversamente la in~ 
fección del útero y sus anexos, y que la intervención operatoria 
se encuentra justificada por el mismo examen histológico. 

No habiendo podido concurrir el Dr. Delfín, á ocupar su 
turno en la orden del día anunciada, pues avisó se encontra- 
ba enfermo, la Presidencia accidental, declara terminada la 
sesión, no habiendo sesión de Gobierno. 



Sesión pública ordinaria de 25 de Febrero de 1900. 

Presidencia del Dr. José I. Torralbas. 

Sres. Académicos concurrentes: Divs. Cubas, ValdSs Rar 

gués, la Guardia, Santos Fernández, Coronado, Cuadrando, 
Vildósola, Lavin, F. Torralbas, Acosta, Dávalos y G. L<'>- 

pez, Secretario. 
Sres. visitantes: Dres. Edehnann, Le Roy y A. Agrawonte. 

A la, hora ordinaria dio comienzo, leyéndose y aprobándose 
el acta de la sesión anterior, dándose después cuenta por la 
Secretaría, de las comunicaciones oficiales, entre las que figu- 
raban dos de los Dres. A. Bustamantey J. Jiménez Ansley, re- 
mitiendo á esta Corporación el regalo de dos fetos, ejempla- 
res teratológicos con que se enriquece nuestro Museo. Se 
acuerda, expresarle nuestra gratitud para estos compañeros. 

Se entra en la- orden del día, ocupando la tribuna el Dr. M. 
Lavin, que da lectura á su disertación anunciada: "Fiebre ti- 
foidea en el paludismo." 

Mereció este trabajo, plácemes del Dr. Coronado, quien 
aporta algunos datos de su práctica que robustecen el criterio 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 309 

relativo á la observación de simbiosis tipo-malárica que fun- 
damenta el trabajo del Dr. Lavin. 

Pide la palabra después el Dr. V. de la Guardia, para expo- 
ner, que hace algún tiempo la clínica había demostrado estas 
asociaciones de procesos febriles en un mismo sujeto, antes 
que lo hubiese comprobado el Laboratorio. Así lo tiene ex- 
puesto en sus trabajos sobre fiebre tifoidea, de ahora algunos 
años, donde expone la opinión de un Médico del Brazil, muy 
ilustrado, que las dividía en tres clases, distinguiendo perfec- 
tamente la evolución distinta de la tifoidea y el paludismo. 

El Dr. J. Torralbas, con motivo de trabajo tan interesante, 
propone que se nombre una Comisión para el estudio de estos 
hechos sobre las pirexias, estudiándose en una sección, espe- 
cialmente el asunto de estas asociaciones morbosas. 

El Dr. Santos Fernández, expone que ya está nombrada 
una Comisión para estudiar y recopilar todo lo relativo á 
nuestras fiebres. 

El Dr. Coronado, expone que á reserva de la discución 
formal que se hará oportunamente, debiera acordarse que se 
suprima el nombre de fiebre, pues esto solo expresa la exis- 
tencia de una infección. 

El Dr. Vildósola, felicita por su trabajo al Dr. Lavín, argu- 
mentando á Coronado, sobre lo propuesto acerca de la voz 
fiebre que expresa un verdadero proceso, consagrado por la 
tradición de los clásicos, entrando en algunas considera- 
ciones sobre su significación como aumento de temperatura, 
como expresión de disturbios nerviosos etc., y estimando 
que no podremos llegar á un acuerdo serio. 

Replica á estas razones con otras bien extensas el doctor 
Coronado, quien entra en campo patogénito íntimo, expre- 
sando al final que la voz fiebre, sustituida por las frases 
infección febril, no rompe con la tradición de los clásicos, 
conserva su significación misma y expresa más la realidad. 

El Dr. G. López, da cuenta, de que la presidencia ha demo- 
rado el nombramiento de la Comisión que para el estudio de 
las fiebres se acordó, en espera de la publicación del trabajo 
de esa índole de los Dres. Madan y Diaz, que premió esta 
Corporación; cosa que acaba de hacerse teniendo la presi- 
dencia casi en su totalidad determinadas las personas que 
lian de constituirla. 



310 ANALE8 DE LA 



El Dr. Torralbas, entiende que al Sr. Presidente debe 
hacérsele saber la importancia de la discusión tenida para 
que con la brevedad que todos reconocemos, se llegue al 
nombramiento de esa Comisión acordada y se comiencen 
esos trabajos, que deben estar concluidos antes de la cele- 
bración del anunciado "Congreso Médico," para Febrero del 
próximo año. 

Cuando este Congreso se abra, expresa el Dr. Torralbas. 
ya la Academia debe tener realizado su trabajo sobre fiebres. 
Pide que los Dres. Lavín, Coronado y la Guardia, tan ver- 
sados en asunto de nuestra propia piretología, formen parte 
de esa Comisión. 

Se acordó dar cuenta de ello á la Presidencia. 

El Dr. Valdés Bagues, recuerda con este motivo el también 
nombramiento que pidiera en anteriores sesiones sobre una 
Comisión dedicada exclusivamente al estudio de la tubercu- 
losis, en todos sus aspectos y relaciones con la salud pública. 

Cree el Dr. Vildósola, muy oportuno el recuerdo y deseo del 
Dr. Ragúes, toda vez que últimamente se han ratificado 
órdenes emanadas de la Inspección de Sanidad, acerca de la 
profilaxia de esta dolencia. 

Los Dres. Santos Fernández y Coronado, piensan (pie cada 
vez se comprueban más las ventajas de la orden de partes 
sobre enfermos tuberculosos, que exigen las oficinas de Sani- 
dad. Santos Fernández, expone (pie así también lo piensa el 
Dr. la Guardia, que acaba de marcharse. 

Se hacen algunas consideraciones á este respecto por los 
Dres. Vildósola y Torralbas, mencionándose las prácticas 
establecidas en New-York y Londres, donde todo ciudadano 
tiene el derecho, si se siente malo del pecho, de acudir á las 
Oficinas de Sanidad y hacerse examinar, dándoles los señores 
Médicos examinadores, certificado del mal y con ello, reglas 
precisas de los cuidados, prevenciones etc., á que habrá)' de 
estar sometidos, sobre todo en sus relaciones con la higiene. 

El Dr. A. Agramonte, ha pedido á la Junta de Sanidad, 
«pie tal cosa se haga extensiva á esta Isla. Se reconoce por 
todos la conveniencia y hasta urgencia, de la Comisión pro- 
puesta por el Dr. Valdés Pagues. 

Se dio por terminada la sesión. 



OBRAS DE VENT A 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS «ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
e 1 Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



v 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo v principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama anemia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial admiuistrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la flllCllliu, 
la clolorOSLS, v todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C*, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Lila de Cuba, pues todos los médicos de 
reputacióu los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 

Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey -41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 36. | 



ABRIL DE 1900 



Entrega N° 427 



DIRECTORES: 

Dres. J. M. Céspedes y G. Lópess 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 



-AJ^-A-IjIEj 




mimimmninnnHinMiiiifliHtmi^^^ 

Pólipo fibro-miomatoso del cuello del útero, por los Dres. Ernesto Edelmánn 
v Nicolás Carvallo. 



Hidrocele enquistado, casi transformado en hematocele, por el Dr. Ramón 
Palacio. 

Análisis pericial del Ron Carta Blanca de Santiago de Cuba, por el doctor 
Gastón Alonso Cuadrado. 

Contribución al estudio de los Crustáceos de Cuba, Xotas del doctor 
Juan Gundlach f 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. 
Torralbas. ( Continúa ) . 

Actas de las sesiones de 11 y 25 de Marzo de 1900. 




• 



rabana 

Imprenta "La Prueba" 
1 900 



Número suelto: 30 cts. — Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Oon.d-Iclon.es 



Los "Anales" se publican mensualmente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



■A.TTXSO 



He suplica, el cange. 



Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 311 



PÓLIPO FIBBO-MIOIATOSO DEL CUELLO OEL ÚTERO 

Por los Ores. Ernesto Edelmann y Nicolás Carvallo 



Señor Presidente, Señores: 

La enferma de que vamos á hablar, es tina dienta 
del Dr. García Rijo, es una señora artrítica de 47 
años. 

A principios de la guerra fué tratada con los astrin- 
gentes, intus et extra, habiendo dado buen resultado 
la aplicación del taniuo puro sobre el hocico de 
tenca y sostenido con un tapón de algodón como se 
acostumbra en ginecología. 

Al cabo de algunos meses las metrorragias reapare- 
cieron haciéndose continuas. Como yo me había 
ausentado de Saneti-Espíritus, otro compañero fué 
llamado á asistirla, estableciendo un plan médico. 

Las hemorragias continuaron más abundantes 
unos días que otros, pero sin que pasaran dos días 
seguidos sin tener algunas gotas de sangre en canti- 
dad más ó menos abundante que la obligaban á 
andar siempre con el paño puesto. 

Con tal motivo vino á la Habana á consultarse 
nuevamente con García Rijo. Encontrándose un 
pólipo; parte del cual estaba ya fuera del orificio 
externo del cuello. 

Hace 3 años no tenía tumor fuera del orificio: pero 
la cavidad del cuello era difícilmente permeable, estan- 
do obstruido especialmente hacia el lado derecho. La 
extirpación la hizo García Rijo mediante unas pinzas 
fuertes é imprimiéndole movimiento de rotación, 
hasta su total desprendimiento. Acto continuo la 
cavidad se encontró francamente distendida, se hizo 
el curetage precedido y seguido de inyecciones antisép- 
ticas y de una cauterización creosotada, terminando 
con el taponamiento intra-uterino. 

A las 4*8 horas se suprimió el tapón intra-uterino, 
sustituyéndolo con lápices iodoformados, 



312 



ANALES DE LA 



A las 48 horas nueva cura. Como el cateterismo 
uterino provocaba una ligera exudación sanguino- 
lenta, se aplicó un algodón impregnado de salipirina, 
seguido de otro lápiz iodoformado. 

A las 48 horas siguientes, nueva cura con lápiz 
iodoformado solamente. No había ya sangre después, 
curas simples. 

Las reglas bajaron á los 31 días de operada, du ran- 
cióle éstas unos 6 días, como era en ella la costumbre. 
No ha habido más novedad. 

Dicho tumor ha sido estudiado en el Laboratorio 
de la Crónica Médico -Quirúrgica, bajo el punto de 
vista histológico por el Dr. Carvallo y el que esto 
escribe. 





He aquí nuestro informe: 

La pieza que vamos á estudiar, pertenece á un 
tumor operado por el Dr. García Rijo; presentaba un 
volumen poco más ó menos igual á un limón común, 
y con su pedículo: al corte crepitaba y mostraba en 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 313 



su interior un tejido duro y un color blanco de nácar, 
envolviéndolo una especie de cápsula delgada á 
manera de película. Hemos tomado un fragmento 
que ha sido indurado en el líquido de Müller durante 
20 días, pero á causa de su acción lenta y para com- 
pletar el endurecimiento, nos hemos visto obligados á 
ponerlo en una solución siruposa de goma arábiga, 
pasándola después al 'alcohol absoluto en donde ha 
permanecido, cuatro días. Los cortes se han colorea- 
rlo por doble coloración (picro carmín y hema- 
toxilina. ) 

Con las ampliaciones de 140 á 590 diámetros se 
observa el tejido propio del útero, constituido por 
haces de fibras lisas cortadas en diversas direcciones 
y mostrando las carkis musculares de este órgano. 
En medio de estos haces y entre los mismos elemen- 
tos se observan anchas fajas de tejido conjuntivo 
denso y fibroso, que en algunas regiones borra todos 
los demás elementos, y en otras, se observa cómo las 
fibras musculares lisas se estiran y alargan transfor- 
mándose también en tejido adulto; en una palabra, 
la tendencia en el tumor á su transformación en 
fibroma. 

El tejido conjuntivo presenta una infiltración 
embrionaria con núcleos pequeños y redondos que 
nos indica la irritación hiperplásica inflamatoria. 

Se ven también vasos adultos con paredes espesas 
y participando del carácter fibromatoso de la lesión. 

Por los caracteres que acabamos de enumerar 
hemos diagnosticado, pólipo fibro-mionmtoso del 
cuello del útero. 

A primera vista pudiera confundirse con un fibro 
sarcoma fasciculado, pero la cantidad de tejido con- 
juntivo que lo invade por una parte y por otra la 
presencia de vasos adultos y no embrionarios, así 
como también el sitio en que se ha desarrollado, 
afirma nuestro diagnóstico; ahora bien, creemos que 
se trata de un pólipo joven, pues no está constituido 
enteramente por tejido fibroso, se ven muchas células 
fusiformes ó fibras musculares lisas y es de consisten- 
cia dura y está pediculado, lo que indica que sostenía 



314 ANAtES DK LA 



con las paredes del órgano conexiones láxeas; esto 
mismo nos explica porqué en el acto de la extirpación 
dio poca hemorragia, pues esa poca vascularización 
es una propiedad que presentan todos estos tumores 
duros que se transforman en fibromatosos y que se 
desarrollan en el cuello del útero. 

Se trata, por consiguiente, de un tumor benigno, 
pero, cuya extirpación era imprescindible, pues por el 
momento libró á la enferma del peligro de una expo- 
liación sanguínea constante; y para el porvenir ha 
impedido como ya en la ciencia se registran algunos 
casos, el que estos tumores poliposos uterinos se 
transformen en sarcomatosos. 






Hiirocele enlistado esjermático. casi transformado en tieinatocele 

POR EL DR. RAMÓN PALACIO 



Señor Presidente, Señores Académicos: 

Voy á molestaros por breves instantes con el obje* 
to de daros á conocer una curiosa nota clínica 
referente á un caso de hidrocele enquistado esperará- 
tico en el que se notaba una transformación bastante 
acentuada en hematocele. 

No se os ocultará lo poco frecuente que es esta 
afección y que son muy pocas las veces que puede el 
práctico observarla. 

Aquí no se trata de una transformación vulgar, 
frecuente, como pasa en el hidrocele de la vaginal al 
cambiar en hematocele; sino que precisamente no es 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 3l5 

lo corriente, no es lo normal por decirlo así, en esta 
clase de afección, y buena prueba de ello puede 
tenerla el que ha^^a operado algo en este sentido, del 
aspecto lechoso del líquido estraído } T que dicho sea 
de paso constrastaba notablemente en este caso 
por tener una coloración rojiza y de la que más ade- 
lante nos ocupamos. 

D. J. G. de 24 años de edad, dedicad o-al ejercicio de 
la medicina, no recuerda haber padecido nunca de 
nada que pudiera estar relacionado con el principio 
de su afección. 

Hará próximamente 3 años empezó á notar que la 
bolsa escrotal hacia el lado izquierdo aumentaba de 
volumen y que le parecía que esto era debido al 
testícido, como lo podía apreciar por el tacto, y el 
que le indicaba que tenía majares proporciones que 
el del lado derecho. 

No obstante estos síntomas, no tenía dolores 
mayores 3^ no dejaba de dedicarse á sus ocupaciones 
habituales. 

Mas tarde, por el año 96 en que tenía que asistir á 
sus clases, pues aún en esa época no había tomado el 
grado, tenía que estar cerca de 4 horas todas las 
mañanas de pie y luego sin descansar recorrer el tra- 
yecto que todos conocemos que existe desde el 
Hospital Mercedes ala línea del Ferro-Carril Urbano. 
Esto hizo que su afección fuera en aumento de un 
modo progresivo v que notase algunos dolores 3- 
pesadez hacia la región ya señalada. 

Debo advertir que la permanencia de pie durante 4 
horas diarias, aparte de múltiples horas en que nues- 
tro enfermo estaba en parecidas condiciones por 
diversas necesidades, tales como ir á la Universidad 
etc., duró algo más de un año. 

Las molestias que en estos últimos tiempos experi- 
mentaba eran algo ma3 r ores, principalmente en 
sentido del peso en esta parte. 

Últimamente usaba un suspensorio que en algo le 
aliviaba. 

Cuando fui consultado por tan distinguido compa- 
ñero pude notar los siguientes caracteres: tumor del 



31 G ANALES DE LA 



escroto, esférico, liso, regular, resistente, fluctuante, 
sin transparencia y que al parecer envolvía al 
testículo y al epididimo. 

Como sabemos, estos caracteres podían hacernos 
caer en un error de diagnóstico, que por lo demás no 
tendría consecuencias funestas para nuestro enfermo, 
toda vez que el tratamiento que había que seguir era 
el mismo que si fuera un hidroeele simple de la 
vaginal. 

Dado que la bolsa era voluminosa y estaba disten- 
dida, el testículo se encontraba adosado á su super- 
ficie y al primer golpe de vista no se le podía distin- 
guir, ni por el aspecto exterior ni por el tacto. 

Explorando con cuidado la cara inferior del tumor, 
encontramos un ligero relieve; comprimiendo sobre 
esta eminencia le pudimos imprimir pequeños movi- 
mientos de locomoción sobre el resto del tumor, lo 
que me parecía era debido al deslizamiento del 
testículo dentro de la vaginal que lo encerraba como 
de costumbre. 

En estas condiciones yo formulé un diagnóstico de 
hidroeele enquistado y propuse al compañero la 
operación, la que desde luego fué aceptada. 

Entre el borde superior del testículo y la cabeza del 
epididimo existe como sabemos un espacio ocupado 
por una capa celular muy laxa, atravesada por los 
conductos eferentes, en los cuales desembocan los 
conductos seminíferos. Precisamente en este punto 
es donde se desarrolla el quiste de que nos estamos 
ocupando. Aunque muy aproximado al testículo y 
en cierto modo contiguo con este órgano, este quiste 
es completamente independiente de él y así mismo 
es independiente de la túnica vaginal. A medida que 
el hidroeele enquistado se desarrolla, el testículo es 
repelido hacia abajo. 

Lo mismo si el quiste tiene su origen en los restos 
del cuerpo de Wolf ó en los conductos eferentes del 
mismo, ó bien en la capa celulosa que los envuelve, el 
hecho es que está en comunicación con las vías esper- 
máticas, es decir, con uno ó muchos de los conos 
eferentes; así es que el líquido contiene siempre una 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 317 

cantidad más ó menos grande de espermatozoides, 
de donde el epíteto muy justificado que se da á este 
hid rócele. 

Volviendo á nuestro compañero, os diré que el día 
20 de Junio fué operado por mí, tal como si se 
tratara de un simple hid rócele vaginal. 

Lavada convenientemente la región con agua y 
jabón primero y éter y Licor de Van Swieten des- 
pués, procedimos á practicar la punción con un 
trocar de medianas proporciones. 

El líquido extraído era algo espeso, en cantidad de 
unos 200 gramos y de un color blanco rojizo. En 
efecto se conocía que en aquel líquido debían existir 
espermatozoides, la coloración blanquecina que podía 
notarse así lo indicaba. Pero el color que verdade- 
ramente predominaba era el rojo, allí había verda- 
dera mezcla con sangre. 

Esto nos llamó la atención y no pudimos por 
menos que pensar que se trataba de uno de esos 
rarísimos casos en que un hid rócele enquistado 
espermático se había casi transformado en un 
hema tócele. 

Puesto en reposo el líquido pudimos apreciar que 
en el fondo del recipiente había un sedimento del 
aspecto con relación al color, igual á cuando extra- 
gimos el líquido por la punción. El resto del líquido 
tenía un color bastante rojizo. 

Yo no me explico con entera seguridad el origen ó 
causa de esta transformación, puesto que no se podía 
atribuir á ningún golpe sobre esta parte, y sólo con- 
sidero como la causa quizás principal del cambio, la 
permanencia diaria, en pie durante tanto número de 
días consecutivos, tiempo en el cual no pensó nuestro 
compañero en usar un suspensorio. 

Quizás las condiciones en que estaban los finos 
vasos de las paredes quísticas, que no necesitaban de 
la excitación de un traumatismo mayor y solo 
contentaron para una transformación de esta índole 
con la causa que acabo de señalar. 

Para terminar, debo decir que inyecté licor de Van 
Swieten, el que produjo poca reacción en los días 



318 ANALES DE LA 



siguientes al acto operatorio, pero en cambio un 
granelísimo dolor en el momento de la inyección y 
que yo atribuí, no á la naturaleza del preparado, sino 
al sitio de la afección. 

Veamos ahora lo que dice mi querido amigo el 
competente Dr. Carvallo respecto al examen micros- 
cópico y químico del líquido extraído. 

"El líquido que nos fué entregado por el Dr. Palacio 
para su examen microscópico y el que por causas 
ajenas á nuestra voluntad no ha podido ser estu- 
diado hasta las cuarenta y ocho ho,ras, ha presen- 
tado los siguientes caracteres con una amplificación 
de 590 diámetros." 

"Sus caracteres físicos eran estos: color rojizo 
oscuro, olor muy fétido, y de consistencia siruposa. 
Presentaba glóbulos rojos en abundancia, fibrina en 
coágulos y en filamentos, con células epiteliales que 
tomaban muy bien el colorante nuclear por la acción 
del picro-carmín. Mucha cantidad de granulaciones 
grasosas, con cristales bastante frecuentes de coles- 
terina en forma de tabletas exagonales." 

"No hemos encontrado espermatozoides en dicho 
líquido, así como tampoco la presencia de la ñlaria 
sanguinis hominis. 

"El examen químico del líquido ha arrojado lo 
siguiente: cloruros de sodio y potasio, fosfatos alca- 
lino-terreos, benzoatos, hidrógeno fosforado, gas 
sulfhídrico, semiglutina, mucina, albúmina, sales de 
magnesio, vestigios de sulfatos, hierro, azufre, coles- 
terina y ácido fórmico; por los métodos analíticos- de 
Ralfe, Wurtz y los especiales de Jungeisfleish en sus 
manipulaciones químicas." 

Después de leer esta nota comprendereis que no 
estaba el líquido en las mejores condiciones para el 
examen, pues es indudable que ya estaba en descom- 
posición; el olor fétido de que nos habla el doctor 
Carvallo así lo indica. 

Creo que á esta circunstancia sea debido el no 
haber encontrado espermatozoides ó restos de ellos, 
que nos darían la comprobación exacta de la causa 
productora del color blanquecino que podía apre- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 319 

ciarse en el conjunto del líquido, suponiendo que 
nuestro compañero no fuera un filariósico, como 
podíamos pensarlo con algún fudamento. 

De todos modos, reuniendo los síntomas con el 
aspecto, consistencia, etc., el líquido en el momento 
de extraerlo y con el resultado del examen microscó- 
pico v químico, queda á mi juicio claramente demos- 
trado que se trata de un caso poco frecuente en que 
un hidrocele enquistado espermático esté ya casi 
trasformado en hematocele. 



ANÁLISIS PERICIAL DEL RON CARTA BLANCA 

DE SANTIAGO DE CUBA 

POR EL DR. GASTÓN ALONSO CUADRADO 



Análisis pericial del Ron superior Cartel Blanca ele la 
Fábrica de los Sres. Rovira y Guilhiume, de San- 
tiago de Cuba, que el Sr. Gobernador General 
se ha dignado remitir á esta Academia: 

Sr. Presidente de la Academia de Ciencias Médicas, 
Físicas y Naturales de la Habana. 

Señores Académicos: designado por el Sr. Presi- 
dente para hacer el análisis del Ron Carta Blanca 
contenido en una botella que he recibido lacrada 
convenientemente, tengo el honor de exponer ante 
vosotros el resultado de las investigaciones efec- 
tuadas. 

Gozan hoy los alcoholes industriales de influencia 
tan capital en todos los pueblos del mundo, así en 
los civilizados como en los salvajes del Continente 
negro, que no es extraño ha\ r an llamado la atención 
más cuidadosa por parte de los Gobiernos y de los 
hombres de ciencia; no solo desde el punto de vista 
de la medicina y de la economía política, sino tam- 
bién de la moral que tanto importa en la vida de las 
Sociedades. 

Desde el punto de vista de la medicina ha sido tan 



320 ANALES DE LA 



minucioso el estudio del alcoholismo hasta en sus 
más pequeños detalles, que ya se ha excedido de los 
límites de la refinación más exquisita. Los fisiólogos 
han empleado más tiempo del que debieran en averi- 
guar la acción que el alcohol ejerce sobre el orga- 
nismo animal, desde el del artista ó el sabio que se 
inspire para sus mejores producciones en el sabor de 
las bebidas espirituosas, hasta en el organismo de la 
inocente coba\^a ó la estúpida rana, que por mal de 
su suerte han encontrado sus más encarnizados ene- 
migos entre los biólogos. Los moralistas han agotado 
su repertorio de consejos para evitar el uso cada vez 
más creciente de un producto industrial que en 
resumidas cuentas tonifica la actividad de la Socie- 
dad neurótica en que vivimos. Los químicos han 
pasado luengos años estudiando el modo de obtener 
alcohol no solo de todas las sustancias orgánicas, 
sino hasta de las piedras. Los industriales dedican 
su actividad á obtener el mayor rendimiento de pro- 
ducto al menor costo suyo y al mayor del consu- 
midor; y por último los Gobiernos, por no ser menos, 
han promulgado un fárrago de le\-es, no solo para 
evitar que los gobernados sufran las consecuencias 
del abuso, sino para obtener la mayor fuente de 
ingresos en sus presupuestos. 

Así es que en síntesis, á este siglo se le puede 
conceder el título del siglo del alcohol á los que } r a 
había adquirido honradamente del siglo de las luces, 
del vapor y de la electricidad. No es extraño, pues, 
que la casa de Roy ira y Guillaume, de Santiago de 
Cuba, haya conseguido someter á informe de esta 
docta corporación una muestra de sus productos; y 
aunque creo firmemente que sus únicos propósitos 
hayan sido el asegurarse que el líquido ofrecido al 
público es una bebida deliciosa que cumple con todos 
los preceptos de la química, de la higiene y de la 
moral; esto no empece para que la maledicencia 
así del que os habla como de los que escuchan, crean 
también que uno de los móviles de los productores 
haya sido adornar el rótulo de sus elegantes botellas 
con el nombre de esta Academia. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 32l 

Por estas razones y respetando la opinión del resto 
de los mortales creo que es poco pertinente ocupar la 
atención de esta institución con trabajos que no son 
de utilidad general, puesto que con informe ó sin 
informe de esta Academia el Ron Carta Blanca 
ganará el puesto que le corresponde en el mundo 
consumidor, si le gusta y lo obtiene á precios módi- 
cos. Pero es mandato superior y es costumbre; y 
tanto la obediencia á la orden de la Autoridad como 
á la orden de la costumbre es requisito indispensable 
para que vivan felices las Sociedades. 

Entrando en materia, empiezo por afirmar que el 
análisis completo de una bebida alcohólica industrial 
es de los más difíciles que existen, porque á las dificul- 
tades de discernir los distintos principios inmediatos 
que contienen los cuerpos orgánicos volátiles que se 
someten á la destilación fraccionada, hay que añadir 
el refinamiento de los químicos franceses \ r alemanes 
que se dedican á preparar tinturas de mezclas artifi- 
ciales que en los análisis se confunden con los princi- 
pios que da la Naturaleza. En este asunto de los 
productos industriales los únicos informes que tienen 
autoridad real son los que se hacen al pie de los 
aparatos en las Fábricas, examinando cada una de 
las operaciones que sufre la materia prima desde que 
comienza la fermentación hasta que se embotella el 
líquido. 

La substancia que con el nombre de Ron he some- 
tido al análisis viene perfectamente embotellada, es 
de color amarillo de ámbar, 111113' transparente, 
finida, su olor es el del alcohol refinado sin empireu- 
mas y su sabor por un lado recuerda el de las dife- 
rentes bebidas artificiales que en el comercio llevan el 
título de Ron, y por otro indica su individualidad 
que pudiéramos llamar su marca de fábrica, dejando 
un retrogusto ligeramente picante que recuerda el de 
una solución muy débil de éter fórmico. El líquido es 
casi neutro al papel de tornasol. 

En ninguna de las obras de química industrial que 
hemos examinado se indica el análisis inmediato del 
Ron, pero todas ellas dicen que el Ron natural se 



322 ANALES DE LA 



caracteriza por una cantidad relativamente elevada 
de ácidos libres, 2% y por un peso de extracto que 
llega algunas veces al 12% y en los informes del 
Laboratorio Municipal de París se dice que el Ron 
'"contiene de 50 á 65% de alcohol en volumen y de 6 á 
12 gramos de extracto dejando hasta 6 decigramos 
de cenizas. 

Si se toman como caracteres del Ron natural estos 
datos, entonces el Ron Carta Blanca debe tomar 
carta de naturaleza entre los Roñes artificiales, 
porque de las operaciones efectuadas he obtenido los 
resultados siguientes: 

Densidad á 15°c 0'955 

Acidez en ácido sulfúrico 0'078 grs. porlitro 

Peso del extracto al baño maría.. 3'200 ,, ,, ,, 
Alcohol absoluto á 25°'c. en 

volumen 645'00 c. c. litro 

Glucosa y demás principios reduc- 
tores fijos 2'00 grs. en litro. 

Cenizas 0'05 



>> >» >» 



Cantidades que como se ve difieren extraordina- 
riamente de las que asignan los libros al Ron natural, 
excepto en la cantidad de alcohol. 

Determinado este punto, queda por señalar el gra- 
do de pureza del Ron Carta Blanca en relación con 
los alcoholes industriales que llevan ese nombre 
genérico. Atendiendo tan solo á su sabor y olor ya 
nos indican los caracteres organolépticos que esta 
bebida se halla preparada con alcohol refinado, pues 
ni al principio de su ingestión en la boca ni en el 
retrogusto que deja se percibe nada que se parezca al 
alcohol obtenido de cereales. 

Se tomó una cantidad del líquido, se evaporó al 
baño maría hasta reducir el volumen á la mitad, se 
reemplazó el volumen reducido por el agua destilada 
y se sometió el líquido á la acción del hidrógeno sul- 
furado, 3 r luego á la del sulfuro amónico; y como 
no dio coloración alguna este tratamiento se demues- 
tra bien que el Ron Carta Blanca no contiene plomo, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 323 



ni zinc, ni cobre, en xas sales pudieran venir al estado 
de acetatos por defectos de fabricación. Podemos 
afirmar por lo tanto que la destilación del alcohol 
que ha servido para preparar el Ron se ha llevado 
con esmero. 

El residuo que resulta evaporando el líquido al 
baño maría es de olor aromático que recuerda el del 
caramelo, y rociado con unas gotas de ácido sulfú- 
rico concentrado se oscurece y quema al modo de la 
substancia citada, y además queda el mismo aroma 
que cuando se vierte ácido sulfúrico sobre la glucosa. 
Éstos caracteres relacionados con la reducción del 
licor de Fehling por la solución acuosa del extracto 
indican que la mayor parte del residuo es caramelo. 

Se mezclaron volúmenes iguales del Ron, agua des- 
tilada y éter puro, se agitó la mezcla y se separó el 
éter por decantación evaporándolo expontáneamen- 
te. Dejó solo una mancha muy ligera sobre el vidrio 
del reloj, sin despedir olor alguno. Vertida luego una 
gota de ácido sulfúrico y dos ó tres de solución de 
acetato de zinc no dio el olor propio del alcohol 
amílico. 

Y casi estaría tentado á decir que no contiene can- 
tidades apreeiables de alcohol amílico sino fuera 
porque como última ratio he apelado al ensayo del 
Ron Carta Blanca por el aparato y procedimiento de 
Rosse modificado por Stutzer, cuyo método ha sido 
adoptado oficialmente en otras naciones, para el 
análisis de los alcoholes industriales. Quizá no sean 
mis manos tan minuciosas como las de los que tra- 
bajan química en otras naciones, pero yo por lo 
pronto no he obtenido resultados concordantes en 
dos ensayos que he hecho con alcohol puro y otros 
dos con el Ron Carta Blanca después de haberle tra- 
tado éste por la legía de sosa, haberle destilado al 
baño maría y haber diluido el producto para obte- 
nerle exactamente de 30° Gay-Lusac como con el 
alcohol puro en las mismas condiciones de tempera- 
tura. No he olvidado ningún detalle de los que 
recomiendan los libros. Lavado perfecto del aparato, 
empleo del cloroformo químicamente puro de la Casa 



324 anales de la 



Dumonthiers, temperatura fija de 15°c densidad del 
alcohol corregida á cada momento, y el ensayo com- 
parable hecho al mismo tiempo en el baño de agua 
á 15°c con el alcohol puro y el obtenido del Ron. He 
aquí los resultados: 



Aumento de volumen 
del cloroformo 

ler. Ensayo 

Con el alcohol puro, 1'8 c. c. 

„ „ ,, del Ron, 2*'2 c. c. 



Aumento de volumen 
del cloroformo 

2 o Ensayo 

Con el alcohol puro, 1'5 c. c. 

„ ,, „ del Ron, 2'0 c. c. 



Quedándonos con los resultados del segundo ensa- 
yo puede admitirse que el Ron ensayado contiene 0'3 
de alcohol amílico por ciento; cantidad insignificante 
que 110 tiene nada de extraño que no sea apreciable 
por los otros procedimientos. 

Una mezcla de 15 cent. cúb. del Ron con otra 
de igual volumen de solución de potasa al 20% se 
sometió á la ebullición dando al líquido un color 
amarillo qué después pasó á rojo turbio. Se evaporó 
á concentración y tomando una parte del líquido 
concentrado se trató por ácido sulfúrico, y no desa- 
pareció el olor por completo recordando siempre el 
de azúcar quemada débil. Otra parte del líquido se 
trató por el cloruro bárico y no dio precipitado 
después de acidular el líquido con ácido nítrico. 

Esta experiencia prueba que en el Ron examinado 
no existe ácido sulfúrico que se pudiera haber aña- 
dido para la producción de algún éter. 

Como por otros experimentos me habrá asegurado 
que el Ron no contiene substancias tánicas el trata- 
miento de la potasa dio lugar á sospechar la existen- 
cia de aldehides. Procedí luego á hacer una mezcla 
de solución acuosa de sulfanilato de sosa, otra de 
nitrito de la misma base y otra de ácido clorhídrico 
diluido, alcalinicé la mezcla con una solución de 
potasa, y vertí con precaución unos centímetros 
cúbicos del Ron obteniendo inmediatamente una 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 325 

coloración -rojo carmín intensa, cuyo carácter revela 
la existencia de aldehides ya sospechada por el trata- 
miento anterior, y sobre todo por el olor, sabor y 
acción fisiológica del líquido sometido al análisis. 



CONCLUSIONES 

El Ron Carta Blanca de los Sres. Rovira y Gui- 
llan me, como la casi totalidad de los que se venden 
en los Establecimientos de bebidas de esta Capital, 
tiene todos los caracteres de un producto artificial 
preparado con el alcohol refinado y una esencia 
volátil que contiene aldehides. La mayor parte del 
residuo fijo obtenido al baño maría está constituido 
por la glucosa. La proporción del alcohol absoluto 
en volumen 64*'5'/r en volumen es el máximun del que 
se asigna al Ron natural, y si bien el análisis efectua- 
do no revela en cantidad apreciable la existencia de 
impuridades procedentes de los alcoholes superiores 
al etílico, acusa la presencia de aldehido que es perju- 
dicial á la salud tomando el Ron en proporción 
excesiva. Y como este cuerpo lo contienen también 
la mayor parte sino todos los productos industriales 
de este género que se suministran en esta Capital, y 
su consumo es enorme, cree el que suscribe que el Ron 
Carta Blanca de los Sres. Rovira y Guillaume no ha 
de ser dañoso tomado en proporciones módicas. 

He dicho. 



326 



ANALES DE LA 



CfliitrilHicióu al Estudio dejos Crustáceos de Cuba 

Natis del Dr, Juan Gdlach, f 18 



Torralbas 



compiladas y completadas por el Oí, J, 

CONTINUA 

de fuertes espinas en los bordes látero-anteriores, po- 
cos tubérculos en la región gástrica, pero éstos van 
siendo más numerosos y pronunciados hacia las ori- 
llas exteriores, donde son verdaderas espinas. Cinco 
en cada borde látero-anterior, las dos primeras bifur- 




MlTHRAX SPINOSISSIMUS L-AM. Nr. 4-4- G. 

cadas; el borde de las fosetas oculares tiene ocho, de 
las cuales las dos internas son las mayores. 

Ojos grandes sobre pedículos gruesos. 

Rostro formado de las espinas apartadas dirigidas 
hacia adelante. Antenas externas compuestas de 
tres artículos, siendo el mayor el de la base. 

Garras niU3^ grandes, dedos lisos, encorvados, apar- 
tados, con un diente fuerte, cuadrado en la orilla in- 
terna del pulgar, el dedo fijo excavado en su extremi- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 327 



dad, con algunos dientes en el borde interno: mano 
ancha, tuberculada en el borde superior, carpo y bra- 
zo cubiertos de tubérculos gruesos que parecen espi- 
nas gastadas: patas ambulatorias, cilindricas, con 
algunos pequeños tubérculos; tarso y artículo que le 
precede cubierto de pelos recios; el tarso de color ne- 
gro, termina en punta aguda. 

La hembra tiene el escudo dorsal en un todo seme- 
jante al del macho, las pinzas pequeñas, sin diente 
grande en el pulgar, y tanto el brazo como el carpo 
cubiertos de largas espinas encorvadas y agudas. 
Las patas también están todas armadas de espinas, 
y las dos últimas articulaciones con pelos espesos. 

Color rojo oscuro en la cara superior, blancuzco en 
la inferior. 

No es raro, vive en el mar en lugares de fondo pe- 
dregoso, entra con frecuencia en las nasas, viéndose 
luego en los mercados, aunque no parece que sean 
muy solicitados como alimento. En Febrero se en- 
cuentra la hembra cargada de huevos, éstos son re- 
dondos, de un color rojizo. 

Este es el mayor de los crustáceos braehiuros cuba- 
nos: tres machos y una hembra que figuran en mi co- 
lección tienen las dimensiones siguientes: 

Long. 0.155, ancho 0.180, pinza mayor 

0.335, ancho de la mano 0.060, 
Long. 0.160, ancho 0.178, pinza mayor 

0.298, ancho de la mano 0.075, 
Long. 0.155, ancho 0.155, pinza mayor 
0.310, ancho de la mano 0.065, 
TT 1 . /Long. 0.107, ancho 0.117, pinza mayor 
'\ 0.160, ancho de la mano 0.020, 

En la mayor parte de los crustáceos se observa que 
las espinas y los dientes de las márgenes del célalo- 
tórax y las ele las garras y patas están poco desarro- 
lladas en los jóvenes, más pronunciada en los de me- 
diana edad y en los muy crecidos se nota gran dife- 
rencia en su tamaño; pero en esta especie los jóvenes 
y los de edad mediana las tienen largas, agudas y 
encorvadas y en los muy crecidos parecen gastadas y 
se reducen á tubérculos, 3 r a cónicos, ya globulosos y 



A lachos. 



328 ANALES DE LA 



lisos; sin embargo, el cuerpo conserva siempre su for- 
ma típica y no presenta en las diferentes edades dife- 
rencias que basten á borrar los caracteres específicos, 
aunque éstos no conservan siempre una identidad 
matemática. 

A veces suele observarse alguna diferencia en el ta- 
maño relativo de las patas ambulatorias, pues en 
uno de los machos citados y en la hembra, el primer 
par es el más largo y las demás van disminuyendo 
hasta el último par: en los otros dos el segundo par 
es más largo que el primero, lo que puede ser una va- 
riación accidental, porque teniendo presente la facili- 
dad con eme en los crustáceos se reproducen las partes 
lastimadas ó perdidas, no llegando luego ésta al ta- 
maño de las primitivas, es de suponer que las prime- 
ras hayan sido renovadas, confirmándome en esta 
suposición el notar que uno de los individuos mencio- 
nados tiene la segunda pata derecha más corta que 
la segunda del lado izquierdo. 

Guerin Meneville en su sinonimia de esta especie 
equivocó el nombre que le dio Parra, Santoya, po- 
niendo en su lugar cangrejo dentón, que es el de M. 
verrucosus. Martens, siguiendo á Guerin, ha incurri- 
do en la misma falta. 

'II i ni: t\ K'll.lvVns Iler1>»«. 

(icingrejo dentón, Parra, 51,1. 

Mithrax verrucosus, Milne Edw. Crust. p. 321. 

Mithrax neulentus, Martens, Archiv. fur Naturg. 

XXXVIII. 

Xo. s. Cangrfjo dentón. 

Carapacho casi tan largo como ancho, todo cubier- 
to de granulaciones circulares, aplanadas: algunos tu- 
bérculos esparcidos por la región gástrica v por las 
branquiales, pero estos tubérculos están más pronun- 
ciados y son más numerosos hacia los lados, donde 
son ya espiniformes, y en las orillas verdaderas espi- 
nas encorvadas en su extremidad. Rostro prolonga- 
do, terminando en dos grandes espinas dirigidas ha- 
cia adelante. Antenas externas compuestas de tres 
artículos; el de la base tiene en su articulación dos 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA IIAHANA 329 



espinas, la interior pequeña y la exterior gruesa y 
casi tan larga como las del rostro. Márgenes de la 
órbita armadas de seis dientes espiniformes, sin in- 
cluir los de la base de las antenas. 

Pinzas del macho robustas, dedos lisos, arqueados, 
apartados entre sí, ambos escavados en su extremo: 
el pulgar tiene un diente grande, romo, en su orilla 
interna: mano lisa con algunos tubérculos redondos 
en el borde superior cerca de la base: carpo y brazo 
cubiertos de tubérculos y grandes espinas; patas am- 
bulatorias también espinosas; tarso corto, cónico, 
robusto. Las pinzas de la hembra son semejantes á 
las del macho, pero muy pequeñas; con los dedos uni- 
dos y no dentados. Las patas son también seme- 
jantes á las del macho: en ambos sexos el primer par 
es el más largo. 

Color parduzco rojizo claro, con numerosas man- 
chas circulares de un rojo vivo, tanto en el carapacho 
como en las patas y garras. 

Vi Ye en el mar en lugares profundos de fondo pe- 
dregoso y es bastante raro. 

Macho: Long. 0.100, ancho 0.112. 

Otro ejempl: Long. 0.065, ancho 0.065, pinza 
0.072. 

Hembra: Long. 0.090, ancho 0.095. 

Stimpson describe en su "Relación de los crustáceos 
colectados en el estrecho de Florida," con el nombre 
de Mithrax osculicornis un crustáceo muy semejan- 
te al M. Yerrucosus, pero parece que debe ser un indi- 
viduo joven de esta especie. 



ÑITHR1X IIISIMl»! S n. Kdw. 

Cáncer hisphhis, Herbst, Naturg. d. Krabbenu. Kreb- 

se, pl. xyiii, big. 100. 
Mala spinicincta, Lamark, Anim. sans Yert., v. 241. 
Mithrax spinicinctus, Desmarest, Consid. sur les 

Crust. p. 150, pl. xxin, figs. 1,2. 



330 



ANALKS DE LA 




mJm 



^ 




N? 96. Manilatus Poeyi — Fonks 55 

Mithrax hispidus, M. Edw. Hist. Nat. d^s Crust., i, 
322. Gibbes, Proc. Am. Assoc. Adv. Sei, 1850, p. 
172. Stimpson, Notes on N. American Crust., p. 60. 
Smith, Fans. Connecticnt Acad. of Arts and Scien- 
ces, ii, 2, 32. Martens, Archiv. per Natúrg. Saus- 
sure, Crust. Nouv. du Mex. et des Ant., p. 7, (Gua- 
deloupe). 

I>o. IOS. III I II ISA \ SCUIjPTUS M. Ildw, Mr. 152 G. 

Maia sculpta, Lam., Anim. sans Verteb., v, 242. 

Mithrax, sculptus, Milne Edw. Hist. Nat. des Crust., 
i, 322. Gibbis, Proc. Am. Assoc. Adv. Sei, 1850 p. 
172. Desbonne et Schramm, Crust. de la Guadalou- 
pe, p. 9, Guér. Men. Martens num. 7. 

Mithrax minutus Saus. Crust. Nouv. du Mev et des 
Ant. p. 9, pl. 1, ñg. 1. 

Mithraculus sculptus, Stimp. Notes on N. Am. Crust. 
p. 58. 

Cáncer coronatus, White, Brit. Mus. Cat. Crust. p. 7. 
Smith. Frans. Conn. Acad. of Arts and Sciences, 
ii, 2. Stimpson, Rep. on the Crust. in the St. of Flo- 
rida, p. 118. 

Este pequeño crustáceo se encuentra en abundan- 
cia en las restingas y en las rocas donde alcanzan las 

marcas. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 381 

El carapacho es más ancho que largo, profunda- 
mente surcado, de cubierto de protuberancias de forma 
alargada que se dirigen hacia el centro de la porción 
dorsal, las de la región gástrica pequeñas y lisas: 
cuatro dientes redondeados en cada borde látero-an- 
terior incluso el post-orbital, frente con dos dienteci- 
tos en su medianía y otros dos mayores á cada lado, 
uno en cada borde interno de las fosetas oculares. 
Las antenas externas figuran un manojo de pelos 
recios. Quijadas auxiliares, cubriendo enteremente 
la boca. 

Pinzas más largas que las patas, brazo tubercula- 
do, carpo y mano lisas, dedos finamente dentados en 
la orilla interna, unidos en su mitad posterior: patas 
ambulatorias cubiertas de espinas y pelos recios que 
á veces las cubren enteramente menos los tarsos que 
son arqueados, blancos, con una faja roja. 

Cola con seis segmentos en ambos sexos, la del ma- 




MlTIIRAX SCULPTUS 

cho estrecha, la ele la hembra ancha, redondeada, cu- 
briendo toda la parte inferior. Otras la tienen mucho 
más estrecha y triangular y probablemente serán 
estériles, confirmando esta suposición el observar 
que los apéndices ovíferos no tienen los largos fila- 
mentos que en las hembras fértiles, de modo que parece 
que el dimorfismo existe también en esta especie. 

Color pardo verdoso sobre fondo amarillo claro, 
pinzas punteadas ele pardo, dedos blancos: parte in- 
ferior blancuzca y sin pelo. 

Martens en su reciente opúsculo sobre los crustá- 
ceos cubanos reúne el M. Sculptus M. Edw. al cáncer 



332 ANALES DE LA 



coronatus Herbst, mientras que Stimpson en su "Re- 
port of the Crustácea dredged in the Straits of Flo- 
rida" las separa como dos especies distintas. Ambos 
autores hacen referencia en sus citas á las mismas 
obras, láminas y figuras, pero no nos dan la razón 
que han tenido, el uno para separar las especies y el 
otro para reunirías. Stimpson pone en duda que su 
Mithraculus coronatus sea el cáncer coronatus 
Herbst. 

Saussure describe esta especie nombrándola Mi- 
thrax minutus y dice: "Creo que esta ,es una nueva 
especie y no el joven de otra, porque la escultura de 
su carapacho está menos marcada que en el de M. 
sculptus, y como en los Milthrax, se observa que las 
protuberancias y tubérculos desaparecen con la edad 
en lugar de agrandar, si este crustáceo fuera el joven 
de dicha especie, debía tener la escultura del carapa- 
cho más pronunciado que el M. sculptus adulto." 

Dimensiones: 
Uq macho: Long. 0.013, ancho 0.017] 

Una hrmhrt: „ 0.014, „ 0.019 ¡prop. 1: 1,34 

Una id. estéril: „ 011, „ 0.015 J 



(Continuará). 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 333 



Sesión pública ordinaria del 12 de Marzo de 1900 



I'liESlDEXC] A DEL ÜR. JosÉ I. Toitk.VLUAS. 

Sres Académicos concurrentes: Dres. Delfín, Santos Fer- 
nández, Plnsni'-in, Sun Martín, Montalvo, Cubas, Betnn- 
coiu-t, Etchegoyhen, Gordon y Berniúdez, Acosta,, R. de 
Castro, Ragúes, Benasa.ch, Garrido, Vesa y Gustavo 
López, Secretario General. 

Sbes visitantes: Divs. Carvallo, Edelmann, A. Agramonte, 
S. de Castro, Le Ii>y llniloba, y Núíwz Brito. 

Da comienzo á la hora ordinaria con la lectura y aproba- 
ción del acta de la sesión anterior, dándose por la Secretaría 
cuenta de las comunicaciones oficiales de la Corporación. 

El Dr. Montalvo, usa el primero de la palabra para apor- 
tar algunos datos aclarativos acerca de la Simbiosis ama- 
rillo-palúdica, sobre la cual se leyó un trabajo del doctor 
Lavín, en la sesión precedente. Así mismo, con motivo de la 
proposición del Dr. Valdés Ragúes, acerca de la tuberculosis, 
hace consideraciones prácticas sobre el modo de evitar su 
contagio, exclamando que la, guerra debe hacerse al esputo, 
lamentando que el bando sobre el escupir en los estableci- 
mientos públicos, en los carritos, guaguas, etc., de iniciativa 
de la Alcaldía Municipal, no se haga cumplir como se ha 
ordenado, y exponiendo que esta Academia debe hacerse oír 
por la Autoridad Municipal pidiéndosele ratifique ésta su 
disposición. 

Los Dres. Santos Fernández y José Torralbas, hacen algu- 
nas aclaraciones con este motivo, expresando este último la 
conveniencia de aplazar la precisión de estos puntos, que 
deberá solucionarlos la comisión nombrada al efecto. 

Se entra en la orden del día, ocupando la tribuna el doctor 
M. Delfín, que lee un trabajo acerca de la ''Laringitis catarral 
en los niños.' 1 Dicho trabajo es celebrado por ej Dr. Mon- 
talvo, quien de acuerdo con los razonamientos y la práctica 
del autor, en los casos graves y dudosos del diagnóstico 
diferencial de esta afección con ja difteria, inyecta el suero 
antidiftérico; tanto más, expone, cuanto que, disponemos en 



334 ANALES DE LA 



esta Isla, de un suero que nada tiene que envidiar á los pre- 
parados en Europa. Relata el caso de una niña enferma del 
Dr. Landeta, sumamente grave, y que la vio en consulta, la 
cual puso á prueba la bondad del suero referido. Conviene 
en las dificultades á veces insuperables, del diagnóstico de 
estas laringitis agudas con el crup, y que obsérvanse en la 
práctica. 

En las dudas, el suero es el remedio salvador, y debe 
emplearse, por más que no existan infartos ganglionares, 
que también suele faltar en los cásos^ciaros de crup. 

EJ Dr. Delfín, expresa su gratitud por las frases laudatorias 
del Dr. Montalvo, y relata verbalmente otro caso de una 
niña muy tierna en la que le fué imposible hacer diagnóstico. 
Dudó inveho y no pudo determinar juicio alguno; pero la 
situación grave de la enfermita lo decidió á poner el suero 
y la criatura se salvó. Por eso expone, que procede de la 
manera referida en su trabajo, y que su conducta ha sido en 
estos casos, aprobada por comprofesores ilustrados, como 
los Dres. Gutiérrez Lee y Lávalos, que vieron el caso de la 
enfermita que relata. é 

El Dr. Betancourt, usa de la palabra para felicitar con 
calor al Dr. Delfín, por su trabajo y su conducta en esos 
casos de diagnóstico difícil. Así ha tenido que proceder él 
en dos casos que relata con muchos detalles, siendo uno de 
ellos hijo del Dr. Sánchez Agramonte, á quien puso una 
inyección de 20 c. c. de suero. Hizo examinar la saliva del 
niño y presentaba el bacilo largo. de la difteria, 

En un estado asfítico, sumamente grave, puso una segunda 
inyección y el niño curó. 

Refiere el segundo caso, en un morenito llevado á su consul- 
ta, á quien una sola inyección de suero, hizo desaparece]- los 
síntomas alarmantes presentados, encontrándose también el 
bacilo en el exudado que hizo examinar. Hace por último, 
referencia á un caso del Dr. Anglés. de Marianao, (pie tam- 
bién curó rápidamente con la inyección de suero. 

El Dr. San Martín, expone algunas consideraciones acerca 
délas dificultades del diagnóstico en estos estados y para 
evidenciarlo cita la observación de un adulto, en quien 
rápidamente se presentaron síntomas asfíticos, muy alar. 
mantés y sostenidos, y en que no se pudo hacer diagnóstico. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 335 

Xo había nada en el aparato bronquial, nada en las cuerdas 
vocales, ni edema glótico. 

El Dr. Montalvo, hace algunas consideraciones sobre la 
acción de los sueros, que llega á llamarla misteriosa por su 
admirable acción beneficiosa, que presta fuerza dinamagénica 
al organismo, permitiéndole vencer en la lucha fagocitócica 
contra los agentes infecciosos. 

Ocupa después la tribuna el Dr. A. Agramonte, que honra 
á la Corporación, con un interesante y conceptuoso trabajo 
sobre "Profilaxis de la tuberculosis," — que mereció f races de 
estimación por parte de la Presidencia. 

El Dr. San Martín, con este motivo de la profilaxis de las 
tuberculosis, se extiende en consideraciones relativas á las 
medidas de higiene en este país no todavía suficientemente 
ilustrado para recibirlas y sobre todo, para comprender su 
alcance, lamentando mucho esto que revela la falta de cos- 
tumbres públicas en nuestro pueblo. Relata los esfuerzos que 
en este sentido hace y viene realizando el Ayuntamiento de 
esta Capital, así como se refiere también á mejoras en el ser- 
vicio Sanitario, la inspección Médica de las Escuelas, para 
concluir, que es preciso ir ilustrando y educando á nuestro 
pueblo enseñándole día tras día, la utilidad de las disposi- 
ciones sanitarias, para que él pueda obtener su cumplimiento 
y sus ventajas prácticas. 

El Dr. Montalvo, le refuta que en ese camino se ha perdido 
ya un año, que en la higiene del pueblo, no se ha hecho nada 
más práctico que barrer las calles; que hay que insistir en la 
guerra al esputo y á la leche para defendernos de los tubercu- 
losos; que Mr. Davis no hizo caso á los juicios y consejos de 
la Academia; y que nada práctico ni verdad puede hacerse si 
las Autoridades no saben hacer cumplir sus disposiciones 
higiénicas. 

Habla después de la guerra contra la leche, que tanto 
disemina la tuberculosis. Nada se ha hecho, y las vaquerías 
siguen inmundas, siendo focos de infección, en el medio de 
nuestra misma población. 

Propone que la Academia se dirija en serio á la Alcaldía 
Municipal. 

El Dr. Delfín, habla extensamente de la inspección reali- 
zada por él y el Dr. Dávalos, en las fábricas de tabacos, expo- 



336 ANALES DE LA 



niendo que es horrible lo que pasa en las tabaquerías, que no 
hay en ninguna aire bastante para respirar y donde los 
esputos constantemente se mezclan con el tabaco y en con- 
tacto directo con los palitos, cabos, etc., que se utilizan 
luego para picaduras y confeccionar cigarros. 

El Dr. Santos Fernández, habla de la moralidad dudosa de 
las inspecciones, que sólo sirven para exigir á los de buena 
fe, pero que permiten el soborno para los que están habitua- 
dos á eludir las disposiciones sanitarias. 

Se acuerda por último, que la Comisión que habrá de nom- 
brarse contra la tuberculosis, recojerá estos 1 criterios y estas 
difidencias, y trabajará por que sea una verdad la defensa 
que necesitamos contra tan esparcido mal. 

SESIÓN EXTRAORDINARIA 

El Dr. Francisco Etchegoyhen, da lectura á su discurso de 
recepción y le es contestado por el Dr. Antonio de Grordon y 
Bermúdez, elegido para dar la bienvenida al nuevo y labo- 
rioso Académico. 

La Presidencia en nombre de la Academia, felicita al doc- 
tor Etchegoyhen, y le hace presente el haber tomado pose- 
sión de su puesto de Académico numerario para honor de 
esta Corporación. 

Se dieron por terminadas ambas sesiones y no hubo sesión 
de Gobierno. 



Sesión pública ordinaria del 25 de Marzo de 1900 

Presidencia del Dr. Diego Tama yo. 

Sres. Académicos concurrentes: Divs. J. I. TorraJbas, Gor- 
rión y Bermúdez, Lavín, Jacobsén, F. Ragúes, Cubas, 
Santos Fernández, Coronado, Paradela, Hernando Seguí, 
Céspedes y G. López, Secretario General. 

Sres. visitantes: Dres. Torralbas y Montes, Edelmann y 
C. Aguiav. 

Comienza á la hora acostumbrada, con la ordinaria lec- 
tura y aprobación del acta de la sesión anterior, leyéndose 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 337 

después la nota de la correspondencia oficial de la Cor- 
poración. 

Se invita por la Presidencia al Dr. Clordon y Bermúdez, 
para la lectura de su trabajo anunciado en la orden del día, 
intitulado "Un caso de albuminuria palúdica." 

El citado compañero reseña la historia de una señora 
joven, objeto de su observación, y cuya enferma de excelentes 
condiciones de salud y también económicas, contrajo por 
contagio una infección palúdica ordinaria, habiendo ofrecido 
12 ataques clásicos, en los cuales también se usó de los medi- 
camentos clásicamente aconsejados. 

La enferma, embarazada, sin ningún disturbio en su gesta- 
ción, es sorprendida por un intenso escalofrío, brusco, y para 
combatir estos estados febriles, se le disponen duchas y 
pociones arsenicales. La orina en esa ocasión del acceso, no 
solamente ofrece el aspecto quiloso, si que también acusa la 
presencia de una apreciable cantidad de albúmina que perfec- 
tamente pudo comprobarse. Viene el estado apiréctico y las 
orinas se hacen normales, de aspecto transparente. 

Se pregunta si la albúmina es obediente á la gestación, ó á 
la infección palúdica. 

Un nuevo acceso febril, va también acompañado de orinas 
idénticamente quilosas, y con abundante albúmina. 3q y 4<? 
ataque palúdico ofrece los mismos síntomas del orden de la 
escreción renal. Con su tratamiento apropiado cura la 
enferma, cesan su accesiones palúdicas, y con ello las orinas 
quedan normales. Seis meses después, un nuevo ataque 
febril determina nueva albuminuria. Hace ya nueve meses 
que la enferma está curada, estimando los síntomas renales 
como imputables al paludismo. 

Usa de la palabra después de este relato, el Dr. Coronado, 
quien llama la atención sobre el carácter quiloso de las 
orinas de esta enferma, estimando que aquí habrá una lesión 
glomerural que habrá que perseguirse*, y que el paludismo ha 
jugado solo aquí un papel coincidencial. Como síntoma de 
paludismo resulta insólito; y muy á menudo por virtud de 
ruptura glomerural, se extravasa sangre y sus elemen- 
tos globulares, quedan ante los reactivos reacción análoga á 

la albúmina. 
Aclara el Dr. Gordon, los procedimientos seguidos para la 

.apreciación de la albúmina. 



338 „ ANALES DE LA 



El Di. Jacobsen, entiende que rio debe estimarse como» 
albuminuria palúdica el caso relatado. El paludismo no 
ama al riñon. 

Las orinas quilosas en cada acceso evidencian una hemato- 
quiluria intermitente. Hace consideraciones sobre las nefritis 
agudas por infección. 

Keflere la observación de dos señoritas que ofrecían orinas 
albuminosas solo en una casa determinada, y de otra señora 
que evidenció síntomas de nefritis ■agudas, hasta ser urémica, 
y que las sales de quinina curaron completamente. 

Vuelve el Dr. Coronado, á usar de la palabra para ratificar 
su concepto negativo sobre la albuminuria palúdica de que 
se trata. 

Expone sus investigaciones en muchos casos, en los que las 
orinas acusaban la presencia de la albúmina y refiere por 
último, después de razonamientos precisos, la opinión perfec- 
tamente esclarecida por Bordie, sobre la hiperfunción de 
todos los órganos en la ocasión en que el organismo es prisio- 
nero de las infecciones. 

Hay hiperfunción renal, congestión verdadera del riñon: de 
ahí, las modificaciones de presión etc., que dan cuenta de 
esos casos de albuminurias transitorias. 

Después de algunas consideraciones aclaratorias, el doctor 
Gordon, expresa su gratitud por el interés que la discusión 
ha procurado al modesto caso clínico de que hadado cuenta. 

Se concede la palabra después al Dr. Torralbas y Montes, 
distinguido Médico que nos visita y que nos ofrece un trabajo 
de actualidad, sobre la ''Peste bubónica y su profilaxia,'" 
que tuvo la bondad de leernos. 

Fué por la Presidencia, significada la estimación que por 
ello sentía esta Academia. 

Y con ello se dio por terminada la sesión ordinaria quedan- 
do la Corporación constituida en sesión de Gobierno. 



OBRAS DE VENT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS «ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene pública, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr, Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo v principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama íi!161UÍR. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que sp benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la állémia, 
la clolorosis, v todas sus consecuencias, 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C^\ fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
¡tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
■cia según fórmula del -profesor Deschiens, que se vende en la 

Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
<íel DR. JOHNSON, Obisp: 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey -41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 36. > 



MAYO DE 1900 



í 



Entrega N° 428 



DIRECTORES: 

Dres. J. M. Céspedes y G. López 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




'i fflHmnHH i Hi i M ii i i M ii HHWffln i í i niffl^ ^ 

Desinfección urbana, por el Dr. Ernesto Edelmann. 

La Peste bubónica y su profilaxia, por el Dr. Federico Torralbas y Montes- 

El Poder desinfectante del electrozono por el Dr. Juan N. Dávalos. 

Contribución al estudio de los Crustáceos de Cuba, Notas del doctor 
Juan Gundlach t 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. 
Torralbas. (Continúa). 

Actas de las sesiones de 8 v 22 de Abril de 1900. 

Convocatoria. 



índice del tomo XXXVI. 



mmmwwümi 



nuiiii 1 uui 1 >iiiui)i>iuiiiiiimiiu l u 1 uiamiiiiiiii,(uuuuii»uiiiiiiiimiiuüiai l iuiiiiiiii l iiuiuiuiiiii 1 iiiiiiuiiiiiii)iuiiiiiiiiiii 



JÜJlüüüMiiW 



de la Academia de Ciencias 



* 



HABANA 

Imprenta "La Prueba" 

igoo 



Número suelto: 30 cts — Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Corxd-Iclones 



Los "Anales" se publican mensual mente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO PLATA, por semestres 
adelantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



^.VISO 



Í5¡*e suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE I-A HABANA 330 



DESINFECCIÓN URBANA 
Por el Dr. Ernesto Ede!mann 



Sr. Presidente, 
Señores: 

Hace un año que, previa citación del Gobierno In- 
terventor, nos reuníamos algunos médicos, en este 
mismo local. Aquello tuvo para mí, dos móviles: era 
el primero, el natural deseo, el justo y lógico empeño 
de ver desterrar de Cuba los gérmenes de afecciones 
evitables, haciendo así de nuestra patria un país en- 
vidiable bajo el punto de vista higiénico: y era el se- 
gundo la honrada ganancia de un módico sueldo del 
que estábamos doblemente necesitados, después de 
angustiosos meses de emigración en la anti-higiénica 
ciudad de Tampa, donde los más elementales precep- 
tos de salud yacen en el más completo olvido. 

Nuestro trabajo de Inspector no duró un mes, el 
informe por mí dado, consta en las oficinas del De- 
partamento de Sanidad de la ciudad de la Habana, y 
como yo consideraba y considero la obra de sanidad 
como eminentemente patriótica, hice un resumen de 
mi trabajo el cual puse en manos de mi estimado 
condiscípulo de colegio, el presidente del comité 
patriótico de aquel barrio señor Ursulo Doval. 

Hace ya un año que aquellos trabajos comenzaron, 
v la ciudad sigue tan infectada como antes de sus 
comienzos. Y ello que era natural y lógico, ha reci- 
bido plena confirmación con el último trabajo de 
demografía de nuestro apreeiable y apreciado com- 
pañero doctor Laguardia. 

La base de toda higieuización urbana radica en el 



340 ANALKS DE LA 



alcantarillado. Las ciudades, como 'los individuos, 
son infectadas tan pronto como las vías de excreción 
están interrumpidas, tan pronto como sean envene- 
nados á consecuencia de la retensión en sus sistemas 
de desagües de los productos excrementicios. 

Todos los actos de la labor humana necesitan de 
reglamentación, que los conduzcan al objeto ó fin de- 
seado, tal lo comprendió el ayuntamiento de la Ha- 
bana, cuando publicó sus ordenanzas de policía ur- 
bana en 23 de diciembre de 1879. En él se hacen ver 
á los habitantes de esta capital, cuáles ~on sus debe- 
res, y cuáles son sus derechos, ese reglamento ha sido 
de hecho derogado. No existe aún uno nuevo que 
nos sirva de guía, en esta nueva era de reformas, que 
nos explique, por qué unas veces se mandan á limpiar 
y cegar los pozos negros y otras veces se mandan 
á hacer éstos, por qué se mandan á poner en unas ca- 
sas fosas de ladrillo cementadas para depósito, y en 
otras se mandan á quitar y entroncar directamente 
el inodoro á la cloaca, y que nos explique la ventaja 
de esa inmensa cantidad de tubos prolongados á 
más de dos metros de altura, de la casa más alta de 
las inmediaciones, dando salida á todas las miasmas, 
cual si no fueran bastantes las innumerables rejas de 
las cloacas de nuestras calles, que infectan nuestra 
atmósfera y nuestro suelo, según sean las oscilacio- 
nes de ascenso y descenso de la capa de aire que nos 
rodea. 

En esta cuestión higiénica yo no conozco más que 
dos extremos. O todo á la alcantarilla, ó nada á la 
alcantarilla. Lo mismo es, bajo el punto de vista hi- 
giénico, que vayan á ella los excrementos antes, que 
después de disolverse. Si las excretas no van á las 
cloacas, hay que suprimir los inodoros, ó no crear 
más fosas negras absorventes que infecten más nues- 
tras casas. 

Conocemos que nuestras cloacas son pequeñas 
canales subalternas, que permiten la infección del 
subsuelo por filtración, y que fueron construidas ma- 
lamente, bajo la inspección facultativa del ayunta- 
miento, que las admitió, coiuq buenas, y pagadas 



ÁCÁbEMlA DÉ CÍEÑCÍAS DÉ LA HAfeANA '341 

alzadamente por los propietarios á razón de 20 pesos 
oro el metro, para tener el derecho de verter en ellas 
el agua que rebosaba en las fosas cementadas del ser- 
vicio doméstico. En 26 de marzo de 1894, el alcalde 
de la Habana publicó un bando obligando á los pro- 
pietarios á construir mouras, después fué esto dese- 
chado por otras fosas, pero eso y aquello creó debe- 
res y derechos entre los propietarios y el Ayuntamien- 
to. Deberes y derechos que no han sido, que no pue- 
den ser derogados por un nuevo reglamento, y que 
si lo fueran, por reconocer lo inútil de lo hecho, á ello 
quedarían obligados ambas partes, aunque principal- 
mente el Ayuntamiento, toda vez que obligó á sus 
administradores á gastar inútilmente el producto de 
su trabajo. 

Pronto va á hacerse un nuevo alcantarillado, y 
cuando este trabajo perfecto, tomando por modelo á 
Londres ó á París, esté terminado, empezará á ser 
higiénico este país, al cual la Naturaleza ha favoreci- 
do con un gran desinfectador: con el sol. Él solo 
nos ha defendido hasta ahora, atenuando y matando 
gérmenes patógenos, que la incuria humana, sembró 
abundante en nuestro suelo. 

Desgraciadamente aún quizás esté lejano el día en 
que las materias excrementicias y las basuras y des- 
perdicios de comidas, sean las unas conducidas por 
tubos de cierre hermético desde las casas á los tan- 
ques depósitos, donde van á hacer filtradas, para 
después incinerrar los sólidos; y las basuras vengan 
conducidas por carros á estos mismos hornos. Que 
nuestras calles tengan piso liso y sólido que permita 
hacer su real desinfección, que empezara como es ló- 
gico por la calle para terminar por la. casa. 

Las antiguas ordenanzas municipales de policía ur- 
bana, nos obligaban á dar parte de los casos de afec- 
ciones contagiosas que tuviéramos que asistir. Este 
deber nos fué también recordado x^or el actual jefe de 
sanidad. Cumplimos religiosamente con lo ordenado, 
y en casos de difteria diagnosticados por la clínica y 
bacteriología y así participados é igual en casos de 
defunción por tuberculosis, no hemos visto llevarse 



342 Á Na LES Dtí r.A 



la ropa de cama para desinfectarla, y esto es tanto 
más de lamentar, cuanto que ha ocurrido en perso- 
nas pobres á las cuales no les es posible desprenderse 
de esos objetos tan contaminados y tan á propósito 
para seguir contaminando. 

En cambio se ve practicar la desinfección calle por 
calle y casa por casa, en las que por el momento no 
ha habido afección infececiosa, se ve lavar pisos con 
el pegajoso electrozono á las 4 de la tarde, obligando 
á dormir á sus moradores, sobre un suelo humedeci- 
do, y hacerles aspirar ácido sulfuroso, procedentes de 
fumigaciones abiertas con flores de azufre. 

Todos los que aquí nos hallamos sabemos que no 
se consigue así el saneamiento de la ciudad, que no se 
consigue así la muerte de los gérmenes patógenos. 
Yo, por lo que a mí toca, prefiero seguir la práctica 
de desinfección tal como se practicaba en Berlin en 
1886, y la cual puede verse en Flügge. 

Las últimas experiencias practicadas en el hospital 
de Charlottemburg en Berlín, han demostrado que el 
formaldehydo, actuando por espacio de 30 horas en 
cuartos cerrados herméticamente en razón de 2 gra- 
mos de gas por metro cúbico de aire, mata los gér- 
menes y esporos del carbunclo, difteria, tifoidea, sta- 
philococos y streptococos, siempre que los objetos 
que los contengan sean ropas ó muebles estén cerca y 
de fácil acceso al gas; pero si ha\ T una capa de género 
que los cubra ó éstos estén en el suelo ó en las esqui- 
nas del cuarto, mezclado con el polvo, el gas fromal- 
dehydo será incapaz de actuar sobre los esporos de 
estos gérmenes patógenos, los cuales conservan su 
virulencia, aún cuando se eleve la cantidad del gas. 
Nosotros hemos aplaudido la buena higiene del ejér- 
cito americano, que en virtud de esto ha suministra- 
do poco contingente en el pasado verano á la fiebre 
amarilla. Viendo elevarse las cifras de invasión en 
este invierno al llegar á nuestras playas emigrantes 
no aclimatados, y pocos cuidadosos de la higiene, lo 
cual demuestra que aún vive entre nosotros el germen 
amarillo. 

Nosotros vemos esto, con tristeza, al finalizar el 



ÁCADfeMTA DK CIKNCIAS t)É LA HABANA 343 

siglo de Pastear, como vemos también, epidemias en- 
démicas de fiebres tifoideas, palúdicas y otras por 
determinar. 

Vemos también que van á la matanza reses con 
carbunclo y pintadilla, que se vende carne, visceras 3^ 
leche procedente de animales manifiestamente tu- 
berculosos, y que aún tenemos casos humanos de 
muermo. 



LA PESTE BUBÓNICA Y SU PROFILAXIA 
Por e! Dr. Federico Torralbas y Montes 



Sr. Presidente, 
Señores: 

Antes de dar á conocer las ideas que presento en el 
curso de este trabajo, tengo un deber que cumplir, tan 
ineludible como grato, cual es el expresar mi más pro- 
funda gratitud al grupo de profesores que me concede 
el honor de hacer oir mi voz en este recinto, para mí 
por más de un concepto sagrado, y por el cual han 
desfilado una serie de sabios é ilustres maestros como 
el fundador de esta docta Corporación, el doctor 
Nicolás J. Gutiérrez, y otras no menos ilustres perso- 
nalidades que representan lo que más vale y ha vali- 
do de la medicina en nuestra patria; al mismo tiempo 
suplico benevolencia por tratarse de un modesto la- 
borante que apenas se inicia en los principios y prác 
tica de la ciencia de Hipócrates y Galeno. 

Ya hechas estas digresiones me permito entrar en 
materia y presentar á vuestra distinguida considera- 
ción algunas notas sobre la peste bubónica, así como 
también las medidas que deben ponerse en práctica 
para evitar su propagación y entrada en nuestras 
comarcas. 

La plaga, peste bubónica, oriental, muerte negra, 



344 AÑALltS bH LÁ 



peste de Levante, etc., es una entidad morbosa causa- 
rla por un microorganismo específico descrito por 
Yersin y Kitasato; cuya característica es la produc- 
ción de una serie de bubones en la axila, cuello é ingle 
y á la cual se debe su nombre; conociéndose dos varie- 
dades principales: la plaga propiamente dicha y la 
pneumónica, en la cual los síntomas que presiden la 
escena son exclusivamente pulmonares. 

Aunque la plaga lia sido conocida desde tiempo in- 
memorial, poco ó nada hemos encontrado escrito que 
pueda tener algún valor científico, pues el historia- 
dor egipcio Manetho solamente, hace mención de ella 
así como también Rufus de Ephesus y la Biblia, pu- 
diéndose deducir por los datos que nos suministran 
esos historiadores, que la peste existió por lo menos, 
desde el siglo tercero A. C; habiendo hecho su apari- 
ción en distintas épocas hasta nuestros días, en Ly- 
via, Egipto, Inglaterra, Italia, Asia menor, Armenia 
y no dejaré de mencionar la epidemia del siglo XV en 
Europa en que según Hecker, murieron más de 25 
millones de personas, ó séase un cuarto de la pobla- 
ción total de todo el continente; pero hasta este siglo 
no vemos que se haya tomado ninguua medida para 
evitar su propagación, ni tampoco que se haya des- 
crito con más ó menos acierto, en efecto, en Venecia, 
donde se formó un cuerpo de guardia cuyo único ob- 
jeto era evitar la entrada de la terrible enfermedad 
en la bella ciudad de las góndolas. 

Con el fin de que podamos darnos cuenta exacta de 
la intensidad conque ha reinado durante estos últi- 
mos siglos, señalaremos las epidemias que han tenido 
lugar en dicho período de tiempo, á saber: en 1656 
que ocasionó más de 300,000 víctimas en menos de 
cinco meses; la de Londres en 1664-65 produjo 75,000 
muertes en una población de 400,000 habitantes. 

En el siglo XVIII prevaleció con mucha intensidad 
en Europa, presentándose en Marsella, Tolón, pa- 
sando desbués á Provenza y causando 40,000 defun- 
ciones; también visitó á Sicilia, Mesina y Moscow. 

En el siglo que termina parece haberse retirado ha- 
cia Occidente, sin embargo, la hemos visto aparecer 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 345 

recientemente en Grecia (1878) y últimamente en 
Oporto, Paraguay, Brázil, Filipinas é Islas Hawai. 

Etiología. — Al estudiar la patogenia lo haremos 
presentando primero el microbio en sí, valiéndonos 
para ello de las descripciones que del bacilo han hecho 
simultáneamente Yersin\^Kitasato, á quienes en nues- 
tro concepto, se les debe el conocimiento de sus carac- 
teres biológicos, no siendo vo el llamado á dilucidar 
cuestiones de personalismo esclusivo en cuanto á 
quién fué el primero á tener esa gloria, sólo señalo 
aquí el acontecimiento científico al mismo tiempo que 
saludo con respeto á tan ilustres bacteriologistas. 

Yersin dice que es un coco-bacilo de dimensiones ca- 
si simétricas, alcanzando su mayor diámetro 2 mm. 
(Estas demostraciones han sido confirmadas por 
Roux.] Se tiñe rápidamente por la anilina pero la 
pierde con facilidad, puede hacerse más fija con una 
solución de tienina all/100,y se decoloriza completa- 
mente por el método de Gram; se cultiva perfectamen- 
te en los medios ordinarios como el agar-peptona, 
gelatina y caldo; no licúa la gelatina y las colonias 
que forma sobre el agarson muy pequeñas y disemi- 
nadas. En el caldo á la temperatura ordinaria se pre- 
cipita al fondo del tubo de ensayo en forma de arbo- 
rescencias dejando el líquido de la parte superior 
completamente claro. 

Kitasato difiere en cuanto á la forma del bacilo 
diciendo que es un pequeño bastoncillo de estreñios 
redondeados parecido al del cólera de las gallinas y 
que se caracteriza por su rápida multiplicación y la 
facilidad con que ingresa en el organismo; se encuen- 
tra en número considerable en el pus que contienen los 
bubones, raras veces en el interior de los órganos y 
solamente en los casos más fatales en la sangre y he- 
ces fecales; también se le encuentra en el polvo y suelo 
de las casas infestadas y á pesar de su virulencia, re- 
siste muy débilmente á los desinfestantes de que dis- 
ponemos, sucumbiendo rápidamente ala acción de las 
soluciones fenicadas al 1/100; muere en cuatro días 
si se le sostiene á una temperatura de 60°c. media 
hora si á 80°c, y en pocos minutos si á 100°c, como 



346 ANALES DE LA 



se lia podido comprobar en el Laboratorio Bacterio- 
lógico del U. S. Marine-Hospital Service en Washing- 
ton. D. C. 

En culturas de agary caldo cuando pasan de cierto 
tiempo el organismo adquiere las formas más varia- 
das y curiosas, entre ellas la de ser largo, delgado, 
segmentado, y presentando forma vacuolada, en este 
estado se tiñen con facilidad y pierden notablemente 
su acción nociva. La diferencia en las formas ya indi- 
cadas creo, como el Dr. Wyman, Surgeon General 
U. S. Marine-Hospital Service, sean debidas al mul- 
tiformismo del bacilo. 

El organismo muere á los 10 minutos con una tem- 
peratura de 55°c, las soluciones de bicloruro de 
mercurio al 1/1000 lo destruyen inmediatamente, el 
ácido fénico, lizol y los ácidos minerales tienen una 
acción muy enérgica sobre ellos, sobre todo, el ácido 
clorhídrico y sulfúrico. 

Pudiéramos citar como dato de alguna importan- 
cia la duración de la vida de este organismo en los 
distintos materiales y objetos que pudieran transpor- 
tar el bacilo, en el hilo de seda puede vivir hasta 15 
dias á una temperatura de 30°c, y en las hebras de 
lana solamente cinco días. Los esputos desecados de 
los enfermos atacados por la forma pneumónica retie- 
nen su virulencia por un período de 16 días, en el agua 
ordinaria muere á los tres días, bajo la acción directa 
del sol fallecen en tres ó cuatro horas. 

En cuanto á los otros medios que favorecen el de- 
sarrollo de la plaga, se i3uede decir que son muy pare- 
cidos á los del Tifus maligno: mala ventilación, servi- 
cios inperfectos de alcantarillado en las ciudades 
populosas, miseria fisiológica, descuido en el cumpli- 
miento de los preceptos higiénicos y en mi concepto 
la que tiene más marcada influencia, sobre todo en la 
India, la alimentación defectuosa y la verdadera ham- 
bre; podría muy fácilmente suceder como acontece en 
esos países que á fuerza de su prolongada existencia 
en determinadas regiones se llegue á infestar el sub- 
suelo y que llegase á producir la endemia. 

Tras mi si bilí ciad del bacilo— El bacilo de Yersin 



ACADEMIA DE CIENCIAS OE LA HABANA 347 



puede ingresar en nuestro organismo por inoculación 
directa en cualquier solución de continuidad, por los 
pulmones, ó ingerido con los alimentos; según algu- 
nos observadores la trasmisión directa, esto es, por me- 
dio de la piel sana, no es posible, necesitándose como 
dejamos indicado, alguna entrada franca al torrente 
circulatorio, la peste también puede ser contraida por 
la prolongación de vecindad con individuos atacados 
porella. 

El papel que juegan los animales de escala inferior 
en la trasmisión y propagación de la enfermedad, re- 
viste importancia excepcional y por consiguiente mere- 
ce nos detengamos en ella aunque sea por breves mo- 
mentos. Está demostrado casi hasta la evidencia que 
la rata y el ratoncillo, pero especialmente el primero, 
son los factores más importantes para la trasmisión 
del estado morboso que nos ocupa; hay las mayores 
probabilidades para creer que la reciente epidemia de 
Oporto fué importada por medio de ellas y en la de 
Honolulú se ha comprobado que ni por los alimentos 
ni ninguna otra clase de objetos fué llevada, sino que 
por las ratas, habiéndose encontrado multitud de ca- 
dáveres de ratas, cuya autopsia demostró haber sido 
víctimas de la plaga. 

Mueren generalmente en gran número y siempre esta 
mortalidad precede á las grandes epidemias; la causa 
de su infección aún es asunto de debate y es creencia 
general en la India que ellas adquieren tan pronto la 
infección por su contacto directo con el suelo y sub- 
suelo. EIDr. Bruno Galli-Valerio de Lausana ha escri- 
to recientemente un artículo sobre la importancia de 
las ratas en la trasmisión de la peste bubónica (V. 
Centralblatt fur Bakteriologie. Enero (5. 1900.) ase- 
gurando que dichos animales son los únicos responsa- 
bles de tan terrible >azote, pero nosotros hemos de de- 
jar establecido que hay otro elemento tan importan- 
tísimo como ese y que aunque por su acción indirecta 
es el que origina mayores peligros por estar en con- 
tacto más estrecho con el hombre: esa es la pulga. 
Pulex irritcins. 

El Dr. Simond ha comprobado (Anales del Instituto 



348 ANALKS DE I.A 



Pasteur, 1898) en cierto número de casos que los en- 
fermos en el período de invasión presentan, unas pe- 
queñas vesículas que contienen pus y alojan el bacilo 
que se supone ser de la plaga, y cree que estas vesí- 
culas son causadas por la mordida de la pulga, las 
cuales de acuerdo con su descripción son las que se en- 
cuentran en los cadáveres de las ratas infestadas que 
á su vez difiere algo de la del hombre. 

Examinado el contenido intestinal de estas pulgas 
el Dr. Simond, ha podido revelar la presencia de un 
bacilo semejante morfológicamente al de la plaga; 
inoculó tres ratónenlos con pulgas que trituraba y 
disolvía en agua, procedentes de ratas muertas, obte- 
niendo como resultado una que sucumbió á las pocas 
horas y las otras á los nueve y doce días respectiva- 
mente, pero sin presentar el bacilo en ningún órgano; 
según él, estas pulgas inocularían al hombre ya por 
medio de la sangre que se adhiere al practicar la suc- 
ción ó lo que es más probable por la escretas deposi- 
tadas en la punción. 

Pero, todas estas deducciones podrán ser admitidas? 
La duda nos cabe puesto que él mismo no dice que sea 
la pulga doméstica la que él encuentra sóbrelas ratas 
y nosotros pudiéramos también imaginarnos que es 
propiedad esclusiva de esa variedad cuando sabemos 
que contamos con otras tres distintas especies no solo 
por su forma y aptitudes biológicas sino también por 
sus hábitos, tales son: la Pnlexirritans, la Tvpholopsy- 
11a musculis. P. fasciatus y P. serraticeps, y sugestio- 
naríamos hacer una investigación sobre ello evitando 
de ese modo lamentables confusiones, por consiguiente, 
nada podemos dejar establecido en este sentido hasta 
que no contemos con datos suficientes para creer sea 
una verdad sin que por esto podamos dudar por un 
momento de su importancia y recordar siempre con 
interés esas propiedades, cada vez que tengamos que 
luchar con esa terrible entidad norbosa que hoy pare- 
ce acechar el mundo americano, hasta ahora, libre de 
su presencia. 

Podríamos antes de pasar á otro capítulo, estudiar 
la trasmisión de la peste de rata á rata; pero es tal la 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA ÍIABANA 349 

confusión que existe hoy respecto á este punto, que 
solo me limito á indicar aquí los trabajos de Roux y 
Batzaroff en los cuales se encuentran datos curiosí- 
simos pero sin ninguna aplicación práctica, evitando 
de este modo el cansar vuestra atención. 

Período de incubación. — Demanda mucha atención 
por cuanto él ha de ser el que nos ha de suministrar 
datos preciosos cuando tratemos de la trasmisión y 
los medios profilácticos de que nos hemos de ocupar 
más adelante. La opinión de la mayoría de los auto- 
res hace oscilar la duración de este período entre dos 
y doce días, pero el Dr. Haffkine asegura es de doce á 
setenta horas; ahora bien: en vista de las estadísticas 
publicadas por el mismo observador y el de las til- 
timas epidemias de la India, creemos que nunca debe- 
mos de admitir sea menor de tres días ni mayor de 
nueve. 

Sintoinntología. — Para su mejor comprensión debe- 
mos considerar los síntomas en las distintas formas 
que reviste la peste: la bubónica ó ganglionar, la sep- 
tieémica y la pneumónica. 

En la primera el enfermo se siente atacado, después 
de gozar de una aparente salud, por un escalofrío in- 
tenso que es inmediatamente seguido por un aumen- 
to de temperatura de variable intensidad y que puede 
llegar á 41°c. ó 42°c, el malestar se acentúa y el en- 
fermo en decúbito supino se encuentra indiferente á 
todo lo que le rodea, una verdadera postración, las 
náuseas 3' vómitos pronto se presentan y la fisono- 
mía del enfermo adquiere un sello parecido al que pu- 
diéramos llamar de la cara abdominal, característica 
en las lesiones de los órganos encerrados en dicha ca- 
vidad, tras esta escena viene la rápida formación de 
los infartos ganglionares que como sabemos primero 
aparecen en la axila, pliegue inguinal y cuello, llegan- 
do á formar el verdadero bubón, éste puede ó no su- 
purar; si no supura la forma septieémica se presenta 
sin ningún cambio ó línea de demarcación apreciable. 
El estupor, delirio y la pérdida completa del conoci- 
miento así como trastornos agudísimos del sistema 



o50 ANALES DK tA 



nervioso nos demuestran la profunda intoxicación 
causada por la infección bubónica. 

Esos infartos ganglionaressonestremadamente do- 
lorosos, sino supuran como ya hemos dicho anterior- 
mente, la acción cardiaca decae y los trastornos 
constitucionales se hacen cada vez más graves y la 
muerte sobreviene, causada por la entrada del bacilo 
en el torrente circulatorio y por consiguiente dando 
origen á la forma septicémica. En los casos benignos 
el proceso inflamatorio es más limitado y la supura- 
ción sobreviene inmediatamente iniciándose de este 
modo el mejoramiento de los síntomas y el pronós- 
tico desde este momento se hace más favorable; sin 
embargo, puede suceder que los abeesos sean origen 
de infecciones secundarias y prolongadas supuracio- 
nes, ocasionando ellos á su vez la caquexia. A los bu- 
bones puede preceder la formación de píístulas y colo- 
raciones violáceas de la piel ulcerándose más tarde. 

Algunos individuos presentan los infartos ganglio- 
nares supurados en la forma del bubón venéreo, sin 
acusar ningún trastorno constitucional y sin embar- 
go están atacados por la. plaga, esta es la forma que 
los escritores ingleses denominan ambulante y á la 
cual debemos dedicarle preferente atención por ser un 
medio fácil de transmisibilidad escapando á la más 
exquisita vigilancia, en estos casos, siempre recoge- 
remos los axudados y pus contenidos en los bubones 
para ser examinados en el microscopio que nos dará 
la seguridad de la existencia del bacilo de Yersin. 

En la forma septicémica tal parece que el tubo 
digestivo ha sido el radio de acción elegido por el 
bacilo pues el cuadro clínico es casi exclusivamente 
presidido por los trastornos intestinales, que se tra- 
ducen ya por la constipación ó lo que es más común, 
la diarrea profusa 3- de aspecto parecido al de las 
desposiciones de los tíficos. (Se describe una varie- 
dad conocida con el nombre de intestinal pero noso- 
tros nos inclinamos á creer que no es sino de la que 
en estos momentos nos ocupamos.) Puede no haber 
ningún infarto ganglionar pero el delirio fiebre y 



Academia de ciencias de la habana 35Í 

trastornos graves de la plaga se encuentran y el indi- 
viduo sucumbe en pocas horas. 

Tipo ó variedad pneumónica. El Dr. Batzaroff en 
su artículo publicado en los Anales del Instituto 
Pasteur después de describir el manual operatorio al 
inocular monos, curíeles, etc., con culturas obtenidas 
de individuos atacados por la variedad pneumónica, 
hace las siguietes observaciones: 

"Durante las primeras horas después de la inocula- 
ción encontramos una disminución de temperatura 
que siempre es mucho menor de 37°c. siendo esto 
problamente, un efecto de la irritación de los nervios 
que irradian las mcnbranas mucosas; más tarde la 
temperatura asciende gradualmente, manteniéndose 
dentro de los límites normales hasta cumplir las 
treinta primeras horas después de la inoculación; 
durante este período el animal come bien y aparente- 
mente su aspecto general es bueno sin demostrar la 
gravedad que le amenaza. El examen bacteriológico 
es el único que permite hacer un diagnóstico, toman- 
do un corte de su mucosa nasal y vista al micros- 
copio revelará una cantidad del bacilo en rápida; 
proliferación." 

Pero el cuadro pronto cambia, la temperatura 
pronto sube á 40.5 ó 41°c. y en algunos casos á 
42°c. manteniéndose á esa altura, el animal ya 
enfermo, deja de comer, el pelo se le eriza y la respi- 
ración se le acelera, haciéndose cada vez más dolo- 
rosa, el animal comienza á toser arrojando pequeñas 
cantidades de un líquido espumoso y rojizo. La 
secreción nasal aumenta y el líquido de que se forma 
se seca bajo la forma de pequeñas incrustaciones 
amarillas alrededor de las ventanillas de la nariz. 
La inflamación se extiende á la conjuntiva al través 
del conducto naso-lacrimal y la conjuntivitis que 
resulta ataca primero al lado correspondiente á la 
inoculación. El estado febril dura generalmente de 
veinte y cuatro á treinta y seis horas; después la 
temperatura comienza á descender y el curiel muere 
á la terminación del tecer día ó principios del cuarto 
día, después de haber presentado una tremenda 



352 aKaLrs t)R LA 



dispnca é hipotermia. Si la enfermedad se prolonga 
se produce una parálisis muscular del estómago é 
intestino; el abdomen se distiende é inflama y el 
desplazamiento del diafragma hacia la cavidad 
toráxiea, consecuente á la inmensa dilatación del 
estómago, también contribuye á la sofocación." 

"En la autopsia encontramos los ganglios linfáticos 
aumentados de volumen, formando bubones secun- 
darios." 

Cuando abrimos la cavidad torácica notamos 
que los pulmones que están grandemente dilatados 
no se retraen. En cierto número de casos están muy 
congestionados en otros la congestión es menos 
marcada y aquí es donde podemos ver mejor las 
lesiones. Ellas son primero, pequeñas hemorragias 
miliares de la pleura visceral; infartos pulmonares 
más ó menos generalizados, áreas de infiltración que 
pueden ser locales ó difundidas ó separadas por 
tejido pulmonar sano, algunas veces por el contrario, 
las áreas contiguas se unen llegando á ocupar un 
lóbulo completo; en casos más avanzados podemos 
ver áreas de verdadera hepatización. Todas estas 
lesiones pulmonares son más marcadas en el lado de 
la inoculación que en el opuesto cuando ejercitamos 
la punción unilateral." 

Ambos pulmones están edematosos. Cuando 
cortamos las partes enfermas se derrama un lí- 
quido sanguinolento que contiene el bacilo aso- 
ciado algunas veces á otros microorganismos. En 
la cavidad pleural y en el pericardio á menudo 
encontramos una pequeña cantidad de exudado 
claro, pajizo, en el cual también vemos el bacilo. El 
corazón está considerablemente dilatado, especial- 
mente el derecho. El epigastrio contiene pequeñas 
y múltiples hemorragias que pueden ser fácilmente 
reconocidas en la superficie peritonial. La cavidad 
abdominal contiene algún exudado. El baso aumen- 
tado de volumen, con un intenso color rojo, de 
regular consistencia y superficie granular, está cubier- 
ta por un gran número de pequeños puntos blancos. 

Este vaso puniendo que es característico contiene 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 353 



innumerables bacilos. El estómago como hemos 
dicho anteriormente está dilatado, en los casos en 
que la capa muscular se ha paralizado presenta 
numerosas hemorragias, notablemente en la curva- 
tura mayor. Estas hemorragias que envuelven la 
mucosa gástrica aparecen por la cara serosa como 
puntos redondeados, regulares, negruzcos y rodeados 
de una área más pálida. La parálisis se extiende al 
duodeno y partes abyacentes del intestino delgado. 
El hígado crecido y granular, el conducto cístico 
obstruido y la vesícula biliar dilatada. El riñon y 
y cápsulas supra-renales están congestionados." 

Como resultado final del curso clínico de la enfer- 
medad podemos decir que la pneumonía que sigue 
á la introducción del virus de la plaga en la mucosa 
nasal del animal, es una bronco-pneumonía pero que 
el virus pasa los límites pulmonares para genera- 
lizarse y el animal muere de una septicemia "acom- 
pañada de un edema alveolar de los pulmones." 

Se ha descrito la plaga pneumónica secundaria que 
puede ocurrir en el curso de la propiamente dicha 
bubónica y cuya característica es la presencia en los 
pulmones de los pseudo-tubérculos cuyo aspecto es 
casi igual al del tubérculo de la tisis pulmonar. 

Diagnostico diferencial. Ea plaga pneumónica se 
puede distinguir de la pneumonía lobar por la falta 
de harmonía que existe entre los trastornos constitu- 
cionales y la condición de los pulmones, pero el único 
medio preciso de diagnóstico es el examen bacterioló- 
gico del esputo que, como sabemos, contiene el bacilo 
de Yersin en los casos de plaga, debiéndose recordar 
que el bacilo no se encuentra solo en el esputo sino 
que está asociado con estafilococos, estreptococos y 
diptococos, no debemos olvidar tampoco que el 
bacilo de la plaga se descoloriza fácilmente por el 
medio de Gram, mientras que los otros son indiferen- 
tes á dicha acción. 

Profilaxia. — No es posible abordar esta importantí- 
sima parte sin que desde su comienzo nos ocupemos de 
esa rama de la terapéutica que tan hermosos resulta- 
dos nos está proporcionando y que parece nos prepa- 



354 ANALKS DH LA 



ra el futuro lleno de halagüeñas esperanzas al comba- 
tir las enfermedades como ésta de origen bacteriano y 
que hasta ahora han venido diezmando la huma- 
nidad, nos referimos á la Sero terapia, en cuyo rico 
campo han hecho tan hermosas adquisiciones 
Pasteur y Roux, legando á la posteridad el suero 
anti-rábico y el antidiftérico. 

Las numerosas experiencias que se han venido 
llevando á cabo en estos días con los diversos sueros 
que se proponen como medios con qtte combatir la 
peste bubónica y sobre todo, la interesante conferen- 
cia dada por el Dr. Roux en el Instituto Pasteur, nos 
hacen colocar en primera fila el suero anti-péstico de 
Yersin cuya estadística arroja solamente un 15% de 
defunciones. 

El modas opevandi empleado por él para obtenerlo 
es el siguiente: inocula á los caballos con dosis unifor- 
memente progresiva del baeilus Yersin y las prepara 
sometiendo las culturas de caldo á una temperatura 
suficiente para destruir el micro-organismo, estas 
invecciones tienen un efecto marcadísimo en el caballo 
que se va atenuando á medida que inoculamos hasta 
la quinta ó sexta que le da la inmunidad, general- 
mente la operación no termina aquí sino hay que ir 
más adelante pues cuando la reacción no responde 
tenemos que usar las mismas culturas pero por vía 
intraperitoncal ó intravenosa. 

La dosis empleada como medio profiláctico es de 
diez gramos y el organismo responde después de la 
inyección por un aumento de temperatura que puede 
llegar á 39V2°c., cefalalgia, náuseas é inflamación 
y dolor en el punto inyectado, desapareciendo todos 
esos síntomas gradualmente y en pocos días. 

La duración de esta inmunidad aún no se sabe con 
certeza, pero podemos decir que es suficiente para la 
duración media de cualquier epidemia, esto es, de ocho 
meses a un año. En cuanto al tratamiento, tenemos 
que seguir el puramente sintomático. 

La inyección se debe usar en el costado, espalda ó 
abdomen, pero prefiriendo el primero y observando 
las más estrictas prescripciones antisépticas para, cu- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 355 



yo efecto lavaremos la región escogida con una solu- 
ción fenicada al 5/100 ó con el licor de Van Swieten. 
Como instrumento usaremos la geringa de Roux y 
Berhing teniendo el cuidado antes de usarla de llenar- 
la completamente de agua fría para sumergirla des- 
pués en agua á 100°c, y mantenerla allí por espacio 
de quince minutos dejándola enfriar antes de tomar 
el suero. En caso de no contar con dicho instrumento 
podemos utilizar una geringilla hipodérmica ordina- 
ria pero siempre llenando las prescripciones que deja- 
mos anotadas. 

Uso. — Cuando nos encontremos en presencia de un 
caso de peste debemos inducir a todo el que rodee el 
enfermo á someterse al empleo del suero cuya indica- 
ción deberá ser repetida cada diez días para prolon^ 
gar la inmunidad y en caso de que la epidemia sea 
muy generalizada la usaremos repetidas veces. 

La acción curativa del suero es tanto más eficiente 
cuanto más temprano se le utilice, las dosis deben ser 
30 á 50 c. c. mejor que fraccionados, bajo su influen- 
cia la fiebre baja y los bubones tienden á desaparecer 
rápidamente; si la mejoría no se inicia pronto, una se- 
gunda y aún una tercera inyección se administrará 
hasta que disminuya la fiebre y los síntomas locales de- 
saparezcan, ésto es de gran interés puesto que sabe- 
mos que mientras el bubón persista el enfermo está 
sujeto á adquirir una nueva infección. 

Proñláctico Haffkine. — Este suero se usa con un fin 
puramente profiláctico, pues si la infección es proba- 
ble ó el individuo ha estado espuesto, su uso se res- 
tringe. Se emplea á las dosis de lc.c, y cuando la 
reacción constitucional ha pasado puede repetirse con 
más ventajas aún, la duración de su poder es desco- 
nocida y por consiguiente debe repetirse cada treinta 
ó cuarenta días. 

Para terminar, debemos dar una relación de todas 
las medidas que se deben llevar á cabo para evitar la 
propagación de este terrible azote, tales son el obser- 
var rigurosamente las prácticas higiénicas y sobre to- 
do aquellas que se han seguido en todos los paises 
amenazados por su proximidad, estas son las destruc- 



356 ANALES DK LA 



ción de todos los animales que pudieran transportar- 
los y que ya hemos mencionado anteriormente. Evi- 
tar la acumulación de personas en lugares pocos ven- 
tilados, limpieza de calles y mercados, remover regu- 
larmente toda la escretas de la población. Limpieza y 
desinfección diaria de las letrinas tanto públicas como 
privadas y ala aparición del primer caso debemos ais- 
larlo inmediatamente y el lugar donde se aloje lavar- 
lo exteriormente con soluciones de bicloruro de mer- 
curio al 1/1000. 

Los asistentes se lavarán constantemente la cara y 
las manos con la misma solución de corrosivo, las he- 
ces fecales del enfermo así como los vómitos deben ser 
inmediatamente desinfestados por medio del sulfato 
del cobre; los algodones y otros elementos de curación 
de los bubones, se quemarán después de usarse, y la 
ropa tanto de cama como la del individuo, se enviará 
á la estufa por espacio de media hora 3' á una tempe- 
ratura de 100°c. 

Tal es en breve resumen, señores académicos, las 
medidas que se deben ponerse en práctica para evitar 
la propagación de ese terrible enemigo, que tiende á 
terminar con la población de la India y otros pueblos 
orientales. 

Antes de terminar, quiero espresar una vez más mi 
agradecimiento por la atención que me habéis presta- 
do y la benévola acogi'da que me habéis dispensado, 
á la cual seguramente, nunca he sido acreedor. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 357 



EL PODER DESINFECTANTE DEL ELECTROZONO 

POR EL DR. JUAN N. DAVALOS 



Con objeto de conocer el poder desinfectante del 
electrozono que para la desinfección pública se viene 
preparando en esta ciudad, el jefe del Departamento 
de Ingenieros dispuso por conducto del jefe de Sani- 
dad, que en el Laboratorio Municipal se llevasen á 
efecto las investigaciones conducentes a dicho fin. 

A virtud de esta disposición emprendimos las 
experiencias que vamos á tener el gusto de dar a 
conocer á esta ilustre Academia, porque creemos que 
en ella despiertan siempre interés todas las cuestio- 
nes referentes á la salud pública, y más la presente, 
que directamente se relaciona con la profilaxia de las 
enfermedades infecciosas. 

Aunque todos vosotros sabéis que el electrozono 
no es otra cosa que agua de mar, en la que una 
corriente eléctrica descompone los cloruros en hipó- 
cloritos y deja cloro libre disuelto, debo hacer cons- 
tar que según los análisis practicados por el doctor 
Pardiñas, en el Laboratorio Municipal, el electro- 
zono preparado en la Habana no tiene siempre la 
misma composición. En efecto, según muestras 
tomadas en distintos días de los depósitos generales 
por el Dr. E. Pardiñas, para esta investigación, le han 
dado por litro el siguiente promedio: 

Cloruro total 20-85 

ídem libre 4-05 

ídem combinado 16-80 

ídem correspondiente á los hipocloritos.... 0-35 
Hipoclorito de cal (aproximadamente) 0-71 



358 ANALKS t>K LA 



Las investigaciones que hemos hecho para averi- 
guar el poder desinfectante del electrozono han 
tenido por base la acción del líquido sobre los gérmenes 
del agua de una de las cloacas centrales de la ciudad 
(la que corresponde á Galiano y San Lázaro) y sobre 
los gérmenes patógenos que conservamos en el Labora- 
torio Bacteriológico de la Crónica Médico Quirúr- 
gica. 

Para que nuestras conclusiones tuvieran más 
valor, repetimos las investigaciones con varias mues- 
tras de electrozono recogidas en distintos días, de los 
grandes depósitos que sirven para surtir á los carros 
ele la desinfección. 

Experiencias sobre ios gémenes del agua de la 
cloaca. — En un balón de 500 c. c. de capacidad 
cubierto con tapa de algodón y esterilizado, reco- 
gimos agua y fango de la cloaca mencionada, — á unos 
10 metros antes de su desembocadura al litoral de 
San Lázaro, — que llevamos al Laboratorio. Toma- 
mos de esta agua 1 c. c. v la mezclamos con 10 c. c. 
de electrozono. De esta mezcla después de agitada 
bien, hicimos siembras sucesivas de tres gotas en 
balones Miquel conteniendo caldo de carne de vaca 
peptonizado y subalcalino. 

Empleamos varios balones, haciendo la primera 
siembra al minuto de estar el agua en contacto con 
el electrozono; la segunda á los dos minutos, la 
tercera á los tres y así sucesivamente hasta llegar 
á 60, 75, 90, 120 y 180 minutos. 

Estos balones fueron colocados á la estufa á 37° de 
temperatura constante. Durante los seis días siguien 
tes, sólo germinaron las siembras hechas con el agua 
en contacto del electrozono durante 20 minutos, los 
demás balones permanecieron transparentes. 

De los balones que germinaron aislamos por culti- 
vos en placa en tubos inclinados de agar, tres espe- 
cies bacterianas pertenecientes al grupo de los 
saprógenos v que provisionalmente denominamos 
ABC. 

En el diagrama adjunto puede verse que la flecha 
terminal de cada línea gruesa indica el tiempo en 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 350 

minutos que ha necesitado el germen estar en contac- 
to con el desinfectante para peder su vitalidad. 

Tenemos, pues, que de los innumerables gérmenes 
contenidos en 1 c. c. del agua analizada, sólo tres 
especies saprógenas han resistido más de un minuto 
el poder desinfectante del electrozono, y de ellos la 
especie C. fué la que más resistió, 20 minutos. 

Experiencias sobre los gérmenes patógenos. — Elegi- 
mos los siguientes: bacilo del muermo, de la difteria, 
de la fiebre tifoidea, el de la neumo enteritis infec- 
ciosa del puerco (Pintadilla), el vírgula de Koeh, el 
bacilo anthracis, estado vegetativo y estado esporu- 
lar y el estafilococcus piogenus aureus. 

Las experiencias que hicimos fueron con cultivos 
jóvenes de 24 ó 48 horas de germinación en tubos in- 
clinados de agar y á la T. de 37°, menos la forma 
esporular del bacilo anthracis que obtuvimos des- 
pués de seis días á la T. de 37°. 

Disolvimos separadamente todas las colonias desa- 
rrolladas en cada uno de estos tubos en 2 c. c. de 
caldo esterilizado y 1 c. c. de este caldo lo mezclamos 
á 10 c. c. de electrozono: obtenida la mezcla, segui- 
mos el mismo proceder para las siembras que el que 
empleamos con el agua de la cloaca, es decir, introdu- 
ciendo tres gotas de la mezcla en 40 c. c. de caldo á 
distintos tiempos y progresivamente. 

El resultado puede verse en el diagrama, que 
demuestra el poder microbieida rápido del electro- 
zono solamente con los bacilos del muermo, de la 
tifoidea, el del cólera morbo asiático, pero en cambio 
su acción poco enérgica con los demás, sobre todo, 
el estafilococcus piogenus aureus y esporo del bacilo 
anthracis. 

Para asegurarnos que la cantidad de electrozono 
que llevaban las tres gotas de la mezcla sembrada no 
impedía ó influía en la germinación, hicimos en cada 
una de las experiencias realizadas, tanto con el agua 
de la cloaca como con los diferentes gérmenes pató- 
genos, siembras en balones con igual cantidad de 
caldo (40 c. c.) al que añadimos cinco gotas de 
electrozono. El resultado de estas pruebas fué que la 



§00 ANALES Í)K LA 



germinación se efectuó en todos los balones, sin que 
influyese para nada el líquido desinfectante. 

Del estudio que hemos hecho del electrozono como 
desifectante, podemos pues, deducir las siguientes 
conclusiones: 

1 ? El electrozo se obtiene descomponiendo por 
medio de una corriente eléctrica los cloruros del agua 
del mar. 

2 ? El que se prepara en la Habana para el servi- 
cio de desinfección, no siempre tiene la misma propor- 
ción en sus componentes. 

3 ? Su acción desinfectante la hemos compro- 
bado con los gérmenes contenidos en el agua fangosa 
de una cloaca central y con varios gérmenes pató- 
genos en cultivos de 24 á 48 horas. 

4 ? El resultado de estas investigaciones nos 
demuestra que es un desinfectante, pero de un poder 
microbicida débil. 

5 ? Por esta razón sólo debe emplearse en deter- 
minadas infecciones. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



30 1 



O 

fe 

o 

N 
O 

ti 

b 
o 

W 
hl 
H 

H 
A 

H 
b 

i 
b 
o 

H 
lí) 

w 
p 

ti 

H 

R 
O 



o 

©- 

co 



CNt 


• 


t 


4 

1 

t t 




180 

1 




120 

1 




o 

o 




lO 

■> 




o 






t 


o 

lO 




lO 


o 

10 

co 


o 
co 

U3 

IM 

O 

O) . 

10 

t4 


i 


- 


t 


O 
t-4 


<J> 

*'0D •' 


t- 


CO 


W 


^ 


co , 




CN 


H 





1/3 
O 
(- 

D 



< » O 



t» 







p-H 

— ■ 1 










m 




v iu 




o 




tj 




O 












-i> 








6 




11 




«H 








^« 




<U 




O 




3 



93 

.fH CD 

O) +- 1 

C3 P- 

a t3 

2 



CO 

ce 

o 



O 
ü 



rd 
co 

•l-H 

o 

O) 
1 

o 



o* 



^ * 



SB 
su 

O) 
i— ! 

r— I 
O 



+2 

o3 

O) 

bC 

cp 

¡> 

O 

ce 

CO 
0) 

X 

o 
ce 



<■* -* 



O» 3 



• H 

O 

e3 



c3 

r— I 

SU 

CC 



o 

co 
O) 



73 



Cu 



tí 
CU 



<^ .a 

CCj Q. 



c3 

Z3 



o 

fe 



co 
CU 

tí 

c8 

co 

tí 

tí 

cu 

bC 

O 

¡>a 

ce 

tí 
o 
o 
O 
o 
O 



í s i tí 3 

ítí l " J r ~ l rtí 



^ "- 1 c3 



rfl 



SONHOOXVd SHiMHlAIHHO 



cd 

i- 



CT 



3 

bO 
<u 
.** 

"C 

o 



cd 



3 



cd 

-5 



cd 
.tí 
o 
dJ 

q- 






302 



ANALES T>K LA 



Contribución al Estudio de los Crustáceos de Cuba 



Notas del Di 1 . Juan Gundlacli,t 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. Torralbas 



CONTINUA 



l»i:i5a< a;i£ % CORMUTA, MHne lldwards, Ifr. G29. G. 

Cáncer cornuta, Herbst, Naturg. d. Krabben u. 

Krebsé, pl. 59, fig. 6. 
M¿iia taurus, Lamark, Animaux sans Vert.,"V.: 242. 
Pericera cornuta, M. Edwards, Hist. Nat. des Crust. 

I 335; pl. XIV bis fig. 5. Illust, Cuy. Regne Anim. 

pl. XXX fig. 1. Gibbcs, Proc. Am. Assoc. Adv. 

Sci. 1850 p. 172. Stimpson, Notes on N. American 

Crust., p. 55. — Martens, Archiv. ])ur Naturg. 
Cangrejo cornudo, Parra, p. 136, pl. 50, fig. 3. 




Pericera cornuta— Herhst. No. G2-G. 



ACADKMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 363 



CANGREJO CORNUDO 

Toda la parte superior cubierta de vello espeso de 
un color pardo amarilloso. 

Carapacho triangular, muy convexo, cubierto de 
protuberancias, bordes latero anteriores y el poste- 
rior convexos, una hilera de cinco espinas á cada 
lado incluyendo las dobles que cubren las partes ocu- 
lares, y otra encorvada hacia arriba en la parte pos- 
terior de la región intestinal. 

Rostro armado de dos grandes cuernos agudos, 
algo divergentes, tan largos como el ancho de la 
porción frontal entre las órbitas; una espina pequeña 
en el artículo basilar de las antenas externas. Órbi- 
tas muy salientes proyectando más allá de los bordes 
latero anteriores con una espina grande doble cu- 
briendo su borde superior. 

Garras cilindricas casi del mismo largo 3- grueso 
que el primer par de patas, brazo espinoso, carpo con 
algunos pequeños tubérculos, mano finamente granu- 
lada, dedos lisos, pequeños y cónicos. Patas dismi- 
nuyendo desde el primer par. 

Long. incluyendo los cuernos frontales 0.117 

Otro 0.088 

Ancho sin incluir las espinas 0.065 

Otro 0.043 

En los jóvenes los cuernos son más divergentes y la 
primera espina branquial más pequeña; las partes 
tienen algunos pelos largos gruesos que no se ven en 
los adultos. 

Viven en aguas profundas, aunque á veces se en- 
cuentran en las bahías v ensenadas de fondo cena- 
goso. 

I'l IM4 I It l IIKOltM I t I ilr. >r. 154 Cl. 

Pisa bicornuta Latr., Encyc, Meth., X, 141. 
Pericera bicorna Milne Edw., Hist. Nat. des Crust., 

I., 337. 
Pisa bicorna Gibbes, Proc. Am. Assoc, Adv. Sci. 

1850, p. 170. 



364 



ANALES DE LA 



Perícera hicornis Saiis., Crust. Nouv. des Mexique et 

des Antilles, p. 12, pl. 1, fig. 3. 
Milmia hicornuta Stimp". Notes on N. Ám. Crust. 

p. 52. Smith, Trans. Comí. Aead. of. Arts and 

Sei., II, 1. 
Perícera hicornuta Guer. Mon. 

Marteus. 







Perícera bicornita— Latr: 154 G. 

Carapacho pubescente cubierto de tubérculos re- 
dondeados unos, y otros espiniformes; todas las re- 
giones muy mareadas; los tubérculos están más ó 
menos desarrollados según la edad: los de la región 
estomacal forman una cruz, los demás colocados con 
alguna irregularidad. Una sola espina transversal 
en cada región branquial: el borde posterior liso, re- 
dondeado y algo saliente, las orillas latero anterio- 
res casi rectas y cortadas verticalmente. Frente 
entre las órbitas tan ancha como la mitad de la por- 
ción postfrontal del carapacho. Rostro con dos cuer- 
nos agudos poco divergentes separados en la base 
por un surco: el rostro y la frente forman un plano 
inclinado hacia adelante. ' Antenas externas muy ve- 
lludas, sus tres artículos enteramente descubiertos 
con una espina grande entre su base y el ángulo in- 
terno de cada órbita ocular. 

Pingas, un sexto más largas que el carapacho, con 
el brazo prismático tuberculado en lá parte superior, 
carpo y mano lisas, dedos arqueados con un diente 



ACADEMIA DE CIENCÍAS DE LA HABANA 



365 



muy pronunciado en el pulgar y el dedo fijo escavado 
en su estremidad. Patas ambulatorias disminuyen- 
do desde el primer par; muy velludas y algo tubercu- 
losas: el primer par un tercio más largas que las si- 
guientes. Cola estrecha y triangular en el macho, 
ancha y redonda en la hembra, con cinco segmentos 
en ambos, sexos. 

IMIíKIliA UJISI'IAOSA M. Gdiv, 3¡r. 121 G. 

Pisa trispinosa Ltr., Ecye. Meth. X, 14-2. 

Períccrn trispinosa Milne Edw. Hist. Xat. desCrust., 

I, 336. Guér. Iconog. des Régne Anim., Crust. pl, 

VIII, fig. 3. Gibbes Proc! Am.'Assoc. Adv. Sci.1850 

p. 172. Sans. 

Martcns Archiv. pur Naturg. XXXVIII p. 10 tab. 

IYfíg. 4 a ' y 4 b £. 



. 




PüRICERA TRISPINOSA — -M 



Carapacho triangular, prolongándose hacia la 
parte posterior, como en' las demás especies del mis- 
mo género, todo cubierto de pelos rubios, parte dor- 
sal elevada en la región gástrica y desde allí formando 
un plano inclinado hacia adelante y otros dos hacia 
ambos lados: dos espinas grandes en cada región 
branquial, las externas dirigidas hacia afuera, y otra 
en la región cordial en la misma línea: detrás de esta 
i'iltima hay otra en la región intestinal. Bordes la- 
tero anteriores rectos sin espinas. Espacio interor- 
bital igual á la mitad de la longitud del carapacho 



366 



ANalIíS Mí t.A 



sin incluir los cuernos. Órbitas oculares salientes 
con una escotadura en el borde superior. Frente 
ancha, cuernos muy separados, divergentes, triangu- 
lares inclinados hacia abajo. 

Garras casi tan largas como el carapacho, brazo 
con algunos tubérculos espiniformes en la parte su- 
perior y una espina grande en la articulación con el 
carpo: este y la mano finamente granuladas con 
pocos tuberculitos, dedos unidos, el pulgar encor- 
vado: patas más cortas que las garras con algunos 
tubérculos en la orilla superior, tarsos encorvados. 

l»i:itl< F.ltA *i;i»l i:*ll»,««¡I»l>0*A Stinip»oii 

Carapacho prolongado, muy convexo, pubescente, 
granulado, orillas antero-laterales y postero laterales 
convexas, su mayor anchura á través de las regiones 
branquiales. Porción dorsal armada de siete espinas 
muy pronunciadas, una en la región gástrica, otra 
en la cordial, una en la intestinal y dos en cada 
región branquial; las cuatro branquiales y la de la 
región cordial forman una línea transversal. 




PEUICERA SEPTEMSriNOSA.— STIM? 



Rostro prolongado terminando en dos cuernos 
subtriangulares, agudos, corvos, divergentes. Órbi- 
tas salientes con una espina preocular y otra post- 
ocular. Tres espinas en la región suborbital } r sub- 
hepática siendo más larga la posterior. Una espinita 
delgada en la articulación basal de las antenas. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



¿67 



Garras más cortas que las patas, su extremidad 
apenas alcanza á la punta de los cuernos, son delga- 
das, lisas, los dedos unidos y poco encorvados. 
Patas largas, granulosas, sin espinas, las del primer 
par tan largas como el carapacho, inclusos los cuer- 
nos: tarsos largos, agudos. 

Long. 0.026. Ancho 0.016 sin espinas Color pardo 
rojizo. 

<\4iti»u.u;s «o itA iJMtáfDs. i,jhi. >»► i <-. 

Cáncer corallinus Fab. Ent. svst. supl. 337, 14. 
Herbst, 33, 41, tab. 5, fig. 40. Seba, Mns. III 
tab. 19, fig. 2, 3. Rumph. Mns. tab. 8, fig. 5. Bose, 
Hist. Nat. des Crust. I p, 176. 




Carpílius corallinus.— Latr.— No. 4 G. 

Carpilius corallinus Latr. Régne anim. IV, p. 37. 

Edw. Crust. I p. 380. 

Guer. Men. 

Martens. 
Cangrejo moro colorado Parra 45, 2. 



CANGREJO MORO COLORADO 

Esta preciosa especie, notable por sus brillantes 
colores y por la regularidad de sus formas, tiene el 
carapacho liso, dos quintos más ancho que largo, 



368 AÑALES DÉ LA 



semicircular en la parte anterior, terminando por 
ambos lados en un tubérculo prolongado: desde aquí 
se dirige hacia atrás en línea recta estrechándose por 
ambos lados. Frente saliente en forma de cresta in- 
clinada hacia abajo, débilmente surcada en su media- 
nía formando dos lóbulos: un gran tubérculo redon- 
deado á cada lado, separados de la frente por una 
ancha hendidura, 3 r formando el borde interior de las 
fosetas oculares. Ojos grandes, pedunculados, ence- 
rrados en órbitas circulares con los bordes lisos y un 
tubérculo en cada ángulo externo. Garras muy grue- 
sas, desiguales, un tercio más largas que el carapa- 
cho; brazo corto, carpo tan grande y grueso como 
la mano; dedos muy gruesos, encorvados, los de la 
garra mayor armados interiormente de grandes 
tubérculos, dos en el pulgar y uno mucho mayor en 
el dedo fijo; los de la pinza menor tienen un filo cor- 
tante en la orilla interna. Patas cilindricas, lisas, 
tarsos encorvados, más largos que el artículo que les 
precede, terminando en uña negra, el segundo par es 
el más largo. 

Antenas color rojo claro, amarilloso con una gran 
mancha roja de coral brillante en todo el carapacho 
cubierta de numerosas manehitas amarillas, dedos 
negros, parte inferior blanca. 

Viven en el mar en lugares profundos de fondo pe- 
dregoso: con frecuencia se encuentran en los merca- 
dos, donde llaman la atención por su brillante colo- 
rido y son muy solicitados por ciertos gastrónomos. 

D. Antonio Parra lo describe con mucha exactitud 
nombrándolo "Cangrejo moro colorado." 

Long. 0.100. Ancho 0.140: prop: 1: 1.40. 

3i i:mi»i: ogellata ><> s «. 

Mcnipc occllatn Martens. 
Cangrejo moro Parra, 45, 1. 

CANGREJO MORO 

Carapacho algo más ancho que largo sin granula- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



369 



ción ni espinas, con algunas elevaciones poco marca- 
das, borde anterior redondeado, saliente, con cuatro 
incisiones á cada lado. Frente algo inclinada sobre- 
saliendo en su medianía y dividida por una hendidu- 
ra profunda en dos lóbulos, cada uno de éstos con 
un ligero surco en su mitad: entre estos lóbulos y las 
órbitas se ven otros dos que forman el límite interno 
dé dichas órbitas. Ojos pedunculados, alojados en fose- 
tas orbiculares con una hendidura en la orilla inferior 
interna. Antenas externas compuestas de tres ar- 
tículos, siendo muy ancho el de la base, las internas 
plegadas horizontalmente en una hendidura bajo la 




Menipe ocellata. — No 5 G. 

frente. Las quijadas auxiliares exteriores cierran en- 
teramente la boca. 

Garras enormes desiguales, la mayor casi tres veces 
más larga que el carapacho, brazo y carpo lisos, 
mano grande, dedos separados, robustos, tan largos 
como la mano, el pulgar arqueado y ambos con grue- 
sos tubérculos en la orilla interna: segundo y tercer 
par de patas más largos que el primero, todas lisas, 
prismáticas, tarsos tan largos como el artículo pre- 



370 



aNaLIÍS Dtó I. A 



cedente, con pelos recios y espesos, una cónica y ne- 
gra: el artículo que precede al tarso tiene algunos 
tufos de pelos en la orilla inferior. 

Color verdoso en toda la parte superior con nume- 
rosas manchitas negruzcas en todo el carapacho, lo 
inferior blanco amarilloso, dedos negros. 

Vive en los mismos lugares que la especie anterior 
(Carpilius corallinus) y es muy estimado como man- 
jar apetitoso. 

D. Antonio Parra también lo menciona. 

Long. 0.100. Ancho 0.141. Pinza mayor 0.280. 
Ancho de la mano 0.077. Pulgar 0.095. Prop: 1: 1.141. 

PA5ÍOPE|}§ 1IEKBSTÍJ. No. 11«. M. «. 

Borde anterior del carapacho formando una cresta 
saliente con cuatro dientes, el primero doble en la 
orilla externa de las fosetas oculares, los tres poste- 




&*\ 



Panofeus.— Hekhstü —115 G. 



rio res agudos: frente lisa, bilobada, también saliente. 
Parte superior del carapacho poco granulosa en la 
parte anterior, con algunas líneas bien marcadas que 
lo dividen en varios espacios algo elevados. 



ACADKMIa dk ciencias dio la habana 



Oí 



Ojos encerrados en fosetas en el borde anterior: an- 
tenas externas filiformes. Garras robustas, la iz- 
quierda mayor en ambos sexos, dedos lisos dentados 
interiormente, el pulgar algo encorvado, mano ma- 
yor que el brazo carpo con un diente en la extremidad 
anterior externa del borde superior, estos dos artícu- 
los finamente granulados en la cara externa; brazo 
corto. 

Patas deprimidas velludas en ambas orillas, tarsos 
también velludos terminando en uña aguda; segundo 
y tercer par más largas. 

Se encuentran con frecuencia recorriendo los made- 
ros bajo los muelles á poca distancia de la superficie 
del agua pero nunca lejos de ella. 

Son de pequeña talla y de un color pardo rojizo 
oscuro, garras rojo más claro, los dedos negros, 
blancos en la extremidad. 

d Long. 0.034. Ancho 0.046 prop: 1: 1.35. 
9 ,, 0.026. ., 0.035 „ 1: 1.34. 
d „ 0.021. ,, 0.030 ,, 1: 1.12. 
9 ,, 0.024. ,, 0.035 „ 1: 1.45. 



CHLORODIU§ 4Hi;i:i(AMS, San*: >i- 21S «. 

Carapacho ovalado transversalmente, muy ancho 
convexo, con muchas elevaciones en la región esto 




Chi.oridiis americanas.— Sans 218 G. 



macal y parte anterior de las branquiales, liso en la 
intestinal y genital. Margen lateroanterior armada 



372 ANALES DE LA 



de cuatro dientes romos dirigidos hacia adelante, el 
que limita la foseta ocular doble, los tubérculos in- 
mediatos á estos dientes toman á veces la forma de 
espinas. La frente se adelanta en forma de cresta 
ondulada, cortada en su medianía y con dos surcos á 
ambos lados entre el central 3- las fosetas oculares. 

Garras grandes, casi iguales con todos los artícu- 
los rugosos en la cara externa, lisos en la interna, 
carpo con un diente agudo en la orilla interna: dedo 
fijo escavado en su extremidad, con un diente grande 
en su medianía, el pulgar cónico y arqueado: patas 
ambulatorias deprimidas con pelos en ambas orillas, 
el primer par es el mayor, todas terminan en uñas 
agudas. 

Antenas filiformes. 

Cola con seis segmentos en el macho y cinco en la 
hembra. 

Color claro, punteado de pardo oscuro en unos, y 
en otros de verde claro sobre fondo amarillento: 
dedos negros con la extremidad blanca. Cara infe- 
rior de un amarillo claro, presentando algunos, man- 
chas pardas, otros fajas transversales más 6 menos 
oscuras. 

Vive bajo las piedras, en lugares cubiertos durante 
las grandes mareas, se ocultan frecuentemente bajo 
la arena. 

c Long. 0.020. Ancho incluyendo las espinas la- 
terales 0.032. 

d Long. 0.019. Ancho incluyendo las espinas la- 
terales 0.030. 

1 icirm v <-o^ \<.i: v OTilne.-Edw. No. 17 O. 

Cáncer gonagr a Fab., Ent., swst. supl. 337, 10 Bosc, 
Hist. Xat. des Crust. I, p. 172, tab. 2, fig. 3. 

Eriphin GonngvLi M. Edw. Hist. Nat. des Crust. I 
126, pl. XIV fig. 16, 17. Gibbes Proc. Am. Assoe. 
Adv. Sci. 1850 p. 177. Dana, U. S. Expl. Exped. 
Crust. I, 250. Stimpson, Notes 011 N. Ara. Crust. 
p. 89. vSmith, Trans. Couil Acad. Arts and Scien- 
ces II, 7. Martens. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



373 



Carapacho finamente granulado, redondeado por 
ambos lados, con algunas elevaciones bien marcadas 
en la parte anterior, la posterior lisa; bordes latero- 
anteriores armados de seis dientes espiniformes diri- 
gidos hacia adelante sin incluir los postorbitales: á 
ambos lados de la región estomacal tiene varios tu- 
bérculos formando líneas que corren paralelas á los 
bordes anteriores, y sobre dicha región otros en for- 
ma de escamas rodeando la orilla superior de las ele- 
vaciones mayores de la parte anterior del céfalo- 
torax. 

Frente ancha, algo saliente, con orilla granulosa v 
un surco en su línea media. Antenas externas si- 




ERIl'HIA GOXACRA.--M E. 17 G. 

ruadas en la misma línea de la frente: órbitas con el 
borde elevado; un diente agudo en su ángulo externo 
y otro en el interno. 

Garras desiguales, la mayor, dos veces más larga 
que la porción post-frontal del carapacho, tiene el 
brazo prismático, el carpo con varios tubérculos for- 
mando líneas transversales en la cara externa; mano 
grande, gruesa, cubierta de grandes tubérculos re- 
dondeados colocados con mucha regularidad, dedos 
encorvados, un diente grande y otros menores en 
cada uno: la pinza menor con los mismos tubérculos 
que la mayor pero sin los dientes grandes de los 
dedos. 

Patas prismáticas con el penúltimo artículo á veces 



374 ÁNÁfeKS Dtí LA 



cubierto de granulaciones y pelos recios, el tarso 
también velludo con cuatro aristas, uña encorvada. 

Color amarillo pálido con manchas negras á cada 
lado del carapacho, las patas con fajas .parduzcas, 
parte inferior blanca, excepto la mano que es ama- 
rilla: los tubérculos de las pinzas mu\ r negros. En 
otros las manchas, fajas y tubérculos son rojos. 

Ambos sexos son iguales excepto la cola de la hem- 
bra que es ancha, redonda, con el borde externo 
guarnecido de pelos largos v espesos. Long. 0.025. 
Ancho 0.033: prop.: 1: 1.31.* 

Abunda bajo las piedras, en lugares cubiertos de 
rocas que alcanzan las mareas, escondiéndose á veces 
en la arena que se deposita en los huecos de los arre- 
cifres. 



(Continuará) 



AC'ADKMIA DR CTlíNCTAS Olí I, \ HABANA 375 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 8 DE ABRL DE 1900 



Presidencia del l)r. José I. Torralbas. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres: Santos Fernández 
Palacio, Cubas, Valdés llagues, Calvo, Paradela, Rosado, 
Céspedes, Vildósola, Betancourt, Aeosta, Dávalos y 

(i. López, Secretario. 
Sres. visitantes: Dres: Edelmann, Carvallo, Fortun y 
Fernández Iharra (de los U. S. A.) 

A las dos de la tarde, ocupando la presidencia el doctor 
José I. Torralbas, Vicepresidente de la Corporación, declara, 
por falta del número determinado de Académicos, abierta 
una sesión científico-literaria, á tenor de lo preceptuado en el 
artículo 60 — de nuestra Ley. 

Concede la palabra al I)r. R. Palacio, quien ocupa la 
tribuna y lee una observación de una enferma en quien 
realizó una Laparotomía por cisto-fibroma del ligamento 
ancho derecho. Presenta el tumor objeto de su intervención. 

Con este motivo, al terminar su lectura, le recuerda el 
Sr. Vice-Presidente, su oferta de que tiene tomada nota la 
Secretaría, relativa al regalo de una colección de tumores 
por él operados. 

El I)r. Palacio, ratifica su oferta mencionada y reitera sus 
condiciones y número, cosa que asegura cumplirá en tiempo 
oportuno. 

Le sucede en la tribuna el Dr. E. Fortun, que visita á la 
Academia y la honra dedicándole un trabajo interesante, 
acerca de Un caso de embarazo extrauterino, en una señora 
joven, con signos de metritis, á quien se presentaron los 
síntomas vacinales de un embarazo, á la altura de 4 meses, 
cuando fueron solicitados sus servicios, por síncopes, repen- 



37G ANALES DE LA 



tinos dolores en el bajo vientre, tumor apreciable en el fondo 
de saco de Duglas, continuo con el cuello uterino, dificultad 
para la defecación etc., y en quien en esta investigación 
diagnostica embarazo con retro-flexión uterina. Comprueba 
más tarde la independencia del órgano uterino, no aumen- 
tado de volumen, con el tumor citado y hace por tanto, 
firme el diagnóstico de gestación extra-uterina. 

Impuesta la operación, tratándose de los casos más 
peligrosos, que caen antes del 5q mes, como el que relata, se 
decide á ello, y elige la vía vaginal, y no la abdominal, que 
la considera menos benigna. La operación se realiza sin 
obstáculo, la mujer tiene una convalecencia regular y pronta- 
mente queda curada. Al terminar su relación, cita á grandes 
rasgos, el caso de una turca, joven también por él operada, 
que ofrecía conjuntamente, un quiste demoideo y un emba- 
razo extra-uterino. 

Visto lo interesante de la observación, y en consideración 
á que estábamos en sesión científico-literaria como ya se 
lleva expresado, la presidencia, después de felicitar oportu- 
namente al I)r. Fortun, autoriza la discusión, por si algún 
señor lo desea. 

Usa entonces de la palabra el Dr. Santos Fernández, para 
extrañarse por la condena que se hace de la vía abdominal 
para la intervención quirúrgica en el caso de observación 
relatada, vía que le parecía tomaban como de preferencia los 
cirujanos modernos. Explica el Dr. Fortun, como la 
experiencia ha sancionado la bondad pronostica en favor de 
las intervenciones por vía vaginal. 

El Académico Dr. Palacio, usa de la palabra, felicitando al 
Dr. Fortun, por su caso coronado de éxito y lleno de interés 
práctico, haciéndole después algunas consideraciones reía, 
tivas á las intervenciones operatorias por la vía abdominal, 
que entiende preferible multitud de veces, y que resulta de 
verdadera inocuidad pronostica si se llenan los requisitos de 
asepsia etc., como lo demandan los progresos modernos de 
la cirugía. 

Algunas consideraciones en contesta, expresadas por el 
Dr. Fortun, cierran este punto interesante de discusión, en el 
que, interviene también la Presidencia expresando ideas 
favorables, bajo un punto de vista general, á las expresadas 
por el Dr. Fortun en su relato. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 377 

Habiéndose completado el número de Síes. Académicos 
para poderse celebrar sesión oficial ordinaria, entiende la 
Presidencia y así lo expone, que como tal debiéramos consti- 
tuirnos, acordándose así y dándose entonces lectura por el 
Sr. Secretario, al acta de la sesión pública ordinaria anterior, 
que fué aprobada, leyéndose también las notas relativas á la 
correspondencia oficial de la Corporación. Se terminó la 
sesión á las i de la tarde. 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 22 DE ABRIL DE 1900 



Presidencia del Dr. José I. Torralbas. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres: Plasencia, Santos. 

Fernández, Dévalos, Ragúes, Vildósola, Rosado, ( 'éspedes, 

Cubas, Betancourt, Aposta, (furcia, Castellanos y G- 

López, Secretario General. 

Sres. visitantes: Dres: Carvallo, Edehúaim y A. Agramonte. 

Después de leída el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada, dio la Secretaría, lectura á una comunicación del 
Dr. J. I. Torralbas, pidiendo para el Museo de Historia 
Natural de la Universidad de esta Capital, ejemplares 
repetidos ó exáticos que tenemos en nuestro Museo á fin de 
que sean útiles á la enseñanza. Por unanimidad se adoptó el 
acuerdo de conceder lo pedido por la Universidad y que se 
cumplimentase el obsequio mediante oficio. 

Así se hizo. Se entra en la orden del día, ocupando la 
tribuna el Dr. Juan N. Lávalos, quien lee un trabajo intitu- 
lado: El poder desinfectante del Electrozono, en el cual 
demuestra su autor, que esta sustancia, que se obtiene del 
agua de mar descomponiéndose por las corrientes eléctricas, 
representa un poder desinfectante muy variable en su inten- 
sidad, y que guarda relación con la cantidad de cloro libre 
que contiene. 

Asegura que es una sustancia excelente como desodorante, 
útil propiamente para la desinfección superficial, pero 



o- 



78 ANA í, tía i)K LA 



perfectamente incapaz para la desinfección de nuestras 
cloacas, que por lo que precisamente se emplea en esta 
Capital, habiéndose montado á este fin por el Gobierno 
Americano — edificio y aparatos cuyo costo ha sido de unos 
80 mil pesos, empleándose diariamente en su entretenimiento 
cuarenta pesos. 

Se autoriza especialmente para que pr.^da hacer uso déla 
palabra si lo desea, al Dr. Arístides Agramonte, Médico al 
Servicio del Gobierno Americano y compatriota nuestro, el 
cual corrobora en un todo, las estimaciones expuestas por 
nuestro compañero Dávalos, y quien se extiende en conside- 
raciones sobre lo variable que resulta el cloro libre, agente 
que representa el poder desinfectante. 

En la misma planta eléctrica, es variable el cloro, en los 
diversos tanques. Concluye también, que es un deodorante, 
que es bueno para la desinfección superficial, pero inútil en 
nuestras cloacas. 

El Dr. Santos Fernández, usa de la palabra, como el 
Dr. Torralbas, para hecer consideraciones sobre el costo 
enorme del aparato en relación con su cierta utilidad: y 
lamentarse ambos de que los americanos, no hubieran tenido 
en cuenta el poder real del electrozono como agente desinfec- 
tante, antes de la realización de la obra, construida con este 
motivo de la utilización del electrozono. 

La Presidencia concede la palabra al Dr. Edelmann, 
visitante que nos honra con el fruto de su laboriosidad, y 
que nos lee un trabajo en esta forma intérrogatóriá. ¿Basta 
la aparición de la melanina para diagnosticar paludismo? 
Lo desenvuelve en sentido afirmativo, siendo muy celebrada 
esta disertación. 

Con ello se dio por terminada la sesión ordinaria consti- 
tuyéndose la Academia en sesión de Gobierno. 



ACADKMIA 1 1 !•: CIENCIAS DK LA HABANA o79 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



OOISJ "VOC ATO-RI A 

En virtud de hallarse vacantes en esta Academia 
de Ciencias, dos plazas die socios numerarios, una 
correspondiente á la Sección 1 r [de Veterinaria] y 
la otra á la Sección 3 F , de Ciencias Físicas y Natu- 
rales; cumpliendo lo acordado por la Coporación y 
de acuerdo con el artículo 9 ? del Reglamento, se 
pone en conocimiento de los Sres. Veterinarios, 
Doctores ó Licenciados, ó de los individuos ele 
notorios conocimientos en las Ciencias Físicas y 
Naturales, que las vacantes anunciadas serán provis- 
tas por elección en personas domiciliadas en esta 
Capital, admitiéndose á este fin por la Junta de 
Gobierno, durante los quince días siguientes á la 
convocatoria oficial en la Gaceta, las 'propuestas que 
para Académicos se presenten por los miembros de- 
ja Corporación ó las solicitudes documentadas de los 
aspirantes, las que podrán dirigirse desde esta techa 
al Secretario que suscribe. 

Habana y Agosto 1 ? de 1900. 

El Secretario General, 

1)k. Gustavo López, 



ACADEMIA DE CIENCIAS t>E LA It A fe ANA 38 L 



ÍNDICE 

DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL 

TOMO XXXVI 



PAGS. 



Academia. — Sesión solemne 5 

„ Discurso del Presidente en la sesión 

solemne 7 

„ Resumen de las tareas durante el 

bienio de 1897 á 1899 13 

,, Acta de la sesión del 11 Junio 1899 ... 17 

9^ 99 

„ Programa de premios 27 

,, Discurso científico leído en la sesión 

solemne 35 

., Acta de la sesión extraordinaria del 

2 de Julio de 1899 45 

„ Acta de la sesión del 9 de Ju'io de 1899. 51 

,, Act¡i de la sesión del 23 de Julio 

de 1899 79 

„ Acta de la sesión del 13 de Agosto 

de 1899 115 

„ Acta de la sesión del 11 de Diciem- 
bre de 1898 ISO 

„ Acta de la sesión del 12 de Febrero 

de 1899 210 



3S2 analks t>k la 

Academia. — Acta de la sesión <lel 20 de Febrero 

de 1999 217 

„ Acia de la sesión del 12 de Marrso 

de de 1S99 218 

Arta de la sesión del 26 de Mar/. > 

de 1899 219 

Acta de la cesión del 9 Abril 1S99 220 

93 991 

8 Octubre „ 249 

12 Novbre. „ 255 

10 Dbiv. „ ... . 257 
„ „ „ 14 lanero 1900 259 

,1 i. 28 „ ,, 2G0 

11 Febrero „ 30G 

25 „ „ 308 

11 Marzo ., 333 



)• n ■) i) 



)» 



)) >) fl )' )) )! 

)) li I! 11 



)) 



„ 8 y 22 Abril „ 375 

Convocatoria 379 



Apuntes históricos. — Los locos en Cuba por el doctor 

Gustavo López 83 

Antropología. — Recepción del Dr. José M'a'ríá Céspedes. 190 

,, Contestación por el Dr. Gustavo 

López 207 

BlBLIOGR A FÍ A. — G9 

112 

Botánica. — Informe sobre plantaciones de Eucaliptus, 

Dr. A. Bosque G7 

Bacteriología.— Discurso de recepción del Dr. Juan 

N. Dávalos 273 

„ Contestación por el Dr. J. Santos 

Fernández 282 

„ Nuevo y rápido procedimiento de doble 
coloración de la sangre por el doctor 
R. García Rijo 135 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 3S3 



Cirugía. — Pólipo fibro-miomatoso del cuello del útero 

por los Dres. E. Edelmann y N. 

Carvallo 311 

„ Hidroceleenquistado,casi transformado 

en hematocele. — Dr. Ramón Palacio 314 

Clínica Médica. — Un caso de muermo, por el doctor 

Gustavo López 23S 

„ Consideraciones sobre la profilaxis del 

muermo. — Dres. E. A costa y J. N. 

Dávalos 244 

„ Etiología de la infección heraogástrica 

en la fiebre amarilla. — Dr. C. J. 

Finlay 183 

Ciencias Naturales. — Informe sobre la veda de la 

pesca de esponjas. — Dr. J. I. To- 
rralbas 2G3 

Farmacia. — Informe sobre un producto farmacéutico 

por el Dr. Manuel Delfín 214 

„ Análisis pericial del Ron Carta Blanca 
de Santiago de Cuba, por el doctor 
Gastón Alonso Cuadrado 319 

Histología.— Recepción del Dr. Joaquín Diago 223 

„ Contestación por el Dr. T. V. Coronado. 236 

Higiene Publica. — Consideraciones sobre la profilaxis 

del muermo, por los Dres. E Acosta 

y J. N. Davalo? 244 

„ La tuberculosis y la leche por el doctor 

José I. Ton albas 117 

„ Desinfección urbana por el doctor 

E. Edelmann 339 

„ La peste bubónica y su profilaxia, por 

el Dr. F. Toi ralbas Montes 343 

„ El poder desinfectante del Electrozono, 

por el Dr. J. N. Dávalos 357 

„ El carbunclo en la Habaca, por los 

Dres. E. Acosta y J. N. Dávalos 57 



384 ANALES DE LA 



Historia Natural. — Contribución ¡il estudio de los 

Crustáceos de Cuba 292,326 y 362 

Junta de Gobierno.- -Secciones, comisiones y títulos 

Académicos 71 

Pirktología. — Nuestras fiebres. — Dr. T. V. Coronado... 122 

Seroterapia. — Un caso de fiebre puerperal tratado por 

el suero antidifiérico por el doctor 
J. N. Dávalos 171 

Urología. — Algunos errores en el examen clínico de la 

orina. — Dr. Gastón A. Cuadrado.... 148 

Vías urinarias. — Estrecheces tardías por el doctor 

Joaquín Diago 2S 



OBRAS DE VENT JL 

EN LA 

RED ACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por; 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de losi 
Moluscos Cubanos, por el Sr. A rango y Molina;; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

, CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo y principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama anemia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se eucuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la anemia, 
la clolorOSis, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y O, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el imsom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 
Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112* 

del DR» JOHNSON, Obispo 53 y de JOSK SARRA, Teniente 

Hey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 37. > 



JUNIO Y JULIO DE 1900 



{Entras Ns.429 y 430 



DIRECTORES; 

Dres. J. M. Céspedes y G. López; 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




Discurso del Sr. Vice Presidente de la Corporación, I)r. José I. Torralbas. 

Resumen de las tareas de la Corporación durante el año académico de 3 899 
á 1900, por el Sr. Secretario General, I)r. Gustavo López. 

Discurso científico leido por el académico de número, Dr. Miguel Sánchez Toledo 

Programa de los premios. 



Tercer Congreso Médico Pan-Americano. 



Coutrib vició n al estudio de los Crustáceos de Cuba, Notas del doctor 
Juan Gundlach f 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. 
Torralbas. (Continúa). 

Acta de la sesión solemne de 19 de Mavo de 1900. 



lliliiliiliiiiillinil 



iiiuiuimtaiiiiiiuiiiuuiuiiUiuuHiuiauüiunuiuiauííiitiiiiiMttimmuiiah'iuniiiiiiimuiiiiniiiiuiiiiiiuiiiiiiiiiniiiiiuit 



uu'.uu.iunuiai 



do la Academia de Ciencias 



* 



HABANA 

Imprenta "La Prueba" 

1900 



Número suelto: 30 cts— Publicación r "íisuaJ.— *> -- adelantado $3 oro 



Con.cLiciora.es 



Los "Anales" se publican mensualmente. Su precio- 
es solamente, PESO Y MEDIO, por semestres ade- 
lantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



ÜVISO 



He suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ANALES 

DE LA 

Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales 



ANALES 



DE LA 



Academia de Ciencias Micas 



físicas y naturales 



DK LA 



JE3LAJBJ±1<T A. 



REVISTA CIENTÍFICA 



ÓRGANO OFICIAL DE LA CORPORACIÓN DE SU NOMBRE 



DIEECTEES: 



^Drc^. ^josc 91Í" (Sospeses tj^ Gustavo i?ópe^ 



TOMO XXXVII 







HABANA 

Imprenta "La Prueba," Manzana de Gómez 

igoo 



«ffr^ 



A A A A A A A A A A A A A a. a. A A & A A A A 



SESIÓN SOLEMNE DEL 19 OE MAYO DE 1900 

Discurso del Sr. Vice-Presidcnte de la Corporación 
Dr. José I. Torralbas. 

Sr. Secretario de Estado y Gobernación, 

Sres. Académicos, 
Señores: 

Una de las fiestas de la inteligencia de más signifi- 
cación en nuestra patria, nos congrega esta no- 
che aquí: la Academia de Ciencias de la Habana 
celebra su trigésimo nono aniversario y el más modes- 
to de los Académicos que tiene el honor de presidir 
por ahora esta docta Corporación, no puede menos, 
al contemplar el espectáculo edificante de tan selecta 
reunión, que evocar el recuerdo de los muertos ilus- 
tres que fundaron esta institución, que la llevaron á 
la prosperidad y que nos la legaron como sagrada 
herencia que debemos conservar para legarla á nues- 
tra vez á las venideras generaciones. 

En las paredes de este salón se ostentan los retratos 
de aquellos sabios varones y desde los clorados 
marcos que los limitan parecen sonreír al contem- 
plar la ruta invariable que esta nave sigue en los 
mares de la ciencia y que no es otra que la que ellos 
le marcaron. Las sombras queridas de los Gutiérrez, 
los Zambrana,los Mestre, losPoey, los Luz Caballero 
y otras si no tan grandes no menos queridas, se 



G ANALE8 DE LA 



ciernen sobre nosotros y concurren también á esta 
solemnidad que viene á demostrar que su obra resul- 
tó fecunda y duradera. 

Una suma considerable de trabajo intelectual se ha 
realizado desde que ellos se fueron de entre nosotros; 
de ella dan cuenta irreprochable nuestros Anales 
que fieles archivos de nuestra labor científica, se han 
encargado de darla á conocer fuera de Cuba; y todo 
esto se ha realizado hasta ayer en un ambiente que 
no era el apropiado para esta clase de sociedades, en 
medio de instituciones que le eran poco propicias y 
quizás hasta hostiles; así es que el que tiene el honor 
de dirigiros la palabra espera que en lo sucesivo la 
Academia adquiera más vida y mayor desarrollo. 

Hoy, en el seno feliz de la Libertad y en la aurora 
de la independencia patria, debe esta sabia Corpora- 
ción marchar serena á los fines de elevada cultura 
que le están encomendados. Este, señores, es mi sentir. 
En esta ocasión como en otras muchas semejantes 
vine contento á celebrar un año más conquistado 
por nuestra querida Academia en el curso de las 
edades, y como si alguna señal de los tiempos quisie- 
ra robustecer las esperanzas halagüeñas de que estoy 
animado, una grata sorpresa me esperaba, sorpresa 
cuyo misterio no quiero por el momento revelaros 
y que da la medida del concepto que esos Anales de 
que antes os hablé, han contribuido á formar entre 
los sabios de otro país, respecto de los médicos y 
demás hombres de ciencia en Cuba. 

Nuestro querido é ilustrado Secretario con su acos- 
tumbrada erudición dará á conocer nuestra labor, 
del año, y después hará saber la comunicación que 
ocasionó mi sorpresa. 

A él y al ilustrado Académico Dr. Sánchez Toledo 
les corresponde la palabra esta noche y, no quiero 
malgastar el tiempo que ellos sabrán emplear con el 
mayor provecho. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Resumen ie las tareas de la Corporación, durante el año académico de 1899 
á 1900, por el Secretario General Dr. Gustavo López 



Un año más, y una nueva fiesta. Nos vestimos 
hoy con nuestras mejores galas, y venimos con el 
alma henchida de satisfacción, para celebrar la fecha 
conmemorativa de nuestro nacimiento. Treinta v 
nueve años de vida contamos esta noche; y nuestro 
orgullo está, en que ese mismo tiempo lo cumplimos 
también, de labor no interrumpida, de esfuerzo siem- 
pre grande, perennemente sostenido, en obsequio de 
las Ciencias, del progreso y cultura de este hermoso 
país; del mejoramiento y de la salud de nuestros 
semejantes. Cuántos trabajos realizados, y cuánta 
actividad desplegada en este periodo de existencia, 
de que verdaderamente nos ufanamos. 

En este mismo solemnísimo día, como en todos los 
años anteriores, tenemos el deber de reunimos para 
tributar venerando y público respeto á nuestra pro- 
pia constitución; entonar justas alabanzas á aquellos 
varones ilustres y meritísimos que fundaron esta 
útil institución, y asimismo realizar el sumando 
"anual de nuestros trabajos, que en razonado expo- 
nente debe presentar la Secretaría. Solo que, si en 
años anteriores, compañeros doctos y varones nota 
bles por muchos títulos, supieron bien bordar estos 
escritos, de continuo áridos, con las galas de su cul- 
tura y embellecerlos con sus vastas ilustraciones, 
no otra cosa que unas mal hilvanadas frases, podrá 
ofrecer quien, sin más valor que una buena voluntad, 
ocupa por primera vez este honroso puesto. 

Cuánta diferencia entre nosotros y los Secretarios 
que en tiempo distinto nos han precedido! Destáca- 
se entre los más salientes, la figura hermosa de 
Antonio Mestre, aquella alma tan grande como llena 
de evangélica caridad, cerebro de primer orden, nota 



ANALES DE LA 



ble médico y literato, hombre de vastísima cultura, 
mezcla de oportuna energía y de ilimitada bondad, 
saturado de civismo, que durante tan largos años 
en este puesto, supo con celo no ignorado, luchar 
por nuestra vida, nuestro progreso y prestigio. 
Cuánto derroche de amor para esta Casa ofreció en 
toda ocasión patricio tan prestigioso. Con cuánto 
entusiasmo preparaba estas fiestas y con cuánta 
escrupulosa verdad, inagotable elocuencia y belleza 
de lenguaje, realzaba las tareas de la Academia. — Bas- 
tante niño aun yo concurría á estos aniversarios, 
y jamás puede olvidárseme aquel acento especial, 
aquella entonación tan agradable, aquellas esplén- 
didas oraciones, no se sabe si de Ciencia ó de dicción 
mejor recabadas, que tanto llenaban este amplio 
salón, cautivándonos á todos, porque sus frases 
parecían frecuentemente remedar las harmonías más 
dulces del arte musical. 

Necesítase buen ánimo para continuar esta tarea, 
ante un tributo tan justo; pero ante un recuerdo que 
tanto enseña nuestra insuficiencia. Quizás encontre- 
mos los alientos necesarios, al evocar la veneranda 
personalidad del Dr. Nicolás José Gutiérrez, ejemplo 
vivo de firme voluntad, médico también de excepcio- 
nales aptitudes, alma llena de adorables atributos, 
que concibió para bien de la Ciencia y orgullo de este 
suelo, la idea de nuestra creación. A su esfuerzo, á 
su perseverante afán, elaborado y trabajado en un 
periodo de varios años, en medio de obstáculos tre- 
mendos, debemos la vida. Fué nuestro respetable 
presidente mientras tuvo vida, y ejerciendo este cargo 
— en que tanto se dio á estimar, como supo enseñar 
sus altas dotes de inteligencia y de energía — pagó su 
tributo á la muerte. Desde entonces estamos en 
perpetuo luto; porque ha dejado entre nosotros una 
estela tan luminosa, tan saturada de ejemplaridad 
y de amor hacia la Ciencia y hacia esta Institución, 
que aun los académicos de todos los tiempos poste- 
riores á su muerte, le evocamos siempre como el 
émulo de los perfeccionamientos que apetecemos, 
gloriánd onos de poderle remedar. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 9 

Perpetuamente está entre nosotros el hermoso 
ejemplo que nos legara; y nunca podremos sustraer- 
nos á la compañía de su espíritu, que flota siempre, 
con propios y brillantes esplendores, sobre nuestras 
cabezas, tomando parte, tan pronto en las profundas 
meditaciones de los asuntos que nos entretienen, 
como también en las investigaciones que realizamos, 
en las glorias que encontramos, en las modestas fies- 
tas que preparamos. 

Tan grande y bien probado tenemos el mérito de 
varón tan prestigioso; y tan grande como bien 
merecida fué la altura á que supo colocarse el que 
brillantes páginas de gloria labró para la medicina 
patria. 

Gutiérrez y Mestre! Dos nombres tan sencillos, y 
dos hombres tan valiosos, que significan para noso- 
tros todo un poema inacabable de gratitud y 
veneración. 

De ellos puede decirse, parodiando al ilustre repre- 
sentante del Consejo Municipal de París, ante la tras- 
lación de los restos del gran Pasteur — que ellos siem- 
pre serán los jefes de esta ilustre casa; que aquí con 
nosotros vive el genio de ambos maestros; y que 
nuestra mayor gloria y prestigio, servirá para 
aumentar la que á ellos legítimamente corresponde. 

Somos nosotros los guardianes naturales de sus 
recuerdos; constantemente palpamos sus acciones, 
el bien que nos hicieron. Que ellos sean los espíritus 
tutelares y benéficos que velen cuidadosos por la 
prosperidad y esplendor de este recinto tan querido! 



La actividad de esta Corporación, se ha desenvuel- 
to en el último año, mediante veinte reuniones 
públicas, — 3 de ellas extraordinarias, — en que temas 
interesantes, asuntos de viva actualidad, motivos 
edificantes de progresos reales, han sabido revelar 
como siempre, que el modesto grupo de obreros que 
aquí formamos, marcha por innato mérito á la ca- 
beza de los perfeccionamientos humanos, atizvando 
de continuo los mejoramientos de todas clases que 



10 ANALES DK LA 



se suceden, los descubrimientos que son útiles á la 
humanidad, los. recursos que abrevian las enferme- 
dades, aseguran la salud, previenen los males que 
nos azotan, 6 simplifican y mejoran procedimientos 
de las artes ó de las industrias. 

Nuestra comisión de Medicina Legal, abrumada de 
continuo por una labor amplísima que le imponía la 
multiplicidad de consultas de los diferentes centros 
oficiales, y principalmente las originarias de la admi- 
nistración de Justicia, ha tenido este año un poco de 
descanso, pues bastante menor ha sido el número de 
los asuntos sometidos á su probidad y a su acredita- 
da competencia. Este punto, que ha venido siempre 
consumiendo, digámoslo así, la preferente actividad 
de esta Corporación — porque ella es un Centro oficial 
consultivo, — permite quizás su consignación placen- 
tera en esta oportunidad, por guardar harmonía con el 
decrecimiento del número y déla altura de los hechos 
delictuosos que se vienen sucediendo. 

No por eso, han sido de ningún modo cortos los 
informes oficiales que se nos han demandado. Sólo 
que pertenecientes á más variados asuntos, se han 
repartido entre las diversas comisiones que constitu- 
yen la organización interior de esta casa. Testigo 
de ello, pueden serlo los informes que respectivamente 
han despachado, los Dres. A. Bosque y P. Valdés 
Ragúes, ambos sobre plantaciones de Eucaliptus en di- 
ferentes localidades de esta Isla; asunto interesante 
de higiene pública, de importancia ma3 r or en deter- 
minadas estaciones del año, y que fueron desenvueltos 
en consonancia á sus provechos prácticos. 

El del Dr. M. Delfín acerca de un nuevo producto 
farmacéutico, demandado por una acreditada Dro- 
guería de esta capital, 3' que con tanta certeza como 
brevedad fué desenvuelto. 

El del Dr. G. Eópez, acerca déla situación mental de 
un procesado por homicidio, hecho de cierta resonan- 
cia en esta capital, cometido en lugar muy concurrido, 
en el que, ningún disturbio de la mente, que no exis- 
tía, pudo ser el motivo ocasionador del delito. 

El del Dr. J. I. Torralbas, sobre la época de la veda 



AcadeMía de ciencias de la habana i 1 

en la pesca de las esponjas, asunto de importancia 
para el porvenir de esta industria, que constituye una 
fuente de recursos para determinados litorales de 
nuestra Isla, y que con verdadera maestría, abun- 
doso en razones de sólido fundamento, fué contestado. 
El del Dr. L. Montané, miembro de mérito de esta 
Academia, sobre restos humanos, y á quien se recurrió 
por su singular competencia en estos asuntos antro- 
pológicos, dejándonos como se comprende, altamen- 
te complacidos en su trabajo. 

El del Dr. T. V. Coronado sobre fiebres, cuestiona- 
rio propuesto por el que era mayor de sanidad de la 
Habana Dr. Davis, que encerraba para el cuerpo mé- 
dico tanta importancia práctica, ofreciendo ocasión 
para fijar acuerdo sobre punto que venía permitiendo 
notable variabilidad de criterio entre los prácticos; 
entre los que aceptaban el modernismo médico, por 
decir así, con los sólidos fundamentos consentidos 
á través de los admirables descubrimientos de esa 
gloria del mundo entero que se nombró Pasteur, y 
entre los aferrados á las doctrinas antiguas en que 
el humorismo y las reacciones vitales eran la base de 
toda concepción. Asunto tan trascendental, fué pues- 
to en las doctas manos del Sr. Coronado, verdadero 
maestro en todo lo que dice relación con nuestra 
propia piretología, cuya solidez de criterio, bien 
ensanchada con una larga práctica, bien robustecida 
por numerosos hechos experimentales, y bien puesta 
á prueba con la compañía y colaboración de aquel 
espíritu analítico, de aquel poco común observador, 
hábil é ilustradísimo clínico, que se nombró Domingo 
Madan, ha sido reconocida en más de una ocasión 
por esta Academia, que ha premiado más de uno de 
sus trabajos sobre estos asuntos. Como no podía 
menos de suceder, el Dr. Coronado desempeñó su co- 
metido de modo tan hábil como práctico — unificando, 
puede decirse, la base diagnóstica, — y con tanta pre- 
cisión como concluyente brillantez. 

Este asunto, sobradamente importante de nuestra 
patología intertropical, ocasionó como era natural, 
— y como lo determinó también en la prestigiosa 



12 AXAÍ.KS DR Í,A 



"Sociedad de Estudios Clínicos" á donde asimismo 
fué el cuestionario del mayor Davis, — un animadísimo 
debate, que en líneas generales unitivas, puede ase- 
gurarse, puso de relieve la ilustración y el espí itu 
de sagaz observación que poseen nuestros médicos. 
Ellos, que tanto brillo proporcionan á esta tierra 
querida; ellos, que tanto han sabido anhelar, luchar 
y sacrificarse por nuestra libertad; ellos, son del 
mismo modo, los que frecuentemente exponen la alta 
enseña de la ilustración de este país, y dan de conti- 
nuo la saliente nota del vigor de sus inteligencias. 
Así lo demostró el debate á que me refiero, pues nues- 
tros prácticos, dispersos aun por la guerra, las con- 
mociones económicas que ellas traen, la variada 
suerte y las aficiones de cada cual, supieron bien 
probar, cómo no descuidan sus estudios, ni pierden 
las enseñanzas de la Clínica, ni dejan de preocuparse 
con problemas científicos que afectan á la conserva- 
ción de la salud en este rico suelo. 

De ningún modo extraño puede parecer, que tema 
de desonancia tanta, pasase silenciosamente por esta 
casa. La voz del ilustrado Dr. Jacobsen,fué el expo- 
nente de los deseos de todos; que pronto veremos en 
activa función, á los doctos compañeros, que consti- 
tuyendo un grupo especialmente para ello determina- 
do, se cuidarán de hacernos un estudio acabado de 
las pirexias que se sufren en Cuba. 

El del Dr. F. Paradela, que encerraba un asunto 
de no menor interés en relación con la higiene pública 
y el fomento de una industria que procura vida á 
numerosos habitantes de determinada comarca de 
la Isla. Se trataba de las sustancias, procedentes 
del alambique "El Infierno" que son arrojadas al 
Río Sagua, y cuyo hecho afectando á cuantiosos 
intereses, entrañaba un pleito, una lucha antigua, 
una alzada gubernativa establecida, que las autorida- 
des superiores quisieron resolver, previo estudio 
desapasionado y técnico de la cuestión. EIDr. Para- 
dela supo todo hermanarlo, tenerlo en cuenta; y su 
criterio y solución, que la Academia aprobó unáni- 



ACADEMIA t>E CIENCIAS DE LA ÍIAÍUNA í¿> 



nlemente, constituye un trabajo espléndido, muy 
bien meditado, razonado y expuesto. 
. Y por último, el del Sr. farmacéutico, Dr. Miguel 
Garrido desenvolviendo brillantemente una consulta 
que la Autoridad hiciera sobre la interpretación del 
artículo décimo de las Ordenanzas de farmacia, rela- 
cionados con las ausencias del regente ó farmacéutico 
titular de las Boticas abiertas al servicio público;. 

Asuntos variados, á más de estos informes, tam- 
bién muy llenos de mérito, interés y oportunidad, 
han sido tratados, discutidos y estudiados en este 
recinto. Entre ellos, las dos comunicaciones que 
acerca de la Patología y de la Etiología de la fiebre 
amarilla, nos fueron remitidas por el Dr. E. Wasdin, 
ilustrado}- laborioso médico de la Marina Americana; 
una de las cuales sirvió á su autor para aspirar al 
título de Socio Corresponsal. 

Otro tema, sobre la misma fiebre amarilla, de gran- 
dísimo interés práctico, ha procurado el socio de 
mérito Dr. Carlos Finlay, autoridad tan reconocida 
en estos asuntos, que no necesita nuestro pobre enco- 
mio. Su trabajo titulado ¿Será contagioso el estado 
hemato— gástrico de la fiebre amarilla? es resuel- 
to afirmativamente por su autor, que procuró anima- 
do debate entre nuestros prácticos. 

"Evolución de la técnica histológica", esun trabajo 
de exepcional mérito debido á la pluma del Dr. Joa- 
quín Diago, habiéndole servido para su recepción 
oficial; y habiéndonos traído también otro de su es- 
pecialidad, "Estrecheces tardías,"- muy recomenda- 
bles por su valer práctico. 

"El Carbunclo en la Habana," y "Consideraciones 
sobre el Muermo," son dos trabajos, de los incansa- 
bles profesores del Laboratorio de la Crónica, Dres.E. 
Acosta y Juan N. Dávalos, hechos en mutua co- 
laboración, los cuales, al igual del traído por el Dr. G. 
López con el nombre de "Un caso de muermo," 
tuvieron viva oportunidad despertando útil y reso- 
nante discusión. 

Un reciente y nuevo trabajo del citado Dr. Dávalos, 
sobre "El poder desinfectante del electrozono," nos 



14 ANALES f)R tA 

ha procurado animada contienda, haciéndonos saber 
su ilustrado autor, cómo esta sustancia, que se ob- 
tiene del agua de mar, descomponiéndose por las 
corrientes eléctricas, representa un poder desinfectan- 
te muy discutible en su intensidad. Primeramente 
resulta variable, por ser variable la cantidad de cloro 
libre que contiene siendo sí, un buen desodorante, 
útil propiamente para la desinfección superficial, 
pero perfectamente incapaz para la desinfección de 
nuestras cloacas, que es para lo que precisamente se 
emplea en esta capital, habiéndose montado á este 
fin, por el Gobierno interventor, edificio y aparatos, 
cuyo costo alcanza la alta cifra de unos ochenta mil 
pesos oro americano, elevándose la cantidad de su 
entretenimiento á cuarenta pesos diarios en igual 
moneda. 

Con mucho menos dinero, nos haprobado el Dr. Dá- 
valos, que se puede obtener otra substancia de 
mayor y más positivo poder desinfectante. 

El Dr. Ramón Palacio, joven y distinguido ciruja- 
no, el más joven de nuestros académicos, nos ha 
ofrecido tres trabajos, tres operaciones, que son tam- 
bién tres éxitos. La I a es un "Hidroccle enquistado 
espermático transformado en hematocele," y las 
otras, son dos Laparatomías, una por fibroma sub- 
peritoneal, y otra por cisto— fibroma del ligamento 
ancho derecho. 

El Dr. M. Delfin, incansable propagandista de la 
higiene, tan versado en estas materias, ha dado á 
nuestros debates, dos asuntos, cada cual con su lejí- 
timo mérito y valer. El uno, la cartilla popular epi- 
grafiada "Cuidado con la tisis," quj encierra consejos 
muy útiles para evitar la enfermedad que procura 
más estragos en el mundo entero, que se ceba en 
las fuentes vivas de las poblaciones, y que hace tiem- 
po tiene conquistada la preferente atención del cuerpo 
médico. El otro trabajo, que versaba sobre "La la- 
ringitis catarral en los niños," ocasionó luminoso 
debate en el que se sucedían las citas de casos de niños 
gravísimos, salvados con el nunca bien ponderado 
suero andiftérico. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 15 

No olvida nuestro ilustrado, vicepresidente, Dr.J. I. 
Torralbas, la importancia seria de la propagación 
de la tuberculosis, y en consonancia con las fraces 
que acerca de ello hace un momento pronunciamos, 
nos presenta un bonito trabajo sobre "La tubercu- 
losis y la leche" dando preceptos por supuesto, para 
evitar que esta substancia alimenticia de tan general 
consumo, pueda ser medio de propagación de la do- 
lencia nombrada. Discusión provechosa sucedió á 
la lectura de esta muy útil disertación, no olvidándose 
punto alguno relacionado con él, y quedando acor- 
dado entonces, el nombramiento de una comisión 
encargada de estudiar y proponer todos los medios 
que impidan la difusión del azote tuberculoso. 

Dos cuestiones de piretología, á cual de mayor inte- 
rés, pone sobre el tapete el competente compañero y 
sagaz clínico Dr. M. Lavin, con sus escritos "Infección 
estahlocócciea generalizad¿i," hecho en colaboración 
con el Dr. Dávalos; y un caso práctico también, de 
"Fiebre tifoidea en el paludismo" donde todos pudi- 
mos apreciar como fueron muy bien apreciados y 
conocidos los síntomas correspondientes áesta doble 
infección. 

Uno de nuestros oftalmólogos mejor conceptuado» 
que disfruta de renombre en el extranjero, el Dr. San- 
tos Fernández, y que entre nosotros no hay quien 
le aventaje en perseverante actividad y entusiasmo 
científico, nos ha dedicado un precioso trabajo, muy 
bien basado en datos estadísticos, intitulado "Consi- 
deraciones sobre la oftalmía simpática." Fué muy 
celebrado. 

El Dr. Alfonso Betancourt, tan modesto como estu- 
dioso, ha conducido á una de nuestras sesiones, una 
cliente suya, operada de un cáncer primitivo de la 
vagina, en que hizo su estirpación, y después una 
histerectomía total. Nos enseñe el tumor y el análi- 
sis histológico de la pieza. Si obtuvo un éxito opera- 
torio y por ello mereció plácemes, muy justas felici- 
taciones conquistó también por la buena exposición 
de su trabajo. 

Una discusión tan alta, como interesantemente 



ANALES DE LA ] G 



provechosa, determinó una observación de Albuminu- 
ria palúdica, de que nos dio cuenta el estudioso 
Dr. Gordon y Bermudez. 

No son sólo, Sres. los miembros que constituímos 
esta casa, los que únicamente traemos á nuestras 
provechosas polémicas, el fruto de nuestras elucubra- 
ciones intelectuales ó de nuestras ventajas prácticas. 
Tenemos unos cuantos comprofesores, á quienes debe- 
mos honor y gratitud, porque nos ofrecen, con los 
trabajos que nos dedican, motivo de estudio y ocasión 
de ilustrarnos. En este año fué el primer trabajo de 
este grupo, el que nos leyera el tan estudioso Dr. Ni- 
colás Carvallo y Gutiérrez, nieto ilustre de nuestro 
viejo Dr. Nicolás, de quien sin duda recibiera la 
predilección simpática que nos tributaba. Hecho este 
buen trabajo en cooperación con el Dr. E. Edelmann, 
procuró brillo positivo á una de nuestras reuniones. 

El Dr. Edelmann ya citado, médico muy laborioso, 
desenvuelve en nuestra tribuna tres temas, llenos 
de fundamentos oportunos, de nutrida meditación 
y observación, relativos á la presencia de las peptonas 
en las orinas de los esclerósicos, á la aparición de la 
melanína en la sangre de los sujetos palúdicos,— lo 
que le basta para fijar el diagnóstico, — y á la ''Des- 
infección Urbana." Este último es mu}^ celebrado, 
muy nutrido de verdades, muy bien razonado, y en 
la cual el autor tiene el valor de criticar sin ambajes, 
la defectuosa desinfección pública que se nos hace por 
el Gobierno interventor. 

Dos casos prácticos de eirujía, uno de peritonitis 
tuberculosa aguda, curada por la Laparotomía, y el 
otro de embarazo extra— uterino, nos ha dedicado el 
joven y muy acreditado cirujano, Dr. Enrique Fortún. 
Los dos se disputaron interés práctico y bella 
exposición. 

Otro precioso tema acerca de la Profilaxis de la 
tuberculosis, nos brindó el Dr. A. Agramonte, com- 
patriota nuestro, médico, de aptitudes no comunes, 
hoy en la Sanidad del ejército de los Estados Unidos. 

Cierra con broche de oro, el turno galante de los 
profesores que nos visitan y pisan nuestra tribuna, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 17 

el joven Dr. Federico Torralbas y Montes, que nos 
ha probado sus buenas disposiciones, su erudición 
y amor al trabajo, con su escrito tan de actualidad, 
acerca de la "Peste bubónica y su profilaxia." 

En esferas distintas de actividad y acción, este 
Cuerpo Científico, — que tanto labora por el progre- 
so positivo de las Ciencias, — realiza también su 
benéfica influencia en órdenes variadas. Desde hace 
tantos años, como los que de vida tiene, se preocupa 
mucho de la propagación del virus vaccinal, preser- 
vativo de la terrible y deformante viruela. 

Nuestra historia en este punto, nos envanece 
grandemente y somos deudores eternos á los que 
fueron y son nuestros compañeros Govantes, 
Cowle}', Beato, Machado, García, Torralbas, la 
Guardia, etc. que tantísima atención como entusias- 
mo dedicaron durante consecutivos años á esta 
propaganda, y nos dedican aún con ejemplar cons- 
tancia. 

Todavía señores nuestras masas populares no están 
suficientemente ilustradas, para dejarles de insistir 
en tan beneficiosa acción del virus de Jenner. Todavía 
hay que repetirles y batallarles en este punto, y no 
debemos cansarnos de exponer á todos, que la inmu- 
nidad según las observaciones de Renoy y Flagowski 
no dura más allá de 5 años, teniéndose necesidad de 
aproximar á este tiempo el periodo de las revacuna- 
ciones. 

A ciento sesenta y uno alcanza el número de los 
que hemos vacunado este año, hasta 80 de Abril 
último. Debemos significar aquí la gratitud que 
merecen los Dres. Porto y Albertini que nos facilita- 
ban desinteresadamente todo el virus que necesi- 
tamos. 



Hacemos constantes esfuerzos por mantener una 
viva actividad en las relaciones externas de esta Cor- 
poración. Numerosas son las comunicaciones varia- 
das que recibimos y contestamos desde luego. A 
numerosos puntos del mundo remitimos nuestro 



18 ANALES DE LA 



periódico oficial, que con trece meses de atrazo en su 
publicación, por los disturbios naturales del periodo 
de la guerra, hoy se encuentra al día, ostentando 
estos últimos números la obra sobre Crustáceos de 
de Cuba, debida á la pluma del sabio naturalista, de 
de universal renombre, D. Juan Gunlach. 

Cultivando el cange de nuestro órgano oficial, 
tenemos actualmente unas ochenta publicaciones, 
que enriquecen nuestra Biblioteca. Cuarenta y dos 
de estos periódicos, son de ciencias médicas. De las 
repúblicas americanas nos llegan 25; de España 16; 
de Alemania, Italia y N. York 19; de Francia 10; y 
8 de esta Isla. Nuestra Biblioteca ha recibido, 
además, variados donativos; sobre unos 50 volúme- 
nes de materias distintas. 

El museo que tenemos, también ha recibido varios 
regalos: la momia que nos dedicó el Dr. Gordillo, 
hijo; 1 ejemplar grande de caguama y porción de 
escogidos cangrejos, enviados por el Dr. Santos 
Fernández; y dos fetos remitidos por los Dres. Alber- 
to Bustamante, y Jiménez Ansley. También los Dres. 
Vildósola y G. López han regalado unos hermosos 
vidrios cuajados con iniciales, para una manpara de 
Secretaría, y el Sr. Secretario ha regalado el nuevo 
sello que usamos. 

Pero no aquí acabamos todavía: que hemos sabido 
también regalar al Museo de Historia Natural de 
nuestra Universidad, variados ejemplares, útiles 
para la enseñanza, y que este Centro prestigioso ha 
sabido agradecernos muy amablemente. Asimismo 
hemos sabido, á oportuna propuesta presidencial, 
enviar más de una vez, nuestro óvolo caritativo, á 
dama ilustre, matrona ejemplar, viuda de un hom- 
bre que mucho valió, y que figuró con propia bri- 
llantez entre nosotros. 



Tócale el turno á los desaparecidos. Por suerte 
nuestra, tenemos que relatar un corto número este 
año. A dos se reducen. Pero si es corto su número, 



academia dé ci encías de la hab ana 19 

grande, muy grande, es el valimiento de las dos per- 
sonas, ambos académicos de mérito, que abandona- 
ron esta vida. 

Lo es el uno, el Dr. Fernando González del Valle, 
personalidad saliente en nuestro mundo intelectual, 
venerable patriarca; de los que ayudaron á nuestro 
querido fundador en la obra de constituirnos; maes- 
tro de toda la actual generación médica, que falleció 
el 15 de Agosto del pasado año, á los 96 de edad. 
Hombre de grandes virtudes, modestia suma, hábi- 
tos sencillos, y excepcional ejemplaridad, consagró 
su vida entera á la enseñanza. El inaugurador de la 
Cirujía en Cuba; colmado siempre de honores y consi- 
deraciones; que perteneció á todas las Sociedades 
científicas de este país, retirándose de la vida activa, 
después de ser muchos años Decano de la Facultad de 
Medicina y Rector de la Universidad. 

Es el otro desaparecido, el Dr. Sebastián Alfredo 
de Morales, cubano notable, naturalista de alto 
relieve, trabajador ilustre por las Ciencias y las letras, 
que desapareció el 28 de Abril próximo pasado, aún no 
hace un mes. Ha muerto pobre, muy pobre; y su 
estimada compañera, une al dolor de su desaparición, 
la amarga horfandad de la miseria. Hondo dolor 
ha producido en todas partes la muerte de este 
sabio, especialmente en Matanzas, como nos comu- 
nica en atento oficio, nuestro socio corresponsal, 
compañero Dr. Manuel Zambrana. 



Por enfermedad que sufre, y que mucho sentimos, 
nuestro socio el Dr. Juan ürús, ha pasado á ser 
honorario de esta Corporación. 

De corresponsal que era, de nuevo es numerario, 
acompañándonos en nuestra actividad, el doctor 
F. Paradela. 

Y también ha vuelto reingresar entre nosotros, 
como numerario, en la Sección 1 P el Dr. Honoré 
Lainé, profesor de Veterinaria. 



20 ANALES DK LA 



He aquí nuestra vida. Ya tenéis, señores, referido 
lo que hemos hecho en el año que terminamos. 
Nunca hacemos menos. Y nos sentimos con alientos 
bastantes para hacer mucho más. Bastante más 
en verdad, tendremos que laborar en el año venidero; 
en cuyo mes de Diciembre de este año solar, deberá 
en estos salones celebrarse el Congreso Médico Pan- 
Americano, que se acordó hubiera de reunirse en 
Caracas, hoy presa de alteraciones políticas. La 
Academia tendrá en ese Certamen, muy digna repre- 
sentación; y como siempre, allí estará nuestro 
esfuerzo, nuestra acción, nuestro entusiasmo. 

Para entonces, debemos probablemente estar en 
mejores condiciones de hogar. Esta casa será, — si la 
digna Autoridad Superior nos brinda su apoyo, — 
como lo esperamos, — completamente reparada y 
ampliada. 

Entonces, — como ahora que vivimos tan modesta- 
mente, — estaremos orgullosos y satisfechos. Satis- 
fechos y orgullosos, de ser un Centro de progreso y 
cultura; satisfechos y hasta envanecidos, de vivir; 
sí de vivir, de conservarnos con alientos; de haber 
sobrevivido á tantos variados disturbios de que ha 
sido víctima este país. Las obras buenas, las que 
representan como ésta, latente esfuerzo de tanta 
ilustración y de tanta decidida voluntad, como la 
que ofrecen los hombres que forman este núcleo, — 
dentro del cual, tan grandemenee honrado yo me 
siento, — no deben, no puenden perecer nunca. 

Para asegurarlo, basta sólo nuestra unión, nuestra 
identidad de miras. Que siempre estemos estrecha- 
mente apretados en la aspiración de conservarnos, 
de vivir para Cuba, de labrar su progreso y adelanto 
en todos los órdenes. Que no olvidemos los ejemplos 
de Gutiérrez y de Aiestre, que jamás tuvieron desa- 
lientos, que nunca sus propias desventuras, como así 
los halagos de bienestar, riquezas y poder, entiviarou 
sus predilecciones por esta casa. Hay que colocar 
el culto hacia este hogar; por encima de todos esos 
pasajeros y mundanales provechos; por encima 
también de esos vanidosos halagos del mundo, cuyo 



• 



AOADÉMÍA DE CIENCIAS DE LA HABANA C l\ 



aturdido vértigo nos origina algunos desdenes, 

algunas injusticias ; pero por sobre los cuales el 

justo valer se sobrepone, el bien permanente se abre 
paso; y esta Academia, sigue viviendo, y con su 
vigor enseñando, la magna y meritoria obra que su 
existencia siguiñea! 
He dicho. 



SDijeurso leído por el S)r. Miguel Óánehez Toledo en la sesión solemne 
conmemorativa de la ykzademia de %ieneias el 1^ de Mai{o de 1^00 



CONCEPTO PATOGENESICO DE LA ENFERMEDAD 

El concepto de la enfermedad se funda en el análisis 
del sugeto que sufre, en relación con las causas que 
modifican el proceso biológico; como organismo que 
se adapta á su medio, y que necesita renovar cons- 
tantemente sus elementos de constitución, asegurán- 
doles una subsistencia y una energía proporcionales 
á sus fines biológicos. 

La vida se rige por reacciones á funciones más ó 
menos complexas, concurrentes á la acomodación y 
adaptación del individuo y á su medio. Cuando el 
organismo se acomoda sin esfuerzos ni luchas, cuan- 
do encuentra las condiciones y los elementos que son 
necesarios para su subsistencia y reproducción, 
podemos decir que realiza la vida y prospera, con 
beneplácito para sí y para sus semejantes que concu- 
rren con el mismo fin á la determinación de su 
animalidad. 

La armonía funcional, la sinergia fisiológica han 
menester de tades condiciones de adaptación entre el 
medio interior ú orgánico v el exterior ó ambiente. 
La célula única, que vive á pesar de su aparente 
sencilla estructura, funciona gracias á la misma ley 



22 ANALES t)E LA 



biológica y en su existencia efímera, se determina y 
distingue como organismo. 

La fisiología celular y los trabajos recientes de 
Patología y Bacteriología experimentales, en rela- 
ción con la Química, lian arrojado gran luz para la 
interpretación del proceso patológico, que podemos 
considerar como reacciones bio-químicas de los 
tejidos, en conflicto con elementos perturbadores 
del medio. 

Estudiando ias funciones á propiedades vitales de 
los gérmenes patógenos en relación con diversos 
medios, modificando las condiciones de adaptación, 
se les lia visto prosperar ó desaparecer. 

La experimentación bacteriológica en distintos 
animales con cultivos diferentes, ha explicado la 
condición patógena para algunos solamente, y al 
mismo tiempo las diferencias de virulencia en condi- 
ciones dadas. Ya en esta vía y con conocimientos 
positivos de la historia natural de tales gérmenes, 
los higienistas y los cirujanos han procurado la 
defensa orgánica, de donde nació la antisepsia, 
primero y después la admirable asepsia, que tantos 
triunfos ha proporcionado al cirujano y tantos 
conceptos erróneos ha debido modificar con la pieza 
anatómica á su vista y el auxilio del laboratorio á 
su alcance. 

La interpretación clínica con factores nuevos para 
su análisis y métodos de estudio de un rigor y 
esactitud científica, ha logrado determinar la natu- 
raleza de ciertas enfermedades, de procesos que como 
ha dicho mi querido maestro Landouzy hablando de 
la tuberculosis, no son otra cosa que funciones de 
microbios: y podríamos agregar reacciones de núes 
tros elementos, de nuestros tejidos á las efracciones y 
perturbaciones de su medio orgánico. Así se com- 
prenden la toxidez y la virulencia como procesos en 
conflicto con el organismo, y las reacciones de 
defenza para desalojar ó anular el concurrente 
nocivo. 

No es nuestra intención trazar la historia de cada 
una de los gérmenes clasificados como patógenos, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 23 

pero debemos sí establecer ó señalar el método de 
que se ha servido la Ciencia para distinguirlos y en 
algunos casos anular sus funciones, allí donde se 
realizaban las condiciones de adaptación, donde se 
les ha visto prosperar. Los diversos medios de 
cultivo y la experimentación en los animales, ha 
permitido estudiar y precisar las reacciones especiales 
á determinados tejidos, á individuos de la misma ó 
distinta especie, realizándose á voluntad del experi- 
mentador la enfermedad, el proceso experimental. 

Así se evidenció la especificidad morbosa, y también 
las formas ó modalidades clínicas de ciertas infec- 
ciones, que el observador atento cuando más sospe- 
chaba; pudieron relacionarse y reproducirse con el 
determinismo de la experiencia: Jersin 3' Roux han 
logrado en sus múltiples experiencias, producir las 
lesiones de la toxina diftérica, distinguiendo las 
difterias locales apenas tóxicas, de las hipertóxicas, 
muchas sin focos ó falsas membranas manifiestas en 
los sitios de elección (faringe-amígdolas laringe.) Así 
se aplica un hecho de observación clínica que parecía 
paradógico, y es que la extensión del proceso 
membraniforme no implica gravedad del mal, y sobre 
todo no está en relación con su toxidez, con su grado 
de infecciosidad. 

Las formas bacilosas de la infección tuberculosa, 
como han sido descritas en la infancia, las meningo- 
cerebrales, las pleuro 3' pneumo bronquiales, las 
peritoneales y entéricas, sin focos tuberculosos accesi- 
bles como lesión á la exploración clínica, y sí perfec- 
tamente bacilosos por sus tejidos reaccionando 
contra el microbio y como lo habían observado 
Meisels 3^ otros observadores examinando la sangre 
de los granúlicos agudos también bacilosos por su 
sangre. Entre los fenómenos observados después de 
la iin^ección de la tuberculina existe el curioso de la 
presencia del bacilo de Koch en la sangre; 3 r es uno de 
los reproches que se le hace al empleo de la tubercu- 
lina, como reactivo revelador de la tuberculosis que 
se oculta. 

Lo que observamos con el bacillus de Koeh 3^ de 



24 ANALKS oh: la 



Lcefrler, lo venios también con el Streptoeocns en la 
Erisipela y en la Fiebre Puerperal, la Antraeocis y 
otras infecciones, que se inician por un proceso local 
y en un momento dado exaltan su virulencia y mani- 
fiestan su toxidez, por signos reaecionales de infec- 
ción general sanguínea: hipertermia y trastornos 
funcionales nerviosos y circulatorios, sobre todo, 
renales. 

La linfangitis se detiene en la barrera ganglionar 
y el adeno-flegmón termina el proceso streptocócico. 
La barrera de defensa lia sido eficaz: la función del 
microbio queda anulada; como suele lograrlo el 
cirujano cuando llega á tiempo con sus armas de 
combate contra el microbio. La antisepsia y destruc- 
ción del foco de inoculación libran del enemigo 
cuando trata de penetrar en el medio orgánico. 

No nos detendremos á considerar cuál es la función 
de los leucocitos en este proceso de defenza local. 
Sí sabemos que juegan un papel importante, redo- 
blando su actividad y constituyéndose como 
obstáculo á la penetración de los micro-organismos. 
Este proceso de reacción se determina por la destruc- 
ción ó por la organización. En el primer caso la 
necrobiosis, en el segundo la esclerosis después de la 
hiperplacia. La degeneración grasosa y la amiloi- 
dea, la pigmentaria, parecen reacciones nutritivas 
que se operan en los tejidos, al constituirse en un 
medio intersticial ó blastema viciado, adulterado: 
y nuestros conocimientos de fisiología experimental 
y química biológica no son suficientes para explicar 
satisfactoriamente estas reacciones de degenaración 
en determinados procesos morbosos. Cuando más, 
tenemos el derecho de pensar con los fisiólogos, que 
en circunstancias determinadas, el proceso nutritivo 
hace mal su obra de constitución, resultando acumu- 
laciones embarazosas de grasa y de cal. 

Es indudable que existe una reacción de defensa, y 
que la esclerosis resulta de este proceso que es su 
expresión anatómica. El método esclerógeno se lun 
da justamente en estos conocimientos. Lannelongue, 
el sabio maestro de París, ha preconizado sus inyec- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 25 



ciones de cloruro de Zinc en los abcesos osifluentes de 
osteo-myelitis tuberculosa, y en las artritis ó tumo- 
res blancos; con la pretensión de destruir dichos focos 
microbianos. La Anatomía Patológica desde larga 
fecha señala la esclerosis como reliquia del proceso 
tuberculoso; los tísicos fibrosos sabemos que son los 
menos bacilosos, así se explica que vivan años y años. 
Es el caso de decir que la reacción del terreno arruina 
la semilla; no le permite prosperar. 

Los diversos procedimientos empleados para 
lograr la atenuación virulenta; el de Pasteur por la 
desecación de las médulas de los conejos rabiosos. 
Chauveaux y Arloing sirviéndose del calor; Behring 
del suero antitóxico del caballo; Koch de la tubercu- 
lina ó substancia segregada por el bacillus tuberculoso, 
etc., etc., son pruebas que demuestran que la viru- 
lencia se exalta ó modera en determinadas circuns- 
tancias, por modificaciones del medio en relación con 
el germen patógeno. 

El estudio de ciertos cultivos en contacto con 
sustancias tóxicas y llamadas por esa razón bacteri- 
cidas. Los resultados obtenidos de la inoculación 
serial en animales de la misma especie ó sujetos de 
especie distinta, ciertas manipulaciones físico-químicas 
empleadas con el fin de contrariar la función 
microbiana. 

La vacuna de la rabia tanto más virulenta según 
proceda de médulas más ó menos viejas, y cu} r a 
dosificación se ha logrado gracias á la inoculación 
serial y á los sugetós testigos para establercer la 
comparación. 

Los diversos sueros anti-tóxicos y á la cabeza por 
sus efectos admirables, el suero de Behring ó antidif- 
térico, son el resultado de reacciones bio-químicas; 
imposibles de definir como principio tóxico, pero 
apreciables en sus efectos bactericidas, como anti- 
tóxico. Los trabajos recientes de la escuela Alemana 
sobre los cultivos microbianos y las albúminas 
tóxicas; (de Klempperery Wassermann) acreditan la 
opinión de los que consideran la acción bactericida 
antitóxica de los sueros, como antídotos de ]a,s 



26 ANALES DK LA 



toxinas segregadas. Así se les ha llamado anti- 
toxinas del tétanos, de la difteria etc. 

La Anatomía Patológica ó alteraciones de tejido 
en las enfermedades ha debido considerarse como el 
resultado de un proceso bio-químico, y no como se 
ha creído á lesiones nutritivas ó degenerativas de los 
elementos histológicos por perturbaciones funcio- 
nales de los mismos. 

Los Andral, Trousseau y Graves, describieron 
admirablemente los signos y síntomas, las pertuba- 
ciones funcionales de sus enfermos. Los Leyden, 
Virchow Charcot y antes que todos el maestro 
Cruvelhier, describieron las lesiones histológicas 
constituidas, relacionándolas con el proceso histo- 
genésieo y nutritivo, que consideraban como el 
exponente de la reacción morbosa. 

Con la nueva escuela biológica: los Pasteur, 
Chauveau, Koch, Eberth, Lceffler, etc., han podido 
definir de una manera precisa, á fuer de naturalistas, 
las especies microbianas patógenas de determinados 
procesos, sus funciones y especialmente sus secre- 
ciones. 

Las toxinas ó principios elaborados han podido 
aislarse del microbio y experimentarse, apreciando 
sus efectos tóxicos específicos sobre los elementos 
celulares, epitelio, célula nerviosa etc. La experimen- 
tación ha revelado los efectos específicos del veneno 
y también su grado de exaltación. Hemos podido 
equiparar estos efectos á los de los alcaloides, morfina, 
estricnina, etc., y se les ha clasificado en el grupo de 
los (vaso dilatadores) tetanizantes, etc., como se 
han comparado las toxinas ó ptomaínas de Brieger 
y leucomainas orgánicas á las alcaloides, por sus 
efectos reaccionales en nuestros tejidos. Penetrando 
el proceso reaccional se las ha visto aumentar ciertas 
secreciones glandulares ó restringirlas y hasta anu- 
larlas ó suprimirlas. 

Ya en esta vía el experimentador ha podido 
orientar sus investigaciones y gracias á sus conoci- 
mientos fisiológicos; hacer deducciones legítimas 
y formular prescripciones que en el terreno ex p er j. 



ACADEMIA DÉ CIENCIAS DE LA HABANA 2? 

mental han sido justipreciadas y en la clínica 
confirmadas. 

Estudiando los procesos orgánicos en los epitelios 
glandulares ha debido apreciar trastornos en su 
función secretoria ó' de absorpción (albuminurias 
tóxicas transitorias). Examinando la constitución 
de la sangre como medio nutritivo vector, ha recono- 
cido variaciones en su porción sólida y plasmática; y 
estas modificaciones han podido atribuirse á insufi- 
ciencias de depuración por parte del epitelio secretor, 
á insuficiencia de elaboración nutritiva, por viacia- 
ción del acto digestivo, deficiencias de la hematosis, 
trastornos de presión circulatoria, etc. 

La concepción patogénica de las diátesis ha cedido 
á la consideración del organismo viciado en su 
nutrición, vulnerable por sus tejidos, como terreno 
apropiado á determinados procesos, que pudiéramos 
considerar como la expresión reacción al de su indivi- 
dualidad orgánica, como temperamento morboso. 

El profesor Bouchard ha podido estudiar los pro- 
cesos nutritivos, distinguirlos, y relacionarlos con 
estados patológicos que resultan de las desviaciones 
del proceso fisiológico. Así ha descrito los procesos 
aceleradores y los retardad o res; las causas que pro- 
ducen estos desequilibrios de la función bio-química, 
que asegura el doble movimiento de asimilación y 
desasimilación, reintegrando y constituyendo el 
organismo en comercio constante con su medio 
habitable. 

Vemos efectivamente que en ciertos individuos, la 
función asimiladora retarda en los diversos actos 
nutritivos, la digestión es lenta perezoza por vicia- 
ción del medio digestivo, por insuficiencia de los 
lugos, por fermentaciones perturbadoras y produc- 
ción de sustancias nocivas para el órgano y para el 
organismo que las utilizaría sino fueran tóxicas; que 
lejos de reintegrarlas para su constitución, necesita 
eliminarlas ó anularlas, haciendo un esfuerzo funcio- 
nal con sus órganos, de defensa y depuración, acti- 
vando sus secreciones glandulares y redoblando la 
energía de sus emunctorios de eliminación. 



28 ANALES DE LA 



La intoxicación, vemos que no siempre depende del 
veneno absorbido en sustancia; puede ser fabricado 
por nuestros tejidos, depender de sus reacciones 
químicas y biológicas en conflicto con su medio 
intersticial. 

El metabolismo délas sustancias alíbiles no se hace 
en el tiempo y lugar en que debiera, y resultan 
acumulaciones viciosas que los tejidos, depositan 
como reservas; ó no pudiendo reintegrarlas las 
soporta como principios extraños, nocivos á su 
blastema de constitución. Las células hepáticas no 
cumplen con su función glicogénica, ó como lo quiere 
Lepine el sabio profesor de Lyon, el fermento glico- 
líthico no transforma en glieógena la glicosa en 
circulación. 

Las auto-intoxicaciones son envenamientos origi- 
nados por sustancias residuales no eliminadas y 
sustancias extrañas al quimismo orgánico; que no 
solo dejan de servir para la constitución de los teji- 
dos, sino que modifican su medio nutritivo intersti- 
cial, adulteran el licuor de la sangre en conflicto con 
sus elementos organizados, y según sus afinidades, 
provoca trastornos funcionales en el epitelio de las 
glándulas secretorias ó excretorias; en los centros 
nerviosos, determinando acciones directas ó reflejas. 

La enfermedad entonces es efecto del veneno fabri- 
cado y en circulación, las reacciones del principio 
tóxico sobre los elementos celulares determinan la 
modalidad tóxica. Gauthier lo ha dicho: que fabri- 
camos venenos y necesitamos desembarazarnos. 

De las reacciones bacterianas ó tóxicas, resultan 
lesionados los tejidos. La inflamación, los exudados, 
la hiperplación y la esclerosis definitiva, obra son de 
esa reacción morbosa. 

Las degenariones caseosa, grasosa, amploidea, 
parecen ser procesos derivados de la viciación nutri- 
tiva y constitucional de los elementos celulares; 
consecuencia de la infección é intoxicación. 

No es posible que al ocuparnos de los procesos 
patológicos dejemos sin mención las producciones 
neoplásicas cuya clasificación ha merecido tantas 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 29 

controvercias entre histólogos y clínicos. El estudio 
morfológico ele estas neoformaciones ha determinado 
la clase de tumor y su diagnóstico ha debido con- 
fiarse al examen del histólogo que revelaba modifi- 
caciones de textura en relación con la evolución y 
síntomas del mal. Así se describieron las formas 
distintas ele cáncer y aun las variedades de una 
misma especie morfológica, reconociendo el obser- 
vador las transiciones de unos y otros elementos, su 
asociación y en ciertos casos su confusión con el 
tejido normal. Las decepciones del clínico y del 
histólogo han sido frecuentes, pues no siempre el 
diagnóstico histológico ha sido corroborado por la 
evolución del tumor. 

Importa sobre todo al práctico la distinción precoz 
del proceso, pues la experiencia ha demostrado eme 
en determinadas regiones, en ciertos órganos, la inter- 
vención ha procurado una verdadera curación 
radical. 

El cáncer de la mama, el del titero, el epitelioma de 
la piel etc., han sido extirpados sin que la residiva 
se haya presentado. La cirugía viene persiguiendo 
con sus procedimientos radicales estas producciones 
neoplásicas y podemos aseverar desde luego que el 
mal empieza por localizarse, generalizándose más 
tarde, especialmente por la vía linfática como lo 
hacen otros procesos de naturaleza bacilar. 

La observación clínica señala casos ele trasmi- 
sión que no pueden considerarse como coincidencias. 
Los especialistas hablan del cáncer matrimonial. 

No hablaremos del cáncer hereditario, pues todos 
los autores c|ue se han ocupado de la patogenia 
de esta enfermedael, reconocen eme hay familias ele 
cancerosos. Que se hereela el terreno, como se ha 
elicho, abonado, es decir, ciertas condiciones de teji- 
do cjvie como diría el bacteriólogo ofrecen un medio 
de cultivo apto favorable á su germinación y de- 
sarrollo. 

Experimentadores 3^ bacteriólogos trabajan sin 
tregua persiguiendo al enemigo implacable, y de 
dicha investigación resultan conocimientos eme 



SO ANALES DE LA 



apocan la opinión de los que consideran el proceso 
canceroso, como función microbiana parasitaria. 

La Patología experimental comparada señala el 
cáncer de los perros y en estos animales se han logra- 
do inoculaciones y verdaderos ingertos de glóbulos 
cancerosos. (Chatin Duplay.) 

Los trabajos interesantes de Jürgens sobre los 
protozoarios del cáncer del estómago: que describe 
un parásito de la clase de las gregarinas, cuyos espo- 
ros penetran hasta el núcleo celular epitelial. Com- 
parando estos corpúsculos á los utiículos de Meis- 
sels que se observan en el buey, la cabra, el puerco 
3 r la rata. 

Los trabajos de Darier sobre una variedad de 
psoriasis de la mama que considera de naturaleza 
parasitaria y compara dichos parásitos á los de cier- 
tas plantas. 

Se han hecho ensayos con el suero del carnero 
inoculado por cultivos del erisipelacocus. (Hericourt 
y Coley.) La terapéutica no ha podido asignarle 
un valor específico á esta medicación. Como no lo 
hahecho con otras medicaciones recomendables por 
su éxito relativo, su facilidad de aplicación 3' sobre 
todo por su inocuidad. 

En este caso se encuentran los cpiteliomas trata- 
dos por el violeta de metileno, método de (Von 
Masetig) por la pioctanina &. 

De lo que llevamos dicho resulta que el proceso 
canceroso debe ser de naturaleza microbiana y su 
tratamiento más racional es el que se funda en la 
medicación microbicicla. 

La obra del cirujano debe ser activa, en ningún 
concepto espectante. La residiva si se presenta en 
breve plazo, nunca desacreditará la intervención, 
que como está demostrada, es la única medicación 
racional, que cuando no cura, permite la prolonga- 
ción déla vida 3^ suprime los sufrimientos del enfermo; 
sin riesgos debidos al acto operatorio. La cirugía 
cuenta con éxitos brillantes y hoy se opera el cáncer 
del útero, del recto, del estómago, del riñon 
con la esperanza fundada de que podemos procurar 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 31 

gran beneficio á los enfermos: y esta conducta ha 
proporcionado gratas sorpresas al cirujano, cuando 
después de una laparotomía con el órgano á la vista, 
en la mano, ha debido rectificar su diagnostico en el 
sentido de la benignidad de la lesión. También 
hemos observado el caso contrario, es decir la reve- 
lación de un tumor maligno donde el operador 
pretendía encontrar una lesión de otra naturaleza. 
Gracias á estas intervenciones se han hecho gastro- 
enterostomías salvadoras, en los casos de gastritis 
llamadas falsos cánceres del estómago. El argu- 
mento invocado por los abstencionistas, de que los 
tumores malignos deben abandonarse, porque el 
traumatismo operatorio los agrava, no tiene razón 
de ser sino en aquellos casos en que la infección gene- 
ral acusa, la vulnerabilidad del sugeto. 

Nuestras infecciones estudiadas á la cabecera del 
enfermo son problemas que necesita resolver el labo- 
ratorio. Nuestras observaciones son incompletas y 
adolecen de la información que debieran recibir del 
laboratorio. Esperemos que en breve plazo poda- 
mos completar á satisfacción nuestras observaciones 
clínicas. Sabemos que nuestros especialistas se 
aprestan á trabajar seriamente, y no dudamos que 
su labor sea fructuosa para el esclarecimiento de 
nuestra Patología local. 

¿Qué podemos decir de la infección amarilla? 

El problema capital, el de su patogenia es todavía 
un misterio, pero podemos razonar con fundamentos 
serios, apoyados en la ciencia adquirida, que esta 
infección ofrece los caracteres de un proceso micro- 
biano, que como el cólera y la fiebre tifoidea se inicia 
en el tubo digestivo (es posible en la mucosa gás- 
trica.) Le Dantcc en el laboratorio de Cornill ha 
hecho un trabajo que resume en las siguientes conclu- 
siones: nigún micro-organismo existe en la sangre, el 
riñon, el hígado, el bazo y el cerebro. Cultivando la 
materia negra del vómito ha encontrado abundantes 
colonias de un bacillus que se colora por el método 
de Gram. 

Gibier, quefué nuestro huésped, describe también un 



32 ANALES DE LA 



microbio que considera como el productor de la 
materia negra. Le Dantec ha demostrado que esta 
borra ofrece la reacción al espectro de la hematina y 
que procede del estómago, 

Richardson, de Filadelfia, en 1878, describióla Bac- 
teria Sanguinas Febris Flava. 

Capitán y Charrin encontraron en muestras desan- 
gre traídas del Zenegal un micrococus. 

Domingo Freiré ha incriminado al Criptococus 
Xantogénieus, sus trabajos, no han sido confirma- 
dos en el laboratorio de París por el malogrado maes- 
tro Strauss. 

San arel li, Profesor de Montevideo y discípulo de 
Mewehnikoff, ha descrito un micro-organismo en la 
sangre y aislado tres toxinas, que producen experi- 
mentalmente el ícterus, el vómito de la sangre y la 
anuria. Sus trabajos necesitan confirmación. Su sue- 
ro no ha dado los resultados anunciados. 

Carmona, de México, señaló el peronospora lútea. 

Los compañeros Finlay y Delgado, el tetragenus. 

Consideran el mosquito como un medio de transmi- 
sión como lo ha demostrado Koch en el paludismo. 

Diremos pues que el germen patógeno de la fiebre 
amarilla aun se nos oculta, esto se deduce de las co- 
municaciones del reputado bacteriólogo que con más 
autoridad ha estudiado en sus focos endémicos la 
inspección amarilla, me refiero al doctor Stemberg, 
y á la comisión que le auxiliaba. 

Considerando la evolución de la enfermedad, el 
síndrome que le da modalidades clínicas: y la inter- 
pretación que podemos fundar en los conocimientos 
adquiridos respecto á su patogenia y la de otras in- 
fecciones bacterianas como el cólera y la difteria, que 
ofrecen también formas siderantcs hiper-tóxicas, con 
lesiones poco evidentes, no apreciables al examen clí- 
nico, y manifestaciones reaccionales violentas, side- 
rantes como se las ha llamado para las células del 
epitelio renal, las céluUis cerebrales, los cerebros bul- 
vares. El vómito negro y el ícterus suelen faltar, en 
cambio la hipertermia se sostiene, el delirio se inicia 
temprano, el pulso acusa diferencias de tensión y su 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 33 

frecuencia no es proporcional á la temperatura. En 
fin la hipostema cardiaca, la anuria anuncian la 
agonía. 

La patogenia de la infección amarilla como mejor 
se explica es aceptando un microbio; que penetra por 
las vías digestiva, y no como lo cree Proust por la 
respiratoria; que se cultiva en la mucosa gástrica, y 
cuyas toxinas absorbidas y en circulación, según su 
grado de toxidez, determina reacciones en los tejidos 
que permiten ó no la suficiencia orgánica. 

Cuando las toxinas no logran inutilizar los 
emunctorios anulando su función epitelial, ó degene- 
rando sus células (degeneración grasosa del hígado 
etc.,) el proceso de defensa ha sido eficaz, la lesión 
tóxica microbiana no se ha constituido; el organismo 
reintegra sus funciones, el proceso patológico cesa. 

Los procesos de patogenia conocida, esos que 
dependen de un organismo en función, que la ciencia 
ha podido determinar y el experimentador repro- 
ducir; no sólo han impuesto al clínico la especificidad 
sino que han modificado por completo el juicio ó 
concepto de la enfermedad, que se consideraba como 
trastornos y lesiones del órgano. 

La Bacteriología ha estudiado los exudados de las 
supuestas inflamaciones, parenquimatosas ó serosas 
y revelada la presencia del microbio especial (Pneu- 
mococus, Streptococus etc.,) y lo que el clínico consi- 
deraba como complicaciones orgánicas resultan 
localizaciones para el cultivo del organismo (germen 
patógeno), focos de infección del mismo proceso y así 
el Pneumococus se ha encontrado no solo en el 
pulmón, sino en la pleura y las serosas peritoneal y 
meningo-encefálicas. Con el streptococus han suce- 
dido iguales determinaciones del proceso y la experi- 
mentación en los animales explica esta selección del 
microbio por ciertos tejidos. Estas modalidades de 
la infección Pneumococus han podido producirse en 
los animales en experiencia. 

La meningitis tuberculosa y la streptocócica y 
pneumocócica se diagnostican gracias á la función 
de Kinke que permite descubrir en el exudado, 



34 ANALES DE LA 



bacillus ó el cocus, en cadeneta ó encapsulado. 

Nuestras clasificaciones nosológicas han necesitado 
modificarse en lo fundamental, pues la limitación de 
la enfermedad al órgano enfermo y sus lesiones, lian 
resultado erróneas y funestas para el diagnóstico 
clínico y la terapéutica racional. 

La angina blanca sin reactivo patógeno puede 
procurar crueles decepciones porque no se aplique el 
suero antitóxico á tiempo. 

Los lavados antisépticos de una matriz infestada 
hacen obra bactericida eficaz, impidiendo la septice- 
mia. Los parteros han triunfado del microbio gra- 
cias á sus inyecciones esterilizadoras del medio. 
Ya no discutimos la diferencia entre la fiebre traumá- 
tica y la séptica puerperal. Nuestra conducta está 
trazada y las indicaciones que se imponen son la 
antisepsia útero-vaginal y la intestinal. 

A medida que hemos penetrado el misterio de las 
infecciones con las luces que nos han procurado la 
Patología Experimental y la Bacteriología, hemos 
rectificado conceptos que resultaban erróneos y 
puramente teóricos, y nuestros tipos febriles, nues- 
tras modalidades clínicas tan confusamente estudia- 
das \' clasificadas según caracteres que resultan de 
puro artificio. 

La infección palúdica cu\ r a patogenia nos es perfec- 
tamente conocida gracias á los trabajos de Laverán, 
confirmados por la escuela Alemana é Italiana; nos 
ofrece el tipo del proceso hemático, nociva sobre 
todo para su porción organizada ó glóbulo rojo, 
efectivamente el plasmodia en sus diversas formas 
de evolución, se le observa en conflicto con el 
hematía, que aparece penetrado, dividido y fragmen- 
tado. En su lucha encarnizada se los ve confinados 
á ciertos órganos como el bazo, pero amenazando 
siempre, bien vivos y prestos á entrar en función. 

Cuando nuestros exámenes sucesivos de la sangre 
son negativos, lo que prueba su aseucia en la sangre 
circulante, solemos descubrirles en la sangre que 
extraemos del bazo por una punción. 

Los diversos tipos de fiebre malaria han podido 



ACADEMIA DE CIENCÍAS DE LA HABANA 35 

referirse á distintas variedades morfológicas, y de las 
recientes investigaciones de Manemberg y Koch, en 
el África, resulta mejor apreciada la significación 
patogenésiea del plasmodia corpuscular flagelado ó 
en medias lunas. 

El proceso palúdico se caracteriza esencialmente 
por fenómenos reaccionales vasculares, vaso dilata- 
dores, congestivos y exudativos. Los órganos más 
vasculares son también los más vulnerables, el pul- 
món, el cerebro, el riñon. Las determinaciones del 
proceso en su forma aguda son congestiones seguidas 
ó no de exudación, con ó sin ruptura vascular. 

La Pneumonía palúdica y la bronco-pneumonía 
con focos de repetición, que ceden á la medicación 
específica y ofrecen al examen variaciones en los 
signos físicos acusadores de la lesión pulmonar. La 
pequeña Pneumonía de Potain, y la Espleno-Pneu- 
monía de Grancher, son procesos congestivos, que 
hemos observado como determinaciones del palu- 
dismo. Las mismas modalidades podemos observar 
en la infección gripal que también radica en la sangre. 
El endotelio sufre la efracción ó irritación micro- 
biana. La avetitis palúdica lia sido determinada 
por Lancereau. 

La fisiología del proceso no nos ha sido revelada 
por laexperimentación, no hemos aislado unatoxina, 
con la cual se hayan hecho experiencias sobre deter- 
minados animales; suponemos por analogía y por 
ciertas particularidades especiales á estos enfermos 
que la función microbiana en ocasiones se exalta y á 
veces se modera y hasta se paraliza. La toxidez 
podría depender de la penetración de gran cantidad 
de gérmenes en la sangre de la infección intensiva, 
como lo observamos en los individuos que visitan 
los focos maláricos, que pernoctan en terrenos 
inundados, en nuestros desmontes en las costas. 
Los accesos son violentos, las determinaciones con- 
gestivas frecuentes. El agua que beben está conta- 
minada, el aire que respiran es aire saturado, de 
pantanos. La observación nos dice que la gravedad 
del mal, su perniciosidad no parece relacionarse con la 



36 ANALES DE LA 



fácil revelación del plasmodia en las muestras de 
sangre examinadas. Las formas irregulares atípicas 
como se las ha llamado, y las larvadas, no suelen 
observarse como manifestaciones iniciales de la infec- 
ción palúdica. Con frecuencia se las ve en individuos 
que vienen sufriendo de accesos de fiebres ó manifes- 
taciones neurálgicas, que por su irregularidad y poca 
intensidad, ó por la ignorancia de su especificidad 
como infección, se descuidan ó se tratan como tras- 
tornos de otra índole. No sabemos cómo ni por qué 
se exalta la toxiclez; suponemos que el plasmodia que 
permanecía meses y años sin revelar su función pató- 
gena, encuentra en un momento dado las condiciones 
favorables á su pululación y cultivo. Sabemos que 
lejos de inmunizarse el palúdico está cada día más 
expuesto y por consiguiente no podemos pensar en la 
producción de anti-toxinas neutralizantes, ó en una 
vacuna esterilizadora . 

Hemos observado fiebres típicas tercianas, y cuar- 
tanas en soldados que habían sido repatriados 
del Tonkin en los hospitales de París, y fenómeno 
curioso, no habían sufrido de fiebres en la localidad 
malárica. Han sido tratados con quinina y curados. 
El examen de su sangre hecho en el laboratorio del 
malogrado Strauss no acusó el micro-organismo en 
sus formas evolutivas, [corpuscular flagelado], sí 
una cantidad de pigmento incluso en el elemento glo- 
bular, y muy raras semi-lunas ó croissants. Hemos 
visto consignado el mismo hecho por otros observa- 
dores. 

Debemos manifestar la importancia que merece 
para el clínico de nuestros climas el examen de la 
sangre en sus febricitantes indeterminados. No debe 
fiarse del síndrome reaccional, ni del tipo variabilí- 
simo de la fiebre, ya sabemos lo que significa la inter- 
mitencia en Cuba. Debe tocar la piedra sirviéndose 
de la medicación específica, asegurarse de la suficien- 
cia de los emunctorios y verá si es un síndrome, si es 
una fiebre de quinina. Esta conducta nos ha procu- 
rado siempre satisfacciones, sobre todo en los niños, 
que parecen predispuestos á las formas ó modalida- 



ACADEMIA DE CIEN CIAS DE LA HABANA 57 

des, cerebrales, pulmonares é intestinales. No debe- 
mos olvidar tampoco que la quinina á esta edad 
necesita inyectarse, como lo han demostrado los 
Alemanes, la intolerancia gástrica nunca debe hacer- 
nos desechar un medicamento específico. El examen 
de la sangre no revela en estos casos el plasmodia ó 
si se descubre es después de repetidos exámenes. No 
confiemos nuestros diagnóstico al reactivo hcmático, 
y podemos concluir de nuestra propia experiencia y 
de la de maestros eminentes, que nunca hemos visto 
morir de intoxicación quínica, en cambio recordamos 
algunas víctimas de la infección malárica que sucum- 
bieron por no tomar quinina, después de sufrir la 
influencia perturbadora de los antitérmicos en serie. 

Conocemos la toxidez de la quinina sobre el glóbulo 
sanguíneo, su acción hemoglobinúrica, seamos pru- 
dentes en las dosis y el mismo examen de la sangre 
dirá si hacemos mal, antes nos lo habrá dicho la reac- 
ción terapéutica en multitud de casos. 

Mucho necesita trabajar el clínico de nuestro País 
para clasificar tanta fiebre anómala que su observa- 
ción incompleta no le ha permitido distinguir. Son 
muy loables los esfuerzos realizados á la cabecera del 
enfermo, pero cada día nos convencemos de su insufi- 
ciencia. Cada día necesitamos discutir nuestros diag- 
nósticos y las dudas persisten, las interpretaciones 
surgen. Nuestro caudal de observaciones es conside- 
rable pero ¿dónele está el conocimiento que impone 
la especie nosológica? Ignoramos si la fiebre de borras 
es una modalidad palúdica, amarilla ú otra. Sabe- 
mos que nuestros campesinos que se exponen al con- 
tagio amarillo, son atacados de una infección que se 
exalta y con frecuencia los mata. Existen procesos 
que parecen tóxicos, febriles unos y con trastornos 
intestinales, otros fugaces y localizados á la mucosa 
bucal y gutural que no podemos referir al paludismo 
ni á la influenza que como aparecen con un síndrome 
que recuerda el de las fiebres eruptivas, nos hacen 
pensar en dichas modalidades patológicas. La duda 
surge para el clínico, si la anamnesis de su enfermo le 
informa de que ha sufrido de dicha erupción, que no 



38 AÑALES DE LA 



se ha expuesto al contagio por no existir epidemia de 
escarlatina: 3^ cuando ve formarse la erupción sin que 
remitan los síntomas reaccionales y que aparecen 
trastornos intestininales, ó linfangítieos, de astenia 
cardiaca á insuficiencia renal. Cuadro séptico que 
podría compararse al que observamos en la puérpera 
infestada por su mucosa uterina, en el anginoso 
streptocócico, en el pustuloso antracócico, ó el erisi- 
pelatoso traumatizado. Del estudio de cada uno de 
estos procesos como organismo patógeno resulta la 
concepción justa de la infección y el hecho evidente de 
la parte que se debe á cada uno de los gérmenes ya 
solos ya asociados en función patógena. 

Los procesos piógenos no se deben siempre al strep- 
tococus 3' estaphylococus como se creía al princi- 
pio. Sabemos que las p3'ogénesis puede ser función 
de otros micro-organismos como el de Peiífer que pro- 
duce abeesos perfectamente específicos. Otro tanto 
observamos en la infección colli-bacilar. Procuremos 
distinguir la infección cuando se complica ó asocia y 
recordemos lo que significa para el pronóstico dicha 
asociación, en la difteria, en la fiebre tifoidea, en las 
enterosepsias etc. 

Los procesos cerebrales han sido estudiados en es- 
tos últimos tiempos en sus relaciones de causalidad 3 r 
los mentalistas han distinguido las formas de delirio 
tóxico y las manías de origen infeccioso. 

Los alienistas han relacionado ciertos estados 
mentales con las auto-intoxicaciones y del aná- 
lisis de los eseretas en relación con el proceso nutritivo, 
han resultado nociones preciosas para la patogenia 
del histerismo, de la epilepsia de la tetánia y neuras- 
tenia. Con una dieta apropiada y una disciplina 
sugestiva se han logrado resultados que no habían 
podido obtenerse con los bromuros y demás ner- 
vinos. 

Estos desequilibrios nerviosos que tanto perjudican 
al individuo, desviándole de su obra útil como orga- 
nismo animal 3' como ser social: se deben á las rela- 
ciones con el medio y á la ley que debe ajustar la 
economía humana, según sus impresiones y reaccio- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 39 



nes á sus fines biológicos. La aspiración del organis- 
mo es lograr su fácil adaptación ven sus funciones de 
relación garantir su existencia. 

Por esta razón el mejor precepto que podemos ob- 
servar, es la temperancia, la moderación de nuestros 
actos en el cambio que asegura la integridad del 
organismo, y la solidaridad de sus diversos órganos 
en actividad sinérgica. 

El ser racional perfecciona cada día su vida, y en su 
legítima aspiración á veces se excede de la justa 
medida. El esfuerzo reiterado usa el órgano que se 
fatiga gastando sus energías. La sinergia funcio- 
nal se rompe y la enfermedad se instala. La reacción 
de defensa responde al ataque, los tejidos redoblan 
su actividad en conflicto con el tóxico ó germen que 
según su toxidez ó virulencia anula ó destruye sus 
propiedades vitales. Cuando triunfa el microbio el 
organismo sucumbe por adulteración y viciación del 
medio. 



ACADEMIA DE CIENCIAS 



Programa de i. os Premios 

Esta Corporación, en sesión de Gobierno de 22 de 
Abril, acordó anunciar para el Concurso del presente 
año académico de 1900 á 1901, los premios que á 
continuación se expresan: 

1? "Premio Presidente Gutiérrez" Bianual. Se 
le asigna la cantidad de $4-00 oro español, para el 
mejor estudio sobre "Investigación de los principios 
activos que puedan encontrarse en las euforbiáceas 
medicinales cubanas." 

2 ? "Premio Yice-Presidente Torralbas". Insti- 
tuido por dos años. Consistente en una medalla de 
bronce con adecuada inscripción, para el mejor estu- 



40 ANALES DE LA 



dio bot ínico y terapéutico sóbrelas "Eritroccilias cu- 
banas." 
3 9 "Premios del Dr. Gordon:" 

A. Se asigna la cantidad de $150 oro español, al 
mejor estudio sobre un asunto de Fisiología experi- 
mental. 

B. Medalla de oro, al mejor estudio sobre "Abcesos 
del hígado" 

C. Medalla de plata, como accésit al mismo tema. 

D. Medalla de oro, al mejor estudio sobre "Fárma- 
co-fitología cubana." 

E. Medalla de plata, como accésit al mismo tema. 
- F. Medalla de oro, al mejor estudio sobre un tema, 

de libre elección, en Ciencias médicas, físicas y na- 
turales. 

G. Medalla de plata, como accésit al mismo tema. 

H. Medalla de oro y plata, al mejor trabajo que 
se presente, bien de Medicina ó Cirugía, pudiendo as- 
pirar á él los Sres. Académicos de número. 

Y. Medalla de oro, plata ó accésit, para los alum- 
nos de las facultades de Medicina, Farmacia y Cien- 
cias, sea cualquier año que cursen, siendo de elección 
libre el tema. Se da un premio por cada facultad. 

Cada uno de estos premios del Dr. Gordon, tendrá 
una mención honorífica. 

4? "p rem i Gustavo López." Instituido por dos 
años. Consistente en una. medalla de bronce, que se 
concederá al mejortrabajo sobre "Las formas clínicas, 
y los tratamientos más eficaces, de los delirios 
intelectuales." 



Condiciones: 

Las memorias que aspiren á los premios, se recibirán 
en la Secretaría General de la Academia, Cuba 84- a has- 
ta las 2 ele la tarde del día 19 de Marzo de 1901. 
Deberán ser inéditas, escritas en español ó francés, y 
remitirse en pliego cerrado y lacrado con una línea 
en su cubierta. En otro pliego, también cerrado y 
lacrado, se enviará el nombre del autor, con el mismo 
tema por fuera. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 41 

En la sesión solemne del 19 de Mayo de 1901, se 
efectuará la adjudicación de premios á los autores de 
las memorias que los hubieren merecido, destruyén- 
dose en ese acto los pliegos que contengan los nom- 
bres de aquellos no agraciados. 



TERCER CONGRESO MEDICO PANAMERICANO 



Habana Cuba, Junio de 1900. 

Sr. Director de los Anales de la Academia de 
Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la. 
Habana. 

Distinguido compañero: 

En nombre de la Comisión Ejecutiva y como Secre- 
tario General de la misma, tengo el honor de dirigir- 
me á usted suplicándole se sirva contribuir con su va- 
lioso concurso, al buen éxito del Tercer Congreso Mé- 
dico Pan-Americano . 

Contando con su amor y dedicación á las cuestio- 
nes profesionales le agradeceré sinceramente tenga la 
bondad de contribuir personalmente y dirigiéndose á 
las Sociedades Médicas, á las Universidades ó Escue- 
las de Medicina, así como á los comprofesores promi- 
nentes que cultivan las ciencias médicas, para que se 
sirvan concurrir al expresado Congreso, que tendrá 
lugar en la Habana los días 26, 27, 28 y 29 de Di- 
ciembre próximo, enviando Delegaciones cuyos miem- 
bros deben remitir sus trabajos con la oportunidad 
que marca el Reglamenno que le remito. 

El impulso extraordinario que ha impreso á la mo- 
derna medicina la experimentación y esa multitud de 
ciencias auxiliares cuj^os progresos nos maravillan, 
brindan á la joven América elementos numerosos pa- 
ra los estudios, para las investigaciones en la solución 
de tantos, v tan variados problemas que se relacionan 



42 ANALES DE LA 



con la patología y patogenia de multitud de enferme- 
dades. 

Nuestro clima, nuestro suelo y el mismo grado de 
civilización á que hemos llegado, imprimen modifica- 
ciones apreciables en los estados morbosos que se de- 
sarrollan en un ambiente tan distinto al de Europa, y 
enfermedades propias de estas latitudes cuyos estu- 
dios se perfeccionan cada día. son motivos suficientes 
para autorizar las investigaciones científicas en nues- 
tros Congresos. 

En estos certámenes los esfuerzos colectivos no re- 
presentan la suma de las unidades que los componen, 
representan la multiplicación de ellos. El trabajo si- 
multáneo de todos los investigadores de las Améri- 
ricas, expuesto y discutido en un momento dado, ha 
de producir seguramente resultados sorprendentes en 
cuanto se refiere á la utilidad, á la aplicación prác- 
tica de las lucubraciones científicas de los hombres 
que cultivan provechosamente las ciencias médicas, 
en el Continente Americano. 

Cada Congreso Médico nos permite progresar de 
una manera efectiva en los estudios concernientes á 
las le\ r es de la epidemiología, las indicaciones preven- 
tivas, las modificaciones que imprimen el tiempo ó los 
trastornos sociales á la topografía médica de cada 
territorio, las cuarentenas, los cordones sanitarios 
etc. etc. Todo lo que se relaciona, en una palabra 
con los últimos progresos de los trabajos médicos 
realizados. 

Espero confiadamente que esa nación hermana, cu- 
ya ilustración médica es notoria cooperará al éxito 
del Tercer Congreso Médico Pan- Americano remitién- 
donos su mayor contingente posible ya personal ya 
de trabajos científicos. 

Le ruego encarecidamente me indique en contesta- 
ción, las personas que han de concurrir y en su opor- 
tunidad enviarme sus trabajos. 

De usted muy respetuosamente: 



Dr. Tomás V. Coronado. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 43 



Tercer Congreso Médico Pan-Americano 



Habana Agosto 24 de 1900. 

Sr. Director de los Anales de la Academia de 
Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la 
Habana. 

Muy Sr. mío: 

Tengo el gusto de remitir á Ud. la invitación y los 
reglamentos del Tercer Congreso Médico Pan Ameri- 
cano que se ha de celebrar en esta Ciudad el próximo 
mes de Diciembre y que se están distribuyendo á to- 
dos los señores médicos de esta Isla y de las nacio- 
nes invitadas. 

Ruego á Ud. la publicación de ellos en su ilustrado 
Periódico ó diga lo que crea conveniente en favor de 
un Certamen que ha de redundar en beneficio de nues- 
tra cultura científica. 

Anticipándole las gracias es de Ud. atentamente: 

Dr. Tomás V. Coronado. 

Secretario. 



Tercer Congreso Médico Pan-Americano 

Habana Agosto de 1900. 

Sr. Director de los Anales de la Academia de 
Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la 
Habana. 

Distinguido compañero: 

Las recientes conmociones políticas de nuestra her- 
mana República de los Estados Unidos de Venezuela, 
han determinado á la Comisión Ejecutiva Internacio- 
nal á celebrar el Tercer Congreso Médico Pan-Ame- 



44 anales dé la 



ricano en la ciudad de la Habana, y no en la de Cara- 
cas como estaba decidido. 

Con tal motivo, se le proporciona ala Isla de Cuba, 
á raiz de su asoladora guerra de Independencia, una 
oportunidad más para ofrecer á propios y extraños 
otra prueba propicia de su pasmosa vitalidad, de su 
derecho á ser libre y soberana y de su amor á la cien- . 
cia en todas sus manifectaciones. La simple acepta- 
ción de Cuba por el Gobierno de los Estados Unidos 
como teatro del Tercer Congreso es un reconocimien- 
to explícito de nuestra independencia, y á ese acto es- 
tamos obligados á corresponder debidamente. 

En tal concepto, tengo el honor de dirigirme á usted 
en nombre de la Comisión Ejecutiva, y como Secreta- 
rio General de la misma, en súplica de que se sirva 
contribuir con su concurso valioso al éxito satisfac- 
torio de este Congreso, en el que se pondrán de ma- 
nifiesto las excelencias de nuestra patria, apenas sa- 
lida de su titánica lucha, en medio de las turbulencias 
de su actual periodo histórico, agitada por una polí- 
tica de transición, adormecidos ó aletargados para 
la ciencia los espíritus superiores, conmovida hasta 
los cimientos la enseñanza pública, y preocupadas 
hondamente todas las inteligencias con las próximas 
elecciones constituyentes de su nacionalidad y su so- 
beranía. 

Pero al modo que ha hecho Cuba un esfuerzo supre- 
mo para acudir con brillo y gloria al Gran Certamen 
de París y al no menos grande con sus maestros á 
Cambridge, lo hará también para testificar en el próxi- 
mo Congreso médico una vez más su capacidad cien- 
tífica, — puesta en duda solamente por algunos de 
sus hijos, cuando tantas pruebas de ella ha dado al 
mundo entero — y lo hará además para brindar en su 
seno acogida fraternal y hospitalaria, con innata 
costumbre, á los compañeros todos que desde Cana- 
dá á la Patagonia han de acudir á participar de las 
tareas del Congreso y traernos nuevos caudales de 
ciencia y experiencia. 

Dos aspectos presenta, pues, la labor encomendada 
á la Comisión Ejecutiva que solicita el auxilio de 



ACADEMÍA de CIENCIAS dé la Sabana 45 



usted: el patriótico y el científico. Conociendo su 
amor entrañable á Cuba, su dedicación constante á 
los asuntos profesionales y su interés decidido por el 
progreso científico, no ha vacilado la Comisionen co- 
locar el nomhre estimadísimo de usted en la lista de 
sus más eficaces favorecedores, en la segundad de que 
habrá hecho acertada designación. 

Por los ejemplares de los dos Reglamentos que ten- 
go el placer de remitirle adjuntos se enterará usted 
de las bases generales y especiales del Congreso; pero 
si algún otro imforme deseara usted ó le ocurriesen 
dudas acerca de algún punto determinado, esta Se- 
cretaría tendría satisfacción particular en servirle en 
el acto si se dirige usted á ella. 

No se ocultará á su claro criterio que las materias 
de patología tropical, han de ser para los congresis- 
tas, y especialmente para los cubanos, asunto de in- 
terés primordial. Las enfermedades de los paises cá- 
lidos son hoy objeto de universal atención, bien por 
las nuevas conquistas realizadas en el campo de la 
microbiología, bien por las recientes guerras colonia- 
les en que han estado y están aún comprometidas las 
naciones más civilizadas. Y Cuba, que ha procura- 
do ir siempre á la vanguardia en las campañas de in- 
vestigación científica relativas á enfermedades de su 
clima, no ha de quedarse ahora rezagada en el ins- 
tante preciso en que se pone en evidencia su vigor ó su 
pujanza. Por consiguiente, la Comisión Ejecutiva 
llama la atención de Yd. sobre la importancia ó la 
necesidad actual, para nosotros, de esos trabajos; sin 
que por ello pretenda coartar ó impedir en manera al- 
guna cualquiera otra iniciativa para estudios ó in- 
vestigaciones de Medicina ó Cirugía general ó especial. 

Oportuno es también manifestar á Yd. que la suma 
de diez pesos oro americano fijada como cuota de 
inscripción para miembro del Congreso, pudiera pa- 
recer'elevada si se tiene sólo en cuenta la crítica situa- 
ción porque atraviesa el país; pero no así si se piensa 
en el número relativamente escaso de nuestros com- 
profesores y el muy crecido, en cambio, de las obliga- 
ciones, y más que todas el costo de la impresión de los 



46 ANALES DE LA 



libros de sus actas y trabajos presentados }>- que serán 
distribuidos gratis á todos los miembros. Por lo 
tanto, si causas especiales, que serían sensibles, le im- 
pidiesen á usted coacryuvar con algún trabajo para 
el brillo del Congreso, será siempre muy bien acogida 
su contribución monetaria y su inscripción como 
miembro. 

Por todo lo expuesto comprenderá usted que es 
grande la carga y grande la responsabilidad que pesan 
sobre la Comisión Ejecutiva del Tercer Congreso Mé- 
dico Pan-Americano ; más ha considerado como un 
deber de patriotismo el no rechazar la primera ni re- 
huir la segunda. Fija está hoy en la suerte de Cuba 
la atención universal. Por el Gobierno del gran pue- 
blo que nos rige en la actualidad, por las demás na- 
ciones, y hasta por muchos hijos de la misma Cuba, 
se desea someter á prueba su capacidad no sólo polí- 
tica sino científica, y es preciso acudir al reto con el 
valor de los triunfadores. Obligación es, pues, inelu- 
dible para todo cubano que profesa nuestra ciencia y 
sienta de veras el amor á la patria, el no permanecer 
indiferente ó postrado al llamamiento que se dirige 
al país para este Congreso de las naciones de América 
en que el mundo ha de apreciar nuestros esfuerzos 
científicos y nuestras aptitudes para la vida de la li- 
bertad á que nacemos. 

Ruego á usted encarecidamente se digne enviarme 
lo antes posible su adhesión y en su oportunidad sus 
trabajos, así como indicarme los nombres de aque- 
llos compañeros que deseen concurrir y no ha3 r an re- 
cibido invitación por cualquier causa agena á mi 
deseo. 

De usted atentamente, 

Dr. Tomás V. Coronado. 



IINIIIIUIIIIIIIIUIIIHIIHIIMIHM 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 47 



Tercer Congreso Médico Pan-Americano 

REGLAMENTO GENERAL 

TITULO 

Art. 1 9 Esta Asociación será conocida con el nom- 
bre de "Congreso Médico Pan-Americano" y se reuni- 
rá cada años. 

MIEMBROS 

Art. 2 9 Serán considerados miembros del Con- 
greso, todos los médicos del Hemisferio Occidental 
incluyendo las Antillas y Hawaii, que acepten los 
Reglamentos especiales de inscripción ó presten al 
mismo Congreso sus servicios en calidad-de miembros 
extrangeros. 

FUNCIONARIOS 

Art. 3 9 La Junta Directiva se formará de perso- 
nas residentes en el país en el cual se verifique la 
reunión, y se compondrá de un Presidente, tantos 
Vice-presidentes cuantos determinen los reglamentos 
especiales, un Tesorero, un Secretario General, y para 
cada Sección del Congreso un Presidente y los Secre- 
tarios que fueren necesarios, quienes serán electos 
por la Comisión de Organización. Habrá los Vice-pre- 
sidentes extranjeros, Secretarios y Comisiones Auxi- 
liares que después se designen. 

COMISIÓN ORGANIZADORA 

Art. 4 9 Esta Comisión será nombrada por la 
Asociación Médica representativa del país en que se 
reúna el Congreso. Elegirá funcionarios y también 
Vice-presidentes y Vocales de Comisiones Auxiliares 
en países extranjeros, independientemente de nombra- 



48 ANALES DE LA 



micntos hechos por los miembros de la Comisión Eje- 
cutiva Internacional. Confirmará á su discreción los 
que esa misma Comisión haga, y en el caso de que 
algún miembro de ella dejare de hacer los que le 
correspondan dentro del tiempo señalado por los 
Reglamentos especiales, la Comisión Organizadora 
los hará para el país respectivo. Formará Comisio- 
nes Auxiliares en su país, preparará la reunión del 
Congreso y formará Reglamento especial para ella. 
En la Sesión de apertura dará cuenta de sus actos al 
Congreso. 

COMISIÓN EJECUTIVA INTERNACIONAL 

Art. 5 °. Esta Comisión será nombrada por la 
Organizadora, y se formará de un Vocal por cada 
país de los constituyentes del Congreso. Serán per- 
manentes sus funciones y los miembros tendrán el ca- 
rácter de vitalicios, excepto cuando alguno de ellos 
faltare á una reunión del Congreso, en cuyo caso el 
cargo será declarado vacante } r se cubrirá por elección 
hecha entre los miembros registrados del país corres- 
pondiente. En el caso de que no ha}'a absolutamente 
representación de ese país, los miembros presentes de 
la Comisión Ejecutiva Internacional, determinarán la 
resolución que deba tomarse. 

INCORPORACIÓN 

Art. 6 9 La Comisión Organizadora está autori- 
zada para hacer, si lo creyere conveniente, que el Con- 
greso sea incorporado legalmente; pero esto se hará 
cuando hayan terminado los gastos erogados hasta 
la conclusión del Congreso en el país en donde éste se 
verifique. En el caso de efectuarse la incorporación 
se elegirá como lo requieran las leyes, el número de 
funcionarios que fuere necesario. 

países constituyentes 

Art. 7? T.os que á rontinunción se expresan, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 49 

serán considerados como países constitiu^entes del 
Congreso Médico Pan- Americano: 

Antillas Danesas, Francesas, Holandesas é Ingle- 
sas, Cuba, Puerto Rico, República Argentina, Bolivia, 
Brasil, Dominio del Canadá, Chile, Colombia, Costa 
Rica, República Dominicana, Ecuador, Estados 
Unidos de América, Guatemala, Haití, Hawaii, 
Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, 
Salvador, Uruguay y Venezuela. 

SECCIONES 

Art. 8 ? Las secciones del Congreso serán las 
siguientes: 

1 P Medicina. 

2 P Cirugía en General. 

3 P Medicina y Cirugía Militares. 

4 P Obstetricia. 

5 P Ginecología y Cirugía abdominal. 

6 P Terapéutica. 

7 P Anatomía. 

8 P Fisiología. 

9 P Enfermedades de los niños. 

10. Patología. 

11. Oftalmología. 

12. Laringología y Rinología. 

13. Otología. 

14. Dermatología y Sifiliografía. 

15. Higiene en general y Demografía. 

16. Higiene marítima y cuarentenas, 

17. Cirugía ortopédica. 

18. Enfermedades mentales y del sistema nervioso. 

19. Cirugía dental y bucal. 

20. Pedagogía médica. 

21. Medicina legal. 

22. Cirugía en los ferrocarriles. 

IDIOMAS 

Art. 9 ? ' Se consideran en el Congreso como 
idiomas oficiales, para tratar los asuntos: el Español, 
el Francés, el Inglés y el Portugués. 



50 ANALES DE LA 



COMISIONES AUXILIARES 

Art. 10. Las Comisiones Auxiliares, se compon- 
drán de un Vocal por cada Sociedad médica ó por 
cada centro considerable de población en cada uno 
de los países constituyentes del Congreso. Los 
nombramientos de esas comisiones serán remitidos á 
la Comisión Organizadora por los miembros de la 
Comisión Ejecutiva Internacional que los hayan 
hecho, cada una en su país; pero en el que se reúna el 
Congreso quedarán á cargo de la Comisión Organi- 
zadora. Esas comisiones funcionarán solamente en la 
reunión del Congreso para la que fueron nombradas. 
Los miembros de ellas serán representantes oficiales 
del Congreso en sus respectivas localidades y será de 
su obligación: 

1 9 Transmitir á los Médicos de sus respectivos 
Distritos, todos los informes relativos al Congreso, 
que se les comuniquen por los funcionarios generales. 

2 9 Cooperar con los representantes de las seccio- 
nes á fin de enviar al Congreso el mayor número de 
Memorias y Delegaciones, para su mejor éxito. 

3 9 Suministrar álos funcionarios generales todos 
los informes que se les pidan. 

4 9 Promover la mayor publicidad de todo lo 
relativo al desarrollo y organización del Congreso, 
como lo requieren los intereses profesionales, promo- 
ver la asistencia á las sesiones y atender á todo lo 
que asegure el buen resultado del Congreso. 

REFORMAS 

Art. 11. No se podrán hacer reformas en este 
Reglamento, sino por la Comisión Ejecutiva Interna- 
cional y por ma3 r oría de votos. Diez miembros cons- 
tituirán quorum para cualquiera sesión del Congreso. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 51 



ContrMcifin al Estudio de los Crustáceos le Cnla 

Notas del Dr. Juan Gundlach, f 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. Torralbas 

(continua) 
PORTUNiANOS. 

Portanus, Jab: Lam: Bosc. Latr: Leach. Saus: 

Rumph Rowd: 
Cáncer, Lin: Deg: Oliv: Herbst. 
Lupa, Lcach, Saus. Guér. Metí. 

Jaivas. 

Estos crustáceos, bien conocidos en todos los mares, 
pertenecen al orden de los decápodos, familia de los 
brachiuros tribu de los nadadores. Tienen mucha se- 
mejanza con los cangrejos pero se distinguen por 
caracteres bien mareados y costumbres diferentes. 
Conformados para la natación tienen el cuerpo ancho 
y adelgazado hacia adelante para poder cortar las 
aguas con facilidad, y sus patas posteriores termina- 
das en anchas láminas hacen oficios de nadaderas. 

Carapacho más ancho que largo, dilatado hacia 
adelante, estrechado hacia atrás, el borde anterior 
más ó menos semicircular 3' siempre dentado, termi- 
nando por ambos lados en punta aguda á veces muy 
larga en forma de espina. Ojos encerrados en fosetas, 
situados en el borde anterior. Antenas articuladas, 
colocadas entre los ojos y en la misma línea, las ex- 
teriores más largas y terminadas en un hilo sedoso. 
Cavidad bucal, cerrada enteramente por las piezas 
exteriores; segundo artículo de las quijadas auxiliares 
exteriores casi cuadrado con los ángulos redondeados, 
escotado cerca de la extremidad del borde interno. 
Cola compuesta de cinco anillos en los machos y siete 
en las hembras. Garras casi siempre iguales, son 
largas en unas especies, cortas en otras, el tercer ar- 
tículo es el más largo, y tanto éste como el cuarto, 



52 ANALES DE LA 



dentado en el borde interno. Las patas ordinaria- 
mente más cortas que las garras, aplanadas, vellosas 
en ambas orillas terminando en uña larga, las de las 
últimas es ancha, ovalada rodeada de, pelos y forma 
la nadadera. 

Leach hizo un nuevo género, Lupa, de algunos de 
éstos crustáceos que tienen el carapacho mucho más 
ancho proporcionalmente que largo, con nueve dien- 
tes á cada lado lateral terminando en espina larga 
por ambos lados: garras del mismo tamaño, teniendo 
el macho el penúltimo artículo de la cola muy largo 
y estrecho. 

Con frecuencia se encuentran hembras de este género 
(Lupa) con la cola angosta triangular distinguiéndo- 
se de las comunes que las tienen grande y redondea- 
da. Los pescadores la conocen con el nombre de 
machorras. Agassiz ha probado por el examen ana- 
tómico que estas hembras son estériles y que carecen 
de receptacalum seminis, aunque no debe darse mucha 
importancia á esta última particularidad porque Mil- 
ne Edwards asegura haber descubierto speremató- 
feros en la abertura de la hembra de Carcinas que 
tampoco tiene receptacnlum seminis, pero sí debe 
tenerse en cuenta la esterilidad bien conocida de 
aquellas hembras para probar que hay dimorfismo en 
estos crustáceos, siendo probable que también exista 
en otros brachiuros cuya cola es triangular. 

Saussure hablando de la Lupa dicantha dice: "Lo 
4 'más notable que se encuentra en las variedades de 
"esta especie consiste en la diversidad de formas que 
"suele presentar el abdomen del macho. Naturalmente 
"tiene este órgano la figura de una T invertida, pero 
"gran número de los que he colectado lo tienen perfec- 
tamente triangular. Esta forma parece constante 
"en los jóvenes pero parece conservarse en algunos 
"adultos." Esto le hizo suponer que tal vez existía 
otra espina. Probablemente no tendría idea de la 
existencia de dos formas en estos crustáceos, una 
siempre estéril, pero no xouede perdonársele el haber 
equivocado el sexo, lo que prueba que examinó con 
poco cuidado los crustáceos de que se ocupaba. 



ACADEMIA Í)E CIENCIAS t)E LA HABANA 53 

Los individuos del género Lupa viven en gran nú- 
mero en las bahías y ensenadas, á veces suben los 
ríos hasta una distancia considerable de su emboca- 
dura. Los portunus son raros y prefieren las aguas 
profundas de fondo arenoso sembrado de rocas. 

Ninguna importancia debe darse á los colores por- 
que los pierden con la vida, de suerte que valen poco 
para la descripción. 

Aparato masticatorio. No hay clase alguna en la 
naturaleza que tenga tan complicados los órganos 
de la manducación como los crustáceos, cuya boca 
está siempre acompañada de un formidable aparato 
de instrumentos propios para sujetar y destrozar 
la presa. El número de partes que la componen varía 
en cada género. La observación de la forma y pro- 
porción de las quijadas auxiliares exteriores propor- 
ciona buenos caracteres para el establecimiento de 
los géneros: Fabricio fundó sobre éstos los suyos, y 
Latreille también los aprovechó rjara coordinar los 
que describió. 

Las quijadas auxiliares exteriores, (maxila quarta, 
Jab:) que en algunos géneros cierran completamente 
la boca se componen de dos partes colocadas sobre 
un artículo común que les sirve de base, la externa 
estrecha alargada, con un palpo ciliado articulado en 
su extremidad: la interna, que tiene alguna semejanza 
con las patas ambulatorias tiene seis artículos, el 
primero muy corto; el segundo ancho; aplanado, con- 
vexo y ciliado en su borde interno, con un surco lon- 
gitudinal en su cara externa; el tronco más ancho y 
ciliado en el borde superior; los dos siguientes cilindri- 
cos, el primero corto, y largo el segundo y el último 
ó el de la extremidad termina en punta en forma de 
uña. Estos tres últimos artículos están encorvados 
ó replegados hacia adentro, sobre todo cuando las 
quijadas auxiliares exteriores son cortas, como sucede 
particularmente en los decápodos brachiuros. 

Todas estas partes así como las siguientes son 
dobles, es decir, que existen á ambos lados de la boca 
pero colocadas en sentido contrario. 

Las segundas quijadas auxiliares son también bífi- 



54 ANALES t)E LA 



das, más pequeñas, más membranosas ó menos crustá- 
ceas, la porción externa se asemeja ala misma parte en 
las quijadas auxiliares exteriores y como ella termina 
en un palpo ciliado y articulado: la interna, unida 
por su base á la externa, tiene cuatro artículos: el 
primero tan largo como la parte externa y como ésta 
aplanado, los tres últimos cortos, redondeados y 
ciliados. A esta parte da Fabricio el nombre de 
palpos intermaxilares. Estas dos- quijadas auxiliares 
componen juntas el labio superior. 

Las terceras quijadas auxiliares tienen tres artículos, 
uno externo semejante á los que ocupan el mismo 
lugar en las primeras y segundas quijadas auxiliares 
terminando como aquéllos en un palpo flageliforme, 
y dos internos el primero va anchándose desde su 
medianía, es muy delgado, trasparente y membranoso 
ciliado en el borde interno, y el segundo, surcado en 
su medianía es más grueso y redondeado en su extre- 
midad: ambos artículos tienen una base común, y en 
la porción siguiente que se compone de tres piezas 
muy delgadas cubriendo las mandíbulas, forman el 
labio inferior. Todas estas quijadas auxiliares se 
mueven lateralmente. 

Las mandíbulas son mu3' fuertes, huesosas, alarga- 
das en forma de cono prolongado hacia los lados, 
más ó menos dentadas y cortantes en su extremidad 
interna: están fijas no por la base sino por un punto 
de la cara posterior que les permite solo moverse 
lateralmente sin apartarse mucho una de otra. En 
su cara superior está fijo un apéndice dividido en tres 
artículos ya mencionados y que se consideran como 
parte del labio inferior. 

No. O. I.UI»A U1CANTIIA 1.a tP. Nr. 36 «. 

Lupa (Neptunus) dicantha, Latr., Bigne, anim 2* ed 
iv p. 23 Edw. Hist. des Crust. I p. 456. Martens, 
Archiv fur Naturg. xxxvm. 

Portunus hastatus, Bose, Hist, Nat des Crust. I p. 
219 Fab., Ent. syst. 11,448, 33. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



55 



Cáncer hastatus, Sinn, Syst. Nat. II, 1046, 39. 
Lupa hastata, Say. 
Cangrejo jaiva, Parra, 49, 1. 




Lupa dicantha. Latr M. A. de C. 



Jaiva Común. 

Esta es la especie más conocida de los crustáceos 
marinos cubanos: se pescan en gran número en las 
redes que tienden los pescadores en las bahías y 
ensenadas, cuidándose muy poco de recogerlas. En 
los mercados abundan todo el año siendo poco esti- 
madas como alimento. Con frecuencia se encuentran 
las que acaban de mudar su cubierta, llamándolas 
entonces jaivas blandas y las solicitan los pescadores 
con preferencia á toda otra carnada. 

Las hembras ponen muchas veces, cogiéndose 
á menudo cargadas de huevas particularmente en los 
días inmediatos á los plenilunios. Ambos sexos son 
muy semejantes diferenciándose solo en el tamaño de 
las garras que son algo mayores en el macho. La 



56 ANALES DE LA 



cola de éste tiene el penúltimo artículo muy largo, 
y todo este miembro presenta la apariencia de una j, 
invertida. La cola de la hembra es grande y redonda, 
el penúltimo segmento es el ma} T or y el último es de 
figura triangular. Las hembras estériles tienen la 
cola perfectamente triangular, pero en los demás 
caracteres no se diferencian de las fértiles. 

La cola del macho con 4 segmentos, las hembras 
tienen 6, tanto las fértiles como las estériles, ciliada 
en la orilla externa. 

Carapacho semicircular, estrechado en la parte pos- 
terior, con algunas arrugas granulosas, transversas 
enlaparte superior: frente poco avanzada con seis 
dientes, los dos del centro pequeños, los dos siguientes 
mayores, y los dos últimos, que forman el límite inter- 
no de las fosetas oculares, grandes y obtusos. Nueve 
dientes a cada lado del carapacho, el último muy lar- 
go y arqueado hacia arriba. Ojos pedunculados, 
alojados en fosetas en el borde del carapacho, ante- 
nas externas largas, delgadas y multiarticuladas. 
Garras iguales, dedos estirados, arqueados en su ex- 
tremidad, con dientes grandes alternando con otros 
pequeños, engranando los superiores en los inferiores 
al cerrar la pinza, los dedos se cruzan en su extremi- 
dad. Brazo con tres dientes grandes en su borde 
interno, dos espinas en su articulación con el carpo, 
una interna y la otra externa: carpo robusto termi- 
nando también en dos dientes agudos. 

Patas más cortas que las garras, aplanadas, dismi- 
nuyendo en tamaño desde el primer par, velludas en 
toda la parte inferior hasta la extremidad del tarso, 
nadaderas ciliadas en ambos lados. 

Esta especie parece haber servido de tipo á Leach 
para formar su género Lupa. 

Esta especie varía mucho en sus colores: unas son 
verdosas con manchas azules en las patas y garras, 
espinas de éstas blancas con punta roja: otras tienen 
las patas azules y los tarsos rojizos, espinas de las 
garras azules con puntas blancas; las ha\^ con toda 
la parte superior de un verde amarilloso con man- 
chas rojizas en las articulaciones de las patas, dedos 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 57 

y tarsos rojizos; algunas tienen patas azules y ban- 
das del mismo color en las garras, dedos rojizos sólo 
del lado interno. Todas tienen siempre la parte infe- 
rior enteramente blanca. 

En los manglares que rodean las bahías y ensena- 
das se encuentran á veces muchas que quedan en seco 
medio sumergidas en el lodo cuando baja la marea: 
éstas son siempre de gran tamaño y se distinguen 
por su color verdoso parduzco con manchas rojas 
sobre el carapacho y las garras; las patas con gran- 
des listas del mismo color. Los pescadores las llaman 
mangleras. El estado de inercia en que permanecen 
en esos lugares, y el encontrarse con frecuencia entre 
ellos individuos que acaban de despojarse de su cu- 
bierta, induce á suponer que sólo vayan allí en la 
época de la muda: ¿pero cómo es que sólo los gran- 
des individuos escojan esos lugares? ¿necesitarán és- 
tos acaso el calor de los rayos solares para verificar 
su muda? 

Milne Edwards cita en su sinonimia á L. dicantha 
como la misma especie descrita por Bose con el nombre 
de Portunus pelagicus, pero este es un error, porque 
el que menciona Bose vive sobre las plantas que 
flotan á merced de las olas en alta mar, es muy pe- 
queña y en nada se asemeja á L. dicantha, será más 
bien el Portunus hastatus de este naturalista. Tam- 
poco puede ser el P. hastatus de Fab: como también 
supone, porque la descripción de éste es la de una 
especie totalmente diferente aunque vive en los mares 
de las Antillas. 

Un macho 

Ancho 0.143/ 1 ' 

Ko. 7«*. LUPA 1SIOC1:í,I. V&\% Forns m. 55. 

Carapacho algo velludo, redondeado en la parte 
anterior como en el género Portunus, pero la última 
espina es larga semejante á la del género Lupa así 
como también la parte posterior que tiene la forma 
de este último. La frente tiene cuatro dientes muy 



58 



ANALES DE LA 



pronunciados, y otro doble en el lado interno de las 
fosetas oculares cubriendo el nacimiento de las ante- 
nas externas. Nueve dientes á cada lado del carapa- 
cho. Antenas externas largas, delgadas, colocadas 
sobre un pedículo grueso. Ojos grandes alojados 
en fosetas cuya orilla inferior es muy saliente. Garras 
iguales, brazo más largo que la mano con seis espinas 




7S Lupa biocellata. Forns. 



en el borde interno, una en la orilla externa cerca de 
la extremidad. Carpo con dos espinas largas en la 
articulación con la mano y otra esterna en su me- 
dianía. 

Mano aplanada en su lado interno con dos espi- 
nas en la orilla superior una de ellas muy pequeña en 
la articulación del dedo movible. Dedos estirados, 
dentados con la punta encorvada. Patas delgadas, 
disminuyendo en tamaño desde el primer par: nada- 
deras semejantes á las de los Portunus. Color rojo 
claro; espinas rojas con una faja blanca en el centro: 
dedos rojos, blancos en su extremidad. Una mancha 
grande, circular, muy marcada, de color pardo rojizo 
obscuro rodeada de una lista ancha blancuzca á cada 
lado del carapacho hacia la parte posterior. 

Cola con forma característica del género. 

La anterior descripción se ha tomado de una hem- 
bra de 055X036. 

Un macho de 028X019 tiene exactamente las mis. 



ÁtiAÜteMlA DE CIENCIAS 1>E LA HABANA 



59 



mas formas y los mismos caracteres a arique las espi- 
nas interiores del brazo son cuatro en lugar de seis, 
tal vez por no haberse desarrollado aun las dos pri- 
meras que son las más pequeñas. En este macho las 
manchas eran blancas. 

I.ÜPA FÓRCEPS. M. Edw No, «O G* 

Cáncer fórceps Jab: Eut. syst. supl. 3G8, 21. 
Portunus fórceps, Bosc, Hist. Nat. descrust: I p. 220. 




43 Lupa fórceps. Edw. No. C0 G. 



Lupa fórceps, Edw., Hist. des Crust. I p. 456. Mar- 

tens, Arch fur Nat. 
Jaiva de horquilla, Parra 51, 3. 

Notable por la forma delgada y alargada de las 
garras cuyos dedos son muy largos y filiformes. 

Carapacho cubierto de algunos surcos irregulares, 
muy estrechado posteriormente, nueve dientes en cada 
borde anterior, el posterior muy largo, cuatro en la 
frente, los dos medianos más pequeños. Ojos gran- 
des en fosetas. Antenas externas filiformes. 

Brazo delgado, dos veces más largo que la mano, 
con cinco espinas en el borde interno y una en la ex- 
tremidad. El carpo con dos espinas una dorsal y la 
otra interna: la mano tiene dos una en la base y la 
otra cerca de la articulación del pulgar. Dedos lar- 



GO 



ANALES DE LA 



guísimos, delgados, finamente dentados. Patas cada 
vez menores hasta el último par que termina en las 
nadaderas características del género. 
Son poco comunes. 

No. 5«. !N>K'n;3iUS KBJIEKES, Edw. Lapa rubra 
B.ain: ílaii<!is 13. <«. 

Borde anterior con nueve dientes á cada lado inclu- 
so el exterior de la foseta ocular, cinco graneles en cor- 




Jaiva mora. 

vados hacia adelante y cuatro pequeños, uno entre 
cada dos grandes. La frente con ocho dientes gran- 
des distribuidos dedos en dos, incluyendo los internos 
de las fosetas. 

Carapacho cubierto de un vello rojizo amarilloso 
entrecortado por arrugas rojizas interrumpidas. 

Las pinzas son casi iguales y robustas: las cuatro 
espiuas del borde* interno del brazo son grandes y 
agudas, teniendo además este artículo en la parte 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 61 

^ — . 1 — ■■■ -i , , - im _ 

superior y exterior una ancha lista de tuberculitos 
negros. El borde superior del carpo tiene dos espinas 
grandes, una interior y otra exterior: hacia el medio 
de este artículo, y en la parte exterior tiene otras 
tres espinas, dos de ellas terminando en aristas de tu- 
bérculos que corren todo el largo del artículo, y la 
tercera en medio de ambos. La mano tiene varias 
aristas tuberculosas muy marcadas: tres en el costado 
interior, la primera que recorre el borde inferior has- 
ta el nacimiento del dedo inmóvil, siguiendo hasta la 
punta, pero lisa en todo el largo de dicho dedo: la 
segunda hacia el centro, corre paralela á la primera 
y como ésta se prolonga á lo largo del dedo: la terce- 
ra, algo más arriba de la segunda, menos marcada 
que las otras dos, principia hacia la parte media de 
la mano y termina en un tubérculo grueso hacia el 
nacimiento del pulgar. 

La parte superior de la mano tiene dos aristas más 
elevadas que las anteriores, la anterior principia en 
la articulación del carpo, se compone de dos líneas 
paralelas de tuberculitos, terminando en una espina 
grande en el centro de la mano; bajo esta espina se 
prolonga la arista hacia adelante, y termina en otra 
espina en el nacimiento del pulgar: la arista exterior 
está también formada por dos líneas paralelas de 
tubérculos y termina en espina en el nacimiento del 
pulgar. El lado exterior tiene tres aristas paralelas a 
lo largo de toda la mano, una en el centro, otra arriba 
y la tercera abajo. Las aristas de los dedos son to- 
das lisas y van adelgazándose hasta confundirse to- 
das en la punta. Todas las grandes espinas mencio- 
nadas son negras en ¡su extremidad: del mismo color 
son todos los tubérculos de la parte superior de la 
mano. Los dedos son alargados, estirados, arquea- 
dos y dentados interiormente. La hembra tiene las 
mismas espinas pero las aristas están menos marca- 
das. En ambos sexos las espinas son casi iguales. 

Los tres primeros pares de patas tienen listas rojas 
en toda su longitud, son vellosos hasta la punta en 
su parte inferior y con dos ó tres espinas en cada ar- 
tículo confundidas entre el vello. Los tarsos son 



AÑALES DÉ i. A. 



.... t~~. -^^— 



estirados. Las láminas en que terminan las nadade- 
ras (que también tienen listas rojas) son lisas y cilia- 
das así como los cuatro artículos precedentes. El 
tercero termina en dos espinas y un tubérculo grueso 
en la parte superior. 

La cola se compone de cinco artículos en el macho 
y seis en la hembra. 

Habita en lugares de fondo pedregoso ó arenoso y 
es rara en las bahías y ensenadas. 

El carapacho es de un color rojo vivo de coral, 
garras con algunas manchas negras: parte inferior 
blanca. Antenas rojas con fajas blancas. 

Long. 0.038: ancho incluyendo espinas laterales 
0.058 prop: 1:1.52. 

No liíl POKHMS sri\l*lV>|]* Latí*: Wr. M «. 

Lupa spinimanus, Leach, Desmarest, Considerat sur 

les Crust. p. 98 4 Milne-Edw, Hist Nat. des Crust, 

I, 452. Martens &. 
Acheloüs spinimanus, De Haan, Janna Japónica, 

Crust., p. 8. A Milne-Edw, A rch duMusiumd' Hist. 

Nat. X,341 pl. xxxii. Smith, Trans. Conn. Acad. oí 

Arts and Sciences, n, 9. 
Portunus spinimanus, Latr., Encvc Méth., X, 188 

Parra, 49,3. 

Jaiva Mora. 

Carapacho con varias arrugas transversas inte- 
rrumpidas, cubierto de vello amarilloso, nueve dientes 
á cada lado en el borde anterior dirigidos hacia ade- 
lante siendo el posterior el mayor, en el medio de la 
frente hay otros cuatro iguales, y otro escotado en 
el borde interno de cada foseta ocular. Antenas ex- 
ternas largas, articuladas, terminando en una hebra 
sedosa, las intermediarias replegadas en fosetas trans- 
versales. Ojos grandes sobre pedículos cortos. 

Garras iguales cubiertas de vello, brazo con cinco 
espinas grandes en el lado interno; el carpo tiene dos 
espinas en su articulación con la mano, una interna 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 63 



y la otra externa: mano tan larga como el brazo, 
con «na espina grande en la base, una arista tuber- 
culosa en el borde superior que termina en espina 
antes de llegar á la articulación del pulgar: dos líneas 
tuberculosas en el lado externo y una en el medio del 
interno: dedos largos encorvados en su extremidad, 
dentados con varias estrias, las del pulgar son tuber- 
culosas. 

Patas comprimidas, estiradas en toda su longitud, 
borde inferior velloso, el tarso tiene vello en ambos 
bordes. Las nadaderas son lisas, ciliadas, con listas 
rojizas. 

Cola compuesta de seis segmentos en el macho y 
siete en la hembra, en ambos el penúltimo es el ma- 
yor pero en el macho tiene la forma de un triángulo 
truncado en su cima, y en la hembra es más ancho 
que largo. 

Habita en los mismos lugares que los demás portu- 
nus, y es bastante raro. 

Tengo en mi colección dos machos cavas patas y 
garras son proporcionalmente mucho más largas que 
las del individuo descrito, sin que se note otra dife- 
rencia: tal vez sea una variedad ó acaso individuos 
muy viejos. Tienen el número 14 en la colección. 
Posteriormente he encontrado varias hembras que 
solo se diferencian de los machos por el menor tamaño 
de las garras y patas, siendo las dimensiones de am- 
bos sexos las siguientes: 

Un macho. Otro. Una hembra. 

Long 0.061 0.058 0.055 

Ancho 0.103 0.096 0.092 

Garras 0.211 0.186 0.131 

Segundo par de patas 0.145 0.102 

Cuarto id. id 0.123 0.083 

if*>. jp'&ürr-wñm aukimanijs. Wova». 

Carapacho poco convexo, semicircular en la orilal 
anterior, costados látero-posteriores cóncavos, como 
en las demás espinas del mismo género. Porción 
dorsal granulosa particularmente las orillas de las 



64 ANALES DE LA 



arrugas que la cubren, ojos y antenas como en los 
demás portunus. Rostro armado de cuatro dientes 
largos triangulares, separados por un surco ancho 
de los que forman el límite interior de las fosetas ocu- 
lares. Los nueve dientes de cada borde latero ante- 
rior arqueados hacia adelante, el posterior es el 
mayor. Garras largas, brazo con cinco dientes agu- 
dos en el borde interno, ocultos éntrela faja de largos 
pelos que adornan este borde. Carpo corto con dos 
espinas largas, una externa y la otra interna en la 
articulación con la mano. Esta es tan larga como el 
brazo, con la orilla superior muy elevada con una es- 
pina larga cerca de la articulación del pulgar: esta 
orilla está guarnecida como el brazo de una faja de 
pelos largos que se prolonga hasta cerca de la extre- 
midad del pulgar: la cara entre esta orilla superior y 
la arista externa está cubierta de una placa dorada 
brillante con algunos tuberculitos parduzcos. Dedos 
estirados arqueados, dentados como en P. spinimanus: 
patas con los tres últimos artículos estirados, una 
faja de pelos en toda la orilla inferior del primer par, 
nadaderas ciliadas. 

Cola la característica del género. 

Son raros y habitan los mismos lugares que los 
demás portunus. 

Long. 0.024. 

Ancho inclu\'endo espinas laterales 0.050: prop. 1:2. 
Garras 0.075. 

LUPA CRIUAKIA lam. (Portunus). 

Tiene esta Jaiva, no muy común pero existente en 
Cuba, el carapacho, poco convexo, más bien aplana- 
do, de una forma semejante á la de la L. rubra: poco 
más largo que ancho, presentando en su parte ante- 
rior un arco de círculo casi regular: frente deprimida 
y sin sobresalir en ningún sentido: espina inter-ante- 
niana poco saliente: lisuras orbitarias profundas: 
dientes laterales como la L. dicantha: abdomen de 
forma corriente. Largos 3 pulgadas (7 centímetros): 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 65 



color pardo más bien claro salpicado de manchas 
blanquecinas en toda la extensión del carapacho. 




Lupa Criraria.— Lam. 



Parece que habita el tipo de la especie cuyo carapa- 
cho resulta más ancho, en las costas del continente 
del Sur (Brasil): la de Cuba es igual á lámina. (Gun 
dlach). 



Sesión solemne del 19 de Mayo de 1900 



Presidencia del Dr. Diego Tama yo. 

Sres. Académicos concurrentpjs: Dres. Cubas, V. Ragúes, 
Coronado, Beato, G. García, Santos Fernández, V. de 
la Guardia, Acosta, M. Sánchez, J. I. Torralbas, Calvo, 
Betancoini y Gustavo López, Secretario General. 

Sres. Visitantes: Sra. Matilde Gutiérrez viuda de Carvallo, 
Sra. del Dr. ./. /. Torralbas, Sra. é hija del Dr. Tamayo, 
Sras. Comadronas y varias damas distinguidas. Señores 
Padres de los Escolapios de Guanabacoa, y de Belén. 
Sres. Dres. Berriel, Le Roy, Müller, Edelmann, Torralbas 
y Montes. E, Núñez, García Cañizares, Capó, N. Carvallo, 



Ofi ANALES DE LA 



./. Guerra, Bqrnet, A. Ao-ramonte, Dueñas, Fresno, Ortiz 
Cano, Sr. padre del Dr. G. López y Cecilio Aguiar, repa- 
rador del Museo de Botánica de esta Corporación. 

Abierta la sesión á las 8% de la noche bajo la Presidencia 
del Dr. I). Tamayo, en su carácter de Secretario de Estado y 
Gobernación, y como delegado especial del Gobernador 
Militar, General Wood, en cuyo nombre declara abierta la 
sesión solemne, haciendo votos en nombre de la Autoridad 
por la prosperidad de la Corporación y el buen auge de las 
Ciencias en Cuba. A su izquierda está el vice-presidente de la 
Academia, á quien concede la palabra, y quien de pie, pro- 
nuncia frases congratulatorias acerca de nuestra labor y 
constancia para llenar los fines levantados que perseguimos, 
dedicando algunas oportunas palabras á nuestros presti- 
giosos fundadores. Termina con votos ardientes por la pros- 
peridad de las Ciencias, nuestra institución y nuestro país. 

Después, el Secretario General Dr. G. López da lectura á 
la memoria reglamentaria, en la que en síntesis razonada se 
expone la labor realizada por la institución en el curso del 
último año. Asu final, lee dos telegramas y una comunica- 
ción oficial del delegado y de la comisión directiva cen- 
tral de los Congresos Médicos Pan- Americanos, anuncián- 
dose definitivamente la celebración del 3o en esta capital, en 
los días de Pascuas. 

Concluida esta lectura, se concede la palabra al Dr. Miguel 
Sánchez, que lee un trabajo titulado: La salud y la enfer- 
medad. 

De nuevo se concédela palabra al Secretario general que da 
lectura al programa de los premios que ofrece la Corporación 
para el nuevo año. 

Se da entonces por terminada la sesión. 



.it imiitiMi mu .iihih»» 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA G7 



TERCER CONGRESO MEDICO PANAMERICANO 



REGLAMENTO ESPECIAL 



INSCRIPCIONES 

Art. 1 ? Cada miembro del Congreso, para hacer 
efectiva su inscripción, entregará en la ciudad de la 
Habana al Tesorero del Congreso la cantidad de diez 
pesos oro americano. , 

SESIONES GENERALES 

Art. 2 ? Habrá una sesión de apertura, una inter- 
mediaria y una de clausura, de carácter puramente 
científico. 

Art. 3° A la sesión de apertura, que será solemne y 
presidida por la Autoridad Suprema de la Nación, 
concurrirán, además de los Congresistas, los miem- 
bros de las Sociedades Científicas y personas distin- 
guidas que sean invitadas. Comenzará la sesión con 
el informe del Secretario General. 

Seguirá un discurso de bien venida, pronunciado por 
el Presidente del Congreso. 

A continuación dos discursos de carácter científico 
y una alocución de la Autoridad que presida. Se re- 
comienda la corta duración de los discursos cien- 
tíficos. 



fiS ANALES DE LA 



Art. 4? En la sesión intermediaria se leerán cuatro 
discursos sobre asuntos generales, por personas muy 
distinguidas en las ciencias médicas, que invitadas 
oportunamente hayan aceptado este encargo, y uno 
de esos discursos por un médico cubano, invitado pol- 
la Comisión Organizadora. 

Art. 5 9 En la sesión de clausura el Tesorero dará 
cuenta al Congreso de la inversión de los fondos que 
se le han confiado. 

Art. 6 ? Se pronunciará un discurso de carácter 
científico, y una pequeña alocución por un represen- 
tante de cada una de las naciones que concurran al 
Congreso. 

Art. 7 ? El Secretario General dará á conocer el lu- 
gar que el Congreso señale para verificar su cuarta 
reunión. 

Art. 8 9 En las sesiones generales no habrá discusión . 

SESIONES DE LAS SECCIONES 

Art. 9" Estas sesiones serán de 8 á 11 a. m. y de 
3 á 5 p. m. en los locales que designará la Comi- 
sión Organizadora. Las presidirá el Presidente efec- 
tivo de ellas, alternándose con los Vice-Presidentes 
de cada una de las naciones que esté representada en 
cada Sección. 

Art. 10. Será Secretario nato de cada Sección el 
que nombre la Comisión Organizadora y alternará 
en sus funciones con los Secretarios de las naciones 
que estén representadas en la Sección; pero si éstos 
no están presentes, serán suplidos por el que nombre 
el Presidente efectivo. 

Art. 11. El Presidente dirigirá las discusiones 
conforme al programa del día, y resolverá las cues 
tiones que puedan suscitarse, y que no estén previs- 
tas en este Reglamento. 

Art. 12. El Secretario nato formará las actas y 
recogerá para ello, además de sus propias notas, las 
de los Secretarios que hayan fungido en la Sección. 
Recogerá también de los oradores que hayan hecho 



ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABANA P>9 

uso ele la palabra, los extractos escritos de que habla 
el artículo 19. 

Art. 13. Los casos relativos al debate que no es- 
tuvieren previstos en este Reglamento, se resolverán 
conforme á las prácticas parlamentarias generales. 

Art 14. Las votaciones serán nominales. 

MEMORIAS, SUS EXTRACTOS Y DISCUSIONES EN LAS 
SESIONES DE LAS SECCIONES 

Art. 15. Las memorias se presentarán por escrito. 

Art. 16. Cada autor enviará al Secretario de la 
Comisión Organizadora á la ciudad de la Habana, 
antes del día 15 de Noviembre del presente año, un 
extracto de su memoria, el cual no excederá, de 300 
palabras. Estos extractos se imprimirán en inglés, 
en francés y en español, y se distribuirán á los Con- 
gresistas, antes de las sesiones en que deban leerse. 

Art. 17. No se anueiará ninguna memoria á la 
cual no se haya acompañado su extracto; los autores 
que cumplan esta condición, tendrán derecho á que 
se publiquen íntegras en las memorias del Congreso. 

Art. 18. En las sesiones, la lectura de las memorias 
no durará más de 20 minutos. Cuando éstas sean 
tan largas que no puedan leerse en ese tiempo, los 
autores las extractarán ya sea por escrito ó de pala- 
bra; pero se publicarán íntegras en las actas del Con- 
greso, en el idioma en que se hayan escrito. 

Art. 19. Los extractos á que se refiere el artículo 
anterior, se entregarán, en unión de las memorias, 
al Secretario de la sección á que correspondan. 

Art. 20. Los miembros del Congreso que tomaren 
parte en las discusiones de cada Sección, presentarán 
sus discursos escritos, al terminar la sesión, al Secre- 
tario respectivo, y se publicarán también en las actas. 

Art. 21. Las memorias anunciadas para su lectu- 
ra en el programa diario de cada Sección, servirán 
de tema á las discusiones. En éstas cada orador no 
podrá usar de la palabra más que una sola vez y du- 
rante cinco minutos; pero al autor de la memoria 



70 ANALES DE LA 



que origine la disensión, se le permitirá replicar, si lo 
cree necesario, por nna sola vez y solo durante diez 
minutos. 

COMISIONES AUXILIARES EN LA ISLA DE CUBA 

Art. 22. Estas comisiones serán nombradas pol- 
la Organizadora y se compondrán de un Vocal por 
cada Sociedad médica local, y á falta de ella, de un 
médico por cada centro de población, y cooperarán 
con la Comisión Organizadora á promover el mejor 
éxito del Congreso. Dichas Comisiones serán nom- 
bradas en los primeros días del entrante mes. 

COMISIÓN EJECUTIVA 

Art. 23. La Comisión Ejecutiva queda formada 
por tres señores Vocales, incluyendo al Presidente, al 
Vice-presidente, al Secretario, al Tesorero y al Vocal 
representante de Cuba en la Comisión Ejecutiva In- 
ternacional, los cuales entenderán en todo lo relativo 
á los asuntos del Congreso. 



OBRAS DE VEISTT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS «ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. A rango y Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
©rganismo y principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama anemia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la anemia, 
la dolorosis, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los S res. Adrián y O, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresióu moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputacióu los recetan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia segúu fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 
Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
del DR. JOHNSON, Obispe 53 y de J03S SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 



37. | 



AGOSTO A DICIEMBRE DE 1900. 



3DIR.ECTORES: 

Dres. J. M . Céspedes y G. Lyópez^ 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




Prehistoria de la Isla de Cuba, 

Dr. Enrique Gómez Planos. 



Acta de la sesión pública ordinaria del 10 de Junio de 1900. 

21 

>? —^ 33 33 33 33 

„ 8 „ Julio „ 



3' 33 33 JJ 33 33 3) 

>> 33 , 33 53 33 ) 3 




MUMillMiiüi 



* 



HABANA. 

Imprenta "La Prueba' 

1901 



Número suelto: 30 cts. — Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Oond-iclones 



Los "Anales" se publican mensual mente. Su precio 
es solamente, PESO Y MEDIO, por semestres ade- 
lantados, 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



ÜVISO 



He suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



MMIMHMMMfHIMIM MtMMIHIMMMIMIHPMIIIKH i.ir..ni...ii..«-ni [(|(M>miI|IMII II .i...linri»Mti 



PREHISTORIA DE LA ISLA DE CUBA 

POR ENRIQUE GÓMEZ Y PLANOS 



PROLEGOMENOvS 

Muy pocos anos hace quela Prehistoria tiene cabida 
en el Organismo de la ciencia, y más corto todavía 
su estudio en los establecimientos docentes del 
mundo. 

A Francia, en 1841, se debe la creación de esta 
ciencia, siendo su apóstol M. Boucher de Perthés, 
que luchando con valentía contra las preocupaciones 
de su época, establece los principios fundamentales 
de esa nueva ciencia, de que hoy se enorgullece nues- 
tro siglo. 

El combate fué tenaz, ruda la empresa, pero infati- 
gable su autor, el cual venciendo todas las dificulta- 
des que el deseo de oponerse á todo progreso realizan 
algunos hombres para sepultar un conocimiento que 
como ese derriba falsedades, esparce luz en el pasado 
de la vida humana y no sólo hace aparecer la verdad 
en todo su esplendor sino aniquilando los errores que 
el mal sentir de ciertas entidades sociales ha creado, 
y para quienes la humanidad no debe progresar ni 
jamás darse cuenta de su misión; solo con el fin de 
ocultar la verdad y sostener á toda costa los errores 
de otros tiempos; incompatibles hoy con el progreso 
de la ciencia. 

El error es notorio al considerar que esta es la cien- 
cia que estudia la vida de la humanidad en los tiem- 
pos anteriores de la historia, es la única que nos 



72 ' ANALES DE LA 



enseña el comienzo de la vida social de un pueblo; y 
donde surgen sus ideales para fijar basado en sus 
hechos si son ó no provechosos y que influencia ha 
tenido su conducta: y la manera como luego lo recoge 
la Historia Universal para dictar sus provechosas 
enseñanzas. 

La cuestión que en este folleto se va á desenvolver 
v que forma su título no tiene otro objeto, y ese es el 
que me propongo, que dar á conocer al público los 
conocimientos de prehistoria de este pueblo, rectificar 
errores muy corrientes y no permitir que continúe la 
ignorancia de desconocerse generalmente entre noso- 
tros nuestra prehistoria. 

Creo cumplir un deber el propagar esos conoci- 
mientos no sólo por el interés que debe movernos á 
generalizar cierta clase de estudios sino que es de 
justicia que se reclame el puesto que le pertenece á 
nuestra prehistoria; es bueno que se sepa que los 
hombres del pasado de nosotros poseían conocimien- 
tos tales, que la equidad y justicia de la ciencia histó- 
rica reclama su mérito entre sus coetáneos, aspirando 
á darles su valor; y condena con razón el estigma de 
snlvnjes conque hasta hoy se les ha calificado, sola- 
mente alimentada esa opinión por la ignorancia de 
los hechos, y la mala intención de ocultar la verdad, 
como desgraciadamente ha prevalecido siempre en 
esos estudios. 

Ahora bien: ¿de qué medios nos debemos servir 
para estudiar la prehistoria? Bien lo sabemos, no 
hay que olvidar la unidad de la ciencia, su armonía y 
variedad; lo cual es cierto; así, si esto es la realidad, 
no debemos asustarnos, la ciencia histórica tiene hoy 
su plan perfecto, su método de exposición y su orga- 
nismo constitutivo; no por la arbitraridad de los 
hombres sino regido y formulado por los principios 
eternos de las leyes lógicas. 

Y como que la Prehistoria de Cuija es un capítulo 
de la Prehistoria Universal, ésta como pacto y forma 
de aquélla, es, y así la entiendo, un estudio local 
particular que no reconoce otros principios que los 
generales de la ciencia de que forma su doctrina; I 1 i 



APAbEMlA Dfc CifeKctAS T)Ü LA ttAbANA 78 



otros fines, objeto y modo de ser, que el asignado á 
esa elase de estudios. 

Formulados los fundamentos de nuestro libro, pro- 
cede exponer el plan de desenvolvimiento de los cono- 
cimientos; en primer lugar trataremos del medio, por- 
que ya es una verdad inconcusa que no existe vicia 
sin medio, y estudiando nosotros la vida de un pue- 
blo justifica el valor de conocerlo; una vez ya expues- 
to, paso á tratar de exponer la formación de la Isla, 
para asignar su procedencia y apreciar los funda- 
mentos en que descansa la prehistoria de todo pueblo 
que son el medio y teatro de los hechos. 

Sentadas estas premisas entramos de lleno en el 
estudio de los fósiles cubanos, que á no dudar llenan 
aquí la misión delicada de pruebns ó testimonios; 
para que más tarde con algunos de la América se 
establezcan principios fijos y se rectifican errores; 
después entraremos de lleno en el estudio de la raza, 
reconstruyéndola con los datos recogidos: de ese 
modo llegamos á formular su valor entre sus contem- 
poráneos, á la vez con el estudio del lenguaje y su 
filiación, nos prepara el terreno para reclamar en 
honor á la justicia el puesto que le pertenece ya de 
hecho; y una vez concluido, ofrecer á los lectores mi 
gratitud hecha patente en esta ocasión. 

EL MEDIO 

GEOGRAFÍA V GEOLOGÍA 

El concepto que formamos en el estudio que hace- 
mos de su definición, obedece á que ha sido conside- 
rado por todos los autores como el conjunto de 
agentes que nos rodean durante la vida, en los cuales 
libramos nuestra subsistencia, de tal modo llega á 
ser su influencia que crea caracteres especiales en el 
espíritu del hombre, como se observa al contemplar 
la diferencia entre el hombre de ayer y el de hoy, y 
aún más si penetramos en las faces primitivas de las 
sociedades antiguas. 

Cuba tiene geográficamente una posición ventajosa 



74 ANALES DE LA 



en la América, continente donde está situada, de tal 
modo, que ocupa el metacentro de ella, sin estar uni- 
da por la tierra, y sí separada y rodeada de un mar 
libre, un golfo inmenso y el océano segundo en nues- 
tro globo por la extensión de su superficie. 

La exposición del medio recjuiere en primer lugar 
que digamos cómo surge Cuba en el seno de los 
mares, y cuál es la constitución física de su suelo, 
quizás el más privilegiado del mundo. 

Debemos, pues, interrogar el teatro de los hechos 
capa por capa para investigar la verdad y sentar las 
premisas de los fósiles que presenta nuestro suelo 
como testimonio de las investigaciones hechas; luego 
interpretarlos, asignándoles su valor; y más tarde 
exhumar los restos humanos de los lugares de habi- 
tación y sepultura para que en unión de los datos 
que poseemos reconstruir el tipo étnico y apreciar su 
cultura con la de sus contemporáneos en igualdad de 
circunstancias^ 

Ahora bien: siendo este libro de prehistoria y refi- 
riéndose ésta á Cuba ¿de qué medios nos debemos 
servir para hacer la crítica de su estudio? Bien lo 
sabemos y ya conocemos cuáles son sus fundamentos 
expuestos en otro lugar. Así podemos contestar 
á la pregunta anterior que hubiera sugerido en esta 
clase de labor como una dificultad; pero con tener en 
cuenta lo expuesto, se resuelve el problema. 

La forma irregular que presenta, ha hecho que al- 
gunas imaginaciones crean ver un arado, pero lo 
cierto es que es de mayor á menor, siendo la parte 
oriental la que presenta mayor territorio. 

Las estaciones no son rigurosas, puesto que aquí 
los extremos de frío y calor no ocasionan á nadie la 
muerte, no habitan fieras en nuestras selvas; no ha- 
biendo especies zoológicas que atenten contra la 
vida del hombre aquí en Cuba. 

Si por un momento fijamos nuestra atención en un 
mapa de la Isla, veremos que nuestras montañas 
afectan una disposición singular, no forman núcleos, 
sino que se distribuyen en grupos hacia las costas en 
direcciones diferentes, hecho que Orbignv atribuve á 



ACADEMÍA DE CIENCIAS t)E J.A HABANA 75 



ser nosotros bajo el punto de vista orográfieo, una 
desviación de los Andes nuestra matriz fundamental. 
Los hechos en que se funda lo anterior obedece á la 
analogía observada en la composición geológica de 
ambas; colocando este autor el núcleo de origen en 
las "Cuchillas de la Sierra Maestra" en Baracoa. La 
altura de nuestras montañas con relación á la longi- 
tud geométrica de la Isla es muy poco proporcional; 
v los ríos se distribuyen en dos zonas, alto nivel ó del 
Norte, y Sur ó bajo nivel; son mucho más en la se- 
gunda que en la primera, más caudalosos y más 
sinuosas sus cauces. No es propio en tesis descender 
á nombrar montes, ríos, etc., eso está bueno para el 
instituto, aquí sólo la doctrina es lo que debemos 
apreciar; y de ahí que no debemos pasar por alto que 
D'Asier no se ocupa de ello y sí de lo otro expuesto. 

Nuestra fauna tiene 26 especies de mamíferos, 261 
de aves, más de 700 de peces, 6 quelonios, 35 saurios, 
17 ofidios, 5 ranas, 2819 astropodos y 1288 
moluscos. Debo á la amabilidad de mi maestro en 
Zoología, Dr. Vilaró, los anteriores datos. La flora 
indígena posee hoy conocidas 3477 especies, cultiva- 
das 4123, habiendo típicas 3649. 

Como tesis general podemos decir que somos ricos 
en especies propias, que la flora guarda analogía y 
relaciones con la de Jamaica, Puerto Rico y América 
del Sur, que se asemeja a las de las regiones ecuato- 
riales de África y cálidas de Asia; de tal modo que 
Yucatán y Cuba parecen idénticas. 

Nuestra atmósfera siempre azul no se turba más 
que cuando un huésped de los llamados ciclones se 
forma en las otras Antillas y viene aquí á molestar- 
nos y á veces á causarnos daño; no nieva entre noso- 
tros y sólo nos asustan algunos temblores de tierra 
que revelan nuestra filia geológica allá por nuestro 
célebre Oriente. 

Pero si curioso es lo anterior, no deja de tener 
valor como así lo posee la geología de nosotros, 
puesto que ahora le pertenece aquí su puesto. Lo 
primero que llama la atención es la identidad v dis- 



7G anales de la 



tribución de los terrenos, 3' la riqueza de materias 
minerales que tienen ocultas aún por explorar. 

Estos hechos llamaron tan profundamente la aten- 
ción que se trató de saber á qué ley obedecían y como 
es natural cómo se formó la isla. Obigny se fija en 
este asunto y dice que en la época terciaria en virtud 
de levantamientos y hundimientos sucesivos, época 
de formación del terreno plióceno ó sub-apénico; fué 
la fractura del continente y la elevación ¡gradual del 
fondo de los mares lo que la causó acompañada de la 
sumersión de parte de S. á E. debido á un nuevo hun 
dimiento ó quizás á algún cataclismo de los que en- 
tonces abitaban la tierra. 

Lapparant admite que al terminar la época cuater- 
naria hubo nuevos hundimientos y levantamientos 
sobre las aguas; sedimentándose cuando hubieron 
cesado los anteriores movimientos Cuba en la forma 
fine hov está. 

Snider dice que toda la América ha formado parte 
de un continente único en Europa y África; pero no 
admite los estudios de Obigny y otros en ese sentido. 

Pero imponiéndose los hechos yo entiendo que la 
isla si bien tiene analogías con la América también 
la posee con Asia y que la formación de los continen- 
tes, hoy gracias á los trabajos de Zittel, Ibóernes y. 
Fridel, con los ecuadores de fractura, nos autoriza á 
sostener (pie los levantamientos y hundimientos no 
son la razón de ser de la formación de la isla, aunque 
se admita la aglutinación de centros aislados por 
presiones distintas; hecho que aquí entre nosotros 
está sin valor, porque los ejes de las montañas no 
tienen la dirección de los centros aglutinantes del 
globo; aquí en América, los Andes, y aún más, nues- 
tros montes, tienen sus ejes en direcciones diferentes, 
no cumpliéndose aquí las leyes de Mr. Elie Beaumont. 

También apoya lo expuesto la existencia de Toofi- 
tos (Clenterados de hoy) corales en nuestras costas, 
que toda la costa de la Habana sobre todo la del 
Norte es de constitución volcánica, de rocas primiti- 
vas, que aquí tenemos además que debido á lógicas 
resultas el GeoloííiealSkeches coloca á Cuba entre los 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 77.- 



tcrrcuos primitivos cu su Capítulo 1" y por eso dijo 
Agossiz "América es tísicamente un mundo viejo''. 

Ahora bien resumiendo los hechos dueños como 
pensó nuestro Dr. la Torre en 24 de Julio de 1892 cu 
la Academia de Ciencias (Anales de ella) que Cuba se 
ha formado de tres núcleos en tres regiones, simultá- 
neamente con separación de dos reunidos más tarde, 
hecho que así se explica por la distribución de los te- 
rrenos de los cuales paso á ocuparme. 

La distribución de los terrenos la expongo en vista 
tic las observaciones del geólogo señor Solterain; si 
por un momento fija uno su atención en su mapa, ob- 
servaremos que la isla presenta el aspecto de una ma- 
sa mineral variada y comprimida en una dirección 
constante al parecer; pero distribuidos los terrenos 
de tal modo que hay aglutinación, abundan los eoce- 
nos, miocenos y pliocenos más que los secundarios y 
cuaternarios, lo que obliga á sostener el origen pri- 
mitivo de Cuba, dada la inmensa cantidad de terre- 
nos ígneos que aquí se encuentran. 

Los terrenos ígneos ocupan casi toda la Habana y 
Santiago de Cuba, y aparecieron como dice Delafiose 
al ocuparse de Francia, bajo la forma de una erupción 
que por enfriamiento más tarde hubo de solidificarse. 
De estos caminos tenemos en la Gran Piedra testimo- 
nios valiosos: allí la serpea tida y diocita, rocas íg- 
neas, están metamorfoseadas en caliza metamórfica; 
de cuyos hechos tiene \a cuenta la Academia de Cien- 
cias. 

> 

Los cuarzos, granitos, sienitas y pórfidos se extien- 
den en zonas por Holguín al Cobre, y forman núcleos 
en la Sierra Maestra; la diosita y los basaltos abun- 
dan mucho en Guanabacoa formando una extensa, 
fosa subterránea que se extiende hasta Campo Fio- 

rklü ' 
Pero la mayor conocida la tenemos desde Colón á 

Puerto Príncipe, estando el centro del núcleo hacia el 

triángulo geogénico que forman Tunas, Bayamo, y 

el mismo Puerto Príncipe. 

La serpentina y dionita que según Lapparant es 

una mezcla de gronitoide de plagiolosa y homblenda, 



78 ANALES DE LA 



de color blanco y verde, forma contraste y la tenemos 
revelando su origen, muy cerca de aquí en los terre- 
nos cretáceos de Guanabacoa, formando lomas; y la 
población está asentada parte sobre dichas rocas. 

Los demás terrenos primarios los vemos en una 
extensa superficie aquí en la Habana teniendo por lí- 
mites de Marianao á Cojímar por el Norte y hacia al 
Sur forman aquí una zona, primero á la superficie 
como está en el Vedado y San Lázaro, haciéndose 
subterránea y extendiéndose en dirección de Águila 
hasta San Rafael donde está el centro ó núcleo de es- 
tas rocas llamadas en lenguaje vulgar seborucos; en 
los terrenos estos tenemos minas como las de la Ca- 
ridad en Nuevitas. 

De los secundarios diremos que el triásico es escaso-, 
y solo se ha encontrado en Pinar del Río, el jurásico 
está por allí y el cretáceo es muy abundante, encon- 
trándose en ocasiones en el Serpentina. 

Los terrenos terciarios son los quemas constituyen 
la masa de la isla. Matanzas es casi solo terreno ter- 
ciario; el eoceno forma muchas de nuestras montañas 
con el mioceno; y su riqueza es grande en Cojímar, el 
Vedado y la calle ó calzada del Cementerio de Colón. 

El Plioceno tiene sus dominios por Marianao, 
Puentes Grandes, Puerto Príncipe, Pinar del Río y 
otros lugares; está asociado á los terrenos primitivos 
y secundarios y forma diluviones diferentes; es aquí 
como en todas partes del globo, rico en fóciles y 
vetas minerales. 

Pero lo que más nos explica la formación de núcle us 
como pensó el Dr. la Torre y en lo cual estoy confor- 
me, es la disposición de los minerales en los terrenos 
ya de suyo notable, no formando capas por orden de 
antigüedad, sino en desordenada agrupación y de lo 
cual me permito llamar la atención y lo cual paso á 
exponer. 

En efecto las rocas antiguas eruptivas, los terrenos 
alterados, cosa singular, por el metaformismo como 
lo tenemos en la Serpentina del cual poseemos ejem- 
plares de formación en Santa Clara, Holguín y San- 
tiago de Cuba, 



ACADEMIA 1>K CIENCIAS DK LA HABANA 79 



En Guanabacoa existen muchos nodulos de cuarzo, 
muy abundantes y la transición que se observa á la 
caliza por intermedio de la dolomía ó caliza magne- 
siana nos autoriza á apoyar la verdad del hecho. 

A esto hay que añadir que allí mismo tenemos en 
esa localidad minerales interesantes de los cuales 
pienso tienen para mí el mismo origen, como es estar 
allí el anfibol verde en su variedad actinota, el asbes- 
to y el talco del cual aquí tenemos ejemplares. 

Si esto no fuera suficiente, con recordar para hacer- 
nos prueba, que el suelo mismo de Guanabacoa tiene 
numerosas variedades ele serpentina con y sin diala- 
ja; siendo notable, el tránsito brusco á la caliza y que 
forma uno de los cerros próximos á la ciudad llama- 
do del Capiro. Esta caliza es compacta, rica en fósiles 
y en algunas partes tenida por dentritas de peróxido 
de manganeso, mineral cuyos minos tiene Santiago 
de Cuba. 

Respecto á las esferas minerales tenemos yacimien- 
to de asfalto en Cárdenas y Motembo; un hidrocar- 
buro líquido la Sandalina, manantiales minerales en 
Madruga, Santa María-del Rosario y San Diego de 
los Baños, Isla de Pinos y aun en San Vicente y Gua- 
nabacoa en las cercanías de Pinar del Río, el pri- 
mero. 

Tenemos hierro purísimo en Santiago de Cuba, y no- 
dulos aislados en Santa Clara y Pinar del Río; minas 
de asfalto en varios lugares, oro en la Sierra del Escam- 
bray, cuarzo cristalizado en prismas exagonales 
apuntada, especie rara, pues solo Cuba lo cuenta en 
su seno. La forma de cristalización obedece á lasle3 r es 
de Haü} r . Además tenemos la calcedonia, variedad 
de cuarzo que aquí ha sido llamada por Seidel gua 
nabaquita: esta especie es de Sancti Spíritus. 

Los terrenos secundarios que constituyen casi toda 
la falda de la Sierra conocida por La Güira, conti- 
nuación de la de los Órganos en Pinar del Río, río 
arriba se encuentran con frecuencia mesetas de már- 
mol jaspeado, pizarra serpertina, cuarzo, talco y to- 
da la sierra está cuajada de cavernas con estalactitas 
y estalacmitas muchas de ellas. 



80 ANALES DE LA 



Toda la margen izquierda del río está sembrada 
d,e manantiales sulfurosos termales y fríos; en los 
abruptos cerros de la Hacienda El Caimito hay un 
manantial de nafta del cual se surten en aquel lugar 
como luz. 

En Los Azufres hasta San Pedro á dos kilómetros 
del Pueblo de San Diego, me han dicho existe un ma- 
nantial muy rico en azufre y otro en hierro. 

Con lo acabado de exponer, y teniendo en cuenta 
los hechos anteriores, damos por terminada la geolo- 
gía cubana, si bien autorizados á sostener que Cuba 
vista la composición de suelo y la calidad de los ma- 
teriales de estudios, es de origen primitivo, su forma- 
ción se debe á núcleos aglomerados y conglutinados, 
por fuerzas que obraron en diferentes sentidos, y que 
la superficie de las llanuras cubanas revela en sus des- 
niveles y hundimientos, los cambios que tuvieron \u- 
gar para esa formación, para lo cual una vez hecha, 
estar sustituida como la encontramos; hecho que ve- 
remos más adelante ratificado cuando en el próximo 
capítulo estudiemos la paleontología de la cual paso 
á ocuparme. 



PALEONTOLOGÍA 

La ciencia que estudia los fósiles así se llama, y 
fósil todo resto de algún ser que ha existido en remo- 
tos tiempos ocultos bajo tierra. 

Hacer luz en la oscuridad de los tiempos es la noble 
misión de esta ciencia: arranca del pasado los restos 
de los desaparecidos y los estudia, asignándoles su 
valor; de lamentar es que 111113^ poco se ha investiga- 
do en esta Isla, y que las adquisiciones aunque valio- 
sas sean escasas por esa razón. 

Al sabio profesor Dr. la Torre, se deben algunas 
observaciones de las cuales dio cuenta en la Acade- 
mia de Ciencias, sobre el hallazgo de un gran número 
de fragmentos de huesos y dientes de un animal 
llamado el Miomortis Cubunsis, descubierto en los 
baños de Ciego Montero, cerca de Cienfuegos; presen- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 81 



tados en París á Mr. Pomel, éste le dio el nombre 
que lleva. 

Los restos de este mamífero gigantesco, contempo- 
ráneo del Megalonix y el Megaterium del Norte y Sur 
de América; constitu\'e á mi modo de ser una prueba 
indiscutible de haber sido en otra época la Isla una 
parte de la América del Sur, pues allí existen y se han 
encontrado sus fósiles; lástima que no se posean los 
huesos que faltan, pues de ser así, se hubiera recons- 
truido su esqueleto. Sólo se posee la mandíbula y 
algunos huesos de las extremidades, hallados en unas 
cuevas de Remedios y Cárdenas. El Sr. Lesalier en- 
contró en una cueva del ingenio "San Salvador" allá 
por Sto. Domingo y Sagua, unos restos de ese 
animal. 

Importancia grande tiene el hallazgo para la cien- 
cia. Es un hecho indiscutible que el tener la Isla ese 
fósil causa prueba en la debatida cuestión de la geo- 
genia cubana, los restos del Miomorfis están acom- 
pañados en las cavernas en que la hemos encontrado, 
por huesos de cocodrilos; á su vez este dato no sólo 
nos hace ver que se alimentaba de ellos, sino que 
aquí entonces los había homólogos á los estudiados 
por Cuvier del territorio americano, y en la misma 
América por Humboldt. 

Por Santa Clara, en los terrenos pliócenos, en unas 
escavaciones allí hechas, fueron encontrados unos 
caninos fósiles, bien conservados de hipopótamo. Se 
ha comprobado su presencia varias veces en otros 
lugares de la Isla. En aquel lugar un señor de 
apellido Pay rol, poseía un maxilar de cocodrilo, dos 
raras ostreas y varios otros moluscos fósiles; ade- 
más el Dr. la Torre trajo de Sancti-Spíritus varios 
Echiniclos fósiles de la familia de los Clypeasteridae 
encontrados en Banao. 

Vale mucho también el encuentro de un Ammonites 
con señales de haber rodado; fué adquirido en los 
baños de Bija, cerca de Cruces, y presentado ala 
Academia de Ciencias por el Dr. la Torre. 

Las consideraciones científicas, consecuencia que la 
lógica señala, al tener presente esos testimonios nos 



82 ANALE8 DE LA 



obliga á sostener, sin que haya lugar á discusión, 
toda vez que los hechos anteriores así lo justifican, 
que Cuba aunque hoy confirma la ley de Adam y de 
Audobón, en su fauna así como en su flora, hoy tiene 
carácter y personalidad propia, cuando esa una por- 
ción americana tenía, y aún se ven numerosas prue- 
bas, identidad perfecta, del mismo modo que geológi- 
camente acabamos de ver. 

En efecto, hacia las Sierras de Bayamo existe una 
especie de mamífero llamado A\ r re, por Oviedo, y Sole- 
nodon por Peters: es típico de Cuba; aquí hoy sólo 
se encuentra, y en épocas remotas, y en la terciana 
en esos terrenos en cuevas han sido encontrados sus 
restos y á no dudar es especie americana. Se alimenta 
de insectos, hocico en punta, mamas isquiáticas, noc- 
turno y muy vivaracho. 

Es también de la época terciana, y como el ante- 
rior es viviente hoy, un pez llamado Manjuarí; com- 
pañeros su\ t os fueron el Ictrosaurio y Megalosarcro; 
pertenenece el Manjuarí á la subclase de los Ganoi- 
deos, orden de los Halosteos, según nuestro inolvida- 
ble Poey; contrasta con lo limitado de su distribución 
la abundancia y variedad de sus formas fósiles dise- 
minadas en áreas inmensas en la época de la forma- 
ción de los terrenos paleozoicos y en la creta y sedi- 
mentos terciarios. 

Habita en aguas poco profundas, cerca de los ríos, 
vive aquí y en la América del Sur, actualmente; su 
cuerpo está cubierto de escudetes óseos, con superficie 
esmaltada; las vértebras son con cuerpo terminado 
posteriormente con cavidad glenoidea, que aloja la 
extremidad anterior convexa de la vértebra siguiente; 
la cabeza terminada en hocico alargado, provista de 
dientes cónicos, largos 3 T acerados; el color es verdoso 
en la parte superior y blanquecino debajo del vientre. 
Como se ve, el hecho es indiscutible. 

Muchas de nuestras aves se han encontrado en el 
Brasil y otros lugares en estado fósil, otra gran can- 
tidad hoy vive en sus bosques; á eso se añade la ob- 
servación de Audublón, que aquí no hacemos porque 
no se trata de un trabajo de Anatomía Comparada, 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 83 



pero sí diremos que el medio justifica también la 
variación nutrida observada en fósiles antillanos, su 
riqueza y distribución americana, ya de aves é insec- 
tos y los representantes que á millares se encuentran 
vivientes y á la vez fósiles. 

En el Instituto de 2^ Enseñanza, en el Museo de 
Historia Natural, hay disecados el Manjuarí y el Al- 
miquí; en la Sección de fósiles hay más de 200 muy 
bien conservados, y la Academia de Ciencias posee 
una buena colección; además existen los ejemplares 
en ambos museos de los minerales que tiene la Isla. 

Interesante es á no dudar, como dice Rafines, que 
los fósiles americanos en los depósitos de Kansas y 
Kentucky ha sido en donde Boule ha encontrado nu- 
merosos fósiles humanos y de animales. 

Como el objeto de esta tesis no es la Paleontología 
Americana sino la Cubana, sólo he hecho mención 
por su premisa científica dada la identidad y homo- 
logía anatómica, pero no nos ocuparemos de descri- 
birlos, y sí haremos mención de los nuestros, que 
son á no dudar, los que más nos interesan, por tra- 
tarse de una cosa local. 

Los fósiles humanos cubanos, se encuentran, por lo 
general, en los terraplenes (Cane\res) en 1844 (Ba- 
chiller, Cuba Primitiva, pág. 149) publicaba la 
Sociedad Económica sus Memorias, cuando los 
periódicos de Puerto Príncipe dieron la noticia de la 
existencia de esqueletos fósiles. 

Las Memorias la reprodujeron, (pág. 457, número 
102, año 1844) dicen así: "el punto en que existen 
está al Sur, en la costa, inmediato á la batería de 
Santa Casimba, allí existen esteros y sepulcros cóni- 
cos bastantes achatados y la abertura de sus ángu- 
los es obtusa; el rumbo del lugar es el O. S. O. (Puerto 
Príncipe) más para el Oeste á 16 leguas cubanas (de 
5000 varas) en línea recta; después añade cuando la 
marea está baja, descúbrense en el fondo incrustrados 
varios esqueletos de vanos sexos." 

Ahora bien: hoy sería imposible su adquisición, 
pero á no dudar es científica la cuestión, haciendo 
pruebas, toda vez que Hitchcok (Elementa^ Geo- 



84 ANALES DE LA 



logy, pág. 100, 1841) dice que Zimerman en la Gua- 
dalupe encontró esqueletos en la cabeza de aquella 
isla como los anteriores. 

Los esqueletos de Guadalupe eran dos, se remitieron 
á los museos de Europa, y no deja de hacernos pensar 
al referirnos á los nuestros, que alguna práctica bár- 
bara explica el orden y forma de estos enterramien- 
tos (1844). 

Pero esos restos (B. Cuba P. pág. 152) y otros 
recuerdos aparecen no sólo en Cane3^es sino en las 
cuevas. D. Andrés Stanislass así lo hace constar. 

En Puerto Rico y otras Antillas, se han encontrado 
huellas de fósiles; y aquí, entre nosotros, el sabio 
naturalista D. Felipe Poej^, con unas muestras cogi- 
das por D. Miguel Rodríguez Tener, ha probado la 
existencia del hombre fósil, y que Cuba es una parte 
del mundo primitivo; lo cual en la geología los 
hechos lo han confirmado. 

Ahora no debemos olvidar que la mayoría de los 
fósiles cubanos han sido poco estudiados, algunos de 
ellos fueron hallados en la cueva de Cotilla y Chepa 
López; el piso de las cavernas cubanas, lugar que ha 
servido de habitación y sepultura, están cubiertos de 
guano de murciélago, y se hallan allí verdaderos osa- 
rios, que por la arqueología, que á su debido tiempo 
veremos, y el terreno de yacimiento, á no dudar, 
como dice Palmer, son del hombre de la edad de 
piedra." 

En el Repertorio Físico Natural de Cuba, (tomo l 9 , 
pág. 150) D. Felipe Poey califica de caribe el cráneo 
fósil que le presenta Rodríguez Tener; pero eso no le 
quita el carácter de fósil y de pertenecer á la. época de 
la piedra toda vez que en él se cumplen de una mane- 
ra satisfactoria las leyes de Prehistoria de Boucher 
des Posthes, y las Paleontológicas del gran L} T ell. El 
maxilar fósil más hermoso, D. Felipe Poe} 7 , en 1850, 
lo regaló al Museo de Madrid, y la comisión com- 
puesta de Lund, Graells y Pérez y Villanueva, convi- 
nieron con reconocer en la pieza huesosa su valor 
como fósil, el mismo que formuló Poey. 

Ahora bien: en vista de lo expuesto yo creo ya 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 85 



llegada la hora de poseer esos datos incontroverti- 
bles, y lo que en su lugar ya trataré más adelante, 
que vivió en Cuba el hombre prehistórico y que pre- 
dominó el tipo dolicocéfalo. 

En la Universidad de Harvard el profesor Witney 
ha manifestado que los cráneos sometidos á su exa- 
men (obra citada, pág. 163) son indudablemente de 
la edad pliócena. Él análisis químico ha demostrado 
que son verdaderos fósiles; habiendo perdido por 
completo las sustancias orgánicas y el fosfato de cal 
reemplaza al bicabornato, que es prueba concluyente. 

La convicción es mayor cuando nuevos hechos y 
más recientes; hablo y á ello me contraigo de los 
modernos trabajos del Dr. la Torre, en su viaje cientí- 
fico á Santiago de Cuba. Allí las enseñanzas son 
valiosas; pero no debemos hacer congeturas, en la 
Academia de Ciencias, en su Museo los tenemos; ya 
no cabe la duda, sí la certeza. 

Con motivo del Centenario del Descubrimiento de 
América y de la Exposición Colombina así como 
de otros hechos, en Julio de ese año, la Academia de 
Ciencias de esta capital, acordó se llevaran á cabo 
las investigaciones arqueológicas y etnológicas de los 
Cangres, así como la información de la plaga que 
asolaba los cocoteros. Con ese motivo se hizo el viaje 
ya dicho y se recogieron datos. 

La colección osteológica, resultado del viaje, ofrece 
particularidades notables: consta de once cráneos in- 
teresantes y numerosos huesos sueltos; todos hu- 
manos. 

Figura en primer lugar, el notable esqueleto recogi- 
do en la cueva de Maisí, próximo á la Cuesta del 
Chivo, llama la atención ante todo el estado de con- 
servación de gran parte de sus huesos, y especial- 
mente del cráneo, que conserva casi todos los dientes, 
estando los incisivos desgastados hasta más de la 
mitad de la corona. La depresión del frontal es no- 
table, aunque conserva sus elevaciones en el lamda 
ofrece una superficie aplanada que parece indicar el 
asiento de una contra presión occipital. El índice 
cefálico que excede de 90, le coloca en la braquicefalia 



86 ANALES DE LA 



más exagerada; los huesos están en perfecto estado 
de conservación, teniendo él esternón la particulari- 
dad de ofrecer una perforación notable cerca de la 
punta, ocasionada sin duda por un proceso osifica- 
torio. 

En otra cueva de la localidad se hallaron cuatro 
cráneos, dos concuerdan admirablemente con el ante- 
rior en sus diámetros anteroposterior y el transverso 
(160-150) y por tanto, en su Índice cefálico de 93-75; 
pero el diámetro vertical es algo menor y en uno de 
ellos, el más notable de toda la serie, el prognatismo 
es exageradísimo y la depresión frontal tan pronun- 
ciada que se han borrado las elevaciones oseas y en 
algunos puntos ha sustituido una concavidad 
normal. La disposición de este cráneo es idéntica en 
un todo á los caribes de la isla S. Vicente y que se ve 
aún persiste el tipo étnico en las Antillas; este cráneo 
sumamente frágil porque sólo conserva la lámina ex- 
tensa de sus huesos, tiene borradas en gran parte las 
suturas y conserva solamente un diente, lo que indica 
ser á su vez de un anciano. 

El segundo de estos cráneos, cuyos caracteres con- 
cuerdan craneométricamente con el anterior, de nues- 
tros estudios anatomo-comparados, deducimos que 
ha pertenecido á un viejo, como lo revela el estado de 
las suturas, y del borde alveolar, así como la forma 
característica que ha adquirido el maxilar inferior; 
presenta como notable una escavación que ocupa la 
porción anterior del borde alveolar del maxilar supe- 
rior derecho, huella de un proceso patológico. 

El tercero de los cráneos del grupo que ocupa aho- 
ra nuestra atención, es notable por su pequenez y la 
medición da 160:140, tiene un índice braquicefálico 
exagerado, la depresión frontal no es pronunciada, y 
en su conjunto tiene analogías y semejanzas con uno 
incompleto, único de la colección Rodríguez Tener 
que se conserva en esta capital y del cual se puede 
decir que por su pequenez 3' otros rasgos parece de 
mujer. 

El cuarto y último, se aparta mucho del tipo, pues 
aunque braquicéfalo y de frente fugitiva, es más alto 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 87 

y redondeado, de superficie convexa, y no presenta á 
la observación ocular deformidad artificial alguna. 

En la cueva de Quemado de Limones, fueron encon- 
trados varios cráneos; son típicos, muy bien conser- 
vados, con notable depresión frontal, y sólo difieren 
por la longitud algo mayor que el diámetro antero 
posterior, en uno de ellos, que es el que más conviene 
con el tipo de San Vicente, con el molde que se posee 
de la colección Rodríguez Tener y que como en otro 
lugar tengo dicho fué estudiado por Poey y Mon- 
tana. 

El segundo de estos cráneos resulta mucho más 
braquicéfalo por su índice cefálico que le eleva á 93, 
pero esto depende de su aplastamiento occipital, con- 
servando por lo demás una gran analogía con el 
otro. 

En la costa Sur de Baracoa, en la cueva de Jagua, 
y en la hacienda de Junco, se encontraron algunos 
cráneos muy interesantes y con particularidades no- 
tables; están alterados por la humedad, uno de ellos 
se ajusta bien al tipo deformado, que como vamos 
viendo predomina en las series; otro tiene á la obser- 
vación su mayor longitud y altura lo que le separa 
bastante del tipo general. Está muy incompleto, cir- 
cunstancia que dificulta bastante la comparación; 
ofrece irregularidades en la región infra-occipital que 
pueden incluirse en el grupo de las deformaciones pos- 
tumas debidas á la humedad y naturaleza del suelo. 
Quiero llamar la atención sobre todo por el grado que 
alcanza y carácter especial: me refiero á la sustitución 
de toda la escama del occipital por un hueso que ya 
no es wormiano, sino el hueso que Ramque y Debiene 
llaman Epnctnl ó Inca; se desarrolla á expensas del 
punto medio superior, y queda separado del resto del 
hueso por una sutura transversal paralela al inión; 
tiene la figura de un triángulo de base inferior 3' se ex- 
tiende hacia la escama superior; esta disposición es 
muy frecuente 62X100 en los incas del Perú, y que 
Gegembaur describe en los vertebrados con el nombre 
de hueso interparietal de los mamíferos. 

Aquí el deber impone sostener que la presencia de 



88 ANALES DE LA 



este documento óseo, es la mayor prueba de haber 
sido habitada la isla por el tipo homólogo hoy vi- 
viente en la América del Sur; y que aquí estuvo en 
remotos tiempos. 

En la cueva de Ovando se encontró un cráneo 
ultra-braquicélalo,su índice es más de 93, el diámetro 
transversal es igual ó mayor que el anteroposterior 
(160) y llama la atención su redondez y la amplitud 
de la región oceipito parietal. 

Varios huesos del esqueleto, maxilares, cráneos, etc. 
se encontraron en la tierra de Maya; pero el haberse 
encontrado cinco húmeros que poseen la perfora- 
ción inter-condilea, es un hecho de capital importan- 
cia como se puede ver en los ejemplares de la Acade- 
mia de Ciencias. Este carácter es típico en las razas 
inferiores, y en Europa Boucher des Pesttres, y luego 
Boule le asignan ese carárter á todo resto prehistó- 
rico cuaternario — y de ahí que los restos de Crog- 
magnon y Truchere estudiados por Biveci y Hamey 
posean ese carácter que tienen los húmeros nuestros 
y á lo que hay que añadir aun más que también se 
han encontrado varias tibias platinémicas; y de las 
cuales el deber me obliga á hacer constar, que el sa- 
bio profesor de Anatomía Kuhff en 1881 dijo que las 
tibias triangulares y prismáticas de la actualidad eran 
una modificación de la platinencia primitiva, á lo 
que hay que añadir que es muy rara la encontrada 
en Europa, perteneciente á la época cuaternaria que 
no posea ese caráctar manifiesto. 

De la inspección y comparación de hechos para fin- 
quitar hay que admitir la existencia en Cuba, del 
hombre cuaternario, de la presencia de una colonia 
caribe en la punta oriental, hecho más que compro- 
bado en Puerto Rico y otras antillas; que la falta de 
semejanza se nota debido á ser raza guerrera, que lle- 
vaba prisioneros &. que el tipo Aragua — Lueayo — 
Siboney es uno, que este es mientras no haya hechos 
en contrario el verdadero tipo físico del hombre 
prehistórico cubano, y que hay que admitir así su 
procedencia americana del continente sur ó América 
de Sur.— La lógica se impone y ella nos obliga á des- 



ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HAÉANA 89 

cribir los fitofósiles cubanos. Los que poseemos son 
valiosos: en Puerto Príncipe pudo el P. Pió Gal- 
tes cerca de esa ciudad, en el bhonillo, ha encontrado 
fósiles las siguientes plantas: miraguano, palma cacia, 
palma real, arrojo, yagruma, fustete, 3' tres más thy- 
melaceas, cuatro malváceas, dos dillemaceas, y ade- 
más numerosos ejemplares de euforbiáceas, samy- 1 
déos, caparideas, liliáceas, rutaceas, meliaceas, 
anarcaidiaceas, sapendáceas leguminosas, sapota- 
ceas, ebenáceas, bonagineas, apoyneas, rubiáceas* 

Como deje en otro lugar expuesto, las arcalogeas 
americanas, son inmensas y como en otra ocasión de- 
jamos expuesto, forma con la geología ya dicha, la 
verdad casi demostrada y que las autoridades cientí- 
ficas del mundo estuvieron de acuerdo en admitir, que 
Cuba es formada de un pedazo de la América del Sur. 

Solamente nos faltaba no silenciar que tiene Cuba 
en su seno cavernas que nos indican la presencia de 
hechos geológicos. Se hallan diseminadas por toda 
la isla; en la sierra de Cuevitas las hay numerosas, de 
grande extensión y muy interesantes; allí han sido 
hallados restos primitivos; y que á no dudar fue- 
ron entre nosotros, lo mismo que en Europa los luga- 
res de habitación y sepultura del hombre cuaternario 
cubano; como después se vé, inventa las casas 
(bohíos) aun con autoridad á sus contemporáneos. 
Ahora bien, como ya se ha dicho no ser ésto un 
trabajo de historia natural, nos impide dar detalles 
de esas interesantes manifestaciones de índole geo- 
lógica. 

El conocimiento de las cosas que el hombre ha he- 
cho para la vida, así como su cultura, é industria en 
épocas remotas, es el objeto de la Arqueología, que 
de paso diremos es ciencia moderna. 

Desde hace mucho tiempo los clásicos vienen ocu- 
pándose de la arqueología americana; pero del resul- 
tado de esos estudios, se ha sacado una consecuencia 
que á no dudar ofrece sabrosas enseñanzas; en efecto 
se ha visto y demostrado que la América ha sido po- 
blada por el hombre prehistórico; por restos halla- 
dos en los E. Unidos, Méjico, República Argentina, 



90 A KA MíS T)E LA 



Cuba y otras an tillas. 

Que hay analogías entre esos restos y los que la Eu- 
ropa tiene en sus museos; que también antropoló- 
gicamente se nota el tipo asiático ariano, en ciertos 
pueblos, el esquimal por ejemplo, que sus físicos y 
morales se confunden con los Anamitas; son hechos 
que han llamado la atención. 

Ahora bien: debemos estudiar la arqueología de 
nosotros, que unido al relato de los compañeros del 
viaje de Colón, nos dan la medida de la cultura de 
las dos razas indias protohistóricas y las analogías 
europeas y americanas, así como las asiáticas, que 
según otros tienen la nuestra. 

Los primeros datos arqueológicos los debemos á 
los que relatan los compañeros de Colón, 3' sobre 
todo de aquella época los de Ovando y Las Casas. 

Refieren éstos que á su llegada á tierra, en la extre- 
midad oriental vieron una casa en la cual había col- 
gados caracoles; que según se vé por los encontrados 
por Maisí, pertenecen al genero Casis; estaban perfo- 
rados en el ápice, éste servía de trompa guerrera (bo- 
tuto) \' dos cucharas hechas con la espica interna del 
molusco Shtomhus gigas, y que vulgarmente le 
llaman Cobos; en otra casa dice Colón había muchas 
estatuas en figura de mujeres y muchas cabezas ó 
cacatonas ó mejor dicho carátulas ó máscaras de 
piedra; en efecto en las colecciones de Latimer Stahl 
y otras en Puerto Rico y Santo Domingo se conser- 
van; aquí en la parte oriental se encontró, hace 
poco tiempo dos estatuas de aquellas de piedra. 

Refiere el Almirante que vio cántaras de barro; es 
un hecho que poseían esos conocimientos de cerá- 
mica toda vez que algunos figuran en las colecciones 
arqueológicas. 

Entre los objetos de la industria primitiva existen 
los cintos de piedra, muy bien labrados y de forma 
elipsoidea, tallados en piedra y adornados con una 
carátula. 

Refieren también que el Almirante en la recepción 
con Guananagasi se sentaron en unos duhos ó ban- 
cos de madera dura, con las patas muy cortas, é 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 9Í 

imitando figuras de animales; el Dr. la Torre ha visto 
uno en Santo Domingo. 

También refieren y algunos ejemplares se poseen, los 
objetos siguientes: hachas de serpentina, y diosita, 
molinos ó pilones de piedra, cewíes ó ídolos colgan- 
tes y fijos; las muestras observadas, guardan perfec- 
ta semejanza con las prehistóricas hembras de la 
Edad de Piedra de Europa y sobre todo la pulimen- 
tada, y en mi concepto fijan la época de segregación 
del continente \ r hombre americano. 

Pero aumenta el conocimiento con la adquisición 
de nuevos restos arqueológicos; en el asinadero por 
Stgo. de Cuba el Dr. la Torre adquirió una cazuela 
en la cueva de Guimera, de forma elíptica, y una maza 
de forma cónica de piedra encontrada en Songo. Estos 
objetos son de valor precioso en la ciencia. 

En la cueva de Poncio donde se ha encontrado 
una costilla, se adquirieron varios fragmentos de ollas 
de barro con huesos de jutías; en la Sabana el doctor 
Manduley proporcionó dos objetos de barro en extre- 
mo interesantes en alto grado. Es el primero, una figu- 
ra ó faz humana hábilmente moldeada sobre una 
base cónica llamando la atención lo aguzado de la 
nariz y su forda que no corresponde á los caracteres 
generales orgánicos. 

Fué el anterior objeto en el desmonte de un terre- 
no en la parte alta de la Cuesta del Palo. El segundo 
objeto procedente de Pueblo Viejo parece el pico de 
una vasija de barro con dibujos imperfectos. 

En Palo Viejo se encontraron varios objetos de 
barro, ídolos, una peineta etc., y fragmentos de ollas; 
en la cueva del Indio se ha hallado un guamú ó cara- 
col perforado, en su ápice era un instrumento músico 
de guerra, del cual nos hablan los historiadores y que 
es distinto al botuto hecho con el Strombus mientras 
el guamú se hacía con el Casis Madasgacanensis. Es 
raro aquí y habitual en las Lueayas. 

En la Cueva de Ovando se han hallado muchos 
pedazos de ollas y cazuelas y una hacha de piedra de 
20 centímetros de largo y de forma distinta á las 
observadas en Stgo. de Cuba; su forma es enmanga- 



92 ANALES DE LA 



da, de piedra disca y de una pieza. 

En Jamo se encontró un ídolo de barro, una hacha 
de Serpentina noble muy bien pulimentada, otra de 
diorita de forma amidgalodea y construida con esa 
piedra que vulgarmente le llaman "piedra de ra3 r o." 

Otra hacha de "piedra de ra3 f o" muy interesante 
no sólo por el material de que está hecha, sino por su 
forma alargada y sus extremos aguzados á modo de 
buril; y quizás destinada á verificar dibujos en la cerá- 
mica. En Baracoa se adquirió un buril como el ante- 
rior, y dos hachas de piedra de rayo. 

Todos estos objetos y otros más que adquiriría- 
mos si nuevas investigaciones se llevaran á cabo, 
cimentando luz en nuestros antepasados; pero si la 
duda surge en el ánimo del lector, viene la certeza 
con el descubrimiento que hizo la Torre y Montane 
en la época de su expedición á Stgo. de Cuba. 

En efecto, cierto es á no dudar que solo faltaban en- 
contrar ejemplares vivos deindiós, pero he aquí que al 
llegar el Dr. la Torre y sus compañeros á las cuevas 
situadas al pie de grandes moles de piedra de contor- 
nos irregulares, por Maisí entre ellas, en una anfrac- 
tuosidad, tuvo la gloria y sorpresa á la vez de encon- 
trar á un hombre y tres niños; que al verlos tan 
estaban en estado primitivo, que no solo huyeron 
despavoridos al monte, donde asombrados, escuálidos 
se les logró dar alcance, al hablarles no se pudo obte- 
ner respuesta alas preguntas que se le hicieron, debido 
sin duda á que no conocían al castellano. Sus caras 
revelaban estupidez y asombro. 

Pero de nuevo le acontece como acabamos de 
exponer cuando al llegar á la Cuesta del Palo bajo 
un paredón que descendía oblicuamente, vieron una 
habitación primitiva, formada por estacas como la 
lacustres, y cubierta por yaguas, algunas jicaras de 
coco y otros objetos, donde también una persona 
habitaba aislada de la sociedad y en estado primitivo. 

Aun más: á estos datos valiosos podemos añadir 
que en el viaje citado pudo comprobar el Dr. la Torre 
la existencia en Pueblo Viejo llamado así en la Gran 
tierra de Alara, un rectángulo de 200 metros de lar- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 93 

go por 100 de ancho; formado por cuatro líneas te- 
rreas que se elevan sobre el nivel del suelo á manera 
de anchos camellones. Rodríguez Ferrer dice que re- 
presentan en la isla los moutid de los Estados Unidos. 
El estar tan rectas esas líneas, y tan perfectos los 
ángulos, á no dudar son obra humana; ahora bien yo 
opino que no debe sorprendernos la idea de esos te- 
rraplenes, toda vez que como hemos por esos lugares 
vistos restos cuaternarios, á no dudar hay que admi- 
tir esas construcciones como sus homologas de Europa 
y Asia, y que el profesor Boule halló en Algelia. Mu- 
chos en los E. U. y Bañero tf en el Perú; y de ahí que 
para mí valen como lugares de habitación. 

En Jiguaní y Barajagua existían allá por el tiempo 
del viaje citado, si hoy no han muerto, los tipos más 
marcados en la familia de Aranda y Torres; pero 
donde hay datos étnicos aún de mayor calibre es en 
Yara yMajayaca donde el Dr.la Tórrelos observó en 
abundancia. Están esos pueblos en la jurisdicción de 
Baracoa; viven como sus antepasados diseminados, 
sin formar pueblos, en un estado primitivo, en ran- 
chos, y en uno de ellos de apellido Gaurza, llevaba 
en las orejas aun argollas de oro; el color de estos 
individuos es tostado, el cabello lacio y negro intenso, 
barba muy poco poblada, baja estatura; su tipo 
aunque degenerado concuerda con los Yucatecos que 
hemos visto aquí en la Habana muy frecuente. 

En una sesión celebrada en la Academia de Ciencias 
de esta Capital, allá por esos mismos tiempos, el 
Dr. Montané da cuenta de un hecho que si no basta- 
ran los anteriores, ése solo haría prueba. Dice el 
gran profesor que cerca del Caney hay un pueblo de 
unas 20 íamilias, cuyos individuos son á no dudar 
verdaderos indios; estaban organizados patriarcal - 
mente, muchos revelan la pureza del tipo étnico, y 
otros algo alterada; son indolentes, dedicados á la 
pesca, ajenos á toda instrucción aún á la rudimenta- 
ria, amantes de la vida independiente, aislados de 
todos, pacíficos, hospitalarios y en un todo conformes 
sus caracteres con lo relatado por Oviedo de los 
indios; además no hay que olvidar con los datos fq- 



94 ANALES DE LA 



siles por allí hallados que son los Araguas, Siboneyes 
ó Lucayos que encontró Colón, y modificados por las 
influencias del tiempo. 

Forma conclusión en estos trabajos realizados, el 
haber Pesehel [The Races of Man] ante de ellos en 
1876 admitir con Martius que las Antillas fueron 
habitadas antes de 1492 por un pueblo que era pací- 
fico, que le llama Tainos y este mismo profesor sos- 
tiene con Breett que aunque los restos de su len- 
gua son escasos, se han visto guardan estrechas 
relaciones con los A raguas del Sur de América y que 
hoy habitan las Guayarías, hecho que no pasó desa- 
percibido hace un siglo por el abate Heivás. 

En tanto para finiquitar la debatida cuestión de 
los primeros pobladores de la isla, en vista de los da- 
tos expuestos, diremos que la isla de Cuba fué una 
parte de la América del Sur, que esto se sabe por la 
geología, antropología y fauma y flora. 

Que antes de 1192 vivía aquí un pueblo pacífico, 
"Los Lucayos" y que no solo en la isla se han halla- 
do sus vestigios sino que como hemos visto ejempla- 
res vivos, y en la América del Sur sus homólogos; que 
la lengua es idéntica así como no cabe duda que los 
Caribes que aun hoy viven en las Antillas, tienen 
aquí sus representantes, lo prueban los restos de ellos 
encontrados, no sólo aquí sino en Pto. Rico y Santo 
Domingo; eran guerreros, y son los que llamó Colón 
"flecheros é denodados." 

Que no sólo había esas razas, sino que aquí vivió el 
hombre cuaternario, del mismo modo que en Europa; 
y de ahí los trabajos delDr. Poeyá que hemos hecho 
referencia; como también no se debe silenciar el hecho 
ya muy reciente de tener la América restos abundan- 
tes de fósiles humanos, tercíanos [pliocenos] así como 
de su industria, en California-Tall-River Boston y 
otros lugares del Brasil y R. Argentina. 

Algunos han sostenido lo contrario, entre ellos el 
Barón de Teñe que dice que el hombre protohistórico 
americano era asiático, Emilio Petitot y Custoza; el 
primero asiático del Zan, el segundo con Rafines que 
en 1838 le asigna una filiación pelasgica. Rodier que 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 95 



son escitas, Kenedy del África, Lafiteau, Dutestre, 
Roehefort Bustock, Braseur y otros muchos, á la 
verdad si no fuera por los serios estudios hechos en 
la América por Dabu\r de Epiersant, Boule y Marchs; 
no sólo en los Estados Unidos, Méjico y Perú sino en 
la Patagonia. 

Sentado esto, hay que hacer constar que los fósiles hu- 
manos son típicos, los de los animales son de tal va- 
lor que allí se han encontrado, para apoyar el trans- 
formismo dos eslabones de parentesco entre aves y rep- 
tiles, de modo que el nuevo mundo según Boule, es un 
mundo, en que las aves tienen dientes, reptiles sin 
ellos, peces con dientes [Icthyorniz] y aun más: Ameg- 
hino ha descubierto más de 144 especies de mamífe- 
ros fósiles y entre los cuales hay restos de monos, 
clasificados como especies típicas antropozoica, ele- 
fantes, roedores, didelfos, tapires, caballos, moluscos 
etc. Además en 1891 se descubrieron nuevos restos, 
de monos en terrenos secundarios, mientras que la 
Europa solo los ofrece en el Mioceno que es terciario; 
de manera que el nuevo mundo ante la Paleontología 
Estatigráfica y la Anatomía Comparada me hace 
sostener, apoyado en las leyes físico-matemáticas 
aplicadas á la Geología, de Lapparant Zittel, que 
ante la esencia hoy es imposible sostener la errónea 
creencia de que la Europa, zoológicamente hablando; 
y en las especies de los demás naturales fué que pobló 
la América y aún más las erróneas creencias de los 
compañeros de Cplón que se figuraban no habitaba 
la América el caballo y sí otros animales. Esto es 
debido á que no basta ser lengüista ni historiador; 
hay que ir á la fuente, á las ciencias que de seguro 
como acabamos de ver se desvanecerán errores debi- 
do á no poseer los fundamentos secúndales de la His- 
toria y Prehistoria: y de ahí las extravagantes ideas 
ocurridas á tantos historiadores sobre prehistoria 
americana. 

Si á estos datos de por sí valiosos sumamos que 
partiendo del principio de biología que la presencia 
del hombre prehistórico á la vez en el Antiguo y por 
autonomasia Nuevo Mundo, supone como dice Cari 



96 ANALES DE LA 



Vogt, apoyado en datos sacados del reino vegetal, 
resulta efectivamente cierta la comunicación entre 
Europa y América, y evidente si recordamos la geo- 
gencia terrestre; y si nos fijamos en los trabajos es- 
tratigráficos y disposición que ofrece la tierra hacia 
los ecuadores de fractura de W. Beaumunt, y las zo- 
nas sísmicas de Velain en los Andes. 

Pero el dato mayor, es la analogía, que presenta el 
esquimal con el asiático, y el tener la América como 
sabemos, un tipo rojo análogo al rojo de Egipto, un 
tipo aceitunado en la América del Sur, y uno en la 
meseta del Zan, y otro mu}^ parecido al guanche en 
la República Argentina hacia el cabo Hornos, á esto 
hay que añadir, las tres corrientes constantes del océa- 
no, la proximidad de ambos continentes por el estrecho 
de Behring, las numerosas islas hacia ese lugar, la 
poca profundidad del mar allí, la presencia de flora 
idéntica y fauna, la facilidad en invierno cuando el 
mar está helado de pasarlo en trineos; y aún más, el 
encuentro de una estatua de piedra, por el Barón 
Teffé en el Amazonas (Brasil), de granito, en unas 
sepulturas cerámica fenicia y perlas de vidrio. Dato 
que apoya el que en el Popol Vuch libro sagrado en 
Guatemala, se describe á un jefe blanco con barbas y 
cabellos negros, túnicas negras &, como su ho- 
mólogo en Palenque donde ha}' dibujado un fenicio. 
Como vemos los datos son elocuentes, y se imponen. 

A esto podemos añadir el haberse encontrado en 
América las teogonias relativas en fondo como sus 
hermanas de Asia; á la trinidad asiática, vemos la 
mejicana, los colegios sacerdotales 3 r vestales de los 
incas en el Perú, que no son más que una forma ario- 
ariana religiosa. Aquí como allá hubo sacrificios huma- 
nos, existe entre sus tradiciones, y muy particular, el 
hecho del Diluvio como teogonia, en América como 
en Europa; y por último las ruinas de Palenque, &. 
tienen geroglíficos, inscripciones, arquitectura, gra- 
bado & que según La Ke} r los asigna como escitas ó 
egipcios; y la Academia de Anticuarios de Copenha- 
gue por su miembro Carlos Rafia, así con sus estudios 
sobre los sagos lo ha probado. 



ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABANA 97 

Ahora no debemos culpar á los que se equivocaron 
y afirmaron que los primitivos habitantes eran ya 
asiáticos, africanos ó europeos. El hombre protohis- 
tórico es un hecho que ha tenido relaciones comerciales; 
y por lo anterior, antes de 1492 ya los normandos y 
fenicios hacían sus correrías; pero eso no autoriza á 
creerlo, toda vez que á la Paleontología le cabe la 
gloria de haber dicho la verdad. 

En conclusión, los errores debidos á sostener y con- 
fundir la prehistoria americana, y en su consecuen- 
cia la cubana, se debe á que las opiniones emitidas 
nunca se ajustaron á las ciencias naturales. 

ETNOLOGÍA 

El estudio que acabamos de hacer, los datos que 
nos suministra la colección osteológica, y las razo- 
nes que acabamos de exponer, nos autorizan á sos- 
tener que la Isla de Cuba en épocas remotas estuvo 
habitada por dos pueblos; el aragüa y el caribe. 
Ahora bien, pudiera tal vez quizás alguien como 
argumento sostener, que la le}^ de semejanza craneal 
no se cumple con el tipo común. Pero si se tiene en 
cuenta que la raza caribe era guerrera y conquista- 
dora, que procedían de las Antillas y América del 
Sur, llevando como es natural en rehenes a los prisio- 
neros, á no dudar que recordando la costumbre 
también de deformar los cráneos, como aún en la 
Guadalupe y Brasil hacen, y que también por ser 
sus enterramientos en el suelo, dificulte la adquisición 
de ejemplares; pero con los encontrados, los relatos 
de los descubridores y los que hoy ya vemos existen, 
nos hace sostener la presencia de un pueblo caribe en 
la parte oriental, y que como en Santo Domingo y 
otros lugares, ocupa el puesto de raza invasora con 
caracteres físicos culminantes. 

Es conveniente sobre todo salvar un error que se 
viene repitiendo desde Fray Iñigo, al ocuparse de es- 
tos asuntos de Pto. Rico, en lo que se refiere al indio 
de Borinquen y que tomo del libro 3 9 Cap. V de la 
obra de Oviedo, que aquel autor no se refiere á los in- 



98 ANALES DE LA 



indígenas de Pto. Rico, sino á los caribes que cons- 
tantemente la invadían y que á fuerza.de luchar ha- 
bían logrado establecerse en ella; así pues no hay 
que olvidar que el mismo Colón ya los diferenció al 
decir que eran semejantes á los de Cuba, Sto. Domin- 
go \ T Guadalupe. 

Antropológicamente considerados eran los indíge- 
nas llamados Luca^^os-Tairios-Araguas y Siboneyes 
que es lo mismo, como los señaló Colón desde el pri- 
mer momento con la frente y cabeza ancha; es decir ul- 
trabraquicéfalos por deformación artificial; hecho que 
después de Oviedo relatarlo, hoy está por procederes 
científicos suficientemente comprobado. Dice así este 
autor "comprimidos en el colodrillo y frente." 

Esta variedad craneana en las Lucayas es un he- 
cho indiscutible y que no admite duda, porque en la 
Esposición Colombiana de hace poco, Mr. F. Ober 
llevó de Nassau cuatro cráneos deformados idénticos 
á los nuestros; y que según parece y hoy ya así se ad- 
mite, proceden de los Galibis y Guacanis de la Améri- 
rica del Sud. 

Ya ahora en lo adelante comienza el estudio antro- 
pológico de los luca^^os ó cubanos, de sus caracteres 
étnicos. Eran de moderada estatura, airosos, ágiles, 
de ojos negros, grandes y oscuros, nariz ancha, fren- 
te aplastada, cabellos abundantes, cortos en la frente, 
tez de color cobrizo, el pelo era lacio y negro; su ca- 
rácter era pacífico, dulces, inteligentes 3 r caritativos. 

Se pintaban el cuerpo de vivos colores, adornaban 
su cabeza con plumas, conocían el pudor de tal modo 
que con tejidos groseros de algodón guardaban de la 
vista aquellas regiones; este traje lo tenían los casa- 
dos á veces hecho con hojas. Eran los cubanos reve- 
rentes con los mayores en edad, graves en sus com- 
promisos, hablaban lo necesario, su subsistencia con 
su trabajo personal la procuraban, y muy apegados 
á sus instituciones. 

Se les llamó Tairios por los conquistadores por ser 
tranquilos 3' pacíficos. 

La religión de los cubanos merece citarse, poseían 
principios verdaderos, aunque viciados por las supers- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 99 

ticiones que no son de extrañar en pueblos todos de 
los cuales dijo Condillac, atribuían todas las cosas á 
causas sobrenaturales. Creían en la inmortalidad del 
alma, en la vida eterna donde se premia á los buenos 
y se castiga á los malos, confesaban la existencia de 
un Creador, "causa de las causas", según lo prueba 
una exhortación que hizo á Colón un anciano cacique 
que asistió á la primera misa que se dijo en la isla. 
Poseían también su teogonia, que debe hacerse cons- 
tar; tenían reminiscencias del Diluvio, de lo que hizo 
Noé y de la conducta de sus hijos; noticias todas con- 
firmadas por el P. García, en lo expuesto por un indio 
anciano á quién llamó perro Gabriel de Cabrera. 
Al oir la injuria, le reconvino en esta forma: ¿por qué 
me riñes y llamas así, cuando todos somos hermanos; 
vosotros no procedéis de un hijo de aquél que hizo la 
nao grande para salvarse del agua, y nosotros del 
otro? 

Rafines refiere, que creían los cubanos, como to- 
dos los pueblos primitivos, en un origen divino, en 
tres personajes, llamados Bohito l 9 , maestro legisla- 
dor y sacerdote; vino al mundo y dividió al pueblo en 
tres clases: anabarios ó trabajadores, t¿ünos ó nobles 
y bohitos ó sacerdotes; les enseñó á hacer el casabe, 
estableció el culto y señaló las fiestas sagradas. Bu- 
chu-itihú (viejo eminente) llamado también Bo- 
hito 2 9 ; mejoró el país y explicó las propiedades de la 
hierba sagrada, el uso del algodón y los encantos. 
Bohito 3 9 ó Baio-habao (mar lisa), que les enseñó la 
música inventando el instrumento de cuerda llamado 
jabao. 

Los sacerdotes se llamaban tahinos, hacían sus cul- 
tos de modo original; enseñaban el temor á los muer- 
tos, dirigían sus palabras y gestos á los árl joles. Creían 
los cubanos que de noche salían los muertos, y de ahí 
su horror á la obscuridad; pensaban que se aparecía 
al eme llamaban opia. 

En el culto debemos decir que era particular y sen- 
cillo; habían varias ceremonias, entre ellas la más 
usual era la cojoba ó culto que hacía el creyente du- 
rante el año para complacer y adorar al Scmi ó dios 



100 ANALES DE LA 



de su devoción; los semis eran ídolos hechos de piedra, 
barro ó hueso; cada habitante poseía varios y en las 
casas los colgaban de las paredes. 

Llamaban á Dios (el Eterno) atabei roca huma. 
Respecto al culto, consistía en cantos y bailes que ter- 
minaban casi siempre en juegos, danzas, etc., en pre- 
sencia del cacique que presidía la fiesta. 

Tenían los cubanos el cuerpo pintado con vivos co- 
lores sacajóidos de la hixa ó achiote; cazaban y pes- 
caban; eran agricultores, teniendo sembrados sus 
campos de maiz, yuca, boniato, etc., de lo cual se ali- 
mentaban. 

Conocían y tenían nociones de música, y de ahí que 
hubiera cantos llamados arectos profanos y sagrados, 
según sus usos; los instrumentos músicos eran el ja- 
bao, la maraca, el tambor y los botutos; la maraca 
era un güiro hueco con piedras pequeñas dentro, so- 
naba al agitarlo; el tambor era un tronco de árbol 
hueco con una piel tirante; el calabozo á qué descri- 
birlo, el actual en el campo existe. 

Usaban los caciques trenzados el pelo con plumas 
de colores; prendían de noche, como carácter de dis- 
tinción, cocu3 t os en su pelo y lo llevaban, á veces, he- 
chos collares; las mujeres usaban flores pintadas y las 
del cacique llevaban adornos, así como carácter de 
dignidad. 

Las labranzas se llamaban conucos y cuidaban que 
hubiera siempre frutas; hacían el casabe como ho\^ se 
hace, casi igual; con un instrumento de piedra, que 
hoy se llama guayo, del maiz confeccionaban unas 
tortas llamadas arepas. Había además en su alimen- 
tación la jutía, que comían asada, los cangrejos y pe- 
ces que en los ríos pescaban, y sobre todo, el plato 
nacional siboney era el ajiaco á base de ají, hutía, 
ñame, etc., de todos conocido. 

Existían tres categorías de construcciones: los ba- 
jareques, los bohíos y los caneyes; los bajareques eran 
chozas aisladas sobre postes, á orillas de los ríos; 
los bohíos eran casas de hojas de palma, yaguas y 
bejucos torcidos; ese es el tipo clásico de sus construc- 
ciones, de forma cónica; los caneyes lo formaban al 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 101 

principio construcciones subterráneas, cavernas, pero 
luego se llamaron así á los pueblos formados de bo- 
híos en una llanura llamada batey; á la casa del ca- 
cique llamaban por distinción caney. 

La industria, era, tejidos de algodón, redes para la 
pescas y hamaca, chinchorros de heniquén, cabuyas, 
cuerdas hechas de majagua, heniquén y corojo; jabas 
ó cestos tejidos de palma ó tiras de yagua ó yarey; de 
barro hacían ídolos, platos, cazuelas y ollas; las coas 
eran palos endurecidos al fuego, para usos análogos 
al arado y el asador. 

Construían sus armas de piedra; eran las flechas, 
la macana ó maza, cuchillos y espadones de piedra y 
madera endurecida al fuego; tenían unos asientos con 
figura de animales llamados duhos, en los cuales el 
cacique daba audiencia. 

Conocían el tabaco, lo aspiraban quemándolo en 
un tubo hueco de madera, cachimba, y ese era el in- 
cienso de sus dioses y el que el cacique prodigaba á los 
guerreros después de tomar la chicha, que era un lí- 
quido que resultaba de la fermentación del agua con 
maiz y pina; de naturaleza alcohólica, cuando había 
guerra. 

Las camas eran hamacas de cuerda; sus embarca- 
ciones eran las canoas y piraguas, troncos de árboles 
ahuecados por el fuego y movida aremos. Tenían tam- 
bién los cubanos una arma terrible: la lanza; hecha 
de madera dura, generalmente bambú, y terminaba 
en punta dura, ya de pedernal ó hueso de pescado ó 
simplemente endurecida al fuego. Un utensilio hecho 
de yagua, eran los catauros, donde se llevaban las 
ofrendas ó tributos; eran como ahora, cajones hechos 
de una pieza. 

En derecho, existía la patria potestad, la idea de 
los testamentos, los contratos ante el cacique, la he- 
rencia, los matrimonios de hombre y mujer, indisolu- 
bles; repugnaban la poligamia; jamás usaron la an- 
tropología; practicaban sin entenderlo el sufragio ó 
elección del cacique por reunión del pueblo en el caney, 
y allí era elegido y consagrado; para ser cacique ha- 



102 ANALKS DE LA 



bía de ser anciano, ó joven que se hubiera acreditado 
de valiente guerrero en el pueblo. 

Poseían tolerada la poligamia en raros casos en 
los caciques; enterraban á sus muertos colocándoles 
útiles de caza y pesca, alimentos y amuletos; á los 
caciques los enterraban en sepulturas hechas en la 
tierra revestidas de palos, cubierto su cuerpo de al- 
godón, allí se ponían sus armas; se cubría la tumba 
con tierra y árboles y ya se le ponían los epítetos de 
guanaca lugar retirado. Como se ve, nunca enterra- 
ban á sus muertos en sus pueblos, luego tenían la 
noción de los cementerios; usaron la cremación cuan- 
do querían inquirir si el médico era ó no responsable 
de la muerte. 

El servicio militar era obligatorio, y los jóvenes al 
toque del botuto debían, y así lo hacían cuando ata- 
caban al virrey, coger sus armas y ponerse á las 
órdenes del caxnque; usaron de parlamentarios en 
sus guerras y á los prisioneros nunca les daban mal 
trato. 

En derecho administrativo diremos que reconocían 
dos poderes: el judicial guerrero, que lo tenía el caci- 
que, repartía las tierras, autorizaba la guerra; repar- 
tía los tributos y administraba justicia; y el religioso, 
poder que residía en los ídolos y sacerdotes. 

En derecho penal castigaban con la pena de muerte 
al traidor, la adúltera, al médico que no cumplía con 
su deber y al que maltrataba á otro; había las penas 
de multas ó entrega de ofrendas, la castración al 
adúltero y la extracción de los ojos á los caciques 
prisioneros; la pena de muerte era por golpes de ma- 
cana ó liecha, en ocasiones de hacha; el sentimiento 
de venganza y el rencor pocas veces germinó entre 
ellos. 

Sabemos que poseían conocimientos médicos im- 
portantes, disecaban los cadáveres para formar 
momias; sabían la importancia de los baños y de ahí 
que lo hacían frecuentemente, á las paridas antes y 
después del parto; creían que era nocivo el coito 
durante la menstruación y lactancia; amamanta- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DÉLA HABANA 103 

ban largo tiempo á sus hijos \/ usaban el régimen 
mixto en la alimentación. 

La natación y la esgrima eran sus juegos, de ahí 
su robustez física; aislaban los enfermos para evitar 
el contagio; conocían la fiebre con el nombre de 
secón. 

La anemia la conocían con el nombre de hipa; 
tenían ideas de las neuralgias; el reuma., los vermes, 
la diarrea, el asma y dismenorrea; en las enfermeda- 
des de la piel conocían las úlceras, curaban las heri- 
das como hoy se hace, con lavados de agua frecuente 
así como las contusiones. 

Poseían y aplicaban los tratamientos hidroterápi- 
cos, sugestivos y evacuantes, usaban mucho de los 
purgantes (tamarindo gueyo) usaban la dieta en 
muchos casos; sabían los usos del sicisio, guayaco, 
verbena, sasafrás, guayaba, tabaco, pina, hobo,vija, 
cebadilla y otras; usaron las sangrías y los cáusticos 
(guao). 

Ahora bien, se debe hacer constar, que un pueblo 
que poseía esos conocimientos, merece ante los hechos 
que dejamos expuestos, un lugar entre las civilizacio- 
nes prehistóricas. Y si no estuvo á la altura de los in- 
dios, ocupa si comparamos, un puesto superior, como 
ya veremos cuando estudiemos la lengua, á muchos 
del antiguo Oriente y otros hoy actuales del mundo, 

LA LENGUA 

La palabra dando vida al pensamiento caracteriza 
al hombre y le eleva á la altura en que está colocado 
en las esferas de la creación y le erige en el primero 
de los seres vivientes. 

El producto más íntimo y libre del espíritu humano 
es el idioma, que por su naturaleza caracteriza de un 
modo fiel el nivel intelectual de un pueblo. 

El sentimiento estético moviendo al hombre, fué lo 
que hizo que tratara de perpetuar sus ideas por 
medio de dibujos; la escritura no se encuentra en el 
pueblo siboney porque la extensión de sus relaciones 
sociales era escasa; que las ideas no surgen en la 



104 ANALES DE LA 



mente de hombres, sino cuando hay actividad psíqui- 
ca, y los lucayos no podían tenerla en la forma que 
la poseían otros pueblos, debido á que los actos hu- 
manos solo encuentran desarrollo, y el sentimiento 
de lo bello, cuando la lucha por la vida, que no tenían 
que hacer los cubanos por el medio tan propicio en 
que estaban colocados; hace traducir las ideas por 
signos ó dibujos. 

La lengua de los lucayos ó araguas que va á ocu- 
par nuestra atención, para poder de una manera 
científica estudiarla, toda vez que no poseemos escri- 
tura de ella, valemos de los nombres antillanos, y 
hacer un estudio de las lenguas hermanas de las de 
Cuba, emparentadas con la nuestra, sirviéndome de 
fuente en esta materia, los trabajos de Carochi, La- 
rouse Deuponce, Brasseur de Bombourg, Moke y 
Rafines que clasifica las lenguas de América en 12 
series: l 9 símbolos ó glifos (tottecas); 2 9 símbolos 
abreviados; 3 9 Quipos (peínanos); 4 9 Wampús de 
conchas; 5 9 caracteres mímicos semejantes á los cel- 
tas, 6 9 etc., y coloca la lengua lucaya con su homolo- 
ga la Otomi del Brasil. 

La lengua lucaya era sonora; los diptongos tenían 
ocho combinaciones ai-ao-ei-ia-io i-oa-ua; como se ve 
abundan las vocales; el plural lo formaban en i-casa- 
be-i. Desconocían los sonidos de la C y de la F, la 
letra M antepuesta al verbo le da sentido negativo; 
confundían la L y la R; tenían varios plurales en 
enouti, auti, como la caribe. 

Con los datos valiosos anteriores y en presencia de 
la colección Filológica de Rafines pasamos á des- 
cribir la Gramática taina-alfabeto: A, letra y par- 
tícula que denota posesión; la B,la confundían con la 
V y con la U; existía la G. 

El otomí presenta poca analogía con los idiomas 
de la América Central. Su sistema fonético carece de 
las articulaciones f, 1, r, s, mas en cambio posee gran 
cantidad de aspiraciones fuertes tanto guturales co- 
mo nasales. La emisión de las consonantes del orden 
de las mudas p, t, es seca. Las vocales tienen mati- 
ces imposibles de representar en el alfabeto castellano; 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 105 



mas tiene analogía con la variedad de tono de pro- 
nunciación del chino. 

Los términos homófonos se distinguen por el acen- 
to; su carácter casi monosilábico lo presenta con 
grandes analogías con el chino. 

Las palabras son de una ó dos sílabas, rara las de 
tres ó cuatro, Los sustantivos no tienen géneros gra- 
maticales ni flexión; se distingue el adjetivo del sus- 
tantivo, merced á la regla que exige el término que 
califica antes que el calificado. Un término puede ser 
según el sentido de los que acompañen, sustantivo y 
verbo; si precede la partícula Na, es sustantivo; si es 
Sa, adjetivo. 

Son muchos los nombres de árboles, ríos y luga- 
res que nos han quedado de los indios; hay en ellos 
combinaciones fijas que indican claramente un signi- 
ficado característico. La sílaba Gua se encuentra al 
principio, medio y fin de algunas palabras, y se usa- 
ba para indicar la idea de río ó hacienda; tenía el va- 
lor de artículo demostrativo. 

Entre las terminaciones de los nombres es frecuente 
observar a Coa; en el sentido de fuente; aunque aisla- 
da significaba un instrumento consistente en un palo 
endurecido al fuego en una de sus puntas; se usaba 
como arado; en significación de fuente es sinónima de 
maca y mi ni. 

La terminación abo se usó para indicar abundan- 
cia; las combinaciones fonéticas castellanas be bi, se 
pronunciaban como en el italiano bhe bhi. La voz 
ca, significaba tierra, suelo seco; bo, elevado, alto; 
bal lo flotanse, At, ata, atú, primero único, An indi- 
caba lo masculino, Ama el agua; Aben, tres, tercero; 
la partícula a se usaba para denotar posesión; Nacán 
significaba Centro; Co, suelo fértil, cosa comestible; 
cuando se duplicaba era entonces un aumentativo. 

Muchas de las palabras escritas con j han sido pro- 
nunciadas aspirándolas como si fueran H principal 
mente ante la e y la i. 

El monosílabo Ma para indicar la idea de grande, 
ancho; Mera el artículo el, la, castellano; Ob signifi- 
caba cobre. 



106 ANALES DE LA 



La p era usada por la b y la v por b, así vemos 
nombres; las formas Si significaban ese. él ésto; como 
se ve, de igual modo que pronombres demostrativos. 

La forma To se usó para significar nobleza, pero la 
llamada toa se empleó para indicar un hecho mitoló- 
gico taino. 

La Y era una planta verde parecida á las enredade- 
ras. Yac, Yacan, significaban Santo y otros más. 

Como acabamos de ver, el idioma cubano era rico 
en monosílabos. 

Aunque el otomi ó cubano es semejante en su foné 
tica al chino en muchos casos, las lenguas americanas 
poseen pocos verbos y choca observar que no existe 
el verbo Ser; es decir, que no ha\ r palabra que exprese 
el Ser abstracto, como ha demostrado Duponceau en 
el otomí ó lengua lucaya. 

Otro carácter de la lengua otomí, además de la au- 
sencia de la f y e, y la confusión de la r y 1, como ya 
hemos dicho, es el formarse los sustantivos con afijos 
pronominales sujetos á una declinación rudimentaria, 
cuyos casos principales son el dativo y el hablativo, 
que terminan en oumin y ouvin. El plural se forma 
con las terminaciones nouti, enouti ó auti. 

Se diferencia el otomí del Maya, en que el Maya ca- 
rece de los sonidos de las letras aspiradas d, f, g, r, s, 
v; en cambio, tiene seis consonantes guturales fuertes. 
Los sustantivos y los adjetivos indeclinables; los 
nombres de las cosas no tienen género; el sexo se in- 
dica por un prefijo pronombre de tercera persona. 
Usaban la elisión y la sincopa. 

Estas son las diferencias principales del Maya y del 
Otomí; pero á pesar de eso no deja de haber entre 
esos dos idiomas, en el carácter monosilábico de am- 
bas lenguas, en los matices de la pronunciación de las 
vocales y la diferencia de significación de los mismos 
términos, distinguido por esos matices, algunas ana- 
logías gramaticales. Otra cosa que no se debe silen- 
ciar, es que la lengua caribe que aquí también se ha- 
bló, por ser el otro pueblo que aquí habitó, tenía á 
diferencia del otomí, un dialecto llamado E\-eridc Bo- 
rinquén, como observó Rochefort. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 107 

En resumen en el catálogo ó diccionario del gran 
Bachiller, hay más de mil palabras otomíes; lo cual 
prueba que no es lengua tan pobre, como sin duda 
era la de sus contemporáneos prehistóricos de Euro- 
pa; y como acabamos de ver, ya quisieran muchos 
pueblos antiguos y modernos poseer una lengua y 
cultura tan superior como la Aragna-Otomí-Lucaya. 

• RESUMEN 

La verdad por sí sola persuade, dijo con razón Ca- 
talina de Suecia, y tal parece que á la ciencia forma 
sus más elevadas galas, como realmente es; así no de- 
bemos titubear al formular la pregunta que sirve de 
epílogo á este trabajo: ¿Qué valor tiene la prehisto- 
ria Cubana con relación á la Europea? y que al pun- 
to vamos á satisfacer. 

Presenta la Europa en su formación geológica te- 
rrenos variados, flora y fauna en su seno. Cuba tam- 
poco carece de esos elementos, como en la primera 
parte de este libro hemos hecho referencia. A los hue- 
sos de mamuth de que carecemos, presentamos los de 
Myomorfis que Europa no posee. 

Nuestros fósiles son típicos. La Europa todavía no 
puede presentar una colección completa; así nos pasa 
á nosotros por las mismas razones que allí pesan; pe- 
ro comparando nuestros ejemplares animales y veje- 
tales, al punto observaremos que los nuestros son 
tan característicos de su yacimiento y autenticidad 
como los Europeos. 

Los restos humanos hallados son valiosos para de- 
cir con orgullo, que si la Europa tuvo un pueblo bra- 
quicéfalo prehistórico, y otro docicocéfalo, de tibias 
platinémicas, húmeros en torsión perforados \ r hue- 
so epactal; nosotros, no sólo aquí los hemos tenido 
en época remota, sino quellamamos la atención por el 
hecho de existir aún, en 1892, tipos perfectos de hom- 
bres con esos caracteres en la provincia de Santiago 
de Cuba, y que la Europa hoy no puede presentar. Vi- 
vientes como los hallados por Montanéy La Torre. Y 



108 ANALES DK LA 



aquí, en el anfiteatro de Anatomía, se han recogido ob- 
servaciones. 

La arqueología cubana es tan notable como la de 
sus contemporáneas de la edad de piedra en Europa. 
Aquí como allí, tuvieron los hombres hachas de piedra, 
sepulturas, amuletos, instrumentos de caza y pesca, 
morteros, adornos, cerámica de barro, ídolos de pie- 
dra y otros colgantes; el hombre cubano, cuaternario, 
no vivió en cavernas mucho tiempo como allí, sino 
que lo vemos que aventaja al de Cromagnon y Four- 
fooz en que construye sus casas (bohíos) y aparece en 
éstos con mueble exclusivo de América, la hamaca pa- 
ra dormir, y aún otros muebles. 

El viejo Continente tiene en su seno que el hombre 
de Candstad no hace sus vestidos, iban desnudos; 
mientras que en América hacen de pieles y lino, de ho- 
jas de árboles ó lana sus trajes; nosotros en los nues- 
tros tenemos que los construyen de plumas y algo- 
dón, que es aquí su equivalente. Pescan en los ríos 
con una embarcación de madera hecha de un tronco 
de árbol ahuecado por el fuego, la canoa. Lo mismo 
que el hombre de Fourfooz, tiene como armas la maza 
ó macana, el hacha, las lanzas de madera aguzada y 
aderezada de espinas de pescado ó trozos de sílice seme- 
jantes á los de aquél. 

Se asocia y forma pueblos el cubano á diferencia del 
europeo, que vivía habitualmente solitario; tiene co- 
nocimientos médicos muy superiores á éste; la orga- 
nización social en clases, edades, sexos y profesiones; 
administrativa, judicial y religiosa de los Otomíes es, 
si recordamos la de Europa en esa época, muy infe- 
rior á la de los Otomíes ó Lucayos. 

Tenían los Lucayos su teogonia y creencia en Dios, 
si no superior á los contemporáneos suyos, por lo me- 
nos, igual en el fondo. 

Usaban la música, cantos, bailes, según la solemni- 
dad á que se dedicaban; usaban el tabaco aspirando 
el humo; tenían con las yaguas multitud de vasijas; 
poseían la idea de la patria potestad, los testamen- 
tos, la herencia, el usufructo y rudimentos de sufragio, 
porque los caciques eran elegidos, cuando el difunto 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 109 



no tenía sucesión. Lo que acabamos de decir es un 
hecho llegado hasta nosotros por Oviedo 3^ el Padre 
Las Casas. En Europa, el hombre de Cansdtad y Cro- 
magnon no poseía esos superiores elementos de cul- 
tura. 

Ahora bien, si esto no bastara para que los aborí- 
genes de esta isla ocupasen en la prehistoria el puesto 
que ya de hecho les pertenece, basta recordar que las 
investigaciones hechas en Europa son mayores a las 
que aquí hemos efectuado, y que á pesar de ser pocas 
las nuestras, al compararlas como acabamos de ha- 
cer, superan á las de allí estudiadas en equidad. 

Además, el viejo Continente, desde la época tercia- 
na, estuvo constantemente invadido por muchos pue- 
blos de Asia, aún en la edad antigua; así es que no 
debe sorprendernos la mayor cantidad variada de 
hechos recogidos; mientras que la América, y con ella 
Cuba, no sufrió modificaciones en su primitiva cultu- 
ra por estar aislada hasta la llegada de Colón 3' sus 
compañeros, aunque las invasiones remotas de feni- 
cios y otros pueblos, nada aparece,- á no ser sus vesti- 
gios, modifican los restos arqueológicos encontrados 
de nuestro pueblo primitivo. 

Respecto de la lengua, acabamos de ver que sólo tie- 
ne analogía con el chino; así es que el lenguaje, aun- 
que semejante á éste, no deja de ser sonoro y superior 
en todo, al de los hombres cuaternarios europeos, to- 
da vez que sólo poseían una lengua que sería una 
ofensa á la justicia compararla con la Otomí. Sino 
poseían ellos la escritura, tampoco la tuvimos noso- 
tros; así es que eso no hay que echarlo en cara. En fin, 
como en otro lugar hemos visto, los restos prehistó- 
ricos, pueblos v razas de otros lugares de América, 
no sólo aventajan en igualdad de circunstancias á los 
de Europa, como son los de Cuzco 3^ Palenque, sino 
que aún, con estar América en la Edad de Piedra en el 
siglo XV, si la comparamos con algunos pueblos de 
Europa, Rusia, por ejemplo, resulta en la balanza de 
la ciencia, que no reconoce más que justicia é impar- 
cialidad, no sólo típica, sino miu' superior á su época 
V circunstancias. 



1 10 ANALES ütó I- A 



En fin, llegamos al fin de la jornada, no ya orgullo 
sos de ceñir laureles como el triunfante vate corona- 
do, pero sí tranquilos, que si no posee este libro por 
materia 3- aspecto literario bellezas, en cambio, sere- 
na la frente y sosegado el espíritu de su autor, cree 
haber cumplido un deber al dar á la publicidad nues- 
tro pasado; y aún más, con la satisfacción aprendida 
de Goldoni "que la sinceridad de una confesión engen- 
dra la indulgencia." La que espero me dispenséis en 
defensa de mi labor; creyendo con Cicerón haber cum- 
plido, primero, por no escribir mentiras, y segundo, 
no haber ocultado la verdad. 



SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 10 DE JUNIO DE 1900 



Presidencia cM Dr. José I. Torralbas. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres.: ¡Saladrigas, Cubas, 
Coronado, García, Ragúes, Jacobsen, Cuadrado, Céspe- 
des, Dávalos, Aconta y G. Lój>ez, Secretario General. 

Sres. visitantes: Dres.: Carvallo, Edelmaun y Le-Roy. 

Abierta á la hora de costumbre, previa lectura y aproba. 
ción del acta de la sesión solemne y de la ordinaria anterior, 
y dada cuenta por la Secretaría de la correspondencia oficial, 
se procedió á cumplimentar la orden del día, ocupándola tri- 
buní el Dr. Tomás V. Coronado, quien en nombre del doctor 
J. Santos Fernández., da lectura al trabajo intitulado Cri]>- 
toñahnos consecutivo á la erisipela, No pudo ser discutido 
por la ausencia de su autor, que se embarcó la víspera para 
Taris, á cuyos Congresos Científicos asistirá, llevando la re- 
presentación de esta Academia. 

Le sucede en la tribuna el Dr. Gk López, que da lectura á un 
trabajo sobre un caso de mucho interés de miopatía primiti- 
va, cuyo 'enfermo, niño de 11 años hace concurrir al salón, 
siendo examinado por los Sres. concurrentes. 

Se trata de un niño de buenos antecedentes, y buena cons- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE L\ HABANA i 11 



titución, desarrollo normal, y que una afección aguda, segu- 
ramente infecciosa, parece procuró trastornos tan profundos, 
que terminaron por ir insidiosamente presentando los sínto- 
mas propios, de una variedad de miopatía, la conocida con 
el nombre de parálisis pseudo-inpertrófica, ó mio-esclerosis 
de Ducheune. 

El mal ha evolucionado en unos 5 años, habiendo durado 
pocos meses la faz de la lordosis lumbrar y del exagerado de- 
sarrollo de los gemelos, que tanto caracterizan á estos en en- 
fermos. Fué también poco pronunciado el equinismo. 

Ineficaces todos los medios empleados, el enfermito no ca- 
mina, le es imposible hasta tenerse en pie, desde el 17 de Fe- 
brero del año actual. Ofrece una acentuada iperplasia dei 
tejido conjuntivo intersticial, ai punto de hacerlo aparente- 
mente un niño de excelente salud, precisamente cuando su 
mal es más acentuado, más generalizado. 

La lesión íntima de la fibra muscular todo lo invade estan- 
do el proceso muy avanzado, al punto de no encontrarse 
apenas, á la inspección posible de nuestros sentidos, los ór- 
ganos musculares, los músculos de las diversas regiones. La 
piel y el tejido celular abundante y flojo, es todo lo qne cubre 
el esqueleto de este muchacho. 

Los Dres. Saladrigas, Coronado y Torralbas, hicieron ob- 
servaciones sobre este caso, el uno en su patogenia y diag- 
nóstico, el otro en su tratamiento, y así mismo el 3" en su tra- 
tamiento y patogenia. Todos conformes en la seriedad 
pronostica, todos estimulando al autor para la prueba y 
empleo de ciertos enérgicos recursos, y todos amablemente 
felicitándole por el interés del caso y por lo completo de su 
exposición. 

Siendo la hora reglamentaria, se dio por terminada la se- 
sión v la Academia se constituyó en sesión de Gobierno. 



112 ANALES DK LA 



Sesión pública ordinaria del 24 de Junio de 1900. 



Preside eci A del Dr. José I. Torralbas. 

Si? es. Académicos cox( 1 urentes: Dres.: Iiovira, Hernando 
Seguí, Cuijas. Ragúes, Cuadrarlo, Vildósola. C-irrido, Sa- 
¡mlrigas, Acosta., García y G. López, Secretario General.. 

Sbes. visitantes: Dres.: Mi Gómez de la Maza, Carvallo, 
fduntr y A. Auramonte. 

Comienza á la hora reglamentaria, con la lectura y apro- 
bación del acta de la sesión anterior, previa aclaración al 
doctor Alonso Cuadrado, acerca del nombramiento y forma 
de designación de las personas que constituyen la Comisión 
directiva y ejecutiva del tercer Congreso Médico Pan Ame- 
ricano. 

Se da cuenta de la correspondencia oficial. 

Se entra seguidamente en la orden del día, ocupando la 
tribuna el Dr. José J. Rovira, que da lectura á un informe 
sobre la Ley de Marcas, interesado por la Secretaría de Agri. 
cultura, Comercio é Industria. 

Es celebrado este informe por el Di. Yildósola, quien opina 
que á más de lo expresado tan oportunamente en el referido 
trabajo, debe agregarse algo, al ser trasladado, con objeto 
de llamar la atención de las autoridades, á fin de que el dere- 
cho que tienen los ciudadanos al inscribir sus marcas, 110 se 
convierta en una exigencia, en un deber, que reclame la auto- 
ridad, pues eso es potestativo del industrial ó comerciante. 

Es apóyalo este extremo por el Dr. Hernando seguí, que 
también encuentra acabado el informe del Dr. Rovira. 

Del mismo sentir es el Dr. Alonso Cuadrado. 

Se conviene pues, en que se exprese al comunicarse el infor- 
me al ('entro oficial que consulta, lo propuesto por el doctor 
\ udósola, que también mereció apoyo por parte de la pre- 
sidencia. 

Por enfermedad no pudo concurrir á leer su informe sobre 
traslación de restos humanos el Dr. Cordón de Acosta. 

Ocupa entonces el turno el Dr. M. Gómez de la Maza, que 
pone en manos de la Presidencia su trabajo sobre Géneros de 



ACADKMIA DE CIENCIAS LA HABANA 1 i 3 

pituitas dedic¿idos á personas de Cuba, excusándose de su 
lectura, que resulta larga y pesada, por cuanto el trabajo 
constituye en cierto modo, un índice bibliográfico lleno de 
frases latinas, alemanas etc., hecho más que nada, para con- 
sulta y comprobación, cual sucede con todos los trabajos de 
idéntica índole. 

Expresa frases laudatorias para nuestra Corporación, y 
ella por boca del Dr. J. I. Torralbas, supo hacerle conocer la 
estima que sentía por la ofrenda dedicada. 

Expone entonces el referido Dr. Torralbas, que actúa de 
presidente, un proyecto de contestación al Ayuntamiento de 
Sagua la Grande, que interesa relación de los peces tenidos 
por ciguatos y cuya venta debe estar prohibida. Se aprobó 
haciéndose la contesta acompañar de un número de los Ava- 
les, en que este asunto está tratado en el sentido mismo de 
la pregunta interesada. 

Con esto se dio por terminada la sesión ordinaria, quedan- 
do la Academia constituida en sesión de Gobierno. 



Sesión pública ordinaria del 8 de Julio de 1900 



Presidencia del Dr. José L Torrall)as. 

Skes. Académicos coxctrrextes: Dres.: Cubas, Delfín, Cua- 
drado, Coronado, Dá valos, llagues, Carchi, Calvo, Acosta 
y Gusta vo López, Secretario General. 

Skes. visitantes: Dres,: M. Carvallo y M. Nññez. 

Abierta á la hora reglamentaria, con la lectura y aproba- 
ción del acta de la sesión anterior, leyéndose seguidamente 
la relación de las comunicaciones oficiales de la Corporación. 

En vista de la ausencia del Dr. Gordon de Acosta, á quien 
sus quehaceres impedían concurrir, remitiendo su informe de 
turno sobre traslación de restos humanos, se ordena por la 
presidencia que ocupe primeramente la tribuna el Dr. Delfín. 

Este Sr. da lectura á su informe sobre las aguas minero- 
medicinales de Mayajigua, en Yaguaiay. 



114 ANALES DE LA 



En dicho trabajo, oportunamente razonado, se ponen de 
relieve las deficiencias de los análisis de esas aguas, sobre 
que se pide informe, y el cual no puede de ningún modo emi- 
tirse por falta de esa buena base científica á permitir estima- 
ciones serias. 

Se aprueba en todas sus partes, y es celebrado y ampliado, 
con 'algunos datos históricos expuestos por el Sr. Alonso 
Cuadrado. 

El Sr. Gr. López, da lectura después al informe del Dr. Gor- 
don, sobre traslación de restos humanos del Cementerio de 
Espada al nuevo de Cristóbal Colón. 

Es aceptado en todas sus partes el referido trabajo, y des- 
pués de consideraciones extensas sobre el peligro de las exhu- 
maciones que se intentan, de la manera y época de llevarlas 
á cabo, etc., expuestas por los Dres. Dávalos, Delfín, Ragúes, 
Alonso Cuadrado y G. López, se conviene por unanimidad, 
visto el peligro cierto que las exhumaciones en conjunto 
producen siempre, y teniendo en cuenta la historia y las 
tristes consecuencias de ello derivadas, en épocas y lugares- 
variados del mundo, que se aconseje á la Autoridad, que pide 
la consulta, no se consienta el traslado de los numerosos 
restos humanos que se solicita. 

Concluido este punto, el Sr. José I. Torralbas, da cuenta 
de la muerte del Sr. José Rosado y Cabriles, Académico de 
número, que hace muy poco marchó á España, con licencia, 
y quien, en largos años que vivió entre nosotros, acreditó 
siempre la bondad y moralidad de su carácter, y su devoción 
por la enseñanza á la que siempre estuvo dedicado. Unánime 
sentimiento de condolencia unió á todos los Académicos 
presentes, por tan triste noticia. 

Y se dio por terminada la sesión porque era hora regla- 
mentaria, quedándose la Academia constituida en sesión de 
Gobierno. 



OBRAS DE VENT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. A rango y Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticulxir 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo y principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama íllieillia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial administrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigar el estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra, en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
el mejor remedio que hoy se conoce para curar la íllieilliil, 
la clolOl'OSiS, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS, preparados en París por la reputada casa de 
los Sres. Adrián y C^, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el imsom- 
. t i i o y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
Ibien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los rec-tan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 

Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
<iel DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 37. \ 



ENERO A MARZO DE 1901. 



DIRSCTOHSS: 

Dres. J. IVI . Céspedes y G. López 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 



imimnmmiiiüiir 



AJsr^JLiE 




!lll!IHI!!!lin!IIIIIH!ll!lll!!H!lll!ll!llll!!!IIIIM!!ll!IH!IH!IÍIH1llll!llllll!ll!!l»IH!r,ll!l!!!!l!!l!in!lllllllllllll!!l!lll!!!!ill!lllllllll!l!l!l!llllll!»l,'.IHH!' 



Matrimonio entre lazarinos, 

Dr. Enrique Saladrigas. 

Acta de la sesión pública ordinaria de 14 de Octubre de 1900. 

» 2<S „ 



55 


55 


5 5 


55 


55 


55 


55 


55 


55 


55 


'5 


55 


•; 


53 


55 


55 


55 


55 


55 


5 5 


• • 


55 


V 


5: 



„ 11 5 

.. 25 , 
• • 9 , 
.. 13 , 

... 27 , 
.. 10 , 
... 24 . 



55 55 



Noviembre de 1900. 



55 55 



Diciembre ,, 
Enero de 1901. 



5 5 5 5 

Marzo „ 



5 5 5 5 

5 5 
55 55 55 



,iiiuiuiiiiiiuiuuiuuiuuuii t ii 1 [iiuiuiium>iiiaiiaiüii>iiiuiiuiiu 1 iiiuii>muiiiiii 1 iiiiiuiiuii l uiiuMiiiiiiiiiiiiiim 1 i l iiiiiiiiiiuiiiiiiin )iiiiiiiuiiiiiuiuii».,iiii)iuai 



fle la Academia de Ciencias 



* 



HA HAN A 

Imprenta "La Prueba" 
1901 



Número suelto: 30 cts. — Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Oond.Iciorn.es 



Los "Anales" se publican rnensualmente. Su precio- 
es solamente, PESO Y MEDIO, por semestres ade- 
lantados, 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



ÜVISO 



í*Se svvpliea el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales' 7 
será anunciada tres veces. 



'MATRIMONIOS ENTRE LAZARINOS" 

POR EL DOCTOR ENRIQUE SALADRIGAS. 

Sr. Presidente: 

Sres. Académicos: 

Esta Corporación ha sido consultada por la Admi- 
nistración acerca de lo que crea deba resolverse res- 
pecto á los matrimonios entre leprosos; y designado 
para abrir opinión el que tiene el honor de informar, 
entiende que la materia abarca varios puntos de vis- 
ta que deben ser tratados separadamente. En este 
orden de ideas habremos de ocuparnos: I o el concepto 
legal del tema, 2 ? el concepto médico. 

Concepto legal: El Código Civil vigente en sus ar- 
tículos 45 y 50, que son los que especifican á quiénes 
está prohibido el matrimonio, nada dice sobre el caso 
que nos ocupa, y la legislación sobre la materia, solo 
declaran nulo por causa médica, art. 83 del Código, 
Los que no estuvieren en el pleno ejercicio de su razón 
al tiempo ele contraer el matrimonio y los impotentes 
(art. 102). Si nos atenemos al concepto legal, es in- 
negable que los lázaros pueden contraer matrimonio. 

Concepto médico: Dos partes tienen que ser consi- 
deradas lo referente á los cónyuges y la prole. 

Los cónyuges: El matrimonio es un contrato si- 
nalagmático y auténtico, constituiente de la familia}' 
por el cual los cónyuges, además del fin de la procrea- 
ción; aseguran la comunidad de vida, de intereses, de 
esfuerzos y de socorros materiales y morales. 

El matrimonio de lazarinos puede ser entre dos lá- 
zaros, ó entre un lázaro y un individuo sano. Si el 
matrimonio es entre dos lázaros, y si tenemos pre- 



116 ANALES DE LA 



senté que lo relativo á la prole será tratado en capí- 
tulo aparte, vemos que todos los otros fines del ma- 
trimonio se pueden cumplir y por lo tanto, con la 
reserva de lo relativo á la prole, no hay ninguna ra- 
zón para oponerse á esta clase de matrimonios. 

Si el matrimonio es entre un lázaro y un individuo 
sano, y si tenemos presente que todo lo relativo á la 
prole será tratado en capítulo aparte; queda reducido 
todo el problema al concepto de contagiosidad. 

La contagiosidad de la lepra, aceptada como axio- 
mática en la medicina antigua, y reconocida como 
indudable por la opinión pública de la masa social; 
ha sido en la segunda mitad del sigio último mu\ r 
combatida, y hasta negada oficialmente por notables 
médicos especialistas, y hasta por corporaciones cien- 
tíficas. La opinión de los médicos directores del Hos- 
pital de San Lázaro de la Habana, y la de esta Cor- 
poración, fué hasta hace poco tiempo contraria á la 
contagiosidad. 

Hoy los trabajos de Hansen, el célebre caso del padre 
Damián, los cultivos hechos por Ducrey, por Kitasa- 
to, por el Laboratorio de San Lázaro, etc., demues- 
tran, de un modo indiscutible la posibilidad del con- 
tagio. 

El importante trabajo sostenido con tanto éxito en 
el último Congreso Médico Pan Americano por el 
doctor Manuel F. Alfonso, tiende á evidenciar: l 9 Que 
la lepra es contagiosa. 2 <? Que el contagio es difícil y 
poco frecuente. 3 9 Que el desarrollo de la enferme- 
dad es precedido de una incubación nnry lenta, á ve- 
ces de años. 4r Que para que el contagio se realice es 
necesario el contacto muy íntimo y 5 9 Que la causa 
más frecuente del contagio es el uso de ropas que ha- 
yan estado en íntimo contacto con un lazarino. 

Dados estos antecedentes, resulta que en el matri- 
monio de un lázaro con una persona sana, ésta corre 
el riesgo de contagiarse; y como la libertad tiene sus 
límites, pues no debe extenderse hasta el suicidio, pa- 
rece humano y justo repugnar los matrimonios entre 
un lázaro y una persona sana. 

La prole: Si' la contagiosidad de la lepra ha sido 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 117 



firmemente negada, con más firmeza se ha negado y 
se niega la herencia; en un gran número de matrimo- 
nios con ó entre leprosos, que constan en las buenas 
estadísticas del malogrado doctor Arango, no se re- 
gistra ni un solo caso de niños nacidos leprosos de 
esos matrimonios y en la memoria de 1890 del doc- 
tor Arango, consta el caso de dos niños nacidos en el 
Hospital, de padres leprosos, y que permanecieron 
ambos más de 12 años en el Hospital, entre lazarinos, 
sin contraer la lepra ninguno de los dos. 

El eminente leprologista yucateco doctor Patrón, 
afirma en la tesis que sostuvo en París, que no cono- 
ce casos de recién nacidos leprosos ni contagiados 
por la lactancia materna. 

Contra estas afirmaciones se presentan otros he- 
chos: En China donde los matrimonios entre lazari- 
nos son frecuentes, también son frecuentes los casos 
de herencia en la primera generación, sumamente ra- 
ros en la segunda y totalmente inmunes los de la 
tercera. Este agotamiento de la enfermedad por ge- 
neraciones sucesivas está admirablemente tratado en 
el Diccionario de Dechambre, artículo Cangots. 

En el importantísimo trabajo del doctor Manuel 
F. Alfonso, antes citado, consta el siguiente caso po- 
sitivo: "En un barrio de esta ciudad, el Cerro, hace 
"algunos años existía una familia, en la cual la ma- 
"dre que era leprosa, dio á luz un niño con todos los 
"síntomas característicos de la Eepra, el que después 
"de muerta la madre, teniendo el niño diez años de 
"edad, ingresó en el Hospital el 23 de Abril de 1887, 
"falleciendo el 30 de Marzo del 97. Esta misma se- 
"ñora dio á luz una niña sin manifestaciones de lepra, 
"pero á los 15 años se le presentaron todos los sínto- 
"mas característicos de la afección, falleciendo en el 
"Asilo el 15 de Enero de 1899. Ambos hermanos 
«' permanecieron— de su ingreso á su muerte— un pe- 
triodo de 10 años en el Hospital." 

Este heeho del doctor Alfonso demuestra, sin lugar 
á la menor eluda, la posibilidad de la herencia en la 
lepra. 

Si nos fijamos ahora en que el genio epidémico, ó la 



118 ANALES DE LA 



virulencia, como ahora se dice, de la lepra, que pa- 
recía adormecido y en vías de extinción; reverdece 
ahora, como reverdece el de la peste bubónica, deter- 
minando una y otra justas alarmas en los grandes 
centros científicos de Europa y América; todo obliga 
á las corporaciones tan serias como ésta, á ser muy 
reflexivas al emitir informe sobre tan grave materia; 
y después de bien considerado todo, me atrevo á pro- 
poner la aceptación de las siguientes Conclusiones: 

l 9 La Ley actual no prohibe el matrimonio de le- 
prosos. 

2 Q El matrimonio entre un leproso y una persona 
sana debe ser prohibido. 

3 9 El matrimonio entre dos leprosos debe ser evi- 
tado, mientras la mujer no haya pasado el período 
crítico, ó no haya sufrido la ovariotomía; y cuando 
por excepción se consienta, deben ser colocados los 
cónyuges en una colonia sanitaria anexa á la le- 
prosería. 

4 9 El matrimonio entre dos leprosos puede ser con- 
sentido siempre que la mujer haya pasado el período 
crítico, ó en los casos en que la mujer haya sufrido la 
ovariotomía. 

Aclaro el punto de que "no debe entenderse que la 
leprosa joven ha de ser castrada, como requisito pre- 
vio para el matrimonio, sino que aquéllas que por 
enfermedades anteriores hubiere sido castrada, no se 
le debe impedir el matrimonio con leproso." 

Tal es, mi opinión, que desde luego someto á la 
más ilustrada de los señores académicos. 

He dicho. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 119 






Sesión pública ordinaria del 14 de Octubre de 1900. 



Presidencia del Dr. José I. Torralbas. 

Sres. Académicos concurrentes: Bres.: Coronado, Rugues, 
Diago, Cabás, Cuadrado, Santos Fernández, Plasencia, 
Garrido, Jacobsen, García, Céspedes, F. Torralbas, Betan- 
court y G. López, Secretario General. 

Sres. visitantes: Dres.: Barnet, Carvallo, Le-Roy, Olivera, 
Alvarez y F. Soloné. 

Después de leída y aprobada el acta de la sesión anterior, y 
de darse cuenta por la Secretaría, de la correspondencia ofi- 
cial de la Corporación, el Dr. Santos Fernández, pide la pala- 
bra para hacer saber, que el día 10 del pasado mes de Sep- 
tiembre; se cumplió el centenario del nunca olvidado Doctor 
Nicolás José Gutiérrez, Presidente durante largos años de 
esta casa; debiendo por tanto no pasar desapercibida para 
nosotros dicha fecha, y conmemorándola siquiera en nuestra 
acta como así mismo haciéndole saber á la familia del citado 
médico Gutiérrez, como para nosotros no puede pasar inad- 
vertido tan grato recuerdo y tan importante fecha. Se acor- 
dó de conformidad con las expresiones del Doctor Santos 
Fernández. 

Entrándose en la orden del día, se cede la palabra al Doctor 
Alonso Cuadrado, {quien lee un breve informe sobre unas pil- 
doras denominadas de Hivon, y cuya pretensión de marca 
carece de toda base científica de orden expositivo, etc., ajus- 
tándose en sus conclusiones á las que con igual índole expre- 
só la Sociedad Económica de esta capital. Se aprobó por 
unanimidad el referido informe. 

Ocupa enseguida la presidencia el Dr. Santos Fernández, 
por pasar el Dr. J. Torralbas, á la tribuna, leyendo un razo- 
nado informe sobre los esponjeros de Caibarién, solicitado 
por la Secretaría de Agricultura, Comercio é Industria. 

El Sr. Torralbas, hace acompañar su trabajo bien rico en 
datos, de un plano de la provincia marítima de Caibarién. 

Este informe y sus conclusiones todas, fué unánimemente 
aprobado por la Corporación. 

Retorna á la Presidencia, el Dr. Torralbas, que concede la 
palabra al Dr. T. Coronado, quien pronuncia una interesan- 
te conferencia de tres cuartos de hora, acerca de la etiología 
y contagio del paludismo, y cuya materia hace años viene 
siéndole tan familiar al conferencista. 



120 ANALKS DE LA 



Concluida la exposición del Dr. Coronado, usa de la pala- 
bra el I)r. J. Diago, quien felicitando al l)r. Coronado, hace 
algunas consideraciones acerca de la historia natural del 
mosquito y evolución de los seres parasitarios, modos diver- 
sos de generación, formas distintas de estos elementos nue- 
vos, etc., cuyos puntos no podrían ser objeto de extensos 
conceptos descriptivos, en la conferencia eminentemente clí- 
nica del I)r. Coronado, 

En términos laudatorios para el Sr. Coronado, también se 
expresó el Sr.' Tarralbas, que extiende su felicitación al mis- 
mo Dr. Diago, por la pericia y oportunidad de sus con- 
ceptos. 

Con ello se dio por terminada la sesión. 

■ 



Sesión pública ordinaria del 28 de Octubre de 1900. 



Presiddncia del Dr. José I. Torralbas. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres.: G. M. García, G. A. 
Cuadrado, J. Santos Fernández, I. Plasencia, V. de la 
Guardia, F. Torralbas, A. Bosque, J. Jacobsen, E. Sala- 
drigas. M. F. Garrido, D. Hernando Seguí, J.M. Céspedes, 
F. I. Vildósola y G. López, Secretario. 

Sres. visitantes: Dres.: J. Le-Roy, E. B. Barnet y E. 
Edelmann. 

Después de la lectura y aprobación del acta de la sesión 
anterior, el Secretario dio cuenta déla correspondencia ofi- 
cial de la Corporación, y acto seguido, el Sr. Presidente en- 
trando en la orden del día, concede la palabra al Dr. Miguel 
Garrido, ponente de la Comisión de farmacia, á que corres- 
ponde el informe solicitado por la Autoridad Civil, acerca del 
Reglamento de Farmacia y comercio de Droguería. 

El Sr. Garrido, da lectura á su informe ampliamente razo- 
nado, haciendo relación á su final, del diverso criterio, que 
acerca de cuatro artículos solamente— los números 32, 33, 
34 y 41— habían sustentado y sostenido algunos compañe- 
ros de la citada Comisión. 

Cede entonces la palabra al Dr. Alonso Cuadrado, que en 
nombre de los Sres. citados, da lectura á lo que se relaciona 
con los artículos ya mencionados. 

La Corporación aprobó el informe del Dr. Garrido, con las 



ACADICMIA DE CIENCIAS LA HABANA 121 



modificaciones mencionadas, y con las cuales se dará 
cuenta. 

Concluido este extremo, entiende el Dr. García, que puede 
ser oportuno exponer algunas consideraciones, que estima 
pertinentes, contra la confección definitiva, que en el Regla- 
mento de farmacia citado, se ha dado al artículo l 9 

Hace á este propósito, razonamientos tendentes á que las 
viudas y los huérfanos de los señores Farmacéuticos, puedan 
conservar para sí, indefinidamente el establecimiento que les 
dejase el profesional. 

Con este motivo se hacen aclaraciones por parte de los 
doctores J. Torralbas, F. Torralbas, Garrido, Santos Fer- 
nández y por último el Dr. Céspedes, que en su concepto de 
letrado," explica ampliamente el caso ante la interpretación 
de las leyes vigentes y en relación con los derechos que asis- 
ten á las viudas y á los huérfanos, que cual en el caso venti- 
lado, heredan por excepción tal como las leyes mismas de- 
terminan. 

Jamás se podrá heredar la pericia profesional, el ejercicio 
mismo y perpetuo de la farmacia, que es á lo que tendería la 
extensión del criterio, de fondo ampliamente bondadoso, ex- 
puesto por el Dr. García. 

Enseguida ocúpala tribuna el Dr. E. Edelmann, que ha ce 
saber tiene depositado en la Secretaría, desde hace do s 
meses, un sobre cerrado y lacrado, acerca de las sustancias 
anormales que se encuentran, y que él en sus investigacio- 
nes ha hallado en la orina de los sujetos de fiebre amarilla. 

Expone que las referidas investigaciones no han podido 
realizarse á pesar de asociación á los químicos Gómez Pla- 
nos y Alonso Cuadrado, que encuentran serios obstáculos en 
los difidentes medios de investigación actuales, y en su de- 
fecto, imposibilitados de esclarecer sus persecuciones, queda, 
su sobre sin objetivo, suplicando solo á la Academia, que 
haga constar en el acta de la sesión como él ha sido el prime- 
ro que deja indicada la vía de las investigaciones 'del líquido 
urinario como quizás ¡la más segura para el esclarecimiento 
patogénico de la endemia amarilla. Así se acuerda. 

Ocupa después la tribuna el Dr. G. López, que en rápido 
preámbulo, recuerda los méritos, servicios prestados á la 
Corporación y valer del miembro Corresponsal Dr. R. L . Mi- 
randa, antiguo tesorero de esta casa, y que habiendo repre- 
sentado á Cuba, con el Dr. Santos Fernández, en el úitimo 
Congreso internacional de Medicina Francesa, nos hace dos 
extensas comunicaciones descriptivas, una délos adelantos 
que en relación con la Ciencia Médica, ha observado en\a Ex- 
posición y el otro, una reseña de los trabajos leídos y discu - 
tidos en el mencionado Congreso. 

Terminada esta lectura, el Sr. Presidente amplía un tanto 
lo expuesto por 'el Sr. López, en orden á los méritos del d oc- 



122 analks de la 



tor Miranda, y á sus trabajos y afecto que siempre ha guar- 
dado para la Corporación, y concluye pidiendo se haga 
constar en el acta, el verdadero gusto que todos sentimos al 
recordarle, al palpar las pruebas de que no nos tiene olvida- 
dos, y expresarle nuestra gratitud por sus dos comuni- 
caciones. 

Con señaladas muestras de unanimidad se conviene en este 
acuerdo. Después de ello, se termina la sesión ordinaria y la 
Academia queda constituida en sesión de Gobierno. 



fttfftMMMtt ■•■■•• tftMfMVMItflJfltflMtMttflftf 



Sesión pública ordinaria del n de Noviembre de 1900 



Presidencia del Dr. José I. Torralbas. 

Siíes. Académicos concurrentes: Uves.: J. Santos Fernán- 
dez, F. Paradela, A. Bosque, T. V. Coronado, D. Cubas, 
J. Diago, G. A. Cuadrado, P. Y. llagues, E. Saladrigas, 
J. San Martín, F. I. de Vildósola, y G. López, Secretario 
General. 

Sres. visitantes: Dres.: Alvarez, Fortún, Le-Roy, Gómez 
Planos y las Comadronas Sras.: Amalia Cruz de Prieto y 
Josefa C. de Vinales. 

Da comienzo á la hora reglamentaria, con la clásica lectu- 
ra y aprobación del acta de la sesión anterior, leyéndose en- 
seguida la correspondencia oficial de la Corporación. Entre 
las comunicaciones están las invitaciones oficiales de la Co^ 
misión ejecutiva del tercer Congreso Médico Pan- Americano, 
tomando con este motivo la palabra la Presidencia, para 
proponer el nombramiento de una Comisión especial, que 
represente á la Academia en todos los actos del Congreso. 
Se acuerda unánimemente lo propuesto y se conviene en de- 
signar para que la constituyan á los Sres. Académicos V. de 
la Guardia, E. Saladrigas y J. San Martín. 

Pide la palabra inmediatamente el Dr. Saladrigas, que rue- 
ga á la presidencia le permita hacer una breve comunicación 
oral acerca de un caso interesantísimo en que intervino re- 
cientemente. Concedida que le fué, refiere el expresado doctor 
su observación relativa á un joven que recibió un tiro casual 
sobre el antebrazo izquierdo que le ocasionó gran destrozo. 
Hubo considerable hemorragia — se hizo la ligadura de la 
humeral— señala como hechos notables la poca fiebre, la con- 



ACADEMIA DE <;i ENCÍAS DE DA HABANA 123 

tractura permanente de los flexones y sobre todo una exage- 
rada taquicardia— al cabo de 8 dias, trísmo ligero — se diag- 
nóstica tétanos al 9 9 día. Muerte rápida del sujeto, solo ex- 
plicable por las lesiones del pneumogastrio, determinadoras 
seguramente de la taquicardia señalada. 

Hace algunas consideraciones sobre este hecho y la con- 
tractura de la mano del lado lesionado; que no sabe cómo 
explicarse, y que se da cuenta de ella por el ataque de algún 
neurono correspondiente á las regiones centrales de loca- 
lización. 

No cree poderse explicar estos hechos por la metamería 
medular. 

El Dr. San Martín, aludido por el Dr. Saladrigas, usa de la 
palabra, exponiendo algunas consideraciones acerca de la 
duda que tuviera para aceptar el diagnóstico de tétano para 
el caso de referencia. Expone que él se inclina— para expli- 
carse los trastornos descritos en el enfermo citado por el doc- 
tor Saladrigas, á la patogenia de la inhibición primero, y 
de la infección, neuritis infecciosa después. 

El Dr. Coronado, hace referencia á un caso que tuvo muy 
análogo, donde la herida fué 'infectada por miles de partícu- 
las de las ropas del paciente. 

También tuvo el enfermo contractura del miembro lesiona- 
do y taquicadia, falleciendo así mismo repentinamente, y 
con el ofrecimiento de síntomas que permitieron establecer el 
diagnóstico de tétanos. 

Previamente autorizado el Dr. Fortún, hace presente que el 
solo hecho de la hemorragia copiosa sufrida por el enfermo, 
le explica la taquicardia señalada, como ha tenido oportu- 
nidad de observar en varios enfermos. 

Se entra enseguida en la orden del día, ocupando la tribu- 
na el Dr. Bosque, que da lectura á un informe acerca de un 
producto farmacéutico. Fué aprobado por unanimidad. 

El Dr. Gastón Alonso Cuadrado, por lo avanzado de la 
hora, cede su turno al visitante Dr. Fortún, que hace una in- 
teresante comunicación oral acerca de la distocia por breve- 
dad del cordón, refiriendo con este motivo cinco casos prác- 
ticos en los que ha intervenido. 

El Dr. Le-Roy, pide se le autorice por la presidencia, y con- 
cedida la palabra, hace la reseña de 2 casos de su práctica 
en que la brevedad accidental del cordón, por motivo de re- 
petidas circulares cual ha acontecido en los relatados por el 
Doctor Fortún, constituyeron la causa de las dificultades del 
parto. Uno de sus casos tenía 4 circulares al cuello, el 2" 
también con 4 circulares, un cordón de 1'75, en una mujer con 
hidrostmmo& y presentación de nalgas. 

El Dr. San Martín, expone que estas dificultades ofrecidas 
en la. marcha regular del parto, jél las llama, por brevedad 
accidental, absoluta del cordón , y refiere entre otras la ob- 



124 ANALES DE LA 



servación de una Sra. en que en cinco partos, las repetidas 
circulares del cordón, impedían siempre el encaje de la pre- 
sentación. 

Terminada la orden del día, el visitante l)r. Gómez Planos, 
pide turno y autorización á la Presidencia para leer un tra- 
bajo que titulará Datos sobre la, prehistoria de Cuba, y que 
versa sobre el estudio que ha hecho acerca de un cráneo pre- 
histórico, notable ejemplar que han enviado al Sr. Manduley, 
acerca de cuya adquisición aconseja á la Academia lo gestio- 
ne para aumentar su colección. 

La Presidencia toma en consideración lo expuesto, y auto- 
riza al Sr. Gómez Planos, para la lectura de su trabajo en la 
próxima sesión. 

Con ello se dio por terminado el acto. 



iiHniHiimiMiiiniiiiiiinmii 



Sesión pública ordinaria del 25 de Noviembre de 1900. 



Presidencia del Dr. José I Torralbas. 

Skes. Académicos concurrentes: Dres. A, Detancourt, I). 
Cubas, P. V. llagues, E. Acosta, G. Á. Cuadrado, J. San- 
tos Fernández, T. V. Coronado, E. Saladrigas, J. Diago, 
F. Para déla, J. Jaeobsen, J. M. Céspedes, M. F. Garrido 
y G. López, Secretario General. 

Con la lectura y aprobación del acta de la sesión anterior, 
y á su hora acostumbrada, comienza la correspondiente al 
cuarto domingo del presente mes. Inmediatamente después 
de darse por la Secretaría, cuenta de las Comunicaciones ofi- 
ciales de la Corporación, pide la palabra el doctor Alonso 
Cuadrado — aludido en el acta por haber cedido bondadosa- 
mente su turno para la discusión que allí se sostenía,— y pi- 
de á la presidencia que no se guarde más el turno de su refe- 
rido trabajo sobre la industria azucarera, Bino quese publique 
solamente en el periódico oficial. La presidencia, ocupada por 
el doctor Torralbas le hace saber, que la Academia no debe 
privarse del gusto de oir asunto tan interesante siempre, y 
que le hará poner en turno en primera oportunidad, rogan- 
do entonces su lectura á su autor. 

Pide seguidamente la palabra el doctor Coronado, quien 
antes de entrar en la orden del día desea preguntar, con mo- 
tivo de las experiencias acerca de las inoculaciones de fiebre 
amarilla que se están haciendo en esta capital, si los profe- 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 125 



sores médicos reunidos en Corporación, Hospitales, etc., pue- 
den celebrar contratos con personas que han de recibir las 
inoculaciones ante dichas, que pueden hacer peligrar su exis- 
tencia. Recuerdo que en Francia esto solamente, se permite con 
los condenados á muerte; y que en Alemania é Inglaterra sólo 
se hacen experimentos en animales. Entiende que no se debe 
estar nunca autorizado para hacer inoculalaciones que pue- 
dan costar la vida, y que además mantienen la endemia ama- 
rilla. Pregunta si se han explicado á los contratados, los 
serios peligros que pueden amenazarlos. Concluye exponien- 
do que tiene criterio cerrado con motivo de estas experien- 
cias, que jamás deben hacerse en personas vivas. En sus es- 
tudios y variadas experiencias acerca del paludismo, nunca 
se ha servido de personas vivas. La Academia no debe to- 
mar estos hechos como cosa baladí. Por eso la interroga. 

La presidencia inquiere si debe prestar atención á lo ex- 
puesto por el señor Coronado. Se contesta afirmativamente 
pidiendo la palabra el primero, el señor Céspedes, para hacer 
saber que esos contratos á que alude el señor Coronado no 
pueden hacerse, no tienen valor legal, son nulos ante el dere- 
cho. No se pueden permitir. Hasta las vivisecciones en ani- 
males no son consentidas unánimemente. Entiende que la 
Academia debe protestar de esos hechos, á fin de evitarse el 
atentado moral que resulta. 

El señor Ragúes pide el nombramiento de una Comisión 
para que exprese concretamente su criterio ante la Corpo- 
ración. 

El doctor Alonso Cuadrado, disiente de este criterio, enten- 
diendo que deben ser permitidas estas experiencias en loor 
de la Ciencia. Lamenta que uno délos más estudiosos miem- 
bros de esta Casa haya presentado un criterio opuesto á ello. 
Agrega que se han hecho análogas tentativas de inoculacio- 
nes por los mosquitos otras veces, por el doctor Roure, y 
nadie ha dicho nada por eso. Dice, también, que se han he- 
cho con el cólera en Hamburgo y en otros países, y termina 
pidiendo que la Academia no haga nada, ni exprese protesta 
alguna. 

El doctor Coronado refuta lo expuesto anteriormente, en 
breves palabras y la razón de ser más fuerte para su criterio 
la encuentra en el desconocimiento que se encuentra de la pa- 
togenia de la fiebre amarilla. Antes se hacían experiencias 
para prevenir el mal,— dice, — y ahora se hacen para produ- 
cirlo. Y todo esto sin saber lo que es la fiebre amarilla, sin 
producirse ninguna luz, por las víctimas que procuren las ex- 
periencias; pues su patogenia quedará del mismo modo ocul- 
ta á través de estos empeños ideales ¿á qué entonces los ex- 
perimentos y el sacrificio de las víctimas? 

El doctor Jacobsen expresa ser muy oportuno cuanto hace 
saber Coronado; pero entiende que el asunto es va,sto;que no 



126 ANALES DE LA 



debe ser tratado en una sola sesión é incidentalmente. Las 
noticias de esas experiencias realizadas, las dan los periódicos 
todavía, contradictoriamente; por lo que, apoya lo propues- 
to por el doctor Ragúes, acerca del nombramiento de una 
comisión que se penetre de la verdad de todo y con acopio 
cierto de elementos, nos traiga aquí su juicio y aquí discuti- 
remos con más completo conocimiento de todo. 

El doctor Saladrigas cree muy prudente lo expresado por 
Jacobsen y lo apoya. Lo mismo hace el doctor Diago. El 
doctor Santos Fernández también expone su apoyo al estu- 
dio y dilucidación á este punto, pues la Academia no puede 
ver con indiferencia, ni aceptar el hecho de que se comprome- 
ta la vida de nadie por experimentos, quizás ni medianamen- 
te justificados. 

El doctor Torralbas, está también porque la Corporación 
realice un estudio reposado de esta cuestión, y sean bien de- 
finidos sus aspectos científico, legal, administrativo, etc., y 
apoyo por tanto lo propuesto acerca de una Comisión. 

Se procede entonces á ello, y por votación secreta, después 
de receso de cinco minutos, resultan nombrados los señores 
José I. Torralbas, Gastón Cuadrado, Coronado, Ragúes y 
Céspedes. 

Se entra entonces en la Orden del día, usando de la palabra 
el doctor Betancourt, quien da cuenta de su informe sobre 
aborto, que mereció unánime aprobación. 

Después, por ausencia del doctor Calvo, lee su informe so- 
bre un preparado para baños artificiales el señor López. 
Suscitada lijera discusión acerca de los componentes quími- 
cos del agua enviada, y de la solubilidad resultante de su 
asociación, se convino en que emitiese también su parecer la 
sección de farmacia. 

Tócale después el turno al doctor Acosta, que lee su informe 
sobre una patente solicitada para curar el muermo. Conde- 
na el expositor, cuanto allí se dice, que carece totalmente de 
fundamento científico y de experiencia clínica, haciéndolo así 
saber, en correcta y mesurada forma, á la autoridad que 
consulta. 

Con este motivo, el doctor Diago, dice que debiera protes- 
tarse de esos hechos, pues la Academia no debe informar so- 
bre nada que sea anticientífico ó disparatado, pidiendo con 
este motivo, que la Mesa quede facultada para rechazar 
asuntos que estén á. la altura del que ha ocupado la atención 
de los oyentes. 

Después de algunas observaciones hechas principalmente 
por los señores Santos Fernández, Jacobsen y Torralbas, so- 
bre nuestros preceptos reglamentarios, la voz informativa 
que representamos para el Gobierno, la necesidad de cumplir 
bien esta misión, viéndolo y estudiándolo todo, se acuerda la 
unánime aprobación del informe del doctor Acosta á quien 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 127 

se felicita por la forma culta y delicada qne ha dado á nn 
asunto que sólo revela la más crasa ignorancia. 
Después de lo cual, se terminó la sesión. 



Sesión pública ordinaria del g de Diciembre de 1900 



Presidencia del Dr. José I. Torralbas. 

Siíes. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
Cuadrado, Hernando Seguí, Diago, Ragúes, Céspedes, Co- 
ronado, F. Torralbas, Yildósohi, Saladrigas y Gustavo 
López, Secretario General. 

Sres. visitantes: Dres. Gómez Planas, Barnet, Edelmann 
y Ruiloba. 

Cual es costumbre, comienza la sesión por la lectura y 
aprobación del acta de la anterior y la reseña de la corres- 
pondencia oficial. 

Se entra inmediatamente en la Orden del día, leyéndose el 
informe sobre aguas de Cienfuegos, y como ponente de la sec- 
ción respectiva lo es el doctor Gastón A. Cuadrado 

De este trabajo bien amplio y detallado, se concluye, que 
son potables las aguas del manantial Bouffartigue, que es el 
nombre que tiene el lugar de su origen. A su conclusión pide 
la palabra el doctor Diago, que celebra el trabajo hecho con 
gran cuidado y perfección, por el método de las pesadas, y 
para el cual expone que la Academia debe consignar su aplau- 
so. Así se acuerda, siendo su autor felicitado por todos y 
por unanimidad desde luego aprobado el informe referido. 

Ocupa después la tribuna el doctor Hernando Seguí, queda 
lectura á su informe oficial sobre un producto formacéutico, 
que mereció también unánime aprobación. 

Ño habiendo concurrido el doctor Miguel Garrido, para 
dar cuenta del asunto sobre aguas gaseosas y minerales que 
se le tiene encomendado, la Presidencia concede la palabra 
al doctor Gómez Planos, que nos visita y que en anterior 
sesión había demandado de la Mesa, autorización para dedi- 
carnos un trabajo sobre Prehistoria Cubana. 

Con este nombre, nos hace una interesante conferencia pro- 
batoria de que tiene Cuba prehistoria, que éramos un pueblo 
de civilización adelantada, superior á sus contemporáneos 
de Europa, pues aun tiene la América, su representante en el 



128 ANALES DE LA 



Brasil, de lengua completa, basándose para ello en pruebas 
geológicas, estudios de cráneos encontrados, regalando á 
esta Academia, una memoria donde constan recopilados por 
él estos razonamientos probatorios de sus asertos, y también 
obsequiándonos con un ejemplar de un cráneo, encontrado 
en nuestro Cementerio, que desbribe detalladamente, hacién- 
donos ver sus caracteres atávico que le hacen muy semejante 
á los de los tiempos de Cuba prehistórica ó primitiva. 

Con motivo del examen de este cráneo, toman la palabra 
los doctores Coronado y Santos Fernández, que exponen 
algunas dudas sobre ciertos puntos de sus caracteres, y cuyo 
extremo es satisfactoriamente esclarecido por el conferen- 
cista. 

Después de ello la Academia, por boca de su Psesidente, fe- 
licita calurosamente al doctor Grómez Planos, por su trabajo, 
expresándole la estimación por sus valiosos presentes, pro- 
metiéndole en breve plazo publicar la memoria citada que en- 
cierra tantos datos de interés. 

El doctor Coronado pregunta al señor Presidente, por qué 
no ha hecho todavía nada concreto la Comisión nombrada, 
acerca del estudio de las experiencias que sobre la inocula- 
ción de la fiebre amarilla por los mosquitos, se venía hacien- 
do en esta capital. 

Se contesta al doctor Coronado que se están recogiendo 
los datos más indispensables, y que tanto él, como el doctor 
Ragúes, persiguen una copia del contrato que se realiza con 
las personas que se prestan á la experimentación mencio- 
nada. 

Se hacen con este motivo algunas consideraciones sobre la 
variedad de mosquitos anofles, el propagador del paludismo 
que nuestros naturalistas, Poey, Gundlach y Vilaró, no han 
considerado como habitantes de nuestro suelo. 

Y con ello se termina la sesión por ser la hora regla- 
nentaria. 



Sesión pública ordinaria de Enero 13 de 1901 



Presidencia fiel Dr. Domingo F. Cubas. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres. Santos Fernández, 
Calvo, Cubas, Coronarlo, F. Torralbas, Le-Roy, Ragés, 
R. L. Miranda y G. López, Secretario. 

Sres. visitantes. Dres. Gómez Fíanos, Sabatés, León, Gar- 
cía, Echarte y Manchal. 

Comienza la sesión con la lectura y aprobación del acta de 
la sesión anterior, anunciándose la concurrencia del nuevo 
Académico Dr. Le-lioy. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 129 

No habiendo número para la sesión oficial, se celebra una, 
científica literaria, leyendo el Dr. Santos Fernández, un dis- 
curso en homenaje al Dr. llamón L.Miranda, prodigándole en 
él las celebraciones á que, por sus méritos científicos y su 
amor á la Corporación, ha demostrado en todo tiempo. 

Este discurso termina con la proposición que hace su autor 
para nombrar socio de mérito al Dr. Miranda. 

El Dr. López, recoje la propuesta mencionada, exponiendo 
que debe ser acojida con regocijo y satisfacción, pues pocas 
veces como en el caso presente, existirán tantos títulos co- 
mo posee el Dr. Miranda, para merecer la estimación de es- 
ta Academia. Pero que este asunto, al igual de lo pasado 
con la propuesta del Dr. Gabriel María García, no puede sino 
ser sancionado por número crecido de Académicos, como 
determina el Reglamento. 

Así se aprobó por unanimidad, concediendo después la Pre- 
sidencia, la palabra al Dr. Gómez Planos, visitante que nos 
obsequia con un interesante trabajo sobre la provincia de Pi- 
nar del Río. 

Con ello, después de atentas gracias expresadas en nombre 
de la Corporación por el Presidente accidental Dr. Cubas, se 
termina la sesión. 

No hubo sesión de Gobierno. 



Sesión pública ordinaria del 27 de Enero de igoi 



Presidencia del Dr. Diego Tama yo. 

Skes. Académicos corcukrentes: Dres.: Diago, Garría, Ru- 
gues, Davalas, J. I. Torralbas, F. Torra Jijas, Césjtedrs, 
S¿intos Fernández, Cubas, Delfín y Calvo, Secretario 
accidental. 

Se lee el acta de la sesión anterior la que fué aprobada. 

Abierta la sesión, el Sr. Presidente, presenta á la Corpora- 
ción al visitante Dr. Macía, representante de Méjico al 
próximo Congreso Médico. 

Concedida la palabra al Dr. I. Calvo, quien lee un informe 
para averiguar la muerte de un menor, causa seguida en el 
Juzgado de Marianao, el que fué aprobado. 

Le toca su turno al Dr. Francisco Torralbas, el que lee un 
informe sobre una sal conservadora de carnes, habla de los 
componentes que entran en su composición. Pide la palabra 
el Dr. Dávalos, para significar no estar conforme con el infor- 



Í30 ANALES DE LA 



me del Dr. Torralbas, pues en él habla de sustancias anti- 
sépticas que componen dicho preparado y manifiesta que ó 
bien esas sustancias se usan en cantidades capaces de produ- 
cir efectos tóxicos ó bien que para evitar dicha acción tóxica 
se emplearían en cantidades tan insignificantes que dejarían 
de ser antisépticas. 

El Sr. Presidente, llama la atención á los Sres. Académicos 
sobre el fin que se propone el industrial cual es de adqnirir in- 
forme de la Academia para en ello basar las bondades de su 
preparado, así es, que de la Academia dependerá que dicha 
sustancia se acepte ó no en el comercio 

El Dr. Santos Fernández, pide la palabra y manifiesta que 
la Academia debe informar de una manera clara, es decir si 
es buena ó mala, la preparación, pero que no debe negarse á 
dar su opinión toda vez que el informe en cuestión devenga 
honorarios que quedarán en favor de la misma. 

El Dr. Dávalos, dice que entrando en dicha preparación el 
ácido salicílico, que multándose en el Laboratorio Municipal 
á los vinos y cervezas que lo contienen no vé por qué no será 
multado dicho preparado llevando entre sus componentes el 
ácido salicílico el cual es reconocido como nocivo á la salud. 

El Dr. Torralbas, dice, que el ácido salicílico no es tóxico 
en las proporciones que entra en la mezcla salina á que se re- 
fiere y que dará á conocer á los Sres. Académicos un folleto 
en el cual se demuestra que las cantidades en que entran 
estas sales no pueden ser tóxicas. 

El Dr. Diago, no cree que el folleto prometido por el doctor 
Torralbas, sea suficiente para demostrar que dicho prepara- 
do reúna condiciones de garantía, toda vez que es de presu- 
mir que dicho folleto sea hecho por el mismo industrial; opi- 
na que debe someterse dicho preparado á un análisis com- 
pleto, tanto bajo el punto de vista químico como bacterioló- 
gico, señala como imposible la pretendida acción antiséptica 
ó conservativa del preparado toda vez que la acción de 
dicha sustancia solo ejerce su influencia en la superficie de las 
carnes y para apoyar su opinión señala el hecho de que las 
preparaciones histológicas de algún espesor no escapan á la 
fermentación aún sometidas á la acción de los más enérgicos 
antisépticos. 

El Dr. Torralbas, cree que la Academia no debe sancionar 
ninguna medicación que lleve un fin especulativo, su presti- 
gio se lo impide. 

El Dr. Diago, propone se nombre al Dr. Dávalos, para que 
como bacteriólogo, estudie dicha sustancia, quien á su vez 
propone se nombre al Dr. Delfín, para que sea hecho el aná- 
lisis de dicha sustancia bajo el punto de vista químico. 

Se acuerda nombrar á los doctores Dávalos y Delfín, para 
que lleven á cabo dicho análisis. 

El Dr. Diago, dice que el único medio de conservar las car- 



ACADEMIA DE CONCIAS DK LA HABANA J3\ 

nes es el calor, respecto al ácido salicílico lo acusa de perju- 
dicial en general y sobre todo en aquellos individuos que 
sufren de alteraciones renales, en los cuales bastarían canti- 
dades insignificantes para producirles daños considerables. 

El I)r. Diago, insiste en que la Academia no debe permitir 
que su informe sirva á los fines del industrial. 

El Dr. Tamayo, cree que debiendo la Academia informar, es 
de parecer que el Sr. Torralbas, aporte á la Academia mayor 
riqueza de datos á fin de que se discuta en la próxima sesión. 

El Dr. Torralbas, opina que debe unirse á su opinión las 
de otros compañeros. 

Quedan designados los doctores Dávalos y Delfín, para 
que unidos al Dr. Torralbas, informen en la próxima sesión. 

Concedida la palabra al Dr. José I. Torralbas, lee un in- 
forme sobre el nombre técnico y vulgar de un árbol cuba- 
no, que fué aprobado 

El Dr. Gómez Planos, entrega á la mesa, un trabajo de 
histoquimia, para que se le dé lectura si la Academia lo 
cree oportuno. 

El señor Presidente da por terminada la sesión pública 
ordinaria para constituirse la Academia en sesión de Go- 
bierno. 



Sesión pública ordinaria del 10 de Marzo de 1901 

Presidencia del Dr. José I. Torr¿ilb¿ts. 

Sres. Académicos concurrentes: Dres.: Coronado, Delfín, 
Santos Fernandez, Calvo, Paradela, Le-Iioy, Saladrigas, 
Jhívalos, la Guardia^ Céspedes, Vildósola, Jctcobsen y G. 
López, Secretario General. 

A las 2 en punto de la tarde, da comienzo la sesión ordina- 
ria ocupando la presidencia el Dr. José I. Torralbas, y hacien- 
do de Secretario accidental el Dr. Ignacio Calvo, que lee el 
acta de la Sesión precedente en que por enfermedad del Secre- 
tario tuvo que sustituirlo. 

Es aprobada el acta por unanimidad, después de lo cual 
se da cuenta de la correspondencia oficial de la Corporación. 

La presidencia comunica la triste nueva del fallecimiento 
del Académico titular Dr. Manuel Solano y Molina, á cuyo 
sepelio no pudo concurrir ninguna Comisión de esta Acade- 
mia por las condiciones anormales en que estamos con moti- 
vo de la reedificación de nuestro local. 

Una comisión sí, acudió á dar el pésame á> los familiares; y 
se acuerda hacer constar en esta acta el sentimiento que la 
corporación siente por la pérdida de miembro tan ilustrado. 

El Dr. G. López ocupa su puesto de Secretario. 

La orden del día comienza á cumplirse con el Dr. Delfín, que 



132 ANALES DE LA 



usa de la palabra y da lectura á un informe acerca de un pre- 
parado para baños sulfurosos. 

Este informe es aprobado en todas sus partes. 

El mismo Dr. Betón, inmediatamente después, lee otro in- 
forme sobre vacunación y revacunación, interesado por el Je- 
fe de Sanidad. 

En dicho trabajo, con buenas consideraciones, se contesta 
que la vacunación y revacunación deben ser obligatorias 
para todos los habitantes de esta Isla. Así se aprueba por 
unanimidad. 

Con este motivo, el Dr. Vicente de la Guardia, hace la histo- 
ria de cómo nació la consulta que ocasionó el presente infor- 
me, partido de una petición suj*a á la Junta de Vacuna de que 
forma parte. 

Expresa que como el informe tardara en ser sancionado 
por la Academia, él particularmente se ha venido acesorando 
de los Médicos de esta Capital, y puede expresar con gusto, 
que todos se han pronunciado por la declaratoria de que la 
vacunación, sea cual lo dice el informe del Dr. Delfín, declara- 
da obligatoria. 

El 9í*. Presidente, hace algunas consideraciones expositivas 
sobre el por qué los Gobiernos no hacen por lo común una ley 
obligatoria para la vacunación, sino que lo hacen así por me- 
dios indirectos. 

El Dr. la Guardia, expone, que el ánimo del Gobierno inter- 
ventor, es declararla obligatoria. 

El Dr. López, usa de la palabra para leer un informe en 
causa número 96 procedente del Juzgado de San Antonio de 
los Baños, con motivo de una herida contusa en el cráneo. 

Sus conclusiones están formuladas en el sentido afirmativo 
de ser esta lesión traumática violenta, la causa de los acci- 
dentes que se desenvolvieron y determinaron la muerte. 

El I >r. Vildósola que celebra lo bien ordenado y razonado 
del informe, impugna lo concluyente de estas sus afirmacio- 
nes, pidiendo se quite á ellos su afirmación terminante. 

El Dr. Coronado, usa de la palabra, precisamente para a- 
-poyar las precisiones del informe, ante los fundamentos ex- 
puestos, y la elocuencia de las lesiones observadas ene crá- 
neo que se ha examinado. 

Ese cráneo hab la, y habla solo, son las palabras; citando 
con este motivo algunos casos prácticos. 

E¡1 Dr. Saladrigas, que emite frases laudatorias acerca del 
informe, expresa su conformidad con lo expuesto por el 
Dr. Vildósola, 

Los Sres. la Guardia, Jacobsen, J. Torralbas y Céspedes, 
hacen variadas consideraciones y piden algunas aclaraciones 
sobre ciertos extremos del informe, cuyos puntos son satisfe- 
chos por el señor ponente. 

El J-)r. Dávalos y el Dr. Santos Fernández, piden con el 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABaNA 133 

Dr. Coronado, que se apruebe el informe del Dr. López, tal 
como está redactado. El Dr. la Cuardia, propone que se 
sustituya la palabra seguramente colocada en la primera 
cláusula del informe, por la de probablemente. 

Después de una ligera discusión, y puesto este asunto á vota- 
ción resulta que la palabra seguramente debe ser suprimida. 

El Dr. Le-Roy, en nombre del Sr. Paradela, y por ausencia 
de éste, dá lectura á un informe solicitado por el Gobierno Ci- 
vil acerca de las condiciones sanitarias de los Almacenes de 
San José de esta capital. 

El Dr. Le-Roy, manifiesta: que como ampliación del infor- 
me leido y por lo que pueda convenir va á hacer algunas ob- 
servaciones. 

1" Que en ls años que lleva en el Hospital de Paula, cuya 
situación puede considerarse idéntica á la de los Almace- 
nes (pues están contiguos) nunca ha observado la infección 
amarilla producida por. ese lugar de la Bahía. 

2" Que desde 1896 hasta el presente, no ha habido ningún 
caso de fiebre amarilla en el Hospital, según expuso eií el 
trabajo que sobre este asunto presentó en el Tercer Congrego 
Médico Pan Americano. 

y Que según las estadísticas oficiales del Departamento 
de Sanidad de la Habana, en todo el año pasado de 1900 no 
ha habido un solo caso de dicha enfermedad en esa parte de 
la ciudad. 

-i* Que admitiéndose que los mosquitos sean los propagado- 
res del veneno amarillo, y el petróleo su agente destructor, en 
las aguas que bañan los Almacenes citados, existe una capa 
de esta substancia, procedente de los desperdicios de la próxi- 
ma fábrica de gas, que será bastante á destruir las larvas 
de Hoscule, y por tanto á disminuir las probabilidades de 
infección. 

Considerando por lo tanto que los Almacenes y muelles de 
San José, están en tan buenas condiciones para el atraque 
de buques y desembarque de pasaje y carga como los demás 
de la población. 

Después de algunas aclaraciones expuestas por el Dr. San- 
tos Fernández, en consonancia con lo expresado por el Doc- 
tor Le-Roy, se aprueba por unanimidad el informe del señor 
Paradela, y se termina la sesión. 



Sesión pública ordinaria del 24 de Marzo de 190J 



Presidencia del Dr. Diego Tamayo. 

Sues. Académicos concurrentes. Dres.: Lavín, Etchegoy- 
hen, Ragúes, J. I. Torralbas, Santos Fernández, Le-Iíoy. 
Diago, Cubas, F. Torralbas v G. López, Secretario. 



134 ANALES DE LA 



A la hora de costumbre, en el aula magna de la Univer- 
sidad de la Habana — como viene sucediendo mientras se 
reedifica nuestra casa,— comienza la sesión ordinaria del 24 
de Marzo próximo pasado. Se concede aprobación unáni- 
me al acta de la sesión anterior que fué leída por el señor 
Secretario. Este mismo Sr. da después cuenta de las comuni- 
caciones oficiales déla Corporación. Así mismo de que no se 
ha desatendido el servicio de vacuna que prestábamos, ha- 
biéndose instalado éste en el local de la Secretaría provi- 
sional, Salud número 20, donde se administra el precioso 
preservativo todos los jueves de 12 á 3 de la tarde, y don- 
de concurren á ayudar al Secretario los Dres. Coronado y 
Le-Roy. Da por último cuenta el Secretario de las memo- 
rias llegadas, aspirando á los premios que oficialmente se 
anunciaron. Tres son las presentadas en tiempo oportuno, 
las tres aspirando á los premios fundados por el Doctor 
Gordon. Una al anunciado sobre A bcesos del híg¿ido, y los 
dos restantes, á temas libres. 

Se nombró enseguida para cada una de ellas, la correspon- 
diente Comisión informante: Para la citada de Abcesos del 
hígado, á los Dres.: M. Lavín y A. Díaz Albertini; para la del 
estudio sobre Aneurisma, á los Dres.: J. Diago y J. Le-Roy, y 
para la última intitulada La drena, á los Dres.: M. Sánchez 
y J. Jacobsen. 

A cada uno se le ha pasado su correspondiente comunica- 
ción, así como otra al Dr. Gordon fundador de los premios, 
notificándole la existencia de los aspirantes. 

Se concede enseguida la palabra al Dr. F. Etchegoyhen su 
primer turno de la orden ofieial de trabajos, quien lee un ra- 
zonado informe sobre la matanza de vacas en estado de pre- 
ñez, asunto interesado por el Ayuntamiento de Puerto Prín- 
cipe. El informante acepta como buenas las carnes referi- 
das, sobre todo antes del quinto mes, por la excelencia de las 
condiciones nutritivas de las reses cargadas tienen en esta 
época; si bien lamenta que la matanza de vacas preñadas 
perjudique la industria pecuaria en este país, cosa que de- 
biera evitarse. 

El Sr. López, en nombre del Dr. Alonso Cuadrado, por 
ausencia de este compañero, da lectura á su trabajo anun- 
ciado sobre Necesidades de la Industria azucarera en Cuba. 

Dado el interés de actualidad que en este país tienen siempre 
los asuntos de la uaturaleza del mencionado, se acordó des- 
pués de razonamientos expositivos sobre su importancia y 
conveniencia, que se publicase enseguida en un número de 
nuestros Anales, constituyendo éste el único trabajo del re- 
ferido número, para así hacer más fácil su reparto y vulgari- 
zación en esta capital. 

Con este acuerdo se dio por terminada la sesión. 



OBRAS DE VENT A. 

EN LA 

REDACCIÓN DE LOS "ANALES" 



Trabajos de la comisión de medicina legal é 
higiene publica, 3 tomos; La Flora Cubana, del 
Dr. Sauvalle, 1 tomo; Mamalogía, Ornitolo- 
gía, Erpetología y Entomología Cubana, del 
Dr. Gundlach; la Memoria sobre la Patología 
y Antigüedades de la Isla de Puerto Rico, por 
el Dr. Dumont; Contribución al estudio de los 
Moluscos Cubanos, por el Sr. Arangoy Molina; 
Patología y Terapéutica del aparato lenticular 
del ojo, por el Dr. Becker, traducida del ale- 
mán por el Dr. Finlay. 



CURACIÓN COMPLETA DE LA ANEMIA 

CON LOS PREPARADOS DE HEMOGLOBINA 

DEL PROFESOR Vor. DESCHIENS. 



Entrando el hierro en la composición de distintas partes del 
organismo v principalmente de la sangre, la disminución de 
tan precioso elemento produce una enfermedad muy generali- 
zada, principalmente entre el bello sexo que se llama anemia. 
Para reponer los glóbulos rojos de la sangre idearon los médi- 
cos desde época inmemorial admiuistrar el hierro en diferentes 
formas y combinaciones que tienen el defecto casi todas de 
fatigare! estómago, manchar los dientes, ocasionar estreñimien- 
to y producir dolores de cabeza. Un sabio ingeniero francés, 
Mr. V. Deschiens, tuvo la feliz idea de extraer el hierro en 
estado de hemoglobina, tal como se encuentra, en la sangre de 
las vacas que se benefician en los mataderos de París y disol- 
verlo en VINO y en JARABE, proporcionando á los médicos 
«1 mejor remedio que hoy se conoce para curar la aiieilllíl, 
la clolOl'OSis, y todas sus consecuencias. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA DE 
DESCHIENS,. preparados en París por la reputada casa de 
losSres. Adrián y O, fueron acogidos en los hospitales de 
aquella capital por los cirujanos y prácticos más afamados y 
recomendados en la clientela particular como el más poderoso 
reconstituyente en las enfermedades que reconocen por causa 
el empobrecimiento de la sangre y que se caracterizan por la 
palidez del rostro, la inapetencia, la falta de fuerzas, el ¡insom- 
nio y la depresión moral. 

EL VINO y el JARABE DE HEMOGLOBINA son 
bien conocidos en la Isla de Cuba, pues todos los médicos de 
reputación los recatan á diario; pero bueno es recordar al 
tiempo de comprarlos que se debe pedir el preparado en Fran- 
cia según fórmula del profesor Deschiens, que se vende en la 

Habana en las boticas del DR. GONZÁLEZ, Habana 112, 
del DR. JOHNSON, Obispo 53 y de JOSÉ SARRA, Teniente 

Rey 41, y en todas las boticas y droguerías acreditadas de la 
Isla. 



Tomo 37. 



ABRIL Y MAYO DE 1901. 



Dres. J. M . Céspedes y G. López 



Redacción: Calle de Cuba número 84 A 




Presentación de un caso de Miopatía primitiva protopática, por el 

Dr. Gustavo López. 

Acta de la sesión pública ordinaria de 14 de Abril de 1901. 

28 



>5 ■)■) M )> 



)J 5) JJ 



Contribución al estudio de los Crustáceos de Cuba, Notas del doctor 
Juan Gundlach f 1896, compiladas y completadas por el Dr. J. I. To- 
rralbas. (Continúa). ' 



uuiumunuuu 



luuiuiaiuiiuiiiuuuiiuiiiuiiuuuiíii.umauíiii^t'iiiuiiiiíiiiauíiüiuiiuuiiuuii.iiuiiiiiiiiiiiiíUiuaiiii^iiiMiiiiiiiiiiiii,!., 



lo la Acaflemia Je Ciencias 



HABANA 

Imprenta "La Prueba' 

igoi 



Número suelto: 30 cts. — Publicación mensual.— Año adelantado $3 oro 



Oon-d-lclones 



Los "Anales" se publican mensualmente. Su precia 
es solamente, PESO Y MEDIO, por semestres ade- 
lantados. 

En esta publicación, aparecen, á más de los traba- 
jos de la Corporación, artículos de actualidades cien- 
tíficas, de progresos obtenidos en las ciencias, de moral 
é intereses profesionales, de asuntos históricos de diver- 
sos ramos, &. &. 

Los "Anales" sostienen canje numeroso con publi- 
caciones análogas del mundo entero. 



^.VISO 



ís^e suplica el cange. 

Toda obra enviada á la redacción de los "Anales" 
será anunciada tres veces. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 13f 



O ) Presentación de 1111 caso fle íuiopatía primitiva protopática 

POR EL DR. GUSTAVO LÓPEZ 

Señor Presidente: 

Señores Académicos: 

Hace algún tiempo, cuatro años precisamente en 
este mismo mes de Junio, que tuve el gusto de presen- 
taros un niño enfermo, de 11 años de edad, vecino de 
Marianao; caso de interés, que me fué cedido por el 
Doctor Echarte. Aquí mismo leí la observación de 
dicho niño, que, como los Sres. académicos pudieron 
comprobar ampliamente, ofrecía una afección amio- 
trófica, dentro del grupo perfectamente estudiado é 
individualizado para siempre, por el profesor Charcot, 
en una memorable lección destinada á la revisión 
nosográfica de las atrofias musculares. El niño 
sufría de una miopatía primitiva protopática en su 
forma más común, ó variedad pseudo-hipertrófica, 
propiamente conocida en la ciencia con el nombre de 
Parálisis pseudo-hipertrófica, ó mio-esclerosis de Du- 
chene. Es la misma variedad que Jaccoud llama con 
propiedad, — cual lo expuse entonces — esclerosis mus- 
cular progresiva. Heller la nombra lipomatosis mus- 
cular progresiva, en atención al volumen considerable 
délos músculos de determinadas regiones. Estaforma 
de mal, está completamente desligada de toda lesión 
medular, y así mismo, de toda alteración, de los ele- 
mentos nerviosos de otro orden, cual lo han eviden- 
ciado Eulemburg y Cohnhein en 1866 y Charcot en 
1871. No tiene nada de mielopático este proceso. 
Sencillamente se trata de una miopatía, esto es, de 
una lesión primitiva y exclusivamente fraguada sobre 
el músculo, sobre la fibra muscular misma, absolu- 
tamente independiente de toda otra alteración. No 
cae dentro especialidad del sistema nervioso. 



(1) Leído en sesión pública ordinaria del 10 de Junio, 1901, 



136 ANALES DE LA 



Tal es también, la forma clínica pseudo-hipertrófica, 
la que acusa nuestro niño de hoy, que así mismo, por 
singular coincidencia, cuenta once años de edad. 

Os dije entonces, que esta es una enfermedad rara, 
sumamente rara entre nosotros, pues solo conocía- 
mos el relato de una observación publicada en la 
"Crónica Médica," constituyendo el caso que aquí