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Full text of "Anales de la Sociedad Científica Argentina"

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ANALES 



DE LA 



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ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 



ARGENTINA 



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DiüBCToa : logeoLero 4NGEL G4LLA.R00 
SiCRKTARios : Señorea Eduardo Latzira y Cáelos Lagos García 



TOMO XLVII 

Prñmer eeroestne de 1890 



BUENOS AIRES 

UfPREPITA DB PABLO E. COMÍ t HUOS, ESPEQAL PARA OBRAS 

680 — CALLE mú — 680 
4899 



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FE DE ERRATAS 



QUE CONTIENE EL ESCRITO DE « La FlORA ArGENTINA » 

- EN LOS — 

Anales de la Sodedad Cientifica Argentina, tomo XLVllI p. 67-105 



Pág:. 


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pág. 892. Un. 17 

Composición 

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Bosq. antarticos 

mas importancia 

Coloraao 

Departamento 

no Nothoclilena 

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Curmamuel 

414. 31 

ambos 

gramínea 

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es según el 

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pág. 394 lín. 1 

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pág. 425 Un. 30 

424. 48 

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pá^. 41.5 

CompaesCa 

43a 22 

G. boerhaaTÚefolía W. 
Ara. ili. f.) Tar. obtusi- 
folia OK. 

Bef^ón antartica 

DrimTS 

438. 28. BegíÓB de la Pona 
de la alta Cordillera 

439.30 

Región subtropical 

442: 20 

Formación del Monte 

442. 27 

442. 46 

442. 47 

Poligóneas 

442. 47 

Gualanguay 

P¿ff. 411 

margínata 

Canarias. Amér. tropical & 

la especie citada Clidan- 
thus fragrans Herb. 

444.26 

444. 26 

Formación del Monte 

confr. obs: á pág. 454 li- 
nea 7 

Región subtropical 

OKI C^ez) 

pág. 457 linea 1 

verdemar 

Celastrinea 

Calyptranthes 

Faga ras 

Feuilléea 

Mim. 

A. Richard 

Sínaniérea:* 

Compuestas 

pág. 466 linea 48 

Plantae Lorentzianae 

Ipomoea 

Argyreia 

pág. 544 lin. 24 

Tweediei 

458 SS 

459.9 

sustituirse 

•Xotocblaena» 

Aspidieae 

pág, 428 

pág. 414 lin. 28 

linea 36 

466. 48 

confr. pág. 83 linea 21 

pág. 465 Tin. 46 



en lugar de: |>ág. 515 
compuesta 



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de 



4.33. 32 

G. boerhavifolia 
W. Arn. var ob- 
tusa OK. 

región antartica 

Drvmis 

437. 28. Región de 
la Puna 

439. 39 

región subtropical 

440 22 

form. del monte 

440. 27 
440. 46 
440. 47 
Poligonéas 
440. 47 

Guacalanguay 
pag. 412 
Marginata 
Canarias etc. 
varias especies 

Cli>lanthus. 
444. 22 
UL2ñ 

form. del Monte 
obs.á pag. 423.1.27 

y pág. 443 1. 13 
región subtropical 
OK. (mg.; 
pág. 4~>H linea 
verde mar 
Celestrlnea 
Calyptrauthos 
Fra^ras 
FeuiUeí'a 
Mis. 

á Richard, 
sinantéreas 
compuestas 
pág. 446, linea 48 
Plantae Lorentzü 
Argyreia 
Ipomoea 
pág. 444 linea 34 
Tweedii 
458.57. 3. 6. 21 
459.4 

substituirse 
•Nothochlena» 
Áspid iea 
pág. 228 

„ 414 linea 33 
linea 49 
467. 48 

pág. . . . linea 39 
pág. 65 linea 46 



DUÁE SPECIES NOVAE ARGENTffIAE 



GYPONAE GENERIS 



SCRIPSIT 



CAROLUS BER6 



1. Gypona sellata Birg, d. sp. 



Hobusta, sordide olivaceo-flavescens, subíuspallidior, virescens, 
immaculata; margine antico capitis dimidioque basali clavi 
aut hujus fascia inedia, parle basali nee non ápice imo, fuscis ; 
pronoto raro lineis obsolelissimis antrorsum convergenlibvis 
fulvescentibus omaiis eiposticeviridi-tincio; dorso abdominis 
alisque prope scutellum obscure fuscis. — Long. corp. et corp. 
cum legm. 40-44,5; lat. 3^5-4 mm. 

Femina segmento ventrali ultimo quam paenultimo fere duplo 
longiore, ápice usque ad médium ellipticosinuato, sinus 
ipsus medio lóbulo parvo triangulariter exdso instructvs^ 
lobulis lateralibas longis, rotundatis. 

Hab. Territorium Missionum. 

Gyp. pingui St&l quadammodo similís, sed piciura corporís 
structuraque segmentí ultimí ven tris optíme diversa. Capul supra 
subtusque depressum apicem versus attenuatum, antíce satis 
rotundatum; vértice medio quam ad oculos plus quam dimidio 



6 AiráLES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

longiore, distíncte stríato, stríis medíísetlateralibusobliquetrans- 
versis, ínter se apícem versus convergentibus, línea ímpressa 
medía ínterdum obsoleta; ocellis roséis, ante médium verticís 
sítís, ínter se et ab oculís fere aeque longe dístantibus vel ínter se 
quam ad oculos paulo magis propínquís; fronte clypeoque aeger- 
rime punctulatis, hoc apícem versus nonnihil ampliato et medio 
usque ultra elevato, illa utrimque serie tubercuiorum minutorum 
instructa. Pronotum quam vértex dimidío longíus, transversim 
strigosum, antice et ad margines laterales subtilíter rugulosum, 
postice late sínuatum, marginibuslateralibusanticisquam posticís 
quasí duplo longioribus. Scutellum valde acuminatum, basi pun- 
etatum, post médium rugosum. Tegmina brevia, apícem abdominís 
non superantia, venís clavi utrimque fortiterpunctatis, apéndice 
raembranae angusta. Álae subvitrea, prope basin valde infuscatae. 
Abdomen virescenti-flavídum, prope scutellum nigrescens. Subtus 
cum pedibus flavido-virescens, immaculata. 

De esta especie poseo varios ejemplares que fueron recogidos en 
el Territorio de Misiones, por el señor Carlos Backhausen. 



Í2. Gypona retifera Berg, d. sp. 



Parva, flavido-vere^cens ; capite pronotoqiie vittis duabus vel 
quatuor obsoletissimis luridis omatis; tegminibus omnino 
laxe venoso-reíiculatis, areolis luridis^ venís virescentibus. 

Mas segmento ultimo ventrali quam paenultimo dimtdio /cin- 
giore, ápice latissime rotundato. — Long. corp, 6, cum tegm. 
7,5; lat. 3 mm. 

Hab. Territorium Missionum. 

Gyp. brachycephalae Spngb. fortasse simílis. Caput breviuscu- 
lum, supra subtusque parce depressum, ad apícem aliquanto 
attenuatum; vértice subcirculari, subtillissime striato, stríis fere 
transversalibus ; ocellis magnis, flavis, ante médium verticís sitis, 
ínter se quam ab oculís fere duplo longe remotis; fronte clypeoque 
subtílissime punctulatis, hoc apícem versus paulo angustato, illa 



CTPOKAI €nBUS 7 

ad latera pamm stríata. Prooolum Iransverse strígosam, aniíoe 
foreolis Donnallis indíslíoclís praedítam, tíIüs lurídis tíx con- 
spicois, marginibus lateralibus anlicis el postícis fere aequilongis. 
Tegmina omnino parcíus TeDoso-rPliculala, lurida, yenis laete ▼írí- 
dibos, apéndice merobranae angusla. Álae subTiirede. Abdomen 
pedesque Tirescenti-flaTÍda, illad ápice ▼irídi-Unclum. 

Poseo un solo ejemplar de esta especie, recogido en Misiones. 
Está caracterizada principalmente por sus pequeñas dimensiones^ 
la posición y distancia de los ocelos, j la coloración y los retículos 
de las t^mínas. 



UNA PLANTA NUEVA 



DE LA FLORA URUGUAYA 



Á mediados del mes de mayo próximo pasado recibí del distinguí- 
do botánico y amigo señor don J. Árechayaleta, Director del Museo 
Nacional de Montevideo, un paquetito de plantas uruguayas, para 
que yo viese si fuera posible determinarlas por comparación con el 
material de mi herbario, á causa de que los ejemplares recogidos 
eran incompletos, careciendo en su mayoría de flores y frutos. 

Entre las varias especies de ese paquete, me llamó sobremanera 
la atención una rama recolectada en los montes de la sierra del Pan 
de Azúcar, cuyas hojas enteras y apergaminadas llevaban al pie un 
par de enormes estípulas, dándole casi el aspecto de una Bizacea; 
los óif;anos reproductores estaban representados solamente por 
unas inflorescencias axilares filiformes cilindricas, cubiertas por 
un gran número de bracteitas triangulares semi abrazan tes y empi- 
zarradas decolor rojo-morado obscuro con bordes vellosos cenicien- 
tos; en la axila de dichas brácteas existían botoncitos rudimenta- 
rios de flores pero sin que pudieran servir para un estudio taxonó- 
mico. Contestando, pues, al señor Arechavaieta, le manifesté mi in- 
terés por el curioso vegetal, encareciéndole que buscara de obtener 
ejemplares más completos y desarrollados. 

Mis deseos no tardaron en ser satisfechos enviándome el señor 
Arechavaieta, el 14 de septiembre próximo pasado unos hermosos 
ejemplares del mismo vegelal en plena floración . El estudio de las 
flores me reveló que se trataba de una Samidacea y probablemente 
de un género nuevo, pues la planta no calzaba en ninguno de los 



imiL PLANTA HDBYA DE LA FLORA URUGDaTA 9 

géneros que figarao en la obra de Bentham y Hooker (Genera plan" 
tarum, vol. I, p. 79i y siguientes); así lo hice saber atáctico bo- 
tánico uruguayo, haciéndole al mismo tiempo presente la necesidad 
de obtener los frutos, para estar más seguro de la determinación y 
en tal caso poder dar una descripción completa del nuevo repre- 
sentante de la Flora de la Banda Oriental. 

Con fecha 26 de noviembre, el señor Arechavaleta me anunciaba 
haber hallado el fruto de la interesante Samidacea en una de sus 
últimas excursiones, agregando : mel fruto es esférico, del íamaño 
de un guisante^ con el estilo persistente, tres placentas con semillas 
numerosas, un tanto comprimidas por presión, no presentando [dila- 
tación externa ningunas, y el 7 de diciembre me comunicaba ha- 
berme remitido por correo un ejemplar tructifero, ejemplar que, 
desgraciadamente y no sé por qué causa, no llegó á mis manos, te- 
niendo entonces que reclamar otro del descubridor, el cual me 
complacía enviándome otro el 30 de diciembre próximo pasado. 

El estudio de todo este material me confirmó mayormente en mi 
opinión primitiva y boy estoy plenamente convencido que se trata 
de un género y especie nueva de la familia de las Samidaceas, gé- 
nero y especie perfectamente caracterizados, queme permito publi- 
car en esta corta relación, tomándome la libertad de dedicar dicho 
género á su sabio é infatigable descubridor, como testimonio de 
gratitud y cariño amistoso para con él. 



ARECHAVALETAIA Speg., n. gen. Samydacearum 



Char. Caseariea. Catyx primo subglobosus dein hemisphaerico- 
turbinatus apertus, sepalis 4 valvatis. Pétala O. Stamina circiter 
SO hypogyna, i-S-sticha libera, pilis saepiusmajusculis immixta, 
filamentts brevibus, antheris subelhpsoideis extrorsuu dehiscbn- 
TiBus, STAMiifODUS ifULLis. Ovarium ovoideum, uniloculare, in 
stylum iifTBGRUií ápice TRUfiCATUN elongatum, productum, ovulis 
00 , placentis tribus paríetalibus i-é-seriatim adfixis, anatropis 
subhorizontalibus. Fructus subbaccatus indehiscens polyspermus 
stylo persistente armatus. Semina subglobosa exarillata exalata- 
que, testa coriácea, albumine proteico copioso, embryone párvulo 
axili, cotyledonibus subovatis radiculam superam non v. tnx su- 



10 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

perantibus» — Arbuscula, Folia alterna subdisticha integra v, 
subserrata, epunctata; stipulae maxiuae persistentes ovatae ses- 
siles V. petiolulatae . Flores parvuli breviter pedunculati uni- 
bracteolati in spicis aasillaribus pendulis dense congesti . 

Genus prope Euceream Mart. et Lunanian Hook'. inserendum ab 
ómnibus Ordinis rite distinctum. 



A. upug^ayensis Speg., n. sp. 

Diag. Glaberrirna, plurimetralis, foliis patulis ellipttcts per- 
gameneis integris v. utroque margine irregulariter paucidentatts , 
petiolis brevibus internodia non aequantibus fultis, bc^i stipulis 
magnis ex orbiculari ovatis persistentibus v. brevissime petiolu- 
latis, spicis floralibus petiolos duplo v. triplo superantibus cer- 
nuis, ftoribus atro-purpureis dense congestis, stylo longe exerto, 
fructibus globosis parvulis e virescenti roséis glabris. 

Hab. In silvis et dumetis montium Pan de Azúcar t;oca¿oruir, 
ReipuAlicae Uruguay ensis, leg. PraecL J. Arecha válela, veré 
4898. 

Es, según parece por las muestras que poseo, un arbusto de bas- 
tante elevación, normalmente ramificado y bastante tupido; sus 
ramas, que se separan del tronco bajo un ángulo más ó menos 
abierto, son cilindricas lisas, presentando sólo las viejas unas 
arrugas longitudinales poco marcadas, vestidas por una corteza de 
color marrón más ó menos ceniciento y provistas de un regular 
número de lenticelas más pálidas ó blanquecinas, siendo la ma- 
dera bastante resistente y compacta, blanca, con un canal medular 
poco desarrollado, relleno de una médula blanco-rosada; los inter- 
dios son, por lo general, cortos (5-iO mmno. de long.) y provistos 
de cojinillos foliiferos más ó menos salientes y angulosos. Las ho- 
jas son alternas, tendidas casi horizontalmente, dispuestas en 72 
en las ramas jóvenes y por lo tanto disticas, en las viejas en 2/5; 
los limbos son á voces elípticos, á veces lanceolados (I : 3), gene- 
ralmente más anchos en la mitad superior (de 40 á 70 mm. de 
largo por 12-25 mm. de ancho), rígidos casi apergaminados, pero 
bastante delgados, sin puntos ni lineas transparentes, de color 
verde obscuro y brillantes en la cara superior, sin brillo, de color 



isilami un ciierra ü» mait .Quuc;Hift x^ j«:ua 
inioe» lii Mili 111 i 4B ior rae jn^» :íq si j^tq^thi 

oKiitD. Ba jna paiaoia^ i& :ia araiKiu ii^siaQte ^amctütf ^ jm.^ 
•iei 






t^AJL.)» ^^«l^aSLV. 



12 AMAUIS DE LA SOGIBOAB CIENTÍFICA ARaENTlNA 

hacia la parte externa de la flor, abriéndose longitudinalmente, 
desprovistas de espolones ó apéndices y con un conectivo muy poco 
visible; entre los estambres se observan numerosos pelos blanque- 
cinos, de los cuales algunos son cortos y cilindricos, mientras 
otros igualan á los estambres, siendo más gruesos y chatos, pare- 
ciendo unicelulares. 

El ovario es globoso ú ovalado obtusamente triangular, muy pe- 
queño (de 1 mm. de alto y de ancho), lampiño, de color morado, 
casi negro, enangostándose repentinamente en la parte superior, 
prolongándose en un estilo cilindrico (de 2 mm. de long.) que so- 
bresale bastante de entre los sépalos, tronchado y entero en la ex- 
tremidad; al interior el ovario no presenta más que una sola cavi- 
dad, con tres placentas parietales, sobre cada una de las cuales hay 
un gran número de óvulos anátropos casi horizontales, dispuestos 
por lo general en tres hileras verticales. 

El fruto es una especie de baya muy poco pulposa, irregularmen- 
te globosa (6-6 mm. de diám.) sésil ó casi, de color rosado sucio, 
con nubecilla cerosa azuleja y provista en la parle superior del es- 
tilo persistente y rigido (2 mm. de largo) negruzco y delgado; el 
pericarpio es relativamente delgado, pero bastante tenaz y á la ma- 
durez se abre partiéndose irregularmente; en el interior se hallan 
de 4 á 10 semillas perfectas, mezcladas á algunas otras abortadas, 
sin substancia intersticial. Las semillas son casi globosas (de 3 mm. 
de long. por 1,5 mm. de ancho y grueso), algo angulosas por la 
presión mutua, sin alas, arillos ó carúnculas, sobresaliendo en la 
parte inferior el rafe apenas, lisas, lampiñas, de color negro más ó 
menos brillante, con el testa apergaminado bastante duro. Cortadas, 
presentan una parte hueca y otra ocupada por el albumen blanco 
albuminoideo, en el centro del cual se halla escondido el embrión 
muy pequeño axil verde, con cotiledones anchamente ovalados y 
obtusos y con una raicilla cilindrica de igual lonp^itud de los coti« 
ledones dirigida hacia el ápice ó sea la chalaza de la semilla. 

Respecto de la planta él señor Arechavaleta me escribe : 

<( Es arbusto de2á 3 metros, al menos el último que hallé media 
esta altura, pero según noticias que después me dieron puede 
alcanzar á más aún. 

« Los primeros ejemplares se encontraban en las orillas del arroyo 
de Pan de Azúcar, á la sombra, de otros árboles, y los últimos entre 
Scutia buxifolia, contra los cuales parece que se sostenían derechos. 
Aunque el terreno era bastante elevado y peñascoso tengo razones 



UNA PLANTA NUEVA DE LA FLORA URUGUAYA 13 

para creer que las raices corríeudo entre las piedras, debían llegar 
á fondos muy húmedos y puede ser que á napas subterráneas; á 
poca distancia se hallaba una galería de mina inundada de agua I 
« Los más lindos ejemplares en flor que tengo en mi herbario 
proceden de un pie nacido entre dos peñascos de conglomerado, en 
cuya orilla corría un arroyuelo de agua cristalina ; supongo que 
en épocas lluviosas debe bañarlo continuamente el líquido ele- 
mento. En una. palabra, es un arbusto bastante crecido y amigo 
del agua 1 » 



La Plata, ^ de diciembre de 1896. 



Carlos Spsgazzini. 



TESORO 

DK 



CATAMARQUENISMOS 

CON ETIMOLOGÍA DE NOMBRES DE LUGAR T DE PERSONAS EN LA ANTIGUA 

PROVINCIA DEL TUCCMAn 

Por SAMUEL A. LAFONB QUEVBDO M. A. Gantab. 

Miembro corrMponnl dal Insütalo 6eoitrá9eo Aigeatfao 7 mitmbro 
eomspoii4ieiite de 1« Sociedad Científica Argentina 

iConUnuaeión) 



APÉNDICE A 

PADRÓN DE QÜILMES Y CALIANES (1682) 

(Del Archiyo Nacional de Baenos Airef) 

Papel para los años 
1684, 1685 y 1686. 

En el Pueblo y reducción de Santa Cruz de los Quilmes, tres le- 
guas poco más ó menos de la ciudad de la Trinidad Puerto de Bue- 
nos Aires, en 12 dias del mes de Abril de 1682 años : El Capitán Don 
Miguel Castellanos Contador Juez OGcial de la Real Hacienda en di- 
cha ciudad y sus provincias del Rio de la Plata y Paraguay. Por 
S. M. que Dios guarde ; para efecto de hacer padrón de los Indios é 
Indias de dicho pueblo y reducción y reconocer los que deben pagar 
Tassa, ó ser reservados de ella en presencia de mi el presente escri- 
bano y asimismo estando presentes el Doctor Don Melchor delzarra 
Cura doctrinante de dho. pueblo y el Sargento Don Miguel Troncoso 
sucorreiidor juntamente con el alférez Clemente Rodríguez Protec- 
tor General de los Naturales. Y assí todos juntos y havíéndose reco- 
gido toda la gente de dicha Reducción á toque de campana que se 
estuvo tocando por más tiempo de dos horas, y con el libro de Co- 
leturias que manifestó el dicho Cura Doctrinante y con la lista del 
último Padrón que se hizo de los Indios de esta dha. reducción el 
año passado de 1680 en dos dias del mes de Mayo. Se hizo este Pa- 
drón en la forma y manera siguiente : 



IS 



T r%II>TWiS «l> 



AbanroT tm.i. 
Ibandij (B.). 
Ibau. 
Abaü. 

Ibauchaj i m.). 
Abajao. 

Abajan (Galiaoo). 
AcanseT. 

Aechoca Cacique). 
Achaípi (Galiano). 
Achaípi Calíano (m.). 
Alei (Calíano). 
Alichay (Caliano). 
Aliue. 

A]san (Alean, 9* Cod.). 
Allampa. 
Allanqoi. 
Amblaquf. 

Amilca (á milea, Cod. 2*), Calia- 
no (m.)- 
Aropalla. 
Anchajo. 
Anchila. 

Anjurí (Calíano). 
Anllagua (m.). 
Añaípí (yp, Cod. 2^). 
Apaussa (Calíano). 
Aquilaa (an?) (Caliano). 



Apil. 
AqaÍDchaT. 



Astaban. 

Atanco ^AqoiliajK 

Ancho. 

Anquí (Calíano). 

Ates. 

Afcnña. 



Balinchaj (Calíano). 

Saltos. 

Bailáis Téase Vallaisj. 

Bancux (m.)* 

Barrigón. 

Bíndus (Vindus, Cod. S*, Calíano). 



Cabana. 

Cabilmay (uilmay, Cod. i^^ Ca« 

liano). 
Cachaupe (ype, Cod. 2*). 
Cachícachi (Caliano). 
Cachiqui (Caliano, ra.). 
Cachiqui. 
Cachi may. 



{1) Para facilidad de referencia se ha reducido la siguiente lista de apellidos á 
orden alfabético. El signo (m.! significa que el apellido que lo precede es de 
mujer. Cuando no se indica procedencia se entiende que es Quilme. 



16 



ANALES DB LA SOCIIBAI» CUNTÍFICA ARfiBHTINA 



Gaipicha (pichi, Cod. 


2«). 


Chanco! (Caliano). 


Gaipuchis(^cAi, Cod. 2"", Calíano 


\ Chansaba (zaba, Cod. S"", m.)* 


(m.). 




Chalpi(m.)* 


Calauza. 




Cbapi (m;). 


Calchiuar. 




Chapuma. 


Calimay (Cal ¡ano). 




Chascagua (m.). 


Caliua (Cal ¡ano). 




Chascaguay (agua, Cod. 2*^). 


Caliva. 




Chauchica (m.). 


Cailafí. 




Chavel (m.). 


Camincha(m.). 


• 


Chaya uca. 


Camllapi (m.). 




Chay^pi. 


Campacay (Caliano). 




Chilcomay (Caliano). 


Campilla (m.). 




Chucuncay. 


Canilla (ó ista) (m.). 




Chumay. 


Casilla (m.). 






Calali fCathali, Cod. ! 


n 


F 

• 


Calalme. 




Calibas. 




Famacalla. 


Cauanan. 




Filca. 


Cauanche. 




A 1 I V/«A. ' 


Cauasi (ciy Cod. 3^, Caliano, m.] 


). 


Caypiccha. 




G 


Comanchao (m.). 






Cunaype. 




Gachipay. 
Guacha mpa. 


GH 




Guachil (m.). 
Gualquitay (Caliano). 


Chacaba(m.). 




Gualyaca. 


Chacassí (así, Cod. 2*", 


Caliano, 


Guallquipa. 


m.). 




Guam pichan (Caliano). 


Chafa. 




Gualchicay. 


Chaipí (m^. 




Guanpichan. 


Chainl (Caliano, m.). 




Guaquilmay. 


Chama (m.). 




Guaquinchay. 


Chamíca (m.). 




Guayanble (Caliano). 


Chamilca (m.). 




Guayanble (m.). 


Champusa. 




Guayanchil (Caliano). 


Chanagua (m.). 




Guaya npi. 


Chanaype (m.). 


. 


Guayaquil. 


Chancano. 




Guitflu. 



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"par. 






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TESORO DK CATAM ARQUEÑISMOS 

Liasca (CaliaDO, m.). 
Liaypucha (m.)* 



17 



Ichaua. 

Iguanchay (Caliano, m.). 

Ijama (la j f) 

Illaua (m.)- 

Iluchaíme (m.). 

Impaxil (m.). 

Incaize. 

Inca pacha. 

Inquina (m.). 

Ipallam. 

Iquicho (m.)* 

Iquimay. 

Isayan (Calí ano). 



M 



Malanzá. 
Mallica (m.). 
Maquitay. 
Miquinay. 
Mitís (Caliano). 



N 



Naycagua(m.)- 



O 






Laguachí (m.). 

Laguachi (m.). 

Laíx vel Layx (Cod. 2**). 

Lamac. 

Límpay. 

LL 



Llabca (m.). 
Dabincay (Caliano, m.)- 
Llacche. 
Uacapas (m.)- 
Llacas. 
Llaica (n).)- 
Llamac ((laliano, m.)- 
Llampa. 

Llamuc ((laliano, m.)* 

Llaoen. 

Llaquinchay (Caliano, m.)« 



Opuccha (m.). 

Osla t;e/Hosta (Cod. S^"). 



Paco. 

Pajanni (Caliano, m.)- 

Pallamay. 

Pallamay (m.)* 

Pasagua(m.). 

Parabay. 

Peguante. 

Perendengue. 

Pichaguay. 

Pipis (m.). 

Pisay (ra.). 

Piscay. 

Piscay (m.)* * 

Pisiaca oel Píssi (Cod. 2*). 



fOC CIINT. Alft. — T. XLTn 



18 



ANALES DE LA SOCIBDAD CIRNTÍFICA ARGENTINA 



Pili. 


Sipilmana. 




Piuanche. 


Sipitulpa. 






Sipitulpa (Cali 


iano). 


Q 


Siquimíiy. 
Siquinay. 




Quichauel (m.). 


Siquitay (Caliano). 


Quichincha. 


Subcala. 




Quílintay. 






Quisami (m.). 




T 


Quizampa (Calíano). 


Tancolmay. 




• 


Tan til (m.)- 




s 


Taquilo. 




* 


Ti layan. 




Sabanquít?6/Sauanquí(Co(l. 2^). 






Sachamon. 




U 


Sachica. 






Sachica (m.). 


Uchapa (m.). 




Sachica (Caliano). 


Uchucan. 




Samaya (Caliano, m.). 


Üguenche. 




Samayan (Caliano, m.)- 


Uncacha (m.). 




Saminta (Caliano). 


Uncalla (m.). 




Sancalroay. 


Uncasil (m.). 




Saipu(m.). 


Uti. 




Sanquinay. 






Sapajan (Caliano). 




V 


Sapa tuda. 






Sa patulea. 


Valinchay vel Balin (Cod. 2""). 


Sapaucan (Caliano). 


Valláis vel Ballays (Cod. 2"*). 


Sialtaud (m.). 


Vichicay (ra.). 




Sicca (Caliano). 






Sílpicay (Caliano). 






Siipiguay (ra.). 




Y 


Silpina. 






Silpincay ó Silpiucay. 


Tabanchin (ra.) 


. 


Silun. 


Yampaxil ü6/ Yanpasil(Cod. 2^^ 


Sillamay. 


m.). 




Símanan (Caliano). 


Yapay (m.). 




Simichan (m.). 


Yutayan (Caliano). 


Sinquinay. 


• 





Zanquil (m.)- 
Zapalií (m.). 



TESORO DE CATAN ARQUEÑISMOS 19 

Zapan (m.)- 
Zapatuda. 

Jupiche (4 upiche, Cod. 2**). (Du- 
doso, posiblemente Quilme). 



APÉNDICE B 



APELUDOS DE INDIOS DE AMBOS SEXOS QUE SE ENCUENTRAN 
EN UNOS EMPADRONAMIENTOS DE FINES DEL SIGLO XVII Y PRINCIPIOS 

DEL XVIII EN EL ARCHIVO DE CATAMARCA 



Aballay. 

Aballay : cacique Guachajchi. 

Aba Hay : cacique Paysípa. 

Aballay : cacique Machigasla. 

Abaucha. 

Abauchay. 

Abilinday : Tinogasta. 

Acampi : Tinogasta. 

Acanchi (m.) : Ingamana. 

Achamín : Olcagasta. 

Achapac : Guachajchi. 

Achaupac. 

Achipay (m.) : Ingamana. 

Achuela (m.) : Ingamana. 

Achuxna (m.) : Pisapanacu. 

Achuxna (m.) : Guachajchi. 

Ai mache. 

Alimin : Olcagasta. 

Aiimin : Paysípa. 

Alucao. 



Alugon : Pisapanacu. 

Allaimi : Guachajchi. 

Ampi : Paysípa. 

Anitay. 

Añacay. 

Asaica : Pisapanacu. 

Asanu (m.) : Pisapanacu. 

Asimin : cacique Olcagasta. 

Asintay : Pisapanacu. 

Aucaba ó Aneaba : Tinogasta. 

Aumpa : Huasan. 

Auquio : Tucumangasta. 

Avalos. 

Axlato. 

Ayachi (m.) : Ingamana. 

Ayachi : Pisapanacu. 

Ayampox(m.) : Tinogasta. 

Ay macha : Calchaquí. 

Aysampas (m.) : Tucumangasta 

Ayuchil (m.) : Ingamana. 

Ayunda. 

Ayunda : Pisapanacu. 

Ayuxna (m.) : Ingamana. 



20 



▲NALES DE Lk SOCIEDAD CIEEf TÍFICA ARttENTINA 

Calamón. 

Calamón : Tinogasta. 
B Calinluclla. 

Cauana (m.) : Ingamana. 
Conela : Guachaxse. 
Colaoy : Olcagasla. 
Coyuca : Tioogasla. 
Guicha (m.) : Ingamana. 
Cuma I i : Pisapanaco. 
Cumali : Amangasla. 
Cumanse : Huachasche. 
Cumanse (m.) : Sabuil ó Saujil 
Cumansi (m.) : Pisapanaco. 
Cumansi (m.) : Pípanaco. 
Cumansi (ra.) : Tinogasla. 
Cumansi. 

Cuneas (m.) : Ingamana. 
Cuninja : Amangasla. 
Cunínjua : Paysipa. 
Culayan : Machigasla. 
Cutoyan : Paysipa. 



Bacalí. 

Baíamble : Huachaschi. 

Balanpis (u?) : Pisapanaco. 

Bal cusa. 

Balimba : Huachaschi. 

Bicamsa (m.) : Olcagasla. 

Billa : Huachaschi. 



Cachusna : Huachaschi. 
Caimí : Ingamana. 
Caimincha : Pisapanaco. 
Caimincha (m.) : Pisapanaco. 
Cajilla : Ingamana. 
Calduse : Pipanaco. 
Calí : Tinogasta. 
Caliba ó Calibas : Tinogasla. 
Caliba : Olcagasla. 
Caliba : Paysipa. 
Caliva : Guachaxse. 
Calsapi : Ingamana. 
Calsapi : cacique Tioogasla. 
Callamuy : Paysipa. 
Callave : cacique Pipanaco. 
Callaxve : Ingamana. 
Callaxue : Ingamana. 
Camisa : Ingamana. 
Camisa : Paysipa. 
Camisa : Machigasla. 
Campilla (m.) : Ingamana. 
Cañacha (m.) : Amangasla. 
Capilba : Sabuil-Saujil. 
Capilma : Sabuil-Saujil. 
Casanpa : Pipanaco. 



CH 

Chacampi (m.) : Pisapanaco. 
Chacani. 

Ghacarac : Ingamana. 
Chacomo : Tinogasla. 
Chaicsa (m.) : Ingamana. 
Ghaicsa : Guasau. 
Chaicsa (m.) : Huachaschi. 
Chamaica (m.) : Pisapanaco. 
Chamaico : Guachaxse. 
Chamaico. 
Chambleca : Saujil. 
Chamasin (m.) : Ingamana. 
Chamaya (m.) : Pisapanaco. 
Chamhana (m.) : Pisapanaca 
Chamixla (m.) : Pisapanaco. 



UNA PLANTA NUKVA DE LA FLORA URUGUAYA 11 

mas pálido ó algo rojizo en la inferior (en la juventud se hallan 
ligeramente vestidos de unanubecilla azuleja cerosa), con nerva- 
duras bien marcadas en ambas caras, una primaria más gruesa 
central con 8 ó 10 secundarias en cada lado, las que se anastomo- 
zan en arco antes de tocar el borde; la parte superior ó punta del 
limbo es acuñado-redondeada, más ó menos aguda ú obtura, á 
veces hasta con un diminuto mucrón; la. parte inferior ó base es 
siempre claramente acuñada ; el margen es llano ó con un reborde 
sumamente angosto doblado hacia la cara inferior, en ciertas ra- 
mas enterísimo, en otras aveces entero, á veces con uno á siete 
dientes en cada lado bastante agudos pero poco profundos; los pe- 
ciolos son, generalmente, muy cortos (de 3 á 5 mm. de loog. ) cana- 
liculados en el vientre, convexos al dorso y provistos en su base 
de dos grandes estipulas apergaminadas, anchamente ovaladas 
(delOálS mm. de long. por 7á 15mm. de ancho) muy redon- 
deadas en la parte superior, en la posterior oblicuamente troncha- 
das con ambas orejitas obtusas, la exterior muy pronunciada, á 
veces sentadas, otras veces sostenidas por un peciolito muy corto 
y chato, de bordes enterísimo ó con varios dientes anchos y cortos. 
Las inflorescencias de color morado obscuro nacen en la axila de 
las hojas superiores de las ramas, siendo unas espigas casi sésiles, 
de 15 á 25 flores, muy tupidas (de lOá I5mm. de largo por 5 mm. 
de diámetro), generalmente pendientes ó dobladas hacia abajo. Las 
flores son muy apretadas y sostenidas por un pedunculíto muy 
corto y bastante grueso (de 0,5 á 4 mm. de long.) que sale de 
la axila de una bracteita corta anchamente triangular semiabraza- 
dora, morada, con borde velloso-ceniciento ; al estado de botón son 
casi globosas (de 1,8 á 2,2 mm. de largo por 1,5 á 2,2 mm. de 
díám .) y más tarde, al abrirse, toman una forma hemisférica ó casi 
de un cono invertido; los sépalos son valvaresy en número de cua- 
tro, bastante carnosos, de color morado azulejo y lampiños por 
afuera, por adentro cubiertos de un vello corto tupido ceniciento, 
cortamente soldados en tubo en la base, libres y ovalados, modera- 
damente agudos en sus dos tercios superiores. No hay pétalos. El 
disco está representado por cuatro glandulitas verdes diminutas 
sentadas en la base inferior y al centro de cada sépalo. Los estam- 
bres, que no superan nunca los sépalos, son en número de 18 á 20, 
dispuestos en torno del ovario en tres ó cuatro hileras, completa- 
mente libres y lampiños, formados por filamentos cortos casi cilin- 
dricos amarillentos y anteras eliptico-ovaladas rojizas dispuestas 



ii 



ÁNALBS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



ÍDcasapa : Ingamana. 

Inrasil ó jil (m.) : Guachaxse. 

Inquina. 

Inquina (m.) : Huachaschí. 

Inquina (m.) : Pisapanaco. 

Inquina (m.) : Ingamana. 

Inquina : Tinogasta. 

Inquina (m.) : Olcagasta. 

Inquina : Paysipa. 

Insama. 

Iquisina : Tinogasta. 

Iquitina : Tinogasla. 

Isanqui (m.) : Tinogasta. 

Itincapax : Paysipas. 



Jotaan : Amangasta. 
Julaya : Machigasta. 



Laicsa : Pipanaco. 



Llacapa3(m.) : Ingamana. 
Llain : Pipanaco. 
Llauaico (m.) : Guasan. 
Liauchipa (m.) : Ingamana. 
Lldvaico(m.) : Ingamana. 
Llumpa : Ingamana. 



M 



Machigasta : Machigasta. 



Mananqui : Ingamana. 
Maraña : Amangasta. 
Matapal : Tinogasta. 
Maucasi : Olcagasta. 
Mocayun : Tinogasta. 



O 

Obensa.. 

Ojachic (m.) : Olcagasta. 

Olalla. * 



Pahuan : Machigasta. 
Pallamaide : Ingamana. 
Pallamay : Pipanaco. 
Pamostax ó lamostax : Aman- 
gasta. 
Panhacha (m.) : Ingamana. 
Paraguay : Pipanaco. 
Paraguay : Paysipa. 
Pasauca : Ingamana. 
Pasiña : Paysipa. 
Pasiquin : Tinogasta. 
Payauca. 

Piguala : Guachaxse. 
Pigunnse : Ingamana 
Pisóla. 

Pisóla : Huachaschi. 
Pisóla : Guasan. 
Pulcho : Amangasta. 
Pulpai : Pisapanaco. 



Q 

Quichanqui : Huachaschi. 
Quichanqui : Olcagasta. 



TESORO DE GATAMÁRQUEfYlSIIOS 



23 



u 



Sabcala : Tinogasta. 
Sacaba : cacique Tinogasta. 
Saca pac : Guachaxse. 
Sacháis (m.) : Tinogasta. 
Salaba : Amangasta. 
Saliga : Pipanaco. 
SaDialca(m.) : Amangasia. 
Samalca (m.) : Tinogasta. 
Samolca(m.) : Olcagasta. 
Sancaicha : Tinogasta. 
Sanquinay : Huachaschi. 
Saquilan : Tinogasta. 
Saquilan : Olcagasta. 
Sigampa. 

Sigampa : cacique Tinogasta 
Supino : Tucumangasta. 
Sillamay : Pipanaco. 
Simincha : Guachaxse. 
Simuxcha (ni.) : Guachaxse. 
Sincollay (m.) : Paysipa. 
Sínchoca : Ingamana. 
Siquimi : Pisa pa naco. 
Siquinay. 

Siquiñay: Olcagasta. 
Soliga : Pisapanaco. 



Talcayac : Amangasta. 
Tancaba : Tinogasta. 
Tibsílay : Tinogasta. 
Tilian : Tinogasta. 
Tilian : Amangasta. 
Toclagua : Tinogasta. 
Tupula : Huachasche. 



Uchumin : Olcagasta. 
Ulima : Tinogasta. 
Uncachis : Pipanaco. 
Usi : Tucumangasta. 
Utimba : Guachaxse. 



Yaquinsay : cacique Pisapanaco 



X 



Xamaico (m.) : Saujil 



Yabati (m.) : Paysipa. 
Yabatis (m.) : Machigasta. 
Yacsapa : cacique Amangasta. 
Yaguachi (m.) : Paysipa. 
Yamostac : Amangasta. 
Yampas(m.) : Guachaxse. 
Yampas : Pisapanaco. 
Yampax : Paysipa. 
Yampos : Pipanaco. 
Yamsil (m.) :^Ingamana. 
Yamsil (m.) : Huachasche. 
Yamuxin (m.) : Guasan. 
Yauquin : Huachasche. 
Yausil : Amangasta. 
Yemalí (m.) : Huachasche. 
Yobate (m.) : Tinogasta. 
Yucachac : Tinogasta. 
Yucsilpi : Amangasta. 



u 



AHILES DE LÁ SOCIEDAD GIENTÍllCA ARGENTINA 



PADRÓN DE 1688 



Abatí : Calchaqui. 
Abaucai : Calchaqui. 
Abayu : cacique Alto. 
Aculpa : Tocan. 
Anguio : Guachaxse. 
Apotauca (n?) : Ascata. 
Ascati : Paquilingasta. 
Atan ó Catan : Collagasta. 
Axlato : cacique Ingamana. 
Ayumna : Colpes. 
Ayuncha : cacique Hampagcas- 

chas. 
Ayunda : cacique Paquilingasta. 
Ayunta : cacique Motemo. 



Camalan : curaca Lacmi. 

Casíba : Alto. 

Casiba : Santa Gertrudis, Lon 

dres. 
Catamon : Asabgasta. 
Catan (Atan?) : Collagasta. 
Cauilaua : Calchaqui . 
Caxcha : Calchaqui. 
Cocta : Calchaqui. 
Colloupe : Calchaqui. 
Concaui (nf) : Villapin^a. 
Cósala n : Tocan. 
Coyamichi : nación Zerana. 
Cumansi : Paquilingasta. 



B 

Bachacsi : Calchaqui. 
Bajinan : Asabgasta. 
Balincha : cacique Sijan 
Balinchay : Ascata. 
Balincho. : Calchaqui. 
Bilimpa : Calchaqui. 



GH 

Chacum : Pituil. 
Chalimin : Calchaqui. 
Chanampa : cacique Tinogasta. 
Chancanqui. 
Chancon : Vilgo ó Silgo. 
Changano : Guachaxse. 
Chasampi : Colana. 
Chaxuique : Inganoana. 
Chiccha : Calchaqui. 
Chisco : Calchac. 
Chunoai : Calchaqui. 
Chupalli : Calchaqui. 



Cachoca : tocan. E 

Caliba : Amangasta. 

Calsapí: cacique Pantano (1712). Escupal : Tocan. 
Callavi : cacique Pipanaco. 



TESORO DE GATANÁRQUEÑISNOS 



25 



F 



Fílala : Mocoví (?). 



G 



Guacamay : Calchac (7). 
Guachilca : Asabgasla. 
Guagalsiax : Calchac (7). 
Gualampi : (?). 
Gualcusa : Colana. 
Gualchaj : Calchaquf (7). 
GuaÜDcha : Calchaquí. 
Gualsi : (7). 

Guambicha : Lacmi Calchac. 
Guanchicay : Guachaxse. 
Guaquilmay : Yocan. 
Guenca : Calchaquí (7). 



Linden : Alto. 

Liquimay : cacique Ingamana 



LL 

Llocain : Calchac. 
Llumpa : Ingamana. 



M 

Machagbai : Paquilingasta 
Macha pnl : Calchaquf» 
Machico : Collagasta. 
Maquicha : Paquilingasta. 
Maquis : Yillapiroa. 
Moca : Calchaqui (7). 



Hampasti : Calchac. 
Hampi : Yillapima. 



O 



Olalla : Asabgasta. 



Icain. 

. Iculcha : Calchac. 
Incayan : Yocavil. 
loga : Huasan. 
Iquinnay : Yocavil (7). 
Itaquil : Yocavil (7). 



Pabíl : Calchaquí. 
Palintay : Calchaquí. 
Pallamay : Colpes. 
Pasiquin : Asabgasta. 
Piguala : cacique Colana 
Pisayaca : Guachaschi. 
Piluil : Pituil. 



Juaychapi : Calchac. 



26 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Q 



Quemupi : Yocagasla ó Pachian. 



Sitican : Motemo. 
Sinchuca : Calchac. 
Subpalaz : Pituil. 



Sacaba : cacique Aséala. 
Sacaba : cacique Ascata (171^). 
Saculpa : Yocan. 
Sachamon : Calchac. 
Saliga : Golpes. 
Saligua : Hampagcaschas. 
Sanquinay : cacique Colana. 
Selayan : Calchac. 
Sicampa : Calchac. 
Sigamba : cacique Yillapima. 
Silcuyo : Calchaquí. 
Silpiaa : Gualíin. 
Síipian : Yocan. 
Supino : Calchac. 
Silpino : Tucumangasta. 



Ticopares : Paquilingasta. 
Tilian : cacique Asabgasta. 



Yacsapa : Londres. 
Yucama : Calchaquí. 
Yucayo : Tinogasta ó Calchac. 



Zacayan : Lacmi. 



APÉNDICE C 

NOMBRES SACADOS DE LOS EMPADRONAMIENTOS DE INDIOS 

EN SAN MIGUEL DE TUCUMAN 



1711 
Mellepcdy. 

Padrón de Yucmaníta y padrón de Toxpo, sin apellidos de indí- 
genas. 

Padrón del Convenlillo, indios Anconquixas, Gastonas y EIdeles: 
Batumsa ó Bauimsa, cacique de Anconquija ; Sula, cacique de 
Gastonas y EIdetes (hoy Concepción y Medinas). 

Padrones de Lacme en la Ramada (Concepción), de Nacchey 
Niogasta; sin apellidos indígenas. 



TESORO DB CÁTAMARQUEÑISMOS 27 

Padrón de Santa Ana : Catibos, alcade; Anilainñ, cacique. 
Padrón de Marapa : Lapan, cacique. 
Padrón de Anchaxpa : Sinchuca, cacique. 
Padrón de Chiquiligasta : Chalin, cacique. 
Padrón de Anamupila, en Monteros : sin apellidos indígenas. 
(Del archivo que estaba en la escribanía del señor Lauro 
Román.) 

17U 

Título de cacique á favor de Alonso Chamcana, curaca de los 
indios Amaichas, que hoy viven en el valle de Calchaquí, cerca de 
Santa María, á la entrada del valle ó quebrada que conduce á Tafí. 

Genealogía del cacique don Diego üti Quaiiina (1), padre de don 
Francisco Chanca, casado con doña Josepha Cam YaJbe, padres de 
don Alonso Camcana. 

(Mismo archivo^ legajo número 36). 



1788 

Un indio de Tasa, llamado Francisco Apomaiia hace su testa- 
mento. (Legajo número 19.) 



1668 

Reclamación de unos indios huérfanos en que son declarantes 
Juan Callafe, Rodrigo Caspamac y Juan Ybalo, naturales del pueblo 
de Anconquija, situados en aquel entonces en Naschi. 



1606 

En unas diligencias de Merced de la familia histórica de Medina 
se nombra á los caciques don Alonso Quispe Ynga y don Alonso 
Sichacafíar. 



(1) Ed otras partes de Cstamarca existe aún familia de Guaytim<ís, creo que ea 
linogasta. 



28 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTIIIA 



«720 

En un legajo con número 14 se halla un Empadronamiento 
levantado por orden de don Estevan de Urizary Arespacochaga. 
Sólo se citarán los Padrones que contienen apellidos indígenas. 

Padrón de Chiquiligasta : apellidos Sa/cao, Ntogasta, Inga. 

Padrón de Santa Ana : apellidos Ácapianta, Ásogasla, Calimba. 

Padrón de Marapa : apellidos Catintucla, íbalo. 

Padrón de Anconquija : apellidos Gayunsa (el cacique), Sola 
(cacique de los Eidetes). 

Padrón de Uclicha : apellido Sos (cacique). 

Padrón de Amaicha : apellidos Chuque (el cacique), Lasalpe^ 
Áyapac. 

Padrón de Quilmes : apellido Catin (curaca). 

Padrón de Tocpo : apellido Ya Sanios (cacique). 



i7H 



En el legajo número 36 está otro Empadronamiento del mismo 
don Estevan de Urizar y Arespacochaga. 

Padrón de Famaillá : apellidos Chasique^ el « curaquilla » llamá- 
base Lucas Incaio. 

Padrón de Quilmes : sin apellidos indígenas. 

Padrón de Amaicha : apellidos Chau (el curaca), AiaCj Conse^ 
máy, Liquimáy, Calante, Masan, Casindy, Cusülo. 



TESOBO OR GÁTA1URQUBÑISII08 29 



APÉNDICE D 

C CUZCO D DE MAGA GÓMEZ, DE UUACO (1884) 

Mi hijo : Churiy, dice el padre. 

Mí hijo : Hiiayf dice la madre. 

Casa blani^a : Huasi yurac. 

Varón lindo : Ccari sumah. 

Esto es mió : Cayca noccapah. 

Esto es tuyo : Cayca ceampah. 

Tengo plata : Noccapini collquecta. 

¿Tú tienes plata? ¿Apinquichu collquecta? 

Pedro tiene plata : Pedro aptn collquecta. 

Nos, etc. : Noecanchis apinchis collquecta. 

I Hay pasto ? : ¿Apinquichu postula? 

No hay : Mana aptn. 

To hallo : Nocca tarini, suc rumita. 

Todavía no he dormido : Manarac pañunichu. 

¿Qué andas buscando? ¿Ymata mascanqui? vel ¿ymata mascas 

purinqui? 
Yo estaba queriendo al niño : Nocca muñas tiyani huahuata. 
¿Está mí padre? ¿ilfana tatayca tiyanchu? la y casi no suena. 
Traemelo esto. : Apampuay. 
Trabanjando estaba y me cansé : Llancas tiani saycuni. 



C CUZCO » DE ROSA CUSILLO, DE SÜAN (1887 Y 1888) 

Yinuta eouay íucuckanaypae : Vino dame para que lo acabe yo. 

Bilula couay ciranaypac : Hilo dame para que lo hile. 

Na wañurka : Ya murió. 

Nocaea : Yo(no ño). 

Wanusíiani : Me estoy muriendo. 

Áiarini : Levantarme. 

PaypÍ8:t\. 



30 Álf ALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Chunca : Mucha gente. 

Machi : Médico. 

Ámpisca : Curar. 

Waracacha : Correr (en Quichua es : correr A pedradas). 

Yocay : Subir. 

Caballumpi : A caballo. 

Chavaban : Suri corredor. 

Charabon^nto : %\\ñ chico. 

Dedollacla : Dedos. 

Morco : Vieja. 

Uñapa : India vieja. 

Huipi : Decía la liebre. 

IS'occa : Yo. 

Kjam : Tú. 

Pay : Él. 

Noccanchis : Nosotros. 

Kjamcunay kjamkichis : Vosotros. 

Paycuna : Ellos, ellas. 

Huasiy : Mi casa. 

Huasiyki : Tu casa. 

Huasin : Su casa. 

Huasinchis : Nuestra casa . 

Huasinkichis : Vuestra casa . 

Kjampa huasiyki : De Vd. es la casa. 

Kayca noccapa : Esto es mió. 

Llamiata apumuy : Dame leña. 

Churay ninapi : Ponió en el fuego. 

Kayca Pedropas sara : Este maíz es para Pedro. 

Kayca kjampa sara : Este maiz es tuyo. 

Noccami bueno cani : Yo soy bueno. 

Bellaco carca Pedro : Pedro era malo. 

Huayna suma : Lindo mozo. 

S hipas suma : Linda moza. 

¿ y mala rúas purinki? : ¿ Qué andas haciendo ? 

Tarpustiani: Ando sembrando. 

¿Aica regas rinkiJ ; Cuándo vas á regar? 

Caya : Mañana. 

Na (sa) huañorka : Ya se murió. 

Chayia micus rinki uañunki : Sí comes eso te morirás. 

Vañunas tiani : Estoy por morirme. 



TESORO DB CATAMARQUEAISIIOS 31 

Couaychü micunas liani : Dadme que estoy por comer; tia no ch de 

actualidad. 
Cunan punchan : Hoy. 
Caya : Mañana. 

Caya mincha : Pasado mañana. 
Caina : Ayer. 
Suyay : Espera. 

Kjam sajara canki nocca sumas cani : Yo soy más lindo que tú. 
Yscaymi puñus rini: Vamos á dormir los dos. 
Cuchillop makipi liyancu (errado) : Tiene el cuchillo en la mano 

(mal). 
Adiós na rini : Adiós, ya me voy. 
¿Imata nipus rinki? ¿Qué le vas á decir? 
Nocca risa caya : Yo iré mañana. 
Pay hamunca cay a : Él vendrá mañana. 
Caya suyas rinki : mañana me vas á esperar. 
¿Aycapi chayankif ¿(guando has llegado? 
Ynti rupas lian : El sol está quemando. 
Lucero llocsis lian : El lucero está llegando. 
Nocca coiki : Yo te doy. 
Kjam couanki : Tú me das. 
Pedrecosunka : Pedro le dará. 
Mesasanipi churay : Pónlo sobre la mesa. 
Mesa urampi churay : Pónlo abajo de la mesa. 
Churi : Hijo, dice el padre. 

Nocca uauaypamamancani : Yo de la criatura soy madre. 
Shipas noccapa canki : Tú eres mi hija. 
¿Maymanrincushipas cuna? ¿Dóode se han ido las mozas? decían 

los padres. 
Concor : Rodilla. 

Arasíianki labranzapi : Estás labrando en la labranza. 
Quistupa, le decían al talka, y lo hacían saltar. 
Huayras tiyan : Está con viento. 
Ánchala : Mucho. 

Buayraca pucaya hamunca : Viene coloreando el viento (vendrá). 
Manca alunla sayachinki : Olla grande ha de parar, fut. pro. imp. 
Aichala euchinki cuchilluan : Carne has de cortar con el cuchillo. 
Bombillaiqui coUquemanla : Tu bombilla es de plata. 
Camaiki puñunaykipac : Tu cama es para dormir. 



32 



▲NALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



APÉNDICE E 



NOMBRES DE LUGAR 



PROVINCIA DE TUGUMAN 



Deparíamento Tafi-Colaláo 



Quichua. 

Tio-punco. 
Machogua ñusca. 
Ñuñorco. 
Huacho. 
Huasamayu. 
Quiscutula. 
Quichca Grande. 
Tacana. 
Cara punco. 



Castellano. 

Puerta de arena. 
Viejo muerto. 
Cerro conno pecho. 
Potrerillo del huérfano. 
Rio de atrás. 
Espina chica. 
Espina grande. 
Mano de mortero. 
Puerta de cuero. 



Cocán : Tafí, Encalilla, Coialao, Quilmes, Anjuana, Pichao, 
Amaycha ó Amhuaycha^ Churqui, Managua, Talapasu, Tuchaya, 
Siambon. 

Departamento de Trancas 



Tacanas. 

Chuica. 

Molleyaco. 

Cachiyaco. 

Ch^iecha. 

Quefiua. 

Guasamayo. 

Chaqui vil. 

Vi pos. 



Golpeador ó Morteros. 

El menor. 

Agua del Molle. 

Agua de la Sal. 

Que sacude. 

Nombre de árbol. 

Río de atrás. 

Vil del pié. 

Nombre de un pescado (Vípos). 



TESORO DB CATAM ARQDBUISMOS 33 

Quichua. Castellano. 

Pingollar. Lugar de flautas. 

Totora. Enea (especie de junco). 

Cocán : Colalao, Tipas, Taramí, Choromoros, Mizos Notco, Anca- 
juli, Anfama, Vipos, Ticucho, Yararoi (cerro). 



Departamento de Burro Yaco 

Burro-yaco. Aguada del burro. 

Suncha!. Donde crece esta yerba. 

Nío ó Mío.* Yerba venenosa. 

Talapampa. Pampa del tala. 

Tarucapampa. Pampa del venado. 

Chilca. Nombre de planta. 

Carahuasi. Casa de cuero. 

Anta. Tapir. 

Allpasinchi. Tierra fuerte. 

Talapozo. Pozo del Tala. 

Overopozo. Pozo del overo. 

facctn ; La m paso, Chañar (nombre de cirbol), Culirné (?), Yni- 
ma (T), Yuchan (Palo borracho), Uncos (?). 



Departamento de la Capital 
Cocán : Raco, Anfama, Tafí Viejo, Taíicillo, Salí. 



• I 



Departamento de Famayllá 



Cocán : Famayllá. 



Departamento de Leales 

Piruas. Trojes. 

Cuchihuasi. Casa del chancho. 

411. SOC. aCIT. AKG. — T. XL7I1 3 



34 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Quichua. Castellano. 

Talacocha. Laguna del Tala. 

Sunchopozo. Pozo del suncho. 

Yuluyaco. Agua de la fierdiz. 

uturunco. Tigre. 

Churqui. Especie de aromo. 

Yantapallann. Alzadero de leña. 

Cachiyaco. Agua de sal. 

Condorhuasí. Casa de cóndor. 

Cacan ;Mancopa (?), Quilmes, Sandi (?), Diclo(?). 



Departamento de Monteros 

Yacuchina. Henibra de la aguada. 

Aranilla. Lugarcito de labranza. 

Huasapampa. Pampa de atrás. 

Pampamayu. Río de la Pampa. 

Cocán : Caspinchango, Yonopoogo, Pilco, Simoca, Calancha (?). 



Departamento de Chicligasta 

' Allpachiri. Tierra fría. 

Chílímayu. Río del frío. 

Yucuco. Dos en cópula. 

Chimpana. Yadeadero. 

Yngas. Familia de este apellido. 

Yacuchiri. Agua fría. 

Cocán : ¡aya, Yltico, Belicha, Chicligasta, Níogasta, Yaiapa, Am 
pata, Ampatilla, Arocas. 



Departamento de Rio Chico 

Tacanas. Manos de mortero ó morteros. 

Hollé. Un árbol así llamado. 



TESORO DE GATANARQURÑISIIOS 35 

Quichua. Castellano. 

Ychupuca. Paja colorada* 

Yanamaju. Río del negro. 

Quixca. Espina. 

« 

Caedn : Escava, Marapa, Yaquilo, Churqui, Naschi (?), Tipa, Ma- 
tasambo (??). 

Departamento de Graneros 

Huacra. Cuerno. 

Suncho. Una planta. 

Cocha. Laguna. 

Pampamuyo. Pampa redonda. 

Huillapujio. Manantial de la liebre. 

Taroralo. Pocos algarrobos. 

Rumiyuraj. Piedra blanca. 

Sauceguascbo. Sauce huérfano. 

Rumipunco. Puerta de piedra. 

Cacan : Bajastiné (?), Mistol, Coco (?)(un árbol), Yapachin. Tala- 
sancha (?). 



PROVINCIA DE CATAMARCA 

Departamento de La Paz 

Tacopampa. Pampa del algarrobo. 

Condorhuasi. Casa del cóndor. 

Pumavaco. Aguada del león. 

Suncho. Planta. 

Cacdn : Quimilo, Olta, Motegasta^ Ycano, Sichan, Anjnli, Alibi* 
g<ista. 

Departamento de Ancasti 

Totoral. Pajonal de eneas. 

Taco. Algarrobo. 



36 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Quichua . Castellano . 

Tacana. Golpeador (mano de mortero) ó 

mortero. 

Caerdn : Allega, Si pea, Ypisca, Ancasti, Simbol, Anquínsila, An- 
chocah 

Departamento del Alto 

Yuturunluna. Hueveadero de perdiz. 

Surnipiana. Lugar deslumbrador. 

Tacopunco. Puerta de algarrobo. 

Puncochacra. Chacra de la puerta. 

Mollepampa. Pampa del molle. 

Choya. Claro. 

Collagasta. Gasta del colla. 

Tíntigasta. Gasta de la langosta. 

Unquillo. Sanguijuela pequeña. 

Allpasarcuna (?). Pisadero de tierra. 

Churqui-patta. Churqui ancho. 

Cacan : Albigasta, Yilapa, Tapayor, Bilismán, Achalco^ Simo- 
gasta, Ancuja, Huayamba, Amaypchala, Guamuna, Quíscoyan (?), 
Yloga, Súcuma, Aillapaso, Talasí, Simbollán. 



Departamento de Santa Rosa 

Huacra. Cuerno. 

Cacan : km p'áWo, Ovanta, Alijilan, Quimillpa, Jarilla (un ar- 
busto), Yaquicho. 

Departamento de Paclin 

Chamico. Una solanácea. 

Cacdn : Yocán, Carán, Paclin, Sumampa, Catamarca, Balcosna, 
Quico. 



TESORO 3B CATANABQüEfllSIIOS 37 



Departamento de Piedra Blanca 



Caeán : Fariñaogo. 



Departamento de Valle Viejo 



Quichua. 


Castellano. 


Pampa. 


Campo despejado. 


Guaicama. 


Puros zanjones. 



CMdn : Sévila, Polco, Motimo. 

Departamento de Capayán 

Villapima. Ajuar de la liebre. 

Capayán. Camino real. 

Chum bicha. Que hace la faja. 

Trampasacha. Árbol de la trampa. 

Tipana. Que sirve para canastos. 

Pampichuela. Pampa pequeña. 

Cacdn ;Coneta, Guico, Biliján, Tipana, Visco. 

Departamento de Amhato 

Humaya (I), Ayapuman. Calavera. 

Pucarilla. Diminutivo de Pucar»^ 

Cocán : Humaya, Singuil, Enjamizajo (cabeza mala). 

Departjmento de Pomán 

Unquillo. Sanguijuelita. 

Suriyaco. Agua del Avestruz. 

(1) Si la voz es del Cuzco la constracción seria ésta : Cabeza cadavérica; por* 
que 80 nuestra regióo el adjetivo se posterga, contrariando la regla del Quichua. 



38 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Quichua. 

Burroyaco. 

Huaicohondo. 

Condorhuasi. 

Ambato. 

Ck)lana. 

Apoyaco. 

Tiiscamayo. 

Tacusuni. 

Rumíyana. 



Castellano. 

Agua del burro. 
Quebrada honda 
Casa del cóndor. 
Sapo. 

Lo más alto. 
Agua del Señor. 
Río de la tusca. 
Algarrobo largo. 
Piedra negra. 



Cocán : Culanao, Huíllanco ó Huillanca, Minchis, Pihuains, Sa- 
^uillar, Salcamanao, Tucumanao, Tuscha, Cativas, Yalgar, Lam- 
pasillo, Mutquin, Tuscamayo, P<ijanco, Sijan, Malcasco, Mishango, 
Saujil, Pisapanaco, Joyango, Colpes, Pijanco, Muchareal, Pipanaco, 
Asayan, Huañumil. 



Departamento de Tinogasta 



Chilca. 

Totora, 

Copacabana. 

Cachiyuyo. 

Huaico. 

Ojota. 

Pillohuasi. 

Jasipunco. 

Huasayaco. 

Condorhuasi. 

Tola. 

Yngahuasi. 

Istataco. 

Yacuchull. 

Pailca. 

Toroyaco. 

Chucho. 



Una planta. 

Enea. 

Mirador de lo azul. 

Yerba de sol. 

Quebrada. 

Sandalias. 

Casa del pillo. 

Puerta de la tosca. 

Agua de atrás. 

Casa- del cóndor. 

Arbusto. 

Casa del Inca. 

Cabello de ángel. 

Aguadíta. 

Horqueta. 

Agua del toro. 

Fiebre. 



Cacan : Saujil, Andulucas, Vinquis, Chilca, Abaucán, Tinogasta, 
Chananopa, Machaco, Jasi, Aniyaco, Batungasta, Sunjal, Saujil, 



TBSORO DE CATAHAROUEÑISHOS 39 

Fiambalá, Guanchin, Apocango^ Anchoca, Golpe, Chaschuil, Pillo- 
huasi, JasipuDco, Chañar, Chuquisaco, Golpes, Taton, Istataco, 
Quislo, Lampallo, Pairíquí. Purulla, Ilanco, Antofagasta, Anto* 
falla, Oirí, Meringuaco, Gbusídaca, Joti, Yjaser, Tujlli. 



Deparlamento de Belén 



Quichua. 

Yacutula. 

Goodorhuasi. 

Vicuñorco. 

Guasamaco. 

Jasipunco. 

Altohuasi. 

Papachacra. 

Gachiñan. 

Rumimonton. 

Ghuclaguaico. 

Rumiyaco. 

Garachípampa. 

Pomahuasi. 



Castellano. 

Aguada pequeña. 
Gasa dfil cóndor. 
Gerrode la vicuña. 
Aguada de atrás. 
Puerta de la tosca. 
Gasa en el alto. 
Ghacra de las papas. 
Gamino de la sal. 
Montón de piedras. 
Quebrada de la casa prestada. 
Agua déla piedra. 
Pampa de las costras.. 
Gasa del león. 



Cacdn : Famayíil, Zapata, Asampái, Loconte, Tooonáo, Yanipe- 
senco, Gulumpajáo, Yasipozo Ampujaco, Gualfin, Eje, Yillavil, 
Astái, Lampasillo, Ghangorreal, Llepe, Gompo, Yaculuti, Aparuma. 

Departamento de Andalgala 



Pam payana. 

Piscuyaco. 

Pucará. 

Tacupalta. 

Tacoyaco. 

Garapunco. 

Gochuua. 

Huasán. 

Pichanal. 

Ghana ryaco. 

Ghaquiago. 



Pampa negra. 
Agua del pájaro. 
El Fuerte. 
Árbol ancho. 
Agua del algarrobo. 
Puerta de cuero. 
Guchillo, etc. 
Alto de atrás. 
Monte de retamas. 
Agua del chañar. 
Agua del pié. 



40 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Quichua. 

Choya. 

Muschaca. 

Guasán. 

Ingahuasi. 

Carachípampa. 

Yacuchuya. 

Tampa-Tampa. 

Chaupiyaco. 

Quinchana. 

Concha. 



Castollaoo. 

Claro. 

El puente. 

Alto de atrás. 

Casa del Inca. 

Tarnpa de la sarna. 

Agua clara. 

Enredado. 

Agua del medio. 

Que sirve para quinchar. 

Algo de fuego. 



Cacdn : Huañumil, Biscochán, Lampaso^ Anconquija, Písavil, 
Villavil, Pilciáo, Tulisquin (un árbol), Ingamana, Muschaca, Ama- 
náo^ Malico, Ari. 



Departamento de Santa Haría 



Siquimil. 

Lorohuasi. 

Chañarpunco. 

Tampa-tampa. 

Piscuyaco. 

Palomayaco. 

Huanacoyaco. 

Chafíñan. 

Talcatuclla. 

Guasamayo. 

Uturunco. 

Yutuyaco. 

Pu maguada. 

Toro vaco. 

Chaupimayo. 

Piscacruz. 

Míchito. 



Vil del trasero. 

Casa del loro. 

Puerta del chañar. 

Enredo. 

Agua del pájaro. 

Agua de la paloma. 

Agua del guanaco. 

Camino de la falda. 

Enlasador de guanacos. 

Río de atrás. 

Tigre. 

Agua de la perdiz. 

Aguada del león. 

Agua del loro. 

Río del medio. 

Cinco cruces. 

El gatito. 



Cacan : Balasto, Pajanguillo^ Aropajaogo, Andahuala, Muchísla, 
Yapes, Caspinchango, Masáo, Famabalasto, Chaññán, Chiñucán, 
Cachuán, Churcha, Suriana. 



BIBLIOGRAFÍA 



I. — CIENCIAS EXACTAS 



Delassns (Et.), Chargé de conférences a rUnÍTersité de Lille. — iie9on8 sur 
la Tbóorie analytique des équations aux dérivées partielles da pre- 
mier ordre. — A. Hermann, Paris, 1898 M foll. de 88 p.]. 

Reseña crítica por Fehr (H.), Privat-Docent k rUoiversité de Genéve, en 
Revue genérale des seiences, marzo 15 de 1898 (año 9*, o* 5, p. 193;. 

Dice el autor del breve aoálisis dedicado á esta obra, que ella merece ser 
colocada al lado del tratado clásico de M. Goursat. 

...Tiene por objeto — dice — la teoría analítica de las ecaaciones de derivadas parciales 
del primer orden, expuesta desde un punto de vista nuevo, gracias é la introducción de 
una forma canónica abgolutamente general. Esa forma da á la teoría mucho mayor unidad 
que la que tenía hasta hoy; no exige, para los métodos de integración, la distinción entre 
el caso en que la incógnita figura en las ecuaciones y aquel en que no figura. 

Después de haber presentado la reducción de los sistemas á la forma canónica, el autor 
establece el teorema fundamental de la existencia de las integrales de un sistema canó- 
nico. Es el teorema de Caueky generalizado. Después define el pro6/«ma de Cauchy relativo 
á on sistema cualquiera del primer orden. Luego vienen la reducción á ecuaciones suce- 
sivas y la reducción á una sola ecuación. Esas trasformaciones conducen inmediatamente 
al método de Mayer para la integración de los sistemas lineales. 

Termina M. Pehr su reseña con algunas iodicacioDes relativas á la última parte : 
integración de los sistemas do lineales, basada sobre la teoría conocida por de la 
integración completa. — P. Birabsn. 

Richard (J.), Professeur de mathématiques au Lycée de Tours. — Le9on8 
8Tir les métliodea de la géométrie moderne. — Société d'édltións scien- 
tifiques, Paria, 1898 [1 vol. in-8° de ^40 p., con fig. ; 6 fr.). 



Ai ANiltes ÜE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Reseña crítica par C.-A. Laisant, Docteur és-scíences, en Revue genérale dea 
Sciences, junio 30 de 1898 (año 9*, n* 12, p. 504). 

Dice M. Laisant que el Gn perseguido por el aulor de este libro — destinado 
sobre todo á la enseñanza — no puede ser más útil; que la geometría moderna 
ofrece recursos de que se encuentran desprovistos la mayor parte de los alumnos, 
aun eu las clases de «^ Matemáticas especiales » de los colegios. Pero reprocha al 
autor el punto de vista demasiado analítico en que se ha colocado, á despecho 
del título, lo que por otra parte se explica por la tentencia actual de la enseñanza. 
Repróchale también el haber querido introducir demasiados sujetos en su libro, 
A pesar de conservarle una forma sumaria. 

Hechas estas reservas, IVI. Laisant termina diciendo que no por ellas deja de con- 
siderar la tentativa de M. Richard como eminentemente interesante, pues es triste 
ver, en el país de Charles y Poncelet, el estudio de la geometría moderna poco 
menos que abandonado en la enseñanza ; y M. Richard le parece ser la persona 
indicada, por su vasta instrucción y su amor á la ciencia, para realizar la obra 
útil que queda aiín por hacer en este orden de ideas. — F. Birabfn. 



Darboux (Gastoni, Membre de Tlnstitut, Professeur de géométrie supérieure k 
rUniversité de Paris. — Letona sur les systémes oxrthogonaux et les 
ooordonnées ourvilignes. — Gauthier-Villars et Gis, Paris, 1898 (1 vol. 
in-8» de 340 p. : 10 fr.) 

Reseña crítica por J. Hadamard, Maítre de conférences á la Faculté des 
Sciences de Paris, en Revue genérale des sciences, agosto 15 de 1898 (año 9*, 
n* 15. p. 623-624). 

El conocido profesor de la Facultad de París dedica un análisis bastante 
extenso é interesante — para los que se preocupan de las teorías elevadas de la 
ciencia matemática — á la nueva obra del eminente sabio francés, con la cual éste 
acaba la exposición de la ciencia geométrica actual, comenzada años atrás con 
las célebres Legons sur la théorie des surfaces, « Así conio estas tienen por punto 
de arranque la representación de los puntos de una superGcie mediante dos coor- 
denadas — dice — el estudio de las propiedades del espacio independientes de la 
geometría de las superGcies descansa sobre el empleo de los sistemas de tres 
coordenadas curvilíneas y, en particular, de las más interesantes de ellas, los 
sistemas ortogonales ». 

Difícil sería presentar aquí un resumen de este resumen de la importante y 
elevada obra. El tema, de por si abslrnso, íntimamente relacionado con las nuevas 
concepciones del hiperespacio, no puede tener interés sino para un número muy 
restringido de lectores : y no abundan aún entre nosotros los especialistas en estas 
nuevas y abstrusas materias. — F. Birabbn. 



IVaa (F.), du clergé de París. — Formation et extinotion du clapotls 
(Th^se de la Faculté des sciences de Paris). — Gauthier-Villars et Gis, Paris, 
189tí(rfoll. in-4*, de 56 p.;. 
Reseña crítica por Léon Autonne, Mattre de conférences á la Faculté des 



BIBLIOGRAFÍA 43 

scioDcos de Lyoo, en Revue genérale des sifiences, junio 30 de 1898 (ano 9". 
D« 12, p. 504). 

Es M. \au uno de los numerosos alumnos del emiuente saliío Boussinesq, á quien 
tan importantes contribuciones debe la Física matemática y la Mecánic^i de los 
fluidos. Fn este trabajo, el primero generaliza y completa en varios puntos la 
teoría del segundo, aplicándose principalmente al cálculo de la constante que 
regula la extiucióu del clapolis bajo la influencia de los frotamientos. El autnr 
considera los diversos casos del diflcultoso fenómeno hidráulico : en mar ,' medio 
indeünido, frotamientos exteriores nulos. ; en un cubo rectangular acuario) ; en 
un tubo en U ; en un vaso cilindrico. 

Estos curiosos y muy difíciles estudios — algo abstrusos y teóricos aún — son 
más antiguos de lo que pudiera creerse. Así. afuera de la noticia histórica sucinta 
que presenta M. Ñau, ae encuentra (según M. Autonne) un análisis histórico razo- 
nado y muy completo de la materia en la memoria De la Houle et du Clapolis 
publicada por el ingeniero Flama nt en colaboración con el célebre de Saint-Ve- 
nant ¡"Annales des ponU etchaussées. 1888, p. 705-808). Ahí se hallan citados los 
nombres de Leonardo de Vinci, Newton, Laplace, Poisson, Ostrogradski...En los 
últimos años los esludios ni/is importantes sobre la materia se deben á Boussinesq. 

Gracias á los progresos de la fotografía del movimiento, estos estudios teóricos 
de hidráulica pueden controlarse por la experimentación, cuyos resultados con- 
cuerdan con los de la teoría. Así, en el laboratorio de M. Marey se fotografían 
perfectamente masas líquidas sometidas al clapolis, con pequeños flotadores en 
suspensión (bolillas plateadas'. — F. Birabeit. 



II. — CIENCIAS NATURALES 



Comanicaciont» del Museo nacional de Buenos Aires, Tomo I, n* ?, 
~ Buenos Aire», diciembre 17 de 1898. 

Con materiales muy interesantes y de verdadera importancia ha aparecido la 
segunda entrega de la nueva publicación que dirige el doctor Carlos Berg. 

Sobre los enemigos pequeíios de la langosta peregrina Schisiocerca peregrina 
fBurm.J se titula el primer articulo, debido al doctor fierg. 

Se estudian en él la lombriz Mermis acridiorum ¡Weyenb.) Berg. la mosca 
Agria acridiorum (Weyenb.) Berg, y el coleóptero llamado Champi (Trox sube- 
rosus F .', 

La lombriz, que es un v»^rdadero parAsito de la langosta migratoria, vive en las 
cavidades abdominal y torácica, alimentándose del cuerpo adiposo y alcanza hasta 
655 milímetros de longitud. 

Según mis observaciones hechas sobre miles de langostas, sólo se encuentra en las 
saltonas (larvas), impidiendo su desarrollo al estado de insecto perfecto. 

Conjuntamente con el doctor Rafael Herrera Vegas, he investigado en su establecimiento 
de Lujan, á principios del año pasado, grandes cantidades de langostas respecto á este 



44 AMALES DE LA SOCIEDAD (CIENTÍFICA ARGENTINA 

parásito, y hemos constatado que cerca de un 50 A 60 */• se hallaban infestados, pero 
únicamente en estado de larva. Era tan notable la diferencia de aspecto entre los ejem- 
plares atacados por la Mermis y los que no la tenían, que á simple vista ya podíamos 
diagnosticar su presencia ó falta. 

Como en otras ocasiones ya he indicado, no conviene quemar las langostas que se 
recogen para su destrucción, para no destruir al mismo tiempo el enemigo natural que 
se aloja en su cuerpo, á fin de que éste pueda procrearse, en beneficio de la agricultura. 
Debe, más bien, aconsejarse el enterramiento de la langosta para asegurar su muerte sin 
perjudicar la vida del parásito. 

La mosca Agria acridiorum (^'"eyanb.) Berg, cuya exacta posición sistemática 
sólo ahora se ha determinado, es un poderoso enemigo de la langosta iroladora, á 
la cual destruye en gran número, ya sea produciendo directamente su muerte ó 
bien inhabilitándola para la reproducción. 

La larva parásita vive, por lo general, en la cavidnd torácica del ortóptero, más raras 
veces en la abdominal, en número de 1 á 6. Llegada al estado de adulto, abandona á su 
huésped para transformarse debajo de tierra en crisálida ó pupa, y después de 12 á 15 
días, en el insecto perfecto, es decir la mosca en cuestión. 

La mosca deposita los huevos en el cuello ó protórax (cerca de las incisuras) del saltón, 
cuando éste hace la última muda de piel, época en la cual está débil, blando y algo vis- 
coso. La larva saUda del huevo penetra en el interior de la langosta, para hacer allí su 
obra destructora. 

También en este caso conviene proteger el parásito enemigo de las langostas, no que- 
mando á éstas cuando las recogen con el fin de destruirlas. 

El champí, de vasta distribución geográfica, ha sido presentado como voraz 
engullidor de huevos de lanfi^osta. 

Mis observaciones me han conducido á reconocer que lo que este coleóptero en reali- 
dad apetece, no son los huevos, sino la substancia protectora que los envuelve ó tapa. 
De esta manera el champí priva á los huevos de la cubierta que los protege contra la 
intemperie, de donde resulta su pronta descomposición. 

Es entonces que la mosca común deposita sus huevos cerca de las ooteca» (espigas de 
huevos) putrescentes de la langosta, para asegurar el alimento á su prole. La larva de la 
mosca, después de nacer, encuentra así la materia nutritiva, es decir, los huevos de lan- 
gosta descompuestos, de manera que tampoco ps dostructora del ortóptero ó de sus huevos, 
como erróneamente se ha asegurado algunas veces. 

Conclusión : El champí es un destructor indirecto de los huevos de langosta ; la mosca 
común no lo es ni directa ni indirectamente. 

En Descríptio novi generís Cerambycidarum Reipublícae Argentinae describe 
ol doctor Berg la nueva especie Cherrocríus Bruchí Berg, tipo del nuevo género 
Cherrocrius. 

El doctor Felipe Silvestri nos da una Primera noticia aceren de Ins Tisanuros 
argentinos, por la que se eleva á siete el púmero de las especies indicadas para 
este país, del cual sólo se había mencionado una. Se caracteriza una nueva 
especie Grassiella praestans del nuevo género Grassiella. 

El doctor Berfi[ da una noticia Sobre el Langostín y el Camarón, dos crustdceoft 
macruros de aguas argentinas y uruguayas en que divulga el conocimiento de 
la existencia en nuestras aguas de Pleoticus Mülleri Bate y Artemesia longinaris 
Bate. 



BIBUOGRAFÍA 45 

Describe Sil ves trí en ^ovaGeophüoidea Argentina áos nuevas especies : Orino- 
philus platensis y Aphilodon Spegazzinii, tipo este últiino de un nuevo género. 

Sustituye el doctor Berg varios nombres genéricos y contesta la observación 
del señor Remy Saint-Loup que considera como variedad á Dolichotis salinicola» 

En el artículo Plantae novae nonnullae Americae australis. I, describe el doctor 
Spegazzini las nuevas especies siguientes : Hraya cachensU, Thlaspi chionophi- 
¡um, Trifolium argentinense. Senecio argentinensis y Begonia argentinensis. 

El doctor Berg amplía la descripción de un escorpión-araña en una nota 
Sobre el Thelyphonus maximu8 Tamani. — A. Gallardo. 

IIaD§^ (Émile), Maitre de couférences á la Faculté des sciences de TUniversité de 
París. — Revue anauelle de Góologie. — Artículo en Revue genérale des 
sciences, junio 30 de 1898 (año 9% n» 12, p. 495-503). 

■ 

Hé aquí el contenido de esta extensa revista : 

I. La clasificación de las facies. 

II. Los mares paleozoicos. 

III. El jurábíco boreal. 

lY. El limite del cretáceo y terciario. 

El articulo contiene algunas referencias relativas á la geología norte y sud- 
americanas (trabajos de Stanton, Steinmann, Hatcher y Fl. Ameghino). 

F. BlHABEN. 



Boalen§^ep (G. A.i. — A List of Reptiles, Batraohlana and Flahes col- 
leoted by Cav. Quido Boggianl Izi the Northern Chaco. — En : Annali 
del Museo Cioieo de Storia Naturale, vol. 9(39), pág. 125-127. —Genova, 
1898. 



Saint-Lioup Remy]. — Le Dolichotis patagónica. — Recherohes d*ana- 
tomie comparée. — FiO * Ar^n. Soc. nat. ZooL, tomo VI, pág. 293-371 ; 
372-374. - París, 1898. 



F. A ). — Poissons de rexpédition scientlflque á la Terre de Fea, 
soas la direction du Jocteur O. Nordenskjóld, recuellis par le docteur A. Ohlíii 
et M. H. Akorman. — I. Nototheriae. — En : Bils-k. Svensk. Vet. Akad, 
Udlgr., lomo XXIIL n* 3, pág. 35-37. - 1898. 

Thomaif I^Udf.^ — On some Mamáis obtained by the late M' Henry 
Dumford in Chubut, B. Patagonia. — Proe. ZooL 5oc., lomo II, pág. 
210-212. — Londres, 1898. 



4G ANALES DE LA SOCIEDAD GIENTÍFIGA ARGENTINA 



III. — CIENCIAS MÉDICAS 



Tatti [doctor Silvio), director del laboratorio del hospital Riyadavía. — Basa! 
sur un nouveau si^rz^e olinique. La pulaation da piad. — Buenos AireS; 
1898. 

Los estudios del autor, que lo han conducido á hallar un nuevo é importante 
signo cHutco, partieron de la observación aparentemente banal del movimiento 
oscilatorio que anima el pie pendiente de toda persona que se sienta con las 
piernas cruzadas. 

Por una serie de investigaciones se convenció e) doctor Tatti que este fenómeno 
es fisiológico, pero que difiere según el estado de salud del jsujeto. 

También ha comprobado que la oscilación no proviene déla compresión de los 
vasos poplíteos, lo que explica las diferencias de su trazado con el que se obtiene 
para la arteria radial, aunque coincide en el número de pulsaciones. 

Para producir estos trazados gráficos ha ideado Tatti un aparato inscriptor, 
representado en su conjunto en una hermosa lámina. 

El transmisor consiste en un tambor, cuya superficie inferior está formada por 
una lámina de cauchu bien tensa, sobre la cual apoya una varilla ligada al pie 
del sujeto por una especie de estribo. 

A cada oscilación el pie levanta la varilla y comprime el aire del tambor, com- 
presión que es transmitida instantáneamente por medio de un tubo de goma al 
receptor formado por un tambor vertical sobre el cual está adaptada una palanca 
de aluminio que se pone en movimiento perlas presiones recibidas y que inscribe 
las oscilaciones sobre un cilindro de bronce que gira por medio de un movimiento 
de relojería. 

También pueden obtenerse est')s trazados con un esfigmógrafo de Dudgeon, 
convenientemente modificado, y éste fué el aparato con el cual obtuvo el autor 
sus primeros resultados. 

Estudia luego el doctor Tatti la característica de los trazados gráficos en las 
personas normales, lo que le permite establecer el signo normal. Se acompañan 
varios trazados obtenidos en niños, adultos y ancianos, con las modificaciones 
debidas á la temperatura, el ejercicio muscular, etc. 

Son interesantes los trazados producidos por mujeres en cinta, los que difieren 
en caso de edema en los miembros inferiores. 

Se estudian y reproducen los trazados en diversas enfermedades del aparato 
circulatorio como ser la insuficiencia aórtica del tipo cardíaco y del tipo arterial, 
insuficiencia mitral, estrechez mitral propia (enfermedad de Duroziez;, arterio- 
esclerosis, miocarditis, etc., así como también el temblor debido á la intoxicación 
alcohólica crónica y le parálisis agitante. 

De sus numerosas observaciones y de atinadas consideraciones fisiológicas 
deduce Tatti que « el signo del pie procede de contracciones absolutamente 
rítmicas de las arteriolas y los capilares que riegan la región sometida al estudio, 



BIBLIOGRAFÍA 47 

coD el coDcarso de los filetes nerviosos Taso-motores », por lo que sería tai vez 
más exacto llamarle pulsación de la pierna: 

Damos en seguida las conclusiones del autor bajo el punto de vista de la 
clÍDÍca : 

Los miembros inferiores estln animados de un movimiento dp oscilación, regalar é 
igual, perfectamente visible en la extremidad del pie, cuando estáu cruzadas las piernas. 

Este signo existe en todos los sujetos ; es pues fisiológico. 

El método gráfico caracteriza el signo de los sujetos normales (adultos, niños y 
viejos) por un trazado siempre idéntico, pero susceptible de variaciones bajo la influencia 
de causas diversas que obran sobre el aparato circulatorio. 

Este signo no procede absolutamente de la compresión de los vasos del hueco poplíteo; 
es debido á la contracción rítmica de las arteriolas y los capilares que irrigan la región 
de la pierna. 

El trazado es considerablamente modificado en las enfermedades del aparato circula- 
tono, ya se trate de alteraciones orgánicas ó de un cambio cualquiera de la presión 
sanguínea. 

Las modificaciones del trazado del pie son mucho más sensibles que las del trazado de 
la arteria radial, especialmente en los casos en que está comprometido el sistema arterial 
periférico. 

El estudio del signo permite reconocer la presencia de edemas periféricos, y prevenir 
por consiguiente, en muchos casos, la ruptura de equilibrio de la presión sanguínea. 

Be vela geguramente la arterio-escltrotis desde el comienzo. 

Bajo otro punto de vista, esta disposición del miembro inferior, favorece la obtención 
de los trazados relativos de diversas enfermedades de los sistemas nerviosos y muscular. 

Ilustran el folleto veintidós hermosas láminas que contienen además de la 
vista general del aparato inventado por Tatti, 156 trazados del pie ó de la arteria 
radial. 

Es particularmente interesante el cuadro comparativo de los trazados obtenidos 
para sujetos normales y en diversos estado.^ patológicos. 

Felicitamos sinceramente al joven médico argentino que ilustra la ciencia con 
tan importante contribución, revelando la existencia de un nuevo y precioso signo 
dioico al que liga su nombre por la originalidad de la concepción y por la rigu- 
rosa precisión científica de los métodos usados en su estudio. — A. Gallardo. 



IV. - VARIEDADES 



Wjsdone Quevedo (Samuel A.). — Bl Barco y SantiH^^o del Bstero. — 
Estudio histórico y topográfico. Bl Barco, en : Boletín del Instituto geográfico 
argentino, tomo XIX, n*' 1-6, pág. 3-36. — Enero á junio, 1898. 

Quli*o§^a (doctor Adán). — Monamentoa megaliticoa de Colalao. — (Trabajo 
íoédito leido en el Congreso científico latino americano), en : Boletín del Insti- 
tuto geográfico argentino, tomo XIX, n** 1-6, pág. 37-45. — Enero á junio, 
1896. 



48 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

AmbPOseiiilJuan B.). — Notas de arqueología calchaqui. — En : Boletín 
del Instituto geográfico argentino, iomo XIX, n** 1-6, pág. 46-47; 193-228. 
— Enero á junio, 1898. 



Elzciippa ¡Pedro), ingeniero civil. — Camino indio entre los ríos Negro y 
Ghabut. La travesía de Valoheta. — En : Boletín del Instituto geográ- 
fico argentino, Aomo XIX, n" 1-6, pág. 134-138, con un inapa. — Enero á 
junio, 1898. 

Coppea Lana (Carlos). — informe sobre las circunstancias de la muerte 
del explorador Ramón Lista. — En Boletín del Instituto geográfico argén- 
tino, tomo XIX, n» 1-6, pág. 151-180. — Enero á junio, 1898. 



ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 

ARGENTINA 



Director : lutreniero ÁNGEL GALLARDO 



■« 



Sbcrbtarios : Señores Eduardo Latzina y Carlos Lagos García 

REDACTORES 

ÍDgeoiero Eduardo Aguirre, señor Juan B. Ambrosetti, doctor Pedro N. Árala, 
ingeniero Alberto de Arteaga, iogeuiero doctor Manuel B. Bahía, ingeniero 
Santiago E. Barabino, ingeniero Federico Birabén, arquitecto Juan A. Bus- 
chiazzo, ingeniero Erailio Candiani, ingeniero José S. Corti, doctor Eduardo L. 
Holmberg, doctor Atanasio Quiruga, ingeniero Francisco Seguí, doctor Enrique 
Tornú, doctor Roberto Wernicke, doctor Estanislao S. Zeballos. 



FEBRERO 1899. — ENTREGA II. — TOMO KLVII 



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1899 



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Presidente Ingeniero doctor Marcial R, Candioti. 

V ice-Presidente í° Ingeniero doctor Carlos M. Morales. 
Id, 2^ Mayor ingeniero Arturo M. Lugones. 

Secretario de actas Ingeniero Eleodoro A. Damianovich. 
— correspondencia Agrimensor Cristóbal Hicken. 

Tesorero Ingeniero José M. SaGastume. 

Bibliotecario Señor Llis Miguens. 

/ Ingeniero Domingo Nocetl 

Ingeniero Claro C. Dassen. 

Ingeniero Demetrio Sagastume. 
Vocales [ Ingeniero Emilio Palacio. 

Ingeniero Luis A. Huergo (hijo). 

Ingeniero Alejandro Claypole. 

Ingeniero Oronte A. Valerga. 
Gerente Señor Juan Botto. 



índice de la presente entrega 



José S. Corti. Refracción astronómica 19 

A. Mercbrat. Sur de nouveaux restes fossiles de carnassiers primitifs de Monte 
Hermoso 56 

Florentino Ameghino. Nota preliminar sobre el Loncanaurus argeutinus ; un repre- 
sentante de la familia de los Megalosauridae en la República Argentina 61 

H. YON Jhering. Descripción de la Ostrea guaranitira 03 

La fiesta de la Facultad de Ciencias exactas, físicas y naturales 65 

J. R. Hatcher. Estudios geológicos de la Patagonia 77 

Miscelánea : Empleo de la palabra asimilación en Rotánica 80 

Bibliografía : Boclanger, Quadrature du cercle. — Mallol, Tramway eléctrico 
« La Capital ». — Era y, On the relalion of the ílora of the lower Sonoran zone 
in North America to the flora of the arid zones of Chili and Argentine. — Suess, 
La face de la Ierre. — Perrier, L'origine des vertebres. — Dklage y Hérocard, 
Traite de Zoologie concrete. —Maillard, La cristal i sation des matiéres albumi- 
noides et les crístalloídes protéiques de la niicrographie. — Roule, L'anatomie 
comparée des animaux basée sur I'Embriologie. — Robín, L'évolution de la Mé- 
canique chimique et ses tendances actuelles. — Glangeaud, La distribution des 
Foraminiféres pélagiques á la surface et au fond de TOcéan. — Repin, La guérí- 
son du tétanos declaré 8-2 



REFRACCIÓN ASTRONÓMICA 



En el Bulletin of the Universüy of Wiscousin, Sciences Series, 
volumen I, junio 1895, páginas 60-63, el profesor GeoC. Comstock, 
director del Observatorio de Washburn (Estados Unidos de Norte 
América), establece una fórmula numérica para el cálculo de la 
refracción astronómica, que puede substituir á las Tablas de Re- 
fracción publicadas por el Observatorio de Pulkowa, con suGciente 
aproximación práctica, para distancias cenitales que no pasen 
de 75^ 

Habiendo ligeras diferencias entre las Tablas de Pulkowa, y las 
que el Observatorio de Córdoba ha publicado en sus Efemérides de 
Circumpolares para 4896, he adaptado la fórmula de Comstock á 
las tablas de Córdoba, con el siguiente resultado : 

La fórmula de Bessel 

R = a3V tang z (*), 

que generalmente se emplea para el cálculo prolijo de la refracción 
astronómica, exige el uso de Tablas especiales, de las cuales se 
loman las cinco cantidades a, 0, y. A, X. 

He aquí cómo puede transformarse la anterior expresión, á Rn 
de que la refracción pueda ser calculada sin más que el auxilio de 
las Tablas de logaritmos : 

La expresión que da la refracción media puede ser desarrollada 
en función de las potencias impares de tang s, asi : 

R,„ = a tang J5 = a, lang « — «j tang^ z . . . = 

a, íl ^ lang^ z j tan s (nproximadamente). 

O Chaüve!íbt, Sphericnt and practical Ástronomy, vol. I, pág. 166 

AX. SOC. CIKST. ARG. — T. XLVII 4 



50 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

De las tablas de Córdoba se deduce : 



y si con estos valores se calcula la expresión 



= a, (i —^iauffz) 



y se compara con los valores tabulares de a, se obtiene la siguiente 
satisfactoria concordancia : 

X o» 20° 40» 60*» 75' 

«tabular 57''75l oT'Tii 57''70i 57*^545 be'Si^ 

por fórmula. . o7''750 57^741 57^703 57*551 56*828 

La cantidad X es una función complicada de la distancia ceni- 
tal z, pero para valores de zque no pasen de 75^, puede expresarse 
por medio de la fórmula empírica : 

A = 1 + A tang^ z, 

en que A = 0,001427. 

La comparación de los valores tabulares de X, con los calculados 
asi, da 

X 50* 60* 70* 75* 

X tabular.... 1,0023 1,0046 1.0111 1.0197 
por fórmula.. 1,0021 1,0043 1,0108 1,0199 

Indicando con e el coeficiente de dilatación del aire para un grado 
centígrado (*), con to la temperatura normal del aire adoptada para 
las Tablas de refracción, y con t cualquier otra temperatura, se 
tendrá (**) : 



(*) < = 0,0036438, Chaüvenbt, toI. h pág. 160. 
í**) Chauvbnbt, voI. i» pág. 165. 



REFRACCIÓN ASTRONÓMICA 51 

La fórmula del binomio, aplicada á la expresión 



y'=[Í +e(T-To)] 



- O ^ h tang* s) 



da, si se desprecian los términos en e^ y siguientes : 

Y^ = 1 — (I + A tang^ z) e (t — To) = I — e (t — To) — 

eA tang^ j5 (t — tq). 

Si al último miembro de esta expresión, se le agrega el tér- 
mino 

£^A lang^ 2 (t — To)^ 
cuyo valor es despreciable, se tendrá : 

Y^ = 1 — e (t — To) — eA lang^ ^ (' — tq) + e^A tang^ « (t — To)^ 
ó agrupando : 



Y^ = [1 - e (t ^To)] [I - eA tang^ ;í (t - to)J; 



y como : 



e + "^0 I + eT, 



o 



r^ + 'z I + ex 



= I -- 6 (t — To), 



sí se desprecian los términos en e'y siguientes, se podrá escribir 



e "r ^ 

Para distancias cenitales menores que 75^, el exponente Ano 
difiere sensiblemente de la unidad. Asi es que : 

en que po es la presión barométrica normal de las tablas, y p la 



52 AN4LES DE Lk SOCIEDAD CÍBNTIfIGA ARGENTINA 

presión de observación, es decir, la lectura barométrica b hecha á 
la temperatura l, reducida á 0° por medio de la fórmula 

p = b[i — 0,000160. 

Poniendo en la^ fórmula de Bessel, en vez de a, p^, y^ los valores 
hallados, se tendrá, despreciando el término que depende de 

- eA (t — To) tang*2 : 

R = «,£!ll¿3langz)l-r?^ + eMT-T„)ltong*«j. 

De las tablas de Córdoba, se deduce : 

Po = 751°"d; to = 9°3I C, 

y como e" * = 274,44, 

se tendrá, haciendo loscálculos^ é indicando con tt á la cantidad 
encerrada entre corchetes : 



R = [1.33855]^^^^^^^ 



p . lang z 1 

• F 



ÍT » 



donde el número entre paréntesis rectangular representa un loga- 
ritmo. 



De 



|í = 1 - [^ + ^M^ " ^o)] tang^ z, 



se deduce aplicando la fórmula : 



•I 'i j 



/ . i = - / . F = / ) I - [^^ 4- e/t (- - -.)] tang^ s j = - 

I — + eA (t — To) lang' z . . . 



REFRACCIÓN ASTRONÓMICA 

esto es, despreciando los términos en e^ y siguientes : 

/ . F = í sAto + eAt j lang^ z, 

ó log . F = 0,4343 r^ — eh-zo + zh'^j tang^ z. 



53 



Poniendo valores numéricos, se tendrá por fin : 



R = [1 ,33855] 



6(1 — 0,000160 tang 2 1 



274,44 + T 



— > 



log F = (47,7 + 0,22t) long'z, 

en que 6 es la lectura barométrica en milímetros, t la temperatura 
del mercurio y t la del aire, ambas en grados centígrados, y log F 
está expresado en unidades del quinto orden decimal. 

Las planillas siguientes, relativas á los datos : 

25 = 74^30'; b = 727»'"; t= + 13^.; t=+ 12°6- 



Tablas 



1,75500 



r7t7 • • • 


— O.ÜlWO 






* + IW • • ■ 


— 0.00082 








— 0,01522 




• • • |m^ • • • 


9,98478 


T -»• !»,« • • • 


— 0,00501 
— 05 






X = <,0I86 


— 4 


• * • r • • • 






- 0,00510 


9,99490 






tang z . . . 


0,55701 


R = 


495'75 


logR 


2,29169 



54 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Fórmula 



O 



t 

6t ... 


13,5 ) , 
810S >■ J 


• • • i >dOoOO 


i 


0,0021 60 






9,99784 

274,44 ) tangz 
- 12,6 i 


. . . 9,99906 

... 2,86153 

... 0.55701 

4,75615 


(47,7 
,22'} 2.52 
( 25 
50,47 
tangf z 


¡ 287,04 

1 ,703 
1,114 


- 2,45794 




2,817 


- 656 


R — 195'73 loirP 


1 2.29165 



hacen ver que el cálculo de la refracción por medio de la fórmula, 
no es más laborioso que el cálculo por medio de la tablas. 

El cuadro siguiente contiene las refracciones correspondientes á 
valores de z, variables de 15*^ en 15° entre js = lo"" y js = 75°, 
para í = 0° C.y t variable de 1 0° en 1 0° , desde —1 5°C. hasta -f 35°<: . 
Las cantidades escritas arriba, en el medio y abajo, en cada casilla, 
corresponden á p = 600""", 700""" y 790"", respectivamente. Así. 
por ejemplo, las cifras 200''66— 69, que se leen en la casilla -:= + 5° , 
z = 75°, expresan que la refracción calculada con las tablas para 
p = 700»", T = + 5°, ¿ = 0°, js = 75°, es de aoo'eo, mientras 
que el cálculo con la fórmula da 300''69. 



REFRACCIÓN ASTRONÓmCA 



55 



T 


15° 




z 




75° 


30* 


45° 


60° 


— 15- 


13*51-51 
15*^76-76 
17*90-90 


29*10-10 
a3*95-95 
38*56-56 


50*38-38 
58*77-77 
66*75-75 


87*07-07 
101*58-59 
115*36-37 


185*53-54 
216*44-46 
245*82-84 


- 5^ 


13*01-01 
15*18-18 
17*24-24 


28*02-02 
32*69-69 
37*13-13 


48*50-50 
56*59-59 
64*27-27 


83*82-83 

97*^9-80 

111*07-08 


178*51-53 
208*25-28 
236*52-55 


+ 5^ 


12*54-54 
14*63 6:3 
l6''62-62 


27*02-02 
31*02-52 
35*80-80 


46*76-76 
54*56-56 
61*96-96 


80*81-82 

94*28-29 

107-07-08 


171*99-102 

200*66-69 

227*89-93 


i- 15° 

• 


12-11-11 
14''13-13 
16*05-05 


26*09-09 
30*43-43 
34*56-56 


45*15-15 
52*67-67 
59*82 82 


78*01-01 

91 ''00-02 

103*36-37 


165*93-95 
193*59-61 
219*86-89 


+ 25« 


11*71-71 
13*66-66 
15*51-51 


25*22-21 
29*42-42 
33*41-41 


43*64-64 
50*91 91 
57*82-82 


75*39-40 
87*95-96 
99*89-90 


160*29-30 
187*00-02 
212*38-10 


+ 35' 


ll*a3-33 
13*22-22 
15*01-01 


24*40-40 
28*47-47 
32*33-33 


42*22-22 
49*26-26 
55*94-95 


72*94-95 
85*10-11 
96*65-66 


155*01-01 
180*84-84 
205*38-38 



El examen de este cuadro demuestra que los resultados que se 
obtienen con el empleo de la fórmula, siempre que z no pase de 
75^, difieren de los que se obtienen con las Tablas, en cantidades 
inferiores á la indecisión de los valores tabulares, y en general infe- 
ríore:i también á los errores de observación. 

La fórmula es, pues, prácticamente aceptable para substituirá 
las Tablas de Refracción del Observatorio de Córdoba. 

Jos¿ S. CORTI. 



Punta de Vacas (Cordillera de los Andes), enero de 1899. 



SUR DE NOUVEAUX 



RESTES FOSSILES DE CARNASSIERS PRIMITIFS 



DE MONTE HERMOSO 



Par a. MERCERAT 



Des resles fossiles de carnassiers primitifs n'onl été renconlrés, 
jusqu'& maintenant, dans la République Argentine, en certaine 
abondance, que dans les lerrains patagoníques et santacruziens de 
la Patagonie Australe. 

On avait cru d'abord pouvoír les classifierdans le sous-ordre des 
Creodontia : M. Ameghino avait méme consideré Tune ou Taulre 
forme comme des représentants de familles établies sur des resles 
fossiles de TAmérique du Nord el d'Europe (I). Lorsqu'en <891, je 
roe suis occupé, au Musée de La Plata, de l'étude des restes de ees 
aniroaux, qui se trouvaient alors dans les collections de cet établís- 
sement(3), j'ai pu me convaincre que ees animaux présentaient 
des diflFérences profondes avee les Creodontia, de Théraisphére bo- 
real, au point qu'il devenait impossible de faire rentrer aucun des 
genres alors connus dans les familles déjá établies de ce sous- 
ordre. 

Les restes que j'avais alors k ma disposition se limitaient k des 
fragments plus ou moins complets de maxillaires et des dents 

(1) Ambohino, Rev. Árg, de Hist. Nat., t. I, p. 147-I51, 1891 ; 8». 

(2) Mercbrat, Caract. diag,, etc., Rev. Mus. La Plaia^ t. II, p. 51-56, 
1891 ; 8«. 



RESTES FOSSILES DE GARNASSIERS PRIMITIFS DE MONTE HERMOSO 57 

ísolées; les autres parties du squelette restaieot si imparfaitement 
conaues, qu'il était impossible d'ea tirer des caracteres pour la 
classiñcation. En 1894, en présence de matériaux beaucoup plus 
abondanls, M. Ameghino a proposé de séparer ees camassiers pri- 
mitífs des Creodonlía, eta élabli le riouveau sous-ordre des Sparas 
sodontia (1). 

Les Sparassodontia prouvent par leurs caracléres, comme le fail 
observen avec raison M. Ameghino, qu'il n'est pas posible d'établir 
une limite bien tranchée entre les camassiers marsupiaux et les 
camassiers placentaires, mais cela ne justifíe pas du tout la classi- 
Qcalion decetauleur, qui propose de reunir dans son ordre des 
Sarcobora (2), les sous-ordres des Peditnana, Insectívora^ üasyura, 
Sparassodonta, Creodonta, Carnívora ei Pinnipedia. Lesaffinités des 
Sparassodontia avec les Creodontia sont beaucoup plus grandes 
qu*avec les Dasyura, principalement en ce qui concerne Tévolution 
dentaíre, telle qu'elleest connue maintenant; et. il me paraít plus 
naturel deconsidérer cesanimaux comme un sous-ordre des Carní- 
vora, Cei ordre comprendrait ainsi les sous-ordres des S/?aras5o- 
dontia, Creodontia, Fissipedia et Pinnipedia, 

Achlysictis paranensis, Amegh. ; Theriodictis platensis, Mere, et 
Notocynus hermosicus, Mere, sont les seuls Sparassodontia de pro- 
venance autre que la Patagonie, connus jusqu'á maintenant de la 
République Argentine. Le premier de ees animaux est connu par 
un fragment de maxillaire inférieur des environs de la ville de 
Paraná. On connaít du second une dent (m-2) recueillie á Mar del 
Plata. N. hermosicus, est établi sur un maxillaire inférieur de 
Monte Hermoso. C'est un animal qui n'a pas dépassé beaucoup la 
taille de Didelphys Azarae ; A. Leloncjii est de taille assez forte, et 
r. platensis parait avoír alteint et méme dépassé la taille des plus 
forts représentants de ce sous-ordre. 

La découverte de restes de Sparassodontia á Mar del Plata et á 
Monte Hermoso, est un fait qui est venu modifíer quelque peu les 
idees que Ton pouvait se faire relativement á l'áge géologique des 
affleurements sur ees deux points. Sans s'appuyer sur aucune preu- 
ve, el malgré la description assez precise que j'ai donné du maxij- 

fl¡ Ameghino. Enum/r. synop,, etc., Bol. Acad.Nac, Cien., t. XIII, 1892, 8», 
p. 364 ;ia date d'apparitioD de cette publícatioD est le 7 septerobre 1894). 

(2) Ameghino. Mam. cr^í., etc., Bol, In$t. Geogr. Árg., t. XVIII, 1897, 8*» 

(exlr. p. 97). 



58 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

laire inférieur (1), M. Ameghino a arbiirairemeni ídenlifié Noso- 
cynus hermosicus Mere, avec Didelphys ( Peratherium) triforata 
Amegh. (2). M. le docleur Trouessarl, de París (3), a bonnemenl 
acceplécelle interprétalion saoschercher á la vérifier, et ¡1 la re- 
produil dans son catalogue, récemment publié (4), bien que j'ai eu 
Toccasion déjá de protesler conire celte identificalion (5). 

M. S. Pozzí, préparaleur au Musée de La Plata, dans une rápida 
excursión faite á Monte Hermoso, au commencement de Tannée 
1892, a eu la bonne fortune d'y renconlrer de nouveaux restes d'un 
crane de Sparassodontia. Ces restes n*ont malheureusemenl per- 
mis de restaurer que les deux maxillaires supérieures. Le maxil- 
laire du colé gauche comprend lacanineet les sept mollaires, celui 
du colé droit présente lessix derniéres molaires seulement. Toutes 
ces dents sont parfaitement intacles. Elles sont disposées en serie 
continué, serrées les unes contre les autres, sans présenter aucun 
diastéme. Elles sont de lype semi-sectorial. 

Cetle piéce, comparée aux malériaux qui sont connus des Spa- 
rassodontia, indique un genre nouveau, dont le caraclére le plus 
imporlant esl fourni par le mode de disposition des éléments pri- 
mitifsdes vraies molaires. Sur ces dents, le protocone tíst rejeté 
vers rintérieur, de maniere á se trouver avec l'hypocóne et le me- 
tacSne sur une méme ligne droite. qui représenterait l'hypolhénuse 
du triangle rectangle, que forme la section iransversale de ces 
dents. C'esl lá un caractere qui permet de reconnaílre facilement 
ce genre des autres Sparassodontia, chez lesquels rhypo-, le proto- 
et le métac6ne ne sonl pas disposés suivant une ligne droite. 

L'hypocóne esl relativement mieux développé que dans HalhUa- 
cynv^; le protocone Test par contre moins. Le paracórie est tres fai- 
ble, et se trouve silué directement en avant du protocone. II possé- 

ll) Mercerat, Sobre un max. inf., etc., Rev, Mus. La Plata, t. II, 1891, 8", 
p. 80-81. 

;2) Ameghino, Rev. Arg, Hist. Nat., 1. 1, 1891, 8*, p. 438. 

(3) Troüessart, Ann, GéoL Univ,, t. VIII, 1891, 8*, p.649. 

(4) Ibid, Calalogus Mammalium tan viventium quam fossilium : Berolioi, 
1898, 8% p. 1232. Ce catalogue du docteur Troüessart, pour ce qui concerne les 
mammiféres fossiles de la République Argentine, demande une revisión comple- 
te. J'ai á ce sujet un travail en préparation, que je publíerai aussitdt que les 
circonstances oae le permettront. 

(5) Mercerat, Contrib., ele, An. Soc, Cient.Arg,, t. XXXVI, 1893, 8*, p. 91. 



mi 


ra2 


m3 


mi 


3,3 


3,5 


4 


1,3 


2,8 


3,3 


3,6 


4.5 



RESTES FOSSILES DE CARNASSIERS PRIMITIFS DE MONTE HERMOSO 59 

de par centre un talón qui se développe sous forme de tubercule, 
occupant précisément le sommet de l'angledroitdu triangle rectan- 
gle que présente la sectíon transversale de ees dents. Ce talón 
constitue un tubercule plus forl que le paracdne lui-méme. 

Par les caracteres que j'aí fait connaítre du maxillaire inférieur 
de lYoíocynuí, il est permís, me semble-t-il, d'admettre que cel 
animal devait presenten de vraies molaires supérieures qui se rap- 
prochent de celles des genres Agusíylus Amegh. et Hathliacynus 
Amegh., etdiíTérentes de celles de Panimal qui fait l'objet de cette 
note, pour lequel je propose le nom de Sparassocynus Bahini Mere, 
g. et sp. nov. (1). 

La formule dentaire de ce cráne de Sparassocynus Bahiai est : 
i?, ci, pm?, mi. La serie des huit derniéres denls sur ce cráne occu- 
pe un espace de 22,8 mm. dont 12 mm. correspondent aux vraies 
molaires, et 7 mm. aux prémolaires. Yoici le tableau des dimen- 
sioDS des dents : 

el pml pm? pm? 

Díamétre antéro-postérieur. . 3,8 1,6 2,4 3 
— transversal 2,7 1,4 1,6 1,8 

La canino (tí) n'est pas tres fortemenl arquee, et légérement 
comprimée transversalement. La parlie extra-alvéolaire de cette 
dent est tres élevée. Sa hauteur atteinl 9,3 mm. Les prémolaires 
ont un protocóne assez elevé. Le métacdne a un développement 
assez faible. La paracóne est plus faíble encoré et manque sur 
pmí. L'hypocóne est rudimentaire. Sur les* vraies molaires le pro- 
tocóne s'éléve assez sensiblement au-dessus du niveau des autres 
élémenls, qui, á parí le mode de disposition dont j'ai parlé plus 
haut, ne présentent rien de parliculier. Mi a la forme caraclé- 
ristique que Ton connaít á cette dent chez les représentants du 
sous-ordre des Sparassodontia. Un fragment de ce cráne permet 
de constater que la sagitale a eu le méme développement quedans 
le genre Didelphys, Les apophyses post-orbitaires par centre revé- 
tent la forme d'un triédre et sont assez élevées. Le trou sous-orbi- 
taire a son oriñce au niveau du pm^ 

Sparatsoeynus Bahiai Mere, a eu une taille de plus de moitié 
plus faible que cel le de P^oíocynus hermosicus Mere. La taille est 

(1) Ed rhonneur du savant professeur de la Faculté des Sciences Exactes de 
Buenos Aires, ringénieur doctenr M. Bahía. 



60 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

plus faible encoré que celle de Dasyurus viverrinus (Shaw). Comparé 
au, Dasyurus^ cel animal esl un lype de rostre raccourci. 

Puisque Ton a moniré tant de persístance á vouloir ¡dentifler 
Notocynus Mero, a veo Didelphys (Peratherium), el qu'il ne m'esl 
pas donné d'accompagner cette note d'une planche, dans laquelle 
íigureraienl les piéces en queslion, il n'esl peut-éire pas déplacé 
de rappeler ici que les vraies molairesdu genre Didelphys présen- 
tent cinq tubercules, les inféríeures aussi bien que les supérieures. 
Sur les \raies molaires inférieures, on compte un tubercule anté- 
rieur, deux mojens et deux postérieurs ; tandis que sur les vraies 
molaires supérieures, les tubercules sont disposés dans un ordre 
inverse : deux sont antérieurs, deux moyens et un postérieur. Les 
genres Agusiylus Amegh. et Hathliacynus Amegh., qui m'ont 
servi de termes de comparaison, etqui sont bien des Sparassodontia 
córameles genres Tolocyniís Mere, et Sparassocynus Mere, eux- 
mémes, ont parcontre, comme on le sait, des vraies molaires in- 
férieures qui ne présentent que trois tubercules, un proto-, un para- 
et un métacóne, et les vraies molaires supérieures n'en présentent 
que quatre : un proto-, un para-, un meta- et un hypocdne, ce der- 
nier situé á l'angle anléro-interne de la dent. 

Avec Sparassocynus Bahiai, la liste si importante et si courte 
encoré, des fossiles qui m'a permis d'élablir les relations de syn- 
chronisme qui existent dans les affleurements tertiaires de la Pata- 
gonie Australe, de Monte Hermoso, de Mar del Plata, du Paraná et 
de la Prov¡ncedeCalamarca(l), vientdes'augmenterd'unnouveau 
membre. 

(1) Mbhcerat, Bosquejo geoL, An. Soc. Cient. Árg., t. XLlll, 1897, 8*, p. 367. 



NOTA PRELIMINAR 



SOBRE EL 



LONGASAURUS ARGENTINOS 



U5 REPRESENTANTE DE LA FAMILIA DE LOS MBGiLOSAURIDVE EN LA REPÚBLICA ARGENFINA 



POR FLORENTINO AMEGHINO 



Los reptiles extinguidos de la subclase de los Dinosaurios son 
los vertebrados más característicos de la época mesozoica. La ma- 
yor parte de estos reptiles son de tamaño gigantesco y se distribu- 
yen entres órdenes: los Sauropocía que comprenden formas her- 
bívoras, los Theropoda, todos carnívoros, y Jos Predentaía herbívo- 
ros y de una conformación especial. 

En la República Argentina, hasta ahora, sólo se había señalado 
la presencia de algunos géneros del orden de los Sauropoda, como 
los gigantescos Tilanosaurus y Argyrosaurus de la formación gua- 
ranitíca de Patagonia. Así, es doblemente interesante el descubri- 
miento recienleen los mismos yacimientos de restos de un repre- 
sentante del orden de los Theropoda, que designo con el nombre de 
Loncosaurus argentinus (n. g., n. sp.). 

Por la conformación del fémur, de cuerpo hueco, y la forma 
aplanada, cortante y denticulada de los dientes, es seguramente 
un representante de la familia de los Megalosauridce, El género se 
distingue por la forma de los dientes que tienen el borle anterior 
denticulado hasta la base de la corona y por el gran desarrollo del 
trocánter interno del fémur. 



63 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Los dientes tienen de 38 á 33 milímetros de largo, con el borde 
anterior curvo, corlante j denticulado hasta la base de la corona ; 
losdienlecillos son anchos y dirigidos horizontalmcnte, menos cer- 
ca de la cúspide en donde toman una dirección oblicua hacia arri- 
ba. Estos dientes son muy comprimidos y la capa de esmalte que 
cubre la corona sumamente delgada. 

El fémur se distingue por el gran desarrollo del trocánter interno 
que probablemente era un poco uncinado. El cuerpo del hueso es 
cilindrico y con una gran Ce-jvidad medular, tan grande como en los 
mamíferos rumiantes. La extremidad proxímal tiene un ancho de 
H centímetros y el cuerpo del hueso un diámetro de 4 Vo á o centí- 
metros. El fémur entero debía tener próximamente un largo de 
50 centímetros, lo que indica un animal mucho más pequeño que 
el Megalosaurus Bucklandi. 

Estos restos han sido descubiertos por Carlos Ameghino en la 
formación guaranítica del Rio Sehuen ; fueron extraídos de una ca- 
pa de arenisca colorada asentada encima de un banco de Ostrea 
guaranilica Jh., lo que permite referir la existencia de este saurio 
hacia el fin de la época cretácea. 



DESCRIPCIÓN 



DE LA 



OSTREA GUARANÍTIGA 



POR H. voN JHERING 
Director del museo de San Pablo 



Recibí algunas ostras provenientes del piso sehuensedela forraa- 
ciÓD guaranitica de Patagonia, encontradas por Carlos Ameghíno 
eo Par-aík, sobre el río Sehuen. Las considero como de una espe- 
cie nueva, de laque doy la descripción siguiente: 

Ostrea guaranitica sp. n . Testa oblango-ovata, crassa; valva in- 
feriore profunda, transversim rugoso-lamellata, interdum obtuse 
patiei-costatay in rostrum haud breve ad la tus curvatum, terminata, 
margine interiore subtiliter crenulata, área ligamentali oblicua 
triangularij profundata; valva superior e plana, ápice excéntrico 
plerumque spiraliter incurvato, tenuiter creberrime striata . — Val- 
vae inferioris long. 75, lat. 43, alt. 25 mm. ; — Valvae superioris 
long. 62, lat. 34, alt. 7 mm. 

La valva inferior nada ofrece de especial. La fosa ligamental es 
larga, algo excavada abajo, y curvada á veces poco, aveces comple- 
lamenle hacía el lado^ con la extremidad de la valva superior 
arqueada en la misma direción i, e, al lado del cual está situa- 
da la impresión excéntrica del aductor más ó menos en el medio del 
ancho. Tales ejemplares aseméjanse mucho al género fTO^yra; co- 
rresponden todavía mejor al género Ámphidonta Fisch. (v. Ziltel, 
PalcLeozoologie, t. II, p. 20, 1885) que tiene la valva superior con 



64 AMALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

el ápice arrollado en espiral y las márgenes de ambas valvas crene- 
ladas como acontece en nuestra especie. 

Recibí también del señor Florentino Ameghino, cofno procedente 
de la formación guaranítica de Misiones, en el arrojo San Juan, 
Alto Paraná, cerca de Santa Ana, la valva inferior de otra ostra que 
juzgo idéntica á la precedente. Este ejemplar estaba acompañado 
de otro más incompleto que parece referirse á la Oslrea hemispherí- 
ca D'Orb. del cretáceo de Coquimbo. 

Las ostras del piso sehuense están acompañadas por moldes de 
algunos otros moluscos, siendo los más comunes los de Venus (ó As- 
tarté) sp. y de una Melania. Aún no las he sometido á un examen 
detenido é ignoro si se encuentran en estado que permita una de- 
terminación segura. 

Estas especies no permiten determinarcon seguridad la edad geo- 
lógica de las capas deque proceden, siendo preciso notar que faltan 
entre ellas especies cretáceas características. 

H. voN Jhering. 

San Pablo, septiembre 19 de 1898. 



LA FIESTA 



DE LA 



FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS, FÍSICAS Y NATURALES 



En el primer día del corriente año se realizó una simpática fies- 
ta en el histórico edificio de la Facultad de Ciencias Exactas con 
motivo de la solemne entrega de premios universitarios y diplomas 
á ex-alumnos de la misma. El local de la Facultad habla sido ador- 
nado al efecto con plantas y con gran número de dibujos y otros tra- 
bajos prácticos ejecutados por alumnos del establecimiento. En el 
gran patío donde se realizó el acto se había levantado una tribuna 
que fué ocupada á las cuatro y media de la tarde próximamente, 
por el señor Ministro de Instrucción Pública doctor Magnasco, de- 
cano de la Facultad de Ciencias Exactas ingeniero don Luis Silvey- 
ra, subsecretario de Instrucción Pública, y por la mayor parte de 
los profesores de la Facultad. 

Después déla distribución de los premios y diplomas, efectuada 
por el secretario, el señor decano dirigió la palabra á los ex-alum- 
nos pronunciando con este motivo un conceptuoso discurso que fué 
muy aplaudido. Contestóle el distinguido ingeniero Claro C. Dassen, 
en nombre de los ex-alumnos, con el brillante discurso que publica- 
mos más abajo. Finalmente, el señor Ministro de Instrucción Pú- 
blica cerró el acto con las hermosas palabras llenas de aliento y 
estimulo para los premiados y diplomados, palabras que fueron 
varias veces interrumpidas por salvas de aplausos. 
He aquí, ahora, la nómina de los premiados y diplomados: 



Alf. SOC. CIENT. ARG. — T. XLVII 



66 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Ex-alumnos que terminaron en 4896 

Medalla de oro: Ing. Julio Labarthe. 

Diplomas de honor: Ing. Fernando Segovia^ Ing. Armando Rome- 
ro, Ing. Sebastián Ghigliazza, Ing. Alberto Otamendi, Ing. Domingo 
Selva, Ing. Domingo Carrique. 

Ex-alumnos que terminaron en 4897 

Medalla de oro: Ing. Claro C. Dassen. 

Diploma de honor : Ing. Pedro Aguirre, Ing. Pedro Male re Ing. 
Andrés Rodríguez, Ing. Eugenio Sarrabeyrouse, Ing. Carlos Real de 
Azúa. 

Ex-alumnos diplomados en diciembre de 4898 

Ing. Juan B. Seré, Ing. Federico Beltrami, Ing. Nolasco Cornejo, 
Ing. Carlos Rodríguez de la Torre, Ing. Petronilo Escudero. 

Á continuación publicamos los discursos en el orden en que fue- 
ron pronunciados. 



DISCURSO DEL SEÑOR DECANO, INGENIERO LUIS SILVEYRA 

Señores laureados: 

He tenido el honor de poner en vuestras manos el premio que 
la Universidad de Buenos Aires os ha acordado. Es una alta distin- 
ción á que os habéis hecho acreedores por vuestros estudios j que, 
con vínculos tan gratos como poderosos^ os ligará de hoy en ade- 
lante á esa alma mater (\\iQ nunca deberéis olvidar, y al país que 
ha puesto sin restricciones á vuestra disposición todos los elementos 
necesarios para llegar al fin de vuestra carrera. 

Quedáis obligados con la Universidad de Buenos Aires, porque 
tenéis el deber de propender al desarrollo intelectual de la sociabi- 
lidad argentina, continuando la obra noble de los que os precedie- 
ron y de los que, siguiendo el orden natural, desaparecerán del 
escenario de la vida en un plazo más ó menos breve. Quedáis tam- 
bién en deuda con el país, porque tendréis que devolverle con el 



LA FIESTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS 67 

trabajo honrado, los beneficios que de él habéis recibido, perseve- 
rando en el estudio científico que dignifica y eleva el espíritu á las 
más grandes acciones, que constituyen la verdadera gloria délos 
pueblos. 

Contrariedades y desfallecimientos habréis experimentado más 
de una vez para llegar al término de vuestros anhelos; apenas co- 
menzáis á trepar la ardua pendiente de la ciencia, distais mucho 
déla cumbre, y sólo podréis alcanzar á ella, mediante la perseve- 
rancia en el estudio. Desgraciado de aquel que creyere que los 
laureles universitarios son solos suficiente título para no quedar 
rezagados en el camino de la vida. No en vano dijo el Eclesiastes : 
quien ciencia añade, añade también trabajo . 

No penséis que sea tarea fácil la que os sea necesario realizar 
para obtener un sitio distinguido en los dominios de la ciencia ma- 
temática, á que os habéis dedicado. Sabéis perfectamente que en 
los actuales límites de la ciencia pura, se cuentan alrededor de 
cien diferentes teorías matemáticas, entendiéndose por tales, las 
grandes ramas como el cálculo infinitesimal, la geometría proyec- 
tiva, el método de los cuaterniones, etc., etc. Pues bien, el célebre 
Sylvester, una de las eminencias del presente siglo, que no hizo 
otra cosa que estudiar hasta su avanzada edad de 84 años, solamente 
alcanzó á dominar sesenta teorías. 

Newton, de quien Bertrand dice que no puede anteponérsele ad- 
jetivo alguno, porque los más encoiniásticos resultan diminutos, 
ocupó los largos años de su existencia en el estudio continuado y 
tenaz. Sabéis quién íué Newton, pues habéis encontrado su nombre 
en todas las ramas de la matemática. Pues bien, ese ingenio sin 
rival, como lo llamó Voltaire al tratar de aplicar la teoría de la gra- 
vitación universal — después de haber demostrado científicamente 
las leyes de Keppler — al caso de la atracción déla tierra á la luna, 
tomó datos erróneos respecto á la figura del planeta, porque enton- 
ces no se conocían bien sus dimensiones, y durante muchos años, 
por los resultados á que había llegado, creyó que la teoría de la 
gravitación fallaba, quedando estéril su inmensa labor. 

Newton se desanimó acaso? No, lejos de eso, y es un ejemplo que 
deberéis siempre tener presente : como un escolar, se puso ardien- 
temente á la obra en cuanto obtuvo datos correctos y volviendo a 
rehacer sus cálculos llegó á la comprobación de la gravitación uni* 
versal que rige el movimiento inmutable de los astros. La gravita- 
ción es el credo de la astronomía moderna. Y con qué sencillez tan 



68 AN4LESDE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA AnGENTINA 

elocuente decía Ne^vton, al terminar SU fecunda vida: he sido un 
niño que me he entretenido juntando piedrecitas en la playa, mien- 
tras que el océano inmenso de la verdad, permanece inexplorado d mi 
vista. 

Las generaciones presentes están empeñadas en descorrer el 
velo que oculta las leyes que dominan los fenómenos de la natura- 
leza, al parecer insondables. Ahi está vuestro puesto; dedicad á 
aquellos vuestra energía, tratad de investigar el secreto que los en- 
vuelve; no importa que no lleguéis al fin, basta cualquier adelanto 
por pequeño que sea, porque él podrá ser fuente de grandes descu- 
brimientos. Estos reposan comunmente en trabajos emprendidos 
de largo tiempo atrás, muchas veces con miras diversas, y entre 
los más recientes pueden citarse el teléfono y el fonógrafo que se 
basa principalmente en la teoría de la transmisión de las vibracio- 
nes, cuyos comienzos debe la ciencia al genio de Sofía Germain. 
Aun más, la propagación de las ondas luminosas y de las eléctricas 
se estudiaban no ha mucho por caminos y con hipótesis muy dife- 
rentes, hasta que Hertz demostró que, tanto unas como otras, obe- 
decían á las mismas leyes. ¿No habrá una sola ley general para 
todas las ondas: sonoras, calóricas, eléctricas, etc. ? 

Pero no es únicamente en el campo de la ciencia abstracta en el 
queestáis llamados á desplegar vuestras facultades y conocimien- 
tos. Nuestro país es nuevo, extensísimo y permanece engiban parte 
inculto é inexplorado. Sus montañas encierran riquezas incalcula- 
bles que es necesario desentrañar ; de sus bosques exuberantes 
sólo se explota una mínima parte y ésta en la forma más primitiva; 
las inmensas llanuras hoy secas é improductivas se convertirán en 
verjeles cuando el ingeniero, después de un estudio inteligente, los 
haya cruzado con canales de irrigación y nuestras vías fluviales sólo 
esperan la acción de poderosos trenes de dragado, para que el ac- 
ceso de las naves á los puertos que existen en sus feraces riberas 
sea fácil y el intercambio de nuestros productos con los de los otros 
países, pueda realizarse sin grandes esfuerzos. 

No voy á abundar en más ejemplos, sólo os repetiré que sin tra- 
bajo perseverante y asiduo no hay ciencia. Solamente con ella, en 
las aplicaciones de vuestra carrera podréis ser útiles al país y hon- 
rar á la Facultad de Ciencias Exactas, en cuyo nombre tengo la sa- 
tisfacción de felicitaros deseándoos prosperidad y acierto. 



LA FIBSTl DB LA FACULTA» DE CIENCIAS EXACTAS 69 



DISCUBSO DEL INGENIERO CLARO C. DASSE5 

Señor ministro. 

Señor decano. 

Señores académicos y profesores. 

Señoras v señores: 

En medio délas preocupaciones propias al que recién se inicia 
en el ejercicio activo de una carrera profesional; en los albores de 
una nueva faz de la existencia exaltada por las dudas sobre aquello 
que el destino nos depara, por el materialismo de la lucha vital, 
por las responsabilidades que gravitan sobre aquel que debe en 
adelante basarse en sus propíos esfuerzos; hanos de pronto sor- 
prendido la noticia de que la Facultad de Ciencias Exactas, Fí- 
sicas y Naturales, rompiendo con su tradicional costumbre de eje- 
cutar en privado cuantos actos afectan su marcha interna ó externa, 
había resuelto celebrar con una simpática ñesta social la regla- 
mentaria distribución de premios y diplomas universitarios. 

Esta noticia ha provocado en nosotros una visión retrospectiva 
hacia aquellos tiempos en que llenos de esperanzas y de ilusiones 
ingresamos en las aulas de este antiguo é histórico edificio, dis- 
puestos á lidiar contra las dificultades de un estudio renombrada- 
mente largo y pesado. 

¿Quién de nosotros, sin ignorar los sinsabores y el relativo des- 
prestigio social de la carrera que abrazaba, no se imaginaba en su 
creencia íntima que una excepción cualquiera se produciría en pro 
de él una vez en posesión del anhelado diploma ? 

Dichosas ilusiones que sostienen al hombreen el momento de la 
lucha. 

Mucho debemos celebrar el paso dado por nuestra Facultad; im- 
porta un adelanto hacia la conquista del rango social que le per- 
tenece. 

Tiempo es ya que desaparezca la época en que se confunde un 
ingeniero con el que puede medir cuatro hectáreas de campo ó que 
entiende en albañilería. Esta confusión no debe subsistir desde el 
momento en que los ingenieros forman un cuerpo de personas ins- 
truidas, quienes se han tomado la molestia de prepararse de la mejor 
manera posible para el trabajo. 



70 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

La ciencia que profesan es la que, agigantando el hombre, le per- 
mite empeñarse en igual batalla contra cuantos obstáculos á sus 
deseos materiales se oponen; es ella que conteniendo el vigoroso 
empuje del océano le arrebata sus dominios para convertirlos en 
nuevo campo de sus proezas; es ella que torturando ya el vapor, ya 
la electricidad, ya cavando istmos, ya perforando rocas, transporta 
el espíritu del hombre desde los estrechos limites del aislamiento 
antiguo hasta el grandioso concierto de la civilización moderna. 

Es ella, fínalmeote, que cual titán invencible, subleva los obstá- 
culos como subleva el huracán los mares. 

Si noble y grandiosa es la ciencia que tales prodigios realiza, 
mucho debemos cuidar deque aquellosque la profesan tengan cam- 
po para ejercitarla y perfeccionarla. Me sugiere esta reflexión, la 
general y gratuita ofensa de que es victima el cuerpo de ingenieros 
argentinos, abandonados de una clientela que permitiría transfor- 
mar en liberal, una profesión por esa causa asalariada: pospuestos, 
y hasta excluidos de los lugares que lógicamente les corresponde 
ocupar. 

No de otra suerte puede uno expresarse cuando presencia el triste 
espectáculo de la denigración del elemento genuinamente nacional 
en pro de otro extranjero : quien á los nobles anhelos de la ciencia 
une la tendencia fatal á la explotación de un país extraño, la falta 
de cariño natal no puede evitarle de caer en el dominio del cálculo 
vil y tiránico. 

Lejos de mi querer negar el valioso y decidido concurso que ha 
traído y trae el extranjero ; era y es aún necesario en un pais nuevo 
que necesita de maestros; pero que éstos, al venir de afuera, quie- 
ran explotar nuestra relativa infancia, no debemos tolerarlo, seño- 
res, y hago votos para que el Gobierno y las personas que por la po- 
sición que ocupan estén llamados á intervenir en este asunto re- 
nuncien á este desastroso sistema. 

Cuando sea necesario el concurso del extranjero, tráiganse inge- 
nieros profesores, quienes deberán obligarse á tomar su^ demás co- 
laboradores en la lista de los ingenieros argentinos para que éstos 
sean después sus sucesores en los puestos y en la cátedra . 

No se incluyan en esa lista á aquellas personas que la debilidad 
proteccionista ampara como tales y usurpando un titulo que no les 
pertenece lo bastardean y deprimen. 

Pónese como argumento para justificar el menoscabo en que se 
tiene á los ingenieros argentinos, la poca práctica que se adquiere 



ÍA FIESTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS 71 

en nuestra Facultad ; aún aceptando la verdad del dicho, el remedio 
está por eso mismo claramente marcado ; facilítense los medios de 
lanzarse en la vida profesional activa, la práctica viene pronto 
cuando está precedida por una sólida teoría. 

¿Por qué no podremos hacer lo que hacen los ingenieros extran* 
jeros ? ¿ Acaso alegaremos inferioridad de raza ? 

Nuestros compatriotas, nuestros naturales defensores se ridiculi- 
zan al rebajar un cuerpo de personas destinadas á darles lustre. 

Podrá el ingeniero novicio tener sus vacilaciones al inaugurar 
un cargo, pero los brillantes resultados posteriores compensarán 
sobradamente la flojedad primera, y la Nación poseerá lo que por 
no dar ese inicial empuje debe perpetuamente pedir, con mengua, 
al extranjero. 

Suprímase el favoritismo inicuo. 

El hombrts digno no debe verse obligado á pedir lo que de dere- 
cho le corresponde. 

Redúzcase la jerarquía administrativa en los puestos técnicos á 
lo estrictamente necesario j no se transforme en vasallaje la rela- 
ción del superior al inferior cuando entre uno y otro la diferencia 
estriba solamente en la estrecha noción de autoridad, siendo así 
que ostentanel mismo título ante el tribunal de la ciencia. Para és- 
te, la opinión del uno es tan digna de respeto como la del otro. 

Asi evitaremos la depresión moral que mata todo entusiasmo y 
aleja toda idea progresista . 

Tratemos de mantenernos unidos á fin de hacernos fuertes contra 
la invasión de nuestros fueros ; no podremos levantarnos mientras 
formemos una simple masa de unidades sin conexión luchando ca- 
da una por su cuenta, ya para vivir, ya procurando llegar ala ca- 
beza de los otros . 

Lo dijo Colingwood en otra ocasión : 

« Debemos cultivar un esprit de corps por el cual vengamos á sen- 
tir que si uno sufre todos sufren ; por el cual el mundo vea que no 
trabajamos sólo por jornal y por el cual nos hagamos sentir entera- 
mente acreedores al reconocimiento como hombres profesionales y 
á ser tratados de acuerdo. 

Que la comunidad aprenda que el ingeniero es un hombre ilus- 
trado, que para satisfacer á las siempre crecientes atenciones que 
requieren las grandes obras modernas y las más grandes aún que 
se siguen á cada avance cumplido, debe llamar á su ayuda toda la 
ciencia, tanto antigua como moderna ; que él debe conocer los tra- 



72 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

bajos de otros y emplearlos en el mejor interés de sus semejantes, 
que la más amplia erudición le es necesaria y, cuando esto sépanlos 
hombres principiarán á comprender que la ingeniería es verdade- 
ramente una profesión y digna de los emolumentos tan liberal- 
mente acordados á las otras profesiones letradas. 

« Es justo que, ya por su posición como juez y arbitro en las em- 
presas que ayuda á desarrollar, no le es permitido interesarse ma- 
terialmente en ellas, debiera ser bien remunerado por sus servicios 
profesionales.» 

Señores : Me ha cabido el honor de ser designado para hacer uso 
de la palabra en este acto en nombre de los premiados y de los gra- 
duados. Siendo el primero que se realiza en esta forma en nues- 
tra Facultad, siento doble satisfacción por la parte que así viene á 
tocarme en él, á la cual añadiré otra más, cual es ser personalmen- 
te uno délos premiados. 

I Cuánta alegría para nosotros, para nuestras familias, para esos 
seres queridos que sin repararen sacrificio alguno, ven en este día 
coronados sus votos, sobrepasadas sus esperanzas I 

|Ay I la destructora mano de la Parca, cruel á muchos padres, 
este gozo postrero ha arrebatado. Paz en sus tumbas. 

En este solemne instante, posesionados del diploma final que per- 
mite hacer valer doquier la autoridad científica, de pie entredós 
faces de la vida, | cuánta ternura envuelve las preocupaciones ve- 
nideras, con el encanto de las fugitivas horas que terminan I 

Grato recuerdo dejará esta fiesta en la memoria de aquellos que 
se interesan en el adelanto de nuestra Facultad, hermosa página 
llenará en la historia de esta última... A lasduras tareas déla cien- 
cia, acompañemos las generosas expansiones del alma. El abuso 
de abstracción es un peligro. La oportuna diversión lo aleja. 

Celebremos el triunfo obtenido. Recojamos los laureles otorga- 
dos; más. cuidemos que no nos envalentonen : tratemos de no 
dejarnos seducir por esa sola prenda, á las instintivas expansiones 
acompañemos la seriedad del caso. 

Señores, en nombre de los laureados v colados : 

Un voto de gracias ai señor Decano y á los señores Académicos or- 
ganizadores de esta fiesta. 

Al señor Ministro que le ha dado realce al asistir á ella. 

A la selecta concurrencia que le ha dado carácter aceptando 
abandonar sus hogares en este primer día de año nuevo. 

A las hermosas damas que, por primera vez, honran con su pre- 



LA FIESTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS 73 

seocia este rudo santuario de las ciencias exactas, rejuvenecido boy 
por tan dulces apariciones. 

A los señores Profesores, que durante tantos años han sido nues- 
tros guías inculcándonos sus conocimientos y que hoy deben anhe- 
lar el mejor provecho de sus lecciones. 

También á la memoria de los grandes apóstoles de la ciencia, de 
los grandes sabios y maestros que en el transcurso de siglos han 
elevado la ingeniería al rango que actualmente ocupa, echando los 
fundamentos de las ramas del saber que nosotros aprovechamos 
en nuestras rápidas lecciones, un voto solemne de admiración y 
respeto . 

Una felicitación á todos los J3resentes en este primer dia del año 
que fínaliza un fecundo siglo. 

Un voto para el rápido adelanto de la Facultad de Ciencias Exac- 
tas, Físicas y Naturales, para la mayor prosperidad de la ingenie- 
ría argentina. 

He dicho. 



DISCURSO DEL SEÑOR MINISTRO DE INSTRUCCIÓN PUBLICA 

DOCTOR OSVALDO MAGNASCO 

Comprendo, señores ex-alumnos, las legitimas satisfacciones 
que experimentáis en este momento que la justicia consagra por 
entero al mérito. Y era tiempo ya que la Facultad de Matemáticas 
incorporara esta fiesta á las análogas que las otras facultades ce- 
lebran, porque si bien las sanciones morales de la conciencia son 
el mejor galardón para los hombres que saben encontrar la fuente 
de sus propios estímulos en las sugestiones misma del deber, las 
recompensas externas son como su necesario complemento, por- 
que ngregan á las voces de la íntima aprobación el grato halago de 
las ratificaciones autorizadas. 

Es según ese concepto que se os acaba de hacer entrega de los 
premios con que esta Facultad recompensa las más nobles virtu- 
des de sus estudiantes y, la solemnidad de este día me impone el 
deber, ya que no de leeros la pieza académica de estilo en estas 
nobles fiestas, impedido por urgentes ocupaciones, el de deciros 
siquiera dos palabras, de merecido elogio la una, de cariñoso estí- 
mulo la otra. 

Habéis abrazado una de las más arduas carreras universitarias: 



m ■_ 



1^ ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

la que quizá exija más clara y enérgica vocación ; la que no brinda 
los alicientes de las grandes resonancias, ni conduce á las muchas 
veces vanas satisfacciones del pergamino doctoral. Vuestros nom- 
bres, apenas si han asomado á fínes de curso en las publicaciones 
reglamentarias para ser nuevamente devueltos á las modestias de 
las listas del aula cuyo ambiente no predispone sin duda, á tem- 
pranas exhibiciones, porque la índole de vuestros estudios, exactos 
y experimentales por excelencia, poco margen da, ya lo sé, á esas 
explicaciones doctrinarias que suelen no ser el menor incentivo de 
otras carreras. 

Sin embargo, hasta aquí habéis vencido y llegado laureados al- 
gunos de vosotros, al término de la jornada preparatoria y, al par 
que os felicito en nombre de este gobierno, amigo del buen espíritu 
universitario, formulo con patriótica ansiedad mis más íntimos vo- 
tos por vuestra suerte ulterior. 

Pero, vosotros sabéis que estos diplomas y esas medallas no han 
de infundiros sobrenaturales vigores, ni aquel don profético, que 
según la leyenda daba el laurel clásico al ser ceñido en las sienes 
de los antiguos triunfadores. El hombre vive mucho menos de ge- 
nerosas ilusiones quede su propia labor, labor tanto más ruda 
y exigente cuanto más complejo se ha hecho el problema social en 
la vida moderna. Ya no puede ser el tiempo de la universidad me- 
tafísica exclusiva : las artes prácticas, las ciencias de aplicación se 
han impuesto en toda la redondez de la tierra como una condición 
no sólo del progreso colectivo sino del progreso individual mis- 
mo. La última gran victoria de las armas británicas es las más re- 
ciente confirmación de tal verdad, porque ha sido la victoria del 
ferrocarril, paciente obcecadamente llevado á través de inmensas 
soledades, hasta los aduares mismos del bárbaro, del bárbaro que 
si pudo burlar antes los generosos ardimientos de otro pueblo que 
sólo fiara en su tradicional denuedo, no pudo hacer lo mismo cuan- 
do fuera abordada análoga empresa por el genio práctico de ese 
otro pueblo que parece templar su persistencia al calor de sus fra- 
guas y regirse menos por leyes de sociología que de ingeniería me- 
cánica. 

Bueno, vosotros ya sois hombres y pocas recomendaciones tengo 
que haceros con este motivo. Yo sé que en la hora presente, nadie 
hay que no tenga conciencia de las direcciones á que es menester 
subordinar la actividad y que, dar por concluida la campaña al 
clausurar el período de instrucción, importaría esterilizar todo el 



LA FIESTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS 75 

esfuerzo de vuestra vida de estudiosos, vuestras virtudes hoy re- 
compensadas, los nobles anhelos de esta Facultad y, como os lo 
acaba de decir su distinguido señor decano, el fruto de los sacriñ- 
cios hechos por la nación en vuestro beneficio. 

Desviarse de esas corrientes por puro espíritu de comodidad, 
buscar la solución del problema de la existencia en el inerte pesar 
de las ubicaciones administrativas ; dar en prenda á los presupues- 
tos oficiales el honroso titulo universitario, dejándose tasar por el 
salario las aspiraciones, podría ser además de personalmente de- 
presivo, un doloroso contrasentido en esta época y, sobre todo, en 
esta tierra cuyo pródigo suelo es pura seducción para el espíritu 
de trabajo, de iniciativa y de empresa y sólo pideá sus hijos hones- 
tidad, labor y perseverancia. 

Señores ex-alumnos: Un genio antiguo, genio familiar de esta 
casa, porque lo es de vuestros estudios, dijo un día alborozado 
esto que conocéis mejor que yo : da ubi consistam et ccelo terram- 
que movebo, dad me donde apoyarme y yo moveré el cielo y la tierra. No 
os podéis quejar vosotrosde la falta de ese punto de apoyo que en sus 
puros transportes de sabio pidiera el gran geómetra. Si tenéis la 
palanca del amor al trabajo, el punto de apoyo os lo ofrece el am- 
plio y rico territorio de la nación. Vuestro maestro os ha mostrado 
recién el detalledelas excelencias del teatro en que vais á actuar. 
Pero, permitidme un consejo más, sugerido por algunas pala- 
bras del discurso del ex-aiumno laureado : practicad ante todo la 
incomparable virtud déla humildad -, no os vanagloriéis de vuestro 
titulo, no soñéis desde ya con las grandes empresas ; no pretendáis 
hacer antes de la aplicación de las matemáticas, diré, ordinarias, la 
aplicación de las matemáticas audaces. Ensayad vuestras aptitudes 
en la subordinación como es necesario; comenzad sin pueriles 
sonrojos por donde han comenzado todos los que concluyeron 
por ser los benefactores de su país ó los grandes benefactores de 
la humanidad, partiendo istmos y suprimiendo desiertos; reaccio- 
nad contra la opinión de los que creen que el título ó la medalla 
son algo más que una mera presunción legal de suficiencia ; confun- 
dios en las modestas falanges del trabajo, mostrad en las luchas de 
la vida positiva que sois fuertes y que sabéis ser útiles y ya veréis 
cómo el criterio social no se extravía respecto de vosotros y los inte- 
reses públicos y los intereses privados reclamarán á su hora la ac- 
ción de vuestra inteligencia y el fruto sazonado de vuestro es- 
fuerzo. 



7Ó ANALES DE LA SOCIEDAD CIBNTÍFIGA ARGENTINA 

He ahi todo cuanto debía deciros antes de separaros de esta casa. 
No quiero deteneros más ni perturbar vuestras justas alegrías con 
exhortaciones supérfluas. 

Señores : en nombre del gobierno de la nación adhiero á los votos 
formulados por el señor decano con tan intima sinceridad y po- 
niendo por testigos á las más altas autoridades de esta Facultad aquí 
presentes, á los señores profesores y á la distinguida concurrencia 
que me escuchan, declaro comprometidas^ señores ex-alumnos» 
vuestra seriedad, vuestro patriotismo y vuestras virtudes científi- 
cas en pro de la obra nunca concluida del progreso nacional. 



ESTUDIOS GEOLÓGICOS DE LA PATAGONIA 



POR J. B. HATCHER 



En el American Journal o f Science del 33 de noviembre de 1897, 
publica el autor el resultado de sus investigaciones en el terreno. 

El autor ha estado ocupado en juntar restos de mamíferos para 
la universidad de Princeton, por los alrededores de Santa Cruz en 
Patagonia del Sud, desde el 1*" de mayo de 1896 hasta el 5 de junio 
de 4897. En el presente trabajo ha reunido los resultados estrati- 
gráfícos y los geológicos generales de sus observaciones. 

Los sedimentos más antiguos en el territorio de Santa Cruz apa- 
recen como pizarras muy duras con numerosos amonites si bien 
muy mal conservados, las que el autor ha denominado Mayer Ri- 
ver beds ; pueden tener alrededor de 1 500 pies de espesor y son 
probablementejurásicas. En discordancia, yacen sobre estas piza- 
rras, areniscas de color pardo claro, abigarradas en las partes su- 
periores, de más ó menos 1 000 pies de espesor y de una pobreza 
íosilifera que se extiende hasta restos de vegetales poco caracte- 
rísticos. El autor las coloca, con Carlos Ameghino, en el cretáceo. 
Cretácicas son también las capas guaraníticas compuestas de are- 
niscas abigarradas y arcillas de unos 2000 pies que contienen 
en gran cantidad troncos de árboles siliciñcados, juntos no po- 
cas veces, con restos de dinosaurios. Entre estas capas y las are- 
niscas desprovistas de fósiles parece existir también una discordan- 
cia. Según Ameghino, el cretáceo guaranítico se confunde (íe un modo 
inmediato con las capas del Pyrotherium, en las cuales aparecen 
restos de mamíferos juntos con dinosaurios, por lo que estas últimas 
deben ser colocadas en el cretáceo. El autor ha examinado durante 



78 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

varias semanas todo el conjunto de capas entre la arenisca sin fó- 
siles y el terciario inconfundible sin encontrar el menor vestigio 
de un mamífero, llegandoasi á la conclusión de que las capas del 
Pyroíherium se encuentran arriba, probablemente encima de las 
capas de Santa Cruz. También le parecen los mamíferosde las capas 
del Pyroíherium más bien más modernas que la fauna de las capas 
de Santa Cruz, antes que másantiguos. La fauna del Pyroíherium, 
notablemente semejante á la de Santa Cruz, comprende formas casi 
todas muy grandes, algunas hasta gigantescas, lo que, prescindien- 
do de todo lo demás, habla decididamente en contra de su edad cre- 
tácica. El dato de Ameghino, de que los Pyroíherium (mamíferos) 
hayan sido encontrados juntos con dinosaurios, consiste, según el 
autor, en que probablemente, ó bien los últimos se encontraban en 
yacimientos secundarios ó bien que al reunirse en regiones que 
fueron muy perturbadas se hayan mezclado entre sí las faunas de 
dos horizontes muy diferentes. 

Mientras que las formaciones hasta aquí nombradas están desa- 
rrolladas en el interior del territorio y especialmente en la cordi- 
llera, la formación marina patagónica, que se introduce en el terri- 
torio, está muy extendida especialmente en la costa. Ameghino creía 
que las capas inferiores del piso patagónico debían ser colocadas 
en el cretáceo; el autor opina sin embargo, y tal vez con razón, que 
por la falta de las amónicas y rudistes se puede sacar la consecuen- 
cia de que la totalidad de las capas patagónicas sean eocénicas. 
Su espesor representa algunos cientos de pies ; después que se 
depositaron se realizó una traslación costanera negativa, por la cual 
quedaron aisladas durante algún tiempo, habiendo sufrido tam- 
bién en parte una fuerte erosión. Las capas más modernas que si- 
guen inmediatamente, las llamadas areniscas y arcillas supra-pata- 
gónicas son igualmente marinas puras ; parece que son más ex- 
tendidas que las capas patagónicas, por lo menos se las encuentra 
al pie déla cordillera sobre las mismas capas guaraníticas ; su es- 
pesor es relativamente pequeño, y los fósiles que aseguran su an- 
tigüedad miocéníca difieren completamente de los que contienen las 
capas patagónicas. 

Estas capas miocénicas marinas las pone Ameghino en comuni- 
cación inmediata con las capas deSanta Cruz, tan ricas en mamífe- 
ros. Esto último no lo puede, sin embargo, admitir el autor. Este 
pudo observar que las capas supra-patagónicas están enderezadas 
á los píes de la cordillera mientras que en su inmediata proximí- 



ESTUDIOS GEOLÓGICOS DE LA PATAGOMIA 79 

dad yacen horizontalmente las capas de Santa Cruz ; estas y otras ra- 
zones le han llevado á la suposición de que las capas de Santa Cruz, 
que á juzgar por su flora diatoméica han sido depositadas en aguas 
salobres ó dulces, descansan sobre la superficie erosionada del 
mioceno marino, sin alternar con este último, como lo sostiene 
Ameghino. El « Santacruziano » no puede ser, según el modo de 
ver del autor, más antiguo que el mioceno medio y no más moder- 
no qué el plioceno inferior. En él se puede distinguir un complejo 
de capas inferior con marsupiales herbívoros y pájaros gigantes- 
cos en los ríos Chalía y Chico y otro superior con marsupiales, 
carnívoros, desdentados, hoplópodos y roedores, en la costa y en 
el río Gallegos. Sobre las capas de Santa Cruz se encuentran en 
algunos lugares capas marinas del plioceno, las Cape Fairweather 
beds. Los bancos de cantos rodados (formación tehuelche) no se 
hallan sobre la base del plioceno marino, como sostiene Ameghino, 
sino encima de él y permiten llegar á la conclusión de que en el 
período cuaternario ha habido una congelación de todo el territo- 
rio. Los lagos salados que se encuentran distribuidos sobre toda la 
llanura los considera el autor como reliquias del mar plioceno que 
ha depositado los Cape Fairweather beds. El lóss fué observado én 
algunos puntos aislados, si bien en espesor considerable. 

A distancia de unas cien millas inglesas al este de la cordillera 
se extiende una cadena de pequeños volcanes al través de la llanu- 
Dura. Según el modo de ver del autor, estos volcanes han estado 
en actividad en el tiempo de la formación de las capas de Santa 
Cruz á las cuales han suministrado mucho materia], y en algunos 
parajes han funcionado también posteriormente. 

Para los grandes valles transversales de la llanura patagónica su- 
pone Ameghino una edad muy moderna ; no deben haber existido 
en la edad piiocénica, habiéndose formado más tarde por violentos 
movimientos geológicos. El autor puede, sin embargo, poner en 
evidencia que los valles transversales de la Patagonia austral no son 
sino sencillamente valles de erosión que estaban ya formados antes 
de la edad piiocénica cuyos sedimentos, juntos con los de la forma- 
ción tehuelche que los cubre, se encuentran conservados en algunos 
parajes de dichos valles. 

E. Philippi. 



(*) De /Veuei, Jahrbuih für Mineralogie Geologie und Palaontotogie, 1898, U Buch, UI 
Heft 



MISCELÁNEA 



Empleo de la palabra «asimilación» en botánica (!)• ~ 

En los últimos años han ido reconociendo gradualmente, lo» que se ocupan de 
tisiología vegetal, cuan inadecuado es el uso del término asimilación para desig- 
nar la elaboración de substancias hidrocarbonadas. La autoridad del gran nombre 
de Sachs para tal aplicación de dicha palabra la ha mantenido en su sitio por 
muchos años. 

Ha sido atraída la atención sobreesté uso impropio por la publicación del ma- 
gistral tratado de fisiología vegetal de PfeíTen en el cual usa como encabeza- 
miento (3) la frase Asimilación fotosintética para designar lo que antes (3J ha lla- 
mado asimilación. Al reseñar Hansen (4) la obra de PfeíTer llama la atención sobre 
el uso que éste hace de la palabra asimilación. Hansen está penetrado de la nece- 
sidad de una palabra específica (eíndeutiges Wort! para designar el proceso de 
elaboración de los hidratos de carbono y propone el término fotosíntesis (pho- 
tosynthesis). 

Ha sido, sin embargo, precedido hace lagotiempo en esta proposición. Sin nin- 
guna pretensión de discusión histórica, debemos señalar aquí que Weisner ha in- 
dicado hace largo tiempo la carencia de una palabra adecuada. Refiriéndose al 
proceso de la formación de los hidratos de carbono, dice : « Pero parece que eo 
el sentido limitado que se da en el texto, falta una palabra para aquel impor- 
tante proceso que se ha designado hasta ahora como asimilación (5). 

En una comunicación leida ante la Sección Botánica de la Asociación Amerí- 

(1) Perfectamente de acuerdo sobre la necesidad de substituir la palabra asimilación en 
el sentido botánico por otra más adecuada, traducimos la parte esencial de un interesan- 
te articulo que acaba de publicar el Profesor Carlos R. Barnes de la Universidad de Chica- 
go en Botanitchet Centralblatt, tomo LXXVI, número 8, página 257-259. 

(2) Ppbffbr, Pflanxenphyiiologie, I. página 28i, 1897. 

(3) Op. cit., página 271. 

(4) Botanische Zeitung, LYI. Parte 11,^898, página 22. 

(5) Elemente der Wittensch, Bot. I, página 332. 



MISCELÁNEA 8i 

cana para el adelanto de la cíeociá eo su re'iDión en Madisoa en agosto de 1893 (1), 
propuse Henar esta necesidad por la palabra fotosintaxis (phosyntax) . He 
empleado desde entonces este término en mis conferencias y escritos y es usa- 
do por un cierto número de estadiantes de este pafs. Al mismo tiempo el pro- 
fesor Mac Millan, de la Universidad de Minnesota, expresaba su preferencia por el 
término fotosíntesis, que yo indicaba en la misma comunicación como palabra 
equivalente, pero que rechazaba como menos correcta etimológicamente. El úl- 
timo término ha sido adoptado por el profesor Mac Dougal, de la Universidad de 
Minnesota, y usado por él, tanteen su traducción de las Pflanzenphysiologische 
Versuche de Oels como en su Experimental Plant Physiology. 

La proposición del mismo término por Hansen tiene sólo valor como un tardío 
reconocimiento del hecho que no puede continuarse usando correctamente el tér- 
mino asimilación. No importa que fotosintaxis ó fotosíntesis, ó cualquier otra pa- 
labra sea la que finalmente alcance el uso general para descubrirla elaboración 
de los hidratos de carbono por los tejidos verdes bajo la acción de la luz. Es 
más que tiempo, sin embargo, de que abandonemos tan pronto como sea posible 
el uso de asimilación para dicho proceso ó cualquier otro análogo. He expuesto 
con cierta extensión las razones para ello en la comunicación On the food of 
greens plants á que ya me he referido. 

Carlos R. Barnes. 



[\)Botanical Gaxxette, XVIII, página 409, 1893 



A5. SOC. CI»T. AII6. ^ T. XLVIl 6 



BIBLIOGRAFÍA 



I. — CIENCIAS EXACTAS 



Boulang^ep (M.). — Quadrature du Cercle. — W. KuQdig et flis, Géoéve, 
1898 [1 foll. de 60 p., con fig.). 

Reseña crítica por C.-A. L. eo Revue genérale des Sciences, mayo 15 de 
1898 (año 9*, n» 9. p. 381). 

Traoscribiremos íntegra la breve reseña de M. Laisant : 

« Tal es el titulo de uo pequeño Tolumen de unas 60 páginas que el autor acaba 
de publicar, con 4 láminas y haciendo preceder al título con la divisa : Labor im- 
prohus omnia vincit. Sólo lo citamos aquí á título de curiosidad, y para poner en 
guardia á los imitadores contra tristes ilusiones. 

« El autor hace la cuadratura del círculo... ¡ sirviéndose de la cicloide ! Y no 
sólo cree haber descubierto algo, sino que se imagina haber conquistado un in- 
comparable título de gloria. 

« Después de los trabajos definitivos y tan convincentes deM.-M. Hermite, Lin- 
demann, Klein, se podía esperar que la lista de los cuadradores estuviera cerrada. 
Estaba escrito que el fin del siglo xix vería surgir uno más. Puede ser, desgra- 
ciadamente, que el siglo xx nos reserve otros más, pues (la ilusión científica es 
una de las dolencias del espíritu humano. » 

M. Laisant nos dice demasiado poco para poder apreciar el interés que pueda 
tener esta nueva tentativa de «cuadratura del círculo ». No hay que perder de vis- 
ta,- en todo caso, que ésta es una cuestión que, por su carácter especial, no puede 
tener en sí sino un interés de mera curiosidad científica; pero que sin embargo 
puede tener un interés indirecto, del punto de vista del método, por ejemplo. 
Así, esa nos parece ser también una de las cuestiones á las cuales se refiere el 
mismo M. Laisant en la reseña que acompaña á la actual, en el mismo número de 
la Revue genérale {Rouse Rall, Récréations et ProhUmes des temps aneiens el 
modernes), cuando dice : « Los libros de esta naturaleza provocan siempre la 
curiosidad á justo título, y los matemáticos harían muy mal en desdeñar esos 
sujetos, malgrado la futilidad aparente (pero aparente solamente) que presentan 
á veces. » 



BIBLIOGRAFÍA 83 

CoD motiYO de esta nueva teotativa, oo estará de más, quizás, consignar aquí 
algunas consideraciones respecto de este problema famoso de la cuadratura del 
círculo, del punto de vista de su posibilidad, ó mejor dicho de su imposibilidad, 
pues suele reinar una sensible confusión al respecto. 

Supónese, en general, que esa imposibilidad reside en el hecho de ser ^ incon- 
mensurable; pero una ligera reflexión bastaría para desvanecer tan errónea idea. 
Abundan,* aun en las matemáticas elementales, las cantidades inconmensurables 
(todos las irracionales de segundo grado, por ejemplo) susceptibles de una cons- 
trucción exacta, con la regla y el compás. Conviene fijarse también en que en esto 
último reside todo el problema, es decir que, prácticamente, este problema con- 
siste en el fondo, en la construcción de un segmento rectilíneo rigurosamente 
igual á la circunferencia pero mediante el trazado de un número finito de rector y 
círculos; de lo cual resulta que la posibilidad ó imposibilidad del problema se re- 
duce á que el número n pueda ó no ser raiz de ecuación de cualquier grado con 
coeficientes racionales. 

Pues bien, esta cuestión ha quedado resuelta en 1882 por el matemático alemán 
Lindemann, fundándose en ciertas fórmulas establecidas por M. Hermite en su 
demostración de que e, base del sistema neperiano, no puede ser raíz de una ecua- 
ción de cualquier grado de coeficientes racionales. El número ^ goza de la misma 
propiedad; por lo tanto, la imposibilidad de la cuadratura del círculo mediante 
la regla y el compás queda demostrada. 

Pero es claro que esto no quiere decir qu«^ sea imposible resolver el problema 
mediante curvas distintas del circulo; mas entonces la cuestión pierde sin duda 
todo su valor práctico, 6 el valor que su solución pueda tener se vuelve entera- 
mente problemático. ' 

En la obra clásica de Ronché y Camberousse f Traite de Géométrie) encontrará 
el lector una interesante nota (agregada al primer tomo) sobre el famoso problema, 
y la demostración de la imposibilidad, según los mencionados trabajos de Hermile 
y Lindemann. Recomendamos su lectura. — F. Biraben. 



II — INGENIERÍA 



[h. J), Ingeniero rivil. — Tramway eléctrico • La Capital •. Des- 
cripción general de la usina, vías y material rodante. — Buenos Aires, 1898. 

En estilo sencillo y al alcance del público, historia el ingeniero Mallol, la eje- 
cución de las obras y explica el sistema eléctrico de tracción, describiendo la 
asina y estaciones, vias y material rodante. 

Como se sabe el sistema adoptado es el de conductor aereo, llamado sistema 
irolley. 

La usina productora de fuerza se halla en la esquina Comercio y paseo Colón, 
y cerca de los nuevos mataderos se ha construido el edificio de acumuladores, 
destinados á regularizar la tensión eléctrica en el cable aereo, manteniéndolo al 
mi^mo potencial, y á servir como depósito de reserva de electricidad. 

Los ríeles de acero son de dos tipos : en la sección de Plaza Mayo á Flores, 



84 AXALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ríeles Johnson de 22,5 centímetros de alto, de 44 kilogramos de peso por metro 
lineal y de Flores á los Mataderos, ríeles de la Pennsylvania C* de 17,5 centíme- 
tros de alto y de 36 kilogramos por metro lineal. 

Los rieles han sido colocados sobre darmientes de madera dura que reposan 
sobre un contrapiso de concreto, de piedra quebrada y arena ó de ladrillo que- 
brado. 

El sistema de alimentación se hace por cables alimentadores {feeders;, y el 
hilo de trabajo, estando dividida la línea aerea en varías secciones ó circuitos, 
cada una de las cuales se alimenta por una ó varias conexiones al feeder. 

Los coches son cómodos y elegantes, con capacidad para 24 pasajeros en el 
interior, 24 en el imperial y 6 en las plataformas. 

El trolley es de polea y los motores y controllers son de la General Electric 
(lompany de Estados Unidos. 

Numerosos planos, esquemas y vistas ilustran este interesante folleto, que da 
somera cuenta del importante trabajo realizado por nuestro consocio, el inge- 
niero Mallol, constructor de la línea eléctrica, á quien felicitamos cordial- 
mente. — A. Gallardo. 



III. - CIENCIAS NATURALES 



Bpay 'William L. ¡. On the relation of the flora of the Icw-er Sonoran 
soné izL North Aznerioa to the flora of the arid* sones of Chili and 
Argentine, in The Botanical Gazette, tomo XXVI, ü* 2, p. r21-147, 1898. 

Suess (Ed.), Professeur de Géologie á l'Université de Vienne, Correspondant 
de rinslitut de France. — La Face de la Terre (Das Antlítz der Erde). — 
Traduit avec I' autorisation de Vauteur et annotésous la direction de M. Em- 
manxiel de Margerie, avec une pr é face par M. Marcel Bertrano, de VAcadémie 
des Sciences, Tome I. — A. Colin et C*, París, 1898 Q vol. in-8* de XV-835 p.; 
2 cartes en coulear et 122 fígures, dont 75 exécutées spécialcment pour l'éditioa 
fran^aise). 

Reseña crítica por Kilian [W.), Professeur de Géologie á la Faculté des 
Sciences de Grenoble, en Revue Genérale des Sciences, marzo 15 de 1898 (año 9", 
n* 5, p. 193-95). 

Dignas del mayor interés nos parecen las consideraciones que preceden el 
excelente análisis consagrado á la monumental obra de Suess. Por eso los trans- 
críbi remos íntegramente á continuación : 

« Las personas que han seguido de cerca el desarrollo y las tendencias de las 
ciencias geológicas en estos quince últimos años deben estar sorprendidas por la 
transformación que se nota en las preocupaciones de los geólogos. Ha podido 
notarse — en Francia sobre todo — la evolución rápida experimentada por la alta 
enseñanza geológica. No está lejana aún, en efecto, la época en que se podía 
asistir en los cursos de nuestras Facultades á las fastidiosas enumeraciones de 
pisos féiages) y de nombres de fósiles, cuya nomenclatura parecía ser el fin 



BIBLIOGRAFÍA 85 

supremo propuesto ala curiosidad del auditorio. A estos amontonamientos de deta- 
lles, cuya aparente inutilidad, chocaba las vocaciones y hastiaba las buenas volun- 
tades, se han substituido interesantes nociones sobre la historia de nuestros 
continentes ; se nos ha mostrado cómo de los documentos largamente acumulados 
se desprendía en fin la imagen délos océanos pasados; se ha reproducido ante 
nosotros las migraciones de las faunas marinas, la formación de las superficies 
continentales y el desarrollo de sus habitantes. Los geólogos se han empeñado 
más activamente en saber, después de Eiie defieaumont, cómo esas capas, que hasta 
entonces habían sido analizadas, descríptas sin preocuparse de su posición, habían 
sido enderezadas, dislocadas, plegadas fplissées), y cuáles eran los fenómenos 
generales de la deformación de la corteza terrestre. Los principales relieves fueron 
estudiados en su estructura ; se nos hizo ver que había ahí una serie de tipos, de 
individualidades distintas y, al elevarse á la investigación de las relaciones exis- 
tentes entre estas unidades, se arribó á consideraciones del más alto interés sobre 
el plan general, sobre la edad y sobre la causa de esas deformaciones. 

« Inicióse una nueva era para la geología, según la feliz expresión de M. Mar- 
cel Bertrand (cuyo papel en esa evolución de nuestra ciencia fué preponderante). 
Pero este movimiento, que ha producido en Francia tan hermosa eflorescencia de 
trabajos originales, no había nacido en nuestra país; era debida en gran parte á 
la obra genial de un hombre cuya influencia había penetrado á nuestra escuela 
francesa. A M. Suess, profesor de la Universidad de Viena, corresponde, en efecto, 
el honor de haber abierto á la geología, ya desde 1883> esas vías nuevas y fecundas, 
por su magnífico libro : Das Antlitz der Erde, Este sabio ha sido el primero en 
mostar que, en geología, « la era de los tanteos había pasado y que era posible 
y legítimo, sin dejará la hipótesis una intervención demasiada lata, extraer ya 
conclusiones del mayor alcance de la masa de las observaciones recogidas por 
varias generaciones de investigadores. » 

«Así, se debe al genio de M. Suess el haber puesto en evidencia la diversa 
edad de los grandes océanos y la existencia de un antiguo continente ecuatorial. 
La irregularidad de contornos de las cadenas de montañas, la disimetría de 
estructura de estas zonas plegadas (plissées) de la corteza terrestre, el trazado de 
líneas directoras que permitieron reconstituir algunas de entre ellas, hoy fragmen- 
tadas é interrumpidas por hundimientos parciales, la formación de dobleces ("p/i^J 
más recientes (postumos; en el emplazamiento de las antiguas cadenas, el papel 
de los macizos resistentes, las distancias entre los movimientos de doblez [plisse" 
ment) y los fenómenos de descensos, la importancia de estos últimos, son nociones 
clásicas hoy día , con igual título que la existencia de una serie de zonas dobladas 
de edades varias. Otro tanto ocurre con fenómenos de regresión y trasgresión de 
las mares antiguos que se suelen manifestar en el mismo instante sobre grandes 
extensiones, cuya generalidad é importancia en la historia del globo ha revelado 
M. Suess antes que nadie. » 

Pasando entonces á ocuparse de la obra misma, M. Kiliau principia por hacer 
resaltar toda la importancia que ella está llamada á tener por la influencia que 
ha de ejercer en la evolución científica mencionada, y felicita á M. de Margerie 
por el acierto con que ha dirigido la difícil traducción de la importante obra del 
sabio austríaco, ~ traducción que, por lo demás, tiene cierta originalidad, pues 
ella ha sido considerablemente enriquecida con numerosas notas de comentario 
y bibliografía, mediante el concurso de colaboradores competentes. 



86 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

« Incorporados discretamente como lo hao sido, á las notas del aator, esos 
comentarios lejos de hacer desmerecer á la obra del Maestro, hacen más sencillos 
las progresos realizados bajo su impulso, y señalar revelan muy á menudo al lector 
sorprendido cu&n confirmadas han sido por las exploraciones ulteriores las vistas 
profundas que M. Suess había, por una suerte de adivinación, apoyado sobre 
unos pocos indicios esparcidos aquí y acullá. 

< Sin duda, algunas de las concepciones de M. Suess han sido vivamente com- 
batidas, cierto número de sus conclusiones no han sido ratificadas por las inves- 
tigaciones ulteriores; pero esas divergencias sólo atañen á un muy pequeño 
número de puntos, y, después de catorce años, uno se encuentra confuso al ver 
qué lugar ocupan en la ciencia las ideas emitidas en la Áutlitz der Erde. » 

Después de señalar « el muy notable prefacio en el cual M. Bertrand ha carac- 
terizado con tanta elevación y precisión la obra de M. Suess », el autor de la 
reseña pasa á esbozar brevemente el plan seguido por el autor. 

« La obra entera debe comprender tres partes, en las cuales serán estudiadas 
sucesivamente los movimientos de la corteza terrestre, las principales cadenas de 
las montañas, los cambios de forma de los océanos, y que completará una cuarta 
parte, coronamiento de la obra, en que ese sabio geólogo « comparará las trans- 
formaciones telúricas expuestas en los tres primeros volúmenes con las que las 
faunas terrestres han experimentado á partir del período terciario en el hemisferio 
norte. » 

« La traducción que tenemos bajo los ojos corresponde á las dos primeras 
divisiones de este programa. » 

En una introducción muy original el autor plantea magistralmente los princi- 
pales problemas geológicos, en la cual conduce á la independencia de los grandes 
movimientos de las mares respecto de los fenómenos orogénicos propiamente 
dichos. 

En la primera parte, consagrada á los movimientos de la costra exterior del 
globo, el autor estudia sucesivamente : el diluvio bíblico — poniendo en evi- 
dencia su carácter esencialmente local ; los terremotos — demostrando con parti 
cular empeño que nunca se ha constatado ningún levantamiento real de la corteza 
terrestre : las dislocaciones terrestres en sus diversas formas — que refiere á dos 
categorías : por movimientos tangenciales y por hundimientos (movimiento radial) 
los que se pueden combinar; los volcanes y macizos eruptivos — que conducen 
al autor á consideraciones diversas interesantes ; la clasificación de los terrenos 
según su origen. 

En la segunda parte, titulada Las montañas, el autor estudia sucesivamente : 
los rasgos salientes de la estructura de cierto número de regiones naturales, 
precisando la edad de los principales accidentes orogénicos ; varías individuali- 
dades tectónicas que examina en sus relaciones mutuas : el ante-pais (Vorland) 
del sistema alpino, el sislema alpino propiamente dicho, el hundimiento de la 
región adriática» el Mediterráneo — y su historia, la gran planicie « desértica » 
(Sahara, Egipto, Abisinia, Arabia, Siria), los fragmentos del continente indio, los 
haces montañosos de la India, las relaciones entre los Alpes y las cadenas asiáti- 
cas, la América del Sud, las Antillas y la América del Norte. 

Termina el libro, según dice M. Kilíau, con un resumen grandioso de las 
nociones anteriormente adquiridas, en que se enumeran las diversas unidades 
tectónicas, así como las varias manifestaciones y local izaciones de los esfuerzos 



bibuografía 87 

oroiénicos : M. Suess liega en su exposición á atribuir á los handimientos ana 
importancia preponderante en la historia del globo. 
Termina M. Riliau con el siguiente párrafo que trascribiremos íntegro también : 
c Tai como nos es presentado, este primer volumen constituye una mina ina- 
gotable de ideas y de documentos, un instrumento de trabajo absolutamente 
necesario á todos los que se ocupan, desde cualquier punto de vista, de la ciencia 
del globo. Puede decirse con M. Bertrand, que para los trabajadores, « al lado de 
los servicios ya prestados, este libro puede prestar aun otros mayores ». Es 
permitido esperar también que, al revelar mejor que cualquier otro á los 
espíritus elevados la importancia y la magnitud de los problemas geológicos, al 
recordar la parte que corresponde á la escuela francesa en el desarrollo de la 
geología, la obra de M. Suess contribuirá á devolver á la ciencia del globo, en 
Duestro país y en nuestros programas, el lugar á que tiene derecho y que la niega 
un deplorable ostracismo ». — F. Biraben. 

Pender (Edmond), de l'Académie des Sciences, Professeur an Muséum. — 
L*Origlne des Vertebres. — Article en Revue genérale des Sciences ^ agosto 
15 de 1888 (año 9^, n* 15, p. 601-608). 

En la presente contribución, el sabio profesor del Muséum se ha propuesto 
demostrar cómo la aplicación rigurosa de principios incontestados de la zoología 
conduce á una solución única y enteramente satisfactoria del problema de la deter- 
minación del grupo de invertebrados que ha podido dar nacimiento á los verte- 
brados. Este problema, de primera importancia para la teoría de la evolución, 
había dado lugar á varias soluciones distintas por diversos autores. «^ Tales diver- 
gencias — según M. Perrier — suponen evidentemente que los principios 
fundamentales de la zoología se encuentran aún mal definidos ó frecuentemente 
perdidos de vista, y que no ha habido suficiente preocupación en precisar la 
oataraleza de los caracteres de los vertebrados, cuya explicación había que pedir 
i las formas ancestrales ». 

Después de consignar los caracteres esenciales de los vertebrados, el sabio 
zoólogo expone los caracteres que excluyen el parentesco de los vertebrados con 
los nemertos, los balanoglosos, los apendiculares y los artrópodos, así como los 
caracteres que denotan el pasaje de los gusanos anélidos á los vertebrados ; en fin, 
consigna la regla de fijación de las actitudes. 

Ed cuanto á los caracteres esenciales de los vertebrados, son los siguientes, 
según M. Perrier : < 1* el cuerpo es bilateralmento simétrico y metameridado 
(métaméridé), es decir, dividido, en toda su longitud, en segmentos cuya expre- 
sión en el esqueleto son las vértebras y costillas, todas semejantes entre sí ; 
2* pelos (ciU) vibrátiles tapizan una extensión importante de sus superficies 
externas ó internas, principalmente de las superficies respiratorias; 3* cuando 
menos en el período embrionario, la región anterior del tubo digestivo comunica 
siempre con ei exterior, mediante hendiduras laterales ; 4* el aparato circulatorio 
está cerrado y presenta un corazón situado debajo del tubo digestivo ; 5* el aparato 
secretor está constituido por un sistema de conductos que no se repiten, en el 
embrión, en toda la longitud del cuerpo, y proporcionan al aparato genital sus 
conductos escretores; 6* arriba del tubo digestivo se extiende, en el embrión, en 
toda la longitud del cuerpo, un cordón celular lleno, la cuerda dorsal, alrededor 



88 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

del cual se forman las vértebras del animal adulto ; 7^ arriba de la cuerda dorsal 
se encuentra el sistema nervioso central, situado en su totalidad á un mismo lado 
del tubo digestivo, desprovisto de color esofágico y de volumen considerable ; 
8* con relación al mundo exterior, el corazón y el | eje nervioso longitudinal 
ocupan, en el vertebrado y en el invertebrado segmentados, una posición inversa, 
de tal manera que, si se llama ventral la cara del cuerpo dirigida hacia el suelo 
y dorsal la cara opuesta, el eje nervioso es dorsal en los vertebrados, ventral en 
los animales segmentados, y los vasos contráctiles ocupan la cara del cuerpo 
opuesta al sistema nervioso ». 

En cuanto á la regla de fijación de las actitudes, — que según M. Perrier, no de- 
biera nunca ser perdida de vista cuando se busca la explicación de los fenómenos 
morfológicos, y que no es más que un corolario del principio de Lamarck relativo 
al uso ó á la falta de uso de los órganos — ella se expresa del siguiente modo : 

« Cuando sobreviene^ en el género de vida ó en la conformación de un animal, 
algún cambio que coloque d órganos importantes en condiciones desfavorables 
a su funcionamiento , el animal, por un cambio de actitud, trae poco d poco 
estos órganos d ocupar una posición que les permita cumplir lo mejor posible 
su función ; la nueva actitud, provocada por el sentimiento de la necesidad, y 
primero mds ó menos momentánea, se fija poco d poco por una modificación 
permanente de los órganos que Ifi han producido, luego se vuelve hereditaria y 
se encuentra ser, así, el punto de arranque de una nueva descendencia (lignée) 
de las formas orgánicas», 

M. Perrier, después de haber aplicado esa importante regla al problema que se 
había propuesto, indica en la última parte de su trabajo otras aplicaciones — 
pero sólo las más notables — de que es susceptible. — P. Biraben. 

Oelag'e (Yves), Professeur k la Faculté des Sciences de París, et Hérouapd 
(S.). Chef des Travaux de Zoologie a la Faculté des Sciences de París. — Traite 
de Zoologie conoréte. — Tohb V : Les Vermidiens. — Schleicher fréres, París, 
1898 (1 vol. in -8* de 372 pág.; avec 46 planches en couleurs et 523 fig. dans le 
texle; 12 fr.). 

Reseña critica por H. Beauregard, Assistant au Muséum, en Revue genérale 
des Sciences, mayo 15 de 1898 (año 9*, n* 9, pág. 383-84). 

Este volumen — el quinto según el plan adoptado por los autores — es el segun- 
do aparecido del importante Trat<ido de Zoología concreta. El lector recordará 
la reseña que en estos mismos Anales (1) hemos dedicado á esa obra fundamental, 
que se propone realizar una nueva y 'Original concepción didáctica de los autores. 

Según M. Beauregard, este nuevo tomo no desmerece en nada al que le ha pre- 
cedido, ni en cuanto á ejecución, ni por los servicios que está llamado á prestar. 
La particularidad más notable es la introducción de un nuevo grupo zoológico con 
el nombre de « Vermidios » (vermidiens), constituido por la reunión de formas 
que tienen relaciones más ó menos estrechas con los Gusanos — entre los cuales 
se las había colocado hasta hoy, lo que traía ciertos inconvenientes. Según 51. 
Beauregard, esa tentativa es interesante y plausible, — á pesar de ciertas objecio- 
nes que apunta. — F. Biraben. 

(1) Entrega de julio de 1897 (t. XLIV, p. 70). 



BIBLIOGRAFÍA 89 

Maillard L.-, Préparaleur de Chimie á la Faculté de Médecine de Nancy. — 
La cristalisationdesznatiéresalbuxninoides et les cristalloídes protéi- 
ques de la znicrographie. — Artículo en Revue genérale des Sciences, 
agosto 15 de 1898 (año 9\ d* 15, p. 608-614). 

El interesante artículo de M. Maillard vieue acompañado de uoa completa 
anotación bibliográfica sobre la materia, que contribuye sin dada á darle mayor 
importancia. El autor se refíere también á sus estudios propios, tendentes á resolver 
varías cuestiones que examina. Sobre la más importante llega á la siguiente 
conclusión : 

Qae In formación de los cristaloides baya sido vital ó artifícial. si las formas irregulares 
fueran residuos de ellas, los cristaloides de la micrografía podrían pues constituir series 
regresivas, cadáveres de cristales en diversos grados (stades) de destrucción. A las inves- 
tigaciones biológicas corresponde decidir cuál es en cada caso la interpretación admisible ; 
pero esa decisión debe apoyarse en consideraciones extrañas á los cristaloides mismos. 
La regularidad más ó menos geométrica de sus formas es por sí solu impotente para 
proporcionar estos datos cronológicos de tan alta importancia para la fisiología celular. 

Este estudio es un trabajo del Laboratorio de Química biológica de la Facultad 
de Medicina de Nancy. — F. Biraben. 

Roale (Louis), Professeur á la Faculté des Sciences de Toulouse. — L*Anato- 
mie coznparée des animaux basóe sur rBxnbriologie. — G. Masson et 
C% Paris, 1898 (2 vol. ¡n-8*, en 1972 p. et 1202 fig. ; 48 fr.¡. 

Reseña crítica por R. Koehler, Professeur de Zoologie a la Faculté des 
Sciences de Lyon, en Revue genérale des Sciences, junio 30 de 1898 (año 9*, 
ü* 12, p. 505-506). 

Según M. Koehler, esta obra no se parece en nada á ninguno de los tratados de 
anatomía comparada ó de zoología publicados basta hoy. « Es una obra entera- 
mente personal y de corte enteramente original, en que encontramos nuevamente 
las cualidades que el autor ha demostrado en sus libros anteriores, Xd Embriología 
general y la Embriología comparada, analizados ya por la Revue, La Anatomía 
comparada completa esas dos obras, de que viene á ser continuación natural y en 
cierto modo necesaria » . 

Dice todavía el autor de la interesante reseña, que el fin perseguido por M. Roule, 
« no ha sido el de exponer, en su conjunto, la estructura detallada de los animales, 
y de señalar todos los hechos que conciernan á todos los grupos de seres ; se ha 
contentado con indicar los más importantes de esos hechos y de utilizarlos para 
investigar las semejanzas y diferencias existentes entre las subdivisiones del reino 
animal ». 

Transcribe M. Ko^ler algunos párrafos en que el autor se esfuerza por precisar 
su propósito, según el cual : h Este libro, así preparado y presentado,... es una 
demostración de la verdad, cada día más neta y párente del principio de Milne- 
Edwards : La naturaleza va de lo sencillo d lo complejo, gracias d una diferen- 
ciación dé las formas siempre mds acentuada, correlativa d una división siempre 
mayor del trabajo vital. Este principio es verdaderamente la ley directiva, tanto 
en las ciencias biológicas como en las que á ellas se vinculan ; es la guía constante 
sin la cual no se tiene sino falsedad y error. . . » 



90 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Lo que caracteriza la obra de M. Roule es, pues, el estar basada sobre la Embrio- 
logía ; y segiio el autor de la reseña, M. Roule, embriologista de profesión, — uno 
de los raros que se cuentan en Francia — estaba admirablemente preparado para 
escribir una obra de ese g^ero. 

No nos es posible seguir á M. Kcehler en su rápido análisis de la obra, entera- 
mente favorable, — salvo una pequeña critica de detalle que visa al editor. 

P. BlRABEN. 

Robín (G.), Chargé du cours de Chimie physique á la Sorbonne. — VBvolu- 
tiozL de la Mécanique chiznique et sea tendanoes aotuelles. — Artículo 
en Revue genérale des sciences, marzo 15 de 1898 (año 9*, n^ 5, p. 174-78). 

Según lo explica la dirección de la Revue, este artículo es la reproducción de 
una lección del finado Gustavo Robin dada en la Sorbonne, como introducción á 
su curso de Química matemática, antes de habérsele encomendado de enseñar en 
esa facultad la Química física. Esa reproducción ha sido hecha según los apuntes 
que el autor había redactado para su curso, recogidos por un confidente íntimo que 
se propone editarlos. Responde dicha reproducción al propósito de servir los 
intereses de la ciencia llamando la atención de los lectores de la Revue sobre las 
nuevas tendencias de la química, cuyo espíritu y alcance Robin había penetrado 
y comprendido notablemente. «Habíase apasionado por la filosofía natural y veía 
en las fórmulas y las notaciones exentas de hipótesis la condición misma del 
desarrollo de la ciencia positiva. Había meditado profundamente sobre las doc- 
trinas y los sistemas, en medio del aislamiento aparente en que se había colocado 
al vivir por largo tiempo retirado del mundo de los sabios, en la única sociedad 
de los libros. Por eso, fué una revelación para la generalidad del público cuando 
distinguido por un maestro perspicaz y llamado á la Sorbonne, emprendió ense- 
ñar en ella los principios del mecanismo en química. i¿l talento que desplegó en 
su curso asegurará á su memoria el reconocimiento y el respeto de todos aquellos 
que se agolpaban en sus lecciones ». 

Tal es la breve introducción con que la dirección de la Revue precédela trascrip- 
ción de la larga é interesantísima lección de Robin. Como el lector lo sabe, carece- 
mos de toda competencia para emitir juicios sobre estas materias, por lo cual sólo 
nos proponemos, en lo que sigue, reflejar mediante algunos extractos lo que esa 
magistral exposición tiene de interesante desde el punto de vista de la filosofía de 
las ciencias. 

Principia M. Robin su lección en los siguientes términos : 

Despaés de haber permanecido por largo tiempo una ciencia descriptiva, la química 
esta en vías de volverse una ciencia racional ; y y a el poderoso instrumento del Aná- 
lisis matemático, al cual se había mostrado tantos años rebelde, ha sabido hallar la 
juntura por la cual ha de penetrar. Difícil sería definir en pocas palabras los múltiples 
objetos de esa Química nueva. Sólo diré que el más importante es el estudio matemático 
de las causas que provocan ó limitan las trasformacioues de la materia. Esas causas son 
de dos clases : unas, como ser las proporciones relativas de los elementos puestos en 
contacto, son inherentes al sistema en vía de formación ; otras como la temperatura y la 
presión, emanan del medio en cuyo seno ese sistema se encuentra sumido. Pero creo 
que haré comprender mejor la naturaleza de los problema» que nos van á ocupar, 
investigando los orígenes, en la historia, de esta ciencia cuya creación parece ser de 
fecha reciente, pero que no ha visto el día sino después de un laborioso parto. 



BIBLIOGRAFÍA 9f 

M. Robín hace remontar el origen de la historia de esa química nueva al año 
1804, fecha de la publicación del Ensayo de estática química de fierthollet, que 
funda una teoría que no debía durar mucho, pues iba á caer toda entera á los 
embates de Proust, que consiguió hacer triunfar definitivamente la ley de las 
proporciones definidas que fierthollet contestaba al sostener que los cuerpos di- 
sueltos |9odrán unirse unos á otros en proporciones indeterminadas. Hé aquí 
como caracteriza M. Robin á la obra de Berthollet : 

... De esa obra original, en que la verdad se mezcla al error de una manera tan intima 
qae es poco cómodo señnlar la parte de unii y otro, se desprende una idea de una exac- 
titud profunda : es que los pesos relativos de los cuerpos que toman parte é una reacción 
química tienen una influencia marcada sobre el grado final de la trasformación. Esa 
influencia es la acción de masa, según una expresión introducida por Berthollet, y que 
ha subsistido en la ciencia... 

Abandonada en Francia, donde sucumbió bajo la indiferencia general, la teoría 
de Berthollet tampoco pudo encontrar refugio en el extranjero, pues las comunica- 
ciones eran difíciles en esa época de guerras incesantes. El inglés Thompson, 
autor de un Sistema de quimica, dice que recién pude procurarse un ejemplar de 
la Estática química en 1816, después de la conclusión de la paz;* y ya toda reac- 
ción en favor de la teoría abandonada era imposible. 

En efecto, el mundo sabio acababa de acoger con entusiasmo al sistema 
seductor que le proponía el sueco Berzelius. « La sencillez de ese sistema, que 
reducía la afinidad química á la atracción de las electricidades contrarias, de que 
ya Davy había dotado los átomos, cautivó á los espíritus, inclinados en esa época 
ya lejana á confundir lo que es simple y claro con lo que es verdadero ». La 
nueva teoría no debía reinar como soberana incontestable más que un cuarto de 
siglo : fué destronada en un abrir y cerrar de ojos el día en que tuvo que confe- 
sarse incapaz de explicar cómo el cloro, elemento electro-negativo por excelencia, 
podía, en multitud de compuestos, substituirse tan fácilmente al hidrógeno electro- 
positivo. 

Señala entonces M. Robin la aparición de la teoría atomística exhumada por 
Dalton de las ruinas de la antigüedad, que trae una era de prosperidad inaudita 
para la química orgánica. « ^i se hubiera de juzgar de un árbol por sus frutos y 
del valor de un sistema por sus resultados prácticos, ninguna doctrina en el mundo 
podría sostener la comparación con la doctrina atómica ». Debe ésta principal- 
mente & su in^^eniosa notación la mayor parte de sus innumerables éxitos, pero 
no consiste en ello, según M. Robin, el principal mérito de la teoría atómica; y 
< duda mucho que el tiempo respete esas pequeñas obras maestras de una arqui- 
tectura curiosa, pero bizarra y frágil, que se llaman el exágono de Kékulé, el 
prisma de Ladenburg y el tetraedro de Van't HoíT », 

Consignado así el brillante vuelo de la química técnica al influjo de las ideas 
de Dalton, M. Robin pasa á ocuparse de la química racional que iba á recomenzar 
su lenta evolución, después de haber bajado casi á la tumba con RerthoUet. Ese 
renacimiento data de 1840, en cuyo año el alemán Hess descubre el principio 
fundamental y único de esa Termoqufmica que debían ilustrar más tarde Julius 
Thompson y Narcellin Berthelot : Una rea4:ción desprende siempre la misma 
cantidad de calor, ya sea ella directa ó indirecta. Esta ley era una de las múl- 
tiples faces de una gran verdad que, incubada desde largo tiempo, se hallaba en 



92 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

íib á punto de nacer : el principio de la conservación de la energía, promulgado 
en 1842 por Julio Roberto Mayer. 

En 1853, el danés Thomsen reconoce la idenlidad|de la ley de Hess y del prin- 
cipio de Mayer, y trae á la Termodinámica otro principio nuevo : toda reacción 
química está necesariamente acompañada de un desprendimiento de calor. Pero, 
según M. Robin, este principio aceptado primero con confianza como uiía indis- 
cutible verdad, no es sino una paradoja insostenible, á pesar de los grandes 
esfuerzos hechos por Berthelot en Francia, para fundar en esa ley — renovada en 
su forma y modificada en su alcance (1875) — su nueva teoría de Termoquímica. 
Refiriéndose á la grande obra de Berthelot, dice M. Robín : 

... Un hombre, que acababa de conquistarse una gloría inmortal operando, con un arte 
cercano al prodigio, síntesis cuyo secreto la naturaleza viviente había guardado celosa- 
mente antes de él, tomó bajo su potente protección la ley amenazada. Aplicáronse todos los 
recursos de una inteligencia tan sutil como fecunda en demostrar que alguna fuerza 
quedaba aún á esa ley en todas las ocasiones en que era manifiestamente vencida. 
Hízose primero una excepción en favor de esas trasformaciones limitadas que, decidi- 
damente, se tomaban demasiado molestas : dispensóselas de obederer á la ley, sin bien 
justificar ese favor de exención. Reserváronse todos los rigores de esa ley para esas 
trasformaciones totales cuyo número iba desgraciadamente decreciendo á medida que 
observaciones más precisas revelaban la sorprendente generalidad de Jos fenómenos de 
equilibrio químico. Dióse en fin á la expresión misma de esa ley una circunspección 
mayor, diciéndose que toda reacción química que se verifica sin la intervención de una 
energía extraña, tiende hacía la producción del sistema de cuerpo cuya formación da 
lugar al mayor desprendimiento de calor. Pero la ciencia no sabe lo que son tendencias, 
no conoce más que actos, sólo tiene en cuenta los hechos; y los hechos, de acuerdo con 
la teoría, condenan á ese principio á desaparecer de la ciencia, en la cual ocupa un lugar 
usurpado. Al pronunciar estas palabras, tengo el pesar de contradecir á un maestro de 
que la Francia se honra ajusto título; pero no olvido que ese maestro ilustre, al perseguir 
con infatigable actividad una verdad general que huía siempre ante él, ha sabido adquirir 
una porción de verdades parciales del más alto valor; pues, en la esfera de la inteli- 
gencia como en el mundo de la materia, una ley justa quiere que grandes fuerzas no 
sean gastadas en vano; y la ciencia, enriquecida por él por tantos resultados nuevos, 
dolada por él de tantos métodos originales, señalará siempre honrosamente á aquel que 
ha preparado tan rico arsenal para sus conquistas futuras. 

Pasa luego M. Robín á exponer cómo, después de introducirse así en la química 
la noción de calor, fué reintegrada á ella la de masa. 

Señala el sabio profesor, como punto de partida de la reparación hecha á una 
¡dea ya emitida por Berthollet en su célebre Estática química, los espléndidos 
experimentos de Berthelot y Pean de Saint-Gilíes sobre la eterifícación, que inau- 
guran un período nuevo en la historia de la mec&nica química. Partiendo de ellos, 
dos sabios escandinavos, Guldberg y Waage proclamaron, los primeros, la in- 
fluencia que la masa de un ácido ejerce en la reacción que se produce cuando se 
calienta un alcohol con un ácido orgánico (formándose un éter compuesto y agua, 
pero sin que. la trasformación sea completa, pues es limitada por una reacción 
inversa debida á esa acción de la masa). En cuanto á la explicación racional deesa 
acción de masa^ que aparece cada día más como un hecho culminante de la quí- 
mica, ella se encuentra en un principio que es una de las mayores conquistas — 
la mayor tal vez — que el genio humano haya hecho sobre la naturaleza : el 
principio de Carnot, que aparece á quien lo profundiza < como la ley universal 



BIBLIOGRAFÍA 93 

de la estabilidad ». que es < el solo paso que la idea de equilibrio baya becbo 
desde Arqaímedes ». Fué Uortsmaon .1873 quien relacionó la ley numérica del 
equilibrio químico de las gases al principio de Carnot, advirüendo por primera 
vez la r«izón de ser de la acción de masa. 

Volviendo algo hacia atrás ,1860,, M. Robin recuérdala revolución fecunda que 
Henri Sainte-Claire Deville realizó en la química, haciendo desaparecerla infran- 
queable barrera que antes la separaba de la física, mediante la introducción de la 
noción de las desociaciones ó « descomposiciones incompletas y reversibles », 
cuya generalidad sosprendente él sospechó por primera vez. Para M. Robin, la 
obra de Deville, del punto de vista de la ciencia racional, revela la influencia 
de las condiciones externas sobre el equilibrio químico. — al par que las expe- 
riencias de Berthelot y Pean de Saint-Gilíes revelan la influencia de las condicio- 
nes internas. Esas dos influencias, lejos de excluirse, se superponen al con- 
trarío. 

Siguiendo en el desarrollo de sus ideas, M. Robin afirma que asistimos todos 
los días á destrucciones y creaciones de matería, verdad que no es más que la 
traducción fiel y correcta de los hechos, expresada, es cierto, en un lenguaje cuya 
novedad sosprende y choca tal vez. Precisando su concepto, agrega que la subs- 
tancia destruida renace en la substancia creada, pero á la manera de una madre 
que renace en su hija... Para el sabio químico, la « trasformación » de la materia, 
(ó trasmutación de los antiguos alquimistas) es « la substitución de un sistema de 
cuerpos á otro ». 

Llegado á este punto, M. Robin sienta que en todo lo que ha dicho hasta en- 
tonces « no hay lugar á hipótesis » ; y agrega : ^ ¿Dónde encontramos la hipótesis 
sino en la doctrina que promulga como un dogma la existencia de esas substan-' 
cias simples, inalterables, inmutables, capaces de participar á uniones en que 
conservan, aunque substrayéndoles á nuestros groseros órganos, su inalterable 
identidad ? » . 

Termina el eminente químico esta primera lección de su curso (después de 
señalar su fin : la Química « teórica » ó « de los principios ») con algunas refle- 
xiones sobre la ciencia racional eu si; y puesto que es precisamente en este 
punto de vista filosófico que nos esforzamos siempre por colocarnos en estas sim- 
ples reseñas bibliográficas, no podemos menos de trascribir íntegros estos ültimos 
y notables párrafos, en que M. Robin se manifiesta como un empirista convencido : 

Dos maneras hay de concebir la explicación de este mundo. 

Uno es el fruto del pensamiento griego. Este pensamiento se perpetúa Á pesar de nos- 
otros en el nuestro, relacionando el éter de Huygens al quinto elemento de Platón, los 
torbellinos de WilliamThomsen al grano solitario de Léucipo. Opone á nuestro yo siempre 
cambiante una matería. siempre una, que nuestros sentidos infieles deforman y diversifican 
como el prísma de vidrío resuelve el blanco en una multitud de colores. Procura explicar 
lo conocido por lo desconocido, lo visible por lo invisible, el cuerpo que palpamos por 
el átomo intangible, la ley que hiere á nuestros ojos por el éter que no vemos. Lógica 
extraña, meditadlo bien, muy digna de una raza de poetas, por más que la apliquemos 
aún y que ella no choque casi ninguno de nosotros, pero que causará, segtin creo, extra- 
ñeza al porvenir; ciencia bien imperfecta, á la verdad, que no puede probar las causas 
ni siquiera cuando prevé sus efectos. 

Pero, á esa concepción de las cosas, á la vez materialista y poética, podemos oponer 
otra, idealista y positivista conjuntamente, cuyo mérito corresponde al filósofo más 
grande de la edad moderna, al único que pueda parangonarse con Aristóteles y Platón, 



94 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

á aquel cuyo pensamiento siempre nuevo, siempre original, fué en todo la contraparte 
del pensamiento antiguo, á Manuel Kant. 

En esta concepción, á que nos cuesta habituamos porque contradice nuestras ilusiones 
hereditarias; en esa concepción proAinda, el mundo somos nosotros, son nuestras sen- 
saciones. No se plantea pues siquiera el problema de buscar fuera de nosotros mismos 
la causa de lo que sentimos, para descubrir, bajo las apariencias, lo que llamamos falsa- 
mente el fondo de las cosas, es decir, algo que subsistiera mientras que nosotros 
pasamos. No, la cuestión que se presenta á nosotros es harto máa sencilla, por más que 
lo solución matemática sea mucho más difícil y esté mucho menos avanzada. Trátase 
solamente de saber cómo nuestras sensaciones, aunque diversas é irreducibles unas á 
otras, se atraen unas á otras y se encadenan en un orden lógico; ó para hablar el len- 
guaje de la ciencia positiva, se trata de reunir por un vínculo que no sea Octicio ciertos 
hechos conocidos á otros hechos que no lo son. Ahora bien, ese vinculo, no lo podemos 
hallar en hipótesis que llamo metafísicas, porque ellas traspasan el alcance de nuestros 
sentidos, en movimientos invisibles de átomos incognoscibles, en las oscilaciones 
supuestas de un éter que ningún ojo humano podrá jamás ver : pues el calor no es un 
movimiento, la luz no es un movimiento, la electricidad no es un movimiento, como tam- 
poco una presión ó un fluido. Pero debemos buscar ese vinculo ~ si lo queremos sólido 
y duradero — en leyes ó hipótesis físicas con raíces en la experiencia, en hipótesis- 
principios, que no sean sino la generalización legítima de hechos larga y conscientemente 
observados. Tales son los tres grandes principios de Lavoisier, de Roberto Mayer y de 
Sadi-Carnot. A la multiplicación de tales principios, y no á la reducción de todas las 
cosas á una quimérica unidad, debe tender todo el esfuerzo de la ciencia. Será de todos 
modos necesario que ella acabe por expulsar de su dominio el éter, el torbellino^ el 
átomo, ensueños que nos ha legado la Grecia, y en las cuales se extasió complaciente- 
mente su imaginación ingenua. A tal precio solamente podremos elevar sobre los destrozos 
de la ciencia provisoria la ciencia definitiva de que vemos ya despuntar aqui y acullá 
algunas raras superstructuras. 

Es en este espíritu enteramente moderno, de que muchos de vosotros están ya pene- 
trados, estoy seguro, que vamos á abordar el estudio de la Mecánica química. 

Como se ve, las ideas de Robin se encuadraban en los corrientes modernas de las 
teorías físicas, qae tienden cada día más hacia la desaparición ó transformación 
del mecanismo propiamente dicho derivado del atomismo puro. En ese sentido 
sin dada debía ser particularmente interesante la teoría de Mecánica química 
que se propuso desarrollar en su curso, del que no nos es dado indicar nada más 
al lector. De todos modos, nos ha parecido realmente interesante ofrecerle un 
resumen detenido de la notable exposición que el sabio químico hace, en la primera 
lección, de las teorías químicas anteriores. — P. Biraben. 

Glang'eaud (H.), Docteur és Sciences, Collaborateur au Service de la Carte 
geólogique de la France. — La distribution des Forazniniféres pélagiques 
a la surface et au fond de rooéan. — Art. en Revue genérale des Sciences, 
junio 30 de 1898 (año 9% n* 12, pág. 490-94, 5 fig. grab.). 

El autor ha puesto á contribución especialmente, en el presente trabajo, el im- 
portante y reciente estudio del sabio oceanógrafo inglés M. John Murray, titulado : 
Sur la distribution des Foraminiféres pélagiques a la surface et au fond de 
l'Océan (Natural Science, voi. XI, n*65), obra que ha contribuido mucho á fijar 
las ideas sobre el género de los depósitos en los océanos. 

M. Glangeaud se propone en su trabajo dar á conocer las conclusiones á que 
llega M. Murray en su obra. — M. Murray ha sido uno de los miembros en la fa- 



BIBLIOGRAFÍA 95 

mosa expedición científica del Challenger alrededor del mundo, que duró unos 
tres años y fué de resultados considerables para la ciencia, en oceanografía sobre 

todo. — F. BlRABEN. 



IV. - CIENCIAS MÉDICAS 



Répin (D' Ch.), Attaché á Tlnstitut Pasteur. — La guérison du tétanos de- 
olaré. — UifB nouvblle ¿tape de la sérothérapie. — Artículo en Revue gené- 
rale des Sciences, abril 30 de 1898 (año 9% n' 8, p. 320-3:24]. 

En este muy interesante cuanto excelente artículo, M. Répin se ha propuesto dar 
á conocer los resultados, tan notables alcanzados por MM. Roux y Borrel (del Insti- 
tuto Pasteur) en la investigación de un método curativo del tétano, respecto de cuya 
enfermedad se conocía ya el remedio preventivo» por la seroterapia también (1). 

Principia M. Répin exponiendo un pequeño debate provocado poruña experien- 
cia de los bacteriólo^'os alemanes Wassermann y Takati que parecía contradecir la 
famosa teoría de la fagocitosis del célebre MetcbnikofT, hasta hoy generalmente 
aceptada para explicar la inmunidad. Esa teoría consiste en que la inmunidad, 
tanto natural como adquirida, es una propiedad de los leucocitos ó glóbulos blan- 
cos de la linfa ó de la sangre : son estas células, exclusivamente, las encargadas 
de defender el organismo y de librarlo de todos los cuerpos nocivos que se hayan 
introducido en él. Los leucocitos ó fagocitos (de fagos, comer, y cytos, célula) 
tendrían por misión, segün esta teoría, rodear el microbio causante de la enfer- 
medad, para comerlo y digerirlo, es decir, destruirlo. 

La mencionada experiencia — publicada en el Berliner klinische Wochen- 
schrift de enero 3 de 1899 ~ consistía en lo siguiente, segün M. Répin. « Estos 
dos sabios hacían una emulsión con el encéfalo ó la médula de cobayos, mezcla- 
ban toxina tetánica á esa emulsión, dejaban macerar el todo algunas horas, y lue- 
go centrifugaban para separarla parte líquida de la parte sólida. Constataban en- 
iooces que el líquido habia perdido toda su toxicidad primitiva, y esta acción era 
tan marcada que, en un caso, 8 miligramos de cerebro de cobayo han bastado 
para preservar á una rata contra la dosis seguramente mortal de toxina tetánica. 
Parecía que los elementos nerviosos se hubieran comportado como si hubieran 
estado dotados de propiedades antitóxicas y como si hubieran neutralizado á la 
toxina. Tal fué la conclusión de M. Wassermann ». De ella hacía derivar este sabio 
una interpretación del hecho de la inmunidad natural que contradecía la teoría 
de MetchnikoíT: y respecto de la inmunidad adquirida, adoptaba la opinión emi- 
tida anteriormente por Rhrlich, igualmente contradictoria de las ideas del « pas- 
toríano » ruso. 

Como era de suponerse» M. MetchnikoíT sometió inmediatamente al control el 
experimento de Wassermann, y no tardó en establecer algunos hechos que com- 

(I) Al sabio M. Nocard se debe sobre todo la generalización de la» inyecciones preven- 
tívts de tuero antitetánico. VerP. Biraben, nocard d'Alfort, en Anales Soc. Cient., diciem> 
bre 1898 (tomo XLYI, pág. 351). 



96 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

prometían la teoría del sabio alemán, tanto en cuanto á la inmunidad natural como 
á la adquirida. Pero quedaba siempre en pié la explicación satisfactoria del inte- 
resante experimento de Wassermann ; y es en este punto que intervienen las 
investigaciones capitales de Roux y Borrel á que se refiere principalmente el artí- 
culo del preparador del Instituto Pasteur. 

MM. Roux y Borrel se han planteado desde luego la cuestión siguiente : ¿qué 
se vuelve esa misma toxina tetánica que parece quedar neutralizada cuando se le 
adiciona, in vitro, una emulsión de centros nerviosos, si se la lleva directamente 
á los centros nerviosos del animal vivo ? Como se ve, la idea de los nuevos inves- 
tigadores es la de substituir la inoculación intracerehraí á la practicada ordinaria- 
mente (en cualquier región del cuerpo;. 

El primer resultado, muy curioso, alcanzado por los señores Roux y Borrel, fué 
el de que el animal contraía por la inoculación intracerebral de la üubstancia 
mencionada una nueva enfermedad caracterizada por síntomas bien distintos de 
los del tétano ordinario, pero que eran, sin embargo, de un tétano de tipo especial ; 
al par que esa misma inyección, hecha debajo la piel en cualquier otra parte del 
cuerpo, no habría provocado ningún síntoma tetánico. 

Repitiendo entonces la misma experiencia con un animal inmunizado contra el 
tétano, se obtiene el mismo resultado como con el animal nuevo, pero mediante 
una condición, que es la de operar sin provocar hemorragia, pues desde que la 
sangre llega á ponerse en contacto con la toxina inyectada, el resultado cambia 
enteramente : los animales no contraen el tétano, ó lo contraen atenuado. Con 
mayor razón sucede esto si se mezcla la toxina, antes de inyectarla, con la canti- 
dad de suero antitetánico suficiente para neutralizarla. 

En cuanto á los animales que han recibido preventivamente una dosis de suero 
antitetánico, es decir, que poseen la inmunidad pasiva, las cosas pasan exacta- 
mente del mismo modo. 

Estos hechos, fáciles de interpretar, permiten á los señores Roux y Borrel expli- 
car satisfactoriamente el experimento de Wassermann. «Si, dicen, en el experi- 
mento de Wassermann, la toxina parece neutralizada, es que en realidad ella se 
fija sobre la substancia nerviosa muerta, absolutamente como sobre la substancia 
nerviosa viva ; así fijada, ella se vuelve insoluble y por lo tanto inofensiva para el 
animal á que se la inoculara con su substratum. » 

Varios hechos vienen á corroborar esa manera de ver, los que resultan de una 
antigua experiencia de MM. Roux y Vaillard y de una* nueva de M. Metchnikoff. 

Dilucidada la cuestión de cómo se comporta el sistema nervioso respecto de la 
toxina tetánica, MM. Roux y Borrel se encontraban en condición de poder disi- 
par muchas otras obscuridades que rodean la cuestión del tétano y principalmente 
la de su curación. Después de dilucidar el por qué de la impotencia del suero tetá- 
nico — tan prodigiosamente prevejitivo — como agente curativo, los sabios bac- 
teriólogos realizan una serie de experiencias que los llevan á la completa solución 
del problema de la curación del tétano por las inyecciones intelectuales, que 
queda un hecho adquirido, en el animal al menos. — Respecto de la aplicación 
al hombre, M. Répin emite esperanzas de que se la alcance. 

Termina el articulista con unas muy interesantes consideraciones sobre el nue- 
vo y fecundo método inaugurado por MM. Roux y Borrel, que, según él, son apli- 
cables á otras enfermedades, — lo que le da suma importancia terapéutica. — 

F. BlRABEK. 



ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 

ARGENTINA 



Director : Ingeniero ANGÉL GALLARDO '^^ 

SiCRiTARios : Señores Eduardo Latzina y Carlos Lagos García 

REDACTORES 

In^niero Eduardo Aguirre. señor Juan B. Ambrosetti, doctor Pedro N. Arata, 
ingeniero Alberto de Arteaga, ingeniero doctor Manuel B. Bahía, ingeniero 
Santiago E. Barabino, ingeniero Federico Birabén, arquitecto Juan A. Bus- 
chiazzo, ingeniero Emilio Candiaoi, ingeniero José S. Gorti, doctor Eduardo L. 
Holmberg, doctor Atanasio Quiruga, ingeniero Francisco Seguí, doctor Enrique 
Toroá, doctor Roberto Wernicke, doctor Estanislao S. Zeballos. 



MARZO 1899. — ENTREGA III. - TOMO XLVII 



PUNTOS Y PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

LOCAL DB LA SOCIEDAD, CBVALLOS 2(39, Y PRINCIPALES LIBRERÍAS 

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Número atrasu lo » t.úQ 

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BUENOS AIRES 

IMPRENTA DE PABLO E. CONI É HIJOS, ESPECIAL PARA OBRAS 

680 — CALLE pbrO — 680 

1899 



JUNTA DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero doctor Marcial R. Candioti. 

Vice-Presidente I"" Ingeniero doctor Carlos M. Morales, 
Id. 2"* Mayor ingeniero Arturo M. Lugones. 

Secretario de actas Ingeniero Eleodoro A. Damianovich. 
— correspondencia Agrimensor Cristóbal Hicken. 

Tesorero Ingeniero José M. Sagastume. 

Bibliotecario Señor Luis Miguen s. 

Ingeniero Domingo Noceti. 
Ingeniero Claro C. Dassen. 
Ingeniero Demetrio Sagastume. 

Vocales ( Ingeniero Emilio Palacio. 

I Ingeniero Luis A. Huergo (hijo). 
I Ingeniero Alkjandro Claypole. 
\ Ingeniero Oronte A. Valerga. 
Gerente Señor Juan Botto. 



índice de la presente entrega 



Demetrio Sagasturme (Necrología ) 97 

J. KÜ.NCKEL D'Hbrcdlais. De la mué chez les in«;eclps, consid«^rée comnie moyen 
de défense contre les parasites végétaux ou animaux. Hóles spéciaux de la mué 
trachéule et de la mué intestinale 100 

Federico Villarbal. Viga empotrada en sus dos exlroraos 104 

Otto Krausf. Instrucción industrial. Su implnnlnrión en el país 129 

J J. KvLE. El manganeso argentífero de « La Gorladerita » (provincia de Mendoza). 143 

Bibliografía : Drach, Rssai sur une theoriií genérale d« Tintegration el sur la 
classíficationdes trascendantes. — ÜARoTTii, Lesé<iualionsdiirérentÍPÍies linéaires 
et la théorie des groupes. — Mo.ntii.lot, Télégrapliie pr.iiique : Traite complet 
de télégraphie électrique. — Wirz, Traite tluMiriíjiif í*i praliíiuc des moteurs á 
grtz et á petrolfi et de.s voitures aufoniülíiU's. — <»i;ii i.almk, l/echelle d» spectre. 
— BoLTZMv.w. VoriesuMgori üIxt (ja/fri»'ori*'. — (- \i\>()T. Trait''' d'nnalvse des 
sii!)stanc»'s iiiiiit'raies. — Gi, \.\r.i.vi'M, Le-- \ii«'s ruaivílk's ^u^ los causes de r^j)o- 
que í,'lacia¡if\ - L\ní>('U7V, Les sérofln raf»i'<. — Soi »v, Les localisalidn^í 
cerebrales des centres corticanx de la sei'«.ili'lHí j:ei'éi;le. — LtUM \N-NiT>cnK, 
¿Lrpra precnlnmhiaii.i? — H.vvnó. La Aii^li.-lia aiuei.Ima. — rhiiT. L'étalactuel 
et les besoin-^ d" ''iütii.'-irií- de j.- I'¡ar-^er ie. - L'.-iri [di.-tí - íaj.|]i(iue. — Vvii.im, 
L'arliiletie ; n;.téri"l, «¡rgaii'H.-.ii- ri. — r,i uii:. I cs hi>(in< lie Bocquond el le 
PuloiiiLun 147 



INGENIEBO DEMETRIO SAGASTUME 

t d )i> Je Febrero ile Hm 



DEMETRIO SAGASTUME 



Una gran pérdida acaba de experimentar la ingeniería nacional 
con el trágico fallecimiento del ingeniero Demetrio Sagastume, ocu- 
rrido el 20 de febrero. 

Dejemos de lado el misterio de su muerte para ocuparnos sólo de 
su vida y de la fecunda actividad que desplegó en los breves años 
de su laboriosa existencia. 

Nacido en el Bragado (provincia de Buenos Aires) el 22 de diciem- 
bre de 486i, sobresalió desde niño en las bancas de la escuela de 
aquel pueblo. Para proseguir sus estudios, tan brillantemente ini- 
ciados, se trasladó á Buenos Aires en 1879, ingresando ese mismo 
año al Colegio Nacional, en donde pronto se distinguió entre sus 
condiscípulos, llegando á ser uno de los alumnos más notables del 
establecimiento. 

Sus triunfos escolares le valieron el nombramiento de celador en 
dicho colegio en el año 4884, mientras su reputación se extendía 
fuera de las aulas atrayéndole numerosos alumnos particulares que 
le permitían costearse sus estudios y ayudar á su familia. 

El joven profesor y alumno pasó en 1886 á la Facultad de Cien- 
cias Exactas, Físicas y Naturales, siguiendo su vocación matemá- 
tica, para cuyo arduo estudio tenía notable facilidad y condiciones. 
Continuaba mientras tanto dictando lecciones particulares y én 
Varios colegios con todo éxito, hasta que en 1891 fué llamado á de- 
sempeñar una cátedra en el Colegio Nacional de la capital cuando 
acababa de obtener su título de ingeniero civil. Al año siguiente 
renunció el cargo conjuntamente con el distinguido núcleo de pro- 
fesores que fundó el Instituto Libre de Enseñanza Secundaria, al 
que consagró toda su actividad, como catedrático y como rector más 

AH. 80C. CtE?fT. AR6. — T. XLVIl 7 



98 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tarde, siendo el alma de ese ensayo de la iniciativa privada en la 
instrucción pública argentina, cuja decadencia comenzó al aban- 
donar Sagaslume su dirección, hasta que lo hemos visto desapare- 
cer en los mismos días de la muerte de su activo promotor. Se nece- 
sitaba, en efecto, la persistencia, desinterés é inteligencia de 
Sagastume y su tenaz dedicación á esa generosa tentativa para 
asegurar su triunfo definitivo en nuestra rutinera sociabilidad^ 
acostumbrada á esperarlo todo de las esferas oficiales. 

En 1893 fué nombrado profesor sustituto de álgebra en la Facul- 
tad de Ciencias Exactas, entrando enseguida en ejercicio, por ausen- 
cia del titular. No podía tomar ésto de sorpresa al joven sustituto, 
que á una sólida y profunda preparación matemática unía su larga 
práctica en la enseñanza. Triunfó, pues, como profesor en la mis- 
ma vieja casa donde pocos años antes sobresaliera como alumno. 

El 20 de septiembre de 1895 fué nombrado prosecretario de las 
Obras de Salubridad, abandonando el vicerectorado del Instituto 
Libre, y dos años más tarde ocupó la secretaría de tan importante 
repartición, donde se hizo apreciar de sus superiores y subalternos 
por sus relevantes condiciones. Muchas de sus iniciativas y proyec- 
tos fueron aprobados por la comisión y otros lo serán más tarde, 
pues, con la visión del progreso de esta capital, se había adelantada 
á las necesidades actuales para preveer y estudiar las futuras. 

Sus trabajos técnicos y administrativos no le hacían descuidar, 
mientras tanto, las más elevadas investigaciones matemáticas, á las 
que dedicaba todo el tiempo que le dejaban libre las atenciones de 
su empleo. 

Ascendía al mismo tiempo en el profesorado, pues el 27 de agosto 
de 1895 era nombrado profesor sustituto de resistencia de materia- 
les en la Facultad, de cuya cátedra se hizo cargo al año siguiente, 
desempeñándola hasta su muerte. Sus vastos estudios le permitie- 
ron abordar con seguridad la enseñanza de la difícil é importantí- 
sima materia que se le confiaba. Dio también á su curso un carácter 
prácticoy de utilidad inmediata para el ingeniero, sin descuidar los 
más elevados fundamentos de la teoría matemática que le eran 
familiares y constituían uno de sus estudios predilectos. 

Su notable éxito como profesor está atestiguado por la opinión 
unánime de los que fueron sus alumnos. Véase como se expresa al 
respecto uno de sus discípulos más distinguidos : « Poseía excelen- 
tes condiciones de maestro, y ésto, unido á su vasta preparación 
en la materia, hacía que el curso que él dictara fuese verdadera- 



DEHBTRIO SAGASTÜIIE 99 

mente proTecboso para sus alumnos, exísliendo la creencia general 
que, basta la fecba, la cátedra no babía contado con profesor mejor 
que él ». 

Finalmente, cuando se oi^nizó el Ministerio de Obras Públicas, 
fué llamado para ocupar el alto cargo de director general de la sec- 
ción de vías de comunicación j arquitectura, designación justísi- 
ma, pues sus brillantes antecedentes y extraordinarias condiciones 
compensaban ampliamente su juventud. 

Ha sido uno de los más constantes colaboradores de la Sociedad 
Cientlflca Argentina, en cuya Junta Directiva ba desempeñado car- 
gos importantes en diversas ocasiones, desde el de vicepresidente 
basta el de vocal, que ocupaba en el presente periodo administrativo. 

Ha colaborado también en las páginas de estos Anales j en la 
prensa diaria, aunque su modestia no permitía, por lo general, que 
firmara sus producciones. 

En el Congreso Cíertifico Latino-Americano, celebrado el año pa- 
sado, ocupó con toda actividad y competencia el bonroso y difícil 
puesto de secretario de la primera sección de ciencias exactas é 
ingeniería, granjeándose la simpatía y el aprecio de los señores 
delegados extranjeros por la corrección de sus procederes. 

Sagastume deja numerosos amigos que apreciaban la virtud ^ 
independencia de su carácter, su tenacidad y constancia para el 
trabajo y su absoluta intransigencia para todo aquello que su deli- 
cada susceptibilidad consideraba incorrecto ó deprimente. 

No conocía los placeres» las diversiones, ni paseos ; la labor y el 
estudio han ocupado toda su vida, sin más descanso que los mo- 
mentos dedicados á su familia, su esposa y sus hijos que adoraba. 

Reciban todos ellos la expresión del más sentido pésame de los 
miembros de esta Sociedad Científica Argentina, por cuyo progreso 
tanto se esforzó. 






DE LA MUÉ GHEZ LES INSEGTES 

CONSIOBRÉE COMME MOYEN DE DBFBNSE CONTRB 
LES PARAiSITEB VÉGÉTAUX OU AMIMAUX. — r6lBS SPÉCIAUX DE LA MUB TRACHÉALE 

BT DE LA MUB INTESTINALB 

Par M. J. KüNCKEL D'HERCÜLAIS {•) 



Dans les expériences que nous avons faites en Algérie pour ten- 
ter d'infesler direetemenl de jeunes Acridiens (^Criquets pélerins) au 
moyen de spores du Champignoo découvert par nous sur les adul- 
tes, le Laehnidium Acridiorum Giard, nous avons constaté que les 
mués répétées de ees insectes, mués s'eífectuant, temps mojen, 
tousles huít jours, s'opposaient k la fíxation des spores sur les té- 

("] Los Anales de la Sociedad Científica tienen el honor de incorporar desde 
hoy á su redacción un elemento valioso en la persona de nuestro sabio huésped 
M. Künckel d'Herculais. Sus lectores recibirán sin duda con simpatía y satisfac- 
ción la atención del eminente entomólogo. Pero quedarán doblemente reconocidos 
á M. Künckel d'Herculais : primero por su deferente acogida á la invitación de la 
dirección de los Anales ; segundo, por la significación misma de su determina- 
ción, que es un acto de plausible cooperación al adelanto intelectual de nuestro 
país, un ejemplo que será muy grato ver imitar. 

No nos corresponde, por cierto, emitir juicio alguno respecto de la breve con- 
tribución cientí6ca que encierra la presente entrega de los Anales (comunicada á 
la Academia de Ciencias de Francia) ; pero su interés é importancia parecen tanto 
más obvios cuanto que ella se refiere á una cuestión que por su oportunidad y 
diGcultad es seguramente de aquellas que más deben hoy preocupar á los natu- 
ralistas en nuestro país. 

Las circunstancias nos deparan nuevamente el honor de presentar este otro 
sabio extranjero á los lectores de los Anales : la dirección de éstos ha creído de- 
ber conñarnos esa grata, si bien pesada... y tal vez arriesgada tarea. 

Esperamos poder realizar en breve ese deseo de la dirección, presentando á 



DE LA MUÉ CHEZ LES INSECTBS 101 

guments (i) ; d'autre parí, si Ton tient compte que ce sont souvenl 
les ouvertures stigmatiques qui, chez les adultes, servent de voies 
de pénétration aux spores, et sí Ton veul bien se rappeler que, les 
spores ayant germées, les ramifications d'un épais mycelium en- 
combrenl les tronos trachéens, déterminant des phénoménes d'as- 
phyxie (2), on esl obligé de reconnaílre que chez les jeunes Acri- 
díens, le rejet, avec le tégument, de la tuníque interne des tronos 
trachéens est un obstacle sérieux á la oonservation des spores dans 
le milieu propre a leur germination. 

Au cours de la mission que nous remplissons auprés du gou- 
vernement de la République Argén tí ne, nous avons été á niéme de 
fairedes observations qui donnent une plus grande portee á ees 
premieres remarques. 

En appelant Tattention sur le role des pigments dans les phéno- 
ménes d'histolyse et d'hístogenésequí accompagnent la métamor- 

oaestros lectores una noticia biográfica que refleje, siquiera, algo de lo que la 
vasta y meritoria labor cien tilica del sabio entomólogo representa ya. 

Para llevar á buen término nuestro designio, contamos, sobre todo, con el con- 
curso del amable y espiritual sabio. Su actuación en ciertas esferas del mundo 
científico podrá motivar, sin duda, más de una interesante enquéte ; sus trabajos 

— capitales varios de ellos — parecen haber sido informados generalmente por un 
espíritu de continuidad, de lógica, diriamos, que no carece de cierta filosoña y 
00 puede menos de haberles impreso ese sello genuino de las obras personales y 
de aliento que sería útil poner en transparencia. 

Así comprendida la biografía, ella se torna, creemos, un género verdaderamente 
didáctico, fértil en enseñanzas provechosas. Seguir paso á paso la evolución del 
sabio, asistir á la formación de su personalidad bajo la doble influencia objetiva 
de los elementos exteriores, educación, medio, época ; y subjetiva, del propio 
temperamento ó genio : esto, que no puede dejar de ser interesante en sí, tratán- 
dose de quien se trata en este caso, se vuelve tanto más útil y benéfico si de ello 
puede resultar, para nuestca juventud estudiosa, enseñanzas saludables por el 
mejor conocimiento de los factores diversos y poderosos que cooperan al 
adelanto científico, y especialmente Jila formación de los hombres de ciencia. — 

F. BlRABZN. 

'D J. KiiNCKiL d'Herculaim et Ch. Langlois, Les Champignons parasites des 
Áeridiens, C. R. de la Soc. de Biol, 9r serie, tom. III, 1891, p. 490 '20 juin). 

— C. R. de l'Ac. des .Ve, T. CXIII, 1891, p. 1465 ¡22 juin).— Ánn. de la Soc. 
Ent. deFr., T. LXI, 1891, BulL p. CVI (24 juin 1891). 

(2, A. GiARO, Observations sur les Champignons parasites de VAcridium pe- 
regrinum, C, R. de la Soc. de Z/toi.,9- ser. T. III, 1891, p. 492 ¡20 juin). — 
^fin. de la Soc. Ent, de Fr., T. LXI, 1891, BulL p. CIX (24 juin). Nouvelles 
études sur le Lachnidium Acridiorum Gurd, Champignon parasite du Criquet 
p^lerin, Reu. gen. de Bot., T. IV. 1892, p. 459 et p. 460. 



102 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

phose chez le Criquel pélerin (Schistocerca peregrina Oliv.J (1), 
nousavons faít ressorlir qu'á la suile de chaqué mué ees Aerídiens 
rejetaíent de la raatié^re pigmentaíre avec les excréments qui se 
Irouvaienl ainsi colores en rose, au lieude demeurer brun verdálre 
comrae au cours de chacun des stades de leur évolution . Suívant 
de Irés prés le développement du Criquel du Paraná (Schistocerca 
paranensis Burm.) pour voir si nous ne découvrions pas quelque par- 
ticularité qui avait pu nous échapper, nous avons été conduit a 
examiner, aprés rachevemenl de la mélamorphose, les premiers 
excreta ; il en est resultó celle conslalation, c'esl qu'ils étaient 
chargés comme ceux de Tespéce africaine de granulations pig- 
mentaires rouges; mais celte fois, poussanl plus loin Tanalyse, 
l'examen microscopique nous révélail que ees excreta étaient en réa- 
litó des sortes de sacs constitués par la cutínule intestinale ; ees sacs 
aussitót rejetés, plongés dans Teau distillée, présentaient les plus 
¡ntéressanles particularités ; des Tabord on les voyait gonflés par 
grosses bulles d'aír qui les maintenaient en suspensión; ees bulles 
n'étaient autres que les restes des massesd'air qui remplissent le 
tube digestir pour permettre la mélamorphose, ainsi que nous 
Tavons demontre par nos eludes anlérieures (2) ; de plus au milieu 
des granulations, produits del'histolyse des tissus, el des granu- 
-lalions de pigmenl resorbe, on ue tardaitpas á apercevoir nombre 
de Grégarines. Ainsi done ees Protozoaires étaient rejetés comme 
déchets, au méme litre que les produits de Thistolyse. On congoit 
d'aprés cela, que chaqué mué esl la determinante non seulement 
de la regenera tion des tissus normaux, mais qu'elle a encoré pour 
résultatde débarrasser Torganismedesparasites qui causent la dé- 
nutrition de ees tissus. 

De ees faits, ¡I est á déduire une serie de conséquences, les unes 
d'ordre physiologique^ les autres d'ordreessentiellementpra tiques. 
En eífet, les observateurs et, en particulier M . Louis Léger, qui ont 

(4) J. KÜNCKBL d'Hbrculais, ¿e Criquet pHerin (Schistocerca peregrina Oliv.) 
et ses changements de coloration. — Role des pigments dans les phénoménes d'his- 
íolyse et d'histogenése qui accompagnent la mélamorphose. C, R. de la Soc. 
de BioL, 9- serie. T. IV, 1892, p. 56. C, R. de l'Ac. des Se, T. CXIV, 
1892, p. 240(1" février. — yinn.de/aSoc. Ent. de Fr., T. LXII, 1892, Bull. 
p. 25. 

(5) J. Küngkeld'Herculais, Du role del'air dans le mécanisme physiologique 
de léclosion, des mués et de la mélamorphose chez les Insectes orihoptéres de 
la famille des Acridiens. C. R. de VAc. des Se, T. CX, 1890, p. 807. 



DE LA MUÉ GHEZ LES INSEGTES 103 

recherché lesGrégarines dans lelubedigestif des Acr¡d¡ens(1),s'ils 
n'ont pas réussi á renconirer ees parasites chez les Criquets péle- 
rins, alors qu'il les onl trouvés dans des espéces du méme groiipe, 
c'esl que ceux-ci s'en élaient débarrassé par exuvialion de la culi- 
cule inteslinale; entre les nnues íls abondenl chez le Criquet du 
Paraná ; ils diminuent de nombre aprés chaqué mué (2). D'aulre 
parí, chacun sait qu'on a fondé de grandes esperances en Europe 
(Russie, France, etc.), en Afrique (Algérie, Cap de Bonne-Espérance), 
commeen Amér¡qúe(Etats Unis,Républ¡queArgenline),sur certains 
organismes parasitaires (Champignons, Bacilles, Protozoaires)pour 
arréteria multiplication des insectesdéprédateurs el en particulier 
des Acridiens migraleurs; on voit par ees observations que ees in- 
secles, á développemenl rapide, onl en leur possession un mojen 
fort simple de se débarrasser de ees organismes de fagon á pauvoir 
se régénérer á chaqué stade de leur évolulion; ainsi peut se com- 
prendre la résistance que, dans des conditions de vie nórmale^ les 
insectes peuvent offrir íi la contamination ou á Taclion désorgani- 
salrice des parasites végétaux ou animaux. 



(I) Louis LÉ6ER, Sur une Grégarine nouvelle des Acridiens d^ Algérie. C. R. 
de VAc. des Se, T. CXVII, 1893(4 décerabre 1893). 

(2; Cette Grégaríoe appartient au genre Clepsidrina^ Hammerschmidt et nous 
nous la désigueroQS parle nom de C, paranepsis, pour rappeler á la fois qu'elle 
setrouve dans la contrae que traverse le Paraná et qu'elle estrhdte derAcridien 
migrateur de rAmériqae du Sud, Schistocerca paranensis [*]. Si elle atteint la 
taille de C. Acridiorum Léger, si son deutomérite est aussi qaatre fois plus 
grand que son protomérite, elle difiere par la forme genérale du deutomérite 
qui est ellipsoi'dal au lieu d'étre cyliodríque, par la coloration des ^ranulations 
de l'entocyte qui ne sont pas teintées de jaune-rougeAtre, mais sont uniformé- 
ioent d'un ton blanc jaunátre. 

(*) II est probable qu'elle habite aussi le tube digestí fd*autres espéces d'Acridiens. 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 

MEMOKU PRESENTADA A LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Por bl doctor FEDERICO VILLAREAL 

Proíefor en la Escuela de Ingenieros de Lima 



1. Ea?/)/?cacV(ín.— Sea la viga AB (fig .1) horizontal, empotrada 
en el extremo A y en el B, sometida á la fuerza concentrada ¥, que 
dista /' de A y I' de B, siendo /' +/''=/ la longitud de la viga. Se 
trata de determinar: 

1** Las reacciones en los apoyos ; 

2** Los esfuerzos cortantes en cada sección de la viga ; 

3** La ley de los momentos de flexión ; 

i"" Los momentos de empotramiento. 

Con estas determinaciones es fácil resolver los dos problemas de 
Resistencia de Materiales: 

1° Determinar la sección déla viga; 

2® Calcular la flecha después de la deformación. 

Tal es el objeto de la presente memoria, ea que nos proponemos 
hacer el estudio analítico y geométrico, usando el Cálculo Inflnite- 
simal y la Estática Granea, terminando por generalizar para los 
casos en que existan muchas fuerzas concentradas en la viga y en 
que ésta soporte una fuerza continua, sea ó no uniformemente re- 
partida. 

I 

PARTE ANALÍTICA 

2. Planteo general. — Cuando la viga está cargada, el eje neutro 
AB se deforma, tomando la forma AOB ; tomamos como eje de 
abscisas la horizontal A 'OB'; eje de ordenadas la vertical OC. Lla- 
mando A y B las reacciones en los apoyos; uyu* los momentos de 
empotramiento, el equilibrio da las siguientes ecuaciones: 



TIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 105 

I"" Siendo B el centro de los momentos estáticos 

A/=Fr +tt — u'. 
Tomando A como centro de momentos 

Bl=Pl' +u' —u. 

2* El equilibrio elástico del segmento Am, da la proyección ver- 
tical, llamando T el esfuerzo cortante en m. 

F/' + tt - «' 

1 = A = 1 » 

y para el segmento 6m', llamando T' en el de la sección m', el 
valor 

F/' +u' — u 



T' = B = 



/ 



3^ El mismo equilibrio elástico del segmento Am, da el momen- 
to de flexión M para la sección en m 

M = A(/'— a?) — u, 

y para el segmento Bm', el momento de flexión M ' en la sec- 
ción m' 

M'=B(/'— íü') —u'. 

i^ De lo anterior resulta, que todo queda enteramente conocido 
cuando estén determinados los momentos de empotramiento u, u ' 
de lo cual nos vamos á ocupar. 

3. Ecuaciones de la fibra deformada. — Para la fíbra OA tenemos, 
recordando la ecuación fundamental : 

en que E es el coeficiente de elasticidad, I el momento de inercia, 
respecto de la horizontal, que pasa por el centro de gravedad de la 
sección vertical de la viga, 

EI^ = A(/'-í»)-u. 



i06 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

y para la fibra OB, tendremos su ecuación diferencial ; 

Integrando estas ecuaciones y observando que la constante es 
la raisnna, pero de signo contrario, por ser la tangente común en 
O á los dos segmentos de la fibra deformada : 



El 



Volviendo á integrar y notando, que las constantes de esta segun- 
da integración son nulas, supuesto que los segmentos de la fibra 
deformada pasan por O, se tiene: 

Ely ' = B ^i ro)'^ - J a?'3^ - i u '0?'^ - O'. 

Para determinar u, u', C, tenemos las condiciones: por los empo- 
tramientos en A, -^= Oparaa? = /' y enB, -i^, =0 para»' = /*" 
que da las dos ecuaciones : 

= 1a/'*-u/'4 C 0) 

o = ^Br*-u'r — c. (2) 

Para a?= /', y = a ; llamando a la distancia vertical del origen 
de coordenadas O, respecto de la viga antes de la deformación y 
para a;' = /\ y ' == a en las ecuaciones de la segunda integración, 
las que dan : 

EIa = r,A/''*— iu/'2 + c/' (3) 

Ela=ÍB/" — i«'/7* — cr. (4) 



TICA EMPaniÁDA EN SUS bOS EXTREMOS i 07 

Tenemos cualro ecuaciones, con cuatix) incógnitas u, tt\ C a. 
Sumando las dos primeras y sustituyendo ios valores de A j B 
se tiene: 

I Fr + ti — u' ,,j , 4 Fr 4- ti' — a„, ,, ^ ,,. 
2 1 ^ +5 1 r- = tt/' + u'l , 

recordando que /= /' + I' resulta simplificando 

F/T 



M -4- IC _ 



Consecuencia notable, porque el segundo miembro es el máximo 
del momento de flexión de la viga sobre dos apoyos de nivel, cuan- 
do no está empotrada ; supuesto que cuando u = O, u' =0, las 
ecuacione&del planteo se reducen á 

A/=F/-; B/ = F1'; M = ^{l'-^x); M'=^^ (I' —x'); 

cuyo máximo para M es cuando ¿9 = 0, lo mismo que el de M ' para 
íc'=rO, dando el valor 

F/T 
Max = — 'j — • 

de aquí nuestro teorema : 

I. — La suma de los momentos de empotramiento de una viga ho- 
rizontal, sometida d una fuerza concentrada, es igual al mdoinmo del 
momento de flexión de la misma viga, cuando ésta no está empotra^ 
irada, es decir, d la fuerza multiplicada por los segmentos de la viga 
y dividiendo por la longitud total. 

Eliminando Centre la primera y la tercera: 

6 z 

Lo mismo la eliminación de Centre la segunda y cuarta 

EIa= -^Br' +1^''"- 



108 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Restando estas dos últimas ecuaciones, se tiene: 
Sustituyendo los valores de A y de B, resulta: 
Como hemos sacado la relación 



u + u' = 



I 



se obtiene sustituyendo, para eliminar la fuerza ^ 

(u 4- W) {r — I") + (u' — u) {r' ~ r/' + /'*) + 

3u/'2 — 3u'/'« = 0; 

que da simpliñcando: 

y finalmente resulta la relación: 

ul' =u'l' ; 
de aquí nuestro teorema segundo : 

II. — Los momentos de empotramiento de una viga horizontal, 
sometida á una fuerza concentrada, están en razón inversa de las 
distancias de la fuerza á los extremos de la viga. 

Tendremos en función de los datos. 

fi'i' r _ /• 

« — u' = 



Medíante estos dos teoremas quedan determinados los momentos 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTRBBfOS 109 

de empotramiento y por consiguiente las reacciones en los apoyos, 
los esfuerzos cortantes en cada sección de la viga y la ley de los 
momentos de flexión. 

4. Ejemplo numérico. — Una viga de 8 metros de largo, empotra- 
da en los dos extremos, está sometida á una fuerza concentrada de 
2000 kilogramos, á las distancias 3 y 5 metros de los apoyos. 

a) La suma de los momentos de empotramiento es 

, , 2000x3x5 ^.„^, 
u + u' = = 3750 kgm ; 



dividiendo los 3750 kilográmetros en razón inversa de las distan- 
cías, como se ejecuta con las fuerzas paralelas 

u = ?^^^í5^= 2343,75 kgm. 
u ' = 3l£í^ = 1 406,25 kgm. 

b) La diferencia de estos momentos es 937,50 kilográmetros; por 
consiguiente, tendremos las reacciones y esfuerzos cortantes 

T = A = ^000 X \+ 937.50 _ ^^^^^^.. .^ 
^,^3^2000X3-937.50^ 632.8125 kg. 

mientras que> si la viga no estuviese empotrada, sino únicamente 
reposando sobre los dos apoyos de nivel, las reacciones se obten- 
drían dividiendo los 2000 kg. en razón inversa de 3 y de 5, dando 
entonces para el apoyo A =1250 kg. y para el apoyo B = 750 kg. 

c) La ley délos momentos de flexión para cada segmento, será, 
poniendo lo valores numéricos respectivos : 

M = 1 367, 1 875 (3 — w) — 2343,75 
M'= 632,8125 (5 —a?') — 1406,25. 

cuyo valor máximo es para »= O ó »' =0, es decir, en el punto 
de aplicación de la fuerza, 1 757,8 1 25 kilográmetros por ambas ecua- 
ciones . 



110 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Las fórmulas analíticas de las reacciones en función de los da- 
tos son: 

-Ki)'-^^^ B=p(í:y.íi±ií:. 

5. Sección de la viga. — La resistencia de materiales da la ecua- 
ción para calcular una viora que trabaja á la flexión : 

M = — » 

V 

siendo M el momento mayor de flexión ; R la resistencia práctica 
del material; I el momento de inercia de la sección, respecto de 
la horizontal, que pasa por el centro de gravedad; v la mayor dis- 
tancia de ese centro á las caras horizontales de la viga. 

Las ecuaciones de los momentos de flexión dan los máximos para 
a? = 0, a?'=0 

M = A/' — u; M' = B/' — u' ; 

sustituyendo los valores de A y de B, ambas ecuaciones dan el 
mismo máximo 

Fl'l' — ul' —u'V 
Max = -, » 

ó bien atendiendo al primer teorema ul + u'l^^Vl'T : 

ul' + u'l\ 



Max = 



/ 



y conforme al segundo teorema uV =iu'V , resulla 

u'V ui 



Max = 



11 ~~ U 



lo que da nuestro tercer teorema : 

III. — El momento máximo de flexión se encuentra en el punto de 
aplicación de la fuerza y es igual al momento de empotramiento mul- 
tiplicado por su respectivo segmento y dividido por la mitad de la 
longitud de la viga. 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS i 11 

La fórmula analítica del momento máximo de flexión en función 
de los datos es 



Max 



_ F fl'l'X 

~ir\rT) 



En el ejemplo numérico anterior hemos sacado 

u = 3343,75; W =U06,2o; 

^ 2343,75 X 3 ,.«^ o,^- 1406,25X5 
Max = = <7o7,812o = • 

4> 4 

De aquí resulta, que el major momento de flexión, en valor ab- 
soluto, es el mayor momentode empotramiento. 

6. Ejemplo numérico. — Calcular la sección de una viga de ma- 
dera de 8 metros de largo, empotrada en ambos extremos, cargada 
con una fuerza de 2000 kg. á la distancia de 3 y 5 metros, siendo 
la resistencia de 60 kg. por centímetro cuadrado y la base dos ter- 
cios de la altura. 

Llamando b la base, a la altura, se tiene 

* = r' ' = i2*-^=Í8^' ^ = 2^' 

M RI ^ D 3 

entonces : M = — = - . R . a% 

V 9 

para M tenemos el mayor m = 2343,75, siendo R = 600.000 

2343,75 = ^ 600000 . a^ 

a3 = 0,03515625; 

2 
luego la altura a = 0,327 metros; la base 6 = - a = 0,21 8 metros. 

7. Deformación. — En la ecuación de la fibra deformada del pri- 
mer segmento, eliminando C lo mismo que en la derivada de aque- 
lla ecuación, resultan: 

EIy = A(i/'a^-la^-i/-«,)-«(ía^-i'.) 



112 ANALES DE LA SOCIEDAD ClENTfFIGA ARGENTINA 

para la máxima ordenada» hagamos la derivada nula 

*^Xx' + (u — Kl')x,— ul' +Ía/'^ = 0. 

que da las siguientes raíces : 

_ _ A/- -2u _ I' ^l' 

a,_í , X— j ___^. i , 

sustituyendo en la primera tendremos : 

EIa = — Ja/'^ + Íu/'* 
6 2 






EI6 = — ¿A/'^ + 4u/'«-^r2 



a es la ordenada máxima, b la mínima, supuesto que la segunda 
derivada 



se convierte respectivamente en — w y +u para las raíces x, lo que 
esotra condición notable de los momentos de flexión. Restando 
estas dos ordenadas» seHíene 

"<'-') = Ip = |'"-(fT5f)'- 

Como a — 6 es la flecha tendremos 

f — ? JíL 
' ~ 3 EIA^' 

de aquí el cuarto teorema. 

IV. — La flecha se encuentra en el punto de la viga, cuyo momento 
de flexión es igual al momento menor de empotramiento con signo 
contrario; y es igual d dos tercios del cubo de ese momento, dividido 
por el cuadrado de la reacción respectiva y por el producto El. 



TIGA EHPOnUDA EX SC5 DOS CXTECSOS 113 

Ed los puntos de ioflexióD, la segunda derivada es nula, luego 
el momento de flexión es cero : por consiguiente : 

M = A (/ — x) — ti = O 

nr—u 2/ • 



/• 4-3/' 



contando del extremo A de la viga se tiene para el punto de inflexión 



u 



una distancia de aquel igual á t J para la posición de la flecha, una 
distancia -r- í luego nuestro quinto teorema es : 

V. — Los punios de inflexión de la viga distan de sus extremos, el 
momento de empotramiento dividido por la respectiva reacción y la 
flecha dista el doble, con tal que no pase del punto de aplicación de 
la fuerza. 



Poniendo 








ó en función de los datos : 








rf: 


n 


/• 




~/' + 3/' 


• • » 


se tiene la flecha 








• 


í 


M Et ~ 


4 ud" 
% E[ 



8. Ejemplo numérico. —Calcularla flecha de la viga, que hemos 
tomado como aplicación de nuestras fórmulas. 
Hemos obtenido los siguientes valores : 

u = 2343,75; A = 1367,1873; 7= 1,714; 

u' =1406,23; A= 632,8 1 S-i; í^= 2,222; 

D 

luego, el punto de inflexión dista del extremo A de la viga 1,714 
metros y el otro punto de inflexión de la fibra deformada dista del 
extremo B, 2,222 metros. 

El doble del primero es 3,428, que pasa los 3 metros donde esto la 

AN. SOC. CIBXT. AR6 — T. XLTII 8 



il4 ANALES DB LA SOCIEDAD CIBÜTÍFIGA ARGENTINA 

fuerza; el doble del segundo es iHH, que no llega á los 5 metros ; 
luego la flecha se encuentra álos i'^iii del extremo B, ósea 0,556 
de O ; el momento de flexión es : 

M ' = 632,8125 (5 — 0,536) — 1406.25 ;= 1403,97, 

igual al momento menor de empotramiento, según el teorema. 
También hemos sacado la sección: 

a = 0,327; 6 = 0,218; * • < • 



121 ba^ 0,00763 
d = ^ = 4,444 : (P = 87,528 ; B = 632,8 \ 23 ; 

D 

7 admitiendo el coefíciente de elasticidad E = 15,10^ tenemos 

r—L, B . d^ _ 632,8125 X 87,528 _ 
'"■12I" E ~ 0,007d3xl3,IO« — "' '"'^' 

la flecha es, por consiguiente, igual á cinco milímetros. 

Finalmente las constantes C, a de la integración en función de 
los datos son 



' /«V 3 



o=-,.(-)"l^: E. = lp.(-) 



9, Caso particular^ la fuerza en el centro, 
a) Se tiene : /' = /• = !/; 

entonces : — r— = jFl; 

los momentos de empotramiento son iguales : 

u = u' =^F/; 

6) Su diferencia es nula, las reacciones son iguales 



VIGA EMPOTSADA EN SDS DOS EXTREMOS 115 

e) El momento máximo de flexión : 

d) Puntos de inflexión : 

e) La flecha está á la doble distancia de la inflexión y es: 

d = U, 
2 

mitad de la longitud de la viga y su magnitud : 

\ Ad^_J_ I I Fl_ 8 F^ 

' ""2 • El ~ 12 * 2 ' 8 • El ~2 . 4 .6.8 El" 



II 



PARTE GRÁFICA 



10. Suma de los momentos de empotramiento, — La Estática Grá- 
fica nos permite construir fácilmente los resultados analíticos que 
hemos obtenido. 

Sea AB la viga (flg. 2) y Fia fuerza. Trazando las verticales que 
representan las líneas de acción, tomemos ab igual á la intensidad 
de la fuerza, y con polo P, á la distancia 3, tiremos los rayos 
polares Pa, P6 y paralelos á ellos el polígono funicular p(/r^ cuya 
jínea de enqierro es pr ; digo que qs multiplicado por i es la suma 
de los momentos de empotramiento. 

Demostración. — En efecto, tracemos Pe paralela á pr. Los trián- 
gulos semejantes psq, c?a, que tienen sus lados paralelos, dan : 

sq _l^^ 
ac B ' 



i 16 ÁXALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Del mismo modo, los triángulos semejantes srq, cVb, da n : 

sq _V^ 

cb 8 ■ 

De donde : 

sq X I =i ac X I' = cb X l\ 

tenemos la proporción : 

ac V_, ac ac /' /'. 

cb~T'' ac + cb~l ~ I' + /• ~F' 

F/' 
de manera que ac = -^r »' 

¥1' I' 
luego 5í/ X 5 = ac X / ' = — r— = u + u ' , 

según nuestro primer teorema. 

11. Momento& de empotramiento , — Tomemos a '6' igual á sq y 
con un polo P' cualquiera, tracemos los rayos polares P'a', P'6' 
y paralelos á éstos el polígono funicular p '7 'r', cuya línea de en- 
cierro es/? 'r'; su paralela P'c' determina a'c' que multiplicada 
por 8, es el momento de empotramiento en A y c'b' también multi- 
plicada por 8 da el momento de empotramiento en B. 

Demostración, ^ En efecto, los triángulos semejantes p's'q\ 
c'P'a' dan la proporción entre bases y alturas : 

s'q' _V 



a'C 8' 



Los triángulos semejantes 5 'r'^', c'P'6', también dan: 



I ^ t 



sq _ /^. 
c'b' ~l' ' 

de aquí resulta : 

s'q' = a'c' X /' == c'b' X /', 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 117 

de donde se saca la proporción : 



a'c' 


— 


v 




o' 


a'c' 


r 




1- 


c'b' 


C -f- 


c'b' 


/' 


+ /• 








c'b' 






1' 








a'c' 


■ + 


c'b' 


/' 


+ /•' 




obteniéndose: 



















/' Fl'l' L' 

iXic'b' =lxa'b'X ^, ^^. =^ 'J = ^'^ 

según nuestro segundo teorema. 

12. Reacciones . —lomemos pm iguala a'c', rn igual ác'6' tra- 
zando la línea de encierro mn. Tracemos su paralela P/'por el pri- 
mer polo P, entonces a/" es la reacción en A, y bf la reacción 
en B. 

Demostración. — Tracemos por n la nt paralela á la primera lí- 
nea de encierro pr; los triángulos semejantes tnm, cP/'dan, compa- 
rando bases y alturas: 

á = r cf=tmxj = (pm-rn)y 

pero prn = a'c=-* rn = c'6'=— » 

sustituyendo resulta: 

u — u' 



cf = 



Por consiguiente, obtendremos 



/ 



af= ac + cf— -j- H j — . 

#./• A i- I' e F^' u — u' 
bf = cb — cf=ac . p — cf = —. j — p 



118 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

que son respectivamente los valores analíticos de las reacciones en 
A y en B. 

13. Esfuerzos cortantes, — Trazando por / la horizontal /flf para 
representar la viga, se tiene trazando por a y por b las horizontales 
jz, hb la representación granea de los esfuerzos cortantes por las or- 
denadas j^, fb en los segmentos déla viga. 

14. Momentos de flexión. — El polígono funicular tnp^rnm, re- 
presenta la ley de los momentos de flexión para un punto cual- 
quiera de la viga. Bajando la vertical y multiplicando por S, la 
parte interceptada por dicho polígono á partir de la línea de en- 
cierro, se obtiene el respectivo momento de flexión. 

Demostración. — Sea iM un punto de la viga. Trazando la 
vertical se tiene NH, que multiplicada por 5 es el momento de 
flexión. 

En efecto, trazando 7nt; paralela kpq, los triángulos semejantes 
Nm/c, aVf, dan comparando bases y alturas : 

at ~ 8 ' 
luego: NKx 3 = A(/' —x). 

Pero tenemos también : 

NHXS = (NK — HK)S = (NK— pm)a = A(/' - a?) — u = M, 
según las fórmulas del planteo general : 

M = A(/' —x) — u. 

15. Momento máximo de flexión. — Está en la vertical de la 
fuerza y es la parte Q9 multiplicada por 1. 

Demostración. — Los triángulos semejantes Qmü, aP/*, dan : 

af o 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 119 

Pero tenemos también : 

09 X 5 = (Qü ^qv)h = (Qv — pm) 8 = A/' — u, 
que es la fórmula analítica del momento máximo deflexión (n® 5). 

16. Inflexión de la viga, — Como en esos puntos los momentos 
de flexión son nulos, basta levantar las verticales de las intersec- 
ciones de los lados del polígono funicular; se encuentran asi los 
puntos CyD. 

n. Lugar de la flecha. — Como es la doble distancia de la infle- 
xión á partir del extremo de la viga, basta tomar DC = DB, entonces 
en C se encuentra la flecha y bajando U vertical r'n" = rw, son los 
momentos iguales y de signo contrarío al empotramiento menor u\ 

i8. Dimensiones y de formación de la viga. — Por lo anterior re- 
sulta: que gráficamente se pueden- resolver los dos problemas de 
Resistencia de Materiales, ejecutando las tres construcciones indi- 
cadas en los números 10, 11 vi 3. 

I*" Porque entonces se tiene el máximo momento deflexión : 

para determinar la sección transversal de la viga por la fórmula: 

— = M = li. 

V 

2* También se tiene el punto G, donde está la flecha, la que se 
calcula por la fórmula : 

_2dV. 
' "" 3 El ' 

siendo u' = r/i x 8 ; d = CB ; 

y E é I,coeQciente de elasticidad, y momento de inercia de la sec- 
ción de la viga respectivamente. 

19. Escalas. — Como no es posible dibujar la viga en su verda- 
dera dimensión hay que usar escalas, sea para las longitudes en 



no ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

i 1 

metros -'» sea para las toneladas en metros —f por toqúese multi- 

plican los datos para ejecutar el dibujo. 

Al contrario, tomando una línea del dibujo, para obtener su re- 
presentación, se multiplica por e si son metros, por e' para obtener 
toneladas^ por ejemplo: el momento de flexión, para el punto M, 
hemos dicho que es en verdadera dimensión 

M = NHX5, 

pero si se ha usado para la fuerza NH la escala e' y para las longi- 
tudes 3 la escala e, tendremos, que entonces ese momento será toma- 
do en la escala del dibujo: 

M =NHxí xe.e', 

en toneladas metros; asi, pues, para los momentos de flexión la es- 
cala es ^ee' ; si queremos que seae^, tendremos : 

5 . e . e' = e* ; 
entonces la distancia polar se lomará igual: 

e . e' 

t 

20. Ejemplo gráfico. — Sea para las longitudes, la escala r^rr- 

Entonces una viga de 8 metros estará representada por AB = 0"08 
(fig- 2)» y si la fuerza está entre los segmentos 3 y 5 metros, toma- 
remos AF = 0"ü3 y FB = 0"05, para trazar las verticales, Adop- 

tandopara las fuerzas en toneladas la escala — f para 2 toneladas 

tendremos a6 = 0"02. Si queremos además que los momentos estén 

también á la escala de jjrz tomaremos: 

Con estas escalas hemos dibujado la figura 2, que nos ha ser- 
vido para las demostraciones gráficas, usando elementos lineales 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 1^1 

para las construcciones que no son necesarias en la práctica. Como 
se ve, ac = 1250 kilogramos ; cb = 750 kilogramos cuando no hay 
empotramiento; mientras que íl/== 1360, fb = 640 cuando lo hay, 
valores muy próximos á los que arroja la parte analítica. Del mis- 
mo modo se pueden comprobar gráficamente á la escala de un cen- 
tesimo los valores que se han obtenido algebraicamente. 

21 . Varias fuerzas concentradas. — Sea la viga AB(fig. 3) de lon- 
gitud /, sometida á las fuerzas concentradas F', F', F", . . ., que 
distan del extremo A las distancias /', I" , T, . . .; tendremos ana- 
líticamente los momentosde empotramiento: 

« = 1 ^i — ^' «'=2j f — ■' 

el mayor de éstos es el que se pondrá en la fórmula: 

V 

para determinar las dimensiones de la viga. 

Yov Estática Gráfica, tendremos trazando las verticales, que in- 
dican las líneas de acción y tomando 1 , 2, 3. . . iguales á las inten- 
sidades F', F* , F**, . . . , con el polo P y los rayos polares respectivos 
se traza el polígono funicular M6'6*6"'N. Entonces prolon- 
gando los lados b'b'\b'*b"*, ..., hasta las verticales límites y 
mediante las líneas auxiliares de encierro se tienen los momentos 
a'6', a'b\ a'^b", ... que se toman como nuevos elementos 
dinámicos y haciendo 1', 2', 3',... iguales respectivamente á 
ellos; con el nuevo polo P' se traza el nuevo polígono funicular 
M'XZYN' , la línea de encierro M'N' determina la paralela P'p; 
entonces mp es el momento de empotramiento u en A y pn es el 
momento de empotramiento u' enel extremo B de la viga. 

Se llevan á su respectiva posición u en Mm, u' en Nn, entonces 
mn es la verdadera línea de encierro y el polígono funicular 
mVlb'b''b'^Nnm por sus segmentos verticales, contados desde la 
linea deencierA, multiplicados porki distancia polar de P, dan los 
momentos de flexión para cada punto de la viga. 

Trazando Vs paralela á mn, las reacciones son as = A, 65 = B á 
la escala de fuerzas; finalmente, tirando st horizontal para eje de 
abscisas de los esfuerzos cortantes y proyectando las fuerzas 1,2,3... 



122 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

resultan los segmentos paralelos horizontales T, T, T, T, . . . que dan 
la ley de los esfuerzos cortantes en cada punto de la viga. 

Como en este'polígono funicular la línea de encierro corta á los 
lados, proyectando las intersecciones en D y en C resultan los puntos 
de inflexión de la viga, donde los momentos deflexión son nulos. 

22. Casos de fuerzas continuas, — Llamando p la fuerza por uni- 
dad de longitud en el punto que dista x del extremo A, se tiene que 
en dicho punto su valores F = pdx. 

a) El momento máximo de la viga sin empotramiento: 

F/'/' _ p . X {I — x) . dx 
I ~ I 

lo que da paradw, du' , repartiendo en razón inversa ; 

, p . X . (I— xf . dx . j , p , a? . (I — x) , dx . 
du = ^ p — '- , dW = ^ ^-p '- • 

integrando desde x = hasta x = I, tendremos las fórmulas : 

u=z j2 í p ' ^ {I — xf . dx; w ' = 72 / p ' x^ {I -— x) ,dx\ 

las que dan los momentos de empotramiento cuando se conozca p en 
función de x. 

Sea en primer lugar p constante. La viga soporta entonces \ii\i\ 
fuerza uniformemente repartida y ambas integrales 

1 

u = u' =j^pl'. 

Sea en segundo lugar p proporcional á x^ como sucede en las 
compuertas hidráulicas, cuando la viga es vertical, empotrada arri- 
ba y abajo, entonces p = ax, siendo a el peso del metro cúbico de 
agua : 

^ ~ F / ^M( — «)^ • ^^^ = 3Q «^ • 



u 



■=pt^(í-<»)-<í^=^<^i^- 



Tales son los momentos de empotramiento. 



VIGA EMPOTRADA EN SUS UOS EXTREMOS 123 

b) Para las reacciones, lomando B como centro de momentos : 



* 
A/= / p(l — x) dx + u — u'; 



tomando A como origen de los momentos : 



B/ = I px . dx -\- u' — u, 



las integrales se extienden desde a? = O hasta a? = /. 
Sea p constante entonces u = u' y las reacciones son iguales 

M = Bl = ^pp. 
Sea p = ax, como en las compuertas hidráulicas : 



A/ 



B/ 



XI 3 

x(l — x)dx + u — W =—aP 

M 7 

= a j x^dx + W — u = ^aP. 



Luego las reacciones en los extremos de la compuerta serán 
e] Los esfuerzos cortantes son en este caso : 



T = A — J pdx, 



integrando desde cero hasta a?. 
Cuando p es constante : 

Ed este caso los esfuerzos cortantesestán representados poruña recta 
Cuando p = axse tiene : 

T = — aP — - ax\ 
20 2 



124 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Los esfuerzos cortantes están definidos por las ordenadas de una 
parábola. 
d) Por último, los momentos de flexión serán : 

M = Aa? — / px . dx — M, 

extendiendo la integral desde cero hasta o?. 

Cuandop es constante, resulta para los momentos de flexión : 

ecuación de una parábola de segundo grado. 
Cuando p = ax, tendremos para los momentos de flexión : 

"=!«'''"- a!) «''-^*'^- 

Para obtener los momentos máximos de flexión, igualemos 
á cero los esfuerzos cortantes, que como se sabe, son las derivadas 
de los momentos de flexión; en el caso de carga uniformemente 
repartida : 

1 1 1 

que es la mitad de los momentos de empotramiento; luego para de- 
terminar la sección de la viga, se tiene: 

Para el caso de una compuerta hidráulica, resulta : 

= |ja/*-ia!B^; » = / ^ü;30 = 0,547/; 

Max= ^0.1 v'M — ^j a/» = 0,02Ua/'; 

mientras que el momento mayor de empotramiento es 0,05 al^. 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 125 

que es el que debe tomarse para determinar la seeción de las vigas 
que constituyen la compuerta, mediante la fórmula : 

RI i ,3 

17 = 20^^- 

Como se nola^ en los casos usuales, el momento mayor de flexión 
es el mayor de los momentos de empotramiento : 
I"" Si la viga empotrada tiene una fuerza concentrada 

2^ Si la tuerza concentrada está en el medio de la viga 

« = ÍF/: 

3® Si la fuerza está uniformemente repartida 

4^ Si la fuerza es proporcional ala abscisa, como en com- 
puertas 

«=¿'^^'- 

Tales son los momentos mayores de flexión para determinar la 
sección déla viga; en el caso de varias fuerzas concentradas, y va- 
rias continuas, se calculan los momentos de empotramiento, que 
corresponden á cada una para los extremos de la viga, se suman y el 
mayor de los totales se emplea en el cálculo de la sección (fíg. i) 
para el ejemplo siguiente. 

23. Ejemplo numérico, — Calcular los momentos de empotra- 
miento de una viga de 16 metros de largo, empotrada en ambos 
extremos, teniendoáparlir déla izquierda, álosi metros, una fuerza 
concentrada de 2000 kilogramos, á los 10 metros una segunda de 
3000 kilogramos y á los 12 metros otra tercera de 3000 kilogramos.' 
Además soporta una fuerza continua uniforme de 400 kilogramos 



126 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

por metro en los 5 primeros metros, y otra fuerza continua, tara 
bien uniforme de 500 kilogramos por metro en los últimos 6 me- 
tros, 
a) Para las fuerzas concentradas, tenemos las fórmulas: 







^««^\*'''' 4500 


2000. 4M 2 

,g2 — <oOO 


3000. iO. 6» .^,„ 
i 6' *^'^ 


3000. 10^ 6 

16=' '"**' 


3000. 12. 4^ _ 

,6^ = 22o0 


3000.42^.4 

Í6^ - 6750 



10969 



15281 



b) Para las fuerzas continuas teueinas las fórmulas, siendo/',/', 
los límites de la integración,ó sea de laaccióndela fuerza continua: 






- 1^.(1- -n 



+ i'^pif*-n 


• 




3 . 400 . 5* = 5000 

2 


1 400 „, 
3 • 16 •'' 


1042 


-|.^«.5. — ^8* 


1 400 . 5* — - 
4 • 16* 


- 244 


+ 1. »»?..- m 


798 



3160 



5.o00(t6*— 10*)= 39000 

_2 500(16"— 10')=— 64500 
3' 16 
1 500(16^—100= 27117 

"^4 '16* 



5 .^(16'- 10»)= 32250 

i.^(l6*-100 27117 

5133 



1617 



VIGA EMPOTRADA EN SUS DOS EXTREMOS 127 

Luego los momentos de empotramiento serán: 

Para A Para B 

Fuerzas concentradas 10. 969 1 5 . 28 1 

Primera fuerza continua 3 . 1 60 798 

Segunda fuerza continua 1.617 5.133 

u= 15.746 u' =21.212 

Lo que puede comprobarse por las fórmulas que dan la suma, 
a) Para las fuerzas concentradas, suma de empotramientos: 

u + u' = ^ 

t|t . 2000. 4 . 12= 6000 
lo 

¿ . 3000 . 10 . 6 = 11250 
15 

¿ . 3000. 12 . 4= 9000 
16 

26250 
6) Para fuerzas continuas, siendo /',/', límites de su acción : 

m 

1.400.3*= 5000 |. 300(16^—10^= 39000 

— 5 • T? • 3'= -i 042 -i . Í^( 1 6'- 10') =-32230 
O lo o lo 

3958 6750 

Fuerzas concentradas ti + u' = 26. 250 

Primera fuerza continua 3.958 

Segunda fuerza continua 6.750 

36.958 
Para calcular la sección de la viga se tendrá : 

RT 

— =21212. 

V 



128 ANilLES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Para calcular las reacciones en este ejemplo, tendremos : 
a) Fuerzas conceutradas, las fórmulas: 

Ai = F (/—/•)+ u — W Bl = Fr +U—U 

2000 .12 + 3000 = 27000 2000 . i — 3000 = oOOO 

3000. 6 — 2812 = 15188 3000.10 + 2812=32812 

3000 . 4 — 4500 = 7500 3000 .12 + 4500 = 40500 



49688 78312 

A= 3105,5 B= 4894,5 

¿) Fuerzas continuas, las fórmulas, siendo la acción /' — /' : 
A/=/)/(/-— /O—ipC/'*— /'*)+«— u' B/=5p(/-*— Z'») + u'— u 

400.16.5= 32000 |. ,«0 . 5' ^ 5000 

—,.400. 5' =- 5000 „._„ = _ 2362 



u — u-= 2362 



2638 



29362 B = 1 65 

A= 1835 

500 .16.6 = 48000 J . 500 . (16^ — 10«) = 39000 

_|.500. (16^- 10^)=- 39000 ""' - ^ = J^ 

2 42316 

u — W =— 3516 B_- 2657 

5484 
A= 343 

Reuniendo los Ires valores de A = 5283,5 y los Ires de B = 77i 6,5 
que suman 13.000 kilogramos, peso total igual á 

2000 4- 3000 + 3000 + 400 X 5 4- 500 X 6 = 13000. 

La Estática Gráfica aplicada á este ejemplo, daría fácilmente la 
ley de los momentos de flexión y la ley de los esfuerzos cortantes, 
siguiendo el método que hemos indicado para el caso de varías 
fuerzas concentradas. 

Federico Yillareal. 

Lima, enero 31 de 1899. 



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INSTRUCCIÓN INDUSTRIAL 



SU IMPLANTACIÓN EN EL PAÍS 



I 



El nacimiento de las induslrias, la mayor circulación de los pro- 
ductos de exportación, las luchas de competencia de algunas ra- 
mas de la producción y el desenvolvimiento natural de la Nación, 
por una parte; las creaciones grandiosas de la industria moderna, 
así como los progresos del arte y de las ciencias en los Estados 
Unidos de Norte-América y en varias naciones de Europa, por otra; 
han demostrado la insuficiencia de nuestra institución educacional 
para satisfacer las nuevas exigencias que han nacido de tal orden 
de cosas, y que ha llegado el momento de dar un nuevo rumbo á la 
instrucción pública. 

La opinión pública, en verdad, se manifiesta descontenta ó no 
satisfecha con Jos resultados obtenidos en nuestros establecimientos 
de educación. 

Los niños salen de las escuelas graduadas con una instrucción 
trunca en idiomas, en letras, en ciencias, en dibujo y en música, 
habiéndoles hecho pasar durante el tiempo de su instrucción, ante 
su vista, como por un caleidoscopio, todos los ramos del saber hu- 
mano, hasta los más complejos, sin que su espíritu haya asimilado 
ningún conocimiento completo, y sin haber perfeccionado ni los 
ramos más elementales. Asi, los hijos de padres no acomodados, 
que á la edad de doce á catorce años deben ayudarlos en el trabajo 
diario para contribuirá la subsistencia de toda la familia, noapor- 

AN. 80C. CIB.Tr. ARG. — T. XLVIl 9 



130 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tan al hogar, como elemento nuevo para la lucha por la vida» 
sino una mala letra y una ortografía deficiente, sin poder hacer 
con seguridad ninguna operación aritmética ni resolver los pro- 
blemas más sencillos de la pequeña industria ó comercio á que 
están destinados. 

Los hijos de familias más acomodadas, que con mayores aspira- 
ciones ingresan á los colegios nacionales, van destinados de ante- 
mano, si su inteligencia lo permite, á seguir una carrera universi- 
taria ; pues son raros los que en estos establecimientos estudian 
solamente para elevar su cultura intelectual, establecimientos que, 
por otra parte, dada su organización actual, son inadecuados para 
llenar este último propósito. 

La enseñanza preparatoria en los colegios nacionales es también 
deficiente, porque obliga á las facultades de Ingeniería y de Medi- 
cina á alargar los estudios profesionales á seis y siete años respecti- 
vamente, cuando podrían hacerse en cuatro y niñeo, como sucede 
en Europa ; y los jóvenes que se dedican al estudio del derecho 
salen generalmente mal preparados en letras é idiomas. 

Hay, por lo tanto, sobrados motivos para que se trate de mejo- 
rar la instrucción pública en general. 

Pero no es este el objeto inmediato de mi trabajo, sino que. deseo 
hacer resaltar una deficiencia esencial que todos hemos notado en 
materia de instrucción pública, y que subsanada contribuiría indu- 
dablemente á abrir nuevos horizontes y proporcionar campos más 
vastos en donde la juventud naciente podría ejercitar su actividad 
intelectual y material. 

Las intelectualidades sólidas, formadas por estudios profundos, 
y que disponen al mismo tiempo de la experiencia y práctica más 
adelantada en cada una de las profesiones liberales universitarias, 
en ninguna parte del mundo dejan de alcanzar un éxito seguro en 
poco tiempo. 

Son sin embargo relativamente pocos aquellos á quienes la na- 
turaleza ha proporcionado las dotes suficientes para sobresalir en 
el ya muy pequeño mundo de los sabios que cultivan las elevadas 
ciencias; pero en cambio la misma naturaleza nos pone en contacto 
más inmediato con sus productos naturales, colocándolos al alcan- 
ce de todos aquellos que tienen vista educada para distinguirlos y 
manos hábiles, máquinas ó aparatos para transformarlos, hacién- 
dolos útiles ó simplemente agradables á nosotros mismos y á nues- 
tros semejantes. Esta observación es aún más resaltante, y es más 



INSTRUCCIÓN INDUSTRIAL 131 

fácil de llegar ó un éxito seguro por tratarse de un país como el 
nuestro, rico en productos naturales, muy estimados y valiosos, 
que son hasta ahora poco ó nada explotados. 

En este terreno de la actividad humana, esto es, en el de las in- 
dustrias, poco se ha hecho por parte de la instrucción pública para 
fomentar, no diré, tan sólo su desarrollo, porque esto depende 
además de otras medidas v disposiciones gubernativas que no son 
del caso mencionar; pero si para fomentar el gusto y el amor á 
los trabajos industriales, difundiendo su enseñanza por medios 
elementales al alcance del mayor número posible de personas áfin 
de transformar poco á poco nuestro carácter de nación consumidora 
en nación productora é industrial. 



II 



El origen de las industrias se pierde en la obscuridad de los 
tiempos prehistóricos, y puede decirse que ha nacido con el hom- 
bre. Desde que éste se vio obligado á atender á su prepia subsis- 
tencia con el « sudor de su frente », es decir á trabajar, ó en otros 
términos, á proveer á todas las necesidades de su existencia con sus 
esfuerzos musculares é intelectuales, se empeñó en mejorar sus 
condiciones de vida, imaginando y trayendo en su auxilio elemen- 
tos de todas clases. Para aliviar sus esfuerzos musculares, inventó 
primero herramientas y armas para defenderse de sus enemigos 
y otras para la caza y pesca como ser el hacha, el chuzo, el cuchillo, 
la red, el arco, y la flecha. Más tarde, cuando debió permanecer en 
tierras limitadas, se dedicó á la agricultura y á la ganadería, que 
le proporcionaban los elementos suficientes para la vida, é inventó 
entonces la pala, el arado y la hoz. 

Con el progreso de la civilización aumentaron también las 
necesidades y se pensó en extraer de la tierra substancias útiles 
como el hierro y otros metales, datando desde ese tiempo la inven- 
ción de las herramientas que sirvieron para la construcción de vi- 
viendas, y que son la sierra, el barreno, cepillos, tornos, mesa de 
alfarero y muchos útiles más que forman aún hoy día la base de 
todas los herramientas é instrumentos más perfeccionados de la 
actualidad. 



132 ' ANALES DE LA SOCIEDAD GtENTÍFIGA ARGENTINA 

El auxilio de las fuerzas elementales, el viento, el agua, el vapor 
de agua y la electricidad, vino después; estos dos últimos agentes 
pertenecen ya á nuestra época moderna. 

En la actualidad son sorprendentes y maravillosas las produccio- 
nes industriales. Basta recordar, entre muchos ejemplos, que un solo 
hombre puede hacer en un día, con las máquinas modernas, más de 
veinticinco pares de medias ; que una máquina de imprimir puede 
tirar hasta 20.000 hojas en una .hora. Las fábricas de tejidos, de 
papel, los grandes transatlánticos, los ferrocarriles, son otros tantos 
ejemplos de la grandiosidad de las industrias modernas. 

El hombre civilizado actual se ha creado un ambiente propio 
dentro de las industrias y no puede vivir sin los innumerables pro- 
ductos de que ha menester para su vida material é intelectual, 
tanto como del aire, del agua y de la luz. 

Las industrias son una de las principales manifestaciones del 
genio humano y vienen á ser la verdadera base del estado social, y 
de la riqueza y prosperidad de las naciones. 

Es, pues, hasta cierto punto inconcebible que debiendo ser la 
producción material la ocupación principal de la vida de la gran 
mayoría de los ciudadanos, no se déá estos últimos una instruc- 
ción adecuada á tal objeto. 

La instrucción pública actual, en general, adolece precisamente 
del defecto de no tener suficientemente este fin primordial : « la 
utilidad inmediata para la producción ». De las matemáticas, 
ciencias naturales, de la física y química que se enseñan actual- 
mente, casi puede decirse que no tienen más que un fin especula- 
tivo, no alcanzando á comprender la gran mayoría de los alumnos 
su aplicación práctica, cuando son éstas precisamente las ciencias 
que concurren con sus principios y resultados de una manera más 
eficiente, en el proceso de todas las industrias. 

La ciencia abstrusa debía haber pasado hace tiempo á la catego- 
ría de las leyendas y haberse reemplazado por una enseñanza con- 
creta de fácil comprensión, útil desde el principio para la vida 
práctica ordinaria. Per inductionem et experimenta omnia. 

Los pueblos más adelantados, los que marchan á la cabeza 
de la civilización, soíí grandes potencias no tanto por sus ejér- 
citos y elementos bélicos, como por su importancia industrial. In- 
glaterra, Estados Unidos, Francia y Alemania sobresalen como 
naciones productoras. Esta última nación, tan aferrada hasta la 
segunda mitad del presente siglo á la enseñanza llamada humanista, 



INSTRUCCIÓN INDÜSTRUL 133 

que se basaba en el estudio de las lenguas muertas, la teología, 
la filología y la filosofía profundizada hasta los últimos extremos, 
ha cambiado casi totalmente sus tendencias en materia de instruc- 
ción. Una lucha de más de medio siglo entre la escolástica antigua, 
que establecía la enseñanza por y para la escuela y el espíritu mo- 
derno que quiere que la enseñanza sea basada sobre hechos reales 
y positivos, tendencia que en Alemania se llama «realismo», ha 
dado lugar á la creación de las Realschulen, escuelas reales y las 
escuelas industriales, Gewerbeschulen, tan difundidas hoy día y que 
tanto han contribuido al adelanto de las industrias y del comercio 
en aquella nación. 

Non scholae sed vitae discendum. 

Las épocas de grandeza y de poderío de un pueblo coinciden casi 
siempre con las de florecimiento de las industrias y del comercio ; 
Enrique IV, Richelieu^ el gran Coibert ministro de Luis XIV, Napo- 
león I, etc., personifican todos ellos épocas de prosperidad indus- 
trial y gracias á ella ha podido reaccionar la Francia tan sorpren- 
dentemente después de sus infortunios del 70. 



III 



Las escuelas graduadas actuales no pueden ser escuelas profe- 
sionales porque están destinadas á cultivar, en general, la inteli- 
gencia de los niños desde la edad de 6 á 1 2 y 1 4 años, y su enseñanza 
debe tener únicamente por objeto despertar primero las facultades 
intelectuales y facilitar después el ejercicio de las tendencias é in- 
clinaciones naturales para alguna de las actividades humanas 
útiles. Es, pues, necesario que esta enseñanza deje en el cerebro de 
los educandos ideas y principios bien definidos á manera de jalones 
escalonados que señalen los diferentes rumbos en que pueden ejer- 
citarse y perfeccionarse los variados conocimientos adquiridos 
por la ciencia y la experiencia, debiendo tener cada jalón su leyenda 
bien clara como los letreros de las encrucijadas de los caminos que 
evitan al viandante que se extravíe en su ruta. 

Para llegar á este resultado y al mismo tiempo para estimular las 
inclinaciones de los niños hacia las industrias, es preciso que la 
enseñanza en las escuelas sea real y positiva, sin descuidar por esto 



134 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

la formación del carácter de la juventud basada en los nnós puros 
principios de la moral ni tampoco todo aquello que conduzca á 
fortalecer el espíritu nacional. 

Entiendo por enseñanza positiva aquella que desde un principio 
va modelando el cerebro del niño y dirigiendo todas las facultades 
físicas é intelectuales hacia un fin útil para el hombre, despertando 
en él, por consiguiente, la afición y el interés para crear ó producir. 

No debemos temer que con una enseñanza de esta índole venga- 
mos á caer en un endemonismo exagerado, pues las sociedades 
disponen de otros medios, la religión cristiana, por ejemplo, que 
sirven de moderadores á los móviles humanos. 

Los colegios nacionales como institutos de enseñanza preparato- 
ria para las carreras universitarias, tienen también su misión bien 
definida y no pueden satisfacer ampliamente las necesidades de la 
enseñanza industrial. 

La Facultad de Ingeniería como institución científica superior, 
donde se perfeccionan las ciencias matemáticas, físicas y naturales 
en sus más elevadas concepciones, sin descuidar su aplicación á 
las industrias y á las construcciones, llena bien su misión en la 
sociedad, proporcionando ingenieros capaces de concebir y ejecutar 
las grandes construcciones y dirigir importantes industrias. Sus es- 
tudios; sin embargo, basados en las matemáticas superiores, son 
demasiado extendidos para que la enseñanza pueda vulgarizarse de 
tal modo que esté al alcance del mayor número de personas, for- 
mado de artesanos y pequeños industriales. 

La ciencia pedagógica, por otra parte, establece y con mucha sa- 
biduría que á la par del desarrollo intelectual debe desarrollarse y 
fortalecerse el cuerpo por medio de ejercicios físicos. Aconseja tam- 
bién el cultivo de la tierra ó el aprendizaje de algún oficio, espe- 
cialmente el de carpintero ó de tornero en madera, consejos que de- 
berían ser aprovechados por todos los padres de familia, haciendo 
que sus hijos adquieran una habilidad manual cualquiera utilizando 
para ello las vacaciones y las horas que les dejan libres los estudios. 
Debe tenerse presente que si se hiciera obligatorio este apren- 
dizaje en las escuelas graduadas, normales y colegios nacionales, 
como en algunos casos se ha hecho ya y se pretende hacer en 
otros, éste además de tener que singularizarse á un solo objeto, re- 
dundaría en perjuicio de la instrucción general la cual si se ejerce 
á fondo, absorbe todo el tiempo disponible de los alumnos, apare- 
jando como consecuencia una adaptación imperfecta de una y otra 



INSTRUCCIÓN INDUSTRIAL 135 

enseñanza. Además, el aprendizaje del trabajo manual en estas con- 
diciones no podrá tener nunca otro carácter sino el de un mero pa- 
satiempo, porque para que tuviera el carácter industrial, la instruc- 
ción teórica tendría que ser correlativa, lo que no puede exigirse á 
instituciones que tienen otro fín. 

No puede alegarse tampoco que el ofício aprendido en la escuela 
sea el ñn de una carrera, porque seria realmente muy mezquina esta 
perspectiva ; por otra parte el alumno habría conseguido más ven- 
icijas positivas ingresando á un taller cualquiera, en donde á la par 
de tener mejor oportunidad de perfeccionarse por la mayor variedad 
de trabajos, tendría al mismo tiempo una remuneración correspon- 
diente. 

Para que sea ventajosa la enseñanza del trabajo manual es nece- 
sario que vaya acompañada de una instrucción adecuada que per- 
mita al individuo progresar, es decir, perfeccionar poco á poco su 
trabajo, aumentar su producción y convertirse en un pequeño in- 
dustrial primero, y si su actividad é inteligencia le ayudan, elevarse 
aún, mas tarde, en la escala industrial v comercial. 



IV 



Como he dicho más arriba, las escuelas graduadas pueden des- 
pertar en el niño, desde su iniciación en los primeros estudios, 
las inclinaciones portas industrias, pero no tienen de ninguna ma- 
nera capacidad sufíciente para prepararlos y dotarlos de la instruc- 
ción y habilidad requerida en el ejercicio de las mismas ; para esto 
son necesarios los establecimientos profesionales especiales. 

Las escuelas industriales como establecimientos de enseñanza 
complementaria, están destinadas á la formación de industriales 
prácticos en las especialidades que surgen naturalmente de los di- 
ferentes procedimientos conocidos para la elaboración de la materia 
bruta, transformándola en objetos útiles. 

Llamo la atención sobre el siguiente punto : el tecnicismo debe 
tener siempre como base« en estas escuelas, los procedimientos ele- 
mentales de las ciencias, á íin de que los alumnos que salen de las 
escuelas graduadas puedan fácilmente y en poco tiempo asimilarlo. 

La enseñanza industrial debe ser dividida en las tres especialida- 



136 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

des siguientes: Industrial (especialidad mecánica). Industrial (es- 
pecialidad química) y Constructor de Obras; división que concuerda 
con los procedimientos conocidos para la transformación de los pro- 
ductos naturales esto es, el procedimiento químico, el físico ó me- 
cánico y aquel que permite aprovechar los materiales elaborados en 
parte ó totalmente para las construcciones. 

Los esludios técnicos se han de dividir en teóricos, de experimen- 
tación física, de laboratorio, tecnología y trabajos manuales ; los 
primeros solamente en la medida necesaria para comprender los 
principios y leyes que rigen las operaciones tecnológicas, á cuyo 
efecto se han de emplear los métodos más modernos y abreviados 
que permitan en poco tiempo adquirir los conocimientos esenciales. 

Es notorio entre nosotros la escasez de hombres prácticos en las 
industrias de las dos primeras especialidades, y en cuanto á la ter- 
cera está casi toda ella en manos de albañiles extranjeros más ó me- 
nos inteligentes que se han elevado por sí mismos á la categoría de 
maestros constructores, teniendo sólo conocimientos muy rudimen- 
tarios de su oficio. 

Las industrias mecánicas, que son las que más han contribuido á 
la civilización y cultura de las sociedades, no tenían hasta el pre- 
sente entre nosotros su institución de enseñanza. 

La química no ha pasado aún de los dinteles de las farmacias y 
de algunos laboratorios particulares de análisis de visceras y de di- 
ferentes secreciones humanas, trabajos siempre muy bien remune- 
rados, pero que no dejan ningún beneficio positivo al país. Es ne- 
cesario fomentar las aplicaciones de la química en la industria, 
campo tan vasto y tan poco explotado todavía y sin embargo de tanto 
provecho si se aplican con inteligencia los resultados de esta cien- 
cia á la obtención de productos útiles. 



La producción industrial en la actualidad tiene que ser al mismo 
tiempo muy perfecta y lo más barata posible. 

Para el logro de estos resultados concurren varios principios. 

A . División del trabajo. — El principio de la división del trabajo 
es uno de los más importantes á que están sujetas las operaciones 



INSTRUCCIÓN INDUSTRIAL . 137 

manufactureras, como medio de creación rápida y económica, y 
puede considerarse bajo dos faces diferentes : a) Bajo el punto de 
vista del trabajador en si mismo ; y b) bajo el punto de vista del 
empleo de este trabajador. 

a) Las ventajas de la división del trabajo para aumentar la pro- 
ducción del trabajador son numerosas. Las principales son : I*" la 
extrema habilidad que adquiere el obrero al repetir un mismo de- 
talle; 2" economía en el tiempo empleado, pues, sería mucho mayor 
si tuviera que cambiar frecuentemente de ocupación, haciendo uso 
sucesivamente de útiles que operan de maneras diversas; 3" el 
obrero que está constantemente sobre el mismo trabajo simple de 
detalle y que le absorbe toda su atención, se encuentra en las mejo- 
res condiciones para descubrir útiles y métodos nuevos destinados 
á simplificar cada vez más las operaciones. 

b) Bajo el punto de vista del empleo del trabajador, la división 
del trabajo ^ntre varias personas permite emplear para cada ope- 
ración, solamente la dosis de inteligencia y de esfuerzos estricta- 
mente necesaria al trabajo que debe producirse. Es evidente que si 
todo un trabajo es hecho por un obrero que gana 4 pesos moneda 
nacional por día, su costo tendría que ser proporcional á ese jornal, 

• pero si la parte más simple puede ser hecha por un niño ó una 
mujer que no ganan más que I,o0 pesos moneda nacional por día, 
es claro que el precio total del trabajo podrá bajarse en la misma 
proporción. 

Sobre esta división del trabajo es que están organizadas las fá- 
bricas. 

Es necesario observar que la simplicidad de las operaciones que 
tienen que efectuar los obreros, sobre todo cuando tienen el auxilio 
délas máquinas, permite á estos, hacer su aprendizaje fácilmente, 
siendo el tiempo que transcurre durante el trabajo impi*oductivo 
muy corto, é insignificante el material gastado. 

Cuando es una industria dada, la experiencia ha hecho conocer á 
la vez, el número más ventajoso de operaciones parciales en qué 
deberá dividirse la fabricación y el número de obreros que haya 
que emplear. Todos los establecimientos manufactureros similares 
que no se sujetasen á estas conclusiones, fabricarán caros sus pro- 
ductos. Es así como actualmente ciertos objetos no pueden fabri- 
carse en condiciones económicas sino en inmensos establecimientos 
que permiten llevar la división del trabajo hasta el límite necesario 
tanto entre las máquinas como entre los obreros. 



438 AM4LES DE LA SOCIEDAD CiENTÍFIGA ARGENTINA 

Notemos aún que una buena división del trabajo no puede obte- 
nerse sino por una buena disposición de los talleres, que eviten 
transportes inútiles y faciliten la vigilancia necesaria para obtener 
el nnejor concurso de todas las inteligencias y de todos los esfuer- 
zos. 

B. Empleo de las máquinas. — El empleo de las máquinas en las 
industrias es hoy en día la condición esencial de la producción 
económica. Mientras no se trate sino de producir algunos ejempla- 
res de un objeto dado, la habilidad manual con la ayuda de algu- 
nos útiles más ó menos simples, bastará para hacer estos objetos; 
pero, cuando se trate de fabricar, es decir, cuando haya que repro- 
ducir un gran número de veces objetos de la misma naturaleza, en- 
tonces la intervención de las máquinas que no pueden en general 
repetir sino una sola y misma operación, reduce considerablemente 
el costo del trabajo. El último progreso del empleo de las máquinas 
es la fabricación automática. Cuando una industria ha llegado á 
este punto, la lucha no podrá tener lugar sino entre establecimien- 
tos montados según el mismo sistema, pues las otras no podrán ya 
subsistir, si bien sus máquinas, aunen parte solamente, fueran 
menos perfectas. 

C. Conlabilidad . — La contabilidad de un establecimiento indus- 
trial debe ser llevado con el mismo cuidado que la de una casa de 
comercio. Es sólo así que es posible, en cualquier instante, el control 
de los gastos irregulares que pueden presentarse y hallaren seguida 
el remedio inmediato á las causas que los engendran. 

D. Comercio. — La venta de los productos, ó en otros términos, el 
comercio de un establecimiento industrial, constituye quizás la con- 
dición más esencial de su prosperidad, condición que a priorí pa- 
recerá secundaria aunque se pueda afirmar, con el sabio inglés 
Babbage, que sobre diez fabricantes que se arruinan, hay dos 
por haber sido malos fabricantes contra ocho que han sido malos 
comerciantes. 

El comercio del industrial es á menudo de una dificultad muy 
grande. Teniendo que hacer los negocios con las grandes casas de 
comercio, que son generalmente muy hábiles, está á su merced, 
por poco que las necesidades de dinero le obliguen á vender; y en 
todo caso el comerciante que llena sus almacenes durante la baja 
de los precios, aprovecha casi siempre él solo el alza, dejando al 
productor una ganancia insignificante. 



INSTRUCCIÓN INDUSTRIAL 139 



VI 



Dadas las condiciones múltiples á que están sometidas las indus- 
trias manufactureras para que puedan desenvolverse favorablemente 
y que han sido enumeradas someramente en el capitudo anterior, 
¿cuál deberá ser la Índole ó el carácter de las escuelas industria- 
les? El primer objetivo será evidentemente ayudar á las industrias 
existentes, formando hombres prácticos que puedan ser utilizados 
inmediatamente, y en segundo lugar fomentar la realización de 
nuevas industrias, que crearían fuentes nuevas de trabajo en donde 
encontrarían ocupación lucrativa muchos jóvenes que ahora se de- 
dican á los empleos de las oficinas públicas. Los candidatos á estos 
puestos son tan numerosos que demuestran la necesidad de desviar 
esta tendencia á otros rumbos más provechosos para los mismos 
interesados y para el país en general. 

La habilidad de los obreros es uno de tantos factores importantes 
que contribuyen á la prosperidad de los establecimientos indus- 
triales; pero ya hemos demostrado al principio, que esta habilidad, 
dada la división del trabajo indispensable hoy en día, la adquieren 
en poco tiempo trabajando en las mismas fábricas. Por otra parte, 
la diversidad enorme de las operaciones industriales existentes, ha- 
ría materialmente imposible su enseñanza metódica en una escuela, 
á no ser que se dispusiera de un capital inmenso que permitiera, 
aunque fuera en pequeña escala, instalar fabrilmente la mayor par- 
te de las industrias existentes. 

Si es fácil á las fábricas formar sus obreros, no sucede lo mismo 
con sus directores, capataces y maestros de talleres. Estos, además 
de los detalles, es menester que tengan conocimientos exactos del 
conjunto de cada grupo de operaciones que están bajo su dirección 
y vigilancia, que sepan apreciar no sólo la calidad del trabajo pro- 
ducido por sus obreros sino también hacer que las máquinas y todo 
el personal marchen armónicamente ; que el trabajo sea continuado 
sin interrupciones y sobre todo que conozcan los principios técnicos 
sobre que están basadas las elaboraciones ó ejecución de sus pro- 
ductos. Todas estas condiciones requieren no sólo experiencia sino 
también conocimientos teóricos que no todos se pueden adquirir en 
las mismas fábricas donde deben ser aplicados desde el primer 



140 AN4LES DE LA SOCIEDAD. CIENTÍFICA ARGENTINA 

momenlo. Estos maestros y direclores son los que en realidad tienen 
que instruir á sus obreros eligiendo para cada uno el trabajo, de 
acuerdo con su inteligencia y sus fuerzas. 

Otro de los fines de estas escuelas es el de preparar técnicamente 
á jóvenes que por sus condiciones de fortuna ú otras causas no 
pueden dedica-r á este objeto sino un tiempo relativamente corlo. 
Por eso la enseñanza técnica debería versar tan sólo sobre las mate- 
rias indispensables que son : la mecánica, construcciones, la tecno- 
logía y sus subdivisiones más importantes, sirviendo de base á estos 
estudios las matemáticas elementales, las ciencias naturales y el 
dibujo en sus dos ramas, á pulso y con instrumentos. La tecnología, 
las aplicaciones de la mecánica y las construcciones, vienen á serla 
síntesis, el objetivofinal de todoslosestudioselementales y superiores 
de las carreras del ingeniero. Se comprenderá, pues, fácilmente que 
con la base de las matemáticas elementales solamente, la prepara- 
ción de estos alumnos, tendrá que ser esencialmente práctica. 

Con este propósito y para Uenar uu verdadero vacío en la instruc- 
ción pública se ha implantado la Escuela Industrial anexa á la Es- 
cuela Nacional de Comercio, déla que saldrán en adelante jóve- 
nes preparados prácticamente para ejercer su profesión, no sólo 
en su propio provecho sino también en beneficio del país en general, 
pues indirectamente fomentarán el desarrollo de las industrias. El 
Plan de Estudios correspondiente, en cuyo informe explicativo se 
encontrarán mayores dalos ilustrativos, se acompaña al presente 
trabajo. Este plan está en vigencia sólo en parte, pues en la fecha 
funcionan sólo los tres primeros años de estudios. 

Para desarrollar convenientemente un plan de esta naturaleza es 
necesario disponer de profesores idóneos que no son siempre fáciles 
de encontrar en las provincias ; así que por ahora sería imposible 
establecer en cada capital una escuela industrial. Considero que 
bastaría por el momento con instalar otras dos más, en las ciu- 
dades donde pueda contarse con un personal competente ó donde 
por lo menos, no fuera difícil radicarlo. 

Las ciudades más apropiadas serían, Córdoba y el Rosario de 
Santa Fe. 



INSTRUCCIÓN INDUSTRUL 



141 



PLAN DE ESTUDIOS PARA INDUSTRIALES 



Especialidad química 



MATERIAS 

Idioma nacional 

Caligrafía 

Fraocés 

Historia y geografía 

Ciencias naturales 

Dibujo á pulso 

Matemáticas 

Dibujo lineal y geometría descriptiva 

Física 

Química 

— especial 

— orgánica 

Estática gráfica y resistencia de materiales. 

Tecnología química 

Práctica de laboratorio 

Mineralogía 

Contabilidad 

Mecánica 

Calor y sus aplicaciones industriales 

Construcciones 

Máquinas 

Trabajo manual y operaciones industriales 





HOHA8 POH 


SEMANA 








(Años) 






l* 


2* 


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4« 


5» 


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3 


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» 


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3 


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4 


4 


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» 


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3 


3 


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» 


» 


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2 


3 


2 


» 


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3 


3 


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4 


4 


4 


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6 


6 


6 


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» 


» 


3 


4 


4 


» 


» 


» 


» 


3 


» 


9 


» 


» 


» 


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3 


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» 


» 


» 


» 


3» 


2 


» 


» 


» 


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2 


2 


» 


» 


2 


3 


» 


3» 


» 


X 


3» 


» 


3 


3 


» 


» 


» 


» 


12 


12 


» 


» 


» 


» 


2 


2 


» 


» 


3 


» 


» 


» 


» 


» 


> 


3 


» 


» 


» 


» 


» 


2 


2 


» 


» 


» 


» 


» 


2 


4 


» 


» 


» 


» 


» 


2 


12 


12 


12 


12 


12 


12 



36 36 36 3' 



41 41 



Especialidad mecdnica 



Idinma nacional 3 

Caligrafía 3 

Francés 4 

Historia y geografía 3 

Ciencias naturales 2 

Dibujo á pulso 3 

Matemáticas 6 

DibujoJineal y geometría descriptiva » 

Dibujo de máquinas > 

Tecnología química » 

Física » 

Química » 

Estática gráfica y resistencia de materiales. » 

Mecánica » 

Elementos de máquinas » 



3 


» 


3» 


» 


3» 


» 


3» 


3» 


3» 


31 


4 


» 


3» 


» 


3» 


3 


» 


» 


3» 


3» 


2 


2 


3» 


3» 


3> 


3 


4 


4 


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4 


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6 


6 


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3» 


3 


4 


4 


3» 


3» 


» 


» 


3» 


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10 


« 


3» 


3» 


3 


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« 


3 


3» 


3» 


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» 


3 


3» 


3» 


» 


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3 


3» 


3» 


» 


3» 


3 


3» 


3» 


» 


» 


3> 


2 


4 



142 



ANALES DE LA SOCIEDAD ClENTfriCA ARGENTINA 



Especialidad mecánica (continuación) 



MATERIAS 

I» 

Construcciones » 

Construcción de máquinas y tecnología me- 
cánica » 

Electrotécnica, teoría, manipulación y tra- 
bajos prácticos 

Calor y sus aplicaciones industriales 

Contabilidad 

Topografía 

Trabajo manual y operaciones industriales. 



HORAS POR SEMANA 

(Años) 



2- 
« 



3- 



4* 

> 



5* 
2 



6- 
4 

6 



» 


» 


» 


» 


3 


3 


» 


» 


» 


2 


2 


> 


» 


» 


3 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


2 


» 


12 


12 


12 


12 


10 


10 


86 


36 


36 


37 


43 


41 



Maestrog mayores de obras 



Idioma nacional 

Caligrafía 

Francés 

Historia y geografía 

Ciencias naturales 

Dibujo á pulso. 

Matemáticas 

Dibujo lineal y geometría descriptiva 

Estática gráfica y resistencia de materiales. 

Física 

Mecánica 

Química 

Contabilidad 

Calor y sus aplicaciones industríales 

Construcciones y dibujo de construcciones. 
Proyecto de construcciones, inclusive insta- 
laciones rurales 

Presupuestos 

Materiales de construcción 

Arquitectura 

Topografía 

Trabajo manual 



3 


3 


» 


» 


» 


» 


3 


» 


» 


» 


» 


» 


4 


1 


» 


» 


» 


» 


3 


3 


» 


» 


» 


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2 


2 


2 


» 


» 


» 


3 


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4 


4 


4 


4 


6 


6 


6 


6 


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» 


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4 


4 


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» 


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2 


3 


» 


» 


» 


» 


3 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


8 


» 


» 


» 


» 


» 


3 


» 


» 


» 


» 


3 


» 


» 


» 


> 


» 


» 


2 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


18 


12 


» 


» 


» 


» 


» 


12 


» 


» 


» 


» 


2 


2 


» 


» 


» 


» 


» 


2 


» 


» 


» 


» 


2 


4 


» 


» 


» 


» 


2 


» 


12 


12 


12 


12 


12 


10 


36 


36 


36 


47 


43 


46 




Otto Krause. 





BueDOs Aires, marzo de 1899. 



EL MAiNGANESO ARGENTÍFERO DE «LA CORTADERITA- 



(PROVINCIA DE MENDOZA) 



Desde hace dos años, entre los minerales remitidos á ia Casa de 
Moneda para su ensayo, han venido muestras «comunes» de un 
mineral argentífero con ley de oro, procedentes de la provincia de 
Mendoza. Su ley de plata variaba entre 0.6 y 1.5 Vo y su ganga 
consistía en gran parte de óxidos de manganeso. Dichos «comunes» 
representaron fuertes remesas de mineral destinadas á la exporta- 
ción á los establecimientos metalúrgicos en Europa. Estando el 
mineral en estado de polvo fino, era imposible observar sus carac- 
teres físicos originales, pero comprendiendo que se trataba de un 
mineral argentífero poco común con criadero manganífero, cuya 
existencia en el país no había sido señalada por los autores, traté 
de averiguar su procedencia y de procurar muestras del mineral 
en estado original. 

Últimamente se recibió en el laboratorio un «común» remitido 
por mi amigo el doctor José A. Salas, Ministro de Hacienda de la 
provincia de Mendoza, y procedente, según él, de una mina de su 
propiedad, «La Esperanza», y siendo esta muestra de igual carác- 
ter á las ensayadas anteriormente, con una ganga manganffera, 
pedí ai doctor Salas me hiciera el favor de mandar ejemplares del 
mineral sin previa pulverización. 

Prontamente fué satisfecho mí deseo y recibí varios ejemplares 
del mineral, algunos elegidos especialmente con oro á la vista, 
otros sacados al acaso de distintas partes de la veta. 

La mina «Esperanza» se halla en el distrito minero llamado 
« La Cortaderita », situado á distanciado 14 kilómetros al N.O. de 



i4i ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

la ciudad de Mendoza, siendo su posición geográfíca: Lat. 33^ 
19' 45" y Long. 69^ 7' 30\ ocupando una extensión de o kiló- 
metros de largo por 3 kilómetros de ancho. Su altura sobre el ni- 
vel del mar es 2500 metros. De muy reciente descubrimiento, su 
formación geológica ha sido descrita por el ingeniero don Carlos 
Madariaga, en la Memoria oficial de minas de la Provincia de 
Mendoza, que se publicó para la Exposición Internacional de 
Minería y Metalurgia de la República de Chile en el año 1894. El 
ex-ingeniero de Sección del Departamento Nacional de Minas don 
E. Allchurch, en su informe al señor jefe del Deparlamento, da una 
breve descripción del mismo distrito. (Véase Memoria del Depar- 
tamento Nacional de Mina^ y Geología correspondiente al año 
/S96). El señor Madariaga menciona la mina «Esperanza» des- 
cribiendo los caracteres de la veta, cuya potencia media es de 
0.23 metros y diciendo que las especies minerales que la constitu- 
yen son «sulfuro de plomo y cloruro de plata en qn criadero ferru- 
ginoso». Parece que la presencia del óxido de manganeso, mucho 
más abundante que el de fierro, no ha sido observada por el autor 
citado, á pesar de ser muy evidente en la muestra número 43, de la 
colección presentada por él y descrita en su memoria. Minerales 
manganíferos con cierta ley de plata no son muy comunes; los hay 
en algunos distritos mineros en las montañas Rocallosas desde 
las fronteras del Canadá hasta las de Méjico, y algunos minerales 
argentíferos en el estado de Colorado, E.U., son de una ley de man- 
ganeso bastante elevada para poderlos utilizar en la fabricación 
del ferro-manganeso. Siendo el óxido de manganeso un buen fun- 
dente, se emplean aveces estos minerales argento-manganíferos 
para facilitar la fundición de otros minerales de plata más refrac- 
tarios. (Véase el Arkansas Geological Survey, Memoria del año 
1890, vol. I, pág. 4i8 y siguientes). 

El color del mineral de la mina «Esperanza» es en general ne- 
gro tirando á rojizo en algunas partes, es amorfo, poco compacto, 
casi esponjoso en algunos ejemplares. En ciertas muestras elegidas se 
observan filamentos de oro nativo, y tengo en mi colección un ejem- 
plar en el que el oro constituye la masa principal. 

Sin embargo, en general, el oro no es visible, hallándose enpol vo 
muy fino diseminado en la masa, siendo apreciable sólo mediante 
el ensayo por vía seca. Como no fué posible separar mecánicamen- 
te para su investigación los diferentes elementos mineralógicos del 
mineral, practiqué su análisis químico, empleando con este ob- 



EL MANGANESO ARGENTÍFERO <f DE LA GORTADERITA > 145 

jeto un 4(común» que no presentaba oro á la vista. Por vía seca 
determiné la ley de oro y plata, y la de ésta se controló después, 
disolviendo el cloruro contenido en el mineral en amoníaco y luego 
precipitándolo con ácido. La identidad del resultado en ambos en- 
sayos demuestra que, salvo la corta cantidad asociada al oro, la 
plata se encuentra como plata cornea. 

El manganeso fué determinado, precipitándolo por el bromo en 
presencia de acetato amónico y su grado de oxidación por el mé- 
todo de Fresenius. He aquí los resultados del análisis general 
del común desecado á I20^C. para eliminar el agua higroscópica. 

Agua de combinación 7 . 340 

Bióxido de manganeso 72.910) „ ,.^ ^^ 

„,..,. ^ «,.,/>[ Manganeso 52.02 

Protóxido de manganeso 7.740 ) ^ 

Oxido de zinc 0.800 

Oxido férrico 3.700 

Oxido de calcio 2.000 

Cloruro de Plata 0.822 i l\^^^ J'ff* 

( Cloro . 1 98 

Oro 0.004 

Antimonio 0.419 

Plomo 0.546 

Azufre , 0.247 

Sílice 3.40Ü 



99.928 



Del análisis se deduce que el mineral de la « Esperanza» es de 
composición muy compleja; su criadero formado principalmente 
de los óxidos de manganeso anhidros é hidratados, y poco ferru- 
ginoso, lleva en estado de mezcla, cortas cantidades de los sulfuros 
de plomo, antimonio y zinc, plata cornea y oro nativo. 

Me consta que la ley de plata en algunas partes de la veta es 
mucho más alta, pues he ensayado comunes con 1.3 y 1.5 por 
ciento de este metal y en una colpa con ganga de carbonato de 
manganeso he hallado 3.6 por ciento ó sea 36 kilos por tonelada 
métrica . 

En cuanto al oro nativo que lleva el mineral, su distribución 
es naturalmente muy irregular, pero he ensayado un lingote que 
obtuve personalmente beneficiando menos de 6 kilos de piedra ele- 

All. 80C. CIBNT. AR6. — T. XLVIl 10 



146 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

gida con oro á la vista ; el lingote pesaba 234 gramos^ siendo la ley 
de oro '753.4 y 243 la ley de plata. 

Queda, pues, demostrada la existencia en la República Argentina 
de un mineral manganifero rico en oro y plata^ con ley de estos 
metales que es muy superior á la ley .de los minerales análogos de 
las montañas Rocallosas, y que no se trata de una mera curiosidad 
mineralógica sino de una mina en explotación, una verdadera fuen- 
te de riqueza para el industrial minero. 



Juan J. J. Kyle, 

Químico-ensayador de la Casa de Moneda. 

Buenos Aires, Febrero de 20 1896. 



BIBLIOGRAFÍA 



I. — aENCIAS EXACTAS 



Drach (Jules), Anden éléve de TÉcole Nórmale Supérieure. — Bssal sur une 
théorie genérale de l*Inté^ration et sur la classiflcation des transcen- 
dantes. Thhe de la Faculté des Sciences de París.— Gauthier-VíUars et fils, 
París, 1898 (1 vol. ¡n-4', 140 pág.). 

Af apotte (P.), Agrégé préparateur á l'École Nórmale Supéríeure. — Les Bqua- 
tions différentlelles linéaires et la Théorie des Oroupes. Thése de la 
Faculté des Sciences de París. — Gauthier-Viilars et fils, París, 1898 (1 vol. 
in-4% 192 pág.). 

Reseña crítica por Autonne (Léon), Maítre de conférences de Mathématiques 
a rUniversité de Lyon ; Revue genérale des Sciences^ enero 30 de 1899 (año 10, 
n' 2. pág. 73). 

Transcríbiremos íntegra la reseña de M. Autonne, que nos parece constituir 
una interesante síntesis de las elevadas cuestiones tratadas en estas nuevas tesis. 
Difícil nos sería suprimir el menor párrafo del breve y substancial resumen, sin 
exponernos á disminuir su valor, y nuestra ninguna competencia en tan ardua ma- 
tena nos príva de agregar lo más mínimo de nuestra cosecha propia. 

« Han abordado ios señores Drach y Marotte, problemas distintos, pero me~ 
diante métodos cuyo principio es ei mismo. Para evitar repeticiones, reúno 
ambas reseñas. 

< Se sabe CGallois, M. Jordán, . . .) que á toda ecuación algebraica corresponde 
un grupo G (grupo de la ecuación) de sustituciones entre las raíces. G tiene la 
propiedad siguiente : toda función racional de los coeficientes y de las raíces, in~ 
variable respecto de G, es susceptible de expresarse racionalmente en función de 
los coeficientes ; recípr ocamente, toda función así indicada es un invariante de 
G. La estructura de G da la clave de la naturaleza íntima de la irracionalidad alge- 
braica propia de las raíces. Ya se ha hecho clásico todo esto. 

« Más recientemente, con los señores Klein, Lie, Picard, Vessiot, .. ., la idea 
genial de Galois penetró ampliamente en el cálculo integral. 

^ Denominemos cuerpo S á un sistema cuyos miembros serán : 



148 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

« 1' n fuDcioues z de m variables independientes x ; 

« 2° Todas las funciones obtenidas operando sobre las z por diferenciación, y por 
procedimiento A dado de antemano (A, por ejemplo, comprende todas las opera- 
clones racionales, efectuadas también sobre las x). 

« Sean : G un grupo de transformaciones operadas sobre los dos miembros 
de S, y íi una expresión construida sobre las x y lo» miembros del cuerpo, de 
un modo B dado (por ejemplo, racionalmente). Se puede buscar un G que posea 
las propiedades siguientes : 

« P Toda expresión ii. invariable respecto de G, es susceptible de expresarse 
con las X de un modo C dado (por ejemplo, o. es racional, meromorfo, unifor- 
me, etc.) ; 

« 3* Toda expresión n susceptible de expresarse del modo C es un invariante 
de G. 

« G es, según el caso, el grupo de racionalidad de meromorfía, monodro- 
mfa, etc. La estructura de G proporciona la naturaleza íntima de las funciones z 
y los elementos para una clasiñcación de las trascendentes r, fundada en las pro- 
piedades de los grupos. 

« Las relaciones (sistema H] que ligan miembros del cuerpo S, ya entre sí, ya 
á las m variables s, son ecuaciones, diferenciales para m = 1, de las derivadas 
parciales para m > 1. Las z son las integrales del sistema H y la noción de gru- 
po penetra profundamente en el problema del cálculo integral. 

« Comienza M. Drach recordando los principios, de un modo elegante y ori- 
ginal. Luego escoge el caso en que m => n 4- 1, y en que el sistema H se reduce 
á una ecuación h lineal, homogénea, del primer orden, con coeíicientes raciona- 
les. Los procedimientos A y B son racionales. Las funciones z son n soluciones 
distintas de h. Si se considera las z como coordenadas en un espacio de n dimen- 
siones. G es el grupo de las transformaciones puntuales en dicho espacio. Estudia 
M. Drach el grupo de la racionalidad. Sigúese paso á paso la marcha de Galois 
¡formación de la resolvente, etc.j* Esto lleva á la investigación directa de las inte- 
grales racionales, problema muy arduo. 

« Escoje M. Marotte el caso en que m =: 1 y en que el sistema A se reduce á 
lina ecuación h diferencial, lineal, homogénea de orden n, con coeficientes racio- 
nales. Los procedimientos A y B son racionales. Las z son las n funciones de un 
sistema fundamental de integrales de h. Las transformaciones de G son las sus» 
tituciones lineales homogéneas, con coeficientes constantes (colineaciones del 
espacio á n dimensiones) que sufren las :; cuando x viaja en una región de su 
plano, por ejemplo, alrededor de un punto singular. Búscase los puntos de mero- 
morfía, racionalidad, monodromia, etc.. para n = 2, 3 y 4. Intervienen las inte- 
grales cuya derivada logarítmica es algebraica y las ecuaciones diferenciales de 
M. Painlevé, en que la integral general contiene de un modo conocido los para- 
metros arbitrarios. 

<^ Como se ve, consiste el fondo de las cosas, en las investigaciones de los se- 
ñores Drach y Marotte, en hacer aprovechar al cálculo integral de los datos regu- 
larmente completos que se poseen sobre ciertas categorías de grupos. 

« Complácese M. Drach en remover las ideas generales, y lo hace con elegan- 
cia. Pero, no le es posible, bien entendido, recorrer el vasto dominio en que 
penetra. Ocurre á menudo que sólo pueda encontrarse, sobre una misma cuestión» 
un simple programa de investigaciones. El autor mismo lo reconoce. 



bibliografía 149 

c Confínase M. Marotte en un campo más estrecho, y elabora resultados más 
completos. 

« Sea lo que fuese, ambas tesis son, con diferencias en sus cualidades, muy in- 
teresantes. » — F. BlRABEN. 



II. — INGENIERÍA 



Montillot (L.), Inspecteur des Postes et Télégraphes. ~ Télégrapliie prati- 
que. Traite coxnplet de Télégraph.ie électrique. — Y* Ch. Duood, Paris, 
1898. il vol. in-8', 624 pág. con 356 íig. y 6 lám.; ¿5 fr!, encuad.). 

Reseña crítica por Ch.-Ed. Quillauzne, Physicien au Bureau ínternational 
des Poids el Mesures, en Revue genérale des Sciences, enero 30 de 1899 (año 
10, n' 2, pág. 73-74). 

El eminente autor de la reseña recomienda tácitamente la obra, al señalar con 
TÍsible complacencia ciertas particularidades de ella. Constata de paso que es 
muy clara y está ilustrada con abundancia y elegancia, y agreg» que las pocas 
fórmulas que contiene, no pasan de los límites del álgebra más elemental. — 

F. BlRABEN. 

^^Itz (A), Ingénieur des Arts et Manufactures, Professeur á la Faculté libre des 
Sciences de Lílle. — Traite th.éorique et pratique des znoteurs a gas 
et á pétrole et des voitures autoxnobiies. Tome III. — E. Bernard et C", 
Paris, 1899 il vol. gr. in-8» de 600 p., 214 fig ; 20 fr.». 

Reseña crítica por Gérard Lavergne, Ingénieur Civil des Mines, en Revue 
genérale des Sciences, enero 15 de 1899 (año 10, n* 1, p. 28;. 



III. - CIENCIAS FÍSICAS Y NATURALES 



GuUlaiiine íCh.-Ed.), Docteur és-sciences, Physicien du Bureau ínternational 
des Poids et Mesures. — L*óoh.elle du speotre. — Art. en Revue genérale 
de$ Sciences, enero 15 de 1899 (año 10, n* 1, p. 5-8; 3 fig.). 

Estudia M. Guillaume sucesivamente las diversas definiciones, ó determinacio- 
nes, de las radiaciones, las representaciones diversas del espectro que de ellns 
han resultado, para llegar á proponer un nuevo sistema de representación ó escala 
que, por la ley que la caracteriza, denomina « logarítmica ». 

Procuraremos resumir breve y fielmente el interesante trabajo del ilustrado 
físico,*- que merecería, indudablemente, los honores de una reproducción íntegra. 

Examinando previamente la cuestión desde un punto de vista más bien histó- 



150 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

rico, M. Guillaume expooe las definiciones sucesivamente adoptadas por ios físi- 
cos, á medida de la evolución misma de la ciencia. 

La primera definición de la radiación que se haya presentado al espíritu, la 
única conocida durante una larga serie de siglos, se fundaba en el calor, pero era 
tan poco precisa como falaz, puesto que la misma sensación coloreada puede 
corresponder á fenómenos totalmente distintos. 

La idea de definir las radiaciones por su índice de refracción debió conside- 
rarse, pues, como un inmenso progreso, « como la primera creación en el 
caos ». Habíase encontrado la escala del espectro que pudo considerarse per- 
fecta Ínterin las medidas fueron bastante poco precisas y poco variadas como 
para que pudiera creerse á la proporcionalidad de los índices de las diversas 
substancias transparentes para todas las radiaciones. 

Creyóse luego lograr la fugitiva solución en ciertas relaciones naturales apa- 
rentes, entre la extensión de los colores espectrales y varias otras longitudes 
— como ser la de segmentos de cuerda que dan las notas de la gama, Pero 
cuando la base misma de esas ingeniosas síntesis — la igualdad de la dispersión — 
fué reconocida falsa, esos frágiles edificios se derrumbaron por sí mismos. 

Pudo creerse en esa época que ia escala natural del espectro quedaría per- 
dida para siempre (1). 

Vino entonces la teoría de las ondulaciones, maravillosamente discernida 
por Presnel, y ella trajo su claridad en el dédalo inextricable de las radiaciones. 
Quedaba hallada la variable independiente buscada : era la longitud de onda ; el 
índice de refracción no era más que una función de la misma, bien definida para 
una substancia dada, variable de un cuerpo á otro. Y muy luego, gracias á los 
descubrimientos de Wollaston y Fraunhofer— que dieron á las longitudes de on- 
da una significación metrológica precisa — la escala del espectro, creada en teo- 
ría, quedó también prácticamente establecida. 

Sentados estos prolegómenos, pasa M. Guillaume á estudiar los dos sistemas de 
escalas actualmente adoptados. 

Las dos ciencias de la ondulación, la Óptica y la Acústica, proceden diversamente 
en la clasificación de las ondas. La primera las dispone según su longitud ; la 

(1) Con este motivo, M. Guillaume consigna de pasada, en ana notita, algunas obser- 
Taciones que nos parece interesante transcribir integras. 

« La investigación de las relaciones numéricas entre fenómenos no semejantes pnede 
parecemos, hoy, infantil. Las correspondencias entre estos colores y los intervalos mu- 
sicales sólo podría existir debido al azar y sin que haya, entre ambos órdenes de 
fenómenos, ningnna conexión verdadera. Pero, si la investigación de algunas de esas 
coincidencias ha sido estéril, no hay que olvidar que toda la admirable síntesis por la 
cual Maxwell ha agrupado, bajo causas semejantes, los fenómenos de la Óptica y de la 
Electricidad, ha tenido por punto de partida una relación numérica, cuya razón se hallaba, 
primero, absolutamente velada. ¿ No es acaso una investigación puramente empírica de 
relaciones numéricas la que oondujo á Kepler al inmortal descubrimiento de sus leyes ? 
Y, aún hoy, ¿ sabemos acaso si ciertas relaciones antiguamente conocidas en Astronomía 
tienen una causa oculta ó son el simple juego del azar? Si la ley de Bode permanece 
aun por algunos siglos sin explicación, ó si un hecbo nuevo viene á destruir su armo- 
nía, ya no se la considerará sino como una curiosidad. Pero sería imprudente negar 
desde ya que ella sea una manifestación de un principio todavía desconocido. 



BIBLIOGRAFÍA i5t 

segunda, según su frecuencia. Ahora bien, si se examina de cerca la caestión, se 
observa que la única razón de tal divergencia estriba en los procedimientos 
empleados en la medición de la propiedad fundamental de las ondas ; y es en- 
tonces el caso de preguntarse sí un procedimiento de laboratorio puede impo- 
ner una clasificación, si no existen otros motivos de conservar ó modificar la 
escala adoptada en uno ú otro caso. 

H. Guillaume llega desde luego á la conclusión de que la frecuencia es más 
inmediata y primordial que la longitud de onda, y más invariable á la vex. 
La razón parece, pues, aoonsejar el abandono del uso que prevalece en Óptica 
por el de la Acústica. Pero el autor agrega, á ésta, otras razones que militan 
en el sentido expresado. 

Penetrando más á fondo en la cuestión, el autor examina las ventajas y 
defectos particulares de los dos puntos de vista opuestos, según los cuales la 
variable del espectro es una longitud 6 una inversa de un tiempo. Esos defec- 
tos se hacen evidentes representando mediante un diagrama una extensión 
considerable del espectro en uno y otro sistema. 

Así, para hacer figurar el espectro eléctrico en la primera escala, ha habido 
que condensar el espectro ultravioleta^ el espectro visible y el espectro infrar- 
rojo — es decir todas las radiaciones propiamente dichas — en un espacio tan 
reducido, que se hace imposible discernir lo más mínimo en él. — En la se- 
gunda escala, el ultravioleta ocupa casi todo el espacio, al par que las osci- 
laciones eléctricas se encuentran recostadas junto al eje de las ordenadas. 

En un caso, pues, las radiaciones propiamente dichas quedan sacrificadas ; en 
el otro, las oscilaciones eléctricas desaparecen. Ambos sistemas son, por consi- 
guiente, defectuosos en cuanto á la representación total del espectro. 

Considerando entonces la cuestión desde otro punto de vista, M . Guillaume pa- 
sa á establecer algunas condiciones á que debería satisfacer una escala racional 
del espectro. 

En primer lugar, parece existir cierta necesidad lógica en rechazar al infinito 
las dos extremidades del espectro, para señalar bien la distancia que separa los 
fenómenos de la región media del fenómeno que nace en un extrema de la fre- 
cuencia, y de aquel cuya existencia es imposible en el otro extremo. 

Por otra parte, el desarrollo histórico de nuestro conocimiento del espectro 
demuestra que ciertas regiones son muy rápidamente exploradas, al par que otraa 
no consienten sino ínfimos progresos, siempre conquistados & buen precio. Fuera 
de la dificuldad inherente al descubrimiento, las propiedades de las radiaciones — 
consideradas en sí mismas ó en sus relaciones con la materia — varían rápida- 
mente con la longitud de onda cuando ésta es débil, y mucho más lentamente 
cuando se vuelve considerable. 

Consideremos la representación por longitudes de onda. Ella hace aparecer la 
absorción en una forma disimétrica. Cada una de las fajas de absorción, creciendo 
del borde al centro, sube rápidamente en opacidad del lado de las longitudes de 
ondas cortas, y vuelve á bajar más lentamente hacia las grandes longitudes. — 
Ocarre lo contrario en los diagramas por frecuencias» 

Ahora bien, si se admite que un aumento, para ser bien apreciado, debe ser 
referido á la longitud de onda á la cual se agrega, se llega á una ley análoga á 
la del ambral (seuil) en la Psicofisiología, es decir, á atribuir á las diversas 



152 AKALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

regiones del espectro espacios proporcionales á sus logaritmos^ coDsideraDdo 
como correspondientes á porciones de igual importancia, ]as distancias iguales 
del eje de las abscisas. Esa representación logaritmica satisface á los requisitos 
señalados antes : rechaza al infinito la ausencia de la oscilación 7 la vibración 
de energía infinita ; trae la simetría en las fajas de absorción y parece propor> 
cionar la variable natural de este género de fenómenos. Análogas consideraciones 
aplicadas al espectro de frecuencias, llevan también á una representación loga- 
rítmica ; pero, aquí, lo que se representa en el diagrama no es el aumento de la 
frecuencia, sino el cociente de su aumento por la frecuencia á que se agrega. El 
diagrama así obtenido es simétrico del otro, haciéndose indiferente la elección 
de uno ú otro. 



M. Guillaume completa sus explicaciones con los diagramas correspondientes 
á las tres escalas señaladas : en longitudes de onda, en frecuencias y en loga- 
ritmos de longitudes de onda. 

Concluye el autor cotí algunas consideraciones sobre la representación en ocla- 
vas, usada en la Acústica, haciendo ver que la representación logarítmica con- 
duce á ella, y señalando las ventajas que presenta, — las que se reconocerán 
mejor cuando esté más generalizada (1). 

Tal es, en substancia, lo esencial del interesante trabajo que nos ocupa. En 
justificación de su publicación, el autor señala el temor de que, por falta de 
discutirse anticipadamente la cuestión, resulte que el hábito ó el azar hagan pre- 
valecer en el uso una división que más tarde sea juzgada defectuosa. « Sería 
bueno — termina diciendo — que una discusión profunda en uno de los 
próximos Congresos de Física condujera á una regla fija para la división del 
espectro ; los promotores de las pocas tentativas aisladas hechas en esta vía, se 
adherirían á ella con gusto. » — P. Biraben. 

Boltzinann [Ludwigj, Professeur de Physique théorique a TUniversité de 
Vienne. — Vorlesusgen über Ga£theorie (Lecons sur la théorie des gaz). 
y Partie : Thkorie des gaz a molécules monoatohiques, de dimensión» 

NÉGLIGEABLES PAR RAPPORT AU PARC0UR3 LIBRB HOYEN, i* Partie .* ThÉORIE 

DB Van der Waals. Gaz a aioléculbs polyatohiques. Dissociation des gaz. 
Remarques finales.. — Johann Ambrosius Barth, Leipzig, 1895-1898 (2 vol. 
in-8-j. 

Reseña crítica por M. Brillouin, Maitre de conférences á l'École Nórmale 
Supérieure, en Revue genérale des Sciences^ enero 15 de 1899 (año 10, n* 1, 
p. 29J. 

Dice M. firillouin que gracias á esta segunda parte de la obra del doctor Boltz- 
mann — cuya aparición fué demorada durante tres años por el autor — se posee 
• en fin una exposición sistemática y completa de las partes más difíciles de la tco- 



( 1) Por un capricho de la naturaleza, dice M. Guillaume, el espectro visible ocupa casi 
exactamente una octava natural (la 3' de las octavas de las radiaciones reconocidas). En el 
infrarrajoy se conoce hasta la 10" octava, y el espectro eléctrico arranca de la 15*. 



BIBLIOGRAFÍA 153 

ría conocida antes con el nombre de teoría cinética de los gases, pero que hoy 
merece con más justicia el de teoría molecular de los fluidos, 

Hé aquí ol índice de las materias abarcadas en esta importante obra (alrededor 
de 500 páginas) : 

I' PARTE : I. Moléculas esféricas ; presencia de fuerzas exteriores y de movimientos 
de conjunto. — II. Moléculas centros de fuerzas ; (fuerzas exteriores ; [movimientos de 
conjunto del gas. — 121. Moléculas actuando en razón inversa de la 5* potencia de la 
distancia. 

2* PARTE : I. Fundamentos de la teoría de Van der Waals. — II. Discusión física de la 
teoría de Van der Waals. — III. Teoremas de la Mecánica general necesarios á la teoría 
de los gases. — IV. Gases con moléculas compuestas. — V. Establecimiento de la ecua> 
ción de Van der Waals mediante el Yiriel. — VI. Teoría de la disociación. — VIL Equi- 
librio del calor en los gases con moléculas compuestas. 

El autor de la reseña termina con elogio su análisis de la obra del doctor 
Boitzraann, formulando el voto de que vea realizada cuanto antes una edición 
francesa del libro, — destinado, agrega, á ser traducido en breve al inglés. — 

P. BinABEN. 

Clarnot (Adolphe), Membre de Flnstitut, Inspecteur general des Mines, Profes- 
seur á TÉcole Supérieure des Mines. — Traite d'Analyse des substances 
minerales. Tome I : Méthodes genérales d'analtse qualitative bt quanti- 
TATivE. — V Ch. Dunod, Paris, 1898 (1 vol. gr. in-8*, 990 p., 356 fig.; 35 fr). 

Reseña crítica por Q. Ch.arpy, Docteur és-sciences, en Revue genérale des 
Sciences, enero 15 de 1899 ¡año 10, n* 1, p. 29-30). 

Según el autor de esta breve reseña, la obra de M. Carnot — hijo del malogrado 
y célebre presidente Sadi-Carnot — encierra un interés real, tanto por su valor 
intrínseco y sus cualidades de exactitud y precisión, como por hallarse al corriente 
de los trabajos más recientes. « ta redacción de este Tratado es un nuevo é 
importante servicio prestado á los químicos por el sabio profesor de la Escuela 
de Minas, que ha sabido atraerse no sólo el respeto, sino también la simpatía de 

todos».— ?. BlRABEN. 

Glaniceaud [Ph], Docteur és-sciences, Collaborateur au Service de la Carte 
géologique de la Prance. — Les vues nouvelles sur les causes de I*épo- 
qae g'laoiaire. — Art. en Eevue genérale des Sciences^ enero 15 de 1899 'año 
10, n* 1. p. 21-27 ; 1 grabado;. 

El autor se propone, en este estudio, exponer y discutir las dos teorías más 
recientes y acreditadas propuestas para explicar la época glacial, introducida en 
Geología por Joan de Charpentier, en 1834. La primera de esas teorías es la 
hipótesis de M. de Lapparent, el sabio geólogo francés ; la segunda es la hipótesis 
del geólogo norteamericano Mr. Ed. Hull. — El autor termina con algunas vistas 
generales propias que los estudios de los últimos años le sugieren. ~ F. Biraben. 



154 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



IV. - CIENCIAS MÉDICAS 



Liandouzy (L.), Professeur a la Faculté de MédeciDe de París, Médecin de 
rilópilal Laénnec. — Les Sérothérapies. — Georges Carré et C. Naud, París, 
1898 (1 vol. gr. in-8% de 530 pág., avec 27 fig.; 20 fr.). 

Reseña crítica porRoger (H.), Professeur agregé á la Faculté de Médecinede 
Paris, en Revue genérale des Sciences, mayo 15 de 1898 (año 9", 0*9, p.384). 

Presenta M. Roger un análisis bastante completo de la obra ya muy acreditada 
de M. Landouzy, partidario convencido de las nuevas doctrinas microbianas que 
tan profunda revolución han traído en la terapéutica. Esta obra no es sino el cur- 
so de esa materia de la Facultad de medicina de París, durante el año 1895-96. 

Después de algunas breves nociones sobre la Seroterapia general, el autor abor- 
da inmediatamente el estudio particular délos sueros, principiando por el antite- 
tánico, tan importante ya entonces como medio profiláctico ó preventivo — mien- 
tras llegue á serlo como medio terapéutico ó curativo (1). Examina sucesivamente 
los sueros : antivenenosos, estreptocóccicos, antidiftérico, etc. Además de la se- 
roterapia artificial, M. Landouzy se ocupa todavía de la tuherculina y maleinaf 
esos dos agentes diagnósticos tan importantes, que se han vuelto dos agentes me- 
diatos de la Terapéutica. — F. Biraben. 

Soupy (Jules), Directeur adjoínt a l'École pratique des Hautes-Études. — Les 
localisations cerebrales des centres corticaux de la sensibilité gené- 
rale. — Artículo en Revue genérale des Sciences, marzo 15 de 1898 ^año 9*, 
n' 5, p. 185-91 ; con 2 grabados). 

L<ehinaiiii-Xitsche (Dr. Robertj, Encargado de le sección antropológica dei 
Museo de la Plata. ¿ Lepra precolombiana ? en : Revista del Museo de La 
Plata, tomo IX, página 337-371. La Plata, 1898. 

El doctor Ashmead suscitó la cuestión sobre si deben atribuirse á la lepra las 
mutilaciones representadas en ciertas alfarerías peruanas antropomorfas. 

Con este motivo la existencia de la lepra en América antes del descubrímiento, 
ha dado lugar á muchas discusiones en varios congresos cientifícos europeos y 
fué también presentada al Congreso Científico Latino Amerícano, por el doctor 
Lehmann Nitsche, sin que se haya resuelto definitivamente la cuestión. 

En el artículo que analizamos, el autor da un resumen de la reciente discusión 
del asunto en la Sociedad antropológica de Berlín y describe y reproduce en her- 
mosas figuras diez vasijas existentes en el Museo de La Plata, que presentan las 
mutilaciones de que se trata. 

Discute luego cuál puede ser la causa de dichas mutilaciones, que unos atribu- 



(I) Véase la reseña del artículo de M. Répin : La guérifion du tétanos confirméet en la 
entrega anterior. 



bibliografía 155 

yeD á la lepra, otros á la sífilis, quienes á amputaciones hechas como castigo á 
criminales ó mendigos y algunos á una enfermedad especial llamada <t llaga ». 
Tiene en cuenta en ésta discusión las opiniones anteriormente emitidas y las que 
le comunica, por carta, el doctor Carrasquilla, de Bogotá. 

Como conclusión «resulta que esas mutilaciones han sido producidas por enfer- 
medades cuya naturaleza nos es desconocida por ahora, y que quizá nos será 
también imposible descubrir su secreto más tarde: Es casi cierto que no se trnta 
de la lepra». 

Una lista bibliográfíca, completa este interesante artículo.— A. Gallardo. 



V. — VARIEDADES 



Paypó (Roberto J.), Miembro corresponsal del Instituto Geográfico Argenti- 
no. La Australia Argentina. Excursión periodística á las costas patagóni- 
cas, Tierra del Fuego é Isla de los Estados. Buenos Aires, 1898. 

En un volumen de 450 paginas acaba de publicar el señor Roberto J. Payró el 
interesante relato de la excursión periodística que llevó á cabo en 1898, enviado 
por La Nación, en cuyo folletín aparecieron estos mismos estudios que hoy 
adoptan la forma definitiva del libro. 

Es difícil dar cuenta en un rápido análisis del contenido de una obra de este 
género, en la cual no sólo se hallan descritos el viaje mismo y los paisajes con- 
templados, sino que también « están presentados con amplitud y buena crítica 
los antecedentes históricos y geográficos que el asunto comporta, así como los 
que se relacionan con la historia natural», según dice el ilustre general Bartolo- 
mé Mitre en la carta-prólogo que precede y sirve de presentado n al trabajo de 
Payró. 

Los que quieran darse cuenta del libro, deben leerlo, pues no perderán su tiem- 
po, ya sea que traten de instruirse acerca de esos territorios australes que co- 
mienzan á despertarla atención pública, ó bien que busquen sólo el solaz de una 
lectura a trayente. 

Por mi parte, puedo decir que lo he leído con el mismo interés que la relación 
del viaje de Nansen ó de la expedición al África en busca de Livingstone, realizada 
por Stanley, otro periodista que descubrió así la vocación de explorador que ha- 
bía de ligar eternamente su nombre á la geografía africana. Si bien las presentes 
aventuras son menos extraordinarias que las de aquellos célebres viajeros, en cam- 
bio las regiones recorridas tienen para nosotros un interés y una importancia 
mayores, por tratarse de parte integrante del suelo de la patria. 

Partiendo de Buenos Aires el 12 de febrero en el transporte nacional Villa- 
riño toca Payró en Puerto Madryn, Santa Cruz, Gallegos, Punta Arenas, 
Ushuaia, Lapataia, Buen Suceso y San Juan del Salvamento, en la Isla de los Es- 
tados, donde pasó algún tiempo hasta la llegada del transporte /' de Mayo, en 
el que regresó á Buenos Aires. 

No sólo trata de los sitios visitados, sinoqne también agrega valiosas informa- 
ciones sobre el interior del país, costas, etc., con datos estadísticos, etuográfi- 



154 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



IV. - CIENCIAS MÉDICAS 



Liandouzy [L.J, Professeur á la Faculté de Médecine de París, Médecin de 
rilíipilal Laéonec. — Les Sérothérapies. — Georges Carré et C. Naud, París, 
1898 (1 vol. gr. in-8% de 530 pág., avec 27 flg.; 20 fr.;. 

Reseña crítica por Roger (H.), Professeur agregé a la Faculté de Médecine de 
París, en Revue g/^néraU des Sciences, mayo 15 de 1898 (año 9% n*9, p.384). 

Presenta M. Roger un análisis bastante completo de la obra ya muy acreditada 
de M. Laodouzy, partidario convencido de las nuevas doctrinas microbianas que 
tan profunda revolución han traído en la terapéutica. Esta obra no es sino el cur- 
so de esa materia de la Facultad de medicina de París, durante el año 1895-96. 

Después de algunas breves nociones sobre la Seroterapia general, el autor abor- 
da inmediatamente el estudio particular de los sueros, principiando por el antite- 
tánico, tan importante ya entonces como medio profiláctico ó preventivo — mien- 
tras llegue á serlo como medio terapéutico ó curativo (Ij. Examina sucesivamente 
los sueros : antivenenosos, estreptocóccicos, antidiftérico, etc. Además de la se- 
roterapia artificial, M. Landouzy se ocupa todavía de la tuherculina y maleina, 
esos dos agentes diagnósticos tan importantes, que se han vuelto dos agentes me- 
diatos de la Terapéutica. — F. Biraben. 

Soupy (Jules), Directeur adjoint a TÉcole pratique des Hautes-Études. — Les 
localisations cerebrales des centres corticaux de la senslbilité gené- 
rale. — Artículo en Revue genérale des Sciences, marzo 15 de 1898 ^año 9*, 
n' 5, p. 185-91 ; con 2 grabados). 

Liehmami-Xltsche (Dr. Robert], Encargado de le sección antropológica dei 
Museo de la Plata. ¿ Lepra precolombiana ? en : Revista del Museo de La 
Plata, tomo IX, página 337-371. La Plata, 1898. 

El doctor Ashmead suscitó la cuestión sobre si deben atribuirse á la lepra las 
mutilaciones representadas en ciertas alfarerías peruanas antropomorfas. 

Con este motivo la existencia de la lepra en América antes del descubrimiento, 
hadado lugar á muchas discusiones en varios congresos científicos europeos y 
fué también presentada al Congreso Científico Latino Amerícano, por el doctor 
Lehmann Nitsche, sin que se haya resuelto definitivamente la cuestión. 

En el artículo que analizamos, el autor da un resumen de la reciente discusión 
del asunto en la Sociedad antropológica de Berlín y describe y reproduce en her- 
mosas figuras diez vasijas existentes en el Museo de La Plata, que presentan las 
mutilaciones de que se trata. 

Discute luego cuál puede ser la causa de dichas mutilaciones, que unos atribu- 



(I) Véase la reseña del artículo de M. Répin : La guériaon du tétanos confirmée, en la 
entrega anterior. 



bibliografía 155 

yeD á la lepra, otros á la sífilis, quienes á amputacioDes hechas como castigo á 
criminales ó mendigos y algunos á una enfermedad especial llamada ^ llaga ». 
Tiene en cuenta en esta discusión las opiniones anteriormente emitidas y las que 
le comunica, por carta, el doctor Carrasquilla, de Bogotá. 

Como conclusión «resulta que esas mutilaciones han sido producidas por enfer- 
medades cuya naturaleza nos es desconocida por ahora, y que quizá nos será 
también imposible descubrir su secreto más tarde: Es casi cierto que no se tmta 
de la lepra». 

Una lista bibliográfica, completa este interesante artículo.— A. Gallardo. 



V. — VARIEDADES 



Paypó (Roberto J.), Miembro corresponsal del Instituto Geográfico Argenti- 
no. La Australia Argentina. Excursión periodística á las costas pata^róni- 
cas, Tierra del Fuego é Isla de los Estados. Buenos Aires, 1898. 

■ 

En un volumen de 450 paginas acaba de publicar el señor Roberto J. Payró el 
interesante relato de la excursión periodística que llevó á cabo en 1898, enviado 
por La Nación, en cuyo folletín aparecieron estos mismos estudios que hoy 
adoptan la forma definitiva del libro. 

Es difícil dar cuenta en un rápido análisis del contenido de una obra de este 
género, en la cual no sólo se hallan descritos el viaje mismo y los paisajes con- 
templados, sino que también « están presentados con amplitud y buena crítica 
los antecedentes hiatóricos y geográficos que el asunto comporta, así como los 
que se relacionan con la historia natural», según dice el ilustre general Bartolo- 
mé Mitre en la carta-prólogo que precede y sirve de presentado n al trabajo de 
Payró. 

Los que quieran darse cuenta del libro, deben leerlo, pues no perderán su tiem- 
po, ya sea que traten de instruirse acerca de esos terrítorios australes que co- 
mienzan á despertarla atención pública, ó bien que busquen sólo el solaz de una 
lectura a trayente. 

Por mi parte, puedo decir que lo he leído con el mismo interés que la relación 
del viaje de Nansen ó de la expedición al África en busca de Livingstone, realizada 
por Stanley, otro periodista que descubrió asila vocación de explorador que ha- 
bía de ligar eternamente su nombre á la geografía africana. Si bien las presentes 
aventuras son menos extraordinarias que las de aquellos célebres viajeros, en cam- 
bio las regiones recorridas tienen para nosotros un interés y una importancia 
mayores, por tratarse de parte integrante del suelo de la patria. 

Partiendo de Buenos Aires el 12 de febrero en el transporte nacional Villa- 
riño toca Payró en Puerto Madryn, Santa Cruz, Gallegos, Punta Arenas, 
Ushuaia, Lapataia, Buen Suceso y San Juan del Salvamento, en la Isla de los Es- 
tados, donde pasó algún tiempo hasta la llegada del transporte /* de Mayo, en 
el que regresó á Buenos Aires. 

No sólo trata de los sitios visitados, sinoqne también agrega valiosas informa- 
ciones sobre el interior del país, costas, etc., con datos estadísticos, etuográfi- 



156 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍI^ÍCA ARGENTINA 

eos, históricos, cliaiato lógicos y otros obtenidos en las mejores fuentes. En par 
ticuiar se trata con cierta extensión de las costumbres, tradiciones y rasgos ét- 
nicos de los fueguinos, quienes están en camino de extinguirse. 

Los gobernantes deben leer y meditar este libro. En todas partes los valerosos 
pioneers se quejan amargamente de las trabas que se les oponen y del abandono 
en que se les deja por la falta de comunicaciones. 

Patagonia no debe oí gobierno sino vejámenes unas veces, desdenes oUras. 

Gallegos mismo, que comienza á prosperar hoy, está amenazado de muerte segura^ si 
la convención reformadora ha dicho la última palabra respecto de su suerte. . . 

Vivir de Punta Arenas es bien triste para los que habitan zonas tan favorecidas por la 
naturaleza; vivir sin ella es imposible, cuando no se tienen comunicaciones con el resto del 
pafs. y cuando sólo gabelas se aguardan de sus gobernantes, que no quieren abrir los 
ojos. Todo es exigencia de los argentinos para aquellos parajes;- todo es tolerancia, de 
parte de los chilenos, para aquella comarca. 

Luego, más adelante, se lee : 

La Tierra del Fuego seria diez veces lo que es hoy, si el gobierno nacional hubiera he- 
cho por ella la cuarta parte de lo que debía hacer. 

Aquí sería conveniente abrir un paréntesis, para demostrar cómo la Argentina ha he- 
redado de España su falta de aptitudes de colonizadora, que constituirá un peligro si 
se continúa en el mismo rumbo; para demostrar la orfandad en que se encuentran los 
territorios, como punto inicial de una posible disgregación; para recordar que Inglaterra 
envió á éstos sus exploradores y avanzadas en forma de misioneros, conociendo el mé- 
rito de estas tierras; para presentar á estos desiertos detenidos en su progreso por las 
rapiñas mezquinas, más perjudiciales y retrógradas, —aunque parezca paradoja, —que 
los grandes negocios leoninos, que dejan siquiera algún rastro de adelanto para cubrir 
las apariencias. . . 

En aquellas tierras nuevas se plantean transcendentales problemas de todo or- 
den : económicos, políticos, etnográficos y sociales. 

— ¿Qué piensa Vd. de Patagonia? 

Y mientras aguardaba la respuesta, ella iba formulándose en mi mente, clara y deter- 
minada, cuando el interlocutor, perplejo, buscaba las paAibras para vestir la idea. Recor- 
daba los nombres de sus exploradores, sus trabajos científicos, sus esfuerzos, que pocos 
tienen hoy en cuenta, hacía revÍMta de los viajes y de las recaladas, cuando marinos 
valerosos iban á surcar aquellos mares, á vela, desafiando los peligros que no desafían 
hoy los barcos de vapor. Asociaba ios nombres de la costa á los nombres de los que la 
visitaron cuando aquello parecía buena presa para las potencias marítimas. Soñaba en el 
estadista que hubiera hecho de aquellas comarcas un centro nuevo de civilización. 

Pero esos nombres son casi todos de difícil pronunciación para lengua y labios 
latinos. 

Algunos de esos puntos habían sido bautizados ya por los españoles; pero rebautizados 
por los ingleses, su segundo nombre ha prevalecido al fin, por ser el que figura en las 
cartas del Almirantazgo, de tal modo, que en un país de habla castellana, la nomencla- 
tura geográfica es casi exclusivamente inglesa, aunque no sean los ingleses los prime- 
ros que han descubierto y descrípto muchos de esos parajes. 

La mayor parte de los pobladores son también ingleses, alemanes y rusos. 



BIBLIOGRAFÍA 157 

En PaUígonia seprepnra una raza distinta de la nuestra, no sólo porque el medio lo 
exige así, sino también porque los elementos que trabajan en su formación, los antepasa- 
dos de los nietos por venir, son diferentes en absoluto de nuestros abuelos. 

Agregúese á ello que en los centros de población los hijos del país se conside- 
ran como extraños ó como enemigos. Van allí como se va á ana tierra conquista- 
da y pesan sobre los pobladores de otras nacionalidades con toda su autoridad 
sea ésta legal ó usurpada. 

¿Qué consecuencia puede tener todo esto ? 

Supongamos que aquellas tierras continúen creciendo en el mismo abandono y 
progresando á pesar de todos los obstáculos. 

Patagonia estaba ya poblada desde Vjedma hasta la punta Dungeness, desde el Atlán- 
tico hasta los valles habitables de los Andes; cada puesto era un pueblo, cada caleta una 
aldea; luego la población se hacía más densa á medida que avanzaba á la falda de la cor- 
dillera, donde vivía con una vida intensa y pacifica, libre y feliz. Esos pobladores eran 
ya tostidos y nervudos hombres de campo, derechos sobre el caballo ó encorvados sobre 
la esteva, manufactureros vigorosos, leñadores, mineros. Los trenes llevaban á la costa 
los productos de todo el interior. Por los grandes ríos que bajan de la montaña, iban y 
venían las chatas á vapor, llenas de mercaderías, de minerales, maderas. Variaba el cli- 
nia« brotaba el bosque ha^ta en el arenal; perdía Patagonia su fisonomía misteriosa y 
amenazadora, y de aquel territorio inculto y casi desierto, sorgfan una, dos, tres provin- 
cias que reclamaban el self-governmerU. con más razón que muchas otras, diciendo : 
c j Ah ! noit habéis dejado, y hemos crecido solas, por nosotras mismas, con nuestras 
fuerzas personales, sin ayuda, sin simpatía, sin educación casi, y hoy tenemos otro mo- 
do de ser, otras costumbres, otros hijos distintos de los vuestros. Y contad con que sólo 
queremos ser estados dentro del estado. . . Nos habéis dado gobiernos que han detenido 
nuestro progreso, preocupados sólo, egoísta, delictuosamente, del progreso individual de 
los que los componían; nos habéis hecho permanecer largos, muy largos años, en un 
destierro que comercialmente nos acercaba á Inglaterra y á Chile más que á vosotros. .. 
Ahora venimos á daros la sorpresa de nuestra mayoría de edad, en que no pensasteis 
nunca, para la cual no nos habéis preparado. . .» 

Estas son las cuestiones que se ofrecen á la consideración del político, del soció- 
logo, del patriota. 

Para el artista y el amante de la naturaleza hay pintorescos ó imponentes es- 
pectáculos en los canales australes. 

y los paisajes iban desarrollándose cada vez más interesantes á nuestra vista, con un 
lujo de color que nadie esperaría encontrar en aquellas regiones. Por momentos aparecía 
c\ sol, dorando las alturas crecientes, y dando caprichosos matices á los gruesos monto- 
nes de nubes, que al propio tiempo señalaban y ocultaban los montes elevados, casi 
eternamente envueltos en una capa de densos vapores. Comenzaba la vegetación desa- 
rrollándose paulatinamente, formando una línea que se extendía hasta perderse de vista, 
sobre la que se destacaba con tonos más obscuros y enérgicos, la roca pelada, salpica- 
da aquí y allá por alguna mancha de nieve. 

Parecíame estar en plena cordillera de los Andes y recorrer una vez más aquellos 
parajes, pero después de un desastre colosal, de un diluvio que hubiera cubierto va- 
lles y hondonadas, dejando sólo descubiertas las cumbres de la montaña. Aquí, la Isla 
Onemada, por cuyas grietas parece aún correr el humo, y cuyo desolado aspecto tiene 
algo de fantástico y teatral; allí un rincón de verdura en que crece el musgo amarillento 
junto á las gramíneas de un verde más intenso y vivo; allá una ensenadita de aguas es- 



158 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

peculares en que se retrataba la costa rígida, de lineas violentas; acullá la ligera ondula- 
ción de la corriente en el canal... Y todo esto móvil, envuelto en las gasas ligerísimas 
de una neblina apenas perceptible, esfumado en las lejanías como un sueño vago, con 
masas de nubes y claros de azul purísimo, algo semejante á las extrañas y efectistas 
creaciones de Gustavo Doré. .. ¿ Por qué no van allí los pintores argentinos ? ¿ Por qué 
no se inspiran en aquella naturaleza salvaje, tan rica de color, tan variada y tan nueva? 
Allí encontrarían tema para tantos paisajes, para tantas manc/ios admirables, como puede 
darlos la Suiza. Ya un lago tranquilo cubierto de hojas de cachiyuyo rodeado de altas 
rocas, por las que trepa el ejército de fagus, ese árbol austral por excelencia, que resis- 
te las nieves y los huracanes, con su copa verde tendida á favor de los vientos más fre- 
cuentes y terribles; ya un panorama polar, con los irisam lentos del hielo transparente y 
blancura mate y fría de la nieve; ya un pedazo de selva virgen, con las yerbas altas, y 
en que se entrecruzan los troncos del fagusy el canelo, y donde crecen grandes flores» 
blancas ó rojas como sangre, selva que parece tropical, tanta es su vitalidad; ya — cuan- 
do el otoño comienza — el cariñoso matiz sonrosado que toman las hojas perennes de la 
haya, contrastando sobre los diferentes verdes del resto de la vegetación. 

InteresaD al hombre de negocios y al estadista las indicaciones sobre las ri- 
quezas naturales y medios de explotarlas, al estudioso los informes todos sobre 
aquellas tierras, sus producciones y habitantes, mientras el curioso encuentra in- 
teresantes anécdotas, aventuras de viaje, creencias y costumbres de los naturales. 

El señor Payró ha prestado, sin duda, un verdadero servicio al país al popula- 
rizar, en forma amena y adecuado estilo, el conocimiento de tan importante por- 
ción del patrimonio nacional. — A. Gallardo. 

Petit (P.), Professeur a TUniversité de Nancy, Directeur de TÉcole de Brasserie 
de Nancy. — L*etat actuel et les besoins de l*iiidu8trie de la brasse- 
rie. — Art. en Revue géfiérale des Sciences, enero 1.5 de 1899 íaño 10, n* 1, 
pág. 8-30; 4 grab.: cuadr. esladíst.). 

Estudia sucesivamente el autor en este interesante trabajo, los siguientes 
puntos : 

I. — Fuentes principales de los progresos recientes : I** Conocimiento del papel 
que desempeñan los fermentos; -2* Producción industrial del frío; 3® El empleo de los gra- 
nos crudos, arroz y maíz, como succedáneos de la malta ; 4* Los filtros y los aparatos de 
extracción á contrapresión. 

II. — Braceaje (Brassage) : !• Material; 2* Infusión ; 3° Decocción ; 4« Granos crudos; 
b* Cocimiento, Enfriamiento, 

UI. — Fermentación : 1* Fermentación baja; 2* Fermentación alta; 3" Levaduras 
puras. 

IV. — Las especies diversas de cervezas. 

y. — Producción de la cerveza en Francia. Importación. Exportación (3 cuadros 
estadísticos). 

VI. — Enseñanza técnica. 

Muy dignas de ser señaladas á la atención del lector son las consideraciones 
que el autor del presente trabajo consagra al punto tan importante de la ense- 
ñanza profesional de rama tan especial como es el de la cervecería. Examina 
todo lo que se hace en Alemania que, en esto también, debe encontrarse á la 
cabeza de las naciones europeas más adelantadas en materia de enseñanza técnica. 



BIBLIOGRAFÍA 159 

M. Petit dedica también algunas consideraciones atinadas al estado de la men- 
cionada enseñanza en Francia, — donde está representada por dos Escuelas : 
1* la de Douai, que, como la de Weihenstephan, corresponde al tipo de escuelas 
que reciben alumnos provistos solamente de cierta cultura previa general que la 
escuela completa en el sentido de la aplicación á la industria de la cervecería ; 2* 
la de Nancy que corresponde, como la de Berlín, al tipo de escuelas que admiten 
alumnos ya prácticos, provistos del aprendizaje adquirido en la fábrica, y cuya 
instrucción general previa se hace en la escuela misma, aunque muy rápida y 
¿««meramente. —Discute M . Petit las ventajas é inconvenientes de ambos sistemas, 
inclinándose al parecer al segundo. — F. Biraben. 

Li'Apí Photógraphique. — Los conocidos editores parisienses Carré y 
Naad van á crear una importante publicación que aparecerá mensualmente en 
gran formato, conteniendo por lo menos cuatro reproducciones fotográficas gra- 
badas, impresas en papel de lujo y en tonos variados. 

Esta artística revista costará 25 francos al año, siendo su precio de sólo 20 
francos para los primeros 500 suscritores, ventaja que hacemos notar á los aficio- 
nados pertenecientes á nuestra sociedad. 

Vallier ¡le comniandantj. L*Artillerie. Matéridl. Orgunisation. — Un tomo 
de 250 pág. encuadernado y con muchos grabados. ^ Georges Carré et C. 
Naud, editores, Paris, 1899. 

Remitida por los señores Garre y C. Naud, acabamos de recibir esta obra que 
da una idea bastante completa sobre la artillería en su estado actual. 

Se divide en dos partes. La primera trata de generalidades sobre artillería, y 
en ella hace el autor una descripción minuciosa de los mejores sistemas de bocas 
de fuego modernas, de las distintas clases de afustes, pólvoras y proyectiles 
usados en la actualidad, terminando con nociones sobre teoría del tiro y em- 
pleo de la artillería de campaña. En la segunda parte, el autor estudia la artille- 
ría de las diversas potencias, expresando los sistemas usados por cada una de 
ellas, número de piezas según los calibres y proyectiles empleados. 

El libro está escrito con gran claridad, pudiendo ser utilizado, con provecho, 
por los candidatos á oficiales de artillería de nuestra guardia nacional. 

Copie 'Sklodowska). — Les rayons de Beoquerel et le polonium. — Art. 
en Revue genérale des Sciences, enero 30 de 1899 (año 10, n* 2, pág. 41- 
50). 

La autora de este estudio < relativo á trabajos hechos en común con su esposo 
SI. Curie, físico inglés, según creemos), es una de las representantes más emi- 
nentes de la novel falange femenina en la esfera de las ciencias. Explicando su 
propósito, dice que el descubrimiento de los rayos de Becquerel se relaciona con 
ciertas investigaciones perseguidas desde el célebre descubrimiento de Roentgen 
sobre los efectos fotográficos de ciertas substancias fluorescentes y fosforescentes, 
-> investigaciones que parecen proyectar una nueva luz sobre toda una parte de 
la Física. En consecuencia, la autora se propone exponer, á este respecto, algu- 
nos hechos recientemente adquiridos y discutir la< ideas que ellos aportan á la 
filosofía natural. 



\ 



NOVA ADDENDA 



▲D 



FLORAM PATAGONIGAM 



AUCTORE 

C4R0L0 SPEGAZZLVI 

(PARS l) 



Ed vista de la importancia que están tomando los Territorios Pata- 
gónicos y del vivo interés que están despertando en todo el mundo 
científico, creo oportuna la publicación de este trabajo, en el cual 
sólo me limitaré á describir las plantas que considero como nuevas 
y á mencionar las que por causa de los trabajos anteriores, mios ó 
de otros autores, necesiten una pronta reclifícación sinonímica. 

Los materiales que me sirvieron de base para este opúsculo, son 
los siguientes : 

i** Una colección hecha por mi, durante el viaje que efectué á 
lo largo del Río Negro, en el verano 1897-98 (C. S.). 

Ü^ Una hermosa colección efectuada por el incansable paleontó- 
logo Carlos Ameghino, durante sus viajes por el Territorio de Santa 
Cruz, en los años 1897 y 98 (C. A.)- 

3^ El herbario que había empezado á formar el malogrado geó- 
logo Doctor Juan Valentín, en el Chubut, á fínes del año 1897. 

4* Una pequeña pero interesante colección dol interior del Chu- 
but, juntada por el naturalista J. Koslowsky, á fínes del 1898. 

El estudio de estas dos últimas colecciones, me fué permitido 
por el Director del Museo Nacional de Buenos Aires, Doctor Carlos 
Berg, á quien rae es grato manifestar aqui mi reconocimiento por 
esta amable concesión. 

Carlos Spegazzini. 

La Plata, l*de Marzo de 1899. 

A2f. SOC. aEMT. ARG. ^ T. XLYU II 



?;: 



162 ANALES DE Ul SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



PHANEROGAMAE 



DICOTYLEDONEAE 



4. Ranunculus POTAMOGETONoiDES Speg., n. sp. 

Diag. Hecatonia, validus, glaherrtmus, flagelliferus, flagellis 
radicantibus , ápice /asciculato-foliatis, foliis longe peliolatis 
limbo integerrimo subpeltalo ex orbiculart ovato, ápice obttiso, 
basi rotundalO'Subcordato angustissime peliato-marginato ; flo^ 
ribus solilariis, pedunculis folia non aequaníibus suffultis^ 
capitulis fructiferis subglobosis, achaeniis numerosissimis elli- 
ptico-obovatis, obaolete longitudinalüer striaíis, loro ovalo pa- 
pillato laxe paluleque hispidulo. 

Eab. In aquis lente fluentíbus Rio S, Cruz, anno 1884 (T. F.) el 
loco dicto Orr-aik prope Lago Viedma, Mart. 1898 (C. A.). 

Obs. Species jam in Plant. Pal. aust. f. 488, n. 5, edita ut varíelas 
R. Bovei Speg., sed nunc, specinninibus Cl. C. Ameghinoi in- 
spectís, videlur autónoma el satis riteque distincta. Caules limo 
immersí teretes crassiusculi (4-5 mm crass.) hincinde ramoso- 
flagelliferí, internodiis longiusculis (25-50 mm long.), ad nodos 
non V. leniter incrassati atque dense comoso-radicali, radiculis 
lenuibus longiusculis (20-35 mm long.) parce breviter pa- 
tenlimque ñbríllosis; folia ad apicem Hagellorum 5-8- fas- 
ciculata alterna, peliolis elongatis leretibus (60-150mm long. 
= 1,5-3 mm crass.) pallidevirescentíbusbasi (non auriculatis) 
in pericladio membranáceo fuscescente (10-20 mm long.) 
sensim deorsuin ampliato ac vaginante productís, limbis viri- 
dibus crassiuscule membranaceis glaberrimís inlegerrimis 
ovalís V. suborbiculatis (15-40 mm long. = 15-40 mm lal.) 
antice rotundatis apiceque non v. víx subreluso púnelo calloso 
saepius fuscescente ornatiS; basi etiam late rotundatis sed 
saepius leniter cordalis, marginibus ín parle anleriore pelio- 
lorum connivenlibus angusteque pellato-marginatis, nervis 
non prominulis primariis 3 ápice convergen ti bus, celeris 
permultís arcuato-reticulalis; scapí axillares v. pseudo-apica- 



NOTA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 163 

les erecti, íolíis breviores teretes glaberrimi (SO-f^O mm long. 
= 1,5-2 crass.) laeves nudi uniflori, floribus... non vísis, 
sepalis petalis staminibusque cito decíduis ; capitula fructífera 
subglobosa (7 mm alt. et diam.) achaeniis virescentibus gla- 
bris 100-150, rhomboideo-obovatis v. ellipticis (2-3,2 mm 
loDg. = 1-1,3mm lat.) e lalere compressís et longitrorsum 
leDÍter striatís, postice cuneatis antice subtruncato-rotandatis 
(centro et margine partis externae non v. víi carinato*acutis) 
primo stylo longiusculo tenui aculo armatisdein mutícis v. vix 
acutatis, loro ovalo (5-6 mm alL el diam.) carnosulo laxe 
minuteque subluberculoso-cica tricoso, pilis hyalinis deciduís 
patulis ornato. 

2. Draba australis Hook. f. = Walprs., Ann. I, f. 37 — D. argen- 
tina Speg., Contr. flor, Vent., n. 10 — Plant. Pal. austr., n. 20. 
Hab. In pratis aridis saxosis in Babia de San Blas, ann. 1874 (C. 

Berg), in S. Cruz, anno \S8i (C. S.) et in Sierra Ventana, 
ann. 1896 (C. S.). 
Obs. Species mox dignoscenda statura pusilla, siliculis giabris, 
foliorumque pilisad hypophyllum slellatis, ad epiphyllum sím- 
plicíbus. 

3. Draba graminifolia Speg., n. sp. 

Diag. Glaberrima, perennis, caepttoso-slolonifera, foliis in ápice 
romulorum fasciculatis, antice acutiusculis postice in petiolo 
angosto praelongo ba^i dilatato-subvaginante attenuatis, sea-- 
pis e centro foliorum exsurgentibus validis majusculis, a 
medio laxe patentimque racemoso-pedicelligeris^ pedicellis 
inferís folio suffultis superis nudis, siliculis lanceola tis v. an- 
guste ellipticis stigmate subsessili coronatis, 

Bab, In rupestribus prope Lago Argentino, Joco JTarr-aiA vocato, 
Mari. 1898 (C. A.). 

Obs. Radix... ; rami seu stolones repentes lorluosi longitudina- 
Ittersulcato-striati, cortice tenui flavescente frustulalim sece- 
dente tecti, plus mínusve ramulosi (30-50 mm long. = 2-3 mm 
crass.) arcuato-adscendenles densiuscule fasciculato-foliati ; 
folia sal numerosa erecta, glaberrima, viridia, crassiuscule 
membranácea, limbo spathulato oblanceolato v. angusle 
elliptico (15-20 mm long. = 3-4 mm lat.) integerrimo ápice 
attaDuato-cuneato sed obtusíusculo, ñervo primario tantum 



164 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ad hypophyllum vix manifestó, postíce plus minusve sensim 
angustato alque in peliololongissimo (40*70 mm long. = 1 mm 
lat.) subfoliaceo, basi dilatatulo atque plus minusve amplexí- 
cauli-subvaginante producto donata; scapi e centro foliorum 
oxsurgentes solitarii erectí v. vix arquatulí gráciles (lO-Hcm 
long. = 1-1,3 mm crass.) simplices glaberrimi pallescentes, 
obsolete longilrorsum sulcati v. anguloso-costulati, in tertio 
V. dimidio infero nudi, ceterum laxiuscule racemoso-pedicel- 
ligeri ; pedicelli omnes gráciles uniflori plus minusve paten- 
tes, infimi reraoti longissimi (30-40 mm long.) et medii 
magis conferti brevíoresque folio brevíore radicalibus similli- 
mo sed minore (10-20 mm long. = 1,5-2,15 mm lat.) bracteati, 
supremi conferti abbreviati (10 mm long.) folio destituti. 
Flores laxe racemosi parvi, fere omnes jam delapsi, petalis 
(6-7 mm long.) albis obovato-spathulatis longe tenuiterque 
unguiculatis donati. Síliculae erectae saepius lanceol/itae 
utrimque attenuatae acutatae (superne longius) (9-10 mm 
long. =: 2-2,5 mm lat.), slylo brevissimo (0,3-0,5 mm long.) 
stigmate bilobo minute capitellato coronato ornatae, valvis 
mox deciduis subpergameneís opacis glaberrimis laevibus v. 
obsoletíssime nervulosis, replo gracili, septo tenui hyalino 
saepius latissime fenestrato donatae, loculis 4-6 seminiferis, 
funiculis brevibus tenuibus ; semina párvula elliptica v. sub- 
ovala, compressa, laevia, rufescenlia; embryo normalis. 

Species eximia habitu Dr. oligospermae Speg. nonnihil 
accedens, Dr. depili Ph. etiam affinis, a quibus tamen statura 
conspicue majore, foliis pedicellisque valdelongioribus, flori- 
bus racemos i s sat recedit. 

i. Draba karr-aikensís Speg., n. sp. 

Diag. Perennis glaberrima viridi-glaucescens succosa ramosa, 
foliis carnosulis ex orbiculari obovatis crenatis dentatis v, 
incisis, scapis foliosis ápice pateníim spicato-corymbosis, 
siliculis ex ovato lanceolatis ápice stylo elongato capitellato- 
stigmatifero armatis, valvis turgidis enerviisy seminibus in 
quoque lóculo 4-8, biseriatis. 

Hab. In praeruptis denudatis aridissimis Patagoniae australis 
Martio et Apr. 1898 (C. A.). 

Obs. Radix... ápice pluriceps plus minusve dense rosulato-folii- 
fera 1-4- scapigera; scapi simplices e rosularumacro-v. pleu- 



ROTA ADDBNDÁ AD FLORAM PATAGONICAM 165 

rogeni erecti v. saepius acquato*adscendenles lignosulh ligno 
flavescente, caruosulo-corticati virides, nubécula glaucesoente 
adspersi ad apicem usque foliati^ ob foiíorum décurrentiam 
angulato-costulati (an in sícco tantum?), sursum abrapte 
patentimque racerooso-subcorvmbosi ; folia rosulaniro obova- 
to-spalhulata (10-43 mm long. = 3-23 mm lat.) plus mi- 
nusve longe cuneato-petiolata, illa scaporum, inlernodíis 
breviora v. longiora, orbicularia, obovata v. subspathulata 
sessilia, basi non v. vix minute auriculata alque integra, in 
parte supera rotundata, crenata dentata v. incisa, cnisse car- 
nosula avenia vírídia glaucescentia. InÚorescentiae primitus 
corymbosae dein leníter elongatae et racemosae, rachide pri- 
maria brevi (3-10 mm long.)» 10-20-florae, nudae v. quando- 
que basi folio caulino pedicellis intimis interjecto ornatae, 
pedicellis tenuibus glabris ebracteatis (3-8 mm long. = 0,5 
rom crass.) primo adscendentibus, post anthesin patenlíssimi 
unifloris. Flores aibi (3-6 mm long. = i mm diam.); sepalis 
membranaceis (3,3-4 mm long. = 1,3 mm lat.) erectiusculis 
ellipticis ápice obtusis basi subcuneatis non saccatís neo gíb- 
bosís, dorso virescenlibus, pilis paucis simplicibus v. furcatis 
hyalinis adpressis. oruutis, margine albescentibus glabris; 
petalis late obovato-spalhulalis (5,5-6 mm long. = 2,3-3 mm 
lat.) albis integris sépala tertio supernntibus, deorsum longe 
attenuato-unguiculatis ; staminibus subaequilongis tilamentis 
albis tenuibus glabris basi ux dilatatis(3 mm long.), antheris 
concoloribus ellípsoideis (0,8 mm long.)donatis ; ovario glau- 
co-viridi íusoideo*elliptÍGO glabro, superne in stylo terete 
longiusculo (1,3 mm long.) concolore ápice sligmate albo 
capitellato coronato producto. 

Siliculae lanceolatae v. ovato-lanceolatae (3-6 mm long. = 
2-2,5 mm diam.), pedicellis non v. vix elongatis sed incrassa- 
tis fere lignosulis ínsidentes, glaberrimae deorsum subrotun- 
datae, sursum longiuscule attenuatae, atque in stylo terete 
(2 mm long.) gracili rígido persistente ápice capítellato-sti- 
gmatoso productae, valvis valde convexulis, utrimque acutis 
subpergameneis mox deciduis, replo persistente gracili, funi- 
culis callosis retrorsis, septo ex albo hyalino diu persistentibus 
donatae. Semina e lateritio fusca glabra laevia anguste elli- 
ptica (2 mm long. = 1 mm lat.) superne obtusa subtruncata, 
postice acutata suba ppend ¡culata e latere compressa (0,5 mm 



166 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

crass.) in quoque latere sulco profuDdiusculo nótala, testa 
rígidula subtenui, embryone flavido, cotyledonibus eximie 
accumbenlibus. 

Species notis plurirnís ad Cochleariam vergens, ob locorum 
altitudíoem habitu, statura, foiiorum forma sal lúdeos et va- 
rietates sequentes nobiliores distinguendae : 

a) Major : caules erecli elatiusculi (70-iOO mm alt. = 2,5-4 
mm crass.), íoliis valdecarnosis inferis longe cuneato-spathu- 
latis ápice subtruncato-rotundatis grosse 3-S-inciso-dentatis 
(iO-45 mm long. = 20-22 mm lat.) caulinis obovato-orbicu- 
laribus (30 mm long. = 25-30 mm lat.) in parte postica 
cuneatis integris, in antica rotundata grosse 9-15 inciso-denta- 
tis, dentibus (utroque latere 4-7) triangulari-ovatis obtusis 
latis, sinubus acutis donatis, internodia duplo v. triplo supe- 
rantíbus. 

Prope Lago argentino, loco Karr-aik vocato. 

b) Media : caules erecti mediocres (50-70 mm long. = 2-3 
rom crass.), foliis modice carnosis ómnibus obovato-spathulatis 
deorsum longe cuneatis integris. in parte antica plusmínusve 
rotundatis 3-7 dentatis (10-20 mm long. = 5-10 lat.), internodia 
aequantibus v. vix subduplo superantibus. 

Prope Lago Argentino loco Karr-atk vocato. 

c) Minor : caules humiles rosulati arcuato-adscendentes 
(40-50 mm long. = 1,5-2 mm crass.), foliis crassiusculis sed 
parce carnosulis inferis obovato-spathulatis (15-20 mm long. 
= 6-8 mm lat.) longiuscule cunea to-attenuatis, caulinis ses- 
silibus exorbiculari obovdtis(&-8 mm long. = 5-6 mm lat.) 
ómnibus in parte cuneata integris, in parte antica rotundata 
dentibus acutiusculís minutis 13-17 donatis, internodia ae- 
quantibus V. duplo brevioribus. 

Secus Rio Sehuen Joco Parr-aik vocato. 
Inflorescentíae in varietatibus ómnibus identicae. 

5. SiSYMBRIUlf CANBSCKNS Nutt. — Gaj, Fl. Chil. I, f. 128. 

Hab. Vulgatum in cultis prope Carmen de Patagones, Febr. 
1898 (C.S.). 

Obs. Species v. varietates Sisymbriorum sectionis Sophiae quae 
mihi e Patagonia adsunt, characteribus sequentibus distin- 
guendae : 



NOTA ADDENOA AD FLORAK PATAGONlGAM i 67 

Ítóta stellata 8 
in caule glandulosa, in foliis stellata i 
tota glandulosa 5 

. (longe pecJunculato 5. deserticola Speg. 

2. 5^ligmate|^^^^.,. 3 

«... . í glabris S. sophia L. 

^ ( stellato-puberulis 5. Cumingianum F. et M. 

ÍbipÍDnatiñd¡s,lobisintegrís. 5. canescens Nutt. 
tnpinnatifiinis, lobisdenta-^ ^. ,. V i- o . • 

;. ... . { stellato-puberulis S.ícnuw- 

tis : siliquis I ^^, 

^ \ simum Ph. 

5. Síliquis glaberrimis S. gtanduliferum Speg. 

6. SiSTMBRiUM FUBGiAifUM (Speg.) Speg. Plant. per Fueg., n. 85 et 

Plant. Pat. austr., n. íii {snh Schizopetalo?). 

Hab. In rupestribus prope Lago Argentino, loco Karr-aik voca- 
lo, Mart. 1897 (C. A.). 

Obs. Plantae ílorentes nunc tantum repertae. Flores racernoso- 
subcorymbosi, pedicellis longíoribus v. brevioribus suífultí, 
mediocres (7-8 mm long. et lat.) ; sépala ovato-elliptica (i mm 
long.) integra ex albido pallide virescentia, obsolete trinervía, 
margine subcoalescentia glabra, 8 externa parura latiera (8mm 
lat.) basi lenissime gibbosula, 8 interna parum angustiora 
(1,5 mm lat.) ; pétala candida sepalis duplo longíora (7-8 mm 
long. = 8 mm lat.) spathulata, antice obtusa integerríma, 
leniter inaequilateralia, postíce longe attenuato-unguiculata, 
obsoletísslme 3-nervia ; stamina brevíora sépala non v. vix 
aequantia, longíora illa vix superantia, filamentis albis tenui- 
bus glabris, anteris ovatis ochroleucís ; ovarium e terete ellí- 
pticum utrimque rotundatum, sessile, viríde, in dimidio infero 
pilis paucis (6-8) majusculis furcatis onustum, ápice stylo 
brevi cylindraceo stigmate latiusculo subhemisphaerico coro- 
nato donatum, cum stylo sepalorum longitudinem vix aequans. 
Siliquae albescentes v. purpurascentes, valvis ñervo longitu- 
dinali mediano tenuiter costulatis, ceterum obsoletissíme reti- 
culatis non deciduis donatae, seminibus sub-8-seriatis. 

Species ob pétala integra a Sehizopetalo removenda, sed 
Ínter Sisymbrium et Malhewsiam sat nutans. 

Specimina patagónica a typo nonnihil recedunt sed nullo 
modo separanda. Folia radícalia (80-85 cm long. tot.) in eolio 



i 68 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

radiéis fasciculata ereclo-patentia, limbo lanceolato (40-15 cm 
loDg. = 3-i cm lat.) ápice plus minusve obtuso, rachide 
crassa donato, 5-9-pinnato-parlilo, lobis jugorum oppositis v. 
leniter alternís, infimis parvulis remotis, mediís majoribus 
(15-20 mm long. = 10-15 mm lat.) apToxiroalis, supremis 
íterum decrescenlibus confluentibusque, ómnibus late ovatis 
obtusis ad marginem superum dentibus 1 v. 2 latis obtusissi- 
mis, ad inferum minute obsoleteque 2-3 dentatis sed basi 
lóbulo majusculo v. aurícula ovala rachin obtegente orna- 
tis donato, petíolo (5-10 cm long. =5-6 mm lat.) longitudi- 
naliter sxríato, ad veotrem applanato v. subcanalículato, ad 
dorsum convexulo praedita ; folia caulina radicalibus símilli- 
ma, nisi sensim brevius petiolata supremaque sessilia et tune 
basi non attenuata sed tnincata ae subamplexicaulia. 

Ob pubescentiam (pili dum adsunt semper furcati) varíeta- 
tes duae distinguendae : 

a) Glabra : partibus ómnibus glabrís, base caulium atque 
foliis juvenilibus squarruloso-farinosisexceptis, foliis rígidu- 
lo-membranaceis pallide virescentíbus v. subpurpurascentibus, 
leníter glaucescentibus. 

b) Hispida: caulibus deorsum longe patentimque hispídissi- 
mis, foliis juvenilibus pannoso-canescentibus, evolutis molli- 
ter mcmbranaceis, plus minusve pubescentibus, intense virí- 
dibus. 

7. SisTMBRiUM SAGiTTATUM Hook. & Am. — Gay, Fl. Chih, I, f. 12i. 
Hab. Vulgatum pertotam Patagonianí australem per ann. 1874- 
98 (C. Berg, C. A., C. S.), et ín valle del Lago Blanco, Chubut, 
Nov. 98 (n. 101, Koslowsky). 
Obs. Species sat varíabilis, quandoque rígida lignosula virídis, 
quandoque herbácea subtenera glaberrima glaucescens v. pilis 
furcatis plus minusve adspersa, foliis integris, dentatis, pinna- 
tilobis, etc., inferís attenuato-peliolatis, caulinis sessilibus 
basi plus minusve longe acuteque auriculato-sagittatis, inflo- 
rescentiis racemosissimplicibusv. composítis, multi-v. pauci- 
florís floribus albís mediocribus, siliculis pedicello breví val- 
de dicaricato, lenuibus, praelongis saepe flexuoso-vermicula- 
ribus ápice in stylo brevi crasso stigmate capitellato integro v. 
bilobo coronato productis. 
Varíetates sequentes Ínter alias numerosas nobíliores : 



NOVA ADDEKDA AD FLORAM PATAGONICAM 169 

a) Communis : herbácea, pílis parcissimís, foliis víridibus, 
inferís dentato-subruncinatis, caulÍDÍs subintegris, auriculis 
brevibus obtusis, infloresceDtia pauciflora, sepalis víridibus. 

Prope S. Cruz, Febr. 1874 (C. Berg.), Febr. 1882 (C. S.), Jan. 

1894 (C. A.). 

b) Andina (Vh.) Speg., Planl. Pal., n. 22 : herbácea, parcis- 
sime pilosa, foliis glaucís inferís sinualo-deatatis, caulinis 
vixdenliculatis aurículis brevibus acutiusculis, inflorescentia 
ramosa, multiflora, sepalis viridi-glaucescentibus. 

In Golfo de S. Jorge, Febr. 1896 (C. A.). 

c) Purparaseens : lignosula rígidula in partibus basalibus 
deusiuscule hispidula, in superioríbus glabrala, foliis inferís 
acule sinualo denla lis ad hypophyllum violaceo-purpurascen- 
libus, caulinis paucis minulis inlegrisbasi iruncalis vixobluse 
auriculnlís, inílorescenlia ramosa pauciflora, sepalis purpu- 
rasceniibus albo-marginalis. 

Secus Rio Chico, prope Chonkenk-aik, Febr. 98 (C. A.). 

d) Glauca: herbácea elala omnirio glabrala v. vix in margine 
peliolorum cilíalo-slellala, foliis el caulibus inlense cinéreo- 
glaucis, íoliis inferís oblanceolalis grosse parceque angulalo- 
repandis, caulinis angusle linearibus inlegerrimis auriculis 
praelongis aculissimis ornalis, inflorescenlia ramosa pauci- 
flora, sepahs glaucescenlibus. 

Secus Rio Gallegos, Sepl. 1897 (E. B.). 

e) Exauriculata : herbácea rígidula, parce sparseque pilo- 
sula, viridis, foliis inferís oblanceolalis oblusis parce sínualo- 
denlalis, caulinis inlegrís sessílibusin parle poslica altenuatis 
nec auriculalis, inflorescentiis ramosis paucifloris. 

8. SlSTMBttlUII SUBSCANDENSSpeg., n. Sp. 

Diag. Plurimetrale, perenne viride caulibus debilibus subscan- 
áenltbus, tenuibus glabris, nodosis, foliis ad nodos subfascicu- 
laiis subspathulaiis obiusis grosse parceque jAnnaiilobis, margine 
V. etiam hypophyllo pilosulis, pilis furcalisy inflorescentiis ma- 
ximis paucifloris, siliquis vermicularibus praelongis divaricatis 
breviter pedieellatis apiee attenuato-^tigmatosis. 

Hab. In dumelis secus Rio Negro prope Carmen de Palagones, 
Feb. 1898(C. S.). 

Obs. Radíx alba nodosa subsímplex (30-40 cm long. = 5-7 mm 
crass.) ápice pluríceps; rami in arbuslis circumslanlibus 



170 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

subscaDdentes elatí (80-150 cm alt.) gráciles (3-4 mm crass.) 
flexuosi rigídi iignosi, lígDO flavido compacto, cortice cinereo- 
fusco donati, in parte infera nudi, apicem versus ad nodos 
subfascículato-folíati; folia obovata v. spathulata (15-iO mm 
long. = 0-15 mm lat.)> antice obtusa postice longiuscule 
cuneato-attenuata, utrimque margine dentibus 3-4, alteráis, 
supremis latis obtusis parum profundis, inferís angustis dí- 
stantibus saepe pinnifprmibusornata, membranácea viridía, 
pilis minutis albis furcatis margine ciliata, saepe pilis non- 
nullis ad hypophyllum, rarius ad epiphyilum etiam, adspersa, 
ñervo centrali tantum manifestó. Inflorescentiae racemosae 
compositae divaricatae, multiflorae sed relaiatae; flores jam 
delapsi non visí. Siliquae patentissímae praelongae (50-60 
mm long. = 1 mm diam.) rectiusculae utrínque attenuatae, 
ápice acutato-stigmatosae, basi pedicello(8-10 mm long.=0,5 
mm crass.) íultae. 
Species eximia sed ob flores ignotos nonnihil dubia. 

9. Brata lycopodioides Speg., n. sp. 

Diag. Caespitoso-e/fusa, ramis obscure subdichoíomis repeníibus 
ápice erectis, foliis pro more majusculis anguste linearibus 
acutis crasse carinaíis, margine minutissime acúleo lato -pee ti- 
naíis, ómnibus conformibus, floribus apicalibus, silicula 
majuscula ex obovato late oblanceolata, pedúnculo folia suprema 
non superante fulla. 

Hab. In altiplanitie sicca et aridissima pendicis austro-occíden- 
talis montis Kmann-aik, prope Rio Chico, Feb. 1898 (C. A.). 

Obs. Species majuscula habitu Benthamiellae acutifoliae similli- 
ma. Caules laxe caespitosi rosulatim repenti-effusi (10-20cm 
long.) non radicantes, laxe obscureque subdichotomi, ápice 
breviter arcuato-erectiusculi, toti densiuscule imbricato-folíosí 
(3-5 mm diam.). Folia omnia isomorpha, ramo adpressa recta 
V, sursum leniter curvula, infera vetusta et emortua cinera- 
scentia, supera v. apicalia viva virescentia non nitentia, cras- 
siuscula coriacella rigidula, sat longa (6*6,5 mm long.), ad 
epiphyilum plana v. vix sub ápice leniter concava, \n parte 
dimidia supera anguste linearía (0,5-1 mm lat.) atque dorso 
grosse obtuseque carinato-costata, in parte dimidia infera 
dilatato-amplexicaulia plana ecostata, ápice acuta non v. vix 
mucronulata (sed non pungentia), margine praecipue in parte 



NOVl ÁDDBNOÁ AO FLORAM PATAGONIGAM 171 

angustiore minute et plus minusve dense pectinato-aculeolata. 
Flores..., non visi. Peduncul i fructiferi ín ramis terminales, ínter 
folia suprema abscondili et illis breviorescrassiusculi(8-6mm 
long. = 0,5 mm crass.) rigíduli nudi glabri obsolete sulcati 
monocarpici. Siliculaeochroleucae obovatae v. oblanceolatae 
(6-7 mm long. sine stylo = 3-4 mm lat. et crass.) utrimque 
attenuato-subcuneatae (poslice longius quam superne) stylo e 
terete subconoideo plus minusve elongato (0,5-1 mm long.) 
crassiusculo rigidulo ápice non v. víx incrassato-stigmatifero 
coronatae, replo diu persistente crassiusculo rígido, septo 
integro, tenui ex albo hyalino, funiculis in quoque lóculo 3 
subapicalibus obliquis brevibus ornatae, valvis subpergame- 
neis rigidís glaberrimis, valde convexis dorso longitudinaliter 
saepius valide acutiusculeque carinato-costatis, ceterum non 
V. obsoletissíme nervuloso-reticulatis mox decid uis donatae. 
Semina e funiculis péndula exelliplico obovata (2 mm long. 
= 4-1,2 mm lat. = 0,5-0,6 mm crass.) ápice obtuse, basi 
acutiuscule rotundata glabra obsolete longitudinaliter subsul- 
cata, testa rufescente tenui rigidula, embryone majusculo satú- 
rate viridi, radícula terete cotyiedones incumbentes aequante. 
Circa siliculas nonnullas observantur sépala et stamina sub- 
persistentia; sépala subscariosa rígida glabra integerrima 
linearía (5 mm long. = i-,5-2 mm lat.) dorso convexo-obtusa 
crassiuscule costulato-3-nervia, margine ialiuscule subhya- 
lina, ventre subcanaliculato-concava, ápice obtusa subcucul- 
lata, basí non v. vix gibbu1oso-callosa|; stamina erecta 
filamentis tenuibus albís glabris ómnibus subaequilongis 
(i, 5-5 mm long.), antheris basifixís línearibus (1 mm long.) 
ochroleucis donata. Species B. monanthae (Gilg) Speg. (in 
Otto Kuntze, Bev. gen. pl., III, 2, f. 4, sub Draba) valde affi- 
nis et facile ejusdem varietas major. 

10. Brava patagónica Speg., n. sp. 
Diag. Caespüoso^eongesta compaetiuscula, ramis brevibus erectis 

confertts, foliis parvulis ovatis obtusis, omnibtis isomorphis, 

silicula medioeri late elliptica, pedúnculo folia suprema leniter 

superojite fulla. 
/Ía6. Inaltiplanitiesicca, aridissima loco dicio Karr-aik, propé 

Lago Argentino, Mart. 1898 (C. A.). 
Ote. Caules dense brevíterque subbotryose ramulosi, pulvínulos 



17!2 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

subhemisphaericos (10-15 cm diam. = 3-4 cm crass.) sed 
parum compactos efficientes, ramulis teretibus (3 mm crass.)» 
totis dense loricato-foiiatís. Folia omnia isomorpha glaberrima, 
ramo arete adpressa, infera arescentia sordide cinereo-nigre- 
scentia, suprema et viva ex albo argéntea crassíuscula subco- 
ríacella sed vix rígida, ad epipyllum leniter concava, dorso 
convexula, non v. vix obsolete (in parte infera) costulata laevia, 
e triangulari ovata v. elliptica (2-3 min long. == 1,3-3 mm 
lal.) ápice e cuneato rotundata, non v. vix subcucullata, in 
parte dimidia supera margine nuda, in dimidia infera dense 
mínuteque pectinato-ciliolata. Flores in ápice ramulorum soli- 
tarii foliis supremis subcupulatim cinctí, pedúnculo brevis- 
simo (1 mm long.) fulti obovati v. turbinati (3-3,5 mm alt. 
= 1,5-3 mm diam.) ex albo ochroleuci (in sicco I) sépala 
glabra obovata, ápice cucullato-obtusa, postice attenuata 
(3 mm long. = 1,3 mm lat.)duobus extimis basi extus le- 
niter gibbuloso-callosis; pétala glabra alba subspathulata, 
ápice obtusa integra, deorsum longiuscule attenuato-ungui- 
culata (3,5 mm long. = 0,8-1 mm lat.); stamina 6, petalis 
tertio breviora, antheris linearibus albis, filamentos conco- 
lores breves duplo superantibus, poUine subgloboso flavo; 
ovarium pusillum obovatum viride glabrum, stylo fere nullo, 
stigmate obovato integro obtuso coronatum. Silículae pedún- 
culo florali valde accreto nudo, folia brevíter superante, 
crasso rigido glabro (3-i mm long.) suífultae, ex elliptico 
obovatae (5 mm long. = 3,5 mm lat. et crass.) utrimque suf- 
fulto aeque et modice rotundato-subcuneatae, stigmate minu- 
to crassiusculo, stylo fere nullo suifulto coronatae, replo persi- 
stente crassiusculo rigidulo, septo tenui ex albo subhyalino, 
integro v. medio plus minusve fenestrato, in quoque lóculo 
funiculís 3 subapicalibus brevibus obliquis ornatae : valvís 
pergameneo-subcoriaceis satconvexisglaberrimis, medio dorso 
longitudinaliter (praecipue in parte infera) carinato-costulatis, 
ceterum leniter reticulato-nervulosis, mox deciduis donatae. 
Semina obovata superne obtusa, inferné subacutiuscule ro* 
tundata fuliginea laevia, non v. obsolete costulata, magnitu- 
- diñe, testa et embryone ut in specie praecedente. 

11. Brata PTCifOPHYLLOiDBS Speg., n. sp. 
Diag. Caespüoso-congesta compacta^ ramis breviusculis erectis. 



NOVA AODENDA AD FLORAM PATAGONIGAM 173 

foliis pustllimis triangulari'Ovatvi subbiformibus, eaulinis 
minoribus argentéis, subfloralibus latioribus pallescentibuSj 
floribus acrogenis solitariis brevissime pedicellatis foliis sub- 
floralibus late cupulato-cinctis, silicuUs minoribus obovato- 
oblanceolatis pedúnculo folio non superante fultis. 

Hab. In praeruplis aridissimis loco Orr-aik dicio, prope Lago 
Viedraa, Mari. 1898 (C. A.). 

Obs. Species praecedenti sat affinis et forsan ejusdem varíetatem 
minorem sistens, habitu ita ad Beníhamiellam pycnophylloi- 
dem accedít ut plantae ulríusque generis floribus destítutae 
peraegre Ínter se dístinguendae. Caulas densissime botryoso- 
ramulosi, pulvinulos convoxo-applanatos (5-12 era diam. = 
35-30 mm erass.) compactos duríusculos efiicientes, ramulis 
leretibus (3-2,5 mm crass.) v. e mutua pressione subhexa- 
gonis, totis dense loricato-foliatis. Folia subdimorpha, omnia 
taraen glaberrima arete adpressa, infera v. vetusta arescentia 
sordide cinereo-nigricantia, supera et viva albo-argentea niten- 
tiuscula, crassiuscula subcoriacella rigidula, ad epiphyllum 
concaviuscula, ad hypophyllum convexula non carinata nec 
costata, sursum cuneato-rotundata obtusiuscula, margine 
superne nuda inferné plus minusve ciliolato-pectinata, ciliolis 
minutis hyalinis rectis v. subretrorsis, caulina ovata supra 
basin leniter coarctata argéntea nitida (2 mm long. = 4 mm 
lat.)t subfloralia v. suprema triangularía basi non coarctata 
sed magis dilatato-amplexicaulia magísque obtusa et rigida 
(3 mm long. = 1,5 mm lat.) ex albo ochroleuca opaca ad 
apicem ramulorum fere cupulam efformantia. Flores in 
ramulis acrogeni solítarii inter folia subfloralia (una cura 1 v. 
2 gemmis foliaceis pusillis) fere absconditi, pedúnculo bre- 
vissimo (1 mm long,) fulti, obovati v. obconici (1,25 mm 
alt. =1,50 mm diam.) ex albo achroleuci (in sicco!); sépala 
glabra obovato-cochleata antice obtusa subcucullata postice 
cunea to-attenuata (1,25 mm long. = 1.50 mm. lat.) pétala 
glabra alba obovata superne obtüsissima leniterque undulata, 
deorsum cuneata atque breviterattenuato-unguiculata sepalis 
non V. vix longiora; staraina 6 subaequilonga pétala fere 
aequantia, antheris albis ellipsoideis, filamenta concoloria 
glabra triplo superantía; ovarium minutum obovatum vire- 
' scens, stjlo brevi sensim in stigmate turbinatulo sublobulato 
dilatato cDronatum. Siliculae lignicolores pedúnculo crasso 



17!2 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

subhemisphaericos (10-15 cm diam. = 3-i cm crass.) sed 
parum compactos eíBcientes, ramulis teretibus (3 mm crass.)» 
totis dense loricato-foliatis. Folia omnía isomorpha glaberríma, 
ramo arete adpressa, infera arescentia sordide cinereo-nigre- 
scentia, suprema el viva ex albo argéntea crassiuscula siibco- 
riacella sed víx rígida, ad epípyllum leniter concava, dorso 
convexula, non v. vix obsolete (in parte infera) costulata laevía, 
e triangulari ovala v. elliptica (2-3 mm long. = 1,3-3 mm 
lal.) ápice e cunéalo retúndala, non v. vix subcucullata, in 
parle dimídia supera margine nuda, in dimidia infera dense 
minuteque pectinalo-ciliolala. Flores in ápice ramulorum soli- 
tarii foliis supremis subcupulatim cincti, pedúnculo brevis- 
simo (1 mm long.) fulti obovati v. lurbinali (2-2,5 mm alt. 
= 1,5-3 mm diam.) ex albo ochroleuci (in sicco I) sépala 
glabra obovala, ápice cucullato-obtusa, postice alienuata 
(2 mm long. = 1,3 mm lal.)duobus exlimis basi extus le- 
niter gibbuloso-callosis; pétala glabra alba subspathulala, 
ápice obtusa integra, deorsum longiuscule atlenuato-ungui- 
culata (2,5 mm long. = 0,8-1 mm la(.); slamina 6, petalis 
terlio breviora, antheris iinearibus albis, filamentos conco- 
lores breves duplo superantibus, pollíne subgloboso flavo; 
ovarium pusillum obovatum viride glabrum, slylo fere nullo, 
sligmate obovato integro obtuso coronalum. Silículae pedún- 
culo florali valde accreto nudo, folia breviler superante, 
crasso rigido glabro (3-4 mm long.) suffullae, ex elliplico 
obovalae (5 mm long. = 3,5 mm lal. el crass.) utrimque suf- 
fullo aeque el modice rotundalo-subcuneatae, sligmate minu- 
to crassiusculo, stylo fere nullo suifullo coronatae, replo persi- 
stente crassiusculo rigidulo, septo tenuí ex albo subhyalino, 
integro v. medio plus minusve fenestralo, in quoque lóculo 
funiculis 2 subapicalibus brevibus obliquis ornatae : valvís 
pergameneo-subcoriaceis satconvexisglaberrimis, medio dorso 
longitudinaliter (praecipue in parte infera) carinato-costulatis, 
ceterum leniter reticulato-nervulosis, mox deciduis donatae. 
Semina obovala superne obtusa, inferné subacutiusculero- 
túndala fuliginea laevia, non v. obsolete costulata, magnitu- 
' diñe, testa el embryone ut in specie praecedente. 

11. Brata ptcnophylloidbs Speg., n. sp. 
Diag. Caespiíoso-congesta compacta, ramis bremusculis erectis. 



NOVA AODENDA AD FLORAM PATAGONIGAM 173 

foliis pusillimis triangulan- ova tis subbiformibits, eaulinis 
minoribus argentéis, subfloralibus latioribus pallescentibus, 
floribus acrogenis solttariis brevissime pedicellatis foliis sub- 
floralibus late cupulato-cinctis , siliculis minoribus obovato- 
oblanceolatis pedúnculo folio non superante fultis. 

Hab. In praeruplís aridissímis loco Orr-ai k dicio, prope Lago 
Viedma, Mart. 1898 (C. A.). 

Obs. Species praecedenti sat affinis el forsan ejusdem varíetatem 
minorem sistens, habitu ita ad Benlhamiellam pycnophylloi- 
dem accedit ul plantae utríusque generis floribus destitutae 
peraegre Ínter se distinguendae. Caules densíssíme botryoso- 
ramulosi, pulvinuios convoxo-applanatos (5-12 cm diam. = 
35-30 mm crass.) compactos duríusr.uios efScíentes, ramuiis 
teretibus (2-2,5 mm crass.) v. e mutua pressione subhexa- 
gonis, totis dense loricato-foliatis. Folia subdimorpha, omnía 
lamen glaberrima arete adpressa, infera v. vetusta arescentia 
sordíde cinereo-nigrícantia, supera et viva albo-argentea niten- 
tiuscula, crassiuscula subcoriacella rigidula, ad epiphyllum 
concaviuscula, ad hypophyllum convexula non carinata nec 
costata, sursum cunento-rotundata obtusiuscula, margine 
superne nuda inferné plus minusve ciliolato-pectinata, ciliolis 
minutis hyalinis rectis v. subretrorsís, caulina ovala supra 
basín leniter coarctala argéntea nítida (2 mm long. = 4 mm 
lal.), subfloralía v. suprema triangularía basi non coarctala 
sed magís dilalato-amplexícaulia magisque obtusa et rígida 
(3 mm long. = 1,5 mm lal.) ex albo ochroleuca opaca ad 
apicem ramulorum fere cupulam eiformantia. Flores in 
ramuiis acrogeni solilarii ínter folia subfloralía (una cum 1 v. 
2 gemmis foliaceis pusillis) íere abscondili, pedúnculo bre- 
vissimo (1 mm long,) fulti, obovali v. obconici (1,25 mm 
all. =1,50 mm diam.) ex albo achroleuci (in sicco!); sépala 
glabra obovato-cochleata antice obtusa subcucullala postice 
cunealo-atlenuala (1,25 mm long. = 1.50 mm. lal.) peíala 
glabra alba obovala superne oblusíssíma leniterque undulala, 
deorsum cunéala atque brevíterattenualo-unguiculata sepalis 
noD V. víx longíora; stamina 6 subaequílonga pétala fere 
aequanlía, antheris albis ellípsoídeís, íilamenla concoloria 
glabra Irí pío superantía; ovarium minutum obovatum vire- 
scens, stjlo breví sensim in stigmale turbinalulo suhlobulato 
dilátalo coronalum. Síliculae lignicolores pedúnculo crasso 



176 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

<9. CoLOBANTHüs LTCóPODioíDss Gf. = C. Lechlerí Ph. — C. polycne^ 

moldes Hier. — Speg., Plant. Pal. austr., n. 57. — Prim. Flor. 

Chub., n. 24. 
J7a6. Per Patagoniam mediam et austraiem vulgatus per ann. 

1874-98. 
Obs. Specimina in Freto Magellanico lecta minus robusta ramís 

subherbaceís, chubutensía vero valida radice lignosa, ramís 

pulvinulato-contractis rigidioríbusque. 

20. Ltchnis ANTÁRCTICA OK. — Olto Kuntze, Rev. gen. plant., III, 2, 
f. 14. — I. chilensis Speg. (non Gay), Plant. Pat. auslr., n. 30. 

Hab. Non rara in rupíbus collinis propo Lago Argentino, 1884 
(T. F.)etFeb. 1898 (C. A.). 

Obs. Species antea a me ut varietas nana v. depaupérala L. chi- 
lensis G. Gay sumpta. Specimina mea lamen a descríptione Cl. 
O. Kuntzei recedunt scapís saepe 2 v. 3 juga íoliorum geren- 
libus el praecipue calyce minute glanduloso-puberulo neo crí- 
spalo pubescente I 

21. Calandrinia PATAGÓNICA Speg., n. sp. 

Diag. Perennis, humilis glaticescens, undique laxe papilloso- 
viscosa, foliis ad scaporum basin fasciculatis, anguslissime 
linearíbus subacutiusculis, scapis 4-3 floris vix folia superan- 
tibus, sepalis ovatis glanduloso-viscosis dorso margineque 
parce grosseque fimbriato-appendiculatis quam peíala glabra 
ladea persistentia atque capsula ovala brevioribus. 

Hab. In arenosis aridis prope Emelk-atk secus Rio Chico, Dec. 
1 897 elpropeíarr-aiAsecus Lago Argén tino, Mari. 1898 (C. A.). 

Obs. Species sectíonis B, I, 5 Philippianae (cnfrl. Phil. in An. Un. 
Chil. vol. LXXXV, f. 171) prope C. Vidali Ph.(l.c., f. 190) 
inserenda. 

Rhizoma? gracile longiusculum (5-20 cm long. = 2-3 mm 
crass.) cortice laevi fusco tectum bine inde nodulosum, ad 
nodos ramulos solitarios plus minusve clongatos superfíciem 
soli allingentes emiltens. Ramuli in parle Ierra abscondila 
(5-20 mm long. = 1 mm crass.) nudi ochroleuci, in parle 
exerla (30-60 mm long.) deorsum dense fasciculatim foliolalí, 
sursum scapiformes subnudi apiceque pauciQori. Folia con- 
fería anguslissime linearía (15-35 mm long. .= 0,7-1 mm 
iat.) crassiusculecarnosula, deorsum longe attenuata, sursum 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONIGAM 177 

acutiuscula, ad epiphyllum conve&ulo-plana. ad hypophyllum 
leníter canalículata atque obsolete costulata (an ín sicco 
tantum?), e viridi glauccscentía, ubique papíllis minutissi- 
mis subhyalinis vix perspicuís laxe adspersa» viscosula atque 
granulis arenae plus minusve dense veslita. Scapi folia panim 
superantes virides v. subpurpurascentes recti v. sigmoideo- 
flexuosi, íoliis paucis quam radicalia duplo v. triplo brevio- 
ribus rennotis ornati, superne alterne 2-3-flori. 

Flores pedicello ante et per anthesin folio fulcrante breviore 
V. aequilongo (3-3 mm long.)» post anthesin duplo longiore 
(7-iO mm iong.) fulti; sépala ovata obtusiuscula (3-4 mm 
long. = 2,5 mm lal.) integra sed margine (utroque latere 3-3) 
et dorso (3-6) fimbriis carnosulis subcylindricis (0,3-1 mm 
long.) tenuibus obtusis ornata ut scapi el pedicelli papilioso- 
viscosula atque arena vestita; pétala 3 candida obovata v. 
spathulata (3-6 mm long. = 3-2,3 mm lat.) obtusa integra 
sepalis subduplo longiora, glaberrima, post anthesin exare- 
scentia persistentia; stamina 3 petalís fere duplo brevíora 
libera, filamentis tenuibus hyalinisdilalatulis, postice margine 
minute ciliolatis, antheris parvulis erectis albis linearibus; 
ovarium viríde glabrum ellipticum v. ovatum (1,3 mm long. 
= 1 mm diam.) superne ín stylo albescente cylindraceo illius 
longitudinem non v. vix superante apiceque in lobulis 3 diva- 
ricatis ovatis ciliolatis partito productum. 

Capsula ovato-elliptica ^6 mm long. = 3 mm diam.) 
superne corolla arescente tecta, calyce accrelo, illam aequante, 
vestita, glaberrima, tenuiler membranácea utriculiformis, 8-16 
sperma; semina suborbicularia (0,3-0,7 mm diam.) com- 
pressa, sed lateribus convexulis, margine acula (subalata) 
glabra, fusco-castanea, nitentia, laevia (vix sub lente validis- 
sima minutissime obsoleteque papilloso-reliculata). 

(Continuará). 



áh. toe. cnirr. aug. — t. xltii 12 



LA ECUACIÓN LINEAL 



COEFICIENTES CONSTANTES 



Fórmula general. — Tomemos la ecuación lineal : 
siendo P, Q, . . . , R, T constantes, V función de x ; hagamos : 



■k=fe"ud», (O 



y tomemos z y u como funciones dea; s variable independiente, 
tendremos diferenciando con respecto á w : 



^, = fz'.e-ud.. 



de donde : 



\ z=T f e'' . u . dcL + R f z . e"' . u . djL + ... + 

P f z""-' .e^' .udoL+ f z"" . e*- . udoL, 

poniendo todo bajo el mismo signo integral, y sacando el factor 
común e^udx, viene : 

V = J [T + Ra 4- ... + Qz" " ^ + Pz'' " * -t- z^] e'^uda; 



LA ECUACIÓN LINEAL Á COEFiaENTES CONSTANTES 179 

haciendo : 

T + R2 + ... + Qz'* - * + P^'' " ' + z" — J = ?(^); 
tendremos por ser [9 (z) w == 1] : 

Y= f ^(z) e'-udoL = f e^dd . . . ; (M) 

llevando á (1) el valor de u, habrá : 

Estas dos fórmulas resuelven el problema. 

Pueden presentarse dos casos, y son : que [9 {z) = 0], no tenga 
raíces iguales, ó que las tenga. 

Primer caso : [9 {z) = 0] no tiene raíces iguales. — En este caso 
habrá : 

<f{z) z — rt z — r-i ' z—r, ' z—r^-i 



z — rn 



(2) 



siendo: r, , r.¿, ..., r^, .... r;».,,r^, 

las raíces de [9 (z) = 0], y además : 

9 (Z) 9 (Z) 

llevando el valor de — r^» dado por la fórmula (2), á la (N), ten- 

9 (z) ^ 

dremos : 



• • • + A„ f-^ d«; (3) 



180 ANALES DE LA SOCIEDAD GIEMTIFIGA ARGEMTIlfA 



Z — Tg 



^o' 



tendremos, diferenciando con respecto á x : 

dvg rze^'dx 

dx J z — r, 

de donde : 

,-^.-Ji-77/«=V = ^— .«.; (4) 

pero en la ecuación lineal de primer orden : 

dy + y^ (a?) íto = F (x) dx, 
el valor de y es : 

aplicando esta fórmula á la ecuación (4), tendremos : 

V, = e'-'^ . f Ve- '••da? = e"* fc. + /^Ve" ''''da?! : 

siendo (G«) constante arbitraria. 
Llevando esta expresión á la (3), resultará : 

[ aTci + fe' '•^' . \dx^ e^' + AíTCa + fe- ''^ . Vd»! e''-* + ... 



X= + 



+ 



+ ... + A„ [/'e- '•-^Vda? + C J e''^ . 



Segundo caso : [9 (z) =: 0] íie/ie raíces iguales, — El desarrollo 
de — TT' dado en la fórmula (2), no conviene cuando hay raíces 
iguales, pues, si [r^ = r^ ^1], resultará [A^ = 00 ] y [Ap + , = 00 J, 



LA ECUACIÓN LINEAL Á COEFICIENTES CONSTANTES 



181 



por lo tanto el valor de X, dado por la fórmula anterior, sería 
ilusorio. 
Ahora bien, en la ecuación [9 (z) = 0] del grado 

n = [flo + a, + ^2 + . . • + a, + . . • + «m], 

puede eslar la raíz [r^], repelida [a^] veces; la (rj), (a») veces; . . . ; 
la (r.), (o,) veces; . . . ; y la (r„), (a„) veces, luego ; 

9 (2) = [z — ro]"o . [z — »•,]«. . [z — r,]"» ... [2 — r,]<^ 

... (z — r„]«-; 



1 



y el único desarrollo que admite -7-^1 en este caso, es : 



?(«) 



Ro[o] 



R«[í] 



Rolt] 



Ro[ao— 1j 



[a - rol«« "•" (z - ro]«« - ' "•" - + [z - ro]«. - ' "•" - "•" z - n 

R. [<>1 . R.f] . , R. N . , R. [q. - < 1 

[5 — r,|«. "^ [z - r,J«. - . "^ - "^ [z _ r,]«- " ' "^ •" "^ "T^^TT" 



+ 



+ 



?(3) 



R. [»»1 



RJí] 



R. ['1 



R. I a. - i] 



[z - r,J«- "*" [z - r.j«-- ' "^ - "^ [z -r.]«. - '• "^ - "^ "X= 



+ 



+ 



RmfO] , Rm[1] R». [ij , RmK-1] 

(«-rj-"^ [z-r„J— ' ^ - + (a_r„]«--«- "^ - ^ 



z — r 



llevando este valor á la fórmula (N), tendremos : 



e'-d: 



e"di 



^e"da \ 



Ro Wfjib^. + - + RoW/f,-^^.- + .- + Ro [oo - i J/I^ 
+ 



e"da 



/. 



+ + 



e"da 



e*'da 



■>.l«l/p^+...+i«4.l/p^^+...+H.K-.j/^ 



182 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Tomemos la fórmula hallada anteríormeote : 

—-— = e''*^ / Ve- '•■ «^díí? ; 
diferenciando {i — \) veces con relación á (r^), tendremos : 

de donde por ser : 

[1 . 2 . 3 ... (¿ — 1)] =r(0: 
resulta : 



1 



d^ ^r e-da 1 ^--(e^/^-V^ 

.2. ..(/—I) j(z_rj^-r(í) • dr.^-' ' ^ 



por lo tanto, las fórmulas (P) y (Q) resuelven el problema. 

Sea F (»), y (p (a?) funciones enteras de (a?); F (a?) del grado {q) ; 
(f (a?) del grado (p) , [q<p + n\,y además F (o?), 9 (x) y (a? — a), 
primos entre sí, tendremos : 

P(^) ^ A N ? (^) + (a? — ^)" F^ (a^) . 

(x — a)" 9 (a?) (a? — a)'* 9 (a?) 

siendo fa (x) de grado (n — 1), tendremos que fa (a?) 9 (a?) será de 
grado inferior al (p + w). [/a (») y Fi (a?), funciones enteras de x] ;y 
como F (a?) es también de grado inferior al (p + n), (a? — o)** Fi (a?) 
también lo será, y, por lo tanto, Fi (a?), será de grado inferior á 
9 (a?), luego : 

(x — af 9 (a?) (a? — a)'* "^ 9 (a?) ' ^ ^ 

pero 7-^^ — —;> por ser /a (a?) de menor grado que (n), se puede des- 

\X — — d) 

arrollar, solamente en la forma única : 

fa (a?) _ Aq Al 

(a._a)«-(a,_a)'^"^(a^-ay*-^^ '•• "^ . .^,. 

A A 1 ^ '^^ 

(aj—a)'»-* ^ ••• ^a; — a 



LA ECUACIÓN LINEAL Á COEFICIENTES CONSTANTES 183 

y por ser Fi (x) de grado inferior á 7 (x), también habrá (sí es que 
en 9 (x), no existe un factor (a? - by) : ^ 

Fi(a^)_ B C \ ^ ' 
r - — - -h . . . -| — 



9 (a?) X — b X — c " X — r 

siendo : 9 (a?) = (a? — 6) . (a? — c) . . . ^a? — r) ; 

pero si existe un factor del grado t, habrá : 

Fi(cg) ^ f,(x) F,(a>) 
(X - by ?, (x) {X - by "^ 9i (») * 

de manera análoga, á la anterior, demostraríamos que fb {x) es del 
grado (/— 1), y que Fgla?) es de grado inferiora 91 (a?), luego, pues, 
en general : 

{X - ar(x ~ by ... {x^ cT (X - ar '^ (x - by ^ 

• • • I 



{X — c)'^ 



aplicando la fórmula (2'), y haciendo : 



(a? — aT (x ^ by ... (a? — c)'" = ^J (a?), 
tendremos : 

i (» — a)" ■*■ (» — o)" - ' "^ ■ " "•" (£0 — a)" - ' 
B« , Bi , B, _ 1 






í _ 1 + • • • ~r 



X — 6 

4- + 



M) , Ci , , Cm - 1 



{X - cy (» — c)"* - * a — c 

Ahora oien, volvamos á la ecuación (1 ')« pongamos en fa (x), en 
vez de w, su igual [x — a + a], desarrollemos según el teorema de 



184 ANALES DE LA SOCIEDAD CIEUTÍFICA ARGEHTINA 

Taylor, y puesto que x está tomada hasta la potencia (n — 1 ), 
tendremos : 

... + (x — af'^ 



I . 2 ... (n — 1) 
dividiendo todo por (a? — a)'*, tendremos : 

df{a) d'f{a) I 



fa(x) ^ fia) da da' '\ ,2 ^ 

(a? --a)" Ix — ay^ix — ay-'^ (x — a)'"'' "^ ( 

da'*-* ' i . 2 ... (n — O 1 



d«- 

... + 



(a? — a) i 



pero como (1 ')f sólo admite un solo desarrollo de esta forma, es 
necesario que (2') y (4') sean idénticas, luego : 

d^fja) d''-'f(a) 

k,-f(a), A,--^. ^^-(—2' - *"-^-1.2...(n-1)' 

Ahora sólo nos falta averiguar el valor de /"(a). 
Multipliquemos los dos miembros de la ecuación (1 ')por(a;~a)'', 
tendremos : 

gg = /■„(») + "—>•■/■('" ; 

pero como por hipótesis : 

(x — a); F{x) y ? (a?), 

son primos entre sí, tendremos para {x = a) : 

9(a) 



LA ECUACIÓN LIRBAL Á COEFICIENTES CONSTANTES 185 

Yolviendo á la ecuación lineal tendremos : aplicando estas fór- 
mulas y haciendo : 

(z-n)<" _ (g-r,)«. _ • (z-r,)°- _ 

9 (a) - ' ^""'^ ' ?(z) -'^'^" ••• ?(z) -'^'^•^• 

respectivamente para 



(2 = ro) ; (2 = r,) ; . . . ; (z = r.) ; 
que 



d'fin) 



R.(0) = Aro); R„(0 = ^: ...; Ro(t)= ^ .tfs.i 



R.(0) = ^(r.); R.0)=^^^ ...; R. (O = ^TyfVri- 

llevemos á (P), los valores de R hallados aqui, y además pongamos 
en vez de 



/ 



(3 — r.y 



rf' - 't>. 

rfr * ~ * 
SU igual ' 



\ . 2 . (<— 1) 
tendremos : 

(/«.-'v, rf/-(ro) d«.-2t;o d'^'-'fíu) 



drt"» - » , dro dro«« - 2 , dro« 



— 1 



oro aro"» - z ^ _^ «rp-» - • 

I .2.(a«— 1)"^ I . 2. ..(o, — 2) - "I"! .2.3... (««— I) ""^ 

d«- - '«, d/'(r,) rf°--»t>i rf°'-Y(r,) 

*— I .2. (a, — 1)^1 .2... (a, — 2) ' "* i . 2 . 3 ..,(«,— 1) 

+ 

/^ "-^¿r^g— ■ , rfr„. dr^»-» . dr„.°— ■ 



< . 2 . (a„ — 1) ' < .2... (a„ — 2) ' ■" '1.2.3... (fl„. — I) 



186 
pero 



AMALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



dPf(u) 






dro' 



T-t- 



+ 



tk\ ~l • • • l" • 



1 .2.(ao— I) ' 1 .2... («0 — 2) 1.2... {úo- 3) 



dro* 



ri|.^ao-(t-Hi) 



1 . 2 ... t I .2.3...[ao— (t+ 1)] 



+ ... + 



í/ro^o - * 



I . 2 ... (Oo — I) 



. 1^0, 



es igual á 

luego, finalmente : 



i .2 ...(flo— O^^'o'**""^ 



i . 2 . 3 ... (ao— 1) .dro«o-* 
¿a.~i I gr,x re-'''^V.da?./'(r,) I 
i . 2 . 3 ... (fli— 1) . íir,«.-» "*" 



+ 



X = 



/ 



+ 



¿a, - 1 je'-'^ fe-'-'-^V . da? . /'(r,) 1 

1 . 2 . 3 ... (a, — 1) . dr,^'^^ "^ 
+ 



d«- 



-l rgr«,a; r 



^r^jo I cr^'-^y . da? 



. r(r.n)] 



1.2.3... (a,„ — I ) . dr,„''- - » 



Manuel Gonzílbz. 



Buenos Aires, 1899. 



CUESTIONES SANITARIAS 



Por el ingeniero DEMETRIO SAGASTOHE 



(1) 



Ál doctor Guillermo Udaondo, 



Es evidente la necesidad y urgencia de conlinuar el saneamienlo 
de la ciudad de Buenos Aires, hoy limitado á las dos terceras partes 
del radio de Baleman de 1876 y al distrito 30 (Boca y Barracas), pro- 
yectado en 1884,— mediante la provisión de agua y el servicio de 
cloacas. 

Para extenderlo hasla los límites del proyecto del eminente in- 
geniero, se necesita dos cosas : agua suficiente y varios millones 
de pesos. 

¿Cómo se obtendrán el agua y el dinero? 

En principio de ejecución ya los trabajos que permitirán dispo- 
ner de 150.000 metros cúbicos de agua por día, máximo posible en 
aguas bajas, con el conjunto de obras actuales,— es necesario que 
ese volumen baste para los 600.000 habitantes en que puede cal- 
cularse la población dentro de ese radio. — Y bastaría si, como dice 
Mignet, « los hombres supiesen entenderse cediendo unos lo super- 
fluo y contentándose los otros con lo necesario». 

Son superiluos los 33 litros más, por día y por persona consumí- 
dos en 1896 (véase cap. II) sobre los 181 que calculó Bateman, y sí 



(1) Es de gran actualidad la publicación que comenzamos de este importante 
estadio de nuestro malogrado consocio el ingeniero Demetrio Sagastume, cuya 
desaparición lamentan todos los que le conocieron. 



188 ANALBS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

los abonados no los ceden se dispone para obligarlos de un medio 
rauy sencillo y efícaz : la generalización del medidor en la dis- 
tribución. 

El fundamento filosófico, diremos así, de cada uno de los dos 
sistemas principales de distribución de agua, hoy en pugna en las 
grandes ciudades, puede expresarse del siguiente modo: 

Sistema de distribución cpntinua con canilla libre. Considera á la 
humanidad tal cual debiera ser. 

Sistema de distribución continua con medidor. La considera tal 
como es : egoista antes que altruista. 

Este incita el interés particular en pro del interés general, de 
modo que cuidando lo propio se cuida también lo ajeno; aquél, 
anulando el interés individual, permite se malgaste lo propio y lo 
ajeno. 

En el primero, cuánta más agua se tiene, más se necesita; ha- 
ciendo la demanda ilimitada, como dice Couche, no permite jamás, 
cualquiera sea la cantidad de agua de que se disponga, hacer un 
servicio satisfactorio. 

En el sistema del medidor hay tantos interesados en la conve- 
niente utilización del agua, cuantos abonados existen : en el de 
canilla libre, los esfuerzos del único interesado, — la Administra- 
ción, — se estrellan contra la falta de cooperación de la mayor parte 
de los abonados. 

En el capitulo II de este ensayo se intenta la demostración de la 
suficiencia de los 150.000 metros cúbicos de agua por día para ser- 
vir con amplitud á la población calculada dentro de todo el radio de 
Bateman supuesto saneado. 

¿Y EL DINERO? El cambio del sistema de distribución implica el 
de la renta : en vez de un tanto por ciento sobre el precio locativo 
del inmueble (que según la picante frase del Director del servicio de 
agua en Brookiyn Mr. Forbes, equivale á contar los arcos de un 
barril de harina para apreciar el valor de su contenido), se estable- 
ce el precio de la unidad de volumen de agua suministrada y eli- 
minada, 12 centavos y 8 centavos por metro cúbico respectivamen- 
te (véase cap. IV donde sediscute ampliamente este punto). 

El mejor aprovechamiento del agua permitirá, rebajando las 
tarifas, aumentar no obstante las entradas: Paris y Berlin ofrecen 
ejemplos notables de ello (cap. III y IV). 

Y si las entradas aumentan, hasta permitir por ejemplo el servi- 
cio de la deuda de las obras de salubridad ¿ habrá dificultad en 



CUESTIONES SANITARIAS 189 

oblener un empréstito de 45 á 20 millones de pesos moneda nacio- 
nal para llevar á cabo las ampliaciones ? 

Ninguna, y hasta será ventajoso: para el gobierno será un alivio, 
para el público de fuera del radio actual importará la seguridad 
de tener pronto servicios sanitarios, para el de dentro, aparte de 
las posibles ventajas de una diminución en el monto de los servi- 
cios, habrá las seguras de una evidente mejoría en la higiene ge- 
neral debido al ensanche del radio saneado. 

Algunos de estos conceptos no aparecen muy claros á primera 
vista. 

¿ Es qué consistirá el alivio para el gobierno ? 

Reanudado el servicio de la deuda externa debe abonar cada año 
1.912.500 pesos oro para el del empréstito de obras de salubridad, 
suma que durante unos 6 años tendría que extraerse de rentas ge- 
nerales si el Gobierno destinase cada año á las obras de ampliación 
el exceso de las entradas sobre los gastos de la Administración de 
Obras de Salubridad, que oscila al rededor de 3.000.000 de pesos 
moneda nacional por año. Es difícil ó mejor dicho imposible que 
pueda efectuarlo: en cambio sería llevadero atender á una deuda á 
mayor plazo, como ¡es un empréstito sobre todo cuando las obras 
mismas aseguren su servicio. 

Por otra parte ¿es justo que de rentas generales se distraigan 
esas sumas que han de emplearse en servicios eminentemente mu- 
nicipales? ¿No sería mejor que Buenos Aires pagase sus servicios 
de salubridad imitando á Paris, aunque sin llegar á lo que hace 
Berlín, que después de abonar interésy amortización de su emprés- 
tito correspondiente al servicio de agua deja todavía, como en el año 
fínanciero 1890-91, una utilidad de 2.193.133 marcos? 

La seguridad de los habitantes defuera del radio actual de tener 
en menor tiempo los servicios, por los medios que sostenemos en 
este ensayo, quedará demostrada con esta simple enunciación, para 
que el Gobierno pudiera en 6 años entregar 18.000.000 de pesos 
moneda nacional á la Comisión de Obras de Salubridad tendría que 
disponer de 1 1 .475.000 pesos oro en igual término para el pago del 
servicio de la deuda. Necesidades para él más perentorias le im- 
pedirán hacerlo. 

Pero en la enunciación délas ventajas está la que muchos consi- 
deran como una utopía : la posible diminución en el monto de los 
servicios en propiedades dentro del radio actiuil á consecuencia de la 
generalización del medidor. 



190 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Hemos tratado de demostrar en el capitulo lY que esto será una 
realidad para los que se contengan dentro de un justo límite en el 
consumo, como lo ha sido en París, enBerlin y doquiera se ha es- 
tablecido el sistema. 

Sirvan estas cuatro palabras como de síntesis de esta parte de 
nuestro imperfecto ensayo. Si obtenemos algunos datos que nos 
faltan, trataremos la cuestión propuesta de aumentar la provisión 
de agua á 250 litros (valor medio) por día y habitante para una po- 
blación de un millón de personas, lo que, a priori, no nos parece 
factible sino por el establecimiento de una distribución de agua sin 
filtrar para dotación abundante de servicios públicos é industriales 
y en todo caso es cuestión que deberá resolverse recién después de 
completar el radio de Bateman. 

(Continuará). 



MISCELÁNEAS 



Lios nuevos fósforos. - Parece estar resuelto un difícil problema que 
mocho ha preocupado á tos higienistas, el de la proscripción del fósforo blanco en 
U fabricación de las cerillas fosfóricas. Buscóse en Taño durante muchos años la 
sustitución del fósforo venenoso — causa de la neurosis maxilar, de envenena- 
miento crónico en los obreros — por un agente menos deletéreo, hasta que, al 
On, hacen unos pocos meses, la solución parece haber sido hallada, y satisfactoria. 
Tomamos de un reciente artículo del doctor Cartaz; publicado en La Naiure (18 
de febrero los siguientes datos al respecto. 

La solución de la cuestión se debe á los señores Sev^ne y Cahen, ingenieros 
de las manufacturas del Estado, que han conseguido confeccionar fósforos coa 
una combinación fosfórica menos deletérea, el sesquisulfuro de fósforo. 

El período de ensayos se ha cerrado desde hace tiempo, y hacen ya varios me - 
ses que todas las manufacturas de Francia no emplean ya ese agente, como se 
hecha de ver en las cajas, que llevan la marca S. C. 

Para darse cuenta de la toxicidad relativa de ambas clases de fósforos, basta 
consignar los siguientes datos. Una dosis de fósforos blanco de 3 miligramos 
por día basta para matar rápidamente un cobayo: con el sesquisulfuro se ne- 
cesitarían 10 veces más, es decir, 3 centigramos por día (ó sea 3^*^50, es decir, 
el peso de sesquisulfuro contenido en 6000 fósforos, para un adulto). 

En cuanto á la composición de la pasta, es la siguiente, para fósforos de leña 
paraílnada : 

Sesquisulfuro de fósforo. • 6 

Clorato de potasa ÍU 

Blanco de zinc 6 

Ocre rojo * 6 

Polvo de vidrio 6 

Cola 18 

Agua 34 

La comp<>sición varía algo según se trate de fósforos azufrados, parañnados ó 
de cerilla. 

En fin, los procedimientos de fabricación no han variado sensiblemente, lo 
que es de grande importancia económica. 



192 



UTALBS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



liOs pesos atómicos. — La comisióo nombrada por la Sociedad alema- 
na de química y compuesta de los señores Laodolt, Ostwald y Seubert» para de- 
terminar los valores de los pesos atómicos á emplear eo la práctica, recomienda: 

1* Tomar el peso atómico del oxígeno igual á 16,000 y calcular los pesos ató- 
micos de los otros elementos según las proporciones de sus combinaciones con 
el oxígeno determinadas directa ó indirectamente ; 

2* Adoptar los valores siguientes que son probablemente los valores más co- 
rrectos conocidos hasta la fecha : 



PesoB 
Nombres y Símbolos atómicos 

Aluminio, Al 27.1 

Antimonio» Sb 120 

Argón í?), A 40 

Arsénico, As 75 

Bario, Ba :.. 137.4 

Bismuto. Bi 208.5 

Boro, B 11 

Bromo, Br 79.96 

Cadmio, Cd 112 

Cesio, Cs 133 

Calcio, Ca .' 40 

Carbono, C 12.00 

Cerio, Ce 140 

Cloro, Cl 3"). 45 

Cromo, Cr * 52.1 

Cobalto, Co 59 

Colombio, Cb 94 

Cobre, Cu 63.6 

Erbio (?1. Er 166 

Fluor, F 19 

Galio. Ga 70 

Germanio, Ge 72 

Glucinio. Gl 9.1 

Oro, Au 197.2 

Helio (?j, He 4 

Hidrógeno, H 1.01 

Indio, In 114 

Iodo. I 126.85 

Iridio, Ir 193 

Fierro, Fe 56 

Lántano, La 138 

Plomo, Pb 206.9 

Litio,Li 7.03 

Magnesio, Mg 24.36 

Manganeso, Mn 55 

Mercurio, Hg 200.3 



Nombres y Símbolos aWiJü^s 

Molibdeno, Mo 96 

Neodimio (?), Nd 144 

Nickel, Ni 58.7 

Ázoe, N 14.04 

Osmio, Os 191 

Oxígeno, O 16 

Paladio, Pd 106 

Fósforo, Ph 31 

Platino, Pt 194.8 

Potasio, K 39.15 

Presodimio (?), Pr 140 

Rodio, Rh 103 

Rubidio, Rb 85.4 

Rutenio, Ru 101.7 

Samarío (?), Sa 150 

Scandio, Se 44.1 

Selenio. Se 79.1 

Silicio, Si 28.4 

Plata, Ag 107.93 

Sodio, Na 23.05 

Estroncio, Sr 87.6 

Azufre. S 32.06 

Tántalo, Ta 183 

Teluro, Te 127 

Talio, TI 204.1 

Torio, Th 232 

Estaño, Su 118.5 

Titanio, Ti 48.1 

Tungsteno, W 184 

Uraraio, ü 239.5 

Vanadio, V 61.2 

Yterbio, Yb 173 

Ytrio, Y 89 

Zinc, Zn . , 65.4 

Zirconio, Zr 90.6 



Estos números son, en principio, dados solamente con un número de deci- 



MISCELÁNeA 193 

males tal qaela líltima paeda ser considerada como exacta. Los pesos atómicos, 

determinados por Stas, por ejemplo, son dados coq dos decimales, pues sólo 

comportan errores de 3 á 6 unidades de la tercera decimal. Los demás pesos, 

determinados menos exactamente, sólo están dados con un decimal, ó no lo son 

(ou pas du toui). 

Los pesos seguidos de un ?; pueden no ser exactos ni siquiera ]en su parte 

entera. 

{Revue scientifique^ febrero 4 de 1899.) 

Una reciente discusión sobre la eonsangruinidad. — La 

Revue scientifique del 11 de febrero último, trae un resumen de una interesante 
discusión sobre el tema expresado en el título, levantada en la Academia de me- 
dicina de Bélgica hace poco. 

He aquí la conclusión que se adoptó después de un debate contradictorio bas- 
tante largo: conclusión, formulada por M. DeneíTe : « Creo con M. Demarbaixque 
es contrario á las leyes de la biología admitir que la consanguinidad, por sí 
misma, pueda engendrar enfermedades en los descendientes; la prueba de ello se 
ha dado un gran número de veces, tanto en el hombre como en los animales ». 

« 
La desnatupalización del alcohol* — La cuestión de la desnatura- 
lización del alcohol es de aquellas que preocupan siempre al fisco y á la industria, 
pero á títulos absolutamente opuestos. Si el primero pudiera proceder á su an- 
tojo, el problema estaría pronto resuelto : un producto cualquiera que hiciera el 
alcohol imbebible, ininflamable, que lo privara de la mayor parte de sus propie- 
dades y que por lo mismo impidiera toda tentativa de regeneración. Pero la in- 
dustria ó mejor las industrias reclamarían, con razón, contra tal tratamiento, que 
haría inutilizable para ellas el alcohol. Ahora bien, como la desnaturalización se 
hace precisamente para permitir á ciertas industrias el empleo del alcohol exone- 
rado de derechos fiscales, sin que ellas puedan, por fraude, regenerarlo y ven- 
derlo como bebida, se ve bien que giraríamos en un círculo vicioso. 

Es necesario, pues, que un buen desnataralizador dé seguridades al fisco y no 
ponga trabas á los empleos industriales del alcohol. Este problema parece senci- 
llo: en realidad es excesivamente complejo, vista la diversidad de industrias que 
utilizan el alcohol ; lo que no estorba á una es por el contrario un inconveniente 
para la otra. Para ciertas industrias, la cuestión de un desnaturalizador es tan im- 
portante que la Cámara sindical de la perfumería francesa ha abierto un concurso 
entre todos los químicos franceses para la invención de un desnaturalizador del 
alcohol, susceptible de ser empleado en la fabricación de los productos de la per- 
fumería ; el premio propuesto era de cincuenta mil francos. El desnaturalizador 
debía ser incoloro, no modificar el gusto ni el olor del alcohol, estar desprovisto 
de toda acción química, no disminuir el poder disolvente del alcohol para las 
esencias y otras materias utilizadas en perfumería, no ser ni tóxico ni nocivo y 
. ser, por fin, de un precio modesto. 

; Un verdadero mirlo blanco ! 

Pero no es esto todo, bajo el punto de vista fiscal, el desnaturalizador una vez 
incorporado al alcohol, no podrá ser separado ni práctica ni económicamente por 
ningún medio, y deberá poder ser delatado fácilmente en cualquier líquido alco- 
hólico por una reacción sencilla. El concurso cerrado el 15 de junio del año pa- 

111. SOC. CISTr. ARG. — T. XLVII 13 



194 AN4LES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

sado no ha dado, que separaos» un resultado práctico, á pesar de la importancia 
del premio propuesto. Es necesario convenir que las condiciones exigidas para 
el desnaturalizaüor son bien difíciles de encontrar reunidas en un solo cuerpo. 

Colocándose en otro punto de vista : la aplicación del alcohol á la calefacción, 
al alumbrado ó á la fabricación de ciertos productos químicos, el problema, aun 
cuando complicado, ha recibido una solución bastante satisfactoria por el empleo 
del aceite de acetona. 

No es aún, seguramente, el desnaturalizador ideal que se aplica á todos los casos, 
pero es incontestablemente uno de los más eficaces, en los casos antes enume- 
rados. 

El aceite de acetona ha sido preconizado como desnaturalizador^por Lang, di- 
rector del laboratorio del estanco federal suizo y est€ país lo ha adoptado. En 
Francia, la Comisión técnica, nombrada por el gobierno francés para estudiar la 
cuestión de la desnaturalización del alcohol, aunque reconociendo la superioridad 
del aceite de acetona sobre los otros desnaturalízadores, no ha adoptado este pro- 
ducto, pues su producción industrial es demasiado re$trin>;ida. 

No se conocían, en efecto, más que dos fuentes de producción : los residuos de 
la fabricación de la acetona y la oxidación do los aceites brutos que resultan de 
la rectificación del alcohol; ninguna de las dos permitía tener el aceite de acetona 
en cantidad y á bajo precio. Puesto entonces al corriente de la cuestión 'por el 
eminente químico Priedel, miembro de la Comisión de desnaturalización, el pro- 
fesor A. Buisine, de la universidad de Lílle, comenzó a estudiar la cuestión, en 
colaboración con su hermano P. Buisine y la resolvió en un laboratorio de una 
manera tan satisfactoria que el estado le acordó una subvención para hacer ensa- 
yos de fabricación en grande escala. 

El aceite de acetona está constituido, en gran parte, por un homólogo superior 
de la acetona ordinaria: la metiletilacetona que hierve á 81^ C.. temperatura pró- 
xima al punto de ebullición del alcohol. Un procedimiento general de preparación 
de la acetona consiste en someter á la destilación seca, el acetato de cal. 

Tomando una mezcla de ácidos grasos 'propióníco, butírico, etc.), se obtienen 
aceites de acetona, y los señores A. y P Buisine, en un hermoso trabajo de con- 
junto sobre las aguas de desengrase de la lana, han mostrado que estas aguas su- 
fren espontáneamente una fermentación especial compleja, que desarrolla en par- 
ticular ácidos grasos volátiles. 

Las aguas de grasa de lana fermentadas (ocho días) son desembarazadas del 
amoníaco por ebullición, luego aciduladas con un ácido mineral : los ácidos volá- 
tiles son extraídos por -el vapor de agua, se les satura por la cal y se evapora á 
sequedad. Las sales de cal deshidratadas son entonces sometidas á la destilación 
seca. 

Los productos destilados son rectificados dos ve^^es, suministran así 60 por lOQ 
de aceite de acetona (metiletilacetona). 

Esta fuente de aceite de acetona es muy abundante, puesto que solamente en 
Roubaix y en Tourcoing, se produce cada día, más de 500 metros cúbicos de aguas 
de grasa de lana que darían 7500 kilogramos de aceite de acetona ; la cantidad de 
alcohol que podría ser desnaturalizada por este procedimiento no exigiría una 
producción mayor de 300 á 400 kilogramos de aceite por día. 

En cuanto al precio, los señores Buisine no lo han podido establecer aún defl- 
nitivamente, pero piensan que no sobrepasaría de 2 francos ó 2,50 francos el kilo- 



MISCELÁNEA i 95 

gramo; y como basta 1 á 1,50 por 100, su empleo sería sensiblemente más eco- 
nómico que el del metileno actualmente empleado como desnaturalizador. En 
efecto, hay que calcular para este último 6 á 8 francos para desnaturalizar un 
hectolitro de alcohol. Con el aceite de acetona el gasto se reduciría á 3 ó 4 fran- 
cos, ó sea 50 por 100 de economía; 1200 francos por día á razón de 400 hectoli- 
tros desnaturalizados por e^^te procedimiento ; es decir, oerca de 500.000 francos 
por año, tomando en cuenta la actual producción, que no puede menos que au- 
mentar. 

Como propiedades, el aceite de acetona tiene un olor que no es desagradable, 
pero su sabor muy acre y cáustico se comunica al alcohol, aun por una débil adi- 
ción il á ¿por 100^. Es difícil regenerar el alcohol así desnaturalizado y ciertos 
reactivos muy sensibles permiten reconocer sus vestigios en los alcoholes que re- 
sultan de tentativas de regeneración ; estos alcoholes por otra parte conservan un 
sabor acre. 

El aceite de acetona puede, pues, emplearse con ventaja para la desnaturaliza- 
ción del alcohol destinado al alumbrado, á la calefaccióg, á la preparación de bar- 
nices. En muchos casos, su presencia no será incómoda para la fabricación de un 
gran número de productos químicos. 

Si tienen éxito los ensayos de producción en grande escala que se hacen actual- 
mente en Lille, y todo lo hace creer asi, resultará la creación de una pequeña in- 
dustria muy interesante, que dará mayor valor á las aguas de desengrase de la 
lana únicamente explotadas, hasta hoy, para la producción de la potasa. Esta, por 
otra parte, no será perdida y se podrá además retirar de las aguas de grasa una 
gran cantidad de amoníaco hoy perdido. 

Una vez más la ciencia dará su concurso á la industria permitiendo realizar un 
progreso provechoso á todos. 

Pero como todo progreso se realiza á expensas de lo que existe, serán perjudi- 
cados en el caso presente los fabricantes de metileno. Se emplea en efecto 10 li- 
tros de metileno para 100 litros de alcohol, ó sea 15.000 hectolitros de metileno 
p>r año á razón de 400 hectolitros desnaturalizados por día, lo que representa 
1.500.000 francos. Si se cambia, pues, de desnaturalizador, los destiladores de ma- 
dera deberán buscar otras salidas, ó bien por una rebaja de precio ;el alcohol 
metílico vale 160 francos y el etílico 45 francos, tratar de aumentar el consumo 
de este alcohol quj tiene aplicaciones bástanle numerosas y que tendría muchas 

más si fuera de un precio menos elevado. 

León Lefévre. 

fia Nature, n» 1339). 



£1 ffri^an anleojo de f 900. — Extractamos los datos siguientes de 
dos interesantes artículos del astrónomo L. Barré, del Observatorio de París, apa- 
recido s en La Nature. 

Es sabido que Gautier, el célebre constructor de instrumentos astronómicos, 
prepara en este momento, para la Exposición de 1900, un anteojo único en el 
mundo. Este anteojo figurará en un « Palacio de la Óptica», instalado cerca de la 
Torre Kifiel. 

El poderoso anteojo, debido á la iniciativa del señor Francisco, Deloncle sobre 
pasará á todos los construidos hasta hoy. 

Los visitantes de la Exposición tendrán, pues,á su disposición un instrumento 



196 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

incomparable que les permitirá admirar ios mundos del sistema solar y sobre 
todo nuestro satélite como jamás ha sido posible hacerlo. 

El mayor anteojo actualmente existente es el del observatorio Yerkes, cayo 
objetivo tiene un metro de diámetro y cuya distancia focal es próximamente de 20 
metros. 

Se mueve alrededor de un eje fíjado en el centro de una vasta cúpula hemisfé- 
rica de 24 metros de diámetro. El peso de este instrumento es tal que ha hecho 
ceder sus soportes. 

El anteojo de 1900 tiene un objetivo de un metro veinticinco centímetros de 
diámetro y de sesenta metros de distancia focal ; su peso es mayor de 20.000 ki- 
logramos. 

No se podía, pues, pensar en colocar este instrumento bajo una cüpula de 64 
metros de diámetro que habría exigido cimientos de excepcional solidez ; la ma- 
niobra hubiera sido difícil ; las ñexiones y deformaciones de los tubos y vidrios 
serían considerables y los gastos enormes. 

El constructor Gautier ha adoptado una forma muy feliz que se imponía en esta 
circunstancia : la del siderostato de Poucault. 

Este instrumento se compone esencialmente de un espejo plano móvil, arras- 
trado por un movimiento de relojería que lo hace mover de tal suerte que los 
rayos luminosos lanzados por un astro sobre este espejo son reflejados en una di- 
rección fija y absolutamente invariable. Si se coloca en esta, dirección el eje de 
uu anteojo, el observador que mire por el ocular verá constantemente la imaf^en 
durante todo el tiempo que el astro permanezca sobre el horizonte. El siderostato 
actual conr.prende un espejo circular de 2 metros de diámetro, absolutamente 
plano, que da excelentes imágenes y de un anteojo de 60 metros colocado horí- 
zontalmente en la línea que va de norte á sud. El anteojo trasmite estas imágenes 
á su foco donde pueden ser examinadas por medio de un ocular ó bien impresio- 
nar una placa sensible, ó en fin ser proyectadas sobre una pantalla colocada en 
una sala de proyecciones donde serán expuestas á la vista de un numeroso pú- 
blico. 

El sostén del instrumento comprende 24 tubos de espeso palastro de acero» 
cada uno de los cuales tiene 2,50 metros de largo y 1,50 metro de diámetro. 

El sostén del espejo tiene 10 metros de alto y deberá soportar la parte móvil 
del siderostato que pesa 14.000 kilogramos. 

Una de las grandes dificultades ha sido la construcción del espejo de 2 metros 
de diámetro, 80 centímetros de espesor y 3600 kilogramos de peso. 

El director de la cristalería de Saint-Gobain no se comprometió á realizar un 
trabajo tan inusitado y tan difícil. 

El proyecto iba á ser abandonado cuando Despret, director de las cristalerías de 
Jeumont, se ofreció á tentar este tour de forcé. 

Fundió 12 discos para obtener uno bueno : en efecto, fallaron 11 y sólo resultó 
sin defecto el primero. 

Para obtener un pulimento perfecto de este espejo, Gautier ha querido realizar 
todo el trabajo mecánicamente. Sin entrar en los detalles, diremos que el espejo 
es soportado por una plataforma de acero móvil : arriba del espejo hay un rodillo 
igualmente móvil de 1.20 metros de diámetro. El pulido se opera por medio de 
un movimiento de trasmisión que hace girar regularmente el espejo, mientras que 
el rodillo es animado de un movimiento alternativo de vaivén. 



MISCELÁNEA ^9*^ 

El rodillo no loca al espejo ; lo que aclúa sobre el vidrio es una mezcla de agua 
y esmeril. A medida que el espejo se aplana se emplea esmeril más fino y se apro- 
xima el rodillo á la superficie del vidrio Los defectos de la planitud del espejo 
son examinados todos los días con ayuda de un método tan preciso que se puede 
apreciar la mínima dilatación causada por la aproximación de la mano ala super- 
ficie. Obtenida la planitud perfecta del espejo se le pule durante un mes en seco 
con tripoli de Venecia. 

Terminado el pulido se platea el espejo. 

Los objetivos son también trabajados mecánicamente. Los trabajos necesarios 
para su terminación son de una lentilud y dificultad extraordinarias y á cada 
instante se corre el riesgo de perder todo. Uno sólo de los dos (lints pesa 360 ki- 
logramos y vale 75.000 francos. Los crowns pesan 220 kilogramos. Todos estos 
discos una vez terminados tendrán un valor de 600.000 francos. 

Habrá dos objetivos: uno fotográfico y el otro visual, intercambiables á volun- 
tad. El aumento será de 6000 diámetros y podrá elevarse excepcionalmente hasta 
10.000. Recordemos que los más fuertes aumentos obtenidos bastó hoy son de 
4000. • 

Con este instrumento se podría seguir á la distancia de la tierra á la luna las 
evoluciones de un cuerpo de ejército, la marcha de un gran trasatlántico, etc. 

Se calcula que podrá verse la luna tól como si distara 100 kilómetros del obser- 
vador. 

Este magnífico instrumento será la obra maestra de óptica y mecánica del siglo 
diez y nueve y las maravillas que nos revele serftn el legado astronómico de nuestra 
época á los siglos futuros. 



BIBLIOGRAFÍA 



L — INGENIERÍA 

« 

Massau (J.), IngCDieur principal des Ponts et Chausscs, Professeur a rUni- 
versité de Gand. — Cours de Mécanique. — Gauthiers-Víllars el fils, París 
(2 vol. in-1', autographiés; 478 y 3:^0 p. ; con fig. ; 19 fr.) 

Reseña crítica por ^witz [A.; Professeur á la Faculté libre des Sciences de 
Lille, en Revue genérale des Sciences, febrero 15 de 1899 (año 10*, n* 3, p. 116). 

Esta obra constituye la tercera edición completada y revisada del Curso de Mecá- 
nica profesado por el autor en la Universidad de Gand, desde 1881. Cl primer 
fascículo del primer volumen está consagrado á la Geometría simbólica, á la Es- 
tática y á la Cinemática; el segundo fascículo constituye un apéndice de cinco 
capítulos, en los cuales se hallan expuestos la Geometría vectorial de 3 y de n 
dimensiones, la teoría de los cuaterniones y el método de Grassmann. El segundo 
volumen encierra la Dinámica, la Hidrostática y la Hidrodinámica. 

Caracterizan al Curso de M. Massau -- según M. wiiz — métodos particulares y 
originales que la distinguen de los tratados, clásicos franceses. Entre esas parti- 
cularidades» el autor de esta breve reseña señala: la aplicación de la teoría de la 
función vectorial lineal al estudio de los momentos de inercia, de la rotación de 
los sólidos y de los torbellinos : los movimientos relativos de los proyectiles y 
riel péndulo sobre la superíicie de la tierra, tratados por un método dicho « del 
observatorio auxiliar»; la teoría del girósi^opo tratada por el mismo procedimien- 
to. — F. BlRABEN. 

He Mauni f Barón). — Les bandages pneuznatiques et la Résistance au 
roulement. — V Ch. Ounod, Paris, 1899 (1 vol. in-16 de 140 p. ; 2 fr.). 

Reseña crítica por Lavergne [Gérard), Ingénieur civil des Mines, en Revut 
genérale des Sciences, febrero 15 de 1899 (año lO", n* 3, p. 116-117). 

Hepvé (Henri!. — Les ballons a déviateurs. — Art. en Revue scienti/ique , 
febrero 15 de 1899 (S'« 4, t. 11, n^ 5, p. 138-140). 



BIBLIOGRAFÍA 1 99 



II. — CIENCIAS FÍSICAS Y NATURALES 

Hnpand, ¡de Gros ., J. P. — Aper^us de Taxinomie genérale. — Félix Alean, 
París, 1899 (1 vol. in-8*, de la Bibliotheque de philosophie contemporaine : 
5 fr.,. 

Reseña crítica eo Revue scienti/ique, febrero 11 de 18)9 (S. 4, t. XI, n* 6, 
p. 179,. 

Aunque conocido también como filosofo, M. Darand (de Gras), es sobre todo 
eminente como biólogo : hn consagrado toda su vida á los estudios biológicos, y 
su obra actual se refiere también á ellos, principalmente al menos. 

Según el autor de la reseña, el afamado ¡«abio despliega en esta nueva obra las 
cualidades habituales de su espíritu inventivo é iniciador. En un tema que hubiera 
podido creerse agotado, ha revelado un vacío enorme é indicado los medios de 
colmarlo. Puede decirse sin exageración que ha fundado la ciencia general de las 
clasificaciones ; ha hecho para el método taxinómico algo equivalente á lo hecho 
por Aristóteles para el método deductivo. Su libro será'el Organum de la Taxi- 
nomia. 

« En efecto, — sigue diciendo el autor de la noticia, que no podemos dejar 
de citar íntegramente en esta parte, por el real interés que el carácter enteramente 
original de la obra le da, ~ en efecto, hasta aquí la teoría de la clasificación se hallaba 
dividida en dos trozos, cuya relación se sospechaba á penas. I'or una parl<>, la ló- 
gica formal encerraba algunas consideraciones abstractas sóbrela generalización, 
la definición y la división, separadas por un inmenso intervalo del dominio de 
las ciencias y apenas susceptibles de aplicaciones prácticas ; por otra parte, la ló- 
gica aplicada, ó metodología, abordaba inmediatamente el estudio délas clasifica- 
ciones tales como las practican las ciencias naturales. Entre ambas partes, nin- 
guna comunicación, ningún vínculo existía. Ahora bien, lo que faltaba entre una 
y otra, no era nada menos, como lo ha visto M. Durand ;de Gros). que la Taxi- 
nomía general, la ciencia general de las clasificaciones. Háse esforzado, precisa- 
mente, en establecer los principios de esta ciencia — entrevistos, creemos, por 
Leibnitz. 

« Después de haber mostrado, algo someramente quizá, que la serie es la forma 
elemental de toda clasificación, distingue cuatro grandes órdenes taxinómicos, 
más ó menos confundidos entre sí, hasta hoy: el orden de generalidad ó de pa- 
recido (ressemblancej , fundado en la relación del género á la especie y de la es- 
pecie al género, el único, casi, que los lógicos hayan aun considerado : el orden 
de composición ó de colectividad, fundado en la relación del todo á la parte y de 
la parte al todo, del que se tiene un perfecto ejemplo elemental en nuestro sis- 
tema de numeración decimal: el orden áe jerarquía, fundado en la relación del 
superior al inferior y del inferior al superior, que se superpone por lo general á 
uno ú otro de los dos precedentes, pero que no por eso deja de ser menos pro- 
fundamente distinto de uno y otro; en fin. el orden de genealogía ó de evolución, 
fundado en las relaciones de parentesco. Cada uno de esos órdenes se encuentra 
metódicamente analizado, de modo k determinar sus propiedades generales y á 
diferenciarlo exactamente de los tres otros. Este estudio, absolutamente nuevo, y 



200 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

que, < n sus resultados esenciales, merece hacerse clásico, es evidentemente bas- 
tante difícil de seguir «para todo lector que no está acostumbrado al manejo de 
las ideas abstractas...» 

Esto en cuanto á la primera parte de la obra. — La segunda comprende las 
aplicaciones que el autor hace de su teoría al examen de los más importantes 
problemas taxinómicos. « Discute, en un largo capítulo mu/ documentado, la 
cuestión, capital en biología, de la clasificación natural, probando en él lumino- 
samente que la verdadera clasiíicación natural de los seres vivos debe pertenecer, 
no al orden de generalidad ó de parecido, como hasta hoy se ha querido creer por- 
fiadamrnie, sino al orden de genealogía ó de evolución. Se notará en ese libro 
una muy seria crítica del ensayo de clasificación evolucionista de Hoeckel... » 

En suma, — termina diciendo e! autor de la reseña — el nuevo libro deM. Du- 
rand (de Gros) es uno de los que deberán conocer y meditar á la vez los sabios, 
sobre todo los naturalistas y los filósofos, sobre todo los lógicos y metafísicos, 
pues les abre una vía en que el autor, según su propia confesión, sólo ha dado 
los primeros pasos y en que sendas exploraciones y sin duda aun sendos descu- 
brimientos esperan á todos. — F. Biraben. 

Og^ep (J.), Chef du Laboratoire de Toxicologie a la Prefecture de Pólice, Mem- 
bre du Comité consulta tif d'Hygiéne publique. — Traite de Cliimie Toxioo- 
logique. — O. Doin, Paris, 1899. (1 vol. in^; 838 p. y 90 fig.; Í6 fr.). 

Reseña crítica por Hugonnenq (Dr. L.), Profeseur de Chimiekla Faculté 
de Médecine de Lyon, en Revue genérale des Sciences {año 10, n* á, p. 76.) 

M etznep (Rene), Préparateur á la Faculté des Sciences de Paris. — Sur quel- 
ques coxnposés du Sélénium et du Tellure. Thése de la Facultades Scien" 
ees de Paris.— Gauthiers-Villars etfils. Paris, 1899. (Ifoll. in-8» de 90 p.) 

Reseña crítica por Pigeon (Léon), Professeur adjointá la Faculté des Scien- 
ces de Dijon, en Revue genérale des Sciences, enero 30 de 1879 (año 10, n* 2, 
p. 74] 

Sniípnov (Jean N.), Professeur á TUniversité de Kazan. — Las poblaciones 
finesas de los valles del Volga y de la Kama. Estudios de Etnografía 
histórica, traducidos del ruso y revisadas por Paul Boyer. Professeur a TEcole 
des Langues orientales.— E. Leroux, Paris. 1899 ¡1 vol. in-8", de 406 p.¡. 

Reseña crítica por Leger (Louis), Professeur au Collége de France, en Revue 
genérale des Sciences, enero 30 de 1899 [año 10*, n* 2, p. 74-76). 

Soupy (Jules], Directeur d'Etudes a TEcole pratique des Haates-Etudes (Sor- 
bonne,. — Les récents travaux sur l*origine de l*lLoninie, d'aprés M. 
Brnest Hseckel.— Art. en Revue genérale des Sciences, enero 30 de 1899, 
año 10, n»9, p. 50-55). 

Resume el autor en este artículo el discurso pronunciado por Ernest Haeckel 
en el Cuarto Congreso Internacional de Zoología, reunido en Cambridge el 
26 de agosto de 1898. Había elegido el célebre naturalista la cuestión que, 
para el hombre, domina á todas las otras, «la cuestión de las cuestiones», se- 
gún expresión de Thomas Huxley : «la cuestión de nuestros orígenes ». 



BIBLIOGRAFÍA 201 

Según Haeckel, est.aba reservada á la Zoología el resolver fioalmeote ese pro- 
blema capital. El hombre desciende de una familia de monos extinguidos, pero 
de los que — sf»gun Haeckel, dice M. Soury — se han vuelto á encontrar restos 
fósiles pertenecientes á una forma intermedia que debe ligar el hombre á los 
antropoides actuales el missing-link de Huxley. 

Todos los problemas cuya solución se ha propuesto el espíritu humano, de- 
penden, en último análisis, según Hseckel, de la teoría psicológica del cono- 
cimiento; y ésta, á su vez. depende de la cuestión del origen del hombre, de su 
naturaleza, de su filogenia y de su ontogenia. Únicamente sobre el funda- 
mento del conocimiento verdadero de ese origen, puede ediñcarse esa teoría 
del conocimiento base inconmovible de la Psicología científica y de toda la Fi- 
losoña casuista de la naturaleza. 

Examina detenidamente Heeckel en su discurso las tres disciplinas que pro- 
porcionan á esa ciencia los documentos que pone en obra : la Anatomía compa- 
rada, \di Paleontologia y la Embriología ú Ontogenia. 

El autor llega i la conclusión de que la descendencia del Hombre de Primat3s 
terciarios no es ya una hipótesis: es un hecho histórico.^?. Birabbn. 

Mascart (E). Membre de l'Institut, Professeur au Collége de France, Direc- 
teur du Burean central meteorologique. ~ Le9on8 sur rElectrioité et le 
Magnetisme fde E. Marcart et J Joubert). Tome II: Mrthodes de Mesure 
ET Applications. Deuxiéme édition entiérement refondue. — Gauthier-Villars 
etfilsetG. Masson et C*, Paris, 1898 (1 vol gr. ¡n-8*, 917 pág.; 160 fig.). 

Reseña crítica por Guillaume (Ch.—Ed.l, Physicien au Burean internatio- 
nal des Poids et Mesures, en Revue genérale des Sciences, febrero 15 de 1894 
año lO*, n'3, p. 117). 

Recomendamos la lectura de esta reseña de la acreditada obra del eminente 
electricista francés. Según el autorizado autor de la primera, la obra de M. 
Mascart, siempre al día, contribuirá aún á formar una nueva generación de 
electricistas. — F. Biraben. 

Giran 'H.), Dtrecteur des iravaux pratiques de chimie á la Faculté des Scien- 
ces de MontpellJer. — Traite éléxnentaite de travaux pratiques de Clii- 
mie. — Société d'Editions scientifiques, Paris, 1899 (1 vol. ¡n-l2 de 192 p. 
fig.; 4 fr.¡. 

Reseña critica por de Fororand (R.). Professeurde Chimie k la Faculté des 
Sciences de Montpellier, en Revue genérale des Sciences, febrero 15 de 18^J9 
(año 10, n* 3\ p. 118). 

Según el autor de la reseña, esta obríta es una guía elemental y muy segura, 
llamada á prestar grandes servicios á los estudiantes de Química analítica. 

En la primera parte [Preparaciones], muy lata pero con todo suficientemente 
completa, el autor da todas las explicaciones, de carácter exclusivamente prác- 
tico, que el alumno puede necesitar en cuanto á montaje de los aparatos ó mo- 
dos de calentar, y á los principales tipos de experiencias que puedan hacerse con 
los gases. 

La segunda parte ^Andlisis), es mucho más extensa y constituye un pe- 



iOi ANALES ÜE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

qaeúo tratado de análisis cualitativo por vía húmeda, redacída á los casos más 
sencillos. — F. Biraben. 

De I^appapent (A.). Membre de rinstitiit.— Le^ons de aéographie phy- 
sique. 2" ¿diUon, — G. Masson et C*% París, 1898. .1 vol. in-S' de 718 p.; 
163 fig. y 1 lám. coloreada; 12 fr.) 

Reseña crítica porBigot (A.), Professeur de Géologie k rUniversité de Caen, 
en Revue genérale des Sciences, febrero 15 de 1899 (aÍH) 10, n*3, p. 118 . 

El autor de la reseña se ha propuesto solamente llamar la atención del autor 
sobre los perfeccionamientos introducidos por el sabio minerálogo en la primera 
edición de sus clásicas lecciones. Estos perfeccionamientos se refieren, sobrr^todo, 
á las descripciones regionales, á los océanos fagregado), á un ensayo de clasifi- 
cación de las cadenas de montañas (agregado). Dice M. Bigot que en estas nue- 
vas adiciones se vuelven á encontrar las mismas condiciones de claridad, facili- 
dad y elegancia peculiares al aut(»r, que esta nueva edición está llamada, como 
la primera, á seguir cooperando poderosamente á la amplia difusión de las nue- 
vas doctrinas geográficas. El elogio no podría ser mejor. — F. Bihaben. 

Ohlinüllep(Dr. W.), Professeur d'Hygiéne a TUniversité de Berlin.-- Gui- 
de pratique pour ranalyse de Teau. Traduction de M. L. GaüTíer.— Bau- 
dry et C". París, 1899 íl vol. in-8* de 290 p.; 77 Gg. y 1 lárn.; 10 fr. 1. 

Reseña crítica porMolinié (Marcel,, en Revue genérale des Sciences, febre- 
ro 15 de 1899 [año 10, n» 3, p. 119:. 

Según M. Molinié esta traducción de la importante obra del doctor OhlmüUer 
viene á colmar un verdadero vací'>, pues existen pocos manuales verdadera mentó 
prácticos sobre el análisis de. las nguas, que agrupando los métodos empleados en 
los laboratorios, y extrayendo la parte útil de las numerosas memorias publica- 
das todos los días, pongan al alcance de los químicos analíticos los procedimien- 
tos más sencillos, rápidos y exactos. 

El manual, muy bien imitado, nítidamente impreso, se divide en tres partes 
relativas á los análisis químicos, microgrd/icos y bacteriológicos, ampliados con 
algunas páginas concernientes á la interpretación de los resultados.— P. Biraben. 

Copdiep 'i. G.), Professeur k l'Ecole de Médecine de Reims, Direcleur du La- 
boratoire de Microbiologie, et Le Grand (Nap.-E. >, Ancien secrétaire-archi- 
viste du Syndicatdu commerce des Vins de Champagne. — L*état actuel et 
besoins de Tindustrie des vins de Champagne. I. Culture bt fabrication. 
II. Statistique et conditions sociales du travail. — Art. en Revue genérale 
des Sciences, febrero 15 de 1899 (año 10% n» 3, p. 92-102). 



Veraeau !R.l. — La main chez les znammiféres MonodelpMs au 
point de vue du squelette. 10* conférence transformiste k la Société 
d'Anthropologie de Paris. — En Revue Scieniifíque, febrero 15 de 1899 .4' S.i 
t. 11, n* 5, p. 129-138). 

Le Bon [Gusta ve). — De la transparence des corps opaques pour des 



BIBLIOGRAFÍA 203 

radiations lumineuses de grande longueur d*ozide. — Art. en Revue 
scientifique, febrero 11 de 1899 (4" s., t XI. n^G/p. 161-167). 
Ue aqu{ el sumario de este importante. contribuciÓQ : 

I. Razoaes de la opacidad aparente de los cuerpos para la luz. — 11. Método de obser- 
vaciÓQ. — ni. Determinación de la trasparencia de los varios cuerpos opacos. — IV. 
Determinación de la posición en el espectro de las radiaciones que atraviesan á los 
cuerpos opacos, y medida de sus longitudes de onda. — Y. Razón de las divergencias exis- 
tentes entre los resultados que preceden y los anteriormente conseguidos por diversos 
físicos — VI. Utilización posible de las radiaciones de grande longitud de onda. 

Después de haber asistido á la repeticióo de la mayor parte de las experieociti< 
consignadas eo este trabajo. — dice en uoa nota el autor, — M. Poincaré presentó 
recientemente á la Academia de ciencias un resumen que ha sido incluido en los 
Compte- rendus déla sesión del 30 de enero de 1899. — Este dato basta para 
comprender la trascendencia de estos nuevos estudios del ilustrado físico, uno 
de los precursores de Roentgen. — F. Biraben. 

Fletéhep ÍR. L.). — Bssais qualitatifs et quantitatifs au chaluzneau, 
traducción francesa de E. Morineau. París. 1898. 

Los editores Baudry y C de Paris han publicado este interesante libro que puede 
ser muy útil á todos los que necesitan darse cuenta rápidamente del valor comer- 
cial de los minerales hallados en una exploración. 

Dice el traductor en su prefacio : 

El soplete sólo ha sido hasta ahora un instrumento de investigacionea bastante suma- 
rias, abandonado en manos de los mineralogistas Los trabajos de los sabios americanos 
é ingleses lo han convertido, en estos últimos tiempos, no sólo en un instrumento útil para 
simples análisis cualitativos, sino en un aparato admirablemente apto para hacer análisis 
cuantitativos, análisis comerciales. Uno de estos sabios, Fletcher. ha resumido estos 
conocimientos útiles, indispensables á todo ingeniero, en la obrita que presentamos. 

Para el químico americano el soplete es una máquina que le sirve para producir á vo- 
luntad una atmósfera reductriz ú oxidante, según las necesidades ; el minúsculo crisol ó 
copela, es un homo en el cual, gracias á la adición de fundente 3 bien elegidos, re- 
produce en algunos minutos todas las operaciones tal cual se pasan en la industria. En 
una palabra con un soplete y un crisol, hace, por decirlo así, metalurgia infinitamente 
pequeña, microscópica. 

Se concibe muy bien que, para minerales ricos, sea cual fuese su naturaleza, se pueda 
llegar, aun partiendo de un peso relativamente poco considerable, á obtener un producto 
metálico débil, pero sin embargo, ponderable ; pero cuando se trata de minerales de oro 
que tienen sólo algunas onzas ó algunos gramos por tonelada, ¿cómo pesar estas cantida- 
des tanto más pequeñas cuanto más débil es la masa inicial de la cual se parte ? 

La incertídumbre en la pesada de los resultados es la más seria causa de errores en los 
ensayos de metales preciosos ; pero ¿ cómo transportar en una expedición una balanza 
de precisión, frágil y de una instalación siempre delicada? 

Los americanos han salvado la dificultad. Partiendo del principio de que el botón de 
plata ó de oro obtenido en la copela por medio del soplete, es matemáticamente esférico. 
en lugar de pesar el botón, miden su diámetro por medio de un instrumento llamado regla 
de Plattner, y del diámetro deducen el volumen, y luego el peso de la esfera. Mantenién- 
dose en ciertas condiciones de ensayo en cuanto al peso de materia empleado, la regln, 
gracias á la ayuda de un cuadro, indica la riqueza en onzas por tonelada, suprimiendo 
ñsi todos los cáfculos. 



204 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Puede consultarse en nuestra biblioteca oste volumen, que además del uso del 
soplete, reactivos, etc., indica los procedimienlos para los ensayos de la plata, oro, 
plomo, cobre, estaño, mercurio, niquel, cobalto y bismuto. — A. Gallardo. 

Cotton(A.j, Mattre de conférences de Physique a l'Université de Toulonse. — 
Ij^aspeot aotuQl de la loi de Kirchhoff. — Art. en Revue genérale de Scün- 
ees, Febrero 15 de 1899 (año lO*, n» 3, p. 102-115). 

Después de una breve introducción en que recuerda el origen de la ley de Kir- 
chhoíT, el autor expresa en los siguientes términos el propósito de su estudio. 

« Confúndese casi siempre bajo ese nombre dos relaciones distintas. Esa confu- 
sión era permitida en el tiempo de Kirchhoíf, ya no lo es hoy. 

« Estudiaré primero la regla cualitativa que liga, para un cuerpo dado^ la 
absorción y la emisión. Buscaré cómo conviene enunciar esta regla. Sólo permite 
concluir, del hecho üe que un cuerpo emite ciertas radiaciones, que él las ab- 
sorbe cuando vienen de otra parte. A esta regla muy general, se refieren, como 
casos particulares, los fenóuienos de inversión frenversement) de las rayas es- 
pectrales. 

c Examinaré en seguida la ley de Kirchhoff propiamente dicha. Esta ley esta- 
blece una relación entre los diversos cuerpos, y define completamente la relación 

- del poder emisivo y del poder absorbente (convenientemente definido) : esta 

relación es una función conocida de la temperatura y de la longitud de onda, 
función que es la misma para todos los cuerpos. 

« Esta ley, lo veremos, no se aplica á los fenómenos de luminiscencia, al par 
que la regla cualitativa abarca más hechos. Así, las llamas amarillas coloreadas 
por las sales de sodio, con las cuales se hace el experimento clásico de lá inver- 
sión de la raya D, obedecen á la regla cualitativa, pero no á la ley de Kirchhoff 
propiamente dicha (Paschen). » 

Pasa entonces el autor á desarrollar su tema estableciendo »ucesivamente va- 
ríos hechos importantes hasta llegar á las conclusiones generales señaladas. He 
aquí el sumario de esa extensa y sentida exposición : 

I. Regla cualitaiiüa. — ll.Verilieación de la regla cualitativa, § 1. Espectros de rayas, 
inversión de las rayas. § 2. Espectros de fajas. § 3. Caso de los cuerpos fluorescentes. — 
I [I. Introducción del estado de polarxsación de las vibraciones. — IV. Asimilación á los 
fenómenos de resonancia. — V. La ley de Kirchhoff propiamente dicha. § 1- Poder emi- 
sivo e. § 2. Poder absorbente a. $3. Cuerpo perfectamente absorbente. S 4. Cuerpo 
perfectamente negro. — VL Consecuencias de la ley de Kirchhoff.— VII. ¿Ha sido compro- 
bada experimentalmente la ley de Kirchhoff ? $ 1. Rayas del arco. §2. Rayas amarillas del 
sodio. S 3-. Faja enfrarroja del gas carbónico. — VIII. La ley de Kirchhoff extendida á 
un conjunto de radiaciones. — IX. La ley de Kirchhoff y la polarización por emisión, — 
X . La ley de Kirchhoff y el equilibrio de temperatura. 

Como ultima síntesis de su estudio, ^\. Cotton concluye diciendo: 
« Se ve así cómo esa ley, que relaciona entre sí tantos hechos experimentales, 
trae una contribución importante al estudio teórico de esas relaciones, tan miste- 
riosas aún, existente entre el Éter y la Materia .» — F. Birabbn. 



BIBLIOGRAFÍA 205 



III. — CIENCIAS MÉDICAS 

Cartaz (Dr. A.). — li'Opothérapie. — Art. en La Nalure, enero 28 de 1899 
¡año 27, •!•' S., n* 1340, p. 138-139 . 

Eo un oorto pero substancial articulo de vulgarización, el Dr. Cartaz expone el 
origen y las transformaciones sucesivas del célebre —y celebrado — método 
cSecuardiano», asi llamado primero, del nombre de su ilustre descubridor Brown- 
Séquard (1889). 

Según el autor, la «sequardoterapia» ha tomado hoy un rango importante en 
la terapéutica moderna; constituye la «orj^anoterapia» ü «opoterapia», como la 
ha definitivamente bautizado el Dr. Landouzy. Ambos términos son igualmente 
empleados: el de organoterapia se define por sí mismo; el de opoterapia pro- 
viene del griego (ows, juífo, humor; Ot^v-mM, tratamiento cura). — En Alemania 
se han combinado ambas expresiones para hacer la organsaftherapie, que sig- 
nifica textualmente: tratamiento por los jugos de órganos. 

«La idea que había conducido á Brown Sequard á imaginar este nuevo nré- 
todo terapéutico — dice el Dr. Cartaz — deriva de las leyes y de los progresos 
de la biología. Desde tiempo atrás, profesaba, en su curso, la opinión según la 
cual todas las glándulas, tengan ó no conductos excretores, dan A la sangre 
principios útiles cuya ausencia se hace sentir cuando son extirpadas ó destruidas 
por una enfermedad. Era la confirmación de la hipótesis de las secreciones in- 
ternas que Claudio Bernard había señalado, de cuya realidad en los accidentes 
del mexidemo Schiff, entre los primeros, habia mostrado. Estas secreciones in- 
ternas no son solamente una función especial propia á tal ó cual glándula; son 
ana función común á todos los tejidos vivos. De estas ideas ha nacido el método 
terapéutico; y de su conocimiento más completo data la extensión que ha tomado 
recientemente. » 

No seguiremos detalladamente al autor en su interesante exposición, favorable 
á la nueva y ruidosa doctrina de que es evidentemente un prosélito convencido. 
Después de emplear las preparaciones diversas del famoso elixir, expone, con 
ejemplos al caso, los resultados alcanzados en el tratamiento de afecciones de índo- 
le muy diversa, — pues el método parece susceptible de aplicaciones variadas. 

Termina el Dr. Cartaz diciendo: «La opoterapia no suprimirá, pienso, cualquier 
otro procedimiento terapéutico: pero es un medio nuevo, de los más activos, 
de los más enérgicos, que se completará poco á poco, cuyas indicaciones se 
precisarán, y que permitirá llenar más completamente el fin de la medicina : 
«aliviará veces». — Se sabe que Brown-Séquard pretendía algo más, y afirmaba 
haberlo conseguido. — F. Birabkn. 

Apaoz Alfapo (D' Gregorio). Profesor sustituto en la Facultad, Jefe del ser- 
vicio de niños del Hospital San Roque. — Sobre la profilaxis y el tratamiento 
de las diarreas estivales de los niños ; en: Anales del Circulo Médico Ar- 
gentino !año XXII, n* 2, páginas 33-44, y n" 3, páginas 69-85. Buenos Aires, 
1899). 



206 ÁXALES 06 LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Durante el pasado verano han predominado en grado extraordinario las afec- 
ciones digestivas en la morbilidad infantil, comprobándose nuevamente que los 
niños criados al pecho se enferman rara vez y sus afecciones digestivas son ordi- 
nariamente cortas y benignas, lo que está en completo desacuerdo con la curiosa 
opinión ligeramente emitida por el presidente del Departamento nacional de higiene 
al preconizar la lactancia artificial. 

El autor estudia luego el tratamiento, aconsejando la dieta h id rica, sin excluir 
otros medios en los casos graves, y la hidroterapia en reemplazo de los antipiré- 
ticos químicos. 

Considera el opio, empleado con las debidas precauciones, como agente precioso» 
pues la experiencia le ha hecho perder el recelo con que se le miraba última- 
mente. 

No nos cansaremos de repetir que en nuestro concepto, los medios dietéticos son los 
que ocupan el primer lugar en el tratamiento y que, si desde el principio de toda afec- 
ción digestiva, se prescribiera la dieta hfdrica absoluta, que debiera serle enseñada á 
toda madre para que aun en ausencia del médico la practique, verfamos mucho menor 
número de diarreas graves, de esas que tan frecuentemente matan ó dejan estigmas in- 
delebles en el desarrollo del niño. Deseamos también insistir sobre la necesidad de una 
terapéutica simple y racional, condenando una vez más el afán de dar medicamentos sin 
cesar, y el hábito de una poiifarmacía lamentable que no consigue, en general, sino agra- 
var las perturbaciones digestivas de los niños. 

Con estos prudentes consejos termina el interesante artículo del joven y dis- 
tinguido pediatri argentino. — A. Gallardo. 

Pinard (Adolphe). — De la oonservation et de ramélloration de Tespéce. 
Lecon d'ouverture faite k la Cliniqne Baudelocque, le 7 novembre 1898. — En 
Revue scimtifiqm, febrero 11 de 1809(8.4, t. XI. w* 6, p. 167-174). 

Hug^ouuenq (Dr. L.), Professeur ^ la Faculté de Lyon, correspondant de 
TAcadémie de Medccine. — La constitution des albumines et les récents 
travaux de TEcole AUemande; les bases hexoniques. — Art. en Revue 
genérale des Sciences, febrero 15 de 1899 (año 10*, n"3, p. 89-91). 



IV. - VARIEDADES 

A^^eiss Pierre), Maitre de Conférences de Physique á la Faculté de Sciences de 
Rennes. — Les nouveaux laboratolres techniques de l*Ecole polytechni- 
que de Zurich et ceux de nos Facultes des Sciences. — Art. en Revue 
genérale des Sciences, enero 30 de 1899 (año 10, n* 2, p. 55-63; 2 grabados). 

Agítase desde varios años atrás, en Francia, la cuestión de la enseñanza supe- 
rior, y uno de los resultados más considerables alcanzados en este orden de ideas 
ha sido el establecimiento de la autonomía en las antiguas Facultades, ascendién- 
dolas al rango de Universidades. Pero entonces se ha planteado el problema de 
la reforma de esas viejas instituciones, de su modernización y progreso, de ahí 
numerosas contribuciones aparecidas desde algün tiempos atrás, no pocas de 



BIBLIOGRAFÍA 207 

ellas en la misma Recue genérale des Sciences que se ha incorporado -decidida y 
eficazmente á ese benéfico moTimiento. 

El presente artículo se inspira precisamente en él: es una contribución» muy 
autorizada, á una de las cuestiones más interesantes de la enseñanza técnica su- 
perior. 

El autor, procediendo con método encomiabie ha dividido su trabajo en va- 
rías partes que concurren eficaziuente al desarrollo conveniente de su tema. 

Refiriéndose, primero, al ejemplo más interesante quizás en materia de crea- 
ción de laboratorios didácticos de estudios y ensayos físicos y mecánicos, — el 
de la CtcueU de Zurich, — M. Weíss expone la organización dada en la gran- 
de escuela Suiza al Instituto de Física, una de sus más notables fundaciones. 
Insiste particularmente sobre su sección más interesante: el laboratorio de 
Electrotécnica, que es más especialmente la del Instituto, obra de su eminente 
director M. V.-K. Weber. 

Esto da, ya, á M. Weiss, la oportunidad para una interesante comparación. 
As{» después de escribir rápidamente la instalación y el régimen de trabajos del 
laboratorio, M. Weiss agrega .- 

«No nos entretendremos en la descripción de los trabajos de Física general 
en vista de la preparación á la carrera de la enseñanza. Este género de estudios 
se halla muy desarrollado entre nosotros, y creo que se encontraría difícil- 
mente en /urich un conjunto tan rico de manipulaciones correspondientes al 
^rado de la licenciatura que el del laboratorio de enseñanza de la Sorbonne. 
Estríba la diferencia principal con nuestros métodos en el hecho de que se 
sacrifica siempre el numero de manipulaciones á la calidad. En Zurich, uu 
alumno continúa trabajando una misma cuestión hasta llegar h un resultado sa- 
tisfactorio, en vez de ejecutar, á hor'i fija, un trabajo que suele ser interrumpido 
á menudo por la llegada de un turno. Este meto lo supone esencialmente que los 
aparatos permanecen sobre las mesas, según el hábito alemán, y no en los ar- 
marios, como entre nosotros; lo que exige más lugar que el de que disponemos 
en general. Luego, teniendo los exámenes un carácter menos enciclopédico, no 
es necesario considerar el laboratorio como una ocasión de colmar las lagunas 
del curso. Se tiene toda libertad para graduar la duración y la importancia de 
los trabajos, de modo á traer progresivamente el estudiante á la producción 
científica original, á la cual se ha de ensayar en su tesis doctoral. La opinión 
del profesor Weber, según la cual un solo trabajo profundizado contribuye más 
á formará un físico que un gran número de ejercicios, me parece absolutamen- 
te justificada. 

«¿No se podría acaso, entre nosotros, reemplazar el tercero de los Certificados 
de estudios superiores que constituyen la licenciatura por una tesis de impor- 
tincia menor que la del doctorado? Ocurre á menudo que la elección de ese cer- 
tificado sea dictada por la sola preocupación de llegar rápidamente al fin con el 
menor esfuerzo. Sería enteramente ventajoso sustituirle un estudio que podría 
ser hecho con interés y que sería tanto más benéfico cuanto que pondría en 
juego otras facultades del espíritu que el esfuerzo memorial y de asimilación, 
siempre idéntico á sí mismo. » 

Pasa entonces M. Weiss á ocuparse de los Laboratorios de Mecánica, que 
pertenecen á dos tipos muy distintos : de resistencia de materiales y de meca" 



208 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

nica propiamente dicha. — Estos ultimes tieDen por objeto el estadio de la 
producción y trasmisión de ía fuerza motriz y de algunas cuestiones conexas ; 
tienen tan poca relación con las primeras, como los laboratorios de Física con 
los de Mecánica, y no hay por qué reunirlosá ellas. 

Así sucede en /^urlch, donde, desde largos años existe un notable labora- 
torio de ensayo de resistencia de materiales organizado y dirigido par el céle- 
bre Tetmayer, — al par que recién está por concluirse la organización del La- 
boratorio de Mecánica en el concepto moderno. El primero de esos laboratorio^ 
es ya célebre en los anales de la enseñanza técnica : pero además está orj^anizado 
sobre el pie de un establecimiento publico, que ha prestado no pocos servicios. 
Así, en 1895 han pasado de 29.000 los ensayos diversos hechos, sobre toda cla- 
se de materiales de construcción. 

Tanto sobre el antiguo laboratorio de resistencia de materiales, como sobre el 
nuevo de Mecánica, consigna M. Weiss interesantes explicaciones, que sentimos 
no poder referir con el detalle que merecen. 

Expuesto lo que se hace en Suiza, M. Weiss aborda de lleno la cuestión que 
constituye el objetivo de su trabajo. 

Compara primero lo que las escuelas francesas están en condiciones de hacer 
para responder al desiderátum de la industria moderna con lo que se hace en el 
extranjero, llegando á un resultado enteramente desfavorable para la enseñanza 
francesa. ^^ Es, pues, de toda evidencia — agrega —que nuestra industria no lucha 
con armas iguales contra la concurrencia extranjera y que una de las condicio- 
nes esenciales de su levantamiento es una mayor difusión de los conocimientos 
científicos.» Llega, pues, el autora la necesidad de reformar la organización de la 
enseñanza francesa en el orden que nos ocupa. 

Cree que la solución completa del problema consistiría en la creación — en al- 
gunos centros industriales de provincia — de escuelas politécnicas ampliamente 
dotadas y que gozaran de entera libertad en su enseñanza. Pero como sería im- 
posible realizar desde ya tal solución, propone simplemente que se reúnan en un 
pequeño numero de Universidades los alumnos que posean ya cierta cultura 
técnica, así como todos los establecimientos que puedan cooperar á la enseñanza 
superior técnica. 

Estudiando las consecuencias que tal reforma traería, dice que no se haría des- 
pués de todo, sino lo mismo realizado en Alemania. 

Indica, en ñn, el autor ciertas providencias que tendrán que tomarse para con- 
currir convenientemente al objetivo que se tiene en vista, — insistiendo particular- 
mente en la necesidad de hacer colaborar á esa reforma varios servicios hasta 
hoy extraños á las Facultades de Ciencias. — P. Biraben. 



JUNTA DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero doctor Marcial R, Candioti, 

Vice-Presidente I"" Ingeniero doctor Carlos M. Moféales. 
Id, 2"* Mayor ingeniero Arturo M. Lugones. 

Secretario de actas Ingeniero Eleodoro A. Damianovich. 
— correspondencia Agrimensor Cristóbal Hicken. 

Tesorero Ingeniero José M. SaGastume. 

Bibliotecario Señor LuisMiguens. 

/ Ingeniero Domlngo Nocetl 
Ingeniero Claro C. Dassen. 

Vocales ^ Ingeniero Emilio Palacjo. 

Ingeniero Luis A. Huergo (hijo). 

Ingeniero Alejandro Claypole. 
' Ingeniero Oronte A. Valerga. 
Gerente Señor Juan Botto. 



índice de la presente entrega 



Demetrio Sagastume. Cuestiones sanitarias fConlimiacitmJ 209 

C;(ROLO SpRGAzziNi. Nova addenda ad Floram Patagonicam (Continuacum) 224 

Él viaje del « Bélgica » 240 

Misceláneas : El contagio por medio de los insectos 243 



t 



CUESTIONES SANITARIAS 

Por el ixr.ENiERO DEMETRIO SAGAStUME 
{ Continuación J 



CAPÍTULO I 



Distritos que faltan para completar el radio de Bateman de 1876. — Cálculo apro- 
ximativo del costo de las obras á efectuarse para completarlo. — ObligacioDos 
impuestas al Gobierno por diversas leyes : gastos para su cumplimiento. — Ne- 
cesidad de contraer un empréstito para terminar las obras. — Ventajas de esta 
solución para el Gobierno y el público. 

En este capítulo se han compilado todos los antecedentes del 
asunto, pero, desgraciadamente, faltan ciertas cifras que no per- 
miten obtener los resultados definitivos. 

No es, pues, posible publicar tan importante capítulo, ya que la 
muerte impidió á su autor completar ios datos necesarios para 
calcular, siquiera aproximadamente, el costo de las obras que aún 
faltan para completar el radio de Bateman, y los gastos impuestos 
al Gobierno por la construcción del conducto general de desagüe y 
por diversas leyes. 

Puede, sin embargo, deducirse de los datos reunidos por Sagaslu- 
roe, queel total de gastos será muy elevado, lo que justifica su 
idea de contraer un empréstito, cuyas ventajas ya ha indicado en 
términos generales, en la página 189 del presente tomo de los 
Anales. 

AN. 80C. CIKfT. AHC. ^ T. XLVU 14 



I 



210 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



CAPÍTULO II 



El radio de Bateman debe ser provisto con el agua del río, filtrada : los ceDtros, 
que, como Flores 7 Belgrano, constituyen núcleos de población separados de la 
antigua Capital, tendrán su servicio por medio de pozos semisurgentes. 

Hemos dinho que una vez ejecutadas las obras para el aumento 
de la provisión hasta 150.000 metros cúbicos por día, se dispondrá 
de agua sufíciente para todo el radio de 4876 : la demostración de 
esta verdad será el objeto principal de este capítulo. 

Bateman calculó las obras para un consumo medio de 181 litros 
por día 7 habitante. Los datos oficiales contenidos en las memorias 
de la Comisión de Obras de Salubridad, correspondientes á los 
años 1894-95 y 96, nos indican que esta cifra ha sido superada en 
la forma que se ve en el cuadro que sigue : 



Aflo 


Consumo medio 
por día 


Exceso sobi'e 
elconNumo medio 


Consumo 

por habitante 

el día 


Población 
que usaba 




y habitante 


por Bateman 


de mayoi' gasto 
de agua 


el agua 


1 


i 


3 


4 


5 


1894 


186 litros 


5 litros 


257 litros 


400.000 habiUn- 
tes ¡pág. 37, 
Memoria 1894 


1805 


202 » 


21 » 


279 » 


414.529 habiUo- 
tes (pág. 10, 
Memoria 1895) 


1896 


214 » 


33 » 


280 » 


440.000 habitan- 
tes (pág. 22, 
Memoria 1896; 



En 1894, el consumo medio excedió al calculado en 5 litros por 
día y habitante; en 21 el año 1895 y en 33 el año 1896 (1). 



(1) CoD el exceso de coosumu de cada €0 habitantes, el año 1896, se habíera 
podido servir á once, á razón de 180 litros diarios por persona. En una ciudad 



CUESTIONES SANITARIAS !2li 

Aceptaremos que los 181 litros por habitante, asignados por Ba- 
teman como consumo medio diario, y que implican 350 litros para 
el consumo de la época estival, como demostraremos en seguida^ res- 
ponden á una provisión suficiente aun con el sistema de canilla 
libre, sobre todo cuando los servicios públicos é industriales no 
tienen un gran desarrollo, como es el caso de Buenos Aires. 

La relación entre cada número de la columna 4 y su correspon- 
diente en la columna 2, es importante, pues sirve para determinar 
el consumo máximo en función del consumo medio. 

Esta relación, como puede fácilmente comprobarse, varía entre 
1 ,3 y i ,4, lo que significa que las obras deben tener una capacidad 
tal que permita suministrar un máximo de litros de agua por día 
á cada habitante igual á 

181 X 1,3 = 235, 

ó 181 X 1,4=253,4; 

ó sea 250 litros, redondeando las cifras. Esta necesidad resulta de 
que una provisión de agua debe responder á las exigencias de toda 
la estación estival, y particularmente del día de mayor Consumo, 
para que en ningún caso, el público sienta escasez de elemento tan 
necesario. 

Así, pues, con 450.000 metros cúbicos (1) por dia, se puede servir 
perfectamente i una población de 600,000 habitantes, con 484 litros 
diarios término medio y lo que supone 250 litros el día de mayor con- 
sumo. En tal número de habitantes puede apreciarse la población 
comprendida en los distritos 4 d 30 de las Obras de Salubridad. 

La conclusión contenida en el párrafo precedente, reposa sobre 
dos premisas, cuya exactitud voy á demostrar más ampliamente 
por la importancia que revisten, á saber : 

i^ Con una provisión media de 484 litros diarios por persona, se 
satisfacen las necesidades de una gran población ; 



como Buenos Aires, eo que gran parte de la poblacióo carece de servicio de 
agua, es ilógico permitir que el derroche de uoos prive á otros de elemento tan 
indispensable. Regularizar el consumo es, pues, de especial importancia entre 
nosotros, j el medio de conseguirlo es la implantación del medidor. 

'1) Debe notarse que nos colocamos en el caso más desfavorable : coincidencia 
de una gran bajante del rio, con el consumo máximo en la población. 



21¿ ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

2** La relación entre el consumo máximo y el consumo medio, se 
aproxima á /,4. 

Para la deraoslración del primer punto, citaremos ejemplos de 
ciudades europeas, entre las cuales, en primera línea, figura la 
ciudad de Londres, con sistema de distribución intermitente v 
que poco á poco tiende á hacerse continuo, no usándose por ahora 
medidor. 

« El consumo total en los diversos distritos de Londres, en los 
cuales el agua, conducida artificialmente, existe desde más de una 
generación, y es usada por todas las clases de la población, varía 
desde 120 á 174 litros diarios por persona, v asciende en media á 
141 litros, » dice la Enciclopedia del Ingeniero, por Heussinger von 
Waldegg. 

« El agua no entra en las casas sino en ciertas horas del día, y 
llena los recipientes que en ellas existen (sistema intermitente). Pa- 
ra precaverse contra la falta de agua, estos recipientes son mayores 
que lo necesario y el deseo de tener agua fresca induce á los habi- 
tantes á dejar descargar toda el agua existente en aquellos antes 
de que llegue la nueva remesa ». (El mismo autor.) 

En Liverpool, el consumo medio por día y habitante, indicado 
por el mismo autor, es de 109 litros, y en Edimburgo de 163 
litros. 

Si pasamos al continente, Berlín nos ofrece un ejemplo notable 
de aprovechamiento del agua : el año 1890-91 (el año financiero 
concluye en marzo), para una población de 1.388.530 habitantes, 
han bastado 34.770.828 metros cúbicos, v en el año financiero 
1894-95, con 46.548.620 metros cúbicos ha podido servirse una 
población de 1.703.481 habitantes : el consumo medio por día y 
habitante es de 68 litros, siendo digno de notarse <¡ue este valor se 
conserva casi constante desde años atrás. 

En Berlín, todos los servicios de agua se conceden con medidor, 
y es debido en gran parte á esta circunstancia que la cantidad de 
agua que allí bastó para 1.388.530 habitantes (año 1890-91), es 
sensiblemente la misma que en Buenos Aires (año 1896, 34.452.955 
metros cúbicos) sólo ha podido servir á 440.000 habitantes. 

Es de advertirse que el sistema de cloacas de la capital alemana 
es análogo al nuestro, de modo que una gran ciudad, cuya área 
saneada és de más de 5000 hectáreas (el radio de Bateman de 1876 
sólo comprende unas 2000) llena sus necesidades con 68 litros dia- 
rios por habitante. 



CUESTIONES SANiTÁRUS 213 

La dudad alemana de Bresiau, con 320.000 habitanles en 1889- 
90, tiene obras de salubridad que se citan con encomio, y allí todas 
las casas están provistas de servicio de agua con medidor y cloacas. 
Er el citado año, el consumo medio por habitante fué de 75 litros. 
Desde diez años atrás, por lo menos, este valor se mantiene casi 
constante^ habiendo sido en 1879-80 de 73 litros. 

Danzig, también con cloacas del mismo sistema de Berlín y Bres- 
lau,. ha gastado el año 1889 á razón de 74 litros diarios por persona, 
con una población de 105.000 habitantes. 

En Munich, con agua de fuente, que llega por gravitación, los 
398.000 habitantes servidos el año 1889, gastaron 93 litros por día 
y por persona. 

En Frankfurt-o-Main, los 180.000 habitantes servidos, gozaron 
de 132 litros por día y habitante, el mismo año, siendo también 
provista la ciudad con agua de fuente, que llegaba á ella por gra- 
vitación. 

Los 366.000 habitantes de Dresde, dispusieron el año 1889 de 80 
litros diarios por persona de agua sin filtrar^ levantada por má- 
quinas a vapor. 

Hanover, con 178.000 habitantes; Dusseldorf, con 150.000; Bro- 
men, con 138.000; Stuttgarl, con 138.000; Altona, con 153.000 
usaron el año 1889 un volumen de agua por día y habitante que 
no alcanza á 100 litros (Gilí, Onsale of water by meter in Berlín). 

Éntrelas ciudades alemanas de importancia, solamente Ham- 
burgo tiene un consumo comparable al de Buenos Aires, 309 litros 
por día y habitante, pero es de agua sin filtrar. 

Respecto al segundo punto, los tres años, 1894-95-96, nos indi- 
can para Buenos Aires que el valor de la relación antedicha, varía 
entre 1,3 v 1,4. 

En el notable estudio publicado en Minutes of Proceedings ofthe 
Institution of Civil Ingineers , London, 1892. por HenryGill, inge- 
niero jefe de la provisión de agua en Berlín, titulado The sale of 
water by meter in Berlín, se consigna este resultado : « La magni'- 
tud de las obras de provisión de agua para ciudades en que la pro- 
visión es constante, y la venta del agua se hace exclusivamente por 
medidor, ha sido determinada en Berlín, y confirmada por la eccpe^ 
ríencia de las ciudades alemanas Breslau, Magdeburgo, Charlotlen- 
burgOf Estrasburgo, Chemnitz, Mannheim, Darmstadt, Halberstadty 
Weimar, Stade y Basel, y puede formularse asi : si el consumo medio 

DIARIO KS 1 , EL CONSUMO DEL VERANO EN EL DÍA DE MAYOR GASTO ES 1 ,4, 



214 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Y EL CONSUMO DURANTE LA HORA DE MAYOR GASTO ES i ,5 VECES EL VALOR 
DE LA 24 AVA PARTE DEL CONSUMO TOTAL DE ESE DÍA. » 

La experiencia ajena es, pues, á este respecto, casi concordante 
con la nuestra, por lo que puede asegurarse que un consumo medio 
de 480 litros diarios, presupone uno de 250 litros, en el día de mayor 
consumo . 

Con las razones consignadas en este capítulo, creo haber dení)0s- 
trado que con 180 litros diarios como consumo medio, se tiene 
una provisión de agua suficiente. 

Se objetará, con los mismos números de las memorias citadas 
de la Comisión de Obras de Salubridad correspondientes á i894- 
95-96, que la experiencia ha demostrado lo contrario en Buenos 
Aires. Y bien : estas son las consecuencias prácticas del sistema de 
distribución que rige en Buenos Aires, de provisión continua con 
canilla libre : cuanto más agua se tiene, más se gasta, sin que al- 
cance jamás á servirse á toda la población á medida desús deseos. 
Ó, como dice Couche, sistema con el que se llega á este resultado 
insensato : « esto es, no tener jamás agua para todo el mundo, por 
grande que sea el volumen que se distribuya ». 

Lo que sucede en Buenos Aires, ha sucedido antes en otras ciu- 
dades que se han visto obligadas á recurrir al medidor, como for- 
zosamente tendremos que hacer en esta capital, para contener el 
consumo dentro de límites razonables. 

Eün París, por ejemplo, el año 1880, no obstante una provisión 
triple de laque el público tenía derecho á exigir, de acuerdo con el 
monto de las pólizas de abono, no alcanzaba el agua para aquellos 
que habitaban los pisos altos de la casas, ó que vivían en barrios de 
nivel elevado. Impuesto el medidor por el reglamento municipal 
de 25 de julio de 1880, resultó que desde 1881 hasta 1884, no te- 
niendo AUN todas las CASAS DICHO APARATO, con la misma cantidad de 
agua que el 80 no alcanzaba, pudo servir á 6389 abonados nuevos^ y 
que en los tres años mencionados, el público ganó á consecuencia de 
la rebaja en la tarifa 2. 500.000 francos, y la administración vio 
aumentar sus ingresos en 4.500.000 francos. En otros términos, el 
importe del agua, cuyo desprecio evitaron los medidores, fué en esos 
tres años de 4. 000. 000 de francos. (Véase : Couche, Les eaux de 
París en 4884.) 

« Era mediante este sistema (de provisión continua y canilla li- 
bre) que la compañía que proveía á Berlín desde 1856 á 1874, ven- 
día el agua á los habitantes. La concesión, que debía terminar ei) 



CUESTIONES SANITARIAS 215 

"1881, prescribía una provisión continua y permitía una tasa del 
4 ""/a sobre la renta de la casa para el agua empleada en usos do- 
miciliarios (1), incluyendo la provisión para baños y water-closets. 
Se permitía una tasa adicional para consumos industriales y agua 
para jardines. Todo el agua debía suministrarse á una presión 
suficiente para alcanzar hasta los pisos más elevados, á una altura 
máxima de 66 pies sobre el nivel de la calle. En 4865, antes de 
que la población provista hubiera alcanzado al número para el 
cual las obras se construyeron, fué necesario ampliarlas. El des- 
perdido era excesivo y no podía ser evitado, ni aún aminorado por 
las inspecciones domiciliares (2). Existía la facultad de cortarla 
provisión ; pero aún en casos de grandes abusos persistentes, debía 
ejercitarse con gran discreción. Habiendo iniciado gestiones para 
prolongar la concesión, era imperativo no contrariar el rápido au- 
mento de abonados que entonces tenia lugar, satisfacer a todos y 
todavía afrontar la provisión de otros, en cuanto fuera posible. La 
posición de la compañía era crítica. Había una resistencia justifi- 
cada á emplear el capital de reserva, á menos que hubiera proba- 
bilidad de que se continuase obteniendo uu interés conveniente, y 
que las obras alcanzasen un buen valor al expirar la concesión. El 
autor, M. Gilí, ya citado, que había sido ingeniero y director de la 
empresa desde su comienzo, propuso un cambio en el sistema de 
«obro del agua, con la idea de que la venta se hiciera exclusiva- 
mente por medidor, creyendo que asi se salvaría más fácilmente 
las dificultades de la situación. Aceptada la idea, se obtuvo el capi- 
tal, y las ampliaciones de las obras (filtros y máquinas), se ejecu- 
taron sin demora. » (Gilí, On sale of water by meter in Berlín^ ya 
citado.) 

Alas autorizadas opiniones de ingenieros como Couche y Gilí, 
cabe agregar la muy respetable de nuestro distinguido higienista 
doctor Emilio R. Coni, quien ha defendido con brillo la generaliza- 
ción del medidor en Buenos Aires. (Véase : Memoria de las Obra^de 
Salubridad^ Sino i 89 o, anexos.) 



¡1) El 4 °/o, doDde los alquileres soo tan altos como en Berlín, dice Gilí, cons- 
tituye una buena entrada : no obstante hubo que modificar el sistema implan- 
tando el medidor. 

(2) Estas visitas son « repugnantes al abonado por el sistema basado en el 
alquiler », y por el contrario « simpáticas al abonado por medidor. (El mismo 
autor.) 



216 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

La experiencia ajena demuestra la eficacia del medidor^ para 
contener el consumo dentro de límites razonables : su aplicación 
en Buenos Aires permitirá, cpn los 150.000 metros cúbicos de agua 
diarios de que se dispondrán una vez construida las obras de am- 
pliación, proveer de agua á todo el radio de Bateman, y esta provi- 
sión bastaría por muchos años. 

Esto último es consecuencia de la constancia del consumo medio 
por día y habitante^ observada durante una serie de años, en po- 
blaciones que usan medidor, como lo hemos hecho notar en este 
mismo capítulo, al citar los ejemplos de Berlín y Breslau. 

En cuanto á Flores, la solución, sobre lodo hoy que la experien- 
cia de Belgrano ha acallado resistencias que se levantaron en un 
principio, es la de la provisión por medio de pozos semisur- 
gentes. 

Es esta, efectivamente, la aceptable, y ya la oficina técnica de las 
obras de salubridad confecciona el proyecto correspondiente. 

En la actualidad (diciembre 4898), está aprobado el proyecto de 
provisión de agua á Flores. 



CAPÍTULO III 



La explotación de las obras de salubridad desde 1891 hasta la fecha. —El sisteroa 
de reata basado en el precio locativo del inmueble. — Necesidad de modifícarlo. 

Hemos visto algunos de los inconvenientes del sistema de canilla 
libre que rige en Buenos Aires : en este capítulo estudiaremos la 
cuestión bajo el punto de vista rentístico. 

Rescindido el contrato de arrendamiento de las obras de salubri- 
dad, éstas volvieron á poder del gobierno, siendo desde entonces 
administradas por una comisión cuyo nombramiento se hizo por 
decreto de 31 de agosto de 1891 . 

Esta comisión tenía que resolver, además de las complicadas 
cuestiones con la empresa ex-arrendataria, el dificilísimo problema 
de hacer construir las cloacas domiciliarias en plena crisis : es de 
estricta justicia consignar que lo resolvió cumplidamente, como lo 
reconoce el mismo vecindario, que en un principio protestaba contra 
la estrictez con que hacía cumplir sus disposiciones. 



CUESTIONES SANITARIAS 217 

Poco después de recibirse de las obras, con los escasos datos que 
pudo recoger, se ocupó de la tarifa, no llegando á establecerla sino 
con carácter provisorio: he aquí las palabras con que se expresa en 
la primera de sus memorias elevadas al gobierno: «Al tratar de la 
percepción de la renta, la comisión encontró que era indispensable 
establecer tarifas más equitativas y más bajas que las adoptadas 
por la compañía arrendataria, dentro de las facultades acordadas 
al poder ejecutivo por la ley de 30 de enero de 1891. Después de 
un detenido estudio, propuso las que se hallan actualmente en 
vigencia aun cuando la modificación introducida en las tañías de 
la compañía disminuía considerablemente el producto de la explo- 
tación de las obras, sobre todo por la supresión del impuesto deno- 
minado de desagüe, autorizado por el contrato de arrendamiento, 
pero que tantas resistencias suscitó en el público (Memoria, 1891- 
92, pág. 15). 

Y más adelante, página 74 y siguientes, dice, en ñola de sep- 
tiembre de 1891 : « Como resultado de sus estudios, ha adquirido 
la convicción de que es necesario introducir reformas fundamen- 
tales en la fijación del impuesto y su aplicación, buscando la manera 
de que cada habitante del municipio pague lo que justamente le 
corresponde en razón al beneficio que las obras le reportan, 

« Pero para llegar d este resultado se necesita tiempo y elementos 
de que no ha dispuesto la comisión, y es necesario por otra parte, 
proceder sin demora á cobrar el servicio de los dos trimestres cita- 
dos (julio á diciembre de 1891). Por esta razón cree que por el 
momento podrían introducirse algunas modificaciones de impor- 
tancia en la tarifa vigente, aunque conservando el padrón que 
tiene la empresa, dejando para el año próximo (1893) la reforma 
general que debe hacerse al respecto. 

« Consecuente con las ideas enunciadas, la compañía opina que 
el impuesto debe hacerse efectivo sobre los alquileres á partir de 
40 pesos moneda nacional y hasta cualquiera cifra que representen. 
Propone una planilla con 24 categorías, en vez de 12, que existen 
en la tarifa actual, pudiendo aplicarse proporciona I mente sóbrelos 
alquileres que sobrepasen á la última categoría, los coeficientes 
que ha adoptado como base. 

« El servicio de obras de salubridad se dividirla en dos cuotas: 
una correspondiente d cloacas y otra á aguas corrientes, suprimién- 
dose por ahora la de desugüe. 

« Como base para el impuesto, la comisión propone cobrar el 3 Vo 



216 ANALES DE LA SOCIEDAD GIEP 

La experiencia ajena demuestra 
contener el consumo dentro de lír' 
en Buenos Aires permitirá, cpn Ir 
diarios de que se dispondrán ur 5 
pliación, proveer de agua á to* < j. 
sión bastaría por muchos año ^W 

Esto último es consecuep / s\^ ^% 
por día y habitante, obse 4 l'i %% 
blacíones que usan med 1% z\ 
mismo capítulo, al cit*' i^\^ 



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En cuanto á Flore? 
cia de Belgrano ha | ^ 
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gentes. v • 

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obras de sal» ' 

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provisión 



ARGEffTlNA 

vrrientes (i) y 5 V* 
educción respecto á 
1 la aplicación del 
en general ; pe»^ 
cierta catep^ 
a y por 
ie á Ir 



< 



.cas, 
urros y oit 
jun medidor, al p. 
. el servicio de cloacas u, 
i^7ra los demás impuestos ó 
actuales tarifas (se refiere á agua- 
íes, etc.).» 



^0 hacer presente á V. E. que la base de 3 V© 
,6 (Véase Memoria de 4884, el informe de 25 de 
^>resentado por los señpres Francisco Madero, Juan J. 
un Coghian y Rufino Várela, relativo á tarifas) para el 
Je aguas corrientes es la que se cobró siempre hasta que 
uras pasaron á la empresa arrendataria, aun cuando la pro- 
isíón de agua es en la actualidad mucho más abundante y regular. 
Ifay, pues, una rebaja efectiva en la retribución de este importante 
servicio y la comisión espera que comprendiéndolo así el vecin- 
dario, desaparezcan las dificultades que había para la percepción 
de la renta.» 

Aprobada esta tarifa, que fué propuesta con carácter provisorio, 
es la que actualmente rige, salvo las siguientes modificaciones : 

i" Por decreto de 19 de febrero de 1892, recaído á consecuencia 
de la nota de 27 de enero, dirigida al ministerio por la comisión, se 
elevó á 20 centavos el precio del metro cúbico de agua, por medidor, 

(1) Ed Londres varía del 4 al 7 ^', */o segúo las compañías y excede estos lími- 
tes eo los barrios altos. Se añade suplementos íljos para water-closets, baños, 
robinetes colocados en los pisos altos, etc. Para otros usos, jardines, caballeri- 
zas, consumos industriales : precio convencional (Becbmann, Salubrité urhaine), 

(3) Elevado después d 20 centavost por decreto de 19 febrero de 1893. 



"S SANITARIAS 



cobrándose además un al 
por cada medidor para i 
*e\ capital que esosar 
'• Por decreto de. 
' agua sumini 
de aRua u 
".reto i 



'^gistrados por medidor, sólo la 

{lación de la renta, lo que no es 

í >s (servicios públicos), son ru- 

4 Dodido consumir 8.45Í.322 

I i 

^ ^ ''■S a^'í"*(l" piso, que son 
^ i_ 'er que las bajas en los 
^ é' '\ ■">> no obstante ser las 



96, confirman tas 

t 
reprt. -■ < 

firecio estabi< \ 

1 pago actual basau,, ,■% 

.oy que tenemos lo que la c 

puso la tarifa provisoria á que hei. * ^"^ 

enseñanza de varios años ile expiotac. * 

demostrar que no se ha obtenido con ella ^ '6 

expresado en las siguientes palabras : n la . 

habitante del municipio pague lo que justamente . 

ra%^ al beneficio que las obras le reportan » . 

Intentemos la demostración : 

El año 1893 se ha emitido boletas 

correspondientes á servicio de 

agua por renta fija (3 '/o sobre 

el alquiler de acuerdo con la 

escala) por valor de & m/n 1.601.930 74 

Agua para construcciones » 47.736 It 

Total » < .649.686 88 



Ninguna de estas partidas ha sido obtenida aplicando un precio 
á la unidad de volumen de agua. 

La memoria de la comisión suministra el dato del volumen 
registrado por medidor; para ese año fué ; 

Servicio de agua por medidor m' 700.300 

Aguadores » 135.462 

Suma » 835.762 



iiO ANALES DE LA SOCIEDAD QEKTÍFICA ARGENTINA 

Deduciendo del consumo total en el año, que es de 17.744.407 
metros cúbicos, los 835.762 metros cúbicos registrados por medi- 
dor, se obtiene : 

Para servicio general y gratuito á la 

municipalidad y oficinas públicas m^ t6.908.6i5 

cifra indicada en la memoria. 

Como por todo ese volumen la administración ha emitido boletas, 
por 1.649.687 pesos moneda nacional, resulta un valor medio del 

metro cúbico de pesos — ^ ■ — = 0,0973 pesos moneda na- 

16.908.643 

cional, esto es 973 diez milésimos de peso por cada metro cúbico. 

Si el agua costaba, según cálculo á que hace referencia la nota 
de 27 de enero de 1892, transcripta en la Memoria, 9 centavos oro 
por metro cúbico, se vé que pagándola á 9 y Vi de centavos papel, ó 
á 13 centavos suponiendo que los servicios gratuitos consumieran 
un 25 7o de lo no registrado por medidor, el público ha estado 
muy distante de abonar lo que justamente le correspondía en razón 
al beneficio que las obras le reportaban. 

Hay que reconocer que era difícil, sino imposible, que el año 
1892 los consumidores de los 17.744.407 metros cúbicos de agua 
pagasen el servicio integro del empréstito que el gobierno hizo para 
que las obras de salubridad volviesen á su poder, ó lo que equi- 
vale, en lo relativo al agua, que abonasen los 9 centavos oro por 
cada unidad de volumen. 

Pero es que en 1896, con un consumo casi doble, no se ha alcan- 
zado á hacer el servicio de la deuda. — Se llega escasamente á la 
mitad, — y el consumo se aproxima al máximo posible con las 
obras actuales. 

Independientemente de la consideración del servicio de la deuda 
que debía hacerse con el producto de las obras según ley, hay otras 
dos consecuencias que se deducen de los números indicados y que 
prueban la falta de equidad del sistema de renta. 

I ■ Los abonados á canilla libre, — es decir, los que pueden mal- 
gastar el agua d medida de su deseo y eliminar los residuos cloacales 
sin recargo d la tarifa, — son los que han abonado menos por cada 
metro cúbico de agua. 

En efecto: para que cada metro cúbico hubiera sido abonado por 
ellos á razón de 19 y<¿ centavos, sería preciso admitir que de los 



CUESTIONES SANITARIAS 221 

16.908.645 metros cúbicos no registrados por medidor, sólo la 
mitad hubiera contribuido á la formación de la renta, lo que no es 
admisible, pues los servicios gratuitos (servicios públicos)^ son ru- 
dimentarios entre nosotros, y no han podido consumir 8.434.332 
metros cúbicos el año i 892. 

3® En igualdad de condiciones las casas altas {i''^ piso, que son 
las que abundan), figuran con mayor alquiler que las bajas en los 
registros de renta : son, pues, la^ que más abonan, no obstante serlas 
peor servidas. 

Las cifras que siguen, relativas á 1893 y 1896, confirman las 
consecuencias : 

ANO 1893 

Emitido por renta fija (3 7o sobre el alqui- 
ler) 2.208.374 35 

Aguadores 30 . 460 * 

Agua para construcciones 70.219 16 

Total 2.309.253 51 

El volumen registrado por medidor es de 1 .117.193 metros cú- 
bicos (pág. 11, Memoria de 4895), y como el consumo total es de 
30.357.737 metros cúbicos, resulta que lo no registrado por medi- 
dores 29.440.564 metros cúbicos. 

El precio medio del metro cúbico de agua no registrada por me- 
didor es de 

2»-"«-«* =0,0784, 



2.309.233.51 



6 sea 784 diez milésimos de peso moneda nacional. 

Comparando este precio con el correspondiente á 1892, se ve que 
éste es menor que aquél en 19 milésimos, vale decir casi ¿ centa- 
vos por metro cúbico. 

aSo 1896 

$ nVíi 

Emitido por renta fija 2.305.386 60 

Aguadores 30.720 » 

.4gua para construcciones 82.103 39 

Total 2.418.209 99 



iiO ANALES DE LA SOCIEDAD CI^ 

Deduciendo del consumo total 8' 
metros cúbicos, los 835.762 mef 
dor, se obtiene : 



4 

Para servicio general y ;. ^ 
municipalidad y oBc» '/? 

II 



cifra indicada en la men^ 

Como por todo ese vr 
por 1.6Í9.687 pesos r;| 

metro cúbico de üe¡ 2^ 

V 

cional, esto es 9** 
Si el agua co ^ 
de 27 de ener 
por metro c' 



^14 



^ 



* 



ARGENTINA 

?. 406. 035 metros cú- 
etros cúbicos, lo do 

registrada por 
ntavo men 

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á 13centa' 
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muy d' 
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18' 
r 



otra fot . 
alcanzó á 16.b 
o49. 686,88 pesos; el . 
o no registrados por medidor, 
.d, lo que significa que habiendo 
a, de agua no registrada, el producido 



o» 



aS nuevas propiedades á que se provea de 

. la ampliación de las obras, será menor, debido 

«las lejana del centro de los alquileres elevados, se 

.ema actual, basado en el alquiler, hará sentir cada vez 

fectos perjudiciales para el Gobierno, sin que el público 

ya rebaja alguna. 

Con el sistema del medidor, ó el gobierno hubiera aumentado 

su renta, que es lo que corresponde para poder servir la deuda, ó 

hubiera podido hacer una rebaja al consumidor : en uno ú otro 

caso las ventajas tendrían una apreciación pecuniaria. 

En la memoria de la Comisión de Obras de Salubridad (año 1895, 
pág. 10 y 11), se manifiesta que el modo de evitar el consumo ex- 
cesivo resultante del sistema de canilla libre, y podría agregarse : 
« y de mejorar el sistema rentístico », « sería generalizar el uso del 
medidor. La comisión está convencida de la necesidad de esta re- 
forma, y sólo espera la oportunidad para llevarla á cabo ». 

Parece que esa oportunidad ha llegado : se ejecutan ya los pri- 
meros trabajos para la ampliación del servicio á l.oOO.OüO metros 
cúbicos diarios y no se puede seguir con un sistema de distribu- 
ción, ó de renta, como el que tenemos. 

Por lo que respecta al servicio de cloacas, lo consideraremos tan 
sólo en los años 1 895, 96 y 97. Tenemos los siguientes datos oficiales : 



a» 



emitido por S' 
uido clo^ 



D FLORAM PikTAGONlCAM 225 

\. peraffinis, a qua lobis calycinis 
'is carpidiorum minimis v. vix 
s subpalaris crassa majuscula 
s.) parum ramosa ápice mul- 
Mi crassiusculi subfistulosi 
) glabri V. sparse pilosi. 
rosulalo-foliati, sursum 
'le paniculatim peduri- 
'^o subpergameneo ab 
lis) calycern persi- 
ana ex Rio iNegro 
'ío e contra calv- 



*o¡l¡do por servicio 
Líquido cloacal bombee 
Chico, metros cúbicos 

de donde resulta un promedio de 4,^4 cc 
Esta cifra es brrónsa porque ese año debió 

PERO NO SE bombeó EN PuENTE ChICO, SE ARROJÓ MUC 
POR LOS CONDUCTOS DE TORMENTA. 



\ f. ^8)Cr.? 
C. ? patago- 



• • « 



I. 






•>« 



AÑO 1897 

Emitido por cloacas, pesos 

Bombeado en Puente Chico, metros cú- 
bicos 



1.689.792 48 



34.201.044 



lo qne da un promedio para el metro cúbico de 4,94 centavos. 

Por razón de filtración en el conducto, servicios públicos gra- 
tuitos, etc., supongamos que lo percibido sólo deba repartirse entre 
las Vi partes del liquido bombeado, entonces lo que realmente se 
ha pagado el año *897 sería : 



4,94 X 5 = 6,59 centavos. 



En la tarifa que proponemos más adelante, basándonos en la 
relación existente entre 1 ®/o de agua y cloacas que se cobra actual- 
mente, asi como en los gastos correspondientes de explotación, 
llegamos á 8 centavos por metro cúbico. 



NOVA A.DDENDA 



Al) 



FLORAM PATAGONIGAM 



AÜCTORE 



CAROLO SPEGAZZINI 



(PAR8 l) 



22. PORTULACA OLERÁCEA L. = DC, Fp. III, f. 353. 

Hab. Vulgala in cullis el in eampis secus Rio Negro, Jan. el Febr. 
1898 (C.S.). 

23. PüRTULACA PILOSA L. = DC, Pp. III, f. 354. 

Hab. Non rara in dunis el locis aridis secus Rio Negro, Jan. 1898 
(G. S.). 

065. Forma palagonica petalis purpuréis sépala non v. vix duplo 
superanlibus, seminibus cinereo-nitenlibussublaevibusv.ob- 
solelissime subpunclulatís, (oliis carnosis semilerelibus quaní 
pili axillares sal longioribus gaudenlelíacile var. mucronatam 
(Lk.)OK. sistunl! 

24. Cristaria LiNOiDES (Hiern.) Speg. = Malvastrum linoide Hier., 
Serl. pal., f. 10. n. 27. 
Hab. Vulgala in praeruplis aridis secus Rio Negro, Sepl. 1894 
(leg. Dr. C. Berg) et Jan. el Febr. 1898 (C. S.), nec non prope 
Chonkenk-aik secus Rio Chico, Febr. 1898 (C. A.). 



NOVA ADDEIfDA AD FLORAM PATAGONICAM 235 

Obs. Species Cr. dissectae Hook. peraffinis, a qua lobis calycinís 
obtusioribus et praecipue alis carpidiorum minímís v. vix 
evolutis recedit. Radix perennís subpalaris crassa majuscula 
(15-30 cm long. = 5-15 mm crass.) parum ramosa ápice mul- 
ticeps; rami annui herbaceí virgati crassiuscuii subfístulosi 
(25-150 cm all. = 3-10 mm crass.) glabri v. sparse pilosi, 
laete vírides, interne densiuscufe subrosulato-foliati, sursum 
nudi V. remotissime foliali ápice ampie paniculatim pedun- 
culigeri. Carpella 8-13 fusco*cinerea, disco subpergameneoab 
axeos basi evolulo (ul in Crislariis plurimis) calycem persi- 
stentem non v. aequante sufTulta. Specimina ex Rio íSegro 
calyce omnino glabro gaudenl, illa ex Rio Chico e contra caly- 
cem laxe adpresseque pilosum habent. 

Crislaria? patagónica OK. (Rev. gen. pl. III, f. 18) Cr./ 
Kuntzei (OK.) Speg. nuncupanda ob homonymum CJpaiago- 
nici Ph. in Linn. XXXIIÍ, f. 28, n. 632. 

25. Sida Ameghínoi Speg., n. sp. 

Diag. Perennis, e repente erecta totapilis stellatis pulverulcnto-ca- 
nescens, foliis remotis limbo late ovato-cordalo tripartito, laciniis 
pinnatifidisobtusisimis, petiolo in inferís duplo longiore in supe- 
ris subaequilongo suffultis, stipulis e triangulari ovatis, floribus 
ad axillas foliorum superiorum suhsolitariis pedúnculo supra 
médium articúlalo sed non bracteato petiolum folii fulcraníis 
non V. vix superante fulíis, calyce ad médium usque o-fido, lobis 
ovatis subacutis, corolla glabra caerulea parum longiore donatis, 
fructibux conoideO'h&msphaericis glaberrimxs, ^S-carpellatis 
cúpula axili insidentibus. 

Hab, In pratís aridis et saxosis prope Chonkenk-aik secus Rio 
Chico, Febr. 1898(C. A.). 

Obs. Rhizoma horizontale tenue térra vix infossum praelongum 
(20-50 cm long. = 2,5 mm crass.) glabrum, cortice ochroleuco 
laeví V. minute ruguioso tectum^ ad nodos (internodiis sat 
elongatis 5-6 cm long.) radicans, ápice e solo erumpens atque 
parce ramosum. Rami aerei e decumbenti erecti gráciles 
(20-40 cm long. = 1 ,5-3 mm crass.) deorsum alterne laxe patu- 
leque rarnulosi^ sursum subsimplices, e terete obtuse angulosi 
virides, sed tomento denso subpulverulento e pilis stellatis 
minutis composíto vestiti, internodiis satis longitudine luden- 
tibus, infimis et supremis abbrevialís (10-25 mm long.) inter- 

áN. 90C. CIBNT. ARG. — T. XLVII 15 



> « 



•^• 



226 ANALBS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mediis longis v. loDgissimis (50-200 mm long.)* Folia ad nodos 
solitaria patula, petiolís in inferís longiusculis (30-50 mm 
Iong.)> ínsuperísbreviusculis(8-10mmlong.)tenuibus, dorso 
convexis, ventre aplanalo-subcanaliculatis, plus minusve stel- 
lalim pulverulento-canescentibus; limbis e cordato ovatis 
suborbícularibus (10-30 mm long. = 10-30 mm lat.) basi 
rotundalis v. truncato-cordatis* ápice obtusis, utrimque pilis 
stellatis vestitis, inferné densius atque tomentoso-canescen- 
libus, superne laxius ac virescentibus, ómnibus trípartitis, 
laciniis trifidís, lobis trilobulaiis, lobulis ómnibus ovatis 
obtusisimis non v. vix 1 v. 2 dentatis; stipulis herbaceis 
tenuibus ex ovalo triangularibus plus minusve acutatís (2-3 
mm long. = 1-2 mm lat. bas.), dorso pulverulentis, ventre gla- 
bris, margine integris subciliolatis. Flores ad axillas fóliorum 
inferorum solitaríi, superorum saepe 2-4 aggregati, pedicello 
stellatím pulverulento petiolum folii fulcrantís non v. vix supe- 
rante supra médium articúlalo sed ebracteolato fulti, ante et 
per anthesim ad articulationem pedunculi reflexi atque cernui ; 
calyx (4-5 mm alt. = 5-6 mm diam.) ovatus membranaceus 
virescens, extus plus minusve stellatim tomentosus intus 
glaber, quinquefidus, lobis ovato-triangularibus subacutiu- 
sculis; corollaglaberrima quinqueparlita, petalis pulchrecae- 
ruleis margine pallescentibus, basi macula obscuriore notatís 
obovatis (5-6 mm long. = 3-4 mm lat.); columna staminea 
brevissima pallidecaerulea, basi pilissimplicibus longiusculis 
paucis ádspersa, ápice in filamentis 20-24 tenuibus longiu- 
sculis purpuréis antheras uniloculares párvulas concolores 
reniformes sustinentibus soluta; ovarium conico-hemisphae- 
rícum parvulum glaberrimum 12-carpellatum, ápice in stylis 
12, parle quarta infera pallidioribusconnatis, ceterum liberis 
atro-purpureis, ápice minute capitellatis, antheras non v. vix 
superantibus productum. 

Fructus calyce parum accreto inclusus e conoideo hemi- 
sphaericus (7 mm diam. bas. = 3-3,5 mm alí.) glaberrimus, 
ápice late trunca to-umbilicatus, carpellis 1 2 triangularibus (3,5 
mm long. = 1 ,8 mm lat. = 1 ,2 mm crass.) dorso cinereo-oliva- 
scenlibus laevibus applanalis longitrorsum rimóse dehiscen- 
tibus,e latere grosse irregulariterque rugulosis, monospermis 
efformatus. Semina in quoque carpello solitaria péndula ovata 
glabra fusco-atra,laev¡arhaphedorsalicinereomajusculo nota ta. 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 227 

Axis íructus, cuicarpella adhaerent, crassussubcylindricus, 
basi in discum cupuliformem subcartilagineum^ cum calyce 
(post carpellorum delapsum) persistentem expansus. 

Specíes puchella Cristariis accedens, sed carpellís alis plañe 
destitutís, etiam ad maluritalem, recedens. An Cristaria? 
patagónica Vh.1 

26. OXALIS NAHUELHUAPIENSIS Speg., n. Sp. 

Díag. Caules repentes crassi carnoso- lignosi^ cortice crasso lateritio 
relaxato laxe squamoso vestiti^ squamis linear i- triangularibus 
concoloribw^ rigidis in petiolis tenuissimis aphyllts productis; 
ramuli novelli ex axillis squamarum caulium enati erectiusculi 
pallidí laxe fasciculato-foliosi, petiolis gracillimis elongatis, 
foliolis ternatis profunde cordato-bilobiSj lobis latis obtusis sub^ 
carnosulis subglabrisy pedunculis pluribvs bifloris, floribus 
subparvulis glabris, 

Hab. Id umbrosis rupestribus secus Lago Nahuel-huapi, Jan. 
1898. (C. S.). 

Obs. Caules v. stolones (an e radice tuberculosa enascentes?) 
elongati el crassi (10-25 cm loríg. = 2-3 mm crass.) axi albe- 
scente ligneo duplo tenuiore percursi corlice reláxalo (an in 
senectule tantum?) crasso e teslaceo badio obsolelissime glau- 
cescentetecti, squamis concoloribus allernis linearibus (8-'l5 
mm long. = 2 mm lat. bas.) adpressis v. vix leniler patulis 
Ínter se remotís (3-o mm) ornato vestiti; squamae sunt bases 
peliolorum annorum praeteritorum et saepe ápice petiolos 
arescentes gracillimos praelongos (60-120 mm long.) rarissime 
folióla adhuc sustinentes geruni. Rami novelli ex axilla bra- 
ctearum exsurgentes erectiusculi (1-2 cm long. = 1-1,5 mm 
crass.) pallide e viridí glaucescenles v. subrosei densíuscule 
atque subfasciculatím folíosi. Folia erecta, petiolis teretibus 
gracilibus (5-10 cm long.) glaberrimis basi cum pericladio 
submembranacco subamplexicauli (2-3 mm long. = I mm 
lat.) subroseo margine minulissime laxeque subciliolato ob- 
scure articulatis, ápice trifoliolatis, foliolis petiolulis aequi- 
longís (0,5 mm long.) laxe adpressissimeque setulosis fultis, 
obcordato-triangularibus (7-8 mm long. = 7 mm lat.), postice 
cuneatis, antice truncato-rotundatis, profunde bilobis, lobis 
foliolí tertiam partem aequantibus rotundatis, sinu aeutiusculo 
saepe macula violasccnte notato separalis, margine integerri- 



228 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mis membranaceo-subcrassíusculís ulrimque pulchre ÍDlense 
que viridíbusetglaberrimís sed ad hypophyllumsaepepallide 
glaucescentibus atque praecipue in juventute secus nervulos 
pilos paucos minutos adpressos' laxos gerentes. Pedunculi ex 
axíllis foliorum exsurgentes, plures in quoque ramulo, petíolis 
subbreviores (5-8 cm long.) sed leniter crassiores ápice biflori 
4-bracteolati ; pedicelli uniflori, alter elongatulus (4-5 mm 
long.) alter brevissimus (1-2 mm long.) saepius arcuati, 
basi bibracteolatí, bracteolís ex albo subhyalinis linearíbus 
pusillis (i-!,5 mm long.) minute adpresseque ciliolatis; ala- 
bastra cernua ovata (4 mm long. = 2 mm diam.) viridia 
glabra ápice violácea minuteque albo-penicillata; flores me- 
diocres noudum evoluti ; sépala ianceolata (3,5 mm long. = 
1,2-1,5 mm lat.) viridia glaberrima ápice non glandulosa sed 
macula violácea majuscula atque íasciculo albo párvulo pilo- 
rumpusillorumornata;corolla(lilacina?)adhuccalyce inclusa, 
deorsum glaberrima sursum pulverulento pubescens; stamina 
10 libera, filamenlis externis brevioribus, ómnibus glabris, 
antheris flavis; styli 5 virides subpubescentes. 

Species pulcherrima stolonibus crassiusculis squamosis 
ochraceis mox dignoscenda. 

27. OxALis STENOPHYLLA Spcg., n. sp. = 0. rubra S. Hil. var, pata- 
gónica Hiern., Sert. pat., f. 13, n. 33. 

Diag. Radice tuberosa obovata, ápice midticipite^ ramis ápice 
obovatO'Squamosis rosuíato-foUiferis, foliis longissime petiolatis 
trifoliolatis, foliolis cuneatis profundissime bifidis, laciniis 
linearíbus eglandulons obtusiusculis, pedunculis floriferís gra- 
cilibus folia saepius superantibus, ápice trichotomo-umbellatis, 
floribus mediocrihus pallide lilacinis. 

Hab, Vulgatissima ubique secus Rio Negro, Sept. 1874 (G. Berg), 
Jan. etFebr. 1898 (C. S.). 

Obs, Tuberculus plus minusve profunde infossus (1-5 cm prof.) 
obconico-obovalus (2-4 cm long. = 1-2,5 cm diam.) inferné 
longe attenuatus atque laxe longeque (5-10 cm long.) Hbroso- 
radicatus, superne obtuse rotundatus, modice umbilicatus, 
intus albus carnoso-compactus ex insípido acidulus, cortice 
tenui laevi, (v. in parte supera obsolete squarruloso) ochraceo 
tectus, e centro umbilici ramulos 1-6 erectos superficem solí 
attingentes emittens. Rami plus minusve gráciles et longi(1-6 



NOVA AODENOA AD FLORAM PATAGONICAM 2¿9 

cm long, = l-t,5 mm crass.) erecli simplices v. ápice subo- 
tryose ramululosi, deorsum nudi, sursum squamis(petioIorum 
báseos arescenlium vestigiis) fusco-och racéis lenuibiis linea- 
rjbus f4-8 mm long. = 1 ,5-2 mm lat.) l-r>erviis glabris dense 
imbrícatis vestíti et tándem capitalo-clavulati. Folia ex ápice 
ramorum v. ramululorum e centro squamarumexsurgentia, pc- 
tiolis erectis gracilibus teretibus (5-10 cm long.) glaberrimis, 
basi breviter applanato-dilatatis, ápice foliolis tribus cuneato- 
triangularibus (6-1 4 mm long. =1=5-1 mm lat. apic.) sessilibus, 
a quarta parte infera biíidis, laciníís linearibus (1-1,4 mm 
lat.)divaricatulis oblusiusculis imperspícue 1-nerviis, plañe 
eglandulosis, atrinque glabris, epipbyllo laete viridi, hypo- 
phyllo pallídiore subglaucescente in sicco minutissime álveo- 
lato-reticulato donata. Pedunculiecentrofoliorum exsurgentes, 
saepius plures in quoque ramo, folia aequantes v. plus minusve 
longiores (5-15 cm long.) gráciles erecti glabri virides, ápice 
subumbellatim trichotomi, pedicellis centralibus ceteros 
aequantibus, primariis et secundariis basi bracteola pusilla 
(l-S mm long.) lineari acuta e virescente hyalina margine 
saepe minute cilíolataornatis, anleet per anlhesin erectis post 
anthesin detlexis. Flores (7-15 in quaque inflorescentia) sub- 
mediocres (10 mm long. = 8 mm diam.); sépala lineari-lan- 
ceolata acuta (3 mm long. = 1 mm lat.) glaberrima dorso 
viridia margine albescentia ápice glándula párvula lineari- 
elliptica aurantiaca v. purpurea ornata, ibique saepe minute 
ciliolata ; oetala glabra angusle spathulata (8-10 mm long. = 
2,5-3 mm lat.) inaequilateralia pallide e roseo lilacina, lineis 
paucisobscurioribuslongítrorsumpicta,unguibusjongiusculi$ 
albisinterseplus minusvecoalítis. Stanüná libera 10,5 externa 
sepalislongiorafilamentíslongiusculeadpressequealbo-pílosis^ 
oinlerna sepalisbreviora glabra tenuia filamentisglabrisviridi- 
bus,omníumantherisparvulis flavis;ovariumelliptico-ovatum 
viride glabrum ápice stylis 5 dimidiobrevíoribus stígmatibus 
capilellatis fuscis terminatis coronatum. Capsula... non visa. 
Species O. rubrae S. Hil. certe cognata, sed statura omnium 
partium minore, foliorum laciníís semper angustis utrinique 
glabris eglandulosís stylísque brevíbus sat distincta. 

28. CoNDALiA uifEATA A. Gray ^ Un. SL Expl., f. 275. — C. micro" 
phylla Cav., Gay, Fl. Chil. II, f. 21. 



330 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Hab. Yulgatissiroa ín altiplanítíe secus Rio Negro, Jan. et Febr. 
1898 (C, S.). 

0¿s. Arbuscula nana saepius subhemisphaeríca i v. 1,5(raríus 
2-) melralis, lignodurissimo, dense patuleque spinoso-horrida, 
valde fructífera, drupis globosis ovatis v. ellíptieis plus mí- 
nusve pulposís et sapídis. In regione cítala dumeta extensis- 
sima constituít et secundum drupaVum eolorem formae tres 
distínguendae : 

a) Melanocarpa : drupis nigris parum pulposís et sapídis. 

b) Erythrocarpa : drupis rubris sat pulposís sed parum 
sapídis. 

c) Xanthocarpa : drupis flavis v. ochroleucis saepius valde 
carnosís et sapídis. 

29. OcHETOPHiLA TRiNERvis Poepp. = Mícrs, Conlr. to Bol. I, f. 281, 
f. 39, A. 

Hab. In dumelis montanis secus Lago Nahuel-huapi, Jan. 1898 

(C. S.). 

30. DiscARiA ANDINA (Miers) Speg. = Miers, Conlr. lo Bol. I, f. 271 , 
lab. 37, E. 

Hab. Rarius in rupestribus secus Lago Nahuel-huapi, Jan. 1898 
(C. S.). 

Obs. Specimina slerilia quandoque inermia quandoque plusroi- 
nusve subspinosa, ramis juvenilibus pulveruiento-puberulis, 
spinis seu ramulís aborlívís brevíbus sub ápice diphyllis, 
folíisellipticis integerrimis ápice subaUenuato-rolundatisbasi 
rotundato-cunealis (15-16 mm long. = 6-7 mm lat.) in prima 
juvenlule subpuberulis per aelalem glabratis, peliolis brevíbus 
(1-2 mm long.) pulverulenlis fuitis, 

31 . DiscARiA coGNATA (Mícrs) Spcg. = Micrs, Conlr. lo Bol. I, f . 269, 
lab. 37, B. — Speg., Planl. Pal. auslr., n. 75. 

Hab. Rarissima in rupestribus prope Lago Nahuel-huapi, Jan. 
1898 (C. S.). 

Obs. Specimina slerilia quae nunc adsunt ab illís prope Lago 
Argentino anno 1884 leclis satis recedunt. Arbuscula erectiu- 
scula v. proslrato-effusa vjx metralis, plañe inerrais v. parce 
spinosa. Ramuli sublelragoni in juvenlule pulverulenti per 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 231 

aetalem glabra ti, decussatim folíosi, foliís ovatis (10-12 mm 
long. = 5-7 mm lal.) basi rotundatis ápice cuneato-rotundatis 
oblusíusculis margine argute undulato-serralís (denticulis 
ulrimque saepius 12) ad epiphyllumglabris 1-nerviisobscure 
viridibus, ad hypophyllum primo pulverulentis dein glabratis 
pallidioribussublríplinerviis, petiolopusillosedbenedístiDcto 
(0,5-1 mm long.) fultis; slipulis axillaribus parvulis ferru- 
gineís puberulis linea transversa ínter se junctis. An melius 
nova species? 

32. DiscARiA FOLiosA (Micrs) Speg. = Miers, Contr. to Bol. 1 , f. 268. 
lab. 37, B — Speg., Planl. Pal. auslr., n. 74. 

Hab. Non rara ad ripas Rio Negro prope Carmen de Patagones el 
circa Lago Nahuel-huapi, Jan. el Febr. 18'J8 (C. S.). 

Obs. Species incaute ab auctoribus nonnullis cum D, discolore 
(Hook.) Speg. conjuncla sed nequidem comparanda, slalura 
subarborea 4-5 melrali, subínermís, foliis lanceolalis duplo el 
ultra majoribus tenuioribusque (21 mm long. = 4 mm lal.) 
leniter crenalo-denlatis, inferné pallidioribus, floribus in 
axillis superioribus di v. lernalis (4 mm long. = 4 mm diam.) 
albis, capsulis oblusis sublrilobis laxe obsoleteque pubescen- 
tibus. 

33. Anarthrophyllum desiderátum (DC.) BHgp. = A. Bergii Hiern., 
Sen. pal., n. 40 — A. Morenonis OK., Rev. gen. pl., III, 2, f. 50 
— Speg., Plant. Pal. auslr., n. 80. 

Hab. Vulgalum per lolam Patagoniam auslralem el Fuegiam 
nordicam orienlaiem perann. 1874 (C. Berg), 1882 (C. S.) el 
1894-98 (C. A.). 

Obs. Species habitu dislinctíssíma, vix variabilís. quandoque 
laciniis foliorum brevissimis (3-5 mm long.) valde sericeo- 
pubescenlibus, quandoque elongatis (10-25 mm) subglabralis, 
saepe in eadem planta inveniendis, donata, calycis sericeo- 
canescenlis labio infero tridenlalo v. itrisecto, corolla auran- 
liaca v. flava, vexillo sépala vix aequanle, alis carinaque valde 
productis duplo v. triplo longioribus. 

Specimína typica in Herbario De Candollei sérvala, 'el a me 
ínspecln, laciniis íoliorum5-l5mm longitudine el calycis labio 
infero tridenlalo gaudenl. A, Bergii Hiern., A. Morenonis OK., 



232 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

et íacile etíam A. Toninii OK. et A, Beaufilsii OK. vix formas 
hujusdem speciei sistunt. 

34. Anarthrophyllun rigiduh (GilI.)HierD. = Hiern., Sert. pal., n. 
39. — Speg., Planl. Pal. austr., n. 8\ ■— OK., Rev. gen. plant. 
III, 2, f. 50. 

Hab. Non rarum ¡n praeruplis praecipue secus flumina S. Cruz, 
annoi874(C. Berg), 1882 (C. S.) el Rio Chico Jan. 1897 (C. A.), 
et in montuosis cenlralibus Chubut 1898 (Koslowsky). 

Obs. Species, hace etiam nonnihil variabilis, glabra v. adpresse 
seríceo-canescens, laciniís foliorum plus minusve elongatis 
(5-15 mm. long.) ápice eximie cuspidato-mucronatis ; flores 
auranliaei in pedicello brevi sericeo-canescenle acrogeni ge- 
minali v. ternali sessiles (8-9 mm long.), calyce (4-5 mm long.) 
sericeo-canescenle bilabiato, labio supero breviore e sepalis 
ovalis ad lerlium supcrum usque connalis eflormalo, infero 
leniter longiore tridentato, corolla longe exerta auranliaca, 
vexHlo alas el carinam leniler supérame dorso canescente- 
sericeo dónala. Legumina hispida ovala (8-9 mm long. = 4- 
4,5 mm lal.) leniler inaequilaleralia ápice in mucrone slylari 
aculo elongaló (2 mm long.) producía, i-2-sperma ; semina e 
globoso ovala compressula (3 mm = 2,5 mm lal. = 2 mm 
crass.) e melleo ochrácea pulchre badio-marmorala. 

Characleres A. rigidi (Gilí.) Hiern. el i4. elegantis (Gilí.) Ph. 
a Cl. OUone Kunlzeo 1. c. dali, valde incerli el nullius mo- 
menli. 

35. Trifolium argentinense Speg. = Speg. in Com. del Mus. Nac. 
deB. Aires, Dec. 1898. 

Hab. Rarius in herbosis subuliginosis secus Rio Negro, Jan. et 
Febr. 1898 (C. S.). 

36. Trifolium repens L. = DC, Pr. II, f. 198. 

Hab, Vulgalum in pralís subuliginosis secus Rio Negro, Jan. 
1898 (C.S.). 

37. Medicago LUPOLiNA L. = DC, Pr. H, f. 172. 

Hab. Vulgala in pralis subuliginosis secus Rio Negro, Jan. et 
Febr. 1898 (C. S.). 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONIGAM 233 

38. Meoicago maculata Willd. = DC, Pr. II, f. 179. 
Hab. Vulgata fere ubique praecipue ad víarum latera secus Rio 
Negro, Jan. el Febr. 1898 (C. S.). 



39. Melilotüs PARViFLORA Dsf. = DC, Pr. II, f. 187. 

Hab. Vulgata in pratís editioribus secus flumina Rio Negro, 
Limay elNeuquen, Dec. 1897 (C. S.). 

40. Galega officinalis L. = DC, Pr. II, f. 248. 

Obs, Non rara el sponlanea ad ripas Rio Negro, cerle ex cullis 
aufuga, Jan. el Febr. 1898 (C S.). 

41 . AsTRAGALüs Arnottianus (GíII.) = Gay, Fl. Chil. II, f. 103. 
Hab. In sabulosis aridissimis ad confluenliam fluminum Limay 

elNeuquen, Dec. 1897 (C S.). 

i3. AsTRAGALus Bergi Hlem. = Hiern., Serl. pal., n. 45. 
Hab. Non rarus in praeruplis ad ripas Rio Negro, Jan. el Febr. 

1898. (C S.). 
Obs. Specimina mea, pro parle floribus serolinis dónala, pro parle 
fruclifera, a descriplione citala nonnihil recedunl; habilu 
A. liengifoi Ph. accedunl el ab A. striato (Clos) longissime 
recedunl nec quidem comparada. SuíTrulex perennis rigidulus 
laxe inlricaleque ramosus (áO-60 cm all.); caules teretes fi- 
sluiosi deorsum crassíusculi (3-4 mm díam.) pallide virides 
glabri longiludínalíler plus minusve valide slriali, sursum 
sensim graciliores e viridi canescenles laeves adpresse pube- 
scentes subdicholome ramosi, inlernodiis elongalis (15-80 mm 
long.]; folia inlernodia superanlia (35-80 mm long.^ slipulis 
opposilíroliis lanceolalis aculis (5-6 mm long.) centro viridibus 
margine e hyalinoalbcscenlibus dorso pubescenlíbus, peliolis 
adpresse puberulo-canescentibus gracilibus ex erecto arcuato- 
patulis parum supra basin folioligeris, foliolis imparipinnatis 
6-1 l-jugis, jugis Ínter se valderemotis, subopposítislinearibus 
(5-12 mm long. = 1,5-2 mm lal.) arele plicalis, ventri glabris 
viridibus, dorso cinerascenli-pubescenlibus, ápice plus mi- 
nusve rotundaio-obtusalis. Pedunculi foliis duplo v.' triplo 
longiores ereclo-arcuali (10-16 cm long.) anle anthesin sub- 



234 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mol les gráciles, posl anthesín valde elongati recti rígidi ramos 
crassiludine aequanlibus. Flores 10-42 mediocres (7-9 mm 
long.) ad apicem pedunculorum congesli, ante anlhesin sub- 
spicalo-capitati erecti, per anthesin sensim spicato-relaxati 
deflexi, infimis remolis; pedicelli breves (2 mm lonj?.) pilosuli 
saepius solilarii V. false geminali v. lernali uniflori, e brac- 
leola minuta lineari acula pilosula breviore v. aequilonga 
exsurgentes; calyces obovalo-lurbinali (3-4 mm long.) laxe 
pubescentes, piljs parvulis adpressis quandoque ómnibus 
ciñereis, quandoque alteris uigricantíbus coinmixtis vestíti, 
.dentibussetaceisbrevissimis(l mm long.) acutis; corollaegla- 
brae calycem bis aequantes, vexillo (8 mm long.) violascenle 
centro macula plus minusve perspicua flavescente notato, 
alas roseas (7 mm long.) carina albescente (5 mm long.) ápice 
violaceo-maculata terlio longiores vix superante donatae ; 
stamina alba glabra; ovarium lineare canescenti-sericeum. 
Spicae retrorse frucliferae summopere elongatae et relaxatae 
(parte carpophora, 6-12 cm long., partem sterilem saepe exce- 
dente) crassae (2-2,5 mm diam.) rigidae sublignosae glabratae 
valide striato-angulosae pallescen tes; legumina relaxata, pe- 
dicello incrassatulo rigidissimo lignoso eximie arcuato-reflexo 
(3 mm long.) fulta, rachide arete adplicila glaberrima palle- 
scentia tola sublignosa anguste elliplica (8-14 mm long. = 3-4 
mm diam.) subsigmoidea, subteretia, ventri carina to-rotun- 
data, dorso rotundala v. subcanaliculata, basí cunéala, ápice 
acula' atque breviter valvalo-dehiscenlia, unilocularia 10-H 
sperma, seminibus ventralibus biserialibus suborbicularibus 
(2 mm diam.) compressis e mutua pressione angulosis atque 
difformibus glabris laevibus subochraceis. 

43. AsTRAGALUS PROCüMBENS Hk. & Am. = Gay, Fl. Chil. II, f. 113. 
Hab. In pratis editioribus prope Lago Nahuel-huapi, Dec. 1897 

(C. S.). 

44. Adesmia Anegrinoi Speg. = Speg., Plant. Pal. austr., n. 93. 
Hab, Vulgala in campis sabulosis Sehuen-aik vocatis secus Rio 

Sehuen, Febr. 1898 (C. A.). 

45. Adesmia boronioides Hook. f. = Speg., Pía ni. Pal. austr., 
n. 95. 



HOYA ADDEX1I4 Afi FLORAM PATAGORICAM S35 

Hab. Noo rara in rupestribus prope NahueUhuapi, Jan. 1898 
(C. S.) et iu Talle Lago Blanco et Valle Rio Mayo, No%\ et Dec. 
1 898 (n . 8 1 - 1 39, Koslowsky ) . 

46. Adesmia CA^fESCEKs (A. Gray) BUgp. = Walp., Ann. lY, f. 333 
— Benth. & Hook., gen. pl.. I, f. 317. 

Hab. Non rara ín praeruptis secus Quinina S. Julián 1894, 
Emelk-aik 1897. Boron-aik 1898 (C. A.), in Chubut 1897 
(Valentín) et praecipue secus rio Negro, Jan. et Febr. 1898 
(C. S.). 

Obs. Genus Streptodesma A. Gr. nullo modoab Adesmia DC. di- 
stinguendum, ut praecl. Bentham et Hooker I. c. benemonue- 
mn{;Ádesmiae canescenti Ph. idcirco nomen mutandum, et 
A. Rudolfi (Ph.) Speg. nuncupanda I 

47. Adesmia filipes A. Gr. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 94. 
Hab, Sat communis in arenosis loco dicto Emelk-axk secus Río 

Chico, Jan. el Dec. 1897 (C. A.). 
Obs, Species, ut videtur, A. confertae Hk. & Arn. habitu valde 
accedens, sed distinguitur tamen leguminibus plumoso-setu- 
losis nec tantum muricato-glandulosis. 

48. Adesmia gracilis Mey. = Gay, Fl. Chíl. II, f. 302. 

Ilab. Non rara ad ripas flumínis S. Cruz, anno 1883 (C. S.), atque 
prope S. Julián anno 1894, prope Emelk-aik et Parr-aik annis 
1897-98 (S. A.), nec non in montuosís central ¡bus Chubut, 
Dec. 1898 (n. 113, Koslowsky). 

49. Adesmia karraikensis Speg., n. sp. 

Diag. Chaetotricha ; perennis lignosa párvula, ramis subcaespilo- 
sis simplicibus brevibus, allerts velustis nudis spiniformibus, 
alteris novellis confertiuscule foliiferis apiceque brevissime 
raeemoso^ftoriferis, petiolis a medio folioliferis, foliolis impa- 
ripinnaiis á-jugis ellipticis crassiusculis tnteqerrimis enerviis 
supra minute adpresseque setuloso-canescentibus subtus subgla- 
bratis, stipularum lobis Hberis majusculis ovato-triangularibus 
subobtusis; floribus paucis inler folia suprema abscondilis bre- 
viter pedunculaiiSy aurantiacis; leguminibus 4-5 articulalis 
setis longis albo-plumosis ornatis. 



236 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍnCA ARGENTINA 

Hab. In declivibus denudalís aridissimis loco Karr-aik vocalo 
prope Lago Argentino, Mari. 1898 (C. A.)- 

Obs. Caudices subterranei crassi profunde delítescentes lígnosí 
laxe rarnosi, ramís superficem soli attingentibuseíTusis v. plus 
minusve ereclis (4-7 cm long.) sublerelibus (2-7 mm crass.) 
saepius tuberculoso-nodosis, cortice crasso cinéreo veslitis, 
ligno compacto albo donatis, ápice abrupe confertiusculeque 
ramulosis. Ramuli omnes siraplicissimi erecti breves (20-40 
mm long. = 2-3 mm crass.) biformes : vetusti lignosi rigidi 
indurati allenuato-acutati spinescenles nudi; celeri confer- 
liiiscule folüferi v. folio-floriferi. Folia e viridi canescentia 
erecta (25-40 mm long.), petiolo inter lobos ovatos v. triangu- 
lares subacutos stipularum amplexícaulium fuscescentium 
exsurgente,crass¡usculosubterete, dorso convexo glabro, ventri 
applanato (non v. obsoletissime submargínato-alato et ad 
foliorum ortum constrictulo) minute adpresseque pubescenti- 
canescente, in parte dimidia infera nudo, in dimidia supera 
foliolifero; foliolis imparipinnatis (saepius 9) 4- jugis subre- 
motiusculis patentissimis oppositis sessilibus, ellipticis (ra- 
rius leniter ovatis v. subobovatis) enerviis crassiusculis (3-6 

' mm long. = 2-4 mm lat.) utrimque obtusiusculis ad epiphyl- 
lum adpresse minuteque hispidulo-canescentibus, ad hypo- 
phyllum glabris v. subglabris. Flores pauci (3-7) ad apicem 
ramulorum inter folia suprema breviier productum (5-10 mm 
long.) subracemosi, pedunculis brevibus teretibus canescen- 
tibus (2-4 mm long.) basi bractea anguste triangulan acuta 
brevioreornatis, ápice unifloris; calyxlurbinatus(3,D mm long. 
^ 3 mm diam.) adpresse canescenti-pubescens, dentibussub- 
aequalíbus, triangularibus subacutusculis, tubo dimídio bre- 
vioribus; corolla e purpureo aurantia (8 mm long.) calyce 
duplo longiore vexillo dorso adpresse pubescen li-canescente^ 
alas et carinam pallidiores vix superante donata. 

Legumen 4-o-arliculatum, articulis obtuse triangularibus 
(4 mm lat. et alt.), basali nudo v. subnudo, ceteris setulis 
pluribus longis (4-5 mm long.) albo-plumosis ornatis; se- 
mina subtriangulari-lenticularia (2,5 mm long. = 2 mm lat.) 
glabra pallide sordideque cinérea laevia. 

50. Adesmia lanata Hook. f. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 91 — 
i4. parvifolia Ph., Linn. XXVIII, f. 683, n. 153. 



NOVA ADOENOA AD FLORAM PATAGONICAM 237 

Hab. In campis saxosis, Emelk-aik secus Rio- Chico, Jan. 4897, 
Sehuen -aik secus Rio Seliuen, Febr. 1898 (C. A.), ad conflu- 
entiam fluminum Limay et Neuquen, Dec. 1897 (C. S.) el in 
montuosis cenlralibus chubutensibus, Nov. et Dec. 1898 (n. 92 
et 423, Koslowsky). 

Obs. Species ad seclíonen) Palagonium pértinens sat variabilis 
quandoque pusilla contracta subcaespílosa, quandoque plus 
mínusve eiata. subgiabra, puberula vel villosa, foliis pedun- 
cuiorum magnitudíne sat ludens, floribus pallide e lilacino 
albis (vexíllo coeruleo carina albescente) purpureo maculatis v. 
virgalis atque alís anguslis, carinam non aequantibus, ungui- 
bus, eorumdem limbo aequílongísmoxdígnoscenda. Legumen 
puberulum4-5-art¡culatum, arliculisinprimajuventuteparum 
rnanífestis,deinsinubusprofundísangustissimísquesepardtis. 

51. AOESMIA LEPTOPODA Speg.^ H. Sp. 

Diag. Patagonium; caules gracillimi eff'usi glaherrimi, foliis in- 
lemodia longe superantibus, shpulis ovatis connalo-ampleorí- 
caulibus, peliolo supra médium foliolifero, foliolis S-d-jugis 
sessilibm e lanceolaio v, elliptico linearibtxs utrimque acutis 
integerrimis, non v. vix pilis nonnullis adpressis adspersis, 
floribus solitariis axillaribus pedúnculo tenuissimo folium ful- 
crans aequante v. saepe superante fullis^ calyce puberulo lobis 
tríangularibus tubo brevioribus, corolla aurantiaca glabra 
calycem bis aequante, legumine é-o-arliculato vix puberulo, 

Hab. In pratís editioribus et mngis humidís secus Río Chico^ 
Jan. 1897 (C. A.). 

06s. Radix... ; rami repenti-effusi (10-20 cm long.) vix v. non 
apicem versus leniter exsurgenles gracillimi glaberrimi, palli- 
dissime virides, inlernodiis infimis brevibus (2-5 mm long.). 
mediis longiusculis (15-20 mm), supremis iterum sensím 
abbreviatis; folia intima (10 mm long.) et suprema párvula, 
media normalia (30-40 mm long.) suberectiuscula e viridi 
subglaucescentia, glabra v. pilis minutissimis adpressis plus 
minusve laxe adspersa, partibus foliaceis enerviis viridibus 
angustissime obsoleteque albo-margínatis inlegerrimis, sti- 
pulisconnato-vaginantibus ovatis (3-4,3 mm long. =2-3 mm 
lat.) obtusiusculis, petiolograciÜ in parte dimidia infera nudo, 
indimidíasuperafoliolífero, foliolis pari v. imparipinnatís(7-9) 
3-4-jugis, e lineari lanceolatis v. elliplicis utrimque acutis (4-8 



238 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mmlong. = 1,5 mm lat.) plañís. Flores a d axíllas foliorum 
superiorum solítarii, pedúnculo praeiongo (25-40 mm long.) 
gracilique glabro v. víx pilis remotíssimis nonnullis adsperso 
unifloro fulli; calyce obovalo (4 mm long.) minute adpresse- 
puberuio, lobis triangularibus subacutis tubo brevioribus 
donato; corolla aurantiaca (7-8 mm long.), vexillo lineis non- 
nullis purpuréis notatoglaberrímo, alasetcarinampallidiores 
leniter superante donata. Legumen immaturum 4-5-artícula- 
tum ad suturas laxe minute adpresseque puberulum, ad latera 
glabrum. 

Species praecedenti peraflíinis, a qua tamen foliolis saepius 
4-jugis, stipulis brevioribus latioribusque, pedunculis cons- 
picue longioríbus bene distincta videtur. 

52. Adesnia lotoides Hook. f. = Speg., Plant. Pat. austr., n.88. 

Hab. Vulgata in pratis sabulosis per totam Patagoniam austraiem 
per annos 1882-98. 

Obs. Species Ínter sectiones Chaetotricham et Patagonium media, 
tota pilis málpig Macéis plus minusve densis vestita, quare 
Ínter ceteras distinctíssima ; floruin corollae aurantiacae, 
vexillo et carina maculisatro-purpureis plus minusve notatis ; 
legumina saepius 5-arliculata, articulis triangularibus isthmo 
angustissímo junctis dense malpighiaceo-sericeis, appendici- 
bus (setulis?) nonnullis crassis brevibus subadpressis etiam 
mapilghiaceo-pílosis appendiculatis. 

ínter specimina perplurima et nonnihil variabilia formae 
haec nobiliores distinguendae : 

a) Typica : statura mediocri, ramis suberecticulis (5-6 cm 
alt.) foliolis ex oblanceolalo obovatis (8-10 mm long. = 3-4 
mm lat.) complicatis utrimque argén teo-sericeis in stipulis 
sessilibus V. subsessilibus, pedicello folium duplo v. triplo 
superante (20 mm long.), floribus mediccribus (11 mm long.) 
vexillo dorso sericeo — Chonkenk-aik secus Rio Chico, Febr. 98 

(C. A.). 

b) Normalis : statura mediocri^ ramis ex eíTuso sUbcaespi- 
tulosis (5-6 cm long.), foliolis oblanceolatis complicatis (7 mm 
long. = 3 mm lat.) utrimque argentco-sericeis in stipulis ses- 
silibus, pedicello folium aequante v. parum superante (6-10 
mm long.), floribus intermediis (12 mm long.) vexillo dorso 
sericeo. — Santa Cruz, Jan. 1892 (C. S ). 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 239 

c) Brachypoda : statura párvula v. pusilla, ramis ex eifuso 
caespíloso-contractís (3-3 cm long.) foliolis oblanceolatisulrím- 
que sericeis (5-7 mm long.) floribus mediocríbus (1 1 mm long.) 
vexíllo dorso-sericeo. — In praeruptis Pan de Azúcar secus 
Rio Chico, Dec. 1897 (C. A.). 

d) Elata : stalura valida, ramis late eíTusis (10-20 mm long.)» 
foliolis oblanceolatis v. lineari-oblanceolalis (18-25 rom long. 
= 4-5mm lat.) planis, supra subglabris, subtus plus minusve 
laxe sericeis, in stipulis sessilibus v. rarius subsessilibus, 
pedicello quam folium breviore (12-15 rom long.), floribus 
majoribus (13 mm long.), vexillo glabro. — Secus Rio Chico 
Jan. 1897 (C. A.). 

e) Petiolulata : statura mediocri, ramulis erectiusculis (7-8 
era alu), foliolis linean -oblanceolatis (10-25 mm long.) com- 
plicatis, utrimque sericeis, petiolo inter aurículas stipularum 
exsurgente bene evoluto (3-5 mm long.) fultis, pedicello folia 
aequante v. breviore (15 mm long.) floribus intermediís (12 
mm long.) vexillo dorso glabro v. obsoletissime margine pube- 
rulo. — Secus Rio Chico Jan. 1897 (C. A.). 

53. Adesxia patagónica Speg. = Speg., Plant. Pal. austr., n. 97. 
Hab. In praeruptis aridissimis Emelk-aik, Jan. et Dec. 1897, 

nec non prope Kman-aik, secus Rio Chico, Febr. 1898 (C. A.). 
Obs. Specimina nunc inventa eximie fructífera, leguminibus 4-5- 
articulatís, arliculisglaberrimisutroque latere fere in centro 
gibba cónica plus minusve elevata ornatís. Species habilu 
Adesmiae canescenti (A. Gray) BHgp. valde accedit, sed legu- 
minibus structura mox dignoscenda I 

54. Adesmia puhila Hook. f. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 89. 
Hab, Rara in pratis editioribus secus Rio Chico, Jan. 1897 (C. A.). 
Gbs, Rami late repenti-efl^usi ; pedunculi frucliferi saepius 

cycneo-incurvati foliis aequilongi v. breviores; legumina 1 v. 
rarius i articúlala, artículis glabrís e latere convexis centro 
gibbuloso-luberculosis radíatimque laxe nervosis. 

(Continuará). 



EL VIAJE DEL « BÉLGICA >> 



La expedición austral belga comandada por el capilán tierlache 
se halla de regreso en Punta Arenas, teniendo que lanientarse el 
fallecimiento del médico de á bordo y de un marinero. 

Poco se puede saber acerca de los resultados científicos de la 
exploración, pues los miembros de ella están comprometidos con la 
Sociedad Geográfica de Bélgica, iniciadora de la empresa, á reser- 
varle las primicias de los estudios practicados. 

Algunas generalidades, sin embargo, se han podido conocer, 
gracias á la presencia en Buenos Aires del doctor Racowitz, natu- 
ralista de la expedición, quien se detuvo algunos dias entre nosotros 
de paso para Europa. 

Parece que el objeto real del viaje era hallar un canal que atra- 
vesando las tierras australes diera paso del Atlántico al Pacífico. La 
existencia de este canal había sido indicada por los tripulantes del 
navio inglés Jason, que exploró hace poco tiempo aquellos mares. 

Con esos antecedentes zarparon los exploradores del Bélgica 
de San Juan del Salvamento, último puerto desde el cual- se tuvo 
noticia de ellos, é hicieron rumbo á las islas Shetland. 

Navegaron sin inconveniente en el mar libre hasta que un día 
nebuloso, bonancible y sin viento, echaron la zonda hallando fondo 
de piedra á treinta metros. 

Las islas debían estar próximas y Gerlache mandó parar la 
máquina. 

Cuando el buque estaba casi inmóvil se sintió una sacudida y el 
Bélgica quedó varado sobre una de las piedras que rodean hasta 
larga distancia á las islas. 

Al disiparse la niebla vieron los navegante á las Shetland, á cinco 



EL VIAJE DEL C BÉLGICA» 241 

millas de distancia y dos enormes témpanos á uno y otro lado, 
varados como ellos sobre la roca. 

Felizmente pudo zafar el buque de la varadura, cuya gravedad 
pudo ser muy grande sin la oportuna detención de la máquina. 
Siguiendo su navegación no tardó en fondear en Puerto Foster. 

De allí se dirigieron los navegantes á Bahía Hughes en el interior 
de la cual no tardaron en encontrar la entrada del canal que iban á 
recorrer en toda su extensión y al que han bautizado provisional- 
mente con el nombre de su buque. 

El canal Bélgica corre desde la parte norte de las tierras australes, 
entre Palmer al oeste y Luis Felipe al este, dirigiéndose al sur en 
un trayecto de ciento cincuenta millas más ó menos. Al este lo 
limita el continente, que en esa costa toma el carácter de una larga 
cadena de montañas de 600 á 800 metros de altura, formadas pura- 
mente de granito y gneiss. 

Es digno de notarse qae esta parte sólo ofrece rocas cristalinas 
mientras que más al oriente los navegantes del Jason han hallado 
abundantes depósitos fosilíferos que han sido referidos á la época 
terciaria. 

Esta costa oriental del canal es absolutamente inaccesible como 
pudieron comprobarlo Gerlache y sus compañeros en veintidós 
desembarcos infructuosos. 

Aquellas montañas, aunque relativamente poco elevadas, están 
cubiertas de ventisqueros surcados por inmensas grietas, sin valles 
ni quebradas que rellena la nieve fofa; sólo en pocos parajes mues- 
tran desnuda su armazón de granito, pero allí las rocas forman ba- 
rrancas á pico, pulidas por los témpanos, arrastrados por el vaivén 
de las corrientes. 

Al oeste, el canal está limitado porunespesoarchipiélago, llamado 
por Biscoe, Tierras de Graham. 

La desembocadura del canal Bélgica se halla al nordeste de las 
islas Biscoe, sobre el Océano Pacífico. 

Una vez en las aguas de este último, hicieron rumbo al sudoeste 
y no tardaron en encontrar el mar cubierto por una capa de hielo. 

Se internaron en él, aprovechando una gran abertura que se les 
ofreció y navegaron siguiendo el paralelo 71 ^ sur. 

Al llegar al meridianos!^ un descenso rápido de la temperatura 
soldó unos con otros los témpanos flotantes y el Bélgica quedó apri- 
sionado por loshielosque lo arrastraron en dirección generaloeste, 
siempre bajo el paralelo '1^. 

A:t. SOC. CIEXT. ARf.. ^ T. XI.VII Ití 



242 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Así pasaron la inactiva y tediosa invernada. 

El termómetro bajó hasta 40° C. bajo cero y el barómetro mos- 
traba una extraordinaria variabilidad. 

Llegado el verano, no consiguieron libertarse de los hielos y en 
esta afligente situación comenzaba ya el mes de marzo, precursor 
de un nuevo invierno, en el cual no tendrían con qué alimentarse. 

Por fin el hielo se abrió y e\ Bélgica, libre de su prisión, hizo 
rumbo al norte, recalando catorce días después en Punta Arenas. 

Los sondajes efectuados han permitido constatar la existencia 
de una meseta continental austral cubierta de trozos estriados que 
denotan la acción glacial. 

En ciertas zonas el fondo marino está cubierto de un banco rico 
de globigerinas. 

En general la fauna del mar tiene carácter abisal. Abundan los 
Pentacrinidos, Gorgónídos, etc., y crustáceos de gran profundidad. 
En el plancton se han hallado dos formas de gusanos ya conocidas 
del Mediterréneo. 

En las costas de las Tierras de Graham abundan las focas (cuatro 
especies) y pingüines. 

Las colecciones zoológicas son muy abundantes y, aun cuando no 
ha sido posible hacer todavía la determinación de las especies, es 
probable que haya muchas novedades. 

La escasa flora de aquellas regiones está representada por 
musgos y liqúenes y por gran cantidad de algas microscópicas, 
(diatomeas, etc.). 

En ciertas partes un alga verde cubre completamente la nieve 
presentándose como una vasta alfombra de un hermoso color verde. 

Los paisajes polares, lejos de ofrecer la monótona blancura que 
podría suponerse, manifiestan bellísimas coloraciones por los 
juegos de luz sobre la nieve y el hielo. 

La nieve tiene sombras de color azul intenso y el hielo de agua 
de mar tiene color verde manzana. 

Esto es todo lo que hemos podido averiguar de la expedición 

Gerlache. 

Pronto se publicará el informe oficial y los especialistas europeos 
estudiarán las colecciones recogidas que contribuirán al mejor co- 
nocimiento deesas vastas y casi inexploradas regiones australes. 



MISCELÁNEA 



Kl contagio pop medio de los inseetos. ~ El mecaaismo de la 
transmisiÓD de las enfermedades contagiosas está aún lejos de ser conocido en 
todas sus modalidades. 

Admitiendo que el contagio puede efectuarse sea por el contacto inmediato del 
enfermo, sea mediatamente, por el transporte, en el agua ó en el aire, de gérme- 
nes provenientes del enfermo, y contenidos principalmente en sus secreciones, se 
está en condiciones, sin duda, de responder á todas las cuestiones que suscita la 
filiación de los casos observados en el curso de las endemias y de las epidemias. 

Pero estas respuestas son hechasen términos muy generales y, por consiguiente, 
un poco vagos, y que están lejos de satisfacer el espíritu en las pesquisas relativas 
á casos particulares, muchos de los cuales permanecen en suma sin explicación 
suficiente. 

Por otra parte el mecanismo del contagio, considerado desde tan lejos y desde 
tan alto, no puede comportar, bajo el punto de vista de las medidas precisas de 
profilaxia que deben oponérsele, más que indicaciones banales, y, por consiguiente, 
inaplicables ó insuficientes. 

Desde hace algunos años se ha introducido en la ciencia una noción que abre 
respecto á la cuestión de los orígenes del contagio, un capítulo completamente 
nuevo y cuyo sólo titulo es bien sugestivo. 

Se trata del papel, no sospechado hasta estos últimos tiempos, que desempeñan 
los insectos en el transporte é inoculación de los microbios patógenos. 

En diversas partes, los observadores han tenido fija su atención sobre hechos 
extremadamente curiosos» que ponían dicho papel en evidencia; y sus relaciones, 
confirmadas por un cierto número de experiencias demostrativas, constituyen des- 
de ya un conjunto de documentos que permiten bosquejar todo un capítulo de 
patología y de epidemiología tan interesante para los sabios y para los médicos, 
como para el público. 

A propósito de las últimas epidemias de cólera se sospechó que las moscas pu- 
dieran desempeñar un papel en la diseminación de los gérmenes infecciosos. 

Para comprender el origen de ciertos casos inexplicables por la infección del 
agua de bebida, se notó que el transporte del contagio hubiera podido muy bien 
efectuarse por intermedio de moscas que después de haberse posado sobre deyec 



244 ANAi.ES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

cioaes de coléricos, hubieran contaminado los alimentos de personas que habita- 
ran en los alrededores. 

La hipótesis era ingeniosa y, en seguida, fue verificada por un experimento de 
laboratorio. Se encerró bajo una campana un cierto número de moscas, una vasi- 
ja que contenía un caldo de cultura de bacilos del cólera y placas de gelatina cul- 
tivable. Dos días después, como resultado de esta cohabitación, se pudo constatar 
que las moscas, después de haberse alimentado sucesivamente del caldo colérico 
y de la gelatina en placas, habían sembrado estas últimas con sus patas mojadas 
en el liquido virulento de cultura. Entonces se pensó en el contagio de la tubercu- 
losis, contagio tan temible en las familias ; y se comprendió cómo las moscas po- 
dían favorecer, en un apartamento, el transporte de los bacilos que encierran en 
cantidad innumerable las expectoraciones de los tísicos. Un experimento análogo 
al precedente vino aún á confirmar lo bien fundado de esta hipótesis : y así se 
pueden explicar ahora muchos hechos obscuros. Así aparece además una gran la- 
guna en las medidas higiénicas que se creían suficientes para hacer imposible el 
contagio á los que rodeaban á enfermos. 

Últimamente, por fin, estalló una gravísima epidemia de fiebi*e tifoidea, que fué 
atribuida igualmente á las moscas. Se trata de la epidemia que diezmó las tropas 
americanas reunidas en vista de la expedición de Cuba. 

Habiéndose encargado una comisión médica de investigar las causas del mal, 
la conclusión fué que las moscas que pululaban sobre los excreta é ingesta de 
los hombres, habían sido los agentes más activos y más inmediatos de la difusión 
de los gérmenes de la enfermedad, traídos primeramente por algunos voluntarios 
llegados de todos los puntos de los Estados Unidos. 

En fin, se ha atribuido á las moscas el mismo papel de agente vector en la tras- 
misión del microbio de la oftalmía purulenta. 

Estos primeros hecíios son, seguramente, ya muy dignos de interés, sobre todo 
desde el punto de vista práctico de las medidas de profilaxia que deben oponerse 
á las enfermedades en cuestión. Tanto más cuanto que es permitido extender las 
consideraciones que de ellos se desprenden á otras enfermedades aún, el contagio 
de la difteria, por ejemplo, y también a! contagio de las fiebres eruptivas, de la 
viruela ó del sarampión, en las cuales la filiación de los casos escapa á veces alas 
pesquisas más rigurosas. 

Pero, en realidad, el papel de las moscas, en estas diversas circunstancias, no 
es más que un papel banal, que refuerza, encierlo modo, el del viento que trans- 
porta ios polvos peligrosos, las excreciones virulentas desecadas : y no hay en 
ello nada de especial á la constitución del insecto mismo, y á sus condiciones 
biológicas. Mucho más curiosos son los hechos que vamos ahora á referir con 
cierto detalle; pues, sorprendemos en ellos á los insectos en flagrante delito de 
inoculación mortífera, inyectando en el organismo de los seres cuya piel perforan 
para chuparles la sangre, los microbios de que está contaminado su dardo. 

Hay en ello una verdadera operación quirúrgica análoga á la del médico que 
transporta la vacuna en la punta de su lanceta. 

El insecto no es ya un agente pasivo de diseminación de gérmenes que, sin él, 
habrían podido aún ser absorbidos bajo formado polvo; no es ya el vehículo cuyo 
papel se limita á transportar estos gérmenes á las cercanías de los individuos. 

Se convierte en el instrumento necesario del contagio, sin el cual este contagio 
sería imposible. Es él quien practica la única puerta de entrada por donde nume- 



MISCELÁNRA 245 

rosos microbios penetraD en el organismo y sin la cual estos microbios do podrían 
invadirlo. No es un agente banal, susceptible sólo de multiplicar en cierta medida 
los casos de contagio. Es el agente especial, sino único de este contagio, la causa 
eficaz, real, de la enfermedad, puesto que sin él no podría sin duda existir esta en- 
ermedad. 

48fcomo ciertos insectos transportan adherido álos pelos de sus patas ó de su 
abdomen, el polen que va á lo lejos á fecundar flores que, sin su visita, habrían 
permanecido estériles, así también, por una complicidad inconsciente, los insectos 
conlagiferos van á sembrar organismos con gérmenes que, sin ellos, jamás ha- 
brían sido patógenos. 

En muchas especies, en efecto, se trata de microbios que requieren una verda- 
dera efracción para penetrar en el medio orgánico, y que, sin esta efracción reali- 
zada por el insecto, jamás hubieran encontrado puerta de entrada conveniente. 

iCl carbunclo es ciertamente la enfermedad cuya transmisión ha sido atribuida 
más antiguamente á un Insecto. 

Antes que fuera conocido el microbio de esta infección (la bacteridia carbunclo- 
sa), y que Pasteur hubiera demostrado su acción, se admitía que las picaduras de 
ciertas moscas, alimentadas con la sangre de cadáveres de animales en putrefac- 
ción, podían causar esta enfermedad. 

Se sabe hoy que para que estos animales sean el origen de la infección carbun- 
closa, deben haber muerto ellos mismos del carbunclo y que las moscas peligro - 
sas deben haber extraído de la sangre de estos animales la bacteridea específica. 

Se sabe también que las picaduras de estas malas moscas son mucho más raras 
de lo que se creía, y que la póstula maligna, lejos de ser siempre una picadura de 
insecto microbifero, es más frecuentemente el resultado de la infección de una 
pequeña herida, de una ligera desgarradura de los tejidos preexistente, y conta- 
minada por las manos, manchadas de sangre, de los obreros que manipulan las 
pieles de ciertos animales, como el carnero, sensibles á la enfermedad. 

De cualquier manera es necesario considerar al carbunclo como una enfermedad 
inoculable por intermedio de insectos picadores. 

Pronto, por otra parte, se iban á formular acusaciones precisas contra otros in- 
secto» además de la mosca, y el mosquito fue á su vez vigorosamente denunciado. 

Se publican primeramente observaciones muy curiosas relativas á la trasmisión 
de una enfermedad cuyo origen había permanecido misteriosísimo durante mucho 
tiempo. 

Se trataba de la filariosis, que determina en el hombre la enfermedad conocida 
bajo el nombre de elefantiasis de los árabes. 

La íllarii de Medina es una especie de gusano blanco, de 50 á 80 centímetros de 
largo, que se encuentra en Arabia, en la costa de Guinea, en Abisinia, en Egipto, 
Nubia, etc. 

Kn el hombre se localiza el parásito en el tejido conjuntivo subcutáneo, en las 
piernas, los pies, también á veces en la cabeza, en el cuello, el tronco, las manos 
y aun en órganos más profundos. 

Enrollado en espiral, determina la formación de tumores superficiales, muy do- 
lorosos á veces. 

Se habían emitido numerosas hipótesis para explicar la penetración de este gu- 
sano eo el cuerpo del hombre y de los animales, perro, caballo y buey, que están 
frecuentemente expuestos á él. 



M6 ANALES DE LA SOGIEDáD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Hoy día, se sabe que los embriones de este gusano se desarrollan en el agua. 

Pero, mientras que ciertos autores piensan que los mosquitos van á extraer del 
agua esos embriones para inocularlos en sus picaduras, otros sostienen, con Man- 
son, que los mosquitos los toman primero en la sangre del hombre enfermo, pi- 
cándolo, y siembran en seguida el agua donde van á morir y donde dichos embrio- 
nes, puestos entonces en libertad, sufren una cierta fase de su evolución, después 
de la cual se hacen aptos para adquirir su completo desarrollo en el cuerpo de los 
animales, donde penetran con el agua de bebida. 

Habría, pues, así, un ciclo de tres elementos, constituido por los animales, los 
insectos y el agua, y correspondiente á fases distintas de la evolución del parási- 
to. La noción de este desarrollo circular era importante adquirirla y otros hechos 
análogos indican que tal círculo no es único en patología animada (1). 

Nos ofrece otro ejemplo la infección malárica, que se traduce, como se sabe, por 
accesos de fiebre de formas muy variadas, cuyo conjunto constituye el paludismo, 
fiebre de los pantanos, fiebre de los bosques, fiebres intermitentes, accesos perni- 
ciosos, etc., tratables todos por el sulfato de quinina. Desde hace unos veinte 
años La verán nos enseñó el agente patógeno de esta infección, una oscilaria poli- 
morfa, animálculo unicelular, parásito de los glóbulos sanguíneos, en los cuales 
se desarrolla, destruyéndolos. Pero el conocimiento de este hematozoario, análogo 
á los que se encuentran en ciertas enfermedades á que están sujetas ciertas espe 
cies de aves, no había aclarado en nada el mecanismo de la infección palú- 
dica. 

¿ Se introducía con el agua el hematozoario en el organismo? Era muy difícil 
decidir el hecho, dado que en el medio exterior no se encontraba ninguna forma 
semejante k las que se observan en la sangre de los palúdicos. 

Además el constante fracaso de los ensayos de cultivo del hematozoario del pa- 
ludismo en el agua, en la tierra húmeda y en gran número de otros medios, pa- 
recía demostrar que no se debe buscar este microbio en el medio exterior bajo las 
mismas formas que en la sangre, y era el caso de preguntarse si no existiría para 
él, como para otros parásitos, un huésped intermediario. 

Sugestionado por el papel atribuido á los mosquitos en la trasmisión de la 
filaría, Laveran fijó su atención en estos insectos. Un gran número de circunstan- 
cias parecían designar, en efecto, la acción especial del mosquito. 

En primer lugar, los mosquitos, muy frecuentes en las localidades palustres, 
desaparecen en las alturas, precisamente donde cesa la endemia palúdica. 

En Constantina, los mosquitos son extremadamente numerosos en el valle del 
Rummel. que es insalubre, y no existen en la parte alta de la ciudad que es salu- 
bre. La misma cosa pasa en Roma. En Roma, los barrios centrales, indemnes de 
mosquitos, son igualmente salubres. 

En Madagascar, lo3 soldados franceses tan combatidos por las fiebres en la últi- 
ma expedicición, habían sido asaltados por legiones de mosquitos. 

Por otra parte, el drenaje del suelo, que suprime las fiebres, hace también des- 
aparecer los mosquitos. 

Las fiebres de primera invasión no reinan más que en la época en que abundan 
los mosquitos ; pues durante el resto del año no se observan más que recaídas. 

(1) Según el profesor Grassi, la pulga es huésped intermediario de la Tenia canina en 
su pasaje del perro al hombre. (Nota del traductor.) 



MISCELÁNEA 247 

Además, se sabe que es peligroso, en los países palustres, acostarse con las veo ta- 
cas abiertas. Ahora bien, la mejor precaución que se puede tomar contra la inva> 
sión de los mosquitos ooosiste en cerrar las ventanas por la noche. 

Durante la noche se está más expuesto á contraer el paludismo y precisamente 
durante la noche es cuando más se encarnizan los mosquitos con sus presas. 

En las localidades palustres, es peligroso acostarse sobre el suelo y se ha nota- 
do que en las casas los pisos superiores son más sanos que el del nivel del piso y el 
primer alto ; ahora bien, los mosquitos abundan sobre todo al ras del suelo. 

Aun mfts.todo el mundo ha podido observar que la predisposición á las Gebres 
es tanto más marcada cuanto la piel es más fiua y más delicada; ahora bien, ios 
niños, que tanto sufren de los mosquitos, son más atacados por las flebres palus- 
tres que los adultos. 

Loa negros, cuya piel es espesa, resistente y que e.stán poco sujetas á las pica- 
duras de los mosquitos, gozan precisamente de una notable inmunidad para el 
paludismo. Es muy posible, digámoslo desde ahora para no volver sobre ello, que 
la inmunidad de los negros para \n fiebre amarilla se explique de la misma ma- 
nera ; pues la fiebre amarilla sólo se observa en las costas marítimas y á lo largo 
de losrursos de agua, y, según Finlay, los mosquitos jugarían también un papel 
preponderante en la transmisión de esta enfermedad, como lo veremos más ade- 
lante. 

En fin, el aire es saneado en las regiones donde existen azufreras, y se ha reco- 
mendado encender grandes fuegos cuando se está obligado á pasar la noche en las 
localidades palustres ; ahora bien, los mosquitos son destruidos por los vapot-es 
de ácido sulfuroso y vienen á quemarse en los fuegos si el humo no basta para 
ahuyentarlos. 

En verdad, los mosquitos abundan en localidades que no son febrígenas. Pero 
el mosquito no bs peligroso por si mismo ; sólo llega á serlo cuando transporta^ el 
germen parásito del paludismo, del mismo modo que sólo es susceptible de pro- 
pagar la filariosis cuando existen individuos atacados de esta enfermedad y capaces 
de infectar los insectos que á su vez infectan el agua. 

En estas dos enfermedades, la filariosis y el paludismo, el mosquito no seriaren 
efecto, un mero agente de transporte y de inoculación del microbio, sino que 
desempeñaría un tercer papel, constituyendo para el parásito un medio de tras- 
misión, necesario á una de sus transformaciones. 

Así ha demostrado Manson que las filarías embrionarias que se encuentran en 
la sangre del hombre, no son aptas para reproducirse directamente en el medio 
exterior y que es indispensable que sufran una fase de su evolución en el cuerpo 
de los mosquitos. 

Las filarías embrionarias, chupadas por el mosquito en la linfa humana é intro- 
ducidas en su estómago, atraviesan las paredes de éste y van á alojarse en los 
músculos torácicos del insecto. 

Cuando los mosquitos mueren y caen al agua, las filarías se escapan y la in- 
fección se produce entonces por el agua potable asi contaminada. 

Y bien, algo análogo pasaría con el hematozoario del paludismo, el cual no 
podría infectar directamente al hombre por el agua debebidaó por los polvos ema- 
nados de un suelo infectado, sino que, antes de ser apto para multiplicarse en la 
sangre del hombre, debería sufrir un:i transformación previa en el organismo d( 1 
insecto. 



248 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Para Koch los mosqaitos absorben primero los parásitos en el agua, los tras- 
miten á sus huevos y á las jóvenes larvas, y sería sólo la generación siguiente la 
que llevaría al hombre la infección malárica. 

El mismo autor cita el caso de cinco viajeros que para atravesar una región fuer- 
temente palustre, se proveyeron de mosquiteros y no tomaron las fiebres, mien- 
tras que otros viajeros que atravesaron las mismas regiones algün tiempo antes, 
sin tomar precauciones, habían sido infectados. 

A todas estas observaciones, que no tienen, en rigor, más que el valor de fuertes 
presunciones en favor de la teoría de los mosquitos, se pueden hoy agregar expe- 
rimentos que han aportado á esta teoría el apoyo valioso de una prueba directa. 

Estos experimentos fueron hechos por Grassi, Bastianelli y Bignami, en el 
Hospital del Espíritu Santo en Roma, durante la última estación de las fiebres. 

Han consistido en someter cuatro individuos, indemnes de todo antecedente 
malárico, á las picaduras reiteradas del mosquito Culex pipiens, haciendo dormir 
á los sujetos de experimentación en una pieza en la que se había introducido un 
gran número de estos insectos capturados on regiones palustres. 

Habiendo dado un resultado negativo este primer ensayo, se instituyó otro so- 
bre uno de los cuatro individuos precedentes, quien fué expuesto esta vez á las 
picaduras de Anopheles claviger, Culex penicillaris y Culex malarice, especies 
de mosquitos propios á las localidades palustres y que Grassi considera como par- 
ticularmente sospechosas bajo el punto de vista de la propagación de la malaria . 

Ahora bien, este individuo contrajo fiebres, que fueron precisamente del mismo 
tipo que las fiebres reinantes en la región de donde provenían los insectos. 

Debe agregarse que el sirviente del Jaboratorío, que se había ocupado de la 
captura de los mosquitos, fué igualmente atacado por accesos característicos de 
fiebre. 

En estos experimentos, la inocuidad del Culex pipiens es tanto más notable 
cuanto que un observador, Ross, había constatado directamente que los hemato- 
zoaríos de la fiebre estivo-otoñal de los alrededores de Roma no se desarrollan en 
el organismo de este mosquito (Ij. 

Hemos citado de pasada la opinión de Pinlay, de la Habana, sobre el papel 
desempeñado por los mosquitos en la transmisión de la fiebre amarilla. Hace ya 
quince años que Pinlay ha formulado esta teoría. 

Haramond, colega americano de Pinlay, confirmaba sus vistas en 1887. Recor- 
daba que en 1839 hubo una epidemia de fiebre amarilla en Augusta (Georgia;, 
donde abundaban los mosquitos^ pero que ningún caso se produjo en Summervi- 
lie, localidad vecina, situada en los médanos, y enteramente desprovista de estos 
insectos. 

Algunos años más tarde, habiéndose construido un camino al través de los 
pantanos y habiéndose excavado cisternas, los mosquitos hicieron su primera 
aparición en Summerville, y durante la epidemia de 1854, esta ciudad fué atacada 
como las ciudades vecinas. 

La Roche refiere que durante la epidemia de 1853 en Natchy y en Clinton, los 
mosquitos fueron más abundantes que nunca y casi tan insoportables como la 
enfermedad misma. 

(1) Sería interesante estudiar el papel de las especies argentinas de mosqaitos en la 
trasmisión del chucho. (Nota del traductor.) 



MISCELÁNEA 349 

BéraDger Féraud, tralaudo de limitar el foco primitivo del vómito negro, lo lo- 
caliza en la región llamada Costa de los Mosquitos. 

Notemos antes de abandonároste asunto, que Pinlay ha creído poder servirse de 
los mosquitos mismos para practicar vacunaciones contra la fiebre amarilla ; pues 
dice haber observado que teniendo encerrados durante cuatro ó cinco días, los 
mosquitos repletos de sangre de individuos atacados de la enfermedad, se efec- 
tda una digestión de esta sangre y al mismo tiempo una atenuación de los gér- 
menes patógenos que contiene, atenuación tai, que su inoculación por la picadu- 
ra de estos mosquitos á individuos sanos no les comunica más que uua infección 
ligera de la que curan prontamente y que les confiere desde entonces la inmu- 
nidad. 

He ahí á la verdad una domesticación del mosquito bastante imprevista y una 
ingeniosa manera de forzará nuestros enemigos á trabajar honestamente para no- 
sotros, practicando el arte de atenuar los virus. 

Desgraciadamente, este procedimiento origínalisimo de vacunación no parece 
haber tenido fortuna. 

Ha llegado el momento de hablar de dos enfermedades quQ son, en verdad, es- 
peciales á los animales, por lo menos hasta el presente, precisamente porque son 
inoculadas por insectos que sólo atacan en general á los animales. 

Pero hay que guardarse bien de creer que el hombre no podría ser víctima á su 
vez en un momento dado. Son por otra parte historias médicas tan interesan- 
tes é instructivas que no podemos resistir al placer de referirlas. 

Se trata además de enfermedades que, por la naturaleza de sus parásitos, se 
aproximan á la malaria y que están aquí en su sitio. 

La primera de estas enfermedades es la fiebre de Tejas, que ataca los rebaños 
de bovídeos de los Estados de Norte América, y también de las costas orientales 
de África, donde Roberto Koch la ha estudiado ahora últimamente. 

Para que una tropa sea atacada, no es necesario que haya contacto directo de 
los animales enfermos con los sanos. El paso de una tropa sana por una pradera 
atravesada poco antes por una tropa enferma, basta para que haya contagio. 

Los criadores y los comerciantes habian presumido, desde hace largo tiempo, 
que este extraño contagio era debido á las garrapatas, especie de acáridos que 
acompaña casi siempre á los ganados de Tejas ; pero la luz no pudo hacerse sobre 
este punto hasta después que Smíth hubo encontrado que la sangre de los anima- 
les atacados de la fiebre de Tejas contenía un parásito (Pirosoma bigeminumj que 
habita en los glóbulos rojos, como el hematozoario del paludismo. 

Smith hizo entonces experimentos sobre el papel que representan los acáridos 
en la transmisión de la enfermedad. Hizo venir de Tejas animales que llevaban 
adheridos estos acáridos y los puso en contacto con los ganados del Norte de 
América. El contagio se produjo. Por el contrario, cuando se tenía cuidado de 
desembarazar completamente de sus huéspedes á los bueyes de Tejas, antes de 
ponerlos en relación con los del Norte, estos últimos no contraían la enfer- 
medad. 

En un tercer experimento, Smith esparció los acáridos solos en una pradera 
donde puso á pastar bueyes procedentes de los Estados del Norte. Estos animales 
contrajeron la fiebre de Tejas, lo que demostraría evidentemente que son las ga* 
rrapatas las que trasmiten la infección. 

A estos experimentos, ha agregado Koch otro de especial interés. Tomó en 



250 AiXALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

uDa tropa infectada, acáridos provenientes en parle de animales sanos y en parte 
de un animal Rravemente atacado. 

Estas garrapatas fueron colocadas en vasijas separadas. Depositaron en ellas sus 
huevos y pronto después se desarrollaron los jóvenes acáridos. El experimentador 
transportó estos últimos á una localidad distante diez días de marcha de aquélla 
en que habían sido recogidos é indemne de todo alcance de la fiebre. 

Poniendo entonces á las jóvenes garrapatas en contacto con animales nuevos, 
algunos de estos presentaron á ios veinte y dos días todos los síntomas de la fie- 
bre de Tejas y se pudo encontrar en su sangre los parásitos característicos. Pero 
los animales enfermos fueron exclusivamente aquellos que habían sido picados 
por garrapatas provenientes délas que habían sido recogidas sobre animales igual- 
mente enfermos. 

Así ¿:e demostraba la posibilidad del transporte del parásito por los descendien - 
tes de los acáridos infectados; y este hecho es muy importante, porque confirma 
observaciones análogas que hemos mencionado á propósito de la trasmisión de la 
malaria por los mosquitos íl/. 

La segunda enfermedad, particular á ciertas especies animales, de que también 
tenemos que hablar, es la enfermedad de la mosca Tsé-Tsé, que se produce en 
/ululand. 

Los relatos de los viajeros están llenos de anécdotas relativas á esta terrible 
mosca Tsé-Tsé, que hace inhabitables ó peligrosas de atravesar ciertas regiones y 
que, se dice, es tan temida de los animales, que su sólo zumbido los pone furiosos 
ó los liace huir. 

Según David firuce, que ha hecho un estudio completo de esta enfermedad, la 
nagana, la verdad sería mucho menos dramática. La mosca Tsé-Tsé es una pe- 
queña mosca del tamaño de la que vive en Europa sobre el ganado, y cuya pica« 
dura es dolorosa, pues ya sea muerta en el sitio ó sea que pueda llenar su abdo- 
men de la sangre de su victima, el rubor y el dolor que siguen á la herida no son 
más acentuados que los que produce la picadura del tábano vulgar. En cuanto á 
las consecuencias son nulas y por más que Bruce ha ido á buscar Tsés-Tsés á las 
regiones reputadas más peligrosas y las ha hecho picar animales muy sensibles á 
sus mordeduras, ninguno se enfermó, salvo uno deque se hablará en seguida. 

Existe, sin embargo, una enfermedad de la mosca, invariablemente mortal para 
el caballo y el perro, pero de la cual se reponen algunas veces la vaca y el cerdo. 
Se caracteriza por la fiebre, una infiltración de linfa en los tejidos del cuello, del ab- 
domen ó de las extremidades, una emaciación extrema, una destrucción más ó 
menos rápida de los glóbulos rojos de la sangre y la presencia constante en la cir- 
culación de un hematozoario idéntico, ó por lo menos muy análogo, al Trypanoso- 
ma Evansi, encontrado en una enfermedad parecida al nagana y que se manifiesta 
en la India. 

Este hematozoario tiene la forma de un cuerpo transparente y alargado, muy 
móvil, que se desliza á la manera de una serpiente entre los glóbulos de la sangre 
y que parece vivir de ellos ó tener, por lo menos, la facultad de dislocarlos. 

(1) Análogo debe ser el papel de la garrapata común en la República Argentina (muy 
probablemente Bcemaphysalis rosea C. L. K., según dice Holmberg en la página 600 del 
tomo 1* de la obra del. Censo de 1895], en la trasmisión de la tristesa. Esta es por lome- 
nos la opinión de Nelson, Méndez y Lemos. (Nota del traductor.) 



MISCELÁNEA 251 

Ahora bien, Bruce parece haber demostrado rigurosamente el papel de la mos- 
ca Tsé-Tséen la propagación de esta enfermedad. 

Ya hemos dicho que l^ picadura de estas moscas es perfectamente inofensiva ; 
pero si uno de estos insectos ha chupado precedentemente la sangre de un animal 
atacado de nagana é infectado de hematozoarios, su dardo proboscfdeo, queda 
cubierto ile ellos é inocula el parásito y la enfermedad al animal sano que ha 
picado. 

Esto es lo que resulta de experimentos muy claros hechos sobre los perros, ani- 
males muy sensibles á la enfermedad. Se encierra las moscas en un saco de gasa ; 
se coloca éste, primero, sobre un aninial enfermo, luego se lleva sobre un animal 
sano. Algunos días despuéa% este último presenta los síntomas habituales déla 
enfermedad y aparecen parásitos en su sangre. Se puede también inocular directa- 
mente la sangre de un animal enfermo en un animal sano : el resultado es el mis- 
mo. 

He aquí, pues, otra enfermedad que, muy ciertamente, es trasmitida por interme- 
dio de una mosca, transportadora de gérmenes peligrosos que inocula en sus pica- 
duras y que muy verosímilmente, es únicamente trasmitida por este procedi- 
miento. 

Hemos llegado á un asunto de interés más general; pues el insecto cuyos aten- 
tados vamos á desenmascarares la pulga, insoportable parásito de todos los tiem- 
pos y todos los países y la enfermedad con que ella nos amenaza es nada menos 
que la peste. 

Gracias á valerosos observadores, que nos han dado excelentes estudios de la 
la peste que reina actualmente en las Indias y que parece esforzarse por franquear 
las regiones donde quería podérsela encerrar, para extenderse sobre otros conti- 
nentes, se sabe hoy día, de una manera indiscutible que las ratas juegan un pa- 
pel capital en la propagación de esta enfermedad. 

Todas las epidemias locales son precedidas por una mortalidad inusitada de 
estos anímales, á punto que en ciertas aldeas, antes desvastadas, los habitantes 
se apresuran á emigrar en cuanto ven multiplicarse de manera desacostumbrada 
los cadáveres de las ratas en las/;alles y casas. 

¿Son las ratas las primeras atacadas y trasmiten en segnida el mal al hombre, ó 
bien da el hombre primero la enfermedad á las ratas, las cuáles van en seguida á 
propagarla? No está resuelto este punto. Pero lo que es seguro, es que las ratas 
son muy sensibles ala peste y que muy frecuentemente sucede que, en una lo- 
calidad hasta entonces indemne, la primera víctima es el individuo que ha estado 
encargado de desembarazar una habitación de los cadáveres de ratas que la infes- 
taban. 

En el momento en que la rata, agonizante, sale en pleno día de su escondite, y 
se muestra en las calles y las casas medio paralizada ya, arrastrando las patas de 
atrás, sin cuidarse déla presencia de los hombres, de los gatos y de los perros, 
hasta que se acuesta sobre el lomo en una última convulsión, es cuando este ani- 
mal es especialmente temible para el hombre. Si éste lo recoge, toma la peste. 

¿Pero, se trasmite verdaderamente la enfermedad por este simple contacto? No, 
ciertamente ; pues, en ciertas circunstancias, es manifiesto que no basta tocar un 
cadáver de rata para adquirir la peste, como tampoco basta tocar un pestífero. 

Ciertos experimentos han probado aún que la inhalación del microbio de la pes- 
te con el polvo, que su absorción en el agua de bebida, que aun el depósito de cul- 



252 ANá.LES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

turas virulentas sobre uoa llaga saugrienta, eran condiciones generalmente ino- 
fensivas. 

Paitaba, pues, despejar una incógnita. 

Uno de los médicos de la marina francesai Simond, á quien debemos uno de los 

.más completos estudios sobre este asunto, constató, observando atentamente, 

que los cadáveres de ratas podían ser manejados sin peligro, con la condición de 

que estuvieran fríos. Por el contrario, el contagio era seguro, si estos cadáveres 

eran recogidos aún calientes, en las horas que siguen á la muerte. 

Esta simple observación debía permitirle hallar la pista del intermediario, des- 
conocido hasta entonces, que aseguraba la trasmisión del mal de la rata al hom- 
bre. Se trata de un insecto que pasa del uno al otro, y que, habiendo absorbido el 
virus sobre la rata, lo inocula al hombre; y este iosectoes la pulga. 

Si se examina una rata cautiva desde hace largo tiempo, en un laboratorio, por 
ejemplo, es raro que se le puedan descubrir pulgas; pues los laboratorios están 
generalmente exentos de estos insectos, por la sencilla razón que su suelo se 
lava frecuentemente y que el agua es el mayor enemigo de las pulgas. 

Pero no sucede lo mismo con la rata en libertad, que frecuenta gustosa sus re- 
tiros preferidos: piezas obscuras, graneros, almacenes de paja y de forraje. Por 
consiguiente es incomodada por estos parásitos al mismo título que el perro y el 
gato. Cuidadosa de su persona, no las tolera largo tiempo sobre si misma y se 
desembaraza de ordinario de ellas muy diestramente. Pero sobreviene la enfer- 
medad, descuida su toilette y cesa de defenderse. Entonces las pulgas invaden por 
millones su piel y chupan su sangre impunemente. 

Simond ha constatado que el microbio de la peste se cultivaba en el intestino 
de la pulga, como en el de la mosca, por otra parte, y que era posible trasmitir la 
peste á ratas sanas, entregándolas únicamente á las picaduras de pulgas tomadas 
sobre ratas pestíferas. Experimento sencillo, pero elegante, que ponía fuera de 
duda el mecanismo del contagio pestilente, aún tan misterioso. 

Sigamos ahora de cerca los comienzos de la peste en el hombre. En el mayor 
número de los casos el mal comienza por un pequeño botón, que presenta en su 
centro una vesícula, una flictena, que contiene un líquido primero transparente, 
luego sanguinolento y purulento. 

Esta pequeña lesión local aparece antes de cualquier otro síntoma y dura hasta 
el fín de la enfermedad. Los infartos ganglionares, los bubones característicos, 
considerados antes como el síntoma primitivo, son en realidad consecutivos á esta 
primera lesión, y están siempre en relación con el sitio que ella ocupa. 

.VI arcan la primera etapa del virus, desde su sitio de penetración ; son los infar- 
tos ganglionares que se acostumbra ver sucediendo á las llagas iofecciosas en ge- 
neral. 

Las flictenas iniciales se muestran de preferencia sobre los puntos del cuerpo 
donde la piel es fina y delicada, y en todos los casos en que Simond ha examinado 
el contenido ha constatado en él la presencia del bacilo de la peste. 

.4hora bien, como se ha demostrado que ni el contacto del microbio cultivado.* 
ni el de la sangre de un animal pestífero ó de sus secreciones con la piel sana, 
pueden realizarla trasmisión de la enfermedad, es necesario admititir que el virus 
ha debido ser introducido de una manera activa, por un agente exterior, y preci- 
samente en los puntos en que se han desarrollado las flictenas. 

Sólo una intervención parasitaria, la de la pulga de la rata sobre el hombre, tal 



MISCELÁNEA 253 

veztambiéo, la de la chinche del hombre sobre el hombre, puede eulonces expli- 
car la penetración del bacilo al través de la piel. En efecto, la flictena •inicial de 
la peste es una simple picadura de pulga, que se hace luego infecciosa y cambia 
entonces de aspecto. 

Nuestros antepasados, que habían estudiado la peste muy de cerca, durante las 
epidemias de la Edad Media y hasta fínes del último siglo, y que eran maravillosos 
observadores, habían notado ya ciertos hechos que hoy encontramos en perfecta 
concordancia con esta noción déla intervención de un parásito cutáneo como agen- 
te del contagio. Así habían notado expresamente que no era de ninj^una manera 
peligroso, manejar,- para enterrarlos, los cadáveres enfriados. Esta era también la 
opinión de Desgenettes, que había atendido á los pestíferos de JaíTa. 

Ahora bien, sabemos que las pulgas no permanecen en los cadáveres, de los cua- 
les se alejan al mismo tiempo que los abandona el calor. 

Otros observadores habían ya constatado que los viejos gozaban de una inmuni- 
dad relativa contra la peste, que parecía, por el contrario, marcar cierta preferen- 
cia por los jóvenes, las mujeres y los niños^ Pero también sabemos que en una 
reunión de personas de edad y sexos diferentes, las pulgas eligen precisamente 
para ejercer sus ataques, y con un segurísimo instinto, las personas cuya piel es 
más fácilmente atacable. 

Estas son, sin duda, enseñanzas que no deberíamos descuidar, llegada la oca- 
sión. Nada hay mejor para defenderse, que conocer bien su enemigo; y por ágil y 
menudo que sea aquel del que tendamos que preservarnos, la lucha será siempre 
más fácil contra él que contra miasmas misteriosos é intangibles. 

Contra la pulga y otros parásitos, podríamos, en efecto protegernos de dos ma- 
neras diferentes : directa é indirectamente. 

Directamente, por el lavado de los pisos de las habitaciones : pues, como lo di- 
jimos hace poco, el agua es el mayor enemigo de la pulga ; y también, tal vez. si 
se tratase de personas que vivan en un medio particularmente peligroso, untándo- 
se la piel con un aceite perfumado de alguna substancia desagradable á los insec- 
tos, como la nicotina ; de la misma manera que, para sustraerse á las picaduras 
de los mosquitos, basta tomar un baño en una decocción de Quassia amara. 

Indirectamente, por la destrucción de los animales portadores de parásitos 
peligrosos ; la menor amenaza de una mvansión de la peste debería ser entonces 
la señal de la declaración de una guerra de exterminio á todas las ratas, desde los 
albañales hasta los graneros. 

Y así seria sin duda cosa muy sencilla circunscribir los primeros casos, por la 
supresión de los principales, sino de los únicos agentes de la diseminación del 
mal. 

Después de la pulga, la chinche; pues está visto que pasaremos en revista to- 
dos nuestros enemigos íntimos. Los teníamos por simplemente incómodos y aún 
nos burlábamos de ellos : en realidad son asesinos terribles, á los cuales es nece- 
sario declarar decididamente una guerra sin piedad y sin demora. 

Un médico ruso, Tikine, fué el primero en acusar á las chinches de ser agentes 
de contagio: y ello fué con ocasión de una epidemia do tifus recurrente que sede- 
claró en Odesa, y que debía atacar diez mil personas en dos años. 

Un hecho había llamado la atención de este observador : á saber que la mayor 
parte délos enfermos eran concurrentes á los asilos nocturnos y sobre todo, por lo 
menos al principio, de los asilos situados en los alrededores del puerto. 



254 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Se trataba, pues, de encontrar la causa de la propagación de la infección en estos 
asilos. Dado, por una parte, que la trasmisión de la fiebre recurrente se efectúa 
por la sangre cargada de microbios, — espirilos ó espiroquetas, — y que, por otra 
parte, en los asilos mejor tenidos, se encuentra un número considerable de pa- 
rásitos de todas especies, el autor pensó que estos últimos podían servir de agentes 
de trasmisión. 

Ahora bien, en los asilos infectados, las chinches, al invadir un individuo en- 
fermo, se hinchaban de sangre cargada de espiroquetas; luego ellas emigraban so- 
bre otro huésped, cuando aquel había sido enviado al hospital ; y es entonces muy 
verosímil que al picar á su nueva víctima, ellas contaminasen la pequeña herida 
que acababan de abrir, al derramar en ella un poco déla sangre que había queda 
do en sa trompa á consecuencia de las operaciones precedentes. O bien aún ellas 
eran aplastadas por el individuo que se rascaba y que se inoculaba así la sangre 
de la chinche. 

Para verificar esta hipótesis, el autor ha buscado las espiroquetas en los parási- 
tos provenientes de los asilos : en los piojos, los resultados fueron negativos ; pero 
en las chinches hinchadas de sangre fué descubierto siempre el parásito microbia- 
no y en gran abundancia, aún dos días después de la última picadura. 

Faltaba saber si los microbios habían conservado su virulencia. A este efecto, 
el autor aplicó chinches en ayunas sobre la piel de monos atacados de fiebre re- 
currente, recogió en seguida la sangre de estas chinches y la inoculó á un mono 
sano. Tres días después este mono caía enfermo, y su sangre contenía el parásito 
característico. Así quedaba bien y debidamente probado el papel de las chinches 
como agentes de contagio. 

Que el cáncer sea una enfermedad parasitaria, es cosa que hoy, si no está demos- 
trada, parece por lo menos bien verosímil por el examen del contenido de las cé- 
lulas de que están formados los tumores, contenido que tiene todas las aparien- 
cias de un esporozoario, análogo á las coccidias ó á las psorospermias, que son 
patógenas para diversas especies animales. 

Por otra parte, si el cáncer es una enfermedad parasitaria, es contagioso, y re- 
cíprocamente; y si se demostrara que es contagioso, su naturaleza parasitaria se- 
ría demostrada al mismo tiempo. 

Ahora bien, sucede actualmente para el cáncer lo que ha pasado, hace unos 
treinta años, para la tuberculosis, cuando Villemin se lanzó á declarar que era 
concagicsa. antes que se conociera su microbio; se es aún escéptico, pero comien- 
zan á hacerse conocer observaciones que aportan fuertes presunciones en favor de 
este contagio. Se habla de ciudades, se nombran aldeas, en las que el cáncer es 
más frecuente que en otras partes |lj ; se habla aún de casas de cáncer en las cua- 
les ios habitantes se suceden y mueren de cáncer unos después de otros. 

En fin, si la imposibilidad de realizar experimentos sobre el hombre ha retar- 
dado hasta ahora la solución de una cuestión sencillísima en sí misma, las in- 
vestigaciones experimentales hechas sóbrelos animales parecen haber respondido 
desde ya, de una manera suficientemente clara, para dar á los partidarios de la 
naturaleza microbiana y de la contagiosidad del cáncer el derecho de afirmar su 
opinión. 

(1) Según el doctor Gaché, en la Concepción del Uruguay la estadística del cáncer es 
alarmante. (Nota del traductor.) 



MISCELÁNEA 255 

Muchos animales, en efecto, están, como el hombre, sujetos al cáncer. Así su- 
cede con el perro y el gato, por ejemplo. 

Es verdad que su cáncer no es el mismo del hombre, y parece causado por pa- 
rásitos de raza ó de especie diferente de la del parásito humano, diferentes por sus 
formas y también por el hecho de no serles inoculable el cáncer del hombre. Pero 
por lo menos es posible estudiar el contagio del cáncer de animal á animal y deter- 
minar las condiciones de dicho contagio. 

Ahora bien, hace algunos años, en 1895, el señor Enrique Moran, estudiando 
el canceren la laucha blanca, ha conseguido trasmitir la enfermedad á este ani- 
mal, por inoculaciones en serie. 

Pero, y este es el punto que nos interesa particularmente, sucedió que las jau- 
las que contenían estas lauchas fueron invadidas por chinches y Moran tuvo la 
feliz curiosidad de querer determinar experimentalmente el papel que podían ju- 
gar estos parásitos en los resultados que obtenía. Para ello colocó una serie de 
parejas de lauchas sanas en jaulas nuevas, aisladas sobre pies sumergidos en cu- 
bas llenas de esencia de trementina alcanforada. A unas se les dejó solas, mien- 
tras que á las otras les agregó un gran número de chinches tomadas en las jaulas 
ya infectadas. Algunos meses después los resultados del experimento no dejaban 
ninguna duda sobre el papel de estos parásitos en la propaj^ación de la enferme- 
dad. Todas las lauchas de las jaulas con chinches se habían vuelto cancerosas, 
mientras que las otras estaban absolutamente sanas. 

De manera que en la continuación de sus investigaciones Moran sustituía 
á menudo la picadura de la chinche á la de la aguja, como medio de inoculación. 

Se ve, sin que haya necesidad de insistir, todas las deducciones que sugiere este 
experimento, si se transporta la enseñanza del laboratorio á nuestras habitaciones; 
y como el papel ignorado de la chinche, y tal vez el de algunos otros parásitos 
más, aclaran el origen de casos de cáncer, para los cuales, un poco imprudente- 
mente, se cree poder alejar toda verosimilitud dé contagio. 

Añadamos á estas consideraciones que se conoce desde hace largo tiempo una 
afección cutánea á la que están sujetos los pavos, las gallinas, las palomas y los 
ganzos, afección muy comparable al cáncer, y á la cual se ha dado los nombres 
de psorospermiosis cutánea, de Epithelioma contagiosum y de Molluscum con- 
tagiosum, denominaciones todas que recuerdan bien su naturaleza, su aspecto y 
su contagiosidad. 

Ahora bien, esta enfermedad es fácilmente inoculable por medio de simples 
picaduras hechas en la piel de las aves en cuestión y, si se quiere notar que estos 
animales están generalmente cubiertos de parásitos, se admitirá, como verosímil 
por lo menos, que estos parásitos puedan ser los vehículos ordinarios del con- 
tagio. 

Hemos llegado al término de nuestra pesquisa : y los numerosos documentos 
que hemos aportado nos parecen legitimar lo que decíamos al principio acerca del 
papel considerable desempeñado por los insectos en la trasmisión de las enferme- 
dades contagiosas. 

En una época en la cual se organiza de todos lados una defensa razonada contra 
las enfermedades evitables, era oportuno denunciar á la atención y la sospecha 
de los interesados, es decir, de lodo el mundo, toda una categoría de agentes des- 
conocidos del contagio. 

La limpieza del cuerpo y la limpieza de la habitación son dos factores primor- 



256 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

diales de la higiene iodividual ; pero sobre este terreno de la higiene, la solidari- 
dad social aparece de una manera brillante y dicta á cada uno sus deberes. No 
sólo es necesario, en los medios acomodados, declarar una guerra sin piedad 
á todos los insectos familiares, sino que hay que perseguirlos hasta en las humil- 
des moradas del obrero y del pobre. A falta de consideración humanitaria de or- 
den más elevado, el interés personal exige este cuidado, pues nadie puede preveer 
la suerte de un microbio adherido á las patas ó escondido en los flancos de un 
insecto. 

Esta cacería de insectos es fácil, por lo demás. El agua, el fuego, el veneno 
encontrarán su aplicación según las especies y las circunstancias. 

Pero, desconfiad de las moscas alrededor de los tísicos, temed de los mosqui- 
tos en los países de fiebre; huid de las pulgas. . . como de la peste, en tiempos 
de epidemia, y no toleréis las chinches bajo ningún pretexto. 

D' J. HÉRICOURT, 

Director adjunto del Laboratorio üsiológico 
de la Facultad de Medicina de París. 

fRevue des Revues, I* de abril de 1899.) 



ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 

ARGENTINA 



Director : logeaiero ÁNGEL GALLARDO 
Sbcrbtarios : Señores Eduardo Latzina y Carlos Lagos García 

REDACTORES 

Inj^eniero Eduardo Aguirre, señor Juan B. Ambrosetti, doctor Pedro N. Arata, 
ingeniero Alberto de Artenga, ingeniero doctor Manuel B. Bahía, ingeniero 
Santiago E. Barabino, ingeniero Federico Birabén, arquitecto Juan A. Bus- 
chiazzo, ingeniero Emilio Candían!, ingeniero José S. Corti, doctor Eduardo L. 
Holmberg, doctor Atanasio Quiruga, ingeniero Francisco Seguí, doctor Enrique 
TorDÚ, doctor Roberto Wernicke, doctor Estanislao S. Zeballos. 



JUNIO 1899. — ENTREGA VI. - TOMO XLVII 



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1899 



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Presidente Ingeniero doctor Marcial R. Candioti. 

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Id. 2"* Mayor ingeniero Arturo M. Lugones. 

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— correspondencia Agrimensor Cristóbal Hicken. 

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Bibliotecario Señor Luis Miguens, 

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Vocales { Ingeniero Emilio Palacio. 

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Ingeniero Alejandro Claypole. 

Ingeniero Oronte A. Valerga. 
Gerente Señor Juan Botto. 



índice de la presente entrega 



Ángel Gallardo. El Neomylodon Listai 267 

Carlos Spegazzini . Mycetes argentinenses 262 

— Nova addenda ad Floram Patagonicam f Continuación J 274 

Segunda reonióa del Congreso Científico Latino Americano en Montevideo 291 

Visita á los nuevos mataderos 292 

Miscelánea : El congreso internacional de matemáticos. — La vida animal es una 
simbiosis con microbios 294 

Bibliografía: Berg, Observaciones sobre lepidópteros argentinos y otros. ^Gurci, 
Sur la phylogénie et le polymorphisme des bactéries. — Berro, La vegetación 
uruguaya. — Comunicaciones del Museo Nacional de Buenos Aires . — Gacbb, La 
tuberculose dans la République Argentino. — Lehmann-Nitsche, Quelques obser- 
vations nouvelles sur les indiens guayaquis du Paraguay. — Zeballos, Orígenes 
nacionales. — Lafonk Qoevedo, El Barco y Santiago del Estero. — Quiroga, K1 
simbolismo de la Cruz y el Falo en Calchaquí. —Martínez, Etnografía del Río 
de la Plata 296 



EL NEOMYLODON LISTAI 



Ya nos hemos ocupado, aunque sólo por referencias, en la en- 
trega de noviembre de 1898 de estos Anales (lomo XLVI, pág. 294), 
del articulo en que Ameghíno describe un trozo de cuero hallado 
en Patagonia, y que considera como perteneciente á una especie 
desconocida de desdentados, á la que bautiza con el nombre de 
Neomylodon Listai. 

Gran interés ha despertado esta publicación en el mundo cientí- 
fico, porque ella revela el hallazgo de un representante actual de 
]os antiguos gravigrados fósiles de la República Argentina. 

La existencia de tan curioso animal no ha dejado de despertar du- 
das y promover discusiones y bastase han costeado expediciones 
para buscar un ejemplar vivo ó por lo menos bastante completo 
que permita resol ver definitivamente la cuestión. 

El telégrafo nos ha comunicado también la noticia de haberse 
pronunciado en la Sociedad Real de Geografía de Londres una con- 
ferencia por Moreno, quien llevó al Museo Británico trozos de esa 
misma piel ó de otra parecida. 

Estamos en pleno reinado de lo maravilloso, debido á la divulga- 
ción de estas noticias, pues muchos esperan de un momento á otro 
<;ontempIarvivo y enjaulado alguno de estos animales, sobre los 
cuales la imaginación popular comienza á bordar las más extra- 
ñas fábulas. 

La curiosidad y comentarios del público nos traen al recuerdo 
una pintoresca anécdota referida por el doctor Juan María Gutié- 
rrez en el discurso pronunciado en el primer aniversario de la So- 
ciedad Paleontológica argentina, el año 1867. 

Se sabe que el primer esqueleto de raegaterio que se llevó áEuro- 

Alf. SOC. CIENT. ÁRG. ^ T. XLVII 17 



258 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

pa fué extraído délas orillas del río Lujan en 1789 j transportado á 
España, donde se conserva en el Museo Real de Historia Natural de 
Madrid. 

Carlos líl, que entonces reinaba, uno de los Borbones más 
aficionados á fieras exóticas, entusiasmado con el gigantesco es- 
queleto que le enviaban del Río de la Plata, ordenó á su ministro 
don Antonio Porlier, que dirigiese una orden al marqués deLoreto, 
virrey de Buenos Aires, para que le mandase vivo uno de aquellos 
animales, aunque fuese algo más pequeño. Disponía, además, que 
en caso de que las grandes dificultades de tomar un animal tan fe- 
roz y urañocomo se ledebía suponer, impidieran conseguirlo vi- 
vo. Su Majestad se contentaría con uno embalsamado. 

¿Estaremos en vísperas de que se realice algo análogo al deseo 
del rey Carlos III? 

Para dar á conocer de nuestros lectores lo que se ha publicado 
hasta ahora sobre el asunto vamos á analizar detalladamente un fo- 
lleto del doctor Einar Lónnberg, titulado On some remains ofNeo- 
mylodon Listai Ameghino, hrought home by the Swedish Expedition 
to Tierra del Fuego^ 1895-1897, publicado con hermosas láminas 
á principios de este año en Estocolmo, en Svenska Expedüionen 
lili Magellans lándema, tomo II, número 7, página 149-170, el cual 
cual acaba de llegar á nuestras manos y que, con el artículo de 
Ameghino, á que nos hemos referido, forman por ahora las dos 
únicas descripciones precisas y científicas de los hallazgos que tan- 
ta emoción han producido. 

Veamos cómo explica Lónnberg la historia del descubrimiento. 

Nordenskjóld llegó en los primeros días de abril de 1896 á la es- 
tancia Eberhardt cerca del Seno de Ultima Esperanza, y supo allí 
que se habia descubierto algún tiempo antes una gruta situada á 
pocos kilómetros de la costa del mar. 

Esta gruta, hoy famosa, tiene próximamente 30 metros de alto, 
300 de largo y 50 de ancho y está situada á una altura de 160 me- 
tros sobre el nivel del mar. Su techo es inclinado y las paredes es- 
tán cubiertas de estalactitas. Los peones que la habían reconocido 
hallaron en su interior varios objetos, entre ellos unos trozos de 
cuero grueso muy extraño que llevaron á las casas y un esqueleto 
humano que quemaron. 

Nordenskjóld visitó la gruta y encontró en ella otros trozos del 
curioso cuero, unas pelotas de cuero de guanaco, una gran uña y 
algunos huesos. 



EL NEOHTLODON LISTÁI 359 

Todos estos restos fueroD llevados á Upsala, donde los ha estudia- 
do el doctor Einar Lónnberg, inducido por una noticia del Natural 
Science sobre el artículo de Ameghino. 

Los huesos son en parte de Anchenia y en parte humanos. 

Mucho más interesantes son los dos trozos del cuero. 

IJno de ellos es triangular, de 15 centímetros de largo por 7,5 de 
ancho y 1 de espesor. La superficie exterior está densamente cu- 
bierta de pelo de color ocre ó amarillo sucio. Los pelos de este pe- 
dazo tienen sólo dos ó tres centímetros de largo, pues todos ellos 
están muy gastados ó mutilados. 

La superficie interior está densamente cubierta de osículos arre- 
glados como las piedras irregulares y redondeadas de un empedra- 
do antiguo. El mayor osículo tiene 17 milímetros de diámetro, 
otros sonde lOá 13 milímetros y los más pequeños de 7 á 4. 

El trozo mayor del cuero mide 76 centímetros de largo próxima- 
mente por 10 de ancho en su parte superior. La parte inferior se 
estrecha y mide sólo 10-13 centímetros en una extensión de 35 á 
40 centímetros. Todas estas medidas son sólo aproximadas porque 
el cuero se ha arrugado y encogido al secarse. 

La forma del cuero hace creer áLónnberg que debía cubrir la pala 
anterior izquierda del animal. Su espesor es de 10 á 12 milímetros 
en casi todas partes. Está cubierto de pelo grueso y áspero del mis- 
mo color que en el otro trozo, pero como este pelo no está tan es- 
tropeado^ es considerablemente más largo, por lo general de 5 á tí 
centímetros, y en la parte baja de la pata alcanza hasta 8 y 9 cen- 
tímetros. 

La superficie interior de este trozo no muestra huesecillos arre- 
glados como pavimento. Poro en el borde superior, recientemente 
cortado, se encuentran los osículos dermales aunque completamen- 
te implantados en el tejido conectivo. 

Estos no son tan grandes como losotros. El mayor mide 9 milí- 
metros pero son por lo común, aun menores, de 5 á 6 milímetros ó 
menos. No están tampoco tan próximos sino que dejan generalmen- 
te entre ellos espacios que varían desde pocos milímetros hasta I 
ó 8 centímetros. A veces se encuentran dos, situados el uno arriba 
del otro. Lososiculos disminuyen en tamaño y frecuencia hacia la 
parte que se supone inferior de la pata. 

Se han encontrado también en la cueva la parte cornea de una 
uña ó garra que no puede garantirse que pertenezca al mismo ani- 
mal que estuvo cubierto por el cuero, pero que el autor considera 



260 AfTALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

también como un fragmento de Neomylodon, porque no se parece á 
las partes correspondientes de ningún animal actual de Sud Amé- 
rica. La uña, ligeramente encorvada, tiene 109 milímetros de lar- 
go por 34 milímetros de ancho en la parte que debe haber quedado 
fuera de la piel del animal. El color es castaño claro* y amarillento 
hacia la extremidad. 

Respecto de las pelotas de pelo de guanaco encontradas en la cue- 
va, emite Lónnberg extravagantes hipótesis, cuando sólo son, pro- 
bablemente, esas agrópilas ó cálculos pilosos que se hallan con 
relativa frecuencia en el estómago de los rumiantes. 

Pasa luego el autor á comparar los huesecillos del cuero con los 
del mílodonte, notando algunas diferencias en la forma y tamaño y 
especialmente por la falta de las depresiones que existen en los osí- 
culos del extinguido itfy/o£/on. Llega, sin embargo, á la conclusión 
de que las diferencias apenas podrían ser genéricas. 

El estudio microscópico revela también analogías en su estruc- 
tura que es incompletamente ósea, pues carecen de laminillas bien 
diferenciadas y de canales de Haver. 

Los de Mylodon tienen, además, células de pigmento que no 
existen en los modernos. 

La comparación con los escudos de Dasypns muestra grandes 
diferencias. 

Después de algunas consideraciones filogenéticas estudia el pe- 
lo, el cual carece de hueco central. Aunque este estudio es muy di- 
fícil por ser los pelos muy duros y quebradizos, encuentra Lónn- 
berg cierta semejanza con el pelo de Bradypus, 

Parece que los pelos se hallan dispuestos sin orden determi- 
nado. 

En cuanto á la garra ó uña no encuentra el autor ninguna seme- 
jante en los animales actuales. Las del Mylodon, aunque análogas 
en su aspecto general, son más encorvadas y tienen mayor diáme- 
tro vertical. 

Se plantea, finalmente, el autor las siguientes cuestiones : 

¿Existe el Neomylodon aun vivo? 

¿ De qué tamaño es ó ha sido ? 

¿ Puede considerarse idéntico al animal sobre el cual hizo fuego 
Lista ? 

Ninguna de ellas es fácil de contestar. 

Nordenskjóld cree recordar que el mayor trozo de cuero que vio 
era de 1.50 metros y eso que no estaba completo en ninguna di- 



EL NEOMTLODON LISTAI 261 

reccíón. Le hizo la impresión de haber pertenecido á un animal 
grande tal como el león marino. Considerando que el cuero se ha- 
bía encogido al secarse, de un tercio por lo menos, deduce que el 
animal debió tener como mínimum dos metros de largo y proba- 
blemente más aun, sin contar la cabeza y la cola. El alto lo calcula 
en 130 á 140 centímetros según las dimensiones del cuero que su- 
pone ser déla pata. 

En resumen, considera que el animal serta del tamaño de un pe- 
queño rinoceronte. 

Le parece difícil que un animal de estas dimensiones no haya 
sido observado ni por los viajeros y habitantes blancos de Palago- 
nia, ni tampoco por los indios, á quienes Nordenskjóld y sus compa- 
ñeros no han oído nada de tal ser. 

Debe haber sido contemporáneo del hombrey hay que notar que las 
substancias colágenas y gelatinosas del cuero se conservan aún. 
Se inclina, sin embargo, á considerarlo como extinguido, aunque 
debe haber alcanzado hasta una época relativamente próxima. 

Cree, por fin, que el animal que vio Lista no puede haber sido un 
Neomylodon, pues éste sería mucho moyor que el pangolín con el 
cual lo comparaba nuestro malogrado consocio, y no hubiera po- 
dido desaparecer con tanta rapidez por la lentitud de sus movi- 
mientos. 

Para completar esta noticia diremos que, según versiones publi- 
cadas en la prensa diaria, los señores Erland Nordenskjóld y Borge 
han hallado nuevos restos del Neomylodon en la misma gruta Eber- 
hardt, donde posteriormente Hauthal, prosiguiendo las excavacio- 
nes ha conseguido también cosechar diferentes piezas que consi- 
dera pertenecientes áestos misteriosos animales. 

Refiérese también que Lord Cavendish, en las proximidades del 
lago Musters, ha encontrado excrementos y huellas de pisadas que 
atribuye al Neomylodon, al que espera dar caza, aun cuando toda- 
vía no ha conseguido verlo. 

Aguardemos los resultados de estas expediciones que permitirán 
tal vez decidir si se trata de una especie extinguida ó no. 

Ángel Gallardo. 



MYCETES ARGENTINENSES 



AUCTORK 



CAROLO SPEGAZZÍNl 



(series i) 



^. Lepiotaochroleucá Speg., n. sp. 

Diag. Clypeolaria, caespitosa, píleo e campanulalo expanso, gros- 
se obscureque umbonato, ex ochroleuco flavescente, dense minute- 
que granulosO'Squarruloso^ non striato, lamellis pallidioribus 
confertis subaridis utrimque acutis a stipite remotis, stipite ex 
albo flavido terete basin versus incrassatulo subglabro, annulo 
mobili subevanido candido ornato. 

Hab. In umbrosis pinguibus hortorum, La Plata, Dec. 1898. 

Obs. Caespitosa, e térra erumpens. Pileus primo subglobosus 
ochroleucusv. flavescens minute denseque granuloso- v. squar- 
ruloso-pulverulentus, centro magis obscurus et sordidus lae- 
vis, ambitu pallidiorct laxius pulverulentus, margine stipite 
adpressus atque veto connatus, dein campanulato-explanatus 
(30-45 mm diam.) ochroleucus, non v. obtuse latissimequo 
umbonatus, carnosulus, rigidulus, cute dense minute subcon- 
centrice e pulverulento squamuloso-rímulosa, margine tenui 
membranáceo integro non striato subinvoluto ornatus;caro 
ex albo flavescens subexsucca eompactiuscula mollis, in um- 
bono (2 mm crass.) et in dimidia pilei parte centrali sat evo- 
luta ambitu nulla sed píleo non striato nec sulcato. Lamellae 
sat numerosae, a stipite valde remotae, utrimque attenuato- 
acutatae, medio parum latae {'2 mm lat.)> püeo concolores v. 
pallidiores; areola ad apicem stipitis latissima (2 mm lat.) 
non marginata. Stipes erectus rectus v. fiexuosulus (50 mm 



MYGETES ARGENTINBNSES 263 

ioog.) superne teres (imm crass.) píleo víx pailidior^ glaber v. 
laxissime pulverulentus, deorsum subfusoideo-íncrassatus(G- 
8 mm crass.) glaber v vix pruínulosus flavescens, ápice a 
píleo discreto, ad tertium superum annulo teauíssíme mem- 
branáceo descendente mobílí facillime evanído flavescente or- 
natuSy intus plus mínusve late Hstuiosus cavit^te iibris albo- 
gossypinis farcta. Sporae albae. Odor farináceas. 

Specíes non marcescens sed corrugato-arescens, ¿. hialhu- 
loidi Speg. valde aflinis, sed magis carnosa et píleo non 
slriato. 

2. Tricholoma ARGYROPOTAificus Speg., n. sp. 

Díag. Pileus camosus hemisphaericus, dense squamuloso- floecu- 
losus cinereus, ambüuintegeralbussubnudus, margine lamellas 
excedens, lamellis relaxatís crcissis ex albo roséis sinaatis non 
V. vix adnatis, stipile fardo ápice laevi basique subsquamuloso 
subincrassato albo. 

Hab. Ab terram denudatam pinguem ín Parque de La iPlaUi, 
Mart. 1898. 

Obs. Pileus hemísphaericus convexus (45*50 mm diam.) carno- 
sas, cute sicca flocculosa cinerascente centro reticulato-dif- 
íracta, ceteruní subsquamulosa, ambitu nuda alba, margine 
(1 mm) lamellas excedente tectus; caro (10 mm crass. ad 
centr.) alba immutabílis compacta, sapore terreo dulci-acri, 
ad marginem usque producía. Lamellae (6 mm lat.) relaxatae 
3- macriae rigidulo-fragiles crassíusculae^ acie integerrímae, 
antice acutato-rotundatae, postice sinuato-adnatae; stipes (50 
mm crass.), teres ápice leníter incrassatus (8 mm crass.), 
deorsum iterum incrassatus sed ima basí attenuato-obtusatus 
(5 mm crass.), farctus, carnoso-íibrosus, intus albus, extus 
superne laevís subnilens, medio subannulatus, postice minu- 
te squamulosus v. furfurellus ac fuscescens, sub parte innata 
Bbrilioso-striatus ac flavescens. Sporae... 

3. OvPHAUA Arbchavaletai Speg., n. sp. 

Diag. Umbraculifera^ subsolitarialerrestris, pilco convexuloewum- 
bonaio subcoecineo glabro laevi, carne citrina^ lamellis primo 
ciírtnis dein subglaucescenítbus, stipile fistuloso compressulo 
basi attenuato e livido-aurantio subglaucescente, sporis laevi^ 
btAS ovatis. 



264 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFIGA ARGENTINA 

Hab. Ad terram iq pratiseditioribusprope Montevideo, Maj. 1898 
(leg. Cl. J. J. Arecha válela). 

06*. Solitaria v. paueigregaria. Pileus hemisphaericus (ÍO-15 
mm diara.) convexas, carnosuius, exumbonatus, centro glaber 
v. pulvisculo heterogéneo adspersus, margine integer, in ju- 
ven tute subin volutas; caro tenuis flocculosa citrina; lameilae 
subangustae atque subconfertiusculae, acie integrae polyma- 
cride, antíce acutae postíce truncato-adnatae denticuloque 
breviter decurrentes, primo citrinae, dein nubécula ex albo 
vioiascenle velatae; slipes erectus flexuosulus, saepius com- 
prcssus saepeque longitudinaliter grosse parceque sulcatus 
(30-85 mm long. = 2,5-5 mm crass.) basi aitenuatus ápice 
abrupte in pileo expansus, glaber laevis, inferné citrínus, 
medio flavus, superno aurantius et saepe glauco-pruinulosus, 
intus latissime fistulosus. Sporae ovatae v. ellipticae (12 ijl 
long. = 6-7 iJL diam.) nubiloso- farctae, hyalinae. 

4. Claudopus ARGSNTiNENSis Speg., n. sp. 

Diag. MajoVj hemisphaericus, vix inaequilateralis subargeníeus, 
pileo vix centro carnoso, latnellis latís confertis a stipite remo- 
tis ex albo roseo-cameis, stipite farcto elongatulo albo-fibri lioso 
V. subreticulato. 

Hab. Ad truncos emortuosputrescentes£uca/yp¿i^/o¿u/t\ Parque 
de La Plata, Mart. 1898. 

Obs. Pileus irregulariler orbicuiaris (8-9 cm diam.) el leniter 
inaequilateralis, horizontalis convexus, centro late obluseque 
umbonatus margine incurvulus integer v. vix sinuoso-repan- 
dulus, cute tenui saepius radiatim minute fibrilloso-rírnosa 
sordide argéntea v. subcinerea. in vivo subviscosa, in sicco 
subsericea vestilus; caro candida immutabiiis, in umbone 
flocculoso-compactíuscula super lameilas tenuissima vix 
evoluta, cum illa stípitis continua. Lameilae segmentiformes 
tenuisculae (10-12 mm lat.) membranaceae confertiusculae 
poljmacriae, pro ratione latissimae, antice attenuato-rotun- 
dalac, postice abrupte subtruncato-rotundatae a stipite remo- 
tae, primo albae, dein roseae, postremo pallide corneae. 
Slipes latera lis adscendente-incurvus teres (7-8 cm long. = 
6-7 mm crass.), insititíus, intus farctus albus, extus albus v. 
subpallescens saepius plus minusve obsoleteque fibriiloso- 
reliculatus v. ííbrilloso-striatus. Sporae carne aepulverulen- 



MTGBTBS ÁRGENTINENSES 265 

tae, ovatae, ínaequilaterales (8 {x long. = 4 (a lat.) laeves. 

5. Ceriomtcbs ? Stückerti Speg., n. sp. 

Diag. Truncigenus^ irregulartler subglobosus majuseultis , lottts 
iníttó extusque obscure fenrugineus , basi lignoso^ fibrosus compac- 
tus radians^ ambitum versiís relaxalus floccosus, superfieialtíer 
pulverulentus, sports globosis, laevibus intense aurantto-ferru- 
gineis. 

Hab. Ad truncos dejectos putrescentes prope Córdoba, Maj. 1899 
(leg. T. Sluckerl). 

Obs. Sessilis, e suberoso lignosus repando-globosus (10«-20cm 
diam. = 8-13cm crass.)» contextu fibroso- radiante ad basin 
compacto sublignoso intense fulvo-ferrugineo, ambítü sensím 
relaxatosubstupposo; sporae pulverulentaedensissimeconsti- 
patae stratum crassiusculum superfícialem (3-8 mm crass.) 
eílicíentes pulchre íerrugíneae, globosae (10-15 (Jidiaro.) epi- 
sporio crasso laevi vestitae, intus protoplasmate dense mí nute- 
que granuloso íarctae; saepe adsunt sporae alterae pyriformes 
(15-20 ij. long. = 10-14 [jl diam.) antice rotundatae^ postice 
cunea tae atque in pedicello breviusculo attenuatae. 

6. Oligoiveha nitens Rost. = List, A Mon. of Mvcetz. f. 173. 

Hab. Ad tigillum putrem et terram humosam, Parque de La 

Plata, Nov. 1898. 
Obs. Sporae globosae (14-15 /diam.), laxe reticulato-papil- 

losae. 

7. PuccmiA GiLLESi Speg., n. sp. 

Diag. Micropuccinia ?; maculis nulliSf soris sparsis erumpenti- 
bus minutis irregularibus subpulverulentis atris, teleutosporis 
cllipticis modice umbonatis, episporio dense verruculoso vestitis, 
pedicello duplo longiores hy atino fultis, 

Hab. Ad folia viva Salviae Gillesi in monlanis prope Córdoba, 
Maj. 1899 (leg. T. Stuckert). 

Obs. Maculae nullae; acervuli amphigeni sparsí rarius pauci- 
gregarii sed non confluentes difformes (0,5-1^5 mm diam.) 
erumpenti-prominulí aterrimí subpulvcrulenti: teleutosporae 
ellipticae v. subobovatae (40-45 (ji = 30 [j.), medio unisoptatae 
non V. vix constrictae, episporio crassíusculo ápice leniter 
umbonato et sublaevi, ceterum dense majusculeque papilloso 



266 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

vestitae, subopace atro-fuligíneae, peHicello hyalino crassiu- 
sculo (50-75 [L = 6-8 \l) subpersislenle fultae. 

8. PucGimA Stuckerti Speg., n. sp.. 

Ding. Micropuccinia? ; maculis nullis; soris amphigenis hemi- 
sphaericO'lentícularibus valde prominuHs suhpulverulentis, so- 
litariis V. dense gregariis conflueniilmsque a Iris ; teleulosporis 
late ellipticis, ubique crasse aequalilerque tunicatis^ medio /- 
septalis non constrictis, episporio laevt, pulchre ferrugineisy 
pedicello ipsas aequaníe hy aliño suffultis. 

Hab. Ad folia viva Gow/íArenac prope C.órdoba, Maj. 1899 (leg. 
T. Stuckerl). 

Obs, Afaculae plañe nullae; sori quandoque minutí (Ú,5-1 mm 
diaro.) quandoque obooniluentíam majusculi (2-5 mmdiam.) 
lentículari-promínuli, amphigeni e pulverulento compactiu- 
sculi atri; leleulosporae elliplicae v. subobovatae, utrimque 
obtusissimae, laeves (34 ia long. = 25-26 jx diam.)* episporio 
crassiusculo ubique aequalí vestilao, medio 1- sep<atae sed 
non conslriclae, loculis saepius <- gutlulalis, intense ferrugi- 
neae, pedicello mox fluxili crassiusculo (30-40 \k = 5-7 jx) hya- 
lino fultae. 

9. Uromyces euphorbiae Cke&Pk. = Saco., Syll. fung. VII, 2, 

f. 556. 
Hab, Sat vulgatus ad folia viva Euphorbiae heierophyllae et 

E. Lorentzii prope Córdoba, Mart. et Apr. 1899 (leg. T. 

Stuckert). 
Obs. Uredosporae globosae (20-22 (jl diarn.) pallide ferrugineae 

laxe minuteque papíliosae, teleutosporae obovatae (18-25 [l = 

18-20 pi) dense verruculosae, pedicello hyalino longiore mox 

fluxili fultae. 

10. Melampsora ARGENTiNENSisSpeg., n. sp. 

üiag. Eumelampsora ; maculis nullis, soris uredosporicis erum- 
pentibus rufis pulverulenlis y uredosporis globosis verruculosis 
teleuiosporicis minimis innato- crus tacéis atris, teleutosporis 
subcylindraceis ápice crasse tunicalis fuscescentibusque lae- 
vibus. 

Hab. Ad folia, petiolos caulesque vivos Crotonis hirti prope Cór- 
doba, Apr. 1899 (leg. T. Struckerl). 



MTGETES AROBNTIlfBNSES 267 

Obs. Maculae plañe nullae v. partes infectae obsoletissime palle- 
scenies. Sori amphi^eni, quandoque sparsi, quandoque circí- 
uantes mínuti (0,25 — 0,50 mm díam.)» urcdosporici erum- 
peoti-prominuli, pulverulenti e rufo aurantíaci, teleutesporicí 
applanati subsclerotiacei innati, oranes plus mínusve in 
eadem parte commixlí. Uredosporae globosae (20-25 \l diam.)« 
episporio tenuí dense minuteque papuloso vestitae, grosse I- 
guttulatae rufo-fumosae; teleutosporae subcylíndraceae (60- 
80 iJ. long. = 10-15 (Ji crass.) saepius geminatim e cellula pro- 
lifera basali oriundae, infra médium saepe coarctatulae, laeves 
ápice inincatae, episporio antice incrassato atque infuscato 
vestitae. Species M. helioscopiae (Prs.) Cast. peraffinis sed notis 
plurimis ut videtur sat distíncta I 

11. Aecidium ribesicola Speg., n. p. 

Diag. Macults epiphyllis pallescentibus videterminatis, pseudope- 
ridiis saepius hypophyllis densissime constipatis pulvinulum 
callosum efficienttbtis flavescentibus, aecidiosporis globosis loe* 
vibus, 

Hab. Ad folia viva Ribis magellanici in montanis prope Lago 
Nahuel-huapi, Dec. 1897. 

Obs. Foliicola rarius petioli- v. flori-cola; maculae iere nullae 
oppositae indeterminatae saepius pallescentes atque concaviu- 
sculae; pseudoperidia minuta (0,5-0,7 mm all. = 0,20 — 0,25 
mm diam.) densissime constipata atque pulvinulum sat pro- 
mínulum superne applanatum ostiolato-alveolatum, margine 
obtusum repando-orbiculatum (2-6 mm diam.) effícientia, 
pallide flavescentia ; túnica pseudoperidii tenui alba e ceilulis 
hexagonis (25-30 (j. diam.) crasse tunicatis, dense minuteque 
verruculosisefformata; aecidiosporae globosae (22-25 (ji diam.) 
episporio laevissimo tenui hialino tectae, intus nubiloso-farc- 
tae aurantiacae. 

12. Uredo boopidicola Speg., n. sp. 

Diag. Macults fere nullts, soris parvulis sparsis subhemisphaeri- 
cis atro^ferrugineis, uredosporis subglobosis laevibus maju- 
sculis. 

Hab. Ad folia viva Hoopidis squarrosae prope Chonkenk-aik, secus 
Rio Chico, Feb. 1898 (leg. C. Araeghino). 

Obs. Foliicola, rarius caulicoia; maculae quandoque nullae, 



268 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFUCA ARGENTINA 

quandoque pallescentí-flavescentesindetermínatae; sorierum- 
pentes hemisphaerici (0,5-1 ram diam.) subcompactíusculi, e 
ferrugineo atri; uredosporae subglobosae, e mutua pressione 
obluse ¡rregulariterque angulosae (25-30 [l long. = 20-30 jx 
diam.) laeves, tenuítor tunicatae, nubiloso farctae, ferrugi- 
nae. 

13. Uredo ? prüni Casi. = Speg., Fung. Arg. n. v. crit., n. 438. 
Hau. Ad folia languenlia Persicae vulgaris prope Córdoba, Maj. 

1899 (leg. T. Sluckert). 
Obs. Specíes vulgatissima, cujus status teleutosporicus adhuc 
ignotusest, autumnali tempore per totam Rempublicam, sed 
in speciminibus cordubensibus adsunt sporae dimorphae ; spo- 
rae alterae (teleulosporae v. mesosporae?) obovalae, in parte 
antica v. supera crasse acuteque umbonatae laeves obscureque 
íuiigineae, celerum laxe majusculeque papillosae pallidiores, 
1-guttulatae (30-iO [l long. = 16-20 [a diam.) pedicello hyalíno 
brevi (10-20 ia = 5-7 \¡,) mox fluxili fultae; alterae (uredospo- 
rae verae I) globosae (18-20 \l diam.) dense grosseque papillo- 
sae, tenuiter tunicatae, uniguttulatae pallíde fuivae. 

14. Xtlopodium Bonacinai Speg., n. p. 

Díag. Majíisculum álbum, primo clavatum clausum, dein sursum 
exoperidio calyptralim denudalum, endoperidio irregulariter 
lacinia tO'fisso revolutoque infundibulari dehiscens, gleba pul- 
vurulenta tsabellina, floccis nullis, sporis globosis chlorinis 
laevibus. 

Hab. In aridis sabulosis et saxosis secus Rio Colorado prope 
Fortin Mercedes post pluvias, Majo 1898 (leg. et misit PraecK 
Presb. P. Bonacina). 

Obs. Fungus pulcherrimus, solitarius v. hinc inde 2-3-grega- 
rius, súbito abunde exsurgens atque sat perdurans, magnitu- 
dine nonnihil ludens (8-20 cm ait.). Nodulus mvcelialis basa- 
lis térra infossus e globoso obovatus (2-3 cm long. = 2-2,5 cm 
diam.) compactiusculus extus subspongiosus granulis arenae 
implexus; peridíum primitus obovatum clausum (3-10 cm 
long. = 2,5-6 cm diam.) álbum, laeve v. grosse laxe subcon- 
centrice relrorseque squamoso-rimosum, ápice obtuse rotun- 
datum atque in stípite ejusdem longitudinem subaequante 
(3-8 cm long. = 1-2 cm diam.) terete v. compressulo concolore 



MTCETES ARGENTINENSBS 369 

longitudioaliter miimle strialo-sulcato, cortice squamuloso 
'.exoperidii vestigiís) frustuiatim secedente tecto, intus farcto 
coriáceo rigidulo attenuatum, dein exoperidio crassiusculo 
calvptratim caduco orbotum, endoperidío raox longiludinali- 
teriacinatím dehiscente, laciniis 5-9 irregulariter linearibus 
V. lanceolatis flexilibus rcvotulis, ÍDÍundibulariter apertum. 
Gleba subtabacína oulverulenta copiosissima cavum totum 
endoperidii implectens, sporis minutis globosis 'i-3 (ji diam.) 
laevibus chiorínis eíformata, floréis oinnino destituía. 

Species X. Delestrei Dur. & Mntgn. valde affinis sed ut 
videtur satis riteque distincta. 

ib. COELOSPUAERIA ? PUSILLIMA Speg., D. Sp. 

Diag. Superficialis, minulissima, dense gregaria, saepius obligue 
longiusculeque ostiolata, ascispusillis clavatis octosporis farda , 
sporis biguttulalis hyalinis. 

Hab. Ad ramos denúdalos putrescentesErytArtnae rm¿a-j|fa//iin 
uliginosis Insulae Santiago, prope La Piala, Apr. 4899. 

Obs. Maculae nutlae v. tota tígni superficies pallescens; perithe- 
cia densiuseule gregaria sed non constípala el saepius late 
diffusa, ligno semiinsculpta, globosa (120-150 [jl diam.), 
osliolo saepius elongato ipsa aequanle obliquo gracili obtuso 
ármala, carbonacea, glabra; asci numerosissimí clavulati, 
anlice obluse rotundali postice cunea to-altcnua ti brevilerque 
pedicellali (p. sp. 15 [a = 6 [a ^ ped. 3-10= 1-2 íjl). octospori 
aparaphysali; sporae botuliformes leniter curvulae, ulrimque 
obtusae atque minute unígutlulatae ^-3 pi = 1 [j.) hyalinae. 

Species valde si ngularís a genere osliolo elongato sal rece- 
dens; an raelius Pleurosloma ? 

16. DALDiifiA CONCÉNTRICA (Bolt.) Ccs. & DNtrs = Speg., Fung. Puig., 
f. 139, n. 273. 
Hab. Ad truncos dejectos pulrescenles in sylvis Pan de Azúcar, 
Uruguay, Apr. 1899 (leg. J. J. Arechavalela). 

17. NeOPECKIA ARGENTINENSIS SpCg., n. Sp. 

Diag. Laxe gregaria^ subsuperficialis, dense sordideque subcine- 
reo-villosa^ ascis cylindraceis octosporis, sporis medioeribus /- 
seplatis non consirielis, fuligineis. 



210 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Rab. Ád ramos dejeclos pulrescentes Erythrinae crisla-galli in 
nVigmosis Insulac Santiago^ prope La Plata, Apr. 4899. 

Ohs, Matrix in superficie infuscata (an heteregenee ?); perithecia 
sparsa v. laxe gregaria, ovala, basí vix ínsculpta, ápice obtusa, 
per aetatem saepius írregulariter lateque perfora ta, fusco-atra, 
membranácea e carnoso coríacella, contextu parum distincto 
fuligineo, hyphis septulatis laevibus pallide olivascentibus v. 
fumosis (100-150 [A = 5-7 |jl) críspulis vestila; asci cylindra- 
cei, antice obtuse rotundatí, poslícc brevissime noduloseque 
pedicellali (125-135 ia = 7-8 pi), oclospori, aparaphysati ?; 
sporae recte monoslichae, cvlindraceae, utrimque obtusiu- 
scule rotunda tae (16-17 |x = 6 ja) medio 1-septatae, non v. vix 
subconstrictae, loculís aequilongís^grosse 1-guttulatis dona- 
tae, laeves, pulchre fuligineae. 

18. Hypocrea platensis Speg., n. sp. 

Díag. Pezizaeformis, sessilis, margine acula, disco concaviíisculo 
aurantiolaevi.periíheciisimmersis minutis^ ostiolis non promi- 
nulis, ascís cylindraceis octosporis, sports bilocularibus olivaceis 
loculis mox secedenti-liberis. 

Hab, Ad ramos dejectos putrescentes Erythrinae crista-galli in 
uliginosis Insulae Santiago prope La Plata, Apr. 1899. 

Ohs. Stromata sparsa v. laxe gregaria, orbicularia (2-5 mm 
diam.), superno concaviuscula v. vix undulata, epunctata, 
aurantia, margine acula integra, inferné convexula paluda 
glaberrima laliuscule adnato-se§si1ia. Perithecia numerosissi- 
ma constipala-globutosa (90-100 ^diam.) vix ostiolata, mollea 
núcleo oliváceo farota; asci cylindracei, antice obtuse rotun- 
dati, postice breviter atlenuato-pedicellati (70-90 [x = 4-4,5 jx), 
oclospori aparaphysati; sporae recte monoslichae, ol i vaceae, 
biloculares, loculis mox secedentibus globosis v. subglobosis 
(3,5-4 [x) laevibus. 

Species H. pezizaeformi Speg. simillima, sed slromatibus 
aurantiis sporisque olivaceis sal recedens. 

19. Phyllosticta soRDiDissiMA Speg., n. sp. 

Diag. Maculis orbicularibus determinatis, arescenti-squarrosis 
sordide cinerascentibus^ peritHeciis minutis atro-cinereis, spo^ 
rulis subellipticis biguttulatis majusculis. 



MTCETES ÁRGBNTlIfEtfSES 271 

Hab. Ad folia lánguida Chorüligmatis Stuckertiani prope Córdo- 
ba, Apr. el Maj. 1899 (leg. T. Sluckerl). 

Obs. Maculae epiphyllae^ eximie determínatae, sordide cinereae, 
centro saepius rimosae v. squarroso-furfuraceae ; perithecia 
in centro macularunr) parce aggregata sublentícularia (80-90 
(xdiam.)atro-olivacea v. cinerascentia glabra, contesta ostio- 
loque parum manifestis; sporulae elliptícae v. ovatae saepe 
medio coarctatulae continuae, utrimque obtusiusculae atque 
1-guttulatae (10-15 [jl long. = 5-6 (x crass.) hyalinae laeves. 

20. Phtllosticta Stuckerti Speg., n. sp. 

Diag. Maculis minutis orbcularibus determinalis, obscure areola^ 
lis, subhyalinis, perilheciis pusillü innaíis late ostiolatis, 
sporulis subcylindraceis majusculis multiguUulatis . 

Hab. Ab folia viva v. lánguida Ipomoeae cujusdam prope Cór- 
doba, Apr. 1899 (leg. T. Stuckert). 

Obs- Maculae amphigenae, mínutae (0,5-3 lum diam.) sparsae 
determinatae, areola plus minusve lata purpurascente cinc- 
tae; perithecia ín maculis saepius centralia pauca mínima 
(100-150 (xdíam.) lenticularía, ostíolo máximo (35 \l diam.) 
períorata, contextu oliváceo parum distincto; sporulae cvlin- 
draceae (14-16 iJL= o jx) rectae v. leniler curvulae, utrimque 
obtusiusculae, grosse multiguttulatae, hyalinae. A Phyllostic- 
lis ceteris in Convolvulaceis vigentibus longissime abhor- 
rens. 

21. Ptrenocuaeta tualini Speg., n. sp. 

Diag. Maculis amphigenxs arescenlibus, perilheciis innato -^erum- 
penlibus minutissimis^ seluloso-ostiolalis, sporults mediocribus 
subelliplicis hyalinis, 

Hab. Ad folia lánguida Thalini cujusdam prope Córdoba, Apr. 
1899 (leg. T. Stuckert). 

Obs. Maculae orbiculares, determinatae, ambitu saepius repan- 
dulae (3-6 mm diam.) arescentes, concentrice rugosae, per 
aetatem deciduae ct folium perforatum relínquentes; perithe- 
cia amphigena in parenchymate macularum immersa, ostiolo 
papillulato epidermidem perforante atque setulas 3-8 tenues 
atrás opacas acutiusculas simplices (75-80 {x = 3-4 (x) gerente 
ornata; sporulae ex elliptico naviculares utrimque acutiuscule 
rotundatae continuae laeves hyalinae (10 (x = 3 (x). 



272 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

22. Septoria Hookeri Speg., n. sp. 

Diag. Maculis amphigenis determinatis fuligineis, peritheciis 
sparsis pusillimts, sporulis cylindraceis arcuatulis oblusis sae- 
pius biseptatis , 

Hab, Ad folia lánguida ¿e^a^ueae Hookeri prope Córdoba, Maj. 
1899(leg. T. Sluckert). 

Obs, Maculae sparsae sed in quoque folio numerosae, parvulae 
(1-5 mra diam.) amphigeiíae, repando-orbiculares delemnina- 
tae, obscure sordideque fuligineae, per aelalera saepe centro 
arescentí-cinerascenles; perilhecia in nnaculis saepius circi- 
nanti£^ aegre perspicua innata vixerumpentialenticularia (90- 
100 [X diam.) modice ostiolata, contextu fuligineo indístincto ; 
sporulae cylindraceae v. subclavulalae saepius curvulae, 
crassiusculae (40-50 jx = 4 jx), utrinnque obtusiusculae, 1-3 
(saepius 2)-septatae, ad sepia non v. vix conslrictae hyalinae, 
laeves. 

23. Septoria lyciicola Speg.^ n. sp. 

Diag. Maculis orbicularibus determinatis subochraceis, peritheciis 
pusillimis amphigenis, sporulis cylindraceis flexuosis continuis 
V. i'Septatvs. 

Hab. Ad folia lánguida Lycii cestroidis prope Córdoba, Maj. 1899 
(leg. T. Sluckert). 

Obs. Maculae arnphigenae orbiculares (1-5 mm diam.) determi- 
natae, areola angusta obscuriore saepius cinciae pallide ochra- 
cenev. isabellinae; perilhecia minutissima,innato-prominula, 
pauca in quoque macula subperipherica e globoso lenticularia 
(50-80 [t, diam.), alro-olivacea, contextu ostioloque parum 
perspicuis; sporulae lineares angustae subobtusiusculae (25- 
30 iJL long. = 1 ,5-2 [k crass.) hyalinae laeves, flexuosulae, con- 
tinuae v. 1-septatae, ad septum non conslrictae. 

24. Septoria Stuckertiana Speg., n. sp. 

Diag. Maculis orbicularibus determinatis sordide fusco-cinera" 
scentibus, peritheciis epiphyllis minimis, sporulis suAclavulato^ 
fíliformibus continuis. 

Hab. Ad folia lánguida Bidentis bipinnatae in herbosis prope 
Córdoba, Apr. 1899 (leg. T. Struckert). 

Obs. Maculae amphigenae parvulae (2-5 mm diam.) ambilu re- 



MTCETES ARGEErriNENSES 273 

pandulae v. saepe angulosae, determínatae, saepe concentrice 
rugosae, fuscae, centro saepe cínerascentí-pallidiores; perí- 
tliecia saepius epiphylla, lentícularia (60-80 (a diam.) atra, 
contextu parenchyniatíco oliváceo donata, ostiolo minuto-per- 
forata; sporulae rectae v. curvulae (50*55 ii= ¿-3 \ii hyalinae 
continuae, utrimqueacutiusculae. AS. bidentis Hace, longissi- 
me abhorrens. 

35. Cercosporella peronosporoidbs Speg., n. sp. 

Diag. Haculú amphigenis indeterminatis subflavescentibus, cae- 
spitulis hypophyllis déme constipatis plagulas albo-cinereas 
angulosas efficientibus, hyphis brevibus^ conidvis polymorphis. 

Hab. kd folia ¡anf^niddi Jatrophae anisophyllae, prope Córdoba, 
Apr. Í899(T. Struckert). 

Obs. Maculae díffusae flavescentes indeterminatae (2-5 mm 
diam.); caespituli, peronosporarum more, pulvinulos albo- 
cinéreos farínosulos crassiusculos efficientes, semper hypo- 
phylli et nervationibus limitati; hyphae eliípticae v. cylin- 
draceae, gibbosae, nodosae v. geniculaiae (1 0-25 (a = 5-6 (a) 
hyalinae; conidia acro-pleurogena eliiptica, cylíndracea v. 
clavata (IO-6O11. = 5-7 (a) continua v. 4-3-septata, ad septa 
non V. vix constricta, laevia, hyaiina, saepius muUiguttu- 
lata. 

Species C. pseudoidio Speg. affinis, sed satis riteque di- 
stincta. 

(Continuará) 



AN. SOC. CIBfT. AR6. — T. ZLTIl 18 



NOVA ADDENDA 



AD 



FLORAM PATAGONIGAM 



AUGTORB 

CAROLO SPEGAZZINI 

(PARS I) 



55. Adesmu SALicoRNioiDEs Speg., n. sp. 

Diag. Patagonium ; perennis caespitosa, valde carnosa glaberrima, 
foliis confertis, stipularum subconnato-vaginantium lobis ovatis, 
petiolo brevissimo, foliolis 3 subteretibus obovatis, floribus in 
ramulis acrogenis solilariis sessilibus, dentibus calycinis linea- 
ribus obtusis lubum aequanttbus, corolla aurantia calyce duplo 
longiore, legumine i-S-articulaio nudo glabro. 

Hab. Id Kssuris rupium basdltícarum \oco Karr^aik vocato prope 
Lago Argentino, Mari. 1898 (C. A.). 

Obs. Plantulae quandoque dense pulvinato-caespitosae (caespi- 
tibus 5-10 cm diam. = i-5 cm crass.), quandoque relaxatae 
subeífusae, ramís semper obscure subdichotomis (1-10 cm 
long. = 2-3 mm crass.), deorsum vesligüs arescenlibus sor- 
dide alro-fuscescenlíbus foliorum annorum praeterilorum 
vestitis, pseudoarticulatis, sursum vírescenlibus atque folíí- 
feris. Folia confería glaberrima carnosa, postice stipulislonge 
connato-vaginantibus (4-5 nim long.) subturbinatis, basin 
versus exalbído pallidissime purpurascentíbus, ápice liberis, 
lobis adpressis ovatis subobtusiusculis viridibus ornata, pe- 
tiolo brevissimo e globoso obconico (1,5 mm long. = I mm 
crass.), foliolis tribus v. rarius duobus (impare saepe deciduo 
V. inevoluto) obovatis V. oblanceolatis (3-5 mm long. = 2-2,5 
mm crass.), deorsum cuneatis, sursum breviter cuneato- 
rotundatis subteretibus, ad epiphyllum lenitercanaliculatis v. 
depressis obsolete glaucescentibus, ad hypophyllum convexis 
plañe enerviis. Flores ad apicem ramulorum solítarii sessiles 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 275 

(8 mm long.); calyx obscure víridis turbinatus (4 mm long.) 
lobis parum inaequalibus linearibus obtusiusculis (saepelaxe 
subimperspícueque puberulis) tubum aequantibus; corolla 
post anthcsin arescens et subpersistens e rubescenli auran- 
tiaca, vexillo suborbículari dorso glabro v. vix obsoletissime 
pulverulento-pubescente, alas et carinam pallidíores leniter 
superante, ovario 3-4-ovulifero glabro, stylo aculo tenui lon- 
gíusculo annato. Legumina 1 v. 3 articúlala, arliculis mox 
decidáis ex orbiculari triangularibus (2,5 mm lal. et alt.) 
valde corapressis nudis glabris. 

Species eximía, habilu peculiari, fere Salícomiaecujusdam, 
mox dignoscenda. 

56. Adesmia süpfocata Hook. f. = Speg., Plant. Pal. austr., n. 90. 
Hab. Abunde in sabulosis aridissimis loco Chonkenk-aik vocato 

secus Rio Chico, Jan. 1897 (C. A.). 
Obs. Legumina adhuc plañe ignota necunquam inventa ! 

57. Adbsxia tehuelcha Speg., n. sp. 

Diag. Chaetotricha ; perennis primo vtsu glabra sed pilis tubercu- 
losis (glandulosis?) plus minusve hispida y ramis herbaccis 
pallide virentibus e/fuso-adscendentibu^ subsxmplidbus, remóte 
foliiferis, stipulis ovatis, petiolis crassis a medio folioliferis, 
foliolis crassís eveniis S-jugis spathulatis obsolete laxissimeque 
scabridis, floribus ad apicem ramorum laxissime racemosis^ in 
pedunculis scabridis hamatis folio v. bractea fulcrante longiori- 
bus acrogenis aurantiads, calyce subhispido laciniis linearibus 
tubo longioribus, corolla [glabra calycem fere duplo superante, 
leguminibus pluriarticulatis longe plumoso-setuliferis. 

Hab. In altipianítie altíssima loco Parr-aik vocato secus Rio 
Sehuen, Apr. -1898 (C. A.). 

0¿s. Caudex...; rami majusculi deorsum prostrali, sursum ar- 
cuato-adscendentes crassi (20-45 cm long. = 3-5 mm crass.) 
succosi laete pallideque virides quandoque glaberrimí quan- 
doque pilis símplícibus parvulis basi tuberculosis ápice saepe 
guttula viscosa ornatis erectís adspersi non v. parce ramulósi^ 
remote folíatí ; folia (10-30 mm long.) infera internodia non v. 
vix aequanlia, supera longiora carnosula, stipulis inaequila- 
teraliter ovatis obtusiusculis (i-5 mm long. = 3-3,5 mm lat.) 
saepíus, margine praecipue, minute laxeque híspidulis, petiolo 



276 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

crasso (2-20 mm long.) dorso convexo, ventri applaDatulo non 
margínalo, ín juventute minute adpresseque puberulo, per 
aetatem sparse hispidulo, ín senectute saepíus glabrato, vix 
infra médium foliolifero; foliolis imparipínnatis (1-7) inferís 
3-jugis superis saepe ad unicum termínale reductis, obovatís 
(5-12 mm long. = 2-5 mm lat.), postice cuneatís antice obtu- 
sissime rotundatís (sed rarissime subretusis)crassecarnosulis 
enervíís margine subrevolutís, ín prima juventute adpresse 
minute canescentí-puberulís, dein ad epiphyllum laxíssime 
pulverulento-puberulís, ad hypophyllum glabratis, postremo 
glabrís vix margine obsolete remoteque scabrido-subdenticu- 
latis. Flores (9 mm long.) ín dimídia supera parte ramorum 
exsurgentes; peduneulis inferís folio fulcrante stípulato 1-3 
foliolatOy superis bracteas ovata elliptíca v. spathulata hispí- 
dula basí ornatís, elongatís (10-30 mm long.)parum patentibus 
rectís sed ápice abruple recurvato-hamatís, laxe patuleque 
híspidulis, unifloris; calyce turbinato(6 mm long.) laxe mínu- 
teque hispidulo, lobís línearibus acutis tubum leniter supe- 
ran tí bus; corolla calyce tertío longiore, vexillo glaberrimo 
subaurantiaco, alas el carínam e flavescente ochroleucas vix 
superante. Legumína cernua 4-5 arlículata, articulís ex orbí- 
culari triangularíbus (3,5 mm alt. = 3 mm lat.) setulis plu- 
mosis longis (5 mm long.) albis eleganter comatis, semioibus 
elliptico-ovatis, basi subtruncatulis (3 mm long. == 2 mm 
diam.)ex ochroleuco ciñereis minute obsoletequefusco-macu- 
latis, glabris laevibus. 

Species A. karraikensi Speg. valdeaffinissedcerte distincta, 
A. Femandezi Ph. et A. Toreae Ph. notinihil accedens. 

68. Adesmia trijuga GíH. = Gay, Fl. Chíl. II, f. 200. 
Hab. In montuosís centralibus Chubut, Nov. 1898 (n. 74-86, 
Koslowsky). 

59. Adesmia villosa Hook. f. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 92. — 

A. Morenonis Harms in OK., Rev. gen. plaat., lil, 2, f. 70. 
Hab. Non rara ín montuosís Pan de Azúcar vocatís prope Rio Chico, 

Dec. 1897 (C. A.), nec non in Valle Río Mayo, Nov. 1898 (n. 120 

Koslowsky). 
Obs. Species .4. pumilae Hook. f. ioogissime abhorrens aec qui- 

dem comparandal Adest etiam varietas aeuíifolia, íoliolis 



NOTA ADDBIIDA AD FLORAM PáTAOONICAM 277 

adpresse longeque sericeis subargenteis foliolís lanceoiatis 
acutíSy sed nullo modo a tvpo separanda. 

60. Vicia bijüga Gilí. = Gay, Fl. Chil. II, f. 128. 

Hab. Rarius in pratis edítioribus prope Chonkenk'aik secus Rio 
Chico Jan. 1897 (C. A.). 

Obs, Species V. Safforii Ph. el V. sencellae Speg. valde af&DÍs 
sed ul videtur satis distincta. Stipulae nectario destitutae; 
pedunculí puberulí prope basin articulati (3-3 mm long.); 
• calyx turbínatus adpresse puberulus (3 mm long.) dentibus 
subaequalibus late triangularibus acutiusculis (I mm long.) 
donatas; corolla ochroleuca (6-7 mm long.) glabra vexillo 
suborbicularí alas carina aequílongas nonnihil superante 
donata; ovarium lineare, viride, glabrum 6-ovulatum. 

61. Vicia bijuga Gilí. var. longipes Speg. 

Hab. In pratis herbosis loco Salinas dicto secus Rio Santa Cruz, 
Jan. 1882 (C. S.) et prope Sehuen-aik secus Rio Sehuen Febr. 
1898 (C. A.). 

Obs. A typo recedit folíis inferís obovatis obtusis mucronatís, 
superis linearibus acutis, pedunculis ante anthesin petiolo 
brevioribus v. aequilongís, post anthesin duplo et ultra lon- 
gioribus. 

62. Vicia gramínea Sims. = Franchet, Miss. d. Cap. Horn., Phan. 

f. 331 . 
Hab. Non rara in dumetis ad ripas fluminis Rio Negro, Jan. et 

Febr. 1898 (C. S.). 

« 

63. Vicia patagónica Hook. f. = Speg., Fl. Pat. austr. n. 99. 

Hab. In herbosis Chonkenk-aik secus Rio Chico, Jan. 1897 et 
prope Sehuen-aik secus Rio Sehuen, Febr. 1898 (C. A.). 

64. Vicia patagónica Hook. f. var. depaupérala (Clos). = Speg., 
Prim. Fl. Chub., n. 45. 

Hab. In herbosis prope Isla Pavón, Febr. 1882 (C. S.) el secus 
Rio Deseado Jan. 1894, nec non prope Chonkenk-axk secus 
Rio Chico, Febr. 1898 (C. A.). 

065. Ped uncu I i glabri v. pubescentes 2-4«florí ; pedicelli pube- 
scentes calyce subbrevíores; flores (10-12 mm long.) erecti v. 



278 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

patuli, calyce plus minusve adpressc laxeque puberulo-vire- 
scenle v. coerulescenle (3 mm long.) denlibus parurn inaequa- 
libus triangularibus acutiusculis, corolla glabra triplo longiore, 
vexilloobovalo (9-9,5 mm long.) plus minusve late intenseque 
coeruleo, alas ex ochroleuco coerulescenles (8-8,5 mm long.) 
carina ápice intense alro-coerulea (6,5 mm long.) longiores 
superante. Legumen lineare (16-30 mm long. = 4-5 mm lat.) 
glabrum 10-12 spermum — Huc ducenda liam V. lUorenonis 
Harms. 

65. Vicia magellamca Hook. f. =Speg., Pl. Pal. auslr., n. 98. 
Hab. Non rara in pratis fertilioribus secus Rio Chico, Febr. 1898 

(C. A.). 
Obs. Vicia magellanica Eook. f., F. Saffordi Ph., V. patagónica 
Hook. f., V. andicola HBK., F. andícola Ph. nec non plurimae 
aliae límites inter se non habent, sed semperpedunculis pedi- 
cellis calyceque plus minusve pubescentibus donalae, idcirco 
formas v. varielates unius speciei, V. setifoliae HBK. tantum 
sistunt, sed a V. graminea Sims omnino glabrata longe abbo- 
rrent. 

66. Vicia nigricans H. et Arn. =Speg., Prim. flor. Chub., n. 46. 
Hab. Non rara in dumetis prope Lago Nahuel-huapi, Dec. 1897 

(C. S.). 
Obs. Variat glabra et pubescens, foliis plus minusve magnis, 

ibiiolis elliplicis ovatis v. obovatis, stipulis integris dentatis v. 

lacíniatis, pedunculis folia non aequantibus v. duplo tnplove 
. longioribus, etc.; V. Macraei H. & Arn., V. fodinarum Ph., 

V. speciosa Ph. etc. hujus speciei varielates tantum sistunt. 

67. Vicia sebicella Speg., n. sp. 

Diag. Perennis laxe canescenti-sericea, caule debili prostrato ápice 
ramoso adsurgente, foliis internodiis valde brevioribxis, stipulis 
óvatisvixcalcaratis,petiolo brevimculo, cirro simplicesubbrevi. 
foliolis oblanceolatis, nonv. calloso-mucronatis saepius 2-jugis, 
utrimque acutiusculis, ad hypophyllum subparallete longitudi- 
naliter rugoso- sulcaíis, floribus mediocribus in axillis superio- 
ribus sessilibus saepius geminatisy calycis pubescentis dentibus 
linearibus acutiusculis tubum subaequantibus, corollae glabrae 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 279 

veanllo coeruleo triplo calyce longiore alas carinamque albe* 
scentes longe superantes, ovario glabro. 

Hab. lu pratis vallis Lago Blanco, Nov. 1898 (n. 38-103, Kosiow- 
sky). 

Obs. Stolones longissimi albescentes (10-25 mm long. = 1 mm 
rrass.) nudi parce ramosi, ramis hinc inde superfícem solí 
altingentesetabrupte rarnulosis; ramuli arcuato-adscendentes 
(3-10 cm long. = 0,5-0,8 mm crass.) subsímplices virides 
tetragoni sulcati, minute palentim pílosuli, internodiis infi- 
mis (5-8 mm long.) el supremis (3-3 mra.loug.) brevibus, 
mediis valde elongatis (10-20 mm long.); folia laxe seri- 
ceo-pilosa viridi-canescentia sericeo-nitentiuscula crassiu- 
scula ad hypophyllum longíludinaliter semper el eximie 
rugosa, infera et suprema inlernodíum aequanlia, media 
duplo V. triplo breviora (10-12 mm long.), slipulis dimidiato- 
ovatis (4-3 mm long. = 2-2,5 mm lal.) integris ápice acutis, 
basi rolundalis v. calcare brevi integro v. sub-2-3-denliculato 
acutoque ornatis nectario destitutis, petiolis brevibus (2-6 mm 
long.) in cirro (2-8 mm long.) mucroniformi v. elongatulo 
simplice plus minusve circinato productis, foliolis saepius 
2-jugis (rarissime 1-3) oblanceolatis (3-9 mm long. = 1,5-2,5 
mm lat.) deorsum elongalo-cuneatis, sursum abbreviato-cu- 
neatis inermibus v. mucronealbescente crasso brevique arma- 
tis, opposítis V. alternis interse remotis v. aproximatis. Flores 
ad axillas foliorum 3-6 superiorum enascentes, fere semper 
geminati, sessiles v. vix pedicellati (ped. 1 mm long.), patentes 
mediocres (9-10 mm long.), calyce turbinato viridi adpresso 
sericeo piloso, dentibus triangularibus acutis, inter se subae- 
quilongiSy tubum aequantibus donato, corolla glabra tere 
calycem teraequante, vexillo coeruleo suborbiculari-obcordato 
(9-9,3 mm long. = 6 mm lat.) alas albo-ochroleucas carina 
alba minute coeruleo-maculata (5 mm long.) terlio longiores 
(6,5 mm long.) superante, staminibus alte connatis glabris, 
ovario oblanceolato (4,5 mm long. = 1,5 mm lat.) glaberrimo 
viridi 6-ovulato, stylo brevi crass i uscu loque (1,5 mm long.) 
abrupte sursum refracto apiccque longe albo-barbato. 

Specíes 2 caeterís hujusdem regionis distinctissima vix 
I". Solisi Ph. nonnihil accedens. 

68. Vicia Saffordi Ph. = Speg., Plant. Pat. aust., n. 100. 



980 ANALES BB LA SOCII^AD CIENTÍHCA ARGENTINA 

Hab. Non rara in pratís prope Chonkenk^aik^ secus Rio Chico, 
Jan. 1898 (C. A.). 

Obs. Forma eximie cum descriplíone Philippiana con^ruens sed 
folia etsí tenuia nonnihil rigidulaetad hypophyllum pulchre 
ceraceo-glaucescentia, infera parum longioraet iatíora (10 mm 
long. = 2,2 mm lat.). Stipulae nectario destitutae; calyx 
'puberuius; corollae vexillum alas vix superante sed carina 
tertío longius; ovarium glabrum 4-6-spermum. 

69. Latmyrus MAGBLLAificus Lam. = Speg., Plant. Pat. austr., 
n. 101. 

Hab. In dumetis ad ripas LagoNahuel-huapi, Dec. 1897 (C. S.). 
Obs. Specimina haec formam gladiatam OK. sistunl, sed a typo 

nonnihil receduntpendunculíscrassis (ut in L. crasstpede Ph.) 

foliis duplo longioribus ápice 8-12 florisl 

70. Lathyrus pubescens Hook. & Arn. = Walprs, Rep. I, f. 722. 
— Gay, Fl.Chil.II, 148. 

Hab. Non rarus per totam Patagoniam, ann. 1882-98. 
Obs, ínter specimina plurima quae mihi adsunt formae tres di- 
stinguendae : 

a) Normalis : Foliolis ellipticis pubescentibus, calyce pu- 
bescente. Rio S. Cruz, Febr. 82 (C. S.). 

b) Glaucescens: Foliolis ellipticis vix pubescentibus plus 
minusveglaucescentibus,calyceglabraio, glaucescente. Sehuen- 
aik, Febr. 98 (C A ). 

c) Lepiophylla : Foliolis linearibus parum pubescentibus, 
calyce pubescente. Téka-choique^ Nov. 89 (C. Moyano). 

71. Lathyrus sbriceus Lam. = DC, Pr. II, f. 369. 

Hab. In dumetis ad ostia fluminis Rio Negro, Febr. 1892. 

72. HoFFVANSEGGiA TftiFOLiATA Cav. = Spcg., Plaut. Pat. austr., 
n. 103. 

Hab. Vulgaia per totam fere Paiagoniam per ann. 1882-98. 

Obs. Species stipulis ovatis acutis, foliis ternatís, foliolis plus 
minusve ovatis subacutíusculis nervosulís sat distincta, sed 
habitu statura et pubescentia summopere variabilis; inler 
specimina permulta, quae mihi sunt, formae haec distín- 
guendae : 



NOTA ADDBNDA AD PLORAM PATAOOmCAM 281 

a) Glaberrima : Robusta, tota glaberrima eglandulosa, foliis 
fere ómnibus radicalibus, stí pulís ova tís acutis ciliolatis pur- 
puréis, petioliserectis (30-40 rom long.) subpurpurascentibus, 
foliis sem per ternis patulis (18-25 mm long.) paripinnatis, 
8-9-jugis, foliolis parum supra basin evolutis confertis sub- 
imbricatis alternis v. suboppositis subellipticis (5-8 mm long. 
== 3,5 mm lat.) basi rotundato-subtruncatis, ápice acutato- 
rotundatís mínuteque apiculatis valde inaequilaleralibus 
crasse coriaceis nervosis víridibus, margine praecipue pur- 
purasoentibus; scapi robusti (10-U cm long. = 2-3 mmcrass.) 
e viridi glaucescentes erecli nudi v. parum supra basin 
i-foliati, in parte dimidia supera, folia superante, dense race- 
moso-floriferi. Flores 15-30 in quoque racemo majores(i2mm 
long. = 15 mm diam.) pedicellis breviusculis (3-5 mm long.) 
purpuréis glaberrimis bracteissubpersistentibus illos aequan- 
tibus V. leniter superantibus lanceolatis acutis concoloribus 
margine minute albo-cilíolatis ornatis fulti; calyxobconicus 
(6-7 mm long.) sepalis breviter connatis elliptico-linearibus 
(5 mm long. = 2 mm lat.) acutiuscule rotundatis, deorsum 
purpuréis sursum plus minusve virescentibus glaberrimis, 
illis florum inferiorum margine minute albo-ciliolatis excep- 
tis ; corolla e purpui'eo aurantia calyce fere duplo longior, pe- 
talis glabris basin et in ungue breviter glandulifero-setulosis; 
stamina libera in dimidio infero incrassata albescentia retror- 
sum híspidula, sursum tenuiora glabra purpurea. Loco Emelk- 
aik vocato secus Rio Chico, Jan. 1897 (C. A.). 

b) Kormalxs: Praecedenti simillima nisi tota plus minusve 
pubescens v. villosa, sed eglandulosa; scapi 1-3-foliati patu- 
lepuberuli elati (15-25 cm long.) in dimidia parte supra laxe 
racemoso-floriferi ; pedicelli (4-6 mm long.) glabri, bracteis 
basalibus mox deciduis etnon visis ; flores mediocres (10 mm 
long. = 12 mm diam.)> sepalis calycis (6 mm long.) líneari- 
bus(4 mm long.) puberulis v. pubescenti-canesoentibus acu- 
tiusculis, corolia aurantiaca glabra, legumineglaberrimo pa- 
rum falcato(30-40 mm long. = 3 mm lat.) 8-12-spermo. Secus 
Rio S. Cruz Febr. 1892 et secus Rio Negro Febr. 1898 (C. S.), 
secus Río Chico, Febr. 1898 (C. A.) et in Paso de los Indios 
Chubut(n. 57, Koslowskj). 

c) MicrophylH : Gracilis subpubescens foliis radicalibus et 
caulinis sat numerosis ; petioli erecti (40-70 mm long.) glabri 



282 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tenues virides; folia sem per terna patula (25-45 mm long.) 
paripínnata lO-H-juga, folíolis pusíllís parum supra basin 
evolutis valde ínter se remotis (interuodium aequantíbus), 
ómnibus allernis ovalis (2-4 mm long. = i-2 ram lal.) deor- 
sumdimidiato-cordatis sursum attenuato-rotundatis non v. 
vix apículatiSy valde inaequilateralíbus crassiusculís coria- 
ceís viridibus, utrimque adpresse mínuteque puberulis; scapí 
e prostrato erecti (15-20 cnn long.) gráciles in dimidia parle 
infera nodoso-foiiiferí, saepequead nodos geniculali, in dimi- 
dia supera nudi, vix in parte suprema (3-4 cm long.)laxissime 
racemoso-pauciflori. Flores 5-10 in quoque racemo minores 
(8 mm long. = 10 mm diam.)pedicellis mediocribus (5-6 mm 
long.) basi bractea villosula párvula mox decidua ornatis,gla- 
bris sed glanduiis perpaucis fuscescentibus pedicellatis ad- 
spersis; corolla flava calyce vix terlio longior pelalis dorso 
dense papiiloso-glandulosis; stamina ut in praecedenlibus. 
In dunís maritimis ad ostia Río Negro, Febr. 1898 (C. S.). 

d) Glandulosa: Habitu et pubescentia norma/t símíliimased 
magis humílís et petiolís, pedunculís, pedícellis calycíbusque 
laxegrossequeíusco-glanduloso-scabridis. Scapí folia aequan- 
tes V. parum superantes (5-8 cm long.); petioli foliis ternatis 
subaequilongi (30-40 mm long.), foliolis 8-i4-jugis, utrimque 
pubescenti-canescentibus, ovalis valide purpureo-mucronatis; 
pedicelli breves (3-4 mm long.); calyx canescens (6-8 mm 
long.); pétala flava (7-9 mm long.) ad basin dorso pallideden- 
siusculeque glandulosa; stamina ut in praecedenlibus. In 
pratis loco « La Pantanosa » vocato secus Rio Negro, Febr. 1898 
(C. S.). 

73. HOFFHANSEGGiA TRiFOLiATA Cav. var. pentuphylla Speg. 

Hab. In sabulosis aridissimis ad confluentíam flumínum Limav 
et Neuquen, Dec. 1897 (C. S.). 

Obs. Varíelas habitu formaenonn«/t eimicrophyllae speciei símil- 
lima, sed foliis quinquefoliatis cum paucis trifoliatis commix- 
tis. Slípulae ovatae aculiusculae foliaque ellíplico-subovata 
nervulosa ! An hybridus H. trifoliatae Cav. el ff. falcariae Cav.? 

74. HoFFMANSEGGiA FALCARÍA Cav. = Gay, Fl. Chíl.II, f. 233. 
Hab. In altíplanitie secus Río Negro prope Carmen de Patago- 
nes, Febr. 1898 (C. S.). 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGOMICAM 283 

Obs. Forma a specimínibus Ghilensibus el Mendozinis vix statura 
omnium partíum paulo minore recedentia, plañe eglandulosa. 
Petioli tereomnes radicales (35-45 mm long.) glabri víridesin 
parte dimídía supera tantum foliiferi, basi stipulís ovatis ob- 
lusis pubescentíbus donati ; folia 4-5-juga cum impare O 0-20 
mm long.), a basi (impa'ri excepto) ioliolosa ; folióla 4-8-juga 
conferta subimbricata, obtusissime elliptíca v. obovata (2-5 mm 
long. = 1-2,5 mm lat.) numquam mucronata crassiuscula 
enervia, minute adpressissimeque pulverulento-pubescentia ; 
scapi folíís fere duplo longíores (6-'10 cm long.) subgracilos 
glabri, in dimidia parte infera nudi, in dimidia supera laxe ro- 
cemoso-floriferi ; flores patuli v. cernui (10-1 i mm long.) ca- 
lyce pubescenti-canescente obovato (6 mm long.) laciniis sub- 
ellipticis (4-5 mm long. = 1,5 mm lat.) subacutis, petalis 
sépala bisaequantibusüavisspatulatís, unguis margine glan- 
duloso-ciliolatis, staminum fílamentis in parte dimidia infera 
retrorse pubescen ti bus. Species a praecedentibus foliis multi- 
jugis, folíolis non nervosis magisobtusis subobovatis non api- 
culatis mox dignoscenda. 

75. HOFFMANSEGGIA PATAGÓNICA Speg., n. Sp. 

Diag. Humilis subglaberrima foliis radicalibus et caulinis con- 
formibtis, stipulís tinearibus ciliolatis, pettolis elongatis, foliis 
3*4'jugis {cum impare), foliolis mtnuíis ovatis (vix síib lente 
validissima laxe puberulis) é-S-jugis rigidis crassis, scapis 
ylabris folia superantibus parce racemoso-floriferts, floribus 
mediocribuSy pedúnculo bracteola acula fulcrante vix longiore 
fultis, calyce glabro purpureo, coro lia flava, legumine glabro. 

Hab. In altiplanitie aridissima prope Trelew, Nov. 1897 (Valen- 
tín). 

Obs. Species pulchella H. trifoliatae Cay. var. microphyllae Speg. 
habitu valde accendens sed foliis multijugis ut videtur satis 
distíncta. Radix recta profunde infossa teres (70-1 00 mm long. 
=: 2-3 mm crass.) parum comosa, cortice cineroo-fusco vestí- 
ta, adsoli superfícem abrupte denseque caespitoso-ramosa ; 
ramí ligoosi nodosi sursum in scapis abeuntes. Folia erecta 
(25-40 mm long.) basi sti pul isoch racéis linearibus (1-2 mm 
long.) subacutiusculis margine ciliolatis ornata ; petíolo recto 
rigídulo glaberrimo in dímidio v. tertiis duobus inferís nudo, 
superne folíifero, folíís 5-7 patentíbus ínter se valde remotis, 



284 ANALES DB LA SOdíDAD dEIfTinCA ARGENTINA 

internodia (i-6 mm long.) subduplo aequantibus (5-15 mm 
long.), a basi fere, supremo excepto, ibiioliferis ; folíola 8-16 
in quoque folio plus minusve alterna et pseudoparipinnata, 
ovata, valdeinaequilateraiia, basi rotundata ápice acutiuscula 
(1*2 mm long. =» 0,5*1 mm lat.) saepius minute purpureo- 
mucronulata. confertíuscula, crassíuscula rigidula enervia 
oculo nudo glabra sed sub lente valida minute laxeque pube- 
rula. Scapi seu rami floriferi (6-8 cm alt. a superficie soli) lere- 
les virides glabri, deorsum (¡n lertio infero) 3-6-subgenicula- 
to-nodosi ac foliiferi, medio nudi atque in tertio supero laxe 
racemoso-floriferi. Flores 6-12 in quoque racemo mediocres 
(6-8 mm long. = 8-9 mm diam.) ; bracteae pedicellorum ova- 
tae minutae purpureae eximiae pectinato-cilíolatae in mucro- 
nesetaceo longiore(2-3 mm long. rum muer.) productae; pe- 
dícelli glabri purpurascentes (3-3,5 mm long.) patuli; calyx 
obconicus (4-4,5 mm long.) purpureus glaberrimus, laciniís 
ellipticis (2,5 mm long. = 1,5 mm lat.) atque acutiusculis 
(margine obsoletissime pubescentibus) ; enrolla flava calycem 
bis aequantepetalis spathulatis(8 mm long. = 4 mm lat.) gla- 
bris eglandulosis ; stamina 10 petalis vix breviora flava fíla- 
mentis minute retrorse hispidis ; ovarium lineare virescens 
glabrum, stylo elongato stamina non v. vix superante corona- 
tum. Legumenadhucimmaturum lineare subrectum glabrum. 

76. GoüRLiEADECORTiCANsHk. & Am. = Hook, Bol. Mise, ni, 207, 
t. 106. 

Hab. Frequentissima in altiplanitíe secus flumina Rio Negro, 
Limay et Neuquen, ftec. 1897 et Jan. et Febr. (C. S.). 

Obs. Arbuscula quandoque nana dense congesta, horridepaten- 
tim spínosa quandoque erecta plurimetralrs sub arbórea el 
subinermis. Folia saepe dimorpha : a) in ramis aeréis saepius 
parvula(15-20 mm long.), imparipinnata 3-juga, foliulis oppo- 
sitis subsessilibus ellípticis v. ieniter obovatis, (4-8 mm long. 
= i, 5-3 mm lat.) utrimque rotundatis ápice non v. Ieniter re- 
lusis,crassiusculisrigidulisglabrisv.subimperspícuepulveru- 
lentis margine non v. parcissime obsoletissime punctatoglan- 
dulosis, ab ápice basin versus Ieniter decrescentibus, petiolis 
puberulís fere a basifolíoligeris, stipulís ovato^triangularibus 
minutissimis mox deciduis; b) in ramis virgatis sparse glan- 
duloso^seabridis ex radicibus térra denudatis exsurgentibus 



NOVA AUUBMPA AD FLOEAM PATAGONIGAII 285 

majuscula (40-50 mm long.), iroparipinData 3-4-juga, folíolis 
alternís brevissime petiolulatis ellipticís v. obovatis (40-85 mm 
long*= 7-12 mm lal.) postice cuneatis v. cuneato-rotundatis, 
ápice plus minusve obtüse rotundatis, non retusis, foliaceis 
sed subrigidulís glaberrimís glaucescentibus, margine plus 
minusve dense fusco-glanduloso-denliculatis, ab ápice basin 
versus quandoque vix quandoque valde decrescentibua, peíio- 
lis glaberrimis fere a basi foliolígeris, stipuiis linearibusan- 
gustis subobtusis (3-4 mm long. — 1 mm lat. bas.) glabris v. 
ciliolato-puberulis persislentibus. 

77. Cassia Arnottiana Gilí. & Hook. = Gay, Fl. Chil., II, f. 235. 
Hab. Non rara in dumetiscirca LagoNahuel-huapi, Jan. 1 898(C.S.). 

78. Cassia APHYLLACav. var. divaricaíaEieru. = Hiern.,Sert. pat., 

n. 56. 
Hab. Vulgatissima ubique secus ilumina Rio Negro, Limay et 
Neuquen Sept. 1874 (C. Berg.), Jan. et Febr. 1898 (C. S.). 

79. PoiNCiANA GiLLESU Hook. = Gaj, Fl. Chil. II, f. 225. 

Hab. Non vara io praeruptis secus Río Negro praecipue prope 
Carmen de Patagones, Febr. 1898 (C. S.). 

80. Prosopis DBifUDANS BntH. = Walprs, Rep. I, f. 862. 

Hab. In aridis saxosis altipLanitiei Chubutensis, loco Paso de los 
Jndtos vocalo, Nov. 1898 (n. 58, Koslowsky). 

Obs. Specíes P. patagonicae Speg. peraffinis, a qua tamen rece- 
dit, folíolis in petíolis secundariis saepius 5, quarum 3 inferís 
alternís et 2 supremis oppositis, ómnibus línearibus ápice e 
rotundato subacutiusculis pulverulento-pubesoentibus, rachi- 
dibusque spicarum floral ium puberulis. Legumen in utraque 
adhuc noninventuin. 

81. Paosopis HUXiLis Gilí. = Gay, Fl. Chil. II, f. 246. 

Hab. Non rara ad marginem salinarum in altiplaniiíe secus Río 

Negro, Jan et Febr. 1898 (C. S.). 
Obs. Forma liumíUima dense intricata, caespítoso-eíTusa, floríbus 

legumínibusque e coccíneo purpuréis donata. 

82. Paosopis svaiATA Rath. = Speg., Plant Pat. austr., o. 106. 



28t> ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Hab. Vulgatissima in locis sabulosis ad ripas fluminis Rio Ne- 
gro, Jan. el Febr. 1898 (C. S.). 

Obs. Specíes, ut jam I. c. monui, fruclu lomentaceo articulatim 
deciduo ad maturitatem distincta alque a genere sai recedens 
et novae sectionis Lomentaria nucupandae tjpum sistens. 

83. Prosopis strombulifera Bnth. = Gay, Fl. Chíl. II, f. 249. 

Hab. Sporadíce non rara in altiplanitie secus Río Negro, Jan. et 

Febr. 1898 (C. S.). 
Obs. Species ab íneolis «Betortuno » v. « Mastuerzo» nuncupata. 

In dunnetís adest saepe forma inermis ramis virgatis gracili- 

bus sed a typo nullo modo separanda I 

84. Cerasus caproniana DC. — O grioUa=^ DC.^ Pr. II, f. 356. 
Hab. Non rara spontanea, sed certe excultisaufuga, in insulís et 

ad ripas fluminis Rio Negro, praecipue prope Carmen de Pata- 
gones, Jan. etFebr. 1898 (C. S.). 

85. Geuw CHiLOEifSE Balb. = Speg., Pl. Pat. austr., n. 107 et Prim. 
Fl.Chub., n.55. 

Hab. Vulgatum in pascuis edítíoribus prope Na huel-huapí, Dec. 
1897 (C. S.). 

86. Fragaria chilensis Ehrb. = Speg., Prim. Fl. Chub., n. 54. 
Hab. Satcommunis in umbrosis monlanis prope Lago Nahuel- 

huapi, Dec. 1897 (C.S.). 

87 Potentilla anserina L. = Gay, Fl. Chil. II, f. 304. 
Hab. Rarissime ad margines rivulorum inmontanis prope Lago 
Nahuel-huapi, Dec. 1897(C. S.). 

88. Margyrocarpus acanthocarpus Speg.=Speg., Plant. Pat. austr., 
n. 111. 

Hab, In praeruplis siccissimis prope Pan de Azúcar secus Rio 
Chico, Dec. 1897 (C. A.). 

89. Margyrocarpus Ameghinoi Speg. = Speg., Plant. Pat, austr., 
n.110. 

Hab. In planitie aridissima saxosa prope Lago Nahuel-huapi, 
Dec. 1897 (C. S.) et in altiplanitie centralí, Chubut, loco Paso 



NOVA ADDENDA AD FLORAN PATA60NIGAM 287 

de los Indios vocalo, Nov. el Dec. 1898 (n. 90-46, Koslowsky). 

90. Margtrocarpus paiagonicus Speg. = Speg., Plant. Pat. austr., 

n. 109. 
Hab, In saxosis v. arenosís aridissimís prope Lago Nahuel-hua- 
pi, Dec. 1897 (C. S.). 

91 . Margyrocarpüs sktosus R. & P. = Gay, Fl. chil. II, f. 279. 
Hah. Satfrequens in campis siccís secusRio Negro, Jan. et Febr. 

1898 (C. S.). 

92. AcAENA ADSCENDENS Vahl..= Gaj, Fl. chil. II, f. 299. 

Hab. In dumetís mon tan ís prope Lago Nahuel-huapí, Jan. 1898 
(C. S.). 

93. AcAENAEUPATORiACham. et Schll. = Mart., Fl. Bras., 14, II, f. 
170. —Á. Hieronymi OK. in Rev. gen. plant. III, 2, f. 74. 

Hab. Non rara inaridissimis altiplanitiei secus Rio Negro, Jan. 
eiFebr. 1898 (C. S.). 

94. AcAENA FUEGiNA Ph. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 121 . 

Hab. Vulgata in campis aridis sabulpsís secus Rio Chico, Jan. 

1897 (C. A.). 

95. AcABNA iNTBGERRiiiA Gilí. = Spcg., Plant. Pat. austr., n. 119. 
Hab, Sat vulgata in campis prope Emelk-aik secus Río Chico, 

Jan. 1897 (C. A.), et rarius prope Lago Nahuel-huapi, Dec. 1897 

(C. S.). 

96. AcAENA LAEviGATA Ait. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 1 18. 
Hab. Frequens in pratis editioribus prope Cabo Raso, Chubut, 

aest. 1896 (F. Fischer) et prope Lago Nahuel-huapi, Jan. 1898 
(C. S.). 

97. AcAENA MULTiFiDA J. D. Hook. =Gay, Fl. chil. II, f. 287. 

Hab. In pratis sabulosis et saxosis prope Lago Nahuel-huapi, 
Dec. 1897, ad coníluentiam fluminum Limay et Neuquen, Jan. 

1898 (C. S.), nec non prope Chonkenk-aik secus Rio Chico, 
Febr. 1898 et in altiplanitie Karr-aik prope Lago Argentino, 
Mart. 1898 (C. A.). 



288 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Obs. Specíesabil. pinnatifida K. & P., etsi folíis valde siinilis, 
lamen fructibus obpyramydalo-tri-v. lelra-gonis, angulis in 
acúleo subbrevi valde dilata to-decur rente productis, ínter án- 
gulos glabrísetínermíbus dístincta. Yaríatfoliisplus minusve 
glabratis v. adpresse sericeo-villosís. 

98. AcAENA PLATYACANTHA Spcg. = Spcg., Plaut. Pat. austr., n. 116. 
Hab. Sat connmunis in altiplanitie secus Bio Chico, praecipue 

prope Pan de Azúcar, Jan. el Dec. 1897 (C. A.) 

99. AcAENA piNNATiPiDA R. & P. = Spcg., Plaut. Pal. austr., n. i 12. 
Ha6. Non rara in altiplanitie arida.secus Rio Chico, Dec. 1897 

(C. A.). 
Obs. Fructus elliplico-ovati, aculéis teretibus gracilibus non v. 
vix decurrenti-dilatatis armali, interaculeoscanescenti-villosi. 

i 00. AcAENA sPLENDEifs H. & Am. ? = Gaj, Fl. Chil., II, f. 291 . 
Hab. In altiplanitie aridissima secus Rio S. Cruz, Nov. 1897 

(¥• B.). 
Obs. Specimina sterilia, idcirco nonnihil dubiosa, sed foliorum 

forma eximio ab A. mtegemma H. & Aro. el a caeteris af&ni- 

busdistincta. 

1 01 . ACAENA TEHUELCHA SpCg. , n. Sp. 

Diag. Euacaena, párvula caespitosa sericeo^argentea, foUis oblon- 
gO'Spathulatis pinnaUpartitts, pinnts i-S^fidis, laciniis planis 
oblanceolatis uírimque sericeis, flcribus dimofphis, alieris in 
axillis foliorum absconditis fqemineis^ alieris scapicolis herma' 
phrodiliSf scapis gracilibus e glabrato pilosulis interruple ca- 
pitato-glomeruliferis, fructibus pericladiicolis compressis luíe- 
scentibus subglabris marginibus alato-aculeatts, scapicolis 
puberulo-canescentibus, ex elliptieo subtelragonis, angulis acu- 
leato-glochidiatiSj fadebus aculeolis minoribus armatis. 

Hab. In praeruplisaridissimis loco Pan de Azúcar vocaio secus 
Rio Chico Dec. 1897 el Karr-aik prope Lago Argentino, Mari. 
1898 (C. A.). 

Obs. Species A. írifidae R. & P. nec non A. plaiyacanihae Speg. 
affinis sed íloribus fructibusque dimorphís mox dignoscenda. 
Caudices lígnosicrassi squamis(pericladiis foliorum annorum 
praeteritorum) nigricantibus dense loricato-vestiti, ápice 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONIGAM 289 

abrupte denseque botryoso-ramosi ac coespites subhemi- 
phaericos(5*IO cm alt.) efficientes; ratní erectí subsimplices 
(8-15 mm long. =3-4 mm diam.), alteri abbreviati foliiferi, 
aiteri elongati folio-scapigeri, sed omnes tertiles. Folia parvu- 
vula (15-30 mm long. =5-7 mm lal.), basi pericladio ovalo 
(7-9 mm long. = 5-6 mm lat.) amplexicaule subscariosogla- 
berrimo e lúteo v. ferrugineo aurantio margine longiuscule 
subpectinatimque albo-ciliolato v. piloso, sursum sensim in 
petiolo attenuato donata, petiolo gracilí (1()-20 mm long.) in 
tenia parte infero nudo, ceterum foliolifero, dorso convexulo, 
ventre applanato adpresse pubescenti-canescente ; foliolis5-11 
adpresse denseque argenteo-serniceis sessilibus subconfertis 
(Ínter juga 2-4 mm long.) a basi apicem versus sensim majo- 
ribus, infimis rainimis (1-1 ,5 mm long. =: 0,5-1 mmlal.)s¡m- 
plicibus, mediis (2-3 mm long. = 1,5-3 mm lat.) bifidisv. 
trifidis, supremis (4-5 mm long. = 3-5 mm lat.) 5-fidis v. 
meliustriparlilis, lóbulo medio trídentato, lateralibus bífídis, 
lobis ómnibus planis cilipticis v. oblanceolatisutrimque obtu- 
siuscule acutatis. Flores dimorphi, alteri tanlum fpemínei (an 
semper?) ovario irregulariter triangulari applanato, sepalis 
ellipticí^ sericeis pusillis, in axillis pericladiorum solitarii v. 
2-5-gIomerulati absconditi, alteri normales hermapbrodili 
ovario ellipsoideo spinuloso pubescente sepalis ovatis extus se- 
riceis medíocribus, staminibus 2 et stylis plumosis purpuréis 
exertis donatí, in scapis interrupte ^lomerati. Scapi erectiu- 
sculi (5-8 cm long.) teretes gráciles, laeves v. obsolete striati, 
e virescentépurpurei, glabri v. laxe adpresse autpatule pilosu- 
li,bracteisovatisamplexicaulibus majusculis(4-5mmlong. =: 
2 mm lat.) dorso canescentibus 1-4 (saepius 2) remotís donati^ 
ad axillas bractearum 1-5-flori, ápice capitulum 8-16 florum 
ellipticum V. subglobosum (6-10 mm long. =5-6 mm diam.) 
gerentes. Fructus dimorphi; alteri in axillis pericladiorum 
1-5 absconditi glabri v. vix pulverulento-puberulie lutescente 
ferruginei obovato-triangulares (4-5 mm long. =: 3 mm lat.) 
compressissimi dorso non v. obsolete nervoso-subcarinati,po- 
sticeattenuato-acutissimi, margine angustesubalati atqueirre- 
gulariler denticulato-aculeati aculéis planiusculis (rectis v. 
subruncinatis), brevibus minute puberulo-glochidiatís, calyce 
minutissimo persistente coronati ; alteri scapicolae ellipticí v. 
ovati (3-4 mm long. = 3-2,5 mm diam.)e virescente minute 

AN. SOC. CISXT. AR6. — T. XL¥II 19 



390 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

deitseque puberulo-canescentes saepius subtetragoni, angulis 
aculéis 3 v.4 superpositis compressulís víx fructusdiamelrum 
aequantibus praeditis, valleculis ínter ángulos seriem acúleo- 
lorum roinorum gerentibus, aculéis ómnibus totís pubescenti- 
glochidatis. 

102. AcAENA trífida R. P. = Speg., Plant. Pal. austr., n. H5. 
Hab. Sporadice in campis saxosis loco Pan de Azúcar vocato se- 
cus Rio Chico, Jan. 1897 (C. A.). 

(Conlinuard). 



SEGUNDA REUNIÓN 



DBL 



CONGRESO CIENTÍFICO LATINO AMERICANO 



EN MONTEVIDEO 



El Comité de organización nombrado en la asamblea de clausura 
del primer Congreso Científico Latino Americano (20 de abril de 
1898), para preparar la segunda reunión del Congreso que debe 
tener lugar el año 1901 en Montevideo, ha entrado en un período 
de franca labor, que augura el mejor éxito á sus trabajos. 

Por lo pronto ha designado un Comité ejecutivo encargado de 
correr con todas las diligencias preparatorias. 

Este Comité, en el que figuran altas personalidades intelectuales 
uruguayas, está constituido de la manera siguiente : 

Préndente : Doctor Juan Carlos Blanco. 

Vicepresidentes : Profesor José Arechavaleta y doctor Joaquín de 
Salterain. 

Tesorero : Ingeniero Juan José Castro. 

Secretarios : Doctores Ernesto Fernández Espiro y Manuel 
B. Otero. 

Vocales : Doctores Carlos M. de Pena, José Scoseria é ingeniero 
Carlos Honoré. 

La Sociedad Científica Argentina, iniciadora de estas fraternales 
solemnidades, acompaña con sus más vivas simpatías los trabajos 
preliminares de la reunión confiada á la ciudad de Montevideo, y 
desea que ella alcance el más brillante resultado. 



VISITA A LOS NUEVOS MATADEROS 



El domingo 21 de mayo realizó la Sociedad una interesante visita 
á los nuevos mataderos de Liniers. 

A las 8\/2 de la mañana un numeroso grupo de socios ocupó 
un coche especial del tramway eléctrico « La Capital )> que debía 
transportarlos desde el punto de reunión, en la esquina Victoria y 
Defensa, hasta el sitio de la visita. 

Después de una hora de viaje llegaron los visitantes á los 
mataderos, penetrando el coche á la estación destinada á la carga 
de las reses muertas en los wagones frigoríficos del tramway « La 
Capital » para ser conducidas á la ciudad. 

Nuestro vicepresidente, ingeniero doctorearlos M. Morales, quien 
presidía la excursión, y el ingeniero Benito Mallol, director de las 
construcciones del tramway eléctrico, explicaron el funcionamiento 
de los guinches eléctricos y los dispositivos adoptados para los 
wagones destinados al transporte de carne. 

Recorriéronse luego todas las instalaciones de los mataderos, en 
las que se ha tenido que luchar con inconvenientes causados por 
la mala situación de los mismosy muchas defectuosas disposiciones 
de las que es responsable la empresa que obtuvo la concesión de 
construirlos. Rescindido el contrato, la Ofícina de Obras Públicas 
de la Municipalidad ha tratado de salvar en lo posible estos vicios 
originales, algunos de los cuales no admiten enmienda. 

El desagüe de los mataderos, por ejemplo, ofrece dificultades 
casi insuperables para efectuarlo en correctas condiciones, pues las 
construcciones se han ejecutado en un sitio tan bajo que no hay la 
suficiente diferencia de nivel para que los líquidos cloacales corran 
por simple gravitación. Este serio problema aún no ha sido resuelto. 



VISITA i LOS NUEVOS MATADEROS 293 

La Municipalidad trata de habilitar en breve plazo la mitad de 
las obras, con lo cual no sólo obtendrá buena renta sino que la 
matanza se hará en mucho mejores condiciones que en los actuales 
corrales. 

A pesar de estas ventajas no puede menos de deplorarse que se 
haya gastado tanto dinero (cerca de cinco millones de pesos, cuando 
estén las obras completas) para dotar al municipio de obras cuyos 
defectos fundamentales no pueden ser compensados ni evitados por 
los perfeccionamientos de detalle que ha introducido en ellas la 
Oficina de Obras Públicas. 

La visita terminó en la casa de la administración, desde cuya alta 
torre se goza de un amplio panorama de los suburbios bonaerenses. 

En uno de los salones de esta casa fué servido un abundante 
almuerzo ai que hicieron debido honor los concurrentes. 

En seguida regresaron los visitantes en el tramway eléctrico, 
muy agradecidos á las atenciones de que habían sido objeto. 



MISCELÁNEA 



El Gongi^eso internacional de IO0 Matemáticos. — Anuncia- 
se como un acontecimiento délos más importantes del mundo matemático, el 
próximo Congreso internacional de los Matemáticos que debe reunirse en París 
del 6 al 12 de agosto del año entrante y de cuya preparación se ocupa activa- 
mente la Sociedad Matemática de Francia. 

Tomamos de la Revue genérale des Sciences las siguientes informaciones que 
nuestros lectores leerán sin duda con interés. 

Una circular lanzada desde hace varías semanas hace conocer las condiciones 
generales del Congreso, que estará relacionado con la Exposición universal, pero 
cuyas sesiones, en su mayor parte, se realizarán en el Quartier Latin (probable- 
mente en la Sorbonne). Habrá, por lo menos, dos sesiones generales, sesiones 
de secciones, visitas científicas, excursiones facultativas y un banquete. 

El 1* de febrero ya habían contestado á las circulares de invitación unos 859 
corresponsales, entre los cuales 533 anunciaban su presencia probable y la de 
377 personas de sus familias. 

Todo hace esperar que el futuro congreso — al cual ha precedido el congreso 
preparatorio de 1897 (Zurich) que tuvo grande éxito — será un brillante aconteci- 
miento científico, destinado á ejercer una poderosa acción en el desenvolvimien- 
to futuro de la Ciencia. 

Por otra parte, agrega la noticia de Ib, Revue, se nos anuncia que representan- 
tes de las Academias de Viena, de Munich, y de las Sociedades de Gottin^^en y de 
Leipzig se han reunido en Góttingen hacen pocos meses, y han resuelto, en prín* 
cipio. formar una unión entre las varias acadenjias del mundo entero para llevar 
á buen término las obras que interesan á todos los matemáticos. Es esa una ex- 
celente iniciativa que merece ser estimulada y cuyo éxito es de desearse. Esta 
suerte de federación académica en el terreno matemático, si llegara á fundarse, 
daría á la organización de los Congresos internacionales su complemento natural 
y un carácter de permanencia profundamente apetecible. 

lia vida animal es una simbiosis con micpobios.— Con es- 
te título la Revue scienti/íque de 11 de febrero publica una extensa noticia rela- 
tiva á la cuestión, agitada de tiempo atrás, de la posibilidad de la vida aséptica, 



MISCELÁNEA 295 

68 decir, de la vida sin el concurso de los microbios, cuando menos de los que 
se hallan en el instestino. 

Parece, eu efecto, que estos terribles pequeños seres no son únicamente los 
formidables enemigos de la vida: ¡son también de condición indispensable J 

El autor de la noticia de la Revue scienii/ique nos ofrece un interesante ex- 
tracto de un trabajo de M. Duclaux, el sabio director del Tnstituto Pasteur pu- 
blicado en los Annales de éste, en el cual ha resumido un estudio del bacteriólogo 
alemán Max Schottelius sobre el problema de la vida aséptica. 

Sentimos no poder entrar en el detalle de los minuciosos experimentos realiza- 
dos para llegar al esclarecimiento de la difícil cuestión, y nos limitaremos á trans- 
cribir los últimos párrafos de la noticia que nos ocupa, en que se sintetiza los 
resultados alcanzados. 

«Se comprende entonces que la supresión de esa digestión microbiana durante 
los primeros días de la vida del pollo pueda ser penosa ó funesta al joven ani- 
mal, muy débil en ese momento. La presencia de los microbios en el canal in- 
testinal es entonces útil ó necesaria. Más tarde, se vuelve coadyuvante: puede 
hacerse hasta nociva si la fermentación toma mal giro y vierte en demasiada can- 
tidad diástasis ó toxinas hostiles á los tejidos en los intestinos . 

« En resumen, toda nuestra vida implica la existencia de una simbiosis con los 
huéspedes de nuestro canal intestinal, y ya no se trata de contestarles su papel 
digestivo; trátase de medirlo y ensancharlo, ó de restringirlo según los casos, pa- 
ra volverlo higiénico y hacerlo contribuir al entretenimiento de la salud, al par 
que hoy es el origen, ya de perturbaciones momentáneas, ya de desórdenes 
crónicos. » 



BIBLIOGRAFÍA 



1. — CIENCIAS NATURALES 

Bergf (doctor Carlos). Observaciones sobre lepidópteros argentinos y 
otros sudamerioanos, en : Anales del Museo Nacional de Buenos Aires, 
tomo VI, pág. 369 á 390. fiueoos Aires, 6 de mayo de 1899. 

Presenta el autor sus observaciones sobre veintidós especies de mariposas, 
corrigiendo errores en las descripciones, determinación ó nomenclatura de las 
mismas. Se establece en cada caso la sinonimia completa de los géneros y espe- 
cies. La consulta de este nuevo artículo del sabio director del Museo, se facilita 
por un índice alfabético. 

A. Gallardo. 

Cupci (Vincentj. Sur la'phylogenie et le polymorphisme des baotéries, 
.Montevideo, 1898. 

Cn un folleto de 88 páginas publica el autor en francés la comunicación presen 
tada al Congreso científico latino americano, en la que expone sus opiniones sobre 
esta interesante cuestión, que deberá ser resulta por los especialistas. 

Berro (Mariano B.). La vegetación uruguaya. Plantas que se hacen 
distinguir por alguna propiedad útil ó pexjudicial. En : Anales del 
Museo Nacional de Montevideo, t. II. fascículo XI, p. 89-196. Montevideo, 1899. 

Enumera el autorías plantas uruguayas más abundantes y conocidas, indicando 
sus nombres vulgares y las aplicaciones de que ellas son susceptibles. 

Comunicaciones del Museo Nacional de Buenos Aires. Tomo I, n** 3, 
Buenos Aires, 24 de mayo de 1899. 

Interesantes trabajos científicos comprende esta tercera entrega de las comuni- 
caciones del Museo. 

El doctor Berg se ocupa de los Coleópteros de la Tierra del Fuego, coleccio- 
nados por el señor Carlos Backhausen y describe las siguientes especies nuevas : 



bibliografía 297 

Cylindrorrhinus confuianetts, Ádioristus fuegianuSy Seoioeharwt lateralis y 
Coccinella duplaris. 

Describe el señor Teodoro Stackert Uua leguminosanueva de la flora argentina 
á la cual da el nombre de Prosopis barha-tigridie. 

Dos buenas láminas nos dan el aspecto general 7 detalles de las flores j fratos 
de este extraño vegetal espinoso. 

Alcides Mercerat responde en francés á las ataques de Hauthal quien criticó en 
revistas europeas los trabajos sobre geología de la Patagonia publicados por el 
autor. Rectifíca las añrmaciones de Hauthal y aporta nnetros datos sobre los pantos 
discutidos. 

Continúa el doctor Berg la substitución de nombres genéricos incorrectos ó 
preocupados. 

Carlos Spegazzini prosigue la descripción en latín 'de algunas PUtntiís nuevas 
de la America austral, dando á conocer las siguientes especies : Utricularia 
platensis, Aristoloehia melanoglossa, A. Stuckerti^ Tillandsia chlorantha y 
Staurostigma vermicida. 

Como se vé la importancia de estas nuevas comunicaciones no desmerece de 
las anteriores. A. Gallardo. 



II. -CIENCIAS MÉDICAS 

Gaché (doctor Samuel). La Tuberoulose dans la BépubUqne Argentino. 

Buenos Aires, 1899. 

En un hermoso volumpn de más de 350 páginas acaba de publicar el Dr. Gaché 
un importante estudio de conjunto sobre esta terrible enfermedad, trabajo que 
ha merecido con toda justicia los más lisonjeros juicios de los profesores Pozci 
(de París), Palmberg (de Finlandia) y Gartner (de Jena). 

Vasto es el plan de la obra y se encuentran reunidos en ella todos los datos y 
antecedentes necesarios para. apreciar el estado en que se halla entre nosotros la 
importante cuestión de la lucha contra la tabercuJosis, así como las condiciones 
favorable? ó nocivas que presentan las diversas regiones del país. 

Comienza el autor por dar una reseña general de la República Argentina, su 
extensión, población, topografía, clima y morbilidad. 

Trata luego del contagio de la tuberculosis por inhalación, estudiando las 
opiniones de los autores antiguos y modernos ilustradas con ejemplos oportunos. 
Es de interés el estudio de los medios de desinfectar los vehículos de tramway 
y ferrocarril, medida indispensable hoy día, en particular en las líneas que 
sirven sitios á donde acuden los tuberculosos en busca de climas ó condiciones 
favorables. Por desgracia no se ha encontrado aún el procedimiento que reúna 
la efieada á la facilidad de empleo, comodidad y baratura. 

El desiderátum sería el aislamiento de los enfermos contagiosos en coches 
especiales. 

La transmisión de la tuberculosis por ingestión conduce á tratar del ganado en 
la Argentina y de las medidas adoptadas para impedir la importación ó consumo 
de ammalea enfermos. 

La importante relación de la lubercolosis y la leche está ampliamente tratada 



298 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

y termina con el voto de que se establezcan en Buenos Aires compañías lecheras 
modelo que alejen los peligros de transmisión de enfermedad por la leche y 
doten á la población de este alimento en las mejores condiciones. (1) 

Las curiosas relaciones entre la tuberculosis, los animales domésticos, los 
insectos y parásitos ocupan otro capitulo. 

Ocúpase luego Gaché de la controvertida cuestión de la herencia de la tuber- 
culosis. 

Un resumen de la legislación concerniente á los animales tuberculosos en 
Europa y en América cierra esta parte general. 

Pásase luego á estudiar la ciudad de Buenos Aires bajo el punto de vista de 
esta enfermedad. Resulta en general que Buenos Aires no es de las ciudades 
más atacadas y que se nota cierta tendencia favorable en las cifras de mortalidad. 

Viene en seguida el estudio de cada una de las provincias con todas las con- 
diciones geográficas, meteorológicas, higiénicas, etc. 

Interesante es el capitulo que trata de la tuberculosis entre los negros y loi^ 
indios en la República, donde se muestra como van éstos desapareciendo en la 
competencia vital. 

La profilaxia de la tuberculosis con todas las reglas y consejos más acredita- 
das, la suerte de los tísicos en los hospitales y datos sobre la casa de aislamiento 
en Buenos Aires completan esta parte. 

Los sanatoria para el tratamiento climatérico de la tuberculosis con el estudio 
de sus condiciones, servicios que prestan y opiniones á su respecto, son luego 
tratados. Esto nos conduce al proyecto del autor de establecer un sanalorium en 
la República Argentina, para lo cual pasa en revista las localidades más apropia- 
das tanto en el país como en el resto de América. 

La frecuencia de la tuberculosis en América y Europa nos muestra cuáles son 
sus estragos en casi toda la América latina en particular en Chile y en el Perú 
donde alcanza cifras espantosas. En cambio la República Argentina, ofrece cifras 
relativamente bajas aun con respecto á muchos países europeos. 

Véanse las conclusiones del autor : 

La tuberculosis en la República Argentina, se encuentra en cada ciudad con una fre- 
coencia variable. Su proporcionalidad sobre 100 fallecimientos generales fué en Buenos 
Aires de 7,7 en 1895: llegó á ser 9,3 en 1896 y en 1897 ha alcanzado 11,4. 

En la provincia de Buenos Aires sobre una mortalidad de 17.580 personas en el año 
1896, la tuberculosis cuenta 1314 víctimas, es decir, 7,04 por 100 ; en La Plata la pro- 
porción es de 8 por 100. 

En Santa Fe está comprendida entre 9 y 10 por 100. En la ciudad del Rosario es de 
8,5 por 100. En la provincia de Entre Ríos oscila entre 6 y 8 por 100. 

En Corrientes es de 12 por 100, pero estadísticas minuciosas hacen subir esta cifra ál5 
por ciento. 

Córdoba da 10 por 100, San Lnis 7, Mendoza 7, San Juan 5, La Ríoja 5, Santiago del 
Estero 5, Catamarca 4, Tncumán 3, Salta 4,7 ; Jujuy menos de 3 por ciento. 

La influenza ha invadido el país desde 1890 y contribuye é aumentar la cift'a de la 
tuberculosis. 

(1) Sabido es que una comisión últimamente nombrada por la Intendencia Municipal 
para el estadio de la provisión de leche á Buenos Aires, se ocupa activamente de resol* 
ver este problema, habiendo encontrado sólo dos empresas (La Martona y la Granja 
Blanca) que suministren leche con garantías suficientes de pureza. 



BIBLIOGRAFÍA 209 

Ciudades como Mendoza, donde hace 35 años la tuberculosis era desconocida, le pagan 
hoy tributo, debido á la afluencia de personas que atrae la fama de su clima. Las facili- 
dades del transporte por ferrocarril han contribuido al contagio sembrado por enfermos 
venidos de otra parte. 

Además del aislamiento de los enfermos y la desinfección de los locales ocupidos por 
ellos, la profilaxia de la tuberculosis debe comprender la desinfección de los coches de 
ferrocarril y el lavado de los tramways y coches de alquiler, lo más que sea posible. 
Los vapores y los ferrocarriles deben tener una sección especial para alojar á los tuber- 
culosos y sería preferible que éstos tuvieran vehículos especialmente construidos para 
este objeto y cuya desinfección sea fácil. 

Una comisión de ingenieros sanitarios debe estudiar la cuestión. 

Se debe colocar en ios sitios públicos salivaderas que contengan una solución anti- 
séptica y avisos en diferentes lenguas llamando la atención sobre la ventaja que habría 
para los enfermos en no escupir más que en estos recipientes. 

En las casas donde se encuentra en tratamiento un tuberculoso se debe proceder ante 
todo á la desinfección de su ropa, antes de entregarla á las lavanderas, pues que sabe- 
mos demasiado que las familias no siempre reclaman ios servicios de la administración 
sanitaria. 

Desinfección de los vasos, cubiertos, etc., en los restaurants, cafés, etc. 

Barrido de los teatros y sitios de diversiones públicas, con riego previo. 

Barrido de las calles durante la noche, después de riego para no levantar polvo. 

Empleo obligatorio de la tuberculina en las vacas ; esta substancia deberá ser gratuita 
para los pequeños propietarios. 

Vigilancia de los almacenes de pajareros. 

Inspección rigurosa de la leche y de la carne. Examen bacteriológico de la leche. 

Hospitales especiales para los tuberculosos fuera de las ciudades. 

Sanatorium en Capilla del Monte (provincia de Córdoba) para tuberculosos en estado 
de aprovechar el tratamiento de altura. 

Sanatorinm marítimo en Mar del Plata. 

£n las pequeñas villas donde las autoridades no podrían soportarlos gastos ocasionados 
por la profilaxia pública, los habitantes deben hacerlo, y comprar las estufas y los ele- 
mentos más indispensables. 

Necesidad de sanear todas las ciudades argentinas, excepción hecha de Buenos Aires. 
Mendoza y Corrientes, que ejecutan en este momento este programa. 

Estos trabajos son aun más necesarios en el Brasil, en Chile y Perú, donde la morta- 
lidad está representada por cifras muy elevadas. En estos últimos países la tuberculosis 
es de una frecuencia terribleiftente alarmante. 

Dar A la masa popular instrucciones sobre el peligro del contagio y esparcir por todos 
los medios posibles las ideas verdaderas sobre este punto. 

Señala también el autor las medidas especiales que deben ponerse en práctica 
60 las estaciones de montaña para evitar que el microbio se establezca y pro- 
pague. 

Repetiremos para terminar, haciéndolas muestras, las palabras que dirige el 
profesor Pozzi al doctor Samuel Gacha y qae demuestran que nuestro compa- 
triota se ha adelantado á muchos sabios europeos. 

« Sería de desear que en cada país se encontrara un sabio de vuestro valor 
para recoger los documentos y coordenarlos con método y sacar luego de ellos 
sabias conclusiones bajo el punto de vista de la higiene pública. Habéis merecido 
bien de vuestra patria en particular y de la ciencia en general. » 

A. Gallardo. 



300 ANALES DE LA SOCIEDAD CIINTÍFIGA ARGENTINA 



III. — CIENCIAS VARIAS 

liehmann-IVitsehe (doctor Robert). Quelques observations nouvelles 
sur les indiens Guayaquis du Paraguay, en : Revista del Museo de 
La Plata, tomo IX, pág. 399-408. La PlaU, 1899. 

Da el doctor Lebroann-Nitscbe algunos datos craneológicos, antropológicos y 
aun lingüísticos sobre esta tribu primitiva tan poco conocida. 

Una bermosa lámina con el retrato de una niña guayaquf ilustra esta contri- 
bución. 

A. Gallardo. 

Zeballos (doctor Estanislao S.) Orígenes nacionales. Despoblación de 
Buenos Aires por Irala el 10 de abril de 1541 en : Boletín del Insti- 
tuto Geográfico Argentino^ tomo XIX, pág. 263-271. Buenos Aires, 1898. 

Publica el doctor Zebados un interesante documento inédito de gran impor- 
tancia para la etnografía argentina por ser el fruto de seis años de obsenración 
directa y escrito en presencia de lo que en él se describe. 

liaffone Quevedo (Samuel A.) Bl Barco y Santiago del Bstero. Se- 
gunda parte en: Boletín del Instituto Geográ/ico Argentino^ tomo XIX, 
pág. 27'¿-d(>4 (con un mapa.) Buenos Aires, 1898. 

Quipog^a (doctor Adán). Bl simbolismo de la Orus y el Falo en Cal- 
chaqui, en : Boletín del Instituto Geográfico Argentino^ tomo XIX, pági- 
na 305-843. Buenos Aires, 1898. 

Interesante artículo, profusamente ilustrado, en el que se ejercita la ciencia é 
imaginación del autor para interpretar las manifestaciones del arte é industria 
calchaquí. 

Martinez (Benigno F.}. Htnografia del Rio de la Plata en : Boletín del 
Instituto Geográfico Argentino, tomo XIX, pág. 344-359. Buenos Aires, 1898. 

Es la ampliación del discurso pronunciado en el Congreso Científico Latino 
Americano. 



índice general 



DE LAS 



MATERIAS CONTENIDAS EN EL TOMO CÜADRAfiÉSIMO SÉPTIMO 



Páginas 

Duae species noviie argentinae Gyponae Generís, por Carlos Berg 5 

Una planta nueva de la flora uruguaya, por Car ion spegasalnl 8 

Tesoro de Catamarqueñismos, por Hamuel A. Lafone ^ueveda 14 

Refracción astronómica, por Jasó 0. Carti 49 

Sur de nouveaux restes fossiles de Caroassiers primitifs de Monte Hermoso, por 

Aleidea Mercerat 56 

Nota preliminar sobre el Loncasaunu argentinus, un representante de la familia de 

los Megalosauridae en la República Argentina, por FlarenUBo Ameghina. ... 61 

Descripción de la Oslrea guaranítica, por H. van Jherlng 63 

La fiesta de la Facultad de Ciencias exactas, físicas y naturales 65 

Estudios geológicos de la Patagonia por J. B. Hatcher, por E. Phillppl *; ; 

Demetrio Sagastume (Necrología) 9*7 

De la mué chez les insectes, considerée comme moyen de defense contre les para- 
si tes Tégétaux ou animaux.— Boles spéciaux de la mué trachéale et de la mué in- 

testinale, por J. Küackel d^nerevlals 100 

Viga empotrada en sus dos extremos, por Federica Vlilareal 101 

Instrucción industrial. — Su implantación en el país, por Otia Krause 129 

El manganeso argentífero de «La Gortaderita» (provincia de Mendoza), por Jvan J. 

J. üylc 143 

Nova addenda ad Floram Patagonicam. por Carlas Spegaaslni 161, 221, 274 

La ecuación lineal á coeficientes constantes, por Manuel Ganadlea 178 

Cuestiones sanitarias, por Demetria Sagaiitunie 187, 209 

El viaje del Jíélgica 240 

El Neomylodon Littai, por Ángel Gallarda 257 

Mycetes argentinenses, por Carlas Spegaaalnl 262 

Segunda reunión del Congreso Científico Latino Americano en Montevideo 291 

Visita á los nuevos mataderos 292 



BIBLIOGRAFÍA 

Ambrosetti (J. B.). Notas de arqtieologia cakhaqui 48 

Araos Al faro (O.). Sobre la profilaxis y el tratamiento de las diarreas estivales de los 
niños 9ü5 



302 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Páginas 

Art Photographique (L\) 159 

Brrg iC). Observaciones iobre lepidópteros argentinos y otros sudamericanos S96 

Berro (H. B.). La vegetación uruguaya Plantas que se hacen distinguir por alguna 

propiedad útil ó perjudicitU 

BoLTZMANN (L.). Vorlesuugen über Gaxtkeorie 153 

BouLANGER (M.). Quadrature du cercU 82 

BouLENGER (G. A ). A List of Reptiles, Batrachians andFiskes coUectedby Cav, Guido 

Boggiani in tke Northern Chaco 45 

Brav (W. L.). On the relationx of the flora of the lower Sonaran soné tn North Ame- 
rica to the flora of the arid xones of Chili and Argentine 81 

Carnot (A.). Traite d'Analyse des substances minerales. Tomo 1 153 

Cartaz (A.). L'opothérapie 205 

Comunicaciones del Museo Nacional de Buenos Aires, n* 2 43 

Comunicaciones del Museo Nacional de Buenos Aires, n*5 296 

CoRDiER (J. G.) y Lb Grand (N. £.)• L'état actuel et besoins de Vindustrie des vins de 

champagne 202 

Correa Luna (C). Informe sobre las circunsíancias de la muerte del explorador Ra- 
món Lista 48 

CoTTON (A.)- Vatpect actuel de la loi de Kirchhoff. 204 

Curie (S.). Les rayons de Becquerel et le Polonium 159 

CuRCí (y.). Sur la phylogenie et le polymorphisme des bactéries 296 

Darboux (G.)- Lecons sur les systémej orthogonaux et les coordonnées curviligne4 42 

Dblage (Y.) y Hbrouard (S.). Traite de xoologie concrete. Tomo V 88 

Delassds (E ). Lefons sur la Théorie analytique des équations aux derivées partidles 

du premier ordre 41 

Drach (J.). Essai sur une théorie genérale de Vintégration et sur la classification des 

transcendantes 147 

DuRAND DE Gros (J. P.}- Apcrpju de Taxinomie genérale 199 

EzcuRRA (P.)' Camino indio entre los ríos Negro y Chubut, Travesía de VaUheta 48 

Fletcher (E. L.). Essais qualitatifs au ehalumeau 203 

Gaché (S). La Tuberculose dans la République Argentine 297 

GiRAU (H.). Traite élémentaire de travaux pratiques de chimie 201 

Glangeadd (H.). La distribution des Poraminiféres pélagiques á la surface et au fond 

de Cocean 94 

— Les vues nouvelles sur les causes de Vépoque gladaire 153 

GciLLAUME (C. E.). Léchelle du spectre 149 

Haug (E.j. Revue annuelle de géologie 45 

Her¥¿ (H.). Les bcUlons á déviateurs 198 

HuGOüNBNQ (L.). La constitution des albumines et les récents travaux de CEcoU Alie- 

mande; les bases hexoniques 206 

Lafone Queveoo (S. A.). El Barco y Santiago del Estero. I parte 47 

— El Barco y Santiago del Estero, II parte 300 

Landouzt ( L.). Les sérothérapies 154 

Lapparent (A. de,. Lecons de géographie physique 202 

Lehmann-Nitsche (R.)' ¿ Lepra precolombiana ? 154 

— Qwlques observations nouvelles sur les indiens Guayaquis du Paraguay 300 

Le Bon (G.). fíe la transparence des corps opaques pour des radiations lumineuses de 

grande longueur adonde 203 

Maillard (L.). La cristalisation des moHéres albuminoides et les cristalloxdes proíéi- 

ques de la micrographie 89 

Hallol (B. J.). Tramway eléctrico c La Capital » 83 

Marottb {?.). Les équations ditférentielles linéaires et la Théorie des Groupes 147 



ÍNDICE GENERAL 303 

Páginas 

Martínez (B. F.). Etnografía del Rio de la Plata 300 

Mascart (E.). Lepru tur CElecíricUit et le Magneiisme. Tomo II 901 

Massao (J.). Cours de Méeanique 198 

Manni (Barón de). Les bandages pneumatíques eí la résistcuice au roulemenl IQg 

Metzner (R.) . Sur quelques eomposis du Selénium eí du Tellure ¿00 

MoMTtLLOT (L.)- Télégraphie ¡n'atique. Traite complet de Télégraphie électrique 149 

Naü (P.). Formaüon et ertinction du elapotts 42 

Ogier (J.). Traite de Chimie Toxicologique 200 

Ohlmüller. Guide pratique pour Vanalyse de Veau 203 

Patró (R. J ). La Awtralia Argentina I55 

Perrikr (E.). LOrigihe des Vertebres 87 

PrriT (P.). Vetat aetuel et les besoins de l'indtutrie de la brasserie 158 

PLf ARD (A.). De la eonservation et de ramélioration de Vespéee 206 

QciROGA (A.). Monumentos megalítieos de Colalao 47 

— El simbolismo de la Crux y el Falo en Calehaqui 300 

Repin (Ch ). £a guérison du tétanos declaré 95 

Richard (J.) Legón sur les méthodes de la géométrie moderne. 41 

RoRiN (G.). Vévolution de la méeanique nhimique et ses tendanees actuelles 90 

RouLB (L.). Vanatomie comparée des animaux basée sur Vembriologie 89 

Saint Loup (R.). Le Dolichotis patagónica. Recherehes d'anatomie comparée 45 

Shirnot (J. N.). Las poblaciones finesas de los valles del Volga y de la Kama 200 

Smitt (P. G.> . Poissons de Vexpédition scienti/ique á la Terre de Feu 45 

SooRY (J.). Les localisations cerebrales des centres corticaux de la sensibilité genérale. 154 

~ Les récente travaux sur Vorigine de l'homme, Saprés M. Emest HtBckel 200 

SüESs (E.). La Face de la Terre 81 

Tatti (S.)> Euai sur un nouveau signe clinique La putsation du pied 46 

Thomas (O ). On some Mamáis obtained 6y the late M' Henry Dumford in Chubut, 

E. Patagonia 45 

Vallier. VArHllerie. MaterieL Organisation 159 

Verneau (Rr). La main chex les mammiféres Monodelphis au point de vue du squelette, 202 
Weiss (P.). Lesnouveaiux laboratoires techniques de VEcole polyteehnique de Zurich et 

ceux de nos Facultes des Sciences 206 

Witz (A.). Traite théorique et pratique des moteurs ágax et á pétrole et des noitures 

auHomobiles, Tomo 1(1 149 

Zbballos (E. S.). Orígenes nacionales. Despoblación de Buenos Aires por Irala el 40 

de abril de 4544 300 



MISCELÁNEA 

Barnes (C. R). Empleo de la palabra f asimilación » en boUSnica 80 

Los nneT'o^iosforos 191 

Los pesos atómicos 192 

Coa reciente disensión sobre la consanguinidad 198 

LefAvrb (L ). La desnatnralización del alcohol 193 

El gran anteojo de 1900 195 

Hbricourt ( J.). El contagio por medio de los infectos 243 

El Congreso internacional de los Matemáticos 294 

La vida animal es ana simbiosis con microbios 294 



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ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 

ARGENTINA 



biBECTOR : logeDiero ÁNGEL GALLARDO 
Sbcrktarios : Señores I^duardo Latzina y Carlos Lagos García 

REDACTORES 

IngeDiero Eduardo Aguirre, señor Juan B. Ambrosetti, doctor Pedro N. Arata, 
ingeniero Alberto de Arteaga, iageniero doctor Manuel B. Bahía, ingeniero 
Santiago E. Barabino, ingeniero Federico Birabén, arquitecto Juan \. Bus- 
chiazzo, ingeniero Emilio Candiani, ingeniero José S. Corti, doctor Eduardo L. 
Holnaberg, doctor Atanasio Quiroga, ingeniero Francisco Seguí, doctor Enrique 
Tornú, doctor Roberto Wernicke, doctor Estanislao S. Zeballos. 



JULIO 1899. — ENTREGA I. - TOMO XLVIII 



PUNTOS \ PRíSaOS DE SUSCRIPCIÓN 

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BUENOS AIRES 

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JUNTA DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero doctor Marcial R.Candioti. 

V ice-Presidente í° Ingeniero doctor Carlos M. Morales. 
Id. 2^ Mayor ingeniero Arturo M. Lugones. 

Secretario de actas Ingeniero Eleodoro A. Damianovich. 

— correspondencia Agrimensor Cristóbal Hicken. 

Tesorero Ingeniero José M. Sagastume. 

Bibliotecario. ..... Señor Llis Miguens. 

Ingeniero Domingo Nocetl 
Ingeniero Claro C. Dassen. 

Vocales { Ingeniero Emilio Palacio. 

Ingeniero Luis A. Huerco (hijo). 
Ingeniero Alejandro Claypole. 
\ Ingeniero Oronte A. Valerga. 
Gerente Señor Juan Botto. 



índice de la presente entrega 



La reorganización universitaria 5 

Demetrio Sagastumr. Cuestiones sanitarias 14 

J. LiGNi^RES. Evolución y destrucción del pulgón lanígero 31 

Carlos Speoazzini. Nova addenda ad Fioram Patagonicam fContinudciónJ 44 

HiscELÁNEA : Manera de remediar las inundaciones del Rio Negro 60 

Hirliografía: Mallol, Afirmados : estudios sobre los pavimentos de la ciudad de 
Buenos Aires.-^PoiNCAR^, La théorie de Maxwell et les oscillations hertziennes. 
— DoERiNG, Alturas tomadas en la provincia de Córdoba.— Doering, Resultados 
bipsométricos de algunos viajes del doctor G. Bodenbender. — Dokhing, De 
Soto á Villa Mercedes : Determinaciones barométricas de alturas — Delage et 
Hbrouard, Traite de zoologie concrete. — Jcdulikn, QuelqueB notes sur plu- 
sieurs Caprophages de Buenos Aires. — F. Lr Dantkc, La sexualité. — Bard, 
La spécificité cellulaire 6) 



ANALES 



DB LA 






ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 



ARGENTINA 



DiRBGTOR : iDgeDiero ÁNGEL GALLARDO 
SiGRRARios : Señores Eduardo Latzika y Garios Lagos García 



TOMO XLVIII 

Segundo semestre de 1800 



BUENOS AIRES 

IMPRENTA DE PABLO E. CONI É UUOS, ESPECIAL PARA OBRAS 

680 ^ CALLE PERO — 680' 

1800 



n ^ ^ 



LA REORGANIZACIÓN UNIVERSITARIA 



OPINIÓN DEL CONSEJO SUPERIOR 



Nos hemos ocupado anteriormente, con cierta extensión, en las 
páginas de estos Anales (1) del serio problema de la organización 
de nuestras universidades. 

Para completar nuestra investigación respecto de las ideas domi- 
nantes en los centros intelectuales, publicamos enseguida el medi- 
tado informe que ha formulado la Universidad Nacional de Buenos 
Aires, en contestación á la consulta^que le dirigiera la comisión de 
Instrucción Pública de la honorable Cámara de Diputados de la 
Nación acerca de la opinión del Consejo Superior Universitario sobre 
los tres proyectos de ley sometidos al estudio de dicha comisión. 

Sería tal vez ésta la oportunidad de abrir juicio sobre el proyecto 
de plan de enseñanza general y universitaria que acaba de presen- 
tar el Poder Ejecutivo á la consideración del Congreso, pero nos 
abstenemos de ello, por ahora, en vista de la importancia y magni- 
tud del asunto, que exige un maduro y detenido examen y no admi- 
te improvisaciones. 

Abrigamos, por otra parte, el convencimiento que dicho plan ge- 
neral, á pesar de contener bellas ideas, elocuentemente expresadas 
en el mensaje que lo acompaña, está destinado á sufrir modificacio- 
nes fundamentales, pues la simple lectura revela en él gravísimos 
inconvenientes, que harían imposible su aplicación práctica. 

fi; A. Gallardo. La Reforma univer$itaria, tomo XLVI, entrega IV, octabre 
1898, páginas 193-223. — £1 problema de la organización universitaria, tomo 
XLVI, entrega V, noviembre 1898, páginas 268-276. 



6 ANA.LES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Baste decir que pretende mantener á los estudiantes en es- 
cuelas simplemente profesionales hasta los treinta años, precisa- 
mente en un pais que requiere la rápida y efícaz preparación de esos 
mismos profesionales para que colaboren cuanto antes al progreso 
nacional; desmesurada extensión délos estudios profesionales, que 
'no se encuentra en ningún pais del mundo, ni aún en aquellos en 
que la competencia y abundancia de obreros de todas categorías, 
podría hasta cierto punto explicar la dedicación de las dos terceras 
partes de la existencia de un hombre á prepararse para el ejercicio 
de una profesión que debe precisamente servirle para ganarse la 
vida. 

¿Cuántos años se necesitarán para alcanzar el título de doctor, 
según el criterio ministerial? 

Dejemos, pues, de lado este vastísimo plan para cuando sea discu- 
tido en el Congreso, y concretémonos á presentar el informe del Con- 
sejo Superior, á que nos hemos referido más arriba. 

Helo aquí : 

Baenos Aires, junio 13 de 1899. 

Señor Presidente de la Comisión de Instrucción Pública de la Hono- 
rable Cámara de Diputados de la Nación . 

Llevada á conocimiento del Consejo Superior la nota que el señor 
Presidente se sirvió dirigirme el 9 de septiembre del año próximo 
pasado, me ha encargado que le conteste con el siguiente informe, 
que contiene su opinión respecto de la reforma de la ley universi- 
taria vigente : 

La Universidad de Buenos Aires, que la componían el departamen- 
to de jurisprudencia, el de estudios preparatorios y la Facultad de 
Ciencias Exactas estaba bajo la dirección del Rector y constituía una 
dependencia del Poder Ejecutivo de la provincia, quien dictaba sus 
reglamentos, nombraba sus profesores, resolvía los casos contencio- 
sos y aún las solicitudes de los alumnos que pretendían alguna 
concesión especial. La Facultad de Medicina no formaba parte de la 
Universidad ; la dirigía una academia, cuyos miembros, incluso el 
Presidente, eran nombrados por el Poder Ejecutivo, constituyendo 
también una dependencia del mismo poder, en ¡guales condiciones 
á las de la Universidad. 

Esta organización duró hasta la sanción de la Constitución que la 



LA. REORGANIZACIÓN UNIVERSITARIA 7 

provincia de Buenos Aires se dio en 1873, la que alteró substancial- 
mente sus bases al establecer las reglas á que debian sujetarse las 
leyes orgánicas y reglamentarias de la instrucción superior. 

En esas reglas se encuentra el origen de la autonomía de que go- 
za la Universidad, desde 1874, que, si no ha sido ni es absoluta, es 
por lo menos la mayor de que puede gozar una institución que se 
sostiene exclusivamente con las rentas de la Nación. 

Según estas reglas^ la instrucción superior debía estar á cargo 
de la Universidad y ésta componerse de un Consejo superior presi* 
dido por el Rector, y delegados de las diversas facultades. 

La misma Constitución determinó cómo debían formarse el Con- 
sejo y las Facultades ; fijó las atribuciones del primero, encomen- 
dándole dictar los reglamentos que exigieran el orden y la discipli- 
na de los establecimientos de su dependencia, la aprobación de los 
presupuestos anuales para ser sometidos á la sanción legislativa, 
la jurisdicción superior policial y disciplinaría que las leyes y regla- 
mentos le acordaran, y la decisión en última instancia de todas las 
cuestiones contenciosas decididas en la primera por una de las Fa- 
cultades ; le encomendó, también, que promoviera el perfecciona- 
miento de la enseñanza, la creación de nuevas facultades y cátedras; 
que reglamentara la expedición de matrículas y diplomas y fijara 
los derechos que pudieran cobrar por ellos. Determinó, además, 
las atribuciones de las facultades, encomendándoles la elección de 
su decano y secretario, el nombramiento de profesores titulares ó 
interinos, la dirección de la enseñanza, formación délos programas 
y la recepción de exámenes y pruebas, la fijación de las condiciones 
de admisibilidad de los alumnos, la administración de los fondos 
que les correspondiera, rindiendo cuenta al Consejo, proponer á 
éste los presupuestos anuales y toda medida conducente á la mejo- 
ra de los estudios ó régimen interno de las facultades. 

Mientras se dictaban las leyes orgánicas y reglamentarías, el Po- 
der Ejecutivo de la provincia dio el decreto de 26 de marzo de 4874, 
y desde entonces la Facultad de Medicina quedó incorporada á la 
Universidad y ésta adquirió una independencia casi absoluta, pues 
la intervención que se reservaron los poderes públicos se limitó á 
la fijación de los sueldos y gastos y á suministrarle los fondos con 
que debía atenderlos. 

En esta organización universitaria prevalecieron las ideas si- 
guientes : 

1* La de unidad y solidaridad entre las facultades, sirviendo de 



8 AlfALBS DB LA SOCIEDAD CIBRTinCA ARGENTINA 

vínculo común el Consejo Superior, compuesto de los decanos y 
delegados de las mismas facultades, presidido por el Rector, con 
encargo de ejercer la jurisdicción superior y disciplinaria, de dic- 
tar los reglamentos generales y comunes á todas las facultades y de 
velar por el adelanto de la Universidad ; 2* La de dejar á ésta su 
propia dirección, su reglamentación y el nombramiento de todas 
sus autoridades ; 3* La de encomendar á las facultades la dirección 
de la enseñanza, el nombramiento de sus miembros académicos y 
profesores y el mantenimiento déla disciplina dentro de sus propios 
institutos. 

Nacionalizada la Universidad de Buenos Aires^ la ley de 3 de ju- 
lio de 4895 se inspiró en estas mismas ideas, puesto que le conservó 
su unidad y su organización ; mantuvo la alta autoridad del Conse- 
jo Superior y dejó á las facultades la dirección de la enseñanza, á 
cuyo efecto señaló entre sus atribuciones la de proyectar los planes 
de esludios, formar los programas y proponer el nombramiento y 
destitución de los profesores. 

Las limitaciones que introdujo en las atribuciones de las autori- 
dades universitarias, no alteraron fundamentalmente la organiza- 
ción de la Universidad, pues ellas se redujeron á dar al Poder Eje- 
cutivo intervención en la redacción de los Estatutos, en la fijación 
de los derechos universitarios y en el nombramiento y destitución 
délos profesores, dejando siempre al Consejo Superior ó á las Fa- 
cultades la iniciativa en estos mismos actos. 

Con esta organización la Facultad de Derecho, primero, y la de 
Medicina, después, han adquirido su casa propia, la de Ciencias 
Exactas ha mejorado considerablemente la suya, ensanchando el 
local con el edificio que tenia la antigua Universidad y constru- 
yendo varios salones para laboratorios y clases. 

La enseñanza era dada por ocho profesores en la Facultad de De- 
recho, doce en la de Medicina y once en la de Ciencias Exactas, y 
hoy ese número ha aumentado á veinte y dos en la primera, trein- 
ta y tres en la segunda, cuarenta y uno en la tercera, habiendo, 
además, once en la de Filosofía y Letras. 

No solamente se ha dado mayor extensión á la enseñanza teórica 
con la creación de nuevas cátedras y la división de algunas de las 
existentes, sino que se ha atendido preferentemente á los estudios 
prácticos, con la instalación de gabinetes y laboratorios formados 
y fomentados con las subvenciones del presupuesto y los recursos 
propios de las facultades, los cuales, si bien no han llegado aún al 



LA REORGANIZACIÓN UNIVERSITARIA 9 

grado de adelanto que fuera de desear, prestan, sin embargo» desde 
ahora, servicios de importancia y es de esperar que formen algún 
día verdaderos planteles para el estudio de las ciencias que se cul- 
tivan en las facultades de Medicina y Ciencias Exactas, Físicas y 
Naturales. 

El número de alumnos matriculados en 1873 era de 493 en Juris- 
prudencia y Procedimientos, de 286 en Medicina, Farmacia, Obs* 
tetricia. Odontología y Flebotomía, y de 76 en la Facultad de Cien- 
cias Exactas; en 1 898 ese número ha aumentado á 766 en la Facultad 
de Derecho, 1517 en la de Medicina, 345 en la de Ciencias Exactas, 
Físicas y Naturales, habiendo, ademas, 37 en la de Filosofía y Le- 
tras. 

En estos adelantos ha influido, sin duda, el aumento de pobla- 
ción ; pero no puede desconocerse que la reforma de la organiza- 
ción universitaria iniciada en 1874 y mantenida con pequeñas va- 
riaciones hasta ahora ha contribuido poderosamente á realizarlos. 

De ahí que el Consejo Superior piense que las bases de esa orga- 
nización no deben alterarse para volver al pasado, aunque conviene 
que se modifiquen en el sentido de dar á la Universidad su completa 
autonomía económica y la mayor posible en la dirección de la en- 
señanza . 

En presencia del aumento en el número de alumnos, el consejo 
superior cree que ha llegado el momento de que la Univer*sidad con- 
tribuya á costear los gastos de su enseñanza, limitándose á recibir 
de los poderes públicos de la Nación una subvención, que, por aho- 
ra, podría fijarse en 400.000 pesos ó sea menos de las dos terceras 
partes del presupuesto actual, el cual asciende á pesos 613.300, sin 
incluir el Hospital de clínicas, la maternidad ni las jubilaciones. 

De esta manera no sólo se aliviaría el tesoro de la Nación, sino 
que la Universidad podría dar más amplitud y desarrollo á la ense- 
ñanza, sobre todo á la práctica, fomentando los gabinetes y labora- 
torios y procurando poner al frente de ellos á personas competentes 
que se dedicaran exclusivamente á las investigaciones científicas y 
á la preparación de alumnos, que en el futuro, llegarían á ser sus 
directores. 

Contribuyendo la Nación al sostenimiento de la enseñanza supe- 
rior por medio de una subvención únicamente, la autonomía de la 
Universidad deberla ser completada con la facultad de dictar su pre- 
supuesto y de determinar los derechos universitarios que hayan de 
cobrarse con relación á las necesidades de su enseñanza, de modo 



i o AMALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

que ésta, sin ser eoteramente gratuita, como no lo es en país algu- 
no, tampoco sea de tal modo onerosa que prive de sus beneficios á 
los jóvenes de escasos recursos. 

Elconsejo superior adhiere al proyecto número 3 porque consi- 
dera que, con las modificaciones que más adelanteindicará, satisface 
enteramente á las ideas que predominan en oí cuerpo universitario, 
manteniendo la cohesión délas facultades que componen la Uni- 
versidad de Buenos Aires, y adelantándose á las aspiraciones de los 
que desean establecer una universidad autónoma sin perder su ca- 
rácter oficial, que le da el prestigio de que actualmente goza. 

La autonomía universitaria no es la independencia de las facul- 
tades ; la Universidad da la idea de unidad, de comunidad, de vín- 
culo entre las diversas facultades, que no debe desaparecer, si no 
se quiere retrogradar. 

La Francia, que suprimió sus universidades en 1789, las ha res- 
tablecido por la ley de julio de 1896, dando ese nombre y organiza- 
ción á los grupos de facultades que existían. 

Las facultades deben tener autonomía para dirigir su propia 
enseñanza y para mantener la disciplina dentro de sus institutos 
respectivos; á este fin conviene encomendarles la iniciativa en la 
elección de sus profesores, la organización de su enseñanza, su dis- 
tribución, su orden, sus programas, la forma de los exámenes ó 
pruebas para acreditar la competencia de los alumnos y el estable- 
cimiento de las reglas que hayan de regir la disciplina del instituto. 

El consejo superior universitario compuesto de los decanos y de- 
legados de las mismas facultades, presidido por el rector, que es el 
representante de la Universidad, no puede quedar reducido al papel 
de tribunal de apelación en las cuestiones contenciosas de escasísi- 
ma importancia, porque en lo general sólo se refieren á las relacio- 
nes éntrelas facultades y los alumnos ; su misión tiene que ser otra, 
él sirve de vínculo de unión entre las facultades, él debe fijar los 
derechos universitarios comunes á todas, para que el acceso de los 
alumnos á cualquiera de ellas pueda ser igual ; él debe discutir y 
votar el presupuesto de todas y atender á sus gastos para que puedan 
ayudarse recíprocamente ; él debe fijar las reglas generales que sean 
comunes á todas las facultades para mantener la unidad que carac- 
teriza á la Universidad. 

Dar á las academias la atribución de fijar los derechos universi- 
tarios y de dictar su presupuesto reconociéndoseles el derecho de 
exigir que la Nación las subvencione con la cantidad necesaria para 



LA RBORGAMUACIÓN UMIYERSITARIA 11 

cubrir el déficit, como se propone en el proyecto n^ 1 , es encomendar 
al H. Congreso el papel secundario de votar fondos para cubrir gas- 
tos que él no ha autorizado, y cuyo monto dependerá de la mayor ó 
menor largueza que muestren ias academias para determinar los 
gastos y los sueldos de sus profesores ó empleados. 

Alguna de las academias podría fijar derechos bajos que aumen- 
tarían el déficit y otras tan elevados, para hacerlo menos sensible, 
que impedirían la entrada de alumnos á sus facultades. 

El consejo superior no es un cuerpo extraño á las facultades, pues- 
to que se compone de los miembros que ellas mismas designan para 
representarlas y de los decanos que las presiden ; no hay peligro al- 
guno de que él pueda trabar la marcha de ellas y hay verdadera 
conveniencia en mantenerlo con las altas atribuciones que señala 
el proyecto n^ 3, para que vele por todas y mantenga la unidad de 
propósitos y fines que persiguen. 

El consejo superior, cree también que debe mantenerse la igualdad 
de representación de las facultades en la asamblea universitaria, 
como la han tenido hasta ahora, igualdad que desaparecería si se le 
incorporaran todos los profesores titulares y suplentes, porque el 
número de éstos es muy elevado en algunas y muy reducido en otras. 
Reconoce que debe darse representación ai cuerpo docente tanto en 
ia asamblea como en la composición de las academias, pero man- 
teniendo la igualdad de representación en la primera. 

Esto se obtendría autorizando al cuerpo de profesores titulares y 
suplentes de cada facultad para que nombre diez delegados que 
formarían parte de la asamblea universitaria, y estableciéndose que 
la tercera parte de los miembros académicos sea nombrada por el 
mismo cuerpo docente. 

El consejo superior considera que el proyecto que responde mejor 
á las ideas que deja manifestadas es el número tres (I) y que debe 
aconsejar su adopción, proponiendo las siguientes modificaciones : 
Reformar la base 3^ del artículo 1"* en la siguiente forma : 
« Costeará los gastos de la enseñanza con sus rentas propias y con 
una subvención nacional que se fija, por ahora, en cuatrocientos 
mil pesos anuales.» 

Agregar en el artículo 3"* : « Nombra y remueve á los profesores 
titulares á propuesta de la facultad respectiva. 

(1) Publicado en estos Anales en el tomo XLVI, entrega V, noviembre 18d8. 
pág. 274-276. 



12 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

« Después de dos apercibimientos á un profesor^ el consejo podrá 
destituirlo por sí sólo. » 

Sustituir en el artículo i'' el inciso relativo al nombramiento, y 
remoción de profesores por el siguiente : « propone el nombramien- 
to y remoción de los profesores titulares ; y designa y separa á los 
suplentes». 

Modificar la primera parte del artículo 5^ en la siguiente forma : 

«Componen la asamblea general: 

« a) Los miembros titulares de todas las facultades; 

« b) Diez profesores titulares ó suplentes de cada facultad, nom- 
brados por el cuerpo docente, compuesto de titulares y suplentes ; 

« c) Cinco diplomados de cada facultad, que los respectivos cuer- 
pos académicos y docentes elegirán por tiempo determinado. » 

Sustituir el inciso I** del artículo 5*" por el siguiente : 

«Reformar los estatutos de la Universidad á propuesta del con- 
sejo superior. » 

Redactar así el inciso 2° : « Nombrar rector y vicerector déla Uni- 
versidad ; y admitir ó desechar sus renuncias. » 

Sustituir el artículo 9^ por éste: «Por esta sola vez el consejo 
superior sancionará los estatutos dentro de los dos meses siguientes 
á la promulgación de la presente ley. » 

Agregar el siguiente artículo : « Constituyese un fondo universita- 
rio con los siguientes recursos : I"" las sumas y valores actualmente 
acumulados ; ¿® el excedente de las rentas de la universidad después 
de cubierto su presupuesto ; 3** las donaciones y legados que se ba- 
gan á la Universidad ; i'^los derechos que se perciban por habilita- 
ción de títulos, con arreglo al tratado internacional de Montevideo. 

De estos fondos, que podrían invertirse en títulos de renta, se 
dispondrá para adquisición de inmuebles y construcción de edificios 
destinados á las facultades. 

Para poner en ejecución este proyecto, si fuese convertido en ley, 
el consejo superior necesitaría disponer de todos los derechos uni- 
versitarios, y como la mayor parte de éstos han sido destinados por 
las leyes números 3551 y 3379, de 18 de octubre de 1897, y 18 de 
agosto de 1896, para la construcción del edificio de la Facultad de 
Derecho, y de un instituto de anatomía patológica y otras instalacio- 
nes, será menester reemplazar ese recurso con los fondos que vote 
el H. Congreso, pues no es posible abandonar el propósito de llevar 
á cabo aquellas construcciones que son indispensables para el re- 
gular funcionamiento de las escuelas de derecho y de medicina. 



LA RBORGAMIZAaÓM UMIVBRSITÁRIÁ 13 

También sería conveniente, para evitar dificultades de interpre- 
tación, derogar expresamente las leyes números 1597, de 3 de julio 
de 1885,7 3271 de 2 de octubre de 1895, complementaria de la pri- 
mera. 

Finalmente, el consejo superior, opina que la Universidad de 
Buenos Aires debe conservar su carácter oficial, y que no es oportuna 
la creación de universidades libres, cuva necesidad no se ha hecho 
sentir hasta ahora. 

Saludo al señor presidente con mi consideración distinguida. 

Leopoldo Basavilbaso, 

Rector. 

Eduardo L. Bidau, 
Secretario general. 



Puede verse que el informe precedente está de acuerdo con las 
conclusiones á que arribó la investigación universitaria iniciada por 
la dirección de estos Anales y que se hallan consignadas en la página 
222 del tomo XLYI. Es digna de notarse la simpática iniciativa de 
integrar la Asamblea general universitaria con representantes del 
personal docente y de los diplomados de cada facultad, dando así 
un carácter más amplio y democrático á la elección del rector y vice- 
rector y aumentándola suma de opiniones consultadas en la apro- 
bación y reforma de los estatutos universitarios, en la creación y 
organización de nuevas facultades y en la solución de los graves 
asuntos contenciosos que ella debe resolver. 

En resumen, el proyecto del consejo superior representa un 
notable progreso sobre la actual organización, sin caer en la fanta- 
sía y el prurito de reformarlo todo, teniendo además la ventaja de 
estar fundado en las ideas y experiencia de quienes deben llevarlo 
á la práctica. 



CUESTIONES SANITARIAS 

Por el ingeniero DEMETRIO SA6ASTUME 
fConelutiónJ 



CAPÍTULO IV 



Proyecto para pasar del sistema actual al del medidor.— Rebajas que se ofirecerfan 
al público.— Precio del metro cúbico de agua saministrada y su eliminación. 



Probada en los capítulos anteriores la conveniencia y oportuni- 
dad de reformar el sistema de renta en las Obras de Salubridad de 
Buenos Aires, implantando el medidor, tratemos de indicar la ma- 
nera de pasar de uno á otro sistema. 

No se nos oculta que, debido á las múltiples condiciones, algunas 
contradictorias^ del problema, el proyecto que presentamos no las 
satisface por completo; pero siendo transitorio, sus deficiencias se 
irán corrigiendo paulatinamente. 

Los mínimos de consumo fijados para las casas, están basados 
sobre el alquiler con que actualmente figuran en los libros de ren- 
ta : es un defecto, porque más exacto y justo hubiera sido basarlos 
sobre el número de habitaciones de cada una, pero esto no es prác- 
ticamente posible : este defecto será sólo sensible para los que con- 
suman menos que el mínimo indicado, pero para ellos tendrá su ate- 
nuación pues les permitirá gozar de una rebaja de ^0 á 20 y o, según 
el caso, sobre la tasa actual del servicio. 



CUESTIONES SANITARIAS 15 

Por Otra parte, la fijación de un minimO; basado en el alquiler, 
tiene ya precedente en la administración : es lo que se ha hecho en 
los conventillos que tienen medidor, con la diferencia de que aquí 
fijamos un mínimo menor y por tanto más favorable para el pú- 
blico. 

A medida que se vayan viendo los resultados prácticos, no ha- 
brá inconveniente en reducir los mínimos para las casas de alqui- 
ler elevado: «el número de consumidores en Berlín fué crecien- 
do, inducidos por las sucesivas reducciones en la cuota mínima 
trimestral» dice Gilí, y aquí podría hacerse otro tanto cuando la 
práctica demostrara que no habría peligro, ni higiénico ni rentís- 
tico, en disminuir la cuota mínima para ciertas casas. 

El proyecto está resumido en los cuadros números 1, 2, 3 y i ; 
los cuadros números 1 y 2 (véase fin del capítulo), se refieren á lo- 
cales que tienen servicio de agua y cloacas; en el cuadro número 1 
están los 37037 locales cuyos alquileres varían de 40 hasta 450 pe- 
sos motíeda nacional inclusive; en el número 2 los 1514 cuyos al- 
quileres varían desde 500 hasta 9500 pesos mensuales, especifi- 
cándose el número de locales de cada categoría según el dato exac- 
to correspondiente aM2 de junio de 1897, deducido de los registros 
de renta de tas Obras de Salubridad, el alquiler mensual, la cuota 
actual (5Vo sobre el alquiler : 3 Vo correspondiente al agua y 
2Vo al servicio de cloacas), la cuota mínima que les correspondería 
con una rebaja del 20 Vo y del 10 % respectivamente, el número 
de metros cúbicos á que tendrían derecho por mes, suprimiendo 
e) precio del metro cúbico de agua limpia á 12 centavos y á 8 el de 
eliminación del líquido servido y admitiendo que la eliminación 
iguale á la provisión, y por último el número de metros cúbicos 
por mes á que ascenderían los abonos mínimos en la forma pro- 
puesta . 

Los cuadros números 3 y 4 son idénticos á los anteriores, sólo 
que se refieren á locales que únicamenienie tienen servicio de agua. 

Explicada así la estructura material de los cuadros, pasemos á 
indicar las razones en que nos hemos fundado para establecer las 
bases sobre que reposan, á saber : 

1* Fijación de un mínimo de consumo. Este mínimo, mensual 
en el cuadro, sería anual en la práctica, para permitir la compen- 
sación entre el exceso de consumo del verano y las economías del 
invierno; 

2* Para las casas con cloacas se admite, en favor del público, la 



16 ANALES DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

igualdad entre el volumen de agua suministrada y el de la elimi- 
nada por la cloaca (agua servida y de lluvia); 

3" Precio del metro cúbico de agua suministrada y de su elimi- 
nación. La relación entre estos precios está fundada en los gastos 
de explotación; 

i** Rebajas que se ofrecen al público. 

1 * Fijación de un mínimo de consumo : razones para fijarlo por año 
y no por mesó trimestre. — La tijación de un mínimo responde á 
consideraciones de carácter higiénico y rentístico. La objeción más 
importante que los enemigos del sistema del medidor han formu^ 
lado en su contra, consiste en que la restricción en el consumo que 
ocasiona puede hacer peligrar la higiene. Bien ; pero fijando un 
mínimo de consumo que evite el peligro, la objeción está levantada. 
Es ésta precisamente la solución á que se ha recurrido en Berlfo, 
en Yiena y en París, con excelentes resultados ; la adoptada en 
Buenos Aires para los conventillos en que se colocó medidor y la 
que proponemos para la generalización de ese aparato en la dis- 
tribución. 

Ella tiende también á asegurar un mínimo de entradas necesa- 
rio y que en nuestro caso se aproxime á las del año i 897 . « Se com- 
prende, dice Couche,que á partir del momento en que el Municipio 
(aquí las Obras de Salubridad) acepta una póliza por medidor, to- 
ma por tal motivo el compromiso de servir al abonado, en el mo- 
mento que lo desee y sin previo aviso, una cantidad de agua que en 
el hecho es indeterminada a priori y aun cuando el abonado no 
usara de ese derecho, esta obligación, que conduce á mantener 
siempre en reserva un gran volumen de agua, es onerosa y no pue- 
de consentirse si no se asegura, en cambio, un cierto mínimo de 
entradas. 

Los suplementos de consumo deberán pagarse por año. — El re- 
glamento de Paris, del año 1880, prescribía que se pagarían por 
trimestre ; el consumidor que hubiera gastado menos que su abo- 
no fijo durante enero y febrero (invierno) no podía compensar por 
esta economía sus excedentes de consumo de julio y agosto (verano). 
« Era justo, dice Conche, porque el agua durante el invierno es- 
tá en exceso y hay poca demanda, por consiguiente tiene poco va- 
lor, sucediendo lo contrario en el verano. Las reducciones de con- 
sumo durante los fríos no producen para el Municipio sino una 
compensación absolutamente ficticia á los suplementos consumi- 
dos durante los calores. 



CUESTIONES SANITARUS 17 

« Pero estas consideraciones no eran bástanle sencillas para que 
las entendiera la masa del público, que ha creído ver en el arreglo 
de cuentas trimestral una iniquidad. 

« Hoy (1884) el consumidor no debe suplemento sino á partir del 
dia en que el total de su abono anua/ ha sido superado; es ésta una 
gran satisfacción dada al público y me asombraría que perjudica- 
se al Municipio en cien mil francos al año.» 

En Berlin los abonos son por trimestre, entre nosotros al aplicar 
el sistema á los conventillos en que se colocó medidor^ se determinó 
que los arreglos fubban hensuales. Para que se comprenda fácil* 
mente la diferencia, veamos cómo se ha cobrado los servicios de 
Ceva I los 1258-74, por ejemplo: Véanse en los cuadros S** 4 y 2 los 9 
meses en que el consumo ha sido menor que 195 metros cúbicos 
(cantidad que le corresponde á razón de 1 centavos el metro cúbico 
por los 19,50 pesos que abonaba según el sistema de renta fija sobre 
el alquiler) se le ha cobrado como si hubiera consumido 195 me- 
tros cúbicos, aquellos en que se ha excedido, se cobró el consumo 
efectivo. 

Tenemos pues: 

P«808 

9 meses á pesos 19,50 c^u 175.50 

Enero 254 m' á 1 cenUvos 25.40 

Febrero 200 m' á 1 centavos 20.00 

Noviembre 209 m^ á 1 centavos 20.90 

Total en el año 241 .80 

Clonsumo en el año : 1 657 m^ 

Con la compensación anual podría haber consumido 2340 metros 
cúbicos mediante 234 pesos: de ahí que se establezca en el cuadro 
que en contra del abonado hay 7,80 pesos y 683 metros cúbicos. 

Podría dársele, como dice Couche, «una gran satisfacción», en 
este caso más necesaria que en el de París, estableciendo que el 
abonado sólo pagará suplemento desde el día en que el consumo 
anual que se le fije haya sido superculo. Con esto también se evita- 
rla la tendencia que indican algunas cifras del cuadro á consumir 
el mismo volumen en invierno que en verano, lo que no es natural. 

La modificación que propiciamos no es de poca monta, como lo 
veremos examinando los cuadros que se acompañan. 

En Salta1606, por ejemplo, por 1059 metros cúbicos consumidos 

ají. SOC. UBIT. AKG, -^ T. ILVUI S 



18 AMALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

el año 1897 se ha pagado 129 pesos (sin tener en cuenta el alquiler 
del medidor) ósea 12,2 centavos el metro cúbico (siendo de 10 
centavos el precio del m^), mientras que con la compensación 
anual entre excesos y economías podía haberse consumido 201 
metros cúbicos más pagando 3 pesos menos, ó traduciéndolos me- 
tros cúbicos en pesos á razón de 10 centavos por metro cúbico, 
la diferencia en contra del consumidor sería de 24,10 pesos en 
esta casa. 

En San José 747-59 podía haberse consumido 484 metros cúbi- 
cos más ó sea 11 litros más por día y habitante no obstante un 
gasto de 2,70 pesos menos : los 484 metros cúbicos representan el 
34 por ciento del consumo hecho. 

En Lorea 479-83, con 12,40 pesos menos podía haberse consu- 
mido 265 metros cúbicos más, ó sea 76 litros más por día y por 
persona; en San José 715-43, los 17 litros diarios más por persona 
que se hubiera podido consumir^ sobrarían para hacer desaparecer 
el desaseo notado en las inspecciones que en él se hicieron, pudien- 
do decirse otro lanío de Cuyo 1431-35, Viamonle 1461-75 y Cevallos 
1258-74, en los que hubiera podido consumirse 616, 430 y 683 
metros cúbicos másrespeclivamente. 

Expresando en moneda nacional á 10 centavos por metro cúbico 
el precio de esos volúmenes y agregando los números de la colum- 
na anterior, se tiene 438,90 pesos en contra de los abonados ó sea 
el 1 4 Vo de lo que pagaron. 

2* Igualdad entre el volumen de agua suministrada y el de la eli- 
minada por la cloaca. Ninguna relación existe entre la canlidad de 
agua que se gasta en una casa y el alquiler que ella produce. Tanto 
valdría, dice Mr. Forbes, director del servicio de agua en Brooklyn, 
contar las pizarras del techo de un edificio y basar en su número una 
tarifa para el agua, ó contar los arcos de un barril de harina para 
apreciar el valor de su contenido. 

Tampoco existe relación entre la canlidad del líquido eliminado 
por la cloaca de una propiedad y su valor locativo. Resolver, pues, 
de una manera racional el problema de la tarificación del agua 
pura y dejar subsistente la tasa que rige para el pago del servicio 
de cloacas no seria lógico. Por otra parte, considerando el asunto 
bajo el punto de vista administrativo, el sistema mixto complicaría 
singularmente las operaciones relativas á la renta. 

No pudiendo medirse directamente la cantidad de líquido cloacal 
y agua de lluvia que se elimina por la cloaca de un inmueble. 



CUESTIONES SANITARIAS 19 

buscamos una manera fácil de resolver la cuestión y sentamos la 
hipótesis de la igualdad entre esta cantidad y la de agua pura su- 
ministrada (1). 

Mr. Higgin, ingeniero director de la construcción de las obras de 
salubridad, anticipaba (memoria de 1875, pág. 1 15) que la cantidad 

DE LÍOUIDO cloacal ESTARÁ REPRESENTADA CASI EXACTAMENTE POR LA CAN- 
TIDAD DE AGUA CONSUMIDA. 

El siguiente cuadro formado con elementos que suministran las 
memorias de 1895, 96 y 97 ilustrará el punto : 

Año Agua consumida Liquido cldacaJ 

ea metros cúbicos en metros cilblcos 

1892 17.719.367 11.860.412 

1893 22.966.731 18.854.173 

1894 27.237.688 26.782.299 

1895 30.557.757 30.473.601 

1896 34.452.955 32.814.106 

1897 33.898.793 34.201 .044 

A medida que el usode las cloacas ha ido generalizándose, la dife- 
rencia entre los números de la segunda y tercera columnas ha idodis- 



(1 j La Comisión, en sesión del 12 de julio de 1896, ha aprobado una tarifa para 
servicio de desagüe de agua de condensación de motores de usina á los conduc- 
tos de tormenta, basada en el volumen máximo qun pueden descargar. 

La tarifa es así : 

Capacidad del conducto por hora Cuota Cuota 

mensual mínima 

HasU 30 metros cúbicos B 30,00 » 

De 31 á 40 — 40.00 j» 

De 41 á 50 — 50,00 >* 

De 51 i ^QO, por metro cúbico 1,00 » 

De 201 á 500 — ,75 200 

De 501 á 1000 — 0,50 375 

De 1001 i 2000 — 0.35 500 

De más de 2000 — 0,30 700 

Como se ve, está aceptado ya el principio de que se pague según el volumen: 
el criterio allí adoptado de volumen máximo á que puede dar salida la cañería no 
seria de ningún valor en el caso del desagüe domiciliario ; los precios tampoco, 
habiendo, como hay. diferencias fundamentales entre este desagüe y el domici- 
liario. 



20 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

minuyendo punto que sólo alcanza á 84156 metros cúbicos el 
año 1895; sí el 1896 se aparta déla regla, el hecho se explica en 
las siguientes palabras tomadas de la memoria correspondiente á 
ese año (páginas 28 y 29) : « Se colocan á la vez y por administra- 
ción las nuevas máquinas (destinadas al bombeo del líquido 
cloacal). Se cree que podrán estar listas para funcionar á princi- 
pios de Diciembre del corriente año(l897). Es de la mayor impor- 
tancia que así suceda, porque las bombas existentes no dan abas- 
to, habiendo sido necesario, en más de una ocasión tomar medidas 
extraordinarias para evitar inconvenientes mayores » . 

En 1897, no sólo se restablece la ley de los años anteriores si no 
que el líquido cloacal es mayor que el de agua consumida, lo quese 
explica fácilmente, teniendo en cuenta que ha sido un año en que el 
invierno fué muy lluvioso (1). 

Resulta, pues, que si la hipótesis admitida de la igualdad no es 
materialmente exacta, en la práctica, y beneficiando al público, 
puede admitirse como tal. 

3* Precio del metro cúbico de agua y de su eliminación. — En 
el capítulo III hemos manifestado que el precio del metro cúbico 
de agua por medidor fué de 12 centavos, habiéndose elevado en 
1892 á 20 centavos. Creemos que podría restablecerse el de \t 
centavos, como resulta del análisis de los mismos números consig- 
nados en dicho capítulo, admitiendo que del volumen no registrado 
por medidor se distribuyese gratuitamente un 25 7ü más ó menos. 
En cuanto á la eliminación, la eslimamos en 8 centavos por metro 
cúbico y admitimos que el volumen de líquido eliminado sea igual 
al de agua suministrada. En estos términos en vez de cobrar como 
ahora 20 centavos por cada metro cúbico de agua y el 3 Vo sobre el 
precio locativo del inmueble como retribución del servicio cloacal 
en lascabas (no siendo conventillo) que tienen medidor, proponemos 
se cobre únicamente 20 centavos por cada metro cúbico de agua sumi- 
nistrada, en cuyo precio ya está incluido el servicio de eliminación. 
Esto importaría ya de por sí una buena rebaja, aparte de las que 
pueden obtenerse como lo explicaremos más adelante. 

La relación entre los precios 12 y 8 centavos es igual á la que 

3 12 
existe ahora - = — é igual también á la de los gastos de explota- 

o o 

ción. En nota pasada por el Ingeniero Jefe al Presidente de la Co- 

(1) Paede preverse que otro tanto sucederá el año 1898. 



CUESTIONES SANITARIAS 21 

misión de Obras de Salubridad, manifiesta que los gastos de explo- 
tación se reparten en esta forma 60 Vo para la provisión de agua y 
40 **/o para el servicio de cloacas. 

Nos ha parecido conveniente mantener esta relación aun cuando 
si nos basáramos en el costo de las obras correspondientes y los 
gastos de explotación, resultaría que el servicio de eliminación de 
aguas debería pagarse á mayor precio que el de provisión. Influye 
en ello la circunstancia de que en las obras de eliminación están 
comprendidas las costosísimas de desagüe de lluvia. 

Pero, suprimido provisionalmente el impuesto de desagüe el año 
1892 (Memoria, 1891-92, pág. 75), medida á que los años dieron ya 
carácter de resolución definitiva, fuerza será aceptarla en la forma 
consagrada : por otra parte, el público se resistiría á abonar más 
por la eliminación del agua servida que por la provisión de agua 
pura, entre otras razones por loque le cuestan las obras domicilia- 
rias de salubridad. 

4' Rebajas que se ofrece al público. — Mediante las rebajas de 10 
y 20 Vo indicadas, de que gozarán íntegramente aquellos abonados 
que no se excedan en el consumo que se fija como mínimo, quedan- 
do siempre un gran margen para los que usen el agua con la debida 
mesura, el gobierno podría disponer que en un término prudencial, 
2ó 3 años por ejemplo, todos los abonos se hagan por medidor. En 
París, el reglamento de 1880 ya citado daba un plazo de 3 años. 

Aun cuando en otro capítulo hemos hecho somera referencia á 
las ventajas obtenidas por el público y el erario en dicha ciudad, á 
consecuencia de la generalización del medidor, no pacece fuera de 
lugar la transcripción de lo que dice Conche, ex-ingeníero jefe del 
servicio de aguas en su notable obra Leseaux de Parts en 4884, 

«Veamos, desde luego^ en cuánto han reducido las disminuciones, 
en los tres años que estudiamos, el producto total de los abonos 
anteriores, en otros términos, qué suma había que volver á ganar 
para mantener solamente las entradas. 

« Las reducciones operadas en 1881 se han elevado á 500.000 fran- 
cos repartidos casi uniformemente durante el año ; ellas han pro- 
ducido su efecto medio en un semestre y por consiguiente han afec- 
tado en 250.000 francos. 

«En 1882 la revisión de las pólizas ha marchado más ligero y 
740.000 francos de reducciones nuevas se han agregado á los 
500.000 francos del año precedente alcanzando casia 1.240.000 fran- 
cos el descenso en el monto de los abonos anteriores. 



22 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

« La pérdida sufrida en el ejercicio de 1882 comprende pues: 

I " La totalidad de las reducciones de 1 881 . . 500.000 

2« La mitad de las repartidas sobre el 82. . 370.000 870.000 

En 1883 se ha efectuado reducciones por 
360.000 francos, lo que ha elevado ía pér- 
dida del tercer ejercicio á 500.000 + 

740.000 + ^^V"" = 1.420.000 

Total que los abonados beneficiaron . 2.540. (»00 

ü Ahora bien : la marcha de la renta ha sido la siguiente : 
« El producto bruto de 1880 fué excedido : 

Francos 

En 1881 305.881 22 

En 1882 467.951 57 

En 1883 720.045 31 



Total 1.493.878.10 

« Así el conjunto de los tres años ha presentado á la vez: 

Francos 

Diminuciones en beneficio de los abonados 2.540.000 

Aumento en las entradas 1 .494.000 

« Ha sido, pues, necesario que el importe de las nuevas aguas ven- 
didas, que, lo repito, no provenían de nuevos medios de alimenta- 
ción sino de aprovechamiento de lo que se desperdiciaba, se eleva- 
se para este período al total de las dos sumas ó sea á 4.034.000 
francos. 

« Esta suma de más de 4.000.000 ha sido producida : parte por 
antiguos abonados á robinete libre, que el medidor obligó, por 
primera vez y con mucha justicia, á pagar su consumo real;-pero 
parte por 6389 nuevos abonados que no habíamos podido servir 
con el antiguo sistema. 

« Se ve que la demasiada extensión del robinete libre, costaba & 
la vez al municipio y al público, á aquél en diminución de entra- 
das á éste en diminución de servicios.» 

Indicadas las razones que nos han movido á establecer las bases 



CUESTIONES SANITARIAS 23 

sobre que reposan los cuadros n""' 3 y 4, veamos qué entrada anual 
quedaría asegurada como mínimo sí se eslableciesen los abonos en 
la forma propuesta. 



Entrada anual mínima asegurada si se estableciesen abonos 
en la forma que se indica en los cuadros n""* 3, 4, 5 y 6 

Pesos 

I5.98í.i90m3aguaá20centavos(prov.yelim.). 3.196.438 

1 .098.261 m^^agua á 12 centavos (provisión) 431.791 

Agua para construcciones 100.000 

Aguadores 30.000 

Vaciadero de carros atmosféricos 3.000 

Agua Belgrano 50.000 

Eventuales 80.000 

Total... 3.591.229 

Para llegar á lo recaudado durante el año 1897 falta algo más de 
1 .000.000 de pesos; pero en cambio la cantidad de agua que pro* 
ducirá esta renta no alcanzaría á 18.000«000 de metros cúbicos que- 
dando unos 17.000.000 de metros cúbicos disponibles. 

Asignemos para servicios gratuitos 15.000 metros cúbicos, tér- 
mino medio, por día, ósea 5.475.000 metros cúbicos al año, di- 
gamos 5.500.000; nos queda aún 11.500.000 metros cúbicos que, 
parte dentro del radio actual y parte fuera de él, tendrían segura 
colocación, para lo que sería necesario extender la cañería á dis- 
tritos que esperan con ansiedad el servicio de agua. Calculando ca- 
da metro cúbico á 14 centavos, término medio (pues parte se com- 
putarán á 20 y parte á 12 centavos), producirían 1.610.000 pesos, 
que agregados á los 3.591 .000 anteriores, elevarían el producto to- 
tal de las obras á 5.301.000 pesos moneda nacional. 

En verdad, el cálculo de 15.000 metros cúbicos diarios para ser- 
vicios gratuitos no está fundado en estadística alguna de valor lo- 
cal, por no haberse llevado ni en las Obras ni en la Municipalidad, 
que es la que gasta una gran parte del agua cedida gratuita- 
mente. 

El único dato que á este respecto se encuentra en las memorias, 
existe en la del año 1892, donde dice que en riego de calles, jardi- 
nes, hospitales, mercados y demás servicios municipales el volu- 



24 ANALES DE LA SOCIEDAD aBKTÍFlGA ARGENTINA 

men consumido excederá de 5000 metros cúbicos por día. Segura- 
mente no nos quedamos cortos si incluyendo otros servicios gratui- 
tos elevamos la cifra á 15.000 (i). 

Si no existe, por desgracia, estadística local, contamos para for- 
mar idea del gasto en cuestión con datos comparativos de impor- 
tancia, y he aquí uno: en Berlín, en el año financiero 1890-91, 
el consumo total fué de 34.770.828 metros cúbicos (próxima- 
mente igual al de Buenos Aires en 1896), de los cuales 4.537.227 
metros cúbicos ó sea el 13,05 Vo del total, se usaron en lavado de 
cloacas, riego de calles, riego de parques y jardines públicos, en 
mingitorios y letrinas públicas y en fuentes municipales, compren- 
diendo además pérdidas en lascañerfas maestras (Gilí, ya citado). 

Si, no obstante lo que estas cifras (2) muestran, pareciera es- 
casa la cantidad de 15.000 metros cúbicos diarios, asignemos 
20.000 ó sea el 21 ,2 7o del consumo medio diario en 1896, en cu- 
yo caso en vez de 11 V« millones disponibles para la venta ten- 
dríamos 9.700.000 metros cúbicos que á 14 centavos producirían 
1.358.000 pesos, y el producto total se elevaría á 4.949.000 pesos 
moneda nacional. 

Esta suma está formada de dos sumandos, de los cuales el ma- 
yor, 3.591.000 pesos, es absolutamente exactoi Voy á tratar de de- 
mostrar que, si el otro es erróneo, lo será más bien por defecto, pa- 
ra lo cual haré el siguiente análisis: el consumo asegurado, sin 
contar agua para construcción (véanse las dos primeras partidas, 



(!) Parte de los servicios gratuitos han sido estimados en la memoria de 
1897 (aparecida después de escrito este ensayo) : 811.565 metros cúbicos corres- 
ponden en el año á establecimientos nacionales y municipales ó sea 2233 metros 
cúbicos por día . 

(2) Un dato más reciente relativo también á Berlín se encuentra en la obra 
de Edmond Badois, Assainissement comparé de Paris, Berlin, Londres^ etc, año 
1898, librería Baudry (corresponde á 1893). 

De los 40.035.922 metros cúbicos consumidos, el 86,011*/* pertenece al con- 
sumo de los habitantes de la ciudad y el 13,989*/* restante i servicios gratuitos 
y necesidades de las usinas. 

Las cifras se descomponen así : 

Metros cúbicos 

1* Para las necesidades particulares de las usinas 296.533 

2* Gratuitamente para servicios públicos 5.290.603 

3* Pagados por el público 34.448.786 

Totel 40.035.922 



CUESTIONES SANITARIAS 25 

pág. 23) es de 17. 080.431 melros cúbicos por año ó sea 103 litros 
diarios por persona, calculando en 450.000 habitantes la población 
servida. Como además se asigna 30.000 metros cúbicos por día 
para servicios públicos, tendríamos que agregar 44 litros diarios 
más por habitante, lo que eleva el consumo á 147 litros por día y 
por persona. Hasta los 181 que asigna Bateman faltan 34 litros ó 
sean 5.584.300 metros cúbicos en el año ; de modo que tendría- 
mos 5.584.500 metros cúbicos á20 centavos, pesos 1.116.900, que 
agregados á los 3.591.000 pesos darían 4.707.900, es decir una 
renta superior (1) á la del año 1897, quedando 4.113.500 metros 
cúbicos disponibles para la venta. Si suponemos que sólo la mitad 
se vendan á 12 centavos, tendríamos 346.930 pesos más, ó sea un 
total de 4.954.830 pesos y un exceso de 2.957.750 metros cúbicos 
de agua ; exceso que no se bombearía, en caso de no ser posible 
su colocación, con ventaja para la explotación, por la economía 
que esto importaría ; ó que se podría deslinar á la ampliación, en 
cierta escala, de los servicios públicos y particulares. 

De todo esto resulta que se obtendrían ventajas inmediatas: 
aumento del número de servicios y del monto de la renta, pero ellas 
apenas son comparables con las que se conseguirían una vez rea- 
lizadas las obras de ampliación. 

Compárese : 20.000 metros cúbicos por día á 12 centavos el me- 
tro cúbico aumentarían la renta en 876.000 pesos anuales, mien- 
tras que 35.306 metros cúbicos, aumento del consumo medio dia- 
rio desde 1892 hasta 1895, sólo han hecho crecer la renta en 
629.891,63 pesos moneda nacional. 



(1) Esto fué escrito antes de aparecer la memoria de 1897. Como contando 
los eventuales el producto fué 4.760.818,21 pesos, resulta que debe decirse casi 
igual en vez de superior .'julio 13 de 1898). 



26 



ANALBS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



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GUBSTIONES SANITARIAS 



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Santíajfo del Estero. 193Tm. 
Salta (hoy Vieytes , 1606 . . . 

San Juao. 348 56 

San José, 749'59 

Lorea, 243/Ó7 

Lorea, 479-83 

Cuyo, 1417/23 

Cayo. 14311^ 

Viamonte, 1461/75 

Paraguay. 1477/85 

Cevaílos, 1258/74 

San José. 715/43 

Chile, 1853OT 



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2772 
1657 
1585 
3007 



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1260 
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1836 
2160 
1728 
2376 
2412 
3664 
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2340 
2232 
1944 



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276 10 
243 10 
270 40 
283 90 
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DirauLivciA 

COirrRA DEL ABOKADO 



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234 00 


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223 20 


1 10 


647 


300 70 


4 30 


— . 



Ag^ua 7 cloacas '12 de junio de 1897j 

Consumo minimo d razón de 20 centavos el metro cúbico de agua limpia 

suministrada y su eliminación 



N« s 



Numero de locales 



2.641 

o . iO«j 

5.400 

3.722 

5.080 

2.a39 , 

2.68-1 

2.200 

1.615 

(J06 

778 

229 

37.037 





Alquiler 

actual 

por mes 


Cuota actual 
agua 

y 

cloacas 


Cuota 
mínima 


Metros 

cübicos 

de airua por 

mes que les 


ToUl 

de 

metros cúbicos 


en 


pesos ni/n 


por mes 
en })e808 m/n 




corresponde 


por me^ 




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2.00 


1.60 


8.00 


21.128 00 




60 


3.00 


2.40 


12.00 


55.080 00 




80 


4.00 


3.20 


16.00 


82.448 00 




100 


5.00 


4.00 


20.00 


108.000 00 




120 


6.00 


4.80 


24.00 


89.328 00 




150 


7.50 


6.00 


30.00 


152.400 00 




180 


9.00 


7.20 


36.00 


ai. 204 00 




200 


10.00 


8.00 


40.00 


107.360 00 




250 


12.50 


10.00 


50.00 


110.000 00 




300 


15.00 


12.00 


60.00 


96.900 00 




350 


17.50 


14.00 


70.00 


42.420 00 




400 


20.00 


16.00 


80.00 


62.240 00 




450 


22.50 


18.00 


90.00 


20.610 00 




1.032.118 00 



Nota. — El ntaraero de locales corresponde á la planilla que el seAor contador formuló y dan el 
estado exacto el 12 de Julio de iSIfí. > No se tiene en cuenta el alquiler del medidor. 

OriiA. — Para los locales que pagan, sefrun alquiler, hasta i50 pesos Inuiutive. se admlle un 
minimo de abono que permita una economía al nlionado del SO •/• : pfti'* locales de SOO pesos arriba 
ana de 10 •;•• 



28 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Ag^ua 7 cloacas 



Abono mínimo que permita una economía de 40 7o d los abonados 

si no lo exceden 



N* 4 



Numero de locales 



430 

81 
221 

54 
142 

28 
154 

14 

24 

6 

118 

4 

10 
3 

37 

12 
2 

11 
1 

34 
3 
8 
3 
2 
9 
1 
1 
1 

36 
2 

1.452 



Alquiler 

actual 

por mes 

en pesos m/n 



500 

550 

600 

650 

700 

750 

800 

850 

900 

950 

1.000 

1.050 

1.100 

1.150 

1.200 

1.300 

1.350 

1.400 

1.450 

1.500 

1.550 

1.600 

1.650 

1.700 

1.800 

1.850 

1.900 

1.950 

2.000 

2.200 



Cuota actual 
agua 

y 

cloacas 

por meb 

en pesos m/n 

3 



25.00 
27.50 
30.00 
32.50 
35.00 
37.50 
40.00 
42.50 
45.00 
47.50 
50.00 
52.50 
55.00 
57.50 
60.00 
65.00 
67 50 
70.00 
72.50 
75.00 
77.50 
80.00 
82.50 
85.00 
90.00 
92.50 
95.00 

100.00 
110.00 



Cuota 
mínima 



22.50 
24.75 
27.00 
29.25 
31.50 
33.75 
36.00 
38.25 
40.50 
42.75 
45.00 
47.25 
49.50 
51.75 
54.00 
58.00 
60.75 
63.00 
65.25 
67.50 
69.75 
72.00 
74.25 
76.50 
81.00 
83.25 
85.50 
87.75 
90.00 
99.00 



Metros 

cüblcos 

de a^a por 

mes que les 

corresponde 



112.50 
123.75 
135.00 
146.25 
157.50 
168.75 
180.00 
191.25 
202.50 
213.75 
225.00 
236.25 
247.50 
258.75 
270.00 
292.50 
303.75 
315.00 
326.25 
337.50 
348.75 
360.00 
371.21 
382.50 
405.00 
416.25 
427.50 
438.75 
450.00 
495.00 



Total 

de 

metros cüblcos 

por mes 



48.375 00 

10.023 75 

29.835 00 

8.097 50 

22.365 00 

4.725 00 

27.720 00 

2.677 50 

4.860 00 

1.282 50 

26.550 00 

945 00 

2.475 00 

976 25 

9.990 00 

3.510 00 

607 50 

3.465 00 

326 25 

11.476 00 

1.046 25 

2.880 00 

1.113 75 

765 00 

3.645 00 

416 25 

427 50 

438 75 

16.200 00 

990 00 



248.003 75 



CUESTIONES SANITARIAS 



29 



Ag^ua 7 cloacas 

Abono minitno que permita una economía de 40 */• d los abonados 

si no lo exceden 

N»4 {continuousión) ^ 



Número de locales 

1 


Alquiler 

actual 

por mes 

en pesos m/n 

2 


Cuota actual 
agua 

y 
cloacaB 

por mes 
en pesos m/n 

3 


Cuota 
mínima 

4 


Metros 

cúbicos 

de agua por 

mes que les 

corresponde 

s 


Total 

de 

metros cúbicofl 

por mes 

6 


2 


2.300 
2.400 
2.450 
2.500 
2.550 
2.700 
2.900 
3.000 
3.150 
3.500 
3.000 
4.100 
4.500 
4.650 
5.000 
5.500 
6.000 
7.200 
7.700 
8.000 
9.000 
9.500 


115.00 

120.00 
122.50 
125.00 
127 50 
135.00 
145.00 
150.00 
157.50 
175.00 
200.00 
205.00 
225.00 
232.50 
250.00 
275.00 
300.00 
360.00 
385.00 
400.00 
450.00 
475.00 


« 

103.50 
108.00 
110.25 
112.50 
114.75 
121.50 
130.50 
135.00 
141.75 
157.50 
180.00 
184.50 
202.50 
209.25 
225.00 
247.50 
270.00 
324.00 
346.50 
360.00 
405.00 
427.50 


507.50 

540.00 

551.25 

562.50 

573.75 

607.50 

652.50 

675.00 

708.75 

787.50 

900.00 

922,50 

1012.50 

1046.25 

1125.00 

1237.50 

1350.00 

1620.00 

1732.50 

1800.00 

2025.00 

2137.50 


1.03) 00 


4 


2.160 00 


1 


551 25 


13 


7,312 00 


1 


573 75 


2 


1.215 00 


1 


652 50 


11 


7.425 00 


1 


708 75 


3 


2.362 50 


7 


6.300 00 


2 


1.845 00 


1 


1.012 50 


1 

5 


1.046 25 
5.625 00 


1 


1.237 50 


1 


1.350 00 


1 


1.620 00 


1 


1.732 50 


1 


1.800 00 


1 


2.025 00 


1 


2.137.50 






62 


51.737 50 



Resumen de los cuadros 3 y 4 



Cuadro número 3, metros cúbicos por mes... 
Cuadro número 4, metros cúbicos por mes. . . 

Total de metros cúbicos por mes. . . 



1.032.118 00 
299.731 25 



1.331.849 25 

Por año 15.98i.190 metros cúbicos d iO centavos 



30 



ANALBS DB LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
Locales oon agrua sola 



N*» 5 y 6 



Alquiler mensual 



Numero 

de 
locales 



Cuota actual 
por mes 



Cuota 
mínima 



Metro* 

cübicos que 

le corresponde 

a 

12 centavos 



Total 

de 

metros cúbicos 

por mes 



Abono mínimo que permite una economía de tO Vo d los abonados 

si no lo exceden 



622 


1 20 


96 


8 


4.976 oO 


972 


1 80 


1 44 


12 


11.664 Oü 


860 


2 40 


1 92 


16 


13.760 00 


667 


3 00 


2 40 


20 


13.340 00 


322 


3 60 


2 88 


24 


7.728 00 


345 


4 50 


3 60 


30 


10.350 00 


128 


5 40 


4 32 


36 


4.608 00 


140 


6 00 


4 80 


40 


5.600 00 


77 


7 50 


6 00 


50 


3.850 00 


74 


9 00 


7 20 


60 


4.440 00 


18 


10 50 


8 40 


70 


1.260 00 


28 


12 00 


9 60 


80 


2.240 00 


4 


13 50 


10 80 


90 


360 00 




84.176 00 



40. 

60. 

80. 
100, 
120, 
150 
180. 
200. 
250. 
300. 
350. 
400. 
450. 



Abono mínimo que permite una economía de 40 •/• d los abonados 

si no lo exceden 



500. 

550. 

600. 

650. 

700. 

750, 

800. 

900. 
1000. 
1050. 
1300. 
1500. 



24 


15 00 


2 


16 50 


6 


18 00 


1 


19 50 


3 


21 00 


1 


22 50 


4 


24 00 


1 


27 00 


3 


30 00 


1 

4. 


31 50 


1 


39 00 


2 


45 00 



112 50 
123 50 
135 00 
146 25 
157 50 
168 75 
180 00 
202 50 
225 00 
236 25 
292 50 
337 50 



2.700 00 


247 00 


810 00 


146 25 


472 50 


168 75 


720 00 


202 50 


675 00 


236 25 


292 50 


675 00 


7.345 75 



Resumen de los cuadros 5 y 6 

Cuadro número 5 84.176 00 

Cuadro niímero 6 

Total metros cúbicos por mes. . . 



7.345 75 



91.521 75 
Por año i 098264 metros cúbicos d 4S centavos 



LA EVOLUCIÓN Y DESTRUCCIÓN 



DEL 



PULGÓN LANÍGERO 



SEGÚN J. LIGNIÉRES 



Los daños causados á los manzanos por el pulgón lanígero han 
llamado sobre él la atención de los naturalistas, quienes se han 
preocupado de estudiar su desarrollo y los procedimientos más ade- 
cuados para destruirlo. 

Como este pulgón, Schizoneura lanígera Eansmann y ataca tam- 
bién nuestros frutales nos ha parecido interesante extractar un 
trabajo publicado sobre él por el señor Ligniéres, actual director del 
Instituto de la Asociación de Hacendados, en Palermo. 

El artículo de Ligniéres apareció en el Bulletin du Ministére de 
VAgriculture, de Francia, bajo el título JRapport sur Vévolution du 
Puceron lanigére y apesar de haber transcurrido más de tres años 
desde su publicación, sus conclusiones no se han generalizado 
tanto como fuera de desear. 

Este artículo es el fruto de ocho años de observaciones continuas 
y perfectamente controladas. 

Ya en los almacigos el pulgón hace sufrir mucho á las jóvenes 
plantas y más tarde ataca de preferencia á los manzanos de los 
huertos, mientras íjue causa menos daño á los que se crían en 
campo abierto. 

Este insecto mata muy lentamente á su huésped, así que se le 
deja vivir años y años sobre los manzanos sin parar en él la alen- 



32 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ción y generalmente es muy tarde para intervenir útilmente cuando 
se constatan sobre el tronco y las ramas una cantidad de tumores 
y resquebrajaduras al mismo tiempo que una diminución sensi- 
ble en las cosechas. 



ORIGEN 

Ligniéres admite el origen americano del pulgón. 

Para apoyar esta hipótesis se había hecho notar justamente que 
Schizoneura lanígera está muy esparcido en el nuevo mundo; que 
es extremadamente fácil á los ápteros muy jóvenes esconderse bajo 
las escamas ó las ranuras de las ramas sin llamar la atención, y 
que, en fin, su aparición ha sido sólo señalada en Europa en 1789. 

Debe observarse, sin embargo, que antes de 1789las investigacio- 
nes entomológicas no estaban aún muy avanzadas y que podría ha- 
ber sucedido que el pulgón lanígero hubiera quedado largo tiempo 
ignorado ó que por lo menos no hubiera provocado ninguna rela- 
ción escrita. 

Aumenta para Ligniéres la probabilidad déla introducción de 
Schizoneura lanígera en manzanos americanos importados á Europa 
la presencia sobre los manzanos de un Kermes (Kermes conchifor- 
mis, Myíilaspis pomicoriicis) y dedos Acáridos (Tyroglyphus ma- 
lus Shimer, Hemisarcoptes coccisugus Ligniéres) que viven sobre 
los escudos del Kermes^ animales todos muy comunes en América. 

Fallaría averiguar sobre qué plantas americanas vivía el pulgón 
antes de la introducción de los manzanos en América y si no sería 
más probable que estos parásitos, importados á ella conjuntamen- 
te con los manzanos, hubieran adquirido más abundante desarrollo 
en América, de donde fueron luego nuevamente introducidos á 
Europa. 

EVOLUCIÓN 



Como la evolución sufre modificaciones muy- sensibles por las 
influencias exteriores no se pueden generalizar en absoluto las ob- 
servaciones de Ligniéres y las daremos sólo como un tipo medio 
de desarrollo. 



EL PULGÓN LÁKIGERO 33 



Forma áptera 

Cuando llega la primavera se apercibe sobre los tumores y en las 
cavidades del tronco y de las ramas los primeros signos de la 
vuelta de los pulgones que se manifiestan por pequeñas manchas 
de un blanco azulado, producidas por un solo pulgón adulto ó por 
tres ó cuatro individuos reunidos. 

Al mismo tiempo comienza el desarrollo de los embriones. En 
efecto, mientras que en invierno casi no hay embriones en el inte- 
rior de las hembras adultas, al comenzar la primavera se encuen- 
tran en cada una de ellas, por término medio, tres grandes embrio- 
nes, dos medianos y muchos pequeños. 

Más tarde, las manchas se extienden sensiblemente y encierran 
ya veinte ó veinticinco ápteros adultos en los que se cuenta de vein- 
tidós á veinticuatro embriones bien formados y un gran número de 
pequeños. 

Las manchas azuladas se ponen completamente blancas y son 
visibles aun para personas poco experimentadas, pero aún faltan 
sobre los jóvenes brotes del año. Estos no tardan en ser invadidos 
y se nota en la base del peciolo de las hojas la aparición de peque- 
ñísimos puntos azulados formados por uno ó dos pequeños pulgo- 
nes de cinco ó seis dias de edad próximamente. 

La invasión del árbol se efectúa, pues, maniñestamente desde el 
tronco hacia la extremidad de las ramas. 

A fínes de la primavera todas las nuevas colonias se agrandan y 
forman sobre el árbol numerosos y espesos focos, en los cuales los 
pulgones se encuentran á menudo extremadamente apretados los 
unos contra los otros. 

Estos focos son muy visibles por la substancia cerosa blanquizca 
de aspecto lanoso, segregada abundantemente por los insectos. 

Los pulgones ápteros se vuelven adultos en un tiempo variable, 
pero siempre muy corto. 

Según las observaciones de Ligniéres, la primera generación evo- 
luciona completamente en veintitrés dias y á medida que se avanza 
en la estación cálida la evolución se efectúa en veinte, diez y ocho, 
quincey hasta doce dias. En otoño aumenta nuevamente el tiempo 
necesario para alcanzar la forma adulta, de manera que requieren 

áH, SOC. CIE7IT. ARG. — T. XLVIII 3 



34 ANALES DE LÁ SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

veinlícíncodfas y más, hasta que aquellos que nacen á principios 
del invierno terminan á menudo su desarrollo en la primavera si- 
guiente. 

Las observaciones efectuadas por Ligniéres en Francia le han 
mostrado que las generaciones de pulgones ápteros que se suceden 
en un año son de doce á catorce. 

Dado, por otra parte, que una sola hembra áptera da nacimiento 
á cincuenta ó sesenta pulgones, se puede juzgar el número tabuloso 
de pulgones que nacen en un año sobre un manzano. 

Estos ápteros pasan su vida en las ramas y no han sido encpntra- 
dos en las raíces. 

Ninfas 

Ciertos pulgones ápteros no agotan completamente su puesta de 
huevos y sufren una primera muda suplementaria que los convier- 
te en ninfas, muy reconocibles pur su forma y por la presencia á 
los lados del cuerpo, de dos pequeños sacos blancos que contienen 
los rudimentos de las alas. Esta primera ninfa, según lo ha obser- 
vado muy claramente Ligniéres, sufre una segunda muda que la 
deja aún en ese estado pero que le da una talla un poco más consi- 
derable ; por ñn, una tercera muda la transforma en pulgón alado. 

Todas las ninfas se nutren abundantemente de savia. 



Forma alada 

En el momento de la eclosión, el pulgón tiene las alas enrolla- 
das, blancas y opalinas, el cuerpo color rojo castaño bastante cla- 
ro ; pero en cuatro horas á lo más las alas se despliegan y ponen 
transparentes, y el cuerpo adquiere un tinte obscuro, casi negro. 

Debe notarse que la hembra alada no toma jamás alimento, 
aunque posee un rostro que por lo demás es muy corto. Si se exa- 
mina el contenido de una hembra alada se encuentran seis, ocho, 
diez y hasta doce embriones bien desarrollados. 

Ya sea volando á otro árbol ó bien sobre el mismo en que ha na- 
cido, deposita la hembra su cría, unas veces entre los grupos de 
ápteros y otras sobre las hojas ó las ramas. 

El insecto alado pone generalmente tres ó cuatro días después de 



BL PULGÓN LANÍGERO 35 

SU salida de la ninfa, sin embargo la puesta puede hacerse sólo á 
los ocho ó diez dias, de manera que tiene todo el tiempo necesario 
para encontrar un sitio favorable al depósito de su progenitura. El 
insecto sucumbe poco después de la puesta que les deja el abdomen 
extraordinariamente retraido. 



Individuos sexuales 

Siendo relativamente pobre la literatura concerniente al desarro- 
llo, modo de vivir y cópula de los individuos sexuales, Ligniéres se 
ha esforzado en llenar este vacío. 

Para observarlos con comodidad los criaba en una celda forma- 
da por una entalladura de bordes oblicuos de arriba hacia abajo y 
profunda de 4 á 5 milímetros, practicada en un trozo de médula 
de saúco. 

En su fondo se practican anfractuosidades irregulares, poco pro- 
fundas, destinadas á alojar á los pulgones. 

Se pega el todo sobre Una lámina de vidrio que sirva de soporte 
y se encierra á los insectos por medio de otra lámina de vidrio 
adherida á los bordes de la celda con un poco de parafina. 

Se pueden seguir entonces todas las evoluciones de los pulgones 
aun bajo el microscopio. 



Macho 

El macho es siempre muy sensiblemente más pequeño que la 
hembra, pero mucho más alargado ; su color es verdoso. No posee 
ni trompa ni chupadores y durante su vida no toma alimento. Su- 
fre tres mudas á intervalos variables de dos á cinco días, según las 
estaciones, para alcanzar el estado adulto. 

Se distingue entonces de las hembras por su cuerpo esbelto y 
sus antenas relativamente largas. En la parte inferior y completa- 
mente posterior del abdomen, se encuentra el aparato genital, for- 
mado de una pieza quitinosa en forma de V, abierta del lado del 
ano y de la cual sale á veces un pene encorvado. 

Busca á las hembras con extraordinaria é incesante actividad, y 
cuando encuentra una no la abandona hasta que efectúa la cópula. 



36 ANALES DE LA SOCIEDAD GIEMTÍP1CA ARGENTINA 

Si la hembra do está apta para recibirlo, el macho se sube sobre 
su lomo y se adhiere muy fuertemente con ayuda de sus patas. 
Puede permanecer en esta posición uno ó dos días, pero en cuanto 
la fecundación es posible efectúa inmediatamente la cópula y se 
retira para correr con su primitivo ardor en busca de otra hembra. 

Este manejo no cesa hasta la muerte del macho, que tiene lugar 
del octavo al décimo día después de la tercera muda. 



Hembra 

Como el macho, la joven hembra se aloja desde su nacimiento en 
una pequeña anfractuosidad. Se distingue ya claramente del ma- 
cho por su color, primero amarillo claro, después un poco castaño, 
su volumen más considerable, su forma más robusta, sus antenas 
siempre más cortas. 

Inmediatamente después de la salida del cuerpo del insecto ala- 
do la hembra muestra ya en el abdomen un pequeño huevo, cuyo 
polo^ dirigido hacia la cabeza, está provisto de una mancha brillan- 
te, blanca y redondeada. 

Esta hembra sufre tres mudas antes de poderse acoplar. Después 
de cada muda, el huevo aumenta sensiblemente de volumen, al 
mismo tiempo que cambia de aspecto ; por otra parte, el insecto, 
aunque no toma ningún alimento, aumenta algo de volumen. Así, 
después de la primera muda, el huevo ya ha crecido; se encuen- 
tra aún en el polo anterior la mancha brillante ya señalada. 

Esta mancha desaparece después de la segunda muda que au- 
menta aún el volumen del huevo. Este llena casi completamente 
después de la tercera muda la cavidad abdominal de la hembra 
que parece tener un doble contorno. 

El intervalo que separa las mudas es casi el mismo que para 
los machos. Después déla tercera la hembra permanece inmóvil en 
su esccmdite^ esperando el macho, y, hecho curioso é interesante, 
si la cópula no se efectúa en los cinco ó seis días que siguen á la 
tercera muda, ella sufre una cuarta. Además, el contacto de los 
machos con las hembras que han sufrido esta cuarta muda, sólo 
puede hacerse durante las primeras horas transcurridas después 
de ella. 

Ligniéres ha constatado que las hembras no fecundadas son ab- 



KL PULGÓN LANÍGBRO 31 

solutamente incapaces de poner y acaban por morir veinte ó trein- 
ta días después de la cuarta muda. Es decir que todos los huevos 
que pone son fecundos. 

Después de la cópula, la hembra, que no ha abandonado su es- 
condite, se entierra más en él, pero esta vez con la extremidad pos- 
terior del cuerpo dirigida hacia el fondo. 

La puesta comienza de ordinario el segundo día después de la 
cópula y termina el tercero. Para poner la hembra retrae progre- 
sivamente las paredes del abdomen hasta dejar en definitiva el 
huevo desnudo, de manera que el insecto que primitivamente po- 
seía un abdomen voluminoso y cilindrico parece perderlo casi por 
completo después de la puesta. 

Queda luego inmóvil, cerca de su huevo, como muerta, pero al día 
siguiente comienzan á apercibirse, sobre todo en la parte posterior 
de su cuerpo, pequeños puntos blanquizcos de substancia lanosa. 
En menos de dos ó tres días, largos filamentos lanosos recubren 
más ó menos completamente el huevo. La hembra puede aún vi- 
vir ocho ó diez días, durante los cuales su cuerpo toma un color 
cada vez más obscuro, hasta que muere. 

El huevo, siempre pcduncM/ado, es primero rojizo y luego rojo 
castaño. 

Su eclosión tiene lugar en la primavera siguiente. Entonces los 
jóvenes pulgones ápteros que de ellos salen encuentran abundante 
savia para su desarrollo. 

Así termina el ciclo evolutivo que se desarrollará de nuevo el 
siguiente año. 



COSTUMBRES 



Ya se ha dicho que los ápteros aparecen en primavera sobre los 
antiguos puntos de infestación, es decir sobre los tumores y res- 
quebrajaduras del tronco y de las gruesas ramas. Las manchas 
que forman son menos abundantes en la parte superior de las ra- 
mas, así se encuentran los insectos al abrigo de las intemperies y 
sobretodo de los rayos solares. El pulgón lanígero sufre mucho, 
en efecto, por el calor seco y el vello lanoso que segrega parece es- 
lar especialmente destinado á protejerlo contra la desecación. Es 
más abundante en pleno verano mientras que en invierno los pul- 



38 AMALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

gones se despojan casi compietamente de él ó sólo lo conservan bajo 
forma de una substancia grisácea, pulverulenta, muy poco abun- 
dante. 

Los ápteros, escondidos bajo su abundante lana, fijan sus cuatro 
estilos en el vegetal para chuparle la savia, y depositan al mismo 
tiempo en las heridas una saliva irritante cuya presencia provoca 
una hipertrofia de los tejidos, que se traduce exteriormente por la 
formación de tumores. 

Privados de alimento, los ápteros resisten muy fácilmente unos 
diez días en la buena estación y hasta veinte dias en los primeros 
fríos; no toman ningún alimento durante el invierno. En todos los 
casos, los jóvenes soportan mucho más fácilmente la abstinencia 
que los adultos. 

Cuando un manzano infestado muere ó es bruscamente arranca- 
do en primavera ó verano los pulgones no tardan en abandonarlo; 
mientras que durante el invierno permanecen durante varios dias 
adheridos al vegetal muerto sin tratar de huir. 

Al aproximarse el invierno muchos pulgones perecen por efecto 
del frío, mientras que otros se introducen en las resquebrajaduras 
de la corteza, en los muros próximos ó bajo la corteza de otros 
árboles para invernar. 



INFESTACIÓN 



Los ápteros muy jóvenes son mucho más temibles bajo el punto 
de vista del contagio, gracias á su débil volumen^ á su agilidad y á 
su gran resistencia . 

i "" Infestación artificiaL Las jóvenes plantas y los ingertos pro- 
venientes de almacigos infestados pueden esconder en resquebra- 
jaduras microscópicas, éntrelas escamas de una yema, algunos 
individuos de Schizoneura lanígera, que el más atento examen no 
puede siempre descubrir. 

Bien fácil es, pues, comprender la contaminación de nuevos huer- 
tos por la introducción de plantas ó ingertos infestados. 

La extensión de la enfermedad en los huertos se realiza con 
enorme rapidez cuando se dirige contra los pulgones insecticidas 
ineficaces, ó cuando uno se limita acepillar los puntos infestados. 



EL PULGÓN LANÍGERO 39 

I 

Por estas maniobras, aun cuando se hace algunas victimas, se 
proyecta al suelo una enorme cantidad de ápteros, sobre todo jó- 
venes, que se esfuerzan en alcanzar un punto favorable. 

Después de algunos días, se constata una desaparición momen- 
tánea de los pulgones, pero bien pronto pululan de nuevo y hay 
que recomenzar la operación. De manera que no sólo se pierde el 
tiempo sino que se contribuye á la propagación de la plaga. A la 
verdad que si se considera sólo la lentitud relativa de los pulgones, 
no puede creerse muy importante esta diseminación, pero sabiendo 
que un joven áptero es capaz de ayunar durante diez días como 
mínimum, en los cuales no cesa de buscar un huésped, y que no 
es raro ver á uno de estos insectos recorrer 15 centímetros en cinco 
minutos, es fácil calcular que marcharán 1,80 metros en una hora, 
y 43^20 metros al día ó sea 432 metros en diez días. 

Este simple cálculo^ inferior á menudo á la verdad, basta para 
demostrar que, aún descontando los instantes de reposo, las contra- 
marchas y desvíos, resulta que los pulgones son capaces de recorrer 
espacios relativamente considerables. Aunque muchos Schizoneura 
no encuentran manzanos y gran número perecen accidentalmente, 
los millones dispersados por el cepillado de los árboles constituyen 
siempre un grave peligro. 

La poda de los manzanos cubiertos de pulgones, puede tener las 
mismas consecuencias si no se destruyen por el fuego las partes 
cortadas. 

En fín los vestidos, las manos y los instrumentos agrícolas de los 
hortelanos pueden también transportar pulgones. 

2"^ Infestación natural. Al abandonar los pulgones sus retiros 
de invernada recorren grandes distancias para buscar manzanos, 
así que estas peregrinaciones contribuyen á esparcir la infesta- 
ción. Los pulgones que caen al suelo volti¿ados por la extraordina- 
ria multiplicación del insecto que ocupa todo el espacio en las 
plantas infestadas, constituyen un importante medio de propaga- 
ción. 

Por fín, los alados contribuyen también muy activamente á la 
diseminación del pulgón lanígero, pero debe notarse que esta di- 
seminación difíere esencialmente de las precedentes en cuanto se 
hace casi siempre á gran distancia y crea así nuevos focos en loca- 
lidades hasta entonces indemnes. 

« 

Asi Ligniéres ha capturado unalado en los alrededores del bosque 
de Vincennes en un punto alejado 500 metros de todo jardín. 



40 ANALES DE LA SOCIEDAD aElfTiFlCA ARGENTINA 

Ligniéres sólo conoce un enemigo natural verdaderamente terri- 
ble para el Schizoneura : el frío intenso y prolongado. Los inviernos 
largos y rigurosos de los países frios matan un enorme número de 
pulgones lanígeros. 



DESTRUCCIÓN 



Como es mejor prevenir que curar, debe recomendarse el no in- 
troducir en los almacigos ó huertos no infestados, planta ó inger- 
to alguno sin haberlo tratado por un insecticida apropiado. 

El Schizoneura lanígera resiste tenazmente á los medios de des- 
trucción, por la dificultad de alcanzarlo en todos sus escondites, 
por el número fabuloso de sus individuos y sobre todo por su gran 
resistencia á los diversos agentes químicos. 

Ligniéres ha demostrado en el Congreso pomológico del Oeste, 
celebrado en París en 4889, que los líquidos acuosos, incapaces en 
general de penetrar el vello blanquizco secretado por el pulgón y 
por consiguiente de mojar á este parásito, eran completamente ine- 
ficaces. 

2so sucede con las soluciones de sulfato de cobre ó de zinc, po- 
tasa, jabón, ácido sulfúrico, clorhídrico, nítrico y el mismo jugo de 
tabaco, cuyas propiedades insecticidas son tan justamente apre- 
ciadas. 

El experimento siguiente es decisivo. 

En un vaso lleno de jugo de tabaco diluido en agua, se proyecta 
á los pulgones lanígeros tal como se los encuentra en los manzanos, 
es decir, recubiertos de su substancia cerosa. Inmediatamente se 
deslizan por la superficie del líquido y llegan al borde, donde pue- 
den permanecer muy largo tiempo sin morir; sumergidos en la 
substancia insecticida salen de ella sin haber sido mojados y perma- 
necen activos. 

Si en el ensayo precedente, se reemplaza la decocción de tabaco 
por alcohol, se ve en seguida que éste penetra en la substancia la- 
nosa y moja perfectamente al insecto que cae al fondo. 

Por esta razóp se ha preconizado el alcohol diluido en igual vo- 
lumen de agua, pero como no siempre se emplea alcqhol á 90^ su- 
cede que esta mezcla moja muy difícilmente al pulgón. 



EL PULOÓN LANIOERO 41 

Por otra parte Ligniéres ha demostrado que el alcohol á 60 gra- 
dos^ el espirita de madera, el mismo alcohol á 90 grados tienen 
una acción mucho más aparente que real sobre Schizoneura lani^ 
gera. 

El blanqueo con cal no obra más que por acción mecánica, la 
cual es insuficiente. Para que esta substancia no dañe al vegetal 
sólo puede aplicarse en invierno y en capa relativamente delgada. 
En esta época los pulgones están escondidos y en primavera se es- 
tablecen perfectamente en las ramas de donde han volteado la cal 
las lluvias y las heladas. 

En cuanto á la bencina, petróleo, esencia mineral, esencia de tre- 
mentina, sulfuro de carbono, etc., son muy eficaces contra el pulgón 
al que mojan, perfectamente y matan al instante, pero son difíciles 
de manejar por la destrucción de las yemas y partes verdes de las 
plantas tocadas por estas substancias, de modo que el remedio es á 
menudo más peligroso que el mal. 

El hecho principal que resulta de estos datos es que el pulgón la- 
nígero es muerto sólo por líquidos susceptibles de mojarlo per- 
fectamente. 

Es fácil, pues, obtener insecticidas eficaces, combinando ciertas 
substancias. 

Así se podría emplear alguno de los líquidos siguientes : 

A. Agua. ,. iOO 

Alcohol á 60« 150 

Potasa 5 

B. Agua 100 

Espíritu de madera 1 25 

Posata 5 

C. Jugo de tabaco I 

Alcohol á 60« 3 

D. Alcohol 100 

Jabón negro 1 Oú 

Esta última preparación sería excelente si conservara mejor 
su propiedad de mojar á los pulgones cuando se la diluye en una 
notable cantidad de agua y sobre todo si costara menos caro. 



42 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFIGA ARGENTINA 

A fin de reunir ambas cualidades, Ligniéres ha tratado de reem- 
plazar el alcohol ordinario por los productos finales de la destila- 
ción industrialdelosalcoholes de granos, de remolachas ó depapas, 
productos conocidos bajo el nombre de aceites esenciales y cuyo 
precio de costo es extremadamente bajo. 

Estos ensayos fueron coronados de completo éxito y Ligniéres 
obtuvo un insecticida compuesto así : 

Aceites esenciales 1 00 

Jabón negro i 00 

Tratamiento práctico. En invierno cuando la ausencia de hojas 
permite ver de la mejor manera posible los puntos infestados, se 
proyecta por medio de un pulverizador el insecticida al Vio sobre 
el tronco, las gruesas ramas, los tumores y las resquebrajaduras 
que pueden apercibirse; ó, lo que es aún mejor, se rocía completa- 
mente cada manzano, sin preocuparse de las yemas. 

El licor insecticida es de fácil preparación: basta hacer disolver 
i 00 parles de jabón negro ó verde en 100 partes de aceites esen- 
ciales; estos últimos, naturalmente insolubles ó poco solubles en 
agua, se hacen mixibles á este liquido después de haber dísuelto 
el jabón. 

Se agregan luego nueve partes de agua á una de la solución al- 
cohólica. 

Al mismo tiempo que se polvorea los árboles, conviene hacer la 
misma operación en los muros y todo lo que pueda contener pulgo- 
nes escondidos y el suelo, que luego será bueno remover con la 
azada. 

Para terminar este tratamiento de invierno se untarán con pincel 
todas las resquebrajaduras y tumores con la mezcla siguiente: 

Alquitrán 100 

Bencina 15 



Para destruir los pulgones sobrevivientes conviene tratar de nue- 
vo en primavera á los manzanos, proyectando sobre las manchas 
de pulgones la solución alcohólica diluida al Vis para no dañar á 
las yemas, las hojas tiernas y las flores. 



EL PULGÓN LANÍGERO 43 

Conviene emplear un pulverizador en el tratamiento de prima- 
vera, para gastar menos insecticida y matar tVt situ á los pulgones 
proyectando directamente sobre ellos fínas gotitasdel liquido. 

Todos los ensayos hechos con este insecticida en Francia y otros 
países han dado muy buenos resultados. 

Es conveniente, pues, tenerlo presente para la destrucción del 
pulgón lanígero y otros parásitos en la República Argentina en caso 
que llegaran á perjudicar el cultivo industrial y comercial de los 
manzanos, poco desarrollado aún. 



NOVA ADDENDA 



AD 



FLORAM PATAGONIGAM 



AUCTORB 

CAROLO SPEGAZZINI 

(PAR8 l) 



103. Saxífraga caespitosa L. var. Pavonti (Don). = Gay, Fl. Cliil., 
III, f. 41. 

Hab. In rupestribus monlanis Karr-aik prope Lago Argentino, 
Man. 1898 (C. A.). 

104. RiBES LACARENSE Ph. = Ph., Att. Un. Chil., LXXXV, f. 498. 
Hab. Jn rupestribus vallis Lago Rlanco, Chubut, Nov. 1898 

(n. 106-136, Koslowsky). 
Obs. Species distinctissima I Folia in specimínibus chubuten- 
sibus limbo suborbieulari (8-9 mm alt. et lat.) basi leniter 
cuneato, saepius trinervio et triñdo, lobis obovatis tridentatis, 
petiolo exappendiculato (4-5 mm long.), pedunculis cernuis 
quam petioli paulo brevioribus (3-4 mm long.) minutissime 
pulverulento-puberulis saepius trifloris, bracteis ovato-orbi- 
cülaribus (3-4 mm diam.)obtusis integerrimis glabris, floribus 
sessilibus parvulis glaberrimis, ovario purpureo, sepalis 
acutis roséis. 

105. RiBES MAGELLANicuM Poít. = Gay, Fl. Chíl. III, f. 36. 

Hab. Non rarum in dumetismontanis prope Lago Nahuel-buapi, 
Dec. 1897 (C.S.). 

106. Tillaba moschata DC. = Speg., Plant. Pat. austr., n. 126. 
Hab. Non rara ad ripas, prope ostia praecipue, fluminis Rio 

Negro, Febr. 1898 (C. S.). 



NOVA ADDENOA AD FLORAM PATAGONICAM 45 

407. Tillara peduncularis Smith. = DCm Pr. III, f. 382. 
Hab. Non rara, praecipue in pelrosis, secus Rio Negro, Jan. et 
Febr. 4898. (C.S.). 

108. HiPPURis vuLGARis L. == Speg., Plant. Pat. austr., n. 127. 
Hab. In píscinis p^rope Chonkenk aik secus Rio Chico, Febr. 

Í898(C. A.). 

109. GUNNERA CHiLENsis Lam. = Gay, Fl. Ghil. II, f. 363. 

Hab. Non rara in unabrosis secus rivulos montanos prope Lago 
Nahuel-huapi, Dec. 1897 (C. S.). 

110. GuNNERA MAGELLANiCA Lnk. = Speg., Planl. Pat. austr. n. 128. 
Hab. Ad ripas Lago Nahuel-huapi, Dec. 1897 (C. S.). 

111. Myriophyllum ELATiNoiDEGaud. = Speg., Plant. Pat. austr. 
n. 129. 

Hab, In uliginosis secus Rio Chico prope Chonkenk-aik, ¥eh\\ 
1898 (C. A.). 

112. Myriophyllum elatinoidb Gaud. var. temaium (Gaud.). = 
Gay, Fl. Chil. II, f. 339. 

Hab. Cum typo in piscinis secus Rio Chico prope Chonkenk-aik, 
Febr. 1898. (C. A.). 

• 

113. CuPHAEA GLüTinosA Cham. & Schlt. = Walprs, Rep. II, f. 109. 
Hab, Non rara in insulis et ad ripas Rio Negro praecipue prope 

ostia. Jan. et Febr. 1898 (C. S.). 

114. Lythruv HTSSOPiFOLiuM L. = DC, Pr. III, f. 81. 

Hab. Vulgatum in ulignosís secus Rio Negro, Jan et Febr. 1898 
(C. S'.). 

115. Pleuropuora PATAGÓNICA Spcg. = Spcg., Plant. Pat. austr. 
D. 130. 

Hab. In campís saxosis aridissiníiís prope Trelew, Chubut, Nov. 
1897 (Dr.J. Valentin). 

Obs. Specimina chubutensia magis elata atque relaxata (15-30 
cm alt.), ramulís macrophyllis magis elongatis (10-15 cnn 
long.) quandoque floriferís quandoque sterilibus. 



46 ANALES DE LA SOCIEDAD GIENTÍPICA AR6BMT1NA 

M6. Epilobium Lechleri Ph. & Haussk. = Speg., Plant. Pal. austr. 
n. 132. 
Hab. Non rarum in uliginosis prope Kman-aik el Chonkenk-aik 
secus Rio Chico, Febr. 1898 (C. A.). 

117. Oenothera austraus Saisb. = Speg., Plant. Pat. austr. n. 136. 
Hab. Vulgata in sabulosis, praecipueadostia^ fluminisRioNegro, 

Febr. 1898 (C. S.). 

118. Oenothera chilensis (Brt.) Dietr. = Speg., Plant. Pal. austr., 
n. 135. 

Hab. Vulgata insabulosisadconfluentiamfluminuniLímay elNeu- 
quen nec non secus Lago Nahuel-huapi. Dec. 1897 (C. S.) el in 
Valle del Rio de Mayo, Chubul, Nov. 1898 (n. 1 19, Koslowsky). 

119. Oemothera magellánica Ph. = Speg., Plant. Pat. austr. n. 137. 
Hab, In monlanis cenlralibus Chubul, Nov. 1898 (n. 22, Kos- 

lowsk)'). 

120. Oenothera mollissima L. = DC, Pr. III, f. 48. 

Hab, In sabulosis ad ripas Lago Nahuel-huapi, Dec. 1897 (C. S.). 

121. Oenothera odorata Jacq. = Speg., Plant. Pat. austr. n. 138. 
Hab, Vulgala ad ripas fluminis Rio N^gro, Jan. el Febr. 1898 

(C. S.). 

122. Oe^otükr A íEpüobiopsis) pygmaea Speg., n. sp. 

Diag. Annua jmsilla, e pubescenti glabrata, foliis sessilibus ovatis 
obtusiiisculis remote calloso-denticulatis, floribus pusillis axil- 
laribus solüariis sessilibus, ovario tetrágono puberulo subunilo- 
culari tuboque calydno brevüsimo pubescentibus , sepalis ovatis, 
petalis albO'TOseis bilobis. staminibus 4, filamentis tenuibus 
antheris breviter ovatis, capsula uniloculari loculicide d-valvi, 
seminibus oo minutis ovato-elongatis compressimis e funiculo 
adscendente pendulis, 

Hab. In álveo torrentium etlaculorum exsiccatorum ^guadales » 
vocalorum prope Chonkenk-aik secus Rio Chico, Jan. 1897 
(C. A.). 

065. Speciesnovaesectionis, v.generis, Epi7o6top5t5nuncupandae, 
typus sistens, floribus pusillis, tubocalycino brevissímo, petalis 



NOVA AODENDA AD FLORAM PATAGONICAM 47 

bilobis, staminibus quaternis, antheris brevibus, capsula sub- 
uniloculari seminibusque subfoliaceis a funículo adscendente 
pendulis distincta. 

Radix recliuscula lenuis teres (20-50 mm long. = 0,5-1 mm 
crass.)simplex v. parcissime barbel la to-ramosa ; caulis síraplex 
V. ab orlu 3-4-ramosus, ramís laleralibus subeffusis, cenlrali 
erecto (20-50 mm long.)» gracilis teres (0,5-0,8 mm crass.) 
inferné glabratus albescens, superne virescens atque plus 
minusve pubescens; folia confertiuscula internodiis longiora, 
ovata V. elliptica (6-12 mm long. = 3-4 mm lal.) ápice obtu- 
siuscula margine integra V. remotiuscule denticulato-callosa, 
sessilia, ínfima opposíta mox decidua, supera persístenlia 
alterna, crassíuscule membranácea, in juventute laxe minu- 
teque puberula, per aetatem glabrata. Flores ad axíllas folio- 
rum solitaríi, folio fulcranti breviores, ovario (4-5 mm long. 
= 1 mm crass.) sessilí e terete tetrágono, minute pubescentí- 
subcanescente, sursum attenuato apíceque coarctatulo ac in 
tubo calycino brevissimo producto, sepalis 4 valvatis ovalis 
(1^25 m long. = 0,5 mm lat.) tubo duplo longíoribus pube- 
rul¡s,petalis elongalo-spathulatis (2,5-3** long. = 0,8-1,25 
mm lat.) ápice obtusis longiuscule bilobis glabris ex albo 
roséis, staminibus 4, sepalis opposítis, ínter basin petalorum 
enascentibus, filamentis teretibus tenuibus (1 mm long.) 
glabris albescentibus, antheris ovatis minutis introrsis flaví- 
dis, stylo terete stamina non v. vix aequante glabro albescente 
ápice c^pitato-quadrílobo, lobis minutis conniventibus. Cap- 
sulae maturae folio fulcrante nonnihilbreviores(6-8 mm long. 
= 1,5 mm diam.) minute puberulae sessiles subtetragonae 
utrimque leniter attenuatae ápice minute 4-denticuIatae, locu- 
licide ad médium et ultra valvatim dehiscentes, valvis medio 
placentis septiformibus^ inferné latiusculísdonatis, biseriatím 
seminiferis, seminibus numerosís ex ellíptico lanceolaiis 
utrimque obtusíusculis, compressissimis ferefoliaceis, glober- 
rimis laevibus ochraceis exappendículatis, non comatis, pen- 
dulis, funiculis tenuibus adscendentibus sublongíusculis 
placentis adplicitis fultis. 

Species habitu Epílobíi cujusdam nani v. depauperati v. 
fere Speculariae perfoliaiae DC. I 

123. Oeucthera stricta Ledeb. = Gay, Fl. Chil., II, f. 333. 



48 ANALBS DB LA SOCIEDAD CIBVTÍFIGA ARGENTINA 

Hab. In sabulosis ad confluentiam fluminum LimayetNeuquen, 
Dec. 1897(C. S.). 

124. OEifOTHERA TENELLA Cav. = Gay, FI. Chil. II, f. 333 (sub Godeíia 
Cavanillesii Spach). 
Hdb. Non rara in campís editioribus prope Lago Nahuel-huapi, 
Dec. Í897. 

135. FucHSiA MACROSTEMA B. & P. = Speg., Prim. Fl. chub. n. 77. 
Hab. Non rara in dutnetís montanis secus rívulos prope Lago 
Nahuel-huapi, Dec. 1897 (C. S.). 

126. Cajophora PATAGÓNICA (Speg.) Urb. & Gilg in litt. = Loasa 
patagónica Speg., Plant. Pal. austr., n. 139. 

Hab. In campis aridis saxosís prope Chonkenk-aik, secus Rio 
Chico, Febr. 1898 (C. A.). 

127. Cajophora scANDENS Mey. var. orieníalis Vrh. & Gilg in lili. 
= Loasa Bergi Hiern., Serl. Pal., n. 64. 

Hab, Vulgala in dumelis ad ripas Rio Negro, praecipue prope 
Carmen de Palagones, Feb. 1898 (C. S.) el secus Rio Chubut 
loco diclo Paso de los Indios, Nov. 1898 (n. 56 Koslowsky). 

128. LoASA PATAGÓNICA Urb. & Gilg = L. pinnatifida Speg. (non 
Gilí.). Prim. Flor. Chub. n. 78. 

Hab. Non rara in dumelis loco Karr-aik vocalo prope Lago 
Argenlino, Mari. 1898 (C. A.). 

129. Loasa ARGENTINA Urb. & Gilg in lili. = L. pinnatifida Gil!, 
var. gracilis Speg., Prim. Flor. Chub., n, 79. 

Hab. In aridissimis sabulosis « guadales » vocalís prope Sehuen- 
aik secus Rio Sehuen, Mari. 1898 (C. A.). 

130. Loasa tricolor Lam.? = Gay, Fl. Chil. II, f. 448. 

Hab. In campis saxosis siccis prope Lago Nahuel-huapi, Dec. 
1897 (C.S.). 

131. Passiflora coerulea L. = DC, Pr. III, f. 330. 

Hab. In sepibus rarissima secus Rio Negro prope Carmen de 
Palagones, Jan. el Febr. 1898 (C. S.). 



NOVA ADDBNDA AD FLORAM PATAGONIGAM 49 

Obs. Ao ex cultis aufuga?. 

432. Ckrbus PATAGÓNICA Web. = Speg., Pr. Fl. chub. n, 59. 

Hab. Vulgalus íq arídis prope S.Cruz, Apr. 1899 (leg. Dr. F. 
Lahílle). 

Obs. Fructus ovatus (45 mm long. = 13 mm diam.) subsiccus 
sordide ex albo roseus villo albo breví denso el setulís nigri- 
cantibus (5-15 mm long.) tenuibus ornalus; semina nigra 
(2-2,5 mm mago.) glabra minute subareolato-aveolata. 

433. Cereus coerulescens S. Dyck. = K. Scb., Mon. cactac, f. 421. 
Hab. Yulgatissimus ad ripas flumínis Rio Negro, Jan. et Febr. 

. 1898. (C S.). 

134. Cersus Duseni Web. (in lilt.) 
Hab. In praeruplis saxosis prope Trelew, Chubut, Nov. 4897 

(Dr. J. Valentín.). 
Obs. Species slalura párvula (20-60 cm alt. = 3-5 cm crass.), 
6-8costata, areolis sal remotis. multíspinosis, spinis radian- 
tibus brevioríbus acutis 6-40, 4-3 centralibus longíoríbus 
erectis ápice uncínato-recurvis. 

Species distinctissima C. Beríinii Cels. valde accedens. 

435. EcHiNOPSis LEUCANTHA Walp. = K. Sch., Mon. cactac, f. 240. 
Hab. Vulgata in altiplanitie árida saxosa ad margines salinarum 

nec non ad ripas fluminum Rio Negro, Neuquen et Lymai, 
Jan. et Febr. 4898 (C. S.). 

436. Opüntia platyacantha S. D. = K. Sch., I. c, f. 693. 

Hab. In aridissimis saxosis prope Trelew, Chubut, Nov. 1897 
(Dr. J. Valentín.). 

437. Opuntia Darwimi Hensl. = K. Sch., 1. c, f. 695. 

Hab. Vulgata ad ripas flumínis Rio Negro, Jan. et Febr. 1898 

(C. S.). 
Obs. Specimína observata et collecta sat numerosa, sed spinae 

praecipue in juventute semper integerrimae nec trífidae. 

438. Opüntia SULFÚREA Gilí. = K. Sch., I. c, f. 746. 

Hab. Communís in tota altiplanitie secus Rio Negro, Jan. et Febr. 
1898 (C.S.). 

Alf. 80C. ClDfT. ARG. — T. ZLVUI 4 



50 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

439. EcHiNOCACTUS ACUATUS Lk. & Otl. var. tetracantha Lehm. 
Hab. Rarissime in collinis saxosis prope ostia fluminís Rio 
Negro, Febr. Í898 (C. S.). 

140. EcHiNOCACTUS GiBBOSUS DC = K. Sch., I. c, f. 406. 

Hab. Vulgatissimus in tota altiplanitie secus Rio Negro, Jan. et 
Febr. 1898 (C. S.). 

141. EcHiNOCACTus GiBBOSUS DC. vat. cerehriformts. 

Hab. Rarius cum tjpo ad ripas Rio Negro prope Carmen de Pata- 
gones, Febr. 1898 (C. S.). 

Obs. Yarietas monstruosa costis valde numerosis continuis irre- 
gulariter gyrosocontortis, spínis brevibus inaequalibus. 

« 

142. Maihüenia Poeppigii (Olt.) Web. = K. Schm., 1. c, f. 755. 
Hab. Non rara in arídissimís saxosis prope Trelew, Chubut, 

Nov. 1897 (Dr. J. Valentin.). 

r 

143. Maihüenia... 

Hab. Sporadice in altiplanitie aridissima centrali Chubutensi, 
Nov. 1898 (n. 108, Koslowsky). 

144. PterocactÚs Kuntzei K. Schm. = K. Sch., 1. c, f. 753. 

Hab. Valde communis in dunis et locis aridissimis ad ripas 
fluminis Rio Negro, Jan. et Febr. 1898 (C. S.). 

Obs. Specimina patagónica a descriptione el adumbratione 
praecl. Schumann nonnihil recedunt et plantae Kuntzeanae 
facile formam alpinam depauperataroque tantum sistunt. 

Tuber radicale irregulariter ex elliptico subglobosum (3-10 
cm alt. = 9-6 cm diam.) epidermide tenui laevi v. vix rugulosa 
cinérea tectum, intus carnosum corapacturo álbum, inferné 
funiculis radicalibus paucis irregulariter donatum, superna 
rotundatum atque hinc inde ramulos plures emittens. Rami, 
ex tubere profunde infosso oriundi funículo gracili albo 
suffulti, ex tubere superficial i v. subsuperfíciali sessíles, 
cylindrici teretes (5-20 cm long. = 5-15 mm crass.) postice 
leníter attenuati, antice fértiles rotundati non v. vix attenuati, 
steriles plus minusve longe attenuati quandoque simpliees, 
quandoque prolifero-ramulosi, obsolete subdichotomí, laeves 
glaberrimi, e cinéreo viridesmaculis oblanceolatis (ex aerolís 



NOTá áDDERDA AD FLORáM PATAGOlflCAM 5.1 

decurreatibus) v. anguste írregularilerque linearibus (inler 
areolas) obscure virescentibus nitentibusque variegati, areolis 
pusillís obovatis (1 mm diam.) in seriebus 8 I o ngi ludí nal i bus 
dispositis, spatio 8-10 mm inier superpositas ejusdem seriei 
separatis, ín parte postíca glabris in antica fascículo minuto 
pilorum crispulorum canescentium ornatis, aculéis 6-14 
armatis, quorum 5-10 longioribus (3-5 mm lon^.) hyalinis 
adpressis radianlibus et 1-i centralibus v. inferioribus sub- 
erectis brevior¡bus(1-2 mm long.) leníter crassioribus nigri- 
cantibusqueornatis. Flores ad apicem ramorum sessiles rotatí 
(i-5 cm diam.) et cum ramo vix summo ápice leníter subtur- 
binato-ampliatus continuí; peíala 3-i-sticha, externa 4-6 
ovala, dorso viridia crassiuscule cosíala, intima 8-10 obovalo- 
spathulala plus minusve retusa el denliculata, omnia sub- 
scariosula sericeo-nitentia, subpellucida e flavescenli aeneo- 
rufescenlia (25 mm long. = 14 mm lat.); slamina lubum 
perigonii vestienlía flavida, filamenlis lenuibus glabris (8 mm 
long.). anlheris mediofixis (2 mm long.)pallideflavescenlibus 
donata: slylus teres ereclus longe slamina superans, sed peíala 
dímidia v. vix ultra altingens albo-carneus (23 mm long. = 
1,5 mm crass.) ápice sligmale subgloboso (3 mm diam.) ante 
anlhesin alro-cyaneo, post anthesin viridí, 6-denlato v. 6-fido 
coronatus. 
Slamina lacla v. irrítala abruplesuper slylum conlrahunlurl 
Capsula cum ramo deflorato ápice Iruncalo-umbilicato con- 
tinua, circumscisse debiscens, sicca, 5-20 seminifera ; semina 
sordide albescenlia pellalo-orbicularia (4-5 mm diam.), ambítu 
late lenuilerque membranácea integra, centro crassiuscule ac 
sublignose nucleala. 

145. Pterocactus Valentini Speg., n. sp. 

Diag. Fruticulitó subluberosiu e basi ramostis caespilosiu glauce- 
scens, ramis brevibus crassis íeretibus obtusis, aculéis 25-35 
ómnibus hyalinis lenuissimis retrorsis adplicitis, (loribus 
fusco- flavesceníibus. 

Hab. In aridis saxosis prope Trelew, Nov. 4897 (Dr. J. Valentín) 
el in Península Valdes, Jan. 1898 (D' F. Lahílle). 

Obs. Species praecedenti aíBnis sed dislinclissima et primo visu 
dignoscenda. Tuberculum radicale e globoso obovalum (2-4 
cm long. = 1-2 cm diam.) poslice longe atlenualo-radícalum, 



52 ANALBS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

antice rotundaium, parce ramiferum, epidermide sordidealba 
tectum, ÍDtus carnoso-compactum. Ramí aereí basi aitenualí 
atque tuniculo gracili tubérculo adnali, cylindracei teretes 
crassi (4-8 cm long. = 10-15 mm crass.) ápice semper obtu- 
sissime rotundatí, simplices v. inordinate prolífero-ramulosi, 
virides, sed ob aculéis deusis subintertextis albocanescentes, 
areolis pusillis orbícularibus (1,5 mm diam.) ín seriebus6-8 
non V. vix spiralibus disposílis, spatio inter areolas superpo- 
sitas ejusdem seriei brevi (3-5 mm) separatis, in parte supera 
inermibus sed pulvínulocrispulelanuginosoalbo-cinerascente 
pusillo ornatis, postice dense aculeoliferis, aculéis 25-35 in 
quaque areola, ómnibus conformibusadpressis (3-4 mm long.) 
hvalinís el retrorse radiantibus armatis. 

•i 

Flores el fructus ut in especie praecedenle, nisi semina 
angustius repanduleque alata. 

146. Sesuvium portulacastrum Lin. = DC, Pr. III, f. 453. 

Hab. Vulgatus in campís uliginosis salsis nec non ad ripas 
fluminis secus Rio Negro, Jan. el Febr. 1898 (C. S.). 

147. Tetragonia Ameghinoi Speg., n. sp. 

Diag. Annua mediocrts glaberrima prostrata v. erectiuscula, 
ramis oppositis v, allernis divaricaíiSj foliis allemis sessüibus 
linearibus subsemiieretibus obtusis, floribus solüariis ad cLxillas 
foliorum supremorum sessüibus v, rarius pedicellalis, ovario 
obovato, sepalis 4 crucialis, 2 exlimis magnis 2 intimis mini- 
mis, fruclu ellíptico v, ovalo glabro epicarpio membranáceo e 
viridi purpurascenlc, mesocarpio spongioso-velutino, endocarpio 
osseo, inordinate majusculeque í'5-loculari. 

Hab. Inlocissabulosíssubsalsís aridissimis <igaudales » vocatis 
in Chonkenk-aik secus Rio Chico, Jan. 1897 el in Orr-aik prope 
Lago Viedma, Mari. 1898 (C. A.). 

Obs. Planta glaberrima crassa valde carnosa quandoque purpu- 
rascens, exsiccando valde corrúgala el defórmala, saepenodulis 
erumpenlibus efílorescentibus albis laxe adspersa. 

Radix rectiuscula verticalis (5-20 cm long. = 3-8 mm 
crass.) epidermide sordide albescenle veslila simpliciuscula, 
axi lignoso gracili (2-3 mm crass.) cortice carnoso induto; 
caules ab orlu pseudo-lricholomi; rami (veré allerni sed inter- 
nodio brevissimo, saepe parum manifestó, sejunctí) laterales 



NOVA ADDENDA AD FLORAK PATAGONICAM 53 

eífusi, centralis erectus, plus minusve elongati crassiuscuii 
(5-20 cm long. = 3-5 mm crass.) ex albo virides subtereies 
obsoleto angulato-striati, alterne v.di-v. trí-chotomeramulosi, 
internodiis longitud] ne ludentibus(1-15 mm long.), ramulis 
divaricatis v. arcualo-adscendentibus. Folia e viridi subglau- 
cescentia apicem versus saepe purpurascentia glaberrima, 
oronia alterna, sed Ínfima (ín plantis novellis tantum inve- 
nienda) pseudo-opposila (inlernodio brevissimo parum mani- 
festó separata) linearía majuscula (13-15 mm long. =3-4mm 
diam.) relaxata, supera minora (4-6 mm long. = 3-4 mm 
crass.) confertiuscula, praecipue ad ramulorum apicem, ad 
axillas saepe fasciculum foliorum parvulorum gerentia, omnia 
basi e rotundato subcuneata, ápice obtusisime rotundata, 
dorso convexa, ventreapplanata, margine obtusa. Flores omnes 
jam deflorati, ad axillas foliorum superiorum sessilesv. rarius 
in ramulo axillari bifoliolato plus minusve elongato acrogeni, 
parvuli (5 mm long. = 3 mm lat.) glabri virides, ovario obo- 
vato (3 mm long. = 3 mm diam.), sepalis 4, duobus extimis 
lateralibus majoribus linearibus (1,5-2 mm long. = 0,8-i mm 
lat.) obtusiusculís, duobus intimis minimis ovatís (0,8-1 mm 
long. =0,5 mm lat.) acutiusculis, staminibus et stylís non 
visis. Fructus ellipticí utrimque acuti (10-15 mm long. = 6-8 
mm diam.) glabri virides v. saepius purpurascentes, sepalis 
persistentibus et accretis ornatus, duobus extimis majoribus 
(6-8 mm long. = 1 ,5-2 mm lat.) parum supra médium evolutis 
ab intimis apícalibus minutis (3-4 mm long. = 1,5 mm lat.) 
valde remotis, épica rpio tenui membranáceo mox frustulatim 
evascente, ac endocarpío osseo mesocarpío setuloso-spongioso 
vestido atque dense hispido-velutino; loculi in quoque fructu 
paucí inordinali, saepe superpositi, diíTormes compressi (3-3 
mm diam.) embrione annulari sat magno, albumine albo fari- 
noso centrali repleti. 

Species ab ómnibus mihicognitisdistinctissíma,necquidem 
comparanda. 

148. Htdrocotyle araucana Ph. var. patagónica Speg. 
Hab. Vulgata in uliginosis insularum fluminis Rio Negro, Jan. 

etFebr. 1898 (C. S.). 
06s.Varielasadescriptionetypi(An.ün.Ch¡l.v.LXXXV,f.491)rau- 

libusrepentíbusatqueparlibusomnibusglaberrimísrecedentia. 



54 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

149. Hydrocotyle Bonplandi A. Rich. =DC., Pr. IV, f. 62, 

Bab. Non rara in uliginosissecus Rio S.Cruz, Febr. 1882etsecus 
Rio Negro, Jan. et Febr. 1898 (C. S.). 

150. Hydrocotyle modesta Chara. & Schlt. = Gay, Fl. Chil. III, 
f. 64. 

Hab. Non rara in petrosis ad ripas fluminís Rio Negro^ prope 
Carmen de Patagones, Febr. 1898 (C. S.). 

151. Hydrocotyle ranunculoides L. f. ==: Gay, Fl. Chil. III, f. 65. 
Hab. Non rara in inundalis secus Rio Negro, Jan. et Febr. 1898 

(C. S.). 

152. Hydrocotyle umbellata L. var. bonariensis (Lam.) =DC., Pr. 
IV, f. 60. 

Hab, Vulgata in sabulosis secus Rio Negro, Jan. et Febr. Í898. 

153. Azorella Ameghinoi Speg., n. sp. 

Diag. Perennis caespüosa squamoso-argentea, foliis eonfertis 5u6- 
imbricatis ovatis v. lanceo lato -linearibus involutis^ squamis 
majusculis linearibus v, ovatis albo-hyalinis obieciU, peiiolo 
gracili squamoso in pericladio vaginante ampliato suffuUis, 
umbellis acrogenis pedúnculo foliis breviore longe albo-villoso 
donaiis, í-O-floris, floribus subglabris pusillis. 

Hab, In rupeslribus aridis Pan de azúcar et Chonkenk-aik secus 
Rio Chico, Dec. 1897 el Febr. 1898, nec non Parr-aik Rio 
Sehuen, Mart. 1898 (C. A.). 

Obs. Species ab ómnibus adhuc nolis dislinclissima, prope 
A. filamentosae Lam. el A, fuegianae Speg. lamen inserenda. 
Caespiles subhemisphaerici (5-25 cm diam. = 3-10 cm 
crass.), quandoque densi compacli duriusculi, quandoque 
subrelaxati molles; ramí teretes breves v.elongalísursum plus 
minusve dense bolryoso-ramulosi, loti imbricalo-foliosi; folia 
in parle infera ramorum arescenti-evanida, saepius ad peri- 
cladium bracleífornii reduela, supera confería imbrir^la, 
supremaque subrosulala, limbo quandoque (in forma reláxala) 
lanceolalo-lineari ulrimque aculiusculo (7-9 mm long. = 
\ ,5-2 mm lat.) quandoque (in forma contracta) ovalo (3-4 mm 
long. = 1,5-2 lat.) sursum aculo deorsum rolundalo-cuneato, 
semper integerrimo, crassiusculo rigidulo subplícalo, margi- 
nibus semper plus minusve involutis, squamis Iriangulari- 



NOVA AOBENDá AD FLORAM PATAGONICAM 55 

ovatis ápice acutts v. obtusis saepeque ínaequilateralibus 
deoticulatísque hyaliDÍs ímbricalís arele adpressis vestiio, 
postice in petíolo gracilí limbo plus miousve brevioreanguste 
tongeque albo-squamoso attenuato, basi ín pericladío palle- 
scente ovalo glabro víx mai^ine squamoso-cílialo amplíalo. 
Umbellae inler folia apicalia rosulaolia subsessiies sed vero 
pedicello foliis brevíore, squarois aibo-h^valinis loügíssimis 
aogusiissimis acuiis subfimbríatulís veslilo suffuilae» invo- 
lucro infundibulari 3-5-parliU), laciniis acuiis pedúnculo 
brevioribussubglabris parum perspicuis dónalo ornalae. Flores 
minulisubglabri 4-6 iii quaque umbella sessiles v. brevissime 
inaequaliierque pedícellali, ovario obovalo-pjramidalo, calvéis 
denlibus 5 minulis bisquamosis, pelalis ovalis glabrísflavidís 
V. virescenti-subpurpurascenlibus, staminibus slylisque ñor- 
malibus flavis. Fruclus sessiles glabri e didymo sibglobosi 
obluse obscureque lelragoni ulrimque rolundali(8 mm long.= 
2 mm diam.) virides. 

454. AzoRELLA FUEGiANA Speg. = Speg., Planl. Pal. ausl., n. 447. 
Hab. No!i rara in salubosis aviáis Karr-aik, prope Lago Argen- 
tino el Sehuen-aik, secus Río Sehuen, Mari. 4898 (C. A.). 

455. MuuNUM LvcoPODioPsis Speg.^ n. sp. 

Diag. Glaberrimum, dense compacteque caespiíoso-pulvinatum, 

'foliis erectis adpressis parvulis dense imbricalis trifidis in 

pericladio ovato-vaginante non ciliato integro subsessilibiis, 

(loribus pseudoacrogenis solüariis, pedicello brevi medio 

3-bracleolato fultis, fructibus mediocribus ovalis. 

Hab. In rupeslribus excelsioribus, Pan de Azúcar secus Río 
Chico, Dec. 1897 el Karr-aik prope Lago Argenlino, Mari. 1898 
(C. A.). 

Obs. Species Azorellae lycopodioidis Gaud. habílu simillima, 
sed vaginis peliolisque non denlículalisel praecipue frucluum 
solitariorum fabrica mox dignoscenda. 

Caespiles majusculi (10-15 cm diam = 4-6 cm alu) densi 
compacli un in Azorella supracílala, virides glaberrimi; rami 
lignosi densiuscule atque subdicholomice bolryoso-ramulosi, 
loli ímbriealo-folíosi. Folia in parle infera ramulorum subre- 
láxala árida nigricanlía, in ápice densissime confería viridia, 
limbis cuneatis (3-5 mm long.) IrifidiS) laciniis subaequi- 
longis linearibus planiusculis ápice cunealo-subrolundalís 



56 ANALB8 DE LA SOCIEOAD (HBHTIPICA ARGENTINA 

minute-mucronulatis (2-8,5 mm long. = 0,8-1 mm Iat.)f 
petiolis nullis v. brevissimis in pericladio membranáceo limbo 
aequilongo v. longiore ovato latíssimo vaginante, margine 
integerrimo, non denticulato nec ciliolato ampliatis. Flores 
glaberrimi ex axillís foliorum supremorum solítarie exsur- 
genles etpseudoacrogení, pedúnculo brevíssimo pericladium 
fulcrans breviore, medio bracteolis (involucro) linearibus 
pusillis angustis acutis 3 ornato fulli, ovario ovato, calycís 
dentibus minimis^ petalis virescenlíbus ovaiís, staminibus 
brevibusflavidis, slylopodiis conoídeis parvuiis donati. Fructus 
ovati (i mm long. = 3 mm lat. bns.), basi non v. vix sinuali, 
sursum rotunda to-cunea ti, dorso planiuscuii v. concaviusculi 
laeves, margine acutissime angulato-alati. 

456. MuLiNUM PATAGONicuM Speg.^ n. sp. 

Diag. Perenne caespitosum glaberrimum, foliis medxocribus erec- 

tiusculis imbricatis trifidis, petiolo gracili limbo breviore in 
' pericladio vaginante basi ampliato suffuUis, umbellis pseudoa- 

crogenis paucifloris brevissime pedunculatis, involucro minuto 

3'5'phyllo, fniciibus pedicellos duplo aequantibus pyramidato- 

ovatis. 
liab. In rupestribus montanis prope Lago Nahuei-Huapi, Dec. 

1897 (C.S.). 
065. Caudices lignosi crassi (5-Í5 cm long. = 5-15 mm crass.) 
corlice atro-fusco ruguloso-scrupuloso lectis, ápice abruple 
densiusculeque ramoso- intricatí atque caespiles hemisphae- 
ricos (5-15 cm diam. el alt.) laxiusculos eflicientes. Folia 
glaberrima imbrícala, in parle ramorum infera arescentia 
nigrescenlia subrelaxala, in supera confería viridia, limbis 
Iriangulari-cunealís (5-7 mm long. = 4-5 mm lat.) Iriparlitis, 
laciniis linearibus ápice atlenualo-mucronatis planiusculis, 
dorso non v. obsolete nervoso-slrialis, ventre valide sulcato- 
nervosis, postice in petiolo plus minusve abbreviato et gracili 
(2-3 mm long. = 1-1,5 mm lat.) allenuatis, basi in pericladio 
ovato vaginante (2-3 mm long. et lat.) pallescente margine 
utrimque in juventute ciliis 3-5 longiusrulis ornato, peraetalem 
nudo amplatis. Umbellae ex axillis foliorum supremorum 
exsurgentes, pseudo-acrogenae, pedúnculo folium fulcrans 
non aequanle (3-4 mm long.) donalae, involucro 3-5 parlito 
laciniis linearibus acutis pedicellos aequantibus v. leniter 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 57 

superanlibus (2-3 mm long.) ornatae. saepius 3-(rarius 4-5) 
florae. Fructus lale ovali v. pyramidati (4,5-5 mm long. = 
4-4,5 mm lal. has.), poslice sublruncalo-rotundali, non v. vix 
subsinuati^ antice cunea ti glaberrimi, pedicellos superantes, 
alque in angulis basin versus late membranaceo-alati. 

Species M. lycopodiopsi Speg. sat añinis, sed habitu et prae- 
cipue fructuum forma sat distincta. 

157. MüLiNUM Valentini Speg., n. sp. 

Diag. Dioicum, perenne, caespitosum flavescens, foliis subimbri- 
catis recurvO'patulis rigidis subasperulis trisectis, lobis trian- 
gulari'linearibus obtusis non mucronatis, ad epiphyllum eximie 
sulcato-nervosis, petiolo brevi in pericladio vaginante margine 
cilialo ampliato, umbellis pseudo-acrogenis 4^6 floris pedúnculo 
petiolos pedicellosque vix aequaníe suffuUis, floribus parvulis 
flavidis. 

Hab, In aridis saxosis prope Trelew, Chubut, Nov. 1898 (doctor 
J. Valentín). 

Obs. Caudices crassiusculi teretes (5-8 mm diam.) subherbacei 
ápice densissimecaespitoso-ramosi, ramis subfragilibuspulvi- 
nuloshemisphaericos(6-16cm diam. := 3-6 cm crass.) compac- 
tiusculos sed non duros efíicientibus, sublaxe imbrica to-foliosis. 
Folia infera arescentia cinérea, apicalia pallide virescentia v. 
subflavescentia subrosulata, rigidula non papulosa sed taclu 
asperula, recurvato-patula, limbis late triangularibus (3-3 mm 
long. = 4-5 mm lat.) trisectis, laciníis ovato-linearibus diva- 
ricatis recurvis ápice obtusis, ad hypophyllum eximie profun- 
deque sulcalo-nervosis, dorso sublaevihus, in petiolo brevi 
(1,5-2,5 mm long. = I -i ,25 mm lat.) atlenuatis, basi in 
pericladio late ovato vaginante, margine in juventute longe 
albo-ciliolato ampliatis. Umbellaead apirem ramulorum pseu- 
doacrogenae pedúnculo anguloso brevi (.3-4 mm Iong.)crassi- 
usculo fultae, involucro 3-5-partito,laciniis linearibus angustis 
acutis(2-3 mm long.), donatae, pedicellis inaequalibus, lacinias 
involucri non v. vix superantibus, 4-6 unifloris. Flores in spe- 
ciminibus, quae mihi adsunt, omnes masculi, glabri. parvuli 
flavídi, ovario nullo, sepalis dentiformibus minimis vix pori- 
spicuís, petalis ovatis ápice obtusis repandulis ventre lenitor 
costulatis, staminibus flavis pusillis. disco carnosulo plano- 
concaviusculo stylis stylopodiisque destituto. 



58 AlfALES D£ LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Species if. albo-'vaginaío Gilí. & Hook, nec non M. cunéalo 
Hook. & Arn. próxima, ab utraque tamen foliorum laciniis 
obtusis, eximie nervoso-sulcatis, floribusque dioicis (an sem- 
per?) satis superque dislincla. 

458. Eryngium ebractkatum Lam. = DC, Pr. IV, f. 97. 
Hab. Sal comune in insulis et locís uliginosís secus Rio Negro, 
Jan.etFebr. 1898. (C. S.). 

159. Eryngium paniculatum Laroche = DC, Pr. IV, f. 96. 

Hab. In ulígínosis ad ripas fluminis Rio Negro, Jan. et Febr. 
1898 (C.S.). 

160. CoNiUM MACULATÜM L. = DC. Pr. IV, f. 242. 

Hab. Vulgatum in hortis prope Carmen de Patagones, Dec. 1897 
(C S.). 

•161. Apium amxi (Jacq.) ürb. var. /ep/opAy//a(DC)OK. =0. Kntze, 
Rev. gen. pl., III, 2, f. 111. 
Hab. Non rara in berbosís edítioribus secus Rio Negro, Jan. et 
Febr. 1898 (CS.). 

462. Apium aüstrale Thouars = DC, Pr. IV, f. 101. = Speg., 
Planl. Pat. austr. n, 155 (sub A. Commersonit) . 
Hab. Non rarum in uliginosís secus Rio Negro, Jan. et Febr. 
1898(C S.). 

163. Apium graveoi.ens L. = Speg., Plant. Pal. austr., n. 156. 
Hab. Sporadicum ad ripas Lago Nahuel-huapi, Dec. 1897 

(C S.). 

164. Ammi visnaga Lam. = DC, Pr. IV, f. 113. 

Hab. Non rara in cultis secus Rio Negro prope Carmen de Pata- 
gones, Febr. 1898 (C S.). 

165. SiuM LATiFOLiuM L. ? = DC, Pr. IV, f. 124. 

Hab. fn inundalis hortorum secus Rio Negro, Carmen de Pata- 
gones, Febr. 1898 (C S.). 

Obs. Speciminaelsiflorenliasemper sterilia et fructibus carentía, 
ergo nonnihildubia. 



NOVA ADDENDA AD FLORAM PATAGONICAM 59 

166. FoENiCüLüM PiPERiTüM DC. = DC, Pr. IV, f. 142. 

Hab. In aridis ad rípas Rio Negro prope Carmen de Patagones, 
Febr. 1898 (C. S.). 

167. Crantzia lineata Nutt. = Speg., Plant. Pal. austr., n. 157. 
Hab. In uliginosis prope 0oron-at7c secus Rio Chico, Jan. 1898 

(C. A.), nec non secus Rio Negro, Febr. 1898 (C. S.). 

168. Pastinaca sativa L. = DC, Pr. IV, f. 188. 

Hab. Ad limina hortorum et in insulis fluminís Rio Negro, 
prope Carmen de Patagones, Febr. 1898 (C. S.)- 

169. Daucus püsillüs Michx. = DC, Pr. IV, f. 213. 

Hab. In pratis sabulosis sat fertilibus ad confluentiam fluminum 
Limay et Neuquen, Dec. 1897 (C S.)- 

(Conlinuará). 



MISCELÁNEA 



Manera de pemediap las inundaciones del Rio IVeg^ro.— 

Creyendo que la idea propuesta merece tenerse en cuenta por los poderes 
públicos, extractamos en seguida un interesante articulo del ingeniero Constan- 
te Tzaut, publicado en el número 85(15 de junio) de nuestro excelente colega 
Revista Técnica, que da siempre sensatas opiniones y datos de importancia y 
actualidad en todas las cuestiones relacionadas con la profesión del ingeniero 
argentino. 

El ingeniero Tzaut que ha recorrido en diversas ocasiones los valles del Río 
Negro, del Neuquen y del Límay, observando sus condiciones topográficas, indi- 
ca una ingeniosa solución del problema de las inundaciones del Río Negro. 

Según él, en la margen izquierda del río Neuquen, frente al fortín Vidal, exis- 
te una gran laguna ó lago cuyo fondo está situado á unos cincuenta metros 
debajo del nivel del río. Mediante un canal de tresá cuatro kilómetros de lon- 
gitud, sería posible hacer comunicar el río con la laguna y embalsar en dicha 
depresión, que es inmensa, toda el agua proveniente de las crecientes del Neu- 
que durante meses, pues se calcula su extensión en no menos de 20 leguas 
cuadradas una vez llena. 

Además, cada año podríase embalsar las agus de las avenidas y tener asi siem- 
pre en este estanque natural bastante agua para asegurar el riego del valle del 
río Negro. 

Tzaut calcula que podrían embalsarse más de cincuenta mil millones de me- 
tros cúbicos de agua. 

Trátase, pues, de una obra colosal en sus resultados, pero relativamente sen- 
cilla en su ejecución, pues bastaría excavar un canal de acceso y otro de de- 
sagüe que requeriría, en ciertas partes, pasar en túnel. 

Debidamente llevada á cabo facilitaría la irrigación de una extensa y valiosa 
zona, disminuiría considerablemente los efectos de las inundaciones en el valle 
del río Negro y ahorraría á las poblaciones y al ferrocarril del Neuquen el ha- 
cer costosas obras de defensa para garantirse contra ellas. 



BIBLIOGRAFÍA 



I. - ingeniería 

Hiallol (J. B.), Afirmados. Bstudio sobre los pavimentos de la oiudad 
de Buenos Aires. Memoria distinguida con el segundo premio del concurso 
de temas celebrado por el Centro Nacional de Ingenieros.— Buenos Aires, 1899. 

Después de una breve ojeada histórica y del estudio de los afirmados con base 
de hormigón ó sin ella, bajo el punto de vista de la higiene pública, da Hallol una 
idea general de los diferentes sistemas de afirmados. Estudia rápidamente el 
granito, las maderas empleadas, entre las que sobresalen el algarrobo y el asfal- 
to, con datos sobre sus ventajas, inconvenientes y costo. 

Preconiza la conveniencia de establecer un plan racional de pavimentación y 
llega á la conclusión de que las calles importantes deben ser pavimentadas de 
granito con adoquines de tipo especial y contrapiso de hormigón, las menos im- 
portantes con adoquines llamados ingleses y el mismo contrapiso y finalmente 
las de poca importancia con adoquín común sobre uno de cascote apisonado y 
arena del río. 

La madera se^reservará, según Mallol, para las cuadras que requieran pavimen- 
to silencioso y al asfalto no le asigna ubicación, probablemente porque sólo quie- 
re tratar de afirmados económicos que interpreta como baratos. 

Algunas consideraciones sobre pliegos de condiciones, contratos y conservación 
de afirmados y la transcripción de las leyes, ordenanzas y proyectos de leyes so- 
bre pavimentación cierran esta memoria, en la cual no encontramos un concepto 
general del problema que aventaje á los ya conocidos, en particular al estudio 
presentado al Congreso Científico Latino Americano por el doctorearlos M. Mo- 
rales, aun cuando contiene interesantes datos y opiniones. 

A. Gallardo. 



II. — CIENCIAS FÍSICAS 

Poincsapé (H.). La théorie de Maxwell etles osolUatioos liertsiennes, 
un tomo de ochenta páginas con figuras intercaladas. — Carré y Naud, editores. 

Un verdadero servicio acaba de prestar á la instrucción pública el ilustre pro- 



62 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

fesor de la Sorbonne con. la publicación de esta obrita en la que se expone con 
palabras llenas de claridad aquella parte difícil de la Electricidad moderna que en 
los tratados clásicos se presenta obscura é ininteligible para el principiante. 
Nos referimos á la teoría de Maxwell y á sus inmediatas consecuencias que han 
servido para explicar la naturaleza de la luz y electricidad. Todo eso y la serie de 
hechos experimentales más importantes que han comprobado la exactitud de la 
teoría entre los cuales figuran en primera línea las clásicas experiencias del 
físico Hertz, aparece metódicamente expuesto en los 13 capítulos de la obra 
cuya lectora pferá £MÍUtará indudablemente el estudio de esa parte ultra-cientí- 
fica de la Electricidad moderna. 

E. Latzina. 

I>oering^ ¡Osear). Alturas tomadas en la provínola de Oórdobaí en : Bo- 
leíin de la ÁccLdemia Nacional de Ciencias en Córdoba, tomo XVI, entrogil'i 
páginas 5-32. — Buenos Aires, 1899. 

Las alturas están calculadas sobre la base de 547 observaciones barométricas 
efectuadas en 334 ocasiones y servirán conjuntamente con otras anteriormente 
medidas por el mismo autor y otros observadores, para confeccionar un mapa hip- 
sométrico que figurará en la Geografía General de la provincia de Córdoba, con- 
fiada á los ingenieros Manuel Río y Luis Achával. 

I>oerin|^ (Osear). Besultados Mpsométrloos de algunos -viajes deldootor 
G. Bodenbender, en : Boletin de la Academia Nacional de Ciencias en Cór- 
doba, tomo XVI, entrega 1\ páginas 33-48. — Buenos Aires, 1899. 

Doering^ (Osear). De Soto á Villa Mercedes. Determinaciones baromé- 
trloas de alturas, en : Boletin de la Academia Nacional de Ciencias ^n Cór- 
doba, tomo XVI, entrega 1', páginas 49-116. — Buenos Aires, 1899. 



III. — CIENCIAS NATURALES 



Delag^e (Ivés) et Hepouard [Edgard).-- Traite de Zoologle concrete: 
T. VIH, Lw Procordbs, París, 1898. 

Ya nos hemos ocupado en estas noticias bibliográficas de los dos tomos ante- 
ríormente aparecidos de este excelente texto de zoología (véase : tomo XLIV, 
pág. 70-71 ytomoXLVIl, pág. 88). 

El nuevo tomo, admirablemente ilustrado con 54 láminas en colores y 375 fi- 
guras en el texto se ocupa del tipo que crean los autores bajo el nombre de Pro- 
cordatos fProchordata), en el cual reúnen el Balañoglossus^ el Amphioxus 
(Branchiostomu) y los Tunicados. 

A primera vista parece extraordinario, casi absurdo, que se píense en colocar en un 
mismo grupo seres de apariencia tan poco semejantes, que los zoólogos, hace sólo vein- 
ticinco años, colocaban al uno entre los gusanos, al otro entre los peces y los últimos 
entre los moluscoideos, al lado de los moluscos. 



BIBLIOGRAFÍA 63 

Es cierto qne so aspecto exterior es tan diferente como pnede serlo, pero sabemos 
que éste es un carácter al que no se debe atribuir gran importancia en la determinación 
de las afinidades. Hoy que el estudio de su organización interior ha sido llevado muy 
lejos, en razón del particularísimo interés que presentan, no hay zoólogo que niegue su 
estrecha semejanza. Muchos, en verdad, los clasifican de otra manera que nosotros, juz- 
gando que presentan afinidades más estrechas con otros grupos del reino animal, pero 
nadie piensa en mirar esta aproximación con el mismo criterio que se habrfa visto hace 
un cuarto de siglo. 

Los vertebrados están esencialmente caracterizados por tres rasgos de orgraizaeión : 

1* Tienen todo el sistema nervioso del mismo lado del Cobo digestivo, del lado dor- 
sal ; ninguna parte forma una masa ventni ligida al resto por conectivos periesofágeos 
como sucede en la mayor p«rt» de los invertebrados ; 

2* Tienen una notoeorda, pieza esquelftica de estructura característica y de origen en- 
dodérmieo, fftnada entre su tubo digestivo y su cordón nervioso dorsal ; 

3* Aquellos que tienen una respiración acuática, respiran por medio de hendiduras 
branquiales que atraviesan la pared de su faringe. 

Estos tres caracteres no se encuentran en ningún invertebrado, salvo en aquellos que 
se han reunido bajo el nombre de Proeordatos. 

Los Procordatos deberían, pues, ateniéndose á estos tres caracteres, ser unidos á los 
vertebrados. Pero un gran número de razones de las más serias se oponen á esta reu- 
nión, y por ello se les coloca juntos en un grupo que se considera como el lazo de 
unión entre los invertebrados y los vertebrados propiamente dichos. 

Los Procordatos se dividen eo tres clases : Himichordia (Balanoglossui), Ce* 
PHALOCHOROiA {Ámphioxus) y Urochordia (Tunicados). 

Del mayor interés filosófit*^ es el capítulo final que trata del origen de los ver- 
tebrados! pasando en revista las teorías emitidas al respecto. Indica luego como 
vía más probable la que está jalonada por el Ámphioxus, el Balanoglossus. el Ce- 
phalodiscas. los Geflreos, los Nemertíneos, los Equinodermos y los Celenterados. 

Después de hacer notar cuan incompletos son los datos^que suministran á la fi- 
logenia, la paleontología y la ontogenia, agregan : 

En estas condiciones es, tal vez, permitido tratar de representarse, con algunas proba- 
bilidades de éxito, las grandes líneas de la descendencia. Hemos indicado la que nos 
parece más probable para los vertebrados. Los hechos recordatíos nos permiten también 
figuramos el árbol genealógico general, no como se hace de ordinario, bajo la forma de un 
abeto que emite ramas en toda la altura de su tronco, sino más bien como uno de esos 
árboles de los trópicos, cuyas ramas principales parten todas separadamente del suelo. 

¿ Pero no es insensato pretender perseguir en detalle la evolución ancestral de una 
forma cualquiera ? 

Es una ocupación que puede tener un cierto encanto tratar de conducir una forma da- 
da hasta su antecesor primitivo supuesto, manejándola como cera maleable para darle 
sucesivamente la figura de todos los antepasados intermediarios que se le suponen : se 
desplazan los órganos, se les hace cabalgar los unos sobre los otros, se atrofian los que 
incomodan, se desarrollan los rudimentos de aquellos de que se tiene necesidad y final- 
mente se reconstituye una evolución completa en la cual no falta ni un detalle. Repitá- 
moslo, es un pasatiempo agradable y lícito. Pero lo que parece inverosímil es que des- 
pués de haber imaginado todo eso se pueda creer, ni por un instante, que se ha encon- 
trado la verdad ! 

Prudentes palabras que conviene tener presentes á los que se arriesgan en aven- 
turadas hipótesis y pretenden erigirlas en leyes naturales. 

A. Gallardo. 



64 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tíudolien (F.). Quelques notes sur plusieurs Copropkiages de Buenos 
Aires, en : Revista del Museo de La Platas tomo IX, página 371-380, La 
Plata, 1899. 

Describe la nidiñcación y costumbres de varios coleópteros coprófagos bonae- 
renses, á saber de : Phanaeus splendidulus F., Ph, Milon BL, Megathopa bico- 
lor Guér., M. intermedia^ Gromphafi inermis Har., Boüiites onitoides Har.. 
Onthopha^us hirculus Mannerh., Canthon bispinus Germ., C. mutieus Har., C. 
eduntulus Har., Scaptophilus dasypleurus Germ., y Diloboderus Ábderus 
(Sturm.) Reiche. El artículo está ilustrado con una lámina. 



IV. — CIENCIAS MÉDICAS 



F. le Daotec. LaSexualité. Un tomo de cien páginas. — Carré y Naad, edi- 
tores. 

Sobre tema tan abstruso é intrincado sólo debe primar un espíritu severo y ex- 
clusivamente analítico y de observación personal. En la obra de Le Dantec es 
digno de encomio el predominio de aquellas calidades sobre el prurito de crítica 
sutil y refinada que á muchos autores permite el campo enmarañado y osbcuro de 
este capítulo de fisiología esencial. Como los jalones que pueden guiar á quien 
pretende estudiar asunto tan interesante, no siempre son resultado de la experi- 
mentación, sino proyecciones hipotéticas más ó menos bien basadas. La obra poco 
sintetiza, á pesar de lo cual merece leerse con detención, pues desarrolla con 
acertada lógica la génesis plastidular, sus ulteriores evoluciones, y las teorías 
biológicas correlativas á los diversos períodos. 

E. Prins. 

L<. Bapd, Profesor de la Facultad de Medicina de Lyon. La spóoifloité cellu- 
laire. Ses conséquences en biologie genérale, un tomo de cien páginas. Garre y 
Naud, editores. 

Esta importante cuestión de biología la desarrolla el autor en los cuatro capí- 
tulos en que está dividida la obra y que se titulan : Lindifférence et la spéci^— 
cité cellulaire. La fixité héreditaire des types cellulaires dans les organismes 
adultes, La constitution des espéces cellulaires au cours du développement. La 
spéci^cité cellulaire etlesgrands problémes de la biologie genérale. 



ANALES 



DE LA 



SOCIEDAD científica 

ARGENTINA 



DiREcrOR : [Qf^eoiero ÁNGEL GALLARDO 
Secretarios : Señores Eduardo Latzina y Carlos Lagos García 

REDACTORES 

Ingeniero Eduardo Aguirre, señor Juao B. Arabrosetti, doctor Pedro N. Arata, 
ingeniero Alberto de Arteaga. iogeníero doctor Haauel B. Bahía, ÍDgeniero 
Santiago E. Barabino, ingeaiero Federico Birabéa, arquitecto Juao A. Bus- 
cbiazzo, ÍDgeniero Eiuilio Candiani, ingeniero José S. Corti, doctor Eduardo L. 
Holmberg, doctor Atanasio Quiruga, ingeniero Francisco Seguí, doctor Enrique 
Tornú. doctor Roberto Wernicke, doctor Estanislao S. Zebalios. 



AGOSTO 1899. — ENTREGA II. — TOMO XLVIII 



PUNTOS Y PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

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BUENOS AIRES 

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1890 



JUNTA DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero doctor Marcial R.Candioti. 

Více-Presidente I"" Ingeniero doctor Carlos M. Morales. 
Id. 2^ Mayor ingeniero Arturo M. Lugones. 

Secretario de actas Ingeniero Eleodoro A. Damianovich. 
— correspondencia Agrimensor Cristóbal Hicken. 

Tesorero Ingeniero Armando Romero. 

Bibliotecario Señor Luis Miguens. 

Ingeniero Domingo Noceti. 

Ingeniero Claro C. Dassen. 

Ingeniero Domingo Carrique. 
Vocales [ Ingeniero Emilio Palacio. 

Ingeniero Luis A. Huerco (hijo). 

Ingeniero Julio Labarthe. 
y Ingeniero Oronte A. Valerga. 
Gerente Señor Juan Botto. 



índice de la presente entrega 



XXVII^ aniversario de la Sociedad CientíGca Argentina 65 

Teodoro Stucker. Observaciones al capitulo de La Flora Argentina, por el doctor 
L. Holmberg, en el Segundo Censo de la República Argentina (tomo I, páginas 
385-474) 67 

Federico Birabrn. Pedagogía matemática (bibliografía y crítica) 106 

Bibliografía : Noaillbs, El ferrocarril al Neuquen. — Dr Launat, Recherche, 
captage et aménagement des sources thermo-minérales.— Romagosa, La carrera 
de ingeniero civil en el proyecto de plan de enseñanza. — Anales del Hnseo 
Nacional. — Míndez, Suero antic arbuncloso. — Brinton, A record of study in 
aboriginal amerícan languages. — Bri.nton, Le lenguistic cartography of the 
Chaco región. — Boggiani, Cartografía lingüística del Chacho. — Boggiani, 
Guaicurú 131 



XXVII» ANIVERSARIO 



DE LA 



SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Alrededor de una bien servida mesa del Aue's Keller, tomaron 
asiento varios representativos miembros de nuestra sociedad, para 
conmemorar, el 28 de julio próximo pasado, el XXVII aniversario 
de la instalación de la Sociedad CientiRca Argentina. 

La simpática fiesta, amenizada por un excelente programa musi- 
cal á cargo de la orquesta Furlotti, se prolongó hasta las 1 1 de la 
noche en medio de la amistosa y espiritual conversación de los 
asistentes al banquete entre los que recordamos á los doctores Car- 
los Berg, Marcial R. Candioti, Carlos M. Morales y Eduardo L. 
Holmberg, ingenieros Luis A. Huergo, Santiago Brian, Eduardo 
Aguirre, Otto Krause, Carlos Ecbagüe, Luis A. Huergo (hijo), Eleo- 
doro Damianovich y Ángel Gallardo, agrimensor Cristóbal M. Hic- 
ken y señores Juan B. Ambrosetti, Luis Míguens, Arturo Canoví, 
Juan Botto, etc. 

El presidente doctor Marcial R. Candioti, inició los brindis con las 
elocuentes palabras que publicamos más adelante, siguiéndole en 
el uso de la palabra el doctor Berg que aludió espiritualmente á 
ciertas patrañas y fábulas cientfficas, los ingenieros Huergo, Briau y 
4jallardo, los doctores Holmberg y Morales y el señor Canovi. 



BRINDIS DEL PRESIDENTE DOCTOR MARCIAL R. CANDIOTI 



Señores : 

La Sociedad Científica Argentina festeja con esta fiesta intima el 
2V aniversario de su instalación. 

Alt. toe UEXT. AR6. — T. XLTIII 5 



66 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Al saludaros en nombre de la Junta Directiva, que tengo el honor 
de presidir, hago mis más fervientes votos porque la prosperidad y 
el adelanto^ en su vigésimo octavo año, hagan que ella sea como 
hasta hoy la que marcha á la vanguardia entre las corporaciones 
científicas de la Argentina. 

Veinte y siete de años de existencia con unpasado envidiable que 
debe dejar orgullosos á sus iniciadores^ le aseguran ya su esta- 
bilidad y un porvenir lisonjero. 

Oigo á menudo esta frase al hablar de una corporación científica 
« es como todo lo que se hace entre nosotrosi^y significando con ello 
que es inútil el esfuerzo individual ó colectivo de los amantes déla 
ciencia. Nuestra sociedad, señores, es el mejor desmentido á esta 
especie de refrán que hoy quiere aplicarse á todo. Ahí están sus 
iniciativas y sus hechos, desarrollados en sus publicaciones, en sus 
conferencias, en sus excursiones científicas, en sus concursos y ex- 
posiciones, coronadas finalmente por el Primer Congreso Científico 
de la América latina que ha sido todo un éxito indiscutiblemente. 

Trabajemos, pues, con fe y con entusiasmo. Los pueblos se enri- 
quecen con el adelanto de sus artes y de sus industrias, pero un 
pueblo se agiganta cuando su riqueza material es complementada 
con su adelanto intelectual. 

Nuestra sociedad, señores, tiene una misión muy grande que 
llenar, y para ello necesita del concurso de todos y de cada uno. 

Y al hacer esta manifestación no quiero dejar pasar esta oportu- 
nidad, para manifestar una vez masen la intimidad de esta fiesta- 
mi más profundo agradecimiento por el alto honor que me dispen- 
saron mis colegas al llevarme al elevado puesto que ilustraron 
los Rawson, Berg, Kyle, Huergo y tantas otras personalidades de 
nuestro mundo científico. 

Señores: Propongo un brindis por la prosperidad de la Sociedad 
Científica Argentina, porque en ocasiones análogas nos congregue- 
mos con el mismo entusiasmo que hoy, y por la felicidad personal 
de los fundadores de esta institución, muchos de los cuales nos 
acompañan en estos momentos. 

He dicho. 



OBSERVACIONES 

AL CAPÍTULO 

LA FLORA ARGENTINA 

POR EL DOCTOR E. L. BOLHRBRG 
EN EL « SEGUNDO CENSO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA » 

(TOMO I PÁGINAS 385-474) 

Por TEODORO STUCKERT 



He leído ea varios periódicos, publicaciones escritas referentes 
al trabajo titulado Flora Argentina del doctor Holnnberg que acabo 
de mencionar; y esto excitó mi curiosidad, por tratarse de un hombre 
á quien tengo en alto concepto cientíñco y de un asunto al que he 
dedicado algunos años de pacientes investigaciones. 

Para satisfacer este deseo me he informado de la parte del primer 
tomoáque se reñeren, he ojeado el libro, anotando metódicamente 
loque me llamaba la atención, de lo cual provienen las presentes 
lineas. 

Tal vez sedirá que hay algo de impertinencia de mi parteen esie 
estudio, pero esto no es una razón para que excuse la exposición 
de mi opinión al respecto, porque mi propósito al revisar el trabajo 
aludido responde al objeto de no ver desconocida la República Ar- 
gentina ante propios y extraños, en tratándose de su importante 
Flora . 

A ese fln voy á indicar en la forma que conceptúo indispensable 
los errores y omisiones más resaltantes que he encontrado en él ; 
aun sobre el cambio de apreciaciones que no considero correctas. 
No poseo la ciencia en el verdadero sentido de la palabra ; pero soy 
aficionado y admirador de la naturaleza y mayormente de sus teso- 
ros vegetales. 

Mis estudios botánicos no son de decenio; comprendo no obstan- 
te que si el doctor Holmber^ ha escrito la Flora Argentina en (A 



68 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

corto tiempo de tres meses, sin más preparación que la de los re- 
cuerdos de sus, múltiples viajes, ha hecho una hazaña y esa es se- 
guramente la causa de los errrores que contiene su exposición in- 
serta en el Censo Nacional^ obra oficial y de trascendencia. 

Por las razones enunciadas, es claro que el contenido de ese es- 
crito no puede satisfacer las exigencias, ni aun las esperanzas que 
dejan concebir obras de esta índole. Es, pues, sensible queen el Cen- 
so, en el que debe reflejarse la expresión genuina de lo que el país 
ofrece, veamos representada su Flora por unas cuantas páginas que 
dan una idea vaga ó incompleta de su riqueza, por cuya razón el 
escrito es á todas luces deficiente á los productos de ésta y por con- 
siguiente forma un concepto equivocado de lo que se representa en 
esta materia. 

La obra sobre la Flora Argentina, del doctor Holmberg, encierra 
en efecto y sin entrar en detalles, la base de las diferentes formacio- 
nes fitogeográñcas, que hace veinte años nos hizo conocer el doctor 
Lorentz. Muchas líneas regionales de Lorentz fueron trazadas al 
acaso ó por datos inseguros, así es que, recién después de su épo- 
ca y no obstante no haberse alterado fundamentalmente las primi- 
tivas observaciones, ha podido notarse un ensanche de conocimien- 
tos en la materia, debido á investigaciones ulteriores de algu- 
nos hombres observadores y de ciencia, inclusive las del doctor 
Holmberg. 

El hallazgo de una serie de plantas nuevas imprimió un tipo más 
característico á cada formación, aumentando así su composición 
numérica ; pero no fué ésta la causa principal para la fijación más 
exacta de nuevas líneas de demarcación de las distintas formacio- 
nes. Lo que contribuyó más eficazmente áella fué el conocimiento 
más amplio del área geográfica de numerosas especies ya conocidas. 
Influyeron no poco en este adelanto las mejores nociones alcan- 
zadas en estos últimosaños, referentes á las condiciones geológicas, 
metereológicas, climatéricas y topográficas del país. De mqnera 
que debido á estos nuevos esclarecimientos se han producido cier- 
tas modificaciones en el conjunto de las líneas de formación fito- 
geográfícas, que han facilitado con cierta precisión la demarcación 
de algunas divisiones dentro de sus propios límites. 

En muchos pasajes del escrito, veo impresa la palabra Buenos 
Aires con y griega, mientras queen la mayor parte de la misma 
obra, inclusa la carátula está estampada la i latina y sucede tam- 
bién que en el curso de aquélla se encuentra impresa la palabra 



LA PLORA ARGENTINA 69 

« Córdoba » con 6 larga con excepción de la parte de la Flora en 
donde usa la v corta. Hubiera sido de desear más uniformidad en 
la manera de escribir nombres propios. 

En el interés de saber á punto fijo de qué planta se trata, hubiera 
sido preferible, que el doctor Holmberg hubiera agregado al nom- 
bre latino de cada especie de planta que cita, el nombre de su au- 
tor, aunque sólo en abreviatura, para así no confundirla con los 
sinónimos. 

Con el propósito de facílitarcomparaciones entre la Flora del au- 
tor y las establecidas por mi parte, indico en cada observación en 
la primera columna el número de la página y en seguida el de la 
linea del Censo, pudiendo de este modo encontrarse sin demora lo 
que se desea buscar. 

En las observaciones pongo las palabras ó pasajes del texto del 
Censo entre dos llamadas y los que á mi juicio deben reemplazarlas 
en letras más visibles. 

Las palabras «Nombre vulgar», las expreso porN. v. 

Cuando se repiten palabras ó pasajes idénticos ó parecidos que 
necesitan la misma observación, lo reñero á la señal Confr. lo que 
significa « confróntese ». 

El principal libro sistemático y que me sirvió de base para la re- 
visión del escrito del autor, es el titulado Genera p/an(arum por 
Bentham y Hooker y cuando lo cite en las lineas subsiguientes lo 
haré sólo con la abreviatura B. H.; aceptando también como conti- 
nuación del mismo, el Index Gen. Planl. Phanerog. por Th. Du- 
rand ; el que citaré por la abreviación Dur. Ind. No omitiré autori- 
dad de las obras sistemáticas de otra división, que tratan esta ma- 
teria, por ejemplo: la de los señores Le Maoüt et Decaisne en su 
Traite de Bolanique y las citaré cuando se presente el caso por me- 
dio déla abreviatura L. M.; la deOtto Kuntzc, Revisto Generum Plan- 
larum, la que citaré por la abreviación 0. K. Rev. 

No he introducido en absoluto la nomenclatura reformada del 
doctor O. Kuntze: 1° para que el lector se dé mejor cuenta de cuál 
plantase trata en comparación al trabajo del doctor Holmberg; 
limitándome á indicar por las notas enumeradas en cada nombre 
latino, el cambio al cual pueden ser susceptibles aquellas ; 2"* por- 
que esta nomenclutura, que importa un cambio fundamental de la 
actualidad existente, no ha sido autorizado aún por algún congreso 
científico. 

Entremos en materia : 



70 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

389, 59. Si el autor nombra aquí al doctor Federico Schicken- 

dantz y al señor Avé-Lallemand, creo que con mucha razón 
y justicia hubiera debido hacer flgurar también á otros 
coleccionistas aficionados y algunos de ellos bastantes ilus- 
trados, como el doctor Domingo Parodi, quien residió mu- 
chos años en Corrientes, Misiones y Paraguay y lia com- 
pilado un herbario muy voluminoso, formado en aquellas 
comarcas. Este caballero se dedicó recién á una edad ma- 
dura ála botánica, la que desde entonces fué su entrete- 
nimiento predilecto. Es posible que por este motivo haya 
olvidado algo de su preparación científica, pero juzgo que 
poseía más aptitudes y entusiasmo para este ramo, que 
los otros dos señores antes citados. 

Parodi publicó varios opúsculos sobre plantas y algunos 
de sus trabajos científicos literarios han sido publicados 
en los Anales de la Sociedad Científica Argentina de Bue- 
nos Aires. 

Por desgracia, sus descripciones carecen de sistema^ 
pudiendo notarse en ellas cierta confusión, debido proba- 
blemente al inmenso material que deseaba dominar y á 
la disconformidad de los autores de los libros de que él 
disponía para sus determinaciones botánicas. 

390, 21 . Me es completamente nuevo y supongo sea alguna mala 

interpretación del autor, que el doctor Federico Kurtz, 
hombre de gran talento, de vastos conocimientos en la ma- 
teria y una verdadera autoridad en la ciencia botánica, 
haya recorrido la Patagonia. 

390, 22. Fuera de los indicados, cónstame la existencia de va- 
rios otros herbarios sostenidos por aficionados particu- 
lares. 

390, 31. Es realmente deplorable que hasta ahora no se haya for- 
mulado é impreso una reseña sistemática de todas las 
plantas indígenas conocidas y descriptas hasta la fecha. 

Tanto más sensible es este vacío, cuanto que todos los 
países limítrofes, en primer lugar Chile, tienen sus Floras 
debidamente descriptas ó á lo menos catálogos de enume- 
ración de los espontáneamente existentes en cada país. 

Además el autor incurre en este párrafo en una contra- 
dicción abierta, porque dice en la página 430, línea 33 : 
« que debemos llenar nuestros catálogos », \o que prueba 



Li PLOEÁ ABGUITIMA 71 

evidentemente que él sabe que existen, no uno solo, sino 
varios catálogos de las plantas argentinas. 

390, 49. En cuanto á los herbarios (contr. obs. á pág. 390, 22; línea 

391 , linea 1) me abstengo de todo juicio, porque fuera de 
el del Museo botánico de la Universidad de Córdoba que he 
recorrido ligeramente, y el particular del doctor Kurtz, 
no he visto en el pais ningún otro, excepto el mió. 

391, 1. Dada la actividad, la ilustración científica, las numero- 

sas relaciones que frecuenta y en vista del tiempo más ó 
menos largó que el doctor Spegazzini consagra á este ra- 
mo de In ciencia, hay razón para creer que su herbario sea 
uno de los más completos de ejemplares de la República 
Argentina. 

392, 4. Según B. H., la familia de las Leguminosas se divide en 

tres subfamilias : Papilionáceas^Cesalpineasy Mirnoseas; 
L. M., divide esta familia en cuatro subfamilias: Mimoseas, 
Swartzieas^ CesalpineasyPapílionáceas; de modo que me 
parece más á propósito decir subfamilia de Mimoseasy no 
«(tribu», á menos queel autor haya querido decir tribu 
Eumimoseas. 
392, 9. Si domina en una región el género Prosopis, que traduci- 
do al castellano es Algarrobo, no es preciso añadir espe- 
cialmente « los Caldenes », pues éstos pertenecen á una 
especie del mismo género Prosopis. 

392, 1 7. El autor llama la familia unas veces « Cactáceas » y otras 

veces Cácteas ; es una falta de uniformidad. B. H. y L. M. 
aceptan Cácteas, lo mismo que la Academia Española ; al- 
gunos autores, inclusive Warmíng, y también O. K. Bev. 
la denominan Cactáceas. Lo que repruebo, esei cambio de 
palabras á voluntad del autor, quien escribe en un punto 
el nombre de una misma familia de un modo y en otro 
punto de otro modo. (Coofr. obs. á pág. 410, línea 4 ; obs. 
á pág. 4H, línea 19; obs. á pág. 434, linea 33.) 

393, 37. No dudo que el doctor C. Berg, el doctor C. Spegazzini, 

el doctor F. Kurtz y el doctor F. P. Moreno, tengan cada 
uno su catálogo de plantas argentinas más ó menos com- 
pleto. (Coofr. obs. ápág. 390, linea 41 ; á pág. 430, línea 
33.) Por mi parte y como fruto de un asiduo trabajo de 
una serie de años, he compuesto una obra de tres to- 
mos en folio de 500 páginas más ó menos cada uno. 



72 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

en la cual está contenida la enumeración sistemática 
de todas las especies, variedades y formas de plantas 
Fanerógamas y Criptógamas vasculares que crecen es- 
pontáneamente en la República Argentina, que se han 
naturalizado en ella, que son objeto de cultivo en mayor 
escala y que hasta la fecha han sido descriptas como exis- 
tentes en ella. (Confr. obs. á pág. 416, línea 38.) 

Esta obra encierra además los principales nombres si- 
nónimos científicos de las plantas expuestas, los diferentes 
nombres vulgares y locales de ellas ([as que calculo en 
unas diez mil) y las provincias y territorios en donde cre- 
cen. En ella he preferido, para más claridad, seguir el 
ejemplo del doctor Híeronymus en su Plantae diaphoricae 
indicando para cada una su lugar ó lugares de proceden- 
cia según la geografía política, añadiendo á veces datos 
sobre parajes determinados ó alturas, para así precisará 
qué región fi togeográf ica pertenece la planta á consultar. 
Lo hecho parecióme poco, y mis aspiraciones han ido 
más lejos, pues comprendí que debía ser de importancia 
suma conocer al mismo tiempo todos los datos acerca de 
la Composición química^ del tiso y de la aplicación empi- 
rica yjra/'Aonnl de cada una de ellas, como también de los 
daños y perjuicios que pueden ocasionar, tantoá las gen- 
tes como á las haciendas v á tos medios de contrarestar 
sus efectos. 

Para conseguir mi objeto he añadido á la denominación 
de cada plántalas citas de los libros que he consultado, los 
que tratan de sus usos industriales, de nociones y pro- 
piedades químicas^ de sus empleos farmacéuticos y tera- 
péuticos, de sus efectos fisiológicos, inclusive los tóxicos, 
sin olvidar la cita del libro de mis propios apuntes. 

Foreste medio me he puesto en condición de encontrar 
sin demora todo lo que se haya dicho y escrito sobre cual- 
quier vegetal argentino. 

Referente al área geográfica de cada planta he creido 
conveniente hacer una comparación de nuestra Flora con 
la de los países limítrofes, Chile, Uruguay, Brasil y So- 
livia citando al efecto, á más del área geográfica limitada 
ala República Argentina, la de los paises circunvecinos, 
é indicando, en cuanto ha sido posible, la cita de los li- 



LA FLORA ARGENHIfA 73 

bros, en los cuales plantas argentinas quedan referidas 
como pertenecientes tarabién á una ú otra de aquellas re- 
públicas. 

Conñeso, sin embargo, que no me ha sido dado obtener 
otras obras, de las cuales algunas contienen descripciones 
de varias plantas nuevas, y otras que me eran necesarias 
para la comparación de sinónimos. 

Réstame enumerar las plantas CHpíógamas celulares de 
baja esfera, trabajo que juzgo de menor tarea que el an- 
terior, por razón que fuera del doctor Spegazzini, ningún 
otro se ha ocupado en el país de su recolección, determi- 
nación y descripción. 

Existen, sin embargo algunos folletos que contienen la 
descripción de una serie de plantas Criptógamas, escritos 
en el extranjero por hombres científicos especialistas en 
este ramo. Con mi propia colección de algunos cientos, 
de vegetales de esta clase ó sean Algas, Hongos y Musgos, 
poco he contribuido al mejor conocimiento de esta parte 
de la Flora argentina. 

Por el índice de mi enumeración he podido calcular, 
que existen en la República Argentina^ hasta la fecha co- 
nocidas y determinadas, incluyendo las variedades más 
distinguidas, las naturalizadas y algunas de las más co- 
munmente cultivadas, una^ ocho mil plantas Fanerógamas 
y Criptógamas vasculares. El número de plantas conocidas 
y determinadas de las Criptógamas celulares, lo calculo en 
más ó menos tres mil especies, y el número de las por 
conocer lo estimo en muchísimo más. 
394, 46. No obstante de que los resultados que he obtenido 
superan considerablemente á las listas publicadas por el 
autor, soy de la misma opinión del tloctor Holmberg res- 
pecto á que, aunque se adelanta gradualmente y á paso 
lento en el conocimiento de nuestra Flora, apenas se ha 
descubierto una cuarta parte de las Fanerógamas y tal vfz 
ni una décima de las Criptógamas; de modo que quedará 
todavía campo de estudio para generaciones venideras. 
394, I y siguientes. El autor se queja aquí de falta de unidad de 
sistema on los diversos trabajos hechos sobre la materia 
por diferentes autores; según mi opinión esto no es incon- 
veniente alguno, porque el que escribe una Flora debe 



74 ANiLLBS DE LK SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

hacerlo según algún orden sistemático y si se le presentan 
obras escritas en otro régimen, trasponer de aquella la 
familia ó género á las que pertenecen según el sistema 
bajo el cual el escritor desea redactar su obra. 
394) 16. El género Mollugo, por ejemplo, pertenece según B. H. á 
las Ficoidéas (1), tribu Molugineas, mientras que muchos 
otros autores lo incluyen con razones poderosas entre las 
« Cario6leas » (según B. H. Cariofiláceas) y quizá otros 
entre las Mesembriantemeas (las que según B. H. forman 
parte de las Ficoidéas) y así pudiera citar muchos ejemplos 
más. • 

395, i . Formación de la Pampa. 

El autor omitió citar aquí los dos folletos de J. Ball 
Contribuciones á la Flora de Patagonia, en las que so 
encuentran anotadas muchas plantas de la formación 
pampeana. Existen también colecciones particulares reci- 
bidas de la provincia de Buenos Aires. 
395, 6. Formación del Monte. 

El autor tampoco ha tenido presente las varias publica- 
ciones inglesas como ser : Hooker. Bot. Mise, I, II, III; 
Journal ofBotany ; Companion to the Botanical magazine, 
London^Journal of Botany; Journal of Boíany and Kew 
Carden Miscellany y el folleto del doctor F. Kurtz : Sertum 
Cordobense. 

Existen además colecciones abundantes é importantes 
de varios aficionados. 
395, 12. Formación patagónica. 

El autor ha omitido igualmente los datos ilustrados que 
contienen los folletos de J. Ball arriba citado; y última- 
mente se ha empezado la publicación de un nuevo trabajo 
del doctor Spegazzini intitulado Nova addenda ad Floram 
Patagonicam. 

En O. K. Rev. III, 2, existen publicadas á la par de un 
gran número de plantas de varias formaciones de la 
República Argentina también cierta cantidad de la Pata- 
gonia, recolectadas por el doctor F. P. Moreno, señores 
Tonini y Beaufils. 

(1) OK. Rev., I, pág. 213. No acepta el diptongo ai y escribe, por consiguiente, 
el nombre de la familia : Ficodeas. 



LA FLORA ARGENTINA 75 

395, 30. Bosques antarticos. 

Fuera de los citados, se han recibido datos y colecciones 
particulares de aquellas regiones. 

395, 33. fíegtón de la Puna. 

También son incompletas las citas del autor, porque no 
menciona las de las obras de Hooker arriba indicadas, que 
contienen las determinaciones de una serie de plantas reco- 
gidas por los doctores Gillies y Tweedie y las de los dos 
Sertum Mendocinum por el doctor R. A. Philippi.Las varias 
publicaciones del doctor F. Kurtz sobre plantas mendo- 
cinas, y que el autor cita en otra parte. Existen datos y 
colecciones de particulares. 

396, 1 . Formación subtropical. 

En Engler Bot. Jahrbücher se encuentran datos y des- 
cripciones de plantas nuevas, tanto de ésta como de otras 
regiones. Existen además variadas colecciones recibidas 
deTucumán, Salta y Jujuy. 

396, 1 1 . Formación del Chaco. 

Como literatura para esta formación, puede citarse el 
escrito del doctor T. Morong : Enumeración de plantas 
del Paraguay, en el cual están contenidos numerosos 
vegetales encontrados en suelo argentino. En la publica- 
ción de Graham Kerr se halla expuesta una larga serie 
de plantas recolectadas en las cercanías del fortín Page, 
territorio de Formosa. Hay también colecciones enviadas 
de Formosa. 

396, <3. Formación misionera. 

Fuera de los libros referidos, existe el del doctor Do- 
mingo Parodi, Plantas usuales; el del señor Eduardo 
Matoso, Cien industrias; el de D. Juan Queirel, Misiones. 
Hay también datos y colecciones recibidos de aquellos 
parajes. 

396, 24. Formación mesopotdmica. 

Además del citado existe un opúsculo del doctor HoíT- 
man Plantae Lorentzianae y oíros. Asimismo se han reci- 
bido datos y colecciones de Entre-Rios. 

397 á 401. Las exposiciones numéricas de las especies de cada 
familia, bien pueden tener alguna utilidad relativa y 
comparativa; pero son poco inteligibles para legos en la 
materia. No pueden servir de norma para cada formación 



76 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARCENTINA 

fitogeográfíca por haberse estudiado sólo en parte algunas, 
mientras que otras no lo han sido absolutamente. 

402, i'f. Por algunos autores inclusive L. M. las « Sesámeas » son 
consideradas como una familia separada. En B. H. el 
género de Martynia pertenece á la familia de las Pedali- 
neas (3), tribu Marti nieas. Las dos especies indígenas, 
Martynia lútea Lindl. y M. montevidensis Cham. N. v. : 
Cuernos, astas, uñas ó espuelas del diablo, son muy co- 
munes y despreciados. 

402, 43, Según L. M. y otros autores las <t Verbasceas » forman 
una familia particular. B.H. hacen figurar las Verbasceas 
como una tribu de la familia de las Escrofularineas (3). 
Del género Verbascum tenemos la especie V. virgatum 
With., de que habla el autor. N. v. : Barbasco, Polillera y 
también desde algunos años naturalizada aquí la especie 
V. ñlattaria Lin. N. v. Gordolobo, propio también á varias 
otras especies de Verbascum. 

402, 51. El doctor Spegazzini publicó en abril un folleto titulado 
Fungi Argentini, en el que da á conocer, fuera de las 
ya publicadas anteriormente, un número de más de 800 
especies de Hongos. 

405, 36. El « Caldén » es según el doctor Hieronymus en Plant. 
diaph.y pág. 91, la Prosopis Algarrobilla Gris. Pl. Lor. 
n** 236 y Symb.n'' 673; la que dice ser idéntica con la 
Prosopis Ñandubay Lor. en Gris. Symb» n** 671. 

Por consiguiente, según este autor, el Caldén de San Luis 
sería igual al Ñandubay de Entre-Kios, Sania Fe y Córdoba. 
Hay mucha probabilidad de que la una sea notable varie- 
dad de la otra y también la hay deque pueda desdoblarse 
en dos especies y que el autor tenga razón en lo que dice 
en la página 466, línea 34. El Ind. Kewens. las cita como 
dos especies distintas. 

Paréceme por otra parle que el « Caldén » debe ha- 
ber sido el niño mimado del autor, pues no hallo otro 



(2) O. K. Rev. II, pág. 480, acepta en lugar de Pedalineas, el nombre de Pedaliá- 
ceas como valido para esta familia y une las dos especies bajo la denominación 
M. lútea Lindl. 

(3) O. K. Rev., II, pág. 496, acepta en lugar de Escrofularineas el nombre de 
Escrofulariáceas como propio para esta familia. 



LA FLORA AROEHTINA 77 

motivo fundado para que se ocupe tanto de un árbol que 
carece aun de entidad mediana (confr. obs. á pág. 421^ 1. 34 
á i6), tratando así unos árboles con criterio desigual y 
olvidando otros. 

Numerosos árboles tienen seguramente más impor- 
tancia, más divulgación y trascendencia que el Caldén. 
El autor, no obstante eso, apenas los recuerda con el 
nombre ú omite la cita, como por ejemplo el Qtiebraeho 
Colorado, Schinopsis Lorentzii Engl. (4)^ Anacardiácea, 
(confr. obs. á pág. 424, I. 31 ; y á pág. 449, I. 42.) y el 
Palo Santo, Bulnesia Sannienti Lor. in Gris. Symb. n"" 433, 
Zigofílea (5). 

406, 25. Con el párrafo respecto á observadores y coleccionistas 
estoy muy conforme, y convengo en que, para el conoci- 
miento de la Flora Argentina y su fitogeograíia sería un 
gran adelanto, si no sólo en cada provincia, sino en cada 
Departamento hubiera algún coleccionista entendido, que 
juntase y secase bien las especies de su distrito durante 
varios años. Más todavía se progresaría, si el aficionado, 
después de fechar los ejemplares y de indicar en cada uno 
el sitio de su procedencia, pudiese añadir á cada planta 
su nombre vulgar y local y los usos industriales, los em- 
pleos medicinales empíricos, la utilidad que presta alas 
haciendas y el daño que pueda ocasionarlas, y algunas 
observaciones propias. 

407 y 415, 7. Sería de poca utilidad práctica é inoportuno por el 
momento extenderse en observaciones sobre las 5u¿/orma- 
ciones de pastos duros y tiernos; pero puede ser que en 
otra ocasión volvamos sobre el tema. La familia de las 
Gramíneas es, seguramente, después de la de las Com- 
puestas, la que exhibe más representantes en especies en 
la República Argentina ; en cambio, es sin disputa la que 
demuestra mayor número de individuos que ninguna otra. 



(4) O. K. Rev., III, S, pág. 45, restituye el género Quebrachia en lugar, del de 
Schinopsi$ establecido por Eogier en su reemplazo y adoptado por Dur. Ind. ; de 
modo que en rigor y por prioridad pertenece a este árbol el nombre de Quebrachia 
Lorentzii Gris. 

'^'5; O. K. Rev.. I, pág. 89, acepta por nombre propio de esta familia él de 
Zigofildceas. 



78 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Las Gramíneas son las que tienen para el hombre, tal 
vez más que las Leguminosas, la mayor importancia, 
pues están directamente relacionadas con su existencia. 
Es la familia que en este país ha contribuido y sigue 
contribuyendo poderosamente al adelanto del bienestar de 
sus habitantes. 

Ella está representada en la República Argentina por 
trece tribus, 104 géneros divididos entre 491 especies y 69 
variedades determinadas, y 143 especies aún indetermi- 
nadas, de lo que resulta que tenemos un total de 703 com- 
ponentes de la familia de las Gramíneas en nuestra Repú- 
blica, sin contar las especies cuyo género no ha podido ser 
constatado y las que todavía no se han encontrado ; siendo 
casi seguro que estas triplicarán el número de las deter- 
minadas. 

Creo que la falta de conocimiento de esta parte de la 
Flora argentina debe imputarse á que ningún coleccionis- 
ta del país ha prestado atención especial á las Gramíneas, 
por ser plantas poco vistosas y sin atractivos^ siendo á 
más, la mayor parte, de modesta presencia y bajo creci- 
miento. 
410, 4. L. M. establecen una familia «Cariofileas)^; B. H. la deno- 
mina Cariofildceas , 
410, 4. L. M. admiten una familia «Soláneas», la misma ala 

que B. H. le dan el nombre de Solanáceas. 
410, 21 . Supongo que el nombre del género Nothochlaena R. Br. 
(no Nothochlena como dice el autor) ha sido reformado y 
aceptado así por muchos botánicos por el de Notholaena, 
pero O. K. Rev. II, página 816, ha restituido su verdadero 
nombre. (Confr. obs. á pág. 462, I. 12.) 
410, 26. En lugar de «Enotérea» debe decirse Onagrariea, por- 
que el género «Oenothera» pertenece según L. M. y B. H,, 
á la familia de las Onagrarieas (6). 
41 K 9. Casi todas las especies de Gerardia son llamadas en la 
sierra Salvia de la hora, Salvia lora, Salvilora ; convengo, 
sin embargo, que el nombre de «conejillas de la sierra», 
sería muy apropiado para plantas de este género, por pa- 
ís o. K. Rev. I, pág. 250, determina el nombre propio á esta familia por 0/ia- 
grdceas. 



LA FLORA ARGBNTUIA 79 

recerse las flores mucho á las de las coDejíllas de jardin, 
especies de Anlirrhinum, Escrofularínea. (Escrófula riácea 
O. K. Rev.; confr. ñola 3). 

411, 12 Á pesar de ser «Crocea» una palabra castellana, ella es 
poco usada y casi incomprensible á mucha gente ameri- 
cana, por loque hubiera sido preferible la palabra azafra- 
nada, dorada, amarillo subido. 

41 1 , 13. Si el autor habla de la familia de las Gramíneas, me pa- 
rece que hubiera correspondido decir Ciperáceas en lugar 
dé «Ciperos)^, pues no se trata únicamente de especies 
del género Cyperus, sino también de las de otros de la fa- 
milia, SctrpuSj etc. 

411, 13. Existen en la República Argentina unas veinte especies 
de Eringios bien determinados, los que crecen casi todos 
cerca del agua ; por consiguiente, me parece impropio de- 
cir «el Eringio», como si no hubiera más que una sola 
especie bien conocida. 

411,13. Ño sabía y es raro que la Blumenbachia insignis Schrad., 
(Loasea ^ Loasácea O. K.) tuviera el N. v. de amores 
secos. La planta es de flor hermosa, tiene hojas grandes 
con pelos quemantes igual ó peor que la ortiga. 

En Chile se aplica el nombre de Amor seco á la Acaena 
pinnatifidaR y P. ; la que existe también en Patagonia, 
mientras que la planta determinada por Hieron^mus, con 
este nombre científlco, resultó ser la Acaena eupatoria 
Cham. (Rosáceas). 

En la República Argentina se atribuye e\ nombre Amor 
seco al Heterospermum diversifolium Kth. (7) y al Bidens 
leucanthus Willd. (Compuestas). 

411, 17. L. M. establecen la familia de «Dicondreas», B. H. con- 
sideran el género Dichondra como perteneciente á la fa- 
milia de las Convolvuláceas, tribu Dicondreas {Con(r, obs. 
. á pág. 426, 1.8). 

411, 20. Compréndese por el nombre vulgar y local de «Zarza- 
parrilla» muchas plantas distintas y á las que se da más 
comunmente esta denominación son : Varias especies de 



7, Supongo que por prioridad O. K. Rev., III, 2, pág. 158, substituye el nombre 
posterior de Heterospermum aceptado por B. H. y Dur. Ind., por el de Heteras- 
pervta y el de la especie por E. pinnatum var. c diver^ifnl. O K. ;H. B. K.\ 



80 ANALES DE LA SOCIEDAD aBNTÍFIGA ARGENTINA 

Smilaa, Liliáceas, la Muehlenbeckia (H) sagiUi folia Meissn. 
Poligonea ('J); la Macfadyena cynanchoides {C\iwai.) Mo- 
rong, Bignoniácea(IO); el Liabum candidum Gris., Com- 
puesta. 
413, lo. Existen varias especíesele Euforbiáceas «rastreras», por 
ejemplo, la Euphorbia Lorentzii Muell. N. v. : Yerba de la 
golondrina. 

412, 15. En la República Argentina existen y arias Hiperícineas, 

pero sólo para una de ellas tengo anotado como lugar 
oriundo la provincia de Buenos Aires, es decir, la región 
de la que trata el autor en esta página, y es el Hypericum 
connaíuma Lam. N. v. : Oreja de gato, etc. Existe también 
un H. bonariensis descripta por Grisebach en Symb, Fl. 
arg., núm. 216, y en Lillo, Flor. Tuc, pág. 63, pero esta 
especie aunque lleva el adjetive de bonariensis es origina- 
ria deTucumán. Encaso de crecer en la región citada por 
el autor otros Hipéricos (que yo no conozco) puede decirse 
algunas Hipericinea^s (11), y si no existe, como creo, sino 
una especie, no debe emplearse el plural. 

413, 1 y 9, y nota 1. Curmamoel óCurúmamoel, Espina cruz, Cru- 

cerilla, Quina, son nombres triviales dados á la Co//e¿m 
Cruciata Gilí. Ramnea (12) y es posible que el cerro de 
Currúmamuel haya recibido su nombre de la planta, ó 
vice- versa. 
413, 9(1). Para la Colletia ferox Gilí, tengo anotado los N. v. : 
de Barba de tigre, Tola, Quina del campo. Crucero, pero, 
á estar á lo que dice el autor, puede añadirse á ella los dos 
otros nuevos brusca ó BrusquUla. Para mi estos últimos 

(8) Según O. K. Rev., II, pág. 553, el género Muehlenbeckia ha sido unido con 
el de Polygonunif de consiguiente esta planta debe llamarse hoy según el autor 
citado: PoligonumsagiUifolium O. K. (Rev. III, 2 pág. 369). 

(9) O. K. Rev., II. pág. 552, acepta el nombre de Poligonáceas para la misma 
familia que B. H. y Dur Ind. llaman Poligoneas. 

(lOj Según O. K. Rev., III, 2 pág. 243, esta planta debe llamarse Dolichandra 
cynanchódes Ch. y Schl. (no admitiendo O. K. el diptongo oi), 

(11) En lugar de Hipericineas, nombre de familia expuesto por B. H. y Dur. 
Ind.; O. K. Rev., I, pág. 58, reconoce el de Hipericdceas. 

(12) O. K. Rev., I, pág. 117, acepta el nombre de RamndceM, en lugar de 
Ramneas, 



LA FLORA ARGENTINA 81 

nombres pertenecen á la Discaria longispvia Miers. Ram- 
nea (12). que también se produce en aquella región. 
(Confr. obs. á pág. HS, I. 36.) 
414, 5. El autor se horrorizarle ver el aspecto aterrorizador de 
Curmamuel. ¿Qué sería sí viese algún ejemplar adulto de 
la verdadera barba de tigre, Prosopis barba-tigridis Stuck. 
Leguminosa-Mimosea? Esta tiene espinas, ó más bien di- 
cho, púas mucho mayores, mucho más duras y tupidas y 
en mnyorcantidadqueel Curumamuel,presentándosecomo 
árbol de 5 á 6 metros de altura, es un montón de espinas 
desde el suelo hasta la cima y ocupando un espacio esfé- 
rico de 4 á 5 metros de diámetro. |Qué hermosos ejem- 
plares para traerlos del campo en la mano y colocarlos en 
el herbario de un coleccionista I Merecería el nombre de 
Prosopis feroxissima ó en castellano el de « Erizo». 

414, 7. Según tengo entendido llaman en Rio Negro y la Patago- 
nia boreal con el nombre de Calafate á la Berberís hete- 
rophylla Juss. Berberidea (13) ; los indios de la Patagonia 
también la llaman « Gayaukhia », mientras que á la Ber- 
beris rmctfolia Lam; que también se produce en aquellas 
comarcas y en la formacifin del monte la llaman «Que- 
brachillo, Quebrachilla, Sacha-uva, Espina colorada. 

414, 31. No conocí el nombre vulgar de «Penacho blanco» para 
el Gynerium argenteum Nees, Graminea (14), sino sólo los 
de Cortadera ó Paja brava; reconozco, sin embargo, que la 
planta tiene cierto derecho dé poseer ambos. 

414, 28. He oido varias veces llamar á una yerba Té pampa, pero 

no supe que esta fuera una gramínea, ni me fué posible 
obtener el nombre cientifíco, ni tampoco ejemplares con 
este nombre vulgar. 

415, 1 . Por Café de Misiones ó Café negro se conocen las semillas 

tostadas de la Cassia oceidentalis Lin., Leguminosa-Cesal- 
pinea. En Córdoba y provincias del Norte llaman Café del 
paisa la Cassia bicapsularis Lin., y con mayor razón tam- 
bién sus semillas tostadas. 



(13j OK. Rev., I. pág. 10, reemplaza el nombre de Berberideas por el de Ber- 
bériddeeas, 

(14) OK. ReT., lU, 2, pág. 354, devuelve á esta planta el nombre de Gynerium 
dwecum Dalliére, el cual, según este autor, le corresponde por prioridad. 

ají. SOC. CI»T. aro. -> T. XLVIII 6 



82 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

415, 5. Mis ideas concuerda n con las del autor en lo referente á 
.. que es de gran utilidad y hasta de necesidad que un buen 
botánico visite en época conveniente nuestros territorios, 
deteniéndose en cada parada para recorrer sus alrede- 
dores,, para poder formarse^ después de algunos viajes 
circulares, una idea exacta de las formaciones fítogeográ- 
fícasdel país. 

Por otra parte y sin dejar de reconocer, que el Gobierno 
Nacional hace muchos esfuerzos para fomentar en todo 
sentido el progreso del país, me os difícil creer en contra 
de la opinión del autor, que algún botánico serio encuen- 
tre gran apoyo en los poderes nacionales para esta clase 
de empresas. 

La causa que obsta á ella es, según mi opinión, la gran 
crixis pecuniaria porque actualmente atravieza nuestro 
país ; y también sucede que muchos de nuestros manda- 
tarios tienen un horizonte demasiado estrecho, una idea más 
bien despreciativa de las producciones naturales del país, 
faltándoles cierto esclarecimiento para very palparla uti- 
lidad é importancia que encierra el conocimiento déla 
que el suelo produce espontáneamente. 

No me retiero tanto al reino animal y mineral, sino 
mayormente al reino vegetal, siendo la Flora de un país^ 
la que debe formar la base primordial del bienestar de 
su economía pública. 

415, 25. Es de desear conocer el nombre científico de la estipa 
denominada Lig-mallin. 

415, 47. En la Patagonia boreal se aplica también el nombre 
de Alfilerillo al Geranium patagonicum Hook., Gera- 
niácea. 

41 5» 48. Macachin es nombre guaraní, común, á todas los Oxali- 
deas en particular á las especies del género Oxalis (15). 

415, i9. La denominación Mastuerzo es aplicable á varias plan- 
tas, entre ellas al Nasturtium bonariense Poir. (16), Crucí- 

(15) O. K. Rev., I, pág. 96, restablece por prioridad el género de Ácelosella en 
lugar del áeOxalis, que era aceptado generalmente. 

(16) Seg. O. K., Rev., I, pág. 23, al Nasturtium bonariense Poir. pertenece 
el nombre . Cardawtnc indica O. K. (L.) y honariensis O. K. (Poir. D. C.) (non 
Cardamine bonariensis var. Pers.). 



LA FLORA ARGENTINA 83 

fera y á la Prosopis strombulifera Benlh., Leguminosa- 
Mimosea y á otras. 

416, 3. Ignoro que haya una familia de«Ambrosiáceas», pues se- 
gún L. M. y B. H. el género Xanthium, al cual pertenece 
el Ahrojo y el Cepacahallo, es atribuido á la familia délas 
Compuestas (Sinantéreas, según otros autores) tribu He- 
liantoideas. 

416, 4. El autor separa en las líneas subsiguientes las Compues- 
tas (Sinantéreas) como si en realidad las dos Xanthium no 
perteneciesen á la misma familia. 

416^ 5. Sigue diciendo dos ó tres especies de Manzanillas ó Camo- 
milas, cuyo último nombre puede suprimirse y las dos ó 
tres especies de manzanillas pueden reducirse á las dos 
especies i4n¿Aemi5 arvensis Lin. y A. Coíula Lin. Com- 
puestaSy naturalizadas en el pais. 

416, 16. La palabra imaran^u^ debe escribirse sin A (no Ama- 
ranthus) • 

416, 20. Los dos hinojos, asnal y vulgar, Foeniculum piperitum D. 
C. y vulgare Gaertn. Umbelíferas que tenemos aquí, son 
naturalizadas en el país, mientras que el Coriandro, Cu- 
lantro, Cilantro, Coriandrum sativum Lin., Umbelífera, se 
encuentra cultivado y raras veces espontáneo, como por 
ejemplo: en laPatagonia según O. K. Rev. III, 2, página 
112. El Coriandrum foeniculum no lo conozco. 

416, 23. Como L. M. admiten una familia «Sotaneas» el autor 
atribuye á ella el Chamico, Datura Slramonium Lin., esta 
especie pertenece según B. H., Dur. Ind., y O. K. á la fa- 
milia de las Solanáceas. 

416, 25. El nombre áe Ximenesia microptera D. C. es sinónimo de 
Verbesina encelio'ides Benth. Hook. y laque debe llamarse 
hoy según ^0. K., Rev., IIP, página 183. Verbesina aus- 
tralesBkr., Compuesta. N. v.: Mirasol, Santa-María, Que- 
yú-cisa (guaraní). 

416, 29. Algunos autores, inclusiveO.K. Rev., I., página 56, acep- 
tan una familia « Porlulacáceas », mientras que L. M. y 
B. H. sólo registran el nombre de Portulaceas para esta 
familia. 

41 6| 34. Tratándose de familias Primuláceas, Rubiáceas, etc., debe 
ponerse para guardar armonía y simetría (según B. H.) 
Verbenáceas j Solanáceas y no, « Verbenas y Solaneas». 



84 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

416, 38. En cucilquier punto de la República, que un añeíonado 
ó diletante se dedique al estudio de la botánica puede es- 
tar se^ro de encontrar vasto cannpo para sus investiga- 
ciones y una superabundante cosecha. 

416, 42 y siguientes. Es precisannente la referida falta de unidad 
y unifornf)idad que quize evitar reconcentrando bajo un 
único sistema en un sólo catálogo todas las plantas existen- 
tes en la República Argentina, para cuyo trabajo acepté el 
libro sisteniático de B. H. con las reformas y modificacio- 
nes aceptadas por la mayoría de los botánicos. (Confr. 
obs. á pág. 393, línea 37.) 

416, 9 y siguientes. No deseo interpretar mal lo que el autor quie- 
re expresar en este pasaje, ni suponer haya tenido la más 
leve intención de ofender á alguien, pero en obsequio á 
la verdad, este pasaje, además de que quedarla mejoren 
una novela, contiene un insulto disimulado á todos los ha- 
bitantes Aumanos de la República Argentina y en particu- 
lar d siLS hombres de ciencia, porque si empezamos por la 
linea 10, en la cual dice, que el buey es el único químico 
que ha analizado los pastos, por analogía debe ser tam- 
bién el mejor botánico y en consecuencia, como conclu- 
sión, pudiéramos indicarel mismo rumiante para escribir 
nuestra Flora, no necesitando, como dice en la línea 27, 
ningún «Huevo de Colón » para conocer el resultado de 
su digestión. 

418, 35. En lugar de « Cangrejales» me hubiera parecido mejor 
y lo creo también más comprensible poner la palabra 
pantanos ó fangos. Entiéndase por Esparto varias es- 
pecies de Gramineas y Ciperáceas. En cuanto á la 
especie Spartina australis citada por el autor, mis libros 
no la registran como existente en la República Argentina. 
Ter^o anotadas como indígenas las especies Spartina 
brasiliensis Raddi; Sp. ciliata Kth. ; Sp. montevidensis 
Arech. ; Sp. patagónica Speg. ; Sp. densiflora Brong., Gra- 
míneas. 

418, 36. Brusca ó Brusquilla es la Discoria longispina, Miers., 
Ramnea, es según el autor la Colletia ferox Gilí. Ram- 
nea (17). (Confr. obs. á pág. 413, línea 9.) 

(17) SegÚD O. K. Rev. : Ratnnácea; confr. nota 1^. 



LA PLORA ARGENTINA 85 

420, 50. Referente & Mimoseas y Cesalptneas. (Confr. obs. á pág. 
394, linea 1.) 

490, 16. El Algarrobo es la Prosopis confr. pág... La Prosopis alba 
Gris., Algarrobo blanco, no es más que an representante 
de tantas especies, no siendo tampoco ésta la más esparci- 
da. La algarroba (fruta) se vende por fanegas en los mer- 
cados, no sólo en la ciudad de Tucumán sino también en 
las provincias de Córdoba, Santiago y Salta y en toda la 
campaña. Los estancieros suelen guardarla con más cui- 
dado que el maíz. 

420, 37. Al decir « Quebracho colorado» en este sitio es segura- 

mente un error grave del aulor, pues debe ser Quebracho 
blanco, Aspidosperma quebracho Schlcht (18). Apocinácea. 
(Confr. obs. á pág. 424, linea 31 .) 
484, 1. No he oido denominar á la Jodina rhombifolia Hook. et 
Arn., (19) Santalácea, «Quebracho blanco» pero si Qu€- 
¿rracAo /Zq/o, Peje, Sombra de toro, Choan (Rioja), Quin- 
chilin, QuinchmnyQuirilin (Córdoba). 

421, 34 y 46. Confr. lo dicho en obs. á página 405, I. 39. 

421 , 28. En cuanto al Chañar y Gourliea decoríicans. Gilí ., Legumi- 

nosa-Papilionáeea, he hecho las mismas observaciones que 
el autor refíere como suyas (!) y para ver si tarde ó tem- 
prano puede sacarse á luz una buena variedad ó una 
nueva especie, he recogido muestras de varios árboles flo- 
ridos, que presentaban ciertas diferencias. Lo cierto deT 
caso es, que las frutas del Chañar de Córdoba son pulpo- 
sas, dulces y agradables y no ásperas ó astringentes, pre- 
parándose de ella una aloja, como también patay y sobre 
todo arrope. 

422, 32. L. M. y otros autorizan como nombres de familia « Apoci- 

neas y Samideas» mientras queB. H. y O. K. Rev. las es- 
criben Apoctndceas y Samiddceas. 

423, 3. Existen tres especies de Morrenia en la República Argen- 

gentina ; la Morrenia brachystephana, Gris., la M. odorata 



(18) O. K. Rev., I, pág. 416, restablece por prioridad el género Macaglia Vahl. 
tl810), en cambio del de Áspidosperma, así que según él [confr Rev., lU S. pág. 
198) el 4. Quebracho Schl. debe ser llamado Macaglia Quebracho O. K(Sch1.;. 

¡19) Según O. K. Rev., III, 2, pág. 283. Esta planta debe llamarse hoy Jo- 
dina bonariemie O. R. 



86 ANALES DE LA SOCIEDAD aBNTÍFICA ARGENTINA 

Lindl.yotra indeterminada, Asclepiadeas (20), creo que 
la M. odorata es la más esparcida . 

Compréndese por tasi ó taxi, etc., sobre todo tratándose 
de la fruta, una serie de especies de Asclepiadeas y no só- 
lo las especies de Morrenia. 
423, 32. La Poinciana Gilliesii Hook. es hoy la Caesalptnia Gillie^ 
sii Benth. (21 X Leguminosa-Cesalpinea. 

423, 42. La Lippia lycioides Sieud. (32), Verbenácea, tiene á más 

el nombre vulgar de Cedrin^ según el paraje, muchos otros 
sinónimos triviales, porejemplo: Azahar silvestre, Azahar 
del campo, Cedrón, Cedrón silvestre, Ángel ó Palo ángel, 
Oreganillo, Palo amarillo, Niño-rupá (Corr.), Muña del 
moiite (Oran), Choique-mamoel (Pat.). 

424, 30. Debe decirse entre paréntesis Caesalpinia praecox R. y 

P., Leguminosa-Cesalpínea (23). 
424, 31. En esta parte el autor incurre en un error craso, 
pues confunde el <( Quebracho blanco » con lo que en 
rigor se llama Quebracho Colorado^ Schinopsis Lorentzii 
Engl., (24) Anacardiácea, existiendo además otras tres 
especies muy aliadas que llevan el mismo nombre vulgar ; 
Schinopsis Marginata Engl., Ba/an^ae Engl . y Morongii 
Britton (sub Quebrachia), la primera, de la provincia de 
Córdoba, formación del Monte, y las dos últimas de Co- 
rrientes y Chaco, formación chaqueña. (Confr., obs. á pág. 
405, linea 36, y á pág. 425, línea 30.) 

Quizá por no creerlo necesario en virtud de ser dema- 
siado conocidas esas especies de árboles, el autor hace caso 
omiso de la gran importancia que tiene la madera de 
aquéllos ; no tanto por los múltiples usos que prestan en 
el mismo país, sino por la demanda que tienen para su 
exportación al extranjero, cuyo valor alcanza d millones 

(20) SegÜD O. K. Rev., II, pág. 147, el nombre de esta familia debe ser Áicle- 
piaddceas, 

(31) O. K. Rev., III, 3, pág. 53, da como autor de esta planU, Wall. [H. K.j. 

(22) O. K. Rev. III, 2, pág. 252, restituye por prioridad á esta planta el nombre 
de Lippia ligus trina O. K. 

(23) O. K. III, 2, pág. 54, cita como autor de esta planta Hk. et Am. %h, y K »• 

(34) Corresponde igual observación que á la nota 4 y con idéntica razón debe 
ponerse Quebrachia Balansae, Quebrachia marginata y Quebrachia Morongii. 



LA rUHUl ABGUmKA 87 

de pesos anuales . Me hubiera gustado leer algo acerca de 
estos vegetales, pues creo son de preferente estudio al 
Caldén, Prosopis algarrobilla Gris., Leg.-Mímos. (Confr. 
obs. á pág. 449, linea 43.) 

434, 33. Lo dicho sobre Cácteas. (Confr. obs. á pág. 392, línea 37.) 

424, 37. Por Jumes se comprenden varios arbustos ó matas leño- 
sas de terrenos salitrosos, de la familia de las Quenopodiá- 
ceas, pertenecientes á los géneros Spirostachys^ Helero- 
• stachys (25) (Halopeplis ) y Suaeda (26). 

434, 48. No conozco ninguna « Euforbiácea > achaparrada que 
llamen « Oreja de gato ^ ; tal vez sea algún Crotón. (Oxy- 
dectes, según O. K.). 

El nombre vulgar de Ore;a de i/ato, confr. obs. á pág. 412, 
linea 14, es dado á la Diehondra serieea, Sw., (27) Convol- 
vulácea, y al Hyperieum Connatum Loro., Hípericinea(28). 

428, 36. Al citar el autor en esta parte al Guayacán con el nom- 
bre cíentftico de Porliera (29) hygrométriea comete un 
error y una confusión. En efecto, el arbusto llamado Gua- 
yacan de Córdoba fué determinado por Grisebach con 
este nombre científíco, el que, en realidad, pertenece á un 
árbol de Chile y del Perú ; pero más tarde el doctor Engler 
apercibió el error de Grisebach é instituyó para él una nue- 

(25) o. K. Rev., II, pág. 655, y III, 2, pág. 266, eoglobael géoero Heterostaehys 
en el de Spirostachys, del caal según este mismo autor no existe sino una espe- 
cie, que es la Sp. ritterana Ung. Sterub. (= Halopeplis Gilliesii Gris. =s Hete- 
rostaehys RitUrana Ung. Stern.jy las dos especies Sp. patagónica j Sp. vagi- 
nato citadad por Gris, pertenecen seg. O. K. al nuevo género Allenrolfea y á 
las especies A. patagónica O. K. (Grís) y 4. vaginata O. K. (Gris.). 

(26) O. K. Rev., II, pág. 549, y III, 3, pág. 115, reduce el género Suaeda^ por 
prioridad, al de Lerchea Hall. 

(27) O. R. Rev., Id, 2, pág. 216, considera esta especie como variedad de otra y 
expresa su definición por : Diehondra evolvulacea Brítton var. d. sericea Poir. 

(Sow.) 

(28) Según O. K. Rev. : Hiperícinea B. H. =Hipericdcea O. K.( Confr. nota 11). 

(29) Supongo que el género instituido por Rufzy Pavón en su FJora pfruatia.página 
55, sea el de Porlieria^ pero debe haber sido incorrectamente establecido con 
este nombre porque si aquél fué dedicado al honor de algún sabio llamado Porlíer, 
necesariamente el nombre del género debía ser Porliera y no Porlieria. Pero una 
vez asentada esta última denominación, la mayoría de los botánicos han seguido 
empleándola. Stendel Nomencl. y O. K. Rev., III, 2, pág. 90, sólo reconocen 
Porliera. 



88 ANALES DE LA 80GISPAD CIJSNTIFIGA ARGENTINA 

va especie denominándola Porliera Lorentzii Engl., Zigo- 
filea (30). 

Esta planta es llamada en Córdoba Guayacán y en San- 
tiago, Tucumán y Salta, en donde toma las proporciones 
de árbol, la llaman Chucupí ó Cucharero. 

El autor confunde el Guayacán de Córdoba con el Gua- 
yacan de Tut^cumán y Corrientes, que es la Legumínosa- 
Cesalpínea, Caesalpinia melanocarpa Gris, (confr., obs. á 
pág. 449, linea 28 y línea 40). Con todo lo dicho no es 
imposible que algún día se encuentren en los montes de 
Tucumán ó Salta ejemplares de la verdadera Porliera 
hygrometrica R. y P. 

425, 39. No conozco ninguna especie que lleve el nombre cientí- 

fico de Prosopis aphylla. La especie á que se refiere el au- 
tor, es sin duda la Prosopis humilis. Gilí., Leguminosa-Mi- 
mosea, de flores rojas. N. v. : Algarrobilla del gato ó de la 
perdiz. Existen varias Prosopis indígenas que en sentido 
lato pueden llamarse áfilas (sin hojas), como ser además 
(le la humilis, la sericantha Gilí, y la barba-trigridis Stuck . 

426, 7. La especie determinada por Grisebach por Gossypianthus 

australis fué traspuesta por Hookcr al género Guillemi- 
nea (31) llamándola Guilleminea australis (Gris.) Hook., 
Amarantácea. 

Esta planta la denominan, lo mismo que otras. Amaran- 
táceas rastreras, ierba del pollo, y particularmente ^er¿a 
de la urpila, muy esparcida no sólo en las sierras de varias 
provincias, sino que se encuentra también en los^ ai rededo- 
res de poblaciones, cubriendo á veces trechos considera- 
bles, dando así al suelo un precioso aspecto de alfombrado. 

426, 8. Lo dicho sobre Dicondreas, cfr., obs. á página 411, 
línea 17. 

426, 11. Según B. H. el género Zanthoxylum (32) pertenece á la 

(30) Según O. K. Rev., Zigofilea B. H. =Z¡gofilácea O. K. (confr. cota 6¡. 

(31J A pesar que varios autores escriben el nombre de este género Guilleminea^ 
O. K. Rey., II, página 537, lo escribe Guilleminía, 

(3^1 O. K. Re?., I, pág. 102, acepta en 1891 el género de Zanthoxylum; mien- 
tras que en O. K., ÍII, 2, pág. 34, rechaza el nombre de este género y lo reemplaza 
por prioridad por el de Pagaras Burm., de modo que según O. K., 1. c, la planta 
aqui citada debe llamarse Pagaran coco, Engl. (Gili.J. 



LA FLORA ARGENTINA 89 

familia de las Rutáceas, tribu zantlK)XÍleas(y no tribu Ru- 
láceas). 

El Zanihoxylum coco. Gilí . , lo llaman en San Luis y Cór- 
doba Coco, y en Tucumán y Salta, en donde se eleva á 
mayoraltura CocAucAo. (Confr., obs. á pág. 446, linea 36). 
Su madera es blanda, de color amarillo, á veces con 
vetas negras. 

426, 21. Existe en aquellas comarcas la especie Mimulus luteus^ 
Lin., pero la más abundante es la de Mimulus parviflo- 
rus Lindl. 

426, 22. La especie que fué determinada por Gris., Woodsia obtu- 
ra ha venida á ser denominada Woodsia montevidensis 
por Hieron . 

426, 37. La Bignoniácea de flor roja, es la misma que el autorcita 
en la pág. 443. línea 13, (confr. pág. 411, línea 20), con 
el nombre de Dolichandra cynanchoides Cham. y la que 
es hoy Macfadyena Cynanchoides (Cham.) Morong (33) 
llamada con mucha vulgaridad Zarzaparrilla. 

426, 41 . El color de la flor del Lycium que cita el autor no es « azul )^ 
sino morado, como lo indica á página 443, linea 9, es 
el Lycium cestroides Schiecht., (34) Solanácea, existiendo 
sin embargo otros de flores mas ó menos moradas como 
por ejemplo los del Lycium pruinosum Gris., I. elongatum 
Miers., etc. El Lycium argentinum Hier. produce flores 
blancas grandes con rayas víolaceo-claras. 

Entre las especies áe Lycium se han formado una serie 
de híbridas debido á la fecundación de una especie sobre 
otra, resultando así un Lycium argenttno-cestroides 
Hier, (35); un L. argentino-elongaium Stuck., un L. elon-- 
gato-cestroides Hier. y otros. 

426, 44. Comprendo por Cufeas plantas del género Cuphea de la 

33) Segiio O. K., coofr. nota 10, la Mae fadyena cynanchoides (Chana.) Moroog. 
debe ser la Dolichandra cynanchoides ^ Ch. y Schl. 

34) Según O. K. Rev., III, 2, p. 221, debe ser ¿yctum cestrodes Schl. 

35) Según O. K. Rev., III, 2, pág. 221, el Lycium argentinum Hieron. es 
idéntico con el £. ciliatum Schl. y admite la hibrída £. cestrodes X L. ciliatum 
citada por Hier. siendo quizá según este autor, las híbridas citadas variedades 
del ¿. ciliatum, por ejemplo, var. fi hetermorphum O. K. ó var. y cordo- 
bense O. K. 



90 ANALES DE LA SOCIEDAD CIEUTÍFICA ARGENTINA 

familia de las Litrarieas (36) tribu Litreas. Se encuentran 
muy particularmente cerc^ de acequias ó aguas corrientes, 
y casi todas son de flores morado-claras, llamadas San- 
guinaria y Sieíe Sangrías. 

426, 45. En lugar de « Enolereas » debe decirse Onagrarieas (37) 

(Confr. obs. á página 410, linea 36.) 

427, 24. Al citar el autor en este punto un clavel del aire ó flor 

del aire con el nombre de « TiUandsia circinalis » de flor 
olorosa blanca debe haberse trascordado, porque la especie 
T. circinalis de Gris, hoy TiUandsia Duraíii Vis., Brome- 
liácea, produce flores moradas de poca fragancia, y existe 
en numerosos ejemplares en las barrancas del Rio i"", en 
los alrededores de Córdoba y en casi toda la falda oriental 
de la sierra chica de Córdoba. 

La especie á que el autor se refiere y que es de flor 
blanca olorosa^ es la que Gris, determinó con el nom- 
bre de TiUandsia max^ronemis Gris., hoy T. añphioi- 
des Ker. 

427, 5. Las Bromeliáeeas terrestres de flores amarillas, de vara 
corta, espiga más compacta pertenecen al género Deina- 
canthon y las otras de espigas más abierta de vara larga, 
casi todas al género Dyckia. 

De este último género, por ejemplo, existen en el Norte 
cantidades inmensas, yendo por el camino carretero que 
conduce de Tucumán á la Colonia Rivadavia (situada á 
orillas del Rio Bermejo) y después de haber pasado unas 1 6 
á 18 leguas el rioUrueña, al Nordeste de un lugar llamado 
«Laguna Negra », entre el grado 64 y 65 de longitud y el 
25 y 26 de latitud, se encuentran extensiones de leguas 
cubiertas casi exclusivamente de Bromeliáeeas de esta 
clase, que son el terror de los estancieros. Estas plantas 
contienen una fibra textil tan resistente y blanca, que 
fácilmente puede llegar á ser objeto de exportación. Su 
nombre vulgar es « Chaguar ». 

427, 46. Creo que se emplea más la palabra Relamo con ter- 
minación en o y no con la terminación en a, siendo 
también su denominación científica Bulnesia Reía- 

(36) o. K. Rev., I, p. 348, adopta para esta familia el nombre de Lítráceas. 

(37) SegÜD DOta 6 las Onagrarieas de BH. = Onagraceas de O. K. Rev. 



LA FLORA ARGENTINA 91 

mo (38) (Gilí.) Gris.» Zigoñlea (39) y no Retama. Existe 
eo aquella región la Bulnesia foliosa, Gris, que ileva idén- 
tico nombre vulgar, aunque he oido hablar de Retamo 
macho y hembra. 
428, 4. La Tncomaria Usillo Hook. et Arn. N. v. : Usillo, Suripe- 
lado, pertenece á la familia de las Malpighidceas (y no 
Cácteas) y no encuentro razón alguna para que haya me- 
recido el pomposo nombre de « Gigante de las Cácteas ». 
428, 5. El autor cita en este renglón un Oxycladus aphyllus Gris., 
perteneciente á las Mimoseas, cometiendo así dos errores : 

1^ Miers ha descrito una planta anómala como perte- 
neciente á la familia de las Bignoniáceas con el nombre 
de Oxycladus aphyllus y Gris., en Plantae Lorentzianae 
aceptó esta determinación. 

Posteriormente, cuando Gris, recibió más material y se. 
presentó una otra especie de este mismo género pudo 
entonces constatar que estas plantas pertenecían á la 
familia de las Escrofularineas (40). 

Gris. ,en su Symb. ad Flor. Arg. las colocó con toda 
seguridad en el género chihno Monttea. La primera planta 
recibió por esta razón el nombre de IHonttea aphylla Gris. 
N. V. : Elcui (Patag.) y Ala (Mendoza). La segunda especie, 
denominada por Hieron. Moniiea Schickendantztú fué 
también descripta por Gris, y lleva el nombre vulgar de 
Tintilla y Olivilla. 

2^ El segundo error del autor es el de atribuir esta 
planta á las Mimoseas (Leguminosas), en lugar de á las 
Escrofularineas. 
428, H . En sustitución de la expresión « dilución » que se usa 
hablando de líquidos, mejor hubiera sido signifícara el 
concepto con la propiedad que corresponde de repetición 
en grado diminutivo. 

(38) O. K. Rev., III, 2, pág. 29, indica B, Retama Gris. Yo creo que debe ser 
Retamo, porquesupongo que U. A.(« Gilí. » ) lo denominaron primero ZygophyUum 
Retamo (con o). Gris, lo cambió en a en Pl. Lor, y reconociendo la prioridad con 
O., en Symb. lo volvió á escribir con o. 

Así que, á iqí entender, la planta debe llamarse B, Retamo Gris. ¡Gilí.;. 

(39) Según O. K., confr. nota 5, Zigofileas R. H. = Zigofildceas O. K. Rev. 

(40) Escrofularineas de B. H. :» Escrofularíáceas O. K. Rev., confr. nota 3. 



92 ANULES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

428, 10-20. En lugar de decir « Arundinácea » me parece mejor 
decir Arundinea, pues L. M. establecen una tribu con el 
nombre de Arundineas. Según B. H. el génetx) Arundo está 
encerrado en la tribu de Festuceas. Hay dos especies indí- 
genas de Arundo determinadas y otras dos sin determi- 
narse. Generalmente^ se da el nombre de Carrito ó Carriza 
á Gramíneas de hojas ñlosas como el Gynerium Argenteum 
Nees. (i1). Sería de desear conocer el nombre científico de 
la especie de que habla el autory que los indios araucanos 
llaman Ranquil. 

428, 25. Existen varias especies indígenas de Jarilla, todas perte- 
necientes al género Larrea, Zigofilea (42), las cuatro 
especies determinadas de la República Argentina son : 
L. Ameghinoi Speg., L. cuneifolia Cav., L. divaricala Cav . 
y I. fluida Cav. 

Quien conozca el camino recto desde Chumbicha á la 
Rioja y que por falta de locomoción ajena, haya tenido 
que recorrerlo per pedes aposiolorum, á la fuerza tiene que 
llevar grabado en su memoria de una manera indeleble la 
imagen de uujarillar, pues creo que la jarilla es casi el 
único vegetal (sin excluir las gramíneas) que se encuen- 
tra en este trecho. 

428, 50. Confr. lo dicho en obs. á la pág. 393, línea 39. Cácteas 

B. H. = «Cactáceas » O. K. 

429, 17. La Opuntia aorantha Lam., Cáctea; es común en las 

provincias de San Juan y Mendoza, donde la llaman Re- 
taca, perteneceá la tribu de las opuncieas, sección Tephro- 
cactus. 

429, 29. No conozco la Prosopis de que habla el autor con el nom- 
bre de Retortuña; comprendiéndose generalmente en 
las provincias del centro bajo este nombre á la Prosopis 
Strombulifera Benth. Leguminosa-Mimosea. pero esta 
lleva hojas menudas y no anchas como dice el autor, asi 
es, que debe ser otra especie aún no descripta, tal vez la 
misma que en Rio Negro llaman « Pata de gallo ». (Confr. 
á pág. 515, línea 49.) 

429, 33. obs. (2). Rama negra llaman en algunos puntosa la Cas- 

(41) Gynerium argenteum Nees. = Gynerium dtoecum Dalí., confr. nota 3.' 
4'>) Zigofíleas B. H. = Zigoñláceas O. K. Rev., confr. nota 5. 



LA FLORA ARGENTINA 93 

sia Gorymbosa Lam. Leguminosa-Cesalpinea, pero pien- 
so que el autor no se refiere á este arbusto. 

430, 9. Lo dicho de Jte^ama. Confr. obs. ápág. 427, linea 46, 
igual á Retamo. 

430, 10. El autor dice : « el monte se diluye», pero según el dic- 
cionario de la Academia Española, se entiende por diluir, 
extender un líquido, mezclarlo con agua. En el presente 
caso creo mejor empleada la palabra ralear ó ralearse. 
(Confr. obs. á pág. 428, linea 11.) 

430, 34. Estoy muy de acuerdo con el autor, respecto al asunto 
naturalistas, pero no es el caso de llenar catálogos, sino 
de establecer herbarios públicos sostenidos por hombres 
científicos ilustrados, para que cualquier individuo pueda 
conocer y comparar sus hallazgos vegetales, obteniendo 
su determinación científica sin demora, salvo casos exep- 
cionales. (Confr. obs. á pág. 390, línea 31.) 

432, 37. Cita correctamente el autor algunos representantes de la 

formación patagónica, de un interés secundario, peroomi- 
le uno muy interesante indicado por Ball. y que es el Mari'' 
zaiiOj Pyrus malus, Lin., Rosácea, del cual existen grandes 
extensiones en dicha región. 

433, 7. Que yo sepa, la Mata negra de Patagonia es el mismo 

arbusto, que en otra parte llaman Atamisque, Aíamisquea 
emarginata Míers (43), Caparidea (44); á veces llaman 
también Mata negra á la Cyclolepis genistoides GiW. (45), 
compuesta, la que en otros lugares se denomina Tupis, 
Usillo (Mend.), Surimicunn (Riqja). 
433, 33. No atino á qué arbusto podrá atribuirse el nombre de 
Uña de tigrej pudiera ser quizá á la Acacia praecox Gris . ^ 
Leguminosa-Mimosea ; pero me cuesta creer que ella al- 
cance hasta esta latitud ; y en cuanto á la Grabowskia ob- 
tusa Walk. (46), Solanácea que tengo anotada con este 

(43j O. K. Rev., III, 2, pág. 6, une el género Atamisquea con el Capparís, de 
modo que la planta indicada debe llamarse hoy según O. K. Capparis Atamis- 
quea O. K. 

(44; Caparidea B. H. = Caparidácea O. K. Rev. 

¡45j Cyclolepis genistoides Gilí. = C. genistodes Gilí, in O. K. Rev. 

(46) [Grabowskia obtusa Walk. es probablemente G, boerhavifolia W. Arn. 
var. obtusa O. K. Rev. 



92 ANULES DE LA SOCIEDAD aENTÍFICA ARGENTINA 

428, 10-20. En lugar de decir « Arundinácea » me parece mejor 
decir Arundinea, pues L. M. establecen una tribu con el 
nombre de Arundineas. Según B. H. el género ilruntío está 
encerrado en la tribu de Festuceas. Hay dos especies indí- 
genas de Arundo determinadas y otras dos sin determi- 
narse. Generalmente^ se da el nombre de Carrito ó Carriza 
á Gramíneas de hojas ñlosas como el Gynertum Argenteum 
Nees. (i1). Sería de desear conocer el nombre cientffíco de 
la especie de que habla el autory que los indios araucanos 
llaman BanquiL 

428, 25. Existan varias especies indígenas de Jarilla, todas perte- 
necientes al género Larrea, Zigofilea (42), las cuatro 
especies determinadas de la República Argentina son : 
I. Ameghinoi Speg., L. cuneifolia Cav., L. dtt?arica/o Cav. 
y I. nítida Cav. 

Quien conozca el camino recto desde Chumbicha á la 
Rioja y que por falta de locomoción ajena, haya tf^nido 
que recorrerlo per pedes apostolorum^ á la fuerza tiene que 
llevar grabado en su memoria de una manera indeleble la 
imagen de mu jarillar , pues creo que la jarilla es casi el 
único vegetal (sin excluir las gramíneas) que se encuen- 
tra en este trecho. 

428, 50. Confr. lo dicho en obs. á la pág. 393, línea 39. Cácteas 

B. H. = «Cactáceas » O. K. 

429, 17. hñOpuntia aoraniha Lam., Cáctea; es común en las 

provincias de San Juan y Mendoza, donde la llaman Re- 
taca, perteneceá la tribu de las opuncieas» sección Tephro- 
cactus. 

429, 29. No conozco la Prosopis de que habla el autor con el nom- 
bre de Retortuña; comprendiéndose generalmente en 
las provincias del centro bajo este nombre á la Prosopis 
Strombulífera Benth. Leguminosa-Mimosea, pero esta 
lleva hojas menudas y no anchas como dice el autor, asi 
es, que debe ser otra especie aún no descripta, tal vez la 
misma que en Rio Negro llaman « Pata de gallo ». (Confr. 
a pág. 515, línea 49.) 

429, 33. obs. (2). Rama negra llaman en algunos puntosa la Cas- 

(41) Gyneriwn argenteum Nees. = Gynertum dioeeum Dalí., confr. nota 3.' 
4'2) Zigoñleas B. M. = Zigofíláceas O. K. Rev., confr. nota 5. 



LA FLORA ARGENTINA 93 

sia Gorymbosa Lam. Leguminosa-Cesalpinea, pero píen- 
so que el autor no se refíere á este arbusto. 

430, 9. Lo dicho de iietoma. Confr. obs. á pág. 427, linea 46, 
igual á Retamo, 

430, 10. El autor dice : « el monte se diluye», pero según el dic- 
cionario de la Academia Española, se entiende por diluir, 
extender un liquido, mezclarlo con agua. En el presente 
caso creo mejor empleada la palabra ralear ó ralearse. 
(Confr. obs. á pág. 428, linea 11.) 

430, 24. Estoy muy de acuerdo con el autor, respecto al asunto 
naturalistas, pero no es el caso de llenar catálogos, sino 
de establecer herbarios públicos sostenidos por hombres 
científicos ilustrados, para que cualquier individuo pueda 
conocer y comparar sus hallazgos vegetales, obteniendo 
su determinación cientifíca sin demora, salvo casos exep- 
cionales. (Confr. obs. á pág. 390, linea 31.) 

432, 27. Cita correctamente el autor algunos representantes de la 

formación patagónica, de un interés secundario, peroomi- 
te uno muy interesante indicado porBall. y quees el Ifan- 
zanOj Pyrus malus^ Lin., Rosácea, del cual existen grandes 
extensiones en dicha región . 

433, 7. Que yo sepa, la Mata negra de Patagonia es el mismo 

arbusto, que en otra parte llaman Atamisque, Atamisquea 
emarginaia Miers (43), Caparidea (44); á veces llaman 
también Mata negra á la Cyclolepis genistoides Gilí. (45), 
compuesta, la que en otros lugares se denomina Tupis, 
Usillo (Mend.), Surimicunn (Rioja). 
433. 33. No atino á qué arbusto podrá atribuirse el nombre de 
Uña de tigre, pudiera ser quizá á la Acacia praecoo? Gris., 
Legurainosa-Mimosea ; pero me cuesta creer que ella al- 
cance hasta esta latitud ; y en cuanto á la Grabowskia ob- 
tusa Walk. (46), Solanácea que tengo anotada con este 

(43j O. K. Rev., III, 2, pág. 6, une el género Atamisquea con el Capparís, de 
modo qae la planta indicada debe llamarse hoy según O. K. Capparis Atamis^ 
quea O. K. 

;44 Caparidea B. H. =s Caparidácea O. K. Rev. 

',4b} Cyclolepis genistoides GiW. =» C. genistodes Gilí, in O. K. Rev. 

;46) [Grabowskia obtusa Walk. es probablemente G. boerhavifolia W. Arn. 
var. obtusa O. K. Rev. 



96 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTIfIGA ARGENTINA 

norte de la provincia de Córdoba es la Tctbebuta nodosa 
Gris. (5i). Arbusto singular, llamado Palo cruz, Cruz- 
caspi, Quiñac (Santiago). 

i43y 9. Lo dicho sobre Lyeium cestroides Schiecht. (Coafr. obs. á 
pág. 426. línea 41). 

443, 13. Lo dicho sobre « Dolichandra cynanchoides Cham. » hoy 
ñfacfadyena cynanchoides (Cham.) Morong. (Confr. obs. á 
pág. 413, línea 30 y á pág. 436, linea 37.) 

443, 14. La « Trompetilla de Venus » es según el autor el Pilhe- 
coctenium clematoideum Gris., Bignoniácea. 

443, 17. Para la planta determinada por Gris. Asterosligma 
vermitoxicum (según B. H. Slatirostigtna vermüoancum) el 
doctor Engler instituyó el nuevo género Synandrospadix, 
obteniendo por consiguiente la planta el nombre científlco 
Synandrospadix vermitoxicum Engl., Aroidea (53). Ella es 
llamada vulgarmente en Santiago, Tucumán y Salta; 
Sachacol. Presidenta, Choclo del diablo, etc. El jugo de 
ella es cáustico y todas las partes (disecadas y pulveri- 
zadas) de esta planta sirven, espolvoreándolas en las 
heridas infectadas de los animales domésticos, para matar 
los gusanos producidos ahí por la mosca; lo que le ha 
valido su nombre de vermitoxicum» Es también una délas 
pocas plantas que no es atacada por la langosta. 

443, 30. Referente á la especie que el autor opina pertenecer al 
género « Pancratiumy^ me inclino á creer que sea una 
especiedeClidanthus, porla razón de queel área geográfíca 
del género Pancratium se reduce á la Región mediterránea. 
Islas Canarias é Indias Orientales y porque tenemos varias 
especies indígenas de Clidanthus (Amarilideas) (54). 

443, 35. Sobre Cácteas B. H. = Cactáceas O. R. Rev. (Confr. obs. á 
pág. 393, línea 37.) 

443,31. Siempre he oido denominar los árboles de Tipa con el 
articulo la y no con el él, sonando mejor la tipa y no el 
tipa. Los de Tucumán pertenecen á dos especies del mismo 

¡52) o. K. Rev. une también el género Tabebuja con el de Gelseminum.áe ma- 
nera que según este autor Rev. pág. 245 la planta debe llamarse : Gelseminum 
nodosum O. K. (Gris.) 

(53) Aroideas B. ü. = Araceas Engl. y O. K. Rev. 

(54) Amarilideas B. H. =s Amarilidáceas O. K. Rev. 



LA FLORA ARGENTINA 97 

género, Machaerium tipa Benth. y M. pseudo-tipa Gris. 
Leguminosas-Papilíonáceas (55). 
443, 42. La Bromeliácea citada por Gris, con el nombre de « Che- 
valiera grandiceps » es la Áechmeapolystaehya de Mez. (56). 

443, 44. La planta parásita Loranthus Cuneifolius R. & P., Loran- 

tácea, es muy común no sólo en la región subtropical, 
sino en latitudes mucho más australes, presentándose en 
San Luis, Córdoba. Santa Fe, Entre Ríos. La llaman vul- 
garmente Liga, Liguilla. 

444, 22. ,E\ hermoso helécho determinado por Gris, con el nombre 

de Davalía inaequalis resultó deber registrarse boy bajo 
el nombre de Dennstaedlia teñera Mett. var. dentata 
Hieron. 

444, 23. En lugar de Bromelias me parece mejor en el presente 
caso decir Bromeliáceas, porque se trata no sólo del género 
Bromelia, sino de plantas pertenecientes á la familia de 
las Bromeliáceas, como por ejemplo del género Billbergia, 
Áechmea (57), Puya y otros. 

444, 24. Llámase Sachagúasea ó Sacha-huasca no sólo á algunas 
Bignoniáceas^ sino por ejemplo á la Malpighiácea, Hiraea 
brevifolia B. H. (= ¡Uascagnia brevifolta Gris.) de Oran ; 
la 4sclepiadea (58) Laseguea Hookeri Muell. (Echites 
Tnecdiana, Hieron.) (59) de la formación del Monte y 
región subtropical. (Confr. obs. á pág. 426, linea 37, y 
443, linea 13.) 

444, 29. En el Cerro Negro, departamento Rosario de la Fron- 
tera, provincia de Salta he visto montes de Urera baccifera 



(55) Seg. OK. Rev. III, 2, pág. 72, las dos especies citadas deben unirse bajo la 
sola denomiDaciÓD de Ttpiíafia Tipa O. K. (supongo que Tipu sea error de im- 
prenta). 

(56)0. K. en Rev., II, pág. 698 (1891) admite el género ilecAmea. pero en O. K. III, 
2, pág. 303, reemplaza el género Áechmea R. et P. por prioridad con el de Hoiriri 
Ad. ; de consiguiente la planta citada debe llamarse según O. K. Hoiriri polysta- 
chyaO. K. (Mg.). 

(57) Según O. K. Rev., 1(1, 2, Áechmea R. et P. = Hoiriri Ad. 

(58) Asclepiadea B. H. = Asclepiadácea O. K. Rev. 

(59) O. K. Rev. III, 2, pág. 197, cita una Laseguea erecta Muell. como sinónima 
de Echites Tweediana Hieron., tal vez que ella sea idéntica con la Laseguea 
Hookeri Muell. 

AN. SOC. CIGVT. AR6. — T. XLVIII 7 



98 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENtÍFICA ARGENTINA 

Oaudích. Urticacea. N. v. : Ortiga brava ú O. grande, de 
varios metros de altura, tanto que tapaba el ginete á 
cabiadlo. (Gonfr. obs. á pág. 458, línea 1.) 

444, 49. Las « Sotaneas » de L. M. = Solanáceas B. H. y O. K. 

Rev. (Confr. obs. á pág. 410, linea 4.) 

445, I . La palabra « glauca » es latina y significa un verde mar 

grisáceo. 

445, 5. Somos bastante amigos con el señor Adolfo Methfessel ; es 
un insigne pintor y ha producido centenares de magníficos 
cuadros representando bosques y paisajes de las provin- 
cias de Catamarca^ Tucumán, Salta, etc. En su compañía 
hemos cazado el cuervo real, Calhar tus papa. 

415, 8. El árbol denominado por Chalchal ó Chalchalero y otros 
nombres vulgares fué determinado por Juss. con el nom- 
bre de Schmidelia edulis y citado por Gris, fué traspuesto 
á otro género y es hoy Allophyllus edulis St. Hil., Sapin- 
dácea. 

445, 9 y 18. El nombrede Horco-mollees aplicado ávariasplantas: 
1^ á la Celestrinea (60) Mayienus magellanica Hook. ; ella 
es de Patagón id, Mendoza y Córdoba; 2"" á la Sapotácea 
Bumelia obtusifolia Roem. y Schult. (61) de la región 
subtropical, provincia de Tucumán;y3'^ según el doc- 
tor Miguel Lillo, á una Mírtácea del género Calyptran- 
thos (62) de la región subtropical quizá la Calyptranthes 
aromática Sí. Hil. de Misiones y Brasil. 

445, 31. Con el nombre vulgar de Lapacho compréndese no sólo 
la Bignoníácea, Tabebuia Avellanedae Lor. sino también 
á la Tabebuia flavescens Benth. et Hook. (63) y algunas 
otras de la misma familia aún no determinadas. 



(60) CelastríDeas B. H. = Celastráceas O. K. Rev. 

(61) O. K. Rev., II, pág. 406, substituye por prioridad el género Btmelia por 
el de Lyciodes L., de modo que esta plaata debe llamarse según O.fK. Lyciodei 
obtusifolia O. R. (R. et S.). 

(62) O. K. Rev., I, pág. 238, reconstituye por prioridad el género Chytraculia P. 
Br. en lugar del de Calyptranthes Sw. 

(63) O.K. Rev., III, 2, p&g. 245, engloba los géneros Tecoma y Tabebuia en el de 
Gelseminum Weinm. por consiguiente según este autor las dos Bignoniáceas cita- 
das deberían llamarse : Gelseminum Avellanedae O. K. (Grís.) y G. flavescens 
B. H. (Confr. notós 51 y 52). 



hk FLORA ARGENTINA 99 

445, 37. Compréndese por Arrayán la Mírtacea Eugenia uniflora 
Lin. (64) y otras especies del mismo género. 

445, 40. L. M. establecen una familia separada « Bombáceas » ; se- 

gún B. H. el género Chorisia pertenece á la familia de las 
Malváceas, tribu Bombáceas. La Chorisia insignis H. B. K. 
es llamada N. v. Yuchdn ó Palo borracho. Se encuentra en 
abundancia en ciertos parajes de las provincias del norte. 
(Confr. obs. á pág. 448, Ifnea 15.) 

446, 5. El árbol que existe en Corrientes y Misiones llamado Sa- 

muhú ha sido concierta duda adscriploal género Erioden- 
dron, Malvácea, y á la especie Eriodendron Samauna 
Mart. (65). 

446, 36. Lo dicho sobre coco, Zanthoxylum coco Gilí. (66). (Confr. 

obs. á pág. 436, linea 11.) 

447, 11. Las Compuestas B. H. son sinónimos de las Sinantéreas. 

448, 15. El Palo blanco, Aguay, Mata ojo, es el Chrysophyllum- 

lucumifolium Gris., Sapotácea. 

El Laurel es el árbol determinado por Gris, con el nom- 
bre de Neclandra porphyna Gris. Laurínea (67). Este fi- 
gura hoy bajo la denominación Phoebe porphyria (Gris.) 
Mez. 

El Timbó ó Pacará es el Enterolobium iimbouva MarU 
Leguminosa-Mimosea (68). 

449, 15. Ojálame equivocara, pero dudo queel doctor Kurtz pu- 

blique la descripción délas plantas que trajo de Formosa. 

449, 23. El género Oenothera pertenece á las Onagrarieas (Ona- 

gráceas, según O. K.). (Confr. obs. á pág. 41 ü, linea 26.) 



(64) o. K. en Rev., I, pág. 238, admite el género Eugenia; mieDtras que en 
Rev., III, pág. 89, lo engloba en el género de Myrtus : la especie Eugenia uniflora 
L. la reduce, 1. c, á Myrtus brasiliana L. (1753). var. « normalis. 

(65) O. K. I. pág. 74, substituye por prioridad al género Eriodendron D. C. el de 
lylon L. , de modo que la planta debería llamarse segdn este autor Xylon Samau- 
na O. K. (Mart.) 

(66; Zanthoxylum coco Gilí. = Fragaras coco Engl. (Gilí.). (Confr. nota 32 . 

67j Lauríneas B. U. = Lauráceas O. K. Rev. 

(68) O. K. Rev., I, pág. 182, repone al género Feuilleca (Pevillaea) por prioridad 
en lugar del de Enterolobium Mart., y según O. K., III % pág. 63, la planta llamada 
Bules Enterolobium timbouva Mart.. debe llamarse hoy Feuilléea contortisiliqua 
O. K. (Vell.) 



100 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

449, 33. L. M. establece una familia «Canáceas» B. H. engloba 
el género Canna en la familia de las Zingiberáceas (69). 
Tenemos varias especies de Canna, llamadas Achiras. 

449, 28. El Guayacdn de este territorio es cx)mo dije en la obser- 
vación á página 425, línea 36, la Leguminosa-Cesalpinea, 
Caesalpiniamelanocarpa Gris, (y no Porliera hygrometrtca 
R. y P.). (Confr. obs., á pág. 425^ línea 36.) 

449, 30. La Árislolochia de flores grandes es probablemente la Á. 
Macroura^ Gómez, Aristoloquiácea. 

449, 37. El Palo blanco es Chrysophyllum lucumifoliumy Gris. Sa- 
potácea. (Confr. obs. pág. 448, linea 15.) 

449, 42. El Quebracho colorado es Quebrachia Lorenlzii Gris, ó 
Schinopsis Lorentzii Engl., Anacardiácea, y no como pone 
equivocadamente el autor « Aspidosperma». (Confr. nota 
n«4.) 

449, 46. El nombre de if¿oca^(í .se aplica á Pal mas pertenecientes á 

las especies Acronomia ioíay Mart. y A. sclerocarpa Mart. 

450, 3. Muchas Bromeliáceas llevan el nombre vulgar de Cara- 

guatá. La especie de la que probablemente se trata aquí 
es la Billbergia Jiuíans, Wendt. denominada también Plu- 
mas del Brasil. 
'450, 5. Timbó 6 Pacará es el Enterolobium timbouva Mari. Leg.- 
Mis. (Confr. obs. á pág. 448, linea 15) (70). 

450, 42. El nombre de Guayabo se da á la Mirtácea Psidium 

guayaba Raddi y á otras especies de la misma familia (71). 
451 y 2. Del género Chamaerops, Palmas, no tenemos representan- 
tes en la República Argentina. 

451, 19. La Cecropia pelíata L., Urticácea, que cita el autores 

hoy el Coiíoíapalus peltaíus (L.) Britton (72). 
Esta planta lleva los nombres vulgares siguientes : Am- 

(69) O.K. Rev., I, engloba las Zingiberáceas en la familia de las Eseitamindceas, 

(70) Enterolobium timbouva ÍAsltí. == Feuilléea contar tisiliqua O. K. (Vell.). 
(Confr. noto 68). 

(71) O. K. Rev., I. pág. 239, reduce el género Psidium L. al de Guayava Moehring 
y en O. K. Rev., III, 2, pág. 89, aún el de Guayava al de Myrtus L. y llama en la 
pág. 91, la planta antes citada Myrtus Guayava O. K. (L.) 

(72) O. K. Rev., I, pág. 623, reconstruye por prioridad el nombre del género 
Amhaiba, Barrare, de modo quesegdn el mismo autor, 1. c. la planta debe lla- 
marse Ambaiba peltata O. K. (L.). 



LA FLORA ARGENTINA 101 

bay» Ambaí, Ambauva, Imbahyba, Taruma, Ambaí-tinga, 
Arvore da trorobeta (Bras.)- 

451, 23. La Vicíoría Cruziana d'Orbigny es sinónima con la 

« Victoria regia Hook. », Nimfeácea. N. v. : Irupé (Corr.)- 
(Confr. obs. á pág. 472, línea 25.) 

452, 6. Araucaria brasiltensis á Rich. Conifera, N. v. : Pino de 

Misiones (73). 

452, 10. La yerba mate es la lleco paraguayensis Si. Hil., liici- 

nea (74). 

453, 41 . Sobre Caraguatá, confr. lo dicho obs. á pág. 450, línea 3. 

452, 50. Arundo Donax Lín. Gramínea, tribu Festuceas. N. v. : 

Caña común. 

453, 4-5, 47, 4. De la familia de las Gramineas, tribu Bambú-- 

seas, tenemos en Corrientes, Chaco y Misiones una infini- 
dad de individuos, pero su determinación presenta alguna 
dificultad. Los que hasta ahora se conocen, representan 
los géneros Arundinaria, Arthrostylidium, Merostachys , 
Chusquea, Bambusa (75) y son llamados en .guaraní Ta- 
cuara, Bambú-taquara, Taquaré, Taquara-assú, Taquara- 
guazú, Taquara-assy, Taquapará, Tacuarembó, Tacuaru- 
zú; todos producen cañas, más ó menos huecas, de 
diferentes aspectos y longitudes. 

453, 36. L. M. admiten una familia de «Canáceas» según B. H. 
el género Canna pertenece á la familia de las Zingiberá- 
ceas (76), tribu Caneas. (Confr.obs. ápág. 449, línea 23.) 

453, 39. Las sinantéreas son sinónimas con las compuestas. (Confr. 
obs. á la pág. 447, línea 11, 446, línea 48 y otras.) 

453, 40. En lugar de Ipomea megalopotamica debe decirse Ipomoea 
megapotamica Gris, (non Choissy) (77), Convolvulácea, 
N. V,: Mechoacán. Esta planta no pertenecen ni al género 
Argyreia determinada por Gris, en Plantae Lorentziiy ni 

(73) Según O. K. Rev., 111,2, pág. 375, el Dombre que corrresponde á esta plan- 
ta es el de Araucaria angustifolia O. K. 

i74) Ilicinéas B. H. = Áquifoltdeeas O. K. Rev. 

(75) O. K. Rev., II, pág. 750, sustituye por prioridad al género de Bamhuta 
Schreb. el de Arundarbar Ruropf. 

(76) Zingiberáceas B. H. = Eseitamindceas O. K. Rev. (Confr. nota 69). 

(77) Según O. R. Rev., III*, 317, el nombre Maripa debe ser reemplazado por 
prioridad por el de Murueoa A ubi. y llamarse la planta Murueoa megapotamiea 
O. K. (Grís.). 



i 02 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

al de Ipomoea determinada por Gris, en Symb, sino ai 
género Martpa Aubi. y debe recibir el nombre de Maripa 
megapotamica (Gris.) sec. B. H. 

433, 43. Véase lo dicho sobre la palabra i^glaíicay^ á la obsserva- 
ción de la página 445, línea 1. 

454, (1) Guosca/SacAa^uasca.Confr.lodrchoálaobservación página 
4S6jinea 37,y página 443Jínea 13, y página 444, línea 34. 

435, 4. Ldi CalliandraTweediiBenih. {18)^ Leguminosa-Mímosea. 
N. V.: Plumerillo. 

433, 14. La Dorstenia brasiliensis Lara., Urticácea. N. v,: Con- 
trayerba del Perú, Higuerrilla, Caá-piá, Taropi,etc.(Bras.) 

435, 29 (2). En lugar de Phy llodendron debe decirse Fhiloden- 
dron, Aroidea (79). Tengo motivos de creer que la espe- 
cie existente en aquella región es el Philodendron bipin- 
natifidum Schott. N. v. : Ananga-iba, Banana de imbé, B. 
timbó, Fruto de macaco (Bras.). 

456, 47. En lugar de «Bignonias» debe decirse, tratándose de 

fanvilias, Bignonidceas. 

457, i. En lugar de Personadas debe decirse según B. H. Escrofu- 

laríneas (80). 

457, 1. Referente á Ortiga brava, Urera 6acc¿/era Gaudich., Ur- 

ticácea, confr. observación á la página 444, linea 29. 

458, 57. 3, 6, 21. En lugar de «Ficácea» debe decirse especie 

de Ficus, pues según B. H. el género Ficus pertenece á la 
familia délas Urticáceas, tribu Artocarpeas. El Ficus Iba- 
pohy ó mejor el Ucus Iba-pohy D'Orbigny es llamado en 
Corrientes, Misiones y Paraguay, N. v. : Guapoy, Ibapoy, 
Ibapohy, Iba puta, Ibaterrey, Higuerón. 

438, 17. En lugar de la palabra «anastomosarse» me hubiera pare- 

cido más sencillo y más comprensible la palabra adherirse. 

439, 4. La A r aucaria br asiliensis, X. Richard y (81) Conifera, es el 

pino de Misiones. 

(78) Según O. K. Rey., I, pág. 182, el género Calliandra debe ser englobado 
por prioridad y pertinencia en el de Feuilléea L. ; por consiguiente la Callian- 
dra Tweedii Blh. debería llamarse Feuilléea Tweedii O. K. (Bth.¡. 

(79) Aroideas B. H. = Áraceas Engl. y O. K. Rev. 

(80) Escrofularíneas B. H. = Escrofularidcea» O. K. Rev. (Confr. nota 3). 

(81) Según O. K., \b Araucaria bra9ilien$is A. Rich. =i4. angustifolia O. K. 
(Confr., nota 73). 



LA PLORA ARonrriNA 403 

i60y 28. En lugar de «Pterideas» me hubiera parecido mejor de- 
cir especie del género Píeris 6 tal vez, para dar á la palabra 
un sentido más lato, Heléchos 6 Pteridofitas. 

i60, 28. Representantes del género Hypolepis, que yo conozca no 
existen en la República Argentina. 

460» 34. Tanto los representantes del género Ásplenium como los 
del género Pteris, son numerosos en la República Argenti- 
na, pero no encuentro, ni la especie Ásplenium erectum, 
ni la especie Doryopteris (82) ó Pteris sagitti folia, anota- 
das por el autorcomo existentes en la República Argentina. 

462, 5. En lugar de decir « arboresce » roe parece más correcto 
expresarse : loma forma arborescente. 

462, 1 2. Debe substituirse la palabra ^Nothochlena » por el Notho^ 
chlaena, lo mismo que en la línea 17. (Confr. obs. á pág. 
4t0jinea2l.) 

462, 13. Hubiérame parecido más comprensible, que el autor 
hubiera dicho, en lugar de « Blechneae (83) Asplenieae« 
Áspid íea» (84); y á la linea 9 : « Polydodieae » especie 
de Blechnum, Ásplenium, Áspidium, Polypodium. 

Del género Nephrolepis no tengo anotado ningún repre- 
sentante en la República Argentina. 

462, 13. En lugar de « Villaria » debe decirse Viítaria. 

462, 17. El autor cita en esta línea el género Cassebeera ; á lo que 
objeto : que la especie Cassebeera íriphylla (Lam.) Kaulí. 
enumerada por Parodi, Ball, Niederlein y otros, es hoy 
aceptada bajo el nombre de Pellaea triphylla (Lam.) 
Prantl. (85). 

462, 1 3 y n. Me parece más correcto Áneimia y no Anemia (86). 

(83) Según O. K. bev. el nombre genérico es Dryopteris y no DuryopUru co- 
mo dice el autor. 

(83) O. K. Rev. I» pág- 820 restituye por prioridad el género Spicania Hall, 
al de BUchnum L .de modo que según O. K. debe decirse Spieanta y no BUch- 
num; EspieanUa» en lugar de BUcnea$, 

(84) O. K. Rev., II, pág. 808, engloba el género Áspidium ¡junio con el de Se- 
phrodium en el género EhryopUrii. 

'85) O. K. Rev., III, % pág. 387 llama esU especie i?aitoroplm« triphyllaO. K. 
(1891, Kaulf.) ; reemplata por lo demás por prioridad el género Pelloea Link por 
el de Allosorui Bemh. 

(86) Como O. K. Rev. II, pág. 806 no admite diptongos, llama á este género 
Anemia en lugar de Áneimia. Confr. O. K. Rev., III. 2, pág. 377. 



i 04 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

462, 17. En lugar de « Diksonia » debe decirse Dicksonia. 

463, 9. Sotaneas L. M. = Solanáceas B. H. y O. K. Rev. 

464, 31. En lugar de «dilución» paréceme mejor en este caso áe- 

cir : comparación diminuta ó mezquina. (Confr. obs. á 
pág. 228, Ifnea 11 , y á pág. 430, linea 9.) 

465, 46. En lugar de «Hidrocleas» debe decirse Hydrocleis, (Confr. 

obs. á pág. 467, línea 38.) 
464, 46. Las « Sinantéreas » son sinónimas con las Compuestas 
de B. H. y de O. K. Rev. (Confr. obs. á pág. 447, linea 11.) 

464. 47. L. M. admiten la familia de «Pasiflóreas» B. H. establecen 

la de Pasifloráceas , 

465, 47. L. M. admiten la familia «Tropeóleas » (no Tropeolá- 

ceas). B. H. engloban el género Tropaeolum (87) en la fa- 
milia de las Geraniáceas, tribu Pelargonieas. 

465, 47. La familia de las « Dioscoreas » de L. M. corresponde á 

la de las Dioscoreáceas B. H. 

466, 30. El género ^Duvauar^ (88) admitido por L. M. ha sido en- 

globado por B. H. en el de Schinus y la familia de « Tere- 
bintáceas» (sin s sí se trata de un solo representante) es la 
misma que B. H. W^xmím Anacardiáceas . 

466, 24. En lugar de « Pitecoctenium » debe decirse Pithecocte- 
nium. 

466, 25. En lugar de «Ranunculáceas» debe decirse Ranunculá- 
cea (sin s). 

466, 25. Después de « pitito » puede añadirse Tropaeolum (89) 
pentaphyllun Lam. Geraniácea-Pelargoaiea. (Confr. obs. á 
pág. 415, línea 47.) 

466, 33. Véase lo dicho sobre Té pampa obs. á pág. 414, línea 39. 

466, 34. Confróntese lo dicho sobre Ñandubay y Caldén en obser- 
servación á página 405, línea 39. 

466, 42. Creo debe decirse surgió en lugar de « surgiríó ». 

466, 46. Apocineas L. M. =Apocináceas B. H« 

(87) SegÚD O.K. Rev. Tropaeolum L. := Trophaeum L. 

[88/ O. K. Rey., III*, pág. 46, á pesar de englobar también como B. H. y Dur. 
lod. el género Duvaua en el de Schinus, juzga sin embargo mejor, por las 
diferencias grandes qae existen entre ambas divisiones, de separar el género en 
las especies de Schinus y Duvaua. 

(89) Según O. K. Rev. el género Tropaeolum L. debe ser sustituido por el de 
Trophaeum, (Gonf. notas 48 y 87).) 



LA FLORA ARGBlITUfA 105 

467, 48. Sínantéreas. = Comp^iesíns de B. H. (Confr. obs. á pág. 
447, linea 11.) 

46t>, 49. En lugar de í^m6e/{/era (singular) paréceme mejor decir 
umbelíferas (jp\\xreí\). (Confr. obs. á pág. linea 39.) 

467, 37. En lugarde « Enoterea» debe decirse Onagrartea{= Ooa- 
gracea O. K. Rev.). (Confr. obs. á pág. 410, linea 36.) 

467, 38. En lugar de «Hídrocleas» debe decirse Hydrocleis. 
(Confr. obs. á pág. 65, linea 46.) 

470, 47. Según L. M. las « Butomeas » constituyen una familia 
aparte; según B. H., forman una tribu déla familia de las 
A lismdceas. 

472, 36. Aqui el autor llama « Victoria regia, Hook. », Nimfeácea, 
á la misma planta que en la página 451, linea 23, de- 
nomina Victoria Cruziana (tOrbigny. 

468 á 474. Con el capítulo sobre «Camalotes» el autor entra 
en una esfera de literatura ajena á la Índole de un 
Censo, pareciéndose más bien á la introducción de una 
novela ó á un cuento de hadas. Estimo que, para el mejor 
acierto de la obra, este capitulo, sin importancia alguna, 
hubiera podido reducirse y en el sobrante del espacio 
ocupado, introducirse por el autor algunos párrafos sobre 
los vegetales cultivados en mayor escala en nuestra re- 
pública ; porejemplo : sobre árboles frutales y de adorno, 
sobre maíz, mani, mandioca, trigo, tabaco, papas, lino, 
alfalfa, etc., para asi obtener una reseña general y más 
completa de lo que es la Flora Argentina. 

m 

Córdoba, jaoio 26 de 1899. 



PEDAGOGÍA MATEMÁTICA 



(artículo bibliográfico y crítico) 



Reunimos bajo eltílulo común que encabeza á estas páginas dos 
reseñas que, con un mero propósilo bibliográfico, teníamos pen- 
sado consagrará las interesantes publicaciones á que este artículo 
se refiere. Al resolvernos á formar un solo conjunto con esas reseñas, 
creímos útil ensanchar el cuadro primitivo, y ello nos ha llevado á 
dar cierto carácter crítico á la segunda parte de nuestro trabajo. El 
lector verá, por lo demás, que no nos mueve á ello ninguna oira 
intención que la muy sincera de contribuir al mejor esclarecimiento 
de las interesantes cuestiones que se plantean y aun se procura 
resolver en dos de las publicaciones que examinamos. 

El objetivo principal de nuestro trabajo es propender á la di- 
vulgación, al estudio, entre nosotros, de las cuestiones de enseñanza 
de las matemáticas. La dilucidación cientírica de éstas presenta 
cada día mayor interés, — como lo comprueba la misma apari- 
ción de las publicaciones que motivan este articulo. Entre nosotros, 
ello serviría, siquiera, para encaminarnos más rápidamente hacia 
mejoras que están á la orden del día, en los colegios principal- 
mente. 

No es nuestra intención insistir más al respecto, por hoy. La 
plena justificación de lo que decimos tocante á la importancia 
real de estas cuestiones nos llevaría muy lejos. Sería menester, qui- 
zás, abordar el asunto, más vasto, de la legitimidad de la Peda- 
dogía como ciencia^ para derivar de ella la de una « Pedagogía ma- 
temática ». Para nosotros, ella es más que un arte, ó en todo caso. 



pedagogía MATBlfiTICA 407 

un arte bien complicado, cuyo aprendizaje es de los más difíciles 
y delicados. Sea lo que fuere al respecto, sea ó no una ciencia la 
adusta Pedagogía, esperamos que la importancia y dificultad de 
algunos de los problemas que ante ella se plantean no escapará al 
que lea estas páginas. Podrá entonces colegir la trascendencia y 
complicación del problema considerado en toda su amplitud y en 
sus reales proyecciones. 

En la segunda parte de este artículo, tendremos ocasión de pre- 
sentar, en síntesis, la materia principal de lo que podría lla- 
marse la Pedagogía matemática primaria. Ello permitirá apreciar 
el real interés que presenta el estudio de los problemas pedagó- 
gicos en general. 



I 



UNA NUEVA REVISTA INTERNACIONAL DE ENSEÑANZA MATEMÁTICA 



I/EliiBeig^eiiieat mathématlque. Revue interaatioDale, paraissant 
tous les deux mois. — G. Garre et C. Naud, París, 1899. — Año 1% d* 1, enero 
15 ; pr. : 15 fr. al año (Uoión postal). 

Directeurs : O. A. Laisant, Docteur és-sciences, Répétiteur á l'ÉcoIe poly- 
techniqae de París, et H. Feíir, Prívat-docent k TUniversité de Geoéve, Pro- 
fesseur au Collége et á TÉcole professioDoelle. 

Comité dé patronage : P. Appbll (París). — N. Rougaibv (Moscou). — Morítz 
Cantor (Heidelberg). — L. Crbmona (Roma). — E. Czubbr (Viena). — Z.-G. de 
Galdbano (Zaragoza). — A.-G. Grbbnhill (Woolwich). — F. Klbin (Góttingen). 
-— V. Li6U]NB(Var80TÍa). — P. Mansión :Gand¡.—MiTTA6-LBPPLER (Stockholm). 

— G. OLTRAMARE(GeDéve). — Jalius Petersen ¡Copenhague). — E. Picaro f Pa- 
rís). — H. PomcARÉ (París). — P. H. Schoütb (Groningae). — C. Stbphanos 
(Atenas). — F. Gomes Tbixeira (Porto). — A. Vassiuep (Kassan). — A. Ziwet 
(Ann-Arbor, Michigan, U S. A.j. 

SOMMAIRE (N* 1) 

Les Directeurs, VEnseignement maihématique. — Z. G. de Galdeano, Leu 
Mathématiques en Etpagne. — C. A. Laisant, Lei Queitions de Terminologie, 

— Alfred Birbt, La Pédagogie seienti/íque. — H. Laurent, Considérations $ur 
Vefueignement des mathématiques dan$ lee claeses de spécialee de France. 
-~ U. Pehr, Sur Venseignement des éléments de irigonométrie. — G. Fontené, 
Sur Venseignement de la théorie des Vecteurs, 

Chronique : Congrés de Düsseldorff^ D' Maurer (Düsseldoríf;. — La Société 



108 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

italienne Uathe$i8, F. Giüdicb (Genes). — Les programmes de Venseigtiement 
intérieur de l'École polyteehnique de Parts. — Récente traites classiques de 
géomitrie en Italie et en Franee. — Congrés intemational des mathémati- 
ciens de 4900, — Les moyens physiques dans le caleul, — La Bibliothéque 
mathématiqíie des travailleurs, D' Hulmann (París). — Société mathématique 
de Franee. 
Bibliographie : Lazziri e Bassani, Eleménti di Geomeiria [L. Ripert, París). 

— P. ÁPPELt, Elemente d'analyse matMmatique {X. C.Giucbnhili., Woolwich). 

— G. Oltraharb, Caleul de généralisation (C. A. Laisant). — LÉducation 
mathématique, joaroal publié par P. Griess et H. Vuibbrt. — Ánnuaire pour 
Van 4899, publié par le Bureau des Lonj^itudes. 

BulletÍD bibliographique. 

La fundación de VEnseignement mathématique es seguramente 
un acontecimiento digno de sercelebrado por todos aquellos, sin 
distinción de nacionalidades, que se interesan en los progresos de 
la ciencia matemática. Sucarácter francamente internacional, pri- 
mero; los nombres de sus reputados fundadores, en los cuales 
pueden verse representadas, más ó menos directamente, pero satis- 
factoriamente, las dos tendencias ó escuelas que hoy priman en la 
ciencia (la francesa y la alemana); los nombres, en fín, de los 
ilustres sabios bajo cuyo alto amparo, con cuyo elevado concurso 
moral, y aun efectivo, nácela nueva revista; todo hace que esta 
iniciativa salga de lo ordinario y tenga desde luego conquistada, 
ni par que el respeto, la simpatía universal. 

Deseoso por nuestra parte de traer á tan feliz suceso nuestro hu- 
milde tributo, concurriendo, en una débil medida siquiera, ala difu- 
sión de la bella publicación de los señores Laisant y Fehr, nos pro- 
ponemos hacer un análisis detenido del primer número de la nueva 
revista, — el único que hasta ahora haya llegado, á nuestras manos. 
Aprovechando la ocasión que se ofrecía de consignar los rasgos bio- 
gráficos de la mayor parte de los nombres eminentes vinculados á 
esa notable empresa, nos hemos dejado llevar un poco por nuestra 
afición á las investigaciones de ese orden, reuniendo algunos datos 
que, aunque escasos, contribuirán tal vez á realzar el interés de 
estas páginas. Principiaremos por ellos. Luego nos detendremos un 
poco en el programa de la nueva publicación. 



PEDAGOGÍA MATEMÁTICA 109 



I. ^ DATOS BIOGRÁFICOS 



DIRECTORES 

Laisant (C.-A.). Nació en Nantes en 1841. Es tan conocido como político que 
como matemático. Respecto de lo primero, sólo diremos que M. Laisant ha sido 
diputado de tinte muj radical y uno de los partidarios más ardientes del 
general Boulanger, habiéndose retirado de la política, cuando la disolución del 
primitivo partido « nacionalista », con el más sincero aplauso de sus numerosos 
amigos y admiradores del mundo de las ciencias. Como matemático, se señaló 
desde 1877 con una importante tesis de doctorado, titulada Le9 appliea- 
tions mécaniques du calcul des cuatemions. Luego publicó, siempre sobre las 
materias de su predilección, la Introduction h la méthode des cuatemions 
1881) y la Théorie et applicaíion des équipollences. También se le deben otras 
obras, no tan especiales, elementales algunas, entre las cuales hay que citar el 
Recueü de prohlémes de mathématiques (1893;, muy completa, y una última y 
notable obra á la cual no debe ser, sin duda, indiferente su actual iniciativa : 
La Mathématique. Philosophie; Ensbignbiibnt (1 vol. in-8*, de 296 pág., con 
5 fíg.; G. Carré et C. Naud, París, 1898». — M. Laisaot es un escritor de nota. 
Es uno de los fundadores de la Grande Encyclopédie^ en curso de publicación, 
que es la compilación francesa más notable en su género y en la cual ha colabo- 
rado principalmente, con artículos relativos á las ciencias matemáticas, natural- 
mente. Colabora también activamente en la Revue genérale des Seienees, en su 
sección bibliográfica. Ha sobresalido como periodista, habiendo dirigido en 1879 
el Pe lit parisién. En fin. M. Laisant es desde años atrás repetidor en la Escuela 
Politécnica de París, de la cual ha sido alumno. 

Fehr (U.). privat-docent de la Universidad de Ginebra, profesor en el 
Colegio y en la Escuela profesional de la misma ciudad. Ha traducido al francés 
algunas obras alemanas ; colabora activamente en la Revue genérale des Sciences 
(bibliografía), y sin duda en otras publicaciones. 

COMITÉ DE PATROCINIO 

Appel (Paul), miembro de la Academia de ciencias de Francia, profesor de 
Mecánica de la Facultad de ciencias de París y de Análisis matemático de la 
Escuela central de Paris. Es uno de los matemáticos más eminentes de Francia. 
Se le debe, entre otras obras, el Traite de tnécanique rationnelle (Faculté des 
sciences, 1893:; suslefona sur I' attractionet la fonetionpotentielle Sorhonne, 
189.W1892;, y sus recientes Éléments d*analyse mathématique (École céntrale, 
1898'. 

Cantor .Morilz), que no hay que confundir con Georg Cantor, su hermano, 
creemos, más célebre aún. sobre todo por sus fundamentales trabajos sobre la 
historia y la filosofía de las Matemáticas. Nació en Manuheim ¡1829, . Estudió 



1 10 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

eD Heidelberg, Gottiogen y Berlín, y se graduó (1853) para la enseñanza en la 
primera de estas ciudades, donde es aún profesor honorario. Ha escrito nume- 
rosas obras, y colabora en la importante revista alemana Zeitschrifi für Mathe- 
matik und Physik [Leipzig). 

Cremona (Luigí). Nació en Pavía (1830) ; actuó en las guerras de la indepen- 
dencia (1848-49), ingresando luego á la Universidad de Pavía. Después de una 
brillante carrera en el profesorado elemental y superior, llegó (1873) á ocupar la 
cátedra de Matemáticas superiores en la Universidad de Roma, y luego la direc- 
ción de la Escuela Politécnica de Roma. Ha publicado numerosos trabajos en 
diversas revistas : uno de ellos (sobre superflcies de 3" grado) fué coronado 
con el premio Steiner por la Academia de ciencias de Berlín. Pero su gran 
título de gloría consiste en sus trabajos sobre Geometria proyecliva y la Esidtica 
gráfica : en esta última rama se ha colocado al lado del mismo Culman, con su 
célebre obra Le figure reciproche nella statiea gráfica (3* edición, 1879). Sus 
Elementi di calcólo gráfico (1874), han sido traducidos al alemán, y sus Elementi 
di geometria projettiva (1873), son célebres también. La influencia de Cremona 
en los progresos de la enseñanza científica italiana (sobre todo en la organización 
de las escuelas técnicas], ha sido preponderante. Es también senador del Reino. 

Oaubep (E.). Es profesor de la Escuela Politécnica de Viena. Ha escrito Vor- 
lesungen über Differential und Integralrechnung (1897-98, 2 tomos). 

aaldeano (Zoel G. de), matemático español muy distinguido, autor de apre- 
ciados trabajos sobre Pedagogía matemática (1874-1895), de que hablaremos 
más adelante. Fundador de la importante revista El Progreso matemático, de 
Zaragoza. 

Qreenliiii (A.-O.), profesor de Matemáticas en el Colegio de artillería de 
Woolwich, miembro de la Sociedad Real de Londres. Es autor (entre otras obras, 
sin duda) de un gran tratado sobre Las funciones elípticas y sus aplicacioneSy 
que acaba de publicarse vertido al francés, con un prefacio de M. Appell. 

Klein (F.;. Nació en Dusseldorf (1849) ; estudió en Bonn, Góttinf^en y Berlín, 
y se graduó en Góttingen (1871). Fué sucesivamente nombrado profesor ordina- 
rio en la Universidad de Erlangen (1872), en la Escuela Politécnica de Munich 
(1875), en la Universidad de Leipzig (1880), y en Góttingen (1886). Sus trabajos 
más célebres se refieren á la Geometría (especialmente á la geometria noeucU" 
deaj, á las ecuaciones algebraicas del 5*, é"" y 7* grados, á las ecuaciones dife- 
renciales lineales algebraicamente integrables, y á las funciones elípticas, hiper- 
elípticas y de Abel. Casi todos sus trabajos han aparecido en la Mathematische 
Ánnalen, cuya redacción tenía con Ad. Mayer, en 1875. Es uno de los matemá- 
ticos más eminentes de nuestros tiempos. 

Mansión (Paul). Es, según creemos, con M. Neuberg. el más eminente mate- 
mático de Bélgica. Es antiguo profesor de la Universidad de Gaud ; ha publicado 
numerosas obras didácticas : Resume du cours d'analyse infinitésimale de 
Vüniversité de Gand (1887) ; Cours d'algéhre supérieure de Vüniversité de Gar\d 
(1889) ; Mélanges mathématiques (1874-82) ; Éléments de la théorie des déter- 



PEDAGOGÍA UArEmkmk 111 

minan t8 (1883) ; Précis de la théorie des fonctionn hyperboliques (1884) ; Précis 
de l'histoire des mathématiques. — H. Mansión dirige con II. Neuberg la célebre 
revista Mathesis, de que es fundador, según creemos. 

Mltta^LefEler (Gósta). Nadó en Estokolmo (1846). Discípulo del ilustre 
Weierstrass, — el primer matemático de su tiempo, quizás, muerto pocos años 
há. Profesor de matemáticas en Helsingfors (1877!, y en la nueva Universidad 
de Estokolmo (1881). Sus trabajos principales se refieren á la teoría de ta Fun- 
ciones, complementando los de Weierstrass y Hermite. En 1882 ha fundado la 
célebre revista Áeta mathematica. Es, según algunos, uno de los primeros, sino 
el primero, de los matemáticos actuales. 

Oltraxnare (G.), ilustre matemático suizo. Decano actual de la Facultad de 
ciencias de Ginebra. Su grande obra consiste en la creación de un cálculo (el 
edículo de generalizaciónj, en cuya labor ha invertido largos años de esfuerzos, 
y al cual se refiere el tratado de que se habla más adelante. 

Patersen (Julius), miembro de la Academia real danesa de ciencias, profesor 
en la Escuela real politécnica de Copenhague. Es autor de una muy citada obra 
titulada : Mithodes eí théories pour la résolution des prohlémes de constnictions 
géométriques, traducción francesa (1892;. 

Pioard (Émile), miembro de la Academia de Ciencias de Francia, profesor en 
la Facultad de Ciencias de París. Además de su clásico Traite d'Analyse (1891 y 
sig.), M. Picard tiene publicadas varias obras, entre las cuales citaremos : la Théo- 
rie desfonctions algébriques de deux variables indépendantes (1898¡, recién prin- 
cipiada, en colaboración con M. Sieuart, repetidor de la Escuela Politécnica. 

Poinoaré (Uenri), miembro de la Academia de Ciencias de Francia, profesor 
en la Facultad de Ciencias de París. Nació en Nancy (1854). Fué sucesivamente : 
alumno de la Escuela Politécnica (1873; ; ingeniero de minas y doctor en ciencias 
matemáticas (1879) ; encargado del corso de Análisis en la Facultad de Ciencias 
de Caen (1879) ; maitre de conférences en la Facultad de ciencias de París (1881), 
encargado del curso de Mecánica física y experimental (1885), y profesor luego 
de Física matemática, Cálculo de Probabilidades y Mecánica celeste. A más 
de numerosas monografías en revistas diversas, francesas y extranjeras. M. 
Poincaré ha publicado .* Les méthodes nouvelles de la Mécanique celeste [1892- 
98); el Curso de física matemática (1887-1899;, que comprende las siguientes 
partes : Théorie mathématique de la lumiére (I et II), Électricité et optique (I 
et II), Thermodynamique, Le^ons sur la théorie de Vélasticité, Théorie des tour- 
bilhns. Les oscillations électriques, Capillarité^ Théorie analytique de la pro- 
pagation de la chaUury Calcul des probabilités^ Théorie du potentiel Newtonien 
(1889): y el Curso de mecánica física fen prensa), que comprende : Cinémati- 
que, Potentiel, Mécanisme des fluides. También ha publicado notables trabajos 
sobre la aplicación de los métodos infinitesimales á la Teoría general de los 
números, y sobre la interpretación de las Geometrías noeuclldeas, — ^\. Poincaré 
es considerado por algunos como el primer matemático actual, y honra mucho 
á su país ; sus trabajos han sido coronados con el gran premio Ponrelet (1885) 
por ta Academia de Ciencias de París, y con el gran premio (1889^ instituido por 



112 AN4LES UE LA SOCIEDilD CIENTÍFICA ARGENTINA 

el rey de Suecia y Noruega en ocasión del 60* aniversario de su nacimiento — 
habiéndose invitado á concurrir á él á todos los matemáticos de Europa : el 
segundo (medalla de oro), fué obtenido por otro matemático francés, M. Appell. 

Teii^eira (F. Gomes), sabio matemático portugués, autor, entre otras obras, 
de un gran tratado de Análisis infínitesimaL 



II. — PROGRAMA DE LA REVISTA 

Los directores de la nueva revista han expuesto ia razón de ser 
de su iniciativa y la forma en que piensan realízark, en unas pocas 
pero bien pensadas páginas que encabezan el primer número, el 
cual no desmerece del cuadro atrayenle que en ellas se bosqueja. 

Haciendo el debido honor á la consagración é inteligencia de to- 
dos aquellos á quienes está encomendada la misión delicada de la 
enseñanza matemática en los diversos países, los directores creen 
hacerse sus intérpretes al afirmar que «existen, en los medias pe- 
dagógicos empleados, perfeccionamientos posibles; en la hora en 
que la ciencia tanto ha progresado, ciertas simplificaciones pueden 
ser deseables^ los programas de las varias ramas de la enseñanza 
reclaman reformas más ó menos completas, y, á más, existe una 
cuestión fundamental cuya importancia sería imposible desconocer: 
la de la preparación del cuerpo docente ». 

Ahora bien, tales transformaciones no podrían verificarse brusca- 
mente, sin serias reflexiones previas ; además, no se podría pro- 
ceder á semejante labor, confinándose en el aislamiento del propio 
país: aquí también una ley de solidaridad social 'obliga á inte- 
resarse en lo que pasa fuera de casa. — Entretanto, sobre organi- 
zación de la enseñanza, sobre los programas, los métodos, la regla- 
mentación en todas sus faces, sobre todo, puede decirse, cada cual 
vive en la perfecta ignorancia. « A pesarde las relaciones frecuentes 
creadas en nuestra época entre sabios que cultivan un mismo sujeto 
de estudio, á pesar de los congresos internacionales, tan brillante- 
mente inaugurados en Zurich en 1897 y cuyo principio ha quedado 
definitivamente consagrado, el mundo de la enseñanza propiamente 
dicha no ha podido asociarse hasta ahora á ese gran movimiento 
(le solidaridad científica tan completamente como era de desearse». 

Con la publicación de su Revista, los directores esperan, pues, 
vencer los obstáculos que puedan oponerse á la realización de tal 
desiderátum, creando 4(una suerte de correspondencia mutua, con- 



PEDAGOGÍA MÁTBIIÁTICA 1t3 

tinua, entre los hombres que han consagrado su vida á esta noble 
misión : la educación matemática de la juventud ». La constitución 
del comité de patrocinio, cuya feliz composición (1) conocemos ya, 
abona la sinceridad y firmeza de intenciones de los fundadores á 
este respecto. 

La elección de la lengua en la cual habría de publicarse tEnsei- 
gnement malhémaíique \\n sido motivo de alguna vacilación para 
sus fundadores, que explican y justifican plenamente la preferencia 
dada á la solución del idioma único — que no podfa ser otro que 
el francés, por sus condiciones de universalidad. Por nuestra par- 
le, los hispano-americanos debemos felicitarnos particularmente 
por ello: todos, quien más quien menos, comprendemos el francés 
escrito, cuando no el hablado; y la nueva revista vendrá á constituir 
una fuente preciosa de información para nuestros profesores. 

En cuanto al plan mismo de la publicación, cada número de 
VEnseignemnent mathématique contendrá, por regla general : I*" artí- 
culos generales ; 2^ estudios pedagógicos ; S"* una crónica y corres- 
pondencias; 4^ una parte bibliográfica. Esto, que no tiene nada de 
absoluto, no se opondrá á las útiles modificaciones que las circuns- 
tancias sugieran. 

El plan que anuncian los directores, al cual se ajusta estricta- 
mente el primer número de la revista, realiza cumplidamente el 
programa que tienen en vista. Cabe en efecto en él. toda la materia 
pedagógica, desde las cuestiones doctrinarias que interesan la teo- 
ría misma de la ciencia de la enseñanza, sean ellas filosóficas, pe- 
dagógicas ó matemáticas, hasta las de la prdc^tca pedagógica — ya 
didácticas ó reglamentarias. Pero conviene insistir en un punto 
importante del programa de la revista. 

Dicen los directores, refiriéndose á la organización de la enseñanza 
matemática en los diversos países : «Como conviene, en estas ma- 
terias, descender de las vistas de conjunto á las cuestiones de deta- 
lle, nos sería particularmente grato, por ejemplo, poder publicar en 
nuestros primeros números estudios bajo la rúbrica : « VEnseigne- 
ment mathématique en.., » Muchos profesores, en todos los paises 
del mundo, están en condiciones de proporcionar asi un cuadro no- 
table de la enseñanza de su país ; y gracias á la benevolencia de 
los miembros de nuestro comité de patrocinio, no será difícil á és- 



(1, Con todft justicia dicen los directores que « comprende nombres que son el 
honor de la ciencia en el mando matemático actual ». 

Áll. SOC. CICNT. AR6. — T. XLVIll 8 



114 AMALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tos el reclutarnos brillantes y Útiles colaboradores». Es de esperar 
que respondan solícitamente á tan loable demanda aquellos que 
por sus títulos y autoridad estén en condiciones de poder coope- 
rar á esa obra meritoria y benéfica, pues asi, en un lapso quizás re- 
lativamente breve, podrían los hombres de estudio disponer de una 
fuente preciosa de información sobre cuestiones que son hoy ver- 
daderamente de interés universal, merced á las estrechas relacio- 
nes que espontáneamente se han creado entre los hombres y entre 
las instituciones sociales de todo género. — Todo se relaciona y aun 
vincula hoy, en una grande é irresistible corriente de solidaridad 
social, asi en el orden material como en el moral, así en la esfera 
de los intereses materiales como en la del espíritu. 

MM. LaisantyFehr terminan con un llamamiento sincero y empe- 
ñoso al concurso de todos. « Abrigamos la Arme confianza — dicen, 
que nuestros esfuerzos al respecto no serán defraudados. Entre 
nuestros lectores, deberá crearse un vínculo más estrecho que las 
relaciones vulgares de un abonado con el director de su diario. Co- 
laboramos, por la fuerza misma de las cosas, á una obra común ; 
tenemos fe que esta obra tiene un alcance más vasto todavía en 
realidad que en apariencia. El porvenir de la civilización depende 
en gran parte de ladirección de espíritu que reciban las jóvenes ge- 
neraciones en materia científica ; y en esta educación científica el 
elemento matemático ocupa un lugar preponderante. Sea del punto 
de vista de la ciencia pura, sea del de las aplicaciones, el siglo xx, 
que se va á inaugurar, revelará exigencias que nadie debe ni 
puede eludir. 

«Aesta tarea hemos querido contribuir al crear esta nueva Re- 
vista...» 

Aspiración tan noble y benéfica no puede sino merecer el aplau- 
so, el estímulo, la cooperación de todos los espíritus elevados. 



III. — ANÁUSIS BIBLIOGBÁFICO (N° 4) 

Hemos dichoya que el primer número de V Enseignement mathé- 
maíique realiza plenamente su lisonjero programa. Para demos- 
trarlo, bastará pasaren revista, siquiera rápidamente, el interesan- 
te material que encierra. 

Sin duda, por una delicada atención inspirada en un sentimiento 



pedagogía matemática 115 

de generosa consideración, — á que no podríamos quedar indiferentes 
los hispano-americanos y que, de cualquier modo, no puede sino 
sorprendernos grataniente, — la primera entrega de la nueva revista 
viene encabezada con un trabajo del señor Zoel de Galdeuno. Titúlase 
Les Mathématiques en Espagne, y es una exposición interesante del 
pasado y presente de la enseñanza matemática en España. 

El pasado no remonta á muy lejos — al principio del siglo ape- 
nas, con algunos traductores y dos ó tres autores de los que 
apenas sobrevive el nombre de Vallejo.. La obra del preciáronlo- 
sofo y matemático Rey y Heredia (1865), es indudablemente la más 
saliente de la escasa y casi totalmente confínada producción cíentf- 
fica posterior de la decadente é infortunada España ; el señor de 
Galdeano la presenta en una breve pero substancial síntesis, muy 
digna de leerse por aquellos que se interesan en las cuestiones de 
filosofía matemática. « En resumen — concluye diciendo — la obra 
del señor Rey y Heredia comprende tres ideas principales : 1* el 
símbolo de la perpendicularidad, según Buée y Argand ; 2* el pen- 
samiento de Pascal : los números imitan el espacio, i pesar de la di- 
versidad de naturaleza ; 3® el cuadro de las categorías del entendi- 
miento indica todos los momentos de una ciencia especulativa 
proyectada, y da su ordenación y régimen ». Del señor Rey y 
Heredia derivan algunos matemáticos de nota, entre ellos el 
señor Luciano Navarro, de Salamanca, que se ha ocupado en lo 
sucesivo con preferencia de cuestiones relativas á la constitu- 
ción de la ciencia matemática, siendo autor de varías obras didác- 
ticas que tienen un fin muy marcado de reforma. — Siempre en la 
esfera del análisis, hay que citar ios nombres de los matemáticos 
Dominguez Hervella y Apoliiiarío Pola. 

En la esfera de la geometría, en el análisis luego, sobresale 
más tarde el eminente ingeniero, escritor, físico y matemático, don 
JosédeEchegaray, muy vinculado alas reformas introducidas en los 
altos estudios matemáticos en España desde dos ó tres, lustros atrás. 
— No podemos detenernos en muchos otros nombres que el señor 
de Galdeano menciona muy justamente; pero merece citarse este pá- 
rrafo sugestivo : « Entre nosotros, la carencia de una tradición cien- 
tífica nacional no ha permitido desarrollar la ciencia en su parte 
técnica; pero en las recepciones de los miembros de la Academia de 
ciencias y en las inauguraciones de los cursos académicos, ella ha 
sido desarrollada en su parte formal ó en su concepción filosófica» 

El señor deGaldeano consagra una buena parte del final de su es- 



116 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ludio á SUS propios trabajos, lo que se explica, pues ellos se refie- 
ren exclusivamente á la nialeria misnna que constituyela razón de 
ser de la nueva revista. Con una convicción y perseverancia que 
nada ha cejado, el distinguido matemátícoespañol viene persiguien- 
do desde 1874 acá, en el campo de la Matemática, una vasta obra 
de reforma subordinada enteramente á un amplio espíritu pe- 
dagógico. Este «fin pedagógico » ha sido la única y persistente preo- 
cupación del erudito matemático español, cuya labor no puede me- 
nos dedejarsus frutos: la exposición que él mismo presenta inspira 
ol respeto y la simpatía (1). 

En seguida del señor de Galdeano, M. Laisanl nos ofrece con este 
título: Les queslions de terminologie, un artículo en que expone muy 
acertadas reflexiones sobre esa interesante materia. Constata pri- 
mero el autor, sin gran trabajo, los graves inconvenientes que la 
confusión reinante produce, los pe%ro5 que ella ofrece tratándose 

(1) Hemos tenido ocasiÓD, hace algunos años, de conocer parte de la obra 
del señor de Galdeano, gracias á la colección de su excelente re?ista El Pro- 
greso matemático, que existe en nuestra Sociedad Cieiitiflca. Se la recibía al 
principio : pero á los tres ó cuatro años, creemos» dejó de llegar, y se pensó que 
hubiera muerto, al par de tantas otras, — como efecti?amente parece despren- 
derse del actual artículo de su fundador. El descubrimiento de la pequeña revista 
había sido precioso para nosotros, por una circunstancia enteramente especial y 
que nos será permitido consignar aqu(. 

Estábamos en esa época (1895) entregado cuerpo y alma á tareas exclusiva- 
mente pedagógicas, y el campo (que creíamos casi enteramente inexplorado) de 
la pedagogía de las matemáticas, se había abierto naturalmente á nuestro 
estudio. Entre otras cuestiones» habíamos abordado desde dos años atrás el 
estudio de un plan racional de Matemáticas elementales que obedecía, sobre 
todo, á esa preocupación del ñn pedagógico que ha inspirado la obra del 
profesor español. Los fragmentos de algunas producciones de éste que cayeron 
bajo nuestra insaciable curiosidad, fueron toda una revelación para nosotros, 
— motivo de gratísima sorpresa en más de un caso, al creer encontrar la 
confirmación de* algún resultado tímidamente presentido... Pero El Porvenir 
matemático había muerto ya, si mal no recordamos, y las obras del señor de 
Galdeano estaban muy lejos : no pudimos, pues, beneficiar sino escasamente del 
notable caudal que ha aportado á esta rama nueva de la ciencia. 

Por otra parte, nuestros estudios tuvieron que interrumpirse también, brusca- 
mente, por las vicisitudes de la vida : de ellos no han quedado sino algunos 
cuadernos que duermen desde años en un cajón, y el grato recuerdo de esas horas 
de pleno abandono á los goces íntimos del espíritu... Como se estará apercibiendo 
el lector, no desesperamos de reanudar seriamente esos interrumpidos estudios, 
para los cuales sentimos siempre una invencible atracción. 



pebagogíá matkmítica 117 

de enseñania, siotetizando su peosaiDiento- en estos magnificas 
Tersos de Mosset : 

Le caur ¿"un komwu rterge esl im rose profamd; 
Lartque ¡a premiére eau quom y rfrse tti iwifwrt^ 
La mer y posserotf sams lartr ¡a souillwrt^ 
Car Vabime esl immetue et la iaehe est au fond. 

Cílaen seguida M. Laísant numerosos casos que consUluven 
verdadera aberraciones plomándolos en las ramas diversas de la 
ciencia) j autorizan las conclusiones que luego saca, que son va- 
rias : la primera es la necesidad de obrar con la mayor prudencia 
en materia de neologismos; la segunda, que nuevos y más genera- 
les estudios son indispensables (á los cuales se abren ampliamente 
las páginas de la nueva revista); la tercera, el interés capital que 
ofrecerla un vocabulario comparativo, aun incompleto, que contu- 
viera la equivalencia, nada más que de las expresiones clásicas, 
consagradas definitivamente, y siquiera en las lenguas alemana, 
inglesa, española, francesa é italiana ; en fin, la consoladora refle- 
xión que existe, en presencia del mal, el remedio posible — que 
hay que buscar en la institución de los congresos internacionales. 

M. Laísant da forma práctica á su idea proponiendo, con motivo 
de la próxima reunión del Congreso de matemáticos de 1900 (Expo- 
sición universal), la constitución con ese fin de una comisiófi inter- 
naeúmal permanente que comprendiera profesores, filósofos, histi>- 
riadoresy filólogos pertenecientes ai mundo matemático. La tarea 
no serla pequeña, conviene en ello M. Laisant: diez años, veinte 
quizás se necesitarán... Pero se acabaría por llegar al fin an- 
helado. —En esperando esa «solución ídeaU, el eminente di- 
rector de rEmeignetnent malhématique excita á lodos á anticiparse 
á esa obra necesaria, mediante la publicación de observaciones y 
discusiones, que no podrían menos de mejorar el presente estado 
de cosas. 

La Pédagogie scientifique : tal es el titulo de un notable estudio 
que el sabio director del Laboratorio de psicología de la Sorbona, 
M . Alfred BineU nos ofrece en seguida, y que ios directores de la re- 
vista han acogido con visible complacencia, no sin anticiparse á la 
objeción prevista de más de un lector ajeno á ciertos progresos ó 
desdeñoso de ellos por atavismo. . . 



118 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Para M. Binel, los términos de pedagogía científica y de pedago* 
gía experimental son sinónimos, y esto no es de extrañar, puesto 
que es, ante todo, un evperimentador, y por eso mismo tal vez un 
empírico en doctrina. Por nuestra parte, nos parece difícil suscri- 
bir á esa opinión ajustada á un positivismo estricto, pues sería 
reducir toda la pedagogía ó ciencia de la educación á lo que no es, 
ó no debe ser sino parte integrante de ella (la pedagogía experi- 
mental), desconociendo injustamente el mérito, el valor de las doc- 
trinas y teorías acumuladas en el trascurso de los siglos, de las 
cuales derivan sin embargo las prácticas^ ya tan perfeccionadas, 
que hacen eficaz, y aun fecunda para el progreso de la ciencia, la 
acción indispensable de la escuela. No es, por otra parte, el caso de 
renovar aquí una discusión cuya utilidad sería muy discutible. 

Lo importante es que ya existe un germen de « psicología expe- 
rimental » ; y es justo constatar que M. Binet es, en Francia, sumas 
eficiente obrero. UAnnée psychologiqve de M. Ribot se encarga año 
tras año de dará conocer los interesantísimos resultados de su la- 
boratorio. 

Mas esa labor no se reduce á la « experimentación » propiamente 
dicha ó de laboratorio. La « observación » sobre el terreno mismo 
es loque lo preocupa ahora. Y no se crea que se trate de la obser- 
vación ordinaria, que cualquiera, merced á ciertas dotes naturales 
propicias, pueda efectuar. Muy acertadamente, M. Binet se empeña 
desde luego en prevenir tal error, citando unos oportunos casos, 
para pasaren seguida á exponer los métodos de la Pedagogía expe- 
rimental, que son tres principalmente : el de los cuestionarios, el de 
la observación y el de la experimentación. El primero debe ser consi- 
derado sobre todo como preliminar; los otros dos no son sino uno en 
el fondo: son dos grados sucesivos de una operación única por su 
ñn ; además, tanto la observación como la experimentación, pueden 
hacerse de dos modos diversos : individualmente y colectivamente, 

M. Binet explica todo eso con la maestría del sabio verdadero, en 
un estilo digno de su ciencia : hay que leer ese pequeño artículo, 
pues el lema es verdaderamente interesante, y está expuesto ma- 
gistralmente, aunque con llaneza y brevedad. 

Como estudios pedagógicos especiales, la primera entrega de 
r Enseignement mathématique trae tres trabajos debidos á los seño- 
res H. Laurent, H. FehryG. Fontené, titulados, respectivamente: 
Considérations sur V enseignement des mathématiques dans les classes 



pedagogía matemática 119 

de spéciales en Frunce, Sur Fenseignement des élémenls de Trigonomé- 
trie, Sur V enseignemeni de la théorie des Veeteurs . 

M. Laurent, partiendo de la tesis de que la enseñanza matemática 
debe ser utilitaria, se esfuerza en probar que la enseñanza de la 
clase de « Matemáticas especiales » de Francia podría adquirir fácil- 
mente ese carácter, aun con los actuales programas de admisión á 
la Escuela. Poli técnica. Sentada asi, a priori, la tesis de M. Laurent 
nos parece difícil de suscribir; y las consideraciones que expresa 
luego para las necesidades de su demostración nos parecen suscep- 
tibles también de más de una reserva. 

M. Fehr, en su breve pero bien pensado artículo, sostiene que la 
trigonometría limitada á su objeto principal, es decir, la resolu- 
ción de los triánguíosy debe seguir á la geometría plana ; y desa- 
rrolla en sus grandes líneas un programa en ese sentido. El autor 
parece tender á la absorción de la trigonometría en la geometría, 
sacriOcando algo la unidad que se ha acabado por darle, en detri- 
mento— á nuestro parecer también — de respetables consideraciones 
de orden superior que no es el momento de exponer ahora. 

Eu cuanto al trabajo de M. Fontené, su carácter es enteramente 
especial, lo que nos dispensa de insistir sobreél. 

Las secciones restantes de la entrega de r Enseignemeni mathéma" 
¿t'^ue no son por cierto las menos interesantes: mucho sentimos 
no poder detenernos cuanto desearíamos en su examen y iener que 
limitarnos á una rápida enumeración. 

La Crónica se abre con una breve noticia relativa al Congreso de 
/)üsse/dor^(sept¡embrede 1898). por el doctor Maurer(Düsseldorff). 
Con sensible premura, el ilustrado sabio alemán refiere los resulta- 
tados más saliente de los trabajos de la sección « Enseñanza de las 
ciencias matemáticas y naturales» (número 46) de ese Congreso. 
Sigue áésla, otra noticia del matemático F. Giudici (Genova), sobre 
La sociedad italiana Mathesis, en que se narra á grandes rasgos su 
desarrolloy situación actual. Luego vienen varias otras noticias, 
entre las cuales hay que mencionar, por su interés especial : una 
relativa á Los medios físicos en el cálculo (con motivo de un curioso 
artículo de M. Michel Petrovich, de Belgrado, sobre la integración); 
otra relativa á La Biblioteca matemática de los trabajadores, por el 
doctor Hulmann (París), útilísima institución cuyo propósito es 
poneral alcance de sus abonados obras concernientes á las matemá- 
ticas puras y aplicadas ; y, en fin, otra noticia sobre el Certifieado 



120 AMALES DE LA SOGISDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

de enseñanza secundaria superior enPrusia, que es del mayor in- 
terés. 

La sección Bibliografía es bien digna de los autores ; las tres re- 
señas criticas que ocupan casi toda su extensión (1 páginas en 
cuerpo chico; ofrecen el mayor interés. 

La primera reseña, debida á M. L.Ripert (París) es muy comple- 
ta ; se refiere á la notable obra de los matemáticos italianos G. La- 
zari y A. Bassani, profesores de la R. Academia Naval, titulada: 
Elementi di Geomeíria (2* edición, 1 vol. en 8®, con 313 fig., R. 
Giusti, 1898, Livourne). Dos ideas fundamentales dominan esa in- 
teresante tentativa: i"" la necesidad de independizarla Geometría 
de la Aritmética y del Algebra ; 2^ la fusión íntima y sistemática de 
arabas geometrías, plana y del espacio, principio que merece la 
aprobación del crítico (I ). 

La segunda reseña es debida al matemático inglés Mr. Greenliill 
(Woolwich) y está consagrada á la última obra clásica de M. Appell: 
Elémenls d'analyse mathématique a Víisage des ingénieurs ei des 
physiciens. Es un trabajo critico de primer orden, tan notable por 
la erudición que el autor revela, como por el estilo nada vulgar de 
que hace gala. Más de un párrafo sería digno de reproducción; se- 
ñalaremos sólo el primero por la apreciación que implica respecto 
de la escuela francesa : « El estilo general de los tratados matemá- 
ticos de nuestra época ha quedado fijado por los trabajos de La- 
grange, Laplace, Legendre, Lacroix, Poisson y otros matemáticos 
franceses. Han introducido en ellos todos los recursos de intensi- 
dad y delicadeza de que tan bien provista está la lengua francesa 
para expresar clara y lógicamente laá ideas. 

<( Las tradiciones de esos escritores son conservadas aún hoy tan 
cuidadosamente, que todos los trabajos concernientes á los métodos 
de instrucción destinados á los matemáticos franceses, como el libro 
de que queremos hablar, son estudiados con ardor por los extran- 
jeros, atentos y deseosos de beneficiar de ellos en provecho propio. » 
M. Greenhill se extraña, no sin razón, que no haya sido adoptada 
eo Francia la notación introducida por los ingleses para expresar 
las funciones circulares inversas:sen"*a?, cos~* a?, iang"*a?, ... Ha- 
ce ver, con multitud de ejemplos en apoyo, cuan justificado está su 
empleo en la teoría de las substituciones. Varias otras observacio- 

(1) Ed un próximo trabajo sóbrela Pedagogía matemática secundaría, nos pro- 
ponemos estudiar estos puntos. 



oes ioleresantes habría que señalar aqaf, pero nos es imposible de- 
tenernos más en este ya excesivamente largo examen. 

Eo cnanto á la tercera reseña que mencionibamos, es debida al 
mismo M. Laisant t versa sobre el Calad ie généraÜsation. obra 
del materoátirosuizoM. G. Oltramare (Hermano, París, 1899, I voL 
gr. in-8*). En esa obra, el eminente sabio gio^ríno presenta en su 
constitución definitiva ese nuevo cálculo, creado por él, cuva base 
es la representación de las funciones uniformes, siendo una de sus 
principales ventajas la aplicación que de él puede hacerse á la 
integración de las ecuaciones. M. Laisant expresa el voto de ver 
introducirse en la enseñanza siquiera los primeros elementos de 
su nuevo método, al lado de los que están en uso. 

En fin, un muy completo Bolelin hibtiogrdfieo cierra la primera 
entrega de fEnseignemení tnathémalique. Ese boletín abarca las 
publicaciones periódicas más importantes de Europa relacionadas 
principalmente con la enseñanza matemática, y varias de las úU 
timas obras didácticas aparecidas recientemente. Las revistas ale- 
manas figuran en primera fila, y es justo decir las que más se 
relacionan especialmente con la Pedagogía matemática. 



II 



DOS CONFERENCIAS SOBRE ENSEÑANZA MATEMÁTICA ' PRIMARIA 

L«'Enselfpieinent des mathématiqaes. Conférooce faite á l'Associa- 
tioD philothecDJque, par B. DuoUux, de l^Iostitut. ^ Rexmt teien tinque, ib 
roars 1899; 4' s.. t. XI, n*'l2, p. 353-385. 

I/Initiation mathématique. Conférence faite á rinstitut psychophysío- 
logique, par O. A. Laisant, docteur és-sciences, r^pétiteiir a TÉcole poÍytech> 
Dique de París. — Revue seienti/ique, 25 roars 1899; 4* s., t. XI, n* li, p. 385- 
468. 

Son tantos tos puntos de contacto de estas dos conferencias, co~ 
mo lo dejan presentir sus títulos y hasta su inserción conjunta en 
el mismo número de la Revue Rose, que hemos creído conveniente 
reunir en ono solólos análisis quede ellas nos propoufaroos hacer. 

No hemos de insistir aquí para ponderar el interés que ofrecen 
estas notables conferencias, pues ello podría parecer una redun- 



_i 



12S ANALBS OB LA SOCIEDAD CIBNTfnCA ARGENTINA 

daDcia. Pero hay una circnnstancia muy digna de ser señalada á la 
atención de los que se preocupan del progreso intelectual en todas 
sus manifestaciones. Los autores de tan plausibles contribuciones 
son dos sabios eminentes (1) entregados habitualmente á las más 
altas especulaciones de la ciencia. Pues bien, ellos no desdeñan 
descender de la elevada esfera en que se los podría creer conñnados, 
en un olímpico desinterés por las cosas de abajo, para ocuparse de 
las cuestiones de la modesta educació.i primaria, procurando 
la solución de problemas que evidentemente deben preocupar- 
los en altogrado. Es un síntoma de progreso verdaderamente ha- 
lagüeño. 

Analizaremos brevemente cada una de las dos conferencias, de- 
jando para después las observaciones y reflexiones que nos haya 
sugerido su examen, y ello, porque no siendo un espíritu de critica 
estrecha el que nos dicta tal propósito, convendrá condensar dichas 
observaciones, pues nuestro objetivo (inal es el de procurar extraer 
del conjunto de la cuestión las conclusiones que su dilucidación 
autorize. 

I. — Conferencia de M . Duclaux 

Principia el sabio director del Instituí Pasíeur explicando las 
circunstancias que lo han llevado á hacer su conferencia. « Ella ha 
venido, ha dicho á su popular auditorio — en el cual debía predo- 
minar el magisterio primario — como consecuencia de una carta á 
vuestro presidente, M. Buisson, carta inserta en el Manual general j 
y en la cual insistía sobre la ausencia casi absoluta del espíritu 
científico en la enseñanza primaría ». Invitado por numerosos 
interesados, miembros del magisterio, á explayar sus ideas, á « no 
limitarse á una crítica, y á mostrar en detalle en qué consistía la 

(1) Hemos dado ya los rasgos bibliográficos principales de M. Laisant. En 
cuanto á M. Duclaux, nos bastará decir, de pasada, que es el sucesor de Pasteur 
en la dirección del célebre Instituto fundado por éste, el más espectable discípulo 
del gran maestro, unánimemente indicado para recoger su herencia científica : 
es el jefe incontestado de los « pastorianos ». Espíritu elevado, preferen- 
temente sintético, se comprende muy bien que la preocupación de ciertas grandes 
cuestiones lo haya invadido á él también. Se le ha visto, con satisfacción sin 
duda, á la cabeza de la falanje selecta de los tildados « intelectuales > que han 
luchado con admirable tesón en Francia en pro de las imprescriptibles reivindi- 
caciones de la Verdad y Justicia inmanentes. 



pbdagogIa matemática 423 

enseñanza que soñaba ^, M. Duclaux aborda resuelta roen te la cues- 
tión, no sin manifestar previamente que para tratarla debidamente 
se requirirla largos desarrollos y basta un libro, que no tendría 
tiempo de escribir. 

Planteada aquélla en toda su generalidad,— dice — ella es toda- 
vía demasiado vasta. « Tenía que escoger entre la enseñanza de las 
ciencias naturales, la de las ciencias físicas y químicas, la de las 
matemáticas. Las dos primeras implican dificultades de material : 
mientras no sean resueltas(y creo que pueden serlo mucho más eco- 
nómicamente de loque se supone), todo progreso es difícil. Pero 
para los matemáticos no hay nuevos instrumentos que adquirir, 
sólo hay que cambiar un poco los métodos». 

Entrando, pues, en materia, M. Duclaux comienza por descartar 
de entre las asignaturas que comprende la cultura científica del 
ciclo primario : la aritmética, el álgebra y los rudimentos de 
cosmografía. Considera, en efecto, bastante juicioso el programa 
de aritmética, malgrado ciertas sutilezas que le achaca : preferiría 
que el tiempo malgastado en deletrear ciertas cuestiones (mínimo 
múltiplo común, etc.), fuera aprovechado en el estudio de los 
comienzos del álgebra, hasla las ecuaciones de primer grado ; 
piensa, no sin acierto, que el simbolismo del álgebra permite con- 
cretar en cierto modo las abstracciones de la aritmética, proporcio- 
nando por lo mismo un excelente recurso pedagógico. Pero es sobre 
todo la geometría la asignatura que ha de cooperar á inculcar al 
niño el espíritu científico . Escuchémoslo un momento. 

« La geometría opera sobre cosas visibles, lineas, superfícies, vo- 
lúmenes: quítales, es cierto, algo de su materialidad para tener 
mayor libertad en sus deducciones; la línea y el plano se vuelven 
cosas sin espesor que no serían susceptibles de realizarse física- 
mente ; pero el espíritu se las representa bien mediante el trazo de 
un fino tiralíneas, ó una hoja de papel bien tensa ; una vez he- 
cha esa concesión, el espíritu se encuentra en presencia de un edí- 
6cio maravilloso que, sólidamente asentado en algunas proposi- 
ciones muy sencillas, evidentes por sí mismas, llamadas axiomas, 
se eleva hasta las verdades más elevadas, y es capaz de soportar, 
sin ceder, sin que nada lo conmueva, sin que haya nada que cam- 
biar á ninguna de sus piedras, las superestructuras y las complica- 
ciones que los sabios le imponen á diario. Agregad á esto que la 
geometría es una obra griega. A la solidez de los cimientos, une 



124 ANALES DE LA SOCIEDAD CIBNTinCA ARGENTINA 

como el Partenón la elegancia de las fbrmas, y está ilumíi;ada y 
frangeada con las mismas claridades. 

«Es, pues, un instrumento pedagógico admirable para dará la 
vez al espíritu, la confíanza en si mismo, sin la cual nada puede, 
y la prudencia que lo incita á vigilar cada uno de sus pasos para 
no extraviarse. Desgraciadamente, en esto como en todo, el mal 
vino del exceso del bien ; aunque el fondo subsista siempre el mis- 
mOy se ha perfeccionado tanto la forma pedagógica que ella se ha 
convertido en una suerte de formulario, una suerte de liturgia ex- 
puesta á aletargar el espíritu en vez de despertarlo. » 

¿ Cómo ha sido ello ? El conferenciante se empeña en poner de ma- 
níñesto el carácter genuino de ese monumento de extremada cohe- 
sión y estrictez lógica que se llama los « Elementos de Euclides )», 
asi como la incontestable superstición de que fuera objeto por más 
de. veinte siglos la obra inmortal del gran geómetra griego. 

« Esa superstición, bien entendido, — agrega — no existe, ó no 
existía sino en pequeña medida entre los profesores. Si los elementos 
de Euclides eran tan apreciados, era á causa de su valor pedagógi- 
co, que ha sido poco á poco reforzado, en el sentido dogmático, 
tanto por los jesuitascomo por la Universidad, á punto que hoy la 
geometría ha tomado el aspecto de un fuerte atrincherado, blinda- 
do, con una especie de laberinto en su interior, para el cual sólo 
dos salidas existen : aquella por la cual se ha penetrado y por la 
cual se precipitan los alumnos que aflojan desdelos primeros días; 
luego In otra, por la cual desemboca, primero la multitud de los 

resignados, candidatos por lo general al bachillerato, que no han 
visto gran cosa en el viaje, luego un pequeño batallón escogido que 
tiene verdadera conciencia de la sencillez real que presenta, bajo 
su aparente complicación, el edificio que acaba de recorrer. » 

Aborda entonces M. Duclaux la cuestión del lado de los programas 
oficiales de la enseñanza primaria, tanto de varones, como de niñas. 
A los primeros, repróchales el no impedir (á pesar de las vagas 
recomendaciones de las instrucciones) que la enseñanza degenere 
en el «método euclídeo»; á los segundos, el suprimir (gracias 
á las mismas) el esfuerzo, ó mejor dicho, el reemplazarlo por un 
esfuerzo de memoria. 

Llegado aquí, el conferenciante se empeña en demostrar que no 
liny razón para llevar el «fetiquismo» hasta creer que no haya 
otra guía posible que la de Euclides. Para él, efectivamente, esa guía 
tiene tres defectos capitales, pero de que se la puede corregir: es 



PEDAGOGÍA MATEMÁTICA 425 

meticuloso, es pedante, y todo lo sutiliza. Para probarlo, M . Duclaux 
pone en acción el « método euclideo i» en varios casos elegidos — 
naturalmente — en vista de las necesidades de la causa. 

Pues bien, dice M. Duclaux, existe un librito firmado por un 
gran geómetra, Clairaut, que expone una geometría más esbelta, 
más ligera y más rápida en su marcha que la geometría euclidea. 
« En lugar de esos cortes por teoremas que dan á los libros clásicos 
el desalentador aspecto de un largo catecismo por preguntas y res- 
puestas, es casi un discurso bien ligado, claro y sin embargo con- 
ciso, en el cual se ponen bien en evidencia tas relaciones de los 
teoremas unos con otros, asi como la cadena deductiva que une á 
todas esas verdades para no formar sino una. Ese librito de 350 pá- 
ginas más ó menos, habla sido editado por la casa Hachette en la 
época de la bifurcación, hacia 1853. Habíase creído poderlo propo- 
ner para la enseñanza de la geometría en Us clases de letras que 
el nuevo plan de estudios separaba totalmente de las clases de cien- 
cias. No era bastante formalista para la enseñanza universitaria, y 
fué abandonado. ¿Quizás pudiera hacerlo resucitar vuestra asocia- 
ción, libre como es de toda traba? » 

Después de afírmar su convicción de que lo que pide merecerá la 
aceptación de las maestras de las escuelas de niñas^ M. Duclaux 
manifiesta que está igualmente seguro de que su demanda corre 
gran riesgo de no conseguir tan favorable acogida por parte del ele- 
mento masculino, tanto por parte del cuerpo docente, como por la 
de la administración. 

Abordando pues francamente ese lado de la cuestión, aboga to- 
davía en favor de la geometría de Clairaut, que no es inferior á la 
de Euclídes : « Es otra, hé ahí todo ; y si, con esto, ella es más rá- 
pida y da más aun la noción de la continuidad en el encadena- 
miento de las verdades de más en más abstractas, ella ya deja de 
ser inferior, y se vuelve superior, del punto de vista pedagógico, á 
los métodos clásicos». Refiriéndose á la objeción que se le pudiera 
hacer en nombre de la «enseñanza integral », del punto de vista de 
In uniformidad de la enseñanza, M. Duclaux manifiesta sin reparo 
que considera áesta preocupación de la uniformidad, en todos los 
grados de la enseñanza, como una de las plagas de la Francia; y 
dice por qué. 

E(i fin, sintetizando su pensamiento en la cuestión planteada de 



iÍ6 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

la introducción de\ espíritu científico en la enseñanza primaria^ sin 
excluirá la de las niñas, el sabio conferenciante concluye diciendo: 
«Al limitarmeá laenseñanzadelageonoetria, he procurado mos- 
traros porqué vías se la puede hacer entrar en cerebros que aún no 
ha conseguido penetrar. Donde se pedia la pasividad, yo pido el 
esfuerzo y la espontaneidad del espíritu. La geometría es un ins- 
trumento maravilloso de disciplina intelectual, porque, si uno se 
extravía, con ella se está siempre seguro de volver á hallar el ca- 
mino. Pero sólo necesita esto quien se ha extraviado haciendo uso 
de su libertad. Toda enseñanza, toda educación que enseñe á no 
abandonar los caminos trillados, deja de ser liberadora, de estar 
impregnada de espíritu científico. y> 



II. — Conferencia de M. Laisant 

• * 

Ante un auditorio del cual no habían sido excluidas las madres 
de familia — al contrario, M. Laisant se ha propuesto desarrollar con 
la amenidad del caso, el tema de la « iniciación matemática». 

Trataremos de resumir exacta, si bien rápidamente, su larga y 
brillante causerie. 

Pide desde luego el conferenciante, que esa primera iniciación 
sea dada cuanto antes, y esto precisamente para evitar el surmenage 
intelectual — cuya aterradora visión suele sugerir un aplazamien- 
to de los estudios matemáticos, en realidad contraproducente. La 
única condición que exige, es que tal iniciación se haga de modo 
un poco racional. ¿Cómo? 

« Pido que se me conceda entrar por un instante — principia di- 
ciendo M. Laisant- en un dominio un poco filosófico y abstracto, 
para proclamar un axioma' sobre el cual, creo, la mayor parte de 
los hombres que han reflexionado un poco en las cosas déla ciencia, 
estarán de acuerdo conmigo. Considero que todas las ciencias, 
sin excepción, son experimentales, al menos en cierta medida; 
á despecho de ciertas doctrinas que han querido hacer de las cien- 
cias matemáticas una serie de operaciones de pura lógica, basada 
en ideas puras, es permitido afirmar que en matemáticas, como en 
todos los demás dominios científicos, no existe una noción, una 
idea que pueda penetrar en nuestro cerebro sin la previa contem- 
plación del mundo exterior y de los hechos que ese mundo ofrece á 



pedagogía MánmmkrKá, 127 

nuestra contemplación. Esta sola afírmación, que no discutiré, 
porque eso nos llevaría demasiado lejos, puede daros ya una no- 
ción precisa sobre la forma en que convendría proceder para procu- 
rar hacer penetrar las primeras nociones matemáticas en el cerebro 
del niño. 

« Es el mundo exterior, el que hay que enseñar á ver al niño ante 
todo, y respecto del cual hay que darle cuantas nociones se pueda, 
• nociones que no tendría ninguna diñcultad en almacenar, creedlo 
bien. Es á ese mundo exterior al que hay que pedir las primeras 
nociones matemáticas, á que, más tarde, deberá suc^er una 
abstracción de que quizás hemos de decir algunas palabras dentro 
de un instante, y que es la cosa menos complicada del mundo, á 
despecho de los prejuicios y de las apariencias. » 

Examina entonces M. Laisantcómo pasan las cosas en la actua- 
lidad, en materia de enseñanza matemática, en los tres grados, pri- 
mario, secundario y superior ; y llega á conclusiones que implican 
la ineficacia y la esterilidad de esa importante disciplina. Volvien- 
do luego al pequeño niño, el conferenciante principia planteándose 
las cuestiones que se presentan previamente al espíritu: primero, 
la de las aptitudes especiales que la educación matemática pudie- 
ra requerir como condición previa; luego, la de la edad á que con- 
venga principiar el aprendizaje de nociones tan abstractas, es de- 
cir» tan difíciles. 

Para M. Laisant, la iniciación en matemáticas no difiere substan- 
cialmentede la que se reñereá la lectura y á la escritura, y ella se 
impone con igual titulo en uno y otro caso. Más aún, le parece 
que los primeros elementos de las nociones matemáticas — no me- 
nos útiles y necesarias que ellas— pueden ser asimiladas con mu- 
cha menos fatiga que las primeras nociones de lectura y escritura, 
siempre que la enseñanza se inspire en el principio filosófíco antes 
sentado. 

Después de constatar con cuanta facilidad se consigue inculcar 
intuitivamente las primeras nociones matemáticas á los niños, 
merced al sencillo recurso de objetos usuales de uso doméstico, 
M. Laisant presenta á su auditorio algunos ejemplos ilustrativos, 
referentes á la enseñanza intuitiva de las primeras nociones de 
aritmética. Hace ver cómo se puede enseñar á los niños las tablas 
de sumar y multiplicar, haciéndolas construir al alumno mismo 



128 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

medíante objetos apropiados y un casillero; y ello, antes de que 
el niño sepa escribir las cifras representativas. La noción de nume- 
ración es otra de las que desearía ver inculcar muy pronto por pro* 
cedimientosanáiogos,— -y no sólo la noción del sistema decimal, sino 
la de los sistemas en general. Cita de pasada él célebre librito de 
Jeaii Macé: la Arühmélique du Grand-Papa, por cierto no descono- 
cido de los niñosde las dos últimas generaciones en Francia ; pero 
cuyos procedimientos pedagógicos, ingeniosos y atrayentesá la vez 
que fecundos, no han penetrado suficientemente, por desgracia, en 
el mundo pedagógico. 

Las primeras nociones de la geometría no ofrecerían mayores di- 
ficultades á un aprendizaje intuitivo; y et conferenciante desarro- 
lla con toda facilidad un pequeño programa, pero sólo en sus pun- 
tos principales. Más aún, prosiguiendo en la misma vía, M. Laisant 
se complace en hacer ver cómo, á favor de recursos y considera- 
ciones geométricas, ciertas propiedades de las progresiones y los 
principios del álgebra podrían ser inculcados en seguida á los ni- 
ños. Por ejemplo, las nociones de cantidades positivas y negativas 
podrían ser sugeridas intuitivamente, sin mayor dificultad ni in- 
conveniente. 

Refiriéndose al pequeño material necesario para todo eso, M. Lai- 
sant dice : « El primer elemento de ese material es el papel cuadri- 
culado, instrumento maravilloso que debería encontrarse siempre 
en manos de todo aquel que cultive las matemáticas (desde la fami- 
lia ó la sala de asilo hasta la Escuela Politécnica, y aun más allá), 
y, de una manera general, de todo aquel que cultive la ciencia... > 
— Hemos trascripto expresamente y con real complacencia el pá- 
rrafo, pues compartimos enteramente desde buen tiempo atrás 
esa opinión. 

En síntesis, quiere M. Laisant que, á favor de la intuición y á 
manera de un juego^ se haga penetrar en los tiernos é impresiona- 
bles cerebros de los niños las nociones más rudimentarias de tas 
matemáticas: en eso ha de consistir la «iniciación matemática». 

Pem si esa enseñanza primera ha de ser esencialmente objetiva, 
concreta, esto no quiere decir que ella no envuelva cierta abstrac- 
ción; al contrario, ésta es igualmente esencial y tan natural que se 
hace intuitivamente. De espontánea que es primero, la abstracción 
se va transformando paulatinamente en una operación consciente 
y voluntaria^ disciplinándose cada vez más basta convertirse en el 



PEDAGOGÍA MATEMÁTICA i 29 

instrumento principal de la construcción lógica de las ciencias. 
Mas ello no se ha de alcanzar sino por una sabia y prolongada gra- 
dación, haciendo intervenir la intuición siennpre que se pueda, 
gradualmente también pero en sentido inverso. — Esto es, creemos, 
lo que sobre todo ha querido significar M. Laisantal ocuparse de la 
abstracción. 

Sin embargo, — dice M . Laisant — las ideas expuestas no son de 
ély ni son recientes. « Se las encuentra, en una forma algo distinta, 
pero, con todo, idénticas en el fondo, en el Ensayo de educación 
nactona/ publicado por La Challotais en 1763». Después de una 
justiciera referencia á otros precursores en este orden de ideas — Jean 
Macé, Edouard Lucas, — M. Laisant transcribe con gran complacen- 
cía algunos párrafos del Essai de La Challotais, que son un anima- 
do alegato en favor de la enseñanza de las matemáticas (y sobre 
todo de sus primeras nociones á los niños), inspirado naturalmente 
en las ideas expuestas por el conferenciante. 

Termina M. Laisant su notable conferencia afirmando su con- 
vicción respecto de los beneficios que había de reportar una direc- 
ción de la educación primaria inspirada en los principios expues- 
tos. «Creo que — dice M. Laisant — si una dirección de espíritu tal 
como la que dejo indicada fuera dada á la educación primaria de 
la infancia, pronto veríamos resultar de esa transformación una 
verdadera revolución, no sólo en la enseñanza primaria, sino aun 
en la enseñanza secundaria. Lo que se llama «el campo elemental 
de las matemáticas» quedaría singularmente ensanchado val mis- 
mo tiempo desbrozado de multitud de superfetaciones que ho sub- 
sisten en ella sino por la fuerza de la tradición y del hábito. Podría 
irse mucho más lejos de lo que se va hoy, y el conjunto de los cono- 
cimientos medios que todo el mundo puede y debe adquirir en 
matemáticas resultaría considerablemente ampliado y purificado ». 
Esfuérzase también M. Laisanten disipar el equivoco que pudiera 
nacer en algunos espíritus temerosos de que se fuera á caer en 
el extremo de formar una generación de matemáticos con semejante 
tendencia: considera tan ilusorio el peligro como deplorable tal 
extremo. Para formarse el matemático, se requieren aptitudes na- 
turales especiales, ni más ni menos que para formar el músico. 
Seria tan inútil formar puros especialistas en matemáticas, como 
es indispensable^ «en un mundo como este en que vivimos actual- 
mente, que el espíritu de un ser humano dotado de cierto grado de 

AN. SOG. CIENT. ÁR6. — T. XLTIJI 9 



190 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

cultura no carezca de nociones primeras, generales, sobre la cien- 
cia de la extensión, de la medida, de las magnitudes, del movi- 
miento.» Hay para ello, según M. Laisant, una necesidad de edu- 
cación general y también una iveoesidad material. 

Tales son las consideraciones que terminan la interesante confe- 
rencia. 



(Continuará.) 



Federico Bi rasen. 



BIBLIOGRAFÍA 



I. ^ in(;eni£R1a 



Valiente IVoailles (Luis). Bl Ferrocarril al Neuquen, eu Revista 
Técnica, año V, número 85, pág. 65-70, Buenos Aires, junio 15 de 1899. 

Comienza este interesante artículo por explicar los desperfectos ocasionados en 
la línea por las últimas inundaciones, deduciendo que r la creciente actual tiene 
qne haber revestido una importancia excepcional para dejar defraudadas las pre- 
visiones de los ingenieros » que en posesión de los antecedentes conocidos pro- 
yectaron y ejecutaron este ferrocarril. 

Debe notarse que al propio tiempo que esto acontecía en la falda oriental, grandes 
crecientes de los ríos del lado chileno, ocasionaban la pérdida de algunos pnentes, arras- 
trados por la eorríenle impetuosa. 

Por la falta de un plan general de ferrocarriles y de estudios completos, varias 
líneas argentinas han sufrido en otras ocasiones análogos desperfectos. 

En el año 1888, á los dos años de abierta la línea del Ferrocarril de Buenos 
Aires al Pacífico hasta Villa Mercedes de San Luis, se produjo entre los kilómetros 
385 y 576 una inundación que destruyó cerca de 200 kilómetros de vía y que 
interrumpió completamente el tráfico durante 10 meses. Nada hacía preveer una 
inundación semejante que no ha vuelto á repetirse. Un año después de construida 
la línea á Campana, en mayo de 1877, un temporal destrozó compIetamentH la 
vía en largas extensiones arrastrando puentes y terraplenes (1¡. 

Los ferrocarriles Gran Oeste Argentino, Transandino, Central Norte, Dean Punes 
á Chilecito» Argentino del Este y últimamente los de la provincia de Santa Pe, 
han sufrido también las consecuencias de inundaciones que no fueron previstas 
al estudiarse las respectivas trazas. 

No está demás mencionar, qne la empresa del Ferrocarril del 8ad confió los estudios 

(1) Véase : Clark, E., Obiervaeiones meteorológicat y daios tobre la reconttfucción 
de la linea férrea de Campana, destruida por la tormenta que tuoo lugar en mayo de 
49T7,ea : Anales S, C. 4., tomo V, pág. 23-33. 1878. 



132 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

y la dirección de la construcción de esta prolongación á un ingeniero que había dado 
pruebas de competencia en trabajos ejecutados en el país desde 30 años atrás ; el inge- 
niero Carlos Malmen, que á su larga práctica en trabajos de esta clase reunía la circuns- 
tancia de conocer especialmente la región andina. 

La línea al Neuquen comprende los 556 kilónnetros qae medían entre la estación 
« El Puerto » de Bahía Blanca y la estación «Neuquen» situada sobre la margen 
derecha de este río á dos kilómetros y medio arriba de la confluencia con el Li- 
may. La diferencia de nivel entre los puntos extremos es de 260 metros. La gra- 
diente máxima sólo llega á cinco y medio por mil. El perfll general de la línea 
está caracterizado por cinco tramos principales. El primero hasta el meridiano 5^ 
[kilómetro 112) tiene una gradiente media inferior al medio por mil, sube luego 
á la altiplanicie que limita el valle del Colorado con 4,66 por mil de gradiente 
media que se reduce en la altiplanicie á un poco más del medio por mil, hasta el 
kilómetro 161, en que baja el valle del Colorado con 4,86 por mil de pendiente. 

En el valle, hasta el kilómetro 273, es próximamente el medio por mil, que 
aumenta á 4,17 por mil al subirá la altiplanicie que separa arabos ríos, donde, es 
de un cuarto por mil, hasta el kilómetro 334, en que baja al valle del Río Negro, 
con 4,12 por mil. que se reduce en el valle mismo á cosa de medio por mil. 

En cuanto á la planimetría, la línea se dirige al N. O. á la salida de Bahía Blanca 
á fin de evitar los anegadizos del puerto y despuntar los salitrales ; gira al O. por 
corto trecho, para tomar la dirección S. O. hasta la estación « Médanos» Ikil. 48), 
salvando los altos médanos, luego se dirige al O., inclinada ligeramente al S., bas- 
cando un paso favorable para cruzar el río Colorado, como lo hace abajo de Ca- 
rrucho por medio de un puente de 120 metros de abertura. Hállanse en el trayecto 
las estaciones «Algarrobo » y « Gaviotas ». 

De la estación «Río Colorado» (kil. 172], situada en la margen derecha del río, 
la línea dobla al N. O., siguiendo el valle en una extensión de 110 kilómetros, 
con las estaciones « Juan de Garay », « Pichi-Mahuída* y « Fortín Uno » ; tuerce 
luego bruscamente al >^. O. , en dirección & Choelechoel, salvando la travesía en 
la cual está la estación «Benjamín Zorrilla ». 

Cuatro ó cinco kilómetros antes de alcanzar Choelechoel. dobla en ángulo recto 
á la derecha hasta el kilómetro 349,5, en que se halla situada la estación, á unos 
siete kilómetros del río Negro. De « Choelechoel» hasta su término, sigue la 
linea á lo largo del lado norte del valle, manteniéndose á regular distancia del río 
según la altitud del terreno, alcanza «Chimpay • (kil. 385) y aproximándose cada 
vez más al rio llega á «Chilforó» ¡kil. 420). 

Para seguir, la línea tiene que abandonar el fondo del valle, faldeando la ba- 
rranca, porque el río se recuesta contra ella ; entre los kilómetros 421 y 449 se en- 
cuentran los movimientos de tierra más importantes, pues existen trincheras de 14 
metros y terraplenes de 9 metros. Tiene este trozo una media de 19 metros cúbi- 
cos por metro lineal de vía, mientras toda la línea tiene sólo 4 metros cúbicos. 
Vuelve en seguida la línea al plano del valle hasta « Roca» y el « Neuquen » pa- 
sando las estaciones « Chinchinales » (kil. 458,5) y «Río Negro» (kil. 511). El 
rio Neuquén es cruzado entre los kilómetros 554 y 555 con un puente de 260 me- 
tros de abertura, después del cual viene la estación terminal «Neuquen» (kil. 
556). 

La parte más poblada del valle es la colonia General Roca. 

Explica luego Valiente Noailles las razones que se han tenido en vista para este 



BIBUOCRAFÍ A i 33 

trazado, que debía no sólo responder á exigencias militares sino también al fo- 
mento de la población en la zona recorrida. 

Un plano y perfil general de la línea ilustran el importante artículo que deja- 
mos extractado en sa parte más esencial. 

A. Gallardo. 



De Liamiay (L.), Profesor en la Escuela Nacional de Minas de París. Raoher- 
ehe. oaptage et axnénaffement des souroes thermo-mlnéralea. OaiGiNB 

DBS BAUX THBRMO-MINBRALES. GbOLOGIB. PrOPRIBTBS PHYSIQUBS BT CHIIIIQUBS.— 

Baudry y C. París, 1899. 

Este libro, que viene á llenar la sentida necesidad de ana obra general que se 
ocupara de estas cuestiones tan importantes por sus aplicaciones higiénicas y 
medicinales, trata, con toda competencia, del estudio de las fuentes termo- 
minerales, de su captación y de su aprovechamiento. 

La obra comprende dos divisiones principales : en la parte teórica, estudia el 
autor, el origen de las fuentes termales, su modo de emergencia, sus propiedades 
físicas y químicas y su repartición en la superficie del globo ; en la parte técnica 
se ocupa de la busca y captación de las fuentes, indicando además los proce- 
dimientos para transportarlas al punto de consumo, conservando la temperatura 
que las caracteriza, su mineralización, abundancia de gases, etc. 

Demuestra también cómo es posible, en muchos casos, aumentar la produc- 
ción de estas fuentes, su temperatura, mineralización y hasta su eficacia, es decir 
la riqueza de toda una región, gracias á trabajos poco costosos. 

Hoy día que empiezan á estudiarse y aprovecharse algunas de las muchas ri- 
quezas termales de la Argentina, puede este libro prestar inmensos servicios á 
los que quieran establecer ó mejorar estaciones balnearias en el país. 

A. Gallardo. 

Romag^osa (José), Ingeniero civil, Profesor suplente en la Facultad de Cien- 
cias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires. La Carrera de ingeniero 
oivil en el proyecto de plan de enaeñania. Conferencia dada en el 
« Centro Nacional de Ingenieros » el 96 de junio de 1899. — Buenos Aires, 
1899. 

En esta valiente conferencia, en la que demuestra tener un claro concepto de 
la carrera de ingeniero y de las necesidades profesionales del país, expone Roma- 
gosa. muchas de las deficiencias de que aún adolece nuestra escuela, á pesar de 
los innegables progresos realizados, y propone las modificaciones que á su juicio 
deben introducirse en la enseñanza. 

Aunque disentimos con algunas de sus apreciaciones y conclusiones, no puede 
menos de aplaudirse la sincera y franca discusión de estas cuestiones de trascen- 
dental interés, así como la tendencia general de sus reformas, que es justísima, 
desde el punto de vista profesional. 

No estamos de acuerdo con cierto desprecio hacia los estudios teóricos y de 
ciencia pura que fluye de la conferencia, pues estas elevadas investigaciones son 
indispensables en todo país que quiera distinguirse por algo mfts que por su 
desarrollo material. No sólo de pan vive el hombre. Pero hay que distinguirlos 



134 AMALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

de los estudios profesionales, y hacer de modo que se completen y que no se 
estorben entre sí. 

Hechas estas salvedades, pasaremos al extracto detallado de esta interesante 
conferencia, que tanto ha llamado la atención en los círculos profesionales. 

Después de algunas consideraciones generales y de indicar que cuando se exa- 
mink un plan de estudios, ó un sistema de educación, lo que importa es conocer 
el valor relativo de cada ciencia, dice Romagosa : 

Para proceder con método, conviene antes de pasar á determinar el valor relativo de 
los varios conocimientos que se incluyen en el plan de enseñanza de Ingeniería civil, 
fijar previamente el concepto de nuestra profesión. ¿Existe este concepto en el país? 
Después de madura reflexión puedo contestar que no. No existe en las esferas oficiales, 
ni en la sociedad, ni de nna manera bien definida en el cuerpo académico de las Facul- 
tades. Y no existe, porque el falso rumbo que se ha impreso siempre 6 la educación 
nacional, no ha permitido qae se forme dicho concepto. No existe á causa del origen 
bastardo de nuestras escuelas de ingeniería, y porque se ha procedido al crear las 
Facultades de ciencias contra las leyes de la evolución social. 

Y más adelante agrega : 

La instrucción de los diez ó veinte doctores en ciencias que las dos Facultades nacio- 
nales han fabricado á costa de los estudiantes de ingeniería, ha minado por su base la 
enseñanza profesional, ha obligado á cortar la carrera á jóvenes de talento que se 
estrellaban contra la infranqueable barrera de ciencia abstracta que le presentaban en 
los primeros años, y ha creado el concepto erróneo de la profesión que hoy existe en el 
país. 

Mientras las demás carreras liberales están en íntima comunicación con la sociedad y 
Con el estado, nuestra ciencia se encuentra reñida con el mundo real. El ingeniero civil 
es un ser incompi^ensible para nuestra sociedad ; mitad sabio, mitad albañil ó herrero, 
unos lo consideran como un pozo de ciencia abstracta y lo confunden con el matemático, 
otros lo llaman media cuchara, con desprecio, ó cuando más le hacen el honor de con- 
cederle el título de constructor. 

Establece que la profesión de ingeniero es un medio para resolver los grandes 
problemas económicos y no un /in, como se cree. 

Así, pues, la instrucción armónica del ingeniero, requiere tres órdenes de conocimien- 
tos, á saber : 

1" Conocimientos fundamentales ; 

20 Conocimientos profesionales ; 

3* Conocimientos finales. 

El primer orden, no es solamente disciplina mental, sino que enseña al ingeniero á 
determinar las justas proporciones de una obra, á emplear los materiales más adecuados 
en cantidad estrictamente necesaria y suficiente para que todas las partes resistan á los 
esfuerzos á que se han de hallar sometidas ; el segundo le enseña la disposición y cons- 
trucción de las obras, en forma tal que se realicen las hipótesis que le han servido de 
base para el cálculoxie la estabilidad ; el tercero, la manera de adaptar su obra á las 
necesidades de la sociedad y del estado. 

El primer orden es ciencia; el segundo, arte; el tercero, economía. 

Quien sólo posee el primero es un calculista; un constructor ó artesano, el 
que sólo domina el segundo; el que conoce el tercero, hombre de gobierno 6 de 
ne^octos, según se trata de obras públicas ó particulares, pero únicamente es 
ingeniero civil, el que posee en justa proporción y sepa aplicar estos tres órde- 
nes de conocimientos. 



BlBUOGRAPfá 135 

La ingeniería civil es ana carrera esencialmente nacional, j por filtarles los 
conocimientos fundamentales y finales, escollan muchas yeces los especialistas 
extranjeros, por más que sean eximios profesionales. 

Una obra, admirable como constmcción, puede en un caso estar bien, y en otro estar 
mal. 

Bl puerto de Buenos Aires, irreprochable desde el punto de vista de la construcción* 
estaría muy bien en las costas de Inglaterra, pero está muy mal en las riberas del rio de 
la PlaU. 

Entra luego á analizar Romagosa, el plan de estadios de la escuela, de acuerdo 
con esta división en tres órdenes de conocimientos. 

En los fundamentales, dedica el alumno 34 horas semanales, repartidas en los 
seis años al estudio de las matemáticas, — lo que encuentra excesivo. 

Nadie puede poner en duda que las Matemáticas son, de las ciencias fondamentales 
del ingeniero, una de las más importantes, pero no son la principal, ni tiene la exage- 
rada importancia que generalmente se les atribuye. 

Rs más : no titubeamos en asegurar que el exceso de Matemáticas puras, es perjudicial 
al ingeniero. 

Estos ramos cansan y fastidian al alumno, lo desvian del propósito principal, y le 
hacen perder de vista el fin práctico de su profesión. 

El estudio excesivo de las Matemáticas, tal como hoy se practica en las Facultades, 
acostumbra al ingeniero á lo abstracto y á lo exacto, cuando en la práctica profesional 
no encuentra sino lo concreto y lo aproximado ; imbuido en la idea adquirida en la Uni- 
versidad de que las ciencias exactas son la única base científica de su carrera, experi- 
menta el mayor desengaño, cuando en el estudio de los problemas técnicos que se le 
presentan en la práctica no encnentra sino soluciones aproximativas, afectadas de innume- 
rables factores indeterminados, y diametralmente distintas de las que está acostumbrado á 
obtener en la resolución de los problemas algebraicos. Poseído de ^^ extraña supers- 
tición por los símbolos, el ingeniero novel halla defectuosas las obras más notables del 
ingenio humano, y no reconoce sus méritos ni es capaz de apreciar la suma de previsión 
é inteligencia que se ha necesitado poner en juego para llegar á ciertos resultados prácti- 
ticos. Abandona las aulas cargado de prejuicios, y no considera dignas de ocupar su 
atención sino aquellas cuestiones que puedan someterse al cálculo analítico. Desdeña el 
estudio económico de los problemas técnicos, que son, aunque lo ignora, el fin objetivo 
de su profesión, y se queda en las puertas de la Facultad, acariciando la idea de obtener 
un día un diploma de Doctor en ciencias, porque á los arduos problemas de la ingeniería 
resueltos al aire libre y á la lux del sol, prefiere los placeres solitarios de la resolución 
de las X en las penumbras de su gabinete de estudio. Le causa pena el abandonar unos 
conocimientos que pierden su valor en uto, y su valor en cambio una vez que se han 
salvado los dinteles de la Facultad. 

Poco á poco las rudas enseñanzas de la vida lo van sacando de su error ; poco á poco 
se va dando cuenta del falso rumbo inicial con que al>andonó las aulas ; poco á poco va 
comprendiendo que la Facultad le dio piedras en lugar de pan; y cuando, después de 
algunos años de ejercicio profesional, se le presenta la oportunidad de resolver algún 
problema que exija la aplicación de las matemáticas superiores, nota con sorpresa y 
desagrado que ha olvidado por completo la teoría que tanto le costó aprender. 

No se crea por esto que el conferenciante considera innecesario para el inge- 
niero el estudio de las matemáticas, lo que sería evidentemente equivocado. 

Las matemáticas son un instrumento importante para el ingeniero, y debe saberlas 
manejar bien; pero se ha de tener siempre presente que lo que no tiene aplicación 
práctica debe desecharse como incómodo y perjudicial. Lo importante es dominar bien 



136 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTIfICA ARGENTINA 

las noatemáticas elementales* y conocer y saber aplicar aquellas nociones del cálculo 
infinitesimal que sean indispensables para el estudio de la mecánica aplicada, que es el 
ramo científico por excelencia del ingeniero. 

Refiriéndose á la química que tendrá que estudiar en cinco años el ingeniero 
civil, repartidos así entre los preparatorios y profesionales : uno de inorgánica, 
otro de orgánica, dos de analítica y uno de química industrial, dice con toda 
razón Romagosa : 

¿Para qué sirre la química al ingeniero ci^il? Es útil, se dirá, Porque algún día puede 
tener necesidad de analizar un compuesto orgánico. Esta respuesta no merece réplica . 
Es simplemente inicuo y absurdo lo que se está haciendo. He oído decir alguna vez que 
se obliga á los alumnos á estudiar esta materia, porque de otro modo no se cultivaría la 
química en nuestro país. ¿Es esto cultiva'r? Lo que se hace es peijudicar á los alumnos 
de ingeniería, sin considerar que estos perjuicios son irreparables. 

El ingeniero civil no necesita la química, sino para el mejor conocimiento de los 
materiales de construcción, y para esto no hay necesidad de cursos especiales, ó por lo 
menos no hay necesidad de darle tanta extensión. 

Los análisis de cales, arcillas, etc., se pueden enseñar en el curso de materiales de 
construcción, materia importantísima que está ahora relegada á un lugar secundario, 
englobada en uno de los cursos de construcciones. Todavía no conocemos las propieda- 
des físicas ni mecánicas de nuestras maderas, de nuestras cales, de nuestros cimentos, 
de nuestros ladrillos, de nuestras piedras, y nos damos el lujo de estudiar cinco años de 
química. Antes de fundar laboratorios de química, necesitamos fundar laboratorios de 
ensayos de materiales de construcción. 

Se -hace notar que en las Escuelas Politécnicas de Alemania, sólo se estudia 
un semestre de química inorgánica. 

Lo único plausible que encuentra Romagosa en esta parte del plan de estudios 
es la ubicación y extensión que se da á la física experimental. 

El plan actual de la Facultad, y, por consiguiente, el propuesto por el ministerio, es, 
pues, en lo relativo á conocimientos fundamentales, un plan empírico y rutinario, que 
no resiste á la menor crítica. 

Pasando al segundo orden de conocimientos, propone el siguiemte medio para 
fijar la utilidad relativa de los conocimientos profesionales : 

Tomemos la lista de los ingenieros que han salido de las Facultades de Buenos Aires y 
Córdoba, preguntémonos adonde han ido, qué conocimientos han necesitado para ejercer 
con éxito su profesión, y si les han bastado los adquiridos en la Facultad. 

Podremos entonces clasificarlos por grupos, según su destino, descartando los que por 
uno ú otro motivo han abandonado la profesión para dedicarse á otra actividad extraña 
áella. 

Hallaremos que unos tienen estudio abierto, trabajan especialmente en los tribunales 
(en peritajes, tasaciones, etc.), ó construyen edificios, hacen mensuras, ó son empresa- 
rios de obras ; otros están empleados en las diversas reparticiones del Ministerio de 
Obras Públicas ; un gran número está en la Municipalidad de la Capital ; otros andan 
diseminados en las provincias, ejerciendo de ingenieros municipales ó de directores y 
empleados de los departamentos topográficos y de obras públicas ; otros están en los 
ferrocarriles particulares ; otros, en fin, y son los menos, han instalado fábricas y están 
dedicados á la industria. 

Y bien, de todos éstos ¿cuáles son los que al llegar á sus respectivos puestos han 
podido decir que la instrucción adquirida en la Facultad les bastaba ? 

Muy pocos, casi ninguno. 



bibliografía 137 

Enamera luego los conocimientos que en absoluto les faltan para esas diver- 
sas actuaciones, como ser : agrimensura y arquitectura legal, legislación civil y 
administrativa, coustruoción y funcionamiento de cloacas, provisión de agua, 
saneamiento de las ciudades, pavimentación, ensanche y trazado de las agrupa- 
ciones urbanas, instalación de servicios municipales, teoría y práctica del riego, 
drenage y desagüe, defensa contra las inundaciones, canalización, etc., etc. 

En esta deficiencia de la enseñanza de la ingenieria ¿ no deberfamos buscar acaso las 
cansas de la desconfianza que inspira nuestra profesión en el público, y en las altas 
esferas oficiales? 

Después de recabar para la ingeniería las grandes aplicaciones de la higiene, 
llega ai tercer orden de conocimientos, que ha llamado finalef. 

El ingeniero no puede limitarse á estudiar las grandes obras públicas desde el punto 
de vista analítico y constructivo, sino que ha de estudiar también su adaptación al 
medio político y social en que esas obras se van á encontrar. Las obras de ingeniería 
no se construyen para probar la habilidad del ingeniero, sino para satisfacer necesidades 
sociales. El hombre en sus relaciones con la vida pública nacional é internacional ch el 
término de nuestra profesión. El ingeniero debe conocer y estudiar la evolución econó- 
mica del país, y las necesidades económicas de la nación en que actúa. 

Demuestra luego el papel que le correspondería desempeñar al ingeniero, en 
la administración y establecimiento de las obras públicas, trazado de ferrocarri- 
les, estudio de sus tarifas y conveniencia de su administración por el Estado ó 
por particulares, etc. 

El ingeniero argentino ni siquiera puede tomar parte en la preparación de un plan 
financiero para la ejecución de una gran obra pública, pues no conoce la organización 
de esos grandes establecimientos de crédito en cuyas manos se encuentra centralizado 
el capital del mundo. No sabe lo que son acciones de preferencia, lo que son obligacio- 
nes; lo que son fondos públicos; y no puede hacer viable la obra que ha concebido con 
su inteligencia, pues, su enorme y pesado bagaje matemático no sirve desgraciadamente 
para hacerse entender de bolsistas y banqueros. - 

Sintetizando sus observaciones, dice Romagosa : 

Los propósitos del poder ejecutivo, en cuanto á la enseñanza de nuestra carrera y al 
modo de administrar los conocimientos al alumno son excelentes, y debemos poner de 
nuestra parte todo el empeño posible para que se realicen. 

El plan propuesto por el Ministerio realiza, sin embargo, todo lo contrarío; no es posi- 
ble encontrar mayor antagonismo entre la teoría y la práctica (1). 

Propone, por último, el siguiente proyecto de plan de estudios que deberá ser 
luego detallado y completado, con programas adecuados : 

1* En lo relativo á los conocimientos fundamentales, la enseñanza de las matemdticait 
se ha de reducir ft lo estrictamente necesario para el estudio de la mecánica aplicada; 
la química se ha de limitar é la inorgánica, y á lo necesario para el estudio de los mate- 
riales de construcción ; el eonoeimiento de lot materiales de c«mttrucción se ha de practi- 
car desde el primer año, y se ha de continuar en los siguientes, con ensayos prácticos 
en un laboratorio de ensayos que se ha de fundar cuanto antes para ese objeto y para el 

(1) Esas mismas contradicciones se observan en todo el plan ministerial. Los funda- 
mentos del Mensaje suministran excelentes argumentos para combatir el plan que pre- 
ten le hacerlos prácticos. — A. G. 



i 38 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

estudio de la resistencia y propiedades físicas de los materiales del país ; la fltka expe- 
rimental se ha de enseñar con la mayor amplitud posible, á An de acostumbrar el alum- 
no á observar é interpretar los fenómenos naturales, sin ayuda del maestro ; la mecánica 
general (empezando por la dinámica, y no por la estática), y los elementos de construcciones 
se han de dar también en los primeros años. 

Alrededor de estos ramos, que son esenciales, se han de agrupar otros que son también 
imprescindibles para el ingeniero, como la topografía, el dibigo, la higiene general, etc. 

2* En lo relativo á los conocimientos profesionales, se han de agregar al plan actual 
los siguientes ramos : 

Hidráulica agrícola (que comprende riegos, drenajes, desagües, defensa contra las 
inundaciones) . 

Ingeniería sanitaria (saneamiento de las ciudades y abastamiento de agua potable). 

Ingeniería municipal (construcción, conservación y limpieza de las calles urbanas, 
alumbrado público, extracción de basuras, ensanche de ciudades y trazado de villas 
nuevas) . 

Se ha de suprimir la geodesia, porque pertenece á la especialidad de agrimensor, y 
no es un ramo esencial del ingeniero, ó muy rara vez tiene necesidad de aplicarla. 

Se han de enseñar los órganos de máquina y las máquinas que se emplean en las 
obras, y los elementos de arquitectura, que son imprescindibles para el ingeniero civil, 
sin que por esto se le habilite para entrar en las atribuciones del ingeniero mecánico y 
del arquitecto que son especialidades consagradas desde hace muchos años. 

3* En lo referente á los conocimientos finales, además de la economía política, y de 
los otros ramos que figuran en el plan propuesto, se han de instituir cursos de ciencia 
administrativa, operaciones de banco y bolsa, historia económica y política de los ferro- 
carriles y otros medios de transporte, teoría y práctica de la tarificación ferrocarri- 
lera. 

La conveniencia de estas modificacioDes es innegable, pero nos parece que 
por huir de la falta actual de los conocimientos llamados finales, se incurre en 
el extremo opuesto al proponer la creación de tantos cursos nuevos. 

El ingeniero, en efecto, no necesita ser un financista, pues, ya se trate de 
obras públicas ó privadas, se encuentra convenientemente asesorado y tiene ya 
limitada de antemano la tarea, por los poderes püblicos respectivos, por los di- 
rectorios y consejos consultivos de las sociedades ó los recursos y deseos de 
los particulares. 

Con los cursos propuestos por el ministerio y algunas ampliaciones en el 
estudio y preparación de presupuestos, se llenaría ¿ nuestro juicio las exigencias 
profesionales á este respecto. 

Se contribuiría así á reducir la duración de los estudios que Romagosa con- 
sidera que deben permitir la s^alida de los alumnos á los veinticinco años. 
Nosotros creemos que la longitud de las carreras profesionales se debe calcular 
de modo que puedan terminarse, como mínimo á los veintidós años, cuando un 
hombre adquiere su plena capacidad civil, y como máximo á los veinticuatro ó 
veinticinco años. Puede entonces completar prácticamente en el ejercicio mismo 
de su carrera, la preparación que ha adquirido en la escuela y formarse una 
cierta clientela ó autoridad profesional que lo habiliten, antes de los treinta años, 
para poder subvenir con su trabiyo á sus necesidades y á las de su familia. 

Las modificaciones y reformas que propone el conferenciante, son muy dignas de 
tenerse en cuenta por quienes están encargados de la instrucción nacional, á fin 
de mejorar nuestra enseñanza profesional, cuyas deficiencias son notorias, á 
pesar de haber progresado bastante en los últimos años, dentro de limitados re- 



BIBLIOGRAFÍA 139 

carsos, gracias á los esfuerzos del personal académico y docente, cajas baenas 
inteociones no se puede desconocer sin ínjasticia. 

Mucho queda aún por hacer para que la enseñanza de la in^nieria alcance el 
nivel y el carácter que le corresponde, y debemos felicitamos de que Roroagosa 
haya abordado con claro criterio, este importante problema tan íntimamente 
vinculado con el progreso y porvenir de la República. ~ A. Gallardo. 



H. — CIENCIAS NATURALES 



Anales del Muaeo Nacional de Buenoa Airea. Tomo VI (Serie 2*, tomo III). 
— Buenos Aires, 18d9. 

Ha aparecido un nuevo tomo de 417-50 páginas, con siete láminas, de esta im- 
portante publicación científica que dirige el doctor Carlos Berg. 

Ya nos hemos ocupado de algunos de sus artículos en la época de su aparición 
de manera que sólo extractaremos aquellos de que no ha quedado constancia en 
estas páginas. 

El doctor Berg contribuye al conocimiento de la fauna erpetológica (véase 
Anales de la Sociedad Cientiliea Argentina, tomo XLVI, páginas 243-44) y lepi- 
dopterológica argentina (véase Anales de la Sociedad Científica Argentina^ tomo 
XLVII, página 396). 

Silvestri trata de nuevos diplópodos sudamericanos (véase XnaJef de la Sociedad 
Científica Argentina^ tomo XLVI, página ¿47) y da en italiano una breve descrip- 
ción comparativa de Lepidocampa Oudros, con Campodea Westw. de la cual re- 
sulta que estos dos géneros son muy próximos y que el primero puede considerar- 
se como una adaptación para vivir en sitios secos que ha sustituido por escamas 
los pelos. 

Gallardo se ocupa de algunos casos de teratología vegetal describiendo fascia- 
ciones en Cynara Cardunculus L. Eehium violaceum L.'y varias anomalías en 
Digitalie purpurea L. 

Trata Jhering las especies de Ampullaria de la República Argentina, enume- 
rando ocho especies con su sinonimia y distribución geográfica. 

Spegazzini presenta un importante trabajo de conjunto sobre nuevos ó críti- 
cos hongos argentinos. Describe las siguientes nuevas especies : Lepiota pialen- 
ata. L, Reeandi, £. pygmea^ L. to6a, £. imeraecen», £. laevicepe^ £. lycorper- 
dinea, /,. pluvialis, L. citrinella^ L. hiatuhidee^ L, denticulata, L, platensie, 
£. erylhrella^ £. fu$eo-ro$eola, £. tnicroecopiea, £. pueilla, L. Holmhergi, 
Ar miliaria.^ A meghinoi^ A, pía tenéis. A, sal tenéis, A. argentina, Tricholoma 
pampeanum, T, latifolium, Clytocybe guaehiparum, Myeena cortinarioides, 
Jf. Resandi^ Jf. pinhuarum, Jf. polygrammoides, Jf. trémula, Omphalia 
caesio-atra, O. pusillima, Pleurotus pusillimus, Marasmius pseudoperonatus, 
Jf. platensis, M, bonaérensis, Jf. brachypus, Jf. graminicola, Jf. hirtipes, 
Lentinus platensis, Lenxites argentina^ Voltaria platensis^ Annularia cam- 
porum, Pluteus argentinum n. gen. Volvariella argentina, Entoloma pampea- 
num, Eccilia platensist Claudopus argentinus, Pluteolus argentinus, Pholiota 



140 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

pseudoblattaria, Ph, pseíidofascicularis, Ph. pl/i¿enm, Inocyhe argentina^ 
i. platensis, I. variahillima, I. lepidoeephala, I. microcephala, Hebeloma 
piálense, H. argentinum, Flammula argentina, F. pampeana, F, salUnsis^ 
Naucoria Bergi, N. pusillima^ N, pampicola, N, brachypus^ N, ? fimicola, 
N. macrorhiza. Galera ? strialipes, G. argentina^ G, crystallophora, Tubaria 
Cisneroana, T. fimiseda, T, plaUnsiSf Paxillus ? argentimu, Bolbiíius Ame- 
ghinoi, B. albicep$, Ágaricu$ jodoformicus, A. argén tinu$, A, farinosus. A. 
lepiotoides^ A . lividus, A. cinereus^A.argyropotamieus, Stropharia dunicola, S. 
pampeana, Uypholoma stellula, Psylocybe torlipes, Deconica argentina, Psa- 
tirella argentina^ P. pampeana, P. platensis, Coprinus speciosulus, C. deserti- 
colat C. psamathonophilus, C. edulis, C. platensis, C. humiliSf C. glandulifer, 
C, platysporus, Montagnites argentina, Polyporus caseicamis, P. tikcumanen- 
8Í8, P. Sttickertianus, Fomes sordidissimus , Polystictus hybridus^ P. cnrduben- 
sis, P. Fontanai, P. fallaciosus, Poria gossypium, P, hexagonoides, P. Bergi, 
P. geoderma, P. brevipora, Trámeles argyropotamicus . T, sórdida^ T. argen- 
tina, T, tucumanensis, Daedalea pampeana, O. delicatissima, Favolus salten- 
sis, F, fuegianus, Hydnum? Stuckertianum, Hirpex? platensis, Mucronella 
argentina, Cladodenis platensis, Steretmi argentinum, Corticium pampeanum, 
Uypochnus peronosporoides, Cyphella uvieola. Clavaria pampeana, d. gen.; 
Alboffiella argentina, Cyathus elegans, Gyrophragmium argentinum, Podaxon 
argentinum, P. patagonicum, n. gen. ; Chlamydopus clavatus, C, amblaiensis. 
Batanea guachiparum, B, patagónica, Geaster pampeanus, G. argentinus, G. 
platensis, G. deserticola, Bovista? perpusilla, Lycoperdon bonariense, ¿. ar- 
gentinum, Physarum delicatissimum, Ph. piálense, Ph, crustiforme, Condrio- 
derma ? micraspis, Didymium piálense, Stemonites platensis, Lycogala piálen- 
se, Mucnr funebris, Jf . olivacellus, M. caespitulosus, Ustilago americana, U, 
panid-carlhagenensis, U, globigena, U. abortifera, ü. paspali, U, deserticola, 
Entyloma bidentis, E. hydrocotylis, Tolyposporium? reticulatum, T. pampea- 
num, Tecaphora andropogonis, Uromyces tordillensis, U. carthagenensis, U ^ 
Ameghinoi, U. mulini, U. platysporus, V, megalospermus, U. psamathonophi- 
lus, Puccinia nubigena, P. Bunneisteri, P, heteromorpha, P. lyciicola, P, lip- 
piae, P. megalopotamica, P, thalassica, P. collignoniae, P. ensenadeñsis. Ra- 
venelia platensis, R. papulosa, Aecidium acanthinum, Ae. azorellae, Ae. 
baccharidicola, Ae. heteromorphum, Ae. microspermum , Ae. moneniae, Ae. 
rivinae. Uredo desmodiicola, U. Lilloi, U. magellanica, ¿/. medicdginicola, £/. 
novissima, U, mulinicola, U, sensitiva, U. chaenocephali, U. cleocharidi- 
cola, U, invisa, U. micropsidis, U, minitans, U. parthenii, U. pitanga, 
U, polypogonis, U. uromicoides, U. imperialis, Caeomu? argentinum, Ery- 
siphe deserticola, Cephalotheca ? argentina, Eurotium sacchari, Euly- 
pella citricola, Eutypa andicola, E, erythrinae, Cryptosphaeria populicola, 
Diatrypella platensis, Laestadia eucalypti, L. Lorentzii, Botryosphaeria 
pinicola, Chactomium rostratum, Sordaria apiculifera, S. brevicaudata, 
S. macrostoma, 5. cirrifera, S. hispidula, S, taediosa, Hypocopra pu- 
silla, Copr o lepa intermedia, Rosellinia bonaérensis, R.? macrosperma, An- 
thostoma yatay, Xylaria Holmbergi, X. mierura, Hypoxylon enteroleucum, 
H. megalosporum, Sphaerella Harioliana, S. ziíaniicola, Epicymactia micros- 
pora, Venturia tucumanensis, Apiospora phomatopsis, A. platensis, Myrmae- 
cinm endophaeum, Diaporthe broussonetiae, D. colletiae, D. dickiae, O. ipo- 



BIBU06RAFÍA Ul 

moeae, D. Beneciicola, D. ialae, D, zetna, D. colUiiicola, D. polygonieola, D, 
xanihiicola, Phaeosphaerella gyneriorum, Didymosphaeria ^ gynerii, D. mas- 
sarioides, Deliischia? perpusilla, Valíaria pseudohypoxylon, Eucknosphae- 
ria rhizophilay Ácanthostigma dimerosporioide, Metasphaeria arundinicola, 
Massarina talae, Melanomma vietoris, Sporormia capyharae, S. pyriformis, 
¡Aptüsphaeria anthostomella^ L. gynerii^ L. melanommoides^ L. proteispara, 
L ? subieulifera, Pleospora piptochaetii, P. protei$pora, Pyrenophora chaelo" 
tnioideSyJubella argentina, n, gen.; Balzania platensis, Mekmoipora pampeana * 
ffeclria aurantiella, N, macrosperma^ N.peiargonii, N. peponicola, N . sórdida, 
N. subimperspieua, N. tropicalis, N. phaeostoma, Hypocrepsis hypoxyhides, 
MaUirolia? nivea, Phyllachora apiculata, Phyllaehora ? megalospora, Ph. ? ti- 
pae, n. geo. ; Alboffía oreophila, Plovcrightia? andicola, Dothidella Lilloan, 
Microthyrium vittiforme, Cha^tothyrium musarum^ Seynesia platensis. Lo- 
phiostoma speciüsulum, Phymatosphae ria argentina, Endogone? argentina, Try- 
blidium? colUtiae, Acetabula nemoralis, Geopyxis aparaphysata. Humaría 
phoenicea, Neottiella^ argentina, Ciboria UpU)rhiza, C, poronioides, Belotiella 
velutina, Ascobolus laevisporus, A. megalospermus^ Saccobolus aparaphysatus, 
Ascophanus perpusillus, ümula platensis, Bargellinia? Belti, Phyllosticta 
boussingaulliaet Ph. cestri, Ph. drymidiSy Ph, Etylis. Ph. hal9phHa, Ph. ? oxa- 
lidicola, Ph. eapsici. Ph. tillandsiae, Ph. cissampeli, Ph, smilacina, Pyreno- 
chaeta dichondrae, Phoma adenocauli, Ph. opuntiicola, Ph. iodinae, Ph, orehi- 
dicola. Sirococcus persicae y Do thior ella acervulata, D. proteiformis, Cytospo- 
relia cereina^ C. yatay^ C. eucalyptina, C. macrocera, C, populina, Sphaeropsis 
palorum^ Coriiothyrium dasylirii^ Haptosporella ? talae^ metastelmatis, 
Diplodia colletiae, Ascoehytafabae, Hender soniacylindrospor a, H. chenopodii- 
cola. Septoria ambrosioideSy S, convolvulina, S. lyeopersici, S, nicotianae, S. 
sisyrinchiiy S. solanina, Cytosporina peregrina, C, sapii, C, p^rkinsoniae, Lep- 
tothyrium sclerotiaceum, L, Irithrinasis, Melophia Arechavaletai, Hainesia ly- 
copersiciy Gloesporium passiflorae^ Melanconium yatay, M? patagonicum, 
Chromosporium albo-roseum, Bothryosporium ? palmicola, Lepodonium sulfú- 
renme Spicaria mucoricola, Diplosporium caudatum, D. macrosporum. Ramu- 
laria chenopodii, Cereosporella oenotherae, C. asterina^ Fusoma? vastator, 
Botryotrichum villosum, Cordella argén tina j Catenularia megalospora, Dema- 
tium ehaetopsis, Cladosporium ? stercoris^ Fusicladium cephalanthi^ Stigmina? 
phragmidioideSy Helminthosporium eucalypti, H- penicillus^ Cercospora Aratai, 
C. calystegiae, C.densissima^C, physalidicola, C.ricini, Napicladium pyri- 
forme, Isaria arachnicida, I. argentina, i. tinearum, I. geophila, Stysanut 
calycioideSy S, ? stilboides^ Tubercularia ? endógena^ T. orehidearum, T. pelar- 
gtmii, Patellina talae, P. tropiealis^ Volutella aeutipilisa, Fusarium ailan- 
thinum, F. glocosporoide, F. opuntiarum^ F. pseudoneetria^ F. ? sapindophi- 
lum, Pionnotes vagans, y las siguientes formas nuevas de micelios estériles : 
Rhizomorpha formiearum^Sclerotiumcitrinellum^ S. pulverulentum, S, opun- 
tiarum. 

Por la larga lista precedente puede verse que son nuevas la mayor parte de las 
882 especies conteuidas en la extensa contribución micológica del doctor Speg&z- 
zini. 

El señor Konow se ocupa de los nuevos Tentredioidos sudamericanos que le 
fueron enviados para su estudio por el Museo Nacional. 



144 AN4LES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

del país donde ellos viven; y esta gran ventaja lleva, en este caso el señor Bog- 
giani. 

A la distancia se cae siempre en gravísimos errores, debido generalmente á 
mala información, como el primero en que incurre el señor Brinton de : que 
la región norte del Chaco es de altas y estériles altiplanicies. 

J. B. Ambrosetti. 

Bog'g^ani (Guido). Quaicurú, SuL nomb, posizionb geográfica é rapporti 

ETNIGI É LINGUI8TÍC1 DI ALCUNE TRIBU, ANT1CBE E MODERNE DELL AMERICA NBRI- 

DiONALE (con una carta;. En Memorie della Societh Geográfica Italiana (vol. 
Vil, parte 2-, 1898). 

Como su título lo indica, en este trabajo de 55 páginas estudia detenidamen- 
te los asuntos que se reñeren al nombre guaicurú del que el señor Lafone 
Quevedo, á quien está dedicado este folleto, decía en 1896 al tratar del Idioma 
Mbaya : «^ El nombre de guaicurú ha servido para mucha confusión en la et- 
nografía y lingüística del Chaco ». 

El señor Boggiani ha abordado la parte etnográfica de la cuestión y bien in- 
formado, como siempre, dilucida una cantidad de cuestiones sobre los indios 
del grupo Mbaya-guaycurú y corrige de paso muchos errores clásicos, corrien- 
tes en la etnografía de las tribus chaqueñas-paraguayas. 

Pasa en revista todo lo que se ha dicho y se refiere á los Payaguás y Len- 
guas, á los guanas de Miranda (Guana, Chañas ó Cianá ó Layanasj, distintos 
de los guana del Chaco (Guand, Sapuchí, Sanapaná, Angaitá y Lengua], á los 
Chamacocos-Tumanahá, á los Mbaya (Caduveos) y por fin aborda el tema de los 
guaicurús ? deshaciendo la serie de intríngulis que se había producido alrede- 
dor de este nombre, que es sólo genérico y general y de los demás de otras 
tribus de autores diversos antiguos y modernos ; dejando en claro la existen- 
cía de las siguientes tribus, que es bueno queden deslindadas una vez por todas : 

Payaguá, 

Lengua, 

Angaité, ( Lenguas, Guaicurús Machicuis, Machicuys, Eniman- 

Sanapaná, ( gas. Enimacas, etc.. de varios escritores. 

Supuchí, 

Guana (del Chaco) 

Tumanahá (Chamacocos bravos) )-,... «,. . v ^ . .. 
Chamacocos (mansos) j Ti"»»»»»». T.minabas de Jolis y Hervas. 

Todas estas tribus ocupan hoy, lo mismo como en tiempo de la conquista 
española, precisamente casi todo el triángulo contenido entre el Río Paraguay y 
el Pilcomayo y cuyo vértice sería la Asunción , menos una pequeña parte que, 
ocupada antiguamente, fué abandonada hace más de un siglo y medio por los 
mbaya-guaicurús y por los gitand (de Miranda]. 

Termina el interesante estudio con un cuadro comparativo de los siguientes 
idiumas chaqueños : 

Mbaya-guaicurú, Caduveo, Guana (del Chaco), Sanapaná, Angaité, Lengua, 
Chamacoco, Kinikinao Tereno, Guana (de Miranda), y Payaguá y un mapa étni- 
co de la región comprendida entre el rio Pilcomayo y Coimbra ó mejor entre 
el paralelo W al 25^. 

J. B. Ambrosetti. 



ANALES 



DE LA 




científica 



ARGENTINA 



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REDACTORES 

lo^eniero Eduardo Aguirre, señor Juan B. Ambrosetti, doctor Pedro N. Arata, 
ingeniero Alberto de Arteaga, ingeniero doctor Manuel B. Bahía, ingeniero 
Santiago E. Barabino, ingeniero Federico Birabén, arquitecto Juan A. Bu.s> 
chiazzo, ingeniero Emilio Candiani, ingeniero José S. Cortí, doctor Eduardo L. 
Uolmberg, doctor Atanasio Quiroga, ingeniero Francisco Seguí, doctor Enrique 
Toroú, doctor Roberto Wernicke, doctor Estanislao S. Zeballos. 



SEPTIEMBRE 1899. — ENTREGA III. - TOMO XLVIII 



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índice de la presente enthega 



Roberto Wrrmcke. La liga contra la tuberculosis Ufi 

Fkobrico BiRADRN. Pedagogía matemática (bibliografía y crítica) (Conclusión) 156 

Cristóbal M. Hickbn. La fdbrica nacional de paños de A. Prat 168 

Carlos SpEr.AZZiNi. Nova addenda ad Floram Patagonicam { Continuación J 17-2 

Miscelánea : Terminología española de electricidad. — XUl» Congreso interna- 
cional de medicina. — Modo de evitar las inundaciones del río Negro 191 

IUbliookafia : Alzóla \ Mino.ndo, Las obras públicas de España. — Brillié, 
Torpilles