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Full text of "Anales de la Sociedad Española de Historia Natural"

ANALES 



DE 






HISTORIA NATURAL 



£0 



o 






ANALES 



DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 



DE HISTORIA NATURAL 



TOMO NOVENO 



MADRID 

DON S. DE UHAGON, TESOREEO 

CALLE DE JOVELLANOS, 7, TERCERO 



1 880 



Artlculo 27 del Reglamento. Lasopiniones emitidas en las Memorias publicadas 
en los Anales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. 



IMP. DK FOIiTANKT, LIUKRTAD, 21). 



CATALOGO METODIGO 



DE LAS 



PLANTAS OBSEMADAS COIIO ESPONTAIAS 



EN NAVARRA, 



DON JUAN EUIZ CASAVIELLA. 



(Sesion del 1." de Octubre de 1879.) 



PRIMERA PARTE. 



ADVERTENCIA PRELIMINAR. 

Heme decidido por seg-unda vez, desde que tuve el honor de 
ser admitido como socio, 4 presentar ^ mis coleg-as un sen- 
cillo trabajo sobre la Flora de Navarra; no porque lo crea de 
alg-un valor cientifica 6 literariamente considerado, sino por- 
que espero lia de ser juzg-ado con la benevolencia que se 
merece, el que siendo un simple aficionado al estudio de la 
Botanica, trata de dar k conocer al publico cuantos datos ha 
podido recoger sobre la poblacion veg-etal del pals navarro. 
Otras consideraciones me han oblig-ado ademas k esperar de 
mis consocios un juicio benevolo. Siempre fue, en primer 
lug-ar, la indulg-encia companera inseparable del verdadero 
saber, y jam^s los hombres de profundos y extensos conoci- 
mientos dejaron de atender las m&s lig-eras y sencillas obser- 
vaciones de cuantos, guiados por sus luces y siguiendo sus 
pasos, se dedicaron con fe y entusiasmo k la investigacion de 
la verdad, por humildesy pequehos que fueran, si con ellos se 
les comparara; si pues, mis escasos conocimientos me atur- 
dian y me hacian retraer de publicar mi pobre obra, el mucho 
saber de las personas k que se halla dedicada me obliga k 



6 ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (2) 

creer no lia de ser desatendida por las mismas. Debe en se- 
g*undo Ing-ar considerar, el que quiera ser imparcial en su 
juicio, los escasos medios de que he dispuestO;, alslado como 
me hallo en un pequeho pueblo rural; con pocos libros y sin 
ningun otro de los indispensables recursos para esta clase de 
estudios, como son , principalmente, buenas colecciones de 
plantas bien estudiadas. Ann en los trabajos de recoleccion 
he tropezado con la dificultad de no poder abandonar mi ofi- 
cina de farmacia mas que por algunas horas 6 escasos dias. 
I)or no tener 4 quien encarg-arla; lo cual ha hecho que los 
puntos mejor explorados liayan sido los alrededores del pueblo 
en que resido. 

Tiene, sin embarg-o, k mi pobre juicio, el Catilog-o adjunto 
el m^rito de que todas las plantas en 61 contenidas han sido 
observadas en las localidades en que se citan por mi mismo, 
todas han sido recolectadas y preparadas para el herbario por 
mis propias manos, y todas han sido tambien por mi estu- 
diadas. Cuanto trabajo y paciencia requiere todo esto no debo 
aqui encomiarlo, pues me dirijo k personas versadas en igua- 
les 6 parecidas ocupaciones. Muchas son las obras de indole 
seme] ante y m&s importantes, sin duda , que la presente que 
no reune estas condiciones; siendo hasta frecuente escribir 
Catalog-OS de plantas, y aun floras, de extensos paises, cumo- 
damente sentados en el bufete con los materiales suministra- 
dos por otros observadores. Una especie unicamente se cita 
en el adjunto CatMogo que no ha sido vista por mi en el mismo 
punto donde espont^neamente crece; y esta es el Ardntus 
Z/^/^f/o, que ha sido sin embargo estudiada en estado fresco 
por ejemplares que expresamente mand^ recoger por persona 
mandada 4 la localidad & este exclusivo objeto; todas las de- 
m&s las he observado y recogido exponi^ndome k los ardorosos 
soles del vcrano, k los frecuentes y perjudiciales cambios de 
temperatura de la primavera y otono, y sufriendo toda clase 
de incomodidades en pcnosas y largas excursiones ; todo por 
el m{is puro y desintercsado amor {"i la ciencia, sin esperar la 
menor recompensa de mis trabajos y afanes. Estos son, pues, 
los iinicos m^ritos que en favor de mi obrahe creido necesario 
alegar, convencido de que mis consocios sabnVn apreciarlos 
en lo que valen. 

Poco debo decir ahora del plan del Cdtdlogo, pues he seguido 



(n) Ruiz Casaviella.— PLANTAS espontAneas dk navarra. ■: 

en iS\ las luiellas de los dcmas boti'micos cspafioles que ban 
publicado trabajos dc csta indole. Sig"uese en el orden de las 
familias, g-^neros y especies, y ann en la sinoniniia de las 
mismas, la excelente obra de Greniery Godron, titnlada/'Vore 
^e i^w«c<?, teniendo tambien & la vista, para las especies no 
comprendidas en aqu^lla, la Serie Imper/ecla de Loscos y 
Pardo. Hise procnrado, con gran cnidado, mncba cxactitnd 
en las localidades, asi como en la epoca en que se lia visto 
cada planta en flor, lo cual se indica (i continuacion de aqu6- 
llas. Al final de la obra se darti un Ctiadro fitostdtico mimerico 
de las plantas navarras, considen'indolas bajo el punto de 
vista de sus afinidades naturales y mutuas relaciones, y tam- 
bien bajo el de su duracion; y ent6nces se liarAn alg-unascon- 
sideraciones generales sobre la Flora navarra. Esta parte que 
formar^ como un ap^ndice al Cat^og-o, la deber6 k mi amig-o 
el medico militar D. Ramon Masferrer y Arquimbau, quien se 
ba ofrecido gustoso k escribirla, y me ha ayudado adem^s en 
el arreg-lo y disposicion del resto de la obra, por todo lo cual 
le estoy mny agradecido. 

Considero tambien un deber sag-rado hacer aqui constar 
publicamente el auxilio que me ban prestado los sefiores don 
Francisco Loscos y Bernal, farmac6utico de Castelser4s (Ara- 
gfon) y bien conocido bot^nico, y D. Maximo Laguna, inge- 
niero de montes y reputado bot&nico del Escorial, revisando 
y determinando muchas plantas de mi herbario el primero, y 
solventdndome el segundo varias dificultades que le he con- 
sultado; por lo que merecen mi m^s sincero agradecimiento, 

R6stame, para terminar, advertir que varias de las especies 
anotadas han sido antes publicadas por mi en el Restatirador 
Farmaceutico; pero muchas otras no han sido todavia seiiala- 
das como propias de la Flora navarra. 

Mucho falta todavia para el completo conocimiento de esta 
flora, pues no he podido explorar aim la parte alta de los 
montes de este pais ; mas como no me falta entusiasmo ni 
deseos de adquirirel m^s completo conocimiento posible de la 
misma, espero poder en lo sucesivo ir llenando los grandes va- 
cios que en este desalinado trabajo hallar^n todas las personas 
inteligentes. Conste, pues, que si no puedo realizar mi deseado 
ideal de dar un Catdlogo completo de la Flora de Navarra, no es 
por falta de voluntad, sino por insuficiencia de medios. 



8 AN ALES DE HISTOBIA NATURAL. (4) 

Aunque, como ya llevo diclio, este Catalog'o e&th dispuesto 
seg-un la clasificacion de la Flore de France, participa m^s del 
in6todo y sinonlmia seg-uidos en la Se7'ie im2)erfecta de las 
PJantas Aragonesas , de los Sres. Loscos y Pardo: de dicha 
Serie lie tornado en este y en mis Catdlog-os anteriores lo que 
he creido conveniente y aplicable k las plantas de Navarra, y 
espero que sus autores sabr&n dispensarme el atrevimiento, 
por el especial aprecio que teng-o 4 la Serie y a sus autores, y 
lo mismo repito para las notas intercaladas que he sacado de 
publicaciones del Sr. Loscos. 

Pudiera haber dispuesto el Cat^log-o segun la clasificacion 
adoptada por los Sres. Willkom y Lange en su Prodromus 
Flora Hispanicce, publicada en Stuttgart, pero siendo mas 
diflcil y poseyendo yo solamente los cuatro primeros voli'i- 
menes, no me hallo en el caso de dar esa forma k mi Cat^logo. 



PLANTAS VASCULARES. 



EXOGENAS 6 DICOTILEDONEAS. 



TALAM I FLORAS. 



Ranunculaceas. 

1.— Clematis Flammula L. 

Caparroso, en el Soto del puente. Julio. 

2.— C. Vitalba L. 

CapaiToso; Betelu; entre matorrales. Julio, Ag-osto. 

3.— Thalicthrum elatum Jacq. 

Caparroso, sotos y orillas de las acequias. Juniu, Julio. 
Varia entener sutallo unas veces levantado,y acostado otras. 

4.— Th. tuberosum L. 

Villava; Caparroso; Carrascal, en los montes de Bariain y 
Echano. Julio. 

5. — Anemone Hepatica L. 

Villava, en el monte de Arre; Abril, Carrascal; Julio, sin flor. 

6.— Adonis microcarpa D. C. (A. vermlis Asso,, non L.) 
Caparroso, Soto del Puente. Abril. 

7. — A. vernalis L. 

Cerca de Villava, entre este pueblo y Arleta; montes de Za- 
baldica. Primavera. 

Di k conocer esta planta, que es de todo punto espont^nea 
en Kavarra. en 1871 (v6ase mi Primer catdlogo en El Res- 



10 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 

taurador Farmacmtico del 12 de Mayo de aquel afio) , y en 1876 
(17 de Marzo) mi amig'O el medico militar D. Ramon Masferrer 
y Arquimbau la recog-i6 en Monjardin (cerca de Estella) y a 
su regreso del ej6rcito del Norte pas6 por mi casa y me enseii6 
los ejemplares hallados, en un todo ig-uales k los observados 
por mi en Villava, etc. El disting-iiido bot^nico arag-on6s y 
apreciable amig-o mio D. Francisco Loscos y Bernal ha estu- 
diado tambien esta especie, y admite como acertada mi deter- 
minacion. (V6ase lo que dice sobre la misma en sus Comen- 
tarios sobre la Flora de Zaragoza.) 

8. — Ranunculus aquatilis L. 

Caparroso, en las balsas de los montes. Mayo. 

9. — Var. capillaceus D-C. 
Cerca de Villava. Primavera. 

10.— R. chserophyllos L. 

Caparroso, praderas siliceas. Abril, Mayo. 

Tuve alg-unas dudas sobre el acierto de mi determinacion, 
pero el Sr. D. Manuel Compaii6 confirm6 mi manera de 
ver en vista de unos ejemplares que remiti k la Sociedad Botd- 
nica Barcelonesa , y el Sr. D. Maximo Lag-una, reputado bot^- 
nico del Escorial, me reg"al6 con este mismo nombre alg-unos 
ejemplares de la localidad en que reside, en un todo iguales 
k los hallados por mi en Navarra. 

11.— R. bulbosus L. 

Caparroso, Betelii, abundante. Mayo, Junio y Julio. 

12. — R. arvensis L. 

Caparroso, comunisimo entre las mieses. Abril, Mayo. 

13.— Ficaria ranunculoides Moench. 
En Villava, muy poco comun en los barbechos. Marzo, Abril. 

14.— Helleborus viridis L. 

Entrc Villava y Arre. Primavera. 

15— H. fcBtidus L. 

Caparroso, rara (alguno que otro ejemplar cerca del rio, 



(7) Ruiz Casaviella. — plantas espontaneas de navarra. ii 

procedcntos acaso do somillas arrastradas en las crccidas); 
muy comiin en Villava y Bctelu. Iiivierno y Primavcra, 

16. — Nigella arvensis L. 

Caparruso , comuii en los rastrojos. Verano. 

17. — Aquilegia vulgaris L. 

Entre Mllava y Arlcta, muy rara. Mayo. 



18.— Delphinium pubescens D-C. 

Caparroso, en los montes. Verano. 

19. — D. peregrinum L. 

En alR-unos barbechos del Piano de la Bardena. Julio. 




20.— D. Loscosii Cost. 

Entre los rastrojos del Refoyar en el Regadio de Caparroso. 
Julio. 

V^ase lo que de esta planta dije en el Restaurador Farma- 
ceutico del 20 de Abril de 1873, en un escrito titulado Plantas 
navarras, y lo que mi amig-o el Sr. Loscos dice sobre lamisma 
en sus Comentarios soire Ja Flora de Zaragoza. En este ultimo 
escrito establece su autor : que el Del])Mnmm de la seccion 
Consolida D-C. de la parte baja y central de Arag-on es el 
D. pndescens D-C; que el de la misma seccion de Pefmrroya 
(Loscos), de Aranda f C^Zfl^'^MJ y de Caparroso (Ruiz) es el 
D. Loscosii Cost, (sinonimo del D. puhesce^is forma eJata, ho^- 
Q,Q^, Scr.nnm.'oi, IKirte); y finalmente, que el peculiar de 
las m^s elevadas montafias meridionales, Bordon, Tronchon, 
Cantavieja, Mosqueruela, etc., es el D. Hispanicum Willk. 
(esp. ined. ) que es el D. 0rie7itale Lo&cos ( Ser. nmi 64), y el 
D. Consolida Asso, non L., ncc Eclieand. V6ase tambien Costa, 
Ampl. al Cat. pdg. 8. (An. Soc. Esp. de H. N.) 



Berberideas. 



21. — Berberis vulgaris L. 

Caparroso, muy comun. Mayo. Nomb. vulg. 



Vinagrcra^. 



12 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (8) 



Papaveraceas. 

22. — Papaver Rhoeas L. 

Comun en todas partes. Abril, Mayo. Nome, yulg., Abahol. 

23. — P. Argemone L. 

Comun en las orillas de los sembrados y de los caminos. 
Abril , Mayo. 

24.— Rcemeria hybrida D.-C. 

Cerca de la estacion de Castejon, rara; en el Reg-adio de 
Caparroso, abundante. Abril, Mayo. 

25. — Glaucium corniculatum Curt. 
M61ida y Caparroso, raro. Abril, Mayo. 

26. — Chelidonium majus L. 

En Villava en paredes viejas y hiimedas, rara. Primavera. 

27. — Hypecoum grandiflorum Benth. 

Cerca de la estacion de Castejon, algunos pi6s solamente. 
Mayo. 

Fumariaceas. 

28. — Fumaria capreolata L. 

En Villava yPuente la Reina, sobre las paredes. Abril, Julio. 

29.— F. officinalis L. 

Caparroso y Villava, niuy frecuente. Mayo. 

30.— F. spicata L. 
Caparroso, rara. Abril. 

Cruciferas. 

31. — Sinapis arvensis L. 

Caparroso, cntro las mioses, barbeclios y en otras partes, 
comunisima. Desde Abril hasta fc^etiembre. 



(9) RuizCaSaviella.— PLANTAS ESPONTANEAS DENAVARRA. lU 

32.- Eruca vesicaria Cav. ( Brasicavesicaria T.., Erucasatwa 
mihi olim \\) noa Lamcky) 

Lindes del Reg-adio. Abril, Mayo. 

Opinacl Sr. Loscos que hi Fruca saliva Lam. y la F. vesica- 
ria Cav. son tan afines que quizjl deban reunirse en una sola 
especie (v6ase lo que dice en la p^g-ina 28 de su Series Exi- 
cata FlorcB Aragonensis, Centiiria Prima); mas como la planta 
^ que da el segnindo de los dos referidos nomhres cs exacta- 
mente igual k la de Navarra recogida por mi^ he creido debia 
dar k 6sta el mismo nombre que el reputado bot^nico aragon6s 
da k la suya. 

33.— Hirschfeldia adpressa Moench. 
Caparroso, abundante. Primavera. 

34. -Diplotaxis erucoides D-C. 

Caparroso, entre las mieses. Abril. 

35. — D. Erucastrum Gr. etGodr. 
Caparroso. Mayo, Junio. 

36.— Malcolmia africana R. Br. 

Caparroso , terrenos alg-o inundados , arcillosos 6 sillceos. 
Abril, Mayo. 

37 — Matthiola tristis R. Br. 

Las mismas localidades y 6poca de floracion que la anterior 
especie. Varia en el color de sus p6talos. Durante el dia no 
tiene ning-un olor ; pero al ponerse el sol lo tiene ag-radable^ 
si bien d6bil. Es notable la circunstancia de que recog-idas las 
plantas en el campo con todo cuidado y puestas en casa en 
vasos con ag-ua pierden de todo punto aquella propiedad, sean 
cuales fueren las condiciones en que se las pong-a de mayor 6 
menor luz en la habitacion. 

38.— Erysimum perfoliatum Crantz. 

Caparroso, en las eras y en alg-unos sembrados^, no abun*- 
dante. Abril , Mayo. ■ 



(1) Vease mi primer CfT^flio^o publicado en El Restaurador Fartnnre'utico del 12 de 
Mayo de 1871. 



14 AN ALES DE HISTORlA NATURAL. (10) 

39. — Sisymbrium officinale Scop. 

Caparroso; Betelii. Primavera, Verano. 

40.— S. asperum L. 

En alg-unos barbechos, rara. Abril , Mayo. 

41.— S. hirsutum Lag*. 

Caparroso, cerca de las ultimas casas del pueblo y mas 
16J0S, escombros, orillas de los sembrados y de los caminos. 
Mayo. 

42.— S. Columnae Jacq. 

M^s comun que la anterior en la misma localidad, pero en 
terrenos m^s liiimedos. Primavera. 

43. — S. AUiaria Scop. 
Entre Villava y Huarte , rara. Primavera. 

44. — S. crassifolium Cav. 

Caparroso, raro; alg-unos ejemplares en una zanja de la 
carretera, en los ribazos y lindes del Reg-adio. Mayo. 

45.— S. Irio L. 
Frecuentisima en todas partes. Marzo. Abril y Mayo. 

46. — Nasturtium officinale R. Br. 

Caparroso, rara; Melida, comun en la fuente del Cano. 

47. — Arabis stricta Huds. 
Betelii. Julio. 

48.— A. muralis Bertol.? 

Betelii, en las liendiduras de las paredes. Julio, en fruto. 
sin flor. 

Remitida esta especie en consulta k la Sociedad Boimiica 
.S^rc<?/oMi?5^ no me fueron resueltas mis dudas, pues si bien 
el Sr. Compafio afirmo quo era la citada, el Dr. Costa lo puso 
un «no lo creo» al lado del nombrc. 

49. — A. Gerardi Boss. 

En lugnros horbosos y hiimcdos del Rofradio dc Caparroso. 



(11) Ruiz Casaviella. — riAi^TAS espontaneas be navahra. is 

La observt^ por primcra vcz en el dia 16 de Mayo de 1878 con 
flor y fruto. Alcanza en alg-unos ejemplares casi un metro de 
altiira, sus floras son i)equenisimas y sus silicuas muy largas 
y del^-adas. Es iiiiiy afine al A . sagHlata D-C. , con el cual la 
confundio estc g-ran uaturalista. La especie de Caparroso ticne 
todos los caract6res que le senalan Grenier y Godron [Fl. de 
France, v. Lp{\g'. 102,) entreloscualestienen el mayor valor para 
el diag-nostico los de tener «las hojas caulinares ajireiadas 
contra el tallo i7iferiormente , y provistas siempre de dos orejas 
paralelas y aplicadas. » 

50. — Cardamine hirsuta L. 

Caparroso. Marzo, Mayo. 



51. — Alyssum calycinum L. 

Caparroso, en los campos. Primavera. 

52. — A. campestre L. 

Con la anterior. Primavera. 



53.— Draba verna L. 

Caparroso, comun; m6nos frecuente en Villava. En los pri- 
meros dias de la primavera. 

54.— Camelina sylvestrisWallr. 

Caparroso. Abril, Mayo. 

55.— Neslia paniculata Desv. 
Caparroso, en los sembrados. Abril, Mayo. 

56.— Iberis ciliata All. 
Caparroso. Junio. 

57.— I. amara L. 
Caparroso. Mayo. 

58.— Thlaspi perfoliatum L. 

En alg-unos ribazos sombrios del Regadio de Caparroso. 
Mayo. 



X 




16 ' A^^ALES DE HISTORIA NATURAL. (12) 

59. — Thlaspi Bursa-pastoris L. 

Comun en todas partes. Desde Enero 6 Febrero hasta Abril 
y mks adelante. Es muy variable en la forma de las liojas y en 
sii mayor 6 menor desarrollo, seg'un el terreno en que crece. 

60.— Lepidium campestre R. Br. 

Caparroso, entre los sembrados. Mayo. 

61. — L. latifolium L. 

Caparroso, rara; s61o he visto dos 6 tres ejemplares bien 
desarrollados entre los matorrales del Reg-adio en el mes de 
Julio, los que estaban en completa floracion y tenianun sabor 
de ajo fortisimo al mascar sus liojas. Nomb. vulg., Lepidio. 

62. — L. subulatum L. 

Caparroso^ terrenos yesosos, rara. Mayo, Junio. 

63.— L. Draba L. 

Caparroso, es tan comun que cubre buenas porciones de 
terreno en las eras, 6 infesta los sembrados. Abril, Mayo. 
Nome, vulg., Florida, nombre que aplican tambien 4 otras 
cruciferas, entre 6stas al Sinajpis arvensis. 

64.— Senebiera Coronopus Poir. 
Cascajo del rio Arag-on, muy rara, Julio, en fruto, sin flor, 

65.— S.pinnatifida D-C. 

Betelii, junto al rio. Julio. 

66. — Rapistrum rugosum All. 

Caparroso, abundantisima. Mayo. 



Cistaceas. 

67. — Cistus salviaefolius L. 

Monte de Ipasate^ raro; Carrascal, m^s comun. Julio 

68.— Heliantheknum salicifolium Pers. 

Caparroso , frecuente. Primavera. 



(13) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneasdenavarra. n 

69.— Helianthemum polifolium D-C. 

Pueiite la Reiiia e Ipasate. Julio. 

70. — H. vulgare Gaertn. 

Con el anterior. 



71.— H. hirtum Pers. 

Caparroso, abundante en los montes. Mayo, Junio. Nombre 
VULGAR, Flor terrera. 

72.— H. lavandulaefolium D-C. 
Caparroso, frecuente. Junio, Julio. 

73.— H. squamatum Pers. 
Terrenos yesoso-arcillosos, con el anterior. 

74. — H. paniculatum Dunal. 
En los barrancos y cascajeras. Mayo, Junio. 

75.— Fumana viscida Spach. 

Caparroso, no es comun; se ven alg-unos pi6s en terrenos 
yesoso-arcillosos. Mayo, Junio. 

76. — F. vulgaris Spacb. 
Con la anterior, pero abunda alg-o m&s. Idem. 



Violarieas. 

77.— Viola odorata L. 

Caparroso, frecuente. Febrero, Marzo. 

78.— V. tricolor L. 

He visto un solo pie en el Soto del Puente, el 10 de Mayo 
de 1879. 



ANALES DE HIST. NAT.— IX. 



18 ANALES DE HISTOKlA NATURAL. (14) 



Resedaceas. 

79. — Reseda aragonenis Lose, et Pard. — (R. Phyteuma L. 
var.fragans Teix. , R. Phyteuma Plur. bot.). 

Alrededores de Caparroso, frecuente en ribazos y viiias. 
Desde Marzo 4 Ag-osto. 

La descripcion que da el Sr. Loscos de esta especie en su 
Series exicata Flora Aragonemis ; Cent, prim., p. 30 et 31, es 
la sig-uiente : 

« Radix annua vel Mennis. Caules numerosi adscendentes 
vel Immifiisi. Folia glaiica. Sepala petalis cequilonga , ohtnsa, 
subplana. Antliaerae crocatse. Semina subfusca. Planta sem- 
per glaiicd, odore violae.» Aiiade el citado autor que jam^s ha 
visto formas intermedias entre esta especie y la Phyteuma, 
tipo de Linneo, de modo que es f^cil disting-uirlas entre si, 
aun cuando vivan varias veces reunidas. La R. aragonensis 
tiene casi siempre las hojas enteras, al paso que la Phyteuma 
las tiene siempre trifidas; tiene adem^s la primera los pedi- 
celos m^s robustos y mas larg-os, y por tanto el racimo doble 
mds g-rueso que la seg-unda. V^anse las paginas citadas mds 
arriba de la Ser. exic. Fl. Arag., y lo que el mismo autor dice 
sobre esto en sus Comentarios solre la Flora de Zaragoza. 
Puede tambien consultarse Costa , Ampl. al Cat. de PI. de 
Cat., p. 41 (Anal. Soc Esp. Hist. Nat., t. ii., ano 1873). 

Crece esta forma veg-etal en todo Arag-on, Navarra, Cataluna 
y Valencia, y probablemente en los alrededores de Madrid y 
en otras partes de Espaiia. (Loscos. ) 

80. -R. lutea L. 

Caparroso, en alg'unos ribazos. Mayo. 

81.— R. suffruticulosa L. 

Caparroso, rara, s61o algunos ejemplares esparcidos en los 
terrenos arenosos. Mayo. 

82.— R. luteola L. 

En el Ileg-adlo de Caparroso , rara pero bien desarrollada ; en 
Betelu, mucho mds rara. Mayo. 



(15) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneasdenavarra. i9 



Poligaleas. 

83. — Polygala calcarea Schnltz. 
Carrascal . en la Sierra de Alaiz. Julio. 

84. — P. vulgaris L. 

Caparroso, bordes dc acequias y otros sitios hiimedos; Be- 
teli'i. Mayo, Julio. 

Varia esta especie por sus flores blancas, azules 6 rosadas, 
y tambieii por su tamafio. La del Reg-adio de Caparroso es m&s 
robusta que la de los montes. 



Franqueniaceas. 

85.— Frankenia pulverulenta L. 

Caparroso, rara en los escombros. Junio. 




Sileneas. 

86. — Cucubalus baccif erus L. 

Caparroso, entre matorrales , rara. Mayo, Junio. 

87.— Silene inflata Sm. 

Comun en las mieses, etc. Mayo, Junio. 

88. — S. conica L. 

Bastante comun en Caparroso. Mayo. 

89.— S. permixta Jord. 

Muy rara; pocos ejemplares entre penas en el Sotillo, y 
algunos m^s en el camino de M61ida k Carcastillo. Julio. 



90.— S. nocturna L. 

Caparroso , muy rara. Creo que abunda en los sembrados de 
la B^rdena, que lie explorado muy imperfectamente. Mayo. 



20 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) 

91. — Silene nutans L. 

Villava, rara; Betelii, muy comun. Julio. 

92. — Agrostemma Githago L. 

Villava, bastante rara. No he podido ver ni un solo ejemplar 
en Caparroso. NoMB, vulg. , Neguilla6Negidllo7idelos irigos. 
Abril. 

93.— Saponaria officinalis L. 

Caparroso, rara; M^lida, comun. Julio. 

94. — Gypsophila Vaccaria Sibth. 
Comun en las mieses. Mayo. 

95.— Dianthus prolifer L. 

Caparroso. Mayo y verano. 

96. — D. hispanicus Asso, xar. dorealis Willk. 

Caparroso, sitios secos de los montes. Junio. Tiene flores de 
varios colores. 

97. -D. valentinus Wk. 

Penas de San Fausto m^s all& de Estella; Villava, en el monte 
de Arre y Cerro de Miravalles 6 monte de Huarte. Julio, 
Ag-osto. 

98. — D. velutinus Guss. 
Caparroso; Betelii. Verano. 

Alsineas. 

99. — Sagina apetala L. 

Montes de Echarri-Aranaz, raray muy escondidaentre otras 
plantas y k su sombra. Julio. 

100.— Buffonia tenuifolia L. 

Caparroso, frecuente. Mayo. 

101. — Arenaria serpyllifolia L. 

Caparroso, Betelii, las Campanas y Biurrum ; entre piedras. 
Abril. 



(H) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneas de navarra. 21 

102.— Stellaria media Vill. 

Comun en todus los lug-ares hiimedos. Nomb. vulg., Pani- 
pUna. 

103.— S. holostea L. 

En las selvas del Carrascal. Julio. 

104.— Cerastium glutinosum Fries. 

Caparroso, en los prados. 

Podria tomarse esta planta por el C. Gaijanum, pero compa- 
rada con la que el Sr. Loscos presenta en su Centuria primerd 
como representante de esta ultima especie, se hallan diferen- 
cias bien caracteristicas. 

105. — G. vulgatum L. 

Caparroso en el Reg-adio. Abril. 

106. — Spergularia rubra Pers. 
Caparroso. Mayo. 

107.— S. diandra Heldr. ( S. ruhra, var. Echeand.) 
En los sembrados del monte de Caparroso. Mayo de 1878. 
La planta recog-ida por mi es exactamente igual k la que 

Loscos presenta en su Centuria primera. 

108. — S. salsuginea Fenzl. 
Caparroso, comun. Mayo. 

109.— S. media Pers. 
Caparroso, en sitios arenosos y arcillosos. Mayo. 

110. — ^Var. marginata Fzl C. (Arenaria media L., A. margi- 

nata D-C.) 
Con la anterior. Orilhus del rio Arag-on en Setiembre en flor 
y fruto. 



Lineas. 



111.— Linumstrictum L. 

Caparroso. Mayo. 



22 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (18) 

112. — Linum maritimum L. 

Caparroso, comun, hordes de acequias, etc. Julio, Octubre. 

113. — L. viscosum L. 

Puente la Reina, todo el Carrascal, Eharri-Aranaz. Junio^ 
Julio. 

114. — L. suffruticosum L. 

Caparroso, muy comun en los montes, adornando con sus 
blancas y bonitas flores los sitios m^s aridos. Mayo, Junio. 
Nome, vulg., Lino. 

115.— L. narbonense L. 

Caparroso; Carrascal. Junio, Julio. 

116.— L. angustifolium Huds. 
Caparroso. Verano. 

117. — L. catharticum L. 

BeteliJ, sobre las tapias; Carrascal, cerca de Lepuzain, en 
los matorrales. Junio, Julio. 



Malvaceas. 

118.— Malva moschata L. 

Villava, orillas del rio. Agosto. 

119.— M. trifida Cav. 
Caparroso, comunisima. Junio, Julio. 

120. — M. sylvestrisL. 

Comun. Primavera y verano. 

121. — Althaea officinalis L. 

En el sotojde Traybuenas. Verano. 

122. — A. cannabina L. 

Caparroso, sotos y rastrojos. Verano. 



(13) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneas denavarra. 23 

123. — Althaea hirsuta L. 

CapaiToso y Betelu. Mayo, Junio. 



Gerani^ceas. 

124.— Geranium sanguineum L. 

Carrascal. He yisto uu solo ejemplar. Julio. 

125. — G. dissectum L. 

Caparroso; Betelu. Abril, Julio. 

126.— G. molle L. 
Caparroso, olivares. Mayo. 

127. — G. rotundifolium L. 

Con el anterior. Mayo. 

128.— G. Robertianum L. 

Betelu, Ipasate. Julio. 

129. — Erodium malacoides Willd. 
Caparroso, vulg-ar. Abril, Mayo. 

130.— E. ciconium Willd. 
Tan comun como el anterior. La misma 6poca. 

131. — E. cicutarium L'Herit. 

Cerca del rio y otros sitios arenosos. Empieza k florecer 
^ntes de la primavera. 



Hipericineas. 

132.— Hypericum perforatum L. 

Caparroso, vulg-ar; Villava y Betelu, frecuente. Junio, Julio. 

133.— H. tetrapterum Fries. 

S6I0 en Caparroso, en las orillas de las acequias, abundante. 
Junio , Julio. 



24 AN ALES DE HISTOKIA NATURAL. (20) 

134.— Hypericum pulchrum L. (H. elegantissimum Crantz.) 
Cerca de Betelu, rara, en las rocas de los banos. Julio. 

135.— H. montanum L. 

Con la anterior, pero abundante. Julio. 

136.— Hypericum androssemum L. 

Betelu, orillas del rio, grupos de pocos individuos. Julio. 



Acerineas. 

137. — Acer opulifolium Vill. 

En el soto de la Recueja, un solo pi6 que es un ^rbol bas- 
tante elevado. Julio. 

138.— A. monspessulanum L. 

Carrascal. 

139. — A. campestre L. 

Con el anterior. (No lie visto sus flores. ) 



Ampelideas. 

140.— Vitis vinifera L. 

Caparroso , bastante comun , en los sotos y a la sombra de 
los ^rboles que trepa. Nome, vulg., Parrucha,. 



Oxalideas. 

141.— Oxalis corniculata L. 

Betelu, cerca de los banos en lugares humedos. Julio. 



Rut^ceas. 

142.— Ruta montana Cluss. 
Caparroso, rara. Julio, Agosto. 



(21) 



Ruiz Casaviella.— PLANTAS espontAneas de navarra. 25 



143 — Peganum Harmala L. 

Melida (no la he visto en otra parte), cerca y aun dentro 
del pueblo, casi siemprc al abrig-o de paredes arruinadas. 
Julio. NoMB. vuLG.. Gamarza. 



CAUICf FLORAS. 

Celastrineas. 

144 — Evonymus europseus L. 

Caparroso, muy raro, alg-unos pi6s en el Reg-adio y un arbo- 
lito k orillas de la acequia de Marcilla. Octubre, en fruto. 
NoMB. VULG., Bonetero. 

Ilicineas. 

145. — Ilex aquifolium L. 

Carrascal, abundante, cerca de Solcliag-a. Nomb. vulg., A cedo. 

R^mneas. 

146.— Rhamnus lycioides L. 

Caparroso, comun. Abril, Mayo. 

147.— Rh. Alaternus L. 

Caparroso, frecuente. Marzo, Abril. Nomb. vulg., Carras- 
quilla. 

Planta baja y achaparrada en los monies; pero en el Re- 
g-adio forma matas altas y aun pequenos arboles. Aqui atri- 
buyen k su cocimiento g-randes virtudes medicinales para 
curar los catarros y anginas que llaman de sangre. 

Terebintaceas. 

148.— Pistacia Lentiscus L. 

Comun. (Sirve de combustible.) Nomb. vulg., Zentisco.. 



26 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (22) 

149. — Pistacia Terebinthus L. 

Puente la Reina; Betelii. 

150.— Rhus Coriaria L. 

Inmediaciones de Estella, entre penas. Nomb. vulg., Z\(r- 
maque. 



Papilionaceas. 

151.— Ulex europseus Sm. 

Betelii;, en sitios elevados cerca de la Mina. Julio. 

152. — Sarothamnus vulgaris Vimm. 
Puerto de Aspiroz , abundante. Julio en fruto sin flor. 

153. — Genista tinctoria L. 

Caparroso, Soto del Puente, en los matorrales; Villava; Car- 
rascal; Campanas; Biurrum, en lug-ares hi'imedos. Mayo. 

La planta de Caparroso es m^s alta que la de las otras loca- 
lidades citadas. 

154.— G. Scorpius D-C. 
Caparroso, comun. Nome, vulg., Aliaga. Febrero, Mayo. 

155. — G. hispanica L. 

Monte de Puente la Reina 6 Ipasate. Julio en fruto. Nombre 
VULGAR, Aliaga de cientoenpie. 

156.— Argyrolobium linnaeanum Walpers. 
Caparroso; Puente la Reina. Junio, Julio. 

157. — Ononis fruticosa L. 

Cerca de)Vasong-ay; cerca de la Venta de las Campanas. Julio. 

158.— O. Natrix L. 
Orillas del rio Aragon. Julio. 

159 — O. reclinata L. var. minor Mor. (0. CkerleriDesf.). 
Caparroso. Mayo. 



(23) Ruiz Casaviella.— PLANTAS espontaneas de navauua. n 

160. — Ononis procurrens Wallr. 
Caparroso, Bcteli'i. Mayo, Julio. 

161— O. Columnae All. 

Terreuos ilridos y muy abrigados; muy comuii. Abril, Oc- 
tubre. 

162.— O. crassifolia Dufr. 

Caparroso, frecuente. Mayo, Agosto. Nome, vulg., Escrepa, 
Estrepa. 

163.— O. breviflora D-C. 
Prados de Puente la Reina, muy rara. Julio. 

164.— Anthyllis vulneraria L. 

Caparroso, muy rara; Betelii, comun; Puente la Reina y sus 
cercanlas, comun. Mayo, Junio. 

165.— Medicago lupulina L. 

Muy comun. Abril, Octubre. 

166.— M, sativa L. 
Caparroso, vulgar. Primavera, verano. 

167.— M. marginata Willd. 

Caparroso, sitios frescos y biimedos, no es comun. Abril, 
Mayo. 

168.— M. polycarpa Willd. 
Ipasate, entre las mieses, rara. Julio. 

169.— M. minima Lam. 
Caparroso. Mayo, Junio. 

170.— M. murex Willd. 
Caminos y barrancos con la anterior. 

171.— Trigonella Foenum-grsecum L. 

Los ejemplares observados en Caparroso y en Ipasate pare- 
cen proceder de otros cultivados, de modo que dudo de su 



28 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (21) 

existencia en Navarra como planta verdaderamente espon- 
tknea. Nome. vulg. , Alholvas, Aldolvas. 

172. — Trigonella nionspeliaca L. 

Caparroso. Mayo. 

173. — Melilotus infesta Guss. 
Caparroso , en algunos prados. Mayo. 

174. — M. parviflora Desf. 

Caparroso. Junio. 

175. — M. officinalis Lam.? 

Caparroso, Reg-adio; abundante. Verano. 

No s6 k qu6 otra especie referir esta planta, cuyas flores 
son siempre amarillas (nunca blancas) y siempre inodoras. 

176.— M. alba Lam. 

Caparroso, en sitios arenosos cerca del rio Arag-on. 

Siis flores, siempre blancas, no se ponen amarillas por la 
desecacion. Julio, Ag-osto. 

177.— M. macrorhizaPers. (M. officinalis Willd., non Lam.) 
Villava en los pastos y prados liumedos. Junio, Julio. 
Tiene flores amarillas muy olorosas. 

178. — Trifolium angustifolium L. 

Caparroso, comun. Mayo, Junio. 

179.— T. pratense L. 

Acequias y sitios humedos, comuuisimo. Primavera, ve- 
rano. 

180. — T. ochroleucum L. 

Caparroso. Julio. 

181.— T. lappaceum L. 

Prados de Puente la Reina. Julio. 

182.— T. scabrum L. 

Entre matorrales. Mayo, Junio. 



(25) Ruiz Casaviella.— PLANTAS espontAneas de navarra. 29 

183.— Trifolium fragiferum L. 

Caparroso. Ayosto. 

184. — T. resupinatum L. 

Caparroso. Julio. 

185.— T. repens L. 
Caparroso. Mayo. 

186.— Trifolium agrarium L. 

Con el T. sccibrum. Mayo, Junio. 

187.— Dorycnium decumbens Jord. 

Caparroso, abundante. Junio, Julio. Nomb. vulg., Escolizo. 

188.— Lotus rectus L. ( Dorycnium rectwnJ)-C.) 

Orillas del rio Arag-on, rara, k la sombra de g-randes ^rbo- 
les. Julio. 

189. — L. corniculatus L. 

Muy frecuente. Primavera , Verano. 

190.— Astragalus sesameus L. 

Muy frecuente en Caparroso. Abril, Mayo. 

191. — A. hamosus L. 

Caparroso , abundante. Mayo. A los frutos les llaman Nari- 
cetas, porque los ninos juegan con ellos coloc^ndoselos k guisa 
de anteojos. 

192. — A. glycyphyllos L. 

Caparroso, rara; Carrascal, k orillas de un riachuelo cerca 
de Lepuzain. Julio, Agosto. 

193. — A. narbonensis Gouan. 
Termino de Rada cerca de Pinarillo, rara. Junio, Julio. 

194. — A. monspessulanus L. 

Caparroso. Mayo. 



30 ANALES DE HISTOEIA NATURAL, (26) 

195. — Astragalus incanus L. 

Caparroso, muy comun. Abril, Mayo. Nome, vulg., GalUcos. 

196. — Golutea arborescens L. 

Carrascal, cerca de Oloriz, entre matorrales, rara. Julio en 
fruto y sin flor. 

197.— Glycyrrhiza glabra L. 

Caparroso, en los montes. Junio. Nome, vulg., Regdliz. 

198. — Psoralea bituminosa L. 

Caparroso, frecuente. Mayo, Junio. 

199. — Vicia angustifolia Roth. 
Caparroso. Mayo, Junio. 

200.— V. lutea L. 
Entre las mieses. Mayo. 

201.— Cracca tenuifolia Godr. et Gr. 
Caparroso. Mayo. 

202.— Ervum gracile D-C. 

Caparroso. Mayo. 

203. Lathyrus Aphaca L. 

Caparroso, en las eras y sembrados. Mayo. Junio. 

204. — L. hirsutus L. 

Caparroso, en el Reg-adio. Junio. 

205. — L. sylvestris L. a. genuinns Godr. et Gr. 
Villava; Puente la Reina. Junio, Julio. 

206.— L. tuberosus L. 

Caparroso. Mayo. 

207. — L. pratensis L. 

Caparroso; Puente la Reina. Julio. 



(27) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneas de navarra. si 

208.— Lathyrus canescens Godr. ct Gr. ( Orohus canescens 
L. til., 0. (I /roj) II r2)i( re lis Ln\).) 
Carrascal, cerca dela fuentede Ajuriz;Puente la Reina. Julio. 

209.— Scorpiurus sulcata L. 

Caparroso; en el Ke^-adio y en los montes. Mayo. 

210. — Coronilla minima L. (B. australis Godr. et Gr. ) 

Caparroso, sitios cascajosos y secos, no es comun. Abril, 
Mayo. 

211.— C. sorpioides Koch. 
Caparroso, especialmente en las eras. Abril, Mayo. 

212. — Hippocrepis glauca Ten. 

En los montes, bastante comun. Mayo, Junio. 

213.— H. ciliata Willd. 
Caparroso. Abril, Mayo. 

214. — H. unisilicuosa L. 

Caparroso, en el Reg-adio. Junio. 

215. — Hedysarum humile L. 

Montes de Caparroso, no es abundante, pero se ven grupos 
m&s 6 m^nos numerosos en varias partes. Junio, Julio. 

216.— Onobrychis sativa Lam. (Hedysarum Onobrychis L.) 
Orillas del rio Circos (6 Cidacos) en el Soto de Traybue- 
nas,muyraro; he visto un solo ejemplar; Carrascal, muy 
comun y abundante ; Puente la Reina ; Venta de las Campanas. 
Julio. NoMB. vuLG. , Pipirigallo , Esparceta (1) . 



(1) Creo que esta utilisima planta forrajera podria propagarse en los montes de 
Caparroso y aun en la B^irdena; pues de seg-uro que donde vlve el Hedysarum Jnimile 
■viviria la esparceta, con solo sembrar en estos terrenos las semillas recogidas en las 
plantas espontaneas de otros puntos de Navarra. Las Juntas provinciales de Agri- 
cullura deberian ocuparse de este asunto, que es de gran interes para la provincia. 



32 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (28) 

Amygda eas. 

217. — Prunus spinosa L. 

Caparroso, muy vulg-ar. Marzo, y en inviernos muy beuig-- 
nos en Diciembre. Nome. vuLa., Arafionera y sus frutos Ara- 
fiones. 

Ros^ceas. 

218. — Spiraea Filipendula L. 

Caparroso, Monte de Orcayen. Junio, Julio. 

219.— S. Ulmaria L. 

Villava; Puente la Reina, Julio. Nome. vulg. , Reina de los 
Prados. 

220.— S. hypericifolia L. 

Monte de Ipasate, rara. Julio en fruto. Nome. vulg. , Pd- 
Ulla, Escoha. 

221.— Geum urbanum L. 

Villava. Junio. 

222.— Potentilla verna L. 

Villava. Marzo. 

223.— P. reptans L. 

Muy comun. Primavera, Verano. 

224.— Fragaria vesca L. 

Ipasate; Carrascal. Nome, vulg., Fresd. 

225. — Rubus csesius L. 

Caparroso, entre piedras k orillas del rio, entre matorrales 
y rastrojos. Mayo . Julio. 

226.— Rosa gallica L. 

Detodopunto espont&nea en el Reg-adio de Caparroso. Mayo. 
Nome, vulg., Rosas de Unte. V6ase Wk. et Lang. Prod. Fl. 
Hisp., V. Ill, p. 211, obs. 



(29) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneas de navarra. :i3 

227. — Rosa canina L. 

Campus y Sutus, comun. Nomb. vulg. de siis fnitos, Ta- 
2)aculos. 

228. — Poterium muricatum Spach. 
Caparroso; Eetelu. Abril. 

229.— P. Magnolii Spach. 
Con el anterior, y m^s especialmente en sitios secos. 



Pomaceas. 

230.— Crataegus monogyna Jacq. 

Caparroso, forma matorrales. Mayo, Junio. Nomb, vulg. de 
sus frutos, Manzanillas. 

Onagrarieas. 

231.— Epilobiura parviflorum Schreb 
Caparroso; Betelu. Julio. 

232.— E. hirsutum L. 

Caparroso; M6Iida. Julio. 

233. — Circsea lutetiana L. 

Entre Villava y Arleta, muy rara. Junio, Julio. 



Litrarieas. 

234. — Ly thrum salicaria L. 

Caparroso y Villava, comun en las acequias y k orillas del 
rio. Junio, Julio. 

T amariscineas. 

235. — Tamarix gallica L. 

Bordes de acequias y en algunos barrancos. Mayo, Octubre. 
Nomb. vulg., Tamariz. 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 3 



84 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (30) 



Cucurbitaceas. 

236— Bryonia dioica Jacq. 
Entre los matorrales, abundante. Mayo. 

237.— Ecballium Elaterium Rich. 

Cerca de la estacion de Caparroso, rara; Villava, rara. Junio. 
NoMB. vuLG., Pepinillos 6 Cohomirillos amargos. 



Portulacaceas. 

238. — Portulaca oleracea L. 

M61ida, en lug-ares hi'imedos del Reg-adio, abundante; Ca- 
parroso, m4s rara. Julio. Nomb. vulg., Verdolagas. 



Paroniquieas. 

239. — Paronychia argentea Lam. 
Lugares secos y 4ridos, muy abundante. Mayo, Junio. 

240. — Herniaria annua Lag-. 

En los sitios de la especie ultima, pero m6nos abundante. 
Mayo, Junio. 

241. — H. fruticosa L. 

Mds rara que la anterior. Julio. 



Crasulaceas. 

242.— Sedum Cepaea L. 

Cerca de los bafios de Betelii, rara. Julio. 

243.— S. album L. 

Caparroso ; Betelu ; en los tejados y tapias y tambien en 
tierra. Junio. 



(31) Ruiz Casaviella.— n.ANTAS ESPONtAnEASDE NAVARBA. 85 

244. — Sedum altissimum Poir, 

Hendiduras de las rocas yesosas, orillas de los barrancos, 
sobre las tapias de las hucrtas, en Caparroso, muy comun; 
Betelu, m^nos abundante. Julio. 

245.— Umbilicus pendulinus D-C? 

Betelu, Villava. 



Saxifr^geas. 

246.— Saxifraga granulata L. 

jE ntre Villava y Huarte. Abril, Mayo. 



Umbeliferas. 

247.— Daucus Carota L. 

Caparroso. Julio, Agosto. 

248. — Caucalis daucoides L. 

Caparroso. Junio, Julio. 

249. — Turgenia latifolia Hoffm. 

Entre las mieses, en las orillas de los caminos y en las 
vinas. Junio. 

250.— Torilis helvetica Gmel. 
En los caminos, entre piedras. Junio, Julio. 

251.— T. nodosa Gsertn. 
Caparroso, comun. Abril, Mayo. 

252. — Thapsia villosa L. 

Caparroso, abundante, en las praderas, en el Soto del Puente, 
cerca de la Presilla y en alg-unos barrancos. Mayo, Junio. 

253. — Pastinaca sativa L., a. si/hestris B-C. 
Regadio de Caparroso; Venta de las Campanas. Julio, Agosto. 



36 ANALES DE HISTORIA NATUHAL. (32) 

254. — Heracleum Sphondylium L. 

Capari'uso, rara; Monte de Ipasate, abundante. Julio. 

255. — Ligusticum pyrenaicum Gouan. 

PueDte la Reiiia; Ipasate; imiica abundante. Julio. 

256. — Seseli cantabricum Lg-e. 

Betelu, cerca de laMina. — Ag-osto. 

257. — Foeniculum vulgare Gnertn. 

Comunisimo y abundante en el Reg-adio de Caparroso (1) y 
otras partes. Nome, vulg., Fenojo, Hinojo. 

258. — CEnanthe Lachenalii Gmel. 
Acequias del Reg-adio, abundante. Yerano. 

259. — Bupleurum rotundifolium L. 

Ipasate. Julio. 

260. — B. fruticescens L. 

Montes de Caparroso, comunisimo. Julio, Ag-osto. 

261. — B. junceum L. 

Caparroso. Junio, Julio. 

262.— B. tenuissimum L. 

Caparroso, en el soto de Mayug-o, entre matorrales, rara. 
Julio. 

263 —B. glaucum Roxb. Cast. 
Caparroso, en el Soto del Puente. Abril, Mayo. 

264.— B. Odontites L. 

Caparroso. Junio. 

265.— B. rigidum L. 

Caparroso. Junio, Julio. 



(1 ) Una parte ile este Regadio toma el nombre del vulg'ar de esta cspecie, y la Uaman 
Fenojar 6 Fenojal. 



(:i3) Ruiz Casaviella.— PLANTAR ESPONTAnEASDE NAVARTIA. 37 

266.— Pimpinella simplex Moiss. et Ileiit. 
Monte do ruoiite l;i l{eina. Julio. 



267.— P. Saxifraga L. 

Beteli'i. Julio. 

268.— Ammi majus L. 

Infesta el Reg-adio de Caparroso. Julio, Ag-osto. 



269. — A. Visnaga Lam. 
M6nos abundantc que la anterior en la misma 6poca. 

270. — Ptychotis heterophylla Kocli. 

Cerca del rio Arag-un, en auelo arenoso, poco comun. Va- 
ran o. 

271.— Helosciadium nodiflorum Koch. 

Comun en ag'uas encliarcada.s y pitios inundados; Venta de 
las Campanas, abundante; Puente laReina, comun; Pefias de 
SanFausto. Junio. 

272. — Trinia vulgaris D-C. 

Un solo individuo masculino sobre los barrancos del camino 
de Villafranca, y otro en las orillas del Guindul. Junio. 

273. — Scandix Pecten-Veneris L. 

Entre los sembrados, muy comun. Abril, Mayo. 

274. — Anthriscus vulgaris Pers. 

Caparroso, entre escombros alrededor del pueblo, abundante 
en primaveras humedas. Mayo, Junio. 

275.— Conium maculatum L. 

Inmediaciones de Melida (s61o en este punto la he visto), 
mks abundante ^ntes que ahora. Mayo, Junio. Nome, vulgar, 
Peregil, Cicuta. 

276. — Eryngium campestre L. 

Muy vulgar. Julio. 




38 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (34) 

Araliaceas. 

277.— Hedera Helix L. 

Sobre los ^rboles y paredes en todas partes. Octubre. 



Corneas. 

278.— Cornus sanguinea L. 

Caparroso; Villava en los ribazos y arroyos, comun. Mayo, 
Junio. 

Lorantaceas. 

279.— Viscum album L. 

Caparroso, sobre el Pimis ^y^T^.y^m; Villava, sobre varios 
irboles frutales (de las rosdceas). Marzo. 



Caprifoliaceas. 

280.— Sambucus Ebulus L. 

Caparroso, muy comun. Junio. Nome. vuLa., Yezgo. 

281.— S. nigra L. 

Caparroso, muy abundante ^ntes en el Soto de Estajao, de 
donde ha casi desaparecido ya. Mayo. Nome. vulg. , Saicco. 

282. — Viburnum Lantana L. 

Villava, orillas del rio, alg-unos matorrales; Monte de Puente 
laReina, otros. Mayo, Junio. 

283. — Lonicera implexa Ait. 

Camino de Estella k las Penas de San Fausto, entre los ma- 
torrales de uno y otro lado del camino. Julio. Nome, vulgar, 
Zajpatillas. 

284.— L. Caprifolium L. 

Caparroso. Mayo. 



(35) Ruiz Casaviella.— PLANTAS espontaneas de navarra. 39 

285. — Lonicera etrusca Santi. 
Con la anterior. Mayo. 

286.— L. Periclymenum L. 

Bauos de Ijetelu. Julio, Agosto. 

287.— L. Xylosteum L. 

Cerca de Yillava, entre matorrales, rara. Mayo. 



Rubi^ceas. 

288.— Rubia tinctorum L. 

Caparroso, en el Reg-adio, muy comun. Mayo, Junio. 

289. — Galium Cruciata Scop. 
Entre Villava y Olaz; en el monte de Ipasate. Mayo. 

290.— G. verum L. 

Caparroso, [sotos, campos y orillas de los caminos, muy 
abundante. Mayo, Junio y Julio. 

291.— G. erectum Huds. 
Con el anterior, 

292.— Galium lucidum All. 
Caparroso, en la acequia del rio de Marcilla. Junio, Julio. 

293.— G. sylvestre Poll. 
Caparroso. Junio y Julio. 

294.— G. palustre L. 

Caparroso ; Cascada de las peiias de San Fausto , tierras hii- 
medas. Julio. 

295.— G. anglicum Huds. 
Caparroso; Betelii. Julio. 

296.— G. Aparine L. 

Caparroso, en los sembrados, comunisimo. Abril, Mayo. 



40 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (36) 

297.— Asperula cynanchica L. 

Caparroso, comun en el monte; Betelii, rara. Junio, Julio. 
La planta de Betelii es m^s pequena que la de Caparroso. 

298. — A. arvensis L. 

En los campos de Caparroso. Abril, Mayo. 

299.— Sherardia arvensis L. 

Caparroso ; Betelu ; entre la yerba. Primavera. 

300.— Crucianella angustifolia L. 

Caparroso, terrenos arenosos, no abunda. Abril, Mayo. 



Valerianeas. 

301.— Centranthus ruber D-C. 
En las murallas de Pamplona. Mayo, Junio. 

302.— G. Calcitrapa Dufr. 

Caparroso, muy escasa en lasmatas de esparto, k cuya som- 
bra vive. Mayo, 

303. — Valerian ella truncata D-C. 

Caparroso y M61ida, en terrenos cultivados (campos. huer- 
tas). Abril, Mayo. 

304.— V. eriocarpa Desv. 
Monte de Ipasate. Dia 10 de Julio en fruto , sin flor. 

305 —V. coronata D-C. 
Caparroso, en los sotos. Abril, Mayo. 



Dips^ceas. 

306. — Dipsacus sylvestris Mill. 

Caparroso, lug-arcs liumcdos, acequias, caminos del Reg-a- 
dio, etc. Junio, Julio. 



(37) Ruiz Casaviella.— I'LANTAS espontAneas de navarua. 

307.— Knautia arvensis Koch. 
Cerca de Tiebas. Julio. 

308.— K. subscaposa Boiss. et Reut. 
Con la anterior. ; 

\_ 

309.— K. mollis Jord. 
Con las dos anteriores. 

310— Scabiosa stellata L. 

Caparroso, prados y montes. Mayo. 

311— S. maritima L. 

Caparroso, miiy comun en todos los terrenes. Verano. 

312. — S. columbaria L. 

En Tiebas. Julio. 

313.— S. pyrenaica AIL? 

Betelu, muy comun. 

Remitida esta especie, que yo no conocia, k la Sociedad Bo- 
tdnica Barcelonesa, en consulta, opino el Sr. Compan6 con 
duda (?) que era la apuntada. 

Sinantereas. 

314. — Eupatorium cannabinum L. 

Villava, cerca del rio, no abunda pero tampoco es rara. Julio, 
Ag-osto, 

315.— Tusilago Farfara L. 

Caparroso, Villava; en terrenos humedos y entre piedras; 
frecuente. Marzo, Abril. Nome, vulg., Pata de Mula. 

316.— Erigeron canadensis L. 

Abunda en las Rozas dentro del Reg-adio en M61ida, y se ve, 
aunque muy rara, en Caparroso. Julio, Setiembre. 

317.— E. acris L. 

Caparroso, rarisima; Betelu, frecuente. Agosto. 



42 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (38) 

318.— Aster acris L. 

Caparroso, en el Sotillo y su ciiesta, mas abimdante en el 
primer punto que en el seg-undo. Setiembre. 

319.— Bellis annua L. 

Comun en cualqnier parte. Marzo. 

320. — Senecio vulgaris L. 

Todo el afio en flor. Caparroso. 

321.— S. gallicus Chaix. 
Caparroso, en los montes. Mayo, Julio. 

322.— S. adonidifolius Lois. 

Cerca de Betelu, rara; puerto de Azpiroz, abundante. Julio, 
Ag-osto. 

323.— S. erucifolius L. 

Caparroso, sitios hiimedos. Julio, Setiembre. 

324. — Artemisia vulgaris L. 

Betelu. Julio, Ag-osto. 

325. — A. glutinosa Gay. 

Terrenos incultos y arenosos de Caparroso. Setiembre, Oc- 
tubre. 

326. — A. Herba-alba Asso. 

Caparroso, comunisima en los pastos. Setiembre, Noviem- 
bre. NoMB. vulg., Untina y Ontina. 

327.— Tana ce turn vulgare L. 

Muy comun en las lindes y ribazos del Regadio de Capar- 
roso. Julio, Ag"osto. 

328 — Leucanthemum pallens D-C. 

Caparroso, soto del I'uente; entre los matorrales. Junio, Julio. 

329. — L. corymbosum Godr. ct Gr. 

Carrascal, cerca de Bariain, entre las mieses; Puente la 
Reina. Julio. 



(39) Ruiz Casaviella. — plantas espontAneas de navaura. 43 

.330.— Leucanthemum Parthenium CJodr. ct Gr. 
Betelu, en los cliarcos; rara. Julio, Ai'-osto. 

331.— L. commutatum Timb. Lagr. 

Comuii on los canii)us y vinas de Pucnte la Reina^ en los 
monies, ribazos y orillas de los sembrados, cerca de Tiebas, 
en el Carrascal; rara en Caparroso en la acequia del rio de 
Marcilla. Junio, Julio. La mismaplanta con flores sin lig-ulas. 

332.— L. commutatum Timb. Lagr. var. discoideum. 
Monte de Puente la Reina. Julio. 

333. — Chamomilla nobilis Godr. 

Betelu, alrededores de la Mina. Agosto. Nome, vulg., Man- 
Manilla y Camamila. S6I0 la hemos visto en flor, y tiene las 
corolas del disco un poco escurridas por una y otra parte; ser4 
la Ch. mixta'^ 

334. — Anthemis arvensis L. 

Cerca de Tiebas. Julio. 

335.— A. Gotula L. 

Caparroso, en los rastrojos del Regadio; Betelu. Verano. 

336.— Anacyclus clavatus Pers. 

Vulgarisima en Caparroso; orillas de los caminos, sotos, lin- 
des, alrededores del pueblo, etc. Abril, Agosto. 

337.— Santolina Chamisecyparissus L. 

Caparroso, frecuente tanto en terrenos secos y ^ridos como 
frescos y hiimedos. Mayo, Junio. 

338.— Achillea Millefolium L. 

Caparroso, comun con flores blancas y flores rojas; Betelu, 
flores blancas. Junio. 

339.— A. Ageratum L. 

Sumamente comun en Caparroso, infestando algunos ter- 
renes bajos y humedos. Junio, Agosto. 



44 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (40) 

340. — Asteriscus aquaticus Moench. 
Caparroso, terrenos desecados. Junio, Julio. 

341. — A. spinosus Godr. et Gr. 
Caparroso, abundante. Julio. 

342.— Inula Conyza D-C. 

Betelu, en las rocas frente k los banos. Julio, Agosto. 

343.— I. salicina L. 

Puente la Reina. Julio. 

344.— I. Vaillantii Vill. 

Cerca del pueblo de Larrion, en las orillas del rio Urederra. 
Julio. 

345. — I. montana L. 

Caparroso. muy abundante en los monies. Julio, Ag-osto. 

346.— I. helenioides D-C. 

Con la anterior, pero prefiere hig-ares m^s liumedos y f6rti- 
les y orillas de los sembrados. Julio, Ag-osto. 

347. — Pulicaria dysenterica Grertn. 

Caparroso y cerca de Larrion , con la planta num. 344. 

348. — P. vulgaris Gaertn. 
Caparroso, rara, en el borde de alg-unas balsas. Julio, Ag'osto. 

349. — Cupularia viscosa Godr. et. Gr. 

Caparroso; en las orillas del rio, en los arcnales, entre cas- 
cajo, barrancos, etc. Ag-osto, Setiembre. 

350. — Jasonia glutinosa D-C. 

Cerca dc Estclla, entre penas. Julio, Ag-osto, Nomb. vulg., Te. 

351. — Helichrysum Stoechas D-C. 

Cajjarroso, muy comun. Julio, Ag-osto. 

352. — Filago germanica L. 

Caparroso. Mayo. 



(11) Ruiz Casaviella.— rLANTAs espontAneas de navarra. 45 

:i53. — Calendula arvensis L. 

Caparroso ; \ illa\a. Todo t'l ano. 

354. — Echinops Ritro L. 

Caparrusu, eu sitius muy secos. Julio, Ag-osto. 

355. — Silybum Marianum Gfrrtn. 

Caparroso, vulg'ar en las zaiijas de la Carretera. Abril, 
Mayo. 

356. — Onopordon Acanthium L. 

Mc\s rara que la anterior en las mismas localidades. Julio, 
Ag-osto. 

357. — O. nervosum Boiss. 

Frecuente en el Piano de laB&rdena; muy rara cerca del 
soto de Traybuenas. Junio, Julio. 

358. — Picnomon Acarna Cass. 
Caparroso, terrenos incultos. Julio, Ag-osto. 

359. — Cirsium lanceolatum Scop. 
Caparroso; barrancos y Reg-adlo. Junio, Julio. 

360.— G. flavispina Bss. {Prodr. Fl. Hisp., v. 11, p. 186.) 

En lug-ares liumedos cerca de la cascada de las Penasde San 
Fausto. Julio. 

361.— G. echinatum D-C. 

Monte de Rada, frecuente; tiene las escamas del periclinio 
un poco ^speras en los bordes. Junio, Julio. 

362. — G. monspessulanum All.? 
Caparroso; Yillava; Garinoain. Julio. 

363.— G. bulbosum D-C. 

Monte de Ipasate. Julio, 

364.— G, acaule All. 
Villava, cerca del rio. Ag-osto, 



46 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (42) 

365. — Cirsium arvense Scop. 
Sembrados de Caparroso, comunisima. Junio, Julio. 

366. — Carduus tenuiflorus Curt. 
Alrededores de Caparroso. Abril, Mayo. 

367.— C. acanthoides L. 
Rara en los barbechos de Caparroso. Julio, Agosto. 

368.— G. nutans L. 

Caparroso, cerca del rio, entre los cascajos de ^ste^, sitios 
incultos, etc. Julio, Ag"osto. 

Es alg-o dudosa esta especie por el tamano considerable de 
sus cal^tides colgantes. 

369.— Carduncellus monspeliensium All. 
Caparroso, rara. Junio. 

370. — Centaurea Jacea L. 

Caparroso, Reg-adio, rara. Ag-osto. 

371.— G. amara L. 

Con la anterior. En la misma 6poca. 

372.— G. nigra L. 

Betelii, Julio. 

373.— G. Scabiosa L. 

Planta robusta que crece hasta alcanzar un metro en los 
sembrados del Reg-adio , en el Guindal y en los montes. Mayo, 
Junio. 

374.— G. intybacea Lamk. 
Poco comun; s61o la he visto en lasPenasdel Sotillo. Ag-osto. 

375.— G. ornata Willd. 

Vulgar en sitios 4speros y muy secos de Caparroso , en el 
Coscojar y monte de Rada. Junio, Julio. 

376.— G. aspera L. 

En los oampos y en los montes. Mayo, Agosto. 



(43) Ruiz Casaviella.— PLAisiTAS EsroNTANEAS DK NAVAiuiA. n 

377. — Centaurea Calcitrapa L. 

Muy abundant^ en lus caiuiuus y otros sitios. Juiiio, Julio 

378.— G. melitensis T.. 

Muy comun. Junio, Julio. 

379.— C. lingulata Lag-. 

Monte de Puente la Reina. Julio. 

380. — Microlonchus Clusii Spach. 
Caparroso, abuiulaiite. Verano y Otofio. 
De esta especie hacen escodas que llaman de cadezuela. 

381. — Kentrophyllum lanatum D-C. 

Frecueiite en los sembrados. Mayo, Junio. Nome, vulq., Azo- 
tacristos. 

382. — Crupina vulgaris Cass. 
Caparroso. Mayo, Junio. 

383.— Serratula flavescens Poir. 

S6Io en el Soto del Puente y en pequenos grupos. Junio, 
Julio. 

384.— Leucea conifera D-C. 

Muy rara, en pastos secos cerca de Caparroso. Junio, Julio. 
NoMB. vuLG., Ciichara de 'pastor . 

385. — Carlina vulgaris L. 

Betelii. Julio, Agosto. 

386.— C. corymbosa L. 

Vulgar. Julio, Agosto. 

387.— C. acaulis L.? 
Monte de Arre cerca de Villava, rara. Julio, Agosto. 

388.— Atractylis humilis L. 

Caparroso, sitios ^ridos y expuestos al sol. Julio, Agosto. 



48 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (44) 

389. — Lappa minor D-C. 

Caparroso , comuii en el Reg-adio y fuera de el. Julio, 
Ag-osto. 

390.— Xeranthemum inapertum Willd. 
Caparroso, alDundante. Mayo, Junio. 

391.— X. cylindraceum Sibth. 

Abunda, acaso mka que el anterior, en elRegadlode Capar- 
roso, prefiriendo los terrenos poco permeables al agua. Julio, 
Agosto. 

392.— Catananche coerulea L. 

Abunda en Villava, en el Carrascal y monte de Ipasate. Ju- 
nio, Julio. 

393.— Cichorium Intybus L. 

Villava y Caparroso , comun en zanjas, caminos y barbe- 
chos. Julio, Agosto. 

394.— Hedypnois tubseformis Ten, 

En los sotos. Mayo. 

395.— H. polymorpha D-C. 

Con la anterior. Mayo. 

396. — Hypochseris radicata L. 

Caparroso. Mayo. 

397.— Thrincia hirta Roth. 
Caparroso, Betelu. Junio. Julio. 

398. — Leontodon hispanicus M6rat. 
Abunda en el Sabinar en Caparroso. Mayo, Junio. 

399. — Picris hieracioides L. 

Betelu. Julio. 

400.— Helminthia echioides Ga^rtn. 

Comun en el Regadio de Caparroso, bordes de las acequias 
y entre las liortalizas. Agosto, Setiembre. 



(to) Ruiz Casaviella.— PT.ANTAs EsroNTANEAs de navarra. 49 

401. — Scorzonera hispanica L. 

Caparroso. Juiiio, Julio. 

402. — S. graminifolia L. 

Caparrosu; Carrascal. Julio. 

403— S. pinifolia Goiiaii. 
CapaiToso. rara on el Sabinar. Julio. 

404.— Podospermum laciniatum D-C. 
CapaiToso. Mayo, Junio. 

405.— P. decumbens (Ir. ot Godr. 

CapaiTOSo , muy comun en las lindes. Mayo, Junio. 

406.— Tragopogon dubius ^Mlld. 
Con la especie anterior. La misma 6poca. 

407.— Chondrilla juncea L. 

Caparroso , comunlsima en los rastrojos, orillas de los cami- 
nos, etc. Julio, Ag'osto. 

408.— Taraxacum officinale Wigg-. 

Comun en todas partes. Desde ultimos de Diciembre k Oc- 
tubre. 

409.— T. obovatum D-C. 

Caparroso, muy frecuente en terrenos arenosos y hiimedos. 
Marzo , Abril . 

410. — Lactuca viminea Lk. 

Rara en las pen as del Sotillo en compaiiia de la Centaur ea 
intyhacea; rara tambien en unas canteras calizas del t^rmino 
de Rada. Julio, Ag'osto. 

411.— L. Saligna L. 

Caparroso. Mayo, Junio. 

412.— L. Scariola L. 

Caparroso. Mayo, Junio. 

ANALES DE HIST. NAT. — IX. 4 



50 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (46) 

413. — Lactuca virosa L. 

Caparroso. comuii entre matorrales. Ag-osto^ Setiemtre. 

414. — Sonchus oleraceus L. 

Caparroso, frecuentlsimo. Todo el afio. 2somb, yulg., Lecha- 
cinos. 

415. — S. asper W. 
Frecuente. Yerano. 

416.— S. asper? Vill. 

Hortalizas del Reg-adio (1). Set., Oct., Nov. 

417.— S. hieracioides Wk. (Loscos). S. pahisl7'isLo&cos. 

Caparroso, no es muy rara, sin ser tampoco abundante, en 
los riacliuelos del Reg-adio , prefiriendo aquellos que por las 
condiciones de su cauce presentan pequeiias cascadas. Ag-osto, 
Octubre. 

V6ase lo que dice Loscos de esta planta en la Centurm pri- 
mer a de sii Sers. Ex. 

418. — ZoUikoferia resedsefolia Coss. 
En los montes. Mayo, Octubre. 

419. — Barkhausia taraxacifolia D-C. 

En el Reg-adio de Caparroso. cerca del Soto de la Lobera, en 
los ribazos. Junio. 

420. — Crepis taraxacifolia Tbuill. 

Sobre los barrancos, en parajes secos y Aridos, abundante: 
cerca de la estacion del ferro-carril y k los lados de la via entre 
Caparroso y Pitillas, muy abundante. ^layo. Junio. 

421.— C. foetida L. 

Rara en Caparroso debajo del Piiente. Mayo. 

422.— C. virens L. 

Caparroso y Betclu. Junio, Julio. 

(1) V^^ase el Rextanrador Farmacdvtico del 12 de Mnrzo de 1R71 . 



(47) Ruiz Casaviella. — i'lantas i:stontaneas dk navaiusa. ni , 

423.— Crepis pulchra L. 

Cn])an'()S(). coimiii rii ol cnitiino dol l-'stroelio. Mayo, Jiinio. 



424.— Hieracium Pilosella L. 

Moiites do Caparroso, (Mitro los pastes. Mayo, Ootul)iv. 

425. — Andryala ragusina L. 

Caparroso, arenales del IVw Arag-oii. Verano. 



426.— A. sinuata I.. 

Cerca de Estella. sobrc las tapias. Julio. 

427. — Scolymus hispanicus T.. 

Pnonto la Hoina , onivc los somljrados. Julio. 




^A'o*-^- ^^\J,/ 



Ambrosiaceas. 

428.— Xanthium strumarium L. 

Caparroso. frerueute. Ag'osto, Setiembre. 

429.— X. spinosum L. 

Abundantisima en las orillas del rio Arag-on; debajo de Ca- 
parroso en lo que llaman el Ramal; no m^nos abundaute en 
M^lida y en otras partes, lleg-ando hasta la region montanosa 
inferior, pues la he observado en el Valle de I^in cerca de 
Larrion. 

Campanulaceas. 

430. — Phyteuma orbicular e L. 

Monte de Orcoyen y cerca de Tiebas, muy rara. Julio. 

431. — Campanula Medium L. 

Faldas del monte de Arre. Yerano. 



432 — G. glomerata L. 

Monte de Orcoyen 6 Ipasate; Puente la Reina; Venta de las 
Campanas. Julio. 

433.— C. Trachelium L. 

Betelii, Penas de San Fausto. Julio. 



5-2 AN ALES DE HlSTOHlA NATURAL. (48)- 

434.— Campanula rapunculoides L. 

Beteh'i y Yenta de las Campanas. Julio. 

435.— C. Erinus L. 

Caparroso, muy rara entre piedras en la Pata del Soldado. 
mas abiindante en la Venta de las Campanas. Mayo, Julio. 

436.— C. rotundifolia L. 

Ipasate; Beteh'i. Julio. 

437. — G. rotundifolia L.var 

Caparroso en el Soto del Estajao. Julio. 

438.— C. Scheuzerii Will? tar. MrtaGv. Gdr 
En las penas de iSan Fausto. Julio. 

439.— C. Rapunculus L. 

Monte de Ipasate. Julio. 

440.— C. hispanica ^Yillk. 
Con la especio anterior. 

Ericaceas. 

441.— Arbutus Unedo L. 

Entre Murillo, el Fruto y Galipienzo, y en la sierra de Uxu^ 
comunisimo. Primeros de Ts^oAiembre en fllor y fruto. Nombre 
VULGAR, Modrollost. 

442. — Arctostaphyllos officinalis Wimm. 

Abunda en el monte de Ipasate. Julio, con fruto. casi ma- 
duro. NoMB. YULG.. GormirJia. 

443. — Calluna vulgaris Salisb. 

Cetelu encima de los Banos. Julio. Ag-osto. 

444. — Erica vagans L. 

Villava, Beteh'i. Julio, Ag"osto. 

He visto veg-etar un cjemplar de esta planta sobre un cas- 
tafio, simulnndo una verdadera planta pnr^sita. 



PLANTAS NOTABLES 

I>OU SC UTIMDAn {') ItARKZA 

QUE CREGEN ESPONTANEAMENTE EN GATALUNA, 

6 SEA 

APUNTES PARA LA FLORA CATALAN A, 

POR 

DON E S T A N I 8 L A O V A Y li E D A Y VILA. 



(Sesion del 3 de Setiembre de 1879.) 

SEGUNDA PARTE. 
Solanaceas. 

Solanum persicum W. 

Cataluna, hacia Gerona (Campd.J. Hb. D-C. Prod. Fl. Hisp. 

N. B. Diliere del S. dulcamara por sus hojas aovado-lan- 
ceoladas, profundamente acorazonadas, blanco-pubescentes; 
cimas con liojas no opuestas, etc.; frutos subg-lobosos. 

S. sodomseum L. 

Vinas de Monjuich de Barcelona, r,— Julio. 

S. villosum Lam. 

Lug-ares incultos del litoral, hasta Monsoli, etc., de las Gui- 
llerlas, las Ansias, Sag-aro, etc. — Junio, Setiembre. 

S. nigrum L. v. DiUenii Rclib. 
Sag-ar6 y otras partes. — Julio, Setiembre. 

Physalis alkekengi L.— N. V. Bosas lerrndlas. 

Amas de la montafia; tambien en el Alto Ampurdan frecuen- 
te. — JuniO;, Julio. 



51 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (120) 

Atropa Belladona \.,—Tahaco lord. 

Monies de Vidra, Ciiiret, Platraver, Collsacabra, en donde es 
ya rara por el desmonte de bosqiies y por la persecucion que 
siifre de los lierbolarios y paisanos. — Jiinio. Julio. 

Datura ferox L. 

Llano del Llobreg'at, c. Barcelona. ^Verano, 

Hyosciamus albus L. 

Litoral y region media de Gerona, — La forma vivaz 6 //. ma- 
jor Mill. Abr. 

El //. nUjer L. Comun en la montana y region media. 



Ramondiaceas. 

Ramondia pyrenaica Rich.— X. Y. Ordla d'Os. 

Rocas calcareas de la reg-ion montana ; desciende hasta 
Olot, r. ; en Nuestra Senora del Mont liasta Sag-ar6, sing-las del 
Yerdaguer. — Mayo, Junio. 



Verbasceas. 

Verbascum montanum Schr.— Cw« de G-uiUa. 

Prados, yermos de Mollo, Rocabruna, Camprodon. Monseny, 
Olot, etc.— Junio. 

V. thapsiforme Sclir. 

Terrenos incultos de CVret. San Llorens de Cerdans, Cus- 
tojes ( Company o); San Marsal en Monseny (Vayr.).—i\\mo. 

V. australe Schr.:' 
Olot, Surroca (TAngasa. — Julio, Octubre. 

V. phlomoides L. 

Parajes incultos y ^ridos de Monserrat, Olot en Bosch de 
Tosc.1, etc.— Julio, Octubre. 



(121) Vayreda y Vila. — plaxtas notaiu,i:s df, catalt-na. 55 

Verbascum Boherhaavi L.—Porpras. 

Lu^'ares inoiituosus al)ri<4"a(los dc la reg-ion literal y media 
de Gerona liasta Sau Hilari, Sag-aro, etc. — Juiiiu. 

N. B. En las Guillerias una foi-nia de hojas caulinares muy 
anchas, poco tomentosas y bracteas muy larg-as y estrechas. 
Otra muy ramosa en la parte superior del tallo, que por tener 

los ovarios est6riles sospeclio si sera un liibrido. 

V. lycnitidi-floccosum K.? 

La Cot, cerca de Olot. — Julio. 

v. nigrum L. 

Terrenos incultos de San Llorens de Cerdans (Companyo). 
— Julio. 

V. blattaria L. 

Fosos y prados liumedos desde el litoral liasta el Llusanes, 
San Juan de las Abadesas, etc. — Mayo. 

Escrofulariaceas. 

Scrophularia peregrina L. 

Setos y parajes sombrios del litoral hasta la Sellera, Sag-ar6, 
etcetera. — Abril, Mayo. 

S. alpestris Gay. 

Bosques sombrios y parajes liumedos de los Pirineos, M0II6, 
Rocabruna, Camprodon, etc.; montes de Vidr^, Collsacabra.— 
Junio, Julio. 

N. B. Entre la anterior especie, y principalmente en Beso- 
ra, Collsacabra y Guillerias, se observa una forma con la pa- 
noja acompafiada de hojas alg-o menores que las caulinares, 
que tiene el porte y caract^res de la S. pjrenaica Benth. Tam- 
bien est& en el Hb. Bol6s. 

S. Hoppei Koch. 

Lug-ares pedreg-osos de Rocabruna, M0II6, Bassag-oda, Nues- 
tra Seiiora del Mont.— Junio, Julio. 



56 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (122) 

Scrophularia lucida L.—S. glaum Sibtli. 

Fosos humedos cle los castanares de San Llorens de Cer- 
dans (Companyo). — Julio, Ag-osto. 

Antirrhinum latifolium D-C. 

Rocas de Ceret (Deheaux). Tambien en la vertiente espanola 
de los Pirineos orientales, pero es mds comun el A. majiis L. 

A. Asarina L. 

Kocas gTaniticas de los Pirineos; Monseny y Guillerlas liasta 
Susqueda, Osor. — Abril, Junio. 

Linaria elatine Desf. 
Campos y prados desde Olot, etc., al Eajo Ampurdan. — Junio, 

L. vulgaris Monch. 

Alturas del Valle de San Llorens de Cerdans (Companyo).— 
Julio, Setiembre. 

L. italica Trev. 
Banyuls (Companyo); Ampurdan, r. (Texidor).—Z\m\o. 

L. pelisseriana D-C. 

Olivares de la Sellera, Ang-les , Santa Coloma (Vayr.) ; Agu- 
llana (Bolos). — Abril. 

L. micrantha Spr. 
Campos del Vall6s, Moncada, Gaba. — Abril. 

L. simplex D-C. 
Vinedos del Vall^s, Gab4. — Abril. 

L. arvensis Desf. 

Campos de Olot, Guillerias; reg-ion media en Santa Coloma, 
Sag'ar6 y Vall6s, y litoral en Malg-rat, Bajo Ampurdan y Gabc\. 
— Febrero, Mayo. 

L. Chalepensis :Mill. 

Campos aridos de los alrededores de Ceret, Murallis, Bou- 
lou. — Abril, Mayo. 



(1-2;?) Vayreda y Vila. — plantas notaklks dk cataluna. 57 

Linaria striata 1)-C. 

General en los Pirineo^; orientales, Llado, Fi^aioras. etc. — 
Junio, Octubre. 

L. dlpina D-C. 
Set-casas. MOrens, Costabona, Espinabell. — JunicK 

Gratiola officinalis 1.. 

En una acequia del Pla de Polije, c. Montaf^'ut; Ag'ullana 
( Bolds ); \n"<\i\oi< hiimedos do la Junquera, Cantallops, Cami)- 
many, Vilarnadal, Cabanas, etc. (Vayr.) — Julio. 

Veronica spicata L. 

Terrenos aridosyarenosos de Nuiia (Trem.); alrededores de 
Ceret (Companyo). — Junio, Julio. 

V. Teucrium L. 

Alrededores de Ceret (Companyo). — Julio. 

V. Assoana Wk., V. mistriaca L. v. Assoana Bois. h.j L I V> 

De Prats de Llusan^s k la Font Salada de Vich. — Mayo. 

■ Y. piniiatiJidaKoQ^i. 

Prats de Llusan^s, Mcia la Font Salada de Vicli. — Mayo. 

V. urticsefolia L. 

Parajes frag-osos y sombrios de los Pirineos orientales; mon- 
tes de Vidra, CoUsacabra, Corp, Monseny. — Junio. 

V. montana L. 

Lug-ares sombrios de los Pirineos, hacia Bajet, Monas; Corp 
San Valenti, Olot, Guillerias y Monseny. — Mayo, Julio. 

V. aphylla L. 

Nuria, CoUsacabra (Pujol). — Julio, Ag-osto. 

V. nummularia Gouan. 
Nuria (Pujol); CoUada de Nuria ( Company 0).— Sumo, Julio. 

V. fruticulosa L. 

Rocas de los Pirineos orientales hasta Costabona, Espina- 




58 A^'ALES DE HISTORIA NATURAL. (1-24) 

bell, Rocabruna, Coral, de San Marsal k Matag-alls en Monse- 
ny. — Junio. Julio. 

Veronica bellidioides L. 

Morens, Costabona. — Junio. Julio. 

V. serpyllifolia L. 

Prados y bosques sombrios de los Pirineos , ambas vertien- 
tes; montes de Olot, Yidra, Collsacabra, Guillerias, etc. Una 
forma de Olot se aproxima k la p. ieneIJa Gr. G. 

V. Ponse Gouan. 
Solaneta de Costabona. — Junio. 

V. triphyllos L. 

Campos 3^ prados de los Pirineos, Camprodon (Bolos); la Bar- 
ragana (Vayr.); San Llorens de Cerdans, Qevei (Companyo): 
Monseny en San Marsal, Santa Fe, San Mig'uel Solterra, Sant 
Hilari, Osor, etc. — Abril, Junio. 

V. prsecox All. 

Campos de Camprodon (Vayr.). — Marzo, Mayo. 

V. agrestis L. 

Cultivos de la region media liasta Sau Juan las Fonts, etc. — 
Marzo. 

Odontites lanceolata Kclib., Euphi'ami Olotensis Bolos lib. 
Prados y bosques de los montes calizos de los Pirineos , am- 
bas vertientes, r. en la francesa; Coll de Malrrem, Frexanet, 
Vail del Bach, Nuestra Seiioradel Mont, montes de Olot, VidrA, 
Collsacabra. — Ag'osto, Setiembre. 

O. viscosa Kclib. 

I'rados y colinas de la region media iiasta Biana, Frexanet, 
etcetera. — Ag-osto, Octubre. 

O. longiflora Wbb. 

Prados secos y colinas del Llusancs en I'rals, San Boy, Pe- 
rafita, etc. — Junio, Setiembre. 



(I2.j) Vayreda y Vila.— I'LANi'AS not.mjlks dk cataluna. no 

Bartsia spicata l»aiii. 

Montana dc C'oirt . San Llorcns de f'cnlans (Compmiyo).— 
Julio, Ag-osto. 

Trixago apula Stev. 

I^rados (1(>1 l)ajo Ampurdan hasta ('al)anas, etc.— Abril. 

X. B. La forma mas frecuente del llano del Llobreg-at de 
Barcelona discrepa del tipo en teneria espi^-a floral poco apre- 
tada, mas bien interrumpida, liojas lanceoladas obtnsasy tallo 
ramoso desde la base, etc. 

Euphragia viscosa Bth. 

Prados lu'imedos de Gab^, Castelldefels. Vallvidrera, h^cia 
el Vall^s: xAmpurdan hasta Navata, Campmany, la Junquera, 
etcetera. — Abril, Mayo. # 

E. latifolia Gri.s. 
Prados a orilla.s del Fluvia en Dosqiier.s. — Marzo, Mayo. 

Pedicularis verticillata L. 

Cumbres alpinas de Carenca (Companyo). — Julio, Ag-osto. 

P. foliosa L. 

Pa.stos, pendientes de Comaneg'ra, Monas, etc, en los Piri- 
neos; montes de Yidra, Ciuret, Platraver, etc. — Junio, Julio. 

P. palustris L. 

Prados liimiedos de Prats de MoUo, Tour du Mir; Ceret ( Com- 
pany o].—W^yo. Julio. 

P. sylvatica L. 

Prados humedos, frecuente en los Pirineos; Santa Mag'da- 
lena, Platraver. —Junio. 

P. coraosa L. ;^ aspanigoides Wk. 
Pico de las Ag-udas de Monseny. — Junio. 

P. pyrenaica Gay. 
Pendientes de Costabona.— Junio. 



60 A^ALES DE HLSTORIA NATURAL. (126) 

Pedicularis tuberosa L. 

Costabona, Prats de MoUo, Tourdu 'Mir fCompanz/o). — Julio, 
Ag'osto. 

Melampyrum cristatum L. 

Valle de San Llureiis de Cerdaiis (Compa/if/oJ . — Junio, Ag'Osto. 

M. nemorosum L. 

Castanares de las Guillerlas en San Hilari, Santas Creus, 
Monsoli, Osor, etc.- -Junio, Ag'Osto. 

M. sylvaticum L. 

Bosques y sitios sombrios de los Pirineos en la Barrag-ana. 
cerca de la frontera (Vayr.); Bosch Caras, sobre Set-casas (Bo- 
16s); Castanares de San Hilari, etc., de las Guillerlas. — Junio, 
Julio. 



Orobancaceas. 



Phelipaea caerulea C. A. Mey. 

Sobre Vd Achillea millefolium, en Costabona^ Notre Dame du 
Coral, Prats de M0II6; Mondois?— Junio, Julio. 

P, arenaria Walp. 

Orillas del rio Muga, c. Castell6 de Ampurias, sobre la Arte- 
misia campestris. — Junio . 

P. Muteli Rent. 

\i\Q sobre varias leg'uminosas, umbellferas y otras plantas: 
litoral de Gerona basta Sag-aro, etc. — Mayo, Junio. 

P. ramosa C. A. Mey. 

]']n Olot y en todas partes donde se cultiva el c^namo en 
abundancia. — Julio, Ag'Osto. 

Orobanche fcetida Dosf. 

Litoral de Barcelona, en Castolldelels , sobre los Ononis. — 
Mayo. 



(i27j Vayreda y Vila.— PLANTAs notables dk cataluna. fii 

Orobanche Rapum Tlmill. 

Monies (1(> Olol, <.n]nv hi (rCii'Ista cinerea; Mowf.oU, (Jiiillcn'ias, 
sobre otras lo<i*uminosas. — Mayo, Jimio. 

3. brackosa Rent. 



M0II6, Rocabruna, ^lobre el SarotJiamnus xnlgaris; La Bajol 
(BoUs). — .Tiinio, Julio. 

O. crinita Viv.? 
Olot, sobre la Gfenista cinerea. 

N. B. Solo discrepa por tener los estambres lig-eramente 
pubescentes en la base, pero se aviene en los dem^s caract^res 
de espig-a apretada, terminada por im manojo de br^icteas, ta- 
llo hincliado, bulboso en la base, etc. 

O. cruenta Bert. 

Sobre varias leg-nminosas, montes de Olot, Sag'ar6, etce- 
tera; montes de Barcelona. La jS. citrina Cors. en Ciuret. — Ju- 
nio, Jnlio. 

O. Galii Vaucli., 0. lavis in Bol6s bb. 
Comai'ca de Olot (Bolds /ib.J. 

O. Epithymum D-C. 

Pirineos; la Cot. c. Olot, Monsoli. — .Tnnio. Jnlio. 

O. Teucrii Hoi. et Sch. 

Sobre diversos Teucrmm j Tliymiis; Pirineos. Coll de Barna- 
dell; Guillerias en Monsoli, etc. 

X. B. Se distingue facilmente por tener los estambres sol- 
dados sobre una cuarta parte del tnbo de la corola, etc. 

O. rubens Wallr. 
Prats de Mollo. sobre el Medicago falcata (Companyo). 

O. major L. 

Alrededores de Ceret, sobre G. chierea (Companyo): Olot ( So- 
las hi).). — Junio. 



(\2 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (128) 

Orobanche Salvise F. Sclilz 
Custojas, sobre la Salvia gintinosa (Companyo). — Juiiio. 

O. Hederae Vaucli. 

Sobre la Yedra en Talax4, Olot; Castell de Moiisoriii ; Mon- 
serrat; Briig'ues, sobre Gab4, etc. — Junio, Julio. 

O. amethystea ThuilL. 0. erynffiiYaiich. 

Sobre los E njngmm , Prats de M0II6. Safrar6. etc. — Junio. 
Julio. 

Lathrsea squamaria L. 

Pirineos , en sitios sombrios 3' lii'imedos de Notre Dame du 
Coral, r.; Ciuret, c. Vidr^, en la Gruta. — Abril, Mayo. 

L. clandestina L.— IN^. \ . Hafrci hord. 

Orillas del Fluvia , de San Juan las Fonts a Castellfullit. — 
Abril. 



Labiadas. 

Mentha sylvestris L. 

Con sus variedades j3. candicans Etli.. prados humedos de los 
Pirineos, Vidr4, Olot, etc., 7. glabrata Benth. Crexenturri, 
Olot, etc. f. nemorosa Bth. Pirineos, Olot. '^. piperita Rcli.? Mon- 
soli. — Julio. 

M. aquatica L. 

Comun en los prados liiimedos con las variedades a. nemoro- 
sa, a. Mrsuta Fr. La 3. suhspicata Benth. Olot, li^cia el Prat y 
otras partes. Hay adem^s una forma con liojas en los "-lom^- 
rulos, formando una espig-a larg-a e interrumpida — Julio. 

M. citrata Ehrh. 

Ani]iur(lan (Trem.). 

M. sativa L.? 

Prados (b^ l.lani'is (BoUs). — Julio. 



(i2<)) Vayreda y Vila.— PLANTAS notaiu.es df, r.\TAT,t^N\. ra 

Mentha gentilis L. 

^^au Llurens de Cenlans (ComjMdii/o) ; Olot (Bohk hi).). — .lu- 
lio, An-osto. 

M. arvensis L. 

Marg-enos. prados y bosques do la reg-ion media liasta Olot, 
Giiillerias. — Jiinio, Ag-osto. 

M. Pulegium. 

Sitios humedos del bajo Ampiirdan, Cabanas, Campmany, 
la Junquera, etc.— Julio. 

Origanum vulgare L. p. prismaticum Gaud. 
M^rg-enes, h^cia Besalu. — Ag"osto. 

Thymus Serpyllum L. 

La forma r. con/erlus Gr. G. Morens, Costabona; /. j^fl^w^o- 
nicus Rch. Hooabruna . Pirineos : San Masai , Monseny. — 
.Tunio. 

T. Ghamaedrys Fries. 
Trag-ur4, M0II6, Rocabruna. etc. Collsacabra.— Junio. 

Hyssopus officinalis L. '^ 

Talax^, Bassag-oda. Besora. — Ag-osto. Setiembre. '"v '^^as^- Vsiy 

^ m )^ 

H. pubescens Timb. 

En Talax^, y probablemente en Bassag-oda. — Ag-osto, Se- 
tiembre. 

Micromeria grseca Btli. 
Cadaqn6s fTrem.J: (inhh, Vall^s. — Mayo. 

Calamintha officinalis Monch. — N. V. Calaments. 

Con sus variedades /=. ascendens Rcli. y y. mentUcefoUa Rch. 
en Olot con toda la montana y parte de la reg^ion media. — Julio. 

C. nepetoides Jord. 

Caminos Olot, Besalu, y devezen cuando en todo el Ampur- 
dan. — Julio. 



61 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (130) 

Calamintha alpina Lam. 
Costabona, Set-casas, liasta Niiria, etc. — Junio,. Ag'osto. 

Melissa officinalis L. — N. V. Tarongina. 

Enleramente espont^nea en San Juan las Fonts ; Monsoli, 
Susqueda, etc., las Guillerias. — Julio. 

Salvia verticillata L. v. integrifolia Nob, 
Escombros extramuros de Hostalrich. — Julio, Agosto. 

N. B. Esta interesante especie, desconocida en Cataluna 
hasta el presente, concuerda bastante con la descripcion del 
Prod. Fl. HisjMn., excepto en tener las hojas caulinares 
liradas con el lubulo terminal acorazonado-aovado, sino mas 
bien enteras, acorazonado-aovadas, desig-ualmente festonadas. 
Comparada nuestra planta con ejemplares de Suiza, que su- 
pong'o son tipicos, su f^cies es muy diferente; adem^sdepre- 
sentar las hojas todas enteras y tres 6 cuatro veces m&s redu- 
cidas, sus verticilos florales son tambien monoros y m^s 
aproximados el uno al otro, etc. 

S. sclarea L. — ^.\. Sahiaro^nana, Madrona. 

Escombros y cerca de las habitaciones, Camprodon, Olot, 
Llusani^s, Guillerias, Vich, Besora. — Junio. Agosto. 

S. glutinosa L. 

Parajes sombrios Guillerias ; desde San Feliii de Pall^rols, 
Santa Pau, Castellfullit ])ara arriba en todas direcciones. — 
Ag'osto. 

S. valentina Valil. 

M&rgenes y campos do la fnlda do Monjuicb do Barcelona, 
vertiente N. — Mayo. 

Nepeta latifolia D-C. 
Trag-ur4 etc. de los Pirinoos. liasta Mon^s. — Julio. Ag'osto. 

Lamium incisura W. 

Caminos, cultivos do Olot, Gerona, Alto Ampurdan. etc. — 
Marzo. Abril. 



(131) Vayreda y Vila.— rLANTAS notables de cataluna. 65 

Lamium album L.— N. V. Oriigamorta. 
Montes de Nuria, Costaboiia. — .Tuniu. 



L. flexuosum Ter.— N. V. Como al anterior. 

Comuii en las Guillerlas y Monseny liasta Rupit, Amer, etc6- 
tera; Pirineos orientales hasta Vilarnadal. — Abril, Mayo. 

Leonurus Cardiaca L. 

San Llorens de Cerdans (Companyo); Olot. Sag-ar6, semi- 
espontinea doude se cultiva. — Juuiu. 

Galeopsis intermedia Vill. 

Ceret (CoMpanyo); Campos arenosos de Monsoli, etc., de 
las Guillerlas (Vayr.). — Junio. 

G. ochroleuca Lam. 

Caminos y campos arenosos ;, San Llorens de Cerdans (CoTn- 
panyo) ;lsiou^o\\, Susqueda, Santa Coloma, etc. — Julio, Ag'osto. 

G. pyrenaicum Bartl. 

General en terrenos g-raniticos arenosos de los Pirineos 
orientales (Vayr.); Cadaqu6s (Trem.). — Ag-osto, Octubre. 

G. Filholiana Timb. 
Prados de Nuria ( Pujol j .—Agosto. 

G. sulfurea Jord. 
Ceret, San Llorensde Cerdans, Custojes fCompanyoJ . — Agosto. 

Stachys lanata Jacq. 

Cultivada y casi espont^neaen Borred^, Vich, Monsoli, Am- 
purdan.— Julio. 

S. heraclea All. 

Prados de los montes calc&reos de los Pirineos, Frexanet, 
Talax^ liasta Nuestra Senora del Mont; montes de Vidrd, Be- 
sora, Ciuret, CoUsacabra, Tabertet, etc. — Junio, Agosto. 

S. alpina L. 

Bosques y parajes sombrlos de los Pirineos; montes de Vidr4, 
Platraver, CoUsacabra, Rupit. — Julio. 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 5 



m AKALES DE HISTORTA NATUBAL. (132) 

Stachys palustris L. 

.Sitius lii'iniodos 6 sombrios. Camprodon liasta cerca Ripoll, 
— Julio. 

S. arvensis L. 

Campos de Nuestra Sefiora del Coral, Rocabruna, r.— Julio. 

Phlomis Herba-venti L. 

Ell toda la region media hasta BeRora. TalaxA. Bassag-oda, 
etcetera. — Juuio. 

Sideritis hyssopifolia L. 

Morens, Costaboua; Bassagoda. etc. (Vayr.): Mouserrat 
(Goua7i, teste Compamjo). — Junio, Ag-osto. 

S. scordioides L. 

Prats de M0II6 (Companyo). — Juuio, Julio. 

S. romana L. 

Reg-ion litoral y media de Gerona liasta las Ansias, Sag"ar6. 
— Junio, Octubre. 

Melittis Melissophyllum L. 

Pirineos; montes de Olot; Font Salada de Vicli; Guillerias, 
Sag"ar6, etc. — Abril, Junio. 

Scutellaria alpina L. 

Prados de Nuria (Pujol ).~Z\i\\o, Ag"osto. 

Brunella hyssopilolia Lam. 

Prados de San Llorens deCerdans, CustojafCowjoawyoj.-San 
Marti Sasserra (Vayr.). — Mayo, Ag-osto. 

Ajuga pyramidalis L. 
Prados cerca de las Jarsas, Costabona. — Ma^-o, Junio, 

A. genevensis L.? 

Co.stabona ( Vayr.); cerca la Prcstc. Prats de M0II6. niontnna 
del Mir (Coonpanyo). — Mayo, Julio. 



(133) Vayreda y Vila. — pi.anta.s notables dr catai.una. 67 

Ajuga Iva Schr. 

Eo^'ioii litoral y media linsfn AFontafi-nt, on la provlncia de 
Gerona.— Mayo, Ag'osto. 

N. B. Segun observa el Sr. Masferrer en contra dc la oi)inion 
de M. ]\Ioqinn-Tandon . no es la falta dc calor la causa del 
fen6meno de la corolu abortiva en csta csi)ecie. Yo creo que 
mks bien es la falta de humedad en 6poca oportuna; teng-o 
observado que en ciertos anos ap6nas se ven corolas desarrolla- 
das, y 6stos son los que en los meses de Junio y. Julio domina 
la sequia. En 1877, que la primera quincena de Julio fu(^ muy 
lluviosa, en la seg-unda quincena del mismo mes casi todos 
los pies de Sag-aro, May4, etc., aparecieron adornadosde 
abundantes corolas desarrolladas. Calor y humedad k un 
tiempo es lo que necesitan probablemente las corolas de esa 
especie para su desarrollo. 

Teucrium fruticans L. 

Valle de Banyuls sur mer, Capcerbere (Compamjo). — Mayo, 
Junio, 

T. scordioides Schr. 

Prados humedos de Olot, Ampurdan, Sagfar^, etc. — Julio, 
Ag"osto. 

N. B. En esta ultima localidad he cog-ido alg-unos ejempla- 
res que se parecen bastante al T. scordium por su tallo simple, 
casi lampino; hojas inferiores cuneiformes, enteras en la 
base, etc., pero esos caract^res creo que s61o son aparentes 
por efecto de crecer dicha planta bajo la sombra de un g-rupo 
de 4rboles. 

T. lucidum L. 

Castafiares de San Llorens de Cerdans (Companyo). — Junio, 
Ag-osto. 

T. pyrenaicum L. 

Comun en las montanas de formacion caliza de los Pirineos, 
bajando hasta la reg-ion media, Sag'ar6, etc. — Mayo. 



68 ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (1341 

Teucrium aureum Sclir. 

Pirincos en Rocabruna. Coral; Santa Magdalen a del Mont; 
Tabertet. — Mayo, Setiembre. 

T. aragonense Lose. Pard.? 
La Palma, Tarrag-ona (Pujol). — Junio. 



Verbenaceas. 

Vitex Agnus-castus L.— N. V. Aloch, Ximblas. 

Litoral de Gerona, comunisimo en Vilarnadal, interndndose 
hasta Amer, Dosquers. — Junio, Julio. 



Plantaginaceas. 

Plantago crassifolia Forsk. 

Terrenos arcillosos del litoral de Gerona, Rosas, etc. (Vayr.); 
Cadaqu6s (Trem.).—M^jo, Julio. 

P. maritima L. 

Banyuls sur mer, etc., entre la especie anterior, con la que 
se confunde (Com2)anyo); seg-uro ennuestrascostas. 

P. serpentina Vill. 

Terrenos calcilreos y especialmente marg-osos de los Piri- 
neos, Llusan6s, montes de Olot, etc. — Julio. 

P. acanthophylla Desne. 

Terrenos g-ianiticos y arenosos de la Junquera, Cantallops, 
Campmany, etc., de los Pirineos; San Hilari, Pla de las Are- 
nas, etc., de las Guillerias. — Junio. 

N. B. Muy diferente me parece esta planta del P. serpen- 
tina, de cuya especie sospechan los autores del Prod. Fl. Ilisp. 
pon una mera variedad. Ademtis, ^ste s61o crece en terrenos 
ne]itiinicos, y aqu61 exclusivamcnte en los plut6nicos. La 
planta de los Pirineos se presenta con hojas ciliadas pubes- 
centes v fuertoniouto ala'odonosns on ol oentro de las rosetas. 



(135) Vayreda y Vila.— PLANTAS notaulbs de cataluna. 69 

Plantago Lagopus L. 

Litonil liasta (.Ustolla, Lladu. — Mayo. .luiiio. 

P. Bellardi All. 

Campmaiiy, Vilarnadal; la Cellera k orillas del Ter; Gab^ y 
Castelldefels. — Mayo. 

P. monosperma Pourr. 

Nuria ( Pujol); de Costabona a Coll de Malrrem (Vayr.). — 
Junio. 

P. argentea Chaix. 
Costabona, la Coma del Tech (Company o). — Julio. 

P. Psyllium L. 

Banyuls (Comimnyo) ; Gerona li&cia San Daniel (BoUs Jib.). 
— Julio, Ag'osto. 

Plumbaginaceas. 

Armeria maritima Willd.? 
Monsant; Blanes (Pujol). — Junio. 

A. plantaginea Will. — N. V. Candelas. 

Pirineos, frecuente liasta Rocabruna, Camprodon; hdcia Vi- 
ladrau y Espinelbas, etc. — Junio, Ag-osto. 

A. majellensis Boiss. 
Pendientes pedreg-osas de Morens. — Agosto. 

A. bupleuroides Gr. et G. 

Prados de la Junquera, Campmany, Vilarnadal, etc.— Mayo, 
Julio. 

Statice serotina Rchb. 

Playas de Rosas, intern^ndose hasta Palau y San Juan sas 
Closcas en los prados salados. — Junio. 

S. echioides L. 
Playas del g-olfo de Rosas ( Vayr.); Cadaques (Trem.).'-Zvin\o. 




70 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (136) 

Statice ferulacea L. 

Cadaques (Trem.); playas de Rosas (VayT.).—i\xi\\o. 

S. Girardiana Gurs. 
Costas del Ampurdan, r. (TreM.j.—ZvMo. 



Globulariaceas. 

Globularia spinosa L. 

Monserrat h^cia la Cova de la Mare de Deu. — Abril. 

G. nudicaulis L. 

Prats de MoUo, Aries (Companyo).~i\\mo. 

G. cordifolia L. 

Rocas calizas de la region montana, freciiente. La v. nana 
Cambess., en las ciimbres de los montes altos, Puig-sacau, 
Bassag'oda , Nuestra Senora del Mont , Pirineos. — Mayo, 
Julio. 

Amarantaceas. 

Amaranthus deflexus L. 

Cultivos. escombros de Olot, Sag-ar6. — Junio, Setiembre. 

A. Blitum L. 

Cultivos, caminos, muros de Olot, etc. — Junio, Setiembre. 

A. patulus Bert. 

Ampurdan, Gerona, hasta Llad6 , Sag*ar6 , etc. — Julio, 
Agosto. 

N. B. En Camprodon cog-i uno que por tener sus espig-as y 
^lun las liojas superiores lig-eramente coloradas, podria ser 
la V. hamathodes Csta. 

A. retroflexus L.— N. V. Marchant. 

Ilucrtas, oi<combros de Olot; Vidrii; Guillerias; Sag-ar6, 
Llad6, etc. — Julio, Setiembre. 



(i;^7) Vayreda y Vila. — plantas notables de cataluxa. 71 

Amaranthus albus L. 

Campos del litoral y rog-iou media, Ueyaiido liasta Campro- 
don, r.— Ag-osto, Octubre. 

Polycnemum arvense L. 

Campos arcillosos de Besora, ^'icll, Maya, Ampurdan, etc.— 
Julio, Setiembre. 

Salsolaceas. 

Atriplex hortensis L. 

Como espontAiieo en alg'uii liiierto, Batet. — Junio. 

A. hastata L. 

Litoral, intern&ndose hasta Gerona, etc. — Agosto, Octubre. 

A. patula L. 

Huertas de Camprodon, Vidr^, Llusan^s, Olot, Sag-ar6, etc.— 
Julio, Setiembre. 

Obione portulacoides Moq. 
Prados maritimos de Rosas, Castell6.— Junio. 

Chenopodium polyspermum L. 

Campos cultivados de Rocabruna, Notre Dame du Coral; 
San Hilari; Monjuicli de Barcelona. — Julio, Setiembre. 

Ch. ficifolium Sm. 

Litoral del Ampurdan, llano del Bes6s.— Ag-osto, Setiembre. 

Ch. opulifolium Schr. 
Caminos, escombros, muros de Fig-ueras. — Julio. 

Ch. hybridum L. 

Escombros, cultivos de Rocabruna; Batet; San Hilari, Mon- 
soli. — Junio, Agosto. 

Blitum Bonus-Henricus Rchb. 

Parajes liumedos y herbosos de los Pirineos, bajando hasta 
Espinabell, Fabert. — Julio. 



72 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. (138) 



Kochia prostrata Schr. 

Castillo y afueras de Figueras ; Castello de Ampurias, Rosas. 
— Agosto, Setiembre. 

Camphorosma monspeliaca L. 

Costas del Ampiirdan, Castell6.— Agosto, Setiembre. 

Salicornia fruticosa L. 

Comun en los prados salados del Bajo Ampurdan. — Julio, 
Setiembre. 

Suseda maritima Dum. 
Playas del golfo de Rosas. — Jillio. 

Salsola Kali L. b. cahescens Gr. G. 
Playas del golfo de Rosas. — Agosto, Setiembre. 

S. Soda L. 

Costas del Ampurdan. — Agosto, Setiembre. 



Poligonaceas. 

Oxyria digyna Campd. 
Collada de Nuria, de las Noufonts (Compamjo). — Julio. 

Rum ex Friesii Gr. et G. — N. Y. LUngiias de Bou. 

Sitios herbosos y hiimedos de Camprodon, Vidn'i, Platraver, 
Olot y valles piren^icos. — Junio. La P. discolor Koch, en Pla- 
traver, Vidr&. 

R. pulcher L. /3. hirtiis Gr. G. 

Llano de Barcelona, Viladecems. — Junio. 

R. sanguineus L. 

Parajes hiimedos del llano de Barcelona; Bajo Ampurdan. — 
Julio. 



(130) Vayreda y Vila.— plantas notables de cataluna. 73 

Rumex Hydrolapathum Huds.? 

Prados humodos, aceijuias dc Castcllo lu\cia San Pore Pos- 
cador. — Junio. 

N. B. Tal parecc una g-ig-antesca especie que alll cog-i, difi- 
cil de diag*nosticar por lo atrasado de su infloresccncia, pero 
bastantc dicen sus hojas radicales larg-amente pecioladas, que 
k veces miden un metro, atenuadas en los dos extremos; tallo 
ang'uloso y profundamente estriado, etc. 

R. crispus L. 

Prados de Camprodon, Olot; Guillerias; Vilademiras , Cas- 
tell6, etc. — Junio, Julio. 

N. B. De Olot y otros lug-ares donde viven juntos los 
R. Friesii y crisjnis, teng-o una forma que participa de carac- 
t^res de ambas especies, por lo que sospecho sea el Mbrido 
R. odtiisifoUo-crispiis C. Baulieri. Astherr. , y me lo confirma 
la comparacion con unos ejemplares procedentes de Bromberg. 

R. domesticus Hartm.? 
Sitios hiimedos del Pla de la Pina en Olot. — Junio. 

R. Patientia L. 

Huertas de Borreda; Ciuret, San Privat, Olot, etc. — Mayo, 
Junio. 

R. bucephalophorus L. 

Villas y campos arenosos del litoral, interndndose hasta 
Campmany; la Cellera, San Hilari, Monsoli. — Abril. 

R. tingitanus L. 

H^cia la Escala (Cuffi). — Julio. 

R. scutatus L.— N. V. Badolas. 

Sitios pedreg-osos de los Pirineos, desde Ripoll , Camprodon 
para arriba en la parte mas oriental. — Mayo, Julio. 

R. amplexicaulis Lap. 
Prados de la baja Cerdanya (Companyo). — Ag-osto. 



# 



74 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (140) 

Rumex Acetosa L. 

Prados de los Pirineos y montes de Olot. — Mayo , Jiinio. 

N. B. En las localidades citadas hay formas que parece se 
inclinan al R. arifolius All. por sus hojas grandes de consis- 
tencia blanda, transparentes, orejuelas dirig-idas hacia afuera 
y no paralelas al peciolo, etc. 

R. Acetosella h. o. pyrenaicusTimb. 

Pirineos, Costabona, Rocabruna (Vctyr.); comarca de Olot 
(Bolos 7^5. j.— Mayo, Julio. 

Polygonum Bistorta L. 

Prados de la reg-ion alpina y subalpinadelos Pirineos, Cam- 
prodon, M0II6, etc. — Junio. 

P. viviparum L. 

Pastos alpinos de Costabona, ambas vertientes. — Junio. 

P. amphibium L. a. natans Monch. 

Lag-unas de Can Nadal de la Junquera ; de Palau y Castello. 
— Junio, Julio. 

■ ;3. terrestfis Monch. 

Sitios hi'imedos del Pla de la Pinya. — Julio. 

P. lapathifolium L. 

Sitios humedos y sombrios de Olot, Guillerias; en el literal 
y hasta Olot uno que por sus nudos hinchados creo es \^\. no- 
dosum Pers. 

P. lapathifolio-persicaria Rchb. 
San Hilari, Olot. — Junio, Julio. 

P. serrulatum Lag-. 

Sitios humedos del llano de Barcelona, dehesa de Gerona. 
bajo Ampurdan. — Junio, Setiembre. 

P. Hydropiper L. 

ParaJ(>s hi'iiiiedus y ag'iianosos del Llnsanes, Olot, San Feliu 
de Pallarols, Ampurdan, etc. — Julio, Setiembre. 



(hi) Vayreda y Vila. — plantas notables de cataluna. ib 

Polygonum hydropiperi-dubium Ch-. ct G. P. mite Schr. 
Parajes liumedos dc Olot; Aiiipurdan, etc. — Julio, Setienibre. 

P. Bellardi All. 

Campos de TortellA (Ciiffi); Sag-ar6; Llano de Barcelona 
(Vayr.). — ]\rayo, Junio. 

P. dumetorum L. 

Setos de Prats de M0II6; CoUsacabra, Hostalets de B^s, las 
Planas, Amer; frecuente en las Guillerias.— Junio , Ag-osto. 

P. alpinum All. 

Reg-ion alpina de los Pirineos, no escaso; Agudas de Mon- 
seny. — Junio, Julio. 

P. tataricum L. — N. V. Fajol boitg. 

Vilallong-a, Frexanet, Ciuret, Olot y todos los valles pire- 
n&icos. donde se cultiva, por resistir mejor el frio que oiV.fa- 
gopyrum L. 



Dafnaceas. 

Daphne Mezereum L. — N. V. Olivereta. 

Pirineos, frecuente, y desciende liasta San Pau, Frexanet, 
Vail del Bach; montes de Ciuret, Platraver; CoUsacabra. — 
Marzo, Abril. 

Pesserina annua Spr. 

Campos y parajes ^ridos de las reg-iones litoral y media 
hasta Llusan6s; Montag-ut. — Julio. 

P. Thymelea D-C. 

De vez en cuando en los terrenos aridos de la reg-ion media 
hasta el Llusan^s, Frexanet, etc. — Mayo, Julio. 

P. dioica Ram. 

Rocas calc^reas de Prats de M0II6, Rocabruna, Bag-et, Ta- 
lax^, Bassag-oda; Santa Mag-dalena del Mont, etc.— Abril, 
Mayo. 



76 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (142) 

Passerina hirsuta L. 

Playas y costas de Rosas y otras partes del litoral de Ge- 
rona. — Primavera, Otoilo. 



Lauraceas. 

Laurus nobilis L.— N. V. Llorer. 

Verdaderameute espont^neo en el torrente de Sagaro. — 
Abril, Mayo. 

Santalaceas. 

Thesium alpinum L. 

Pastos de Costabona, Prats de M0II6. — Junio. 

T. humiffusum D-C? 
De San Sag-uimon k Viladrau. — Junio. 



Eleagnaceas. 

Eleagnus angustifolius L.— N. V. Arh'e del Paradis , Ci- 

namom. 
Orillas del Bes6s, Moncada. — Mayo. 



Citinaceas. 

Cytinus Hypocistis L. — N. V. RaMsots. 

Parasito sobre las raices de los Cistnso Jaras, en los montes 
del litoral y region media, remontiindose como aquellas plan- 
tas hasta Talax4, Guillerias, etc. — Mayo, Junio. 

N. B. Se observa alg-una modificacion en esta planta seg*un 
la especie de Cistus sobre que vive; asl, pues, en los pi(^s que 
viven sobre el C. sahicpfolins , en la flor y bractcas g-eneral- 
inento doniina el color aniarillo alg-o sobre el rojo, en los del 
C. alhidus domina el bianco sobre el Colorado que sube por la 
idesecacion, y en los del C. monspeliensis , el amarillo casi por 



143) Vayreda y Vila. — plantas notables de cataltjna. r: 

completo. Priieba esto que las phintas panVsitas son susccpti- 
bles de modificacion en su color y otros caract^res variables, 
seg-un la savia con que se nutren. 



Aristoloquiaceas. 

Aristolochia clematitis L. 

Setos, m^rg-enes, orillas de las acequias en Castell6, Caba- 
nas y otras partes del Ampurdan. — Mayo. 

A. rotunda L. 

Llano del Llobregat; en Gerona se interna hasta la Cellera, 
Osor, Amer. — Mayo. 

A. longa L. 

Ampurdan hasta Sag'ar6, etc. — Mayo. 



Euforbiaceas. 

Euphorbia platyphyllos L. — N. V. Lleteresa, Mald'uUs; k 
todo el g-enero. 
Parajes hiimedos del Llusan^s, Vicli, Ripoll, Olot, Amer, 
Gerona; Alto y Bajo Ampurdan.— Julio. 

E. pubescens Desf. 

Lugares lierbosos liiimedos del Ampurdan , hasta Banolas, 
Llad6. — Junio, Ag^osto. 

E. pilosa L. 

Camprodon , Vidr^ , San Quirse de Besora; Nuestra Senora 
del Mont, y baja por el Manol hasta Llad6 y Vilafant (Vayr.); 
Empalme (Pujol ). — Mayo, Julio. 

E. dulcis L. 

Parajes sombrios de los Pirineos; montes de Olot; Guillerlas 
y Monseny; Nuestra Senora del Mont. — Junio. 

E. angulata Jacq. 

Rocas del Coll de Malrrem sobre Rocabruna. — Julio. 



78 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (144) 

N. B. Es miiY probable en las costas del Ampurdan la pre- 
sencia de las E. flaricoma D-C, simiosa L., tXii^thynsa L., por 
existir en las costas fronterizas del Rosellon. 

Euphorbia Gerardiana Jacq. 

M4rg-enes de los rios en la region media y litoral de Ge- 
rona. — Abril. 

E. nicseensis All. 

Frecuente en la reg-ion litoral y media de Gerona, remon- 
tAndose k bastante altura sobre Clot en las vertientes meri- 
dionales. — Mayo. 

E. Esula L. 

Litoral y reg-ion media de Gerona. — Abril. 

E. terracina L. 

Litoral de Barcelona y Gerona. La v. amgustifolia Lg-e. en 
las rocas maritimas de Monjuich. — Abril. 

E. Cyparissias L. 

M4rg-enes, prados del Ampurdan. Gerona. Olot. — Abril. 

E. falcata L. 

Campos del Ampurdan, Gerona, Olot. etc. — Primavera y 
verano. 

E. Peplus L. 

Parajes sombrios. Olot, Sag-aro. Ampurdan. — Abril. 

E. peploides Gou. 
Sag'ar6, etc., Ampurdan; Monjuicli. — Marzo. Abril. 

E. biumbellata Poir. 

La Junqncra, Campmany, Cantallops, Ag-ullana, Vilarna- 
dal, Cabanas, etc. — Mayo, Junio. 

E. segetalis L. 

Vinedos y olivares de la reg-ion litoral y media hasta Llu- 
san^s; Castellfullit de la Hoca. — Abril. .lunio. 



(115) Vayreda y Vila. — plantas notables df, catalun a. tj 

Euphorbia Characias L. 

h'c-^-iones litunil y media liasta Talaxa; Sons en Nucstra 
Sefiura del Mont. — ]\lar/o. 

E. Lathyris T..— \. V. Cagamiiija. 

Besura; cumarca de Olot, Castellfullit : Guillerias; Vilar- 
nadal. — Mayo. 

N. B. Las /i". temiifolia Lam. qX ;pinea L. citadas en Ban- 
yulspor Co7npa7iyo, liabitan probablemente niiestro Ampurdan. 

Mercurialis perennis L. 

Barajes sombrios de Olot y su comarca liasta gran altura de 
los Pirineos; Giiillerlas y Monseiiy. — Abril. 

M. tomentosa L. 

La Juiiquera, Campmany, Vilafant^ etc. — Abril. 

N. B. La M. amligua L. en Banyuls (Companyo). 

Crozophora tinctoria Juss. N^^ '"'?as- ^o^ 

Ampiirdan liasta Besali'i. — Junio, Julio. ^43/ S> V>^ 

Andrachne telephioides L. 

Tibidabo c. Barcelona (Trem.). 



Ulmaceas. 

Ulmus montana Lm. — N. V. Oma. 
Frexanet, montes del Corp, etc. — Abril. 



Urticaceas. 

Urtica membranacea Poir. 
Escombros de Cadaqu6s (Trem.J. 

U. pilulifera L. 

Escombrosde Vilarnadal(^F«yr.j; Cadaqu6s(^Trew.j. — Mayo. 



80 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (146) 

Theligonum cynocrambe L. 

Baiiyuls-sur-mer, Murallas (Companyo). — Mayo. 

Sanguisorbaceas. 

Poterium Magnolii Spach. 
Costa de Rosas sobre la farola. — Mayo. 

P. dictyocarpum Spach. 

Coma del Tech, Ceret, Aries, San Llorens de Cerdans (Com- 
panyo). — Junio, Ag-osto. 

Sanguisorba officinalis L. 

Pastos de Camallera, San Pan, Camprodon: Pla de la Pina, 
cerca de Olot, r. — Junio, Setiembre. 

Alchemilla alpina L. — N. V. Pota deZleo. 

Prados y rocas de los Pirineos hasta Mollo, Rocabruna, Cam- 
prodon; Ag'udas de Monseny. — Juulo, Julio. 

A. vulgaris L. 

Prados de los Pirineos, hasta Frexanet, Yall del Bach; raon- 
tes de Yidri\, Platraver, Guillerias. La j3. sericea Gr. G., en Ro- 
cabruna, Frexanet; Vidr^. — Mayo, Julio. 

A. pyrenaica L. 

Sobre una roca muy escarpada detras de Costabona , hacia 
la Coma de Tech (Companyo). — Julio, Agosto. 

Juglandaceas. 

Juglans regia L. — N. V. Nogner, Nogue. 

Como espont^neo hicia Ridaura, parajes sombrios c. la ri- 
bera; k orillas del Fluvi^, etc. — Abril. 

Cupuliferas. 

Quercus sessiliflora Sni. — N, V. Roura. 

Las variedades a. genuina Wk., S. pulescens Math., A . com- 
munis D-C. oxtondidas por hi reg-. muntana y media. La C.su- 



(in) Vayreda y Vila. — plantas notables dk catalina. si 

deroides 0. Deb., Sag-aro, Maya, Dusqiiers. La r.cerrmdesWk., 
montes de Horta, c. Barcelona. La v. argeniata Deb., Sag-aru, 
etcetera. — Abril , Mayo. 

Quercus microcarpa Lap. 0. Deb. Heckerch. Fl. Pyr. Or. 
^ ilademiras, Sag-aro, Llado, etc. — AbriL 

N. B. 0. Debeaiix, en sns Bechcrclies snr la Fl. des Pyr. Or. 
describe esta especie, y sefiala las diferencias que la separan 
del Q. sessilijlora Sm., con el que le habian confundido los au- 
tores de la Fl. de France. 

Q. stenobalanus Gaud. 
Sag-aro, en el Virunibell y otras partes. — Abril. 

Q. pedunculata Elirh.— X. Y. Roiira penul. 
Pirineos y montes de Olot, etc. — Abril. 

Q. fastigiata Lam. 
San Llorens de Cerdans, Custoja (Companyo). 

Q. Suber L. — N. V. Alsina surera, Sums. 

Completamente espont^neo en la Junquera, Cantallops, 
Campmany, etc. — Abril. 

Q. avellaniformis Colm. et Bout.?— N. V. Alsina, Atclina. 
Sagar6, Monsoli, Guillerias. — Fl. Mayo. — Fr. Noviembre. 

N. B. Se diferencia principalmente por el g-ran desarrollo 
de la cupula (con relacion k lag-lande), cuyos bordes se doblan 
hacia dentro unas veces, otras veces se apartan del fruto des- 
igualmente dentados y ondulados; amentos cortosy casi cilin- 
dricos, etc. 

El Sr. Colmeiro, que ha tenido la bondad de comparar unos 
ejemplares y un dibujo que le mand6, con la planta que 61 des- 
cribio, me dice que la de Extremadura se diferencia por tener 
la ciipula alg*© inks cerrada y entera en su m4rg'en ; la glande 
poco saliente y bastante globulosa. 

Q. pseudo-coccifera Web.? Q. Aiizandri Gr. et G. 
Sospeclio si perteneceria k esta especie un pie que habia en 

ANALES BE HIST. K4T.— IX. 6 



S2 AX ALES DE HLSTORIA KATURAL. (H8) 

la falda (le Nuestra Senora.del Mont, que media iinos tres 6 
cuatro metros de altura, y cuyo porte era de encina, pero sus 
hojas de coscoja. Hace pocos aiios fue derribado para carbon. 
Cerca del convento de San Jeronimo, pobre Badalona. hay otro 
pie parecido, seg'un Bolos. 

Carpinus betulus L. 

Alrededores de Ceret (Companyo). — Al)ril. ]\rayo. 

Saliaceas. 

Salix fragilis L. 

Montana de Ceret (Companyo). — Abril . ^Mayo. 

S. amygdalina L. 

Orillas del Ter, del Flnvia, Pte. — Abril, Mayo. 

S. purpurea L. 

Eiberas y torrentes de Llusanes, Olot, etc. — Abril. 

S. cinerea L. — N. V. Qatell, como k los afines. 

Montes y bosques de Llusanes, Olot, Gnillerias, Gerona, 
Alto Ampurdan. — Marzo, Abril. 

S. Capraea L. 

Set-casas. San Jnan de las AbadesnP. — Abril. 

S, aurita L. 

De RipoU a San Juan de las Abadesas y Olot; montes de 
Corp y otros de Olot, poco frccuente. — Abril. 

S. grandiflora Ser. , 8. cinerascens Will. 

Partes elevadas de la montanade Ceret (Companyo). — Mayo, 
Junio. 

S. pyrenaica Gouan. 
Puig-mal (Piiigg., Bolos): Coma de Vaca (Cnffl). — Julio. 

Populus tremula L.— N. V. Tremul. 

Espontaneo en todos los montes de las rcg\ superior y me- 
dia. — Marzo. Abril. 



(119) Vayreda y Vila. — plantas kotahles be oatauna. 83 

N. B. Eli*, canescens Sm., P. alha-tremula Knuise, ^c'^w- 
ramente en niiestra proviiicia; Companyo lo cita ooinun en los 
ari-oYuelos dc las bajas moii tafias del Roselloii. VA P. rirgi- 
niana Desf. N. V. Carolina, cultivado y scmiesixinlaiieo eii 
Catalufia. 

Betulaceas. 

Betula alba L. — N. V. BcdoU, Pes. 

Frecuente en los Pirineos, montes dc Vidr/i, ColLsacabra, 
Bach de San Valenti, c. Olot, r. — Ahril. 

B. pubescens Elirli. 
Altos de Carenca (Companyo). — Abril, Mayo. 

Coniferas. 

Pinus sylvestris L.— N. V. Pi-hets, Pi-melis, Pi-lord. 

San Pan, Yall del Bach; Nuestra Seuora del Mont en su mi- 
tad snperior, en Sag-aro y otras partes bajas de esta montaha, 
se ve alg-un pie, pero tan desmedrado, que su altura no pasa 
de l-2\ — Abril, Mayo. 

P. uncinata Ram. 
Adem^s de Nuria, en Caraups, Set-casas. — Junio, Julio. 

P. Laricio Poir.— N. A'. Pi-lord. 

Llorona, San Marti Saserra, Sag-aro, Llado, Malg-rat, Am- 
purdan y en otras localidades de la reg. media y litoral.— 
Mayo. 

P. halepensis Mill.— N. V. Pinas, Pi-llanch. 

Montes del litoral y reg-. media, remontdndose con la espe- 
cie anterior hasta Sag-ar6, Llorona, etc.— Mayo. 

P. maritima L. 

Cadaques (Trem.); Malg-rat y otras partes del litoral de Ge- 
rona y Barcelona (Vayr.). — Mayo. 

Abies pectinata D-C— N. V. Alet. 

k mas de los Pirineos y Monseny, semiespont&neo h^cia 
Ripoll, Finestras. — Mayo. 



81 ANALES DE HTSTOETA KATT-RAL. (150) 

N. B. En otros tiempos del3ia ociipar en niiestros Pirineos 
un 4rea mas extensa, puesto que lidcia Rocabruna, M0II6, Tra- 
gnrk, etc., liay cliozas cuyas vig-as son de abeto, y se encuen- 
tran tambien troncos enterrados, no hall^ndose en la actuali- 
dad lino en pie de algiinas horas alrededor. Set-casas es la lo- 
calidad mas oriental donde se halla en abundancia. En el 
Monseny tambien se liace k ese liermoso y util arbol una activa 
persecucion, capaz de acabar con 61 en pocos anos, si no se 
pone coto. Bajando del Turo del Hume k Santa Fe, observe 
dos troncos que, k partir de dos 6 tres palmos sobre el suelo, 
est^n perfectamente unidos por una soldadura natural, re- 
uni^ndose en un s61o tronco. 

Abies excelsa D-C. 

Montana de Ceret (Compani/oJ. — Mayo. 

Juniperus communis L.— N. V. Jinelro, Jinehra. 

Comun en la reg-. montana; en los montes de la reg*. media 
ocupa la vertiente septentrional. No falta en la reg\ alpina de 
nuestros Pirineos la forma euana (S. alxnna Auct.). — Marzo, 
Abril. 

J. Oxycedrus L.— N. V. Cddac. 

En las exposiciones meridionales de los montes de la reg'ioii 
media, hasta Llusanes, Oix, etc. — Marzo. 

N. B. Sospeclio con fundamento (sin que me liaya sido po- 
sible averig-uarlo hasta aliora), la existencia del /. iimMIicata 
Godr., h^cia Santa Pau, Santa Coloma, la Selva, etc. 

J. phoenicea L.— N. V. SaMna. 

Pirineos, lidcia Sant Aniol de Uija, Basag'oda, Tabcrtet. — 
Mayo. 

Taxus baccata L — X. V. Teix. 

Rocas de Ciurot, Surroca ; Talax4, Sant Aniol de Uija. — 
Abril. 

N. B. La E])hedra dhtaclnja L. en los arenales marltimos 
de Banyuls (Companyo). — ^Inr/o . .Tun in. 



(151) Vayreda y Vila. — rLANTAs rotables de cataluna. 85 

Alismaceas. 

Sagittaria sagittsefolia L. 

Lag'unas y acequias de saneamiento de Castell6, lificia San 
Pere Pescador (Vayr.); hikia Montiru (Bolos). — Juiiio, Julio. 

Alisma ranunculoides L. 

Prados ag'uanosos del Ph'i la Pinya, c. Olot; la Jiinquera, 
Cantallops, Campmany. — Junio, Julio. 

A. plantago L.— N. V. Plantatje d'aygua. 

Comuu en las ag-uas desde el Ampurdan k los valles pire- 
iic^icos. Alg'una vez sc presentan sus variedades /?. lanceolatum 
ei \. graminifolmm Gr, et G. — Olot, Dosquers, etc. — Mayo, 
Julio. 

Triglochin maritimum L. 

Prados hiimedos de Cantunis, detrds de Monjuich; Castell6, 
Palau, Rosas. — Junio. 

T. palustre L. 

Prados turbosos, Coll de Jou (Cuffi). — Julio. 

Butoznaceas. 

Butomus umbellatus L. — X. V. Baica, Llinassa. 

Fosos y acequias de saneamiento de Castello , San Pere Pes- 
cador. — Junio. 

Colchicaceas. 

Bulbocodium vernum L. 

De la Molina a Castella de Nuch, en el V\k de Anyella, entre 
lanieve, a 4 Abril 1873 (Vayr.); Collada de Nuria (Companyo). 
— Marzo, Abril. 

Veratrum album L. — N. V. Balddra. 

Ademas de los Pirineos, en los montes de Santa Mag-dalena, 
Milany; Corps, las Presas, c. Olot. —Junio. 



86 ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (152) 

Tofieldia calyculata Koch. 

Bacli del Mir, sobre Prats de M0II6 (Companyo). —iwMo, 
Ag'osto. 

Liliaceas. 

Tulipa Celsiana D-C. 

Picos de las Ag-udas y de Matag-alls en Monseii}'. — Abril, 
Mayo. 

T. prsecox Ten. 

Bosques de MuralMs y Ceret (Companyo). — Abril. 

T. Clusiana D-C. 

Bosques de Ceret (Companyo). — Abril, Mayo. 

T. sylvestris L. 

L6rida (Agelet).—Pi)ov\\. 

Fritillaria Boissieri Csta. Supl.; F.meleagrisVowvvA Colm. 
Cost, (non L.); F. hispanica Boiss. 
Monserrat, li^cia los Deg-otalls y li^cia San Jeroni. — Abril. 
Mayo. 

F. pyrenaica L. 

Coll de ]N'uria, r. (Pujol). —Julio. 

Lilium pyrenaicum Gouan. — N. \ . Consoha, ConsoJta. 

So1)re Set-casas, en el barranco llamado Canal del Princep, 
Costabona; sobre Rocabruna, r. (Vayr.); Carenca (Companyo). 
— Junio. 

L. Martagon L. — N. V. Lliry, Marcoris, Consoh'a. 

Torrentes y bosques sombrios de Olot y montes vecinos; 
Guillerlas. — Junio. 

Urginea Scilla Steiiih. 
Playas de Lloret, Cadaques (Trcm.). — Ofono. 

Scilla autumnalis L. 
Prados y bosques., frecuente en la Junqucra, Cantallops, 



(153) Vayreda y Vila.— TLANTAS NOTABLES DE CATALVXA. 87 

Cain])inaiiy. A'ilaniadal; castillu de Fig'ueras. — Ag-osto. Fe- 
tieinbiv. 

Scilla Lilio-Hyacinthus L. — N. Y. XiiUus. 

Bastante gviun-al en la montafia de la provincia dc Gcrona, 
bosques soinbrius desde lo.s Pirincos en Comaneg-ra, Coral, 
liasta los montes do Vidra, Santa Mag-dalena, Collsacabra; los 
de Corp y San Valenti, c. Olot, — Abril, Mayo. 

Ornithogalum narbonense L. — N. Y. Calabruxas. 

Campos 3" prados de Gerona, Ampurdan, comun liasta Sa- 
g'aro, Tortell^, Montag'ut. — Mayo, Junio. 

O. pyrenaicum L. 

Solaneta de Costabona (Companyo); Santa Mag-dalena del 
Mont; Monseny, laderas del torrente que baja de Matag-alls 
Mcia San Sag-uimon (Vayr.J. — Junio, Julio. 

O. tenuifolium Guss. 

Prados de los Pirineos; Monseny, Guillerias, Rupit, Olot, 
etcetera. — Mayo. 

Gagea Liottardi Scliultz. 

Collado de Nuria (Conqmoiyo); de Nuria a Noufonts (P^ijol). 
— Junio. 

Allium vineale L. 

Con la Y. compactiim Th. en Olot, Sag-aro, etc. — Junio. 

A. polyanthum Roem. — N. Y. xill de Brilxa como a otros 
cong'eneres. 
Yinas y mai-g-enes de los campos, Monjuicli, etc., Barce- 
lona; litoral de Gerona, liasta Sag'ar6. — Junio, Julio. 

A. pyrenaicum Csta. et Yayr., n. sp.; A. controversum Csta, 

Supl., non Sclir. (Sect. Porrum). — N. Y. Porrasas, Porras. 
Umbella capsulifera ampla, multiflora, g-lobosa, pedunculis 
pluribus subunilateralibus. Spatlia univalvis, decidua, long-e 
cornuta, scariosa, cornu fistulosum, subacutum, umbella du- 
plo long-ius. Flores albi; phyllis lanceis acuminatis vel ar- 
cuato-subulatis, ad carinam atro-viridem scabris. Stamina vix 
exerta; exterorum filamenta lanceolata sensim vel inde k 



88 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (154) 

parte media abrupte attenuata, perig-onio breviora; interiora 
tricuspidata, lacinula antheripliora raro perig-onium agquan- 
te^ laciniis lateralibus multo long-ioribiis, setaceis, tortilibus 
vel crispis; antheris luteo-rubellis. Ovarium subtetrag-ono- 
g-lobosum, faciebus insequalibus; stylo incluso. Semina obso- 
lete trig-ona. Folia plana lanceolato-Iinearia, acutissima, vix 
canaliculata, marg'ine scabra v. tenuiter denticulata, per an- 
tliesin quam plurima virentia, superiora long-e vag-inantia. 
Scapus 8-10 decim. long-., teres, rectus v. basi tiexuosus, ad me- 
dium foliatus. Bulbus gdobosus, sursi\m elong-atus, bulbillis 
tribus majoribus sessilibus^ alteris minoribus long-e stipitatis 
cinctus. — Hab. in saxosis abruptis Pyrenseorum Or. Coll de 
Malrem, Bajet, Rocabruna; Talaxd, Sant Aniol de Uija. — 
Fl. Junius, Aug'ustus. 

Species, ut videtur, k cunctis liujusce sectionis satis di- 
versa. 

Allium aproximatum Gr. et G.? 

Asi parece uno que cog-i en San Boy de Llusanes, por sus 
ovarios ovoideos, liojascilindricas, lig-eramente acanaladas en 
el ^pice. 

A. Chamsemoly L. 

Sitios arenosos. Barcelona, h^cia Cantunis ; Fuerte Pio. 
Probable en las costas del Ampurdan. — Enero, Febrero. 

A. triquetrum L. 

Olot (BoUs hi).); semiespont&nea en alg-una liuerta asi como 
en Sag"ar6; probablemente c. Gerona (Vayr.); Banyuls (Com- 
2)anyo). — Abril. 

A. roseum L. 

Qowhw. hdhifenwiGv.G. Q\\ todo el Ampurdan, rcmon- 
tandose hasta Sag-ar6 y m^s arriba. — Abril, Mayo. 

A. neapolitanum Cyrill.; .1. aJhim Lavi. 
Campos de Banyuls (Comjianyo). — Abril. 

A. ursinum L. 

Sitios frag-osos de Camprodon ; Platraver, Puig-sacau, Coll- 
sacabra; Corb y Prat, c. Olot.— Abril, Junio. 



(155) Vayreda y Vila.— I'l.ANTAs notables de cataluna. 89 

Allium Victorialis L. 

Pirineos, eu Costabona y Comaneg-ra; Pui^- de Cubell soLre 
Platraver; Ag'udas de Monseny. — Julio. 

A. oleraceum L. 

Caini){)s del Llusan^s, Yicli, Olot, Guillerias, Alto y Bajo 
Ampui'dan, etc.— Julio, Ag'osto. 

A. carinatum L. , A. Monserratense Pourr. (in Bolos lib.). 
Monserrat (Pourr.) . — Julio. 

A. paniculatum L. 

Vinas y lug-ares pedregosos de Olot, Sagar6, Beuda, Bafio- 
las. — Junio, Julio. 

A. fallax Don.— N. V. All ColomU. 

Pirineos en Costabona, M0II6, Fabert, Nuestra Senora del 
Coral; Santa Mag-dalena del Mont, San Mig-uel Solterra; Pas- 
teral ; Sag'ar6 , siempre ai abrigo en las rocas. — Junio, 
Agosto. 

N. B. En un Catdlog-o del hb. Bol6s hay el A . senescens L., 
Monserrat, y el A . :parvi^orum , comarca de Olot. 

Erythronium dens-canis L. 

Co.stabona; al SO. del Coll de Malrem, Monas, Comaneg-ra. 
— Marzo, Abril. 

Paradisia liliastrum Bert. 
Solaueta de Costabona. — Junio. 

Phalangium liliago Sclir. 

Lug-ares montuosos y rocas calizas de las inmediaciones de 
Olot; Puig-sacau, Vidra, Nuestra Seilora del Mont, ademas de 
los Pirineos. — Mayo, Junio. 

Simethis planifolia Gr. et G. 

Bosques y pcndientes meridionales de Banyuls (Comjpanyo). 
— Marzo, Abril. 



90 ANALES DE HISTOBIA NATURAL. (156) 

Asphodelus fistulosus L. 

Arenales maritimos de Cadaques (Trem.) ; Rosas, etc. Mon- 
tag'ut en el interior de la provincia (Vayr.). — Ma^^o. 

A. ramosus L. A. microcarpns\i\. 

Cadaques (Trem.); Banyuls (Comjmnyo). — Mayo, 

A. subalpinus Gr. et G. — N. Y. Porrasas, Gamons. 

Set-casas, Costabona, Espinabell, Moni'is, Talaxa, Frexa- 
net, etc. — Mayo. 

N. B. Es muy probable que muchas formas de las anterio- 
res localidades, sean asimilables al A. alhis W. especie muy 
afine, como opinael Dr. Costa, pero cuyo tipo no conozco. 



Esmilaceas. 

Paris quadrifolia L. 

Bosques sombrios y liiimedos, Nuria (Pujol); Costabona; 
Collfret, Platraver (Vayr.). — Abril. 

Streptotus amplexifolius D-C. 

Nuria (Pujol); entre las matas Ae Rhododendron, en Costa- 
bona. Perafeu, Jasa del Ollat (Vayr.); San Llorcns de Cerdans 
(Companyo). — Junio, Julio. 

Polygonatum vulgare Desf. — N. V. Sagell. 

Montes y prados dc los Pirineos, Olot, Guillerias, etc. — 
Mayo. 

P. multiflorum All. 

Valle de Ca]ni)rodon (^il/or^'J; Vilallong-a; lugrares pedregfo- 
sos de Olot, luk'ia el Prat, Bosch de Tosca. — Abril, Mayo. 

P. verticillatum All. 

Bosques de los Pirineos en la Collada de Nuria (Pujol): Set- 
casas, M0II6; montes de Vidr4 en CoUfret, Puig" de Cubell 
(T^y /•.;.— Mayo. 



(157) Vayreda y Vila.— PLANTAS notables de cataluna. 91 

Convallaria majalis L. 

Hasta ahora solo he podido observar esta bella espccie on 
los bosqiics pcndientes al N. del Puig' de Bassag-oda. — Mayo, 
Junio. 

Asparagus officinalis L.— N. V. AsjydrrecJis , Asjmrgnls. 

Seiniespontanoo en Olot, Sag-aro, etc., (Vayr.); Cadaques 
(Trem . ) . — A g-o s 1 . 

A. tenuifolius Lam.— N. V. Aspdrrefjuera, Asparrecli. 
Pi-ados y closas de Castell6 h^cia San Pere Pescador.— Junio. 

Smilax mauritanica Desf. — N. Y. ArinJuL 

Moiiserrat; SantAniol, Bassagoda; Ssigi\v6 ( Vap\ ) ; Cada- 
ques (Trem.). — Setiembre. 

Iriddceas. 

Crocus vernus All.— N. \. Safrd demontanya. 
Costabona (Company 0). — Primavera. 

G. nudiflorus Lam.— N. V. 8affd l)ord. 

Espinabell, Coll d'Aras, Rocabruna, Comanegra, Monds; 
Mollo, Camprodon, etc., de los Pirineos en ambas vertientes; 
Platraver bosques sombrios. — Setiembre, Octubre. 

Trichonema Columnse Rchb, 

Cadaques (Trem.) ; costas de Barcelona, g'l^sis de la ciuda- 
dela, la Marbella. — Enero. 

Iris olbiensis Hen. -N, V. Lliris Maus. 
Rocas y malezas de Talaxa. — Mayo. 

I. foetidissima L. 

Prados humedos del Ampurdan, en Avinonet, Figueras, 
Banyolas, Dosquers, May4. — Mayo. 

I. spuria L. 

Marg-enes de los campos de Castello, prados maritimos dela, 
bahia de Rosas. — Junio. 



92 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (158) 

Iris xyphioides Ehrli. 

Carenca, Prats de M0II6 (Companyo); Font dels Assots, Nii- 
ria (Trem.). — Julio, Agosto. 

Gladiolus illyricus Koch. 

Moiiserrat, Castelldefels; Maya?, Sag-aro?— Mayo. 

G. communis L. 

Frecuente en todo el Rosellon (Companyo). Indudablemente 
lo tenemos en Cataluna, sin que pueda precisar localidad. 



Amarilaceas. 

Galanthus nivalis L. 

Sitios frescos y lierl30sos,. orillas de arroyuelos. en Olot y 
toda la cuenca del Fluvia liasta San Juan las Fonts ; Pirineos 
en Costabona, Camprodon. — Enero, Abril. 

Narcissus pseudo-narcissus L. 

Pico de Comaneg-ra sobre Monas; Puig-sacau, montes del 
Corp, c. Olot. — Marzo, Abril. 

N. poeticus L. 

Olot (BoUs hi).}. Pico de las Ag"udas de Monseny; Roca de 
Brug-ues sobre Gab^.— Abril, Mayo. 

N. biflorus Curt. 

Monserrat luicia las ermitas de San Antonio y la Trinidad. 
—Abril. 

N. juncifolius L. 

Abundantisinio en el Llusan^s; Bcsora, Puig'sacau, Corb, 
c. Olot; de Sag"ar6 hdcia Llorona. — Marzo. Abril, 

Pancratium maritimum L ^.\ . LUri, AzuccMsdeonar. 

Playas del g-olfo de liosas (Vayr.); Cadaques (Trem.). — Ju- 
lio, Ag'osto. 



(150) Vayreda y Vila.— PLANTAR kotarles de catalt-na. 93 



Orquidaceas. 

Spiranthes aestivalis Ricli. 
rradus liiimedus de Cadaques (Trem. J. —Julio. 

S. autumnalis Rich. 

Prados de los Pirincos, Olot, YidrA; Llusanes; Guillerias; 
Sag-aro, Llado. — Setieiiibre. 

Cephalanthera ensifolia Picli. 

Prados y bosques del Llusanes, Besora, Olot; Guillerias; 
Ampurdan. — Abril, Mayo. 

C. grandiflora Bab. 

Pirineos, Torre del Mir (Compan?/o); bosques sombrios y 
montes de Olot, Sag-aro, etc. (Vayr.); Font den Dorca, Tortell4 
(Fonfreda). — Mayo. 

Epipactis latifolia All. 

Parajes selvosos de los Pirineos, Vidra, Olot, Guillerias. — 
Julio, Agosto. 

E. atrorubens Hoff. 
Pirineos, montes de Vidr^, Olot, Guillerias. — Julio. 

E. purpurea Bor.? 
Rocabruna, Talax^, Sagar6. — Julio ^ Agosto. 

E. raicrophylla Sw. 

Pirineos y montes de Olot; Llusanes, Guillerias, Alto Am- 
purdan. — Junio, Julio. 

E. palustris Crantz. 

Prados hiimedos de los Pirineos, Llusan6s, Yidrd, Olot. — 
Junio, Agosto. 

Listera ovata Br. 
Prados de los Pirineos, en ambas vertientes, Vidr&, San 



94 ANALES DE HISTORIA NATUKAL. (160) 

Quirse deT3fso-rn, Olot, Collsacabra, Guillerias y MoiiPeiiy. — 
Mayo. 

Neottia Nidus-avis Rich. 

Bosqiies de hayas en Comanegra. Vidra; Monsoli, Osor, et- 
cetera; bosques de robles en isuestra Senora del Mont. — Ju- 
nio, Julio. 

Serapias cordigera L. , 

Pastos de la Torre del Mir (Companyo). — Mayo. 

S. longipetala Poir. 
San Llorens de Cerdans (Companyo). — Mayo. 

S. lingua L. 

Prados de los Pirineos en ambas vertientep; Sag-aro: Gabd. 
— Mayo, Junio. 

S. occultata Gay.? 
De Ang-les k Santa Coloma de Farn^s. — Mayo. 

Aceras antropophora R. Br. 

Prados y matorrales del Llusanes; Vidr&, montes de Olot; 
Sag-aro y otros lug-ares montuosos del Alto Ampurdan. — Abril, 
Mayo. 

A. densiflora Boiss.? 

A esta especie parece pertenecer un ejemplarqneBolos hallo 
sobre la Font de las Trias, c. Olot, por su espig-a cilindrica, 
estrecha y densa; bractoas mas cortas que el ovario: espolon 
corto (2"""); hojas inferiores ovales-oblong-as, mucronadas, et- 
cetera, pero se aleja do esta especie por tener el labellum mas 
largo que el ovario, tritido, y el lobulo medio profundamente 
bifido; y por el color de todo el perig-onio muy subido, casi 
rojo. ^.Podria ser quiz4 alg-un hibrido del A. antro])ophora y el 
0. militaris? Ki A. densiflora, frecuente en el Rosellon y Piri- 
neos Orientales franceses (Companyo). 

Orchis Ghampagneuxii Barn. 
Montes de Gab^ (Vayr.); Cadaqu6s (Trem.). — Abril. 



(ici) Vayreda y Vila. — pt^antas notables de cataluxa. Oj 

Orchis ustulata L. 

rr;ulos tie los Pirineos, en nml)as vertientes; Rocabruna, 
Camprodon, monies de Olot, Vidn'i, Llusanes; Guillerias, Sa- 
g-aro, ete. — Mayo, Junio. 

O. coriophora L. j5. PoUiniana Ilchb. 
Camprodon. Vidni, Olot; Sag-ar6, Vilafant, etc. — Al)ri], Junio. 

O. Simla Lam. 

Pastos de los Pirineos, en Notre Dame du Coral; IMonas, r.; 
montes de Olot, Vidrt'i; San Quirse de Besora, liacia la bag-a de 
Bellmnnt; en la otra parte del Ter, bticia San Boy, etc.; Nues- 
tra Sefiora del Mont, Sag-aro, Vilademiras, etc. — Vbril, Mayo. 

O. militaris L. 

Pirineos y montes de toda la comarca de Olot, Platraver, 
bajando liasta Beuda, etc.; muclias veces vive en sociedad con 
la especie anterior, pero es mas escaso, y su floracion es alg-o 
m&s precoz. — Abril, Mayo. 

O. simio -militaris Gr. et G. 

Montes de Olot; de San Qnirse k San Boy. — Abril, 

— 2. sub-sim.io-militaris Timb. L. 



Nuestra Sefiora del Mont. — Mayo. 

O. miascula L. 

Coll de Bernadell, Rocabruna, Camprodon; montes de Olot, 
Platraver, Guillerias; Gaba, etc. — Abril, Junio. 

O. provincialis Balb. 

Sitios montuosos de la Atmetlla (Boflll); la Garrinada, cerca 
de Olot (Fo7itfreda). — Abril, Junio. 

O. laxiflora Lam. 

Prados y montes de Olot, Vidra, Llusanes, Castell6 y g-ran 
parte del Ampurdan. — Mayo, Junio. 

O. sambucina L.?, 0. Laurentina Bolos hb. (L^'im. i.) 
Despues de un detenido estudio, be podido convencerme de 



m ANALES DE HISTORIA NATUEAL. (162) 

que el 0. Zaurentina del lierbario de Bolos, acompaiiado de iin 
buen dibiijo iluminado, no es otro probablemente que el 
0. samducina L., k pesar de ofrecer alg-unas lig-eras diferen- 
cias; y me lia confirmado. en esta opinion el venir citado en 
las mismas localidades en que lo hall6 Bolus, por MM. Jean- 
bernat et Timbal-Lag-rawe , en su notable obra titulada Le 
Massif (lit Laurenti. Al pi6 de la planta del Herbario Bolos hay 
la sig'uiente descripcion : 0. Laurentina B. — Bulbis palma- 
tis, caule folioso; foliis oblong'is. Nectarii labio lato, integTO, 
crenato, medio elong-ato, fauce punctis purpureis distincto; 
petalis tribus, exterioribus patentibus, reliquiis conniventi- 
bus; cornu g-erminibus long-iore, latissimo; bracteis florem 
superantibus; flore lutco. 

Inmediaciones del lag'o de Laurenti, Julio, 1801; Platraver 
(Bolos 111).). Quizas sea esta misma especie el Orchis de flor 
amarilla que encontro Fonfreda en la Garrinada, c. Olot, r.? 

Orchis latifolia L. 

Prados de Set-casas, Costabona, Nuestra Senora del Coral, 
Rocabruna, etc. — Junio. 

O. incarnata L. /?. sesquipedaUs (W.) Rclib. Ic. 1. c. t. 48. 

Prados liumedos de Olot, liacia el Prat. — Mayo. — El tipo en 
los Pirineos, Coral;, etc. 

O. maculata L. 

Frecucnte en los montes y prados de los Pirineos; Olot, Vi- 
dra, Guillerias, etc. — Mayo, Junio. 

O. bifolia L. 

Bosques de los Pirineos, montes de Olot; Llusanes, Vidrc\, 
Collsacabra ; Guillerias, Alto Ampurdan — Mayo. 

O. montana Schm. 

3»Iontes y bosques de las mismas localidades que el anterior. 
— Mayo. 

O. conopsea L. 

Bosques y prados de los Pirineos, montes de Olot, Vidn'i, 
Llusaurs, GuilUM-ias. Alto Amjmrdau, etc. — 'Mayo. 



(163) Vayreda y Vila. — plan'tas motaui.es dk cataltna. 97 

Orchis viridis Crtz. 

Pnulus do los Pirineos en Rocabnma, Coral, etc.; montes de 
Ciuret, Platravcr, Collfret, CoUsacabra (Vayr.); Font den Dor- 
ca ( Fonfreda ) . — Junio. 

B. lahcUifida Csta., Ophnjs alaia Bol6s, 0. xiridis Crtz. 

V. major Mihi, herb. 

Si bien el Dr. Costa no continua la descripcion de esa nota- 
ble variedad en sn Siipk?uento al Catdlogo, donde la publica, 
supong'o que ha de concordar con la que hay en el herbario de 
Bol6s, ilustrada adenias con un buen dibujo iUnninado, j)ues 
he visto la planta de Viladrau que sirvi6 al Dr. Costa para 
crear esta variedad, y nic parece id^ntica k la de Olot, yes 
"como sig"ue: 0. alata? B. lib. — Bulbis palmatis, caule folioso, 
foliis caulinis lanceolatis, radicalibus subovatis, omnibus am- 
plexicaulibus ; labello tritido, lacinia media brevisima, nec- 
tarii cornu subrotundo obtuso brevissimo, diaphano, bracteis 
corolla longioribus. B. 

Bosch de las F6xas, Prat de Campdedeu, c. Olot. Junio, 1801 
(BoUs 111).); Viladrau (Trem.J. 

Se disting'ue principalmente del tipo por las bn'icteas de las 
t!ores inferiores, 2-3 veces m4s largas que el ovario. Flores de 
un verde purpiireo; el labellum mide un centimetro, verde- 
amarillento con tinte purpureo en el mdrg-en y extremidad. 
Tallo de 3-4decimetros. 

O. albida Scop. 
Nuria f Trem.J; sobre la Preste (Co7npanyo). — Julio. 

O. (Gymnadenia) ecalcarata Csta. et Vayr. , n, sp. 

Tuberidia integ-ra, ovato-globosa. Caulis teretiusculus, 30-40 
-^ent. long-; striatus; vagina superior acuminata. Folia infe- 
riora mag-na, ovata, media lanceolato-eliptica, acuminata, albo 
vel obscure maculata. Spica cylindracea, densiflora; bracte?e 
dilute rosacese, ovato lanceolatae, acuminatae, uninerves, ova- 
rio maturo dimidio breviores. Flores parvi (4"""), albi (label- 
lum obscurum); perigonii phylla lateralia concava, lanceo- 
lata, acuta, in galeam disposita ; labellum trilobum, lobus 
medius duplo long-ior, truncatus, emarg-inato-bifidus; calcar 
vix conspicuum vel omnino deficient. Gymnostemium 

ANALES DE HIST. NAT. — IX. 7 



98 A^•ALES BE HISTOEIA NATUEAL. (164) 

Crescit rar6, c. Olot ( Fontfreda , BoJos); Roca de Brug-iies, 
supra Gab^Y Fi^y^'.j; versus Reixacli prope Moncada (Csta.); 
Vallvidrera (Trem.). — Fl. vere v. restate ineunte. 

Se disting-ue del 0. alUda Scop, por sus bracteas uninernas 
que nunca alcanzan la loiigitnd del ovario. Divisiones perig'o- 
nales externas lanceoJado-afjudas , de un tlanco sucio, con el 
nervio medio j'j?r/7;?H"^c». Labellum trilobo, sieiido el lobulo 
medio la mitad m^s larg-o y ancho que los laterales. Espolon 
muchas veces imperceptible, y 4 lo mas lleg*a k medir cerca 
de 1'"", 6 sea la octava parte de la long-itud del ovario. Hojas k 
veces mancliadas de negro, como las del 0. maculata. 

Nigritella angustifolia Rich. 

Pastos de los Pirineos en Comaneg-ra, etc.; Puig'sacau , Pla- 
traver. — ^Junio. 

Ophrys aranifera Huds. 

Bosques y parajes montuosos del Llusan6s, Besora, Olot; 
Gab4, Moncada, etc. — Abril;, Junio. 

O. tenthredinifera W., Sp. pi. IV. 67; Rclib., Ic.l.c.t. 111. 
Prados liumedos y pinares de la marina de Castelldefels y 
Gaba (Jour , Vayr.), Moncada (Trem.). — Marzo^ Abril. 

O. arachnites Reich. 
Marg-enes de los campos, Gab^, r. — Abril. 

O. apifera Huds.— N. V. AhcUas, FL d^aMlas. 

Prados de vez en cuando, Llusan^s, Besora, Olot: Sag-ar^. 
May^;, Ampurdan; Llano del Bes6s, etc.— Mayo. 

O. scolopax Cav. — N. V. Como la anterior. 

Monies de la comarca de Olot. Yidrii, Llusanes; Xuestra 
Seiiora del Mont y todo el Alto Ampurdan hasta Vilafant, etc. 

O. muscifera Huds. 

Montes de Olot, r., hAciaBatet (Fonifrcda , Vflj/r.) luVcia San- 
ta Margarida de la Cot. (Vayr.). — Mayo. 

O. asilifera, n. sp. (OpJi. wo}wrc//is' L.) Polos hb. (Lam. ii.) 
Bulbo g-loboso^ scaponudo. nectarii labio tritido cruciato 



[K^T^) Vayreda y Vila. — tt-axtas ^otarlks de oatahna. do 

(Bolus hi).). — Tubcribiis subn^lobosis; foliis ovali-oblong'is vel 
obloiifi-o-lanceolatis; floribus (2-G) in spicam laxam dispositis, 
bracteis horbaccis, lancoolatis. ovarium axiuantibus vel brcvio- 
ribiis; phyllis extorioi'ibiis ovali-lancoolatis. cruciatis, rosois, 
viridi-nervosis, interiuribus trilobis lobo medio elon^-ato v. 
triang-ularibiis, brevioribus, briiniicis, puberulis; labelli basi 
profunde triloM, lobis lateralibus hastato-lmiatihns, convexis, 
velutinis, medio lanceolato, duplo vel triplo lon<^-iore, supra 
velutino, bruimeo-purpureo, in medio macula g-labraet striis 
punctisque notato; gymnostemio arcuato-flexuoso, longe ros- 
trato et apiculato. 

Habitat ill ditione Olot (BoUshl)., BoUs R.); in montosis 
sylvaticis prope Olot, versus Santa Marg-arida de la Cot. , r. 
(Vayr.).—i\^mo, 1871. 

Esta rara y curiosa especie no puede confundirse con nin- 
g-una de sus cong-^neres, fijandose solamente en la forma del 
JaheUum, que es lanceolado-alabardado, esto eS;, profunda- 
mente trilobo en la base, cuyos lobulos laterales son arquea- 
dos, formando en su conjunto una media luna, y el central 
lanceolado ag-udo (2-3) veces mas larg-o. Esa forma especial 
del labellum, que es comparable al abdomen de los dipteros 
del g-enero Asilus y que en union con las dem^s piezas de la 
flor, remeda la forma de un insecto, como casi todas las espe- 
cies de este g'^nero, es el motivo que me ha inducido a darle 
el nombre que lleva. Bastante se fij6 Bol6s en esa especie como 
en g-eneral lo liizo con todas las orquid^ceas, trazando de ella 
un bello ymuy natural dibujo iluminado^ que acompana la 
planta desecada en su herbario. 

Ophrys fusca Lk. 

Bosques y montes de Castelldefels, Gnhk, Vall^s; Gerona 
hasta c. Olot (Vayr.), Cabo de Norfeo (Tre7)i.).—kW\\, Mayo. 

O. lutea Cav., Ic. f. 160: Rclib. Ic. 1. c. 1. 95. 

Bosques y matorrales de G-ahk, Moncada (Trem., Vayr.); 
entre Moncada y San Jer6nimo (Csta.)^ Tortell^ y Salas (Ciiffi). 
— Abril, Mayo. 




y 



100 AN ALES DE HISTDRIA NATURAL. (160) 



Hydrocharideas. 

Hydrocharis Morsus-ranae L. 

Lag'unas y ag-uas detenidas 6 de curso lento liacia Castell6, 
Rosas, San Pere Pescador (Vayr.. Cuf/l). — Junio, Agosto. 



Potamogetaceas. 

Potamogeton natans L. 

Ag"uas encliarcadas 6 de lento curso del Llusan^s, Yich, 
Olot, Besalii, etc. — Abril, Julio. ; 

P. plantagineus Ducros. 
Lag'unas de la Cerdan^'a (Coiripanyo). — Julio, Ag-osto, 

P. lucens L. 

Marina de Blanes (Pujol). — Junio. 

P. crispus L. 

Aguas de lento curso lic\cia Osor y Angles.— Junio. 

P. trichoides Cham.? 
Canal del molino de Casa Olivas de Llado. 

N. B. Por no haberlo podido estudiar en buen estado de 
desarroUo, no puedo decidir si pertenece k esta especie 6 sea 
P. capillaris Lose. , que segun parecer del Dr. Costa . es la 
especie que roemplaza al P.immllns L. en Catalufiay Aragon. 

P. pectinatus L. 

Acequias y aguas detenidas de Gabii, Llobregat.— Abril. "^ 

Zanichellia dentata W. 

Ag-uas de lento curso 6 encliarcadas de Prats de Llusan^s; 
Olot en la font dels BuUidors: Anipurdan, etc. — Primavera. 



(167) Vayreda y Vila.— PLANTAS notables di: cataiana. mi 

Nay^ceas. 

Posidonia Caulini Keen. , 

• Costas de Barcelona. 

Ruppia maritima L. 

Lag-unas salobres y costas do Barcelona, Ampurdan, etc. 

Zostera marina L. 

Costas cenag-osas y fondos del mar en todo el litoral de Ge- 
rona y Barcelona. 

N. B. Es probable en nuestras costas la existencia de la 
Z. nana Roth, citada en Banyuls, etc. delRosellon por el doc- 
tor Companyo. 

Lemnaceas. 

Lemna gibba L.— N. V. Llentia d'aygiia. 

En la superficie de las ag'uas estancadas 6 de lento curso, 
de Olot, Llusanes, Vich; Alto y Bajo Ampurdan; llano de Bar- 
celona. — Ag"Osto, Setiembre. 



Araceas. 

Arum maculatum L.— N. V. Sarriasas. 

Bosques sombrios de los Pirineos; montes de Olot, Vidrd, 
CoUsacabra, etc., muclio m^s escaso que el A. ilalicum Mill. 

A. arisarum L. 

Setos y m^rg-enes de los campos y vinedos en Malg-rat; Ro- 
sas { Vayr.); Cadaques (Trem.).—'E\-iQvo , Abril. 

Tifaceas. 

Typha angustifolia L.— N. V. Boga, Balca. 

Como la T. latifolia L. en las aguas detenidas y orillas de 
los rios del litoral, intern&ndose hastaOsor, Llad6. — Mayo. 



'■■'^ i: 



102 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (168) 



Juncaceas. 

Juncus conglomeratus L. — N. V. Jonc, June, como & mu- 
clias cspecies de este g-enero. 
Pirineos, en Rocabruna, M0II6, Nuestra Senora del Coral, 
Guillerias. — Jiiiiio. 

J. diffussus Hoppe, Koch. 

Pirineos, sobre Set-casas, en el Bosch del Carbone. — Julio, 
Ag-osto. 

J. paniculatus Hoppe. 

Prados hiimedos y turbo so s del Bajo Ampurdan, Banolas, 
h^cia Porqueras. — Julio, Ag-osto. 

J. acutus Lam.— N. V. Jonc mari. 

Comun en los prados del litoral, intern&ndose hasta Bano- 
las. M4s frecuente y extendido que el /. maritimus Lam.— 
Mayo, Junio. 

J. trifidus L. 

Hendiduras de las rocas de los Pirineos en Murens, Costa- 
bona, hasta la Torre del Mir. — Junio. 

J. capitatus Weig-. 
Prados humedos de Blanes (Pujol). — Junio. 

J. supinus Monch. 

Prados humedos de Ceret, Aries, San Llorens de Cerdans 
(CojiqMiiyo); San Julian de Vilatorta (Mas/.). — Junio. 

J. sylvaticus Rchb. 

Ilacia Vicli., etc. (Csfa.). No lo he visto en nuestra provincia, 

J. lamprocarpus llhrh. 

J*rad(js y lug-ares conag'osos de los Pirineos, Vidrji, Olot, 
Santa Coloma, Bafiolas, Ampurdan. — jNIayo. En el litoral de 
Barcelona y Gerona, la 5. macrocephala Or. G. 



(169) Vayreda y Vila.— plantas notables de cataluna. 103 

Juncus alpinus VilL? 

Pradu.s IiuiikhIus do CarcMira (Bolos) ; Costabona, Coral, Ro- 
cabriina ( Vayr.). — Julio. 

J. obtusiflorus Elirli. 

Prados y lu<4-arcs liumcdos del literal, Ampurdan, IJafio- 
las, Olot, Santa Coloma, Guillerias, Llusan^s, Ripoll, etc. — 
Jiiiiio. 

J. tenageia L. 

Cerca de Vicli , Pas den Mambla (Mas/.); prados hiimedos 
de la Junquera, Campmany, Cantallops. — Junio. 

J. bufonius L. 

Lug-ares hiimedos del litoral y reg-ion media liasta Castell- 
fullit, Talaxd, Platraver, etc., con la ii. fasciculatus Jan. — 
Mayo, Ag-osto. 

Luzula sylvatica Gaud. 

Bosques sombrios de Santa Magdalena, San Valenti c. Olot; 
Collsacabra, Monsoli, Osor, Santas Creus. — Mayo. 

L. Desvauxii Kwnili., L. glairata'De^Y. 

Cercanias de Prats de M0II6 (Co'mpanyo); Custojes (Bolds, 
Kb.). — Julio, Agosto. 

L. nivea D-C. 

Bosques de los Pirineos, montes de Vidra, Collsacabra, Gui- 
llerias, Nuestra Senora del Mont. — Junio. 

L. lutea D-C. 
Cumbres de los Pirineos hasta Morens, Costabona. — Junio. 

L. multiflora Lej. S. ])allescens Gr. et G., L. paUescens Bess. 
Costabona, Perafeu, bacli de la Preste, probable en la ver- 
tiente espafiola. — Mayo , Junio. 

L. spicata D-C. 

Pastos elevados de los Pirineos, Morens, Costabona; Pico de 
las Ag-udas en Monseny. — Junio, Agosto. 



104 ANALES DE HISTOIIIA XATUEAL. (ITO) 

Ciperaceas. 

Cyperus longus L. 

Prados luimedos, borde de las ag'uas en el litoral de Barce- 
lona y Gerona, intern^ndose liasta Sag-aro, Frexanet, Olot, 
las Ansias, San Salvi, Guillerias^ etc. — Junio, Ag-osto. 

C. badius Desf. 

En las mismas localidades que el anterior, mas escaso.— ^ 
Junio. 

C. olivaris Targ*.— N. V. Jonsa. 
En la provincia de Gerona se interna liasta Besalii. — Junio. 

C. fuscus L. 

Prados y lug^ares arenosos y humedos de Gerona^ Dosquers. 
Sag-ar6; Cabanas (Vayr.); Vich (Mas/.).— Z\x\io, Ag-osto. 

G. Monti L. 

Sitios ag-uanosos de Barcelona, Cantunis, etc.; Dehesa de 
Gerona y Bajo Ampurdan. — Julio, Ag'osto. 

N. B. Se disting'ue del C. longus por tener solo dos estilos, 
semilla aplanada, hojas florales mas larg-as, tallo y toda la 
planta mas robusta. 

C. flavescens L. 

Sitios arenosos y humedos de TalaxA, Oix, Castellfullit, Be- 
sora, Sag-ar6, etc.— Julio, Setiembre. 

C. globosus All. 

Prados humedos c. Olot, r.; de Castellfullit h Oix; Dehesa de 
Gerona, Ampurdan, etc. — Julio, Setiembre. 

i?. cymosiis Wk. 



Dehesa de Gerona.— Julio, Setiembre. 

Schoenus nigricans L. 

Torrentes del Llusan^s, r. — Mavu. 



(171) Vayreda y Vila. — plaxtas notahlks dk cataluna. 105 

Cladium giganteum AVk.? 
Lag'uiius de Banolas lu'icia Porqucras.— Julio. 

N. B. Comparado con ol C. marisciis de Barcelona y otro 
del Mediodia de Fraiifia. aquel tiene un desarrollo mucho 
mayor en todas sus partes. 

Eriophorum alpinum L. 

Pendientes humedas de Carenca, Costabona (Companyo).-. — 
Abril, Mayo. 

E. latifolium Hoppe. 

Prados liumedos de Espinabell , Camprodon. — Mayo, 
Junio. 

Scirpus lacustris L. 

Prados pantanosos de Banolas, Bajo Ampurdan. — Julio. 

S. Savii Seb. 

Prados humedos de Prats de Llusan^s, Besora, Vidr4; Sa- 
g*ar6, Llad6; Dehesa de Gerona. — Julio, Ag-osto. 

S. setaceus L. 

Prados hiimedos y turbosos de los Pirineos en M0II6, Roca- 
bruna, Talaxa, Camprodon y tambien en lavertiente francesa 
en Prats de M0II6, Notre Dame du Coral (Vayr.); torrentes de 
Cadaqu6s (Trem.). — Julio. 

S. parvulus Roem. 

Prados vecinos al mar en Banyuls^ etc. (Companyo). — Julio, 
Setiembre. 

S. pauciflorus Light. 

Prados hiimedos de Marl6s, cerca de Prats de Llusan^s.— 
Abril. 

N. B. S6I0 podria confundirse esta especie con el 8. caspi- 
tosus L. , del que se distingue por sus bracteas florales oscuras 
en el centro, transparentes, escariosas en el borde, y obtusas 
casi truncadas, etc. 



106 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (172) 

Eleocharis acicularis R. Br. 

Lug-ares turbosos de la montana de San Llorens de Cerdans, 
Ceret (Comimmjo). — Junio, Ag-osto. 

Carex dioica L. 

Prados turbosos de Costabona, valle de L16 (ComjMnyo). — 
Mayo, Junio. 

C. Devalliana Sm. 

Prados hiimedos de L16 y de tuda la Cerdanya (Cowj'xinyo). 
— Mayo, Junio. 

C. rupestris All. 

Rocas de Costabona, Coma del Tecli fCo'm2)anyo).~i\x\io, 
Agosto. 

C. foetida Vill. 
Pastos hiimedos de Carenea (Companyo).—Z\\\io. 

C. divisa Huds. 
Llano de Barcelona; del Ampurdan. — Mayo. 

C. setifolia God. 

Marg-enes y prados de Monjuich; parajes montuosos del Am- 
purdan hasta May&, Sag"ar6, Beuda, etc. — Abril, Mayo. 

C. brizoides L. 

Prados de Ceret y Aries (Companyo J. —Mayo, Junio. 

C. vulpina L. 

Parajes hiimedos de Olot y mks arriba; Ampurdan. — Junio. 

C. divulsa Good. 

Parajes hcrbosos de los Pirineos, Olot, Sag-ar6, Castcll6, et- 
cetera, del Ampurdan. — Mayo, Junio. 

C. paniculata L. 

Ccrca de las ag'uas en Costabona ( Comj^a nyo ) .—Zwmo. 

C. leporina L. 

Prados lii'miedos de Prats de M0II6, Coma del Tech, Roj&; 



(17^) Vayreda y Vila. — plan'tas notahles de cataluna. im 

en los prados secos dc Ripoll, Capscch c. Olot, una forma que 
me parece esta espccie, bion que ofrecc alg-unas dii'orencias. 
— Abril. 

Carex canescens L. 

Pradus humedos dc Boulou, Ccret (Com2)an7/o J. —Mnyo,Juaio. 

C. remota L. 

Prados humedos de los Pirineos en ambas vertientes , Coral, 
Mollo, Camprodon, Olot, etc.— Mayo, Junio. 

N. B. El C. Linkii Sch. en Banyuls, etc., del Rosellon 
(Conqmnyo). 

C. curvula All. 

Sitios pedreg"osos de Carenea, Costabona, la Preste (Com- 
panyo). — Julio, Ag-osto. 

C. bicolor All. 
Pastos de la Tour du Mir, la Preste (Comimnyo). Julio. 

C. Goodeno"wii Gay. 
Prados de Perafeu, la Preste, Costabona fCoMiM;^yoJ. — Julio. 

C. stricta Good. 
Arl6s, San Llorens de Cerdans (Companyo).—M3ijo, Junio. 

C. acuta Fries. 

Prados pantanosos, canales de Rosas, Castell6 hacia San 
Pere Pescador, etc., del Ampurdan.— Mayo, Junio. 

C. maxima Scop. 

Sitios humedos de Olot, Guillerlas; Mollet, Gerona , Ampur- 
dan. — Junio. 

C. strigosa Huds., C. loliacea {'Eo\()i^\\\).). 
Montes y bosques sombrios de Olot. — Abril, Mayo. 

N. B. Asi parece, seg-un la descripcion y comparacion con 
ejemplares de buena procedencia. 



108 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (174) 

Carex capillaris L. 

Eocas de la Tour du Mir (Company o). — Junio. 

C. pallescens L. 

Bosques y prados liumedos de Notre Dame du Coral ;, Mollo, 
Rocabruna. — Mayo, Junio. 

C. nigra All. 

Pastos de Gostabona, Coma del Tech, Roja (Companyo). — 
Mayo. 

C. pilulifera L. 

Parajes aridos de Aries, Ceret, San Llorens de Cerdans (Com- 
'patiyo). — Abril, Mayo. 

C. praecox Jacq. 

Prados, matorrales, etc., de los Pirineos, Costabona, Roca- 
bruna, Camprodon; Olot y su comarca, Guillerias. — Febrero, 
Junio. 

C. ericetorum Poll. 
Prados de la Solaneta de Costabona. — Junio. 

C. montana L. 

Rocas calizas de los Pirineos en Coll de Malrem , Frexanet, 
Bag-et, Bassag-oda, Nuestra Sefiora del Mont ; montes de Vidri, 
Besora, Llay6s; Borred4. — Abril, Mayo. 

C. Halleriana Asso. 

Mon.sorrat, Olesa, Gaba; sitios montuosos del litoral de Ge- 
rona liasta Sag-ar6, etc. — Marzo, Abril. 

N. B. La forma que lie cogido en esta ultima localidad se 
asemeja bastante al C. cedijiostyla Duval-Jouve. 

C. humilis Leyss. 

Prados secos de los Pirineos, Coll de Malrem, San Juan 
de las Abadesas, Bosora, Yidra, Olot; comuu qw el Llusa- 
n6s; Monserrat; Vall6s; Sag-aro y Alto Ampunlan. — Marzo, 
Abril. 



(i7r>) Vayreda y Vila.— I'LANTAs notables de fATALTNA. ino 

Carex digitata L, 

Basques sonibrios dc los Piniicos, inontes do Clot, A'idr^i, 
Collsacabra; Monserrat; Sag-ar6. — Abril. 

C. ornithopoda Will. 

Pradus soinbrlos de Nuestra Senora del Coral; M0II6, Espi- 
nabell. — Mayo, Juiiio. 

C. frigida All. 

Rocas de la parte superior de Costabona (Companyo). — Julio, 
Ag-osto. 

C. sempervirens Yill. 
Parte superior de Carcnca (Companyo). — ,Tulio, Ag-osto. ". 

C. tenuis Host. 
Rocas de Bordelat c. la Manera (Companyo).— Mhjo. Junio. 

C. sylvatica Huds. 
Prats de M0II6, Ceret, Murallas (Companyo).— Junio. 

C. flava L. 

Prados liiimedos y turbosos de los Pirineos en ambas ver- 
tientes, Espinabell, M0II6, Rocabruna. La;3. lepidocarpa Godr. 
en Ciuret, Platraver. — Junio, Julio. 

C. distans L. 

Prados humedos de los Pirineos, Olot; Llusan^s; Sag"ar6 V 
todo el Ampurdan.— Mayo. 

C. extensa Good. 
Playas de Banyuls (Companyo). — Junio, Julio. ~ /Z 

C. hirta L. 

, Arroyos y prados humedos do los Pirineoi?, Coral; 01ot,.Gui- 
Uerias; Agullana; Moncada, etc. — Abril, Mayo. 




110 A"N'ALES DE HISTO"RIA NATURAL. (176) 



Gramineas. 

Leersia oryzoides Sol. 

Bordc tie los canales de rieg-o de la Dehesa de Geroiia; lag'U 
nas de Eosas y Castellu, etc. — Agosto, Setiembre. 

Phalaris nodosa L. 

Cerca de las ag'uas, r.;, de Fig-ueras k Castello.— Junio. 

P. arundinacea L. 

Lag-unas de Palau, Castello, Olot (BoUs hi).). — Junio. 

Mibora verna P. B. 

Yifiedos, olivares y caminos en Darnius (Bolds); la Jim- 
quera, Ag-iillana, Campmany, Yilarnadal, etc. (Vayr.). — 
Marzo, Abril. 

Crypsis aculeata Ait. 
Terrenos liumedos arenosos de Cadaques (Trem.). — Julio. 

N. B. Es probable el Cr. scJioenoides Lam. en las playas del 
Ampurdan por ser muy comun en las vecinas del Eosellon. 

Phleum pratense L. jS. 'nodosum Gaud. 

Prados de los Pirineos; Olot y montes vecinos.— Mnyo. 

P. Boehmeri Wibel. 

►Sitios montuosos, prados del Ampurdan basta Olot. etc. — 
Junio, Julio. 

P. alpinum L. 

Prados de Trag'ur^, Set-casas, Costabona. — Junio, Ag-osto. 

N. B. Los Ph. avennnvm. L. y ienve Scbr. en Colliure, 
Banyuls, Canet, etc., del Rosellon (Companyo). 

Alopecurus pratensis L. 

Comun en el Rosellon hasta Ceret, Aries y bficia Prats do 
Mollo (Companyo). — Mayo, Junio. 



(i~) Vayreda y Vila.— plantas notables de cataluxa. hi 

Alopecurus agrestis L. 

Ih-ndos y campus liumedos dc Castcllu, etc., del Ampurdan. 
— Junio. 

A. geniculatus L. 

Prados y cainpos liumedos de la Cerdanya (Companyo). — 
Mayo, Ag-oslo. 

A. bulbosus L. 

Prados liumedos de Prats de M0II6, Aries, Ceret, Banyuls 
(Companyo). 

A. utriculatus Pers. 
En toda la Cerdanya (Comjianyo). — Mayo, Junio. 

Sesleria cserulea Ard. 

Kocas calcareas de los Pirineos en el Coll de Barnadell . Ko- 
cabruna , Camprodon ; montes de Olot li^cia el Corlj. Santa 
Magdalena, Vidra. — ]\[arzo, Abril, 

S. disticha Pers. 
Rocas de Carenca, Collada deNuria (ComqinvyoJ.—^nVm. 

Echinaria capitata Desf. 

Campos y terrenos aridos del Ampurdan (Trem ). — Mayo. 

Setaria glauca P. B. 

Sitios liumedos y lierbosos de las Presas, etc., c. Olot; Be- 
sali'i, Bailolas, Sag"ar6, etc., del Ampurdan. — Junio, Setiembre. 

S. verticillata P. B. 

Huertas y campos de los Pirineos; Llusanes; Olot, Vidrii, 
Guillerias, Gerona, Alto Ampurdan, comun. — Junio, Ag-osto. 

Panicum repens L., P. coloratum CtilY. 
Llano del Llobreg-at, Barcelona. — Setiembre. 

P. colonum L. 

Montag-ut (BoUs); Sag'ar6, Beuda, Llado, Cabanellas ( Vayr.J. 
— Agosto, Octubre. 



112 ATsALES DE HISTORIA NATURAL. (178) 

Panicum glabrum Gaud. 

. Terrenos ciiltivados Olot, etc. — Yerano. 

Eleusine geminata Sps. El Barcinonensi Csta., Ind. H. Bar- 
ciii. 1859. 
Prados y lug-ares herbososde Cadaques (Trem.). — Mayo, 
Noviembre. 

N. B. La Spartina xersicolor Fabre, en prados y parajes 
Mmedos de Canet, Baiiyuls, etc. (CompanyoJ. 

Andropogon ischemum L. 

Terrenos secos y montuosos de la reg'ion media y montana 
hasta Olot;, San Pan y m^s arriba. — Junio, Setiembre. 

A, distachyon L. 

M^rgenes y parajes secos de la reg'ion media, remontAndose 
hasta Talax4, etc., de los Pirineos.— Junio. 

N. B. 'EX A. Allioni D-C. comun en el valle de Banyuls, y 
el A.. Grijlhs L. en Ceret, etc. (Companyo). 

A. hirtus L.— N. V. Fanals. 

Lug'ares pedregosos y secos de la reg-ion media, remont^n- 
dose hasta Olot y Pirineos en las exposiciones meridionales. 
— Junio. • - 

A. pubescens Vis. 

Parajes ^ridos y montuosos de Sag-aiV). etc.. del Alto Am])ui'- 
dan y otras i)artes. — Junio. Setiembre. 

Erianthus Ravennae P. Beauv. 

Orillas del Llobreg-at cerca de su desembocadura. Muy pro- 
bable su existencia en el Bajo Ain])Ui'dan. — Setiembre, Oc- 
tubre. 

Imperata cylindrica P. B. 

Arenales maritimos del llano del Llobreg-at; litoral de Ge- 

rona , Am])urdnn. — Junio. Julio. , — 



(iTO) Vayreda y Vila. — plantas notablbs de cataluna. 113 

Phragmites communis Trin. ;?. flavescens Cust. — N. V. 
Carritx, Cenyssus. 
Lag'unas y pratlos pantanosos del Llusan6s, literal de Bar- 
celona y Gerona. — Ag'osto. 

y. nigricans Gr. G. 



Prados humedos y pantanosos delaPinyac. Olot, Banyolas, 
Dosquers. etc. — Ag-osto. 

N. B. No dudu de la existencia del Ph. gigantea Gay, en el 
Bajo Ampurdan; cerca del mar en unas lag-unas no muy 14jos 
de la desembocadura del Mug-a, vi un g-rupo de carrizos muy 
altos y robustos, que no cog'i por ser de dificil acceso y no es- 
tar en flor todavia, que sospecli6 si pertenecian k esa especie. 

Calamagrostis epigeios Rotli.? 

Prados humedos, Devesas de Trag-ur& (Vay7\); Aries,. San 
Llorens! de Cerdans (Companyo). — Julio, Ag'osto. 

N. B. La planta de Trag-ur^ difiere muclio de la descripcion 
que dan los autores de la FT. de Ft., y principalmente por 
tener la g-lumilla inferior ig*ual 4 V3 y no V3 de las g-lumas. 
La arista casi ig*ual k las g-lumas y m^s larg-a que las glumi- 
llas casi siempre; pelos ^joco^ y desig-uales . los mayores <7j9e«a6^ 
alcanzan la long-itud de la g-lumilla. Panoja tortuosa al prin- 
cipio. Lig-ula lanceolada, rasg-ada en lacinias long-itudinales. 

C. lanceolata Roth. 
Llano del Bes6s; Bajo Ampurdan.— Julio, Ag'osto. 

C. arundinacea Roth. 

Bosques y pastos de la reg-ion alpina de Carenca, P14 Gui- 
llem (Companyo). — Julio. 

Ampelodesmos tenax Lk. 

Costas y bosques de Gab4. — Mayo. 

Psammia arenaria Roem. et Sch. 

Arenales maritimos de Castelldefels, Gab4; litoral de Ge- 
rona, Ampurdan. — Abril, Junio. 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 8 



114 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (180) 

Agrostis stolonifera L., A. aJM Schr. 

Prados huinedos v arroyuelos de Olot; Guillerias; Sag'ar6, 
etcetera. — Junio, Julio. 

A. maritima Lara. 

Prados y areiiales maritimos delBajo Ampurdan, Banyolas, 
etcetera. — Junio, Ag-osto. 

A. adscendens Lge.? 
San Hilari. Guillerias. — Julio. 

A. olivetorum Gr. G.y 

Litoral y reg-ion media de Gerona hasta Sagar6^ Olot. — 
Junio. 

N. B. No puede ser la A. alba L. per sus ramosopediincu- 
los larg-amente desnudos en la base, etc.; tampoco la A . vul- 
garis por sus larg-as ligulas no truncadas, etc. 

A. rupestris AIL, A. alpina Scop. 
Reg-ion alpina de Costabona (Comixinyo). — Julio . Ag'osto. 

A. spicata-venti L. 

Comun en el valle de Banyuls (Companyo).— Julio. 

Sporolobus pungens Kuntli. 

Arenales y prados maritimos de Barcelona; Rosas, etc., del 
Ampurdan. — Junio, Julio. 

Gastridium lendigerum Gaud. 

Campos, setos, camiuos de Campmany, Vilarnadal, etc., del 
Ampurdan. — Mayo, Junio, 

Polypogon maritimum AYilld. 

Prados liumedos dc Oastello, Rosas, etc.,, del Bajo Ampur- 
dan hasta Cabanas. — Junio, Julio. 

Lagurus ovatus L. 

Costas de Cadaques (Trem.); Rosas (Vayr.). — Mayo, Junio. 



(181) Vayreda y Vila.— PLANTAfi TvIOTABLES DR CATALUNA. 115 

Stipa tortilis Dcsf. 

Costas do C-dd-dquQfi, ( Trem. ) : Rosas hdcia la Farola (Vayr.). 
— Abril, Juuio. 

S. juncea L. 

Exposiciones meridionales y 4ridas de la Puda k Monistrol; 
San Quirse de Besora; Sag-aro, etc. — Abril, Junio. 

S. pennata L. 

Comai'ca de Olot (BoUs, hh.); CoUsacabra, Tabertet/T^ty^.y. 

— Julio. 

Aristella bromoides Bertol. 

Terrenes j^i'idos de San Llorens de Cerdans, Custoja (Com- 
panyo). — Junio. 

Millium effusum L. 

Prados hiimedos de Platraver; San Marsal en Monseny. — 
Mayo , Junio. 

N. B. En Banyuls, etc., del Rosellon, son comunes los 
PiptatheruM cm'ulescem eXparadoxnmV.li., seg-un el doctor 
Companyo. 

Gorynephorus canescens P. B. 

Parajes montuosos c\ridos del literal y reg-ion media liasta 
Monsoli; Pirineos maritimos. — Junio. 

C. articulatus P. B. 

Playas de Rosas, etc., del Bajo Ampurdan hasta Cabanas, 
Vilarnadal. — Abril, Mayo. 

N. B. El C . fasciculatus Boiss. et Reut. en Banyuls, etcetera 
(Companyo). 

Aira caryophyllea L. 

Prados secos de los Pirineos en Rocabruna, Coral, etc., mon- 
ies de Olot, Besora, Guillerias. — Mayo, Junio. 

A. elegans Gaud. 
Prados secos de la Cot, Bosch de Tosca c. Olot. — Mayo. 



116 AN ALES DE HISTORlA NATURAL. (182) 

Aira cupaniana Guss. 

Prados aridos y lug-ares montuosos de la costa, en Gab^, 
Ampurdan, etc., hasta lasGuillerias, Santa F6; Dosquers^ etce- 
tera. — Abril, Mayo. 

A. flexuosa L. 

Bosques de los Pirineos en Set-casas, Camprodon, Rocabru- 
na. Mollo. Bassag-oda; Guillerias. — Mayo. 

N. B. Las A. media Rcem y discolor Tliuil. , comunes en 
Banyiils, etc., del Rosellon. Tambien en Banyuls, etc., la 
Ventenata menacea Kfpl. (Compamjo). 

Avena barbata Brot., A. Mrtnld'L^g. 

Campo.^, setos de todo el Ampurdan hasta May^, Sag'ar6. et- 
cetera. — Mayo, Junio. 

A. sterilis L. — N. Y. Cngiila. 

Campos del Ampurdan hasta Dosquers, Sag-aro, etc. — Mayo, 
Junio. 

A. sempervirens Vill. 

Pendientes del valle de Carenca; Prats de M0II6 en la mon- 
tana del Mir (Companyo.) — Julio, Ag-osto. 

A. montana Vill. 

Lug-ares pedreg-osos de Morens, Set-casas, Costabona. — Ju- 
lio, Ag-osto. 

A. pubescens L. 

Pastos secos de las Guillerias. — Junio, 1875. 

A. bromoides Gou. 

Prados de JN'uestra Seiiora del Mont; montes de Olot, la Jun- 
quera; San Marti Saserra; Gab^, etc. — Mayo, Junio. 

A. pratensis L. 

Pastos de la Serra del Navii c. Camprodon; montes de Olot; 
Monserrat; Ag-udas dcMonseny, Guillerias; San Quirse; Nues- 
tra Seiiora del Mont: la Junquera, etc. — Junio, Ag-osto. 



(183) Vayreda y Vila. — plantas notarles dk cataluna. in 

N. R. La do Monsony so a])r()xiiiin l);istanto a la A. sulcata 
Gag', por el nnmoro do espin-iiillas, flores y ^un por sn color, 
pero se aparta ])or .^us o-luinas m;'is anohas y faltas de brillo. 
La A . sesquitertia L. en los alrededurcs de Prats de M0II6 (Com- 
pmyo). 

Arrhenatherum Thorei Desm.? 

Tal jjarece uno eog-ido en el Ampurdan, por siis tallos cor- 
tos, hojas arrolladas en el 4pice; arista qne nace en la mitad 
6 en la gdumilla inferior. 

Trisetum flavescens P. B. 

Prados de los Pirineos en Trag-ur^, Rocabruna, Camprodon, 
Vilallonga; Alto Ampurdan, en Mayk, Vilanan, Llers, etc. — 
Junio, Julio. 

T. distichophyllum P. 13. 

Reg'iones superiores del valle de L16; font de Segre; Carenca 
(CompanyoJ . — Ag-osto . 

Holcus mollis L. 

Prados liiimedos de 8an Hilario , hacia el P14 de las Arenas 
(Vayr.); Castanyadell (Mas/. J. — Julio, Agosto. 

Koeleria cristata Pers. 

Prados de los Pirineos en Trag-ura, Rocabruna, Olot, Nues- 
tra Senora del Mont. — Junio, Julio. 

K. setacea Pers. 

Pastos y prados secos de los Pirineos; montes de Olot. — 
Mayo, Junio. 

K. villosa Pers. 

Prados arenosos , h^cia la Marbella , Barcelona. — Mayo, 
Junio. 

K. phleoides Pers. 

Prados del Ampurdan y litoral de Gerona liasta Olot y mas 
arriba. — Junio, Julio. 



118 AN ALES DE HISTOEIA NATURAL. (184) 

Glyceria plicata Fries. 

Aguas encharcadas 6 de lento ciirso de Camprodon . Olot, 
Guillerias, Arbucias, la Junquera. Castello, etc. — Mayo. 

G. loliacea Godr. 
Prados turbosos de la Cerdanya (Companyo). — Mayo. 

Poa nemoralis L. 

Prados, setos de los Pirineos en Trag'ura, Camprodon; Olot, 
Dosquers, etc. — Junio, Agosto. 

P. alpina L. 

Pastos de Nuria, Costabona (Companyo). — Julio, Agosto. 

P. compressa L. 

Prados y sitios herbosos de los Pirineos, Olot; Guillerias, 
Sagaro, etc. — Mayo, Junio. 

N. B. Una forma cogida en Olot tiene muclio parecido con 
la ;d. Langeana Rchb., pero sus ligulas mucho mas largas, 
lanceolado-dentadas la apartan . 

P. distichophylla Gaud. 

Rocas de Carenca, Coll de las Nou Fonts (^Com^^^wyo^ ; Mo- 
veii^ (V(iyr.).—i\x\io, Agosto. 

P. pratensis L. 

Prados del Llusaues, Besora, Olot. — Mayo, Junio. 

P. trivialis L. 

Comun en los prados lu'imedos de los Pirineos, Olot, Sagar6, 
Gerona y todo el Ampurdan. — Mayo, Julio. 

Eragrostis megastachia Lk. 

Terreuos cultivados, camiiios do Olot, Gerona, Ampurdan, 
etcetera. — Junio, Julio. 

E. poseoides P. B. 

Va\ los niismos lugares que el anterior, pero m&s extendido. 
—Julio, Octubre. 



(185) Vayreda y Vila. — plaxtas notables dk catahna. 119 

Eragrostis brizoides Ctn. Supl. Catalog. 

Culinis ^vniculatis iuls('cii(lentil)u.s. Iblionim va^-iiiis f>-la- 
bris, limbo piano, acutissimo, pra^long'o, nudiusculo, liy-ula' 
pilis breviusculis; panicula piramydalis 10-13"", ramis erec- 
tis, scabris, vix floxuosis, spiculis loiig-e pedunculatis ovatis 
5-6""", 6-9 floris; fioribus laxe imbricatis, pallidis, g-lumella 
inferior trinervia, nerviis viridibus conspicuis. — Ab omnibus 
speciebus brevitate, forma et colore spicularum, sicut et nu- 
mero exi<;-uo florum, lun<i'itudinc folioriim , cofteriscjue notis, 
satis disting'uitur. — Crescit c. Olot, Sag'ar6, Guillerlas, etc. — 
Julio. 

No he tenido ocasion de poderme fijar bien en la planta de 
Olot en estado vivo, 6 sea de la misma localidad de donde 
procedian los ejemplares que sirvieron al Dr. Costa para la 
descripcion de esta especie, pero estudiando en Sag-aro el 
E. pofsoides, he observado que los ejes mas atrasados en su 
desarrollo se parecen mucho k la planta descrita, y los ejes 
m^s avanzados de la misma planta ya tienen la facies del 
E.poceoides, esto es, las espig-uillas m4s alarg-adas y mayor 
niimero de flores, que son los caracteres principales; y aten- 
diendo al corto numero de ejemplares de que pudo disponer 
dicho sehor para su estudio, y que probablemente estarian 
todos atrasados ;, es posible le hayan inducido a error. Es ne- 
cesario hacer nuevas observaciones para cerciorarse de si es 
verdadero y fijo el diag-n6stico de esta especie. 

E. pilosa P. B. 

Alto y Bajo Ampurdan, Gerona (Vayr.); Bag'ud4 c. Olot 
(Bolos) ; Guillerlas flf(j?5/.y'. — Julio, Setiembre. 

Briza maxima L. 

Costas de Cadaques (Trem.); de Rosas (Vayi\).—i\im(\. 

B. media L.— N. \ . Balliigadisa. 
Reg-ion media de Gerona hasta Santas Creus, etc.— Junio. 

Melica Magnolii Gr. et G. 

Setos y parajes ^ridos y abrig-ados de los Pirineos, montes 
de Olot, Ampurdan , Guillerlas, Gerona. — Abril, Mayo. 



120 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18«) 

Melica ciliata L. 

En las mismas localidades que la anterior de vez en cuando 
(Vayr.j ; Prats de Mollo , Ceret fCompanyo). — Junio, Julio. 

M. Nebrodensis Pari. 

Parajes aridos y pedregosos, Frexanet; Batet, Bosch de Tosca 
c. Olot. — Mayo, Junio. 

M. major Sibth. etSm. 

Monserrat, Gaba; Guillerias; Nuestra Senora del Mont, etce- 
tera, como limites superiores. — Abril, Junio. 

M. minuta L., M. nutans Cav. * 
Olesa de Monserrat; Guillerias; Sag-aro, etc. — Abril, Junio. 

M. uniflora Hetz. 

Parajes sombrios de los Pirineos; montes de Olot; Guille- 
rias; Nuestra Seiiora del Mont: Monserrat; Tibidabo. — Mayo. 
Junio. 

Sphenopus Gouani Trin., Poa divaricata God. 

Prados secos de Castell6 liAcia San Juan sas Closcas, etc. del 
Bajo Ampurdan. — Abril, Mayo. 

Dactylis hispanica Roth. 
Costas de Rosas, etc. , del Ampurdan. — Mayo, Julio. 

N. B. 1"^ Z>. nmritima Suffr. probable en las costas del Am- 
purdan por ser comun en las del Rosellon. 

Diplachne serotina Lk. 

Lu^-ares niontuosos Aridos de Besora; montes de Olot, Lli- 
g"urd4, Sag-ar6, etc.— Setiembre, Octubre. 

Molinia caerulea Monch. 

Pastes de Prats de Mollo; montes de Olot; Nuestra Senora 
del Mont, Llad6 ; Banyolas. — Junio, Setiembre. 

Cynosurus cristatus L. 

Prados de TragurA, M0II6, Camprodon, etc. — Junio. 



(187) Vayreda y Vila. — I'lantas notarlks ni'; cataluna. 121 

Cynosurus aureus L., Lamarckia aurea Moncli. 

Cerca de lus muros y rocas de Cadaques ( Trent.); Rosas, 
Vilarnadal, etc. (Vayr.). — Abril. 

Vulpia pseudo-myurus Willem. — N. V. Pel. 

Campos de Olot v toda la montana, Gerona, Ampui'dan. — 
Abril, Junio. 



V. sciuroides Gm. 

Mousenv, Guillerias.— Mayo, Junio. 






V. ciliata Lk., V. my%irus^z\^. 'u, ^ - 

Monserrat: Guillerias; sitios arenosos del Ampurdan hasta "" 
Besalu, etc. — Abril, Junio. 

V. geniculata Lk. 

Prados turhosos de Banyuls. etc.. del litoral del Rosellon 
(Companyo). — Mayo. Junio. 

Festuca ovina L. 

Pastos de los Pirineos; montes de Olot, San Quirse, Guille- 
rias, etc. — Mayo, Junio. 

F. Halleri All. 
Costabona, Prats de M0II6, en los prados alpinos. — Julio. 

F. duriuscula L. 

Pastos de los Pirineos; montes de Olot; Guillerias, Monseny. 
Sag'ar6, Nuestra Senora del Mont, etc. — Mayo, Junio. 

F. indigesta Boiss. 

Pastos alpinos de Carenca /Comj»;«tiyoj , Costabona, Morens 
(Vay.).—kgOQto. 

F. violacea Gaud. 

Pastos de Rocabruna, Coll d'Aras, Coll de Pruxens, etc., de 
los Pirineos. — Junio, Julio. 

N. B. En Coll de Pruxens una variedad con la panoja ama- 
rilla. 



122 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (188) 

Festuca rubra L.? 

Prados lu'imedos de Espinelbas a Monsoli. — Junio. 

F. varia Hoenk. 

Pastos de los Pirineos en Costabona, Mollo, Rocabruna; 
Puigsacau, Platraver; Guillerias, Monsenv. — Julio, Ag'osto. 

— ~ /?. fiavescens Gaud., F.flavescens Lap. 

Trag-ura, Costabona, Nuestra Senora del Coral, Prats de 
Mollo.— Julio. 



y. eskia Gw a., F. esKia Ram. 

Collada de Nuria (Companyo); Puig-mal (Puigg.). — Ag-osto. 

F. spadicea L. — N. V. Sagalisia. 

Costabona, Morens; Ag-udas de Monseny, Monserrat. — Mayo, 
Julio. 

N. B. Es probable la existencia de la F. pratensis Huds., 
que es comunisima en el Rosellon. Una forma de los montes 
de Gab4, parecida a la i^. ovina, pero difiere por los ramos 
inferiores de la panoja g-eminados , llevando solamente 2-3 
espiguillas; hojas muy tonnes, etc. La F. anmdinacea comun 
en los prados y mdrg-enes de la montafia, Ampurdan, etc. 

Bromus tectorum L. 

Terrenes incultos de Prats de Mollo, Ulot, Santa Pau. — 
Mayo, Junio. 

B. maximus Desf. 

Monistrol, Gab&; Sauta Goloma de Fames. — Mayo. 

B. madritensis L. 

Terrenos incultos, aridos, de Olot, Sag-aro, Gerona , Am- 
purdan; Monserrat, Llusan^s, etc. — Mayo. 

B. rubens L. 

Litoral dc Gorona, Bajo Ampurdan hasta Figueras. Llers 
Vilanan, etc. — Abril, Junio. 



(189) Vayreda y Vila. — plantas notables de catauna. 123 

Bromus asper L. 

Bosques de San Lloron5< de Cerdans, Custoja (Companyo); 
Salarsa; Vidr^, Bellinunt; Guillerias (Vayr.j.—ivilio, Ay-osto. 

B. erectus Huds. 

Pradus secos de la Serra del Nav4 c. Cam])rodon , monies de 
Olot; Sag-aru, Nuestra Sefiora del Mont, San Marti, etc. — 
Mayo, Junio. 

B. arvensis L. 

Prados de Vilallong-a; closas de Castello. — Junio, Julio. 

B. macrostachys Pari. 

Lug-ares pedreg-osos, setos de Argelag'uer, Dosquers, Saga- 
r6, etc. — Mayo, Junio. 

N. B. El B. mollis L. 7. contractus Lg-e. en los Pirineos, 
Guillerias, Ampurdan. El B. divaricatus Lloyd. Banyuls (Com- 
panyo). 

Hordeum maritimum With. 

Prados salados de Palau, Castello, San Juan sas Closcas. — 
Junio. 

Elymus europaeus L. 

Pirineos; de Set-casas h&cia Nuria? (C'loffl). 

N. B. El E. arenarius L. en las playas de Banyuls (Com- 
panyo). 

.^gilops ovata L. 

Sitios est6riles del litoral internandose h^cia Prats de Llu- 
san^s; Borred^; Besalii, etc. — Mayo, Junio. 

JEl. macrochseta Schultz. et Huet? Bull. Soc. Bot., 1869. 

Prados y m^rg-enes secos de la Junquera hacia Campmany. 
— Mayo^ Junio. 

N. B. Mucho se parece nuestra planta a la francesa reci- 
bida de M. Huet, pero no conozco la descripcion para compro- 



124 ANALES DE HISTORIA NATURAL. . (190) 

bar sii identidad ; tambien se aviene bastante a la descripcion 
de la ^ . squarrosa L. 

Agropyrum junceum P. B. v. 2^(i^'t"ispica Csta. 

Marg-enes, setos de Badalona; Ampurdan liasta May^, Sa- 
garo, etc. — Juuio. 

A. repens P. B. 

Marg-enes herbosos del Ampurdan hasta Sag-ar6 (Vdyr.); 
comarca de Olot (Bolos, Kb.). — Mayo, Junio. 

A. caninum R. et Scli. 

Pirineos en Trag'ura, Camprodon; montes de Vidra, Olot. 
— Junio, Ag-osto. 

N. B. El ^. acutum R. et Scli. en Banyuls (Companyo). 

Brachypodium sylvaticum R. et Sch. 

Parajes sombrios de lo.s Pirineos; montes de Yidr&, Olot; 
Guillerias; Sag'ar6, Llado; Cabanas, Castello, etc. — Junio, Julio. 

B. pinnatura P. B. 

Comun en sitios pedreg-osos y secos de Monjuicli , etc., Bar- 
celona, litoral de Gerona, remontAndose en las exposicione.-^ 
meridionales hasta Olot; Coll de Malrem. La i3. amtrale Gr. G. 
en el litoral y reg-ion media. 

B. ramosum R. et Scli. 

Margenes secos del litoral hasta las Guillerias; Olot, Ta- 
lax^, etc. — Mayo, Junio. 

B. distachyon P. B. 

Lugares pedregosos de los terrenos calcareos, Prats deMoll6; 
MonAs, Talaxa; Nuestra Sefiora del Mont, May.^, Dosquers. — 
Mayo, Junio. 

Lolium strictum Presl. 

Caini)()s, inargenes de Monsoli, Osor, etc., Guillerias; Fi- 
gueras, Castellc'). — Mayo, Junio. Lap. maritwmm Gr. G. en 
los campus de Gab^; Rosas, etc. 



(191) Vayreda y Vila.— plantas notables de cataluna. 1-25 

Gaudinia fragilis P. B. 

PnuUi.s y luyares hei'bosos de Campiiiaiiy, Vilarnadal, Fi- 
g-ueras, Castellu, Kusas, etc. — Mayu, Jiiuio. 

Nardurus tenellus IJch. 

Prados seco.s y aivuo.^^us de Besora?, Guillerias; Ain]»unlaii. 
— Junio. 

Lepturus incurvatus Triii.. JRottboelUct inmrmta'ij. f. 
Prado.s y inuru.^; de Kosa.s. etc.. de la eosta.— Mayo. Julio. 

L. filiformis Trin. 

Playas y prados arenosos de Rosas. Castelln. — Mayo. Jnlio. 

Psilurus nardoides Trin. 

Prados esteriles de Aiig-les a Santa Coloma; Dosquers; Rosas, 
Castell6; Gaba, etc., (Vayr.); Darnius (Bol6s).—}Jivi\, Julio. 

Nardus stricta L. 

Prados de los Pirineos. en Mollo, Rorabruna, Coll de Bar- 
nadell. — Junio, Julio. 

GRIPTOGAMAS VASGULARES. 

Filicinaceas. 

Botrychium Lunaria Sw.— N. V. Llimaria. 

Pastos alpinos de los Pirineos en ambas vertientes, abunda 
en Nuestra Senora del Coral; Santa Mag-dalena, Platraver, 
CoUfret, Milany; Monseny. — Mayo, Julio. 

Ophioglossum vulgatum L. — N. V. Llenga de serp. 

Prados de Platraver, Santa Mag-dalena (Trem. Tex.); Batet 
c. Olot (Bolos). — Mayo. 

Osmunda regalis L. 

Bosques hiimedos de la montana de Requesens (Trem. Cuf/l). 
— Mayo, Setiembre. 

Polypodium Phaegopteris L.— N. V. Falgueras. Como ^ 
casi todos los heleclios de fronde grande. 
Bosques y lug-ares hiimedos de Set-casas, Costabona. — Julio. 



126 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (192) 

Polypodium rhaeticum L. 

Bosque.s y parajes sombrios de los Pirineos, en Set-casas, 
Camprodoii ; Prats de M0II6,, etc.; montes de Olot. — Ve- 
rano. 

P. Dryopteris L. 

Rocas g-raniticas y lug-ares pedreg-osos de los Pirineos en 
Morens, Set-casas, Costabona, Espinabell; en la vertiente 
francesa baja hasta c. Prats de M0II6. — Junio, Setiembre. 

N. B. Cuando se desarrolla esta planta en localidades cuyo 
suelo es de naturaleza calc^rea. se presenta pubescente-g*lan- 
dulosa y constituye la j3. calcarenm Sm. 

Grammitis leptophyllum Sw. 

Rocas sombrias de Cadaques (Trem.); Prats de M0II6. la 
Preste, ArleS;, Ceret, Banyuls (Companyoj. — Marzo, Mayo. 

Aspidium Lonchitis Sw. 

Bosques, rocas de Morens^ Costabona. Set-casas. — Julio. 

A. aculeatum Doell. 

Bosques de los Pirineos; Olot, Vidr4, Guillerias, Nuestra 
Senora del Mont, etc. De los Pirineos poseo una variedad cu- 
yos seg-mentos inferiores son pinnati-partidos 6 pinnatifido.'j 
y todos los demds auriculados , probablemente ser4 la ^. angu- 
lare Gr. G. que hall6 tambien el Sr. Masferrer en Castan- 
yadell. 

Polystichum thelypteris Roth. 

Bans del Ase c. Prats de 'M0II6 f Conipani/oJ . — Junio, Se- 
tiembre. 

P. cristatum Roth. 

Rocas de la Manera, Custoja, San Llorens de Cardans (^Cow- 
panyo). — Julio, Ag-osto. 

P. spinulosum D-C. 

Bosques y parajes sombrios de Set-casas , Bosch del Carbo- 
ner. — Junio, Ag"Osto. 



(193) Vayreda y Vila. — plantas notables de cataluna. 127 

Cystopteris fragilis Bonili. 

Jvucas si»iul)rias dc lo.s Piriueos, montos do Olot; (Jiiillerlas 
y Monseuy ; presenta diversas formas en lo.s fi-oiulcs. — Juiiio, 
Agosto. 

N. B. Kl C. alpina Lk. en los altos de CaYenca fCompan7/oj . 

Asplenium Filix-femina Bernli. 

Parajes sombrios de los Pirineos, Set-casas, Camprodon; 
montes de Olot; Nuestra Senora del Mont. — Junio, Setiembre. 

A. Halleri D-C. {^./outanum Gr. G. 

Rocas sombrias de los Pirineos; montes de Olot, Vidr4; Gui- 
Uerias, etc.; en Olot, Guillerias, etc., se observan formas que 
me parece deben referirse altipo. — Junio, Setiembre. 

A. lanceolatum Huds. 
Rocas de Cadaques (TremJ. — Mayo, Setiembre. 

A. viride Huds. 

Rocas sombrias de Carenca (Bolosj , Set-casas, Costabona, 
Nuestra Seiiora del Coral [Vayr.j.—ivxwio, Setiembre. 

A. septentrionale Sw. 

Rocas g-raniticas y pizarrosas de los Pirineos, Trag-ura, Ro- 
cabruna, Camprodon, etc.; Monseny; San Miquel Solterra; 
raro en una pared de rocas volc^nicas de San Crist6bal las 
Fonts k la Cot c. Olot. — Junio, Ag-osto. 

Blechnum spicant Roth. 

Rocas liumedas de Camprodon (Bolos); h4cia Set-casas 
(Vayr.). — Junio, Agosto. 

Allorurus crispus Bernh. 

Lug-ares pedreg-osos de Nuria a Camprodon (Trem., Tex., 
Cnffi); Coma del Tecli {CoymiMnyo). — Julio, Ag-osto. 

Cheilantes odora Sw. 

Rocas liiimedas de Ceret, Aries (Companyo); Cadaques 
(Trem.).— hyyvil, Junio. 



It88 A:NALES DE HISTORIA natural. (194) 

Equisetaceas. 

Equisetum limosum L. 

Prados pantanosos del Bes6s; Bajo Ampurdau, con la v. ra- 
mosiim Gr. — Marzo, Mayo. 

E. hyemale L. 

Prados lii'imedos, setos de Olot^ Guillerias; Ampurdan: ori- 
llas del Bes6s c. el mar. —Marzo, Mayo. 

X. B. En el Valle.s cerca de Valldoreix cog'i una forma ente- 
ramente ig-ual k un ejemplar que poseo de Etruria enviado por 
Levier con el nombre de E. xariegatitm Sclil? 



Marsileaceas. 

Salvinia natans Hoff. 

Lag-OS de Carenca (Companyo) ; Lag-unas del Bajo Ampur- 
dan (Trem., Tex., C%iffi]. — Verano. 



Licopodiaceas. 

Lycopodium Selago L. 

Bosques de los Pirineos, Notre Dame du Coral, Boscli de 
Calpubill. r, r. — Junto. 

L. inundatum L. 

Arroyos de los Pirineos c. Prats de Mollo; ahunda en el Flu- 
\'\k y manantiales de Olot. — Verano. 

Selaginella spinulosa A. Br. 

Prados alpinos de Set-casas k Costabona (Vayr.); Pirineos 
(Bolds, /iJ.y'.— Ag-osto. 

S. denticulata Koch. 

Cadutiucs (Trem.); mdrg-enes y colinas sombrias de Gab^, 
Castelldefcls; Bajo Ampurdan (Vayr. J. — Abril, Mayo. 



0051 Vayreda y Vila. — plantas notables de catalttxa. 129 



ADIGIONES 



Barbarea patula Fr. 

Ag'ullana, Campmany, Vilarnadal, Cantallops (Vayr.J. Dar- 
nius (BoUs). — Mayo, 

Biscutella pyrenaica Boiss. et Reut. 

Pendientes pedregosas de Morens, Campmagre, Costabona. 
— Julio. 

N. B. M. Leresclie se inclina k creer que el Dictamnus 
fraxinella Pers. p. oMnsifiorus Koch? de Monsant, es mdsbien 
el D. angnsUfolms Don. 6 bien Fraxinella minor lentisci 'duI- 
garis foliis. Cupani. Panphyt. 2, tab. 197, no atrevi^ndose, sin 
embargo, ^ decidir la duda por no conocer estas obras. 

N. B. El Cytisns capitatus Mur? de nuestros Pirineos, mon- 
tes de Olot, Guillerias , etc., es, en efecto, el C. capitatns 
Jacq.! segun M. Leresche. 

Vicia tenuifolia Roth. 
Setos de los Pirineos, Nuestra Senora del Mont.— Junio. 

Pyrus salvifolia D-C. 

Es el m^s comun en Campmany, Vilarnadal. 

Peucedanura stenocarpum Boiss. et Reut. ! (Leresche in 

litt. ) 
Pirineos en Mon^s Baget; Vidr& , Besora , Borred&. — Agosto. 

N. B. El Galium cornidcefoliiim, Vill. de las rocas de Nues- 
tra Senora del Mont, es el G. rigidxmi Vill. G. lucidum All. ; y 
el Cr. rigidum Vill. j3. falcatum Wk. de Vilademiras, es el Q. 
corrud(Bfoli%mi Vill. var. (Leresche in litt.) 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 9 



130 



ANALES DR HISTOl^IA XATT'UAL. 



(106) 



INDICE DE LAS LAMINAS 



Lamina VII. . Polygala Vayradse Csta., tomo vin 376 

— VIII. Silene crassicaulis WJc. et Csta., tomo viii 379 

— IX. . . Campanula Bolosii Vaijr., tomo viii 451 

— X. . . . Lithospermum ole«jfolium Lap. , tomo viii 460 

— I. . . . Orchis Laurentina Bolus. (0. sambucina L.?), tomo ix. 95 

— II . . . Ophrys asilifera Vayr., tomo ix 98 



ERRATAS 



ViyYi 


27 yl5 21 


Puigsacan. 


Puigsacau. 


19 





Basagorda. 


Basagoda. 


20 


8 


Olot; 


Olcst; 


21 


1 


Viladecuns, 


Viladecans, 


22 


6 


Molto, 


Mollo, 


28 


14 


Z. heteropJiyltum 


Z. Jieterophyllvm 


28 


16 


Closas, 


Closcas, 


41 


7 


etc. campesMs 


a. campcstris 


41 


12 


S. salsuiginea 


S. salsuginea 


48 


28 


C. capitatus Mur.? 


C. capitatus Jacq. ! I 


50 


6 


Cabremys 


Cabreny.s 


52 


13 


Gon. 


Gou. 


E9 


4 


Viladra. 


Viladrau, 


69 


25 


r. intnncata. 


7 . intricata. 


70 


6 


Gon. 


Gou. 


71 


l:< 


P. stenocarpum Boiss. et Reut.V 


P. stenocarpum B. et R.! 


72 


17 


Saint P6re 


San Pere 


78 


12 


G. sylvestre Poll.? 


G. sylvestre Poll.! 


87 


5 


las Ausias, 


las Ansias, 


88 


21 


Achillen 


Achillea 


95 


22 


Costella, 


Cistella, 


101 


1 


j3. disffusa 


^. diffusa 


101 


9y 10 


CaslellfuUit, 


Castellfullit, 


102 


24 


Arburias, 


Arbusias, 


108 


13 


siendo % veces 


siendo 3 6 4 veces 



AMBULATORIEAS EN EL MANZANARES, 



FOR 



DON E T. A D I O P O iM A T A 



( Sesion del 3 de Diciembre de 1879.) 



Este griipo de seres, colocados k su establecimiento por 
Mr. Germain de Saint-Pierre, ante la S'oc. Bot. de Francia{^Q- 
sion de 22 de Junio de 1866), entre el de las Biatomdceas, que 
k su vez considera como pertenecientes al reino veg-etal (fami- 
lia de las AJgas] (1), es, como se sabe, uno de esos eslabones 
que sirven de iinion entre seres cuyos caract6res, m4s 6 m6nos 
bien estudiados, fijan el establecimiento de dos ag-rupaciones 
distintas, y que, bajo ciertos puntos de vista, convienen k una 
6 k otra de estas mismas agrupaciones. Los seres de que ha- 
blamos, pues, vienen k ser uno de los eslabones que forman 
nada menos que el enlace entre g-rupos de la mayor impor- 
tancia, como son los Reinos animal y xegeiaJ; tanto es asi, que 
la incertidumbre en el sitio que debian ocupar, ha hecho que. 
mi6ntras unos autores los ban considerado entre el reino ani- 
mal, otros los liayan colocado en el veg-etal. No entrando, 
pues, en esta clase de disertaciones, que, aparte de llevarnos 
demasiado l^jos, seria empresa ^rdua y muy superior al al- 
cance de mis insig-nificantes fuerzas, me limitar^ k citar alg-u- 
nos reng-lones del texto de Mr. Germain de Saint-Pierre, al que 
seg-uiremos en su clasificacion, para determinar al menos una 
de las especies que he hallado m^s abundantes en las ag-uas 
del rio Manzanares y en las cercanias de Madrid : 

« Este grupo — dice — se compone de g^neros cuyas espe- 



(1) Vease Nomeau DicHonnaire de Botanique, par M. E, Germain de Saint-Pierre, 
Paris, 1870. 



132 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

cies son filiformes y podria clecirse %ermiformes. Cada indivi- 
duo se halla constituido por uu tubo ciliudrico, redondeado en 
sus dos extremidades, continuo 6 tabicado, formando anillos 
discoidales, mas raras veces subg-lobulosos y conteniendo fini- 
simas gTanulaciones. El di&metro de estos pequeiios tubos es 
de una 6 dos i\ alg'unas cent^simas de milimetro, caracteri- 
zado por el movimiento espontdneo y xoluntario de locomocion 
por reptacion de las especies que le constituyen. Estos peqv.e- 
fws seres, que reclaman para ser observados al microscopio los 
aumentos m^s considerables, atraviesan m^s 6 m6nos lenta 6 
rdpidamenie el campo del microscopio y en todos sentidos, lu- 
cliando por franquear los obslaculos 6 evit^ndolos; algunas 
veces, retrocediendo sobre sus pasos, parece como que su ex- 
tremidad posterior (que no parece diferir de la anterior), liaga 
ent6nces el papel de cabeza.» 

En las ag-uas saladas de Hyeres, k orillas del Mediterraneo, 
en la proximidad de la peninsula de Giens , es donde diclio 
eminente bot^nico hall6 las especies que, invisibles k simple 
vista, le dieron materiales al microscopio para la formacion de 
varios g-6neros, y estos la que denomina familia de las Ariidu- 
latorieas. 

« Como sea que — aiiade — tantas especies distintas entre si 
(alg-unas muy abundantes en las ag-uas donde las obscrv6 y 
que no ban presentado formas intermedias entre los diferen- 
tes tipos), que tantas especies — dice — liayan escapado k las 
investig-aciones de los alg-61og-os que se ban ocupado de las 
alg-as microscopicas, me parece inverosimil (aunque no he 
descubierto indicios ni en fig-uras ni en descripciones). Sea lo 
que fuere, es poco probable que estos pequenos seres se ha- 
llen exclusivamcnte confinados k la playa donde los observ^; 
pero alg-unos de estos microfitos, Aun en el caso de haber sido 
indicados y referidos k g-6neros conocidos (lo que no me pa- 
rece haber sido hecho), creer6 util aislarlos y reunirlos entre 
si, para la formacion de un gTupo determinado.» 

Efectivamente , no se equivocaba Mr. Germain de Saint- 
Pierre, y aunque ya en cstacion no muy favorable en este 
clima (28 de Seticmbre), he podido cncontrar dos especies dis- 
tintas de difercnte g-^nero y del referido g-rupo, que por ca- 
sualidad he tenido el g-usto de observar con ol microscopio 



(3) Pomata. — ambulatorieas en el manzanares. 133 

Nachet, objetivo 7 de inmersion; no estudi6 muy bien una de 
6stascuandn por primora \cz la hal](^. en A^osto on una de las 
charcas proximas a la noria ((ue hay on el jjasoo titulado Fnenio 
dela Teja, pero supuso portoneoer al g6nero Scalaria; cuando 
pas6 k buscar nueva cantidad de agnui i)ara la invostig-aeion 
m^s minuciosa que mis ocupaciones impidieron hacer 4ntes, 
hall6 la charca seca, y en su lug-ai* traje k casa ag-ua recog-ida 
en el cauce del Manzanares y cercanias de Madrid, y si bien 
no liallt^ ya la pretendida Scalaria, tuve la sorpresade encon- 
trar infinidad de otras ambulatorieas que por sus caracte- 
res podian ser colocadas al lado de la especie granulata del 
g"6nero Atomaria; en efecto, \\^ aqui c6mo describe este g-e- 
nero diclio autor: «Tubo de extremidades redondeadas seme- 
jantes; g-r^nulos interiores desig'uales, dispuestos m^s 6 m^nos 
irreg-ularmente , » y h6 aqui la descripcion dela especie: «Gr4- 
nulos bastante gTuesos que igualan al tercio del dit'imetro del 
tubo, irreg'ularmente dispuestos y bastante pr6ximos.» — Los 
caract^res del genero cuadran perfectamente k la especie ha- 
llada por mi en el ag-ua dulce del Manzanares, pero los de la 
especie difieren alg-un tanto de los anteriores, puesto que los 
grdnulos, aunque se hallan repartidos con irregiilaridad , su 
didmetro iguala tan solo a V5 del didmetro del tuho, y este (al 
parecer) es menor que el de la especie granulata de dicho autor, 
puesto que he hailado ser de cuatro 6 cinco mil6simas de mi- 
limetro, y aunque no se cita el diametro de la granulata, 
infiero debe ser mayor, porque al describir otras especies del 
mismo g-^nero, cita el referido autor di6,metros sumamente 
pequenos, y con ser los menores del g-rupo, les asig^na unas 
dos cent6simas de milimetro. Encu^ntrase la especie recien 
hallada en la proximidad de otras alg-as visibles k simple vista 
y junto con infinidad de diatomdceas, desmidieas y variados 
infusorios , rotatorios , entomostrdceos , etc.; la long-itud hall6 
ser muy variable, y las que observ6 tenian de 0,45 4 1,00 mill- 
metros y la movilidad en sentido long-itudinal ; unicamente 
cuando en su camino se encuentran con un obstaculo, suelen 
arquearse a uno u otro lado, sig-uiendo su camino de avance 
alg-o lateralmente y apoyando la extremidad anterior en el 
obstaculo, hasta que puesta 6sta fuera del punto de empuje y 
obstaculo que les precisaban a marchar anormalmente, dan un 
salto como debido c\ una especie de elasticidad , y coloc4ndose 



134 AN ALES DE HISTOEIA NATURAL. (4) 

de nuevo en linea recta, sig-uen siis paseos mas ordinarios que 
son los long'itudinales alternativos hacia una I'l otra de sus 
extremidades . El color que seles nota al microscopio es de un 
gris-perla (no el verde de j-erba como el que not6 en la especie 
que halle primeramente del g-^nero Scalaria), y aunque obser- 
ve con un aumento como el que dejo indicado, no pude cer- 
ciorarme de la causa de cierta vibracion que note eii el ag-ua 
alrededor de cada individuo, lo que tal vez no fuese mas que 
un oleaje debido al impulso de ^stos para marchar 6 nadar al 
trav6s del liquido en donde moran. 



DE LAS RELAGIONES 



ENTRE 



LAS ROCAS GRANITIGAS Y POKFlRlCAS 



DON J. MAGPHERSON. 



(Sesion del 3 de Marzo de 1880.) 



De todos los problemas que la ciencia petrogr^tica intenta 
resolver, niiig-iino ha dado lug-ar k tan vivas controversias 
ni ha sido m6nos fecundo en resultados positives como el que 
se refiere a la estructura Intima de las rocas porfiricas, y k 
las miituas relaciones que estas tienen entre si y con los 
dem^s g'l'upos p6treos, especialmente con la g-ran serie gra- 
nitica, que tan importante papel desempena en la estructura 
de nuestro planeta. 

Desde liace larg-o tiempo no habian podido escapar a la sag-a- 
cidad de numerosos g'e61og'os los marcados transitos que se 
observan en todas las partes de la tierra entre rocas que tienen 
que considerarse como eminentemente porfiricas y las g-rani- 
ticas, en las que con frecuencia arman 6 en cuya vecindad 
se encuentran. 

Pero estos transitos que en casi todos los yacimientos se 
han podido observar por la simple inspeccion del terreno, y 
que pueden disting-uirse con el nombre de macrosc6picos, 
lleg"an aim a acentuarse m^s como resultado de un estudio 
m^s profundo, y puede decirse que en razon directa del 
aumento de perfeccion en nuestros medios de investigacion. 

La reciente aplicacion del microscopio al estudio de las 
rocas ha venido a acentuar estos transitos de una manera 



136 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

aiin m^s marcada y positiva , haciendo ver que estas relacio- 
nes no se cinen meramente h las formas exteriores de ambas 
rocas, sino que se prosig"uen hasta lo que podemos llamar la 
constitucion intima de &mbas, siendo de todo punto imposible 
formular una caracteristica esencial en su estructura que dis- 
tinga k ambas manifestaciones de la actividad din^mica del 
mundo. 

Rosenbusch , al ocuparse de este asunto en su notable 
Miko'oskopische PhysiograpMe der massigen Gesteine, dice al 
tomar en cuenta la opinion de Michel Levy, de que se ha 
prestado demasiada importancia en la separacion de las rocas 
porfiricas y g-raniticas h, la Uamada pasta fundamental , que 
no admite g-^nero alg-uno de duda de que existe una perfecta 
serie de tipos intermedios entre el granito y los p6rfidos 
cuarzosos, pasando estas rocas aqui y alii k constituir un todo 
homog6neo perfectamente inseparable. » 

Es en mijuicio evidente que al presentarse esa marcada 
afinidad entre dos series de rocas cuyos terminos interme- 
dios no pueden ser considerados como un mero accidente, 
pues en todas las partes de la tierra se repiten con sin igual 
constancia, se comprueba que lazos muy poderosos tienen que 
existir entre ambas manifestaciones para dar razon de esas 
afinidades entre t6rminos que si solo se atendiera k los extre- 
mos, parecerian corresponder k manifestaciones esencial- 
mente distintas, 

Al ocuparme de las rocas graniticas y porfiricas de la pro- 
vincia de Sevilla, se me han presentado estos tr^nsitos en 
escala tan colosal, que 16gicamente me condujeron ent6nces 
k considerar aquellas grandes masas porfiricas, como habi^n- 
dose derivado directamente del granito en que arman, por lo 
que puede formularse como una degradacion de sus elemen- 
tos constituycntes, unas veces de 6poca posterior k la forma- 
cion del granito y otras tal vez contemporanea de aqu^lla, 
pero dcpendicntes siempre de una alteracion en el clemento 
^cido de la roca. 

Con posterioridad he tenido ocasion de ensanchnr el campo 
de observacion, y el caso particular obscrvado en la provincia 
de Sevilla me parece generalizarse lo suficiente para llamar 
nuevamente la atencion de las personas que se ocupan de 
estos cstudios, hi-cia un i)unto que considero fccundo en 



(3) Macpherson. — hocas graniticas y porfiricas. 137 

resultados, pues no s61o parece dar razon en gran numcro 
de casos de la mairada afinidad que oxistc entre dos g-rupos 
de rocas que tan vital inipurtancia ticnen en la estructura de 
nuestro planeta, sino (jiie al niismo tiempo piiede dar alguna 
luz sobre alg'uno de esos oscuros procesos que la naturaleza 
emplea para conseg^uir sus fines , y que ineludiblemente se 
imponen como consecuencia de ese constante cambio de es- 
tado que parece ley comun k todo el universe. 

Antes de proceder, sin embarg'o , ^ exponer los heclios y 
la interpretacion que m-As plausible me parece, creo conve- 
niente condensar en breves palabras el concepto que tales 
rocas ban merecido k los numerosos petrografos que ban 
abordado este asunto de una manera m^s 6 m^nos g-eneral. 

Como caracteristica del p6rfido se ha considerado siempre 
una roca constituida por una pasta m^s 6 m6nos homog-6nea, 
la cual engloba cristales de feldespato 6 de otro mineral cual- 
quiera, prestando el predominante su nombre k la roca porfi- 
rica y pasando 6sta por la disminucion 6 el aumento de la 
pasta, bien al g-rupo g-ranitico 6 al de las felsitas y euritas 
constituido por el predominio absolute de la base liomo- 
g-^nea. 

Tal ha sido el concepto g-eneral que este g-rupo de rocas ha 
merecido en lo que puede considerarse como la primera 6poca 
de la ciencia petrol6g-ica ; pero si esta definicion ha satisfecho 
hasta ahora todas las exig-encias de clasificacion, tanto para 
aquellas relacionadas con el g-ran g-rupo de rocas acidas, 
como para el no m^nos importante intimamente unido k las de 
composicion b^sica, los nuevos metodos de investigacion ban 
venido a establecer nuevas exig-encias que necesariamente se 
imponen como consecuencia del ex^men detenido de esa mis- 
ma base que se habia considerado como caracteristica de la 
roca porfirica. 

Como primer resultado de la investig-acion moderna, se ha 
visto que conforme se aumenta el poder resolutive del micros- 
copio, esa base homog-^nea se resuelve en el mayor niimero 
de casos en un ag-reg-ado cristalino imposible de separar de 
rocas eminentemente cristalinas , mi^ntras que por una gTa- 
dacion insensible en el tamafio y en la difusion del contorno 
de los elementos constituyentes de la misma , se lleg-a k rocas 
de apariencia verdaderamente liomog-6nea, trdnsito que como 



138 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (4) 

primera consecuencia establece lo fi'itil de pretender una dis- 
tincion rig'iirosaentret6rminos de una serie que queda depen- 
diente , como dice Rosenbusch , del poder del microscopio y 
de la mayor 6 menor liabilidad del observador. 

Estii, pues, al parecer el concepto de p6rfido profunda- 
mente quebrantado ; pero si es cierto que no puede estable- 
cerse una diferencia eseucial entre los t^rminos de una misma 
serie, no es m^nos evidente que nunca podr^n confundirse 
ni por su apariencia exterior ni por los detalles de su estruc- 
turaintima, una roca g-ranitica normal y un p6rfido feldes- 
p4tico, por ejemplo. 

Queda, por consig-uiente, en mi juicio firmemente estable- 
cido, que si es cierto que ni la estructura de la base ni la 
composicion mineral6g'ica pueden servir de caracteristica para 
•separar estas rocas entre si , existe, sin embarg-o, una pro- 
funda diferencia entre dos manifestaciones que tan impor- 
tante papel desempenan en la economia del g'lobo terrestre. 

Antes del gran Leopold von Bucli , se consideraba la base 
constituyente de los porfidos como formada por un mineral 
liomog-^neo que podia ser 6 un feldespato,6 unapiedra c6rnea, 
6 una arcilla; ya este eminente g*e61og"o indicabaque nodebia 
6sta ser considerada como un mineral simple , por el hecho 
de que sus partes constituyentcs no fueran visibles ilia simple 
vista, sino que con toda probabilidad osta base era el resul- 
tado de pequefiisimas particulas de cuarzo y feldespato, inti- 
mamente trabadas e invisibles ^i nuestros medios de investi- 
g-acion, pero que podia considerarse como semejante 4 k» 
observado en g-rande en el granito. 

Para Delesse, que m^s adelante se ocupo de este asunto, era 
la base porfirica simplcmonto la matriz fundamental de dondi^ 
liabian cristalizado los diversos clementos que empastaba, no 
liabiendo 6sta llegado j\ constituir un estado verdaderamente 
cristalino, sino que representaba en cierta manera el papel 
del ag'ua madre de nuestras cristalizaciones. 

Al estiidiar Wolf los p6rfidos de Halle, creia ver en la base 
porfirica simplcmente silice impreg-nada i)or diversos oxidos 
de liierro, y asi fue dominando sucesivamente una u otra 
opinion, liasta que los nuevos m^todos de investigacion fue- 
ron dando luz sobre el asunto, y demostrando cuAn complejo 
era el fen6meno que se trataba de dilucidar. 



(5) Macpherson. — KocAs GiiANiTirAs y poHFimcAs. lao 

A Zirkel sc debc la ]»riiii('ra aplicafion del iiiicroscopio al 
estiidio do la base i>orririca, y cuiisidoraudola coiiio uii apTO- 
j^-adu de ciiarzo v feldesi)ato. abre el caiiiino i)ara que Vo^vl- 
.■=^ang- liag'a vcr que no i)U('(le esta eu tudos los casos .scr eon- 
siderada como uu simple ag*reg"ado de estos dos minerales, 
sino que existe, dando eii esto la razon eu cierta mancra a 
Delesse, uua materia de acciou indefinida sobre la luz polari- 
zada. que mientras por un lado i)asa t'l uu verdadero agreg'ado 
de euarzu y feldespato, por el otro lo liace a uua sustaucia 
perfectameute is6tropa, cousideraudo este estado de la base 
porfirica como k medio iudividualizar. 

En su consecuencia, dividia este malogrado petr6g'ralb los 
porfidos eu tres categ'orias. 

Ag'rupaba todos aquellos eu que domiuaba el ag'reg'ado de 
cuarzo y feldespato bajo el uombre de gTau6fidos; aquellos en 
que la materia que coustituia la base era indofiuida , en el de 
fels6fidos, y en el de vitrotidos todos aquellos eu que la estruc- 
tura is6tropa tenia un completo predomiuio. 

Siguieron a estos trabajos interesantes discusiones acerca 
de la verdadera naturaleza de la matriz fundamental de las 
rocas porfiricas , y mientras Stelzner insistia en la existeucia 
de un ag-reg-ado g-ranudo-cristalino de cuarzo y feldespato, 
Cohen, al estudiar los porfidos del Odenwald, sostenia que si 
era cierto que la base de gran numero de aquellos p6rfidos 
estaba caracterizada por un agregado de estos dos minerales, 
en otras domiuaba una constitucion perfectameute vitrea; 
prolongandose durante uu largo periodo esa discusion . quo 
no puede considerarso como terminada todavia. 

Con posterioridad, Michel Levy ha liecho interesantes tra- 
bajos , y fundandose con perfecta razon en mi juicio en los 
diferentes estados en que la silice se presenta, unas voces en 
el estado de opalo, otras en el de calcedonia y otras en el do 
cuarzo cristalizado , explica esas diversas formas de la base 
porfirica como consecuencia del estado en que se oncuentro 
el exceso de silice que sirve de cemonto a los diversos elemen- 
tos de la roca. 

Este petr6grafo considera k estas rocas como formando una 
serie quo partiendo de la silice en estado de 6palo, pasa por 
uua especificacion en los elementos constituyentes a la sus- 
tancia petrosilicea . en que la silice puede considerarse eu ol 



140 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. * (6) 

estado de calcedonia, pasando de aqui por un aumento de 
especificacion k la estructura micro-pegmatitica v granulitica 
en que desprendit^ndose el cuarzo de los dem^s elementos cada 
vez masy m4s diferenciados , Ueg'a h constituir rocas verdade- 
ramente g-raniticas. 

Al resumir Rosenbuscli con g-ran profundidad todos estos 
trabajos en su Mikroskopische PhysiograpMe der massigen Ges- 
teiiie, insiste en la necesidad de abandonar la nocion de ese 
estado intermedio de la materia que se ha pretendido ver en 
aquellos p6rfidos de escasa accion sobre la luz polarizada , v 
en que bajo el nombre de micro-felsitlca se la supone en una 
condicion a medio individualizar, y sostiene que podr4 existir 
la materia 6 amorfa , 6 ya diferenciada, pero nunca en un 
estado intermedio , y que por consig-uiente hay que consi- 
derar k la base porfirica como constituida por un ag'reg'ado 
de elementos cristalinos todo lo pequenos que se quiera, pero 
ya individualizados y empastados en una base verdadera- 
mente vitrea. 

Bajo estas condiciones considera k los p6rfidos en que el 
elemento cristalino esta mas 6 ra^nos diferenciado en sus 
contornos como entrando dentro del g^nero granito bajo la 
denominacion de micro-granito , mientras que todos aquellos 
en que los elementos de la base son ap^nas discernibles , aun 
con grandes aumentos mas que por su accion m^s 6 m^nos 
d6bil sobre la luz polarizada, 6 domina en ella la materia 
isotropa, bajo el nombre de p6rfidos feldesp^ticos 6 felsiticos. 

Queda, pues , por todos lados comprobada esa marcada 
afinidad que existe entre las rocas graniticas y porfiricas, y 
bien se pretenda con Michel Levy considerar al granito como 
el ultimo t^rmino de la especificacion del porfido, o se consi- 
dere k 6ste como una degradacion de los elementos del gra- 
nito 6 de ambos fen(')menos k la vez, queda en mi juicio ple- 
uamente establecido que ambas rocas forman una serie en 
(jue es completamente imposible encontrar una vcrdadcra solu- 
cion de continuidad. 

Al estudiar las condiciones de yacimiento de los p6rfidos de 
la provincia de Sevilla, tuve ocasion de extenderme acerca de 
las curiosas relaciones que estas rocas presentaban con las 
graniticas en que arman , asi como de los intimos detalles de 
su estructura, viendose con cvidencia en esta comarca que 



H) Macpherson. — roc as granitic as y porfiricas. hi 

cuando las diversas manifestaciones plut6nicas que acompa- 
fiaron h la inyeccion de las colosales masas diabisicas tuvic- 
ron liig-ar, ya el g-raiiito constituia el subsuelo del pais, como 
queda termiiiaiitemciite demostrado por los cantos de esta 
roca que se eucueutmn empastados en los cong-lomerados de 
la base del sistema cambriano superior, siendo por consi- 
g-uiente en este caso los p6rfidos de 6poca posterior k la for- 
macion del g-ranito. 

Se ven por otro lado tr&nsitos tan g-raduales en la estruc- 
tura de ambas series de rocas; seria tan dificil separar del 
g-ranito masas que pueden considerarse tambien como en 
intima union con los porfidos, que ineludiblemente se impone 
el considerar k ambas manifestaciones como un todo sin 
solucion alg'una de continuidad, pero que en este caso queda 
plenamente excluido el poder considerar al g-ranito de 6poca 
anterior como habiendose derivado directamente de las masas 
porfiricas que lo atraviesan. 

Es adem&s tan elocuente la manera como arman los diques 
y filones de p6rfidos en el g-ranito de Sierra Morena, que 
ent6nces decia: «Como en mas de una ocasion he indicado, 
las rocas porfiricas de esta reg-ion presentan un car4cter tan 
especial, que mi6ntras en unos sitios no queda duda de que 
ban atravesado los estratos adyacentes, siendo por consi- 
g'uiente masas verdaderamente ing-eridas en otras , y en espe- 
cialidad en los numerosos diques, vetas y filoncillos^ que de 
una manera tan irreg-ular atraviesan las masas graniticas, 
casi no es posible dejar de admitir que estas vetas y filones 
son el resultado de infiltraciones de diversos ag-entes minerali- 
zadores, habiendo servido en parte los mismos elementos del 
g-ranito como primera materia para la formacion de diclias 
rocas. » 

Si del Norte de la provincia de Sevilla extendemos nuestras 
investig-aciones m&s h^cia Levante, veremos que las mismas 
relaciones parecen existir tanto en los numerosos diques de los 
Pedroclies, como en los que afloran en la Sierra de los Santos 
y parte occidental de la provincia de C6rdoba. 

En la Sierra de Guadarrama se observa tambien que la ma- 
yoria de los diques de p6rfidos forman verdaderos tr^nsitos a 
las masas graniticas en que arman , y se presentan ^stos con 
notable constancia, precisamente en los contactos anormales 



142 AN ALES DE HISTORIA NATTRAL. (8) 

entre el gneiss y el gTanito de esa parte del pais, cual si por 
esos piiiitos de menor resistencia hubieran penetrado las rocas 
porfiricas 6 hubiera siifrido el gTanito las modificaciones que 
como ultimo resultado ban conducido a la formacion de rocas 
eminentemente porfiricas , siendo tambien en este caso, como 
de las condiciones del yacimiento se desprende, el granito de 
6poca anterior k los p6rfidos que lo atraviesan. 

Iguales fenumenos be observado en el Pirineo y con espe- 
cialidad en las g-randes masas porfiricas del valle de Ossau, 
en donde ya Zirkel, al ocuparse de esta reg-ion en 1867, sena- 
laba un fen6meno semejante en las masas g'raniticas y porfi- 
ricas que forman el Pico del Mediodia. 

No creo necesario insistir mks sobre este asunto . pues es 
fen6meno harto conocido, y prescindo, por lo tanto, de otros 
ejemplos fuera de la Peninsula, tales como los p6rfidos del 
Tirol y otros sitios que ban sido ya descritos en sus diversas 
fases por eminentes geolog-os, pues numerosos son los casos 
en que se ve que los p6rfidos que atraviesan las masas granl- 
ticas 6 en cuya vecindad se encuentran , son de ^poca poste- 
rior a la formacion de este. 



Es un fenomeno que no puede menos de llamar vivamente 
la atencion cuando se examina una cantidad suficiente de 
rocas g-raniticas en la vecindad de las porfiricas, la diferencia 
que existe en la estructura de g-ran niimero de ellas, consis- 
tente en la diversa manera como se presenta el cuarzo, pues 
mi^ntras en unos esta este mineral en un estado que podemos 
llamar de exuberancia, y parece como que compenetra y 
empasta todos los denies elementos de la roca, en otros se ve 
por el contrario y con la misma constancia. una tendencia 
inversa que lo lleva necesariamente a desaparecer; y es digno 
adem^s de tenerse en cuenta, que en ambas clases de rocas 
se observan identicos transitos b-Acia el granito, cual si tan 
Intimos lazos unieran a unas como -k otras. 

Al considerar esta especial tendencia de aumentar unas 
veces el elemento 4cido de la roca con relacion al contenido 
normal en el granito, mi^ntras que otras veces, por el con- 
trario, tiende k disminuir. parece descubrirse la cbive de esas 



C9) Macpherson. — T?nr.\s oi^ANiTTCAS v porfirtpas. 14» 

notables (liver^Tiicia.s quo en la coniposieion do las rocas 
poriiricas se obscrva, que las hace que oscile su contenido en 
silice en todos los f'lmbitos de la tierra , desde rocas que con- 
tienen mas del ochenta por ciento, hastu las que s(')lo contie- 
nen el cincuenta. 

Cuando se observan con el microscopio ejemplares de rocas 
graniticas que pucden considerarse como tipicas del g'enero, 
se las ve constantemente constituidas por cristales mejor 6 
peor conservados de feldespato orthosa, y alg'unas veces de 
plagfioclasa cementados en union con los trozos y placas de 
mica por cuarzo cristalizado, pero que no afectasus contornos 
reg'ulares , sino que se adajjta por el contrario (i la forma de 
los demcVs elementos cristalinos. 

Si se compara esta estructura con la de aquellas rocas que 
en la vecindad de porfidos bien caracterizados y k veces for- 
mando parte de un mismo dique, constituyen el lazode union 
con la serie gTanitica en que arman, se notan indicios de 
cambios en su estructura de altisimo interns. 

Se observa en estas rocas una tendencia mu}^ marcada en 
su feldespato de liacerse opaco , y que la mica tiende k des- 
aparecer convirti^ndose en clorita. Adem&s y como la carac- 
teristica mks esencial, que por los pianos del crucero habitual 
del feldespato penetra una sustancia hialina que los divide 
en pequefios paralelugramos ; mientras que en los ejem- 
plares en que el cuarzo tiende m^s bien a aumentar que k 
disminuir, se observa que sus contornos se liacen filamen- 
tosos y parecen como desleirse en el mag-ma cuarzoso. En los 
ejemplares en que este elemento tiende k disminuir se ve, por 
el contrario, que se conservan los contornos mucho mejor, pero 
ensancliandose las venillas hialinas por entre los paraleWg-ra- 
mos del feldespato lo segmentan y deshacen, y disolvi^ndose 
6stos paulatinamente , producen una especial estructura; que 
como ultimo resultado parece entranar en si un principallsimo 
factor en el proceso de la porfirizacion. Hasta tal punto con- 
sidero esto de importancia, que en esa perturbacion del ele- 
mento 4cido de la roca y en la seg-mentacion regular 6 irregu- 
lar del cuarzo y el feldespato , me parece ver las piedras 
angulares en que estriban las mutuas relaciones entre el 
granito y las rocas porfiricas. 

Al ocuparme de las rocas eruptivas de la provincia de 



144 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) 

Sevilla, consideraba k los p6rfidos divididos en dos grandes 
agrupaciones, caracterizada la una por una infiltracion de 
silice en exceso, y dependiente la otra de una segreg-acion 
del mismo elemento, pero dermindose ^mbas como conse- 
cuencia de una desintegracion y modiflcacion de las masas 
graniticas que componian el subsuelo, considerando unas 
veces h los filones y diques porfiricos como formados in siho 
h expensas de las masas graniticas en que arman , y otras 
veces como masas verdaderamente ingeridas, pero depen- 
dientes siempre de reacciones verificadas k mayor 6 menor 
profundidad de la superficie en las rocas que componian el 
subsuelo. 

En aquella ocasion me extendi larg-amente en los detalles 
de la serie que consideraba como debida k una infiltracion 
con exceso de silice, y por consig-uiente al volver k ocuparme 
de este asunto , creo innecesario extenderme con la misma 
prolijidad acerca de ese grupo de rocas. Por lo tanto, me 
ceiiir6 k exponer a g-randes rasg-os sus principales caract6res, 
y pasar6 despues k ocuparme de aquellas rocas que pueden 
considerarse como consecuencia de un proceso an^log-o, pero 
en sentido inverso, y que como liltimo resultado parece condu- 
cir k que el elemento ^cido de la roca disminuya de una ma- 
nera mks 6 m6nos pronunciada. 



Estas modificaciones que se observan en la estructura Inti- 
ma de las rocas g'raniticas en la vecindad de una de esas 
grandes manifestaciones porfiricas que tan frecuentes son en 
nuestro pais, pueden en ultimo resultado dividirse en tres 
categorias. 

En una de ellas el cuarzo se presenta constantemente en 
exceso, y empasta todos los demis elementos de la roca; den- 
tro de la segunda categoria pueden agruparse todas aquellas 
on que este mineral parece desempenar un papel aparente- 
mente pasivo , no sufriendo otra alteracion que una segmen- 
tacion extremada, mi6ntras que en la tercera caben todas las 
rocas en que el cuarzo parece experimentar efectos verdade- 
ramente corrosivos. 

Estas tros alteraciones en la estructura de las masas granl- 



(11) Macpherson. — iJOfAS nRAxfriCAs v T'ouFiTiirAs. iin 

tieas en la vocindad dr las lioi-firirns. sirvcMi (1(>])U(Mi1(^ ])(ii- sii 
aoentuaoion mas 6 mrnos pronunciada, a toda la soric do \)i')V- 
fidos foIdespAticos y cuarzosos.qiio sini)i'e,s(Mitar la monorsolu- 
oion do continiiidad liasta id ^-ranito noriual , so oiicuonlraii 
formando parte de nuestro plaueta, que ostenta en esta fase 
de sii eterno proteismo uno de los mAs bellos ejemplos de las 
transformaciones que los materiales que lo coustituyen expe- 
rimental! . y por el onal sc ve que aquellos quo I'ormaron en 
su tiempo rooas ominonteinente <?raniticas. vuolven quizt'i 
otra vez a reconstituirlas. despues de liaber pasado por una 
serie de variadas metamorf6sis. 

Como ya he indicado , el primer indicio que se nota en las 
rocas graniticas distintivo de esta modificacion, se presenta 
con bastante constancia^ caracterizado por una g-ran turbidez 
en su feldespato, present^ndose al mismo tiempo este mineral 
como seg-mentado unas veces de una manera reg-ular por sus 
pianos de crucero, y otras irreg'ularmente por vetas de una 
sustancia hialina. Almismo tiempo que esto tiene lugar siendo 
quiz&s el car^cter que mks disting*ue a esta especial estruc- 
tura, los contornos del feldespato se liacen indefinidos; con 
frecuencia filamentosos y a veces hasta tal punto, que apare- 
cen estos filamentos como arrastrados k distancia por la sus- 
tancia cuarzosa, en la cual parece que se van g-radualmente 
deshaciendo. 

La fig-. 1." de la l^m. iv, fotografia sacadade un g-ranito de las 
cercanias de Llerena en la provincia de Sevilla, da quizes una 
idea mas exacta de esta primera fase de la porfirizacion que 
descripcion alg'una, pues no s6Io se disting-uen los filamentos 
opacos de feldespato , sine que desprendidos de la matriz 
fundamental y arrastrados por el magma cuarzoso^ se descu- 
bren numerosas liebras y trocillos que experimentan al pare- 
cer una desintegracion absoluta. 

Esta especial estructura que me ha parecido conveniente de- 
sig-nar en susdiversasfases con el nombre de peffmatoidea, por 
su identidad con la que caracteriza^ las pegmatitas, da la idea 
de que la roca pudiera haber experimentado una especie de 
infiltracion que desintegr4ndola por todas sus partes la fuera 
fundiendo por una subdivision al infinito en una masa apa- 
rentemente homog-6nea; y asi como esta primera fase de la 
modificacion del g-ranito eatk caracterizada por un exceso de 

AXALES DE HiST. NAT.— IS. 10 



146 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. {\2> 

silice cristalizada que aparentemente empasta todos los demas 
elementos de la roca, en la seg'unda fase de la modificacioii 
este car4cter se pierde, y el cuarzo cede su predominio y pa- 
rece, por el contrario, al igualcon el feldespato, experimental' 
tambien una seg-mentacion al infinite. 

Las figs. 2.* y '3." de la lam. iv dan tambien una idea bastante 
aproximada del cardcter de esta especial infiltracion. En la 
seg'unda , fotogTafia sacada de un p6rfido de las cercanias del 
Pedroso, se distinguen numerosas corrientes de sustancia 
liialina que la luz polarizada revela estar constituidas por un 
agregado de particulas y filamentos de cuarzo y feldespato, atra- 
vesando estas corrientes irregularmente y dividiendo y des- 
trozando, puede decirse, hasta lo m^s profundo de sus deta- 
llcs, el turbio feldespato que forma aim una de las partes 
esenciales de la roca. Asi como esta sustancia experimenta 
esta especie de trituracion , es digno de observarse tambien. 
con ayuda de la luz polarizada. algunas de las grandes placas 
de cuarzo que se encuentran empastadas en la roca, pues en 
vez de presentar la tinta homog^nea tan caracteristica de este 
mineral, presentan^ por el contrario, una aparienciatan frag- 
mentaria y destrozada , que por millares podrian k veces con- 
tarse los fragmentos que las constituyen, mientras que vetas 
de lo que puede considerarse ya como lo que forma el magma 
porfirico, las cortan y atraviesan en todas direcciones. 

En la fig. S.'' de la l^m. iv, fotografia sacada de un porfido del 
sitio llamado Sevilla la Vieja, cerca de Cantillana. se presenta 
esta misma estructura ; pero en este caso es curioso observar 
c6mo existe una tendencia muclio m^s pronunciada en el fel- 
despato k que se verifique su segmentacion por los pianos del 
crucero. Presta esta circunstancia un alto interes a esta roca, 
pues como mka adelante se ven'i, esta tendencia de segmen- 
tarse regularmente el feldespato desempefia un importante 
papel, y con especialidad en aquellos porfidos que quedan 
comprendidos en la tercera categoria. 

.Sin embargo, tanto en esta clase de infiltracion como en 
la anterior, aparentemente nu'is rica en silice, se manifiesta al- 
gunas veces esta segmentacion regular de una manera tan 
dominante^ que se producen rocas de estructura microcrista- 
lina sumamente curiosas. 

Tanto on los grandes yacimientos do Sierra Morena coliio en 



(13) Macpherson. — iukvs nnANiTicAs; v roRi-iitif\s. in 

los do l;i ('ordilhM'.'i (';u'i)(>lo-V(^t(')iiica y dtros sitios, lio visto 
rocas do osto tipo iiiuy iutorosantes coiistitiiidas, al ])aroooi-. 
por oris+alitos do foldospato miiy poquofios y ooniontados por 
nil iiiaji-ma ouarzoso. 

Poro cnniido so cstudian estas rocas con atencion so ve quo 
osta ostructura iiiicrn-cristalina os simplemento ol rosiiltado do 
una sofi'nioiitaoiou rof*'ular dol foldospato, como so oompruoha 
]iorol ostiidio doa([nollas partos (juopuodon oousidorarso coiiio 
a modio conoluir. on dondo ai'm so von los g'randos cristalos 
do feldespato regnlarmente segmentados, y ontre los oualos 
aumenta la sustancia cuarzosa, y ensancli^mdoso por outro los 
diferentes sog'mcntos los desvia de su primitiva posicion, y da 
como rosiiltado final osa curiosa estructura. Si no fuora por 
ostas partos k modio concluir, soria imposible trazar lazo al- 
g'uiio do parcntosco ontre dos ostructuras tan divor~!as como 
son, por ojomplo, ol porfido do las corcanias dol Ronquillo, 
que he descrito, pi'ig-ina 53, en ol Estudio geolutjico y iMrogrd- 
fico del Norte de la provincia de Sevilla, y los porfidos de es- 
tructura peg'matoidea de la misma 6 de otra reg-ion cualquiera. 

Como ent6nces tuve ocasion de indicar, el t^rmino final de 
esta desinteg'racion de los elemontos del g-ranito son p6rfidos 
de estructura perfectamente afanitica. 

Conforme so avanza con el estudio de aquellas rocas que en 
la vecindad de las g-raniticas se van liaciendo cada vez mds y 
m6s afaniticas, se van viendo ejomplares cuya estructura se 
hace cada voz mas frag-mentaria 6 indefinida, hasta que lleg-a 
nn momento en que se hace ya imposible considerarlas como 
ontrando dcntro dol g-rupo gTanitico. Siendo cada vez m^is y 
m^s dificil descuhrir los restos de feldespato y cuarzo frag*- 
mentario se lleg-a k un punto en que 4un con g-randes aumen- 
tos s61o puede reconocerse un ag-reg-ado g-ranudo-cristalino de 
estos dos elementos ; pas{\ndose de aqui por id^ntica g'ra- 
dacion a aquellos p6rfidos que he tenido ocasion de describir 
do estructura cripto-cristalina, en los que ya s61o como rareza 
suelen reconocerse tal cual frag-mento de cuarzo 6 feldespato 
que han escapado a la total seg-mentacion que la roca primi- 
tiva parece haber experimentado. 

Ai'm avanza mi'is la dosinteg-racion y se llog'a k p6rfidos de 
accion tan indefinida sobre la luz polarizada , que parocen 
prosentar indicios do materia isotropa, y on los ciialos la silico 



148 ANALES DE HI.STORIA NATURAL. (14) 

k veces se separa en el estado de calcedonia, llegaiido la roca 
k un estado vei'daderamente rudimentario en que pierde aparen- 
temente no s61o su forma anterior, sino que no conserva ya ni 
4un vestig-ios del punto de partida. Tal vez desde aqui, por un 
proceso inverso , sea un nuevo centro de donde puedan g'ene- 
rarse otras rocas quizas semejantes ii la primitiva. 

Efectivamente , aunque no eon g-ran frecuencia, y prescin- 
diendo de la individualizacion de nuevos elementos durante el 
proceso de la porfirizacion , lie tenido ocasion de ver alg-unos 
p6rfidos, tal como el que he descrito al ocuparme de laprovin- 
cia de Sevilla, procedente del Castillo de los Guardas, que i)re- 
sentan indicios de una nueva reconstitucion de la voea suma- 
mente curiosos. En este yacimiento se observan interesantes 
trtositos , pues mientras se reconocen jmrtes del mismo que 
pueden considerarse como intimamente unidas k las rocas que 
nos ocupan, otros ejemplares de estructura tambien aparente- 
mente liomog-enea , kiui con los mayores aumentos,. revelan, 
sin embarg-o, en la luz polarizada indicios de una nueva indi- 
vidualizacion del mag-ma en feldespato. 

Si de estas dos especiales modificaciones que el g-ranito ex- 
perimenta en la vecindad de las rocas porfiricas pasamos k es- 
tudiar la tercera que hemos seilalado, se vera quC;, asi como 
por la acentuacion de la una se lleg-a a reconocer que g-ran 
niimero de porfidos son simplemente la consecucncia de una 
desinteg-racion que los elementos del g'ranito experimentan; 
por este tercer proceso se Uega tambien a otra serie de rocas 
de una manera analog-a, aunque en sentido inverso, merced al 
cual se.establecen ig-ualmente intimas relaciones entre el g-ra- 
nito y este otro g-rupo de la serie porfirica que ;\un tiene mayor 
importancia que los estudiados liasta ahora. 

Cuando se examinan rocas g-raniticas mas 6 menos relacio- 
nadas con los porfidos de esta tercera categ-oria, en los que el 
cuarzo presenta efectos de una evidente corrosion , se obser- 
van fenomenos tambien de un alto inter<^s. 

Excusado me parece insistir en lo imposil)lo que seria el 
pretender trazar una verdadera linea divisoria entre cstas tres 
especiales modificaciones que el g-ranito experimenta en su 
estructura, pues en ultimo resultado, todas cllas parecen con- 
secuencia de una sola modificacion, cuyas diferencias son m^s 
bien cuantitativas que cualitativas. Sin embarg*o, k pesar de 



(15) Macpherson. — koca« graniticah y porfiricas. ud 

los gTadilales transitos jioi- quo ])asa la una a la otra, y do la 
(litioultad do percibir sus diforontivs caractoros on su i)rincipio, 
jniodo docii'so quo a corta distanoia dol puiito do ])artida, quo- 
ilan lo suticionloniouto diroronoiadas para pudor distiuj^niirlas 
sin g'ran osfuorzo. 

Asi coino en las dos traiisfurmacioues prinieraniento descri- 
tas, el cariicter distintivo es una infiltracion que semanifiesta 
on forma do currioute?^ que sc ramifioan y separan,y que, 
compenotraudo la roca i)or ig'ual, la sog-montan y destrozan 
on todas direcciones, llog'ando i)or coniploto a oblitorar sus 
primitivos caractores, en las rocas que han expcrimentado 
esta tercera modificacion, aunque de nianifiesto siempre la in- 
filtracion por la seg-mentacion irregular 6 regular del feldes- 
pato, seg'un sus pianos de crucero, por vetas de sustancia 
liialina, no se disting-uen, sin embarg-o, esas marcadas cor- 
rientos que caracterizan a las anleriores. En vez de ese mo- 
vimiento de traslacion relativamente parcial, se hace este 
extensivo a toda la masa de la roca; la cualparece, en su 
totalidad, haber participado de el en mayor 6 menor escala, 
dando lug-ar a los mas bellos ejemplos de estructura fluente, 6 
k las m^s curiosas formas de estructura concrecionada que 
pueden imag-inarse. 

Entre los muclios ejemplos que lie tenido ocasion de estu- 
diar do estas rocas, que constituyen el lazo de union entre el 
g'ranito y elporfido, uno de los mas elocuentes, y en donde 
estk de manifiesto lo que puede considerarse como el principio 
do la porfirizacion en el g-ranito, es una roca del Real Sitio de 
8an Ildefonso, en la vecina cordillera, procedente de la vecin- 
dad del gran dique porfirico que se encuentra enclavado en ol 
anormal contacto entre el g'ranito y el gneiss, dique que se ex- 
tiende por gran distancia en sus varias ramificaciones al Sur 
de los cerros Mata-bueyes y Atalaya. 

Esta roca. por su aspecto exterior es granit6idea, y eatk for- 
mada por un agregado de feldespato, color de carne, abun- 
dante cuarzo g-ris y mica oscura y descompuesta, como co- 
munmonto sucede en este g^nero de rocas, distingui6ndose del 
granito normal k simple vista, s61o por su mayor compacidad. 

Esta roca, cuando se la observa en seccion transparente en 
el microscopio, escasaniente puede diferenciarse de cualquier 
roca granitica cuando solo se emplea la luz natural; pero 



150 ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (16) 

cuando se hace iiso de la polarizada, y sobre todo, entre los 
nicoles cruzados, entonces se revela su estructura intere- 
sante eii alto g-rado: en este ag-ente se ve que, tanto los gran- 
des cristales de feldespato, como las placas de ciiarzo, se en- 
cuentran profuiidamente qiiebrantadas y reducidas k veces a 
menudlsimas brechas, estando los espacios intermedios relle- 
nos de la sustancia gTanudo-cristalina caracteiistica de gran 
niimero de p6i'fidos. 

En algunos sitios es verdaderamente curiosa la estructura 
de estaroca, pues seven grandes cristales de feldespato en 
fragmentos , cuyos trozos resultantes conservan identica 
orientaclon que el primitivo cristal tenia, y en la luz polari- 
zada, por consiguiente, se coloran con identica tinta, des- 
tacandose de una manera admirable de entre la sustancia 
cripto y granudo-cristalina escasamente iluminada queles en- 
vuelve, mientras que otros fragmentos que ban perdido su 
primitiva orientacion y ban sido arrastrados a distancia, bri- 
Uan con variados matices, siendo en este caso ya dificil el dis- 
tinguir la matriz de donde proceden. 

El cuarzo tambien presenta fenomenos muy curiosos; algu- 
nas de las placas se encuentran en bastante buen estado de 
conservacion; pero la generalidad ban perdido cuando se les 
examina entre los nicoles cruzados la tinta bomog^nea que 
las caracteriza, y se presentau aparentemente carcomidas y 
fragmentarias en su periferie. 

Otras veces se hallan profundamente quebrantadas y redu- 
cidas k menudlsimas brccbas, viendose los fragmentos de 
cuarzo corroidos en sus bordes, y envueltos por la sustancia 
cripto-cristalina. 

Desde esta roca, en que esta aim la porfirizacion puede de- 
cirse que en un estado incipientc, se pasa por todo genero de 
gradaciones que serla enojoso dcscribiren sus detalles, ^ otras 
en que se bace ya necesario considerarlas como verdaderos 
portidos. 

Otro de los mas bcllus ejemplos que be leuido ocasion de es- 
tudiar, y en donde la portirizacion se presenta ya en un estado 
bastante nvanzado. ])r(i('(^(l(^ del sitio llainado A'irgcn de la Ca- 
beza, cerca de Marniolejo. pruvincia de Jaen. 

Este porfido esta constituido por una pasta formada de mc- 
nudos eleinentos cristalinos. de color violado claro. entre los 



a~) Macpherson. — uui'AS granitica.s y pouriincAs. 151 

que sc distin^'uon iniincrosos cristalitos de feldospato, pocjue- 
nas particiilas dc mica y abimdantea frag'incntos dc cuarzo ; y 
en esta pasta, groseramente liomog'^nea , se hallan empasta- 
dos numerosos cristales de feldespato , dc color inas claro que 
la base. 

Kl mici'oscopio revela esta roca conio coustituida })()r nu- 
merosos cristales de gran tamafio de feldespato, turbios en 
g*eneral; trozos de diversas dimensiones de mica mag-nesiana, 
y g'randes frag-mentos de cuarzo; y el todo envuelto por un 
mag-ma de elementos mks menudos, formado por un ag-reg-ado 
de cristales de feldespato en frag'mentos y filamentos indefini- 
dos de esta sustancia^ extremadamente turbios^ aun tal vez 
mas que los g-randes elementos porfiricamente empastados, y 
pequeiias particulas de mica y de cuarzo, formando el todo un 
conjunto de varia accion sobre la luz polarizada. 

Como resultado del estudio de esta roca, se ve que lleva ya 
en si todos los elementos que constituj'en al porfido; y si- 
g'uiendo la nueva clasificacion de Rosenbusch, entraria ya de 
lleno en el g-rupo de los micro-granitos. 

El feldespato se encuentra atravesado, unas veces irregular- 
mente, pero otras^ por sus pianos de crucero, por vetas de 
sustancia hialina; y cuando se observa esta roca con ayuda 
del aparato binocular y luz reflejada, es curioso observar como 
se va este mineral disgreg-ando y como pasa gradualmente a 
formar parte de la misma base que lo envuelve. 

Para observar las secciones de esta manera, se prescinde del 
espejo inferior del microscopio, e iluminando la preparacion 
con la mayor cantidad de luz posible por su parte superior, se 
obtienen resultados verdaderamente notables. 

Bajo estas condiciones, el aparato binocular permite pene- 
trar liacia el interior de la preparacion, y como naturalmente 
todo lo transparente queda oscuro, pueden apreciarse liasta 
los mas leves detalles de la materia opaca que forma una de 
las partes mas importantes de la roca. Disting-uese entonces 
de una manera admirable c6mo de los bordes del feldes- 
pato se van disg*reg"ando filamentos y particulas que, arras- 
tradas por el movimiento de traslacion, relativamente mas 
acelerado de la base que el que poseen los g-randes elementos 
porfiricamente empastados, se van gradualmente incorporando 
a la base y llegan a formar una de sus partes constituyentes. 



152 ANALES DE HISTORIA NATURAL. . (19) 

El cuarzo de esta roca tiene siis contornos, unas veces re- 
dondeados; pero otras, afecta formas irreg-ulares, no siendo 
raro observar las reg'ulares de sii tipo cristalino, y como co- 
munmente sucede en el cuarzo de estas rocas, se halla con 
frecuencia penetrado por inyecciones del ag-reg-ado de cuarzo 
y feldespato, que forma lo que puede considerarse como el 
magma de la roca. 

La mica se encuentra alg-unas veces en muy buen estado de 
conservacion; pero otras esta profundamente descompuesta, y 
mientras afecta a veces en sus contornos las formas exag-ona- 
les, en otras es perfectamente irregular 6 esta retorcida de 
una manera sumamente caprichosa. 

Los elementos micaceos que pueden considerarse como for- 
mando parte de la base, son en extremo pequenos y siguen el 
raovimiento de traslacion del magma, cuyo heclio ponen de 
manifiesto, tan to por su manera de agruparse, como por el 
modo como tuercen su camino al tropezar con algun obstaculo, 
tales como los cristales porfiricamente empastados, que^ ani- 
mados de menor velocidad relativa, se oponen al libre movi- 
miento del magma, 

Se ve, pues, que asi como en las moditicaciones delgranito. 
que por su acentuacion dan lugar a la formacion de los p6r- 
fidos de las dos primeras categorias, el cuarzo tenia una mar- 
cada tendencia, 6 k quedar como excedente en la roca, 6 k 
permanecer indiferente, pero que, como termino final, se 
generaba siempre una serie de rocas de estructura mas 6 me- 
nos afanitica, en ^sta se nota desde un principio que el cuarzo 
tiene una tendencia inversa, que necesariamente tiene que 
llevar a este mineral en ultimo termino a desaparecer. 

Como ya lie tenido ocasion de indicar, las rocas en que do- 
inina esta especial tendencia forman indudablemente la parte 
mas importante de la serie* porfirica, y en las nuevas clasifi- 
cacioncs que se intentan, son quizasy solo en sus I'lltimost^r- 
minos, k las iinicas que se pretende distinguir con el nombre 
de verdaderos porfidos. 

Las rocas de esta serie preseiitan detalles en su estructura 
harto curiosos. y considerados en su conjunto. pueden divi- 
dirso en tres grandes agrupacioncs, dopcndientes de la estruc- 
tura quo afecta la base; pero como en oste nnlcMi de fciiomenos 
con frecuencia sucede que, no solo pasan por transitos insen- 



(19) Macpherson. — hoc as graniticas y torfiricas. 153 

sibles los unos a los otros, sino que ni kun se excluyen estas 
distintas cstructuras en iin mismo ejemplar, claro cs que la 
clasificacion solo puedc aplicarse a los torininos extromos. 

Estos tros diforoiitcs estados on (juo la base porfirica se pre- 
scnta parccen estar intimamentc lig-ados, tanto al estado par- 
ticular en que la silice se encuentre, como ha sug-erido con 
perfecta razon, eu mi juicio, Michel Levy, como k la facultad 
que tienen los diversos eleraentos de la roca primitiva de seg-- 
mentarse con mayor 6 menor reg-ularidad. 

Reuno eu una de estas ag-rupaciones todos aquellos porfidos 
de estruetura francamente micro-cristalina, 6 cuya base est& 
formada por elementos cristalinos todo lo pequenos que se 
quiera , pero que conservan sus contornos regulares , dun 
con los maj'ores aumentos. En el otro ag-rupo todas aquellas 
cuya base estc\ caracterizada por el predominio de la estrue- 
tura frag-mentaria;, que puede dividirse, seg-un su tamafio, en 
un ag-reg-ado 6 g-ranudo 6 cripto-cristaliuo, mi^ntras que en 
la tercera caben todas aquellas rocas que poseen la estruetura 
concrecionada, y que bajo el nombre de esferulitas, ramifi- 
caciones micro-peg-matiticas, etc., parecen estar en la intima 
dependencia de esas curiosas formas que la silice afecta en sus 
diversos estados. 

Puede , pues, decirse, que ademas de esa facultad inherente 
(i la silice, uno de los factores que mayor infiuencia tienen en 
la estruetura de las rocas porfiricas, es sin duda alg-una la 
facultad que especialmente tiene el feldespato de seg-mentarse 
reg-ularmente, hecho que permite que, no s61o conserven los 
g-randes cristales sus formas primitivas, a pesar de la ince- 
sante desinteg-racion que experimentan en sus hordes , sino 
que los seg-mentos, destacados de su masa y arrastrados a dis- 
tancia, conserven a veces tambien su forma regular. 

Entre todos los ejemplos que he tenido ocasion de estudiar, 
en ning-uno he visto de una manera tan clara y terminante este 
hecho como en un p6rfido de las cercanias de San Ildefonso. 

En la fig-. 4.^ de la lam. iv, fotog-rafia sacada con un aumento 
de 50 diametros de un cristal de feldespato de esta roca, se 
ve sin gran dificultad la curiosa manera c6mo el mag-ma va 
seg-mentando en numerosos cristalitos el primitivo crista], los 
cuales, arrastrados a distancia, lleg-an a constituir una estrue- 
tura micro-cristalina sumamente notable. 



151 ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (20) 

Otras veces, como indica la fig*. 5/ de la lam. iv, fotog-rafia 
sacada de uii porfido de los Pedroches, en la provincia de C6r- 
doba, se ve iin cristal de feldespato banado en el mag-ma por- 
firico, que lo va gradualmente penetrando y seg-mentando , y 
arrancando de sus bordes los segmentos resultantes, va, aun- 
que acliicaudolo, conservaudole, sin embarg'o^ su forma fun- 
damental. 

Alg-unas veces tambien se observan ag-rupaciones de recor- 
tados cristales que si se estudian con atencion se ve que los 
diversos elementos se corresponden y puede reconstituirse el 
priniitivo cristal, como aparentemente sucede en la fig-, 1." 
de la lam. V, fotog'rafia sacada de un porfido rojo de estructura 
micro-cristalina de la Ribera de Huelva , cerca de la Cuesta de 
la Media Faneg-a en la provincia de Sevilla. 

Pero si unas veces es la seg'mentacion regular la dominants, 
otras, por el contrario^ es 6sta perfectamente irregular y como 
puede verse en la tig. 2.^ de la lam. v, sacada de un porfido de 
las cercanias de Santa Eufemia en la provincia de Cordoba, se 
distingue un gran cristal de feldespato que aunque lia sufrido 
la segmentacion regular por sus pianos de crucero, se en- 
cuentra, sin embarg-o, penetrado por el magma en su parte 
central y desbecbo en numerosos grumos opacos que quedan 
envueltos en la sustancia crii)to-cristalina con tendencia a la 
estructura radiada que forma la base de este porfido. 

De la misma manera, como se observa esta tendencia en el 
feldespato k segmentarse regularmente, se nota tambien, 
aunque no con tanta frecuencia, un fcnomeno semejante en 
el cuarzo. 

En un porfido de estructura afanitica con algunos granulos 
de cuarzo porfiricamcnte cmpastados de las cercanias del Viso 
y que arma en las g'randcs masas graniticas de los Pedroches, 
en la provincia de C6rdoba, he visto un cristal de cuarzo del 
(jue la fig. 3." de la lam. v da una idea bastante aproximada. 

Khtc cristal, curiosamente recortado por el magma que lo 
envuelve, parecc haber rccibido la scccion proximamente per- 
pendicular al ejo cristalogr^fico, y es de notar como por una 
de sus esquinas se inyectan dos hilos del magma porfirico, que 
penetrando luicia el interior del cristal roproducen sus aristas 
regulares. 

Al describir los porfidos de la provincia de Sevilla mencion6 



(21) Macpherson. - uuLA.s tJiJAMTRAs v i'uui'i'uka.s. 155 

nil cristnl do cuarzoon uu iJorMdodc la Ili^-iuM-a en la i)i'ovincia 
de Huolva, sog-iiioiitadu, y muvidos los so^-inoiitos rosultaiites 
por el ma^-ma porl'lrico, lieclio que f|uedal)a demostrado, por- 
que haciendoles g"irar sobre su eje nu aii^-iilo dado se recons- 
titiiia el primitivo cristal, y adem^s se observaba que el mag-ma 
que lo penetraba se bifurcaba y destacaba trozos del mismo, 
siendo de uotar que ^stos afectaban la forma exag-onal. 

Las penotracionos del magma en el cuarzo son h veces en 
extremo curiosas, y es dificil formarse una idea exacta acerca 
de como se ban producido y de las leyes a que obedecen. 

La fotog-rafia 4/ de la Ikm. v muestra un frag-mento de cuar- 
zo con penetraciones sumamente curiosas, 

Esta fotog'rafia esti^ sacada de un porfido del vecino Real 
Sitio de San Ildefonso, y si se fija el lector en la arista superior 
del cristal, vera entre otras diversas penetraciones del magma 
una sobre todo curiosa en alto g-rado y cuyas dos ramas al 
bifurcarse forman un 4ng-ulo recto entre si. Ademas yerh que 
no es esta la unica penetracion que presenta esa particulari- 
dad, sino que el fen6meno se repite varias veces aunque no de 
una manera tan clara y terminante. Si se observa liacia la 
izquierda de esta penetracion, se vera en su inmediata vecin- 
dad otra semejante y que sufre identica bifurcacion ; y si 
aiin se fija mds el lector ver4 que el ramal de mag-ma porfirico 
que parece prolong-acion de esta y que al parecer ha sido des- 
viado de su primitiva posicion , se bifurca tambien a cierta 
distancia , repiti6ndose otra vez identica forma en ang-ulo 
recto. 

Sin embarg-o, como regla g-eneral puede decirse que el cuarzo 
se corroe de una manera perfectamente irreg-ular, y como 
prueba de ello basta echar una ojeada k la fig-. 5." de la lam. v, 
que representa un frag-mento empastado en un porfido de las 
cercanias de la Higuera en la provincia de Huelva, de forma 
tan irreg-ular que puede tomarse como tipo de la manera como 
se produce la corrosion de esta sustancia, siendo totalmente 
imposible poder descubrir el menor indicio de forma reg-ular. 

Prescindiendo por abora de las causas g-eneradoras de estas 
metamorf6sis que las rocas g-raniticas experimentan, puede 
a g-randes rasg-os definirse el proceso de la porfirizacion como 
funcion tanto de la facultad en la primera materia de seg-men- 
tarse regular 6 irreg-ularmente, como del sentido en que se 



156 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (22) 

verifique la perturbacion en el elemento acido de la roca pre- 
existente, estando estos fen6menos dependientes a su vez de 
las especiales formas que son inherentes a la silice en sus 
diversos estados. Fijandonos s61o en los porfidos que hemos 
agrupado en la tercera categ'oria, logicamente se deduce que 
cuando la seg'mentacion reg-ular lleg-a a sus ultimos limites 
se g-eneraran rocas de estructura micro-cristalina , y si la seg- 
mentacion irreg-ular domina por el contrario, se producir^n 
p6rfidos de estructura granudo y cripto-cristalina , formas 
que a su vez estaran dependientes del estado especial en que 
la silice se encuentre. 

A pesar de que los p6rfidos de estructura inicro-cristalina 
son, puede decirse^ mas bien la excepcion que la reg-la, prc- 
sentan, sin embargo, serias dificultades en su clasificacion, 
pues asi como en g-ran numero de casos son el resultado de 
una segmentacion reg*Lilar de otros individuos de mayor ta- 
mano, otras veces presentan evidentes seilales de liaber sido 
generados como efecto de una nueva individualizacion de la 
roca. 

En un p6rfido procedente de los Pedroclies en la provincia 
de C6rdoba, se presenta este fenomeno de una manera clara y 
terminante. 

Este p6rfido de color de carne con algunos cristales de fel- 
despato mas claro porfiricamente empastados, cuando se 
observa en el microscopio con solo la ayuda de la luz natural, 
se le ve constituido por una base casi hialina en que se dis- 
tinguen numerosos cristalillos y grumos opacos de feldespato, 
procedentes, probablemente, de la desintegracion de los gran- 
des elementos que se liallan porfiricamente empastados: pero 
si se examina la base en la luz polarizada. entonces se ve que 
6sta se halla literalmente cuajada de numerosisimos cristali- 
llos perfectamente liialinos y bien diferenciados en sus con- 
tornos de feldespato; individuos que con toda probabilidad i)a- 
recen el resultado de una nueva individualizacion del magma. 
Heclio semejante k lo observado en el ya mencionado i)6rtido 
del Castillo de los Guardas, y que parece I'l su vez Cormar uu 
nuevo punto de partida desde donde vuelvan lal vez a recims- 
tituirse rocas verdaderamentc cristalinas. 

Como ya he indicado, estas dos fases de la porfirizacion son 
dependientes del estado en que la silice se encuentra, y sufren 



(23) Macpherson. — rooas ghaniticas y roRFinicAs. ist 

por consifi'uionte una sorie de curiosas modificaoionos, con- 
forme csta siistanoia afoota iino u otros do los pcciiliarcs esta- 
dos que la caractorizan. 

Por ojomplo, on al<i'unos purfidos mioro-cristalinos do la 
provincia de Sovilla ho visto ofoctos do ostas porturbaoiones 
de una manora extroniadani(>nto holla. Mi^ntra^ ([uo unas voces 
las fornias conorocionadas Ionian como contro 6 un cristal d(> 
feldospato 6 un fraft-mento de cuarzo, y forman una serie do 
curiosos festones alrededor de estos elementos; otras, por el 
contrario. se ve que los cristalillos de feldospato han sido 
arrastrados por la tondencia do la hase h afoctar la forma con- 
creoionada. y so amoldan {"t la quo osta afocta dando lu^-ar {i 
la m^is variada serie de agTupaciones esferuliticas que sepuede 
imag"inar. 

En otros purfidos, y limit/indome k aquellos que mds intima- 
mente unidos est^n h la serie g'ranltica, pero en los que no 
domina la estructura micro-cristalina, aim se presentan con 
mayor frecuencia ostas formas conorocionadas dependientes 
del estado en que la silico se encuentre. 

En un porfido procedente tamhien de los Pedroches , y quo 
por su aspecto exterior puede considerarse como un micro- 
g'ranito se ohservan en su feldospato efectos de concrocion 
sumamente curiosos. 

Alrededor de alg-unos de los g-randos cristales porfiricamente 
empastados se distingue un feston de filamentos opacos, de su 
misma sustancia, que tomando al cristal como centre se ahren 
en forma de ahanico y afectan una forma g-roseramente estelar. 
Cuando se examinan estas concreciones con la luz polarizada 
se ve que es dehida k concreciones micro-peg"matiticas de la 
silice que al individualizarse por entre la turbia sustancia fel- 
desp^tica, la arrastra y ordena, produci^ndose en alg"unos si- 
tios efectos de sing-ular belleza. 

Esta tondencia inherente 4 la silice de afectar la forma con- 
crecionada cuyo estudio detenido me llevaria m4s allk de los 
limites que este trabajo debe tener, parece dividirse en dos 
g-randes ag-rupaciones. 

En la primera de ellas se manifiesta esta tondencia por ra- 
diaciones en forma de dondritas, que partiendo aparentemente 
de un centro 6 convergiendo h^cia 61 prestan k la roca una 
curioslsima apariencia palmeada, estructura que ha sido dada 



15S AN ALES DE HISTOPiIA N'ATT'RAL. {041 

a conocer por Michel Levy con el uombre de micro-peg*matiticn, 
y en la cnal parece la silice diferenciarse ya en el estado de 
ciiarzo. 

En la otra clase de concreciones afecta formas esferoidalep. 
y mi6ntras en unas parecen reconocerse los caracteres de una 
sustancia birefring-ente cuyos caracteres concuerdan con los 
del cuarzo cristalizado, en otras es su estructura aparentemente 
isutropa. reconoci^ndose tan s61o los caracteres del opalo. pero 
existiendo, puede decirse, una perfecta g-radacion entre con- 
creciones esferoidales de cuarzo cristalizado a las opaliformes, 
por una serie de efectos en la luz polarizada sumamente varia- 
dos que abrazan desde los peculiares de la calcedonia a la po- 
larizacion ag'reg-ada de mucbos cuarzos. 

Al resumir Rosenbuscli los trabajos de Vog-elsang* sobrelas 
concreciones esf^ricas de las rocas porfiricas. las divide en seis 
gTandes g-rupos que puede decirse abarcan todas las formas 
que se presentan en estas rocas. 

Bajo el nombre de cumulites y globo-esferitas comprende 
todas aquellas concreciones que est^n constituidas por la ag-ru- 
pacion g'lobular de sustancias is6tropas. 

Las gdobo-esferitas constituyen un estado intermedio y es- 
t^n formadas por concreciones de sustancia cripto-cristalina 
y micro-felsitica ; mi^ntras que las ilamadas pseudo-esferitas 
afectan la forma radiada, pero en su composicion no entra s61o 
una sustancia bomog-enea como sucede en las belono-esferilas, 
que este petrog-rafo considera como las verdaderas esferulitas. 
que est^n constituidas por ag'ujas y bebras de una sustancia 
homogenea que se ag-rupan sim^tricamente alrcdedor de un 
centro comun y que invariablemente muestran la cruz neg-ra 
entre los nicoles cruzados, y por ultimo, bajo el de g-rano- 
esferitas todas aquellas concreciones de gfranulos cristalinos 
que en mucbos porfidos se observan. 

Por esta misma division se ve que existe una perfecta serie 
de concreciones esfericas que, como Micbel Levy lia indicado. 
parecen ser consecucncia de las formas inberentes k la silice, 
que al diferenciarse arrastra y da orientacion k los diversos 
clementos que k la sazou formaban ]iarte integ-rante de la roca. 



(2r.) Macpherson. — ROCAS aT^ANiTirAs y ronn'RirAS. 150 

Resiimiendo, pues, lo cxpiiesto, parccc pkMiMincMito domos- 
trado que existo una i)orfocta gTadacion ciiti'o las rcras ji-ra- 
inticas y las porfiricas (juc con frccuencia las atra\ icsau o en 
cuya vcH'indad so (miciumiI ran. 

Adomas se ha visto cuino la cstructura del gTanito se modi- 
fioa de una nianera apenas perceptible en nn pvhicipio, pero 
que por su acentuacion cada vez mas pronunciada se pasa ^i 
la roca porfirica que lo atraviesa .sin descubrirse siquiera la 
menor solucion de continuidad, pero que queda, sin embarg-o, 
en g-ran numero de casos terniinantemente demostrada la pos- 
terioridad de csta modificacion c'l la furmacion del g-ranito. 

Esta, pues, en mi juicio evidentemente estableeido que una 
de las relaciones, y quiz^is la mjis imporlante, de las que enla- 
zan el g-ranito con la serie porfirica, reside en esa desintcg-ra- 
cion que sus elementos experimentan y que por una subdivi- 
sion que podemos llamar al infinito se lleg-an d constituir como 
ultimo termino rocas de estruetura eminentemente afanitica 
6 id^nticas en un todo al porfido mejor caracterizado; y que 
lig-ada h esta desintegracion va unida una alteracion en el 
elemento acido de la roca, que mi6ntras unas veces se hace 
superior al contenido normal en el g-ranito, otras, por el con- 
trario, parece disminuir liasta un limite que lleva (i esas rocas 
a los linderos de las que ya pueden considerarse como basicas. 
Como consecuencia de estas dos tendencias, se ha visto al 
g-ranito dividirse en dos series diverg-entes, las que, sin em- 
barg"o, conducen siempre k rocas de apariencia afanitica, pero 
en las que el analisis revela diferencias profundas en su es- 
truetura intima, y puede decirse que, por muy lejos que se 
est6 del punto de partida, se conserva indeleble la impulsion 
primitiva. 

Bajo estas condiciones se ha visto que mientras aquella mo- 
dificacion , que se puede calificar de una infiltracion rica en 
sllice, daba lug-ar k una serie de rocas en que acentu^ndose la 
estruetura pegmatoidea se lleg-aba k los porfidos g-ranudo y 
cripto-cristalinos.y aun ^aquellosen que se descubren indicios 
de un residuo micro-felsitico, en los que la silice tiene, por el 
contrario, una tendencia c'l disminuir, se g-eneraba otra serie 
de rocas aun de mayor importancia que la primera. 

En las rocas de esta categoria se ha visto que dependientes 
tambien de una secrmentacion unas veces reg-ulary otras irre- 



160 AKALES DE HISTOEIA NATURAL. ('^6) 

o'lilar de los elementos del g-ranito, quedaba, sin embarg-o, sii 
estriictiira en la intima dependencia de las formas inherentes 
^ la silice en sus diversos estados, y por lo tanto se dividian 
estas rocas en tres grandes agrupaciones , segun dominaba 
una li otra manera de segmentarse 6 entraba la tendencia de 
la silice h formar concreciones como principal factor. 

Cuando la segmentacion regular se hacia dominante, y la 
silice no afectaba ninguna forma determinada, eran porfidos 
micro-cristalinos los resultantes, mi^ntras que cuando la seg- 
mentacion era irregular y se encontraba la silice en esas con- 
diciones se generaban los p6rfidos granudo y cripto-cristalinos; 
pero al ser ambas manifestaciones modificadas en mayor 6 
menor escala por las formas propias de la silice , pasaban a 
constituir otro gran grupo de rocas. 

Estas, k su vez, pueden dividirse en dos sub-grupos, segun 
domine la estructura micro-pegmatitica 6 la esferoidal en sus 
diversas formas, pas^ndose de aqui k esa clase de rocas en que 
ya el elemento is6tropo es el predominante, y que k su vez pue- 
den considerarse como punto de partida para otra nueva serie 
que en sentido inverso de la que liemos venido siguiendo 
pueda tal vez llegar por una serie de integraciones y diferen- 
ciaciones m^s k m6nos complejas k constituir otro grupo de 
igual 6 de mayor importancia que el que acabamos de es- 
tudiar. 



ESTODIO MIGROGRAFIGO 



DE 



ALGUNOS BASALTOS DE CIUDAD-IIEAL, 



DON FRANCISCO QUIROGA. 



(Sesion del 3 de Diciembre de 1879.) 



Los materiales yolcAnicos de toclos los paises son olbjeto pre- 
ferente de las investig-aciones de los litolog-os modernos, por- 
que su conocimiento exacto ha de condiicir necesariamente k 
la explicacion de fenomenos referentes k las rocas eruptivas 
pre-terciarias , toda vez que unas y otras son, en sentir de los 
mas disting-uidos g'e61og'os actuales, una manifestacion de la 
misma causa ^ a traves de las diversas edades del planeta que 
habitamos. 

En nuestra Peninsula, constituyen las rocas volcanicas cua- 
tro reg-iones , tres de las cuales son de la mayor importancia, 
que aumentar4 probablemente cuando haya estudios detalla- 
dos que nos den k conocer la intima composicion y estru'ctura 
de sus materiales. De estas tres, dos, la de Gerona y la de los 
campos de Calatrava, son, k juzg"ar por lo poco que de ella.^ 
sabemos en punto 4 la composicion de sus rocas, esencial- 
mente bas^lticas; de la tercera, la del Cabo de Gata, proba- 
blemente m^s rica en variedad de rocas que las anteriores, 
vamos k tener pronto un interesantisimo estudio petrol6g'ieo-, 
becho por el Sr. D, Salvador Calderon en los laboratorios de 
Tscliermak, Rosenbucli y Cohen. Esta comarca era coiisiderada 
hasta ahora como m^s particularmente traquitica. 

Habiendo tenido ocasion de visitaralg-unas localidades com- 

ANALES DE HIST. NAT. — IX. 11 



162 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

prendidas en la reg-ion central 6 de los campos de Calatrava, 
recog-ido , por tanto , ejemplares de sus rocas , y & mi disposi- 
cion ademas los que trajeron de sus expediciones por la pro- 
vincia de Ciudad-Real los Sres. Calderon y Bosc&, creo no ser4 
inutil dar a conocer el resultado del estudio micrografico de 
los materiales de tres de sus localidades en las que los he ha- 
llado mks caracterizados, y sobre los cuales lie podido efectuar 
investig-aciones m^s completas , por tenerlos en mayor abun- 
dancia. Mi trabajo, pues, no es una monog-rafia de las rocas 
de esta region, para lo cual habria sido indispensable estudiar 
las del mayor niimero posible de localidades , sino meramente 
algunos datos para determinados capitulos de aquella obra. 

La primera noticia acerca de la existencia de productos ba- 
s^lticos en la Mancha de que yo teng-o conocimiento, es de- 
bida k Ezquerra, que por el ano de 1836 public6 en el IVene 
JaArbucA de Leonliard un articulo iSoh'e los depositos hasdUicos 
del centro de la MancJia, trabajo que no he hallado para con- 
sultarlo, que tampoco citan los Sres. MaflPei y Rua Fig-ueroa 
en su Biiliografia mineral, Madrid, 1873, y que exclusiva- 
mente he visto indicado en las Noticias Mbliogrdficas , pa- 
g-ina 76, correspondiente a la 92 del tomo i del Boletiii de la 
Comisio7i del Mapa geoUgico de Espana, Madrid, 1874. 

Despues, tanto este ilustre g"e61og*o, como los no m6nos dis- 
ting-uidos Lux^n, Maestre y Naranjo, dieron en diversos tra- 
bajos noticias acerca de la extension y yacimiento de tales 
productos, sin que el estado por entonces de la Petrog-rafia 
les permitiese hacer indicacion alg-una exacta acerca de su 
intima naturaleza. En los trabajos recientes del Sr. Cami- 
nero, tampoco se adelanta noticia alg-una sobre aquel parti- 
cular. 

H6 aqui las publicaciones aludidas por orden de su apari- 
cion, y que lie revisado para el presente trabajo : 

Ezquerra del Bayo (D, Joaquin). — Basaltos. — SeiMnario pi)h 

toresco espaTiol, p^ig*. 69. Madrid, 1844. 
Maestre (D. Araalio). — Observaciones acerca de los terrenos 

volcanicos de la Peninsula. — Boletin oficial de 3finas, 

pig-. 177. Madrid, 1844. 
Ezquerra del Bayo (D. Joaquin). — Ensayo de una descrip- 

cion general de la cstructura geolc^gica de Espann. — 



(3) Quiroga. — basaltos dk ciudad-real. ic3 

Monioruis do la Real Acadoiiiia do Cioiirias, p;'i^-. 75. 
Madrid, 1850. 

Naranjo y Garza (D. Felipe). — Reconocimicnto g-eolog-ico de 
la cuenca del Guadiana, desdc Ruidera d Villarta de 
San Jnnu.—I^crista Minera , tomo i, pag-iiias 05 k 82. 
Madrid, 1850. 

LuxAN (D. Francisco do). — P'stndioa y observacione.«; g-eolu- 
g-icas relativas k terrenes que coniprenden i)artc de la 
provincia de Badajoz, y las de Sevilla, Toledo y Ciu- 
dad-Real. — Memorias de J a Heal Academia de Cien- 
cias de Madrid, tercera serie. — Ciencias naturales, 
tomo I, parte ii, ]}kg^. 59 y sig-uientes. Madrid, 1851. 

Gascue (D. Francisco), 6 Ingunza (D. Roman). — Ag-unas mo- 
dificaciones que, seg'un los estudios g'eol6g'icos he- 
chos por el ing-eniero jefe D. Jos6 Caminero en la pro- 
vincia de Ciudad-Real, deben introducirse en los da- 
tos publicados sobre dicha comarca. — Rocas de la 
provincia de Ciudad-Real, remitidas por el Sr. D. Jos6 
Caminero, y clasificadas y catalogadas por D. Fran- 
cisco Gascue y D. Ramon de Ing-unza, — Boletin de la 
Comision del Mapa geologico de Espafta, tomo i, p^g-i- 
nas 198, 204, 205 y 206 del tomo, que corresponden 
4 2, 8, 9 y 10 de la Memoria. Madrid, 1874. 

Reydellet. — Sistema hullero de Puertollano. — Bolelin de la 
Sociedad geoUgica de Francia, tercera serie, tomo in, 
p^g\ 160. Traducido en el Bol. de la C. del M. geol. de 
Espana, tomo ii, p4g"S. 351 y sig-uientes, por D. de C. 
Madrid, 1875. 

Caminero (D. Jos^). — Formacion bullera de Puertollano. — 
Bol. de la C. del M. geol. de EsjJana, tomo iii, p^g-i- 
nas 245-46 del tomo , correspondiente k 142 de la Me- 
moria. Madrid, 1876. 

A pesar de lo incompleto que es mi trabajo, juzg-o conve- 
niente dividirle para mayor claridad en los sig-uientes capi- 
tulos: 

I. — COMPOSicioN mineral6gica. 

II. — ESTRUCTURA Y CLASIFICACION. 

III. — Yacimiento. 



164 AN ALES DE HISTOUIA "NATritAL. 



I. _ COMPOSICION MINERALOGICA. 

Todas las rocas volc4nicas de esta zona que conozco perte- 
necen al grupo de los basaltos nefelinicos, liabiendo encon- 
trado en ellos hasta el presente los siguientes minerales: Xe- 
felina, Aug-ita, Mag-netita, Olivino, Hornblenda, Apatito, 
Natrolita, Serpentina, Limonita y Hematites, Arag-onito. Su 
papel 6 importancia en la constitucion de estas rocas, indica 
el ad junto cuadro: 

A. — Minerales primitivos. 

a) esenciales. 

4. — Nefelina. 

2. — Augita. 

3. — Magnetita. 

4. — Olivino. 
h) accidentales, 

5. — Apatito. 

6. — Hornblenda. 

B. — Minerales secundarios 6 derivados (deut6genos). 

7. — Natrolita , derivada de la Nefelina. 

8. — Limonita y Hematites \ 

9. — Magnetita (secundaria) ; Del Olivino. 

10. — Serpentina , ) 

11. — Aragonito , de la Augita. 



1. — Nefelina. 

A esta sustancia, que no existe macroscupica, refiero la ma- 
yor parte de la base amorfa g-eneralmente, incolora, con una 
birefring-encia muy debil, que en muclios casos es dificil per- 
cibir, cuya polarizacion cronuVtica, ig-ualmente escasa, varia 
del gris azulado al amarillo parduzco, y que, sin excepcion, 
hace jaleacon cl acido clorhidrico , hallandoso (mi el producto 
seco de esta accion cristales de sal comun mezclados con re- 
sidue turbio de silice g-elatinosaperfectamente soluble en sosa 
caiistica, en cuya solucion quedan sueltos los dem&s elemen- 
tos insolublcs de la roca con su forma propin. 



(5) Quiroga;— -DASALTos de ciudad-keal. les 

Seg'un acabo dc decir, esta sustancia es casi amorfa. En al- 
g-unos basaltos dol Castillojo dol Rio, en PuertoUano, ofrecc 
Becciones exj\g'onas y aun paralelog-ramicas , pero imbas for- 
mas muy irregulares, encerradas cntre [prismas de aug-ita. 
Tambien se lialla tapizando las cavidades alveolares microsc6- 
picas del lapilli gris del Arzoll&r, bajo forma de laminillas ir- 
reg-ulares que, cuando la cavidad es muy pequefia, la Uenan 
por completo. 

Su trasparencia depende del tamauo que alcanzan sus pro- 
ductos de secrecion interna; cuando ban quedado en estado 
de abundantes y finlsimos microlitos, se la quitan al mineral 
en que se ban formado 6 que los contiene por lo m^nos, como 
sucede en las rocas del Arzoll6,r; queda, por el contrario, bia- 
lino y libre, cuando constituyen g-randes cristales que dejan 
entre si mucbos espacios vacios, donde aparece la nefelina 
con todos sus caract^res, como se puede observar en los ba- 
saltos del cerro de la Ciruela y Castillejo del Rio. 

Dada la incompleta cristalizacion de este mineral, todos los 
demas que con 61 constituyen el mag-ma de estas rocas, pue- 
den ser considerados como inclusiones, por lo cual dejo su 
descripcion para el lug-ar correspondiente. Sin embarg-o, har6 
notar que, ademas de las inclusiones cristalinas, encierra la 
nefelina poros g-aseosos menudisimos, visibles con g-randes 
aumentos, esparcidos el mayor numero de veces sin 6rden 
aparente, y s61o en alg-unos casos dispuestos en series linea- 
res, iinicas 6 acompailadas de otras de los mismos elementos 6 
de microlitos de aug-ita, ofreciendo su conjunto un perlmetro 
rectang-ular. Esta disposicion de las inclusiones , paralela 
k ooP, es una de las caracteristicas de la nefelina; tambien se 
las encuentra agrupadas en el centro de las secciones exago- 
nas inter-augiticas de algunos basaltos del Castillejo del Rio. 
Entre los prismas de Nicol se reconoce que cada grupo de se- 
ries de inclusiones paralelas esta compreudido en una misma 
.masa luminosa. 



2. — Augita. 

La porfirica, que no se ve m^s que en las rocas del Arzoll^r, 
es, como sucede siempre, completamente distinta de lamicro» 



1G6 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 

litica, que tan importante papel desempena en el magma de 
los materiales de este grupo. 

Las secciones m6s frecuentes de la primera son ohlicuas en 
mayor 6 menor grado k oo-Foo ; alg-unas se encuentran para- 
lelas k este elemento cristalogr^fico , y otras h ooPoo ; sus ma- 
clas son muy escasas. El color es gris amarillento, con un 
tinte violdceo unas veces, verdoso otras, y en la mayor parte 
de los cristales esta el tono m^s osciiro formando una zona 
en el borde del crista!, paralela k su contorno; zona que, en 
determinados basaltos, cuyo piroxeno esta en vias de altera- 
cion, tiene un brillante color amarillo. 

Contiene las inclusiones sig-uientes: 

a) Magma hasdltico en forinaciones escoriaceas, es la sustancia que cn- 
cierra con mas frecuencia, pues apenas liay cristal porfirico que 
110 le contenga. Se suele ver el punto por donde ha penetrado, que 
generalmente es alguna resquebrajadura. En ocasiones constituye 
una zona paralela a los bordes de la seccion del cristal , y muy 
pr(5xima a ellos. Estas inclusiones son negras y opacas, d causa 
de la gran cantidad de magnetita que contienen, y unas veces 
tienen contornos puros bien marcados, aunque escoriformes, y 
otras se desvanecen por alguno de ellos en la sustancia del cristal. 
h) Nrfelina, de la que constituye la base del magma, ha penetrado en 
diversas augitas, formando en su seno ya vetas, ya filoncillos, ya 
dep6sito8 dispuestos en serie, unidos entre si y con el exterior. La 
penetracion de esta sustancia, asi como de la totalidad del magma 
basaltico, y la corrosion y disolucion del piroxeno, que aconipafia 
& estos f en6meno8, muestran claramente que los cristales porf fricos 
de augita son los primeros productos de diferenciacion de la roca 
que los empasta. En apoyo de esto viene tambien el hecho de que 
a veces se deshacen en multitud de microlitos aciculares de la 
misma sustancia, al contacto de la materia basdltica. 

Tanto el magma, como la nefelina que contiene la augita, son 
mds hien penetraciones posteriores a su formacion, que inclusiones 
contempordneas de esta epoca. 
cj Inclusiones vitreas formando series; son redondeadas, el vidrio gene- 
ralmente incoloro , y tienen una burbuja fija. 
d) Magnetita en grdnulos sueltos: es muy escasa. 

La aug"ita del mag-ma, que constituye verdaderos microlitos 
en la sustancia nefellnica, se presenta en cristales mds 6 m6- 
nos perfectos corrcspondientes el mayor uumero k las combi- 



(7) Quiroga. -- msaltos de ciudad-iieal. kh 

naciones P. ooP. ooPoo . ooPoo y P. ooP . ooPoo muy alarg-ados 
en cl scntido ooP y los pinacuidos. Con mayor frocucncia se 
vcn s61o los dos nltimos clcmcntos dc la combinacion , ha- 
"bi^ndose desarrollado muclio el cristal en su sentido y ap^nas 
en la terminacion que es irregular, y mcdiante la cual se 
anastomosan con otros individuos de su especie bajo Ang-ulos 
proximos h 60" y 90°, en cuyos espacios intcr-auglticos se lialia 
la nefelina come dije al tratar de esta sustancia: esto se ob- 
serva muy bien en alg-unos basaltos del Castillejo del Pio, En 
las lavas y basaltos del Arzoll6,r constituye g-ranos cortos y 
sumamente menudos que nunca tienen forma cristalog-r^fiea 
completa, y por tanto discernible con certeza. El color de toda 
esta aug'ita es constantemente el g-ris amarillento que se hace 
k veces alg-o viol^ceo en los g-ranos 6 cristales de mayor 
tamafio, y todos ellos ofrecen la particularidad de hallarse 
completamente desprovistos de inclusiones. 



3.— Magnetita. 

El mag-ma de todas estas rocas la contiene en mayor 6 menor 
cantidad; en unas es abundantisimo hasta quitar h la base la 
mayor parte de su trasparencia, como sucede en las rocas del 
Arzoll^r, que por el contrario conserva en aquellas en que es 
m&sescasa, como tiene lug-ar en las del Castillejo del Rio y 
Cerro de la Ciruela. Cuando abunda est6, desig-ualmente repar- 
tida, habi^ndose condensado en unos puntos de preferencia k 
otros. Su forma no suele ser muy reg^ular ; en los casos en que 
lo es corresponde ya al cubo, yaal oct&edro. 



4. — Olivine. 

Este mineral es casi exclusivamente porfirico, pues los pe- 
quenos g-ranos que aparecen en el mag-ma especialmente de 
los basaltos del Castillejo del Rio, y muy rara vez en el de los 
de las otras localidades, proceden de la trituracion del pri- 
mero. Sus secciones corresponden k cristales perfectos unas 
Yeces, y otras, que son las m^s, k g-ranos irreg-ulares produci- 
dos por la frag-mentacion de individuos completos y mayores. 



168 AN ALES DE HISTORIA NATUEAL. (8) 

Los bordes que limitan los cristales, rara vez son entera- 
mente puros, sino que por el contrario aparecen como "borro- 
SOS, fuertemente corroidos en muclios casos y convertidos en 
Unas oeasiones en materia roja, trasluciente muclias veces, 
referible a un hidrato ferrico, y que cuando el cristal es pe- 
queiio lo suele invadir por completo, seg-un se nota en alg-u- 
nas rocas del Arzoll^r y en otras en una sustancia verdoso- 
amarillenta extendida en ramificaciones por el interior del 
cristal de un borde al otro, y que es un producto serpentinico, 
seg'un se observa en los basaltos del Castillejo del Rio. Ann 
cuando los cristales de olivino se hayan convertido en tota- 
lidad en limonita, conservan su forma caracteristica y alguna 
que otra partecilla del mineral primitivo sin metamorfosear. 
La serpentinizacion tiene lug-ar lo mismo que en el olivino de 
las dunitas, gabbros, melafidos, etc. 

La primordial formacion en estos basaltos del olivino a todos 
los demas elementos que entran en la roca excepto la aug'ita 
porfirica, estk demostrada por la accion corrosiva que el 
magma fundamental lia ejercido sobre 61. En efecto, es muy 
frecuente ver cristales cuyos bordes est^n atacados y otros 
que se liallan triturados y separados los restos entre si por el 
mag-ma que se ha interpuesto arrastrando algunos de ellos y 
penetrando por las resquebrajaduras naturales del cristal h 
llenar sus oquedades 6 aquellas que resultan de semejante 
accion destructora; en alg-unas secciones se ven los puntos 
por donde tuvo lug-ar la inyeccion de aquella materia en el 
interior del olivino, y ^ veces los dep6sitos que la encierran 
est^n seriados. En alg-unos cristales en vez de la totalidad del 
mag-ma es la sustancia ncfelinica la in3-ectada. 

Como inclusiones he visto en el olivino las que sig-nen, 
adem^s del hidrato ferrico y la serpentina, que propiamente 
no pueden Uevar aquel calificativo , sino el de productos se- 
cundarios de trasformacion : 



a) Magnetita. — Constituye en el olivino de algunos basaltos del Arzollar 
en Unas oeasiones graiiulos negros sueltos niuy abiindantca, sin 
forma clarainente deterininable, poro con tfuiU'iicia d la redon- 
deada, que llenan el cristal que los coiitienc, dcjaiulo entre si po- 
quefiisinios espacios; en otras, sieiido la magnetita muy abundante 
en la parte interna del bordo del cristal del olivino, basta el 



11) Quiroga. — easaltos de citdad-real. 16§ 

punto de darle la apariencia de estar forinado exclusivamente de 
esta Bustancia, va disniinuyrndo liacia el centre, presentdndoso 
en barritas que ya se entrccruzan en todas direccioues, fonnando 
un caprichoso enrejado, 6 ya giiardan cierto paralelismo entre 
Bi, Bin llc'gar al centro del cristal, dando a bus bordes internos el 
aspecto de una plunia. Los basaltos de las demas localidades con- 
tienen en su olivine grdnulos sueltos de magnctita muy rogulares, 
cuya seccion parece procedcr del ocOoo , en el mayor numero de 
cases. La magnetita abundante del olivine de las rocas del Arzo- 
lldr es mas bien un preducto deut6gene que una inclusion. 
b) Poros gaseosos encierran algunos olivines, nomuchos; geueralmente 
son esfericos 6 piriformes, y tambien cilfndricos, y rara vez se 
hallan aislados, sino agrupados en series 6 lineas. 
c) Las inclusiones de Vidrio afectan analega disposicion ; general- 
mente es incoloro, y contiene una burbuja fija que aparece casi 
negra per su fuerte anillo de refraccion. Algunas de estas, asi 
come de las anteriores, son un molde liueco 6 negative de un 
cristal de olivine. Una inclusion vitrea he visto de color pardo 
muy oscuro, cuya superficie exterior se hallaba erizada de puntas 
come si se hubiese desvitrificado en parte, originande cristales. Lo 
mas f recuente es que, segun estas series de inclusiones gaseesas 6 
vitreas, se ban efectuado las resquebrajaduras que ha producide 
el magma basaltico al fragmentar el olivine. 



5.— Apatito. \, 

La mayor parte de los basaltos de esta region dan indicios <v' * V> 
por lo m^nos de acido fosf6rico cuando se trata su disolucion 
nitrica por la del molibdato am6nico ig"ualmente nitrica; pero 
a no ser en los del Cerro de la Ciruela principalmente y alg-o 
tambien en los del Castillejo del Rio, rara vez se lialla im 
cristal de esta sustancia. En la roca de la primera localidad 
constituj'C abiindantes y muy finasag-ujas que se entrecruzan 
en todas direcciones, bastante larg-as alg-unas para recorrer 
una gran extension del campo del microscopio y solamente 
visibles empleando de 170 di6-metros para arriba. Del mismo 
modo que 4 todos los dem&s elementos del mag-ma fundamen- 
tal de estas rocas pudiera considerarse al apatito como un 
desarrollo microlitico en la sustancia nefelinica. Su escasez 
en general es caracteristica de los basaltos de esta zona. 



170 ANALES DE HISTOItIA NATURAL. (10) 



6.— Hornblenda. 

De Las Carreteras en Puertollano me ha dado el Sr. Bosc& 
un canto suelto de "basalto descompiiesto que contiene un 
gran cristal;, de dos decimetros de diAmetro, redondeado, que 
es indudablemente de igual modo que el olivinoy augitaporfi- 
ricos , un producto de la primera cristalizacion opcrada en el 
seno del material volc^mico, lieclio que confirma la corrosion 
y penetracion que lia sufrido por parte de la roca ignea, que 
se ve con toda claridad en la seccion trasparente mediante el 
microscopio. Su esfoliacion segun ooP est^ perfectamente mar- 
cada, presentando indicios de una de las paralelas h uno de 
los dos pinac6ides 6rtliico 6 cllnico. El color es negro en gran- 
des masas y amarillento-parduzco en laminas delgadas, color 
que juntamente con el pardo claro amarillento rojizo y ver- 
doso constituye el juego de su pleocroismo. Contiene nume- 
rosas series lineares y manchas de inclusiones gaseosas de 
forma irregular, acumuladas especialmente en la proximidad 
de la masa basAltica que la ha penetrado; tambieu encierra 
algunas laminillas de hematites. 



7.— Natrolita. 

Es frecuente ver en el seno macizo de estas rocas , especial- 
mente en las del Castillejo del Rio, nodulos irregularmente 
elipsoidales de una sustancia hialina, incolora, que ha arro- 
llado al exterior en su diferenciacion los cristalitos de augita 
que contenia la sustancia primordial , formando con ellos un 
horde 6 cerco ^i su alrededor que le separa con toda claridad 
del resto ; fenomeno que prueha su formacion mediante un 
trabajo realizado en el seno de la roca despucs que ^sta hahia 
llegado al estado de organizacion en que ahora la vemos. No 
todos estos n6dulos tienen la misraa constitucion interna. 
Unos est^n atravesados por linoas do fractura rectas y para- 
lelas cortadas de cuando en cuando por otras de nienor longi- 
tud, originandosc de a(|ul seccioncs rumhicas hastante con- 
fusas; su accion sobre la luz polarizada es escasa, y al hacer 



(11) Quiroga. — DASALTOf? Dn cirDAD-REAL. ni 

g"irar la proparacioii oiitro los prismas do Ts'icol criizados sc 
destacan pmitos iiij'is l)i'illantes, A vecos af^nijitas cortas, on 
bastaiito ahuiidaiicia. La ostnictura do ostos iiodulos os aiu'i- 
log-a h la do las gruesas masas quo Zirkol oonsidora romo de 
nofoliua on principio do altoracion en el basalto do Warten- 
boro- en el Wiirtenborg* (1) con la nnica diferencia do qnc los 
nodules de la roca espafiola exliiben mds ag'ujitas y puntos 
brillantos quo las masas do la alomana. 

Otros osti'm formados per fibras radiantos quo parton do uno 
y otro costado, y llog-an hasta el opuosto. En la luz polarizada 
muestran las im^genes de interferencia de los agreg-ados, si 
bien no he visto ninguna perfecta porque tienen cortados los 
brazos de la cruz en su terminacion 6 no presentan m/is que 
uno 6 dos, que es el caso m^s general, efocto de no hallarse 
complcto el agregado asteriforme , cuyo centro frecuentemente 
esik en uno de los lados del n6dulo. 

Unos y otros rinones son solubles en el ^cido clorliidrico 
formando jalea. 

La forma y estructura de los segundos n6dulos descritos 
son mas propias seg-un Rosenbuscli (2) de la natrolita que de 
la nefelina, en cuyos caracteres me he fundado para su deter- 
minacion. Los primeros representan el comienzo del movi- 
miento evolutivo que ha de tener por t6rmino la trasformacion 
total de la nefelina en natrolita; por eso los he colocado al 
lado de los anteriores. 



8.— Limonita y Hematites. 

Describiendo el olivino indiqu6 la peroxidacion del hierro 
que contiene trasform^ndose en una sustancia arcillosa, opaca 
6 trasluciente muy ferrifera, soluble en los ^cidos que creo 
puede referirse & la limonita y en g^eneral k 6xidos do hierro 
arcillosos. 

La peroxidacion de la magnetita produce frecuentemente 
laminillas de hematites. 



(1) 30 DunscM. von typ. gest. , R. Fuess. , num. 24, Berlin, 18':{. 

(2) Mikr. Phys. dcr j>etr. wicht, Mineralien, p6g. 285, Stuttgart, 1873, 



172 ANALES DE HTSTOTIIA NATURAL. {J2) 



9. — Magnetita. 

La que yo creo secundaria es aquella que en granules muy 
pequefios existe en el olivino alterado , llenandole completa- 
mente en ocasiones. Ya la describi al tratar de las inclusiones 
de este mineral. 

10, —Serpentina. 

En el mismo sitio hice notar que en las rocas del Castillejo 
del Rio experimentaba aquella sustancia id^ntica serpentini- 
zacion y con los mismos caract6res que en todas las demds 
rocas donde se halla. 

11. — Aragonito. 

Es un mineral de infiltracion que parece proceder en estas 
rocas del calcio que bajo la forma de carbonato liacen perder 
a la aug-ita las ag-uas termales y acidulas que , como manifes- 
tacion volcanica, atraviesan esta region. La mayor parte es 
macrosc6pico; en algunos lapillis se le ve con el microscopio 
en las secciones delg-adas llenando las cavidades alveolares y 
tambien las g-rietas. Es incoloro, homog^neo, soluble en los 
acidos con efervescencia; entre los prismas de Nicol cruzados 
aparece fuertemente birefring-ente pero sin cromatismo, y solo 
al hacer girar el analizador se perciben en alg-unos puntos 
cambios de color muy d6biles desde un gris&ceo oscuro hasta 
un tono ligeramente amarillento. Las porciones m^s limpias 
manifiestan entre los prismas cruzados un color gris deplomo 
uniforme y poco marcado, con manclias Ycrdes y rojas npenas 
perceptibles por su gran desvanecimiento, y rodeando los 
bordes de los individuos anillosconc^ntricos ondulados verdes 
y rojos sumamente estreclios. 

Con frecuencia contienc poros gnscosos muy mcnudos y 
una sustancia opaca, gris, insoluble, que parece producto de 
alteracion originado acaso ti la par que el arngonito. y que se 
dispone en liebras a veces radiantes acompafmdas de series de 
poros en el mismo orden; parece una materia arcillosa. 



(13) Quiroga. — -rasaltus de ciuuad-i{i;al. its 



IL— ESTRUGTURA Y GLASIFICACION. 

Las rocas volcanicas de esta comarca que he estudiado ulVe- 
cen de coiiiiin en cuanto h sii estructura el estar constituidas 
por una sustancia nolVlinica, conio base del niag-ma funda- 
mental que no lia lleg-ado (i tomar fornias cristalinas bien 
diferenciadas por efecto acaso de excesiva rapidez en su dife- 
renciacion y en cuyo seno se liallan menudisimos y mny 
abiindantes cristales y g-ranos cristalinos de augita y inag-ne- 
tita. En este mag-ma perfectamente adel6mero estan empasta- 
dos porflricamente cristales de olivino fracturados y descom- 
puestos en mayor 6 menor g-rado, rojos en la superficie 6 
irisantes en las fracturas recientes , y uno de los primeros 
productos del movimiento de individualizacion que se operaba 
en estas rocas. 

La diferenciacion morfol6g'ica de los elementos que const!- 
tuyen el mag-ma va siendo cada vez m&s perfecta desde las 
lavas del ArzoUar^ pasando por los basaltos de la misma loca- 
lidad a los del Castillejo del Rio en PuertoUano, y del Cerro 
de la Ciruela en las inmediaciones de Ciudad-Real, siendo 
probable que investig-aciones extendidas a mayor numero de 
localidades aumenten la serie con t6rminos en los cuales la 
forma de la nefelina sea mas perfecta y acaso tambien la de la 
aug-ita y mag-netita del mag-ma, 

Basaltos y lavas del Arzolldr. — No lie podido reconocer en 
la masa de ning-uno de ellos indicios de forma reg-ular en la 
nefelina, y donde la he visto m^s pura ha sido bajo la forma 
de laminillas irreg-ulares tapizando el interior de los alveolos 
microscopicos de un lapilli g-ris. Contiene abundantisimoS 
cristales cortos y mal formados, de piroxeno y g-r6,nulos de 
hierro mag-netico tan sumamente finos y en tal cantidad, que 
quitan casi en absolute la trasparencia al magma, haciendo 
imposible su observacion, y que ademds est^n repartidos con 
muchadesig-ualdad, pues se condensan en unos puntos de 
preferencia k otros, y he notado que es mucho m^is raro alre- 
dedor de las celdas producidas por la salida de las burbujas 
de gases y vapores a traves de la materia pastosa de las lavas. 
El apatito falta completamente. 



174 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (U) 

Como elementos porfiricos contieue el olivino constante en 
todas las rocas de la reg-ion, que orig-ina por metamorfismo 
6xido ferrico mks 6 m^nos arcilloso y k veces mag-netita se- 
cundaria y la aug-ita, mineral caracteristico de las rocas de 
esta localidad. 

Solamente en las preparaciones de las lavas en corriente se 
observa el fen6meno de la microfluctuacion en las formacio- 
nes cristalinas del mag-ma puesto en relieve de un modo muy 
sensible por los prismas de piroxeno que se liallan orieutados 
en la direccion de la corriente l^vica, lo cual comprueba la 
existencia de productos cristalizados en las lavas fundidas, 
cuya base es la linica parte del mag-ma que se mantiene con 
la suficiente fluidez para correr por la superficie del suelo, 
merced ^ su desnivel, al modo de un liquido. En todas las 
dem^s rocas del Arzoll^r reina la mayor confusion y desorden 
en la distribucion de los cristales de aug-ita y mag-netita del 
mag-ma. 

Microsc6picamente las caracteriza de ig-ual modo la presen- 
cia de la aug-ita. Su macro-estructura ofrece todas las varia- 
ciones posibles desde un basalto sumamente compacto de 
superficie neg-ra y lustrosa cual si estuviera cubierta de un 
producto de exudacion, liasta la lava m^s celular en cuyas 
grietas y alveolos suelen liallarse bellisimos mamelones ag-ru- 
pados de arag-onito de color bianco purisimo el mayor numero 
de veces ;, lig-eramente amarillento otras y que alcanzan en 
ocasiones 0"',015 k 0'",02 de di^metro cada uno. Este mineral 
cubre k modo de costra la superficie de alg-unos basaltos. El 
color de 6stos es g-ris oscuro, y el de las lavas y lapillis neg-ro. 

Basaltos del Castillejo del Rio en PuertoUano. — Les carac- 
teriza la falta de aug-ita porfirica y la serpentinizacion del 
olivino , y en lo que hace relacion k su mag-ma la mayor lim- 
pieza de la base por efecto de una cristalizacion mejor, en 
forma y tamafio , de la aug-ita, la escasez de mag-netita que 
constituye g-ranos mayores y la presencia de bastantcs ag-ujas 
de apatito. 

En unos la micro-estructura del mag-ma es fliiida; los cris- 
tales se ban movido en una direccion determinada en el seno 
de la base nefelinica todavia alg-o pastosa; en otros los pris- 
mas de piroxeno m&s larg-os que en los basaltos anteriores y 
no tan bien terminados, se articulan dcjando cntrc si espacios 



(15) Quiroga. — basaltos de ciudad-real. its 

muy imperfoctaiiieiite exag-onalos 6 rectun^-iilnres, efecto de 
una cristali/acion de la iiofelina, aunqiic imperfecta, la mejor 
que se observa en los basaltos de esta reg-ion. Cada cxag-ono 
iiTe«i-ulai' de nefelina contiene las inclusiones en su centro. 

Macroscopicamente estan formados por una pasta liomog-6- 
nea de la cual se destacan cristales de olivino cuya parte ex- 
terior se halla descompuesta. Son bastantecompactos; ofrecen 
una fractura Ampliamente concoidea, y sus cavidades son 
sumaniente pequenas e irreg'ulares, semejantes ii las que pu- 
dieran orig-inarse por contraccion de su masa durante el en- 
friamiento. Su color es g-ris mt\s claro que en los del Arzollar. 

Basal to del Cerro de la Cirmla en las inmediaciones de Ciu- 
dad-Ueal. — Es una roca de color gris ansklog-o al de las de 
PuertoUano, celular, pero cuyas celdas son g-randes y est^n 
muy espaciadas; alg'unas contienen arag-onito. El olivino es 
el unico elemento macroporfirico de su mag-ma, bastante claro 
adem^s por ser g-randes relativamente los individuos de aug-i- 
ta y muy escasos los de mag-netita. Abundan larg'as ag-ujas 
de apatito. En la nefelina k pesar de su pureza, no se reco- 
noce por su forma comienzo alg-uno de cristalizacion. Tampoco 
presenta estructura fluida. 

Por via de resumen liar6 notar que uno de los lieclios m^s 
curiosos que ofrecen estos basaltos es el corto numero de mi- 
nerales que les constituyen. La augita, que segun Rosen- 
busch (1 ) ocupa el primer lug'ar entre los elementos porfiricos, 
es bastante escasa en las rocas del Arzollar y falta completa- 
mente en las del Castillejo del Rio y Cerro de la Ciruela, siendo 
m^s rara aun la liornblenda, pues solo la he visto en un 
ejemplar rodado de PuertoUano, enteramente nula la biotita, 
minerales estos ultimos que segun el eminente petr6grafo 
antes citado, sustituyen al piroxeno en los basaltos nefelinicos 
oliviniferos como los que describo. La melilita;, que el mismo 
autor dice se halla en todas estas rocas sin excepcion aunque 
en pequenas cantidades la hauyna con ella , que caracteriza 
por su abundancia, segun Credner (2) las lavas nefelinicas, 
faltan del mismo modo completamente en las que he estudiado 
de Ciudad-Real. Igualmente es propio de las rocas espaholas 



(1) Mihr. Phys. der mass, gest., pay. 502. Stuttgart , 1877. 

C'2) TraM de Ge'oh et de Pal.., trad, par Monniez, piig-. tili Paris, 1878. 



170 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (IG) 

la escasez 6 absoluta falta de apatito , mineral que si bien con 
limitada influencia en el haUtus de estaspiedras, Rosenbuscli 
califica de esencial ( 1) . 

Teniendo en cuenta la carencia absoluta de forma reg-ular 
de la nefelina que sirve de base y mineral caracteristico a estas 
rocas, no puede menos de colocarselas entre los Nephelini- 
toiddasalte del profesor Em. Boricky (2), g-rupo que forma 
parte del llamado Neplielinlasaltit por el profesor von La- 
saulx (3). 

La presencia del olivino y falta de la plag-ioclasa separa con 
toda claridad las descritas de Ciudad-Real del interesante y 
moderno g-rupo de las tefritds (4). 



III.— YAGIMIENTO. 

H^llase la reg-ion volcanica llamada de los Campos de Cala- 
trava, que contiene 4 Ciudad-Real, en los confines meridio- 
nales y occidentales k la vez de la gran masa de terrenos 
paleozoicos del S. 0. de la Peninsula con el terciario lacustre 
de la meseta de Castilla la Nueva. 

Es una region que si bien hoy dia esta bastante alejada de 
grandes depositos de agua, durante el periodo de su maxima 
energia volcanica era enteramente litoral, ocupaba una de las 
riberas m^is meridionales del extenso lago terciario en cuyo 
seno se estaban depositando los materiales que constituyen 
hoy dia toda la Mancha y una parte de las provincias de Gua- 
dalajara, Madrid y Toledo. Recuerdos de aquel gran lago son 
las lagunas permanentes 6 temporales que se conservan aun 
por estas regiones como las de Quero, por ejemplo, la que 
existia en Ciudad-Real en el sitio llamado Los terreros. que 
fu6 desecada por la Compania del ferro-carril a Badajoz y las 
de Caracucl y Argamasilla en esta ultima linoa. 

Como pruoba de la contemporancidad del fen6mcno eruptivo 



(1) Loco cit., pfig. 499. 

(2) Peti-ograpJdsche Studicn am den Basaltgcstcincn hohmcns.— Dic Arheilender geolo- 
giscJten AbtJtcilung der LandcsdurcJiforsrhung von BoJimen, pdg-. 62. rrnya. 1874. 

(3) Elcmcntc dcr Pctrographie, pitg-. 210. Bonn. 1875. 

(4) Loco cit., pAg. 487. 



(IT) Quiroga. — hafjalto.^ dk ciiDAry-nEAL. iY7 

con ol pcdimcntario lacustro, oxiston on divorsos pnntos de 
aquella rcg-ion tobas formadas con granos dc lapilli cementa- 
dos mediante la caliza terciaria. 

Geogrrdficamcnte est^ comprondida entrc los montcs de To- 
ledo por cl N. y el valle dc Alcudia y Sierra de Almaden, pri- 
meras estribaciones de Sierra-Morena, por el S. Sep:un el sefior 
Luxan ( 1 ) alcanza desde Picon y Piedrabuena en la dereclia 
del Guadiana, liasta m^s albV de Pnertollano en la direccion 
N. h S. ; comcnzando al E. en el meridiano que pasa por cl 
Ccrro del Tesoro, en Bolaiios y Torralba, extendi6ndose por 
el 0. liasta Cabcza Arados y muy cerca de Almaden , puesto 
que en este punto y la falda 0. de la cadena de Castuera hay 
tambien ag-uas acidulas conio ultima y mds sencilla prueba 
de la energ-ia volc&nica de esta region, que asi limitada no 
alcanza menos de 25 leguas de E. h 0. 

Hoy no existe en ella otra manifestacion volc/mica que el 
desprendimiento de anliidrido carb6nicO;, ya solo, como sucede 
en la excavacion llamada Za Minilld en el t^rmino de Granft- 
tula, ya disuelto en el agua dando origen k los manantiales 
que en el pais llaman de aguas agrias , como acontece en 
Puertollano, Hervideros de Fuensanta. etc., que h veces van 
adem^s mineralizadas por el liierro. 

En la 6poca terciaria potcntes erupciones de basalto se 
abrian paso k trav6s de los sedimentos ya depositados y de los 
que ent6nces tomaban origen solidific^ndose en el exterior en 
forma de masas cupulares. Otras veces la materia eruptivaera 
escorificada, trasformada en productos detrlticos por alguna 
masa de agua interpuesta en su camino , que enfri4ndola ins- 
tantaneamente la hacia perder su homogeneidad y lanzarse 
violentamente al exterior en nubes de lapilli, bombas y ceni- 
zas , 6 bien por el contrario la daba mayor fluidez y se vertia 
por el crater del volcan en corrientes mkfi 6 m^nos extensas 
que ofrecen todos los caract^res de las que forman las lavas 
actuales, y de las cuales se presentan varios ejemplos en el 
Arzoll6-r, cerca de Ciudad-Real. De aqul que los volcanes de 
esta region, en cuanto k su estructura, sean los unos liomogi- 
neos, los otros estraU/lcados , y todos ellos bas&lticos por la 
naturaleza de sus productos. 

(1) Mem. de la Real Acad, de Ciencias, parte ii, ps^^s. n!t y sipuient.es. Madrid, 1851. 

ANALES DE HIST. NAT. — IX. 12 



178 ANALES DE HLSTOElA NATURAL. (18) 

Unos y otros se hallan pr6ximos, como sucede en la localidad 
ahora citada, donde al lado de los conos bas^lticos homog-e- 
neos est^n los 14vico-detriticos constituidos por corrientes de 
lava que alternan con bancos de lapilli y capas de cenizas al 
presente trasformadas en arcillas de colores claros y atrave- 
sados todos estos elementos por conductos de ag-uas termales 
acidulas que disolvieron primero y depositaron despues bajo 
la forma de arag-onito el carbonato de cal que se habia produ- 
cido en la descomposicion de aquellos mismos materiales. A 
estos conos volc^nicos estratificados que abundan en mate- 
riales sueltos llaman en el pais liormi goner as , asi como desig*- 
nan con el nombre de negrnales las manclias negras con que 
en la superficie de los terrenos terciarios se muestran los pro- 
ductos volc^nicos. 

Parece que el basalto mismo se ha extendido tambien k veces 
en corrientes actualmente muy denudadas, como se observa 
especialmente en el valle de Puertollano, donde sobre los 
estratos horizontales del terreno carbonifero se observan mon- 
tecillos conocidos alg-unos en el pais con el nombre de Casti- 
llejos, constituidos por g*randes masas de basalto redondeadas 
y alteradas en la superficie, restos de una g-ran corriente que 
lia'sido denudada y cuyos focos de erupcion se encuentran, 
seg'un el Sr. Caminero (1), como k cinco kilometros al Este 
en el mismo valle entre la aldea del Villar y Villanueva de 
San Carlos ; 6 bien en otro centro importante que existe al 
Oeste de Puertollano, junto 4 la aldea del Retamar. 



(1) Formacion huUera de Puertollano: Bol. de la C. del Mapa geologico de Espana, 
tomo III, pags. 215-iG. Madrid, 1876. 



I 
i 



Quiroga. — basattos bic rnnAD-RKAL. 179 



Explicacion de la lamina III. 

FiGURA 1. Seccioii de un lapilli g-ris del Arzolh'ir en que se 
mnestra un cristal de aug-ita corroido y pene- 
trado por el mag-ma baStUtico. 

FiGURA 2. Seccion de un basalto del Castillejo del Rio, en 
Puertollano, que presenta un cristal de olivino, 
liabiendo sufrido la mismaaccion que el piroxeno 
anterior. 

FiGURA 3. Seccion de un basalto nefclinico del Arzoll^r mos- 
trando un cristal porfirico de aug-ita muy desar- 
rollado en el sentido de ooP y dem&s elementos 
de la misma zona (forma de los individuos mi- 
croliticos de la misma sustancia que entran k 
constituir el mag-ma), penetrado ig-ualmente por 
el magma ybordeado interiormentede magnetita. 









IIYLA rEREZIT, 

ESPECIE NUEVA DE ANURO EUROPEO, 



POB 



DON EDUARDO BOSGA. 



(Seslon del 7 de Abril de 1880.) 



En lino de los ultimos p^rrafos de mi descripcion de\AIi/tes 
Cistemasii (1), se hace alusion k la voz de un batracio, la cual, 
por serme desconocida, creia con alg-un fundamento que po- 
dria referirse k diclia especie de anuro, no bien observado en 
cuanto k sus costumbres, aunque excusaba entrar en mayores 
detalles, mi^ntras no pudiera proporcionar datos seguros so- 
bre este particular (2). La voz rohe la venia buscando hace dos 
aiios, para verificar el estudio en las favorables circunstancias 
que son indispensables para tener una completa certeza del 
becho que se desea demostrar, pues de tal manera la encon- 
traba diferente del canto de las especies de los batracios co- 
munes, que me liabia anticipado a manifestar, entre otros na- 
turalistas, al conocido herpet61og-o Sr. Lataste, mis sospechas 
de que, de no corresponder al referido anuro, tenia que ser en 
otro caso un indicio de otra especie nueva para nuestra fauna. 
Encontradas, por fin, las circunstancias apetecidas, pude ob- 
servar k mi satisfaccion la susodicha voz en el arroyo del Buey, 
que recog-iendo las ag-uas de la divisoria de Almorchon (Bada- 
joz), se dirig-e entre el pueblo de Cabeza del Buey y su estacion 
sobre la via f6rrea, para desembocar k los pocos kil6metros en 



(1) Con esta especie ha formado el Sr. Lataste un genero nuevo, el Ammoryctis, 
Vease Compt. rend. Ac, des Sc, pdg. 983. Paris, 1879. 

(2) Anal, de la Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo viii, p5g. 226. 1879. 



182 ANALES DE HISTOBIA NATURAL. (2) 

elrioZujar, afluente del Guadiana; localidad que eleg-i por 
hallarla analoga e intermedia entre los puutos en que la liabia 
escuchado en distintas ocasiones. 

Despues de la puesta del sol se oyeron las primeras voces 
desde la misma estacion, y pronto pude contemplar entre mis 
manos un individuo de los que cantaban dentro del ag-ua, 
como atestig-uando el liallarse en plena 6poca de celo; pero 
continuaron las dudas a pesar de todo, y quise suponer que la 
casualidad me liabia llevado a cog-er un individuo por otro, en 
medio de la escasa luz de mi l^mpara. pues lo que veia no era 
lo que esperaba encontrar. Era ^ste un macho de la Hyla, que 
yo tenia como variedad, sin fajas costales, de la especie ario- 
rea, variedad que habia visto y recolectado por primera vez 
en los alrededores de Mag-acela, y babiendo comunicado mi 
hallazg-o al coleg-a Sr. Lataste, fu6 contestada mi carta en el 
sentido ^ntes diclio, afiadiendo ademas, para mayor seg-uri- 
dad, el envio de una pareja viva, en amores, de la variedad en 
cuestion, procedente de Paris; con lo que se estableci6 la iden- 
tidad entre los individuos de Francia y el que yo poseia de 
Extremadura. 

El mismo canto, repetido k mi alrededor, I'micoque de entre 
los batracios se oia, y los mismos resultados en cuanto k los 
individuos de que me iba apoderando, mepersuadieron de que 
liabia resuelto la duda, encontrando la deseada relacion entre 
la voz desconocida y el animal que la producia. 

Dueno de este importante dato, acudi en consulta k la inte- 
resantisima obra del Sr. Lataste, titulada Essai dJune fanne 
herpetologique de la Gironde (1), en la que se introduce la no- 
vedad de exponer con g-ran aproximacion y riqueza en el de- 
talle, el canto de los batracios que lo poseen, particularmente 
en el periodo de la reproduccion, ofreciendo con 61 un buen 
caracter diferencial entre las especies: mas el correspondiente 
artlculo dedicado en dicha obra al estudio de la voz de la Hyla 
arhorea. demuestra que su autor conocio y disting-uio k su 
tiempo el canto que nos ocupa, pero que, d&ndole acaso menos 
valor del que realmente tiene, supuso que las diferencias po- 
dian interpretarse como hijas tan solo de las distintas ^pocas 



(1) Bordeaux, 1876. 



(3) BOSCa. - IIYLA TEREZII. 183 

del ano, en las que siiclen cambiar, y no poco, ciertos carac- 
tt'i'es de lo.^ anfibios en g-enerul. No obstante, el tan conocido 
canto de la Ilyla, que en Madrid recibe el nombre vulg-ar de 
JRana de San Antonio, difiere demaslado del que nos ocupa, 
por su intensidad, por su tono^ y sobre todo por la manera de 
emitirlo. He aqui los pcVrrafos k que me refiero, y que intere- 
san para la mayor ilustracion en el asunto : 

...La note qitils (la IlyJa ariorea) emettent est grave, vi- 
irante, brusquement attaquee, courte, rapidement et longtemps 
repetee. EUe sentend a jjIus d'line lieiie, dit Roesel. Les mots 
krac, krac, krac,,.. ou carac^ carac, caraC;,... rendentUen Veffet 
fvodmtpar cette musique. 

En automne, quand elJes retroiivent la parole apres un si- 
lence de quelques mois, les Rainettes sont moins iruyantes. CJia- 
ciine alors chanteisolement; elle se repondentVune a V autre, dans 
lafeuillee, surtout les jours d'orage; mais elles ne forment plus 
ces choeurs etourdissants des mois d'atril et de mai. Alors elles 
se taisentplus volontiers la omit, surtont dans V arriere-saison; 
tandis qiCau printemps on ne les entendait 2^as lejour. Le mot 
kroe exprime assez Men la note p)lus lente , moins criarde, moins 
frequemment et moins rapidement repetee, qu'elles emettent a, 
cette epoque. 

Estos parrafos babian pasado desapercibidos para mi , por 
estar incluidos en lo referente k una especie que de alg-un 
tiempo k esta parte me es muy familiar, habiendo rebuscado 
en cambio los articulos dedicados al canto de las especies m6- 
nos conocidas; pero boy, mejor orientado, vuelvo sobre dicba 
obra, ballando en ella cumplida explicacion, aunque disin- 
tiendo, como se ve, de la opinion de tan autorizado natura- 
lista. La circunstancia de liallarse 6ste viajando por la Arge- 
lia y los limites del desierto pr6ximo a 6sta, me priva por 
el momento de su valioso concurso, al que con g-usto acudiria 
una vez mas para una perfecta resolucion de estos asuntos, 
sobre los que tanto me podria iluminar. 

Sin perjuicio de ocuparme detenidamentey con mayor copia 
de datos para otra sesion , sobre esta nueva forma especifica 
del batracio anuro, dire en primer lug-ar que ambas voces, 
atribuidas a la Ilyla arlorea en periodos distintos del aiio, las 
be observado simult^neamente, ya entremezcladas en un mis- 
mo paraje, ya aisladas, durante las nocbes de primavera y 



184 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) 

tambien de dia; y anadir^ que, k mi juicio, el s61o caracter de 
estasdiferenciasenel canto, leg-itiman de por si una separacion 
de especies, tanto m^s cuanto que esta diferencia no se concibe 
sin las correspondientes variaciones anat6micas. Por lo demas, 
poco notables lian de ser los caract6res propios de nuestra es- 
pecie, puesto que liabia pasado desapercibida para los autores, 
liaMndose, como indudablemente se lialla, extendida por Eu- 
ropa; lo cual, ni es nuevo en los anales de la Historia natural 
descriptiva, ni extrano, en atencion al g-ran predominio que 
se ba dado de ordinario k la caracteristica anatomica sobre la 
fisiol6g"ica, y de las costumbres propiamente diclias; al m^nos 
trat^ndose de las agrupaciones m^s infimas. 

La frase con que puede disting-uirse la especie, es como 
sigue : 

HylaPerezii (n. sp.). 

Fades Hylse arborese Z., sedfortior, ejusqiie coloratione abs- 
que fascia ad latera tJioracis aMominisque ; osse 2^'i'(^fi'ontali 
angiisto, arcuato. c^ sacco haccali contmcto longitudinaUler ac 
■regii lari ter la te p lica to , di la ta to qnadran tem cajn tis la ti tudinem 
superante, coaxatione diversd,fortiore etaltiore Hyla^ arborese Z. 

IlaMtat ill Hispanid , Liisitanid, Gallia. 

Dedico esta especie k nuestro disting'uido zo61og"o D. Lau- 
reano Perez Areas, Catedr^tico en la Universidad de Madrid. 



ADICIONES 



A LA 



EEMERAC10\ DE LOS IIEMIPTEIIOS OBSERVADOS E.^ ESPAll \ PORTL'GAL, 



FOB 



DON Gi:SAR GIIIGOTE 



(Sesion del 3 de Marzo de 1880.) 



Desde la aparicioii de la Enum. de los Hem. de Esp. y Port., 
que se public6 en estos mismos Anales, han sido tantas y tan 
importantes las especies por mi recolectadas en la Peninsula, 
tanto en los alrededores de Madrid y otras diferentes locali- 
dades de la provincia^ como en la excursion por Andalucia, en 
la que tuve el gusto de acompanar a los respetables profesores 
D. Laureano Perez Areas y D. Francisco P. Martinez y Saez, y 
k los disting-uidos naturalistas extranjeros Sres. Sharp, Baudi, 
Obertliur (D. Renato), y L. Bleuse^ que me lia parecido opor- 
tuno y conveniente dar la lista de ellas, aument^ndola con las 
listas de las especies procedentes de la Peninsula y no citadas 
anteriormente, que existen en las colecciones de los hemip- 
ter61og-os Sres. Bolivar, Lethierry, Puton, Renter, Horvath, 
Low, y que estos senores han tenido la boudad de comuni- 
carme, en cuanto les he participado mi prop6sito de continuar 
\^ Ennmer acton, anadiendo todas aquellas especies cuya de- 
terminacion puede comprobarse, por existir en alg-unas de las 
colecciones citadas, debiendo considerarse como exactas, por 
hallarse determinadas por los naturalistas que con especiali- 
dad se dedican al estudio de los hemipteros. 

Hecha esta sencilla exposicion de mi trabajo, s61o me resta 
anadir, para su mejor inteligencia, que he puesto k continua- 
cion del nombre de la especie el del naturalista que me ha 



186 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

comunicado el dato, entre parentesis, y que los nombres no 
rodeados por este sig-no son los de los colectores, por lo que 
van seg'uidos del de admiracion ! , reservando el colocar ^ste 
detr4s de lalocalidad, cuando la especie procede de mis ex- 
cui'siones. 



ORDEN HEMiPTEROS. 

Sub-Ord. 1.° Heteropteros. 

Fam, I. Pentat6inidos. 

Tarisa mrescens H. S. — Cartagena, Kilster! (Horxath). 

Tngonosoma FiscJieri H. S. — Espana (Dr. Futon). 

Eucoria marginipennis M. et R. —Espana (Dr. Puton). 

Byrsinus alMpemiis Costa. — Espana (Dr. Puton). 

Sciocoris maculatiis Fieb.— Gibraltar, Vaoi Volxem! (Lethierry]. 
- rejlexus Fieb. — Espana (Dr. Puton). 

JSlia cognata Fieb. — Madrid , Lethierry! 
Neotiglossd injlexa Wolff. — Madrid. Lethierry! 
Palomena dissimilis Fieb. —Madrid, Lethierry! 
Pentatoma juniperina L. — La Granja, Lethierry! 

Brachynema triguttatnm Y . — Portimao, Van Volxem! (Le- 
thierry); Andalucia, Lethierry ! 

Strachia lineola Bacr. — Espana (Dr. Puton). 
Platynopiis sanguinipes F. — Espana [Dr. Puton). 
Podisus hmdus F. — Reinosa, Lethierry! 
Asopus punctatus L. — Cepeda, Bolivar! 



(H) ChicOte. — IIEMIPTKROS DE ESPANA Y PORTrOAL. 187 



Fam. II. Cor6idos. 

F uoj)I()jK'! ^M)s \)o\\vn. — VuvtluuuK T.'ivira. J7i?i. Volxem! (Le- 
thierry); MAlag-a, Meyer Dilr! (Le (Merry). 

Pseudophhrus Falleui Scliill. — Roinosa. LetMerry! 

- auriculatus Fioh. — Espafia (Dr. Piitoii). 

Bothroskthns annuUpes Luc. Put. — Forrol (Dr. Pnt<m). 

Coreiis 8pinol(B Costa. — Espafia (Dr. Puton). 

- MrticornisY. — Cintra, Van Volxem! (LetMerry ); M-ddrid, 

La Gran j a, LetMerry! 

Gonocerus Jiinip)eri DaliL — Escorial, LetMerry! 

Prionotylus brevicornis M. et R. — Espafia (Dr. Puton]. 

Corizus abutilon Ross. var. Signoreti M. et R. — Madrid, Ze- 
tMerry! 

Fam. in. Beritidos. 

Berytus cognatus Fieb. — Portimao, Van Volxem! (LetMerry). 

Megalomerium meridionale Costa. — Villalba! 

MetacantMis elegans Curt. —Villa Real, Van Volxem! (Le- 
tMerry). 

Fam. IV. Lig6idos. 

Lygceus Samidersi M. et R. — Espana (Dr. Puton). 

- pedestris Stal. — Andalucia (Dr. Puton). 

Arocattis Rceselii Sch. — Pirineos (Dr. Puton). 

Nysiws fuliginosus Fieb. — Alfacar! 

- Jielveticus H. S. — Huejar ! 

- picnctipemds H. S. — Granada! 

Dimorphopterus curtulus Dohrn. — Espana (Dr. Puton). 
Blisus alhipennis Dall,? St^I. — Espana (Dr. Puton). 



188 ANALES DE HISTORIA KATURAL. (4) 

Geocoris scmipunctatus Fieb. — Portug-al, Van Volxem! (Le~ 
tMerryJ . 

- pjgmceus Fieb. — Espafia (Dr. Pnton). 

Heterogaster nei)ete Fieb. — Sierra Nevada! 

MicTojplax ])lagiata Fieb. — Espana (Dr. Puton). 

- albofasciata Costa. — Escorial, Letlmrry! 

OccT/carenus roscus Leth. — Gibraltar, Van VoJxem! (LetMerry). 

Bycanistes costalis Leth.— Casa Branca, Van VoJxem! (Le- 
tMerry). 

Paromiiis leptopoides Baer. —Espana (Dr. Pnton). 

- gracilis Rfim. — Espana (Dr. Puton). 

Plociomerns anmiUi^es Baer? — Espana (Dr. Pxiton). 

Plinthisiis megacejyJialusl^oYY . — Espana, Dr. Puton! (Horvath). 
~ Pntoni Horv. — Portimao, Van Volxem! (Horvath). 
- YaT.e0a7rtatusE.oYY. — Van Volxem! f Horvath J. 

Pterometns staphylinoides Burm. — Pirineos (Dr. Puton). 

- dimicUatus Fieb. — Espana (Dr. Puton). 

Macrodema micropternm Curtis. — Escorial, LetMerry! 
Pionosomus varius Wolff. — Escorial, Lethierry! 

Pachymerns adpersus M. et R. — Pirineos (Dr. Puton). 

- quadratus F. — Pirineos (Dr. Puton). 

- iiericus Baer. — Andalucia (Dr. Puton). 

- delineatns Ramb. — Espana m(iv., Charles Martin! (Le- 

tMerry); Andalucia (Dr. Puton). 

Beoslis pxilcher H. S. — Espana (Dr. PiUon). 

Qonianotns marginepunctatus Wolff. — Villa Real, Van Volxem! 
(Lethierry); Madrid, Escorial. Lethierry! 

- galactodermns Fieb. — Espafia (Dr. Puton). 

Drymus scamhis Stal. —Madrid, Lethierry! 

- 2)umilio Put. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 

- 2^'^^ico7'nis M, et R. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 



(5) ChicOte. - IIKMIPTEROS T)E F.SPANA Y I'ORTrGAL. IR!) 



Fam. V. Tingitidos. 

Piesma Lethierry Bol. sp. iiov. iiicd, — Escorial! (Bolivar). 

Serenthia femoralis Thorns, var. confiLsa Put. — Espana (Doctor 
PiUon). 

Orthostira mmci Sclir. — Pirincos (Dr. PuionJ. 

- var. ditata Put. — Pirineos (Dr. PuionJ . 

- nip'ine7'vis 8t{i\. — Undvid (Dr. PuionJ. 

- suturalis Put. — Irun , Lelhierry! 

- niacro2)Jithalma Fieb. —Altos Pirineos (Dr. PutonJ. 

Dictyonota fidiginosa Costa. — Pirineos (Dr. Pnton). 

- strichiocera Fieb. — Pirineos {Dr. Pnton). 

- alMjiennis Baer. — Espaiia (Dr. PutonJ. 

DerexihjsiafoUaceaY^W. var, sinuatocoUis Put. — Altos Piri- 
neos (Dr. Pnton). 

Tingis clorophana Fieb. — Espaiia (Dr. Pnton). 

Monanthia auriculata Costa. — Escorial, Lethierry! 

- angnstata H. S. — Pirineos (Dr. Pnton). 

~ elongata Yieb. — Alg-eciras, Va7i Volxem! (Lethierry). 

- ciliata Fieb. — Pirineos (Dr. Pnton). 

- costata Fieb. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 

- eryngii LatY. nee Fieb. — Pirineos (Dr. PutonJ. 

- simplex H. S. — Pirineos (Dr. PutonJ. 

- humuli F. — Pirineos (Dr. Puton). 

- striculata Put. —Madrid (Dr. Puton). 



Fam. VI. Hebrides. 

Perteneciente k esta familia,. ning-una otra especie fuera del 
Hebrus pusillus Fall., ya citada en la Ennmeracio7i, ha sido 
recoffida en la Peninsula. 



Fam. VII. Fimdtidos. 
Phymata crassipes F. — Espana, >Sa?iz de Diego/ 




ino ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 



Fam. VIII. Ar^didos. 

Aradiis depresses F. — Pirineos (Dr. Puton). 

- 'palUscens H. S. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 

- dilaiatus Diif. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 

- varius F. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 

- hetiilcB L. — Altos Pirineos (Dr. Puton). 

Brachyrhynchus basalis Fieb. — Andalucia (Dr. Puton). 



Fam. IX. CSpsidos. 

Acetropis Gimmeri/iaU Flov.— Granada] ; Villalba, Navalperal, 
Bolivar/ 

Miris virens L. — Escorial, Bolivar! 

Leptopterna pilosa Rent. sp. nov. ined. — Villalba, Bolivar! 

- MeroglypMca M. et R. — Pirineos (Dr. Puton). 

Lopus insignis Rent. — Pirineos (Renter). 

Phyiocoris Signoreti Perris, meridionalis H. S. — Espaiia. 

- alhofasciatus Y'loh. — Madrid (Bolivar). 

- dimidiatus Kb. — Brunete (Bolivar). 

- JuniperiYrej. — Mafra, Van Volxem! (Lethierry). 

~ miridioides Leth. — Loul6, Tavira, Van Volxem! (Le- 
thierry). 

- CMcoteii Bol. sp. nov. ined. — Lanjaron, Escorial! 

- citrinus Bol, sp. nov. ined. — Lanjaron! 

- Fieheri Bol. sp. nov. ined. — Brunete, Bolivar! 

- delicatuhis Bol. sp. nov. ined. — Brunete, Bolivar! 

Calocoris striatellus F. — Madrid, Zet/iierry!; Gredos, Bolivar! 
~ pilicornis Pz. — Reinosa, Zet/iierry! 

- ajlnis H. S. var. salvia Hali. — Espafia (Dr. Puton). 

- venustus Fieb. — Madrid, Lethierry! 

- chenopodiiVaW. — Log-rofio. Viar! ( Bolivar). 

Megac(Blumpulchricorne Rent. sp. nov. ined.— Brunete, Bolivar. 



C7) ChiCOte. — IIKMIPTKUOS 1)E ESIWNA Y I'OUTfGAL. 191 

Dicroscylus xaJcsiaims Mey. — Pirincos (Lelhicrry). 

Lygus ntomarius Mey. — Madrid . BoUrar! 

- aj/tcaJis Fieb. — Mala^-a, Meyer-Dur (LetUerry). 

- Spinolte Mey. — Madrid , Bolivar! 

Orthops pastinacce Fall. — Reinosa, Leikierry! 

Hadrodema pinastri Fall. — Pirineos (LetUerry). 

Capsus punctum Ramb. — Casa Branca, Tavira, San Bartolom6 
de Mesina, Van Volxem! (LetUerry) ; Mc\laga, Meyer- 
Dur! (LetUerry). 

Pilophorus confusns Kb. — Granada!; Madrid, Bolivar! 

- jfJewiZ^w^ Rent. var. ohscura Rent. — Brunete, Bolivar! 

Mimocoris coarctatus M. et R. — Alfacar ! 

StipUosoma cicadifrons Gosta. — Moncliique, Van Volxem ( Le- 
tUerry J. 

Halticus Mcolor M. et R. — Alfacar! 

- erytUocephalus H. S. — Coimbra, Va7i Volxem! [Le- 

tUerry); Calella, Cuni! (Bolivar). 

Orthocephalus vittip)ennis H. S. — San Fernando, Bolivar! 

- tristis Fieb.— Casa Branca, Van Volxem! (LetUerry). 

- signatus Fieb. — Andalucia (Dr. Puton). 

- nehiilosiis Fieb. — EsjDana (Dr. Puton). 

- ahitaceus Fieb. et Put. — Aranjuez, LetUerry!; Madrid 

(Dr. Puton). 

- parallelus Mey. — Pirineos {Dr. Puton); Sevilla, Sanz de 

Diego! [Bolivar). 

- satyriscus Scott. — Espana (Dr. Puton). 

Ladops flavomarginatus Costa. — Sevilla, Sanz de Diego! (Bo- 
livar). 

- rugicolUs Jak. — Villalba ! ; Bolivar! 

De los ejemplares que poseo recog-idos en la citada locali- 
dad, sobre las labiadas que existen en las praderas que 
rodeando el camino liasta el Puerto de Navacerrada, forman 
uno de los principales cazaderos por lo productivos, resulta 
que comparados los caract6res que presentan los individuos 
apteros con los que Jakovleff da en la descripcion de esta 



]92 ANALES DE HISTORlA NATUKAL. (S) 

espccie publicada en el Xov. Pol. Rem. Het. Asirach. Fmin. 
in Bull, oiat., Mosc. 1878, difieren alg-o, pero conciierdan per- 
fectamente con los de iin solo ejemplar macr6ptero encontrado 
por el Sr. Bolivar en el mismo sitio k mediados de Junio del 
afio anterior; de todas maneras, como no poseo ni he visto 
ning-un ejemplar tipico con que podercomparar, y la descrip- 
cion. salvo alg-un caracter, me parece concordar bastante bien 
con nuestra especie, creo que sin inconveniente se la puede 
considerar como tal L. mgicollis. 

MacrolopJms miMhis H. S.- Aranjuez, Bolimr! 
Bicyi)lms pallicornis Fieb. — Sierra IS'evada ! 
CflodicepsJlawnotatusBo]i. Fieb. — Escorial, Zethierry! 
Camtotylus Yersini M. et R.— Malag-a, Meyer-Bilr! (LetMerry). 
Hyimtihis jprasimis Fieb. — Granada!: Monsagro, Bolivar! 

Orthotyhis cJiloropterus Kb. — Sierra Nevada 1 

- tenelhis Fall. — Gredos, Bolivar! 

- concolor Kb. — Huejar ! 

- ol)solciiis Dg-l. S. — Espaua (Dr. Biiton). 

- striicornis Kl . — Granada ! 

- ericetormn Fall. — Aranjuez ! ; Monsag-ro, Bolivar. 

- trii^mictaUis Rent. — Escorial. Bolivar! 

Bracliynotocoris ly^i'iicUcorms Rent. — Gen. et sp. n. incd. Bru- 
ncte, Madrid, Bolivar! 

Dasyscylus sordidus Fieb. — Espana (Dr. Putou). 

Tiqmnia Tamaricis Per. — Granada!; San Fernando, Bolivar! 

- hippophlies (Mey) Fieb. — Granada!; Madrid, Bolivar! 

Sthenarus Roternmndi Scli. — Alfacar ! 

- ockraceus Scoj). — Barcelona, Cuni! f Bolivar). 

Agalliastes pulicarius Fall. — Brunete, Bolivar! 

Atomoscelis omcstus Fieb. — Alicante, Mey er-Diir! (Bolivar). 

Plagiognathus viridulus Y^W. — Tavira, Van Volxem! (Le- 
tMerry); Navalperal, Bolivar! 

- fnlvipenms Kb. — Madrid ! 



(9) ChicOte. — IIKMIPTEROS DE ESPANA Y PORTUGAL. ll'tt 

Plagiognathus Bo/iemmanii'FixU. — ^nn Fernando, Ciudad-Ro- 
drig-o, Bolivar! 

- punciatus ¥ieb. — Espnfia /'/Jr. PulonJ. 

- oluaceus, n, sp., Renter. 

F'usco-niger , oUvaceo-micans , miicolor, supra mgro-pilosus; 
antennis articnlis duohus primis nigris, ultimis fusco-leslaceis; 
hemelytris memlrana ohscurms fumata, macula ad apicem ciinei 
hyalina, venis omnibus, areolis totis pmictoque infra areolam 
minorem ad hue obscurins fuscis; pedihis sordide pallescentiMs, 
dense fusco-puhcscentihus y femoriMs parce mgro-puneUilatis, 
mttis marginalibus omnino destitutis , tibiis mgro-spimilosis, 
spimUis epunctis nigris nacescentibus, tarsis nigris. 

Long-. 0".0025. 

Hab. in Sierra Nevada! et in Villalba, Bolivar! 

A specibus reliqnis statiira parmila divergens; a PI. alUpen- 
nis Fall, colore 2>ilositateque mox distmctus. Caput pronoti basi 
circiter — angustms, fronte convexmscula, verticis margine pos- 

tiee hand vel via; dihitiore oculo j {^f) vel duplo (9) latiore. An- 
tennce articnlo secundo apice sajte fuseescente pronoti latitudine 
basali circiter — (c/) vel -j breviore, uUimis articulis sinuel sun- 
tis secundo vix [cf] vel panlo (Q) longioribus. Pronotum pr(eser- 
tim maris basi longitudine magis quarn duplo latins, callis obs- 
curiossibus , nigrix. Apex saltern tibiamm posticafum niger. 
(Renter.) 

Criocoris nigripes Fieb. — Andalucia (Dr. Pnton). 

Excentricxis ptlduicornis H. Sch. — x\Ifac^r! 

Annque este g-^nero, Renter suautor, lo coloca en la division 
Plagiognatharia Hem. Gym. Eiir., s61o debe estar junto al 
g-enero Heterotoma Latr., de quien es mny proximo. 

Atractotomus tigripes M. et R. — Alfac^r!; Brunete, Bolivar. 

Psalliis fuscineo'vis Rent. — Brunete, Bolivar! 

- obscurellusY'dW. — Carreg-ado. Tavira. Van Volxem ! ( Le- 

thierryj. 

- obscurus Kb. — Portimao, Lag-os, Tavira. Van Volxem! 

( Lethierry). 

- Querc^is Kb. — 'Granada ! 

- pimcticollis Fieb. — Espana (Dr. Puton). 

- aurora M. et R. — Leiria , Van\ Volxem! (Lethierry). 

ANALES DE HIST. NAT. — IX. 13 



194 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (10) 

Psallus Crotchii Scott. — Aranjiiez ! 

- argyrotrickus Fieb. — Espafia (Renter). 

Icodema infnscatiim Fiel3. — Santa Clara. Van Volxem! (Le- 
thierry), Sierra de Guadarrama (Renter). 

Phylus pcdlkei^s Fieb. — Espafia (Renter:. 

- coryli L. — Aranjiiez, BoUmr! 

Harpocera thoracica Fall. — Escorial, LetMerry! 

Macrutylas Intescens Fieb. — Espafia, Portug-al (Renter]. 

- tricolor Fieb. — Malag-a (Renter). 

- colon (n. sp.) Renter. 

Pallide et dilnteJlavesceiiti-Tirens vel alMdaJtaw-tirens, par- 
cins 2MlIido pmbescens, hemelytris ad line pilis mgro-fuscis facil- 
Ume divellendis ; antennis tolls jiamscentibus; femorihns ojo- 
nino unicolorihns; callis 2yi'onoti snh-ochraceis xel snh-anrantiacis; 
memlrana alhida, veuis concolorihns, areola minore tola majo- 
reqne apice, macnlis dnahus marginalihus , altera mox infra 
apicem cnnei, altera mox pone trientem apicalem memhrance 
posita longins in discnm externa, nee non zitta magna ohliqna 
jnxta venan hrachialem fnscis, infra apicem ven(P cnhllalis 
pnncto nigerrimo. 

Long-. 0"',0045. 

Hab. ad Granadam! , Lanjaron! 

M. Hovathi Rent, simillimns, corpore pallidiore femoribusqne 
atomis omnino destitntis mox distingnendns. Capnt latitn- 
dine lasali longins, pronoti hasi duplo fere angnstins, tertice 

2 1 

ociilo ~ ((/) vel circiter 2 j (Q) latiore. Ocnli nigri. Rostrnni api- 
cem abdominis ((/) tel saltem ejus qnartam apicalem partem 
adingens. Antenna graciles, nnicolores, articnlo secundo pro- 
noti latitndini hasali longitndine sub-eeqnali (Q) xel hac paullo 
longiore (cf). Pronotnm capite brevins. Hemelytra non nihil 
hyalinesceniia, membrana fere opalino-albida, lit supra dictum 
signata. Tibice breviter nigro-spinnlosce , antice mnlicce. Articn- 
Ins tarsorum nltimns apice fnscns. Ungnicnli brevisimi, obscure 
testacei, dente basalialto et acuto nigro. (Renter.) 

Amblytylus hmnla Fieb. — Granada (Renter). 

Macrocolens Signoreti Rent. — Lanjaron! 

Creo necesario copiar la diag-nosis do estaespecie que fig-ura 



(11) ChicOte. — HEMl'l'TEHOS DK ESPANA V I'Oin'lTlAI,. 



i!»r> 



en la ohra do Keuter Hem. Gyni. Fur., t. ii, (-(jii ol)jot() de 
facilitar su conocimicnto, pucs la descripcion de la iiueva 
variedad que a continuacion fig'ura no la considcro suficicnte 
para poderla rcconocer. 

Diag*nosis : Pallide Jlavo-ochraceus, sttbtiUter flavo-pubescens. 
supra in hemelytris adpressim nigro-pilosa (pihe in exemjiln 
fantum in cimeo distinguendcp) , antennis j)<^diljusqne 2)aJlido- 
puhesccnti'biis , g^iJa setis pallidis ; femorihiis posiicis apicem 
versus aiomis nonmillis fuscis obsoletis, suMus jiixta margituiii 
anteriorem serie macidarnm fuscescentium notatis, tibiis testa- 
ceo-spinulosis . spi7iulis sat siiblilihus; licmehjtris corio extrave- 
nam cubitaleni cuneoque obscurius ochraccis; membrana albida, 
Tuamla fiisca apicem areolanim spatiiimque ivfra cos usque ad 
medium marginis ex terni occupante, maculam ad apicem cmiei 
albam ptostice late ter7mnante ; cajnte [<^] latitiidine basali fere 
paullulum longiore, angulo faciaJi acuto, clypeo leviiis arcuato; 
rostro (9) rentris -^basales hand stcperante. 

Long-, r/" 3 — vel fere 4""™. 

Macrocoleus Signoreti Rent. 

- var /?. n. var. Renter. 

Omnino lotvar. typica, sed scntelli parte apicaJi leviter cocci- 
neo-tincto, mtta media pallida utrinque linea obscurius cocciuea 
terminafa in apicem pallido-Jiaxiam exeiinte. {Reuter.) 

Especie muy notable, Reuter no conocia mas ejemplares 
que uno que le comunico el Dr. Sig^noret^ recog-ido en Francia 
meridional (Landas) ; lo.s individuos que ban pervido para la 
descripcion de esta variedad proceden de Lanjaron , recog"idos 
sobre las Genistas a mediados de Julio del ano anterior. 

Macrocoleus Bolivari Rent. — Madrid. Bolimr! 

- lougirostris Fieb. — Alfac^r, Lanjaron! Malag-a, Meyer- 

Dilr! ( LetJiierry ) . 

- gracilis Put. — Brunete , Bolivar! 

- bicolor Fieb. — Malag-a, Meyer-Dilr! ( Lethierry } . 

- Reiberi Rent. — Granada! 

Tiniceplialus ftiliginosus Fieb. — Espaiia (Reuter). 

Hoplomachus Tumbergi FalL — Cintra, Van Volxem! (Le- 
thierry) . 



196 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (12) 

PachyxypJms cmareus Reut. — Madrid, Villalba!; Navalperal. 
BoliioaT! 

Phmnipocapsus regina Rent. — Brunete , BoUxar ! 

SolenoxypMis Jejndus Fieb. Put. — Aranjuez, Granada! 

- crass?pes Rent. — San Fernando, Bolivar! 

Coiiostethus salinus J. Sahl. — Santa Clara. Van VoJxem! (Le- 
thierry) . 

Stenoparia Puioni Fieb. — Aranjuez, Lethierry! 

Oncotylits uigricornis Saund. — Espana (Renter ). 

Lyctocoris maculipennis Baer, — Espaiia (Dr. Putonj. 

Piezostetits galactinus Fieb. — Brunete, Bolivar! 

Triphleps IcemgatdYith. — Tavira^ Van Volxem! (Lethierry). 

- majnscula Reut. — Granada! 

CardiastetJms rufescens Costa. — Tavira . Van Volxem ! (Le- 
tierry) . 



Fam. X. S^ldidos. 

8alcla xanthocMla Fieb. — Madrid . Lethierry! 

Fam. XL Rediividos. 

NaMs capsiformis Ger. — Tavira, Van Volxem! (Lethierry). 

A lleorhynchus Jlavipes Fieb. — Badajoz, Uhagon! (Bolivar) . 

Prostemma bicolor Ramb. — Granada (Dr. Puton). 

Coramis suhapterus Fall. — Granada! 

Harpactor sanguineus F. — Moncliique , Van Volxem! (Le- 
thierry). 

Pirates ^Uulans Rossi. — Lag-os , Van Volxem! (Lethierry). 
- strepitam Ramb. — Espana (Dr. Puton). 



(13) ChiCOte. — IlKMIPTKHOS UK KSl'ANA Y POKTUGAL. 19T 

Pirates chircKjra F. — I'lsiJ.-ifia {Dr. Puton ). 

Pasira bas'qjtera ^i-d\. — Lag-os, Vcuo Vulxem! {Lcthicrry). 

Fam. W\. Limnob^tidos. 

En esta corta familia nada de niievo he encontrado, ni cnti-e 
las listas que me ban sido remitidas , ni en las cspecies reco- 
gidas por mi. 

Fam. XIII. Hidroni6tridos. 

Microvelia pygmaea Duf. — Pirineos (Dr. PiUon). 

- Schneideri Scholtz. — Monchiqiie , Van Volxem! (Le- 

thierry). 

Hydrometra lacustris L. — Coimbra, Van Volxem! (Lethierry). 
Escorial, Bolivar! 

- cinerea Put . — Aranj u ez ! ; Bo livar ! 

Esta notable especie citada tan s61o de Biskra en el Cata- 
logue des Hemipteres d' Europe, del Dr. Puton, parece ser bas- 
tante abundante en la indicada localidad; los ejemplares que 
poseo, ^pteros todos, los recog"! en los canales de reg'adio que 
cruzan el camino con direccion al sitio llamado la Flamenca. 



Fam. XIV. Pelegdnidos. 

La especie europea de Pelegonus el P. margmatus Latr., que 
es el solo g-enero que comprende esta familia, esta ya citada 
en la Emim. de los Hem. de Esp. y Port. 



Fam. XV. Nauc6ridos. 

Naucoris cimicoides L. — Portug-al, Van Volxem! (Lethierry). 
- angustiorLeth. — Portug-al, Van Volxem! (Lethierry ). 

Borlocoris F<9/a?em Leth.— Portugal, Van Volxem! (Lethierry). 



198 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14) 



Fam. XYI. Nepidos. 

Como qiiiera que todos los nepidos proceden de Dalmacia. 
Eg-ipto , Siria y Arg-el, excepto los g-eneros Ranatra F. y Nepo 
L. ya citadoS; y que son propiamente europeos. lo probable 
es que en la Peninsula ning-un dato nuevo se encuentre. 



Fam. XVII. Notonectidos. 

Anisops producta Fieb. — Portug-al, Van Volxeni! (Lethierryj. 

Fam. XVIII. P16idos. 

El g'enero />/m F. . ya citado. es el iinico que comprende 
esta familia. 

Fam. XIX. Corisidos. 

Corisa fitdH Fieb. — Portug-al, Van Volxem! (Lethierry.) 

- selccta Fieb. — Espana (Dr. Puton). 

- scripta Ramb. — Espana (Dr. Puton ). 

- Umitata Fieb. — Moncliique . Portimao . Van Volxem! 

[LetMerry). 

- semistriata Fieb. — Portugal, Van Volxem! (Lethierry) 

Irun , Lethierry! 

- Dohrni Fieb. — Pirineos (Dr. Puton). 

Cymatia Bonsdorji Salilb. — Portug-al, Van Volxem! (Le- 
thierry). 

Sub-Ord. -2." Homopteros. 

Fam. XX. Cic^didos. 

Tihicina tomentosa Oliv. — E.^pana (Fiehcr). 

- quadrisignata Hag*. — Especie bastante notable y rara en 



(15) ChicOte. — HKMIPTKROS OK KSPANA V POinTGAL. 19f) 

las colecciones, citandola a jicsar dc cstarlo ya en la EnuM. 
de los Hem. de Esj). ij Port. , punjiu; el dato solo se referia k iin 
solo ejemplar en bastante mal estado i)i'ocedentc del Pardo 
(Madrid); scis iiidividuos, dos c" y ciiatro 9 que teii^-o i\ la 
vista , los lie recogido en AlfaCcU' en los altos sombrados de 
ti'ig'o que en las inmediaciones de este pueblo existen , pre- 
sentando la particularidad de estar los extremos de los 61itros 
y alas completamente destrozados, A causa, seg'un yo creo, 
del roce producido al volar por entre los tallos del trig-o. que 
seg'un pareee es laplanta sobre que vive. 

Tihidna cisticola Gene. — Andalucia (Dr. Piiton). 

Cicadelta diiUa Ramb. — MAlag-a, Meyer-DUr! ( Lethierry ) . 
~ euphorbice Fieb. — Malag-a (Dr. Putonj. 

- cantans F. — Espafia (Dr. Putonj. 

- jt>zc^« Ger. — Madrid. 

Especie propia de nuestra fauna, los cuatro ejemplares que 
poseo en mi coleccion los debo k la g-euerosidad del Sr. fianz 
de Dieg-o que fu6 el que la recolect6 en bastante abundancia 
en la inmediata Casa de Campo en el mes de Junio del ano 
anterior , volando durante las horas de calor por encima de 
los sembrados de trig-o. 

- Mn^g^Waltl. — Espana (^Z>^'. Piiton). 



Fam. XXI. Fulg6ridos. 

ITemitropis Mpmictata Fieb. — Escorial, Aranjuez! 

Helicoptera Genei S]nn. — Santa Clara, Van Volxem ! ( Le- 
t/iierry J. 

Ommatisus Mnotatus Fieb. — Andalucia (Dr. Putonj. 

Cixnis pilosus 01. — Escorial, Lethierry ! ; Sierra Nevada!; Mon- 
sag-ro, BoUvar! 

- pyrenaic2is Fieh. — Pirineos (Dr. Piiton). 

- Heydeni'Kb. — Bussaco, Monchique, Van Volxem! (Le- 

thierry). 



200 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) 

Hyalestes luteipes Fieb. — Brunete^, Bolimr! 

Oliarus lutescens Fieb. — Malag-a, Meijer-Dur! ( Lethierry J . 

- Umlatus Fieb. — C6rdoba, Perez Areas! (Bolitar). 

- cusjndatus Fieb. — Brunete, Bolitar! 

DictyopMra vaUdicornis Stal. — Andalucia (Dr. Pidon). 

- iherica Fieb. — Espafia (Dr. Puton). 

Oryerius discrepans Fieb. — Espafia (Dr. Puton). 

Is.nis fissala Fieb. — Portiig-al (Dr. Puton). 

- elimacus Fieb. — Portug-al (Dr. Puton). 

- lauri Ger. — Fortug-al (Dr. Puton). 

- adscende'/isB.. &. — Vortu^'nl (Dr. PutonJ. 

Hysteropterum melanopMeps Fieb. — Espafia (Dr. Pitton). 

- HUimacuJa Costa.— Granada, Meyer-Dur ! (Lethierry); 

Madrid ! 

- distinguendum Kb. — Granada ! 

- punctulatum Ramb. — Aranjuez (Dr. Puton), Huejar! 

- anyulareYieh. — Portug-al, Van VoJxem ! ; WkXn^ix , Meyer- 

Dilr! (Lethierry). 

- Dohrni Kb. — Espafia (Dr. Puton). 

Mijas fasciata Ramb.? — M41ag-a (Dr. Puton). 

Eurysa lineata Verris. — Mafra, Van Volxeni ( Lethierry ) . 

- Pyrenaica Fieb. — Pirineos (Dr. Pnton). 

Delphax uncinata Fieb. — MAlag-a, Meyer-Dilr! f Lethierry ) . 

- propin qua Y'loh. — Malag-a, Meyer-Dilr! ( Lethierry) . 

- guadarramensis Scott. — Espafia (Dr. Puton). 

Tettigometra atra Fieb. — Escorial ! 

- hispanica Fieb. — Granada . Meyer-Dilr! (Lethierry). 

- HeJfcri Fieb. — M<\lag-a (Dr. Puton). 

- scutellaia Sig*. — Espafia (Dr. Puton): Xavalperal . Bo- 

livar ! 



Fam. XXII. Cerc6pidos. 
Phylcenus spumarius L. var. pallidus Sclir. — Escorial ! 



i'Kilr-silc l,> Sor ,-s/-n7oh> ,l.- llisLii.,1 



ki 






r,<,no IV. I. .1,1, I 







/.<in 1 1 ■// /( // f/ /]„/, >s 



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I B R A 



r.Iffarig.ht . 



/>,ti/ry<!,- Ifi Soc r-s/'.'f,-„l,i ,1,-llis/. n.il 



To, no l\- Liiii, II. 




(^/j/ut/S (tsili/'n-ci ynip- 



J-: }>ycc7is .lit . 



V 



Aiiales do la Sor. Espanola de llisl. Kat. 



Tomo IX. Lam. IV. 



\ / 















\:.;. 




ROCAS GRANITIGAS Y PORFIRIGAS. 



Gonzalo Langa fotografio. 



Aiialos (le la Soc. Espaiiola dc Hist. Nat. 



Tomo l\. Lam. V. 




ROCAS GRANITIGAS Y PORFIRIGAS. 



Gonzalo Langa fotografio. 



(H) ChicOte. — HEMIPTEROS DE ESPANA Y PORTUGAL. 201 

Fam. XXUT. MembrAcidos. 

Centrotus cornutus L. var. (jalUcns Kb. — Pirineo.s (Bolirar). 

Fam. XXIY. JSssidos. 

Paropulopa lineata Fieb. — Pirineos (Dr. Puton '. 

Idiocerus atopos Fieb. — Coimbra Van Volxeml ( Leiliierry ) . 

- socialis Fieb . — Santa Olalla, Van Volxem (LeiMerry^. 

Pedio2)sis Freyi Fieb. — Espafia (Dr. Puton). 

- dipunctata Leth. — Lanjaron ! 

Especie que juntamente con el P. disjMr Fieb. y el P. oias- 
sata Germ., se encueiitran en bastante abundancia sacudiendo 
las numerosas Genistas que hay en el camino que partiendo 
de Lanjaron se dirig-e k Sierra Nevada hastallegar al sitio 11a- 
mado el Tajo de las Palomas. 

Agallia aUovenosa Fieb. — M^lag-a, Meyer-Dv/r! (LetMerry), 
Granada ! 

- olsoleU Fieb. — Andalucia [Dr. Puton). 

Acocephalus interruptus Fieb. Scott. — Alte, Santa Olalla, Van 
Vo Ixern ! (Le tliieri 'y ) . 

- petas Yieh. — Lag-os, Van Volxem! (LetMerry). 

Selenocephahis corsicns Leth. — Faro, Santo Doming-o, Van 
Vo Ixem 1 (Le thierry) . 

Stegelytra Bolivarii Sig*. n. sp. ined. — Brunete , BoUva,T! 

Pnraholocratns eximiusKb. — M41ag"a (Dr. ,S'iynoretJ. 

Cicadnla mriata Fall. — Madrid, LetMerry! 

Thamnotettix 2iaTyphanta Fieb. — H'dvivd, Van Volxem! (Le- 
tMerry). 

- alalia Fieb. — Malaga, Meyer-Diir! (LetMerry). 

~ i'mt^wiercw Kb, — Mdlag'a, Meyer-Dur! (LetMerry)^ 

ANALES DB HIST. KAT. — IX. 14 



202 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) 

A tliijsamis xantJioneurns Fieb. — Espana (Dr. Puton). 

- stactogahis kmioi. — Santa Clara, Tavira, Van Volxem! 

San Sebastian (Lethiemj). 

Allygiis modestus Fieb. — Monchique , Van Volccem .' ( Le- 
thierry). 

Platymetopius notatus Fieb. — Espaiia (Dr. Puton). 

Deltoceplialus j!;w^ic/«^«5 Flor. — Mafra , Van Volxem! ( Le- 
thierry) . 

- ji^'oinnqiiusYi^h. — Malag-a, Meyer-Dur ( Letkkrry j . 

- aMominalis F. — Altos Pirineos ( Lethierry ) . 

- collinus Dalilb. — Granada ! 

Notus anreolus Fall. — Aranjuez! 

Chlonta nervosa Fieb. — Granada, Meyer-Dur I ( Lethierry j, 
Aranj uez ! 

Zygina nivea M. et R. — Espana (Dr. Pvton). 

- parmda Boh. — Giiejar ! 



Fam. XXV. Silidos. 

Livia crefeldensis Mink. Flor. — Villalba! Sobre los Taxus. 

Psylla S2)artii Guerin. — Madrid! Sobre las Genistas. 

- Delarhrei Put. — Escorial ! Sobre los Pohjpodium. 

- FUrsteri Flor. — San Fernando! Villalba! Sobre los AJnus. 

- costatopunctata h. — Alfacar! Aranjuez! Madrid! Sobre 

los Cratayus. 

- cyiisii Put. — Pirineos (Lethierry), Escorial! Sobre los 

Polypodinm. 

- iteojjhila F. Low. — Madrid! Sobre la Rosa canina. 

~ saHcetiFst. nee. Flor. — Aranjuez! Sohrclas Artemisia s. 

- cratiPyi Fst. — Escorial! Sobre los Craticgus. 

- nehdosa Mink. — Pirineos (Dr. Puton). 

- spectaMUs Flor. — Espana (Dr. Puton), sobre el Spar-- 

tiumjunceum. 

Floria pyrenea Mink. — Pirineos (Dr. Low). 



(19) ChicOte. — IIEMIPTEROS DE ESrAX.V Y rORTITrAL. 203 

Psj/IIopsis //'((u'hncola Fi^t.— Miuh'idl Escorial! Villalba! Subre 
los Fra.ri/iKS. 

- sallc'icola Fst. — Madrid ! Sobro los SaUx. 

Trio:a tripwnctalK F. Liiw. — Pirin(M)s (Dr. Low). 

- (Uspar F. Ltiw. — Altos Piriiieos (Dr. Low). 

Rhinocola iamaricis Vwi. — Aranjuez! San Fernando! Madrid! 

Sobrc los Tamnrix. 

Aphahrra pkta Zett. Fl. — Pirineos (LetJiierry). 



i\ LI 



m\ 



SAN MIGUEL DEL EAY, ARBUCIAS Y CUMBRES DEL MONSENY. 



DON MIGUEL CUNI Y MARTORELL. 



(Seslon del 7 de Abril de 1880.) 



Constante en mi pi'op6sito de dar a couocer el resultado de 
mis exploraciones por el principado de Cataluiia, toca hoy el 
turno k la pintoresca y feracisima comarca de Arbucias, que 
he recorrido con detenimiento,, y por lo mismo sii Catalog-o de 
insectos y plantas forma la parte principal del presente traba- 
jo, que contiene adem4s una lista de lo que observe en mira- 
pida visita k San Miguel del Fay y a las cumbres del Mon- 
seny. 

Me complaceria que cuando estoy en el campo cazando, se 
me presentaran otros entom61og'os a disputarme los insectos; 
mas si alg-una, aunque rara vez, me ha acontecido eso, he 
sentido verdadera penaalconsiderar que quien encontraba no 
era compatricio mio, sino extranjero, que de lejanas tierras 
venia k descubrir las riquezas naturales que tanto abundan 
en nuestro suelo. 

Confieso que teng*o g-ratas esperanzas de que llegaran mejo- 
res dias para el estudio de la Entomologia en nuestra patria, 
y presiento que el movimiento procedera de esas ilustradas y 
utiles Asociaciones que se van creando en Madrid y en Barce- 
lona, figurando en primera linea la Sociedad Espanola de His- 
toria Natural y la Asocidcion de Excursiones Catalana. 

La cordial amistad que me profesan muchos colegas nnciona- 
les y extranjeros ha facilitado la ordenacion de estos Cat^logos, 



206 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

favoreci^ndome con sus consejos y con la determinacion de 
las especies que me eran desconocldas 6 dudosas; reciban to- 
dos mi mhs sincera g-ratitud; siendo especialmente acreedores 
a ella;, entre los espanoles, el profesor D. Ig'nacio Bolivar, de 
Madrid, esclarecido entom61og'o; Dr. I). Antonio C. Costa, dis- 
ting'uido catedratico jubilado de la facultad de Ciencias de la 
Universidad de Barcelona; Dr. D. Juan Montserrat y Archs, 
reputado bot^nico y medico dedichaciudad; D. Daniel Miiller, 
infatig-able entom61ogo, que liace anos est^ explorando los 
contornos de Barcelona, babiendo descubierto no pocas espe- 
cies interesantes ; mi primo D. Manuel Martorell y Pena, y mi 
amig-o D. Antonio Chaves, entendido jardinero ma^'or del Bo- 
tanico de Barcelona^ sin olvidar k los infatig-ables botanicos 
D. Ramon M. Bol6s y D. Estanislao Yayreda, que no descuidan 
cazar y remitirme insectos de la comarca de Olot. De los natu- 
ralistas extranjeros quedo sumamente reconocido a los seno- 
res baron Ed. de Selys-Long'champs, Auguste Puton, Eug-ene 
Simon, Jules Liclitenstein, L^on Fairmaire, Alfred Preudhom- 
me de Borre, Emile Gobert, Sclimiedekneibt y Teodore Seebold. 



Al dirig-irme a San Mig-uel del Fay, me detuve por alg-unas 
horas en Caldas de Montbuy, las que aprovech^ para dar un 
paseo por aqucllos alrededores, babiendo encontrado en la 
arena humcda de la riera el Omopliron limiatum Fab. y el Pce- 
denis ruflcollis Fab. (cole6pteros); este ultimo en abundancia. 



San >Mig"uel del Fay se lialla situado en la parte Xorte del 
Vall^s y no muy distante de San Feliu de Codinas. Es un sitio 
deliciosisimo y sumamente ag-radable el espectAculo que ofre- 
cen sus cascadas. El ag-ua se precipita con estr6pito desde una 
altura niuy notable, pasando pur encima de g-rutas formadas 
de capricliosas estal&cticas; y asi conu) la vista se recrea con 
la perspectiva de un g-ran numcro de saltos que se subdividen 
entre nubes de ospuma, los oidos reciben g-ratamente el con- 
tinuo ruido y murmullo que anima aquellos contornos. Esto, 
y la fresca vegetacion que lo acompaua, hacen que San Mi- 



(3) 



Cuni.— EXCURSION entomol6gica y botanica. 



207 



gniel del Fay sea una localidad ;'i i)rup6sito para pasar unos 
ciiantos dias en aqnel santnario, apartado del bullicio de las 
ciudades, en contacto con la naturaleza, lo que tanto contri- 
bu3^e k fortalecer el cuerpo y k elevar el esplritu. 



LISTA 



de lo que cnconlrc en San Miguel del Fay en los dias 19, 20 y 21 de Mayo del ano 1879, 



lepidOpteros. 



Papilio Podalirius L. 

— var. Feisthamelii Dup. 
Pieris brassicse L. 

— rapse L. 
Anthocharis Eupheno L. 
Leucophasia sinapis L. 
Colias Hyale L. 
Rhodocera Cleopatra L. 
Lycaena Orion Pallas. 

— Adonis S. V. 
Vanessa cardui L. 



Spilothyrus malvarum III. 
Psyche pyrenailla JIS. 

— albida Esp. 

— var. Millierella B. 
Deprana binaria Hufn. 
Plusia Chalcytes Esp. 
Acidalia perochraria F. 
Pachycnemia hippocastanaria Hh. 
Cochylis zephyrana Tr. 

Adela Mazzolella Hh. 
Elachista argentella CI. 



COLEOPTEROS. 



Cicindela campestris Lin. 

Carabus rutilans Z)p/. — En las ori- 
llas del sendero que baja a la rie- 
ra; no ea escaso. Persigiie con 
avidez d los Helix (caracoles). 

— violaceus Lin. — Se en- 
cuentra con el anterior. 

Chlsenius vestitus Paylc. 



Feronia Koyi Germ. 
Amara zabroides Dej. 
Acinopus tenebrioides Duft. 
Anisodactylus binotatus Fab, 
Harpalus azureus Fah. 

— distinguendus Duft. 
Oxytelus sculpturatus Grav. 
Hister sinuatus III. 



208 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



(4) 



Attagenus verbasci Lin. 
Anthrenus pirapinellfe Fab. 
Ateuchus laticollis Fah. 
Copris lunarisizn.— En las bonigas. 
Onthophagus nutans Fah. 
Aphodius granarius Lin. 
— lugens Creutz. 
Psammodius c^esus Panz. 
Geotrypes Typhceus Lin. 
Trox bispidus LaicJi. 
Ehizotrogus rufescens Latr, 
Oxytbyrea stictica Lin. 
Cetonia birtella Lin. 
Cardiopborus biguttatus Fab. 
Limonius lythrodes Germ. 
Lampyris noctiluca Lin. 
Tbelepborus eremita Eosh. 
Khagonycba semiflava KUst. 
Malacbius elegans 01. 
Dolicbosomaviridi-cjeruleum Geqffr. 
Danacaea tomentosa Panz. 
Helenopborus coUaris Fab. 
Akis acuminata Herbst. 
Blaps gigas Lin. 
Asida Jurinei Sol. 
— sericea 01. 
Heliopathes montivagus Muls. 
Cistela murina Lin, 
Lagria hirta Lin. 



Mordella aculeata Lin. 
OEderaera caarulea Li7i. 
Sitones flavescens Marsh. 

— bumeralis Steph. 
Polydrosus flavipes de Geer. 
Hypera pollux Fab. 
Cleonus sulcirostris Lin. 
Cionus scropbularije Lin. 
Ceutborbyncbus lycopi Gyllh. 
Apion tubiferum Gyllh. 
Auletes cisticola Fairm. 
Clytus floralis Pall. 

Deilus fugax Fab. 
Dorcadion molitor Fab. 
Clytbra Lacordairei Reich. 

— longipes Fab. 

— nigritarsis Lac. 
Cryptocepbalue marginellus 01. 
Stylosomus ericeti Suffr. 
Tiraarcha laevigata Lin. 
Chrysomela ^tbiops 01. 

— bajmoptera Lin. 

— mentbastri Suffr. 

— americana Lin. 
Gonioctena ."vgrota Fab. 
Spbseroderma cardui Gyll. 
Coccinella novemdecimnotata Gebl. 

— septempunctata Lin. 

Chilocorus bipustulatus Lin. 



ORTOPTEROS ^'K 



Loboptera decipiens Germ. 
Mantis religiosa Lin. 



Bacillus gallicus Charp. 
Gompbocerus biguttulus Lin. 



NEUR6PTEROS. 

Libellula depressa Lin. 



(1) No es de extranar que encontrara tan pocas especies, puesto que en Mayo casi 
todas se hallan en cstado de larva. 



(5) 



Cuni.— EXCURSION entomol6gica y botanic a. 



209 



himenOpteros. 



Allantus viduus Eossi. Q. 
Halictus interruptus Fz. Q. 



Anthidium sticticura F. q^. 



HEMIPTEROS. 



Piezodorus incarnatus Germ. 
Strachia oleracea Lin. 
Syromastes marginatus Lin. 
Stenocephalus agilis Scoji. 
Harpactor iracundus Scop. 
— erythropus Lin. 
Pirates hybridus Sco_p. 
Nepa cinerea Lin. — En las charcas 
de la riera. 



Cixius discrepans Fieb. 

— pinicola Duf. 
Hyeteropteruni grylloides Fab. 
Triecphora mactata Ger. 
Philaenus campestris Fall. 
— epumarius Lin. 
Centrotus cornutus Lin. 
Penthimia atra Fab. 



ARAGNIDOS. 

Aranese. 

O culat 88. 

Attidae. 



Dendrypbantes nidicolens WIL 
Icius striatus CI. 
Hasarius jucundus Lc. 



Heliopbanus cuprous Wlk. 

— Cambridgei E. S. 

Euophrys lanigera E. S. 



Ocyale mirabilis CI. 
Lycosa radiataZir. 



Lycosidae. 



Pardosa monticola CI. 
— inorosa L. K. 



Oxyopidae. 

Oxyopes lineatus Ltr, 



210 



ANA.LES DE HISTORIA. NATURAL. 



(6) 



Araneae verae. 

Sparassidse. 
Micrommata ligurina C. K. 



Thomisidse. 



Synaema globosum Fab. 
Misumena varia CI. 
Thomisus onustus Wlk. 



Philodromu8 aureolus CI. 
— dispar Wlk. 

Tibellus oblongus Wlk. 



Theridion pulchellum Wlh. 
Dipsena melanogaster C. K 



Epeiridae. 
Epeira diodia Wlh. 

Uloboridae. 
Hyptiotes paradoxus C. K. 

Therididae. 

Linyphia frutetorum C. K. 



Dictyna puella E. S. 
— uncinata Th. 



Enyoidae. 
Selamia reticulata E. S. 

Dictynidae. 

I Lethia meridionalis E. S. 



Prosthesima lucubrans E. S. 
Pcecilochroa picta E. S. 



Drassidae. 

Anyplitena accentuata Wlh. 



Opiliones. 

Phalangiidae. 

DaBylobuB echinifrons E. S. I Acantholophue epinoBUs Bosc. 



17) 



Cuni.— EXCURSION entomol(5gica y botAnica. 



211 



PLANTAS. 



Clematis Vitalba Lin. — Camino a 

las Cuevas; bastante. 
Thalictrum minus Lin. — Bajada al 

riachuelo El Rosinol. 
Adonis estivalis L. 
Ranunculus repens L. — Abundante. 

— arvensis L. 
Helleborus viridis L. 

— foitidus L. 
Aquilegia vulgaris L. 
Papaver Rhasas L. 

Corydalis enneaphylla DC. — En las 

rocas de los alrededores del San- 

tuario ; no es escasa. 
Fumaria officinalis L.— Camino a 

las Cuevas. 
— Vallantii Lois.— Camino a 

las Cuevas. 
Diplotaxis erucoides D. C. 
Cheiranthus Cheiri L.~ Camino a 

las Cuevas; bastante. 
Erysimum australe Gay. 
Sisimbryum Irio L. 
Nasturtium officinale R. — En los 

arroyos. 
Iberis amara Z. 
Thlaspi Bursa-pastoris L. — Camino 

a las Cuevas. 
Cistus albidus L. 

— salviaefolius L. 

— monspeliensis L. — Escaso. 

— Clusii Dun. 
Helianthemum pilosum Pers. 

— vulgare Gilrtn. 

Fumana Spachii Gr. et Gr. — Cami- 
no a las Cuevas. 

Viola odorata L. — Orillas de los ca- 
minos y en los alrededores del 
Santuario. 



Reseda lutea L. — Camino d las 

Cuevas, 
Polygala rosea Desf. 
Silene nocturna Z. 
Lychnis dioica L. — Camino k las 

Cuevas. 
Stellaria media Vill. — Camino 4 las 

Cuevas; abundante. 
Cerastium viscosum L. 
Linum narbonense L. 
Malva sylvestris L. — Abundanti- 

sima. 
Geranium Robertianum L. — Camino 

a las Cuevas. 
Ruta angustifolia Pers. — En los 

bosques de las cercanias; escasa. 
Coriaria myrtifolia L. — Camino de 

las Cuevas y en otras partes; no 

abunda. 
Ilex Aquifolium L. — En los bosques; 

poco frecuente. 
Pistacia Lentiscus L. — Camino a las 

Cuevas; escasa. 
Ulex parviflorus Pourr. 
Calycotome spinosa Lie. 
Spartium junceum L. — Poco fre- 
cuente. 
Cytissus argenteus L. 
Anthyllis vulneraria L. 
Medicago polycarpa W. 
Trifolium incarnatum L. 

— hirtum All. 

— pratense L. 
Dorycnium suflEruticosum Vill. — 

Camino a las Cuevas ; frecuente. 

— gracile Jord. — Camino 
a las Cuevas; escasa. 

Tetragonolobus siliquosus Roth. 
Lotus rectus Z. 



212 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



m 



Lotus hirsutus L. 

Psoralea biturainosa L. — Camino a 
las Cuevas. 

Vicia angustifolia Eoth. 

Ervura hireutum L. — Orillas del ca- 
mino que baja a la riera. 

Lathyrus latifoHus Z. — Eu las ori- 
llas de los arroyos, al pie de la 
montafia. 

Coronilla Emerus L. — Cainiuo alas 
Cuevas y en otras partes. 

Hippocrepis glauca Ten. 

Rubiis thyrsoideus Wimm. 

Rosa canina L. — Bosques de las cer- 
canias. 

Poterium muricatura SjmcJi. — Ca- 
mino a las Cuevas. 

Crataegus oxyacantha L. — Camino 
a las Cuevas y en otras partes. 

Sorbus Aria Crantz. 

Epiiobium hirsutum L. 

Myrtus communis L. — Camino a 
las Cuevas, 

Bryonia dioica Jacq. — Camino a 
las Cuevas; poco frecuente. 

Sedum Telephium Z. 

Foeniculum vulgare Giirtn. — Escasa. 

Apium gravcolens Z.— Camino a las 
Cuevas; muy abundante, 

Eryngium campestre Z.— Camino a 
las Cuevas, 

Hedera Helix Z. — Abundante. 

Sambucus Ebulus Z.— Camino a las 
Cuevas. 

— nigra L. — Alrededores 
del Santuario. 

Viburnum Lantana L. 

Loniccra implexa Ait, — Camino d 
las Cuevas. 

Rubia peregrina Z. — Frecuente. 

Galium verum Z. 

— corrud.Tfolium Vill. 

Ci.utrant]iu8 ruber DC. 



Bellis perennis Z. 

Santolina chamcecyparissus Z. 

Acbillea Millefolium Z. 

Inula helenium Z, — Alrededores del 
Santuario, 

Capularia viscosa Godr. et Or. 

Helicrysum staichas DC. — Poco fre- 
cuente, 

Filago germanica Z, 

Cirsium crinitum Boiss. 

Carduus tenuiflorus Curt. 

Centaurea nigra Z. 

— calcitrapa Z. 

— solstitialis Z. 
Lappa minor DC. 
Hypoclieris radicata L. 
Thrincia hispida Roth. 
Urospermum Dalechampii Desf. 

— picroides Desf. 
Sonchus oleraceus Z. 
Hieracium pilosella Z. — Bosques de 

lascercanias. 

— murorum Z. — Con el an- 
terior. 

Arbutus Unedo Z. —En los bosques. 
Calluna vulgaris Salisb. — Bosques 

de las cercanias. 
Erica multiflora Z. — Camino a las 

Cuevas; poco frecuente. 

— arborea Z. 
Anagallis arvensis Z. — Abundante. 
Diospyros lotus Z. — Existe un ejem- 

plar cerca del Santuario. 
Fraxinus excelsior Z. — Alrededores 

del Santuario. 
Phylliuea angustifolia Z. 
Jasminum ofliciiiale Z. — Ilacia las 

Cuevas. 
Vinca minor Z.— Camino dins Cuevas. 
Chlora perfolinta Z. 
Convolvulus arvensis Z. 

— althaeoides L. — Cami- 
no i las Cuevas. 



(9) 



Clllli.— EXCURSION ENT0M0L(3gK'.\ V rtOTANir.V. 



213 



I 



Borrago oflicinaloi. 
Symphytum officinale L- 
Litliospermum arvense L. 
Echiiun plautagiueum L. 
Solanum nigrum L. 
Ramondia pyrenaica Rich. — En las 

grietas de las pe&as ; poco f re- 

cuente. 
Verbascum thapsus L. — Frente del 

Santuario. 

— lychnitis L. 
Anthirrhinum majus L. 
Liuaria simplex DC 

— flexuosa Desf. 

— origanifolia DC. 
Veronica teucrium L. 

— anagallis L. — Abunda bas- 
tante en las charcas. 

— arvensisZ. 

— didyma Ten. 
Digitalis lutea L. 

Rhinanthus minor Elirh. —En los 
campos situados al pie de la mon- 
tafia. 

Lavandula vera DC. — Bastante frt- 
cuente. 

Mentha rotundifolia L. — Frecuente. 

— sylvestris h. — Abunda. 
Thymus vulgaris L. — Frecuente. 
Satureja montana L. 
Rosmarinus officinalis L.— Frecuente. 
Salvia verbenaca L. 
Betonicaofficinalis L. — Camino alas 

Cuevas y en otras partes; bastante. 
Sideritis hirsuta L. 
Teucrium polinm L. 
Plantago major L. 

— lanceolata L, 
Globularia vulgaris L. — Bosques de 

los alrededores. 

— alypum L. —Con el an- 
terior. 
Rumex pulcher L. 



Polygonum lapatliifolium L. 

— aviculare L. 
Daphne gnidium L. 
Osyris alba L. 
Cytinus hypocistis L. — Sobre las 

raices de los Cistus. 
Euphorbia serrata L. 

— characias L. 
Buxue sempervirens L. — Frecuente. 
Ulmus campestris L. — Bastante. 
Urtica urens L. 

— dioica L. — No es escasa. 
Parietaria diffusa M. A'. — Abundan- 

tisima. 
Quercus sessiliflora Salisb. 

— ilex L. — Frecuente. 

— coccifera L. 
Populus alba L. 

— nigra L. 

Pinus sylvestris L. — En los bos- 
ques delos alrededores. 

— pinea L. — Con el anterior. 
Juniperus oxycedrus L. — Fre- 
cuente. 

Muscari comosum L. 

Aphyllanthes monspeliensis L. — Ca- 
mino a las Cuevas y en otras 
partes. 

Asparagus acutifolius L. 

Ruscus aculeatus L. — Escaso. 

Smilax aspera L. 

Iris germanica L. — En los pefiascos; 
escaso. 

Agave americana L. — No es fre- 
cuente. 

Cephalanthera rubra Rich. 

Limodorum abortivum Sii\ 

Ophrys apifera Huds. — En los bos- 
ques; frecuente. 

Lemna minor L. — En la superficie 
de las aguas encharcadas. 

Arum maculatum L. — Cercanias del 
Santuario. 



214 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



(10) 



Arum italicum Mill. — Con el ante- 
rior. 

TypliaangustifoliaL. — En las aguas 
encharcadas; camino a las Cuevas. 

Sparganium ramosum Huds. 

Juncus acutus L. — Ilacia las Cue- 
vas; bastante. 

Carex divulsa Good. 

— glauca Scop. 

— -aigvA All? 
Andropogon ischoemum L. 
Milium multiflorum Cav. 
Kcx?leria setacea Pers. 
Poa annua L. 

— bulbosa L. — Abunda. 



Poa pratensis L. 
— trivialia L. 

Cynosurus cristatus L. 

Stipa juncea L.— Camino a las Cue- 
vas, 

Avena fatua L. 

Festuca ovina L. 

Bromus sterilis L. ? 

Hordeum murinum L. 

Ceterach ofFicinarum IF. — En las 
rocas hi'imedas. 

Pteris aquilina L. 

Adianthum capillus-veneris L. — 
Abundantisirao. 

Equisetum arvense L. 



De San Miguel del Fay me dirig-i a Centellas, atravesando 
varias montafiaS;, y de paso detuveme en el predio Bosch, ter- 
mino de Castelltersol y de propiedad de mi amig-o D. Manuel 
Sunyer y Docet, de quien recibi la m4s cordial hospitalidad, 
habiendo podido observar en los alrededores del referido 
mansO;, entre otras muclias, las sig-uientes especies de plan- 
tas: Ranunculus arvensis L.; AraMs sagittata DC; Polygala 
calcarea SchuMz.; Cormis mas L.; Lonicera Peryclymenum L.; 
Puhuonaria angnslifoUa L. (P. azurea Rclib.) ; Aceras pyrami- 
dalis Rchb. ; y el OpJirys fusca Lk. En la bajada de San Martin 
de Centellas abunda el Bnxus semperurensh., no siendo escaso 
el AmelancMer vulgaris Mcinch; entre las mieses del llano de 
Centellas pudc cog-er el Adonis /lammea Jacq. y la Neslia pani- 
culata Desv. 



Puede afirmarse que Arbucias es uno de los puntos mas 
pintorescos de Cataluna. EstA dicho pueblo situado al pi6 del 
majestuoso Monseny y ;'i la altura de unos 270 metros sobrc 
el nivel del mar, y de aquella alta montafia rccibe las puras 
ag'uas {[\w atravesando el valle en mil arroyos y acequias, 
produccn la notable esi)lendidez de vegrtacion que forma el 
aspecto caractcristico de la comarca^ pudiendose comparar 



(11) 



Cuni.— EXCURSION entomol6gic.v y botanica. 



'21.- 



coii lus mis tei'tiles caiitones tie la Suiza. Vai las partes ])ajas 
v6nse mag-nlticas plaiitaciones dc chopus, alamos, maii/anos 
y nog-ales, con dilatados prados cubiertos de una alibmbra de 
siempre verde yerba, matizada de variadas flores y cmbellc- 
cida con un sinnnmero de mariposas de todos colores que 
revoletean sin cesar. En las alturas dominan los bosques de 
castanos y avellanos, no faltando la encina, el alcornoque ni 
el pino, como tampoco alg-un viiledo. Estos atractivos, y la 
facilidad y comodidad con que se puede verificar el trayecto 
desde Barcelona al pueblo, hacen que Arbucias sea un sitio 
dc reunion de disting-uidas familias de la capital, donde pasan 
ag-radablcmente la temporada del verano ; y si por una parte 
el viajero turista disfruta y se extasia contemplando aquella 
risuefia campina, el naturalista por otra se entusiasma al en- 
contrarse en medio de un campo de exploracion, en el cual 
puede cazar y lierborizar con abundancia y provecho. 



RELAGION 

de lo que halle en Arbucias en los meses de Julio y Agoslo del ano 1879. 



lepidOpteros. 

Rhopalocera. 



Papilio Podalirius L, 

var. Feisthamelii Dup. 
— Machaon L. 
Pieris brassicse L. 

— rapai L, 

— daplidjce L. 
Anthocaris Eupheno L. 
Leucophasia sinapis L. 
Colias Edusa F. 

var. Helice Hb. 



Rhodocera Cleopatra L. 
Thecla ilicis Esp. 
Polyommatus Dorilia Hufn. Q. 

— phlseas L. 

Lycsena boetica L. 

— Escheri Hb. 

— argiolus L. — Frecuente. 
agestis S. V. 

Charaxes Jasius L. 
Limenitis Camilla Hb. 



216 



AN ALES DE HISTORIA NATURAL. 



(1-2) 



Vanessa lo L. 

— Antiopa. 

— Atalanta L. 

— cardui L. — Frecuente. 
Melitfea Desfontainii Boiv. 

— Phoebe S. V. 

— didyma 01. 

Argynnis Dia. — En los prados del 
manso Pons. 

— Lathonia L. 

— Aglaja L. 

— Adippe L. 
Argynnis Paphia L. 
Melauargia Syllius Hhst. 
Satyrus Herraione L. 

— Circe F. 

— Briseis L. 



Pararge Maera L. 

— Megaera L. 

— Meone Esp. 
Epinephele Janira L. 

var. Hispula Jlh. 

— Ida Esj). 

— Titlionus L. 
Ccenonympha Pamphilus L. 

var. Lyllns Esp. 
Spilothyrus malvarum lU. 
Syrichthus proto Esp. 

— alveus Jlh. 

— sao Hh. 
Nisoniades tages L. 
Hesperia Acteon Esp. 

— Sylvanus Esp. 

— comma Z. 



Heterocera. 



Deilephila lineata F. 

Macroglossa stellatarum L. 

Sesia Himmighoffeui Slgr. 

Zygsena stocchadis Blch. 
— lavandula; Esp. 

Setina irrorella CI. 

Lithosia complanata Z. 

Callimorpha licra L. — Se esconde 
eutre los avellanos y busca la flor 
del Eupatorium cannahimim L.; 
frecuente, 

Ocneria Dispar L. 

Phalera bucephala L. 

Acronycta rumicis L. 



Triphoena janthina Fah. 

— fimbria Hulf. 
Agrotis saucia Hb. 
Dryobota f urva Esp. 

Plusia gamma L. — Viula en los 

prados; abunda. 
Heliotliis armigera Hb. 
Thalpochares candidana F. 
Euclidia rai L. 
Graramodes ajgira L. 
Catocala elocata Esp. — En los s6ta- 

nos, bodegas, le&eros, etcetera. 

— electa i?M.— Junto con la 
anterior. 



Acidalia oclirata Scop. 

— sylvestraria Hb. 

— calunetaria Stgr. 

— politata lib. 

— turbidaria Hs. 

— oruata Scojy. 



Geometrse. 



Acidalia iraitaria lib. 
Zonosoma pupillaria Hb. 
Aspilates citraria Hb. 
Anaitis plagiata L. 
Cidaria pusaria Esp. 



(l:0 



Cuni. — KXCURSION ENTOMOL(jairA V HOTANICA. 



21 ": 



Microlepidoptera. 



Cledeobia angnstalis Schiff. 
Endotricha tlaminealia Scluf. 
Scoparia frequentella Stt. 
Botys porphyralis SvhUT. 

— punicealis S. V. 

— cespitalie S. V. 

— polygonalis Hl>. 

— numeralis Hh. 
Eurycreon nudalis Eb. 
DiaBemia litterata Sc. 
Crambus angulatellus Diq^ 
Etiella zinckenella Tr. 



Pempelia carnella /.. 
Pentliina lacunana S. V. 
Grapliolitha compositella F. 
Plioxopteryx Inndana F. 
Psilothrix dardoinolla 31111. 
Scythropia cratoegella L. 
Epidola barcinonella 3IiM. 
Pleurota bicostella L. 
Lecithocera luticornoUa Z. 
Dasycera oliviella F. 
Oxytilus hieracii Z. 
Aciptilia pentadactyla Z. 



goleOpteros. 



Cicindela campestris Z. 
Carabus rutilans Dej. 
Brachinus psophia Dej. 

— crepitans Z. 
Demetrias atricapillus Z. 
Chhenius spoliatus Ros!}'i. 

— vestitus Payh. 

— tibialis Dej. 
Calathus cisteloides III. 

— circumseptus Germ. 

— mollis 3Iars7i. 
Abacetus Salzmanni Ramh. 
Feroiiia vulgaris L. 
Amara f amiliaris Duft. 
Aristns clypeatus Eossi. 
Anisodactylus binotatus F. 
Harpalus ruficornis F. 

— griseus Pans. 

— fulvus Dej. 

— distinguendus Duft. 

— seneus F. 

— rubripes Duf, 



Harpalus anxius Diifi. 

Stenolophus teutonus Sch. 

Berabidium quadrimaculatum Z. 
— nitidulum 3Iarsh. 

Gyrinus urinator III. — En las acp- 
quias; frecuente. 
— natator Scop. — Con el an- 
terior. 

Ochthebius metallescens Rosh.—'En 
los arroyos. 

Laccobius minutus Z.-En las charcaa. 

Hydraena testacea Curt. — En los ar- 
royos. 

Cyclonotum hispanicum Kiist. — Con 
el anterior. 

Quedius fulgidus F. 

Creophilus maxillosus Z. 

Tachyporus solutus Er. 

Philonthus scybalarius Nord. 

Lithocharis ochracea Grav. 

Psederus ruficollis F. — En la arena 
humeda de la riera; abundante. 



AXALES DE HIST. NAT.— IX. 



218 



ANALES DE HISTORIA NATURAL, 



(11) 



Silpha tristis III. 
Olibrus bicolor F. 

— geminus/ZZ. 
Trogosita mauritanica L. 
Dermestes ater 01. 

Lucanus cerviis L. — Frecuente. 

Dorcus parallclopipedus L. — Fre- 
cuente en los seuderos de los bos- 
ques. 

Copris lunaris Z. 

Ontbophagus Iliibneri F. — Fre- 
cuente. 

— ovatus L. 

Apbodius lugens Creul". — En las 
bonigas. 

Geotrypes etercorarius Z. 

var. putridarius Er. 

— bypocrita III. 

— Ia3vigatus F. 
Hoplia cajrulea Drury. 

Anoxia villosa F. — Recogi varios 
ejemplares el 20 de Julio. 

Rbizotrogus rufescens Latr. — En- 
contrado el 20 de Julio. 

Anomala aurata F. 

Phyllognatbus silenus F. — En el cs- 
tiercol y en materias en desconi- 
posicion. 

Oryctes grypus III. — En los monto- 
nes de corteza de encina molida, 
en las tenerias; no es escaso. 

Oxytbyrea stictica L. 

Cetonia morio Fah. 

— floricola Ilerhst. 

— aurata L. 
Antbaxia viminalis Lap. 

— inculta F. 

— nitidula L. 
AcmEeodera cylindrica F. 

— tseniata F. 

var. birsutula Gory. 
Coraebus rubi L. 
Agrilus graniinis Lap. 



Trachys nanus Herhst. 

Apbanisticus angustatus Luc. 

Cryptobypnus 4 guttatus Lap. — 
Entre la arena biimeda de la ri- 
bera cerca de casa Palau. 

Melanotus tenebrosua Er. 

Atlious hajmorrboidalis F. 

Agriotes corsicus Cand. 

— lineatus L. 
Adrastus pallens Er. 
Ilelodes minuta L. 
Lampyris uocticula L. 
Rbagonycha fulva Scop>. 
Malacbius marginellus 01. 
Ebajus tboracicus 01. 
Colotes maculatus Casteln. 
Dasytes griseus Liist. 
Dolicbosoma viridi-caeruleura Geoff. 
Danacfea tomentosa Panz. 

— pallipes Panz. 
Tricbodes alvearius F. 
Ptinus irroratus Kiesw. 
Anobium pertinax L. 

— dorae&ticum Four. 

— fulvicorne Stm. 
Lasioderma lasve 111. 
Blaps gigas L. 

Asida sericea 01. 
Heliopatbes montivagiis Muls. 
Opatrum sabulosum L. 
Cistela f usca III. 
— niurina L. 
Lagria hirta L. 
Leptaleus Rodriguei Latr. 
Mordella bipunctata Germ. 

— aculeata L. — Abundante. 
Mordellistena grisea Mids. 

— pusilla Jiedt. 

Anaspis ruficollis F. 

— quadripustulata 3rull. 
Rliipipborus ilabellatus F. 
Mylabris 4 punctata L. 
(Edemera ca^rulea L. 



(15) 



Clini.— i;XCURSION ENTOMOLdOTOA Y HOTANIfA 



•2l!l 



Ovlemera flavipes F. 
Anoncodes diepar Duf. 
Bruchus perparvulus Boh. 

— velaris Fahr. 
Meira suturella Fairm. 
Brachyderes pubcscens Boh. 
Sitonee griseus F. 

— flavescens Marsh. 

— in ops Gyllh. 
Polydrosus mollis Boh. 
Hypera setosa Boh. 
Lixns turbatus Gyl. 

— angustatus F. 
Sibynia cana Hcrhst. 

— primita Herhat. 
Gymnetron villosulus Gyllh. 

— campaniilse L. 
Coeliodes quadrimaculatus L. 
Ceuthorhynchus obsoletus GyUh. 
Baris T. album L. 

Apion radiolus Kirh. 

— curvirostre Gyllh. 

— assimile Kirh. 
Cerambyx cerdo f . 

— velutinus Brull. — Fre- 
cuente. 

Hylotrypes bajulus Z. 
Clytus floralis Pall. 

— trifasciatus F. 
Stenopterus rufus L. 
Morimus Ingubris F. 
Strangalia melanura L. 
Leptura livid a F. 
Donacia affinis Kunze. 
Lema cyanella L. 
Crioceris merdigera L. 
Clytlira longipes F. 

— sexpuDctata 01. 

— dispar Luc. 

— quadripunctata L. 

— Bcopolina L. 

— quadrimaculata L. 
Cryptocephalus tristigma Charp. 



Cryptocoplialiis pexicollis Sitffr. 

— bimaculatus 01. 

— eericeus L. 

— sulphureuB 01. 

— Moraji L. 
Rossii Siiffr. 

— connexus III. 

— capucinus Sufr. 

— signaticollia *S«/"r. 

— minutus F. 

— gracilis F. 

— geminus Gyll. 

— eexpustulatus Rossi. 

— Koyi Sufjr. 

— bipunctatus L. 
Pachybrachys pteromelas Graells.— 

Sobre la Artemisia camj)estris ; 

frecuente. 
Stylosomus ilicicola Suffr. 
Timardia sinuatocollis Fairm. 
Chrysomela Banksii F. 

— hfemoptera L. 

— menthastri Siiffr. 

— lucida 01. — Sobre la 
Mentha rotundifoUa Z., en la f uen- 
te del Patau; abundante. 

Linapopuli Z. 

Plagiodera armoraciaj Z. — Fre- 
cuente. 
Adiraonia tanaceti Z. 
Galleruca cratsegi Fors. 
Agelastica alni Z. 
Haltica ampelophaga Guer. 

— helxines Z. 

— impressa F. 

— ferruginea Scop. 

— procera Medt. 

— cserulea PayJc. — Abundante. 
Longitarsus crassicornis Found. 

— pusillus Gyll. 
Psylliodes chalcomera III. 

— marcida ///. 
Hispa atra Z. 



220 



A\"ALES BE HISTORTA NATURAL. 



(16) 



Hispa testacea L. 
Cassida rubiginosa III. 
— obsoleta III. ? 
Tritoma bipustulata F. 
Coccinella mutabilis Scrib. 

— bipunctata L. 

— duodecimpustulata F . 

— qiiatuordecimpiistula- 

taZ. 

— septempunctata Z. 



Halyzia duodecimguttata Pod. 
— vigintiduopunctata L. 
Micraspis duodecimpunctata h. 
Chilocorus renipustulatus Scrib. 
Hyperaspis reppensis Ilerbst. 
Epilachna globosa Schn. 
Platynaspis villosa Four. 
Scymnus marginalis Rossi. 

— Ahrensii Muls. 

— fasciatus M%ils. 



ortOpteros. 



Forficula auricularia L. 
Bracliylabis mocsta Gene. 
Ectobia livida F. 
Mantis religiosa L. 
Ameles spallanzania Rossi. 
Bacillus Rossii F. 
Acridium fegyptium L. 
Caloptenus itaiicus Z. — Abun- 

dante. 
Acrida turrita Z . 
Paracinema tricolor Thumb. 
GornphocerusliJBraorrhoidalisCTa?7:». 

— rufipes Zett. — En los 
prados; frecuente. 

— bigattulus Z. - Con el 
anterior; abimdante. 



Epacromia strepens Latr. — En los 

prados; frecuente. 
Pachytylus nigrofasciatus de Geer. 
Ctyphippus cjerulescens Z. 
Sphinctonotus c?erulans Z. 
Acrotylus insubricus Scop. 
— patruelis Sturm. 
Tettix subulata Z. — En los prados; 

no es escaso. 

— meridionalis Ramb. 

— bipunctata Z. 
Epliippiger Durieui Bol, 
Tylopsis liliifolia Fab. — Frecuente. 
Conocephalus luandibulaiis Charp. 
Ctenodecticus pupulus Bol. 
Gilcanthus pellucens Scop. 



neurOpteros. 



Libellulidae. 



Libollula depressa Z. of. 

— brunnea Fonscol. of Q. 



Libellula vulgata Z. q' Q (striolata 

Charj).). 
Crocothemis orythr.rns Brull. (f 9* 



(n; 



Cuni. — KXCIUSION KNTOMOLOCJICA y botanica. 



221 



uEschnidae. 

Onycbogoraplius f orcipatus L. of. I ^sclina cyanea Midi. (^. 
— uncatus Charp. (^. \ Amphia3schna Irene Fonsc. 



Agrionidse. 



Calopteryx virgo Z. 

— race meridionalis Dc Se- 

hjs. of. 
•^ hsemorrhoidalis Vand. 

0^9- 



Lestes viridis Vand. q^ Q. 
Platycnemis latipes Ramb. of. 
Agrion pulchellum Vand. of Q. 

— caerulescens Fonsc. 
Pyrrhosoma lenellum Vand. <;f. 



Plannipennes, 

Hemerobiidae. 
Hemerobius variegatus F. 

Myrmeleontidae. 

Macronemurus appendiculatus F, 

Panorpidae. 

Panorpa meridionalis Ramb. 

Trichoptera. 

Hydropsyche fulvipes G, (/". | Diplectzona felix Mac. Lack. Q. 



HEMIPTEROS. 



Coptosoma globus F. 
Graphosomalineatum Z. 
^lia acuminata Z. 
Neottiglosa bifida Costa, 



Eysarcoris inconspicuus H. S. 
Carpocoris baccarum Z. 
Dolycoris verbasci de G, 
Nezara prasina Z, 



222 



ANALES DE HLSTORIA NATURAL. 



(18) 



Ceraleptus gracilicoriiis II. S. 
Coreus hirticornis F. 

— pilicornis Burm. 
Syromabtes marginatus L. 
Verlusia rhombea L. 
Micrelytra f ossularum Rossi. 
Camptopus lateralis Ger. 
Alydus calcaratus Z. 
Corizas abutilon Rossi. 

— hyalinus F. 

— maculatus Fieb. 

— capitatus F. 
Lygtcus venustus Boeh. 

— equestrisZ. 

— militaris F. 
Nysius thyrni Wolff. 

— senecionis Schill. 
Cymus melanocephalus Fieb. 
Oxycarenus lavaterre F. — Sobre las 

malvas. 

— Helferi Fieb. 
Paromius gracilis Ramb. 
Eliyparochromus prjetextitus //. S. 
Peritrechus gracilicornis Put. 
Hyalochilus ovatulus Costa. 
Pachymerus lynceus F. 

— pini Z. 

— pineti H. S. 

— saturnius Rossi. 
Scolopostetlms affiuis Schill. 
Serenthia kcta Fall. 
Dictyonota crassicornis Fall. 
Monanthia auriculata Costa. 
Miria calcaratus Fall. 
Megalocera erratica Z. 
Pliytocoris varipes Boh. 
Calocoris bipunctatus Fab. 

— seticornis F. 
Lygus pratensis F. 

— campestris F. 
Orthops Kalmii Z. 
Cyphodcina instabilu Ztic. 
PoiciloBcytus vulneiatuB \['ol/f. 



Camptobrochis lutescens Schill. 
Liocoris tripustulatus F. 
Capsus laniarius Z. 
Pilophorus clavatus Z. 
Halticus luteicollia Ps. 
Orthocephalus minor Costa. 
Dicyphus hyalinipennis Klg. 

— annulatus Wol/f. 
Orthotylus viriclinervis Kb. 
Heterotoma merioptera Sco2). 
Apocremnus anchorifer Fieb. 
Trypkleps nigra Wolff. 
Salda geminata Costa. 

var. Cockii Curtis. 
Nabis ferus Z. 
Harpactor iracundus Scoji. 

— erythropus Z. 
Hydrometra paludum F. 
Pelegonus marginatus Zair. 

Nepa cinerea Z. — Entre el fango do 

las acequias. 
Notonecta glauca Z. — En las aguas 

de las acequias. 
Dictyopliora europa3a Z. 
Tettigometra virescens Pz. 

— impressopuuctata Sij. 

Lepyronia coleoptrata Z. 
Aphrophora alni Fall. 
Philaenus campestris Fall. 

— spumarius Z. 
Centrotus cornutus Z. 
Gargara genistas F. 
Agallia puncticeps Ger. 

— venosa Fall. 
Tettigonia viridis Z. 
Enacauthus iiiterruptus Z. 
Ponthiniia atra F. 
Eupelix producta Ger. 
Acoceplialus striatus F. 
Stogelytra alticeps JJls. 
Athysanus liiiibntuH Fieb. 

— obsoUtiis AT). 
Chlorita viridula Fall. 



(lit) 



Cuni. — KXCl U.^lON ENTOMULUCilCA Y 15UTANICA. 



223 



himenOpteros. 



Neraatus Riberii Schk. Q. 
Dolerua eglanterias F. 

— pratensis L. Q. 
Blennocampa rethiops F. 
Monophadnus luteiveutiis A/. 
Athalia rosai Z. 9- 
Paniscus testaceus Grav. 
Bracon deseitor F, 

Omalua auratu3 Dalilb. 
Chryeis cyanea Z. 
Scolia flavifroiis F. 

— quadripuQctata F. 
Elis sexmaculata F. 

— villosa F. 
Pompilus tropicus Dahlb. 
Pogonus hircanua F. 
Ammophila Heydeni Dahlb. 
Philanthus venustus Lep. 
Pelopaeus spirifex F. 



Sphex flavipennis F. 

— maxilloea F. 
Bembex rostrata F. 
Vespa vulgaris Z. 
Euraenes pomiforrais F. 
Prosopis conimuuis Nijl. 

— variegata F. of Q. 

— obscurata Schk. 
Sphecodes fuscipennis Ger. 
Halictus scabiosai Rossi, of Q. 
Nomia diversipes Zatr. 
Osmia fulviventris Pz. 
Anthocopa papaveris Zatr. q/. 
Megachile maritima Kirby. ^f . 
Ceratina cserulea Z. 
Nomada minuta F. 
Xylocopa violacea F. 
Bombus rnuscorum Smith. 
Apis mellifica Z. 



DIPTEROS. 



Coenomyia ferruginea Scop. 
Hasmatopota variegata F. 
Tabanus vicinus Egg. 
Exoprosopa Pandora F. 
Argyromceba sinuata Fll. 
Ogcodes zonatus Erichs. 
Scenopinus fenestralis Z. 
Leptogaster cylindricus Deg. 
Asilus rufibarbis Mg. Q. 
— rusticus Mg. (/ 9- 
Chrysopila aurea Mg. 

— atrata F. 
Tetanocera ferruginea Fll. 
Limniamarginata F. 

— unguicornis Scop. 
Chlorops Cereris Fll. 



Oporayza germinationis Z. 
Acidia heraclei Z. 
Sapromyza marginata Mg. 

— plumichceta Rond. 
Chloria demandata F. 
llivellia syngenesitx) F. 
Cyrtoneura stabulans Fll. 
Lucilia csesar Z. 
Musca carapestris R. Desv. 
Nyctia halterata Pz. 
Ocyptera interrupta Mg. 
Bacha obscuripennis Mg. 
Melithreptus menthastri Z. 
Melanostoma mellina Z. 

— gracilis Mg. 

Volucella zonaria Poda. 



■>2J 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



(20) 



Eribtalis tenax L. 
Milesia crabroniformis F. 
Syritta pipiens L. 
Chrysogaster ccemeteriorum L. 



Paragus tibialis Fll. 

— albifrons Fll. 
Hippobosca equina /. 



ARACNIDOS 



Araneae. 



Aranese oculatse. 
Attidse. 



Hasarius jucundus Lc. 
— arcuatus CI. 
Heliophanus cupreus Wlk. 
— auratus Ck. 



Heliophanua Cambridgei E. S. 
Saitis barbipes E. S. 
Ballus depresus Wlk. 



cyale luirabilis CI. 
Lycosa radiata Z^r. 
— perita Ztr. 



Lycosidee. 



Lycosa lacustris E. S. 
Pardosa monticola CI. 



Oxyopidse. 
Oxyopes lineatus Ltr. 

Araneae verse. 



Sparassidae. 

Sparassus argelasius Ztr, j Sparassus epongitarsis Z. Dvf. 



Xysticus bifasciatua Ck. 

— comptulus E. S. 
Synaema globoBum F. 
Ilerijcus Savignyi E. S. 
Oxyptilatrux B. 
Misuinena tricuspidata F, 



Thomisidae. 



Thomisus onuBtus IVlk. 
Runcinia lateralis Ck. 
Philodromus lividus E. S. 

— rufus Wlk. 

— politus E. S. 

— dispar ]['lk. 



(21) 



Cuni. — EXCURSION ENTOMOLOGICA Y nOTAXICA. 



225 



Epeiridae. 



Argiope lobata Pal. — Frecuente. 
— Bruennichi Scopl. — Fre- 
cuente. 
Epeira angulata CI. 

— diademata CI. 

— sclopetaria C/.— Extiendo su 
tela en las acequias. 

— acalypha Wile. 



Epeira adianta Wlh. 
Singa heri H. 

— albo-viUata Wst. 
Meta segmental a CI. 

— Merianaa Scl. — Estableco gu 
tela en las acequias, sobre las plan- 
tas de las orillas; abundante. 

Tetragnatha exlensa Z. 



Uloboridae. 

Uloborus \valcken;criu8 Ltr. 



Therididae. 



Theridion lineatum CI. 

— riparium B. 

— denticulatum Wlk. 
Dipaena melanogaster C. K. 
Steatoda corollata L. 

— Bcabripes E. S. 
Ero atomaria C. K. 
Episinus truncatus Wile. 



Episinus lugubris JE. S. 
Linyphia triangularis CI. 

— marginata C. K. 
Erigone dentipalpia Snd. 

— dentata Wid. 
Pachygnatha Degeeri Snd. 
— Clercki Snd. 



Urocteidae. 
XJroctea Durandi Wlk. — Debajo de las piedras, en los torrentes. 



Tegenaria parietina Frc. 
Agelena labyrinthica CI. 



Agelenidae. 



Agelena similis Kys. 
Textrix caudatus L. K, 



Dictynidae. 



Dictyna arundinacea L. 



226 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



^22) 



Drassidae. 



Aphantaulax semi-niger E. S. 
Clubiona terrestris Wst. 
Chiracanthium punctorium Villers. 



Chiracanthium pelasgicum C. K, 
Anyphtcna acceutuata Wlk. 



Scorpiones. 

Buthidae. 
Buthus europgeus L. — Debajo de las piedras. 

Ischnurida;. 

Euscorpius flavicaudis De Geer. — Debajo de las piedras, en las ruinas del 
Castillo de Montsoriu ; f recuente. 

Opiliones. 



Phalangiuin opilio L. 
Gyas titanus E. S. 



Phalangiidae. 



Acantholopus tricuspidatus Z. Duf. quias. 



— Se las ve andar sobre las plan- 
tas de las orillaa de las ace- 



PLANTAS. 



Clematis flainmula Z. 

— vitalbaZ. 
Thalictrum aquilegifoliuin Z. 
Anemone liepatica Z. 
Ranunculus acris Z. 
Helleborus fastidus L. 
Aquilegia vulgaris Z. — Frecuente. 
Papaver lllia-aB Z, 



Chelidonium majusZ. 

Nasturtium oflicinalc It. — En las 

aguas de los arroyos; bastante. 
Cardamine hirsuta L. 
Alyssum campostro Z. 
Buuias erucago Z. 
BiscutoUa buvigataZ. 
Tlilaspi bursa-pastoris Z. 



(23) 



Cuni. — EXcrusioN kntomolugica y botamca. 



ill 



Lepidium graminifoliuin Z. 
Cietus laurifolius Z. — En uti monto 
de cerca el manso Pons. 

— salviivfoliusZ. — Noesescaso. 

— monspeliensis Z. 
Ileliantliemum pilosum Pers. 
Fumana Spachii Gr. et Gr. 
Viola odorata Z.— Abuada. 

— tricolor Z. 
Reseda lutea Z. 
Polygala calcarea Sch. 
Silene inflata Sm, 

— gallicaZ. 

— nocturna Z. 

— inaperta Z. — En sitios aridos. 

— nutans Z. 
Lychnis dioica Z. 

— llos-cuculi Z. — En los pra- 
do8. 

— gitliago Zam. 
Saponaria officinalis Z. 
Diauthus prolifer Z. 

— armeria Z. 

— caithusianorurn Z. 

— attenuatus Sm. 

var. catalaunicus \Vk 
et Csta. 
Sagina procumbens Z. 
Stellaria media Vill. 

— holostea L. 
Cerastium triviale Lk. 
Linumangustifoliurn Huds. 

— catharticum Z. 
Malva sylvestris Z. 

Althaea officinalis Z. — Cultivada. 
Geranium columbinum Z. 
Hypericum perforatum Z. — Abun- 
dante. 

— tetrapterum. Fr. — Fre- 
cuente. 

— montanum Z. 

— androssemum Z. — En la 
f uente del Patau y en otras partes. 



Vitis vinifera Z. 
Oxalis corniculata Z. 
Coriariamyrtifolia Z. — Escasa. 
Ilex aquifoliuni Z. 
Pistacia leutiscus Z. — Escasa. 
Calycotorae spinosa Lk. 
Spartium junccinn Z. 
Sarothamnurt vulgaris Wimm. — 

Abundante. 
Genista pilosa Z. 
Cytiseus triflorus L. 
Ononis procurrens Wallr. 

— minutissima Z. 
Medicago lupulina Z. 
Trifolium angustifolium Z. 

— incarnatum Z. 

— pratenseZ. — Abundante. 

— lappaceum Z. 

— arvense Z. 

— gloraeratuni Z. 

— repens Z. 

— procumbens Z. 
Dorycnium suffruticosum Vill. 
Lotus hirsutus Z. 
Astragalus glycyphyllos Z. 
Psoralea bituminosa Z. 

Vicia angustifolia Roth. 
Ervum hirsutum Z. 

— gracile DC. 
Coronilla minima Z. 
Prunus spinosa Z. 
Geuni urbanum Z. 
Potentilla reptans Z. 

Fragaria vesca Z. — Abunda bas- 

tante. 
Rubus thyrsoideus Wlmm. — Fre- 

cuente. 
Rosa canina Z. 
Agriraonia eupatoria L. 
Poterium muricatum Spach. 
Crataegus oxyacantha Z. 
Epilobium parviflorum Schr^ 
^:^ hirsutum I,. 



228 



AjS'ALES DE HISTORIA IS'ATURAL. 



(21) 



Circasa lutetiana L. 

Callitriche stagnalis Scoj). ? — En 

los arroyuelos y acequias. 
Bryonia dioica Jacq. 
Portulaca oleracea L. 
Polycarpon tetrapbyllum L. 
Herniaria glabra L. 
Sempervivum tectorum L. 
Turgenia latifolia Hojfm. 
Caucalis daucoides Z. 
Torilis neglecta Sch. 
Angelica sylvestris Z. — En loB pra- 

dos. 
Peucedanum oreoselinum Monch. 
Foeniculum vulgare G'drtn. 
Ammi visnaga Lam. 
Helosciadium nodifiorura Koch. — 

Abundante. 
Apium graveolens Z. 
Chasrophyllum temulum Z. — Fre- 

cuente. 
Eryngium campestre Z. 
Hedera belix Z. 
Cornus sanguinea Z. 

— mas Z. 
Sambucus ebulus Z. — Frecuente. 

— nigra Z. 
Lonicera implexa Ait. 

— etrusca Santi. 

— periclymenum Z. 
Rubia peregrinaZ. 
Galium verum Z. 

— maritimum Z. 

— corruda3folinra Vill. 

— sylvestre Pol. a. glabriiin. 
Crucianella angustifolia Z. 
Dipsacus sylvestris L. 
Knautia arvensis Koch. 
Scabiosa gramuntia Z. 

— suocisaZ. 
Eupatorium cannabinum Z. — Fre- 
cuente. 
Petasiles onicinalis Monch, 



Tusilago farfara Z. 
Phagnalon sordidum DC. 
Erigeron canadensis Z. 
Bellis perennis Z. 
Senecio vulgaris Z. 

— viscosus Z. 

— jacobeoides Wlc. 
Artemisia absinthium Z. 

— campestrisZ. — Frecuente. 
Anthemis arvensis Z. 

Achillea millefolium Z. 

— tomentosaZ. 

— ageratum Z . 
Inula helenium Z. 

— coniza DC. 

— salicina Z. 
Pulicaria dysenterica Gdrln. 
Helicrysum Btoechas DC. 
Gnaphalium luteo-album Z. 
Filago spathulata Presl. 

— germanicaZ. 
Calendula arvensis Z. 
Echinops ritro Z. 

Cynara cardunculus Z.— Alrededo- 

res de las casas de campo. 
Cirsium lancoolatum Scop. 

— crinitum Boiss. 
Centaurea nigra Z. 

— pectinata Z. 

— cyanus Z. 

— calcitrapa Z. 
Stha?lina dubia Z. 
Carlina corymbosa Z. 
Lappa major Gi'irtn. 
Lainpsana communis Z. 
Tolpis barbata W. 
Tlirincia hirta Roth. 
Picris hioracioides Z. 
Chondrilla juncea Z. 
Lactuca scariola Z. 

— muralis Fr. 

— tcnerrina Pour. 
Sonclius oloraccus Z. 



(25) 



Cimi. 



KXOrRSION l^NTO^rOLOGTC'.V V ItOTANlCA. 



22S 



Picridium vulgare Desf. 
Crcpis virens L. 

— pulchraZ. 
Hieracium muroruin L. 

— boreale Fr. var. 
Andryala sinuataZ. 
Phyteuma spicatum L. 
Campanula traclielium Z. 

— rotuiidifolia Z. 

— rapunculus Z. 

— persicifolia Z. 
Arbutus unedo Z. 
Erica arborea Z. 

— scopariaZ. 
Anagallis arvensis Z. 
Samolus valerandi Z. 

Diospyros lotus Z. — Vi un ejemplar 

cerca del manso Ferrer. 
Vincetoxicum officinale Munch. 
Erythrsea centaurium Pers. 
Clilora perfoliata Z. 
Convolvulus saipium Z, 

— arvensis Z. 
Lythospermum purpureo - Cfcru- 

leum Z. 

— officinale Z. 

Echium vulgare Z. 
Cynoglossum pictum Ait. 
Heliotropium europasuni Z. 
Solanum nigrum Z. — Las dos razas 

de bayas negras y amarillas. 
— dulcamara Z. — Frecuente. 
Datura stramonium Z. 
Verbascum thapsus Z. 

— pulverulentum Vill. ? 

— ly clmitis Z . 

— blattaria Z. 
Scrophularia nodosa Z. 

— aquatica Z. 

Antirrhinum orontium Z . 

— majusZ. 

Anarrhinum bellidifolium Desf. 
Veronica beccabunga L. 



Veronica officinalis L. 

Digitalis lutea Z. 

Odontites rubra Pers. 

Rhinanthus minor Ehr. 

Lavandula stoechas Z. 

Mentha rotundifoliaZ.—Abundante. 

— sylvestris Z. 

— sativa L. 

— pulegiuraZ. 
Lycopus europaius Z. 
Origanum vulgare Z. 
Thymus vulgaris Z. 

— serpyllum L. 
Satureja montana L. 
Calaminthaclinopodium Bth, 

— officinalis Munch. 
Rosmarinus officinalis Z. — Casi 

raro. 
Galeopsis ochroleuca Lam. 
Ballota nigra Z. 
Sideritis hirsutaZ. 
Marrubium vulgare Z. 
Prunella vulgaris Munch. 
Teucrium botrys Z. 

— Scorodonia Z. 
Verbena officinalis Z. 

Vitex agnus-castus Z. — Vi un solo 
ejemplar cerca del manso Dolores. 

Plantago major Z. — En los prados; 
abundante. 

— carinata Schr. — Fre- 
cuente. 

— lanceolata Z . — En los pra- 
dos; bastante. 

— psyllium Z. 

— arenaria TT^ et K. 

— cynops Z. 
Phytolacca decandra Z. — Escasa. 
Amarantlaus retroflexus Z. 
Chenopodiumambrosioides Z. 

— botrys Z. 

— vulvaria Z. 

— album Z. 



230 



AXALES DE HISTORlA NATURAL. 



(26) 



Chenopodium glaucum L. 
Rumex palustris Sm. 

— hydrolapathum Huds. 

— aquaticus L. ? 

— buceplialophorus L. 

— scutatus Z. 

— acetosella L. 
Polygonum lapatliifollum L. 

— aviculare L. 

— convolvulus L. 
Laurus nobilis L. 

Osyris alba L. 
Euphorbia nicceensia All. 

— amygdaloides L. 

— lathyris Z. ? 
Busus sempervirens Z. 
Ulraus carapestris Z. 
Urtica urens Z. — Abundante. 

— dioica Z. — Frecueute. 
Parietaria diffusa M. A . 
Cannabis sativa Z.— Cultivado, 
Humulus lupulus Z. — Frecuente. 
Juglans regia Z.— Cultivado; no es 

escaso. 
Castanea vulgaris Zam. — Cultivado; 

abundante. 
Quercus sessiliflora Sm. 

— suberZ. 

— ilex Z. — Bastante. 
Corylus avellana Z. — Cultivado; 

abundante. 
Salix amygdalina Z. 

— viminalis Z. 

— cinerea Z. 

— capr^a Z. ? 

— aurita Z. 
Populusalba Z. 

— nigra Z.— Abundante. 
Platanus orientalis Z,— Cultivado en 

los paseoB. 
AlnuB glutinosa G'drtn. — Frecuente. 
Pinus Bylvestris Z. 

— pinea Z. 



Juniperus oxycedrusZ. 

Asparagus acutifolius Z. 

Ruscus aculeatus Z. 

Smilax aspera Z. 

Iris germanica L. 

Agave americana Z. — Escasa. 

Cephalantliera rubra Rich. 

Opbrys apifera Huds. 

Lemna minor Z. — En la superficie 
de las aguas estancadas. 

Arum maculatum Z. 

Thypha angustifolia Z. — No es fre- 
cuente. 

Juncus effusus Z. 

— acutus L. 

— lamprocarpus Ehrh. 

— buffonius Z. 
Cyperus flavescens Z. 

— olivaris Targ. ? 

— longus L. 

— fuscus Z. 
Scirpus palustris Z. 
Carex vulpina Z. 

— remota Z. ? 
Anthoxantbum odoratura Z. 
Setaria viridis P. 
Panicum crux-galli Z. 
Cynodon dactylon Pers. 
Andropogon ischoemum Z. 
Sorghum halepense Pers. 
Arundo donax Z. 
Agrostis stolonifera Z. 

— vulgaris Vith, 

— canina Z. 
Milium multiflornm Cav. 

— effussum Z. 
Aira flexuosa Z. 

Avena fatua Z. — Entre las mieses. 
IIolcuB lanata Z. 
Koeleria setacea Pers. 
Poa annua Z. 
— pratensis Z. 
Eragrostis niegastachya LI. 



(27) 



Ciini. — ■RXriTRSTOX kntomolcV.toa y rotanica. 



2:11 



Eragrostis piloaa /'. B. 
Briza maxima L. 

— minor Z. 

Melica Magnolii Gr. et Gr. 
Dactylis hiapaiiica Rolh. 
Cynosurus echinatus Z. 
Festuca pratensis ITiuJs. 
Bromus mollis Z. 
Ilordeum murinnra Z. 
Brachypodiura eylvaticum R. 
Lolium perenne Z. 

— temulentum Z. 
Polypodium vulgare Z. 



Asplenium tricliomanesZ. 

— adiantlium nigrum Z. 

Pteris aquilina Z. — Muy abiin- 

danto. 
Adiantlium capillus-veneris Z. — Kn 

algunos pozos. 
Equisetum arvense Z. 
Scolopendrium oflPicinale Scop. — En 

las orillas de las acequias; poco 

frecuente. 
Marcliantia polymorplia Z. — Comun 

entre el musgo de las f uentes. 



T. I S T A 



de los iiiseclos y planlas observadas en Moiiseny en igoslo de 1879. 



lepidOpteros. 



Colias Edusa 7^.— Santa Fe (1); San 
Marsal; Tur6 del home (2). 

Polyoramatus Gordius Esp. Q. — 
Tur6 del home. 

Vanessa cardui Z. — Santa Fe; Tur6 
del home. 

Melita^a didyma 01. — San Marsal (3). 

Argynnis Lathonia Z. — Tur6 del ho- 
me; San Marsal. 

— Aglaja Z. — Tur6 del ho- 
me; Matagalls. 



Argynnis Selene God. — Tur6 del 
home; Matagalls; abundante. 

— Paphia Z. — Tur6 del ho- 
me. 

Melanargia Lachesis Fm. — Santa Fe. 

Erebia Nerine Fm. var. — Cumbre de 
las Agudas. 

Satyrus Briseis Z. — Cumbre de Ma- 
tagalls (4); abundante. 
— Semele Z. — Cumbre de Ma- 
tagalls; abundante. 



(1) El santuario de Santa Fe se halla situado h. la altura de 1.180 metres sobre el nivel 
del mar. 

(2) La cima del Turd del home y el de las Agudas, k los 1.900. 

(3) El santuario de San Marsal, d los 1.140. 

(4) La cumbre llamada de Matagalls, & los 1 .900. 



2:« 



AN ALES DK HISTORIA NATURAL. 



m) 



Satyrus ActjEa Esp. — Cumbre de 
Matagalls; abundante. 

Satyrus fauna Hb. — Cima de Mata- 
galls. 

Pararge Megaera Z. — San Marsal. 

Syrichthus alveus H&.— Santa Fe. 

Hesperia comma Z. — San Marsal; 
cumbre de Matagalls. 

Macroglossa stellatarum Z. — Santa 
Fe; cima del Tur6 del home; San 
Segimon. 

Setina irrorella CI. — Cumbre de 



Matagalls; abundante; vuelasobre 
el Juniperus communis Z. 

Callimorpha liera Z. — San Segi- 
mon (1). 

Zanclognatha tarsiplumalis Hh. — 
San Marsal. 

Acidaliamediaria Hh. — San Marsal. 

— inornataSuj. — San Marsal. 

— strigitariaiffc.— San Marsal. 
Aspilates gilbaria S. V. — Cumbre 

de Matagalls, 
Botys punicealis 5. V. — San Marsal. 



GOLEOPTEROS. 



Calathus cisteloides III. — Cumbre de 
Matagalls; debajo de las piedras; 
frecuente. 

— mollis Marsh. — San Mar- 
sal. 

Feronia vulgaris Z. — Cumbre de 
Matagalls; debajo de las piedras. 

Harpalus distinguendus Duft. — San 
Marsal. 

— anxius £)i(/if;. — San Marsal. 

Ateucbus laticollis F. — Cima de Ma- 
tagalls; frecuente. 

Apliodius fossorZ. — Cumbre deMa- 
tagalls; en lasbofiigas; muy abun- 
dante. 

— scrutator Herb. — Con el 
anterior. 



Geotrypes stercorarius /. — Cumbre 
de Matagalls. 

— hypocrita III. — Cumbre 
de Matagalls. 

— laevigatus F. — Cumbre 
de Matagalls. 

Cetonia morio F. — Cumbre de Ma- 
tagalls. 

aurata Z.— Cumbre de Ma- 
tagalls. 

Omophlus lepturoides i^. — Cumbre 
de Matagalls. 

Clytus floralis Pall. — San Marsal. 
— trifasciatus i^. — San Marsal. 

Stenopterus rufus Z. — San Marsal. 

Chrysomela lucida 01. — Cima de 
Matagalls. 



ortOpteros. 

Caloptenus italicus L. — Cumbre de I Gomphocerus Uhagonii 5o/. — Cum- 
Matagalls. I bre de Matagalls, 



(1) El siuituurio do San Segimon, u los L300. 



(2!); 



Cimi.— r:\rrRsTox T;^■T(>^fo^.(')f}Tf•\ v uotAntoa. 



'm 



(iomphocerus biguttulns Z. — Cum- ' Epliippiger Duricui 7?oZ.— San Mar- 

bre de Matagalls; abundante. sal. 

— vn^ans Fieb. — Cumbre ' — vitium /Sfcru. — DesdeSan 

de Matagalls; abundante. ' Marsal d San Segimon ; frecnciiti- 

Ctypliippns cferulescensZ. — Cumbre i simo sobro el Junlperua commu- 
te Matagalls. I nh L. 



HEMtPTEROS. 



Sciocoris terreus Scli. — San Mar- 
sal. 

Eysarcoris inconspicuusH. B. — Cima 
de Matasralls. 



Lyga3us venustus Boeb. — Cima de 
Matagalls. 
— militaris /*'. — Cima de Ma- 
tasralls. 



himenOpteros. 



Athalia spinarumT^. — Matagalls. 

Sirex gigas Z. (;/. — Cima de las 
Agudas. 

Ambly teles homocerus Grav. — San 
Marsal. 

Ephialtes manif estator Z. — San Mar- 
sal; sobre las flores de las umbeli- 
feras. 



Hedychrum lucidulum Dahlh. — San 

Marsal. 
Pompilus melanarius Van der IJnd. 

— San Marsal. 
Psithyrus campestris Pz. (y. — San 

Marsal. 
Bombus hortorum Za<7-.— Cima de 

las agudas; San Marsal. 



DIPTEROS. 

Ocyptera pilipes Zio. ? — San Mar- i Gymnosoma rotundatum Z. — San 
sal. Marsal. 



PLANTAS. 

Erysimum australe G^ay.— San Mar- Viola tricolor Z.— San Marsal. 

sal. j — lutea Hds. 
Biscutella laevigata Z. — San Segi- — v. grandiflora FiVZ.— En Santa 

mon. Fe. 



ANALE3 DE HIST. NAT. — IX. 



16 



234 



AKALES V)V. HIS^TORIA NATURAL. 



(30) 



Sileiie saxifraga Z. — San Segimon. 

Diauthiis Seguierii Chaix. — Cumbre 
del Turo del home , San Marsal y 
San Segimon. 

— monspessulanusZ. — Cum- 
bre del Tuio del home, San Mar- 
sal y San Segimon. 

Sagina procuuibens Z. — Cima de 
Matagalls. 

Alsine striata Gr. — Cumbre del 
Turo del liorae. 

Acer pseudoplatanus Z. — San Mar- 
sal. 

Ilex aquifolium Z. — Santa Fe. 

Sarothammus purgans Godr. et Gr. 
De Matagalls a San Segimon; fre- 
cuente. 

Genista cinerea DC. — En varias 
partes. 

Trifolium aureum Pol. — En varias 
partes. 

Potentilla caulescens Z. — Santa Fe. 

Fragaria vesca Z. — Abunda en San- 
ta Fe y bacia el Tur6 del home. 

Rubus idoeus Z. — Hacia San Mar- 
sal. 

Rosa pimpinellifolia/S'er. — Santa Fe. 

Alchemilla alpina Z. — Cumbre del 
Tur6 del home y Matagalls. 

Cotoneaster vulgaris Lindl. — En di- 
ferentes sitios. 

Amelanchier vulgaris Munch. — Cima 
de las Agudae. 

Epilobium montanum Z. — San Se- 
gimon. 

Scleranthus annuus Z. — Pla de la 
calma y Tur6 del home. 

Sedum album Z.— Cima del Turo del 
lionie. 

— altissimum Poir. var. ? — Turo 
dul liciino. 

Serapcrvivum montanum I.. — Cum- 
bre de las Agudas. 



Saxifraga geranioides Z.— San Se- 
gimon; frecuente. 

Pastinaca sativa Z. b. sylvestris DC. 
— Santa Fe. 

Seseli montanum Z. — Santa Fe. 

Bupleurum ranunculoides Z.— Cima 
de Matagalls. 

Galium vernum Scop. — Cumbre de 
las Agudas. 

— erectum Huds. — Cima del 
Turo del home. 

— papillosum Zap.? — Turo del 
liome. 

Senecio viscosus Z. — Santa Fe. 

— adonidifolius Lois. — San 
Marsal . 

— jacobfeusZ. — Santa Fe. 
Achillea millefolium Z. — San Mar- 
sal; abundante. 

— ageratum Z. — Santa Fe; no 
es escasa. 

Gnaphaliura sylvaticum Z. — Mata- 
galls, en la font del Escot, 

Antennaria dioica Gcirtn. — Cum- 
bres del Tur6 del home y de las 
Agudas. 

Cirsiura lanceolatum Scop. — Cum- 
bre de Matagalls. 

— crinitum Boiss, — San Se- 
gimon. 

— acaule All. — Cima de Ma- 
tagalls. 

Centaurea pectinata Z.— Cumbre de 
Matagalls. 

Microlonchus salmanticus DC. — San 
Marsal; frecuente. 

Carlina corymbosa Z. — Cima de Ma- 
tagalls. 

— acaulis Z. — Santa Fe, cum- 
bre de Matagalls y San Segimon; 
frecuente. 

Tolpis barbata U'. — En varias par- 
tee. 



m) 



Cuni.— EXCURSION ENT0M0L6GTr\ Y BOTANICA. 



2:c 



Leontodon taraxacum Z. — Mata- 
galls. 

Myosotis eylvatica ITfl/fin. — San- 
ta Fe. 

Verbascum pulverulentum Vill. 

— var. floccosum Wk.7 — 
San Marsal. 

Linaria arvensis Desf. — En varies 
puntos. 

Veronica teucrium Z. — Santa Fe. 

Galeopsis intermedia Vill. — En dis- 
tintos puntos . 

Armaria plantaginea W. — Cumbre 
del Tur6 del liome; San Segimon. 

Thymus serpyllum Z. — San Marsal, 
cima del Tur6 del home, San Se- 
gimon. 

— chamsedrys Fr. — San Mar- 
sal. 

Teucrium scorodonia Z. — San Marsal. 

Plantago serpentina Vill. — Cima 
del Tur6 del home y San Segimon; 
frecuente en las hendiduras de las 
pefias. 



Plantago acanthophylla Desne. — 
San Segimon y en otras partes. 

— cynops Z. — En todo el 
Monseny, 

Fagus sylvatica Z. — En toda la 
montafia; frecuente. 

CastaneavulgarisZa??i.— DeViladrau 
d San Segimon y en otras partes. 

Betula alba Z. — San Marsal, San 
Segimon. 

Abies pectinata DC— Santa Fe y en 
otros parajes. 

Jnniperus communis Z. — Cima del 
Turo del home y hacia San Segi- 
mon; frecuente. 

Allium fallax Don. — Cimas del Tu- 
ro del home y de las Agudas, 

Juncus eff U8U8 Z. — Santa Fe. 

Agrostis vulgaris Vitli. — Santa Fe. 

Pteris aquilina Z. — Santa Fe y en 
diferentes partes de Monseny; 
muy comun y abundante. 

Asplenium trichomanes Z. — San 
Marsal. 



LISTA 



'O- 



de los aracnidos que lengo observados en Calclla (1). 



Aranese. 
Oculatse. 



"<:■ 



\ 



Attidse. 



Hyctia Canestrinii Cn. 
Menemerus semilimbatus H. 
Philseus bicolor Wlb. 
Icius striatus CI. 
Calliethera scenica CL 



Calliethera mutabilis Zc. 
Hasarius jucundus Zc. 
Heliophanus Cambridgei E. S. 
— cupreus Wlk. 



(1) Calella es una villa del litoral, distante 19 kilometros de narcelona. 



236 



ANALES DE HTSTORIA NATURAL. 



(S-2) 



Ocyale mirabilis CI. 

Lycosa radiata Lir. 

— perita Z/r. 



Lycosidae. 



Lycosa tomentosa E. S. 
Pardosapalitans E. S. 



OxyopidaB. 
Oxyopes heterophthalmus Ztr. | Oxyopes lineatus Ltr. 



Aranese verse, 

Sparassidae. 

SparassuB spongitarsis Z, Duf. 



Xyeticus cristatus CI. 
Synsema globosura F. 
Oxyptila albimana 2?. S. 



Thomisidse. 



Tliomisus onustus Wlh. 
Runcinia lateralis C. A. 
Tmarus Piochardi E. S. 



Epeiridae. 



Argiope lobata Pal. 

Cyrtopliora opunti.'e Z. Duf. — For- 
ma sus telas en las ramas de los 
naranjos. 

Cyclosa trituberculata Lc. 

Epeira angulata CI. 



Epeira dromedaria TT7/.-. 

— pallida 01. 

— Redii Scl. 

— acalyplia TT7/.'. 
Zilla atrica C. K. 
Tetraguatha extensa Z. 



Therididae. 



Theridion nigropunctatum Zc. 

— formosum CI. 

— simile C. K. 



Steatoda PaykuUiana 117/., 
Pacliygiiatha Degeeri Sud. 
Euryopia acuminata Zc. 



Pholcidae. 
Pholcus plialangioides Fuessl. 



(•^3) Cuni — KxcrnsioN kntomologica y noTANirA.. 2'r, 

Urocteidae. 

Uroctea Durandi Wlk. 

Agelenidse. 
Tegenaria agrestis Wlk. J Agelena labyrintliica CI. 

Dictynidae. 

Dictyna puella E. S. \ Amaurobius Erberi Kys. 

Drassidae. 

Prosthesima feoea E. S. I Chiracanthium striolatmn E. S. 

— lucubrans E. S. \ Anyphseua accentuata VT7/;. 

Draseus lapidosus Wlk. i Pythonissa Aui?sercri Z. K. 

Clubiona parvula Lc. \ 

Aranese gnaphosse. 

Dysderidae. 
Dysdera crocata C. K. 

Aranse theraphosse. 

Avicularidae. 

Nemesia of Sp. ? 

Chernetes. 
Cheliferidae. 

Obisium muBCorutn £each.? 



238 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (31) 

Scorpiones. 
Buthidae. 

Buthus europteus L. — Debajo de las piedras. 

Opiliones. 

Phalangiidse. 

Phalangium opilio Z. 

Acari. 

Ixodidae. 

Dormacenta reticulatus Fab. 

ESPEGIES 

dc insectos que he descubierlo recienleraciilc en Calaliifia. 



LEPIDOPTEROS. 

Lycaena Orion Pallas. — San Miguel I Zanclognatha tarsiplumalis lib 

del Fay. Monseny. 

Polyommatus Dorylis 7i«/«. — Arbu- | Acidalia remutata Z. 

cias. 
Erebia Nerine Frr. — Monseny. 
Hesperia Acteon Esp. — Arbucias. 
— Sylvanua Esp. — Arbucias. 



perocliraria F. — San Mi- 
guel del Fay, 

turbidaria U. S. — Arbu- 
cias. 



Agrotis segetum Schiff. — inornata Hw. — Monseny. 

Segctia viscosa Z'rr. — strigilaria lib. — Monseny. 

Tliaipochares elychrysi libr. I Cidaria pusaria Esjk — Arbucias. 



(:i5) 



Cuni. — EXflRSION KNTOMOLOGirA Y HOTANICA. 



2:i0 



Scopaiia frequentellfx Stt. — Arhn- I Ilypercallia citriualis .Sc. — Mont- 

serrat. 
Bryotroplia umbrosella Z. 
Gelechia cytisella Tr. 



cias. 

Heliothola atralis lib. 

Sciapliila wahlbomiaiia Z. — Barce- 
lona. 

Cocliylis zephyrana Tr. — San Mi- 
guel del Fay, 

Eudemis artemisiana Z. 

Grapholitha compositella F. — Ar- 
bucias. 

— woeberiana Schiff. 

Adela degeerella Z. 

Acrolepia cariosela Tr. 



Coleophora cuprariolla Z. — Mont- 

eerrat. 
Pyroderces argyrogramraos Z. 
Butalis scopolella lib. 

— knochiella //. *S'. 
Micropterys aureatella Sc. — Mont- 

serrat. 
Dimaeseoptilus serotinus Z. 



coleOpteros. 



Amara zabroides Dej. — San Miguel 

del Fay. 
Ophonus Cunii Fairm. sp. nov. — 

Catalufia. 
Philouthus scybalarius A". — Arbu- 

cias. 
Meligetlies ^eneus F. — Barcelona. 
Aulonium bicolor Ilerbst. — Comarca 

de Olot, Vayreda! 
Elmis obscurus 3IuH. 
Cryptohypnus 4 guttatus Lfq). — 

Arbucias. 
Byrrhus melanosticus Fairm. 
Limonius lytbrodes Germ. — San Mi- 
guel del Fay. 
Agrioteg lineatus Z. — Arbucias. 
Adrastus pallens Er. — Arbucias. 
Helodes minuta Z. — Arbucias. 
Cistela fusca III. — Arbucias. 
Rbipiphorus flabellatus F. — Arbu- 
cias. 
Bruchus perparvulus Boh. — Arbu- 
cias. 
Otiorhynchus Noui Slierl. — Comarca 
de Olot, Vayreda! 



Otiorhynclius catalanus Fairm. sp. n. 
— Comarca de Olot, BoWs! 

Meira suturella Fairm. — Arbu- 
cias. 

Trachyphlcous scaber Reclt. — Co- 
marca de Olot, Bol6s! 

Polydrosus confluens Slcph. — Co- 
marca de Olot, Bolos! 
— dichrous Fairm. 

Hypera salvia; Schranli.— Qoxns.rca. 
de Olot, Bolos! 

Sibynes primita Herbst. — Arbu- 
cias. 

Ceuthorhynchus lycopi Gyl. — San 
Miguel del Fay. 

Bostrychus acuminatus Gyllli. — Co- 
marca de Olot, Vayreda! 

Stylosomus ericeti Sufl'r. — San Mi- 
guel del Fay. 

Luperus flavipes Z.— Comarca de 
Olot, Vayreda! 

Longitarsus femoralis Marsh. 

Psylliodes chalcomerus III. — Arbu- 
cias. 



210 



ANALES DE HISTORIA ^^\TUUAL. 



(36) 



ortOpteros. 



Gompliocerus Uhagonii BoL — Monseny. 



HEMIPTEROS. 



Corizus maculatus Fieb. — Arbucias. 

Dictyonota crassicornis Fall. — Ar- 
bucias. 

Monanthia auriculata Costa. — Ar- 
bucias. 

Lygua campestris Fab. — Arbucias. 

Orthocephalus minor Costa. — Arbu- 
cias. 

Orthotylus viridinervis Kb. — Arbu- 
cias. 



Salda geminata Costa. 
var. Cocksii Curtis. — Arbucias. 

Tettigometra impressopunctata Sig. 
Arbucias. 

Cixius discrepans Fieb. — San Mi- 
guel del Fay. 

Euacantlius interruptus Z. — Arbu- 
cias. 

Penthimia producta Ger. — Arbucias. 

Athysanuslimbatus/'tci.— Arbucias. 



himenOpteros. 



Blennocampa ajthiops /'. — Arbu- 
cias. 

Monophadnus luteiventris A7, — Ar- 
bucias. 

Ambly teles homocerus Grao. — Mon- 
seny. 

Trogus lapidator F. — Calella. 

Paniscus testaceus Grav. — Arbucias. 

Epliialtes manifestator Z. — Mon- 
seny. 

Bracon deserter Fab. — Arbucias. 

Omalus auratua DaJdb. — Arbucias. 

Elis villosa /''. — Arbucias. 



Pompilus tropicus £)a/</i.— Arbucias. 

Pogonius liircanus /'.—Arbucias. 

Pliilanthus venustus Zej). — Arbu- 
cias. 

Cataglypliis cursor Fonsc. — Calella. 

Colletes marginata Z. — Barcelona. 

Spbecodes fuscipenuis G^er.— Arbu- 
cias. 

Halictus scabiofac Rossi. —Arbucias. 

Nomia diversipes Zafr. — Arbucias. 

Osmia fulviventris P:;. — Arbucias. 

Antliocopa papavoris Zair. — Arbu- 
cias. 



(37) 



Cuni. — Exri usioN i;ntomol6gica y rotAmca. 



211 



DIPTEROS. 



Haematopota variegata F. — Arbu- 
cias. 

Tabanus vicinus^^<7. — Arbucias. 

Exoprosopa Pandora F. 

Argyromceba sinuata Fll. — Arbu- 
cias. 

Ogcodes zonatus Erich. — Arbucias. 

Leptogaster cylindricus Deg, — Ar- 
bucias. 

Asilus rufibarbis Mg. — Arbucias. 
— rusticus Mg. — Arbucias. 

Chrysopila aurea Mg. — Arbucias. 
— atrata F. — Arbucias. 

Limnia marginata F. — Arbucias. 

Chlorops Cereris Fll. — Arbucias. 

Acidia heraclei Z. — Arbucias. 



Sapromyza marginata Mg. — Arbu- 
cias. 

— plumich(jeta Rond. — Ar- 
bucias. 

Chloria demandata /''. — Arbucias. 

Rivellia syngenesiae F. — Arbucias. 

Nyctia halterata Pz. — Arbucias. 

Ocyptera interrupta Mg. — Arbucias. 

Bacha obscuripennis Mg. — Arbu- 
cias. 

Melanostoma mellina L. — Arbucias. 
— gracilis Mg. — Arbu- 

cias. 

Chrysogaeter coemeteriorum L. — Ar- 
bucias. 

Paragus albif rons Fll. — Arbucias. 



NEUROPTEROS. 



Libellula cancellata Z. — Calella. 

— brunnea Fonscol. — Arbu- 
cias; Calella. 

— cterulescens F. — Barce- 
lona; Calella. 

Diplax Fonscolombii de Selys. — Ca- 
lella. 

— meridionalis de Selys. — Ca- 
lella. 

— striolata Cliarp. — Calella. 

— vulgata Z. — Arbucias; Ca- 
lella. 

Brachytron pratense Mill. — Calella. 

Crocothemus erythraea Bon. — Arbu- 
cias; Calella. 

Urothemis advena Selys. — Cata- 
lu5a. 



Onychogomphus f orcipatus Z. — Ar 
bucias. 

— uncatus Charp. — 

Arbucias. 

Gomphus simillimus Selys. — Calella. 

Brachytron pratensis Miill. — Cale- 
lla. 

— cyanea Mull. — Arbucias; 
Calella. 

Amphiaeschna IxenQ Fonscol. — Arbu- 
cias. 

Calopteryx virgo Z. (race meridiona- 
lia Selys). —Calella. 

— splendens Harris, (race 
xanthostoma Charp.). — Calella. 

Calopteryx hasmorrhoidalis Vand, — 
Arbucias, 



^1 L I B h 



242 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



(:«) 



Lestes viridis Vand. — Barcelona; 
Arbucias; Calella. 

— virens Charp. — Barcelona. 
Platycnemis latipes Ramh. — Arbu- 
cias. 

Ischnura Graellsii Ramh. — Esta es- 
pecie fue descubierta por el sefior 
Graells en las cercanias de Barce- 
lona. 
— elegans Vand. — Barcelona. 

Agrion pulchellum Vand. — Barce- 
lona. 

— cairulescens Fonscol. — Ar- 
bucias. 

Pyrrhosoma tenellum Vill. — Arbu- 
cias. 

Sympycna f usca Vand. — Barce- 
lona. 

Termes flavicolle F. — Calella. 

Sialis lutaria Z. — Barcelona. 



Hemerobius variegatus F. — Barce- 
lona. 

Clirysopa vulgaris Schnd. — Montser- 
rat. 

— nigripunctata E. P. — Ca- 
lella. 

— forraosa B. — Barcelona. 
Palpares libelluloides L- — Calella. 
Creagris plumbeus 01. — Calella. 
Macronemurus appendiculatus F. — 

Arbucias. 

Ascalaphus bteticus Ramh. (race Cu- 
nii Selys). — Montserrat, 

Panorpa meridionalis Ramh. — Ar- 
bucias. 

Limnophilus niarmoratus Ramh. — 
Barcelona. 

Hydropsyche f ulvipes C. — Arbucias. 

Diplectrona felix Mac Machlan.- — 
Arbucias. 



REVISIO PISCIUM CUBENSiUM 



POU 



DON FELIPE POEY 



(Sesion del 7 de Julio de 1880.) (1) 



Anisotremus virginicus. 

(Lam. VIII. Fig. 3.) 

Alg-unos peces en su primera edad difieren del adiilto, ha- 
bieiido recibido nombres cientificos que mas tarde ban aiimen- 
tado la columna sinonimica. Este es uii mal, pero no tan grave 
como al primer aspecto se declara, porque el nombre queda 
de tipo en la liistoria del pez, y es un dato adquirido para la 
ciencia. En este caso se encuentra el Anisotremo inscrito en 
los presentes Anales, iv, pag*. 117, nombrado en mis Memo- 
rias, II, p4g-. 187, Pristipoma spleniatnm, larg*o de 74 milimetros, 
fig-urado en esta revista, lamina citada, del cual he visto otro 
individuo, larg-o de 10 centimetros. 

El Anisotremits spleniatus, como lo indica la fig-ura, carece de 
fajas long'itudinales amarillas yde faja vertical sobre la reg-ion 
orbitaria;, con.servando la humeral. Dos fajas pardas delg-adas 
recorren long-itudinalmente el cuerpo, tanto encima como de- 
bajo de la linea lateral, una mejor expresada que otra; en el 
pediculo caudal lleva a cada lado una mancha redonda negra, 
y elborde de la dorsal espinosa es ampliamente neg-ro. Puede 
ser elj6ven del Anisotfemm mrginicus: me inclino k creerlo, 
porque el numero 99 de estos Anales, long-itud 126 milimetros 

(1) Nota. Los numeros puestos al pie de las especies descritas corresponden k ro.i 
Ichthyologia ciiJjana manuscrita, 



2U ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

couserva el borde negro dorsal; pero ya se presenta la faja 
orbitaria y alg'unas fajas amarillas longitudinales, lo cual y{> 
ve ig-ualmente en el Album manuscrito de Sagra, tab. 59. 

Genus Acanthurus. 

Abundan en la isla de Cuba tres especies de Acantkimis, 
vulg'armente llamados Barheros, no bien disting-uidos por los 
autores, por lo que importa dar sus caracteres diferenciales: 
son las especies denominadas diiruvgus , 'plilelotomus y tractus. 
Esto se hace tanto mas necesario, cuanto que Cuvier y Valen- 
ciennes lian desconocido el cJiimrrjus de BIocli, y el Dr. Giin- 
tlier lo ha confundido con el phlehotonm^. 



Acanthurus cseruleus. 

A cant/mms cm'uleiis Bloch, Syst. Ickt., p. 214 (1801). 

Ya se sabe que e\ A c(lnt/mr us c^mleus dehe su nombre espe- 
cifico al color azul de su cuerpo, recorrido long-itudinalmente 
por fajas claras; caudal bien escotada en los adultos, lobulos 
ig-uales con borde posterior blanquecino; sedisting-ue ademas 
por la altura del tronco y por el surco amarillo de la lanceta. 

La especie nombrada en mis Memorias, u, p^g. 207, Acaio- 
thurus hrevis, tiene pr6ximamente la misma altura y difiere 
por el color general. Es aceitunado por el dorso, mas amari- 
llento en los costados y en el vientre; dorsal y anal verdosas. 
las otras aletas amarillentas. La altura del cuerpo unida k las 
fajas long-itudinales que lo recorren, me inclina A creer que es 
el j6ven del A. ccemleiis de Bloch. 

Este es el lugar de decir algo acerca del Chcelodon nigricans 
de Linne. Cuvier y Valenciennes, Poissons, \, p6g. 190, hau 
suprimido del todo este nombre especifico, porque ha dado 
ocasion, dicen, k toda suerte de confusiones. Mas el doctor 
CJiinther lohaaceptado en su catAlogo, llevandolo a la sinoni- 
111 ia del A. cariiletcs de Bloch, y lo mismo ha hecho el senor 
(ioode eu los Feces de Bermudas. Este mgricans de L. vioue a 
ser el Chcelodon cauda eequali utrinquG aculmld de Artedi, 
Sj^ec.^ p. 90, el cual por su hocico prolongado, su caudal trian- 
gular y (Ic puiitas iguales debe ser referido al A . 'phhhotomus . 



(:{) Poey. — in^visio iMsnrM ci-nKNSirM. 2ir, 

El voi'dadcro crrrulcuf; no os ol 'iiigrescens do Artcdi, sino su 
Ch(P(odon I'hicls' loDf/iludiualihus raHK.i, Spor., p. 80, que so 
da ;'i coiiocor jior osto oan'ioter, y \)()v lo (pio afiade el alitor: 
cor2)us latum , cavda magna ^ hi/area: macula magna , lunula (a. 
albescens in extrenio caudce. El Chmtodon nigricans dc IJlocli 
(iiec L.) que el Dr. Giinther pone en la sinonimia del chirur- 
giis, pertenece al C(Bruleiis, por la elevacion de su cuerpo y ])or 
los lobulos ])r()lono'ados do la onudal. 



Acanthurus chirurgus. 

(LAmina VI.) 

Ch(Btodon cMr%rgusV\oc\\, IcJith.. tab. 208(1786). 

AcromimsfiisciisGvowow, Syst. ed. Gray, \). 191, ^yw. excl., 1854. 
Esta especie est{\ caracterizada por una frente poco convexa, 
caudal medianamente escotada, fajas neg-ras verticales bas- 
tante anchas sobre el cuerpo. Laaltura entra dos veces en la 
long'itud del cuerpo medido hasta la terminacion del surco. 
Las aletas medianas est^n cubiertas de fajitas oblicuas para- 
lelas. — Refiero aqui el sinonimo g-ronoviano por la expresion 
que se lee en el Zoophyl., num. 353: caput siiperne a dorso olli- 
qiie declive . — Num . 1 87 . 

Acanthurus phlebotomus. 

(Lamina vii.) 

A ca7it/im'us phleboto77ins Ciixier et Valenciennes, Poissons, x, 
p^g-ina 176, tab. 287 (1835). 
Esta especie difiere de la anterior por el hocico m&s prolon- 
gado y convexo en su parte superior; caudal triang-ular, ap6- 
nas escotada, fajas neg'ras verticales muy ang-ostas, expuestas 
k desaparecer despues de la muerte: carece de fajas oblicuas 
en las aletas medianas.— Num. 215. 



246 ANALES DE HISTOBIA NATURAL. 



Acanthurus tractus. 



Acanthinis tracUis Poey, Memorias, ii, p. 208 (1860). 
Cut, et Val., x, p. 168, Chat, chirurgiis, nee typus. 

Lo que disting-ue esta especie de las dos que preceden es la 
long-itud de los lobulos caudales, principalraente el superior, 
notablemente m^s larg-o que el inferior: su borde posterior 
termina por un filete blanquecino. El hocico declina mediana- 
mente. La aleta dorsal lleva fajas oblicuas. El cuerpo carece 
de fajas negras verticales, k no ser que desaparezcan constan- 
temente despues de la muerte. — La sig-uiente frase de C V. se 
refiere con exactitud k esta especie: «La caudale est 6cliancr6e 
en croissant jusqu'au tiers a peu pres de sa longueur; ses 
lobes son aiguises en pointe et le sup^rieu^ est plus long que 
rinf6rieur.» — Num. 447. 



Labrosomus nuchipinnis. 

CUnus micMiminis Q. et G., Voy Uranie, ZooL, p. 285. 

Ya se sabe que el (/ es el Climis capiUaius de Valenciennes, 
in C v., XI, p. 377, y la 9 el CI. pectinifer del mismo, p. 374. El 
maclio se distingue por la cabeza y cuello enrojecidos, y las 
aletas de un solo color. La manclia negra opercular est^i 
visiblemente rodeada de bianco, k veces de rojo. La liembra 
no of race en la cabeza y cuello el citado color rojo; las aletas 
pecto rales y la caudal llevan llneas verticales negras ; la man- 
clia opercular es poco visible, porque el borde claro que de- 
biera desprenderla no estA bien expresado. Escamas relativa- 
mente grandes, pr6ximamente 65 en una linea longitudinal. — 
Num. 346. 



Labrosomus microlepidotus. 

(Lamina viii. Fia. 2.) 

La longitud de este pcz adulto es tanta 6 mas (jue la de la 
especie anterior. l;i cnal inido 180 millmetros. El color de la 



(r,) Poey. — -RriYTsTo nscirM crnRNSiuM. ^n 

cabeza es parcio, prosentaiulo el adorno do puntos amarillos 
esparcidos por sii parte inferior y por la membrana branquios- 
tega. Las aletas pectorales y la caudal tienen alg-unos piintos 
nen-ros. Las escamas son pr6ximaniente en ninnero do 110 en 
una linea loneMtudiual. — Num. 219. 



Limia cubensis. 

Limia mhe^isis Poey, Memorias, i, p. 388. 

He descrito esta especie en mis Memorias come distinta del 
Poecilia vittata de Guiclienot, fundado en la diferente posicion 
del ojo; pero como este cari'icter varia en los innumerables 
individuos que se pescan en los arroyos de la isla de Cuba, he 
adquirido el convencimiento de que se refieren a una sola es- 
pecie. El Sr. Guichenot, in Sagra, tab. v, fig-. 1, es primero en 
tiempo; pero su nombre especifico se funda en un cardcter 
err6neo, cual es el de una faja blanca long-itudinal en medio 
del cuerpo. Presenta ademas laaletaanal muy atrasada, lo que 
es otro error de no poca importancia. Por estas razones reclamo 
la preferencia para el nombre de la especie. En el estado fres- 
co, la faja descrita y fig-urada por Guichenot no existe: el 
ligero reflejo blanquecino que se nota en aquella reg-ion, no 
autoriza la denominacion del autor, y solamente pudo hac6r- 
sele visible en un individuo larg*o tiempo conservado en alco- 
hol y privado de escamas. — Num. 347. 

El Dr. Giinther pone mi g-^nero Limia en la sinonimia del 
Pcscilia; pero lo mucho que adelanta en la hembra la aleta 
anal, lo separa de este ultimo g-^nero. 



Rivulus cylindraceus. 

(Lamina viit. Fig. 1.) 

Rimilus cylindraceus Poey, Memorias, ii, p. 308. Eniimeratio in 

Anales de la See. Esp. de Hist. Nat., p. 183, excHsa 

figura. 

La lamina v, fig*. 4 de los Anales pertenece k la especie que 

sig-ue. — Del Mvnh(,s cylindraceus he visto cf y 9 de 35 4 40 mi- 



218 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 

limetros. Eu el ag-uardiente, despues de una conservacioii pro- 
longada, aparecen pardo-rojizos. El cT lleva en el pediculo 
caudal la mancha ocular. En ambos sexos,, la posicion de las 
aletas verticales es la misma. La distancia entre la punta cau- 
dal y la base anterior de la dorsal, ig-uala la de este punto {i la 
mitad del ojo. — ?sum. 366. 

Rivulus marmoratus. 

Poey, in Anales de la Soc. Esp. de Hlst. Nat., tab. 5, fig*. 4, 
Rivulus cylindraceus, nee typus. 

Teng-o en mi poder dos ejemplares que creo haber recibido 
de D. Rafael Arang-o; y son de Cuba;, si no existen en los Es- 
tados-Unidos de America, de donde el profesor Gill me ha 
mandado alg-unas especies de Cyprinodontes. La mancha ocu- 
lar anunciaque son machos: son de 55 milimetros. 

Difiere de la especie anterior por la dorsal m^s atrasada, 
pues su distancia k la extremidad caudal ig-uala la de dicha 
dorsal al op^rculo, causa por que la anal aparezca m^s adelan- 
tada. El cuerpo es jaspeado de manchas ya claras, ya oscuras. 
Una mancha negra se nota encima de la base de la aleta pecto- 
ral. — Ni'im. 774. 

Genus Congromursena. 

G6nero e.stablecido el ano de 1856 por Kaup, en Apodes, pA- 
g-ina 108, con el nombre de Congermwmm. Es posterior al 
OpMsoma de Swainson, Nat. Hist., ii, p. 334 (1838); pero este 
g6nero debe considerarse como nulo, no obstante haber sido 
aceptado por Blceker, Ail. Ic/it//., Miir., p. 27, y mejor carac- 
terizado. Si nos atenemos k Swainson^, las especies cubanas no 
pueden llevar este nombre g-en6rico, pues aludiendo el autor 
k las ang-uilas, supone la dorsal i\\ny retirada, y asl aparece 
en su primera especie, OpMsoma mttata, no citada por el doc- 
tor Guuther. 

Congromuraena impressa. 

Conffei' impressus Voey, Mem. Cuba, n, p. 318(1860). 

La boca estA hendida hasta la parte anterior de hi ])U])ila: los 



p) Poey. — t^evt«;to risriTM ct-renstt'm. 249 

dientes son pequefios, io-uales, vehitinos; la linea lateral se 
pronuncia con eminencinsy depresionos nlternntivas, de cuyo 
aspecto sale el nombre especllico. 

El Dr. Giinther, Catal., viii, p. 41, me pone en la sinonimia 
del Murmia haJearica deLa Roche, Ann. Mus., xiir. 1809, pa- 
ft'ina 327, tig*. 3, con otros muclios sin6nimos, entre los cuales 
est^ el Miircencb Cassini de Risso, que tiene una faja anclia 
lateral plateada. la cual va disminuyendo hiVcia la cola, y el 
Congermurana MIearisde Kaup, que tiene el cuerpo punteado 
de negro. El impressus es blanquecino, dorso parduzco, ribete 
neg-ro 4 lo larg-o de las aletas medianas. — Num. 135. 



Congromurdsna analis. 

Conger analis Poey, Mem. Citba, 11, p. 318 ("1860); Congromurand 

analis, in Anales de la Soc. Esp. de Hist. Natural. 

V6ase p. 194. 

La diferente long-itud de la cola, medida desde el ano, ha 

sido tomada en consideracion para imponer el nombre especi- 

tico, pero esa longitud varia considerablemente. La mejor dife- 

rencia que disting-ue esta especie de la anterior, consiste en la 

boca hendida hasta la parte posterior de la pupila, y los dien- 

tes m^nos numerosos, c6nicos , fuertes, notablemente los 

premaxilares. El Dr. Gtintlier duda de este ultimo caracter; 

pero lo he visto confirmado en un individuo reciente. La linea 

lateral se pronuncia poco. — Niim. 334. 



Mursenesox curvidens. 

Mnrcenesox Samnna Poey (ex Cuvier), in An. Soc. Esp. de Hist. 
Nat. , V, p^g". 194, 
Desconfio de la sinonimia del Dr. Giinther, que bajo el 
nombre de Mureenesox Savanna ha refundido, k mi entender 
dos especies en una, k saber: el Savanna de Cuvier y Bennet 
y el Curmdens de Richardson. Cita adem&s el Conger irasi- 
liensis de Ranzani, el Cynoponticiis ferox de Costa y el Conger 
limbatns de Castelnau. Cuvier, R. an., 1829, no da m^s que el 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 17 



250 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) 

nomlDre, la Savanne de la Martinique y la posicion de la dor- 
sal; Bennet lia fijado laespecie, lamismaque Kaup describe y 
disting'ue del Ctcrvidens. Ig-noro cukl viene k ser la de Ranzani 
y Costa, y si tienen la prioridad sohre Richardson. Castelnau 
es posterior. — Num. 19. 

Genus Leptoconger (1). 

Cuerpo miiy prolong-ado , contenieudo en el tipo setenta 
veces su altura; hocico ag-udo; el ^ng-ulo dela boca se extiende 
mks, alld del ojo h una distancia de medio diametro ocular; 
dientes pequenos y robustos, todos uniseriales y con la punta 
m^s 6 menos embotada. Abertura nasal anterior tubulosa; la 
posterior delante del ojo, al cual se aproxima eu un nivel ele- 
vado. Orificio branquial pequeno; radios branqui6stegos nu- 
merosos. Aletas verticales confluentes escasamente en la mis- 
ma punta de la cola^ muy bajas^, casi rudimentarias, salvo liacia 
la extremidad posterior, donde son un poco m^s altas. La dor- 
sal se aproxima k la pectoral, y no es posible con un simple 
lente determinar su principio con fijeza. La cola es m^s larga 
que lo restante del cuerpo. Comparado con los g^neros mka 
pr6ximos de la misma familia (Conger, Congromurana, Urocon- 
ger, Oxyconger, Neoconger) no es ning-uno de ellos. 



Leptoconger perlongus. 

Neoconger perlongus Poey, in Aom. of the Lyceum of Nat. Hist. 
ofN. Y., XI, p. 67, tab. 9, fig". 3-4 (1874). 
Esta especie, estudiada dc nuevo, confirma los caract6res 
g-en6ricos exprcsados. Los dientes maxilares, vomerinos y los 
premaxilares, lo mismo que los inframandibulares son unise- 
riales. Los maxilares se continuan con los premaxilares, no 
liabiendo visto en el interior de la mescta etmoidal mAs que 
un solo dientc posterior de cada lado. Todos estos dientes 
son i)equcnos, de base robusta y de punta alg'o embotada. 
Contando desde la extremidad del hocico, los ocho primeros. 



(1) Familia Cougridi. 



(9) Poey. — REvisio risciuM cubrnsium. 251 

que son los prcmaxilarcs, y alg-unos do los maxilares, son 
mayorcitos; los otros, liasta completar vcintidos, van dismi- 
nuyendo jior grados liasta pouerse g-ranosos. Los primeros 
dientes vomerinos son como los premaxilares, los otros muy 
pequeuos. La mandibula inferior llcva dicntcs ig'uales a los 
superiores, y por dclantc, conio principio dc scrie interna, no 
hay m^s que un diente de cada lado.— Num. 639. 

Erratci. La fig-ura dada en los Anales de Nueva York pre- 
senta la boca raenos hcndida de lo que ha dc ser. 



Fatnilia Myridi. 

He creido oportuno establecer esta familia intermedia entre 
los Congricli y los Oiiliiclithyicli: tiene de los primeros las ale- 
tas verticales confluentes; de los segundos el orificio posterior 
de las narices situado debajo del labio. La pectoral existe. — 
A esta familia pertenece el MyropJds microstigmius Poey. 



Familia Ophichthyidi. 

Sin6nimo: OpJiisimdi de otros autores. 

Esta familia tiene por car&cter esencial la abertura posterior 
de las narices, situada debajo del labio. Adem^s se nota que 
las aletas verticales no son confluentes^, pues acaba la cola en 
corto espacio c6nico y desnudo : la aleta pectoral existe. 

Genus Ophichthys. 

Este g^nero fue establecido por Abl, segun nos ensena el 
doctor Giinther, en Specimen IchtJiyol., 1789, p. 9. 

Juzgando per los tipos del autor, Miirmna onaculata y M. fas- 
data, que corresponden dmbos al M. coludrina de Boddaert,. 
sus caract6res son los siguientes: dientes graniformes por 
todas partes, dorsal adelantada hasta la region occipital, pec- 
toral rudimentaria. Adem&s la boca es medianamente hen- 
dida, los ojos pequeiios, k media distancia entra la extremidad 
del liocico y el &ngulo de la boca, garganta amplia, cola m^s 



2o2 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (10) 

larg-aque lo restante del cuerpo. Los ojos miran lateralmeiite 
y tienen la pupila redoiida. 

El g-6nero OpMsurus es de Lac^pede, Poiss., u, 1780; tipo 
el 0. opMs del autor, il/?;r^«« maculosa de Cuvier: es un sin6- 
nimo exacto y posterior en fecha del Ophichthys de Ahl. No 
puedo, por consig'uieiite, aceptar la pr^ctica de Bleeker^ que 
aplica el nombre de OpMchthys k las especies de dientes ag-u- 
dos, dorsal atrasada, pectoral desarroUada, hoy mi g-enero 
Oxyoclontichthys, y el de Ophism'iis, h los verdaderos OpMch- 
thys de Ahl, que tienen dientes g-raniformes, la dorsal adelan- 
tada, la pectoral rudimentaria. 

El Dr. Giinther, Catal,, viii, ha reunido bajo el nombre de 
OpMchthys treinta subg-^neros, k saber, todos los de la fami- 
lia, si se exceptua el g-6nero Lmramus; sin distincion de forma 
de dientes, posicion de la dorsal, desarrollode la pectoral. 

El g-^nero Pisodontop)Ms ( PisoodonopMs de Kaup) fu6 creado 
para las especies que tienen los dientes g-raniformes, sin dis- 
tincion de aletas : lo limito k su primer tipo, P. cancrivonis, 
que tiene la dorsal posterior k la abertura branquial y la pec- 
toral bien desarrollada. Otros PisoodonopMs de Kaup perte- 
necen al g^nero OpMchthys, v. g-., las especies cubanas que en 
este liltimo g-^nero describo. De paso dig-o que la denomina- 
cion de PisodontopMs es inexacta, porque sig-nifica olldio de 
dientes granosos: debe mudarse en Pisodontichthys. 



Ophichthys latimaculatus. 

OpMsurus latimacuJatus Poey, Repcrt., ii. p. 252, tab. 3. fig-u- 
ra 1 (1867). 
El Dr. Giinther refiere esta especie al Ophisiirns pardalis de 
Valenciennes, lo mismo que el PisoodonopMs oculatus de Kaup. 
Seg-un la descripcion de Giinther, tiene la abertura de la 
boca entrando cuatro veces en la long-itud de lacabeza: es tres 
veces en mi especie; y Valenciennes no menciona el jHinto 
bianco central de las manchas pardas. El color g-oneral y la 
disposirion de las manchas son diferentes en el gutlidatus. En 
cuanto al oculatus^ se aproxiraa m&s A la especie cubana quo 
(i\ pardalis. suponiendo crrunca la mcdida do la cola; pero la 



(II) Poey. — UEVLSIU I'I.sL'H M ClUENSirM. 2.-^3 

pectoral cs mitad inds corta y cl centre do las manchas no os 
bianco. 

El OpJiichthys Jatimacnlatus es acflitunado por oncima y los 
costados, amarillo por debajo. Las manclias son de un pardo 
aceitunado de llmites indecisos y ccntro amarillonto: h&cia la 
mitad de la cola el centro desaparece. Dientes multiseriales, 
granosos, mayores en la nieseta etnioidal, pequeiios en cl nia- 
xilary en el vomer; son pequefios en el inframandibnlar, pcro 
anteriormente mayores y mAs numerosos: no se dejan ver por 
fuera. Ojos cubiertos por la pieL— Num. 606. 



Ophichthys longus. 

OpMsiirus longiis Poey, Rej'iert., ii, p. 254 (1867). 

El Dr. Gimtber, Catal., viii, p. 83, trae un 0])Mchthys acu- 
minatxis de Gronow, ed. Gray^, 1854, en cuya sinonimia me 
pone, y tambien al Pisoodonoj^his guUuIatus de Kaup, Apo- 
des, p. 21, tig". 10. La descripcion de Gronow puede aplicarse 
k las tres especies cubanas, no bastando que el autor haya 
dicbo que las mancbas son blancas, mayusculas y apartadas: 
en rig'or no es la misma especie. El Dr. Giintber nos deja 
en la misma indecision y tambien el Dr. Kaup, que ademas 
senala muy poca distancia entre la comisura de los labios y 
la abertura branquial. 

Pardo aceitunado por encima, amarillento por debajo. Man- 
cbas p^lidas de contorno indeciso, teniendo en el centro un 
punto g-rueso amarillo cercado de un ribete negTO. La dorsal 
tiene la orilla un poco oscura. La llnea lateral es de relieve, 
visiblemente punteada. El tubo anterior de las narices es tim- 
briado.— Num. 180. 



Ophichthys pisivariuso 

Poey, in An. Soc. Esp. de Hist. Nat. V. p. 196, Pisodontophis 
guttulatus (ex Kaup) nee typus. 
El PisoodonopMs guttulatiis de Kaup es la especie que mds 
se aproxima, sin6nimo en Giintber de Murana acuminata de 



254 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) 

Gronow, que dice ser las manclias apartadas, siendo aproxi- 
madas en la especie actual. 

Por encima aceitunado, por debajo amarillo palido; cabeza 
de fondo pardo-rosado. Las manclias delcuerpo son amarillas, 
del tamano de un g-arbanzo, indecisas en sus bordes y sin 
punto central ; en la cabeza son menores y naranjadas. La 
dorsal tiene un filete bianco. La linea lateral no es visible. — 
Niimero 197. 

Genus Oxyodontichthys. 

He creido necesario establecer este g6nero, que comprende 
los OpMchthyidi de dientes agudos, dorsal posterior a la aber- 
tura branquial, pectoral bien desarrollada. 

Cuerpo muy prolong-ado, al principio cilindrico, despues 
comprimido. Cabeza convexa, ag-uda; ojos mirando lateral- 
mente, con la pupila lineal, adelantados con respecto al &n- 
g'ulo de la boca, que es medianamente liendida; g-arg-anta ^m- 
plia. Hay dientes vomerinos. Cola m^s larga que lo restante 
del cuerpo. 

Hay en Cuba cinco especies de este g-enero, k las cuales he 
dado los nombres de chrysops, pcmcijiorus, macrnrus, y dos lUc'is 
que pong"o k continuacion. 



Oxyodontichthys limbatus. 

Es el mismo que he nombrado OpMchtliys hrachyunis en mi 
Synopsis, p. 426, y le mudo ahora el nombre porque el epiteto 
especifico no le conviene, superando la cola al cuerpo 2 V? lon- 
gitudes de la cabeza. — Num. 257. 



Oxyodontichthys nova species? 

La especie nicVs pr6xima es el Ox. macrnrus. Difiere per el 
hocico m^s corto, 1 Vs di;'imetros oculares (1 Vs t"'n un macrn- 
rus de 525 milimetros); dorsal scparada un diametro de la 
punta pectoral (medio diametro m^s adelantada que dicha 
punta); borde de las aletas verticales negruzco (unicolor); 6m- 



(13) Poey. — Riivisio risciuM cubensitm. 255 

has proximamonte do i<^-unl altura (dorsal mitad ma.s alta que 
la anal). Loii^-itnd total 378 inilimetros, csto i\s, 138 -j- 240, 
superaiido la cola al cuerpo 2V7 long-itiides do la cabeza(2V7)- 
Los dientes son pequefios, ag-udos, muclios en la meseta ctmoi- 
dal; los del v6mer son, al parecer, en dos series. Color oliv&- 
ceo por encima, amarillento claro por debajo. Aletas verticales 
del color del cuerpo, con orilla negTUZca. JCs de notar que en 
el ag-unr(li(nite la pupila se mostraba redonda. — Num. 805. 

Para dar un nonibre especitico h este ni'imero im porta ave- 
riguar, en vista de otros individuos, si los caract6res son 
constantes. 

Gymnothorax infernalis. 

(Lamina ix. Figs. 1 y 2.) 

Murana infernalis, Poey, Mem., 11, p. 347, 354, 416 (1861); 
Repert., 11, 258,426, G-.inf.; Enwnemtio , in An. de 
LA See. Esp. DE Hist. Nat. V. p. 197, Gf. afer. 

Color. — Aceitunado, variando al morado y al verde. Lineas 
longitudinales por la cabeza y aletas ; algunas muy finas ver- 
ticales en la dorsal y en el cuerpo. El ano es rojo rodeado de 
negro. Los rasgos del cuerpo son k veces nulos. 

Pormenores. — En un individuo de 1.450 milimetros de largo, 
la cabeza ocupa 205 milimetros , el tronco 525, la cola 730 ; la 
hendidura bucal 95. La altura mayor del tronco entra once 
veces en la longitud total. La abertura branquial es mayor que 
el di^metro del ojo. La aleta dorsal en el primer tercio del 
tronco asciende k 45 milimetros, lu6go baja a 30; la altura de 
la anal es 20. — Cuando el color es de un verde pronunciado se 
quita lavando el cuerpo, que ent6nces queda morado.— Los 
dientes vomerinos son biseriales; los otros completamente 
uniseriales en el adulto, salvo los faringeos que son biseria- 
les: los primeros maxilares 6 inframandibulares son largos y 
fuertes y van disminuyendo h^cia atras. Es probable que el 
numero de dientes crezca con la edad, excepto la linea inter- 
media etmoidal que contiene siempre tres dientes formidables: 
los externos de la misma meseta son cinco 6 seis de cada lado. — 
El occipital superior no contribuye k formar el canal semicir- 
cular: en su parte anterior externa se ven dos pequenos agu- 



256 ANALES BE HISTORlA KATURAL. (14) 

jeros que penetran en la cavidad craneal. La primera vertebra 
se articula con el craneo por medio de una eabeza que entra 
en una cavidad cotiloidea; su neurapofisis no cabalg-a. Las 
vertebras abdominales, en tamano y robustez, van de menor a 
mayor. Radios dorsales 320; anales 210, todos simples inarti- 
culados. 

Olfservaciones. —Confi'ddo en la autoridad del Dr. Giintlier, 
Calal., VIII, p. 123, pusemi G. infernalis en la sinonimia del 
Gr. afer(\.Q Blocb, Ichth., tab. 417, como se ve en los Anales 

DE LA SOCIEDAD ESPANOLA DE HiSTORIA NATURAL. CreO qUC me 

he equivocado g-randemente, bastaudo para demostrarlo la 
simple inspeccion de los colores presentados por Blocli, los 
cuales corresponden m^s bien a la especie que sig-ue, Esto me 
liace dudar de la sinonimia entera del mismo Dr. Glinther 
acerca de la especie que denomina Murmna afra, en la cual, 
adein&s de la infernalis, incluye las que llevan los nombres 
especificos de fimebris, lineopinnis^ prasina, boschii, mono- 
chroiis, tristis, westj)kali y jacksoniensis. Alde&cnhiv los colores 
el Dr. Giintlier dice solamente que el animal es pardo-oscuro, 
aletas no marg-inadas de bianco: da por patria ainbas Indias. 

Comparaciones. — Comparada la descripcion del Dr. Giintlier 
con la que aqui doy, entre parentesis, de un individuo de 
1.450 inilimetros de largo, daria resultado nrks exacto si el 
Doctor liubiera indicado la long'itud totals que tanto influye en 
las medidas refe rentes 'h la posicion del ojo y en otros caracte- 
res propios de la edad. «Ojo alg-o m^s cerca del ing-ulo de la 
boca que de la extremidad del hocico (mas distante); tube de 
las narices anteriores ig-ual al diametro del ojo (a la mitad); 
color pardo-negTO (verdoso, con lineas 4 lo larg-o de los caclie- 
tes y de las aletas) . 

Comparando el Murand tristis de Kaup, el tubo de las nari- 
ces anteriores se extiende mas alia del labio (no alcanza al 
labio); color negro, con alg-unos puntos pardo-amarillos poco 
visibles (verdoso). 

El Tliyrsoidea linneopinnis descrito por Kaup dilicrc uota- 
blemente por los dientes inframandibularcs. 

Ilisloria. — Fez coinun: crece hasta 50 libras. Se aloja en las 
cucvas do los arreciles, de dondo parte a buscar alimento, y k 
veces sale del ag-ua si cree liallarlo jjor la orilla. Los dientes 
larg'os y robustos en un pez de este tamaiio haceii la mordc- 



(15) Poey. — HEVisio risciuM cubensium. 257 

dura peligTosa. El animal es audaz, y ajfirnnos afirman quo 
ataca al hombre. 8u carne es sospechosa, piidieiido ser el dafio 
que causa deteriniuado por una enfermcdad que se declara 
por el color verde; el cual es probablemente producido por 
veo-etales microseopicos. He visto el interior de la boca cu- 
bierto de una membrana 6 capa verdosa que se desprende con 
la punta de una cucliilla, y es de la misma naturaleza que la 
que reviste todo el cuerpo. 

En individuos m<Vsj6venes que el actual la cola es mas larg-a 
que el cuerpo.— Niim. 398. Vulg-., Morena verde. 



Gymnothorax picturatus. 

(LAmina X. Figs. 1, 2 y 3.) 

Qymnothorax rostratus (Ag.) Poey, Synopsis, p. 417, nee typus; 
Emimeratio, in An. See. Esp. de Hist, Nat. V. p^- 
g-ina 200, G. num. 227. 

El individuo correspondiente k la fig'ura 3 tiene de larg-o 
322 + 380 milimetros. Mandibula inferior atrasada; tubo de 
las narices interiores extendi6ndose mds allA, del labio. Dien- 
tes de la meseta etmoidal larg-os, en numero de tres interme- 
dios, cinco 6 seis externos de cada lado, con otros pequenos 
intercalados ; los vomerinos, pequenos y uniseriales; losmaxi- 
lares con una serie externa de dientes pequenos y cinco inter- 
nos muy larg'os; los iuframandibulares en numero de 24, los 
cuatro primeros muy larg-os y escotados en su parte posterior, 
los otros pequenos 6 ig-uales. La fosa nasal estA cubierta pos- 
teriormente por un arco vertical compuesto de tres huesos: 
hay en la fosa un pequefio ag-ujero que parece comunicar con 
otros que se notan en la extremidad del hocico, parte supe- 
rior, Los colores son de fondo muy bianco, manchas pardas; 
las pequenas redondas son neg-ras : las hay blancas en la ca- 
beza. La piel es lustrosa. — Num. 229. Vulg-., Morena pintada. 

El individuo correspondiente a las fig-uras 1 y 2 es de fondo 
amarillo p^lido, salvo debajo de la cabeza, donde es bianco. 
Manchas pardas, menores encima de la cabeza, Orilla de las 
aletas negra. 411 + 470 milimetros. 

Observaciones.—\L\\ la sinonimia del Murcsna moringa de 



258 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (16) 

Cuvier, que corresponde a la lamina 21 de Cateshy, tomo ii, lia 
puesto el doctor Gtintlier el M. moringa de Ricliardson, co- 
piado por Kaup, el Gymnothorax fostmtus de Ag-assiz, el Mn- 
reno])Ms curvilineata de Castelnau y el M. pxmctata de Gro- 
now, ed. Gray. Yo ag-rego con duda el Gymn. afer de Blocli, 
Ichth., tab. 417, que el Dr. Giintlier refiere por razones que 
ig-noro k mi Grymn. infernaUs^ tan distinto en los colores. 
Bloch, Ag-assiz, Richardson est&n de acuerdo en que la loug-i- 
tud de la cabeza entra dos veces y un poco m^s en la del tron- 
co; mi^ntras que en los individuos cubanos entra dos veces y 
media. Este caracter constante me oblig-a k constituir otra 
especie, ya sea la cabeza m^s corta, ya el tronco mds larg-o. 

El Crymnothomxafer^Q Block ditiere adem^s en que elfondo 
es neg-ro y las manchas amarillas, debiendo ser todo lo con- 
trario. El Miirmna imnctatci de Gronow est^ tan brevemente 
descrito que no permite determinar la especie, estando adem^s 
su nombre especifico empleado con auterioridad por Bloch. No 
he visto el mirvilineatco de Castelnau, y lo dejo donde el doctor 
Giintlier lo ha puesto, porque se hace ya urg-ente dar nombre 
k un pez tan interesante por su tamauo, su abundancia y las 
dudas que suscita. Es de notar que la fig-ura de Spix, presen- 
tada por Agassiz, tiene la dorsal adelantada hasta encima 
del ojo. 

El Qymnothorax moringa de los autores se encuentra en va- 
rias reg-iones de ambas Indias : tal vez se han confundido m4s 
de una especie. En los mares mismos de Cuba aparecen dos 
variedades notables : una lleva aqui propiamente el nombre 
depicturata, tig-ura 3, y la otra se presenta en las figuras 1 y 2. 



Organos copuladores de los peces 
elasmobranquios. 

Los machos de estos animales (selacios do Cuvier) ostein 
provistos de largos ap6ndices llamados organos copuladores, 
que parten de la base interna de las aletas ventrales; su fun- 
cion no cst4 bicn determinada, y lo seril el dia que se demucs- 
tre una comunicacion entre el fli'iido en ellos contenido y el 
canal deferente del sexo masculino. 



(17) Poey. — REvisio risciuM cubensium. 259 

La cucstion ha qiiedado indecisa porqiic no todos se han 
colocado en cstc terrcno, manteni6ndose cnccrrados en un di- 
lema, k saber: si dichos 6rg'anos son de prehension para suje- 
tar k la hembra en el ayuntamiento de los sexos, 6 si son de 
intromision meramente excitadores. Cuvier, Poiss.^ i, p. 536, 
es de la primera opinion, y tambien Dumeril, Poiss., i, p. 240. 
Yo digo que pudieran ser k un tiempo 6rgano3 de prehension 
y fccundacion : lo primero es evidente; lo seg-undo cs lo que 
se trata de averig-uar, y no hay que pensar en la funcion intro- 
mitente, porque el apendice se abre en la mayor parte de su 
long'itud. 

He dicho que lo primero es evidente porque la extremidad 
de los org-anos copuladores se dilata, g-racias k la complica- 
cion de sus cartilag-os, y forma una esp^tula que se aplica 
perfectamente k la cola de la hembra: para mayor firmeza de- 
jan asomar muchas especies una espina ag-uda, que no puede 
tener otro oficio. Esto es patente en el g^nero 8iihyrna, en el 
Spinax y otros. Cumplido el acto de la sujecion, nada obsta que 
severifique el de la conduccion de un liquido esperm&tico, si 
tal existe. 

Estudios minuciosos han revelado que en lo interior de estos 
6rg'anos hay una g-l^ndula copulatriz situada cerca de la base, 
sin comunicacion con las verdaderas g'ldndulas testiculares. 
Blainville, en su Descripcion (i^l Squalus j^cvegfimis (Selache 
maxima), confiesa no haber hallado la comunicacion, sin em- 
barg-o de haberla buscado en ap6ndices larg-os de tres pi6s; 
pero afirma haberla visto en otras especies de escualos que no 
nombra. La gl^ndula copulatriz descrita por Aug. Dum6ril, i, 
pdgina 234, segrega un liquido, probablemente el mismo que 
corre por los surcos del ap6ndice. Aqui llamo la atencion sobre 
la naturaleza de este liquido. Ignoro si ha ocurrido k alguien 
reconocerlo por medio del microscopio. Si los espermatozoidos 
no existen, si la comunicacion anunciadano existe, el liquido 
segregado es simplemente lubrificador; los ap6ndices son 6r- 
ganos de prehension, y desechamos con Dum6ril la idea de 
que sean intromitentes, pues no comprendemos c6mo siendo 
tan voluminosos puedan penetrar en la cavidad que hubiera 
de recibirlos. Falta saber lo que contra esta opinion ha escrito 
en 1839 Davy, Trans. R. Soc. Edimh., p. 148, y tambien Agas- 
siz, Bost. Soc. Nat. Hist, vi, p. 377 (1858). 



260 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) 

Conclusion. — 1." Los ap6ndices llamados copuladores son 
irg-anos de prehension. 

2." Esto no quita que puedan ser al mismo tiempo orga- 
nos de fecundacion. 

3.° No es probable que lo sean, porque aqu611os existen en 
otra parte. 

4.° Los ap6ndices de que se trata son k un tiempo 6rg-anos 
de prehension y 6rg-anos de lubrificacion. 

5." Estas conclusiones se modificar^n si lleg-a a descubrirse 
una comunicacion con los 6rg"anos ordinarios de la genera- 
cion, y si el llquido suministrado contiene espermatozoidos. 



(19) 



Poey. — ■REVisio piscium croENsiuM. 



261 



ERRATAS 

nuevamente descubiertas en la wEnumeratio Piscium 
cubensium)) de estos ((Anales.D 



pXgina. 



IV. 


83 


27 


Entomachaodus. 


Entomacrodus. 






29 


Gratipops. 


Grathypops. 




81 


21 


Astronestes. 


Astronesthes. 




85 


2 


Pisoodontophis. 


Pisodontophis. 




% 


6 


Priodonophis. 


Priodontophis. 




99 


3 


165. 


289. 




lOG 


22 


561. 


461. 




107 


13 


Adruch. 


Abdruck. 




108 


2,3 


saponarius. 


saponaceus. 




116 


6 


443. 


343. 




127 


14 


223. 


323. 




160 


:i 


occidentales. 


orientaleg. 


V. 


132 


11 


catal. 


addell. 




141 


8 


dorsal. 


anal. 






12 


centimetres. 


milimetros. 




145 


7 


496. 


476. 




165 


24 


macrorhamphus. 


macrorhynchus. 




168 


19 


Valenciennensi. 


Valenciennes!. 




171 


6 


477. 


377. 




176 


5 


1862. 


1861. 




177 


17 


Isevigatus. 


laevigata. 




178 


23 


vermullas. 


vernuUas. 




181 


1 


lunulatus. 


lunatus. 




190 


8 


Opisthonemus. 


Opisthonema. 




192 


11 


Lessueur. 


Lesueur. 




195 


18 


Ophichtliidi. 


Ophichthyidi. 




197 


23 


afar. 


adde Bloch. 




217 


12 


polygonius. 


polygonium. 




394 


20 


dos rasgos. 


dos fajas. 




403 


22 


Branc. 


Bancr. 






27 


Brancoft. 


Bancroft. 



NUEVAS OBSERVACIONES 



SORRE 



LA LlTOLOGiA DE TENERIFE Y GRAN CANARIA, 



DON SALVADOR GALDERON Y ARANA. 



(Sesion del 7 de Julio de 1880.) 



En nuestro precedente ensayo sobre la evolucion de las rocas 
volc^nicas (1), liemos intentado dar la caracteristica petrogrd- 
fica de las islas Canarias con arreg-lo al plan y exigencias de 
la moderna ciencia. Prometiamos en dicho bosquejo un ulte- 
rior estudio m4s razonado de este asunto., y sobre todo de al- 
g-unos extremes que alii s61o por incidencia y & la lig-era era 
dado tratar, y que podrian pasar como afirmaciones g-ratuitas 
sin una mayor aclaracion. Estetrabajo, emprendido hace tiem- 
po, ha podido lleg'ar a su t6rmino en los principales extremes 
al m6nos, merced a la ayuda y amable acog-ida que nos ha dis- 
pensado en Paris el eminente profesor del Coleg-io de Francia, 
M. F. Fouqu6, que se ha prestado gustoso a darnos su opinion 
sobre todos los puutos dudosos que le hemos consultado en 
vista de nuestros ejemplares. 

La circunstancia de haber recibido para su determinacion 
los duplicados de la coleccion de rocas del Museo canario, re- 
cog-idas por nuestro consocio el Sr. D. Dieg-o Ripoche, nos ha 
permitido examinar un g'ran niimero de tipos , de los cuales 
unos nos eran nuevos y otros conocidos kntes s61o imperfec- 
tamente. 



(1) La evolucion. en las rocas volcdnicas en general, y en las de Canarias en particular. 
— Anal, de la Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo viii, 1879. 



264 AKALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

El presente bosquejo difiere de la anterior resefia petrog-ra- 
fica de las islas Canarias por su car^cter critico y descriptivo. 
no proponi6ndonos tratar aqui de las cuestiones te6ricas que 
en aquella quedaron apiintadas, ni de las referentes k la com- 
posicion mineral6g'ica y ii la estratig-rafia. Intentamos ahora 
linicamente dar la caracteristica litol6g*ica de las islas de Te- 
nerife y Gran Canaria, especialmente de la seg-unda, con abso- 
luta limitacion k los datos recogidos por nosotros mismos. 

El total de los tipos que lioy presentamos es mas completo 
que el del precedente trabajo, por haber podido llenar alg-unos 
liuecos que en aqu61 se senalaban. El siguiente cuadro indica 
la clasificacion metodica de todas las familias representadas 
en el pais , sobre las cuales hemos de hacer alg-unas observa- 
ciones. 

( Sanidino solo ? 

„ .,, . \ ., 1 1 . , C Sin cuarzo. Traquita. 

iSanidinica. . .x Aigo de plagioclasa." 

I { Con cuarzo. Liparita. 

\ Nefelina (6 haiiyna) Fonolita, 

... , .,. k Con anfibol. Andesita anfiboHca. 

. , / Algo de sanidmo '. 

to\ ' Con augita. Andesita augitica. 

I / Basalto feldespatico. 

'^ Tlagioclasica J Plagioclasa sola ) Dolerita. 

/ ( Lava feldespdtica. 

<S I >T p 1- i Sin olivino. Tcfrita. 

ol \ Nefelina, ' 

2 1 ' Con olivino. Basanita. 



PH 



Nefeli'nicn Basalto nefelinico. 

Sin f eldespato ( Sin olivino Piroxenita ? 

ni nefelina. ( Mucho olivino Limburgita. 



Traquita. 

No hemos podido comprobar en Canarias hasta ahora, de 
un modo positivo, lacxistcncia de vcrdadcras traquitas. Todoa 
los ejemplares cuyaautopsianos es conocida son tr^nsitos k las 
andesitas y por tanto ricas en individuos de olig-oclasa. Esta 
circunstancia se rclaciona ])ositivamente con la orig-inalidad 
de aspecto de las llamadas traquitas del archipielag-o, de que 
hicimos m^rito en nuestra Resefia de las rocas de la isJa wlcd- 
nica Gran Canaria. En efecto, son piedras inks pesadas y com- 



(3) Calderon. — LTTOLOGIA \W. TKNF.RIFK Y GUAN CANAIUA. 2(55 

pactas y menus porosas que las do las rej^-ionos considiTadas 
como ch\sicas. 

Entre los minoralos (pio (Mitraii en la constitucion de lastra- 
quitas, merece s61o notarsecomo caracteristico en cierto modo 
en el pais, la mica negra. en mayor 6 menor abnndancia. 



Liparita. 

La traquita cuarzosa , como miembro del grupo traquitico, 
ofrece las partieularidades esenciales del mismu: esto es, que 
su composicion elemental constituye el transito de la serie 
sanidinica h la playioch'isica. 

La liparita, no mencionada en Canarias, se encuentra bien 
representada sin embarg-o en nuestra coleccion por un ejem- 
plar tipico recogido en Tafira por el mencionado Sr. Ripoclie. 
La roca examinada 4 la simple vista, es de color de heces de 
vino no uniforme; compacta, pesada y cuyas fracturas frescas 
son cortantes. En su pasta se ven cristales de feldespato na- 
carado de 1-2 milimetros, que pertenecen k la olig-oclasa. Con 
la ayuda de la lente, se perciben adem^s puntos brillantes que 
al microscopio, en las secciones delg-adas, se reconoce son de 
cuarzo, mineral que abunda mucho en esta roca. 



Fonolita. 

La familia de la fonolita de Canarias lia sido objeto de una 
monografia por parte de Saner (1); y poco nuevo nos resta, por 
tanto, que decir de ella. Debemos, sin embarg-o , notar que 
nuestros ejemplares no acusan una diversidad de tipos tan he- 
terog-6neos como este autor describe , lo cual se explica por la 
faltade una pr6viadefinicionprecisadel grupopor 61 estudiado, 
que no seria hoy disculpable, merced a los progresos que la 
litologia ha realizado desde la corta fecha de la publicacion de 
este trabajo, en punto k la caracteristica de las familias y & la 
fijacion de sus limites respectivos. 



(1) Untersuchung ilber phonolitische Gest. der canarisc/i.Inseln.—Ztschr.f.i.ges- 
Katurv^'. Halle, IS'S. 

ANALES DE ni3T, NAT. — IX. IS 



$66 A.NALES DE HISTORIA NATURAL. (4) 

Toraando exclusivamente en consideraciou de entre nues- 
tros ejemplares aquellos k quienes couviene la rig-urosa defi- 
nicion de fonolita (1), s61o hemos podido reconocer tres 
grupos: 

1.° Fonolitas pobres en minerales porfiricos y accesorios 
(Las Rehoyas en Gran Canaria); entre ellos el m^s abundante 
es la actinota en pequefios cristales (2), 

2.° Fonolitas ricas en minerales porfiricos y accesorios, cu- 
yos ejemplares lian sido recog-idos en Gran Canaria. Los de Las 
Rehoyas ofrecen cristales de aug-ita y de hornblenda con in- 
clusiones de titanita; ag-ujas de apatito, que muestran la pun- 
tuacion caracteristica muy marcada; individuos de haiiyna y 
nosean alterados (perO;, este ultimo, sobre todo, bien recu- 
nocible por su estriacion) y alg-unos, en fin, muy bellos de 
titanita. En la pasta existen dos feldespatos: el sanidino, cerca 
de la nefelina, normal en estas rocas, y la olig-oclasa. Son par- 
ticularmente bellos el nosean en las fonolitas verde mar, que 
constituyen g-randes masas en Tafira, la haiiyna, pasando k 
la anterior especie en las del Lomo del Capon, los individuos 
de aug-ita, tan to perceptibles k la simple vista en la roca como 
microsc6picos, y la titanita en hermosas maclas. (Lomo del 
Capon.) 

3.° Fonolitas que establecen el transito k las andesitas. 
Este tipo, que es probablemente el mt\s importante del g-rupo 
en el pals , por su abundancia y espesor de sus formaciones, 
que en ocasiones pasa de 60 metros^ se caracteriza por el pre- 
dominio que en 61 alcauza el feldespato triclinico, que cons- 
tituye alg'unas veces individuos 6 maclas porfiricas de labra- 
dor (Las Rehoyas). Tambien hemos hallado al estado porfirico 
hermosos cristales de actinota, con inclusiones de plag'ioclasa 
(Cumbre de Gran Canaria), que en ocasiones se trasforma en 



(1) El conjunto de particularidades mineralogicas de las fonolitas de Canarias, tal 
como las consideran Sauer, Fritsch Reiss y dun el mismo Rosenbuscli, parecen indi- 
car que esta familia deberd acaso resolverse en otras nuevas sin eciuivaleate alguno 
en las rocas de otras regiones que nos son conocidas. iComo Uamar fonolita d una roca 
que carece de nefelina, como la de la fortaleza de Tif.'aiija, citada por Rosenbuscli?— 
El trabajo critico y taxonomico que estas particularidades exlgen, pediria una investi- 
gacion escrupulosa en vista de todos los ejemplares que ban servido para los prece- 
dentes estudios. 

(2) Rosenbuscli clta fonolita de QiniKuada y Timjana, que son, por el contrario, 
augiticas y nada anflbolicas. 



(3) Calderon. — tjtot.op.i'a di; rioxinnri' v okan caxaria. -nf: 

epidota muy bion cnrartorizada i)or su aspccto y sus rxtiiicio- 
nes trasversales (Las Helioyas); audita, que descomponi6n- 
dose da orig-en k impiirezas que ponen de inanifiesto el con- 
torno de los cristales cercanos de nefelina 6 de feldespato, y 
con inclusioues de apatito; pero otras veces se presenta la au- 
g-ita constituyeiulo eso^^ niicrolitos dpl<4-ados mas 6 m^nos eii- 
trela>:ados. de que liabla M. Fouque, que sou tau caracteristi- 
cos de la fouolita. La nefelina muestra bien su forma rectan- 
gular en una preparacion de Las Rehoyas, mi^ntras que es 
latente en otras muchas. p]l sanidino , aunque no con frecuen- 
cia , se halla alg"una vez porfirico en maclas dobles , lieclio ci- 
tado por Sauer en ejomplares del Roque del Pino, Paso de 
Guajara y Pila en Tenerifo, asi como en Palma, y que liemos 
tenido ocasion de comprobar en otros de la Cumbre de Gran 
Canaria. En cuanto k la plagioclasa, laqueconstituye los her- 
mosos cristales bialinos macroscopicos, es la olig-oclasa y k 
veces el labrador, en tanto que la de la pasta es siempre la 
olig-oclasa. El nosean, cuando existe, es bello y abundante 
(Lome del Capon), asi como la haiiyna azul (hermosisima en 
una preparacion de la cantera de Las Relioyas), en tanto que 
existen en el pais, como lo indica el profesor Rosenbusch, fo- 
nolitas completamente desprovistas de este mineral. Es notable 
la abundancia de titanita, en alg'unos de los g-randes cantos 
sueltos delbarranco de La Mata , junto k Las Palmas, asi como 
la de la tridimita , aunque no bella. En ciertos casos las zeo- 
litas derivan en cantidad crecida de alg-unos de los mine- 
rales mencionados, 6 se halla el 6palo en concreciones esfero- 
liticas. 

Andesita anfib61ica. 

Las verdaderas andesitas anfibolicas tienen muclia mks, im- 
portancia en la constitucion del pais de la que g-eneralmente 
se ha creido. Sin duda por no constituir en 61 rocas bellas, no 
han llamado bastante la atencion de los observadores, que 
cuando aluden k ellas, las confunden con el basalto. En el ya- 
cimiento aparecen como masas compactas de una piedra pesa- 
da, oscura, 4spera al tacto^ de cuya pasta solo destacan , y no 
siempre, cristales acaramelados de feldespato y otros neg'ros, 
brillantes, m^s menudos que los anteriores. 



268 ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (6) 

Aunque es crecido el numero de andesitas que hemos podido 
reunii';, escasean los ejemplares frescos y por ello heinos de 
referirnos principalmente en la sig-uiente enumeracion de sus 
componentes minerales a un ejemplar procedente de Las Relio- 
yas, que es el que se lia prestado mejor al estudio. 

La olig'oclasa constituye todos los pequenos iudividuos fel- 
despMicos de la pasta; pero el sanidino abunda en forma de 
g-randes y liermosos cristales 6 luaclas tantu en Las Rehoyas 
como en una andesita de Tafira; tambien existen mag-nificas 
secciones de ortosa en perfectas y curiosas maclas, que se ven 
muy pocas veces. El anfibol y la mag-netita no ofrecen parti- 
cularidades especiales. La augita se encuentra en limpios 
cristales porfiricos. Son, en fin, notables la titanita, en for- 
mas r6mbicas muy puras y sobre todo la epidota , mineral de- 
rivado que solo existe por excepcion en la andesita y que 
aparece , no obstante, en bastante cantidad en nuestro ejem- 
plar. 

Entre los productos secundarios, merecen citarse las drusas 
de calcedonia de la andesita del Monte-lentiscal y el opalo de 
que se cubren las superficies expuestas k la intemperie de las 
de Tafira. De esta ultima localidad proceden tambien varieda- 
des muy afines k la traquita, por su rico contenido de sanidi- 
no, que son fecundas en productos secundarios diversos. 

Mas no todas las andesitas anfibolicas de Canarias poseen 
una composicion tan rica como la de los ejemplares de Las 
Rehoyas mencionados. Por el contrario , nos parece que la 
mayoria son poco notables y pobres en iudividuos porfiricos, 
como es el caso en las del Monte-lentiscal, entre muclias que 
pudieran citarse. Tampoco se descubreu particularidades dig-- 
nas de notarse en punto k la estructura, si no es la de las flue- 
tuaciones que se perciben muy bien en las rocas frescas de 
Las Rehoyas. 

Andesita augitica. 

La combinacion de la augfita con la plag-ioclasa constituye 
una de las rocas nuls importantes del archipi61ag-o canario. El 
feldespato es la olig-oclasa, y, en un ejemplar de Tafira, existe 
el labrador en g-randcs cristales; y la olig-oclasa en los iudivi- 
duos (Ic l;i pasta. La aug-ita es por lo g-eneral muy bella y ex- 



(7) Calderon. — litologia de tenkhife y ghan canaria. 209 

trcmadamcnte abnndante en las andesitas del caniino de Las 
Palmas (i Teide. Cerca de la aug-ita se encuentra alg-unas veces 
la hornbleiida en g-randes individuos (frecuentes en Las Re- 
hoyas). que se trasformnn en ocasiones en caleita (Guanar- 
teme). La mag-netita y el apatito no ofrecen circunstancias es- 
peciales. La calcedonia y la calcita (Las Rehoyas); las zeolitas 
llenando cavidades microsc6picas al m^nos (canteras del Monte 
lentiscal) 6 en zonas (cerca de la Caldera de Bandama); alg-u- 
nas materias cloriticas y, sobre todo, hermosas laminas de 
liierro oligisto, constituyen productos secundarios que se ka- 
lian con no escasa frecuencia. Existe ademfis normalmente 
en estas rocas un vidrio g-eneralmente claro, grannlado k tre- 
clios, que k veces predomina de tal modo, que es dudoso si el 
ejemplar debe considerarse como una andesita verdadera, 6 
como una andesita vitrea (Cueva de Baez). Hemos tambien 
observado en el vidrio, un desarrollo notable de microlitos en 
ag*ujas finisimas (en seutido microsc6pico) que le enturbian 
hasta el extremo de parecer dicho empafiamiento obra de 
materias alteradas interpuestas ; ilusion que se desvanece 
con los grandes aumentos, como se comprende sin necesidad 
de demostracion. Este fen6meno es particularmente notable 
en una roca recogida por nosotros en la Cumbre de Gran Ca- 
naria. 

La andesita augitica examinada a la simple vista no difiere 
generalmente por su aspecto de la andesita anfib61ica, y por 
esto ambas familias ban sido confundidas indistintamente con 
el basalto, con el que comulgan en compacidad, densidady 
colores generalmente oscuros. Se perciben, desde lu6go, en la 
roca que nos ocupa, la augita, en forma de cristalitos negros 
estrechos, y la plagioclasa, en la de individuos de hasta un 
centimetro , m6nos bellos y hialinos que los de las fonolitas. 
En los ejemplares de las canteras del Monte-lentiscal bay 
muchas c61ulas irregulares tapizadas de productos zeoliticos. 

Tales son los caract^res macrosc6picos de la andesita augi- 
tica, m4s comun en Gran Canaria y tambien en Tenerife, 
donde, segun Lasaulx (1), reposa bajo las lavas del Teide. Pero 
hay una variedad en el Gran Barranco de Palma y en la Cumbre 



(1) BlementcderPefrograp/iie, Bonn, 1875. 



2-;o ANALES DE HISTORIA NATURAL. («) 

de Gran Canaria, que ha sido tomada alg-una vez por im mela- 
fido en virtud de su completo parecido exterior con esta fami- 
lia de rocas. La pasta en semejante variedad es deun fondorojo 
oscuro, del cual destacan cristales de plag-ioclasa v ofrece una 
estructura alg-o astillosa. Las secciones delg-adas muestran 
que es muy rica en vidrio , al cual surcan en forma de cor- 
rientes rauchos microlitos, principalmente feldesp^ticos. 



Andesita obsidi^nica. 

Debe constituirse un g-rupo independiente, en el pais al 
m^nos, con aquellas andesitas en que la sustancia amorfa pre- 
domina de un modo exuberante sobre los elementos diferen- 
ciados. Y esta categ-oria es muclio mas rica en representantes 
en el arcliipi61ag'o de lo liasta aqul supuesto , pues comprende 
no solo los tipos de apariencia vitrea, citados alg'una vez antes 
de ahora, sino otros (y son el mayor numero) de aspecto com- 
pletamente p^treo. 

En nuestro anterior ensayo citado liemos descrito lig-era- 
mente — como en los limites que alll nos habiamos impuesto 
podiamos hacerlo — la variedad obsidianica de Tenerife, que 
existe en las colecciones del Museo de Historia Natural de 
Madrid. Esta es de un color neg-ro uniforme 6 con fajas ver- 
dosas oscuras; de su pasta destacan cristales de feldespato, 
alg'unos de aug-ita y pequenos n6dulos Uenos de productos 
secundarios. Las secciones delg-adas muestran que la masa de 
la roca es un vidrio amarillo, en el que hay individuos de pla- 
gioclasa y sanidino porfiricos disperses, alg'o de piroxeno, apa- 
tito, titanita, mag-netita y alg-unos minerales secundarios, 
como el hierro olig-isto. Una abundante arenilla de mag-netita 
sirve para poner de manifiesto las fluctuaciones de la roca. 

Mas, como hemos dicho, el aspecto de las andesitas obsi- 
di^nicas de las canteras de Las Rehoyas y otros sitios no es 
vitreo en el ejemplar examinado h la simple vista, sino el de 
una piedra g-ris, compacta, nada trasluciente por los hordes y 
^spera al tacto; el aparato, en fin, do cualquier andesita. S61o 
el microscopio puede revelar el predominio que en ellas al- 
canza la parte vitrea sobre las diseminaciones, que consisten 
principalmente en plag-ioclasa y hornblenda. Casi todos los 



(9) Calderon. — litologia de tenerife y gran canaria. ni 

ejeraplares cemcntan restos 6 cristalcs dc rocas mas antig-uas, 
ora en estado macrosc6pico , ora en microsc6pico, y por tanto 
los llmites entre csta familia y la de las brechas andesiticas 
(si pucdc admitirse esta ultima) son alg-iin tanto convencio- 
nales. 

Es ciiriosa una andesita vltrca de Las Rehoyas por la i)re- 
sencia del cuarzo y el sanidino accesorios, que indican es un 
transito i la liparita. 

Tefrita. 

Esta roca tiene g-eneralmente del basalto la apariencia exte- 
rior y de la fonolita la estructura. 8e encuentra constituyendo 
rocas pesadas, compactas, con cavernosidades alg-unas veces, 
y de color rojo (Cumbre de Gran Canaria), g-ris 6 neg-ro (Salto 
del Castellano, en la misma isla). Percibense desde lu^g-o en 
todos los ejemplares de estas localidades cristales porfiricos 
de aug'ita y muchas cavidades llenas de productos zeoliticos. 

Una parte de los ejemplares que tenemos preparados con- 
tiene la nefelina de un modo latente y es cuestionable si deben 
6 no referirse k la tefrita. Los que pueden en todo rig-or con- 
siderarse como tipicos — de los cuales alg-unos ban servido al 
profesor Rosenbusch para hacer la descripcion que consig-na 
en su obra clasica (1) — son unamezcla uniformemente granu- 
lada de plag-ioclasa, nefelina, aug-ita y mag-netita con bastante 
apatito, Donde liemos visto inks clara la nefelina es en una 
tefrita gTis oscura alg'o cavernosa, que recog'imos en la Cumbre 
de Gran Canaria, en la cual ofrece pequenas inclusiones de 
mag-netita. Los g-randes individuos de aug-ita del Salto del 
Castellano, muestran profusamente el curioso fen6meno, ya 
observado por Rosenbusch, de trasformarse en hornblenda en 
la periferia, paralelamente al eje; en otros se halla la horn- 
blenda porfirica independiente de la aug-ita. La haiiyna, des- 
compuesta en natrolita, existe en un ejemplar del archipie- 
lago del Museo de Madrid, cuya localidad detallada falta; pero 
sabemos por el mencionado profesor de Heidelberg", que te- 
fritas que contienen este elemento abundan en la Puuta del 



(1) Mihoscop. Physiogr. der massiyen Gest., Stuttgart, IS'TT, pag. 492 y siguientes. 



272 ANALES DE HISTORIA N'ATURAL. (10) 

Sombrero (Gran Canaria) y en la isla de Palma. En la misma 
preparacion de la roca del Museo se reconoce la presencia de 
la titanita. A estos minerales hay que agreg-ar unos larg-ui- 
simos y estrechos cristales, cuyos limites y cuyas seccio- 
nes trasversales no hemes podido reconocer , que existen en 
g-rande abundancia en un ejemplar del Salto del Castellano; 
fueron provisionalmente considerados por nosotros como de 
enstatita, k pesar de ofrecer un aspecto diferente del que esta 
especie presenta normalmente en las rocas ; pero una solucion 
definitiva no podra obtenerse hasta que la suerte depare el 
ejemplar de que se hizo la preparacion, que por desgracia se 
ha extraviado. Entre los produatos secundarios merecen men- 
cion especial la riqueza en zeolitas, tanto en estado microsc6- 
pico — y frecuentemente entonces en la forma de ag-reg-ados 
representados en la fig-ura 10 de nuestro ensayo sobre La evo- 
lucioti de las rocas volcdnicas — como de rinones perceptibles 
k la simple vista, abundantisimos, blancos, que comunican a 
la roca el aspecto de un fino amig"daloide. La calcita se halla 
tambien como producto evolutivo reducida k peliculas en la 
pasta, cuando no ha tenido espacio para cristalizar desemba- 
razadamente, 6 en las partes superficiales de la roca. En fin, 
en ocasiones (Cumbre de Gran Canaria) se ven tambien \k- 
minas de olig-isto. La proporcion de base vitrea parece en g-e- 
neral escasa en nuestros ejemplares. Rosenbusch cita la tefrita 
del Tiro del Guanche en Tenerife por manifestar clara la exis- 
tencia de un vidrio amarillo oscuro, que es en cambio poco 
perceptible en la finamente g-ranosa del Risco de la Pila. 

En cuanto k las tefritas con olivino accesorio (hasanita), 
s61o teng'o una preparacion dudosa de la Cumbre de Gran 
Canaria, cuya composicion no ofrece nada de notable, sino 
la belleza de su aug*ita. A juzg-ar por los ejemplares de la isla 
de La Palma, rcconocidos como tales, que nos ensen6 el pro- 
fesor Cohen en el Instituto petrog-rAfico de Estrasburg-o, nos 
parece que esta roca es muy abundante en dicha isla y en el 
vallc dc la Orotava, donde constituye un in;it(M-ial gvneral- 
mentc ncg-ro, de aspecto basAItico, finamente poroso y con 
cristales escasos, pero no pequefios, de pcridoto olivino. 



(11) Calderon. — LiTOLOGiA ok thnkuifk y oran canaria. m 



Basalto nefelinico. 

Niiestras recientes investig-aciones no nos hnn onriqiiccido 
con nino-iin dato nuevo respecto k esta familia, dobiendo liiiii- 
tarnos k reproducir la lig-era indicacion hecha en la prece- 
dente resefia citada: 

«E1 basalto nefelinico establece la transicion entre la basa- 
nita 3^ los basaltos ordinarios. En el yacimiento ofrece el 
aspecto de estos I'lltimos, pero se disting-ue de ellos por iin ])eso 
es])ecifi(*o superior y por la ausencia de cristales porfiricos de 
feldespato, miiy comunes en los verdaderos basaltos. Las sec- 
ciones delg-adas del basalto nefelinico recog*ido en Gran Ca- 
naria son de grano fino y muestran una abundancia de peri- 
doto, que indica bien el g-rupo k que deben llevarse. Lasaulx 
ha citado la nefelinita anamesitica del Pico Viejo, en Tenerife, 
que se disting-ue por su color g-ris 6 rojizo-claro con puntos 
oscuros que recuerdan la melilita.» 



Basalto feldesp^tico. 

En esta importante familia de rocas se desentranan en el 
arcliipi61ag'o cuatro tipos k lo m6nos, a juzg-ar por las nume- 
rosas preparaciones que poseemos: basalto doleritico, basalto 
labrad6rico, basalto anortltico y basalto vitreo. 

La dolerita, que abunda en todas las islas Canarias, consti- 
tuida ora por granos g-ruesos y discernibles k la simple vista 
(Cumbre de Gran Canaria), ora altamente anamesitica (Las 
Palmas), consiste esencialmente en un agreg-ado de plag-io- 
clasa, aug-ita y mag-netita. A compos de la disminucion en el 
tamano de los elementos aumenta la proporcion de mag-netita 
y la resistencia al martillo de la roca. De la pasta uniforme, 
s61o visible con los g-randes aumentos, destacan k veces cris- 
tales 6 g-rupos de cristales de plag-ioclasa, tan curiosos como el 
representado en la l^m. 6/ del tomo viii de nuestros An ales. 

El basalto labrad6rico parece la roca de la familia mks im- 
portante en la region y el que constituye los lechos ordina- 
rios de piedra negra, compacta y m^s 6 menos cavernosa. En 



[ 



uj L I B R A 



"^X -ni.-ft-r^' 



VA ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (12) 

ocasiones es celular (Tirajaiia, Tafira, Monte-lentiscal y otros 
niuchos sitios de Gran Canaria y Tenerife) y las cavidades se 
enciientran vacias 6 Ueiias de productos seciindarios (Tejeda 
en Gran Canaria, Orotava, Barsario, Leco, etc., en Tenerife). 
Es prismdtico y columnario en muchos puntos y senalada- 
mente en los ribazos marinos. liasta el extremo de que estas 
bellas formaciones son lo primero que llama la atencion del 
viajero cuando se acerca h las islas. Las variedades porosas 
— naturalmente las m^s alterables — se trasforman en masa 
en wackas muy empleadas en la construccion. Las de las can- 
teras de San Francisco de Paula y La Isleta son particular- 
mente bellas en las secciones por el contraste del niiclco 
cavernoso ocraceo con una espesa capa blanco-azulada de ara- 
g"onito, que le cubre uniformemente. 

La plag'ioclasa de estos basaltos es el labrador, que no pocas 
veces se halla porfirico constituyendo cristales alargados de 
liasta un centimetro, de la combinacion oP y ooPdo . La aug'ita, 
no s61o de la pasta sino la de primera consolidacion , es abun- 
dante, perceptible a la simple vista y particularmente bella en 
nuestras preparaciones de la Cuesta de Silva. No podemos 
aseg-urar la existencia del anfibol ni de la mica. En cuanto al 
olivino porfirico, le hemos visto faltar por excepcion en las la- 
bradoritas aug-Iticas, tipos del Monte-lentiscal, donde es escaso 
tambien microsc6picamente; en g-eneral, por el contrario, es 
bermoso y frecuente, ora en cristales simples perfectamente 
config^urados, de la forma normal (Cuesta de Silva), ora, lo 
que es ra^s g-eneral, en frag'mentos muy ang-ulosos y con con- 
tornos cortantes (muy bello en Las Palmas). El apatito se halla 
en gran cantidad en los basaltos explotados en la cantera del 
Muelle, juntc k Las Rehoyas y en otros, asi como la mag-ne- 
tita. Entre los productos secundarios merece mencion la si- 
derita, el arag-onito, frecuentisimo en concreciones, sobre 
todo en las escorias basdlticas mcncionadas arriba , y las 
zeolitas (chavasia y mesotipa en el basalto de la Cuesta de 
Silva y estilbita en uno de Tenerife del ]\Iuseo de Madrid). La 
hyalita y el ^palo constituyen los mejoros ejemplares que de 
estas especies hemos visto en la superficie de un basalto ca- 
vernoso de Gran Canaria, que forma parte de las colecciones 
do la Institucion libre de Ensenanza. En fin, la sustanciaamorfa 
—que carecteriza estos basaltos en oposicion t'l las dolcritas — 



(1:?) Calderon. — litologia de teneiufe y gran canaria. 275 

puedo faltar por cfecto do la desvitrificaeion, como lo homos 
obsorvadu on al^-unos ojomplai'os do Las Palmas, en tanto que 
otras veces so consorva ^-ranulado y trasparonte, oomo lo 
mnestra en abnndanoia el ejeuiplar anteriormente citado por 
presentar productos hidrosillceos. 

En el respecto mineral6g'ico los basaltos labrad6rico8 de Ca- 
narias no son especialmente interesantes ni variados, como se 
puede deducir de la rApida onumeracion que acabamos de 
hacer. Y debe advertirse que dominan on el pals los tipos cuyos 
componentes se reducen k los caracteristicos de la familia. En 
un respecto ofrecen bastantes variedades estas rocas y es en 
el de la dimension de los elementos. Estos (nos referimos k los 
de la materia fundamental) son muy g-randes, en sentido mi- 
crosc6pico, en los basaltos de las canteras del muelle de Las 
Eehoyas y lleg-an k disminuir en t^rminos de nocesitar para 
ser vistos en las secciones de los mayoresaumentos en ciertos 
ejemplares casi negros de Las Palmas. En los ultimos se pre- 
senta la estructura cocolitica de que hicimos m^rito en nuestro 
precedente trabajo citado, k la cual se debe el fen6meno de 
que las concreciones de la pasta misma simulen, kun vistas 
con la lente, cristales de aug'ita queen realidad no existen. 

Del basalto anortitico s61o poseemos un conocimiento im- 
perfecto que se reduce al de un ejemplar del Barranco de los 
Bolos, entre Ag-iiimes y Santa Lucia de Tirajana (1). Los ca- 
ract6res exteriores 6 intimos de esta piedra no difieren de los 
que ofrecen los basaltos labrad6ricos compactos; pero la cir- 
cunstancia de ser diversa la especie feldespAtica de la base, 
nos ha parecido un hecho de trascendencia g'eol6g-ica dig-no 
de tomarse en cuenta. 

A la variedad vitrea (itaquiUta'? ) deben referirse alg-unos 
ejemplares considerados generalmente como obsidianas ordi- 
narias, y entre ellas una que se encuentra en Tenerife entre 
la Estancia de Arriba y Alta Vista, Rosenbusch ha hecho m6- 
rito de ella, notando los diferentes g*rupos de cristales porfl- 
ricos que empasta, asi como de sus muchos microlitos 6 in- 



(1) Es precisamente la roca en que estdn gravadas las inscripciones supuestas obra 
de los canaries primitivos, que se liallan copiadas fielmente en el album del conocido 
antropologo de Paris M. Vernaud. 



TtG ANALES DE HISTORIA KATURAL. (14) 

clusiones de sanidino, plag-ioclasa y augita disperses en una 
abundante base vitrea. 

Piroxenita. 

Con este nombre va k describir el Sr. Joiiyovitch una roca 
pirox^nica no feldespatica de los Andes, k cu^'o tipo parece 
debe referirse un curioso ejemplar recog-ido en Tafira ( Gran 
Canaria ) por el Sr. D. Diego Ripoclie, que nos ha procurado el 
duplicado del que existe en las coleccionesdelMuseoCanario. 

La roca en cuestion tiene un aspecto singular, que recuerda 
el de los meteoritos m^s que el de ninguna del pais. Es de co- 
lor pardo-oscuro, notablemente pesada y compacta, sin el me- 
nor indicio de cavidad alguna. De esta pasta mon6tona desta- 
can cristalitos negros de augita de un millmetro. Es caracte- 
ristica la resistencia k la alteracion que semejante material 
ofrece, pues las superficies sometidas k la intemperie se vuel- 
ven lustrosas, oponi^ndose asial acceso de los agentes. 

La composicion de esta roca es la siguiente : 

L — (Primera consolidacion). 

Augita. 

Apatito. 

Magnetita. 
IL— (Segunda consolidacion). 

Microlitos de magnetita. 

Microlitos de augita. 
III. — (Productos secundarios). 

Hematites. 

Calcita. 

Titanita. 

Mas, para proceder con todo rigor riontifico, no dobo bastar 
el cx^mcn de un cjcmplar para alirmar detinitivamcnte la 
existencia en el pais de un grupo nuevo, porque, en el caso 
presente, quedan como posibles, aunque no probables, los 
supuestos de que la roca contenga un poco de feldespato la- 
tente y el de que sea un accidcnte local de la andesita, que por 
ejemplo en la del camino de Las Palmas k Teide, se sobrecarga 
extremadamente de augita. Lo ultimo no parece veroslmil en 



(15) Calderon. — LiTOLOGiA de teneiiii'"e y guan canaulv, 27I 

vista de los caract6res del ejemplur en inusa, y todo induce, 
por el contrario, h pcnsar en el liallazg-o en Gran Canaria do 
esta nuevat^ interesante cuinbinacion niineralu{^-ica, que viene 
•k Uenar un vacio lmi el cuadi'u sistemdtico de las familias litu- 
Wg-icas (1). 

Limburgita. 

Otra familia aug'itica, no feldesp^tica, es la de la limburg-ita; 
pero mit^ntras que la anterior se relaciona por sus caract6res 
mineral6g'icos y de estructura con las andesitas , esta lo liace 
con los basaltos, especialmente por la importancia que en ella 
alcanza el olivino como elemento caracteristico. 

Hemos dado cuenta en nuestro precedente trabajo de la 
descripcion de las limburg-itas de laisladeLaPalmajhechare- 
cientemente por el Sr. Van "Werveke de Estrasburg*o (2), quien 
nota que adem^s de los elementos primordiales, aug'ita y oli- 
vino , se hallan en la roca la liornblenda y una rica base vi- 
trea que enlaza estos elementos. La aug'ita, que es el principal 
componente , existe k la vez en la masa fundamental y en di- 



ll) Despues de entregado el manuscrito de estos estudios ha publicado el Sr. Jou- 
yovitch un foUeto muy interesante {Note svyr les rocJies e'ntpHxies et mdtaniorphiques des 
Andes, par J. Jouyovitcli.— Belgrade, 1830), resumen de una Memoria bastante exten- 
sa, que aparecerd en breve, en el cual describe asi esta nueva especie litologica por el 
descubierta (pigs. 13 y 14) : «XII. Pikoxenitas. — Propongo que se llame Piroxenita a 
>;un nuevo tipo de rocas que he encontrado entre las de las Cordilleras. — Es una roca 
wmicrolitica sin feldespato, compuesta casi unicamente de cristales de piroxeno. Este 
» mineral se halla en dos estados diferentes de consolidacion : al estado de grandes cris- 
»tales y al de microlitos. — Los cristales de primera consolidacion, de 5-7 milimetros 
»de longitud, poseen los caracteres ordinaries de la augita. Los microlitos de este mi- 
»neralsemanifiestan bajo la forma de pequenos prismas que ofrecen unatendenciamar- 
»cada a la estructura fibrosa debida al desarroUo y frecuencia de las exfoliaciones ha- 
»bituales del piroxeno. — Los minerales secundarios son la clorita, la actinota, y pro- 
»bablemente tarabien los granules de esfena. — Esta interesante piroxenita precede de 
»Cura y de Semen , cerca de Cura, en la repiiblica de Venezuela. — He encontrado el 
»mismo tipo de roca entre las volcdnicas de las islas Canarias, que M. Salvador Cal- 
»deron, profesor en la Institucion libre de Madrid, ha traido al laboratorio de M. Fou- 
wque para determinarlas. Esta piroxenita de Tafira, en Gran Canaria, contiene grandea 
»cristalesde piroxeno, apatito y hierro oxidulado, y microlitos da piroxeno, hierro 
wosidulado y esfena; el residue vitreo de la cristalizacion es muy abundante. En cier- 
»tos ejemplares del mismo yacimiento se descubren algunos rares cristales de feldes- 
»pato, y la roca tiene entonces tendencia d entrar en uno de los grupos de rocas fel- 
>;despdticas.» 

(2) Deitrag tur Kenntniss der Limiurgitc, ^'iieuea Jahrb., 1879. 



2:8 AKALES DE HtSTORIA KATURAL. (16) 

seminaciones porfiricas; estas ultimas presentan inchisiones 
y productos de alteracion y la particularidad de descompo- 
nerse entre los nicoles cruzados en cuadraiites, que se extin- 
guen alternativamente , en vez de las zonas ordinarias de di- 
cho mineral. La mag-netita se encuentra en inchisiones en la 
aug'ita y en el anfibol, asi como en la pasta de la roca. El 
mismo papel jueg-a una sustancia de color rojo de sang-re que 
da secciones limpias rectang-ulares 6 r6mbicas y que el autor 
refiere al olivino. 

Poseemos un g-ran niimero de limburg-itas de Gran Canaria: 
Unas compactas y erizadas, con 6 sin productos de alteracion 
(Monte-lentiscal); otras porosas liasta consistir solo en t^nues 
paredes de gToseras c^lulas (canteras de Tafira y Monte-len- 
tiscal) y otras medianamente porosas, que son funiformes en 
las partes superficiales de las corrientes (Isleta). 



Brecha y toba. 

Aunque el estudio de las rocas cong'lomeradas y detriticas 
no entra rig-urosamente en el plan propuesto, hemos creido 
deber liacer una excepcion con las que encabezan este articulo 
4 causa de que una g-ran parte de ellas no manifiestan en el 
pais el car^cter de discontinuidad liasta que son reducidas h 
l&minas trasparentes. 

De estas breclias microsc6picas, unas consisten en elemeii- 
tos diversos trabados , como las de las canteras de Siete Puer- 
tas, junto k Tafira, empleadas en la construccion y las de la 
Caldera de Bandama, que corta en el Monte-lentiscal la nueva 
carretera que va de Las Palmas k San jNIateo, las cuales se 
componen de cenizas y otros restos no 16,vicos solidificados. 
Otras brechas, decididamente andeslticas (no traquiticas como 
hasta aqui se ha dicho), son macrosc6picas 6 microsc6picas y 
sirven de material preferido para la construccion conocido 
con el nombre de losca. La de las canteras de Las Relioyas es 
amarillo-ocracea, con pequenas vetas rojas o verdosas, debi- 
das k productos secundarios irreg-ularmentc repartidos; su 
pasta es compacta, lo cual prueba que una influencia meta- 
m6rfica ha obrado sobre ella, endureci^ndola y borrando la 
apariencia brechiformo. en los limites al m^nos de la obsorva- 



(17) Calderon. — LiTOLOGiA nr, tknertpe y gran canarta. 270 

cion ordinaria. Esta roca conticue frecuentes y grandes cris- 
tales 6 maclas dc dos feldespalos , que se hallan muy poco u 
nada altcrados. En cainbio, la breclia explotada en las cante- 
ras do los alrededores do Las Palmas , Vallc dc San Roque y 
alg-una del IMonte-lentiscal son lig-eras, porosas ymanifiestan 
desde lueg-o que no son rocas liomog-^neas. Es notable la pro- 
fusion con que contienen frag-mentos amarillos, esponjosos, 
de uno -k dos centimetros de larg-o , que parecen cristales de 
feldespato alterado. Alg'unas de estas ultimas, y creemos que 
las del fondo de la Caldera de Bandama (1) entre ellas, son 
verdaderas brechas obsidiAnicn-andesiticas. 

En Tenerife existe una roca, descrita con el nombre de etc- 
taxita por Fritcli y Rciss (2), en la que se perciben dos sus- 
tancias, una micro 6 criptocristalina y otra de pedazos ang-u- 
losos como empastados , que se dan k conocer por su color y su 
bello contorno, radiante 6 festonado. Estas dos clases de ele- 
mentos no son sino el resultado de las diferenciaciones distin- 
tas y el todo una forma anormal de la fouolita. 

Al parecer abundau en Tenerife las tobas m^s que las ver- 
daderas breclias y los elementos que las constituyen son lie- 
terog-eueos, alg-unos de orig-en moderno y descompuestos en 
productos variados. Tambien liemos visto rocas de esta clase 
en Gran Canaria, como en la Isleta, en la Cueva Baez y en la 
cantera del Lomo del Capon, donde es explotada una toba de 
gruesos elementos, entre los cuales se reconocen andesitas 
aug-iticas con g-randes cristales de piroxeno. 



Un asunto de la mayor trascendencia, y aunque tratado sin 
detalles resuelto de diversa manera, es el de si existen 6 no en 
las islas Canarias , tenidas por esencialmente modernas , como 
Tenerife y Gran Canaria, rocas anteterciarias y plut6nicas. 
Nosotros nos bemos inclinado siempre 4 la neg-ativa, funda- 
dos en consideraciones g'eol6g'icas ; pero, en honor de la ver- 



(1) Veaae el corte en nuestra ReSena de las rocas de la isla volcdnica Gran Canaria. 
—Anal, de la Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo v, 1876. 

(2) Geol. Beschr. der Ivsel Tenerife, Winterthur, 1868. 



280 ANALES t)E HISTORIA NATURAL. (18) 

dad, el examen de alg-unos ejemplares recibidos I'lltimameiite 
nos liace vacilar sobre lo teriiiiiiante de imestras anteriores 
afirmaciones. En todo caso — y notando que lus datos que va- 
mos4 expouer no son decisivos — debemos insistir en que las 
llamadas diabasas pizarrosas y pizarras nietam6rficas por los 
observadores, ^ntes de los modernos prog-resos de la litolog-ia, 
son en realidad fonolitas que se ban heclio mas 6 menos liojo- 
sas en virtud de la natrolizacion de su baiiyna 6 dc su nefe- 
lina, asi como andesitas aug'iticas las tomadas por alg-uno como 
melafidos. Si, en realidad, existen rocas anteterciarias en Gran 
Canaria, debe ser de un modo muy circunscrito. 

He aqui los datos 4 que aludiamos: 

1," Una roca ortlioclasica de Gran Canaria, rica en cuarzo, 
en titanita, en g-ranos de epidota y con moscovita, flog-ovita y 
calcita secundaria, se refiere evidentemente a las dioritas 
cuarciferas. Nuestras averig-uaciones sobre la localidad en que 
ha sido recogido este ejemplar , ban dado por resultado el que 
procede de los escombros de una antig-ua construccion, y si 
bien no parece probable el que en un pais alejado del conti- 
nente y en que abunda tanto la piedra para edificar, hayan 
heclio venirla de fuera, no es m6nos cierto que de un hallazg-o 
semejante no se puede sacar consecuencia alg-uua seria. 

2." Otro ejemplar procedente del Lomo del Capon ofrece 
tambien , visto en masa, un aspecto decididamente antig-uo. 
Su examen microsc6pico muestra que no posee ni microlitos 
ni materia aniorfa , sino que es un mero ag-reg-ado cristalino 
de piroxeno, anfibol, labrador, un poco de sanidino y abun- 
dante apatito en hermosas secciones.Nosotroshemos recog-ido 
otro ejemplar an41og"o en la Cruz de Ginamar en que el labra- 
dor y el anfibol verde tomaban enormes proporciones. p]stas 
rocas, al menos la primera, parecen diabiisicas, pero no po- 
drk demostrarse sin mayor copia de datos si en realidad son 
mks que un accidente local, 

3.° Mencionaremos, por ultimo, una roca recog-ida en Las 
Rehoyas, cuya pasta se compone de individuos de olig-oclasa, 
anfibol y augita, esta ultima muy bella. Existen porfirlca- 
mente hermosos cristalcs de orthosa en maclas complicadas, 
que se ven muy rara vez; mucho sanidino, bastante epidota 
secundaria y magnificos cristales de titanita. La estructura 
muestra las fiuctuaciones muy marcadas. El aspecto do este 



(19) Calderon. — litologi'a df, TKNEinFr; y oiun canabia. 



281 



ejeini)lar es el de una porfirita, k cnj'a snposicion ayuda la 
cii'cunstancia deabimdar porcxtremo on 61 la epidota, tan ca- 
ractcristlca de las rocas de diclia faniilia como rara en las an- 
desitas. 

Estos dates, aunqne mAs s61idos. ^i nnestro juicio, que los 
liasta aliora indicados per algunos g-eolog-os — eminentcs per 
otra parte — en pro de la idea de la existencia en Gran Canaria 
de rocas anleterciarias, no son sin embarg-o terminantes , ni 
se podr^ lleg-ar k la certidumbre m^s que completandolos con 
el conocimiento de sus relaciones estratigT^ficas. Porque 
queda en pi^ el supuesto de que hayan sido arrojadas como 
frag-mentos durante las erupciones, desde el cimiento primi- 
tivo, k trav6s del cual se abrieron paso los cnUeres oce^micos. 
Este hecho se ha verificado positivamente en el cabo de Gata, 
cuyas lavas presentan con frecuencia gran cantidad de indivi- 
duos de g-ranate, moscovita, cuarzo y cordierita, que proce- 
den de rocas graniticas preexistentes. 



La naturaleza de los feldespatos dominantes en los materia- 
les volc4nicos sumariamente descritos, indica cuatro perlodos 
de erupcion k partir de las rocas sanidinicas , con poco 6 nada 
de olig-oclasa (traquita, liparita y fonolita) , sig-uiendo las oli- 
gocl&sicas (principalmente la serie andesitica), las labrad6ri- 
cas (basaltos y lavas labrad6ricas) y las anortiticas (basalto 
anortitico). Todaviacabe reconocerla huella de otras erupcio- 
nes intermedias mks 6 m^nos importantes , como la de rocas 
cuarciferas (liparitas), que no vuelve 4 repetirse al parecer, 
la de las piroxenitas — probablemente local al fin del periodo 
andesitico — y, en fin, la de las lavas augitico-perid6ticas 
(limburgita), cuyas primeras emisiones no creo pasen de la 
6poca cuaternaria, en tanto que las mks modernas se refieren 
k los tiempos hist6ricos. 

Todo lo ahora dicho con car^cter general , no implica que 
cada una de estas erupciones sea un hecho independiente y 
sus productos perfectamente distintos en cada una; 4ntes por 
el contrario, creemos que por los mismos cniteres se ban ve- 
rificado la mayor parte de las emisiones, consistentes en una 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 19 



2^2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20) 

misma pasta imperfectamente diferenciada en las entrafias de 
vastos volcanes y que las familias enumeradas corresponden 
h etapas de dicha diferenciacion. 

En nuestro precedente ensayo sobre la evolucion de las ro- 
cas volc^nicas, indicabamos que el car^cter gradual del trkii- 
sito de unos tipos {"i otros es la razon mas valiosa en pro de la 
teoria que dejamos apuntada, en tanto que no se resuelve por 
la de Sainte Claire Deville (1) , que suponia la independencia 
de cada erupcion. Entre los aludidos tr^nsitos es sobre todo 
frecuente 6 interesante el de la fonolita h la andesita, que da 
lug-ar a que ciertas rocas sean consideradas como de la primera 
familia por Sauer y como andesitas liaiiynicas por Rosen- 
buscli. Citaremos entre las andesitas de composicion minera- 
lug'ica intermedia, las de Tafira y las que se liallan en grau- 
des cantos sueltos en Las Rehoyas. En unas canteras de este 
ultimo punto se extrae una andesita obsidi^nica, pasando k la 
liparita. En fin, la abundancia de plag-ioclasa en la maj'oria 
si no en la totalidad de las traquitas, son hechos que no se ex- 
plican sino por fenomeno de evolucion g-radual. 

La erupcion de las andesitas anfibolicas sucedio a la de las 
fonolitas, como lo prueban ejemplares de Las Rehoyas, en que 
se ve este contacto. Estas dos rocas corresponden respectiva- 
mente 4 los llmites inferior y superior de las dos series m^s 
caracterizadas en la region canaria ; asi es que por ello el des- 
cubrimiento positivo de seme] ante contacto y de la transicion 
de una k otra, ban de ser tornados en cuenta para estimar la 
validez de muclias teorias de trascendencia g"eol6g'ica g-encral 
sobre la liistoria de los arcliipi^lag-os oce&nicos. 



(1) Voyage geol. aii.v Antilles et anx tics de Tenerife et de Fogo. Paris, 1810. 



(21) Calderon. — t.itologi'a dk tknkiufk y (u^xn canaiua. 283 



Explicacion de la Idtmina XI. 

Fi^. 1." Andcsita au^itica do Las h'cliuyas (Graii Canaria). 

Se ven en primer t^rmino en esta fig-ura dos seccioiies rom- 
bicas, amarillentas, iiiuy caracterislicas, de bellos cristales de 
esfena, que contienen g-rdniilos negros cristalinos, gris^ceos 
en la luz reflejada , referibles al hierro titanado. En la parte 
superior izquierda de la figura hay una masa neg-ra, tambien 
de la misnia sustancia, rodeada do una acumulacion de g-ranos 
amarillentos, cuyos bordes son g-ruesos y oscuros; en la luz 
polarizada brillan y se extinguen con claridad 6 independien- 
temente unos de otros. Deben referirse, pues, Ala Jexicoxena 
de Giimbel, que. seg-un MM. Fouqu6 y L6vy (Min^ralogie mi- 
crograpMqiie , 426),, no es m^s que una esfena secundaria. Al- 
g'unos de los microlitos mayores de olig-oclasa de la pasta se 
perciben en el dibujo, k pesar de estar liecho con d6bil aumen- 
to, y atestiguan el movimiento de fluctuacion que les animo 
en el seno del magma fundamental. La epidota, que abunda 
en la rocay la caracteriza, constituye en la parte dibujada gra- 
nites demasiado pequenos para que se puedan distinguir cla- 
ramente sus caracteres. 

Fig. 2.' Liparita de Tafira (Gran Canaria). 

Dibujo liecho en la luz polarizada, estando cruzados los pris- 
mas de nicol , con el objeto de hacer bien visibles los granos 
de cuarzo secundario abundante que separan por complete 
esta roca de una verdadera traquita. 

Fig. 3.* Tefrita de La Cumbre (Gran Canaria). 

Los cristales porflricos de augita trasform^ndose en liorn- 
blenda; en la masa pirox6nica de la derecha de la figura la 
evolucion se realiza especialmente en la periferia. La nefelina 
es amorfa y solamente reconocible por los procedimientos mi- 
cro-qulmicos. Son frecuentes granules grandes de magnetita. 



OATALOGO METODIGO 



DE LAS 



PLAIAS OBSERVADAS COIIO ESPONTAIAS 



EN NAVARRA, 



DON JUAN EUIZ CASAVIELLA. 



(Sesion del 7 de Julio de 1880.) 



SEGUNDA PARTK 



CO RO I- 1 FLORAS. 



Primulaceas. 

445.— Primula officinalis Jacq. 
Villava. Marzo, Abril. 

446.— P. suaveolens Bertol. 

En las selvas del Carrascal. En fruto y sin flor. 

Loscos y Pardo aseg-uran en sus Series imperfectas que la 
planta arag-onesa , contra lo que su nombre indica, es de todo 
punto inodora, observacion que liacen constar Willkomm y 
Lang-e en su Prod. Fl. Ilisp. Nada podemos aseg-urar sobre 
este particular de la planta navarra, por haberla visto sola- 
mente en fruto. 

447.— Androsace maxima L. 

Vulg-ar en Caparroso. Marzo y Abril. 

448.— Asterolinum stellatum Lk. Hffg-. 

Bastante coniun en Caparroso, viviendo en prados y pastos 
a la sombra de otras plantas. Abril. 



286 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (50) 

449.— Lysimachia Ephemerum C. 

En alg-unas aceqiiias del Regadio de Caparroso. Junio y Julio. 

450.— L. vulgaris L. 

En Villava y Caparroso, frecuente. Julio y Ag-osto. 

451.— Coris Monspeliensis L. 

Caparroso, en lug"ares secos. Mayo, Julio, 

452. — Anagallis arvensis L. (var. 2)Jiosnicea et ccemlea Or. 
et Godr.) 
Abundante en Caparroso. En Beteli'i lie visto la var. phceni" 
cea. Abril, Mayo. En Betelu, Julio. 

453.— Samolus Valerandi L. 

En los riacliuelos del Reg-adio de Caparroso y otras partes. 
Julio, Ag-osto. 

Oleaceas. 

454. — Fraxinus excelsior L. 

En el soto de La Recueja. Junio, en fruto. 

455.— Fr. rostrata Guss. (Fr. Oxyphylla Bieb. ^. rostrata 
Gr. etGodr.) 
Crece con la especie anterior, y la he visto en fruto en la 
misma 6poca. 

456.— Phillyrea angustifolia L. 

Caparroso (sin flor ni fruto). 

457.— Ph. media L. 

Betelu (sin flor ni fruto). 

458. — Ligustrum vulgare L. 

Caparroso. Mayo, Junio. 

Jazmineas. 

459.— Jasminum fruticans L. 

Ccrca dc Villava, coniun. Mayo, Junio, 



(")!) Ruiz Casaviella. — plantas kspontaneas dk navarua. 'm-, 



Asclepiadeas. 

460. — Cynanchum acutum L. 

Muy a])uii(lante on Caparroso. Julio, Seticmhro. 

461. — Vincetoxicum officinale Moench. 

Rara en Villava, sobre ribazos inmediatos al rio; abundanto 
en Betelu. Junio, Julio. 

Gencianaceas. 

462.— Ery three a pulchella Horn. 

Betelu, rara. Julio. 

S61o teng-o un ejemplar joven de esta especie, de modo quo 
me habia sido imposible determinarlo con seg-uridad; pero 
cuando mi amig*o y consocio Sr. Masferrer estuvo en mi casa, 
se lo mostre y me aseg-ur6 que pertenecia a la especie citada. 

463.— E. Centaurium Pers. 

En Betelu no la he visto abundante, pero en Caparroso es 
frecuentisima, y hay praderas humedas completamente cu- 
biertas por la misma. Junio, Julio. 

464.— E. major Lk. Hffg-. (F. Barrelieri Duf.) 

Muy vulgar cerca de Biurrum y Venta de las Campanas . y 
tambien a los lados de la via ferrea 4ntes de lleg'ar a la esta- 
cion de dicha venta. Julio. 

465. — E. latifolia Smith. /?. tenuifolia Lk.? (an E. Centau- 
rmm Pers.?) 

Betelu, en las rocas. 31 de Julio. 

Remiti esta planta en consulta k la Sociedad Botanica Barce- 
lonesa, y al Dr. Costa le pareci6 la forma que en primer lug-ar 
citamos, al paso que al Sr. Compano le pareci6 una forma de 
la especie puesta entre par6ntesis. 

466. — Chlora perfoliata L. 

En las acequias de Caparroso. Junio, Julio. 



ANALES DE HISTORIA NATURAL. (52) 



Convolvulaceas. 

467. — Convolvulus sepium L. 
Comun en los matorrales del Reg'adio de Caparroso. Junio. 

468. — C. arvensis L. 

Vulgar en todas partes. Mayo, Junio. 

469.— C. Cantabrica L. 

Cerca de Villava, en la parte inferior del cerro de Mirava- 
lles, pero rara. Junio, Julio. 

470.— C. lineatus L. 

Comun en los hordes y parte superior de los barrancos del 
Camino Viejo de Caparroso. Julio, Agosto. 

471.— Guscuta Epithymum L. 

Caparroso, abundante sobre el romero, etc.? Mayo. Junio. 



Borragineas. 

472— Symphytum tuberosum L. 

Villava, entre piedras y matorrales. Mayo, Junio. 

473. — Anchusa Italica Retz. 
En los sembrados de Caparroso. Mayo, Junio. 

474. — A. arvensis M. Bieb. (Lycojms arvensis L.) 

Caparroso, sitios arenosos y ligcros; abunda en el punto que 
llaman el Ramal, pero las repetidas avenidas del rio, que sc 
ban llevado g-ran parte de la tierra de aquel sitio, ban hcclio 
rara esta planta. Primavera. 

A la planta de Caparroso le convienen del todo las descrip- 
cionesdcGrcnieryGodron iFl.de Fr., ii, 515), ydeAVillkomm 
y Lang-e (Prodr. Fl. R., ii, 495); do manera que es indudablc- 
mente esta especie, y no hi afine Lycopsis orientaUs L., que, 
seg-un Loscos (Comeniarios sodre la f,ora de Zaragoza) , es la 



(53) Ruiz Casaviella. — plantas espontaneas ue navarra. 2«o 

especie de Zarag-oza y la num. 1.401 de su Serie. Loscos lui 
cultivado en iin huerto la especie de Caparroso (de la que le 
mand6 semillas), y ase^'iira tambien ser la A. arve7isis. Will- 
komm y Lang-e s61o citan en Murcia (iin solo ejemplar cogao 
alhl Boiirg-eau) q\ L. orientalis , que, segun Loscos, se lialla 
mks exteudido. 

475.— Nonnea micrantha Boiss. et Rent. 

Muy comun en Caparroso. Abre sus flores con los primeros 
calores de Marzo. 

476.— N. alba D-C. 

Abundante en Caparroso. Mayo, Junio. 

La Noumea nigricans D-C. fu6 incluida en mi Caidlogo del 
Restaurador farmacmtico del 12 de Marzo de 1871, pero no he 
vuelto 'a hallarla posteriormente , por lo que no la incluyo en 
este Catdlogo, por mis que sospecho sea especie de la Flora 
navarra, 

477.— Lithospermum fruticosum L. 

Frecuenteen Caparroso, en sitios iridosycascajosos. Abril, 
Mayo. 

478. — L. purpureo-cseruleum L. 

Muy raro en el Carrascal, entre SolcliagayBariain. Julio. 

479.— L. officinale L. 

Comunisimo en Caparroso, Betelii. Abril, Junio. 

480. — L. arvense L. 

En los sembrados de Caparroso y otras partes. Primavera. 

481.— L. apulum Valil. 
En los montes de Caparroso y otros. Abril, Mayo. 

482.— Echium Italicum L, 

Caparroso, sitios incultos. Mayo, Junio, 

483.— E, vulgare L. 

Caparroso, Betelu, etc., sitios incultos. Mayo. Junio, 



290 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (54) 

484.— Echinospermum Lappula Lehm. 
Campos y orillas del no de Caparroso. Abril, Julio. 

485. — Cynoglossum cheirifolium L. 

Vulgar en Caparroso y otras partes. Abril, Mayo. 

486.— C. pictum Ait. 
Comun en el Reg-adio de Caparroso. Verano. 

487.— Heliotropium europseum L. 

Campos de Caparroso, Villava. Junio, Julio. 

488.— H. supinum L. 
Barbechos en Santacara. Verano. 



Solanaceas. 

489.— Lycium barbarum L. 
Forma matorrales cerca de Tiebas. Julio. 

490. — Solanum nigrum L. 

Beteli'i, Caparroso; infestando las huertas de este ultimo 
punto. Florece desde Julio hasta Octubre, pero en 24 de Di- 
ciembre lie visto todavia individuos de esta planta cargados 
de flores y frutos. 

Var. miniatum M. et K. (S. miniatum Willd.) 
Muy raro en lugares arenosos de Caparroso. Setiembre. 

491.— S. Dulcamara L. 

Caparroso y Villava, entre otras plantas. 31ayo, Julio. 

492. — Atropa Belladona L. 

Antes era coniun (ahora cs ya muy rara) en el soto de Esta- 
jao; tambicn en el Sotillo y detrds de las huertas del Estrecho. 
Mayo, Junio. 

493. — Hyoscyamus niger L. 

Abundante en el Carrascal; comun cerca de Melida y Santa- 
cara y (Ml Caparroso. Mnyo. Juiii(j. 



(55) Ruiz Casaviella.— I'LANTAs espontaneas de navahha. 201 

494.- Hyoscyamus albus L. 

En las Imertas y (leiiti-u do al^-unos corrales de Caparrosn. 
pero en anos 6 priinaveras imiy hi'imedas. Abril, Mayo. 
Majo)' ^iU. Uii solo iiidividuo en Caparroso, Junio. 



Verbasceas. 

495.— Verbascum Thapsus L. 

En Villava y Caparroso. Junio, Julio. 

496. — V. sinuatum L. 

En Caparroso, sobre todo en los barbechos y sotos. Julio, 
Setiembre. 

497.— V. Lychnitis L. 

Betelii^ sobre las penas. Julio. 

498.— V. Blattaria L. 

En el Reg-adio de Caparroso. Junio. 

499.— V. virgatum With. 
Arboleda del raso de Pavon; muy raro. Julio. 



Escrofulariaceas. 

500. — Scrophularia alpestris Gay. 

Valle de Lin, cerca de Larrion, a orillas del rio Urederra. 
Julio. 

501.— S. auriculata L. (Willk. et Lg-e. , Prod. Fl. Ilisj).). 
En las acequias de Caparroso. Junio, Julio. 

502.— S. canina L. 
Caparroso, Villava. Mayo. 

503.— Antirrhinum majus L. 3. angnstifolhim Wkmm. 

Puente la Reina, sobre las tapias; Caparroso, en las penas 
del Estajao, 



■202 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (56) 

503 bis.— Linaria spuria Mill. 
Caparroso, Julio. 

504.— L. Elatine Desf. 
Caparroso, Beteli'i. Julio. 

505. — L. supina Desf. 
Betelu y cerca de Estella, sobre tapias. Julio. 

506.— L. minor Desf. 
Caparroso, Betelu, Villava. Julio. 

507.— L. crassifolia Kze. (CJmnorrJmmm cmssifolmm Lge., 
Linaria origanifolia 3. grandijiora Benth.). 
Penas de San Fausto. Julio. 

508. — Veronica Teucrium L. 

Orillas del rio. Julio. 

509.— V. Chamaedrys L. 
Con la anterior, y 4mbas en Villava. Julio. 

.510. — V. Beccabunga L. 

Caparroso, Betelu. Junio y Julio. 

511.— V. Anagallis L. 
Peiias de San Fausto. Julio. 

512.— V. officinalis L. 

Betelu. Julio. 

51.3.— V. prsecox All.? (an V. o/Jicina I ix form.? ) 

Dudaba de si esta especie era una forma dc la V. officinalis, 
y la remit! a la Sociedad Bottmica Barcelonesa, sin que resol- 
viese esta la cuestion. 

514.— V. polita Fr. 

En los barbechos de Caparroso y sobro los arcos del pucnto. 
Febrcro. ;Marw. 



(57) Ruiz Casaviella.— VLAXTAS kspontankas dk navauisa. 2m 

515.— Veronica serpyllifolia L. 

Botelu, tei'iviios lu'iiiiedos. 

Esta especie fin5 consultada h la Sociedad Bo tunica Barce- 
lonesa. 

516. — V. hederaefolia L. 

Caparroso, etc.; comuii en todas partes. Febrero, Abril. 

517.— Erinus alpinus L. 

En Beteli'i, rara. Julio. 

518.— Euphrasia officinalis L. 

Frecuente en Betelu , sobre la roca del manantial de Dama- 
Itiirri. Julio. 

519. — Odontites rubra Pers. 
Caparroso, en los montes. Julio, Ag-osto. 

520.— O. longiflora Webb. 
Caparroso. muy comun en el Sabinar. \ 

521. — Rhinanthus minor Ehrh. 
Caparroso, cerca del rio y entre matorrales. Mayo, Junio. 



Orobanqueas. 

522.— Phelipsea Muteli Rent. 
En Caparroso, muy rara. Mayo. 

523.— Ph. ramosa C. A. Mejev, forma simplex. 
En Ipasate, rarisima, sobre raices de trig-o. Julio. 

524. — Orobanche cruenta Bertol. 
Caparroso, comun. Mayo. 

525.— O. cernua Loeffl. 

Caparroso, sobre las raices de la Ontina (Artemisia Herba- 
alba Asso), comun. Mayo. 

526.— Clandestina rectiflora Lam. 
Villava, a orillas del rio, muy rara. Primavera. 






294 ANALES DE HlSTORIA NATURAL. (58) 



Labiadas. 



527.— Lavandula latifolia Vill. 

Rara en Caparroso, en el t^rmino de Rada, junto k la Cale- 
ra; abiinda en Tiebas y Puente la Reina. Julio. 

528. — Mentha rotundifolia L. 

Caparroso, Betelu. Julio. 

529.— M. sylvestris L. 

Caparroso. Julio. 

530. — M. aquatica L. 

Caparroso ; abunda en acequias y sitios ag^uanosos. Julio, 
Ag-osto. 

531.— M. Pulegium L. 

Caparroso, balsas del Sabinar y en el Reg-adio; tambien en 
Betelu. Julio. 

532. — Lycopus europseus L. 

Caparroso, en el Sotillo y Mayug-o. Setiembre. 

533. — Origanum vulgare L. 

Caparroso, rara; Puente la Reina, abundante; Irurzun ; Be- 
telu, muy comun. Julio. 

534. — Thymus vulgaris L. 

Caparroso, abundante. Abril, Junio. 

535.— Th. Serpillum L. 
Ipasate, Puente la Reina, Betelu. Julio. 

536.— Th. angustifolius Pers. (T//. Serpillmn ks&o. — Th. 
Serpillum p. angustifolius Gr. et Godr.?) 
Selvas del Carrascal, on pastes secos, y cuelg-a y oscila sob re 
los penascos. Julio. 



(')!)) Ruiz Casaviella. — i'i.antas kspontankas dk na\ auiu. 295 

537. — Galamintha officinalis Md'iich. 
Capari-oso y JJoleli'i, entrc piednis. Seticmlji'c. 

538. — C. Acinos Clairv. 
CapaiToso y utras parte.'?. Jiinio, Julio. 

539.— C. alpina Lam. 
En el Carrascal. .lulio. 

540. — C. Clinopodium l^eiith. 
Ipasate. Julio. 

541. — Rosmarinus officinalis L. 

Puente la Reina, no niuy abundante en alg*unas alturas; 
Caparroso, abundantisinio, de modo que constituye **"i'an parte 
del combustible para las casas, hornos de yeso, f^bricas de 
aguardiente, etc. Florece todo el ano , pero principalmente en 
Marzo y Abril. 

542. — Salvia pratensis L. 

Caparroso, escasa en alg-unas praderas. Junio, Julio. 

543.— S. verbenaca L. 

Caparroso y otras partes, muy vulgar. Marzo, Mayo. 

544.— Nepeta Cataria L. 

Caparroso. Junio. 

545.— Glechoma hederacea L. 

Villava, orillas del rio, entre matorrales. Abril. 

546.— Lamium amplexicaule L. 

Caparroso, comun. Febrero, Marzo. 

547.— Galeopsis Ladanum L. 

Caparroso, Betelu. Julio. 

548.— Stachys heraclea All. 

Carrascal, cerca de la sierra de Alaiz, muy rara. Julio. 



29G AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (GO) 

549. — Stachys annua L. • 

Caparroso, alveo del rio Arag-on, rarisima. Julio. 

550.— St. recta L. 
Betelii. Julio. 

551. — Betonica officinalis L. 

Betelu. Julio. 

552.— Ballota foetida Lam. 

En alg-unas lindes del Reg-adio de Caparroso, dentro del mis- 
mo pueblo, en escombros. Mayo, Setiembre. 

553. — Phlomis Lychnitis L. 

Caparroso y Villava, comun en pastos secos. Mayo, Junio. 

554. — Ph. Herba-venti L. 

Caparroso, en los campos. Junio. Julio, 

555. — Sideritis hirsuta L. 

Caparroso. Mayo, Junio. 

556. — S. scordioides L. 

Caparroso. terrenos 4ridos del Sabinar. Junio. 

557.— S. pungens Bentli. 

Caparroso, abundante desde la subida del Soto k la Recueja, 
por el Coscojar liasta M61ida. Julio. 

558. — S. montana L. 

Caidas de la Bardera. Junio. 

559. — Marrubium vulgare L. 

Caparroso^ comun. Nomb. vulg., MarruMo. 

560.— M. Alisson L. 
Carretera vieja de Caparroso, s61o alg-unos individuos. Junio. 

561. — Melittis Melissophyllum L. 

En el Carrascal, entre g-randes matorrales, en sitios muy in- 
trincados. rorra de la fuente de Ajuriz, raro. Julio. 



((51) Ruiz Casaviella. — I'l.WTAS KSVONTANKAS 1)K NAVAHKA. 'b: 

562.— Brunella alba I'.ill. 

Sf)t()s (Ic ('a]);HT()S(i. cuiro iniilorrnlos. .Iiiiiio. 

563 —B. grandiflora .Md'ucli., rar. pinna tifida. 
VnowXo la Txoina: I])asat(\ Julio. 

564.— Ajuga Chamaepitys Schrob. 
Capnrroso. .In Ho. 

565. — A. pyramidalis L. 

Caparroso. tcM'ivnos foiiilos. Mavo. Jimi(j. 

566. — Teucrium scordioides Schreb. 
Villa va. on sitios innndados. Julio. 

567. — T. Scorodonia T.. 

Beteln. Julio. 

568.— T. Ghamsedrys L. 

Caparroso. rara entre matorrales; Carrascal, frecnente. Mayo, 
Jiinio. 

569.— T. pyrenaicuni L. 

Monte de Ipasate , abundaiite k uiio y otro lado de la carre- 
tera desde Irurzun. lleg-ando hasta Lecumberri. Julio. 

570— T. gnaphalodes Yalil. 

Montes de Caparroso, en sitios aridos y secos, ya sean yeso- 
sos, va arcillosos, ya cascajosos. Mayo, Jniiio. 



Verbenaceas. 

571.— Verbena officinalis L. 

Caparroso, comun; Betelii, rara. Junio, Julio. 



Plantagineas. 

572.— Plantago major T.. 

Caparroso y otras partes, abundante. Julio. 

ANALES DE HJST. NAT.— IX. 20 



•298 ANALES DE HlSTOBIA NATURAL. (62) 

573. — Plantago coronopus L. 

Caparroso y otras partes, frecueiite. Mayo, Julio. 

574. — P. crassifolia Forsk. 

Caparroso, comunenzanjasy l3arrancos, 3- en todos los piiii- 
tos en que el ag-uadelluvia queda detenida porbastante tiem- 
po. Jiinio. 

575. — P. carinata Sclirad. 

En los "barrancos del camino de Villafranca y del Camino 
Viejo, y tambien es comun en otras partes de las inmediacio- 
nes de Caparroso. Junio. 

576. — P. Lagopus L. 

Caparroso y otras partes, abnndante. Mayo. 

577.— P. lanceolata L. 

Caparroso, Betelu. Mayo. Juuio. 

578.— P. albicans L. 
Caparroso. sobremanera vul^'ar. Mayo, Jiiiiiu. 

579.— P. Bellardi All. 
Caparroso. Mayo, Junio. 

580.— P. Loeflingi L. 

Crece junto con la anterior, y florece en la misma epoca del 
afio. 

581.— P. Cynops L. 

Caparroso, sotos y orillas del rio; M^lida. Mayo, Junio. 



Plumbagineas. 

582.— Statice duriuscula Ciir.:* 
Caparroso, niuy al)iin(lante. Julio, Ag'osto. 



(fi3) Ruiz Casaviella. — vlamtasj ef«?ontAnkas dm navaimja. -m 



Globularieas. 



583.— Globularia vulgaris L 

\'illa\a. Ma\(t. 



MONOCLAM IDEAS. 

Amarantaceas. 

584.— Amarantus deflexus L. 

Capari'oso. orillas de la carretera. Ag-osto, Setiembre. 

585.— A. sylvestris Desf. 

Caparroso, muy comiin en los escombros y tambien entre 
las liortalizas. Julio, Ag'osto. 



Salsolaceas. 

586.— Atriplex rosea L., mr. alba Mog-n. T. 

Caparroso, abundante en escombros, caminos y muclios 
otros sitios. Nome, vulg., Salohre. 

587.— A. Halimus L. 
Caparroso, frecuente. Ag-osto. 

588.— A. hastata L. 

En el Reg-adio y barrancos de Caparroso. Julio, Ag-osto. 

589.— A. patula L. 
Caparroso, bastante frecuente. Ag-osto. 

590.— Beta xnaritima L. 

En los lindes del Reg-adio de Caparroso y en otros terrenos 
incultos fuera del Regadio. Mayo. 



mo A^■ALKS DV. HISTORIA NATURAL. (64) 

591. — Chenopodium Vulvaria L. 

Caparroso, en sitio.'^ cnbiertos de pequefias piedras y otros 
terrenes secos. .Tunio. 

592.— Gh. album L. 

CapaiTuso . torreno!^ incnltos y otros ciiUivados. Seliembre. 

593. — Ch. opulifolium Srlnad. 
Caparroso, en canipos cultivadosy en las huertas. ►'^etienibre. 

594.— Ch, urbicum L. 

En los mismos sitios qne la anterior y tambien a orillas del 
rio. Ag-osto, Setiembre 

595. — Gh. murale L. 

Caparroso; Beteln, frecuente, Setiembre. 

596. — Suseda fruticosa Forsk. ( Scliolevia frvticosa C. A. 
Mey.) 
Caparroso, barranco del Camino Yiejo, sumamente rara, de 
modo que solo he visto unos pocos ejemplares en el imnto ei- 
tado. Julio. 

597. — Salsola vermiculata L. 

Comun en diversas direcciones. y llaniada vulf>-nrniente en 
Caparroso Rozaga. JuliO;, Ag'osto. 



Poligdneas. 

598. — Rumex pulcher L. 

Caparroso: eras, eaminos y oampos. Mayo. Junio. 

599.— R. crispus L. 

En los mismos sitios que la especie anterior. 

600.— R. acutus D-C. 
Caparroso. A primeros de Agosto en fruto. 

601. — Polygonum lapathifolium L. 
Caparroso; Betelu, lug-ares humedos. Julio. 



(65) Ruiz Casaviella.— I'LANTAS espontankas nr, NAVAinjA. 3i>i 

602. — Polygonum orientale L 

Caparrosu. Juiiio. 

603.— P. Bellardi All. 
rapari'o.so. Jiilid. 



Dafnoldeas. 

604. — Daphne Laureola L. 

Beteli'i. Kii Ag'osto t'oii flores sin nbrir. 

605. — D. Gnidium L. 

Caparroso; abunda en el raso 6 suto cerca cle la fiiente que 
llamaii del Prado y en otra.s partes. Julio. Ag'osto. 

606. — Thymelsea Ruizi Luscos. (Vease el Restaurador far- 
maceutico del 12 de Marzo de 1871 y el del 30 de Abril 
de 1873.) 

Caparroso , muy rara ; Villa\ a , cerea de (Jlaz y Olacliipe; 
abundantisima en los montes de Puente la Reina . Orcoyen 6 
Ipasate. Primavera. 

Es la Th.florid^mda Boiss. in herb, sed noii descfi]}t. 

Planta derecha 6 acostada de treinta centimetros de elcvacion 
ramosa; ramos con eje velloso, vestido de hojas muy numero- 
sas, aplicadas, liuear-oblong-as, larg-as de iin centimetro, del- 
g-adas (por lo menos cuando secas), convexas, por fuera ver- 
dosas, sembradas de larg-os pelos blancos en toda su super- 
ficie, arqueadas y acanaladas por encima en toda su long-itud, 
g-laucescentes y provistas de nervios un poco prominentes. 
Las flores son solitarias (al parecer) , con pedicelo velloso y 
m^s corto que las bracteas; 6stas son dobles al pie de cada flor, 
largas de un milimetro , abiertas y apartadas del tubo del pe- 
rigoniOj muy anctias y que se tocan y recubren un poco unas 
con otras por los lados, con alg'unos pelos rig-idos y larg-os, 
superando alg-unos las br4cteas, que tienen en este caso as- 
pecto de ser pestaiiosas, por mas que teng-an los bordes 1am- 
pinos, Perigonio embudado, lampino, de seis milimetros de 
largo. 

Tiene caracteres que la disting-uen bien de la Th. cilia ta L., 



302 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (66) 

que fue el nombre que yo le di al hallarla por primera vez en 
Villava en la primavera de 1858; y tambien es fdcil distinguirla 
de las dem^s especies afines. 



Santalaceas. 

607. — Thesium divaricatum Jan. 
Caparroso. Junio, Julio. 

608.— Osyris alba L. 

Caparrcso, comunisima, cubriendo gran parte del terreno 
sobre las acequias y en los ribazos humedos. Mayo. 

Dicen que sus flores despiden olor de miel. 



Aristoloquieas. 

609. — Aristolochia longa L. 

Carrascal, en barbeclios cerca de Oloriz. Julio. 



Euforbiaceas. 

610. — Euphorbia helioscopia L. 

Caparroso, frecuentisima ; no tanto en Betelu. Marzo, Abril. 

611.— E. striata L. 

Regadlo de Caparroso, rara, y en ribazos niuy humedos. 
Mayo, Junto. 

612.— E. hyberna L. 

En las selvas del Carrascal. Julio, con fruto sin llor. 

613.— E. serrata L. 

Caparroso, en lindes y lugares frescos cerca de terronos cul- 
tivados. Marzo, Abril. 

614.— E. exigua L. 

Reg-adio de Caparroso, olivares y tambien en el monte al 
abrig-o y sombra de otras plantas. Abril, Maj'o. 



(til) Ruiz Casaviella. — i'i.amas ksi'untamhas dk navauha. :r)3 

615. — Euphorbia falcata L. 

En los sciiibnulos y rastrujos del Regadio de Caparroso. Pri- 
mavera, Otofio. 

(51(3.— E. Peplus ].. 
Beteli'i, Caparroso, Penas de San Fausto. 

617. — E. peploides Gouaii. 
Penas de t^an Fausto. 

618 —E. segetalis L. 

Entre las mioses y fuera de ellas en terrenos arenosos. Mayo. 
NoMB. vuLG. , Lecheruelas, como k otras especies del g"6nero. 

619. — E. amygdaloides L. 

Selvas del Carrascal. Julio, en fVuto. 

620.— E. Characias L. 

Caparroso, debajo del puente, entre g-randes piedras, Betelii, 
en la parte inferior de las rocas. Julio, en fruto. 

621. — E. minuta Los. et Pard., Ser. inconf., p. 96 (E.pauci- 
fiora L., Wk. et Lang-. Prodr. FL H., iii, p. 500). 
Caparroso, no s61o en el Camino Viejo, sino que es frecuente 
en sitios secos y 4ridos de los alrededores de Caparroso. Mar- 
zo, Mayo. 

622.— Mercurialis tomentosa L. 

Caparroso, frecuente. Marzo, Abril. 

623.— Buxus serapervirens L. 

Sumamente abundante en Ipasate; no lo es tanto en las cai- 
das de la Bardena. 



Ulmaceas. 

624.— Ulmus campestris Smith. 
Caparroso, en sotos y caminos. Febrero. 



304 ANALES DE HISTORIA NATURAL. 



Urticaceas. 

625.— Urtica urens L. 

Entre escombros y siempre en sitios inmediatos a habitacio- 
nes, frecuentisima. Marzo. 

626.— U. dioica L. 
CapaiTOso, en el Regadio. Marzo. 

627.— U. pilulifera L. 

Comun en M61ida. Mayo. 

628. — Parietaria diffusa M. K. 

Puente la Reina y Peilas de San Fausto. Julio. 



Cannabineas. 

629.— Humulus Lupulus L. 

Frecuente, aunque no comun. en el Reg-adio de Caparroso, 
en ribazo.s y lug-ares hiimedos. Julio. Nomb. vllg., Ldimlo, 
Homh'ecillo. Los ag-ricultores de aqui destruyen esta i)lanta 
en donde quiera que la ven, sin sospecliar que es un veg-etal 
sumamente iitil. El cultivo de esta planta seria sin duda su- 
mamente productivo, y mas si se utilizaban para el mismo 
ciertos terrenos bajos que apenas sirven para otros cultivos. 
En las c^tedras de Ag-ricultura de los Institutos debieranse 
propag-ar estas nociones practicas en lug-ar de otros conoci- 
mientos aprendidos en obras cxtranjeras. 



Cupuliferas. 

630. — Castanea vesca Gaertn. (C. vulgaris Lam. 
Beteli'i, Julio. 

631.— Quercus Cerris L. 

Betelii. Sin flor ni fruto. 



(69) Ruiz Casaviella. — im.antas kspontankas dk navahha. nor, 

632.— Quercus Ilex I.. 

(^apari'oso, soft) do 'rravl)U('nas; IJctcli'i. .hiuio. 

633.— Q. coccifera 1.. 

Suinamento abiindaiiti' rii las t-crcaiiias dc Capa r ru.su , en la 
B&rdeiia . en ]^Jelida y eerca dc Santacara y en otras muclias 
partes. Abril, Mayo. Nomb. vllg., Coscojo. l'].s esta especio una 
de las mas nsadas en Xavarm para combnstible Grandes ex- 
tensiones dc terreno ocupadas por la niisnui sun ruturadas to- 
dos los anos para el cultivo de ccreales. 

La Comision forestal se equivoco al decir que esta planta es 
escasa en Navarra, pues abunda desde la region del olivo a la 
region media 6 siibmontana. (V^ase Conlfenu y Amentdceas 
de Espaua. por 1). Maximo Lag-una. Madrid, 1878.) 

634. — Fagus sylvatica L. 
Carrascal v Echarri-Aranaz. 



Salicineas. 

635. — Salix alba L. 

Caparroso y otras partes, vulgar. Abril, Mayo. Nombre vul- 
gar . Saz. 

636.— S. babylonica L. 

Caparroso, malecon debajo del puente. Abril, Mayo. 

637. — S. incana Schrank. 
Caparroso y otras partes, comuu. Marzo, Abril. 

638.— S, viminalis L. 

Caparroso, frecuente. Abril, Mayo. 

639. — S. purpurea L. 

Caparroso y otras partes, muy comun. Abril, Mayo. 

640.— S. Caprea L. 

Betelu. Julio, sin fior ni fruto. 



306 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (~0) 

641. — Populus alba L. 

CapaiToso, sotos, orillas del rio, caminos, etc. Marzo. 

642.— P. nigra L. 

Crece en los mismos sitios que la especie anterior, y tlorece 
en ig-ual 6poca del ano. 

643.— P. pyramidalis Bosier. (P. fastigiata Poir. , P. diJa- 
tata Ait.) 
Bordes de las acequias de Caparroso. Febrero, Marzo. Nom- 
BRE VULGAR, Cho2)o IomMtcIo. Esta planta y el olmo ^.son es- 
pontAneos en Caparroso ? 



Betulaceas. 

644. — Alnus glutinosa Gaertn. 
Caparroso; Betelii,, bordes de las acequias. 



Abietineas. 

645.— Pinus sylvestris L. 

Los pinares de Caparroso y Rada estdn poblados de esta es- 
pecie. Julio, en fruto. 



Cupresineas. 

646.— Juniperus oxycedrus L. 

En el nionte de Kada, vul^-ar. 

647. — J. phoenicea L. 

Caparroso, abundante; sin enibar^-o, do dia on dia va disnii- 
nuyendo. Marzo. Nomr. vulg.. SaMna. 

648.— J. thurifera L. 
Caparroso. Nomb. vulg.. SaMna alhar. 



(71) Ruiz Casaviella. — plamas ksi'ontanka.s dk navauua. :{o7 

No ten^-o IVuto do esto nrl)C)l dioico. poro su.s hojasy su olor 
le dan bieu h conocer. 



Gnetaceas. 

649.— Ephedra vulgaris C. A. Mey. 

Kn el soto dr la Kecueja. Julio, sin flor ni fruto. 



REGllEllDOS BOTAI^IGOS I)E TENKRIFE; 

6 SEA, 

D,\TOS nU EL ESTIDIO DE lA FLORA ^IMIIIA 

POB 

DON RAMON MASFERRER Y ARQUIMBAU. 



PARTE PRIMER A. 



(Sesion del 1.° de Setiembre de 1880.) 

PLAN DE ESTE TRABAJO. 

Advertencia iirellminar. 

! a ) Situacion geogr&fica. 
A.) Descrijjcioii fi- \ h.) Orografia. 
j sica (h Tenerife.. j c.) Gea. 
.l.)Introduc- ^'^•) Clima. 

cion al es- I ^j Historia del estudio de la Flora 

tudio de la ) Canaria. 

Flora de la j j j Cuadros fitostaticos de la Flora 

isla de ie- I I Canaria y particulares de Tenerife. 

nerire \\). \ g^j Generalidades \ c.J Consideraciones generales sobre la 

sobre la Flora Ca- ( Flora Canaria, y afinidades de esta 

con la de las restantes islas atlan- 

ticas y la de los grandes continen- 

tes, y con las Floras extinguidas. 

d.) Notas sobre algunas formas vege- 

\ tales endemicas en esta region. 

2.) Catdlogo razonado de la Flora de Tenerife, con indicaciones sobre la 
Flora de todo el archipielago canario, Madera y Azores (2). 



(1) Esta parte primera se publicara despues de la se?unda , por razones alegadas en 
el Prologo. 

(2) Este catfilogo se publicar^ divido en tres secciones por razon de conveniencia. . 



310 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 



ADVERTENGIA PRELIMINAR. 



Grandes eran los deseos que tenia de conocer las islas Cana- 
rias, cuando el 17 de Enero de 1877 sail del puerto de CAdiz 
a bordo del vapor Africa en direccion k aquel arcliipi^lag-o, 
llamado por los antig-uos de las Islas Afortunadas , y que yo en 
mi imag-inacion concebia como la verdadera representacion 
del Jardin de las Hesperides, siempre cubierto de verdura y 
adornado de exquisitas flores , ofreciendo k sus pacificos mora- 
dores abundantes y ricos frutos, con un clima de constante y 
alegre primavera. Mas no era s61o esta risuena Imogen lo que 
en mi habia despertado el interns li^cia aquellas africanas 
tierras, sino que habia contribuido k ello^ en gran parte, el 
deseo de poder estudiar sobre el terreno los efectos de la pode- 
rosa accion de los volcanes de otras 6pocas, que s61o por 
libros superficialmente conocia; pues, en aquella feclia, no 
liabia podido recorrer otra region volc&nica que la de Olot, en 
Cataluna, y &un 6sta de un modo incompleto, y sin que las 
especiales circunstancias que k ella me llevaron me permi- 
tiesen detenerme en hacer concienzudas observaciones. 

Diflcil, 6 mejor diclio, imposible me seria el describir la 
extrana impresion que en ml causo la vista de Tenerife, cuando 
al caer de la tarde del dia 20 del referido mes y ano nos acer- 
camos k las penas de su parte N. E., para recorrer un largo 
treclio al lado de la costa, Antes de entrar en la bahia 6 rada 
de Santa Cruz, despues que ya, desdo muclio tiempo tVntes, 
habiamos visto asomar majestuosamente el elevado pico de 
Teide por encima de un cspeso circulo de nubcs, que cubria 



(3) 



Masferrer. — wnrriMtDOs uoxAxTros i»i.; ti:n"i;i{ifi:. ;tii 



toda la parte alta do la isla. Lo que lial)ia creidu cuhuM'tf) do 
verdes y frondosos bosqucs hasta cl borde iiiisino del mar, con 
abundantes arroyos y una lozana flora nemoral, prosentAba- 
seme en forma de escuetos penones, ^ridos y secos, que se 
Icvantaban rapidamentc h g-ran altura on cscarpadas pon- 
dientes y partido.s on profundos barrancos, dando al con junto 
un sing-ular e imponente aspecto. Lo inosperado do aqucl 
.sublime espect;\culo hizo que fuera muclio m^is profunda la 
imprcsion que en mi animo produjo; y a la g-rata emocion que 
siempre causa el divisar tierra firme despucs de alg-unos dias 
de naveg-acion, uni6se, en este case, un sentimiento especial, 
mezcla dc aleg'rla y de tristeza. expansivo y deprimente & la 
vez y de todo punto incfable. 

Otras mejor cortadas plumas han trasladado ya al papel la 
descripcion del panorama, que sucesivamente se va presen- 
tando k la vista del naveg-ante, desde que se acerca k la 
punta N. E. de Tenerife hasta que su barco fondea en la baliia 
de Santa Cruz; por lo que yo s61o auadir6, que, si es aquel 
siempre sublime, crece su g-randiosidad de punto cuando se 
contempla en el momento en que las sombras de la noclie van 
invadiendo el paisaje, aumentando las dimensiones de aque- 
llos escarpados montes y exag*erando la profundidad de los 
barrancos que Ids separan. En estas circunstancias precisa- 
mente entr6 e\ Africa, en el dia referido, i^ovlsipmifa de Anaga 
b&cia la bahia de Santa Cruz; de modo que al fondear, no muy 
l^jos de la ciudad, s61o veiamos de 6sta el faro del muelle, 
algunas luces de sus calles y el campanario de la igiesia 
parroquial de la Concepcion , que se hallaba profusamente 
iluminado en sus ventanas y cornisas, y ag-itaba todas sus 
campanas, lanzando al aire inarm6nicos y penetrantes sones, 
en seual de reg'ocijada fiesta. 

El hallarme con un pais de tan diferente aspecto de los 
hasta ent6nces vistos y de un caracter tan severo y g-randioso, 
acrecent6 en mi el deseo de estudiar aquella isla, llamada Ni- 
varia por los antig"uos, y que yo habia imag-inado con una 
naturaleza tan diversa, de la que, al primer g-olpe de vista, me 
presentaba. Al recorrer, en los primeros dias despues de mi 
llegada, los campos y montes inmediatos k la capital y los 
huertos y jardines de 6sta, llam6me inmediatamente la aten- 
cion, tanto como las formas vegetales para mi desconocidas, el 



nl-2 ANALES DE HI^^TORIA XATTRAL. (4) 

liallar clesde lueg-o, y en mayor ni'imero en cuanto la prima- 
vera empezo a despleg*ar sus galas, no pocas especies de lai^ 
que habia estudiado en la zona mediterranea de la peninsula 
iberica; lo que fue para mi una nueva sorpresa. 

La falta que entonces tenia de obras, que se ocuparan de un 
modo especial de la Flora Co'iinria, y otras particulares cir- 
cunstancias, que no deben aqui ser mentadas, liicieron que. en 
un principio, adelantara muy poco en el estudio de las formas 
veg-etales de aquel pais, por mas que me pasara ag-radables 
ratos en solitaria contemplacion . tanto del sing-ular aspecto. 
que los montes y barrancos inmediatos ^i la capital ofrecen, 
como de las variadas y caracteristicas formas y estructuras de 
las plantas espontaneas, propias y peculiares de aquella 
reg'ion y de las que. traidas de remotos paises. 6 se ban natu- 
ralizado del todo, 6 se cultivan en liuertosyjardines. Pude, por 
fin, proporcionarme la monumental obra de los sabios natura- 
listas extranjeros P. Barker-Webb y S. Berthelot titulada 
Histoire notvrelh des lies Cavfiries (Paris; 1836-1850), en la 
que se hace un concienzudo estudio de la Flora del arcbi- 
pi^lago canario (sobre todo en su parte fanerogdmica, niucbo 
mds completa que la criptogdmica ) , ademas de ocuparse de la 
g-eografia, g-eolog-ia, zoolog-ia y etnog-rafia de aquellas islas: 
y desde ent6nces me dedique con g-ran ahinco ci recog*er, cla- 
sificar y ordenar todas las plantas, que pude proporcionarme. 
Escasas fueron las especies que pude estudiar y preparar para 
mi berbario en el trascurso del ano 1877 ; de modo, que casi 
puede decirse, que todas las plantas de mi berbario de Tenerife 
fueron recogidas durante los anos 1878 y 1879, hasta el 24 de 
Agosto de este ultimo, on ruyo din me embarque de regreso 
para la Peninsula. 

Gracias a inmerecidas consideraciones que conmigo tuvieron 
mis dignisimos y respetables jefes, fueme posible emprender 
algunas excursiones por el interior de la isla, las que me pro- 
porcionaron mayor numero de especies, de las que podia re- 
coger en los alrededores de la capital, unicos puntos que mis 
ocupaciones me permitian recorrer; por lo cual. croome en el 
deber de darles esta publica muestra de grntitud. mereciondo 
especial mencion y particular reconocimiento ol ihistrado y 
distinguido teniente general Mxcmo. Sr. 1). A'aleriano Weyler, 
quien, como capitan general d(> •m\\\o\ disti'itd. ofreciome su 



to) Masferrer. — uecikrdos hotamcos dk ti-aihufi;. :ii:i 

valiosa protoccion para todo cuanto piuliosc lacilitaniic mis 
estiuUos, acroditaiido, de nucvo, ol olovado oritorio con que sii 
clara iiiteli<^'encia sabe apreoiai* (d valor do los fonooimientos 
oientilicos, 

A medida quo fni adolantando cii el estiidio do la Flora de 
Teneritc, fiiiiue, tanibien. eonvenoiendo de que, si bien la flora 
del arcliipi^lag'o cauario es ya bastante conocida en el extrau- 
jero por los sucesivos trabajos de ^lasson, Broussonet, Bory de 
Saint Vincent. L. von Buck y Chr. Smith, Despreaux, Webb y 
Berthelot. Bourg-eau, R. T. Lowe, C. BoUe y otros, en cambio 
en Espana nadie so ha ocupado en hacer especiales invesliga- 
ciones sobre la misma, despues de los trabajos del inmortal 
Viera; al paso que. en algunos de los demas ramos de la His- 
toria Natural, puedensecitar, al ladodelos nombres extranjeros 
alg'unos de los espaholes; como por ejemplo, el de Escolar y 
el de S. Calderon y Araua. al lado de los de Buch, Cordier, 
Deville, Lyell, Hartung-, Reiss, Fritsch y dem4s ge61og:os, que 
se ban ocupado en el especial estudio de estas islas, y el de 
Momp6 al lado de los de Berthelot, BoUe ^'dem^snaturalistas, 
que ban estudiado la Ornitologia Canaria. Y aun los trabajos 
botanicos del c^lebre historiador D. Jos6 de Viera y Clavijo, 
tal y como se ban publicado, en parte, m^s de medio siglo 
despues de haber sido escritos, con muchas y graves incor- 
recciones y sin ninguna nota ni comentario, en muy poco 
pueden haber contribuido al conocimiento de la Flora de Ca- 
narias (1); de modo que, si exceptuamos unas pocas especies 
publicadas por Cavanilles y algun otro autor espaiiol, pero re- 
cog-idas por Broussonet, Anales de Ciencias naturales de Ma- 
drid (tomos iii-iv; 1801), bien puede decirse, que a los extran- 
jeros debemos cuanto conocemos hoy dia de la Flora Canaria. 



(1) De dos obras de Viera, que se ocupan de un modo especial de la Flora de Cana- 
rias, tenemos noticia. Es una de ellas un Catdlogo de los ge'neros y especies de plantos 
singulares de las islas Canarias (1808), la cual , que nosotros sepamos , no ha llegado k 
publicarse, y cuyo original se halla ahora en poder del Oabinete Cientijlco de Santa 
Crut de Tenerife, segun nos ha informado nuestro amigo E. Zerolo. Es la otra, que 
fue al parecer escrita antes (4 fines del siglo pasado) la titulada Diccionario de Historia 
Natural de las islas Canarias^ de la cual solo diremos aqui, que, si hubiese sido nriejor 
editada, podria haber contribuido a facilitar el estudio de la Flora Canaria; por lo quo 
merece ser encomiado y protegido el proyecto de nuestro distinguido e ilustrado 
amigo D. Domingo Bello y Espinosa de publicar una segunda edicion m&g completa 
y corregida, que indudablemento se hallara d la altura de los modernos conocimientos. 

ANAI.ES DE HIST. "AT. — !\. "ii 



914 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 

En vista, piies, de que nada se lia publicado en Espana en 
los tiempos modernos sobre esta Flora, resulvime a dar publi- 
cidad a mis escasas observaoiones, con tanto mayor motive, 
en cuanto creo, con el Dr. Graells, qne una de las principales 
causas de qne haya adelantado poco entre nosotros el estudio 
de la Historia Natural es el que los observadores se ban re- 
traido y aislado en su g-abinete. sin publicar sus trabajos; por 
lo que, quiero seg-uir elconsejo de tan reputado naturalista de 
«dar publicidad h los datos a medida qne se van recogiendo,). 
por mas que me balle convene ido del poco valor de mis tra- 
bajos. 

Resuelto , pues , a publicar , sin pretensiones de ning'uu 
g-enero y solo inspirado en el mas sincero amor a la ciencia, 
cuantos datos adquiri y observaciones pude liacer en el corto 
tiempo de mi permanencia en la liermosa isla de Tenerife, 
dediqueme con cuidado y constancia h reunir en un catalog-o. 
ordenado seg'un el m^todo seg-uido en la obra de Webb y 
Berthelot, ja antes mentada,, y a la cual tendr6 que referir- 
me muy k menudo en lo sucesivo, todas las especies obser- 
vadas como espont^neas en aquel pais, con indicacion de la 
localidad y fecba en que las liabia visto, del estado en que se 
ballaban y dem4s observaciones oportunas ; mas, como al 
propio tiempo formara otro catdlog-o de todas las plantas cita- 
das por los autores en el arcliipielag-o canario, al objeto de 
establecer lu6g"o unoscuadros estadisticos, que creo de impor- 
tancia para el estudio de la g-eog-rafia botanica en cuanto se 
refiere a aquella reg"ion, y que se publicaran en este mismo 
trabajo, ocurriome la idea de completar el catAlog'o de mis 
propias observaciones con la indicacion de todas las plantas, 
que ban sido citadas por los que me ban precedido en las in- 
vestig-aciones sobre la Flora de Tenerife y que habia reunido 
en el seg-undo catMog-o referido. Una vez resuelto k dar mayor 
extension a mi obrita, trat(^. en seg-uida de anadirle todavia 
mayor numero de datos para que pudiese, basta cierto punto, 
servir de g-uia a los que en lo sucesivo estudiaran la Flora del 
arcliipi61ag-o canario; y asi resolvlme 4 dar nota de todas las 
plantas que crecen en el mismo, aunque no se liayan hallado 
en Tenerife. Como, por otra parte, tenia proycctos de bacer 
alg-unas consideraciones g-eneralcs sobre la Flora del arclii- 
pi^lag-o canario, compartmdola con l;i de las islas de la misma 



(*i) Masferrer. — rkoi khdos hotamcos di". ti;\i'.uiki:. :m.* 

rcf^'ioii Ijotaiiica (u son, l;i IMadora y las Azui'csi y con l;i dc los 
^Taiides cuntinonics. cvci. taiiil)i(Mi. iniiy I'ltil. afiadir dcsiuics 
de cada especie, una nMliicida noticia s()!)n' sii fh'ca de kahila- 
cion;\. por lo ([uo so rotioi-o a las Floras dol ai'chipieln^''o de la 
^Fadora y del de las Azores, iiidicar todas las i)lantas que eoin- 
l)rendon y que no so hallaii contenid;is en la Flora Canaria. 
Este catalog'o, pues, coniprondora on primer torniino todas las 
plantas de la Flora de Tenerife, indicando con claridad, si han 
sido observada.s por mi, 6 si han sido vistas por otro observa- 
dor, y cnal es el ^irea de liabitacion de cada una ; y lu^g'o, in- 
tercaladas con estas, se anotarAn todas las plantas canarias 
que no se han hallado en Tenerife y las de las Azores y Madera 
que no se han hallado en el archipi61ag'o cauario. Keferente A 
las plantas que se citarAn como de la Flora de la Madera, debo 
dejar aqui consigmado, que para las faniilias no contenidas en 
la obra de Lowe titulada A Manual Flora of Madeira, etc., me 
ha servido principalmente de guia un catalog-o manuscrito 
que ha tenido la amabilidad de proporcionarme mi respetabi- 
lisimo amig-o el sabio botAnico aleman Dr. D. Guillermo Hille- 
brand, y que el habia formado, atendiendo a sus propias ob- 
servaciones^ en el tiempo que residi6 en aquolla isla, y 4 las 
indicaciones hechas por varios autores, alg-unos de los cuales 
he consultado tambien , conforme se indicarA en el lug^ar cor- 
respondiente. 

Una vez formado el catalog'o en la forma y modo referidos, 
pareciome indispensable hacerlo preceder de una extensa in- 
troduccion, en la que se dieran noticias sobre la situacion 
geog-rafica, orog-rafla, g"ea y clima de la isla, cuya Flora cons- 
tiluye el principal objeto de este sencillo trabajo, para lo cual 
reuni en breve tiempo los datos necesarios. Terminado el 
trabajo en lo que se refiere k las partes g-eog-rAtica y g-eolog-ica. 
en ning'una de las cuales nada nuevo y original se puede 
decir, por ser ya bien conocidas, empec6 k acumular datos 
ineteorol6g'icos de diversos orlg-enes, y en g-ran parte in^ditos, 
y k formar cuadros, que diesen facil idea de las diversas con- 
diciones del clima de los puntos en que se habian hecho las 
observaciones; muy adelantada, y ya casi terminada tenia esta 
parte, cuando la excelente Rexista de Canarias empezo a publi- 
car resiimenes mensuales, no solo de las observaciones que se 
verifican en el Instituto de la Lag-una, y quo tenia k midispu- 



816 AN ALES DE HIRTOBIA NATURAL. (8) 

sicion, gracias a la miiclia amabilidad deD. Mariano Reymim- 
do, profesor distingniido de aquel establecimiento, sino tam- 
bien otros ciiadros analog-os de observacione.s verificadas en 
Santa Cruz por D. Francisco de Aguilar, de las que no tenia 
noticia; y, como para el estudio del clima de Tenerife ha de 
tener g-ran importancia el poder coraparar las observaciones 
de estas dos estaciones meteorok'jg-icas, verificadas en una 
larg^a serie de meses, heme decidido a suspender este trabajo 
hasta que sea realizable la tal comparacion (1). Piste serA, pues. 
el motivo de que la Introduccion al estudio de Ja Flora de Te- 
nerife vaya al final del CatdJogo de las plantas observadas en 
aqueUa isla, y no al principio del mismo, como seria niAs na- 
tural. 

Despues de esta compendiada descripcion fisica de la isla de 
Tenerife, en la que. como se acaba de decir, se senalara su 
situacion g-eogT&fica y se dar4 sucinta idea de su forma , oro- 
g-rafia, g-ea y clima, se expondra la manera c6mo se han ido 
adquiriendo los conocimientos de la Flora de Canarias por los 
sucesivos trabajos de varios naturalistas, se publicarAn unos 
cuadros fitost^ticos numericos de la Flora de todo el archipie- 
lag^o, en los cuales se reuniran g-ran numero de datos impor- 
tantes para la g-eog-rafia bot^mica, y, finalmente, se terminarA 
con varias consideraciones g-enerales sobre la Flora Canaria y 
la de las dem^s islas ath\nticas (haciendo notar las afinidades 
y diferencias que entre si presentan y las que tienen con las 
de los g-randes continentes) y con alg-unas notas sobre deter- 
minadas formas veg-etales endemicas en esta reg-ion. 

Por m&s que al final de este trabajo se dara un Catdlog'o de 
las obras consultadas para escribirlo (ademas de que, todas se 
hallar^n citadas por abreviaturas en los puntos en que h eHas 
hag'amos referenda, 6 tomemos de las mismas alg-un dato im- 
portante), no queremos dejar de consig-nar en este lugar, que 
hi monumental obra de AVebb y Berthelot, ya {\ntes citada 
( Ilistoire naturelle des Canaries), sobre todo en su parte fito- 
g-r4fica (titulada PhytograpMa Canariensis), es la que en pri- 
mer t6rmino hemos tenido k la vista, siendo en su seccion 
fanerog-dmica una de las obras m^s completas en su g-enero. 



(1) I.a Revista de Canarias empezo k publicar estos re^iimcnes en Mayo de este 
nno (1880). 



(0) Masferrer. — mici iiunos hotamcos dI') iiomckiki:. 



'Ml 



sobre todo en la 6poca en que se publicabM, i)oi' lo (juc no (>s 
de oxtrnfiar que on 1844 la propusiora l)e Caiidollc, on su 
Theorie cUnneataire dc la Bolanique, coino niodolo a lus autoros 
Av Fhii'ds (1). Adcnias do o.sta , do al^-unas nioiio^Tafias, cati'i- 
log'os (2), momorias ospeciales sobro puntos dotorminados y 
de las obras descriptivas g-enerales (principalmentc: el Pro- 
dromes ^q De CandoUe, con sus Suites; el Repcrtorium y los 
Analesde JValpers; el Synopsis de Persoon: y ol Genera do Be7i- 
t/tamy Hooker) mo \\'A\\ sorvido nniy ospocialmento para osto 
ostudio: oKl Manual Flora of Madeira, etc., de R. T. Lowe; 
el Filices Eiiropce et Atlanlidis, etc., del Dr. Milde; el Pro- 
dromus Florce Ilispanicm de M. Willkomm y J. Lange, la P'lora 
de France de Qrenier y Godron, y el Synoims Flora Germa- 
nics et Helveticrp, etc., de Guil. Dan. Jos. Koch. Por lo que .so 
refiere a la orog-rafia y g-ea, la obra do L. do Bucli (Descriptio7i 
pMsiqne des lies Canaries, etc.) y la de Fritsch y Reiss (Geolo- 
(jische Besclireihumj der Insel Tenerife), son las que he tenido 
m^s presentes. Para el clima he atendido k los datos meteoro- 
lig-icos de Santa Cruz, recog-idos por D. Francisco de Ag-uilar, 
k los del Observatorio del Institute de la Lag-una, publicados, 
unos en los Resimenes amiales de las Odservaciones meteoroU- 
gicas veriflcadas en la Peninsula, y otros ineditos; y final- 
mente, a las observaciones veriticadas en el puerto de la Oro- 
tava por Honegg-er, y k otras aisladas hechas en diversos 
puntos de la isla. En cuanto concierne a la g-eografia bot&- 
nica, adem4s del tomo GeograpMe hotanique, de la obra de 
Webb y Berthelot, he atendido a lo que sobre la Flora de las 
islas atl^nticas han escrito J. D. Hooker (Lecture on Jnsular 
Floras, August, 1866), y cl Ur. Kny (Ueher die Flora oceanis- 
clier Inseln, 1867), sin despreciar el trabajo de los Doctores 
V. Perez y P. Sag'ot, publicado en 1865 con el titulo de De la 
vegetation aux ties Canaries, des plantes des pays temperes et 
des plantes des regions inter tropicales et physionomie generate de 
lenr agriculture, ni dejar de consultar las obras g-enerales 



(1) Vease la nota de la p5g. 2(31 de la tercera edicion de esta obra de De Candolle. 

(2) Entre los Catdlo'jos debo citar : Flora Azorica , etc., por M. Seubert; el Catalogue 
de la Flore des lies Azores, etc., de //. Drouet; el Verzeichniss der gefitndeneii Pflanzeii 
von Lanzarote und von Fuerteventura en el Die geologischcn Verhiiltnisse de estas islas 
por G. Hartung ; y el Beitrage zur Flora der Cap VerdiscJien Inseln. por el Dr. J. A . 
Schmidt. 



318 ANALE8 DE HISTORIA NATURAL. (10) 

sobre g-eografia botanica de l)e Caudolle (QmjrapMe dotanique 
raisoniieej y de A. Grisebacli (La xegetation dii gJoie d'apres sa 
disposition sitivant les climats, tradiiccion francesa por P. de 
Tcliiliatchef ) . 

Indicadas las principales obras, que de un modo especial me 
hail servido para escribir la preseute. restame, para terminar 
este quiz&s ya demasiado largo prolog-o, dar un publico y sin- 
cero testimonio de g-ratitud k cuantos me ban auxiliado en mis 
trabajos. El primero, que eutre mis favorecedores debo mentar, 
es el venerable anciano e insig-ne naturalista frances Mr. S. 
Berthelot, quien me ha tratado con tal cariiio. desde que tuve 
el honor de conocerle , que desde lueg-o lo he tenido por uno 
de mis mejores amig'os, y me he servido de su biblioteca;, po- 
niendo, adem&s, k contribucion sus muchos conocimientos y 
clara intelig-encia, siempre que he necesitado sus autorizados 
consejos y sabias opiniones. Reciba, el respetable octogenario, 
esta debil muestra de afecto y g-ratitud. del que desea cumplir 
el au revoir con que los dos acompanamos el ultimo abrazo de 
despedida. Otro sabio naturalista extranjero, con quien con- 
traje tambien intima amistad en Tenerife , merece mi mas 
cumplido reconocimiento , el Dr. D. Guillermo Hillebrand, 
quien adem^s de haberme facilitado el catcUogo de las plantas 
de la Madera no citadas en la obra de Lowe , al que ya antes se 
ha hecho referencia, me ha acoinpahado en algunas excursio- 
nes. ilustrandome con sus noticias, y ha puesto a mi disposi- 
cion tanto su biblioteca, como las plantas de su herbario que 
pudiesen interesarme. Mucho me ha auxiliado, tambien, en los 
trabajos de recoleccion el reputado jardinero del BotAnico de 
la Orotava, mi queridisimo amigo D. German Widpret, y-A 
acompaii.'indome en varias de mis excursiones. ya facilitiin- 
dome noticias, guias, etc., etc. para haccrlas, ya. taml)ien. 
recogiendo en el valle de la Orotava algunas plantas para mi 
herbario. El estudioso joven farmaceutico D. Eduardo Rodri- 
guez y Nunez , h^me remitido, despues de haber yo salido de 
Canarias, todas las plantas, que 61 ha recogido en Tenerife y 
Gran Canaria, todas las cuales se har^n constar con el nom- 
bre de su recolcctor al lado. Lo propio se hara con algunas 
plantas, que de Gran Canaria me remitio mi distinguido amigo 
y aprovechado j6ven D. Dieg'o Ripoche. 

Mucho debo, por otra parte, a la (^xquisita amabilidad de mi 



(11 Masferrer. — in;ri kkdos noTANiros ni.; tknf.hifh. :ji9 

quci'ido ninip) I). Elias Zerolo, quiou no ha pordonado iiicdii) 
para facilitarmc ini.s cstudios. Tambicn en su lu^-ar corivs- 
pondiente, se verk lo que debo al disting-iiido profesor I). Ma- 
riano Rcymundo, hi). Francisco de Ag-uilar, que ^'•encrosa- 
mente me lia ofrecido proporcionarme todo.s los datos nie- 
teorolon-icos per el reco^'-idos, y al profesor extranjoro de 
idiomas Sr. Honeg^g-er, (jue me lia hecho i^nial ofreclmiento. 
Varias otras personas residentes en la isla de Tenerife me ban 
prestado, tambien, seualados favores, siendo muy dig-no de 
consig-narse la g-enerosa acog-ida, que he merecido de todos 
aquellos, cuyos servicios he necesitado para mis investig-a- 
ciones. 

Debo, finalmente, decir aqui que mi respetable maestro, 
disting-uido amig-o y esclareeido bot^nico D. Antonio C. Costa 
ha examinado alg-unas especies, que le he cousultado, dan- 
dome su autorizada opinion; al propio tiempo, que me lian 
facilitado alg-unas obras de consulta mis apreciables amig-os 
D. Jos6 Planellas, profesor de Histor4a Natural en la Facultad 
de Ciencias de Barcelona, y D. Federico Tremols, profesor en 
la Facultad de Farmacia de la misma Universidad, quien, 
adem&s, me ha permitido consultar su rico herbario. Tambien 
el j6ven y reputado botanico D. Estanislao Yayreda, muy que- 
rido amig-o mio, ha comparado alg-unas plantas, que le he 
man dado con otras de su herbario, d^ndome lueg-o su opinion. 
]\[i intimo amig-o D. Juan Montserrat me ha ayudado, por su 
parte, en mi estudio, facilitandome alg-unos datos; lo propio 
que el jardinero de la Universidad de Barcelona, I), Antonio 
Chaves, dispuesto siempre k servir a todo el que necesite de 
el para estudios cientlficos. 



Emprendo este trabajo con el prop6sito de que sea un sim- 
ple bosquejo de la Flora de Tenerife, y un sencillo g-uia para 
los que quieran hacer estudios formales sobre la misma. Si, al 
juzg-arlo, halla la critica graves defectos, sirvan de causas ate- 
nuantes, ante los que quieran honrarlo con un juicio impar- 



n20 ANALES DE HLSTUKIA NATURAL. (t->) 

cial, el corto tiempo de mi permanencia cii aquella isla , los 
escasos medios de estudio que lie tenido a mi disposicion y, 
finalmente. el saber que es un simple aficionado al estudio 
de la bot^nica el que ha escrito esta sencilla y mal perg-enada 
obrita, para la que reclame benevola indulgencia. 

Vich, 1." de Agosto de 1880. 



NoTA. Como en este ti'abajo tendrii que referirme a cada paso a los autores Webb 
y Berthelot, se abreviara su noinbre en esta forma: W. B. 

El nombre de R. T. Lowe se escribira en abreviatura asi: Lw. Los nombres de los 
dem^s autores se abreviaran de igual manera que la usada en las obras fitograficas. 



CATALOGO RAZONADO 



DE LA 



FLORA DE TENERIFE, 

r.ON ksim:cial i.vdk^vcion de las plantas oiiskrvadas por ki, autoh 

KM AQUELLA ISLA EN LOS ANOS DE 1878 Y 70, Y NOTAS SOBRE LA FLORA 

DE TODO EL ARCrilPIELAGG CANARIO, MADERA Y DEMAS ISLAS HE 

AQUELLA REGION BOTANICA. 



SECCION PRIMER A. 



Comprende todas las fiimilias contenidas en el tomo primero de la Phytoqraphia Cana- 
riensis de P. Barker Webb y S. Berthelot, que es la obra seguida para el orden y 
siaoniraia de las especies que en este Catfilogo se enumeran. 



Ranunculaceas. 

Nigella damascena L. 

Comuii en los sembrados de los alrededorcs de la capital, de 
la Lag'una y de la Orotava. — Abril, Mayo. —En flor y fnito. 

Crece adem^s en otras islas Canarias , en la Madera y en toda 
la region mediterr^nea. 

En las Azores se lialla la NigeUa ai'vensis L., que no se ha 
visto ni en Canarias ni en la Madera , y que crece en toda la 
Peninsula Iberica, Europa media y austral, Oriente y Africa 
boreal, 

Aquilegia vulgaris L. 

En los Organos sobre Ag-ua Mansa (Tenerife), seg-un W. B. En 
la Madera, rara (y probablemente introducida) en la reg-ion 
submontana (region 2/ de Lowe), seg-un Lw., y tambien en 

la isla del Pico (Azores) seg-un Hart Esta especie se halla 

muy extendida por Europa, y ademc\s es g-eneralmente culti- 
vada en los jardincfi. 



LIBRA 



m ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14) 

Delphinium Staphysagria L. 

Comun en los cainpos del valle de la Orotava, entre las mie- 
ses. — Mayo; en fl. y fr. 

No se lia citado ni en la Madera, ni en las Azores; pero se 
halla en la Peninsula Ib^rica, Baleares, Francia meridional, 
Italia, Grecia, etc., y Asia menor. 

D. Ajacis L. 

No he visto esta especie en Tenerife; pero W. y B. la citan 
como g-eneral en el arcliipielag-o canario (In arvis Ins. Ca- 
nar.J, si bien dudando sea verdaderamente indig-ena en el 
mismo. — Esta especie se lialla espontAnea en Francia, Corcega, 
Italia, Dalmacia, Turquia y Grecia, y alg-unas veces en la Penin- 
sula Ib(^rica; en donde, con todo, es de sospechar sea proce- 
dente de semillas escapadas de los jardines, en los que es ge- 
neralmente cultivada con el nombre de Esimelaa do, CahnUero. 

D. consolida L. 

Citan esta planta W. y B. como general en el arcliipielago 
canario; pero indican haber recogido el especimen de su lier- 
bario en Gran Canaria. Tampoco la he visto en Tenerife, por 
mas que creo segura su presencia en esta isla; pues adem;\s de 
seruna especie muy extendida en Europa (Peninsula Ib6rica, 
Europa boreal y media, Italia, Turquia, etc., etc.), de donde 
puede haber sido importada con los cereales, crece tambien 
en la Madera y en las Azores. 

Es probable la existencia del Deliilihimm j^eregrimim L. en 
el archipi61ag'o canario; especie que crece eu la Madera y se 
halla muy extendida en la region mediterrdnea. 

Ranunculus aquatilis L. var. terrestris Gr. etGodr., (Flore 

de France, i, p. 23. (R. peltatus Schrank var ^Vkm 

et Lge. Prod. Fl. Hisp., iii, p. 908.) 
Inmediaciones de la Laguna, en sitios humedos. — Mayo; 
en fl. y fr. 

Es s(^gura la ])rosencia de otras varicdades de esta especie 
polimorfa en localidades anj'ilogas de Tenerife y denu'is islas. 
Esta planta se extiendc por todos los paises templados del 
hemisferio boreal. 



(15) Masferrer. — ui-.nr.iiDos hotanicos dk ti;nkuifk. 



•.m 



Ranunculus ophioglossifolius \ ill. 

A oi-illas (lol la^-o do la Laj^'uiia (hoy del todo scco) , scfjrun 
W. y B. 

Esta especie tienc una extensa i\rea de habitacion, que com- 
pronde toda la ref^ioii iiioditermnea, iiu'lusa el Africa horcal. 

R. cortussefolius ^Villd. (Jf. grandifolius T.ow. Man. Fl. of 
Mad., I. q. 3.— 7t*. Tenerifce Pers. Syn. pi., ii, p. 103.) 

a. rupestris W. li. 

En la parte alta y sitios descubiertos do los barrancos de 
Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. 

Es alg-o menor que la forma sig-uiente, con liojas mas divi- 
didas y mAs vellosas, toniendo una facies bastante diversa. 
HiMlanse formas intcrmedias (|uo unen unay otra variedad. 

i3. sylvaticus W. B. (li. grandifoRus, a mayor h\\. 1. c.) — 
R. cortnscefoUus Willd. /5. Teneriffce DC. Prodr., i, p. 29.— 
R. creticus Lw. Prim. (ed. 2." 1851) non L. — 7?. arctims 
Buch; teste Lowe. — R. megaphyUus Steud. teste Lowe. — 
R.2Mludosus Bory de Saint-Vincent. Essais sur les II. Fort., 
p. 334, non Uesf.) 
Abundante en el monte de las Mercedes y en otros montes 

de la parte Norte de la isla de Tenerife. — Mayo; enfl. y fr, 
Esta especie es propia de la region macaronesiana, cre- 

ciendo en las Canarias, Madera y Azores. 
Webb y Berthelot la citan en Tenerife, Gran Can aria y 

Palma; y es muy probable que el Rammmhis creticus citado 

por Hartung' en Lanzarote y Fuerteventura pertenezca k esta 

especie y no al R. creticus de Linneo. 
Ademas de las afinidades que esta especie tiene con el R. ere- 

ticiis L., las tiene tambien con el R. macrophyllus Desf. (Wk. 

et Lg-e. Pr. FL Hist, in, p. 935. — R. Balearicus, Freyn. et 

R. palustris Wk. in Barcel6, Fl. de las Isl. Bal. p, 10) que 

crece en Andalucia, Baleares, C6rceg'a, Cerdena, Tiinez y 

Arg-el. 

R. muricatus L. 

Alrededores de la Laguna y en varios otros puntos del Norte 
de la isla. — Mayo ; en fl. y fr. 



:i24 ANALES DE HlSTORlA NATURAL. (16) 

Esta especie, no s61o se halla muy extendida en la reg'ion 
mediterranea, sino que ademas crece en la India boreal y oc- 
cidental y en la America boreal y en la austral; como tambien 
en la Madera y Azores. 

Ranunculus trilobus Uesf. 

Sitios humedos de los alredcdores de la Lay-una. hacia las 
Mercedes, y en varias partes del valle de la Orotava y montes 
inniediatos. — Mayo; en fl. y fr. 

Ademas de la Madera y Azores se halla bastante extendido 
en la Europa meridional y en el Africa boreal. 

R. philonotis Elirli. [R. Sardons Cvz.) 

Sitios herbosos y marg*enes de los campos de las islas Ca- 
narias, segun W. y B. No lo lie visto en Tenerife. Tampoco se 
lia citado en la Madera y Azores. 

Crece en toda Europa , en el Africa boreal y en Asia menor. 

R. parviflorus L. 

Sitios herbosos de todos los barrancos del Norte de Tenerife. 
— Mayo; en fl. y fr. 

En la parte m4s elevada del l)arranco del Valle recog"! una 
forma enana mucho mas peluda, que, a pesar de su facies di- 
versa, no difiere en el fondo de la esi)ecie. 

Esta planta, no solo se extiende mucho por Europa ;, sino 
que crece ademas en el Africa boreal y occidental, y en la 
America boreal; no faltando, tampoco, en la Madera y Azores. 

El RammcuUiS repens L., extendido i)or toda Eurojja y g-ran 
parte del Asia, crece tambien en la Madera y Azores; i)ero no 
lo he hallado en Tenerife, ni me consta se liaya citado en Ca- 
narias, por m^s que sea probable su presencia en este archi- 
pi^lag-o. 

El RaiiuncuJus acris L., (jue crece, no solo on toda Europa, 
sino tambien en la America boreal, no ha sido visto en Cana- 
rias, pero si en la Madera, aun(}ue, seg'un Lowe, es muy raro 
en aquella isla, y ha sido siii duda introducido en la misma. 

Adonis intermedia W. B. (A. dentaia Del. ^\■kIn. et Lg'e. 
1. c, 111. ]). 945. — J. (estkalis Link in ijuch Beschreib. 



d":) Masferrer. — hkcii'.udos hotamcos di; ti:m;i!ii'i:. :t-2^ 

Can. Ins. nun L. — A . //ticroca/'pa DC Svsl.. i. \). "J'.VA (|U(i;i(l 
spccini. ("nnai". — .1 .rilrina \)V. 1. c. ([nond. six'c, ("auar.) 

Campos (It'l vallc del Hufadcro cntrc los scnihrados. — Id 
Ahril de 1870: (mi tl. y IV. 

Hartun^- oita en Lanzarote, adem^is de esta os])ooie, el A(h)- 
oiis rpsfira/i'i. sin nonibre de alitor v precedido de la sefial 
qne indiea haber sido observado ])ov \\ . ]\. (eonio efeetiva- 
mente lo eitan estos autores en a([nella isla en la Qcjxjrajia bo- 
tanka.—CataJ. de Jas planlas ohser. en Lonxarote), pero en 
vista de que no lo incluyeron en sii Phytogra2)Ma , creo que 
debe asimilarse la planta de Lanzarote a la especie anterior. 
Las dos especies son verdaderamente muy afines, y es nece- 
sario tener g-ran cuidado para disting'uir bien una de otra. 

Las dos especies se liallan extendidas eu la reg*ion mediter- 
r^nea. 

Indudablementc es excesivo el niimero de especies que los 
autores han establecido en la seccion Adonia [DC) de este 
g'(^nero; y aunque quizes sea exag-erada la opinion de alg'unos 
autores de nota (Benth. et Hook. Gen. PI. i. p. 5.) que las su- 
ponen todas reducibles k una sola, pu^dese por lo m^nios te- 
ner por cierto que solo se ven dos 6 tres formas bien carac- 
terizadas. 



Rutaceas. 

Ruta pinnata L. (BesmophylHmpinnatum W. B. 

En varies puntos de la isla de Tenerife (Orotava, Lag-nna, 
en sitios penascosos) y en la Palma, seg-un W. B. 

Esta especie es propia del archipielag-o canario. 

El g-^nero Desmo])liyllmii , fundado por Webb para esta 
planta, no es admitido por los autores modernos; de modo 
que debe pasar k la sinonimia y conservarle su antig'uo 
nombre. 

La R%ta hracteosa DC. (Ruta chalepensis L. j3. hracteosa 
Wk. et Lge. 1. c. iii, p. 516) se halla en Lanzarote, W. B. y 
Hart., en la Madera, Lw. y en las Azores, Seub.; pero no me 
consta haya sido vista en Tenerife. 

Esta especie crece en la zona mediterranea. 



5»(; ANALES DE HLSTORIA NATURAL. (IR) 

He visto en Cataluila formas de la Ruta angustifolia Pers. 
(Gr. et Godr. 1. c. p. 328!) trasformarse por el ciiltivo en la 
R. Iracteosa DC. (Gr. et Godr. 1. c), por lo que me adliiero del 
todo a la opinion de Willkomm al reunir estas do.s formas en 
una sola especie. 

Zigofileas. 

Fagonia cretica L. 

Sitios incultos y margenes de los campos en los alrededores 
de Santa Cruz de Tenerife y en muchas otras partes de la 
isla. — Abril, Junio; en fi. y fr. 

Crece en la Peninsula Ib^rica, Baleares, Creta, Cliipre, Africa 
boreal ^ islas del cabo Verde. 

Zygophyllum Fontanesii W. B. ( Z. album Desf. Fl. Atl. 
et Link in Bucli Beschr. Can. Ins. p. 154 non L.) 

En el litoral de Tenerife (Guia, etc.) segun W. B. 

Tambien en Gran Canada W. B. y en Lanzarote W. B. 

Esta especie crece en el N. y 0. de Africa, Ar«'elia, etc.,, y 
tambien en las islas del cabo Verde. 



Geraniaceas. 

Geranium anemonefolium L'Herit. {Ci. palmatum Cav. — 
ir. hpm(jatum Buch. 196 non 335 teste L\v.) 

Comun en los bosques de Tenerife; Las Mercedes, barranco 
del Valle, la Florida, etc. etc. — Mayo; en tl. y fr. 

Esta especie es propia de las islas Canarias y de la Madera. 

G. molle L. 

Comun en todos los sitios herbosos de los alrededores de 
Santa Cruz, valle de la Orotava y en otras partes. — Febrero, 
Mayo; en fl. y fr. 

G. rotundifolium L. 

Margenes de los campos en el valle del Bufadero. — Abril: en 
flor y fr. — E. Rodriguez me lo ha mandado tambien de la 
Orotava. 



(19) Masferrer. — rfxterdof; rotAnicos df. tknruiki;. wr: 

Geranium Robertianum L. ,y. parrijoritm \'iv. {(r.purpu- 
I'CUiii \'ill. a. h'.ccjis Low c.) 

Barranco do Montijo ( Orotava ). — 5 Roticnibro 1878; en 
flor y fr. 

Crece tambion frocuontemcnto en los barrancos do Tenerife 
seg-un W. B. la variedad g-enuina, que es para Lowe y otros 
autores especie distinta de la forma anterior y el verdadero 
Cr. Rohertianuiii de Linneo. He visto esta forma en los barran- 
cos del lado de la Orotava, pcro no tenf>'o ejemplares de la 
misma en el Herbario de Tenerife. 

En la Madera hay ademas de las anteriores espeeies el Gera- 
nium luc'uhim L,, que es probable en Tenerife tambicn. Tanto 
esta planta como las tres anteriores tienen una area de habi- 
tacion muy extensa, pnes orecen en Kuropa. Orientc y Africa 
boreal. 

Erodium cicutarium L'Herit. 

Comun en los alrededores de Santa Cruz y en muchas otras 
partes de la isla de Tenerife. — Febrero, Mayo; en fl. y fr. 

He observado las tres sig-uientes formas: 

1." (B. prfpcox J)-C. — (r. precox Cav. ) — Acaule; floracion 
precoz, flores encarnadas; liojas radicales extendidas sobre el 
suelo y con lacinias estreclias y ag-udas, con m6nos pelos que 
la ultima variedad en todas sus partes. 

2." (B. mdculatmn Koch?) Acaule, como la anterior, pero 
mayor en todas sus partes; fiores blancas con una mancha 
purpurina en la base de los p^talos y alg-unas lineas de este 
mismo color k lo largo de 6stos, en algunos casos; lacinias de 
las hojas m4s anchas que en la variedad anterior; floracion 
precoz. 

3.* (G. ch(prophylliim Cav.) — Caulescente, tallos casi echa- 
dos y numerosos; hojas con seg-mentos finamente pinado-par- 
tidos; petalos purpurinos. Florece m4s tarde que las dos ante- 
riores. 

Crece, esta especie polimorfa, en toda Europa y tambien en 
la Madera. 

E. moschatum L'Herit. 

Comun en muchas partes de la isla, hall^ndose hasta en las 



•.m AKALES DK HISTURIA NATURAL. (20) 

calles poco freciientadas de la capital. — Diciembre, Jiinio; en 
flor y fruto. 

Planta miiy extendida en toda la reo-ion mediterriinea y 
ademas en la Madera y Azores. 

Erodium botrys I3ertol. 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife^ m-Arg-enes de los 
campos y sitios incnltos liacia la Lag-una. — Abril; en fl. y fr. 

Kn la region mediterrAnea y en la Madera. 

E. laciniatum Willd. 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Febrero^ Abril; 
en fl. y fr. 

En la Madera no se cita esta especie, pero si su afin, que 
no s6 haya sido vista en Canarias, q\ Erodmm CMum Willd. — 
Las dos se hallan bastante extendidas en la region mediter- 
ranea. 

E. malacoides Willd. 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife. — Junio de 1878; 
en fl. y fr. 

Ademas de la Madera y Azores, crece en Europa. Oriente y 
Africa boreal. 

El Pelargonium inquinans Ait. se halla del todo naturalizado 
en Tenerife, pues lie visto ejemplares de esta planta en bar- 
rancos inmediatos k la capital y en otros del lado de la Orotava. 
En estado silvestre pres6ntase esta planta mas vellosa y con 
flores menores, pero mAs subidas de color, que en los jardines. 
En Mayo la lie cog-ido en flor; mas en los jardines florece todo 
el ano. 

Lowe cita en la Madera como casi naturalizados el P. alche- 
milloicles Willd., el P. graveolens Ait. y el P. f/Jutinosum Ait.: 
sin que ninguno de estos se reproduzca sin cultivo, como le 
sucede al anterior, lo mismo en Tenerife que en la Madera. 

Del Pelargonium Canariense'WUhl. (Hort. berol. t. 17), que 
ha sido sefialado como especie propiadel arcliipielag'o canario 
no solo por su autor el famoso Wllldenow. siuo tambien por 
autores jjosteriores (Persoon: Syii. \)\. ii. j). -2'A'2. — De Ciiudollc: 



(51) Masferrer. — RECUERDOS noTANicos di-, ti:n];i{ii-i;. :i>it 

Prodr., I, p. 657. — Dietrich; Syn. pi. Sectio quarta, p. 774), 
clijo ya acertadainentc Loopoldo do Eiioh (Doscrip. ])liyf;i(i. 
des II. Can., p. lli»), quo no hahia sido ristojamds en elarcM^m- 
lago canario, y todos lo.^ (|uo postoriuriuonto liaii ostudiado su 
flora ban adquirido ig-ual conviccion. Asi lo croyeron Webb y 
Borthelot, que no nientaron csta ospocie en su obra, y del 
mismo parecer son C. Belle, W. Hillebrand y D. Bello. 



Oxalideas. 

Oxalis corniculata L. 

Comun en caniinos,, escombroS;, etc., do toda la isla. — Fe- 
brero, Setiembre. — E. Rodrig-uez me ha mandado tambien esta 
especie y la sig-uiente. 

Crece en Europa, Oriente y Africa boreal; tambien en la 
Madera y Azores. En las islas del cabo Verde hay una variedad 
de esta especie, p. mllosa Schmidt, que es posible so halle 
tambien en este archipi^lago. 

El Oxalis cerniia Thunb. se halla del todo naturalizado en 
Tenerife. Esta especie es orig-inaria del cabo de Buena Espe- 
ranza, pero se ha hospedado en el Africa boreal, Canarias, 
Madera, parte meridional de la Peninsula Iberica, Baleares y 
C6rceg-a. 

No he visto en Tenerife el Oxalis purpurea Jacq. que se ha 
naturalizado en las Azores y Madera, ni el 0. Martiana Zucc, 
que lo ha hecho tambien en esta ultima isla; pero es indudable 
que uno y otro se propag-aran en Tenerife y denies islas Cana- 
rias el dia que sean introducidos en las mismas, si es que no 
se hallan ya en este caso. 

De la familia de las Tropeoleas — que con razon ban asociado 
Bentham y Hooker (Gen. pi., i, p. 273 y 74) al g-enero Pelar- 
gonmm para formar la tribu de las Pelargoniece en la familia 
de las Geranidceas (1) — se halla naturalizada en Tenerife la 



(1) En esta familia han reunido tambien las Oxalideas (cou el nombre de Tribus VI. 
Oxalideo!) las Yiviandceas, las Balsamineas y las Zimvdnteas , repartiendolas todas 
juntas en siete tribus. 

ANALES DE IIIST. NAT.— IX. 22 



:5nO A\^\LES t)E HISTORIA NATURAL . (2^) 

planta americana Tro])(Eolnm ma jus L., que crece espontanea- 
mente cerca de muchas liabitaciones. Esta especie se cultiva 
inucho en Europay se halla tambien naturalizada en la Madera. 

Linaceas. 

Linum strictum L. 

Alrededores de Santa Crnz de Tenerife y on otra?; partes de 
la isla. — Mayo: en fl. y fr. 

La forma mas eomun es la ,:. cynumim Gr. et Godr. (1. c. i. 
p^g'ina 281), pero he visto tamhien la variodad a. hi.rifJorvm 
Gr. etGodr. (1. c.) 

En toda la zona mediterranea y en la Madera. 

L. gallicum L. 

Es seg'ura su presencia en Tenerife. per mas que no lo he 
visto en esta isla, pues seg-un W. B. hay un ejemplar de esta 
especie en el Herb, de De Candolle. cog-ido por Bronssonet en 
este archipielag'o, y es casi segniro que seria procedente de 
Tenerife. 

Ademj\s de la Europa mediterranea , crece esta especie en 
Oriente. Arg-el y en la Madera. 

L. angustifolium Huds. 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, valle de la Orotavay 
otras partes. — Marzo, Mayo. De la Orotava me lo ha mandado 
tambien E. Rodrig-uez. 

Esta especie crece en la reg-ion mediterranea y en la Madera. 

L. usitatissimum T^. 

Cultivado en alg-unos puntos de la isla: lo he visto hacia 
Iced Alto y la Guancha. 

Esta planta es asi^tica y ha sido introducida en Europa. 

No he visto cultivado en Tenerife el Ltnum trhjijnvm Roxb.. 
que se cultiva en la Madera. 

Malvaceas. 

Malva parviflora L. 

Muy comun en los alrfdc^lorcs de Sania Trnz (y ;'inn dentro 



{.ti) Masferrer. — itKri i'.udos hotAnicos di: ti;m;i!ii"i:. :ihi 

do l;i cai)!!;!!) y (Mi iiuiclins otnis ])ar1os dc la isla. — Fchrcrd. 
A^-osto: on fl. v IV. 

El area do lialntaoion do osta i>s])(H'i(> os iiiiiy cxjciisa, ])iios 
adoiiias do la I'lui'djta iiicditci'ranoa ooiiiiJi-cndc la Palostiiia, 
Persia. l']^-ii)t(). oto.. Madera, Azores o islas del calxi Verde. 

Malva Nicseensis All? var. Xirr/riensis ^Milii (an .sp. nov?) 

Caulihus j^^'ostratis rel suh-erectis, 'pilosis, j^dtulo-o'amosis; 
foliis longe pcilolaUs . rolundniis, 5-7 Johalis. crenniis , jrilis 
Tc'lutinis numerosis vestitis; stiinilis herhaceis ant suh-onembra- 
naceis, amplis, ovatis, h'etihis; floribiis fasciculatis, pedunciilis 
incequiJouguis; hmcteis calycuH lanceolatis; calycihisnon accres- 
centihus e sepalis triangulare-anctis, in maturitate frnctu sub- 
connii-entibus; coroUdcalyce diqjJo longiore, CfeniJescente, pelaJis 
emarginatis; carpeJNs Teiicnlato-rngosis.jxmcHrd lineam eleva- 
tam efflcientibus . margiue integris. PI aula ammo . Mrsnta, 2-5 
decim. long a. 

In incnltis et ad margines agrornm, circiter Sancfam Crucem 
Teneriff(e.—MaTt. Majo; cum fl. etfruct. 

Esta especie no se halla incluida en la obra do Webb y Ber- 
thelot, y iiltimamente se ha citado en la Madera (Lowe 1. c. ad- 
denda, p. 591); pero no en las Azores. El drea de liabitacion, sin 
embarg'o, de la M. Nicaensis tipo, es bastante extensa, pues 
comprende, adem&s de la Peninsula Ib^rica, la Francia austral. 
Sicilia, Italia, Dalmacia. Grecia, Creta, Siria, Palestina, Persia 
y Africa boreal. 

Teng-o ejemplares de esta especie recog-idos por mi en dife- 
rentes puntos de Cataluna, y alg-nnos procedentes de Floren- 
cia, reg-alados por el bot^nico E. Levier; iinos y otros son muy 
parecidos entre si, y difieren de los recog-idos en Tenerife por 
ser estos liltimos m4s peludos en todas sus partes, y sobre 
todo en las liojas; de modo que alg*unas de estas son por el 
env6s verdaderamente aterciopeladas, sus estipulas son mayo- 
res y relativamente m^s anclias; sus tallos m^s cortos y robus- 
tos, sus carpelos m6,s ang-ostos y en menof ni'imero, con lio- 
yuelos mucho m^s excavados, teniendo el conjunto de la plan- 
ta una fades distinta. Es, pues, una forma vegetal dig-na de 
ser detalladamente estudiada, para ver si es en realidad una 
variedad de la M. Nicmnsis 6 una especie diferente. 

Ho consultado alg-unos ejemplares de esta planta oon el sa- 



332 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (24) 

bio bot&nico Dr. Costa, y lia formado de los mismos un juicio 
ig-ual al expresado en las anteriores llneas. 

En la Madera crece (seg-un Lw.i la Malva ManHtiana L. 
(M. syhestris 0. Mauritiana Boiss. Fl. Orient., i, p. 819) y en las 
Azores (seg'un Seub.) la J/, rotundifolia L. Las dos habitan una 
4rea muy extensa, y no seria extrano se hallaran tambien en 
el archipi^lago canario. 

Lavatera sylvestris Brot. Lowe. A Man. Fl. of Mad., i, 
p. 64. (Malm pseudolavatera W. B. Pliyt. Canar., i, p. 29. 
L. cretica Cav. Diss. 2. 89, t. 32, f. 1. non L. teste Lowe.) 

Comun en la Lag-una, barrancos del valle de la Orotava y 
en muclias otras partes de la region de los bosques de la isla 
de Tenerife.— Mayo; en fl. y fr. 

Tiene esta planta el aspecto de la Malta syhesins, de la 
cual desde luego se diferencia por los caracteres gen^ricos del 
calicillo. Ko me parece sea la misma planta que la que tengo 
del litoral de Cataluna y que creo sea la verdadera Lavatera 
cretica L., por mas que auto res muy respetables (v6ase Wkmm. 
et. Lg"e. Prdr. Fl. Hisp. iii, p. 582) liayan dado como perfecta- 
mente sinonimos los dos nombres de Z. sylvestris de Brotero. 
y L. cretica de Linneo y de Cavanilles. 

La facies de la de Canarias es muy diferente de la de Cata- 
luna, siendo 6sta mayor y m^s peluda, y teniendo las flores 
m&s pequenas (la mitad) y de diferente color y disposicion, 
etcetera, etc. Adhi^rome, pues, A la opinion de Lowe, que juzga 
diferentes especies la L. syhestris de Brotero y la L. cretica de 
Linneo. 

No es fdcil senalar el Area de liabitacion de la una y de la 
otra; pero de todos modos la L. syhestris , ademas de la Ma- 
dera y Azores, crece tambien en la Peninsula Ib^rica y proba- 
blemente en el Africa boreal y en otras partes; halh'mdose la 
L. cretica muy extendida en la region meditern'iuea. Es nece- 
sario, con todo, hacer un estudio m^s detenido de estas plantas. 

L. arborea L. (Maha arhorea W. B.) 

Apciias se ve alguno que otro ejemplar cerca de algunas 
casas; de modo que se debe dudar de si es verdaderamente es- 
l)C)iit;iiiea en Tenerife. 



iv>) Masferrer. — RFriKHnos noTANiros dk tknerifk, 



n:tt 



Tampoco eii la Madera y Azores se cita como cspont^nea 
psta planta, quo os romuii on la roo-ion moditorraiicM. 

Lavatera acerifolia Cav. (Saviniond acerifolia\\ . B.) 

En Julio vi alg-unos ojomplaros, sin flor ni fruto, en el valle 
Jimenez. En el jardin botanico de la Orotava he estudiado 
esta hermosa especie, que es ya muy rara en Tenerife. 
Esta planta es exclusivamente canaria. 
Walpers (Rep. hot. sys., i, p. 291) cita en las islas Canarias, 
sin precisar localidad detcrminada, una nueva especie, muy 
afine a la anterior, a la que da el nomhre de Lavatera (SaTi- 
niona W.) hracliyfoUa. 

L. phoenicea Vent. ( Navea phosnicea^^ . B.) 

Xo he visto esta hermosa malv&cea, que dehe ser muy rara 
en los barrancos de Tenerife, que son su unica patria. — Se cul- 
tiva en alg-un jardin de la Lag-una.— Webb y Berthelot ya la 
citan como rara. 

Los dos g-eneros Sarinio7ia y Natea, creados por Barker 
Webb, no han sido admitidos por los auto res modernos. 

Sida rhombifolia L. (W. B. 1. c, i, p. 36 - 8. canescens Cav. 
Diss. p. 23. — S. canaricnsis V^^illd. Sp. pi., iii, p. 755.) 

Valle de la Orotava, orilla de los caminos y en sitios incul- 
tos, cerca de las casas y acequias. Tambien me la ha man- 
dado de esta misma localidad E. Rodrig-uez.— Mayo, Ag-osto; 
en fl. y fr. 

Pretende Lo\ve(l. c. addenda, p. 592) que W. y B. confun- 
dieron dos especies diferentes con la denominacion de esta; y 
dice que 61 ha observado en Canarias (Tenerife, Palma y Go- 
mera) la verdadera Sida rhonibifoUa L. a. maderensis Lw. y 
otra diferente especie, la Sida ociilata Lw., que se distin- 
g-ue «por sus hojas de un verde mas claro, no canescentes 
por debajo; por sus flores de un mas pronunciado color de 
naranja claro con una manclia de un oscuro purpura, y sus 
carpelos mas numerosos (12-Lj), constantemente con dos pi- 
cos. » La mayoria de los ejemplares hallados por mi en Tene- 
rife pertenecen evidentemente k esta ultima forma, reputada 
por Lowe especie distinta; pero cuyos caract^res par^cenme 
de poco valor y demasiado variables para poder formar m6s 



3:34 ANALES DE HISTORIA NATLKAL. (26) 

que una variedad dentro de la especie liniicana; tanto mas, en 
cuanto esta planta es probablemente de orig-en americano e 
introducida en Canarias^ lo propio que en la Madera y Azores. 
Mau. Seubert (Fl. Azor.. p. 46) sospecha liaya inmig-rado en las 
Azores desde Canarias. — La sinonimia de esta planta es muy 
intrincada y piicde verse en la obra de Lowe tantas veces ci- 
tada. Es una especie dig-na de ser detenidaniente estudiada, 
pues no es aim bien conocida del todo, tanto en sus diferentes 
formas, como orig-en, etc., etc. 

Adem^s de las Azores, Madera y Canarias, crece esta espe- 
cie en las islas del cabo Verde, isla de Cuba, Brasil, islas de 
los Gahipag'os, en toda la costa occidental del Africa tropical 
y ^un en alg-un punto del Asia. 

Sida carpinifolia L. ti'l. 

MucliO menos frecuente que la anterior, en sitios analog-os. 
— Julio; en fl. y fr. 

Lowe sospeclia haya sido introducida en la Madera (en donde 
se lialla tambien espontanea) del Brasil, en donde es coniun. 
En Canarias debe liaber sido tambien introducida de America, 
su patria. 

En el jardin bot^nico de la Oro+ava he visto y he reco- 
g-ido la Sida Jlorihunda H. B. et K. (DC. Prodr. i, ]). 465) de 
cuya especie me ha aseg-urado el ilustrado jardinero y que- 
rido amig-o mio D. German \Vildpret, que el la habia visto 
espontanea en alg-unos campos del valle de la Orotava; lo 
cual es muy f^cil explicar por semillas escapadas de alg-un 
jardin. 

Esta especie es orig-inaria de Nueva-Granada. 

En la Madera se liallan nalurali/.adas otras dos niahaceas 
exoticas: la Modiola caroUmaim L. y el Abuiilon indicum L. 5. 
jwjmlifoUa (Sida j^ojiulifolia Lam. . 

Abutilon albidum AY. \^. (Sida alhida Willd. — Sida occi- 

dcnlalis Bory de Saint-Vincent; Ess. sur les II. Fortun., 

]). 842, num. 339; noii h. — Sida imimVifoHa Viera; Die. 

de II. N. de las Isl. Can., p. 24, non Lt\m.) 

Cerca de Santa Cruz de Tenerife en el barranco de Santos, 



:r:) Masferrer. — HKCiRitDos hotanicos dk ti;m;i{|I'"i;. -.m 

entrc el puentc dc l.i canvtcra de la La^-una y la ciiKhKl do 
Santa Cruz. — Febrero; en fl. j fr. 
Esta planta es completamente canaria. 

De la faniilia de las Eslercnlidceas (StcrcuUaccfi; Benth. ot 
Hook. Gen. pi. i, p. 2\\.— Bv.clineriaccce VauW. Gen. pi. 1)95.) 
crece en la isla de la Palnia se-'-iin W. B, la Waltheria eli2)tica 
Cav. (W. Indica L.) extendida por la.s reg-iones tropicales. 

De la familia de las Aiirancidceas — ([MQ. \r,n"i Benthan y 
Hooker (Gen. pi. i, p. 282) y para Baillon (Histoire des pi. iv, 
p. 430) forma una tribu de las Hutdceas — ^c cultivan en Tene- 
rife en pequena escala el Citrus Aurantium Riss., que florece 
desde Enero a laprimavera, seg-un las localidades, ytienefru- 
tos maduros en Diciembre y Enero; el C. Limomim Kiss., el C. 
Limetta Riss., el C. vulgaris Riss. y alg-un otro. 



Hipericaceas. 

Hypericum glandulosum Ait. 

Monte de las Mercedes y otros bosques de Tenerife, bastante 
frecuente. — Mayo; en flor. 

Crece tambien en la Madera y otras islas Canarias. Planta 
propia de esta region. 

H. reflexum L. til. 

Hacia Ag-ua Mansa y en otros bosques de la isla de Tene- 
rife. — Junio, Setiembre; en fl. y fr. 

Es propia de e.ste arcliipielag-o, y crece adernis en Gran Ca- 
naria y la Palma ( W. B.)- 

H. perforatum L. 

Frecuente, seg*un W. B. , en las islas Canarias. Xo lo teng-o 
en el Herb, de Tenerife. 

Crece en toda Europa, Oriente y Africa boreal, y tambien en 
la Madera y Azores. 

En Gran Canaria hay ademas el Hypericum coadimatum 
Chr. Smith. 



336 ANALES DE HISTORIA ^:ATURAL. (28) 

Hypericum floribundum Ait. (JFebMa Jloridunda Spach.) 
Valle cle la Orotava, liacia Icod de los Vinos, yen otras 
partes. — Mayo ; en fl. 

H. canariense L. (WeiUa canariensis W. B.) 

Pareceme que pertenecen a esta especie, que es afin k la 
anterior, unos ejemplares cogidos por mi en el barranco de 
Montijo (Orotava), en 5 de Setiembre de 1878; en fruto. 

H. platysepalum. f JFedMa plati/sepala STpach.) 

Un solo ejemplar en el berbario de Desfontaines, con la ins- 
cripcion: «Tenerife, 1797, Ze Dj'u,» seg-un W. B. 

H. grandifolium Cliois. (Androsamum WeMiamcm Spacb.— 
ir?/pericum erecium Bucb. 196 non 324, teste Lowe) (1). 

Comun en todos los matorrales de los bosques y margenes 
de los campos de la isla de Tenerife, en la parte Norte sobre 
todo. — Mayo, Ag-osto; en fl. y fr. Teng-o tambien esta planta, 
procedente de Gran Canaria, reg-alada por mi amig-o D. Dieg-o 
Ripocbe. 

Las cuatro ultimas especies son propias de esta region; pero 
la segunda y la tercera solo se ban ballado en las Canarias; 
al paso que la ultima, adem^s de todas las islas Canarias, 
crece tambien en la Madera y en las Azores , y la primera en 
las Canarias y la Madera solamente. 

En las Azores bay el Hypericum foUosum Ait., propio de 
aquel archipielago, que algunos ban sospechado sea st)lo una 
forma del H. grandifoliuni. 

En las Azores y Madera, crecen ademas algunas otras espe- 
cies europeas ; alguna de las cuales de seguro se balla tambien 
en el arcbipielago canario. Estas son: el Hypericum ciliatum 
Lam. (H. per folia iii.M\^. teste Lowe), en la ^Madera; oVHypc- 



(1) El g6nero Androsmmum establecido por Allioni para el Hypericum Androsie- 
mum L. no es generalmento admitido por los autores modernos; pues si bien esta 
planta tiene caract6res importantes diferentes de las demas del {jenero, como son el 
fruto carnoso dntes de la madurez y luego irret^ularmente dehisceute, en cambio 
otras aflnes y comprendidas por Spach en cste mismo g-enero (tal es el //. gmndi/o- 
lii'.m Chois.) tienen el fruto con todos los caracteres de los verdaderos Ilyperici. — El 
g6nero Wcbbia es tambien artificial y no es hoy dia admitido como tal. 



(29) Masferrer. -RRcrERnos noTANiros de tkxerife. m^ 

ricum lincari/oliitm Valil.,en la misina isla; el Jli/pericuni 
knmi/usiim L., en Madera y Azores; el I/f/periacm quadraiujv- 
lum L., tambien en las dos islas; y el Hypericum elodes L., en 
las Azores. El Hypericmn decipiens Wats., citado en las Azores, 
es probableniente nna forma del //. imdulatum Schousb. 6 del 
H. quad rang idu til L., y no una especie propia de aqnel archi- 
pielago. 

Fumariaceas. 

Fumaria muralis Sond. (L\v. A Man. Fl. of Mad. , \, 13.— 
F. oficijiaJis W. B. 1. c, i, p. 53. — F. media Lois, ex AYkm. 
et Lg-e. Prodr. Fl. Hisp., iii, p. 881.) 

Frecuentisima en la isla de Tenerife, tanto en los campos 
cultivados como en barrancos y sitios sombrios (campos de 
Santa Cruz, de la Orotava, de la Lag-una, etc., barrancos de la 
Florida, del Valle, etc.). — Diciembre, Julio; en fl. y fr. 

Yaria sumamente esta planta segun la 6poca de floracion y 
terreno en que crece; de modo que presenta formas muy di- 
versas unas de otras a primera vista, lo que ha heclio que 
varios autores les hayan dado denominaciones diferentes com- 
plicando en extreme su sinonimia. 

Dos formas principales son las que he observado en Teneri- 
fe: una que crece en los campos cultivados y m^rgenes de los 
mismos, y la otra en los sitios sombrios de los barrancos. Creo 
que pueden denominarse y definirse de la siguiente manera: 

1.^ a. VULGARIS Lowe 1. c. (F. Media a Cfussonei Wkm. et 
Lge. 1. c. — F. officinalis W. B. et aliorum auct.) 

Tallos mas cortos y planta mds verde, mas abundantemente 
provista de hojas y m^nos trepadora que la forma siguiente; 
con los segmentos de sus hojas m^s estrechos; las espigas de 
flores m^s densas y (^stas de un color mas pronunciado; y final- 
mente, sus frutos mas lisos. Crece en los campos. 

2.^ 7. L/ETA Lowe 1. c? (F. media e. muralis Hamm. Wkm 
et Lge. 1. c!) 

Tallos alargados, d^biles, echados y trepadores; hojas dis- 
tantes y de segmentos anchos, glaucas y de un color p^lido, 
flores poco numerosas, en racimos laxos, y generalmente de 
color rosado, frutos ligeramente rugosos en la madurez. Bar- 
rancos de la Florida, del Valle, etc, 



338 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (30l 

Tengo en mi lierbario, procedente de Francia, un especimen 
de la F. media Lois., que es ig-ual k alg-unas formas de la Fii- 
maria de Tenerife; y de los alrededores de Barcelona y deMon- 
cada teng-o tambien ejemplares que deben asimilarse a esta 
especie, que no solo crece en la Europa media y central sino 
tambien en el Africa boreal y liasta en el cabo de Buena Espe- 
ranza. 

Es seg'uro que la Fumaria officinalis, que Hartung- cita en 
Lanzarote, tomando el dato de W. y B., es la primera forma 
de esta especie. Tambien sospeclia Watson, (V6ase H. Drouet. 
Catal. de la Fl. des il. Azor., p. 76), que la Fumaria cajn'eolala 
var. minor, citada en el arcliipielag-o de las Azores, deba refe- 
rirse k esta especie. En este arcbipielag-o se halla ademis 
citada la F. officinalis, de la cual se puede sospecliar lo que de 
todas las formas que se lian citado con este nombre en esta 
region, antes de que Lowe las estudiara bien en la Madera. 

Fumaria parviflora Lam. 

Comun en todos los campos de Tenerife. — Enero, Ag'osto. 
El ^rea de liabitacion de esta planta es muy extensa, pues 
crece en casi toda Europa, en Oriente y en el Africa boreal con 
la Madera y Canarias. 

F. Vaillantii Lois. 

Citada como comun en el arcliipielag-o por W. B. y en Lan- 
zarote por Hart. — No la he visto ni conozco bien esta especie. 
que no se lialla citada ni en Madera ni en las Azores, pero que 
tienc una area de liabitacion tan extensa como la anterior. 

En las Azores (San Mig-uol), cita Drouet la Fmnaria micran- 
tha Lag*. (F. densijiora DC.) 

Platycapnos spicatus Bernh. (Fumaria spicala L.) 
Cerca do la Lag-una en Tenerife, s(>gun W. B. 
Es planta de la reg-ion mediterraiiea. 

Papaveraceas. 

Chelidonium majus L. 

El esperiiiien de mi lier1)ario <le Tenerife procede de la La- 



(:ii) Masferrer. — rih ri:iii)ns uoTANiros di; ti:\i;i!ii-i:. 3i9 

<;'iina. \)cvo lu he visto on imichas otras partes dc la isla. Crece 
en tuda Europa y en alg-unos jjuntus dc Asia, Madera y Azores. 

Glaucium corniculatum Curt. 

Alrededores do Sanla Cniz de Teneriie y en un canij)0 ccrca 
de Uuena Vista. — Mayo, Julio; en 11. y fr. 

Una variedad de esta especie [a. p/icenicea DC. Syst. ii , p. 96) 
es el GhiHciuni ph(£n'iceum Crtz citado por Ilartun^- en Fuer- 
teventura, toniando la cita de W. y B. 

Crece esta planta, ademAs de las Canarias y Madera, en la 
Eur()])a media y austral. ])arte del Asia y Africa bonsai. 

EI Glaucium lutcivm Scoj). crece seg-un W. B. en la Pahna y 
Gran Canaria; siendo una especie muy extendida i)or el g"lol)o, 
pues crece en toda Europa, Asia nienor, Africa boreal y Ame- 
rica boreal. 

Argemone mexicana L. 

Comun en toda la costa de Tenerife, Santa Cruz, Orotava, 
Icod de los Vinos, Garachico, etc. — Abril, Mayo; en fl. y fr. — 
Tambien me la lia mandado E. liodrig'uez. 

Esta planta americana se ha propag-ado en diversos paises 
(muclios puntos de America, como la Florida, el Canada, las 
Antillas, el Brasil, etc.; algunas costas de Asia, en las islas de 
Sandwich; en Africa; cabo de Buena Esperanza, Guinea, Sene- 
g-ambia, etc.; y en las islas del cabo Verde y Santa Elena) de 
modo que se halla hoy bastante extendida por g-ran parte de 
la zona tropical del g'lobo. 

Papaver setigerum DC. (Papatcr sommfermn a. setigenim 
W. B. 1. c, I. p. .58 et Boiss. Fl. Orient., i, p. 116.) 

Alrededores de Santa Cruz, valle de la Orotava y otras par- 
tes de la isla. — Marzo, Mayo; en ti. y fr. 

El PajKiver somniferum solo lo he visto cuitivado, pero Lowe 
lo cita en la Madera como espontaneo. 

Todavia no esta bien demostrado si estas dos especies son 
en realidad diferentes, 6 si por el contrario el P. somniferum 
no es m4s que el setigeru7)i(i\\\Xi\m\o, opinion que parece muy 
probable, y que tiene en su favor la g-ran autoridad del cele- 
b^rrimo E. Boissier (1. c). 



310 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (32) 

Papaver Rhoeas L. 

Comun en los campos de Tcnerife. — Abril. Junio: en fl. y fr. 

He recog-ido en Tenerife dos formas mu}' distintas entre si 
de esta especie: una de ellas, que es analog-a a las que teng-o 
de Cataluna, la he visto en los alrededores de Santa Cruz y 
otras partes de la costa:yla segunda la he hallado en los 
campos de la parte alta de la isla, en el barranco de la Flori- 
da. Presenta la primera sus tallos, que son poco elevados (30 
a 35 centimetros), muy ramosos y pelierizados, pedunculos 
con los pelos patentes y cajas menores; al paso que la segunda, 
que tiene una facies muy diversa, es de un color mas garzo y 
tiene los tallos menos ramificados, mas derechos y doble- 
mente elevados (de 60 a 70 centimetros), las hojas mayoresy 
de 16bulos mas anchos, los pelos de los pedunculos aplicados, 
las flores de un color mas oscuro y los frutos de doble tamafio 
que la variedad anterior. — ^Sera, esta ultima forma, una espe- 
cie distinta? 

P. dubium L. 

Tengo esta especie de unos campos situados sobre la Oro- 
tava, pero debe hallarse en otras partes de la isla. —Mayo de 
1879; en tl. yfr. 

P. hybridum L. 

Campos del valle del Bufadero. — 10 Abril 1870: en fl. y fr. 

El Papaver Argemone L. se halla, segun Hartung, en Fuer- 
teventura;, y puede hallarse en las dem^s islas, donde es facil 
sea introducido, como los anteriores , con los cereales. 

Todas estas cuatro ultimas especies tienen una <lrea de ha- 
bitacion muy extensa, pues ademas de hallarse muy extendi- 
dos por Furopa, crecen en el Oriente y Africa boreal. 

En la Madera se halla el Berher'is maderemis Lowe , es])ecie 
afin al 7?. vulfjaris L. que crece en casi toda la Enropa media 
y austral y en algun punto del Asia. 

En las Canarias no se ha hallado hasta el presentc niDguna 
Bcrdcridea. 



(SB) Masferrer. itKriiiKDos hotvmcos dk •ii:ni;i{1kk. :ui 



Cruciferas. 

Arabis albida Stev. (A. aljiina T^uch. 106. non :no, teste 
Lowe.; 

Teiierifo; filo de las Canadas eiitre 8.000 y 9.000 pi6s sobre 
el nivel del mar, seg'un W. B.; en la Palma ( W. B.l; y en la 
Madera ( Ln\) 

Crece tanibien en el Africa boreal. 

Matthiola parviflora I?. Br. 

Campo.s y terrenos incultos de los alrededores de Santa ("ruz 
de Tcnerife. — Febrero, Mayo; en fl. y fr. 
Esta especie es de la region niediterranea. 

M. incana R. Br.? 

Camino de Icod de los Vinos a Garachico en un vinedo. — 
Mayo 1879. 

Tanibien de la region mediterrt'inea. 

En la Madera bay la Matthiola Maderensis L\v. afin k la 
M. incana y ^ la M. sinuata de Europa, k las que en realidad 
representa en aquella flora. 

Esta misma forma se lialla, seg-un Hart., en las Azores 
(Drouet; 1. c. p. 77) y parece que la cree una variedad de la 
M. incana. R. Br. 

Ademas de las dos MattMolas de Tenerife cita Hartung* en 
Lanzarote la M. tristis R. Br. , que segun el mismo autor crece 
tambien en Fuerteventura. 

Crece tambien en las Azores, segun Seubert (1. c. 43) y 
Drouet (1. c. 76) la Matthiola annua Sweet., la que siendo 
oriunda del Oriente, es frecuentemente cultivada enlos jardi- 
nes de Espana, y kxm es probable liaya sido introducida en las 
Azores por el cultivo, habi^ndose despues del todo natura- 
lizado. 

Cheiranthus mutabilis L'Herit. ( Dicfiroanthus 'mutabi- 
lis^\ B.) 



'.m ANALES DP. HtSTOt^lA NATI'UAL. (lU) 

Frecuente en los sitios montanosos del arcliipielago , se- 
g-un W. B. 
Lo he estudiado en el jardin bot^nico de la Orotava. 

Cheiranthus cinereus AY. B. fI)k/n'o^nthifs cinerei'S W .B. 
— ClielrantliHH snqxrrins DC. non \Vilkl.) 
En los mas altos penascos de Tenerife, seg-nn W. B. 

Ch. scoparius AVllld. no)} DC. (Dichroariikus scopa)ins\C. B.) 
En el filo de las Cafiadas y Pico de Teide, seg-un W. B. 
Las tres es^Decies citadas son propias de esta region . no lia- 

biendose liallado las dos I'lltimas fuera de Tenerife,. al paso 

que la primera crece en otras islas Canarias y en la Madera. 
Esta ultima isla tiene adem&s otras dos especies propias : el 

CheimntJms tenmfolins E., Her. y el CJierranfJnis a rhiiscnla Lo\ve. 

Notoceras canariensis R. Br. (Erysimum bicome Ait. — 
Notoceras hicorne a. Canariense et ^3. Hhimmcmn AVkm. et 
Lge. Prodr. Fl. Hisp., iii, p. 827.) 
Campos y sitios incultos de los alrededores de Santa Cruz 
de Tenerife. — Marzo, Mayo; en fl. y fr. 

Adem^s de este arcliipi61ag"o. crece esta planta en la Espafia 
austral y en Argelia. 

La Carolina \ornaia Webb iWalps. Rep. bot., i, p. 124) es 
una planta propia del archipielag-o canario, de la que solo co- 
nozco lo que de In misma se dice en la obra citada. 

Nasturtium officinale B. Br. 

La forma que tengo en mi herbario de Tenerife. cog-ida en 
Mayo entre la Orotava y Icod de los Vinos en una fuente, i)er- 
tenece al iV. microjiJnjllmn Rchb. — De Gran Canaria me ha 
mnndado una forma an^loga 1). Dieg-o Ripoche. 

l"]n las Azores ha}' el KastHriuim JlexuosKm Seub.. que es 
una especie propia de aquel archipi^lag-o. 

Barbarea praecox R. Br. (B.^ialula Fr.) 

Ag-na Mansa. la Florida, barranco del Valle y sitios analo- 
g'os del Norte de Tenerife. — Mnyo: cii fl. \- fr. 



(:^5) Masterref. — ui'.crKitnos noTANiros ni.; ti;ni'!!1im;. :n:! 
Esta especio se halla ])astanto cxtciidida jx)!' I'luvdim y adc- 



111 



as cvoco on la Madora. Azores? v Afi'ira Ijorcal. 



Soft'iin Drouet (1. c. 77) crece en las Azores hiBarbarerf inter- 
media Tlor.. que se lialla en Ks])nna, Franeia yen el I^ianionte. 

Cardamine hirsuta L. 

Harraneos del lado do la Orotava en sitios linniedos. — Mayo: 
en fl. y fr. 
En toda Europa. Africa boreal, Canarias. Azores y Madera. 

Ell las Azores ereee adeinas ;8eul). Drouet) la Cardatninc 
caldeiranun Gnthn.. que cs especie propia de aqnel arcliipie- 
lan-(). (Vease Seul). Flora Acorira, paf^-. 4.'^. 

Sisymbrium Irio L. (T)e,<icvraivia Irio^X. B.) 
Alrededores dc Santa Cruz y otras partes de Tenerife. — Mayo: 

en fl. y fr. 
Europa. zona mediterranea: India 1)oreal y occidental. 

S. millefolium Ait. (Dei^curainia willefolia W. B. — Sinajns 
miUefoJia L.) 

En las orillas del camino de los Realejos a Icod Alto y en el 
barranco de Castro. — Mayo, Agosto; en fi. y fr. 

Tambien E. Rodfig-uez me ba mandado esta bonita especie 
del valle de la Orotava. 

Esta especie es exclusivamente canaria. 

S. erysimoides Desf. (Pachijjmlium erysimoides W. B.) 
Alrededores de Santa Cruz de Tenerife, valle de la Orotava 

y otras partes, frecuente. — Febrero, Ag-osto; en fl. y fr. 
Varia bastante esta especie, asi en la forma y consistencia de 

sus hojas, como en la disposicion de sus racimos fructiferos, 

etcetera, ^\c.., de inodo que deberian establecerse alg-unas va- 

riedades. 
AdemtVs de la Madera crece en la reg-ion mediterranea de la 

Peninsula Ib^rica, Baleares, Cerdena y Africa boreal. 

S. officinale Scop. (Cham(PiMwm officinale W. B.) 
Valle del Bufadero y otras partes. — Abril, Mayo; en fl. y fr. 
Crece en casi toda Europa yen toda la region mediterranea. 



:jjj ANALES DE HISTORIA NATURAL. (33) 

Sisymbrium Columnae Faq. ( Gr. et Godr. Fl. de Fr., i, 
p. 94.— ^Ykm. et Lg-e, Prodr. Fl. His., iii, p. 800.) 

Eutre los sembrados sobre la Guancha, — 21 Mayo, 1879; en 
fruto. — Los ejemplares de Tenerife difieren alg-o de los que 
tengo en mi lierbario recogidosen Montserrat (Cataluna), pero 
en el fondo son identicos y es indudable que pertenecen k una 
misma especie. 

Crece esta planta, que creo no habia sido aun citada en el 
arcliipielag-o canario,, en toda la zona mediterranea y Europa 
media. 

Es seg'ura la presencia en Tenerife del Sisymbrinm TJiaUa- 
num Gaud. (Stenophragma ThaVianum Tel. — AraMs Thaliana 
L.) que se lialla en la Madera, islas del cabo Yerde, costa occi- 
dental de Africa, en toda Europa y en la America boreal. 

Brasica oleracea L. 

Se cultiva esta especie en Tenerife, principalmente la varie- 
dad capitataDC, una forma, de la variedad acep/zala, de hojas 
muy g'laucas, formando una roseta bien liecha, pero no una 
cabeza como la anterior, de tallos cortos, etc., y la var. Botry- 
tis DC. 

B. nigra Koch. 

Cerca de alg-unas casas inmediatas k Santa Cruz, y tambien 
en alg-un otro punto de la isla, del que no conservo nota. — 
Abril, Mayo; en £1. y fr. 

Ademas de la Madera y Azores en casi toda Europa y toda la 
zona mediterranea. 

Sinapis arvensis L. 

Comun en los campos de los alrededores de Santa Cruz de 
Tenerife y en alg-un otro punto de la isla. — Abril; en fl. y fr. 

Unas veces gdabra, otras m^s 6 m6nos pelierizada. 

Ademas de la Madera, en toda Europa, Asia occidental y 
Africa boreal. 

S. alba L. (Gr. et Godr. 1. c, i, p. 74.) (S. hispida Laterr., 
non Schousb.) 
En la ])arte Norte de la isla. — Mayo, 1879; en ti. y fr. 



(■J*?) Masferrer. — HECUERDOS botInicos de tenertpe. 'mt, 

Del Yalle de la Orotava (Octubre, 1879; en fl. y fr.) me la ha 
mandado D. E. Rodrif^-iiez. 

Sey-uii Lowe en la Madera solo se lialla subnaturalizada esta 
planta, que crecc en toda la Enropa media y austral y en el 
Asia occidental. 



Sinapis hispida Schousb. 

En Tenerife (Smith), sobre Teg-uente (Buch), seg-un \V. B.— 
Es necesario comprobar la existencia de esta planta en Te- 
nerife. 

Esta planta, afin h la anterior, de la que difiere principal- 
mente por tener los pedunculos de los frutos mks cortos y el 
pico de 6stos mucho m(\B corto tambien, y, lo propio que el 
fruto, ciliudrico-comprimido, etc., etc., crece en el Mediodia de 
Espafia, en Argel y Marruecos. 

En la Madera hay alg-unas especies de este g-enero que for- 
man un verdadero siihgenero, que Lowe ha elevado k la cate- 
g-oria de g-6nero con el nombre de Sinaindendron ^ alg-una de 
las cuales es muy probable se halle tambien en Canarias. Las 
citadas en la Madera por Lowe son: Sina2ndendron frutescens 
Lw. fSinajns fnilescens Ait.], Sinajndendron angustifolimii Lw. 
(Sinapis ang^isiifolia D. C.) y Sinapidendron rnpestre Lw. 

Eruca sativa Lamk. 
Vulgar en todas las islas Canarias, segun W. B. 
Bastante extendida por Europa. 

Succo'wia balearica Med. 
En Tenerife, segun Le Dru, citado por De CandoUe (W. B.). 
Mediodia de Espana, Baleares, Cerdena, Sicilia y Argel. 

Erucastrum canariense \V. B. 

Muy comun, segun W. y B., en terrenosincultosy penasco- 
sos de todas las islas del archipi^lago canario. — No puedo ex- 
plicarme el que yo no haya sabido dar con esta interesante 
especie, propia de este archipi^lago, que sospecho no sea co- 
mun en Tenerife. 

Hartung la cita tambien en Lanzarote. 

AXALE8 DE HIST. ?tAT. — IX, S3 



31(5 ANWLES DE HlSTORlA IS^ATUBAL. (3S) 

Raphanus Raphanistrum L. 

Alrededores de Santa Cruz, de la Lag-una, de la Orotava,, 
etcetera. — Febrero, Setiembre; en fl. y fr. — Rodrig-uez me ha 
mandado tambien esta planta del valle de la Orotava. 

En toda Eiiropa. Madera y Azores. 

R. sativus L. 

Se cultivan alg-unas variedades de esta especie asi^tica, y 
de cuando en cuando se liallan alg'unos pi6s espontaneos k 
orillas de los campos. 

Hirschf eldia adpressa Moencli. (Erucastrnm incomim Koch, 

Sinajns incana L.) 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife y muchos otros pun- 
tos de la costa. — Marzo, Junio; en fl. y fr. — Rodrig-uez me la ha 
mandado de la Orotava. 

En toda la zona mediterr&nea y algun punto del Asia. 

Rapistrum rugosum All. 

Campos del valle de la Orotava y de los alrededores de Santa 
Cruz. — Marzo, Ag'osto; en fl. y fr. 

Muy extendida por Europa, alcanzando el Asia. 

En las Azores cita Drouet (1. c. 78) adem^is de ^sta, el 
R. orientale DC. y el ^. j^crenne Berg-. 

Es seg-ura la existencia en el archipi^lag'o canario del Cakile 
7naritima Scop., que se halla en la Madera, Azores y en el lito- 
ral de toda Europa y del Africa boreal. 

Crambe strigosa L'Herit. 

Carranco del Valle sobre Santa Ursula, on la parte X. de la 
isla de Tenerife.— 23 de Mayo de 1879; en fl. y fr. 

Es especie canaria. 

En la Madera on lug-ar de esta ps})0cie hay otrn: la Cramhe 
fnUicosa L. fil. 

Lobularia maritima Desv. (Clypcola maritima L.— J h/ssum 
marilimuiii Lam. — Koniga 'maritima R. Br.) 
Entre la Ailia de la Orotava y el Puerto. — Mayo, 1879; en flor 
y fruto. 



(39) Masferrer. — t^f.cuerdos noTANiros dk tenerife. :in 

I)e seg-ui'o en otras partes de la isla de Tencrifo y dcmns Ca- 
narias; poro vo solo la he cog-ido en el i)unto citado. mozclada 
con la forma sig-uiente. 

Es planta do la zona niediterranoa. 

Lobularia intermedia W. B. fAlyssnmmaridmum, ^. cana- 
riense DC.) 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife (y iiim dentro de la 
capital, en calles poco concurridas), valle de la Orotava y 
otras partes. — Marzo, Mayo; en il. y fr. 

Crece tambien esta forma en la Madera , islas del caho 
Verde y probablemente en la reg-ion mediterr^nca. 

Diliere desde lueg*o, esta especie, de la anterior, por tener 
las sillculas de doble tamano y m4s alarg-adas, con dos, tres 6 
cuatro g-ranos en cada celdilla. Las flores son m^nos numero- 
sas y la planta mis lierbicea, con ramos extendidos y ecliados 
sobre el suelo. 

Es necesario, sin embarg-o, hacer iin estudio detenido de 
esta forma, para poder decidir si es una verdadera especie 6 
solo una variedad de la anterior, como pretenden Lowe (1. c. 31) 
y otros autores con fundadas razones. 

L. lybica W. B. 1. c, i, p. 90. (Lnnaria hjlka^xM .—Koniga 
JyMcaB. Br. — Farsetia hjUca Spreg*. — Draha nmmiUria 
Ehrenbg-. — Alyssum canariense Delile; teste Walpers.) 

Bastante frecuente en los alrededores de Santa Cruz, valle 
del Bufadero y otras partes del litoral de Tenerife. — Marzo, 
Abril; en tl. y fr. 

En todas las islas Canarias (W. B.) inclusas Lanzarote y 
Fuerteventura (Hart.); ademis en el litoral de Espafia, en 
Persia, Arabia, Argel, etc. 

Estudiada esta planta seca en un herbario, par^cese (sobre 
todo en ciertos ejemplares) k la Lohtlaria maritima (por esto, 
sin duda, dice Willkomm — 1. c. 839 — cui valde similis), pero 
vista en vida es desde lueg-o muy diversa. Sus flores son olo- 
rosas, con p^talos may abiertos, de un amarillo pilido (no 
blancas como se lee en los autores); sus sillculas son mayores 
que las de L. maritima, pero alg-o menores que las de la L. iii- 
termedia y mhs redondeadas que las de la liltima especie; sus 
tallos son mks delgados y mis fruticosos en la base y alg-unas 



348 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (40) 

veces miiy alarg-ados. El conjunto de la planta forma una pe- 
qiiefia mata , poco espesa y de bonito aspecto , blanquizca 
por los peqiienos pelos apretados que cubren todas las partes 
del veg-etal, pero que son menos abundantes en las siliculas. 

Biscutella auriculata L. (JondraM sulfur ea W. B.) 

Valle de la Orotava, sitios incultos alrededor de la finca 11a- 

mada la Paz y en otras partes de la costa de Tenerife. — Mayo: 

en fl. y fr. 
Peninsula Ib^rica, Baleares, Francia austral, Italia. 

Senebiera Goronopus Poir. (Coronojms RueUi Gartn.) 
Alrededores de Santa Cruz y en muclias otras partes, a ori- 

llas de caminos y en sitios liumedos de toda la isla. — Febrero, 

Junio; en fl. y fr. 
En todo el Antig-uo Continente. 

S. didyma Pers. ( SeneMera pinnatiflda DC.) 

Mcls comun todavia que la especie anterior; escombros, ori- 
llas de los caminos, etc. de toda la isla. — Febrero, Agosto; 
en fl. y fr. 

Extendida por casi todo el g-lobo. 

Lepidium virginicum L. ( Cynocardamum mrginicum "W. B.) 
Tenerife^ escombros; abundante en el lug-ar de Tig-aig-a, se- 
g"un W. y B. 

Esta especie de la Yirg-inia y Jamaica (L.) se halla tambien 
en Francia (cercade Bayona. — Gr. et Godr.), en Espaua (alre- 
dedores de San Sebastian. — Masferr.) y adem^s en la Madera 
(Lw.) y Azores (Seub.). 

L. sativum L. 

En un campo inculto de los alrededores de la Lag'unn. — 20 
deMayo de 1879; en fl. y fr. 

Habita en Persia y Eg-ipto, pero se lialla subespont^mea en 
la Madera, Espana, Francia y todos los paiscs en donde se 
cultiva. 

No conozco el Lepidium Carrerasii Rodr. (Anal, de Hist. 
Nat., hi, p. 7) do Monorca, pero mo pnrece muy afin (por la 
descripcion) k la planta de Tpnorir<\ 



(41) Masferrer. — in:cr kudos dotaxicos dk ti;m:iui-i: 



:uo 



Capsella Bursa-pastoris Munch. (Thlasjn Biirsa-jiastoris'L.] 
Comuii en tothi la islu. — Todo cl afio en fl. y IV. 
Crece en casi todos los palses del i^-lubu. 

Carrichtera Vellse DC. ( VeUa annua h.) 

Alrededores de Santa Cruz de Tenerife.— 2 de Junio de 1879; 
eu fl. y fr. {S61o hall6 un ejemplar hicia el barranco de Santos.) 

Esta bonita plauta crece en el literal del Mcditerrdneo de 
Espaiia, en las Baleares, Cerdeiia, Sicilia y Arg-el (1). 

En la Madera liay adem4s las siguientes cruciferas : Draba 
mnralis L.; Thiaspi arvense L.; Teesdalia midkaicNs R. Br., 
TecsdaUa Zejndium DC; Isatis prcecox Kit., alg-unas de las 
cuales son probables en el arcliipi61ag'0 canario. 



Resedaceas. 

Reseda scoparia Brouss. 
En Tenerife y Gran Canaria, seg-un W. B. 
Planta del todo canaria. 

La Reseda cristaUina W. B. en Lanzarote (W. B. et Hart.) y 
en Fuerteventura (Hart.). 

R. Luteola L. (Luteola tinctoria, var. australis W. B.) 
Campos sobre la Orotava y en otras partes de la isla. — Mayo, 

Ag-osto; en fl. y fr. 
No s61o crece en Europa, sino tambien en el Africa boreal, 

Madera y Azores. 



(1) El nombre especiflco con que se designa esta Carrichtera indica que habia per- 
tenecido al genero linneano Yella, segun las reglas establecidas por De Candolle en su 
magniflca Tlie'orie ele'mentaire de la Botanique (3.* edit., pag, 230, § 227); pero d mi 
modo de ver, al denominarla asi, se falta a los preceptos sentados por el mismo autor 
en la misma obra (pag. 210, num. 4); pues al colocar esta planta en el g6nero fundado 
por Adanson, separandola del de Linneo, debia habersele conservado su mismo nom- 
bre especiflco, ya que ni hay en el genero otra especie del mismo nombre (como que 
es la unica conocida) ni se sirvio Adanson del nombre especiflco para designar el nue- 
vo genero, unices casos en que, segun De Candolle, es licito aquel cambio. Deberia, 
pues, denominarse Chamchtera annua. 



350 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (42) 

En las Azores hay, seg'un Seubert, Va. Reseda\macrosperma 
Reich. (R. media Lag-.), que se halla tambien en Espaha y 
Portug-al. 

El OIi(jomeris glaucescens Cambes. (Reseda suhdata Del. — Re- 
sedella siibiilata W. B.) se halla en Lanzarote y Fuerteven- 
tura, seg-un W. B. y Hart. 

No teng-o noticia de la especie del genero Ochradenus Delile, 
que Betham y Hooker (Gen. PL \, 112) suponen que se halla 
en este archipi61ag-o. 



Violaceas, 

Viola sylvatica Fries. fV. canina W. B. non L.) 

Barranco del Yalle y en otros barrancos de la parte Norte de 
Tenerife. — Mayo; en fl. yfr. 

En la excelente Flora de la Madera, tantas veces mentada, 
llama Lowe (p. 44) k esta especie, Viola sylvestris Lam., pero 
lu6go en el Addenda et Corrigenda (p. 589) advierte el mismo 
autor que debe leerse aquel nombre Viola sylvatica Fries; 
pues se adhiere a la opinion de Grenier y Godron (Fl. de Fr. i, 
p. 180) que creen que la especie citada de Lamark es la misma 
Viola canina L. Para evitar confusiones advertiremos que aqui 
se entiende la sinonimia de esta especie tal como la establece 
Lowe en el Addenda et Corrig. citados, y Willkomm y Lange 
en el Prodr. Fl. Hisp. iii, p. 697. 

Las diferencias entre la Viola syhatica de Tenerife y la 
V. canina de Catalufia, de la que tengo ejcmplares vivos a la 
vista (1), adcmas del diverse modo como en una y en otra se 
originan los ramos laterales (en la primera salen de la axila 
de las hojas de un ramillete central y en la segunda del mis- 
mo rizoma), que no siempre puede con exactitud apreciarse, 
consisten principalmcnte en que, la primera (la sylvatica), tie- 
ne la caja aguda, al paso que la segunda (la canina) la tiene 
truncada; la primera tiene el cspolon de la corola tres 6 cua- 



(1) Estas lineas se escribieron en Vich el 15 de Abiil de 1880. 



(43) Masferrer. — uKCiEunos hotamcos dk ti:ni:rifi;. xa 

tro voces iiiAs lai*f>-() que los apeiulices del ealiz, y la se^-uiida 
no lleg'a a tenerlo doble inas larg-o; lus sepalos de la priiuera 
son mt\s estreclios y i)untiag'udos que los de la sef^-unda; las 
estipulas de la pi'imera son nu'is estrechas y i)rolong-adas en el 
lipice que las de la seg'unda, etc., etc. 

Jos. Koch observo que la Viola canina L. v la /'. syhaiica 
Fries se sustitu^-en una k otra en los bosques, seg-un el estado 
de los mismos; habitando la primera los bosques rccicn cor- 
tados y aquellos en que los arboles no ban adquirido todavia 
g'ran desarrollo, al paso que la seg-unda la reemplaza en 
cuanto se convierten 6stos en espesas y sombrias florestas; lo 
que hizo creer a Erlang-en que las dos especies no eran mas 
que dos variedades de una sola, opinion que con buenos ar- 
g'umentos contradice Godron en su notable obra De I'espece et 
dcs races dans les Ures organises, etc. (T. i, p. 88), y que tam- 
bien ha sido ultimamente desechada por el citado Koch. 

Viola odorata L. 

En la region de los laureles del archipielag-o canario, seg-un 
W. B. ; siendo, al parecer, una variedad de la especie llamada 
por Lowe /3. Maderensis, pues crece tambien en la Madera. 

Crece esta planta en toda Europa y tambien en las Azores. 

Tambien cita Drouet en estas ultimas islas la Viola palus- 
tris \j., que no se ha hallado ni en la Madera ni en Canarias^, 
pero que se halla extendida por toda Europa, 

V. tricolor L. /?. arvensis Sm. (Mnemion tricolor Spach.] 
Terrenos incultos y campos cultivados de Tenerife. — Abril, 

Mayo. 
Extendida por toda Europa y tambien en la Madera y Azores. 

V. cheiranthifolia Hum. et Bon. ( Mnemoii cheirantifo- 
Hum W. B.) 

En la base del Pico de Teide, lleg-ando hasta debajo de 
Buena Vista a una altura de m^s de 9.700 pi6s. 

Planta propia de este monte. 

En los montes mas elevados de la isla de la Palma crece la 
Viola (Mnemion) Palmensis W. B. 



35-2 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (44) 

En la isla de la Madera y en sns picos m^s elevados crece la 
Viola paradoxa Lowe, de la misma seccion que las ultimas. 

El g^nero Mnemion de Spach (Suit. Buff. V. 510] fu6formado 
con la seccion Melanium (DC.) del g'6nero Viola , y ha sido 
desechado por los autores posteriores. 



Cistaceas. 

Cistus monspeliensis L. ( Step/ianocarpus monspeliensis 

Spach.) 

En muclias partes del lado Norte de la isla de Tenerife (Icod 
de los Vinos, Barranco de Montijo, etc.), muclias veces asocia- 
do k la especie siguiente. — Abril, Junio; en fi. y fr. 

En toda la zona mediterr^nea. 

Es la unica especie de la familia que tiene la flora de la Ma- 
dera. La flora de las Azores no tiene ning-una. La flora de las 
islas del cabo Verde s61o tiene una especie del g-6nero Helian- 
themum (H. Qorgonexim Webb.). 

C. vaginatus Ait. ( Rhodocistus Berthelofiamis Spach.) 
Bosques sobre la Orotava (Ag-ua Mansa, etc.), entre la Orota- 

va y Garachico y en otras partes. — Mayo; en fl. y fr.; Setiem- 

bre; en fr. 
Planta del todo canaria. 

Helianthemum canariense Pers. Syn. PL, ii, p. 79. 

Reg-ion maritima austral de Tenerife, seg*un W. B. 

Teng-o esta especie de Gran Canaria rccog-ida por D. E. Ro- 
drig-uez, en Tamaraceite, en Mayo de 1880. 

H. confertum Dun. 

En Tenerife, seg-un Broussonet (\V. B.) 

H. Broussonetii Dun. 
En los montes del NE. de Tenerife, seg-un W. B. 

Webb y Bcrthclot citan en Lnnzarotc y Fuerteventura el 
JleliantUemnm ledifolium Willd. (II. iiiloticum'PeTs.) — cita co- 



(45) Masferrer. — RKCUERDOS botAnicos de tenerife. a^a 

piada tambioii por Hartunn:; — cspecic quo adomj'i.s de hallarse 
en la Peninsula Ib6i'ica crece tambien en Fnincia, Cerdefia, 
Sicilia, Italia, Grecia, Creta, C^ucaso, Siria, Mesopotamia, 
Persia, Eg-ipto y Arg-el. 

Las anteriores especies de este g-6nero son puramcnte ca- 
n arias. 

Tuberaria variabilis Wk., «. Tulgaris, p. Linnai Wkm. 

Prodr. Fl. His., iii,, p. 720. (Tuheraria anmia Spach. teste 

W. B.—Cistus guttatus L.) 
Monies de Ag-ua Mansa. — Julio de 1878; en fl. y fr. 
En casi toda la zona mediterr&nea. 

T. perennis Spach. 
Terrenos arcillosos de Tenerife (h&cia las Mercedes)^ W. B. 
En la reg-ion mediterranea. 



Franqueniaceas. 

Frankenia pulverulenta L. 

Arenales maritimos cerca de Santa Cruz de Tenerife. — Ju- 
nio; en fl. y fr. 

En toda la zona mediterrdnea y extendi6ndose por el Asia y 
Africa. Tambien en las Azores y Madera. 

F. ericifolia Chr. Smith. 

Arenales maritimos (6 mejor dicho, terrenos incultos cerca 
del mar) del valle de la Orotava, cerca de la finca llamada la 
Paz y en otras partes. — Mayo, Setiembre; en fl. y fr. 

Es planta propia de esta region: crece en Canarias, islas 
del cabo Verde y Azores. 

En la Madera, seg'un Lowe, y en Gran Canaria, seg-un W. B,, 
se halla la FranJienia lavis L., a. hehecatiloii Lw. (Franlienia ca- 
pitata W. B.— Franlienia Mrsxita L.— Boiss. Fl. Orient, i, 
p. 780), planta de la zona mediterranea, muy probable en Te- 
nerife. 



354 ANALES DE HISTORIA ^■ATURAL. (46) 



Cariofilaceas. 

Dianthus prolifer L. (KohlTanscMap'oliferaYJCii}. 

Valle de la Orotava, alrededores de Santa Cruz de Tenerife 
y muchas otras partes. — Abril, Setiembre; en fl. y fr. 

En toda Europa, Ciiucaso y Africa boreal. Tambien on la 
Madera. 

Silene inflata Sm. 

Alrededores de Santa Cruz y en toda la isla. — Mayo, Julio; 
en fl. y fr. 

En toda la region mediterr^nea y mds extendida aiin. Tam- 
bien en Madera y las Azores. 

S. Behen L. Sp. pi. edit, ter., i, 599. — W. B. 1. c., i, 137. (Si- 
lene ignoHUs Lowe? 1. c., i, 53.) 

Entre las mieses en el valle del Bufadero, en el punto en 
donde el valle se bifurca. — 10 de Abril de 1879; en fl. y fr. 

Webb y Berthelot la dan como g-eneral en el arcliipielag-o, y 
Hartung" la cita tambien en Lanzarote y Fuerteventura; crece 
ademas en la isla de Creta 6 Candia y en otras partes liacia el 
Oriente. 

Sospecho que la Silene ignoMlis de Lowe (que crece en la 
Madera) sea la misma planta de Canarias; y me afirma mAs en 
esta opinion el haber sabido, por medio de mi distingniidu 
amig-o y respetable maestro el Dr. Costa, que Boissier ha re- 
unido ultimamente su Silene pseudobe/ieii {identicn seg-un Lowe 
(1. c.) k la S. ignoMlis de la Madera) i\ la S. Behen de Linneo, 
bajo el nombre de variedad, ^. minor. 

Es, pues, probablemente la Silene de la Madera y de Cana- 
rias S. Behen L. ^. minor Boiss. 

S. gallica L. 

Comun en los alrededores de Santa Cruz y en cl valle de la 
Orotava. — Abril, Ag'osto; en fl. y fr. 

En la zona mediterranea y extendida por casi todo el g-lobo. 
Tambien en la Madera y Azores. 

La Silene hisitanica L. es tenida por la mayoria de los auto- 



fH) Masferrer. — TtF.cuERDOS botanicos dv. TENERirr:. 355 

res como una variedad do la ^S'. gallica. Esta furma so halla en 
las Azores. 

M. Despreaux hall6, seg-un W. B., la SiJene tridentata Dcsf. 
en Gran Canaria, pero rara. 
Peninsula Iberica y Arg-el. 

Silene nocturna L. 

Campos de las inmediaciones dc Santa Cruz dc Tenorife. — 
Abril; en fl. y fr. 
En toda la zona mediterr^nea. Tambien en la Madera. 

S. obtusifolia Willd. * 

En las islas Canarias (seg-uramente en Tenerife) en el Herb. 

de Desf., cogida por Broussonet (seg-un W. B.) 
Tambien en Portug'al. 

S. apetala Willd. 

Comunisima en los alrededores de Santa Cruz de Tenerife, 
en campos y sitios herbosos. — Febrero , Mayo; en flor y 
fruto. 

Es muy frecuente (sobre todo al principio de la primavera, 
si ba liabido abundantes lluvias ) la forma de petalos bien 
desarrollados, exertos, con limbo bipartido y de bonito color 
de rosa; sin que falte tampoco la forma apetala. Abre sus flo- 
res al caer la tarde y las cierra por la manana. 

Peninsula Iberica, Arg-el, Grecia, Persia, etc. 

S. vespertina Retz. 

De las islas Canarias (seg-uramente en Tenerife) en el Herb. 
De Can., recog-ida por Broussonet, segun W. B. 
En varios puntos de la region mediterranea. 

En las Azores se ha citado la Silene ArmeriaL., bastante ex- 
tendida por Europa. 



S. inaperta L 

Sitios p 

En vari 

Canarias. 



. inaperta L. 

Sitios penascosos de Tenerife, seg-un W. B. 

En varios puntos de la reg-ion mediterranea y tambien ei\ 



356 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (48) 

Silene nutans L. 

Frecuente en sitios herbosos de las islas Canarias, se- 
gun W. B. 
En casi toda Europa, Arg-el, C^ucaso, etc. 

S. nocteolens W. B. 

En la parte meridional y occidental de la base del elevado 
Teide, seg-un W. y B. 
Especie puramente canaria. 

La Silene canariensis Spreng*. es citada por este autor en estas 
islas, pero no conozco localidad determiuada. 

Lychnis coelirosa Dew. (Agrostemma coeJirosa L. — SUene 
coelirosa A. Br. — Eudyantlie coelirosa Rclib.) 
Raro en Tenerife, seg"un W. B. 
En varios puntos de la reg-ion mediterr&nea. 

Agrostemma Githago I.. ( GitJiago segetum'DQ^L—Lychiis 
Githago Lamk.) 

Frecuente en los campos de las islas Canarias, seg-un W. B. 

En toda Europa, Asia Menor, etc., y tambien en la Ma- 
dera. 

Saponaria Vaccaria L. ( Vaccaria pdrvi flora Moench. 
(W. B.) — Vaccaria vulgaris Host. — Gyi)soii1iila Vaccaria 
Sibth.) 
Comun entre los sembrados de las islas Canarias, se- 
g-un W. B. 
En toda Europa, Orientc, etc. 

Sagina apetala L. 

En Tenerife, segun W. B., y tambien en la Palma y en Gran 
Canaria, seg-un los mismos autores. 

En toda Europa, en Oriente, etc. Tambien en la Madera y 
probablemente en las Azores. 

La Sagina procumhens L., que crece en toda Europa, en 
Oriente y en America; se halla tambien en la Madera y en las 
Azores, sicndo muy probable en Canarias. 



(19) Masferrer. — ukciktjdos botanicos de TKXEUiPr;. :tru 

Spergula arvensis L. 

Fi'ccueiite, so^niu \V. ]?., on Ins islas Canarias. 

Crecc cu toda Kiiropa y taiiibien cu la Madera y Azores. 

S. pentandra W. B. own L. teste Lowe. ( Spergularia fallax 
Lowe.) 

Frecuente en sitios est^riles de las islas Canarias, sog-un 
W. B. — Hartung" cita tambien esta misma espccie, con el mis- 
mo nombre dado por W. B., en Lanzarote y Fucrteventura. 

La verdadera SpergiUa pentandra de Linneo crece en varios 
puntos de la Peninsula Ib^rica, Francia y Europa media y 
austral. 

Yo creo que debe liacerse un estudio m4s detenido de la 
planta de estas islas; pues sospecho se liaya tomado por 82)er- 
gula pentandra alg-una forma de la especie sig-uiente. La espe- 
cie creada por Lowe necesita tambien ser bien estudiada y 
comparada con la de Canarias y Europa. 

Spergularia media Pers. Syn. PL, i, 504.— Wkm.etLag-e. 
Prodr. Fl. Hisp., in, 166. (Spergularia media P. onarginata 
Fzl. Gr. et Godr. Fl. de Fr., i, 276. — Lepigonum margina- 
tum Kocli. Syn. Fl. Ger. et Hel. p. 96. — Alsine marina 
Wahlenb. (W. B. 1. c). 
Comun en los alrededores de Santa Cruz de Tenerife en los 
campos y terrenos incultos. — Abril, Mayo; en fl. y fr. — De la 
Orotava me lia mandado esta planta E. Rodrig-uez. 

Esta especie ha sido entendida de diversos modos por varios 
autores, reuniendo muchos (entre los que parece pueden con- 
tarse los autores de la Phytograpliia canariensis, por la sinoni- 
mia que le senalan) con el nombre de Spergularia media dos 
formas, que otros juzg-an especies diversas, y que para los pri- 
meros son la variedad a. heterosperma y la variedad /3. margi- 
nata de la especie unica. Enti^ndase que aqui se toma la se- 
gunda forma como especie verdadera, independiente de la 
primera, que no hemes observado en Tenerife. 

S. rubra Pers. (Lepigonum rulrum\^^\i\y}g.-~ Alsine rubra 
AVahlenb. teste W. B.) 
Abundante en caminos, escombros v terrenos incultos de 



358 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (oO) 

los alrededores de la capital y de otras partes de la isla. — 
Marzo, Mayo; en fl. y fr. 

Las dos especies se liallan extendidas por la reg-ion mediter- 
ranea. 

La Arenaria vnacrorhizd Req. que se halla en las Azores, no 
es para Seubert mas que una variedad de la Spergidaria me- 
dia Pers. {Arenaria marina L.) 

Spergularia fimbriata Boiss. (Wk. et Lg-e. 1. c, in, p. 167.) 
Arenales cerca del mar inmediatos k la finca de la Paz, en el 
valle de la Orotava. — 22 de Mayo de 1879 y 30 de Ag-osto de 
1878; en flor y fruto. 

Caule suh-fnitescente, ramoso; ramis nmnerosis^prostratis.. 
deln adscendentihis , ramosis ; foliis glahris , carnosis , lineare- 
cylindricis, aristato-mucronatis , apjrroximatis, fasciculatis ; sti- 
pulis magnis , argenteo-nitidis , longe acuminatis , folii tertiam 
tel dimidiam partem ceqmntihus ; peduncnlis glandnloso-puhe- 
rulis, calyce 2-3 Jongiorihts ; sepalis alho-marginatis, pnl)esce)i- 
tihus; petalis roseis vel tiolaceo-pnrpiireis , cahjcem siiperaiiti- 
diis; capsuld calyce paulo-hreviore; seminihus compressis, hrevi- 
lus, aid alhCi , profimde et eleganter fimlriato-multijidd circum- 
datis—2y. 

DisTRiB. Geogr. In Hispanid (Beticd), Agro Tingitano et 
Canariis. 

Webb y Bertlielot citan en Lanzarote, Fuerteventura y Gran 
Canaria, Is, A Isine prociiml?ens Fzl. (Arenaria prociimhens Vahl.) 
que crece en el Mediodia de Espana, en las Baleares, Africa 
boreal, Sicilia y Grecia, y que es muy probable exista tambien 
en las restantes islas Canarias. 

La Buffonia macrosperma J. Gay de la reg-ion mediterr^nea 
crece tambien en este arcliipi(§lag"o. 

Arenaria serpyllifolia L. 

Frecucnte en sitios arenosos y secos de las Canarias segun 
W. B. 
En toda Europa, Africa boreal, etc. Tambien en la Madera. 

Moehringia pentandra Gay. (M. irinervia p.penlandra W. B.) 



(51) Masferrer. — in-fi in^nos botanicos df, tI'Nkuifk. rjno 

Barrnnco del Valle sobrc Santa Ursula. — '2:] do Mayo do 1870; 
en lior y friito. 
Espana, Balearcs v Corceg-a. 

En las Azores hay la MaJiriugia muscosa L.. que crece en los 
Pirineos, Alpes, Apeninosy Montcs carpatos. 

Cerastium glomeratum Tliuill. (C. Tiscosiim L. Cod. nii- 
niero 3.3U7.) 

Alrededores de Santa Cruz dc Tenerife y muclios otros ])un- 
tos de la isla. — Febrero, Mayo; en fl. y fr. 

Crece en casi todo el p-lobo. No falta en la Madera ni Azores. 

C. arvense L. 

Muy raro en las islas Canarias, seg-un "W. B, 
En casi toda Europa y en la America boreal. 

En la Madera hay una especic muy afin a csta ultima que 
es el Cerastium xogans Lowe. 

Las Azores tienen tambien una especie propia de aquella 
flora, el Cerastium Azorimmi Hochs. (Seub. Fl. Azor. 45, tabul. 
XIV, fig-, super.) 

Hay adem^s en la Madera y Azores el Cerastium triviale 
Link., de Europa, Asia occidental y America boreal; y en la 
primera de estas islas el Cerastium tetrandriim Curt., conside- 
rado por varios autores como una variedad del C. 2ii(''>nihi7}i 
Curt., y que se lialla bastante extendido por Europa. 

Probablemente en el archipi^lago canario se liallar^n m^s 
especies de este genero; pues son pocas las hasta hoy dia cita- 
das en el mismo. 

Stellaria media Will. 

Comun en los alrededores de Santa Cruz de Tenerife y en 
muchas otras partes. — Febrero, Mayo; en 11. y fr. 

Crece en casi todo el g-lobo , sin faltar en la Madera ni 
Azores. 

Es probable en Tenerife la Stellaria uliginosa Murr., que 
crece en la Madera, en casi toda Europa y en la America 
boreal. 



360 ANALES DE HlBTORlA NATURAL. (52) 

Minuartia montana Loefl. (Alsine montanaYzl.) 
En Tenerife, seg-un Buch (W. B.) 
Crece en Espana, Arg-el y Asia Menor. 



Paroniquiaceas. 

Polycarpon tetraphyllum L. fil. 

Comun en Tenerife en todas partes.— Abril, Ag-osto; en flor 
y fruto. 

En muchas partes de Europa. Tambien en la Madera y las 
Azores. 

P. alsinaefolium DC. (P. tetraphylhim jS. alsinoides Gren.) 
En el herbario de Broussonet liay un esp^cimen de las islas 

Canarias, que es posible sea de Tenerife (W. B.). 
En alg*unos puntos de Europa y en Arg-elia. 
En el islote de la Graciosa hay el Polycarpon siicidentum, 

W. B. 

Policarpsea Teneriffae Lamk (1). 

Yalle de la Orutava, caniino de los Realejos y en otras partes 
de la isla de Tenerife. — Ma^'o, Ag-osto; en fl. y fr. 

P. latifolia Poir. 

Sobre la Orotava en los bosques. — Mayo, 1879; en fl. 

Del valle del Bufadero teng"o un ejemplar que se parece k 
esta especie^ pero que por otra parte tiene una facies distinta, 
y que por estar muy atrasado no es posible determinarlo con 
seg'uridad. 

P. carnosa Chr. Smith.? 

Teng'o on cl Herb, de Tenerife un ejemplar, que creo haber 
cog'ido cerca de Buenavista, y que mc parece pertenecer & esta 
especie; pero sin que teng-a completa seg-uridad en mi deter- 
niinacion. 



(1) En la rfiytographia Canar., i, p. 15<3, se escribe Policarpia. 



p) Masferrer. — REC'iKRDOs noTANicos dk tknkrifk. koi 

Policarpaea Candida W. B. (P. nivca Webb in ^\)\c. Oorpr., 
p. 104, /(\?/('.^('liini(lt.) 
En la parte meruliunal dc Toiiprifc y en otras islas seg-nn 
W. B. — Hartun<^' lo cita tambien en Lanzarote. 

P. aristata Clir. Smith. 

En los m^s elevados montes de Tenerife (Pico de Teide, etc.), 
segiin W. B. 

Eu la isia de la Palma liay la Policar])(sa SmitMi Link. 

Todas las especies citadas de este g-^nero son puramentc 
canarias, menos la P. Candida , que crece tambien en las islas 
del cabo Verde. 

Paroniquia canariensis Juss. 
Bastante frecuente en los barrancos de Tenerife, segun W. B. 
He visto esta planta en el Herb, del Dr. Tremols. 
Es planta puramente canaria. 

M. Despreaux, seg-un \V. B., Iiall6 en Gran Canaria \?i Paro- 
oiiquia echinata Lamk., la Paroniquia argentea Lamk. y la Pa- 
roniquia cajntaia Lamk. Las tres son especies europeas. 

Gymnocarpum decandrum Torek. — W. B. 1. c. — Desf. 

Fl. Atl. i; 203 (G. fruticosum Pers. Syn. PL i; 262— DC. 

Prodr. i; 369. — Triantema fruticosa'Y^\\\. teste Pers.) (1). 

Cerca de Buenavista. — Mayo, en fl. y fr. — Hartung' cita esta 

planta en Fuenteventura. 

Esta especie es africana. 

Herniaria cinerea DC. Gr. et Godr. Fl. de Fr., i, 612. — Wkm. 
et Lg-e. Prodr. Fl. Hisp., iii, 153. — (H. Mrsiita W. B. non 
la.—H. annua Lag-. — //. fiavescens Lowe? 1. c, i, 297.) 
Campos y terrenos incultos de los alrededores de Santa Cruz 
y otras partes de la isla. 
Crece en la region mediterr^nea y en la Madera. 
La Herniaria citada por Hartung- en Lanzarote con el nom- 
bre de H. hirsuta L. es de seg-uro esta misma especie; pues 



(1) El nombre de este genero se ve escrito de las siguientes manerf.s: Gymnocar- 
\)0S, Gymnocarpjti, Gymnocarpow y Gymnocarp??»e. 

AKALES DE niST. NaT. — IX. 24 



362 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (&4) 

seg-un Lowe (1. c.) liabia sido observada por el Dr. C. Lemaiin. 
en aquella isla en 1837, y por 61 mismo lo fue en Lanzarote y en 
Gran Canaria en 1858 y 59. 

En Fiierteventura liay la Herniana Hartungii Pari. (Die 
g-eolog. Verbal, der In. Lanzar., und Fuert. von G. Hartung* 
150); especie que necesita ser mejor estudiada, pues su autor 
dice que el esp6cimen que tuvo k su disposicion se liallaba 
TaUU infirm%im. 

Herniaria fruticosa L. 

Frecuente en la region inferior de las islas Canarias, se- 
g-un W. B. 
En la Peninsula Ib^rica, en Marruecos y en Arg-el. 

Scleranthus annuus L. 

En un campo sobre la Guancha. — Mayo, 1879; en fl. y fr. 
En casi toda Europa. Tambien en la Madera. 

En esta ultima isla bay tambien el Scleranthls perennis L., 
bastante extendido en Europa. 

En las Azores y en la Madera se balla el lUecednim verti- 
ciUakmi L., que crece en g-ran parte de Europa y se ha citado 
tamUen en Canarias. 

Los g6neros Pohjcarpon y Polycaip^d-, con otros afines, for- 
man para Bentliam y Hooker (Gen. pi. i^ p. 152) la tribu Poly- 
carpece de la familia de las CariophyUece (que dividen en tres 
tribus, Silenece, Alsinece, Polycarpea), dejando en la familia de 
las Paroniquidceas todos los demt^s g-^neros aqui mentados en 
esta ultima familia; al paso que Willkomm (Prodr. fl. Hisp. 
Ill, 161) no s61o comprende entre \?i& paroniquidceas la tribu 
Poly car pee ., sino que adenitis anade k esta familia la tribu de 
las t^per(jVjlarie(B (gen. Spergida de Linnco y gen. Spergularia 
de Persoon) y las coloca entre las BiaUpetalas, mi(5utras que 
Bentliam y Hooker las colocan en las Monoclamideas. Esto in- 
dica que hay gt^neros afines k una y k otra familia, y que las 
dos son dU'icilet; de limitar. 



(55) Masferrer. — rfxti^rbos rotAn'icos un TKXKuirK. nG3 



Portulacaceas. 



Portulaca oleracea L. a. sylvcstris DC. 

Comunisima en todas partes; en la misma capital, entrc las 
piedras de las calles poco concurridas. 

^. sativa DC. 



En alg'unas liuertas. 

En todos los palses ctilidos y templados del g-lobo. 



Tamariscineas. 

Tamarix gallica L. e. C««ri^W^wmEhrenl)g'. Walps. Rep. 
II, 116. (Tamarix Canariensis Willd. W. B.) 

Valle del Bufadero.— 10 de Abril de 1879; en fl. y fr. 

Cito esta localidad, porque si bien se ve en muchas otras 
partes de la isla de Tenerife, en varies puntos lia sido plan- 
tado, y no es verdaderamente espont^neo, como en el punto 
citado y otros muchos de esta isla y de todas las dem^s Ca~ 
narias. 

En la isla de Porto Santo se lia naturalizado ; pero en aquel 
arcliipi61ag"o ha sido evidentemente introducido. 

Crece esta especie, verdaderamente multiforme (y de la que 
se ban liecbo muclias variedades, tenidas por ciertos autores 
como especies verdaderas), en la Peninsula Ib^rica, Baleares, 
Italia, otros puntos de Europa, Africa boreal, islas del cabo 
Verde y otros paises. 



Crasulaceas. 

Umbilicus pendulinus DC. (Cotyledon umdilicus ^. L.) 
Alrededores de Santa Cruz y en muchas otras partes de la 

isla, frecuente. — Abril, Mayo; en fl. y fr. 
Mllase en todas las islas Canarias ( W. B.), Madera (Lw.) y 

Azores (Seiilj.) y ademas en toda la Europa mediterr^nea. 



36i ANALES DE HISTOKIA NATUKAL. (56) 

El UmdiUcus liorizontaUs DC. (U. 2)endtUinus DC. var B. Lw.) 
se halla en la Madera ( Lw.) , Azores (Droit.), islas de cabo 
Verde (Schmidt) j adem&s en Espafia, Sicilia, Baleares y 
Arg-el. 

Es seguro en las Canarias. 

Hartung- cita en Lanzarote el UmMUcus erectus DC, que 
crece en Espafia, Portug-al, Ing'laterra y Grecia. 

Umbilicus hispidus DC. (Cotyledon Miichonia Ort.) 
En Tenerife, seg*un W. B. por un esp6cimen de Broussonet 

en el Herb, de De Cand. 
H&llase adem6,s en Espafia, Portugal yBerberia. 

En los Monies de la isla de la Palma crece una especie 
exclusivamente canaria, el UmMUcus heylandiamis W. B. 
(Phytogr. Can. i, p. 176, tab. 26.) 

Es muy probable en Tenerife la Tillcea muscosa L. , que se 
halla en la Madera (Lw.) y Azores (Seub.J y que eatk muy ex- 
tendida por Europa. 

Sedum rubens L. (Crassiila mdenslj., Aithales rudens \V. B.) 
Entre la Villa y el puerto de la Orotava, k orillas de los ca- 

minos. — Mayo, 1879; en fi. y fr. 
H^llase esta especie en la Peninsula Iberica, Baleares, Italia, 

Grecia y otros puntos de Europa. 

En la ^Madera liay, scgun Lowe, las tres siguientes cspecics: 
Sedum far inosiim Lowe. — Sedum nudum Ait. — Sedum fusif or- 
me Lowe; las tres propias de aquel arcliipi^lago. 

Sempervivum dichotomum DC. (Aichryson dichotomum 
W. B.) 
Barrancos de la parte de la Orotava, frecuente. — Mayo , Se- 
tiembre; en fl. y fr. 

S. punctatum Chr. Smith. ( xiichry son pun eta turn W. B.) 

Barrancos de Icod, de la Florida, del Vallc, etc., etc., en la 
parte Norte de la isla de Tenerife. — Mayo; en fl. y fr. 



(57) Masferrer. — ukci latDos hdtamcu.s dk ti;ni:uii"I';. auo 

Se^'uii Lowo (1. c. I, 331) hay en laGomera una espccic afin 
d la anterior y al Sempeyvinmib villostiM Ait., con el que se 
liabia dntes confundido. Kl llama k esta especie Sempervivum 
suhviUosum (vt^ase su diag-nusis en la pt'ift-. 332 de la ohra refe- 
rida). Sospeclia el misnio autur que la planta, num. 1.277 de las 
Plantas Canarias de Bourgeau, cog*ida en Bajamar de Tenerife, 
y k la que Wehb denomino Aichryson immaculatum , perte- 
nezca en realidad ii la misma especie de la Gomera. 

Sempervivum radiscesens W. B. {Aicliryson vadisccsens 
W. V,.— ^cmpermmm villosuni Haw. Bucli. Can. non Ait. 
teste Lowe.) 
Cerca de Buena-Vista.— Mayo, 1879; en fl. y fr. 

S. tortuosumi W. B. (Aichryson iortuosum "W. B.) 

Barranco de Castro y en alg-una otra parte. — Setiembre, 1878; 
en fl. y fr. 

Sospeclia Lowe (1. c. 331) que el Se^nperviviim pygmaiim 
Chr. Sm. (Aichryson pygmaum W. B. ) de la isla de Lanzarote 
sea una simple forma raquitica y miserable del Semperviv2cm 
villosum Ait., no citado aim en este archipi^lag-o. 

En las Azores s61o se lia liallado (Watson, citado por Drouet) 
esta liltima especie fS. mllosum) del genero JSempervivum. 

S. tabulaeforme Haw, 

Frecuente en la costa Noroeste de Tenerife, caminodel Rea- 
lejo a San Juan de la Rambla y de Icod de los Vinos k Gara- 
cliico. (Lowe 1. c. 334. ) 

S. glandulosum Ait. 

Alguno que otro ejemplar aqui y silk, mezclado con la 
especie anterior. (Lowe 1. c.) 

Esta especie es mks propiamente maderense, pues abunda 
en aquel arcliipi61ago , al paso que aqui es rara y se lialla mas 
propiamente representada por la especie anterior, que es de 
todo punto canaria, como las kntes, enumeradas. 

En la Madera hay adem4s de esta ultima especie referida tas 
sig-uientes: ^envperuvum divaricaUm Ait. — Sempevmvwm difr 



366 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (58) 

mosumli^. J el Sempervivum mllosiim Ait., las cuales vienen. 
k representar en la flora maderense los Sempervivtim enume- 
rados en la seccion Aichryson de la flora canaria. 

De la seccion sig-uiente del g-enero Se7}i2}ervii'2cm , que es 
la sec. ionium, s61o tiene la flora de la Madera una especie, 
el iSemperviviim glutinosum Ait., y otra la flora de las islas de 
cabo Verde (el jEonium Gorgoneum Schmidt); al paso que la 
de Canarias tiene todas las sig-uientes : 

Sempervivum strepsicladum W. B. (^Eoninm strepsicla- 
dum W. B.) 

En los montes elevados de Tenerife {k 5.000 pi6s sobre 
el mar). 

No hallada en ning'una otra isla. 

En la isla de la Palma bay el Sempervivum (jEonium) 
cruentii7n. W B. , que tampoco se ha visto en ning-una otra 
isla. 

S. Smithii Sims. {JEonnim Smithii W. B.) 
En los penascos de la region de los pinos de Tenerife^, W. B. 

S. barbatum Chr. Sm. (/Eonium larlatum W. B.) 
En localidades an&log-as k la especie anterior, W. B. 

S. Lindleyi W. B. {/Eonmm LincUeyi W. B. — Sempervimim 
villosum Lindl. non Ait.) 
Penascos secos de la region inferior de Tenerife, W. B. 

En la isla de la Palma bay el Sempervivum Cfoochie (W. B.) 
(ionium Qoochicd W. B. ) , que no se ha hallado en ninguna 
otra isla. 

En Gran Canaria hay, propio de aquella isla, elSe/nj^ercivum 
cespitosum Chr. Sm. ( ionium cespitosum W. B.) 

En la isla de Lanzarote bay, propio de aquella isla, el Sem- 
2)eniviim Mlsamiferum W. B. in Hort. Milf. (JEonium baJsami- 
ferum W. B. in Phytogr. Can.) 

S. Ha-worthii W. B. (uEomnrii Haicorthii W. B.) 
Penascos de la region maritima de Tenerife. W. B. 



^59) Masferrer. — UKriKunos hotanicos df, tf.nkiufk. iwt 

Sempervivum holochrysum W. B. (^Eoniuvi holochry- 
siim W. B.) 
l^arrancos sccos do la rcg-ion jiustml de Tenerife W. B. 

S. urbicum Clir. Sm. [^EoniumurMcum W. B.) 

Sobre alg-unas parodes y tejados de la Lag-una y de la Oro- 
tava. — Juiiio: en fl. y fr. 

S. ciliatum Willd. f.-Eonmm ciliaium W. B.) 

Parte alta de un barranco inmediato k Santa Cruz, situado 
al lado de la finca llamada la Xinfa, y en alguna otra parte. — 
Mayo de 1878; en fior. 

S. canariense L. (jEoniiin canariense W. B.) 
Barranco de Castro. — 4 de Setiembre de 1878; en fl. y fr. 

S. arboreum L. (ionium arlorenm W. B.) 

En Tenerife, sobre el barranco de Martianez (sw) k una 
milla proximamente sobre la Montana del Oreo , cerca de la 
Orotava, seg-un Lowe, quien lo cita adem^s en Lanzarote y 
como subnaturalizado en la Madera. 

Crece en Espafia, Portug-al, Africa boreal, Cerdena, etc. 

Citan ademas Webb y Berthelot otras tres especies de esta 
misma seccion, sin que de ning-una de ellas puedan precisar 
la localidad en que fueron cogidas, teniendo, sin embargo, la 
seguridad de que son del arcliipi^lago canario. Estas son: JSem- 
perHvum t^ididatum W. B. — Sempervivum cnneatum W. B. — 
Sempervivwii Yoimgiamim W. B. 

S. aureum Chr. Sm. (Sempervivum dodrantale DC, Greene- 
via aurea W. B.) 
Montes elevados de Tenerife (4 4.000 millas sobre el nivel 
del mar). 

S. dodrantale Chr. Sm. (Greenovia? dodrantaUs W. B.) 
En Tenerife (Brouss.) cerca del puerto de la Orotava (Bucli.) 

Monanthes polyphyllum Haw. ( Peirophyes pohjphylhim 
W. ^.—Sempervivum monanthes Ait.) 



3G8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (60) 

Barranco del Infierno, no l^jos de Santa Cruz de Tenerife, y 
en otros barrancos del otro lado de la isla. — Mayo, Julio; en 
flor y fruto. 

Monanthes brachycaulon Haw. (Petropliyes drachy can- 
Ion W. B. — Seonpermmtm hiiWosnm Soland.) 
En la parte alta de alg-unos barrancos del lado de la Orotava. 

M. agriostaphis Haw. (Petrophyes agriostapMs "W. B.) 

Agua Mansa, barranco del Yalle y otros de aquel lado de la 
isla de Tenerife. — Mayo, Setiembre; en fl. y fr. 

Poca lia sido mi fortuna en las investig-aciones lieclias en 
Tenerife para el estudio de esta interesante familia, pues s61o 
be podido recog-er en buen estado doce especies de las veinte 
y cuatro 6 veinte y cinco que con seg-uridad tiene la isla. Mu- 
chas m&s observ6 sin flor ni fruto en mis herborizaciones, 
pero por no tener en d6nde plantarlas no me fu6 posible estu- 
diarlas. 

Permltaseme que de paso hag-aobservar, que, ademiis de ser 
puramente canario el g-6nero Monanthes, adquiere el g-enero 
Bemperxiimim (sobre todo en su seccion ionium) tal prepon- 
derancia en la flora canaria, que bien puede aseg-urarse es 
esta familia una de las que da mayor importancia k la citada 
flora. 



Ficoideas. 

Mesembrianthemum crystallinum L. 

Comun en todo el litoral de Tenerife. — Abril, Julio; en fl. y fr. 

Habita en el Africa austral, todas las islas del arcliipi(^lago 
de la Madera, litoral de Espafia, Baleares, Corcega, Cerdena, 
Sicilia, etc. 

M. nodifloruiu L. 

Comunisimo en todo el litoral de Tenerife. — Abril, Julio; en 
flor y fruto, 

Habita en Marruecos, Eg-ipto, Madera, litoral de Espafia 
Baleares, Curecg-a, Cerdena. etc., etc. 



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KKraus.lit;' 



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///<//.■..•-/<•/./ y«,. <y/><>f'<'f^' </'• //ty^ "'i^- 



7hnir/.\ /..'im.l'lIJ. 






1. lUvulus cjlnulraccus 'l l.<'hroscn,Ns nucroU'puh'lns-. 

:, . husolranas rarolunis.junwr . I. srl<',nalus lo/nn I. 



F.Krau«.-,lit9 



/f/a/cSi/t/d S<'<- <s/)(i/t('/<f (/(//(/.//<'/. 7i'//i(' IV. /.am. IX'. 




\.'l. OymiiciUwrcuv infcrruihs 



F Kraiis ,1it ' 



I rttiJrs (ft- l<t Soc fs/itinrlfi f/<- //is/ titil . Itnn/i /.\. /.oin. A . 







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1. 2"). (tiiih II olJi ora.r picfiir<i 



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.^niiks Jf /it .<"('<-. (>Y><(ruu'ii f /(■/&/ r//i/ 



Tnm'/X /'I'" '/ 




Kra us. lit ^ 



(01) Masferrer. — uiiciiMMxis ijotamcos dI'; 'iM;xi;itiFi' 



:!nr) 



Droiiet cita on las Azores el J/, brarlniplnjllii ,it Wdw .. \- otr.-i 
especie que sospeeha sea iiueva, v a la, (jue no da iKunhi'c. 

En la ^fadera sc hallan siibnaturalizados el M. cordifoJmm 
L. lil. y el J/, edvle T.., y adenias la Telragonia eximnm Muri". 
de la inisma lamilia. 

Aizoon canariense L. (Glinns crystalVtnns Forsk.) 

Coiinin en lerrenos inculto.s de los alrededores do Santa Triiz. 

la Orotava y todoel litoral de la isla. — Marzo. Julio; en fl. y IV. 
En todas las Canarias, ^ladcra, islas del eabo Yerde. Africa 

boreal, P'g'ipto, Numidia y Arabia. 

En la Madera hay tambien el Aizoon Jiispanicum L. del lito- 
ral de Elspana,, Xapoles y Africa boreal. 



Cactaceas. 

Opuntia Tuna L. (Lowe 1. c, i, 313.— 0. Ficus inclica W. B.) 
Esta es la especie g-eneralmente cultivada en Tenerife para 
la cria de la cochinilla, pero que estaba ya muy extendida en 
la isla antes de que se introdujera este insecto en la misma. 
Hoy se halla naturalizada de la manera mas completa. 

O. Dillenii Ker. (0. tuna W. B.) 

Comun en el litoral de toda la iski;, remontandose menos que 
la anterior. 

Se cultivan tambien en esta isla la Opuntid tomentosd S. Dyr., 
la 0. lulgarh Mill, y alg-unas otras especies. 

De esta familia se cultivan en los jardines de Tenerife mu- 
chas especies de diversos g"eneros, que se dan todas al aire 
libre mao-nificamcnte. 



ANALB8 DE HIST. NAT.— ]X. 




CATALOGO METODIGO 



DE r.AS 



PLAZAS OlISEllVADAS COIIO ESPONTAIAS 

EN N A ^' A R R A , 

I ■ 

DON JUAN RUIZ CASAYIELLA. 



(Sesion del 7 de Abril de 1880) 



TERGERA PARTE. 



ENDOGENAS O MONOGOTILEDONEAS. 



Alismaceas. 

(550.— Alisma Plantago L. 

Ag-uas corrientes de las aceqiiias y en las balsas, frccuente. 
Mayo. Jiinio. 

Gol. — A. ranunculoides L. 

Con la anterior; pero 6sta es m^s comun en las halsas de los 
montes. Mayo, Junio. 



Colchicaceas. 

r>52.— Merendera Bulbocodium Ramd. 

En praderas, en sotos y i)aramos de los montes, comuni- 
sima. Sctiembre, Octubre. 



37-2 AXALES DE IILSTORIA NATURAL. (■:4>- 



Liliaceas. 

653. — Tulipa sylvestris L. 

Monte (le Arrc. Primavera. 

654.— Uropetalum serotinum GaAvl. 
En los rasos debajo del puente de Caparroso, raro. Junio. 

655.— Ornithogalum narbonense L. 

Vulg-ar entre los senibrado.'J, y particularmente en las era? 
de Caparroso. Nome, vulg., A Jos de Joho. 

656. — Allium vineale L. 

Comun en los monies. Julio. 

657. — A. Ampeloprasum L. 

Orillas de los campos, frccuente. Junio. Julio. 
Alcanza un metro de altura. 

658. — A. sphserocephalon L. 

Comun en los montes. Julio. 

659.— A. roseum L. 
Entre las miescs. Abril, Mayo. 

660.— A. pallensL. 

En alg-unos olivares, raro. Junio, Julio. 

661.— A. longispathum Red. 

En HI Reslaurador FarmaceHiico del 30 de Abril de 1873 dijc 
de esta especie: «que constituye q\ Allium jmniculatum (ic casi 
todos los autores; pero que Loscos ha i)ul)lieado en el perio- 
dico de Zarag-oza Tj( rcrsererancia, 4 de Julio de 1868) las difo- 
rencias que separan bicn las dos especies. Xo sirven los dicn- 
tes de la corona estaminal para distin^niir el A . longispatlium, 
porque 6stos desaparecen completamente por el cultivo. des- 
pues de alfj^unas f>-eneraeiones.» 

Reg-adio de Caparroso. Yorano. 



(7"i Ruiz Casaviella. — i'lantas kspuntankas di.; navai{ua. :ra 

<)()-2.— Allium moschatum L. 

Vn ])0(niofi()s <i-i'ui)iis (Milrc los romorosen (."aparroso. Ag'osto. 

(')()3.— Muscari raceniosum 1)-C. 

l*or todas i)artes on Caparroso; dentro dvl i'e<^-a(li(j, cu los 
l)arl)cchos. en sitios In'micdos y on los sotos. Marzo. Nomimm'. 
vri.GAu , AgUelicos. 

6(54.— M. comosum Mill. 

Va\ ol ro<^-adio do Caparroso, raro. Mayo. 

<)()5.— Phalangium Liliago Sclir. 

Raro en las cumbres mas elevadas del monte de Orcoyen: 
jibunda on ol Carrasoal. cerca de Barasoain y Gariuoain. 
Julio. 

(>66. — Asphodelus fistulosus L. 

Abunda en Caparroso, corca do las ultimas casas del pue- 
blo, y tambien m^s lejos en los monies. Mayo. Nombre vul- 
OAR, GamloncUJo. 

0G7. — A. cerasiferus Gay. 

En los paramos. Abril^ Junio. Nomb. vulg., CUunljon. 

008. — Aphyllanthes monspeliensis L. 

Frecuente en el Salinar. Mayo. 



Esmilaceas. 

€69.— Asparagus officinalis L. 

En los olivares y ribazos. Junio. 

070. — A. aphyllus L. 

Entre los matorrales. Mayo, Julio. 

()71. — Ruscus aculeatus L. 

Caparroso, en el Coscojar, Villava y Betelu. Nomb. vulg., 
Rv.sco y Brusco. 

En Caparroso se usa esta planta el Doming-o de Ramos con 



¥ 



371 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ['C)) 

el nombre de ^m///^/*^ y ^M///^^7o, para la bendicion y procesion 
con que se solemniza aquella festividad; teniendo ya en algu- 
nos afios, en el referido dia, sus flores abiertas. 

Dioscoreas. 

672.— Tamus comiiiunis L. 

Monte de Ipasate y de Beteli'i, entre matorrales. En Julio es- 
taba en fruto. 

Irideas. 

673. — Iris Pseudacorus L. 

Comun en balsas del reg-adio de Caparroso, cerca del rio. 
Mayo, Junio. 

674. — Iris foetidissima L. 

En lug-ares liumedos de Caparroso. Sospecho fuera tambien 
esta especie la que vi en el Carrascal. Junio. 

675.— I. spuria L. 

En las lindes lii'imedas de Caparroso. Mayo, Junio. 

676.— Gladiolus illyricus Koch. 

Carrascal, en sitios liumedos del barranco deBariain. Julio. 

077.— G. Reuteri Bss. 

Acompaiiando al anterior. Julio. 

678. — G. segetum (iawl, 
Raro entre las mieses de Villava. Mayo. 



Orquideas. 

()79.— Cephalanthera grandiflora Bab. 
Oi-illas del rio Arag'on, nmy rara. Mayo. 

(;8().— Epipactis Helleborine Crtz. 
Puentc la Reina, Carrascal. Julio. 



(77) Ruiz Casaviella. — imantas ksponiankas di: navari!a. tj, 

G81. — Aceras hircina Lindl. 
rai)ari-os(i. Ipasato. .Iiinio, Julio. 

C)^2. — Orchis coriophora L. 

l-'n las arenas lu'iiiu'das ccrca del rio, eii Caparroso. .Imiio, 
.Iiilio. 

t)8.S.— O. militaris L. 

I'hi las inisnias lucalidados que el anterior. 

684. — O. mascula L. 

\'illava. I'riniavera. 

685. — O. purpurea Huds. 
Con la espeeie anterior. 

6S6.— O. bifolia L. 

Caparroso. Junio. 

687. — Ophrys aranifera Huds. 
Caparroso. Mayo. Junio. 

688. — O. apifera Hunds. 

Con la anterior, en los sitios sombrios de losharrancosy en 
Ids sotos de Caparroso. 

689.— O. lutea Cav. 

Caparroso, muy raro. S61o lie visto alg-unos ejemplares en 
la senda desde la balsa del Portillar k los barrancos. MayO;, 
Junio. 

Potameas. 

690. — Potamogeton natans L. (Renter.) 

En las ag-uas tranquilas de Caparroso. 

Equivocadamente llam6 k esta espeeie P. fliiUaaH en El Ren- 
tanrador Farmaceuiico del 12 de Marzo, 1871. 

691.— P. perfoliatus L. 

Con la espeeie anterior. 



T.G ANALES DE HISTORIA NATURAL. ^-73) 

GU2. — Potamogeton densus L. 

Con los dos auteriores. 



Aroideas. 

C93. — Arum maculatum L. 

Miiy Yulg-ar en MUava y IVecuente en Melida, eu parajes 
.sombrios 6 humedos, cubiertos de otras plantas. Mayo. 



Juncaceas. 

G94.— Juncus glaucus Ehrli. 
En el regadio de Cai)arroso. Junio, Julio. 

(395. — J. lamprocarpus Ehrli. 
En los niismos sitios qne el anterior. 

G9G. — J. obtusiflorus Ehrli. 
Inmediato a las ag'uas corrientes 6 estancadas. Jnlio. 

G97. — J. bufonius L. 

Dentro de al^nnas balsas y cliarcos. Junio. 



Ciperaceas. 

G98.— Cyperus longus L. 

I'ln las penas de San Fansto. Jnlio 

G99. — Cyperus badius Desf. 

Caparroso, rios del p]streelio. Jnlio. 

700. — Scirpus maritimus L. 

Caparroso. Jnlio. 

701.— Sc, Holoschoenus L. 

Caparroso. Junio. 



09) Ruiz Casaviella.— I'l.ANiAs icsi'ontamcas dI' n\\\\m:\. -.i^": 

702.— Scirpus lacustris L. 

Cnpnrnisd. en IdS iiiisiiios sitids ([\\c d //v'.v Psciifliicni'iis: 
t;uiil)i(Mi (Ml el \;ilh' dc l.iii. ccvvw dr Ltiri-iaii. Jmiio. 



7():i. — Heleocharis palustris \\. \^\^. 
Caparroso. .luiiio. 

704.— Carex divisa Huds. 

('ai)an-()S(). por todas partes. .Vbi'il, Mayo. 

705. — G. vulpina T.. 

En lo.s brazalos. Mayo. 

70G. — C. glauca Scop. 

Bordes de las afoquias do ('ai)arroso. Abril. 



TifaceaSo 

707. — Typha angustifolia L. 

Caparroso. Junio. 



Gramineas. 

708.— Lygeum Spartum L. 

Comiuiisimo en los monies. Abril, Mayo. Xomb. vilg., Es- 
per to. 

709. — Phalaris bulbosa L.? 

Ipasate, sin raiz, 

710.— Ph. arundinacea L. (Renter.) 
Caparroso. Mayo. 

711. — Phleum pratense L. 

Kn las lindes de los eampos de Caparroso. Julio. 

712. — Alopecurus agrestis T.. 

Sembrados y barbeclios, vulg-ar. .\bril, Mayo. 



•.m ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8:)) 

713. — Alopecurus geniculatus L. 

Sitios luimcdos tie Cai)an'oso , en lindes, prados y reg-adio. 
Abril, Mayo. 

714.— Echinaria capitata Desf. 
Caparroso, lug-ares herbosos. Mayo. 

715. — Setaria glauca P. B. 

Caparroso. Julio, Ag'osto. 

716.— S. viridis P. B. 

Con la anterior. 

717.— S. verticillata P. B. 

Muy comiines entre las kortalizas y en otras partes del ro- 
g-adio. NoMB. vulg., Zapa. 

718. — Panicum Crus-galli L. 

Entre las hortalizas. .lulio, Setiembre. 

719. — P. sanguinale L. 

Con el anterior. 

720. — Cynodon Dactylon Pers. 
En todas partes. Xomb. vulg., Grania y Gramcn. 

721.— Andropogon Ischoemum L. 

Caparroso. Junio. 

722. — Arundo Donax L. 

Muy extendida. Setiembre. 

723. — Phragmites communis Trin. 

Cubre conipletamente alg'unos puntos en que el agua esta 
encharcada, y tani1)ien en ag'uas corrientes. .lulio. Xomhuk 
VULGAR, Carrko. 

724.— Agrostis alba Scliad. 
('aparroso. ^layo. 



(81) Ruiz Casaviella.-- i'i.antas ksi'ontaneas dk navauha. t,'j 

725. — Agrostis vulgaris Vitli. 
Caparroso, Bclclu, Moliani Aranaz. 

7*2(5 —Stipa parviflora Dosf. 

Ijarraiicus de Caparruso. Mayo, Juuio. 

727. — Stipa barbata Doi^f. 

(^on la anterior, pero iiia.s escasa. 

728. — Piptatherum multiflorum P. B. 

CapaiToso, sobre los arcos del pueiite, 

Kl Sr. Loscos duda ([uo esta planta de Navarra, lo inismo 
(jue la do Arag-on y Catalufia (v6ase sii Series exicata FJortP. 
aragonensis. Centuria, Prima, num. 98) sean la verdadera e.s- 
pecie indicada; aparh'indose de la descripeion que de ella dan 
(Jrenier y Godron per sus anteras erizadas en el dpice, no 
siendo tampoco anna, como alg'unos autores dicon. 

729. — Aira caryophyllea L. 
Sierra de Alaiz, en pastes secos. Julio. 

730. — Deschampsia media R. S. (Renter.) 

Caparroso, comun. Xomb. vulg., Serenil. 

Con esta planta se hacen en Caparroso escobas muy finas. 
Jnnio. Julio. 

7:U. — Avena barbata Brot. 
Caparroso, sobre las acequias. Jnnio. 

732. — A. fatua L. 

Caparroso, vulg-ar entre las mieses, abundando mucho en 
determinados afios, y particularmente en las tierras que los 
ag-ricultores llaman pobres 6 cansas. Nomb. vulg., Balluecas. 
Mayo, Junio. 

En algunos afios merma las cosechas de cereales de una 
inanera notable; de modo, que al ag-ricultor le interesaria ha- 
llar un medio de destruir esta plag-a, por lo que le conviene 
oonocer bien la manera de vivir de esta especie. De ella dice 
el inmortal Linneo en su Parte prdclica de la Boldnica lo si- 
g'uiente: ^<Destruye los trig-os. mayormente en afios de mu- 



38") ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8>) 

€lias lluvias; y para que no Ueg'ue h dar semilla . la sicg-an los 
labradores junto con el trig-o, 4ntes de espig-ar. Se cree que 
do las tres semillas que tiene, nace la una en el primer afio, 
la otra en el seg-undo. y la ultima en el torcero. v 

733.— Avena flavescens P. B. 

Ipasate. Julio. 

734.— A. bromoides Gouan. 
Caparroso. Mayo. 

735.— Arrhenaterum elatius Mert. 
Caparroso, yulg-ar en el reg-adlo. Junio. 

736. — Holcus lanatus L. 

Lindes del reg-adio de Caparroso. Julio. 

737. — Kceleria setacea L. 

En los mismos sitios que la especie sig'uiente; pero florece 
mas tarde. 

738.— K. phleoides Pers. 

En sitios secos de Caparroso. Abril, Mayo. 

739.— Glyceria plicata Fr. 

En Jiebas. Julio. 

740.— G. distans Wald. 
Con la anterior. Julio. 

741. — Sclerochloa dura P. B. 

Kara en la carretera; alg'o mas freeuente en yeseras y are- 
nas muy secas. Junio. 

742.— Poa annua L. 
I'^n muclias ])artes. Mayo. 

743.— P. bulbosa T..: gcnvlna et rhipara Rahb. 
Tan JVeeuente como la anterior. 



(8;i) Ruiz Casaviella. — tlamas kmontamias di.; nanauua. :m 

744.— Poa compressa L. 

Karisiiua en Capan-oso. .liiiiio. 

745.— P. pratensis L. 

rnparroso. Abril, Mayo. 

74(i. — Briza media L. 

Botrlu: PiuMitf la KN'ina : I'lcharri-Aranaz. Julio. 

747. — Melica Magnolii Godr. ot Or. 
Orillas do los canihios; Pinar dc Rada. Junio. 

748. — Scleropea rigida Gris. 
Capari'dso: I3otolu. Marzo, Mayo. 

749. — Dactylis glomerata L.; var. ai(sfraIJs\\k. 
(\ipai'i'Oi«o. Junio. 

750. — Gynosurus echinatus L. 

En las pefias del Sotillo. Julio. 

751. — Vulpia ciliata Lk. 

Caparroso; Mayo, 

752. — V. membranacea Lk. 

Con la anterior. Mayo. 

753.— Festuca ovina L. 

En los linde.s y praderas de Caparroso. Mayo, Junio. 

754. — F. duriuscula L. 

En los mismos sitios de la anterior. 

755. — Bromus sterilis L. 

Caparroso; Ipasate. Mayo, Junio. 

756.— B. maximus Desf. 
Entre los sembrados. Mayo. 

757.— B. matritensis L. 

En los sotos, muy comun. 



VS2 ANALKS DE HISTORIA ISATIRAL. (81) 

758.— Bromus rubens L. 

Comiinisinio en nniclias partes. IMavo. 

759. — B. erectus Huds. 
Ipasate. Julio. 

760.— Sarrafalcus squarrosus Bah. 
Caparroso, Jiniio. 

761. — Hordeum murinum L. 

Caparroso. Mayo, Junio. 

762. — H. maritimum AVitli. 

En terrenos fertiles, i)ero siempre escasa: habiendo visto 
varios ejemplares en zanjas y cliarcos de.secado.'^. Junio, Julio. 

763.— Brachypodium pinnatum ]*. B. 

Caparroso. Junio, Julio. 

764. — B. mucronatum Wk. 

En Cofita. Mayo. 

765. — B. ramosum R. S. 

En los barrancos. Mayo. 

766. -B. distachyum P. B. 

Con el anterior. 

767. — LoliuiTi perenne L. 

En loR campos. Julio. 

768.— L. strictum Presl. 

En el reg-adio de Caparroso, y alg-una vez soLre ta})ias. Mayo. 



Helechos. 

769. — Ophioglossum vulgatum L. 

Sitios humedos en Ijjasale. Nomh. vilg.. Lcnyua dc ser- 
pen ie. 



(a".) Ruiz Casaviella. — tlantas ksiontAnkas di: n.w auka. iki 

770— Ceterach officinarum \\ ilUl. 
Puontc la Ht'ina: B(>1('lu. 



771.— Polypodiuni vulgare K. 

Betel 11. 

772.— Asplenium Trichonianes I-. 

Beteli'i: Villava. 

77.} —A. Adiathum-nigrum L. 

Betelii. en i)are(les liuincdas: Villava. eu la eiina del cerro 
de Mii-avalles n moiite de Hnarte. 

774. — Pteris aquilina L. 

CapaiToso, harranco de la Kstanca, eiitre el cascajo; Betelii. 
desde Lumberri por todas partes. 

775.— Adianthum Capillus -Veneris L. 

Villava, en alg-unos pozos. 



Equisetaceas. 

77G. — Equisetum arvense L. 

Caparroso; Beteh'i. 

777.— E. Telmateja Elirh. 
Cerca de Villava. 

778. — E. palustre L. 

Villava; Caparroso. 

779.— E. ramosum Sclil. 

En las acequias y lug-ares inundados de Caparroso. 



Caraceas. 

780.— Chara hispida L. 

Caparroso. En las aguas corrientes y en las detenidas. 



381 ANALES DE HLSTORIA NATURAL. (86; 



APENDICE 1. 



TNDICAGION DE ALGUNAS CRIPTOGAMAS 

(>hsi:rvad.\s en navarra. 



Musgos. 

Hypnurn sericeum L. 

Ell las cortezas de arboles, on Ipasate. 

Grimmia pulvinata Hook. 

Sobre pofias. 

G. orbicularis Hampe. 
Ell los aiTos del puente de Caparroso. 

Pottia cavifolia Ebli. 
CapaiTOso. 



Liquenes, 

Cladonia endivisefolia Vr. 

Sobre la ticrra. 

Cetraria glauca A.? 

Sobre la tierra. 

Parmelia stellaris Xyl.. var. IciicJJa S. 
Sobre los troiicos de los arboles. 



P. parietina Nyl. 
Comun en los troncos. 



;s7) Ruiz Casaviella.— m.ANTAs onsi-in ADAS i:n navakua. :h; 

Placodium murorum D-C. v;ir. o/j/i/rrf/inn l)ul). r\ \:ir. 
cU rat inn Nvl. 
Fi'ccuoiitcs Ins dos forinns. 



Lecanora subfusca Ach. 
V.w los truncus. 



Hongos. 

Sphaeria Olese I). 

Capan'o-su. en las hojas iiiuortns del olivo. 




Agaricus Eringii 1). 

{'ajiarroso: Otofio. 

Lycoperdon Bovista L. 

En el Can-ascal. 



Mucedineas. 

Torula Olese Cast. 

NoMB. vuLG., NegriUa del Olho, 

Demasiado comun en los olivos de Caparroso, los que se ven 
eada dia mas invadidos de este terrible liong-uillo, al ciial 
acompafia un insecto que, clasificado por los consocios se- 
fiores Masferrer, Perez Areas y Colvee, lia resultado ser el Le- 
caninm Olece Cc. (Cocus OJefp). ^Yease Colvee. Gaceta AgricoJa 
del 3 de Enero de 1880.) 

Es notable el que coincida siempre la negriUa con la pre- 
sencia de este hemiptero, que abunda tantom^s, cuanto es 
niAs abundante la negrilla. Falta determinar bien la relacion 
que puedan tener estos dos par^sitos. 



Uredineas. 



-^cidlum Schoberiae Awd. 
Ilojas dc la Schvberia; Caparroso. 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 



20 



38fi ANALES DE HISTORIA NATURAL. (R8) 

-^Ecidium Berberidis Gm. 

Hojas, tallori y frutos del Bcrderis xulgaris. 

-^cidium... 

SolDi-e uiias liojas de Bcleno negro, traidas de Melicla el 30 
dc Mayo de 1878. 

Consultada esta planta con D. Maximo Lag'iina, me contesto 
que tambien le parecia una especie del geiieTO yFcklium., h 
liesar del color Manquecino, siendo casi siempre en las espe- 
cies de este gt^nero amarillento 6 rojizo; pero que no le era 
posible determinai-la. 

Phragmidium incrassatum Lik. 
En el enves de las liojas dc la zarza, en Caparroso. 

Puccinia Avicularise Biy. 

Caparroso: en las liojas del Polygonum atmilare. 

Puccinia malvacearuni Mont. 
En las malvas. 

Puccinia Graminis Prs. 
En los cereales. 

P. arundinacea Hedv. 
En las liojas del carrizo. 

Ustilago Lygei Kabenli. 

Caparroso; espig-as del esparto. 

Uredo Euphorbias I{. 

U. punctata 1)-C. 

I, as (los sobre la Ihiphorhla helioscopica. 

U. Rubigo-vera 1). 

Caparroso; liojas del trig-o. 

U. Carbo I). 

Cai)arri;>(i; g'lumas del trig-o. Xomr. vri.r... XichM. 



(89) Ruiz Casaviella.-1'i,. \NTAs oHSMin ADAS i;n navauhx. :w7 

Uredo Maydis I). 

("aiiaiToso: cu el inniz. 

Esto afio W lio visto, no solo sobrc los I'mtos del iiiaiz, siiio 
tainhiiMi sobiH* las Hon^s maclios. 

Eisrineum alneum Pis. 
CajiaiToso. 



Algas. 



Nostoc commune ^ ahch. 
Solji't' la ticrra liuiiu^da. 



388 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (90) 



APENDICE 2: 



PLANTAS CULTIVADAS. 

No era mi animo publicar en este catalo<i-o las plantas ciil- 
tivadas en Navarra; pero mi araig'o y consocio el Doctor Mas- 
ferrer me indicu, despues de liaber examinado este trabajo. la 
conveniencia de anadirle un pequeno catalog'o de las especies 
m&s g-eneralmente ciiltivadas en los campos/y de aquellas que 
la jardineria lia i)ropag'ado con tal profusion . que se liallan en 
todas las liuertas y jardines; y sig"uiendo sus consejos, lie 
formado el catalog-o que sig'ue, con no poco trabajo y muchas 
dificultades. 

Si en In Advertencia 2^Telionmar no hubiese implorado la in- 
dulg-encia de mis consocios, aqui les haria presente los es- 
casos recursos de que he podido disponer para el estudio de 
las plantas cultivadas; a pesar de ello, sin embarg-o. creo no 
(\^tara demas advertirles que casi las unicas obras que nu^ ban 
servido ban sido el Manual de Botdnica descripiiva, de Cutauda 
y Del Amo; la Flora compendiada de Madrid y sn promncia . del 
primero de estos dos referidos autores. y el Manual de Bota- 
mca. aplicada d la Af/ricultura y a la Iiidnstrm. por D. Mig-uel 
Bosch. 



G AT ALO G O 



PLANTAS MAS GENERALMENTE CULTIVADAS EN NAVARRA. 



Aquilegia vulgaris L. (Muchas variedades.) 
En muchos Jardines. Nomb. vulg.. Pajarilla. 

Mahonia aquifolium \utt. 
I'lii los inrdiiics. 



(PI) Ruiz Casaviella. — iM.\NT\s cri.TivADAs r.N navakha. :ts'.. 

Papaver somniferum 1.. 

NoMit. \i i.(i., Ailni-jiiidi'i'ds. \']n liiicrtus y jiirdiiics. 

Mathiola incana 1.'. l^r. (Mucluis variedadcs.) 
NoMii. vri.c. ]"ni](is. I'll! liiiortos y janlincs. 

Cheirantus Cheiri L. 

Kn h)s misiiios sitios y con nombre vul^-ar i^-ual a la an- 
terior. 

Iberis semperflorens T.. 

XoMii. viLG.. Carras^jiqne. Va\ Ids jardines. 

Brassica oleracea L. 

La her:a, brocoU y la coU/lor, Uainada PeUa en Navarra, que 
son variedades de esta especie, se cultivan con abundancia en 
Navarra, obteniendo en alg'uno.s pueblos, tales como Tafallay 
F^lces, buenos productos de la Pella. 

Raphanus sativus L. 

NoMB. AULG., Hdbano. El cultivo de esta planta no es muy 
extenso en Navarra. 

Viola odorata L. 

XoMB. vuLG., Violeta. En los jardines. en perfiles, comu 
adorno. 

Viola tricolor L. 

NoMR. VTLG., Pensamientos. En los jardines como la anterior. 

Dianthus barbatus L. 

XoMB. viLG.. Minntmi. En los jardines. 

D. Caryophyllus L. 

NoMB. VILG., Clard. En los jardines. 

Linum usitatissimum L. 

No.MB. vuLG., Lbio. Bastante cultivada en los campos. 

Althaea rosea Cav. 
NoMB. vuLG., Malta real. En jardines. 



390 AN ALES DE HLSTORIA NATIRAL. ('.»2) 

Hibiscus syriacus L. 

XoMB. vuLG., lio-sa dc Stria. En los jardines. 

Citrus Aurantium Risso. 

NoMB. VI LG., Xiiranjo. Xo se da al aire libre: soln se cultiva 
en estufas. 

^sculus Hippocastanum L. 

NoMiJ. VL LG., Cd.sla'tu de Indias. Jardines. 

Vitis vinifera L. 

NoMB. VI LG., Vid, y su cultivo muv extensive en Xavarra. 
Las dos variedades de esta especie que m^s se cultivan son las 
Uaniadas Maziiela \ GarnacJia, siendo la seg-unda mas apre- 
ciada que la primera. Tambien liay dos variedades de moscaie- 
les, una de g-rano g-rueso y otra de g-rano pequeno, y ademas 
la variedad Granadilla. 

Pelargonium odoratissimum Ait. 
XoMB. VULG., MaJra de olur. En jardines. 

Tropseolum majus L. 

^"o-MB. viLG., Capachina. En jardines. 

Balsamina hortensis Desp. 
IN'oMB. VI LG., Nicaragua. Jardines. 

Cytisus Laburnum L. 

NoMB. VULG., Fal.so ehano, LIuvia de oro. Jardines. 

Medicago sativa L. 

NoMB. VULG., Alfalfa 6 Alfanje. CanqKis. Bastante enlti- 
vada se la dan varios cortes. 

Trigonella Faenumgrsecum L. 

No.MB. VULG., Al/iolra, AlhoJra. ('anij)os. 

Rolinia Pseudo-acacia L. 

Numb, vi lg., Acacia. Paseos. 



(1)3) Ruiz Casaviella. — I'I.antas ci i,ti\ adas k\ NAVAititA. :{!'i 

Cicer arietinum L. 

Xu.MB. viLG., Uarbaazo. Campos; poco cullivada. 

Faba vulgaris Mcriich. 

NoMit. VLLG., llaha. Campos, hiicrtos. Su cultivo os bastante 
extcnso. 

Vicia sativa L. 

jN'omb. viLG.. Ve:a. Campos; se ciiltiva bastante. 

Ervum Lens L. 

No.Mii. VILG., Lenleja. Campos; poco cultivada. 

Pisuni sativum L. 

rsoMB. YULG., Bisalto, Qnisanle. Suele cultivarse una varie- 
(lad precoz, llamada del tienio, para comer el g-rano con la 
casca (leg'umbre). 

Lathyrus sativus L. 

NoMB. YULG., Muelas, Titos. Campos y huertas. 

Phaseolus vulgaris L. (Muclias Yariedades.) 
XoMB. YULG., Alni'ias. CultiYanse en g'ran escala. 

Cercis Siliquastrum L. 

NoMB. YULG., Arhol del amor. Jardines. 

Amygdalus communis L. 

XoMB. YULG., Almendro. Huertas. 

Persica vulgaris Mill. 

NoMB. YULG., MeJocotonero. Huertas. Esta especie es muy 
cultiYada en NaYarra en diferentes Yariedades, entre ellas el 
Pavio 6 Paxias, y los Ah'idores. Hay una -Yariedad conocida 
con el nombre de Gilmendro, que es como un ahridor lampifio, 
que no se k cual debe referirse. 

Armeniaca vulgaris Lamk. 
KoMB. YULG., AJharicoquero. 



392 ANALES DE HISTORIA NATURAL. !){) 

Prunus domestica L. (Miichas variedades."! 
]S'oMB. viLG., Cirueh) , CiroJero. 

Cerasus caproniana D-C. 
NoMB. YiLG., Criiindo co'/iiun y garrafal. 

C. Juliana 1)-C. 
XoMB. vuLG... Cerezo comun. 

G. duracina D-C. 

IS'OMB. VULG., Cerezo de cerezas costaleras 6 comzon de cahrifo. 

Esta especie y las dos anteriores, miiy cultivadas en Na- 
varra. 

C. Lauro-cerasus Lois. 
XoMB. YULG., Laurel real. Raro en los jardines. 

Kerria japonica I)-C. 
jN'omb. VULG., Zar:a del Japon. Jardines. 

Fragaria vesca L. 
NoMB. YULG.,, Fresas. Hiiertas. 

Rosa centifolia L. 

IS'oMB. YULG., Rosa de cien Jiojas. Jardines. 

Crataegus Azarolus L. 
NoMB. YULG., Acerolo de frulo rojo. 

Pyrus communis L. Muchas Yariedades.) 
?sOMB. VULG., Peral . 

P. Malus L. ^Muclias variodades.) 
NoMB. VULG., Mauzano. 

P. sorbus Gan-tn. 

^OMB. VILG., ScrbuL Ponio- y a .-^us IVutus Po/iias. 

Cydonia vulgaris Peis. 
^oMM. \i i.f!.. MciiihriJlcro. 



(5)5) Ruiz Casaviella. — pt.axtas ci-i.tivadas i;n navaiuia. 393 

Punica Granatum T.. 

Xo.Mu. viLC. Uranado. 



Fuchsia coccinea Ait. 

Miiy lun'inosas varicd;i(lo.« on los jnrdine?;. 

CEnothera biennis L. 

Kn los jardiuos. 

Philadelphus coronarius L. 

A'oMB. viLG., Gerinr/nilla. 

Mirtus communis L. 

XoMB. vuLG., Mirto, Arrayan. 

Lagenaria vulgaris Ser. 
XoMH. VULG.. CalaMza tinatera 6 pinotera. 

Cucumis Melo L. 

No^FH. VULG., Melon. Bastaute cultivado. 

C. Citrullus Ser. 
XoMB. VULG., Sandia, Melon de agua. Como el anterior. 

C. sativus L. 

XoMB. VULG., Pepino. 

Cucurbita Pepo L. 

NoMB. VULG., CaJahaza. Cultivase, entre otras variedades, y 
en mayor abundancia, la Calalaia amarilla, que corresponde 
a la variedad Potino Pers. 

Passiflora coerulea L. 

XoMB. VULG., Pasionaria. 

Opuntia vulgaris Mill. 
XoMB. VULG., Higiiera clmmha. 

Ribes rubrum L. 

NoMB. vuL(;., CrvoseUero. 



391 ANALES 1>E HISTORIA NATIUAL. i93) 

Hydrangea Hortensia D-C. 

XoMii. M LG.. Iloi'tcnsla. 

Petroselinum sativum Hoff. 
X0M13. VI LG.. PcreJiL 

Daucus Garota L. 

iSoMB. vrLG.. ZanaJioria. Acenoria. 

Viburnum Tinus L. 

NOMB. VULG.. Dvrilh). 

V. opulus L. var. h. stcrilis 
NoMB. vuLG., MundiUos, Bola de nieve, Rosa de GileJdres. 
En los jardines, rara. 

Dahalia variabilis Desf. (Muclias variedades.) 
NoMB. VULG.. Balia. Jardines y liiiertas. 

Tagetes patula L. 
NoMB. VULG., Damasquina. 

Tanactum Balsamita L. 

IsoMB. VULG., Ilojas de limon, Yerha de Santa Maria. .lardi- 
nes y liuertas. 

Artemisia Abisinthium L. 

XoMB. VULG., Ajenjo. Con la anterior, i)ero nias cscasa. 

Calendula officinalis L. 

NoMB. VULG., Calendula. 

Carthamus tinctorius L. 

NoMR. VULG.. Ala:oi\ A^afran romi. Azafran dc cardo. 

Cynara Scolymus L. 

NoMB. VI i,(i., Alrac/ioJ'a. 

G. Gardunculus L. 

JN'oMB. vuL(i.. Cardo. 



{<r,) Ruiz Casaviella. — im.an i.\s ci i.i i\ adas i;n nanauha. :tD.-) 

Gichorium Endivia 1. . v;ir. sallro . 
XoMH. M Lu., Escarolu. 

C. Intybus T>. 

XuMu, M LG.. Ach'tcona. 

Lactuca sativa L. 
L. capitata I)-C. 

L. crispa D-C, 

Cou el nombre tie Lecliugas se eullivau (Uferentos variedadcs 
de estas tres especies. 

Syringa vulgaris L. 

NoMB. vuLG.. LiJa. 

S. persica L. 

NoMB. YULG., Lila de Persia. 

Olea europaea L. b. sativa D-C. 

NoMB. VULG., OHvo. Se cultivan diversas variedades,, eiitre 
las cuales hay las llamadas Enqjeltre 6 Alpeltre y Arhidrial. 

Jasminium officinale L. 

XoMB. VULG., Jasmin. 

Nerium oleander L. 

iSOMB. VULG.. Adelfa. 

Pharbitis hispida Chois. 
NoMB. VULG., MaraviJlas. 

Heliotropiumperuvianum L. 

NoMB. VULG., IleUotrojno. 

Borrago officinalis L. 

NoMB. VULG.. Borraja. Se ciiltiva bastaiite para ensalada 
cocida. 



39t) AN ALES DE IIISTORIA NATURAL. (98) 

Lycopersicum esculentum Mill. 
XoMB. viLG., To Ilia te. 

Solanum tuberosum L. 

]S\)Mi5. vTLG., Palatas. (Muy oultivada.) 

Capsicum annuum L. Muchns variedades.) 
XoMB. vLLG.. Pimienio comiin. 

G. longum. I)-C. (Muclias variedades.) 
XoMB. YTLG., Guindillas. (Muclias variedades.) 

Nicotiana Tabacum L. 

XoMB. VTLG., Tahico. 

N. rustica L. 

NoMB. VT'LG., Belarra. 

Antirrhinum majus L. 

XoMB. vuLG., Boca de dragon. 

Paulo-wnia imperialis Sieb. 
NoMB. VILG.. Pdnlniua. Muy rara en alj^-uiiuis jardines. 

Acanthus molhs I.. 

XoMB. VILG., Branca vi'sina, Yerha (jujaata. 

Aloysia citriodora Ort. 

XoMB. vr !.(;.. Ti'rha Lmm. 

Ocymum Basilicum L. 

XdMiL \\ \Ai.. AlbaJiaca. 

Mentha arvensis T-. 

Xo.MB. vLLCi., Ycrha hueiia coninn.] 

M. piperita L. 

XoMiL M L(;., Ycrha hucua dc sabor dc pimienia. 

Melisa officinalis L. 

NoMii. \ iLG.. Toro'iijil. 



(99) Ruiz Casaviella. — plamas {li,ti\aiia> i;n nanaiusa. :!it7 

Beta vulgaris L. 

NoMB. vuLG., Hemohicha. lluertas y cainpds. 

B. cicla L. 

Ni).Mi5. vLLCi., Accl(j(i. (\)iiiu la antci'iui". 

Spinacia oleracea L. 

^'uMl!. vri.d.. J'Jspiitacas. Huertas. 

Mirabilis Jalapa L. 

^'uMH. viLci.. Don Diego dc norJic. Jardines. 

Laurus nobilis L. 

XoMH. \v\a't.. Laurel comn It. 

Ricinus communis L. 

NoMB. VULG., Hignera infernal . 

Cannabis sativa L. 

XoMB. VULG., Cdnamo. Muy cultivado. 

Morus nigra L. 

NoMB. YULG., Moral . morera negra. 

Ficus carica L. 

NoMB. VULG., Higuera. 

Juglans regia L. 

NoMB. VULG., Nogal. 

Corylus Avellana L. 

NoMB. VULG., Avellana. 

Salix viminalis L. 

XoMB. VULG., Mimlrera 

Iris germanica L. 

NoMB. VULG.. Lirio. 



398 A^"ALES DE HISTORIA NATURAL. (100; 

Iris florentina. 

XoMH. vLi.a., Lhio de Florcncia. 

Narcissus Jonquilla L. 

NoMi?. viLd., JuiK/nnio. 

Tulipa gesneriana L. 

XoMi?. vrLG., Tal'ipa. 

Lilium candidum L. 

NoMH. viLG.. Azucena. 

Hyacinthus orientalis L. 

No:\iH. MLG., Jacinto. 

Allium Csepa L. 

NoMB. vuLG., Ceholla. Miiy cultivada tni las luicrtas. 

A. sativum L. 

NoMH. vulCt., Ajo. Miiy cultivado tamhieii. 

A. Porrum T.. 

rs'u.Mi!. VLLG., Paej'i'o. 

Asparragus officinalis L. 

N()Mi{. vrL(;., Espai'i'itfUicra. Bastaiit(> cnltivado. 

Phoenix dactylifera L. 

^>(')1() (Icntro (l(^ cslufa ho visto esta osjx'cie. 

Zea Mays I,. 

XoMB. \ ri.(;.. Mdh. Cultivo extciiso. 

Avena sativa L. 

NoMii. vri.(;.. A rciia. 

Triticum vulgare \ ill.: T. (fs/lnnn L. ct T. /i/jbernunt L. 

So oultivan las variodados llaiiiadas IlemlrUIas, Tr'igo cata- 
Jan. THt/i) bhinca o I'cch). y otras on ^Taudo oscala. 



(101) Ruiz Casaviella.— iM.ANTAs onsKiiVADAs kn navauka. 
Secale cereale L. 

.NOMIJ. VI L(i., Cciiloio. 



Hordeuni vulgare T,. 

Xi.Mit. VI i,(i.. I'elxtdd. Cultivada on «^-i-an(l('. 



WW 



ESTUDIO MIGROGRAFIGO 



DEL 



TALLO DEL PINSAPO 



;AB1ES PINSAPO, BOISS. 



DON JOAQUIN MARlA. DE CASTELLARNAU Y DE LLEOPAllT. 



(Sesion del 3 de Noviembre de 1880.) 



Mi primera idea, al empezar el estudio microsc6pico del pin- 
sapo, fu^ hacer iin trabajo bien diferente del que hoy me cabe 
la honra de presentar ;'i esta disting'iiida Sociedad. Es iiidiida- 
ble que el conocimiento micron-n'iflco de las maderas tendria 
g-ran iitilidad pr^ctica; y, no obstante, su estudio est& tan com- 
pletamente descuidado, que, si alg-o se lia hecho, ha sido I'mi- 
camente bajo el punto de vista histol6g-ico y puramente cienti- 
fico, dejando a un lado la parte pr^ctica y de aplicacion. 
Considerando esto, me propuse escribir una deseripcion mi- 
ci'ogratica de todas las maderas espailolas que se emplean en 
la indu stria, con el fin de trazar su caracteristica, y formar 
una clave analitica, fundada en verdaderos caract^res, por 
medio de la cual se pudiese lleg-ar f^cilmente, y con seg-uridad, 
h la determinacion de las especies. Creo que semejante trabajo 
])ndrla ser de algnma utilidad; pues aunque la obra de N(]erd- 
ling-er es muy conocida, y se propone el mismo fin, los que 
la ban manejado saben bien que los caract^res de su Clave 
analitica, y de las hojas que acompahan k cada corte son, en 
la mayoria de casos, vag-os 6 indeterminados; no permitiendo, 
las mks de las veces, pasar de los g-randes g-rupos, y de nin- 
g-una manera lleg-ar'^ las especies. Depende esto de que su 
autor no se sirve de nu'is caracteres que de jiquellos que se 

ANALES DE HIST. NAT.— IX. 527 



402 ANALES DE IlISTORIA XATI'TIAL. (2) 

piieden apreciar a la simple vista 6, a lo mas, con el auxilio 
(le una lente, liuyendo por complete de los microscopicos. que 
son en este caso los unicos seg"ui*os y verdaderamente deter- 
minantes. 

No obstante lo que acabo de decir, conozco la utilidad de la 
obra de X(prdling'er, y recomiendo su adquisicion a todos los 
que quicran dedicarse al estudio de las maderas. Sus cortes — 
si no muy delg'ados — son grandes y bien lieclios; y aunque 
tal como estc\n dispuestos no se prestan a la observacion mi- 
croscopica, es fAcil montarlos en la gdicerina gelatinizada, 6 
en el b^lsamo de Canada, y tener. k poca costa, una coleccion 
de preparaciones en donde comenzar h cstudiar. 

Provisto de los aparatos necesarios para hacer los cortes, 
prepararlos, etc., etc., empec6 rcuniendo materiales para la 
obra que trataba de emprender, pero bien pronto comprendi 
que era superior -k mis fuerzas; pues adem^s de condiciones 
personales, de que carezco, se necesitaba, para llevarla k cabo, 
forma r una completa coleccion de preparaciones, rica en ejcni- 
plarcs procedentcs de localidades distintas, y muclio tiempoy 
tranquilidad para estudiarlas . Ante estas dificultades, casi 
insuperables para mi, que solo en los ratos libres de mis lia- 
bituales ocupaciones puedo dedicarme k la micrografia, si no 
he abandonado por completo mi primera idea^, por lo menos la 
he aplazado; y fijandome entre tanto en el pinsapo, por ser 
una de las especies arboreas exclusivamente espanolas (1), me 
he dedicado k estudiar la parte microsc6pica de la morfolog-ia 
de su tallo. 

Convencido de que para lleg-ar al completo conocimiento 
morfolog'ico de un vegetal, 6 de parte del mismo, no basta con- 
cretarse k su estudio anat6mico, sino que es prcciso seg-uir su 
g'enesis, y con ella la marcha evolutiva de los sistemas de 
tejidosque le componcn, pues concretanduse a la forma estable, 
pasan desapercibidos multitud de hechus importantes, y noes 
posible darse cuenta de las formas y disposiciones de elemen- 



(1 ) El pinsapo forma algrtinos montes en la Serrania do Rouda, entre l.()()0 y 1.8i"K) 
metros do altitud. Kn la provincia de Constautina ( ArKolia franoesa) se encuentra la 
varicdad Ilaborcnsis. Ks uno de los I'lrboles de adorno m'is hellos; y su ciiltivo se en- 
cuentra extendido d la mayor parte dejardines y parques de Europa. V^ase El Abies 
Pinsapo, por D. Miiximo Luguna. Rcvista de Montes, 15 de Setiembre de 1880. 



(3) Castellarnau. — TALLO pkl pinsapo. 403 

tos que tionon su oi'iji'on y ra/oii do sercn el cstndo formativo, 
no he querido limitariiio a hi (k\'^cripcion microsfoijica, (1(>1 
lallo en su estado dc coinph^to desarroUo, sino ([uc ho Irnlndo. 
en cnanto nu> ha si(h) i)osil)h\ sej^-uir paso 4 paso su evohi- 
cioii. i)artieiid() (h' hi yeiua. Bien huhiera querido, k hi vez, 
estudiar paralehimente su desarrollo en el enihrion, pcro ha 
falta de semiUas y de phintas j6venes me lia ini})('(li(h) hacerhj. 
Nada dir6 de his diticultades que he encontrado al hacer cste 
trabajo. En el he utilizado casi exclusivamente mis propias fuer- 
zas, bien cortas por cierto; y todas laspreparaciones. lomismo 
([ue h)s dil)ujos. los he hecho ])()i- mi mano. ihi la interpn^ta- 
cion de lo que el microscopio me revelaba, he procurado ver 
bien; y aunque para ello no he economizado ni tiempo ni pa- 
ciencia, no s6 si siempre lo habr6 conseg-uido. 

Antes de entrar de lleno en hi parte morfolog-ica, tal vez no 
estaran de mas al^-unas indieaciones sobre el microscopio y 
procedimientos de que me he valido para hacer y estudiar las 
l)reparaciones, pues, por desg-racia, la microscopia es muy 
poco conocida entre nosotros; y asi tal vez ahorre tiempo y 
trabajo al que. poco versado en esta clase de estudios, no se 
contente con ver las h'lminas. sino que quiera por si mismo 
observar los objetos naturales. 

Yo me sirvo, hace ^-a al<^'un tiempo. de un microscopio Na- 
chet ffj'dJi modeh. provisto de un aparato binocular, y de la 
serie de oculares del 1 al 4, y el microm6trico; y de la de obje- 
tivos, desde el num. 0. de 2 pulg-adas, al mini. 10, de V30 ^Ic 
pulgada. de correccion e ininersion. Asi constituido, le en- 
cuentro muy a proposito para todos los estudios bot^micos y 
zoolog'icos^ de cualquier indole que sean; pero, preciso es con- 
fesar, que en la mayoria de los casos no hace falta una forma 
tan completa , pues la mayor parte de observaciones puede 
muy bien liacerse con una s(n'ie de buenos objetivos secos de 
^> 1> X y V4 ('> Vc ^^ pulg-ada. El tubo monocular del micros- 
copio est6, dispuesto de modo que, quitando la pieza terminal, 
pueden atornillarse en 61 los objetivos de los principales auto- 
res ing'leses, como los de Ross, Swift, Beck, etc., etc.; y de esta 
manera poderse servir de ellos, sin m^s coste que el de su ad- 
quisicion. En este trabajo he empleado tambien los objetivos 
Swift, de V4 y V,g do pulg-ada. 



404 AKALES DE HlSTORIA NATURAL. (4) 

Los microtomos que he iisado son los de Nachet, Boiirg-og-ne, 
Hayem y el que J. Swift ;, de Loudres^ da con su necessaire de 
hacer preparaciones. Conozco tambien el de Ross; y entre todos 
doy la preferencia al de Bourg-og-ne , dispuesto para hacer 
cortes de un c6ntimo de milimetro de espesor; y que. hasta 
ahora, no he visto descrito en ningun tratado de microg-rafia. 
Las navajas deben ser de primera calidad, y perfectamente afi- 
ladas. Es lo primero que debeaprender el quequiera dedicarse 
k hacer preparaciones microsc6picas ; pues s61o el que sabe 
apreciar las ventajas de un buen filo, es posible que emplee 
todo el tiempo y cuidado necesario para obtenerle. Por lo ge- 
neral los microtomos van acompanados de navajas — el de 
Nachet tiene cuchilla — arregladas para cortar sustancias blan- 
das. Su hoja es ancha, con una cara plana y otra vaciada, el 
filo curvo, de dngulo sumamente agudo, y el lomo estrecho. 
Para dar cortes en madera y demAs cuerpos duros, es preciso 
otra forma: se necesita que la hoja teuga muy buen temple, 
sin vaciar, no muy ancha, el lomo alto y el filo recto, pues de 
otra manera no es posible apoyarla en la platina del micro- 
tomo con cierta inclinacion, variable segun la dureza de la 
sustancia. Estos detalles, que podrdn parecer superfluos, son 
muy importantes-,y sin temor de equivocarmc creo poder decir. 
({ue la bondad de las preparaciones depende mas bien del em- 
pleo dc una bucna navaja, convenientemcnte afilada, que i\e 
la perfeccion del microtomo. 

No es necesario que los cortes sean extremadamente delga- 
dos. Por lo regular bastard que tengan de 2^5 c^ntimos de 
milimetro de espesor, lo que se logra f^cilmente con un poco 
de pr^ctica y habilidad. 

El cloro-yoduro de zinc, la disolucion de yodo, el 6cido sul- 
furico, y la potasa, son los reactivos que comunmente he em- 
pleado , preparados segun las formulas de Schacht y Van 
Heurck. Respecto <'i los dos primeros, suelc leerse en los trata- 
dos de microscopia que su accion es aualoga; pero yo aconse- 
jaria (|ue siem})re se cmplcasen junbos. ]mes sus efeotos difie- 
reu iiiiK'lio algunas veces, como se vera en el curso de este 
estudio. La concentracion del t\cido sulfi'irico influye notable- 
mente en el resultado de la rcaccion, y debe i^sta cambiar se- 
gun la sustancia que se examina. Para obtener el maximum 
de efecto, arreglo la concenlracion del ;u'ido para cada caso 



(5) Castellarnau.— TAi.i.o 1)i:l iMNSAPo. 4n5 

l)artir,iilar; y si Lien so f>'nsta do csta maiiora alo-iin ticinpo 
mas, los rcsultados que se obticnen le indemnizan por com- 
pleto. Para examinar alg-unos tejidos delicados he empleado la 
potasa, seg-un el procediiiii(Mito do llaiistoin, y ol cloniro cal- 
cico, sog'iin el do Mr. Troub, doscritos i)or Flahault en su os- 
tiidio sobro ol orooimionto terminal do la raiz (1); pero he ob- 
tenido mojoros rosnltados con las sustancias colorantes. De 
estas me he servido, en primer lug'ar, del picro-carminato de 
amonio, preparado seg-un la furmula de Mr. Ranvier, y cuyo 
uso no puedo m^nos de recomendar eficazmente, ya que, tra- 
tAndose de anatomla veg-etal, no liablan do ol Schacht, Che- 
valier, Van Hourck, Robin, etc., etc. Tiho de amarillo las par- 
tes lig-nificadas y cuticularizadas, de color escarlata las sus- 
tancias protoplasmicas, y de carmin las celdillas de formacion 
reciente. Mezclado con la g-licerina constituye un buen liquido 
conservador; y, dosde hace alg-un tiempo, me sirvo de 61, sobre 
todo para preparar los cortes transversales de las ramillas. El 
rojo de anilina, preparado seg"un la f6rmula de Frey, me ha 
dado tambien muy buen resultado, sobre todo para disting-uir 
las partes lig^nificadas y cuticularizadas, siendo para 6stas 
muy buen reactivo. Finalmente, he usado tambien, como sus- 
tancia colorante, el Indig-o, que hace muy evidente el uiicleo 
y muy delg-adas las paredes de las celdillas. 

Para conservar la corteza y partes verdes, siempre que solo 
se quieran estudiar las celdillas, y no importe la destruccion 
de la clorofila, no encuentro nada mejor que la gdicerina, y la 
prefiero al cloruro de calcio. Para preparar los cortes de ma- 
dera la empleo g"elatinizada, pues si bien no da tanta traspa- 
rencia como el b41samo de Canada, su uso es mucho m&s c6- 
modo. He ensayado con el mismo objeto la colofonia de 6ste, 
disuelta en cloroformo, y no me ha dado el resultado que espe- 
raba, pues las preparaciones ban quedado un poco borrosas, y 
de aspecto lig-eramente lechoso. 

En el estudio del floema, celdillas cristaliferas, puntuacio- 
nes aurooladas, etc., etc., me ha sido de g-ran utilidad el em- 
pleo do la luz polarizada, h cuyo efecto mi microscopio est^ 
provisto de un polarizador y de un analizador, formados por 
dos prismas de Nicol. 

( 1 ) Ann, des Scien. nat., Tomo vi. 



406 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 



MERISTEMA PRIMITIVO Y SUS DERIVADOS. 

El meristema quo ocupa p1 vertice de la yema os continua- 
cioii del que forma el cono vog-etativo del embrion : y aunque 
derivado de este, y por lo tanto secundario, se le da el nombre 
de primitivo. De 61 naceii directamente dos de los tres imicos 
tipos de miembros aereos que la morfologia veg-etal admite: el 
cauloma y el filoma. El tipo tricoma debe mds bien conside- 
rarse como una dependencia de la epidermis y . por consi- 
guiente , como producto mediato del meristema primitivo. 
Todos los org-anos veg-etales derivan de estos tres miembros y 
de la raiz, y de aqui la gran importancia de su estudio. 

Una yema, en su estado j6ven, no es m&s que una agrupa- 
rion de meristema dispuesto ("i diferenciarse, y a producir los 
miembros filoma y cauloma , que se convertiran luego en 
liojas, flores, tallos, etc., etc. En su estado mas rudimentario 
la forma por completo el meristema; pero bien pronto se reduce 
a su parte apical, y cntonces se efectiian en su tejido varias 
difercnciaciones, que constituj'en otros tantos meristemas, 
siguiendo cada uno de ellos una evolucion propia . Segun 
Hanstein estas diferenciaciones del meristema i)rimitivo son: 
la capa dermatogena, el periblema y el pleroma, division que 
no todos los botanicos lian acogido con igual favor; y que, tal 
vez en muchos casos, no resistiria una critica severa y apo- 
yada en los hechos. La capa dermat6gena es la productora de 
la epidermis, el periblema da origen al tejido fundamental 
cortical, y el pleroma a los tejidos fundamental medular y vas- 
cular. Respecto k este ultimo luego han^ algunas observacio- 
nes; pues creo liaber visto que, en el pinsapo, el tejido funda- 
mental medular, y el procambium, del que procedc el vascular, 
tienen su origen directa ^ independientemente del meristema 
primitivo, y. por lo tanto. la existencia del pleroma es dudosa. 

A medida que el desarrollo de la yema avau/a. el meristema 
l)rimitivo se reduce a su vertice, y forma un casquete conocido 
con el noml)re de Acrtice vegetal ivo. coiiii)uesto do un grui)o 
de celdillas apicalos, roi)rcsentacion iilurioolular do la ccldilla 



(7) Castellarnau. — tallo dkl imnsai'o. 107 

terminal do las criptoy-anias. Su tojido parcnquiinatoso tionc 
poca trabazon ciiti'O sns olomcntos. Son t'^stas, ccldillas oquiaxi- 
cas, do 10 a 15 iiiilrsimas do inilimetro, drhilmento poliedricas, 
de parcdcs sninaiiKMitc delj^-adas y ti-aiispareiitcs, llenas por 
complcto dc protoplasma, y con nn nuclco esforico y grandc, 
que ocupa casi toda su cavidad. EI picro-carminato ani6nico 
las tine de uu liermoso color escarlata; y vistas con un obje- 
tivo ali>'() fuci'te, prescntan un aspecto que rocucrda los g-ajos 
del fruto del g-ranado. En el corte axial, y separandose un poco 
del vertice, se nota que la capa exterior de celdillas tiende h 
formal" membrana (capa dermatogena) ^ disposicion que se 
acentua mas aleji\ndose de aquel punto, y sin que para ello 
interveng'a el tejido subyacente. Sus celdillas toman una forma 
lig'eramente cubica, con dos dc sus caras paralelas k la super- 
ficie, y perpendiculares k ella las cuatro restantes; pero lo que 
mas las caracteriza es su modo de division, que se efectua colo- 
c4udose los nuevos nucleos s61o en dos direcciones. Esta capa 
celular se extiende por los rudimentos foliares, y se conti- 
nua en las escamas protectoras de la yema; pero al llegar A 
ellas deja de poseer las propiedades de meristema, y sufre s6Io 
ulteriores modificaciones, debidas al desarrollo de las paredes 
celulares, y a su cambio de forma y constitucion. 

Mr. Guillaud , en un reciente estudio sobre el tallo de las 
monocotiled6neas , liace notar que la capa dermatog'ena da 
origen directamente a la epidermis de las hojas; pero solo de 
un modo mediato, y pasando antes por 6stas, produce la del 
tallo. Lo mismo acontece en el pinsapo, y se comprende apri- 
mera vista que asi sea, teniendo en cuenta que, tanto en la 
dermatog-ena como en la epidermis, las nuevas paredes de 
division de las celdillas son perpendiculares h la superficie; 
que en la yema los rudimentos foliares se tocan, no dejando 
ningun espacio entre si, y que, al i)rincipio, su desarrollo su- 
pera al del tallo, 

Del vertice veg-etativo , y como k continuacion del meris- 
tema, se extiende por debajo de la capa dermat6gena otra que 
envuelve todo el cono de la yema, y que corresponde al peri- 
blema de Hanstein . Su constitucion es la misma que la del 
meristema de que precede; y ^un creo que se la deberia con- 
siderar, mas bien que como producto secundario de (^stC;, 
como el mismo meristema, de formacion anterior al que ocupa 



408 AN ALES DE HISTORIA NATUEAL. (8) 

cl vertice. Y, efectivameiite, sin violencia se puede concebir 
que cl periblema no es mas que el mismo meristema que lia 
ido quedandose a los costados del cono veg-etativo sin diferen- 
ciarse, si se tiene en cuenta que este es al principio poco pro- 
minente , y que lu6g'o, merced k la g-ran actividad de division 
de las celdillas apicales , se va alarg-ando y toma la forma 
conico-ojivaljConservando la misma base. Sus celdillas, menos 
regulares que las apicales, de las mismas dimensiones, y lle- 
nas per completo de sustancias protopMsmicas, se tinen lo 
mismo de un liermoso color escarlata con el picro-carminato; 
y asi como en aquellas la tendencia es 4 ser isodiametrales, en 
estas parece predominar la de alarg'arse paralelamente a la 
superficie del cono. El ni'icleo es dificil de disting-uir en las 
celdillas del periblema, y alg-unas veces parece que falta, pues 
es tan g-rande, que casi llena toda su cavidad; y es facil con- 
fundirle con la masa protopl&smica si no se emplean las sus- 
tancias colorantes. 

Los rudimentos foliares estan formados por un tejido meris- 
temiforme, completamente ig-ual cl la capa sub^-acente de peri- 
blema, pues ni en su estructura se nota diferencia algfuna, ni 
los reactivos la acusan. 

Sig-uiendo la distincion de Mr. Hanstein viene aliora el ple- 
roma, orig'cn del tejido medulary de los Imces vasculares. Por 
mi parte dudo de su existencia en la yema del pinsapo, como 
antes ya lie diclio; pues por m^s que he estudiado multitud 
de yemas, no me lia sido posible dcscubrirle ; y siempre he 
visto al meristema primitivo dar orig-en separadamente al te- 
jido fundamental medular, y a los liaces de procambium, sin 
existir en ellos m^s lazos de union que cl mismo meristema; 
y si bien es verdad que los dos nacen de la parte iniVrior del 
casquete de meristema l)rillliti^(), hi difoivnciacion se hace 
dcsde lueg-o, y en el seno del mismo meristema. Las celdillas 
mds inferiores van perdiendo poco a poco la facultad de divi- 
dirse: crecen y toman la forma elipsoidea, el protoplasma deja 
de llonnr toda su cavidad y se ag-rupa alnMledor del nucleo, 
(jue jn'onto dcsaparece, y perdiendo las propi(Mhides mcrist^- 
micas. se convicrto en tejido rundamontal modular. 

Ml iirocaiiibiiiiii nacc (h' l;i \);[r\r dv\ iiKM'istciua i)rimitivo 
comjirendida cntre el epiblema y la que da orig-en al tejido 
medular. Los elcmentos que le componen son alarg-ados , y 



(9) Castellarnau. — TA 1-1,0 r»i:L pinsato. 409 

tiendon ;il tipo libroso; son ricoscn |)i'otoi)lasina, yconstituyon 
una capa concontrica, colocada inniodiataniente dospues del 
epiblema. A medida que 6sta se aleja del v6rtice, su espesor 
aumenta; y al pasar per debajo do los rudimentos foliares, en- 
via & cada uno de cllos un hacecillo, de constitucion ig'ual k 
la suya, y que nn'us tardc Ibrmaran los arcos foliares, de los cua- 
les nacen los liacecillos vascularcs do las liojas. Aqui liar6 
notar que la capa de procambium es anterior a los arcos l"oli;i- 
res, pues cerca del v6rtice se ve el procambium, quedando el 
nivel de los primeros rudimentos foliares muclio mka bajo. 

Los arcos foliares se forman a expensas del periblema, lo 
(^ue prueba, en cierto modo, que las celdillas de los meriste- 
mas son indiferentes y dispuestas h formar cualquicr sistema 
de tejidos; y que. por lo tanto, cs tal vez ir mhs, alia de la rea- 
lidad el quererlas destinar de antemano h una diferenciaciou 
determinada. 

La estructura de la yema del pinsapo es, pues, la sig'uiente: 
el tejido fundamental medular ocupa el centro, y forma el 
armazon. A su alrededor, y en capas concentricas, estan: el 
procambium , el periblema y los rudimentos ; y todo ello en- 
vuelto por la capa dermat6g*ena. La parte superior del cono la 
ocupa el meristema primitivo, del cual se derivan las distintas 
capas que acabo de enumerar. La liilada mas externa de celdi- 
llas da orig-en a la dermat6g-ena; de su parte inferior nace el 
tejido fundamental medular y el procambium; y entre 6ste y 
la dermat(jg*ena se continua el meristema primitivo formando 
el periblema y los rudimentos foliares. En la parte inferior, y 
por debajo del nivel del ultimo rudimento foliar , una capa 
horizontal de celdillas m^s apretadas disting-ue el tejido fun- 
damental medular^ de la m6dula. 

Seg'un lo que acabo de exponer, y suprimiendo los rudimen- 
tos foliares, puesto que no me lie de ocupar do ellos, puede 
expresarse la diferenciaciou del meristema primitivo de la si- 
g-uiente man era: 

MERISTEMA PRIMITIVO. 

\ 

I, I ■ I I 

Dermatogena. Periblema. Procambium. Tejido fundamental medular. 



( Pleroma. ) 

Para examinar la estructura de la yema es precise dar cortes 



410 AKALES DE HISTOEIA NATURAL. (10) 

axiales y transversales sumamente delg-ados; y su tratamiento 
por el cloruro de calcio, seg-iin el procedimiento de Mr. Treub, 
ser& casi siempre conveniente, y no excluye el empleo del 
picro-carmiiiato. Con este, toda la zona externa, compiiesta del 
v(^rtice veg-etativo, pern3lema y nulimentos foliares, toma ol 
color escarlata intenso. La parte central se colora de amarillo 
rojizo , que pasa por tninsitos insensibles al escarlata de la 
periferie, y en la cual se dibujan los liaces procambiales de 
color carmin. 

Expuesta ya, en conjunto, la prlmera diferenciacion del nie- 
ristema primitivo. continuare estudiando separadamente la 
evolucion de cada una de las partes diferenciadas. 



SISTEMA CORTICAL. 

En un corte. perpendicular al eje, dado en la extremidad de 
una ramilla que se esta desarrollando, se ve en el centro un 
anillo. forinado por los liaces vasculares, que le divide en dos 
reg'iones. La del centro la ocupa el tejido fundamental, que 
raas tarde sera la m^dula; y la exterior, limitada en su peri- 
ferie por la epidermis, y formada tambien por tejido funda- 
mental, es la que constituye la corteza primaria. que en estado 
de tal dura poco, pues bien pronto las diferenciaciones de su 
tejido la dividen en dos zonas. En la perif^rica se desarrolla 
un meristema secundario que tiene por objeto producir una 
capacorchosa que proteja la ramilla cuando la epidermis falte; 
y la interna, que continua formada por el tejido fundamental, 
constituye la zona cortical, en cua'o seno se desarrollan nume- 
rosos canales resiniferos, y otras formaciones. 

J. Sachs ha sido el primero que ha disting-uido con el nom- 
bre de sistema teg'umentario el conjunto de csas capas protec- 
toras, nacidas del tejido fundamental por medio demeristemas 
secundarios, y ha incluido tambien en 6\ a la epidermis. Fi- 
siolog-icamente estA muy bien esta agTupacion , e introduce 
inuclid ('iriUni en el estudio de la reg'ion cortical; mas conside- 
rando la constitucion del tallo seg'un el plan que me he pro- 
])uesto, tendria en rig'or que separarla, por ser de un orden 
g-enealog'ico distinto; y ati^ndase bien que en todo este estudio 
de niiig-un modo trato de g'eneralizar. pues me refiero unica- 



(11) Castellarnau. — tallo dml i'insaim). 411 

mento a mis observacioiies sobro c\ pinsapo. Kii ofooto: sea 
osta producto inmcdiato del meristema priinitivo, n modiato 
pasando por las hojas. lo ciorto cs quo proviene dc la dcrina- 
t6g-ena, mi^ntras quo las dciiias capas tpg-umentarias naccn 
del porihloma; y que la diiercnciacion do aquolla so haoe dosdo 
el priiicipio, y muclio antes que el meristema secundario so 
desarrolle en el tejido fundamental cortical, y d6 orig-en a la 
capa corchosa. La dermatog-ona se convierte en epidermis con 
entera independencia del tejido subyacente, tanto en su modo 
de formacion como en la epoca en que esta tiene lug'ar; pues 
entre ella y las demas capas tegumentarias no cxiste el menor 
sincronismo en su desarrollo, puesto quo la epid(^rmis est^ 
completamente formada, cuando no se lia iniciado aiin la dife- 
renciacion en la corteza primaria. Esto, que el estudio morfo- 
16g'ico demuestra, encuentra tambien apoyo en el filog-enetico, 
puesto quo nos enseiia que en los veg-etalcs inferiores. com- 
puestos unicamente do una masa celular homog-^nea, el pri- 
mer paso progresivo que se observa es la diferenciacion do la 
capa 6 capas superficiales modificando sus celdillas de modo 
que protejan al individuo de los ag'ontes exteriores. 

Sentado ya el origen primordial de la epidermis con respecto 
a las demas capas 6 zonas de la corteza, voy a ocuparme do la 
clasificacion do estas. No estan los divorsos autoros conformos 
ni on el niimero, ni en los nombres con que debon dosignarse, 
introduciendo esto no poca confusion en su estudio. Richard, 
por ejemplo, senala cuatro: epidermis, capa corchosa, meso- 
dermo y capa herb^cea; Sachs, seis: epidermis, hipod^rmis, 
capa corchosa, capa fol6gena, felodermo y zona de tojido fun- 
damental cortical; incluyendo las cinco primoras en el sistema 
tegumentario; y Guillaud, en su Anatomia del tallo de las mo- 
nocotiledoneas, cinco: epidermis, hipodermis.perid^rmis, colen- 
quima y zona cortical, de las que, las cuatro primeras, perte- 
necen al sistema tegumentario. Yo, en el tallo del pinsapo, en- 
cuentro cinco perfectamonte caracterizadas. La primora, \ mas 
exterior, es la epidermis, sobro cuyo origen ho hoclio 3'a algu- 
nas observaciones. Sigue lu6go la capa corchosa, sin que entro 
esta y la epidermis se presente formacion alguna (1 ), de modo 



( 1 ) No pasa lo mismo en todas las coniferas. En el pino silvestre lie observado 
una capa hipodermica. 



412 ANALES DE HISTORIA Ts^^TFRAL. (12) 

que no existe ni la liipodermis iii las capas de refueno de la 
epidermis. La clasificacion de estas dos zonas no ofrece duda; 
pero viene inmediatamente otra, de celdillas elipticas en el 
corte transversal, llenas de clorofila, y con m^s 6 m^nos sus- 
tancias amilaceas seg-un la 6poca y la edad, de parcdes grue- 
sas, miiy refringentes, y cuya liilada m^s exterior da por 
division tang-encial orig'cn a la capa corcliosa. ^. Es esta zona 
6, por lo m^nos, puede asimilarse al mesodermo de Richard, 6 
al felodermo y capa fel6g'ena de Sachs? Yo creo que si , y la 
dare los mismos nombres que el ultimo de estos dos autores, 
si bien existen alg'unas diferencias que hare notar al estudiar- 
las por separado; pues creo esto nit^s conveniente que intro- 
ducir nombres nuevos , para los cuales no teng-o ning-una 
autoridad. 

A la reg-ion m^s interior, en contacto con el liber, que forma 
la capa herbacea de Richard, y la cubierta herb^cea (en parte) 
de Duchartre, la llamare zona cortical, tomando esta denomi- 
nacion de Mr. Guillaud; pues me parece bastante sig-nificativo 
el nombre, puesto que las demas pueden ag-ruparse con el de 
zona cut^^nea 6 teg'umentaria. La cubierta lierbAcea de Du- 
chartre comprende, ademas de esta zona, el felodermo y la 
capa fel6g"ena. 

No he indicado la equivalencia con la clasificacion de 
Mr. Guillaud, porque la estructura del tallo de las monocotilc- 
d6neas difiere bastante; adoptando solo la expresion de «zona 
cortical » porque, ademas de lo diclio, su situacion reg-ional es 
cquivalente, puesto que se encuentra entre el sistema cut^neo 
y la zona intermedia 6 g-eneratriz de Van Ticg-hem, que es en 
la ({uc aparecen los primeros hacecillos fibro-vasculares, y por 
consig'uiente, la inAs interior de la reg-ion cortical, y en la que 
se conserva por mas tiempo, y sin sufrir transformaciones, el 
tejido fundamental. 

Segun mis observaciones sobre la genesis de estas diversas 
capas en el pinsnpo, puedo trazarse el siguiente cuadro genea- 
16gico monotiletico , particndo del meristcma primitivo del 
vertice de vegetacion, 



(13) Castellarnau.— TAi.Lo dp.l tinsapo. 418 



MEllISTEMA nilMITIVO. 



Dermatogcna. Penl'lema. 

I I 

Epidermis. Tejido fundamental. 



Cuticula. 



Felodermo. 



Zona cortical. 
( Endofleum) 



Capa felogena. 
Capa corchosa. 

En este cuadro, como se trata de presentarla evolucion liis- 
tof>-en6sica, estaii comprcndidos los estados formativo y dura- 
ble. Ell 61 se ve claratneiite, como Antes lie heclio observar, 
que la epidermis procede directamente del meristcma primi- 
tive, nii(^ntras que las denies producciones del sisteina teg-u- 
mentario tienen su orlg-en en las diferenciaciones del tejido 
fundamental, y meristemas secundarios que en 61 se desar- 
roUan. 

La epidermis y el tejido fundamental cortical, procedentes 
respectivamente de la felog'ena y el periblema, son las prime- 
ras formaciones estables que aparecen; y por si solas consti- 
tuyen durante alg-un tiempo la corteza primaria. La primera 
de 6stas no sufre m^s cambio que la cuticularizacion, y lu^g-o 
despues se destruye. El tejido fundamental se diferencia y 
produce el felodermo, que h su vez desarrolla un meristema 
secundario, sumamente activo, destinado a eng-endrar la capa 
corchosa. El orden, pues, de aparicion de los elementos esta- 
bles de la corteza, es: epidermis, felodermo, capa fel6g'ena , 
capa corchosa, y todo el tejido fundamental que ha quedado 
sin diferenciarse, y que constituye la zona cortical. Este mis- 
mo orden seg-uir6 en su estudio. 

Epidermis. En la yema completamente formada, los rudi- 
mentos foliares se tocan , de inodo que no existen espacios 
interfoliares y, por lo tanto, tampoco m^s capa dermat6g'ena 
que la que envuelve dichos rudimentos. Al empezar aqu611a 
su desarrollo, en la priinavera sig-uiente , las celdillas derma- 
t6g'enas que ocupan las comisuras, sufren una viva division, 
y producen la dermatog-ena que cubre los espacios interno- 
dales de la ramilla. A medida que 6sta crece, las celdillas se 
aprietan , su pared exterior se recubre de una fina capa de 



414 A^^ALES DE HISTOEIA NATURAL. (14) 

ciitlcula, desaparece la sustancia protopl^smica y el niicleo y. 
por lo tanto, cesa toda division. En este momento puede decirse 
que la capa dermatog'ena se convierte en verdadera epidermis; 
y el instante fisiolug'ico de este cambio empieza desde que las 
celdillas, con s61o su ulterior desarrollo individual, y sin divi- 
sion^ pueden continuar cubriendo la ramilla, ^i pesarde sucre- 
cimiento long-itudinal y en diametro. Atendiendo a esto, se 
explica bien su forma alargada, pues desde que cesa la division 
en la capa dermat6g-ena, el crecimiento long-itudinal supera 
muclio al diametral. 

La epidermiS;, en su estado de completo desarrollo, estk for- 
mada por una sola hilada de celdillas alarg-adas. del tipo rec- 
tang-ular, mas 6 m6nos irreg-ulares, y dispuestas en series 
long-itudinales. Sus dimensiones son de 10 h 15 c^ntimos de 
milimetro de larg-o, por 25 mil^simas de ancho, 3' otro tanto de 
g-rueso. Las paredes radiales est&n lig-eramente onduladas para 
aumentar la trabazon; y la superior, mucho mas g-ruesa, pre- 
senta puntuaciones elipsoidales, con el eje mayor perpendi- 
cular a su long-itud. Carece de estomas, capas de refnerzo y 
tambien de pelos, a diferencia de lo que acontece en el pina- 
bete, que los tiene uniseriales en las ramillas jovenes. 

El papel fisiol6g-ico de la epidermis dura poco tiempo. Se 
conserva como parte viva liasta que la ramilla ha adquirido su 
completo desarrollo long-itudinal. En Ag-osto est4 ya comple- 
tamente cuticularizada, y en la primavera sig-uiente se resque- 
braja y empieza k desprender, encontn'mdose aun alg'unos 
restos de ella en las ramillas de cuatro 6 mas anos. 

Al principio las capas cuticulares afectan solo la pared ex- 
terior; pero desde que la ramilla ha adquirido todo su desarro- 
llo long-itudinal, empiczan k cng-rosar y k cuticularizarse las 
paredes latcrales, reduciendo mucho la cavidad celular. Su 
forma, en un corte normal, se convierte en semicircular: i)or de- 
formacion de las paredes lateralcs y externa; y se va poco a poco 
aplastando hasta que la cavidad celular queda reducida ^i su 
m^is minima expresion, y desaparece en el primer reposo veg-e- 
tativo. Ent6nces la epidermis se halla convertidaen una lami- 
na de cuticula , de alg-o m6nos espesor que el que tenia la 
epidrrmis al acabar su comi)let() desarrollo; y en este estado 
I'lun he podido ol^servar los restos de las cavidades celulares, 
por m('(li() do la disolucion del rojo <le anilina. que las hace 



(15) Castellarnau. — tali.o 1)i:i. imnsm-o. 415 

aparocer miiy al:ir<i-ada.s y casi linealos, y tamlnen tratando 
el cortc por una disolucion de pntasa en calienle. 

En las escamas protectoras do la yema se puedo cstudiar 
perfectamente el proceso de cuticularizacion dc la epidermis, 
si bien su marclia no es exactamente ig-iial j'l la del tallo. Al 
prineipio cstan Ibrniadas por iin tejido exactamente parecido 
al (Ud periMenia del que proceden, y recubiertas por la eapa 
dermat6<^-ena. Esta se diferencia de distinta manera en las dos 
caras dc la cscama. En la interior forma una liilada de celdillas 
gTandes, irreg-ularmente isodiametrales, poco trabadas entre 
si, y que conservan muclio tiempo su contenido protopMsmico: 
y en la extericjr constituyc una capa epidermica, cuyas celdillas 
eng-ruosan mucho sus paredes laterales,de contornos sinuosos^ 
y en las demas nacen numerosas estrias. ii modo de crestas, 
que poco ^i poco van invadiendo toda la cavidad. En un estado 
avanzado de cuticularizacion, el corte longitudinal, visto con 
un objetivo fuerte, recuerda las estalactitas y estalacmitas 
de un conducto cavernoso. 

El estudio del desarrollo de estas escamas viene en apoyo de 
la idea que antes he apuntado, sobre lo aventurado que es que- 
rer destinar diversas partes de un meristema primitivo y ho- 
mogeneo, k la formacion de determinados tejidos. La misma 
capa dermat6g-ena, ig-ual en un principio en las dos caras, se 
diferencia lueg^o de un modo completamente distinto. 

Para estudiar la epidermis y su conversion en cuticula. nin- 
g'un reactivo puede emplearse mejor que el rojo de anilina y 
el picro-carminato de amonio. El primero la tine de carmin, y 
el seg-undo de un hermoso amarillo. 

Felodermo. a medida que la ramilla crece long-itudinal- 
mente, efecto de la evolucion vegetativa de la yema despues 
del reposo invernal , el periblema pierde enseg-uida sus ca- 
ract6res meristemiformes, se convierte en tejido fundamen- 
tal, y forma toda la reg'ion exterior al anillo vascular envuelta 
por la epidermis, y que constituye la corteza primaria. Bien 
pronto la uniformidad de este tejido cesa; y en su zona m4s 
interior se notan varias agrupaciones de celdillas que se dis- 
ponen a formar los canales resiniferos ; y lu^g'O , cuando 
estos estin ya formados , las hiladas mis exteriores y conti- 
g'uas k la epidermis se diferencian, y dan orig-en al feloder- 
mo, constituido por celdillas de forma eliptica, en el corte 



416 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) 

transversal, de paredes miiy gruesas, y con el eje mayor en 
sentido tang-encial. El ni'imero de hiladas de celdillas funda- 
mentales que asl se transforman, es de cinco 6 seis k lo mas; 
y su diferenciacion es completa mucho ^ntes de acabarse el 
desarrollo long-itudinal de la ramilla. En su borde exterior 
aparece en seg-uida un meristema secundario, que por divisio- 
nes repetidas y tang-enciales produce las capas corchosas. No 
ofrece la menor duda que este meristema corresponde ^i la capa 
felog-ena de Saclis, lo mismo que la zona cortical es equiva- 
lente k su tejido fundamental cortical; pero la zona cuya situa- 
cion relativa acabo de describir con el nombre de felodermo 
^,es realmente el felodermo 6 par^nquima corclioso de Sachs? 
Ya lie diclio Antes que mi opinion era que k tal debia asimi- 
larse, por mas que presente alg-unas diferencias con este, sobre 
todo en su orig-en. Seg-uii Sachs, el felodermo es producto de 
la capa feWg-ena. Esta le da orlg-en en su parte interna, k la 
vez que por la externa produce las capas corchosas, siendo de 
las dos formaciones, una centrlfug-a^, y centripeta la otra. En 
el pinsapo, seg-un mis observaciones, las cosas pasan de dis- 
tinla manera. El felodermo no procede de la capa felog-ena, 
sino que, por al contrario, le es anterior, y derivado directa- 
mente del tejido fundamental. Difieren, pues, los dos feloder- 
mos en cuanto k su orlg-en; pero como ocupan una posicion 
relativamente ig^iial entre las diversas partes del sistcma tegni- 
mentario, de no considerarlos equivalentes, no cabe mas ca- 
mino que suponer la falta, en el pinsapo, del verdadero felo- 
dermo, y que la formacion que se presenta con caracteres de 
tal , sea buenamente continuacion de la felog-ena. p]ntre las 
dos, cierto es que existe una estrecha relacion, pero no creo 
sea bastante para desig-narlas con el mismo nombre; y la rela- 
cion que yo encuentro es inversa k la que existe entre el felo- 
(Icniio y la felog-ena de Sachs ; pues m^s bien el meristema 
secundario que constituye la capa felog-ena. tiene su orig-en 
en una transformacion de la hilada exterior del felodermo, que 
no ^ste procede de aqu611a, por division repetida de sus celdi- 
llas. En anatomla veg-etal no es raroque dos 6rg'anos 6 tejidos 
sean equivalentes, y se desig-nen con el mismo nombre, aun- 
que su proc(Mlencia sea diversa, como sncede con la capa cor- 
chosa, i)or ejciiiplo, ([iie alg-una vez nar(> de una bii)articion 
de las celdillas epidermicas, y coiiuuiinente de la felog-ena. 



^n) Castellarnau. — TAi.i.o i»i;i, pinsapo. 41* 

AtonduMulo. piios, ;i esto, y ;'i los carncteros liistdln^'icos y df 
posicion, cvco ([uo sc piuMh^ coiisidcrar coino vcrdadci'o IVId- 
dcMMiio a la capa toy-unuMitaria mas interior. 

Tampoco clmosodorino do Kirliard corrcspoiide cxactamonto 
k iiuestro felodormo , pues, so^-uii diclio alitor, las ccldillas 
deben estar desprovistas de g-raniilaciones do clorofila, cosa 
que no acontece en el pinsapo. 

El reactivo Schultz separa perfectamente la zona cortical 
del felodermo; y, sobre todo, en el cortc transversal de una 
ramilla juven, la distincion se hace bicn marcada. La colora- 
cion de las g-ruesas paredes de las celdillas feloderniicas es 
ceuiciento-t6rtoIa, lo mismo que su contenido cuando no es 
amil^ceo, mi6ntras que las de la zona cortical toman un color 
azul-morado, y su contenido azul oscuro. Su forma no se altera, 
y no es ficil disting-uir la membrana primaria; pero se la con- 
sigue ver facilmente empleando la disolucion do yodo y el 
4cido sulfurico. Entonces las paredes aumentan muclio en es- 
pesor, liasta el punto de ocupar toda la cavidad celular, seg-un 
la concentracion del &cido, y toman un hermoso azul-celeste, 
que va disminuyendo de intensidad desde su borde interno a 
la membrana primaria, que permanece completamente blanca. 
Tratando un corte delg-ado por una disolucion de potasa, en 
caliente, se consig-ue el mismo objeto. Las paredes se liincban 
tambien, y oscurecen, permitiendo ver la membrana perfecta- 
mente; pero se aumenta muclio su visibilidad, si en seg-uida 
de tratar el corte por la potasa, se quita el exceso de 6sta, y se 
hace obrar, en combinacion, la disolucion de yodo y el 4cido 
sulfurico. La membrana primaria continua blanca, tomando 
las paredes de las celdillas la coloracion g-ris-morada. 

Al verificarse la decoloracion de un corte trasversal de una 
ramilla j6ven, tefiido previamente por el reactivo Schultz, el 
felodermo es el primero en decolorarse. Para observarla c6mo- 
damente, procedo de la sig'uiente manera: colocado el corte en 
la lamina porta-objeto, con una g-ota de cloro-yoduro de zinc, 
y despues de pasado el tiempo necesario para que ejerza su 
accion, quito el exceso de reactivo por medio de un pedazo de 
papel de filtros, y deposito sobre 61, con una varilla de cristal, 
una g'ota de g-licerina; lo cubro todo con una laminilla, y, sin 
perder tiempo, trasporto la preparacion k la platina del micros- 
copio. De este modo se observa muy bien la marcha de la deco- 

ANALES DE HIST. NaT. — IX. 28 



418 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) 

loracion. El felodermo pasa por los colores vinoso , rosado 
y rosado claro; y estA en este ultimo, cuando la zona cortical 
permanece aim en el primero. 

Al principio. la distincion entre la zona cortical y el feloder- 
mo es poco marcada, pero poco a poco va acentu&ndose, hasta 
que su limite queda perfectamente definido. Las celdillas con- 
tienen siempre g-ran cantidad de clorofila, y mtis 6 m^nos sus- 
tancias amilaceas. seg'un la edad y la epoca del ano en que so 
examinan. Tratado un corte radial por la disolucion de indig-o, 
lig-eramente acidulada con 4cido sulfi'irico, las sustancias pro- 
topl^smicas forman un g-lomerulo de color azul-cobalto, que 
se disting'ue perfectamente del azul indig-o que toman las pa- 
redes y contenido amil^ceo de las celdillas. 

Capa felogena. Se desarrolla esta, como 4ntes he dicliO;, en 
la superficie exterior del felodermo; y no tiene mks que una 
sola celdilla de espesor, que por divisiones tangenciales pro- 
duce la formacion corchosa. La forma g-eneral de los elemen- 
tos feWg-enos es tabular, con el eje menor colocado en sentido 
radial; y las paredes que est4n en contacto con las celdillas 
del felodermo, en nada se disting-uen de 6stas,, ni los reactivos 
acusan diferencia alg-una. 

La actividad de division de las celdillas felog-enas dura todo 
el periodo veg-etativo. En un corte transversal, suficientemente 
delg-ado^ se puede observar perfectamente todo el proceso de 
la division. El nucleo se parte en dos, al mismo tiempo que 
aparece lig-eramente indicado un tabique, en direccion tan- 
g-encial, que divide la celdilla madre en dos cavidades. La m4s 
externa crece r&pidamente, adquiere pronto todo su desarroUo, 
y pierde el nucleo y todo su contenido. Sus paredes son del- 
g-adas, suberificadas y no cncierran mas que aire, mientras 
que la celdilla interior se dispone para una nueva division. 

En el pinsapo siempre lie visto la capa felog-ona compuesta 
linicamente de una sola liilada de celdillas; y al observar su 
gfran semejanza con las del felodermo, crei que ^stas le servi- 
rian de reserva: esto es, que despues de cierto numero de divi- 
siones la mitad interior de la celdilla fel6g'ena se convertiria 
tambien en elcmento corclioso, viniendo a sustituirle en su 
papel de celdilla madre la del felodermo que estuviere en in- 
mediato contacto con ella. La observaciun de los heclios no lia 
comprobado mi suposicion, sino (|ue, al contrario, parece de- 



(19) Castellarnau. — tai.u) dki. i'insapo. ho 

mostrar que uiui misma celdilla se divide iiidefmidamente; y 
lo misino parece desprendersc do las relaciones de posiciuii quo 
existen entre las celdillas del felodermo y de la fel6f>'ena, pues 
las paredes de los elemeutos corchosos tienden 4 estar coloca- 
dos en unos mismos pianos, que se cruzan seg-un {'ins"ulos 
rectos; y. \)ov lo tanto, para continuar produci(hidolos de la 
misma manera, seria precisoqueigual relacion existiese entre 
los elemeutos feloo-enos y felodermicos; cosa que no sucede, 
pues en lug-ar de estar dispuestos en series lineales,en el sen- 
tido radial, est^n encontrados. La constancia en el ni'imero de 
hiladasde celdillas felod^rmicas, no es tampoco un arg-umento 
en favor de la sustitucion; no obstante, creo que para decidir 
si 6sta tiene 6 no lug-ar, no son bastantes las observaciones que 
hasta hoy he hecho, sino que es preciso continuarlas en los 
distintos periodos veg-etativos. 

Capa corchosa. Como ya he dicho, el producto del meris- 
tema secundario, que constituye la capa fel6g"ena, es la for- 
macion corchosa, que empieza k manifestarse en las ramillas 
joveues desde el momento en que aparece aquel. En otofio del 
primer aho tiene, por termino medio, cuatro u cinco celdillas 
de espesor; y las primeramente formadas, que estan en con- 
tact© con la epidermis, se llenan de una sustancia roja oscura 
que, vista al traves de la epidermis, es la que produce el color 
que toman las ramillas en dicha epoca. 

Las celdillas corchosas tienen las paredes muy delg-adas, 
suberificadas, y sin que en ellas se distinga la membrana pri- 
maria. Enseg"uida de haber adquirido todo su desarrollo en 
mag-nitud, pierden su contenido protopl&smico y jugo celular, 
y se llenan de aire; desapareciendo de ellas, por lo tanto, toda 
actividad vital. Su forma, si se pudiesen desarrollar en liber- 
tad, seria paralelepipeda; pero como estan aprisionadas por la 
cuticula epid^rmica, preciso es que replieguen sus paredes 
radiales en zic-zac, y aproximen entre si las tang-cnciales, para 
dejar espacio k las que la felogena continua formando; y 4un 
asi, en la primavera sig-uiente aumentan considerablemente 
la presion, y rompen la cuticula. Pero como la g-eneracion de 
celdillas no cesa, el ensanche producido por esta rotura no 
basta; y adem4s, las primeras hiladas, repleg-adas sobre si 
mismas, forman una capa que se opone k todo aumento en 
di^metro, pero que al fin, efecto de la presion sobre ella ejer- 



420 AN ALES DE HISTORlA NATURAL. (20) 

cida, se rompe tambien por varies sitios, y se desprende en 
placas en union de la cnticula. 

Con periodicidad se repite el mismo fen6meno,encaminado -k 
desembarazarse de las capas m^s exteriores, desde el momento 
que no ceden y se oponen k la nueva produecion de la fel6- 
g-ena; y al mismo tiempo, con objeto de que las celdillas no 
queden al descubierto y sin proteccion, unaliilada conc^ntrica 
de paredes tang-enciales engruesa mucho y se cuticulariza, vi- 
niendo k representar un papel an^log-o al de la perid^rmis en 
los veg-etales en que ^sta existe. La porcion suberosa exterior 
k esa lamina peridermica se esfolla, mi^ntras que en la interna 
continiia la g-eneracion de celdillas, hasta que se produce una 
nueva lamina peridermica, y asi sucesivamente. 

Con el cloro-yoduro de zinc, lo mismo que con la disolucion 
de yodo y el &cido sulfurico, y el picro-carminato, toma la sus- 
tancia suberosa el color amarillo de oro. La potasa en caliente 
la disuelve; y para disting-uirla de la cuticula es buen reactivo 
el rojo de anilina, pues ap6nas tiene accion sobre ella. 

ZoMA CORTICAL. Eutrc las capas teg'umentarias y el sistema 
vascular est^ la zona cortical. Derivada directamente del pe- 
riblema, constituye, al principio, toda la region cortical sub- 
epid^rmica, y de ella nace el felodermo; de modo, que puede 
consider&rsela como la madre de todas las formaciones teg-u- 
mentarias, excepto la epidermis. 

Al principio de su estado formativo est^ constituida unica- 
mente por el tejido fundamental, que se diferencia, en alg-u- 
nos puntos, en hiladas long-itudinales, y forma los canales 
resiniferos. Lu6go , su region exterior se convierte en felo- 
dermo , y en seg-uida se nota que alg-unas de sus celdillas se 
transforman en larg-os tubos, que llamar(^ celulares.Xl seg-undo 
ano, ban desaparecido 6stos por complete, y son reemplazados 
por las vesiculas gdandulosas; y^ en su estado durable, la for- 
man diclias vesiculas, el tejido paren(ininiatoso y los canales 
resiniferos. 

a) Canales resiniferos . Para \ or las primeras fases de su 
formacion, es preciso examinar cortes transversales, dados k 
poca distancia de la yema, en una ramilla que se est6 desar- 
rollando. En un circulo concentrico al anillo vascular, y m^s 
proximo al borde interior que al exterior de la zona cortical, 
el i)icro-carminato de amonio colora de carmesl varias ag-ru- 



(21) Castellarnau. iai.lo dki. imnsapo. 121 

pacionos de celdillas, distribuidas iT^-ularinoiitf' en dicho 
circulo, y que no son otra cosaque los rndinientos de otros 
canales resiniferos. Cnnndo estos linn a(l((iiii"ido alf^-nn desar- 
roUo, en un circnlo miVs exterior se notan otras ag-rujiaciones 
de celdillas, y hieg"o otras; de modo que, en cierta 6poca, hay 
hasta tres lineas conc^ntricas de canales resiniferos en forma- 
cion, siendo los mas antig-uos y m^s avanzados en su evolu- 
cion, lus mas interiores. En Aj^'osto del primer ano esta dispo- 
sicion desaparece, y las tres lineas vienen a formar una sola, 
efecto del desarroUo del tejido fundamental que, al aumentar 
el crecimiento en di^metro de la zona, los transporta por una 
especie de movimiento de deriva. 

Cada agrupacion sig-ue su desarrollo independiente de las 
demds, pero siempre se nota que las de un mismo circulo, por 
ser sincronicas, se encuentran proximamente en el mismo 
g-rado de evolucion. El color que toman con el picro-carminato 
indica que sus celdillas son ricas en sustancias protopl^smi- 
cas; y asl ha de ser para que puedan soportar el vivo trabajo 
de division que en ellas se opera. Al poco tiempo, y como em- 
pujadas por una fuerza centrifug-a, se separan y dejan una 
cavidad central,, que es cilindrica, por verificarse k la vez la 
diferenciacion todo lo larg-o de la ramilla, y que constituye el 
canal resinifero. No tiene 6ste paredes propias, sino que le 
sirven de tales, las de las celdillas m^s interiores de la ag-ru- 
pacion, que son las liltimamente formadas. 

Al adquirir las ramillas su desarrollo long-itudinal, el dik- 
metro de los canales resiniferos oscila entre un d^cimo y 25 mi- 
lesimas de milimetro; y est^n formados por dos 6 tres hiladas 
de celdillas. La mas interna es la que produce la resina, y sus 
celdillas, de forma angnilosa por el lado libre, hacen que pa- 
rezcan los hordes del canal como dentados. Las otras dos hi- 
ladas se disting-uen bien del par^nquima que las rodea, por 
su forma, por sus paredes mas g-ruesas y por la accion que en 
ellas produce el cloro-yoduro de zinc, la disolucion de yodo, 
y el acido sulfiirico, enteramente ig-ual k la de las celdillas 
felod^rmicas. La hilada interna se colora con estos dos reacti- 
vos de amarillo-pardo^ lo mismo que su contenido cuando no 
es amil^ceo. 

Las celdillas que forman los canales resiniferos contienen 
siempre clorofila, y, segun la ^poca del periodo vegetativo, 



4'>> AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (22) 

piieden estar completamente llenas de almidon. Teniendo cui- 
dado de no mojar la uavaja en alcohol, como ordinariamente 
se hace, se ve en los cortes no muy delg-ados, que los canales 
estan llenos de trementina, con gran cantidad de burbujitas 
de aire en disoliicion. 

J)) Tubos celulares. A falta de nombre mejor, desig-no con 
este los elementos anat6micos de que me voy a ocupar; pues, 
aunque es probable que hayan sido estudiados y descritos, 
nada sobre ellos he encontrado, ni en los tratados de Bot^nica 
mas modernos, ni en los trabajos especiales de Anatomia que 
he podido hacer lleg-ar a mis manos. 

Son dichos elementos unos tubos cerrados por todas partes, 
y cuyas paredes no presentan poros, puntuaciones, ni otras 
senales. Su existencia es transitoria y muy limitada, puess61o 
se encuentran en las ramillas de un ano, desde que han ad- 
quirido su desarrollo en long'itud, hasta que la accion vital se 
consag'ra a la fabricacion y almacenamiento de sustancias nu- 
tritivas, destinadas al ano sig-uiente. 

No he podido comprobar del todo, como lu^g-o dire, si proce- 
den de la union de varias celdillas verticales — como los vasos 
— 6 si deben su g-eneracion al desarrollo de una sola celdilla, 
provista de un crecimieuto terminal muy marcado. Me inclino 
a creer lo ultimo, y en este caso podrian dcsig'uarse con toda 
propiedad, celdillas tubulosas; y en la duda, los llamo tnbos 
celulares^ queriendo expresar lo mismo, si bien no de un modo 
tan absoluto. 

A pesar de ser los tubos celulares muy abundantes, es facil 
que pasen desapercibidos; yasi me ocurrio poralg'un tiempo, 
no obstante el examinar prcparaciones que los conteniau en 
g-ran numero; hasta que sospech^ su existencia. y el empleo 
de los reactivos me los pusieron claramonte de manifiesto. En 
los cortes transversales, sobre todo si son muy delg-ados, pue- 
den confundirse con las denies celdillas; y en los radiales, 
como sus paredes son tan trasparentes, k la luz normal casi 
no se ven; y no fij;\ndose mucho en ellas, es fAcil tomar el es- 
l)acio vacio (jue (h'jan, como dobido a la sejiaracion do las hi- 
ladas verticales de celdillas, producida por las manipulaciones 
nccesarias al hacer la prei)aracion. Los reactivos haccn des- 
aparecer todas esas dificultades de vision, y los disting-uen 
muy bion do los elementos que los rodcan. 



(•>3] Castellarnau. — tallo i)i;i, imnsai'o. 4-2;{ 

Las celdillas que lian do t'onnar his tiilxis cclularcs, einiiic- 
zan k diferenciarse desde (jiio la zona cortical osta bien deter- 
in iiiada, lo que acontece dcspues de la formacion de los cana- 
les resiniferos y de la feloderinis. En el corte transversal se 
observa que superan k las donuVs en dimensiones. pierden la 
cloroiila, y sucontorno tonia una forma lig'eramente polig-onal. 

Al principio, ofrece alg'una duda si son realmente celdillas 
6 cspacios intercelulares, y sin paredes propias ; pero muy 
pronto se disting-uen 6stas claramente k la luz polarizada, y, 
sobre todo, empleando una lamina de selenita que de el color 
rojo de primer 6rden. Ent6nces, la seccion de los tubos — en 
cortes de dos ct^-ntinios de milimetro de espesor — toma her- 
mosos colores azul y aninrillo, colocadosen cuadrantes opues- 
tos, y orientado el azul proximamente en la direccion de la 
seccion principal del nicol polarizador, cuando el eje de la 
placa de selenita forme con la misma45°. 

El azul se cambia en rojo si las secciones de los nicoles son 
paralelas, y entonces la selenita colora el campo de verde. 

Esta accion sobre la luz polarizada, efecto de la polarizacion 
lamelar, indica una constitucion distinta de la que tienen las 
celdillas del parenquima; y los reactivos laponen tambien en 
evidencia. como voy a exponer con alg-un detenimiento. Con 
la disolucion de yodo y el acido sulfurico, buscando para este 
una concentracion conveniente, seliinchan las paredes, avan- 
zando hacia el centro, y se coloran de azul. La cavidad tubu- 
losa queda muy reducida (1) y de lig'ura irreg-ular , formando 
sus bordes una pelicula arrug-ada y repleg-ada sobre si misma, 
de color ocre-amarillo. Esta pelicula se desprende en alg-unos 
puntos; y empleando el acido sulfurico muy diluido, para que 
no hinclie la pared celular, parece esta de color verdoso, mez- 
cla del azul y amarillo de sus dos capas. 

El cloro-yoduro de zinc altera poco la pared de los tubos, y 
la colora de morado. La pelicula interior se disting-ue perfec- 
tamente, porque adem^s de arrug-arse y desprenderse, toma el 
color morado oscuro, casi negro. Con la potasa, en caliente, 
se hinchan y ponen amarillas, y la pelicula experimenta un 
principio de disolucion, parecido al de las celdillas suberosas. 



(1) Vease la lamina xiii, fig. 10. 



424 A>;ALES DE HISTORIA NATIKAL. (24) 

Si despues de obrar la potasa. se trata iin corte transversal 
con la disolucion de yodo y el acido sulfiirico, el color amarillo 
se convierte en gris morado, y s61o el centro de la pared per- 
manece amarillento. 

Parece, pues, que la pared de los tubos se compone de dos 
membranas de constitucion diferente, asemej^ndose la exte- 
rior — que es la que se hinclia por la accion del yodo y el 4cido 
sulfi'irico — a las formadas por la celulosa; y la interior da con 
este reactivo, y con la jjotasa, caracteres parecidos a la cuticula 
y k la sustancia suberosa. En el corte vertical se observa al- 
g-unas veces la pared de los tubos desg-arrada, y ent6nces no 
ofrece duda alg-una su constitucion, pues se ven con toda cla- 
ridad, y separadas, las dosmembranas. 

Aunque nuncahe podido observar contenido alg'uno en los 
tubos celulareS;, por si la pelicula interior pudiera ser un re- 
vestimiento resinoso, he lavado perfectamente alg-unos cortes 
con 6ter sulfurico y con cloroformo^ y no he notado que ejer- 
cieran sobre ella la menor accion. 

Los tubos celulares estan distribuidos, sin orden alg'uno. en 
toda la zona cortical. Su diametro cs, por termino medio, de 
3 a 9 c6ntimos de milimetro, y su longitud alcanza alg-unas 
veces hasta 2 6 3 milimetros. Por sus dos extremidades estan 
cerrados y se ensanchan en forma de bolsa, 6 bien disminuyen 
de diametro y terminan en punta afilada. Su adherencia con 
el tejido parenquimatoso que los envuelve es muy dt^bil, y sus 
paredes se desjjrenden k la menor accion, sin que nunca haya 
podido observar el mk& leve indicio de tabiques transversales 
m^s 6 m^nos reabsorbidos, ni nada, en su forma g-eneral, que 
haga sospechar puedan provenir de la union vertical de va- 
rias celdillas. Esto, unido a la manera de terminarse en sus 
dos extremidades, y k la poca adherencia con las celdillas del 
par^nquima, me hace creerqucproceden de una celdillaunica, 
como f'lntes ya ho indicado. 

La duracion de los 1ul)os es solo de treso cuatro iiKv-^esipues 
a principios de Sctiembre empiezan ya k desapareccr, y solo 
por excepcion se ve algruno en la zona cortical del segundo 
afio. En aquella ^poca, sus jjaredes se desjjrenden poco a poco 
del tejido que los rodea, se desg-an-.m. y son reabsorbidas, al 
mismo tiempo que una nucva i)ro(lur('ion celular Ilena los cs- 
pacios vacios que ellos dejan. 



(25) Castellarnau. — tallo dkl i-insai-o. 4-25 

c) Veskulas glauduUms. Eiitre las celdillas paronquima- 
tosas quo lloiian los cspacios quo dejaii los tiibos al dcsaparo- 
cer, hay al^'unas quo dosdo el priucipio se disting-ueu por su 
forma, y sobre todo por sus mayores dimensiones, y son las 
que dan orig-en {"i las yeslculas g-landulosas. Aqui, lo mismo 
que en los tubos celulares, me he visto oblig-ado k darlas nom- 
bre; pues aunque supong-o tambien que habr&n side estudia- 
das y descritas, no las he yisto indicadas en la zona cortical de 
las coniferas ; y las doy el nombre de veslculas glanditlosas, 
porque realmente presentan los caract6res de las g-landulas, 
puesto que son unas celdillas que se disting-uen notablemente 
de las denies del tejido, sobre todo por las sustancias que con- 
tienen. 

Su forma es oyoide, y su eje mayor, colocado de ordinario 
en sentido horizontal, tiene de 1 a 2 d^cimos de milimetro. Es- 
t^n llenas de una sustancia semiliquida, blanca k la luz refle- 
jada, opaca, muy soluble en el ag-ua, y que se coag-ula por la 
accion del alcohol. Examinada al microscopiocon este liquido, 
puesto que la g-licerina la disuelye tambien, aparece como una 
sustancia g-ranujienta, de color pardo; y cuando la capa es 
muy tenue, tiene una debil accion sobre la luz polarizada, que 
se hace m^s sensible por medio de la placa de selenita. 

Para observar bien la accion disolyente que tiene el ag-ua 
sobre ella, basta preparar un corte con alcohol, y puesto en la 
platina del microscopio se hace penetrar, poco k poco, una 
g-ota de liquido entre la lamina porta-objetoy la laminilla co- 
bertora, cosa que se consig-ue f^cilmente por efecto de la capi- 
laridad; y en seg-uida que el ag-ua se pone en contacto con al- 
g-una vesicula abierta, se ye disolyerse rapidamente su conte- 
nido, dejando solo en el centro un pequeno residuo fibroso. 

He ensayado la accion del cloro-yoduro de zinc, y del yodo 
y el ^cido sulfurico , y s61o he obtenido una r&pida disolucion, 
sin coloracion de ning-una especie. 

d) En la Kimina xiy, lig-ura 3, represento un yaso que ob- 
serve en la zona cortical de una ramilla, en Setiembre de su 
primer ano. Posteriormente no me ha sido posible yoherlos k 
encontrar; y como no he podido estudiarlos, me limito k ha- 
cer constar su existencia. 

e) Parenquima cortical. El tejido parenquimatoso consti- 
tuye la base de la zona cortical , y en 61 estan implantados l^s 



426 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26) 

canales resiniferos, los tubos cehilares y las yesiculas g-lan- 
diilosas. Se deriva directamente del tejido fundamental de la 
corteza primaria. v kun puede decirse que, durante la mitad 
del primer periodo de actividad veg-etativa, no es otra cosaque 
una transformacion del mismo tejido; mas lu6g-o, desde que 
los tubes celulares desaparecen , empieza una produccion se- 
cundaria para llenar los espacios vacios que 6stos dejan , como 
he indicado anteriormente. Este parenquima sccundario esta 
producido por la division de las celdillas que estaban en con- 
tacto con dichos tubos; y hasta los dos afios se disting-uen 
bien las dos formaciones. 

Las celdillas procedentes del tejido fundamental son isodia- 
metrales, y esttin colocadas con reg-ularidad en series longitu- 
dinales, mi6ntras que las de formacion posterior, son cilin- 
dricas I'l 0Y6ide alarg-adas, y dispuestas horizontalmente. Pasa- 
do el seg-undo ano no se nota ya distincion alg-una entre las 
dos formaciones, constituyendo su conjunto un tejido paren- 
quimatoso irregular. 

Por medio de la division celular sig-ue la zona cortical el 
crecimiento en diametro de la ramilla;y la division se efectua 
indistintamente en todas las celdillas, de modo que en cual- 
quier punto liay mezcla de todas las edades, y no forman zo- 
nas seg-un su mayor 6 menor antig-iiedad , como sucede en la 
capa corchosa, floema y xilema. 

El dep6sito principal de sustancias nutritivas', del tallo, le 
forma la zona cortical. Sus celdillas, siempre verdes, contie- 
ncn g-ran cantidad de g-ranulos amih'iceos, que desaparecen 
s61o en la ^poca de mayor actividad veg-etativa, cuando se 
verifica el crecimiento de la zona. Ent6nces son sustituidos 
por sustancias protopl^smicas. 

Los g-n'mulos amih'iceos del paren(|nima cortical son igniales 
•k los que lie obs(H'vado en las otras partes del tallo ([uo los con- 
tienen,yson: el felodcrmo y la capa felog-ena, canales resi- 
niferos, parenquima del floema. estereema. tejido medular, 
y radios medulares, tanto del floema como del xilema. Sus 
dimensiones son muy pequenas: dc 14 ;i 19 diezmilesimas de 
milimetro; y en una misma celdilla se v(>n de todos los ta- 
mafios , siempre aislados , lenticulares y con los contornos 
redondeados. No me ha sido jxisihlc distiiig-iiir. iii o\ ni'icleo, 
ni las capas concent ricas (juc tiencii la mayor i)arte de fecu- 



(27) Castellarnau. — tallo dkl pinsapo. 4sn 

las, k pesar de haherlos examinado <\ la luz oblicua, y con 
(ihjotivos fucrtcs. Tampoco he podido notar quo ojercioran la 
menor accion sobre la luz polarizada, que tan curactcristicos 
fen6menos presenta con los do otras especies. 



SISTEMA VASCULAR. 

Del procambium naco todo el sistema vascular. 

Al ocuparmo de las priniems modificaciones que experimen- 
ta el meristema primitivo de la yema, ya lie dicho que la capa 
de procambium est^i formada por la reunion de los hacecillos 
que parten de cada rudimento foliar, y que se extienden en- 
tre el periblema y el tejido fundamental medular, paralela- 
mente k las g-eneratrices del cono de veg^etacion. Cada haceci- 
Uo se transforma independientemente en un haz vascular; y, 
por lo tanto, para estudiar el primer desarrollo del sistema, 
no convieno tomar toda la capa de procambium , sino que es 
m^s sencillo, y se prosta mejor k la observacion , ver c6mo se 
diferencia cada hacecillo separadamente. Para esto conviene 
examinar cortes sumamente delg-ados , dados en sentido trans- 
versal y radial, k corta distancia de la yema, y a medida que 
6sta se va desarrollando ; y de todos los reactivos y sustancias 
colorantes que he ensayado, ning-uno encuentro que distinga 
con tanta facilidad los elementos de la primera diferenciacion 
del procambium, como el picro-carminato de amonio, que no 
altera en lo m&s minimo su forma. Los cortes, despues de te- 
nidos, los preparo con g-licerina, 6 bien los trato, desde el 
principio, con una mezcla de 6sta y el picro-carminato. 

En un corte transversal, los hacecillos se presentan mks 6 
m6nos ovales, tocando por las extremidades de su eje mayor, 
que est^ orientado en sentido radial, con el tejido medular y 
el cortical. Colorados por el picro-carminato, aparecen en la 
extremidad medular unas cuantas celdillas amarillas, redon- 
das, y de paredes gTuesas, que son los primeros vasos espira- 
les y punteados; yen la cortical, que ocupa casi la mitad del 
6valo, representan lostubos cribosos varias filas blanco-ana- 
caradas, con el contenido de color carmesi, y el di^metro ma- 
yor en direccion tangencial. Entre estos dos elementos, una 
faja ancha, de color escarlata, formada por celdillas grandes. 



428 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2S) 

y no muy bien definidas, constituye el cambium del hacecillo. 

Ademas, casi siempre se observa que atraviesa el ovalo, se- 
g-un su mayor diametro , una fila de celdillas grandes, redon- 
deadas y de color escarlata, que son el rudimento de los pri- 
meros radios medulares; y junto k los vasos espirales existe un 
grupo de celdillas, que no es otra cosa que el postcambium, 
que ha de dar orig-en al estereema. 

Sig'uiendo la misma marclia que en el sistema cortical, se 
puede trazar el cuadro geneal6g'ico del sistema vascular, de 
esta manera : 

MERISTEMA PRIMITIVO. 

I 

PROCAMBIUM. 



Ill I 

Floema. Cambtum. Xilema. Postcambium. 



I I.I I I 

Floema. Cambium. Xilema. Radios. Estereema. 



El floema comprende toda la formacion centripeta provinien- 
te del cambium, y el xilema toda la centrlfug-a del misnio ori- 
gen; y no empleo los nombres de leno y liber k que son equi- 
valentes, porque parece que concretan la idea a determinados 
elementos anatomicos : el liber, a las fibras del liber, y el 
leno, k las lenosas; dando la casualidad de que los dos faltan 
por completo en el pinsapo. Adem^s, las expresiones xilema y 
floema son m^s generales y, por lo tanto, mas propias para 
expresar un conjunto de tejidos, en los que entran elemen- 
tes anatomicos muy diferentes, como son vasos, parenqui- 
ma, etc., etc., pero que, no obstante, tienen un mismo origen, 
siguen la misma marcha en su desarrollo, y son las mismas 
sus relaciones de situacion. 

La posicion de los haces vasculares es id^ntica a la de los 
hacecillos procambiales. Estan contenidos en pianos longitu- 
(lino-radiales que pasan por las hojas; y, al snlir de estas, 
rorman un arco, el arco foliar, cuya rama descendente atra- 
\ iesa la region cortical, y se prolonga a lo largo del eje de la 
raiiiilla. De treclio entrecho se extinguen , pero como son sus- 
lituidos por otros, y su contacto es siemi)iT Iat(M-al , cuando la 
ramilla ha adquirido todo su desarrollo en longitud, forman 



(•v>) Caslellarnau. — TAT.i.o ni:i. imnsapo. 420 

un anillo ([iie divide l:i rt'^-ion modular de la cortical. En esta 
(4)oca no se orif^-iuau micvos haoos, puosto que no sc desarro- 
llan m<\s hojas; ytanto ol xilcma como el floenia lian dehido su 
existencia exclusivamente k una diferenciaciou del i)ro('ani- 
bium. De ordinarlo suele distinn-uir^^eles en este periodo con 
el nombre de prlniarios , para diferenciarlos de los formados 
por el anillo canibial, que resulta de la union del cambium 
de los haces, y que en lo sueesivo produce todo el crecimiento 
en diametro. 

El momento preciso en que empieza k funcionar el cambium 
fascicular, no debe ser el mismo para toda laramilla; y no 
me ha sido posible determinar el punto en que termina la di- 
ferenciaciou procambial, y empieza la formacion cambial; y 
si los vasos aureolados pertenecen k una u otra, ya que no 
ofrece duda que los espirales son procambiales. Se necesitaria 
para resolver esta cuestion un conjunto de observaciones con- 
tin uas y delicadas, durante el desarroUo de la yema, observa- 
ciones que no he podido efectuar. 

En los hacecillos j6venes , sobre todo en el corte transver- 
sal, se ve que su parte medular y lateral estk rodeada por un 
g-rupo de celdillas distintas del tejido fundamental medular^ 
como lo demuestran los reactivos, y las sustancias colorantes. 
El picro-carminato las tine de color de escarlata, lo que indi- 
ca que contienen abundancia de protoplasma, y por lo tan to, 
que se encuentran en estado formativo; y unida esta circuns- 
tancia k la de aparecer despues de formado el hacecillo , ha 
hecho que se las denomine postcamMtcm. En las monocotiledo- 
neas se observa una formacion hnkloga, que es la que produce 
elestereema (1). 

^Este postcambium , proviene de una diferenciaciou del te- 
jido fundamental medular, 6 del hacecillo de procambium? 
Mis observaciones no me han dado la luz suficiente para po- 
der afirmar con entera seg-uridad ning-uno de los dos extre- 
mos; si bien me inclino k creer en su orig-en procambial, k 
pesar de que no me es desconocida la opinion de Mr. Nag-eli, 
seg-un la cual, alg-una vez, puede provenir del tejido medular. 
En los cortes transversales contig-uos k la yema, mi^ntras 



(1) A. Ouillaud.— Anatomia del tallo de las monocotilidoneas. — ^Imw. Scien. nat. 
tomo V . 



430 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (30) 

se esik desarrollando , se ve que los liacecillos no se tocan, 
sino que existen entre ellos espacios rellenos por el tejido fun- 
damental, y que ordinariamente se les supone productores de 
los radios medulares primarios, atribu^-endoa^stos un orig-en 
medular. En el pinsapo , creo que su formacion se efectua de 
un modo diferente; pues si bien es cierto que en el estado for- 
mativo existen tales espacios medulares, desaparecen pronto, 
porque en su lug-ar se desarrollan liacecillos de formacion m^s 
reciente ; y entre ellos solo queda una capa de postcambium , 
que proviene de la union del postcambium lateral de los hace- 
cillos contig'uos, y que es continuacion del anillo postcam- 
bial, que forma el verdadero estuclie medular. Seg-un este 
modo de ver, las tres clases de radios medulares: procambia- 
les, cambiales y postcambiales, derivan mas 6 menos directa- 
mente del procambium, de esta manera: 

PROCAMBIUM, 



Postcambium. Rad. procambiales. Cambium. 

Rad. postcambiales. Rad. cambiales. 



Los radios procambiales forman parte integ-rante del liaceci- 
llo vascular, desde el priucipio de su diferenciacion ; y parece 
que dichos hacecillos no pueden existir sin ellos , pues al cons- 
tituir el arco foliar , se ven siempre divididos por un radio que 
sig"ue la direccion del eje mayor; y, al entrar en la hoja, en 
cada una de las dos ramas en que se separa, aparece en seg'ui- 
da un radio , en id6nticas condiciones que en el hacecillo pri- 
mitivo. 

XiLEMA. El procambium, al trasformarse en xilema.. pro- 
duce primero vasos espirales y punteados , despues los aureo- 
lados 6 traqu6idos,y al mismo tiempolos radios procambiales. 
El cambium, a parte de los radios, solo reproduce la ultima 
forma vascular. El primer anillo lefioso se diferencia pues, 
de losdemis,en que su borde intorno contiene triVqueas , y 
en que sus radios lenosos son debidos i\ dos origenes distin- 
tos: al procambium y al postcambium , como lueg-o se vera. 

a) Vasos espirales y punteados. Los vasos espirales del pin- 
sapo no ofrecen cosa particular. Ocujian la i)arte interna del 
xilema, y son el primer elemento de la diferenciacion del pro- 



(HI) Castellarnaii. — tallo dki, ptnsaih). 431 

cambium. Su diainetro os do 12 mil«^simas de milimotro. y on 
cada 24 milesimas el ospirioulo , quo os seiicillo, da por ter- 
mino modio 15 vuoltas. quo so roducon^ 13 cuando los vasostie- 
uon uu afiu: do inodo (juOjComo las (>s])ii'al(\s no se tocan, siiio 
quo dejau entro si un ospacio ij^-ual al ospiriculo . rosulta jjara 
(''ste un esposor do 8 decimas do milosimas do milimotro. 

Los vases punteados estdn mezclados con los espirales , y su 
ni'imero es mucho manor que el de 6stos. El di^metro es alg-o 
mayor — 19 milosimas de milimotro, — y los puntos, colocados 
en series lonfi'itudinalos. y con preferoncia en las caras radia- 
los, afectan la forma oval. Su ojo mayor os perpendicular al 
del vaso, y sus dimonsionos suolen variar do 9(5 y 48 diezmile- 
simas, h la mitad. 

Los puntos, que no son abiertos, estan formados por ospa- 
cios lenticulares vacios, que dejan entre si dos paredes conti- 
fi'uas. Cuando el vaso puntoado toca con uno espiral. ent6nces 
este so convierte en espiral-punteado ; y lo mismo sucede si en 
lug-ar do ser un vaso punteado, es aureolado , formandose un 
vaso espiral-aureolado. En ambos casos el espiriculo so intor- 
rumpo, y llog-a solo hasta elborde del punto6 poro aureolado. 

El vaso punteado participa tambien del contacto del aureo- 
lado, convirti^ndoso entonces en punteado-aureolado. si bien 
OS mas rara en el pinsapo que las combinacionos anteriores. 
Xo es asi en el pino silvestre, en dondo he observado con mu- 
clia frecuencia vasos con puntos sencillos, de dimensiones 
muy diferentes, y poros aureolados. 

Los vasos espirales son desarrollables, sobre todo los prime- 
ramonte formados, pues la membrana primitiva se adelg^aza, 
y al fin desaparece. Antes que esto suceda, la liace bien visi- 
ble el cloro-yoduro de zinc. 

bj Vasos aureolados. Los vasos aureolados toman tal des- 
arrollo, que casi a ellos solos, en union de los radios, se debo 
toda la formacion leiiosa del pinsapo y dem&s coniferas. 

En alg-unos tratados de Bot^nica, no antig-uos, y sobre todo 
en las obras descriptivas, se dice que en la madora de las coni- 
feras faltan los vasos, y que, excepto el estuche modular, est^i 
formada exclusivamonte por tejido fibroso. Basta oxaminar un 
corte radial para convencerse de que pasa todo lo contrario, y 
que son las fibras cabalmente las que faltan por completo; 
pues de ning-nna manera los vasos aureolados, traqu6idos. 



43-2 ANALES TiV. MISTORTA KATT'TIAL. (32) 

celdillas, lenoso-vasculares, 6 cualqiiiera que sea el nombre 
que se les d^, pueden asemejarse al tipo fibrose, sino que, por 
el contrario, les corresponden de lleno los caract^res de la 
forma vascular. Estos se presentan, seg-un Sachs, siempre que 
dos celdillas de la misma especie se tocan, y en las paredes de 
union se abren poros 6 ag-ujeros, perdiendo al mismo tiempo 
todo su contenido ; y por lo que sig-ue se \erh que correspon- 
den bien k los vasos aureolados, formando 6stos, en su con- 
junto, una masa vascular y no fibrosa. Como el tipo vascular 
es resultante de la union de elementos celulares, desig-nare 
con el nombre de traqu^idos k los de los vasos aureolados, si- 
g-uiendo k los autores modernos de BotAnica. 

Ya he manifestado mi duda sobre si los primeros vasos au- 
reolados son producto procambial 6 cambial, pues es dificil 
cog-er el momento preciso en que 6ste entra en funciones, y 
termina aqu61, si es que ese momento en realidad existe. Apa- 
recen muy pronto en el hacecillo, mezclados con los vasos es- 
pirales y punteados, pero nunca he visto ning-uno de ^stos ro- 
deado por completo de aureolados, lo que indica que despues 
de formarse los vasos espirales, que son los primeros, hay un 
momento en que se forman espirales, punteados y aureolados, 
y lu6g-o s61o estos I'lltimos. En cortes long-itudinales muy del- 
g-ados, que pasen por un hacecillo, su formacion se observa 
bien al principio; y despues en los de la reg-ion cambial y le- 
nosa que le es contig-ua, dados en las tres direcciones; y, so- 
bre todo, empleando sustancias colorantes que no alteren sus 
paredes. 

En el hacecillo se reconocen perfectamente, porque sus pa- 
redes toman la forma undulada; pues los poros, desde el pri- 
mer momento, superan en dicimetro al del traqu^ido, y ^ste, 
para contenerlos, se ve oblig-ado a ensancharse en el punto en 
que se desarrollan, tomando el vaso, i)or efecto de estos en- 
sanchamientos, una fig-ura lig-eramentemoniliforme. 

El diametro de los poros, en los primeros vasos que se for- 
man, es de 14 k 18 mil6simas de milimetro, dimension poco 
diferente k la que lu6go han de tener, puesto que en los vasos 
de primavera de anillos lenosos de veinte 6 mils anos, es de 
18 k 20 milesimas, reduciendose en los de otono, por trimsitos 
insensibles, k la quinta parte 6 m^is. Su forma no ofrece nada 
de particular, pues es ig-ual <'i la que he observado en las de- 



(33) Castellarnau. — TALLo dkl vinsapo. 49s 

miis coniforas, v quo tan bieii desci'ita csta por Schaclit y Sachs 
en sus tratados del Microscopio y do Botaiuca. En la jji'imcra 
fasede su desarroUo aparece en la nionibrana del vaso nn es- 
pacio circular oscuro, rodeado por un anillo m^s claro, que 
poco a poco va aumentando. hasta que la parte oscura qucda 
reducida k un punto de 45 h 50 diezmil6simas de milimetro, 
que es el didmetro del poro abierto en los aureolados de pri- 
mavera. Esta ovolucion tarda poco en verificarse, pues si se 
estudia en el cambium, a las dos 6 tres liiladas de vases est^ 
ya el poro aureolado formado completamente. 

En el disco oscuro. rodeado por el anillo claro, de que acabo 
de liablar, y que no es otra cosa que la membrana primaria, 
que no tarda en ser reabsorbida, aparece su superficie como 
punteada, pcro no me ha sido posible resolver la puntuacion 
6 lo que sea. h pcsar de haberla observado con un objetivo 
Nachet de Vu de pulg-ada, de inmersion y correccion, con el 
que resuelvo perfectamente, k la luz central, \a Pletcrosiffma 
iindidatum, y a la oblicua, la Surirellci Gfemma. 

El ex^men de los poros aureolados k la luz poralizada, pre- 
senta un campo de estudio m4s vasto del que k primera vista 
pudiera creerse; y hoy solo me propong-o indicar lig-eramente 
los principales fenomenos que se observan, sin deducir conse- 
cuencias ni darles explicacion, pues para ello se necesita un 
estudio m^is completo y detenido del que he hecho, y que si el 
tiempo y las circunstancias me lo permiten, me propong'o 
hacer. 

Para estas observacionos de polarizacion, me he servido 
siempre de la luz de una hlmpara de petroleo, provista de un 
g-lobo de cristal cuajado bianco; y lo indico aqul, porque los 
resultados cambian segun la luz empleada. La placa de se- 
lenita que he usado, da el rojo de primer 6rden entre los nico- 
les cruzadoS;, y su color complementario cuando son paralelos; 
y para este estudio encuentro muy k prop6sito los micros- 
copios ingieses, provistos, en su platina accesoria, de una co- 
leccion-de l^minas sensibles ( Darke fs revolving selenite stage), 
que falta casi siempre k los instrumentos franceses y alema- 
nes. Las preparaciones las hag-o con g-licerina g-elatinizada. 

Para observar bien los poros aureolados, y obtener resultados 
constantes y comparables, es preciso eleg-ir, en los traqu6ido8 
deprimavera, aquellos que se presenten bien visibles, de forma 

ANALES DK HIST. NAT.— IX.. 29 



^ 



o"" 



BRA 



434 ANALES DE HIRTORIA NATURAL. (31) 

circular y completamente de cara; esto es,, que su eje sea per- 
pendicular ^i la platina: puesdeotromodo, fijandose en losmal 
desarrollados y enposicion inclinada, se obtendrian resultados 
variables, como pasa con las lc\minas delg-adas, que cambian 
decolor con la inclinacion.En estas circunstancias,y entre los 
nicoles paralelos,no se observa en elporo modificacion alg-uua, 
pero si se cruzan, v, por lo'tanto, hay extincion de luz, en el 
campo nen-ro aparece el poro iluminado — sin presentar nin- 
g-un fenomeno de polarizacion crom^tica— atravesado por una 
cruz neg-ra, y al mismo tiempo con varios anillos concentricos, 
alternativamente oscuros y brillantes. Su figura es semejante 
h la que se observa al mirar^ entre las pinzas de turmalina 
cruzadas, una placa de cristal de roca tallada perpend icular- 
mente h su eje 6ptico, con la diferencia de que los colores es- 
t^n sustituidos por el claro y oscuro. 

La posicion que los brazos de la cruz g-uardan con respecto 
•k las secciones principales de los nicoles no es constante, sine 
que influye en ella el ^ng-ulo que los traqu6idos forman con 
el piano de polarizacion. En el caso de ser ig'ual h cero, par- 
tiendo de los nicoles paralelos y liaciendo g-irar el superior de 
dereclia a izquierda, cuando las secciones estAn proxinias k la 
posicion cruzada, aparece priraero el brazo de la cruz que ha 
de ser peri)endicular al piano de polarizacion y lueg'o el otro. 
Continuando el movimiento hasta obtener el campo del mi- 
croscopio neg-ro, la cruz se presenta bien formada. pero con 
sus dos brazos de distinta intcnsidad: el paralelo al eje del 
traqu(^ido estA en su ni^ximo, niit^ntras que el otro le paso ya, 
y se encuentra en el periodo decreciente. En esta posicion la 
cruz corresponde k las secciones de los nicoles. 

Si el movimiento del analizador continua en el mismo sen- 
tido, las intensidades de los brazos decrecen, borr^ndose pri- 
mero el perpendicular nl ]dano do ])(>lari/aci()n. De nu)do que, 
reasumiendo, si el eje del traqueido es paralelo al jilano de 
polarizacion. aparece lu'imero el Iirazo que le es perpendicular 
y lleg"a A su maxinio antes que el otro. lin hi extincion seapag'a 
tambien antes, y cuando los nicoles estan cnizados, los dos 
brazos son perpendiculares. encontn'mdose en su inc'iximo de 
intensidad el paralelo, y en su periodo decreciente el perpen- 
dicular al ])lan(j de polarizacion. 

Con el cjc del Iratjueido ix'ritcndicular a la seccion i)rin('i- 



(35) Castellarnau. — tali.o dim. imnsai'O. 435 

p:\l del iiicol inferior, lo.s fen6menos se repitcii de iin inodo 
ig-ual con relacion }'i dielio eje, ^ inverso respccto h las seccio- 
nes de los nlcoles. El brazo que aparece primero y se apa<^-a 
primero, continiia siendo perpendicular al traqueido y para- 
lelo al piano de polarizacion, contrariamente a lo que sucedia 
t'lntes: y cuando los nlcoles estAn cruzados, el brazo que se en- 
cuentra en su ni;\ximo de oseuridad es el paralelo al eje del 
traqueido y i)erpondi('ular al piano de polarizacion, al contra- 
rio tambien de lo que sucedia cuando este 6 aqu61 eran para- 
lelos. De estas dos experiencias se deduce que la aparicion y 
mftximo de intensidad de los dos brazos de la cruz, depende 
de las relaciones de constitucion que existen entre el poro y 
el traqueido. 

Si partiendo de cualquicra de las dos anteriores posiciones 
de 6ste, con relacion h la seccion principal del polarizador, se 
hace g'irar la preparacion entre los nlcoles cruzados, de modo 
que el traqu(^ido forme varios ^mgulos con diclia seccion, los 
brazos de la cruz pierden su i^erpendicular y g-iran alrededor 
de su centro, aproxim^ndose dos h. dos; y cuando el 4ng'ulo es 
de 45° 6 135°, la deformacion alcanza su m^ximo. Entonces, la 
f[g*ura de la cruz es de las que vulg'armente se Hainan de San 
Andres; y esti\ colocada de modo que la bisectriz de los ^ng-u- 
los obtusos corresponde con el eje del traqueido, y", por lo 
tanto, le es perpendicular la de los ^ng"ulos ag-udos. Conti- 
nuando el movimiento liasta formar un 4ngulo de 90" 6 180", 
los brazos vuelven k separarse y adquieren otra vez su posi- 
cion perpendicular, produci6ndose cuatro deformaciones en 
una revolucion completa. 

Con el fin de aumentar la sensibilidad de los poros, y k la 
vez poderme servir de los caract^res de la polarizacion crorn^- 
tica, he repetido las experiencias anteriores empleando una 
placa de selenita de la forma que ^ntes be diclio; y a conti- 
nuacion pongo los principales fen6menos que se producen, y 
que creo de interes para el conocimiento de la constitucion de 
los poros, proponi^ndome continuar su estudio y dar cuenta 
de 61 en otra ocasion. 

Para evitar confusiones, debo advertir: que la graduacion de 
que me sirvo, va siempre de derecba a izquierda — en sentido 
contrario al movimiento de las ag'ujas de un reloj; — que el 
cero le supong-o colocado en la seccion principal del nicol in- 



436 AKALES DR HISTOEIA NATURAL. fJ6) 

ferior, 6 sea en el piano de polarizacion; y que por S debe en- 
tenderse el ^ng-iilo que el eje de elasticidad de la placa de se- 
lenita forma con diclio piano, que de.sig"nar6 por P. 

Cuando el eje del traqu6ido es paralelo al piano de polari- 
zacion, siS = o, entre los nicoles cruzados hay extincion de 
luz, y los poros presentan la cruz negra y los anillos, lo mismo 
que si la placa no existiese; pero dando k 6sta un pequeno 
giro, de unos 10° pr6ximamente, la coloracion cambia por 
completo, y sobre un fondo oscuro aparecen los poros amari- 
llos, atravesados por una cruz, cuyos brazos son rojo y verde, 
respectivamente. 

El ^ng-ulo de 10", que poco mks 6 m6nos lia de hacer S con P, 
me parece debe corresponder al color sensible de la placa, que 
pasa por morado y verde oscuro dntes de extinguirse; y es 
preciso buscarle por medio de tanteos, haciendoia girar pe- 
queiias cantidades, hasta que se vean los brazos de la cruz con 
los bordes bien definidos. 

El fen6meno de la coloracion se produce de la sig'uiente 
manera. Partiendo de los nicoles paralelos, y haciendo girar el 
analizador en el scntido diclio, aparece primero el brazo per- 
pendicular al piano de polarizacion y eje del traqueido, accn- 
tu&ndose el color rojo 4 medida que aumenta de intensidad. 
Poco 4 poco, y sig'uiendo el movimiento del analizador, va dis- 
ting"ui6ndose el otro brazo, rojo al principio, que cambia por su 
complementario verde al estar los nicoles cruzados. En esta 
l)osicion, la cruz est^i compuesta de dos brazos perpendicula- 
res, que coinciden con las secciones de los nicoles: rojo in- 
tenso el primeramente formado, que es perpendicular al piano 
de polarizacion y eje del traqu6ido, y verde el que aparecio 
despues, paralelo k estas dos direcciones. Este ultimo, el 
verde, estk alg*o desvanecido por el lado posterior^, atendiendo 
al movimiento g-cncral de la cruz al formarse, de modo que 
ocupaparledel2.'' y 4.ocuadrante,mientnis que por el l.^yS.". 
de color nmarillo. tiene los bordes bien definidos. 

Repiticndo la misma experiencin. con la sola variante de 
poner cl traqu6ido perpendicular a la seccion del polarizador, 
se obtienen los raismos colores, dispuestos de id(^ntica manera 
con relacion al eje del traqueido, con la diferencia de que 
el lado desvanecido del brazo verde no es el posterior, sino el 
anterior: jx'ro con rcsijecto al jtlaiio de jxtjarizacion. est&u in- 



(97) Castellarnau. — TAT.T.o dkt, rixsAPo. 437 

versamonto colocados. A([ui, pues, lo inisino ([110 en la apnri- 
cion y cxtincioii do los brazos de la cruz entre los iiicolcs pcr- 
pendiculares, y sin la placa de selenita, los colores g-uardan 
una relacion constante con el eje delos traqu6idos. Kn las dos 
posicioncs de t^ste, paralela 6 perpendicular al piano de pola- 
rizacion. el brazo rojo es siempre perpendicular h diclio eje, 
y paralclo el verde, siendo siempre 6ste el que aparece des- 
pues. 

Si el img-ulo de 10° lo hace el eje de elasticidad de la selenita, 
no con el piano de polarizacion, sino con uno que le sea per- 
pendicular, u, lo que es lo mismo, si diclio ^ng-ulo es de 
90"-}- 10% ^^f" reproducen los mismos fen6menos de coloracion, 
con la sola diferencia de que el desvanecido verde ocupa una 
posicion inversa. 

Para poderse formar bien idea de la disposicion de los colo- 
res, pong'O k continuacion el sig'uiente cuadro, para los dngu- 
los de 10° que el eje de elasticidad de la selenita forme con el 
piano de polarizacion 6 con uno que le sea perpendicular. En 
61 seiialo con la letra E el eje del traqu^ido, y con los sig-nos 
-f-y — si el desvanecido es posterior 6 anterior al brazo verde, 
V, suponiendo que la cruz gira, alrededor de su centro, en 
igual sentido de la graduacion. Al mismo tiempo senalo el 
cuadrante en que se encuentra el desvanecido. 



S= lO"; Eparalelo a P, +V; 2 

« E perpendicular a P, — V; 2 

S= 90' 4-; 10"; Eparal d P, — V; 1 

» E perpend a P, +V; 1 

8 = 360" — 10°; Eparal a P, +V; 2 

» E perpend a P, — V; 2 

S= 900—10°; Eparal d P, — V; 1 

» E perpend a P, +V; 1 



La disposicion de los colores cambia por completo al girar 
la placa de selenita de modo que aumente el 6^ngulo que 
su eje de elasticidad forma con el piano de polarizacion. El 
desvanecido verde invade todo el cuadrante, y se une al rojo, 
fundiendose poco ti poco los dos colores en uno solo, liasta 
producir el morado, cuando S = 45". En esta posicion la cruz 
ha desaparecido, y los cuadrantes opuestos, dos k dos, se co- 



»." y 4." 


cuadrante 


.° y 4." 


id. 


.' y 3." 


id. 


.°y3.' 


id. 


.° y 4.' 


id. 


•.* y 4." 


id. 


.'y3.° 


id. 


." y 3." 


id. 



438 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (38) 

loran de morado y amarillo, que cambian por sus complemen- 
tarios cuando lus iiicoles sou paralelos. 

Si en vez de mover la placa de selenita, se liace g-irar el aua- 
lizador, se observa un fenomeno an^logo. Los dos brazos se 
aproximan y reuueu en uno s61o, de color morado, cuando la 
secciou principal forma con el eje de elasticidad un dng-ulo 
de 45°. Continuando el g'iro, pierde el poro los colores al po- 
nerse los nicoles paralelos, pero vuelve a adquirirlos al pasar 
esta posicion, cambi^ndolos por sus complementarios. 

La forma de los traqu6idos, de cuya union en hiladas vertica- 
les se orig'inan los vasos aureolados, es muy diferente de la de 
las fibras. Se terminan por pianos oblicuos, colocados perpen- 
dicularmente a los tang-enciales; y para observarlos es preciso 
dar cortes en este sentido, pues si se examinan solamente en 
el radial, puede creerse que son liorizontales. De ordinario, va- 
rios traqu6idos, colocados en la misma fila radial, tienen sus 
extremidades a ig-ual altura ; y de aqui que en el corte trans- 
versal se vean biladas en diclio sentido, de dimensiones mas 
pequeiias, y en el corte radial aparezcan las lineas de union 
liorizontales. En las caras de union hay poros ig'uales k los 
dem&s, y alg'unas veces, en su extremidad, en las caras tan- 
g-enciales. 

Las paredes de los vasos son de diferente g-rosor, seg-un per- 
tenezcan a la formacion de primavera u otono; y su cara in- 
terna, observadacon un objetivo de bastante poder resolvente, 
aparece punteada; pero empleando la luz oblicua, y un buen 
objetivo do inmersion, se ve que los puntos corresponden k 
pequenas eminencias papil^ceas, que no tienen mks alia de 3 
diezmil^simas de milimetro. En los traqu6idos de la formacion 
autumnal no es raro ver alg-unas estrias espirales, reminis- 
ccncia de los liilos tipicos del tejo; pero no de mucho tan mar- 
tadas, sin ninguna constancia, y sulo por excepcion, como su- 
cede en la mayor parte de coniferas. 

c) Parenqiiima Jcfloso. En las coniferas el parenquima le- 
fioso est& poco desarroUado, y en el pinsapo solo por excepcion 
se ve alg'una vez. Se encuentra alredcdor de los canales resi- 
nffcros, en las especies que los tienen; y en las que no, en 
forma de liilos celulares, diseminados entre los traqueidos, 
como en elg-eiioro Jmiipenis, o bieu (mi hi union de las forma- 
ciones de otofio y primavera, como en o\ pinabete. En este sitio 



(:tn) Castellarnaii. — tai.lo dicl i'insapo. 489 

se observa tambioii alg-iiiia vez en el pinsapo, aunque no del 
todo caractoi'izado : pucs siempre que he tenido ocasion de 
examinai'le — en ejeni])lai'cs procedcntes de la Sen-anla de 
Ronda — mha bieii ((uc })ai'('Mi(niiina lenoso propiamente tal, 
ha sido una dej^'cnoracion paren([iiiniatosa de los traqu^idos, 6 
de las celdillas de los radios niediilares. 

En los grabados que esthn al final de este trabajo, represento 
dos casos de forma parenquimatosa^ (jue he observado en el 
pinsapo. En el primero, una celdilla radial se extiende long-i- 
tudinahnento entre las formaciones de otono y primavera; y 
en el otro, esta constituido por la degeneracion de la extremi- 
dad de un traqut^ido. 

dj Radios del xilenia. Los radios medulares del xilema 
proceden, como he dicho anteriormente, de la diferenciacion 
del procambium, del postcambium 6 del cambium. 

Al diferenciarse el hacecillo procambial en xilema^ cambium 
y floema, aparecen al mismo tiempo los primeros radios^, atra- 
ves6,ndolos en sentido de su eje mayor; y es de notar que asi 
como el cambium de que precede el xilema y el floema es uni- 
forme 6 indiferente hasta lleg"ar a un g-rado avanzado de dife- 
renciacion, sin que se pueda disting-uir k cual de las dos re- 
g-iones dar4 orig-en, no teniendo en cuenta su posicion, el que 
constituye los radios es de forma especial, y se conserva con 
caracteres morfol6gicos propios mientras existe, Sus celdillas 
son ovales y alarg-adas en sentido radial, mientras que las res- 
tantes del cambium suelen afectar, en corte transversal, la 
fig-ura rectangular, con su mayor dimension en sentido tan- 
gencial. 

Desde el memento en que el anillo cambial se cierra, todos 
los radios son cambiales; aunque, si bien se considera, no de- 
berian tomarse como tales, pues el cambium radial precede, 
y es continuacion, del procambium y postcambium radiales. 
En todo rig'or s61o deberian llamarse cambiales k aquellos que 
empiezan en el cambium, despues de formado el anillo cambial, 

Los radios procambiales y postcambiales se veu bien en un 
corte transversal de una ramilla, en Ag'osto del primer ano, 
preparado con el picro-carminato. Los procambiales se distin- 
g-uen pcrfectamente porque no tienen comunicacion alguna 
con el estereema, pues entre ellos estAn los vasos espirales y 
punteados, que se coloran de pardo amarillento, mientras que 



440 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (40) 

las cclrlillas del estereema v los traqueidos toman un liermoso 
amarillo de limon. Los procedeutes del postcambium, se con- 
tiniian con el estereema, por entre dos grupos de vasos. como 
se ve en la fig-ura 3, de la l&mina xv. 

En el corte radial del xilema de tres 6 cuatro anos puede ob- 
servarse con toda claridad, junto a la reg-ion del cambium, 
que hay radios que nacen en el — los cambiales; — y, alg-unas 
veces, por aborto, se reducen a una 6 dos celdillas radiales. 

En el primer anillo leiioso los radios est^n formados por cel- 
dillas elips6ideas, que se alarg-an en los aiios posteriores, liasta 
convertirse en cilindricas. 

El di^metro es por t^rmino medio de 20 a 25 mil^simas de 
milimetro, y la longitud, muy variable, alcanza a veces h al- 
gunos milimetros. Sus paredes son al principio delgadas, y no 
contienen naks que sustancias protoplasmicas; pero bien pronto 
engruesan, dejando pequenos espacios, que constituyen pun- 
tuaciones sencillas, elipticas 6 eliptico-alargadas, de 5 mil^si- 
mas , con su eje mayor inclinado y en igual direccion para 
todas las puntuaciones de una misma cara, pero no para las 
de la opuesta, que por lo comun est^n cruzadas, lo que indica 
una disposicion en espiral. Estas puntuaciones son iguales en 
las caras de contacto con los traqu6idos; y si bien alguna vez 
estAn abiertas, constituyendo verdaderos poros, por lo regular 
no, como se ve perfectamente en el corte de sus paredes. 

En algunas celdillas radiales se observan liermosos cristales 
de oxalato de calcio, mayores, por lo regular, que los de las 
celdillas parenquimatosas del floema, aunque no tan abundan- 
tes; y en el reposo vegetativo est^n llenas de almidon. 

A veces los radios se cxtinguen en el mismo anillo anual on 
que nacen; pero lo regular cs que se contini'ien en dos 6 m^s. 
El niimero de liiladas verticalcs que los forman , en la madera 
completamente heclia^ es de una 4 25 6 30. 

e) Estereen%a. No con entera confianza designo con este 
nombre el cstado durable del postcambium; pero lo hngo por 
no saber otro mejor, y porquc mo pnroco quo osta formacion 
viene k ser an^loga a la quo M. Giiillaud llama estereema 
(sterecme) en las monocotilodonoas. Hubioralo Uamado estuche 
modular , pero esta cxprosiou cstil ya admitida en Boti'inica 
paradesignar la reunion de los vasos dosarrollables que apa- 
recen en ol hacocillo al ompozar la diforonciacion del xiloma, 



(41) Castellarnau. — ta 1,1,0 hkl pinsato. 441 

expresion quo en cl pinsapo, lo mismo (|ue en otras miichas 
espocies, carecc por completo dc propicdad; pues cl verdadero 
ostuchc medular Ic forma el estereema, que <\ manera de vaina 
lo onvuelve por oompleto. 

En ol pinsapo croo poder afirmar quo ol postcambium se 
(lo.'sarrolla lo mismo quo en la i)arte caulinar del hacecillo, en 
ol nroo y hacocillo foliar; y en otras muelias especios estc'i cla- 
ramente unido k su rog-ion interior, como se ve perfectamcnte 
en los cortes transversales dados en el peciolo de las liojas de 
la vid, castafio de Indias, etc., etc.; y como quiera que en este 
sitio los hacecillos se encuentran en toda su pureza, 6sta es 
una de las razones que mo inclinan k creer que debe conside- 
rarsele como dependiente del hacecillo vascular, m^s bien que 
del tejido fundamental medular. 

La transformacion del postcambium en estereema se verifica 
cuando el desarrollo del liacecillo cstA ya bastante adelantado, 
y puede docirse que empieza al cerrarse el anillo vascular; y 
asi debe suceder, puesto que ha de rellenar los espacios en 
forma de cufia, que dejan los hacecillos entre si y el tejido 
fundamental. Ent6nces toda la parte interior constituye la 
vaina medular, con frecuentes entradas en el anillo leiioso, de 
las que nacen los radios postcambiales. 

En el estado meristemiforme el picro-carminato favorece 
mucho su ex^men ; pues como sus celdillas ost^n llenas por 
completo de sustancias protopl^smicas, se coloran de escar- 
lata, mientras que los vasos desarroUables y traqu^idos, con 
que esta en contacto, toman el color amarillo. Del tejido fun- 
damental se disting'ue tambien, porque ya en esta 6poca sus 
celdillas est^n casi por completo llenas de jug-o celular, y las 
sustancias protoplAsmicas quedan reducidas k un pequeiio 
glomerulo. 

La disolucion de yodo y el 4cido sulfiirico obra en las celdi- 
llas del estereema del mismo modo que en los traqu^idos y 
vasos desarroUables; e ig-ual sucede con el cloro-yoduro de 
zinc, cuando aiin el tojido medular da la reaccion de la celu- 
losa, lo que prueba que su lig'nificacion se hace antes. 

Una voz formado ya el primer anillo vascular, la actividad 
de division del postcambium cesa, y comienza su lig-nificacion. 
Esta es completa en Ag-osto del primer ano, y ent6nces el picro. 
carminato tine sus celdillas de amarillo. En el corte transversal 



442 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (42) 

son ovales, de paredes g-ruesas, desig-uales en mag-nitud, y con 
pequenos espacios intercelulares; y en el radial estc\n dispues- 
tas en series long-itudinales, que h medida que se separan del 
grupo de vasos desarrollables se acortan^ y poco a poco cam- 
bian de direccion, transformi\ndose en hiladas radiales, al for- 
mar los radios. Las paredes presentan puntuaciones muyalar- 
g'adas, casi lineales y cerradas, k lo menos durante el primer 
ano. Excepto en el periodo de mayor actividad veg-etativa, con- 
tienen g-ran abundancia de sustancias amil^ceas. 

Conocida ya la composicion liistol6g-ica del xilema, creo no 
estara aqui fuera de su sitio liacer un ensayo para caracterizar 
la madera del pinsapo, y disting'uirla de las demt\s especies de 
coniferas espailolas; resolviendo, de esta manera, una pequeiia 
parte del problema que me liabia propuesto antes de empezar 
este estudio, como al principio indiqu6. 

Es muy diflcil, si no imposible, clasificar las maderas pres- 
cindiendo de sus caract6res microscopicos; mi^ntras que con 
ellos se lleg'a fdcilmente y con seg-uridad a las especies, bas- 
tando para su determinacion una pequeilisima cantidad de 
sustancia — alg-unas veces una sola celdilla, como en el tejo — 
y no siendo inconveniente que este labrada, pintada, 6 liaya 
sufrido otras modificaciones, con tal de que no alteren su cs- 
tructura. 

Basta ver los caract6res usados en alg-unas obras que pres- 
cinden de los microsc6picos, y por lo tanto,, de la composicion 
histol6g-ica, para convencerse de civkn diflcil es caracterizar 
con ellos, no ya las especies, sino los principales g-rupos. En 
el de las coniferas, por ejemplo, sirven de caract^res determi- 
nantes la forma de los anillos anuales: si son undulados, cir- 
cularcs 6 excentricos; el olor. pcnctrante 6 no, y el color del 
duramen, pardo 6 carmesi, etc., etc.; dandose el caso de que 
para el tejo se asig-ne, por unos el primero, y por otros el se- 
g'undo de los dos colores; teniendo {'imbos razon, pues los dos 
presenta seg'un que este recien cortado 6 no. A primera vista 
se conoce el poco valor de estos caracteres, pues la forma de 
los anillos dependc de mil causas, diferentes de la especie, y 
no se ]iuede apreciar en la madera lal)rada; el ulor desaparecc 
con el 1i('iii})o, y se le jiuchIc dar, n moditicar a voluntad; y el 
color cambia tambien con el tiempo, y se pucde pintar artifi- 



(43) Castellarnau. — TALi.o pkl i'insapo. ii3 

cialmeiite; v si caractoriza al (UiraiiuMi, nada dice ro^^pocto do 
la albura, sieiido, por lo taiito, uii caractpr solo a iiiodias. A 
pcsarde estos inconvenientes, las chives de Nan-dling-cr, im'is 
6 m^nos modificadas, son las que se vieiien copiando en casi 
todas las obras que trataii de la detcrminacion pWictica de las 
raaderas, sin que se adelante un paso; y liasta el presente no 
conozco ning-una que haya eniprendido la marcha por distinto 
camino. 

En el cuadro analitico de los g-6neros de coniferas espano- 
las (1) que pong'o k continuacion, he tratado de reunirlos ca- 
ract^res ([ue me han parecido m^s constantes, y & la vez fdciles 
de observar, y quo permitan la determinacion de una peque- 
nisima cantidad de niadera, aunque haya sido modificada de 
diversas maneras, con tal de conservar sus elementos histo- 
16g-icos. 

Xo me ha sido posibleexaminar todas las especies espanolas 
del g-enei'o Junipenis; y los caracteres g-enericos, los he sacado 
del estudio del commimis, nana, oxycedrus, y SaUna. La ma- 
dera del pinsapo, de que me he servido, precede de la Serrania 
de Ronda, y el pinabete de distintas localidades espanolas y 
extranjeras; y de buena g-ana hubiera comprobado los carac- 
teres en g-ran niimero de ejemplares, pero la falta de tiempo, 
y, m^s que nada, la dificultad de procurarmelos, no me lo ha 
permitido. 

CONIFERAS. 

Madera constituida casi exclusivamente por vasos aureola- 
dos y radios medulares; sin fibras, ni otros vasos distintos de 
los aureolados, excepto en el xilema primario. 

A. Madera con canales resiniferos PiNUS. 

B. Madera sin canales resiniferos. 

a) Poros aureolados siempre en una sola fila; los 
mayores de 0'"", 015. 

-\- Vasos de primavera y otoSo con un kilo es- 
piral bien marcado ; sin parenquima lefioso. 
Radios medulares de 1 d 25 celdillas de al- 
tura Taxus. 

( 1 ) V6ase: Coniferas y amentdceas, por D. M&xirao Laguna. Madrid, 1878, 



444 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (44) 

+ -f- Vasos aureolados sin hilo espiral; entre ellos, 
y dispuestoB sin ningun 6rden, varios hilos 
de parcnquima leTioso. Radios medulares de 

1 d 1 celdillas de altura Juniperus. 

h ) Poros aureolados de los vasos de primavera en 

una y dos flas; los maj'ores pasan de 0""", 020.. Abies. 

G^NERO ABIES. 

En la union de la madcra de otofio y la de primavera, 

varios hilos del parenquinia lefioso A. Pectinata, D.C. 

Sin hilos de parenquima, &, si existe alguno, es por ex- 

cepcion, y degenerado (1 ) A. Pinsapo, Boisr. 

En el pinsapo, enebro y pino, he observado alg'ima vez, en 
los dos 6 tres iiltimos vasos de otofio, iin liilo espiral; y Schaclit 
hace notar lo mismo en el abeto. Esto parece que deberia qui- 
tar valor al canVcter del tejo, pero no es asi, pues nunca la es- 
piral se ve en los vasos de primavera, y Ann en los de otoiio 
no es posible confundirlas, pues son de un tipo complctamente 
distinto. 

La madera del pinabete j del pinsapo son muy parecidas; y 
solo despucs de examinar muclios cortes de una y otra espe- 
cie, me lie decidido a sefialar su car^cter distintivo ; que le 
falta, no obstante, ser comprobado por otros observadores, m^s 
competentes, para tenerle por bueno 3' verdaderamcnte carac- 
teristico. 

Los hilos de parenquima Icfioso son faciles do observar on el 
corte radial de pinabete — en los Juniperus en el radial y tan- 
g-encial ; }'■ para que se pueda formar una idea de su rareza 
en el pinsapo, dir6 que en varios cortes, que liacian un con- 
junto de 7 centlmetros cuadrados — superficie enorme, tra- 
tiindo.se de observaciones microsc6pica.s — solo ho visto ol hilo 
cclular que representa la fig'ura 9 de la lamina xv. producido 
l)or la dog'onoraoion de la cxtromidad de nu tra<iiieido; mien- 
tras ([ue on el pinabete los he encontrado sioiiipn> v\\ todas las 
lineas de separacion de las formaciones de otofio y primavera. 
En el corte transversal .se di.sting-uen tambien con facilidad las 
dos espccies, pues en la linea de separacion de los anillos 

( 1 ) Vf'ase el pfirrafo: c) Pardnquima lenoso. 



(45) Castellarnau. — tai.u) i>ki. imnsapo. 4« 

anualos del pinabete se veil las ccldillas de pareiK^uima, que 
se disting-ucii de los vasos \wr su iiiag-nitud y furiiia, y ade- 
iniVs porqiie muclias de ellas prescutan el tabiquc de separa- 
cioii horizontal puiiteado. 

Oti'os variu.s caractcres distiiitivos, de menor importaiicia, 
pudi'ia citar; pei'o creu son suficientes los expucstos para dis- 
tin^'uir las dos especies. 

Cambium. El cambiun puede considerarse como una conti- 
nuacion del prucambium , pues al transformarse 6ste en xile- 
ma y floema, queda entre las dos rcgiones una faja de tejido 
meristemiforme, sin sufrirmodificacion alguna, que cs la que 
eonstitiiye el cambium de los liacecillos. Cuando estos, en ni'i- 
mero suficiente, se reunen para formar el primer anillo libe- 
ro-vascular, sus cambiums se unentambien, y constituyeu 
el anillo cambial, que por su parte interior da orig-en al xile- 
ma, por formacion centrifug-a, y por la exterior, y en forma- 
cion centripeta, al floema. 

Los cambiums parciales de los haces est^n separados por 
las liiladas de cambium radial^ procedentes del postcambium 
lateral de los liacecillos, que en union del cambium radial de 
los mismos, producen, en direccion centrifug'a 6 centripeta, 
los radios del xilema y del floema. Estos dos cambiums, el 
llbero-vascular y el radial , se diferencian perfectamente por 
su forma, lo mismo en el corte longitudinal que en el trans- 
versal. El primero, que da orig-en a los traqu6idos, vasos cri- 
bosos y par^nquima del floema, cuando existe, esla compuesto 
por celdillas muy alarg-adas, 6 mejor, por la reunion de tubos 
prism^ticos, colocados en sentido long-itudinal, y en los cuales 
se opera la division paralelamente k su eje. Su seccion trans- 
versal es rectangular, y 4 veces, pentag-onal 6 exagonal, por 
el truncamiento de uno 6 dos de sus ^ng-ulos; pero siempre el 
lado que 6ste produce es muclio menor que los dem&s, de modo 
que su forma g-eneral continua siendo rectang-ular; y en su con- 
junto no presenta espacios intercelulares. El cambium radial 
est4, por el contrario, alarg-ado en sentido radial^ y su divi- 
sion se verifica por caras perpendiculares k esta direccion. En 
el corte longitudinal se presenta en forma de celdillas cilin- 
drico-alargadas , en serie lineal, y sobrepuestas en varias lii- 
ladas, contenidas todas ellas en un piano radial; y en el trans- 
versal , forman una sola fila de celdillas. 



41G ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4fi) 

En el pinsapo se piiede estiidiar fAcilmente la region del 
cambium, con tal de que los cortes sean suficientemente 
delgados. En la glicerina se conservan bien: y para colorar- 
los he empleado el rojo de anilina 3' el Indig-o. El reactivo 
Schultz, lo mismo que la disolucion de yodo y el Acido sulfu- 
rico, le altera. 

Las paredes de las celdillas cambiales no ejercen ning-una 
accion sobre la luz polarizada, pues el campo continua oscuro 
con los nicoles cruzados, lo que demuestra su composicion 
uniforme; pero k medida que se separan del centro de la re- 
g-ion, en el sentido del floema 6 del xilema, van apareciendo 
las celdillas, pues su estructura no es ya tan primaria . y em- 
l)ieza h ser lamelar. 

Floema. En su estado durable se compone de tubos cribo- 
sos, par6nquima y radios medulares, siendo los primeros los 
que especialmente le caracterizan ; faltando por completo las 
fibras parenquimatosas, de paredes g^ruesas, flexibles y tena- 
ces, designadas ordinariamente con el nombre de filras del 
Uher,y que se emplean como materias textiles las de algunas 
especies. 

En el hacecillo procambial. k la vez que el g-rupo de vasos 
desarrollables , se producen en el extremo opuesto varias liila- 
das de vasos cribosos. que constituyen el floema primario; 
disting"ui(^ndose del que mc\s tarde forma el cambium en que 
carece de par^nquima. Estas hiladas son continuaciou de las 
del xilema, de modo que, en una misma linea radial, en la 
parte interna estin los vasos espirales y aureolados, en la ex- 
trema los tubos cribosos, y en el centro el cambium. El par^n- 
quimn no sucle aparecer hasta la formacion autumnal. 

a) Tulos crihosos. Como acabo de indicar, son el elemento 
caracteristico del floema, el primero que se forma , y el que 
continua desarrolUmdose, de uu modo reg'ular, durante toda 
la vida del ^irbol. Su carActer especifico consiste en que el cre- 
cimiento en espesor de sus paredes no es uniforme en toda la 
superficie, sino que en alg-unos espacios no se produce, que- 
dando en ellos solo la membrana primaria . de aspecto pun- 
teado y semejante a una criba. Estos espacios son jior lo co- 
mun circulares, yk veces en forma de corazon 6 tri^ng-ulo; y 
la resolucion de la membrana cribosa no la he podido obte- 
ner, k ix'sar (h^ ]ia])erla cxaminado con Inienos objetivos de 



(47) Castellarnau. — TALLo bf.l pins.wo. 4n 

correccion 6 inmcrsion dc Nacliot y Swift. Sicmpro so ino ha 
proscntndo con su nsixn-to cri])0S(). sin quo jamas haya ])0(li(l() 
disting-uir con claridad los poros, dado oaso dc (|uo cxisfnu. 

El reactivo Schultz ojorcc una accion muy marcada sobrc 
los vasos cribosus, y sine porfootamcnto para cl extunen del 
flocma. Colora su membrana priniaria de ig'ual manera de mo- 
rado claro. (juo ;'i los radios y al par^nquima; mi6ntras que, en 
las paredes de los niismos, va creciondo la intonsidad del color 
en las capas interiores , hasta convertirse casi en ncg-ro en la 
m&s interna. Este reactivo favorece la vision de los espacios 
cribosos, pues como ostdn formados por la membrana prinia- 
ria , toman el color morado claro, y se destacan bien en el fondo 
casi negTode la capa interna. Por desg*racia, hincha y altera 
las paredes; asi es que solo sirve para hacer muy aparente su 
existencia, pero de ning-un modo para su estudio. 

Con la disolucion de yodo y el ^cido sulfurico dan los tubos 
cribosos la reaccion de la celulosa pura, pues se coloran de 
hermoso azul, que cambia de intensidad seg-un la mayor ome- 
nor concentracion del jicido, y sigue todas las g-radaciones, 
desde el celeste hasta el de cobalto; y esta ultima es dificil de 
obtener, conservando la forma del vaso, pues para ello espre- 
ciso emplear el 4cido en un estado de concentracion tal , que 
si no se tiene muclio cuidado, y se hace la operacion con ra- 
pidez, la celulosa se disuelve por completo, y se colora de azul 
todo el campo del microscopio. La capam^s interna de la mem- 
brana, lo mismo que el contenido de las celdillas radiales y 
parenquimatosas, se colora de amarillo parduzco, excepto los 
g-r^nulos de almidon , que toman el color caracteristico de las 
sustancias amil^ceas. 

En el corte transversal, obran las paredes de los tubos como 
sustancias anisotropas. Presentan la polarizacion blanca,y 
esta propiedad las distingue perfectamente del cambium y pa- 
rt^nquima cortical. 

Los vasos cribosos, producto del procambium, son notable- 
mente m^s pequeiios que los de formacion posterior, de con- 
tornos mks redondeados, y conservan por mtis tiempo su con- 
tenido protopl^smico, como puede observarse en el corte de 
un hacecillo en Junio, empleando el picro-carminato. El inte- 
rior de los vasos del extremo cortical, que son los primera- 
monte formados, toma el color carmesi, que se destaca per- 



448 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (48) 

fectamente de las paredes blancas, mi^ntras que en los denies 
permanece incoloro. 

En el liacecillo j6ven la disposicion de los tubos es reg-ular, 
en series radiales ; y los grupos contenidos entre dos radios 
tienen la forma decuna, con su base apoyada en el cambium; 
forma que necesariamente ha de resultar atendido k que el 
numero de hiladas radiales es el mismo, y decreciente el ta- 
mafio de los elementos, como acabo de decir: pero pronto cesa 
esta disposicion , porque las dimensiones de los tubos que for- 
ma el cambium , son uniformes. Ent6nces aparece el elemento 
parenquimatoso. 

Como la zona cortical , en cuyo contacto estan los elemen- 
tos del floema primeramente formados , tiene por necesidad 
que seguir el desarrollo en didmetro, por medio de un creci- 
miento intercelular^ preciso es que sus elementos seinterpon- 
g-an entre los tubos cribosos, puesto que 6stos, una vez for- 
mados, no son ya aptos para sufrir modificacion alguna. A 
consecuencia de esto, en los cortes tang-enciales, dados en la 
reg-ion limite entre la zona cortical y el floema , se veu los pri- 
meros vasos cribosos serpenteando por entre el par^nquima 
cortical y las vesiculas g'landulosas ; y en las cortezas viejas 
se encuentran completamente separados del floema, y rodea- 
dos por todas partes de celdillasparenquimatosas. 

Estos grupos de vasos ;, efecto de la presion mec^nica , estdn 
deformados , y como desliechos entre los elementos corticales; 
y muclias veces s61o son reconocibles en los cortes transver- 
sales muy delgados, empleando la luz polarizada. Con los ni- 
coles cruzados aparecen, en el campo oscuro, de un vivo co- 
lor bianco, con reflejos sedoso-anacarados. 

La mezcla de estos grupos floemicos con la zona cortical , 
va aumentando lentamente con la edad del irbol, llegando d 
constituir una zona intermedia^, en cuya formacion toma gran 
parte la accion mccanica; y son el origen de lasceldillas leno- 
sas, como se veraluego. 

En lo restante del floema continuan los vasos en series or- 
denadas^ en direccion radial, interrumpidas solamente por las 
hiladas de parenquima y los radios; y su seccion tiene la forma 
mas 6 menos rectangular, que se alargapor la presion que los 
elementos nuevamonte formados ejercen sobre los mds an- 
tiguos. 



(ijj) Castellarnaii. — t.vllo del pinsapo. 449 

h) Parenquima del flocma. Si s61o se atendiese k la forma 
d(» los olcnuMitos para oarnctorizar los tojidos, no lia])i'ia razon 
al^'una i)ara separar do los radios ol i)aren(iiiiina, piios siis cel- 
dillas en naila esencial ditirrcMi; pcn-o toniondo en cuenta mas 
bien que la forma, las relaciones de posicion y orig-en , no 
pnede m^nos de considerArseles como tejidos complctamente 
diferentes. El parenquima precede del cambium llbero-vascu- 
lar. y el sentido de sn desarrollo es long-itudinal, mi6ntras que 
los radios tienen su orij^-en en el cambium radial, y su creci- 
miento se efectua en direccion perpendicular k la anterior. 

El parenquima se encuentra entre los vasos cribosos, dis- 
puesto en series long-itudinales; y su aspecto, en los cortes 
radial y tang-encial, es el de un larg-o tubo dividido por tabi- 
ques perpendiculares. Esta forma responde k su orig-en y 
mode de formacion. pues cada fila vertical no es otra cosa que 
una celdilla del cambiun. ig-ual k las que orig-inan los tubos 
cribosos, modificada por los tabiques transversales. La fig'ura 
de cada celdilla es un cilindro recto, doble alto que ancho, ex- 
cepto las que ocupan las extremidades de las series, que est^n 
truncadas por un piano inclinado; y el conjunto de ellas, 6 
sea cada hilada vertical, tiene la misma forma que los vasos. 
Sus paredes son sencillas; sin puntos, poros ni rayas; y su 
contenido, protoplasmico primero, se convierte pronto en ami- 
laceo. En alg-unas se desarroUan cristales de oxalato de calcio, 
y cuando 6stos llenan por completo y exclusivamente toda su 
cavidad, constituyen las celdillas cristaliferas. 

El parenquima primeramente formado esta en contacto y 
mezclado con el de la zona cortical, por efecto del desarroUo 
intercelular; pero el que se produce lu^g-o , desde el segundo 
ano, se encuentra dispuesto, con bastante reg-ularidad , en hi- 
ladas conc6ntricas de una sola celdilla de espesor. 

c) Celdillas cristaliferas. Los cristales de oxalato de cal- 
cio estan repartidos con profusion en el tallo del pinsapo. Los 
he visto, en m^s 6 menos abundancia, en la forma parenqui- 
matosa de los tres sistemas , si bien en ning-una parte en tanta 
cantidad como en el parenquima floemico. Por eso me ocupo 
de ellos linicamente aqui, pues de otramanera, tendria que 
repetir lo mismo al hablar de los radios, tanto del floema como 
del xilema, del parenquima cortical, etc., etc.: pues en todas 
partes presentan id^nticos caract^res. Para estudiarlos bien, 

ANALKP I)E HIST. NAT.— IX. gQ 



450 AN ALES DE HISTORIA NATUBAL. (50) 

lo mismo que las celdillas que los contienen, ea precise exa- 
minar cortes delg-ados del floema de una rama de cinco 6 
sets afios, Eu el taiig-encial, sobre todo haciendole pasar por 
una liilada de parenquima, se ven multitud de celdillas llenas 
de cristales, que, {i la luz polarizada, presentan un mag-nilico 
aspecto, pues materialmente parece el campo neg-ro del mi- 
croscopio sembrado de rubies, topacios , esmeraldas y zafiros, 
que se destacan hermosos y brillantes. 

Cualquier celdilla parenquimatosa puede contener cristales 
mezclados con las sustancias aniilaceas y la clorofila,y asi 
suelen Averse en la zona cortical; pero en el floema, las celdi- 
llas cristaliferas no contienen otras sustancias, excepcion 
becha de una materia amorfa , de color pardo, y de naturaleza 
probablemente g"omosa — insoluble en el alcoliol y el cloro- 
formo — que llena todo el espacio no ocupado por los cristales, 
y en la cual parecen incrustados. 

Inmediatamente despues de la yema terminal, /intes de que 
la ramilla baya adquirido todo su crecimiento en long'itud, so 
ven ya alg-unos cristales en las celdillas del parenquima floe- 
mico, que poco k poco pierden su contenido nutritivo, y no si- 
g'uen el desarrollo normal de las dem^s. Sus paredes quedan 
m^is delg-adas, adaptandose 6 los gTupos de cristales que con- 
tienen; y su desarrollo en mag-nitud es inferior, sobre todo en 
di4metro; de modo, que no ocupan todo el sitio que deberian, 
si sus dimensiones fuesen reg-ulares, quedando alg-unos espa- 
cios vacios entre ellas y las celdillas de su alrededor. Las del 
limitc externo del floema sobre todo, quedan tan rudimen- 
tarias, que en el corte radial aparccen casi linealos y de as- 
pecto filiforme,. asemejimdosc la luz polarizada a un sartal de 
piedras preciosas. 

Los cristales nunca se presentan formando drusas o incrus- 
taciones, sino siempre aislados, 6, a lo mas. reunidos de dos 
en dos. Ni el acido acetico ni el sulfi'irico diluido tienen accion 
sobre ellos, lo ([ue excluye el carbonato de cal. Sus dimen- 
siones son, por termiuo medio, de 3 a milesimas de milime- 
tro, y su forma g-en era 1 un ])risma cuadrangular. 

Para observarlos bien es precise emplear un buen objetivo 
de V* 'i Vr. '^^ pulg-ada, y fijarse unicamente en aquellos que 
presentan una de sus caras perpendicular al eje optico del mi- 
croscopio, ]:)ues de olm modn, los efectos de perspectiva indu- 



(ni) Castellarnau. — tali.o dkl i>insapo. 451 

ciriaii ;'i cM'nii'iv, \)c estn iiiiuun-a so a'O (jiio las earns 1i(Mion las 
fi^-uras o-oometricns sifj-iiicntes : rcctaiifi-ular — pasaiido por 
transitos iiisensibles h la cuadrada — paralologTi'imica y r6in- 
bica; y ademAs las de los cristales gemelos, de que me ocu- 
pare liieg-o. 

Sin oniploar la luz i)olari5ca(la. dificil me liuhiera sido detor- 
minar a iiuo l\)rma ci'istalog'ralica correspondian estas caras; 
poro con su aiixilio. y la cooperacion de mi amig-o y consocio 
nuestro, I). Rafael Brefiosa, creo haberlo conseguido, si- 
g'uiendo el metodo Indicado por Rosenbuscli en su Mikrosko- 
2)isc//e Physiograplde der petrograpMsch imchligen Mineralien, j 
tambien por M. Renard, en una nota inserta en el ultimo 
tomo publicado de los Anales de la Sociedad hchja de micros- 
copia (1). 

Con Ids nicoles cruzados ninguna cara permanece constan- 
temente oscura; lo que aconteceria con las cuadradas si per- 
tenecieran k una forma tetragonal; sino que, por el contrario, 
presentan cuatro extinciones y cuatro milximos de luz, cor- 
respondientes aquellas k posiciones rectang-ulares , y a sus 
bisectrices estas. Si fuese compatible el sistema exag-onal con 
la forma prismatica cuadrang-ular, esto le excluiria tambien. 

Continuando el ex&meU;, y viendo que relacion g-uardan los 
maximos y extinciones con las secciones de los nicoles, se ob- 
serva que, en las caras rectang-ulares y cuadradas, siempre 
que sus lados son paralelos a diclias secciones, bay extincion 
de luz, mientras que esta alcanza k su maximo en las cuadra- 
das, cuando lo son las diag-onales. En las caras paralelogT^- 
micas y r6mbicas, las extinciones tienen lug-ar cuando los 
lados forman un ^ng-ulo de 5° y 10° con las secciones princi- 
pales de los nicoles. Estos caracteres permiten excluir el sis- 
tema rombico; pues caso de que las caras r6mbicas y rectan- 
gulares pertenecieran a un prisma 6 doma, habria extincion 
en direccion de sus diag'onales; pues en diclio sistema los ejes 
cristalograficos coincideu con los de elasticidad. Quedan solo 
los sistemas mono y triclinico ; y excluido este por las caras 



(I) Despues de escritas estas lineas he visto en un trabajo de M. Portes, sobre la 
asparragina de las amigd&leas, inserto en el cuaderno de la Revue Internationale des 
sciences , correspondiente a Octubre de este ano , que se habia servido de un metodo 
andlogo, descrito por M. Fouque en la He'ctie des cours scientifiques. 



452 ANALES DE HISTORlA NATURAL. (52) 

rectang-ulares , linicamente al primero piieden referirse los 
cristales. 

Las caras rumbicas me embarazaron poralg'un ticmpo, pues 
no encontraba medio de reunirlas todas en una sola forma 
cristalografica, de modo que sus ejes g-uardasen la relacion 
debida con las secciones principales de los nicoles, en los 
maximos y extinciones de luz ; pero examin^ndolas con inks 
detenimiento entre los nicoles cruzados. observe en todas 
ellas una linea que une los puntos medios de dos lados opues- 
tos, y que divide la tig'ura en dos paralelog-ramos. Entonces 
la cuestion se me present6 sin dificultad;, pues vi que los cris- 
tales que presentaban caras rombicas eran una macla, com- 
puesta de dos individuos adosados en posiciones paralelas de 
sus ejes y constantes 6pticas, y que la combinacion de los tres 
pinacoides, representada por la formula o P. oc P oo. p ex, 
respondia perfectamente k todos-los caracteres. 

Las caras rectang-ulares y cuadradas corresponden al pina- 
c6ide basico OP , y al orto-pinac6ide oo P oo, cuyas aristas son 
respectivamente perpendiculares y paralelas, dos a dos, k la 
orto-diag-onal, que coincide con uno de los ejes de elasticidad: 
y de aqui que haya extincion cuando est6n colocadas parale- 
lamente 4 las secciones principales de los nicoles. Las caras 
paralelog-rc\micas pertenecen al clino-piuacoideoo F oo, cuyo 
4ng'ulo ag'udo, de75", marca la inclinacion de la clino-diago- 
nal con respecto al piano que determinan los otros dos ejes 
cristalog-r^ficos ; y sus lados forman con los de elasticidad 5" 
el mayor, y 10° el menor. En la lamina xv estan representadas 
las posiciones relativas de los lados con relacion a los ejes. 

Ademas de los cristales que acabo de describir, se encuen- 
tran otros muclios que forman maclas i)or yuxta-posicion, com- 
puestas de dos individuos, colocados en posicion simetrica 
con respecto a sus ejes cristalog-r&ficos. El piano de macla es 
el orto-pinac6ide; y vistos por las caras del clino-pinac6ide, 
jiresentan la forma de un liierro de lanza. Estos cristales son 
analog-OS a los que con frecucncia se observan en el yeso, con 
la diferencia do (|ue los orto-pinacoides estAn sustituidos por 
el prisma fundamental x P, y los jjiiiacoides basicos, por la 
hemi-i)iramide — P. 

El oxalato de calcio es una sustaiiria dimurj'a . y cristaliza 
en el sist(Miia tetrngoiial u iiioiutclinico, segiin (|ue teng'a tres 



^Ri) Castellarnau. — iam.o i)i:i, imn.sai'o. 41,^ 

6 una molecula do a^-ua. Kii cl casu prescntc su Inrmula ps 
C'^ 0* Ca, H*0. Kn la mayor parte do coniferas he visto siem- 
pre esta sal cristalizada en ig'ual forma qne en el pinsapo , h 
diferenria de lo (jue aeontece en otras I'ainilias. que pre- 
senta octaedros y pirt\mides. En una preparation dcAcer pla- 
tanoides que poseo , forma pirdmides monoclinicas, combina- 
das con el pinacoide basico P, y que k menudo se unen en 
hermosas maclas per penetracion. 

d) CeldilJas ligmficadas. Scliacht habla , en su tratado 
del microscopio aplicado a la anatomia ve<j;-etal, de las celdi- 
Uas secundariaa del liber; y aunque da una descripcion muy 
lig*era, y no la acompana de ning-una fig-ura, creo que pue- 
den referirse a ellas las celdillas lig-nificadas que se encuen- 
tran en abundancia entre el floema y la zona cortical del pin- 
sapo. Dice ademas , que la liistoria de su desarrollo es desco- 
nocida; y no se si sera demasiado atrevimiento el mio, al pre- 
tender darla , pero como en este trabajo me he propuesto con- 
sig-nar todas mis observaciones relativas al pinsapo, no dudo 
en hacerlo, dejando a las personas competentes que las apre- 
cien en lo que yalg-an. 

Ante todo har6 notar, que si no fuese por su origen, m^s 
bien deberia ocuparme de ellas en la zona cortical que aqui, 
pues la mayor parte de las veces estan rodeadas por el paren- 
quima de esa reg-ion; y tambien que el nombre de celdillas 
es poco propio, porque, en realidad, no les convienen los ca- 
racteres celulares, ni por su g-enesis, ni por su forma. 

En el corte transversal de una ram ilia de tres 6 cuatro aiios, 
en el limite del floema y la zona cortical, se observan alg-unas 
celdillas de paredes tan espesas, que casi desaparece su cavi- 
dad; presentando el aspecto de una masa angulosa muy re- 
fringente, formada por capas conc^ntricas , y rodeada, por lo 
reg-ular, de celdillas parenquimatosas. Su numero aumenta 
con la edad ; y en las cortezas viejas constituyen una faja de 
consistencia lehosa , que proteg-e al floema. 

La estructura de las celdillas lig-nificadas es en extremo em- 
brollada; pero despues de examinar muchas ag-rupaciones , 
con los diferentes efectos producidos por la luz oblicua y po- 
larizada, y de separarlas del par^nquima quelasrodea, por el 
procedimiento de maceracion de Schultz, se lleg-a k compren- 
der que est^n formadas por la reunion de varios tubos reple- 



451 ANALES DE UISTOKIA NATURAL. (54) 

g-ados irreg-ularmente varias veces sol)re si mismos; y nada 
encuentro mejor k qu6 campararlas y daruna idea de sucons- 
titucion, que a la masa intestinal de los vertebrados. Los re- 
plieg-ues no siempre se liacen exactamente , sino que a veces 
dejan espacios vacios, que son los que se toman por la cayi- 
dad delas celdillas (?). 

Por la descripcion que acabo de hacer, se ve, pues, que no 
hay tales celdillas— ^lo m^nos 6sta es mi opinion— y, por lo 
tanto , con m^s propiedad podria llam^rseles masas ligmfica- 
das del Jloema. En las l&minas que fig-uran al final de este tra- 
bajo , represento alg-unas de estas masas, que lie dibujado de 
entre las pocas que dejan ver con claridad su estructura. 

^,CuM es el orig-en de donde uacen las celdillas lig-nificadas? 
Para mi no ofrece duda: los tubos cribosos. Paso k paso puede 
seg'uirse su formacion . examinando g-ran numero de cortes 
dados en las tres direcciones, en cortezas do distintas edades. 
El parenquima continua su desarrollo despucs de su forma- 
cion cambial, mientras que los tubos cribosos no; y, efecto 
de esto, en la region m4s exterior del tloema se separan de la 
masa g-eneral varias porciones de tubos cribosos, que por causa 
del desarrollo intercelular del parenquima son comprimidos 
desig-ualmente en todos sentidos, y oblig*andolos ^repleg-arse 
sobre si mismos, producen las masas cuya estructura ho des- 
crito. La lig-nificacion de la celulosa es un fen6meno posterior. 

La luz polarizada es de g-ran recurso para estudiar el desar- 
rollo de las celdillas lig-nificadas, pues con su auxilio se dis- 
ting'uen perfectamcnte las masas informcs de tubos cribosos, 
separadas de las deniiis por tejido parenquimatoso ; y en los 
cortes vcrticales, se ven alg-unas veces tubos que consorvan 
todavia su forma , on medio de los que la ban perdido ya. 

No es raro ver celdillas ramosas , de paredes g-ruesas y lig-- 
nificadas, en distintas partes del tallo del pinsapo. Con fre- 
cuencia las ho observado en el parenquima cortical, y en el te- 
jido modular do las ramillas j6venes; pero su orig-en y desar- 
rollo nada tienen que ver con el caso actual, pues son verdade- 
ras celdillas, con varios puntos de crocimiento terminal; y su 
formacion se verifica de la misma manera qne describe ."^achs 
para las que se encuentran en las hojas de la camelia. 

e) Jiddios del jioema. Antes de que el cambium fnncione 
como tejido g-encrador, solo los radios procambiales se en- 



(55) Castellarnau. — tallo I)i:l i'insai>o. 455 

cuentran en los liacecillos; pero, desde aqiiel momento I'nii- 
camoiitc so producen los cambiales. Su formacion tiene liin-ai- 
de un modo i^'ual <'i los del xilema, y, per lo tanto, no la dcs- 
cribir(^ aqiii; pcM'o mia voz fui-Diados. so disting-ucn do olios, 
porque sus paredcs no estan jamas lig-nitioadas, y su croci- 
niicnto es uniforme, razon por la cual no prcscntan puntuacio- 
nes de ning-un g-enero. Las celdillas que los componen tienen 
el mismo dit'imetro que las del xilema, pero su long-itud es 
mucho menor, y su forma no tan cillndrica, sino que, adel- 
g-azada on las oxtromidades , prosentan los radios , en el corte 
trasvorsal , un aspecto alg'o moniliforme. 

Los radios flo(^micos se continuan sin interrupcion desde el 
cambium k la zona cortical, con cuyo parenquima se mezclan 
y confunden; pues cabalmente la parte que est^ en contacto 
con diclio parenquima es la m6s exterior, nacida delprocam-- 
bium , y formada por celdillas isodiametrales. 

Las celdillas radiales contionen siempre clorofila, y sirven 
dedep6sito a las materias amih\ceas. 



SISTEMA MEDULAR. 

Al tratar de los derivados inmediatos del meristema primi- 
tive, lie expuesto ya el orig-en del sistema modular, y on ol 
parrafo ej Fstereema, he marcado las relaciones que g-uarda 
con este; de modo que al presente s61o me resta seg'uir su dos- 
arrollo hasta que constituye la verdadera m^dula. 

El tejido que ocupa ol contro de una yema, durante su re- 
poso, esta formado por celdillas ov6ideas, prolong-adas y en 
disposicion horizontal, que por su parte superior se continiian 
insensiblomento con el meristema primitivo , y por las late- 
rales, y en transito m^s brusco, con la capa de procambium. 
La accion del picro-carminato indica desde lueg'O que no se 
encuontran en ol mismo ostado quo los meristemas que le ro- 
dean, pues el utriculo primordial de sus celdillas so contrao, 
y reduce & un g-lomerulo de color carmesi; miontras que en 
las celdillas meristemicas no se observa contraccion alg-una, 
sino que, por el contrario , continuan trasparentes, y de un 
vivo color escarlata. Este tejido forma el armazon de la yema; 
y k la vez que de sost^n, debe servirle de deposito de sustan- 



456 AN ALES DK HISTORIA NATURAL. (56) 

cias nutritivas, pues con el cloro-yoduro de zinc he visto den- 
tro de las celdiilas alg-unos puntos niorados , que deben ser 
pequenos granules amil^ceos. En la parte inferior de la yema, 
y en su limite con la ramilla, una capa horizontal de celdillas 
de igual forma, pero mas apretadas, y de paredes mas g-rue- 
sas, separa esta formacion del tejido fundamental medular que 
acaba de producir. 

De todos los sistemas de tejidos estables que forman el tallo 
del pinsapo, el mas sencillo, y el I'lnico que se deriva inme- 
diatamente del meristema primitivo, es el medular. Despues 
de su nacimiento no se verifica en 61 g-eneracion alg-una, 6 por 

10 menos , no he podido observar ning-una celdilla en estado 
de division, ni en condiciones a prop6sito para que pueda 
efectuarse; y sus modificaciones y crecimiento son exclusiva- 
mente debidas al desarrollo individual de sus celdillas. Son 
6stas, al salir de la yema. y en corte horizontal, ovoideas y de 
dimensiones bastante diferentes, puesto que alg'unas tienen 
50 milesimas de milimetro, mientras que otras apenas lleg-an 
k 15. Poco k poco su forma reg-ular se altera, y por lo comun. 
al acabar la ramilla su desarrollo es completamente irreg-ular: 
pero vuelve k su fig'ura primitiva al principio del seg'undo ano. 

En Ag'osto del primero el picro-carminato ompieza a tehir de 
amariilo sus paredes, que aumentan de espesor, excepto en 
alg-unos puntos, en los que es reabsorbida la membrana pri- 
maria, y forman, por lo tanto, poros abiertos. que son redondos 

11 ovales, de cinco milt^simas de diametro. 

PiU el i)rimer reposo veg-etativo la mayor ])arto de his celdi- 
llas meduhires estan llenas di^ alini(U)n. y contini'ian durante 
los primeros ahos sirviendo de deposito de sustancias nutriti- 
vas, sin experimentar mas cambio que el engTOsamiento y 
lig-nificacion de sus paredes. 



RESUMEN. 



¥ai los parrafos ])r(M'(Ml('nt('s he iiilciitndn .>^eg'iiir paso a paso 
la g-^nesis de todos los tejidos y cIimiumiIos anatomicos que 
componen el tallo del pinsapo, partiendo del meristema primi- 
tivo de la yema , como orig'cn comnn a todos ellos. Si se exa- 



(51) Castellarnau.— TAi.i.o del pinsapo. w 

minan con rosixn-toa su (luracidii, so vo que iinosdcscmpenan 
1111 \)i\\)c\ transitorio. inieiitras que otros oxistcn durante trxla 
la vula del individiio. l-lntre los ])rimeros se iiueden distiufi-uir 
dos elases: los tonnativos. cuvo olijeto es serviiMlc transitu eii- 
tre el meristema i)rimitivo y las pruducciones estables, y los 
transitorios, que desaparecen despues de liaber Uenado una 
mision tisiolo^-ira. Corresponden k los primeros: la capa der- 
mat6g-ena. el i)(M-i])lenia, el procambium y el tejido funda- 
mental cortical; y ii los s(^<i-undos la epidermis y los tubos 
celulares. 

Los elementos estables pneden tambien dividirse en dos 
g-rupos, seg-un que su g-eneracion se limite al primer perlodo 
veg-etativo, 6 bien continue form&ndose durante toda la vida 
del veg-etal. Eutre los primeros estan: los vasos espirales y 
punteados. el estereema y el tejido medular: yen lossegundos 
todos los restantes. 

Los elementos estables correspondientes al seg-undo g'rupo, 
esto es. aquellos que continuan produci^ndose mi^ntras el 
pinsapo vive, tienen diferentes orig-enes. Son cambiales los 
que constituyen el floema y el xilema; la formacion suberosa 
nace de la capa fel6g'ena, convertida en merivStema secundario; 
y los canales resiniferos y las ve.siculas gdandulosas tienen su 
origen en el parenquima cortical , que a la vez, y en cierta 
^poca del perlodo veg-etativo. por division celular produce 
tambien el crecimiento de la zona cortical. 

Sig-uiendo la clasiticacion de Sachs, la g-eneracion de los 
elementos celulares de todos los tejidos de que me acabo de 
ocupar, se efectua por division de una celdilla madre, sin con- 
traccion ni redondeamiento sensible de las celdillas hijas; y 
el tabique celular se forma a la vez, y despues de la division 
del protoplasma. 

Prescindiendo de las producciones que se derivan directa- 
mente de un meristema 6 del cambium , los tubos celulares 
nacen de la diferenciacion de una celdilla del tejido funda- 
mental cortical; las vesiculas g-landulosas, de las celdillas del 
parenquima, y los canales resiniferos de la disociacion local 
de los elementos parenquimatosos corticales. 

Para poder abarcar a la vez los distintos tejidos y elementos 
anat6micos de que me he ocupado , y al mismo tiempo para 
que sirva de indice y terminacion a este estudio, k continua- 



458 ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (58) 

cion pong-0 la lista ordeiiada de todos ellos, escribiendo, en la 
del estado durable, con letra bastardilla los nombres de aqiie- 
llos elcmentos 6 tejidos que solo se producen en la primeni 
edad dc la raniilla. 

ESTADO FORMATIVO 

(Al salir de la yeraa.) 
Epidermis. 

Tejido fundamental cortical. 
Anillo libero-vascular. 
Tejido fundamental medular, 

ESTADO DURABLE. 

SISTEMA COKTICAL. 

Epidermis. 
Capa suberosa. 
Capa fel6gena. 
Felodermis. 
Zona cortical. 

a) Canales resiniferos. 

h) Tuhos cdulares. 

c) Vesiculas glandulosas. 

d) Parenquima cortical. 

SISTEMA VASCULAR. 
Xilema. 

a) Vasos esjnrales y punteados. 
h) Vasos aureolados. 

c) Parenquima leBoso. 

d) Radios al xilema. 

e) Estercema. 
Cambium. 

a) Cambium libero-vascular. 
bj Cambium radial. 
Floemo. 

a) Tubos cribosos. 

b) Parenquima. 

c) Celdillas cris-taliferas. 

d) Celdillas lignificadns. 
c) Radius del liuLiiia. 

SISTEMA MEDULAK. 
Trjido medular. 



(59) Castellarnau. — tallo dul pinsai'o. 459 

Explicacion de las l^minas. 

LAMINA Ml. 

Fi^'ura 1/ Corto axial do mm voma. al acahardo producir cl 
dosari'ollo lon-i-iludinal do la ramilla: A. mcristoina primitivo, 
que forma ol vertice de veg'etacion; B, escamas i)i'otect()ras de 
la yema; a. eapa dermatog'eiia; c, peribleiiia; d, proeain- 
])iiiin : 7j. tejido fundamental medular, derivado directamente 
del meristema primitivo; y, rudimcnto foliar, del eual nace 
un liacecillo procambial , qut^ se un(^ a la eapa de i)rocambium; 
/i. escama protectora al princii)io de su desarrollo; /, grupo 
de celdillas que divide el tejido fundamental medular de la 
yema. del medular de la ramilla. 

Fig*. 2.' Corte axial de una yema, en Ag"o,sto, despues del 
complete desarrollo de la ramilla. Las letras tienen ig-ual sig- 
nificacion que en la fig-ura anterior. 

Fig-. 3." Celdillas de la capa dermatog-ena en estado de di- 
vision. El protoplasma se encuentra contraido por la accion 
de picro-carminato de amonio. 

Fig-. 4.' Corte de un rudimento foliar ff/, tig-s, 1." y 2.") de 
una yema en Ag-osto: a, capa dermat6g-ena , con alg-unas cel- 
dillas en estado de division; 5, tejido felog'eno, que forma todo 
el rudimento, enteramente ig-ual al periblema. 

Fig-. 5.^ Tejido fundamental medular pr6ximo a la yema de 
que procede. en corte longitudinal. El protoplasma esta alg-o 
contraido, efecto de la preparacion. 

Fig-. 6.* Tejido fundamental que ocupa el centro de la ye- 
ma, despues de haber 6sta producido el crecimiento anual, y 
en su periodo de reconstitucion. Efecto del picro-carminato, 
todo el contenido protoplasmico esta muy contraido, y forma 
un g-lomerulo en el interior de cada celdilla. 

Fig-. 7.* Epidermis de una ramilla al acabar su desarrollo 
long-itudinal, en Junio del primer afio. 

Fig-. 8.* Epidermis de una escama protectora , en un estado 
avanzado de cuticularizacion. 

Fig-. 9.* Epidf^rmis de una escama protectora, enun estado 
avanzado de cuticularizacion, de un tipo diferente del que 
representa la fig-ura anterior. 



460 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (60) 

Fig-. 10.* Corte perpendicular de la epidermis que repre- 
senta la fig-. 8.' 

Fig-. 11.* Corte long-itudinal de una escama protectora. Kn 
la parte inferior se ve la epidermis cuticularizada; y la supe- 
rior, que corresponde a la cara interior, la forman celdillas 
llenas de protoplasma , diferentes de las del tipo epidermico, 
aunque provienen de la capa dermatog-ena. p]l centro loocui)a 
el tejido fundamental. 

Fig-. 12.* Corte horizontal de la corteza . en el punto de in- 
sercion de una lioja: a, zona cortical; 1), felod^rmis; c, capa 
corchosa ; d. epidermis: h. hipodermis;/. cajja de tejido cor- 
clioso que separa el tejido fundamental de la lioja. del paren- 
quima cortical: y . tejido fundamental de la lioja;/, liacecillo 
vascular (arco foliar) comun a la lioja y al tallo. 

Fig-. 13.* Corte tangencial, que pasa por el parenquima floe- 
mico de una corteza de seis anos. Presenta dos celdillas cris- 
taliferas que se disting-uen de las demas por su contenido, y 
porque sus paredes son mas delg-adas, y no estan en continuo 
contacto con las adyacentes. La combinacion de los tres piiia- 
coides monoclinicos forma los cristales: las caras rectang'ula- 
res y cuadradas pertenecen al basico — y orto-pinacoide, las 
paralelog-ramicas al clino-pinacoide; las rombicas — reunion 
de dos paralelog-ramos — a una macla de dos individuos uni- 
dos por yuxta-posicion , paralelamente a sus ejes: y las de- 
m^s — dos clino-pinacoides — a una macla. tambien de dos 
individuos yuxta-puestos en posicion simetrica de sus ejes. 
Las celdillas ovaladas correspondeii a un radio floemico. 

Fig-. 14.' Corte transversal de una ramilla. en Ag-o.sto did 
primer ano: a . tejido medular: h, estereema: cc. radios post- 
cambiales, en directa comunicaclon con (d estereema. La i-e- 
g'ion lefiosa , en contacto con el estereema , la forman los vasos 
espirales y i)unteados. 

LAMINA XIII. 

Fig". 1.* Corte transMTsal de la rcg'ion cortical de una r.-i- 
milla. a] t(>rminar su desarroUo (mi long-itinl: a . e]iidermis: h. 
capa fcl(')g('na (luc acaba de ]>r()(liicir la ]triiii(M'a liilada coi- 
chosa; c. felodermis: r/. i)ai'cii(iuiiiia de la zona cortical; r. 
corte transversal de los tubos celulares. 



(61) Castellarnaii. — tm.lo T)v:t. imnsai'o. im 

Fi<;". 2." ('()rt(> transversal do la r(>f4'i()ii Ic^iMiiiKMilaria dc una 
ramilla rnJiiuU) ilcl so-i'iindo ano: a, t'piilerniis cuticiilari/ada: 
b, capa corchosa: r. (•ai)a i'clon-ona produciondo una hilada 
corchosa por division do las ccddillas niadros; d. fidodrnnis. 

Fig-. 3." Corte lonn-itiulinal do la region tegunientaria de 
una ramilla de seis aiios, en la cual la epidermis ha dcsapare- 
cido: a, capa corchosa; b, capa fel6g'ena; c, felod^rmis; dye, 
paredes tang-enciales de toda una hilada de celdillas, fuerte- 
mente eng-rosadas. representantes de la perid(^rmis. La capa 
felog-ena no ha entrado todavia en actividad , y sus celdillas, 
lo mismo que las de la ultima hilada corchosa. estc'in llenas de 
almidon. 

Fig'. 4.' Corte transversal de un canal resinifero cmpezando 
k formarse: a, primer rudimento del canal, debido k una di- 
sociacion de las celdillas; b. celdillas que han de constituir 
las paredes del canal, y seg-reg-ar la resina; c, par^nquima 
cortical. 

Fig-. 5." Canal resinifero de una ramilla muy joven. 

Fig-. 6.* Corte transversal de un canal resinifero de una 
ramilla de cuatro anos: a, canal resinifero; b, celdillas secre- 
toras. 

Fig-. 7.^ Corte axial de un canal resinifero: a, corte de las 
celdillas secretoras; b, celdillas secretoras: c, celdillas que 
forman el armazon del canal. 

Fig-. 8.' Corte long-itudinal de un tubo celular . de una ra- 
milla en Ag'osto del primer ano. La membrana del tubo se ve 
desg-arrada en la parte superior , y las hiladas verticales de 
celdillas corresponden al par^nquima cortical. 

Fig-. 9." Corte long-itudinal de la extremidad de un tubo 
celular. 

Fig-. 10.^ Corte transversal de una porcion de par6nquinia 
cortical que contiene alg-unos tubos celulares, tratado por la 
disolucion de yodo y el acido sulfurico. La pared de los tubos 
esta muy eng-rosada y tefiida de azul, mi^ntras que su pelicula 
interior, lo esta de amarillo parduzco. 

LAMINA XIV. 

Fig". 1.^ Corte transversal de la reg-ion del cambium y 
floema de una ramilla de seis aiios: a. vasos aureolados del 



4G2 AN'ALES DE IIl?TOmA NATURAL. (G-2) 

xilema; h, celdillas cambiales: c. tul30s cribosos; d , radio del 
floeina; e, celdilla cristalifera;/, parenquima de la zona corti- 
cal. En este corte se ven adem^s, entre los tiihos cribosos. va- 
rias celdillas de parenquima floemico, y alg'unas cristaliferas. 
Fig". 2.* Corte tang'encial del tloema ^i los seis afios, Pre- 
senta dos liiladas verticales de parenquima y varios radios. 

Fig". 3." Yasos utriculosos observados en la zona cortical 
de una ramilla^ en Setiembre del primer afio. 

Fig'. 4.* Corte radial del parenquima de la zona cortical, pre- 
sentando una vesicula gdandulosa. A los dos lados de la vesl- 
cula, y dispuestas en hiladas verticales, seven las celdillas de 
primera formacion ; y k su alrededor las que se ban desarro- 
llado al mismo tiempo que ella. 

Fig". 5." Corte radial , dado en la reg-ion cortical de una ra- 
milla^ en Agosto de su primer ano, que demuestra el orig-en de 
las vesiculas g-landulosas. A ambos lados se ve el parenquima 
de primera formacion , que estaba en contacto con un tubo 
celular; }' en el izquierdo. varias celdillas 1). de formacion se- 
cundaria , se disponen 4 rellenar el sitio que jiutes ocu])aba 
^ste. Por la parte superior e inferior, unen ya las paredes 
opuestas, y las celdillas que bnn de formar las vesiculas g-lan- 
dulosas, empiezan h, diferenciarse. El protoplasma esta con- 
traido y formando un g"lomerulo, por la accion de la tintura 
de Indig-o empleada para el exAmen de la preparacion. 

Fig". 6.* Celdillas lig-nificadas del floema, separadns del pa- 
renquima que las rodeaba: a, corte long'itudinal, en el que pa- 
rece formada por un tubo repleg-ado sobre si mismo; h y c, 
cortes trasversales; d, corte trasversal de una celdilla lig-- 
nificadaen formacion. 

Fig". 7.° Corte tang-encial, que pasa por un g"rupo de vasos 
espirales y punteados del xilema primario. y por el estereema 
de nn;i raiiiiUa en Ag'osto del primer ano. A la izfjuierda se ve 
que las celdillas estcreemicas cambiau su desarrollo long'itu- 
dinal por el radial, a medida que se separan de los vasos,. con 
objeto de formar los radios postcambiales. Las mas proximas 
a las In'ujueas estan en disposicion vasiforuie. y i)(idrian cou- 
fundirse alg-iinas veces con los vasos punteados, si no fuese 
por las sustancias auiilaceas que contienen. 

Fig'. S." Corte radial, en la inadera de ])rimavera, (jue ])i'e- 
senta la union vertical de varios tra(|Ueidos. 



(63) Castellarnau. — t\t,t-o dva. pixsapo. -m 



Lamina xv, 

Fip-. 1." Corto trasver?;nl dc un hacccillo vascular, dc una 
ramilla iiiuy joven, antes de que sus liojas cstuvieson comple- 
tamente desari'uUadas: a . tejido medular: h, i)ostcainl)iuni; c, 
vasos punteados y espirales; d, vasos aureolados; e, paren- 
quima cortical;/, tubos cribosos; (/ , un radio floemo-xil^- 
mico. Este corte presenta: en la parte superior, el xilema del 
liacecillo; en la inferior, el floema ; }' en el centro, la reg-ion 
canibial. Kl pustcambiuni le envuelve i)or la parte superior y 
laterales. 

Fig'. 2/ Nacimiento de un radio i)rocambial; a, vasos espi- 
rales y punteados; J, tejido lenoso; c, radio. Se ve claramente 
que entre el radio y el estereema hay un g-rupo de vasos des- 
arrollables. 

Fig'. 3." Nacimiento de un radio postcambial. Bitiere esta 
fig'ura de la anterior, solo en que el radio pasa por entre dos 
g'rupos de vasos, y se continua con el estereema. 

Fig". 4."'' Corte radial del xilema de un liacecillo muy joven. 
Las celdillas de la izquierda pertenecen al estereema aim no 
completamente formado. 

Fig'. 5.' Grupo de vasos punteados, punteado-aureolados, 
espiral-punteados y espiral-aureolados. 

Fig'. 6." Pared de un vaso espiral-punteado, y punteado 
en corte oblfcuo. 

Fig' '7.^ Corte radial de parte de dos anillos lenosos, de un 
tallo dp 20 afios. que presenta la formacion de primavera k la 
izquierda, y la de otono ^i la dereclia. En la primera se ven los 
poros aureolados, en las caras radiales. colocados en una y 
dos filas; y en las tang'enciales, en los dos 6 tres ultimos tra- 
queidos de la formacion de otono. 

Fig'. 8." Corte radial, en el limite de dos anillos lenosos. En 
la parte superior presenta un radio medular, del que derivan 
dos celdillas, que simulan el parenquima lenoso. 

Fig-. 9." Corte radial, en el limite de dos anillos lenosos, en 
el que se ve la parte superior de un traqu^ido de primavera 
deg-enerada en parenquima lenoso. 

Fig-. 10." Corte de un poro aureolado de primavera. El piano 



464 ANALES DE HISTORIA KATUEAL. (64) 

de seccion es perpendicular a la membrana del vaso. y pasa 
por el eje del poro. 

Fig*. 11/ Aspecto que presentan los poros aureolados, en- 
tre los nicoles cruzados, siendo el eje del traqu^ido paralelo 6 
perpendicular al piano de polarizacion. 

Fig". 12." Aspecto de los poros aureolados, examinados entre 
los nicoles cruzados, empleando una lamina sensible de sele- 
nita quede el rojo de primer 6rden: PP, piano de polarizacion; 
R, color rojo; V, color verde. La parte blanca y sin sombra 
corresponde al amarillo. En B, el eje del traqu^ido es perpen- 
dicular al piano de polarizacion, y el eje de elasticidad de la 
selenita forma con diclio piano un ano-ulo de 10°. En C^ las 
mismas condiciones, s61o con el ^ng-ulo del eje de la selenita 
alg-o mayor, para que se vea bien la invasion del color verde 
en el seg'undo y cuarto cuadrantes. 

Fig". 13.' Aspecto de un poro aureolado visto entre los ni- 
coles cruzados . formando el eje de elasticidad de la selenita 
un ang-ulo de 90°-\-i^)' con el piano de polarizacion, y siendo el 
eje del traqu^ido perpendicular ^i dicho piano: PP. piano de 
polarizacion; R. color morado; A, color amarillo. 

Fig-. 14." Cara paralelogr^mica de un cristal de oxalato de 
calcio^ de una celdilla cristalifera , correspondiente al clino- 
pinacoide, que demuestra la relacion de los dos ejes de elasti- 
cidad paralelos k dicha cara, con sus lados. 



PREDOMINIO 



•R'^'^^li.l 



y 



DE LA 



ESTRUCTllRA WmiW EN LA PENINSULA IBflRICA. 



DOIT vj. nyn^^ci^HiEi^sonsr. 



(Seslon del 6 de Octubre de 1880.) 



El objeto del corte que acompafia k este trabajo, se reduce 
meramente k dar una idea general de la estructura dominante 
en nuestra Peninsula, 6 indicar alg-unas particularidades que 
6sta presenta, y que parecen coincidir con ciertos rasg-os dis- 
tintivos del esferoide terrestre que hacen vislumbrar la depen- 
dencia mutua de todos estos factores entre si , conio necesaria 
consecuencia del enfriamiento secular de nuestro g-lobo. 

Basta echar una ojeada a una carta g-eol^g-ica de la Penin- 
sula y con especialidad k la excelente que debemos al Sr. Bo- 
tella, para ver que los arrumbamientos dominantes en los di- 
versos terrenos que la constituyen, obedecen k dos direcciones 
que con lig-eras variantes se ag-rupan k uno 6 k otro lado de las 
dos lineas perpendiculares entre si de NO. k SE. y de NE. k SO. 
Por ejemplo, los g-neis de la Cordillera Central 6 Carpeto-ve- 
t6nica, se arrumban con frecuencia suma paralelamente k las 
crestas de los diversos eslabones que de NE. k SO. constitu- 
yen la cadena carpetana, orientacion que volvemos k ver con 
frecuencia en los estratos arc4icos constituyentes del d^dalo 
de montes del promontorio GalMco. 

Por el contrario, desde este extremo de la Peninsula y las 
costas septentrionales de Portug-al, se observa una serie de 
dislocaciones perpendiculares k esa direccion, que afecta k 

ANAtES DR HIST. NAT.— II. 31 



466 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

todos los terrenos paleoz6icos y k las considerables masas de 
granites y rocas arc^icas que por entre ellos asoman. y que 
se extienden sin interrupcion liasta orillas del rio Guadal- 
quivir. 

En el valle de este rio vuelven k aparecer los arrumbamien- 
tos de NE. a SO., pero en los dep6sitos secundarios y terciarios. 
y sulo en los estratos paleozuicos de la vertiente mediterr&nea, 
vuelven k verse indicios de arrumbamientos que se aproximan 
a los de la niarg-en dereclia de este rio. 

Podria de aqui deducirse que los terrenos secundarios y ter- 
ciarios se encontraban en Espafia orientados proximamente 
normales a los paleoz6icos, pero en el valle del Ebro y en todo 
el reino de Valencia estan los secundarios arrumbados pr6xi- 
mamente paralelos k las g-randes dislocaciones del pais que 
afectan asi a 6stos como k los paleoz6icos, direcciones que son 
dorainantes tanto en la Cordillera Ib(^rica cuanto en la Pi- 
ren^ica. 

Para liacer, pues, un corte g-eneral de la Peninsula, se tro- 
pieza con una g-rave dificultad al decidir cual es la direccion 
conveniente, a fin de que resalten cada cual con su valor los 
diversos fen6menos que entran como lactores en la estructura 
g'eol6g'ica de este extremo meridional del continente europeo. 

Es obvio que la direccion de NO. k SE. que nos mostraria la 
estructura del valle del Guadalquivir 3- de la Cordillera Carpe- 
tana, nos daria una bien pobre idea de los intimos detalles de 
la Mari^nica, mi6ntras que la perpendicular nos haria tal vez 
pasar })or alto la complicada estructura de Andalucia: y si liu- 
yendo de ambos extremos tomascmos la direccion meridiaiia. 
no se necesitaria ning-un g-ran esfuerzo para percibir que am- 
bas series de dislocaciones quedarian ignialmente deformadas. 

Considero por consecuencia que en cl i)resente caso no de- 
bemos cenirnos a una direccion determinada, sino que con- 
viene seg'uir aqiiella (juo mejor hag*a resaltar las dislocaciones 
dominantes en una 6 en otra zona, siendo en mi juicio evi- 
dente que se conseg-uir<\ asi una idea muclio m^s aproximada 
4 la verdadera estructura g-eol6g'ica del pais, que ateniendo- 
nos k seg-uir una direccion sistem4ticamente determinada. 

Corto. por consig-uiente. la reg-ion andaluza desde Marbella 
k Moron; de SE. a .\().; atravi(>s() liu'-go los depositos terciarios 
del Gua(lal(|nivir en la dirocciou meridiaiia hasta Penaflor. y 



(3) Macpherson. — KSTRrcTruA tniclinm. dk l\ peninst'la. 4fi7 

me incliiio hief^o al Nordesto nl cortnr la ConlilUM-a Marianica 
hasta rails alh'i de Almadcn. 

Desde este piiiito traslado el corte algniii tanto a Levante, y 
sig-uiendo otra vez pr6ximamente la direccion meridiana lle^^-o 
Gorillas del Tajo, en la eiiidad de Toledo, despues de corlar 
los ag-restes montes de este nomhre. 

Trasladu acjui otra vez el corte a Levante. y sig'niendo rio 
arriba per losdepositos terciarios de este valle, vnelvo k tomar 
la direccion meridiana liasta lleg-ar k los primeros estribos de 
la Cordillera Carpetana en las proximidades de la capital de la 
Monarquia. 

En este punto inclino el corte al NO. y atravieso esta Cor- 
dillera liasta niAs all^ de Santa Maria la Real de Nieva, tomo 
otra vez la direccion meridiana k traves de los dep6sitos ter- 
ciarios y cuaternarios de Castilla la Vieja, y lo termino k ori- 
Uas del Golfo de Gasciina, despues de atravesar la Cordillera 
Cant&brica per el puerto de Palombera y el Escudo de Ca- 
bu^rnig-a. 

Aunque la escala de este corte no nos permita descender a 
minuciosos detalles,. nos muestra sin embarg'o con alguna 
aproximacion, siquiera sea ^g'randes rasg'os. la estructura g"e- 
neral que domina en el g-ran promontorio de la Peninsula 
Ib^rica. 

Prescindiendo de detalles de secundaria importancia en 
aquella parte del corte correspondiente a la reg-ion andaluza, 
el conjunto se sintetiza en tres elementos principales. 

Constituye el primero la serie de plieg-ues y fracturas en los 
terrenos arc^icos y paleoz6icos que caracterizan k la vertiente 
mediterr^nea de Andalucla, y que con numerosas oscilaciones, 
tanto en su desarroUo horizontal como en el vertical, forma 
una no interrumpida banda que se extiende desde el Cabo de 
Palos al Estrecho de Gibraltar. 

El otro g-ran seg-mento que se dibuja en el corte, representa 
a su vez la serie de comprimidos terrenos secundarios y ter- 
ciarios, constituyentes de la anclia faja de sierras inconexas 
que desde la gran protuberancia formada per los Cabos de la 
Xao y San Antonio en el Mediterr^neo, se extienden hasta las 
playas oceanicas en la provincia de C4diz el tercer seg-mento 
visible en el corte, corresponde k la extensa zona de terrenos 
miocenos que rellenan ladepresion del Guadalquivir; dep6sitos 



468 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (4) 

que mi^ntras por su borde Sur descansan sobre las formacio- 
nes secundarias, por su borde Norte lo hacen sobre los anti- 
g-uos dep6sitos de Sierra Morena. 

Ya he dicho que desde Peiiaflor varla la direccion del corte 
al NE. , desde el cual la estructura del pais cambia por com- 
pleto: desaparecen los dep6sitos secundarios y terciarios con 
sus arrumbamientos de SO. k NE., y aparecen k su vez los ar- 
c&icos y paleoz6icos orientados pr6ximameiite normales k esta 
direccion , no obstante el seg"uir la linea de aguas vertientes 
de esta Cordillera una direccion que en su conjunto difiere 
poco de la de OSO. k ENE. , y queda lo que puede llamarse 
el fen6meno de Sierra Morena abruptamente cortado por el rio 
Guadalquivir. 

Al tratar de la provincia de Sevilla he tenido ocasion de iu- 
dicar el c6mo todos los fen6menos observados en ambas mkr- 
g-enes del rio conducen k sospechar la existencia de una gran 
quiebra anterior a la 6poca secundaria que desligo, lo que ac- 
tualmente forma la meseta central de lo que iba k ser el valle 
del Guadalquivir, dando lugar k la formacion del gran geosin- 
clinal de este valle. 

Atraviesa el corte desde Penaflor k Almaden tres de las cinco 
grandes dislocaciones de esta parte de la Peninsula; las cua- 
les como caracteristicas de la Cordillera Mari^nica, hacen 
aflorar el g-ranito y las rocas arc^icas por entre los grandes 
pliegues del siluriano; formacion^ que mi^ntras por un con- 
tacto aparece dominando k las masas granlticas, por el opuesto 
tiende k penetrar hacia su interior. 

De estas dislocaciones se llega a la gran extension de terreno 
terciario lacustre que cubre tan considerable parte de la Man- 
cha, aflorando de cuandoen cuando por entre sus casi hori- 
zontales estratos, islotes de pizarrasy cuarcitassilurianas, tes- 
timonio de que estas rocas siguen formando el subsuelo de 
esta parte de la Peninsula. 

Atraviesa despues el corte la Cordillera Oreto-herniiniana, 
complicado laberinto de montes, en donde se ven indicios 
tanto de las dislocaciones correspondientes k la gran zona que 
desde Galicia se extiende al Guadalquivir, con arrumbamien- 
tos de NO. k SE., como de las que en sentido normal de esta 
direccion, tan gran desarroUo adquieren en la opuesta ver- 
tiente del Tajo, en la Cordillera Carpetana. 



(5) Macpherson. — estbuctura uniclinal dk la peninsula, iop 

Corto esta Cordillera por las altas cumbres del Guadarra- 
ma. Una sucesion de g-ranitos y g'neis aparecerA. solo, que 
ostentan, sin en^bargo, uno de los mas bellos ejemplos de es- 
tructura uniclinal que pueden estudiarse. 

No obstante semejante predominio de rocas arc&icas, no 
es absoluto en esta parte de la Cordillera Carpetana. A poco 
reaparecen los dep6sitos paleoz6icos h&cia ambos lados de la 
Cordillera, y es de sospechar que en este mismo corte se en- 
cuentren tales sedimentos k profundidad no muy g-rande, por 
debajo del espeso manto de terrenos cuaternarios y terciarios 
asi de la vertiente meridional como de la septentrional. 

Los resistentes estratos del g-neis que forman con g-ran 
buzamiento al SE. las altas cumbres de Pefialara y Cabeza de 
Hierro, desaparecen en la vertiente septentrional por debajo de 
los dep6sitos cret^ceos que casi en la horizontal reposan en 
Segovia directamente sobre el g-ranito, y es de notar que k re- 
tazos de mayor 6 menor importancia, se encuentran manclio- 
nes de los sedimentos de esta 6poca, como perdidos aim por 
entre las mayores escabrosidades de la Cordillera , como su- 
cede por ejemplo en el valle del Lozoya. 

Estos dep6sitos k su vez desaparecen bajo el espeso manto 
terciario y cuaternario que cubre k ambas Castillas y que 
tan por completo ocultan los detalles de su estructura inti- 
ma, con especialidad en toda la vasta zona por donde conti- 
nuamos el corte , liasta que llegando a la Pena de Amaya 
se descubre ese centinela avanzado de la Cordillera Cant^bri- 
ca; Cordillera que si bien con id^ntico car&cter en su estruc- 
tura, presenta, sin embargo, una profunda distincion respecto 
a la manera como la estructura uniclinal se pone de mani- 
fiesto, pues en vez de ser su inclinacion meridional como en 
la casi totalidad de la Peninsula, es por el contrario septen- 
trional. 

Corto la Cordillera Cantiibrica precisamente en donde em- 
pieza la Cadena Piren&ica k reponerse de la curiosa depresion 
que experimenta en la zona Vascongada, tan to en su desar- 
rollo vertical, como en la profundidad de los terrenos que 
salen k\uz: depresion que puede considerarse como prolonga- 
cion, asi de la que da lugar al valle del Ebro, como de las pro- 
fundidades abismales del Golfo de Gascuiiay el Mediterr^neo. 

En esta parte de la Cordillera C&n tab rica, afloran solamente 



4-0 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 

los dep6sitos secundarios, y solo en la base de la Sierra de Hi- 
jar salen los paleozoicos, representados por el carbonifero; 
pero a corta distancia liacia el Poniente. van estos terrenos 
elev^ndose en el sentido vertical, liasta el i)unto de donii- 
nar easi en absoluto , en las niontafias Asturianas; constitu- 
yendo no solo los valles . sino las cumbres de esta ag-reste 
comarca. 

Uno de los lieclios de mayor iniportancia que del estudio de 
cste corte se desprende , es lo que puede llamarse la monoto- 
nia de estructura que lo caracteriza si se prescinde de detalles 
de secundaria importancia. 

Las g-randes dislocaciones de la Peninsula pueden, en ulti- 
mo resultado, todas ellas considerarse como meras oscilacio- 
nes del terreno, no s61o en el sentido vertical, sino k uno y 
otro lado de esta direccion , heclio que en esta parte de la cor- 
teza terrestre se pone de manifiesto por la mayor frecuencia 
con que se repite la particularidad de que los contactos nor- 
males en la escala ascendente se presenten marchando de 
Norte a Sur que viceversa. 

Ann prescindiendo de las g-randes Cordilleras, tales como la 
Pirenaica, la Serrania de Ronda y la Carpetana. en las que la 
especial estructura uniclinal presta carActer a tan ag-restes 
comarcas, en todas las dem4s dislocaciones de la Peninsula, 
se descubren indicios que inducen en ultimo resultado, a 
reducirlas k esta forma especial de contraccion. 

Tanto al ocuparme de los fenomenos dinamicos quo ban 
coutribuido al relieve de la Serrania de Ronda, como al lia- 
cerlo de la estructura de la Sierra Morena en el Esludio gco- 
logico y petrogrdfico del Norte dc la proiincia de Semlla, indi- 
que la especial config-uracion de aquellas partes de la Penin- 
sula, e bice resaltar la prepondcrante influencia que la estruc- 
tura uniclinal desempena en su constitucion; por consi- 
guiente, crco innecesario entrnr aliora en miuuciosos detalles 
concret^ndome solo k sefialar a g-randes rasg-os el como esta 
estructura so pone de manitiesto, en los que pueden conside- 
rarse g-randes jalones de la estructura geol6g-ica del pais. 

Los tres g-randes seg-mentos en que ya be diclio, puede di- 
vidirse el corte en su parte correspondientc al valle del Gua- 
dalquivir, reproducen en su conjunto estructura id^ntica a la 
senalada al estudiar cada uno de ellos en sus detalles. 



(7) Macpherson.— ESTRUCTL'RA UNICLINAL DE L\ peninsula. 4'71 

Se ve, por ejemplo, que los terrenos arcaicos y paleoz^icos do 
la base de Sierra Moreiia, biizan hkcin el interior de la depre- 
sion del Guadalquivir, cubiertos por el espeso manto de depo- 
sitos terciarios. Estos torrenos, que por su borde Norte reposan 
sobre las pizarras antig-uas, por el meridional se adosan contra 
la dislocada banda de terrenos secundarios y terciarios, cons- 
tituyente de la serie de inconexas sierras andaluzas, mi^ntras 
que este gTan seg-mento viene k su vez h chocar en anormal 
contacto contra el complicado conjunto de terrenos arcaicos 
y paleoz6icos de la vertiente mediterranea, repiti6ndose aqui 
en el conjunto de cada seg-mento la misnia estructura unicli- 
nal que se ha visto dominante en sus detalles. 

Id^ntica disposicion muestra el corte para la Cordillera Ma- 
ri^nica, y los g-ranitos de Garlitos hacen sospechar (|U0 por 
debajo de los dep6sitos terciarios de la Manclia, existe una 
dislocacion seniejante a las indicadas en el corte. 

En la Cordillera Oreto-herminiana se reproduce como en la 
Carpetana la estructura uniclinal que da en cierta manera la 
clave de la situacion de los valles del Tajo y el Guadiana; por 
ultimo, reaparece esta peculiar estructura con la misma evi- 
dencia, aunque con tendencia inversa en la caida para la 
Cordillera C&ntabro-piren^ica. 

Existe, pues, fundado motivo para decir que esta especial 
estructura uniclinal domina no s61o en los detalles de su 
constitucion intima, sino que es comun tambien para todas 
las dislocaciones que ban trastornado el suelo de la Peninsula 
Ib^rica. 

En mi juicio, una estructura que se presenta con tan g'ran 
g-eneralidad, en una extension considerable de la superficie 
terrestre, como el total de este g-ran promontorio iberico, no 
puede ser un accidente peculiar a una reg-ion determinada 
sino que por el contrario debe desempenar un importante pa- 
pel en la constitucion g'eol6g-ica del g-lobo; como efectiva- 
mente parece suceder. 

Hace ya cerca de cuarenta afios, que el g-ran Darwin ob- 
servaba con la penetrante mirada que le caracteriza, que la 
estructura uniclinal era dominante en los diferentes eslabones 
constituyentes de la g-ran Cordillera de los Andes en la Ame- 
rica del Sur. 

Durante un largo periodo, quedaron sus observaciones en 



472 ANALES DE HISTOllIA NATURAL. (8) 

el olvido, a semejanza de aquellos g-6rmenes que llegan a la 
tierra cuando aiin no se halla esta en condicionespropiciaspara 
an g-erminacion; pasaron los anos, teorias que daban en su 
tiempo perfecta explicacion de lo.s heclios hicieron su camino, 
nuevos datos sin embarg-o fueron abriendo mayores horizon- 
tes, 6 insuficientes aqu611as para dar cumplida explicacion de 
los heclios, concepciones mka &mplias se hicieron necesa- 
rias, y ^ la luz de estas se fue viendo que muchos de los hechos 
seiialados, pero que faltos de explicacion por las antig-uas 
teorias, habian quedado en el olvido, entraban perfectamente 
dentro de 6stas -k las que a su vez iluminaban con redoblada 
intensidad. 

Tanto en los dos cortes g-enerales que este profundo pensa- 
dor ha hecho y publicado en sus G-eological Ohservations of 
South America^ de la Cordillera de los Andes, uno por el paso 
del Portillo, y otro por el de Uspallata, asi como en el del valle 
de Copiap6, queda esta especial estructura perfectamente 
manifiesta. 

En la America del Norte se descubren tambien abundantes 
trazas de esta estructura, tanto en las inversiones de Montana 
y el Colorado, como en otros sitios de las montanas Pedrego- 
sas, puestos de manifiesto por los infatig-ables trabajos del 
Geological Survey of the territories of the U. S., bajo la inteli- 
gente direccion de J. V. Hayden. 

Resultado de una estructura semejante, tomada en su mas 
lata g-eneralidad, parece verse tambien en ladisposicion de los 
terrenos paleoz6icos con sus inclinados plieg-ues h^cia el Nor- 
deste de la reg-ion oriental de la America del Norte, aparente- 
mente comprimidos entre las dos bandas de terrenos arc^icos 
de la costa de los Estados Unidos y del Labrador. 

En Europa se descubre tambien en el g-ran numero de sus 
Cordilleras una estructura semejante. 

Al ocuparme de la especial disposicion de la Peninsula Ibe- 
rica senal6, apoy&ndome en los cortes de la Cordillera Alpina 
del Jura y de la Meseta central francesa publicados por Lory, 
Favre y otros esclarccidos g'e61og'os, el c6mo en todas las dis- 
locaciones do la Europa central dominaba una estructura fran- 
camente uniclinal. 

Basta igualmento echar una ojoada A los preciosos cortes de 
la Norueg-a, dados k luz en la hermosa obra de Kjerulf, sobre 



(9) Macpherson. — kstiuctlua uniclinal dk la peninsula. 4-n 

la Goolop-ia do la Noruoo-a moridioiial y media, para vcr quo 
tambion on oso pais os domiiianto la ostniotura uniclinal. 

En los Pirinoos, por todas partos por dondo los he atravc- 
sado, constantomeute he visto reproducirsc esa especial estruc- 
tura, que puede verse no solo en los cortes de Leymerie Mag-- 
nan y otros de la vertiente francesa, sino en los de la ver- 
tiente espanola do la provincia de Huesca, publicados por 
el Sr. Mallada en su excelente descripcion de esa provincia. 

En las g-ig-antescas Cordilleras del Asia central, seg-un los 
interesantes cortes de Stolizcka, desde el valle de Spiti al del 
Alto Indus., y en los de Medlicot entre el Rio Rav6e y el Gan- 
g-es, sucede que tanto cuando se considera la estructura de 
estas montanas k g-randes rasg^os, como cuando se las estudia 
en sus detalles es tambien dominante la estructura uniclinal. 

Afloran en el Rupschu en el valle del Alto Indus, seg-un este 
malog-rado g-e61ogo, una sucesion de rocas cristalinas, consis- 
tentes en pizarras cloriticas y anfib61icas, que con buzamiento 
meridional se hallan separadas por varias bandas de g-neis, 
disposicion de terrenos que parece efecto de una serie de dislo- 
caciones que muestran bien claramente la estructura uniclinal. 

Esta serie de terrenos antig-uos queda separada por la 
cadena del Tsomoriri, formada por g*randes masas de rocas 
dial^g-icas y serpentinas, de un g-ran desarrollo de terreno 
numulitico que se extiende li&cia el interior de las altas mese- 
tas del Thibet y que con buzamiento al Sur en el corte viene 
aparentemente como a penetrar hacia el interior de las gran- 
des masas arcaicas y cristalinas del Rupschu. 

Desde aqui hasta el rio Sutlej y las altas cumbres del Hi- 
malaya aparece un g-ran espacio g'eosinclinal que rellenan en 
discordancia g-randes espesores de rocas paleoz6icas y se- 
cundarias. 

Vuelven k salir las rocas arcMcas en lo m^s alto de la Cor- 
dillera, constituyendo lo que disting-ue Stolizcka con el nom- 
bre de gneis central, y desde aqui descienden los diversos 
terrenos por una serie de pliegues y fallas que forman las ver- 
tientes meridionales del Himalaya a las planicies del Hindos- 
tan, presentando los mas notables casos de inversion en los 
estratos que pueden imaginarse, y comparables solamente a 
sus tan an&logos, aunque en sentido inverso, de la Cordillera 
Alpina en nuestra Europa. 



74 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) 

Se ve, piles, que en todas las partes de la tierra de que 
poseemos datos positives, la estructura uniclinal desempena 
el mismo principallsimo papel que en la Peninsula Iberica. 

Esta estructura se pone de manifiesto con la misma eviden- 
cia', tanto cuando hacemos objeto de nuestrasinvestig-aciones 
los intimos detalles de aquellas partes de mayor aspereza de 
la superficie de nuestro gdobo, conocidos con el nombre de 
Cordilleras, como cuando lo hacemos de aquellas zonas de 
menores accidentes, que constituyen nuestras llanuras y me- 
setas, pues puede decirse que las linicas diferencias que dis- 
ting-uen k las dislocaciones en imas y en otras zonas, residen 
en la mayor energ-ia y freciiencia con que los efectos de la 
contraccion se verifican en nuestras g-randes cadenas de mon- 
taiias ; present&ndose una perfecta serie en ambas clases de 
dislocaciones que sin solucion de continiiidad proclaman la 
identidad de orig-en. 

Creo por lo tanto, que hay que considerar la estructura uni- 
clinal como uno de los principales factores en el arregdo que 
la corteza exterior de nuestro g'lobo experimenta al acomo- 
darse k la masa interior que se contrae. 

Si consideramos la superficie del g-lobo terrestre en un mo- 
mento dado de la edad del mundo, y suponemos que esta su- 
perficie cubria una esfera cuyo di^metro tenia una dimension 
determinada, log-icamente se deduce que al disminuir el dia- 
nietro de la esfera por consecuencia ineludiVjlc del calor per- 
dido por radiacion en el espacio, la costra exterior cuya teni- 
peratura puede relativamente considerarse como constante, ha 
tenido que acomodarse por su propia g-ravedad al volumeu 
interior que disminuiay por consig-uienteha debidoarrug-arsc 
sobre si misma para ociipar la menor superficie correspon- 
diente k una esfera de menor diametro. 

Es evidente. pues. que el rc^sultado de este no intcrrunipido 
proceso en la corteza terrestre, luientras posea la facultad de 
plcg-arse, sera la de arrug-arse sobre si misma, formando un 
numero determinado de plieg'ues. 

Pero no se necesita de ningMin gran csfuerzo, para ver (jue 
neccsariamente tiene que llegar un momento en que la rig-i- 
(lez de lacostra lleg-ue a un nn'ixiino suix'rior k su fuerza de 
flexion . el cual no sea j)osi])l(' trasjiasMr: y cntonces forzosa- 
iiienti; ha de suceder (|ue la lUMiiera de acomodarse la corteza 



(11) Macpherson.— ESTRUCTURA UNICLINAL DE la TENINSULA. 415 

exterior k hi iiiasa interna (pie se contrae, tiene que variar. 

Parece en este easoser lo^-ica deducrion que la nnica ina- 
nera posible de aiiioldarse la corteza a las nuevas condleiones 
es la de r()ni])ers(>. y oscilaiido los IVa^-inciitos cii la vcH'tical. 
iiu'liuarse lu'ieia iiiio u otro lado de esta direecion paraocupar 
relativamente a la superlicie de la nueva esfera, solo la pro- 
yeccion vertical que .ser4 iiaturahnente funeiou de las diineii- 
siones del angnilo de oscilacion, 6 en otros teriniiios, sera como 
el coseiio de este. 

Tal cousidero, en su g-raii g-eiieralidad, el proeeso que da 
per resultado la estructura uniclinal en la corteza exterior de 
nuestra tierra, y en el cual me parece ver una como la ultima 
expresion de la contraccion general de la costra exterior del 
planeta, al acomodarse al ni'icleo interior que se contrae. 

Como consecuencia de este interesaiite proeeso de contrac- 
cion, resultan explicadas en mi juicio, muchas de las anoma- 
lias que al iiivestig-ar la estructura de nuestras montanas, se 
presentan en toda su complejidad. 

Son por ejemplo, las inversiones, un feii6meno queen g-ran 
numero de casos me parece dependiente de esta especial es- 
tructura. 

Es ohvio que si los estratos de un terreno se lian pleg'ado sobre 
si mismos en una serie de plieg'ues, lo suficientemente pronun- 
ciados para que sus ramas se encuentren proximas a la verti- 
cal, al experimentar el terreno que constituye el subsuelo una 
oscilacion de mayor 6 meiior amplitud liAcia un punto deter- 
minado , resultara que los estratos que esta])an en la vertical, 
apareceran inclinados al lado contrario de aquel liacia el cual 
el movimiento de bascula se liaya efectuado , y aparecera que 
todos ellos buzan aparentemente h^cia el interior de la masa 
mas profunda que forme el borde saliente de la falla. 

Como consecuencia de estos movimientos de bascula resul- 
tara una serie de inversiones mas 6 menos pronunciadas 
conforme scan mas 6 menos numerosos los terrenes qu(» 
liayan experimentado el movimiento de bc\scula, las dis- 
cordancias existentes entre ellos , la amplitud de la oscilacion 
y la forma y tamano de los plieg'ues preexistentes. 

Como debe suponerse, las variantcs pueden lleg-ar al infi- 
nite , seg-un predomine uno u otro factor de los que entren en 
este g6nero de fen6merios. 



476 A>^ALE.S DE HISTORIA TsATURAL. (12) 

Como consecuencia tambien de la estructura uniclinal, se 
presenta otro g-^nero de inversiones en la natural sucesion de 
los estratos. 

A diferencia de las ya citadas. que dan lug-ar k fen6menos 
de verdadera inversion , las de este caso , son mas aparentes 
que reales : me refiero al hecho frecuente de venir k chocar un 
terreno mas reciente, contra otro m^s antig-uo, por anormal 
contacto , en los hordes de una falla y ambos con analogo bu- 
zamiento. 

Una ojeada ^ los adjuntos cr6quis, dark una idea precisa 
acerca de las inversiones k que me refiero. 

Como ejemplo de la primer clase de inversiones, que hasta 
cierto punto deben considerarse como patrimonio de las gran- 
des Cordilleras , pueden citarse en la Peninsula , las muy no- 
tables de la cresta piren^ica en las cercanias de Luchon. 

En esta parte de la Cadena Piren^ica esta el terreno atrave- 
sado por dos g-randes dislocaciones ; representada la una por 
la masa g*ranitica del mismo Luchon y la otra por las altas 
cimas tambien g-raniticas del Crahioules, el Maupas y otros. 

Los estratos camhrianos y silurianos de toda esta reg"ion, y 
con especialidad en el valle de Lys, constituyentes de toda la 
serie de pizarras antiguas, en este delicioso valle, buzan al 
Sudoeste, contra la masa g-ranitica de la cresta, mi^ntras que 
las pizarras mic&ceas y anfib61icas, parecen reposar sobre el 
siluriano al S. de la vertiente meridional de la montana de 
Suprabag-neres. 

En la septentrional de esta montana , aparece otra vez el si- 
luriano que k semejanza de lo que ocurre en el valle de Lys, 
penetra con buzamiento al SO., h^cia el interior de la masa 
g"ranitica, rifion de esta montana. 

Los dep6sitos silurianos, unas veces con buzamiento al SO., 
jotras mkfi 6 m6nos verticales, vienen a su vez k desaparecer 
bajo la masa de terrenos mks modernos entre este pueblo y 
Saint B6at, y al N. de este sitio viene semejante serie de terre- 
nos relativamente recientes en contacto contra las masas g"ra- 
niticas al N. de este pueblo. 

La disi)osicionde los diferentcs terrenos en osta parte de la 
cresta pirent'iica, evidencia que existen ambas clases de 
inversiones, una real debida a la probable inversion de terre- 
nos ya ]ireviamonto ])log'ados y lovantados k la vertical entre 



(13) Macpherson. — kstructura uniclinal de la peninsula, it, 
C B A 





478 A.NALES DE HISTORIA. NATURAL. (14) 

Luchon y la cresta. y otra aparente al N. de Saint B6at. en la 
cual se muestra toda la serie de terrenos recientes , pene- 
trando Ivkcin el interior de las masas profundas al N. de este 
sitio. 

Ejemplosde estas inversiones aparentes. pueden en nnestra 
Peninsula citarse: tales son, los que se presentan en la Ca- 
(lena Carpetana entre el gTanito y el g-neis. la inversion de 
los terrenos jur/isicos y triasicos en la Cordillera Cant^brica. 
y el anorinal eontacto de los terrenos carboniferos de Espiel. 
contra la masa de pizarras arcaicas de la Sierra de los Santos en 
Sierra Morenay cien ejemplos mas que seria enojoso enumerar. 

Otro heclio de capital importancia que se desprende del es- 
tudio del corte que acompaiia k esta Memoria. es la diferencia 
que existe en el sentido de la inclinacion de los diferentes 
seg-mentos que en ultimo resultado constituyen la estructura 
uniclinalen los dos extremes meridional y septentrional de la 
Peninsula . 

Como otra vez he indicado. en la parte central y meridional 
es esta inclinacion liacia el S.. mi^ntras que en la septen- 
trional es por el contrario liacia el N., habiendo un verdadero 
antag^onismo entre los dos extremos del pais, 

Constituye, pues, la Peninsula un macizo continental que 
parece estar solicitado por dos fuerzas que en sentido opuesto 
tienden k inclinar todos sus accidentes g-eol6g-icos unas veces 
en direccion al Ecuador y otras h^cia la reg-ion polar, pare- 
ciendo existir entre ambas tendencias un espacio que para el 
objeto que nos ocupa puede considerarse como un piano neu- 
tral en el cual la solicitud en uno 6 en otro sentido es nula. y 
acerca de cuya situacion voy k decir cuatro palabras. 

De tan alto interes considero este hecho, que creo deber 11a- 
mar la atencion h^cia un fenomeno que, seg-un m^s adelante 
se verti, parece estar lig-ado k lo que puede considerarse como 
uno de los fundamentales rasg-os del esferoide terrestre. 

Atraviesa el adjunto corte una consi(l(>rable extension entre 
las Cordilleras Carpetana yCant/ibrica com])letamente cubier- 
ta por los depositos terciarios y cuaternarios de Castilla la 
Vieja. No habiendo afectado k la horizontalidad de estos dep6- 
sitos iiiiifiuiia de las dislocaciones que recientemente handis- 
locado el suelo de la Peniusnln Tbc^rica. quedan por completo 



(15) Macpherson. — estructura uniclinal df, la peninsula, its 

oblitorados los intimos detalles de la ostructura g-eolog-ica de 
esa i)ai'to del pais y. ]>or taiito, la situafion de osa liiioa iion- 
tral osta ^^ujcta a una ^-raii indeterminacion. 

S61o on (los zoiias del Xorte de la Peninsula estan los diH"- 
rentes terrenos lo bastaiite libres de ese extenso nianto de sc- 
dimentos recieiites, que cubren toda la parte central del 
pais, para dejar establecer con al^-una ai)roxiina('ion siquiera 
la situaciou de esta liuea divisoria. 

I'na de tales zonas es el espacio comprendido entre las Cor- 
dilleras Carpetana y Pirenaica que separa el valle del Ebro y 
la otra que es quizas la que mejor se presta para un estudio de 
esta naturaleza es la rcguon ^-alaica qu(^ forma el extremo 
Noroeste de la Peninsula. 

La vertiente mediterrdnea de la meseta central parcce obe- 
decer por complete a la tendencia ecuatorial que hemes visto 
dominar en el resto de la Peninsula al S. de esta vertiente. 

En los interesautes cortes de la provincia de Cuenca del 
Sr. Cort^zar se ve quetodos ellos obedecen en sus g-randesdis- 
locaciones por completo 4 esta tendencia. 

Tambien en las provincias de Castellon y Teruel. descritas 
por el ilustrado profesor de la Universidad Central Sr. Vila- 
nova, se descubren indicios de obediencia en esa parte del 
pais k una estructura semejante , pareciendo dominar la mis- 
ma en la isla de Mallorca, seg'un los cortes de M. Hermite. 

Adem^s, seg-un los interesantes datos que me ha proporcio- 
nado el intelig-ente ing-eniero de minas Sr. Sanchez, referentes 
a la provincia de Log-rofio, la Cordillera Iberica, desde el Pico 
de Urbion al valle del Ebro, resulta constituida por terrenos 
paleoz6icos y secundarios que se repiten por dos veces suce- 
sivas y dominando siempre los buzamientos meridionales, for- 
man un conjunto en que parece A'erse una consecuencia de la 
estructura uniclinal y con marcada inclinacion hdcia el Sur. 

Puede, pues, decirse que la Cordillera Iberica obedece tam- 
bien k la direccion dominante en la mayor parte de la Penin- 
sula y que se dirig-en sus varios accidentes g-eolog-icos h^cia 
el Ecuador. 

En la marg-en izquierda del Ebro pres^ntase pujante k corta 
distancia la tendencia septentrional, como puede verse en los 
cortes del Sr. Mallada de las Sierra de Guara y de la Peila en 
la provincia de Huesca. 



480 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) 

Es, por consig-uiente, claro que en alg-una parte del valle 
del Ebro debe estar situada la division de ambas tendencias. 
pero como el fondo del valle se halla cubierto tambien por 
una g-ran extension de dep6sitos terciarios lacustres , escasa- 
mente dislocados, y que ocultan por completo la disposicion 
de las masas mks profundas, reaparece aqui la misma dificul- 
tad con que liemos tropezado en Castilla la Vieja, y aunque 
estrech^ndose las distancias, queda sin embargo el fen6meno 
sujeto k la misma indeterminacion. 

Sin embarg-o, al comparar la estructura de esta parte del 
pais con su extreme NO. se advierte la manera especial en 
que se patentiza esta doble tendencia , viendose al mismo 
tiempo que aunque con lig-eras variaciones esta tendencia pa- 
rece haber existido y en an^loga forma desde las mAs remotas 
edades de nuestro g-lobo. 

Galicia es de todas las reg-iones de la Peninsula la que me- 
jor se presta para un estudio de esta indole, tanto por estar 
relativamente libre de dep6sitos superficiales que obliteren 
los detalles de su constitucion y estar su suelo formado por 
una serie de rocas de las mas antig-uas en la escala geol6g-ica. 
cuanto por los desnudos escarpes que sus costas presentan al 
batir del Atl4ntico, permitiendo que se lean todos los rasg-os 
caracteristicos de su estructura intima. 

En este extreme septentrional vamos, pues, k fijar nuestra 
atencion 6 intentar deducir cual es la tendencia dominante 
en esta parte de la Peninsula. 

Las costas de Galicia colindantes con el principado de As- 
turias, y precisamente en donde termina la g-ran masa silu- 
riana que tan g-rande desarrollo adquiere en las montaiias de 
Asturias y en donde concluye esa curiosa curva que estos de- 
p6sitos describen como amold^ndose sobre la preexistente 
masa del promontorio g-al&ico, presentan entre la ria de Foz y 
la Estaca de Ykres la estructura que paso k describir. 

En la misma ria de Foz salen k luz por debajo de las rocas 
silurianas las micacitas y gneis que tan importante papel 
desempenan en la constitucion del suelo de Galicia. En este 
sitio el buzamiento de los estratos es li^cia el SE., buzamiento 
que continiia sin variacion hasta quodar reemplazados esos 
estratos por las grandos masas de rocas feldespiticas y gneisi- 
casqueforman los ultimos ostril)()s de la sierra del Gistral, 



(17) Macpherson. — ksthuctuua uniclinal de la peninsula. 48i 







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ANALES DE HIST. NAT. — IX. 



32 



482 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) 

entre la ria del Ouro y el arroyo que vierte al N. de Sarg-a- 
delos. 

Forma aqiii el g-neis im gTan plieg-ue, y por la vertiente 
occidental viene con buzamiento al NO. k penetrar li^cia el 
interior de los g-randes afloramientos graniticos de los monies 
dntes de Vivero. 

Vuelve k poco el g-neis k cubrir el granito con buzamiento 
tambien al NO., liasta el mismo Vivero. 

Desde este pueblo liasta cerca del Barquero se observa una 
sucesion de rocas g-neisicas, entre las que se encuentra em- 
potrada una estrecha faja de pizarras arcillosas, y con iden- 
tico buzamiento al NO. viene todo 'el sistema como a pene- 
trar otra vez liacia el interior de otra masa g-ranitica que 
aflora en la Estaca de V&res y el Barquero. Como deduccion 
16gica de esta disposicion de los diversos terrenos que cons- 
tituyen esta parte del pais, se ve que son el resultado de 
una serie de dislocaciones orientadas de NE. a SO, , a se- 
mejanza de lo que se observa en los estratos arc&icos de la 
Cordillera Carpetana, y que ponen ig-ualmente de manifiesto 
la estructura uniclinal. pero contendencia inversa, obediente, 
al parecer, a la llamada septentrional, dominante en toda la 
cadena pirenMca. 

Pero desde este sitio se empieza k notar un fen6meno de alto 
interes , y cuya influencia se extiende lic'icia los I'lltimos limi- 
tes de Galicia. 

A juzgar por la estructura dominante en el terrono entre la 
Estaca de V^res y la ria de Foz, era de prcsumir que las varias 
masas p^treas de Galicia liabian de obedecer a esta espe- 
cial disposicion. k semejanza de lo que se observa, por ejemplo, 
en alg-unos sitios de la meseta central, donde las masas arcc\i- 
cas obedecen en su conjunto k la orientacion de NE. k SO., co- 
mun k la mayorla de las dislocaciones. 

No obstante, en osta comarca de Galicia es esta reparticion 
complicada en alto gTado, y fuera de toda iJroporcion, k lo 
que era de suponer, dada la soncilla estructura observada en 
el corte que acompana. A corta distancia al SO. del Bar- 
quero, y h^icia donde era de suponer que se habian de exten- 
der las g-randes masas g-raniticas y g-neisicas de la Estaca 
de VAres, obedientes k la direccion de NP]. k SO. que parece 
dominar en las dislocaciones de ese extrcmo meridional de la 



(19) MacpherSOn.— ESTRUCTURA TNICLINAL DE la peninsula. 483 

Peninsula, se descubrcn iinos '^•randcs farallonos oricMitados 
de NO. <'i SE. , formando una serie de dentados niontos quo 
contrastan vivamente con los denies tan redondeados dc la 
comai'ca. 

Al aproximarse k ellos se les ve constituidos por lo que c'l 
todas lucos pareco ser un diqne colosal dc cuarzo Icchoso, que 
corta norma Imentc la estratiticacion de esta parte del pro- 
montorio g-ah\ico, 6 inmediatamente despues el car^icter del 
terreno cambia por completo, y al g-ranito y al g-neis succden 
grandes masas de terrenos silurianos que forman las elevadas 
cumbres de la Sierra Faladoira. 

Esta faja siluriana tomada en su conjunto corre de N. k S., y 
se halla entre este punto y Santa Marta de Ortig-ueira , encla- 
vada de un lado entre el g-ranito y el g-neis de la Estaca de 
V4res y el Barquero, y limitada del otro lado por la potente 
serie de pizarras cloriticas y anfib61icas constituyentes de los 
descarnados escarpes de la Sierra Capelada, que tiene su ter- 
mino en el cabo de Orteg-al. 

La seccion vertical del pals entre la Estaca de V4res y el 
Ferrol, nos mostrar^ su estructura precisamente en 4ng"ulo 
recto a la direccion seg-uida desde la ria de Foz y la mencio- 
nada Estaca, estructura curiosa en alto grado. 

Era de suponer, como ya lie indicado, que las masas g-rani- 
ticas afloraiites en las cercanias de Vivero 6 en la Estaca de 
Vdres, se extendieran al SO. por alg-una distancia, al m6nos 
sig'uiendo la direccion de las dislocaciones que en esa parte 
de Galicia van de NE. 4 SO.; pero en vez de esto estas ma- 
sas cristalinas se encuentran abruptamente interrumpidas por 
la manclia siluriana de la Sierra Faladoira. H4cia el SO. en 
el corte veremos que estos estratos son reemplazados en Santa 
Marta de Ortig-ueira por la interesante serie de rocas verdes, 
que como ya lie diclio, adquieren su mayor desarrollo en la 
Sierra Capelada, y que ^stas, k su vez, lo son por el g*neis, 
ya cerca de San Saturnino, mi^ntras que kntes de lleg-ar al 
Ferrol vuelve el g-ranito k hacerse dominante. A la par que 
esta sucesion de terrenos salen k luz, se ve que el buzamiento 
es casi constantemente unas veces al NO. y otrasalO.; curiosa 
disposicion, para tener una idea de la cual, basta comparar 
los dos cortes adjuntos. 

Coincidiendo con esta an6mala serie de alternancias en tan 



484 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20) 

diversos terrenos, se pone iin liecho de manifiesto de alto inte- 
res, y que en mi juicio explica esa complicada estructura. 

Los buzamientos de los estratos de esta parte del pais, espe- 
cialmente entre la Estaca de V^res y la ria de Foz, son cons- 
tantemente al SE. y al NO.; conforme pasamos los grandes 
farallones al N. del Barquero. se hacen ^stos al ONO.. y por ul- 
timo al Oeste. 

H^cia el S. de Galicia se acentiia semejante inflexion, y los 
buzamientos al 0. aparecen predominantes; mas rebasando 
este punto se inclina al OSO., hasta que en el extremo meri- 
dional de Galicia resulta el mayor niimero de los buzamientos 
en los terrenos arcaicos al SO., heclio que puede verse sin tra- 
bajo en las gTandes masas g-neisicas del Carril. Pontevedra. 
Vig'o y otros puntos. 

Cuando nos fijamos en la estructura g-eol6g-ica de la Penin- 
sula y vemos los arrumbamientos dominantes en los terrenos 
arc&icos y paleoz6icos que desde Galicia es extienden al rio 
Guadalquivir, y comparamos esta constitucion del terreno con 
la especial disposicion de las diversas masas p^treas de Gali- 
cia, en union de este curioso cambio que los estratos expe- 
rimentan en su buzamiento, no podemos m6nos de percibir en 
ellos el resultado que estas grandes dislocaciones produjeron 
sobre los terrenos arcaicos pr^viamente trastornados por dis- 
locaciones que formaban pr6ximamente un ^ng-ulo recto , con 
las que con posterioridad afectan no solo las rocas arc^icas., 
sino las silurianas de toda la Peninsula. 

En esta parte de la Peninsula parecen las antig'uas lineas de 
dislocacion haber sido cortadas por una serie de quiebras de 
mayor 6 menor importancia, dando por resultado esa curiosa 
estructura que presta al promontorio g-al&ico un sello tan es- 
pecial, que hoy dia parecen sus estratos en muclios puntos 
cualsi obedecieran a dislocaciones en la direccion meridiana. 

Las anteriores dislocaciones de este extremo septentrional 
de la Peninsula obedecieron al parecer en su inclinacion h la 
tendencia septentrional, pero desde entonces esta tendencia 
vari6 por completo h contar del Sur de la Estaca de VAres. 

H&cese, pues, predominanto la moridional. liocho que lug'ica- 
mente parece deducirse no solo de la (lisi)usicion de las diver- 
sas masas petreas, sino del cambio g-radual i)atcnte en los bu- 
zamientos en las rocas arcaicas de esta parte del pais, puesse- 



(51) Macpherson.—ESTnrcTrnA uniclinal de la teninsula. 485 

g-un lo indicado el biizamiento que esNO. en elextremo Norte 
deGalicia, se va haciendo m<'is y m^s 0. conforme se mar- 

cha al 8., hasta que rebasando este puiito se hace fiiialmentc 
al Sudoeste. 

Parece este fenomcno indiear que el sistema en su conjunto 
ha experimentado una caida en la direccion ecuatorial, y que 
fueron los buzamientos hoy dia en el extreme N. de Galicia la 
resultante de la primitiva inclinacion al NO. y fSE., que desde 
remotos tienipos parece haber dominado en los estratos ar- 
Ci\icos de la Peninsula, y de la mhs reciente hiVcia el SO. que 
domina en los terrenos paleoz6icos de todo el 0. del pais. 

Como era de presumir, en el punto mismo donde se efectua 
la separacion de estas dos diversas tendencias existe cierta 
indeterminacion, indeterminacion que es probable sea nece- 
saria consecuencia del cambio que la direccion de la fuerza 
tang-encial haya experimentado en distintos periodos de la 
edad del mundo en esta parte de la corteza terrestre, 6 inde- 
terminacion que presenta la m^s curiosa coincidencia que 
puede imag-inarse con lo que m^s adelante se ver^. 

Puede pues k g-randes rasg-os considerarse que ambas ten- 
dencias en la Peninsula Ib^rica quedan separadas por una li- 
nea que partiendo del cabo de Finisterre pasa al N. de las 
Islas Baleares , quedando por consig-uiente la parte al Norte 
de ^sta obediente siempre a la misma tendencia k que el 
Continente Europeo parece obedecer, mi6ntras que la parte 
que queda al S. de esta linea, es el comienzo con toda proba- 
bilidad de una tendencia inversa que tal vez abrace una ex- 
tension tan considerable como la observada en el Continente 
Europeo. 

Escasos son los datos que poseemos respecto de las tierras 
allende el S. de nuestra Peninsula. Sin embarg-o, ellos permiten 
si no tener una idea precisa, al m6nos tenerla aproximada de 
la estructura dominante en el N. del Continente Africano, y 
g-racias k ellos nos es permitido ver que efectivamente tam- 
bien en esta parte del g-lobo domina una estructura semejante 
a la observada en la Peninsula Iberica. 

A lo larg-o de la costa de Arg-elia atloran con lig"eras inter- 
rupciones grandes masas de rocas antig-uas, que, por ejemplo 
en las cercanias de Bona, buzan h^cia el interior de la mole 
del Atlas, 



486 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (22) 

A estas rocas profundas sucede una serie de terrenes se- 
cundarios y terciarios que forman la casi totalidad de la Ar- 
g-elia. 

Estos terrenos esthn pleg-ados y atravesados por dislocacio- 
nes de mayor 6 menor importancia, y en las vertientes meri- 
dionales del Atlas desaparecen los cretaceos con buzamientoal 
Sur por debajo del espeso manto de dep6sitos cuaternarios del 
Desierto, disposicion de terrenos que considerada en su con- 
junto indica ya una estructura analog-a a la observada en la 
parte meridional de nuestra Peninsula. 

Adem^s, en el corte que el Sr. Coquand ha hecho desde el 
Sur de Batna al Djebel Schellalah en la provincia de Cons- 
tantina, se ve con toda evidencia que no solo existe en esa 
parte del pais la estructura uniclinal , sino que ademds hay 
tendencia en todo el sistema a caer h^cia Sur. 

Al Sur de este pueblo se ven en el corte los estratos cretaceos 
escasamente dislocados, pero que vienen a chocar por falla 
contra un g-ran plieg"ue de terrreno jnrasico inferior que des- 
cribe el arco completo , y cuya rama meridional soporta 
toda la serie secundaria hasta formar las cumbres del Djebel 
Schellalah los mismos estratos cretaceos de las cercanias de 
Batna, 

En el interesante corte de Maw de la Cordillera del g-ran 
Atlas, publicado por Hooker en su viaje al Imperiode Marrue- 
cos, se revela que tambien k esta parte del Continente Africano 
parece caracterizar una estructura semejante h la observada 
en la Peninsula Ib^rica. 

Muestra este corte que los montes al N. de la ciudad de 
Marruecos estan constituidos por g-randes espesores de mica- 
citas, casi en la vertical y arrumbados proximamente de 
Oriente k Poniente, mi^ntras que en la base del Gran Atlas y 
prescindiendo de los dep6sitos relativamente recientes del 
llano , se descubre una inmensa serie de pizarras arcillosas 
que es probable scan representantes de alg-una de las edades 
paleozoicas, serie de rocas que con buzamiento meridional for- 
man una considerable parte de los primeros estribos de la base 
del Atlas. 

Aflorau de cuando en cuando estas rocas A traves de los se- 
dimentos m^s recientes formados de areniscas ycalizas, tal 
vez cret6-ceos seg-un este g-eolog-o, hasta ([ue en las cercaulas 



123) Macpherson. — estructura uniclinal de la peninsula. 4S7 

del AiTaound salon ii liiz ^Taiules masas do rocas i)orfiri('a.s y 
g'raiiitoidoas quo so oxtiondoii liasta oorca do las cuiubrea 
mils elevadas dv\ Atlas, ronnaiido on ol jJasoTagdierot la divi- 
soria de las ag'uas que riogan ol llano do la ciudad do Marruo- 
cos y las quo se viorten al »Sus. 

Constituyon esta parte culniinanto dol Gran Atlas, g-randos 
masas de calizas cristalinas , que con rapido buzamiento me- 
ridional . parocen desaparecer por debajo do los terrenos se- 
cundarios dol Sus. 

Algun tanto mds al Occidente de este corte , volvieron Hoo- 
ker y Ball 4 subir el Atlas , y vieron grandes masas de mica- 
citas formando las cumbres de la divisoria, camino do Taru- 
dent, estructura de torrono quo liace suponor quo por oncinia 
de las masas de portidos y rocas granitoideas de la vertiente 
septentrional do la Cordillera, se repite la salida de rocas con 
toda probabilidad arcaicas, k semejanza de lo que sucede al 
Norte de la ciudad de Marruecos. 

Esta disposicion de terrenos , a mas de la aparente penetra- 
cion h^cia el interior de la Cordillera de las pizarras arcillo- 
sas de su base, indica en mi juicio, que tambien on el Gran 
Atlas no solo domina la estructura uniclinal, sino que asi- 
mismo la inclinacion es marcadamente liacia el Sur. 

Se ve , pues , que a pesar de los escasos datos que poseemos 
acerca de esta interesante region africana, todos ellos tienden 
a confirmar la suposicion de que es comun la tendencia de 
inclinarse las dislocaciones liacia el Ecuador, tanto en la Pe- 
ninsula Iberica, como en el Norte del Continente Africano; 6 
en otras palabras: que cuando la estructura uniclinal se veri- 
fica, la inclinacion dominante es liacia el Ecuador en ambas 
regiones. 

No creo necesario insistir acerca de la magnitud dol fono- 
meno que la Peninsula Iberica parece dividir. Ya al ocupar- 
me de el , liace algun tiempo, me detuve acerca de la exten- 
sion que ocupaba en la Europa Central, en donde de tan 
magistral manera lo lia expuesto Suess en su Origen de los 
A Ipes. 

La America del Norte tambien , como liace ver este g-eo- 
logo, fundandose en los trabajos de Dana, Leconte, Hall y 
otros esclarecidos observadores y los mas recientes efectuados 
por el Survey of the Terntories, bajo la direccion de F. V. Hay- 



488 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (24) 

den, experimenta en su conjunto asimismo una caida li^cia 
la region polar. 

Es harto curiosa esta tendencia en ambos continentes, es- 
pecial disposicion cuya trascendencia no creo necesario en- 
carecer; pues considerada con relacion k laesfera que habita- 
mos , es evidente que esta tendencia en las dislocaciones de 
inclinarse unasveces al NO., y otras al N. y NE., tiene nece- 
sariamente que conducir h que conforme las distancias que 
las separan, se aproximan d los 180 g-rados de long-itud , ven- 
gan todas ellas , 6 su resultante al menos , a converg-er hacia 
un punto 6 linea determinada del esferoide terrestre. 

Considero este fen6meno de tan alta importancia , que creo 
necesario insistir brevemente sobre 61. 

Es curioso observar, que asl como en la Peninsula Iberica 
se percibe lo que puede considerarsc como una diverg-encia 
en la estructura de las masas, entrc la America del Norte y la 
Europa, se observa por el contrario una manifestacion in- 
versa, 6 sea una aparente converg-encia de las mismas hacia 
una parte determinada de nuestro g'lobo. 

Efectivamente , el fen6meno observado en la Europa Cen- 
tral, no se limita solamente a esta parte del continente, sino 
que parece extenderse tambien h su parte septentrional. 

Los cortes de la Suecia, publicados por la Investig-acion 
Geol6g'ica de aquel pais , ponen de manifiesto , que tambien 
alii domina una tendencia semejante. 

Por ejemplo , en el corte de entre Wenern y Lelang-. que 
da la seccion del pais , de NO. h SE. se ve una doble liilada de 
gneis atravesados de porfidos y que bimbos , con id^ntico bu- 
zamiento al NO., comprimen los terrcnos paleozoicos. 

En esta disposicion parecen verse tambien los efectos de la 
estructura uniclinal y que todo el sistema se lialla inclinado 
Mcia la region septentrional. 

La Noruega rcvela una estructura semejante; numerosos 
ejemplos de ella ofrecen los cortes publicados por Kjerulf en 
su notable obra sobre la Geologia de la Noruega Meridional 
y Central. 

Si aim extendemos nuestras invcstigaciones mas hacia el 
Norte , veremos que las inversiones de la costa N. de En- 
g-lisli-bay, en Spitzbergen, descritas por Nordenskiold. liacen 
sospcchar que tambien ese extremo sei)t(Mi1rional del Conti- 



(25) MaCpherSOn.— ESTRUCTUnA UNICLINAL DE la peninsula. 489 

nento Enropoo, obcdeco a la misma teiuloncia dc caida sep- 
tentrional. 

Dc la America del Norte no poseo datos positivos, liasia tan 
alias latitudes; pero ;'i juz^-ar por la disixisieion de las di\-er- 
sas masas petreas del Canada , todo induce 4 creer que esta 
tendencia se extiende tambien liasta latitudes elevadas del 
Continente Americano. 

Puede. por consin-iiiente, considerarse esta tendencia como 
comun a los Continentes Americano y Europeo, h diferencia 
de lo que sucede entre ^ste y el Africano, cuyas masas conti- 
nentales, por el contrario parecen diverg-er; mi^ntras que en 
6stas se inclina la resultante de sus diversos accidentes g-colo- 
g-icos, h6cia una parte determinada del esferoide terrestre. 

No puede m^nos de llaniar la atencion, que la zona liAcia 
donde existe la tendencia k inclinarse las dislocaciones en 
ambos continentes, se encuentra precisamente en el Ocerino 
Atlantico Boreal , cual si en las profundidades de estas depre- 
siones estuviera el punto que solicitase k ambas masas conti- 
nentales. 

Alg'o mas que una simple coincidencia me parece ser esto; la 
disposicion y direccion de las grandes depresiones que surcan 
el Atlantico y el Pacifico del Norte presentan una correlacion 
extrana entre la situacion y el sentido de esta' peculiar ten- 
dencia. 

Las cartas de Berg-haus de las Profundidades del Atldniico 
del Norte, publicadas en el Atlas de Stieler, como puede verse 
en el adjunto croquis, dejan ver que el Atl&ntico estA surcado 
por numerosas zonas de maxima depresion, que con notable 
constancia parecen orientarse unas veces de NO. a SE. y otras 
de NE. k SO.; pero que prescindiendo de las de menor impor- 
tancia, en ultimo resultado , pueden reducirse k dos lineas 
principales que m4s 6 m6nos quebradas y divididas por el 
lomo del Delfin, se extiende la una desde la bahla de Baffin, 
como prolong-acion de las g-randes profundidades del Pacifico. 
al E. de Kamstkatka y el Japon, al g-olfo de Guinea; y la otra 
desde las Antillas k los mares Boreales. 

Estas dos g-randes lineas, se cruzan en el Atlantico, li^cia 
los 40 g-rados latitud N., y precisamente en el punto en que 
6ste adquiere su mayor profundidad; y es de notar que la inter- 
seccion de estas dos lineas viene a estar aproximadamente 



490 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (-26) 

frente k las costas espafiolas y en el punto en que se dividen 
estas tendencias, entre el Continente Europeo y el Africano, 
viniendo la prolong'acion de esta linea como k bisectar el ^n- 
g-ulo formado por las dos zonas de maxima depresion en el 
Oc6ano. 

gExiste por ventura una correlacion entre la tendencia do- 
minante en las masas continentales de inclinarse sus disloca- 
ciones hacia un punto determinado, y las lineas de maxima 
depresion en los Oc^anos? 

Es verdaderamente extrana la coincidencia de que no s61o 
la Europa y la America converjan en la inclinacion de sus 
dislocaciones lulcia la depresion oceanica. sino que tarabien 
la linea de separacion entre la tendencia meridional y septen- 
trional coincida en su prolong-acion con la interseccion de 
las dos lineas de mayor depresion en el Atldntico; cual si toda 
la parte al N. de esta linea hubiera obedecido a la influencia 
de la doble zona de maxima depresion oceanica, que desde los 
cuarenta y tantos g"rados de latitud N., se extiende liacia 
el NE. y NO. en direccion de las reg'iones polares, mientras 
que la Peninsula Iberica y el Continente Africano hubieran 
estado obedientes k la solicitud que determinaba la otra linea 
de maxima depresion , que desde ese sitio y en direccion al 
Sudeste se extiende lu\cia el Ecuador. 

Escasos son los datos que acerca de otras partes del mundo 
poseemos; pero si nos fijamos en la America del Sur, veremos 
que el dominante buzamiento al NE. del gmeis y dem^s 
rocas arcdicas, en Venezuela seg"un Humboldt, y el mismo 
fen6meno en las costas septcntrionales del Brasil, en union 
de la especial ostructura que parece dominar en la isla de 
Cuba, todo conduce c'l vcr en esta parte del mundo un fen6- 
meno semcjante al observado entre la America del Norte y la 
Europa; pero que en el presente caso tieue lug'ar entre las 
costas septcntrionales del Continente Sur Americano por un 
lado, y la Peninsula Iberica y el Africa por otro; pareciendo 
como si se inclinaran en sentido contrario, pero de heclio hk- 
cia el fondu de la depresion oceanica entre ambos continentes. 

En el Himalaya parecen tambien las g-randes masas estar 
tumbadas hkc'ia el Sur, y en este caso no debe olvidarse que 
hkci'd el Sur tambien de esa caida existe la depresion del 
Oceino indico. 



en] Macpherson.— ESTuucTURA uniclinal de la peninsula. 401 

Si, por ultimo, nos fijamos en los ya mencionados cortes de 
Darwin, de la Cordilloi-a de los Andes, en la Ain('^rica del 
Sur, se ve que en csta Cordillera es la inclinacion de los dife- 
rentes seg*mentos que la constituyen, marcadamente li6,cia las 
grandes profundidades del Ocefino Pacifico. 

Por consecuencia, aunque aun sean insuficientes los datos 
actuales para atirmar de una manera positiva que h&cia las 
lineas de m&xinia depresion en los Oceanos se inclinan los 
diversos accidentes g-eolog'icos de las masas continentales, si 
puede sostenerse que existe una extrana coincidencia entre la 
situacion de esas lineas de maxinaa proximidad al centro ter- 
restre y la especial disposicion que la estructura uniclinal 
afecta bien en uno 6 en otro sentido , en todas las partes de la 
tierra. 

No deja tanipoco de prestar mayor importancia (i esta cu- 
riosa coincidencia un interesante trabajo recientemente pu- 
blicado por M. Faye, Acerca de las fuerzas fisicas que han 
p'oducido la forma actual del gloho. Fund&ndose este bien co- 
nocido astr6nomo en la escasa accion que las grandes masas 
de montanas tienen sobre el pendulo y la deficiencia de gra- 
vedad que existe en el centro de los grandes continentes y de 
las mesetas elevadas, mientras que por el contrario en la su- 
perficie de los oceanos parece liaber un exceso de la misma, 
propone la sig-uiente solucion del problema «que bajo el ni- 
vel de los oceanos el gdobo se enfria con mayor rapidez y k 
mayor profundidad que bajo la superficie de los continentes, » 
suposicion que conduce k Faye a ver en la elevacion de las 
masas continentales una consecuencia de la mayor densidad 
de la costra terrestre debajo de los oceanos, y k ver en el cen- 
tro de las g-randes masas continentales 6 li4cia los bordes de 
las mismas las lineas 6 puntos de menor resistencia de la cor- 
teza terrestre. 

En presencia de estos lieclios que por diferentes caminos 
vienen todos ^converg-er li^cia un punto determinado, parece 
16gico preg-untar. i Existe realmente correlacion entre las li- 
neas de depresion maxima en los oceanos y el mdximo de con- 
traccion del esferoide terrestre? 6 en otros terminos: ^:coincidirc\ 
con estas el mdximo descenso en la direccion radial, y h&cia 
esas partes de menor resistencia para aquellas cuyo centro de 
gravedad se encuentre por encima de estas lineas, se inclina- 



492 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (28) 

rkn los diversos accidentes que surcan las masas continen- 
tales como en otra ocasion lie sugerido? 

De colosal mag-nitud planteado en estos terminos aparece el 
problema y de dificil soluciou, pues s61o sometiendolo al cri- 
sol de los liechos podr4 verse en su dia la verdadera relacion 
que entre estos diferentes factores exista. 

Aunque ciertamente no puedan estas correlaciones conside- 
rarse aiin como verdades demostradas en funcion las unas de 
las otras, creo que existen grandes probabilidades de que es- 
t6n lig-adas entre si por alg'o m^s que mera coincidencia. y si- 
quiera s61o sea como liip6tesis, juzgo del caso llamar la aten- 
cion de las personas que se ocupan en este g-enero de estudios 
hacia un fenomeno que sometido 4 la investigacion, quizas 
sirva en su dia para aclarar muchos de los dificiles problemas 
que la intima constitucion de nuestro g-lobo presenta. 

Antes de dar por terminado este trabajo, creo del caso resu- 
mir en breves palabras las principales consecuencias que de 
esta r^pida ojeada se desprenden. 

Si se admite, como todos los hechos hasta aliora conocidos 
parecen comprobar, que el gdobo que habitamos pierde calor 
en el espacio, y que como esta p6rdida tiene que ser mayor 
li^cia el centre que IrAcia la periferia (la cual puede conside- 
rarse como en un estado de equilibrio relative entre lo que 
pierde en el espacio por radiacion y lo que recibe del foco so- 
lar) , 16g'icamente se deduce que el di^metro absoluto del pla- 
neta tiene que disminuir, y la rig-ida corteza que cubria un 
g'lobo de mayores dimensiones debe acomodarse por su propia 
gravedad k la menor superficie que corresponde a una esfera 
de menor diametro. 

Admitido csto, parece tambien lugico el dcducir que la pri- 
raera tendencia de la costra exterior del planeta serk la de ar- 
rugarse, plegandose sobre si misma en el mayor numero posi- 
ble de pliegues, pero permanente siempre la fuerza tangencial, 
tiene necesariamente que llegar un momento en que la corteza 
pierda la facultad de seguir plegandose. 

Cuando csto suceda, la manera de acomodarse la corteza al 
ni'icleo interior que se contrae, tiene que variar; y en este caso 
como a jii'iori podia establecerse, el modo de adaptacion se 
verilica por ruptura longitudinal mas 6 menos normalmente 



(29) Macpherson.— ESTRucTrRA uniclinal vtv. la peninsula. 493 

h la direccion de la resultante de la fuerza tang-encial solici- 
tante, y oscilaiulo los divcrsos scg-mentos no solo en la ver- 
tical sino h uno u otro lado de 6sta, ocuparan con rclacion ii 
la superficie de la nueva esfera s61o la proyeccion vertical, 
acomodamiento que naturalmente ser^ el coseno del ^ing-ulo 
de oscilacion. 

Como preciso corolario de esta estructura , se ha visto que 
gran niimero de inversiones en la natural sucesion de los es- 
tratos se refiere k esta especial disposicion, dando lug-ar k 
dos distintas clases, una de inversiones aparentes y otra de in- 
versiones reales. 

Las aparentes tienen lug-ar cuando dos seg-mentos se incli- 
nan liacia un punto determinado, en cuyo caso sucede que la 
parte mi\s profunda del uno se pone en contacto con la parte 
superior del otro, apareciendo cuando el buzamiento coincide 
con la inclinacion, cual si los estratos penetraran li&cia el in- 
terior de la parte mks profunda del seg-mento inmediato. 

Las inversiones reales, lig-adas a esta especial estructura, 
tienen lug'ar cuando estratos de una misma 6 diversas forma- 
ciones han sido pr^viamente pleg'ados en una serie de plie- 
. g"ues cuyas ramas se encuentren pr6ximas a la vertical yexpe- 
rimente el subsuelo un movimiento de b^scula , en cuyo caso 
los estratos se incliuar^n li4cia la region opuesta li&cia donde 
la inclinacion se haya efectuado. 

Podr4, adem^s, observarse el caso cuando sobresalg-a en el 
borde de la falla la masa cristalina que constituye el subsuelo, 
que los estratos que sobre ella descansan veng"an como k pe- 
netrar h^cia su interior, y ent6nces , como f^cilmente se com- 
prende, tambien ser^ la inversion mk& aparente que real, 

Dada la tendencia a la estructura uniclinal que se observa 
en toda la superficie de nuestro g-lobo, y que, conforme hemes 
visto, puede considerarse como la ultima expresion de la con- 
traccion de la corteza terrestre, al acomodarse al niicleo inte- 
rior que se contrae, hemos senalado tambien el c6mo se in- 
clinan ensentido opuesto los Continentes Africano y Europeo, 
mientras que este ultimo y el Americano lo hacen, por el con- 
trario, h^cia un punto 6 linea determinada del esferoide ter- 
restre. 

Adem&s se ha visto que, coincidiendo con esta doble ten- 
dencia, existen dos zonas de maxima depresion en el Ath'ui- 



494 AN ALES DE HISTOHIA NATURAL. (30) 

tico, que de NE. k SO. y de NO, k SE. lo cruzan en toda sii lon- 
gitud , y cuya interseccion li^cia los 40 grados de latitud 
Norte viene k estar, pr6ximamente;, en la prolongacion de la 
linea que divide la tcndencia de inclinacion septentrional y me- 
ridional , que liemos visto atravesar la Peninsula Iberica. 

Esta especial disposicion hace sospecliar que debe existir 
una intima relacion entre estos diversos factores constituyen- 
tes de la costra exterior de nuestro g-lobo, como consecuencia 
de su enfriamiento secular, en cuyo caso todo conduciria ^ 
liacer ver en las grandes depresiones oce^nicas las lineas de 
maxima contraccion del esferoide terrestre. 

En este caso se liace plausible suponer que la especial ten- 
dencia que se observa en las masas continentales de inclinarse 
h^cia uno ii otro lado, sea la consecuencia necesaria de la 
menor resistencia que aquellas partes de mayor descenso en 
la direccion radial oponen k aquellas otras cuyo centro de 
gravedad se encuentra k mayor altura, y li^cia las cuales con- 
vergen las masas continentales ante el empuje tangencial que 
por todas partes las solicita. 

Tal me parecen, en i\ltimo resultado, las principales deduc- 
ciones que del estudio de la especial estructura de la Penin- 
sula Ib6rica se desprenden , y aunque, como ya lie indicado, se 
est& aim l(^jos de poder considerar estas aparentes correlacio- 
nes como verdades demostradas , creo, sin embargo, que ^un 
seiialadas como meras coincidencias , pueden llevar su 6bolo 
al gran laboratorio de la ciencia moderna; pues lateoria, como 
dice Yon Drasche al ocuparse de un asunto semejante, s61o 
estorba en el camino, cuando pretende someter la ciencia k sus 
dictados. 



GONGYLUS BEDRIAGM, 



NUEVA SUn-ESPECIE 



DE LA PENINSULA IBERIGA, 



ID O IsT E X) TJ .A. IS, HD O B O S C A . 



(Sesion del 1.° de Diciembre de 1880.) 



La revision de la fauna lierpetol6g'ica de la Peninsula Ibe- 
rica y de las Baleares, emprendida con el auxilio de mis 
disting-uidos coleg-as los Sres. F. Lataste de Paris ^ el Dr. J. de 
Bedriag-a en Heidelberg-, y otros no m6nos disting-uidos zo61o- 
g-os espafioles, acaba de dar un nuevo fruto; prob^ndose una 
vez m^s la insuficiencia de los libros de clasificacion , cuando 
en 6stos se acepta al pie de la letra la recomendacion de la 
brevedad en las frases descriptivas, de los autores tenidos co- 
mo cl^sicos ; g-ui^ndose tan s61o por el criterio que pudiera 
llamarse vulg-ar, 6 de la Historia natural antig-ua. Esto bien 
puede atribuirse k la creencia profunda en que se liallaban, 
con respecto al aislamiento de las especies, consideradas de 
un modo preconcebido como entidades primordiales , olvi- 
dando con liarta frecuencia las miras filos6ficas que sobre este 
particular se sig-nifican por Linneo en los mismos textos mks 
leidos. 

La escuela contempor^nea, interpretando de otra manerael 
ideal h^cia el que debe dirig-irse la descriptiva, busca en la 
comparacion de los objetos entre si, las pequefias diferencias 
entre formas semejantes, cuando 6stas por tener un medio de 
existencia distinto , dan lug-ar k la sospeclia de tales diferen- 
cias: sustituyendo este punto de partida por aquel, como m.ks 
racional y conforme con los prog-resos del pensamiento. Mejor 
pues, que en las bibliotecas hoy quiz4 mka reg-istradas que 



496 ANALES DE HiSTO'RIA NATUllAL, [i) 

nunca, halla en las colecciones nuevos motivos para acen- 
tuarse en el camino empreudido ;, y no de otra manera se com- 
prende el asombroso movimiento literario , desde la modesta 
nota hasta los frag-mentos de car^cter sintetico^ que sobre la 
Historia natural aparecen sin treg-ua, en los centros puestos^ 
la cabeza de la marclia cientifica, entre otras circunstancias, 
por la de contar con grandes Museos y colecciones monu- 
mentales. 

Hoy recaen mis observaciones sobre la especie de nues- 
tra Peninsula, no bien conocida entre los naturalistas es- 
panoles y extranjeros, con el nombre de Gongylus ocellatns, 
sobre la cual ya se manifiestan vag-as sospecbas en 1872, por 
el profesor Sr. Perez Areas (1), k quien le llamaba la atencion 
las relativamente g-randes altitudes en que se encontraba , asi 
como los sitios al parecer muy distintos, de los que senalan 
losautores, para el tipo de la especie, indicada en alg*unas 
islas del Mediterr^neo, en el Asia ocidental y en el Africa 
septentrional. 

Comparados alg-unos individuos tipos , de procedencia ex6- 
tica, con los encontrados en varios puntos de Espaiia, creia 
tener en nuestro pais una raza enana, lo mismo en las altu- 
ras de 700 y mas metres en el interior, que junto a la ori- 
11a del mar: lo cual no extrauaba por tratarse de una especie 
de tan vasta 4rea g-eog-r^fica. 

El interes con que mepedian el Gongylus de Espana los cita- 
dos disting'uidos corresponsales extranjeros, me hizo buscar 
un cazador que se encarg-ara de proporcionarme niimero su- 
ficiente de ejemplarcs, para poder cumplir con los compromi- 
sos cientificos adquiridos, dirig-i^ndome al pueblo de Dos- 
ag'uas (Valencia), en donde liace anos habia visto la especie 
y en donde adenic'is era muy conocido el nombre vulg-ar de 
Liso , con el que me la habian disting-uido los pastores de 
aquellas montafias. 

Rcpartidos oportunamente los individuos adquiridos, y co- 
mo consecuencia de una entrcvista tcnida ultininmente en 
Paris, el Dr. Bedriag-a con el Sr. Latastc, recibi la iiulica- 
cion de que debia liacerse un nu'is dotcnido estudio subre el 



(1) Anal, di: la Soc, Esp. de Hibt. Nat., lomo i, p. 02. 



[S) BoSCa. — C'.ONOYLUS BEDRIAGAT. V.H 

Gongyhis indig*ena, acoinpanniulo el onviode ciiatro Goiujyhia 
oceUatus recolectados recientomente en la Arg-elia, por el ulti- 
mo de dichos naturalistas. Poco hiibi^ramos adelantado en el 
asunto, si en el envio no se hubiera incluido un individuo 
mny juven, de L'Ag-houat, pues no solamente habia visto yo 
un tii)o del G. oceUatus, en el Gabinete de la Universidad de 
Valencia, si que tambien habia recibido otros tipos adultos 
procedentes de Africa y Atenas, remitidos con anterioridad al 
aviso, por los consabidos coleg-as, pero sin que llamaran la 
atencion las diferencias por atribuirlas k la edad. 

El g-olpe de vista sobre el pequeno Qongylns de la Arg-elia, 
borro la idea de que las formas robustas de los miembros 
examinados hasta la fecha en los individuos adultos tipos, de- 
pendiera solo de la edad, y su estudio dctallado me persuadiu 
de que es otra la forma k que debe referirse el Gongyhis de 
nuestro pais. 

Dada la uniformidad que en el sistema escamoso en gene- 
ral, presentan las diversas especies de la familia de los escin- 
cidos, y teniendo en cuenta que se trata de una forma poco 
disting-uible del Gongyhis oceUahis, puesto que habia pasado 
desapercibida para respetables clasificadores, no entraremos 
en una descripcion detallada sino de aquellas partes en que 
aparecen las mayores diferencias, dejando para mds adelante 
su descripcion general. 

Las proporciones entre la cabeza, cuello, cuerpo y cola, son 
las mismas para ambas formas; ^un cuando por defecto de 
nuestro aparato visual, a causa del menor tamafio de las ex- 
tremidades, aparece el cuerpo en particular, como m.c\s alar- 
gado en nuestra nueva forma. Este engaho es m&s de notar, 
cuanto que debiera ser de parte del tipo la mayor longitud 
proporcional del cuerpo, puesto que su columna vertebral 
ofrece una vertebra m&s, correspondiente a la region lumbar. 
Por lo dem^s el esqueleto ofrece igual disposicion en el cuer- 
po, cuyas cinturas tienen igual forma, aunque participando 
como es consiguiente del menor desarrollo que ofrece el con- 
junto de lasextremidades. 

La pequenez de las patas comparadas con el voli'imen del 
cuerpo , permite el que puedan calificarse de rudimentarias, 
epiteto que ciertamente no corresponderia de la misma ma- 
nera, hablando de las extremidades del Gongyhis tipo, en el 

AXALES DE HIST. NAT. — IX. 33 



498 ANALES DE HISTORTA NATUBAL. (4) 

que si acaso llama la atencioii tan s61o la distancia que media 
entre las patas anteriores con respecto k las posteriores. 

Extendida convenientemente la extremidad anterior k lo 
larg-o del cuello , lleg*a liasta el orificio auditivo externo; el 
brazo doblado sobre el antebrazo es ig-ual k la lonj^-itud de 
este; y lapalma de la mano con los dedos forman otra tercera 
parte de la long-itud total del miembro. Los dedos sou relativa- 
mente cortos , est^n cubiertos superiormente por 3, 5, 7, 7 y 5 
escamas, contando desde fuera h dentro 6 de abajo k arriba. 

La long'itud de los miembros posteriores, es como la tercera 
parte de la distancia medida entre el arranque de ellos y la 
de los miembros anteriores; la pierna es m4s corta que el 
muslo; y el piemedido hasta el extremo del dedo mayor, como 
una tercera parte m^s que la long-itud del muslo : el ni'imero 
de las escamas que cubren estos dedos por encima, es el 
de 4, 6, 9, 12 y 6 en el mismo 6rden que para los dedos del pie 
anterior. 

Las escamas del cuerpo , h&cia la mitad de este forman vein- 
tiocho filas uniformes. extendi^ndose sobre lasde las reg-iones 
superior y laterales un dibujo que variamuclio seg-un los indi- 
viduos. En los mas semejantes k los tipos del Qongylus ocella- 
tus que yo he visto, se presenta el fondo de la coloracion supe- 
rior determinando una zona media de color castano , a lo larg-o 
del dorso, }' otra semi-zona k cada costado, cuyas porciones 
del fondo se hallan separadas por otra zona 6 faja de un g-ris 
mezclado de tinta amarillenta. Las fajas dorsales arran- 
can del borde posterior de los escuditos cef^licos , para per- 
derse li^cia la mitad de la cola. Sobre las tres fajas centrales 
se cuentan hasta ocho tihis de pequehas manchas oceliformes 
cuyo centre) es debilmente amarilleuto. dispuostas a lo larg-o, 
presentando las mas marcatlas hacia uno 6 hacia ambos lados, 
un borde de color de caf6 oscuro: su distribucion considerada 
en tilas transversales es muy irreg-ular. Sobre la cabeza do- 
mina el castano de una tinta media entre las de las fajas , con 
un .salpicado de caf<^ oscuro. Todas las reg-iones inferiores 
son de un g-ris bastante uniforme y obscuro. Estos dos ejem- 
plares hembras, procedian do Dosag'uas ^ Valencia). En otros 
varios individuos de la misnui procedencia y otros dos de Lu- 
chente (Valencia), se veia la misma disposicion en las zonas 
y accidentes del fondo superior c iiif(M-ior, pero sin rastrq 



(S) BOSCct. — aONGYI.lS ni:i>RI\(iAl. 499 

ap^nas de las manchas oceliformes; y on alg-iino.s otros proce- 
(lentes (le Dosag'uas, sin ofrecer tan acentuadas las zonas sii- 
periores, presontaban bien marcadaa las diclias manchas, 
tan solo sobre la reg-ion sacra y principio de la cola, tcniendo 
la reg-ion inferior de un g-ris muy claro. 

Otra variedad encontrada on Caracollera (Ciudad-Real),ofrece 
suporiormente nn g-ris verdoso uniformo, que liAcia los cos- 
tados seoscurece, presentando aunque poco marcadas, dos 
filas completas de las manchas ocelares, y dispuestas sobro 
dos filas de escamas contig-uas , corrospondiendo una man- 
chita sobre cada escama, ;\ partir del orificio de la oreja^ ade- 
m6s se disting-uon trazas dc otras llneas por encima y por de- 
bajo de las ya dichas, pero son incompletas, por desaparecer 
h4cia la mitad del abdomen. Sobre la reg-ion sacra y principio 
de la cola^ es en donde se destacan bien las manchas ocelares, 
marcando el principio de las ocho filas correspondientes k la 
reg*ion dorsal de las variedades mejor coloreadas. En las par- 
tes inferiores se ve un bianco ag-risado uniforme, con lineas 
m^s oscuras determinadas por la conjuncion de las escamas 
fuertemente empizarradas. Esta variedad est4 tomada de los 
procedentes de La Caracollera. 

Entre los tipos de dibujos y coloracion eleg-idos, existen 
transiciones insensibles, lo mismo entre los individuos adul- 
tos que entre los m^s jovenes. 

La talla ordinaria observada en unos veinte individuos adul- 
tos, es como de unos 120 milimetros de long-itud total pr6xi- 
mamente; no obstante, las dos Q de La Caracollera, unicos 
ejemplares que he visto de esta comarca, ofrecen una mayor 
robustez en las proporciones todas de su cuerpo^ excepto en la 
long-itud de la cola, que no puede apreciarse por estar en km- 
bas en vias de reproduccion. La facilidad de la rotura de esta 
parte, parece ser g-rande lo mismo en nuestros ejemplares que 
en los extranjeros, k juzg-ar por la elevada proporcion de indi- 
viduos que he visto con este accidente. 

H6 aqui las dimensiones tomadas del mayor ejemplar que he 
visto del G. ocellatus tipo, asi como el mayor de los que he en- 
contrado en el pais, correspondiente k nuestra subespecie (11. 



(1) Creo oportuno emplear en el presenle caso la denominacion de subespecie, aten- 
diendo a que los caracteres del aoimal que se describe a graades rasgos , ofrecen ma- 



500 AKALES DE HISTORIA NATURAL. (6) 

Gongylus ocellatus Gongrylus ocellatus 
(tipo) Q. Bedriag-ai Q (1). 



Longitud total 0°',\96 0"',\\9 

Del extremo del hocico al limite de los 

escudos cefalicos 

Del orificio nasal al centre del ojo 

Del centre del ojo al centre del orificio 

auditive 

Anchura maxima sobre la articulacion 

maxilar 

Desde el orificio auditive al arranque 

del braze 

Desde la axila al arranque del muslo. . . 

Cola medida desde el borde anal 

Circunfereucia maxima del tronco 

Mierabro anterior 

Braze 

Antebrazo 

Pata 

Miembro posterior 

Muslo 

Pierua 

Pie 

Respecto k la long-itud de la cola, no precisada en las ante- 
riores medidas, puede tenerse en cuenta que en los individuos 
de ambos sexos que la ofrecian integ-ra, formaba pruxima- 
mente una mitad de su long'itud total. 

Las diferencias sexuales se manifiestan en la Q por tener el 
cuerpo m*As larg-o qus el del ^, como ocurre en los saurios en 
g-eneral. En el tipo ocellatus se nota una mayor robustez en la 
cabeza del cf, circunstanciamuy poco 6 nada aprccitible en los 
ejemplares indig-enas. Una Q encontrada en los ultimus dias 
del mes de Mayo, tenia cuatro yemas de huevo del tamafio de 
un g-uisante cada una. 

yores diferencias para con el tipo, que las correspondientes al grupo variedad ; y no 

tan grandes diferencias que pueda constituir una esiiecie independiente, segun el cri- 
terio ordinario adoptado en la esi)ecialidad berpetologica. 

(1) La flgura del Qongylus eiiCQu\,\&<\o por von Ileydencn las Alpujarras , que pre- 
senta seis dedos en cada una de las cuatro patas, y que fue publicada por el doctor 
0. 136ttger, esta bastante conforme en lo que puede apreciarse con las medidas de nues- 
tro ejemplar Q de La Caracollera. Vease Zehntcr Jkric/itdcs OJfembacher Vereins fUr 
Naturkunde, -com 17 Mai 1868 lis G. Jun. 18G0. Taf I. 






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(7) BoSCa. — GONGYLUR BEDRIAGAI. 501 

Ln (listribucion g-eog-nlfica parece extenderse k toda In Po- 
iilnsiila, ^i jiiz8'<'^r por las difcrentes localidndcs qno])iiodcn ci- 
tarse <^ la feclia, y aiinque no se moncionc de Portu^-al , es de 
esperar que niievas exploraciones nos lo dnr^ii (i conocor de 
dicho territorio, pues aparte de las evidentes analog-las oro- 
g-n'ificas y climatol6gieas que nos unen, yo he visto la especie 
en Tuy (1\ sobre la vertiente derecha del Mino (2). Las locali- 
dades <\ que me refiero son: Provincia de Sevllla (Macha- 
do) (3);Lanjaron (Heyden) (4); Requena, (Perez Areas) (5). 

Por mi parte puedo afiadir adem^s de la localidad do Galicia, 
las de Abejuela, Luchente, Vallada, Manises (6), y tambien las 
de la Dehesa de la Albufera y Dosag-uas, en la provincia de 
Valencia como las tres anteriores; mfts la estacion del Empe- 
rador (montcs de Toledo!, y un ejemplar de Jumilla (Murcia), 
visto en manos del naturalista Sr. Sanz. 

El Sr. Graells lo ha encontrado tambien en el Escorial. 

Como se ve por las anteriores citas, puede considerarse 
como indiferente con respecto k las alturas ordinarias, pues 
desde algunas localidades de la provincia de Valencia en la 
costa baja hasta la altura de 1,100 6 m^s metros en el Escorial, 
hay gran variacion de estaciones. 

Los sitios en donde se le encuentra de preferencia, seg-un el 
Sr. Perez Areas, son debajo de las piedras que frecuentemente 
se hallan en las lindes de los terrenos cultivados. Yo lo he en- 
contrado debajo de los montones de piedra, y tambien remo- 
viendo la capa de detritus y tierra de brezo en los pinares, so- 
bre las vertientes abrig-adas en Vallada. En g-eneral es dificil 
de descubrir, circunstancia que hizo el que pasara desaperci- 
bido para mi, en localidades que tenia bastante frecuentadas, y 
los mismos campesinos la tenian por rara mi^ntras no sabian 
en d6nde buscarla. 

Entre los materiales dig-estivos de dos individuos de aparta- 



(1) Nota herpetologica sobre una excursion hecha en el tnonte San Jnlion de Tuy 
(Anal, de la Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo vni, 1879). 

(2) El Sr. L. Seoanelo indica aunque con duda, en el catdlogro Reptiles y Anfibios 
de Galicia (id., id., id., tomo vi, 18"). 

(3) Erpetologia Hispalensis. —SeviWa, 1859. 

(4) O. B6tt<jer; Beitrag zur Kenntniss der Eeptilien Spaniens und Portugals. (Zthn- 
ter Bericht des Offenbachcr Vereins/iir Naturh nnde. OSeiihach am M., 18C9.) 

(5 y 6) Especies mievas 6 criticas de la fauna espanola. (Critica del anterior tra- 
bajo.) Anal, de la Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo i, 1872. 



502 A>:ALES DE HISTORIA NATURAL. (8) 

das localidades, llama la atencion lag-ran cantidad de arena 
y tierra, mezclada con restos evidentes de araiias y alg-un co- 
le6ptero. En uno de los est6mag-os se veian abundantes pun- 
tos negTuzcos, que puestos al microscopio seasemejaban a las 
esporas de las criptog-amas : yo supong-o, si el animal, valien- 
duse de la leng-ua para tomar los alimentos, al par que las tier- 
ras tom6 por casualidad diclios cuerpos reproductores de al- 
gun hong-o. 

El nombre vulg'ar varia liasta en localidades en las que no 
se conocen otras especies con las que pudiera confundirse; asi 
en Carcag'ente, J4tiva y en el Valle de Albaida (Valencia) , se 
le conoce con el nombre de Lluenta, Vihora 6 Mamacaires. La 
palabra Vihora, sosi)echo si serA una alusion a la viveza de 
sus movimientos, 6 tal vez, como indico en mi opusculo sobre 
las viboras de Espana (1), pudiera estar relacionado con al- 
guna vaga observacion de la gente del campo, hecha sobre la 
posible ovoviparidad de esta especie, no bien estudiada aiin 
en su Historia natural. 

El nombre de Liso, indicado por el Sr. Machado, para el Seps- 
chalcides, es el que se da para nuestro Qongyhis en la parte de 
Valencia, en donde se habla el castellano de transicion al dia- 
lecto valenciano como en Dosaguas. En la Mancha es muy 
conocido el nombre vulgar de Eslabon y Tiro: lioy me inclino 
a creer que por lo menos la primera de las voces se aplica in- 
distintamente al Gongylm, como alSeps-c/talcides, que tambien 
se cria en los alrededores de Ciudad Real. H6 aquiun resumen 
comparativo de los caracteres diferenciales. 

Gongylus ocellatus {ti?o). Gcnigylus Bedriagai {svbhp.) 

Extremidades proporcionales al Extremidades pequefias para el 

voliimen del cuerpo. volumen del cuerpo. 

Las anteriores extendidas 41o lar- Las anteriores extendidas a lo lar- 
go del cuello, alcanzan al Angulo de go del cuello, alcanzan al orificio 
la comieura de la boca. auricular. 

Las posterioreB, mayores que el Las posteriores como una tercera 

tercio de la longitud del tronco en parte de la longitud del cuerpo en 

la(^. la 9. 



(I) Anal, vi: la Soc, Esp. ul Hist. Nat., lomo vm, 1h-;o. 



(9) BOSCa. — GONGVLl S HKDHIAGAI. 50 

Gongylus ocellatus (tipo). Gongylus Bedriagai (subsp.) 

Escamas que ciibren el dorso do Una escaina mcnos en el dorso de 

los dedos en las patas anteriores, en cada uno do los dedoe, tanto en las 

iiuniero de 4, 6, 8, 8 y 6 respectiva- patas anteriores como en las poste- 

mento. riores. 

Vertebras lumbareB tree. Vertebras luDibares dos. 

Longltud total ordinaria 0"',220. Longitud total ordinaria, 0'",'I25. 

La fniso caracteristica es como .sif^'ue: 

Gongylus ocellatus Bedriagai, nnv.mbsp. 

A G. ocellato lypico differ ( pedibus parms , anticis auris 
hiatum non fiiiperantibufi ; dujilonim squamarum dorsalium nu- 
iiicro minore: 2icdibns posticis tertim trunci parti aquantibus; 
vertebris himharibm duobus. Long. 0%125. 

Habitat in Peninsula Jbericd, tiim maritimis oris, titm cen- 
tralibus tnontibus. 

Esta subespecie es afine al Abhphanis pannoniciis Fitz., 
con el que g-uarda gran parecido en el conjunto, con respecto 
no solo a las proporciones de las extremidades con el cuerpo, 
si que tambien a la coloracion en la variedad que ofrece ban- 
das oscuras costales, sin manchas oceliformes , y aun en la 
talla. 

Dedico esta nueva forma al Dr. J. de Bedriag-a, disting-uido 
herpetdlog'o, que se ha ocupado de varias observaciones sobre 
nuestra fauna herpetologica , asi de la Peninsula como de las 
Islas Baleares. 



m^ 



ETTJIDE 



SUR 



QUELQUES DERMAPTERES EXOTIQUES, 



MR. AUGUSTE DE BORMANS, 



(Sesion del 1.° de Diciembre de 1880.) 




W-' 



•■«^^ft-«>. 



Thermastris Dohrnii Sciidder. 

Scudder, Proceedings of the Boston Society of natural His- 
tory, vol. XVII (1875), p. 280-281. 

Nous ajouteroDS h la description de M. Scudder les details 
suivants : Anteiioes de 30 articles, brun-marron. Corps en- 
tiferement g-ranuleux. Bords du prothorax, de la tete et anten- 
nes Ii6riss6s de polls bruns, rares, long-s et raides. 

HaHtat: Pumamarca (Jelski); Perou central (Jelski), Mus6e 
de Varsovie. 

D6ja signal^e du Versant oriental des Andes du P6rou. 

Anisolabis peruviana, species nova. 

Picea, nitida: ore, palpis, antennarum articttlis duolus Msa- 
UMs, pedidus (gemibus exceptis fmcis) ferrugineo-testaceis. 
Elytrornmrxidimentaovata, mesonoti latera oltegentia. Abdo- 
minis segmenta 2, 3, distinctissime plicifera.— cf. 

Long. Corp. ^ 16"" X Lat. corp 4""". 

» pronot 3 yi » elytr ... X 

» forcip 3 ji 

Tete plus long-ue que large, aplatie, couleur de poix; sutures 
visibles; palpes, parties buccales, les 2 premiers articles des 



506 AKALES DE HISTORIA NATURAL. (2) 

antennes d'lin jaune feiTug-ineux, les autres articles (il n'en 
reste que 7) bruns^ de forme typique. 

PronoHm plus etroit que la t6te, un peu plus long- que large, 
d'un brun de poix, rectang-ulaire; bord posterieur droit, bords 
lat^raux un peu sinueux, bien rebordes, bord posterieur arron- 
di. Sa moiti6 ant^rieure et la lig-ne long-itudinale mediane 
sont bomb6s, et de chaque cote de celle-ci jusqu'au bord late- 
ral s'^tend une forte dt^pression transversale au dela de la- 
quelle le bord posterieur redevient convexe. Mesonotum eg-al 
a la moiti^ du pronotum, son bord posterieur coupe droit; de 
chaque cote Ton remarque un rudiment d'613'tre, ovale, etroit, 
couvrant tout le bord lat6ral. Metanotum 6g-al a la moitie du 
precedent, son bord posterieur ecliancre. Ces deux jiarties du 
thorax sont d'un brun de poix luisant. 

Poitritie un peu plus pale que le dessus. 

Pattes de forme typique et d'un jaune ferrug-ineux, sauf les 
g-enoux qui sont bruns. 

Addomeri\\.^iie, brun de poix brillant, mod6rement dilate au 
milieu, le bord lateral des seg-meuts faiblement ang-uleux. Les 
plis des 2" et 3' seg-ments tres-apparents. Le dernier seg-ment 
dorsal est g-rand, lisse, trap6ziforme, un peu retreci post^rieu- 
rement, il presente de chaque c6t6 deux plis long-itudinaux 
bien marques, en prolog-ement des aretes externe et mediane 
de la pince; son bord posterieur est coup6 droit; sensiblement 
reborde et granuleux; un peu au dessus de ce dernier, on voit 
une impression transversale, semicirculaire, convexe, du mi- 
lieu de laquelle part une courte lig-ne long-itudinale n'attei- 
g-nant aucun des bords du seg-ment. Le penultieme seg-ment 
ventral couvre entierement le dernier: il est g-rand, tres-lisse 
ct luisant, brun-roug-eritre, triang-ulaire avec les cotes sinueux. 
le .sommet du triang-le emousse et ecliancre. 

Les branches de la phice se touchent presquc a Icui' nais- 
sance; elles sont courtes, robustes, aplaties en dcssous, tri- 
qu6tres et presque droites jusqu'aux -/a de leur long-ueur, 
I)uis cylindriques et fortement recourb^es de facon que les 
pointes s'entre-croisent; leur ar6te interne est fortement cr6- 
n('l(''(^ et presente au tiers de sa long-ueur a i)artir de la base 
une dent emoussee bien plusg-raiide (jue les autres. Elles sont 
lisses et couleur de jioix. 

IlaMtat: Perou ceiilntl: Mus. de Xarsovie. 1 ^. 



(3) Bormans.— QUELQUES dermaptkres exotiques. hun 

Anisolabis chilensis Blancliard, 
Forticula chilensis, Blanch. Gay, Hist. fis. Chile. Zool. vi, 

(185n, Orth., p. 11-12. pi. 1, fig-. 1. 
Habitat: P^rou; Tambillo, Miis. de Varsovie. 1 (/• 
Sig-nalee du Chili et de la Republique de I'Equateur. 

A. azteca Dohi-n. 

Forcinella azteca., Dohru, Stett. Eiit. Zeit.;xxiii> 226-7 (1862). 

Hahital: Palmal, Mus. de Varsovie. 

Notre exemplaire Concorde avec la description de M. Dolirn, 
sauf que les deux premiers articles a la base des antennes sont 
d'un testace clair, les 10 et 11 blanchatres (il reste 13 articles), 
et les deux derniers bruns; tandis que dans Tindividu cite 
par M. Dohrn c'est le 9 article qui est pale. On reniarquera 
du reste cette variation chez presque tons les Dermapteres 
dont les antennes out des articles de ditf6rentes couleurs. 

Spongophora brunneipennis Serville. 
Psalidophora brunneipennis, Serxi., Orth., p. 30-31 (1839). 
Habitat: Perou central (Jelski). 1 Q. 
Signalee de TEst et du Sud des Etats Unis du Mexique. 

S. croceipennis Serville. 

Spong-iphora croceipennis, Serville, Ann. Sc. nat., xxii 
il831), p. 31-32. 

Habitat: P6rou, col. Bolivar. 1 9- 

R^pandue dans toute TAmerique Centrale. 

S. punctipennis Stal. 

Forficula punctipennis, Stal, Freg-. Eug-en. Resa, Zool. Ins., 
XXV, 421 (1864). 

Habitat: Cayenne, col. Bolivar. 1 of. 

Indiqu6e pr6c6demment de TAm^rique Meridionale : Bresil 
et Venezuela. 

S. pygmsea Dohrn. 

Psalidophora pygmsea, Dohrn, Stett Ent. Zeit. xxv, 421-32 
( 1864 ) . 

Habitat: Cayenne, col. Bolivar. 1 a". 

Deja signalee de Rio-Janeiro (Bresil), 



508 AN ALES DE HISTOKIA NATUKAL. (4) 

Spongophora nigripennis? Scudder. 

Sciidder, Proceed, of Boston Soc. Nat. Hist, xii, 344-45 (1869). 

L'exemplaire cT que nous avons sous les yeux, se rapporte 
bien au S. nigripennis de M. Scudder, mais comme I'individu 
decrit par le savant naturaliste americaiu manquait de pinces, 
nous conservons quelques doutes. 

Cependant nous compl6terons ici cette description: 

Dernier seg-ment dorsal presque carr^, tres-rug-ueux, forte- 
ment rebord^ post^rienrement, d'un brun testace plus fonc6 
sur les bords lat6raux. Pygidium bien developp6, en forme de 
lang-ue avec I'apexarrondi. 

Pinces 6cart6es a la base, testacies, g-labres, triqxiUres, assez 
greles, allong-^es, faiblement courb(^es en dedans de la base 
au tiers de leur longueur, puis l^gerement arqu^es en dehors 
jusqu'aux pointes aig-ues, courb6es en dedans et se toucliant 
sans se croiser. 

L'arete inf^rieure interne est dilat^e en forme de lame tres- 
6troite et cr^nel^e jusqu'au tiers de la longueur de la pince, 
oil cette lame se termine par une dent tres-forte, crochue, la 
pointe tourn^e en dedans et en dessous. — Au dela la pince est 
mutique et rt^guliere. 

Long. Corp. 7""°- X fore. S'""''^ 

HaMtat: Perou; Pumamarca (Jelski), Mus. de Varsovie. 1 of. 

Designee par M. Scudder comme habitant le Pt^rou (prise 
entre Quito et Napo). 

Ancistrogaster arthritica Scudder. 

Scudder, Prvc (f Boston Soc. Nat. Hist., xviii, 253 (1876) (/. 

La femelle, qui n'a pas encore et6 decrite, ressemble tout a 
fait au niclle, sauf la pince tres-longue, cylindrique, grele. 
inerme, contigue 4 la base, presque droite, avec les pointes 
recourb6es en dedans, aig-ues, et s'entre-croisant. Cette forme 
est du reste commune h toutes les femelles du genre. 

HaMtat: Perou; Pumamarca (Jelski), Mus. de Varsovie. cT ^• 

Deja signalee du Bresil. 

Labia Ghilianii Bohrn. 
Dolii-n, Stcttiner Ent. Zeitvng, xxv, 424-425 (1864). 
Hahilat: Cayenne, col. Bolivar. 1 -'. 
D6j^ signalee du Paru, de Cayenne et de Venezuela. 



(5) Bormans.— QUELQiTES deiimapti>rks exotiques. 500 

Labia chalybea Dohrn. 
Duhrii, iSlelt. Eat. Zeitimg, xxv, 329 (18G4). 
^rt'iz7rt'^;Perou,Lecliiig'al (Stolzman), Mus. deVarsovie. 1 9. 
Dej^ sig'ualoe do N'cnezuela. 

L. arcuata Scudder. 

Scudder, Proc. of Boston 80c. N'at.IIist.,x\iu,251 (1876) cf seiil. 

La fcmellc lie ditfere du cf que par le p?/ffidium court, gros 
et lit^misph^rique k la base, se terminant par une petite pointe 
emouss^e, et par la forme des jnnces peu arqu^es, inermes, 
premiere moiti6 basalc fauve, le reste brun, les pointes aig-ues, 
se touchant, mais 11011 crois6es. 

Zouf/. Corp. 5""" X fore. 1"". 

Habitat: Cayenne, col. Bolivar. 

Le cf a 6t6 trouve h. Vassouras (cent milles au Nord de Rio-- 
Janeiro (Br^sil); j'ai recu les deux sexes de Tile Saint Bartli61e- 
my (Antilles). 

L. cheliduroides, spec, oiova. 

Kigro-picca, nitida, sparsim alMdo 2)i^osa, antennis \2-arti- 
culatis, fiLSCis, pronoti margine lateralis tarsisque testaceis, alls 
miUis, addomine dilatato, forcipe hrevi, fere recta, rimtica, 
apice decussata. Q. 

Long. corp. 5""" ^1 pron. 1'""" elytr. 0"" X forcip. 1""". 
Latit. aMom. medii. 2""" )i 

Tete assez grande, assez bomb^e, aussi long-ue que larg-e, 
noire, glabre, luisante, avec quelques tres-faibles impressions; 
sutures non visibles; yeux noirs, petits; parties buccales et 
antennes d'un brun plus clair; ces dernieres sont compos6es 
de 12 articles de forme typique. 

Pro7iotum d'un brun de poix, g-labre, luisant, aussi larg-e 
que la tete, presque carr6, uniform6ment bomb^; bord ant6- 
rieur et cotes droits, bord post^rieur arrondi; le pronotum 
pr6sente une impression longitudinale mediane avec deux ou 
trois points de chaque c6t6 de celle-ci, et une faible lig-ne 
transverse ondul6e en croix avec la premiere; ses bords lat6- 
raux sont testac^s et fortement rebord6s. 

Elytres d'une long-ueur 6g'ale h la moiti6 du pronotum, de 
sa larg-eur ant6rieurement, un peu plus larg-es post6rieure- 
ment; elles sont d'un brun fonc6, lisses, peu luisantes; au 



510 AMALES DE HIRTORIA NATURAL. (6) 

milieu de chacune d'elles existe une leg-ere depression; leiir 
bord ant6rieiir est coup6 droit, le post^rieur obliquement 
tronqu6 de dehors en dedans, les ang-les internes arrondis; le 
bord lateral externe est fortement rebord^. — Ailes niilles. 

Pattes de forme typique: cuisses d'un brun de poix, tibias 
d'un brun testae^, tarses testac^s; elles sont g-labres. 

Abdomen fortement dilate, surtout au milieu, d'un noir de 
poix brillant, les plis tuberculiformes des 2" et 3*^ seg-ments 
tr^s-accus^s. Dernier seg-ment dorsal trap<^ziforme , court, 
offrant une impression long-itudinale m^diane bien marquee 
sur sa moitie post^rieure; bords lat^raux de Tabdomen h^ris- 
s6s de polls courts, blanch^tres. 

Pinces courtes, d'un noir de poix, continues a la base, ro- 
bustes, arrondies, lisses, inermes, presque droites jusqu'aux 
pointes recourb^es en dedans, aig-ues et s'entre-croisant; elles 
sont g-arnies a leur bord externe de polls courts, serr^s et 
blanchatres. 

Cette esp^ce ressemble compl^tement a premiere vue aux 
petites especes du g-enre Chelidura, premier g-roupe (Dubrony), 
mais la forme des articles antennaires et le second article des 
tarses simj^le la placent dans le genre Labia, oii elle viendra 
se rang-er a cot^ des L. gramdula Gerstacker et L. rotundata 
Scudder. 

Habitat: Lecliug-al (Stolzman), Mus. de Varsovie, 

Sparatta nigrina 8tal. 

8tal, Ofv K. Vet. Akad. ForJi. xii (1855), p. 350. 
Habitat: P^rou central (Jelski), Mus. de Varsovie. 1 ^f. 
Indiqu^e de Rio-Janeiro (Bresilh 

S. Bolivarii, species tiora. 

Nigro-J'usca, scahriuscuJa, antennis dihitioribus, ore. pedibns, 
ultimo do7'saIi sefpneuto, pi/gidio, /orcipcque/errugineo-testaceis; 
pygidio cf producto, acato. bidenlalo. 9 ghbuloso^ breti, apice 
emarginato; forcipe cf ultra medium, ^pone basim dente valida 
snrsum spectante armato. 

Long. Corp. c{ T"" i'^, proii. 1""", elytr. 1™" %, alar. Imm i^, ult. seijm, Imn" %, fore. S™™ 
a 9 erainJi-l, />ro». Oram i5», elytr. 1™™, fl/ar. 1 Dim, «;/. 5<>g»Z. Imm, /orc.\'oni\2 

Tete noire, chag-rin6e, plate, assez g-rande, cordiforme, avec 
une impression long-itudinale m(''diane ondul^e; sutures peu 



(7) Bormans. — (^i klqims ni;nM\i'Ti;uKs knotivifs. mi 

distiiictes , yeiix noirs tr^s-petits, parties buccales testacies, 
aiitonncs hrunos, do I'orino typiquc (il reste 12 articles). 

Proiiotum ovalaire, aplati, nil pen plus ^troit que la t6te, 
joint a colli'-ci i)ar nn jjotit con bion visihlc. noir, cha^-rine, 
avec nil point iinpriiiu' an milicn pres dn l)ord aiitcrienr; de 
chaque cote de celni-ci un pli tnberculiforiiie arqne allant du 
1)0 rd aiit^rieur au milieu du pronotum. 

FAytres un pen plus lar^'-es que la t6te, aplaties, noires, cha- 
g-rinees; leur hord ixjstt^rionr conp^ un pen obliquement de 
dedans en dehors. 

Partie saillante des aihs aussi long-ue que les 61ytres et abso- 
luinent sein1)lable k celles-ci; leur bord postt^rienr arrondi. 

Pattes de forme typique et entierement d'un testac6 ferru- 
g-ineux clair. 

Abdomen noir (sauf le dernier seg-ment), chag-rin6, de la 
larg-eur du pronotum, abords paralleles; plis tuberculiformes 
des 2"" et 3* segments pen distincts. Dernier seg-ment dorsal 
grand, d'un testace ferru^ineux , tres-chag-rin^ , carr6, avec 
une lig-ne en forme dTI bien imprimee; la convexity de cette 
lettre reg-arde le bord posterieur et s'eu rapproclie beaucoup 
sans toutefois Tatteindre; au milieu de cette impression existe 
un silloii court et assez profond: au dessus de chaque racine 
de la pince, un tres-faible tubercule. 

Pygidium zf tres-allong-6, cylindrique jusqu'au milieu on 
il pr^sente de chaque cot6 une forte dent horizontale; la moiti6 
apicale est conique et assez aig-ue. 

Pygidium 9 visible seulement quand les branches de la 
pince sont ecart^es artiticiellement, il est petit, g-lobuleux a la 
base, pen proeminent et forme k Fapex une minuscule lan- 
g-uette echancr^e au milieu. 

Pioicesd". Testacies, chagrinees, ecartees k la base^, triquStres, 
presque droiteS;, un peu ondulees jusqu'aux pointes aig-ues, 
recourb^es en dedans et se touchant sans se croiser. — Un peu 
au dela du milieu s'eleve sur chaque branche une assez forte 
dent, doiit la pointe aigue est tourn^e en dedans et en dessus. 
de cette dent jusqu'a Tendroit on la pointe de la pince se re- 
courbe subitement, I'ar^te interne se dilate en une lame mince 
et etroite, la pince devient ensuite cylindrique. 

Pinces 9- Testacies, chagrin6es, triquetres, presque conti- 
nues a la base; tres-pres de celle-ci, sur I'arSte sup6rieure se 



r,V2 AN ALES DE HISTOT^IA NATURAL. (8) 

voit une forte dent dont la pointe regarde en dedans et en 
haut; FarSte inf^rieure se dilate comme chez le cf, au meme 
point et sur la mSme long"ueur en une lame mince, liorizon- 
tale, plus larg-e que celle du cf, et termin^e brusquement k 
Tendroit ou la pince commence a se recourver. 
Hahitat: Perou central; (Jelski), Mus. de Varsovie. 1 c/, 3 9- 

Neolobophora bogotensis Scudder. 

Scudder, Proc. Bost. Soc. Nat. Hist., xvii, p. 282. 

HaMtat: P^rou central Tambillo (Jelski), Mus. de Varso- 
vie. 1 Q. 

Signal^e de Bog-otft. 

M. Scudder mentionne un individu de cette espece ou d'une 
autre trfes-voisine trouv6e dans les Andes du P^rou, mais seu- 
lement a T^tat de nymphe et sur laquelle il ne donne du reste 
aucune autre indication. 

Forficula japonica, species nova. 

F'usco-castanea, temiissime punctnlata; capiie femigiTieo; pro- 
noto, ehjtris., alarum margine, aMominali segmento ultimo fuscis, 
pronoti margine laterali, aJariim disco, yedihusqiie iestaceis. 
Pronotum semiorbiculare. Elytra linea media longitudinali 
lasim Mud attingenti impressa. Segmentum idtimum dorsale cf 
longitudine latms, rectangulum, ditubercnJatu7u ^ Q postice an- 
giistatimi, tuberciilis minorihus. Forcipis drachia ^f hasi inter se 
remota, triangtilaria, fere recta, ante medium dente talido deor- 
sum et introrsiim spectante instnicta; deinde oxato-ciirvata, apice 
hand contigua; Q forceps tevis, inermis, hasi fere conti gua , fere 
recta, deinde gracilis, apice curvata et decnssata. 
Long. Corp. ^ 13""". 9 14X ■"". Latit. corp. cf Q 2%'^'". 

» pronot. » Ifi » 2 

» elgtror. » 2)4 » 2}i 

» alar. » O^ » 0}i 

» forcip. » 4X » 4X 

T^te assez plate, ferrug-ineuse, palpes et parties buccales 
noiratres, sutures peu visibles, antennes de forme typique 
(on i)artic mutil6es), grisiitrcs avec les deux premiers articles 
un peu plus clairs. 

Pronotum court, de la largrnr do la ttMo, brun, semi orbicu- 
laire, bord anterieur coujx'* dndt, l)or(ls lat(.''raux larg'cment 



(9) Borraaus. — (;ri'.i.(^ri;s i)i;i«M.\i'Ti:in:s kxotiqi ks. 5i:i 

testac^s, nettement rebordes en dessus: uiie failjle li<i'iio lon- 
•^■itiidiiiale mediane dont le 7? post('n-ioiir soiilomeiit est ])ien 
visible, avec iiii point assez j^tos imprimc^ prrs du bord ant^- 
rieur. 

Ehjtres lonj^-nos nne lois et demie conmie le pronotum. un 
pcu plus laryes que lui. brunes, arrondies a la base, leur bord 
post^rieur li^g-erement ^chancr6; du milieu de cette ^chancrure 
part un sillon lon<i-itudinal median, s'etendant a pen pros sur 
le V3 posterieur de IVlvtre. 

Partie saillanie de Taile, petite, testac6e. larg-ement bord^e 
de brnn. 

Pattes de forme tvpique, testacees ainsi que la poilrine. 

AMomen a bords i)aralleles cliez le of, l^g-erement dilate au 
milieu chez la Q, d"un brun marron avec les plis des 2" et 3' 
seg-ments noiratres, tres-distincts. Dernier seg-ment dorsal of, 
brun, rug-ueux, rectang-ulaire, eourt et larg-e, muni d'un tres- 
gTOS tubercule au dessus de ehaque racine de la pince, et 
d'un repli tuberculiforme a I'extremite de (diaque flanc. II est 
I'ortement reborde posterieurement et orne pres du bord pos- 
terieur d'une impression centrale punctiforme bien marquee 
dans les deux sexes. Dernier seg-ment dorsal Q trapeziforme, 
lisse, a tubercules moins prononc^s, r6tr6ci au sommet. On 
remarque chez la Q seule un tres-petit pygidium carr^ avec 3 
pointes visibles seulement a I'aide d'une forte loupe. 

Pinces brun-marron, borizontales; cj ecart^es a la base, mu- 
nies pres de celle-ci, en dessus, d'un petit tubercule. Ellcs 
sont assez robustes, triqu&tres en dessus et presque droites 
jusqu'au Vs tie leur long-ueur oi\ Ton voit une tres-forte dent 
crochue, a pointe 6moussee , dirig-ee en dedans et vers le bas; 
puis, elles deviennent cylindriques et se recourbent en arc 
d'ellipse, les i)ointes se reg-ardant mais ne se rejoig-nant pas. 
Pinces de la Q lisses, inermes, l^g-erement 6cartees a leur 
base, assez larg-es et triquetres sur le X environ de leur lon- 
g-ueur en dessus; puis, cylindriques et g-reles; elles forment 
une courbe un pen sinueuse mais tres-allong-^e jusque pres 
des pointes aig-ues qui se croisent. 

Elles sont aplaties en dessous dans toute leur long-ueur chez 
les deux sexes. 

Toute la surface du corps est g-labre et tres-finement ponc- 
tuee en dessous comme en dessus. 

ANALKS DE HIST. NAT.— I.\. M 



514 A^'ALES DE IIISTOKIA NATIRAL. (10] 

Cette espece ressemble bcaucoup a F. avricularia; elle s'en 
disting-ue par rimpression loiig-itiidinale m^diane des ^.lytres. 
la pince du cf tonte differento of cello de la Q plus loiig-ue et 
plus g^rele. 

Habitat: UKus maris jajmnki 'Dibocrski, Mus. de Varso- 

Yie. 1 cTl 2. 

Forficula Scudderii, S2)ec. nova. 

Fusco-castanea, temiissime pwicttilata ; ore, palpis, antennis. 
pronoti margine lateraU, pedihusqne luteo-testaceis. Elytra fere 
qvadrata, griseo testacea, apice oWiqve introrsum trvncata, ali.s 
deficientihus . Forcipis hracMa ferrvgineo-testacea , hasi ronti- 
f/va,fere recta, apice decussata 9. 

Long. Corp. 9 ]8X """. Zatit. rorp. '^}2 •'•". 
» pronot. » 2}i 
» etytror. » 2X 
» for dp. » 5 

Tete assez plate, brun marron; parties buccales, pali)es, an- 
tennes testac^es^ ces dernieres de ferine typique (mutilees); 
sutures indistinctes. 

Pronotiim un peu plus 6troit que la tete, ])resque carr^. avec 
le bord posterieur arrondi; sou disque brun marron, bicn 
convexe, avec une faible impression long-itudinale mMiane; 
les bords lateraux assez larg-es, jaunatres. aplatis. 

Poitrine testac^e. 

Elytres de la long-ueur du iJronotuni. jircsquo carrees, leur 
bord post6rieur coup6 obliquement de facon que ]a marg-e 
interne est unpen plus courte querexterne: d'nn g-ris testae*'. 

Ailes nulles. 

Pattes de forme ly])ique. testacees. 

Ahdomen un pen dilate au milicMi. l)rini iiiarrcm Inisant. jijis 
des 2'" et S*" seg-ments bien visibles: dernier seg-ment dorsal 
petit, r^tr^ci a Textremite, un peu rug-neux. mais sans luber- 
cule distinct; son bord posterieur dmil. rol)orde: un peu au 
dessus de celui-ci, au milieu, une imi)ression punctiforme. 

Pinces lisses, inermes, d'un jaune ferrug'ineux, assez ro- 
bustes et triquOtres au dessus, a la base, dans lour i)remier 
quart, i)uis cylindrlcjues et i)lns g-rrles. l-llles suni ])res(jue 
droites jusqu'a rextremile. dont h^s pointes aig-ui's se recoiir- 
bentet se croisent. 



(11) Bormaus. — (,>ri:i,gi i;s ni:uM\i'Ti:i!i;s kxotiqiks. 5ir> 

I'^llcs S(»ii1 (MitirriMiKMit |)Int(>s (Mi (h^ssous. 
L;i siirracc lotali' dii corps lan1 en (lessons (lu'cii dcssiif; osl 
<>-lal»i'(' v\ tiiKMiuMit ])()in1ill(''('. 
llahilnl : W .la])oii. 1 9 • 

Carcinophora robusta .SiiuUloi'. 

Cholidnra n>l)usta. Sci'dder, Procoinl. oCIIk^ Boston Soc. Nat. 
Hist.. Ml iisr>91. 11. :U4. 

llahilnl: IVn'ou. Oltrajillo. Cordillirres (Jolski). Mus. do \'ar- 
s()vi(\ 2 a' darvos). 

Trompo ])iv.('(^demiiioii1 a Xajxi ot ontrc (,)nito of Napo 
iPoroii). 






VoMU'/.V /./fJN .\7/ 




M' 4% M^^ L -<C^A^-^>>ii^'<mi^MrO 



Y 









^£ 






M?-CoLStellaTivau ixd nca 



Foi.oiitogruiia. per F.KrauS. 



^miLx f/e/tr St'f.iSpttnc^/d </('//is/ /mi 



'Jonu^ J\: L'tm X/II 




J.MV-CotstcllainoLU 0Ld..7\.ot 



Fotolit°-por&.Lan^o. V F,Kraus,Madrid . 









..cv^ 



^.^^^C^' 















Jhu,' J\J.,,iii X/l'. 



























, j^y 



^j;^ 






Fi*.5. 



1, #q^ C]pi'^;!i , 











Fit* 



■■I 

op 

Fij7 

-' M ?■ C ast ill aincui. oA .tlox 





Fii.4 

Fotoliti-jOT OLoji^a v F. Klaus ,ITadni. 



, ^ii/i/ax i/t/if Src.cs/Ki/ii^/d. (/i/fiy/ ii<i( 



fotur /\, l.,'u/i W 




F13.7 

j.M^Cast.Uainav. ai.uot. FotoUepor frloJi^ay F.Kiaus,Madni. 



ANALES D€ LA SOCIEOAD ESPANOLA [)E HISEORIA NATURAL. 




C'-i<),l!',-.,i i;,.o,.l.. V,,,„„ 



C\..,\<Te..x Pva^ .■K'..-..,,,.,, 






Cnt'le a Iraves de la Peninsula Iberica dpsdp el Mar Medilei-raiipo al Oreaiio ('aiilabri< o. 



= Gninitc. 

- Onftss a It-ri-^tuu- Ajvtiuw 



H W = Secttiitlanc. 

H ^ reni.iru) iltuiM 

HB = Ta-ciarw tactutre if Viuiteriiaru 

Hi = SerpeatuKl 



TOMO IX lAMINA XVI 




('aiit<ibri< o. 



1 



4 



Jiiales de la Soc. expaJicla- cU ffisl. iiai. 



Tonw lX.Ldtn..XV]I 



JO 20 JO iO JO 60 TO SO (ft7 10 60 JO 40 JO £0 10 




CROQUIS 
de las profuiididades del Atlantico. 

C^- - 1000. ■ = JO 00 - 2000. 

O = eooo - £J00. ■ = 2J00 - 3000. 

Wk-jooo._ 



A CTAS 



DE LA 



SOGIEDAD ESPANOLA 



HISTORIA NATURAL. 



..oJ L I B R A R 



Sesion del 7 de Enero de 1880. 

PRESIDENCIA DE DON JOSE MACPHERSON. 

Leida el acta de la anterior fu6 aprobada. 

— Despues de expresar el Sr. Botella su agradecimiento k los 
seuores socios por el conciirso que le lian prestado en el ano 
anterior, no menos que por liaber disimulado las involunta- 
rias faltas en el desempeno de la presidencia de la Sociedad, 
tom6 posesion de 6sta el senor Macpherson, que dijo se creia 
sin otro merito para ocupar aquel sitio que el amor h las cien- 
cias naturales, y manifest6 su ag-radecimiento k los senores 
socios que le liabian disting-uido al liacer la eleccion de la pre- 
sidencia, para cuyo buen desempeno haria cuanto le fuese po- 
sible. Pidio un voto de g-racias para la Junta Directivay Comi- 
sion de publicacion salientes, que por unanimidad acord6 la 
Sociedad. 

— El seiior Secretario da cuenta de las comunicaciones si- 
guientes : 

Del Secretario g-eneral de la Academia Real de Ciencias de 
Lisboa, acusando recibo del cuaderno 2.° del tomo viii de los 
Anales de la Sociedad ; 

Del Secretario de la Sociedad ZooWg-ica de Francia, propo- 
niendo un cambio del Boletin de la misma con los Anales, que 
fu6 aceptado y se acordo realizara la Comision de publicacion; 

De la Redaccion de Las NacionaUdades , periodico hispano- 
lusitano que se publica en Lisboa. proponiendo un cambio de 

ACTAS DE LA SOC. ESP.— IX. 1 



2 ACTxVS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

publicaciones, acerca del cual debe resolver lo que estime mas 
conveniente la Comision de piiblicacion de esta Sociedad , se- 
g"iin acuerdo de la misma; 

De D. Jacobo Spang-berg", rog-ando se exprese a la Sociedad 
sii ag-radecimiento por el nombramiento de socio que k su fa- 
vor tiene heclio ; 

Y de D. Manuel Martorell y Pefia, que remite para la Socie- 
dad un ejemplar encuadernado de la obra de que es autor, ti- 
tulada Catdlogos sinonimicos de los insectos encontrados en Ca- 
taluna. 

— Puneuse sobre la mesa las publicaciones recibidas, que 
son : 

A cambio ; 

Proceedings of the Zoological Societij of London. — Ano 1879. — 
Partes 2/ y 3/ 

List of tJie Tcrtelrrated animals now or lately living in the 
gardens of the Zoological Society of London. — 1879, 

Journal of the Royal Microsco2)ical Society . — Tomo ii, num. 7. 

The American Naturalist. — Tomo xiii, num. 12. 

Anales de la Sociedad cientifica argentina. — Tomo yiii. entre- 
g-as 5." y 6." 

Discursos promtnciados en la inaiig^iracion de las seslones de 
la JReal Academia de Medicina en el ano de 1879-80. 

Boletin de la Sociedad geogrdfica de Madrid. — Tomo vii, nu- 
mero 5. 

Crdnica cientifica de Barcelona.— k\\o ii . num. 48. 

Como donativo; 

Semanario Farmaceutico . — Ano viir, numeros 9, 11-14; remi- 
tidos por su director I). Vicente Martin de Argenta. 

Ateneo cientifico, literario y artlstico de Guadalajara. — 7;?^'?^ 
guracion del curso de 1879 d 80; reg-alado por la cxpresada So- 
ciedad. 

Catdlogos sinonimicos de los insectos encontrados en Catahina, 
por I). Manuel Martorell y Pefia; reg-alo del autor. 

Las Kacionalidades, periodica hispa/io-lusi tano. —Xuo i. — Pro- 
g'rama ; reg'alo del editor. 

Liroes elemen fares de Geographia hotdnica p^or .T. G. Baher: 
traducmo de D. Julio A. Llenriques; rog-alo del autor. 

Destruction of obnoxious insects, Phylloxera , potato hcetle. 
cotton-n-orm , Colorado grasshopper a nd greenhouse pests , hy 



DE HISTOBTA. NATURAL. 8 

application of tJte ycasl fungus , por el Dr. II. A. Ilno-on; ror>-alo 
del an tor. 

Museum Ludwig Sah'ufor. Oher-bJasewitz.— Dresden.— Ven. 
CLiii. 18S0; ro^'alo del autor. 
La Sociedad acordo dar las graoias a los donantcs. 
— Quodu adinitido como socio: 
Romero y Alvarez (D. Julian), de Madrid, 
propuesto por D. Carlos do Mazarredo. 

— Se hicieron cinoo luiovas pro])nostas. 

— El scM'ior Mazarredo, como individuo do la Comisioii de re- 
vision de las cuentas del afio anterior, leyo el informc si- 
g-uiente: 

«Los que snscriben . lionrados con el voto de la Socikdad 
EsPANOLA DE HisTORTA NATURAL ])ara omitir dictameu acercade 
las cnentas p'-esentadas por el Tesorero de la misma, corres- 
pondientes al ano proximo pasado, del.°de Diciembre de 1878 
k 30 de Noviembre de 1879, las ban examinadodetenidamente, 
no encontrando en ellas reparo alg'uno que bacer, por ballar- 
las perfectamente ajustadas k los documentos justificantes 
que las acompafian. Los gastos, en ese alio, ban ascendido a 
la suma de 23.354 rs. y 93 cents., y los ing-resos a la de 37.586 
reales y 10 cents., resultando un saldo sobrante, en 1.° de 
Diciembre de 1879, de 14.231 rs. y 17 cents., a favor de la 
Sociedad; bien puede^ por lo tan to, Uamarse pr6spero el 
estado financiero de esta, 4un sin contar con el cr^dito, k su 
favor, de 13.800 rs. por 230 cuotas pendientes de pag-o, que 
fig-ura en las cuentas. Como 6stas se ban justificado con la 
claridad y exactitud , que son ya proverbiales en el dig-nisimo 
Tesorero de esta Sociedad, la Comision opina que, aproban- 
dolas desde luego la Sociedad, acuerde dar k la vez un voto 
de gracias al Sr. D. Serafin de Uhag-on. 

Unida k las cuentas se halla una nota en que se propone la 
baja, en la lista de socios, de nueve de estos; la Comision, 
aunque con sentimiento , por tratarse de personas que ban 
pertenecido a esta Sociedad, entiende , sin embarg-o , que debe 
aprobarse esa propuesta, con arreg-lo a lo acordado ya por la 
misma en sesion del 7 de Febrero de 1877. 

Madrid 7 de Enero de 1880.— Maximo Laguna. — Gabriel 
PuiG Larraz. — Carlos de Mazarredo. » 



4 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPaXOLA 

Aceptando en todas siis partes lo propuesto en el preinserto 
dictamen, la Sociedad acordo por uuanimidad la aprobacion 
de las cuentas a que se liace en el mismo referenda, y un 
cumplido voto de gTacias al Sr. D. Serafin de Uhag-on por sus 
continuos desvelos en el desempeno del importantisimo carg'o 
de Tesorero ; disponiendo tambien que fuesen dados de baja 
en la lista de socios los seiiores cuyos nombres se expresan en 
la nota k que se alude en el informe. 

— Se leyo por el senor Secretario un escrito redactado por el 
senor Bosca , que es el sig-uiente : 

«En la Nota berpetolog-ica sobre una excursion liecha en el 
monte San Julian de Tuy, que tuve el honor de presentar en 
la ultima sesion , al detallar las especies recolectadas aparece 
con el num. x el Alyies obs ietricans Lruv. var. Boscai Lataste, 
y advierto que este autor se ocupaba k la fecha en el estudio 
de la mencionada variedad, con motivo de unos ejemplares 
remitidos por mi, primero de Valencia y m4s tarde de Galicia 
y del Norte de Portug-al. No podia, por consiguiente, acom- 
panar entonces las indicaciones oportunas acerca de su des- 
cripcion , ni las diferencias que ofrece con respecto al Ahjtes 
obstet7'icans tiito {!). Dicha descripcion y demas noticias que 
al batracio se refieren, acaban de ser publicadas en el ultimo 
niimero de la Revista Internacional de Ciencias (2), y por refe- 
rirse a un anfibio anuro quiz^ propio exclusivamente de la 
Peninsula Iberica, creo que debe liacerse constar en los Anales 
de nuestra Sociedad Espanola de Historia Natural , por lo me- 
nos un resumen de la interesante comunicacion que el senor 
Lataste ley 6 ante la Sociedad Zoologica de Franc ia , en la se- 
sion del 11 de Noviembre del pasado ano. 

Este batracio fu6 una de las especies pedidas con interes 
por el ya citado autor Sr. Lataste, quien sig'ueocupandose sin 
descanso de la fauna euro})ea ; remitido en alcohol y estu- 
diado desde lu(^g"o, llamu su atencion la diferente forma gene- 
ral, asl como la linura de la piel, i)or lo que cambiamos los 
animales vivos, y como para una conlirmacion reciproca, el 



(1) El autor dedica esta forma conocida lie antife'uo, al Sr. A. del'Isle, pam dia- 
tinguirla de la nuevamenle esludiada. 

(2) Sur niie nouvclk fonnc de Batracie/i anovre iVEuropc, num. 12, 15 de'ccmbre 1870. 



DE IlIRTORIA NATT'RAL. 5 

A. ohfetricdns do VfiYi?. y el de Valoncin, El g-olpo dc vista 
sobro el aiiinial vivo cs tan convonionto, quo I103' sc juzf^-a 
como indispensable para poder apreciar bion las diferencias 
entre formas pr6ximas, y con mayor motivo tratdndose de un 
g-rupo en que la desnudez de la piel permite ver con alg-un 
detalle la distribucion reg-ional de los musculos superficiales, 
aparte de que la coloracion es muy diflcil de mantener por la 
conservacion en alcohol (1). 

El Sr. Lataste, al apreciar la nueva forma de batracio de 
Espaua, emplea la palabra snbespecie como mas apropiada 
para expresar las formas intermedias que se presentan en la 
naturaleza, de ordinario conocidas como mnedades y rams; y 
propone reservar estas ultimas voces, tan s61o para sig-nificar 
las ultimas diferencias que pueden producirse 6 acentuarse 
r&pidamente, por la intervencion de la voluntad del hombre. 
Dado el actual estado de verdadera transicion sint6tica en que 
se encuentra la Historia natural, pueden juzg-arse como de 
escasa importancia, como tinalidad para la ciencia., los con- 
ceptos especie, variedad y raza, aunque el mismo autor, en el 
titulo de su comunicacion, se vale de la palabra /or^^w-, un 
tanto g-eneralizada ya, y que indudablemente expresa mucho 
mejor la idea trascendental , sin que por ello se prejuzg-ue la 
afiliacion k ning-una de las escuelas que aim discuten sobre 
el orig-en de las especies. 

La nueva forma es demasiado pr6xima al A. ohstetricans 
para que pueda separarse justamente como especie distinta, 
tal como viene entendi^ndose este g-rupo; mas tiene, sin em- 
barg-o, caract6res que liacen necesaria una descripcion espe- 
cial, puesto que alcanzan al esqueleto, k la estructura de la 
piel y ^ su coloracion, k lo que se ailade su distribucion en 
una ^rea g-eog'r^ifica propia, que por de pronto puede fijarse 
en toda la zona marina, tanto del Mediterr&neo como del At- 
lantico, puesto que en el centre de la Peninsula no est^ con- 



(1) El Sr. A. 'lourneville , en su descripcion de una nueva especie de batracio 
uTO(le]o AeE^itana. (Bxtrait du Bull, de la Sode'te Zool. de France pour I'aiDx'e 1879), 
recomienda el uso del alcohol fuerte y en abundancia, para conservar mejor que de 
ordinario los bellos colores que ofrecen los anfibios en general, particularmente en 
la epoca de los amores; si bien es verdad que asi guardados se contraen demasiado 
las carnes con perjuicio de las formas, porlo que solo convendr^ usar el alcohol fuerte 
para los ejemplares destiuados al estudio de la coloracion. 



6 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPA^OLA 

firmada sii existencia (1), siendo reemplazado por el A. Cister- 
nasii, seg-un todos los indicios. 

Con respecto k la fades g-eneral, senala el seuor Lataste 
como distintivo de nuestra variedad el ser 6sta de formas re- 
clionclias y in6nos esbeltas que las del tipo francos, debido 
principalmente k una mayor longitud de la cabeza, sobre la 
que tiene el espinazo. Las dem^s diferencias esquel6ticas, 4un 
cuando se ha visto que el tejido 6seo obedece k la adaptacion 
con an^og-a facilidad que los otros tejidos, quitando este ra- 
zonamiento alg^un valor k los profundos estudios heclios por 
los autores sobre los anfibios, son, sin embarg-o, en este caso 
de tal sig'nificacion , que por si solas justifican la separacion 
diclia, liabi^ndose comprobado k la vista de cuatro esqueletos 
del A . odstetricans tipo , comparados con tres preparaciones 
semejantes de la variedad que nos ocupa. 

Al estudiar las entranas y demas partes , liace notar que el 
A. odstetricans ii^o despide cierto tufo desagradable que no ha 
podido apreciar en la variedad. Despues de alg'unas aprecia- 
ciones sobre diclia variedad, pasa a formula r en dos columnas 
las priucipales diferencias mas caracteristicas, cu^'a traduc- 
cion es como sigue. 

Alytes obstetricans Laur. 

De rislei Lataste. Boscai Lataste. 

Cnineo mas corto que la columna Craneo mucho mas largo que la 

vertebral (no coinprendido el c6xis). columna vertebral (no comprendido 

el coxie). 

Aplicando el craneo a lo largo, so- En las 7nismas coJicliciones , el ho- 

bre la columna vertebral, descansando cico llega al nivel de las diajjojisis 

en el mismo piano, coincidiendo la base coxigeas. 
de aquel con el origen de esta , el ho- 
cico llega hasta la vertebra sacra, todo 
lo mas hasta su mitad. 

Colocado el craneo sobre su base En las misraas condiciones el era- 
en un piano horizontal, reposa incli- neo se inclina mncbisimo hdcia de- 
ndndoBe ligeramente hdcia delante. Iante,y alguna vez cae por no po- 

derse sostener en equilibrio. 



(1) Anales de la Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo viii, pig. 22G. 



DE IIISTOHIA NATrUAL. 



La anclinra del teinpoio-niastoi- 
deo (Diiges) es igiial a la ancluna de 
la b6veda craneal al nivel del es- 
trecliamiento de la fontanela. 

Las dos ramas del jiOsteriio di- 
vergen muchisimo desde su origen, 
y ofrecen una doble sinuosidad (pri- 
niero c6ncavo hacia detida y despues 
hdcia fuora). 

Orificio interno de las narices caai 
igual al de la tronipa de Eustaquio, 
y el lado posterior del cuadrilatero, 
determinado por los cuatro orificios, 
sensiblemente mas corto que el do- 
ble del lado anterior. 

Piel relativameute gruesa y tuber- 
culosa. 

Iris dorado. 

Coloracion de las regiones supe- 
riores uniforrae 6 senalada con man- 
chas difuminadas y confusas. 

Coloracion de las partes inferio- 
res de un blanco-agrisado opaco; 
coraunmente el contorno de la man- 
dibula inferior y la garganta, con 
sombras morenas. 



La anclinra del tt5mporo-niastoi- 
deo (Uiiges) es igual ;i la mayor aii- 
cliura do la boveda craucal do una 
;i otra urbita. 

Las dos ramas del jifisterno di- 
vergen apenas en su origen, y ofre- 
cen una sola sinuosidad (extcrior- 
meute c6ncava8), 

Orificio interno de las narices sen- 
siblemente mas pequefio que el de la 
trorapa de Eustaquio, y el lado pos- 
terior del cuadrildtero, determinado 
por los cuatro orificios, igual al do- 
ble del costado anterior. 

Piel relativamente fina y lisa. 

Iris dorado-rojizo. 

Coloracion de las regiones supe- 
riores punteadas por manchas mo- 
renas bien manifiestas sobre fondo 
claro (1). 

Coloracion de las partes inferio- 
res de un bianco puro y como bar- 
nizadas; comunmente el contorno de 
la mandibula inferior y la garganta, 
sin manchas. 



He tenido ocasion de recolectar esta variedad , aunque sin 
disting-uirla ent6nces como tal, en diferentes pueblos de la pro- 
vincia de Valencia, en donde se le conoce por el vulg-o con el 
nombre de sapet, senaladamente en J^tiva , junto k la puerta 
deConcentaina, en Puebla de Rug-at, Carcag-ente, Bunol, Foyos, 
B6tera, y en Valencia mismo en el Jardin Bot^nico, oyendose 
su canto al anocliecer en el paseo de la Alameda y otros jardi- 
nes en donde se le conserva intencionadamente. El senor Go- 
g-orza me lo proporciono de Santander, y yo he oido su canto 
a la bajada del valle de Cordoba por el ferro-carril de Belmez. 



(1) Poseo en mi coleccion un u recolectado en los alrededores de Tuy, que ofrece 
sobre la espalda una gran mancha que representa toscamente una V, cuyo vertice 
mira hdcia la cabeza, y es como el color mfts claro del fondo general. 



8 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

Posteriormente lo he cog-ido en los alrededores de Tuy, en 
Oporto y en el Bom Jesus do Monte en Brag-a, en cuyos puntos 
abunda mucho. 

El Sr. Macliado cita la especie , de las orillas del Guadal- 
quivir en Sevilla; el Sr. Barbosa de Bocag-e, tambien la cita 
como muy comun en Portugal , como ig-ualmente el Sr. Lopez 
Seoane lo hace de Galicia. Yo me permito suponer que dichos 
naturalistas se referiran todos c'l la variedad , pues procedien- 
dose de ordinario a la clasificacion por medio de los libros, y 
siendo en estos, por lo g-eneral, las descripciones mas 6 nienos 
incompletas, no es f^cil cosa el apreciar las diferencias que 
quedan apuntadas cuando no hay sospechas de que existan. 

Por su aspecto g-eneral, esta variedad se aproxima m^s al 
A. Cisternasii , que el tipo, mediando la circunstancia de que 
ambas son propias, al parecer, de nuestra Peninsula Iberica.» 

— El seuor Linares hablo de sus observaciones acerca de las 
flores clist6g'amas , y tambien de la determinacion de fosiles 
del Escudo de Cabuernig-a, acerca de todo lo cual ofrecio pre- 
sentar notas detalladas en alg-una de las sesiones venideras. 

— Indico el seiior Serrano Fatigati el resultado de alg-unas 
observaciones referentes a las inclusiones g-aseosas de los 
minerales, que forman parte de un trabajo dedicado a la 
Sociedad. 

— Present6 el sehor Presidente un dibujo del Archaocyatus 
Mariamis, publicado en la Lethcea paleozoica, y hecho con pre- 
sencia del ejemplar encontrado por primera vez por el seiior 
Macpherson, que dio a conocer ii la Sociedad, en su tiempo, 
este hallazg-o, si bien no pudo ensenar el dibujo pur no estar 
entonces en su poder el ejemi)lar, como oportunamente indic6 
el senor Botella, que hizo notar ademiVs lo conveniente que 
seria completar las noticias acerca de tan notable fosil, no 
m6nos que el hacerlo conocer k los individuus de la Sociedad, 
y ^sta acor(16 que se inscrtara eu los Analks una nota refe- 
rente al citado ejemplar e hiciese un g-raljado i)ara represen- 
larle, todu del modo que creyera mas cunvonionte la Cumision 
de publicacion. 

— Se repartiu a los socios prescntes el cuaderno 3.° del 
lonio Mil de los Anales, compuesto de siete plieg'os de impre- 
sion de las Memorias, nueve de las Actas ydos laminas esme- 
radamcnte grabadas en i)iedra. 



DE IIIPTOHIA NATIHAL. 



Sesion del 4 de Febrero de 1880. 

PRESIDENCIA DE DON JOSE MA C PH ERSON . 

Leida el acta dc la sesion anterior, fu6 aprobada. 

— Dio cuenta el senor Secretario de las comunicaciones re- 
cibidas : 

Del Vice-presidente de la Socicdad imperial de Naturalistas 
de Moscon y del Conservador de la Biblioteca de la Fundacion 
de P. Teyler van der Hulst de Harlem, acusando recibo del 
cuaderno 3." del tomo viii de los Anales; 

Y de D. Francisco Vallduvi, ampliando sus titulos en la 
lista de socios. 

— Ponense sobre la mesa las publicaciones siguientes: 

A cambio; 

TliG American Naturalist. — Tomo xiv, num. 1. 

Bulletin de la Societe Qeologiqiie de France. — 2:'' serie. — 
Tomo VI, num. 8. 

Zoologisclie Anzeiger . — Ano iii , numeros 46 y 47. 

Bulletin de la Societe Zoologique de France. — 4.° ailo (1879). — 
Partes 1-4. 

Societe Entomologique helge. Conq^te-rendu de I'AssemMee ge- 
nerate dio 4 octobre, 8 novenihre, 6 et 26 decemlre 1879. 

Boletin de la Sociedad Qeograjlca de Madrid. — Tomo vii, nu- 
mero 6. 

Cronica cientifica de Barcelona. — Ano iii, numeros 49 y 50. 

Como donativo; 

Semanario FarmaceiUico. — Ano viii, numeros 10, 15-17; re- 
galados por su director D. Vicente Martin de Arg-enta. 

La Baza Latina. — Num. 140; reg-alado por el editor. 

Discursos leidos en la Beat Academia de Medicina para la re^ 
cepciou piiUica del Ilnio. Sr. Br. D. Gabriel de la Buerta; re- 
g-alo de la misnia corporacion. 

Geologia agricola, por D. Juan Vilanova y Piera; regalo del 
autor. 

Critlca razonada de las clasijicaciones farmacologicas , por 
D. Federico Prats Grau; regalo del autor. 

Description d'une nouvelle espece de latracien nrodeh d^Es- 



10 ACTAS DK LA SOCIEDAD ESPAXOLA 

2Xigne (Pelonectes Boscai Lataste), por D. Alberto Tourneville; 
regalo del alitor. 

Psyche, organ of the Cambridge entomological Clul?.—Tomo iii, 
numero 69; reg-alo de la expresada corporacion. 
La Sociedad acordo dar las g-racias k los donantes. 
— Fueron admitidos como socios : 
Autran (D. Isidro), de Madrid, 

propuesto por D. Carlos de Mazarredo; 

Gonzalez Frades (D. Luis), de Oviedo, 

propuesto por D. Laureano Perez Areas, 
en nombre de D. Mariano Tortosa; 

Rodrig'uezy Nunez (D. Eduardo), de Santa Cruz (Ten erife), 
propuesto por D. Laureano Perez Areas, 
en nombre de D. Ramon Masferrer y Arquimbau; 

Andres y Tubilla (D. Tom^s), de Madrid; y 
L^zaro 6 I'biza (D. Bias), de Madrid, 

propuestos por D. Francisco Martinez y Saez. 

— Se hicieron tres nuevas propuestas. 

El senor Laguna present6 una coleccion de agallas, y ley6 
a sig-uiente nota : 

«Sobre los robles (Quercus Toza, Bosc.) de las cercanias de 
El Escorial, principalmente sobre los que se hallan en mata 6 
monte bajo, se desarrollan diversas agallas, producidas por 
especies del antig-uo g-6nero Cynips, siendo las mtis abundan- 
tes y fficiles de liallar en cualquier otofio, (^poca en la cual, 
como es sabido, adquieren por lo comun su completo desarro- 
llo, las de los Cinijndos siguientes: 



Cynips argeniea, Hartig. Neuroterus numismatis, 01. 

C. fecundatrix , Hart. Aphilothrix radicis, Fabr. 

C. Kollari, Hart. Ajihil. Sieboldi, Hart. 

C. coriaria, Hart. Aphil. solitaria, Fonsc. 

C. glutlnosa, Giraud. Andricus ramuU, L. 

Neuroterus ostreus, Hart. Biorhtr:a renum, Hart. 

Neurot. hcviusculus , Sclienk. Dnjophanla folii , L. 

Neurot, leniicularia , 01. Dryoteras ierminalis, Fabr. 



1)K HISTORIA NATUKAL. 11 

Todas ollas liaii sido clasificada.^ \)ov la obra de Mayr (Die 
EichengaUcn, W'icn, 1870-1871), iiiiica i'l mi disposicion sohro 
esa materia, no liabiendo podido, por eso mismo, detcrminar 
alg'unas que no lie hallado fig-uradas ni descritas en ella. 

Los senores socios, al mrnos los que se dedican k estudios 
entomolog-icoR. conocen j-a soguramcnte los recicntcs trabajos 
de Adler rclativos k los cinipidos. SegTin Adicr (Deutsche 
entomologische ZeitscJirift.l^Ti, Heft I.), prescntan alg-unos 
de estos insectos una verdadera generacion altenianie, que 
recuerda la descubierta, liace ya quince afios por A. de Bary 
en varies hong-uillos ( Uredo, Piiccinia, uEciclmm). Las peque- 
fias ag-allas de forma lenticular, atribuidas k especies del 
g*(^nero Ncuroterus , se desarrollan al fin del verano, en Julio 
6 Agosto; los insectos que de ellas salen, aparecen al fin del 
invierno, en Febrero 6 Marzo; inmediatamente despues depo- 
sitan sus huevos en las yemas de los robles , y de esa puesta 
resultan, no ya las ag-allas lenticulares de los Neiirotems, 
como era de esperar, sino otras de forma gdobulosa, atribuidas 
k especies del g-enero ^imtlieg aster ; especies de este g-enero 
salen efectivamente de esas ag-allas en Junio, y depositando 
sus liuevecillos en las liojas mas tiernas de los robles, produ- 
cen las agallas lenticulares de los Nenrotems, que realmente 
salen de ellas, volviendo k reproducirse la misma alternacion 
de formas en las ag-allas y en sus insectos. Experimentos 
liechos en robles aislados, con todas las precauciones nece- 
sarias, lian puesto fuera deduda, seg'un Adler, la generacion 
alternante de los cinipidos clasificados como Nenrotems fumi- 
penms y S^athegaster alt)ipes, Neurot. lenticularis y Spath. 
Mccanim, Neurot. ommis77iatis y Spath. vesicatrix, y lo mismo 
entre especies de otros g^neros. 

Creo innecesario hacer resaltar la gran trascendencia de 
estos liechos en el estudio de la parte biologica y sistem^tica 
de la Entomologia, si las observaciones de Adler, k ellosrefe- 
rentes, se confirman, como se ban confirmado las de A. de 
Bary en la Micetologia. » 

— El senor Vilanova ley6 lo sig*uieiite: 

« Al ofrecer k la Sociedad como debil testimonio de gratitud 
por las atenciones que me dispensa, un ejemplar de la Geo- 
logia agricola , recientemente publicada, debo liacer la termi- 
nante declaracion que si la obra es original en el concepto 



12 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPA^SOLA 

que hoy puede darse k esta palabra, esto es, respondiendo k 
un plan y criterio propio, y conteniendo observaciones y 
datos respecto k nuestro pais, hasta el presente por nadie 
piiblicados : en cuanto h los mapas g'eol6g"ico general de Es- 
pana y agTon6mico del t6rmino de Madrid, son propiedad 
mia, seg-un me propong-o demostrar para desvanecer concep- 
tos equivocados que me constan haberse emitido por quien 
no tenia ni le reconozco para ello autoridad ni titulo alguno. 
Sabido es, senores, que desde que los insig-nes g'e61og"os 
Yerneuil y Colomb, auxiliados eficazmente por Loriere, Botella, 
Prado y otros naturalistas espanoles, entre los cuales supong-o 
no tomareis a mal que me cuente, publicarou el mapag-eneral 
de la Peninsula, entro^, como no podia m6nos , en pleno domi- 
nio publico, admitiendo sus mismos autores todas las modi- 
ficaciones que ulteriores estudios podian introducir en la 
distribucion de los diversos terrenos. Como natural ylegitima 
consecuencia de esto, en la seg-unda edicion del mismo mapa 
advi^rtense alteraciones de alg-una importancia, las cuales 
acentu&ronse aim m^s en el que alg-unos alios despues pre- 
par6 el Sr. Botella y present6 en el ministerio de Fomento, 
siquiera por causas que no son de este lug-ar, pero perfecta- 
mente sabidas, dejo de publicarse en la escala con que aqu61 
lo liabia trazado, teniendo que limitarse &liacerpor su cucnta 
una reduccion del mismo para evitar gastos, pero que cons- 
tituir^ una verdadera propiedad, fundada en las modificaciones 
que el autor ha creido deber introducir por virtud de estudios 
y descubrimientos nuevos. Pues bien; igual derecho invoco 
para considerar como mio el que con el fin de que los agri- 
cultores tengan una idea general de la estructura geol6gica 
de la Peninsula, figura en la obra, en atencion k que por 
virtud de exploraciones mias y de mi propio criterio, sin atrc- 
verme k tener la pretension de que sea mejor que el de los 
dem6-s, ofrece variantes que lo distinguen y separan del de 
Yerneuil y Colomb y del que afios atras public6 el distinguido 
general Arroquia en la obra titulada La Guerra y la GcoJogia, 
y del cual se pretende por alguien S(M' ol niio una simple 
copia, fnndandose tan s(')lo en haber encargado su ejecucion 
al mismo artista; estudielo bien el critico, y advertira las 
variantes que he introducido. 

Por lo que respecta al agron6mico del t^rmino de Madrid, 



DE HISTORIA NATTKAL. 18 

como Oil el texto ;'i que sirvc de comi)lemento se o\])lica liasta 
el peusamiento del Sr. Coello k que dicho maparespunde, casi 
excuso toda explicacion , pues es una pequofiez de mala ley 
el dccir que dicho i)lano no cs mio por liaberlo ])ublicado la 
Junta de Kstadislica. Ton i-ual litulo podria ney6.rseme la 
paternidad de la Menioria de Teruel, pues tambien se imprimio 
por cueuta de aquel Centro: conste, sin embarg'o, que las 3G8 
muestras de tierra y subsuelo que en 61 fig-uran , fueron reco- 
g-idas por mi acompaiiado del que k la sazon era ayudante de 
la c^tedra de Geolog-ia ag-ricola en la Escuela catastral, senor 
Dueso, de feliz memoria; que el ensayo se liizo por ml, en el 
laboratorio que organice en la Estadlstica cuando se hallaba 
instalada en la casa de la Cuesta de la Vega, y por iiltimo, 
que lieclia esta operacion , yo ful quien design6 los limites de 
cada gTupo de tierras y las dem&s circunstancias que fig-uran 
en el mapa, cuya parte topog-r^fica me facilitaron aquellas 
oficinas. Bajo ig-ual procedimiento trace tambien los pianos 
que llami\bamos euforimetricos 6 medidores de la fertilidad, 
de Carabancliel Bajo y Yillaverde, los cuales no lleg-aron a 
publicarse por los acontecimientos de Setiembre de 1868, que 
dierou al traste con la Escuela, con los pianos que obedecian 
•k una g*ran idea del Sr. Coello , y liasta con el Profesor, k quien 
ni siquiera se le lia dicho que estaba de mas, no obstante 
liaber enseiiado iiii afio g'ratuitamente. 

Yahora, demostrado que la (xeologia agricola ^ los mapas 
que la ilustran son propiedad mia, voy k daros cuenta de una 
excursion que por encarg-o particular liice, aprovecliando las 
vacaciones de Navidad, por algunos puntos de la provincia 
de Granada. De la Sierra de Loja, que fu6 lo primero que 
visits, nada tengo que deciros de nuevo, pues Verneuil la pinta 
ya en su mapa de azul, representando el terreno jurtisico. Lo 
unico que puedo anadir es que en Loja se repiten todos los ca- 
ract^res asl minerales como org^nicos de los alrededores de 
Cabra, donde lo estudie tambien en 1867, habiendo encoii- 
trado la Tereh'atula diiiliya y los Ammonites proi)ios del hori- 
zonte Uamado tit6nico. Pero en el termino del Salar, situado 
en la vertiente N. E. de Sierra de Loja, existe y estudit^ un 
terreno distinto del indicado en el mapa de Verneuil, esto es, 
el terciario lacustre con sus fosiles caracteristicos, mi6ntras 
aquel lo considera como marino, liaciendolo por cierto exten- 



14 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPAXOLA 

sivo k toda la veg'a de Granada, en lo cnal creo tamlDien que 
hay alg'una inexactitiid, pues sin neg-ar la posibilidad de que 
por debajo corran los estratos de dicho liorizonte g"eol6g*ico, 
asi como los del jurasico de Loja, que en mi concepto enlaza 
con los de Sierra Elvira, que pertenece al mismo periodo ter- 
restre^ es lo cierto que lo mismo aquella veg-a que la de Va- 
lencia, aparecen ocupadas por la formacion diluvial del periodo 
cuaternario; y como quiera que su extension y potencia son 
bastante considerables, alcanzando en el Salar mismo liasta 
800 metros de altura sobre el nivel del mar, opino que podria 
reemplazarse el terciario marino de aquellas dos veg-as , de las 
de Cordoba y Sevilla y de otras varias , por la tinta que marca 
el terreno cuaternario. 

En el terciario lacustre del Salar, con sus correspondientes 
Planorhis, existen dos mineralizaciones muy importantes, rela- 
cionadas sin duda con la influencia de ag-uas minero-termales, 
que dieron por resultado en la ladera derecha del rio de aquel 
nombre, k una formacion de^'eso dispuesto en capasreg-ulares 
con muchas masas de pedernal, circunstancia que me record6 
la metamorfosis de la caliza terciaria y tambicn lacustre de 
Kifierola (Valencia), en alabastro^ de que en otra sesion os 
di cuenta, siquiera los accidentes que acompanan k dichos 
yacimientos no sean del todo ig-uales. La otra mineralizacion 
reducese ;i dos criaderos de mang-aneso, sustancia que se 
ostenta tapizando la caliza y rellenando las g-rietasy cavidades 
que en varios puntos ofrece: la cantidad explorada es, sin 
embarg-o, sobrado exig-ua para intentar una explotacion en 
g-ran escala. 

Tambien vi y examine detenidamente el terreno terciario 
de Alliama, en cuyo tnjo 6 desfiladero se deseaba levantar la 
prcsa de un canal de rieg'o para conducir ag-uas al famoso 
cortijo de los Llanos; pero rescrvandome informar k quien 
debo acerca de las condiciones que el terreno ofrece para tan 
g-randiosa obra, y limitAndome k lo puramente cientilico, dire 
tan solo que aquel terreno es verdaderamente terciario marino 
con sus fosiles caracteristicos, dispuesto en bancos perfecta- 
mente liorizontales y formado de una roca que no recuerdo 
liaber encontrado liasta aliora en Esjjafia, pero que conozco 
muclio por liaberla visto t'l menudo en Suiza, esto es, por la 
verdadera molasa verdosa, coloracion debida k los g:ranos de 



DE IIISTOTIIA NATURAL. 15 

silicalo do liiorro quo ontnui on su compoi^ioioii. Kn cstc tcr- 
ciario se halla la famosa ciieva de la Mujer junto al cstabloci- 
mionto de bafios. quo nuostro consocio y amig-o aqui prcsontc 
don Guillernu) Maopliorson, oxploi'6y dio Jiconocor en las dos 
intoro.>^antes Memorias que todos vosotros conoceis. 

Del Salar. Alhama y Loja reg*rese j'l Granada, y el dia mismo 
de Navidad emprendi la marcha (i las Alpujarras, en dilig-en- 
cia hasta Lanjaron y de alii ^'i Orgiva, Almejijar, Panjuilas, 
Timar, etc., en cahallerias, sin mAs caminos que el eauco del 
Gnadalfeo y alg-una mala voroda por aquel i)ais tan acciden- 
tado y euyas vias do conuinioacion se encuontran hoy en el 
estado en que las dojaron los ])ertinaccs moroS;, como no est^n 
poor, cosa muy posible. El objeto de la exploracion era ver 
Unas minas de cinabrio que explota la poderosa casa de los 
senores liijos de Rodriguez Acosta, de Granada, con el fin de 
esclarecer algunos extremos dudosos que afectaban muy direc- 
tamente k sus intereses. 

Desde Granada, siguiendo la carretera de Motril, se atra- 
Tiesa el terreno diluvial de la magnifica vega hasta lo alto del 
Suspiro que llaman del Moro, situado pr6ximamente k 800 
metros sobre el nivel del mar; en la hermosa llanura del 
Padiel, donde aiios atras practic6seunbien entendido sistema 
de saneamiento por desagiie exterior, extremadamente bene- 
ficioso para la Agricultural y junto al pueblo de Tablate se 
Ten unos magnificos cortes para dar paso al arrecife, formados 
en la base por pizarras procedentes de Sierra Nevada, sirviendo 
de base 4 la caliza problem^tica de que lu^go hablar6, y esta 
k su vez cubierta por el Diluvium , que alii alcanza notorio 
espesor, representado por grandes cantos de caliza, conside- 
rables lajas de la pizarra, y detritus de ambas rocas en hori- 
zontes perfectamente discernibles. Este dep6sito diluvial lo he 
visto despues en casi toda la sierra ocupando en algunos pun- 
tos niveles muy elevados sobre el fondo de los infinites bar- 
rancos y sobre el mar. 

Pero dejando aparte estos detalles, vengamos al asunto 
principal de esta imperfecta reseha, reducida k manifestar mi 
opinion sobre aquellas potentes masas calizas que coronan las 
imponentes estribaciones de las Alpujarras, que con grande 
alegria veia por primera vez. Y aqui cumple k mi lealtad de- 
clarar con la franqueza que acostumbro, que olvidando por el 



16 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPAXOLA 

momento la interesante iiota que acerca de aqiiel terreno ley6 
el Sr. Botella en la sesion del 6 de Ag^osto ultimo, no puede 
m6nos de felicitarse de la notoria coincidencia que existe 
entre la primera impresion que caus6 en su ^nimo la vista de 
aquella caliza y las atinadas reflexiones que aquel liizo con- 
ducentes k mirarla como p^rmica, Y tan cierto es esto, seuo- 
res, que de reg-reso de mi viaje recordar^ el Sr. Botella que 
cuando le comunique mis recientes impresiones, me signific6 
que ya 61 lo liabia consig-nado por escrito, y con efecto, apre- 
sur6me h leer su extensacomunicacion, la cual fortaleci6 m^s 
y m^s en mi espiritu la opinion que independiente de la suya 
liabia formado, felicitandome de semejante conformidad, 
siquiera reconozca con satisfaccion haberme precedido en emi- 
tir semejante sospecha, y dig-o sospecha, porque mientras no 
teng-amos la fortuna de encontrar alg-un fosil, no lleg'ard k 
confirmarse la idea de pertenecer al terreno p6rmico la parte 
superior de aquel vasto territorio. Y ;caso sing-ular! general- 
mente se consideraba k la Peninsula desprovista de este ter- 
reno; pues bien, el dia en que por fortuna se confirme la 
sospecha tan perfectamente fundada por nuestro amig-o y con- 
socio, quizas sea el p6rmico espanol el mas desarrollado del 
centro de Europa. 

El primer dato en que me apoyo para estar conforme con el 
amig-o Botella. de lo cual me felicito, es la impresion que me 
causo la caliza en cuestion , la primera vez que la vi en Lan- 
jaron, en Org-iva y en otros puntos, pues no se parece k nin- 
g'una otra roca caliza de las muclias que lie podido estudiar en 
la Peninsula. De modo que mi primer fundamento consiste en 
lo que en t^rminos propios llAmase facies 6 aspecto de las 
cosas, el cual, teniendo alg-una pr^ctica, no deja de ser un 
dato de importancia, pues recordando lo que en otros puntos 
sella visto, se retiere lo que se csta examinando ^i cosas ya 
conocidas, 6 por eliminacion se oxcluye de ellas, refiri^ndolo 
k rocas 6 terrenos distintos. Aliora bien; la caliza alpujarrena 
no se parece ni k las siliiricas, ni k las devonicas y carboni- 
feras, ni m6nos k las tridsicas, jur^sicas 6 cretAceas, y de 
consig-uiente, por exclusion se ve uno oblig'ado k llovarla nl 
p^rinico. 

El scg'undo dato consiste en la naturaleza escncialmente 
doloinitica (|ue toda aquella caliza ofrece, can'icter que al m6- 



Dl'^ HlSTOKl.V NATTHAT.. T7 

iios cn luicsli'o suelo disting-uc al Musc.helkalk del Trias; pcro 
como por otra i)ai'to sii iVicics se apartf. tantodc osto horizontc, 
no jhumU^ cu iiKiucra nl^'una. al iikmios (^ii lui scMitir, rcAM'irse 
al triasico. Y si por otra parte se recuerda que la doloinizaeion 
en vasta escala realizada es el sello propio del pc'^rinico en 
todos los paises donde este terreno se lialla desarrollado, ereo 
que k falta de la verdadera piedra do toque que son los IVjsiles, 
semejante circunstancia adquiere un g-randlsimo valor, y que 
mi^ntras no se encuentren datos de mayor significacion cn 
contrario, no ser4 violento que llamenios terreno permico al 
de las Alpujarras. 

Por ultimo, la notoria y por demds curiosa mineralizacion 
que acompana en toda aquella comarca y en lainmediata pro- 
vincia de Almeria, seg-un el mismo Sr, Botella, k la caliza 
magn^sica, mineralizacion estrecliamente enlazada con la me- 
tamorfosis que la presencia de aquella supone , es el tercero y 
tal vez m^s importante dato que puede aducirse en pr6 de la 
idea ^ntes emitida por aqu61, y confirmada por mis propias 
observaciones. Debiendo advertir que no solo acompaiian mu- 
chos 6 interesantes minerales k la tal caliza dolomitica en el 
contacto con las pizarras^ quienes cubre en zonas muy exten- 
sas, sino que como justificante de la causa que determin6 la 
presencia alii del cinabrio, liierro, cobre , etc., son muclias 
las ag-uas minerales en laAlpujarra, casi todas participando 
del caracter mag'n6sico, y alg-una arroja,. seg'un el Sr. Botella, 
acido sulfurico analog-amente^lo que se observa en America. 

El cinabrio, que es lo que me interesaba mk& estudiar, se 
encuentra sumamente extendido , impreg-nando las calizas 
dolomiticas y m^s k menudo las arcillas interpuestas entre 
6stas y las pizarras, siendo el criadero m^s rico una arcilla 
esteatitica blanca, cuyo color por cierto no haria sospecliar la 
presencia del cinabrio, cuyo color es bien conocido, k no evi- 
denciarla de la manera m^s clara, un procedimiento de lavado 
y decantacion que los practicos del pals verifican con la mayor 
facilidad en un platito de porcelana.» 

El senor Botella, invitado por el sefior Presidente^ dijo que 
liabia oido con el mayor g-usto las explicaciones del senor Yi- 
lanova confirmando sus propias observaciones por las que des- 
de muchos auos y con motivo de sus estudios en el reino de 
Murcia se habia visto conducido k indicar el g-ran desarrollo 

ACTAS DE LA SOC. ESP.— IX. 



18 ACTAS DE LA POCIEDAD Ef^PANT.LA 

que debia caber a la formacion permica en las reg-iones del 
Mediodia de nuestra Peninsula. Por lo que se refiere a Sierra 
Nevada al recibir de la Comision g"eol6g-ica en 1874 el encarg'o 
del reconocimiento de la parte S. 0. de la provincia de Alraeria, 
que comprende la sierra de Gador y el principio de aquella 
sierra, crey6 que para cumplir debidamente su cometido no 
convenia encerrarse en los estrechos limites que se le sefiala- 
ban sin proceder previamente a considerar en su conjunto la 
totalidad del importante macizo de que formaban aquellas co- 
marcas pequena parte y al efecto principiando sus exploracio- 
nes por la provincia de Jaen habia reconocido al paso la cuenca 
marina miocena de Alcala la Real, en cuyos limites asoman el 
trias y el jurasico, dirig-i^ndose lu^g-o k Granada y a la sierra 
Gorda de Loja, atravesando la importante formacion cuaterna- 
ria de la Veg"a que descansa en aquella direccion sobre el mio- 
ceno marino. A este terreno recubre a su vez desde poco antes 
del Castillo de Tajarja una pequena cuenca terciaria de ag"ua 
dulce que sig-ue liasta las proximidades de Albania y que de- 
termino en toda su extension por los dem^s rumbos, ballando 
en ella entre otras particularidades en las cercanias de Arenas 
del Rey la circunstancia de mostrar al descubierto alg"unas 
capitas de lig-nitos de mala calidad con grandes PlanorMs y 
Lymneas, y que sin embargo habian sido registradas varias 
veces como minas de bulla. Sin entrar en los curiosisimos 
dctalles de esta formacion lacustre, ni en los de ig-ual interes 
que permiten referir al oligoceno parte de la cuenca terciaria 
marina, ya empezaron ii Uamar su atencion por su facies espe- 
cial las calizas compactas que muestran las sierras Almijara y 
Tejeda, y que en las faldas de Sierra Nevada forman en derredor 
una especie de contrafuerte por cortos treclios interrumpido, 
tomando una potencia extraordinaria en sierra de Lujar, k lo 
largo de las Alpujarras, en los calares de Yalbuena, Turon y 
Adra, asomando en diversos sitios de la Contraviesa y for- 
mando en su casi totalidad la sierra de Gador; esta formacion 
que se repite en las faldas occidentales y septentrionales de la 
Nevada aparece de niievo muy potente en las sierras de Baza 
y de Filabres, continuando lut'go en la direccion y sitios que 
ya tuvo la lionra de expresar I'l laSociedad en la sesion del G de 
Agosto del proximo afio pasado. 
El aspecto especial de aquoUas calizas dolomlticaS;, que se 



DF, HISTORIA NATIRAL. l!) 

difcrciician notablomoiito do las calizas mag-nesiauas del trias: 
su fetidez caracteristica; sii frecuente sustitucion por otras ])()- 
tentes capas de dolomias, ya blancas, ya ceiiicientas, arcillosas 
^ veces, cavernosas otras, y tambieii llenas de oquedadcs en 
cuyo interior se conservan los niicleos 6 so encierran en can- 
tidades notables cenizas dolomiticas ; las alteraeiones espccia- 
les que lian dobido al metamorfismo reg-ional; los variados 
accidentes que las acompanan; sus numerosos y ricos criaderos 
metaliferos en que dominan los plomos, liierros y cobres; la 
discordancia marcada de sus capas con los otros terminos de 
la serie de los terrenos paleozoicos, y los demas caract6res que 
ya expreso en la citada sesion , le precisaron en cierto modo a 
colocar esta formacion como representando el terreno p6rmico 
en nuestra Peninsula, aumentando todavia las presunciones 
que se manifestaban en pr6 de esta opinion, el resultado de sus 
observaciones estratig-raficas que hacian concordar el t^rmino 
medio de las numerosas direcciones observadas con la corres- 
I^ondiente al sistema de los Paises Bajos. De los tres caracteres 
a que el g'e61og"o apela con m4s 6 m6uos generalidad, dos de 
ellos, el litol6gico y el estratigr^fico , venian, pues, k concor- 
dar con singular persistencia, faltando s61o el paleontol6g*ico 
para constituir lo que puede llamarse prueba plena. Sin em- 
bargo, el sefior Botella, a pesar de su intima conviccion, esti- 
mando en presencia de un liecho de tal importancia que no 
deben escasearse las investig-aciones , y que conviene en 
todas las dudas proceder k nuevo exdmen del terreno, linico 
que en definitiva ha de solventarlas , resolvi6 verificar un 
mds detenido reconocimiento que procur6 ejecutar despren- 
dido de toda preocupacion sistem^tica. De vuelta de esta 
ultima expedicion es cuando el sefior Botella, habiendo visto 
confirmarse con nuevos heclios sus anteriores apreciacio- 
nes, no titube6 en aprovechar la sesion del 6 de Agosto del 
alio pasado para llamar la atencion de sus consocios refiri6n- 
doles someramente lo observado, excitando su celo por la 
ciencia y apelando h su mayor ilustracion para ver si con el 
concurso de todos se lograba por fin el liallazgo de las pruebas 
paleontol6gicas y la confirmacion de un descubrimiento cuyo 
alcance cientifico no podia desconocerse con relacion k nuestro 
territorio. Por lo dem^s, su conviccion personal se habiaarrai- 
gadode talmanera, que aunque dispuesto como siempre n mo- 



20 ACTAS DE LA SOCIEDAD E.SPANOLA 

dificar sus conclusiones cuando pniebas fehacientes se pre- 
sentaraii en contra, consultado por el senorVilanova, ocupado 
k la sazon en publicar su Geoloffia agricoJa, no dud6, con 
motivo del pequeno mapa g"eol6g'ico que debia acompanarla, 
en aconsejarle que marcase como p6rmica la reg-ion ya indi- 
cada, sig-uiendo lo que el mismo seilor Botella liabia practicado 
en su mapa geolug-ico de Espaila. Hoy que el senor Yilanova 
lia visitado una pequena parte de aquellas comarcas y que 
espont6,neamente, aun cuando sin ser m&s feliz en el liallazg-o 
de f6siles, aquel disting-uido paleont61og'o ha venido k partici- 
par de las opiniones sustentadas desde tantos anos por el ora- 
dor, 6ste no puede mt^nos de experimental" una viva satisfac- 
cion , esperando que a medida que se observen y estudien de 
cerca los heclios por sus buenos amig-os 6 ilustrados opositores 
ir&n poco k poco rindiendose k la evidencia, si no es que k su 
vez puedan producir pruebas que militen en contra de la opi- 
nion precitada. 

El problema de la Sierra Nevada y de las que constituyen 
todo el macizo de la Cordillera Penibetica, es uno de los mas 
complicados que presenta nuestro suelo,, en especial por los 
obstaculos materiales que bay que veneer, y no es seg-ura- 
mente de los que pueden resolverse de piano con sencillas y 
r^pidas correrias; y si bien puede afirmarse desde lu^g'O que 
los terrenos az6icos, el cambrianoy elp^rmico, representan en 
su constitucion el papel dominante. es asimismo probable 
que investig-aciones mas detalladas mostran'm ig'ualmente ade- 
m^s alg-unos si no todos los t^rminos intcrmedios de la serie 
paleoz6ica, sin liacer merito por aliora de las formaciones mAs 
modcrnas, ni de las potentes acciones ejercidas por las rocas 
liidrotermales , por las emanaciones metaliferas con tanta 
abundancia esparcidas, y por los numerosos manantiales que 
brotan por do quier, acciones que ya senal6 anteriormente 
y que merccen de por si solas el mtis minuciuso ostudio. 

— Leyo el seiior Secretario, en nombre del autur senor Ser- 
rano y Fatigati, la nota sig-uiente: 

<~<Fen6menos opticas en el camjm del microscopio. 

Con dos objetos distintos liemos em})nMulido una serie de 
investig-aciones que nos ban oin])Ozad(j a i)r()i)orciouar niucbos 
resultados curiosos: 



DK llI.sTOlUA NATIHAL 21 

1." Con el fie verificar iin oxAinon dotonido (]o. todas las iii- 
fluoncias que se superpnuen para dar Iiig-ar k las apariencias 
totales que coutemplanios en el cami)o del microscopio, in- 
fluencias que naturalmente obran aqui en mucho mayor nu- 
mero que en la mayor parte de los aparatos astron6micos, dadas 
las condiciones de ^ste. 

2." Con el de aplicar el poderoso instrumento citado, en am- 
plificaciones ya considerables, k la resoluciou de nuestros 
problemas fisicos; en una palabra, con el de comenzar el es- 
tudio de la que pudi^ramos llamar microflsica. Es absoluta- 
mente necesario emprender esta via para darse alg-una vez 
cuenta de los fen6menos din&micos en las rocas y del desarro- 
llo primero de la energ-ia en los seres naturales. 

Hoy tenemos el honor de someter k la consideracion de tan 
ilustrada Sociedad los primeros resultados en la Memoria 
Fenomenos opticas en el camjoo del microscopio. A medida que 
los podamos ir ordenando y completando le daremos cuenta 
de los dem^s. » 

— El seiior Vilanova dijo que tenia noticia de la publicacion 
de un articulo referente al Eozoon Canadense, en el cual el 
autor, el Dr. K. Moebius, no se muestra favorable k la opinion 
de los que creen en la naturaleza org-^nica de los seres cono- 
cidos con aquel nombre, por lo cual creia conveniente la pu- 
blicacion de un extracto del citado trabajo, con tanto m^s 
motivo cuanto que en los Anales se habian publicado dos ar- 
ticulos sobre el mismo asunto , que representan opiniones 
contrarias; y rog"6 al senor Presidente lo redactase, puesto que 
era tan conocedor de la leng-ua en que el estudio est4 escrito. 

Manifest6 el seilor Macpherson que no tenia inconveniente 
en hacer el trabajo k que el senor Vilanova acababa de liacer 
referenda. 

Sesion del 3 de Marzo de 1880. 

PRESIDENCIA DE DON JOSE MACPHERSON. 

Despues de leida el acta de la sesion anterior, us6 de la 
palabra el senor Botella, haciendoconstar que le correspondia 
la prioridad en la clasiticacion como p6rmicas de las calizas 
dolomiticas de Sierra Nevada, por las razones que tiene ya 



22 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

comunicadas a la Sociedad , si bien estaba dispuesto a modi- 
ficar sus opiniones si se aducen las priiebas necesarias para 
ello. Dijo tambien que siendo tan pocas las recompensas que 
se conceden ^i los que hacen descubrimientos cientificos, no 
cree que era justo quitarle este dereclio, y rogo se expresase 
en el acta que le corrcsponde , como el seiior Presidente podria 
manifestar. 

Indic6 el sefior Macpherson que desde el auo 1869, en su 
Dcsciij^cion (jeoJogica de Murcia, viene el Sr. Botella clasifi- 
cando como permicas las calizas y pizarras del Mediodia de 
aquella provincia, y asimismo la banda metamorfica que se 
extendia desde M^ilag-a al cabo de Palos, seg-un tuvo ocasion 
de hacer notar en aquella feclia y en Paris al Sr. Yerneuil, 
habiendo manifestado el Sr. Botella ig-ual opinion en 1874 con 
motivo de sus estudios en Sierra Nevada, constando en las 
Actas de la Sociedad del 6 de Ag-osto del ano pr6ximo pasado^, 
las consideraciones en que apoyaba su opinion y la extension 
probable de esa formacion. cuyo liallazg"o en nuestra Penin- 
sula, si los f6siles correspondientes vienen k comprobarla, 
tiene una importancia que no puede desconocerse. 

— Di6se cuenta por el seiior Secretario de las comunicacio- 
nes recibidas: 

De la Sociedad Uraliana de amantes de las Ciencias natura- 
les, acusando recibo de los cuadernos 2.° y S.^deltomo viii de 
los Anales; 

De la Sociedad Zoolog-ica de Londres, dando cuenta de estar 
depositados en la Biblioteca de la expresada Corporacion los 
tomos V k Tin de los Anales; 

De la Sociedad Holandesade Ciencias de Harlem, noticiando 
el envio de los cuadernos 3.°, 4." y 5." del tomo xiv de los 
Arcliivos Neerlandeses que publica la misma; 

Del Museo Civico de Historia natural de G6nova , poniendo 
en conocimiento del senor Tesorero de esta Sociedad que han 
sido enviados para la misma los tomos ii a xiv de los Anales, 
que vcn la luz publica por cuenta del cstablecimiento ; 

De la Sociedad Toscana de Ciencias naturales de Pisa, que 
ha cnviado los tomos i k iv de las Memorias.'el primero y dos 
entrcg-as del scg'undo de las Actas de la misma, acerca de cuyo 
cambio, asl como del solicitado por el senor Presidente de la 
Asociacion Central de Ing-enieros industriales de Madrid, so 



DE UISTOIUA >;ATr«AL. 23 

acortl6 que resolviesc lo que estimara nu'is conveniente la 
Comision de publicacion ; 

Del Excmo. Sr. Prosidentc do la Junta org-anizadora del Con- 
g'reso intcrnaciuual de Aniericauistas , que se lia dc verificar 
en Madrid en 1881, solicitando, en nonibre de la misnui, el con- 
curso de esLa Sociedad, y 6sta acordo el nombramieuto de una 
Comision que, en vista de la comunicacion de la Junta, propu- 
siese lo que creyera m&s conveniente. Despues de haberexpre- 
sado el sefior Espada que seria de desear el que no fuesen Voca- 
les de la Comision los que ya lo son de la Junta org-anizadora, 
qued6 formada aqu611a por los Sres. Gonzalez Linares, Guirao^ 
Macplierson (D. Guillermo) , Perez Areas, Sainzy Uhag'on; 

Del Sr. D. Ramon Lista, que expresa debe recibirse por el 
correo la continuacion del opuscule de que es autor, titulado 
Vi(fje al 2}ciis de los TeJmelches; 

Del Sr. D. Emilio Ribera Gomez, que remite un ejemplar de 
la obra que acaba de publicar, Elementos de Ilistoria Natural; 

Y de los Sres. D. Matlas Mercado Gonzalez y D. Anastasio 
Gonzalez Arias , rectificando sus seuas y titulos en la lista de 
socios. 

— P6nense sobre la mesa las publicaciones sig-uientes: 

A cambio ; 

Bulletin de la Societe Zoologique de France. — Tomos i, ii, in. 

Revue et Magasin de Zoologie. — S.'' serie, tomo vi, numeros 
11 y 12. 

Bulletin de la Societe Qeologique de France. — ^.^ serie.— 
Tomo VII, plieg-os 13-17. 

Annales de la Societe Entomologique de Belgiq^ie. — Tomo xxii, 
trimestre 4.° 

Annales de la Societe Malacologique de Belgique. — Tomos i-x. 

Societe Malacologique de Belgique.—Proces-verMl du2juillet, 
6 aout, 3 septernhre, !"■ octolre, 5 novemhre et 3 decemhre 1876. 

Atti delta Societd Toscana di Scienze naturali in Pisa.—lo- 
mos I, II, III y cuaderno 1." del iv. 

Societa Toscana di Scienze naturali. — Processi verMli di\^ 
gennaio, 10 marzo, 5 maggio, 7 luglio, 10 novemdre 1878; \2 gen- 
naio, 9 marzo, 11 maggio, 6 luglio, 9 noremdre 1879; 11 gen- 
naio 1880. 

Bidletino delta Societa Ento7nologica italiana. — Aiio xi, tri- 
mestre 4." 



24 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

BuUetin de la SocieU Ouralienne cVamateurs des sciences na- 
turelles. —Tomo y, entreg-a 2/ 

Aoiales de la Sociedad cientifica argentina. — Tomo ix, entre- 
g-a 1/ 

Bohtiii de la Sociedad Geogrdficade Madrid. — Tomo viii. nu- 
mero 1.° 

The American Naturalist. — Tomo xiv, num. 2, 

Journalof the Royal Microscojncal Society. — Tomo in, num. 1. 

Verliandlimgen Physical-Medicin Gesellschaft in Wiirzhurg. — 
Neue Folge.— Tomo xiv, numeros 1 y 2. 

Zoologische Anzeiger. — Numeros 48 y 49. 

Cronica cientifica de Barcelona. — Afio iii, numeros 51 y 52. 

Como donativo; 

Sema7iano Farmacmtico. — Alio vni. numeros 19-22; remiti- 
dos por su director D. Vicente Martin de Argenta. 

Revista de los progresos de las ciencias exactas,fisicas y natu- 
■rales. — Tomo xxi, num. 1.°; reg-alado por la Real Academia de 
Ciencias exactas, fisicas y naturales. 

Revista del Ateneo cientifico, literario y artlstico de Guadala- 
jara.— lowi.o II, num. 1.°; regalado por el expresado Ateneo. 

Boletin de la Academia Nacional de Ciencias de la Rejmhlica 
Argentina. —Tomo in, entreg-a 1.'; reg-alado por la citada Aca- 
demia. 

£a Patagonia austral, por D. Ramon Lista; reg-alo del autor. 

Elementos de Historia Natural, por D. Einilio Ribera Gomez; 
reg-alo del autor. 

Nociones de Botdnica y xigricultura, por D. Antonio Pombo 
y Gamarra; reg-alo del autor. 

Bases del Reglamento de la Asociacion central de Tngenieros 
industriales; reg-alado por la misma Asociacion. 

De Monjuich al Papiol al trarcs dr las ejmcas geological , por 
J). Jaime Almera y Comas; reg-alo del autor. 

Archives neerlandaises des sciences exactes et naturelles, pu- 
bliees par la Societe HoUandaise des Sciences k Harlem. — To- 
mo xiv, cuadernos 3.% 4.° y 5.° 

Description d'lme noiivelle espece de hatracien nrodele d'Fs- 
pagne (Pclonectes Boscai Lataste), por D. Alberto Tourncville; 
reg-alo do D. Eduardo Bosca. 

Apro2)os de trois cas de molluscum observes chez des Le:ards 
ocelles, por D. Rafael Blandianl: reg-alo de D. Eduardo Boscd. 



Di: lUSTOlUA N'ATIUAL. 5B 

Prospectus. Botanischc CcnlralhJatt, por 1). o.scar Uhhvorm; 
rcg'alo del editor. 

Mixtions Wichershcime}' 2)our la conservation des cadavres en- 
tiers oic diviscs, ainsi (jue des pi antes, por D. Roman Talbot; re- 
g-alo del mismo. 
— Fueroii admitidos como socios los senores: 
Rodrig-iiez Carracido (D. Jos6), de Madrid, y 
Rodriguez Mourelo (D. Jos6), de Madrid, 
propuestos por 1). Juan Vilanova; 

Rodrig-uez y Perez (D. Felipe), de Santa Cruz (Tenerife), 
propuesto por D. Francisco Martinez y Saez, 
en nombre de D. Ramon Masferrer y Arquimbau. 

— Se liicieron dos nuevas propuestas. 

— Ley6se una nota remitida por el sefior Bosca, que es la si- 
g-uiente : 

«E1 viernes ultimo tuve ocasion de observar una curiosa 
moustruosidad en la Costia scorpioides Wk., planta dedicada 
en el nombre gen^rico de la unica especie conocida, ^nuestro 
distinguido consocio fundador I). Antonio Cipriano Costa. La 
anomalia consiste en la falta completa del verticilo correspon- 
diente k los 6rganos femeninos, cuyos pistilos foli&ceos en las 
iridideas en general, constituyen una de las partes m^s vis- 
tosas de la flor, y por cuya ausencia podria distinguirse desde 
lu6go entre otras muchas tlores de la misma especie. Los es- 
tambres convergentes desde su base, ocupaban el centro, 
tocandose li^cia la mitad de los filamentos, y k lo largo de las 
anteras de apariencia est6ril , aunque por hallarse la flor algo 
pasada era dificil cerciorarse de esto ultimo. La garganta re- 
sulta por consecuencia bastante m^s anclia, aunque sin ma- 
yor profundidad en el hueco que en las flores normales; la 
caja del ovario situada en su posicion natural ya debajo de 
tierra, por ser en la especie el tubo de la corola extraordina- 
riamente largo, ofrece algunos huevecillos en serie interrum- 
pida, aunque en menor numero quedeordinario. Elperigonio 
es de un violeta mks claro y en algunos puntos blanquecino, 
romparado con el color subido que caracteriza k las demas 
ilores aun siendo de la misma edad. El lieclio es puramente 
aislado , pues en otra flor atrasada que sale del mismo bulbo, 



26 



ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 



la normalidad es completa; y a proposito de esto, llama la 
atencion que AYillkomm pone como caracter de la especie el 
que es uniflora; pero liabiendo registrado varios individuos, 
los mas de ellps presentan dos flores en ocasiones muy proxi- 
mas entre si con respecto k su madurez, liabiendo encontrado 
un bulbo con dos flores, una de las que no lleg-aba a estar 
completamente seca. 

Esta planta se cita como de nuestra Peninsula en la reg-ion 
b^tica (1), y aunque C. de TEcluse la menciona del Guadiana, 




sin dar mas detalles como se acostuml)raba en su c>poca, es de 
suponer que se refiere ii la parte mas baja, correspondiente k 
diclia reg'ion, en armonia con las otras localidades, en las que 
tambien se ha observado (Portug-al, Cerdena, Sicilia y Berbe- 
ria): no obstante, la especie es muy abundante en las vertien- 
tes meridionales y abrig-adas de los cerros en los alrededores 



(1) Ouadiana: Cercanias de C6rdoba: Antequera (Cliisius). Carmona: Itftlica : Jacn 
(Lange): Sevilla: Utrera; Osuna; Castor: Algodouales (WillkommJ. 



1)K IIISTOUIA ^AT^ UAL. 27 

de Ciud;ul-l\oal, jV mj\s de 050 meti'os do allura .s()l)n' el mar, 
sefialadameiite sobre las erui)cione,s de orig-cii volcaiiico, que 
formaii <^tieri'as pinfi-iics» lo que no escap6 ;'i la observacion 
de diclio aiiti^-iio autor, apareciendo alii ay-rupadas las flores, 
forniando eoiu'lloii do doce y m^s, todas abiertas al inismo 
tiempo, va desde priiicipios del mes de Febrero. VA ejemplar 
referido precede del Cen-o del Palo al 0. de Ciiidad-Real , que- 
dando depositado en el lierbario de mi amig-o D. Manuel Com- 
pauo, despues de liaberse sacado el adjunto dibujo.» 

— El senor Presidente dio cuenta, en extracto, de un estu- 
dio de que es autor, /Sol^re hisrelacioues de his rocas graniiicas 
y porfiricas , que se acurdo pasase i\ la Comision de publica- 
cion. 

Sin entrar en el fondo de la cuestion tan bien tratada por 
el Sr. Macpherson en el trabajo citado , y porque muchas veces 
se halla perpleja la Comision de publicacion en la correccion 
de pruebas, el senor Perez Areas crey6 que debia llamar la 
atencion acercadelaconveniencia de atenerseen la formacion 
de las palabras tecnicas al orig-en latino de la mayoria de las 
palabras de nuestra leng'ua. 

En el caso presente, por ejemplo, usan unos g'e61og'os la pa- 
labra i^oTfinca y otros la de porfidica , dudando alg-unos cu^l 
es la que corresponde seg-un la indole de nuestro idioma; pero 
cesara toda duda teniendo presente que en nuestro idioma se 
forman tales palabras de raices latinas, ^ntes de que 6stas lia- 
yan sido modificadas al pasar k nuestro idioma. Asi en Far- 
macia ya se liabia formado la palabra tecnica, bien conocida, 
porfirhar, (At porphymm latino, ywo porjidizar, de por/ldo ca,s- 
tellano; de la misma manera que decimos, patenio, ^Hal, cari- 
tativo, marmoreo, de las palabras latinas ^;(3J^er, films, cJiaritas, 
marmor. 

De la misma opinion manifest6 ser el senor Guirao , que 
cree debe seg-uirse la opinion de la g-eneralidad en cuanto h. 
esta cuestion, que no es de poca importancia, pues si las voces 
tecnicas no constituyen la ciencia , pueden contribuir k su 
adelanto, siendo en muclios casos dificil el encontrar una 
acepcion g-enuina, pero bastando en los m^s atenerse en un 
leng'uaje neo-latino como el nuestro a la etimologia, porque 
aunque algunos puedan separarse de lo natural y logico, al 
fin esto viene k quedar establecido. 



28 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

In(lic6 el senor Vilanova que ya habia dicho en alguna sesion 
lo importante que scria el que la Sociedad disciitiera y esta- 
bleciese lo que fuera mks conveniente en cuanto a nombres 
tecnicos. 

Manifest6 el senor Perez Areas que seria iniitil el que reca- 
yese una decision de la Sociedad acerca de cada palabra cien- 
tifica, pues al fin cada uno adoptaria la que estimase mas 
exacta; si bien es de utilidad el bacer notar la mejor eleccion 
u ortogTafia de un tt^rmino , lo que no obsta para que cada 
cual sig'a su opinion en lo relativo k este punto. 

Propuso el senor Espada en vista de que no se puede por 
falta de aficionados k la exactitud de la tecnologia establecer 
la mas conveniente, que se tuviera presente que nuestra len- 
g-ua tiene la ventaja que resulta del empleo de los esdrujulos, 
y adem^s que casi todas las palabras liistorico-naturales se 
componen de raices grieg-as, por lo cual seria muy impor- 
tante la formacion de plantillas que marcasen la acentuacion 
de las palabras, no habiendo que bacer sino seg"uir la tradi- 
cion, con lo cual se daria un can\cter espanol k las palabras 
t^cnicas, como se liace en las publicaciones de la Sociedad 
Geog-r^fica de Madrid. 

En vista de todo, la Sociedad acordo que la Comision de 
publicacion tuviese presente los buenos deseos manifestados 
por los senores que babian tomado parte en esta discusion, y 
rog-ase tambien k los autores que las tuvieran en cuenta para 
atenerse en las publicaciones de la Sociedad al origen y acen- 
tuacion de las palabras. 

— En vista de que el Sr. AcbilloSixba publicado un anAlisis 
del trabajo del Dr. K. ^Nloebius acerca del Focoon. propuso el 
senor Presidente, y la Sociedad acord6, que se biciera de 61 
un extracto para las Actas, con el fin de llenar los deseos ma- 
nifestados por el Sr. Vilanova en la sesion anterior. 

— Ley6 el Sr. Perez Areas una descripcion de un hongfo, el 
PJeurotns Opunthe. sj). nov., del senor Barcelo, que lia sido lia- 
Uado en Mallorca, y se acordo que el niannscrito pasase k la 
Comision de publicacion, del misino modo que las Adicioiies 
d la Fnumeracion de los Ilemip/eros de EspaFta y Portugal , del 
senor Chicote, que leyo en extracto su autor. 

— El senor Bolivar, en nombre del senor Lopez Seoane. bizo 
^ los senores socios las preg'untas sig-uientes: «^E1 Pelonectes 



DK inSTOTJlA "NATIRAI,. 21) 

Boscai Lataste, es una ospcH'ie birii ruudada? ^.Ks la Coronelhi 
leexis Laiir. cl ufidio (pio cuvio?)) 

Vieroii los socios dos ejcMiiplares, conservadus en alcohol, de 
la ultima especie citada, y sets vivos do la priniera. La Socic- 
dad acordo que, como se lia verificado en casos antilo<^'()S, una 
Comision,, cunipuesta de tres socios, emitiese un dictamen 
para la proxima sesion, que serla comunicado al Sr. Lopez 
Seoane. Fueron desig-nados para coniponerla los senores Jime- 
nez de la Espada, Martinez y Saez, y Perez Areas. 



Sesion del 7 de Abril de 1880. 

mESIDENCIA DE DON JOSE MACPHERSON. 

Leida el acta de la anterior, fu6 aprobada. 

— Diose cuenta por el sefior Secretario de las comunicacio- 
nes sig'uientes: 

Del Instituto Smitsoniano de Washing-ton y de la Academia 
Real de Ciencias de Lisboa, acusando el recibo del cuader- 
uo 3." del tomo viii de los Anales ; 

De D. xlntonio Maria Pereira, librero-editor de Lisboa, remi- 
tiendo un prospecto de la obra del Sr. Branco, Portugal e os 
estiwnf/eiros; 

Del administrador de la revista El Miiseo Canario y del pre- 
sidente de La Exploradora, asociacion euskara para la explo- 
racion y civilizacion del Africa central, proponiendo un cambio 
de publicaciones, acerca de los cuales resolverd lo que estime 
mt'is conveniente la Comision de publicacion, seg'un acuerdo 
de la Sociedad ; 

Y de los Sres. Crespl y Rodrig-uez Perez, rectificando sus 
senas y titulos en la lista de socios, 

— P6nense sobre la mesa las publicaciones sig"uientes : 

A cambio; 

Zoologischer Anzeiger. — Nums. 50 y 51. 

The American Naturalist. — Tomo xvi, nums. 3 y 4. 

Annali del Museo Civico di Storia naturale di Qenova. — To- 
mos ii-xiv. 

Anales de la Sociedad Cientifica Argenti7ia. — Tomo ix. en- 
treg-a ii. 



nn ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPAXOLA 

Boletin de la Sodedad Geogrdftca de Madrid. — Tomo yiii, lui- 
mero 2. 

Cronica cientifica de Barcelona. — Ano ni. ni'im. 54. 

Como donativo ; 

Seonanario Farmaceutico . — Afio viii, nums. 23-27; remitidos 
por su director D. Vicente Martin de Arg-enta. 

Rdjnda ojeada solve la xegetacion espontdnea de Vich, por don 
Juan I. Puig-g-ari (Revista korticola , anoi, niims. 3, 5, 6, 8); 
reg-alo del autor. 

Portugal e os estrangeiros , por D. Manuel Bernardes Branco. 
— Prospecto; reg-alado por el editor. 

Psyche, organ of the Camh'idge entomological Chil.— Tomo in, 
num. 70; reg-alo de la expresada Sociedad, 

On Silh-jiroducing Bomhyces , por D. Alfredo \\'ailly; reg-alo 
del autor. 

Botanisches Centralhlatt, por D. Oscar Uhhvorm.— Prospec- 
to ; reg-alado por el editor. 

— Se ley6 el informe sig-uiente: 

«La Comision nombrada en la sesion de 3 de Marzo proximo 
pasado, para dar contestacion ^i las preg-untas formulndas en 
la misma por el Sr. Bolivar, en nombre delSr. D. Victor Lopez 
Seoane, ha examinado los ejemplares remitidos por nuestro 
apreciable consocio, y debe declarar que corresponden los dos 
ofidios enviados, a la Coronella austriaca Laur. , con lo cual 
supone la Comision c|ue est^ resuelta la segunda cuestion so- 
metida al juicio de la misma. 

Respecto ^i la primera^ 6 sea la relativa k determinar si el 
Pelonectes Boscai Lataste es una especie bien fundada, los que 
suscriben, despues de haber leido, tanto las publicaciones an- 
teriores referentes k la especie, como el analisis ultimnmente 
publicado por el Sr. Lataste en la Berue internationale des 
Sciences hiologiques , num. 2 del tercer ano, respecto alestudio 
del Sr. Boettger, AmphiMen aus Sud Portugal, creen quenadie 
como el Sr. Seoane y otros naturalistas^ que tengan ocasion 
de examinar, durante largo ticmpo, los cambios que experi- 
mentan las diferentes esi)ecies de Triton, y el de que se trnta 
])rin('ii)almoute, podran confirmar alg-una do las dos opinio- 
nes exi)resadas por varios autores respecto k este punto. 
Madrid 7 de Abril de 1880. — LAruEANO Pehez Arcas. — Maik'Os 
Jimenez de t,a Espada.— Francisco Martinez y Saez.» 



HE niSTOKTA KATtKAI.. 31 

— Loyeronsc. en oxtracto. jior el sofior Soorotario. los ostu- 
(lios si<i-uiontos : uiio l\c\ sofiDr Puiggari, lilulado: IJgeras 
ohserradones re/erciitcs a hi Flora In'inh'xjica de Apia In; [Bra- 
silj ; otro del scnor Cuni y Martorell, la Excursion entomohlf/ica 
y botdnica d San Miguel del Fay, Arbucias y cmnbres del Mon- 
seny ; y otro del sefior Bosca, la Descrijycion de la Hyla Perezii; 
cuyos trabajos se acordu que fuesen remitidos k la Comision 
de piiblicacion. 

— En nombre del sefior Gogorza leyo el Sr. Eolivar lo si- 
g"uiente : 

«Con el fin de aumentar en cuanto me sea posiblc el ni'imero 
de dates referentes 4 himenopteros de nuestra fauna, citar^ 
alg-unas especies notables, bien por su rareza, bien por no 
liaber sido indicadas hasta boy como de Espana. 

Pertenecen el mayor numero de estas especies k la familia 
de los crisidos, siendo las mas notables la Chrysis pyro2)han(t 
Dblb. , Mhamata Spin. , insoluta A.h.,aureicolNs Ab. , Holopyga 
cicatrix Xh. y Sic/ieli Chexr.; recogidas, las tres primeras y 
la Ckr. purpiirei/rons Ab. , especie bastante rara descrita re- 
cientemente por el Sr. Abeille de Perrin , sobre las Thapsias 
en flor que crecen en los alrededores del pueblo de Villalba, 
y en las praderas que desde 6ste se extienden hasta la base de 
las montanas que forman el puerto de Navacerrada ; la Chrysis 
anreicollis , en las inmediaciones del Pardo en los terrenos 
expuestos al Mediodia y abundantes en nidos de pequenas 
especies del g-6nero Osmia; y la Holopyga cicatrix Ab. y Si- 
cheli Chevr. , en una excursion verificada 4 liltimos de Mayo 
pr6ximo pasado a las praderas contig-uas al antiguo canal del 
Manzanares: no se presentan estas dos ultimas especies en 
mucba abundancia; asi es que solo pude recog-er un solo ejem- 
plar de la seg-unda sobre la flor de una compuesta, y tres de 
la primera en un solo pie de la Euphorbia helioscopia L., sien- 
do iniitiles cuantas pesquisas bice para encontrar m4s ejem- 
plares de estas dos especies, aunque me dediqut^ h buscarlas 
con verdadero empefio; tambien recog'i en esta excursion va- 
ries ejemplares de las Chrysis assimilis Spin., Chevrieri Ab., 
i>aricornis Spin., y uno solo del Euchreus pnrpureiis Latr., es- 
pecie notable por su liermosa coloracion. 

Exceptuando la Chrysis Chevrieri Ab., de la cual lie recog-ido 
unos diez y seis individuos entre cf j 9, las demas especies 



32 ACTAS T)E LA SOClEDAD ESPAXOLA 

citadas se presentaban en mu}' pooa abundancia , sobre todo 
la HoJojiyga cicatrix Ab. y SicheJi Chevr., como ya he dicho, 
de modo que s61o pude recoger un corto uiimero de ejemplares 
de cada una de ellas. Si como creen alg'unos entora61og'os, los 
crisidos como parasitos no se dirig-en indistintameiite a cual- 
quier insecto, sino que si las circuustancias son apropiadas 
cada especie elige de prefcrencia ciertos }' determinados insec- 
tos k costa de los cuales vive durante el periodo de sus prime- 
ras trasformaciones, puede muy bien suceder que la escasez 
con que se presentan unas especies de crisidos. y la abun- 
dancia de otras, no reconozca por causa m^s que la escasez de 
las especies sobre que viven parasitos en el primer caso , y la 
abundancia de estas en el seg-undo. De g'ran importancia para 
la liistoria de los crisidos seria el conocimiento de estas dife- 
rentes especies que tienen por parasitos k los liimen6pteros 
de que me ocupo. 

Por ultimo, el Sr, D. Laureano Perez Areas, cuyo desinter^s 
para con los que en Espana se dedican al estudio de los insec- 
tos es conocido de todos nosotros, tuvo la amabilidad de reg^a- 
larme alg'unas especies de crisidos, recog-idas por 61 en sus 
diferentes excursiones entomolog-icas por la Peninsula. 

Clasificadas 6stas, ban resultado ser las sig'uieutes: 

Omalus Panzeri F. — Madrid. 
Ileclychrum mrens Dlilb. — Idem. 
Chrysis raricornis Spin. — Idem. 

— austriaca F. — Escorial. 

— C/ievrieri Ah. — Madrid. 

— insoliUa Ab. — Idem . 

— distivgnenda Spin. — Idem. 

— uniformis Dlilb . — Idem , 

y alg-unas otras cuya determinacion es dudosa. 

Antes de terminar liar6 mencion de otros tres himenoi)teros 
tambien bastante raros : dos de ellos pertenecen k la familia 
de los formicidos, tan importante en nuestra Peninsula por 
el g-ran numero de formas que presenta; son el CaiaylyjjJiis 
albicans y el Apluenogasier tesiacco-xtiJom . (\\\o no son raros en 
los alrededores de Madrid, a i)esar de lo cual nunca he podido 
encontrar individuos cf del Caiaglyphis: la terccra especie es 
el Alison trimaculatus , comun en el Norte de Africa, pero no 



\W. niRTORIA NATFRAT,. «3 

eitndo hnsta aliora coiiio (1(> nuostra iaiiiia. v (luo so ciicuontni 
en la iiiisma localidad ([uo las dos ospecics aiitoi'i()i'es.» 

— Dijo el sefior Bolivar lo si^niioute: 

«E1 Sr. Gog'orza, sin diida ])or \m exceso do vcrdadcm ino- 
destia, no lia enumerado una especie m^is interesante, sicabe, 
(|U0 las anteriores, y, que lia recog-ido en Navacerrada. Esta 
especie llamo la atencion de nuestro coleg-a el Sr. Tiiclitens- 
tein a su paso poi' Madrid y la pidiu en oomunicacion, lia- 
biendo resultado de este estudio que la especie on cuestion es 
nueva, y el Sr. Licliten stein la lia descrito en el I'lltimo cua- 
derno de los Anales de la Sociedad EntomoUgica de Francia, 
1879, ]). CLXv de las Actas, con el nombre de Gonochrysis 
Gogorzce. La descripcion que creo de utilidad trascribir es la 
sig"uiente : 

Tamailoy aspecto de la Goiwchrysis Mdeniafa . Cabezay torax 
de color azul; el primer seg-mento del abdomen verde, con 
una faja dorada en su borde inferior; el seg"undo dorado y el 
tercero azul oscuro; por debajo el abdomen es verde: antenas 
con anillos rojos. 

La coloracion de esta especie es tan caracteristica , que se- 
g'un el Sr. Lichtenstein no puede confundirse con ning-una 
otra. » 

— Se dio cuenta de una oomunicacion del sefior Bosca, que 
es la siguiente : 

«Aprovecliando el reg-lamentarismo escol&stico que tanto pesa 
sobre una parte de los naturalistas espanoles, me dirig-i en la 
semana ultima a la Sierra de San Mames, representante en Por- 
tug-al de nuestros montes de Toledo, por ser lo m4s alto de la 
divisoria entre las cuencas del Tajo y del Guadiana, formando 
con sus numerosos manantiales cuatro ramas afluentes para 
el primer rio y tres para el seg-undo. Esta circunstancia, inte- 
resante por m^s de un coiicepto, era la que me llevaba all! con 
no poca exposicion de perder el tierapo , pues la presion ba- 
rom6trica no permitia grandes ilusiones sobre el aproveclia- 
miento de un viaje que en mejores circunstancias liubicra sido 
adem^s de grandes atractivos en la presente estacion , por to- 
ner que cruzar un pais abundante en jardines con naranjos y 
limoneros, y de bosques diferentes. No obstante, k pesar de los 
frecuentes chubascos y lo fresco del vionto, pude visitar los 
alrededores de la ciudad de Portalegre, que ocupa una situa- 

ACTAS DE LA SOC. ESP,— ;X. 3 



34 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPAXOLA 

cion deliciosa entre aquellas montanas porfiricas , y presciu- 
dieiido de mi rApida ojeada liecha sobre la sierra propiamente 
diclia de San Mamede, lie conseguido afiadir dos especies m^s 
k la fauna herpetol6g-ica portug-uesa: un reptil y un anfibio. 

El Lycofjnatlms cucnUakis {Coluber Geoffr.), -citado sirnultA- 
neamente por el sefior Martinez y Saez (1) como recog-ido en Ma- 
lion por nuestro consocio senor Cardona y Orfila, }' por el doc- 
tor E. Sclireiber (2) como de Alg-eciras, teniase como otra de 
las tantas especies que enlazan nuestra fauna con la del Norte 
de Africa, mediante las costas del Mediterr^neo ; mas hoy no 
me queda duda de que el citado ofidio es propio tambien del 
centro de la Peninsula, pues hace pocorecibi, no sin sorpresa. 
un ejemplar procedente del Pardo , en los alrededores de Ma- 
drid, proporcionado por D. Maximino Sanz, y yo mismo acabo 
de encontrar un individuo joven en el cerrete denominado la 
Peiia, frente mismo k Portaleg-re , al otro lado de la carretera. 
Esta especie, alejada de sus m^is afines en la clasificacion de 
Dumeril y Bibron, que como es sabido atienden en las culebras 
de un modo preferente y quizt\ demasiado sistematico a los ca- 
ract^res del sistema dentario, ha sido restituida al g-enero Co- 
ronella por Giinther, g-enero en el que j^a la habia colocado 
Schleg-el, aunque confundida con la Coronella laxis, de la cual 
formaba una variedad. Muchas son, en efecto, las analog-ias 
que presenta, ya con la C. hevis, ya con la C. girondica, dmbas 
de Dumeril y Bibron , si se prescinde del estudio de los dien- 
tes, lo cual permite el sospechar de que tmtes de ahora se haya 
encontrado en el interior de la Peninsula , pasando desaperci- 
bido el hecho por no haber lleg-ado a mauos de los especia- 
listas. 

En cuanto al anfibio, Ah/les Cisternasii^ no citado como de 
Portug-al , es m6nos de extrahar su presencia en Portalegre, 
casi en el mismo sitio que la especie anterior: pues descubierto 
el ano pasado en los alrededores de Alauje, es log-ico que se 
extienda tambien por la Extremadura portug'uesa, que tanto 
se asemeja 4 la espanola, de la cu;il puedo decirse que es una 
continuacion.» 



(1) AcTAs DE LA Soc. Esp. DE HiST. Nat. , scsiou del 3 de Noviembre de IS'TS. 

(2) Herpetologia curopaa, pd{j. 299. Braunschweig, 1875. 



1)K lllSTOHIA NATTKAL. 85 

— Ley6 cl sofior Vioesecretario una nota del sciiur Galderoa 
y Araua, (juo es la sig-uioiite: 

Aparato dc 2^oIari:acion de tSckneider. 

«Habieii(l() tcMiido ocasion de examinar en el laboratorio de 
inineralog-ia v i)etrofi-rafIa del jorofefjor Tscliermak, de Viena, 
el iiiievo aparato a quo se consa^-ran estas lineas, e instruido 
de su empleo y manejo. tanto por las noticias particulares 
como por un escrito sobre este asunto del senor Becke (1), no 
he vacilado en llamar brevemente la atencion de esta Sociedad 
liacia un instrumento destinado k ser el mas importante auxi- 
liar de los trabajos mineral6g-icos. Cuantas personas se inte- 
resan por estos estudios conocen el empleo y sistema del apa- 
rato Norremberg', y por tanto esta nota no se extendera a dar 
detalle alg'uno de los puntos que con este tiene de comun cl 
nuevo instrumento. 

El principio sobre el cual se funda el aparato Schneider es 
debido al profesor W. G. Adams, de Londres, quien en el aiio 
1875 (2) indic6 la posibilidad de reunir en un polariscopio dos 
facultades tenidas antes por incompatibles por excluirse reci- 
procamente; esto es, las ventajas del aparato Norremberg* y la 
facultad de medir los 4ng"ulos. El Dr. A. Brezina emprendio 
la realizacion de semejante polariscopio con la ayuda del me- 
canico Schneider, de Viena, consig-uiendo felizmente obtener 
un aparato cual le imaginaba teoricamente Adams , dotado de 
un campo tan g-rande como el de Norremberg- , y dispuesto de 
manera que la preparacion pueda sufrir diversos cambios de 
posicion con respecto a los ejes 6pticos. 

Difer6nciase el instrumento de Schneider esencialmente del 
conocido aparato Norremberg* en que las lentes plano-convexas 
centrales — de las cuales una forma parte del sistema de lentes 
superior y la otra del inferior — en el polariscopio que nos ocu- 
pa, est^n aisladas de las restantes y asociadas entre si por me- 
dio de una montura, constituyendo asi una bola entre sus dos 
caras convexas. Las restantes lentes, polarizadory analizador, 



(1) Eiiineiier PolaHsations-Apparat. — Mineralog. iindpetrograpJi. Mittheil, 1879. 

(2) Pfiilos. Magazin, 50, 1875. 



36 



ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 



asi como el reticulo, no ofrecen circunstancias caracteristicas 
en el aparato que merezcan especial mencion. 

Entre las lentes semi-esf^ricas centrales que constituyen la 
esfera mencionada queda un espacio de 1 — l}i de milimetro. 
destinado a colocar la preparacion. Naturalmente que estando 
la esfera de las lentes encliufada y centrada en el tubo del ins- 
trumento. el eje 6ptico tiene que pasar por su centro y por la 
preparacion en cualquier posicion que se de a dicha esfera. 
Esta admite tres movimientos en direcciones perpendiculares, 
que resultan de la construccion del aparato: 1.°, uno alrededor 
del eje 6ptico, por medio del sistema de ruedas R-RR. que 
muestra el adjunto esquema, que permite colocar la prepara- 




A. Seccion horizontal del sostea principal. — R, R', R", R'", RR. Sistema de ruedas 
dentadas, de las cuales la primera engrana en un crik.-P. Seccion horizontal de la 
pieza arqueada que sostiene una plancha.— E. Punto del eje optico, alrededor del 
cual gira la esfera de las lentes. — S. Tornillo para centrar las preparaciones. — 
ff. Tornillo destinado al movimiento de la pieza P. 



cion en el sentido de los ejes mayores de los nicoles ; 2.°, un 
movimiento lateral como en los g-onionictros ordinaries, por 
medio del cual los dos ejes simult.'ineamente son colocados en 
el centro del campo ; 3.°, otro alrededor de la linea fija media, 
que sirve tambien para centrar el eje. Este movimiento. que 
se verifica por medio del tornillo ff, es una rotaciou limitada, 



Die lllSI'OinA NATURAL. n7 

a (liloi'oiicia do Ins dos antoriovos. y rnya iiiavor oxtciisioii os 
(le 15" acada lado. I'll aiij^'ulo os luodido ])()r una dixision ta- 
llada en el arco P. 

Para obsorvar con ol instruinciito es preciso dispoiierle oricii- 
taiidu ol cii'cMilo do ali'dadas con la seccion de los nicoles y 
paralelo a una do las niiras d(d roticulo. })ara lo oual so cruzan 
los nicoles, so coloca ontro las lontos una lamina oristalina do 
dos ejcs. y se la liace ocnpar por medio del tornillo 8 la posi- 
oion do orueo. I'lntoncos se coloca el reticnlo paralelo (i la cruz 
de interferencia. 

La porcion central del aparato Schneider g-ira alrededor de 
su eje, como puede deducirse de lo Antes dicho, y lleva en su 
borde superior una graduacion que permite apreciar dicho mo- 
vimiento. Para hacer lleg'ar la lamina cristalina k la posicion 
de hipc^rbole desdc la de cruz,. esta porcion central debe recor- 
rer un arco de 45°. 

Una vez dispuesto el instrumento como queda indicado, se 
halla en estado de poderse observar con 61, colocando entre las 
dos lentes semi-esf6ricas la placa cristalina que se quiere es- 
tudiar, la cual debe reducirse previamente al pequefio espesor 
requerido. Es conveniente llenar de aceite el espacio que entre 
dicha preparacion y las lentes pueda quedar (1), pues de este 
modo se aumenta la trasparencia de 6sta y se impide la refle- 
xion total que sobreviene por la rotacion de las lentes cuando 
el aire se interpone. El aceite no tiene influencia en la obser- 
vacion, porque sus dos superficies son horizontales. En fin, 
una vez sujeta la preparacion y centrada en lo posible, se res- 
tituye al cuerpo del instrumento el porta-lentes con sus ane- 
jos, atornilh\ndole al circulo de alidadas. 

Tal es, suprimiendo detalles que no implican en la esencia, 
el nuevo aparato de polarizacion de Schneider, de Viena, que. 
si aim no es tan conocido y g-eneralizado como merece, esta 
Uamado a ser el mas importante instrumento de la investig'a- 
cion mineroWg-ica y un auxiliar exig'ido para los trabajos pe- 



(1) No es un inconveniente el que la placa peque de tenue. En este caso sucede or- 
diuariamente que por la rotaciou de las lentes coraienza A nadar en el aceite y cambia 
de posicion; pero esta diflcultad se evita por medio de plaquitas de vidrio cuadradas de 
diferente yrueso, para elegir entre ellas la del grandor conveniente para sujetar la pre- 
paracion entre las semi-lentes. 



38 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

trograficos. Desde lu^g-o ser& un dato de no poca g-arantia para 
el publico competente consig-nar que las observaciones 6pticas 
sobre minerales 6 rocas estudiadas ban sido liechas con el ins- 
trumento que no vacilamos en recomendar.» 

— El senoi' Sanz de Diego tD. Maximinoi dijo lo sig"uiente: 

«Creo de alg-un interes dar a nuestros coleg*as aficionados a 
la Entomolog'ia varias indicaciones acerca de ciertas especies 
de insectos raros 6 poco frecuentes, que lie recog-ido el verano 
ultimo, cuyas noticias les servir^n, cuando m6nos, para faci- 
litar su hallazg'o, y hare constar la presencia en el centro de 
Espaua de otras tenidas como propias del Mediodia. 

El Coeculus Lauzonice Clievr. y la PsiIo2)tera tarsata Herbst. 
son dos bupr6stidos no raros en Africa, pero que seg-un creo. 
s61o en Andalucia babian sido liallados alg-una vez. El primero 
de estos insectos puede calificarse de abundante en las cerca- 
nlas de Madrid, babiendolo encontrado sobre los tallos de 
varias g-ramineas , en la pradera del Canal , durante el mes de 
Ag'osto. La Psilojitera tarsata Herbst, no be tenido ocasion de 
encontrarla en ig-ual abundancia, pero si be recog'ido un ejem- 
plar en el valle de las Batuecas, que es suficiente para demos- 
trar que no es extraiia esta especie a la fauna central de 
Espana. 

Otro bupr^stido que tambien puede considerarse como muy 
abundante en nuestros alredcdorcs, es el Julodis fidelimma 
Rosli., que se recog'e liace varios afios en Aranjuez sobre las 
retamas , y del que teng-o restos encontrados en la pradera 
del Canal, cerca de Madrid. 

El Pur2)uricemis ferrugineus Fairm., que se conocia del Es- 
corial por alg-unos ejemplares, lo he encontrado abundante- 
mente en una excursion que bice a diclio i)unt(). en union do 
alg'unos de nuestros consocios, liallandole fucrtemente ag-ar- 
rado k los tallos de los Cistus; y miis tarde lo recogi tambien 
en Villalba. 

El Anthims insignis Luc. es otra de las especies que he reco- 
g'ido en bastante abundancia,. habiendo obscrvado y pare- 
ciendo muy notable y relacionnda tal vez con las costumbres 
de cste insect(K la particnlaridad de (juc la mayor i)arte de los 
ejemi)lares estaban sobre otro insecto de mayor tamano, el 
Meloii coralUfer Germ. Generalmcnte sobre cada Meloii he 
hallado uno de estos insectos , pero encoutre ejemplares que 



l)i; I1IST(H!IA XATIRAL. Sft 

llova])aii onciiua liasta dos y tres AnUricus. .sin quo al ])aroccr 
los luolostasc su pirs(Micia. J'lido tainbicMi ol)soi'var qiu; los 
AntkicHs ostau sobre la yorba. y que al pasar ceira los Meloii 
se lanzaii sobrc olios tropando con facilidad por sus togniinen- 
tos hasta colocarse en la parte superior del insecto. He tratado 
de conservar vivos individuos de unos y otros para observar el 
fin de tales maniobras. sin liaber conseg-uido el resultado ape- 
tocido, porquo oncorrados los Meloii tratan de escapar y so 
entreg-an a movimientos continuos que liaccn que los Antlii- 
cus se separen de ellos. 

Finalmente, y para no abusar de la atencion de los senores 
socios, me limitar^ k citar alg-unas otras especies notables y 
encontradas por mi en varias excursiones. 

Pcecihis nitidus Dej. — Aranjuez. 

Zahnis gravis Dej. —Madrid. 

Mas tigus lyro longa ins Gor . — Mon sag-ro . 

Lucanus Barbarossa F. — Idem. 

Corcehis tmclatus F. — Idem. 

Cebrio Moyses Fairm. — Idem. 

Emenadia MmacuJata F. — Ciudad-Rodrigo. Muy abundante. 

Cneorhimis Msimnicns Desb. — Sevilla. 

Baridms sellatus Bolim. — Aranjuez. 

Purpimcenus Budensis Goeze. — Cepeda. 

Mysia Vogeli Schauf.— Escorial. Sobre las encinas. 

BaciUus his2)anicus Bol. — Cepeda. 

Ephippiger Miegii Bol . — Idem . 

Odontura as2iericauda Ramb. — Idem. 

Cicadetta picta Germ. — Madrid. 

AscalapJms ictericus Charp.— Idem. 

— -Se leyo una nota remitida del senor Rico y Jimeno, que 
es la sig'uiente: 

« En una de las excursiones que por las cercanias de la 
Coruna acostumbro a liacer, con objeto de estudiar los pro- 
ductos naturales de la comarca, tuve ocasion de recog-er la 
variedad de cuarzo Malino, que voy k describir, por si merece 
fijar la atencion de los mineralogistas y ampliar el campo de 
sus investig-aciones. 

Sabido es que la formacion granitica, con curiosisimas y 



40 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

notables variedades de esla primitiva roca. es el elemento 
g-eol6g-ico domiiiante en esta region, y que la orogTafia, la 
topografia y aspecto de las costas, han de ser accidentes deri- 
vados de la estructura de la misma. Pero, por lo que aqui in- 
teresa, hay que fijarse m^s en los componentes mineralogicos 
del granito. que. alterados unos y en lilDertad otros, se mani- 
fiestan con ai)licacion a la industria o al estudio, como puede 
servir de ejemplo, ya el kaolin de Sargadelos, ya las muclias 
variedades curiosas como la de que es objeto la presente nota. 

El monte de San Pedro de Viscua estk situado al Poniente 
de la ciudad de la Corufia, de f^cil acceso por el tortuoso ca- 
mino que, bordeando su falda, conduce al lugar que lleva el 
mismo nombre, y su vertiente occidental forma el acantilado 
en que termina la pequena y tumultuosa ensenada del Orzan. 

En su falda, g-ramineas, compuestas y labiadas veg-etan es- 
pont^neas; m^s arriba^, leg-uminosas y coniferas, como la aliu- 
lag-a 6 tojo, y el Pioms maritima y el aJeppensis , y . \^ov ultimo, 
profusion de lieleclios Ueg-an liasta la cima. 

La proporcion de los elementos mineraWg-icos que forman 
la roca g-ranitica de esta altitud, alcanzando distintos g-rados 
de descomposicion en diversos puntos, lia dado lug'ar en de- 
terminados parajes 4 la formacion de un finisimo kaolin en 
cantidades poco importantes, atravesado por vetas de los cris- 
tales del cuarzo de que me estoy ocupando. 

Estos cristales de medianas dimensiones no se presentan 
por lo g*eneral bipiramidados 6 apuntados por pirimides en 
ambas bases del prisma como en el jacinto de Compostela, 
sino solamente en una base como de ordinario aparece en la 
mayor parte de los cristales de cuarzo ; es rara la reg-ularidad 
exag-onal de la seccion perpendicular al eje mayor o sea la 
base del prisma, y por el contrario, es lo frecuente que de sus 
seis caras laterales, tres scan nn'is anchas que las otras y dis- 
pucstas alternativamentc, comunicando esta irreg'ularidad al 
apuntamiento; consisticndo el principal caricter distintivo de 
esta variedad, en multitud de pequenisimas manchas neg-ras 
y rojas que se destacan en su masa proximas <'i la superficie 
de las caras laterales, siendo casi sicmpre en mayor ni'imero 
en el ai)untamiento. 

La i)resoncia constante de las manchas, ai)esar do las varia- 
ciones en el color, me hizo jjonsar (juc no siendo enleramente 



ni", IllSTOlMV XATrViAI,. \] 

ol Jacinto do Coiiipostola , ni el lalsu niLi ni el crislal do roea 
eon quioiies se i)iidiora ronfundir, dobiora considerarse como 
una cui'iosa variedad dol cuarzo liialino (jiie se encuentra en 
ol pais dol antif^'uo Br'ujaiifiKm, y por consccuencia no piiede 
no<>-ai'se la prosoncia dol jacinto do Comjwstchf (cuyo noinhre 
lleva). que tan a])undante es en otros pnntos do nuostra Pe- 
ninsula, sohre todo en la zona meridional. 

Desde lueg-o me ocup6 en averig-uar que fueran esas peque- 
nas manchas negras que tan constantemente se observaban 
en todos los ejemplares para dar carActer (\ la variedad, y me 
parecio que nada niAs oportuno para el caso que el an^'ilisis 
mierolitol6g-ico. Ts'o disponiendo do todos los medios m^'is per- 
fectos para llovarlo a cabo, aunque si do nn buen microsco- 
pio, pude descubrir que las manchitas no eran otra cosa que 
pequenisimas oquedades, en cuyas paredes estaba incrustado 
el per6xido de liierro por el car^cter que da k la silice de man- 
cliarla de color negTo 6 mi\s 6 menos rojo, como podia distin- 
g-nirse en las partes mas delg-adas de la preparacion. Las que 
se encuentran en la superficie de alg-unos ejemplares tienen 
color bianco , por liaberse rellenado del kaolin de que llevo 
liecbo merito, pudi6ndose comprobar la oquedad con una 
punta acerada muy ag'uda. 

Si la venturina constituye una variedad de cuarzo por tener 
particulas brillantes de mica, interpuestas en su masa, liallo 
el mismo fundamento, para que cuando el cuarzo liialino pre- 
sente pequenas manclias "neg-ras por la causa mencionada, 
constituya una variedad. » 

Sesion del 5 de Mayo de 1880. 

PRESIDENCIA DE DON JOSE MAC-PHERSON. 

Leida el acta de la sesion anterior fue aprobada. 

— El senor Secretario ley6 las comunicaciones sig'uientes: 

Del Secretario de la Sociedad Imperial y Real Zool6gico-bo- 
tanica de Viena, dando cuenta del envio de los tomos xxvii y 
xxviii de las Actas y Memorias que publica la misma; 

Del Secretario del Departamento del Interior de los Estados- 
Unidos comunicando la remision dol tomo xii de los Boletines 
de la Exploracion g-eologica de los Estados-Unidos. 

aCTAS de la SOC. ESP.— i\. 4 



42 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

De la SociedadlinneanadeNormandia, en la que se da noti- 
cia de la remision de los volumenes del Boletiu de la misma 
correspondientes i\ 1877 y 1878, reclam^ndose tambien los 
tomos I, IV y v de los Anales; 

Del Secretario de la Sociedad de estudio de las ciencias na- 
turales de B^ziers y del Dr. Ph. Bertkau, autor de la Relacion 
sohre los progresos cientijicos en el dominio de la Entomologia, 
que aparece periodicamente en Bonn , solicitando un cambio 
de publicaciones, acerca del cual, seg-un acuerdo de la Socie- 
dad, resolvera lo que estime mas conveniente la Comision de 
publicacion. 

— Pusieronse sobre la mesa las publicaciones recibidas, 
que son: 

A cambio ; 

Report of the United States Qeologlcal and Geographical Sur- 
mg of the Territories. — Tomo vii. — Contractions to the Fossil 
Flora of the nestern Territories. — Parte ii. — The Tertiary Flora., 
por D. Leon Lesquereux. 

Verhandlimgen der Jiaiserlich-koniglichen 20ologisch-l)oiams- 
chen Qesellschaft in JVien. — Tomos xxvii y xxviii. 

Zoologischer Anzeiger. — Afio iii, numeros 52 y 53. 

Bericht iiher die. wissenschafiichen Leistungen im Cfehiete der 
Entomologie wlihrend der Jahre 1871 tind 1872, 1873 und 1874, 
1875 imd 1876, 1877 wid 1878, por D. Felipe Bertkau. 

Bulletin de la Societe Imperiale des Naturalistes de Moscow.— 
Ano 1878, num. 3. 

Bulletin de la Societe Li7ineenne de Normandie. — 3." serie. — 
Vols. I y in. 

A tti delta Societd Toscana di Scienze naturali.—Proccssi ver- 
hali. — Admianza del dl 14 marzo 1880. 

Anales de la Sociedad Cientifica Argentina. — Tomo ix, cn- 
treg-a 3.' 

Boletin de la Sociedad Geogrdfica de Madrid. — Tomo vm, ni'i- 
mero 4. 

Crdnica cientifica de Barcelona. — Ano iii. num. 56. 

Como donativo ; 

Semanario Farmacetitico. — Ano vm, nums. 28-31 : romitidos 
por su director I). Vicente Martin de Arg-enta. 

Psyche adTertiser. Organ of the Cambridge entomological Ch(l). 
Sept. Dec. 1879; rcgalo de la exprcsada Sociedad. 



1)K msTOlUA N'ATrUAT.. 13 

Note snr U genre Mncrodoros Weshrood. ])or T). A. PhmkI- 
liommc dc Rorre ; reg-alo del autor. 

BotaniscJies Ce7iiraIMaif.— Proh'/imimmer; regnlo dol editor, 

Estudio geohUjico y j^d^'ogrdfico del JVorfe de la proxincia de 
Sevilla, por 1). Jose Mac-Plicrson ; reg-alo del autor. 

Ensayo sohre una nueva etifermedad del olivo 2i'i'od'iicida por 
una omeva esp)ecie del genero Aspidiotiis, por D. Pablo Colve; 
reg'alo del autor. 

La Sociedad acordo dar las gracias k los donantes, 

— Se hizo una propuesta de socio. 

— Le^'o el sefior Yicc-sccretario unas notas escritas por el se- 
fior Calderon y Arana (D. Salvador), que son las siguientes: 



Emp)leo de la hiz polarkada ptara la mineralogia y la litologia 
microscopicas (1). 

«Es sabido, que los mineralog-istas vienen aplicando hace 
tiempo los fenomenos de la luz polarizada al estudio de los 
cristales , para lo cual los reducen a placas delg-adas cortadas 
perpendicularmente al eje cristalino. B&sanse estos ensayos 
en la modificacion que la luz experimenta reflejandose bajo un 
cierto ang-ulo , en la superficie lisa y brillante de un mineral 
dotado de la doble refraccion, a cuya modificacion se designa 
con el nombre de 2)olan2'aciou. 

No se necesita haber profundizado muclio en los estudios fi- 
sicos, para saber que las vibraciones de la luz ordinaria se ve- 
rifican de una manera desordenada, en tanto que las de la po- 
larizada se ejecutan con una regularidad perfecta y en una 
direccion linica. La misma ciencia ensena que un cuerpo mo- 
norefring-ente no polariza la luz trasmitida, asi como un bire- 
fring-ente la polariza. porque la elasticidad del medio impon- 
derable en el cual se propag-an las vibraciones luminosas en el 
seno de un cristal birefring-ente , no es la misma en todos sen- 
tidos. La observacion de estos fen6menos permite distinguir 
las sustancias que se comportan de un modo k la luz polari- 
zada y de otro k la ordinaria; las liemiedrias , la metamorf6sis 



(1) Este articulo forma parte de un Com2)endio de mineralogla y litologia microscvincas, 
proximo 5 ver la luz publica. 



44 ACTAS DIE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

y las iiiclusiones extranas coloreadas como los minerales que 
las contienen. 

El microscopio destinado k las observaciones sobre los ma- 
teriales terrestres, debe estar provisto de un aparato de po- 
larizacion compuesto de un nicol 6 prisma trasparente de es- 
pato de Islandia tallado oblicuamente, que se coloca bajo la 
abertura del objetivo, y de otro prisma que g'eneralmente se 
atornilla en el tubo del microscopio entre el objetivo y el ocu- 
lar. La preparacion puede, por tanto, scr observada entre los 
nicoles cruzados bajo ang-ulos conocidos, 6 k la luz ordinaria 
quitando un nicol. 

Los nicoles, necesariamente en numero de dos, estan dis- 
puestos de manera que sus secciones principales forman entre 
si ang'ulo recto. Por lo g-eneral uno est& fijo en el microscopio, 
asi como el otro puede g-irar k voluntad por medio de un tor- 
nillo, que forma saliente al exterior. Elprincipio sobre el cual 
se basa este aparato de polarizacion es el mismo en que se 
fundan las conocidas pinzas de turmalina, pero el espato de 
que est^n hecbos los nicoles es una sustancia muclio mks 
trasparente y a trav6s de la cual se puede observar con mks 
comodidad. El nicol polarizador cambia la luz ordinaria en luz 
polarizada y el analizador demuestra si esta luz es reflejada 6 
si queda imposibilitada de atravesar los medios trasparentes. 
^,Qu6 suceder^,, por consig-uiente, si los nicoles est^n cruzados 
en 4ng-ulo recto y nada se interpone entre ellos? Que reinar^ 
la oscuridad completa, asi como cuando sin moverlos se colo- 
que entre ellos una preparacion provista de secciones cristali- 
nas pertenecientes a alg'uno de los cinco ultimos sistemas; ^s- 
tos se iluminan con colores m^s 6 menos vivos. 

Por medio del aparato de polarizacion se pueden disling-nir 
del resto las sustancias que no cristalizan (xidnos)y las que lo 
hacen en el sistema reg"ular, tetrag'onal yexag-onal, porque 
los primeros no cambian por el movimiento de un nicol. 
Cuando el mineral es birefring-ente se ven colores vivos y va- 
riados que se cambian en sus complementarios por la rotacion 
de un nicol, produciendo jucg'os de coloracion con cuyo es- 
l)lendor nada puede compararse. Pero debe notarse que las 
secciones dotadas de la doble refraccion permanecen oscuras 
durante una rotacion borizontal completa ;'i condicion de que 
su seccion sea perpendicular al eje u])tico, mientras que en el 



Iti: IllSl'OlilA NATl UAl,. 45 

cast) i)i)uesto los culorcs sc iiuicsti-aii claros (Mitro los iiicolcs 
l)aralelos y oscuros ontro (.''stus. si estan cruzados y iin cjc dc 
clasticidad oi)ti('a comorj^-e con hi seccion i)riiici])al d(d ])ola- 
rizador. 

El interesaiite rciioinono dc los colores complementarios se 
manifiesta con intensidad variable en los minerales birefrin- 
g-entes, por el moviniiento de rotacion del nicol. 

La seccion del mineral presenta un maximum de iluminacion, 
y despues, k medida que se hace g*irar el cristal 6 el nicol, 
aqnel se va volviendo poco k poco oscuro hasta que parece, en 
fin, completamente neg-ro; y llevando adelante el movimiento 
de revolucion vuelve k ig-ual oscuridad k los 90° de la orienta- 
cion anterior de extincion completa. Cuatro veces la seccion 
obscrvada adquiere los tonos de coloracion Vivk^ \\\n, y cuatro 
veces, en posiciones que forman dng-ulo recto con las de ilu- 
minacion, se verifica la extincion completa. 

Las direcciones que afectan los lados de las secciones en el 
momento en que se operan las extinciones, se determinan por 
medio de dos hilos cruzados en ^ng-ulo recto, que estAn fijos en 
el ocular del microscopio y orientados con respecto k las sec- 
ciones priucipales de los nicoles. En el caso de que la extin- 
cion no se verifique paralelamente k un eje cristalog-r^fico, 
puede medirse el dng"ulo bajo el cual se opera esta, por medio 
de una g-raduacion que lleva la platina del microscopio , y a 
falta de ella, liaciendo g-irar con la mano la preparacion sobre 
el porta-objetos sin que salg:a del campo el cristal observado. 

Cuando se coloca en el microscopio, provisto de los nicoles y 
en posicion cruzada, una preparacion de una roca que ofrece 
g-ran cantidad de secciones de un mismo mineral cristalizado, 
se observa que una parte de ellos se encuentran en la posicion 
de extincion, mientras que el resto aparecen iluminados. Basta 
hacer g-irar la preparacion para que estos ultimos se iluminen 
y los otros se aclaren. En las posiciones que no forman ang'ulo 
recto, los cristales adquieren matices de luz que varian de in- 
tensidad y no de color. 

Mas no s61o es dado disting-uir con el auxilio de los medios 
polarizantes los minerales monorefring-entes de los birefrin- 
g*entes, sino tambien entre 6stos los que poseen un eje de do- 
ble refraccion y los que poseen dos. Segun estos caract^res 
6pticos, los sistemas cristalinos k que nos referimos, son reduc- 



[a ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

tibles a clos grandes categ-orias: los de im eje (sustancias ciia- 
draticas y exagonales) y los de dos ejes (sustancias r6mbicas y 
triclinicas). Todos los cristales que no pertenecen h los siste- 
mas reg-ulares, muestran en todos sentidos la doble refraccion; 
en tanto que en los cristales de un eje liay una direccion en 
que falta esta propiedad; los minerales r6mbicos y clinor6mbi- 
cos tienen dos ejes (ejes opticos) en los cuales no se muestra la 
doble refraccion. Los cuadraticos y exagonales son llamados 
por esta razon monodinicos, pues su eje cristalogr^fico princi- 
pal es al mismo tiempo, eje optico; por elcontrario, los crista- 
les r6mbicos, clinor6mbicos y triclinicos no pueden en ningun 
caso mostrar coincidencia eutre los ejes ojiticos y los cristalo- 
gr^ficos. 

La caracterizacion especial de cada uno de estos iiltimos 
sistemas ya es mas embarazosa; pero, con todo, el problema 
ha sido resuelto por el eminente Descloizeaux, de la manera 
sig"uiente : 

1." En el sistema ronibico faltan los tres ejes de elasticidad, 
y 6stos no experimentan ninguna dispersion. Los colores de 
polarizacion se encuentran en el mismo piano y tienen la 
misma bisectriz. 

2.° En el sistema cUnoromMco falta el eje de simetria y los 
restantes ejes no est^n en una relacion constante y fija con los 
otros ejes cristalogr^ficos. En este sistema pueden ocurrir tres 
casos: 

aJ—Dis2Jersio7iinclmada, cuandu los ejes 6pticos, asi como 
la bisectriz y los ejes grande y pequefio de elasticidad se en- 
cuentran en el piano de simetria y la ortodiagonal es el eje 
6ptico transversal. Tal es el caso del piroxeno y el yeso. Los 
ejes 6pticos se encuentran en el mismo piano para todos los 
colores, pero no dispuestos sim^tricamente con la bisectriz, 
que es diversa i)ara cada color. 

If J— Dispersion horizontal, en la cual el piano de los ejes op- 
ticos es perpendicular al piano de simetria; el primcro es pa- 
ralelo k la ortodiagonal, pero muestra una tendencia diferente 
li&cia el eje principal. El ejemplo de dispersion horizontal mds 
frecuente es el del feldespato clinico. 

c) — Dispersion giratoria 6 crnzada, en el caso de que la 6})- 
tica normal y la optica del eje transversal se encuentran en el 
piano de simetria; los ejes 6pticos , a consecuencia de la dis- 



Itl' lllSTOUIA NATl'UAL. 47 

persioii de la bisectriz, aparecen flavelados seg-unlos divcrsos 
colores. La hculandita presenta esta dispersion. 

3.° Ell el sistema tncUnico hay tres ejes dc elasticidad per- 
peudiculares, pero iiing-uno de ellos se encuentra en conexion 
con el eje cristalog-n'ifico; por consecuencia , la posicion del 
eje optico cs accidental. 

En honor de la verdad, con los solos recursos micro-mine- 
ral6gicos , i)ocas voces se lleg'a k dcterminar con seg-uridad el 
sistema al cual pertenece iin mineral, ni aim la posicion 
exacta del eje de elasticidad. El procedimiento g-eneral de 
apreciar las m^ximas de claridad y oscuridad lleva consig-o 
errores de muchos g-rados en laevaluacion. Asi es que para las 
investig-aciones mineral6g"icas exactas debe emplearse el es- 
tauroscopio. El litolog-o puede contentarse en la mayor parte 
de los casos con reconocer la forma fundamental dc los cris- 
tales que halla en las rocas. Este problema es abordable 4 pe- 
sar de la diversidad de direcciones con que se dan las seccio- 
nes en una preparacion microsc6pica, porque la multiplicidad 
de secciones que pueden estudiarse, permite reconocer no 
solo los rasg'os caracteristicos de cada especie , sino las parti - 
cularidades principales que sefialan su config-uracion. 

En estos dos ultimos aiios se ha dado un g-ran paso en el 
problema del empleo de los caract^res que nos ocupan , tra- 
tando de hacer aplicables a las preparaciones los fen6menos 
tan caracteristicos que proporciona la luz polarizada conver- 
g-ente ( cruces , anillos, hiperboles, lemniscatos, etc.). Como 
qiiiera que 6stos no se producen m^s que cuando los cristales 
estan dotados de un cierto espesor, no habian podido aplicarse 
k las secciones transparentes hasta que Lasaulx en Alemaiiia, 
y Bertrand en Francia, hallaron manera de veneer esta difi.- 
cultad. 

M. Bertrand ha conseg'uido observar con el microscopio or- 
dinario los fen6menos que presentan los cristales a la luz po- 
larizada converg-ente, colocando debajo del objetivo una lente 
acrom6,tica de uuos tres centimetros y medio de larg-a y po- 
niendo dos lentes de foco muy corto debajo del iiicol inferior, 
de suerte que se hag-a Ueg-ar sobre la preparacion un haz de 
rayos luminosos polarizados muy converg-entes. La lente acro- 
matica debe poder ser retirada con g-ran facilidad 6 colocarse 
bajo el objetivo a una distancia alg'o superior ii tres centime- 



IS ACTAS DE LA SOCIEDAD ESI'AXOLA 

ti'os y medio de la lente superior de este objetivo, de modo que 
su eje optico coincida con el del microscopio ; descansa sobre 
un soporte provisto de un paso de tornillo 6 de una crema- 
llera que permite subirle 6 bajarle a voluntad con toda la pre- 
cision requerida. 

En cuanto se separa la lente la preparacion es vista en las 
condiciones ordinarias , esto es , con luz paralela ( 1 ) . » 

Medida, de los dngulos diedros de los cristales microscopicos . 

«La medida de los cristales visibles sulo al microscopio, cons- 
tituye una de las mayores conquistas de la micromineralog-ia, 
ciencia que en union con la nueva litolog-ia, camina con una 
vertiginosa rapidez ht\cia la solucion de los problemas mas 
trascendentales del mundo inorg-anico. Nuestro disting-uido 
consocio, el profesor D. Aug-usto G. de Linares (2),, se ha ocu- 
pado ya en Espafia de esta cuestion, dando cuenta de una nota 
en que M. Bertrand comunicaba a la Academia de Ciencias de 
Paris el resultado de sus investig-aciones , encaminadas al es- 
tudio de los ang-ulos diedros de los microindividuos minera- 
les; y yo no creeria necesario molestar con (^sta la atencion de 
los consocios si el mismo mincralog-ista, M. Bertrand, no liu- 
biese perfeccionado posteriormente k diclia publicacion su 
procedimiento y, sobre todo, si no me liubicse ilustrado con 
observaciones sobre el particular, que no lian visto aun la luz 
pi'iblica. 

Mayor alcance sin duda, dice el Sr. Linares, que la mejora 
realizada por Miller en el g'oniumetro de ^Vollaston, tienen los 
ensayos intentados por M. Bertrand para medir los ang-ulos 
diedros de los cristales visibles s61o al microscopio. Ya se 
comprende que el g'oni6metro ordinario ly (§ste sig'ue siendo 
el de Wollaston , pues ning'una de sus modificaciones ulterio- 



(1) Con esto quedan expuestos los principios generates relativos al empleo de la luz 
polarizada en la mineralogiay litologia microscopicas. Este estudio quedaria expuesto 
por completo describiendo los casos especialcs que en ella ocurren, sobre todo el de la 
polarizacion cromdtica y el de la circular, el dicroismo y las aplicaciones que se hacen 
de las propiedades de polarizacion al reconocimieuto de las concreciones y senalada- 
mente al de las maclas. 

(2) Algunas publicacioncs rocientcs sobre cristalografia y mineralogia.— ^o^ de l<x, 
Inst. libr. de Enseh., 187!). 



Di: IllSTOltlA NATl MM.. V.) 

res iinplica un in-incipio iiii('\() en hi construcciou dd apa- 
rato) . no es aplicablo on tales casos: tmtandose de uu cristal 
ciiyo lado no pase de V30 ^^^ milinieti'o, solo al microscopio se 
dejan observar los elementos do su superficie. El mineralo- 
gista francos ya citado , bien conocido per sus notas cristalo- 
gT^ficas (1) , no OS en realidad el primero h quien ocurre la 
idea de utilizar el microscopio en este estudio. Prescindiendo 
de los g'oniometros iisados en las observaciones niicrolitolog'i- 
cas, sencillos unos liasta consistir en un reticulo (2), y venir 
k ser g'oniometros de contacto en cierto modo, y otros mas 
complejos, como el de Leeson (3), fundado en los fen6menos 
de doble refraccion , ya Frankenheim (4) y Schmidt (5)^ por 
una parte, y por otra Pfatf (G), habian tratado de aplicar el 
microscopio a la g-oniometria de los cristales. Pero sus esfuer- 
zos no parecen liaber ejercido un prog-reso notable en esta es- 
fera de las investig-aciones ; los recientes de M. Bertrand, si 
no ofrecen resultados de exactitud extrema, inician k lo me- 
nos una nueva tendencia que , proseg-uida y mejorada, podr4 
quizas prepararlos m^s satisfactorios para 6poca no lejana, 
dada la rapidez con que caminan, sin darse punto de reposo, 
los estudios de este linaje. 

En todo rigor, los trabajos de M. Bertrand son algo mas que 
unamera etapa del prog-reso sobre los anteriores, relatives a la 
goniometria de los cristales microscopicos , pues entre unos y 
otros hay una diferencia esencial: hasta ahora s61o se habian 
medido los &ngulos pianos de las caras , en tanto que el mine- 
ralogista francos propone los medios de medir los angulos 
diedros. Los microscopios destinados a la litologia, desde el 
de Rosenbusch, estan provistos, en efecto, de una platina ro- 
tatoria graduada, movil k lo larg'o de un vernier fijo, cuyo 



(1) Note sur la forme cristalline du melinophane. Compt. rend., 1876; Note on the 
law of twining and hemiedrisin of leucopliane. Crist. Society, 1877; Sur la leadhi- 
Uite de Matlok, Compt. rend., 1876; Note sur la forme crist.de la Friedelite. Compt, 
rend., 1876. 

(2) Zirkel, Mikroscop. Beschaffenh., 1873. 

(3) Rosenbusch, Mikroscop. Physiogr., 1873. 

(4) Po^c^'. ^M^., tomo XXXVII. 

(5) Krystall. Unters.— Untersucliungsmethode der Excrete und Safte. 1846. 

(6) Pogg. Ann., tomo ca.— A los nombres citados habria que anadir tambien los de 
Nordenskiold yHaidinguer. V. las notas de este en oiSitz. d. K. K. Ak. d. Wissens. 
de Viena, tomo xiv y tomo xvn, 



-^••%- 



^ 



50 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

ang-ulo de rotacion corresponde exactamente al eje de vision 
del instrumento. Con semejante aparato se consig'ue f^cilmente 
la medicion de los aug-ulos pianos en los cristales s61o visibles 
con los medios amplificantes, liaciendo coincidir ely^rticedel 
tmg'ulo que se trata de conocer con el punto de cruzaniiento 
de los dos liilos que se liallan en el ocular. Se vuelve despues 
la platina m6vil hasta que uno de los liilos del ocular veng-a a 
proyectarse sobre los dos lados del ^ng-ulo y la diferencia de 
medidas correspondientes k las dos posiciones del disco g'ira- 
torio representa el valor num6rico del ang-ulo buscado. 

Mas el problema cuya solucion lia emprendido M. Bertrand 
— el de la medicion de los ^ng-ulos diedros en los cristales mi- 
crosc6picos — es m&s ^rduo 3% sobre todo, mka trascendental 
que el que acabamos de bosquejar. 

Es sabido que el g-oniometro de WoUaston es, como dice 
muy oportunamente el Sr. Linares, el solo aparato en el fondo 
enipleado hasta el dia para la medida exacta de los ing'ulos 
diedros de los cristales y que con el se consig-ue hasta la de 
individuos cristalinos pequenisimos. Mas aquellos cuyo vo- 
lumen es menor de -^ no pueden ser ya estudiados cristalo- 
g-K'ificamente por dicho medio, y para ello ha propuesto M. Ber- 
trand el empleo de los medios amplificantes (1). La dificultad 
que para ello se ofrece es la de orientar el cristal que trata 
de medirse, y el procedimiento que nosocupa tiene por objeto 
conseg'uir de un modo indirecto el calculo del ang'ulo de las 
dos caras del cristal sin tener necesidad de orieutarle. 

Imag-inese un cubo y sobre una de sus caras un cristal co- 
locado en cualquiera posicion; supongase una de las caras del 
cristal prolongada hasta tocar cun la del cubo; su traza sobre 
6sta forman'i con dos de las aristas del cubo dos ang-ulos 
pianos complementarios. Supong-ase proloug-ada todavia dicha 
cara del cristal m&s allk de la del cubo en que se apoya, hasta 
cortar k otras dos, y se tendrdn sobre ella dos trazas tambien, 
que formar&n {"i su vez con dos aristas del cubo i\ng-ulos pianos 
complementarios. La direccion(le la cara del cristal quedan'i 
determinada relativamente 11 las aristas del cubo, si se conocen 
los tres ^ng'ulos pianos que las tres intersecciones 6 trazas de 



(I) Compt. rend. 17 dec. 1877. 



1)1': IIISTOIUA NATTKAL. 



51 



(liclm cara forma u con tros dc a(nii'llas, y aim bastara con (juo 
se conozcan solo dos, pnes el Icrccro se deduce de estos p(jr la 
sencilla formula 

tany-. a =-cot. ^cot. c, 

sicndo a, 1), c, los /ing-ulos pianos que las tres trazas de la cara 
del cristal forman con tres aristas del cubo que se juutan en el 
mismo v6rtice. La direccion de otra cara del cristal se deter- 
niinara tambien del mismo modo ])or los tres &ng'ulos a, /=, 7, 
que corresponden a los ang-ulos a, J), c, de la primera cara del 
cristal mencionado. 

La fig'ura adjunta muestra un cubo extremadamente am- 
pliado y sobre el la linea om, que re^jresenta la direccion en el 
espacio de la arista del ang-ulo diedro de un cristal colocacUj 
sobre una de las caras de aqu61; la perpendicular bajada desde 
dicha arista <'i la cara A del cubo esta indicada per la linea de 
puntos 00'. Las lineas ojip, mq son las trazas sobre la misma 
superficie A de las dos caras del cristal , que se suponen 
prolongadas y mr y im las trazas de las dos caras del 




cristal sobre la superficie B del cubo; en fin, ?7; la traza 
de otra cara sobre la superficie, C y qs otra sobre la super- 
ficie opuesta k la C, y no indicada en la fig-ura por sim- 
plificar. Llamando y al ang-ulo diedro de la cara 07n2) del 
cristal con la A del cubo y^al img-ulo de la traza de 6ste con la 
omp del cristal, tendremos que del conocimiento de los in- 
gulos a, 1), c (6 solo dos de 6stos), y los otros tres a, p, 7, se. 



52 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

podra deducirel ang-ulo diedro de las dos caras del cristal por 
las f6rmiila.s (1): 

cot. h ^ cot. i3 

taiii--. 11 =- , tang-, z = , 

sen. a sen. a 



tang-.w =^ ^- /sen. y sen. z, 

COS. 2" (y + -)\/ 



1 COS. |(y + ^) 



sen. -77 a; — 

2 COS. w 

El dng-ulo que se busca o! es siemprc <180 — [a + a^- 
Veamos aliora como se miden los 4ng'ulos de las trazas con 
las aristas cubicas. M. Bertrand ha indicado un procedimiento 
que, con una modificacion posterior del mismo autor (2), es el 
sig'uiente: 

Coloca en el ocular de un microscopio un cilindro de flint- 
glass de seis centimetros de larg-o, cuyo indice de refraccion es 
superior al del balsamo del Canada. En el centro de diclio ci- 
lindro hay una h\mina de crown de — de espesor , pcgada 
con dicho balsamo. Como el crown tiene un indice de refrac- 
cion inferior al del bAlsanio, asi como el flint lo ticne superior 
— y el cilindro est^i colocado en el foco do lalente superior del 
ocular, se perciben dos reticulos muy proximos paralelos, 
cuyo interior aparece iluminado — cuando la cara del cristal 
tiene su traza perpendicular al piano cero del microscopio. A 
poco que se desvie el cristal de esta posicion k derecha 6 k iz- 
quienla cesa de estar iluminada la parte comprendidaentre los 
dos reticulos, en tanto que la parte exterior se iluminara con 
m4s intensidad k la derecha 6 k la izquierda, seg'un el sentido 
en que se haya desviado el cristal. El error, dice, que puede 
cometerse es dado por el valor del ^ng-ulo cuyo seno es -^. 



(1) El autor de estas iavestiKacioncs hatenido la bomlad de indicarme, entrc otras 
cosas, cstas lormula.s, que el cree prefeiibles & las publicadas hasta ahora en Ins notas 
y comunicacioncs ijue he citado. Kn cfecto, aunque x no pueda determinarse por los 
cosenos, cabe llesrar li su solucion por ostas formulas, que yo he creido deber aRadir 
aqui, asi como la flfjura que precede, para facilitar la compreusion d las persouas no 
dedicadas eBpccialmcnte k los trabajos cristalogrdflcos. 

(2) De I'application du microscope ;\ I'fitude de la Min^ralopie.— J5;<//. de la Soc. mif\, 
de France, 1873. 



riP. insT()Ul.\ NATIUAL. 58 

cstp nno'iilo es inftM-ior a 10', y como os dado liar(u- dofi. h^rliims 
— volviondo el rristal sucesivaiiuMile do dcMvclia, a i/(iui('r(la. 
liasta que el intcrvalo coinprendido entrc lo.s dos rcticulos se 
oscurezca completameiite — el error qiicda reducido -k 5'. La 
sensibilidad se extrema liasta ser necesario adaptar iin tor- 
nillo microm^trico ;i la platina del microscopio para poderla 
imprimir movimientos tan notal)lcmentc peqiienos. 

Cuaiido la cara refiectora del cristal tieiie su traza perpen- 
dicular a la linea cero del microscopio, se ve el reticulo ig-ual- 
mente aclarado il dereclia 6, izquierda; pero si se hace volver el 
cristal con la platina del microscopio, el reticulo se ve en 
seg'uida acompanado por un lado por una banda negra y en el 
opuesto por una brillante. Colocando el cubo en la i)latina 
sobre sus dos caras sucesivamente, es facil medir los ang'ulos 
que las trazas de las caras del cristal forman con las aristas 
del cubo y se observa que el fen6meno descrito se produce, 
por pequeno que sea el cristal, con tal que 6ste pueda reflejar 
la luz en una extension capaz de iluminar el centro del re- 
ticulo. Basta para ello que la cara del cristal aparezca ampliada 
en dos milimetros y, por tanto, un individuo de -^ de mili- 
metro podrA medirse con solo una ampliacion de sesenta did- 
metros. 

Para colocar sucesivamente las caras del cristal en el eje del 
microscopio sin cambiar las direcciones relativas de aqu611as, 
de las aristas del cubo y de las divisiones de la platina, debe 
adaptarse por medio de dos tornillos micrometricos otra pla- 
tina movible a la g-iratoria, con arregdo a dos direcciones rec- 
tang-ulares. El movimiento de rotacion puede obtenerse tam- 
bien, como queda diclio, por un tornillo micrometrico. 

Indica el autor del procedimiento apuntado que ha medido 
avsi ang-ulos diedros en cristales que no lleg-aban 4 ^^ de mi- 
limetro, con una aproximacion de 6'. Se lleg-a k estudiar cris- 
tales liasta de -ttt- de milimetro; pero para las dimensiones aiin 
menores, se necesitaria de objetivos que reunieran dos cir- 
cunstancias opuestas: un larg-o foco y una g-ran ampliacion. 
M. Bertrand me indica que, sin embarg'o, en ciertos casos se 
puede pasar el limite apuntado, consig'ui^ndose medir cris- 
tales de g^ 4 -^ de milimetro. 

Es particularmente interesante el lieclio de que cuanto mks 
pequena sea la cara del cristal que se trata de medir, mayor es 



54 ACTAS BE LA SOCIKDAD ESPAXOLA 

la sensibilidad del procedimieiito. Y la razon es obvia: las 
caras algun tanto extensas envian por reflexion luz oblicua- 
mente al eje 6ptico del aparato — aim en el caso de que la traza 
de la cara del cristal sobre el piano horizontal sea perpendi- 
cular al piano cero. mientras que la luz reflejada por las muy 
pequenas es sensiblemente paralela a dicho piano. Por otra 
parte, la im^g-en de una cara que no es demasiado g-rande, es 
percibida en el microscopio k uno y otro lado del doble re- 
ticulo, que por un movimiento rotatorio lig-ero de la platina, 
desaparece a la dereclia 6 & la izquierda de el, quedando s61o 
visible por un lado. Esta separacion de una mitad de la 
imag-en se junta a la extincion de la parte comprendida entre 
los dos reticuloS; facilitando por extremo la observacion. 
Basta emplear aumentos proporcionados h las dimensiones del 
cristal, de suerte que la cara observada aparezca al micros- 
copio de dos milimetros de diametro. 

El error que se comete en la observacion es relativamente 
pequeno en virtud de las ultimas modificaciones lieclias por el 
mismo autor k su m^todo , de que di6 cuenta en la Academia 
de Ciencias de Paris; perfeccionando m4s aiin, acaso, el ocu- 
lar y estudiando prolijamente las condiciones de iluminacion 
m^s apropiadas para obtener el mejor resultado posible , se 
lleg-ar^^ obtener un verdadero g"oni6metro de los cristales mi- 
croscopicos. Este g-oni6metro estt\ llamado k ofrecer datos mfis 
fecundos todavia para el prog-reso de la cristalog-rafia practica, 
y de la te6rica en parte, que los recog-idos liasta ahora mi- 
diendo con los g'oni6metros usuales los ^ng-ulos de los crista- 
les macroscopicos. Y esto por dos razones: una. porque cuanto 
mAs voluminoso es un cristal, mas irreg-ular ^ impuro es en 
g-eneral; habiendo necesitado de un tiempo considerable para 
lleg"ar a adquirir las dimensiones que ofrece, ha estado ex- 
puesto a influencias de toda especie, k las cuales debe el que 
cuando se le mide cuidadosamcnte muestra partes diferente.s 
outre sus ^ng-ulos diedros y el que sus secciones transparentes 
descubran k la luz polarizada la cxistoncia do variadas inclu- 
siones y , en suma, que lo queparece un cristal, g-roseramente 
examinado, es s61o una agrupacion cuando se le estudia con 
todo detenimiento. La otra razon en que fundo la asercion de 
la mayor trascendencia de la cristalog-rafia microsc6pica, que 
la de los g-randes individuos mincrales se refiere al material 



1)1' lllSTOin.V NATrVvAT,. Sj 

de estiidio quo cada uno biisca. Los cristalcs quo hasta ac^ui 
han sido eleg'idos para semejante especic dc investig-aciones 
son curiosidades raras, anomalias que se liallan exccpcioiial- 
mente y en condiciones de yacimicnto muy localizadas. mion- 
tras que los cristalcs que hayan de indag-arse con el micros- 
copio son en su mayoria los coniponentos normalcs de las 
g-randes masas de la cortoza torrostre.» 

— Se leyo una nota redaclada por los senorcs Andres yTubilla 
y Lazaro e Ibiza, que es la sig-uientc: 

«Considerando de importancia para el completo conoci- 
miento de la flora espafiola, no solo cuanto se refiere al 
numero de especies veg-etales h ella pertenecientcs y en distri- 
bucion por nuostro suelo. sino tambien lo relative al polimor- 
fismo de las mismas , creemos deber nuestro dar noticia a la 
Sociedad, de una variedad que no liemos visto dibujada, ni 
descrita en autor alg-uno y que pertenece k una especie suma- 
niento comun en Espaiia y en otros puntos de casi toda Euro- 
pa, el Lamhim amiAexicauJe L. 

Se asig-na en todas partes a esta especie una sola variedad, 
la clandestina, caracterizada por sus corolas abortivas, y nada 
hemos encontrado referente a la que es objeto de esta nota. 
Constantemente se da como caracter de diclia especie , la colo- 
racion purpurea de su corola, y el ser blanca en esta varie- 
dad, le da un aspecto tan distinto que k primera vista parece 
especie diferente; sin embarg-o, el detenido examen de los de- 
mas caracteres nos lia inducido k considerarla unicamente 
como variedad. En esta corola, completamente blanca, no se 
encuentra mati-z alg-uno que acuse las manchas de que esta 
adornado el labio inferior de la forma tipo; ademas la abertura 
de la g-arg-anta es m4s ang-osta en la variedad y son tambien 
mas estrechos los 16bulos redondeados de dicho labio inferior; 
el tinte g-eneral de la planta es un verde mas claro; las hojas 
superiores, aun mas anchamente amplexicaules, y el tallo y 
las bojas florales no presentan el color purpiireo que constan- 
temente tienen en la forma comun. Por lo dem&s, la faciesde la 
planta^ sus hojas tanto inferiores como florales , y las distintas 
partes de la flor, fruto, etc., son id6nticos. 

Encontramos primeramente en Marzo de 1878, un solo ejem- 
plar en la pradera del canal en Madrid , k la orilla misma del 
Manzanares; en cuyo punto liemos vuelto k encontrarla en el 



56 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPAXOLA 

mismo mes del presente afio.. y en el de Abril la liemos reco- 
g"ido en abundancia en un sitio lu'miedo en el kil6metro 5 de 
la linea de Andalucia y cerca del Cerro Negro. Posteriormente 
hemos visto ejemplares de una localidad an^\log'a y tenemos 
noticias de su existencia, k la orilla del rio al Norte de Madrid. 

Por la coloracion de la flor principal , earacter distintivo de 
la variedad, proponemos af^ig-narla el nombre de aIM^ora.» 

— El sefior Martinez y Saez leyo lo sig-uiente: 

«No por ser tan escasas entre nosotros las donaciones heclias 
4 los establecimientos publicos se debe omitir el dar cuenta de 
ellas, tanto porque es justo que se hag-a publico el g-eneroso 
desprendimiento de los donadores^ cuanto para que lleg'ue a 
conocimiento de todos, por si el ejemplo anima k otros k formar 
colecciones interesantes que puedan fig'urar siempre en las 
pi'iblicas a disposicion de todos, lo que ciertaniente no pueden 
conseg'uir las personas que las legan k otras que desconocen 
su importancia., 6 que por exag-erarla dejan que el tiempo con- 
clu3'a por destruirlas^ j^erdiendose acaso datos interesantes 
para el adelanto de las ciencias, y de seg-uro materiales que 
faltan 6 no son tan abundantes como fuera de desear^, por ra- 
zones de todos conocidas. en las colecciones que se conservan 
en los Museos del Estado. 

Por esto doy k continuacion la clasificacion que lie liecbo de 
los objetos correspondientes k los vertebrados que acaba de re- 
g-alar al Museo de Ciencias naturales elSr. D. Ag-ustin Domec, 
disting-uido medico de la Armada, que durante su permanen- 
cia en Filipinas los ha recog-ido con no pocos obst&culos, siendo 
de esperar que continue en sus buenosprop6sitosy encuentre 
su conducta numerosos imitadores. 

Gecko monarc/ms Schleg*. Vulg-armente Chacon. — Davao (]\rin- 
danao) . 

Python reticulatus Schn. Vulg-armente Culehra casern.— Dk- 
vac (Mindanao), 

DeoidropMs picUiS Boie var. A . I), et B. Vulg-armente Dalum- 
palny. — D/tvao (Mindanao). 

Dryopkis prasinuis Wag-1. var. rn/iilusi). et 13. Vulg-armente 
Dahimpalay . — D^vao (Mindanao). 

Pll unico ejemplar que he visto es pardo-rojizo por encima, 
mfis claro por debajo,. y se nota bien la rayablanca lateral que 
separa estas dos zonas de color en todo cl cuerpo y en la cola. 



DV. inSTORIA NATrRAL. Hi 

Alg'unos puntos ne<2;Tos, iiiuy ixMiucfios y .suniniiiciilc scimni- 
(los entre si, existcMi on los cscudus supracefiilicos; otros mas 
numorosos, pcro analo^-os, so ven en los snpi'ala])iak'sy al^-n- 
nos tan solo en las inlValabiales y en varias escamas del cuello. 

Naja tripudians Men*. — D^vao (Mindanao). 

Los dos ejemplares examinados tienen blanca la parte infe- 
rior de la g-ar<^-anta pero solo en la extension de las nueve pri- 
meras g-astrosteg-as en uno de ellos, siendo en el otro la novena 
por mitad blanca y negra, estando en ^lmbos el color neg-ro ex- 
tendido en las veinte sig-nientes, y en las restantes mezclados el 
bianco y el neg-ro, pero dominando muclio el primero desde la 
treinta gastrostega, asi como en el escudo preanal y las ur6ste- 
gas. En la parte superior el color de estos ofidios es negro, pero 
hay una faja clara A cada lado del cuello que es m6nos distinta 
h&cia la parte posterior del cuerpo, por estar muchas de las 
escamas rodeadas de bianco, distingui^ndose, de treclio en tre- 
clio y con alguna regularidad, zonas laterales m^s claras. 

Diclias circunstancias dan k estos ejemplares de la especie 
de que se trata, tan sumamente variable en su coloracion, una 
completa analogia con su afine del Africa, que presenta tam- 
bien no pocas variaciones en este concepto. 

Ojihiocephalm striatus Bl. Vulgarmente Balay. — D&vao (Min- 
danao). 

Hijijmcampiis guttiilatus Cuv. — Jol6. 

Ostracion cornutus L. Vulgarmente Pez tor o. — Sold. y> 

— Se repartio k los socios presentes el cuaderno i del tomo ix 
de los Anales, que se compone de trece pliegos de impresion de 
las Memovias, tresy medio de las actas, dos laminas grabadas en 
piedra, una cromolitografiada y dos fotograficas, acerca del cual 
liizo notar el Sr. Perez Areas, como individuo de la Comision 
de publicacion, que todas las laminas est^n ejecutadas esme- 
radamente por artistas residentes en Espana, y las liltimas dan 
una prueba de que por la fotografia se puede representar muy 
bien la estructura de las rocas. Dijo el Sr. Presidenteque este 
medio tiene la ventaja de ser exacto, siendo mejor que otros en 
algunos casos, porque no puede decirse que el autor haya po- 
dido cambiar en algo el natural, preocupado por cualquiera 
opinion que tenga, pero es claro que no sirve, cuando es pre- 
ciso dar k conocer el color de los materiales que constituyen 
el corte de una roca examinado al microscopio. 

ACTAS DE LA SOC. ESP.— IX. 5 



58 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

Sesion del 2 de Junio de 1880. 

PRESIDENCIA DE DOM JOSE M A C-PHE RSON . 

Leida el acta de la sesion anterior, fue aprobada. 

— Dio eueuta el seuor Secretario de una circular dirig-ida a 
esta Sociedad y suscrita por una Comision de espanoles resi- 
dentes en Lisboa, en la cual se indica la manera con que la 
prensa espaiiola podr^i contribuir k que se rinda justo home- 
naje 4 la memoria de Camoes, con motivo de conmemorar la 
nacion portug^uesa el tercer centenario de la muerte de tan in- 
sig-ne escritor, en los dias 8, 9 y 10 del corriente mes. 

Se acord6 que la Junta Directiva resolviese sobre este asunto 
lo que estimara mks conveniente, dada la Indole de los cono- 
cimientos k cuyo adelanto contribuye esta Sociedad . y la pre- 
mura del tiempo. 

— Se ley6 una comunicacion del Sr. Alvarez Alvistur, que 
regala, como autor, un ejemplar de la obratitulada LaAheja. 

— P6nense sobre la mesa las publicaciones sig-uientes: 

A cambio; 

The American Naturalist. — Tomo xiv,, num. 5. 

Bulletin de laSociete Imperiale des Naturalistes deMoscou. — 
Ano 1879, num. 2. 

Bulletin de la Societe Geologique de France. — S.*" serie. — 
Tomo VIII, plieg-os 1-5. 

Zoologische Anzeiger. — Afio in. — Niimeros 54-56. 

Bulletino delta Societa Entomologica italiana. — Ano xii, tri- 
mestre 1." 

Anales de la Sociedad Cientijica Argentina. — Tomo ix, entre- 
g-a 4." 

Anales de la Real Academia de Ciencias medicas , fisicas g 7ia- 
turales de la Hahana. — Tomo xvi, entreg-as 189-190. 

Cronica cientiflca de Barcelona. — Ano iii, mimeros 57 y 58. 

Como donativo; 

Scnianario Farmaceutico. — Ano viii, numcros 32-35; romiti- 
dos por su director D. Vicente Martin de Arg-enta. 

Revista de los ])rogresos de las ciencias exactas.flsicas y natu- 
rales. —Tomo xxi, num. 2; reg-alado por la Real Academia dc 
Ciencias exactas, flsicas y uaturales. 



IW. inSTORTA NATIHAL. 59 

]^erisf(t del A tenco cientl/lco, literario y artislko <le GiuuUila- 
^'ara. —Tomo ii, num. 2; reg-alado porla cxpresada Corjiorarion. 

Las rocas cmptivas en Vizcaya, porD. Ramon Adan do Yarza: 
reg-alo del autor. 

La Aheja , \)ov D. Luis Alvarez Alvistur; reg-alo del autor. 

Entomologisk TidskH/t jpa foranstaltande af Ento^noJogiska 
Foreningeii i Stockholm. — Tomo i, entreg-a 3."; reg-alo de la ex- 
presada Sociedad. 

Psyche advertiser, Organ of the Cambridge Entomological Club. 
— Tomo III, num. 71; reg-alo de la expresada Sociedad. 

La Sociedad acord6 dar las gracias k los donantes. 

— Fu6 admitido como socio: 
Vilaro (I). Juan), de Habana, 

propuesto por D. Serafin de Uliag-on, por encarg-o de 
D. Felipe Poey. 

— Se hizo una nueva propuesta. 

— Se presento un paquete de cincuenta y cuatro hojas de pa- 
pel, que contienen varios ejemplares de plantas criptog-amas 
del Brasil, remitidas por el socio D. Juan Ig-nacio Puiggari, que 
tan notables descubrimientos ha liecho en el pais donde re- 
side, con el fin de que pudiesen ser examinadas por las perso- 
nas que entre nosotros se interesan por estos estudios. La So- 
ciedad acordo dar las m^s expresivas gracias al donante y de- 
termin6, conforme al art. 30 del Reglamento, que se depositaran 
dichos objetos en el Museo de Ciencias naturales de esta corte. 

— En nombre del senor Seoane di6 el seiior Bolivar las gra- 
cias por el informe leido en la sesion de Abril, y redactado por 
la Comision nombrada al efecto, relativo k la consulta que liizo 
en Marzo del corriente ano el Sr. Seoane, que hubiera deseado 
conocer la opinion concreta de la Sociedad en el asunto. 



Sesion del 7 de Julio de 1880. 

PRESIDENCIA DE DON ANGEL GUIRAO. 

Leida el acta de la sesion anterior, fu6 aprobada. 
— Di6se cuenta por el seilor Secretario de las comunicacio- 
nes sig'uientes : 



60 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

Del Secretario del Departamento del Interior de los Estados- 
Unidos, poniendo en conocimiento de esta Sociedad el envio 
de la Relacion anual correspondiente a 1877 de la Comision de 
Exploracion del territorio ; 

Del ArcMvero-Bibliotecario de la Sociedad Entomolog-ica de 
Francia^ manifestando que lian sido remitidos los Anales de 
la misma correspondientes h, los anos 1876 a 1879 por el servi- 
cio de cambios internacionales del Ministerio de Instruccion 
publica ; 

Del Conservador de la Biblioteca de la Fundacion de P. Tey- 
ler van der Hulst^ de Harlem, acusando recibo del cuaderno 
primero del tomo ix de los Anales ; 

Y del Director de la Revista de Canarias, solicitando un cam- 
bio de publicaciones, acerca del cual, por acuerdo de la Socie- 
dad, resolver^ lo que juzg-ue mds conveniente la Comision de 
publicacion. 

— Pusi6ronse sobre la mesa las publicaciones sig-uientes: 

A cambio ; 

Proceedings of the Natural History Society of Glasgow. — 
Tomo IV, parte 1/ 

The American Naturalist. — Tomo xiv, nums. 6 y 7. 

Verhandlungen der Physical. -Medicin. Gesellschaft in Wilrz- 
lurg. — Neioe Folgc— Tomo xn% cuadernos 3 y 4. 

Zoologischer Anzeiger. — Afio in, minis. 57 y 58. 

Atti delta Socle ta Toscana di Scienze Natiirali. — Processi 
'cerhali. — Adunanza del di 9 maggio 1880. 

Anales de la Sociedad Cientifica Argentina. — Tomo ix, ent. 5." 

Boletin de la Sociedad Geogrdfica de Madrid. — Tomo viii, nii- 
meros 5 y 6. 

Cronica cientifica de Barcelona.— k\\o iii , num. 60. 

Como donativo ; 

Semanario farmaceutico.— k\\o viii, minis. 36-40; remitidos 
por su director D. Vicente Martin de Arg-enta. 

Programma da celehracao em Lishoa do terceiro centenario de 
Luiz de Camoes; regalo del Comit6 de la Prensa de Lisboa. 

Psyche., Organ of the Cambridge Entomological Club. — 
Tomo III, num. 72; reg-alo de la expresada Sociedad. 

Quelques mots sur V organisation et Vhistoire naturelle des ani- 
maux articules, por D. Alfredo Preudhomme de Jiorre; reg'alo 
del autor. 



DE IIISTORIA NATUHAL. fil 

Ln Sociedad ncordo dnr las ^-racias k los donantcs. 
— Quedo admitido como socio: 
Pomata y Gisbert (D. Eladio), do Polan (Toledo), 
propiicsto por D. Francisco Martinez y Saoz. 

— Di6 cnenta, en extracto, cl sefior Perez Areas, do un estu- 
dio del senor Poey, titulado Retisio Piscium Cudensium, que se 
acord6 pasara ;\. la Comision do publicacion, del misnio modo 
que otro del seilor Calderon, Nuevas o'bserTacioDes sobre la Uto- 
logia de Tenerife y Gran Canaria, que leyo en parte el senor 
Vicesecretario. 

Tambien manifesto el senor Perez Areas que el senor Gun- 
dlach le anunciaba enviaria pr6ximamente otra parte de su 
Faiina p^ierto-riqueola. 

— Por encarg-o del senor Masferrer y Arquimbau se leyo por 
el senor Secretario lo sig-uiente : 

«Siendo uno de los principales objetos de esta Sociedad la mu- 
tua ilustracion de los asociados, que no s61o se comnnican 
entre si los conocimientos que cada uno ha podido adquirir 
sobre un determinado ramo de la vastisima ciencia denomi- 
nada Historia Natural , sino que adem^s cada socio expone a 
sus coleg-as las dificultades y dudas con que en sus estudios 
tropieza, para que 6stos puedan ayudarle ix vencerlas; y como 
adem&s, bajo este ultimo punto de vista, b^llanse los socios 
residentes en Madrid en condiciones muy superiores k los que 
residimos fuera de la capital, pues en las sesiones mensuales 
pueden aqu^llos f^cilmente consultar k sus consocios sobre los 
puntos dudosos que se les ofrezcan, al paso que k nosotros nos 
es m^s dificil , por tenerlo que liacer por escrito y dirig"i(5ndo- 
nos ya a persona determinada, que en alg-unos casos sentimos 
tener que molestar por tratarse de un asunto de poca impor- 
tancia , he creido conveniente ocupar po-r breves momentos 
vuestra ben^vola atencion proponiendo un sencillo medio para 
facilitar la miitua correspondencia entre los socios y obviar 
aquella dificultad. 

Consiste 6ste en abrir en \?i^ Adas de la Sociedad, que se 
publican en los Anales de la misma, una seccion que podria 
titularse , del mismo modo que otras andlog'as de publicacio- 
nes peri6dicas, Seccion de averignaciones , en la cual todos los 
socios podrian hacer las preg-untas que creyesen convenientes 



62 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

sobre puntos cientificos de la indole de los que esta Sociedad 
discute, las cuales irian seg-uidas de las correspondientes res- 
puestas dadas por los colegas del socio interrog-ador, liall^n- 
dose, por supuesto, tanto las primeras como las segundas, su- 
jetas k la censura de la Junta Directiva ^ntes de publicarse. 
Una de las dificultades que este proyecto ofrece es el que los 
cuadernos de los Anales se publican muy de tarde en tarde; 
pero esto podria quizc\s obviarse publicando mensualmente 
una lioja suelta, que seria como una circular a los socios. No 
dudo que este proyecto seria sumamente litil para los que nos 
liallamos aislados, sin tener k quien consultar la m^s pequena 
dificultad que se nos ofrezca, 

Por si la Sociedad creyese aceptable mi idea, 6, en caso ne- 
gativo, por si alguno de mis colegas quiere tener la amabili- 
dad de contestarlas, aqui van las siguientes preguntas : 

1.' iFu6 P. Barker- Webb el que primero denomin6 Region 
Macaronesiana a la region botanica formada por los Archipi^- 
lagos de las Azores, Madera y Canarias, deiivando aquel epi- 
teto (como me ha lieclio notar el Dr. Hillebrand) de las dos 
palabras griegas /^axapn? (afortunado) y vno-as (isla)? 

2/ ^Cu&l fu6 el motivo de que Willdenow se equivocara al 
senalar como patria del Pelargonium Canariense el Archipie- 
lago Canario?... ^,CuM es la patria verdadera de esta especie, 
que en autores posteriores (Persoon; SyR., ii; 232. — De Can- 
dolle; Prodr., i; 653) se lee tambien equivocada? Para contestar 
k la primera de estas dos ultimas preguntas bueno ser& tener 
presente, que en una carta que en 7 de Setiembre de 1803 es- 
cribi6 C. L. Willdenow al director del jardin bottVuico de la 
Orotava, Sr. Marqu6s de Villanueva del Prado, y que se publi- 
car4 Integra en una liistoria del establecimicnto que esta ya 
on pronsa, confesaba aquel celcbre botanico, que no conocia 
mas plantas canarias que las indicadas por Linne, liijo. Creo 
que Linn6, liijo, s61o conoci6 las plantas que de Canarias trajo 
F. Masson, que herborizo en este arcliipi^lago, en la Madera y 
en las Azores al regresar ii L6ndres de su expedicion al Cabo, 
en 1781. Claro esta que algunas plantas del Cabo podrian liaber 
sid(j mezcladas con las de Canarias, 6 que podria liaber reco- 
gido en estas islas algun ejemplar esca])ado de los jardines. 
L. de Bucli hizo ya notar (pag. 119 de su Descrij). Physique des 
lies Canaries publicada eu Paris en 1836) que el Pelargonixwi 



DE HISTOIUA NATURAL. 6S 

canariense no portcnoce h la flora de Canarias; y Webb y Bcr- 
thelot tampoco lo mencionan en sn obi-a, 

3/ ^.Si el nombro p'onerico Alchemilla (fam. Romccas) do- 
rivade la voz alquimia, que se escribe en latin aldiimm segun 
linos y alchymia seg-un otros; no debe escribirse Alchimilla, 
como lo escriben algninos pocos autores (1)? gHay alg-una razon 
para escribir Alche)mUa?y> 

La Sociedad acordo que la Comision do publicacion infor- 
mase acerca de la proposicion del Sr. Masferrer y Arquimbau 
que acababa de leerse. 

— Habiendo tenido que ausentarse el Senor Vicepresidente, 
ocup6 el senor Botella la presidencia. 

— Dijo el senor Vilanova lo siguiente: 

«Senores: puesto que no hay quien mk^ I'ltil y ag-radablemente 
ocupe la velada y satisfag-a las exig-encias de la sesion, me 
permitir6 resenar en breves frases el resultado de mi viaje k 
la provincia de Granada primero y h Paris despues, esperando 
me dispensareis la molestia que de seg-uro os lie de causar. 

Encomendado k mis escasas luces el estudio hidrol6g-ico de 
la mag-nifica finca del Salar junto 4Loja, y el ex4men del cen- 
tro minero de la Alpujarra por los propietarios seilores liijos 
de Rodrig-uez Acosta, poco tendr6 que anadir a lo ya expuesto 
en otra sesion; pero como quiera que al redactar la Memoria 
que el encarg-o exig-iay al consultar algunos libros para el me- 
jor acierto, liaya encontrado una analog'ia tan sing^ular como 
curiosa entre Sierra Nevada de Espafia y Sierra Nevada de Cali- 
fornia, me permitir6 discurrir brevemente acerca de este punto. 
Ambas reg-iones, tan distantes una de otra, siquiera casi bajo 
igual latitud N., se parecen, con efecto, no s61o en lo exterior 
y aparente, que es lo que inclinaria k los conquistadores de 
America k dar k aquel grupo de montanas el mismo nombre 
que Ueva el g-ranadino, sino en su composicion y estructura 
g-eog-n6stica, en una de sus mds importantes circunstancias, 
cual es la mineralizacion que sus rocas encierran, y liasta en 
la causa que la determino. Para probar el primero de estos tres 
puntos, basta fijar la atencion por un momento en el nombre 



(1) Es tan g-eneral escribir este nombre de la primera manera, que creo necesario 
citar arjui una de las obras en que no se escribe asi, sino del segundo modo; y esta ec, 
el Dictionnaire de Botani/iti.e par M. H. Baillon (tomo i, pag. 92). 



64 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPAKOLA 

que se di6 h la Sierra Nevada de California, pues sin duda hubo 
de contribuir a ello la semejanza, si no en la forma en absolute, 
al m6nos en la circunstaucia de llevarnieves casi todo el afio. 
Autoriza, sin embarg-o, h creer que alg'o m^s verian en la de 
California de anMog-o con la Sierra espanola para darle aquel 
nombre, la circunstancia de no liaberlo aplicado k los montes 
de nieves perpetuas que en ambas Americas, pero especial- 
mente en la del Sur, existen, a alg-unos de los cuales los llama- 
ron nevados, como el de Sorata, por ejemplo, pero solo al g-rupo 
californiense lo bautizaron 6 dieron el pomposo titulo de Sierra 
Nevada. Sea, sin embargo, de esto lo que se quiera, pues no 
son estas disquisiciones hist6ricas las que por el momento 
deben preocuparnos , lo cierto es que los ulteriores progresos 
de una ciencia que cuando se di6 nombre al g-rupo americano 
no existia aim, ban demostrado liasta la evidencia, lo que qui- 
zes los que intervinieron en el bautismo orog-r^iico, permi- 
tidme la frase, estuvieran muy 16jos de imag-inar, esto es; que 
el seno de aquel g-rupo de montafias encerraba mas analog-ias 
aim con el espafiol, que lo que ostensiblemente se presentaba 
h la simple vista. 

Efectivamente , senores, lo que de ambas Sierras Nevadas 
conocemos por la lectura de lo que respetables autoridades 
ban escrito y por observaciones propias, en lo refe rente 4 la 
de Granada, confirman cuanto acabo de decir; en una y otra 
existe una potente formacion pizarrena, probablemente silii- 
rica, alternando con la cuarcita que aparece tambien como 
empotrada en la base, coronada por bancos enormes de calizas 
metam6rficas de naturaleza mag-nesica, pertenecientes en con- 
cepto de nuestro dig-no Presidente el Sr. Botella y mio, al ter- 
reno p6rmico las de Espana. Respecto k las californienses, no 
se ba emitido basta abora opinion concreta acerca de la edad 
(Ic las calizas ni de las pizarras, por no babcrse encontrado fo- 
siles; y aunque tambien, pordesg-racia, en este punto bay com- 
pleta ig-ualdad de condiciones, pues tampoco liemos podido aqui 
dar con ellos, son tales las razoncs que militan en favor de 
esta idea, que k reserva de lo que puedan dar de si ulteriores 
investig-aciones, lo mismo el disting-uido ing-eniero citado, que 
el ({ue tiene el bonor de dirig-iros la palabra, insistimos en 
llamar perraicas k las dolomlas do Sierra Nevada g-ranadina y 
de todas sus multiples derivaciones. Adem^s de estas rocas de 



1)K IIISTOIUA N ATI" UAL. 65 

scdimento, encuthitransc en Rspafia, yen California en el cen- 
tre del grupo montanoso, inmensas masas de serpentina y dc 
otras rocas aniMog-as, consider&ndose como eruptivas 6 simple- 
mente como curiosas transformaciones de otros materiales no 
considerados, que yo sepa, por nadie como externas 6 producto 
de sedimentacion mec&nica ni quimica, Completa la estruc- 
turay composicion g-eog-nostica de ambas reg'iones la existen- 
cia de traquitas y basaltos representados en Espaua por el 
centro volc^nico de Cabo de Gata. En cuanto k lo que bien 
pudieran llamarse accidentes mineros, siquiera may impor- 
tantes, la analog'ia se demuestra con la existencia en Califor- 
nia y en Granada del oro en la formacion diluvial en ^imbas, 
aunque mhs abundante, por desg-racia, en America que en 
Espana; del cinabrio all^, en masas de 5 y 6.000 kilogramos, 
en Alpujarra m^s diseminado, pero en una y otra en condicio- 
nes muy parecidas de yacimiento; el hierro en filones capas, 
acompailando casi siempre al mineral de mercurio, la plata, 
el cobre, el cobalto, niquel, etc., etc. Pero no se parecen estas 
importantes comarcas tan s61o en la presencia de dichos mi- 
nerales, objeto de ricas explotaciones , sino tambien en el 
modo de presentarse y liasta en el ag-ente que los llev6 donde 
hoy se encuentran desde las profundidades de la tierra, que no 
fu6 otro, seg-un Laur, Lecoq y otros autores, sino el agua mi- 
nerotermal, de la que aim quedan vestig-ios claros y eviden- 
tes, produciendo probablemente en los conductos de salida 
iguales efectos en los manantiales que aqu61 cita en Califor- 
nia y los que hemos visto en el territorio alpujarreno. 

Todos los minerales indicados y las piritas de hierro y de 
cobre, y el yeso 6 sulfato hidratado de cal^ se encuentran 6 
arman, como diria un minero, en el seno de las pizarras, y 
muy especialmente en el contacto de 6stas con las calizas do- 
lomiticas que en ellas se apoyan , como claramente se ve en 
Panjuilas, en Timar y en muchos otros puntos, penetrando 
tambien en las dolomias, cuya estructura propia, que es are- 
nosa, y el tacto dspero, ha hecho que se hayan confundido por 
algunos con las areniscas, que atribuyen al terreno tri^sico, 
que alii no existe, partiendo para ello de la indicacion hecha 
por el insigne Verneuil, de que aquello era trias incierto. Asi 
consta al menos en la Memoria in6dita redactada por la Comi- 
sion de ingenieros que el Gobierno mand6 hace pocos ailos 



66 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

para que estudiarala cuestion de los cinabrios de la Alpujarra, 
cuestion que, no obstante su trascendencia, queda en la misma 
oscuridad que ^ntes, por partir los autores del informe del 
equivocado concepto que acaba de apuntarse. No hay alll are- 
nlscas, ni ni^s arcillas que las que resultan deladescomposi- 
cion de las pizarras, a las cuales, cuando estan en vias de su- 
frir la tal metamorf6sis, se las llama en el pais Jaunas, y los 
minerales yacen entre las dolomias, que no tienen ni remota- 
mente la facies que entre nosotros afectan las tri&sicas , y en 
el seno de las pizarras y demas rocas que les sirven de base. 
Ahora , tocante al especial procedimiento k que aqu^llos de- 
ben su orig-en, sin entrar en grandes pormenores, pues la In- 
dole de la comunicacion no lo consiente, soy de parecer que 
es debido a la intervencion de ag-uas de composicion complejn, 
como la manifiestan aiin las que lioy se conservan , fund^n- 
dome para ello, no s61o en el singular modo de yacer dichos 
minerales y en la naturaleza esencialmente mag-n6sica de las 
calizas en cuyo seno se encuentran, Ag-uas sulfurosas y mag-- 
n^sicas atacaron las calizas durante 6 despues de su sedimen- 
tacion,y al propio tiempo que las convertian en dolomias, 
daban orig-en k los dep6sitos de yeso y k los sulfuros de mer- 
curio, de hierro, cobre, plomo, etc., que alii se encuentran. 
Respecto k la 6poca en que tan sing-ulares operaciones se rea- 
lizaban, ya he dicho ^ntes que ni Mr. Laur en America, ni 
ning-uno de los que hemos visto y estudiado la region espa- 
nola, sabemos nada de bien positivo por no haber encontrado 
restos org-^nicos, verdadera piedra de toque i)ara resolver esta 
cuestion. Pero k falta de estos datos de tan inestimable valia. 
ocurre hacer la sig'uiente reflexion : en la larga y peregrina 
historia de nuestro planeta s61o se registran dos grandes pe- 
riodos de dolomizacion, k saber: la i)ermica y la tri^sica., sin 
que alcancemos la razon de estc hccho singular, ;i no ser, 
como es muy probable;, que se relacionc con la aparicion 6 
metamorf6sis de las serpentinas y p6rfidos b^sicos y magn6- 
sicos. Tampoco se comprende la localizacion en ciertos hori- 
zontes del terreno jurAsico del desarroUo de las oolitas calizas 
y ferruginosas; y, sin embargo, no es m6nos cierto que si 
este hecho puede realizarse como el anterior en otros tiempos 
distintos de los suyos propios , en ninguno llegaron ambos k 
adquirir la escala que en los mencionados terrenos se ad- 



DE IIISTORIA NATURAL. 67 

viei'ic. xMiura bicn; partiendo dc cstos hcchos, que son incon- 
cusos, y careciendo el terreno de la Alpujarra, al m^nos h 
juzg-ar por lo que he podido observar, de los caract6res de 
composicion , estructura y demds que en la Peninsula ofrece 
constantemente el trias, me adhiero por complete ^ la opinion 
de mi res})etal)le ami^-o el Sr. Bololla, de que, no solo las ca- 
lizas de la Ali)ujari'a, en (|ue en g-ran parte arman diclios mi- 
nerales, sino las de la sierra de Gadory demas de laprovincia 
de Almeria, famosas por su riqueza mineral, pertenecen al 
terreno p6rmico. El liallazg-o de f6siles resolver^ un dia este 
debate ; pero me inclino mucho ii creer que ser-k en el sentido 
indicado. 

Cumplida ya la primera parte de lo que al comenzar os 
ofreci, voy a deciros lo que me ha sido dado hacer en Paris, 
en cumplimiento del encarg-o gratuito y honorifico que de 
Real 6rden se sirvi6 darme el sefior ministro de Fomento. Re- 
uniase en aquella capital el 1." de Abril ultimo la Comision 
nombrada por el Cong'reso internacional geol6g'ico celebrado 
en Paris en 1878 para dar cuenta de lo que habia hecho hasta 
aquella fecha en la cuestion del lenguaje k sus luces encomen- 
dada, y acordar la marclia que tiene que seguir, para que la 
sesion que dicha Asamblea ha de celebrar en Bolonia de Italia 
en Setiembre de 1881 sea lo mks provechosa posible para el ob- 
jeto que se propuso. Crei, pues, de mi deber asistir k la re- 
union previa como individuo. de dicha Comision , pero como 
esto ocurria durante el curso, pedi permiso'al jefe superior del 
ramo, quien, dando una prueba de la ilustracion que le dis- 
tingue, se apresur6 k darme de Real orden , no solo la licencia, 
sino el encargo honroso de representar al pais en aquella re- 
union. Di antes, y k todo evento, quince 6 diez y seis leccio- 
nes extraordinarias , con objeto de que no saliera perjudicada 
la eusehanza con el viaje, por m4s que 6ste no fuera ni volun- 
tario, ui de placer, 6de recreo, en cierto sentido considerado. 
Llegue, pues, k Paris el .31 de Marzo, y el 1.° de Abril, k las 
nueve de la manana, nos hallabamos congregados en el local 
de la Sociedad Geol6gica de Francia los individuos siguientes: 
Hebert, presidente; Dewalque, secretario; Capellini, delegado 
por Italia; Szab6, idem por Hungria; Delais y otros por Fran- 
cia, y el que os dirige la palabra, por Espana y Portugal; y 
despues de darnos reciprocamente la bienvenida, se abrio la 



68 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA 

sesion, en la ciial, leida y aprobada el acta de constitucion y 
nombramiento de presidente, secretario, etc., el Sr. Hebert 
indic6 cu41 era el objeto de aquella y denies sesiones; desig"- 
n^ronse las subcomisiones nombradas por los deleg-ados de 
los respectivos paises, y Hebert y Capellini leyeron los infor- 
mes que habian redactado , reducidos por decirlo asi a expre- 
sar la necesidad de lleg-ar h un leng-uaje uniforme. deslin- 
dando bien sobre todo, lo que deba entenderse por formaciou, 
terrene, grupo, sistema, etc. Por mi parte, present^ el pro- 
yecto de Diccionario pollg-loto geog"rdfico-g-eol6g'ico que lle- 
vaba impreso, destinado, en mi pobre concepto, {'i resolver de 
una vez todas las cuestiones, pues desde el momento en que 
queden bien definidas todas las voces que se emplean en el 
leng'uaje cientitico, claro es que se desvanecerdn todas las 
dudas que puedan hoy ocurrir respecto k la interpretacion 
que deba ddrseles. De esperar es, en consecuencia, que todos 
vosotros me ayudeis k realizar este pensamiento que, k la par 
que facilitar^ sobremanera el estudio de la Geog-rafia y Geo- 
logia, puede lionrar k la patria, por ser espanola la idea y el 
proyecto que lia de realizarla. Acord6se en aquella y en otra 
sesion, en la que reuni^ronse las Comisiones de leng-uaje y 
colorido de las cartas, cuyo deleg-ado por Espana y Portug-al, 
seiior Ribeiro, noasisti6, que se remitieran k Bolonia kntes 
de fin de aiio todos los trabajos preparatories para que pu- 
dieran imprimirse y mandarlos k los individuos todos del Con- 
greso pr6ximo, y diose por terminada nuestra tarea. 

El dia 2 celebrabasc el 50.° aniversario de la creacion de la 
Sociedad Geologica de Francia, para cuya ceremonia la Geo- 
gr{\fica liabia cedido generosamente k su hermana mayor el 
anfiteatro de la suntuosa casa que posee en el boulevard San 
Germain, y habi^ndome lionrado con el litulo de delegado por 
Espana y Portugal, seguraniente por ser el I'lnico reprosentante 
de ambas naciones, siguiendo el ejemi)lo de los delegados de 
otros paises, tales como Dawidson por Inglaterra, Capellini 
por Italia, Dewalque por B61gica, etc., y {"i invitacion del pre- 
sidente Sr. Daubr6e, dirigi cuatro frases lisonjeras y de gra- 
titud k la mencionada Sociedad por el acontecimiento que se 
conmemoraba, ^i nonibre del Gobierno de S. M., de la Socie- 
dad Geogn'ifica, de la nuestra y mio, por los sorvicios que al- 
gunos de sus individuos, y cspecialmente Dufrenoy, Ver- 



DE IIISTOIUA NATUKAL. 69 

lieuil. Collomb, Lori^re, etc., habian prestado ;'i la Geolog-la 
espafiula y al que tiene el honor de dirlj^-iros la ])alahra, esti- 
muliiiulole al estiidio y facilitj'indole los inedios de apreiider lo 
que en el ramo sabe. Un g'ran banquete aquella misma noclie 
en el suntuoso Hotel Continental corono dig-namente la fiesta, 
cuyos convidados fuimos los extranjeros, reinando en aquel 
esplendido salon el mayor entusiasnio por la ciencia, sin 
mezcla por supuesto de esas pequenas y miserables pasiones 
que , por desg-racia, entre nosotros todo lo cnvcnenan y aci- 
baran . 

La misma Sociedad celebr6