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Full text of "Anuario bibliográfico de la República Arjentina"

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o: .nOAS-NOTIOIAS-CATALOGO 



MÜARIO BlBLIOaíflCO 



DE LA 



BRPÜBLICA ARJENTINA 



Director: Alberto Navarbo Viola 

Abogado 

$«cr«tañ« 4« Ift Facottad di Dereelí* y Ciinejas SmíiíMi CaUdritiio i«p!«nte 
•I tjereicio, di Historia IrjiDtÍDa in la ÜDÍT«nidad, «te. 



BUENOS AIRKS 

Imprenta del Mercurio, Alsina 270. 

1880 



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DltlECClON: 



Buenos Aires, Msipü 24 






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Ideada á' fines de 1879 la formación de un 
Anuario bibliográfico déla República Ar jen- 
tina que Heve á conocimiento efe las naciones 
estranjeras las diversas fases de nuestro 
movimiento intelectual, toqué con serios in- 
convenienies para su inmediata realización. 
Las imprentas y casas editoras no prestaron 
con la facilidad que era de presumir, los da- 
tos requeridos; varios autores demoraron la 
remisión de las publicaciones que dieran á luz 
en el trascurro del año, jr, para colmo de 
contrariedades, los acontecimientos políticos 
suspendieron la impresión de la obra durante 
un par de meses. Él Anuario aparece, pues, 
bastante retardado y con las consiguientes 
deficiencias, que procuraré evitar en los años 
sucesivos: no es de las menos notables la 
falta de sección especial para diarios y pe- 
riódicos. A pesar de todas las imperfecciones 



-^4 — 

I I 

de este primer tomo, verdadero spéeimen^ con 
fio encontrar buena acojida y ayuda eficaz en 
los hombres capaces de apreciar la ímproba 
magnitud de la tarea que me he impuesto, 
quedándome siempre el consuelo de repetir 
el verso de Lafontaine en la dedicatoria al 
Delfin: 

J'aurai du moins Vhonneur de Vavoir entrepris 



A. N. V, 



Buenas Aires, SetieiDbre de 1880. 



r.,1 ', "'I 



V 



CUESTIONES INTERNACIONALES 



1 — La ouestlan Ohileno-ApgentÍBa. Impren- 
ta de La América del Sud. En 49, 86 ps. 



Este trabajo es una 'aposición razonada 
de Iqs idjerechos' déla Repáblicá Arj entina á 
las tierras aüstk^ales. El' autor ecsamina la 
cnestlon desde el triple punto de vista- de la 
historii^^ de la jeojjrftfia y de la ley, y agru- 
pía numerosas consideraciones sobre la época 
colonial. La lectura de esa^ publicación ofl- 
<3ial,puede ser d^ gmn provecho- á los que 
estudian el «bnfliet^ que eri estoS' 'momentos 
oos* ^^[m*a 4<^ €hi4e^ pop<qfué' én ^ella seiana^ 
&an y diluoidá'n: todas >lef9^ cües4kitied comK 
pljejai$> 4^6 ^^^j^^'^ li^¿) diversas jurisdip^ 
clones que ejercían en América >yirey^s,: ^goU 
bernad^eSp oidores y arzobispos. 

S. E. 



- 6 — 

2— Cuestión Argentino-Chilena — Opiniones 
de la prensa de Buenos Aires (nacional y 
estranjera) sobre el pacto de estatu-quo y 
arbitraje celebrado con Chile. Buenos Aires, 
Imprenta de Pablo E. Coni, especial para 
obras, 60-calIe Alsina-60, 1879. En 89, VII y 
116 ps. 



Esta colección, precedida de unlijero prefa- 
cio, fué hecha por orden del Sr. Ministro de Re- 
laciones Esteriores, con el objeto de acreditar, 
ante la opinión pública, el tratado celebrado 
con Ctiile en diciembre del año 1868. ' Toda 
la prensa, esceptuada La América del SuTy 
que sus razones tenia para ello, aceptó las es- 
piicacione^ dadas por el Ministerio, tendentes 
á aquietará-loB que creían que el citado- pacto 
sometía á arbritrajé el tewitorí© da te Pata* 
go{]íi<a^ A estí^ cirounstarnoiía fué debido el afdK 
reate preM^io de esa a^'^eiacionl^ qü« mA 
vez (Conocida por el'Sf(^nado,res»H6rechaBad^ 
en nonil^re de lo^ verdaderos inlere^s dd 
país, del íleneoho ^scrito y de la juráprui' 
den oía establecida/ Ninguno de los diarias 
oitade)« eü el foUe^qu^ jios ocupa,. sajBtiir^vJé 
4 ( ttoni^apiáir la s^micioti del tSia Aadclii una yét 

aüé>te 'ley se ptt)d^jD j^ alumbró 4»jl. oaq^ 



— 7 — 

8-~M«moiia d«I Misifiterio de Belaoioner Es^ 
tericres, presentada al Congreso Nacional en 
el año 1879. Buenos Aires, Imppenta á vapor 
de La Nación, San Martin núm. 208. 1879. 2 
vols., en 4^ d!e XXIV y 860 p». el 1. ' y de 380 
el 2.*>. 

La iutroduccion no contiene sobre la cues- 
tión chileno-arjentina sino algunas pajinas, 
consagradas á dar cuenta de; una reclamación 
interpuesta, del reconocimiento del Sr. Bal- 
maceda como Ministro de esa República, del 
nombramiento del Sr. Sarratea, y de varias 
notas cambiadas. El Ministro del ramo pro- 
.mete ocuparse por separado de tan importante 
materia. 

S.E. 



4— Cuestión de Umitas con Chile. Esposi- 
cíon presentada al Congreso Nacional, por 
el Ministro de Relaciones Esteriores, Dr. D. 
Manuela. Montes de Oca. 1879. Buenos Ai- 
res. 5512 Imprenta del Porvenir, calle de De- 
fensa núm. 139, MDCCCLXXIX. En S.o me- 
nor, XXI y 52 ps. 

Eéte trabajo oonsagrctdo á referir minncio- 
saiBenifie la Mgooittdont édi pacta Fieiro^^Sar'^ 
ratec^.y dé l«i qu« sos^tavo en'Bü<dno5i Aires 
el Sr. Balmaeiead cMí miestra CanciHeria, e» 



— 8 — 

la mejor jüsiifióacion de la conducta de los 
opositores á ese tratado* 

Revélase en él que antes y despuéá délos 
debates mencionados, el Gobierno de Chile 
entendia que la Patagonia quedada sometida 
á arbitraje, y que el Arj entino creia lo contra- 
rio. No obstante tan diversa manera de^ver 
las cosas, nuestra Cancilleria, que sabía tam- 
bién á ciencia cierta que el Congreso desa- 
probaría tddó pacto que declarase litijióso ese 
territorio,, se consideró obligada á sostener 
ante el Senado su arreglo contrario á sus con- 
vicciones. Rechazadp el tratado Montes dé 
Oca-Balmaceda, que .tenia por objeto prolon- 
gar por algunos . años el statu-quo creado 
por el ajuste de 8 de diciembre, aplazando 
la solución del confleto, le tocó la misma suer- 
te al pacto Sarratea, sometido al Senado por 
instigaciones de Baímratseda. La Esposicíon 
termma con un proyecto d^ transacción, que 
en su artíciilQ I establece que I05 Andes son 
de Norte á Sud la línea, divisoria de lílsdos 
Repúblicas. El Ministro chileno, vencido ei;i 
Buenos Aires por; la actitud del pueblo, y él 
recto criterio del Sentado Nacional, fué' con- 
ductor de esa proposición, que igluerme el sue- 
ño del olvido en el archivo áe^lá Cáhcilleria 
Chilena. No terminaremos este breve juicio 
&in decir qúia en laá primeras pajinas d&Ma 
Esposieíoni se, j(^íki»aiiqjM;6li|€ii&pf il^ 
Chileno^ . antes de eotFap el debatb, quebró 
á nueatra Cancilleria una de sus mejores ^r- 



— 9 ~ 



mas, logrando que éáta declarase previamente 
quje la República Arjentiq/i. sq mantendría 
neutral en los feucesos bélicos del Pacífico. Si 
el trabajo que nos ocupa no brilla por el lado 
diploinátieo, tampoco brillai por' el de la forma. 



S. E. 



5 —La cuestión chilena y el arbitraje, por el 
Dr. D. Antonio Bermejo. Buenos Aires, Im- 

S renta de La Nación, San Martin 208. 1879. 
¡n 8.«, 225 ps. 

Este libro-archivo contiene completo el ar* 
señal con que defendemos nuestro derecho á 
la Patagonia. El joven. Bermejo parece un 
hombre que hubiera envejecido esplorando las 
fuentes históricas de la República Arjentina. 
Su librQ, metódico en ,la distribución, claro 
en la esposicipn, lacóiíicoea la forma, es el 
fruto del ecsámen de catorce mil documentos^ 
opuestos á seis títulos de mala ley, ecshibidos 
por Chile en varias, ó mejor dicho, en todas 
ocasiones. 

Al terminarse. la lectura del libro del Dn 
BermetJiQ, lament$t ei a4mecicdno las envidias 
deiCbile, y el aigentino lamenta la debilidad 
del gobiernoide $u,patiia;. . El mérito .prijv 
cipal ,Í6 esie trabajo* consiste en la elevación 
de sentimifiqtos del .crílicoj pn el patriotismo 
acendrado del hijo deiBuei>os Aires, y en la 



erudición del jurista', ajeno á las pasioaes 
que despiertan las agresiones injustas y el 
afecto desmedido ala localidad en gue se ha 
nacido. El Dv. Bermejo ha fortalecido mues- 
tro derecho á las tierras australes, reuniendo 
en un haz las nobles af mas con que la Repú- 
blica Arjéntina ha de defender, ijalmo á pal- 
mo, la integridad de la Patagonia. 

S. E. 



6— Cuestión Arjentino-OMlena. .Notable car^ 
ta del Sr. D. Nicolás A. Calvo á El Siglo. 
Buenos Aires, Imprenta íie El Siglo, Alsina 
iOl. En 16 mayor, 23 ps, 



7— Oartas sobre la onestion Chileno- Arjenti- 
naj publicadas por el Ministerio de Relaciones 
Estéciores. Buenos Aires. Imprenta de El Si- 
glo. En S.^, 120 ps. 

El Siglo de Buenos Aires, á quien su au- 
tor las diríjia, fué quien primero publicó estas 
cartas, las cuales, como todas las obras del 
autor, revelan su facundia y erudición^ La 
base de ellas consiste en el pánejírico de la 
paz, cuya conveniencia demuestra. En esle 
sentido, acepta el pacto Fierro^Sat^ratea, en- 
tendiendo que él evitó la guerra. El Sr. Calvo 



— n — 

víoáiée si'fsd im nrndia digiík) de cónsésuii' 
e8& 6ti| ácejrtfthdo hipóftéticBíúeBte íqüe él nu^ 
biése eVítado algd« FisrOj; eoiho el puiblioisita 
que nos ocupa no conocia el testo dá tfá)tlBi4Qf 
y hablaba por las referencias oficiales, son 
disculpables éstos y otros errores que contie- 
vm l^^a^kñks én cüé^ior). Sin dtíibai^o^'el 
SK Gnlvo éó^ pfj^úedió don cautela, porqiie 
áéjé éStabiéfóidÍD, ápéfe^ár de aqueísimulaóro 
dié afóji^í, mé al Coiíg^é^ toeaba ^samiwótr 
€* ajusté Aé dióíéftíbPe, y si efí él Sé bonseti-- 
tia el A!^b!trajé de lá ^átágonia, rédhaiarló, 
(como lo hizo) porque los arjentinos no pue- 
den esponerse al peligro de perder un terri- 
torio que poseen con títulos incontestables. 
Las cartas de Calvó' etnpeoraron, en vez de 
favorecer, lacauéadel gobierno que las arrojó 
á la corriente de la circulación. 



8— La usurpación en el Pacifico— Bolivia y 
Chile y su» tratados de Umlte3, por Santiago 
y. GuzítfAN, ahog^dp de los Hrib anales de la 
República A rj entina y. 4e Óolívia^ antiguo 
profesor, de bellas letras , y cultos, de Í4. Uni- 
versidad de Chuquisaca; ex-i*edactor oficial 
de las sesiones del Congreso Boliviano en 
1371: pro-secretario del Ex,mo. Consejo de 
EStódíí-^afe dicha RebÜl^Ucaj, íñierAl^fó átítlVo y 
corresponsal de yá^ai9 'só^tédadé$ átjMüfínás 
y éstíátíjéiiéfe,' eíté., é*c. Con la c&rtá Jéográ- 



— la — 



fióa de riois iercitcaÍDs íusurpadós': px)r ' Chile-, 
Buenos Aír^> Impréntí^ de! Pablo JE,.<Jom>* 
espedal para obras,' callé Alaina60. 187&.. E&! 

8:% 104 pS»' r. i ;;^ 



. I . • ' - - : ' ^.4 . • <i 



Este. libro fts una ^^spqsicion de. derechos, 
un alefato severf^mente razon^4o cpptra la. 

Eerfídia de Chile en sus relaciones con Bo-^ 
via, . al p^r qu^í uaa ardient^ ,pero^acion;^Jun^ 
estallido del patriotismo americano que ap^ía, 
alt<falloinecsorable del juicio universal». * 



9— Oontra-ilanifiesto | qufe el Gobierno del 
Perú dirije á las Naciones amigas con mo- 
tivo de la guerra que le h^, declarado Chile. 
Buenos Aires, Imprenta de La Tribuna, Vic- 
toria 37, 1879. En 8?, 22 ps. 



10— Documentos oficiales, dé Bolivia retetivo^ 
á láL 'Cuestión d^l Pacífico (Reimpresión auto-^ 
rizada). Buéno$ Aires, Imprenta del Pueblo. 
Defensa 78 (2.o palio).' 1879. En 8.°, 115 p^. 



,. Contíeae: 1?. Esposicion de Jos . mcitiv^^s jje 

uuie^trp. conñict'q.con Gh\l^; ]. i.,..,, o-;-. 

2.^ Apéndice: Estado de í^* relaciones * de 



- 13 — 



Solivia y Chile antes de 1866, en 1866; artí- 
culo 9 del convenio de 5 de diciembre de 
1872; ratificación y canje del tratado de 6 de 
agosto de 1874, 28 de julio de 1875; cuestión 
salitres; ultimátum— Retiro del Ministro Chi- 
leno; ocupación, etc. 



) I 



DEREOÍíO-^CIENCIáS SOCIALES 

POLÍTICA. 



U'-G.imara d6 Senadoras de k Nadon Argeuti* 
na— DiftQusioa de la Í44e errataiS y oorreceiones al 
Oódigo Oi?il propwstas por el Senador.por Tu- 
cu man Dr. D. Benjamín Paz y la Comisión de 
Lejislacion* Buenos Aires. Imprenta de obras 
de La Nación, calle de San Martin número 
208. 1879-— En 49 menor, 606 y LI ps. 



Este libro contiene integras toda;&4as se- 
siones del Senado Nacional en las Que^ se 
discutió el proyecto de correccioneiS al Código, 
presentado por elDr. Benjamín Paz, 

éfl^j en léi viña del- seííor, de-todür*'-^dis- 
cursor majistríilés, notables pí>í sü foíido y por 
su fomm, sobre ipüírtos interesantes' de aere-: 
cho y lejislaeion; ómíó ^la inve^tigMV^ ¿é la 
paternidad, entre ot^dd, que tmt & la moda 



— 16 — 

consiguió ponerla vista fiscal del Dr. Victo- 
rica; discursos instructivos, en una palabra, 
que vale la pena lean los que no pudieron 
oirlos. Y hay, formando el contraste, deba- 
tes que ocupan horas enteras sobre una é 
y una ¿, como las sesiones académicas so- 
bre el acento circunflejo. 

Un apéndice presenta, en columna separada 
ypUBSttos ua^.^l lad<? de otrc^^.los. artícülosj 
onjíñaiés^ y loa artíéuíos' hlodiftcados, para 

mayor coníodi dad. ': ] 



12— Derecho civil. Estudios sobre el Código 
Civil Aígentitóporel Dr. B. Llerema— Tomo 
primero-*- Parte :jpriraera-^Córdoba.^ Impreürt^ 
ta del Eco* de Córdoba. WTdi Bki 8.^ X y 
409 psw 



'' ' t. 



El tXr. .Lílerena ha emprendido la publicaT- 
cion deiina obra de derecho con el titulo in- 
dicado, de la que ha aparecido el primer tomo, 
qijie cQ.(itiW^í 1^ el. proyecto de fé de erratas 
al Código ciyil vijente pri2senta(}o :por el honp- 
r^blje. Sepadop Paz y sii. informe;! i^ Ql pro- 
yecto redacjadiQ é infórwidp ppr , la ; Qomisioa 
del Senado; 3-'' JQoí^eptoriois á Caspiento ^ietfptá 
eoip^epi^í^s, ^ atrios í^ato.^. (5ProTOs;qiie dichos 
p-TOy!éc/ps.Sie proponen. co.j?reji«:üíy. 49..alguiipts 
otr^? e«*i^idias/fluftiel,#«torí: pEf)t¿)pe paira 
qfiefíean tpn«(í4as ea cuente^-^Bl segMapo (onao 



— 17 — 

según lo anuncia su autora, ¿e compondrá; l'^ déi 
estudio de tób errores d^el libro 4«; 2^ del 
comentario é interpretadón cjueá sü juicio 
tienen muchístóas disposiciones oscuras y 
que parecen contradiíjitorias, y á^ de las obser- 
vaciones á algunas desús doctrinas. Un ter- 
cer tomo contendrá las concordancias del Có- 
digo entre sí y con el Código fran¿és; 

El Dr. Llerena nos muestra por su precio- 
so primer volumen que es capaz déla laborio- 
sa tarea que ha emprendido, la que será de 
mucho provechüTOara el foro. 

Los nuevos código;^ han abierto una senda 
á los hombres estudiosos, antes escabrosa por 
los obstáculo^ de una, lejislacion caduca y dé 
una jurisprudencia puramente rutinaria. 

La ciencia del derecho no es, para los que 
á ella se dedican entre nosotros, la necesidad 
de un oíicio, de una carrera. Hombres de 
verdadero talento y que demuestran un estu- 
dio profundo, einpreliden la labor de bbras.de 
aliento de verdadero mérito que honran al 
páis. ISíitre ellos oóupa ya ün lagar di^tin-^ 
'guidbeM)íi:LTerfena; —■[''■ ' ' "' . 

Este móvímiéhfo ver'daílerameiitc científico 
que se siente hoy vigoroso en las aula^V ¡efa el 
foro, por la publicación de obras didácticas de 
iüUistíütábte idérito, "y de- fireduentes" :tmbá}os 
oaviailes^rBi^/sefiídaiiiidcx'uná lérar de^rerda^ 
<£|M^ progttfsoiéiilá'&é^^Q^ 'i ü^« ( ■- li 

'i'MModa lyidoiüdmib edi^)da,l«agp<tóidoc^u44áq 
eorMa- mafaémiito^Iabtdafrifi^dsdLv^ríéfeíbiias^ 



— 18 — 

tiones, eoQSiideFacione^ qtio revelan, estudio 
y una eirudiccion DQírebweftda^didcrecion eiiil^ 
cr íticía y ea .la^ obsei^v^^oiQn^ un eistUo cosm^íso 
y fácil--, soQ, calidades ísufioieoéeis para P€h 
coméndar. u.^ Yú>to q^áe \\&m, tanto méarito áñ 
oportunidad, .:f del cual no< nos e^ posible em^ 
tir un jüiei<i> defienido^ porq/tiie r^cesitairianios 
entrar al detalle dje sus< apireeiadoi^ies en ca- 
da punto de derechow 



ia~Jurisprudencia civil.— 0aa cuestión sobre 
filiación. nati^aL Vista del; ñscal jenerál de las 
Cámaras de; Apelaciones de la CapitaL Dr. Dw 
Benjamín Victobica.— Buenos Aires. Impren- 
ta de El Siglo, AIsína 97, 99 y 101. 1879. 
En 8.V51 ps. 



%* 



lát,-;- Jurispru^encfa civil— tipa oue^tiea sob«e 
filiación naturáí. Vista del fiscal jeneral de 
\^ G^lmarat^díe, Apelaciones d«la Capital, Dr. 
D. Benjamín Víctorica; y Qtr^.9 pul>Ii(facioneS 
relativas, , Por la ipismá iraj>renta. . En 8?, 

1^0 ps. , ..: 



vi 



BsteiQs^ uimida]As.taás,aQtáUeid visjbafl^idel 
iluÉitEíado fiscfSbl IDhr.;Bei^kM^ 
llega en ella áia. Miai^^iotiTirde^Q^^ «hqb 
póstufDoioiaímal^i.i^óld^ te;Adtabiblei ft kkMu- 
eeB\úik^A\f9w»i%\ h'tt.sidolneeénoékloipor íés^^ 



— 19^ 

ic^ siendo iocapae de posesión de estado, iroíea 
praeba aceptable, muerto el padre.» 

Si^^ten á la riMsi, fiscal las tabulaciones he- 
ehas ea ios diarios coa motivo de la. pirimier 
edíoioil éaaqioélia, una réplica del Ductor Ja- 
cinto Susviefa, un trabajo del Doctoif Antonio 
Tarnassi rebatséndokb ^ y ñnalmente, el artí- 
culo del Señor (k Molinañ titulado InvesUgOr- 
ettet dé ía mtenndadj traducido de la Rénuc 
de deux Mendes pw A. N. Y. 



■f M 'ft> K 



la->-fiiblioteoa «eleeta AargentkiaT— Yiata^ $cb* 
oafas-^l fflr.. D^ Bbkiamiv; VicnroüM^A^ fiscal. £e^ 
neíral de las CájOaaras de ALpelaciones; anotabais 
por el Dr«D.]4» S. Ajwbboóechba. Publicadas 
por una sociedad literaria. — Tomo I. Buenps 
Ajires, fenprentade la Pampa, Victoria 97 y 
99i t87& El» SiPV 300 ps. 



Dos escuelas haíi venido de^tiem^po atffás d«^ 
sarrolfándose, enti*e nó^otro® en m^tte^ia de 
vistas é informa Viséales. Una de ellas quiísr 
re Í3 éoíici^teií Ifnés perffeeta, leonwtiendo a} 
fiscaP^h uneoháeteró cUya opiriicti es^ de ipn- 
dtstírTmbte^'*éter,7;l[iue^^ tifeae po^ qoé diseu-»- 
% fi¥ ÍÜ^aa^ ?^tté aítíréciáéiétíé^.í ' íügurté ed él 
tipo dbcéStá.^ei^itéiIta; que él supd^lá^ntdr tc^ 
ra cl&4ffád^dé stí'ibtéliféneia y^ak^i^reoíifei^ 
éé stí ftrigf&a^í'^ Una'|iájihft'Ie4$iMtafi^ha'det 



— 20 — 

«envolver la ihás acabada teoría derderecho 
y decidir el caso isegtm la ley aplicable. >Sii^ 
vistas son modelos de estiló^ esposioionei^tén* 
tincas irreducibles; y solamente eom{)a7ables, 
por su forma pláfeiica, á losiTetratob lúatóri* 
eos de Mignet.' . . ^ - ' 

Verdad esqúe.tín cuestiones éscepoi'QíDales 
secómpláciá en hacer justa gala i^Brudicion 
y tranformaba momentáneameníá sn es&tiib.^Pe^ 
ro esto sucedía, en rarísima^ /^otoasíines»^' • 

Plaza siguió sin desmerecer, como Procu- 
rador del tesoro, la difícih senda marcada por 
Ugarte. Tejedor qxiiso imitarlos; pero bajo 
su pluma, la concisión se convirtió', en oscu- 
ridad, la precisión en rijidez, y, falto . de una 
dilucidación majistral, sus vistas no. tuvieron 
sino el valor que tiene la opinion^de.un abo-- 
gado chaíquiera. ^ . : . .: 

La otra escuela toma al fiscal en su^^rijir 
nario carácter -/?sc¿ advoeatum, dólQSTWma^ 
nos; «majistratura particular, dice Malaver, 
que tiene por objeto velar por el interés del 
estado y de la sociedad apte los tribunp,lp6»; 
orne quees^jmeste^ prnarcunot^dr é.defsn^en 
judziú todas ía$ casaré íoft dereGhfi$:^iy:,q^íéyej, 
jjor cooBÍguieate, q.u^.d^SiCtttay^SQsti^% sus 




Hdi^sQS qtiejpuedwjli^.var e^;cbiür¿)cimíei?lK& 
la raison dallas .jii*c69^ Por «so ¿sftgi^gfi^ Ijii 
deiJIft iáijiapa ijü^ tlf[;iavtórídadj4e,;^^[jp4-i 



-21 - 

t f 

cuanto, más relajadaí; estén las leyes y los 
libfíibres más dispiíédtos ^ la' indaqeiida. 

^íi'tópo es el l^óciór D. ^iEÜdoméi-o García, 
que ^tentaba á i^üs practicantes, ¿ansado's de 
resól^e^ rncünótrétos, observándoles oón San 
Agustín q^e ayérgüepza hiablar si)^ eltaá: \»t^ 
v^ y coünpleta defensa d^ la k^omerácrfdti dei 
testos qiíe, para éV edclarééiiniéñto' dé c^^ 
cue^t^ón, introducía en sUs nótáfailes vistas fis' 
caleé, todavía ínéditíts, verdadero^' mónünven- 
tós dé nuestro fórb, seguñ lo aiSrmaii las per-^, 
sónas competentes que las conocen. 

«Revolvía su biblioteca,)» díoéel Docflóí^D. 
Miguel Navarl^ Viola en lá biogréütía dé aquel 
dígjuo níajiístrado , iü relatar la maiíem- és*- 
péclál cóú que' se preparaba éíi los eái^s cíe 
interés científico ó líteraHo,-^«tésolvia sü bi-í 
Bíioteca, acumulaba Ifbrós áiób.k*émesáá. sllías 
y suelo, los esténdía abiertos, íáin apMarlosV 
para poder asomarse, cuándo dict¿ibá; á \bi 
testos que habia marcado, señalaba Io$ pasá^ 

t'es cuya doctrinft lé eonvériiá ütíltóar; y so- 
)re todo cilkr pái'a dar á Sü escritci la aüto'rii- 
dad dé los grandes tóaeSttx^s. Todo «I estü* 
dio sé poniá en njoVimiento, inclusos siis prací- 
ticantes á quienes éncomerldább la lédiürá' 
sirtiultánea dé otros libros para señalar fo-^ 
davia lo análogo óue efi elfos pudieran etó-^ 
centrar, porquería idea, fija def doctor Gartílft> 
era tratar el asqritp bajó' todos I8üs pürilbW- 
de vista; agptar l'a material^. ■ ^ 

De los d&cilcántes del I>h I>. Baldóníé^ó: 

. t 






'" ^ -'""•■- ' -'-ii^'rlrl'. i >).." ,'--'íi'. 



Gar^ que iban ocupado pvfestóíjjph lia taá- 
jistr^ara; y .escepjt|ío, á^ tígWiéy^cuyQ jdivá^so 
PUmbO .señalé^— §^lo; el Dr, IJ. -Benjaíplin Vic- 
torica ha sci^tijdo l^ |)uellas. y,el .ejetpglo (Je 
aqu^l : bombee ilustre; .eii, la ién^cJLaad^a'tó^^^ 
píuabft.y, Qipb la.firfl^a (íe;iv>lur^^^^^ 
aborda : la3 máiSi 4rdua^. cues tiQoes , q[)ié 3e le 
someteos 'profundizándolas con da fibopió tal 
de conociniiejíitQS, iCÓi} tal claridad en Jíaesr 

{posición! 4p dP!Ct.rlnas y táuto fundamento en 
a autoridad dq.}p^ tráWdi^tc^s notables, que 
ni una sqmbr^ de duda, pá^a por la intel\jencia 
irefle(^iYa íipl. ciq3 .terminal Ift lecíur^^de cual- 
quier^ dQ.;^3 ¡vistas .fiscales,/ estudios coni- 
p)etf finios sobr^e «adja .punto lítijio^^^ en que. 

íll Dr* yí<?toi!iCf9. írabfyg» casi sólo, despa- 
cha al dia, corrije poco: su frasQ es; por esto 
¿ yeces incorrecta^ .perp sale casi sieóipre b jént 

modelada.: j,. ;. ,<..,•,:....■-■ : .,',', "... J.^ 
Lo he^ocontra^o escribiendo él jpp.^ t^as- 
ceadental de ¿us. estudío$,7rTÍ¡ívestigia,ciQn de 
paternidad-rr, del^n^erde un^ gran . «le^á cu- 
bierta de libjQp abiertos. ^CMyo^/pa,sáj^ 
tineate^, lo mísiíjo que, el órdén en que débia^ 
presentarlos,, sabia .^l de antemano, .porque 
jamás tomf^ |a plun^^ sin ,hq.])pr estudiado la 
QUQ^tion bfl^q , líq4Éi^ •; sus, fa,sé8 y . organizado 
mentalmeqte el. plan; de su. exposición,' hasta 
en sus últimas minviciosidádes^ 9,0» la prodi- 
jiosaiOiempria dé j que ést4,jdoíad3, " , .i 
En los cinco años que lleva de Fiscííi.1 dé las 



Clamaras de Apelación de la Capital, ha in- 
tervenido próíjsitnamente .en ' míf quinientos 
asuntos^ .: . .' ; 

^ IjB^ vifetág sobre dereGho'pénalj' qtíe cóns- 
tituirian, si se ' ¿uTbljcaseh reunidas, ia más 
tretrírenda: crítica del incalificable vódigo dé 
la í^ro vitela,. y que convendría. fuesen cono-; 
cidaé del Congreso ílatnáclo á drctan^inar en 
ese mismo Proyecícl d'e ^óctigo pjara la Jía- 
cion,-r^po0en dé manifieiélo en toda ¿14 plenitud' 
la. vigorosa facultad aiíalítipa déí Piscalque 
sabe descubrir cpti rara sagacidaxi, eín largos 
é intrincados pi^océsos, ún dató aj^ar^ntemente 
insignificante, un 'detalle due pasó desaperci- 
bido para jueces y ábógaaos, ; y es en su ma- 
no el.emeuto de r^onstruccion y de vid^, hilo 
de luz icón , qué ' (iesciendé $1 fpndp de . las 
conciencias para* detérüiihár. el "gradó preci-^ 
so'dÍB criminalidad en el encausado. . , '- 
Y todas las vistas, tanto* las de derecho^ ge- 
nal Cómo las de derecho' civiLías de enjuicia- 
miento como las de ijürispr^udencia, j^rueban 
que el ilustrado Piácal sigue el movimiento 'de 
la. ciencia del. derecho en las más adelanta- 
das naciones dé Europa, y que está faíniliari-^ 
zadóconjiás obras de los publicistas contem- 
poráneos d^ Italia; Francia y Eápafia. 

Entíré los timábalos que contiene 'éáte primer 
volumen, descuéliail los qué versan sobre fi- 
liaciou nátuirál y el de contienda de competeri- 
cia ante la Suprenía Corte, al éomienzo del 
cual esplica las circunstaricias del nombra- 

"^ . » I 










^Bg^5JÍ.«S«¡St¿ft3f>^l^^i.^H80teS j 



-25- 

íasjprueba^.yconyicciapes ehqueJá irifoí'¿ia» 
CKi^ de paterniídad puede desenvolverse. 
. «íih. : la secpipn jdie Jurisprjiíiíencia civil hay 
ufi'di^áme^ sobre prprogacióq de jurisdicción 
¿n esta materia; y en la de j^riminál y juris- 
prudencia de igual -elase se discuten seis ú 
ocho cuestiones, no tan graves como las ante- 
notes, pero; cu^o feónjocimiento» sin embargo, 
puede interesa* á nuestros, abt>gados por la 
semeianítza de ciíktío oon que la cuestión de 
la pbuebat de<K>tí!jetliras^ elsobr^^ein^i^nto y 1^ 
eiiibriaguéfc/'S&^baU^i juzgadas y espuieitas 
eftí náestop Oódi^» .1 . ; 

Por lo deaQ¿8,<Ia col^eciOR no lia sido hécba 
con bastante acierto: de las XX vistas que 
comprende podian haberse eliminado algunas 
de cortísima estensipn y casi sin importan- 
dta. por<qfuiaf no e^ eh ellas doádd se maniñésta 
el uv. Viotoríca feñ la plenitud de su íntetíjen* 
dk'^éLnáé libre v^uélo á su erudición de letrado; 

ÍéStél po'có aciéMó en la elección de lostra- 
ajoS es tabtió tóáa ;d^ sentir cuanto aae se 
sabe •qkíe^tos ^t&-véiúmeneé in folio de kSis- 
calia contienen muchos otros ae gran valor, 
incomparablemente superiores á algunos de 
los publicados. 

yi|kQ}ajd^,S]ionos Aires desde 1810 á 1876, %9opi-. 




- 36 - 



de Justicia, JSx- Juez de primera Instajicia, M. 
corresjionsal dé lá^ Só,ciédad' francesa dia.Le- 
jislacíoh comparada, etp: Rúenos Aires, Itúr-' 
préhta deí ÍMe?ciírtó ' Potoífeí '?70 á 274.'i879. 
En 49. mfehór,' entregas'' mensuales de 80' -pf*^; 



i*wii44t^¿ai^ * r . ! ' ' 



rt7^S«jitéboift¿ y auto^imtorlocmtofios áiote* 
dp!^ pnr los trilitinale» die la provincu daSae- 
ños AiTes.; ' * Publipnciorr hecha* con^ la autoriza'» 
éion dompetentefpop Juan A. íGonssálbz ^abo- 
gádo)^ Baenósr Ávpb^^ i Impk*eáta y, libr^ia de 
Mjayo. Perú 115, 1879. En 4.% entregas de 80 
ps.-^SeiV euíreg'as^^fbrn^ ahtomo/ ' • 






. lBf^Fallí)B (oojB&BfiLatorió^ d4^ Aa^ Q&mwas Je» 
Apelación iel Dapartosc^ento ií^ WOapi.teK ;jpp^> 
blicadon fhqcba»con}a pQijipetente aaí9jríz§7, 
cion bajo Ja dirección de Manüí^ju Po»ce (€U)Q- 
gado). Bwno3 Aires Jmprenta , del Mercuxio, 
callé Alsina 27©, 1879, Éb 4^ iflenqr, Entre- 
gas mensuales dqíjO pS. wfí í II ; ;M( 

19— Acuerdos y Sentencias diotados por la 
Suprema Corta de Justioia. Autos acordac^os 
dé§de 181,0. Acuerdos estraordinarios, re'so^, 
luQÍones y noticias referentes á la.Admiiíistra^ 
cion dfe Justicia. Publicación héclía confía 



-- é7 - 

autbnzaciou' éompet^nt^^^ el Secretario 

dé la Supreitía Porte 'pr. ViGUEt EsTÉ'vts: 
Buenos Aires/Irq'ppeqtá d^rMerparió',' Aísiná 
270 á 274. 1879. Para süécncionés y rbclátíids; 
ocúrrase calle Bolívar núm. 24. 
En 4." menor, por entregas de 80 ps. 

r f > • • I , , 

■ ••í -w *iU .1 J/. ..'í' ."TT/'jv.,^ ' ... I •/> 

cacipoe$— :^^^,).ilf, 18 y lá-iepcíerjran la hs^se 
i^ nijiestra junspruttenoiáj . pu^V cóaiprendén, 
Vqsf ^¡aardqs^ )^^sc«fencía3.,del mói? ^ItQ.Trír 
bunal de ' la rrovifacia, íos fallos coíifírina- 
toríos de las Cámaras de Apelación, las sen- 
tencias y autos inteflbcutorios de nuestros 
trib^iB^tes '^. : to^pg . lo^ ; aintfKseden^s^. , .e^n una 

Í>alabr%> <quq flbflvian^ ai. . abogado,, conpeer 
i^tiBa^EfiQate poirque- e^ ^ íd^jisj^dor ; sólo^ sienta 
principios. jwepalps.¿,regla:f5 ,^p^lid^l)les áj^ás 
especies ja^^j fr§(f viente?^, . uero no .puede pre- 
veer las infinitas variedades de los íñtere^ses 
humanos, pues ho jbs casuista y procede por 
categorías latas y jehérícas. Tras él viene 
€^1 maji^traflo, cuvamLsicHj qonaiste en inves- 
tigar . el espíritu j^q0 Ifik' léy.es ; ^ .'.penetrar lo.^ 
motivas áeíeyíiiináp tes para 11 eíg'ar dfe los ca- 
sos ¡previstos á los Jn/pfeyistos)). r í^orts^liá 
asegura que eis: tari imposible hacer casó onii^ 
SO dj^ .Ié^ jurisprudencia, fcómó de^ la ley mis- 



-í»- 



pr9teccioQ los fjuQ se cbpti'a0rl''á: lleiiat*' ün' 
vftq^9 que á ía por día sé , HáHa más i^en^^! 



ifcii I 



20— £1 juioio ejeoutlTO segan la naeya ley de 
eojaioiamiento Oítü y oomeroinl, anotada y cpn- 
cdW^tU con los fáUós dí fóé íribunaies Mo- 
ríales y j[it^óvinciales, por el Doctor Jüaíí* A. 
GótóALE2:. Buettos Aires, IiDpréhtat y líbi*ért¿^ 
deMityó, de C. Casávalle, Per 4115; 1879^ Ert 
8.<^, 51 ps. 






I : • 



i 1 . " . « . • 



&s tina esposidon razonada de la fycfeVá 
ley- dé enjuiciamiento en lo inferen te al' j¿i¿k>i 
éjejcutivo; Su iüáyar mérito eístá eil lá etih- 
cordai^ciá con los fallos de los tribunales^ h^ 
cha eh notas de suma utilidad par$ los abo* 







^"m* 



;Jl-%wláe wtjW y práotio^ Joíen^^^^ 
Carlas M. Nolasco (abogado). Comprépde 
í^.or^ápiz ación y competencia Se los Tnbú- 
nales 4® Justicia; la forma y. modo de com^^ 
parecer ^n juicio; el próóedimientp'que ?*? si- 
^Vl0 en la actuación qe las causas y un nútn'e- 
vo crecido de foi-ínulários. Contiene s^^^iriáS 
como apéndice un vocabulario con' la acep'c^p 



-3Í9- 

téciqea de las voce&^ m6>^ usudas.eii el proce- 
dimieuco y asi mismo uaa colección ae los 
téf mióos y plasoé» señalados por las leyes de 
enjuiciamiéata Euenóá. Aires , Imprenta de 
El Mercurio, calle Alsina 270 á 274, 1879. En 
8.» mayor, 234 ps. 

22 - Cuestionarlo jüridlco, ó tabla analítica 
de las materias que contiene la ley de enjui- 
mientp civil y comercial de la Provincia de 
Buenos Aireg, arreglada por orden alfabético 

{)ara abreviar el estudio de esta nueva ley y 
acuitar considerablemente las consullas del 
texto oficial, y ea la c}ue se encuentran colec- 
cionadas las apelacioneSj tbcmas de juicio, 
pufaiicadiones y términos prescritos en el pro- 
<»dimtento-*-por P. V. Ge yb na. —Buenos Ai- 
res. Imprenta del Mercurio, Alsina 270 á 274. 
1879. En 89, XLVI ps, á dos columnas. 



28— Términos, juríáioo? íe la ley de enjuioía- 
miento oi?ily oozneroial de Buenos Airesi orde- 
nados por Alberto Navarro Viola, abogado. 
— Buenos Aires, imprenta del Mercurio, Al- 
sina 27a & 274. la^QU Ei^ 8,!',; 34 ps. 



I . 



Los folletos 3qne'anfec^(Í6a — 21, 28 j 23*. 
verdaderos inanuaJla^. de la nueva íey de en- 

o 



juiciaitiíento de ftiléoos Aírff^, son dé ü^^lid^ui 

{yt&cúca, páralas wr^óttks'que ifiteirviencift^b 
os juicios^ (antó waa^éostí6i!Áú \ñ*oo 
res; j¡ a^n pai-gT Iq$' rmSnlDá Úitig^^atttés. - • • ' 



■ TE8.ÍS 

Presentadas^ l& Faculii^á dé DBrechó y Cíemelas áó- 
cialcí^ de Buenos Alré^ durante el año 1879 pata 
optar al título de ^octor en Jurisprudencia. ' 



El hño 1879 no ofrecei tnabajps verd;adeFa'^ 
mente notables como los cjioejsevíérojxal año 
anterior en materia' de tests de áereoho: ái \^ 
ndvedatd' del tema, ni 'el détemdio y profiíhdo 
aai&li^id' 'de los estudios de (SKI, Levingslone y 
Barraquero, ¡íor ejemplp: • Sbi embargo., la 
mayor parte de las tesis, cuya lista va en se- 
guida, son esposicioñés claras, fundadas, al- 
gunas de ella^s bastante completa^ y siobre 
plintos interesantes de d&t^ho, 

Porníato unifothue en 4.» meno^^. 



( '1(1 



24— Estadio sobre los' réqüilsitbs esreñoiales ffe 
)a compra-7enta por Ramón J. GoxNzalbz. Bue- 
nos Aires. 5511— Imprenta del Porvenir, ca- 
lle' Defensa irómvim 1879. .46 os. 



• > 



- » ~ 

36— Es liHWíp*«id«dj<rtíliF por Adolfo S: Gó- 
mez. Buenos Aires, Imprenta de El f'llaioiáinsl'', 
Bolívar 65 y 67. 1879r 30 ps. 



m» 



i*« 



.' • "I- ' ;- * I ' <k .1 •' .1 



96-^0bft6rrAmi)üé8 tt> titulo de Ift^tbteU por 

CrtisTÓBAL E. Gali.ino. Bucnos Aií%B. In>- 
prenta de M. Biedma, Belgrano 133 y 135. 
1879. 44 ps. 



). I 



97— Diqertac^io» sobrai el mat^rimonío ppr Be- 
nito Carrasco. Buenos Aires. 5310-rImpfeB- 
ta del Porvenir, calla JXefensa 139. 1879. 80 ps. 



28— ijSlnÍEitnií^opio'eíj gwferal por Remigio S. 
CaroLs. Éüenos ^Íí^^s. .5512— imprente del 
Porvehírj callé Défériáa riilm. 139. lá79 52 ps. 



29— lút^eatígacíoiL^e l£( pftterpiáad— gor Jus- 
ifo GuAilBEfiTotlRQüizA. 'piuenos Airés. Im- 

pjreñta xíeElSigío/éalIé Alsiiíaflúm: 101, 18í^. 
40 ps."' P.- • .. • .. ..i .. 



30"— PcBésioií de astada ^ liije natar-alThpor 
Si^To F«rarA.Nixiiz^^Buéño6 Anc)QS;.Impi1eQf9 4e 



» 



M. Biedma, .cAlle Balgméof fti4o»^¡i|33j y 135. 



.•^i 



>' ú . < jT : ' ..í' ' .-Vi 



31- Estudio sobre ¿Uaoioii natural— por Da- 
niel M. Escalada. Buenos Aires. 5514— Im- 
prentó del JPorveiiiír, ^alle D^fi^fia nüto, ?:^9. 
1879. o2 ps. . 



r .'....' 'í 



> ^ 



34— Estudio sobre el articuló 14, titulo de la 

Íorcion 'ejitima de loe herederos forzosos, Có- 
igo Civil— por Osc^R Du LAS Carreras. Bue- 
ri6s ^ Aires.. Imprenta de Et Siálo, Alsína 101, 



I 
I 



35— Estudio sobre la sucesión testamontaria- 

Jít,ulp XL lib. ly, Código Civil -por Benja- 

*MiN C. Gü^^sjALEz. Buenos Aires. unprentaL de 

M. Biedmá, calle Belgraíio ninas!. 133 v 135. 

1879, 126 ps. ' -..•'. : 

36r-Es*udio sobre las Bi|oe?ion€is intestadas. 

.TííulpXnU.I^Jib fV,Códf{50 Civil por. Al. 

.BftRTU Po^sE. Bu^raós Aires. ^Imprenta de 

M. Biedmá, Éelgranb núms. Í'á3 y l35. Í87?. 

100 ps. 

^ . 37t— iBoMuerjoJBobre la historia del eoluefoio. 7 
áctós del cmneimo'per Psütio L. Ec^bümü b, Bue- 



— sa- 
nos Aires, ^13. Imprenta del Porvenir, calle 
de la Defensa, núm. 189. 1876. 

Está equivocada la fecha de la carátula: 
debe ser 1879. 



88— Examen del Oomereio en su orijen y le- 
iialacion. Quiebras. Concordato. Estudio de 
los artículos 1593 y 1695 del Código de Comer- 
cio por José Fonrouge. Buenos Aires. Im- 
prenta de El Siglo, Alsina 101. 1879. 52 ps. 



■*M«ia 



39— Derecho comercial por Juan B. Agüibak 
Silva. Buenos AireS. Imprenta de Pablo E. 
Coni, especial para obras, 60-Calle Alsitia-60. 
1879. 52 ps. 



éO—Estadio sobre la^ capacidad legal para ser 
cemercianté, por Teodoro Várela. ^Buenos Ai- 
res, Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano 
núm. 135, 1879. 43 ps. 



41— Estudio sobre las sociedades inercaúfiles 
(sociedad colectiva) por Marcelino MEsqmxA 
(hijo). Buenos Aires, Imprenta de M. Biedma, 
BMgTanó números 133 y 136* 1879, 112 ps. 



~ 34 - 

42-T-Brev0 estudio sobre el artioulo 405 del Oo» 
digo de Gomercioi de las Soeiedádes anonimasy por 
Felipe R. Aeiasi Buenos Aires. Imprenta de 
M. Biedma, calle Belgrano núm. 135. 1879. 
36 ps. ' 

43 — OonoordatOi Estudio del título VII, libro 
IV del Código de Comercio, por José Luro. 
Buenos Aires. Imprenta de J. A. Alsina, calle 
de Méjico núm. 635. 1879. 100 ps. 



44— Estudio sobre ^a solidaridad en las obliga- 
ciones comerciales, por Eduardo Copmartin. 
Buenos Aires. Imprenta y Oficina de Avisos 
de Duhalde y Tuüez— 27 Victoria 27—1879. 
112 ps. 

45— Disertación, por Darío Qüiroga. Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano 
núms. 133 y 135. 1879. 50 ps. ' 



46— De los Baques, por Andrés Montaña. 
Buenos Aires. Imprenta de M, Biedma, calle 
Belgrano núm. 135. 1879. 40 ps. 



; t 



, 4;'r^Bi!(ev6.estíu3io del artioalo 1037 del Ctodigo 



— 35 — 

de Comercio por Nicolás E. Videla. Buenos 
Aires, Imprenta de Pablo E. Coni, especial 
para obras. 60— calle Alsina— 60. 1879, 40 ps. 



48— Estudio sobre la hipoteca naval y comen- 
tario al proyecto presentado por el Señor D. 
Santiago Alcorta á la Cámara de Diputados 
de la Nación, por Arturo E. Condomí. Bue- 
nos Aires, Imprenta de M. Biedma, calle Bel- 
grano, números 133 y 135. 1879. 160 ps. 



49— Estudio sóbrelos cheques. Disertación por 
Manuel R. Morón. Buenos Aires. Imprenta 
de M. Biedma, calle Belgrano números 133 y 
135. 1879. 88 ps. 



50— Los privilejios del Banco déla Proyinoia 
en la renovación de sus letras por Alberto M. 
Larboque. Buenos Aires, Imprenta de El Si- 
glo, calle Alsina núm. 101. 1879. 46 ps. 



51— Esposioion y examen oritico de los diverqos 
sistemas que se han formulado para esplioar el ori- 
jen del derecho de castigar. Base razonada como 
consecuencia social, por Valentín Fb^nandez 



- 36 '- 

Bí-ANCo. BueQos Aires, Imprenta y Librería <ie 
Mayo de G. 'Qasavalle, P^rú U5. 1879. 94 ps. 



% 52— De la ley penal por Eduardo Zena- 
viu-A. Buenos Aires. Imprenta de D. Jara y 
C?, Reconquista 73. 1879. 88 ps. 



. 53— Estudio sobre la generación de los deli- 
tos. Disertación por Mbliton Rodríguez y 
Zeballos. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Biedma, calle Belgrano número 135. 1879. 
44 ps. 



54—Breve estudio sobre la jeneracion del de- 
lito por Tobías Padilla. Buenos Aires. Iná- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano número 
135. 1879. 54 ps. 



55 — ^^pelitos contra el honor. Cernen tario al 
título 7.% libro 2? del código penal por Ra- 
món VicTORiCA. Buenos Aires. La República — 
Imprenta especial para obras, calle Belgrano 
189. 1879. 52 ps. 



* . *'.' 



M^Deiíecbo péirnl. Disertaeioii sobM la ooxn- 



-??- 



pUoid^d por ALBEfiTO lÍQALPE. BuenQ3 Ajr^, 
Imprenta de El Síglp, Alsin^ 101, 1879;|$p^; 



«57— La violación déla fé oonyngal en la legis- 
lación penal- Estudio sobre el cap. 3, secc. I, 
lib. U, Qód. p»p^^ por Emiuo F^^r^. Puejif^s 
Aire^. Iií^pi^^ntá de • Patblp Ej. 0pm, eép^fftj. 
para obras, 60, calleí .^j^i.%at pO. \9t% ^o^p^. 



58— Lesiones corporales por Julio Fernan- 
dez. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, 
calle Belgrano númef opl^ y 135. 1879. 11? ps. 



59Trr{¡s^t)idio comparado del tatema peJouLten/- 
(áAiio-argeBitino pioi? Ramo» Bwms, Buenos 
Airesí imprenta de El MercwriQ,. o^ife Alsinja 
^7Sy^ 874 1879. 183 ps. « ' 



60— Prescripción en materia criminal por Pe- 
dro Pita.— Buenos Aires. Imprenta de El 
Porteffio, BelgtfAao 7i9. 1879. 56 p»; ' ■ -■' 



;¡ 



^r'ít^Wí>ífl¥S--r3PÍP9?»<»Pft <íi? íftiley ^M' 



\ 



- 38 - 

m 

enjuidamiento de Buenos Aires y del Código 
oriental de procedimientos, por Alberto Na- 
varro Viola.— Buenos Aires, 5136 — Imprenta 
del Porvenir, Defensa 139. 1879. 29 ps. 



f 

1 



i : 



B2 -^Delitos i)olitíoo 8 por Severo Igarzabal. 
Buenos Airéis, Impreiíta de La Tribuna, Vic- 
toria' núm. 37. 1879. 162 ps. 



VARIOS 



63— Causa Oriíjiinal. Escrito de defensa pre- 
sentado al Juez del crimen del Departamento 
del Suden la causa criminal seguida contra 
D. Pablo Juárez por su defensor doctor t). Al- 
berto Palomeque. Dolores. Imprenta de la 
Opinión pública. Paraná núm. 9, 11. Año 1879. 
En 8.^ 20 ps. 



/ 7 



64— Informa in vooe pronunciado ellS de No- 
viembre de 1879 ante la Suprema Corte Federal 
por L. MusLBRA en la causa seguida por la 
compañia Lloyd Suizo contra el capitán de la 
goleta Luisa:. Buenos Aires, Imprenta y lito- 



-39 - 

frafiadel Courrier de la Plata, San Martin 
Oá. 1879. En 8.° mayor, XX Vi y 54 ps. 



^--Esorito presentado ante la Cámara de Ape- 
lación del Departamento del Norte por el repre- 
sentante de doña Tomasa O. de Cao en el juicio 
criminal por homicidio seguido al ex- coman- 
dante de guardias nacionales de San Pedro, D, 
Justo Andrade, dirijido por el Dr. D. Tomas 
Sarmiento. Buenes Aires, Imprenta de M. 
Biedma. Belgrano núms. 133 y 135. 1879. En 8° 
mayor, 46 ps. 

66-Defensa o éntrala esoepcion de presorip- 
cion en la testamentaria de D. Domingo de Ba- 
savilbaso, porHuGo A, Bunge. Buenos Aires, 
imprenta de la Nación, San Martin 208, 1879. 
En S% 15X ylXps. , 



67— Defensa del General D. JSioardo Lopóz Jor^ 
daní presentada ante la justicia nacional por 
su defensor el abogado Dr. D. Nicakor 6. So- 
lar. Rosario. Marzo 31 de 1879. Imprenta de 
La Capital. 161-Puerto-163. En8^ Illy65ps. 



68— Alegato sobre Validez de una transacoion, 



en los áüibá ¿óií fos Ké'réÜbrós dé D. Buena- 
ventura Decoud. Buenos^Aíres. Imprenta de 
Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Ai9in% - 60. 1«7S, En. 8o, .|52 j)s. ,: 
. ¡TtoWjp 4el Dr. Jose María Culleñ. 



I t. 






I . 



'pitoís presen tádo¿ arít'é iel Juzóíá'dlj dé 1^ rtis- 



LAB. lí< 

Comei 
58 ps. 




7()¿-Pé*tóiék de herÍ9inoía. Espr^ipn ^é %m- 
vios ante Ifei Ekma. €ámará de A^diadonés 
de la ciudad de Buenos Áipeé • cíontrá lásdti- 
tencía de 1.* Instancia pronunciada por elJuez 
Dr. José Maria Rosa en la causa que sigue 
J),* Wenceslají^a Guevara de Fresco contra 
§»L ?PÍÍ9r.^ W;e dofia Froríqda /forres de 
f ,^n^np.éz,v , por lofe (Jpctpre^ lylANUEL . p. y 
AfWBL.Sj. PizÁBRO. Buéñps Aires. línprénta 
de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1^79. En S.% 93 p^. 



V 

Ti—Fallo de 1? instancia impopiendo perpe- 
tuo silencio á la señora Wenceslacla 'Guevara 



— 41 - 



de Pr'éscó sbbre lá demanda íntepriüestet cott- 
tjá lá señora Flbrihda Torres dé Fernandez y 
résjitté^ta preserilíá'd'á por esm parte ft lá eá^ 
íJfésfóil dé agravios de fá demandante. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Ootii. AláWá 60. 
tóí9. Étt S.'o, 36 ps. 



72— Códko Rural de la Ffovinoia de Buenos Ai* 
res. Igon aermatnos, libreros editores, Calle 
Bolivar esquina Alsina, 1879. En 4.° menor, 
76 ps. 



El Código Rural de Buenos Aires fué ela- 
borado por el Dr. D. Valentín Alsina; presen- 
tado á las Cámaras en mayo de 1865, tuvo san- 
ción definitiva con el cúmplase del Poder Eje- 
cutivo en noviembre del mismo año. 

Aparte de la competencia del codificador, 
que se habia dedicado con preferente atención 
al estudio de las cuestiones rurales desde años 
ántei^ de recibir el encargo de este trabajo, 
ofrece la garantía de la opinión casi jeneral de 
la campaña, pues las cuestiones de trascen- 
dencia fueron consultadas con buen número 
délos principales hacendados que la poblaban. 

La aota con qué el autor reniite su proyecto 
al Poder Ejecutivo contiene los llamados an- 
llecéiimté^ y fúndanientoSy en su mayor parte 
sin interés, que no dan tampoco idea de la 



~ 42 — 

obra, porque se reducen á observaciones á cer- 
ca déla organización que entonces tenían las 
municipalidades de Campaña y el Departa- 
mento jeneral de Policía, en sus relaciones con 
cuestiones rurales. 

El Código contiene 319 artículos, divididos 
eú V títulos; á saber: 

■ 

Titulo I — Ganadería 

Sección I. Disposiciones jene rales. 

11. Marcas, contra-nMircas y señales. 

III. Apartes y apartador^^s. 

IV. Yeguadas. 

V. Tránsito con animales. 
VI. Acopladores de frutos. 
VIL Hierras. 
VIII. Pastoreo. 
IX. Señales en ovejas. 
X Mezclas. 
XI. Guias. 
'XII. Abrevaderos. 
XIII. Acarreadores. 
XIV Abastecedores. • 

XV. Del Juez de corrales. 
XVI. Tabladas. 
XVII. Saladeros y graserias. 
XVIII. Haciendas alzadas. 

Título II— Labranza. ' 

Sección 1. Terreno jeneral de chacras y 

quintas» 



- 43' — 

II. Encierro, pastoreo, ronda. 
* III. Servidumbre 

IV. Caminosjenerales en las chacras 

V. Animales invasores. ^ 

VI. Cercas. 
VIL Embargos. 
VIII. Abrevadores en chacras. 

IX.' Cerdos. 

X. Palomas, abejas, aves domésticas. 

Título III —Disposiciones comtmesá gana^ 

deria y labranza 

Sección I.* Aplicaciones eventuales. 
II. Aoijeato. 
II, Patrones y peonéis* 
VI. Agregados y pobladores. 
V- Caminos jenerales-yeoinales, 
VI. Cazas. 
' VII. Productos espontáneos del suelo. 
VIH. Quemazones de campo. 
IX. Epizootias ó enfermedades con- 

tajiosas. 
X. Ríos y arroyos interiores. 

Título IV.—Folicia Rural 

Sección L Sus objetos. 

II. Armas blancas y deifuego. 

III. Vagancia.^ , . 

IV. Juegos de azar— Bebidas. 

V. Tiendas y pulperías volantes. 



- 44 - 

VI. Qtpa&>íaltas y delitos mírales. 
VIL Penas. 

Títub Y—Prev€incÍQnfis especriales 

Sección I. Funciones especíales de las auto- . 

ridades locales, 
II. y última — Declaraciones finales. 



73«^0odigo raral de la Pn>vmeia de Santo-^Fd 
Edición oficial. Rosario. Imprenta de E. Car- 
rasco, Aduana 72. 1879. En 8.®, 58 ps. 



Comprende 314 artículos distribuidos en cin- 
co títulos: 

I— Ganaderia. 

II^Labranza. 

IllT-Disposicíones comunes ^ ganadería y 
labranza. 

IV— Policia rural. 

V— Prevenciones especiales, 



74— GodigD de prnoedimientos en materia cri- 
minal de la Provmcia de Entre Riós. Uruguay 
Tipografía de la voz del Pueblo. Calle Entre 
Ríos, número 97. 1879. Én 8.<», 78 ps. 



— 45 — 

Comprende 313 artículos distribuidos en tres 

títulos: 

I — De los Jueces — Su jurisdicción y compe- 
tencia—Recusaciones. 

II— Querella de partes. 

III — Plenario. 

El proyecto de este Código pertenece al Sr. 
D. Gregorio F, de la Puente y fué declarado 
vijente en la provincia de Entre Rios á fines 
de mayo de 1879, debiendo empezar á rejir 
desde el l.<= de julio; plazo que se postergó 
hasta el l.« de agosto por no estar terminada 
la edición oficial. 



75— Proyecto de ley de eiyuiciamiento para la 
Provincia de Méndozst. Títulos I á XIII, Junio 
de 1879. Imprenta de El Constitucional. En 
8.0 mayor con gran márjen, 132 ps. 



La Jejislatura de Mendoza habia ordenado 
la revisión de las leyes orgánica y de proce- 
dimientos délos tribunales de la Provincia, y 
la Comisión que se nombró con ese objeto, 
compuesta definitivamente de los Doctores 
C. S. de La Torre, José V. Zapata y Fede- 
rico Corvalan, presentó en 15 de mayo de 1879 
este proycícto de ley de enjuiciamiento que el 
Poder Ejecutivo ordenó se imprimiese y ele- 
vase en oportunidad á la consideración de la 
H. Cámara Lejislativa. 



I 

I 



^ 46 — 

La parle presentada del proyecto sólo abra- 
za los trece primeros títulos del Código; á sa- 
ber: 

I — Disposiciones jenerales. 

II —Juicio ordinario; que se divide en IX 
secciones. 

III— De los recursos; que comprende en IV 
secciones los recursos de reposición, apelación 
nulidad y revisión. 

í V - Del procedimiento ordinario en segunda 
instaíicia; dividido en líl secciones» 

V-^De los incidentes. 

VI -De las cuestiones de oocnpeteiida. 

VII- De tas recusaciones; que comprende 
las de los jueces, escribanos y representantes 
del Ministerio Público. 

VIII — Del procedimiento en rebeldía. 

IX — De los juicios de menor cuantía. 

X^Delas providencias precautorias. 

XI — Del juicio ejecitivo; dividido en II sec- 
ciones. 

XII — Dé las tercerías, dividido también en 
II secciones. 

XIII-r-De la ejecución de las sénten'cias. 

La comisión debe estar satisfecha de su tra- 
bajo; pues, sí no es perfecto, muestra, por lo 
íiaériós^ la contracción y el detenido estudio 
con que lo ha llevado á cabo. 

Aparte del mérito de la codiñcacion, taato 
por la apUieacíon de las doctrinas anas ataa^ 
zadas de la tii&acia del derecho, oomo por la 
precisión de sus térmiíatos y }o coiii|)ieto de 



— 47 — 

• 

algunos de sus títulos,— v. g. el I, en el cual 
se deslindan con claridad las diversas juris- 
dicciones y la respectiva competencia de los 
jueces; disposiciones dé que carece la ley de 
enjuiciamiento de Buenos Aires; -^aparte del 
mérito de la codificación, repito, goza de otro 
mayor, que lo pone en aptitud de servir de li- 
bro de consulta para los abogados mismos: 
todos sus artículos llevan al pié la referen- 
cía áJas leyes ó doctrinas que la Comisión 
ha tenido presentes en la confección del pro- 
yecto. En una palabra, cada artículo está 
concordado con las opiniones de los tratadis- 
tas, con las disposiciones de nuestros Códigos 
Civil y de Comercio, con nuestra Constitución 
y leyes Nacionales, con las antiguas leyes es- 

f)añblas, con los procedimientos estranjero's y 
os de las demás provincias; facilitando visible- 
mente con esto el ecsámen y dilucidación de 
todas las cuestiones y abriendo el camino rec- 
to para la verdadera interpretación de la ley. 

Muchas de las notas contienen también ob- 
servaciones breves, pero fundamentales con 
que la Comisión defiende las opiniones que 
na creido conveniente adoptar, en presencia 
de sistemas opuestos ó ante largos debates 
que no han conseguido todavia esclarecer el 
punto: observaciones que confirman, una vez 
más, el celo y óontraccion de todos sus miem- 
bros en el deáemp^áo de tan honroso come- 
tido. 

Es de creer que el gobierno de Mendoza 



— 48 — 

ordenará la publicación íntegra de la obra, 
así que le sea presentada, en número suficiente 
de ejemplares para que se conozca en el res- 
to de la República y se aprecie debidamente 
la ímproba labor de los codificadores. 



76 -Proyecto de Código de procedimientos for- 
mulado por una Comisión especial de la Cá- 
mara de Diputados de la Provincia. Buenos 
Aires, Imprenta de El Porteño, Belgrauo 7Q. 
1879— En 4.° 118 ps. 



Se introducen prócsimamente 250 ar,tículos 
nuevos y se modifican algunos del Código vi- 
jente. 



77-Memoria del Directorio de ^a Facilitad de 
Jurisprudencia y Oienoias políticas de Tucuman 
(1878-1879). Tucumán, Imprentado El Arjen- 
tino— calle General Paz— n.- 60. 1879 En 8.^ 
50 ps. 



Contiene el plan de estudios y los programas 
de las asignaturas de derecho que se cursan 
en esta Facultad. 



- 49- 

78— Estatuto general de la Universidad de 
Córdoba. Proyecto presentado al Exmc Sr. 
Ministro de Justicia, Culto é Instrucción Pú- 
blica de la Nación, Dr. D. Bonifacio Lastra, 
por la Comisión nombrada al efecto. --^Itripren- 
ta del Pueblo. Defensa 78, 1879— En 8." ma- 
yor, 26 ps. 



Por decreto de 26 de noviembre de 1879, el 
Exmo. Gobierno Nacional nombró una Co<¿ 
misión compuesta del Rector de la Univer- 
sidad, D. Alejo C. Guzman, el Rector delCo* 
lejio Nacional, Dr. Filemon Posse, el Presi- 
dente de la Academia Nacional de Ciencias, 
Dr. H. Weyembergh, el Decano de la Facul- 
tad de Ciencias Físico-matemáticas, Dr, Os- 
ear Doering, el Dr. Santiago Cáceres y el Dr. 
Cayetano S. Lozano, encargada de proyectar 
la organización á que debe ajustarse la Uni*^ 
versidad Nacional de Córdoba. La Comisión 
se espidió en 17 de junio de 1879, y el Mini^^ 
terio resolvió en 30 de junio del mismo año 
elevar al H. Congreso el proyecto de Esta- 
tutos. 

Todos estos documentos se hallan en el 
presente folleto. 



79— La regeneración de la América del Sud 
por el espíritu de verdad. Estudios políticos 
porel Dr. 1). José Francisco López. Buenos 



r-r 



— se — 

Aivt»^ rbuptenta.y Librería de Mayo» <ie C. 
Ga8a«aUei Perú. 115. 1879. En 8^^ m'ayor,.85ps. 

.;«E¡^tuflio3'jQv^nj61icos ide (filosofia alemana 
a^^ptada &1 pCMiíte^ir polítioo delaiAmoléríoa 
latina, en lenguaje intraducibie, coa not^s y 
aplicaciones bíblicas y .eruditas. 

Carlos Guido, ^n la polémica que sostuvo 
|:$oijUSlHIDn)La)ipéZ(en 4871, con natotóviSíideilfa'guser- 
ra^franoo-ipitüsiaíiiia, empieza su répliea con^in 
párrááj (|ibe vade Ja pena trasoríibir , j^or^ua 
as af4feableá tbdos^ los escritos ^o ^este filósofo 
aJ«ai*it • » . . 

, >»QiiiaudoiIeo tcdgun trabajo ímpróvi&adoide 
ia|¿4idtinguidoi amigo. el ^Dr. !>. José Francis-^ 
co> iLDflezF^/.oíjyAS ouaÚdadés teogo en la más 
aJftHl^stinaa) ;mé parece, pendoneseiue la fran-* 
faMeza^tqAi^entno eia una selva cuyos árboles 
Uefl0Si,de.@csubepante saví^, se entrelazan d^ 
taliJatoido^ qive no es nadai£áoil penetnarhasta 
elifQtdd) del* verde laberinto. ,E1 qaelocon- 
aiga .a^ dncontrará sin dada con cristalinos 
n)dnd¡ntiales, lleno>s de caracoles raros; peno 
es necesario ser cauto en el camino: cuidado 
con recostarse á los troncos musjgosós cu- 
biertos de enredaderas florecientes, de temor 
de dar en algún buen avisperol» 



8prrQü95tpo Boonoipiqíi. Mopeda y circula^ 
cíon. Válprizacion fijóla moneda de cprpo Iq- 



- ai — 

gal. EspodicioD' del Ministro, de^ HaxHanda; de 
la Nndoa X>r. D. V. Xfu I4A Plaza ar iGobW'^, 
nia^r de fe Provinciíi ,Dr, 0^ G|W?)QsiXei^n, 
Buenos áiires^ 3ociedad Anóninia: de( Tipo*- 
grafia; í^jtogipafia . y Fundición de ¡Tipo» 4/Y<»fT. 
por, calle de Belgrano núm. 189. 1879. En 8?, 
74 ps. 

» < ' ' * I 

di --Oaestionés eooDiDmicaa* Casa det mobedi» 
y ^istecoatáionétádo^para la' R. Á. Diseuirsosí 
del Br. MieuBL<3t. Morel, dipuifcado'^brCDar- 
rientesal Congreiát> NatíionaL-^BoienoS'Afipébi 
imprenta de la Nación, San Martin 208.' 18Wii 
En S.% 75 ps. 

82— Cuestión nabonetaria-— Espo3icioa dtel Srl 
FEEti^HBRZOG,, presidente del Cwsejo Naício* 
nal Suizo en la Conferencia MonptíMrift ptot 
movida por el Gobierno francés en 1867. — 
Buenos Aires, imprenta dé El Nacional, Bo- 
lívar 65 y 67— 1879. En 8-, 81 ps. 

O&n motivo de la disousiont de'lailfey de' 
níohedasVfuélttwjiucida' y publicada egta'ásájpo^' 
sícion,' que abarca diversas cuestóbnés sobí^f 
la unificación I monetaria) propuesífas por la 
Conferencia Internacional de 1867: padrón uni- 
tario de oro; aleación; limitación de los tipos 
internacionales á múltiplos de 5 francos de 
oro; etc. 



52 — 



83--Bepúblioa Argentina— Mensajes y pro- 
yectos de ley sobre acuñación de moneda; re- 
nditidos al Honorable Congreso de la Nación 
por el Poder Ejecutivo. — Imprenta dé Ei Na- 
cional, Bolívar 05y 67. 1879. En 16 mayor, 36 ps. 



84--DÍ80U8Íon en la Cámara Nacional de Di- 
putados del proyecto de ley sobre acuñación 
de .moneda. Publicación Oñcial. Buenos Ai- 
res. La República— Imprenta especial de obras 
calle Belgrano núm. 189.— 1879 -En 16 mayor, 
484 y II ps. 

Abraza el período lejislativo del 25 de julio 
al 6 de agosto, que comprende siete sesio- 
nes de la Cámara de Diputados Nacionales, 
probablemente las más laboriosas del año. 



86*— Observaoiones sobre la carta del Sr. Mi 
nistro de Hacienda de la Nación al gobernador 
de la Provincia sobre circulación y bancos 

f)OT Domingo Lamas. Artículo publicado en El 
ndustrial. Buenos Aires. Imprenta de Pablo 
E. Coni— Alsina 60. 1879. En 4? menor 19 ps. 



86— El banco de la provincia y el baiioo nacio- 
nal. Sus hipotecas y privilejios por el Dr. D. 



-. 53 — 

JosáFiíANCisco López. Buenos Aires. Impren- 
ta y Librería de Mayo, de C. Casavalle. Perú 
115. 1879. En 8.o mayor, 87 ps. 



Es un informe pedido por el banco hipote- 
cario al Doctor j. F. López para resolver esta 
cuestión de derecho: «En caso <jue un deudor 
de ambos Bancos, Provincial y Nacional, afec- 
tase sus propiedades á uno de ellos, quedaría 
el otro desmejorado en sus créditos, si dicho 
deudor fuese concursado?» 

Después de un largo estudio histórico, el au- 
tor arriba áesta conclusión: «Los viejos Códi- 
gos están derogados: No hay más que el Có- 
digo de la Constitución para los derechos 
constitucionales, y el Código civil para los 
derechos civiles, de que hace parte el sistema 
hipotecario, y prelacion de créditos rejidos por 
una sola ley civil, sin escluir al mismo banco 
hipotecario, cualesquiera que sean los esta- 
tutos de su reglamentación.» 



87 — 'í anual de derecho internacional para el 
uso de losoliciales de los ejércitos de fierra. 
Obra autorizada para las escuelas militares. 
Traducida del francés por Gregorio Benitez. 
Con prefacio de un publicista americano. Bue- 
nos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni. 60 

4 



— 134 •"" 

csdle, Alsiiía, '60. 1879. En 16?, JÍLVI y 138 






88— Manual de derecho internacional. Obra 
autorizada para las escuelas militarles de Fran- 
ciáv Ti*adücci()tt de A*. M;y' PL. NI Vi— Qhénos 
Aires. Iittpi^ehta^ de Lct Ñacioh, callé' dte' San 
MaWin^ 20tf, 1879. En »>, 80W rPt>^-' 



Es una obrít a dfe gran utilidad, cjire coiitiene 
en pocas pajinas todas las' disposiciones' re- 
ferentes é" lia guerra; aceptadas pór'los ¿origre 
sos^y práctióa's díe las naciones civilizadas: La' 
edición de fieriitez ofrece la novedad 'déla int^ó.• 
dilución; la edición def Mitk-é y Navarro 'Ví^jiá 
es más conipléta que el orijinal, pues conñelie 
íntegi*as la convención de uinebra dé'I864V los 
artículos' adicionales dfe 18681 tbma'dos dellibyó 
dte Négrin; El público juzgará Ik'diférericía^db : 
la¿' traducícíonefe. 



— I « 1 M«— fcA 



89— Derecho internacional privadlo. Buenos 
Aires. Imprenta y Librería de Mayo, de C. 
Gasavalle, Perú 116. 1879. Tres eptregas de 
16ps» cada uñaren 8.^ mayor. 



Estos apuntes deiSr. Adolfo^ MiTB»¡son 
continuacioii* de ia .obral que emprendió, el aáor 



— 55 — 

anterior eo colaboración con el 6r. Eraesto 
Qubsada, siguiendo el programa ,de la Facul- 
tad <le Derecho yitíiencias Sacíales, dielcate- 
drútíco idel ramo Dr Amanero Alcorta. . 



90— Circulares dirigidas por S. É. el Sr* Mi- 
nistro del interior á los Éxmos. Gobernado- 
res de Provincia. Buenos Aires, Imprenta de 
El N^ciono^l, 187p. En 4« «lenor, 16 ps. 

Mípi^térip delSr. rSarmie^ato. 



91— Documentos relativos á los sucesos ocur- 
ridos con motivo de las circulares con que el 
Sr. Ríinis.tro del interior corjaunicó á los Go- 
beroa^c¡^9r^9 su <nopabramÍ€¡nto al Mínis,lierio. 
Pu^nps A^e?» ImpreAta.deEl Nacionajl, Bolí- 
var .65 y 07. 1879. Ea 8-, 102 ps. . 



92 -Esposioion que el Ministro del Interior 
hace á S. E. el Señor Presidente de la Repú- 
blica, sóbrelos sucesos ocurridos con motivo 
de las cireuUyres con que comunicó á los Ex- 
mos. Gobernadores su (nombramiento al Mínis** 
terio del Interior. Buenos Aires. Imprenta de 
El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1879. En 8^, 70 ps. 



— 56 — 

93-^Eegistro oficial de lá Repúblioa Arjentina 

a ue comprende los documentos espedidos des -^ 
e 1810 hasta 1873. Tomo primero 1810 á 1881. 
Publicación oficial. Buenos Aires. La Repú- 
blica, Imprenta especial de obras, calle de Éel- 
;rano núm. 189. 1879. En 49 á dos columnas; 
XXVI V 778 ps. Tomo segundo, 1822 á 1852. 
790 ps. ^■ 

94— Rejistro Nacional de la República Ar- 
gentina. Año 1879. La República— Imprepta 
especial de obras, calle de Belgrano número 
189. 1879. En 4.^ 435 ps. 



95— Recopilación de leyes, Acuerdos y Deere 
tos de la Provincia de Entre Ríos. Tomo XVI. 
1876. Uruguay. Establecimiento Tipográfico 
La Voz del Pueblo, calle de Entre Ríos, núm. 
97. 1879. En8^ 400 y XXXIV ps. 

Estas últimas corresponden al índice alfa- 
bético. 



96— DiBcursos del diputado Luis V. Várela 
en la lejislatura de Buenos Aires. Sesiones 
del 11 y 12 de setiembre de 1879 sobre ante- 
cedentes históricos de la Nacionalidad argen- 
tina; facultades del gobierno federal y del go- 
bierno provincial sobre las milicias; faculta- 



- 57 - 

des especiales déla lejislatura de Buenos Ai- 
res y del gobernador respecto de la guardia 
nacional. (Edición de cincuenta ejemplares) 
Buenos Aires. Imprenta de El Porteño, 
calle Belgrano 79. 1879. En 4.^ menor, 
109 ps. 



97— Lejislatura provincial Camarade Dipu- 
tados. Sesiones ordinarias. Setiembre de 1879. 
Publicación oficial. (Sin corrección por parte 
de los señores Diputados.) Presidencia del 
Dr. Irigóyen. Se discute y aprueba un pro- 
vecto del Senado sobre movilización ele la 
Guardia Nacional. Buenos Aires. Imprenta 
de El Porteño, Belgrano 79. 1879. En 8.o ma- 
yor, 292 ps. 



Contiene íntegras las sesiones del 10, 11, 
12, 15, y 17 de setiembre, en que se discute 
y aprueba el proyecto del Senado prohibiendo 
toda movilización de milicias déla provincia, 
bajo cualquier forma ó denominacion.sin previa 
autorización lejislativa, con arreglo á lo que 
establece el artículo 78, inciso 6/» de la Cons- 
titución. Son .notables > los discursos de los 
Diputados ti. Vidente López , L» V* ; Várela 
y L. Alem, especialmente el del primero de 
«ellos ad informar á nombre de la Comisioade 
N; Q. f^ostebiisndo lel ipr^j^cto del Sonado» 



HISTORIA Y biografía 



98— lecciones de historia argentina por 1,^ 
V. López. Buenos Aires. Carlos Casava- 
líe, editor. Imprenta y Ubreria de Mayo, á6 
C. Casavalle, Perú 115. 1879. En 4^ naenor, 
por entregas. Han salido ya 408 ps. 



Las leociones del Dr. López sirven d^. 
testo de enseñanza paira los aluniiios áeíK 
Universidad de iBnenos Aires, cuya! cátedií^ 
de historia arjeiitina rejentéa desde hace <tm 
par de años. 

Es una detenida esposicion. qae tío' olvida 
ia filosofía de los hechos ni -^í estudió' do \iáÁ 
institiieiJDiies, v bbsoa^ por^l cQntrafio^ las^r 
zones jeniératríces m \ok ^MoráhátaientiiM 
evolutiieáé éfi' sisi 01^11 piiniordial y<wi^or^ 
nario. 



-;5e -' 

La obra llega sólo hasta el gobierno iat^ri- 
«o de Vértiz. 1770; y es de desear su pront^ 
terminación, á fin de dotar ai país de un bi^en 
tratado de su propia vida, tan mistífica4fa 
por el abuso de trabajos de segunda manp, 
que se ofrecen al público falseando el criterio 
hístóriGO* 

£|stas lecciones empezaron á repartirse ^n 
ÍS178. Ternainada su publicación, el Anuario 
se hará un honor en dedicarle su preferente 
atención, ya que la forma en que aparecen y 
acaso la época en que comenzaron, han hecho . 
que permanezcan desapercibidas para la ma- 
yor parte de las personas estudiosas. 

Mucho más completa que la historia del 
señor Domiuguez , más equilibrada en gus 
proporcioaes y libre de los errores de que 
aquélla adolece, la del doctor López es un ver* 
dadero modelo en su jénero, y digna, por cier- 
to, de mejor acojida. 



99- OompenSio de Historia Argentina al alcan- 
ce de los n(iños. De??de el descubrimiento 
hasta la adopción de la constitución nacional 
cuyo espíritu se esplica en este compendio 
histórico, por el Dr. D. Jüak María Gtjtier- 
KE2. Quinta edición, corfaida. Buenos.Ai- 
resi Iihptenta y Librería de May Oj de C. Ca- 
Sávalle, eáítor. Perú 115. 1879. En 8.» me- 
nor, Wps^. ' 



— 60 — 

La conocida obrita del Dr,*Gutlerrez, de 
cuya última edición damos cuenta, no nece,- 
sita encomios para" figurar dignamente co- 
mo el más útil de los compendios que se 
han escrito en nuestro pais. En los años 
.'trascurridos desde su primera publicación, 
ha sido adoptada sucesivamente como testo 
de enseñanza en las principales escuelas, y 
hoy es la historia más generalizada en todas 
las de la República. Ningún libro elemental 
ha obtenido v,n écsito mayor que el libro del 
Dr. Gutiérrez: v tanto esta circunsiaocia, 
como el distinguido talento del autor, mere- 
oen un recuerdo especial, á pesar de no tra- 
tarse sino de una de sus más modestas pro- 
ducciones. 

Muchas personas ignoran la ciencia que 
se requiere para esponer con concisión y 
claridad, al alcance de los niños, los he- 
chí)S de la historia sin mutilarlos ni entre- 
garse á divagaciones inoportunas; no com- 
prenden cuan diñcil es concretar un juicio 
sobre ellos en pocas palabras, cuando la 
crítica los discute. aún y las pasiones que 
pusieron en juego no se hallan del lodo ador- 
mecidas. En esta tarea tan meritoria como 
ingrata, las más^ sólidas intelijenci^s están 
espuestas^í por monaeutps á alterar el cuadro 
.que de antemano» se hjgibian ípwaíjp, Pero 
.el Dr- (Jriitierrez, por sus inclinaciones, poj» 
la estension y la íhclole de ^us estudios, '^^ 
encontraba niás preparado que naaie para 



— 61 — 

una empresa en que muy pocos han logrado 
salir de una mediocridad pasable. Iniciador 
entre nosotros de la verdadera crítica histó- 
rica, profundamente versado en la literatura 
española, esperimentado en la práctica de 
la enseñanza y atento á todos los progresos 
del siglo, reuma á las cualidades del pensa- 
dor moderno, el arte del estilo en su más alto 
grado, y esa sobriedad de la espresion, atri- 
buto de la sencillez, é inseparaole del buen 
gusto. Todos saben que en él la vejez era 
«la tarde de un bello dia,> y que su espíritu 
festivo revelaba el reposo del hombre educa- 
do en la escuela de la adversidad y fortale- 
cido desde temprano contra los dolores de 
la vida. Amaba ala juventud como á la es- 
peranza: veia en ella el porvenir de la patria, 
y queria ponerse en contacto con él antes de 
entregarse á ese sueño del que jamás se 
despierta. Tomaba el mundo por sus lados 
bellos, é incitaba con la palabra y el ejem- 
plo á la actividad que mantiene el vigor del 
pensamiento, y á la enerjia que dá fuerza y 
salud á Ids sociedades. Consagrado á la 
educación durante los últimos años de su 
vida supo robar á 'sus tareas literarias el 
tiempo necesario para redactar el Compendio 
de Historia y otras obras elementales, cu- 
ya necesidad se hacia cada vez más apre- 
miante. 



. ' 



- 62 -- 

100 — Oomp'enáió áe la Historia Af^entiüa, 
desde el descubrimiento del. nueva mundo 
hast^ nuestras días, cpn notas eruditas, crí- 
ticas 7 de interés para los preceptores y alum- 
nos^ por t). Benigno J. Martínez. Aprobada 
dor el Departamento de educación de la pro- 
vincia de Entre-Rios para el uso de siis es- 
cuelasi Buenos Aires. Imprenta, librería y li- 
tografía La Patria— Cuyo 79. 1879. En 8.°, 
140 ps 



Esta obra, adoptada como testo de enseñan- 
za en las escuelas de Entre Ríos por el De- 
partamento de Educación de esa provincia, 
{)resenta en una fóroía metódica él 'cuadro de 
os principales acontecimientos ocurridos en 
el Rio de la Plata desde su descubrimiento 
hasta nuestros dias. Su autor ha querido dar 
á este pequeño libro doble utilidad, acompa- 
ñando la esposicion sumaria de los hechos, 
con notas críticas y eruditas que facilitan su 
apreciación esacta, é indican las fuentes á que 
puécíé acudirse para juzgarlos y discutirlos 
con mayor detención. Convencido de que la 
enseñanza de la historia no debe reducirse á 
una serie de nombres y de fechas que hablen 
á la memoria dejando fríos la intelijencia y el 
corazón, ha puesto especial empeño en estu- 
diar el desarrollo de la sociedad arjentina, en 
medio de los obstáculos que la embarazan des- 



~ 63 ^ 

de su primeras edades y de los disturbios |que 
que hasta hoy mismo la ajitan. 

La infancia, la juventud, y lo que:itópr<í>pia- 
mente podría llamarse la madurez de nuestro 
pueblo, han sido retratados por él con escru- 
pulosidad. Esta calidad, unida á la sencillez 
y claridad del estilo, ala distribución de las 
materias, á la forma del cuestionario que se 
encuentra al fin del libro, le dá superioridad 
indiscutible sobre la mayor parte ae los que 
ecsisten con el mismo objeto, y lo hace suma- 
naente úfil, no sólo para el uso de las escuelas 
sino aún para servir de guia ó programa en es- 
tudios mas profundos, * Un comjpendio no es 
un sumario, sino una síntesis; y el Sr. Martinez 
lo ha comprendido así, evitando con todo cui- 
dado los defectos inseparables, por lo jeneral, 
de esta clase de produciones. Es necesario 

f)reparar desde la niñez al ciudadano, para 
tfe deberes y las cargas que le esperan ape- 
nas penetra eñ el campo ajitado de la vida 
pública; y nada más necesario para ello que 
la intelijencia de la historia nacional. Por eso 
son dignos de todo encomio, trabajos como 
éste, que tienen un fin noble, y han sido ejecu- 
tados con talento é ilustración. Si el compen- 
dio del Sr. Martinez no realiza por conipleto el 
id'éál de las obras de su j enero, se acerca bas- 
tante á él para que podamos considerar justas 
las alabanzas y distinciones que le ha valido. 



•— 64 — 

101— Blementos de historia española en i^ mét- 
rica y Nacional en el JEíio de la rlata, por Anto- 
Hio J. Baasch. Buenos Aires. Imprenta, li- 
brería y litografla La Patria, Ckiyo 79. 1879. 
En 16^ 64 ps. 



Escesivamente compendiada, esta historia 
es muy inferior á las de Gutiérrez y Martí- 
nez: propia sólo de una enseñanza comple- 
tamente elemental, se presta, sin embargo, á 
ser ampliada en las lecciones orales del pro- 
fesor; y entonces puede servir bien como ba- 
se de estudio para encaminar al alumno. 



102— Esta] io i historióos. Juan Díaz deSolis 
y el descabrimiento del Rio de la Plata por C. L. 
FuEGBmo, Miembro de la Academia y de la 
Sociedad Científica Argentina. Buenos Aires.. 
5137— Imprenta del Porvenir, Defensa 139. 
1879. En 8?, 80 ps. 



Es un estudio completo, en cuanto, cabe,, 
de la vida de Juan Díaz de Solis, siguiendo los^ 
pasos de este descubridor desde sus prime- 
ros aftos, cubiertos por el misterio, pues^pi 
asegurarse puede con verdadera certeza si: 
nació en Es:>aña ó Portugal husta su muer-^ 



— 65 - 

te, cuando entraron, según dice el itinerario 
queccfpiu Herrera, «en un Agua que por ser 
tan espaciosa y no salada, llamaron Mar Dul- 
ce, que pareció después ser el rio que hoy 
llaman de la Plata, y entonces dijeron de 
Solis.» 

Este libro, sesudamente escrito, llena las 
condiciones de un buen esíudio histórico, 
por la claridad de su esposicion y el criterio 
sereno y elevado que preside la apreciación 
délos documentos que se citan; y tiene á la 
vez lo& caracteres de biografía de uno de los 
personajes que más dificultades debe ofrecer 
para tratársele aisladamente, tanto por la 
oscuridad que envuelve mucha parte de su 
ecsistencia, como por ser un tipo de segundo 
orden en los anales de los descubrimientos. 
El mérito literario de esta obra consiste, pues, 
en haber tan íntimamente ligado la biograña 
á la historia, queformn un solo todo con los 
rasgos de ámoas, venciendo los obstáculos 
que para conseguirlo se oponen al escritor. 

Creo que nada será de mayor interés ni más 
elocuente que el s'umario de los capítulos, el 
cual indica los puntos principales que abarca 
este (rabajo. 

I. . 

Carencia de datos sobre su juventud y es- 
tudios,— Solis en España.— Se le cree na- 
tural de Lebrija, en Andalucía. — Dudas al 
respecto. — Era casado y t Miia df'S hermanos 



— 66 -- 

pilotos.— Sus primeras navegaciones; hipóte- 
sis dd historiador brasilero Varanhagen.— 
La vida de Solis empieza á ser conocida re- 
6ien después del cuarto viaje de Coloíi (IbCñ^ 
1504). 

II. 

Solis y los aventureros de todas condiciones 
que se lanzaban al nuevo mundo. — Colon 
vuelv^e de sü cuarto viaje (1504), y el rey don 
Feí^niando encomienda á^ Solis y á Vicente 
íañéz Pinzón una espedicion, para continuar 
los reconoóimientos del primero. -Viaije de 
1506; dudas con respecto ala verdadera fe* 
cha deél.—Solis y Pinzón esploran las cos- 
tas de Honduras, reconocen el golfo de Hi- 
hueras y la costa de Yucatán hasta el cabo 
Catoche. 

III. 

El rey don Fernando llama á la Corte á 
Solis, Pinzón, La Cosa y Vespucci (1507). — 
Conferencia en Burgos y resultado de ella. — 
Solis es nombrado piloto real. — Reconoci- 
mientos practicados en las costas oriéntale* 
de la América del Sur.— Viaje de 1508.— 
Solis y Pinzón vuelven á España; proceso 
del primero.—Cuál fué el estremo límite de 
esta espío ración?— Opiniones de Mitre y Bar- 
ros Arana.— Se descubrió ó nó entonces el 
Rio de la Plata? — Error del cronista Her- 
rera. 



— 67 — 
IV. 

* 

Solis proeesado jr preso. — Sale de Casti- 
lla y entra, al servicio de Portugal. — Vuelve 
fujitivo á España,— Mu^te de Vespucci (1512) 
y nombramiento de piloto mayor del reino re- 
caido en Solis. — Par» nombrarle se prescinde 
de las formas legales: naérito científico de So- 
lis. — Solis cree que el Maluco cae dentro de 
los límites de las posesiones de Castilla»*— El 
rey Fernando ordena una especjicioni para ave 
riguar el hecho- y la encomienda A Solis.-— El 
Gobierno portugués interpone: una reclama- 
eion y el embajador del mismo en España trata 
de sobornar á Solis. — Viaje de 151i¿; se rea- 
lizó ó, nó?: estadio de la cuestin histórica.— A 
fines de 1515 los pilotos españoles no tenian 
conocimiento esacto de las costas al sur de 
los 8 grados de latitud austral. 

V. 

Descubrimiento de la Mar del Sur: impor- 
tancia de este suceso.— Solis contrata con el 
rey Fernando un viaje á espaldas d^ Castilla 
del Oro: ideas de Solis al respecto. Viaje de 
1515.— Solis descubre al Rio de lá Plata: su 
muerte. - Réclamaóiones del gobierno portu- 
gués. 



103— Diégt) Cfarciá primer descubridor del Rio 



— 68 - 

de ia Plata por Manuel Rícardo Tr^lles.^ 
Buenos Aires. 5310. Imprenta del Porvenir^ 
calle Defensa 139. 1879. En 8^ 84 ps. 



Este importante trabajo de crítica históri- 
ca fué empezado, según declaración del au- 
tor, en 1871, con motivo de un artículo del 
Doctor don Andrés Lamas, á quien va de- 
dicado, y fué en seguida suspendido bástala 
época de su actual publicación. 

Es un estudio serio y laborioso sobre lo 
que el señor Trelles llama con razón «la pri- 
mer pajina de niiesfra historia»— la data del 
descubrimiento de nuestro rio, con el análisis 
de los documentos auténticos y las asercio- 
nes de los historiadores que á ella se refieren. 
Hace resaltar con gran acopio de citas «los 
errores y contradicciones que han cometido 
los cronistas, y que han repetido, con va- 
riantes más ó menos sustanciales en los de- 
talles, todos los escritores que los han toma- 
do por guía en el particular,» -errores que con- 
sisten, según el señor Trelíeb, en asegurar que 
el Rio de la Plata fué ya visitado por Solis 
en 1508, no obstante la declaración que hace 
el rey en 24 de noviembre de 1514, la opinión 
de varios pilotos al servicio de Castilla, emi- 
tida en 13 de noviembre de 1515. Deduce de 
la carta del capitán jeneral Diego García, 
fechada en 1527, que la espedicíon de este jefe 



— 69 — 

en 1512 nada tiene de cómuncon el supues- 
to .viaje de Solisen ei mismo ano, pues éste 
vino tres años más tarde sin conocimiento del 
viaje anterior de García, á quien debe consi- 
derarse como el verdadero descubridor del 
Rio de la Plata. 

Tales son las conclusiones audaces y no 
del todo comprobadas á que llega el señor 
Trelles; tanto más audaces después de la 
publicación del artículo del señor Lamas que 
no deja duda alguna por resolver en lo re- 
ferente á los dos viajes de Solis. No es cier- 
to, por otra parte, como lo ha asegurado con 
bastante lijereza un periodista, que este tra- 
bajo «abra nuevo rumbo á cuestiones his- 
tóricas que estaban completamente abando- 
nadas.); Pero de todos modos, es de incues- 
tionable mérito y ha sido bien acojido. 

La esposicion abarca 28 pajinas; el resto 
del volumen comprende íntegros los siguien- 
tes documentos: 

1.^ Memopia déla navegación que hice este 
viage en la parte del man océano dende que 
salí de la ciudad de la Coruña, que allí me fué 
entregada la armada por los oficiales de Su 
Mügestaá, que fué en el año de 1526^y firma: 
DiBGo Gahoi A ^Capitán General. 

2.° Carta de Luis Bamirezr-Del Rio de la 
Blata, á 10 de Julio de 15^3. 



* .' » / 



lOáHiletiiflta de la bibliottoa pitbUoa de Boie- 



— 76 — 

nos Aires, fundada bajo la protección del gOi- 
bierno de la provincia por Manuel Ricardo 
Trblles. Tomo I. Buenos Aires. Imprenta 
y librería de Mayo, de C. Cas avalle, Perú 115. 
1879. Eñ 4? menor, 515 ps. 



El Señor Trelles vueh«e infatigable á la la- 
bor cotidiana de sus esploraaones en las 
selvas vírjenes de nuestros archivos. Los 
cuatro gruesos volúmenes de la Revista del 
archivo jen ral de Bínenos Aéres^ conocidos 
hoy de cuantos se dedican á investigaicícmes 
históricas, van á tener su complemento co© la 
presente R^-vista de la. biUioteea públieay fon- 
dada bajo los auspicios del gobierno, ya que 
no bajo su protección, aunque para encarecer 
el acto así lo diga el señor Treiles al frente 
de la obra, pues entra en las condiciones dbl 
permiso otorgado que el sueldo del diitecta)* 
de la biblioteca cubra el déficit que resulte de 
la publicación. 

Ej Señor Trelles ha dedicado su vida á este 
iénero de trabajos; de modo que su solp nom- 
we es la náejor garantía del t>uen écsitodela 
en^presa. Tiene el o¿o aieofetumbmdo á las 
perspectivas d^ los imnteíKjlbles autógrafos , 
para conocer y «ipi^eciar ^u rnipokanficia, ^r 
la plena posesión en.^e.se halla de nuestras 
primordiales cuestiones de limites y de tan- 
tos puntos y ddtidÍM oscuros de te vieja, bis- 



. - 71 - 

torta arjentina que un documento felizmente 
encontrado basta muchas veces para bañar 
con la claridad de la> certeza. 

Este primer volumen no contiene únicamen- 
te documentos hasta ahora inéditos, sjinó tojo^- 
bien serios estudios del aulor, en^re los cua- 
tes sobresalen los q\ie llevan por tí^tulo; 

Diego Qaroia primier demibridor del Rio 
de la FlOftaj tierras de Entre Rios, límites de 
8nntaFéjlimiiesargentino'-chilmos> Del pírir 
mero de ellos se ocupa el Annario en al núm6' 
ro 108 por iiaberse impreso separadamente. 
En cuanto á los demás, poco pu^e agregar- 
se á las a|»neciaciones jenerales emitidas acer- 
ca de Ija com^petencia ytóborioBÍdad del Sr. 
TreJles que no avanza un juicio sin presentar 
ftl lado la prueba dé su razón. En la cuestión 
de límites con Chile el Seüor Trelles, como 
todos los qae la han estudiado á fondo, com«- 
hatió enérjicamente la ignoncúnia del pacto 
JPierrth'S^Jtrrateay después de haber ^bhoadQ 
algunos documentos de gran valor. 



, Jf)B-^j^^jo aobr^ la Wstori^ de la Oon»íiíttt»^ 
giop ^rgeptm^, ppr Adolfo SaííPiás, Biienos 
Aires, Impré.ntai y librería de Mayo, de O, 
g.asavsaifi, I^eruJl^. 1879. Bn 8>, 358 ps. 



£1 liboo. áeÍL8eAor Saldi^ seria otílí^imo 



- 72 - 

para la juventud, si no hubiese sido escrito 
por el señor Saldias. 

Y esto que digo no es una frase, ni muoho 
menos un juicio aventurado. Es impos¡t)le 
que un historiador, — lo mismo que un crítico, 
pues en buena lójica debieran casi confun- 
dirse sus funciones,— haga abstracción de su 
persona y escriba objetivamente, cuando naás 
necesidad hay del sujeto que juzgue, que es 
ponga razonada y concienzudamente» con cri- 
terio sano, las doctrinas en aue sintetiza los 
hechos, los hechos que se deducen del ítnéli^ 
sis de las doctrinas, según los casos y los 
métodos. Por eso cualcfuier escritor puede 
entr<»garse á trabajos de imajin ación; pero no 

Euede cualquiera, por bien preparado que se 
alie, entregarse á trabajos ae crítica y de 
historia: su indispensable y primer requisito 
consiste en poseer las condiciones de. espíritu 
gue deben producir la imparcialidad eü el 
juicio, la serenidad ea la observación, la apre* 
ciacion desapasionada. 
Muy aventurada es la aseveración delo^ 

^ue dicen haber dejado fuera del recinto del 
iongreso, lejos de la mesa del polemista, los 
zapatos cubiertos por el polvo de las ajitaciones 
eolíticas y de los odios indurados, como dé-^ 
aban loa antiguos sacerdotes en el atrio de 
os templos las sandalias cubiertas por el pol- 
vo del camino; y no pasa de una galantería 
halagadora soponer en el crítico ese ideal de 
independencia. €onfedem(f8> niüeistpai ftdta de 



-;• 73 — 

dominio sobre nuestra propia naturaleza; y sí 
un rencor, una prevención, un prejuicio se alza 
y parapeta en las celdas de nuestra intelijen- 
cia, huyamos de tomar la pluma del literato 
ni el buril del historiador^ sopeña de hacer 
mu(;ho mal pudiendo haber llegado á hacer 
muchofcien:: 

Adolfo Saldias tiene un alma ardiente, en 
ebullición; ufi'alma capaz de la abnegación, 
tiel entusiasmo ideal; pero incapaz de subli- 
marse &Iá lmpa;rcialidad severa del hisioria- 
tior. ■' ' ' 

Sü libro es un- trabajo serio, detenido^ pro- 
fundo. Hay mérito teal en muchas de sus pa- 
jinas de an^^lisis histórico, hay rectitud filosó- 
fica en mu<5ha8. de sus conclusiones, hay so- 
bre todo, acopio notable de datos, detalles 
interesantes y poco conocidos, rasgos que 
revelan la preparación y el estudio del autor. 
Sus fuentes son , por lo regular, seguras y 
dignas dé fé;' ha puesto á contribución las 
publicaciones -periódicas de las diversas épo- 
cas que. recorre, dsesde la revolución hasta la 
instalación del congreso federal arj entino de 
1862; ha dado, ea.ñn, á su trabajo un interés 
que pocos otros del mismo j enero consiguen 
alcanzar. 

«... Obra de jeneraliz ación, dice el eminente 
publicista Saimiento , de fíhacion de ideas , 
principiando jyor el primer jérmen arrojado 

Sor la revoiucioa de 1810, y que sigue en su 
esarroUo reajnudando el hilo que parece rom- 



■m 74 - 

fjerse á veces, Jlenando vacíos quB reclama 
a lójioa, y apartando escollos 6 de^^viacioaes 
que traen los hechos ó la acción individua, 
razonándolos y esplicándolos, como Sii óber- 
deciesen á una teoría antagonista, hasta, llje- 
gar 4 nuestros tiem^pos y darnos la ras^oi^ /Íís 
nuestras instituciones y la ley histólrica jq^ 
las rije.)> 

El estudio de Rosas, que un ¡escpitór weti- 
ouloso ha caliñcado de a^almtí^ tomándolo (jle 
pretesto para poner en duda »el Jiberalisii^p 
del autor; el estudio de Rosas, desde su í^pnr- 
-rioion en la vida pública ihasta su;Cáida, la 
dirección de la sociedad árjefltÍQa durantie 
ese largo período, es la parte flftejop sosteni- 
da, mejor desenvuelta y más ¡eientífioa dé 
toda la obra:— «el gobierno fuerte dé Rosiais 
«no tuvo su oríjen en tal ó cual acontecimien- 
«to aislado, y producido por los errores de 
«tal ó cual hombre: fué una evolución lento, 
«natural y progresivamente trabajada SQbñe 
«bases inconmovibles. Rosas fué el repren 
asentante jenuino de Una, época que no se há- 
«bia sucedido todavia, pero que necesaria- 
«mente debía marcarse alguna vez en ñtiés- 
«tra sociedad, dada la cdmposicion > de ésta* 
«En una palabra, Rosas fué la enoaraaeíofi 
«viva y palpitante de los sentimientos, de las 
«ideas, de las aspiraciones denuestraiscám- 
cpañas, que, oon él ala cabera, se iupípusíe- 
«ron por ppin>era veza la provincia.)) : j • 
En medio ée todo, y-iaúnipamel qfuele- 



-r ;75 - 

yesQ completamente ¿ciegas ^el Ensayo sobre 
la historia de la Gonstitucion Arg^^ntina, el 
estilo que en ella campea, Ueoo de reticencias, 
agresÍYo, poco menos que insultante, con pár- 
rafos que parecen ¡tomados de La lantrney 
sería sufíojente motivo para dudar de la vera- 
cidad dé la esposicion, porque lo es suflcifiote 
también para hacer creer en la parcifilidad 
del escritor. 

£1 libro contiene errores, falsa3 deducciones 
7 necesariamente contradicciones que no han 
podido quedar bien disfrazadas. El resumen 
por ejemplo, del capítulo IX que trasQri.bí ex 
professo^y que es la síntesis del estudio sobre 
Rosas, cae deshecho ante un párrafo, en que, 
porhacer,culpable la alianza de Dorresfo con 
Rosas, se presenta á aquél en ese acto como 
caubrt prócsima ó remota de una tiranía, de 
la que se acaba, sin embargo, de afirmar que 
no era producto de los errores de tal ó cual 
hombre. 

Si me fuera dado detenerme en observacio- 
nes semejantes, podría decir mucho sin salir 
de Dorrego, cuya supnesta enemistad con 
San Martin ha desmentido el señor Pelliza, 
como ha desmentido, también que pasase á 
Artigas las bases para el Congreso federal de 
Paisandú.> Dorrego es en toda la obra el 
tipo dibujado con líneas más incorrectas, con 
contortios más it)decisos: ora ambicioso, ora 
desinteresado; tan pronto un talento escepcio- 
nal, como un charuitan de pl^za pública. Di- 



-"76 - 

ríase que el autor ha titubeado al esbozar 
esa hermosa cabeza, una de las dos cabe- 
zas más simpáticas de nuestra revolución, 
que aparecen como intelijencias jemelas en 
los destinos de la patria: Moreno y Dorrego. 
Un libro, no obstante defectos capiíales, 
puede ser apreciado bajo diversos aspectos, 
porque, lo mismo para las obras históricas 
que para las de imajinacion, es ridículo as- 
pirar á lo que Goethe pretendía de las últi- 
mas: no escribirlas, si no han de salir perfec- 
tas. Saldías ha hecho un libro importante y 
demérito; pero ha elejido mal la materia, 
pues no tiene condiciones de historiador. De 
ahí las imperfecciones de su tíabajo. 



108— Historia de los gobernadores de las uro- 
vinoias argentinas.' 1810 á 1879. Precedida tde. 
la cronologia de los adelantados, gobernado- 
res y vireyes del Rio de la Plata. 1535 á 
1810Ü Por Antonio ZiNNy. Tomo I-Provincias 
litorales. Buenos Aires. Imprenta y Librería 
de Mavo, de C. Casavalle, editor, Perú 115. 
1879. Én 89, CIII y 620 ps. 



El Señor Zinny es conocido entre no$;Otros 
por varias obras de grande utilidad y títvilos 
no. menos orijinales que ha dado sucesiva- 



— 77 — 

mente á luz y que prueban su incansable la- 
boriosidad y el deseo qiie lo anima de hacer 
fácil á las últinas jeneraciones el sendero 
enmarañado de nuestros tiempos viejos. 

En las épocas normales de la vida de los 
pueblos, la juventud es siempre lijera; vive á 
prisa, pero descansadamente, maellemeote, 
con el sÍDaritisinodelaintelijencia,sin preocu- 
parse de los contornos que sé pierden en la 
vaguedad de los recuerdos, y apoderándose 
sólo de los rasgos culminantes, de las pince- 
ladas maestras que llaman á lit contempla- 
ción. No seria ciertamente lin joven el que 
consumiese años enteros de su ecsistencia, 
inclinado sobre legajos de empolvados impre- 
sos, para prbdücir la Efemeridografitu Argí- 
rométropotttana, ni se hubiera tampoco un 
jóvén encerrado en los archivos, hundídose 
en el torbelliilo dé los rejistros oficiales, y 
sondeado la memoria todavía fresca de los an- 
cianos, para entregar á los espíritus neglijen- 
tes ese resumen de erudición histórica, cuya 
primera parte se ha publicado en los últimos 
meses del año 1879. ' • 

El Señor Zinny lleva, pues, á cabo una em- 
presa meritoria; y el mismo tributo de agra- 
decimiento que le rendimos, nos' autorizía á 
ser tanto mas severos con ella cuanto que 
creemos poder hablar sin prevenciones y has- 
ta con parcialidad de aprecio por el autor. 

La Hütoríd de los gobernadores ño pasa 
de una crónica. Este ha sido también el' 



-78- 

rasga característico de las producciones an- 
teriores del señor Zinny; pero este libro posee 
en mayor grado q^é los otros él sabor de las 
antiguas Crónicas, con sus detalladas narrar^ ; 
cipnes, , con sus referencias á los aconteci- 
mientos ya comentados^ coa sus répeíicioneá 
freíJue.ates,.con la monotpnia y falta de tíió- ^ 

vilidad d!esu estilo. .,,!•,. 

j Yoíyed las hojas^ y hallareis la [leiieí'aéion' ; 
de ios: hechos^ el ovo gemino ^ de caíaa suceso 
con prodigalidad abruniádorá dé dátosi capa- . 

ees de satisfacerla más ávida curiosidad. T*ío * 
es , tilicamente un libro de consulta, sino tam-' 
bien un libro de estudio, y laún lo seria de 
smoiena literaturí^^ si ^u. forwa. poco artí^- 
ticot no causase repulsión á los lectores* fri- 
volos. , , 

Tanto la época turbulenta del año 20, como 
la larga cadena de acontecimientos que enjen- 
dró y mantuvo los horrores dé lá tírania, 
están diestramente desenvueltos, con todos 
sus detalles, con todas sus peripecias; bien 
narrados, mejor unidos. No es dado afirniáí* 
lo mismo de los hechos más recientes, pof 
ejemplo, la revolución del 74 y otros semejan- 
tes, pues el corazón del partidista se sobre- 
Sone frecuentemente en ellos á la voluntad 
él historiador, de una manera ecsajerada y 
chocante. Algunas anécdotas y rasgos poco 
conQQÍ4ps de varios de nuejstros Tíomoras 
p^biíco3: sirven para completar él esbozo iSfó 
su respectivo carácter, qué la forma esciusi- 



— 79 — 

vament© narrativa de la obra no permite 
profuitdízar. Recuerdo uno de Lavalle, que no 
puede pintar me^ot el escasó temple de su almc^ 
y las vacilaciones de que era presa: Corre el 
afio triste de ISiQ; liavalle toma la ciudad; 
de Santa Fé, defendida por el jeoeral Garzón^ 

Suién no tiene inconveniente en rendirse cuan* 
o Rodrigue deli^resno asegura al coronel 
Acuna qué en pvu^a de amistad para con el 
jeneral, leconcede^.'á él y ásus oficiales, salir 
con los' honores de la guerra. Los jefes ven- 
cedores piden áLaValle el fusilamiento de los 
jefes prisioneros, y él les dá esta contestación 
del tamaño de su intelijenoia: cPor qué no 
los han muerto vds. cuando los tomaron? 
Aún tengo sobre mi corazón la muerte de 
DorregolT» Una nueva Comisión, presidida 
por el coronel Vega, insiste cerca de Lavalle 
en que los jefes prisioneros sean pasados por 
las armas, y élatccede, como siempre, á ha- 
cer el sacrificio de las vidas de los venci- 
do^ en hoidcausto de la libertad ! Pero, por 
suerte, vuelve todavía sobre sus pasos, ater- 
rado por las consecuencias; y el jeneral 
Garzón, el gobernador Méndez y los de- 
más jefes y oficiales rendidos* en Santa-Fé, 
deben su vida á lo que Dorrego debió su 
muerte. 

El autor se ahorraría muchas pajinas, si evi- 
tase la repetición fatigosa de hechos en la tran- 
sición de un gobernador á otro; lo cual daría 
también á^ la ésposicion la soltura y basta 



— 80 — 

cierto punto la elegancia, de que carece. Pero 
tomémosle tal como se nos presenta, pues ha 
querido hacer una verdadera relaciona eii la 
que resaltan todas sus buenas y malas con- 
aiciones de escritor, y nó una obra de histpria 
ni un trabajo de reconstrucción, superior pro- 
bablemente á sus fuerzasj aunque no.lo.seaái. 
los muchos conocimientos qué ha sabido ate- 
sorar. No deja de ser un gran mérito prc^n^ 
tar al público obras de carácter definidQ,es- 
, capando así á Ja crítica que Jiacia Liarj^a; de 
los autores que «no sabiende deslindar la cró- 
nica de la historia, la bistoria déla novela^ 
llenaron muchos: tomos sin llegar á'hi^Q^ ua| 
solo libro.» :/ í/ ;^' 






107— Diocionario biográfico nacional que dqú- • 
tiene: la vida de tpdos los .Hombres de .as- 
tado, esc rilo res, ppétas, militares e|»c., (fédle-/ 
cidos) que han tigurado en . el país (^es,de.el,| 
descubriaiienio hasta nupstro^ 4i^s,.pór C,íí^B-y^ 
LOS Molina Arbotea y' SERyANDo\ García"* 
.(ahogados) Tomo I— entrega Ill-rletira, C* j 
tomp 1 entrega IV — letra E). Buenos Aíré¿. 
Imprenta de ivt. Biedma, calle Belgrand' pq-^^ 
mero Í33 y 135. Í879. En 4°, 8Q ps.,cada ^ 
entrega. ... . ' , . ' 



I í> 



• «Gada vez que he tenido qne con3i4it«6i6Í 



— 81 — 

Diccionario de comtemporáneosny dice Adria- 
no Marx hablando de V'apereau, «me he pre- 
gantado cómo lia conseguido su autor recQ- 
jer tan diversos documentos sobre tan nu- 
merosas personas.» Y si esto asombraba al 
critieo eu un pais donde se pagan las letras 
hasta permitir que el misado Vapereau organi- 
ce una verdadera oficina de ínvestigacípn y 
maíitenga ajentes en las.princi pales naciones 
del mundo, para averiguar la ^echa esacta 
dd' naiíimiento de fulano y zutano, qué dire- 
mos de los que entre nosotros echan sobre 
su6r hombros la . árdu€^ tarea de desenterrar 
1^ circunstancias . de la vida de hombres 
fallecido^, respecto dejos cuales, rnuqhas Vjá- 
ces no se encuentran otros datos que loa 
chismes de comadres ó los recuerdos de yie-' 
jos agriados todavía con la política dé. su 
tiempo?. . ' 

í Pu^de pasar que po tengamos historia, 
porque las pasiones no se, calman de la noche 
á 1^ ínaijana, y los rencores se haceh tWdi-. 
cioaales por varias jeneraciqpes cuando el es- 
píritu débil recibe la educacioade los recuer-^ 
dos sofíssticos. En el año Í88Ó yiyen los Ri- 
jos de las figuras, luminosa? ó' suinbrias, del 
awi,.l'b2i) para adelante^/y ¿^rhisip/iador más 
iad«pep.dieute prefiera. Qenirs.^á la cróhidá, 
áftte^^que .herir susceptibilida^des de familia 
dedupieí)d.Uy en forma de lój i cas consecuien- 
cia^, la.^ta tílosofi^ de lósj hechos qué espo; 
ne. . P,ef¡o no. es perdonable que corezcáníós 



-82? — 

dé biografiá, de eáa rama personal ó variedad' 
de la historia, de ésa abstracción de indivi^- 
dualidades que, en vez de limitar el campo. 
dél escritor, le permite récoirrer inmensos pcK-* 
rfódbs' históricos apoyándose en la narran i 
cidn sensata de las acciones individuales; • 
poi^que, según afirma Nodier, en la • eesistea>*i i 
cfa aé un honlbí*e puede encerrarse la histo** 
ria dé los progresos del pueblo en medio áei 
ctíal. ha vivido. Todos conocen los bello^i' 
cu€|.(ít'os'dél'Dr. D.Juan Mftrra Gutiérrez, mow 
déíós en eSte jénefo, y deótfos qiie lo haln se**! 
gi:udQ. Nada digo de la RMoria de Belgroh- 
wb, pues eíla no es - tanto la vida del nobfe 
milítg.r^ como el estudio dé la épocár entera 
dje nuestras gítindes glorias. 

Hacia falta algo más propio para la jén©- 
raíidad, marluable y al alcance de todas las 
intelij'encias y de todos los bolsillos. Creo 
que de las naciones adelantadas de Europa 
sólo España no tiene un diccionario biográ^ 
fleo de sus contemporáneos; pero nosotros 
no lo teníaitios tú dé nuestras jeneraciones 
pasadas, y estábamos sometidos á las el^pe-^ ^ 
culaciones de Cor'tés, cuyo Diccionario büh* 
gráfico americUno, no contento Cdh terjiver- , 
sar los hechos^ ahorrarse las noticias más 
indispensables, qué íio se ha preocupado en 
lo más mínimo de inquirir, aumentar hasta en 
diezañoé la edad dé péi^sonas aún vívas^ y 
otras iniquidades del áiismo jaez,~cambia él . 

secso de Trinidad Ouevara^ la distinguida ací^ J 



— 85 — 

triz qiié n'u'óstros abuelos han aplaudido, <5on- 
virtiéndola,— cosa que ni él omnipotente Par- 
lamento inglés se atrevería á intentar, — en 
«ún célebre actor de iluésíro teatf ó.» 

A eso ha estado íédücido el púWicó, y &, 
eáo estaría reducido/ si tres jóvenes abo-' 
gáfto$, animados del aliento de reparación 
que caracteriza nüestfá actividad intelectiial, 
no hubiesen empréi^dfdó' en 1877 la confecJ 
cion de iiñ Dibcionarío biográfico fmdonaty' 
la obra dé máj^or üíilídétd jén'eral qne • han' 

Eodido ideai*,— que apaféce p'oi^ ' éátí-^ás y 
á llegado yáá la léti-á' 1>. Eñel a«o>1879 
se han publicado íásréñti^égas tercera y txíAt^ 
ta: C y D, El boótóV Apolináríó «•* CaSábal 
sé separo de íá dirección dé'ápaes Üe Ifet según- 
dk éiítregá, quedandor soloé los doctor^fe 'Car- 
los Molina AíTotea y Servando Gahciá. ' 

E'ste diccionarío contiene únifcaménte los 
nombres délas persorias que han faWeeidd. 
No sé si esto es una garantía para los es- 
critores; pero lo es indudablemente para los 
contem{)oráneoS; que encuentran siempre, 
como dice Alfonso Karr, demasiado breve su 
artículo y demasiado estenso el de los demás. 
Las spcias de la comedia francesa solicita- 
ron de Vapereau que eliminase de su libro 
la edad de todos los artistas del teatro Mo- 
liere. Y no se tome esta ecsijehcia como un 
paso propio del secso femenino, pues se ase« 
gura también que muchos hombres ase- 
dian á los tipógrafos encargados de componer 



-r- H — 

ese diccionario, con, él objeto de obtener á 

f)recio de oro. que modifiquen los pasajes re- 
atiyo3 ' á sus f )ersonas. . Vanitas ! 

El retardo oon qpe han aparecido las últi- 
mas entr0gas acusa ur^ sérip estudio de pai- 
te de. los .^.lirtor^s. de|l D^Qionario (>iogr(ifíco 
naoimO'l, y ei? QÜas se ei^icuentrau, jnduclfiv- 
bleoieut^ la^s más detenidas y meditadas bio- 
gcafiaa de /cua^ixta^ h(in,pu^Iicado hasta ahora 
La obra ^ lepta y de labor constante;, pero 
el.paiS),l^s ,4eberá la .prij»era de sú jéííf^f'l'O. 
base ,par^ das posteriores, qu^ llegarán á tiéjín* 
pe;d^ c^cwpplsar I03 datos no siempre spg.u¿os : 
y JftSr ¡apreciaciones íijepajS y sobre todb ya- 
cilanl^^ ¿q^p figuran. e/isJigUJ^ de estas p^- . 
jiñas;. ; Jbueno ,©& oiservaHo, para que n.Q^^e.^ 
to«3^e)i J(^j3lojips . por lispnjas^ porque «quién' 
todo lo alabíi no pa^ad^ un ad^ládo^. y \ úni- 
caoieiUe alaba biea el. que alp^á cohrestriQ- 
ciope^,» Ija dipho .VoUaire. . ^ 

- 1 1; .i ' ''i. ■ . • ♦.• . ■ . • 

.lÓÍ-B6squejo''hístonoóacere'i dól ciudétdano 
Cárlos'Tejedor y" lá* conjuración dé 1839 (pói* toN ' 
republicano). Con seis reiralos grabados. 
Buenos Aires. Imprenta de' Juári A. Alsina,* 
editor, "iMéjico 635. 1879. En 8? 'menor ,con 
gr'arí márjen, 238 ps." ' ' • / 

.-VqUí^ir/B, qtierí^ que el hi-^toriador fuese íi^ 



. — ;85 — 

lósofo. Antes: que él, los aiitigubs-retÓFicos le 
ecsijian, como indispansableicondicion, la más 
completa imparcialidad en sas ^esposicíQDés; 
y Nioole ha podido aseverar (jué ^todijhbiííojfi^- 
dor es mefitirosQ, .peno nftfíOti roso . de > b ue na fé. 
Thiers ffeasirtney condoja^aila eiiie!5jrt¡Qi> «n 
la introduocion ú tomd t Xlíi de,. su Mtsf^ria 
del Consulado y el Imperioi. «Nq ha^y üii^ cmtt- 
Irdad esencial que^deJbeídíwstiQguir :al hi$Wria- 
dor, y que coQStituye sü \ verdadera; í^upefií)- 
ridad? En: mi opinioa,esía cualidad» jes la in- 
telijencia.» . 

If.bieu: uiD Jibro pamaK^n que taJ. ^^^ na se 
miente,» pero se fuerzan ios .bpdiosí un libro 
de crónica^ ¡siajespírituñlQsóftcio nijiíistórieo, 
no obstante la idaa .preQóiicebida OQQ, que^ba 
si doí escrito; un libro* qA^pone de manifiesto 
la falta. ide opacidad d^.^su lautor,, es todjQ lo 
que se quiera 0i4íJos!uy,ljbrO)de.hi^tQi:ia, !; 

El autor del Bosquejo feísitó neo .ba.^Q^Oa- 
do su»vidá Preval ver los : $iveh¿vic)s en 4)^usca 
de doícumentos interesantes: :|[p3 ««refQrentes 
ala conjuración: de 1839»», cootejn|iilQ^ i©í\. el 
«Anexo» del libro de queíiae oqupo, son ver- 
daderamente curiosos. Rerp.no $ab,e valonar 
los docunaentos que llegan á sus manos; oq, sa- 
be graduar su importancia relativa ó abso- 
luta; no sabe desprender tampoco las con- 
secuencias lójicas, porque los docup^entos son 
para él premisas y consecuencia; y si «^llo^ no 
ecsistiesen; diria lo mismo que ha dicho, y 
que se habia propuei4o decir aún antes de 



^,«6 — 

¿miocer los documerrtos que publica. En una 
--palabrA: está muy lejos de llenar las condi- 
ciones que Voltaire y los retóricos hauíeosi- 
Í'ido del historiador : nres^ profundo, ni merecen 
é sus asertos Cuánto mayor servicio pr«&- 
taría al pais limitándose á ofrecer sin cp- 
mentaríos los materiales históricos con qua 
-toa sabido enriquecerse I 

'• La parcialidad del airtor resalta en este 
-•libro más que en otro alguno. Tejedor es 
«Una ñgura secundaria en la conjuración de 
1839. Maza es el alma, es todo. Tejedor se 
inuda un pantalón á' tiempo; nada más lo 
distingue de los otros conjurados: ni superio- 
ridad de valor, ni superioridad de intelijencia. 
' «Sin embargo, el libro lleva el titulo poco eas- 
'tizo de «Bosquejo histórico acerca del oiuda- 

• daño Carlos Tejedor», y todas sus pajinas 
tienden a colcrcar los incidentes sin trasera- 

' dencia de la vida de un hombre sobre los 
^hechos primordiales de la vida de un. pueblo. 
£1 ciudadano Carlos Tejedor oeupa 3a pri- 
' mértnajlstratura de la Piovincia; ¡y su hío- 
• ' grafía escrita por un republicano se presentó 
á guisa de argumento en favor de su candi- 
datura á la primer majistratura de la Nación. 
-•'Cuánta razón tiene Nicole I y cuan acertado 
■' anduvo en no hacer otro remiendo <á suiíra- 

• -se, para afirmar qú^e/io: hay historiador men- 
tffoáo de fé dudosal: * . . ' 






• I ' 



109— rl^mériJetaiQerioiíQaa reicoi^la4as por 
Pbdbo RivAs. Rosario. Imprenta de El C:Q- 
meroío, Libertad 305. 1879. En ISm^yor, 
XI y 761 ps. 



Las Efemérides, ciVyo ti])OS clásicos son los 
Faitos de Ovidio. en la antigüedad,: y el póci- 
ma de Lemierre en la ecUtd modefoa, ¡tienen 
«n grave inconveniente para servir de foirnia 
histórica:— la falta de método y las caasi- 

-tantes soluciones de cootínuidad que aehem 
neeesariamente ofrecer al lector^ impidieadto 
todojénero de apreciaciones y apareoiendor- 
tal es su caráxiter — como crónicas truncadas 
al día. No obstante, se ha usado de ollas 
muchas veces, j con especialidad entre aoso- 
tros. Sirven para mantener vivo el patriotis- 

•mi» con el recuerdo de las glorias pasadas y de 

-los hombres que supieron adquiiif}as,¿idan 
hoiu por hora cuentoide Jos aeontecimientos 
lejanos y obligan ale$pínttu á meditar, sobre 
ellos, precisamente al cumplirse su aniversa- 
rio. Algmia ventaja grande dehiaiji) ¡tener 

^ ctiundola Iglesia, >tan cuidadosa de enuplear 

. )os medios más efíd^tcQs ipara la realiza^sion 
deisus.pre(pósito8j se ha servido de las efemé- 
rides eaio que ella titula martirolífgiúy Qwyo 

-MBúmen pubHcan los almanaquesi 
' 'ifTodOiiacontecimiento im^poptíarnte en los 

fanales de líina naeion, dioe ÁJibfift de VitDy, 



\ 



*- 88 -- 

ha podido entrar por su fecha en lás'efeiriéri- 
des; y los hombres eminentes por sus virtudes, 
sujenioó sus talentos, los homibnes cuyas 
obras ó acciones han honrado á su país .y á 
la humanidad, han tenido derecho de figurar 
en esos rejistros cotidianos, en la fecha de su 
muerte ó de su nacimiento.» 

Entre nosotros, todos los trabajos de áste 
jénero se han limitado ala América ó á loque 
con ellasé relacicma y aun mucbos\íi%iüameaté 
ala República Arjentina. • Varias publicaoior- 
nes periódicas han formado efemérides. ' ame- 
ricotas, La antig^ia iímsía de Buenos\Ai^ 
re6,' dirijidapor los Doctores Vicente G l^iift- 
sada y Miguel Navarro Viola, las cbn^tieae 
abandaBtemente en muchos de sus tonaos ; y 
algunos diarios acostumbran darlas, inme- 
diatamtíñte después del santo del dia óníma- 
naque con que encabezan su primer: columna. 
' ía recopilación ^el señor Rivas es hecha 
i 0¿>n 4)astánÍ8'»ciertOi ílpa^entemente..cotaplJ8- 
ta,'y, lo -que es máé difícil que nada, impaíPcidl 
' fen la esposicion, aunque llega hasta lo8,últi- 
mos años y habla de los recieates acorttü- 
cinniietítos del pais. Hago notar esta buena 
condición, por ser casualmente, laque menos 
se encuentra por lo regulan Así el señor Zinny, 

Sueha escrito casi todos sus libros en iWrma 
e efemérides, ha publicado este mismo año el 
primer tomo de Los gobernadores de Provm- 
eta, nM06— mostrcuido en él una acerbik par- 
cialidad respecto de los hechos prócsimbs y 



- 89 — 

para los cuales está vivo todavía el sentimien- 
to de partido. El señor Pedro Rivas ha salva- 
do el más serio de los escollos con que puede 
tropezar un investigador, y su obra es re- 
comendable bajo este concepto. Su reco- 
pilación metódica contiene cerca de 4000 ar- 
tículos de hechos notables que se han pro- 
ducido en las diversas naciones del nuevo 
mundo, y termina con un índice alfabético 
bastante minucioso, que la hace muy manua- 
ble. Es un libro escrito con claridad y sen- 
cil]e2í': en el lenguaje de la historia. 



PfiDAGOJIA-FILOLOJIA 



110— Oolegios Nacionales. Disposiciones ge- 
nerales vigentes. Publicación oficial. Buenos 
Aires. Imprenta de El Nacional, Bolívar 65 v 
67. 1879. En 8.% 84 ps. ^ 



111— Decreto nombrando inspectores de la 
educación común en las provincias, é instruc- 
ciones dadas á éstos por la Comisión Nacio- 
nal de educación. 

Presidente— D. Palemón Huergo. 

Vice- Presidente— Dr. D. Benjamín Victorica. 

Tesorero -D. Anjel Estrada. 

Secretario— Dr. D. Pedro Quiroga. 

VOGALBS. 



Dr. D. J. J. Montes de Oca 
Dr. D. Carlos Berg. 
I>. David Lewis. 



Dr. D. Anjel Casarei. 
Dr. D. Luis Sauce. 
Dr. D. José A. Terry. 



— 92 ~ 

Dr. D. Noberto Quirno Costa. 

Oficina de la Comisión —Calle de Bolívar 
núm. 90. 

Buenos Aires, Imprenta de J. A. Alsina, ca- 
lle de Méjico núm. 635. 1879. En 8.^ mayor, 
22 ps. 



' 112— IníAbíó 'pí^á^eatado 'al Síát>t lílinistro 
de Instrucción Pública por D. Feancisco F. 
Fernandez, jefe déla Inspección general de. 
educación, correspondiente al año 1878. Bue- 
nos Aires. Imprenta de El.Nacional, Bolívar 
65 y 67. 1879, En 49 menor, 104 ps. Contiene 
34. cuadros.) 



f • 



. I • 



118— Circular (particular) dirigida for el je- 
fe de la oficina de la Inspección General de 
Eduqacion álos Gobernadores de Provincia. 
Buenos Aires. Imprenta de El Nacional Bq- 
lívaí^ '6^ y 67. 1879. En' 16^ bi'ayor,l2ps. ' ' 



' I 



ll¡í-**Glólegio Ñadionál ;de Buenos Aírese 
Memoria del Réotor, corfe^pondiente ál878. 
Imprenta de la América del Sur. SO^calle 
Alsina— 50. 1879. En 8? jnenor, 36 ps y «un 
cuadro del movimiento económico del esta- 
blecimiento». 



— 93 -- 

íi5-rMótp4p filpftóficfode lectura y e^ori^nra 
simultaneas por Enrique M, de Santa OLfLLA. 
Libro primario, dividido en 3 cuadernos— d? 
edición. Editor Martin Biedma, imprenta calle 
Belgrano núpieros,133 y 135. Buenos Aires. 
Tres cuadernos en 89, el primero de36ps. 
el spgundo d^ 48 y él tercero de 100. 



•fc*^ 



116— Anagnosia — Verdadero método para 
enseñar, y aprendpr á leer con facilidad por 
MÁRcqá, SAStEE, dividida, en .3 cuadernos. 
E^icíion 37*. Buenos Aires. Imprenta .dé Pa- 
bló E. Coni, editor. Calle Alsinanqm. 60. Treg 
cuadernos en 8.^ menor: el primero de 16 psi 
el segundo de 64 y el tercero de 150. 



U7^E1 Rttdimentista. Método para la ense-. 
ñanza de la lectura y escritura alternadas pop 
Emma N. de Caprile. Tercera edición. Bue- 
nos Aires. Librería Rivadavia, Gustavo Men- 
desky. Rivadavia 95. En 8.°, 55 ps. 



i,: f- 



118 - Program^a de la Academia británica 
establecida el 11 de marzo de 1867. 249— calle 
Bolívar— 249 entre Venezuela y Méjico. Direc- 
tor; Armando Mialock. Buenos Aires. Impren- 



- 94 — 

/ 

ta de la Minerva. Florida 96. 1879. En 32% 
8 ps. 



119— Epitome programa de las lecciones de 
literatura y estética de D. Manuel MilA j 
Fantanals. Imprenta de Pablo E'. Coni. Alsi- 
na 60. 1879. En 8.o, 63 ps. 



120— Programas razonados de instrucción pri- 
maria arreglados al programa oñeial por S. 
Diez Morís. Buenos Aires. Imprenta de E. 
Quintero. Moreno 180. 1879. En 12.% 152 ps. 



Es un complemento de los testos aceptados- 
Abarca nociones jenerales de aritmética, len- 
gua nacional, lenguaje y jeometria, lecciones 
sobre objetos, jeograna, música, historia na- 
cional y zoolojia. 



121— Reglamento general y plan de estudios 

gara el Instituto Mercantil de la provincia de 
uenos Aires. 1879. Calle Perú 150 y Mo- 
reno 146. Buenos Aires. Imprenta, calle 
Moreno núm. 180. 1879. En 8», 20 ps. 



— 95 — 

122 —Tratado de leooiones sobre objetos por 
Vicente R Fbrrbr, 8.» edición reformada y 
aumentada notablemente. Buenos Aires. Im- 

K renta del Courrier de la Plata. Calle San 
[artin 202. 1879. En8.^ 224 ps. Con algu- 
nas láminas. 



123— Primeras nociones sobre todas las oosas 
al alcance de los niños por Adriano db Melcy^ 
antiguo profesor de Paris. Traducido libre- 
mente del francés al castellano por O. D. S. 
Nueva edición. Imprenta y litograna del Cour- 
rier de la Plata, calle San Martin 202. 1879. 
En 32.% 52 ps. 

• 

Este folleto y el libro anterior pueden con- 
siderarse verdaderas enciclopedias infantiles, 
El de Vicente R. Febbeb es completo, en 
cuanto cabe, y contiene, además, algunas lá- 
minas ilustrativas del testo, que facilitan á los 
niños la formación de nociones esactas sobre 
cosas y objetos. 



124— Leocioiic3 de Grama tioa Castellana por 
Mábcos Sastre. Décimacuarta edición de 
10,000 ejemplares, Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo JE. Coni, calle Alsina 60. En 89 menor, 
94 ps. 



96 — 



125 — Gramática de la lengua castellana para 
el i^só de los Colegios de las repúblicas sud'- 
americanas por A. J. 1?. Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni, Alslna60. 1879. En 
8?, 96 ps. 

Por preguntas y respuestas. 



^ J 26— Elementos gramaticales del idioma na- 
cional para uso de las escuelas primarias por 
S. Diez Morís. Segunda edición refortuáda y 
considerablemente aumentada, Buéhós Aires. 
Editor: Manuel Reñé, calle del Perú 42. 1879. 
En 8.°, 88 ps. 

Publicado por la imprenta del Courrier de 
la Plata, 



Este folleto y los dos que lo preceden son 
obras elementales y poco metódicas. Sirven, 
no obstante, de testo en algunas escüelas/y 
servirán probablernente hasta que^ tengamos 
una buena gramática propia para la eíiseñan- 
za primaria. 



127— Compendio de Gramática y ortografía cas- 
•tellana escrito por D. Andrés Bello, el gí'an 
hablista de la lengua española; autor de la 
admirable gramática de esta lengua destinada 
al uso de los americanos. Obra adoptada por 



cion. Apvph^d^^ ppjf^^l ooppQjo (íp iasitpuccioü 

SubliQft ¡d^ Buep03 M^fs^. íidpp^d^ por «AgQ- 
ii$WK^ arieatino para ws ^jolqfípgfUí^QÍ anales 
y «spueia^. prim W^ de. }^ Ilep4t)lica, ITueva 
fidípion, Bueaos Áire.$* Sq eacueqtm §^ ven- 
ta ea laUbr^í^a ameripana, calle de PJiedad 
1^3 y e^ la^ derPí^^ librerías^ y Kioscos». 1379. 
Eft 8?^ 96 pp^ Jiíapreota del Gaurrier de la 
iPlataé. 



•V^*i*9^Vi^4l 



128-^Comp0fl4io dagríam^íioa^asib^Uaiia ííopa- 
piije^ía y arreglada .á.las4octmna3 delagrat 
ípátifjadel SeJap;* Ó. Andares Bejllo, por José 
OjUEfiKARío ilEYíps* Aprobado parla univ^rs^- 
dad de Chile y mandado adoptar por el Su- 

{)remo Gobierno com<T testo de enseñanza en 
a República, Nociones claras, exactas y 
completas de nuestro idioma, Buenos Aires. 
Igon herma^nos, librerosT-editores. Caílq Bolí- 
vaTi maquina i^lsji^a, 1879. En 8° menor, 157 ps* 

.» ■ * • ' ' ' " . ■ 

La. girapíiálixüadeD* Andrés BeUo es v^ráa- 

dersn^íite filosófi<Qa). tap filQsó^ca qu^ ;S,e ha^ 

qeioaí<fiesiy^jp4ra/mu€]^^s categorias deper^ 

jg^omf^ JJfi,abí ^WcOiérU^ ysud^fectjQ^ jElcom- 

peo^ji^Q de.4icha;g«^m4tiQa p^bU(?ado ppr al 
JSB^Jfi^í ,Oj.^ga>ríP BpXBsy .pj ai^t^riorj n*?4?7, 
«jipñwei^]a^^<(U!í^^a)3<^ Íírtrir?PAd*9 íJ^r^^Gia- 



nes'fitórtirihá yfltesóficaá sín*'métdd5"d¿l art- 
jiñal, limítáñ(}óse á- las nociones precisas.-tlk-^ 
ras, adecuadas á la intelijéncia- de los niflb^ 
demodoque no.tieme pafaéstos e\ irícónVe^ 
niente qué la obra de Bello tiene hasta pafalois 
tnaéstros. Sus autores han prestado, pu^s, 
iln buen servicio, porque no es tampoto fáeil 
hacer el compendio de una obra didáctica: 
requiérese mucho tino, mucha práctica, y más 
quenada, mucho conocimiento déla material- 
cualidades que demuestran poseer en alto gra- 
do, tanto el Señor Reyes, como el autor anó- 
nimo del otro compendio. Sin embargo, bueno 
es observar que narí conservado algimas de 
las clasificaciones arbitrarias del testo ófriji* 
nal, con cuya supresión ó modificación stts 
trabajos hubieran ganado indisputableínente. 



1?9— Lecciones d^^ aritámótioa para las es- 
cuelas primarias de niños y niñas por D. 
Marcos Sastre, autor del Tempe Argentino, 
de los Consejos de oro sobre la educación, la 
Anagnosia, el Guia del preceptor, método eléc- 
trico de calígrafia inglesa, selección dé lectu- 
ras para la niñez, lecciones de gramática, 
lecciones de ortografía, y otros testos de 
enseñanza primaria; todos adoptados ete Ite 
escuelas publicas y particulares argentittáíS Jr 
orientales. Vigésima edición. Contiene el slfe^ 
tenia métríbo,' enseña la contat>iHdBd ^iií W6^ 



— 99 — 

cesidad de los quebrados. Buenos Aiies.^Im* 
prenta de Pablo E. Coni, editor. 60— calle Po- 
tosí— 60. 1879, En S.% 64 ps. 



130 — Lecoiones de aritsmétioa elemental y sis- 
tema métrico-decimal, extractadas de los me- 
jores autores y destinadas á servir de texto de 
enseñanza en los colegios y escuelas primarias 
de la República Argentina, ppr Vicente Gar- 
cía Aguilera, ex-Inspector General de Ins- 
trucción Pública; Rector del Colegio Nacional 
de láRioja. Tercera edición. Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Coni, Alsina 60, 1879* 
En8.^ 96 ps. 



131-— Tratado de aritmétioa. Parte primera. 
Aritmética abstracta por E. CoRpNA Mar- 
tínez. Buenos Aires. Tipografía del Cour- 
ríer de la Plata. En 8.°, 122 ps. y 64 de tablas 
de logarismos. 

Contiene : preliminares; introducción gene- 
ral: las seis opeí'aciones de enteros y deci- 
males ; números primos ; diferentes propie- 
dades 'de los números enteros ; quebrados 
comunes; las seis operaciones de los mismos; 
diversas propiedades de las fracciones; can- 
tidades, iricotitnensurábles y variables ; teo- 
ría: general de tóé • écuacíióitiTO'; razones y pro- 



^ toa — 

porciones; progresiones; logaritmos; tablas 
de aoble entrada. . 

Este folleto y los^ dos que anteceden son 
obras elementales, más ó menos completas, 
pero propiafL.,todas para la enseñanza prima- 
ria. La del señor Sastre— núm. 129— se 
distingue por W suma nitidez de sus defini- 
ciones. 



ISS-r-No-oionfts d» geografía é historia de la 
República Arj entina para uso de les escuelas 
primarias por S^Du^ Moe^is. Segunda edición, 
corregida. Buenos Aires. Editor:. Manuel Re- 
ne, calle del Perú 42, 1879. En"8.^ 88 ps. 

Publicado por la imprenta del Courrier de 
la Plata. 



Contiene algunos cuadros de la situación, 
población etc. de las provincias, el nacimien» 
to. desagüe etc. de los ríos, y el trayecto die 
los ferro-carriles; exi párrafos cortos, : nume- 
rados, escritos con claridad. 






I I . 

1 33--->0Mítiila Kortnah Le^turai. ospritura, gira- 
«látíca y dibujo, en^e(Sa(ÍPSMSÍa)uUánQaipeate 
por Amlfq.^jí GftUfeUMN, xjírefltor, d? la Ésr 



ouela Nornal 4e M^stros de la pjiroviacia 
de Buenos Aires. Dedicado por ei autor en 
testimonio de carino y amistad á su hijo y 
aoúgo D, Manuel Adolfo van Geldeien. bue- 
nos Aires* Im^prenta de M. Biedma^ calle Bel- 
grano n.° 135* 1879* En 8? menor, 48 ps. 

El epígrafe^ que el autor ha tomado de sus 
Leocitmes de pmagojia^ dice todo respecto de 
esta cartilla: '<Hace 24 siglos que los Chiíi09 
enseñan álos niños á escribir lo que leen y á 
leer lo que escriben, y los maestros árabes "na» 
* cian hacer ejercicios prácticos de gramática 
y ortografía en sus escuelas primarias de Cór- 
doba y de Granada.» El Señor van Geldereñ 
aplica ese sistema ta'n antiguó y tan adelan- 
tando. «Concluida esta cartilla normal, no ne- 
cesita el niño de cuaderno 2°, 3.% 4.o etc: puede, 
de una vez, pasar al libro enjener^.» . 



134--^Leccione8 de pedagojia por A. van G^el- 
DEREN, director y profesor de pedagojia en lá 
Escuela Normal de Maestros déla Provincia dé 
Buenos Aires, Segunda edición revisada y. 
aumentada con unas conferencias de maestros^ 
dadas por el autor, y una historia general d$ 
la pedagojia. 1878, Buenos Aire?, Imprenta 
de M. Bierima, Belgrano número 133 v túb. Eñ 
12.",407ps. . 



— «»^ 

A la inversa de lás prendas éul^ópeas que 
anteflatan los libros en los últimos meses dei 
año, las nuestras suelen dar libros al público 
con fecha atrasada, en la transición de un año 
á otro. El presente libro, que ostenta en su 
carátula él año 1878, apareció en él segundo 
mes del año 1879. 

En su primera edición, la obra de van Gel- 
deren llevaba el título de curso familiar de pe- 
dagojiaj y es éste su verdadero carácter. Ha- 
bla á los alumnos-maestros con atrayente sen- 
cillez, tocando, en una serie de conferencias, 
las más importantes cuestiones de enseñanza. 
Pasaron aquellos tiempos en que un maestro 
con.ducia á sus alumnos á presenciar una eje- 
cución, y devuelta á la escuela les aplicaba 
un buen número de azotes para que se les gra- 
base más hondamente en la memoria la mo- 
ralidad de lo que habian visto. El maestro es 
hoy un amigo del niño á q^uien debe preparar 
para su ingreso en la sociedad, de tal manera 
que pueda labrar su propia felicidad y contri- 
buir á la de sus sememntes. «Por eso)), como 
lo asevera el autor, «la primer condición del 
maestro en su relación con los alumnos es 
que se haga amar.» 

El profesor se detiene con preferencia en 
los programas de estudio, en la resolución de 
los problemas y respuestas á dichos progra- 
mas; lo que hace su trabajo sumamente útil 
para los maestros en jeneral. 

Las conferencias de maestros dadas por dis- 



posición del Consejo de Educación, y la histo- 
ria de la pedagojia^ incluidas eri esta segun- 
da edición de sus lecciones^ acusan profuijidQ 
estudio dé la materia á qué el señor van Gel- 
deren ha contraido toda su atención. 

Encuéntrase aquí y atla. en muchas pajinas 
del libro una frase poca castiza, un modismo 
estranjero — ío bastante; el gobierno ha venido 
en fundar este seminario*, habernos dejeqer 
presente.*.,etc. — que choca siempre en un nía- 
estro, aunque ofrezca el amplio resarcimiento 
de la erudición y la observación constante. 



135—Infonnes sobre la educación en los Esta- 
dos-Unidos por el Dr. D. Manuel R. García, 
Ministro Argentino en Washington y Comi- 
sionado especial en la Esposicion de Fila- 
delfia. Buenos Aires. Imp. de La Tribuna, 
calle Victoria, núm. 87. 1879. E^ 8^ 240 ps. 



Edición oficial de 2000 ejemplares. 

Por decreto de 1° de Mayo de 1876, el Dr. 
Manuel R. García fué comisionado para es- 
tudiar en la Esposicion Internacional de Fila- 
delfia cuanto se relacionase con los intereses 
de la educación, debiendo producir «informes 
minuciosos sobre el resultado de sus obser- 
vaciones»; indicándosele, á manera de pro- 
grama, el estudio de las cuestiones siguientes: 



fiíláéftáttóa életbetikl! Éáblielas infáritileiJ y 
Kitiáér-gaWeil, Escaeláé graduadas. 

II. 
Enseñaba secundaria: Jiinnasioa, lioeós y 

Eírséíñanza Superkyr y profesional: Ünlver- 
sidttdefa;, esctr^ías de Derecho, Medicina y 
CíMijia, Farmacia, Minería, Injenlerltt, Affri-^ 
cultura y Artes mecánicas, escuelas de Bellas 
Artes, escuelas Normales, escuelas Militares, 
escuelas Navales v escuelas de Comercio. 

IV. 

. Instituciones para la enseñanza de ciegos y 
sordó'^mudos. 

V. 

Estadística de la educación. 

VI. 
Bibliotecas públicas. 

vn. 

í>édagóiia. 

VIII. 

Periódicos especiales de educación, de cien- 
cias y. artes. 

IX. 

Instituciones para el fo]li»entó y propagaoíon 

del tsabier. •. • i*. ,l/.-. 



X^idaeioB de lia instrucción pública.— 

El Doctor García estudia detenida j labo- 
ítosamertte estos tópicos en una serie de co- 
municaciones diryiaas al Ministro del ramo, 
quien ordenó su tamediata publicación y dis- 
tribución á los Consejos de educación y á los 
Inspectores de Escuelas de toda la República^ 
hacwndo justo y merecido aprecio del mérito 
de los informes, algunos de ellos verdaderas 
monografías, llenos de observaciones intere- 
santes y datos curiosos, como el que lleva 
por título sistema de esmelas graduales, y otros. 

Nada escapa á la investigación del Doctor 
García. Desde la apreciación de los princi- 
pios fundamentales de pedagojia, iiastala des- 
Gripfeion detenida de los terrenos y edificioSij 
desde las estadísticas escalares con sus apli - 
caciones comparativas, desde el cálculo de 
recursos, impuestos de los Estados y admi- 
nistración del fondo de escuelas, hasta el de- 
tenido ecsámen de los libros de testo, mue- 
bles, láminaS; mapas, globos, modelos de di- 
bujo y caligrafía, aparatos jimnásticos, etc. — 
todo ha merecido su atención, y, sin olvidar 
los ensayos hechos en. su patria^ pone de ma- 
nifiesto las ventajas de los sistemas y métodos 
'emplejados en el estranjero, proponiendo las 
Kipdificaciones que cree indispensable intro- 
ducir entre nosotros para acercarnos á los 
Jaiodelos que ha observado, 

í¡52.tos informes, ^scri^os en la. forma, severa 



- im - 

y pura de. estilo que reclamja la materia, pa- 
recen Balir de la pluma áel más ésperímén- 
tado inspector de escuelas: tari sensatas, son 
sus observaciones, tan completos su& datos; 
yes de suponer que las personas competftnr 
tes entre quienes se ha distribuido la ediciou 
oficial; seí eiripefien en sacar el mayor früW 
posible del trabajo del l>o'cior García, con Ift 
implantación de nuevos sistemas ó' nuevas y 
ventajosas prácticas en nuestras escuelas; 



136— Informe II del estado déla educación 
común durante el año de 1878 en la provincia 
de Buenos Aires, presentado al Consejo Ge- 
neral de Educación por D. F. Sarmiento, Di- 
rector General de Escuelas. Imprenta de M. 
Biedma, Belgrano números 133 y 135. 1879, 
En 8.° mayor, 122 y LXXVl ps. con varios 
cuadros estadísticos. 



El año 1878 ofrece sobre el anterior un au- 
mento muy poco sensible en el número de ni- 
ños que asisten á las escuelas de toda clase, 
comunes ó particulares: en 1877 fueron 41,169 
y en 1878, 41,581. El aumento es mayor en 
lo que respecta á la educación común, de que 
sólo está encargado el Consejo. En 1878 sube 
la asistencia á 15,468 alumnos en la ciudad 
de Buenos Aires, contra 14,468 en 1877. La 



I 



— lOT — 

difei^encia en favor -dé 1878 es todavía iaisignifi- 
cante. El: director jeneral cree que esta ver- 
dadera faltia de progreso en el núfnero de 
alumnos tiene por causa la peaueñez.^fi JqS' 
edificios, no calculados para aamitir gueesi- 
vamente más niños. Siendo, pues, cuestión 
de rentas, careiicia de los fondos necesarios 
para' el establecimiento de cifantas escuelas 
requiere nuestra provincia, no puede tomarse 
el dato estadístico de asistencia como una 
prueba de adelanto ó retroceso; y tan es así 
que no se han hecho aún efectivas las mul- 
tas á que condena la ley á los padres que 
no mandan sus hijos á las escuelas, pues hay 
bastante con lo que van para llenar todos los 
edificios en que ellas están actualmente ins- 
taladas. 

El director jeneral de Escuelas aborda en 
su informe otra cuestión no menos importante: 
ecsisten centenares de padres de familia que 
costean por separado, en colejios particulares, 
la educación de sus hijos, especialmente la de 
los varones, «cuando hay escuelas comunes 
que la dan gratis, y á cuyo sosten concurren 
ellos mismos con las contribuciones que pa- 
gan». 

En 1877 se daba educación en Buenos Aires 
en 130 escuelas/ publicas y 131 particulares, 
*lo que hacia suponer que tantos alumnos ha- 
bíia en unas como en otras, no obstante que 
aquéllas con la mitad de escuelas educaban 
el doble de alumnos, - Pero estoj se esplicaria 



— 108 — 

por él hábito secular dd los padte^ 40 famíHa 
de proveer cada uno de educación 4 los su- 
y<^, sin tener presente q«e paga tamtóen la 

pública. 

« Sólo en los países en qae es antigua el 
sistema de Educación Común han desapare- 
cido las escuelas particulares, limitadas 4 sec- 
tas 6 ramos especiales- Entre lioso tros per- 
siste aún la enseñanza particular, porque, no 
todos tienen buena idea todavia de la suií- 
ciencia de las escuelas comunes. 

«Otras causas , empero, obran en la pobla- 
ción de Buenos Air^, y debo mencioaarlas- 

«Entre las escuelas particulares figuran ios 
colejios de in&trucciou secundaria, que re- 
quiere la juventud de cierta clase, á más de 
la primaria á que estuvo antes reducida la 
que se daba en las escuelas hoy comunes. 
Todavia no ha sido posible dar para varo- 
nes, en escuelas graduadas, la. mayor ins- 
trucción que aquellas clases reclaman, y por 
largo tiempo los colejios particulares habrán 
de prestar un buen servicio supliendo la taita 
de escuelas superiores que completen el sis- 
tema de Educación Común, poniendo al al« 
canee de todos la que se necesita para prepa- 
rarse á las ecsijencias de la vida civilizada.» 

La renta de escuelas y su percepción, la 
contribución directa, los edificios de escuelas, 
tes escuelas estranjeras, el grado y esten:&ion 
déla instrucción, los Consejos escolares, son 
materia de otros tantos capítulos en este d^ste- 



oído informe, completado con uq resumen es- 
tadístico del ago 18?8 en m:^a serie de cuadros 
y las circulares espedidas ppr el Consejo Je- 
{leral desde su instalación hasta la fecha-rr 
187&-79. 



• » * 



197— Plan de estudios de enseñanza graduada 
para las escuelas públicas de la Provincia y 
demás documentoB relativos, presentados por 
el Depcu^tamento d^ Educación y aprobados 

Sorel Superior Gobierno. Uruguay. Tipogra- 
a de La voz del pueblo > calle Entre Kios 
núm. 97. 1879. En 89, 32 ps. 



138 -^La Biblioteca Páblioa de Buenos Aires- 
Proyecto de reorganización por Vicente G. 
QuESADA. — Buenos Aires. Imprenta de M. 
Biedma, calle Belgrano núm. 135. 1879. En 
8?, 44 ps. 

I ' ! 

Es un informé que el Doctor Qtjesada dipií- 
je al Ministfó de Gobierno de la provincia, 
Don Santiago Alcorta, proponiendo un plan 
metódico parq: la completa reorganización de 
la BíbBoteca Pública, con el reglamento y «mo- 
delos necesarios para que pueda emprenderse 
esta tarea, sí él plan mereciese' la aprobación 
del Podfer EJecutivojyj 



' / 



- iú - 

139-^Dicoioiiárío filolojí¿b - comparado de la 
lengua castellana, qüi^contierte: 1? la clasifi-*- 
cacion gramatical aé las palabfas; S^'su eti* 
molojia, comparándose ño solamente los ele- 
mentos de las palabras castellanas, con las 
raices de las demás lenguas indo-europeas, 
sino también las palabras mismas con las de 
las lenguas neo-latinas que tienen el mismo' 
oríjen; 3^ el significado de las palabras y sus 
diferentes acepciones, corroboradas casi siem- 
pre con ejemplos de autores españoles^ eleji- 
dos en su mayor parte entre los ejemplos con- 
signados en el Diccionario de la Real Acade- 
mia Española, publicado en los- años 1726 y 
1739; 4°. la colección de las .frases y refranes 
del Diccionario de la Academia; 5^ los prin- 
cipales sinónimos de la lengua castellana 
por M. CÁLANDRBLLi (Catedrático de Filolojia 
clásica en la Universidad de Buenos Aires), 
En 89 mayor, por entregas. 1879. 



Hemos recibido un ejemolar del primer to- 
mó de la grande obra que ha acometido el pro- 
fesor. Calandrelli, cual es la de enriquecer 
nuestra lengua con un diccionario filolójico 
comparado, en que están por la primera v^z 
introducidas, á más de la clasiñcacioq gramar 
tÍQal, la etimolojía de las palabras, conipauránr 
do^e no sóIq los eIemento$ de la^ castellanas 
con las raices de las demás lenguas indq-éii- 
ropeas, sino también las palabras mismas con 



- 1« - 

las de las lenguas nep-latínas q[ue tieaen el 
mismo oríjen, y lo qqe es pepuliar al idioma,' 
castellano con las raices de todas las pala- 
bras que derivan del árabe , y demás lenguas 
semíticas, ^ , , 

Precede al diccionario una luminosa espo- 
sicion delDr. D. Vicente Fidel Lopéz sobrej 
la marcha que. han seguido los filólogo^ ha^ta 
descubrir, con la adquisición del idioma muer- 
to de la India llamado sánscrito, la filiación 
de' las palabras, encontrando la identidad de 
raices, variadas sólo por alteraciones que han 
sido reducidas también á reglas según la ley . 
que se llama de Grim, que consiste en hallar 
la forma en que pasan .de una lengua á otra 
las palabras. Sin ir más lejos, el . castellano 
cambia en cha lo que en latm trae do, como 
en pecho, lecho, leche, derecho etc., que vienen ' 
de pectús, directtts. tectu$, etc. 

El diccionario del Profesor Calandrelli es, 
pues, un trabajo orijinal, el primero en la len- 
gua castellana , y no conocemos todavía el 
que de igual jénero le precede en las otras 
lenguas europeas; pues el de Litré en fran- 
cés y el de Webster en inglés no han llegado 
& incorporar las raices del sánscrito ó las se- 
niíticas éñ la . etimolojia de las palabra^ de 
sus respectivos idiomas. 

1^0 r el hechb de coordinarse y publicarse en 
ja República Arjeñtina este libro por uno de 
j^Pt-ofesorés de nuestras Universidades, el 
Iwo eis ai*J6htitto, como son norte -americano^ 



* 

los trabajos de Agádfeiz, y arjremtínoSi : ñon' . Ips. 
dé Gotrld en astróaotnmi; y Ids de: Borm^i^^- 
ertjDálephtolójia, - =.!«', _ . , 

Hacemoé esta óbseWacíoii con :el oooifesadp 
propósito d.e estimular el interés púj^ücp A 
pf o.tejef y aüáilíar la piíblioáricín í d^^e gran 
trabajo." • • ' ' ■ •' "■■ ■ ,. : -'i ¡ ' ..,: ;,. 

Un Semejante diocionark) noípjtíKirá» ^n. lar- 
gos anos producdpse' eni Espafla, pbrque aúi3L 
eu el resto de la Europa, no sq ban coodift"- 
cado todavía los descubrimieatos modernos y 
casi recientes de la ciencia del lenguaje. 

Pudiera el Profesor Calandrelli haber em- 
prendido trabajo análago con el italiano^ á que 
no habría podtdo, sino .en reducido mimero de 
casos, aplicar sus conocimientos del árabe ^que 
por tanto entra en la lengua castellana. ,Ha 
escrito su diccioriario. áqvil, piara la lengua Que 
hablamos, jr tócanos á tio$otr^,l^acer pp.gigle 
su tet*ixiinaclori, ayudando á los costos, njecesa- 
rianiénté cuantiosos de un diccicmano huevo. 

Verdad- es que no hay /^ntre nosotros. , g^a^ 
número de personas interesadas .directamente 
eh la publicación, de óbr^s de es^ta clase, .. fío 
las hay, sin' embaiigo,;en' ninguna de la3 otras 
secciones independiferttes que habíanla lengua 
fcastellana ^nAilnéiríca y Europa, razón. ppr lá 
cual es indiferente en cu4ldeeUfts §e einc^ea- 
tra el autor y se prodüce.el libreo, pue^ ÍP.^Jiio 
imleríssa es qKM < él libro 3^ prodJu:wiíí4 ... ; • . - 

Pesida qne 60$istav3erj4jfáQÍÍ,lií^p,^Jo.o¿n9r 
cerení todas lasrs^ceiaoes ao^^ipaf^ás^y,,!]!^'! 



— lia -r 

liarle leetore» eo donde quiera qxxe ia lengua 
castellana se baÚe. . No baq añadido sino muy 
pocos los íiorte-^ameri<»npQ al diccionario de 
Webster, qne se han apropiado, como produc- 
to de sus imprentas, y esportan, por valor acaso 
demedio millón de pesos, á todas las posesio- 
nas inglesas de América, Asia, África é Islas. 

La Uranotoetria ly la M^teorolojia del í)r. 
Gould, como Jos trabaje» paleontolójicos del 
Dr. Burmeister, son florones honrosos de que 
podemos envanecernos,: porque no es ca^u^l 
sino requerida la residencia en nuestro pais 
y el trabajo de tan ilustres sábjos. El dicció- 
harío de Filolojia comparada del profesor Ca- 
landrelli ooupará lugar no menos distinguido, 
si bien con más popular aplicación á la ins*- 
trnction de cada individuo. 

Escasa ayuda habrían de prestar á la ter- 
minación de la obra las jentes de letras y los 
estudiantes al parecer más directamente. inte- 
resados en poseerla. Sabemos que ^1 Consejo 
jeneral de escuelas ha suscrito buen núme- 
ro de ejemplares, imitando eq esto 4 los de 
su clase de los Estados Utiidos, que cuidan 
de proveer á cada Escuela de un Webster. De- 
seáramos que esíjs^ ejemplo faesegeíjuidQpor 
todas las asociaciones científicas, uteranas, 
indúatrialea, como por Iq3 bibliotecas, que ya 
cúéntaa poT' centenaries.- ' 

Un apciyo.máá eficaz d^securiamos suscitar 
á ad(](ui$icion 4 qu^idamos )iiu<^ho valor, por 
interds del adianto d^el saber hamaiiOj como 



-- 114 — 

ai^ mismo por e^h0tlo^'d4•lH»eíl&tt*o p$\Sf que 
táti pofcas obasfónes: tíái© á é' «bntriJDiiír á es»- 
'te córtiun trabajo; Este apoyo éeria el de los 
Ticos, que entre ttO$ótros cuentan pormillareó, 
aunque no pasen d^ ceníenares los quecom*- 
prenden que la riqueza /qué han acumtdadb, 
aún por su propia industria^ les itopone obíijga*- 
(íiones para con el pate en qbé vive»v siquiíera 
fuese para devólverteiál^aire, á las Hu^iIbis, & 
laíevtiiidad espontánea de la tierra, d Irts ins- 
tituciones y al trabajo de los demás hombres, 
1á parfce con que contribuyeron á sus ganan- 
cias. ¿Qué haría un propietario ó xin nego^ 
ciatite con el diccionario filolójicoconi parado 
de la lengua castellana, qtíé probablemente no 
habrá de consultar jam¡ás ? 

Nosotros les aconsejaríamos suscriíMTse á 
xmo ó más ejemplares, reservarlos ^ara sus hi- 
jos, ó darlos á un estudiante; ó, cuando«nada 
de eso quieran, dejarloé cubrirse de poiVo' en 
un rincón. 

El Dr. Goul d nos ha conjutaicado un dato cu- 
rioso. Tomando pot*base<slas'.pról!iJijis¡ observa- 
cfiónes meteorolójicas durante catoHce años del 
Dr. Eguia, hoy ciego, ha eri¿ontmdo que los 
cambios-atmosférrcoB^n el Río de LaPlata^stán 
rjítíjétos ft variaciones regulares' que se repiten 
éháBi oQce años eti nu)íXifnumyei^9iUni»mmi^ 

Desde que el hecho ha^sido cün(»ci|do dn Ea- 
topa, gracias^ iibtíd^él'!Dr;i6oul4>{|fibUchdo 
el afío pasa4o< ios^^M^ han btfMf^'para 
'lo&años4 qiséi(;dt<^i$potúl^lil4riiíhimam-d^ 



* * * 

péátafcteS^ éh aquél ¿ielo, b(!m lo qué toé áVféft- 
tinós fiaban cientos de 'milííS' menos d0'l(!ys qu^ 
cobrab'ira las éompañiás antes, {)óttteínóí» del 
' pampero, á loS buques que vienen á nuestro íio. 
Estos y otrols sórí los i'esultádós de laS cües- 
tioúes teóricas de que los pábios'áe ocupan. 
Ádbptádia ía teoría ae la trasmisión de lá luz 
polr ondulaciones, sé iriventó el faro Fi^esnel, 
qt?e' ha economizado millares de vidas; en lófe 
faaüfrajios que disminuyen merced á los ffer^óé 
que'reivélan á grandes distancias la procsiíAí- 
aad de las costas. Pedímos, pues; a los ritiófe 
que lióse ocu¿)ati de las létraiá.ni dd la Ibii^uíi 
castelláha, qtie ajrudeh á la terminacjó.ií felíi 
de la jiriiiiéra edición, por necesidad pui^iameií^ 
te.arjentina de esta grande obra, piies partí 
alejar las crítítías qué tío raltal^n, direníos que. 
á máé" dé que lóm'jor es el eHéfntffo dé tó me- 
na, urt diccionario nuéVó es'apénás la prithera 
{^ruébá del dífetíoiiarió défirlitívo, porqué dada á 
uz utia primera ediccion, sometida a la crfticíi 
ütíivéi^sal, á la cotripatábioñ y ál eátüdío, en 
cádá-jiíuéva e^idion sé váti cói¥iJiéndo' l^í d^ 
feótóé, ílefiándólófe' vacíos; suprimiendo Ib sü^ 
pérftúó ó defeétuoso, hasta' dáti .éómoeb lófe 
Estados Unidos, nñ webstér é¿téré6tips|.dó, 16 
que lo ' pbtié ál' íáfcáncé de las ped uéfíaa ^fbj^tu- 
tías • y ák ' rá¿ es cuelas, h'átíiéndo dé '■ él lírf stt^ 
tfbütó'Ü'^ íüfcí^átivo cotíiércio. - 
• 'Dfetáhaó ^^í éipttesto'el v^topómd ^mh 
Wmmeriiti.^í púbRctí eIf'f^o!^ de^ITftbiOHiil- 

fv> fm^dó empatado ^¡hi^gm'mm- 



- ,116 — 

.ttortt^ y teniendo en cuenta Ift luminosa espo- 
sicion Que hace el Dn López, sobré el estajo 
actual 06 Ifi. cieucia del lenguaje (le que aquet 
dicciabÉ^rip esla aplicación práctica á nuestra 
lengua, llamaremos la atepcion sobre el con- 
tenido del tomo ya publicado y. que abraza Ift. 
letra A ba$^ta ALL, pues apenas alcanzará el 
segundo tomo á agotar esta letra inicial rica 
en palabras en todas las lenguas, perp más 
rica aún en el castellano por la incorporación 
en nuestra, lengua de palacras árabes, prece- 
^didas. del artículo a/, árabe también, como su— 
^cede en ^ilgodpn, que es colon en francés» al— 
bornpz, un vestido que llamamos también bor- 
liOZf 6 iDJen azúcar, que es sucrey precedido de 
M, reducido áa. 

.' La. ipaypr parte délas palabras de esta le-r 
tra pertenecen á una lengua semítica» c¡m en 
el castellano viene ^ mezclarse con undiialecto 
latino, como es el cfistellano, reuniéndose asi 
dos familias de lenguas orijinales distíjatas^ 
bien así comp el inglés se compone de dos ra- 
mas déla familia mdo-europ^, qúe3epara-r 
Jas d^l tronco en tiempos remotísimos, lajep- 
j[nání<;a y la latina, han venido á confundirle 
en un solo idioma moderno* 
. ¡AMe?r este diccionarip, y cuidado qup pres- 
.ta a rífala idea de leer diccionarios !)a curicl- 
sidad se torna en asotnbrp al ver yívíp las páy 
labras^ inovers^^ contar la historia ^ejosppé^ 
blos igopradós ^ue t^s inyentarpq, sqspgilt^ 
4ptacioneS| sus ideas, sus creencias rp^ipsáiá» ^ 



- 117 - 

ni más ni menos que cuando con un poderoso 
microscopio vemos moverse en una gota de 
agua miliares de alimálcul03 dotados de óvr 
ganizaciones complicadas, con instintos y pa- 
siones que los traen en continua ájítacion. 
Abra el lector cualquiera pajina, y verá en la 
etiniolojia de una palabra, qiie cien pueblos 
están hablando la misma lengua, aunque no s^ 
entiendan entre feí, y que grandes ' naciones, 
desde tiempos qué la historia no señala, haii 
usado este raistíao lenguaje, que, por las razas 
indo-europeas que están alTrénte de la civiU** 
¿ación, será el humano hasta la cohsumaóioh 
de los siglos. ¿Quién no se sói^pretideál veif 
que aspectOr espejo, espectáculo, espectativa^ res- 
pecto, inspección, sospecha, es la misma palabra 
specto de una lengua que no conocen los que 
oe tantas maneras han variado su significado, 
y sin embargo siempre racional y como ma- 
temáticamente demostrable, según los prefijos 
ó subfíjos y designaciones que la adaptan á to- 
das las necesidades del espíritu? 

Hasta los estraños caracteres que represen- 
tan las letras del sánscrito, incorporadas en el 
testo del Diccionario para mostrar la raiz de 
una de nuestras palabras, traen la idea de /i5- 
sUes de las lenguas humanas, desenterradas de 
debajo del terreno de acarreo que les han acu- 
mulado los siglos encima, y sirven hoy para es- 
plicar, como los huesos de mastodonte, la filia- 
ción del elefante actual, ó con los esqueletos del 
hiperion los oríjines del caballo que montamos. 




4^Í6Mg?^ t)u^ac estas ai>^Q^^aí?^ ^ |^- 

^n^Qtfír^j^]^ w 1^ fl[i40 se rftQmere ^tíinfl^it |e- 

fHR ^H.í?^^?^^ e4R^<^fardeM(?er $.us tí;tó^ 
f??í>^Wcioaes, y puc^o d^b^ ayud^j;, 4. 
11^ ^tqdiisq t^s e$te diccionario p^r^» ^9 }f i^iP 
oí^^sV. lenguas. Lp. parte del árabe es lá más 
ccfffiphís^ y orijinai del Profesor Calar^dreíli 
pues e$ ésta la peculiaridad que distingi^e elí 
castellano de las otras Íengua§ neQ-latfpas. 
. j&onplniremos con' recomendar. á.'cua;itOs 
pwe^jaá disponer de algún dinerp'qqntribuyarl^ 
ala realización de.este trabajo qael^árá hbqúr 
al áüüor q[ue lo concibió y al puefcllQ g.de haya 
de apropiárselo por ser parte de su íiterátura 
yhaberlq acojido y patrocinado. Señálame- 
nos apetecible dé las noticias f).cju.ellá que ase- 
gurase q^ue no pudo en la ¡República ArjéAtina 
y en la grande y culta qiudad dé Pu.énps Ai'^ 
res, tprminár^e 1^ ya emprendida publicación' 
iíií un áiccioqario nóvísinio, por falta 4p mü 

. .. P. F. SAaMlENTO, 



Tx: 



-r: ' ' " ^ i'/'Miif. 



■' . J, 



' I, 



ti 



CIENCIAS MEDICAS, 



' '' IM I'»' 



lj4Q'^LaLoGar4eiiB!iMjio& Aires por SAxy^if, 
Gaché. Trabajo premiado an el ConcupsQ 
Científico cdébmdo por el Círcuíq Médico Axr 
jenÜQQ en el año de 137SÍ. Buenos Aires. IoIt 
preotadeM* Piedma, Bi^granonúm. 133 y 135. 
1879, 208 p^- 

La obra cuyo título encabeza estas líneas, 
no pertenece al jénero de esas publicaciones 
superficiales que con pretenciones de cientí- 
ficas suelea aparecer entre no«^otros. Es, por 
el contrario^ un trabajo serió, digno de la hon- 
rosa distinción que obtuvo en el concurso cien- 
tífico iniciado por el Círculo Médico. Sujo- 
ven autor ha abordado con entereza una de- 
las más arduas cuestiones científicas, y sin 
retroceder ante las' dificultades que á cada 
paso debió hallar, ha desarrollado su vasto 



— 120 — 

tema de la manera más satisfactoria, pues sólo 
podemos reprocharle alguna falta de valor pa- 
ra tomar una posición definida ó en el campo 
espiritualista ó en el llamado materialista, que 
en pocas partes se tocan tan de cerca. 

En el estudio de la locura se confunden el 
sicólogo y el médico; y en el análisis de esas 
estrañas aberraci^oe^ (j^ue privan al hombre 
del uso de su rázoh \ tienen igual interés la 
ciencia y la ley« ' Las, doleqci^s físicas cons- 
tituyen' con especialidad la esfera de acción 
del médico; pero la- omlizacion ha entregado 
también á la ciencia el cuidado de los infelices 
dementes espulsados dél seno de la sociedad. 
Y d jaez.? A cada instante se presentan ca- 
sos eti los cuales es necesario averiguar el 
estado mental de un individuo, en los cuales 
el estado de la intelijencia en un momento da- 
do es de la más alta importancia jurídica. El 
crimen y la locura ! Cuánto no podria decirse 
sobre el misrenoso enlace que liga la acción y 
él estado intelectual, la mano homicida y el 
cerebro deliraniel Las bendiciones de la ca-^ 
ridad caen hoy sobre la frente del demente y 
la ciencia le brinda sus ausilios. Vendrá dia 
en que la caridad tendrá también una palabra 
de consuelo para el criminal y la ciencia una 
palabra de esperanza ? Plena convicción abri- 
gamos que así sucederá, que en parte así ya 
está sucediendo, pues no debe creerse que los 
medios de que dispone la ciencia son única- 
mente materiales; no levantemos como símbolo 






— m — 

f 

de la medicina el mortero del farmacéutico 
ni repitamos con Moliere: 

sangrare^ purgare et elistare. 

También el aire purOy flecho limpio, el aseo 
persona], el. trabajo, en una palabra lahijiane 
y también las influencias morales, son potc^n- 
tes palancas que mc^ejadas hábilmente dan 
resultados maravillosos. 

Estas y muchas otras consideraciones se li- 
gan al estado patolójico, que constituye el te- 
ma del trabajo del Sr. Gaché 7 que, á pesar 
de detalles en los cuáles profesamos distinta 
opinión ala delautor^ nos. na producido lamas 

grata impresión. No podemos menos de adr 
erirnos á la opinión del ilustrado jurado, que 
con más autoridad que nosotros determinó su 
valor : «Revela el autor mucho estudio en una 
materia verdaderamente difícil y digna de aná- 
lisis». En efecto; si seria ecsajerar decir que 
el trabajo que nos ocupa es perfecto, hay sin 
embargo la más estricta justicia en decir que> 
es digno de llamar la atención y ser qstudiado 
detenidamente; tanto más teniendo presente 
que es el primer trabajo serio que se publica 
entre nosotros sobre esta materia. 

El Sr. Gaché ha inaugurado brillantemente 
su carrera científica, y cuando'alcance triunfos 
mayores, recuerde que tuvimos una sincera 
palabra de aliento para el principiante. 

A. K. 



- . mi - 



id de Mediciaa 



Pedro MArxo, catedrático sustituto (en ejer- 
cicio), Médico de Sanidad det Puerto, etc. etc. 
Tomo II. Buenos Aires. Imprenta de la Tii- 
buna, «álle de ^a Victoria, nüm.S7. 1878: ílft 
4*^iliéaop, ^pa¿ : f . 

Apareció en 1«79; y tíette ésta fecha en. st) 
carátula interna^ - • 



«La ^Hid púbHca es riqueza nacional.»' Es<^ 
ta es una gran verdajd desconocida desgraciar* 
demente por la maryor parte de nuestros bom<^ 
bres de estado. En erecto, la hijíeiie es unSiA- 
de las más importantes ramas de las ciencias 
riiédícas, pues no tiende á reparar un mal, si-^ 
nó á evitar que se ppoduéca. • 

Fijáiidpnos en lo sucedido en Inglaterra, mo-^ 
délo que debe tenerse siempre preserve cuatr- ' 
do se trate de esta matena, vemos qué allí 
se le hadado, de treinta años á esta par4;e, at- 
tísíma importancia. Se han gastado injentes 
sunias en modificar las condiciones hijiéni-^ 
cas de muchas délas ciudades del reino; y, lo 
que vale más, pues no en todos los países su- 
cede, se han gastado con provecho. No haa 
tardado en obtener los benéficos resultados- 
que eran de esperarse: no sólo la mortalidad 
ha disminuido, sino que, enjeneraí, se haa. 
desterrado ciertas clases de enfermedades, 
como por ejemplo las zimóticas y catarrales. 



- m - 

^I qa^ ^j^jter de ese pi^eblO;, ante to4o prác^ 
tí9Q y Ac^^t^hraáó 4 considerad j^^ ^üteal^' 
t^e¿' ^a¡p siji jfaz e^9nómica, que eti- re^UdcUi^ 
e3.\^^\^ff]^6% qi^e jdeb¿: ¿mat á fo$ pod^ré^ -páblf-í 
CQ^, jaQj¡n¿rgp4^(5 quillas siup^?^ ^^feffas en* 
faypj: ^jé ^§. sajud pública redundarían fojí^ór 
sdifleQÍ^ pa úná gánapcía posítiya. Eétó vínd> 
4 ly-ci^pt^rse ^>íen pronto eii lá poslMÍidíud átí, 
ab;<il¡rías trabas cómérciaíes, dando al ínter** 
p^o n^cpn^i tod^s las francj^uicias mia|lba^ 




jCípglajl^rra tiene, aírenlas, por capital^ eseco^ 
Io3p iij^a^^^Q Londres, que sí es utia tjtiaríaViy^ 
11^ íjajp el punto de vista 03tético/t?Qtriéfci}i|' 
é |hid^stri^l , Ip e¿ mujcho más , teniendo en 
cupntqt sus 4.00Ó0OO de habitantes , b^jp el 
puntp de vista hijiéiiieó. ' j T > 

E^á gran aglomeración de seres hiimÉii?óaf 
quie al amp^irodeimálcjislacíon libelral lüóhpqi 
ardi^pterhea'te por 1í^ ecsisténcia, po serian, ba- 
jo el punto de vista médico, ^sinó un .gran fcico 
de i'níeccion,,siuna léjislacioh sábíét, ayudada 
por los progresos de la ciencia, nó hubiese 
atenuado los' graves íacon venientes que era 
natural esperar de semejante hacip^miéptp de 
seres humanos. Se ha logrado reduéir lá rhor;- 
tálidad desde 43 por 'tñil hasta 23 por mi!, lo 
que,' dada la población de Londres, constituye 

Íihá economía de 80,000 seres círrehaladas é 
d muerte ^ara entregarlos al trabajóla ' 
ííste ejemplo palpitante nos señala !&.' rut^ 
que debemos seguir. Para ello es necesario 



- 124 - 

difundir las yerflíides hiuénicás, y eáte és, áin 
4udai etíia que'ha tenido' presente e\ Út/Má^ 
u^(^ al publicar sú importante obra^ escrita en' 
un estflq fácil á la vez que claro y pelrsda- 
sivp*. El Dr. Mallo aborda con franqueza fp-[ 
4as i^s cuestiones, y . las r.ésuélve ¡^n la tt^á'-* 
yor i Piarte • de los casos de. una rnánera satiá- 
mctoria. Para; escribir una obra dé esta es- 
pecie en nuestro pais, es^ precisó tener los 
vastísimos conocimientos que posee este autor¿' 
puesto . g^ue,. siendo esQasfejmps los. datos^ so- 
bre, núes tV9,ípiovimiento demográfico, hay qüe^ 
vencer barreras insujperá^les para la jenérar; 
UdacJ., El Dr. Mallo las ha franqueado, gra- 
das, á su laboriosidad, y jno trepidamos en 
declarar que, á nuestro juicio, su obra es una 
de las. noiás importantes que se hayan publi- 
cado, hasta ahora en este pais, y está llamada 
ádar escelen tes resultados prácticos. 

Concluye el interesante libro del Dr. Mallo 
con un apéndice sobre cementerios, en el cual 
va incluido un trabajo sobre cremación de 
cadáveres presentado á la Sociedad Científica 
Arjentina. Nos complace sobre manera la ac- 
titud decidida que asume al tratar este delica- 
do punto, combatiendo á los espíritus timo- 
ratos que^ apoyándose en añejas preocupa- 
ciones sociales, tan respetables como se quie- 
ra , pero que han hecho ya su época en el 
muna0| se oponen á la cremación, y prefieran 
hacer del cadáver del ser querido que desean 
conservar, un foco de repugnante y peligrosa 



infeceion, ¿nte^ que entregarlo á las llamas 

ipuriÜcadoras. 

Es de lamentar que' no haya dado el Dr. 
Mallo toda lá importancia que merece entre 
nopotros,- á la regularízaciori de los ÉenóriieTios 
metéorolójicos por medio de la vejetácion áltál 

Ahora mismo, nuestra industrísl ganadera 
está sufriendo las consecuencias fatales dé 
la falta de lluvia. 

Recomendamos, pues, esta obra, no sólo á 
los que se dedican especialmente al .estudio 
de la ciencia, sino á cuantos tienen interé$ 
en adquirir conocimientos útiles, aspit-^ridd al 
mejoramiento hijiénico del pais. Para todos 
ellos hay variada y útil lectura en el libro del 
Dr. Malte. (. ü^ 

■ '■' I 

4 

— » f * 

Ití— Potoografia de Buenos Aires, Pe la ne- 
cesidlíd iínprescindible de urt dispensario de 
salubridad de costumbres para reglamentar y 
reprimir la prostitución por el Dr. Benjamín 
Dupo»T, Condecorado de la Lejion d^ Ho.nor, 
Honrado ( concurso ) de varias medallas por 
*tr*J)ajos científicos, Miembro corresponsal de 
la Asociación Médica Bonaerense, Míenibrp 
de la Sociedad de Hijiene de Paris y ^e otras 
Sociedades cieixtíflcas y médicas, etc.*— -árs 
tonga, mlía fyrevis. Buenos Aires. Imprenta 
de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— 
calle Ahái^arreO^ 1879.. í¡n «^ «ayor^ 7Q pg. 



Y' 



trabajo deíeríidb y íléfíó^cle büénóiS 'datáá; 
Mí autpr lo dedica á la , Municipalidad dé B^éN- 

2oa Aires y al Jefe de P^olicia, porgué brteé' óu^ 
eUo3 corresponde propender á lá reglatri^éinta* 
cíbú que. Indica. Tietaé el defecto de éóisi'fo^ 
das las obras sobre esta materia: ser itiápfiM- 
¿ábl¿^. 



IjiS-ríja orémaóíon y su sancióii dbcréláda 
en im Municipio de Buenois Aires. Impvéntáy 
Librería- de Mayo, de C. Casavalle. Pefrd lio. 
Í870. Eñ 8^ mayor, 19 ps. 

* 

Coiitieiie un detenido informe del Dti '0/ José 
Frakcisco Lopbz, procurador fiscal de la Mu- 
nicipalidad de'^Belgrano^ en apoyo de la inci- 
rtóra'cioh de cadáveres, y la í*esoludon ilé esa 
córlpoiracíon en el sentídd del informe fiscal* 



; ; ' 



. 14á— Gimnasia hijiénioí} para niñas eñ l'a es* 
ovitía y en casa de familia por el ddctor A. G. 
PiíA^HMÁNN (Con 134 láminas)- Traducción de 
C- A- ScHONHAYDER tráduc, púbHco. Buenos 
Aires, Librería Europea de 1. Jacobsep y C^ 
PíiUe Florida 242. 1879. En$? meaor/lÍ¡8 ps. 



J X 



o^Üéreib s<:A¿lados» dice Yf ¿'¿or ^é' ilM^dé 
en su libro La educación homiciéUí, dedicado 



^ 127 -- 

á (Sóttí1)atír él réjitti^n aotualde los Kceosi de 
Francia, idéntico áldeJla mayor.pa'rre de nues- 
tros cotejios de pupilos y medio-pupilos; «que- 
reiií soldados, y vuestros liceos están atroz- 
mente calculados para hacer inválidos! Y áun»- 
(Jüe se tratase de preparar ciudadanos desti- 
nados á seguir carreras liberales, siempte re^ 
ñamaríamos en favor de los estudiantes una 
educación física más vasta y mejor sistemada, 
cíiértos cuidados que propendan al acrecenta- 
miento de la fuerza y de la belleza corporal, 
y por lo tanto, dé laintdijencia y de la fuer^zla 
moral.» 

Lajímnáslttea, tan adelantada y simplificada 
al mismo tiempo, obligándonos á la actividad 
de ejercicios convenientemente dirijidos, tiende 
á ecjuilibrar y hacer marchar al unísono, por 
decirlo así, el desarrollo de nuestro cuerpo y 
nuestro espíritu; ños enseña á vencería fatígfa 
j á cumplir la ley del tt^abajo, que es, según 
la espresion de Schreber, un precepto filosófico 
universal. 

El libro de'Drachtíciann, recientemente tra- 
ducido en Buenos Aires, se limita á los pre- 
ceptos de jimnaáia híjJénidá para las ninas, 
regulando ejercicios iiealizttble& ho sólo en la 
escuela, ^iñó tambiéil en la caáa d0 familia. 
-Pat^cfe qlte es én^ los colejios de señoritas de 
Büérios Aires dondjé sé^ ha introducido pré- 
fét^ntemfertte esté feiatisma de educación* ebí- 
• i^al; grcreias á la cónstandaí del Dri LáU- 
»én; y We> k>bsftatíte los 70 ó máfe áriós de^v 



-^ .1^8 - 

taja que lleva ^ el mundo la jimnasia para los 
varones á la jimnasia-para las niñas. \ ^ ^ 

Pero ellas lo redaman más que nadie, por 
la especie de enclaustramiento á que las so- 
meten las ecsijencias sociales. 
: «La aaémia y la nerviosidad son las dos 
enfermedades con que tienen que lu,char las 
niñas. Las dos se producen por falta de ejer- 
cicio y demasiada ocupación de la inteli]encia 
Íde la fantasía. En los últimos decenios ha 
abido una tendencia predominante á estos 
; males en toda la jeneracion, particularmente 
en las mujeres que por naturaleza tiepen in- 
clinación auna vida sedentaria y poseen una 
fantasía muy desarrollada.» 

Wilde dice: . 

«El insomnio y la falta de luz solar enjen- 

dran la anemia de las capilares; la palidez 

morbosa que se nota en los presidarios y en 

los que tienen costümbriB de velar, es en mu- 

. cho debida á esto, . ^ 

«Por otra parte, la falta de luz y de ejercicio 
son la causa de la blandura y ppca resisten- 
cia de los tejidos.» 

Y en el mismo artículo agrega; describiendo 
los efectos fisiolójicps de la jimnasia: 

,^Bajo ei imperio de estos ejercicios sabia- 
mente dirijidos, la nutrición se hace ipejpr, 
las secreciones ppr completo» la piel se pone 
bland% ;suave , de color uniforme y se des- 

K rende de depósitos sebáceos, graaoa i^. a1^^ 
)s más^ul^]^^ se desarrollan^ los huesos; ad- 



- Í2Ó - 

qifieren su dirección normal, la respiración se 
vepQca espléndipiaiperjte, el pQcho de ías jó- 
veneé sé levanta y á lo hermoso del busto se 
añade entonces la sa»idad y la amplitud de 
los pulmones, la circulación activa de la san- 
gt¿^ déítardá a^utídah teniente la' vida 'en Ibidos 
&s órganos, to^ dapQares se Uenati y cotorán 
a^ífdaWefaieníaíel rostro, «I organismo se con^ 
vieHe en fóoo de calor suave, lijeranierite há*- 
misdo, el apetito se despierta y el sueño pro- 
fütqdd se apodera del éerébro á horas óportu-^ 
ñas, procurando al cuerpo un descanso com- 
pleto». 

.'£U -Dr,. L^p^en, para quien paa:ece.qae jhia 
s\^ if aducido ellitro de Draol^niaoíi, y 4.quiaa 

d^ftnu^'tF^ Vóciéc^^ 

9P§ *sistema^ de jinina^^a en Ips colejio^ de 
niñas, réeiWá las felicitacio4?f es d^ las, .perso- 
nas que i^e preqí^up^h . dp pu^^tipnes de qdiir 
cacíoa,.,y„lo:qué.j0s .más l^alj^glieño^ pl ^gPíi'í- 
deqim^ipnto sínperb^dp las madres, de. familia. : . 



»^ * 



.. f. 



145-riApuntes sobue la Yerba matat Recopi^ 
ladoi^ y ■ r-eáúmon. de los; triabajo&v<i?otioeidoéi 
hasta la fecha. Nuevas invesitigaQÍbne& de D; 
Domingo Parodi , por Emilio R. Coni. Bue- 
nos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle de 
Belgv^tjQ 135; 1879, Eíi16% .32;ps. 



. . . : í 
<• . • I * 



— 130 — 

Recopilación y resumen dq los trabajos co- 
nocidos sobre este veietal y algunas nnevas 
observaciones acerca de su acción fisiolójica. 



146— Estudio sobre el ácido qoebraohitániM 
del quebracho colorado (Quebradiia Lorentzü» 
Gris), por Pedbo N. Ar^ta, profesor de química 
de la Universidad, miembro de la « Sociedad 
Cienjtlfíca Arjentina »• Buenos Air*es^ Imprenta 
dePabloE.Cóni,Alsina60. 1879, En4?yl4p9. 



147— 'Estudio sobre las aguas medioinales de 
fif endosa por el Dr. Abrahan LEMos/Gdabo- 
rador corresponsal de la Revista Médica Qui^ 
rñrjióa de ¿uenos Aires, miembro asociado 
estranjero de la Súcieté francaise d* higiene^ 
Médicd Director del hospital de Mendoza; Mé- 
dico de los Tribunales; autor de la Proñlaxis 
déla viruela^ (Manual del vacunador) (tesis); 
Jíll Bocio y Cretinismo en Mendoza, Plantas 
medidnaíeSf éb. Dedicado á la Asociación mé- 
dica bonaerense. Publicado en la «Revista 
Médico Quirúrjica» de Buenos Aires. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni— Alsina 60. 
1879. En 8?, 32 ps. 



148— Anotaoiones sobre la sífilis y su trata- 
miento por GmLLERMO N. Hiron, doctor en 



— 131 — 

medicina^ miembro de la Asociación Médica 
Británica y de ia Asociación Médica Bonae- 
r^ise. Memoria presentada á la Asociación 
Médica Bonaerense en su sesión del Jueves 
8 de mayo de 1879. Buenos Aires. Imprenta 
de Pablo E. Coni— Alsina 60. 1879. En 4?, 
11 p3. 



149— La eBCBrlatina en el Parnguay^ por Mi- 
guel Gallrgos, Profesor de Farmacia de la 
Facultad de Medicina de Buenos Aires , ex- 
Cirujano principal del Ejército Argentino en la 
campaña del Paraguay, gefe del servicio mé- 
dico de la guarnición Argentina estacionada en 
el Paraguay desde el año de 1870 al del 1874, 
ex-Cónsul general de la República Argentina en 
la del Paraguay. Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo E. Coni, Alsina 60. 1879. En 8 •, 48 ps. 



150— Cholera and yellow fevers their causes 
and propagation. From á non-medical point 
de view (together with some hints as to the 
preservation of health , den ved from the ex- 
perieiiceof a miarter ofacentury in this coun- 
try) by J. M. Williams. AU rights resarved. 
Buenos Aires. Imprenta á vapor de Juan H. 
Kidd, Corrientes 117. 1879. En 8°, 18 ps. 



íl 



— ^3^ - 

^obre la salud; efectos atmosfér,ÍQosT-rnutp¡- 
cioa y localidades; cólera— sug oausa^i .fie- 
bre aipaiarilla— sus causas; propagaoiofi de safan 
bas enfermedades. 



151*— Do8 ob8eí?aoi{>iie& de ovatiotbmia p^ac^ 
tícadas en Buenos Aires, por Pedro Defoiíc', 
Doctor en medicina, Miembro de la. Asociación 
Médica-Bonaerense en su sesión del jueves 
31 de julio de 1879, Buenos Aires. Ijnppeflta 
dé Pablo E. Coni, Alsina 6Q. 1879. En d« me-: 
ñor, 22 ps. .'.:.'.. .,; i 

152 — Befataoimí clínic9 psicológica» dd^i^ffiír^ 
me tnédioo-legal espedido poríel Caóséjo áb 
higiene pública sobre el estado nientalideljJAr-^ 
ricida José Vivado por Lucio Melenobíí. Büe« 
nos. Aires. Imprenta de M: Biedrna. Bt^^ránd 
núo^eros 133 y 135. 1879. En 4^. matíor; 24 Ipsl 

Es un trabajo completo en que el autor sos- 
tiene con los mejores alienestas n^odernog.la 
necesidad que cediste en estos éósos cíe hacer 
análisis prolijo de los antecedentes de faínftiaí, 
punto al cual el Consejo de hi iiéne no ha dfedo 
la importancia que realmente tiene. ' 

Renata uno por uño todos los argurtréntos 
del informe del Conr-ejo y concluye f3ndánído-¿- 
se en él ei^tudio de casos análogos para éo¿i 
tener que José Vivado era ün enajenado en Á 
momento en que cometió el crimen. 



— 183 — . 
TESIS 

4 

Preftent^M^^ la F^oultad de Ciencias Médicas. 

187^. Formato uniforme en 4° menor. 



El q^méro 4^ las tesis presentadas durante 
el año 1879 é la Facultad ae Ciencias Médicas 
asciende á 33. 

En jeneral, son trabajos bastante comple- 
tos; pero hay algunas que por el tema ó por 
su desarrollo, niérécen una mención especial. 
£ntfe é^tas í se encuentra la del Dr. Burgos 
^bm el \ Quebracho blanco, cu^a corteza es 
uiiygrdadero sucoedáneo déla quina, pues reu- 
ild'á 'SU identidad de propiedades con ella, la 
ventaja de poderse obtener á un precio ínfimo 
pdr eocoiitrarse abundantemente en nuestro 
pais. 

En vista de los resultados obtenidos por el 
Dr. Burgos con este ájente, no es aventurado 
asegurar que sí se repitiese el peligro que ame- 
nazaba é la humanidad por los años 1860-62 
cuando estuvieron á punto de estinguirse los 
árbeléá' Quineros del Perú y Bolivia, la Repú- 
blica Argentina podría ofrecer al mundo sus 
bosques mmensus de quebracho blanco. 

Esta tesis ha merecido varios artículos de 
revistas eurcírpeas* 

Oíro de lo^. ti:abajos más completos ^s el 
del Dt. G-UBMBS: sobre Medicina moral; no se 



- 134 — 

ocupa, como Burgos, de un punto nuevo en la 
ciencia, pero sí muy descuidado entre noso- 
tros. Leyendo la introducción solamente de 
esta tesis, se vé que el autor. posee ooijoci- 
mientos nada comunes de ciencias sociales. 

Las tesis de Ramougé, Jorie, Süsini, Revilla 
y Penna tienen el mérito de la orijinalidad, 
pues están llenas de observaciones cUnicas 
efectuadas por los mismos autores. 



153 — ^Efectos fisiol ojíeos del baño de aire oom- 
primido entre una y dos atmósferas por Fa-- 
cuNDo T. Larguía, ex-praticante de la admi^ 
nistracion de Vacuna, ex-practioante del Asilo 
de Huérfanos en la Epidemia de Oftalmía del 
77 y 78, propagador de la Vacuna en ?1 Chaco. 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle 
Belgrano núm. 135. 55 ps. 



154— Estudio químico, fisiolpjico y clínico de 
la leche por José Veron. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano núm. 135. 
63 ps. 



^55— El merourio en el tratamiento de la sí- 
filis por Ricardo Suduík. «L' organismo gué- 
rit la vérole sous V inffuence du mercure» Trou* 



- 135 — 

sseau. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. 
Coni, especial para obras. 60-calle Alsina-60 
92 ps. 



lS6--Tésis sobre medioina moral por Luis 
D. GüEMBS. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Biedma, calle Beigrano núm. 135. 59 ps. 



157— Estudio spbre el quebracho blanoa (plan- 
ta inaijena de la República Argentina ) por 
Fblix R. Burgos. Buenos Aires. Imprenta de 
M. Biedma, calle Beigrano núm« 135. 71 ps. 



I68--Iia éleotñoidad por Miguel Murphry 
Buenos Aires; Imprenta de M. Biedma^ calle 
Beigrano núm. 135. 51 ps. 



159— Apuntes teórico-práclicos sobre la hi- 
droterapia y sus aplicaciones en el estableci- 
miento del doctor Juan A. Lacroze, por Er- 
nesto Cabral, secretario del Círculo Médico 
Arjentino. Buenos Aires. 5572-Imprenta del 
Porvenir, calle Defensa 139. 57 ps. 



160~Uremia por José PENNA,ex-practicante 
interno del Hospital General de Hombres, ex- 



1 

i 



— 136 — 

practicante mayor irttérno (por cohctirsó)' del 
Hospital General de Mujiereí, mieüi'bro dé lc( 
Comisión redactora de los Anales del Círdtdd 
Médico Aij entino. Bnenos Aires. Imprenta, li- 
brería y litografía La Patria, Cuyo. 79., 119 ps. 



•'•'i 



161— Contribución á ks eiiferúiéáHábrfiJWll!^ 
gado por Alberto Ugarteche, ex-j>racticante 
interno del Hospital San Roque y miembro ^ei 
Círculo Médico Arjentilió. Btfenó^' ' Aires.' Ifai- 
prenta de M. Biedma, calle Belgráno títtmi 135; 
7a ps- . ' í. 

162— Estudio de algunas cuestiones sobre la 
herejioiade latisia por Pedro J. F«ia.í?.- aje- 
nos Aires. Imprenta de M. Bi6dpaav9^Ue.*^ejbi 
grano núm. 135. 47 ps. 



'.f ' .'*! 



163 — Observaciones soI>re los 1}4itfajiwa.i|¡|iípi- 
tiles por CÁEMELO 't. Crespo» Bueaafs ^Á^^Bw 
Imprenta de M. Biedma, calle Q^^p^o Wdm^ 
135. 53 ps. 



1 • 
. • « - 



K'i 



164— Consideraciones jenerales sobre laflao- 
cion y conjestion del 6terü por Guillermo Val- 
DÉs. Buenos Aires. Imprenta de Pabla E. Co- 
ni, es^wKriaK pató obras, 60-cálle Atfeina>-6«). 
35 ps. 



I • ■ . 



- 137 - 

Aires. Imprenta de Pablo B. Coni, especial pa- 
ra obras, 60 -calle Alsiea-dO. 67 ps. 



I ' I ' I .• 



l66T^a99i*»tíWff Pf>r íosi^MTWW 1 

TE. ?5«W9; Airea . Iwwrentff ^ gl lMfffíMf?ff«, 



i » 



167— Consideraciones sobre la eadooarditii 
reiunatiQ!^ por Nicanor M« Kamju^«a99« Bm- 
nos Aireá^ Imprenta de )f 4* Al^fnai c^U^ w- 



.. . I 



« 



4 




mas 
Aires 

núin.l35.~89 ps. 



t , i 



Kde-OoMiddraéietieS' sobi« p#<^lMd* t^ll^ 
tamiento déla picemiaj sejAlMMllli jioV.Vmi*^ 
To Albxandrb, ex-ptacticante ma^Or interno 
del Hospital San Roque, ex-practicánte ma- 
jq^Ift^Pí^o del.HoMíital Qeiíeral.4p »pm|>rfs» 



138 



Buenos Alfós. 5441 Imprenta del Porvenir, ca- 
lle Defensa 189. 30 pfs. y 3 trazados térmicos. 






170— Estudios sobre un nuevo' método de 
tratamiento de las aneurismas de la aorta por 
Ai^ÁLBEfitoBAM Auge, licenciado en Farmacia 
y miembro activo del Círculo Médrco Aijentino. 
buenos Aires. Imprenta de M. Btedma, calle 
de Belgranonúm. 135. 61 ps. 



171— Obsefi/ápiones xáédioas y qüiráijioaa del 
hmpitiir'dé^ üÍQ08.<Sah LuisQonsaga) dufant^ 
el año 1878, por José M. Jorgb, practicante 
mavor interno de dicho Hospital, miembro fun«- 
dadíor y secretario del Círculo Médico Argen- 
tino, etc. etc^fBu€\nos Aires. Imprenta dé^ M. 
Biedma, calle Bélgrano núm* ;135^ Wí ps. con 
4 lámina^.'; ' , 



172-— Contribución al estudio del empaoho por 
Tblémaco Susini. Buenos Aires. Imprenta * 
da l4i jPa^% calle de la;Vi<>toria 97.y 99. 
137.ps. y. 2 ^pánas. 






^ ITS'-H'kttMpti de la primera edad ^ór Lau- 
reano JbkvAs MiGüEz, ex-practicantd interno 



— 139 — 



del. Hospital Español^ licenciado en Farmacia 
por la Facüitad deí Ciencias Médicas.* Bue- 
nos Aires. Imprenta de 11. Biedmá, callé B^ 
grano núm. lo5. 63 ps. 



174— Cónsideracione3 sobre un easo dé nM^ 
ritis del plexe^eardiaóet Angoi^ paotoris^^eo- 
ralffia cardiaca— Gota 'dia&agmática— Ester- 
malgia— Enfermedad de Hunter— Neuritis dia* 
fragmática — Isquemia cardiaca — See. Por 
Eurioüe li. RiíviLtA, ex-pract4cdnte Mayor 
internó del Hospital General Üé Hoühbres, Sté- 
cretarío de la Asociación Circulo Medicó Ait^ 
gentinú. Buenos Aires. Imprenta de M. Bied^ 
nta, calle Belgtano números 138 ^ 195.* 64 ps. 



175— Apuntes clínicos JfobrBa&aia porl^i- 
DBO M. B£90EiRB« Buenos Aire^. Impr^njta de 
M. Biedma, calle Belgranó num. 135. 49jpsi i 



i76^L4gitimii«d del aborto mediad por CIXr- 
LOS Rojo, Buenos Aires. Imprenta de M<fiiieé-- 
ma, callé Beilgrano Uúm. 185¿ 35 ps. . i 



177— Contribución al estudio práctico 4e las 
irido-ooirróiditis por JúAÑ H. Bbjaraíío, Buo~ 








.j(..j5- ».jj..¿..jj.*j¡t. .jj^.jif..jif. 



— 141 -. 



E. Coni, especial para obras. 60-Caile Alsina 
-6a 39 ps. 



SS^^Iodiearoiones del parto prematuro artifí- 
eial por Bartolomé Constanzó. Buenos Ai* 
Pé$. Imprenta de Pablo E. Coni, especial'para 
fibras. ¿O-^calie Aisina^60. 65 ps. 



l84— Estudio estadístico dei hospital general 
de wiíjeres por ^uan B. Arini, ex-praotican- 
tp mayor interno del mismo establecimiento. 
Buenos Aires^ Imprenta de M. Biedma, calle 
de íeJgranp nOm, 135. 65 ps. 



185— A ni|lisis inmediato de los vejetales poi* 
rbD¿o HAkciso Arata. Buenos Aires, im- 
prenta de Pablo fí. Coni, especial para obras, 
60--Alsina-60. 48 ps. 



186 - El flanitae agua, polvo y jabón produc- 
to .aqtíséjptíco y desinfectante, hijiénico, medi-* 
<ií^lüPr^?«?íiYativo (no pontiene ningún veneno), 
PpC^uected garantida oon priviíejip de inven- 
ción. Parfi la venj;a é inforipes dirijirae á .l£^ 
ajencia del sánitas, 609-Calle Cangailo-609. 
Buenos Aires. En 8?, 24 ps. Publicado por la 



— 142 — 

Imprenta del «Courrier de la Plata» en. joú- 
mero de 5.000 ejemplares. 1879. ^ 



187— La mortalidad infantil en la Ciudad dé Bbe- 
nos Aires. Estudio comparativo de la morta^ 
lidad infantil de Rio Janeiro, Montevideo, Li«* 
ma, Méjico y otras ciudades americainaSj por 
el Dr. Emilio R. Coni, Miembro honorario de la 
Asociación Médica-Bonaerense; Miembro cor- 
responsal de Ja Sociedad de Medicina de Li- 
ma, déla Academia Imperial de Medicina y 
de la Sociedad Médica de Rio de Janeiro; 
Miembro de la Société frangaise d' hvgiéné de 
Paris; Director y Redactor en jefe de lá JB9¡* 
vista MédicO'Quirúrjica ; Ex-prácticaníe ttia- 
yor interno (por concurso) del Hospital Gene- 
ral de Mujeres; Ex-oficial primero de la Ofi- 
cina de Estadística déla Provincia. etc, Bue- 
nos Aires. Imprenta de Pablo K Coni, espi 
ciaí para obras, 60- Alsina— 60. 1879. En: 
mayor, 62 ps. 

188— Movimiento de la población de la Ciudad 
de Buenos Aires desde su fundación hasta la 
fecha, por el Dr. Emilio R. Coni, etc.— loS (tí- 
tulos anteriores)— Buenos Aires. Iniprenta' de 
PfebloE. Coni, especial ' para obras, 6D-*A*Alsi- 
na-60. 1879. En S<^ mayor, 62 ps. 



— 143 - 

189— Apuntes sobre el movimiento de la pobla- 
oion en la Ciudad de Buenos Aires durante el año 
1878. Consideraciones sobre la estadística mé- 
dica y movimiento de los hospitales y hospi- 
cios durante el mismo año, por el Dr. Emilio 
R. Coia, etc — (los títulos anteriores)— Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial pa- 
ra obras, 60— Alsina— 60. 1879. En 8^ mayor, 
86 ps. 



$e necesita cierto valor moral para publi- 
car entre nosotros una obra puramente cien- 
tífica; pero á medida que avanzamos, se hacen 
más frecuentes estas pruebas de arrojo, y ya 
no es estraño ver intelijencias jóvenes, hastia- 
das de la eterna luchajpolítica cuya esterilidad 
pa^lpaimod tan de cerca, buscar en las rej iones 
literarias 6 científicas, campo vasto para las es- 
pansiones de.su actividad. Y quién podrá des- 
conocer la importancia desemejante tendencia 
cuando la más desconsoladora superrici^U(}a.d 
constituye el sello característico de ía mayor 
parte de nuestras producciones ? 

Pocas son aún las personas que siguen nues - 
tro naciente movimiento científico, y no trepi- 
damos en asegurar que, eceptuando los mé- 
dicos, son poquísimas las, que conocen los 
importantes folletos publicados durante el año 
1879 por él Dr. Coni, dignos, sin embargo, de 
llamar la atención de las clases estudiosas, 
y que no han pasado desapercibidos para mu- 



— 144 — 

chas revistas europeas, las cuales sQ ociji|^^- 
ron de ellos én términos honrosos piara ' el 

autor. . , . . . 

La mayor parte délos trabajos del l()r! Coh^ 
versan sobre estadística, ciencia á la cual Hei\3t 
sch'ling asigna por fin « la investigación de ío^ 
hechos simultáneos que caracterizan la cultura 
de la humanidad en un momento dado, y la es- 
posicion de las relaciones con los hechos (fe* 
Igual carácter;!» ella es hoy el grande apoyo de 
las ciencias naturales en cuanto se refieren á la 
demografía, merced á la certera e^bsoluta (]^e 
la estadística ofrece, elevándose sobre las apf e- 
elaciones sujetivas. Ella forma por sí esa ciéáj» 
cia abstracta que Lalande no creia se piiÁedé] 
estudiar más que en alemán, y cii/a ut^idao 
nace de su aphcacion como ausiliar á)^s cíeh-r 
cias sociales y naturales. La hijiene, por und 
parte, y la economía política por^ otra, eman- 
cipándose del ciego empirismo, descansap ac-, 
tualmente sobre lá base qué íes ofrecen los 
datos estadísticos deí movimiento social .qu§ 
señalan las páistériosas leyes á las cuajes. está 
sujeto el flujo y reflujo de las aerupacjopes hu- 
manas, y que rijen hasta aquellos ínísii}QS he- 
chos que por su carácter inoividuaí nó parecen» 
sometidos á regla alguna. La natahdacj, la 
nupcialidad y la mortalidad, los tres eleoierj- 
tos constitutivos de la demografía en ?u p>a^ 
te dinámica, así comp la relación de los a^c-f 
sos y las relaciones que se derivan de cijrcuns* 
tancias locales, por ejemplo entre nosp,t{*93 1^ 



— 145 — 

ecsistente del elemento indíiena y del estrah- 
jero, están sujetos á múltiples innuenclas ()ué 
la estadística manifiesta y la razón ^nali^á^ 
buscando los medios de combatirlas^ si 3113 
efectos son nocivos, ó de favorecerlas cuándo 
con convenientes. Así lo han hecho los pue- 
blos más adelantados, que combatiendo las 
causas de la mortalidad, han logrado reducir- 
la á veced de una manera estraonünaña; y jus- 
ta es entices oue se desprenda uha' {>alabjra 
de- aliento para: los que luchan por losititdr^* 
ses tnás sagrados de \^ humanidad; 

Feü'citáDlosial Dr. Coni por lostrabajós qtle 
ha emprendido oon; tanta laboriosidací, y ae^ 
seamos q;üe persiev^e. en sus tai^as'. < 

RdgUlarmento! núestrbsi: datos < éstadístíd^s^ 
son mal vUevados:^ por la^ defici^ciá de Ibs' 
rejistros y ki ¡ioéa importancia que hasta aho- 
ra ha daao la autoridad á los Qontrdle^ indis^ 
pensabies para tomarlos esacto's y s^üros. 
Esto ha debifd«> dificultar las' investigacipnes 
del Dr. Coaí, entorpeciendo la^r^ularidad de 
su procedimiento; y no es necesario' buscar 
otro oríien laja defici^cia demtichós'de los 
resultados prepuestos. OonViene hacer la ' 
observación á las sociedades europeas > que 
recibirán con avidez los elementos que se les 
brinda para el estudio de nuestras pobl^cio^ 
nes ^rjéñtinas. 

El qpúsculo que se refiere á la, ¡organizjsiiciQo ^ 
del seíyípío gc^nitarjio^ s^pía.unoj^delas más ., 
tremendas Hagas que corroen el cuerpo so- 



y' 



— 146 — 



cial y que. debería llamar la atenc;ion de los 
hijienistas y hombres de estado ; pero confe- 
samos francamente que no tenemos mucha fé 
en' el resultado de las casas de inspección, 
remedio propuesto por el autor. 

G. ü. .. • . - 



IQO^odko médico argentino. Recopilasdon y 
resumen de la legislación y jurisprudencia so-^ 
brela profesión, deberes y derechos delQsmé->> 
dicoSy farmacéuticos y partera^, por el Dp. 
Emilio R» Conu Miembro honorario deia Aisói- 
ciacton NIédica Bonaerense ; Mienibro compres-. 

Sonsal'de la Academia Imperial y Sociedad 
lédjca de Rio de Janeiro, de las. Sociedades 
Médicas de Lima, Santiago de Chile y iMór^ 
da de Yucatán^ de la Sociedad Fraín^esai idej 
Higieote de París; Director y Redactor eci gefe . 
de Id Revista Medico-'Quirériiica^^^^. Btiénoa* . 
Aires. Imprenta de Pablo É. Coni, edítorv 60.i 
calle Al$ina--60. 1879. (Es propiedad del. 8di4i 
tor). En 4^ menor, 128 ps. y 27 psi naásdeht-: 
Código de étiea médica adoptado por lar Aso^. • • 
ciacioa Médica Americana, con que coatp!iéta • 
esteUbrOi 



'»'i 



ii U; 



Es una impon. 1. lio recopilación de tódá^'ltó'; 
disposiciones y leyes que se reflet'en al feJb|Y'^* 
cicio dé la medicina. Termina sil bbra'ldpíi lUt 
Índice alfabético en el que aliado de' bada eíi- '^* 



— 147 — 

fermedad se encuentran las diversas disposi- 
ciones dictadas para los variados casos ^ue 
stobre ella pueden presentarise. 

Es un Ifbro sumamente útil para los medic- 
eos y estudiantes. 

191— La hipomanina. Un principio cristaliza- 
do eiierfcbuscho». Níerembergia JELinj^mon 
nícdif.ier^ Por Smle Echegahay. Tesis pú^ 
blica Presentada el 17 de Diciembre de 187$ 
é lá facultad de Ciencias Físico Matemática» 
déla Universidad mayor de San Carlos para 
optar al ^rado de doctor. Córdoba. Imprenta 
del Eco de Córdoba. 1879. En 8%,26 ps. 



, » • • 1 j 



Contiene la descripción y análisis ^fmioo 

' de. un nuevo cuerpo orgánico venenoso, eom- 

plenamente desoonpcido por la cieociaj desou^^ 

biertiQ en la ioUtnaeea, vdgarmente llamada 

chuscho. 



)d|?*-0ma para el análisis imnediato de let ?e- 
íetüéé por elT)r, Pedro N, Aivata, profesor de 
Química or¡gáñica en la Universidad. 3uenÓ9 
Aires. Imprenta c^ Pablo E. Coni, 60— Alsin^ 
^0. 1879, En8°, 32ps. 



'í,9^|- Ventajas de» loa abonos proporcionales 
de las tierras de cultivo. Instrucciones para 



situada aliado c^f |os .p;^itadpr99 qe:lps,^r>- 



■ '■ 1^-fifoy^o bára él «iítableDiiiiielnto ¿0 m 
iVSém '^<>cíeld 6&la ^ébúbUba Ai^éntíbá M 
«.•iJb^ÉÍiiN HtíERób. Biiehófe' áír^s. liAbreSfa 
iafe fe Nácibw; (jyfe de Skíf Má/tih, M*; m 

ww; Eíi'ik líiiis: ■'■'• ■ ' 7 ■■••■ • ''■^' '' í' 

195-^ Coltivazioni pratíolie nei terrítorí deí 
nord della Repúbblica Argentina per C. A. S. 
DBu JVíi^oo. Bedicato iai iooloAt daiiGótaMáis- 
smñO' genérale ^di imunígrazíoaae coloni^za^' 
zione») 'Quenoó Aires;« Traografia del PonbsAiiii 
ndbfiel^anQ '09, 1^9. .Mw8^^ M p^ yal^má 
láminas. >\ >^^ 



196-rEl Petróleo, de la Provincia de Júíúy^ 
coriíeretíciil dada "en la Asaftíbléa dé ía S07 

1 éócí( 

Colegi 

Publicado en los «Anales de la Sociedad Cien- 
tífica Argentina». Buenos Aires. Imprenta |le 
Pablo É. Cdni, Alsina 60. 1879. En 4» 14.psL 



— 149 - 

•IPZrrl* I geología de Ja Swria Baya. Confie- 
rencia dada en l^,AsambIe9< de la Siócíedad 
Científica Argentina el 23 de junio de 1879 por 
ol socio Eduardo Aguirrb^ Ingeniero civil y 
Profesor de Geplogia en la Universidad^^ Pu- 
biíéácfo en Iq^ «Anales de la Sociedaa.CJferttí- 
fleia 'MLi^étítíña. > Puéhos Aires. Imprléhtá de 
PtóDb' i. Cohi; Alííjiná^eO. 1879. JSrfS^ lAps; 

Oontiáletüá pl^úó tapógrMcó de la Sierra 
Bava, levantado por los alumnos de 5'' año d^ 
Colegio Militar, Dajo4a dirección del señor D. 
Eduardo Aguirre, 



f m' 



l9d^>-'^L£É'^éM«éies lüiti^ráles de la República 
ArfeditWáf '^*>íel"Di<.; ©. 'Líns Brácíkebüsch;, 
Catedrático dte Mineralogía en Ja Universi- 
dad Mayor de San Carlos de Córdoba. Publi- 
cado en los «Asnales de la Sociedad Científica 
Afgettliiia;)) tópl^éma dé Pabló É. Coñí, Álsi- 
iriñie:iOT^,-E* 4^ meílór, IgÓ y 4 ps. 



• ■ f •' .'Mi. 



Es un ensayo, como lo dice su autor; pero 
un ensayo bastante completo de los minera- 
lei(, 4^, -wosbrp; pais, :e$peQÍalmente de. las 
m^llr^: ¿¿ilek 4 *^ mineifia y á ta industria. 
r^icide «sfiffvir <]^ complemento á los estudióos' 
jeq^p^^ spIÁr^'la n^at^ia, de Burméister^ du . 
Gróty»; Wápfi^u& y Moussy; siendo; del mis- 



— IBO — 



mojénero, aunque de más latitud^ qií#to$ tra- 
bajos de Kyle, Puiggari y otros.' i-^i.i '■•«•' • 






199'-rPropÍ6dades flsioaa d^ las j)aadiai'9#)4§.i)A 
Repáblica Argentina por ÉiiiLip Í^o^etíÍjíI^ 
geniero civil. Publicado ^n los' «^¿al^ScjiÁft 
Sociedad Científica Argentina. » Tóbao VIL 
Entrega V,— Buenos Aires. Imprenta de Pa- 
blo. E. Coni.. Alsinai^eOlT 1879. Bn '^ itoeíibr, 
Í6 p^.r •-. ' ; . •. •'' ■ ! *;•' ; • l'.^' '■ • ■"' f^a-.ñ 

200— Puerto del Riachuelo. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano nos. 133 
y 135- 1879.^n4Mxienor^ Pf?r^e»lir^ggSLictef40 
a 45 p3. Lá primara contii^ne lia pla^j^j^p^ 
(Jiques próyjectadós en- ei Riivchusio. , ' .f.o^' O 

E^osicioxi del Dr. D, Jua,á, JÉ'áir^ ,^^|}:4-^ 
proyecto, presentado al ;g9bieri;loiaQilaprQm^ 
cia el 5 de junio de 1778;' propiíésta para ter- 
minar las obras del puerto; etc. 

201— Ideas sobre la triangií lUoion, yytíapÁ'sé^^^ 
neral de la República. Tesis paira'¡lá rííválfii i 
dación de sus diplomas de >agrimétl%ór ^ót'i 
Arturo Sbclstrang. Buenos Ait»és. Iíiipt*artJ^'*i 
tade Pablo E. Coni, especial' pata oferasl^**^^ 



— 151 — 

caüe Alsina-60. 1879. Eíi 4" menor, 93 y XXVII 
ps, y 4 láminas. 

"I ' k 

^!í-^ld6titi£ÍGacio9 de dos alineaoiones rectas 
y desarrollo de los arcos que sirven paraes^ 
obj^tp,^ Té^is presentada á la Facultad de 
Mat'ebá^tícas paito, optar ál grado dp injeniero 
civil, por Juan F.'Sarhy. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano número 
135. 1379. En 4° menor, 75 ps, y 1 lámina con 
32fl^'r^s'jóom¿tricas. 



203— La electricidad aplicada coiíio fuerza 
motriz. Algunos apuntes «obre la practicabili* 
da4 .}f|e(]fpl^o ,d^ €ista iiii^va aplicación de la 
elfi9trJ«?idad.jáináipiía, por Carlos Pitz Ge-^ 
RA.Li?i.KoBEívrspN, injenícro civil de la Univer- 
siíjad'^e T^iOr¿nto;..Bu«no3 Aires. Imprenta de 
D; Jara y C?, Reconquista 73. 1879. En 4? 
menor, 16 ps. 

vtíralwg5¿'l<< presentado como tesis á la Facul- 
ladye^ííláiertiáuí^íAs de la Universidad de Bue- 
ndfe AipeB/páraí' revalidar su diploma dé inje- 
niero civil.» 



SQftt^OaBaside ba&os. Tesis presentada á la 
Facultad de Matemáticas de la Universidad 



— 152 — 

t 

de Btienos Aires por Eí^riqu¿ Ab^í^g, ,pára 
obtenerla revalidación de su título de arqui- 
tecto de la Academia Real de Bellas Artes en 
Estocolmo, Buenos Aires, Jprnpr^fita d^JBl 
Siglo , calle Alsina núm. 101, Í879.^' Mú »'<>. 

27 ps, • ;"• ' ' ;/, ■; . 

Con el plano de un baño turco y el. <^ laá 
termas menores de Pompeyit. .. ' 



• # 



205~Pói¿0B artewaüós absorbentes:' aj>li^^^^ 
á la higiene pública. Dedicado á icts poderes 
públicos de la provincia de Buenos Aires, Im- 
prenta del Mercurio, calla de Alsina 272. 1879. 

Ep 8V, 31 ps. : ; ' 'V ' 

Estudio hecho por el gobernadot''dfcila'Pferti- 
tenciaria, D.ENBiauE O'GkmMAN ¿on tel oftjiftó 
de mostrar su aplicación eü el establé<jirtne|itoi 
rrí^cédelo una carta del injeniero séfflor Ptóaj' 



t» 



206-~Coiitribuoiones á la flora del Fart^aaj 

por DoMiN^^o PARom* Mirtáofli^^. Kajs^vlo 

' cuactp. Buenos. Aires.. Impr^tá' de SÁblo Q^. 

CQm,/Álsina 60. 1879,, E©' S^. cío. las pai/lOO. 

á 160. . • ' i ! < • • 

Los fascículos anteriores aparecieron en 
1878. TodiQ^hani ofrecido datos liuevos sobre 

la.flpradel Paraguay^. a ..! !• i' íüjí 



iers |>or JÍB^nqario Escobedocon arreglóla las 
^y^ropoias da(}a$ por q|. Dr. D. I^aao Lar- 
j^AjLNi pfitiédráticp de bi^tonia patural en la Unw 
.y:^si4ad<.d6 QqejQOfs ^ires. Bueno^.^ir^s^..Ini- 
prpnta, 4eí Pupblo, Defensa 78. .18.49. Eji 89, 

No es un curso de historia natural /pues 
se limita á Uenar las deñciencias de los testos 
:y.'0^tp.6OmpreDde ocho bolillas .4el programa 
iiniyprsitario : Polilla 14— Mineralpjia» ^rien- 
tipí^j. .principales rasgos orográfico^.4® la;íie- 
^jibUqa; sus más importantes distri^*^ ^^n^'* 
COSi, -jf metales que producen. Bolilla Í9'— 
Principales sistemas de clasificación adopía- 
4o^ pn bqtánica- Bolilla ^5— Jejograíía. bo- 
tánica. Bolilla 26 - Flora arjen tina. .. Bolilla 
31Í4-Ca)pr animal. Bolilla 36— Principio^ de 
clarificación zoolójíca. Bolilla 37 -Caracte- 
res; de los mamíferos. Bolilla 3§— 7^1 hombre; 
4)íincipal es rasgos; superiorid^ad .dq.sq orga- 
nización. . , T • ' ¿ : i 

Como se vé por el sumario trascrito, nay 

algunos puntos importaates en estos apuntes 

de historia natural : la mineralqjia y la ñora 

-de^lme^tPía R^álixUoa es^ón estu^v^dag^ pon 

tfca»teftte;d«t0riclon.y'b^nps.4alií]#.-M; •» « \. 

• "=i)í'iiM¡ iii '•!...' • ■ : i '..I ■. >! ■'.;*,'//"• ■;.' •'M 

-OHÍQam-Mwwl . ge. , gapgr^n . .físw?¿^ . y, , fPoIj[.t¿Ga 



'¿Míml: y- pór te Jtlritía 'der' EdTnc^tíóft •'á!é''<*L 

Tíéccipii y^r MihMetío''(í^'*^^ 
¿fe'tó ííácíon: Bftetíóé Aires; Ittibrfetka^t Í^H- 
breria de Carlos Cásavalle. Calle Pera tíí. 
1879. En 89 menor, 160 ps. 

.' ' ■ -' '>t '. i ■• i-í'."'^ "»ií *;. noli /': í íí.iiii o--. 

' Mft& tjüé'tóanualpb^fó^$tóc9fítí6ylaó^ 
dóri frecuencia defl¿ífenté*;^s\^Fe' tódo^'etti'kt 
p¿rté'p<«ítíca.' La ftí-ganizafiidm da 'la Rapiíblíi- 
cá'Atj;^at!ña'feff íá que há*méT»ecido iíiás^ílief- 
tétíci0h de parte de I^iáütorá/'qvnett éspfeWfe^ 
iiüéstrtí fbrma de góbjerrfo ©ñ ocho 'Iftt^ttd'i^áb 
"¡Sarécen éscHtaíJ'cón I^ btenfclóli de confundir^ 
'áitó^or tnüchacho, . ; .» 

La paHe; físipa está bastante bien ti^atadáy 
esj i^látiVamerire cótijpletaw Al fin* de cadir ca^ 
pitillo Vá pn caéstíonfario éUmaméñte detatt»^ 
do, aité debe ser* de Utilidad tanta para lóB d?$K 
cípuios cqmo para los maestros. 



t ' i 



■ "."1 '» "" .''•;■• ' 1 i. ; 



.' ' . 



tion of the-iné(im's'motí<!»n^And ofitt^aalitíwéf 

its motíon which make.iLreach certain points of 

its orbit half a minute before . and other points 

'liíaff a imlhdte áher tbé m^Q kidiéifl^ krfiSXao- 

-tf. ''Aiéb;"«béeaUderof/tbé^etr¿gMdé%idMQIi 



of some of the cometteí; .the obHaiiity of-thé 
«cliptíe; and:a< properjnótion of.ttiasun. Uév 
dicaÉed to wiliíam Sp.Qttíawo(>de,/e?;q:^ pre+ 
sident of Jhe.j*Qjial6QciMy|..a^ a challenge ctA 
•behálf of the newí.elomenta.ofiíiaitural philo- 
se>pby, by Wiii.UAMrLBmH/r9'N'.j0RDAi>íy;F. H. 
G. S. Buenos Aires. Imptenfá iíe ^uan Hj Kidd, 
Corrientes 117. 1879. En S?, 20 ps. 



- 21D-rAa TOSwép :tio th^^preeídaotiof the Ar-h 
gentine scientitic socíeity bv W^í^íí^M; Leioh-;- 
TON JoRDAiN, F.R. G*:S. KueliÓ3:Aire3. InílT 
prentíi á vapor de Juan H. Kidd , Corriente 
117. 1879. En»>, 12 pa. 



Interesante investigación ciemtíflca é hisvtó-s- 
rica en reí^pues^a á la frase del Dr. Ravi^igon: 
« euándo puede haber surjido lá idea de que 
la naateria e& inerte ?» — tomada def su discurso 
antedicha sociedad^ píThlimdo en la Nación 
de 16 de setiembre de 1879. 



t . ü ' ■ 



• * ' 

,211 - Reaultftdoa del obseryatorie^ Nacional &r- 
gdnti&o ! da Oorboba^ tBmi»mfk A. Qo^M Birec - 
mié VdL lümm^efária Air4físitóiHa^ FublieA^ 
do8 por el Qb*ervittorJ0> ¡1879. Uranonaetria 
Argentina* iBrilljaiktaK y ppaioion rdej Ia$. est^re^ 



— 156 — 



Has 1)jas, h^iitá la sáptinha tuagnitud, compren- 
didas'dentro de ui^n grados delpolo austral, 
pw Benjamín Apthohp Goülo. Con atlas- 
Buenos Aires» Imprenta de Pablo E.Ooni, es^ 
-péciál para obíras. tíO^Golle Alsina-60. 1879. 
En la pajina siguiente, el mismo título eüi in^^- 
glé&- In folió, XV y 385 ps. 



Hé aquí Un libro que puede leerse con el in- 
terés de uíi romance^ lá seriedad de una histo- 
ria cle\itífioa, y (a austera atención que requie- 
re el rejistro de contabilidad de los tesoros 
celestes. * 

No sin intención enapleáiios ta palabra ro- 
mance á propósito de astronomia. Méry ha 
escrito una novela en que los astros intervie- 
nen . 1)0 CiOiúo actores sino como eleoientos. í^u- 
jesjúyos de laimajinoieion Hablando contal 
►motivo del: (tCosimíóss^ de.Humboldt díce^ que 
es un libro qiie puede volver locoá uix hon)bre, 
consi/s sol«s dobtesde diversos coljoresj^jus 
nebulosas, jérmeo^srde^ mupdo^ nuevos en 
embrión, y sus meditaciones trascendentales 
sobre la jerminacio n in finita en los espacios 
infinitos de la creación. 
•1 El libro^ de qcsb vtftiibs ú ocupamos, siendo 
4a'MÍéfeuiCdrpt^.4»Mett)étí€a de la óbserxsMSioo^ 
sin úúíá\ só'tÉL' H^mé] «íA^ la firetendoh -deda^'t* 
«éntív, es uAa^^eiidaderaírevelaleiob, que hai^ 
fnetülar: á Inuobos; y que l'^icb^áe'alténMT^él 



— 157 — 

juicio de Há.dle, ptiedé-coAtribufr á restaüitiecer 
su equilibrio el^evando eA -corázen' á rejiohefc 
superiores. ' * 

La Uranometria Áirjeritin^éTi \iú Hfefoqüe 
en nombre de la ciencia toma posesión def más 
de la mitad del cielo, asignándole el nombré de 
una niacion, y da carta de ciudadanía á ia^jfts* 
trellás que lo puebla», ni más ai menos que &i * 
se trc^tara de territorios y de habitantes rejir 
dos por la ley humana. 

Es un magnífico volumen ilustrado con ca--^ 
torce mapas celestes, escrito en dos idfOfiíias^ 
inglés y español, impreso en papel azufrado, 
que lleva en letras de a^ua el nombre famoso 
yá del Observatorio Naeional ÁrjenHno en 
Córdoba. 

Rejístranse en éí catalogadas y gráftcamen^ 
te representadas seglm sus magnitudes, las 
estiellas visibles del hemisferio austral y par- 
te del boreal, clasifióadas, numeradas y filia** 
das, ocupando en el ca^thpo sideral la posición 
esácta que les cort^espqride en los espacioi? 
con Velación al equlrtocció medio de 1875^ i^i 
más ni mériós qué como eri las proyecciones 
de las cartas jeográíicas se relacionan al me^ 
ridiano arjentino los accidentes de su stiélól 

"ttay, pues, un cielo aijentino, como háf una 
uranografía tirjenfina? '. ' 

A esta pregunta contestaran' las r'é'rttotás je- 



hasta ellas— vean levantarse nuevos. fl^p^Sn,^,íi>rj> 
}^m ^u^pcifiont^.jr,lQ3 a$tro3,^?i:ic^aw vuel- 

-''Ahdí^síi «euasrés tos-xisir o Jn dse Ai> ao/íte,:q#*Q¡a^ 
Itóagpii^y énniéoda^icri; iQ&JiCtep^éfcttlpSí^ 
HifitflaBaíy.dB: >id feárdpjí-bHüíir'CÓfíío tó8ipw«3. 
divinas del inmenso edactaauid, 'pifedtíchd^Ssd^ 

f^!WÍ**;<fe»yéjau^n rl^.váafca.nse j esc^ 

wa^ivYS^/.j^ jÍRai3ivarípQr>ípsíUAWte^^ ^ol9ve¡nue^- 
tras cabezas en moviniiento aparent^^.al.qe^- 
r^dor^ 4^} .eje de la tiefrA,,tpp^^qdo l'^s ^^ebu- 
lP3aÍ¿ft.9¿iíIlanica.H loa qírculbs .polares i;^ 4 
ca'^nepa '4if ; m ..fi^ntescjO 'k^\ ei^oscÁpio;^' (. y^se 
yaíiiar^ ejx cada hora, de lá. rotación .d^urn^, la 
'esipléndida decafcacibade Ío¿ é^pápios,iafinitj)S, 
ía^candó.la 0r,iizi4eí/Si^r., donad, gn'teló'.ce- 
jeste^us n^ájie^s/p^taciqn^s • jr mi^irse ^fo^ 
^ I^.^Qcl^^QS^ql mismo gspeQtaculo c{^nipian[^^ 
f^;U)s,.dgnj^jiÍ9^/d^4^ ds n.üie3.iira^; lar 

Jiíudgs.;* ..f, ^ / :,. .^ . .;, .;.^. ... ,. , .j... 

Tal es el cuadro y el asunto de la TJ tañóme- 
tria Arjentinay ó seaifel inventario austral de 

vista en medio de la ní)ph^„.p9pi9t¡fll}3t§ffQ^ 






•' . ) *, ". \i. t ' . i"*' ■' « 'i • ■ • ; tM P 



lK«f^;4f( lui^ #¡90«]pft.ftiiwtÍftPi,PW\íí.«dr/ 

mqm^f,. '.„> , ¡..., ,. , r.. . • ... •.-.. . r ., •. 



^^ymmt^ propia .(íleiop»#$tros^ y. ^de ertra^írr 
telacionde Hércules; y. §í)br0.tjc)dp^',áí.fi(ui^,. 



de los cambios que esperimenta'la dirección 
del eje terrestre por láv iccion combinada del 
sQliydateíilUna; y^pí, ia*. oou^ftiftoiwQSí dp- 
^apér^^efl iwcq á pqqq, mi«rttrft&:que'*e. eler. 

vafljteíateWeíiíe^ sobr»© Ü hwi^ont«;eíMlA»¡brir 
AlMit«3jÉ^íiíesi¡jiyl3iibte8<^ M -^ ; .' .. • . /: 

i^fenwpudo» yep»levanteraQ:;diB^de Jasi ftUas.íNer 
Ji«W;íteí;KíWt€!)> 4tón)íftg»ífi<}aa whftftBlií^w^^ 
<M j^ecbodia^ i^ue por ^pg^/tmn^Oromlí^ ó. au' 
^á9iiín«{Mar€iQi0rA&;dQ^Iw{ieá:(ÍQ teit^^aSo^^. 

^tí<igiuk^'0a(áiia^ ,9Íd4»r!ak^ q)ji^ Im dOi^^t^JAr 
CMopo, er Navio, se veian en vida de^ l^iif^ 



Hasta la Cruz del Si^ atributo hojr del cielo 
austral, que el Dante entrevio al salir del ín- 
flenlo ; qúé^ovpt^éi& & iPInzón y 'Vfeípayio 
dúaiid(y *L<ráV*$aW)h pw primera véz ía ^Him> 
éí(alriOciéírfl, fertt viable en^Eüf opa veinte y nwéM 
ve siglos antes de niiéstm* era' y^ qiri^ientftMl! 
afios déi^tiéi^ de erijida la pirámide de (^M^ 
opsr, y puoíerotoi veria lefn el siglo IV á ^tz grA^' 
doá dé aküfa Ids ailacoretas de ki Tebáidí9L^ 
coiitemplando en el cielo el símbolo dé su 'té-.^ 
Y. esa míisma eoniMeiacion ha dé dejái^ algán 
dia de seíb^u», porque, sus cuatro estréfifitór 
características tiendea á dispersarse ert dért^ 
titfo diferente y con velocidades desiguale», /' 

De la fijeza de las estrellas, no queda^A taK' 
vez sillo W prtívejpbioa. i i . jíI-; 

■• .; . .. í. IV: . ' ^^ i;- ;vl) 

Én- pr^esencia de estas revolucion<es de.lóir 
ciélosy^s^ama Humbokit!— «Un di^i liegatA^fr 
qtie lad bnUantés constelaciones <deliOéf¥táu#(y 
y de la Cruz del Sur serán visibles en las^ta^i 
tHüdeS bóredies, en tanto que otras estr«^lds^ 
como Sirio y eh Oínto de Orion, déjanáti' dttf; 
aparecer én- suborizootec Las estrellas' de Oe^í 
feo y del Cisne- MTvir&n' sucesivamente t^rcí' 
reconocer en e) cieh>lapdsifetotí del pioloiNAr^ 
te; y al cabo de doce itiH' %ños, ^égia ide^'la 
Lird«erA>l* estjrefla potar, la más magitfAcW^ 
de todas ^c^nta^^uméran desémpeflaf ^8M> 
paipek » '' »••>'■' j ....i'/ '' ,"i ..'.. ^j .o^i^hajO 

Asi, oMÁdo : )k' inakxiontana bliya ^éMp«mf^ 



— tw - 

I 

cido dd polo Norte^ la^.nubes mágálláníoa» 
del polo Sur .aeMín- liavtaibles para nuasttros'/ 
descendientes; y entonces, qué quedará. 4e : 1& 
fijeza de ia estrelfai polar* j de Ja. faihiuitabilidad 
cíe e&te éielo arjentino que no» ácJ^udutauKU. 
como -propiedad ctemat' ! "i c . ;• 

Quedará el libro del Dodtor Ooald, que será, 
inmortal mientras los hombres levanten sil» 
G^ hacia arriba para admirar los resplando- 
res de la creación, y ios s&bios iaclinifi ttii^ 
pálidas cabezas sobre los libras para eaplicarr 
se las^ leyes (!foe la gobiernan» 

El libro del sabio Director de nnestroiObser** 
vaéorío.de Córdoba, aunque lleve á sú frbnte 
un nombre, nacional^ es un continjente dado. 4 
leí oienfiia univeiraaly queeomoei NuntííáS. aif 
dmieusfú^ Graliléb en otro tiraapoi, irá* ptibUcaa-H 
do' por el mujudo. nuevas noticias del cielo 
aoMrali • vm* . , '',,: 

Y isstias: \ootibias, aparte desu yatoc cktxúU 
fico, tendrán tanta mayor- moví* dscd^ cuatiioíique 
irAc^éneambio de^lía liblro reCieate^deFlaiin- 
nmurioni y 1 que repi^ijNdueiendo ádkioalkida^ jafe 
eartas -celestesí eel Dean^ oca da» por tíodaí j|a^ 
forakaoitín- isidenál ¡respacto denuesl^o ! hémie^ 
ferk>^lk)í^<iiiftiompl^a'eat61ogDs ést(^ de 
medio siglo'iajtráa^lH) i* i- ," • ¡ • .- » '<^'j *•■ ><••.; 

i/>B8'tieoé6ariovétnpero| noibc^ajerar el mérilo 
rea^ridé'ejita^íóbrajiooy^inijboetonda .Qei-án»44 



I 



tienen no menos de dimniAíl btilrsitea/qyobtaD 
^oronaidp ,b¿in: éllaeí(H>tíabáza>iiiádsta¿habda^el 
9ábioí!aMrón6nsey>parBHÍáBdble'atmiiiuz!^ 

éíiñ fe» * á\Bai rej^mss ^^mo.oohensteD mi I (á% tpan 
His^dqkfaatms^eríodiSarJ babcaivdsKhéehQF'sbtíáef 
ellas no menos deiáañtód^ei m^ Qá»^^mái(^. 
«99^ <i^ tjcrci^fsilfeu'^Á ooJoiaitf biiim^.ilúineTÓid^u 
taJtalj tpof oi£9te; itr&b^jía iio^se .ttailia^ 
üiadóiv pdOri«phJse<naemfcé» pksihá'podidoif.TtQi! ¡ai 
kt2 públfoa/. BstBireBQlíad^éípQÍétí(^/'eKiy>ro 
éBfxxjtí i^ (tei l^eqiÍBÍlánki^ oaread^^ iq^ * tidaifi^ie& 
iriili'«slptíl8:S¡xíáj¿dogB\ia8^idfi[)daisíicímlee(pi»fe 
cuenta mil fueron observadas por Lairade^ 
eayai& huéHastlaofine^aíBpgaBidibccenoib^ Dr. 
GquldirB8pQ¿tdjdedasiiia1atadeí$ialmir^^ ^c:n\ 
-íLaUMnbméímaiAdn^M^ eaiátoí iústálo^ 
áeiestréiias' ivioAiOLá^l&iauíih^q'M t^hebua 
etqué^Hipaqcaifannajraetí lob pcim^íFOs 4ieiiB«^ 
peBideilatastronsomíB) éipss'iptí^ 

tro, y por escepcion, del teJeB^apáOil^.^i^^ oíIimoi 
Él número total de estrellas catalogadas, se- 
gún lo declara el mismo autor, no pasa de 
l)(í^€b^ Íoorresp(nidÍ6n(}otBi)iilóQaiw^^UaM al 
MBÍsfecio .Noiter^emodgioq\»eiól(Bl^ 
^8Qdiá9:d6i:ittemniiiíe9tr¿imn^^ 



- IM — 

Bá^ie 'tifi^beijo .raprabaata^apcoeamiadaiiMnA^ 
46009 i[^seH«icÍ0n«^ éaAqMrAok rbsulti^oa 

7''^níto"^M9 iAiK>Kí>d6)afeigi]arie8ifi^ p^^ob 
déShiii^ «i^ilbsiniapa6b€alwi»ai; j I '¡ím; .;) ,\\ 

Nó'édtol^ii^ isln^ ha$«ai las Bstti^^ 
séptima má^tiita^^uipaeBeMa'ilafr úáíoafe quaóoa^ 
den observal'se á la simple vista aún en el fir- 
mamento claro de Córdoba, quedando fuera 
de 'sU^ato<fef€6 ioe aHtPQB tcjksHsdpieo»; qpiya • ftr- 
mat*ái^'pa?ta^xÍe:ii^»aqiilbtib¿(iipn-MÍ|erJoÁ ,; í • 
• * I^i Jtbdas 4ásr<6S|^i^¿ija!^,' átií ' dejisiti-adiiüs* ^n 
sido' 4«ftacfbiertá8>poy<idJDioc(dp áioúááymmá 
algunos parecen creerlo, pues.grqn'paptefisu'f 
rttba/.y^'Su catúIogdsiantaoioreii^iqaeJfaah ^sldo 
cehi&uttaidosal efee(og^:>jS^0l)éndok>s<á(i!mai]rueK 
c'dtnpMbitci^w:-í i'-'i - .:^ -í- 1 •!]'' ♦ '-*>• *' .''•'.• ' • 

M»^ pe^diidlto^bá^ ^a ia^lbriaidé^aa tiom!^ 
bre> y 'pdra'^ariG>^aiiy3(^n lutcésjine£itinguibi(^9'una 
vida consagrada á la inveétli^eioh^de^^ki i»er^ 
áaáml^smiundosidéaocHiooit^sJ )> c 'u / 

•'Bl'le^cibiatoiKsaidó léa isbt4» grandé/ottirá 
ttiMfo'Ciefí ^adoB Ite^ia^slé&á^ á^contBr'-dttsdb 
el polo Sur, comprendiendo por lo tanto>dÍ8Z 
^iuát^^det^ iieihisferiiD»>b<)veaI. -«ux,: r ^ < /I 

•*(r€ida(^'tdb'dstnellas>t}Be(se4laUaa¡a^Sar del 
efiMAw-thgm <«(Kda) ^b£íeri9fláa<BÍ;>coi1')etr)e»7cu]o 
láíéi^idittti^riiel OtaN»iv)dKorio<!dé< Górdqba^. f^e^^ 
(emii(fáiittaíe'«egU3i< o^r^cátoe^aompli^asj 

bilttlAdi)tt«í)iáoviinUn[t<i^{faoáápb^^s» dupliaídiid¡;i 



~ €64 — 

iNi»se6h»im)^ featptsjí;ii|ir deo^iflaaípiíii^trQlaño- 
BftMc» iiado el iistofna á l^ieáMuAñmúiip^ k|OIP 
haora «1 oftdo déi|alofitta>an esta talí»di0i^ ífliri 
deraljeq iqne la vía láodéareocreetíaoieQtetiM'aT 
zada por la primarit vw oon.todjEt$ sqp fri^Rt^ 
ras \f famiñeaoioheft, drcula <» i^>$( ^9pm>íos 
eomo up iumiiíoao < río Hoosmogóbico^ ; . . i . 

Los. ipnateriales ajenos incorporados 4 ^^A 
obra» á ia par que le dap 8<dide%^) reaman |a 
importárncia del trabajo propio, ligándola á la 
historia de la cieiKÚa universal enlo^ espac>p3 
yi «ea los tiempos. i. m. ^ i. 

La .historia del cielo austral en corta,. y au9 
documentos son ianipoco namerosojs can ne^ 
lacion á las estrellas, que por breve y seir¡pern- 
tinenjteá' nuestra objeto^ poeda. camp^ndi^se 
eiiiuo artículo bii^iogr&ücp de }amd.teri»,.pfMrii 
entretenimiento .útil y : agr.adable de los 'l^crr 
tores.de j$sta tK>ticía^ ; ,.; : . ^ ^. > 

Antes del descubrimiento de \^ eattefiaidad 
del'< África y déla América. mbrid ion^i ptttde 
di»6iit$e.que el cieli> aiutral ^edtaba odcinK^i^ 
vauio .' . ■ í . '.. . . 

Los antiguos ixinoel'iín varias !iC<M]istelAOÍ<;^ 
ttds tiu5traLes, algunas de ellae visibleau^nti^n- 
cés piara el viejo mundo^cdmo le JiapoianKi^ 
segua queda dicho. Tx)\Qm0o tiene» sj)ii9q^i 
hoifgpo, ép su oalálogo algunas ^elo$llaa«!Oii3rQ 
coimoimienÉo aAribújF.e5e . A iab jQMtytogan^ rq^o 
$nt¿s>d€i Vaeeo datadla yíClolón feeou^hiddilM 



Iosiúltíri)os Ifnlitesdél Mar R^o. Lo¿ Iiíáíos 
Brahiíniroánícos^ (\Me s<iloífegal'on hftst'^ia pé^ 
nfnsolá del Gslhjes ; nó útóáhzáron á percibid 
los astros cfrcunípolares del bemirferio, Sar, 
que, según la espresion del Dante; sdlo fue-^ 
ron vlStóS por los pririiéroft hombres. / ' 

Non vista mai fuor ch^^lnprÍTpa. guante < 

En cuanto á'los ámerigános, priniitivo^ ha^r 
hitantes déí huevo mundo, esos no vieren si- 
no él sol y la luna, ctiybs movimientos obser- 
varon para medir, el tíetñpp Los Peruanos 
ó Quícnuas, más adelantados en astronomía , 
auhque relativamente eran más atrasados- que 
los meji,cai\os que viyian bajo el cielo boreal^ 
sólo conocieron dos ó tres constelaciones y 
los tüpvimíeníos, de' Venus, estandp á este res- 
pecto baio ermismo» nivel que las tribus sal- 
vajes d^la pamp'a arjentina,(iue no distinguían 
sino, la aparición y desaparición periódica de 
las pléyades. Digno es, sin enibarg;o, de re- 
cordarse cori.este motivo,^ que los s?ólsticips 
y equinoccios del cielo perqano eran determi-r 
nados por xjo^ümna's (^e proyecciones de som- 
bra, ^'póvjixtí ¿nónáoíi qué se ¡estableció en el 
CcGzcd Píisí,ftl niisiho tietrtipó que el de Tosca- 
njéllien EJuropá. , 

-ii! m1) - ,i • '^ ' .'íVIL'-ii;. ¡- :• ." . •■•; 

Ijhk ^iitñeró^'Híiii^'Mo^kiéivOh él éifetó kügí- 
t«I, iftfertiW W^ <yaé;'^'dátótóándodepais^^^ 
léBí^BMrH^llas^Jyj'láegdnitt e^reáion'del po^í^^ 



I ^*_ 



I 



pu(ÍÍerQn,.<roütwipí*r • ep lUn^fym^.fifif^ 
lpiuí<3^^^ 4e ¥aig^ll^9ie.s ;y ,log Sftcjos. d? pOTtM?p 

Pero uií.eftiglfl 4esRHeg^ de d^^cy^i^r f a mÍ^ 
América meridional, su cielo era más desco- 
nocido que su suefo;^ • '^ •■• ^ 

En los.plfuiisferio§, de pr¡n(fipio3 del s^lo 
XvlT, apenas flguralián s,(jis o si¿té cciriátéía- 
¿iones australes y unas .poca^- ¡estrellas mal 
determ infidas.. En 16?7,' ef famoso Hálley da- 
ba al mundo la nqíicia de 3¿1 estr¿lla¿ de nues- 
tro heipisferio, Fas primeras que fueron siste- 
rhátic'atiiente catalogadas desde Santa fíeílena^ 

Y todavía un. siglo después, en 1751, los es- 
pacios meridionales del mundo estábaíi casi 
vacíos. Fué LacaiUé, él Colon del cielo aus- 
tral, como lia sido llatnado, qiiieñ, desde él 
Cabo de Buena Ésperar)za— á la misma lati« 
tud de Buenos Aires— formó el ¡primer Catálo- 
go de 9766 estrella^ ^1 sur del trópico, ínclu- 
vendo en él las esti*ellas telescópicas íiastá la 
9? magnitud, de maneríji que.síjlo una parte *dé 
éí sé liga con él trabajo déí .'Ór. Gojiíd, 

Después dé LacaiUe/vieneniotros'catálogos 
australes. En pHmér lugar el dé Brísbáile^íie- 
cho en 1825 en Australia, y que comprétid^ 
7835 estrellas dentroiAe los 65 grades de la- 

iitft4 Surí-i'Otpaffl«?,wi|)orjt,^rtí^, eliíí? fl^s- 

<?heIL:jel iWPflw:,ttM^#j>>r/pclQ^ brillpcónptpgi^^ 
üyp pfi ZQQ .^tr^í^ia, que .^^oodiarMt \l^ qi^ioÁ^ 



'^reDiié>laS'bríndí^áles .es^erdUás i^as;^; ¡por 

•últfefiBKpv : ^ ' '^^ i teúíptá uB¡Ptee*ep(úenoano\ dinias 

-frétíio^QD Ohite /irí ISiO^ lioiiíicLayian^aiiel tbb 

'1SQ sicfásQriMaBaláldeiiiá^G; -qúi3).í$tia. etnbárgq^ 

háisepyido para» ji^usdacilas: lestr^Ijas. áijódnnalsi; 

-ifá^ tomkv^xiriiQJl^ lestnrilas anoQiiBaiSv larunqjQÉ 

•hayatitisiáo ^ppbdicqclasL eni i-os- oielosíiDqcbÓB 

ilaiiiaares'áixkesi'de etubc^tDar Uti.fecfitor.cespon^ 

-^blajj: • '» '-I ''■'. » iit) • '■ •; •./• ij: •.»■.< .1 !;.;» 

.i T«Q€9)80Q(ilo6iaBlfceffie(lénfes deli libpo<ifldll^i^. 

Gould^ que él misma iienré ellcbidádo de oitab 

-ení'SiDc^tálpgo, ésignibtifda .á jeada estrella < re- 

'jistirád^y su pnooedencia jr ,&a iKDmbrei y han 

oiehdo' la demdfa «¡^istíola á siis üaátpes prá- 

■?ieGeaones* «-i . . j./ ...; \ •. . ' : 



.-.i i . '-i. 



i _ -- 



Cortio sie vé pop efetÉt reaeña, el tnabájo qtte 
Bos ¡octipa iBis verdad^amante orijÍDal, fruto 
de la propia obseiti^^oion^ 'que servirá idé pp6- 
lo^o m gran ilibro eq.>que deanotaráa{»ót* la 
prunet^ vez las ioiea ipil esibrelüas ausentarles 
qcrp aún penmaniéeén iinédíteta en -au ^ínaydr 
parte^ >elsp6ránid(^ «ti sáÜo qüabdDoipIete'eimil- 
•i>l«a 'id^.cteíasialobi:^ Iftiásujenda áliDoMbr 
'Qtotddji s^ftwshél' nlísmb:^ |i>ar;íla Er^ 

-h(uhéti4fti(w Alpgelajmk6r|,iCK>aipIatai^ ipot Heifi, 

Íue es'^payái^efoielBlKfie^ioiíIfeíilt^ 



^ñdpéiá A rgelétíítlér pidiéndole hóticiaVtetstfb- 
tn^ror-da estrellas que poblaban loa etélos^ ly 
mu respuesta' figura en las pajinas dé>£U!]iiel lis- 
ura ininortal. %1 Dt'vGoiild; también )se<idmh 
jip.A' Argieiandér; pero' fufr menos feliz lyue 
liuniboldt:'^pidfóie que designase unas cuaii- 
tas^esirellas visibles -én Córdobaque ásujq»- 
-eid pudieran servir de tipo ipara representilr 
4a< n^^ignitud 7. 0; yietsáfaio ateamnlentiocitéstió 
que no se consideraba en aptitud de fijariti^- 
iéiití^osii Por aduívpuede formarse idea' de 
ia íonjinaUdad de la obrai .' .- \ 

' iLás- esperiencias fotométricas que precedie- 
ifotí á Ifts observaciones astronómieaS)) la pef- 
visión ^ la critica de los -catálogos á consultar, 
la fijación definitiva del tipo de magniludv ty 
el arreglo del plan iQn^ral de la campaña ce- 
leste, hé aquí la materik que forma el asunto 
de* I4 úb^noduccion yide lasí notas que ihistran 
el catálogo estelar, y que constituye el nuol^ko 
-del libro uronográfico árjentino. ;• í» 

; £sjta memorable campaña. celeste duró. trds 
aftos, yen ella desempeñóel Director de>nue3- 
!trp>Qbsffl'vatorio él papel de un jeneral ea^^e, 
~pueá'>la dqfailidad de su vista le impidÍQ tono^r 
parte personalmente- eb-ias.obsierivaciibidte qi^e 
'KÍIdQriahihaeérsci|.can:ér0}O<i]B8auá0. P&rofx^mo 
--ti íhishit> Ip diéíé : c^El.BntusiíiSDaoy^ l^.>bueOa 
"volunta^ ide miGí colnDafieFdsixbvÍQ lat^idióosil- 
'ladpsique's^rjieitoa'im'esie bbstáciito (w:i> 

Losrncítiiiífu dé;littocoiiilk)QdGbrgsi'^ 1^ 
'Utnnom&rdá^ qúéípaaao6b eímdadaláiAii^os* 



- 169 -- 

teridad con el úe su autor, merece ^er rece* 
méndadds á la* gratitud uñiversát ; y- son los' 
sigoieiaed: Miles Rock, Johñ M Thomk, Wil- 
LiAU M, Da VIS y CuARtNCfí L. Hathaway, 
jói^enes' es^diatu^ norlfe^amQricanós qué lu- 
cieron feas prítn^ras' armas astiótíóiíriieáls en 
Córdoi>a^bijolá dirección del sabio maestro: 

Los cáátró ayüdfahtes se distribuyeron el 
caíbpo de olSserv^cióri y trabajando seU horas, 
eri'eadá noche pch- él ^spacio'de dos año^ con-' 
secüíivos. reiistr^Ton lel cielo, estrepita por es- 
trella, pufgaaa por pulgada, reoitiendo y con- 
frontando cuatro y cinco veces la misma Pi'< - 
ración. 




gulacion del firrpamento, han sido fijádaá con 
urjfaj' previsión talj-^jue puede decirse que por 
láJjriméFavfezisii^ respectivas frontera^ han 
sitfó.tüktfeniáittcamen^' deltnfíítadíis. ' "' ' 
, CTalá ' p^^líérá háícferíííf* ótpó tan (;o' respectó' 
díé*lá^ Wítei^'s't'érrésfre's 'delái iRepública Ar- 






dlétiab'á UiMT ékR^'éávo iHtditíiiil'áéiin mé- 
tm,<f iind ífdtí'JsiHétife'lñaWé, én proyecélotí 
séñciUii:' "€ft9á' iteajto Mnniii'endé' tjfna tajá ó^ 



cantiijad: d¿, ?u jnxzt,, ppe^eatíindo ei:y8r(iíafdeTO 
aspepvi 4^1 firpaamwto qO juim .iioete estera /y 
serena. El. mjapfttííidiaeurepreaeíitardeirigBar*; 
dos 4e;¡ lt^agfera,sCele9t^i 6 3©^ todo ei hemisr^ 
ferip- aju^stmí,. Qon( oiág . d¡^ gra#S) idtó la íp^ion ; 

boreal, ó sea cu;ajtrQ séptjpfip^ de ,^94f?'§^ P^^V^- 
^ Es un' capitulo interes^^pííe y ,q.u^ ' tie^e , ff u. 
novedad el que^e.refierei44^ epu^Ío/3t,¿¿r- 
sonal de los. cuatro a.yüdaqtes d^í pb^e^rvaío-, 
río de Córdolía ea el curso. dei sus, observa,- 
cíones urapométríc^S/ . ; r ,\ '. .j" .'i. ; \ 

" Aún ehíre los astrónomos ejercitado^ cjüe 
observan co?. el telasc.opiQ,4iiiQ^. p«r,QÍben prfi- 
mero (jue otros uiía estrella cu^ip^do cr.^íi rqjt 
el zenit; otrps la, :péfciberid^fdi^^^^ 
y con diverso colortí V i. i í V .u » »•. 

Cómo traer toda^'l^^ ppiagrfítuaa^^á yn^ ^•^'. 
cala, todos ío3 colores á^.. up tipp^ lodfi? i^pá 
tiempos á uná^diiii|'^cipn.;ipresentfi^ridp,,^^ rW^ 
sultado artíiónípQ y es^cíp ír^idq 4 % unicJe^d? 

Hé aquí lo. ajip, el concí^n?:jud9 ,jpr-, j&ijtfííi* . 
determina por lá comlparación de las ecjmiflp'r- 
nes personales y la discordancia media de sus 
ayudantes en la apreciábion de las estrellas. 

Est;^.estiild^^ftf^,(áUi, 4B5Nifií5ÍroÍ«íficxj0Í^ 

fipo.de qn^e §si cfin^ p[^y.r«raíí^fWéiíJ^r(í»-Tr; 

t reU^. ítp. ^ tiip^iQÍ^^ 

4 suá.\a>[gs^^fO|%é^,.p9ri^íi»a, ^r» ftqtfttte- 



y él tígófófeo^ riiéíodd aíe:cowíí*óba6ibn por- 
qae hañpafeíido. ' ■ ■ - ' • ' 

Tin vi¿jei*o que ha identificado ^i«íu nüníb^e 
coti e! de Ih AtttéñeAi^ ha diblío hablando del 
firtñáinénto, cayos astréd visibles se'cátalo- 
gttri hoy pot la primera vtó, que <^la üotía diél 
cielo aüstrial, donde ise jünfert en rtúwíek^o lan 
srande las nebulosai^ y los grupos est^elIadóSi 
débé & ladesi^al distñbubión dtó las masas 
lumidoStó un ¿aráólér pai^ttcülar, yn^ aspecto 
güe puede llatiiÉttrsé piritopeíáeo, litl encantó 
infinito debido^ á esos agfüpatníentos, y á su 
sepai'acíión por rejionés que á lá simple vis-¿ 
ta parecen aesiertas y sin luz, como comar- 
cas devastadas, en que las manchas oscuras 
V las nubes que describen^sladamente su ór- 
bita al derredor del polo sin estrellas^ com- 
pletan la Vláricfdad del tíuádi^o de la natura- 

Bl ^Mo áki^netxyo del obsérf^^^)^ a^en- 
úao; ^e ha émtetítpláAó 'tá^tá^ vedéá» é^té 




dmáé ti)ái<a Sféftlp^'-dé m < %io^oti«é; 
*8^ vftMdkl' té )a^^l^{)ébtia')d«í liúl^^ 



hor|^VPf^3, Ib hj^^ decir; ;a^ora p(M;p ¿ un.ainW . 
go que le falijtófiWpi^f; sa libro:— que su es- 
posa,— que también tiene algun;^ parte en élrr 
habia encontrado algún consuelo á tanta des- 



gracia, en el trabajo y A estudio. 
LftresPQsa.jdel Dr.*<&pwl^, cpn 
HefSQbell qiíe compartid lo^írabajos ia^tronó»- 



micoB-d^ su c^ehre b^niano, es mod^ista^co^i. 
labor^^Pra ?ii sus trabajas científicps* y,4iBb^v 
ta^lbien sfíif contádaent ra los coppeyjE^OAres, de^/ 

i^y^aj CQflsignar lo3- nombres de todos 4psJ. 
coijabpp^dorjes: d^ ia.Uran^'^triii,^ Jio debe [ 
olvi4^rj5« ei.áe su^ditór el,.seftpr,CQq}í pqr.lá; 
ejefiífcion; deua vplíinaeri q-oe- tatito hpwi? h^oei, 
al p^is,.awn, tipqgr4fi,can9eiijte, pops¡de5aj^pr.- .• ^ 

.;■.,• . •■ .. ' . Baíitox,omp. Mitré., r ■ • . 

■ 

Argentine d^aprés des observations persooí>e- i 

W^Wqgtpo , ítid^^j l'Ufliver^íjfeé; <te &aBtípg©b 
durXhili^M #i^> etpí .:et^í.*- Ti'aduiie.íde-jjfí^^r > 
m%qfi av^B l^.^í{W!CQftrs..f}p ÉJ^DftjreaR^^^^ 
cat, Membf?e ,:^. |Í4^ijps.;So€á¡é<ésJit};^rgJ5»§>*, 

T^w»e.,trpl?i^e,,irMis^ S^ 



^ lis — 

Avéc atlas. Bueilos Ayres. Imprimério de 
Paul-Emile Coni , Rué Alsina, «0. Páiria.-F. 
Savj. Halle Ed. Antón. Eti cortilsáión. ' 1¿79. 
Toas d^oits reserves. ' Bn 8? mayor, Ví y 

556 ps. • 

El Sr. Burmdster nadió el 15 d<i enero de 
1607 en Stratsund, y de^fxües de haber cursado 
en el jimnasio de la ciudad natal, báisó &, la 
Universidad de'Gréif\A/^old y luego á ladefí.a- 
Ue, donde estudió Medicina á Ta Yez e^ué se 
dedicaba d estudios de historia natdml, y don- 
de se doctoró en 1829.. - Detepues de bíabérse 
establecido en Beriín, donde desempeñó -él 
oargo de catedrático de historia natural en 
uno de los jimnasiós allí ecslstehtes, volvió en 
1837 á Halle y en 1848 fué nombrado profesor 
de zoolojia en esa Universidad. En 1848 to- 
mó parte en las ajitaciones {>olíticas y fué 
tíiiembro de la asamblea ilación al alemana y 
<ie la Cámara prusiana; pero disgustado con 
ia situación política, abandonó en 18501a Ale- 
mania, para dirijirse al Brasil. Recorrió tas 
provincias de Rio Janeiro y Minas Ger^es, 
tefiiendo la desgracia de fracturarse un mustio 
eoi Sagoa-Santa. Después de un viage á Eu- 
ropa, llegó en 1856 á Montevideo y recorrió 
lú Banda Oriental y la Ret)QbUca Ari entina 
eií diferentes direcdériés; eii tííari:o'dé'f859 
cruzó lia Cordillera á la altUrÉi' de Cofriafid^ y 
pasando ^por PánaiM'y OoSat, regreso á'Ale^ 



►§ ibqesi ;4oij43.3^ fiíjíftcargí? tje Ja. direfia^íi 



numebosás obras citarémo&las que tiep^nj^sy 

gue son : Reise di 
lima der Arg. Rep. y 



objeto nuestro pais y. que son: Reise aurch 



.g^t^p^, .jg{je:esjtA:^BÍi|Cfl^ VÍ*c»i8tP 

. , SiigqifiíDVfi^ pj^p§^, gd ífAíé^ ¿e:uí^ pbret defiih 
tífica. (Q0íÍ9AituyQppí?¡§ísfltPí«^ Mt 

tas y íi^q ¡(Jist^Mj^^s , Í9t€[liji^cÍAs /^e dedjoíw - 
iai .<wltf yo 4? Ws<?j^Dcia., ftdftuirir 1^ autOfided 
cjfXQ eiji el o^i^dOiiCieptífiqp.jiQ^^ Ql,>diri^tor 
de ijjií^^ro Ua^^Q p^Mco^ .oo¿((|UiaWP' (PQr 
.una..^rw í4^iv<>br?3 y f?P?itos ^oferq hí^town 
j>9ítur«V fin:la.ia1}^;Ac;Qpci9i)^U0.,e^ii^ pAlieLb^^fe 

t^qn^ apt4^íffii<«^njte ^ g^^ qo.^qIq. reyftl^Ei iínrr 
pQrtf fttes, 4pS<#WfWeiv.tft%^jaeiifP^ ;, ^.í]í^!^\a^ 



^e ¿t^jífg^eíi Ijom^ien jpj(?p^ftij ejefift^p crji^eiá» 
y un Ipnguaje fápu.y cUrp. : JPfldetoíPSfeUej^afH- 
pos^e qu^.el Di^Brtr^fteisí^íi, 5ípíppr^n(í¿^0íí(^ 



la ji,inpprt9^ja (Je Aq^ ^l§n>/ííítos qy(? uR,^^ 
tudio s^rio4e 1^ ií^iyal^?8/,4Q Je. Arpédpft J9»t 
ri4\oB^ ^ ¿^sppcí§di3aente 4e la ;B^úí?J^-Ar'^ 
jp^tif^./pvieífep, pffiec^ él l<a QÍenQÍai.^My9í:q^i 
PHR^Íp/sjjjaRfiÍQn/pqfl íp4ajl^ijQQno<5Íííft^ 



flíep^bliWATrJQfltífíá)^^^ .9s sin düd/i íél' trabajo 
mas notable que :tertg^a poi* objiefb á rroe^tr^ 
patria, bajo él panto de vista ^d autor, y ijiie 
no (tejará de Hatnar en alto gradó Ta aterioioa 
delascuet*pos (icadémicos. 

Llamados á Btnitir' nü-e^tra opirnipri sobré él 
tomo teírcero dfc esta' bbra, qué inaugura ai 
eátui^io'de la faiKia afjéñtina, 'compren díenÁo 
á los, mamíferos, y (|üe xiesgraci adamen te 1:^ 
salido 6 'liít ^irt d atlas correspondiente, de- 
bemos r^ópocáf desd^ y'sl que ' responde a 
todas las écsijeacía^ dé uiYá crítica . seVera y 
que cot^' el mayoi* placer heñios recorrido sus 
pájiftas; tan intenesaiités como próftíndaraíeute 
ciéntífióas. 

En Id Introducción él autor hace notar con 



SOTO ^la rampa se aistingue por especies pe- 
cuíiaírésjcarácte^sjtíca'^/có'mo' porejentplo él 
íágostbmas¡ mterttrjdi^ q^ñ'e la' fauna ^él'Esüé 
es análoga; á'la.de la^ tejfoáes vecinas del 
'Patd^ay y 9rasí!, y fa deíOesfe se confunde 
conTa tfé ' las ' mesetas de Bólivia y en partb 
con la de Chile; y con este n^otivo es digno dé 
iio*atHse el hecho, que a.sí c^pmb la Pátagónia 
pfei***isu fofníajtííóh terctarin entra en un grúpó 
conlisi: Ottf díHéra y I6s^ territorios én ella. com- 
prendidos, •dsfUairililéh.lia fauna déíá'parie 
aiíáfráin^fe láíRÍBpábH(iai¿^ aMíogáS la de; la 
P«rt^' ftcteidéntáüy^á- la- d? fiolivia, 'hallándose 
en Pé«ágdnlá,'¿ob#era costa del Atláhlíco, efe- 



— n« — 

pecies qiíe .también recoqooen por. patria la 
liordillera Arj>ntíno-CbíIi9na.y lá del alto P^'ú. 
\ En aegaída»iQl.autop^oca..iacidpatalínénte la 

importante y debatida c^estipu del pryeftdelo^ 
seres vivos; y si bien se colocad baJQ ua;^unto 
4^, vista ccMx^pletamenrQ cientílico y {adpaite^ en 

Srincípio la tapría llapi;ida¡ ienpraltueinte. . .de 
lárwin^ niega, sin emb^go,Japqsil^¡l^^d. d^l 
'.cambio de un tipa futid^níe^tal, A.-cfiasaj dé iÍ^VT 
%enciasQs ternas; y,.se«aa:s^ opi^^^o^í, ^í^s.d.ij- 
ferentes tiuosso.n ofijifiaí^ y6ontói¡^p¿rái7'^í>s, 
y ^ sólo el de^aitalío. de cada tipo Ha íenidf)¡{ii- 
^ár ©n. épocas sucesivas.' R(íCo.n.ocemos'.cjue 
esta tóoria puede ser esactív, pues,es ¿auyjiOr 
sible que la célula primitiva ó ya j^ii.prdtQr 

Í)lasma hja.ya lleyado en sí la razón dé\su 
Uturo desaíjrollo; pero río puedc^ negarse a\:^e 
1q3 fenómenos déla ontójénia, Q.s^a.^^ 4¿- 
sarrollo individual^ pueden Interpretarse laa;i,- 
bie.n de mauerj^ distinta y aplicarse 4 la filflü^- 
nia, ó sea al lesarroUo de las'^speci^s. En 
ningún ca^o nps parece jubito . querer ponep 
á la teoría de )a evolución fuera de toda á\^ 
cusion científica y rebajarla al nivel de 'un 
dogma de fé, 

, Antes 4© abandonar este .tópico, UQ podexBiQs 
jípenos de trascribir las. siguiente^ hepmoBá$ 
fíaíabra^^ que sefialan el .yeraader? terrer^Qiea 
que.debe <;ó\qcarf;eel paturali^^.: .. » ;; (^. . , 
. « Lfi. jeneracÍQ^ ordinaria es uiji.lii^hqiac^i;* 
jtdo ppr la piencta esapia , qiue eejá eu arr 
iüQuia íntima cpi]^ toda^ las deogtás |condic¿ahes 



~^tT7 — 

del uniiíerao , y hl oaturaltóta 4fU6 «o ^uaáe 
^^cQÍtir que Is^ materia haya burjido ' de la na- 
J^ e»tá obligado ,á íadmitir la eternidad. 4é la 
.materia y bas$<f sn9 ieorias QÍéntifiíGas ecvbj^e 
ÍMtra&fQrmacioneSi de la máteiría« . Lfi cieaoia 
JOQder»!^ .e^tá oWig^da á adtoitir la |eaerft- 
cioíi oHjiQ^ria • WfiKí) hipótesis inevitable; ella 
<aQ8pta cookOcuoa Verdad; pr^b-ada pprlai.Qb- 
Sj&rvacioa< de ios re$to9 de seres orgaaizardos 
en '.Iii3, capas 3ad¡ metí tari s^s deioti^stpo gil^iibo, 
^m i los aaÍQftal03 y la» pituitas primitivas^ bfm 
pasado de ua grado inferior á los^ itipob ao- 
tuaias; y" que éstos .$e han de'sar^oUíído len- 
taofteoite. par<áÉMaabiosstieesivoES,'segaa las épe- 
casríjeoífjjioas por la3 etlales pasítron^: hasta 
que por fin ia pire3eQcíe del hom>bi*ei, de los 
raanáíferoí y de laS; plantas más. perfe!c4íi?s, eo- 
roaó este. trabajo con el últi^poío y más*3ublime 
producto de queatro planeta>K « 

El autor sigue en la dasiñc^cign de los ma- 
míferos, el sistema deCqvier^ fundado princi- 
palm^entej en: la diferencia ida los órganos del 
movimiento y de la masl¡<^ajQÍoa: teóricamente 
hftbríaíiios preferido, por razones de fácil .al- 
qance, que el aojtor hubiese separado comple- 
tárQeate los mairáupiaies de los demás mamí- 
feros coñside^ado$^00f^o a^ionodelfos; pero coa- 
venimps q^iüíef ttatándose d^ la descripción de 
li^ fi^Q^, de qq territorio» 9^ta (puestioa carece 
de importafioia.', . ' . . ♦ . . ^ . . - 
, BJ, bpm^br^, ioawgiH» ^eL eg^adi<^ de ite^ etfr 
p^cie^, y hjajo ia.dwíPgainaiision de Bimama^el 



lJéR¿i9í^ta¿ri«»^tder<ruponé^ M¿c^t^^d€í^(o 
de^^ta divietda; "v én> efeKtto. ti "úáXóit t^m^^ofSe 

Lineo, luí ^reufiido si) hoiM>Pe^ ba}<b* Í6' éeiiORit^ 
nádiiQii de ptrítifáteB^ cmi Ió6 moiios <^'iiM¡so)a 
1itibtic> fírdfepitnos «adherimos- álette^últiitib «ük^ 

Esie oapilttki' está áigo ódAipe^i^d^ <y - él 

ñi'sobíis el oríjende las ms]as^ IntUjen^is v ni 
sobre ía relaclotí qu'e' <í<Dnserva^ri eimré'ííly^jtion 
las demás rascas huntenas; peíío^.trae' i'fttepe- 
i&á^ntés datos sohfb éí\ cónfoprnafcftón imiívid»al 
y sobre los primítivo$} in&trunletilos^-iarfnsa^ 

3«iJie^táatían. La ¿uestióii sdbRelaecsisteñcia 
el feomfereáititíes de la>épboajétítójí¿aacttiaI>el 
Sr/BuiMSaeisteí* la resuelve n!egwtivamen»r ■ i ; 
-íiade^tírípeiori' detallada de {las ^spdeies 
gootójicaá eesistentes y fósiles de|a^ Reptiblicia 
AiTjentina, revdla tin estudio ^i^ofbndo^ q«^ ja^ 
mes ha Sido hecho? tan completó ^f^próH jo-» V 
que en gran parte ^fe* debido ¡á lab' í#v»efstigkl 
oionésy obsepvaoióiies pepéén^ilés^^el €^i</Biir^ 
meíftter« fis un éstüdit> suthaMeflte^fatát^efáanteí, 
sobre todo en cuanto se refierdftíás'feft^kfe 
ite< épídca¿ jeólOjrcasailterlttt^i á'-W^úéiiiA, & 
les j«ifEmtUts*' de seres* esticos 'j^íjígéi 



^y$s restos fósjil^ , ^1 t£^l§r|to dpi n^ivra¿(s|i,jii 
tiene laimbQ wmpo. fpwit' apH<»W'. 5US'í?prvp<?i- 
mmlm\-S ej^rcitítr si^ .sj^e^eid^íy.ftqs [iaies 
ob$6rvAtOria.^*í Np |>MtÍ5Íe .i^ iiM^^tif? ftpi«»P 

de l^.ob», que QOiqprwde: ;\a 4«?cwR<¿<an 4© 
m^ de ciepitp piaovienm $Bpecie% y <i^e ^9 d^ 

4üoil.Op<AQniepdo 0} ja)lM i 1^ vi^?' ; {^^^PiRP 
ppdemo&. dejar d^Hacp^p l€^ jateRQioo.sQbrP 
íi^velloa cf^pítqjop .gqe á nuestro ver .Bailáis ;?^ 
di^tuigiipií. Taleis-soo por ejejrpoipl,? el d^di<?ftdo 
álosl^ünos conei he/nxpso. artículo sob re ,q1 
¡íiíd^^pdm nso^^em y . sqbre. todo Ifi parte 
rel$iti]tra :á I04 ^.denta^tdi (um )os artícujios.siQ- 
bre los jénecog M^gutherium Mylodon, y ^Ph 
breJo^ jBitor¿(?^a,.y.qtros.; El lestudio spferp 
Iq9 C^b^jles fósiles l^> sido ^p^r parte del ^. 
Bifrmevster o¡bjeto4aA^na| publica^cioq. esp?!QÍftI, 
y gehftlí^ £^lgoiQ9ii)pepdÍQ4o'§ií,e9j;!a obra; <?pnfl- 
tituye uno de los más preciado^, tfíabs^Q^ dpl 
autor. 

Terminaremos, en fin, con el deseo de que 
•prootoi ap^resoaa. ]o$ toiBos xe$4a»tes de esta 
obrai;y que. baUe .^i.las cladQs^iilustcada^.'di^ 
nuQ&tro pais la aoqjiida 4^iietnij»reoa>y íqíue<s¡i:n 
du^íiía liará iea los^ óeatiros del. moví roú^ni^ 
<»eiálfieb «saropeQ;. . , / : 



I 'fU'! 



31ftiTfViqa á;foifotimnk.aii^trad^iea>pane!^ 
^0^0 Jim>mi9(KÍcia$ fddiigDJ»iiidi0>tifteí(HlaL:18B^ 



1877. Por FuANdiádó^F*. Moreno; dli^^ctordel 
Museo Antropológico y aí^queológióo- de Bue- 
nos Airéá y ^'efé <íe'la€óitiisión Esptórúdoradfe 
los Territorios Austrates, doótor ad-honot^efloa 
^9 la üniverfeidad Nacional, miettibro de la 
Academia I^cionátdé Cienciéis dé lá República 
Argeíitlriá, miembro acaflémitío de la facultad 
dé Ciencias Ffsicoriiatüi^alles de Buenos MfíiS, 
'líiiémbro honorario del Círculo Hedido Aree»!- 
tÍno,miembt'o honorario de lá sociedad itauana 
'tíe Antropologia y Etnología, miembro córrete- 
ponsal de la socied&d diB Antropologift^dé-Pá- 
ris, de la sociedad de Antropologia, Etnofogia, 
HBtc., de Beriin, déla sociedad Real de Cien- 
<rfas de Líége y de la sociedad Mejicaná^de 
Historia Natural, miembro déla sociedad Geo- 
gráfica Italiana, etc. Toíno primero. Btietitié 
Aires. Imprenta- de La Nacioil. San Marfih 
húm. 208: 1879 Én 4> n\ei!ior, 460 y IV ps;; ÍB 
láminas intercaladas y el croquis de una parte 
4é Patagonia. 

• * * . 
• .' • • • 

'.'-'■ 

Reñriéndose á las ascensiones de los Al- 
pes, dice Tschudi : «No es acaso^ upa atr^otó- 
«cion misteriosa é ioesplícabie la que impele 
al hombre á desafiar los continuos péligroi», 
arrastrar su frájil ecsistencia ^1 través de de*^ 
siertos hellidos , refujiarse contra la tormenta 
y el frío en una pequeña choza construida por 
«^'fatismo, para pisar porfiB eon itembtórtísa 
la estreoMriéombfe de ivi ? monté <cii^ 



— 181 i-- 






bierto denieve? Ga^tap.^óiola gloria 4eha^ 
bar lesf^do allí, e^a r^ompensa; . m^zquiAa da, 
esfuerzos sobrehumanos, U causa de^uanr. 
halo? Nq. podemos crearlo;, .Es el seatimiei^U^ ^ 
de la fuerza int6%tu/||, .qiue 1^ conipuave y le^f 
impeieráL vctAcer los. inertes oljx^tácuios d^iiai 
materia; es el dieseo:de medir e). poder humar 
no, el poder inñnito 4e la voluntad iQteiy^nJUi. 
con l^r^si&teúc^ briiita de la ma3a; .es 0I im-; 
pulso sagitado de investígaríenjiombire de la^i 
cieatia Is^ ,foi*maoion y la vida, de ifa^e^f^rA 
terreíÍPS .y-re^t^ble^r Ir: aemqniÉij qije Qowp.v 
lajsoimmtierioso upe todo Jp eosistente.» . . , . 
CoAim^f^^ esaclitudiSe- gplicani/estas paU^ 
brafe aívalipnte yiajfirQí,,que*8eha propu^tp l^ 
esploraoion de log /¡leiTitorip^i .^Ufetrales dej^ 
Rép^Jfe^íc^ y quje nofiii¡espon§í parte de*sw^ ifi^r.. 
pojantes ¡d-e&o^b^ifíviwtQ^ . ep el vojlúín^p .qu^. 1 
tenemic^ á la vi$ia, el> prí merp* de una obm ^yy<> • 
o^eto.!^3 Ja dieBCf ipíí^ioíi/dedft P^ai^foniQ' Aijig^j 
tral! En este trabajo el señor Mpwrtodá.QO^^^^ 
ta ;dtí^íyia¿e efdptUiádfl.é; le9^il©Mepjt§s!¿el.íJio 
SaBíd, Cf'u^, cuyos resultados no íesi^^^JiitQr; 
cieiJtp^tW rejaqioa poplaeicstguoi de. lo^ ele- 
meftioA d« que disponisi. Ep «^(»^vi^)€fe ^1 c^ 
faHdfjtpri^és .el mftgaíSco m^^tÁc^lc dplft naní 
tQcIkIeM de to^'tfí^piBQft pa^a darle ;el'rí?alcíe^) 
fáritóíáírwitíel vi^je.iíle Op0llap#^ p^^lftl. ^a^l; 
soi^rarof^iJcis . fatigáis « las p^palidad^/y ta&i 
pr^lébas ;dQJiiprGgo^ pa^^9{i)^Q(^}^^ aUur^i 
d€ijiiqiifillM|prii»era3 e^ew$j¡pn^al itniiy4»^ij 
die$€«npo|do aoritinentai^efiMrtQí-TM^t-.. MQí \ 



reW¿, 'áé¿fal^ñádó' *dél fen'ifentfe SWHft>yarid'>y' 

talsto>fó^'valie»(é^i^ai'fíítri&d^I<Bisa^e^iádós^ 
p^* Fita-Roi ■ y Dari^ílh». Treinta días sin tb^ 
p^a lucharon* dotúm kt-fSdr ríante >deli^Sftbtaí 
Oüá?'í hubo jorafadas^teróbleB; y €ftW)sí tf^feínta 
diáí^ 6ttk{)lear<:>]i'6i¥ la^dtílomcto"!) -d^ lóÉ^>g:fáítí^ 
d^s Itígos que "^ esfiléi^^fi al pié> délos An- 
depv dando rraítiiniíenk) & aquel río, d^e lód cup- 
lés el tino, défeetíbidr4)e Mr Viedma, lleva e\ 
nombre de este eáplóráüot*, y« los otros; d^-* 
cubiertos por el iS^i MóíHeno^ han recibido el 
nombre de Lago Arjeiitino y Lago Sfen Mar* 
tití. El débil esquife en ouyo alto fliameaba' la 
bandéf ai patria, órutsó; iaís aguas dé) la¿ú Ar*^ 
jéátiM, que hasta etitdtice^ sólo surcaron l^a 
müjéslüosos témpanos que sé desprendleíi fl 
lai Cdt*dílíera, de duroiá&tlitíos' también» sui^jíó 
la* terrible tempestad que saiiMKlfó la débil leinK* 
balneación, pometido én |>eligro la vidarde lod 
osados viajeros. í' • : ■ 

Allí el'Sr¡ Mdféne han¿f fóHiles comároas 
ptHirrisla^ de ábtindahVes riquezas vejeftalite y 
minerales, de £&cü eóitiuhicacioil erít^e. i^f^cy*' 
dlMp^Mandó dentina viaftuviar hacia et> A4í¿q^ 
tidd^ d^ \k in^^tavücfa del Santa Cruti; bqmat^ 
<5iÉ¿í^->á'las Makéá #4 0tidb rflénos dé sefiédar 
di^'gtandk>i^oipél<VéiÉTt4. AlH/én kis HbétfáS'Ael 
1^0 Amtíihé^; ^ t»d|lló < g rabadas < efi )a»>iK>'eAd^ 

t¿Mi» de<^ká^:^sttf>S^i^(M^s'áilais^4ttliN^0|^ 
cofétáe 4fkteítai(>Itt^$^0K&liifir' > 'Plafttd>{»»«>ftfi^' 



- 1*8 i- - 

báíJde^íi arj^tiY^á*'*» ¿¿piüje' que, donío k)<< aiv 
t6i<kyri9S, ncí hábia bollado úún^éi {>ié det hótn-^ 
iH^e «ivili¿ado: Si^ á* la descripción dé- este ■ 
viaje, 'hectía ew efetilo s«eUo>y agradable, agt^e- 
gattK)»^ vaiJtefe' otros 'eptóodlos no méttos inle-^ 
resaffte^teférontes á lastribosi tehuelches^, qde* 
DOS' dan 1 ocasión de admiran el valor del via- 
jero que supo atnoldafáe é la^ coi&tumbres de 
e^os oijos aéh Sur; y algunas reminiscenciíis* 
del viaje eféetuado> anteriormente pop el Sr. 
Moreno álo<^ toldos del pod^^>so cacique Shái- 
hueque, señor do « Las Manzanas », donde fué 
sometido al solemne juicio de un parlamento 
que se' reunió en tom^ de l«t sagrada priedra á 
orHlaS'4el Yai-^la4ey-ourá,-^teneraos una obra- 
c^ya reciura no^ípodemos^ mtoos d^ recoiften-i 
dar eáloiVDsameiite á todos^ios <^üe sé interés 
S6i^ ^or el pn^reso dcf» la eíetioia ilaefonal y 
ófiya toúimWBíekon deBear^ánntos) <^ue apar^écie^ 
m; pronto. /: v 

La obra publicada pop ia imprenta dé' La 
Nadon está it^ó^ameo^ee im{^resá , ádoiuadd 
ceti'bvfenaB táoiitias y coit^un nmpa del ter-^ 
ritori<oí esplorad^L ^ « 

.$l4^tiiA)cf)t»}«li«tb dW'qtfhOé^tei) lle{^Htr.-^Es^' 
ttfdioiíóbre la^^ifaslactoi^d^ia fi*oftteHi slid dé' 
l»^ep6bkkla «i ;Rio» N(ei^i^(Hiaéd)cád?> é Íék'-B'é^ 




- 184;- 

t 

rector. 4e \^ Prensa^ fi34í4a<á<>lf;y ^í*>t*«Qr<>tft^ 
de,,larSQeieclfi<l,Cíí9ntífiaft Atgfirttírta, ^niawlwai 
de 1^ Sqcv^dadrGeíqgr^flcá.IlaliaRá,, OfioiM^ 4«(' 
Honof: ,djstíftgúi4o/0QaJja^tóiiídalíA á^ .QrQ»4^. 
la,A<^aideflai^ ripo.^e BoJi^nia^T i»iwJibEO htown 
rarip y activo de y^rifta .^sícied^des na«i<>fifby^ 
— Spgu^^a< ediciortnrReti&adja jí coa&id^rftbl^T 
r^iíníe aqmeniadajpojr ^tautftrí gínecida-íil in¿Sr»,i 
n^ por la Qmpresaíde IjlPEensak Buew4;AU:§3i 
— PstptblecimientO: tip<?gr6fi<íí} /4 yapop'4e Iftf 
Pxei)^, Moreno 109* .lí^7i& Bu 8[' tojE^rtiv 4Q8,p§i/ 



•;^ .'Mí- 



*• r 



. » < I 






... , . 

.• .1 ..I , t.' • '. .»' ' vk'iJ- i 

i-B^jí^ ¡obrti Qswta en'lo^mficnatítos.eB^'qii&í 
sft • preparaba ( J*v esipadiobn .di i Rio' Ifefer^ mió 
el efitíUQ fócil, y- bjdllaate prjoppQuidíeliiau)tt)jj'(y 
cooi pflQfundo .€oii(>c¡¡(MÍerí<o aarnte-tíníiílÉf^rí'*!» 
pre&epta reunidóij y'QsípueB<t>^.aprífírróJ^<ter 
muUi^Ufi (}e :datos ; .4^1 Alte [jtnpipirt¿ni:)m jaof^iíi' 
entonces dispersos en gran númf'ro deíírfwa*-» 

sjjWQí PQrn p^^ifie delifrii4w>ir.i»Ufcdifeíi¿a>'^:k 
sicjad ly. n0.i^,ien,m^$ra algiifiÁf\í[anijí^0Íodu»i^r> 
obra de circunstancias, slnó de[^ii«t»ttfiwií^ii0ii-; 
trínseco )i 4wadero. 

La primera edicion^ule .esta obra fué hecha 
por el Gobierno Nacional y repartida entre los 
jefes? y .oípia4íB$: g^e.^e»lp¡^ Mm^ poRfe-^lía 
e^peíc^icáofl ,'j Áj4in« jde qw0'.iS?«r^$tiíiai(i(ltaBofttj.t 
im)t9rji?4i^'^fi. ^4^n^9^0[ ^s^iie ibAhof (Aio^í^t; i 
rar.. (^§,fi^ttp4ar^dieí^jj| laícuislifiemanfattii 



^ 186 -- 

sa4li^y^ ;C^uixif«tiid«r 4oa#«dembtoe«ta ppr 4 
au(oi']frapo9titiiy^ faof «I tm^jomis completp 
qti^pQS^eemo^ sobre el temtpríode laPampat 

Los dos primeros capítulos están dedicadoii 
á UM reseüía histórica y ¿ la esposicion de 1^ 
esplpracíonc^ ^efectuaditseo^laPampa^. 

E I , autor h$tee . una reseí^a ¡ de la e^pedicioa 
de 1833, ea la cunl haUamos dgtos nuevos é 
int^^aot^s, y en el segundo capitulo se halla 
la. hi$torÍ€^ de la importante ref»pkNracion ^ecH 
tuada en el siglo pasado por el piloto ;Bamlio 
Villarino» que reiBODtó el Rio Negro hasta e} 
Lim^) y se f^óompaiía un plano levantado por 
el ¡esplorador. 

Los tres c4^(tulas ^siguientes tienen por oIh 
jeto el estudio del sistema hidrográfico de 1^ 
Paoipft, punto tratado con gran acopio de da- 
tos. Fácil es formarse con su lectura una Jdea 
acabada de los, tios de aquel territorio, s<>* 
bi;e todo, del mRío NegrOi y , convencerse de la 
importapoia que el porvenir reservfiáesas via^s 
fluviales. ...... 

. La descripción del territoria de lii Pampa 
ociiipa el capitulo sesto, uno de Iqsmós intere- 
sante^/ sin> duda., Jí)escríbese en él las fértiles 
rejipAfp, ; aodinas^ que ya kal^fan llamado la 
atención dé los hac^da^os chilenos por sus* 
4^B4finte9,pa3tos> cuyiii>sJb|99i(|ues han cau^a- 
áfíi» 4^4lPÍracioa de. (odo^. los viajeros, deí^de 
Fi4#e9^r hiista Mustera y Mor^no^.y que en^ 
cierra en su seno esa mole de CQbre co^cidQ 
P9r CerfO;46 Pallen y J^m^^poim el árido I^.ai8 



L 



ttdíitfó§^ ilt^af citCei fdU ttidii^l(»áifoi<¥b«éifii<él 

b^^éimé éto^M «HAJ^ 14 líc^sl bordeé é& Stifa$ftu»^ 

hérteóMi -t^ft^ttíftov Mgáídd ^pd^la'éoríiéiHitt Idél 
lllkay;'t^^0^smi«thiod^^eta<y^iÉOrk UüdMj^á 
J%nttt^ la@%'^a^á/ á'pd$áfid<i^qu6^b^de>se 

truGcion apunta ei Dr. Zebailoa. ' lia éc^ó-* 

«¿i^bi^n és méhdofitída'^jr diéciititfo. 

lJti^>ei^fUd{^ V coiidititeMeibiléd soib^e laittlie- 
Va 4ííieá déí< fronteras, hoy realizada, '^s 31-1 



ma d€fl 'cátiftát¿ ^í^tiibo; ét oet^vb' m^mtipé, 
d!e iá rMSL'Wáiién&, que ^1 «scñHiü^ él li^i^ ¿íQn 
dotíiimcte>ét)'tás^ol«(dá)l<es ide lia PttkH^, S^ 
conoce inmediatamente gue el autor hñ ^Mfttb- 

3\jte ha in^^^ty '^xh\ ínteté» ^todd ^k>'^»¿líÉ^ 
vo* á^ e^s hii&íT'dá la ^lrí¿:a ^áiiátocM/ \M^ 
pero eruei, «Okáo^ei iii^« que á^btta^Mi^ 
^orrálei^ de'f^Wtuei^^ittiípéu • *- " • ^»" i'-i>> -• - 
m «ItiMo^IMpAtíla to. OvMifi^ 



<«ti«lN!ii^aKMliimtoM^()ft)JPlinp»ifM^ 
«ir)álmi||iiA<lo; «1: fia ípof»Dl;i«o(.4e^ <f>|vMr 

vépmlkeu^ i sierao^ den Í9¡ai )»9»», , ,w<lMlftR^ M 
otras,' jáilailinneeaiiA» ma ifl949mr)mmnf>fir 

la población, .'.fiuUH» ,; aUi <M»iitwi»i9i9f4p -fPf 
6aa«if« de médanos desnudos, que entre- 
gao á los Tientos torbellinos de arena ense- 
gueoedora, . aquellas estensas rejiones en las 
j;m^)Ek^ el e^Mñol «o os^ba aventurare A ffie- 
.mijlp, , e) ^ató. 4?í ,á<a6to. de las prj^ósaír des- 
j^fipc^opep del píidre KplJí^ipier ,, a:caba de abatir 
m^ i|iont98/y,9,iís méd^pps ;r dC; ,$hfrir sti? 

>S.jd(iJ5lces y.eristaliops. al p^^9 .tAu^^nte 
p^ft..l)ái?aera qite.¿ la ^IftFÍa^ cqo^uista de 

j^fifa/^}ñ aSa.cUr nvas ^dé ^1 laurel 
-9^J*'WW!^,4e la l>aflí^í^»»: . ' 

]Uf(ijKaí»,pí)r^ gj?e ^t^p^recer, ^atplibfp íf<^Jp 
era aun un proyecto, un deseo patriótióo, hoy 
está realizada» y quien-haya recorrido los cam- 
pos fronterizos habrá tenido ocasión de ben- 
uiÍaeiiMi,ii¿oo^tt0)pp|ftif,lqíyn^ b%[tiea- 

«IMMMi un./l«iifti(wéí)q^e>4tn«$»{i{kl áK^M .w 
3 q it w >id« tiMPití4>9iiirí(^«tac>«n)ttSf 



liáis, éñtíre^ I6é éuklés >figuH staii^dignftmoiite 
el ftutDp^défe olmi iqfaé 'moAivai este articMfo, 
seftfti'arlás fiíéfllTefll' de 'ricfueter b>s elefptatíé» 

Pátnpii y H^tie sót&e«j^rafiqimel'hcnflxmiae 
i%ditña eoh te ftítetüh májicft ' deL trabi^Ov .i^ < * 

' Qti#^i¡N^ i4i^MII«ída; di^adii poTiel^q^^^ 
ji^ntiiio^ al'crazák^ jdl defáto'io,* sea^ pue$^ la .iMü 

;. ! 2t5-Víaje al páis ¿^ lóá í ehueíeíiw. ; ExpfóL 
.naciones en la Patagonia Austral por' Ramo'ñ 
Lis'^Ay^'rrii.émbró de varias soéiedades cíehtíi- 
ficas.* ' Pnpíera parte. Buenos Aires. ^Putftáp í 
' de venta: librería Europea; ¡S!4SÍ Florida; Uííí^ - 
rías dirt Joly , Reflé y Mendesky ; itíaprerííá'ofe ■ 
iJlartirí Biedma;, láS-Belgrarió-í^/lSTd. .19h- 
4^ 83 ps, con 9 grabados en mádqraytó ^c«- 
bulárió dé la lengua Táonecá t Téhúelcfífei 



I - 



ktm^immm • .. t 



- 916^Llf HiMeMifá imtrtMl. >< ConpWai«ato 
éiX « ▼fa^> ál país :de los T-«ÉuiilGbe»»^fa^Nr 

léieMlflJMUí •fladioiiieüést y eátMttij[«»i|s. Bmrmis 






« I 



:;;Ibdteiia por;el aampo e»tf a^dioatic^ qq9 
du«itfd,paid. ofiMoef^MÁq^ Ja» íQVA^tkiU^paQ» 
oÍNitttMS'ypoi::fiitejjemplo d4 \otk »mo9 e^r 
tfafljtros, 4C19 hw í^ti(^^blH?a.poff 

teatro de'aua e0plQ{í9j2ip]iaa,$e ha d^^rrof- 
libelo. tambiaaw ;mieatra|ttv^(u4«l daaeo.dje 
tomar, parte QQ¡jel moTimienta aienUfi^o y no 
iba6ippa|Sla]^ taa aólo^bopapi^ pasivo ^fla renr 
tt^uarata «del progresio europea I^a . Sociedad 
Ciwiifíca Arjentiña,reupÍ6Bdo^auQ aúctcQ.tor 
daa;la8 fuerzas, ^que an nueatro .pais aa dedi-r 
aw ;al Qultlvp dd la cieacia» ba dado esprer» 
fiiúu^ é4a>|íulso á ^Ruestraa aapii^aQióQea! cieo- 
tíficas,, y aaparaq|ios. que un feUz resultado 00» 
r&pará ^ua esCUerzos. De au seno tambiep ban 
atüádp loa ;aaploradQrea que> afroatap^o peli^ 
groa>yrV6p,o»eBdo dificultaaes» se han propuesito 
^l.reoQupqiiiiieiito dejos territorios ausi^rales 
de ia ;R^^blioa Arjeotiaaf :A este plumero 
parteiieoe el, señor D. Ramón l«iaTA| que. ha 
^j^tUf^do do$ ^iéjea al estrerup 3ur .4e la Paf* 
tegoeia^.a^tponieodo el resHtti»di>. dei ellos en 
Jifif ifi» QbrH$ta^ cuyos tUuí^a cv^ocib^ian f)^|e 

•4rtto)k^i.' ,..'/. • í :' ■• . -.j-)^' 

ti EJ^«ViW!J^aL|mis4e los TabuelebaSi»,yv4(Ia 
^tagoñfijQmtiff Aliiir a<sqflifMiQa4o elpiiawro de 
w< tm^ da^. toráloiró iCBjpióvAdo yra^Qrnados 
ambos con vanas láminas, son .q^flNi^^s 



y que cot¿SáÍ^fhífí¡4t<fÑA^i^ifik.f€iiM e«t« 
autor. El firuto pcincipal del viaje del sefior 
Lista, realizado oajo los auspicios de la So* 
0i«tAad i(n(lÍAlfÍi^:A»jif|(ba^ éft i»>e«^lolttdbn 
éél <Rté'4}Meo>i ^ aiiíCMHe' tnSÜí' <»tíisM»^ é 

II@<!tMdC''üÍf Mia&i«> <(^ j^ítÍlbálilf»<«M9ÍMWrt 

eSj^%»ttttaSl> !Bl-^BOp-&Máih«i«tmiéi&)á>ii«»<i 
#u{i* diÉt ^•tbáK'«féai]^MiM«ptt<:km't»f af^^ 
gttdi^'<$ÉMi>iu^oM: Ik- Fa(ttgbnia> \ítí íeptübmio 
c&'iift(l«táttfétfffe éstéfiH'd^lusbtvañdtti^tf^tt^^ 
itéfétv «^cíiiileoéáHái d^ <tf«ln^O'd^<héi<y«bft«gi:«l 
xíúk^ iMttdHV áü^jgMdidtfd riqtt&t»3 vtíiHtikatf 
iÉm6rafes;ipiirál^edf<<Aider áiQ»h«mÉO^iptfio> 
i^ií'V iwfú^ '«ffenieti«d« se hídlaoi «IP Icfis téüP- 

i^mtóg Utó'iéáfhím, e&HiMii bos()«i«é'di^tbadenitt 
iitíii<¿iilil«r y vtí-lm' tsmnpc» fmo*M<m'^ 

f» 'itíímáéttññésí troflas^ dis¡'gkiéiaaíc(tfs/4«flfte 
1i«ailaVi«Uí álMihdattOe átiiii4»to mtaétos&ls¡^ 
•riádbS' l^acHMé» j lá»á^«s^' Bf JflMtdt»' titt»<dli. 
'tfaiMI^,' itílieil^«ítt$eeil dflA&s<«I^IM! PQMá'Ari^ 
■m¡^'fio»&k i)árajéi#:h¿isb^iddS''bor ^ 6á "^ 
-é¿<ítitíiioft titíe^lm'fiástá el p$« (fe Idd^/SMet, 
ifi^ ^ttí^ »ol^i<^ ra§-«E)btUti!iáí#»sr ]|q lál 4dÍdlÉa 
ai3'h»is t^uS^fiAaeléhds.* • HdéWjtiibs^'t ft WW ^ 
>Mao> 66-' átfi9>^ádé> «ih «Httdi^^^liiKé^ téé Ütí- 
póátos de huano. pues lo conceptuidiioijj'ite 
>¿lto':i(IM)ldNMí |rt6liS^^ >p«ncii%tmÁf 1^ ha 
t««ft(iSiilM^fifif»>«íW^ttWse>h»)tiiM^ 
' ÉMlifl8dé%tBÍ(M0< W^'4»dt«')^iái<«i^t>*4lif«o#lf- 






^,dr^en lójtcó» (¡m ^r\M de c^^sear, defectos 
^ye djáa^i^ecepan^ si QuánAoCT ¿uipr 

MDliímÁ. como lo éSD^rarpios y deseamos,' Uifití- 

Olivera, Mt%uo' áHimno^ de #rr¿notii i^íiieiai^ 
bfó tioitottorió dé la^ AsocSAeibn KtiPáf del' ÜMi^ 
gtfaly, pte^iáéñté honorftf io de la Sociétfoíd 
mhi Xrj^ntite. a-tottoff eií 8?. 0aettos Aiífes. 
ítópreiníft dd POr^Vvriír, c^íle ©eteriza ttú». 18^. 
Í879. ' !!Ví«íér tomofViftjéís en'Praticiav Al«tta-^ 
nia; Hokridáry Beijíé^; 438 ps:-^Begtíndo lomo: 
Viajes €fri PYtttidHi Itaífe, y 6#iza. 37»t>s; 

- . J . '*»'..» I ' .' , íl • • • -i 

1 ' • I • ' • ' ■ . ^"^ ■ .' , 4 I . • 

Los ' estudios y viajes .tór/colas del 'sefiqi' 
Q;.iY:kRÁ forman liná de tóás/ obras cuya'api^- 

ñ^ donde» se ptf- 
este lénéro. 

r^^ ...j,>....»,^ ijiáá por Di José 

Mariael fi'strada y 'qüeceéó h,ace algutio''^ afibá, 
náDia á¡aLdó ya á conocer vaTlÜs ae susfrag- 
tttórrtps/^ Olivera los lia' refunrficm, 

íps tía emázladb,^ por décfrto así, los' ha corr^- 
' ^' ^'sti'^¿íniÜhtd0Ofiátitü^tíuh estudio ágr^- 
d%' ágncuftúra/jpr'áclica. aloai^qbe una 




- 1^¿ - 

Qbrá Uteraria digna de sena esttma.ci.Qa | ao 
obstante Jos lunares dé su estilo. ' / 

ho, lectura de loa Estudios J^ Viajes Agrí- 
colas ii^struye y recrea. Es un joven él que 
hablaren ellos; ^un joven ^ue se siente íncli-* 
nado, por una afición decidida, á la agricultura 
y que abahdona las dulzuras del hogar por 
adquirir los conociffiMAtos que anhela y la 
esperíencia (}ue necesita. 

Ua biat^rjia consigna que Augustas encardó 
4-yirJilio sus afamadas Geórjicas para iqspir 
raral pueblo romano el gusto por los trabajos 
campesti-es. Después ae haber leidQ el Mbro 
d^ jseflor Olivera se pregunta si «r*-estable^ 
ciendo .la relaoiini natural eotre obras ^d^ ín^ 
dolé tan, diversa.,T* no habrá conseffmdo .él 
OH^mo objeto empipando distintos meaios ? - 

La. calpul turáis, indudablemente, uno de 
los trabajos más nobles á que puede dedicarse 
la actividad humana. La tierra es una madre 
fecunda que nos abandona los tesoros da su 
seno, que nosdefuelve con creces los sacri- 
ficios que hacemos en su labranza y que inunda 
nuestro espíritu con la paz de la naturaleza, 
siempre grande en su evolución constante 'y 
en sus cuadros múltiples y variados. El se^ 
ñor .Olivera ama la naturaleza y quiere inspirátr 
ese amor á sus lectores. Por eso ha prodigado^ 
especialmente eii el segundo tomo, q^scri^oio*» 
nés interesantes que evocan antes nuestra inqii^^ 
jinácion paisajes escarpados, montes* que se 
levantan á las nubes, valles risueflos y salvia— 



.u— I 



jes despefladef 08, rocas y pradel-as, picos y ar^ 
roypsi orísas y pájaros que adoroan y realzan 
esas: audaces ümceiadas en qué se ve una re^ 
iíon cubierta de grandeza y solemnidad, donde 
los rebaños descansan á la áombra de los ár^ 
boles frondosos y el cazador atrevido se des- 
taca al^ borde del abismo sobre el fondo claro 
dscüro 'del crepúsculo. :' ', . • 

La obra del señor Olivera enseña' y recrea; 
pasea ^'lector por los países qu$ ha recorrido, 
y at pasar refiere hechos a^adables 6 ¿óa- 
signa importantes y científicos datos; aluth- 
bra nuestro espíritu con recuerdos propioís y 
bien traídos de hechor Históricos; salpica sü 
aatracioa'coniináqiiéotrahiácsinia y uno ^ae 
otro consejo que le ha sido dictado por su es- 
tudio y k\x esperiencia; relata ácontéciiíiientós 
tiranos y crítica ó celebra con franqueza y 
sinceridad. ' 

Dos jgr^ñdes móviles lo han guiado en su 
trabajo:* el ainor á síHpatrla y el ae^eo de co- 
municar á los: óticos lo^ue ha observado en 
muchos, affos. de aprendizaje y de práctica, : 
' Cf eecbos qíie todas las personas de^ ideas 
elevadkd^ ienéralmente afectas á jo aue deiá- 
tiíuyeea algbla mdnotpnria de ía vicia y es- 
pécí^mehte á aquellas relaciones que por más 
de un concepto ; instriü^an deleitando (¿éteé^- 
tando dfocérá^ tendráh en cuenta al séftor 01i« 
>éra el .«lalrgó estadio y el grari amor» qu,e 
invócitia el poeta, j 



^/ 1 '. • j '. . '' '. 



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TÉÍ lustrado autor dq h hí^kimM ^nftf^ 

_cí^ci,oíi d^l rolieto ^ituí^o,A<>ÍíífW«<^ f^ ■Twr 
esD^ialme^te af,4e. Uj^l^ifíoj^^J^ haA,íPiBe- 

ÍOJI^., q«e <fW. J?. Pro"!^?*^ ^Wpísp, por 



senda 'de la rerdad, y estrecname^|j|.;i^;g^ 
dvn<ís, en OB , <^ gui^fe ,iw .fo^l^»fíff^ ^Dli 



)^ por, íff ri^e^j P*.«|eíí>P'm»ft. ftjMt^os 

id. ardua y penosa; pero p8|f^.^#tjif^8|ftf ~~ 
laooríosas como la de D. BARTOLOMEMiTaB, 






m vid^ diarín 



i Aí^te. como ju^ÜISQacLÓB ^ taf acertó, ú^U 
tü í «oe «a i^eto ^ pueétíoQ , es el recij jfejpí- 
da'd^riw.TiaJ^ 9U% el ^ór *ácía ^ cwí- 
dadr ito jfeií^ÓQero 4e guerra, para cwíptenwif 
o(» Qímt^^motí debió eotr^fmts? al a|>utiui 
de siifirDEoUia»iobse)rTaaoae34ae$trem^ de oír 



tiia<H9ft4 d^^'.las rdn^s |de. Jial^uai^app^j^ t^ 
méR^99^^' {^lg^|H^,¿f^ Bp{>re ek 

íimi^^K cfo^ifenqfBr 06: lo^ ii$pagias ^iuieí^ y 
AiTffiíif^ jp§8^ á oe^pa^^ da )a -e^^^oi^ia q^ 
IaiIiab9ibP9r,Tiahi}wacd yp^^ta laa í^iy^ersas 
tM^&QiOfi^ resi^Pto :4^ «paa } ruinfis 4a ^iruep 
diKmia^QÍdOéí Pi9rQ de; Jiidi)^ , 

' Bea^^ del pripwr golpe d0;:v)s^ eoí qv^ 

tremaM«0f>Q parAC|bei!ep ppét|ao%y' pw^tff^fm 
ks imitt)Mieit^ea ({ue despierta eli patafgaaijt9% 
li0a hu» &HfBifíJiQedQjom amofmiB^fi^^ e) . IT^ipt 
pío- y; d; :Falaeio> comprueba Ijaa i^edldA» tó* 
iMjdks p9k*:VfirtQ3 Yiaje9q8|;]iabla ák l^i^ioAír 
Mi*tei¿pr.que. meofsiitra ¡y 4a,l«fl.Qbnas^ hir 
dráulicas de los iod^j^i^a&UlaaiaaptpafsiiAiQ^ 
M mtiMrnmmij epr ana ^sagefadfMff diiiien«io- 

mbmAií0 ^«Ajdi a^tloráwsgj^ 9«af^)9ta»i6ata(tM*ir 

;iit>«»i(«taffyi4M^ yotottna iportfo^óiii 4e4íRa»B 

Bl jmqitifia.'cQiMal ;da l/aPi PffiPW 








" gcos o».gst^l»v ffl^so iodo dos 



— 197 - 

ellas, rectifica los errores cometidos por D' 
Orbigny y lasí compara con otras estatuas ame- 
ricanas; deduce de ahí algunas considera- 
ciones jen erales, viendo en esas rujnas el tes- 
timonio de dos artes distintas, producto de 
civilizaciones sucesivas destinadas ambas á 
perecer, faltas de elementos creadores y fe- 
cundos ; marca las causas que á su juicio se 
oponiail al progreso americano y cree que la 
Europa inoculó á América con su contacto el 
principio vital de que carecia. 

Termitia el folleto considerando lo mal re- 
sueltas que aún están las cuestiones de arqueo- 
lojia americana, que no podrán ser tema de 
serias investigaciones, mientras no se meto- 
dicen, clasificando ciéntíticamente los materia- 
les acumulados; y espera que la nueva es- 
cuela de Americanistas, que na inscrito en su 
bandera de trabajo la leyenda «la América es de 
los americanos», podrá quizás algún dia espli- 
car los misterios ae las ruinas de Tiahuanaco. 

Así concluye de relatar su viaje arqueo- 
lójico el Sr. Mitre, después de trasmitir cu- 
riosos é interesantes datos y rectificar muchos 
de los que se tenian por seguros. Ante estas 
pruebas de laboriosa dedicación, es de espe- 
rar que^ la posteridad, con más imparcialidad 
y justicia que la jeneracion presente, confirme 
que los dias robados por D. Bartolomé Mitre 
a la política, son los que han contribuido pre- 
ferentemente á cimentar el nombre de que goza. 









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-btírdiák><i«i'Iat^t'tt)^a.'PoHtíctt,<HlératttFa. 'Bw»- 
11Ó9 Ay>es.'>^dn 'fiernttsnbs, editóves.' t^bvePiíi 
dél Cdl«|;iü/«áÍ{e»iBoHVár<dúitt. dO.'1«TO.'iS'VO^ 
'UMciéfléiír en 8»>tHíayd¥> |)^XXII^97 y Í4ifl t>s. 

1 • ' • ' . : r ' • • . 

- Las ÉífíMOii ansí ' hiSñór mÍDO m han ¿eá- 



'l^lpa «lY'ftó t9M;ciriást>ara comtkrará ^néí'ó 
-^i^cHé(^,»tí^ tbé/nsTrúosi» «UJ^Üro' tfé üha li> 
lltet^tárá^bt^rOiteMd'ft' yletal , érá V« tepélét^ 
tié «bis 'Béms -8HÍM6» «»idó!iitraf{ui jteira- 
ores entusiastas^ !á{^eH^s; 'iVlkif tiftíe'cff ti- 

''f^^tilftiSi^áb^'ya abtt^ttoeta al'dtté h!óir 



-. 200 — 

Se le ha echado en cara su amor á la for- 
nía* Se le ha pintado frío como una estatua 
de mármol, correcto, pero falto de inspiración; 
y sin embargo, muchos de sus vei*sos se guar- 
dan con encanto en la memoria, porque son 
trazados por una 'mano avezada a las luchas 
de la versificación en que se domina el ritmo 
y se engalana la idea, y han brotado suaves 
como el agua del manantial y cristalinos co- 
mo la supenñete d^ la|K>4 ; r '. 

El primero J^ tíiás brÍBaftté de nuestros crí- 
ticos, niaestro y juez distinguidísimo en ma- 
terias literarias, ha significado, en pocas pa- 
labras, el carácter poético del señor Guido. 
-^S(ü:nMj«a«;.dii«e.j^ pp ^^qyontt, ^^;^e* (ted$íta 

^m í^lacere^giíO^W^, ni' se abisma^ jPO.<tefow^ 
proi&iados; íK> rie, ni s^ 4^eppefa..< Ü|ia-14- 
-grima/puTO.y bdtíftníe j^edesfizaft-v^pe^pcH' 
sa ii|qj|lla,vitípériqs,cí^lorid^, .^§rc> ^e Qoriyí^e 
luego en sonrisa; y sus labios perfuma dos mo- 
dulan siempre una pTácida, encantadora ar- 
jXKmia. £1 Sr, GuidQ es clásica .P<^ 1^ ^r^<^- 
cionde la forma y^jpoír la suñpiítia que ífvmk^ 
. ¿ Ip^ bellas plástica; pero su iqspyñ^ipiL.yÍMs} 
en algunas. ppf$$iás,á ma][Qr/ altura qujéj 
in§pira9áQp pagana; y ^ ^atiiQi^to que ^ aír 
berga^pa jsws estrofas, es not^ i^pble/y a^ 
Mernf ouB; el ae^tiipiegato espi^e^^ pn^os mr 
sos4eTioa poetas jí^ltlglJos.l..t.,,:^,J; , ^.,. . , 

Hemos dicho en oteo tietopOy ^.(fQptpatai^p 
preciísanfjeatQ á, ^B?was aprwiwMÍPé^ fjVWtu- 
1-adas !^^.^ü, p8tilo> ÍMe. iwg.; ^t» g«e^ífi 



-^ SOI -- 

en et íarróyó como* en e\. torrente, tanCa en la 
aurora cómo'én d'fcrépúsculo, tafttá em d valle 
cometen la Montaña.' 'Bl nrísmo ecsaitado de 
Hago fío es la única mánifestcTcion ' poética 
posible de la inspiración moderna^ Ella ptiedé 
ser settéfflá *sín déjenerar porelsso en lat vul- 
garidad, ella ptiedé ééf coípedta sin ' que por 
eso se la ebcuentré fKat Y el mismo Hugo 
así lo i*écond(5e cuandb dii^i ^ una estrofa 
dé Las ÜdntkmpUwf<mé9:' ' • • 

Et/devarrtl^artiAfiíii '■ . - > 

Tíoxit Jamáis la' lol M chánge, . 

La miette dé Céllrni * • ' ^ 

Faut le bloc de Mitíhel-Ange I ^ 

Loi dos tomos de ias BáfágUs, presentan 

trn' verdadero tíiosaico de temías y eátiiós di* 

fererileS; Cdrtaai, traduiícionés, attfculos po- 

lítiéí^- dSáertaélones literarias, artículos hu- 

tttirtótíiQosj- estudios 'historíeos y hasta oom- 

pQsiciónei^ ^ verso^ se 'alternan en Sus.pA^ 

jinás;; V:'^ ^^te respecté se mé ocürire una 

reflecsit)n — Cóníp el ' señor Guidd, cuyb buen 

gustó -es encon!ia(|ocoíi justicia, ha ^ dado á 

luz en su libro trabajos insignificantes, ptara- 

mente de circunstancias, al liado dé otrosí bé4 

lllsitaos é internantes ?--Hubiéramos deseado 

una elección métios favorable y más imparciaL 

Pei^o^isto es l;ñ'a áimple opinión j^ no sabemos 

hasta qué ptin't^ estamos autorizados - para 

sostehearlai '-" '. - " .' 

Las pajinas políticas é hiátórtcas del libro 
del señor Guido , tienen sin duda alguna la 




br/S/CMeyertSÉin,; $wro dos p«^a Ji^íiUJ ibwlv 

,pira4As pof cirouAstapcias ^^peci^as j Je^ 

.liC^iP^r^oiifl^diad 4elj»afioií,GiWÍQ fifp,4^t 
en. SM p^p^a ;tmila i^qao e« aus.yjersps. 

jC^pita^q^piin ,<íhow(tíepia^ ,y;^ep<íilío«ia Y*|lfa- 
ridad, amante de la beUei^^/y ^^'^f^l^t^^ dob^e 
todas sus caalfajUí^sgefqk^QeiMn €B^ sano 
que cons^jTftitodavjít 1^ ^¿Mwrft í<fe las pri- 
meras espansiomes^j^Ja y\4^jlia\fi(^\ov\Ao de 
los primero^ sfi^fiq^ de la. juiv.entud.. 
. . © ;S(^> ^uidof » no ;perteaeM á e^ J^énpro 
4«Q^uVs8,,^U6í)or¡f<irti^ qa- 

4a d»^. ¡qo)»;. mayor ra^Mefí), y enl^sc^^^la 
^ftawn*^. ocupa el, lugar 4el ,s«4M;iriu^oto^ 
iq9 gry;Q3,#s^e^QAp(ad0^r«l xlaj jiiismp elocwWi- 
tfia, y. |P« pMfpülos efttalúdps 4e ua dolor .pQ3- 
l|¿^, c^;i4e .la.yerdádera ^«iíiiígMra;d^ que ha 
^^nir^úo diÓfifl, el flaiAifto,4ÍP Ja vida* ' 

. SqjijftH^j^o.pe ©rfi»^^:dft^ 
rp^. no, se mésalo? cai>eUos m Jmoe vinagra 

pMra (poifieír^e pjáilida. ^ ,; 

jp:^ ruqaJCWcaaQfaa áficípnada á Ipsjtooi^^^ 

t¡m>, rbu^páNM el >ízwdo y de pítjarior el^^aate. 

TÁ9A^ AcUtude^ qi^e pareician el reai{^a|]^orde 

Ia ,^z sipliM^ mi espc^ es aiiiabte ^ (K>nnada« 

romántica y cariñosa. Quizás nó lüs^á oa- 

9Í|Qoei|( . yolp^mcas n^ tur];>iici9nes .profuacias* 

jpero .se goza con su «oatactOiy las llores que 



— 2oa — 

lleva' pireadid/is. ea Sfii cabeUa tíedeo el periti- 
me dirioe da la virtud y el eandor. Crutdo 
mismo lo 'Canfiesá. y debe, tener orgullo* ea ¿ou-* 
fésarlov eaafldorenrítodoseá) algunos critico^ 
(|uelian atet^a^o- su eatílo y el jénm*o% de^ sa 
inapííraaionv las conte&ta.on esta»; lineas iadi^» 
mivablos, que. mereoen tcasCFibin»: ¡hór la 
verdad que enderran bajo ^u aparente lije- 
reza: , n • 

a Y luegOj^ ctecian. mi susodicho; númeu gCH-^ 

ssaba. da unásajud eíiocanto^ en mbddi de táfi^« 

kat almaa doloridas y que orai de ua nevoilai 

se piántífibán'enlaiiiás.azu^ del empíreo busri 

oandci aire respirable^ ora se arrojan Ubrando^ 

á mares 0(t los abismos del desencanto y dej la 

duda. Habrá nada más srande^ peosflpbÉnjt^' 

fija la fnénte' ón. k)S; mocMoa de am dsbiidla 

respaantei con. los. adovdrá estrenos dé ka;daii^ 

%a Maefl^r% macision suntuosa de alariaos; y\ 

Uaotos^-T-qua esos pelíQanos de la literaitura» 

destn^E^ndos^las entrañáis para idimenter coia 

ellas á los pálidos mortales^ su^ hijos adtD^tin 

vos, sus hermanos de teche? 

«Puede un poeta que se respete 4 sí mis<n 
mo/ que te^ga el máa leve barrunto doisu mi- 
sión en la tierra, dejar di9 vivic.deae^piarUdojS 

«¥ cómo: opnsideraría un vate de loa de á 
folio los tormentos de nuestra vili el^peete^ miú 
mesai^e las gr^ias^ sin lanzar» rasgueando 
las bordoaasi de au arpa.funera^ia^ un^p^r de 
reniegos por minuto, caiiaees de hacer estor** 
HudaoiáliaoiMr? 



— 204 — 

kEq esa disposición de ánimoy las iaupre'^' 
cadones se juntan con loé ayes, y los ayoa^ 
con las blasfemias muy dlsoul^l^les en ei de^ 
ímtém^ranenáde^la inBpiraGÍoiÍL,'y solloza el 
verso y se retoerpe üa.esípofei, produoiendu 
precipitaciones' de . leadéadas. tár táceas^.mifaft . 
trás*^ el' estro sBievahta fulgurante á lasnübeái. 
cf^ábdo iá 4estajo ' én isu ascencioiK - ^cdiohes, 
imájenes, tipos sorprendentes, enormes, llenas 
de esas b'eUas c&ntoi^ioiiesi yescor^^ss de las 
ñmtaádA Juim Final dé Miguel>AjQgél, taiD 
admiradas 'en'io$ cuadrosdívrnámente&espaík* 
tosoi trazadoá^or la mano convulsiva diélrjéf* 
nibi. Edo e^ poesia, 16 dismási qe pasa áé >dU 
lukjo» simétricos' baldados de lo antígusi:»sobre 
papel chinesco». . ; ... . ; . ■. i ..i í' ,. ]..i. 
i Ouido tíené razón,y!no ésiiéstanlaíprimer^ 
vea^úue hbmos^ sostenida la verdaddei&iiS'pa«-i 
labras. Débese pa^eferir la simisnle (^asübtea^ 
al ariete qué destruye; ila féiC|U6 Fa»tau]pa, á^la* 
duda' que enirenena^^ la poesia qua)[m{>Ior% -á; 
la blasfemia que máldiise j eHaltar dcúde^ásb 
ruégala la picota doüUe-se desmida el almar 
parw eiscárndcqrla; .? . ; í:; > 

fiuimdb (sei.'han recorrido lo>s;(;^ tomos^de 
I'as'jS»j^;9fi^!no pbede ee^imirse el* ospLritiitde 
un sentimikito de udmiraaióa por el talento 
del ^ar Guido. . ^ ¡ . 

Allí senos presetita Icón SUS inúliíples laeet^ 
tas que' reflej^ la luz y deshimbrauy heñidas 
por los rayos del "sol; ,• * .. r« , 

Allí se le vé pasar de lo ^érióá^Iahiutao^ 



— 205 — 

ristico, de 1ro gracioso á lo triste, de la historia 
' á ha fantasia^ don fácil amenidad y agradable, 
contraste, i , 

La misnia. plumas que defiende y enaltece la 
menoría de< on padre virtuoso y^ patriota, se 
ponB.Umíáscara de Fray Supino para luchar 
en la arena política, traduce' á Alfredo de Mus-r> 
set, dedica 'sus< flores más lozanas á Rossini 
yáLamartihe, píntalos celajes melancólicos 
de ioá( días* tiel otoño y despide á sus ilusio- 
nes^ des6ríbieií do aquéllas pálidas viajeras que 
desaparecen en las tinieblas «pomo si las hu^ 
biese tragado la profundidad de aquel mar que 
algunos llaman ' el olvido». 

SéVi todftSí partes se siente la inspiración que 
Inrota franoa y armoniosa; pero, á nuestro 
Hiieioi m 'loi que su autor es inimitable, es en 
las pajinas de crítica social ó de costumbres» 
en» que despliega todas sus cualidades de buen 
gusto y aticismo,' todas las, sinuosidades de su 
espíritu sagaz y espiritual. 

El '.estilo, de Q uido es puramente francés. 
Se deádiza lijeramente sin asperidades ni ob»- 
táculosi, cdmo esos manantiales que, desvián*- 
dose de^so curso pedregoso, corren sobre las 
yerbaq de, una pradera risueña. Sus perfiles 
s6ü: déKcados y sus. chistes naturales. Por 
e¿o, '^^ra nosotros, lo más notable, que hay 
en ios dofe tothos de las Báfaffas, es la carta 
que' les sirve' de inti'oduccion. 

líéase la descripción que nos hace de su vi-- 
ásb, edJia/iníanGÍa, y dígaseos! es posible escri- 



— 206 - 

bir algo más beUo coa i»ayor natarAtídieid:: 
. «Pasóse la mñez entre caricids» R&fagiaSs 
frescas me llegan todavia,dea(^uellaadadiSdH 
liÁf ouyos celajes • vividos vánse poco á. poco 
apagaada entre las sombras; de lainoolia! q^uei 
se aprocsin^a silenciosa. Eníla.e8ouelaa|)rendii 
á deletrear, aven tajando > ^ esto, á HomeírO', 
pues el ciego de Smirna no coBoeia.offildjotcu 
Fui el primer raíimero; sabia (jlonde se eaccm-r 
trabaú en los oerf08\os meiorésAtidMis de gm^ 
¿toj^los ca|i)iam&iASds más dqlces, lo» taÜa» rpfe. 
tiernos; era la pesadilla de un vicyo vizoaiao 
Uapiado en casa» tío Morao^ tocvo oaocerbero 
de la quinta de la familia^ ^uienrá.pesaír de 
su vijiÜancia t^iaz, no cosasigutó rntoca pre- 
sentar al £M[no de; la casa, ni una büeva^ ni ufi 
durazno* maduros. Nadie me ganabaiá lai va^i 
yueia, á la pelota, á los cocos; pero en k> (|ue 
más adelanté fiíá; en el jae^o de tai taba» btijo 
la dirección del sárjenlo Hojas, atezado taga?- 
rote riojano, un ordenanza de noi^adre^ epn 
quien tenia yo hecha íntima aparoeitjai* Tam- 
bién tocóle a él ser mi maeatmad^iequilaoion. 
Tenia un caballo moro que* & cáda.^ UisUmfe 
eiisillaba. Rojas, no daba ua paso á piéi Si 
le enviaban á la botica de enfrentay le Blantí<^ 
iicaba encima á su racin el recadú^ emfuc^ando 
una hora en el acomodo de la cooipljicada 
montura, en que figuraban multitud' de Jerbos 
y cueritos. ]>e cantado, el primero á ahor<« 
cajarse en el pacieat^ brutp^ al cual. le. había- 
mos puí^tof ^i escribano^ ^QT cíertosi'tráha40s 



- 307 - 

1 

nfañoteos cuando tojfpaba el trote, em yo , .^ i> 
No podemos ecsimirnos de citar^ del mistpo 

mpdo, otra jpp^íua ^o ménQS bella, en que rer 

fiere sí^ ^ Y^ptas, á ^n MbiQ distinguid^): , \ 
«í^Nóü(4ad9,, <)CiÍc^, .de que ^ presidente de U 

SQcieda(||^yp.c(ict¿paeQ esperaba, ^ra.un emi- 

Senté químico qup pasara eu vida entrcí alam- 
iques, jr retorta^, .compré :?;us «obras, jde qqq 
estáj^íj. repletas U^ ^ipr^riiás^ pup^ no obs-^ 
t^tb^iu|ált^(i^put£^cflQ^ nadillas, cotnprában 
y me las leii .ka^b¿há¿d;<;M9!^e ; sacrificos 9-Sr 
euros rara vez apreciadla, Con este lastra 
m^ .presenté ¿^ viajar al ^oriíwa.&o «.uíor,, An- 
i^ aepcupawe d^ mi charqui ráe habló, de 
.?j93 .ií1;)^QÍSi. Í(^|iá^^ fiíé.rSU sorpresa al, ver 
queyi) sélbs citaba de meihoria? Aquel, hom* 
ore emioente, inj^uo cual soQ;poi:lo común 
los de ^\^ fcláse^ no me ocultó, su vanidad sa- 
tÍ3fechal 'KegaUiniB una soni^ áe !iúá$;cara 
estirando la Docá oe oreja á or^a. í)olpri*- 
mer golpe ^taba ganado a mis. banderas, Pe- 
ro Hí^ triurilbs tiue se pagan tnujr caros:— 
no contaba yo con la huéspeda. Bien hecho. 
Quién me metió á lisonjero! Encantado el ilus- 
tre quloricd^dé^habfer'éi^mitt^atíouii ápt-ecicidor 
tan ^ht^'sia^fa 'de^5U&^t<üdítas élücubraciOT^es, 
me iijLvitó con, Jn^tancia ^ visitarle todas las 
noches ^para oírle la lectujra de sus obras imé- 
difcájS, : Me sacrifiqué heroicamente. Temblé 
cuaqdloel sabio implacable desplegó en batalla 
sus mamotretos a mi vista. Alea, ¿acta est: 
se caló los espejuelos, y. con voz gangosa m.^ 



— 208 — 

sopló durante eternas hórás' el cáíriuló ihtheh- 
so' de sus ot)$ervá¿iones. ^ -Aquel hombre' todo 
lo habiá escarbado^ todo ló había sdtttetídd á 
su espíHtu escudriñado^, ariálífeando hasta el 
|)uchero; Su consorte;' cumplidísiiii^ daiha, 
que soliái ásíátír & las íéfetúraá, víétima ino- 
cente, de ése pozo de ciencia- 1;eniá^iQhierá'*el 
f)rlvilejio de aormirsé; yo. 9üítádo, sótD^éA'iloá 
argos párrafos podia caoecéár á' hiirládilíás, 
porque dé vez en cuáúdp el éábfo'7Íiétnit*á!ba 
por sobre los anteojos^ témeroíáo^ de que 'i^e le 
escápase la presa.» ' r ' '' -^ ; ' ' ^'' 
'- Cuándo la publicación de las Sojizs al iiiktttOy 
echarnoá de menos én suspájiáas la vfi|lente 
composición Patagoñiá del ^eñbr G^idó'bóiho 
las dos epístolas á que dio lugar. ÜIo sabemos 
ác[üé responde la 'Supresión de at^uellá&^^póe' 
sias en ¿1 susodicho libro; pero; hemos *tenido 
una verdadera salüsfaccibñi' al lencbntrárlái^ en 
las iftí/aflra&-;- Quizás estas poeéiias son las 
que más simpatías han despertado en eljCó-*- 
razon del pueblo arjéntino; ^él mismo. qíreV se- 
gún el señor Guido, ' ' , = 

En su cuna mecida por Los, vientos .. 
Supo ahogar las serpipntes^ como Alcide^4 

No es éste uno de loé menoréé/ fatratítivofá 
. del libro que nos ocupa , pues, cdnib 'h'éhio:^ ' 
dicho, aquellas estrofas fueron repfodutiTdns 

f)or toda la prensa arjentína con entusiastas 
élicitaciones al inspirado vate chileno y á su 
patriótico adversario. 



4 



— 209 — 

Es una tarea interesante al par que nece* 
sania, la lectura de una' obra del jénero de las 
Ráfagas. 

Ella nos muestra á un hombre que no ha 
buscado una popularidad eñmera en el culto 
de las preocupaciones populares, que ha per- 
manecido ajeno á las lucnas amargas en que 
se reciben ataques desleales y golpes inme- 
recidos, que no ha separado la belleza de la 
sencillez y no ha buscado una orijinalidad 
ficticia en la estravagancia y el absurdo. Don 
Carlos Guido y Spano es un ejemplo que pae- 
de presentarse á la consideración de muestra 
juventud, deslumbrada frecuentemente por el 
oropel de las literaturas de efectos teatrales 
y atraída por el vértigo de un arte enfermizo 
y caduco que lanza de un golpe á la arena á 
M. Zola, verdadera calamidad literaria de 
nuestro tiempo. Hoy más que nunca se ne- 
cesita dirijir los espíritus á la verdad, en 
literatura como en moral, haciéndoles com- 
prender que el arte es algo más que un cua- 
dro descabellado de situaciones inverosímiles 
ó una orjía en que se desgarran todos \úd 
velos del pudor, que el poeta no es un hiero- 
fanta, ni la inspiración un rapto de locura; 
que para escribir bien no se necesita un trí- 
pode ni haber Helado á los últimos parocsis- n^ 
mos de una imajinacion desenfrenada que se 
evapora en el vacio ó se relaja en el abuso 
de las pasiones. 
Tengamos en hora buena por la poesía 



— 210 — 

aquel cariño de un pintor modjerno, tan apa- 
sionado de Rafael, que una vez que lo, oía 
celebrar, esclamó maquinal mente:— Ah! si lo 
hubíe&eis conocidol— :pero no olvidemos nun- 
ca qua qI homtírQ debe apoyarse sobre la 
virtud,. el bien y. el ideal, para encontrar en 
ellos la perteqpion á que aspira, copió Anteo 
se apoyaba en la tierra para recobrar las fuer- 
zas que perdía en la lucha. 
• Y jQOtre tanto> quede ahí esa lira melodiosa, 
-rapara emplear ; las bellas palabras con que 
termina^)a. D- Santiago Estrada la introduc- 
ción (te las I{oja$ al viento,— suspendida, del 
laurel incaarce^ible, ecshalando los aroipas de 
las resinas orientales, modulando los arpejios 
dQ las cuerdas alemaqas, ya herida por el 
plectro, griego, yia pulsada por el hálito de las 
a)ma$ soñadoras K.. 

M. García Mírqu. 



220T-0ritioas y bocetos historióos por M. A. 
PstLiZA^ Buenos Aires, Imprenta y Librería 
de Mayo, de C. Casavalle, Pera 116. 1879, 
En. 8% 360 pajinas^ 



El Señor Pelliza no es un crítico ni un 
literato; es un hombre de letras. 

Creo que no ecsiste semejante distinción en 
nuestra lengua, .{fero es necesario introdu- 



^ 811 - 

círla ante la avalancha de escritores que se 
apropian ' pomposamente títulos qué no les 
corresponden. ' 

Hombre de letras, espresion de oríjen fd- 
mano, servia para designar á las persotias 
dedicadas al estudio de ciertos ramos tféco^ 
nocimientos literarios: los retóricos gi-itegos, 
que tanta influencia tuvieron en la tlecáden- 
cia del imperio, eran hombres de letras, coino 
lo son hoy los que se entregan á investiga- 
ciones críticas é históricas, los que profundi- 
zan la gramática, la elocuencia, la poesiá. 
Cicerón dice: <das letras forman la jüvetitúd 
y los encantop de la edad madura. Merced 
á ellas, los dias prósperos son más brillan- 
tes, los dias de la adversidad tienen sus con- 
suelos; y en nuestra propia casa, eii casíi de 
otros, en los viajes, en la soledad, en todo 
paraje y en todo lugar, ellas forman la dul- 
zura de nuestra ecistencia.» 

Literato fes algo aún más elevado: impRca 
la cualidad de escritor con todas sus gran- 
des condiciones; no basta haberse dedicado 
á las bellas letras y á trabajos eruditos, si 
no se ha conseguido forniar un estilo, si no 
se tiene ese buen gusto innato, por decirlo así, 
que no se adquiere con el mero conocimiento 
délas regias estéticas. 
_ En nuestro pais se hace palpable la distin- 
ción: hay muchos hombres ae letraSf hay po- 
cos literatos; y, aunque se deba más á aqué- 
llos que á éstos, bueno es no confundirlos. 



— 212 -- 

El Señor Pelliza es un hombre de letras 
incansable, que ha dado á luz ocho ó diez vo- 
lúmenes y anuncia cuatro en prensa y en pre- 
Earacion; pero sus obras puramente históricas, 
epas de méritos especiales, estarán siempre 
arriba de sus obras puramente literarias, des- 
provistas de las galas de un estilo adecuado 
y abundantes en defectos de todo j enero. 

Críticas y bocetos históricos se titula su úl- 
timo libro y comprende una serie de estudios 
biográficos, tradiciones y recuerdos de nues- 
tras glorias, conversaciones literarias y cartas 
que son, en su mayor parte, juicios críticos 
sobre diversas obras publicadas en el pais. 

No podría afirmarse que el autor reúna 
las dotes necesarias de un historiador; pero 
tiene ciertamente aptitudes para llegar á serlo: 
imparcialidad y constancia, sobre todo, indis- 
pensables en un pais donde los viejos azuzan 
á los jóvenes, á fin de que conserven y ahon- 
den los rencores de sus abuelos, y donde todos 
se cansan á la líiitad de la jornada. Profun- 
diza las cuestiones, narra y espone con clari- 
dad y sencillez. Estas buenas condiciones, 
aprovechadas para el estudio biográfico de 
algunos de nuestros hombres notables, resal- 
tan en las pajinas del volumen publicado, don- 
de aparecen los nombres de Moreno, Quiroga, 
.López y Planes, Mármol, Pueyrredou, San 
Martin, Dorrego, Acasuso y Lafinur;- mezcla 
bien heterójenea, si se quiere, pero que tiene 
su esplicacion por corresponder dichos nom- 



- 213 — 

bres á otros tantos artículos de diario escritos 
fen diversas épocas. 

Las conversaciones literarias y las cartas 
sonde mérito muy inferior, sobresaliendo úni- 
camente entre ellas las que abrazan cuestiones 
históricas, como la que lleva el título de ban- 
dera arjentina, por ejemplo, y otras de la 
misma índole. Parece que el autor cree 
á pié juntillas á La Bruyére, y ha toma- 
do á lo serio que «la crítica no es una ciencia 
sino un oficio, y se requiere más salud que 
intelijencia para criticar, más trabajo que sa- 
gacidad.» Así se comprende su labor de de- 
talle, su discusión á lo Hermosilla y hasta 
sus párrafos de noticiero de mal gusto, como 
el final de un artículo sobre Lnz del dia: 

«El señor Casavalle, que tiene su librería 
en la calle Perú número 115, es el editor de 
esta última y elegante producion del doctor 
Alberdi.» 

Comparece este rédame chocante con la 
graciosa chuscada de Wilde, al intercalar en 
uno de sus trabaios la dirección de su estu- 
dio, y se verá que la crítica puede llegar á con- 
vertirse en oficio de un escritor, pero que no 
basta gozar desnlnd y ser laborioso para lan- 
vdvse en la send;í tal vez más escabrosa de 
la literatura contemporánea.^ 



321— Fígaro Colección selecta de íi^rtículos 



— 214 

de jl). Mariano José de Láíirá. Sevilla^ 
Eduardo Perié, editor, 1874. En 89, 320 ps.. 



Publicado en 1879 por la imprenta del 
Courrier de la Plata en número de 500 ejs. 

Casi todos los trabajos críticos del infortu- 
nado Larra están comprendidos érí ^os colec- 
ciones: El pobrecito hablador yFigaro] siendo 
esta última la que posee los frutos más sazo- 
nados de tan noble mjenio, perdido para duelo 
del habla española á los veintiocho años de 
edad. Las inimitables escenas del Castellano 
Fie^'o y la gracia derramada á manos Hienas 
en Naiie pase sin hablar al portero y son 
rayos de luna proyectando suave luz Sobre 
ese cuadro profundamente sombrío qué repre- 
senta á Fígaro en el cementerio el dié, de 
difuntos de 1836:— Isi pajina más íntiihíL^ naás 
sujetiva, más tristemente melancólica del,espí- 
ritii humano, cuando quiere disfrazar sus do- 
lores con la sal ática de Larra .ó con el 
escepticismo sarcástico de Heihe, bajo quyas 
sonrisas habita siempre la desesperado^ ó 
el abatimiento. 

El poeta español cae rendido déspueá de 
huir aterrado de la casa de los ttiuértós. 
« Quise refujiarme en mi propio corazón, llenó 
no há mucho de vida, de ilusiones, de deseos. 
Samo cielo ! También otro cementerio. Mi 
corazón no. es m9¡s qye otro sepulcro. -Qué 
4ice? ■ teaínos. ¡ (^uién ha muerto en él f Es- 



- 215 — 

paatoso letrerol Aqui yace la esperanza!^ 
SileacioJ Silencio!!!» Él poeta alemán ha 
visiíado también el cementerio cuando volvía 
de casa de su'nov|a. Heno su corazón «de 
aquellas estrañas fantasías y de aquel temor 
con que la medía noche sobrecoje y aterra.» 
Las tumbas lo miran ffraves y silenciosas; 
pero él de todo se burla, é interroga á los 
espíritus que acaban por reír estrepitosa- 
mente. 

Buenos Aires ha pagado su tributo de a,d- 
miracion á las elevadas dotes del autor de 
Don Enrique el dolientéy agotando casi ínte- 
gramente varias ediciones de sus artículos 
da Pitfaro. No es aventurado afirmar que 
el tomó ,jae lá Biblioteca de Andalucía donde 
aparecieron . los trabajos selectos de Larra, 
se vendió en sus dos terceras partes entre 
nosotros; y la presente edición de 500 ejem- 
plares, Que por capricho del que la costea ú 
olyido de los impresores, conserva en su 
carátula la data de aquella Biblioteca — Se- 
villa J874— entiendo que es la tercera que 
sale de las prensas del país. 



222— De Valparaíso á la Oroya (Recuerdos 
del Perú) por S. Estrada. Buenos Aires. 
Imprenta de M. Biedma, calle deBelgranol33 
y 135. 1879. Eii 8' menor, 234 ps. 



- 216 — 

«Viajar es para alguno.^ ver á vuelo de pá- 
jaro montañas^ desiertos, selvas ó ciudades; 
y Viajar es para otros observar y leer en el 
gran libro de la naturaleza, todo lo que sirve 
de elemento á las ciencias y á Tas artes.»— 
De estas palabras se sirve el Sr. Santiago 
Estrada en sus recuerdos De Valparaíso á 
la Oroya^ con el objeto de prevenir que tra- 
tará en ellos de «ligar el pasado del Pera al 
presente y el presente al porvenir», pues perte- 
nece á la segunda categoría de viajeros. 

El Sr. Santiago Estrada es indudablemente 
observador; estudia y analiza; tiende una mi- 
rada retrospectiva sobre cada objeto que se 
le presenta, é investiga sus conaíciones dé 
vida futura, tratando de penetrar el porvenir 
con los datos preciosos que la vida presentr^ 
le ofrece. Así se esplipa lacasi heterojénc.t 
variedad de materias que abarca su nueva 
libro: costumbres actuales y pasadas, apre- 
ciaciones sociales, recuerdos históricos, — todo 
lo que coadyuba á dar una idea cabal del pais 
que visita, con sus antecedentes y tendencias, 

Las impresiones personales son la base dé 
esta serie de capítulos, á cual más intere- 
sante, que se inician con el comienzo de -ua 
viaje por el Pacífico, partiendo de Valparaíso 
en abril de 1873, para visitar la Serena, Cal- 
dera, Arica, Tacna, Moliendo y Arequipa. 
Santa Rosa de Lima y la tumba de Francisco 
Pizarro— capítulos V y VI — forman el tenía de 
dos bellos trabajos de investigación tradicio- 



— 217 ~ 

nal, en que la apreciación sujetiva se limita á 
la ordenación de datos con buen acierto y 
criterio poco dudoso en el cúmulo de los que 
se ha procurado él viajero á fuerza de consr 
tante y afanosa paciencia. La antigua agri- 
cultura de los peruanos— capítulo A— parece 
un fragmento qe Prescott ó Desjardins; v en 
jeneraC la obra rentera, aunque un tanto faltíi 
de cohesión en sus partes, sé halla éñ con- 
diciones esneciáles para atraer sobre sí la 
atención de los curio^óa^ y patentiza la sensa- 
tez de juicio y la fecunda laboriosidM dissu 
autor. 

Hay un apéndice que complementa las ob- 
servaciones del testo: contiene una lista de 
libros de consulta sobre el Perú^ otra dci los 
Incas, gobernadores de la época colonial, 
arzobispos de Lima, etc.^ y naálmente upa 
breve ésplicaciop dé las palabras de lengua 
(juíchua usadas éa el libro, y nombres cientí- 
heos de aí§uno3 yejetáles peruanos. Todp 
ello, ha debido costar al Sr. Estrada. largas 
horas de trabajo asiduo g.ue la frivolidad d^ 
los lectoras dejaj siempre sin justa recompensa, 



á 



¡^^-T-Xd Biblioteca Popular r de Buenos ^ire^ 
dinjid^ por Miguel Navahro Yiolü. Deltoi^a 
XÚI ,^ XVI; por la Imprenta del Mercurio, 
calle Aísína (Potosí) número 270. Í879. Peí 
tonaoXVI en adelante: La biblioteca popular 



- 2Í8 



rdS- %tóikW dti eos ' ' ••!; í^ 



.r 



'eed qü^ é^ii^ró coii ariáiéfl^^i'y cariño: 'é^^ úvi 
íieqüéfio'iVtíltímetiáe 28Ó á ¡2ÓÓ p^jiñá^ '¿n»? 

t.0 




¿títitfatiká p'tíéijé ^ioiíér^í^ 

*^ ^v. ...^ jóVeíies; áé ipá fiihós, dé fós 

kdUlto^, .ate- tós hombres, tte todü ftitótíTéhtiléi 
fctíféa: fes'lip tiüéfeped^qué déhéñá ^ét alájáaíi 
'átí^tófib hogar d^ndela virtud téñáá sü'óu*ítd, 
Y'étfol c'uav^'fe'pida á;la húmani'dfdío^diietó 
pjÜsjBllprdue lahütnarfidí^^ procáí'e,— la iíésig- 
riácibh''¿afeióá tjüó ááfrfeii, e^títijüíos ie&^pb- 
¿os' ^i^jíétiijilbs 'sédüb de abne^áfitófa, "ñe 
laboriosidad, de voluatad para salvar los ine- 
vitables escollos déla lucha por la ecsistencicL 
Bl libro es ua amigo, un consejero y un ,m^a, 
f^^é^ yéz de tdeas sanas, mor^íes, edlpStir 
*tó y h|!)ntetas, deslumhra pot 'un í*€^^g(^ 
^oirrüpt0jf,jáy'Us el rntópetígróSoéedüotÍDráüfe 
*é' albergóte ¿ii' el hbgaí* domes trcó, oirá Sea 
(íér'lálímiféf eñéia de los padres, por ^ú itíes- 



- 819 ~ 

p^rienom ó so. egoísmo. l»a lectura ocasvpiiia. 
y estimula la meditacíoa^ y si ese i&stiíalilp es 
pepyepsQ, fócU, muy fácil es estravia^, m^^i-n 
naciones inoqeat^s, deslumbrarlas. QQifi PJ^T^r 
peotíva^ hala^üeñaSi y desdeñar }a vírtucl quiej 
es sacrificio, por el vicio insolenta. qpe á vece^ 
atetíllalas a4turas(^ llevando en sí m^amp, .^ 
ciífto, el jérmeq que lo coíiVertirí^ e»,lQdcv . 

PQrque la hijiene pública íntorvienq piara 
ane. jps afuman tqs ^eaa sslpqb^ pa^a invitar Jfts 
&l3igcafiiQf^es alirnenticias quf^ agieran el np^- 
Oí),. y. produce» ^pfciraiedaáes.?^ Porque es 
(tÜícU. W/OiO^Sf yijir^ñcia si?ác¿ercidápor Qfltfdf^ 
padre de f^ipÜa. que dé$ca^^a CQn:QadQ. en 
^jW^i;tuÍal#J: del muoicipip. .•. 

XscfT^roéd^ peligroso que el aÜ<iaQn;tp ip:?» 
tel^fltuail'í qíUf¿. ^1 ul?^o impuro: éntr^ ?ÍQf ecsámen 
Wiei hogar trat^uilq y honesto, para, qi^^Mqrt. 
(iu^aa ppr ejí x^li^mo de los vicios sociales y 
por í^.^ fjE^eiu^pion cpíorida de la fprii(i4, fq*> 
f«?ipedades . paorftlQ^ ^^tQ má^ pelig^q^sj^, 
QUWtoe^npiás difí9il;curaíl9$? ; :» ^ 

J)4ad ew, las miados. 4o vuestros xiiiosj }a@ 
fa^eíQA^Qras produccioBC^ de Z.o|a; u^^ m^ 
i84BOS,.p¿igrosas. (ÍqI. acíüal Düa^^^, ^pjmx? el 
4ffmre^ Qlemmcemif-^y táP|ta^ 9ira^ de U 
act^ial ^jq^e^miisa literatura fraiicesa, y haDrw3 
4ejfkdo oue» un veneno lenta pejnfll^^'^ ^n la 
sangre ae vuestras hijas inocentes I 

La raRQU Individual debe ser fuerte y supe- 
ripp Á vesas tentaciones, la libertad que haceá 
Q^auuQ r^po^^ble^e sus aqtos, jes ^.a única 



— 220 - 



valla j^osible A lalíbertnd de efecdbi^: sfefe^- 
Pero* si eatas ideas se aplltóásfen en* leí Venta, 
dé los artículoB de primera 'necesidad, c6rí la 
mistufi i^aJSon se .dejaría vender libremente la 
fhilíá veWé^ la carne de anirhales enfermos^ lo^ 
artífculos alimenticios falsificados, esbét^ándb ' 
que fcáda uno pague por' sí rhisfmo del da^^ 
que Jiródücen pnra ■ impedir itjue sé ppopiaküé' 
en^^us.fainilitó, f sin embapffo .rA''hiUeíie 
pública se ha ' * cótistítüidó en guardián' de ^fó 
salud del pueblo^ é impide la venta dé Masas • 
especies malsanas. No hay, no \iuede haber • 
la libertad de corromper las costumbres, ^tá 
la dé atentar d la salud del pueblo ' '. 

Bien, pues; cuando haj una émpreáa litera*^ 
ría cuyo alto criterio consiste precíáametite én 
la elección cuidadosa de sus publíoacíotiesj 
citando su propósito, su credo y sú bandera- 
es tttejorar ilustrando, entonces abrid la puerta 
allibro que así llama á vuestro hogar: es 
un amigo en cnya intimidad ganareis. 'Ta*^ 
es mi opinión sobre ía Biblioteca Popular *íte • 
Buenos Aires* Es la más honorable de las 
especulaciones, H que espende alimentó in- 
telectual más sano y más barat x es la dbra 
más fecunda y trascendente de un és^í^Ua* 
reflecsivoy serio, que habe el bien sin obten w 
las ventajas de la jíopularidad de la plató 
pública. ' > 'M... 

En la República Arjentina con loable entu- 
siasmo se formaron Bibliotecas Po^lar^^ 
se creyó fácil reunir colecciones, de libi-os ál 



— 221- 

•alcaticc de los vecinos í(tel higar donde aquélla 
se sitüoséf-^y, téttio se compusieron esaé 
colecoiónesf Aquí estaba el escollo y el pé- 
ligtt):1lbpos eii'titiestroí idioma fio áón rií MoS 
iflésabanfclafites ni los ittés bawitos, y fee otúi^^ 
ri* 'entórteos á adquíririios entovgiías éstran-^ 
jeías, jtjné estaban pbrisfetót cansa; Hihitadoí* á 
una circulación restrinjida. Esa lecnn-tí po-, 
pttíáp' no podia'' tampoco' ser WélusiVáriieñte 
ciérrtlfiba^ y , ^or ; eso^ én oha dfe Jas naeibnés 
más 'libf er y ' rfiéjor goberriadás ^ qti^ oono:ícó. 
ew;Béljica; la'átatópidtid; s¿ ppeooilpó de hácep 
ecBtfones dé líbicos cuidádoéáménte eJéjidos,' 
traduciéndolos, cuando era fíf ecisó, parafori- 
«¿ir- eoa dloífe la lectura populad dé las éám- 
paita*i»bajQ ^tituló' dé B¿te^«él?i/rafe; 
Rabitténdllá Un p^rópósito civiliíacior y mot^aí. 

Aquí, e^ el'Dr. Navarro ViolX, mi atítigltb' 
cowifpafté!*o de taifas, quien; aperdibido de Ja- 
necesidad, viene á remedíarfa, yfanda laJPt- 
btíaUea Poptiiar dé BuenoB :4trc«, emptésa 
ajétíH' á laS' próíeeciones ofltíaltó V que sólo' 
bustt^ • y cuenta con ' lá prote<3cton del puebl6j 

No wHa posible dai* una rioticia blbliogí ái^^' 
fioa tífehcefltehido de ló^ 24 tomíós püblicadOái' 
pottpfé' esoedería el pl^ogi^ma de este libro, 
limitado álfeis "impresiones idel año 18?9* 

' Dupabté eáte año Sé han publiéado los 'tomos 
Xlir infclüisiyé btota el XXiV inckisiTe, y con^^ 
tienen ti-ábajOs Inéditos dé eséritopes naciona- 
les, traduccion.es del alemán, del inglés*,' del 
flaneéis y d^' i italiano, y rtttópresiototts 4ie 



Fipai)6s« To<lo9 d8to3 tr%AN9¿^ ^stáa ppebedW 
dciSj die breves ai^unte^ biQgfdffca&'SKibiroiiO» 
aulpíeis y. de. .no,ti,cí(as. jbiWiogmíÍQf»3 ■• aQ^flB:.8«3 
olípis^a, d^ ovw^^i gMi iÉi3( :pii^4ftí8pi»*ia«ift' 
oGiuy : ^scf^itamf ^e 1^, f0Q w4](^ad diQ oftdA e^r 

lidad: dQ.su^QflvcMWfc ÍP^ QO»fe^ jvbasííBliidfe 
1^ fraaOyfMfbedeiftfaiitÁiv^. la^^de.l^ s^tot!ita^Si> 
]^. Vt, qu© «ba. cWUx |>riwtt)» 49' t>uOTi, pífete 
lUarario en )ar ^i^e^f^^g^^^loi^ri 40» ii>«i(9lkttt8 
qiiiíi;ba;ti;aduoid^4 i. ■ ' : .• . x:,^ú\'x^>^'\^ • 

res lo?v W»^\^^^a€lP«mUJi .Aflaiieís^.^ritonas 
i.Íj^ljABps:: PoaiiíXif9>rr»ii SohíwHiOftüSigie^tórilrí 

q^afiplag ;y i^fflpkericapps pori i^o .ha^WTi J»»y 

e^ter)f|aJaiWJ)n£|ét)qlg^)r^, /.i htr-,. 

tg^^ifi cBl^idp ^fi^sup pítjiiw*pmp¡ pawj)ftíml%n 

por eatOf que.f^ y dabe séwp esepcif^liRent^: «ii^a 
ftuWwjaeian piopftlaFj al alcance, (fo lií^lpft.por 
la, ,modkMUd iiel ' prejcií^ iqHe. l¿^ POTSH^iyíl 
uaai4áJa3^ntóiS I-baratas qtj^gi^.b^Rdii^l^a oa. 



más de indicar su mérito y los títulos -^ue-^a 
bacen digna déla proteecion del pueblo. Los 
qup 9$ qpniplanen en buscar Iqs defectos de 
#ob^/aJ%i'«^, s^'cláh eí' lú&i^ ^tífisté^^^n- 
jíafte^l de loa 'plfitó^i^es : t)Or ' él potftriartü ttatík 
ftii «fes^aítb* ^é «conotífeti d teérkínr' trábéí^ 

M tte^áé. • ^ E»tW vé«?-«^»<üh Qéi&ñé estricta 
jfstíisiá|tlitítl)<J6á'á fííaM^lé«p6^paii nílf, tAiari^tí 




4^^«^SiíftibDi*í '(flWé^ teitrtTdééccida ^(m^'i*é^ 

' ' Pttb!^'id¿ttí<^té«4éridHáf >d]^' liáa- ^oéléfláS éfif^ m 

tüvteéi^Ufta^^^éidfoi^ ed'dá^y W/)á^-*¿rvbHe^é 
te» g¿s^^%hf eu^lqtafiér'ipát^t A^ehia^^MhS^t'é 
cúUí(^,éfi^^'qMM<imtítá séaiMálrii9dé^dáfd{ 
la edÍlitmii^r^fa^¿ft^ca<^!l^Hal« eá^unü^ 
ttlMesí de'^^Dmpfkrés/! ^ ^ré)í¿ülf'áji^a "üi^fütiá 
ganancia héá^a ' ^06 ^mt^tí éie^ Áé^<mfíéí¡ 
serviría de estímulo á los escritores naciona- 
les cujas obras por escépcion cubren los cre- 
cidos gastos Áft impresión, ^y,m\iy sara^.v^ez 
bctó^ii^an íd'lábdr'yfeí »esé^ 
cree que el autor debe dar el libro á sus'^'ámí- 
gos, y sus amigos no-piensan que ese libro 
represeoia tiempo^ y. el tiefíipo es el pan .de 
lóáqiié'.no.üón rióos. , ' V'!.'' 

•'• ' TlCEkTEÜ.QüESADÁ " 



— 884 — 

^v8 P^. .^ ' . ,.- ,; . . , ".,.. :> . ••.; •.;!,ij| «,¡1 -^ríM 

\4puntas «obre E. S^criba^ íM>r .M^N-íYc^. ¿¿i 
dU ó^l.PftlftQ fie la Op0Ffi, .noYe^hp^i,ftU 

4pt Mofifíia» HQvela. por T* fiauíiier,! Vra4upi4^ 
ppr.ip. Olivera^— Apunta /SobpO) L^.Xtí VW%í 

no^-.M. N. y. Gsui^adL y¡ TrftbajQtpor.í^Mf^ 

Várela.— La HeroRpia de^l oomiinerQit09Wtta,op 
I^ Arc^inAii lífadiicid^.pQr E5..L,SÍegn 

ea oí aptQp 4^1 4i9WPsa coqtm 9l eapiritisíHQf. 

poí? I^íjí^* Vt Discurgo , cQotrft elu e8DÍri4isBHf>, 
por J. B. C. DebanSy traducido por M • N^^Vj 
prvpOTftjparte— 5iografiaidftlo6j;aut<>r^^^^ 
tp^, d^Momhr^i por: C, :CpIn^ i^radjiflidorjíi/i; 
M. .Niíiy.^Bl fin 4^ ,aftQ. ,Mftfl8»ai,0Heftm/i« 
I^,4*ÍÍÍ9ck»T+-jM«taaíur^leKajpoe$ia94e Íj'^M^ 
q^l^p JíítrqueaíT-Sobré.el paane ^sftuW^ a^o-r 
t^s de^: w iiii»d0| .^ppr.vW Avftóanedftl^íll 
Miserere, . íey^d^ de O. A^ Uí^Qfyf^n.h Solpiífi 

j^pi|4jR^ad.literar¡íi,f)íQr S. B»(iM^ .. nrí; 

Apuntes biográficos de Ji^l/o $ar)dea9,,p^r 
S. N. y. ,^lle. de. ^C^eipuare, novela dé Julio 



< • • 

Sandeau^ traducida por S.N. V..— Recuerdos 
de fiSpaña, El Éscóriaít, ^or Vicente a, Qtíe- 
$a<Ía.— El constructor (Je ataúdes, ^boento ru;5.o 
del ¿¿ná(é Alejandro ÍPpuckiné.— Discurso con- 
tra el éspirltisiiio : 'Análisis de lbsli|ir6s de 
AH^n-Éardeé y refulacióh de.éus doctrina'*. 
Seguriáa pkrte, t>OT í. B. Camilo ¡Dtébans, ti*á- 
du^cióa' de % Ñ.- V.^ün vals íiit^mo; rióvé)jfi 
de Jo^é 'S'ólg'aá. -^ Sobre .éí cetitéhário de ííüh 
Maftíá; rarN. Avellaneda^— tíos cpr^ppi5icíq-• 
^es, í)ór:N. Á.i— Apuntes biográficos ^ofché'í. 
Castro y Orozco,por E. de Ochi^ál 'í^irayLüfe 
de León ó el siglo y-eLcLaustro^ drama de José 
Castro y Orozco. — Carmen Lozano de López, 
ílW^MWíf A.; IffaF4firo1^iolíL\ : 






226-*Tomo XY. (Tercero del segundo afto) 

r ' . • • • . , ' .• f f 








ctí¿rdtiá'!<Se España: ^eviBa, p^r" Y:^.Xlne- 
sádai-^G'tta^rato'ría: sío desenlace, noiVela ^dte 
SoI!i5üV'*ft*«f«céfpií 'Bnr. Wavafró Viola. ■*- 
Dlsé^Wb C(Jritrá'-er'tettftí.Ksm\>, tíar-J,'' W'-é. 
pySttíteyíHJr I^ ¿Mte/|rádliétíib<i M.'W;'?. 
AbehÜlüei^-ra «^Mfiima ante la f eligioh <k- 
tólicá.üíPobífes*'esptrftist»9 f- 001* F. S&tM ly 

.:■■>■ , í-' • . !■ !■.. • '1 -.1 . ■ r 



— 226 — 

j. 



■♦ » ■♦ 



Salvanjr ;— E^tractQ de Pastorales contra jsl 
espiritisqcko, del actual, arzobispo de París, 
. Mon;s*. Gixibert y de los obispos, dé Awtua, 
Moo^^Marguerye.» de Marsella, Moai, Majt^ 
nod, de Mans, Mpns. Pie:— Sobre el. priro^r 
arzobispo ,de Buenos AireSj¡ por Jíicblas .Ave- 
llaneda.— El árbol estéril, por Nicolás Ave- 
llane4fií-— Lfl^ re^urrecpion, por Ó'onaii^o Óar- 
rili, traducciob E. L. Ñejgrí,— La Éasflicá de 
San JPedro; m¡3a de Pascua, por Pedro An- 
tonio Alvcon.; . . 



227- Tomo XVIl (CuáKd del éegundor «flo 
260 ps. 



Amor alemán, con uúa mtrodüccion por 
Max Muller, traducción de D. V. de Ni.— 
Santa Cecilia, novela de A. J. Barril!, traduc- 
<á«|Yi. íde ,, E, L Negri^-^Mi*, Valde^aari /por 
Ed^ Ppe« traducpioa dé jC. Olivei^-^dgar 
P^,.su yida y sus obras» por Cárlbsi ;'p€|ud6- 
laire, Iraduc^oh de Cí Olivera-.-^ Apua^s. bi.o- 

Irráfico^ de i?. Laurept, por Al Navarro y¡o- 
a-I,yonfereAoia sobre , el ,,at^rrOj,:pq|!;, f. 
I^am'eqt.t^U P^ijtáqdea. de|. J»ríf4^ filíJgaqqe 
preñi<^«sta memoria. ^^^ I/a caja deai^i>rpQs 
^ )á eiacuela de Grante: traducoioa cbrr^ida 
ppr* Ni. N* V- — l*a primayeía de; la^ yídat por 
d. Leguízamon.— Flor de un dia, á la memo- 



- 2^7 — 

ría de la señorita María Luisa Fernán dez^» 
poesía de Agustina Andrade. 



V. in*** r 

I ■ * • í 



^í28-^4t&itf XVII. ^Quinto del sesudo aflo) 



)• / 



Apuntes 9<>bre e$ta' adición d^ El iqiédioo 
de San Luis, por M. N. V.— $;diiard% M|in{ñilaL 
de García, estudio por Rc^ael Pombo. — El 
médico de San Luis, nóvela americana por 
Eduarda M. de García— El Haz de leña, dra- 
ma de Gaspar Tíuñez de Aróe.— Sobre las 
ideas de Victor Hugo, fragmento de' Al H. 
Simonin. — El amor á los libros, por Edmundo 
de Amiois, tr^dujccipn de E, L. NegrLr-La 
visión deMirra» por José Addison. traduccioo 
de C; A}dao.— Juana de Are» leyenda i&, 
Alejandro Dujn(i4s.--Ap^dice: Opiniques da 
C. Cantú, Béraager, Enrique Majrtii), C. La- 
boulaye» Víctor Hugo^ Luis Blaqq, Lamardne, 
Monseñar pupanloup, sobre «La Doncella de, 
Ofde»ns».di? Voltaire. » . 



^29— Tow) XVÍll. (Sesto del segundo aho) 



Ün paqueite dé carta^, por Oúétavé Drtoz, 



- 2^8 - 

tteíuccidní áe M.'fi. V.-^Los cíír^ejiiEJs de lá. 
calle Morgue, por Edgar Poe, tWiduííciorí de* 
C. Olivera. Los dos Napoleones, por Carlos 
Goello. -París, por Edmundo de Amicis, tra- 

diMñon dft El 1*. JRcg^T^íiítSS: ^^^ ^1 
Evanjelio, cantos relijíosos por JU^ifUi]^, /(H>Q 
prólogo de Gaspar Nuñez de Arce.— La incon- 
solable, precedida de un prefacio por Alejan- 
dra D<MiiflÉ (hijd); tiÉ'ádtíika'a¿t'fr£méfii& i^or 

M.N.VtyS.-RV. ' •- - • V' • 

"fW ' ' ' ■ . ' . . . • / ,> h .-.'•' ' 

^jáO-^SÍmo' í;(Í. (SéptiiipiGl<Í4í sefeüRtib año) 



< • 



(¡I 



A.ptfflíé¿^ bfOgpáfiéOs <Jé héinti Sdhiídlfiíig, 
iWoi'' A: Korri.-La' héríñtóa;' atíVéíá ífe Lévitt 
Stthutefcñig,' trádtícidA del ttlétosH p^pAlejatt- 
(féo Rotti.-;^! mistettode Mana Kogfét, i^tilá- 
cibei iJe utíá cauiáái ééjtebré pdp É^éá,? Poó, 
deíiító" 

Rojas. , 

Gustavo Hallen, traducida del francés por S. N. 
V.— El suicidio (estudios sociales) por F. An- 




por 
—A Santa Rosa de Lima, poesia de Pedro S. 

por M. N. V.— Estrofas, poesías selectas de 



— 329 — 

Pcpéz Boñalde: Perdónalosf— Tfohó y 'Tiim'ba 
-^Flores y Nubes— Magdalena— -Seamds bue- 
nos— Nubes— La primera piedra— El hijo de 



, ' n 



i> 



^l-^TdOlo X3L, (Octavo del segundo año) 
25»yVIIIps. . : 



«• i 



Tu che á Dio spiegasti Taü, novela de iiui$ 
Arci^inti, (taducida del italiano» por E. L.. Ño^ 
gH»— La carta robada, por Eagar Poey t78kr 
ducída del ingle» por Garlos Oliyera.-r-Uji: cri- 
men científico, por José Fernandos Brenaoo.:** 
Autóbipgrafíai ael Coronel José, Tooiás óul^ 
do.-*- Recuerdos de la juventud de NapoleoO^ 
t^aducoion del Coronel José Tomás,, tí^w 
do;— Bl hombre de la levita de . alpaca poi 
Ramón de Navarrete. — Mérope, trajedia jíí 
Alfieri, traducida en verso por JuanEujenio 
Artzenbusch.— El Conde Sollohoub, biografía 
Mwflf^jer, tradu^cjipn. de. E. líayarro Viola.— 
Una aventura en ferro-carril, por el XÍonde 
Sollohoub, traducción deE. Navarro Vida.^ 
Recuerdos de Lóudres, por Edmundo de Ami- 
cí^tradux^idos 4/qí itaíiaao.por E.. L, Negri.— 
Bl* iWífepi-pt da, un íiiñp., .ReQt¡ftcfi,ciou,4^ 
(Jipítule, YUde |iLa inco^nsolable», por Beinaíh 



230 — 



282 -*t Tomo Z^l, (Novenq del segundo afío) 
254 y VI ps. ^/^ -^ 



' t 



D. José Selgas^ semblanza literaria' ptít A. 
Palacio Valdés.— Deuda del corazón, novela 
de José Selgas (I Un duelo á muerfe. II Dos 
aüos después). — La pobreza de los poetas^ por 
G. Lorm, traaucido del alemán por. A% Kojrn. 
— José M. Vergara y Vergara, por J. M. Sam- 
per.— La tumba de Chateaubriand, por J. M. 
Vergara y Vergara.— Van Dick en elpaldpio 
Briznóle, por Mery, traducción deS. N* V»— 
Remtacion de las ideas íilosóftco-relijiQts^as que 
coiitiene el «Viaje á la Patagonia Austral» de 
D. Francisco P. Moreno, por el Dr, D. Gerór 
mnao Cortés Funes.— Huáscar, poesía por M. 
Garcia Merou.— Miguel Grau, poesia medita 
por M. Garcia Merou.— La Nevada, por A- 
Fouschkine^ traducción correjida para La 
Biblioteca. 



233— Tomo XXÍL (Décimo del segundo aflo) 
256 y VI ps. 

La Madrina, novela de Jorge Y autíer^ tra- 
ducida del francés.--Desali^ntos, por Eibniun- 
do de Amicis, traducidos del italiano por. E. 
L« Nogri.— Introducción á Ganieb: SI puebto 
Boliviano y el pueblo Vasco, por Ávelino 






— 2S1 — 

Aramayo. — Ganich ó ecos del Paso de ^oU 
dan, recuerdos del pueblo Vasco, es,tractados 
por Aveliuo Aramayo.— Daniel Collinet, no- 
vela del Pende cU Legurat, traducijd^ del 
francés por Gabriel Car^tilo.— Bíograg^ de 
Monseñor Peyrajínale^ ciira de Lourdes, traT 
dueida 4^) fnu^cés por Beruardino Legarrrag^^ 



r íS4T-Tomd XXÍU. (Undécimo del segundo 
afió). 260 y VI ps. 

El Doctor D. Pabl6 Montegazza, bfografia 
por 'fe. L. NegrJ.— Uü diá en Madera, novela 
de Pablo Montegazza, traducción inédita p^r 
E. L. Negri.— La recepción de M. Henri Mar- 

. titt eñ la Academia francesa, ipor Ernesto Que- 
sádá (iilédito).'-La casa vieja, comedia de 
Andrés Theuríet, traducción inédita de C!. 
Olivera. — Ei desconocido por Chut ! traduc- 
ciiyft itiédita de S. N. V.— A propósito de un 

^at'^le botas por Chut I traducción inédita de 
S. N. V.¿- Un sabio, por J. M. de Pereda.— 
Tiertrta tragona, por Carlos Coellc— El Doc- 
tor p. Geróíiimo Cortés Funes, por Ángel 
Pén^éy y Colóles, biografía inédita— Discurso 
sobre el duelo, por Gerónimo Cortés Kúnes. 
^RpmáAi<ces de ciego : cantares deiJoacjuia 
As^tísio dé Alcávitara. 



- 232 - 



285-T-Tomo ^£LVi (Duodécimo del segundo 
año). '260 y Vnins; (.,..;.... •; ^nat ■ 

' 'Esqfiitds de iFosér Tprriás ' Oüído^ Carta 
át Dr: M. Navirró 'Viola— Pajina^ ilitertiWiaii 
-^ttasgos . biográficos y 'elójiós— Sobre ina 
tfamba, nótela de Luis Cápránítío ; trádacíéiíeii 
inédita del italiano por JE. L. Negri — El jo- 
ven del paletot blanco por Ramón de Navar- 
rete^Siqte hifitorin?! efx una^ per ^,aséT Fep^n- 
dez Bremon — El brazo deTiria^ty pof Ce's^ppp 
Fernández Duro —Aventuras' de uha cesta 'de 
duraznos por Filiberto Audebrand, traducción 
inédita 4el. francep p<p[r <$. íí.-r V.-rfNue¡vos 
^paiaioceis de dego; oianíares.d0 J^aquán; As^- 
sio ;de. AAcántarav . ; - 



i'i .•■..,'' • f ■ -r* 



meLÍ,<i 4^ la.Biblioj^a Populfu; »<fe .Bv^;>^ 
:A¡re^-rIibreriá ^itori* de Eoriqíje Nay^f o 
'Viiote^'MpnenoüMim. IPO»,:. ^ í - a •: í- 

. flíe-'Sobrei el centenario' dp jSftfi ÁÍWtí^í, 
.por N. Avdhue^ apuntas- d^ mUQ díaiñoit^jA^. 

- ,ab7-»^Reouer(io5 de EspQílft por yííei>{e.&. 
Quesada, pi^ecadidos de apunjl^es bÍQgPÁQ{;9s 
sobre el autw pofr M. N^ ¥. i^7ips^ ... ^ i . j 

1 lEstos apuntes, d^. viaje. .estárivdividi4<^8.ap 

.4os.siguie\iteSíQapítule3: •! t; Mi j . i', Vi. . ^ 
; mI .y II De la,Gí)ruñja ái Rfadrid^ríJl^oj^dó 
—IV El Escorial— V S.^yiH^r-gRafelfl^^ia^e 
Gautier, sin la gracia de De Amicis, sin la 



— 233 ~ 

filosofía de DeLatour. el sejlpr Quedada (jLa, 
sin embargo, cabal ¡aea de los puátos que 
visita, deteniéndose en las descripciones -y 
en los detalles casi desapercibidos. 

538— I>iscurso contra el espiritismo, Análi- 
sis de los liJbros de Alian Kardec y refutación 
desús, doctrinas por un médium incré^qlo. 
Traducido p^ra laBiblioteca Populo^f de Bue- 
nos Aing9. y precedido de una introdupciou bi- 
bliográfica por M. N. V. —Precio de esta. obra, 
12<p$i,miQ. y fuera d? Buenos A¡r^j5 reales 
fuertes, ' 211 y IV ps, 1000 ejemplares, • - 

S^9-rA la memoria de la señoritj^ Matia 
Lq/s^lFeriiández: Í8ps¿ 

840-7Líi . visión de Mirxí^, leyea4a ; de fo^é 
A^diáón, traducida del inglés por O. !AI(J¿o., 
6ps. ^ ; • .. i 

241;-; Saniplí ó El Pasque Roldan, recúwdos 
d^Lp;^^líloTascopor el ciudadano Boliviano 
Avelino AraiHjaya 40 ps. , . 

24í^DaQÍqVI3ollinet, novela del caiíJÍeLe- 
gurMiltradqcvda del francés por Gabriel Can- 
tílOi 4() ps. 

243— Desaliento?, por Ednaundo de Ami<»3, 
tradiíojdos par^ la Biblioteca Populáis de Bue- 
nos' Aifes, íjioe Ernesto L. Negri. 16ps> , 

244-rBi^grafia d,e Monseñor Pevramale, cu - 
ra de Lourdes, tjrQ.duc¡da para, la Biblioteca 
Popular de Buenos Aires ppr Bernai;dino Le- 
gafíf^ga. 34 ps. 

248-rSanta Rpsa de Lima por Pedro S. Al- 
cacer, composición recitade^ por el autor en el 



-^á34 - 

á'ctb público 'tfe ia Academia LitórtWa diel 
ÍPlatd, dé la qué és míérübi^o, bl 30 dé ágófetb de 
1879. á_>!3. 

. 24p— El Sábóyátaíto, poéiñá dfe (Jaifeáa, frá- 
'dücido eh Véi^sÓ por Martiti García WféfOtt. 8 ps. 
; 2f4t— Ld h^i^hiána, hovela deC. B. Séhückitíg, 
t^adücUda^W Wétoári parla la'BíbÜótíéca Popu- 
láí-deí Butóós Aii-ésy precedida dé ápüafes 
bi6gi^áflbóS feóbi^é el autor por Alejaadfb KMti. 
48p*. ■ ' ' ' 

á«8-^Lá;cíáv^Htta Azul, ñóVélá <fé' OííitiaVo 
Haller/li^ádUéida tiel francés párala Bíbliotééa 
PtfputóbdéBueAós Aii^es, pot-B. N'.y.Sips. 

249— El entierro de ün mño. Réi^tiflcabtón 
del datpítulé VII de «Lfíií^cfonSóTabM», escrita 
•patívIa'lSíbliotétó Popular dé BueAóa Alies 
por Bemardino Legarrag^. 16 ps. 

'MM^^Réfütacíéá 'dé las idéás tilol^c^Hreli- 
-jk>sá^ que éotítieilé el «Viajé á la Pat^kgMia 
Austral» de Don Frátitísco P. IVÍoíénÓ, por 
el dK Don Qerónittio GoHéSj PuttéS. 'Diteiirso 

gi'bhiJrrvci^o éll8 de setiémbi^e' de 1879 «h el 
enado Arjentino al discutirse el fifoyeéto 
dte^lisót^ci^ oficial á lá obra. £8 pb. 

ifel^Gotíferénéía sobre el tehoWo pbt F. 
Laui*80t profeáor de la Universidad dé Gáinte. 
lObra premiíada en Bélgica. Dlc«ftdírenidét Ju- 
gado eiíoaPgado de adjudicar él prétoío V ex- 
tracto ddla iiCdja de aborro^ én U é^isüelit de 
Gante», memoria publicada po^ el íAíbUío 
•Latírentfc Traduééion corréjidá partí la Biblio- 
teca Popular de Buehdd AiréSf, y pteóeáiAñ de 



— 2^5 — 

apunta/ ^obíjp 9) aijtor. por ^, N^ y .^Pjpecip 
d^ est^ obrs^ 5 ps, ipic y f^ef a dp ]íi;*Qno^ 
Aires dos reales^ fuertes, bi ps. 

2f2— Las miyere9 4^lEyanje|jo, oantoá re- 
lijiosq? por Lftymig pon pr^^ogp de Dpnípf^s- 
par Nuñez de Arce. 74 ps. 

2$9n-X*a iciCQppola,l;)le, prpQedida de un pre- 
f^Q ppr 4Ñ^odrQ pumps hüo, traducida 
PVA Ift Bilflipjt^ca, PopiUar de ílMeno^ ^r^ 
por^M.N, V, y $. fí. V: 8? p^, 
^ Q'ept m livrp *PP^^ ^ produire sgi;i,sation ; 
o'e^t, une preeíeu^e prjmeur. ^ . - . 

Le Fígaro, mai 18 de 1879. ' 

254 — ^Amor ajeman. Recuerdos de un es- 
tranjero* Preo^dido d^ un prefacio po^ Mc^x 
Mullw. Tr^íáíio por I). V. dp M.-r58,ps. 
Edicipn dei 6 ejei:^plares. 

255— El médicp de San Luis, fiQvel9¡ ameíi-r 
cana de Eduarda M. de García. Precedida de 
apuntes por M. N. V. y de un estudio sobre 
la a^l;o^a por 5§tffteJi Pp^lao. 128 ps. Edipiop 
de 6 ejeiQpIares. 

Es ia segynd^ ^4ioion qu$, se hacQ.d^. qsta 
sencilla n^fy.ftla, qye su autora, esqiíbió y pu- 
blicó alodio fíñq¿ deedad: reflejo del. «Vi- [ 
cario de W^'^®fi^W>CQíi vivo coloricip ameri- 
cano. Hft sido traducida á varios idion^ias, 
y Venti,ir^de \^ Y^ga dijo de ella que era uqa 
j oya de nuestra yt e^rftty.ifft* . . ^ 

256— Un 4i4 en j^dera, pajina de h Hijiene 
d§\ Afooff ppr Ví^P^o Mantegazza, trftdp(}^^a 



— 236 - 

para la Biblioteca Popular ifo Buenos 'Airésy 
|Drecedida de apuntes biográficos sobi'e el 
autor por Ernesto L. Negri 125 ps. 

267— Lá Madrina por Jorge Vautíer— Edi- 
ción dbla Biblioteca Popular de Buénai^ Aires, 
105 ps. •' ^ 

258— El Dr. D. aerónimo, Cortés íánes, 
apuntes biográficos escritos para la Biblitoteca 
Popurarde Buenos Aires, á solicituil dÍ3, 'su 
director, por Ángel Ferrey ra y Cortés. 12 pé. 

259— Discurso sobre él duelo, pronunciado 
en el Cenado Nacional por el Dr. D. Geí'6rtirno 
Cortés Funes. 16 ps. ,, . , 



260— Oolecoion de las interesbütes cartas ^d^l 
Sr. D. Nicolás /. Calvo, publicadas; en «El 
Siglo».— Buenos Aires. Imprenta dé El Sí* 
gío, AlsinalOl.-En 8°, 266 ps. 



Las XXIX cartas que abraza esta colección, 
dirijidas desde Inglaterra por D. Nicolao Cal- 
vo al diario que las edita, no son de un-inte- 
res pasajero, como pudiera deducirse erró- 
neamente de los sumarios que las encAbt'AnU^ 
y en los cuales figuran con preferencia ♦ariH3-^ 
elaciones políticas y sucesos del moírieiito ' 

La pluma Jijera y elegante del viejo po- 
lemista, pas^ coquetamente por sobre lob 
acontecimientos que han madreado rti ianíbos 
henaísferios la marcha de nuévé meb^s cutfe 



— 2a7 ~ 

1878 y 1879 en sus relaciones trascendentes 
can 1^ Américia y muy en especial con su pa- 
tria. Saca de ellos la filosofía de aplicación, 
y, estudiando á )a vez los proyectos de nues- 
tros Gobiernos, los debates de las Cámaras, 
la situación política y financiera del pais,. 
aconseja á los hombres de alta posición, con 
esa claridad de juicio que lo distingue. 

Siguiendo el desarrollo de los sucesos, se 
encuentra en primer lugar con la cuestión 
chilena-^ Véase el número 7 de este tomo — 
se detiene en seguida en la cuestión fronte- 
ras: esa cuestión que eljeneral Mitre asegu- 
raban que no se resolverla en trescientos años, 
y que ha quedado terminada casi en meses, 
dando al pais la quieta y pacífica posesión de 
20,000 leguas, habitadas antes por todas las 
tribus salvajes que asolaban las poblaciones 
}[ saqueaban las estancias. La venta deesas 
tierras en lotes, el adelanto de la campaña 
con su nueva estension y la completa seguri- 
dad de que ahora goza, son puntos de grave 
consideración y estudio para el escritor, que 
abarca la infinidad de problemas económicos 
y políticos que s^c presentan, y ofrece solucio- 
nes más ó menos adecuadas y realizables, 
pero que prueban siempre la atención con que 
va siguiendo desde Inglaterra el progreso de 
la República Arjentina. 

En una palabra, las cartas de Don Nicolás 
Galleo formanun libro útil al par que intere- 
^aoitei lleno de datos poco conocidos, y que 



— 23a - 

contiene^ como lo asjsgaran sin eo&^eraciotí 
los^ditores^ <(6l estudio maditadQ d^ impoiv 
t£^iteB y numerosas oaestion^ q.uei ru) sólo ; 
se rozan con intereses nacionales. apiei][ktÍQos, 
sino también con lo^ da esta parte q§ Aiaérr 
rica.» 



C6l~MMÍa, nov^a ameriaana, orijinal: ée 
Jorge Isaags. Con i^ia introducción pori iostí^ - 
Manuel Estrada. 2^ édiaion con el retr-ator.dieli 
autor y sus. poesias, se^uidl^ de vwias jui-;- 
ciois oríticots^-r^Buenoi^ Airea, Igoa bdre^^oi^, 
e4itoires. Librería ¿el Colejio, calle EI$]|kyiW 
n^m,60* 1879.^11» volumen w 8*í mftyoi?, 4^ 
327 y IV ps. 



£1 volumen de las poesías, que ha siáq qd- 
cuadernado junto con la novela» es de lAS. 
pajina?- Su ipipresion data de 1877/. Por e90 
no^ lae detengo en él. • i 

«Ql que ha escrito Maria ha muerto pdna la 
esperanza,» decía Miguel Canj6 precisarnteote 
citando acababa de tener en sus mano3 esos 
malhadados versos de Isaags, que s(Silo han 
servido para desacreditar al autor y hacer : 
perder, á los que conocían ^ romance ^ su 
vida, la simpatía que producen las grandes 
abnepaciones y los grandes sufrimientos^ por- 
que* s)i'el poeta y bl. amante son. allí uño 
míspiQ^pomo se ha afirfoaíío, el QS^píníiili £^h<^ 



— 289 

lAMte dé s^üirto á través de la odisea de su 
dolor, se retrae Jierido al contemplarlo feliz 
jüt^ó á -su ñu^Yé. 'eBposa, cantando Ids goces 
piídos d^é Id natumliesa y sirviéndose del 
¡«(ttMbre de la iiífo^tui^ada Maña para acortar 
lastídrad interminables del hastio. 

fiste dei^i^rimiento¿ sin embargo> no dís- 
niintaitá el mérito de la ob^aBin6 páralos que 
ht lean en la utOfCion del idilio febril^ pues 
éilós la confsideraráii, más que una simple 
ñát*riáf6ída, lii historia deuna ecsisten!ciay<cu- 
yás ttltimais péHpédas auerrian apreciar^ á fin 
dé pítílútíñviM todo el atan de un alma errante 
causis! de caer efi los hondos torbellinos de 
-las p£lá:onéd, pero á la cual íio era ja dado 
^détéftei^e sobre las verdes campiñas* sin vol- 
^r áfrtés en él fangé del dviao la ot*nfa : de 
los retíüéfrdo!» qué lé fué oonñada. 

Mafia és una iiove^ sentimental, del jénero 
á qué ^rtéuecén Graciela, Atalas P^Mo y 
Virjinia y tantas otras. 
' ' Joaé Manuel Estrada asevera que nada 
perdei4a si sé lá parangonase con Pablo y 
Vh'jiñiárf yi «fiermina su juido ecsajerado po- 
éiéndolia iúúy arriba' de ésiDa. Más sensato 
^é ttiuestrá Vagara y Vergara en su bellísimo 
airtlcüló publicado en La Patria de BogcHá. 
'Pfúeba qué 'eis imposible el cotejo de María 
édn ¡la narratíon de Saintr-Piérre, tan natiüJral 
'é ínvftíosíniil, y piensa fundadamente <í|ue 
aquélla tiene más puntos dé contacto con la 
hmoria h&lmdesa deMme. d'Arboüvitle, pre - 



— 240 — 

eioisa narraeion poco, conocid^i haat5 ^^T^ 
entre nosotros. . .\ !, . 

De todos modos, y dejando : de. m^Jio^pn^i- 
cas que estarían aquí fuera dq lugaPí M^ria 
es una joja de la literatura hiap^nori^a^^rí'- 
cana, (cel único libfo escrito ^n Am(^.rÍQ|t^.Aue 
haya hecho Uorat del Cauca al Plat¿w > Yí 
aunque es verdad que qontiene proia3Íori,ae 
detalles caseros, ele escenas inútil^^^que ^ijar- 
gan demasiado la acción» compeps^pdoipi^-» 
cálmente es^te inconveniente con la belleza y 
frescura de alguqos cuadros; aunque fltp^re- 
ceniaquirv allá personajies hap0 secundarias; 
y aunque el estilo decae notablemente en 
.Vfftrios capítulos; es también |CÍerliQ.%ue algp- 
n6Stdesu3 pasajes oprimen él cc r^tzon hi^ta 
qttelas' lagrimas que desbordan vleQ^a Aj cal- 
mar la an soledad irremediable del ^Im^* . . 

Es el gran mérito de Q^te. libro: tal\Fcz o\ 
úáico mérito de una docena de novelas, ^r.i^o- 
jantes. . '4 

f La narración de Isaacs, dice el mismo Es- 
trada, es humana^ circunstancial, grájSiífa El 
héroe cuenta su amor y ^u , amarguea* ííin- 
gnoa fibra del alma deja de vibrs^r en S(i'd<do- 
rosa historia, ningún incidente eaterno qWi4a> 
y :todo es eficaz, porque todo es, sinpeyoí,pe 
siente en ella uqa vitaJidad pal pitan t^i j^fy^e- 
dispone al lector, por no sé qué,modíficftaipn 
simpática de la sensibilidad, ,.4 repr^^uoir, 
como una lámina bruñida v sonora, lai^flW'- 
minaciones y los acentos de la pasión narrác^. 



— 241 - 

Hiere todas las fuentes, de: nuestros propios 
amores, y nps reimpregná^ ea sfi c^tüdál^ es- 
tremeciendo todas las ouerdas de la emo- 
ción,» 

IVliguel Navarro VióJa api j[có á la QmcielOf 
el elojíoj (j^e hac^e I^rn^rimó del idilio ^de 
Sjaíjit-Pjerré;; J6s^'íN!¿^ lastrada :io aplicq 
á la iíana^'^^f ^ n^ (jü^ambos hflbliaf- 

ron' con apieríó^ poiíqvre' 1^. l4gi:imaaf(-ea qpe 
ei^;^n emp.i^^dos esp^ . dos libros son real- 
mehjte. contó] Lósás para los oJQs 4^ diez y seis 
años! 

26¿!— 64iBti¿8 J^iipbi m. 9^}£^ 2dj3(>«*Hiscoria 
vero^i^nil, {>6r Ai^ ^LgÁ^^Buenos Aires— tgpn 
tórmtó ei^orps— 'Libraife 4^ Colejío, calle 



-L.» 



«]^i^'^te|Ut>ritia, ^fo^I^l ^utot, $^hace á X^ 
l^ra' d¿ J[iil|Q iTérae, da iJíevy y del ai^tot 

cltí Rorv^pi^,: qü^M e^pecíi á; vuestra Repu- 

»>%.>>f^tfi-.^tiPrs . .... ... . ^u. . ^ • 

f^. WfíWps . ffp }ib«;a (^Souvqstrecon 
casi idéntico titulo, aunque más jeney;^!— El 

es.^oue^ esxer^a cc)i}^;irada» bast^ dpnde es 

RP^WSfcf^rWlí^^ '^^ «^^'ejénérp; loqw^.noi 
tiene, sm embargo, nada de estraño tratándose 



- 242 - 

de un pais cuyas condiciones son tan espe- 
ciales, como es el nuestro. 

El Señor Sioeñ toma por héroe á un joven 
que es llamado á Buenos Aires por el Minis- 
tro de Obras Públicas. Erj el viaje traba rela- 
ción con una niña qué Iq agrada y alas pocas 
horas de conocerla se une á ella con Ips lazos 
indisolubles del matrimonió. Llega á la ciu- 
dad con feu 'cortsorteV y juntos la pasean en 
compafila de persorijá5''de'su relación. 

Como se ve, eJ argumento no puede ser más 
sencillo. Nó hay nada interesante en él, 
nada que recuerde una intriga novelesca, nin- 
gún tipo valiente, ntngmt- carácter demérito; 
una píaíííurfe; completa, para emplear la pa- 
labra gráfica del idioma aer Sr, Sióen. 

Dónde está fa gráóia francé'saí, la liíéreza 
de estilo qu^-pos deleita en sus. compatriotas? 
nos hemos preguntado con sentimiento al de- 
jar sobre la mesa el libro leido. 

Hasta en las descripciones se echan de me- 
nos esas cualidades. - Bl S'r.Sloén no ha que- 
rido hacer trabajar su imdjinációu, no ha 
ideado adelaótóá curiósesni mVentós verda- 
deramerite espirifüales; Pareéé in^posible que 
en 112 pajinas no.nosü haya dicho nádft qae 
despierte interés, nada qüe^yasede una vul- 
garidad. . ^ 

El estilo de! Sr. Sflron n« sb hace iidíar rii* 
por 3US- cüáfídadet^/'n! por sus defectos; su 
frase es , en jeneral eorr^ctít;* alarias veces 
elocuente. Creemos que *hubiet^ podido és- 



- 243 - 



críbir algo más bello con mayor detención y 
más labor ; pero, puesto que nq sé ha dignado 
darnos una obra que merezca el áptauíso pú- 
blico, permitirá nuestras duras observaciones. 
En una palal;>fa, el libi'o'derSh Sioen es 
un ipal ensayo; y fenire nosotros duran mucho 
los' prhneros fracasos. Desearfactios, pof eso, 
verlo emprender con más paciencia álj^ña 
nueva obra de imajitiactütr oue hiciese olvidar 
el PueM$ Aires m ti aña 2080. 



26S^Hbra6Ío^ Eftlibaag: Q los c^ntomataa por 
Ebua&do JCi.. HoLBitdfiHG^i i.Breeio:. 5: pesos. 
Buenos Aires. Imprenta de El AlbuAi dei 
Hogar, Calle Paraná, ^úm. 504. 1879. En 8% 
16 pj 



>s. 



/. 



Interesante fantasía científica dedicada al 
Doctor Ramos Mejia. 



264*-El demtmbamiíeíiW per Bwilio Oabo- 
RÚtj. El secreto de ima iniquidad. Séptima 
edixAóti. T^radúcidá «del fMiicés eépir^atnéate^ 

gara «La Pátopa», p^^r- Manuel Meki>óii?a. 
¡uea^s Airto. ImpretUa de la Pampa: Victo- 
ria 97 y 99. mi». 3 vols. en 18^, 382 ps. ctída 
uno. 



-. 244 



t i. 



?^ítti.,RftlP*t%»líe. Wi^. d^vtíáhóHéu. fué. 
E;^ Wft,í^.J^íífs,9gñoctd^iÍpf;qu9 e$.yér- 



i ... MMfl^ñni 



265-On oapitáií dé ladlrcftiéí eft«iiteílaS Aii-^ 
res. Escrita para ia.j£atria Arjentina» por 
Eduardo Gutiebbbz. Buenos Aires. Admi- 
nietraelmt de latPmi^a AijeátioBM^JSfelgSafla 
nám; 197r IftTS^' Bn 8^ adiftfu< cén . 6 grabado^] 
eh^máievá/. 



Narración de las hazañas del famaso Anto- 
nio Larrea, criminal que murió loco en la 

con un estudio frenolój ico 4^,p;r(>l;9^g^|stf(t' i 
266— La Fatriai Conferencia dada en el Co- 

i^ne«i«;flm«i«'r^9mr9« fpr eo^i i^^o 

ne^ir49l difliíBía 4^í>Sí>cowhien4a,|(#(ií4fl^ 
Bj«B9?4fiqp»:po|Pfüi<.í§«» Rí:!,*^^ 

Aires, inüprenta y litografía del Courriér <í^m 

la Plata, San Martin 2(^. 1879. En 89, 30 ps. 



i6?^£li9io fúnebre 4íA GaoirarMmiw^ 

Miguel GrrattL Preonmoíado leil BuepKi)^ Ak^ 
Bid6 de Octubre idbe 1879^ fpfíüf A. l>^u Vé^h'^^ 
Bseoos Aires. loftpdnefttaidelEl iNaicioq^ Boj 
livar 65 y 6L l&7a En 89, 34 ps. 



565— SeleotSons from Shakbflpwftfs jgreaít ira - 

S;eay. Jííacbeth árrajnged for productftín by 
he éogjlish amatéurs at the opera house^n 
wednésdíiy, apríl Sáj, 1879, '^15 « anniversairy 
jíf the great author, capefüHy reVlsed and coi^- 
rected. This libretto cotnprises all the alter- 
ationéj and oraissíons whidí have been tn¿de 
in the original woric. 'Buenos Aires. 18?9* 
En 8<', 34 ps. 



I j > r 1 I ■• 



869— tóültatuli. TxQzos 4e las c%as á|^ 
gran p,ensa,do^ Jiiolandés Dopwjs^ pfeqKK^ft 
(Mttltatuli). Traducidos al Qa^tdlano por A. 
Nahüys. Buenos Aii^es. Imprenta de m Ál- 
bum del Hogar, 1879. En 16°, 116 ps. 



íMidtajtgli {tmcho he sufrido) e^ el aévidóijiji*- 
lao de Dpuw^ Dacfclcei*, na,ci(jio.en A<m^tpr- 
.dam en ISIQ, primeír «lajistrado w 1845 d« 
.Ldb$^ posesiqn {hola^^desa .en l^iii^laíte Jwv 
dedicó &IU vida enter,^>a;obtwier;la |VefQn»ia4« 
Ja^ ie^es ent^Aoes vijeniites fSobre I^ QolQnÍ2;ar 



— 246 — 

cion eri la Ihdiá,^ soportando ea su empresa 
todojénero de humillaciones y fatigas. 

Su primer jf)ublicacíoá fué Max Havélaar^ 
novela política; posteriormente dio á luz sus 
Ideas, que forman siete volúmenes. 

«Douwes Neckker, dice un crítico, es una 
voz que vibra constantemente en favor de 
los derechos de la humanidad, siempre viola- 
dlos por la codicia insaciable de los tiranos. 
Sensible como pocos á los clamores del dolor 
ajeno, supo prescindir délos halagos del po- 
der y de las comodidades materiales de la 
vida» para' alxar su voz de apóstol en favor de 
millpnes de colonos oprimidos por la avari- 
qia de gobiernos sin pudor.» 

La presente traducción, no siempre correc- 
ta ni cuidada, abarca seis historietas y siete 
parábolas, entresacadas con bastante acierto 
de las obras del literato . y reformador holan- 
dés. Una historia peruana es indisputa- 
blemente la mejor de las narraciones conteni- 
das en el volumen. 



270— La plegaria de un ángel, leyenda reli- 
giosa argentina dedicada á S. E, R. el Sr. 
Arzobispo de Buenos Aires, Dr. D. Federico 
Aneiros por J. Fernandez Espadero. Ilus- 
trado con lujosas láminas litografiadas á 
dos tintas,/iibujadas por Ventura Linch (hijo), 
Miembro de varias Sociedades artísticas na- 
cionales y estrangeras. Buenos Aires.TIm- 



— 247 - 

preTita de Pablo E. Coni, especial para obras 
60-Calle Alsina— 60. 1879. En 49 menor, 
87 ps. 



271— Ooroaa fánebreí Homenage de la Re- 
pública Argentina á Miguel Grau. Páginas 
sueltas arregladas por Héctor F. Várela, 
Buenos Aires, Imprenta de El Porteño, Bel- 
grano 79. En 8?, XXII y 153 ps. 



Contiene los artículos de la prensa del Rio 
déla Plata, con motivo dé la muerte de Grau, 
los discursos pronunciados ante el Ministro 
del Perú el día de los funerales del héroe, el 
elojio fúnebre de A. del Valle, otros artículos 
de Cañé, Mitre y Vedia y José Hernández, y 
poesías de Carlos Guido Spnno, Silverio Ro- 
sendo Romero, Martin Coronado, S. J. Villa- 
fañe, E. Pérez, Martin Garcia Merou, Benigno 
C. Diaz, Enrique E. Rivarola y Calisto Uyuela. 



272~0árlo8 Guido y Spano; HOJAS AL 
VIENTO. Libro lírico, nueva edición aumen- 
tada. Buenos Aires. Igon hermanos, editores. 
Librería del Colejio, Bolívar nüm. 80. 1879. 
En 49, 338 y XVI ps. Coa un retrato del autor. 

Buenos Aires debería ruborizarse un píoco. 



dehtítuk) visrirb^emente ecsaj:erafio deAtéoas 
suid><*a«iericana^ coqñ que la designan algqnos; 
escritores benévolos pero irreflecsivos. Es' 
un centro comercial y político mas bien que 
una ciudad artística y literaria. Los porteños 
teiKttios^ HO'hay ^dm, algo de los atenienses, 
poeqíie sonaos impresionables y velublesr:, 
pei^o- nors f^ltat 1^ cultura, el refinamiento del 
esp&itiiji q»iie hacia de aquellos el puebla nías 
apto para concebir» para sentir,^ para e^re^ 
sar la belleza en sus diversas formas. Él 
estanciero, el comerciante, elabog§ido, el dia- 
rista, el hom^hre de Estado^ so» Ifosrtípoaen 
q^e^itiUeí^trai sociabilidad de encarna y 809 991a- 
nifiestai.! No es estrafioquet suceda a^í* Lo$ 
puebioSi dd la mi^ma. manera que k>Sriadiiyi-> 
daoB^v tratan: sobre tod<Q de^ viviif>* de vivir 
seguros y Ubres^r y eomo la industrias, ^ e^ ¿br- 
mercio^ la política son los medios de obteiier 
la iiiquesta, la 3egurídad> la libeytad,>preBtaH 
aquielioí^ al ejercicio de estos medios^ uoa 
atetmiofn preferentes y>al primcipio-^ escliiswa^ 
Sólo después de llenadas las primeras nece- 
sidades, hay lu^ar á condiciones favorables 
para la?, producciones del espíritu^ destinadas 
á satisfacer las tendencias artísticas y litera- 
ria%i naíti^rafes también, pero menos upjjentes. 
Entre tánto^ justo es que^ no hairáudonos 
todavía en aptitud de iniciar un movimiento 
fecundo en las letras ó en las artes, tehusemós 
modestamente el calificativo hiperbólico con 
q^ nos. fayQi^^ioe uqa benevoleaciff tacjiablt^^de 



— a4& — 

if«f«a. BoiceaBdad^ no le merecemos ; y be- 
coo» iBoietutes-lo comprueban de unmodoque^, 
pensándolo bien, mortiñcaria nuestra vanicfadv 
Ha e^itídxy ya ua'mes desdeaue se anunció 
la a|)orici0n dé. las. poetsiad ael Sr,; Guido, 
poesiacBi oüya .eliegaíDcia y cuya Sruavidiad re*- 
velan, én su aatov honrosas afinidiades con 
esKDS amables, poetas, de ^uieneíS' dicC: la 1^ 
ytenda ha»bcir tenido, en ia mfanda^ labios tan 
duk^s (njf»^ la» abejas los preferiaaá Ia& flores 
para beber beh ellos límapuca y deliciosa, miel., 
El libro tíaicú no ha. pasado» sin embargo, de 
mano en nmoo^ Hact vo^elto suap¿}jia(}t& coni'* 
placidos* uaios cuantos lectores dispuestos 
siempre á esperimdntar las> emioeioniies del 
arte; pero la inmensa niayoria apenas ha de- 
jado caer una mirada indiferente ó desdeñosa, 
sobre esas ha^a brillantes y perfumadas. 
^ Se dirá, tal vez,» declinauo^O' de toda preten- 
sión al aticismo^ que la indiferencia pública 
respecto de los< versos^ del Sr. Guido^ se. es- 
plica por el caráeteF ecsóüco de sus inspirar 
cienes, bebidas- ccHnunmente en tiempos y m 
paises muy lejatu»' de los nuestros. En efecto, 
68: gKÍlgiaif es aa%uá, aunque fresca, y juvenil 
la nñíaar predilecta diel Sr.. Guido; pero, á mas 
de qofi- la éspücacian anterior ^onfírmaria 
iHie9tt*a8 apreciaciones sobre el calificatiyQ de 
atenienses que Uberalmente se nos regala,— f 
deber consideearseí' que no encuentran me^jor 
preq[>a«*ado* el público^i en sa favop, los poetas 
quji sa bata, inspirado, como £oiieven?iay Gur. 



- 250 — 

tierrez, en los espectáculos de nuestra, aatu- 
raleza y en las peculiaridades de nuestra 
vida social. 

El Sr Guido reside, pero no vive ea Buenos 
Aires. \ Sus versos reflejan el cielo, lo& pai- 
sajes, las mujeres déla Grecia. Myrta, Oo- 
rin^a, la blanca Arsinóe no han nacido, por 
cierto, á orillas del Pla4:a; y los versos que 
siguen, al par de muchos otros, muestran el 
esmeró cariñoso del Sr. Guido en reproducir 
el tipo favorito de la poesia griega : 

Fresca es el onda azul y cristalina 
en que bajfia.su cuerpo de alabastro, 
la rubia Myrta, al resplandor del astro 
qué pálido las sombras ilumina. 

La juventud divina 
ennoblece sus májicos hechizoSj . 
mezclando en un conjunto soberano 
la grana tiria y el marfil indiano. 

Al desflecar jentil sus blondos rizos 
por el agua escarchados, semejaba 
del rio una alba y elegante ondina^ ^ 
que de las grutas de coral se alzaba 
jugando en sus cristales movedizos. 

Esta es, nos parece, la Venus inraoptaliaada 
por la lira y él cincel de los poetas yescuHo- 
res griegos ; el ideal de la belleza femenina tal 
como la concebía el arte pagano: fresca, juve- 
nil, lujosa de formas y atractivos. 

Un gran poeta moderno, el majestuoso Goe- 
the, evocó en su inmenso poema» aquélla He** 
lena de contornos puros é irresistible iseduc*- 



- 251 — 

. cion, cantada por Homero al par de los héroes 
y los dioses de su raza. Nada superior á 
ella encontró él autor del Fausto en la vasta 
galería de la historia, conao no encontró un 
tipo varonil mas hermoso que el de Júpiter^ 
cuya estatua, colocada en su jardin, recreaba 
diariamente su mirada. 

¿Quién negará que soií bellos los tipos m,o* 
delados por el cincel de Praxíteles y de Fídias? 
Pero la estética del paganismo era deficiente. 
Los críticos mismos que se atreven á negar la 
divinidad dpi cristianismo, como Ernesto Re- 
nán, declaran que la estética.pagana estaba lé- 
ej de comprender todos los aspectos de la 
Ueza. Júpiter representa la majestad reve- 
lada por un organismo fuerte y arnionioso. 
Venus es la perfección ideal de la mujer opu- 
lenta de formas y de encantos. Pero los anti- 
Í;uos no sospechaban que podia ser bello hasta 
a sublimidad, el tipo humano en las formas 
que revistió Jesús en los dias de su predica- 
ción; ignoraban que la palidez y la deniacracion 
del ayuno y del martirio, podian espresar 
admirablemente una belleza inniortal ; y no 
concebían (^ue fuera digna del pincel y de la 
lira, la vírjen enfermiza, cuya dulce y triste 
mirada penetra el alma de los fieles en las 
catedrales italianas. El arte cristiano ha 
ofrecido al mundo los tipos de una nueva y 
sublime belleza. No predomina en ellos el 
elemento plástico, favorito de los paganos; sino 
el íntimo y moral, velado por formas al tra- 



-^^2 — 

Tés de tes mal«5 itvadía un puro y ámwy§te^ , 
platidor. 

M Si*. >GaMt> tmne simpatía especial poír Ia 
belleza p^lástioá; y gran parte da sus vecsios 
podrían dtarse'Gomo ejen»|Mio de la fleosibilidM 
y riqueza de la palabra <que dá á laipoesá«^á 
mas de los encantos de la :músiea) los enesnr 
tos de la piritut^av de la estatuaria* iiuol^as 
ctyñn|>o^leion6S dm Sr. «Gcado son ^«rdaiieMs 
cuadro^: el lector no x^onci^be ¡por bHas lel ^pai^ 
saje: \b peroibe, te ve. Otras, ynopoeas, 
muestran las fígarais con dineas y irdi^e^iw 
tíiareados, que la páji»a >desapareM :y tnos 
hallamos ^n presencia de laestátua.^idoaiadai 
Yecés porttn rayo deihiztxpmo esas eseuifau^ 
ras de Fldias ^e él sol paneaiaiaiiimar oé la 
bellísima Atenas. 

Eñ t)tras ^ocasiones f^ ^ y a^noa éSéátua to 

aue el poeta nos presenta'^* es una soaewd jr 
elicada criditura, prácsímia á desaparecer Bh 
el aire con la nubeiiijera t^ue^ñota «ea ^ Usttl 
deítjiélo: 

¿OMoceisála bellay tienta Amira? 
^ué belleza, qué flor, qué luz, (sruéifuegoJ 
6u andar' se «ajusta aj tritmo 4e la lira; 
•hay en su voz la saavidad denn nuega 

El flamenco nadando en la laguna 
entre el verde juncal, no es mas>galiwdo^* 
espira un suave resplandor de tonfa^ 
tiene ? a f resoa palidez del nardo. 

Hace soñara la mente se <2olora 
de su candor al virjinai destello ; 



— 2&3 — 

se sueña tóú las pófeás, con la aü^á^a^ 
con las hebras de luz de su cabello. 

Parece que uiri espíritu celeste 
siáfüjéndola invisible la perfuma, 
y (Jiié sü blanca y ondulante veste 
póí él airé ajitadét, hiciet^a esputüá. 
. Ayer iá vi pasar en lóritáitlán^a 
é imajinó mí alma entristecida, 
era el ánjel de la üítimá esperafa¿á 
quéi buscaba él se|^ulcrb dé lá vida! 
.Hay en los versos del Sr. Guido sobré eíf 
amor— el Viejp tema siempre íiuevo— la tolup- 
tuQsidad dé los griegos, el jilacér reJítiíVcrór 
mas biéri qué los arranques impetuoáps dé 
la pasión desbordante. El Sr. Guido ñü l^ébé 
á íargós sorbos el yinb jétlerbso, entre él ^bU- 
Uicíó dé lá orjiá: lo bebé eñ copa cihdéífeKÍál 
entre guávés aímonias, delicada y stíbriáttifeh- 
té, . Nó, pertenece á lá familia de poetas cdVb 



coA' Ms jüiáno's enanchadas. Algü'tióá Véií&óS 
del Sr. GüidOj pocos, iñuy pocos, espreáah éí 
fenómeno fisiolójico en que «la sangi*e hiet^rq^ 
la mirada íánzá relámpagos» y un placehtéro 
vértigo nos conmueve ; pero la Sensualidad sé 
halla templada en elíoá por la gracia ; y él ati- 
cismo salva al poeta de caer en lá groséha. 
Por lo que toeá ái sentimiento, á la pasiotí qué 
se compone, c'omo há dicho Víctor Hügtl. dé 
los estremeciniíéhtós üe la cártié y M Stfénb^ 



- 254 -- 

del alma— el Sn Guido no ha cantado especial- 
mente el amor delirante, el anhelo, el afán 
que nos absorbe,, nos martiriza, no^ encanta; 
el incendio q^ue abrasa el cuerpo y el alma; 
la poderosa, irresistible seducción de la mira- 
da, del suspiro, de la lágrima que sólo una 
mujer posee; el tibio aliento que perfuma la 
vida, los tiernos y brillantes ojos que nos 
muestran un cielo desconocido, y el besó que 
lo transporta al corazón. No ha cantado, á lo 
menos con frecuencia, el ardiente y sublime 
delirio que la tierra en un edén transfor- 
ma, sino el sentimiento en formas vaporo- 
sas, y, por lo regular, suavizado todavia 'en 
las visiones de amabjes recuerdos. Este es 
el tono, el matiz favorito del Sr. Guido; y 
ninguno de nuestros poetas le aventaja cuan- 
do hace vibrar suavemente esa cuerda de su 
lira armoniosa. Ha espresado el amor que 
vive de recuerdos y se cubre con los velos dé 
la melancolía, ó el amor tranquilo ya, después 
de satisfecho; y lo ha cantado con una deli- 
cadeza, con yna suavidad y una dulzura, que 
sólo pueden sentir las almas escojidas: 

j Oh querida ! jamás mi labio pudo 
decirtercuáqto te amo ! en mi pasión 
te he dóntemplado palpitante y mudo, 
de mi noche sin fin candido sol. 

Místico velo mi cariño ha sido 
coi|^ que oculté celoso tu beldad ; 
en' mi alma tu amor así ha crecido 
como esquisita flor en un fanal. 



. — 255 — 

Nunca se oyó en mis himnos profanado 
tu dulce nombre ; altivo desdeñé 
comprar^ en tus encantos inspirado, 
para mi frente pálida un laurel. 

La gloria está en tu amor; sordo á la fama 

3 ulero oscuro á tu lado ser feliz; 
e mi afecto veraz la interna llama 
sólo arde, sólo alumbra para tí, 

íQué da á los hombres la ventura ajena? 
Irá á cantar en el festin mi voz, 
que es una copa de perfumes llena 
en que impregnada estás, tu corazón? 

Ignore el miíndo tu belleza, ignore 
cuanto hay en tí de suave, de ideal; 
que su contacto impuro no desflore 
de tu sien la guirnalda de azahar. 

Eterna vive en la memoria Elvira 
de los siglos, y Laura y Beatriz, 
dulces astros de amor en que se inspira 
la mente audaz, el estro j uvenil. 

Yo (juiero para tí sombra y sijilo, 
y arrojando en los mirtos el iaud, 
vivir, morir amándote, y tranquilo 
irá aguardarte á la rejion de luz ! 

La musa del Sr. Guido se mantiene, con 
noble actitud, en una rejion serena desde la 
cual se descubren hermosas perspectivas, y 
donde la pasión, perdiendo su intemperancia, 
llega á transformarse en dulce y apacible 
sentimiento. La musa del Sr. Guido no se 
deleita en placeres groseros, ni se abisma en 
dolores profundos, no rie, 'ni se desespera 



— 256 — 

Una l^inm pura y brillante se desliza á vqqbs 
por su niejilija , apenas cdlond ja, pero se can- 
vierte luego en sonrisa, y sus láDÍDs perfuma- 
dos modulan sienipre uria plácida.' encarltiá- 
dora armqnjijBt. 

El Sr. Guido es clásico por la corrección de 
la forma y por la simpatía que profesa á'í^ 
belleza plástica, pero síi inspiración vuela, ¿n 
algunas ppgsia$, á payojr altura que lá inspi- 
ración pagana ; y q1 sentiiniento que se eleva 
en sus estrofas es mas noble y mas tierno 
que el sefítirpiento espresado en los versps de 
los poetas antiguo?. 

El ideal de los antigaos era la realidad, la 
naturaleza eJÍQyada á la perfección; el ídéál'del 
cristianismo no cabe en el mundo; y ciíai^do 
el artista, después de concebirlo vuelve iQ^tpi- 
radaá la naturaleza, no la ve ya coma él tipo 
supremo (^e la belleza, contempla ese tipo mas 
allá de los mares y de Ips astros, y sólo en- 
cuentra en el universo pálidos reflejos 'de su 
lumbre inmortal. De la contemplación dé ese 
ideal superior ha nacido el bello 5=^ontim¡eritp de 
la melancolía, especie de trisi j¿ia puya sbpa- 
bra cruza ,^1 rayo divino de Ja esperanza^ á la 
cíial 'ha consagrado el Sr. Guido los siguiQn- 
tes vérsps donde se revela en fofrpas clásicas, 
una inspiración verdaderamente cristiana : ' 
;Iia esperanza ! sublime, íntimo anhelo, 

aspiración ideal, indefinida, 

qi;e ¡eleva, al hombre de la tiierra.al cielo 

.en §ÍjgL^ jje la férvida ilusión; 



~ 257 - 

llama- vivap que lenta nos consume 
al par que alumbra el Cjampo ^ie la vida, 
y que en vapor disuelve y en perfume 
la savia del ardiente corazón. 

Espíritu jentil, en la mirada 
áplá púíiica vírjen resplaAdece, 
en la frente del héroe laureada, 
del labrador en el humilde ho^ar; 
la estrella enciende del proscrito errante 
(jue de la patria lejos desfallece, 
yál náufrago en su barca zozobrante • 
soátíenéyguiaen el rusiente mar. 

i iPlpr inmortal ! regada con, el llanto, 
de que es el alma inagotable mina, 
seícreto numen, misterioso encanto, 
lámpara ^a^sid.a ^ ía sagrada crnzí 
¿qué.corazpn tu influjo no ha sentidp? 
í\ix c,ía,ridád qué sombras no ilumina, 
si hasta en la densa noche del olvido 
A^9P íjenetra t^i bendita luz? 

Sonando eji piorvenir que les predices, 
te acarj^ci^n los pálidos mortales, 
y en .^ú corcel sintiéndose infelices, 
^d.etu hue^a ^nhélante van en pos. 
< ¡ Mas allá i > les repites, el vacio 
les cerca, y con tus velos virjinales 
benigna oqultas s^i sepulcro frió, 
y aJzas de áílí su espíritu hasta Dios !,, . 

Cuando todo perezca., cuándo eí mundo 
desquiciado retiemble en el espacio, ' 
y s^. hunda del caos en lo profundó, 
tú aun vivirás unjida por la fé, 



— 258 — 

como una joven reina destronada 

contemplando en ruinas su palacio, 

ó te alzarás al cielo inmaculada, 

cual la blanca paloma de ÍToé ! 

Los sentimientos del hogar han inspirado 
al Sr. Guido sentidos y bellos versos, en los 
cuales se percibe, como en los ya transcritos, 
la influencia cristiana y se vislumbra el mun- 
do imperecedero donde los nobles afectos que 
nos ligan con los seres amados, se prolongan 
y derraman, semejantes á hermosos ríos, en el 
inmenso mar del infinito. Esos tiernos senti- 
mientos déla familia que el poeta alberga no- 
blemente en su corazón, dan á su poesía un 
nuevo color y un nuevo tono que no se hallan 
en la poesía antigua; y los versos consagra- 
dos á su padre, patri carissimOy ala digna y 
cariñosa madre que fué para él una providen- 
cia, á sus hijos y á su fiel compañera,— están 
impregnados de ternura y tienen la belleza 
auístera que imprime la idea del deber á las 
riíanifestaciones del pensamiento y del cora- 
zón. Pueden citarse para comprobar esta 
apreciación, y entre muchas otras, las siguien- 
tes estrofas : 

Bella es la vida que á la sombra pasa 
del heredado hogar ; el hombre fuerte 
contra el áspero embate de la suerte 
puede allí abroquelarse en su virtud; 
si es duro el tiempo y la fortuna escasa, 
si el aéreo castillo viene abajo, ' 



— 259 — 

íueda la noble lucha del trabajo, 
la esperanza, el amor, la juventud. 
Hijos, venid en derredor, acuda 
vuestra madre también ! fiel compañera ! 
y levantad á Dios con fé sincera 
vuestra ferviente, candida oración ; . ' 
líl es quien nos reúne y nos escuda, 

Juien puso en vuestros labios la sonrisa, 
a su aroma á la flor, vuelo ala brisa, 
luz á los astros, paz al corazón ! 

Después de la fatiga y del naufrajío, 
ansio rodeárnie de cariños; 
la serena inocencia de los niños ' 

déla herida mortal calma el dolor. 
Es para el porvenir dulce presajio 
que al hombre con el mundo reconcilia, 
el ver crecer en torno la familia 
bajo las santas leyes del amor 1 

El vano orgullo; la ambición insana, 
aspiren á las pompas de la tierra, 
su nombre ilustre en la sangrienta guerra 
lleno de ehcono el bárbaro adalid; 
nuestra misión es, hijos, mas cristiana : 
amar la caridad, amar la ciencia; 
puras las manos, pura la conciencia, 
dar el licor á quien nos dio la vid ! 
El Sr. Guido ha dedicado á la memoria de 
un amigo querido, ima tierna y bellísima ele- 
jia, escrita en idioma portugués, y que éri 
nuestro concepto . pertenece al número do las 
mas notables composiciones del libro lírico, 
por la espontaneidad del sentimiento, por la 



-- 260 - 

majestuosa efeVacióh d'e láá ideas ^Iftáp^Ch- 
piada entonación del verso due parejeé Jetóir 
y suspirar én todas las estrofas. ¿Qué poeta 
. elejíaco ctesdeñariá éstos acentos? 
Tua rnpdestia e fé, a resignada 
confianza has promesas do futuijo, 
a atmofephQrá serena con ¿jue luzi'áó 
teus perisamentos plácidos e belloá; 
acalma váo con maiica infl*uehciá 
os ímpetus qiie entáo nié arremega^áb 
á lángar meú batel em ^alá ornado 
de alegres baiídeirolás, de griñaldáís 
no pelago fervente dos prazeréá. 
¿Quantas veces á destrá me estenáestíe 
in io cegó a arrojar-mé ao precipicio? 
¿Quántas o tau acento insinuante 
veio acord^ir minha razaó bubladá 
na einbria^uez das paixoes tumultuoéÜ? 
Tutoorfeste, porem, e éu Vivó áindaf 

guncfi máis te verei I feliz, quena sabé'í 
e ádorñfiecéres na estagáo benigna 
E em plena folhagém, de sumirte 
Nó océano do infinito, como una astro. 
A desiBtjáiar no resplandor da aurora í . . , 
La invasión lanzada coiitra Méjico por l^a- 
pplepn^IIIy la desastrosa guerra que ha ter- 
minado en Francia con los horrqr^s dé la 
Comuna, inspiraron al Sr. GülÜo'^ Versos 
donde resuena, á veces, la nota marcial du|i 
^óío brota de las cuerdas de brohcj^ anadie a3 
¿jla lira por los poetas para maldecir ái 'os 
tiranos; pero ño son los versos guerreros \o% 



-^ 861 - 

que muestran la vena mas abundante de ins- 
piración en el cantor de Amira. 

Tampoco revelan las estrofas que llevan 
por tituló Adelante (palabra de orden del pue- 
blo norte-americano) la índole de su poesia, 
contemplativa en vez de militante, lo cual no 
impide, sin embargo, que algunas de esas 
estrofas hagan recordar el salmo varonil y 
magestuoso de Longfellow. A este respecto, 
nos hallamos de acuerdo con el poeta, quien 
se ha juzgado á sí mismo en los siguientes 
versos, eme son loa últimos que transcribimos 
y cuya belleza fescede 4 todo elojio: 
La selva dijo á un ave: 
¿O uando levantas 
tu voz en la espesura, 
lloras ó cantas? 
Contestó aquella: 
—Se confunden mis himnos 
con mis querellasl 

A una harpa eoliana 
preguntó el viento: 
¿por quié, di, cuando paso 
das uu lamento? 

Y habló así el harpa 
—En mis cuerdas suspiran : 
de amor las hadas! 
Al rio dijo un sauce: 
— Triste murmuras 
y entre flores deslizas 
tus aguas puras. 
Sollozó el rio 



-m - 

-rr|AylsauA^ tuno sabes: 
coTFQ al abismo! 
Dijo q1 campo á la lluvia: 
¿Efe 4óude í^ana 
, la fuentQ de tu llanto 
quiem^ ffiígalana? 

f-rProta en tuv^eiKíi 
OOntiesí^l^^ nía n^tr^ . . 

tu ílulce aUentoJ 
Cqído qI avQ y el barpa 
y- el claFO rio, 
mentidos son Ips eifps 
del Qápta mío; 

Comp Ift lluvia 
con que riegei la$ flo^o» 
,1a ñuD^ pscnra ! 
Una tendencia natural ba Uev^dQ al Sr. 
Guido á traducir algunp^ fragmeptpg de poe- 
tas griegos y dps hermosop cantos de La- 
martine, tributando así ^1 hom^naJQ de una 
simpatía respet^písa á sus i^aestros, ó, mejor 
dicho, á sus parientes ep la familia 4^ los ins- 
pirados. El 3r. Guido es,: en reaU4ad, un 
poeta ecléctico, si se nosr permita e\ proáíais- 
mo de la espresiop: ha tomadlo á veces la 
naturalista por el ideal, coqap los griegos, y en 
otras ocasiones sólo ha visto en ella un sím- 
bolo de aquel. Sp ha dpl^ítadp enaltando la 
luz de los astros, el perfuma de la^ flores, la 
belleza de Venus al suvjii' spbr^ la ola azul 
y trasparente; y conterpplanda luiego ^li infinito, 
sintiendo la vaga melauoplia que ha inspirado 



- 863 - 

á LáttrártiM ^ús tú&i& bétlietd €^trGrftl&, btit VÓ4. 
lado en alas de la espefan^a & la rtajioti^tí^ 
blime, ec^halando liuévas y mas futas amto- 

PÉBRd GoYtí^Á 



278-Póéditó íe Jüán Ona V^íélá y tefe tea- 
je/liáis Dtdo y Áfgia del ttiisttio. áutcyr. Biiénd^ 
Aires. Impfeíitá úé La Ti*ibüná, Víctóriéí 
ndm. 37. 1*79. En 8<', 486 ps. 

Bl iHyctof B. Jüto María Gutiérrez dédícé 
utt líbr<> entero al estudio de la persona y 
obras tlel literato aijentino Don Jüaatt d^Iá 
Crüás Vareíá, cuyas poesías, reunidtó p<»t el 
étutor y prontas p^t** darse á la piensa desdé 
I8S1, aeaban por fin de Ter la luz púbHoa^ éñ 
tíegámte, aunque no muy correcta edición. 
Pero una obra, y mucho más una obra dié 
crítica, es un hombre, lo mismo para ZoUa. tjüé 
para el más puro espiritualista; y « & través dé 
ella se descuore un tettiperamento. mi acento 
particular y único.» A través dd libro de dn-í- 
tíerrez se vé ai partidista Resaltado, al amigó 
compladi'ónte, une engaña suS convictíoneiS 
literarias y su buen sentido estético, ton lá 
amadora que provoca el rectíerdo dé la espa,- 
triaicrón y con los gratos solaces de una arhis^ 
tad casi tradicional, interrumpida sólo ñor lá 
muerte. Sin embargó, ios versos de Várela 
llegan á tiempo de ser imparóiklmente juzga- 



— ,264 — 

do3 por los que no hab recibido, herencia de 
afectos ó prevenciones. , 

Los últimos estertores del clasicismo espa-< 
ñoL repercutiendo en los claustros sombríos 
de la Universidad de Córdoba, debian produ- 
cir una poesia muy pálida, muy, incolora, si 
es dado llamar poesia á la vacuidad de ideas 
suplida por manoseadas formas retóricas, á 
lar frialdad de sentimientos mal encubierta 
con los nombres de mujer que han Sgurado 
én las églogas de todos los tiempos. Tales 
son los caracteres de la poesia erótica de Juan 
Cruz Várela, desde el primero hasta el último 
de sus versos á Laura y á Delía; desde los 
fragmentos de La Elvira \xQ.siQ,\á Corona de 
Mayó — crónica rimada en que se da cuenta 
del desempeño de Doña Carmen Madero, pona 
Micaela Darragueira, Esnaola y otros afiioio- 
nados en la función de música y cantó cqn 
que una sociedad filarmónica celebró el ani- 
versario de nuestra emancipación. . El Doctor 
Gutiérrez dice— p. 239-40— que «no se puede 
leer sin interés y sin emoción, en lo§ dias ac- 
túales, tan lejanos de aquéllos», esta apájiua 
en relieve de la crónica bonaerense»! Parece 
que los tiempos modificasen las uociones ^ los 
sentimientos... 

La Elvira contloiie una estrofa que no 
merece, ciertameiite, el suplicio de vivir per- 
dida entre las demás: 

Tiemble la hermosa, cuando, sola, al lado 

de su querido el corazou le lata; . , 



— 265 — 

que contra el ruego de un amante amado 
es imposible que el rubor combata. 
El primer beso, á la modestia hurtado, 
el primer nudo del pudor desata,* 
y, arrancada á la flor la primer hoja, 
el hálito del aire la deshoja. 
La inspiración satírica de Várela respira 
atmósferas españolas; no es precursora de los 
yambos ni de m castigos; pero tampoco carece 
de mérito, especialmente en los epigramas, 
ha presente colección ofrece pocos, dignos, 
sin embargo, del autor de aquella fáflcxosa 
quintilla popularmente repetida: 

Entró una nariz primero, 

luego una ala de sombrero, 

después dos cejas pasaron, . - 

y de tantos como entraron, 

don Diego Olmos fué el postrero. . 

«Con estos cinco rasgos», dice Gutiérrez y 
esta vez con fundamento, habióla trazado Goya 
el mejor desús caprichos.» 

Los cantos patrióticos y de carácter elevado 
forman la base de la reputación literaria de 
Don Juan Cruz Várela; y séame permitido 
pasar por alto las canciones: las he leidQ 
todas! ' . 

Quintana es el gian modelo; pero los jmita- 
dores de la época están muy abajo de Cien- 
fuegos. Várela tiene también una oda sol)re 
la invención y libertad de la imjfrenta y oírdi 
ala paz; ambas con rera.iniscencias bastante 



~ 266 -r 

visibles del ilustré cantor españoL Este dice 
en su oda ¿^ 2a pa;?, jpor ejemplo: 

«. . f .la espada ociosa 

entre el polvo y orín se consiimia ; > 
y Várela: 

€... laérá 

en que ociosa la espada 

del tnobo y del orín se consxftñiéra. * 
Laptofecía de la qrandeza dé BukiWós Aires 
corre parejas con íá GoroHa de Mayo, citada 
más arriba. Con decir qué e) título primitivo 
de láprtfeúia era— ^ Buenos AireB can motiw 
de los trabajos hidráulicos ordenadoé por el 
Gobierno y— nadsi hay que agregar, salvo una 
sonrisa de ÍAtelijenieía é, los co;xientarjos afa- 
nosos del Doctor Gutiérrez, encantado de que 
Várela ayudase la obra rejeoeradara del mi- 
nisterio de «de Eivadavia, escribiendo una oda 
á cada nuevo decreto administrativo. Sin 
embargo, estoy seguro que el Dr. Gutiérrez 
encontró razón á Milsand que há observado 
que el romanticismo es también la libertad. 

En cambio délas malas ó vulgares produc- 
ciones qne acabo de recorrer á todo vuelo, y 
como para borrar la dura impresión qire deben 
dejar étt el ánimo prevenido por las alabanzas 
prodigadas sin meáida á nuestros clásicos, tai 
más tímenos que si hubiera sido dado alcanzar 
eütí*e Qosolros la evolución completa de una 

escuea para obtener sus frutos sazonados, 

pasai! á la vista algunos pocos cantos de for- 
ma sonora y a cabaaa, de intención filosófica 



- 867 - 

ée sentimiento patñátieo» JQ<| wff^síim» 
reflej|a la ajitacion de la época, las ideas^ del • 
s%teX VIII, qi*e filaron 1é^ leche que amamantp 
álos hombres de nuestra epopeya» ^R luch^ 
franca eon la peacoion cat<^iqa a^orrad^i ^ I^^ 
ninoias preQcapacloae3» La epístola á ^^' 
tnaim la muerte de un hernaano ti^ne fr^igr 
taentos majistrales. 

El Gtmto d Lima^ libertada por el ejiército 
efe, Sao Martin, cuand0-r 

. • . , • ,0l ruiáo 
del último eslabón d^ la Qad^n^ 
en tronos dividido 
am^renta y aterra 
ár todos los tiranos déla tiwra^ 
a^solenune, bien sostenido, conceptuoso y dig- 
jio, en fia, del capitán americanoi á ^^tremb 
dé hacer perdonable la vanidad con qu^ el 
poeta hablai de sus propias estrofas^: 
De^ todo triunfa ei tiempo; sin las mu^as 
un héroe ál fin no es íxéroe; que perdido 
deba quedar m nombre en las confusa3 
tinieblas del olvido, 
si el sonoroso verso 
iia recuerda su gloria al univ-erso*: 
Es sensible que loa editoras ao hayan in- 
eluido en el libro los tercetos al ^^ de M(¡f>yo 
ée J8S8 en JBmnos Aires, qu^ empiezan con 

el verso conocido: 

Ya raya la aurora del di a de Mayo, 
porque, en medio de sus muchos defectos, 
tmnm un colorido inimitable, como si los 



— 268 — 

bañase el primer rayo del fúljido soL Estos 
tercetos se encuentran en la América poética, 
editada en Chile, y envarias otras colecciones 
que corren hoy de mano en mano. 

Descuella entre las piezas líricas de Várela 
de mayores briosy ae más largo aliento, de 
entusiasmo más grandioso é imájenes más 
valientes, el canto á Itvzainffó, La voa de las 
pasiones nobles y la voz de la indignación — 
la patria que vence, y el Brasil, esto es, la 
perpetua imájen de la tirania en América, — 
suenan confusamente en los versos más llenos, 
en las estrofas más rotundas que ha elabo- 
rado el clasicismo arjentino. El canto Vírico 
á Itussaingé rivaliza con el canto á Jumn. Si 
Várela nó hubiese dejado subsistir otra cosa, 
su nombre fraternizaría con el de -Olmedo; 
pero. . . •Bdleau preguntó á Chapelle qué pen- 
saba de su estilo; y Chapelle le contestó: 
eres un buey que abre bien el surco: — in- 
menso elojiol porque el buey que está cons- 
tantemente uncido y obligado á arrastrar el 
arado sin descanso, rara vez abre bien un 
surco, es dacir, con igualdad, con profundi- 
dad, en la tierra potencialmente fecunda, pero 
todavía dura.de las literaturas vírjenes. «El 
tieihpo, dice Fontenelle, no forma sino los 
sabios ; el jenio crea los filósofos y los poe- 
tas. » 



279— Adolfo Mitreí— Fragmento del poetóa 



— 289 .- 

nAlbMm» de T. Gautisr, con una iv^tto'- 
dttCcioD de Miguel Cañé. Buenos Airea. Im^ 
prenta de la Nación, calle San Martin núm. 
208. 1879. En 169, VIII y 10 ps. 



Bstá éfá(}Ui^1ía tt*iadd(idon del tíí&é bello 

Sasaje del Albertú^, compi'éñdé hs estirofaís 
XIX y siguientes hasta la LVII inclusive, y 
va precedida de unos delicados párrafos de 
Bfiguél Cañé, que realzan el memo del joven 
poeta aTJ entino, digno intéí^rete del tnftéiát^o 
francés. 



280-Oartfr Prancesoó SiJdttii II óüínto tt^t^tk 
di Ctó-rlo Ettcíha. (Estfatto dell^ ^ Pátrtit * 
ílúm. \%^. Buenos Aires. Tip., Ktogfaftíi é 
líbiv La Patria. Cuyo 79. 1879. En 169, llp«. 



íífil"-á4ol& Mitre. To die, tóál$&l' P<>9a¡A 
lírica, 18791 Tip, Litografiia « Lafatt^ía»^ 
Cuyo 79. Buenos Aires. En 169, de 16 pá. 

Sólo se háú tidado diez ejemplares de e&ta 
bella poesia dedicada á Miguel Cañé. 



i 'lá 1 1 



282-*nBn8ay^6|)ioétioo8 pM CUusiro Ovuiiii^ 



-, 270 — 

hijo. Buenos Aires. Impréiita de M. Biedma 
calle BeJgrano 135. 1879. En 4o menor, 28 ps 



288— Martiniano F. Leguizamon. La bandera 
de los Andes (fantasia). Buenos Aires. Im- 
prenta de . La Tribuna^ calle Victoria núm. 37. 
1878. Folleto en 32°, .14 ps. 



Hay error en la fecha de la carátula, pues 
la impresión es del año 1879. , 



284— La vuelta de Martin Fierro por José 
Herhandez. Primera edición, adornada con 
diez láminas. Se vende en todas las librerías 
de Buenos Aires. Depósito central: Librería 
del Plata, calle Tacuarí 17. 1879. En 49, 60 ps. 

La vuelta de Martin Fierro es el segundo 
trabajo de D. Josk Hernández en el jénero de 
literatura popular que canta las desgracias y 
aventuras del paisano arjentino, y al que 
parece haber dedicado por completo los dotes 
de observación que inaudablemente posee, y 
el estudio que tiene hecho de las necesidades 
de nuestras campañas. 

Su primer trabajo lleva el título de JfaWtff 
Fierro. La vuelta es hasta cierto punto infe- 
rior en el desenvolvimiento de los sucesos, de- 



— 271 — 

morados por estensos párrafos de enseñanza 
moral con pronunciado carácter didáctico. 
Parece que el autor se hubiese preocupado 
de borrar la mal£^ impresión que su primer 
libro deja en todo lector sensato, por la falta 
de una tendencia y fin moral en esa epopeya 
de crímenes puestos, cuidadosamente en re- 
lieve como hechos heroicos. Esa circuns- 
tancia rompe el equilibrio y las proporciones 
de la narración, que encierra, sin embargo, 
muchos trozos de verdadera intención poética. 
Tomo al azar unas estrofas llenas de ani- 
mación y que revelan el carácter altivo y triste 
del gaucno: 

« Lo que pinta este pincel 
' ni el tiempo lo ha de borrar, 
ningunoise hade animar 
á correjirme la plana: 
no pinta quien tiene gana, 
sino quien sabe pintar. 

« Es el destino del pobre 
un continuo zafarrancho, 
y pasa como el carancho 
porque el mal nunca se sacia, 
si el viento djB la desgracia 
vuela litó pajas del rancho.» 

Las dos siguientes nos dan una idea de los 
indios que asolaban las poblaciones rurales 
de esta provincia: 



/ 



- 29S -- 

« Odia de muerte al omtiano, 
hace gtíeit*a sin eiiarteh 
para matar es sin yel; 
es fiero dé condición: 
no gólpia la cóm|^síon 
en el pe^o del kael. 
« Tiétte la vista del águila, 
del león la temeridá- 
en el desierto no báiWá 
animal qite él no lo entíen^, 
ni fiera de que no aprienda 
unistinto decrueldá. 



• >••>* 



El Martín Fierro y la ViceltcLhúiñ ^atíi^oiri- 
do una popularidad que nunca con^i^uleron 
las mejore^ producciowQ^ dfe Asc^^i^biy Del 
Campo. Hernández está mny abajp de ellos 
en cuanto á la form^, e^pecialniei^te en las 
ecsijencias de la versificación: la iqiieplida mis- 
ma del verso es muchas v^oes d^fe^íuosa, y 
las rimas son casi siempre falsas. Del Campo 
maneja la pluma del liter^lo; pule opa cuidado 
y retoca. Su ^amto tiene forws^c niás per- 
fectas que sus poesías serias l^ero se ha 
limitado á, ^volver en, el popcUo del gaucho 
sus impresiones personales sin preocuparse 
de observar al hombre que describre, ni es- 
tudiar con detención su índole y sus ideas. 
El paisano recibió el Fausto con locura, 
engafiado ^por los términos y espresiones bien 
enlajadas d^ su lenguaje especial y por^i 
colorido campestre de las déei)¿as y cuai^tiHas 



— 273 — 

en qne está ix^mpuestow Después de leerio y 
releerio, y ropetino, y neoitarlo, se convenció 
que nb enteadia jota, eomo^ueno conocía el 
poema de Goethe ni habia oido nui>ca la mu^ 
sica de Gounod; y hoy recuerda únicamente 
algunas estrofas plásticas qne han quedado 
grabadas en .su memoria. 

Aécasubi escribió antes y con suerte p^- 
fedda. Conocía bien las costumbres del pai- 
sano; su verso, más vulgar que el de Del Cam-* 
po, no lo era tanto como el de Hernández; no 
carecía de dotes é inclinación para conver- 
tirse en d graú payador de esos hombres 
infortunados, que conservan, despu^ de mu-r 
chas jeneraciones, la indolencia y arrogancia 
que caracteriza indeleblemente su orí|eii anda- 
luz. Cr^jró poder convertir sus cantos en arma 
de combate; é ignorante probablemente de 
nuestra historia, predijcó el unitarismo en las 
campañas donde la idea federal ha sido el 
credo que se pronunciaba en el martirio y el 
programa ide lucha franca durante largos 
años! Las tradiciones no se borran de nn día 
para otro, y menos cuando vienen empiapada^ 
en sangre. Ascasubí fracasó* 

José Hernández tiene campo abierto. 

Í85 — Flor de un día, <lrama .orijinal en un 
prólogo y tres actos de Don P»ancib€o Cam- 
PROnoN. Éuénos Aires. Librería Baccatti 
calle Artes 88. ^879. J^n 89, 63 ps. 



— 274 — 

286— Espinas de una flor. Segunda parte de 
flor de un dia. Drama en verso en tres actos 
y un prólop:©, orijinal de JDon FRAKCiáco Cam- 
PRODON. En 89,64ps. 

* 1 • 

• ' ' 1 • ' 

I 

Son tan populares estos dramas entre la 
clase compadrita de la ciudad, como los ver^ 
sos de Martin Fierro en la campaña. Lajéate 
de colorios tiene de esclusivo repertorio para 
sus representaciones de aficioíiados; y. no es 
difícil, andando por las parroquias de los ar- 
rabales, al caer la tardei, oir declamar con 
lengua todavía trabada la estrofa que em- 
pieza: ' 
Si oyes contar de un náufrago la bístoria 
ya que en la tierra hasta el amor se olvida L . 
ó el enfático diálogo: 

Tiene vuestra espada punta. » ^? 
Esta profana vulgarización de dos dramas 
que lio carecen de belleza en medio de sus 
muchos defectos, los ha acabado de alegar de 
la parte culta de la sociedad, incrustándolos 
en la vida bulliciosa de la jentede clase^ como 
se titula por antonomasia. 

287-vEl ley de Labore. Opera en cinco ac- 
tos por Luis Gallet. Músipa de Julio Mas- 
senct. Versión al castellano. Precio 5 pesos. 
Opera representada por primera vez en Paris 
el 27 de Abril de Í877 y en la Scala de Milán 



— 275 - 

en 1879. En el teatro Colon de Buenos Aires 
el 26 de Julio de 1879, por la Empresa A. Fer- 
rari. Buenos Aires. Esíablecimiento Musi- 
cal de P. P. Rodríguez y C*. 138, calle de la 
Florida 138. 1879. En9v,48ps. 



288— Lia. Tradición escrita por Luis J. 
Albert. Buenos Aires. 1879. Tipografía Bor- 
ghese, Cuyo 130. En 89, 47 ps. 



« *. ■• 



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• rs-í ;.^? T r^ lavjr tai^n* srr^ » • «. > 



VAHIEDADES 



288— Besúmen del comeroio exterior de la 
República Argentina en 1878. Publicación 
oficial de laoOcina de Estadística Comercial 
de la Dirección General de Rentas Nacionales. 
Buenos Aires. Imprenta de El Economista, 
calle Alsina, núm. 56. 1879* En 4°, 8 paji- 
nas de cuadros estadísticos. 

290— Estadística Oomerclal de la República 
Argentina. Cuadro general del comercio es- 
tenor durante el año de 1878 formado sobre 
los documentos oficiales de sus aduanas. 
Buenos Aires. La República. Imprenta es- 
pecial de obras, calle Belgrano 189. Octubre 
de 1879. In folio, 102 ps. 



Contiene un resumen analítico del movi- 



1 



— 278 — 

miento comercial en 1878. El movimiento co- 
mercial entre la República Arjentina y las na- 
ciones estranjeras, na disminuido durante el 
año 1 878. x< El comercio especial de importa- 
ción y esportacio» reunidas, asciende á pesos 
fuertes 78.660,727, y la disminución es de. 
pesos fuertes 3.970,974 ó sea un 4,80 por 
ciento con relación al año 1877. 

« Las mercaderias estranjeras despachadas 
á consumo representan un valor de pesos 
fuertes 42.347,560 aumentados en f 3.041,428 
ó sea 7,74 por ciento sobre las del año ante- 
rior. » 

«La esportacion de mercaderias nacionales 
en 18^8 tiene uii valor de f 36.113,867, dismi- 
níiyenlio, en I* 7.012,^02 ó se?. 16,19 por >pie»Lto, 
c6mi!ara,dá coii la del añp. anterioi:. » . 

S'eguii el ínodo dp^ tr^i^porte, loPiV^MS: de; 
las , lii^rqfid'erias de im|>órífiq\on y esporiaeioa 
pífela' viá fluvial», he^n tenido; en 18318^ una 
drsmihücibh dé B.177,()33 ó sea, 4-03: por ciento. 
sobre el año anterioiv siendo la de esporta- 
cion de 6.133,824, de la que hay que disminuir 
un.aun^<^9l9 en* la importación de ií.956,792, lo 
que d^ íaTCf^ntidad. acril;>a . espÍ!esadáb^ Fér 
vías tei^pesífesi la. esportadon ha disminuido, 
en. lar ^cantidad- de 878',678^jp y lai ímportocion 
hÉjt.auíjafinta^o en. 84)6ai& j^, lol^que daitín» di^ 
mínus^gn; de 793^942. |(^ 

Se encuentra una li^tf dú lasi> naciones* con 
las cuales los valores de la importación y es- 
portación han aumentado ó disminuidp, du- 



— 279 — 

rante el aíioy otra que demuestra este au- 
mento ó disminución según el movimiento de 
Aduanas en la República. 

Trae ademas cuatro cu;adros estadísticos 
que dan ui? resumen jeneral de la importa- 
ción y es portación del año 1878^ comparacios 
con las de 1877, que indican las mercadqrias, 
sus cantidades, sus . valores y el aumento y 
disminución habida, separando la importa- 
ción libre de la suje^ta á derechos, como así 
mismo la. esportacioni 

Esta obra se halla diyi<}ida en dos partesj : 
la primera contiene upa tabla recapitu^ativa 
del comercio de la RepiibUca en el año 78y 
un resumen jeneral de la importación que 
in4ica la^^ naercaderias y su procedencia, con. 
sus res|>ectiyas cantidades y valores oficia- 
les,; la impprtacioa por Aduanas* está tana- 
bien deipos^írada por un estenso cuadro ^sta-. 
dístico en el queseespecifica las procedencias, 
nqtercadedagí^ cantidades y valores. Párala 
exportación: se han destinado cuadros análo-i. 
gos á los de la importación, s^arando en 
amb^Sy las mercaderías sujetaeádeiPeicbos, de 
las. libres. Las péjinasi siguieintes; cor que 
termina ja .pr^mera> partq, se refieran á 1^ na- 
vegación y dantazon del número dq buques 
eutradosi y salidos con carga y en lastre á los 
puertos., de la República e^ 1878, indicando' 
sus bf^nderas^ p^^ede^ias, ¿iPfitirjop^ númqro' 
y tqtie^jé, . divi^iiwdq pafiá cada, puerto la 
nftyog^cion á vete, dp la i;ia]F§gaaión á vapor« 



— 280 — 

La segunda parte contiene 7 tablas retros- 

Eectivas que resumen el comercio especial 
abido en los años 1870 á 1875, 76, 77 y 78— 
La 1* indica la diferencia total que ecsiste 
entre los valores oficiales durante los años 
indicados; la 2* espresa esa misma diferencia 
según los medios de trasporte; la siguiente 
indica á más de los modos de trasporte, las 
procedencias y destinos. Las tablas 1? y 5? 
muestran el comercio especial de la República 
desde el año 1870 hasta el 78 inclusive conte- 
niendo la 4* la importación y la 5? la esporta- 
cion por Naciones; y la 6*' y 7? se refieren á 
esos mismos años, demostrando la importa- 
ción y esportacion según Aduanas. Si^ue 
á estas tablas un estenso cuadro estadístico' 
gue enseña el «movimiento por naciones, de 
importación y esportacion reunidas * de los 
8 últimos años, en el que se hallan determina- 
das las mercaderías, sus cantidades, valores 
y las naciones de que proceden, ilustrando á 
este cuadro con un resumen en que se han 
aglomerado las mercaderías sin dividirlas 
por naciones como se hace en el cuadro 
jeneral. Siguen á este varios otros cuadros 
que dan un resumen de la navegación durante 
los años de 1870 á 1874, 7o, 76, 77 y 78 y el 
movitniento marítimo^, según ^ procedencias, 
banderas y destinos, indicando el número de 
buquesj su tonelaje, los entrados y. salidos 
con carga y en lastre, dividiendo la navega- 
ción á vela delanavegacion^á vapor. Se ha 



">. 



- 281 -: 

agregado á esta segunda parte varias plani- 
llas comparativas de los derechos, aforos y 
gravamen á que estaban sujetos los princi- 
pales artículos de la importación estranjera 
y los productos nacionales esportados desde 
1870 ál878 inclusive. Adjunta á estas pla- 
nillas viene una estensa nota del jefe de la 
Estadística Comercial Sr. D. Ricardo Napp, 
que tiene por objeto hacer notar los inconve- 
nientes y obstáculos que se oponen á los tra- 
bajos estadísticos, la forma que se ha adopta- 
do en los cómputos de nuestro comercio 
con las demás naciones, haciendo también 
algunas observaciones muy útiles sobre algu- 
nas faltas de esaetitud aue le ha sido impo- 
sible subsanar á esa oncina. Termina por 
último esta importante obra con la ley de 
Aduana que ha rejido durante el año 1878. 



291— Eelaoiones oomeroiales entre Solivia y 
la República Argentina. 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879. 
En 8?, 36 ps. 

292— Oarta de Fi Avelino Arajnayo al Exmo. 
Sr. Presidente de la República Argentina Dr. 
D. Nicolás Avellaneda. Imprenta del Pueblo. 
Defensa 78. 1879. En 89 niayor, 14 ps. 

298-*Bolivia. Noticias sobre su orienté y 



— .28?f — 

pairea lío^ltrofes, Conveniencis^ de ^i:^ vi^r 
bilidad y colonización por Frí\ngisco J. Bbavp» 
Bueooa Aires. Imprenta de JSÍL Biedma, palle 
Belgra&o núm. i^. 1879. £n 4^ cneaor, 149 p$. 



M4i 



294~A1 ptteblo BoUviaftOi.e) empK^ai-io w^ 
b^e su óiiaijite J^rancis^co. J» Baayo. BiD^tips 

Aires. Imprenta de, M, .Bi^dro^j Qí^ll^^ Bd-- 
grano núfm. 135^ 1679* En 49; n|enQr, 52^St .y: 
el inapa de Ofiia p£^r^ dé Boli vi^^ orgápizaao 
por Juan B. Miacoin. 



* . • ■ » 

295^Gaták)go de las Qbpas que coQSttiftniari 

la bipliotecadel Dr. U Aurelio PrÉ^dp: y. Roe 
jas (abogado) ex-sqefetariQ dC: la Siipr^em^! 
Corte de Justicia, exrjue:& dftl? iopt^pc¡9fc,wh 
catedrático de derecho de jehtes y romano en 
esta Universidad, ex-sub-sécretario del Mi- 
nisterio de Justicia^ Culto e [astruccioa P!6*^ 
bliéav, fundiador del lasMtUto Bonae]^nj9a #. 
Nunúamáticay Antigüedades^ y mj$mbi?(>4^ 
las siguientes corporaciones: Lj^^eo HistOr 
rico, Sociedad Antropológica de Buenos Ai- 
res, Sociedad de Bellas Artes, Instituto His- 
tMb& dé Francia, ArSbpag^ d^ FrariíSí^ 
Sotíiédád A rq Ideológica, de Atenai», AV^atiteteia 
de Historia t^atria de Patel?íno, Instí-tutty Ba*- 
tolomeo Bdrghesi,. Instituto dé Coimbira^, So*- 
ciedad Literaria de Gktídoi Sociedad Numis- 
mátioa de Londres^ Soieíjddad Bibliogp&fiOft 



-" . ¡388 ^ 

de Páris. Sociedad Frlincesá de liegiálácion 
comparada, Academia Heráldica Italifttiá dé 
Pisa^ Academia de los Quirítes de Romai^ Me. 
etc. etc. Buenos Aires. Imprenta del Mer- 
curio, J^w 870* 1979. Ea 89, C5ÍII ps. 




, lo en Secciones, y é^t^^s arregladas 
por^ orden alfabético. Notable especialmente 
en la parte de derecho. 

29&-t^Libf 08 amwtiiips. Estracto del catálogo 
de la librería de Alayo* Perú 115. Buenos Ai* 
rejs. Auiior€[3 ,q^ figuran eñ este oa(álo^ : 

Alberdi, Aveuaneda, Alcorta, Al varo. Bar- 
ros, Asca^ubi^ Calvó, Cí^pé, Carrillo, César 
Díaz, Del . C^pó, Del V alie,' Del Jtáármpl, 
Echeverría, Es-tr jada, Espejo, Frías, (Jutierrc^ 
(Juan Maria)j Gutiérrez (Ricardo), González, 
Gorriti, Granillo, Garay, Guido, Huergo, La- 
mas, López (Vicente F.), López (Lucio V.), 
Lamarque, Ljma, Mitre, Mármol, Montes dle 
Oca, Moréoo^'^Vlansilla, MagariSios: Cervantes^ 
Navarro Viola, Nolasco, Napp, Obarrio, Pe^ 
Uiza, Padre Lozano, Quesada, Ramos Mejias, 
Rivas, Sarmiento, Saldlas, Schnyder, Squella, 
. Trelles, Várela, Wilde, Zinny. Buenos Ai- 
res'. Imprenta y librería de Mayo, de C. 
Casavalle, Perú 115, 1879. En 8<* piáyor, 
38 ps. 



— 284 — 

Es un breve catálogo razonado que contiene 
fragmentos de les juicios publicados sobre 
cada obra. 



297— Abonnement a la lecture frañgarse et 
españole. Catalogue. Librairíe littérairede 
Charles Pernon — 114— Suipacha— -114, entre 
Cangallo y Cuyo. Buenos Aires. Imprenta 
de Pablo E. Coni. 1879. Alsina 60. En 8?, 
40 ps. 

■ 298— Catálogo de la librería de V. M. Joly. 
Buenos Aires. 135-137, calle Victoria, 141- 
143. Obras de jurisprudencia, derecho, legis- 
lación, economia política, estadística, etc. 
Este catálogo anula los anteriores. Buenos 
Aires. 1879. Buenos Airesi Imprenta de Pa- 
blo E. Coni. Alsina 60. En 8% 16ps. 

299— Catalogue of the circulating library of 
the english literary society. Buenos Aires. 
Imprenta de Juan H. Kidd, Corrientes 117. 
1879. En 8^56ps. 

300— Importa .10 '.a ue uaa educación clasica 
porBoNAMY Price traducida al español con 
lina introducción por D. Lewis. Buenos A'" 
res. Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano 
núm. io3 y 135. 1879. En 4° menor, 23 ps. 



- 285 — 

801— JuióiúB sobro la sociedad doméstica, 
civil y religiosa de Arturo Sternide Bas- 
SANo por J. R. V. (con licencia eclesiástica). 
Imprenta I» de Mayo— Plaza ülvear. Paraná. 
1879. En 8^64 ps. 

Edte folleto es una esposicion estractada.de 
la obra del Sr. Sterni de Bassano; tan estracta- 
da que.se Umita á dar el sumario de los once 
capítulos que abrazan las materias de mayor 
interés, entre otras la libertad de imprenta ; 
y pasa rá{>idamente por sobre las demás 
Es un trabajo católico, ultra-católico de lo que 
ya no se ve, en que se « demuestra con severa 
lójica que el hombre sin ideas y prácticas re- 
lijiosas no puede ser hombre de oien en toda 
la estQusion y propiedad de la palabra»; en 
que se hace cargo á los gobiernos del mundo 

£or no reconocer un poder divino á lo de 
[aistre ; en que se declama contra el trabaj > 
y la industria, ni má^ ni menos que como en 
ia célebre nota del Padre Bsquiu contra la 
soberanía del pueblo y el sufrajio universal ; 
en que se lee : fí eminentísimo Padre Tapa- 
reLl% el inapreciable Balmes^ el cínico Vol-- 
taire, y otras lindezas, afirmando que la 
«Civilización católica» es la primer revista 
cienUfica|del murxdo, y en que se trata dé. igno- 
rantes á los que dan el nombre de codicia 
religiosa, avaricia é influencia sacerdotal á la 
desmedida ambición de poder temporal y de^ 



— 8oS — 

tiquete' que óaroome é tot iglesia cc^MIca, 
olvidándose en este^ desaliogo h^Bia tieilos 
mismos «ánoDes»^ poés hay utío^uédioq Ifeme 
mUtam Deo impUcéi se iiofiotus ibcuiairilm; 
canon que ha sido durante i^^lDsenteiro^, ley 
de las naciones de oc^n latino, para escluir 
del comercio á los sacerdotes. 

Nada 'diré de la ouesrtion it^XÜiñk: ^ídta 
detnasiadode i^osetrós' pero «oes malo- ópo*- 
ner á lai^ 'díatmba&iñoaíiaüable^'' éiéÜ Sr. ^U^m 
y su espoi^tor arjentíDOi ufit «ter^fo^l^^ran 
soñador á (]üien los crftices catóKltíos .»é'^^ 
p^ñan en hiacer pasar ppf' las^Hore^ caiiidf^d 
dd pónsamiéfrto; 7 

/IH oggimai, ain lia Chi69$/ dii'Roma^, 
Per 0(»nfpad6re í<d se due reg^tnídmi^ 
Cade nel fango, ese< brtttta^ o 1«l; • soistíla^. 

'En suma: ni el libró of!Jlttal',ttila lijém 
espoáioion publicadei en elpaisj inereé^é^ér 
analisiada det-enidamente: 'Sí(!ri5ti^Wér <Ibs dis** 
] posiciones del 8^llabus en pk*esenóia d^ ntf6.s^ 
tros gobiernos democrátícos^inegandbál'pío- 
der. civil el derecho de exequatur-^^tiá ad 
a/postoUtoe de 22^ de agosto de 1851— ^y el de 
prevalecer en oaso de cóttflioto-^ misttia 
carta-*-y la atiftoridád suficietite pafá átttrfur 
los comord^atos que vejen s« dignidad— alt>- 
cíQ(n(mIn GOftóistnriaUy de 19 d<e novie!Í^br€í.*4e 
1^^ ^llegando hasta declar«ir áláigtesia^íi^ 
perio^^'QStada quei decidle tas dtfeá^^MfM^ étí 



-- 28t — 

su fatedíébíbri, cotao lo ha declarado dtt la 
cmá íHultiplióes ititer*, ¿6 10 de Junio de l«5!l, 
puede pasar en RórA'a, en et Vattoátto^. pefó 
no éftf él sertdde la patria, víotfttttf o ^tf earra- 
fiiúdáiiientál; que ésf la ley supretM dé* tcidoB ' 
bizque habitan este s^fóloi En el Vadeáis ' 
es avaricia, entre nosótt*09 delito) de tr&tcibn. 
Aun queda la encíclica de 1824 condenando 
nue|3ti!a in^^pei^dencia* 



1 ^ 1' 



combatií* el errpr y á démóstr^ár ía grandeza 
de JJía, veraa,d catófípflL :|)or F, S, y ¡§. 1879, 
Bi4fp<3|s; Ái^ps^ Tip.. del Cblejio. Pip ÍX ue 
Aríg^^ OflQips. $^an Ca^ío^ (Aloa^gro^, En 
8? pequeño', 340. ps. 



.Pajífl?t<>;09itilo íi^onseñor áegiur: carencia 
completa de argumentación; cónvencinaienfp 
por medio delterroD á las penas futuras; len- 
guaje de sencillo, chabacano y ramplón,' cuan- 
do ;i|p,aSr infiultepite y. rid/ciilo. 

^;Ua;siiOhr,it^^,C|QflW hay tanU3; ya de este 
jénfgQ^ L ia qtUfí 90 se puede? áplici^r.la regl^i 
de/TeqÍ9Í^p.na: nuU¥m Hbrum^ tan pravufn 
utnon (¿Itqua parte prodesseí; porque 1^ v^- 
dad es que hoy no se engaña con erla ni á loa 
niños que empiezan á leer. 



-*^iy- 



y 



• — 288 — 

303--Aot08 literarios de . teolojia. filospfi^ y 
humanidades que para terminar el curso de 
1879 tendrán lugar en el seminario ccwiciUar 
de Buenos Aires en los días. . . .de diciembre 
(3, 4 y 5, á las 6 de la tarde). Buenos . Aír^s. 
Imprenta de La América del Sur, 50— Alsina. 
—50.1879. En 89, 56 ps. . 

í I 

304— Panfletos contra puñales óel'córtnel 
Latorre, su época y sus crímenes, por Akgkl 
Floro Costa (abogado). Antiguo fundador 
del aula de geografía jenerál de la Repftbliea 
del Uruguay, miembro de la Sociedad Cientli^ 
fica Arjentina y de la Sociedad Páléohtól^ítea 
de Buenos Aires; Montevideo. Imprenta íSé 
laRedeíicion Social. 1879: En 8o mayor, 83 ps. 

Este folleto fué publicado en Buenos Aires 
por la Imprenta del Mercurio, calje Alsina 
núm. 270. . 



305— Apéndioe á la colección dedatoá y do- 
cumentos referentes á Misiones como patté. 
integrante déla Provincia: dé Corrientes. Co^" 
Tientes. Imprentando La Libertad. 1879. En 
89, VII y 27 ps. 



306— Colonias militaresi La palabra evan- 



— 389 — 

^¿IÍQ^ y i^ riquezas de la República Argen- 
tina. Folleto escritp por JoseAdolfo PaChkco 
De<í¡qado á S. JE. el Sr. Ministro de Guerra 
y MwnÉ^, Greaeral D. Julio *A. Roca. Buenos 
Aires. Ipaprepta y Litografia del Courrie^r de 
la Plata. 202 -Calle Sap Martin— 202. 1879. 
En 8® y SOpájirias, un croquis de las colonias 
proyectadas por el teniente coronel José 
Adolfo Pacheco, y un retrato del mismo. 

tiooalijer^einte algunos puntos de interés 
sobre organización milita.r, colonfas militare.^, 
la espedicion al Rio Negro, etc., y termina 
con un l)reve estudio so:bne cada una de las 
provincias. No es de mayor importancia. 



307— Digesto arj entino de marinisu Recopi- 
lación de leyes, decretas, ordenanzfis, etc. que 
Qorrespónden 4 la marina mercante y de 
guerra, ampliada con otras diversas dispo- 
siciones ostensivas á toda la administración 
nacional. Comprende desde tSiO hasta 1879. 
Por Jü>VN GrOYENA, jefp de la oficina de esta- 
dl^tipa marítirpa. Publicación aprobada y de- 
pl^rjida vijente por superior decreto de i6 de 
octubre de 1878. Precip 80 pesos moueda 
cprriente. Buenos Aires. 5S81. Imprenta del 
Porvenir, palle Defensa 139. 1879. En S^ 
mayor, 502 y VIIÍ ps. 






— 290 - 

308— Breves oonsideraoiones sobre algunos 

E untos de la memoria del Sr. Injéniépo Sienra 
arranzapor Luis A. Vi^liones. Asamblea 
del 1** de agosto de 1869/ Publicado en los 
Anales de la $oc¡edad Científica Arjeritiiía. 
Buenos Aires. Irnprenta de Pablo E. Coni. 
Alsina 60. 1879. En 8?, 16 ps. 



' 309 — Empresa de fabricación del cimento 
arjentino. Documentos oficiales producidos 
por los injenieros Manuel Settimio Scotto y 
Carlos A. Pica, para comprobar la fabri- 
cación del cimento portland, con 'materia 
prima arjentina é informe del deJ3artamento de 
injenieros al respecto. Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879. 
En 89, 19 ps. 



SlO^Las marcas-nfimeros arjentinas. Nuevo 
sistQma de marcas para los ganados. Com- 
binación especial para la provincia de Entre 
Ríos. Adoptado y puesto en uso en la pro- 
vincia por decreto administrativo del Exfno. 
Gobierno. Compuesto por Guillermo Quir- 
No. Primera edición autorizada por elExmo. 
Gobierno de Entre Rios. Buenos Aires. Im- 
prenta y librería de Mayo, de C. Casavalle, 
Perú 115. 1879. En 8° mayor, 26 ps. y 6 
láminas. 



'3G 



— 891 - 



«Este sistema, dice el autor, consiste en 
representar en una marca, por medio de sig- 
nos s:ráfícoS| los guarismos que usamos en 
contabilidad, de modo que espresemos un 
número dado, que se lea con facilidad, y esté 
ftl alcance de cualquiera con sólo saber leer 
los números». 



311— Guia deV comercio y la industria de la 
ciudad de Buenos Aires, publicada por Aüg. 
Dbmíssolz, calle General Lavalie 96. 1879- 
1880- En8«,384y62ps. 

Publicada por la Imprenta del «Courrier de 
la Plata.» Contiene : la nomenclatura, por ca- 
tegorías profesionales, de los comerciantes, 
negociantes é industriales de la ciudad y cam- 
paña de Buenos Aires, la lista de socios de 
la Bolsa de Comercio, del Club industrial y 
de los abogados; leyes, decretos y datos úti- 
les al comercio. 



312— Qaía 4e bolsillo de los tramways de 
Buenos Aires. Datos ecsactos para poderse 
dirijir desde cualquier punto de la ciudad á 
todas las calles, plazas, estaciones, estable- 
cimientos y pueblos, arreglada por orden alfa- 
bético. Precio 1 peso moneda Corriente. Bue- 
nos Aires. Impreta de La Nación, San Martin 
num. S08. 66 ps. sin compajinar« 



*-t- 



313— ¿Llbüm Bttéhoá Airéáindftártttá* y comer- 
cial 1«79. Publicado ^ór F. Ménaüü. Bue- 
ñas Aires. Inipí'enta y litogrüfia de El Cocrr- 
ñér de la Plata, San Martin 20¿. ISm In 
fblíó, 68 ps. 



Contiene toda clase de avisos; rica impre- 
sión. 



314 — Gran guia jéneral cpipérciál de ía Re- 
pública Arjentina. Estadística, agricultura, 
administración, etc. 1878-18^0'. En 49, á7^, 
CLVI, 146 y64ps. 

Es lá conocida giíia de Raíz, ©9 año. 



ir i I 



3Í5— Catalogo del stud de lá erstancía, Los 
sajones de san^^re pura ^ mestiztfs pértene- 
cííeníe á D. Santiago Láwrié. Partido dé 
Ranchos (Buenos Aires). Éufeiios Aires. Im- 
prenta (le Pablo E. Coni. Alsiña 6Ó. lét9. En 
8^ 16 ps. 

316-^Oatalogó del stud de la efStatlcia Los 
sajones de sanp;fe pura y the^tizúé, pertene- 
ciente á r>. Santí >go LawHé, partido de 
Ranchos. Buenos Aires. En le^*, IBÍ ps. 

Por la imprenta de Kidd. 



298 - 

317--Coíe;^d del Sal?«dor.. Solemne distri- 
bución de premios del año 1879. Buenosr: 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coui. Alsina 60. 
En. b? mayor, 28 ps. 

SlB-KJcrí^ú San J^sé. Distribución de pre- 
mios. Dicretnbre' 18 de 1879. Buenos Aires. 
Iinpreííta dé Pábto E. Coni. Alfeiiia 60. 187ft 
í¡n 89,55 p6. 



. 319— Oolejio de la inmaculada Concepción 
en Santa Fé. Solemne distribución de pre^ 
míos precedida por un acto estraordinario de, 
lá Academia de literatura en él día nueve del 
mes de diciembre del año 1879. A. M. D. G. 
Buenos Aires. Iniprenta de PabioE. Coni. 
Alsiñ^ 60. 1879. En 4^,28 ps. 



320— Patente de invenoion por 15 afios. 400,000 
tond^dás anuaiea de carbón de cardo, supe- 
rior ali cardiff. Costo de fóbricacion 40 pesos 
moneda corrieiíite la* tonelada* Valor de sus 
ceni^así 40 pef*<í>s moneda corriente, por Ma- 
riano Lana y Sarto, injeniero industrial 
español, reconocido oficialmente en esta Re- 
poblica; profesor de la oficialidad del reji- 
nüííettfíó de Artillería lijera, director de varias 
erApresas indaátriales y de ferro-carriles, pu- 
blicacionésK «te. etc. Btaefios Aires. Isrprenta 



— 294 — 

de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879.. En 4? 
menor, 16 ps. 



821— Ley de aduana para 1880« Petición del 
club industrial solicitando del Honorable Con- 
greso de la Nación las reformas que se per- 
mite indicar en el proyecto sometido á su 
aprobación por el Poder Ejecutivo,. Buenos 
Aires. Imprenta de t^ablo E. Coni. Alsina 
60. 1879. En8«, 76 ps. 

322 - Ferro-Carril Nacional Central Norte- 
Proyecto de prolongación de la línea del Fer- 
ro -Carril de Córdoba á Tucuman hasta Jujui, 
presentado por el Directorio del F. C. N. C. 
N. al Exmo, Gobierno Nacional. Julio de 
1879. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma^ 
calle Belgrano núms. 133 y 135. 1879. En 89 
mayor, 40 ps. 

323— Deposito del Norte y muelle de ^ás Ca- 
talinas. Concessions, contracts, &c. of the 
compnny. Translated from the original do- 
cuments. Buenos Aires. Imprentado Juan 
H. Kidd, Corrientes 117. 1879. En 8?, 46 ps. 



324— Las Oamarf^s departamentales. Petición 
popular dirijida al Poder Lejislativo de la 
Pruviuoia, contra el proyecto desuprosion de 



- sos- 
ias mismas*^ Buenos Aires. Imprenta de la 
Nación, calle de San Martin núm. 208. 1879. 
Eu 4^, 6 ps. á dos columnas. 



325— Almanique Sud- Americano para el año 
1879. Redactado por Casimiro Prieto Val- 
DÉs y enriquecido con producciones literarias, 
casi todas inéditas, de los señores Alfonso, 
Bares, Barros, Berra, Camppamor, Egózcue, 
Feliny Codina, Figueroa, Guido S paño, Ló- 
pez Benedito, Magariños, Mármol, Mitre, 
Obligado, Palacio, Palma, Pazj Selgas, Viller- 
gas, etc, etc. Ilustrado con profusión derra- 
bados* ' En 8^ 236 ps. de testo y 4 de avisos. 
Elegante folleto con tapas cromo-litográficas, 
con buenos grabados é interesante lectura. 
Lo edita la libreria del Siglo Ilustrado, Buen 
Orden 124 y Rivadavia 45, pero es impreso en 
España. Tiene bastante popularidad, sobre 
todo en Buenos Aires, donde se han agotado 
las ediciones de dos de los 4 volúmenes que 
han aparecido de esa publicación, que prin- 
cipió el ano 1876. 

326 —Almanaque de La Tribuna para i880. 
Buenos Aires. Imprenta de «La Tribuna,» 
calle de la Victoria núm. 37. 1879. En 4 , 
100 ps. 

Contiene producciones en prosa y verso 



— 896 - 

de literatos arjehtinos y estrujaros,, Ja m^yor 
parte inéditas. Tres bellas composiciones 
con los retratos fotografiado^ de sus respec- 
tivos autores: Ricardo Gutiérrez, Carlos Gui- 
do y Spano y Olegario V. Andrade. Una 
mazuí*ca.para piano de D. Baltazar Ponsjoan; 
y varios escritos de los señores Miguel Capé, 
Ventura Ruiz Aguilera, .Mesonero Romanos, 
Adolfo Mitre, Horacio C. V arela, J. N. Ma- 
tienzo. Ensebio Blasco, ,B. ifi. Rivarola, Lud^ 
wig Klein, etc. etc. Qercade la mitad del alma- 
Baque se compone de avisos, algunos con 
íéminas. Las tapas ostentan dos figuras 
ilupainadas, hechas eu la Foto-Iitografia ítalo 
Plateóse, Rivadavia 512. 

327— Almanadne el Santafédluo para 1860, 
útil á todos. Confeccionado por ATAHAsno 
Pabz. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. 
Coni. Alsina 60. 1879. Eu 8^ 96 ps. 

Contiene una parte principal, otra comer- 
cial y otra literaria bastante variada. 

328— Almanach fraüpais pour 1880 publjé par 
rimprimerie du Courrierde la Plata. ^Buenos 
Ayres. Typographie du Courrier de la Plata, 
202, Rué Saint Martin, 202. 1879. En Í6í\ 
76 ps. 



mmm^mmmrm^ 



.3^— Ttípje almanaque para todos. 18Ó0, 
VerQaáéra eticiclópedui de' datos irídíspehsa- , 
bles al cóiíaeí'ciánte, a! fbrastét^o, á las faniili'aS' 
y áfoíí^i clase '(Je art^^j y oficios. Publíéad<> 
poí^lafibrértáil'eBáccani, caneArtefe'éS. Bim-- 
nos ;4lw-éy^:iS^9. .fin 8?, 80 ps. / ^ 

IL'l .í.*r>- I .111 , . t ,»Lr ' • L" ' ^ 'I 

NOVENAS, CATECISMOS,: 



1 fc ^* 



< • 



"^^(j^ífpireii'^ ál santísimo patriarca ^éíftóf ' 
SanJo'féi 'Coalifc'enóia dte fá autoridad eclé« 
smsííca: 'ííüénoá' Aires.: 5220. IgQü herínatíos 
edítóWs! tiíbreriá del Colegio, callé B'olivdr 
esflujn^ Álsitia: IWS)! Ert3¿?,g2ps. ' 

áSi— Ave Matiá/. ííoyena á'.la mejer róáá' 
del Dít^aisK) de Oíos, María Santísima detRp- 
sjancj;' Áuriientác!^ cóh \iiia noticia Sobré Su 
fiés^^ por CftóiSsEtv ' pll tesoro de sus indul-' 
iehQ;ias.^'t!rrii noticia'^obre'su protección en' 
Ia$ mvasioi¡i.es. Con ; jos niísterios del Rosa- 
rio' ' Üfia órádion pata ' después que se reza 
e| lip^arip. Las letanías de la Vírjen (corr 
ajpjtó^pion d¿ la autoridad eclesiástica). Bue- 
ngié ' Álrés. Ikon, hérmfeinbfel, ' editores, ¿alie 
Boíívár esquina Alsínal (Frente á la iglesia 
íe^ah/fóhacio). Í879; En 329, 104 ps; 



- 298- 

333— No vena, cíe la sangre de nuestro seftop 
J^^ijL-rCA'fBto y , ejércic¡9 devoto de las siet?» 
principales efusiones 4^ est^ ^f^'?,?^*^ preclo- 
sísiiií^. feoenQs Aires. Igón liernfiapos, edi- 
tores, calle Bolívar esquina Alsina (fréiilé á 
la iglesia de San Ignacio. 1879. En 3^^^, 7¿ ps. 

333— Novena del glorioso San Antonio de 
Padua. (Con aprobación de la autoridad ecle- 
siástica). Buenos Aires. Igon hermanos, edi- 
tores, calle Bplivar es^jquina Alsina. 1879. En 
32%30ps. ? * • : ... 

334 —Novena en honor de María Santísima, 
en su glorioso tituló Nuestra SeftóW de Lour- 
des. Aumentada con ha oración para todos 
los mét;cples d^l ftCo y las letanías de n^^s- 
tra.s^ftojTC^ de Lourdes, conápuéstá por ¿IR. 
P. f , Maraolino d^ Carmelo Bénayeiíte. tCon 
aprobáoiQu de la autoP\da.d eclesiáiótica), Bue- 
nos Aires. Igon hermanos edítcii^esi caite 
Baljvac esquina Afsína,. (Frente á la iglesia de 
San Igiiífcio). 1879. E\\32\ 76 ps. 

33o— tíovena al amable Corazón de María 
SMUísima, para torlas sus festividades. (Ooh 
svprob.acion de la autoridad eclesiástica). 6úe- 
nos Airos, Igon hermanos, libreros ed¡tore^$, 
calle Bolívar esquina Alsína. 1879. E^ 32«, 
32 p^. 

3i3í}— Novena de4icada á, María Santísima 
seña('a nuestra bajo el Misterio de su Purifi- 
caciaa y preaentaQÍQn al Templo, lláYnad'a 
vulgarmente de la Cahdelania, escrita é A Ií^ 
Calera á 10 de octubre de 1837. Con permiso 



- 299 — 

de Ja autoridad eclesiástica. Buenos Aires. 

Igon hermanos editores, librería del €ólégio, 

callq Bolivar esquina Alsina. 1879. En-SBo, 

28 ps. 

33?— Pequeño catecismo castellano-indio 
para enseñar la doctrina cristij^na á los in- 
dios que están en casas particulares. €on 
aprobación de la autoridad eclesiástica. Se- 
gunda edición costeada por el Gobierno Na- 
cional. Buenos Aires. Imprenta de La Afné- 
rica del Sud, Alsina 50. 1íí79. fin 32«, 
22 ps. 

á38— Breve catecismo de la doctrina cristia- 
na. Aprobado en el último sínodo déla Dió- 
cesis de Córdoba y aprobado por ^1 Departa- 
mento de Educación de la provincia de 
Entre Ríos para uso de las escüéJas elemen- 
tales. Con las licencias necesarias. Uhjguay, 
establecia>iento tipográfico de La Vo¿ di I 
Pueblo, calle Entre Rio3 núm. 97. 1879. En 
16s20pá. 

33&— Cíítecifepio de la doctrina cristiana es- 
crito pOr el P. Gaspar Astete y añadido para 
su mayor declaración, cun varias presuntas 
y respuestas por el licenciado D. tíabriel 
Menendez de Luarca, colegial que fué en el 
insigne de San Pelayo de la üniversi(][.ad de 
Salamanca, catedrático de filosofía y teo'ío^ja 
en ella y canónigo penitenciario déla Santa 
iglesia <;atedi,al de Sego^ia/ Buenos Aires. 
Librería Baccani, calle Artes 88. 1879. Éñ 32 , 
64 ps. 



— 300 — 



. ¡Publicado, .por laimpí^pí^ d^^^ ttC9UV,\nef;.,Qe 

340— La indulj encía de porciúncuia. Ile^-e- 
j^ hlgfprica. de.e^É^.íid^iirablp iflk<jiuÍ4.6ftcra, 
coa. uqa , suscif^ta ; in^ti:u(icLon p^ra .í\pj¿)y€^- 
iChitrse de .iaii inestiinaWe tqsoro, guq.Rm)li,<f^ 
Ql^,R.JP*.Fr. FriajiciscQ J^l«str^?;..^e^i^^Q^^ 
<?;i)rcanQ ,¥í?clausírado, jCJomísaHo YitáítadQríj.e 
1^ y. Q, T. dp Pepi^ncía de N/ S Vftj^ 
ei^cQ de As|i$, jáe la ciudad de BwceJ^Oiíja^íeí,^^ 
cion de 20,000 ejeoiplares. Kuénós finjas, 
íípprei^f .^<<Íp.JLia,pa)i)p§, >;iptor}^ ^7, y(i Q%¡1^* 

. ,, ^41-riPeyQcio^, al sagrado eoi;^2¡(yi,tfe Jesús 
.encai-j^jt^daípeqte vpcoinendadjBi . poií el^^^mó. 
yfflp,.irwí)ͧpp Claret.,.J$uenó^ AV^P^tW" 
prentade Juan H, fCidd, calje CQrr^epiés.lil f 

342rrPuM. of^.ip, P,,fíiu3 43^Mbn^^^^ 
tory 01 the principal snnctuaries of mQ.rv^Uy 
land;tr£in^lajtefil^.coiflplaíed t^y R.;í^k fóáíaii, 
O. S, f!;, yiceTCpnirniss^íítry pf i/ie Holí/ífjod. 

Corn^ntep í,|,<.; 18,79, En.« , 2> .p.s^jicp^i] un 
plapo de ,^ iglesia lljajQ[)aa¿^ del is^ií^tp^,,,^^- 

pulcro,. r.: 1 . • . , / i'í r. .- . !> / ;..;^,:i 

343-T0rí|ip .dij> im offiqíi ia!?crcj.esia calhgA^ 

1 ciyitaiti, ^(;,íirGui('ioecpsi bop^erens; juk^a j;u- 

)jipas breyiifrii, uiissalisqüe. rómojni\'íjf^.[\<^i^^ 

ac ¿Uam decreta.S, K^ C ,a JeOjái^e fíjV>^j:^j)lfu 

Blanes cereraoniarum niagístrb pro aimú bis- 

se;xtili domini mdccclxxx. Boni^ Aurlí^j Ex 



- 301 — 

tipógráfia P. Coni. Alsina 60* ISm En 8«, 

344— Ordo recrtáhdi'divinirm officiiim misas- 
que üelébrandi pro'Pl P. Societetis Jesu in 
Kepiifelica Argentina ánnobisse^iilil880. Bo- 
nfe Acuris. Ex típog. PaüIi'^Cbnl.'' Alsina 60; 
187¿^ £^18^,40 ps, ' ' '* ' .1" 

' áte'^Ordo diVirtlbffi'cii peréolv^^ndi rcwrteqv 
ihís^. céiobt^nd^ Jpita ntuiM -santeioeifOttia- 
ntó; ¿¿dbsrde ' hb vísí ihiámq. - brev. acJ missál 
éy¿á^%/'*tefórníiálíi<niem ' in sgratiamlfiliorunl 
tWWói-diS^. P; lí. Fi*ancifeci hitra no^troe 
hüjüs* alriiéé próV.' asfeurript deiparoe flütü 

£>latensis limites exi^tenfium dispositaslprb 
írifa^'Mssexitili' koccctxxx, per 'Fi^. Joannem 
Nébindilefeñiim ^Alegre ej üsd^fp ' nmvincfee éi^ 
'definitoí^nl vfeóérabllis definitbiii jlmsu «di- 
tiisl'^ -rácivitaté bonaéí-etifeú 'ÉX'tipografia d< 
'PJ*Córti:^AMtía'60l 1879. Eri 8?, 38 ps. ^' - ' 
.«-_- . 'premier degí ' 

icien et accej 

.^..v. V. .*ww.,. *^^^ Ayie^s: Im-j. ^. ...^^ 

'iíCt^íilfWfef! dfe^ k PÍataS), 20-¿, calle San Martin 

2m. t879.v Eíi32^y^ps/' •» ^í 

'^Jife^rÜcciones •' rAasbííífeas po^ preguntas y 
respuestas. ' ^ • , m n ^ .i .j-mj, 

347— Instrucción- sobre el jubileo y algunas 
ora<^ionJ^s ííúq ||)iiedán rezarse al ¡hacer las 
visitas de las igle^sias con la encíclica de su 
Santidad León 'iflí y lá p^nátóral del Exmo. 
Sf. Arzobispo, deesta,arquidiócesis sobre el 
mismo 'Jubileo.' 'Con aprobación de la auto- 



— ^aá — 

^•idad leclesiástiati. Buenos Air-es. Igpa her- 
manos, libreros editores, calle Bolívar esquilma 
Alsina. 1879, En 32% 33 ps. 

348- Juicio crítico pobre libertad dé cultos 
á donsecuenoiíi de la ley sanpionada por la 
asamblea coneftituyente de Boliyia ep 1877, 
por M Jaraniillo Ortiz, cíudacl^np ^p Ifi^ ^er 
pttWica de Bolivia y mif rptró fuhdá^clor *^e la 
^Sociedad fraíernarboliviana en 3u^os.^.irfi?- 
La libertad de cultos ó Liberiad ^eI¡gÍQ$a.e3 
tey de progreso j^ara la R^ú,bliqfi de )B9Íív/a 
y para todo el ñauado. Buenos Ajip?. ' J^W'- 
j^renta esppcial para obras, í$,tm; ^P ^^^ 

349— Caríictercs;^ de la verdadera devqpíóp. 
í>hri<^íi ei^crita en francés ppr /el a^J:e Grou. 
Traducida al castellano por el K. ff^ *f- Mj?^^' 
Palfi^, monje Benedictino 4el.Moiifi¿tenb pe 
Monserrat. Nueva edicioa aum^n^adqi con^I 
ordinario de la misa, qqiiKje miiiuiok^ en,«om- 
paftia de Jesús sacramentado y una. oración 
«jl santo ángel custodio- Proioey fili tniyCor 
tU%^ mibi(PyQ\. xxm, 27)^ ^iofl, pof]ifti$.o de 
la autoridad eclesiástica. Buenos Aií^a Igon 
hermanos cdjtores, calle Bolívar esquina AÍ- 
sina. 1879. En 169, lS7ps. 

ESTATUTOS Y REGLAMENTOS 

INFORMláS Y MEMOEIAS 

350— Concurso déla caja de <?ré<Jita b- 



— 3oa - 

foi^ine sobre el estado <ie la ^dminídtri^qiQn dfi 
la quiebra. Buenos Aires* Impre^ita del 
Mercurio, Alsina 270 á 8T4. 4879. Er 4^^ me^ 
ñor, 18 ¿s* 

S&l-^M«aioria, batanee é id veQtari0)G(^a que. 
ha dado ouenta la presidenta Síaliente de la 
soctwdad de San J(isié.e4 día que fip alisó el 
periodo. Btietoot^ Aire^ Imprenta. ^ Mfi 
Biedttta, cáitté Belgraao 136. 1879. E« 8^ 2J ps 

352 — Monumento Mazzini inaugúralo ifi 
Buenos irires il Í7 Mármí 1876. RexKUcoüto 
delta oominíssione. ; Buenvis Aires* 1879. B. 
B BorftóBse tipógrafo. 169 Guyo 130. JS» 4-> 
VHfyMns. 

353— Informe sobre el e«<?ado de la ^i)cie<fed 
estilf<|iatitié& de ingeiliépra. presentado á la 
asamblea 4^ 15 de abnl de 187&<por $u prer 
sitleníe^el Sr. D. Sebastian B. Reta; ^Buenos 
Aines; imprenta de El Siglo, Alsina^97, 99 v 
101. 1«79- Kn8?,28pís. 

354- Sociedad anónima cLa Fortuna» de. 
minas y fundición de metnles. Buenos Aires. 
Litografia é Imprenta de (k Kraft; calle Re * 
conquista 92. 1879. En 4-^ menor, 28 ps. 

35o —Planilla -dem^stfativa del movimiento 
de la <;aja municipal del Partido de Chaca- 
buco en lo&aftos 1877 y 187*. Chivilooy* Jm-. 
prefrta de La Campaña', calle 55,jGasa deJM 
Peyra; 1879. Bn 4* menor, 19 ps. 

356 -Memoria de la junta de admiiiistrai 
cion del crédito pública nacional desde >iu 
furr<*acíon el ^ de éiíéí^ de iSM hasta elia 



M 

/• 



— 304- 

dé abril éé 1879. Buenos Airea. Irapreata de 
Lá^ Nac4on, calle de San Martin núm. 208. 
1879. 'En 49 menor,' 14 .ps, . / . 

357_Sociedad San Vicente de Paui. Junta 
generar del 8 de diciembre de 187d^ ci^ebrada 
efnel templó de nuestra* señora de las Mei^er-^ 
des de Buenos Aires^ 1879. i Buenos .Aires. 
IrttprMta del Colegio Pió IX de Artes y Oficios 
(Alrnagro).- Bn 8v, .14 ps.^ y .3 cuadrosMla-^ 
díjstieos. . • .^ ^'.( 

' ' 358ASoeiedad estimuló de bellas. artei^.hH 
fótmé del juiry nombrado pwa lexaminar Jos 
trabajos expuestos. Buenos Aires, rloiprenta 
de La Nación, calle de San Martin ,núni. 308. 
1^879; 'En^l6«^l* ps. i' ../...... 

• 359-^Esoueia.normalda maestros d^Jm^fO- 
vinciEfde Buenos Aires. (Informe del dihe<5tór, 
correspondiente al año. 1878. Buepos AiieQs. 
Iftifírenta de El Mercurio, caU^.Alsiníi r\úm^. 
270 á 274. 1879. En. 4^^ menor^ »5Jrps. 'yj^.g 
cúadroside horarios^,, ,. . / , . , , , .* . 

36ü--Memoria leida eaU^ asamblea 4%}^ 
sociedad Damas <Je C4r¡4^d;el .1? de mar;ip de 
1879. Dolores. -Imprenta de íja Ra^riia, ml\e 
Montevideo núm. 37. 1879,. En:l??,:^ psV 

361— Memoria ^ preseq[tada é, , la , sociedad 
Damas de üaridaii ; Segundo Sí^ineati;^ (Fct 
brero 15 á, Julio 31. 1879). Dolores.'^rnp^pnta 
de «La Patrian), calle Montevideo Vúrjití 37. 
1879. En 12>,16ps. 

362— Reglamento de la^ociedad JSoco|tos 
Mutuos de Dolores fundada el 8 de (licioaibre 



— 305 — 

de 1867. Dolores. Imprenta de «La Patria» 
calle Montevideo núm. 37. 1879. En 12° 
27 ps. 

363—4* exposición y feria de la Sociedad 
rural argentina. Reglamento general é interno. 
Apertura 28 de 'marzo de 1880. Secretaria 
calle del Perú 23 (altos). Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle de Belgrano núms 
133 y 135. 1879. En 4^ 16 ps. 

364 Reglamento para la esplotacion de los 
bosques nacionales Publicación oficial. Bue» 
nos Aires. Imprenta de La Nación, San Mar- 
tin 208. 1879. En So, 17 ps. 

365— Reglamento del directorio del Banco 
de la provincia. Buenos Aires. Imprenta de 
la Penitenciaria. 1879. En 8° mayor, 19 ps. 
366 — Estatutos, reglamentos y sistema de 
clasificación que deben rejir en ía esposicion 
continental que bajo el patrocinio del gobierno 
de la Nación Arjentina. con el concurso de la 
sociedad nacional de farmacia v demás que 
quieran prestar su concurso, celebrará el Club 
Industrial en 1880. Segunda edición. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial 
para obras, 60 calle Alsina 60. 1879. En 16°» 
48 ps. 

367 — Reglamento provisorio para las reu- 
niones del tiro y gimnasio nacional. Buenos 
Aires. Tip. «La Argentina», Florida 134. 1871^ 
En 16o, 6 ps. 

368— Instrucción para el tiro en blanco, 
dedicada á la juventud aijentina. Buenos Ai- 



res. Imprenta La Argentina, Florida 154. 
1879. En 329, 11 ps. 

369— F. C. de B. A. y Campana. Code of 
signáis and permanent appendix to the wor- 
king tinrte-taDle» Código de señales y apéndice 
permanente al itinerario de servicio. Buenos 
Aires, junio 30 de 1879. En 32", 16 ps. 

Por la imprenta de Kidd. 

370 -Ferro -carril del este ar jen tino. Regla- 
mento para pasajeros, encomiendas, carga, 
telégrafo, etc. junio de 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de Juan M. Kidd, Corrientes 117. 
1879. En 8°, 29 ps. 

371— Rules of the Barracasenglishinstitute. 
Buenos Aires. Imprenta á vapor de Juan H. 
Kidd, Corrientes 117. 1879. En 32^ 11 ps 

372— Reglamentií del Club ünion Paragua- 
ya. Buenos Aires. 1879. Imprenta y librería 
La Patria» En 8<», 24 ps. 

373-— Reglamento del Centro Gallego. Ti- 
pografía y librería La Patria, Cuyo 79. Bue- 
nos Aires. 1879. En 8°, 16 ps. 

374^Reglamento de la sociedad cosmopo- 
lita Union (le zapateros. Tipoí>,rafia y librería 
La Patria, Cuyo 79. 1879. Buenos Aires. En 
8°, 12 ps. 

375— Reglamento de la sociedad cosmopo- 
lita de protección mutua. Buenos Aires. Tip. 
Europea.de I>. jara y C*. Reconquista 73, 
1879. En 16^31ps. 

376— Sociedad cosmopolita de proleccion 
mutua. Reglamento de la sección de ins- 



truccioTíl. Buenos Aires. Impretitá de La 
Presidencia, Esmeralda 23. 1879* 'En 16^ 
24 ps. 

377— Reglamento de la sociedad cosmopo- 
lita Juventud del Comercio. Buenos Aires. 
Imprenta de La Pampa, Victoria 97 y 99. 1879. 
En 8% 12 ps. 

378— Asociación industrial de licoristas. 
Estatutos discutidos, apt*obados y aceptados 
en asamblea general el di a 8 de febrero de 
1879. Buenos Aires. Imprenta de La Pampa. 
Victoria 77 y 79. 1879. En 8^, 6 ps. 

379 -Estatutos del Club social de Lujan. 
Imprenta de La Pampa, Victoria 97 y99. 1879. 
En 8^ & ps. 

380— Reglamento de la sociedad protectora 
de dependientes, fundada en Bueiíos Aires él 
dia 15 de febrero de 1879. Buenos Aires. Im- 
prenta de La Pampa, Victoria 97 y .99. 1879. 
J&n 8^, 7 ps. 

. 381— Réglement de la société savoisienne 
de secours mutuels fondee a Buenos Ay res le 
14 février 1869. Buenos Ayres. Imprimerie 
du Courrier de la Plata, 202, San Martin 202. 
1879. En 16°, 15 ps. 

382 — Rulés of the Buenos Aires Júnior athle» 
tié socíety founded 19th. october 1875. Bue- 
nos Aires. Imprenta á vapor de Juan H- Kidd, 
Corrientes 117. 1879. En 32°, 21 ps. 

383^Rules of the central racrng club. Búla- 
nos Aii^es; Itaprenta á vapor de Juan H. Kidd, 
eme Corrientes ll7. 1879* Brtl6<í, l^ps. 



— 308 — 

384— By-laws of lodge progress. Núm. 28. 
Buenos Aires. Imprenta de Juan H. Kidd, 
calle Corrientes 117. 1879. En 32o, 29. 

385 — Reglamento de la sociedad juventud 
del Saladillo. Buenos Aires. Tipografía del 
Courrier de la Plata, calle San Martin núm. 
202. 1879. En 16o, 8 pe. 

386— Société «LaFrance». Statut organi- 
que et réglement general. Buenos Ayres. 
Tipografía del Courrier de la Plata, calle 
San Martin núm. 202. 1879. En 16?, 13 ps. 

387— Trenway ala Boca y Barracas. Re- 
glamento y tarifa para cargas. Buenos Aires. 
Imp. y estereotipia del Courrier de la Plata, 
292, calle San Martin 202. 1879. Es 329, 15 ps. 

388— Société belge de secours mutuels de 
bienfaisance. Buenos Ayres. Imprimerie du 
Courrier de la Plata, 202 calle San Martin 202. 
1879. En 16°, 12 ps. 

389— Ofítíina de ajustes de Ferro-carriles. 
Particular y no para publicación. Regla- 
mento y clasificación de carga para el tráfico 
común de los ferro-carriles de Buenos Aires. 
Imprenta á vapor de Juan H. Kidd, Corrien- 
tes 117. 1879. En 8«, 12 ps. 

390 — Reglamento de la Sociedad Estímulo 
de bellas letras, sancionado por la Asamblea 
General estraordinaria de 4 de julio 1879; 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, 
Alsina 60. En 89, 12 ps. 

391— Reglamento para el Directorio del 
Banco de la Provincia. Buenos Aires. Im- 



— 309 — 

wenta de Pablo E. Conl Alsina60. 1879. En 
8^ mayor, 25 ps. 

392 —Reglamento de la sociedad proteccioQ 
4 la viniegra en Buenos Aires. 1879. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 
En 8?, 8 ps. 

393— Municipalidad de Balcarce. Regla- 
mento de prostitución. Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879. 
Ea 89, 7 ps. 

394— Club Industrial. Estatutos y regla- 
mento general reformados v sancionados en 
^amblea general. Declarados vigentes desde 
el dia 18 de mayo de 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Coai. Alsina 60. 1879. 
En 8«, 34 ps, 

395 — Reglamento para el Cementerio del 
Puerto. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. 
Coni. Alsina 60. 1879. En8^ 7 ps. 

396 — Asociación de curtidores y zurrado- 
res. Estatutos sancionados en asamblea j ene- 
ral del dia 7 de julio de 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879. 
En 8% 7 ps. 

397 —Estatutos, reglamentos y sistemas de 
•clasificación que deben regir en la exposición 
continental que bajo el patrocinio del gobierno 
déla Nación Argentina, celebrará el Club In- 
dustrial en 1880. Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879. En 8^ 48 ps. 

398— Reglamento de. la Sociedad Estímulo 
de bellas artes, sacionado por la asamblea 



- .31^0 - 

SiineüT^l e9traor4Ínan$t dp 4 de julio de Í,^J9- 
uenós Aires. Irnprenta de Pábjo E/Coni. 

399-^Reglft9iemo del cplegip «CQlpqjx. gler 
meatftl y superior p^üTíí. ipteiruos,, medio-jbteír 
ños y externos. Rosaiio, Enero 31 .<Jel879' 
Impf epta d0 li^ Capital. 16ji, Pu^ertQ, 163^ En 
16p mayoí, 8 psf, 

400-^6glamento general y plan de estu- 
dios para el Instituto Mercantil de ta PrCK 
víncia dQ Buenofi Aires. 1879. Calle Perú 150 
yMoPOTO 146. Bqenos Aires* Imprenta oftite 
Moreno núpa. 180. 1879. En 8o mayor, 2Q pa. 

401— Reglamento del Club social estable- 
cido en la ciudad del Rosario de Santa Fé 
en enero de 1873. Rosario, Agosto 14 de 1879. 
Imprenta de La Capital, Puerto 161 y 163. 
En 32% 14 ps. 

402— Estatutos, ley orgánica y leyes poste- 
riores del Banco provincial de Santa Fé. Ro- 
sario. Imp.de Ei independiente, Córdoba 48 
y 50. 1879. EnlG'^ mayor, 44 ps. 

403 — Informe que la comisión examinadora 
del balance del Banco provincial de Santa Fé^ 
presenta á la Asaipciblea General de accionis- 
tas, porrespondiente al ejercicio terminado 
e) 30 de setiembrí^ de 1879. Rpsario. Ijiib. ^e 
ei índepeíjdíente, CórcÍQba 50. 1879. En X^!" 
Wyor, 8 p3. * 

4i)4— Informe relativo 4 l^^s colonias de la 
prQv^ncj^ 4é ^.^nt^. Fé-, l^osarío, Imprenta |(| 



— 311 - 

Independíente, Córdoba Qúms. 48 y 50/ 1879. 
En 16° mayor, 18 ps. 

Informe áeí Sr. Jonás Larguia, coctiisionado 
al efecto; el gobi^no lo mandó publicar en 3 
de i&ayo de 1879. En él se esponen lijera- 
mente los hechos qae demuestran la fornva- 
cion y progreso de las colonias durante los 
quince últimos años. 

40&--Club del Plata. Memoria presentada 
á la asamblea general en j unio de 1879. Bue- 
nos Aires. Imprenta de LaPampa, Victoria 
Sffy99. En8e,12p«. 

406^Informe de la comisión directiva de la 
socifodad fomento de Barracas al Norte en la 
asamblea general de accionistas convocada 
el dia 28 de enero de 1880. En So, 8 ps. 

Imprenta de Kidd. 

407— British hospital Report for the year 

1878. Buenos Aires. Imprenta á vapor de 
Juan H. Kidd, Corrientesrll?. 1879, En 8?, 
38 ps. 

408— Informe presentada á los , accionistas 
de la sociedad anónima mercados y almace- 
nes de depósito de la Asunción del Parac;uay 
en su primera asamblea general en Buenos 
Aires á 22 de abril de 1879. Buenos Aires, 
Imprenta de Juan H. Kidd, Corrientes 117. 

1879. En 8'',16ps. 

409 — Report of the select vestry of St. John's 
anglican church, preseoted at the easter mee- 
ting oí the registei^ed vestry holden, april 15tU, 
1879. Buenos Aires. Imprenta de Juan H 



— 312 — 

Kidd, Corrientes 117, 1879. Ea fi% 14 ps. coa 
un plano. 

410— Estado demostrativo del Club del 
Progreso en setiembre 30 de 1879. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablq E. Ooni. Alsína 60. 
1879. En 4-, 20 ps 

411— Informe sobre un proyecto de socie- 
dad anónima de navegación á vapor entre el 
puerto de Genova y el Rio de ia Plata. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni. Alsiaa 60. 
1879* En 8-^ mayor, 15 ps. 

412— Informe de ia Sociedad Damas de 
Caridad del pueblo de la Paz (Lomas de 
Zamora) sobre los trabajos practicados en 
favor de los pobres y enfei*mos de la localidad. 
Leido en la asamblea del 20 defebr-ero de 1879. 
Buenos Aires, imprenta de Pablo E. Coni. 
Alsina 60. 1879. En 8-, 8 ps. . 

413— Informe de la Sociedad Damas de Ca- 
ridad de San Vicente de Paul. Leido en 
asamblea goneral de julio 27 de 1879. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 
1879. En 8°, 16 ps. 

414— Estado administrativo del Club del 
Brogreso en marzo 31 de 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Coni. Alsina 60. 1879. 
En 49 menor, 16 ps. 

415— Caminos de Flores y Gauna. Informe 
de la comisión directiva á sus accionistas en 
el a&o económico terminade el 31 de julio de 
1879. Buenos Aires. Imprenta do Pablo E. 
Coni. Alsina 60. 1879. En 8^ 19 ps. 



PUBLICACIONES OFICIALES 



416— Registro administrativo municipal de 
la ciudad del Rosario, desde la organización 
de las municipalidades hasta fines de 1878. 
Inaprenta « 1° de Mayo». En 8% XU, 362 y 
X V ps. 

Primera parte: Comprende las disposicio- 
nes y leyes referentes 4 la organización de 
la institución municipal en la provinc^^ y su 
instalación, etc. en. el Paraná. 

Segunda parte: Ordenanzas, reglamentos, 
acuerdos, presupuestos, memorias y actas de 
elecciones de las autoridades y comisiones 
municipales, arreglado por períodos. 

índice alfabético. ^ 

417— Departamento de Marina. Discretos 
sobre la organización de la aduana nacional; 
Publicacioa oficial. Buenos Aires. Imprenta 



~ 314 — 

de obras de La Nación, calle San Martin 
núm 208. 1879. En 4? menor, 13 ps. 

418— Leyes y decretos relativos al ferro- 
carril del Oeste y telégrafos del Estado hasta 
el 31 de diciembre de 1878. Buenos Aires. 
Imprenta del Mercurio, calle Alsina núms. 270 
á 274. 1879. En 4? menor, 200 ps. 

Contiene prócsimamente 200 leyes y decre- 
tos, propuestas y otros documentos referentes 
al ferro-carril del Oeste, desde la ley de 9 
de enero de 1854 que autoriza su construc- 
ción. Colección completa. Carece de índice. 

419--Ley general Je tierras públicas de la 
provincia de Buenos Aires sancionada en 
1878 y decreto reglamentario de la misma. 
Publicación oficial. Buenos Airesu Imprenta 
del Mercurio, Alsina270á 274. 1879. ÉnlG'^. 
mayor, 16 ps. 

420— Mensaje del Presidente de U Repú- 
blica al abrirse las sesiones del Congreso 
Arjentino en mayo de 1872, Bueuos Aires, 
Imprenta de El Nadonal. Bolívar 65 y 67. 
1879. En 89, 60 ps. 

421— Mensaje del Poder Ejecutivo de la 
provincia á la Honorable Asamblea General 
Lejislativa. Santa Fé. Imp. de El Santafe- 
sino. 1879. En 49 menor, 22 ps. 

422— Mensaje del Poder Eiecutivo de la 
provincia á la Honorable Legisíalurau Buc^nos 
Aires-, lo de mayo de 1879. Biieaos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Goni. Alsina 6a lft79i 
£ii4^^)enor, 32 pa. 



— 816 -^ 

433^Mens9Je del Gobernador de la provin- 
cia al abrir el 29 período de Ifis s^sio^ea or^* 
dlnarias de la Cámara lejlsl^tiva del año 
1879. Catamarca. Icapreata del Estado* ^n 
89, 14 ps. 

424:— Mensaie del Gobernador de laprpvin-* 
oía al abrir ia9 sesiones de la Honorable 
Cámara Legislativa en Agosto de 1379. Cor- 
rientes. Imprenta de La Libertad*. 1879. £n 
8^,a2p$. 

4a6--Mens€ge del Gobernador de la provin- 
cia al hacer la apertura.de la Honorable Cá- 
mara en su vigé3imo período legislativo. Uru- 
guay. Establecimiento tipográfico d^ La vo?s 
del Pueblo, calle Entre Ríos núm. 97. 1879. 
En 80, 36 ps. 

426- -Proyecto de ley de carta orgánica 
para el Banco de la, provincia, presentado 
por el P, K á la H. Lejislatura. Reglamento 
vigente para el directorio del mismo. Buenos 
Aires. Imprenta de la Penitenciaria, 1879. En 
4^ menor, 31 ps. 

427— Cámara de Diputados de la provincia. 
Orden del día.- Dictamen de las comisiones 
de Hacienda y obras publicas en el proyecto 
de ley general de ferro-carriles de la provin- 
cia de Buenos Aires. Buenos Aires. Impren- 
ta de El Porteño, Belgrano 79. 1879. En 4-, 
29 ps. con gran márjen para anotaciones. 

428— Proyecto de. presupuesto de gastos y 
cálculo de recursos de U municipalidadí de 
Bueiios Aífqs para el año dej 1880. Bueaqs, 



- 816 — 

Aires, Imprenta de El Porteño, Belgrano 79. 
1879. En 49, 24 ps. 

429— Proyecto de pri^supuestp genisral (le 
gastos y cálculo de recursos de la adminis- 
tración para 1879, sancionado por la Honor^i- 
ble Cámara de Dit)utados. Buenos Aires. 
Imprenta Moreno, calle Moreno 180. 1879r 
En 4o, 46 ps. 

430 — Presupuesto del Departamento de 
Guerra para el ejercicio del año .1880» Buenos 
Aires. Imprenta de El Nacional, Bolívar 65 y 
67. 1879. En 8% 24 ps. 

431— Presupuesto del Departamento de Ma- 
rina para el ejercicio del año 1880/ Imprenta 
de El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1879. En 8o, 
24 ps. 

432— Congreso Nacional Argentino. Informe 
de la comisión de presupuestos de la Cámara 
de Diputados sobre el cálculo de recursos y 
proyecto de ley de impuesto para 1880* (Dis- 
curso pronunciado por el Dr. D. José A. 
Terry, Diputado por Buenos Aires, en la se- 
sión del 12 de setiembre de 1879). Buenos 
Aires. La República. Imprenta especial de 
obras, calle Belgrano núm. 189. 1879. En 4^, 
19 ps. á dos columnas. 

433— Congreso Nacional. Cámara de Sena- 
dores, sesión de 1878. Buenos Aires. Impren- 
ta de El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1879. En 
49 mayor, 734 ps. á dos columnas. 

Abarca este período lejislativo 47 sesiones 
ordinarias y 10 depróroga. El volumen con- 



- 317 - 

tiene al final todos los proyectos de ley que 
han tenido sanción definitiva en esas sesiones 
y un resumen de los decretos, resoluciones 
y acuerdos dictados en el mismo año 1878. 

434— Ordenanzas para el réjimen de las 
aduanas de la Repüblica Arjentina. Publica- 
ción oficial. Buenos Aires. Imprenta de El 
Nacional, Bolívar 65 y 67. 1879. En 8° mayor, 
226 ps- 

El libro contiene los 1079 artículos de las 
ordenanzas y 17 modelos de manifiestos, per- 
misos, etc. 

435— Disposiciones de las ordenanzas de 
Aduana sobre comisos y multas por contra- 
bando, adjudicables á los denunciantes ó 
aprehensores. Buenos Aires. Imprenta de El 
Nacional, Bolívar 65 y 67. 1879. En 8° ma- 
yor, 12 ps. 

Edición oficial de 10,000 ejemplares. 

Contiene las disposiciones sobre contra- 
bando adjudicable á particulares, y al pié, en 
forma de nota, todos los artículos á que di- 
chas disposiciones se refieren. 

436— Planillas comparativas de los dere- 
chos, aforos y gravamen á que estaban suje- 
tos los principales artículos de la importación 
estranjera y los productos nacionales espor- 
tadoa desde 1870 ál878 inclusive. Publica- 
ción oficial de la oficina de estadística comer- 
cial. Buenos Aires. La República. Imprenta 
especial de obras, calle Belgrano núm. 189, 
junio de 1879. En 4^ 68 ps. 



— 31á — 

437 -Memoria del Departamento de Ha- 
cienda correspondiente al año 1878, presen-^ 
tada al Honorable Congreso Nacional en 1879. 
Buenos Aires. Imprenta de El Porteño, es- 
pecial para obras, Belgrano 79. 1879. En 4», 
CXI y 372 ps. 

Es notable la primera sección de esta me- 
moria por las majistrales esposiciones que 
contiene sobre moneda, bancos, impuestos, 
rentas, estadística, deuda pública, etc. y la 
carta no menos notable, aunque ya conocida, 
dirijida por el ministro del ramo al Goberna- 
dor de la provincia de Buenos Aires. 

Contadas son las personas que se detienen 
á leer la memoria anual de los ministerios y 
sin embargo, no es la primera vez qué. en 
lugar de nna obligada y enfática disertación, 
se encuentra en ellas estudios profundos, y 
bien meditados, dignos de llevar al pié la firma 
de un economista de nota ó de un estadista de 
fama universal. 

Para los estudiantes de derecho, ía parte 
indicada de esta memoria es un testo claro al 
que pueden acudir en busca de las doctrinas 
más avanzadas y mejor sostenidas de la cien- 
cia económica: Para los hombrea que á ella 
se dedican, son pajinas preciosas de un libro 
de consulta. 

Las demás secciones corresponden á cuen- 
tas jr memorias diversas y comprenden la del 
crédito publicó nacional, Ja ael Bando Na- 
cional, la de la Contaduría jeneral' la de la 



— 319 — ( 

Tesorería jeneral, la de la administración 
jeneral de sellos y patentes, las. de las admi- 
nistraciones de rentas nacionales, ele. 

438— Memoria presentada á la Honorable 
Cámara Lejislativa de la provincia de Cor- 
rientes por el Ministro de Hacienda é Instruc- 
ción PúDlica D. Valemin Virasoro. Año 1879. 
Buenos Aires. Imprenta Europea, Reconquis- 
ta 73. 1879. En 8-, 122 y CDXIII. 
Los anejos son : 

A— Percepción de rentas. 

B — Inversión de rentas. 

C — Oficinas fiscales, Contabilidad. 

D — Deuda pública. 

E— Empréstito 

F — Tierras públicas. 

(t — Mesa topográfica. 

H— Secretaria de Hacienda. ^ 

I — Instrucción Pública. 
439 — Memoria presentada á la Honorable 
Cámara Lejislativa de la provincia de Cor- 
rientes por el Ministro de Gobierno, Dr. D. 
Manuel F. Mantilla. Agosto de 1879. Buenos 
Aires, 5G07. Imprenta del Porvenir, calle de 
la Defensa núm. 139. 1879. En 4° menor, 
122 ps. 

Para formarse idea de esta detenida espo- 

sicion de la situación actual de la provincia 

de Corrientes, basta dar los títulos de los 

capítulos en que e^tá dividida esta memoria: 

Situaciom política. 

Relaoion^íi con el .Gobierno Nacional. 



_ 320 i- 

f 

I 

Relaciones con los gobiernos de provincia. 
Gobernación del Chaco. 
Administración interior, _ 
Inspección jeneral de milicias. 
Departamento de Policía. 
Polici a de campaña. ^ 

Misiones— Censo y fecopilacion de docu- 
mentos. 
Municipalidades. 
Ley de elecciones. 
Creación de pueblos. 
Inmigración y colonización. 
Obras públicas. 
Edificios públicos. 
Vias de comunicación— Correos. 

Yerbales. 

Armamento y vestuario. 

Administración de justicia. 

Defensoria de menores, pobres v ausentes. 

Culto. 

Asuntos diversos. 

440— Memoria presentada á la Honorable 
Cámara Legislativa en ^sus sesiones de 1879, 
por el Ministro de Gobierno. Provincia de 
Entre Rios. Uruguay. Tipografía de La voz 
del Pueblo, calle Entre Rios, núm. 97. 1879. 
En 8o, XXXII y 244. 

Contiene la memoria del Departamento To- 
pográfico con un plano del pueolo delineado en 
la colonia General Alvear, otro de la misma 
colonia en el Departamento . del Diamante, 
otro del ejido del Diamante y otro del ejido 



— 321 — 

de Colon; y los anqjos: !<>, proyecto, de refor- 
mas dé las iñstru'ccibriés ^ara agrimensores; 
2^, serie de cuadros de los campos dé pro- 
piedad y arrendamiento, por Departemeiíto*; 
3^, agrimensores áiünici pales; 4* y 5% dit^rJ; 
sas notas. 

Informes sobre colonias. 

Memorias de las jefaturas políticas de todos 
los Departamentos. 

441: -Memoria de la juWa de admiñ^tra- 
cion d^l crédito público nacional desdé áü 
fáñdacion el 2 de enero de 1864 ^astá el ÍÚ 
de abril de 1879. Buenos Afres. Imprenta 
de La Nación, callé San Martin i^ftm. ¡8í()8. 
1879. En 8" mayor, 14 ps. 

Men^oría dirijlda al Sr. Ministro de Ha- 
cienda de la Nación. ' 

442— Memoria del Departamento de Jüstí-. 
cia, CuUo é Instrucción Pábliéa correspon- 
diente al año 1878, presentada al Honorable 
Corigreso de la Nación en sus sesiones del 
año 1879. Buenos Aires. Imprenta dé Eí 
Nacional, Bolívar 65 y 67. 1^79. XXXI y 530' 
ps. en 4o. 

443 — Memoria, de Marina presentada al 
Honorable Congreso^ de 1879 pqr el MitiistTO 
de Guerra y Marina, General D. Julio A. RpQai 
Buenos Aires, Ittiprenta de El Porteftoi, Bel-, 
grano 7!^. 1879; Eti 8<' mayor, XVIII y 446 
ps. y ttn cr(yquis. 

Contiene cinco anejos: A— Comandancia 
jeneraüdeMariha; B— Escuela naval íeói^ico- 



— 322 — 

* 

gráctica; C — Oficina central de Hidrograña; 
^— Junta de Sanidad; É— Capitanía jeneraí 
de Puertos, que comprende: A — la ley de 
creación de^un cuerpo de baqueanos depen- 
diente de la Comandancia jenéral de Marina; 
estado del arsenal y relación nominal de las 
embarcaciones que poseía la nación en 1879; 
reglamento para lainstituck)n, organización y 
servicio del batallón maestranza en el af Sje* 
nal; el programa de construcciones navales; 
\s^ organización médica de la escuadra, buques 
de la escuadra, inspección general de marina, 
secretaria de la comandancia jeneral de 
marina, detall de la comandancia jeneral de 
marina, el reglamento para el servicio de de- 
fensas submarinas en los puertos militares 
de Francia; B — Informe sobre los ejercicios 
de tiro, pertenecientes á la enseñanza prepa- 
ratoria de artillería; informe sobre la parte 
práctica de la enseñanza de artillería; y las 
memorias presentadas por las capitanías y 
subdelegacíones, lo mismo ^ue infinidad de 
tablas y cuadros demostrativos y estadís- 
ticos. 

La memoria es un trabajo serio y, como se 
ve, está bien documentada. 

444r--Memoria del Departamento de Educa- 
ción de la Provincia, presentada al Exmo. Go- 
bierno de la Provincia de Entre Ríos por el 
6efe del Departamento de Educación é ins- 
pección general del ramo, Milcíades Ecfaaf^üe. 
Uruguay. Tipografía de La Voz del Pueblo, 



— 323 — 

calle Entre Riosnúm.97. 1879. En 8>, 310 ps. 

La memoria comprende 66 pajinas y el 
resto del libro lo forman 21 anejos con 10 
cuadros estadísticos. Contiene el «plan de 
estudios y graduación de la enseñanza de los 
escuelas públicas de la provincia.» 

445--Memoria presentada á la Dirección de 
Rentas de la Provmcia por Ignacio de Irigoyen, 
gefe de la oficina de patentes y marcas. Bue- 
nos Aires. Imprenta de El Nacional^ Bolívar 
65 y 67. 1879. En8",30ps. 

Contiene nueve cuadros demostrativos. 

446 — Ministerio de Gobierno. Memorias de 
la Biblioteca Pública, Sociedad de Beneficen- 
cia, Defensoria de Menores, Inspección de 
Milicias, Oficina de Estadística, Archivo Ge- 
neral, Departamento de Policia, Museo Pú- 
blico, Juzgados de 1* Instancia de los Merca- 
dos 11 de Setiembre y Constitución, Peniten- 
ciaria, Consejo de Hijiene pública. 1877. 
Buenos Aires. Imprenta de la Penitenciaria^ 
1879. En 4% 796 ps. 

447 — Memoria del Banco de la Provincia. 
Año 1878 Buenos Aires. Imprenía de El 
Nacional, Bolívar 65 y 67. 1879. En 8<>, 54 ps. 

448 — Memoria de las oficinas del Departa- 
mento de Hacienda, correspondiente al año 
1878. Buenos Aires. La República. Imprenta 
especial de obras, calle de Belgrano núm. 
189. 1879. En 8«. 

Gontiene: Memoria de la, Contaduría de la 
Provincia. 1878. 



- 3U — 

lid; de la Tebórérrá Jén'et-ai, Áiílbás46p^. 

U. dé 'la liirecélón jéíieral de Reñías. 
576^. =^ 

ja. del PeíihHkttlento dé Injéniéros. í'g'ps. 

Td, del Baácó de la Provincia. S3 ps. 

Id. del Banfco Hípotééál^io. Impréntíi de La 
Nábíóh. San Mártiri húm. 208- 70 p». 

íá. de la éótrtüsion dé aguas córrlétttes, 
cldácas y adoquinado^ Año 1878. LíWgrkfia 
é imprenta de G. Kráft, Reconquista 92. 1879. 
XXV ps. V los siguientes anejos: 

1? Resolución isobré él destino dé l&stDa- 
teriás féóáles y ^iguaS servidas dé las ~cíoítóas. 
^étudiós dé/ las éorrierités del 'Río deja 

jata desdé el Riachuelo haéta el ótto Itoo 
db Qüifines^ por los Injeñiéros Higgin y Sil- 
Veyra. 

h MémoVia tíe lia Góiitaduria. 

1K Id. de la oficina de Recaudación. 

4« Id. lié 'la oficina Bateman. ' 

5* DíVei'sas leyes. 

6** Descripción de las obi*as de salubridad 
poip'el injéniéro G. Higgin. 

79 Mehiori'a del encargado d^ la oficina del 
ihei^iéró residente y • observaciones hechas 
por la cbhiisión á al^ühos desús páfrafos. 
Gón los anfeios A y tí. ' » 

W Diverstois 'proyectos propuestos parapb- 
.léher*fbíidí6á eonque proseguirlas obras de 
salubridad. ; * 

Sftjiltók^ó dé pájinafe'de lés'^-aneips, 284; \ 

Mapaoria del Ferro^Carrirdei Oeste. ^ Irá- 



— 825 — 

PWntH def Metv3urio, Alsina270á 876. 285 ps. 

Númeh) total de pajinas del Volúbén, 1145i 

. 449— Memoria dai Presidente de la comi- 
sión municipal al consejo, correspondiente al 
ejercicio de 1878. Buenos Aires. Imprehta 
da M. Biedma, calle Belgrano núm. 135. 1879. 
Dos tomos en 89 Tomo 1, 320 ps. Tomo II, 
DXXXVIII ps. 

&\t^ tomo contiene los anejos siguientes: 

A— Disposiciones sancionadas. 

B -Contratos celebrados. 

C —Informe de la administración de vacuna 
humana. 

D— id. del Director del hospital. 

E— Id. deJ ebónomo del hospital San Hoque. 

F— Id. del director del hospital de las Mer- 
cedes. 

O— Id. del administrador de limpieza pú- 
blica. 

H-'- Informes d^e los Administradores de 
cementerios. 

J-^rífo^híe del mercado del certtro. 

K— Id. de la administración del matadero 
piíblfcó. 

L^d.de ía Junta inspectora de muertos. 

•M^Id. 'deltepedtor jt^néral. 
■ N^Id. de la cotitádürié municipal. 

O- Id. déla oficina de obras públicas. 

^P^-^Id. de te ittspecciótt de alumbrado. 

Q-*^íd, d^l sub-inspecftor general. 

R^ld.'dél frfdcfirador tounicipial. 

*45Ó^Bdiei(>n oficial. Reglamento é itíslruc- 



-. 326 — 

cionds para la inspec<iion técnica y adminis- 
trativa de los ferro-carriles nacionales. Bue- 
nos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni. 
Alsina 6i>- 1879, En 8V, 48 ps. 

451 — Ferro-carril Nacional del Norte de 
Córdoba á Tucuman. Esposicion de. hechos 
y recopilación de leyes, decretos y varios 
datos referentes á su construcción. Buenos 
Aires. La República. Imprenta especial de 
obras, Belgrano núm, 189. MDCCuLXXIX. 
En 89, 358 y II ps. 

La esposicion de todos los antecedentes de 
la construcción del ferro-carril del N. de C. 
á T., comprende 248 ps. y el resto del libro 
lo ocupa un apéndice que contiene, entre otros 
documeutos, el contrato de construcción, el 
plan de trabajos de la empresa, el informe de 
los señores Lav^lie, Stegmany Fisher sobre 
el estado de las obras, varios otros infornf)6$, 
notas, quejas de la empresa, decretos, etíc. en 
fin, la más completa recopilación de docu- 
niriitos oliciales ^obre la construcción de 
dioh(ir ferro -caí ril. 

452— Diccionario geográfico postal ó ma- 
nual del servicio de correos y telégr(4bs para 
el uso de las administraciones de la Kepublíca 
Argentina, "publicado por la Dirección Gene- 
ral de Correos y telégrafos. Bueno^ Aires, 
Imprenta y litografia del Courrier de la Plata, 
202 calle San Martin 202. 1879. En 4^, 426 ps. 

Contiene un ' resumen de las ciudades, vi- 
llas.aldeas, centros de población, etc. de la Be- 



327 - 

pública Arjentina y una estensa tabla jeográ- 

fica. 

453— República Argentina. Reglamento ge- 
neral del servicio de' correos, contabilidad 
postal y telegráfica y provisión de útiles de 
ambos servicios. Buenos Aires. 4959. Im- 
prenta del Porvenir, catle Defensa 139. 1879. 
En 16^, 388 v 11 ps. y 8 en blanco para firmar. 

Elfndrce detallado comprende 58 pajinas. 

Este Reglamento, confeccionado por el di- 
rector jeneral de correos y telégrafos, Sr. 
Eduardo Olivera, fué aprobado por el Go- 
bierno Nacional en 3 de junio de 1879. El 
tiene por base las ordenanzas é instrucciones 
postales de las naciones más adelantadas, y 
• só ajusta por completo alas leyes que rijen la 
materia, como la de correos, contabilidad y 
justicia nacional, siguiendo en un todo sus 
prescripciones. 

Falta, para que fuese completoj lo relativo 
á jiros postales y suscriciones á periódicos, 
medidas imposibles de poner actualmente en 
práctica por la carencia de una moneda na- 
cional, como lo observa el autor en las pocas 
líneas con que encabeza su trabajo. 

El Sr, CHivera ha levantado la institución 
hasta donde las leyes se lo han permitido; 
porque de las leyes del pais dependen, más 
que de su dirección, algunas deficiencias que 
todavía se notan, algunas trabas que no han 
debido nunca ecsistir en nuestras comunica- 
ciones con el resto del mundo, y en especial 



• V ••» 



- ^8~ 



coa Ifi^a dpmás repúblicas do l^Apa^rjc^L^ fi- 
tina. 

' El reglamento d^ Correos pru^b^ ^^^{ ^^^ 
más la laboriosa contracción de su afutor y. 
el empeño que ponia en dignificar la reparti- 
ción á cuyo frente se le cpfocára. 

i^— Esposipion y renpncia del con^pjo .es- 
colar de' Cañu.elas, elevado al Sjuperior Gp-- 
bierñp 4^ I^ Provincia ppr I4 municipaU4^d 
del Partidp. Buenos Airqs Imprent^ de La 
Tribuna, calle de la Victoria ñuffi. 37. 1879. 
En 89/29 y XXXU ps. 

455 — RQglamenio interno para la Oontí^^u- 
ria de la Dirección de Rencas, aprobado ¿or 
Superior resolución de enero de 1879. Im- 
prenta de El Napional, Bolívar 65 y 67- ^§79. 

E;p,á-;i? P5, 

456— La isla de lo? estados. Docmnq^ntps 
oficiales relativos á la reclamación dp los 
hpr^deros de D, Luis Vemel prese^ta^a por 
el P. iS. al Honorable Congreso Ní^cipní^l. 
Buenos Aires. Imprenta de La Aqa^i^icfi (leí 
Súd, aall^ AlsinaSO, 1879. En 8?, Í6ps. 

Algunas otras publicaciones p$^:íal^s bfiíxx 
sido ihcluidp en las secciones anjtério^asi 
según materias, por sa impprtancia^ especial. 
Véanse ips núm. 7,73,75,76, 80, 6811^. -^ic. 



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P.üfiOqA0M£S ESTRÁKJKHA8 



BeferenteB á Ifi República Aijentina. 



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Jfft-riU cifé8t;1.on,fle Jimites entre Chile y la 
M$N|oaArgefltina, por MiéíüE¿'lfiJis kvthK- 
múh T^mo Í9,^n 4% ¡Santiago de '<]5híle, 
Iiinpri^ta Nacional. 



•ít. 



Esté libro es una irecopilaciori áe doem^éti- 
tos, de dudosa aplicación hasta aquf^ queaK 
canzan al aOo de 1557, y tienen por objeto 
probar el derecjho de Chile ^ la^ tier^r^s a^s* 
tráfps. Éá obvió q^ue un título deféóha positet- 
riot^ anula él anterior si es contradictorio. 
Sqpotaiéndo que fuesen de buena |py los pa- 
efes d<e Amunátej^ui hasta 1^57, la Kepftbuca 
ríentíná puede presentar seiscientos tltulqs 
i,í • » r'*^^ * "ador conoce; y 

abogado dp 1^ 
Amunátegui ha 



s 








^ .jj, .^.,^. ^. .^. .^. .^. .^. .^. . jj. 




m ü *^'A^9jm 



¡Mi>&£- 



5ii.jjvjc,s.-.s.-.5;-»-.5{..g.-»-.3j..s..s.- 



ígS- -t- 



AB^sáí" dé muíÍHas aéíí¿íeQcia-s 'vét'í^artS 
semejahteá « íí)% ya indicados, ládfirtt*dB %' 
Hlptóáü tiétíé el • hiáHtó dé urtá" •^p^áMtíióü 
cikrá y lüétódiBa (jüe faacé t^cíl ^uleiítÜTÜ, 
aún bák los qíie n'ólá iomé^ coiÁ^ 6¿tíliliÜ'fi6l 
dMaíiíoUo Intelectual dé dria, Náí*!fti 'Ktítóti- 



' I • •« * * 



tó^— Óastoo Iiéítmy .— 4 ^^4 ^ W /ra*^'!- 
íbraltár, Máclére, i^q^ islps aüpéíp-y^t. 

* (í-ae-Jáneírb,^. MÓrít^yideió. . Bde^ibá Ajlrp» 

^ détróií de Mageílan, Lips cfiúáux t^l^é- 

ráux des cotes , de t^átagQliíé; valpajraiéd'et 

Sfthtiagp. Le Callao. ét yímk. ti\^y>^^^^ 

t^ancu^á. Néw-ítork-^Déuxiemé^dltóa^ 

n^, Gr. Charpentjer, éqítéur. iá.feuéiaá we- 

nellé-Saint-Genhain, 13. i^fg. EfeiJ^/Xly y 

364 ps. . , ' ' 




Como ía máyorparfé de lóá^ ^óV/h!s^^ w 
án'éscrito sobVs nosotros, el atítoi* Aé ^^talí- 

m^ v*Ar»Vw«*l«Á 1 r\ AÍ í i /^ a /) ' ir 1 r> A^^ rvi i-v n K A ' A ' -«vVi á1V\* Atk 





— 3tó ~ 

lids^ trasmite sus knpre^nés oon oícrta fldet- 
lidad. Las incomodidades del ' desaihbaro» 

értínifestW puefto con el rio bíqOi la agióme- 

ía¿í(jn dé l^venési en los atrios de Ifws iglesias 

áí ^afííf lá ' Concurrencia de misá^ tas qmntas 

de lóá alrededores, tdn diversas de las quki- 

táá de' ídi éííedédor^S'de MoHtevfdelOy llaman 

su atención y olvidé dar una iideaiy appoasi*^ 

mada siquiera, de ia> ciudad que visita, de 

SUS edificios, condiciones de vida, etc. etc. 

Bi^tó' 'no eÉ nada: deficiencias, siitmlemente. 

Hay un eséblW tfonüé naufMgan irrem^dia-^ 

bletnente los escritorios de pa<W)tiUa,/ los eof* 

cai^'aáos de baíjer. libaos dé négoei© jf estu-t 

diar las. costujuteneis y hábitbs'soeiales de ut\ 

país éhf el qóje peroianecen aóho rfi^as, pai^a 

cumplir el contrata peíidiente con lá casa 

editora; ese -escollo es la situación política^ 

interna é internacional, que se creen capaces 

d^ ábrtídál* iT)st«htáDeáttt^ftte, por la cii^ewns- 

tááciH de eitóonftt^atfee en él territbirií> de cuya 

or^^izHtíion tiéELeUque hablar. A propósito 

delós indios, M.' Leniay dice que las pret^n^ 

bltfhes' dé los afjehtioos no se detienen en tíl 

Rió Ne^ro, síüá^ü^ van (testual) hasta creer 

qü^ tieriVeil def-ecHos sobl*6 )a Péttagbnia 

tóifeíml. 

; ]^ íí^tt "ábl gttUüko'hÁ 'desp^^^ad6 la at^n- 
tíóti^'üél- viajero, €("^ h«^<5e respeoto de él 
algúftóé'Qbs'ér'vétclOfftes senáatafe fen. medio de 
ótrsl^ íál^HS y ridfSul^s, «ornó Cüandü fó Ve 
tóartfejand^ *4á >ítóífeíja, Htítofbi^e técnic(>, pí'o-- 



m U^^ 











.^, ^. ^. .j(. .j(. .^. ; 



íiil: 





;W ?élffl? así lo estampan/ qüt la 
-^^XMfcs transeúntes á demorar su 
. atraveéar á las señoi*as de urí 
Se la calle, imponiendo nitilt*» á 



^^Mkp^^ niegan á hacerlo. 
Aparte de 



estas y otras Hjerezas sem^'an- 

tes, los señores Ber brugghe admiran con bas- 
tante buen criteriíf el gran desenvolvimiento 
comercial de nuestro pais, llegando á prede- 
cir que <f la supremacía dé la América del Sur 
pertenece ala Oóüfederacion At^j^^tina.»! «£n 
su mai'cha hacia el progreso, eontinüa, el af^ 
jentino lleva con facilidad lá delantera é Sus 
rivales, desigualmente esparcidos en su ca^ 
mino: el peruano deri'ociiador, el brasilero 
sin enerjia, el chileno laborioso pero pobre, 
quedan atrás; toda vi a más atrás», y tan léjofe 
que do parece qtiQ participasen de la lueha^ et 
ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, en 
fin, aislada del mundo. En tatito qué estos 
naíséis han permanecido indfjenas ó ée han 
necho sud americanos^ la Confederación At^ 
jéntina por SUS costumbres, por sus leyes, 

£or su comercio, por su actividad intelectual, 
adta por su clfma,^e acerca es traor din aria- 
mente al modelo de todos los países nueVos^-^- 
lá 'Europa. Diriasé qué éá un estado del 
viejo continente en medio del nuevo, y no dista 
mucho la época en que el mundo acordará á 
esta República el tftulo de gloria á que aspira, 
— Ed^'Aotís tÍNtDÓs DE Siíb AKféatfeA. » . 



— 33^ — 

gravures. Deuxietae ,émtjif).n. Parjs, ., E. Flor? 
e|.X3i/?y imiwifl^rs-édiíeyrs rué i6áí;íiW¿í^r' 



.1. 



'• ' ' .' '••— ■ *• • ■ •{■•.i ;' i! 



' , i ■ '. \ 1 ^\v^<^ix í '• 



ViW„<5uyo sjüipario es: f.Mpjatpvififf?; í^ ^?4P^ 

dfi ícwpqsí; Bueoos Aíre^, el bftpcp provf nci^t jft 
gMerir^.4eli.PaFpguay^» í, ^ ..'' .. 

£51 Paiíw de ta Pravii^qift ¡e^ ^1 nrj|.c;pj^djp-' 
cJOiqúft 1^ h» Uamftfto Ifijiíeucioa.ydfpe.y^^» 
mihi»Mert0 dem^rnuolyoro, A^^,ur(f. qu(¿ 
90 hf^OQiO^cho <q.ue ecsisti{\ aúa estrié 0,9^ f^^^^ 
Uk njo^íMiwhPCí de'€olo(w? ^ la. yísta^ en toafst 
Ifl^ pa3íi^, ua Ya^P;devidrio eont§ní^a(^o¿',oÍYA 
d^ />W» QQn ^l cú^il se pagabají 1q§ ^^319^ 4íf 

cpWMflup d¡wp; y .<y?a la n^ipina.i^nof^iítft 
deafwhiitez ^ígwe bablaadp délo 'qu,e 09 e|jr . 
ti^ftde ni ^Q toma el flieiior ür^bf^JQ. fQv /avp-i 
rígaar. . , . . ' 

: Cubado .d^e^rán de maatír esto^ ^^gnide^^ 

462— L'iwpriflwrié «t Jas Jífraj? ^auiílUípóii" 
queEBpagnoleauXVl%xVlI* et XVIíF ¿Té- 



- 337 — 

ele. Discours pfononcés au congrés interna- 
tional des Américanistes (3nie session). Sean- 
ce du 24 septembre 1879, au Palais des Aca- 
démies, á Bruxelles, par Ernesto Quesada 
secrétaire de la Bibliothéque Publique de Bue- 
nos Ayres, membre de V Academia Argentina 
et du Óírculo Científico Literario, etc. Bruxel- 
les. Imprimerie et Lithographie de Xavier 
Havermans, Galerie du Commerce, 24 a 32. 
1879. En 4^ menor, 28 ps. 



Este discurso, que los incidentes á que dio 
márjen pusieron en boga, fué pronunciado por 
el Sr. Ernesto Quesada al presentar al Con- 
greso internadonal de Americanistas un tra- 
bajo inédito de su padre el Dr. D. Vicente G, 
Quesada, sobre las bibliotecas de la América 
latina, complemento de su trabaio anterior 
sobre las grandes bibliotecas dt Europa. El 
discurso del hijo es un estracto brevísimo y 
bien hecho de la obra del padre, todavía in- 
conclusa é inédita; y da idea cabal de los ca- 
pítulos presentados al Congreso, siendo su 
lectura fácil é interesante. 



463— Las Colonias Agrioolas en la República 
Arjentina por M. G. Lonfat. 1879. Lausa- 
nia. ' 



— 338 — 

Un diario áiluñcíó lia^ aparición de esta obra;- 
que no h^Cónsegaido obtener. Si la obtéi^o 
posteriormente, daré una noticia de elte en el 
próc3imo número del Anuario. 



SUPLEMENTO 

Obras obtenidas después de cerrada la se^cip^ 

correspondiente. 



464— Ouestion Argentino-Chilena, Negocia- 
ción Baimacedá-Montes de Oca. Exposición 
del Ministro ad-*hoc de Chile en la República 
Argentina, Don José Manubjl Bai^mac^da. 
Buenos Aires. Imprenta de La Nación^ calle 
San Martin núm. 208. Í879. En 4^ 14 ps, á 
dos columnas. 



Véase la sección Cuestiones inlernacionales 



465— índice de las leyes sancionadas por la 
Lejislatura de la Provmcia de Buenos Aires, 
fofmadoporfi;. V. Fisher. 1852-1878. Bue- 



— 340 — 

nos Aires. Imprenta y Librería de Mayo de 

C. Casavalle, Perú 115. 1879. En 4^ menor, 
76 ps. 

Este índice contiene por orden alfabetícela 
indicación de las leyes sancionados en la pro- 
vincia de Buenos Aires, durante el período 
1852- 1878. Cada ley lleva al lado la fecha 
esacta de su promulgación y la pajina del re- 
jistro en que se encuentra. 

Este libro es, por consiguiente, de utilidad 
jeneral. 

466— Oonferenoias de derecho, Colegio de 
escribanos. Discursos pronunciados por los 
miembros honorarios Dr. D. Isidoro Aram- 
BURU yDr. D. Luis A. Sauce. Buenos Aires. 
Establecimiento tipográfico á vapor de La 
Prensa, calle de Moreno núm. 109. 1879. En 
49 menor, 31 ps. 

t 

467— Blementos de economia pclitioa. Obra 
escrita en inglés porHENRvDüNiNG Maclkod. 
Traducida directamente al español por Ale- 
jandro Calvo. Euenos Aires. Imprentado 

D. Jara y O** Reconquista 73. 1879. En 8V, 
152 ps. 

4687-P6tioion de herencia. Déla prueba en 
materia de sucesiones. Alegato de bieu- 



— 341 — 

probado j:)resentado ante el Sr. Juez de 1? 
Instancia en lo (Jivil de la ciudad de Bueuos 
Aires, Dr. José M. Rosa, en la causa que 
siguQ la Sra. Wenceslada Guevara de Fresco 
contra su señora madre Florinda Torres de 
Fernandez, por los doctores Manuel D. y An- 
Gt:L S. PizARRO. Procurador, N. B. Carbo- 
nell, Bolívar 50. Escribano, N. R petto, De- 
fensa 85. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Bledma, calle Belgrano núm. 135. 1879. En 
4°, 176 ps. 

Véase el núrpero 70. 



469-Revista Judicial del Sui Publicada 
bajo la dirección del Dr. Alberto Palome- 
QüK en Dolores. Una entrega mensual. En 
8%80ps. 

470— Eevi^tá del Colegio de Profesores. Co- 
misión directiva: Presidente, Adolfo Van 
Gelderen. Vice-Presidente, Juan Mariano 
Lársen. Secretario, Francisco Gánale. Te- 
sorero, Juan Forus. Vocales, Matias Calan- 
drelli, Serafina de Veiga, Augusto Krause, 
Félix Martin y Herrera, Nicolás Villafañe, 
José Hidalgo. Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo E. Coni. AlsinaGO. En 4^ menor, una 
entrega mensual de24ps. 



LIBROS AMERICANOS 



Como no, es posible por ahora daresten- 
áon: continental á este Anuario en razón de 
las dificultades de comunicación con las de- 
más nacionesy se catalogarán las obras ameri- 
cana» que se reciban en su dirección — Maipú 
24 — ;y da las que se reciban dos ejemplares 
se hará un juicio más ó menos detenido^ 
según. su importancia. 

Si llegan con atraso irán siempre en el 
votúitaíen siguiente. 

Casi todos los libros que van á continua- 
ción han sido traidos por el Sf . D. Tomas 
Moncaf O) Delegado de la cómi'síon encargada 
de la Esposicioh Continental en Buenos Ai- 
res. 



Bihliografia americana. Estudios y catáloj^o 
completo y razonado déla biblioteca ameri- 



344 ~ 



cana coleccionada por el Sr. Gregorio Beéche 
(Cónsul jeneral de la República Arj entina en 
Chile) por B Vicuña M^ckena, Valparaíso. 
Iniprenta del Mercurio. 1879. En S'^ mayor, 
XXVIl y 802 ps. con el retrato del Sr. Gre- 
gorio Béeche. 



De Iqs trescientos ejemplares que única- 
mente se imprimieron de este libro, varios 
han corrido en Buenos Aires, donde los he- 
rederos del Sr, Beéche esperaban vender al 
Gobierno ó á particulares la biblioteca pacien- 
temente reunida por nuestro antiguo Cónsul 
en Chile. 

Mucho habría que decir de esa aglomera- 
ción de cuatro mil seiscientos volúmenes: las 
obras más escasas y costosas de histo- 
ria americana están truncas; ábuqdan en 
cambio otras de muy dudoso mérito. A pesar 
de los ecsajerados elojios que se le han pro- 
digado, los bibliófilos de nota han guardado 
silencio, y la opinión de los hombres de estu- 
dio es en jeneral desfavorable. 

El trabajo del Sr. Vicuña Mackena está 
reducido á la ordenación y clasificación me- 
tódica de la biblioteca. Algunas de sas notas 
son relativamente importantes y hacen apre- 
ciable la obra, que no debe, por otra parte, 
faltaren una colección americana. 



~ 345 — 

La declaración de los derechos doi hombre^ 
Su origen y sus fundamentos por Pedro Gar- 
bo. Guayaquil. Imprenta de La Nación, 
calle de la Municipaliaad núm. 71. Por Fidel 
Montoya. 1879. En 4? menor, 12 ps. á dos 
columnas. 



Parnaso EcnatorJano con apuntamientos bio- 
gráficos de los poetas y Yersificadores déla 
República del Ecuador, desde el siglo XVII 
hasta el año 1879 por Manuel Gallegos Na- 
ranjo. Quito. Imprentado Manuel V. Flor. 
1879. En So, 594 ps. 



Es la primera colección completa que se 
hace de poetas ecuatorianos, de los puales 
hay algunos ventajosamente conocidos por 
las muestras que de ellos nos han dado la 
América poética y otras recopilaciones de ese 
j enero. El Parnaso ecuatoriano ofrece la 
novedad siempre atrayente de alcanzar hasta 
el año 1879. 



La ciencia del buen hombre Bioardo por Ben- 
jamín Franklin. Precedida de un compendio 
de la vida del autor por Pedro Garbo. Gua- 
yaquil. Imprenta de La Nación por Fidel 
Montoya. 1879. En 16% 76 ps. 



/ 



— 346 — 



Compendio histórico de la Provincia de Gua- 
yaquil por Don Dionisio de Al«edo y Herre- 
ra, Presidente de la Real Academia y Go- 
bernador y Capitán Generaljqu'e fué de la 
Provincia de Quito. Precedido de un examen 
crítico por Pedro Oaebo. Guayaquil. Im- 

S renta de La Nación, calle de la Municipali- 
adnúm. 71. Por Fidel Montoya. 1879. En 
8o, 100 ps. 

» I . 

Flores y lágrimast Poesías de Ramoh Her- 
:HAifBBz. Bogotá 1879. En 89- 

Articulos esoojidos de Abel Karl. Bogotá. 
1879. lúapr ent a de Eche verri a hermanos. En 
8% 211 ps. 



Colección de escritos en prosa y verso del 
Sr. Dakiel Manth/La, conocido con el seu- 
dónimo de Abel KarL 



Camafeos- Bosquejos de notabilidades oolom- 
bianas por Joa^juin Pablo Posada. Barran- 
quilla. 1879. En 8^-80 ps. 

Contiene ciento pinQ^e^ita y ^suatro sem- 
blanzas de otros tantos hombres notables de 
? Colombi?t, escritas en"verso y en forma lijara. 



— 347 — 

« 

Bosquejo descriptivo de la biblioteca nacio- 
nal de Colombia, por Gonzalo A. Tayeba. 
1879. 



Esta memoria tuvo por objeto comunicar al 
Dr. Vicente G, Quesada, bibliotecario de Bue- 
nos Aires, algunos datos que habia pedido 
para su obra sobre las bibliotecas america- 
nas. Es un trabajo laborioso que coatiene, 
sin embargo, errores garrafales, difíciles de 
esplicar, dada la competencia del autor. En- 
tre obras raras sobre América, se cita un 
eiemplar de Za primera edición de las leyes de 
Partiday hecha cuando se expidieron por el 
Rey Don Alfonso el Sabio. Las leyes de 
Partida .se dieron en 1260 y la América fué 
descubierta en 1492. Ademas, los primer os 
ensayos del arte de imprimir se hicieron re- 
cien en 1440. 



índice alfabético 



DE 



AUTORES Y TRADUCrORES 

La numeración corresponde al encabezamiento de 

cada obra. 



A 

Abepg, E 204. 
Addison^ J— 240. 
Aguirre, E— 197. 
Aguirre Silva, J. B— 39. 
A. J. F-125. 
Albert, L. J— 288, 
Alcacer, P. S— 245. 
Aldao, C— 240. 
Alegre, J. M— 345. 
Alem, L— 97. 
Alexand«r, R-67. 
Alaina, V— 72. 
A. M— 88. 
A. N. V— 88. 
Aramayo, A— 241, 292, 
Aramburu, J — 466. 
Arata, P. N— 146, 185, 192. 
Arias, F. R— 42 
Arini, J. B— 184. 
Astete, P. G— 339. 
Aurrecoechea, M. S-— 15. 
Avellaneda» N— 236, 420. 



B 

Baasch, A. J— 101. 
Balmaceda, J. M— 464. 
Basavilbaso, N. M— 167 
Bejarano, J. H— 177. 
Bello, A— 127, 128. 
Benavente, Fr. M— 334. 
Benitez. G— 87. 
Bergeire, J. M — 175. 
Bermejo, A— 5. 
Bianes. J. J— 343. 
Brackenbusch,- L — 198. 
Bravo, F . J— 293, 294. 
Bunge> H. A— 66. 
Burgos, F. R— 157, 
Burgos, R — 59. 
Burmeister, G — 212. 



Cabral, E— 159. 
Cacares, S— 78. 



— 850 ~ 



Calandrelli, M-^139. 
CaWo, N. A— 6,860. 
Calvo, A— 467. 
Camprodon, F— 265,286. 
Cantilo, G— 242. 
Caro!, R. S— ^i 
Carrasco, B— <27. 
Carrillo, J-165. 
Caprile, E. M. de-^lV. 
Castilla, J. a— 179. 
Garet, Arx-^*&41. 
Condoúif, A/ £-^46. 
Coni, £. R— 145, 187, 188, 189, 

(190. 
CbBstanzó« B-"16ít. 
Copmartin, E— 44. 
Corona Martínez, E— 131. 
Cortés Funes, G— 250, 259. 
Corvalan, F- 75. 
Costa, A. F -804. 
Crespo, C. T— 163. 
CroÍ8set-»831. 

De Amicis, E— 243. 

Defoix, P~151. 

De las Carreras, O— 34. 

Del Valle, A— 267. 

Diez Moris, S— 120,126, 132. 

Doering, 0—78. 

Douwes Dekker— 269. 

Dumas, hijo— 253. 

Dupont, B— 142. 

D. V. de M— 254. 

Drachmann, A. G-~144. 

E 

Echagüe, M— 444. 
Echagúe, P. Xr-87. 
Encina, 0—280^. 
Escalada, D. M— 31. 
Escobedo, J— 807. 
Estéves, M— 19. 



Estrada, J. M— 114. 
Estrada, S— 222. 

P 

Feer-Hei-zQff^-tó. 
Fernandez Espadero, J— ÍTO. 
Fernandez, F. F.— 112, 118 
Fernandez, J — 58. 

Fevnande^z, S— 3Ct. 
FernanoB^, V-*5lí 
Ferrer, V. R— 122. 
Fisher, E V— 465. 
Fonroqge, J— ^. 
Fregeiro, C. L 1(b. 
Eerreira y Cortés, A— 258. 
Frers, E— 57. 
Frias, P- J— 162. 
F. S. y S— ^2. 

G 

Gaborieau — 264. 

Gaché, S— 140. 

Gallegos, M— 149. 

Gallet, L— 287. 

Gallino. C. :e— 26. 

García, Aguilera, Y — 130. 

García, E. M. de— 255. 

García, M. R.— 135! 

García Merou, M — ^246. 

García, S— 107, 

Gautier, T— 279. 

Gelderen, A. van— 133, 134. 

Giraud— 2tó. 

Gómez, A. S-25. 

Gómez, J. R— 168. 

González, B. C— 35. 

González,/. A—lT» ^• 

González, R. J.-24. 

Gouíd, B. A— 211. 

Goyena, J— 307. 

Goyena, P. V— 22. 

Gúemes, L. 0—156. 

Guido y S pane, t— 21B, 272" 



^ 3&1 -rr 



Gutiérrez, R-^Sfó. 
Gutiérrez^ J. M— 98. 
Guzman» A. C— 78. 
G«izoM|n, S. V.— 8. 

Haller, G— 248. 
Hernández, J~284. 
Hiron, G- N -148. 
Holemberg, E. L--2d3. 
Huergo, J,— 194, 

I 

Igjupzébal, S— e?r 
Irigoyen, 1—44^ 
h^am* 1—261. 



Jordán, W. L— 209, 210. 
Jorge, J. M-171. 
J. R. V— 301. 

K 

Korn, A--247. 
Kyle, J. J— 196. 



Lamas, D — 85i 
Lana y Sarto, M- 320. 
Largiiia, F. T— 153. 
Larguia, J— 404. 
Larmig — 252. 
Larra, J. M— 221. 
Larrain, 1—207 
Larroque, A. M — 50. 
Laaarii^, J. A— 166. 
La Torre, C. S-r-75. 
Laurent, F— 251. 



¡Legarraga, Bi-244, tÍÑ* 
Legui2amon« ^— 4^« 
Legurat — ^2-42. 
Lemos, A— 147. 
Lewis, D— 300. 
Lista, R— 215, 216. ^ ^ 
López, J. Ft79, 86, 143, 
Lop^z, L. V— 97, 98. 
Lozano, C. S — ^78. 
Lucero, Ü, R-n-2!5fi# 
Luro, J--43. 

LL 



Llerena, B— 12. 
Lloverás, R— 186. 

M 

.Macleod, H. D— 467. 
Maglioni, N— 178. 
Maflo, P— 141, 
Mantegazza— 256, 
Mantilla, M. F— 439. 
Martinez, B. JMOO. 
Max MuUer— 254. 
Melcy, A. de— 123. 
Melendez, L— 152. 
Menaud, F— 313. 
Mendonga, M— 261 
Mestres, Fr. F- 3-iO. 
Mesquita, M— 41. 
Mialock, A— 118. 
Milá y Fontanals, M~119 
Mitre, A— 89, 279, 281. 
Mitre, B— 218. 
M. N. V— 253. 
Molina Arrotea, C — 107. 
Montaña, A--46. 
Montes de Oca, M. A — 4. 
Morel, M. G— 81. 
Moreno, F. P 2'3. 
Morón, M. R— -cy. 
I Multatuli-2$9. 



— 352 - 



Mupphry, M— 158. 
Mustera^ L— 64. 

N 

Nahüv«, A— 269. 
Navarro Viola, A— 23, 61. 
Navarro Vío)h. M— 223 y si 
guientes hasta 235^ 238. 
Negri, E— 243, 256 
Nolasoo, C. M— 21. 

O 

O'Gorman, K-205. 
Olivera, E— 217, 453. 
Ortiz, J-348. 
O. S. F— 342. 
Oyuela, C— 282. 



Pacheco, J. A— 30t;. 
Padilla, T--54. 
Paez, A— 327. 
Paiau, Fr. R— 349. 
Palomeque, i4— 63, 469. 
Parodi, D— 206. 

Pj^2 B 11. 

Pelliza, M A— 220. 

Penoa, J— 160. 

Pica, C. A— 309. 

Pita, P-60. 

Pizarro, M. D. y A. S-70, 

(468. 
Plaza, V. de la— 80, 437. 
Ponce, M--18. 
Posse, A— -36. 
Posse, F— 78. 
Prado y Rojas, A— 16. 
Price, B-3Ó0. 
Prieto Valdés, C-325. 



Q 



Quesada, V. G— 138^ 237. 
Quirno, G— 310. 
Quiroga, D— 45. f 

R 



Ramaugé, Á— 170. 
Revilla, E. R— 174. 
. Reyes, 0—128. 
Rivas Miguiiz, L — 173. 
Rivas, P— 109. 
Kobertson, C. F. H— 205 
Roca, J. A— 443. 
Rodriguez y Zeballos, M-~53 
Rojo, C— 176. 
Rosetti, Ecr-199. 



s 



Saile Echegaray — ^191 
Saidias, A— 105. 
Santa Olalla, E. M — 115. 
Sarhy, J. F— 202. 
Sarmiento, D. F-7-90, 92, l3t) 
Sarmiento, F — 181. 
Sarmiento, T — 65. 
Sastre, M— 116, 124, 129. 
Sauce, L. A— 466. 
Scótti, C. F— 260, 
Scotto, M. S— 309. 
Schonhayder, C. A — 144. 
Seclstraug, A— 2( .. 
Shakespeare — 26b . 
Sioen, A— 262. 
S. N. V— 248, 253. 
Solar, N. G— 67, 69, 
Sterni de Bassano, A— 301. 
Suduik, R— 155. 
Susini, T-172. 



-853- 



Terry, I A— 432. 



ry, 
lies. 



Trenes, M. R— 108, 104. 

U 

Ugalde. A— 56. 
Ugairteche, A--16Í. 
Un republicano — 108. 
Uribuní, V— 182. 
ürquiza, J. G-29. 



Valdós, G-.164. 
Várela, H— 8T'l. 
Várela, J. C— 2731 
Várela, L. V— 96, 97. 
Várela, T— 40 
Vasco, C. A. S, del— 195. 
Vautier, J-257. 



Veron, J — ^154. 
Victorica, B— 13, 14, 15. 

Victorica, R — 55. 
Vidüla, N, E— 47. 
Vigliones, L. A— 308. 
Villarino de Carril, M. L— 

(208. 
Virasoro, V— 438. 

w 



Weyembergh, H— 78, 
Williams, J. M— 158. 



Zapata, J. V — 75. 
Ztíballos, E. S— 214. 
Zenavilla, E— 52. 
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DE LA 



REPÚBLICA ARJENTINA 

Año 11 — 1880 

Director — Alberto Navaero Viola 

Abogado 

Secretario de ia Facultad de Derecho y Ciencias Sociales 
Corresponsal del Ateneo del Uruguay 



1881 

JBuexios Aires 



25S'n < /. 1 






r '- . « 





I—Memoria del HUnisterio de B elaciones 
Esteriores, presentada al Honorable Congreso Na- 
cional en 1880. Buenos Aires «La República»-— Impren- 
ta Especial de Obms^ calle Belgrano número 189. 1880. 
En 4 <=^, 289 y 464 ps. 

Esta Memoria fué elevada por el Ministro Doc- 
tor Benjamín Zorrilla con una breve nota, de 31 
de agosto de 1880, en la que se disculpa de no pre- 
sentar la reseüa de los trabajos realizados en el 
año anterior, pues se ve apremiado á enviar al H. 
Congreso los documentos oficiales que debian for- 
mar los anejos de la Memoria, sin testo, ni esclare- 
cimiento sobre ellos, por la urjencia de tiempo 
con motivo de los acontecimientos de junio. 

La primera parte — ^289 ps. — contiene la corres- 
pondencia diplomática, dividida por naciones en 21 
anejos. Los tres últimos presentan los cuadros de 



— 6 — 

la Secretaria de Relaciones Esteriores, del Cuerpo 
Diplomático arjentino y del estranjero. 

La segunda parte — 464 ps. — contiene la corres 
pondencia é informes consulares, divididos tam- 
bién por naciones en 22 anejos, el último de los 
cuales está formado por el mensaje remitiendo al 
H. Congreso el proyecto de ^Reglamentación Con- 
sular, y por la lista completa del Cuerpo Consular 
arjentino y estranjero. 

liada hay en esta Memoria que llame la aten- 
ción. — El último año del Gobierno del Dr. Avella- 
neda puede decirse que fué un año de movimiento 
interior, de evoluciones fructíferas en el seno mis- 
mo del pais, en tanto qua las cuestiones esternas 
permanecían en statu quo, y las grandes necesida- 
des de reformas y reglamentación, ya del Cuerpo 
Consular como del Cuerpo Diplomático, esperaban 
mejores tiempos, para formularse y realizarse ba- 
jo horizontes políticos más serenos. 

Quiero, sin embargo, indicar someramente los 
asuntos que se han tramitado en lo que se refiere á 
las relaciones de la República Arj entina con las 
naciones americanas, siguiendo más ó menos el or- 
den en que los documentos figuran en la Memoria. 
Esta indicación demostrará que las grandes cues- 
tiones no se han ventilado, ni tocado siquiera, y el 
despacho del Ministerio de Relaciones Esteriores 
se redujo á aquellos asuntos que es imposible dejar 
de proveer ó demorar en su cumplimiento. 

Brasil — Notas cambiadas con la Legación del 
Brasil sobre la entrega de unos desertores refujia- 
dos en Restauración y la fuga de uno de ellos. 

Convención sobre dilijenciamiento de ecshortos, 
acuerdo para la ejecución de cartas rogatorias, fir- 
mado por el Dr. Lúeas González, Ministro deR6- 
laciones Esteriores y el Sr. Barón de Araujo Goñ- 



— 7 — 

din, Enviado Estraordinario y Ministro Pleni- 
potenciario del Brasil, el 14 de febrero de 1880, y 
aprobado el 17 del mismo mes, en calidad de so- 
metérsele al H. Congreso. 

Notas relativas al fallecimiento deljeneral Oso- 
rio, Marqnés do Herval. 

BoLiviA — Nota del Enriado Estraordinario y Mi- 
nistro Plenipotenciario de Bolivia, D. A. Guijarro, 
comunicando con fecha 25 de febrero de 1880 que el 
jeneral Campero ha sido nombrado Presidente 
Provisorio de esa República; y contestación del 
Gobierno por intermedio del Ministro Dr. Lúeas 
González. 

Otra nota con el mismo objeto, fecha 21 de enero, 
del Ministro de Relaciones Ésteriores de la Repú- 
blica de Bolivia, D. Ladislao Cabrera ; y contesta- 
ción del gobierno por intermedio del Ministro Br. 
Lúeas González. 

Chilb — Todos Iqs documentos concernientes al 
retiro de la Legación Arj entina en la República 
de Chile, < por no haber el H. Senado Nacional 
prestado el acuerdo prescrito por el inciso 10, art. 
86 de la Constitución para el nombramiento de un 
Encargado de Negocios en ese pais,y haber venci- 
do el plazo que la misma ley fundamental concede 
para la duración de los nombramientos de los ajen- 
tes diplomáticos hechos por el P. E. en el receso 
del Congreso > ; siendo este el caso en que se en- 
contraba el Sr. D. Mariano Sarratea. 

Documentos relativos á haber sido tomada por 
fuerzas chilenas una tropa de ganado que lleva- 
ban al Perú los Sres. Puch, Gómez y Ca. — El recla- 
mo del Gobierno Arj entino por intermedio de su 
ájente diplomático en Chile, Sr. D. Mariano E. Sar- 
ratea, pasó á informe del Señor jeneral en jefe del 
Ejército del Norte^ según nota del Ministro de Re- 



— 8 — 

laciones Esteriores de Clile, D. Miguel Luis Ama- 
nátegui, de 13 de setiembre de 1880. 

Estados-Unidos— Nota del Sr. Ministro Residen- 
te en esta República, jeneral Tomás O. Osborn, de 
18 de noviembre^ solicitando datos sobre la cantidad 
de oro y plata que en metálico y lingotes hay en la 
Tesorería, en los Bancos y en circulación ; de papel 
en circulación; producto anual de las minas de 
oro y plata, esportacion, importación y consumo 
en las artes y manufacturas. Contestación detalla- 
da de 19 de diciembre, del Ministro Dr. Lúeas Gon- 
zález. 

Paraguay — La Legación Arj entina en el Para- 
guay, representada por D. Tristan Achával Rodrí- 
guez, remite copia de las notas cambiadas con su 
gobierno sobre internación de algunos ciudadanos 
argentinos, y otras con el mismo objeto entre el 
Ministerio de R. E. de la República' Arj entina y 
el Encargado de Negocios del Paraguay residente 
en Buenos Aires, señor Carlos Saguier. 

Notas cambiadas con la Legación Arj entina en 
el Paraguay con motivo de un proyecto de dilijen- 
ciamiento de ecshortos entre esta República y el 
Paraguay. 

Perú — No tas de la Legación del Perú, represen- 
tada por el Dr. Aníbal Y. de Latorre, comunicando 
el decreto espedido por su Gobierno sobre la espor- 
tacion de los productos de la provincia de Tara- 
pacá. 

Correspondencia cambiada con la Legación Ar- 

{* entina en el Perú, representada por el Dr. José E. 
Jriburu, relativa á los trabajos practicados por el 
Congreso de Juristas en Lima. 

El Ministro del Perú presenta una carta autó- 
grafa del señor Piérola, con motivo de haber sido 
elevado á la Presidencia de esa República. 



— 9 — 

El Ministro del Peni remite dos despachos de 
sa Ministro de Relaciones Esteriores. 

Retiro del señor Ministro del Perú, Dr. Anibal V» 
de L atorre. 

República Oriental dbl Uruguay — El Ministro 
de Relaciones Esteriores de la República Oriental 
del Uraguay, Dr. Gnalberto Méndez, solicita la 
estradicion de LuisN. (a) Quibebe; y notas relati- 
vas á este asunto. 

Id. id. id. la estradicion de líemecio López ; y 
notas relativas á este asunto. 

Id. id. id. la estradicion de Juan Antonio Bello ; 
y notas relativas á este asunto. 

Id. id. id. la estradicion de Ramón Guerrero ; y 
notas relativas á este asunto. 

Id. id. id. la estradicion de Anjel Adieco y Rei- 
naldo Rodríguez ^ y notas relativas á este asunto. 

Correspondencia cambiada con la Legación Ar- 
jentinaen Montevideo, por haber el Vice-Cónsul 
Arj entino en el Salto ecsijido el despacho en ese 
Consulado, al vapor «Baby> . 

Carta autógrafa del Dr. D. Francisco Vidal, co- 
municando que ha sido elevado á la presidencia de 
la República Oriental del Uruguay el 22 de marzo 
de 1880 ; y contestación. 

Rbpi5blica del Salvador — Reconocimiento del 
Dr. D. José Agustín de Escudero como Encargado 
de Negocios del Salvador, el 9 de^ abril de 1880. 

Él Ministerio de Relaciones Esteriores de la Re- 
pública Argentina estuvo desempeñado, desde 

13 de setiembre de 1879, por el jeneral D. Do- 
mingo F. Sarmiento; 

12 de octubre del mismo año, por el Dr. D. Lúeas 
González ; 



-.10 — 

7 de junio de 1880, por el Dr. D. Benjamin Zor- 
rilla ; y 

12 de octubre de 1880, ppr el Dr. D. Bernardo de 
Irigóyen. 



2— mota, del ijlenipoteneiario peraano al 

jefe de la Cancillería Argentina sobre la Circular del 
Ministerio de Relaciones Esteriores de Chile referente 
á la Conferencia de Arica. Buenos Aires. Imprenta de 
obras La Nación^ San Martin 208. 1880. En 4 ^ me- 
nor^ 24 ps. 

El Ministerio de Relaciones de Chile dirijió en 
10 de noviembre de 1880 una circular á los repre- 
sentantes de las naciones amigas, tendente á pro- 
bar á sus respectivos gobiernos que las condiciones 
ecsijidas por los Plenipotenciarios de Chile en la 
Conferencia de Arica eran las únicas aceptables, 
6in tener nada de vejatorias. 

El Ministro del Perú, Dr. Evaristo Gómez Sam- 
43HBZ, rebate esa circular en nota al jefe de la Can- 
cillería Argentina, de 15 de diciembre del mismo 
año, esponiendo la mala fé que cree descubrir por 
parte del gobierno de Chile, el cual «no aceptó la 
mediación con el ánimo de buscar la paz estable y 
equitativa de que habla la circular de su Cancille- 
ría;» y rechazando todas sus pretensiones en un 
análisis de la circular. 

< El Perú nd aceptarla jamás la conquista, dice 
entre otras cosas, cualquiera que sea el nombre con 
que se la disimule para escarnio de los pueblos 
que se intenta conquistar é ignominia del conquis- 
tador. > 



i 



-^11 - 

3— Caestion de línritei» entre la BeppJUlieii 
Argentina y el Para^viay. Ojeada retrospectiva 
por UNOS AMIGOS DB LA JUSTICIA. Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 1880. En 4 ® menor, 64 ps. 

Los autores se proponen demostrar que el fallo 
arbitral de Mr. Hayes en la cuestión de límites en- 
tre la República Arientina y el Paraguay, ise 
fanda en el ecsámen ae títulos y documentos ante- 
riores á 1810, ecshibidos por las partes contendien- 
tes. > Analizan las conferencias, aducen los recuer- 
dos históricos que se relacionan con esa cuestión 
de límites, recorren rápidamente los documentos 
presentados por parte del Paraguay y terminan 
encomiando el deseíopeño del Ministro Arj en- 
tino Doctor Manuel R. Garcia, < por la perfecta 
competencia con que se ha espedido, dados los ele- 
mentos escasos de que fué provisto como medio de 
información. > 

«Baste recorrer la Memoria que redactó en de- 
fensa de los derechos arj entines, dicen, para con- 
vencerse deque el distinguido publicista ha dado 
Sruebas evidentes de lo que pueden la laboriosi- 
ad y el patriotismo, al servicio de un talento que 
penetra, con la luz de una estensa erudición y de un 
frió discernimiento, en el enmarañado campo de los 
antecedentes del réjimen colonial. > 

El fallo arbitral fué datado en Washington el 12 
de noviembre de 1878, y el Dr. Garcia lo comunicó 
dos dias después á su Gobierno en una nota consi- 
derada siempre como un notable documento diplo- 
mático. Si hubiese de hacerse cargos á los que in- 
tervinieron en ese juicio, tan desgraciado parala 
República Arj entina y tan fiel é inmediatamente 
acatado por ella, no serian, ciertamente, dirijidos 



-^ 12 — 

contra el Dr. García, que < llenó su delicada comi- 
sión de la manera más cumplida y honorable, en 
un grado superior al que jeneralmente imajinaa 
los que han consagrado á la materia un estudio es- 
pecial. » 



4~liqnilibrio intemacioiíal. Ensayo sobre su 
origen y aplicaciones en América. Por E. VillapaSe. 
Buenos Aires. Imprenta de El Nacional, Bolívar 65 y 
67. 1880. En8<=>, 27 ps. 

Trabajo dedicado al Dr. Miguel Cañé, quien 
agradece al autor esta ñneza en una carta de la que 
tomo las siguientes apreci^iones que resumen el 
Ensayo: 

« Es una voz de protesta, una voz autorizada 
que no busca su apoyo en las consecuencias transi- 
torias de nuestra política nacional, sino en la in- 
flecsible verdad de la historia, que nada ni nadie 
puede falsear. 

«HaceVd. la condenación del derecho de con- 
quista, siguiendo las ideas que como hombre ilus- 
trado ha bebido en las buenas fuentes, que como 
arjentino profesa para su pais, como americano 
desearía ver implantadas en el continente. » 

El folleto fué escrito con motivo de los sucesos 
del Pacífico. 



5— £1 Doctor Avellaneda y la guerra del 
Paciflco por Eugenio Caballero. Buenos Aires. Im- 
prenta y hbreria de Mayo, calle Perú 115. 1880. En 
16<=>,24ps. 



-13 — 

Este panfleto contiene una esposicion breve de 
los antecedentes de la guerra del Pacífico, estudia* 
dos al par de los actos de la diplomacia arj entina 
en lo relativo á nuestra cuestión con Chile. De esa 
esposicion severa, pero justa y esactísima, se des- 
prende la condenación del pacto Fierro- Sar ratea y 
del tratado Balmaceda-Montes de Oca, rechazados 
unánimemente por el Senado de la Nación y por 
la opinión del pais entero. 

£1 autor hace caer toda la culpa de estos estra- 
vios diplomáticos sobre el ex-Presidente Dr. Ave* 
Uaneda, personalizándose con él y dando á su in- 
teresante trabajo un carácter chocante de agresión 
y de encono. 



6— Proyecto de org^anizaeion y reg^lamento 
del Cuervo ^Diplomático Argentino, trabaja- 
do por órcfen del Ministerio de Relaciones Esteriores 
de la República Argentina por el Dr. D. DAmaso Cen - 
TBNo. Buenos Aires. Establecimiento tipográfico- Libra- 
do La Patria. 79— Calle de Cuyo— 79. 1880. En 8®^ 
52 ps. 

Contiene en 155 artículos las disposiciones refe- 
rentes ala organización del Cuerpo Diplomático, á 
su nombramiento, principio de sus funciones, emo- 
lumentos, deberes y atribuciones délos jefes de 
Legación, del secretario y demás empleados, etc., 
con un comentario del autor que sigue su pro- 
yecto capítulo por capítulo. 

El dictamen del Dr. Antero Carrasco, Sub-Secre- 
tario del Ministerio de Relaciones Esteriores, ¿ 
quien se encomendó el estudio de este proyecto, 
asegura que no solamente es el reglamento más 
completo, sino que puede llamársele un manual de 



- 14 — 

Derecko Diplomático, pues «marca al Ajea te la 
regla de conaucta á seguir desde sa nombramiéüto 
hasta el término de su misión. » 

« Fuera de la ley de 1856, que estatuye sobre 
sueldos puramente, la República no tiene hasta 
ahora ley ni decreto alguno que determine las 
funciones y atribuciones del Cuerpo Diplomático.» 
El H. Congreso á quien pasó- el proyecto de Segla- 
mewío confeccionado por el Dr. DÁaiAso Cbktbno, 
no se ha ocupado aún de este asunto. 




--CIENC 





Y— Proyecto de Códig^o de proeedimlemtos 

formulado por una Comisión especial de la Cámara 
de Diputados de la Provincia Buenos Aires. Impreni» 
de « El Parlamento » , Cangallo 48. En 4 ® n>eiM)r, 
Ii4p8. 

La Comisión Especial/ compuesta de los Docto- 
res Antonio Bermejo, Cbfbrino Araujo, Anjbl E. 
Casares, José M. Cantilo y Luis Correa Larguia, 
presentó en octubre de 1879 su proyecto de refor- 
mas ala Ley de Enjuiciamiento promulgada el 31 
de octubre de 1878. 

«Cuatro meses apenas habia rejido esa ley, decía 
el miembro informante de la Comisión, doctor Ber- 
mejo, cuando esta Cámara comprendió que las eesi- 
jencias jenerales por su reforma habiau llegado á 
revestirlas proporciones de un clamor públicow» 
— Es un detalle típico : da la medida de la ins- 
tabilidad de las leyes, precisamente en mate- 
rias en que es más esencial la estabilidad para 



— 16 — 

salvar y pro tejer intereses jenerales. El mis- 
mo diputaao justifica la necesidad de modificarla 
ley entonces vijente, agregando «que ella podrá 
llegar á ser todo lo que se quiera con el andar del 
tiempo, menos una cosa: peor de lo que es.» 

Muchas son las innovaciones introducidas por la 
Comisión, la cual, sin embargo, «la considera den- 
ciente.> — El proyecto se resiente, sin duda, de la 
precipitación de su confección, v más que nada de 
la pésima base sobre que ha sido elaborado. Esas 
correcciones sucesivas de errores fundamentales ó 
inconvenientes de menor alcance, no podian sino 
producir una obra defectuosa y hasta contradic- 
toria. 

Entre las reformas de alguna importancia del 
proyecto, deben citarse la del título2®, artículo 
§7, que versa sobre la escepcion de incompetencia; 
sobre la responsabilidad de los procuradores, que 
la Comisión «hacreido haber dado resultados con- 
traproducentes, alejando de los Tribunales á aque- 
llos procuradores capaces de hacer frente á una 
condenación en costas, tanto por los bienes de que 
podian disponer, como por el crédito de que goza- 
ban; la regulación de los honorarios de jueces y 
Procuradores por el juez de la causa, como se usa- 
a anteriormente, salvo ciertas limitaciones y ga- 
rantías; etc. 

Este proyecto señala, no obstante, como se ha ase- 
gurado, «un progreso evidente en el modo de enca- 
minar los juicios,abrevia sus tramitaciones, subsana 
muchas deficiencias de la ley anterior y abre, por 
así decirlo, una nueva era para la administración 
4e justicia.» 



— 17 — 

8— CodÍ£:o de procedimientos en materia ci- 
vil y comercial de la Provincia de Buenos Aires. Edi- 
ción oficial. Buenos Aires. Imprenta de la Peniten- 
ciaria 1880. En 8 "=^, 189-v ps. 

Es el proyecto anterior, deñnitivamente sancio- 
nado; mandóse imprimir el 20 de agosto de 1880. 
Está formado de 29 títulos con 815 artículos y un 
apéndice que contiene los artículos de la ley de 31 
de octubre de 1878 sobre regulación de honorarios y 
costas, cuyas disposiciones subsisten hasta que la 
Lejislatura dicte una ley especial. 

Los títulos son : 

I— Disposiciones jenerales. 

II— Juicio ordinario. 

III—Recursos. 

IV — Procedimiento ordinario en segunda ins- 
tancia. 

V — Recurso de queja por denegación ó retardo de 
justicia. 

VI — Id por inaplicabilidad de ley ó doctrina 
legal. 

VII — Queja y recurso sobre constitucionalidad ó 
inconstitucionalidad. 

VIII — Recusaciones. 

IX — Incidentes . 

X — ^Cuestiones de competecia. 

XI — Juicio de jactancia. 

XII — ^Juicio ordinario en rebeldía. 

XIII — Embargos preventivos. 

XIV — Ejecuciones. 

XV — Ejecución de las sentencias. 

XVI — ^Id délas dictadas en pais estranjero. 

XVII— Interdictos. 

XVIII — ^Juicio de desalojo. 
XIX — Declaratoria de pobreza. 



— 18 — 

XX— Juicio de alimentos provisorios -y ^e litis 
espensas. 

XXI— Juicio de mensura, deslinde y amojona- 
miento. 

XII — Testamentarias. 

XXIII — Juicio ab-intestato y de herencia va- 
cante. 

XXIV — Apertura áe testamentos cerrados. 

XXV — Protocolización de testamentos ológra- 
fos. 

XXVI — Concurso civil de acreedores. 

XXVII — Juicio de arbitros. 

XXVIII — Juicio de amigables componedores. 

XXIX — Disposiciones transitorias. 

Apéndice. 



9— Ijey de eiijiiiciaiiiieiito cítU de la pro- 
Tineia de Mendoza. Abril de 1880. Imprenta de 
«El Constitucional».^ En 4®, 134 ps, y 4 de índice y 
errata. 

Esta nueva edición del Proyecto de ley de en- 
juiciamiento para la provincia de Mendoza^ de que 
me ocupé en el número T^ del Anuario de 1879 
— proyecto que tiene fuerza de ley actualmente,— 
está plagada de incorrecciones, muchas de la cua- 
les se han salvado en una larga errata final. En 
cambio, conserva las notas al pié de los artículos 
con las concordancias y opiniones de los codifica- 
dores, que facilitarán la interpretación y evitarán 
tropiezos. 



-^19- 

10-€ódieo rural déla proTÍnciadeBiieii«» 

Aires, seguido de la ley general de tierras públicas san- 
cionada en 1878, del decreto reglamentario de la misma 
y de la ley sobre cercos y caminos generales, de mayo 
de 1880. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni^ 
especial para obras, 60, calle Alsina, 60. 1880. En 4 ^' 
menor, 94-xv ps. 

4 

Terminadas las primeras 64 ps. hay nueva cará- 
tula que dice: «Ley general de tierras públicas de 
la provincia de Buenos Aires, sancionada en 1878, 
seguida del decreto reglamentario de la misma y 
de la ley sobre cercos y caminos. 

Véase el Anuario Q.nterior número V2 por lo qu^ 
respecta al Código rural. Las leyes y decretos 
que acompañan esta edición son, propiamente, el 
complemento del Código.» 



11— Códig^o rural de la proTlnclade üien- 
doza. Junio de 1880. Imprenta ae «El Constitucional». 
En 4^, 23 ps. á dos columnas. 

Sancionado el 12 de mayo de 1880, bajo el go- 
bierno del Señor Villanueva. 



1!S— BeperÉorio de la Jnrlspradencla esta- 
blecida por la Suprema Corte de Justicia de la pro- 
vincia de Buenos Aires desde 1875 á 1879, por el Dr. 
Antonio L. Gil. Buenos Aires. 5884— Imprenta del 
•Poi-venir» Defensa 183. En 4'=^ menor, 194 ps. 

Consiste el Repertorio de jurisprudencia que ha 
publicado el distinguido joven doctor Antonio L. 



- 20 — 

OiL, en la compilación alfabética de las causas 
sentenciadas por la Suprema Corte de Justicia de 
la proYincia de Buenos Aires, con la esposicion su- 
maria de la jurisprudencia que cada sentencia es- 
tablece. Todos los fallos están citados en la obra 
con referencia á los Acuerdos j Sentencias de ese 
mismo Tribunal, indicándose el volumen y la paji- 
na, de modo que facilita la compulsación, cuando 
no basta el resumen contenido en el Repertorio, 

El autor ha realizado un trabajo de honrosa la- 
bor, un verdadero justificativo de la cita de Celso 
con que encabeza su introducción: «El conoci- 
miento de las leyes no consiste en retener sus pa- 
labras, sino en penetrar su espíritu y aplicación— 
Scire leges non est earum verba tenere^ sed vim ac 
potestatem; — y merece el aplauso de los abogados, 
á quienes ahorra fatigas, y de todos aquellos que 
miran con buenos ojos los adelantos y aprovecha- 
mientos intelectuales. 



13— iDigesto de ordenanzas, reglamentos 
y aenerdofii de la Municipalidad de la ciudad de Tu- 
cuman por Zenon J. Santillan, secretario municipal. 
Impresión municipal. Buenos Aires. Imprenta de Pablo 
E. Coni, especial para obras. 60, calle Alsina, 60 1880. 
En 4^ menor, 210 ps. 

El Dijesto de la Municipalidad de Buenos Aires 
publicado en 1877, ha servido de ejemplo á otras 
colecciones de ese jénero. La que ha dado á luz 
en Tncuman el Señor Zenok J. Santillan, es una 
de las mejor dispuesta y más lójicamente orde- 
nada. 

Empieza con la trascripción del capítulo VI do 



j 



— 21 — 

la Constitución de la Provincia, que trata del réji- 
men municipal;siguealale7 de municipalidades j 
todos los reglamentos referentes á la organización 
interna de la Corporación, lo. mismo que todas las 
disposiciones administrativas sobre mercados, im- 
puestos, etc. 

Continúan, por su orden, las secciones de hijiene 
pública, obras públicas, hacienda, seguridad é ins- 
íraccion pública ; terminando con un índice alfa- 
bético detallado. 



14— Colección de ordenansas, reelamentos 
y decretos sobre servicio municipal de la provincia 
de San Juan. Publicación oficial. San Juan. Imprenta 
de «El Zonda». Salta 33. 1880. En 8 *=*, 54 ps. 

De carácter puramente local, como el anterior, 
tiene la desventaja de no ser un verdadero Dijesto, 
sino una reunión parcial de disposiciones munici- 
pales poco importantes. 



15— ]>Í£esto eclesiástico argentino, recopila- 
ción de leyes y decretos, bulas, pastorales, constituciones, 
etc. que se refieren á la iglesia nacional ampliada con 
dirersas disposiciones estensivas á toda administración, 
por Juan Goybna, Oficial Mayor de la Capitania Gene- 
ral de Puertos (Comprende desde 1810 hasta 1880). Pu- 
blicación aprobada por S. E. Revma. el señor Arzobispo 
Dr. D. Federico Aneiros, en cuanto á la parte eclesiás- 
tica. Buenos Aires. Imprenta especial de obras, Belgra- 
no 179. 1880. En 4<=> menor, 287-v ps. 

El Dijestoáél Señor JuAírGoYBirA está dividido 

2 



— 22 — 

ea los ocho libros siguientes, 7 termina con ttt^ 
tabla alfabética que favorece cualquier investigar 
eion 7 consulta 

^ Libro 1 ® Disposiciones eclesiásticas diversas--^ 
disposiciones jenerales, administrativas 7 otras^ 
aphca?bles al clero. 

Id 2® Sobre iglesias 7 parroquias. 

Id 3^ Sobre conventos. 

Id 4^ Sobre relijiosos enjeneral. 

Id 5^ Sobre capellanías, rentas, bienes 7 bene- 
ficios eclesiásticos. 

Id 6^ Sobre matrimonios. 
. Id 7^ Sobre cementerios, inhumaciones 7 ecs- 
tiumaciones. 

Id 8*^ Sociedades católicas de beneficencia 7 ca- 
ridad. 

Esta recopilación, pues, tiene tanto interés civil 
comorelijioso, 7debe estar igualmente en las ma- 
nos de los abogados 7 en las de los miembros del 
clero. 



16— ArchÍTO municipal de Córdoba Libro L 
Córdoba. Establecimiento Tipográfico de«LaCarcaja 
da». 1880. En 8<=>, 642 ps. 

Por encargo del Consejo Comunal Ejecutor, Don 
Josié J. Saktillak Velbz, Pro-Secretariodel mismo 
Consejo, publica el primer libro del Archivo mu 
nicipal de Córdoba. Es una de la^ impresiones más 
límpidas 7 correctas que se conocen de las tipogra- 
fías del interior. Empieza por documentos del añO' 
I57I7 alcanza sólo ^^ año|1587, terminando con un 
índice alfabético bastante minucioso. Es de sentir 
que los documentos no lleven un encabezamiento 
sumario, que facilite las investigaciones por 



— 23 — 

ijadieaciones breves, pues el índice salva única- 
mente en parte esta deficiencia. El archivo está 
copiado íntegramente, conteniendo hasta la traza 
dé la ciudad, cuya acta de fundación se rejistra en 
h p.l9. Como es consiguiente en una obra seme* 
jante, hay de todo, bueno y malo, prevaleciendo 
los acuerdos, nombramientos, marcas, etc. sin tras- 
cendencia para la historia municipal de Córdoba, 
aunque posean otro jénpro de importancia. 



lY— Registro oficial de la República Ai*- 
ICentina que comprende los documentos espedidos des- 
de 1810 hasta 1873. Tomo segundo, 1822 á 1852. Publica- 
ción oficial. Buenos Aires. «La República». Imprenta 
especial de obras, calle de Belgrano número 189. 1880. 
Bn4®, xxxrv-584ps. 

Véase el núm. 03 del Antuirio anterior. 

Por orden cronolójico y numeración de los do- 
cumentos. Este tomo alcanza hasta el 3 de febre- 
ro de 1852 y contiene los documentos del número 
1564 al 2885. 



18— Registro oficial de la proTineia de Bue- 
nos Aires. Afio 1879. Buenos Aires. Imprenta de la 
Penitenciaria. 1880. En 4"=', 672 ps. 

Por orden cronolójico. Lleva al final una tabla 
alfabética del libro y otra por orden cronolójico del 
Rejistrodel879. 



— 24 — 

19— Disensión de la ley de sellos para 1880 en 
la Cámara de Diputados de la Provincia. Discurso 
pronunciado por el Diputado Francisco Seeber al pro- 
poner la forma progresiva limitada en el impuesto a las 
herencias y donaciones. Buenos Aires^ Enero 1880. Im- 
prenta á vapor de Juan H. Eidd, calle Corrientes 117. 
1880. En 8®, 19 ps. 

Sesión de 28 de enero 

Sostiene el siguiente proyecto de artículo, que 
corresponde al 13 ^ de la ley de sellos : 

« La primera foja de las hijuelas, así como la de 
las escrituras de donaciones se estenderán en un 
sello del valor con arreglo á la escala siguiente : 

«1 ^ Cuando la herencia ó donación tuviese lu- 
gar entre estraños : 

«Seis por ciento sobre el importe de la herencia 
ó donación, si escediese de quinientos mil pesos 
moneda corriente ; 

«Cinco por ciento en las cantidades que no pasen 
de este valor. 

c2^ Cuando la herencia ó donación se verificase 
entre colaterales : 

cTres por ciento sobre el importe, si éste escedie- 
se el valor de quinientos mil pesos moneda cor- 
riente ; 

cDos por ciento si no pasa este valor. 

cS ® Cuando la herencia ó la donación recaiga 
en herederos forzosos : 

«Uno por ciento sobre el importe, de ellas cuando 
el valor esceda de quinientos mil pesos moneda 
corriente ; 

«Medio por ciento si el valor no pasa de dicha 
cantidad. 

<4 ® Esceptúanse del imj^ues tolas cantidades que 
no alcanzan á cincuenta mil pesos en las herencias 



— 26 — 

ó donaciones que recaigan en herederos forzosos ó 
colaterales. » 



dO— El Código de Comercio argentino con- 
cordado y comentado por Manuel Obabrio^ Ca- 
tedrático de Derecho Comercial y Penal de la univer- 
sidad de Buenos Aires. Tomo segundo. Buenos Aires. 
Imprenta de M. Biedma^ calle Belgrano 133 á 139. 1880. 
En 8 *^ , por entregas. 

En 1877 publicó el Doctor Obarrio el primer 
tomo de la obra fundamental que ha emprendido, 
alcanzando sus comentarios hasta el articuló 190 de 
nuestro Código de Comercio. 

Diversas atenciones le han hecho demorar su 
trabajo, que en 1880 ha empezado á dar por entre- 
gas, a fin de satisfacer el anhelo de los estudiantes 
y la imperiosa necesidad de un testo arjentino- 
Estas entregas han llegado á unas 200 ps. más ó me- 
nos, que comprenden el primer título del segundo 
libro. Espero su continuación para ocuparme de 
la obra con la detención y estudio que ella me- 
rece V que notables escritores estranjeros han de- 
dicaao ya al primer volumen. 

Entre tanto, puede anticiparse una lijera indi- 
cación sobre el método seguido por el autor. 

El Dr. Obarrio, jurisconsulto de indisputable fa- 
ma. Catedrático de Derecho mercantil y penal en 
la Universidad de Buenos Aires desde varios años 
atrás, conoce la doctrina y la letra, la razón de 
cada disposición y los términos de ella, hallándost 
prenarado como pocos, por el largo ejercicio del 
profesorado y la profesión y por la práctica cons* 
tante de la materia, para dotar al pais de un Co- 
mentario bajo todos aspectos sobresaliente. 



Sisuiendo el orden áél Código, el Dt. Obaírid 
toma el artículo correspondiente, trascrribe las eoíi'' 
cordancias conocidas de los Códigos de Comercio 
estranjeros ó sus relaciones con nuestro Código 
Civil, y entra á estudiar el alcance de la disposi- 
ción, la teoriajurídica á que responde, las dificul- 
tades ó diverjencias suscitadas, que á su vez espli- 
ca, y la doctrina de nuestros tribunales al respecto, 
denniendo y dividiendo con claridad, citando latí 
autoridades y sirviéndose de las fuentes más segu- 
ras en apoyo de sus opiniones, que no siempre se 
mantienen de acuerdo con el Código Arj entino, de 
cuya reforma reconoce con frecuencia la apre- 
miante necesidad. 

Su procedimiento analítico es lento ; pero su obra 
será completa. 



SI— Ijecciones isobre el Código de Comer- 
cio Argentino por Nigeforo Castellano^ Abogado 
y profesor de Derecho comercial y penal de la Univer- 
sidad Nacional de San Carlos. Primero y segundo li- 
bros. Córdoba. Imprenta del «Eco de Córdoba». 1880. 
En 4*^ menor, iv-358 ps. 

El Dr. NicÉPORO Castellano, Catedrático de De- 
recho penal y comercial en la Universidad de San 
Carlos, ha publicado sus Lecciones sobre el Código 
de Comercio Arjentino^ que no pueden llamarse 
con propiedad un compendio, aunque no tengan la 
vasta latitud del Derecho Comercial del Dr. Obar- 
rio — V. el N® SO, — que será en la materia, uno 
de los trabajos de más amplio desenvolvimiento. 

El autor no ha abrigado otro propósito que for- 
mar un libro de testo, y al tomar de guia el Códi- 



— 27 — 

go, < sintetiza sus doctrinas y esplica, con la bre- 
vedad posible, sus artículos.» 

El tomo publicado abarca los dos primeros libros 
de nuestro Código y del proyecto de reformas ; á 
saber: las personas del comercio y los contratos. 

La esp )sicion es racional y metódica, abando- 
nando muchas veces, según la lójica lo requiere, 
«1 orden de los artículos dentro de cada título, y 
aún el orden délos títulos mismos, para presentar 
las ideas culminantes, que presiden una serie de 
disposiciones, en el lugar que preferentemente les 
corresponde. 

Los comentarios, sobrios y escojídos, corroboran 
las apreciaciones, y por lo regular satisfacen y de- 
ciden la opinión en los casos discutibles ó de doc- 
trina dudosa. 

Abundan las concordancias con la lejislacion ci- 
vil, como también la indicación de las disposicio- 
nes análogas ú opuestas de los códigos, y la com- 
paración con las lejislaciones estranjeras. 

Sin embargo, adolece de defectos como libro de 
testo. La esposicion no conserva siempre la clari- 
dad indispensable; los comentarios y observacio- 
nes deíicientes en una que otra parte, suelen dete- 
nerse demasiado sobre cuestiones de poca monta, 
teorías insignificantes, detalles de escasa ó remota 
aplicación. 

Por lo demás, las Lecciones llenan su objeto, y 

Sueden constituir, una vez terminadas, una obra 
e enseñanza propia para el estudio facultativo, 
«iempre que se la amplié en el aula con esplicacio- 
nes orales. 



— 28 — 

S2— liStndios sobve el Cédig^o de Comercio' 

por Amanojo Alcorta catedrático de derecho inter- 
nacional en la Universidad de Buenos Aires. I— Re- 
formas al Código de Comercio. II Choques y Aborda- 
jes. Buenos Aires. C. Casa valle. Editor. Imprenta y 
Librería de Mayo, Perú 115. 1880. En 4®, 211 ps. 

El doctor Amaütcio Alcorta es lino de los hom* 
bres más distinguidos de la jeneracion á que per- 
tenece. Hoy cuenta treinta y nueve años de edad^ 
y ha figurado ya en primera línea, descollando 
siempre por su dedicación, por su laboriosidad, por 
la estension de sus conocimientos, cualquiera que 
haya sido el puesto que la política le deparase — 
diputado, ministro de gobierno de Buenos Aires,, 

8 residente del Directorio del Ferro-Carril del 
este, etc. 

Como, abogado, no sólo posee la práctica de la 
profesión á que 'se ha dedicado preferentemente y 
por necesidad, sino que pasa con razón en nuestro 
foro por una de las intelijencias bien nutridas y 
mejor preparadas, dispuesta á abordar y dilucidar 
con écsito toda cuestión de derecho, merced á la je- 
neralidad de sus profundos estudios que abarcan 
las múltiples ramificaciones de las ciencias j urí di- 
cas. Su opinión, frecuentemente solicitada, merece 
el respeto de los letrados ; su juicip recto é impar- 
cial tiene, para los que conocen sus talentos, el 
peso de una sentencia; y no habria ecsajeracion en 
aplicarle la^si espresiones queHenrionde Pansey 
dedica á los grandes juriconsultos « cuyos pensa- 
mientos son tesoros paralas naciones cultas », 

Su vida ha sido de trabajo constante. Como publi- 
cista, ha dado á luz una serie no interrumpida de 
libros, entre los cuales sobresale, por lo vasto de la 
concepción y la riqueza del desempeño; su Tratada 



— 29 — 

de Derecho Internacional, de que sólo se ha impre- 
so el primer volumen. 

En el año 1880 el Dr. Al corta ha publicado las do» 
obras que aparecen en este AnicariOyj como no se- 
rán, ciertamente, las últimas de su fecunda pluma, 
he querido presentarlo, en dos palabras, tal como lo 
considero— un jurisconsulto eminente — antes de 
eesaminar su producciones. 

Los Estudios sobre el Código de Comercio abar- 
can dos trabajos aislados, aunque conecsos por la 
materia, la tendencia y la forma de que se sirve el 
autor. 

El primero trata de las Reformas al Código de 
Comercio^ y reconoce por base el Provecto de refor- 
mas que presentaron en 1873 los doctores Sisto 
Villegas y Vicente G. Quesada, á quienes el Go 
biemo Nacional habia encomendado esa obra por 
decreto de 14 de octubre de 1870 en cumplimiento 
dennaley del mismo año. Sometido el trabajo á 
la aprobación del Congreso, la Cámara de Diputa- 
dos, que lo recibió la primera, lo pasó á la comisión 
de su seno revisora ae Proyectos de Código, de la 
cual formaba parte el Dr. Alcorta, diputado por 
Buenos Aires. 

La Comisión no se ha espedido todavía ; pero el 
Dr. Alcorta, que dejó de ser diputado, ofrece á sus 
antiguos colegas los apuntes y observaciones reco- 
jidas por él para la discusión del Proyecto^ útiles 
cuando quiera que el Congreso llegue á ocuparse de 
ese asunto tan delicado como trascendente. 

El autor sólo alcanzad estudiar el primer libro 
del Código de Comercio y dos títulos del libro se- 
gundo. Se detiene con preferente atención en aque- 
llos pasajes cuya redacción cree necesario modiñ- 
car o cuyas doctrinas no acepta por las razones que 
breve y sumariamente espone; yeolocaencolum-^ 



-30- 

nas j^aralelas 7 correspondientes los artículos del 
Código de Acevedo y Velez, los del Proyecto de 
Villegas y Quesada y los queá su vez propone en 
reemplazo de ellos, vaciando así su opinión en la 
precisión severa de la forma codificada. 

Estos cuadros facilitan notablemente la aprecia- 
ción de las diverjencias, que los comentarios ana- 
líticos, la discusión teórica y los ejemplos de lejis- 
laciones estranjeras, aducidos selectamente y con 
tacto crítico, complementan y esclarecen. 

El estudiante y publicista D. Ernesto Quesada 
ha hecho, en un artículo de La Nación, un parale- 
lo entre esta parte del libro del Dr. Al corta y el del 
Dr. Obarrio — V. el n. í¿0; — paralelo juicioso por 
lo que respecta al método seguido por ambos escri- 
tores, aunque infundado en los cargos que les diri- 
je, si se tiene por un momento en cuenta la íudole 
diversa de esas obras, el — espíritu esclusivameate 
crítico y reconstructor de la primera, la magnitud 
espositiva y comeatariada déla secunda. 

* El Dr Obarrio, guiado por la doctrina, dice D. 
Ernesto Quesada, critica las disposiciones, enun- 
ciando en jeneral la idea que debiera sustituirse; 
el Dr. Alcorta, estudiándola lejislacian compara- 
da, formula sus conclusiones, que vienen á coincidir 
con las del otro. Ambos libros se complementan, 
por lo tanto: faltaba á la obra del Dr. Obarrio la 
concisa fórmula sintética de sus conclusiones ; y el 
Dr. Alcorta se contenta con indicar con gran laco- 
nismo la teoria y la doctrina en que sus fórmulas 
se apoyan. Para el estudioso, ambas obras son in- 
dispensables ; para el lejislador la última, sobre 
todo, necesaria.» 

Largo y fuera de lugar seria entrar á detallar las 
reformas propuestas por el Dr. Alcorta; pero no 
puedo menos que citar laque se refiere á las Bolsas 



— 31 — 

de Comercio, alas cuales reconoce carácter públieo» 
desde que es permitido á toda clase de personas 
efectaar en ellas sus especulaciones, aceptando á la 
vez la más completa libertad en su formación. Con- 
traría de este modo á los autores del Proyecto y al 
Dr. Obarrio, que aceptó en un todo la doctrina de 
losDres. Villegas 7 Quesada, como los contraría 
también al considerar lícitos los juegos de Bolsa 7 
capaces de producir las acciones correspondientes 
ante los tribunales ordinarios, abandonando el sis- 
tema de las disposiciones restrictivas aconsejadas 
por aquéllos. 

La segunda parte del libro del Dr. Alcorta comen- 
ta los artículos 1423, 1424, 1425 7 1426 del Código de 
Comercio, que tratan de los Choques 7 Abordajes^ so- 
bre los cuales habíase propuesto el autor escribir un 
estenso estudio que probablemente nunca llevará á 
cabo. Tal circunstancia lo ha decidido á publicar 
lo que tenia pronto. « Además, dice al comienzo de 
su trabajo, esta parte de la lejislacion comercial, 
puede decirse que está actualmente en discusión en 
las diferentes naciones marítimas : los congresos 
jurídicos 7 los parlamentos, buscan el armonizar 
sus reglas, sobre todo en cuanto se refieren á la ju- 
risdicción competente para juzgar las colisiones 
producidas en los mares ó puertos de mar ; 7 la Co- 
misión revisora ha introducido también algunas 
modificaciones que hemos tomado en considera- 
ción». 

El Dr. Alcorta no sigue, pues, el método emplea- 
do en el estudio anterior : da ma7or lugar a los 
comentarios, más amplitud á la esposicion doctri- 
naria 7 como de paso toca las reformas pro7ectada8 
en este título del Código. 



-- 32 — 

23 Nociones de derecho público y admi- 
nistraÜTO (segundo afío del curso universitario) se- 

fun la enseñanza del profesor D. J. M. Estrada^ por 
í*BANci8C0 Ayerza y Joaquín Lejarza. Buenos Aires. 
Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano números 133 á 
139. 1880. En4®,l58 ps. 

Esta publicación respondió auna necesidad m- 
jente para los estudiantes de la Facultad de Dere- 
cho. Establecido recien el curso de Derecho Ad- 
ministrativo, careciendo de elementos para el 
estudio regular de la materia, ignorando la osten- 
sión y ecsij encías del curso,los estudiantes se halla- 
ban sin otro guia que las conferencias del catedrá- 
tico, Sr. José Manuel Estrada, imposibilitados 
casi siempre para encontrar fuentes donde hacer 
por sí mismos el estudio indispensable de esa rama 
del derecho. 

Fuera de las cuestiones fundamentales, de carác- 
ter jeneral, cuyo ecsámen podia hallarse en libros 
más ó menos conocidos, y respecto de las cuales 
habia, siquiera, un testo que tendiese á encami- 
nar al estudiante, los demás puntos del programa 
requerían el conocimiento de reglamentos, leyes 
orgánicas, disposiciones de todojénero, no siempre 
fáciles de conseguir. 

La publicación, pues, de las conferencias del ca- 
drático sirve para orientar, siendo en algunas par- 
tes suficiente ilustración de la materia. 

A esto respondió el libro de los Señores F. 
Atbrza y J. Lbjarza, estudiantes del curso de 
1880, que tomaron apuntes de las conferencias del 
Sr. Estrada haciendo un es tracto inmediato. 

El libro contiene los siguientes pantos del pro* 
grama : 



— 33 — 

XXVII 

Poder lejislativo— Sa distribución — Su compo- 
sición — Sistema bi-camarista — Derecho comparado 
—derecho federal : su fundamento histórico : rasso- 
nes de su establecimiento —Responsabilidad de los 
miembros del Congreso—Inmunidades é incompa- 
tibilidades parlamentarias. 

XXVIII 

Atribuciones del Congreso: lejislativas, ejecu- 
tiras, judiciales. 

XXIX 

Procedimiento parlamentario — Estudio de los 
reglamentos del Congreso como leyes orgánicas 
délas Cámaras— Papel del Poder Ejecutivo en la 
sanción de las leyes, 

XXX 

Poder Ejecutivo— Modo de elecccion del Presi- 
dente y el V ice-Presidente — Duración del cargo 
—Condiciones de elejibilidad— Preminencias y res- 
ponsabilidades — Carácter de su mandato. 

XXXI 

El Ministerio — su carácter — sus responsabilida- 
des — Derecho comparado. 

XXXII 

Atribuciones del Poder Ejecutivo. 

XXXIII 

Relaciones del Poder Ejecutivo con el Poder Le- 
jislativo y el Poder Judicial. 



— 34 — 

XXXIV 

Poder Judicial de la Nación — Número y jerar- 
quía de los tribunales — forma de la elección de los 
jueces — su responsabilidad — duración del oficio- 
Derecho comparado. 

XXXV 

Atribuciones de la justicia nacional — fundamen- 
to político de la jurisdicción — Enumeración de los 
asuntos de su competencia — Distinción de los casos 
en que la Suprema Corte tiene jurisdicción orijina- 
ria y apelada, ya de tribunales nacionales, ya de 
tribunales de provincia. 

XXXVI 

Papel de la Justicia nacional — como poder mode- 
rador del Lejislativoy el Ejecutivo : como conser- 
rador de las garantías constitucionales, de la paz 
interior y del equilibrio inter-provincial— Sus pro- 
cedimientos — Derecho comparado. 

XXXVII 

Sistema rentístico de la República Arjentina— 
Elimpuesto — sunaturaleza — su votación — su asien- 
to — su distribución — su percepción — Contribucio- 
nes estraordinarias. 

XXXVII 

Sistema administrativo — La ley del presupuesto 
— Inversión de la renta — Gastos estraordinarios— 
Contabilidad administrativa. 

XXXIX 

Obras públicas — Empresas del Estado — ^Contra- 



— 35 — 

tos eon particulares — Si la Nación es demandable 
ante los tribunales — Contiendas administrativas. 

XL 

Espropiacion forzosa por causa de utilidad pú- 
blica — Propiedades particulares — Propiedades mu- 
nicipales — Propieaades provinciales — Califica- 
ción — indemnización — procedimiento. 

XLI 

Crédito público— Empréstito— -Deuda nacional- - 
Moneda — Sancos. 

XLII 

Inmigración y colonización — Territorios y po- 
blaciones de los indios bárbaros — Tierras de pro- 
piedad nacional— Correos. 

XLIII 

Instrucción pública — Papel del gobierno nacio- 
nal en su réjimen : instrucción primaria— secun- 
daria — superior. 

Las conferencias del Sr. Estrada han sido bien 
compendiadas en esta publicación, y aún parece 

3ue el mismo catedrático las hubiera revisado antes 
e darlas á imprimir, por lo proporcionadas y cla- 
ramente sencillas. 

El libro puede servir de guia, no sólo á los 
estudiantes, sino á cuantos quieran conocer nuestro 
mecanismo administrativo. 



24-^li8tudio sobre Tmenlaciones por el Dr. 

Remijio Molinas en la demanda promovida contra D. 
Carlos J. Guerrero, por los herederos deD, Martin Sua- 



— 36 — 

rez, diciendo de nulidad de la venta de los campos cono- 
•cidos por « Laguna de Juancho ». Buenos Aires. Impren- 
ta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 18S0, En 4® menor, 54 ps. 

Defensa judicial bastante interesante. Está le- 
jos dé ser un trabajo acabado sobre Vinculaciones^ 
no obstante su estension; pero puede servir de ba- 
ise para un estudio más aetenido, libre de las tra- 
bas de la aplicación á un caso dado. 



25— Disertación sobre ''^eraros en greiie- 

ral •% pronunciada ante la sociedad protectora unión", 
por F. Latzina. Córdoba. Imprenta de ''''El Interior". 
1880. En 8®, 10 ps. 

Conferencia de popularización científica — Es un 
€st'udio lijero que presta especial atención ala fa? 
práctica ae la materia. 



26— SI examen del acusado. Cuestión constitu- 
cional tomada de la Revista Judicial del Sud. Buenoi 
Aires. Imprenta del Mercurio, Alsina 272. 1880. En 4 ° 
menor, 20 ps. 

Trabajo lleno de novedad, del Da. Agustiít db 
Vbdia, quien invoca el art. 26 de la Constitución 
de la Provincia, «según el cual á ningún acusado 
Be le obligará á prestar juramento, ni á servir de 
testigo contra sí mismo, ¿n materia criminal», para 
rebatir un auto judicial que admitió fuesen inter- 
pelados, al tenor de interrogatorios acompañados 



~ 37 - 

al efecto, varios acusados defendidos por el Dr. 
Vedia. 



27— lilis prístina* Derecho público* Acusa- 
ción á dos vocales de la Superior Cámara de Justicia y 
Juez de Letras de la 1 ^ Sección Civil por abusos é in- 
fracción á las leyes. Salta— Imprenta del Comercio, Calle 
General Alvarado N. 140. 1880. En 8 ® , 20 ps. 

Contiene la solicitud de don Nicolás Carekzo al 
Gobierno para que instale el «Tribunal de resjjon- 
sabilidad pública> , á ñn de formular la acusación, 
y la demanda de acusación ante dicho Tribunal 
por «infracción de leyes, vias de hecho é ineptitud 
ae los funcionarios públicos que se nombran en el 
escíito > . 



d8->diefiition de límites inter-provineialeis 

entre Santa-Fé y Buenos Aires. El Dr. D. Dcbgo de Al- 
tear comisionado del Gobierno de Santa-Fé al Dr. D. 
Vicente G. Quesada comisionado del gobierno de Bue- 
nos Aires. Buenos Aires. Imprenta de '•'La Pampa '\ 
calle Victoria 97 y 99. 1880. En 4® menor, 86 ps. 

El Sr. M. R. Trelles, antecesor del Dr. Vicente 
G. Quesada en la representación del gobierno de 
Buenos Aires, propuso una transacción del litijio 
sobre límites en Santa-Fé, al Dr. Granel, antecesor 
del Dr. Diego de ALVEARcnla representación del 
g:obierno de esta Provincia. A indicación del Dr, 
Quesada, quien desea «regularizar el procedimiento 
escrito» en tan grave cuestión, el Dr. Alvear entra 
á estudiar detenidamente la transacción propues- 



— as- 
ta por el Sr. T relies, que considera inconveniente, 
yásavez propone «como equitativa y insta» la 
traza siguiente de límite inter-provincial : «Todo 
el curso del Arroyo del Medio nastala Laguna de 
Cardoso, Fortin Mercedes y Cliañar, y de allí, una 
línea enfilada al S. O. hasta tocar el territjrio na- 
cional» . 

Acompaña un apéndice con varios documentos, 
entre otros las actas de fundación de Santa Féy de 
Buenos Aires, etc. 



SO—CSstadio sobre la crisis económiea de-la 
provincia de Mendoza por José Soler. Mendoza Impren* 
ta de "El Pueblo ". 1880. En 8 ®, xnr-68 ps. 

Disertación económica, dedicada al entonces go- 
bernador Sr. Elias Villanueva. 

El autor de este trabajo, D. Josa Solbr, reside 
en Mendoza desde 1876 ; ha tenido tiempo de apre- 
ciar los comienzos y, propiamente, los oríjenesde 
la crisis que aflijió a esa rica provincia arj entina. 
Hoy que ella ha dado por sí misma solución, 6 está 
á punto de darla, á sus grandes cuestiones econó- 
micas, salvando dificultades y conjurando peligros, 
poco interés ofrecen las observaciones sobre una 
crisis que desaparece rápidamente. 

El folleto no carece de indicaciones sensatas ; pe- 
ro no hay necesidad de recurrir á las panacea^ de 
los teorizadores en los momentos de ecsuberante 
prosperidad pública, cuando las naciones se alzan 
cumpliendo las leyes fatales de todos los factores 
del progreso humano. 



— 39 — 

30— Juicio n&ercantO. Alegato de prueba del 
Banco Mercantil en la cuestión con Marini y Ca. sobre 
«obro de quinientos mil pesos fuertes ante el Juzgado de 
Comercio de la Provincia. Buenos Aires. 5826— Impren- 
ta del 'Torvenir", calle Defensa 139. 1880. En 4 o me- 
nor, 88 ps. 

Esposicion de hechos sin carácter jeneral nlim- 
portancia doctrinaria. 



31— expropiación forzo«a por causa de 
«ierra. Defensa de D. Roberto Wilde en el pleito que 
le ha promovido D. Lino A. Saenz-Peña, por el Doctor 
Luis Telmo Pintos. Buenos Aires. Imprenta de la On- 
dina. Chile 700. 1880. En 4 <=> menor, 22 ps. 

Trabajo analítico, importante por el punto de de- 
recho que estudia como por la forma conque está 
•escrito. 



32— ^Exposición que hacen los herederos del Dr. 
D. Enrique Muñoz en la causa que siguen con el banco 
Maná y Ua. sobre cumplimiento de un contrato de arren- 
damiento pendiente hoy del recurso de inaplicabilidad 
deducido ante la Suprema Corte de la Provincia. Buenos 
Aires. Imprenta déla Nación, San Martin 208. 1880. En 
4 ® menor, 14 ps. 

Representa á los herederos Muñoz, D. Vicente J. 
Pajares. Ño lleva firma de letrado, ni tiene mayor 
valor. 



— 40 — 

33-- Amnto Herrera— Caminos sobre estrac- 
cion de dinero, de la sucursal del Banco de la Provincia 
en Lobos. Buenos Aires. Imprenta y Librería de Mayo, 
de C. Casavalle. Perú 115. 1880. En 4® menor, 47 ps. 

Sumario levantado por las autoridades de Lobo» 
para indagar la desaparición de dineros pertene 
cientes á huérfanos de ese municipio. 



34— lios abuelos naturales no tienen dere-^ 
clios sucesorios. Defensa de los hermanos del fina- 
do D. Damián Jaime por el Dr. D. Pedro A. Sánchez. 
Rosario. Agosto 1 ® de 1880. Imp. de La Capital. 161— 
Puerto— 163. En 8 <=>, iv-18ps. 

Trabajo jurídico de mérito no sólo por el punto 
de doctrina, sino también por la manera cómo está 
tratado. La sentencia de 1^ instancia incluida ea 
el folleto corrobora la tesis. 



35— Estudios y paralelos de los |B:obiernos 
centralistay federatíTO por Eugenio Caballero. 
Buenos Aires. Impn nía y libreria de Mayo, de C. Casa- 
valle. Perú 115. 1880. En 4®, 436 ps. 

Este libro, dedicado por su autor al señor Dr. D. 
Aniceto Arce, trae una advertencia tinal para es- 
pilcar que la obra debia constar de 4 partes; pero 
que, como se ajitase en el Perú y especialmente en 
Bolivia, patria de D. Eujenio Caballero, la idea 
de organizar ambos paises bajo la forma federal, 
apresúrala publicación de la obra inconclusa, con 
el objeto de que su trabajo concurra á aquel deba- 



— 41 - 

te ; no sin prometer una segunda edición, aumenta- 
da con el ecsámen de Las aptitudes políticas de los 
Estados Hispano- Americanos para la forma fede- 
ral — estudio de que carece la edición que nos ocu- 
pa y que, según el plan de la obra, debe formar la 
4^ parte, indepenaiente del resto. 

El señor Caballero no discute la forma republi- 
cana, que da por reconocidamente aceptada, sien- 
Jo sólo su propósito constante seguir, por observa- 
ciones históricas, la influencia y la aplicación que 
pueden tener las reglas de libertad en un gobierno 
centralizado y en otro cuya administración se halla 
distribuida en las localidades. Por esta razón, úni- 
camente se detiene en aquellas condiciones de go- 
bierno capaces de admitir paralelos entre los sis- 
temas que constituyen el objeto de su obra. 

Observando la sociedad desde su cuna, asiste al 
nacimiento de los principios federal y centralista y 
al desarrollo que el movimiento humano les impri- 
me, como representantes, según él, déla lucha en- 
tre la libertad y la opresión, pues considera el 
hecho, como jénesis del principio de la unidad 
y el derecho como jénesis de la idea federal; y 
sostiene que el ideal del primero es la autoridad 
con todos sus privilejios y necesidades, mientras 
que el ideal ael segundo es el individuo con sus 
derechos y garantías. 

Bajo la influencia de tales ideas, lanza una rápi- 
da ojeada sobre el movimiento y resultados de los 
dos sistemas en diversos tiemj^os y naciones. Cree 
ver en Asia la patria de la unidad ; y opina que el 
principio unitario influyó fatalmente en la ci- 
vilización de la Grecia, atribuyendo gran parte 
de sus progresos á la independencia autonómica 
de que por mucho tiempo gozaron sus pueblos con- 
federados. Descubre en Roma ventajas análogas, en 



- 42 ~ 

tanto quenojermina la tendencia unitaria que sir- 
vio de amparo á los tiranos y destruyó las fuerzas 
indiriduales, á estremo de hacer desaparecer toda 
noción de buen gobierno. Bajo el imperio de los 
bárbaros, encuentra en pugna ambas ideas, sosteni- 
da la una por los monarcas ^ los déspotas, y prote- 
jida la otra por el espíritu independiente y altivo 
délas razas bárbaras, hasta que el trabajo lento 
de la idea de gobierno propio inicia los progreso» 
del derecho público en Europa, marcando una 
nueva senda sobre los campos viejos. Al ocuparse 
délos Estados Unidos, cuna del sistema federa],, 
encomia los grandes principios sobre que reposa 
su Constitución, y sostiene que el gobierno propia 
ha predominado siempre en el pueblo inglés, del 
cual pasó al nuevo mundo para desarrollarse con. 
más vigor por la distancia del poder central. 

En la segunda parte ecsamina la naturaleza y 
condiciones de los principios centralista y federa- 
tivo, y por observaciones prácticas sigue de cerca 
el influjo que han ejercido y pueden ejercer en las 
institu(5Íones que la civilización ha conquistado,, 
determinando la suj^erioridad del organismo des-^ 
centralizador, principalmente bajo el modelo de 
la constitución de los Estados Unidos; y analiza y 
compara en capítulos separados las ventajas de am- 
bos sistemas en el ejercicio de la soberanía, en la 
opinión pública y privada, como resortes del gobier- 
no libre en sus manifestaciones más frecuentes, — 
la prensa, los meetings, la tribuna y el sufl'ajio.. 
Detiénese en minuciosas consideraciones sobre la 
educación, sus beneficios y necesidades ; los pode- 
res lejislativo, judicial y ejecutivo, le han mereci- 
do también especial atención, lo mismo que el 
jurado, las condiciones de progreso en ambos sis- 
temas, el ejército permanente, la guardia nacional. 



— 43 — 

y finalmente las bases establecidas de la paz pú- 
blica y sus benéficos resultados ; concluyendo — que 
el sistema federal favorece el desenvolvimiento 
más perfecto de todas estas condiciones de gobier- 
no, y protejo siempre las libertades públicas y pri- 
vadas. 
El autor se sirve de la tercera parte para res- 

Sonder á las objeciones hechas al sistema federal, 
el cual se muestra en todo el curso de la obra acér- 
rimo partidario, y sostiene en el primer capítulo de 
los seis que componen esta sección, que la raza no 
es un elemento que merezca tomarse en cuenta 
para la aplicación de la forma de gobierno, como 
tampoco lo es la oportunidad en que se realiza ú 
opera el cambio del sistema; y continúa uua serie 
de observaciones sobre el desequilibrio de los es- 
tados, la consiguiente formación de partidos jéo- 
gráficos y la relijion católica que esclavizando el 
espíritu impide la libertad bajo todas sus manifes- 
taciones. 

El progreso de Chile bajo instituciones unita- 
rias, nada arguye en pro de la idea centralizadora. 
El autor espone las causas á que debe esa nación 
sus adelantos, reconociéndolas del todo indepen- 
dientes de su forma de gobierno. Refuta ¡estas y 
otras objeciones con la enumeración de hechos his- 
tóricos y la indicación de gran número de solucio- 
nes de inmediata aplicación. 

^ La obrsÉ trae por via de apéndice las Constitu- 
ciones norte-americana y arj entina. Está escrita 
en estilo claro, aunque un tanto apasionado y vio- 
lento para trabajos de esta índole, que deben per- 
suadir por el razonamiento y de ningún modo por 
la fogoSiidad de las opiniones del escritor; y cons- 
constituye otro de sus mayores inconvenientes, la 
ecsajeracion de las teorías defendidas, que, verda- 



- 44 — 

derasen sí, no son las prodactrices esclusivas de 
los benéficos adelantos del mundo, como lo aseve- 
ra el señor Caballero, quien termina manifestan- 
do la esperanza de rer todos los progresos dila- 
tarse por las agrestes rejionesde su patria. 



36 — ^Estudio sobre el curso forzoso por 

Amancio Alcorta Catedrático de Derecho Internacio- 
nal en la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires. 
Imprenta de M. Biedma^ Belgrano 133 á 139. 1880. En 
8®, 397 ps. 

El Banco de la Provincia de Buenos Aires ha 
sido 7 es en la República no sólo un poderoso esta- 
blecimiento de crédito, sino un elemento político 
importantísimo que ha dado márjen á más de un 
conflicto serio y ha influido en la organización 
definitiva del pais. Basta este recuerdo para que el 
lector estraño comprenda toda la importancia de 
cuanto se refiere a ese Banco que forma el tema 
indirecto de la obra del Dr. Aaiakcio Alcorta. 

Este libro, como su autor lo declara en el prefa- 
cio, ha surjido en medio de la controversia que sus- 
citaron las cuestiones prácticas provenientes de la 
aplicación de la ley provincial de 17 de mayo de 
1876 que estableció en Buenos Aires el curso for- 
zoso d!e los billetes del Banco de la Provincia, y de 
la lev nacional de 25 de setiembre del mismo año 
que declaró decurso legal en la República 22 mi- 
llones de pesos fuertes en billetes del mismo Ban- 
co, como compensación de un préstamo que éste 
hacia al Gobierno Nacional. Patrocinando intere- 
ses particulares, el autor sostuvo ante los tribuna- 
les fas doctrinas que espone en su libro. Amante 



— 45 — 

de los estadios sobre lejislacion y antiguo miem- 
bro del Directorio del Banco, cuyos priyilejios 
creia comprometidos, — no ha querido esterilizar sus 
vastos estudios dejándolos olvidados en los archi- 
vos judiciales, y ha organizado con ellos una obra 
de indisputable mérito. 

Ella está dividida en nueve capítulos y un apén- 
dice : en el primero de aquéllos ecsamina la natura- 
leza de la moneda que considera algo más que la 
medida y el denominadar común de los valores esta- 
blecidos por la autoridad pública, de que nos hablan 
Tiffany y Maclead. < La moneda, dice, como deno- 
minador de los valores, como manifestación de una 
deuda trasferible, según la feliz espresion de al- 
gunos economistas, llena su objeto sea cual fuere 
MU composición, siempre que el sello de la autori- 
dad la acompañe, desde que no puede confundirse 
la calidad legal de la moneda, con el valor comer- 
cial délo que se emplea para que reciba la im- 
presión real; desde que no hay una relación nece- 
saria entre una y otra, y desde que la moneda, 
legalmente hablando, no es un artículo ó mer- 
cancía, y el comercio sólo puede hacerla tal, tra- 
tando de aquello en que está impresa la calidad 
de moneda. > 

En el capítulo II aplica estas doctrinas á la 
definición del curso forzoso, é insiste en la necesi- 
dad de distinguir entre valor nominal v valor de 
cambio, sosteniendo que es carácter de u)da mone- 
da, tanto metálica como de papel, el circular con 
curso forzoso. 

Los dos capítulos siguientes abrazan la historia 
del curso forzoso en los tiempos antiguos y moder- 
nos—en China, Grecia, Cartago, Persia, Japón, Ve- 
necia, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Rusia, 
Italia, Prusia, Suecia, Portugal, Béljica, Turquia» 



— 46 -^ 

Brasil, República Oriental, Perú, Colombia, Chile, 
Paraguay,llepública Arj entina, y especialmente en 
la Provincia de Buenos Aires desde el año 182^ 
hasta setiembre de 1876, fecha del contrato con el 
Banco. 

El capítulo V está dedicado á refutar los argu- 
mentos de los que han sostenido la inconstituciona- 
lidaddel curso forzoso en la República Arj entina. 
Con este motivo, el Dr. Alcorta estudia el testo y 
el espíritu de las Constituciones Nacional y Pro- 
vincial en cuanto se refieren á las materias de que 
trata, y compara la lejislacion constitucional ar- 
j entina con su modelo, la norte-americana. 

Probada la constitucionalidad del curso forzoso, 
analiza en el siguiente capítulo las diversas cues^ 
tiones de derecho civil ó comercial que pueden sus- 
citarse una vez admitida la inconvertibilidad de 
los billetes y su poder chancelatorio, estableciendo 
como puntos de debate — si las obligaciones á oro 
efectivo contraidas antes del curso forzoso y con 
espresa condición de no ser chanceladas en billetes, 

fiueden ser chanceladas ó cumplidas con esos bi- 
letes por su valor escrito, obligándose el acreedor 
á aceptarlo en esa forma; si pueden hacerse cum- 
plir las obligaciones á oro efectivo contraidas des- 
Sues de la imposición del curso forzoso ; si pue- 
en unas y otras chancelarse con los billetes del 
curso forzoso, pero por su valor equivalente, en 
relación á las monedas metálicas. 

El autor se decide por la afirmativa en la prime- 
ra cuestión y por la negativa en las dos últimas. 
Comenta, para llegar á esta conclusión, las dispo- 
siciones de los Códigos Civil y Comercial y de- 
muestra que una ley de curso forzoso es una ley de 
orden público contra la cual nadie tiene derechos 
irrevocablemente adquiridos. 



— 47 — 

En corroboraoion de sus ideas, presenta y apre- 
cia en el capítulo Vil las opiniones de Laurent, 
Demolombe , Massé , Develleneuve , Follevilley 
VainbergjLabbé, Laboulaye, Thaller, PardessuSy 
Bedarride, Larombére, Aubry y Rau, Dalloz, Mer- 
Un, Gabba, Fiore, Sampaio Pimentel, Vharton 
y Bar, Cooley, Holmer, Booven y Skinner ; y en el 
VIII ecsamina lijeramente la jurisprudencia es-^ 
tablecidapor los tribunales de Inglaterra, Francia,. 
Italia, Estados Udidos, Brasil, Perú, Colombia, 
República Oriental y Arj entina. 

El capítulo IX está destinado úla conclusión 
de que el papel moneda, como todo en la natura- 
leza, tiene su mérito relativo cuando su uso se cir-^ 
cunscribe á los límites délas necesidades que satis 
face y que una prudente observación patentiza. 
Hace algunas apreciaciones jenerales sobre el cursa 
forzoso en sus relaciones con el Banco y los Poderes 
públicos de la Nación y de la Provincia, y sobre la 
manera de salir de él con prudencia; terminando: 
* No hemos buscado una transacción de principios 
para llegar á soluciones contradictorias, y sí, soste- 
ner con sinceridad completa la misma regla para el 
Banco y páralos particulares. Si el curso forzoso es 
una violación de las leyes naturales y el resultado 
de los desaciertos públicos y privados, justo es que 
todos sufran sus consecuencias ; y si, por el con- 
trario, no es, según la opinión que sostiene la cir- 
culación del papel, sino un estado de perfección 
y progreso en el sistema monetario, es su conse- 
cuencia en todo caso en la aplicación de nuestras 
opiniones. > 

Cierra el volumen, un largo apéndice, en el que 
trascribe varios fallos de la Corte Nacional y Tri- 
bunales de Buenos Aires y las últimas leyes sobre 



— 48 — 

«urso forzoso dadas en la República Arj entina, 
Chile y Perú. 



37— Discurso pronanciado por el Dr. D. Vic- 
torino DE LA Plaza, Ministro de Hacienda de la Na- 
<;ion al inaugurar los ti'abajos de prolongación del ferro- 
<íarril Andino. Villa Mercedes 10 de abril de 1880. 
Buenos Aires. Imprenta de El Nacional, Bolivar 65 y 
67. 1880. En 8®, 16 ps. 

Coloco en esta sección el discurso del Dr. D. 
Victorino db la Plaza porque es un cuadro eco- 
nómico de la República Arj.entina, un estudio de 
SMS producciones y comercio, de amplias vistas y 
profundo conocimiento de la materia. 



FACULTAD DE DERECHO 



CIENCIAS SOCIALES 



SS— lia Omnipoteneia del Gstado es la nega- 
ción de la libertad individual. Discurso pronunciado por 
el miembro honorario de esta Facultad Dr. D. Juan 
B. Alberdi en el acto de la colación de grados el dia 
24 de Mayo de 1880. Buenos Aires. Imprenta de "" La 
Pampa", calle Victoria 97 y 99. 1880. En 8*=>, 50 ps. 

La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en- 
comendó al Dr. Juan B. Alberdi, académico hono- 
rario, el discurso de práctica para una de las fiestas 
de colación de graaos del año 1880. El trabajo 
es largo y sólo pudo leerse en parte: más parece 
una disertación que un discurso; ni mantiene tam- 
poco la forma oratoria. El autor busca, con los 
constitucionalistas modernos, la armonía del Esta- 
do y la libertad individual, y demuestra fácilmen- 
te que la omnipotencia del primero absorbe y anula 
la libertad del individuo en la organización so- 
cial, tomando sus principales argumentos y sus me- 
jores citas de Fustel de Coulanges, La cité antigüe. 



— w — 

39— El problema de la orfi^anizacion políti- 
ca. Discurso pronunciado por Augusto Elias ante la 
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales al recibir el 
^rado de doctor el 24 de Mavo de 1880. (A mis distin- 
guidos amigos doctores D. Bonifacio Lastra y D. Os- 
ear Liliedal). Buenos Aires. Imprenta de Obras de 
La Nación, SanMartin 208. En 8®, 16 ps. 

Discurso breve y bien proporcionado — Elegante 
en su ropaje, severo en sus ideas, sintetizadas en 
el siguiente párrafo: 

< Ea problema de la organización política incum- 
be ala democracia. Su camino es el orden. Su me- 
dio, la representación social en la constitución del 
mecanismo gubernamental. Su forma, la federa- 
ción > . 



TEISI8 



Formato uniforme en 4 ® menor. 



40— Comentario sobre las disposiciones jenerales 
del tít. I secc. II lib. II del Código Civil, por Comba- 
do R. Chaves para optar al grado de doctor en Juris- 
prudencia. Buenos Aires. Imprenta de J. A. Alsina, 
Méjico 635. 1880. 44 ps. 

El título I, sección II, libro 2® del Código Civil 
trata de los hechos y actos jurídicos. D. Cokbado 
Chaves espone y comenta esa materia, que el Códi' 
go de Prusia ha reunido por primera vez en nn 
iíuerpo de doctrina^ dividiendo su trabajo en tres 
partes que comprenden — la 1 ^ , los hechos y «o» 



--51 — 

divisiones; la 2^, las consecuencias é impatacion 
délos hechos ; y la 3 ** , las declaraciones ae volun- 
tad. La esposicion, no obstante su estension limita- 
da, está nutrida de buenos comentarios. 



41— Obligaciones en ipeneral* Disertación, por 
Edüakdo French. Buenos Aires. Imprenta de M. Bied- 
ma, calle de Belgrano números 133 á 139. 1880. 52 ps. 

Algunas consideraciones filosóficas sirven de ar- 
ranque al trabajo de D. Eduardo Prbnch, quien 
critica por deficiente la definición que da la institu- 
ta de Justiniano — Juris vinculum quo necesitóte ads* 
iringimur áUcujus sólvendce rei, secundum nostrce d- 
vitatis jure, y sienta ésta: «La obligación es un 
vínculo de derecho que somete una persona á la 
necesidad jurídica de hacer, en beneficio de otra per- 
sona, una prestación determinada > . Pasa luego á 
apreciarla naturaleza, las causas, los efectos de las 
obligaciones en capítulos especiales, comentando 
las disposiciones del Código que concuerda frecuen- 
temente con la lejislacion romana. 



4a— Breve estudio de los títulos del Código Civil 
que tratan de los menores y otros incapaces por Cami- 
lo S. Bebdieb. Buenos Aires. Imprenta de Obras de 
La Nación^ calle de San Martin número 208. 1880. 
54 ps. 

D. Camilo S. Bbbdibb se ocupa de los títulos^, 
10 y 11, sección 1^ y 14, secciona* del libro 1^ 
de nuestro Código Civil, < que tratan de los meno- 



— sac- 
res, dementes y sordo-mudos, y de la interven- 
clon del Ministerio de Menores en todo acto ó 
pleito sobre tutela ó cúratela, ó sobre el cum- 
plimiento de las obligaciones de los tutores ó 
curadores, y especialmente sobre la disposición 
contenida en el artículo 4 del último título men- 
cionado, que dice testualmente : « son nulos todos 
los actos y contratos en que se interesan las 
personas 6 bienes de los menores é incapaces, si en 
ellos no hubiese intervenido el Ministerio de Me- 
nores » . — Antes de entrar á la esposicion del Códi- 
go Arjentino, el autor de esta tesis dedica algunos 
capítulos al estudio de la lejislacion comparada 
sobre la materia en Roma y pueblos de oríj en lati- 
no — Francia, Italia, Portugal, España, Méjico, Chi- 
le, Venezuela, Uruguay, Paraguay, Suiza ; en los 
pueblos de oríjen iermánico y eslavo — ^Alemania 
Austria, Holanda, Uusia^ Polonia y Servia ; en los 
pueblos de oríjen escandinavo — Suecia, Noruega, 
Dinamarca, Inglaterra; y finalmente en los Esta- 
dos Unidos. Es un trabajo prolijo con gran acopio 
de citas, ocupando varias pajinas una de Romero 
Girón, comentador del Código italiano. 



43— Déla legitimación, por Cándido Y. Mendo- 
za. Buenos Aires. Imprenta de 9» Otswal, Florida 
136. 1880. 32 ps. 

«La lejitimacion por subsiguiente matrimonio 
que establece nuestro Código, fué creada por los 
romanos para satisfacer las ecsijencias del orden 
público, del interés de la madre, del deber del padre 
y deí favor que merecen los hijos.» — D.Cákdido V. 
Mbmdoza estudia las disposiciones de nuestro Cóü- 



— 53 — 

go relativas á esta materia, después de ecsaminar 
breremeate la lejislaeion romana y sus modifica- 
ciones ea la lejislaeion arjentina. Nuestro Código 
sólo acepta lalejltimacion por subsiguiente matri- 
monio, habiendo suprimido los otros modos usa- 
dos por los romanos, aún los que subsisten actual- 
mente en otras naciones. 

El autor de esta tesis da satisfactorias esplica- 
ciones al respecto y se detiene con especialidad en 
el estudio de las condiciones déla lejitimacion. No 
carece de mérito. 



44 — Breve Estudio sobre la incapacidad civil de 
la mujer casada, por Ángel V, Ooampo Buenos Aires. 
Imprentado Pablo E. Coni, especial paraobras. 60— calle 
Alsina-60. 1880. 56 ps. 

«La mujer, mientras permanece soltera, gozado 
igual capacidad civil que el hombre, dice D. An jel 
V . OcAMPo ; pero, cásase, y con este nuevo estado 
que le crea el matrimonio, comienzan las incapaci- 
nades que la ley pronuncia contra ella > Entra lue- 
go al estudio de las incapacidades de derecho, es de- 
cir,las que la inhabilitan para ejercer determinados 
actos jurídicos ó bajo determinada forma; considera 
los fundamentos y la ra^on de tales incapacidades, 
desde la ley romana hasta la lejislaeion arjentina, 
brevemente y sin profundidad. Espone con mayor 
detención y comenta los casos en que nuestro Có- 
.digo ecsije el consentimiento del marido en los 
actos estrajudicial es de la mujer, como así mismo 

f>ara comparecer á juicio, cotejando diversas lejis- 
aciones. Termina con la apreciación de los efectos 
Ae la incapacidad. 



— 54 — 

45— Filiación natural, por Tomás W. Laidlaw^ 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma^ calle de Belgra- 
no números 133 á 139. 1880. 38 ps. 

Es una esposicion, acompañada de lijeros comen- 
tarios, del título de nuestro Código referente á hi- 
jos naturales. Lo sigue paso ápaso, desde el artí- 
culo 1® que determina que son hijos naturales 
« los nacióos fuera de matrimonio, de padres que 
al tiempo de la concepción de aquéllos pudieroa 
casarse, aunque fuese con dispensa > , hasta la prue- 
ba admisible en la contestación del reconocimiento,, 
sin detenerse con preferencia en cuestión alguna y 
tocando someramente todas las que de la letra 
misma del Código se desprenden. 

46— Transacciones. Disertación por Clodomibo 
BuRZACO. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle 
de Belgrano números 133 á 139. 1880. 50 ps. 

La transacción es uno de los medios reconocidosr 

Sor nuestro Código para estinguir las obligaciones. 
K Cloromiro Burzaco aprecia las ventajas queá 
los particulares reporta la transacción ; acepta la 
definición del Código que la considera < un acto 
jurídico bilateral, por el cual las partes, haciéndo- 
se concesiones recíprocas, estinguen obligaciones 
litijiosas ó dudosas > ; estudia sus condiciones y ca- 
racteres, que hace depender de las prestaciones 
impuestas á cada una de las partes, siguiendo ia 
opinión de Marcado. La capacidad para transijir,. 
éf objeto délas transacciones, sus efectos y su nu- 
lidad, son materia de capítulos separados, más ó 
menos estensos, según la importancia de las cues- 
tiones que dilucida. 



— 55 — 

47— 'líatnraleza del derecho de retención, 

en el Código Civil Ai-gentino, por Carlos Delgasse. 
Buenos Aires. Imprenta de Obras, de S. Ostwald, Flo- 
rida 136. 1880. 56 ps. 

«El derecho de retención es la facultad que cor- 
responde al tenedor de una cosa ajena, para conser- 
var la posesión de ella, hasta el pago de lo que es^ 
debido por razón de la misma cosa >. — D. Carlos 
Delgassb se limita á estudiar la naturaleza de ese 
derecho en la lejislacion romana y en el Código 
arjentino. En esta última parte, su trabajo es com- 
parativo j analítico ; combate opiniones errónea» 
y defiende con serios argumentos las conclusiones^ 
que cree aceptables. Tiene buenos autores amano, 
conoce diferentes Códigos, cuyas teorías coteja, y 
resuelve hábilmente las dificultades 5iue se le pre- 
sentan. 



4:S— Herencias forzosas. Examen constitucional^ 
filosófico, histórico y legal de la legítima hereditaria por 
RÓMULO Etchevérry. 5960 Buenos Aires. Imprenta del 
'•'■Porvenir'', calle Defensa 139. 1880. 308-20 ps. 

I>. RÓMULO Etchbverry ha escrito un libro en- 
tero para sostener una tesis, impugnada en esto» 
últimos tiempos por varios jóvenes abogados, y 
muy especialmente por D. José Manuel Estrada, 
catedrático de derecho constitucional y adminis- 
trativo en la Universidad de Buenos Aires. La 
proposición principal, que se desprende como con- 
secuencia de su largo y bien fundado estudio, con- 
siste en negarla ihconstitucionalidad que Estrada 
y cuantos le han seguido atribuyen á la lejislacion 
civil sobre herencias forzosas, basados en que la 



^56- 

Constitución reconoce en el individuo la facultad 
de adquirir y disponer libremente de su propiedad. 

El autor considera la cuestión bajo su aspecto 
constitucional, para investigar, como él dice, qué 
son, constitucionalmente hablando, la libertad y la 
propiedad, «desde que se niega que el derecho indi- 
vidual de la propiedad, garantido por aquélla, 
consiéntala lejítima hereditaria> . Investiga luego, 
en qué principios de derecho natural 7 de filosofía 
social se apoya la lejítima, entrando para ello á 
apreciar diversos sistemas y fundamentos, y pasa 
á considerarla bajo su aspecto histórico en la In- 
dia, en la Grecia, en la lejislacion romana, en el 
derecho intermediario, durante el feudalismo, en 
el Código Napoleón, en los pueblos eslavos, jermá- 
nicos y escandinavos. El aspecto le^al, ó propia- 
mente, el estudio de nuestro Código, después de los 
precedentes é investigaciones producidas, forma 
la parte más importante y mejor elaborada de este 
trabajo: es una esposicion razonada y comentada 
con buenos autores v aplicaciones prácticas, deci- 
siones de los tribunales é infinidad de concordan- 
cias. 

Termina con un índice sumamente detallado, 
que ocupa 16 ps. 



49— Apantes pava un estudio sobre el testamen- 
to ológrafo, por José S. Arévalo. Buenos Aires. 
6210— Imprenta del «Porvenir», calle de la Defensa núm. 
139. 1880. 64 ps. 

Después de algunas ideas jenerales sobre el de- 
recho de testar V el oríjen histórico del testamento 
ológrafOj José Santos Ar^valo entra de lleno en 
la esposicion de la materia, basándose en las dis- 



— 57 — 

S* osiciones del Código Civil arj entino que concuer- 
a 7 critica con la clare de las lejislaciones estran- 
jerasy las opiniones de notables jurisconsultos. El 

Junto es interesante por sí mismo; pero el joven 
octorque lo elijió á última hora para la tesis de 
práctica, ha sabido rodearlo de mayores atracti- 
vos, convirtiendo su lijero trabajo en una monogra* 
ña digna de ser leida. 



50— Matrimonio (Lib. 1. sec. 2. tít. 1. cap. 1. del 
C. C.) (Corresponde á la iglesia legislar esclusivamen- 
te sobre el matrimonio, aunque competa al Estado reglar 
las relaciones civiles que nacen de él), por Juan Josa 
A. T Alvarez. Buenos Aires. Imprenta de S. Ostwald, 
Florida 136. 1880. 36 ps. 

D. Juan José A. y Alvarez se propone probar que 
«corresponded la Iglesia lejislar esclusivamente 
sobre el matrimonio, aunque competa al Estado re- 
glar las relaciones civiles que nacen de él ». Esboza 
una reseña con pretenciones de estudio histórico,, 
para deducir que el matrimonio ha tenido siempre 
carácter relijioso; trascribe una veintena de artícu- 
los del Código, cuya crítica anuncia que pasa á ha- 
cer, y termina su tesis sin haber demostrado nada.. 



51— Tesis, por Eduardo M. Larroque. Buenos Ai- 
res. Imprenta de «El Siglo», calle Alsina 101. 1880. 
42 ps. 

Su proposición principal es que < la mujer casa- 
da no puede, sin autorización del marido, reconocer 
hijos naturales, habidos antes de su matrimonio > . 



- 58 — 

La desarrolla en pocas pajinas, comentando dispo* 
siciones del Código arj entino y citando laopiaion 
de numerosos autores franceses. 



5d— De la tutela. Comentarios á los tít. X á XII 
del lib. I del Cód. Civ. Arg. por Pedro Dufoüb. Bue- 
nos Aires. Imprenta Ostwald, calle Florida número 
136. 1880. 52 ps. 

D. Pedro DüFOüR comienza su breve estudio so- 
bre la tutela considerándola en la lejislacioa ro* 
mana; habla luego de ella en jeneral y pasa á ocu- 
parse separadamente y en capítulos sucesivos de la 
tutela testamentaria, de la lejítimay de la dativa, 
de la tutela de los hijos naturales y espósitosy de 
la tutela especial, como así mismo de los que no 
pueden ser tutores, del discernimiento, adminis- 
tración y modos de acabarse la tutela. Como esta 
rápida esposicion sigue el orden del Código, limi- 
tándose á observaciones ó notas en el testo mismo, 
tiene los caracteres de una instituta, y no carece de 
mérito bajo ese aspecto. 



SB—Del Divorcio (Comenterio al capítulo VIL 
Título 1<=», Sección 2<^, Libro !<=> del Código Civil Ar- 
gentino) por Enrique D. Parodi. Buenos Aires. Im- 
prenta del Mercurio, Alsina 272. 1880. 88 ps. 

«Llevar la felicidad á la familia, es derramar la 
dicha en la sociedad del mundo todo» . — El autor 
sólo halla esa felicidad en el divorcio. Para él, «es 
evidente que una unión que tiene su oríjenenel 
libre consentimiento, debe durar hasta tanto que 
este consentimiente ecsista»; y acepta y defiende 



— 59 - 

las caasas de divorcio espresadas en el proyecto de 
laleyNaquet, sirviéndose especialmente de argu- 
mentos conocidos, con una intemperancia de len- 
guaje inadecuada para una tesis, y que deja muy 
atrás los libros de Alejandro Dumas, La cuestión 
del divorcio^ etc., aparte de carecer por completo de 
sus preciosas dotes de estilo y no poseer la suficien- 
ie preparación jpara una polémica de este j enero. 



54--E1 divorcio, por Juan González Calde- 
EON. Buenos Aires. LitOí?rafia de G. Kraft, calle Re- 
conquista 92. 1880. 72 ps. 

Abiertamente opuesta á la tesis de D. Enrique 
Parodi, la de D. Juan González Calderón le es to- 
davia inferior como trabajo jurídico. Carece de las 
condiciones más indispensables para un estudio 
de esa índole: ni método, ni claridad en la esposi- 
^ion, ni un argumento serio, ni un párrafo bueno, 
lío pasa de un sermón mundano. 



55— Dominio público y privado del Estado. 
Exposición de la doctrina del Código Civil (Capitulo 
único, tít. I, lib. 3 ® ) por Gaspar jN . Gómez. Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial para obras. 
60-Alsina— 60. 1 880. 38 ps. 

Detiénese, al comienzo, en algunas consideracio- 
nes sociolójicas é históricas sobre el Estado; consi- 
dera su capacidad, « como entidad moral y política, 
para adquirir dereihos ó bienes y contraer obliga- 
ciones », y entra por fin al verdadero objeto de su 
tesis que es la esposicion del Código Civil en la 
parte referente al dominio público y privado del 



— 6() — 

Estado. La esposicion es breve con pocos comen- 
tarios. 



56— lias cartas misÍTas ante el Derecho Civil^ 
Comercial y Penal por Martin Fragueiro. Buenos Ai- 
res. Imprenta de El Mercurio, Alsina 272. 1880. 60 ps. 

Historia someramente y con escasos datos la ins- 
titución postal, pasando á ocuparse de las cuestione» 
de derecho que le son conecsas. Ante todo, el princi- 
pio de la propiedad de las cartas: pues en ellas se 
encuentran «todos los elementos que constituyen el 
derecho de propiedad, se han suscitado cuestiones 
importantes acerca de quién sea su verdadero pro- 
pietario. — Lo será el remitente ? - Lo será el des- 
tinatario ? — O será una propiedad común ?* D. 
Martin Fragübiro se decide por el destinatario, 
fundado en la opinión de varios juriconsultos, — con 
ciertas restricciones y con escepcion de las carta» 
literarias que pertenecen siempre á sus autores^ 
y estudia de paso otras cuestiones que se des- 

S renden, como corolarios, del derecho de propiedad 
e las cartas. Una de ellas, la más importante, es 
ésta : tiene derecho el marido sobre la correspon- 
dencia privada de su esposa? Serias controver- 
sias ha suscitado entre jurisconsultos de nota la 
resolución de ese punto. El autor va más allá que 
Demolombe y concluye que «el marido tiene am- 
plia facultad para inmiscuirse, en todos los casos^ 
en la correspondencia de su esposa ; no así ésta en 
la de aquél. > 



— 61 — 

57— El eurso forzoso. Refutación de la leoria de 
M. Leroy-Beaulieu, por Fortunato Calderón. Buenos- 
Aires. 6214— Imprenta del c Porvenir», calle Defensa 
139. 1880. 40 ps. 

Sostiene «que es falso que el billete decurso- 
forzoso sea impuesto en la circulación por su 
valor escrito, como título de un empréstito 
forzado ordenado por la ley y emitido por el Go- 
bierno ó por un establecimiento bancario, contrar 
un prestamista indeterminado y anónimo, que en 
unsentidojeneral es el público, obligado á recibir 
ese billete como moneda por la suma en él espre- 
sada,»— teoria defendida por Leroy-Beaulieu en^^ 
su Tratado de FinanzaSy 1877. 



58— Origen del derecho de castigar y funda- 
mento de la penalidad, por Domingo Silos Susviela. 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial pa- 
ra obras. 60— calle Alsina— 60. 1880. 46 ps. 

Comienza por el ecsámen délos diversos sistemas 
á. que sucesivamente se ha atribuido el oríjen y ra- 
zón del derecho de castigar ; estudia y critica so- 
briamente esos sistemas — el de la convención, el 
de la defensa, el del interés privado, el de la utili- 
dad pública, etc. — para concluir que «el deber del 
Estado es protejer los derechos, y por consiguien- 
te la sociedad no priva á nadie de ninguna fran- 
quicia Pero, como para asegurarlos necesita estar 
revestido del poder de apartar las actividades q ue- 
entorpecen el libre desenvolvimiento de los demó. s^ 
en la eterna aspiración del progreso, es claro que 
la ley y el derecho de castigar, que ejerce, nace 
con la primera aparición de dos sujetos de deberes^ 



— 62 — 

y de derechos ; sia esfuerzo, y siguiendo el propio 
desarrollo de su naturaleza » 



59— De las penas por Enrique J. Masón. Buenos 
Aires. «La República*. Imprenta especial de obras, ca- 
lle de Belgrano, número 189. 1880. 80 ps. 

Empieza D. Enriqub J. Masson su tesis con la 
«esposicion de los diversos sistemas en que se pre- 
tende fundar el derecho de castigar, j acepta, con 
muchos criminalistas, que la única y verdadera 
fuente de este derecho, como la base razonada, co- 
mo consecuencia social, es la necesidad de la conser- 
vación de la sociedad; y lo que lejitima el casti- 
go, la inmoralidad intrínseca del hecho. Entra 
luego al estudio de las penas — sus fines, sus efectos, 
-calidades que deben revestir, siguiendo el método 
observado en los Apuntes de Derecho Penal — V. el 
núm. 02¿ — tomados en clase por el distinguido estu- 
diante D. Augusto Elias, sobre el curso dictado por 
el catedrático de la materia Dr. Obarrio. Termi- 
na con el análisis de las tres categorías de pena, 
Aceptadas por el Proyecto de Código — corporales, 
privativas del honor y humillantes, y pecuniarias 



OO—liStadio fi^obre la penalidad. Disertación 
jurídica por Kafael Castro. Buenos Aires. Imprenta 
de M. Biedma, calle de Belgrano números 133 y 135. 
1880. 158 ps. 

El trabajo de D. Rafael Castro es uno de lo más 
importantes que se haya presentado en este año ala 
Facultad de Derecho. En la primera parte, dividi- 
da en varios capítulos, considera la penalidad en 



— 63 - 

jeneral — ^la culpabilidad ó inculpabilidad del ajen- 
te, ó sea la imputabilidad penal, la prescripción, la 
atenuación legal de las penas, su atenuación y agrá- 
yacion prudencial y su agravación legal. En la 
segunda parte, estudia el Código penal aplicando 
las teorías que ha dejado sentadas. Se ocupa su- 
eesiyamente de las penas y de los delitos contra la 
propiedad. Finalmente, en la tercera parte trata 
de la reparación del mal. — El autor espone y 
discate con claridad y precisión, sostiene siempre 
la buena doctrina, y despliega todas las dotes de un 
espíritu crítico, en la segunda parte, al demostrar 
la improcedencia ó error de muchos artículos del 
Código penal que combate abiertamente, basándose 
en la filosofía del derecho y en la lejislacion com- 
parada. 



61 —efecto de las leyes penales con relación 
al tiempo. Apuntes presentados, por Jorge Argerioh. 
Buenos Aires. Imprenta deS. Ostwald^ calle de laFlo- 
ridadl36. 1889. 76 ps. 

Después de dar en una Zníroáwccion de 10 paji- 
nas los antecedentes indispensables y apreciacio- 
nes jenerales sóbrela materia, D. Jorjb Aroerich 
considera las leyes de fondo y distingue en ellas 
dos casos: 1^ las que establecen nuevos castigos ó 
agravan las penas contenidas en disposiciones pre- 
cedentes, y 2® las que borran el caráter punible 
de ciertos actos previstos y penados por ley ante- 
rior, ó disminuyen la intensidad de las penas. Sos- 
tiene la no retroactividad en el primer caso y la 
retroacción en el segundo, apoyándose en la opinión 
de notables criminalistas que cita en el secundo 
capítulo. En el tercero estudia detenida y luminosa-* 



— 64 — 

mente la cosa juzgada. < Bajo el punto de vista del 
derecho criminal, concluye, en el terreno de la lejis- 
lacion y de la filosofía lurídica, la cosa juzgada es 
esencialmente revocable en favor de los condena- 
dos.» En los capítulos siguientes demuestra que la 
retroactividad debe comprender los casos ya juz- 
gados; hace una breve esposicion sobre la retroac- 
tividad de las leyes de forma, sobre la prescripcian 
en materia penal y la retroatividad de las leyei? 
en materia de prescripción — Siempre claro, conci- 
so, bien fundado, emplea argumentos sólidos, ana- 
liza con facilidad y resuelve todas las dudas qae 
surjen en la planteacion de una teoria ú opinión 
cualquiera. — Es un trabajo de mérito. 



62— El Código penal estudiado en sus principios^ 
por Augusto Elias. Buenos Aires. Imprenta de Pabla 
E. Coni, especial para obras. 60— calle Alsina-60. 1880. 
X3ai-352 ps. 

D. Augusto Elias ha sido uno de los estudiantes 
más distinguidos que abandonaron las aulas de la 
Universidad de Buenos Aires en 1880, habiendo 
merecido el honor de pronunciar el discurso de des- 
pedida en el acto de recibir su grado de doctor y 
título de abogado. 

Habia p^ublicado ya, enanos anteriores, anuntes 
sobre las lecciones de derecho penal dictadas en 
clase, que le han servido de base para la confec- 
ción de su tesis — verdadero tratado de esa materia 
aplicado al estudio del Código penal del Dr. Teje- 
dor, provisionalmente aceptado por Buenos Aires^ 
San Luis y otras provincias. 

«Las deficiencias de que adolece nuestralejisla- 
€Íon penal, dice el autor, me han inducido á escribir 



- 65 — 

una esposicion de los principios del derecho cri- 
minal al cumplir con el último deber que me im- 
Jonela vida de estudiante.» — Divide su trabajo en 
espartes — una jeneral, donde espone sus teorías, 
los sistemas, la filosofía, con notable claridad, conci- 
«iony buen juicio ; y otra especial, donde aplica las 
reglas sentadas á la crítica del proyecto de Código, 
que descarna y presenta en todas sus contradiccio- 
nes y sus contrasentidos^ en todos sus errores y sus 
disparates. 

La primera parte se ocupa en capítulos especia- 
les de — 

El derecho de castigar; 

Las leyes penales ; 

El derecho penal — Las infracciones ; 

La jeneracionde las infracciones; 

La coparticipación ; 

La complicidad en su sentido estricto ; 

La inculpabilidad; 

Las causas de justificación — Escusas y circuns- 
tancias atenuantes ; 

Las penas ; 

La agravación de las penas ; y 

La estincion de las penas. 

La segunda parte sigue al Código en su división 
y subdivisiones, en esta forma : 

Crímenes y delitos privados 

Cap. I — Del homicidio y sus modalidades. 

< II — Duelo — Lesiones corporales. 

« JII — Delitos contra la honestidad. 
* IV — Delitos contra el estado civil y contra 
las garantías individuales. 

< V — Delitos contra el honor y la reputación, 

< VI — Crímenes y delitos contra la propiedad. 



— 66 — 

Crímenes y delitos públicos 

Cap. VII— Delitss políticos— Traición — Delitos^ 
contra la paz y dignidad de la Nación 
€ VIII — Rebelión — Sedición — Atentados y 

desacatos contraía autoridad. 
« IX — Crímenes y delitos peculiares á los 

empleados públicos. 
« X— Crímenes y delitos contra la fé pública, 
« XI — Delitos contra la relijion — Delitos 
contra la salud pública. 
El Código penal estudiado en sus principios reYéie^ 
preparación y dotes de escritor jurídico: la espo 
sicion es clara, la crítica fina, el íibro bien acabado^ 
Para los estudiantes puede servir de testo ; para 
los abogados, de consulta por el conocimiento que 
su autor posee de nuestra lejislacion y sus antece- 
dentes. 



63— lia Taganeia es un delito? por Enbiqub 
Sánchez. Buenos Aires. «La Kepública»-— Imprenta es- 
pecial de obras, Belgrano 189. 1880. 32 ps. 

El malogrado joven doctor Enriqub Sánchez ha 
hecho un trabajo que merece tenerse presente al 
dictar las leyes con que algunos Gobiernos de pro- 
vincia suelen atentar contra los derechos más in- 
violables del hombre. Estudia la cuestión bajo sa 
aspecto filosófico y constitucional, con acopio de ci- 
tas y sólida argumentación, para responder nega- 
tivamente á la pregunta que sirve de título á sa 
tesis ; y termina observando que ni aún reportan 
ventajas prácticas á la sociedad los atentados que 
regularmente se escudan bajo eLnombre áeley de 
vagancia. 

cEsas disposiciones, dice, han sido armas electo* 



I 



— 67 — 

rales, que los Jaeces de Paz y Comandantes Milita- 
res han hecho jugar con brillantes resultados para^ 
los gobiernos electores. 

«No solamente es monstruoso que el Código^ 
Rural fije penas contra la vagancia, sino que lo es^ 
mucho más, si se tiene en cuenta, que, sin forma 
de proceso y del modo más irregular, las autorida- 
des de campaña reducen á prisión al gaucho, des- 
tinándolo á los cuerpos de línea. 

« Las condiciones de vida en el campo, y la natu- 
leza délos trabajos que sólo tienen lugar en épocas- 
determinadas, hacen que,una vez concluidos, el pai- 
sano jeneralmente pobre, permanezca agregado 
en las estancias ó recorra la campaña de un punto^ 
á otro. 

<Es estoá loque absurdamente se llama vago y 
se le condena. 

«Estos males morales han de desaparecer con el 
gobierno de los municipios, es decir con el gobierno^ 
administrativo.» 



64<-IiOs corredores de comercio, por An- 

TONINO M. Ferrari. Buenos Aires. Imprenta de M, 
Biedma, calle de Belgrano números 133 y 135. 1880. 
42 ps. 

Es una esposicíon razonada y lacónica del Códi-- 
go de Comercio de la República Arj entina en la 
parte que se refiere á los corredores. 

Tja Bolsa de Comercio, por Norberto R. Fres- 
co. Buenos Aires. 5982— Imprenta del «Porvenir», De- 
fensa 133. 148 pe. 

D. NoRBBRTO Fresco empieza su trabajo con la 



— 68 — 

irascripcion del título III, libro I, del proyecto de 
reformas del Código Mercantil que trata de las 
Bolsas de Comercio, Dedica varios capítulos al es- 
tudio histórico del oríjen de ellas en jeneraly en 
particular al de la nuestra, y al Comercio en la épo- 
^a colonial, y pasa á ocuparse de la institución en 
4SÍ, de su reglamentación, de los contratos que ae 
<;elebran en la Bolsa, distinguiendo las operaciones 
comunes de comercio de las operaciones de Bolsa, 
propiamente dichas, — negociaciones al contado y á 
término — , del ajiotaje y especulación y délos me- 
dios de represión empleados en distintos paises. 
Termina con la esposicion de la lejislacion arjen- 
tina sobre la materia, la jurisprudencia de nues- 
tros tribunales y el proyecto de reformas. Es un 
estudio de aplicación práctica con observaciones 
dignas de tomarse en cuenta. 



66— liOS cheques. Disertación, por Miguel Ve- 
LASQUEZ. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, 
especial para obras, 60— Alsina— 60. 1880. 94 ps. 

« Respecto de los cheques y cuentas corrientes 
no hay una sola palabra en nuestras leyes» , dice 
D. Miguel Yblasquez én la introducción de su té* 
.sis, que tiene el gran mérito de estudiar esta mate- 
ria en sus principios y en las lejislaciones estran- 
ras, para aplicar á la nuestra las observaciones de 
su crítica sensata. 

Empieza por el oríjen y desarrollo del uso del 
cheque. En una sección especial, que titula Emi- 
^¿on, después de estudiar la naturaleza del cheque, 
se ocupa de sus requisitos esenciales, de sus diferen- 
-cias con los demás títulos fiduciarios, de la pro vi- 



— ed — 

«ion préria de fondos que se requiere para el libra- 
miento, y la trasferencia de esa misma provisión. 
En la sección tercera. — Circulación — entra á consi- 
derarla trasmisibiliaad del cheque, los cheques 
-cruzados, el endoso, la presentación, los efectos de 
13U omisión y el protesto. La sección cuarta apre- 
cia los medios ae estincion,— paga, pérdida ó robo 
falsificación de firma y alteración de la suma á pa- 
gar, y jurisdicción competente en estos casos. Fi- 
nalmente, dedica la última sección al estudio de 
los cheques-conformes ; tocando siempre de paso, 
en cada uno de los capítulos, las cuestiones que 
^surjen de los puntos espuestos. 



67~]>e los fletamentos. Estudio al título VII 
del Código de Comercio por Cablos M. Ürien. Buenos 
Aires. Imprenta de «La Tribuna» calle Victoria núm. 
39. 1880, 128 ps. 

Después de una breve introducción sobre el co- 
mercio marítimo, B. Carlos María Uriek entra á 
'6sponer metódica, crítica y razonadamente el títu- 
lo VII del Código de Comercio. La primera parte 
de su trabajo comprende el estudio del contrato de 
fietamento en sí mismo, con la apreciación y solu- 
ción de las cuestiones que él orijina; la segunda 
parte considera los derechos y obligaciones del 
fletante y fletador. 

Como tesis, merece encomio: está escrita sin pre- 
d;ension y manifiesta suficientes conocimientos sobre 
*el punto escojido. 



- 70 — 

68— Ses^nros, por Arturo Gramajo. Buenos Ai- 
res. Imprenta de La Nación, calle de San Martin núme- 
ro 208. 1880. 310 ps. 

D. Arturo Gramajo ha reunido en un gruesa 
volumen cuanto ha encontrado de más importante 
en materia de Seguros^ y su trabajo se resiente de 
cargazón, falta de método y aún malas traduccio- 
nes — recopilación útil, pero de escaso mérito. 

Empieza con indicaciones jenerales é históricas 
sobre la institución délos seguros. En la primera 
parte, se ocupa de éstos en jeneral — la naturaleza 
y elementos del contrato, su forma, prueba, efectos^ 
etc. En la segunda trata de los seguros terrestres,^ 

dedica la tercera al estudio de los seguros sobre 
a vida. 



r, 



69— Averias por Julio Botet. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano números 133 y 135. 
1880. 50 ps. 

D. Julio BoTBT estudia la naturaleza y clasifica^ 
cion de las averias, y espone y comenta la partede 
nuestro Código de Comercio que de ellas se ooupa^ 
« definiendo y caracterizando, como lo dice al co- 
mienzo de su trabajo, las modalidades que las ave- 
rias toman en la práctica. > Pasa inmediatamente 
á la apreciación de los derechos y obligaciones que 
ellas orijinan, procurando siempre resolver con 
equidad y de acuerdo con los principios del dere- 
cho marítimo, las dificultades que surjen déla in- 
telijencia del mismo Código ó de su aplicación á 
casos imprevistos. El autor observa, al terminar, 
que no aparecen citados en su trabajo los autores 
que ha consultado, porque lo ha creído inútil, < si 



i 



— 71 — 

i^e tiene presente que los libros y con más razón 
las tesis» se hacen con libros, macsimé ctiando se 
tratft de materias tan trilladas como ésta. > 



70— lias aTerias, disertación por Emilio E. Pi- 
casso. Buenos Aires. 6144— Imprenta del Porvenir, ca- 
lle Defensa 139. 1880. 47 ps. 

Sigue el autor el orden del Código en el estudio 
de las averias, deteniéndose preferentemente en 
las cuestiones que « surjen á menudo entre carga- 
dores 7 capitanes, y entre éstos y aseguradores, 
sea sobre la determinación de una pérdida sufrida, 
sea sobre la importancia de la parte que de ella ha 
de corresponder á cada uno >,— cuestiones no re- 
sueltas por la variedad de hechos que pueden ori- 
jinarlas ; pero respecto de las cuales es dado fijar 
< principios y reglas jenerales tendentes á resolver 
las controversias en el terreno del derecho. > Sin 
mayor acopio de erudición, es un trabajo metódica- 
mente escrito. 



71— liStadio sobre el contrato á la gr^^^»^ 

ó préstamo á riesgo marítimo por Juan Carlos Tabos- 
81. Buenos Aires. 5801— Imprenta del Porvenir, calle 
Defensa núm. 139. 1880. 80 ps. 

Después de una breve introducción histórica, don 
Juan Carlos Tabossi pasa á hacer la esposicion ra- 
zonada de las disposiciones del Código sobre el 
Contrato ala gruesa. El trabajo está dividido en 
cinco secciones : I— Definición del contrato, su na- 
turaleza y elementos esenciales; II — Su prueba y 
su forma ; III— Sus efectos ; IV — Su nulidad y res- 
cisión, y V — La prescripción del contrato. El mé- 



— 72 — 

todo espositivo empleado es propio para esfca clase 
de trabajos ; 7 el lenguale, correcto ; la crítica sen- 
sata, ofreciendo á veces las opiniones de los maes- 
tros de la materia, parcimoniosamente aplicadas. 



7i8— S^npresion de las moratorias, por Jttlio 
PuBYUREDON. Buenos Aires. Imprenta de Pablo B. Coni, 
especial para obras. 60— calle Alsina— 60. 1880. 48 ps. 

D. Julio PaBTRRBDON estudia detenidamente á 
la luz déla filosofía, de la historia y de la lejisla- 
cion comparada, el punto que sirve de título á su 
tesis, y concluye que < el establecimiento de las 
moratorias en nuestro derecho, no obedece á nece- 
sidades reales y permanentes del comercio arjen- 
tino, sino á causas transitorias que influyeron en 
el ánimo del codificador en 1857, cuando redactaba 
el Código rijente. > Entra en seguida á considerar 
las moratorias bajo el punto de vista de los inte- 
reses mercantiles, de los intereses del deudor, ter- 
minando con las siguientes palabras que toma de 
una vista fiscal delDr. B. Victorica. — V. el Anua- 
rio anterior^ núm. 1^ : 

< La materia es, por cierto, digna del estudio de 
nuestros lejisladores, cuando se ocupen de la re- 
forma del Código de Comercio que les ha sido ya 
sometida. Entonces, si no se suprimiesen las mo- 
ratorias, favoreciendo el concordato como más con- 
forme á evitar los inconvenie'ntes de aquéllas y 
más en armenia con los principios comunes de ju- 
risprudencia, seria de desear que limitasen las fa- 
cultades del juez en la materia y determinasen 
los plazos perentorios de una manera que no pu- 
diese dejar duda.» 



- 73 — 

73~Hipoieca marítima» por Ramón Mibó. Bue- 
nos Aires. Imprenta de S, Ostwald, Florida 136. 1880» 
32 ps. 

Esposicion con algunos comentarios del proyec- 
to de ley del Sr. Santiago Alcorta sobre hipoteca 
naval. No tiene mayor importancia. 



74 — Universidad de Montevideo. Derecho civil. Te- 
ste presentada á la Facultad de Derecho y Ciencias So- 
ciales para optar el grado de doctor en jurisprudencia 
por Juan Néstor Pujol. 1880. Buenos Aires. Ené*^^ 
menor. 104 ps. 

D. Juan Néstor Pujol sostiene la conveniencia 
del matrimonio civil ; hace su historia, espone y 
comenta sus caracteres y ventajas, y acaba demos- 
trando que no es una institución moderna. EJI tra- 
bajo está lleno de erudición y escrito con empeño,, 
habiendo su autor traducido hasta la larga ley ale- 
mana de 6 de febrero de 1875, en corroboración de 
sus proposiciones. Con todo, más que estudio jurí-^ 
dico, la tesis parece disertación literaria, frecuen-^ 
temente oscura y sin razonamientos que pesen en 
la intelij encía del lector. 



política 



75— Cuestiones de la Bioja en 1877, 1878 j 
1879. Los hechos y sus autores. Buenos Aires. Impren- 
ta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina-60. 1880. En 8®, 76 ps. 

Esposicion que D. Vicbntb Almandos Almoka- 
<3iD, gobernador de la Rioja, hace de los sucesos 
desarrollados durante el período de su mando, á 
fin de sincerarse de ataques dirijldos á sus proce- 
<límientos de hombre público. 

Panfleto de política local, carece de interés fuera 
de la Rioja, no obstante ñ^urar incidentalmente en 
¿1 nombres conocidos del resto de la República. 
Oontiene algunos pocos documentos comprobato- 
rios. 



76 ^Manifiesto del Presidente de la Repú- 
blica á sus conciudadanos. Buenos Aires. Imprenta 
^e El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1880. En 8 ® , 24 ps. 

Este manifiesto fué dado por el Presidente Avb- 
IjLakbda en momentos solemnes para el pais, cuaur 



— 76 — 

do un partido amenazaba la paz de la República 
armándose en son de rebelión contra las autorida- 
des nacionales. 

« Pido en nombre del patriotismo y mando en 
cumplimiento de las leyes que las armas^ sean de- 
puestas. > — Nadie obedeció su voz, y la rebelión fué 
un hecho. 

El folleto contiene también el decreto de desar- 
me y la carta de Sarmiento áD. Eduardo Madero^ 
que es el comentario más claro y la razón más con- 
yincente de dicho decreto. 



77— Manifiesto al pueblo de la Bepública.^ 

Buenos Aires. Imprenta y librería de Mayo, de C. Ca- 
savalle, Perú 115. 1880. En 4® menor, 88 ps. 

Por disposición de los Diputados nacionales que 
permanecieron en Buenos Aires no obstante el de- 
creto de 4 de junio de 1880 que ordenaba la trasla- 
ción de la capital de la República á Belgrano, — 
publicóse este folleto, el cual contiene el manifiesto 
que esos mismos diputados, presididos por el Dr. 
Manuel Quintana, dirijen al pueblo, ante quien 
pretenden justificarse; y las actas de sus sesiones 
con los demás documentos referentes á ese asunto. 

Se pisa la arena candente, que dice Estrada. Todo 
ha pasado, y éntrelos hombres que firman ese Ma- 
nifiesto no son los menos los arrepentidos ó bastan- 
te francos para confesar su equivocación. 



78-'Protesta de los espatriados eorrenti- 

nos presentada á la Honorable Cámara de Diputados 
de lalación. 26 de abril de 1880. Buenos Aires. Im- 
prenta de El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1880. -En 4®^ 
36 ps. 



77 — 

El vuelco de la situación política de Corrientes, 
cnjo gobernador estaba ligado al de Buenos Aires 
en la rebelión pasada, produjo necesariamente per- 
secuciones en los pueblos distantes y en los prime' 
ros momentos, cuando era imposible hacer sentir 
la eficacia de una nueva autoridad. Los correnti- 
nos que abandonaron su patria en esa época pre^ 
sentan su queja & la H. Cámara de Diputados» 



79~€rísi8 política de la Repúbliea Arsen" 
tina. Carta al General Roca por elDr. D. José Fran- 
cisco LoPEZ; Buenos Aires. Imprenta de J. Peuser- 
Calle San Martin 96, 98, 100. 1880. En 8®, 9 pe. 

Aconseja al jeneral Roca renuncie la presiden- 
cia para evitarla guerra civil que amenazaba al 
pais, como si tal renuncia pudiese sofrenar la in- 
sensata ambición delDr. Tejedor. La carta lleva 
la fecha de 15 de junio. 



SO— One sigrniflea lo que está pasando en la 
Itepública Arg^entina ? El odio de un pueblo á la 
intervención electoral, por B. Vicuña Mackünna. Bue- 
nos Aires. Imprenta de Mayo, de C. Casavalle, Perú 
115. 1880. En8<^, 16 ps. 

Las palabras del diario < La Nación > , con que el 
Señor Bqinjaaiin VicüSa Mackenka encabeza el ar- 
tículo reimpreso en Buenos Aires, prueban sufi- 
cientemente su falso punto de partida, del cual so» 
lójicas consecuencias sus más erróneos asertos. 

< Ninguno de los que sostienen la candidatura, 
del Dr. Tejedor, dice, ni el candidato mismo, tienft 



— 78 - 

vinculaciones de pasión, de amor propio, ni falaees 
reatos de consecuencia política. 

« Es un partido que representa una^ resistencia, 
«que desapareceria, cesando la causa que la pro- 
duce. > 

Nada de estraño que el diario, órgano del par- 
ít Ido nacionalista, aliado del Dr. Tejedor durante 
su campaña electoral, hablase en esos términos el 
S de febrero de 1880; pero mucho, mucho de estra- 
ño que un estadista del nombre del Sr. Mackenna 
basase sus apreciaciones sobre la situación de la 
República Arientina, en artículos políticos de acer- 
aba parcialidad, recojiendo cargos anónimos de dia- 
rios de partido. 



81— Capital permanente de la República en 
JBuenos Aires* Colección de cartas publicadas en «El 
Siglo» y conferencias dadas en el Club Industrial sobre 
este punto por el Sr. D. Nicolás Calvo. Volumen III. 
(l * edición) mandada imprimir por D. Eustoquio Diaz 
Telez. Buenos Aires. Imprenta de La Pampa, calle 
Victoria.97 y 99. 1880. En 8®, 160 ps. 

Véase el Anuario anterior, número ^OO. Esa 
'Colección de cartas di rij idas á <E1 Siglo>, que em- 
piezan el 23 de setiembre de 1878, forma el primer 
volumen, no habiéndose publicado todavía el se- 
gundo. 

El presente volumen comprende tres cartas y 
•dos conferencias .sobre la cuestión capital. D. Ni- 
colás A. Calvo ha sabido reunir y presentar, con 
la lijereza 7 movilidad habituales de su estilo, los 
argumentos históricos, económicos j políticos que 
en diversas épocas se han aducido para sostener la 
conveniencia de la designación deünitiva de capi- 



— 79 — 

tal en Buenos Aires. Sus carias están llenas de 
dfttos interesantes, de cálcalos y razonamientotBi 
qaeconvencen, esparcidos acá y allá, en medio da 
una hojarasca inútil y de párrafos descosidos 6 in«- 
conducentes. 



82 -lia decapitación de Buenos Aires por 

Adolfo Saldias. Buenos Aires. Imprenta y librería de 
Mayo, calle de Pera 115. 1880. En 4® menor, 16 ps. 

Panfleto político sin trascendencia. 

Ataca agriamente la solución de la cuestión ca- 
pital^ sin otros argumentos que los de la prensa 
ecsaltadade la oposición. 



83— Notables discursos sobre la cuestión 
capital pronunciadso por los doctores Alem y Bera- 
cooHEA en la H. Cámara de la Provincia. Buenos Ai- 
res. Imprenta de El Economista, calle Alsina 56. 1880. 
En 8®, 218 ps. 

El Dr. Leandro N. Albm habló un par de dias 
en la Cámara de Diputados de Buenos Aires, de 
que formaba parte cuando se trató la cuestión capi- 
tal, y el Dr. Pascual Bbkacochba pronunció un lar- 
go discurso, oponiéndose ambos á la sanción de la 
ley que feaeralizaba la ciudad de Buenos Aires. 
Brillante y fascinador el primero, lójico y estudio- 
so el segundo —los dos agotaron los argumentos co- 
nocidos y posibles en servicio de su opinión, des- 
viando insensiblemente el arranque histórico y la 
tradición de la cuestión capital. Terminada la ar- 
diente discusión, rebatidas total ó parcialmente las 
ideas de estos diputados, — sus discursos carecen 



- 80 ~ 

lioy del interés que llegaron á despertar por circuns- 
tancias del momento, j se conservan como documen- 
tos de la época que ayudarán alguna vez, cuando 
se escriba esa historia, á salvar inesactitudes ó in- 
consecuencias aparentes hasta para los mismos- 
contemporáneos. 



84- Carta de D. Félix Frías aJ Dr. D. José 
María Moreno sobre los últimos acontecimientos polí- 
ticos. Buenos Aires. 1880. En 4® menor, 16 ps 

Esta carta, que lleva la fechado 2 de setiembre^ 
fiólo contiene el grito de despecho de un hombre á 
quien las circunstancias hablan colocado más arri- 
ba de sus méritos. D. Fjélix Frías se arráncala 
máscara al borde de la tumba para mostrarse tal 
cual es — bilioso, lleno de rencores tradicionales, 
incapaz de comprender la gran evolución política 
que termina con la designación de capital definiti- 
va para la República Arj entina. Hace una esposi- 
cion de los acontecimientos jjasados, y se muestra 
parcial, desbordando de sentimientos estrechos, de 
miras raquíticas. Únicamente tiene palabras de 
encomio para un hombre que estuvo colocado en si- 
tuación de ahorrar muchas vergüenzas y prefirió 
provocarlas, aun á riesgo de no conseguir salvar su 
nombre del eterno olvido que ha empezado á des- 
plomarse sobre él. D. Félix Frias no tendría eco 
fuera del Dr. José Maria Moreno. 



85-'Actiialidad política* Consideraciones por 
TJN HOMBRE DEL PUEBLO. Bucnos Aircs- Imprenta deXa 
Tribuna, Victoria 41. 1880. En 8® mayor, 23 ps. 



— SÍ- 
ES uaa breve esposicion de los últimos acontecí- 
mientos políticos desde la rebelión de 1874, llegan- 
do á estas conclusiones: 

«Mayoría indiscutible del jeneral Roca para pre- 
sidente de la República. — 

<No hay tal liga de Gobernadores — decantada 
frase de la oposición. — 

«El Presidente Avellaneda nada ha hecho en fa- 
vor déla candidatura Roca, puesto que las medidas 
á que los adversarios atribulan ese fín, están justi- 
ficadas por el jeneral Sarmiento en su carta doctri- 
naria al Sr. Madero.> 

Este folleto es escrito y publicado antes de la 
reunión de electores. Su autor : Santiago Elb- 

JALDB. 



86- lüíotici» exacta de la campafta realizada 
por el ejército de la Provincia á las órdenes del coronel 
D. José I. Arias en Junio de 1880. Mercedes. Imprenta 
de El Oeste, Boulevard Mercedes núm. 80. 1880. En 
8 0,^2 ps. 

Desde los sucesos déla noche del 1® de junio, 
cuando un gobernador que se habia declarado con- 
trabandista se apodera de armas depositadas en 
buque de la nación, hasta la renuncia de ese mis- 
mo gobernador á quien la historia juzgará más 
severamente que los contemporáneos; los sucesos 
inicuos de seis meses de ence^uecimiento están 
esbozados en este folleto, con las omisiones y false- 
dades consiguientes á una parcialidad propia del 
más acerbo partidista. Cada capítulo es un artículo 
de diario bajo — elojios desmedidos y diatriba inso- 
lente. No hay una pajina que sobresalga, no hay un 
rasgo de altura é intención moral: falta de verdad 



— 82 — 

en el fondo é incorrección en la forma ; monotonía 
de estilo é ignorancia del derecho. Termina como 
es consiguiente, con la pintura del pueblo, opri- 
mido por tanta iniquidaa ; pero el autor confia en 
la justicia — en la justicia reparadora para los qae 
pisotearon las leyes y humillaron al pueblo. 



87— Mensaje del Gobernador de la Provincia é la 
Honorable Asamblea Legislativa. Buenos Aires, 1 ® de 
Mayo de i 880. Buenos Aires. Imprenta de Martin Bied- 
ma, calle Belgrano números 133 y 135. 1880. En 4®> 
59 ps. 

Escrito por el Dr. Carlos Tbjbdor. Las circuns- 
tancias políticas y las absurdas teorías del gober- 
nador de Buenos Aires, que hasta sostenía el dere- 
cho de la provincia para contrabandear armas, han 
hecho conocer demasiado este Mensaje, 



SS—ÜIensaJe del Poder Ejecutivo al abrir las Sesio- 
nes de la Lejismtura de la Provincia. Enero 1 ® de 1880. 
Tucuman. Imp. de La Razón, Laprida números 73 J 
75. En 8®, 229 ps. y varios cuadros estadísticos. 

Trabajo detenido y bien documentado con una 
serie de anejos y memorias parciales, presentado 
por el gobernador delegado Dr. J. M. Artigübta. 



89— Mensaje del Gobernador de la Provincia alas 
Honorables Cámaras Legislativas al abrir sus sesiones 
ordinarias en octubre de 1880. Salta. Imprenta del Co- 
mercio, calle General Alvarado N. 140. 1880. En 4®, 
J6 ps. 



— 83 — 

Presenta agrandes rasgos la situación de la prO' 
vincia de Salta. 



90— Mensaje del Presidente de la Bepú*- 
bllea al abrir Jas sesiones del Congi'eso Argentino en 
mayo de 1880. Buenos Atres. Imprenta de El Nacional^ 
Boíivar 65 y 67. 1880- En 4® menor, 56 ps. 

Fué este mensaje el último del gobierno del Dr^ 
AvBLLANBDA j puede propiamente considerársele 
un cuadro de los seis años de su presidencia, más^ 
que un simple mensaje de apertura del Congreso. 
Trabajo serio y concienzudo — está redactado con 
una belleza de forma que en algunos párrafos di-^ 
siente, por su escesiva galanura, de la severidad de 
un documento oficial. 



91— Biscnrso del Brigadier General D, Ja* 
lio A. Boca al recibirse de la Presidencia de la Re- 
pública ante el Congreso Argentino el 12 de octubre de 
1880. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, espe- 
cial para obras. 60— Calle Alsina— 60. 1880. En 4^ 
menor, 16 ps. 

El discurso del jeneral Julio A. Roca al recibir- 
se del mando el 12 de octubre de 1880, es el progra- 
ma de gobierno más amplio y lleno de franqueza 
que se liaya presentado nunca al H. Congreso. Es-^ 

{>osicion sin fantasías de la situación del pais y de 
os medios de engrandecerlo, ha merecido el aplau- 
so de todos, nacionales y estranjeros, y ha sida 
comentado en Europa, como en el seno mismo de 
la República Arjentina. «Paz y administración», — 
íié ahí lo que ofrece el nuevo Presidente y está dis- 



— 84 — 

puesto á cumplir — paz, que es base de progreso; 
administración, que es base de prosperidad y ri 
queza. 



9S— Kirvana. Estudios sociales, políticos y econó- 
micos sobre la República Oriental del Uruguay por An- 
<JEL Floro Costa (abogado). Buenos Aires. Editor. Im- 
prenta de El Mercurio, AÍsina 272. 1880. En 8 ®, X- 
-384 ps. 

< Hay en los viejos libros de la India, una filo- 
sofía útil y cómoda á la mente, cuando ha sido tra- 
bajada por el desencanto y herida por el triunfante 
Tayo de la mentira y la barbarie. 

« Esa mentira es el aniquilamiento estático del 
espíritu por las iluminaciones panteistas de la 
€iencia. 

« Especie de sonambulismo seráfico, ó mejor di- 
^ho de catalepsia voluntaria que nos sustrae á las 
realidades dolorosas del mundo en que vivimos, y 
nos circunda de luz en la intimidad de nuestra pro- 
pia conciencia. — Es el nirvana 

< No será acaso el Nirvana lo que habrá empe- 
zado á invadir ya mi espíritu? 

< No será él lo que invade ya los espíritus selec- 
tos de mi patria ? » 

Con esas palabras termina su obra el Dr. Anjei 
Floro Costa, y esplica su título que no corres- 
ponde, ciertamente, al conteiíto del libro, ni á las 
materias en él aglomeradas. 

De cuantos trabajos han visto la luz pública ea 
ambas orillas del ílata, de algunos años acá, nin- 
guno tan 'discutido y fustigado como el Nirvana- 
Publicóse en Buenos Aires; pero su boga fué esclu* 
jlva de Montevideo, donde la prensa se apoderó de 



— 85 — 

^1 para deshacerlo pieza por pieza, crejéadose he- 
rida por más de una apreciación dura, por más de 
an juicio atrevido, por más de una agria alusión, 
consignadas en las pajinas de esa obra sin unidad, 
aunque fresca y vigorosa. 

Las dos primeras partes, de las tres que consti- 
tuyen el volumen, es personal y desprovista de ver- 
dadero interés, salvo para los que hayan seguido 
atentamente las pequeñas revueltas, las oscuras 
rencillas, las miserias y las apostasias de todo gé- 
nero que se han producido en la vecina República 
y que tan triste suerte le vienen deparando. 

La tercera parte, que se titula El pasado, él pre- 
sente y el porvenir, estudia histórica y filosótíca- 
mente los oríjenes de la nacionalidad oriental, pin- 
ta su actual situación, sombría y descarnada, y 
analízalas únicas soluciones que caben en la vida 
malsana de ese pueblo querido — el afianzamiento 
de su independencia, su anecsion ala República 
Arjentina ó su absorción por el Brasil. El autor 
acepta cualquiera de las dos primeras soluciones, 
aunque cree que la última se realizará fatal é ine- 
ludiblemente. 

De uno de los juicios más desapasionados de la 

Srensa oriental, tomo las siguientes palabras, to- 
avia severas, pero no deprovistas de esactitud, pa- 
ra dar idea de la forma singular del Nirvana : 

«Hay en él destellos de un talento superior al 
lado de inconcebibles caldas : lo profundo se codea 
con lo grotesco, en un compañerismo que asombra. 
— El sabio inicia una revelación científica, y el 
dulcamara, literariamente hablando, os hace luego 
una pirueta indigna. Sancho da comienzo á juicio- 
sas observaciones prácticas, y Falstafif lo interrum- 
pe con vulgaridades cínicas. Hay mucho de sonam- 
bulismo seráfico, — idealidades que vagan por hori- 

6 



— 86 — 

zontes muy altos ; pero hay también sonambulismo 
que parece más bien somnolencia de pocilga. — Hay 
mucho arranque, mucho vuelo de inspiración y de 
estudio, — pero se descubre en medio de todo eso 

Sue ciertos órganos del alma viren en absoluta y 
eplorable catalepsia. » 

Tal es, sin ecsajeracion, ese libro aue tanto ha^ 
llamado la atención en la República Oriental, pa- 
sando casi desapercibido entre nosotros, no obstante 
las graves cuestiones que aborda, ligadas con inte- 
reses comunes y referentes á complicaciones inter-^ 
nacionales. 

Debo hacer aquí una rectiñcacion personal — El 
Dr. Alberto Navarro Viola ha nacido en Buenos 
Aires, nó en Montevideo como lo asegura el autor 
al hacer argumento de la ingratitud de los que 
«han dado la espalda á las brisas inhospitalarias de 
la patria.> 



93— Una polémica en la edad de piedra* 

Colazos de Nirvana. Buenos Aires. Imprenta del «Mer- 
curio!, Alsina270 y 272. 1880. En 8®, 108. ps. 

Entre los rudos ataques de que fué objeto JVÜrvai 
na del Dr. Anjbl Floro Costa, descuellan por su 
virulenta acritud los que le dirijió en «El Plata» 
de Montevideo el redactor de ese diario, Dr. Carlos 
María Ramirbz. El Dr. Costa ha reunido en este 
folleto los cargos que le fueron dirijidos y las ré- 
plicas ó sinceraciones con que los contesta. Apre- 
ciaciones de hechos— por más que algunos de ellos 
revistan carácter público, adolecen de todas las 
desventajas y repugnancias de la discusión perso- 
nal ecsacerbada;y el Dr. Costa ha tenido la buena 



— 87 — 

inspiración de colocar en la carátula del folleto, á 
manera de epígrafe, este párrafo de la conferencia 
del Dr. Ramírez sobre D. José Pedro Várela : 

« Hay en nuestra raza un defecto de que debe- 
mes curarnos — somos intemperantes en la crítica, 
implacables en el ataque personal, j al mismo 
tiempo muy parcos en el elojio justo y muy avaros 
del homenaje desinteresado .> 



94— Disraeli y Gladstone (Estudio político). 
Buenos Aires. Imprenta de El Economista, Alsina 56. 
1880. EnS'^^, 36 ps. 

El doctor Onísimo Lbguizamok se ha servido pa 
ra la confección de este folleto délos datos y obser- 
vaciones de los capítulos que sobre Lord Beacon- 
fteld et son temps — publicó Cucheval-Clarigny 
en la Bevtie de aeux mondes — capítulos que están 
hoy reunidos en un volumen. 

La part§ orijinal de su estudio consiste especial- 
mente en la aplicación de los principios y tendencias 
de la política inglesa á la política arj entina y en la 
comparación de los grandes hombres de Inglater- 
ra con los hombres que han descollado en nuestro 
pais; llegando, en definitiva, al cotejo de Sarmien- 
to con Disraeli. «Hombres de gran carácter uno y 
otro, dice, el espíritu de polémicay de contradicción 
al lado de ciertas tendencias autoritarias y conser- 
vadoras que se descubren en el fondo de su organi- 
zación, son los rasgos salientes de ambas fisono- 
mías morales. > 

Este trabajo esa la vez biográfico, histórico y 
político, prevaleciendo el último carácter. 





95^121 Investigador, correspondencia entre ame- 
ricanistas, literatos, educacionistas, curiosos, empleados 
etc.— Directores propietarios Juan A. Albina— T. S. 
Osuna. Año 1880. Tomo I. Buenos Aires. Dirección, en 
la Imprenta de Juan A. Alsina, calle de Méjico núm. 
635. En 4 *^ menor, 556-xx ps. 

La colección de El Investigador, correspondiente 
al año 1880 y que forma el primer volumen, con- 
tiene prócsimamente 400 preguntas, contestadas en 
su tercera parte, y verdaderas curiosidades litera- 
rias é históricas, documentos desconocidos 6 iné- 
ditos, etc. Algunas contestaciones son de indiscu- 
tible mérito y revelan en sus autores hombres de 
estudio (lue se preocupan de divulgar lo que sa- 
ben en bien de los que desean aprender. 

Las preguntas suelen pasarse de interesantes, 
convirtiéndose en fútiles o estrafalarias ; pero las 
respuestas no esceden la conveniente mesura en 
publicaciones de este jénefo, que ponen la erudi- 
ción de pocos al alcance del anhelo de muchos. 



— 90 — 

La obra emprendida por los Señores Jüak A. 
Alsika 7 T. S. Osuna no ha sido merecidamente 
ayudada, y acaso gran parte de los que conocen su 
ecsistencia ignoran aún las ventajas de esas entre- 
gas quincenales que pueden llegar á convertiri^e 
en un repertorio de ilustración americana. 



96— Revisita de la biblioteca pública de 
Buenos Aires fundada bajo la protección del gobier- 
no de la provincia por Manuel Ricardo Trblles. To- 
mo II. Buenos Aires. Imprenta y Librería de Mayo, de 
C. Casavalle. Perú 145. 1880. En 4 ® , 507 ps. 

El incansable anciano D. Manuel Ricardo Trb- 
lles continúa la publicación de la Revista que 
fundó el año anterior. Véase el Anuario de 1879, 
número 104. 

Los materiales que contiene este segundo tomo 
son variados y de interés histórico; de suerte que la 
Revista conservo, su primitivo carácter, constituyen- 
do una verdadera gloria para su autor que afronta 
las dificultades de publicación tan ardua. 

El estudio del Señor Trelles sobre Diego Oarcia 
— V. el Anuario de 1879, núm. 103— ha orijinado 
una réplica del Sr. D. Luis L. Domínguez, la cual 
ocupa las primeras pajinas del tomo, seguida de 
notas eruditas con que el Sr. Trelles se propone re- 
batir ese trabajo* Ellas no alcanzan, sin embargo, á 
modiñcar la opinión emitida respecto de Diego (xar- 
da. La incuestionable competencia del Sr. Trelles 
pesa como un buen argumento ; pero no convence; y 
aunque el Señor Domínguez nada adelanta sobre 
lo ya conocido en esa parte de nuestra historia, «su 
punto de partida es tan claro y su itinerario al tra- 
vés del tiempo tan seguro, que fácilmente demues- 



— 91 — 

ira, la verdad no negada hasta hoy sino por nues- 
tro distinguido investigador, que esta vez ha 
inventado un problema para proporcionarse el 
placer de resolverlo.> 

Bajo el rubro de títulos territoriales^ publica una 
serie de veinticinco documentos, más o menos, re- 
lativos todos á tierras de las provincias del interior 
j de Buenos Aires — documentos importantes que el 
Sr. Trelles ha copiado pacientemente y con fre- 
cuencia ha tenido que rehacer por completo. 

Las tres actas ae fundación de Poolaciones en 
CuyOy copiadas de los testimonios auténticos que 
se guardan en el Archivo de Indias, prueban que 
la Ciudad de Mendoza fué primitivamente fundada 
por el Capitán Castillo en 1531, y trasladada á lu- 
gar más adecuado en 1562 por su sucesor el Capi- 
tán Juan Jufre, quien le dio el nombre de Resurrec- 
x^ion ; siendo él también el fundador de San Juan 
de la Frontera en el mismo año. Acompaña la 
traza de la Ciudad de Mendoza en 1561, un cuadro 
de la repartición de tierras á los pobladores y el 
plano de San Juan de la Frontera. 

Viene en seguida el acta de fundación de la Ciu- 
dad de la Concepción del Rio Bermejo en 1585. 

Los Aciterdos de Cabildo continúan la sección 
abierta en el Rejistro Estadístico de Buenos Aires, 
de 1863, dirijidoporel Sr. Trelles, y que tiene por 
objeto dará luz los acuerdos más antiguos que se 
conservan del Cabildo de esta Ciudad. En el Rejis- 
tro Estadístico llegó hasta las actas de 1615; pero 
un capricho de la Municipalidad, en cuyo poder se 
encuentra el Archivo del estinguido Cabildo, impi- 
dió al Señor Trelles seguir sus investigaciones. 
Hoy parece resuelto á no volver sobre ellas, y 
anuncia que se limita á publicar las actas que te- 
ñía ya descifradas. 



— 92 — 

La Degollación de Charrüas es un bello episodio 
histórico escrito en 1875. El autor ofrece dar en 
uno de los prócsimos tomos de la Revista, todos los 
comprobantes de esta narración de un atentado co- 
metido por los españoles á principios del siglo 
XVIII. 

Los documentos sobre Santa Fé ¿lela VeraCrtc^r 
reconocimiento del Rio Negro en 1798, El Alto-Perú 
hasta 1825, j especialmente la Jbfemma del gober- 
nador del Rio de la Plata Don Francisco de Bucarélí 
y TJrsua á su sucesor Don Juan José de Vértiz, son 
de incuestionable importancia para la historia pa- 
tria como para la historia americana. Su apari- 
ción acredita una vez más la paciencia y el tino del 
Señor Trelles en la investigación y estudio de 
nuestros archivos. 

Esta breve reseña da apenas una idea del conte- 
nido del segundo tomo de la « Revista > . Ante una 
obra de tan inmensa labor, el hombre estudioso se 
esplica el filosófico alcance del epígrafe de Isaac 
Newton con que el Sr. Trelles encabeza su nueva 
publicación : 

< No sé lo que el mundo pensará de mis trabajos^ 
pero para mí tengo que no he sido más que un niño 
que se divierte á orillas de la mar, y encuentra ya 
una piedrecita tosca, ya una Conchita más agrada- 
blemente variada que las demás, mientras que el 
gran Océano de la verdad se estendia inesplorado 
ante mi vista. » 



97— Américo Tespncio por Gregorio Pérez Go- 
mar. Precio 30$ m[c. Buenos Aires. Imprenta de la 
Ondina del Plats, Santiago del Estero 176. 1880. En 
4*^ nitnor, vii-146 ps. 



— 93 — 

l!I Dr. Grbgorio Pbrbz Gomar emprendió este 
tíáibajo en Florencia, patria de Amértco Vespucio, 
pues suponía, como lo dice en el prólogo, que allí 
« debían hallarse los datos suficientes para deter- 
minar la misión que éste habia desempeñado en el 
descubrimiento de América;» y lo ha terminado 
en Buenos Aires afines de 1879. 

Los siete primeros capítulos de su obra están 
esclusivamente dedicados á Colon : narran sus pe- 
regrinaciones antes del descubrimiento de la Amé- 
rica, sus aventuras en las cortes europeas, el des- 
cubrimiento y los cuatro viajes que realizara hasta 
su muerte. Desde el capítuío VIII empieza á ocu- 

Sarse de Américo Vespucio nacido el 9 de marzo 
e 1451; da detalles acerca de su infancia, sus 
obras, su viaje á España; observa el silenf^io ó de- 
ficiencias de los historiadores contemporáneos — 
Pedro Martire, Dacada Mosto, Fernando Colon, 
González de Oviedo, Francisco López de Gomara, 
etc — para concluir que « Américo Vespucio es el 
solo historiador orijinal de sus propios descubri- 
mientos, puesto que lo que los otros historiadores 
de las demás naciones dijeron respecto de ellos, no 
fué sino copiado ó sacado de las relaciones que él 
mismo escribió. > 

El capítulo X tiene la más alta importancia, 
pues sirve de clave á los capítulos siguientes. El 
historiador brasilero F. A. Varnhagen, que ha es- 
crito sobre Vespucio, con ánimo de conciliar las 
contradicciones que resultan en su vida de la com- 
paracion de diversos documentos, piensa que el 
único auténtico es la carta de Vespucio á Pedro 
Soderini, Gonfaloniero vitalicio de la República 
Florentina, y en la cual refiere sus cuatro Viajes- 
Ios dos primeros en naves esjpañolas y los dos últi- 
mos por orden del Rey de Portugal. El Sr. Pérez 



— 94 — 

Gomar acepta, por el contrario, la autenticidad 
de la carta dirijiaa & Lorenzo de Médici, de la que 
se encuentra un códice en la Biblioteca Ricardiana 
de Florencia , y cuyos datos y contenido con- 
cuerdan con la relación de Herrera, en tanto que 
la carta á Soderini < no concuerda con ningún otro 
documento, ni ecsiste en Italia códice alguno con 
que poder confrontarla. > El autor trascribe ambas 
cartas en el apéndice. 

Tomando, pues, rumbo opuesto á Varnhagen, el 
Sr. Pérez Gomar sigúelos viajes de Vespucioy 
tiene con frecuencia ocasión de criticar al historia- 
dor brasilero, tanto en la determinación de las fe- 
chas y de los puntos descubiertos, como en el nú- 
mero mismo de los viajes que aquél pretende 
estender á cinco ó seis, no siendo más que cuatro, 
hasta la muerte del ilustre florentino, acaecida en 
Sevilla el año 1512, después de haber obtenido el 
título de Piloto Mayor de Castilla. 

Este trabhjo termina con un estudio sobre el 
nombre de América — nombre que apareció por 
primera vez en una carta jeográfica publicada el 
año 1535. <Bien miradas las cosas, dice el autor, 
ni Colon, ni Américo tenian un derecho perfecto á 
cubrir con sus nombres la inmensa estension de 
los continentes americanos, si este derecho debiese 
derivar de la prioridad del descubrimiento ó de la 
esploracion completa de sus costas. > — Y cierra su 
libro con el siguiente paralelo : 

< Entre Colon y Vespucio habia esta diferencia : 
aquél tenia jénio, le devoraba una ambición in- 
mensa, y á las borrascas de su alma respondían las 
borrascas de su suerte. Hoy el apoteosis, mañana 
las cadenas y la cárcel ; hoy la embriaguez del 
triunfoV del mando ; mañana la humillación del 
motín y la profanación de la canalla ; hasta en bu 



— 95 — 

vida privada se alzan y se abaten estas ondas de 
la fortuna : hoy la fatiga del peregrinaje, la amar 
gura de la viudez; mañana el reposo entre los jar- 
dines de Andalucía y los poéticos amores de una 
deesas mujeres de alma ardiente y de seductora 
belleza La vida de Colon es el drama de la alta 
vida del jénio, semejante á las calmas y á las bor- 
rascas del alto Océano. 

« Vespucio no tenia jénio, ni ambición; por eso 
üo nos queda de él sino la historia desmantelada 
de sus descubrimientos. Interroga á las estrellas, 
sorprende la conjunción de los astros y calcula 
fríamente las distancias, graba sobre el papel el 
perül de las costas que descubre, y acepta resig- 
nado la misión de señalar á los nuevos descubrido- 
res el itinerario que debian seguir. Por eso Ves- 
pucio ni sube á las alturas de la gloria ni desciende 
á los abismos de la contrariedad. 

< Pero nadie puede despojarlo del mérito de ser 
uno de los que más colaboraron al descubrimiento 
de la América, y su nombre, aunque no designase 
ios más grandes continentes del mundo, estarla 
siempre bien colocado al lado de los nombres de 
roscanelli y de Colon. 



98 -Historia de los gobernadores de las 
»roTiiacias arg^entinas. 1810-1880. Precedida de 
a cronología de los adelantados, gobernadores y vire- 
es del Rio de la Plata. 1535-1810, por Antonio Zm- 
y. Tomo II. Antigua Provincia del Tucuman— Provin- 
ias centrales y andinas. Buenos Aires. Imprenta y 
breria de Mayo, de C. Casavalle, Editor, Perú 115. 
m. En 8^, 718 ps. 

A propósito del tomo primero de esta obra, di una 
[ea jeneral de su forma y desarrollo, en el número 



— 96 — 

XOO del Anuario anterior ; de suerte que debo li- 
mitarme á uaa simple noticia bibliográfica del coe- 
tenido del segando tomo. 

Abarca la antigua provincia del Tacainan y 
las provincias centrales y andinas — Córdoba, 
Tucuman y Santiago del Estero ; comenzando 
con los descubridores , conquistadores y gober- 
.nadores del Tucuman, siempre en el orden cro- 
nolíMico que se ha marcado, desde doa Diego 
de Rojas— 1542-43 — hasta el coronel don Andrés 
Mestre, último gobernador de la antigua provincia 
y primero de la Intendencia de Salta. 

En cuanto á las provincias centrales, se ocupa— 

1® de Córdoba — desde el primer gobernador in- 
tendente, coronel don Rafael de Sobremonte— 1778 
— y continuando con los gobernadores y capitanes 
jeneralesque llevan esos títulos desde 1820, hasta 
el gobernador actual, Dr. Miguel Juárez Celman, 
cuyo discurso de recepción aplaude el señor Zinst 
como programa de gobierno, con escepcion de una 
frase, « que respira guerra,» dice él, cuando sólo 
es la enérjica protesta de adhesión á las institucio- 
nes, pronunciada por un gobierno que ha sabido 
cumplirla fielmente. 

2® de Tucuman — desde el presidente del Cabil- 
do, don Clemente Zavaleta — 1810— , teniente go- 
bernador en 1812, y los gobernadores intendentes 
que empiezan con el coronel Hilarión de la Quin* 
tana — 1814 — hasta el Dr. José Maria Astigueta, 
ministro de D. Domingo Martínez Muñecas y *§* 
delegado durante una corta ausencia, desde 31 de 
diciembre de 1879 hasta mediados de enero de 
1880.» 

3® de Santiago del Estero— desde don Domingo 
de Palacios, presidente de la municipalidad— junio 



— 97 — 

13 de 1810,— hasta don Pedro Gallo que se recibió 
del mando ell ® de diciembre de 18T9. 

Encabeza cada una de esas secciones el acta res- 
pectiva de fundación, j las primeras pajinas del 
libro están destinadas á suministrar algunos datos 
históricos 7 ofrecer varias rectificaciones al pri- 
mer tomo, siendo la más importante de ellas la 
trascripción del acta de fundación de la ciudad de 
Buenos Aires, tomada del libro del Dr. Vicente G. 
Quesada— ia Patagonia y las tierras australes del 
Continente Americano, — -por haberse dado como tal 
en el primer tomo de la Historia de los gobernadores^ 
lo que no era sino el acta de los repartimientos. 

Si asombro causaba la crónica prolija de los go- 
biernos del litoral, no cabe forma alguna de admi- 
ración por la paciencia sobrehumana del mismo 
autor, que ha reunido tantos ó más completos deta- 
lles sobre las tres provincias de que se ocupa, más 
distantes y abandonadas y menos susceptibles, por 
lo tanto, de las investigaciones á que se prestan los 
archivos de los pueblos cuya comunicación con la 
capital se ha mantenido casi constantemente espe- 
dita. 

El resumen escrupuloso de documentos de todo 
jénero á que se dedica el Sr. Zinny para la compila- 
ción de su obra, garantiza su veracidad en la espo- 
sicion de los hechos, tanto más cuanto que especial- 
mente en este tomo habla sin pasión^ aun de los dias 
prócsimos; y su libro — no sólo de consulta, sino tam- 
bién de estudio como otra vez lo he dicho — alcanzará 
á ser en algunos casos y para épocas determinadas, 
un hilo de Ariadna con cuyo ausilio se pueda aban- 
donar el laberinto de las pequeñas reyertas y de 
los pequeños caudillos y respirar el aire libre de 
la nacionalidad arj entina. 



— 98 — 

99— MonteaipDido 811 Tida y sns eseritós por 

Mariano A. Pelliza. Tomo primero 1785-1 815. Buenos 
Aires. Carlos Casavalle, editor. Imprenta y librería de 
Mayo, calle Perú 115. 1880. En 8®, 352 ps.— Tomo se- 
gundo 1816-1825. 338 ps. y retrato de Monteagudo. 

Tenemos al señor Mariano A. Pelliza dentro de 
su jurisdicción. 

Ha nacido para escribir historia, y no debe arre- 
drarse, aunque se crea obligado á sentar, á cuenta 
de aforismo ó refleccion, al comienzo de cada uno 
de sus libros, el absurdo de que se pierde la verdad, 
por más que se salve la forma, cuando se escribe la 
historia á cincel. 

Le hemos negado las indispensables condiciones 
del literato; le hemos negado sobre todo que sea 
unestilista— V. el Anuario, 1819, número SSO. 
Ahora tenemos delante al escritor que implícita- 
mente lo reconoce al entregar á las jeneraciones 
ávidas de vida intelectual, libros destinados á du- 
rar tanto como los nombres casi enigmáticos que 
aclaran para la posteridad. 

Apresurémonos á hacer justicia al espositor rec- 
to, ae criterio sano é imparcial, que no teme afron- 
tar las más serias empresas,, entregando su labor 
cuotidiana al fallo severo délos que piensan y ala 
benevolencia de los que aman la patria. 

Hasta ahora sólo ecsistian dos biografías, propia- 
mente tales, de don Bernardo Monteagudo, la del 
salteño Juan R. Muñoz Cabrera, ciudadano de Bo- 
livia, publicada en 1859 con el título de Vida y es- 
critos de don Bernardo Monteagudo, y la de don 
Iñiguez Vicuña, impresa en 1867. Muchos escrito- 
res se han ocupado incidentalmente de esa figurada 
fulgores y tinieblas, de ese republicano de alma 
espartana, que consagró su ecsistenciaá admirarel 
sable, la fuerza y el écsito, como lo reconocen sus 



— 99 — 

más entusiastas defensores; < carácter sombrío, im^ 
placable y formulista, alma soberbia y opaca > , 
como lo ha calificado el Dr. Vicente F. López. 

Vicuña Mackenna, Paz Soldán, Amunátegui, Ló- 
pez, Mitre, Barros Arana, Juan Maria Gutiérrez en 
nn trabajo especial, y tantos otros escritores sobre- 
salientes han estudiado bajo diversos aspectos al 
célebre tribuno tucumano, sin alcanzar ninguno de. 
ellos á presentarlo en la plenitud de su influencia 
rerolucionaria, bajo las múltiples faces de su asa- 
reada carrera. 

Pelliza se ha servido de esos datos, de las curio- 
sas colecciones de periódicos y manuscritos que le 
han facilitado Lamas, Casavalle, Rene Moreno, 

Sara seguir paso á paso al doctor de Chuquisaca, 
esde su oríjen oscuro y de difícil determinación, 
hasta su muerte misteriosa, no sin algunas solucio- 
nes de continuidad, que tal vez nunca se salvarán, 
en la vida pública de ese hombre, y no pocas defi- 
ciencias en su vida privada, en su vida íntima, que 
aclararían, acaso, si fuese dado llenarlas, ciertas 
aberraciones de su carácter y veleidades pueriles 
de su intelijencia. 

El análisis de las opiniones predominantes sobre 
el oríjen de Monteagudo, sus estudios, la revolu- 
ción de Chuquisaca, la insurrección de la Paz, su 
prisión y su fuga, los sucesos políticos del alto 
Perú, su llegada á Buenos Aires donde se le confia 
la redacción déla « Gaceta > de los viernes, su na- 
ciente influencia en la sociedad patriótica, su pro- 
paganda comprometed(»ra, la Lojia Lautaro, el 
< Mártir ó libre > , la reacción española, Alzaga, 
Monteagudo juez, la revolución de octubre, la pri- 
mera Asamblea popular, las derrotas déla revolu- 
ción americana, la espatriacion de Monteagudo, su 
correspondencia con Rivadavia, su vuelta al Rio 



— 100 — 

de la Plata, su puesto de auditor de guerra en Chi- 
le, sus relaciones con O'Higgins, el acta de la In- 
dependencia de Chile, Cancha Rayada^ el proceso 
y muerte de los Carrera, el destierro de Monteagu- 
do de las provincias arjentinas, Irisarri, Ordoñez, 
el < Censor de la Revolución > , el triunfo de la es- 
pedicion al Perú, el gobierno protectoral de San 
Martin, Monteagudo Ministro de Guerra y Marina, 
los cargos que se le formulan, su destierro, su re- 
greso á Lima, su plan de confederación continental, 
su muerte; — todo paisa como los mirajes de un va- 
riado kaleidoscopio, permitiéndonos ver parcial y 
fragmentariamente al hombre estraño que merece, 
con las desigualdades de su carrera rápida, llenar 
estruendosamente un jirón de la historia, sin haber 
legado más que el orgullo de su nombre y escritos 
en su mayor parte de ocasión, pero que ponen de 
maniñesto el temple de su alma y sus indisputables 
cualidades de publicista. 

Reunida la sección biográfica de cada volumen, 
suma prócsimámente unas trescientas pajinas, ocu- 
pando el resto las producciones de Monteagudo, 
que dan mayor atractivo á la obra, aunque se hu- 
bieran podido reducir á menor proporción, pues 
entran en las publicadas no pocas de escaso interés 
histórico y de mediano mérito literario. Sea como 
sea, ellas completan el trabajo de Pelliza, pues le 
sirven de nota y comentario, á manera de aclara- 
ción de sus referencias, tanto en la primera época 
que empieza con su artículo de iniciación en la 
Gaceta de Biienos Aires, el 29 de noviembre de 1811 
y alcanza hasta el año 1815, como en la segunda, 
que termina con el famoso Ensayo sobre la necesidad 
de una federación jeneral entre los estados hispano- 
americanos, y plan de su organización- 

Entro en estos pormenores de pura biblio- 



— 101 — 

grafía, porque supongo que la obra en cuestión 
ha sido una de las menos hojeadas del año 1880: 
pertenece ala literatura seria y presenta demasia- 
do yolúmen al aficionado audaz. 

Sin embargo, puede aconsejarse su lectura, con 
la convicción de que ella ha de satisfacer muchas 
ecsij encías. 

Aparte de las consideraciones que me merece el 
autor y de las apreciaciones jenerales que dejo 
consignadas sobre esta biografía, debo señalar el 
último capítulo como uno de los más bellos y más 
acabados, propiamente grandioso. En ninguna otra 
parte son tan discutibles y han sido tan contesta- 
dos los hechos que refiere, porque si hay sombras 
en el nacimiento de Monteagudo, capaces de deso- 
rientar la sensatez de los críticos, densas tinieblas 
envuelven el misterio de su muerte. Pero la ojea- 
da que arroja sobre el plan de confederación con- 
tiaental y, por decirlo así, sobre la intelijencia 
política del autor de ese proyecto, haciendo insen- 
siblemente una síntesis, erizada de dificultades, de 
su vida infatigable y de sus tendencias americanis- 
tas. — revelan plenamente las dotes distintivas de 
Pelliza, y realzando su obra, cuya concepción se 
destaca luminosa, deja perdidos en el fondo oscuro 
los pequeños defectos de una confección trabajada. 

< Moreno, dice en el hermoso paralelo de ese ca- 
pítulo, combatió el pensamiento de confederar la 
América, basado en razones que el tiempo ha reco- 
nocido sabias. 

« La democracia, que era su ideal, habria queda- 
do espuesta á la resolución de hombres y pueblos 
que no tre.pidaron en plantear elcesarismo, despo- 
jando á la revolución de su primer prestijio — la 
libertad. 

< Monteagudo fué siempre en política un rival 

7 



- 102 — 

de aquel ilustre ministro, y como carácter era su 
perfecta antítesis. Moreno habia nacido para man- 
dar, para imponer el sello soberano de su talento á 
los hombres, á las cosas y & los hechos. Era secre- 
tario de la Junta, 7 la gobernaba; no era soldado, y 
sujénio improvisó la primer victoria sobre el alto 
Perú. Monteagudo no sabia imponerse, le faltaba 
algo en su equilibrio moral, y poseyendo condicio- 
nes sublimes y es traor diñarlas aptitudes como 
hombre de Estado, fué siempre personaje de se- 
gundo término. > 

Estas pocas líneas terminan la disección. Nada 
hay oculto ya de ese cadáver estendido sobre la 
mesa del anfiteatro. Han pasado delante de la ima- 
jinacion del lector las flaquezas y las enerjias del 
mulato de Tucuman : está perfecto porque nada 
humano le falta. 

El distinguido chileno don Benjamín Vicuña 
Mackenna, que parece dispuesto á sombrear toda- 
bia esa visión histórica que considera « la efíjie 
más misteriosa, más siniestra» más estraordinaria, 
y al mismo tiempo más llena de asombrosas y pe- 
regrinas contradicciones, » —cita con encomio estas 
palabras del joven Fregeiro — Véase el número si- 
guiente : 

< Por la variedad de sus lecturas v la fuerza de 
sus talentos. Moreno aventaja considerablemente á 
Monteagudo ; era, además, un político de largas 
vistas y de ojo certero, cuyo rol en los aconteci- 
mientos, si hubiese vivido más tiempo, habría sido 
el de un iniciador, el de un jefe de partido. Mon- 
teagudo no pasa de ser hombre lleno de vivacidad 
y de injénio, escritor elocuente y patriota conven- 
cido, pero voluble y sin iniciativa propia, aunqae 
de una enerjia terrible y á veces sombría. > 

Este parangón, que halla tan justo el señor Vi- 



— 103 — 

avLús, Mackeana, no difiere fandamentalmente del 
paralelo de Pelliza que trascribo poco antes ; pero 
«ontieae ecsajeraciones de detalle y deficiencias 
en el juicio que están lejos de responder á la ver- 
dad del carácter estudiado. 

Heme detenido en esta última parte y atribuí- 
dole formal importancia, porque la considero la 
llave que ajusta los datos dispersos, los problemas 
insolubles, las discusiones fecundas, y dándoles la 
cohesión que parecía faltarles, convierte esa vein- 
tena de capítulos de crítica é investigación históri- 
ca, en una completa y bien realizada biografia, la 
mejor que hasta el presente ecsiste de don Bernar- 
do Monteagudo. 

100-!Estadio8 históricos. Don Bernardo 
Jüonteagndo ensayo biográfico por C. L. Fregeieo, 
miembro de la Academia y la Sociedad Científica Ar- 
gentina. Buenos Aires. Igon hermanos —editores. Li- 
breriadel Colegio -calle Bolivar núm. 60. 1880. En 4*^, 
434 ps. 

El joven C. L. Fregeiro ha escrito un libro no 
menos importante que el anterior, sobre Don Ber- 
nardo Monteagicdo, El sobrepasa en sus propor- 
ciones el modesto título que lleva de Ensayo bio- 
gráfico^ y ha merecido entusiastas y lisonjeros 
aplausos. 

Fregeiro sigue á su héroe, como Pelliza, á través 
de todas las vicisitudes y dificultades de la vida, 
viéndose frecuentemente obligado á estudiar cir- 
cunstancias, hechos, aún épocas, que se alejan más 
6 menos de la persona del valiente tribuno y de su 
acción directa en los acontecimientos, á fin de po- 
der apreciar con rectitud todo el alcance de su 
acción y toda la importancia del hombre, dispuesto 



— 104 — 

siempre á sacrificar su propia gloria, á desvane* 
cerse en el fondo de la lucha, con tal de asegurar 
el écsito de sus tendencias y propósitos. 

Bajo este punto de vista, ambos libros difieren 
poco ; y en realidad, poco se apartan uno de otra 
por lo que atañe á la esposicion de los sucesos y la 
apreciación fundamental de las ideas y de los hom- 
bres en juego. Pero Fregeiro y Pelliza han toma- 
do rumbos distintos, sino opuestos, para llegar á 
idéntico resultado; y del método seguido nacen 
siempre sus diverjenci|is de opinión. 

Propiamente, Fregeiro ha hecho un libro erudi- 
to. No hay pajina sin notas. Cada línea lleva su 
comprobante al pié, su certificado de veracidad, que 
nadie se preocupará de compulsar, pero que debe 
producir efecto decisivo en el ánimo de los lectores 
mal prevenidos ó desprevenidos del todo. 

Pelliza ha compulsado documentos, tanto ó más 
que Fregeiro, ha consultado fuentes semejantes has- 
ta agotar los materiales disponibles para una obra 
de este jénero; y, más avezado á tales estudios, con 
criterio más hecho, — no se ha dejado nunca llevar 
con lijereza por la letra de una nota ó de una carta 
que puede no ser en manera alguna apócrifa, y es- 
tar, sin embargo, contradicha por otras circunstan- 
cias mejor probadas, desmentida por otros detalles 
más dignos de fé 

La investigación crítica acerca de quién sea el 
redactor de M Independiente de 1815, con que Pe- 
lliza ha contestado victoriosamente, á mi modo de 
ver, la opinión de Fregeiro, que atribula aquella 
redacción al doctor don Manuel Moreno, — comprue- 
ba ese cargo como uno de tantos ejemplos que es 
fácil tomar 'en el cotejo minucioso de los dos li- 
bros 

La forma documentada, — y no es Fregeiro el 



— 105 — 

primer escritor arjentiao que la emplea con escru- 
puloso cuidado, — no conviene á todos los libros de 
historia, salvo en la parte discutible ó de polémica. 
El historiador debe estudiar en el secreto de su 
laboratorio los grandes como los pequeños aconte- 
tecimientos, para volcar aquéllos en las pajinas 
de su obra con la claridad que á su mente se pre- 
sentan; y reunir los accidentes, las peripecias, las 
palabras, las costumbres, los hechos de aparente 
insignificancia muchas veces determinantes y carac- 
terísticos, como reúne j mezcla el pintor los colores 
dispuestos en la paleta para presentar sólo el re- 
sultado de la operación — el tinte que se desea 
producir, la verdadera historia; profunda hasta 
donde alcáncela intelijencia del autor j elevada 
siempre j completa en sus contornos. 

Siesta forma independiente que reveíala natu- 
raleza íntima, el pensamiento por medio del cual 
han pasado los sucesos, los hombres y las cosas, re- 
clama notable vigor intelectual y altas condiciones 
de escritor, — la documentación prolijamente segui- 
da requiere no meaos movilidad y seducciones de 
estilo capaces de romper la monótona pesadez de 
esposiciones sin vuelo. 

Ni Fregeiro ni Pelliza son literatos ; pero el pri- 
mero, acaso con más dotes que el segundo, si se con- 
sidera la dificultad de su trabajo sobre el de Pelli- 
za, — se ha separado voluntariamente de la senda 
(jue más le convenia, por asegurarse la fama de una 
imparcialidad irreprochable: — condición esencial 
de un historiador, que puede presumirse y no todas 
las veces se prueba con la ecshibicion de docu- 
mentos. 

101— Centenario de RivadaTia» Oración pro- 
nunciada en la plaza de la Victoria de Buenos Aires, el 



— 106 - 

dia 20 de Mayo de 1880 al tiempo de presentar la plan- 
cha y distribuir la medalla conmemorativa del centena- 
rio, por Bartolomé Mitre. Buenos Aires. Imprenta de 
obras de La Nación, calle de San Martin número 208. 
1880. 52 ps. 

Salvo ciertas espresiones de novela realista 6 de 
muy dudoso gusto literario, tiene el corte y la so- 
lemnídad de una oración fúnebre majistralmente 
desarrollada. La personalidad de Rivadavia se 
destaca bellay majestuosa, mucho más bellayma- 
jestuosaque su verdadera figura en la historiaar- 
j entina. Hay errores en la vida de los hombrea 
públicos que ijo es dado á un escritor de pensamien- 
to ocultar ni disminuir, porque son errores que 
trascienden á jeneraciones enteras y pueden fal- 
sear la base de. los acontecimtos humanos. 

« Ningún acto se prescribe para la historia, y no 
caben tampoco perfecciones ideales, cuando el cho- 
que de múltiples factores históricos acaba por des- 
figurar las más bellas fantasías, por humillar las 
más altivas aspiraciones. 

< Rivadavia era un gran corazón y una grande 
intelijencia— capaz de interesarse por las cosas y 
las individualidades que lo rodeaban , capaz de 
comprender las tendencias más recónditas de la vo- 
luntad. Pero desconoció la índole de nuestras 
agrupaciones sociales ; y algo semejante al dolor 
del arrepentimiento, mezclado con el eureka de la 
sabiduría, debió cruzar su alma al apreciar por 
vez primera, en el libro de un viajero, la omnipo- 
tencia de las instituciones federales. — Las respon- 
sabilidades humanas tienen límite, y es frecuente- 
mente cierto, como asegura el evanjelio, que las 
intenciones salvan I 

c Rivadavia era esencialmente liberal y progre- 
sista. — Diríase que el soplo del espíritu moderno 



V 



— 107 — 

había refrescado su cerebro, v hablándole al oído, 
iniciádole ea el secreto de las reformas que des- 
piertan á los que duermen y purifican á los que es- 
tán pervertidos. — Pero nunca consignemos, como 
emblemas de la democracia ar jen tina, los nombres 
de Moreno y Rivadavia: — notas desacordes de in- 
tensa vibración ; términos de evoluciones que se 
repelen lo mismo que la acción vivificante de las 
masas populares 7 el doctrinarismo intransijante 
de la aristocracia ! — Las olas del océano, que se- 
pultaron misteriosamente al jenuino tribuno déla 
revolución, jamás nos traerían, sobre sus crestas 
de espuma, la noticia de que hubiera ofrecido coro- 
nas, ni entrado en los sijilosos amaños de la diplo- 
macia europea.» .... 

D. Bartolomé Mitre equipara á Rivadavia con 
Moreno en sus tendencias políticas, y por todo re- 
proche alas ideas monarquistas y las combinacio- 
nes diplomáticas de su héroe, las llama «nubes 
pasajeras que cruzáronlos espacios de su cabeza.» 
Merecen más fé, como esactitud é imparcialidad 
de apreciación, las palabras de los párrafos que an- 
teceden, pronunciadas ante la tumba de Rivadavia 
en nombre de los estudiantes de la Universidad 
de Buenos Aires, al depositar una corona de plata. 
El catedrático de historia arjentina estaba por 
ese hecho obligado á no disimular errores ni 
enaltecer virtudes fuera de medida — á no engañar 
á los que empiezan el trayecto de la vida de la 
patria. 



102— ¡San Martin y BivadaTia y la dualidad 
de su misión en la filosofía política de la historia argen- 
tina, conferencia en la Sociedad literaria alemana del 
29 de Mayo de 1880, por el Doctor D. José Francisco 



— 108 — 

López. Buenos Aires. Imprenta y Librería de Mayo, de 
Carlos Casavalle, Perú 115. 1880. ("Este folleto es dona- 
do por el autor al Hospital Alemán ; y se vende á su be- 
neficio en las principales librerías ) En 4® menor, 
98 ps. 

Como en la mayor parte de lo que se escribe de 
Rivadavia bajo la impresión de su fama tradicional, 
ecsajeradamente levantada y sostenida adrede en 
esa altura por políticos empíricos que parecen temer 
que se divulguen los errores y flaquezas de nues- 
tros hombres históricos, — en el folleto del doctor 
JosB Francisco López se hace bastante filosofía sin 
base de acontecimientos reales, para llegar á la 
consecuencia ineludible de los méritos asombro- 
sos, estupendos, de ese tribuno que no dejó absurdo 
por emprender en muchas de las cuestiones tras- 
cendentes que abordó durante su gobierno, y que 
ha llevado la gloria esclüsiva de sus actos de 
acierto, «iniciados por inspiraciones tan altas y tal 
vez más liberales que la suya.» 

A propósito de este folleto, dice el Señor Maria- 
no A. Pelliza, á quien pertenecen las ultimas pala- 
bras trascritas : 

« San Martin era un héroe modesto en su grande- 
za y humilde aún en las rejiones de la gloria. Ri- 
vaaavia no conocía esas infleceiones jenerosas del 
espíritu que agrandan aún á los grandes : no admi- 
tía consejos de nadie, mientras que San Martin no 
hacía nada sin consejo. 

«Por eso Rivadavia se equivocó casi siempre: 
no escuchaba á sus amigos, ni quiso escuchar la 
opinión de sus adversarios, y se gastó infructuo- 
samente para su propia gloria y para su patría.> 

Si al ocuparse de Rivadavia el autor no ha sabido 
emplear un severo criterio histórico, que él necesi- 
taba más que nadie para moderar su tendencia 



— 109 — 

á las especulaciones ideales, — no es dado dirijir- 
le igual reproche por las pajinas que dedica á 
San Martin. Sin embargo, la duilidad esta rota : 
el ave tiene necesariamente que caer porque ha 
plegado una de sus alas. 



103— Apuntes acerca de Bernardino Biva- 

davia* Refutación de los rasgos biográficos del Dr. Gu- 
tieiTez, de los discursos funerarios de los Señores Alsi- 
na, Mitre, Sarmiento v otros. Montevideo Imprenta de 
La República. Propiedad del Sr, Rósete. 1857. En S^^*, 
28 ps. 

Tiene esta segunda carátula: «Refutación so- 
lemne de los rasgos biográficos y discursos escritos 
y pronunciados en Buenos Aires por los Señores 
Gutiérrez, Alsina, Miti3 y otros con motivo de los 
funerales de Don Berm -diño Rivadavia, basada 
en hechos históricos, docu rentos y testigos ocula- 
res, de los sucesos políticos de la vida pública del 
antiguo gobernador de Buenos Aires — escrita por 
uuportbSodenota — En Buenos Aires 1857.» 

Editada en Montevideo el año que indican ambas 
carátulas, esta refutación ha sido publicada de 
nuevo en Buenos Aires en 1880, con motivo de las 
fiestas del Centenario. Contrasta notablemente 
con el discurso de laudatoria, académica pronun- 
ciado en este acto — V. núm. lOl y que basta por sí 
solo para hallar justificados los temores que el 
PortbSo de nota abrigaba de que se siguiese misti- 
ficando á la juventud arjentina. Presenta descarna- 
dos y sin ambajes cargos serios contra D. Bernar- 
dino Rivadavia como hombre público, y lo ataca de 
una manera virulenta y terrible. 

Ignórase quien sea el autor de este panfleto. 



— lio — 

104— Sa a^eneral D. Jo«é Arti8:as reetifícacio- 
nes y juicio crítico sobre la vida pública de dicho perso- 
naje, a propósito de las conferencias promovidas por el 
Doctor J. P. Ramirez, en el Ateneo de Montevideo, y de- 
dicado al distinguido publicista doctor D. Juan C. Gó- 
mez por un Viejo Oriental. Buenos Aires. Imprenta 
de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— calle Alwna 
—60. 1880. En 8®, 46 ps. 

Esta carta dirijida al doctor Juan Carlos Gó- 
mez por un viejo que se dice «merodeador de la 
historia oriental,» recorre la vida de Artigas con- 
siderándolo como político y como administrador, 
para acumular sobre él las sombras de todas las 
aberracionea y de todos los delitos. Mucho malo 
se ha dicho sobre el famoso Protector de los ptieblos 
libres que tanto daño causó á la idea revolucionaria 
y en tan grande peligro la puso ; pero nunca se ha- 
blan reunido en un impreso estas acusaciones, com- 
5 robadas algunas por documentos auténticos, y to- 
as espuestas con profusión de detalles minuciosos 
y en la forma constante de recuerdos personales. 
Entre el Artigas del doctor José Pedro Ramires y 
el del Viejo oriental media el abismo de la des- 
membración territorial y del sacrificio de la ver- 
dad histórica hecha en aras de un falso orgullo na 
cional. 



105— £1 General !Lavalle ante la justicia 
néstuma por Ángel Jübtiniano Carranza. Artícu' 
los insertos en « La Nación • y enriquecidos ahora con 
nuevos documentos. Edición dispuesta por algunos pa- 
triotas amigos del autor. Buenos Aires. Miguel Macias, 
editor. Imprenta del Pueblo, Defensa 78. MDCCCLXXX. 
En 4^, 392 ps. Con un retrato del general D. Juan La- 
valle. 



- 111 — 

Después de dedicar su obra á dos < benemérito» 
«oldados de la cruzada libertadora de 1840», empie- 
za el señor Carranza por trazar á grandes rasgos 
la biografía del jeneral Lavalle hasta el combate 
del Yerbal, del cual regresa herido á Buenos Aires, 
donde siendo testigo de los sucesos que en esa épo- 
ca se desarrollaban en la capital, mostró su des- 
contento por el orden de cosas establecido y se afilió 
al grupo que trabajaba por derrocar del poder al 
Coronel Dorrego, Gobernador lejítimo de la Pro- 
vincia. Jefe del movimiento subversivo con una 
parte de la tropa á su disposición, obliga al Coro- 
nel Dorrego, desprovisto de elementos para com- 
batirlo, á huir, dejando acéfalo el mando. Lavalle, 
á quien la Junta de representantes nombra gober- 
nador provisorio, informado de que Dorrego reunia 
milicias en la campaña con la ayuda de Rojas, de- 
lega el mando en el Almirante Brown y parte á la 
cabeza de 600 lanceros y coraceros para impedir 
se organice la resistencia; consiguiendo derrotará 
su rival compelido á aceptar desigual combate en 
las inmediaciones del pueblo de Navarro. Decidido, 
sin embargo, Dorrego á no abandonar la provincia 
sin haber tentado todos los medios sanos, se dirije 
hacia el Norte, buscando la incorporación del cuer 
po del Coronel Pacheco que regresaba de su espe- 
dicional desierto. Conseguido su primer objeto, el 
Tejimiento de húsares núm. 5® de línea, acau- 
dillado por sus comandantes de escuadrón, los trai- 
dores Bernardino Escribano y Mariano Acha, 
tomaron las armas con el mayor sijilo, y en cir- 
cunstancias que Dorrego conferenciaba tranquila- 
mente con el Coronel Pacheco, arrestaron á ambos 
de improviso. Consumada esta pérfida iniquidad, 
escribano se puso en marcha con su presa á la ciu- 
dad, adelantando al gobierno la noticia, y permi- 



— 112 — 

tiendo al Coronel Dorrego acompañara dos cartas, 
dirijida la una á Brown y la otra á Miguel Díaz 
Velez, en las que solicitaba hicieran valer su in- 
ñuencia, para que lo dejasen pasar á los Estados 
-Unidos como desterrado, en atención á la lenidad 
con que habia realizado todos los actos de su admi- 
nistración. 

Mientras tanto, muchos partidarios del jeneral 
Lavalle, presintiendo la salvación de Dorrego si 
llegaba á penetrar ea Buenos Aires, por su grande y 
merecida popularidad, asediaban al Gobernador de- 
legado para que hiciese cambiar el rumbo que traia, 
y ordenase lo condujeran al cuartel jeneral de La- 
valle; y al mismo tiempo aconsejaban á este último, 
decretase el fusilamiento del preso, propinándole 
las más bajas lisonjas, propias para acabar de ma- 
rear al débil y engreído militar. 

El Gobierno mandó un chasque á Escribano para 
que llevase el preso á Navarro, y acompañó varios 
oficios en los que aconsejaba se aceptasen las pro- 
posiciones de Dorrego dé retirarse del pais por el 
tiempo que se le indicara; pero los adversarios del 
ilustre vencido no descansaban, pues velan en el 
jeneral Lavalle un ciego instrumento de suscobar- 
quinaciones, y reunidos en cónclave secreto, man- 
des madaban á toda prisa un chasque con dos car- 
tas, délas cuales entresaco las siguientes líneas 
dando los nombres de sus autores, tales cuales apa- 
recen en el libro de Carranza : 

«Después déla sangre que se ha derramado en 
Navarro, el proceso del que la ha hecho correr 
está formiado ; esta es la opinión de todos sus ami- 
gos de V., esto será lo que decida de la revolución; 
sobre todo si andamos a medias. 

< En íin, V. piensa que 200 y más muertos J 



— 113 — 

500 heridos deben hacer entender á V. cual es su 

deber 

< Cartas como estase rompen y en circunstancias 
como la presente, se dispensan estas confianzas, 
etc. 

Juan Cruz Várela, 

« No se sabe bien cuanto puede hacer el partido 
de Dorrego en este lance ; él se compone de la ca- 
nalla más desesperada. Sin embargo, puede anti- 
ciparse que si sus esfuerzos son impotentes para 
turbar la tranquilidad pública, son suficientes, por 
lo que he visto, para intimidar ó enternecer á las 
almas débiles de su ministro y sustituto. El señor 
Diaz Velez habia determinado que Dorrego entra- 
se á la ciudad ; pero yo, de acuerdo con el señor A. 
(Agüero), le hemos dicho que dando ese paso, él 
abusarla de sus facultades, porque es indudable 
que la naturaleza misma de tal medida coartaba la 
facultad de obrar en el caso, al único hombre que 
debiera disponer de los destinos de Dorrego 

« En tal caso la ley es, que una revolución es un 
juego de azar en el que se gana hasta la vida de 
los vencidos cuando se cree necesario disponer de 
ella. Haciendo la aplicación de este principio de 
una evidencia práctica, la cuestión me parece de 
fácil resolución, etc. > 

Autógrafo del Dr. D. Salvador Maria del Carril. 

Los adversarios de Dorrego consiguieron su 
propósito de que se le encaminara aun campamen- 
to militar, donde seria pasado por las armas por 
estar así acordado de antemano, según lo confiesa 
en una de sus cartas el Dr. Carril. Habiendo lle- 
gado-al campamento de Lavalle, comunicóse al 
preso la orden de muerte, concediéndosele el breve 



— 114 — 

término de una hora para preparar sus últimas 
disposiciones, y al espirar el angustioso plazo fué 
ejecutado militarmente, sin forma de proceso de 
ninguna tilase^ apesar de los empeños hechos por 
eljeaeral Lamadrid para que Lavalle escuchara 
á su rival— empeños torpemente rechazados por el 
vanidoso é inepto vencedor. El coronel Dorrego 
murió como un verdadero mártir en momentos ea 
que el sol se nublaba; inspirándose en sus nobles 
y jenerosos sentimientos habituales, perdonó á 
todos sus enemigos y pidió á los amigos no venga- 
ran su incalificable muerte. Un bravo camarada 
de Dorrego, Lamadrid, ha narrado con colores vivos 
y detalles conmovedores, los últimos instantes de 
aquel espíritu fuerte, á quien acompañó hasta la 
consumación de los hechos. El Sr. Carranza repro- 
duce este capítulo de las memorias del viejo vete- 
rano y dos cartas, una de ellas del Sr. Diaz Velez 
y otra muy estensa del Dr. Salvador Maria del 
Carril, en que aconseja á Lavalle el fusilamiento 
de Dorrego. 

Sabida por todos la noticia de este atentado, cau- 
só una sensación profunda. 

Nadie esperaba aquel acto de rigor inútil con 
el primer majistrado que acababa de firmar la sus- 
pirada paz con el Brasil y que pudo cometer erro- 
res, ofuscado por una ambición inquieta, pero que 
no por eso dejaba de ser un guerrero ceñido con 
los laureles de la independencia americana y pro- 
tejido por el recuerdo de la clemencia y modera- 
ción que empleó constantemente con sus adversa- 
rios políticos: y unánime y sincero fué el dolor de 
la ciudad y la campaña, sólo comparable al que 
produjo en Roma la muerte de Jermánico, recon- 
quistádor de las águilas de Varo. 

A pesar de todo, los hombres de principios del 



J 



— 115 — 

f partido unitario, que habian preparado la inmo- 
ación de Dorrego, la aplaudian con alborozo, como 
puede verse por las cartas que publica el Sr. Car- 
ranza 7 de las cuales trascribo estos párrrafos : 



Señor Jeneral 



« En este momento veo impreso el oficio que V. 
ha dirijido al Ministro anunciándole la justa y 
bien merecida muerte de Dorrego. V. debe saber 
quizá que no soy lisonjero ; pero en este momento 
quiero que mis sentimientos particulares fueran los 
de toda la masa de esta población, para manifestar- 
le á Vd. el reconocimiento que inspira un hombre 
como Vd. etc. 

Jibán Cruz Várela. 

El Sr. Carril, después de conocer la manera sal- 
vaje con que se habia procedido para el fusilamien- 
to de Dorrego, sin proceso previo, sin forma de 
juicio de ninguna clase y concediendo sólo una 
hora de plazo entre la notificación y la ejecución 
de la orden, — sujeria el consejo siguiente: 

< Mi querido General 

« Me tomóla libertad de prevenirle que es con- 
veniente que recoja V. una acta del consejo verbal 
que debe haber precedido á la fusilacion. IJn ins- 
trumento de esta clase, redactado con destreza, 
será un documento histórico muy importante para 
su vida postuma. El Sr. Gelly soportará bien en 
esto : que lo firmen todos los jefes y que aparezca 
V. confirmándolo. 

< Debe fundarse en, etc. 

Salvador María del Carril. 



— 116 — 

« Mi General y querido amigo 

« La familia de Dorrego vino ayer con empeños 
por licencia para ir á Navarro á conducir el cadá- 
ver y darle aquí sepultura. Unos le han dicho que 
estaba tirado en el campo, otros que confundido ea 
la fosa donde yacian los muertos en la acción. Le 
respondí á este respecto lo conveniente, y sobre li- 
cencia les dije clarito, como acostumbro, que lejos 
de darla, escribirla á V. que no consintiera tal de- 
satino en el dia : que allí habla una iglesia donde 
yo sabia estaba sepultado y que el párroco crasa 
primo. Lapolicia está prevenida de negarle tam- 
bién la licencia. > 

José Miguel Diaz Velez, 

Esto último firmaba sin escrúpulo el amigo á 
quien habia recurrido Dorrego para que interce- 
diera en su favor ! 

El Dr. Salvador Maria del Carril comprendía el 
crimen cometido y la inmensa responsabilidad que 
caerla sobre los que directa ó indirectamente ha- 
blan tomado parte en él, y reiteraba tenazmente 
sus primeros consejos. 

Señor General D. Juan Lavalle. 

Buenos Aires. 20 de Diciembre de 1828. 

« Mi querido jeneral : Cuatro palabras sobre la 
muerte de Dorrego y no más : ella no pudo ser pre- 
cedida de un juicio,— 1® porque no habla jueces; 
2 ® porque el juicio es necesario para averiguar los 
crímenes y demostrarlos, y de los atentados de 
Dorrego se tenia más que juicio, opinión de su evi- 
dencia existente y palpable comprobada por mu- 
chas víctimas, por un número considerable de tes- 



— 117 — 

tigos espectadores y por su prisión misma. ¿ No 
será conveniente dejar á los contemporáneos y. á la 
posteridad, en los mismos esfuerzos qae se hagan 
para suplir las formas que no se han podido llenar 
ó que eran innecesarias en el caso, — una prueba 
viva del estado de la sociedad en que hemos teni- 
do, Vd. y 70, la desgracia de nacer y de la clase del 
malvado que se ha visto V. forzado á sacrificar á 
la tranquuidad? ¿T una acta que contuviese el 
complot, porque no quiero disminuir nada á la fuer- 
za del término, délos jefes y comandantes de su 
división ; hombres de diferentes circunstancias, in- 
dependientes muchos : de sacrificar la cabeza de 
una facción desesperada, votando á unanimidad la 
muerte, no llenaría bien los dos objetos de mi pre- 
gunta? Me hace fuerza la afirmativa, querido jene- 
ral. Pero por más fuerzas que tengan las reflexio- 
nes que quedan sentadas, no inducen la necesidad 
de conformarse con ellas, si no se podia contar con 
la unanimidad ó la mayoría. Contando con ellas, 
me parece que es más que necesario, diestro y útil 
hacerlo : la necesidad se deduce de consideracio- 
nes abstractas que he indicado ; pero la destreza 
y la utilidad son prácticas, y así llamaré yo al 
compromiso de los jefes y comandantes en un asun- 
to capital , 

Salvador Maria del Carril. 
(con iniciales) 

El Sr. Carranza, después de haber dado á cono- 
cer los consejos que recibia Lavalle de los hombres 
de principios del partido unitario, por medio de 
gran número de cartas de la Índole ae las trascri- 
tas^ hace una biografía sumaria del Coronel Dorre- 
f;o, y pretende luego disculpar el crimen de Lava- 
la, recordando con tal objeto algunos antecedentes 

8 



— 118 — 

históricos, como la inmolación de Liniers por la 
Junta de 1810, la de Alzaga por los triunviros de 
1812 y la de Borjes por Belgrano. Refiere también 
muchísimos actos posteriores de la vida de Lavalle 
para demostrar el arrepentimiento sincero de que 
estaba dominado, acaso el remordimiento que lo 
persiguió hasta su muerte. La otra parte de la 
obra, que ocupa 223 ps. es un aditamiento de pie- 
zas justificativas, á las cuales se han agregado 
diversos artículos de la prensa periódica del Rio 
de la Plata referentes áella. 

Como se desprende del estracto que acabo de ha- 
cer, el libro de Carranza reconoce por único objeti- 
vo justificar la conducta de Lavalle en el fusila- 
miento de Dorrego, compartiendo entre varios 
prohombres del partido unitario la responsabili- 
dad de un crimen, que eljeneral Lavalle tuvo si- 
quiera la grandeza de recojer para sí solo, después 
de haber violado torpemente los principios déla 
justiciay las formas más elementales del derecho. 
Si no conociéramos al Señor Carranza como un ad- 
mirador entusiasta del partido unitario, le supon- 
dríamos una habilidad admirable para servirse de 
la burla y del sarcasmo. Nadie fustiga mejor ni más 
parejo que él — lo mismo que trata ae deiíender; y 
el partido cuyos méritos y servicios se propone 
enaltecer, sólo puede agradecerle su buena volun- 
tad, pues recibe con cada una de sus publicaciones, 
siempre repletas de rica documentación, ataques 
que envidiarían los más hábiles adversarios por la 
sincera fé que resalta en ellos, proporcionando 
datos preciosos para el proceso que no tardarán en 
levantar las jeneracionesprócsimas. 

Hasta ahora se creia que la muerte de Dorrego se 
debia al enceguecimiento de un vencedor impetuo- 
so que en un momento de ofuscación, acaso discul- 



— 119 — 

pable por el ardor de la lucha y la ecsaltacionde las 
pasiones, había consumado el atentado ; y todos se 
hallaban dispuestos á perdonar, lamentando la 
muerte temprana que truncaba una ecsistencia lle- 
na de esperanzas para la organización y el progre- 
so de la patria. I^ero el Señor Carranza nos pa- 
tentiza, a la luz de documentos incontestables, que 
fué, por el contrario, un hecho perfectamente me- 
ditado y convenido éntrelos consejeros y directo- 
res de la política triunfante, y nos muestra á Lava- 
lie como un instrumento inconsciente, dúctil para 
todas las pérfidas maquinaciones. 

Este libro arroja sobre un partido entero la man- 
cha que más nublaba el nombre de L avalle. Su 
autor cree que éste <aparece puro en su resurrección 
histórica, y ninguna nube proyectará sobre él la 
sombra de Dorrego,» y que ha llegado la hora de 
fundir <en bronce eterno la estatua ecuestre del 
jeneral Juan Lavalle, para entregarla al respeto 
délas jeneraciones venideras > . Desgraciadamente, 
las ideas falseadas cunden á la par de las verda- 
deras, y la juventud de hoy, siguiendo la tradi- 
ción de sus padres, olvida el nombre de Dorrego 
para sublimar el de su verdugo. Los servicios de 
este último á la causa de la independencia, sus in- 
tenciones patrióticas, su arrepentimiento prolon- 
gado al comprender que habla piopendido direc- 
tamente al entronizamiento de Rosas — todo esto 
unido á algunas bellas cualidades que adornaban 
su carácter, reclaman la benevolencia de la histo- 
ria para invocar su perdón y deciden á consagrarle 
un recuerdo duradero y afectuoso; pero ecsijir 
una estatua, presentarlo como modelo á la pos- 
teridad, equivale á aplaudir errores que deben 
ser condenados, equivale á resucitar una época 
unáaimemente vituperada, equivale á renegar de 



— J20 — 

nuestiros progresos políticos y sociales, — porjae 
Lavalle sólo puede servir de ejemplo aterroriza 
dor para los que no conciban cuántos desastres, 
cuántas funestas calamidades causan sin preveerlo 
los hombres débiles, incapaces de utilizar en bene- 
ficio de su patria, las condiciones con que los favore- 
ciera la naturaleza, ó que no llegan a realizar, por 
falta de aptitudes y voluntad, sus intenciones sanas 
ó sus propósitos nobles. 

La talla intelectual de Lavalle no sobrepasa en 
nada á la de cualquiera de sus contemporáneos ; 
los males que causaron sus estravios oscurecen sus 
servicios; las ideas (j[ue defendía fueron las de su 
jeneracion; sus horizontes no arrojaron ninguna 
luz en el porvenir, y su figura y sus obras han te- 
nido teatro suficiente en el pasado. Dorrego, á quien 
la fortuna fué siempre adversa en vida, se ajiganta 
al lado de su rival é inmolador, apesar de que la 
ingratitud de los viejos odios enjendrados por nues- 
tras situacionas políticas, lo han seguido hasta su 
tumba, donde aun espera los respetos que corres- 
ponden á sus altos servicios y la reparación que 
ecsije su memoria profanada por el tirano mismo 

Íuela creia digna de venganza. Apóstol de las ideas 
que debe la Kepública su prosperidad creciente, 
les prestó su elocuencia]como tribuno, su talento co- 
mo militar y su sangre "como mártir: se adelantó á 
su tiempo y la posteridad acató sus fallos. En los 
momentos aciagos de la lucha, marcó con seguridad 
los rumbos de la marcha lejana. Su figura se pro- 
yecta luminosa en el futuro, después de haberse 
destacado con brillo en la historia. 

La trajedia sombría de Navarro ofrece dos vícti- 
mas — Una desaparece en el patíbulo, iluminada por 
la visión del porvenir y embellecida por la sublime 
resignación de los que mueren mártires de las ideas 



— 121 — 

7 de las instituciones ; la otra se hunde en la his- 
toria {prolongando sus dias para reparar grandes 
estravios é implorar el perdón délas jeneraciones 
que le suceden. — Hoy es ya tiempo de olvidar al 
culpable y^ enaltecer al primero que dio forma á 
los principios de nuestra inconmovible organiza* 
cion actual. 

Para juzgar á nuestros muertos ilustres, dese- 
chemos una vez por todas los viejos rencores con 
que nos contajia la tradición, y sin escuchar los mo- 
vimientos de nuestra sensibilidad impresionable, 
Sroclamemos estrictamente la verdad, en nombre 
e la severa imparcialidad de la historia. Si nos es 
imposible destruir las preocupaciones del presente, 
tengamos al menos para el pasado un criterio de 
esactitud y veracidad. El pudor mismo contempla 
con ojos codiciosos los placeres del vicio en la pen- 

E endiente de la virtud: los pueblos padecen de- 
ilidades semejantes, y conviene conservar en ellos 
el culto de sus antecesores dignos, marcando con 
el sello de los elejidos á sus verdaderos benefac- 
tores. 

En cuanto & las personalidades indecisas ó ras- 
treras que suelen decidir con una cobardía ó una 
bajeza de vidas que la patria necesitaba conser- 
var para la buena dirección de sus destinos, cú- 
bralos el eterno olvido de los que piensan y aman, 
y pueda siempre aplicárseles, aunque arrastren 
todavía su ecsistencia sobre la tierra, el verso de 
Delavigne en su elejia á Waterloo: 

lis ne sont pas, laissee enpaix leurs cendres. 

106->Iia reTolncion del 39 en el Sor de 
Buenos Aires» por Ángel Justiniano Carranza. 
Condecorado con la Orden Española del Mérito Naval: 
Ifiemhro de Sociedades Literarias y Cientíñcas en Eu- 



— 122 — 

íOpa y América. Ilustrada coa retratos y diagramas. 
Buenos Aires. Miguel Maclas edictor. Imprenta del Pue- 
blo, Defensa 78. MDCOOLXXX. En 8®, xxii-432 ps. 

Hay una lámina con los retratos, en mala fotografía, de 
los Señores Martínez Castro, Ramos Mejia, Barragan, 
F. Ramos Mejia, Castelli, Ferrari, Gándara, Madero y 
P. Ramos Mejia, iniciadores del movimiento del Sud. 

El año 1879 publicó D. Akgbl Jüstiniano Car- 
ranza otro libro sobre esta misma revolución, he- 
cho ex-profeso para encomiar áD. Carlos Tejedor, 
á quien presentaba como el almade ese movimiento. 
Me ratifico en el juicio enunciado en el N ® . lOíS 
del Anuario anterior, al leer el nuevo volumen 
contradictorio del primero. El de 1880 quiere poner 
las cosas en su lugar; y, por lo que respecta al Doc- 
tor Tejedor, lo hace maravillosamente, relegándolo 
al papel secundario, único que desempeñó en la ci- 
tada revolución. 

Pero no me limito allí á apreciar el trabajo, sino 
que aprecio también al autor, con la severidad que 
reclamaba tan indigno conjunto de adulaciones. D. 
Anjbl Justiniako Carranza no merecerá nunca fé 
como historiador. Cuando se lleva la parcialidad 
hasta el estremo que él la ha llevado, cuando se 
fuerzan los hechos y mistifican los antecedentes por 
darse el placer de echar incienso al rostro de lo« 
falsos dioses, — el sacerdote es un prevaricador que 
ha desconocido la grandeza de su misión, encena- 
gándose al par de los más bajos pecadores. 

Conviene mostrarse duros con los que así esplo- 
tan la confianza que se deposita en los escritores 
provistos de elementos para decir la verdad. Sin 
embargo, declaro que soy harto benévolo; y el 
lector puede ver, antes de esta noticia biblio- 
gráfica, el título de otro libro que me abstengo de 
calificar; pero que, como parte de la obrajeac- 



- 123 — 

ral, como producto de la misma pluma, del mismo 
criterio, de las mismas intenciones, no puedo dejar 
de mentar para poner de manifiesto al hombre com- 
pleto — al escritor puramente venal. 

Elproemio que abraza las XXII primeras pajinas 
eslo mejor escrito que conozco de este autor. Pre- 
senta el retrato de Rosas con rasgos hábiles y jus- 
ticieros, aunque inesactos en muchos detalles. 

Los VIII capítulos que forman el testo ó el cuer- 
po del libro, contienen la narración detenida y pe- 
sada de la revolución del 39, con notas y documen- 
tos que sirven de comprobantes. En los dos pri- 
meros capítulos refiere cdnio se pusieron en 
comunicación los nueve iniciadores de la revolu- 
ción, contentándose con dar pocos datos biográficos 
de algunos de ellos ; pinta el estado de la opinión 
en la campaña, favorable al derrocamiento del 
tirano, cuenta el fusilamiento del inolvidable Maza 
y las relaciones de L aval le y Rivero, copiando 
dos cartas de este último para probar que la ene- 
mistad ecsistente en esos momentos entre ambos, 
dependía de que Rivero mantenía negociaciones de 

Íaz con Rosas, y narra la salida de la espedicion de 
lontevideo al mando del jeneral Lavalle. En el 
cap. III empiezan las divagaciones á todo vue- 
lo: habla del reclamo presentado por el Cónsul 
Francés al Gobierno Arjentino con motivo del mal 
trato dado á varios ciudadanos de esa nación ; en- 
tra con este motivo en escena el Almirante Leblanc 
y sale lijeramente biografiado. — El cap. IV continúa 
todavía rumbos perdidos : combate de Martin Gar- 
cía tomada por los Franceses al mando de Dague- 
net con ausilio áe 2O0 orientales de las fuerzas de 
Rivero^ después de una heroica defensa de parte de 
los 133 hombres que ocupaban la isla en ese mo- 
mento — Por fin, en el cap. V vuelve á tomar ©1 hi- 



— «4 ~ 

lo de la narración y sigue á los espedicionarios, 
salidos de Montevideo, hasta su desembarco en 
Martin Garcia. El jeneral Lavalle es recibido allí 
con gran entusiasmo, no sin haber antes solicita- 
do y obtenido el apoyo caluroso del Almirante 
Leblanc, con quien pactó alianza. Lavalle se 
dedica á organizar la columna espedicionarlar 
fuerte de unos 500 hombres, y se inclina á de- 
sembarcar en la Laguna de los Padres donde 
numerosos amigos de causa debian incorporár- 
sele con algunos elementos. Esplica el autor en 
el cap. VI las vacilaciones que producía en el áni- 
mo de Lavalle la conducta desleal del Presidente 
Rivero, precisamente cuando fuerzas de Rosa» 
invadían el Estado Oriental; lo cual orijina en el 
gabinete Uruguayo un cambio muy favorable para 
la empresa de los arj entines, haciendo modificar el 
plan de campaña ; resuelve, entonces, que los ejér- 
citos oriental y arj entino operarían conjuntamente 
en Entre Rios, no obstante ecsijir Rivero que La- 
valle obrara en Montevideo, ofreciéndole toda su 
ayuda para más adelante. Este nuevo plan de cam- 
paña produce, según se ve en el capítulo siguiente, 
una malísima impresión en el ánimo de los emigra- 
dos arjentinos, distinguiéndose entre las cartas qae 
copia el autor para probar la desaprobación del nae- 
vo plan, una muy bien concebida del Dr. D. Juan B. 
Alberdi, quien aconsejad desembarco en Buenos 
Aires. Sin embargo, nada de esto consigue hacer 
cambiar el nuevo rumbo, y la lejion libertadora 
abandona la isla de Martin uarcia, para desembar- 
car en Entre Rios, mientras que los hacendados del 
Sud, totalmente desengañados, sólo reciben el arre- 
pentimiento tardio de Lavalle cuando le reclama- 
ron que desembarcase en esas costas de nuestra 
«ampaña. 



— 125 - 

Frustrada así la empresa de colocar al jeneral 
liavalle al frente de la revolución del Sur, los ha- 
eendados se resignaron á esperarla llegada de ese 
nuevo Mesias ; determinándose algunos, como lo 
espresa el cap. VIII, á pasar al Norte, sin más obie- 
to al parecer que aprocsimársele ; pero probable- 
mente para cerciorarse, palpándole las llagas, de 
que él era en realidad del divino mensajero que de- 
bía reedificar el templo en tres dias. Concluye el 
6y. Carranza, para no perder la costumbre, con una 
historia sumaria del pueblo de Dolores,foco de la re- 
revolución, y con la esposicion de los motivos que 
precipitaron el pronunciamiento del 29 de octubre, 
en medio de la efervescencia popular, que llegó á 
punto de destrozar y ultrajar públicamente el re- 
trato de Rosas á una señal del comandante Rico, 
el cual figuraba entre los jefes de los revolucio- 
narios. 

En el suplemento, que ocupa la mitad del libro — 
ps. 213 á 428, — incluye el autor una estensa répli- 
ca al Dr. José M. Can tilo, que salió en defensa de 
0u abuelo D. Francisco Muñoz, invocando como 

Sruebas de su rectificación recuerdos de familia, 
'orman el resto del suplemento ampliaciones y 
comprobantes de los capítulos IV, V, Vil, y VIII. 
Como se desprende de este lijero estracto, dado 
que ello necesitase todavía ampliación, el doctor 
Carranza no es, en su calidad de historiador, el 
juez que conoce, ecsamina las pruebas y da su fallo 
justiciero é imparcial, sino un simple narrador, di- 
fuso y monótono. Salta á la vista en el presente 
libro la intención de no condenar los errores del 
ieneral Lavalle, no obstante que debe comprender- 
los. Parece influenciado por el fanatismo que con- 
servan todavía algunas personas hacia la memoria 
del valiente militar. Grandes pasiones y nobles sen- 



- 126 — 

timie]ito{spDdrá>njastiñcar errores é invocar gratl- 
iad 7 amor á su recuerdo ; pero jamás tan releiran- 
tes prendas probarán que los talentos militares 7 
políticos del jeneral Lavalle estuvieron ala altu- 
ra de las circunstancias, de las esperanzas que se 
cifraron en él, ni mucho menos de la habilidad 
del tirano arj entino. 

.L avalle hizo triunfar lo que combatió con más 
tesón ; 7 si esta circunstancia constitu7Ó su desgra- 
cia, fué también la base de su popularidad. Estece* 
cho no es un fenómeno estraño en la historia arjen- 
tina: se ha repetido en nuestros dias, como para pro- 
bar que el pueblo suele enamorarse del desvalido. 
Pero no se triunfa con la ecsaltac'on del sentimieb- 
to ni con buenas intenciones : requiérese sobra todo 
la intelijí^ncia de los acontecimientos. El principio 
de la escena revolucionaria que nos presenta el Sr. 
Carranza, revela que no hemos adelantado nada en 
estas materias — 7 aunque ello sea consolador para 
los arjentinós libres de tiranías que combatir, no 
deja también de ser curioso comprobar que hace 
40 años las revoluciones afectaban la misma forma 
que ho7 : los jenerales lanzaban proclamas igual- 
mente retumbantes acariciando inmensos horizon- 
tes 7 pro7ectando grandiosas mejoras, para obrar 
con cretina ineptitud despides de haber sacrificado 
la estéril abnegación del pueblo. 

No recuerdo qué escritor — debe ser un poetar- 
creia haber mamado en el seno de su nodriza la 
tristeza que lo aquejaba, por ser la misma de que 
aquélla padecía. — Diríase que una parte de la je- 
neracion presente ha recibiao del seno de la emi- 
gración la inhabilidad 7 el soplo revolucionario 
que la aquejaban. 



— 137 — 

107^Disear8O pronunciado por el Presiden- 
TE Bs LA República en la solemne inhumación de los 
restos del General San Martin. Buenos Aires. Imprenta 
de El Nacional. Bolivar 65 y 67. 1880. En 8*=* , 12 ps. 

Es éste uno délos más bellos discursos del Dr. 
Nicolás Avellaneda: el recuerdo de las hazañas 
del gran capitán americano bajo una forma rica al 
par que severa, con cuadros llenos de luz y frases 
admirablemente modeladas. 

Trascribo el párrafo que creo de mayor intensi- 
dad de pensamiento y de novedad en la espresion — 
característico como juicio histórico : 

< Conozcamos ahora al hombre y al guerrero. 

«Las ciudades de la América no lo vieron en- 
trar tras de las batallas, bajo sus arcos de triunfo. 
La vanidad es una molicie y no cabia ésta en su 
viril naturaleza. No esparció jamás su espíritu en 
el festin, ni dio paso á la voz de su contento en el 
boletín de la victoria. MuchdS creen, sin embargo, 
que su orgullo era inmenso. Treinta años de ca 
lumnias innobles no alcanzaron á hacer subir una 
palabra de defensa desde su corazón hasta sus la- 
bios. La ingratitud no le arrancó una queja Las 
almas profundas sólo son entrevistas, como el via- 
jero de la montaña descubre á veces un abismo, á 
la luz de un relámpago ; y San Martin fué sor- 
prendido un dia en la soledad de su gabinete, con- 
templando su retrato, que habia él mismo colocado 
entre el de Napoleón y el de Wellington. » 



— 128 — 

108— Apuntes blo^ráüeos del General Ja« 
lio A, Roca por Benjanin Posse. Córdoba. Impren- 
ta de El Interior. 1880- En 8®, 31 ps. con un retrato del 
Jeneral Roca. 

D. Bbkjamin Possb, antiguo redactor de La Tri- 
luna Arjentina^ de El Interior de Córdoba, y hoy 
de La Tribuna Nacional^ tiene bien sentada la re- 
putación de escritor hecho, para pensar que los 
Apuntes biográficos del jeneral Julio A» Boca vienen 
recien é revelarlo; pero ellos son, seguramente, uno 
de los mejores testimonios de la galanura jamás 
desmentida de su estilo, de la movilidad y limpie- 
za de su frase, del brillo y armenia de sus periodos. 

Más que una biografía, que tampoco lleva ese tí- 
tulo, el folleto contiene aatos y apreciaciones en 
forma de amenísima lectura, guardando cuidadosa- 
mente la unidad que á estejénero de trabajos cor- 
responde. 



109— Reseña biográñca de Domingo F. Itor- 
miento por A. Bel., seguidos de ]os discursos pronun- 
ciados por el General Sarmiento en el seno de la juven- 
tud, el 30 de Mayo de 1880, y en el acto de bendecir la 
bandera del Batallón núm. 1 1 de Infantería de línea, 
del Programa de su candidatura y de otras piezas. Ter- 
cera edición. Buenos Aires Imprenta del I^cíonal, Bo- 
tivar 65 y 67. 1880. En 4 ® menor, 72 ps. y la fotografia 
de un busto del jeneral Sarmiento. 

Tres ediciones de este folleto en el espacio de 
pocos meses y el nonibre de su autor, A. Bel, (Au- 
gusto Bblin Sarmibnto), nieto del jeneral, garan- 
ten la esactitud de los datos y la bondad del tra^- 
bajo. 

La parte biográfica ocupa apenas un%s 20 páji* 



— 129 — 

ñas, escrita sumariamente 7 siguiendo un orden 
cronolóiico. 

Nacido el año 11, Domingo F Sarmiento empie- 
za su carrera en 1826, de alférez 7 luego teniente 
deQuiroga Carril ; a7udante del jeneral Vega en 
1829, edecán del jeneral Al varado, a7udante de co- 
raceros déla guardia del jeneral Paz, en 1831, des- 
terrado, escritor, periodista^ autor del Facundo en 
1845, — su ecsistencia se multiplica, derramáadose 
su actividad por diversos senderos, que lo condu- 
cen á los más elevados puestos del pais 7 á la con- 
sideración 7 respecto de los pueblos. 
. El discurso pronunciado por el jeneral Sarmien- 
to en el acto de bendecir la nueva bandera del B».- 
tallon 11 de linea, ha sido publicado separadamente 
7 el lector lo hallará ea la sección respectiva del 
Anicario. 



llO—IiOS Charrúas por Ramón Lista^ Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano 133 á 
139. 1880. En 8®, 16 ps. 

El joven Ramok Lista dedica <al distinguido 
arqueólogo Manuel Ricardo Trelles,> este breve 
estudio de la índole, costumbres 7 grado de cultu- 
ra de los charrúas, á quienes defiende de la acusa- 
ción de deslealtad prodigada por diversos autores. 

Después de lijeras apreciaciones sobre el hom- 
bre primitivo de la Banda Oriental del Urugua7, 
que á su juicio «percenece ala presente época jeo- 
lójica, CU70S ajentes obran aún á nuestra vista,» 
sin negar que pueda ser mucho más antigao, —ter- 
mina con algunos interesantes detalles sobre los 
instrumentos de piedra de esa rejion, anteriores á 
la espedipion de Solis ó posteriores á ella hasta la 



— 130 — 

destrucción total de los charrúas en 1831. Es un 
folleto bien meditado y cultamente escrito. 



111— Apunte» biográficos de Adelaida Tes- 
«ero -Crnidone primera actriz de la Real Compañía 
Dramática Italiana A. Tessero y A. Morelli. Buenos Ai- 
res. Imprenta Ostwald, calle Florida número 136. 1880. 
En 4 ® menor, 25 ps. 

Adelaida Tessero Guidone merécelos homena- 
jes que ha recibido en el viejo como en el nuevo 
mundo. 

« L' Arte fu il primo suo profondo amor;» y el 
arte pocas veces tiene intérpretes tan nobles é inte- 
lij entes como la artista mimada del público de 
Buenos Aires. 



112— liij eras consideraciones sobre labio- 
srafia del I>r. Pablo Broca Profesor de Clínica 
Quirúrgica de la Facultad de Medicina de Paris—Ciru- 
jano de los Hospitales— Vice-Presidente de la Academia 
de Medicina— Profesor fundador de la Escuela de An- 
tropología.— Fundador y Secretario General de la Socie- 
dad de Antropología— Miembro de las Sociedades de 
Cirugía, de Anatomía y de Biología— Director del La- 
boratorio de Antropología en la Escuela de Estudios Su- 
periores— Oficial de la Legión de honor— Senador ina- 
movible, etc., etc.. etc; por el doctor Melchor Torees, 
Médico Ciriyano de las Facultades de Paris y Buenos 
Aires, Ex- Externo por concurso de los Hospitales de Pa- 
rís : Hópital des Cliniques, HÓtel Dieu, Ste. Euffenie, 
Charité— Laureado de la Facultad de Medicina de Pa- 
ris (Medalla)— Miembro de las Sociedades : de Anato- 
mía, de Clínica, de Medicina é Higiene Profesional, de 
Terapéutica,, de Medicina práctica del Sena, de la So- 



— 131 — 

ciedad francesa de Higiene, de Antropología de París, 
de la Asociación Médica Bonaerense, del Círculo Médi- 
eo Argentino, Médico de la Societá ünione Operai Ita- 
liani, etc. Buenos Aires. Imprenta de La Nación, calle 
de San Martin núm. 208. 1880. En8®, 16 ps. 

Estos breves apuntes biográficos dan una idea, 
aprocsimada,por lo menos, de la vida del ilustre ci- 
rujano francés Pablo Broca y de su influencia en el 
desenvolvimiento antropolójico de Europa. 



J 



PEDAGOJIA 

LIBROS DE ENSEÑANZA Y TESTOS 



113— Informe ULi del estado de la educa- 
ción eomnn durante el año 1879 en la provincia de 
Buenos Aires, presentado al Consejo General de Educa- 
ción por D. F. Sarmiento, Director jeneral de Escuelas. 
Buenos Aires. Imprenta ae M. Biedma, calle Belgrano 
números 133 á 139. 1880. En 4®, 123 ps. y una fotogra- 
ba de la Escuela líormal de Maestras. 

Contiene la nómina del personal del Consejo je- 
neral y délos Consejos de distrito, en la ciudad y 
43ampaña, que alcanzan á71, con 370 escuelas comu- 
nes, 267 particulares y 6 especiales. Los maestros 
suben á 796 en las escuelas comunes^ 658 en las 
particulares y 24 en las especiales ; y los alumnos, 
a 31,702 en las primeras, 12,105 en las segundas y 
676 en las últimas. El total de maestros es del,4'i^ 
j el de alumnos de 44,483, cuya asistencia media 
se calcula en 34,909. — Hé ahí el estado de la educa- 
ción en la provincia de Buenos Aires en el año 1879. 
^ Tenemos en el Rejistro Estadístico de la Repú- 



— 134 — , 

blica^ dice el Sr. Sarmiento, cuadros completos de 
la educación primaria, tal como se encontraba en 
la provincia de Buenos Aires por los años del872& 
1873, y vale la pena de comparar las cifras que 
arrojaron entonces los cuadros, para medir los pro- 
gresos y la marcha de la educación hasta el pre-^ 
senté, con seis años de diferencia. 

« En 1873 hay en toda la provincia: 

Escuelas públicas 283 

« particulares. .. • 278 

Suma 561 

€En 1879- 

Escuelas comunes 370 

< particulares ...•, 267 

< especiales 6^ 

Suma 643 

Aumento en las escuelas comunes ... 87 
Disminución en las particulares . • • • 11 

«En 1873 hay alumnos, en todas las escuelas^ 
32,317. 

« En 1879—44,483. 

Aumento de al umnos en 1879 12,166 

Aumento por año desde 1873 á 1879 . 2,027 
Aumento del año 1879 2,902» 

Numerosos cuadros complementan los estudios 
estadísticos qne forman la base de esta Memoria, 
sobre el movimiento de escuelas, con su resumen» 
densidad relativa de la población en algunos dis- 
tritos, etc., y una detallada esposicion de las entra- 
das y gastos del Consejo, distribución de sus fon- 
dos, etc. 



— 135 — 

Los ediñcios de escuelas han merecido con razón 
un capítulo entero. Resulta que en el año 1879 han 
dejado de matricularse en solo la ciudad, por falta 
de local, 2,580 niños. 

« El Inspector Erause encargado de ecsaminar 
en una parroquia el estado jeneral de las escuelas, 
hace notar que la mayor parte de las casas alqui- 
ladas para escuelas son chicas en proporción á los 
alumnos que asisten & ellas^ los cuales quedan 
aglomerados en las clases, sin las condiciones de 
comodidad é hijiene. > 

Y esto no pasaba únicamente en una parroquia, 
sino en todas ;y el Consejo Nacional de Educación 
que sucedió en la capital al Consejo jeneral déla 
provincia, se encontró desde el primer dia con esta 
gravísima dificultad, aun no resuelta. 

Los anejos contienen los informes de las escue- 
las normales, el plan y método de estudio de la 
Escuela Superior de Comercio de Paris, y circula- 
res á los maestros sobre diversos tópicos. 



114— Decimotercio informe del Superinten- 
dente de escuelas de la provincia correspondiente al 
año 1879. San Juan. Imp. de La Voz de Cuyo.— Santa 
Fé 21, 23 y 25. 1880. En 8®, 44 ps. y 12 cuadros. 

El Superintendente de escuelas de San Juan, 
Sr. Juan de Dios Jofrb, dedica 34 pajinas al Infor- 
me que dirijo al Ministro de Gobierno é Instrucción 
Pública de la Provincia, ocupando el resto del fo- 
lleto el reglamento correccional para las escuelas, 
el discurso del Superintendente en la inauguración 
de una escuela Normal y doce cuadros estadísticos. 

En 1879 han funcionado 62 escuelas, 46 públicas 
y 16 particulares ; y han concurrido á ellas 6,001 



— 136 — 

nifioB — 5,460 & las primeras 7 541 á las secundas : 
de estos niños— SjONSÍ varones y 2,399 mujeres, a 
las primeras, y 344 varones y 197 mujeres á las 
segundas. 

Én San Juan como en las demás provincias, como 
en la misma capital de la República, no hay edifi- 
cios propios para escuelas. EL Superintendente se 
detiene con preferencia en ese punto, de incuestio- 
nable importancia y digno de toda atención. 



115— Informe pasado al Consejo Escolar de Dolo- 
res sobre el estado de la enseñanza en el distrito. Bue- 
nos Airos. Imprenta de Pablo E. Coni, especial para 
obras. 60— Calle Alsina— 60. 1880. En4®, 32ps. 

Este informe pertenece al Dr. Eduardo Acbvbdo 
Díaz. Ecsamina una por una las escuelas del dis- 
trito, presentando su estadística y observando sus 
necesidades para indicar las reformas necesarias. 



116— Escuela Normal Nacional del Paraná. Infor- 
me del Director. Enero de 1880. Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 1880. En 8"=>, 82 ps. 

Trata separadamente de las Escuelas Normales 
arj entinas, en jeneral ; del Departamento Normal, 
sus profesores, asignaturas, etc.; de la Escuela de 
aplicación y del material de la Escuela Normal del 
Paraná. Contiene el proyecto de un nuevo plan de 
estudios para dicha Escuela ; el cuadro de los gra- 
duados en la Facultad Normal, grados, nombres 
y destinos ; el cuadro de los alumnos maestros 
ecsistentes en el año escolar de 1879, becas que han 



— 137 — 

ocupado, clases en que han cursado j resultado do 
los ecsámenes ; y varios otros cuadros no menos 
importantes. Este prolijo informe, notable por sus 
datos estadísticos, termina con el discurso que su 
autor, D. JoséM. Torres, leyó en la sesión pública 
celebrada por la Facultad Normal para entregar 
los diplomas á los ex-alumnos graduados. 



117— Colegio Nacional de Buenos Aires. Memoria 
del Rector correspondiente á 1879. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano números 133 á 139. 
1880. En 8®, 8 ps. y un cuadro del movimiento econó- 
mico del establecimiento. 

En el año 1879 el Colejio Nacional de Buenos 
Aires tuvo 523 alumnos regulares y 689 estudian- 
tes de cursos libres. El Rector se detiene con prefe- 
rencia en las cuestiones económicas, insistiendo 
sobre proyectos que ha presentado anteriormente. 



118— lia iEdneacion Coman. Revista quincenal 
ilustrada de educación y enseñanza en la escuela y en 
la familia. Periódico para las autoridades escolares, los 
maestros, los padres y los niños. Órgano del Consejo 
General de Educación y de las Bibliotecas Populares. 
Buenos Aires. Dirección y administración, Rivadavia 
710. 1880. En 8®, por entregas de32ps. 

El año V de esta publicación que dirijia el distin- 
guido joven Julio A. Costa, secretario del Consejo 
jeBcral de educación, comprende las 24 entregas 
del año 1880, formando ún total de cerca de 800 pa- 
jinas. La redacción está á cargo del Director Jene- 



— 138 — 

ral de Escuelas con la colaboración de los vocales 
del Consejo. Contiene los documentos referentes á 
la enseñnza, programas, artículos, etc. 



119— CSxáinenes públicos delCoIegio.de la Inma- 
culada Concepción en Santa Fé dirigido por los Padres 
de la Compañía de Jesús. Año de 1880. Buenos Aires. 
Imprenta ae Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Ca- 
lle Alsina— 60. 1880. En 4 ® menor, 124 ps. 

Programas de estudios superiores : teolojia dog- 
mática, teolojia moral, derecho canónico, economía 
política, derecho comercial, procedimientos judi- 
ciales—Estudios preparatorios : filosofla, 1® j%^ 
años, historia de la tilosoña, elementos de econo- 
mía política^ filosofía de la relijion, física, química, 
jeometria, historia natural é hijiene, retórica y 
poética, historia crítico-literaria, griego, áljebra, 
historia arj entina, revista jeneral de la historia, 
relijion, látin, castellano, aritmética, historia, te- 
neduría de libros, jeografia, francés. 

Programas sumamente compendiados ; en lo re- 
ferente á los estudios superiores son incompletos, 
porque, no dictándose simultáneamente todos los 
cursos de derecho, sólo contienen el programa del 
año: el derecho comercial, por ejemplo, no abarca 
la parte marítima ; ni pasan de cuatro los progra- 
mas de estas asignaturas. 



. ISO— Actos literarios de teologia, filosofía y 
humanidades que para terminar el curso de 1880 tendrán 
lugar en el Seminario Conciliar de Buenos Aires en los 

dias de diciembre. Buenos Aires. Imprenta de 

Pablo E. Coai. especial para obras. 60— Calle Alsina — 60. 
1880. En 4^ menor, 38 ps. 



— 139 — 

Humanidades, filosofía, teolojiay derecho cañó 
nico ; todo en latín. 



121— Reglamento general orgánico para las escue- 
las de la Municipalidad de Monteros. Publicación ofi- 
cial. Buenos Aires. 6144. Imprenta del Porvenir, calle 
Defensa 139. 1880. En 4 *=* menor, 20 ps. 

Sumamente detallado y previsor. 



123— Plan de estudios de la Escuela Nacional 
deAgronomia de Mendoza. 1880. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle de Belgrano números 133 y 
135. 1880. En 4®, 8 ps. 

Decreto de 7 de febrero de 1880, bajo el ministe- 
rio del Dr. MiGÜBL GOYBNA. 

La enseñanza de peritos ecsije dos años de cur- 
sos preparatorios y cuatro de curso especial ; la de 
capataces agrícolas, dos años ; y uno más los capa- 
taces agrícolas ganaderos, uno los viticultores y 
uñólos jardineros. El decreto detalla las materias 
que comprenden los cursos y las horas de estudio 
por semana. 



123— Proerama de los exámenes públicos del Se- 
minario Conciliar de Salta. I. H. S. Noviembre de 1880. 
Imprenta del Comercio, Calle General Alvarado N. 
140. 1880. En 8®, 64 ps. y un cuadro de clasiñca- 
ciónos. 

Hay programas del®,ü®,3® y6® año de pre- 

Saratorios y de 4® año de estudios superiores. Re- 
licese este último áteolojia moral. Los.de prepa- 
ratorios son también bastante incompletos. 



— 140 — 

124— Colegio Nacional. Programa para el exámea 
de ingreso. 1880. Buenos Aires. Imprenta de El Nacio- 
^nal, Bolívar 65 y 67. 1880. En 8®, 8 ps. 



125— Colegio Nacional de Buenos Aires. Proípra- 
la de Geometría. Segundo año. Buenos Aires igon 
hermanos, editores. Librería del Colegio. Calle Bolívar 
núm. 60, esquina Alsina. 1880. En 4 *=> menor, 30 ps. 



126— Colegio Nacional de Buenos Aires. 5 ® año de 
estudios. Programa de Historia de América. Buenos 
Aires. Librería Rivadavia, calle Rivadavia 95. 1880. En 
4® menor, 8ps. 



127— Colegio Nacional de Buenos Aires. 5® año de 
estudios. Programa de Revista de la Historia. Bue- 
nos Aires. Librería Rivadavia, calle Rivadavia 95 1880» 
En 4 ® menor, 4 ps. 



129— Programa del Ateneo Argentino; 350, calle 
Tucuman, 350. Entre Esmeralda y Suipacha, Director. 
Adolfo Bry. En 16® , 8 ps. 



128— Colegio Nacional de Buenos Aires, 6*^ año de 
estudios. Programa de Revista de la Historia. Bne- 
nos Aires. Librería Rivadavia, calle Rivadavia 95. 1880. 
En 4*^ menor, 6ps. 

Los cinco Programas que anteceden correspon- 
den á cursos parciales del plan jeneral de es- 
tadios. 



-141-^ 

130-€arAeter y objeto déla Educación por 

FÉLIX Martin y Herrera- DÍ8cui*so pronunciado en la 
distribución de diplomas que tuvo lugar el 24 de octu- 
bre de 1880 en la Escuela Normal de maestros. Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma.» calle Belgrano 133 á 
139. 1880. En 8®, 12 ps. 

Aunque trabajo puramente literario, más esti- 
mable por su forma que por sus ideas, comunes y 
conocioas, lo coloco en esta sección en razón del 
tema desenvuelto. 



131— Discurso del Presidente del Consejo Escolar 
de Belgrano en el acto de la distribución de premios á 
las escuelas comunes de dicho partido el 25 ele diciem- 
bre de 1879. Buenos Aires. 5793. Imprenta del Porve- 
nir, calle de la Defensa 139. 1880. En 8^, 16 ps. 

Contiene, además, varios cuadros estadísticos de 
las escuelas de Belgrano, premios adjudicados, etc. 
El discurso pertenece á D. A. Mz. Alvarez db Are- 
nales. 



132— €ar80 práctico de latinidad y temas cas- 
tellanos gradualmente dispuestos para la versión hispa- 
no-latina por el profesor de latin del Colegio Nacional 
de Buenos Aires. Tomo primero. Buenos Aires. .Carlos 
Casavalie, editor. Imprenta y libreria de Mayó, calle 
Perú 115. 1880. En 8®, 15l-xi ps. Tomo segundo: 230- 
X ps. 

Acompaña al fin de cada volumen el programa 
correspondiente á la parte de testo en él compren^ 
dida. Sigue un orden gradual, comenzando por el 
análisis lecsicolójico de algunas sentencias, hasta 
terminar con largos ejercicios de traducción de Ci- 
cerón, Salustio, César, Tácito y Tito Livio. 



— 142 — 

133— Breves apuntes de teodicea por Agus- 
tín Risso Patrón, Catedrático de filosofía del Coleiio 
Nacional. Buenos Aires. Igon hermanos—editores. Li- 
brería del Colegio— Bolivar, esquina Alsina, 1880. En 
8®, 32 ps. 

Durante muchos meses ha sido con justicia pie- 
dra de escándalo el profesorado deñlosfia del Colé- 
jio Nacional de Buenos Aires. Desde la cátedra que 
dictaron Jacques, Goyena y Plaza, se enseñaba la 
filosofía por preguntas y respuestas. Ahora tenemos 
el cuerpo del delito en estos Apuntes de teodicea 
« confeccionados tomando por base los autores es- 
coláticos, con especial La suma teoldjica de Santo 
Tomás.> 

No cabe comentario á este folleto desprovisto de 
todo valor de esposicion, ni merece él otro juicio 
que el que sujieren las palabras trascritas del pró- 
logo del autor, quien termina reconociendo á la es- 
cuela escolástica «el mejor método para^trasmitir 
este j enero de conocimientos á los jóvenes estu- 
diantes.» 



134— Ijeceiones de castellano correspondientes 
al programa de primer año deF Colegio Nacional (se- 
gundo término) Apuntes tomados en clase. Buenos Ai- 
res. Imprenta de '"''La Pampa *\ calle Victoria 97 y 99. 
1880. En 8®. 17ps. 

Empieza con la bolilla 39 y concluye en la 54, 
correspondiendo á la parte de la sintácsis. Son 
apuntes claros y concisos; no tienen otro mérito. 



— 143 — 

1S5— Tratado de análisis lógico y gramatical de 
la lengua castellana por Vicente García AainLBRA — 
Rector del Colegio líacionalde la Rioja. Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E. Coni, especial para obras 60— ca- 
lle Alsina— 60. 1880. En 8 ®, 112 ps. 

No es de un método regular y continuo, sino que 
trata de dar coecsistencia ¿ diversas teorías, sien- 
do oscuro en ciertos pasajes. Aparte de estos in- 
convenientes, puede considerarse un trabajo útil y 
de novedad en algunas apreciaciones y juicios ais- 
lados, revelando jen su autor, Vigente García 
Aguilera, contracción y dotes recomendables para 
este jénero de estudios. 



136— Aritmética para los niños, por el doctor D. 
Acisclo P. Vallin y Bustillo, consejero de instruc- 
ción pública y Director del Instituto del Cardenal Cis- 
neros, agregado á la Universidad de Madrid. Obra de- 
clarada de texto por el Consejo de Instrucion Pública 
de España para las escuelas de primera enseñanza de la 
Península, y por el Ministerio de Ultramar para las de 
Cuba, Puerto-Rico y Filipinas. Diploma de mérito en 
Viena y premio en Filadelfia. Trigésima cuarta edición, 
destinada exclusivamente á las Repúblicas del Rio de la 
Plata. Buenos Aires, Librería de Don Manuel Reñé, 
editor. 42, calle del Perú, 42. 1880. En 8®, 144 ps. 



137— Oeometria para los niños por el doctor D. 
Acisclo F. Vallin y Bustillo, Director y Catedrático 
de Matemáticas del Instituto del Cardenal Cisneros, 
agregado á la Universidad de Madrid. Obra declarada de 
texto por el Consejo de Instrucción Pública de España 
para las Escuelas de primera enseñanza déla Península 
y por el Ministerio de Ultramar para las de Cuba, Puer- 
to Rico y Filipinas. Diploma de mérito en Viena y pre- 
mio en Filadelfia. Trigésima segunda edición, destinada 



— 144 w 

exdusiyamete á las JRepúblicas del Rio de la Plata. Bue- 
nos Aires, Librería de don Manuel Reñé, editor. 42, ca* 
Be del Perú, 42. 1880. En 8®, 126 ps. y un cuadro con 
52 figuras jeométricas. 

Los dos libritos que anteceden son compendios de 
la cbnocida obra de segunda enseñanza de Yallis 
y BusTiLLO que ha servido de testo durante mu- 
chos años en la Universidad de Buenos Aires, y que 
se distingue especialmente por la claridad de sus 
definiciones. 

La jeometria termina con su aplicación á la me- 
dición de terrenos, ó sea, nociones sobre agrimen- 
sura. 



138— Aritmética decimal teórica-práctica. Obra 
escrita para servir de texto en las escuelas de la provin- 
cia deÉuenos Aires por Melchor Otamendi, Preceptor 
Superior, actualmente Director de una Escuela de va- 
roues en la Capital. Tercera edición. Buenos Aires. Im- 
prenta de ""^La Patria", especial para obras 79 -Calle 
Cuyo— 79. 1880. En8®,98ps. 

Contiene esplicaciones prácticas para los maes- 
tros, después de las cuales entra en la enseñanza 
teórica. Está dispuesto por preguntas y respuestas, 
pero siempre con claridad y concisión. Alcanza 
hasta las proporciones, regla de tres, de interés, etc 



139— íSistema métrico al alcance de todos. Ver- 
tido al castellano por íGmLLEBMO P*** Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo JS. Coni, especial para obras. 60-c8- 
lle Alsina- 60- 1880. En 16®, 12 ps. 



— 145 — 

Bastante completo y bueao, si se esceptúa la for- 
ma de catecismo, que es para mí un defecto en li< 
bros de enseñanza. 



140— Xoeiones de s^^ometria teórica y práctica 
con 151 figuras intercaladas en el texto y numerosos pro- 
blemas gráficos y numéricos^ por José M. Areghaga. 
Buenos Aires. Igon hermanos^ editores^ Calle Bolívar 
esquina Alsina. 1880. En 8 <=^^ 68 ps. 

Contiene un cuestionario al fin de cada capítulo. 

Libro propio para la primera enseñanza por la 
claridad de su esposicion j la sencillez ae su 
plap. 

Las láminas en fondo oscuro salvan algunas de* 
ficiencias del testo. 



: — Aritmética mercantil y manual para el co- 
merciante, el banquero, el capitalista^ el industrial y el 
empleado, al alcance de todas las capacidades por Juan 
B. GoYiN, autor de la Partida doble aplicada á toda cla- 
se de Contabilidad, obras aprobadas por el Supremo Go- 
bierno de la República Argentina para que sirvan de 
textos. Primera edición. Buenos Aires. Imprenta y lito- 
grafía del «Courrier de la Plata* 148, calle de la Piedad, 
354. 1880. En8®,Viii-135p8. 

El Señor Juan B. Govin ha publicado en el Peni 
unaobrita semejante á la presente, aunque mucho 
más breve —los Cálculos mercantiles, que el Supre- 
mo Gobierno de esa nación declaró libro de testo 
páralos establecimientos de instrucción. 

Jj^ Aritmética mercantil dedicada al Dr. Santiago 
Laro, es especialmenle interesante paralas perso* 
nafl q.ue se dedican al comercio, por los cálculos 7 



- 146 — 

Sroblemas que contiene. Su autor ha prescindida 
e las reglas elementales, y empieza su obra por 
las Cancelaciones, quebrados, decimales, etc. 

Sin romper las proporciones conrenieate en tra- 
bajos de este jénero, la parte que trata de los cam- 
bios con diversas naciones puede considerarse la 
más completa, aparte de toda la novedad de una 
materia anteriormente tratada con poca detención. 



142— lieceiones de liistoria nacional por 

Agustín Pressinger^ catedrático del Colegio militar de 
la Nación y del Colegio Nacional de Buenos Aires, etc. 
etc. Buenos Aires. Casa editora: Imprenta Ostwald, 
Florida 136. 1880. En 16®, l54-x ps. 

El compendio de historia del Sr. Agustín Prbs- 
siNGBR difiere fundamentalmente de los compen- 
dios que conozco. Escrito para los alumnos de 
tercer año del Colejio Militar de Palermo, el antor 
ha tenido que consultar su capacidad jeneral, y ha 
hecho un trabajo sencillo y claro, más al alcance 
de los niños que el Compendio del Dr. Juan Maria 
Gutiérrez, V. el N. 1-43, pero á la vez de un mé- 
todo que abre vastos y profundos horizontes ala 
enseñanza de la historia patria, y acusa, aunque el 
autor no lo confiese, la preferencia que ha dado en 
sus estudios á las lecciones de D. José Manuel Es- 
trada. 

El conocimiento de la sociabilidad arientina es 
la clave de nuestra historia ; y el Sr. Fressinger 
ha alcanzado la felicidad de encerrar en párrafos 
breves y trasparentes la esposicion de la organiza- 
ción española en sus vireinatos de América, el Jé- 
nesis y desarrollo de cada una de las variadas 
cuestiones internas que dieron tinte á la apacible 



— 147 — 

vida colonial, estallando de tiempo en tiempo como 
para despertar las poblaciones dormidas, y el orí- 
jen de las grandes caestiones esternas que cuasi 
surjen con el descubrimiento del Rio de la Plata y 
muchas de cuyas complicaciones esperan todavía 
desenlace. 

El compendio termina con la segunda invasión 
inglesa, y acaso debe en gran parte su écsito á no 
haber salvado ese linde. De todos modos merece 
ponerse en manos de los niños á quienes debe ser 
de incuestionable utilidad, porque atrae hasta en 
las esposiciones más áridas y enseña siempre con 
altura y sano criterio. Los hechos se desprenden 
natural y como fatalmente de las indicaciones sen- 
tadas, y sus conecciones se perciben hasta en la 
mayor complicación de los acontecimientos. 

Foco queda que aprender, no obstante lape5[ue' 
ñez del libro : y el alumno que lo ha estudiado 
puede darse cuenta precisa de los más difíciles 
trastornos, que tienen su esplicacion en las mismas 
instituciones destinadas á evitarlos, ó de las más 
arduas cuestiones que nacen de la organización co- 
lonial. 

Su autor debe haber tenido ocasión de observar- 
lo en su enseñanza diaria; podria asegurar que 
no ha encontrado inconveniente alguno, porque el 
estilo es siempre igual — ni descenso ni fatiga. 



143— l4a historia arg^entina al alcance de los 
niños., desde el descubrimiento hasta la adopción de la 
Constitución Nacional, cuyo espíritu se espüca en este 
compendio histórico, por Juan María Gutiérrez. Sex- 
ta edición, correjida. Buenos Aires. Carlos Casavalle.^ 
editor. Imprenta y librería de Mayo, de C. Casavalle. 
Perú 115. 1880 En 16®, 190-II ps. 



-- 148 — 

Véase el núm. && del Anuario anterior. En él 
se mencionaba ja la quinta edición de esta obrita 
interesante ; el conocido librero editor D. Carlos 
Gasavalleha hecho lasesta edición en el año 1880. 



144:— Compendio histórico de las provincias 
unidas del Rio de la Plata, por Tomasa Sánchez, maes- 
tra normal. Aprobado y adoptado por el Departamento 
de Educación de Entre-Rios, para el uso de las Escue- 
las Elementales y de párvulos de su dependencia. Bue- 
nos Aires. Librería Americana de E. Halbach y Oa. 
163— Piedad— 153. 1880. En 16®, 36 ps. 

Este compendio ha pasado la medida ; parece un 
estracto en dosis homeopáticas: bueno y malo; cla- 
ro y plagado de fechas ; no abarca lo esencial y 
tiene párrafos inconducentes. Es un folleto per- 
fectamente inaplicable ala enseñanza. 



145— Tesoro histórico. Llave de la historia 

Sara los niños. Buenos Aires. Imprenta y librería de 
layo, de C. Casavalle, editor. 115— Perú— 115. 1880. 
En 16*=^, 108 ps. 

Este librito de efemérides referentes á la histo- 
ria arj entina, está escrito con suma claridad y con- 
cisión. Su forma no deja de ser agradable, á pesar 
de la natural aridez de hechos aislados y sin espli- 
cacion. 

^0 pienso cómo el autor que esta forma de la 
historia sea propia para los niños ; por el contra- 
rio, debe huirse de ella en la enseñanza, porque 
rompe con todo método racional. Su importancia 
es de otra índole, que estoy léjofi de desconocer, 
como puede verse en el núm. lOO del Amuiria 
anterior á propósito de un libro semejante. 



- 149 — 

« 

146— Ifft moral práctica» libro de lectura para 
niños y adultos por Pedro A. Alcántara García. Bue- 
nos Aires. Librería Reñé: Perú 42. 1880. En 8®, 
204 ps. 

Libro impreso en España. 

Conversaciones familiares del anciano Pablo con 
sus discípulos. Versan sobre tópicos de moral, en 
forma amena, y siguiendo un orden gradualmente 
progresivo que permite llegar en las últimas Con- 
versaciones a enseñanzas ilustradas 7 fecundas so- 
bre la patria, los deberes del ciudadano, la relijion, 
^tc, y terminan con una ecsortacion á profesar la 
relijion del deber. 

147— lia escuela moderna. Serie de libros de 
«ducacion por Enrique M. de Santa Olalla. Método 
fílosófíco de lectura y escritura simultáneas conforme 
<3on el reglamento general de escuelas por Enrique M. 
DE Santa Olalla. Cuaderno primero del libro prima- 
rio qne contiene los ejercicios de sílabas bilíteras. 9 * 
adición. Editor Martin Biedma. Imprenta calle Belgra- 
nonúm. 133 y 135. Buenos Aires. J880. En 8®, 36 ps. 
y láminas intercaladas en el testo. 

< La rapidez con que han sido colocadas ocho 
ediciones ae este nuevo método, dice el editor, y la 
reputación que ha alcanzado^ tanto en esta provin- 
cia como en el interior de la República, nos ha de- 
cidido á emprender por nuestra cuenta una nueva 
edición, siendo éste el primer libro publicado en 
nuestro pais con intercalaciones de letra inglesa. > 



148-'!E1 raudal de la lectara por los señores 
Frías, Sabater y Montoy. Obra de texto en Buenos 
Aires. 9 * edición. Buenos Aires. Librería y papelería 
La Publicidad, de Manuel Reñé. 1880. En 16®, 80 ps. 

10 



— 150 - 

Se compone de dos partes — La primera contiene 
sucesivamente frases compuestas de palabras mo- 
nosílabas, de palabras agudas, de palabras polisí-^ 
labas, etc. — todo en letra gruesa. La segunda par- 
te es de simple lectura y termina con 8 ó 9 cuentos- 
morales. 



149— Imprenta escolar. Método misto de lectu- 
ra y escritura por D. Josi Gil y Navarro^ Maestro^ 
Normal. Buenos Aires. Villa San Carlos, Almagro. Ti- 
pografía del Colegio de Artes y Oficios. En 8 ®, 48 ps. 

Dedicado al Ministro del Culto Dr. Pizarro. 

El método de D. Josa Gil y Navarro se basa en- 
el uso de un aparato con caracteres movibles, lo 
que él llama imprenta escolar. Este folleto esplica 
uno de tantos procedimientos que pueden emplear- 
se en el uso y aplicación de dicho aparato á la en- 
señanza primaria. 



150— Anagpnosia* Tercera parte del método para 
enseñar y aprender á leer con facilidad inspirando amor 
á la lectura, á la virtud y al trabajo, ó sea primer libro 
de lectura y de dictado para todos los métodos por Mar- 
cos Sastre, autor del Tempe Argentino, de los Consejos 
de Oro sobre la educación, el guia del Preceptor, el 
Método ecléctico de caligrafía inglesa. Selección de lec- 
turas para la niñez. Lecciones de Gramática^ Lecciones 
de Ortografía y otros testos de enseñanza primaria ; to- 
dos adoptados en las escuelas públicas y particulares 
arjentinas y orientales. Edición 38. Buenos Aires Im- 
prenta de Pablo E. Coni, editor, Alsina 60. 1880. (Es- 
propiedad del Autor). En 8®, 150 ps. 



— 151 — 

151'AiiAgnosia. Verdadero método para enseñar 
y aprender á leer con facilidad inspirando á los niños 
añeion á la lectura y amor á la virtud y al trabajo por 
MiLftOOS Sastre,— Autor del Tempe Aijentino, de los 
Consejos de oro sobre la educación, el Guia del Precep- 
tor, el Método ecléctico de caligi'afia inglesa. Selección 
de lecturas para la niñez. Lecciones de Gramática, Lec- 
ciones de Ortografía, y otros testos de enseñanza prima- 
ria. Todos adoptados en las escuelas públicas y parti- 
culares arjen tinas y orientales. Edición 37*, que consta 
de 200,000 ejemplares : dividida en tres cuadernos. Cua- 
derno segundo. jBuenos Aires. Imprenta de Ostwald, ca- 
lle Florida 136. 1880 (Es propiedad del autor). En 16®, 
64 ps. 

D. Marcos Sastrb, autor del Tempe Arjentino, 
puede enorgullecerse de haber escrito estst Anag- 
nosia que ha alcanzado á su 37 ^ edición y que tan 
buenos resultados prácticos ha producido. Los dos 
folletos anteriores son la 1 * yo^ parte de su mé- 
todo de lectura gradual. V. el Anuario anterior 
núm. XIO. 



ISd—Mosaieo literario epistolar para ejerci- 
tarse los niños en la lectura de manuscritos compilado 
por Bastinos y Püig. Colección de autógrafos de algu- 
nos hombres célebres contemporáneos y de distinguidos 
literatos, profesores, comerciantes, industriales, etc. 
Obra declarada de texto. Primera enseñanza. 12 ^ edi- 
ción corregida y aumentada. Buenos Aires. Librería y 
papeleria La Publicidad, de Manuel Reñé. 42, calle del 
Perú, 42. 1880. Ea8®, 196 ps. 

Presenta modelos de cartas, esposiciones, memo- 
riales, etc., en diversas letras 7 algunos autógrafos 
de personas notables. 



- 152 — í 

153 Careno Hetódico de Dibujo lineal por 

Francisco CANALB—Profesor de Matemáticas de la Es- 
cuela Normal de Maestros de la Provincia de Buenos 
Aires-- Dibujo Elemental comprende: Las líneas rectas 
— figuras rectilíneas— líneas curvas— figuras curvilíneas 
—comparación de las figuras— Conteniendo 307 grabados 
intercalados en el texto— Buenos Aires. Igon hermanos^ 
editores, calle Bolívar núm. 60 y Alsina 90. 1881. En 
4®, Vi-108 ps. 

Este libro que lleva en la carátula la fecha de 
1881, fué, sin embargo, impreso en Paris á fines del 
año 80, en número de 5,000 ejemplares. Es la pri- 
mera parte de una obra más estensa con que el Se- 
ñor Francisco Canale, catedrático de un Colejio 
Normal de Buenos Aires, se propone llenar el va- 
cio sentido en la enseñanza del Dibujo lineal por 
falta de un testo que sastifaga cumplidamente 
las ecsijencias que el estudio de dicha materia re- 
clama. 

La segunda parte está actualmente imprimién- 
dose en Francia y es muy probable que pronto vea 
la'luz pública una nueva edición completa, pues 
los Señores Garnier hermanos, de Paris, han con- 
seguido de los editores en ésta. Señores Igon, her- 
manos, la autorización respectiva para hacer un 
tiraje mucho mavor, á fin de repartirlo éntrelas 
Repúblicas Americanas con escepcion de la Arjen- 
tina y Oriental. 

Precede la obra una buena esposicion del Dr. 
Félix Martin y Herrera sobre el plan que ha se- 
guido el autor, donde muestra la utilidad de la ense- 
ñanza del dibujo y ecsamina los medios prefe- 
rentes de llevarla á cabo. 

El trabajo del profesor Canale se halla escento 
del defecto tan común encesta clase de libros, en los 
que casi siempre Ib, abundancia de la parte teórica 






— 153 — 

ó práctica perjudica el justo equilibrio que debe rei» 
nar entre ambas; siendo de notar un criterio esacto 
y de suma aplicación en la elección de los ^emplos, 
que siguen un orden rigorosamente asced.ente co- 
mo lo ecsije la relación íntima en que se halla este 
estudio con las ciencias matemáticas que le pro- 
porcionan su fundamento — Una esplicacion clara 
7 concisa da los datos suficientes para la construc- 
ción de todas las figuras intercaladas en el testo. 

El profesor Gánale ha prestado un buen servicio 
á la educación de la juventud arj entina, tanto por 
el mérito de su libro, cuanto por la materia sobre 
que versa. 

El dibujo lineal, aplicando la precisión de las 
lejes matemáticas a las variaciones de las for- 
ma, comunica al espíritu el amor á la simetría y 
habitúa la sensibilidad con las nociones más esac- 
tas del buen gusto — Al mismo tiempo que coopera 
á preparar el entendimiento para apreciar en su 
justo valor la representación de la belleza en el 
molde artístico, mantiene vivo el útil consorcio de 
la ciencia y el arte, obligando á sentiríy comprender 
la verdad, á gozar aprendiendo. 

La obra ha sido adoptada como testo en los esta- 
blecimientos públicos donde se ecsije la enseñanza 
del Dibujo. 

1 54— Cnaderno de dibujo lineal arreglado se- 
gún elprograma de las Escuelas comunes por los profe- 
sores T. S. O. y R. B. 1er, gradeas* edición. Buenos 
Aires. Año J880. Depósito en la librería de las Escue- 
las Defensa 478 y en todas las principales librerías. Ea 
S®, 16 ps. 

Contiene 41 figuras y una suscinta esplicacion al 
pié de cada pajina. 



— 154 — 

US-^^naderno de dibajo liaeal arreglad se- 
gún jel programa de las escuelas comunes por los profe- 
sores T. S. O. y R. B. 2 *=^ grado. 3 * edición. Buenos 
Aires. Año de 1880. Venta en todas las librerías. En 8 ® , 
16 ps. 

Contiene 32 figuras y 17 problemas ; las figuras 
numeradas 7 con una suscinta esplicacion al pié de 
la pajina. 



156— Caademo de dibajo lineal arreglado se- 
gún el programa de las escuelas comunes por los profe- 
sores T. S. O. y R. B. Ser. grado. 1 ^ edición. Buenos. 
Aires. Año 1880. Depósito en la '•*Libreria Universal", 
Moreno 211 y 213. Buenos Aires, en 8"=>, 16 ps. 

Contiene 55 figuras numeradas, y termina con 
una suscinta esplicacion. 



157— Caademo dje dibujo lineal ai-reglado 
según el programa de las escuelas comunes, por los pro- 
fesores T. S. O.y R.B.;4 ^ grado. 3 * edición. Buenos Ai- 
res. Afíó 1880. Depósito en la librería de las Escuelas, 
Defensa 478, y en todas las principales librerías. En 8®, 
16 ps. 

Contiene 35 figuras, entre ellas alfabetos, planos 
de casas y jardines, jarrones, fuentes, etc. y termi- 
na, como los anteriores, con una suscinta esplica- 
cion de las figuras. 



158— Dsplieaeion de los cuadros anatómicos del 
doctor Fiedler. 4 ^ edición mejorada. Arreglada al es- 
pañol--por A. Van Gbldeeen— Buenos Aires. Impren- 
ta de M. Biedma, Belgrano núms. 133 á 139, 3880. -En 
I6'^,22ps. 



J 



— 155 — 

Esplicaeion samaría — Sólo ofrece catálogos de-Ios 
haesos, músculos, etc., con números correspondien- 
tes á los que llevan los cuadros anatómicos. 



159— Atlas y nociones de c^eografia para uso 
-de los niños, por el doctor de ciencias D. Acisclo F. 
Vallin y BusTiLLo, conseiero de Instrucción Pública, 
Oran Cruz de la Real y distinguida orden de Isabel la 
Católica, Director y catedrático de Matemáticas del 
Instituto del Cardenal Cisneros, individuo de la Comi- 
sión española de relaciones literarias con las repúblicas 
hispanoamericanas, de la Sociedad Geográfica de Ma- 
drid y Correspondiente de la Real Academia de la His- 
toria, Vocal ae la Junta Superior de Inspección y Esta- 
dística de la Instrucción pública. Oficial de Academia 
: >or el Gobierno de Francia, etc. Diploma de mérito en 
a Expo&icion internacional de Viena y Premio en la de 
^^'iladelfia. Nueva edición, destinada exclusivamente á 
las Repúblicas del Rio de la Plata. Buenos Aires. Li- 
brería de Manuel Reñé, editor. 42— Calle del Perú -42. 
1880. En 4® menor, 52 ps. ádos columnas; sin compagi- 
nar, varios mapas y láminas. 

Empieza con nociones sumarias de jeografia as- 
tronómica, jeografia física y jeografia política. De- 
dica tres ó cuatro pajinas á la República Arjenti- 
na; el resto del libro es ecsajeradamente compen- 
diado 7 acaso impropio para la enseñanza, porque 
en 20 ó 25 ps. que ofrece, más ó menos, de testo, 
presenta reunidos los rios, montañas, lagos, etc., 
«te, de cada nación, en párrafos numerados, sin 
otra esplicaeion ni comentario que facilite el estu- 
dio. 



160— Mapa de la l*roviiicia de Buenos Ai- 
res dividido en partidos por Ch. de Mot. Este mapa 



L_ 



— 156 — 

ha sido trazado según las observaciones tomadas soke 
el terreno por el autor y datos copilados sobre los últi- 
mos trabajos del Departamento Topográfico, diversos do- 
cumentos del Ministerio de Guerra y Marina, observa- 
ciones del Capitán Fitz-Roy, estudios y viajes de D. 
Andrés Oyarvide, Cox, Villarino, José Alvarez de Are- 
nales, Augusto Bravard, Dr. V. Mtin. de Moussy, A. 
Petermann, Cl. Alvaro Barros, Sargento Mayor D. Jó^ 
dan Wisocki, Dr. D. Francisco Moreno, etc., etc. 1880 
EditeurspourTEurope: Gonweloor fréres <fe soeur, Bru- 
xelles. 

Hasta ahora, < es el mapa más completo y cor- 
recto de la provincia de Buenos Aires» . 



niMm 



I 1^6l_]>iceioiiario filológico i comparado de 
^•lettOTa castellana (precedido de una introduc- 
<íiOn delDr.í). Vit^ente F. López) que contiene: 1. La 
^l^sificacion gramatical de las palabras ; 2. Su etimolo- 
&^^i comparándose no solamente los elementos de la» 
palabras castellanas, con las raices de las demás lenguas 
indo- europeas, sino también las palabras mismas con vo- 
cablos de las lenguas neo-latinas aue tienen el mismo orí- 
|en; 3. El estudio de todas las palabras que derivan del 
árabe V demás lenguas semíticas; 4. La explicación de los 
vocablos vascuences y americanos aceptados en la len- 
gua castellana; 5. El significado de las palabras y sus di- 
ferentes acepciones, corroboradas con ejemplos de auto- 
i*es clásicos españoles ; 6. La colección de las frases y 
refranes usados con más frecuencia en castellano; 7. 
Los principales sinónimos con sus correspondientes 
ejemplos y explicaciones por M. Calandrelli (Cate- 
drático de Filología clásica en la Universidad de Bue- 
nos Aires, Académico de número de la Facultad de Hu- 
manidades y Filosofía, etc. Tomo primero A-ALL. To- 
mo segundo AM-AZ. Buenos Aires. Imprenta de «Obras 
clásicas», Solis315. 1880. En4®, á dos columnas, xxiv 
-652-xn-viii ps. 



— 158 — 

Ea el tomo anterior del -ánwano, núm. publi- 
qué ua juicio escrito por el Sr. Sarmiento so- 
bre la obra del doctor Matías Calandrblli, en el 
que se revela á grandes rasgos la bondad 7 utilidad 
de ésta, al mismo tiempo que encarece la necesi- 
dad de que se la proteja en la República Arj entina, 
considerándola obra eminentemente nacional. 

El sabio Profesor de la Universidad de Buenos 
Aires empezó sus estudios lingüísticos el año 1865 
con el profesor Lignana en la Universidad de Ná 

Soles, y continuó con el profesor Kerbaker en el 
olejio de Lenguas orientales, de la misma ciudad. 
Iniciado desde tan temprana edad — 20 años — en los 
misterios de la ciencia, Calandrelli ha seguido la 
áspera senda de las investigaciones fllolójicas sin 
desmayar un momento, pudiendo presentársele co- 
mo modelo de celo infatigable y de constante la- 
boriosidad. Favorecido por la naturaleza con dotes 
especiales para el estudio de la ciencia á qae 
ha consagrado los mejores años de su vida, ha em- 
prendido en edad relativamente temprana ana 
obra que parece superior á la natural contrac- 
ción de un solo hombre, si se reflecciona en 
el inmenso trabajo que necesita para llevarla 
á cabo y en la paciente investigación que cada 
una de sus pajinas requiere. Promete ser el 
libro de mayor trascendencia, que sobare el idio- 
ma castellano se baya escrito hasta ahora, J 
seria de felicitarse que la República Arj entina así 
lo comprendiese, afín de que no ahorrara sacrificio 
para facilitar al ilustre autor los medios indispen- 
sables de terminarlo; tanto más cuanto que está 
destinado á honrar la patria en que se escribe/ 
publica, al mismo tiempo que á servir de base.y 
fuente á nuestra literatura. 
A medida que se aumentan los ramos del sabery 






— d59 — 

que los conocimientos humanos abarcan major es- 
tensión, se hace más indispensable la obra de faci- 
litar el estadio economizando trabajo y ahorran- 
doel tiempo^ — siempre escaso para el ambiciosode 
saber, — ^por medio de compilaciones que, á la mane- 
ra de los diccionarios, den al espíritu un material 
nutrido, bajo forma rápida. Tratándose del diccio- 
nario de un idioma, esta necesidad resalta aún más; 
J Voltaire mismo confiesa que le era imposible es- 
cribir cuatro pajinas sin consultar el diccionario de 
fiu lengua. 

Antes de entrar al fondo del trabajo del señor 
Calandrelli, séame permitido declarar que mis 
reflecsiones tienen solamente el propósito de dar 
una idea de él, sin responsabilidad en lo concer- 
niente á ciencia filolójica ó á teorías de que no pue- 
do ni debo ser juez La pasión por una ú otra teo- 
ría que se ocupa de detalles, perjudica ala mar- 
cha serena de la ciencia. Digo esto, porque, no 
seguiré los juicios esclusivistas de Max Müller, de 
Schleicher, de Bopp, de Fich, etc. Tomaré el con- 
junto para evitar los escollos en que se choca al to- 
car teorías de escuelas personales. 

El trabajo del Sr, Calandrelli es á la vez un dic- 
cionario de la lengua castellana, que todos pueden 
J deben consultar como tal, porque su testo perte- 
nece ala Academia española, y un diccionario de 
lingüística, en que está escrito y aplicado á la len- 
gua castellana, todo lo que se conoce de esa ciencia 
— hasta el momento en que lo escribe. El que no 
cupiere y deseare saber la maternidad y fra- 
ternidad del idioma que hablamos, se servirá del 
diccionario para conocer el signiñcado de las pala- 
bras, independientemente de la doctrina fílolójica 
<iifrada en la palabra etimología. Los hombres de 
letras que quisieren, por el contrario, darse cuenta 



— leo - 

del sentido íntimo de cada palabra y del oríjen 
del idioma de que se sirven para pensar, hablar j 
escribir, hallarán todos los detalles (|ae lalingüis- 
tica proporciona á sus iniciados. Tiene, pues, el 
Diccionario dos aplicaciones distintas : una para 
la jeneralidad de los estudiosos, otra para una clase 
privilejiada de hombres que no se contentan con 
saber el significado ordinario de las palabras y de- 
sean profundizar el sentido íntimo que entrañan. 

Aún considerado como Diccionario simple de la 
Academia, contiene algo más que todos los diccio- 
narios ya publicados : contiene ejemplos de auto- 
res clásicos para corroborar el significado y acep- 
ción de cada palabra. La importancia de los 
ejemplos se revela al advertir que en ellos están 
condensadas las diferentes construcciones deqne 
se han servido los modelos del clasicismo español, 
7 sobre las cuales han fundado los gramáticos las 
reglas que se siguen al escribir y hablar nuestro 
idioma. 

Bajo el punto de vista filolójico, abarca la histo- 
rial del oríjen, desarrollo y trasformacion de la 
lengua española, en comparación con lahistoriade 
la lengua latina de que ésta deriva, y de la historia 
de todas las lenguas indo-europeas, consusevola- 
ciones y vicisitudes, propias del lenguaje hu- 
mano. 

Para mejor claridad indicaré á grandes rasgos el 
vasto plan á que obedece el Señor Calandrelli, 
haciendo de la obra una brevísima esposicion fí- 
lolójica. 

El lenguaje humano ha pasado por tres períodos 
completamente distintos : comenzó por simples mo* 
nosílabos que espresaban ideas jeneral es; prosi- 
guió aglomerando dos ó más monosílabos, para mo- 
dificar con uno ó algunos de ellos la idea jeneral es- 



— 161 — 

presada por otro ; j se completó modificando los 
monosílabos de manera que pudiesen reproducir 
todas las relaciones concebibles del pensamiento 
hamano, por medio de la trasformacion, modifica- 
ción, composición y unión de los monosílabos en- 
tre sí. Guiados por este hecho fundamental y pri- 
mitivo, los lingüistas han clasificado todas las len- 
euas en tres grandes grupos : Lenguas monosilá- 
oicasy lenguas aglomerantes d aglutinantes y lenguas 
ftecsivas. 

Son lenguas monosilábicas : el chino, el siamés, 
el birmano, el tibetano, el amonita 6 conchin* 
chino. 

Son a¡glutinantes: el japonés, las lenguas maleo- 
polinésicas, las lenguas de Australia, las de los 
negros de África, la de los cafres, las lenguas nu- 
bianas, las lenguas americanas 6 polisintéticas, la 
lengua vasca, etc. 

Son flecsivas 6 lenguas de flecsion : las lenguas se- 
míticas que comprenden el caldeo, el siriaco, el asi- 
rio, el hebreo, el fenicio, el árabe, las lenguas de 
la Arabia meridional y de la Asirla; las lenguas 
Cemíticas que abarcan el grupo de lenguas ejip- 
cio, el grupo libio y el etiope ; las lenguas indo- 
europeas que abarcan la antigua lengua de los In- 
dous, las lenguas neo-índicas, los dialectos de los 
Tsiganes, el zenda, el persa, el armenio, el huzvcL" 
réclie^el parsi, el persa, las lenguas de los osetas, 
de los kourdos, de los belukches, del Afghan, las 
lenguas antiguas de Italia,! as lenguas neo-latinas — 
español, portugués, francés, italiano, etc. — la len- 
gua griega y sus dialectos, el céltico, el gótico, las 
lenguas escandinavas, el alto alemán — sajón, an- 
glo-sajon, antiguo sajón, inglés, holandés, flamen- 
co, frijio, el lituanio, el antiguo prusiano, el lette, 
las lenguas indo-europeas del Asia Menor, las len- 



— 162 — 

guas escíticas, el albanés, etc. — Daré en aléanos 
ejemplos uaa muestra de cómo proceden en la es- 
presión de sus ideas los pueblos que hablan cada 
uno de estos tres grupos de lenguas : 

Lengtias monosilábicas. — Para espresar un chino 
las ideas de hijos, hijas^ mujeres, como carecen de 
signo de plural y de j eneros los nombres chinos^ 
— recurrirá á tantas otras palabras que indi- 
quen los j eneros y números. Tienen en su lengua 
las palabras í^6, hijo é hija, nan, masculino, ma- 
cho, niu, femenino/hembráj^'m, jente, #o, totalidad, 
muchedumbre; y para decir hijo, debe recurrir á 
las dos palabras nan tse, macho hijo, como para de- 
cir hija debe emplear las palabras niu tse, hembra 
hijo. Si desea agregarle el sentido plural debe aña- 
dir á los dos monosílabos la palabra to; luego to ñau 
tse — muchedumbre macho hijo — corresponde á hi- 
jos; toniutse — muchedumbre hembra hijo — corres- 
ponde á hijas; to ñau jin — muchedumbre hembra 
jente — corresponden á mujeres; etc. Uniendo mono- 
sílabos independientes entre sí, va espresando de 
la mejor manera posible las ideas con los acciden- 
tes de j enero, número, caso, etc. Las lenguas mono- 
silábicas no tienen, pues, otro medio de espresion 
que la unión de varios monosílabos, que según el 

funesto que ocupan en la oración y la entonación de 
a voz con que se pronuncian, adquieren nuevos 
significados y reproducen diferentes relaciones. 
Pero todas las palabras son de una sola sílaba sin 
que ecsista posibilidad de juntar dos, tres ó más 
de ellas para formar una, compuesta. 

Lenguas aglutinantes. — Para espresar en qui- 
chua, por ejemplo, que es también lengua agluti- 
nante, la idea de quien tiene por costumSre avergon- 
zar á otros, — es necesario recurrir á las palabras 
j^nc*ay, vergüenza y camayok,¿[ que tiene oficio 6 



— 168 — 

empleo, para formar la palabra pen&aycamayók. 
r adviértase que esta palabra se compone de j^enc'a, 
avergonzar, y, partícula formativa del nombre 
pem'ay^ cama, oficio, empleo y yok partícula forma- 
fciva del nombre cama-yok. De manera que las QMdL- 
tro palabras 2?enc^ay-cama-yoA; forman una sola por 
acumulación, aglutinación ó justa-posicion— Se jun- 
tan sin variar, ni cambiar de forma. 

LengvMS flecsivas. En estas lenguas se funden las 
palabras de modo que muchas juntas forman una 
sola, capaces únicamente de ser reconocidas por el 
análisis lingüístico. Todas ellas fueron al principio 
monosílabos. Al juntarse una de ellas conserva el 
sentido fundamental y las demás adquieren u« 
sentido secundario ó accidental. Así, por ejemplo^ 
en la palabra española baladronar, hallamos el 
nombre baladron íntimamente ligado ala desinen- 
cia verbal ar, derivada de la latina -are: en bala- 
dron tenemos el nombre baladro vinculado con la 
desinencia -on; en baladro encontramos el verbo 
halar, vinculado con la desinencia dro, derivada de 
tro ó dro y ésta del primitivo -trum de ter-um; 
en 6aZar descubrimos la sílaba 6aí-, ligada a la de- 
sinencia verbal -ar. Esta sílaba significa gritar, 
charlar, parlotear, etc., y como es la base de todos 
los demás elementos que se agrupan á su alrede- 
dor, y contiene el sentido fundamental de la pala- 
bra, los filólogos le dan el nombre de raü, que sig- 
nifica tanto, como fundamento, oríjen, principio, 
arranque de la palabra. Recorriendo las otras 
lenguas de la misma familia indo-europea encon- 
tramos la misma raiz bal- 6 bla — porque la -í está 
sujeta á metátesis ó trasposición — con el mismo sig- 
nificado y las mismas acepciones. Así, en griego 
ble-Jche, balido; en antiguo alto alemán old-zUf 
balar ; en el eslavo eclesiástico ble-ia-ti, balar ; en 



— 164 — 

e\ anglo-sajon blü-taUy charlar; en bajo-alemaa 
bla-ten; en holandés bla-ten, blee-ten; en el alemán 
moderno blaken; en francés fcéi-er, en italiano bel- 
are^ en provenzal balar, en catalán bel-ar, etc. An- 
tes de fundirse los elementos de las lenguas flecsi- 
vas ecsistian en su estado monosilábico, y con la 
ayuda de los principios de la lingüística, se puede 
hoy llegar á saber cómo espresaban sus ideas los 
ereadores de la lengua primitiva indo-europea, ma- 
dre de los idiomas indicados. Tomemos como 
ejemplo la palabra estamos, que deriva del latin 
sta-mus, con la agregación de la e- eufónica delante 
de las letras -st-. Hallamos en ella la sílaba sta-, 
que es la raiz, y la desinencia -mies, que en lo anti- 
guo se hallaba dividida en los elementos masa. 
La sílaba ma es pronombre de primera persona, 
que ha dado oríjen al pronombre me, mi, etc.; y la 
sílaba sa es pronombre de segunda persona, cambia- 
do luego en ta, que ha dado oríjen al pronombre 
tu. De manera que masa, signifíca yo y tti, 6 sea m- 
sotros. Los creadores del primer idioma de la fami- 
lia indo-europea debieron á^oit sta-ma sa, estar yo 
tu, para significar nuestro actual estamos. 

Las lenguas indo-europeas se componen todas 
de dos clases de tqXq^s, verbales y ^pronominales. Las 

Srimeras indican acción, como i-, ir ; sta, estar] dic, 
ecir, etc. y las segundas reveíanla persona que 
hace y la que sufre la acción, como ma, yo; sa, tu; 
HA, él, etc. 

El trabajo de la lingüística consiste en buscar 
las raices primitivas de las palabras y comparar- 
las con todas las raices de las lenguas de la misma 
familia^ descubriendo las modificaciones que han 
fiufrido á través de los siglos y de los pueblos qac 
las usaron, vinculando entre sí pueblos de la mis- 
ma familia, como el naturalista reúne en sus jéne- 



— 165 — 

xoB lo8 animales y las plantas que presentan losr 
mismos caracteres. 

. El español pertenece, según queda indicado, á la 
familia indo-europea, y contiene, además, gran nú- 
mero de palabras semíticas, como árabes, hebreas, 
fenicias ; y palabras vascuences y de lenguas ame- 
ricanas. De manera que el es tuaioe timólo jico de 
nuestra lengua es más difícil que el de cualquiera 
^tra de la misma familia. 

El diccionario del Sr. Calandrelli tiene por ob- 
jeto analizar cada palabra de nuestra lengua, hasta 
encontrar su punto de arranque en las palabras 
primitivas de las cuales derivan. Descubierta la 
raíz, se domina la lengua desde una altura, que so- 
lamente los hombres de ciencia pueden debidamen- 
te apreciar. Se asiste á la sucesiva trasformacion 
de las palabras, por obra de los diferentes pueblos 
de la misma familia; se penetra en sus diversas 
acepciones; se concibe la variación de las ideas en 
él mismo cambio de los elementos sensibles que las 
manifiestan ; se ve la modificación de las ideas en 
la trasformacion de los vocablos. No es un diccio- 
nario etimolójico que se contenta con buscar el 
oríjen inmediato de la palabra ; es un diccionario 
comparado que puede utilizarse en la compilación 
de tantos diccionarios, cuantas son las lenguas 
conque se compara el español. 

Daré un ejemplo tomado al acaso del segundo 
tomo que tengo a la vista : 

«Anelio, cha. adj. 

«ETIM.— Viene del Iñt amplm, amplio, vasto, 

grande, extenso (cfr. amplo y amplio). Las letras 

j>l se cambiaron en ch, como aconteció en planus 

=chanelay etc. El adj. amplus equivale áambi-plics 

^=umhi''pul'U8, que se compone del pref* ambi (cfr. 

11 



— 166 — 

AMB-) 7 el 9uf. 'plii8=^pul'ti8, cuya tslíz puh, lléúarj 
corresponde á la indo-europea par=pal=pl v, lle- 
aar. Cfr. sánscrito p¿i>ar-fe', pr-náti, él llena; p^r- 
nás, lleno ; pur-ti-^ptU-ú-y mucho; skt. HT, por, lie- 

lar; pi-par-mi, yo lleno ; púr-nas, lleno ; zend. par. 
i leñar ; 2?^-ewa, lleno ; gót. full-s, lleno : ant. al. al. 

'í, lleno; angl-saj. y sueco full; ant. saj./wt/isl. 
/*'//Zr;dan. /kía; n. al. aL tJOÍZ; hol. vol^ lleno; ingl. 
////Z, lleno ; angl-saj. fyllanj llenar ; gót, fulljan; ant 
rJ. al./wZíaw; med. al. al. vüllen;\io{. tullen; sueco 
f\,lla; din. fylde; Henar- ingl. fiU, llenar, etc., esL 
el. p/unu, lleno; p/U-A:u, plebe, pueblo; lit. ioí/-/?V 
\]*ina.Y;ptl-nas, lleno ; grg. it{-ii.-KXY)-|i.', itXTQ-p-y);^ lleno; 
o>Toc, abundancia, riqueza; lat. im-ple-re^ llenar, 
ocupar, henchir, saturar, cargar; com-ple-rcy acá- 
'»t^ r de llenar, llenar hasta arriba; re-ple-re^ llenar, 
colmar ;re-pfe-¿w5, repleto, lleno ; ex pie re, llenar, 
colmdir; €X-ple4its, lleno, heiTto ; ex pie tío, satis- 
íVuicion, conclusión ; sup-ple-re, suplir, reemplazar 
Ut'v.pveí. stib-, etimológ. llenar la vacante, ocupar 
^1 puesto de otro); sup-ple-fnentum, suplemento; de- 
2? e-re, desocupar, vaciar ; pletura, acción de He- 
nar ;f)/e-ww5, lleno, pleno, completo, repleto; pie- 
t"\ enteramente ; ple-narius, completo ; pie nitas, 
plt'vi-tudo , plenitud, amplitud; plus, pluris 
{^=plews, pleores), más, mayor número, ó cantidad ; 
vhirimtis, muchísimo ; plur-alis, plural ; plurálitas, 
pluralidad ; com-ple-mentum, complemento, el col- 
mo, la perfección de una cosa ; pie-bes, plébs, plebe, 
pueblo bajo; plebi-scitam, plebiscito (cfr. sci- en 
vmcia), decreto del pueblo, ple-beius, plebeyo; 
pn pul'íis, pueblo, populacho, multitud ; popularis, 
adj. popular ;po-¿wZ-a-m, m. f. habitante, compa- 
ñero ; po-pul-aritas, popularidad, pu-blicus {=po- 
fr.ilicus), público, común ; Fu-blicola, Publicóla, so- 
brenombre de P. Valerio ; popular, que toma sobre 



— 167 — 

fií los intereses del pueblo; Publius, Publio;pM- 
Uicanus^ arrendador, asentista de las rentas públi* 
cas, publicano; pu bli-caho, publicación; pu-hlu 
cator, publicador; publ-ice, públicamente; pu-bli- 
care^ publicar, hacer público ; mani-pul-us^ maní- 
pulo, manada, manojo (cfr. mani- en mano); mani' 
pularis^mani'pul-ariuSj lo perteneciente al soldado 
raso; sim-plus^ simple (cfr. simple); duplu-m^ el 
doble; duplu'Sf duplo; du-pla-re, doblar, etc, Eti- 
mológ. Ancho significa Ueno todo en derredor. Le 
corresponden: franc. ampie; ital. ampio; cat. ampie, 

etc. Cfr. AMPLIO, AMPLO, AMPLIAR, AMPLIFICAR, PLB- 
HO, LLENO, LLENAR, REPLETO, SUPLIR, SUPLEMENTO, 
COMPLEMENTO, PLURAL, PLEBE, PUEBLO, PÚBLICO, PLE- 
BEYO, POPULAR, POPULARIDAD, MANÍPULO, PUBLICAR, 
SIMPLE, DUPLO, DOBLAR, CtC. 

«SIGN. — 1. Lo que tiene dimensión contrapuesta 
á lo largo : 

«Donde la gran Metrópoli del Griego— Que de Do- 
ria corona el anc/io lago. Villamol. Obr. Poét fol* 
233. 

«2. Holgado, amplio en demasía; como vestido 
ancho. 

«3. Usado como sustantivo, anchura; y así se di- 
ce : el ancho del paño. 

*Fr, y Eefr. — ancha castilla, expr. fam. con que 
se alienta uno á sí mismo ó anima á otros á usar 
de liberalidad y franqueza, ó á obrar libre y de- 
sembarazadamente sin guardar miramientos ó sin 
reparar en riesgos y dittcultades. — A mis, A tus, 
A sus anchas, mod. adv. fam. Cómodamente, sin 
sujeción, con entera libertad. — estar ó ponerse 
jTOY anchoótan ancho, fr. met. y fam. Engreírse, 
envanecerse. — tantas en ancho como en largo. 
Modo de hablar que valia cumplidamente, a toda 

JSATISFAOOION.> 



— 168 — 

En el ejemplo que antecede, nótase en prinoer lu- 
gar una ley fonolójica, en virtud de la cual las le- 
tras 'pl' de las palabras latinas suelen convertirse 
en español en la letra ch, como de amplus se deriva 
ancho, de planiis^ chanela^ que hoy escribimos chi- 
nela, llamada así por su forma plana, etc. Descú- 
brese la derivación inmediata de la palabra espa- 
ñola; pero resta saber todavía de dónde se deriva 
la palabra latina amplm^ porque con indicar el orí- 
jen inmediato del vocablo español, no hacemos má^ 
3ue cambiar nombre, sin manifestar aún el significa- 
o intrínseco de esta palabra, su composición y orí- 
jen. Siguiendo el análisis, obsérvase que ampjus^^ 
palabra compuesta de dos elementos: del prefijo am- 
J¿-, que se encuentra en otros vocablos españoles, 
como en ambición, ambicionar, etc.; y del elemento 
-plus, el cual equivale al primitivo -pul-us. Sábese 
que amplus deriva de ambi-pul-us, cuya palabra 
se redujo á ampliis por un procedimiento muy fácil 
y natural á la vez. Encuéatranse en la misma dos 
sílabas seguidas que contienen cada una la conso- 
nante labial 'hi con la consonante labial-media -6-, 
y -pul con la consonante labial-ténue -p . Al pro- 
nunciarse estas sílabas de sonido casi análogo, ope- 
ran en la vocal i- de manera que ésta tiende á 
suprimirse y las dos sílabas análogas á refundirse. 
Así, ambi-plas redúcese primero á amb-plus^ y lue- 
go, perdiéndose el objeto de la escistencia de 6- de- 
lante de 'P, abreviase la palabra en am-plvs. Bu 
vista de estos dos elementos, el Sr Calandrelli 
indica al lector que amb- está ya esplicado en el 
artículo correspondiente, con el significado de al 
rededor. Sigue el análisis de plus, derivado de -pul- 
tes, cuya esplicacion se halla en la raiz 27u{-,qaeda 
oríjen á otras palabras latinas, como 8oa po-pul-us, 
pueblo, po-pul-aris, popular, etc. Esta raiz ptd- 



_ 169 — 

corresponde á la raiz de la lengua-madre indo- 
europea, de donde descienden todas las lenguas de 
la misma familia, pero modificada según leyes cons- 
tan tes que rijen el desarrollo de los sonidos vocales 
y de las consonantes^ que son elementos constitu- 
tivos de las palabras. Según la ley Grimm, las 
palabras que en sánscrito, en griego, en latin, en 
céltico y en eslavo, llevan la consonante p-, ten- 
drán en gótico y en bajo-aleman, sajón, anglo-sajon, 
antiguo- sajón, inglés, holandés, flamenco y frijio,la 
f6 la -6-, y en antiguo alto alemán f^ &, ó v-. Por 
consiguiente la raiz latina j?u{- debe corresponder 
á otra sánscrita con la misma letra ^, y encuéntra- 
se, en efecto, la raiz par-, bajo las formas pid- y 
^r-, según se advierte en pürn'as^ lleno, en pwí- 
tís, mucho, etc. La diferencia entre pul- y pai'- se 
comprende al observar que la -Z- y la -r- se cambian 
recíprocamente, según se nota en el español almilla 
derivado de armilla, en singularis en vez de singu- 
lalis, cuyo sufijo -alis se encuentra en plur-alis^ 
gener-ahs, etc. Las vocales u y e alternan en latin, 
como en pie-bes, y ple-nus con respecto á plus, po- 
pul'US, etc., como alternan en sánscrito las vocales 
ay u, según se advierte enpur-u y pür-nas en rela- 
ción con pi-par-ti, pi-par-mi^ etc. La raiz sánscrita 
es j?ar-, que significa llenar. Parece á primera vista 
que llenar y ancho no tienen nada de común entre 
sí. Observando, sin embargo, el significado etimo- 
lójico de ancho, que equivale á lleno al rededor, — 

f morque ambi- significa alrededor y -pul-us, lleno, de 
a TB.izpul' llenar, — es obvio que se dijo amplíes en 
latin con respecto al número de objetos ó personas 
que pueden caber en un paraje, lugar ó espacio 
cualquiera. Cuanto mayor es el número de perso- 
nas ó cosas, tanto más estenso es el espacio en que 
están contenidas. Siguiendo este mismo raciocinio, 



— 170 — 

pueden agruparse ala raíz par- 6 pah-^VL^ nnébd 

jCambiarse por metátesis tapia' ó píe-, — todas las 

-palabras de las lenguas indo-europeas que tiemen 

':el mismo sentido j obedecen á la misma ley che 

vGrimm, por lo que respecta al cambio fonolójico de 

las consonantes. Se observa, ante todo, en sánscrito 

el verbo pi'parti, pri-nati, llenar; el adjetivo j>6r- 

n*aSfUetíO]pur'U' y pul ti-, mucho; en zenda par^ 

llenar, j)er-ena, lleno, etc. En gótico y bajo-aleman 

deben hallarse estas mismas palabras escritas con 

1* i^ y d efecto— gótico fullus, lleno; anglo-sajon y 

sueco /?¿{Z' antiguo sajón ful; dinamarqués fiíhcL; 

inglés fülíy lleno ; /iZÍ, llenar, etc. 

En griego deben hallarse palabras análogas con 
?í , y efectivamente ecsisten «^í-pTQ«— j9Íé-re5, lleno ; 
w> TcXtijii — pim-ple-mL^jo lleno, etc. Sábese á pun- 
to fijo, en virtud de la ley de Grimm, cuáles son las 
palabras de las lenguas indo-europeas que deben 
corresponder á la palabra española ancho por me- 
dio de la latina ampliLS, Esto, en cuanto á compa- 
ración de la raiz par- con todas las raices análogas 
de las lenguas de la misma familia ; resta, sin em- 
bargo, otro trabajo, más útil aún que el anterior, 
que consiste en descubrir las palabras castellanas 
que descienden de la misma raiz, guiados por las 
palabras latinas que les sirven de oríjen y funda- 
mento. Nótase que pie-bes^ plebe, ó sea la trniche' 
dumbre, el número de jerüe qíie no se distingtie ni par 
talento ni por mérito propio^ desciende de la misma 
raiz, como descienden po-pul-us^ pueblo, la muche- 
dumbre ; pu blicicsoov po pulicus, perteneciente al 
pueblo, publico, Publtus, por Populim, Pvblioó 
sea í^Za'íeyo, perteneciente al pueblo; pie wttó, lleno, 
pleno, etc. Esplícanse con la clave de la raiz todas 
las palabras que derivan de ella de una manera 
clara y terminante. 



— 171 — 

Hay afinidades ignoradas entre palabras aparen 
gemente diversas, como amplio^ pl&no^ duplo^ doblar^ 
simpUy plebe, suplir y lleno ^ repleto, anchoy etc. 

£^onocemos á nuestros hermanos mayores en 
los Indus, en los godos, sajones, dinamarqueses. 
4Enieco8, ingleses, etc., que hablan una lengua ana 
loga en el fondo á la nuestra, á quienes ni la distan 
<>ia ni los siglos consiguen alejar de itosotros. 

Tal es el trabajo lingüístico del Sr. Galandrelli, 
dedicado á las personas que no solamente desee. i 
hablar, sino también comprender el sentido íntiir > 
^e las palabras de que se sirven. 

No faltarán otras á quienes no interese nunca 1 -a 
parte fílolójica ; pero aun ellas, pueden acaso prcs 
-cindir del diccionario de su lengua, que, como y 
he dicho, se encuentra íntegro en la misma obru 
consoló dejar de mano aquella parte científica y 
^atender al significado de las palabras, con sus ditV 
rentes acepciones y los ejemplos clásicos que 1(ks 
corroboran ? 

Se halla todavía un progreso relativo alas eti 
molojias árabes. En el primer tomo, el Sr. CaUííi- 
drelli no ha buscado siempre la raiz primitiva ara 
biga de cada palabra ; pues seria ardua tarea redu • 
eir á sus elementos primitivos una lengua que m^ 
lia tenido aún su Bopp ; y ello hubiera centuplica- 
da el enorme trabajo que ecsije la confección áA 
diccionario comparado. Sin embargo, el segundo 
tomo presenta un análisis prolijo délas palabra-s- 
semíticas, y como consecuencia del descubrimien- 
to de las raices que dan orí jen á las palabras ara 
bes, primitivas de las españolas. En corroboración 
de esta afirmación, reproduzco el artículo de la pa- 
labra a.s'ora/a, por ser breve y adecuado : 

f A-zorafa. f. ant. 

« ETIM.-- Viene del árabe az-zarrafa, az-zeráfa 



— 172 — 

ó ag'Zarráf, compuesto del art ai, el, la, (cambiadí^ 
en az' por la asimilación de la -{- ala -z- siguiente), 
y el nombre earráfa, zerráfa 6 earráf, jirafa (=ca' 
MALBOPARDALis GiRAFA, L,). Dcrívase zarraf del 
verbo záraf^ zarf^ saltar, caminar saltando, etc. 
Etimolójicamente, significa la quesalta^ laqt4>e corre- 
saltando ó por saltos. Le corresponden : franc. girafe'^ 
franc. ant. (Joinville) orafle^ girafle; (Marco Polo,, 
edic. Pauthier), gerofle^; ital. giraffa; cat. girafa;. 
port. girafa, etc. Cfr. jirafa. 

«SIGN.— Animal cuadrúpedo, jirafa.» 

En todos los demás diccionarios se halla simple- 
mente que azorafa deriva del árabe azzarraf, que 
significa jirafa, sin darnos razón del orí jen déla 
palabra árabe, y sin precisar su sentido. En la eti- 
molojia anterior se busca el oríjen de la palabra 
árabe que se encuentra en el verbo zaraf, deriva- 
do á su vez de la raiz zarf, correr asaltos, caminar 
sal tando. Dedúcese del descubrimiento de esta de- 
rivación, que los árabes llamaron así á la jirafa 
porque corre saltando, y sabemos también que más 
allá de la raiz zarfes imposible proceder, por cuan- 
to las raices árabes y en jeneral las semíticas, se 
componen de tres consonantes. En el caso preseute» 
zrfes el elemento primitivo é irreductible déla 
palabra azzarrafa. 

Siguiendo este método etimolójico y comparati- 
vo á la vez, el Dr. Calandrelli hace la historia de 
cada una de las palabras que contiene el idioma 
castellano, presentando al lector todas las modifi- 
caciones que á través del tiempo y del espacio 
las jeneraciones pasadas han impreso en el lengua- 
je, el cual refleja, á la manera de un espejo, la» 
evoluciones que han sufrido las ideas, los hábitos y 
las creencias de los pueblos que se sirvieron del. 

Aprovechando los trabajos de los ilustres sabio» 



— 173 — 

que le han precedido en sus tareas, eleva un monU' 
mentó fílolójico al idioma castellano, que servirá^ 
de fuente inagotable de su literatura y de inapre* 
ciable guia para la más esacta intelijencia de laa 
obras maestras que nos ha legado la antigüedad. 

No sólo son los eruditos y literatos los que se 
hallan directamente interesados en la feliz termi-^ 
nación de esta obra, sino todas las personas cultas 
dispuestas á adquirir conocimientos estensos del 
idioma de que se sirven. Montaigne decia con ra^ 
zon que el que habla sin darse cuenta del valor 
orijinario de las palabras, apenas sabe la mitad de 
lo que dice, porque le falta lo que da vida á la pa- 
labra, que es su significado descompuesto en sus 
elementos constitutivos. PoresoNodier afirmaba 
con ta.nta propiedad, que hacer uso de una palabra 
cuya naturaleza se ignora, es lo mismo que hablar 
con una persona á quien ni de nombre se conoce. 

El público en jeneral tiene el deber de cooperar 
por los medios á su alcance á la pronta conclusión 
de esta obra, pues seria desdoroso para la cultura 
intelectual de nuestro pais , que el autor se viese 
detenido en su noble empresa por falta de los re- 
cursos necesarios para llevarla á cabo ; y mucha 
más cuando los gobiernos Nacional y Provincial 
han dado el laudable ejemplo de protejerla osten- 
siblemente. 



1 



ISIAÜISTICi 



16d-*Besú]iien del Comereio exterior de la 

República Argentina en 1879. Publicación oficial de la 
oficina de estadística comercial de la Dirección Gene- 
ral de Rentas Nacionales. Abril 24 de 1880. Buenos Ai- 
res. 6022— Imprenta del Porvenir, calle Defensa 139. 
1880. En 4®, 12 ps. 

En el mes de abril de 1880 la Oficina de Esta- 
dística Comercial, no pudiendo imprimir aun el Re- 
jistro que anualmente publica — V. el N. 103, — 
resolrió imprimir por separado unas cuantas pla- 
nillas estadísticas que contienen el resumen de la 
importación y esportacion déla República en el 
año 1879, comparada con la del año 1878 Estas 
planillas fueron después incluidas en el cuadro je- 
neral del Comercio Esterior de la República Ar- 
j entina, del que formaban parte. 



163— -lEstadistlca comercial de la Repúbli- 
ca Arg^entina. Cuadro general del comercio esterior 
durante el año de 1879, formado sobre los documento» 
oficiales de sus Aduanas. Buenos Aires. *'''La Repúbli^ 



— 176 - 

ca" Imprenta especial de obras, calle Belgrano 189. Oc 
tubre de 1880. 250-91 ps. in-folio. 

Esta importante publicación anual aparece este- 
año dividida en tres partes La primera— ps. 
Lxxxiv — contiene un largo informe del Señor Ri* 
cardo Napp, jefe de la Estadística Comercial de 
la República, dirijido al Director Jeneral de Ren- 
tas ; la segunda— ps. 250 — se ocupa preferentemen- 
te del comercio especial de la República en cuanto 
se relaciona con la importación y esportacion de 
las mercancías ; y la tercera — ps. 91 — trae un 
resumen del comercio especial, efectuado desde 
los años 1870 hasta 1879, que demuestra nuestro 
progreso económico por medio de cuadros compa- 
rativos. 

En su importante informe manifiesta el Señor 
Napp lo mucho que se ha adelantado en la esac- 
titud de los datos que suministra, aunque confiesa 
que ella no es aún absoluta, y calcula en un mi- 
llón de pesos fuertes, prócsimamente, el valor ofi- 
cial de las operaciones no gravadas con derecho» 
fiscales que escapan á los datos publicados. Hace 

5 resente la necesidad urjente que ecsiste de intro- 
ucir modificaciones en el estado actual de la es- 
tadística comercial y propone varias reformas en 
el personal y administración de la oficina á su 
cargo. 

La importación de mercaderías estranjeras al- 
canzó en el año 1879 á la suma de$f. 43.223,616 y 
la de 1878 á 42.074,960, acusando así un saldo á fa- 
vor del último año de $f. 1.158,656, ó sea el 2i8oio, 
sin que la comparación de la importación por na- 
ciones, con los años anteriores, ofrezca mayor inte- 
rés, si se esceptúa el aumento de Solivia y Estados 
Unidos y la disminución ocurrida en la introduc* 



— 177 — 

€Íon de mercaderías estranjeras por via de Chile. 
Se hace notar, con razón, que este resultado era de 
esperarse, no sólo porque los sucesos desarrollados 
€n las Repúblicas del Pacífico impelen á Bolivia á 
bascar un nuevo camino de salida para sus rique- 
zas naturales^ sino porque á medida que mejoran las 
vias de comunicación del litoral Arj entino con las 
provincias Andinas, éstas hallan ventaja en com- 
prar los artículos de su consumo en los puertos na- 
cionales; demostrando con ello de una manera 
Sráctica é irrefutable, que la política previsora que 
otó á la República de una vasta red de Ferro-Car- 
riles 7 la que tiende á estenderla hasta hacer lle- 
gar la locomotora alas fronteras de Boliviay Chile, 
están produciendo espléndidos resultados, de que 
aprovecha forzosamente en mayor escala la ciudad 
de Buenos Aires, por ser el puerto principal de la 
República. 

En cuanto ala esportacion, se ve con satisfacción 
que no solamente los frutos representan un valor 
mayor que antes, sino que los artículos esportados 
aumentan anualmente, ensanchándose el radio de 
los mercados compradores. Hoy la República 
manda sus productos á puertos que hasta hace poco 
no se mencionaban en los Rejistros de su comercio 
estranjero, y mientras que anteriormente dos ó tres 
mercados europeos disponían á su antojo en lo rela- 
tivo á la fijación de los precios de nuestros produc- 
tos, hoy no ecsiste puerto europeo de alguna im- 
portancia que no los tenga incluidos en sus cotiza- 
ciones de mercancias «en primera mano> . 

.Este año trae el rejistro reformas importantes, 
siendo de notar, entré ellas, la introducción de pla- 
nillas bastante minuciosas que demuestran la es- 
Sortacion, sujeta á derechos, de productos del pais, 
e las provincias de Buenos Aires, Entre-Rios, 



- 178 — 

Obrrientes v Santa-fé, englobando la de tíwlo et 
ulterior en la planilla correspondiente á esta últi- 
ma prerincia, por la sencilla razón de que nuestra 
estadística comercial se reduce á la computación de 
operaciones aduaneras. Por estas planillas se ob- 
serva que de los productos de ganadería esporta- 
dos en 1879, el73p.§ correspondió ala Provincia 
de Buenos Aires. Además, se agregan algunos da- 
tos sobre el movimiento de los puertos del litoral y 
los de la Provincia de Buenos Aires relativos ápro- 
ductos nacionales, no sujetos á derechos de salida* 
deduciéndose de ellos que Buenos Aires consumió el 
año de 1879— 17.000,000 $f. y que su esportacion de 
productos propios sujetos a derechos de salidas,- 
subió á algo más de 3'5.000,000$f.; lo que da un esce- 
den te á favor de la producción, de 18.000,000 $f.— 
resultado brillantísimo de que no habrá muchos 
ejemplos. 

Después de estas observaciones, pasa el Señor 
Napp á ocuparse de la navegación á vela y á vapor^ 
insertando varios cuadros que dan á conocer el mo* 
vimiento marítimo de nuestro puerto comparada 
con el del Rosario ; con indicación de bandera, pre- 
cedencia y destino de los buques ; y hace notar 
numerosos errores que esa Oñcina se ha visto en la 
imposibilidad de salvar. Termina la introducción 
con algunos cuadros comparativos delaimporta^ 
cion y esportacion libre y sujeta á derechos délo» 
años 78 y 79, en los cuales se puede computar las 
nitercaderias, las cantidades y valores oficiales. 

La 2^ parte contiene las «Tablas Recapitulati'' 
vas del comercio especial de la República Arjenti- 
na durante el año 1879». El I cuadro se refiere 
á los valores oficiales de importación y esporta* 
cion, el II al modo de trasporte, el III á la nave- 
gcKsion, el IV á las naciones y aduanas, el Y agregft^ 



- 179 — 

áics yalores oficiales el dato de las naciones y 
aduanas, separando la importación de la esporta-^ 
cioii. El cuadro VI contiene un estenso resumen 
déla importación libre y sujeta á derechos, desig- 
nando las mercaderías, las cantidades y el valor 
oficial ;el cuadro YII aumenta los mismos datos con 
el de las Aduanas, y el VIH distingue, á más de las^ 
Aduanas, los meses y las procedencias — La espor- 
tacion está demostrada por cuadros análogos alo& 
que se ocupan de la importación y contienen el mis- 
mo número de datos. 

El movimiento marítimo de la República figura 
en el Rejistro por tres planillas que reasumen la 
navegación á vela y á vapor, y por las que se puede 
saber el número de buques entrados y salidos en el 
año, cargados ó en lastre, su tonelaje, sus proceden* 
cías, destinos y banderas. 

Forman la tercera y última parte del libro cua* 
dros estadísticos comparativos de la importación 
y esportacion de los años 70—75, 76, 77, 78 v 79 en 
los que es dado ver el modo de trasporte, las pro- 
cedencias, destinos y Aduanas y las Naciones; in- 
dicando este último cuadro las mercaderías, lais^ 
cantidades y los valores oficiales. La navegación 
á vela y á vapor figura también con cuadros compa^ 
rativos de los mismos años y con datos iguales á los^ 
que contiene el año 1879— Se ha agregado, además, 
la ley de Aduana que ha rejido durante el año 
1879. 

Apesar de los pequeños adelantos realizados por 
la Estadística Comercial durante el año 1879, es de 
lamentar lo descuidado que se halla entre noso- 
tros esta importante rama de la Administración 
pública. No sólo la esactitud de los datos dejamu- 
eho que desear, como lo declara el jefe de la Oficina, 
íán6 que hasta se carece de aquello más indispen* 



— 180 — 

«able para determinar la participación que en núes- 
tra producción j consumo corresponde á cada una 
de nuestras provincias. Cuando se desea es tender 
las líneas férreas j telegráficas por todo el territo- 
rio de la República, se necesita indispensablemen- 
te, para obrar con prudencia, saber qué es lo que 
firoducen y consumen los pueblos que va aligar al 
ocomotora ó el hilo elétrico; cuáles son su población 
precisa, su esportacion y su riqueza; porque de otra 
manera se corre riesgo de invertir inj entes sumas 
6in resultado provechoso. T no sólo nuestros inte- 
reses materiales se encuentran comprometidos á ca- 
da paso, sino que nuestro bienestar social y noli tico 
seresiente de esa ignorancia en que vivimos de noso- 
tros mismos, ya sea en el espíritu de nuestros par- 
tidos, como en el criterio de nuestros lejisladores. 
La nueva Administración Nacional, que tantos 
cambios ha operado, remediará el mal, consagrando 
jsu atención preferente á la formación de una buena 
estadística que le sirva de base para todos sus 
trabajos y proyectos. 

164— I^entografia Areentina— Movimiento de 
la Población de la ciudad de Buenos Aires durante el 
año de 1879 -Inmigración y Emigración— Matrimonios- 
Nacimientos— Mortalidad— Estadística Médica— Meteo- 
rologia— Asistencia pública— Vacunación— por el doctor 
Emilio R Coni, Miembro honorario de la Asociación Mé- 
djca Bonaerense, miembro corresponsal de varios Acade- 
mias y Sociedades Médicas de Europa y América— Bajo 
los auspicios de la Oficina de Estadística de la Provin- 
cia de Buenos Aires— Buenos Aires. Imprenta de Pablo 
E. Coni, especial para obras 60— Calle Alsina— 60. 1880. 
En 4 ® menor, 52 ps. 

Este folleto, dividido en varias partes, se ocnpft 
primero del movimiento de población. Por él sesaW 



— 181 — 

^ue durante el año 1879 han entrado 55,155 pasaje- 
ros y que han salido 26,143, lo que da un saldo de 
119,012, al que se debe disminuir una tercera parte 

Suees prócsimamente la que se dirije á la campaña; 
e modo que la suma total de pasajeros que han au- 
mentado la población de la ciudad asciende á 19,340. 
Habiendo habido durante ese mismo año 10,865 na- 
cimientos y 6,794 defunciones, se deduce que el au- 
mento vejetatiro alcanza, á 4071, que con los pasa- 
jerosentrados forman un total de 23,411 que se debe 
agregar á la cifra de 234,029 en que se calculaba la 
población en el año 1878, para obtener la población 
^l 31 de Diciembre de 1879 que, como se observa lle- 
ga á 257,440 habitantes. 

Pasa después el Señor Coni á ocuparse de 
los matrimonios celebrados durante ese año^ que 
tiscienden á la suma de 1,636, haciendo algu- 
nas observaciones sobre las causas de que de- 
Íende una disminución gradual que se nota desde 
873 en la estadística matrimonial, y establece 
varias comparaciones con las estadísticas de mu- 
4)lios otros paises, lo mismo que para los cuadros 
relativos a los nacimientos. — La mortalidad es 
objeto de muchos cuadros en que detallan las 
enfermedades, la nacionalidad, la edad, el secso, 
el color, el mes, las parroquias, congregaciones y 
establecimiento en que ocurría la defunción y mu- 
4¿ik08 otros cuadros comparativos, que ilustra el 
-autor con algunas observaciones oportunas y en 
nuestra opinión esactas. 

Reserva el Sr. Coni una parte de su trabajo á la 
meteorolojia, publicando un resumen de las opera- 
^ciones practicadas en el Colejio Nacional de Buenos 
Aires, y concluye su folleto ocupándose de la Asis- 
tencia pública donde da cuenta del número de 
^enfermos entrados, salidos y muertos en cada uno 

12 



1 



— 182 — 

de los Hospitales y Hospicios de Buenos Aires— tiíl 
Apéndice contiene una nota que dirije el autor al 
Jefe de la Oficina de Estadística de la Provincia, 
proponiéndole algunas modificaciones en las pl'a- 
nillas de bautismos, matrimonios y defunciones 
que llevan los curas parroquiales — Éste folleto dé- 
be ser consultado con interés, especialmente por 
nuestros lejisladores y médicos. 



165 Consideraciones sobre la estadístiea 
de la CSnagenaeion mental en la Provincia de 
Buenos Aires por los Doctores Luis Melendez^ Médico 
director del Hospicio de las Mercedes (alienados), Miem- 
bro activo de ia Asociación Médica Bonaerense, y EmilIq 
R. CoNi, Miembro honorario de la Asociación Médica 
Bonaerense y Miembro Corresponsal de varias Socieda- 
des Médicas de Europa y América. Memoria leida el IS 
de Setiembre de 1879, en la 6 * Sesión [Psiquiatría) del 
Congreso internacional de Ciencias Médicas de Arrís- 
terdam^ por el Dr. E. R. Coni, delegado de la Asocia- 
ción Medico- Bonaerense— Traducida del Francés. Bue- 
nos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial para 
obras 60— Calle Alsina— 60. 1880. En 4^ menor, 38ps,y 
3 planos. 

Este pequeño folleto se ocupa de hacer la historia 
de la manera como han sido tratados los aliena- 
dos en Buenos Aires; habla detallamente délos 
dos hospicios de locos que ecsisten actualmente; 
de su construcción, hijiene, capacidad, los fondos^ 
que en ellos se han invertido j los decretos 
que con tal motivo se han dictado. Publica á más^ 
algunos cuadros estadísticos que demuestran el mo- 
vimiento de alienados, por nacionalidades, edades 
y estado civil, ocurridos en ambos hospicios desde 
8u fundación hasta el año 1878, haciendo sobre cada 



i 



-T 183 — 

uno de dichos cuadros algunas observaciones. — 
Acompañan á este folleto tres planos — el primero 
del Hospicio délas Mercedes, el segundo de los ter- 
renos déla Convalecencia y el último del Asilo de 
las Mujeres Dementes. 



166— Informe presentado á la Oficina de Estadís- 
tica de la Provincia de Buenos Aires por el Dr. Emilio 
R. CoNi, Delegado de la Asociación Médica Bonaeren- 
se al Coní^reso Internacional de Ciencias Médicas de 
Amsterdam, Miembro corresponsal de varias Acade- 
mias y Sociedades Médicas de Europa y América. Bue- 
nos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial para 
obras 60— Calle Alsina— 60. 1880. En 4 ® menor, 32 ps. 

La Oficina de Estadística de la Provincia de 
Buenos encargó al Dr. Coki, á su partida para Eu- 
ropa, estudiara todo lo relativo á la confección de 
la Estadística en las Oficinas Europeas, dándole 
con tal objeto un memorándum en que se hacian 
varias preguntas respecto de la creación y atribu- 
ciones de las Oficinas, el número, funciones y suel- 
dos de los empleados, las publicaciones de las 
mismas, las sumas que se invierten y los cursos pú- 
blicos de estadística que se dictan ; encargándole 
también el canje con las publicaciones estran- 
jeras y la compra de algunas obras didácticas 
— El l5r. Coni, de regreso á su pais, dio cuenta de la 
manera cómo habla desempeñado su cometido en 
una nota que pasa al Jefe de la Oficina de Esta* 
dística. Dicho informe y el catálago de las obras 
que ha adquirido por canje ó compra — es todo lo 
que encierra este nuevo folleto del Dr. Coni. 



BIBlIOGRÁFIi 



167 — Críticas— noticias— catálogo. Annario bir 
JMog;rÁñeo de la República Arjentina. 1879. Director : 
Alberto Navabro Viola, Abogado, Secretario de la 
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Catedrático 
suplente, en ejercicio, de Historia Arjentina en la uni- 
versidad, etc. Buenos Aires. Imprenta del Mercurio, 
Alsina 270. 1880. En 8 ® , 354 ps. 

El Anicario bibliográfico cuya publicación he em- 
prendido, es la primera obra de este jénero que ha- 
ya tenido resultado en la República Arjentina, 
porque los ensayos anteriores que me dicen ecsis- 
tir, poco ó ningún servicio alcanzaron á prestar. 

El primer tomo, que comprende las publicacio- 
nes de 1879, adolece de muchos defectos, fáciles 
unos é imposibles otros de correjir en los años si- 
guientes. Las deficiencias y olviaos como los tras- 
tornos de la clasificación, serán subsanadas con 
cuidado en el presente volumen, no obstante la de- 
jadez de las casas editoras y la clásica indiferencia 
de los autores. Además, el Anuario empezará á po- 
sesionarse de su verdadero carácter, prefiriendo 
dar cuenta esaeta de las publicaciones, antes que 



— 186 — 

detenerse en críticas hasta cierto punto impropias 
de una obra bibliográfica. 

En cambio, será inevitable recargarle siempre 
con el largo catálago de novenas, reglamentos, etc., 
que constituyen la mayor parte de ios folletos im- 
presos en Buenos Aires, á pesar de su escasísimo 
mérito y su valor esclusivamente estadístico; y 

Sresentar por algún tiempo incompleta la sección 
e obras americanas, hasta que los literatos y cor- 
responsales de las demás Repúblicas del Continen- 
te se persuadan de la necesidad de mantener un co- 
mercio intelectual más continuo. 

En el deseo de perfeccionar este libro, he aumen- 
tado y subdividido las secciones. El primer Anua- 
rio l9ísmeaenta,hH,Tedu.ciásLS á 11, en esta forma: 

Cuestiones internacionales 10 

Derecho, etc 87 

Historia y biografía 11 

Pedagojia— filolojia 30 

Ciencias médicas, etc 79 - 

Literatura 69 

Variedades • . 128 

Publicaciones oficiales.. •« 40 

Publicaciones estranjeras 7 

Suplemento 7 

Publicaciones americanas 9 

que dan un total de 477 libros y folletos, y más de 
Í60 nombres de autores que figuran en índice es- 
pecial alfabético. 

Este dato sumario puede servir para comparar 
numéricamente las publicaciones ae 1879 coa las 
de 1880, que ofrece el presente tomo del AnuariOyj 
considerar las diferencias que presentan ó la ui- 
versidad de materias y nuevos estudios produci* 
dos. 
Agradezco el valioso concurso que el Ániwri(k 



— 187 — 

s^^QÍbió de los Señores Sarmibnto, Mitrb, S. E.^ 
J^. K-» Gr. U., Vicente G. Qürsada, etc, — He creído 
-conveniente guardar desde el segundo tomo m^y^r 
tÓLpiforinidad, dirijiendo personal y esclusivapoieátip 
la. confección del libro, con la ayuda única de 
amigos que mantengan su anónimo 7 acej^tau él 
plan formulado por el Director. 

Agradeceré también todas las observaciones que 
se me dirijan sobre el mejoran^iento de esta obra, 

Sues los elojios que se han hecho dentro y fuera 
el pais, en periódicos y cartas particulares, no 
íx^n tenido el contrapeso de la buena y severa crí- 
tica que deseo me muestre todos los defectos del 
A^muirio ofreciéndome indicaciones para su cor- 
recion. 



168~BlMios;rafia seográfiea americana por 

^1 doctor D. Estanislao S. ZÍbballos, fundador y pre- 
sidiente del Instituto Geogi'áfico Argentino y consejero 
honorario de la Sociedad Geográfica Italiana, miembro 
honorario y activo de varias socledadades nacionales y 
extranjeras, etc. Primera entrega (Edición de 100 ejem- 
plares tomada del Boletin Geográfico Argentino. Se da 
fratuitamente en el estudio del autor, rerú núm. 23. 
buenos Aires. Establecimiento tipográfico de La Pren 
sa, calle de Moreno núni. 109. 1880. En 8 '^'^ 1& ps. 

Se ocupa con más ó menos detención de las obras 
escritas en el pais ó fuera de él que versan sobre 
lajeografia americana. Ha hecho algunas biblio- 
grafías de libros de 1879 y de 1880, aún de otras ma* 
terias, como de medicina, etc. — Forma una sección 
.del Boletin jeográ/ko arjentino de la que se hace 
tiraje especial de 100 ejemplares en entregas de 
%6 pai. 



— 188 — 

De los catálagos de libros, etc., que van en segui- 
da,8Óloel primero, — núm. lOO — contiene algunas 
indicaciones sumarias de utilidad, escritas con 
acierto, según se dice por el Señor Mariano A. Pe- 
lliza. La escasez de materiales de esta seccioik 
me ha inducido á colocar en ella estos catálogos, 



169— liibros Argentinos. 2^ estracto de la li- 
brería de Mayo, Perú 115— Buenos Aires. Autores que 
figuran en el Catálogo: Alcorta (Amancio)— Alcorta 
(Saniiago)— Alsina J Valen tin)— Alvaro Barros— Al va rez— 
Arcos— Barbará— Bauza— Bermejo (Antonio) -Bertol i— 
Bilbao (Manuel)- Caballero— Calvo— Cala ndrelli— Car- 
ranza— Cnrrillo— Coronado— Diaz (Antonio)— Estrada 
(Santiago)— Fajardo— Funes — Garrigós— González — 
Gorri ti— Guido Spano— Gutiérrez— Igarzábal— Lamas- 
La rmin— Lista— López— Mitre— Mossy- Navarro Viola 
(Miguel)— Navarro Viola (Alberto)— Noguera— Nuflez 
(Ignacio)— Obligado (Pastor S.)--Pelliza— Pillado— Que- 
sada— Sarmiento— Várela (Luis)— Várela (Juan Cruz) 
Várela (Héctor)— Victorica—Zinny.— Buenos Aires. Im- 
prenta^y Librería de Mayo, de C. Casavalle, Perú 115. 
1880. En 8^, 32 ps. 



170— Catálago de los libros que se rematarán 
por Eulogio Cuenca los dias 3 y 4 <le Diciembre, á las 8 
en punto de la noche en la Calle Defensa 72 (casa de 
Remate del Sr. Me rea) Importante y selecta Biblioteca 
perteneciente á un Abogado que se ausenta para Euro- 
pa. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial 
para obras. 60— Calle Alsina- 60. 1880. En 8®, 24 ps. 



171— Catálogo de los libros de los señoreS' 
Appleton y compañía de Nueva- York, existentes actual- 
mente en su ajeucia general del Rio de la Plata. Bue- 



— 189 — 

nos Aires. 196— Bolívar— 204. Contiene también un a^én^ 
dice de objetos para educación de importantes fábricas 
norte americanas y europeas que representa la misma 
casa. Precios en oro. ("Descuentos especiales para los 
libreros). Este catálago anula los anteriores. Bueno» 
Aires. Imprenta de Martin Biedma, calle Belgrano nú- 
meros 133 y 135. Octubre J880. En 4®, 36 ps. 



172 Catálago de los más Importantes pe- 
riódicos publicados en Paris y recibidos en la libre- 
ría francesa de A. Espiasse y Escary 73-75— Calle déla 
Victoria— 73-75. (Frente al Club del Progreso) Buenos 
Aires.^ Agencia especial de suscriciones á todas las pu' 
blicaciones francesas. Buenos Aires. Imprenta de Pabla 
E- Coni, especial para obras, 60— Calle Alsina— 60. 1880. 
En8®, 24ps. 



1 73 Catálogo de música* Canto. Abono musi- 
cal. Segunda parte Canto y Piano. Operas, Zarzuelas 
para Piano solo y Piano y Canto de Salón con varios 
textos. Establecimiento musical de F. P. Rodrigjiez y 
Ca. (Antigua casa Monguillot) 130— Florida— 138 entre. 
Cangallo y Cuyo. Buenos Aires. En 4®. Déla pajina 
181 a 283. 



174 El mismo. Tercera parte. Instrumentos di- 
versos. En 4 "^^ . De la pajina 133 á 180. 

La primera parte apareció en el año anterior. 





175 Miaisieriode Guerra 7 Marina de la República 
Aijentina. Hevista Militar y NaTal (publieaeiou 
wensual) año primero. Tomo I. Eaero-Diciembre 1880. 
Buenos Aires. L. Jacobsea y Ca. Libreros-Editores. 
Í880. En 4®, á dos columnas, 192 ps. y 15 láminas con 
infinidad de figuras. 



No 68 la primera vez que se trata de mantener 
entre nosotros una publicación de este jónero, des- 
tinada á vulgarizar en el ejército y en la armada 
los adelantos constantes de la ciencia militar y na- 
val. La necesidad de un órgano semejante es pal- 
pable, y se comprende perfectamente. Una nación 
esencialmente militar y marítima como la nuestra, 
tiene forjiosamente que estudiar las especialidades 
eientíficasquese relacionan con estos dos servicios 
ée seguridad de un pais, llamado á tomar parte 
activísima en las complicaciones políticas del por- 
venir americano. 

La Revista Militar y NavoH, tan dignamente di- 
rigida por el distinguido joven Alberto V. Lops^t 



— 192 — 

lia nacido en circunstancias especiales 7 llena nn 
Tacio inmenso fomentando el estadio de cuestiones 
complicadas 7 serias qrijinadas por causas que todo 
el mundo conoce. El movimiento militar que de 
poco tiempo destaparte se nota en el pais, no pro- 
viene, por cierto, de una mera vanidad nacional ; 
proviene, por el contrario, de la necesidad imperio- 
s<i en que estamos de defenderlo de los ataques es* 
teriores, de entrar en el camino de la pas arenada 
que debemos adoptar irremisiblemente si quere- 
progresar con tranquilidad 7 sin tropiezo. Si vis 
pacemjpara bellum. 

Con el tomo I de esta publicación á la vista, no 
es aventurado asegurar que su material merece 
ser estudiado con atención, no sólo por las perso- 
nas recien iniciadas en el servicio ae las armas, 
sino también por las que 7a poseen conocimientos 
formales en la materia. La ciencia militar moder- 
na ha llegado á una perfección tal, que es difícil 
prever el resultado final de sus adelantos. Las 
armas modernas 7 las grandes masas de ejército 
necesitan una aplicación esmerada 7 juiciosa, de 
donde resulta la necesidad de estudiar las bases 
de una buena organización militar, de una táctica 
eficaz 7 de una instrucción adecuaaa á los progre- 
sos constantes de la ciencia. 

En la marina son tal vez más sensibles estos pro- 
gresos. La aparición de los acorazados, dotados de 
máquinas poderosas 7 de artillería ra7ada, cambia 
la faz de los combates navales 7 ecsije el estudio 
de una nueva táctica en que entren á funcionarlos 
tres elementos modernos déla guerra marítima : el 
cañón, el espolón, 7 el torpedo. El militar 7elma- 
riño del siglo XI A no pueden llenar su cometido 
únicamente con el heroísmo de épocas anteriores* 
La instrucción científica es la base de su valor real, 



— 193 — 

j su falta haria ilusoria la eficacia de las armas 
modernas y los resaltados prácticos de una campa- 
ña de guerra. 

Todas estas cuestiones tienen importancia vital 
para una nación que abrigue lejítimos propósitos de 
engrandecimiento ; y La Revista Militar y Naval 
esté, llamada á prestar grandes servicios al pais, in- 
fundiendo el gusto por el arte militar y naval y des- 
pertando interés sobre asuntos hasta ahora lasti- 
mosamente descuidados. 

Puede augurarse á esta importante publicación 
unécsito completo y bien merecido. Las entregas 
que constituyen el primer tomo demuestran sufi- 
cientemente la ÍQtelijencia,tino y contracción de 
su director, y han obtenido aceptación jeneral en 
toda la República. 



176— Instrucción de guerrilla^ con el servicio 
de avanzadas y la escuela del tiro, por Manuel J. Mo- 
reno. Buenos Aires. Imprenta de Ostwald y Martínez. 
Florida 136. 1889. En 16®, 127 ps. 

Esta obrita se recomienda por la escelencia de 
su fin y por las novedades militares que contiene. 

Con lenguaje claro y sencillo, esplica las reglas 
de los movimientos y usos de la guerrilla y de su 
reserva, procurandj dar todo el desenvolvimiento 

Í)osible á la acción, por el fuego de la infantería, 
actor indispensable ae la composición de los ejér» 
citos modernos. 

Pero, si bien el autor reconoce indispensablemen- 
te este desiderátum de la mayor parte de los escrito- 
res militares contemporáneos, niega, hasta cierto 
Junto, la utilidad reconocida del tiro á grandes 
istancias y califica de instruida defectuosamente^ & 



— 1»4 ^ 

la tropa que comienza el tiro á una distaiiGÍadel 
enemigo, superior á 400 metros. Sin- admitir «nab- 
soluto, lo que muchos reglamentos militares ^is^ 
ponen sobre el tiro á distancias ecsajeradas, por 
cierto, creo, sin embargo, que el uso de las ar- 
mas modernas, de gran alcance é indisputable pre- 
cisión, permite comenzar el fuego á 500 ó 700 me- 
tros del enemigo, porque á esta distancia puede 
abrazarse una zona peligrosa, bastante estendida, 
sobre todo cuando los disparos se efectúan por tira* 
dores adiestrados j habituados á conocer las pro- 
piedades y usos del alza y la tensión de la trayec- 
toria descrita por el arma que manejan. 

Trata las maniobras de la guerrilla con toda 
claridad. Los despliegues, repliegues, marchas, 
cambios de frente y demás evoluciones, están arre- 
gladas á las conveniencias del arte militar moder- 
no y. reemplazan ventajosamente á las contenidas 
en el antiguo manual de guerrillas del jeneral Diaz, 
agotado hace tiempo y declarado forzosamente 
insuficiente por la ecsijencia de los adelantos mili- 
♦ tares más recientes. 

Esta es la materia principal de que se ocúpala 
obrita que analizo. 

Contiene un Apéndice que encierra otras dos 
cuestiones de no menos interés y actualidad : el 
servicio de avanzadas y la escuela del tiro. 

El servicio de avanzadas y de destacamentos es 
uno de los principales en campaña, como medio po- 
deroso de evitar los avances de un enemigo teme- 
rario, precaviendo al cuerpo principal de un ejé^ 
cito, de los ataques imprevistos que aquél pueda 
llevarle, y en especial, de los ataques de circunTa- 
la<5Íon y envolventes, que, aunque difíciles de eje- 
cutar, consiguen, siempre que se inician con felici- 
áad, las ventajas más positivas. 



— 195 — 

lí^ necesito detenerme é considerar laimpotfcaisiy 
oia dela^secrela de tiro. Todas las naciones ínilí- 
tarés Consagran los mayores cuidados á esta ins^ 
tracción militar y arbitra de una guerra. 

Las tropas que en una batalla sepan sacar el 
mayor provecho de sus armas, serán sin dudalaa 
que obtengan la victoria. Los ejercicios individua- 
les de tiro al blanco influyen poderosamente en el 
resultado de una campaña, y hay necesidad de 
darles todo el desarrollo posible siguiendo los sis- 
temas de instrucción más completos, entre los cua- 
les figura el que contiene la útil obrita del Sr, 
Manübl J. Moreno. 



177— Nocioneei de ciencia militar ó sea ma- 
nual de bolsillo del sargento, cabo y soldado arreglado 
para las tropas del Ejército de la República. Ordenan^ 
zas, táctica, servicio de guarnición y de campaña, mane- 
jo del remington, elementos de fortificación pasajera, 
etc. etc. Buenos Aires. Imprenta S. Ostwald, 136 calle 
Florida. Casa editora L. Jacobsen y Ca. Librería Euro- 
pea, Flarida242. 1880. Enl6'=>, 114 ps. 

Éste librito comprende un conjunto de prolegó- 
menos sobre las principales materias elementales 
de la ciencia militar entresacados de las obras más 
notables del arte de la guerra. 

Trata con escelente criterio muchos puntos im- 
portantes que deben ser conocidos por los soldados: 
Ordenanza— Servicio de guarnición y de campaña 
— ^Manejo del fusil Remington — Fortificación pasa- 
jera, etc., etc. 

El estilo en que está redactado es fácil y ameno, 

J ofrece al soldado más rudo y vulgar, los medios 
e preparar su intelijencia para estudios relativa- 



— 196 — 

mente superiores, por cuanto despierta en él la 
«uriosidad y el estímulo, dejándole entrever las ven- 
tajas reales que pueda reportar con el conocimien- 
to, aun elemental, de las principales reglas 7 mác- 
Bimas militares modernas. 



178— Prontuario de maniobras y táctica de ar- 
tillería con el manejo del canon Krupp. Imp. de Ostwald 
y Martínez, Florida 136. 1880. En 16®, 137 ps. 

Los que conozcan los múltiples objetos que coói- 
prende la artillería moderna, la complicación de su 
mecanismo y de sus movimientos tácticos en el 
campo de batalla, la dificultad de su acertado ma- 
nejo 7 los percances y contratiempos que ofrecen 
los errores en su empleo, pueden apreciar la nece- 
sidad imperiosa de una instrucción formal de parte 
deloscontinjentes á quienes se confia tales opera- 
<)iones en una guerra. 

Los progresos de la metalúrjia yde los esplosi- 
vos han orijinado en pocos años un cambio radical 
en el material de artillería. Su radio de acción ha 
alcanzado un límite tan ecsajerado, que es difícil 
calcular el resultado final de esta serie de adelan- 
tos que se suceden unos á otros con vertijinosa ra- 
pidez. 

La velocidad inicial de los proyectiles y el em- 
pleo de metales capaces de resistir á las mayores 
presiones de los gases desarrollados por las jpólvo- 
ras progresivas, ofrecen y aseguran á la artillería 
en los combates un papel superior al de las otras 
jarmas. 

La artillería es el arma por escelencia de los 
ejércitos y la que ofrece á la infantería y á la caba* 



- 197 — 

llena los medios eficaces de desarrollar sus fuegoaf 
respectivos. 

El Fronticario de maniohras ha tenido en vista 
las verdades ^uedejo apuntadas, y presenta razo- 
nada y metódicamente un cúmulo de doctrinas que 
pueden servir de recuerdo á los que posean conoci- 
mientos completos en la materia y de preliminares 
á los que recien se inicien en ella. 



179— Instrucciones para los ejércitos en 
campana de los Estados Unidos de América. Tradu- 
cido por Jacinto Susviela. Publicadas en eJ diario La 
Prensa. Buenos Aires. Establecimiento tipográfico á 
vapor de La Prensa. Calle de Moreno núm. 109. 1880. 
En 16®, 67 ps. 

Dividido en 757 artículos, comprende, bajo la 
forma concisa de un Código, los derechos y obliga- 
ciones de los ejércitos en campaña, dentro y fuera 
de su pais, respetando los últimos adelantos del 
derecho internacional, sea por los preceptos de los 
tratadistas como por las convenciones celebradas. 

Es un librito indispensable, de bolsillo, para 
jefes y oficiales. 



180— Instrucciones para los ejércitos en 
campaña en los Estados Unidos, traducido por Ja- 
cinto Susviela. Buenos Aires. Imprenta y litografía á 
vapor de Luis Maunier. 240— Calle Moreno— 240. 1880. 
En 16, 74 ps. 

« Durante la última guerra civil de los Estados 
Unidos, dice el traductor en esta segunda edición, 
por indicación del ministerio de la Guerra, Mr. Lie- 
oer proyectó estas Instrucciones^ que, revisadas por 
una comisión militar, fueron mandadas observar 

13 



— 198 — 

por el presidente Mr. Lincoln. Por su fondo y su 
forma, ellas son tenidas por lo más completo y per- 
fecto en la materia. > 

Termina con algunas notas tomadas del Interna- 
tional Code, de Field, que no contenia la primer 
edición. 



181 -Oblig^aciones de los sarjentos, eabos 

y Tijilantes. Año 1880. Buenos Aires. Imprenta de 
El Nacional, Bolivar65 y 67 1880. En 8®, 35 ps. 

No tiene objeto militar — es el reglamento del 
servicio policial ampliado con observaciones para 
su mejor intelijencia. 



18d— Res^lamento de la Escuela Naval teórieo- 
práctico Año 1879. Buenos Aires. Imprenta de El Na- 
cional, Bolivar 65 y 67. 1880. En 8®, 42 ps. 

Ha sido ya reformado en su mayor parte, aten- 
diendo á las crecientes necesidades que nacian de 
la estable y definitiva organización que ha recibi- 
do la Escuela Naval. 





í 




183— Clínica oftalmológica del Dr. Pedro F. 
EoBERTS^ Médico del Consultorio Oftalmológico de la 
Sociedad de Benefi ciencia ; Ex- Alumno del Real Hos- 
pital Oftalmológico de Londres"; Miembro honorario 
del Círculo Médico Argén tino; Socio corresponsal de va- 
rias Sociedades médicas estranjeras ; Médico oculista 
de la '■^Sociedad Española de Beneficencia" y de la So- 
<5Íedad Italiana de Union y Benevolencia", etc. 1 ^ Es- 
tadística del Consultorio oftalmológico de la Sociedad de 
JBeneficiencia y de la Clínic» priva aa delDr. Roberts, de 
1879, seguida de algunas consideraciones sobre las me- 
dicaciones empleadas y las operaciones hechas durante 
el año. 2^ Casos prácticos de Medicina ocular déla Clí- 
nica privada. 3® Anteojos anfiiiratorios sistema Ro- 
berts. 4 ® Conferencias sobre '"'• Refracción y Acomoda- 
ción del ojo," dadas en el Círculo Médico Argentino. 
5 ® Memoria sobre '•''Prescripción de lentes" leída en la 
Asociación Médica Bonaerense. 6 ® Artículos bibliográ 
£cos sobre las obras de oftalmología recibidas durante 
-el año de 1879. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Co- 
ni, especial para obras. 60 Calle Alsina 60. 1880. En 
4:^ menor, x-282 ps. 

El Doctor Pbdro F. Robbrts tiene bien sentada 
49a reputación de especialista en enfermedades de 



— 200— \ 

los ojos, siendo, además un hombre constantemen- 
te estudioso y esclusivamente dedicado á laa 
atenciones de su profesión. El, mejor que nadie, 
podia, pues, hacer un libro que reuniese las obser- 
vaciones recojidas en el Consultorio público gra- 
tuito y las de su clínica particular, de tan brillan- 
tes como aplaudidos resultados. , 

Estas observaciones, con las correspondientes- 
estadísticas del año 1879, forman la primera parte 
del trabajo. 

Entre ellas llama la atención el buen resultado 
obtenido con un procedimiento nuevo parala cura- 
ción de los catarros con supuración del saco lagri- 
mal,rebeldes á todo tratamiento. Este nuevo método 
consiste en el empleo de cerdas permanentes en las 
vias lagrimales, á manera de drenaje. 

Constituyen la segunda narte de esta obra, cuatra 
conferencias dadas en el Círculo Médico. 

En la primera se ocupa de la importancia de la 
oftalmolojia, no sólo para el médico que se dedica 
con especialidad al tratamiento de las enferme- 
dades de los ojos, sino para los que se ocupan en 
jeneral de todas las afecciones que aquejan el or- 
ganismo humano. Demuestra en ella cuan nece- 
sarios son ciertos estudios previos para el conoci- 
miento de este ramo de la medicina, y concluye coa 
unalijera reseña de los progresos de la terapéuti- 
ca y tratamiento médico de las enfermedades de 
los ojos. 

La segunda y tercera conferencias tratan de la 
acumulación y refracción, indicando el modo cómo 
se producen estos fenómenos y las leyes á que obe- 
decen. 

Ocúpase en la cuarta délas ventajas é inconve- 
nientes del uso de anteojos y de los peligros á que 
se esponen los miopes con el empleo de lentes de- 



— 201 — 

tuasiado fuertes ; concluyendo con el estudio de 
los defectos por aberración de la Im^ de que adole- 
<3e el ojo humano, 7 de las causas, síntomas y tra- 
tamiento de la parálisis y espasmo de la acomoda- 
cion. 

También se encuentra en esta obra una confp- 
rencia leida en la Asociación Médica Bonaerense 
9obrelB, prescripción de lentes en un caso de asieno- 
pia acomodativa por astigmatismo compuesto y ani- 
som^tropia. 

Tanto los puntos escojidos como la forma verda- 
deramente científica de su desarrollo, hacen del li- 
bro del Dr. Roberto una obra digna de sec leida y 
estudiada. 



í 



184— Higiene po]piilar. ]Ja Tista, sus defectos 
remedios. Consejos íamiliares para la conservación de 
-OS ojos, por L. ScHNABL, profesor en óptica-oculística, 
Oaballero de la real orden '"'"La Corona de Italia", 
Miembro honorario y corresponsal efectivo de varias so- 
eiedades científicas, Ex-Discípulo del profesor Mauth- 
uer, de la Universidad de Viena y aprobado por el Dr. 
Galezowsky, de Paris, Co-propietario y Director del 
Instituto Optico-Oculístico de Oliva y Schnabl, en Bue- 
nos Aires. Con priviiejio de invención de los gobiernos 
de Francia, Italia y República Arjentina. Con una lá- 
mina y treinta figuras. Buenos Aires. Imprenta de obras 
de La Nación, calle de San Martin número 208. 1880. 
En 8*=*, XI-J27 ps. 

El profesor L. Schnabl dedica su trabajo < á los 
distinguidos médicos oculistas arjentinos Señores 
Dr. D. Cleto Aguirre, Dr. D. Pedro F. Roberts y 
Dr. D.Antonio F. Crespo». 

Este libro es un manual bien escrito de populari- 
2Qacion y propaganda. Su autor empieza por las 
ideas jeneralesy necesarias sobre la luz, hace una 



~ 202 — 

l)reTe descripción del ojo, sienta la teoría de la 

sion considerándola como instrumento óptico, dedi* 
ca un par de capítulos á la refracción y acomoda- 
ción 7 á sus defectos, para llegar á las enfermeda- 
des déla yista^ que forman el objeto principal de- 
su obra. 

< Si nos detenemos á ecsaminar el vasto campo- 
de laoftalmolojia, es decir de la ciencia que trata 
las anomalías, enfermedades y defectos del ojo, y 
consideramos su progresivo desarrollo desde la más^ 
remota antigüedad nasta nuestros dias, debemos 
convenir en que es jigantesco el paso que ha dada 
esta ciencia en los últimos tiempos, sobre todo en la 
parte que trata de las anomalías y defectos ópticos 
propiamente dichos y del modo ae correjir éstos y 
poner remedio á aquél los > . 

El autor está al cabo de los últimos adelantos 
científicos ; y al estudiar la miopia, la hipermetro- 
pia, el astigmatismo, la anisometropia, el estrabis- 
mo, y especialmente la fabricación y uso de los len- 
tes, el teórico ilustrado desciende alosmas míni- 
mos detalles de aplicación y al par que da interés 
práctico á su libro, lo hace inofensivo y hasta útil 
para las personas que lo lean desprovistas de loa 
conocimientos que son indispensables cuando se 
quiere abordar un estudio serio de físiolojia apli- 
cada. «Este libro no ha sido escrito para los sa- 
bios, dice el Señor Schnabl en el prólogo ; dejamos 
esa noble tarea á una pluma más autorizada que la 
nuestra. Nos limitamos á esponer el resultado de 
observaciones y descubrimientos importantes, sin 
discutirlas fórmulas y las teorías que nos llevariaa 
muy lejos, é indicamos las obras inmortales de 
Helmholtz^ Donders, Gavarret, Javal, etc., á loa 
que quieran estudiar más profundamente esta mar- 
teriá.» 



— 203 — 

A nadie escapará la utilidad de un trabajo que 
tiene por principal objeto la popularización de co- 
nocimientos para lahijiene y conservación de uno 
de los órganos más importantes y sensibles. El 
Señor Schnabl ha llenaao concienzudamente su ta« 
rea, cumpliendo con altura el objeto que se propu- 
siera al publicar su libro sobre La vista. 



185— Contribución al estadio de latraqneo- 
tomía y larinsotomia por el doctor Melohob 
ToBRES médico cirujano de las Facultades de Paria y 
Buenos Aires Ex-externo (por concurso) de los hospita- 
les de Paris : Hópital des Cliniques, Hotel Dieu, Ste. 
Eugenie, Charité— Laureado de la Facultad de Medici- 
na de Paris (medalla) —Miembro de las sociedades : de 
Anatomía, de Clínica, de Medicina é Higiene Profesional, 
de Terapéutica, de Medicina Práctica del Sena, de An- 
tropología de Paris. déla Asociación médica Bonaerense, 
del Círculo Médico Argentino.— Médico de la Societa 
Unione Operai Italiani, etc.. etc. Con sesenta y siete fi- 
ffuras y numerosos cuadros intercalados en el testo, 
Buenos Aires. Imprenta de obras de la Nación, calle de 
San Martin número 208. 1880. En 4®, xii-428 ps. 

Este libro metódicamente dividido en siete capí- 
tulos con su respectiva correspondencia de seccio- 
nes alfabéticas, estudia por su orden la historia, 
la anatomía^ las indicaciones j contra-indicaciones 
de la traqtieotomia, los instrumentos que se em- 
plean, el manual operatorio, los accidentes y com- 
plicaciones inmediatas, y finalmente las consecuen- 
cias de tan delicada operación. Un apéndice de 
observaciones inéditas sobre la laringotomia ocupa 
las últimas 60 ps. del libro. 

El Dr. Melchor Torres, médico joven, no es 
desconocido para los que siguen con alguna aten* 



} 



— 204 — 

eion las publicaciones del pais, pues pareee ^ue 
contrae su actividad á aumentar la literatura cien- 
tífica con libros 7 folletos que no carecen, cierta- 
mente, de mérito, y algunos de los cuales son de 
rerdadera importancia, como monografías de ma* 
terias dignas de constante estudio por su constante 
aplicación. Entra en esta categoría el libro deque 
me ocupo ; v la carta-introduccion^ del Dr. M. A. 
Montes de Oca dice demasiado al respecto. 

El Dr. Torres escribe con claridad jr hasta cierto 
punto con corrección, sin énfasis, no siempre con la 
indispensable precisión científica. Los dos prime- 
ros capítulos — historia de la traqueotomia 7 ana- 
tomía de la rejion — reúnen 7 presentan buenos da- 
tos, descripciones esactas en forma animada que 
seduce la atención délas personas más alejadas de 
esta clase de estudios. 

En el capítulo III empiézala parte teórico-prác- 
tica con el estudio de la operación en las lesiones 
traumáticas de las vias respiratorias, en el crup, 
en el edema de la glotis, en las estrecheces orgá- 
nicas de la larinje 7 de la tráquea, en las estreche- 
ses espasmódicas de la larinje, en los tumores de 
la lengua é inflamaciones de la larinje, en la asfic- 
-siapor sumersión 7 enrenenamiento, 7 de la tra- 
queotomia preliminar en las operaciones que inte- 
resan la caridad bucal, como en la resección del 
macsilar superior, en los tumores de la lengua, etc. 

El capítulo IV describe 7 aprecíalos instrumen- 
tos que se emplean en la traqueotomia, agrumados 
en cuatro clases — 1 ^ instrumentos para seccionar 
la tráquea 7 los tegumentos colocados delante de 
ella; i® para dilatar la tráquea; 3® para man- 
tener la dilatación — cánulas ; 7 4® para la estrac- 
cion de cuerpos estraños 7 falsas membranas. Las 



id- 



— 205 — 

noxnerosas láminas qae acompañan el testo dan 
maror claridad á las esplicaciones. 

El capítulo Y indica los preliminares de la ope- 
ración j analiza 7 aprecíalos procedimientos ope* 
ratorios de Trousseau, Bourdillat, Saint-Germain 
j la traqueotomia con el termo-cauterio. 

• Actualmente, dice el autor, los cirujanos fran- 
ceses están divididos en dos bandos : los unos, en 
menor número, siguiendo las doctrinas del profesor 
Verneuil, quieren establecer como regla, el uso del 
termo-cauterio en todas las traqueotomias de adul- 
tos ; los otros, que forman la mayor parte, no ocur- 
ren á ese proceaimiento, y en el curso del año 1877, 
rarias operaciones fueron practicadas sin él. Nues- 
tra opinión es casi en absoluto conforme con la de 
M. Erisbaber, cuya competencia en la materia no 
fie puede negar. Dice así : <Se empleará el termo- 
cauterio cuando se trate de enfermos adultos que 
sufran de afecciones crónicas de la larinje, acompa- 
ñadas de perturbaciones respiratorias prolongadas, 
que siempre tienen por resultado una vasculariza- 
ción considerable de los tejidos blandos del cuello». 
— Bull. S. Chir. p. 408. > 

Los dos últimos capítulos estudian los acciden- 
tes y complicaciones inmediatas y las consecuen- 
4)ias de la traqueotomia. 

El apéndice, que se ocupa esclusivamente de la 
laringotomia, termina con una serie de interesan- 
tísimos cuadros de esa operación, conteniendo el 
nombre del operador é inaicaciones bibliográficas, 
las causas de la operación, sus particularidades y 
BU resultado. 

Esta breve indicación del material de la obra, 
muestra que el Dr. Torres se ha preocupado de 
formar un libro completo, con la esposicion de to- 
das las teorías 7 el juicio imparcial de todos los 



— 206 — 

métodos operatorios : lleva esa ventaja á otros tra^ 
tados especiales de la mataría, deficientes, por lo 
regular, en el análisis de las teorías 6 demasiado 
inclinados al método que adoptan. 



186— !La metaloseopia y la metaloteirapia* 

Conferencia dada en los salones del Círculo Médico Ar- 
gentino en la noche del 9 de octubre de 1880, por Barto- 
lomé NovABO^ Miembro del Círculo Médico Argentino- 
de la Asociación Médica Bonaerense y de la Sociedad 
Científica Argentina— Miembro corresponsal de la Real 
Academia de Medicina de Turin— de la Sociedad Ana- 
tómica, de la Sociedad de Antropología, y de la de 
Medicina Práctica de París, etc.. etc. Buenos Aires. 
Imprenta de La Nación, calle de San Martin número> 
208 .1880. En 4® menor, 44 ps. 

El tratamiento de las enfermedades por los meta* 
les, fundado en lo que el Dr. Burk llamó idiosincra- 
da metaloterápica^ con el desenvolvimiento de la 
teoria planteada por aquél, y posteriormente am- 

filiada por Schify Charcot — quienes creen deber 
os resultados conseguidos al movimiento molecu- 
lar de los metales,— forma la base de la conferencia 
del Dr. Bartolom¿ Novaro, llena de interés y digna- 
de su bello talento. 



187-- Higiene escolar, primeros síntomas de las- 
enfermedades contagiosas que pueden atacar á los niños 
de las salas de asilo y escuelas primarias por el Dr.r 
Delpeoh, miembro de la Academia de Meoicina y del 
Consejo de salubridad de París, Médico del hospital 
Necker. Traducción hecha para el uso de las escuelas 
de la República Argentina por el Dr. Emilio R. Coni. 
Con la aprobación del Consejo General de Educación 
de la Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires. Im- 



— 207 — 

prenta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 1880. Ed8®,24 ps. 

Es un vademécum útilísimo. En breves palabras^ 
da los síntomas de las fiebres eruptivas, de laa 
« enfermedades contajiosas que tienen sus princi- 
pales síntomas en las viasdij estivas»; de las coque- 
luche, de las oftalmias, de las enfermedades conta- 
jiosas parasitarias, etc., y termina con algunas 
Salabras sobre la epilepsia, ataque de nervios y 
anza de San Vito, que, si no son de contajio direc- 
to, pueden producir el «contajio déla imitación 6 
del terror. » 

188— liStadio químico de la persea ling^fie, 

por el Dr. Pedro N. Arata, profesor de química orgá- 
nica de la Universidad de Buenos Aires. Trabajo 
publicado en los « Anales de la Sociedad Científica 
Argentina » (Tomo X, página 193). Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 1880. En 4*^ menor, 18 ps. y una lámina. 

« La Persea lingüe es una laurínea que tiene 25 
á 30 pies de altura por 2 de circunferencia. «Se halla 
muy esparcido, dice el Dr. Arata, en la República 
de Chile, desde la provincia de Aconcagua bastar 
Chiloe,y según refiere el viajero Oruz, se encuen- 
tra también en el territorio comprendido entre el 
Limajy el Neuquen, en la República Argentina.» 

El folleto contiene la descripción de la corteza 
del lingüe, su análisis inmediato y el estudio de su 
tanino. 

1 89 —d tabaco como agente perturbador del física 
y de la intelijencia por Pablo María Santillan, etc.,. 
etc., etc. Buenos Aires. Imprenta de la Penitenciaria.^ 
1880. En 12®, 174ps. 



— 208 — 

El Dr. Pablo María Saktillak ha tenido oca- 
sión de observar los perniciosos efectos del tabaco 
-en los muchos años de su práctica profesional, y 
muy especialmente en los tres ó cuatro que tuvo á 
su cargo el servicio médico de la Penitenciaria, y 
se ha dejado vencer por el buen sentimiento de 
j9er útil a sus semejantes publicando este librito 
de interés. 

La primera sección — parte histórica -^GB^rece de 
importancia, no obstante la curiosa erudición de 
que en ella se hace gala para demostraciones fúti- 
les ó incontestables; no faltando párrafos simples 
^inocentes, como cuando el ^ autor manifiesta bu 
asombro y declara increíble que hasta los Estados 
de la Iglesia estableciesen el monopolio «de la cul- 
tura — debe ser cultivo — , de la fabricación y de la 
venta del tabaco. > 

La parte científica contiene el análisis, lafisio- 
lojia, la tocsicolojia, los efectos físicos ^ los matu- 
tinos del tabaco, su influencia en los militares, los 
fumadores al aire libre y los fumadores opulentos, 
las mujeres que fuman, uso del tabaco en la prime- 
ra edad, observaciones patolójicas, hijiene, etc. 
Los títulos de los acápites de esta sección dejan 
descubiertos los surcidos de literatura y obserra- 
oiones de costumbres que dan cohesión á los proce- 
dimientos médicos, las indicaciones científicas y 
las sanciones esperimentales, acumuladas no muy 
ordenadamente en varios de ellos. 

Las pocas pajinas que versan sobre el uso del 
tabaco en la primera edad, son las que mejor con- 
vencen, y séame permitido asegurarlo, las únicas 
que convencen, de todo el libro, porque están com- 
probadas con cuadros estadísticos y presentan los 
últimos resultados de la ciencia, que se ha preo- 
cupado con razón de esa temible absorción de nioo* 



- 209 — 

tina, colidina 7 aún ácido prúsico^ en organismos^ 
incompletamente desarrollados. 

El Dr. Santillan ha podido hacer un trabajo de 
popularización, más práctico, más especial para la 
iuventud ; pues no creo que se proponga correjir á- 
los viejos que parodiarán la frase de Vol taire 
á propósito del café — veneno derñasiado lento para 
el que lo ha tomado durante tantos años. No le 
faltan modelos, y en los almanaques cientíñcos de 
Mantegazza encontrarla bellísimas pajinas de ese 
jéneroy con esa tendencia, dignas de ser reprodu- 
cidas 7 comentadas. 

Ha tomado otro rumbo, prefiriendo la disertación 
enfática ó humorística, de instrucción poco fecun- 
da, aunque llena de verdades. 



(90— MisionL Científica— Informe presentado á la 
Asociación Médica Bonaerense y al Ministerio de Ins- 
trucción Pública por el Dr. Emilio R. Coni. Delegado 
de la Asociación Médica Bonaerense al Congreso Inter- 
nacional de Ciencias Médicas de Amsterdan, Miembro 
corresponsal de varias Academias y Sociedades Médicas 
de Europa y América — Leida en la sesión estraordina- 
ria de la Asociación Médica Bonaerense, el 11 de Marza 
de 1880. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, 
especial para obras. 60— Calle Alsina— 60. En 8*^^ 
32 ps. 

En el mes de julio de 1879, la Asociación Médica^ 
Bonaerense nombró delegado al Congreso Interna- 
cional de Ciencias Médicas de Amsterdam al Dr. 
Coni y el Gobierno Nacional le acordó una sub- 
vención, á fin de que pudiera sufragar gastos de 
viaje y representación. A su vuelta, reunió en este 
folleto dos notas dirijidas, una al Presidente de la- 
Asociación que representaba, y otra al jefe de la 



— 210 — 

Oficina de Estadística, publicada anteriormente ea 
folleto — V. etnúm. lÓO,— con el catálogo de los 
libros donados por Academias europeas á la Aso- 
ciación Médica, el nombre de las publicaciones con 
que ha establecido canje y unos breres apuntes 
Bobre la vacunación, agregando las notas en que se 
agradece al Dr. Con! las donaciones que ha obte- 
nido. 

El autor parece amar demasiado sus produccio- 
nes, pues publica á menudo folletos, cuyo material 
debia más bien figurar en las columnas de la pren- 
da diaria, que es el albergue adecuado de estos 
trabajos lijeros y sin importancia. 



191 —Asociación Médica Bonaerense. I^iscnrso del 
Dr. Pedro F. Robeets al tomar posesión de la presi- 
dencia, en la Asamblea del 22 de abril de 1880, seguido 
del movimiento administrativo durante el año 1879. 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni.» especial para 
obras. 60 -Calle Alsina— 60. 1880. En 4® menor, 24 ps. 

Contiene el acta de la sesión. 

El discnrso del Dr. Roberts es brillante y de fon- 
do científico. 

En su primera parte se ocupa á grandes rasgos 
Ae las asociaciones médicas y termina abriendo 
nuevos y bellos horizontes á la de Buenos Aires. 

En su segunda parte, entra de lleno á defender 
el método esperimental, aplicándolo muy especial- 
mente al estudio de las enfermedades de la vista, 
y opina que < es necesario huir siempre de toda 
discusión que no tenga por fundamento inquebran- 
table la investigación délos hechos. » 

De acuerdo con el Dr. Roberts en todas sus con- 
clusiones, pienso como él que la mania de las diva- 
gaciones y charlatanerías viene de muy lejos, < esti 



— 211 — 

«n nuestro modo de ser, » y de felicitarse seria que 
4sas palabras sensatas repercutiesen más allá del 
recinto donde fueron pronunciadas. 

192— Tratamiento de la difteria* Buenos 
Aires. Imprenta de Pablo E. Coni^ especial para obras. 
^0-Calle Alsina— 60. 1880. En 8®,30p9. 

Correspondencia que el Dr. Silybrio Domingubz 
dirije de Arrecifes al Círculo Médico Argentino. 
Habla de un nuevo tratamiento para la difteria, 
que en diez enfermos le ha dado ocho curaciones y 
es recomendado también como eficaz por el Dr. Me- 
nendez^ del Pergamino. Después de estudiar en 
pocas pajinas la difteria y la anjina gangrenosa, 
que suelen confundirse con harta frecuencia á la 
cabecera del enfermo, concluye que todo trata- 
miento < tiene que dirijirse á oponerse á la absor- 
ción, limitar ó más bien impedir la propagación de 
las falsas membranas y destruir por último las 
bacterias. > 

El método propuesto se basa especialmente en 
el ácido fénico^ siendo, por lo demás, una modifica- 
ción del método de Aubrum. 



lOS-^Influencia de la tiranía de Rosas en la 

patogenia de las afecciones del corazón observadas en 
]^uenos Aires por el Dr Eulojio Fernandez, Laureado 
por el Círculo Médico Argentino, Interno de los Hospi- 
tales, Gefe encargado de la clínica oftalmológica del 
Dr. C. Aguirre, Ciruiano del E. Nacional 0873, Entre- 
Rios— 1874, Buenos Aires), Cirujano mayor y jefe del 
Cuerpo médico del ejército defensor de Buenos Aires, 
1880, Miembro de varias sociedades científicas, etc, etc. 
Buenos Aires, imprenta de M. Biedma, calle Belgrana 
números 133 á 139. 1880. En 8'=>, 34 ps- 



— 212 — 

El Dr. EuLOjio Fbrvandbz dedica sa trabajo <al 
Coronel D. José Inocencio Arias, en testimonios^ 
reconocimiento, admiración» , etc., saca ens princi- 
pales argumentos para demostrar la perniciosa 
influencia de la tiranía de Rosas en las enfermeda* 
des del corazón, de las estrofas más patrioteras de 
Hármol, escribiendo ciencia con tono de proclama, 
sin arribar á conclusión deñnitiya, ni convencer 
absolutamente de nada. Hay pajinas enteras de 
citas 7 largas trascripciones, valiosas en sí mismas^ 
pero que no alcanzan á salvar una tesis inconclusa 
y llena de contrasentidos. 



194— Influencia climatérica de la veieta- 
cion por J¿ D. Pinero, Miembro del Círculo Médico 
Argentino. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, 
calle de Belgrano números 133 y 135. 1880. En 4® me- 
nor, 62 pe. 

Estudiante aventajado de la Facultad de Medici- 
na, D. J. Demetrio Pinero se ha preocupado de una 
cuestión que considera < de alto interés práctico i 
la vez que científico» — el estudio de los bosques y 
su influencia climatérica. 

Divide su trabajo en dos secciones. La primera, 
Parte climatérica^ considera la influencia de los 
bosques en las temperaturas estremas ; la proteo* 
cion que prestan al suelo adyacente contra la vio- 
lencia y la desecación de los vientos ; su acción 
eléctrica; su poder contra las invasiones de la lan* 
gosta, etc. La segunda sección, Parte económicay 
estudia las condiciones de las industrias ganaderas 
y agrícolas, mejoradas por los bosques, la facilidad 

?ue éstos prestan á la construcción de ferro-carri- 
es y á cuantas industrias requieren madera como 



— 218 — 

i&Ü8i>easab1e material ; basándose en cálenlos es- 
éadisticos que aclarafn sus apreciaciones. 

'"jTocmiiiajeonila «epofticion >yeo8áInen'de^n .pro- 
^woto 4b canal -* que, partiendo de la Boca del Ria- 
chuelo «en Barracas, establ«eca comunicación can 
las lagunas Alsina, Monte y Epeeuen, en C^'i'bué ; 
jruna corriente de agua entre las lagunas Carhué y 
Babia Blanca, siguiendo el rio Pigüé hasta Curru- 
malan, y aquí abrir an canal que lo haga comuni- 
<^r con el Sauce Chico» . £n todo el trayecto de los 
oanales irán seis filas de árboles, á ambos lados, y 
^esde la Boca á Tapalquen, de ocho. en ocho leguas, 
bosques de media legua cuadrada. 



195— m materialismo refutado por la anatomía 
comparada. Publicado por Juan H Scrivenbr (M D.) 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, Belgirano núme- 
ros 133 á 139. 1880. En 16*=*, 23 ps. 

El señor Scrivenbr reasume en pocas pajinas las 
4)piniones de los médicos espiritualistas, y lo que 

Siensan del materialismo «nombres de Estado y 
e la Lejislatura inglesa, que por sus talentos go- 
^an de una reputación europea, como son Lord 
Broughaw, los honorables Mr. W. E. Gladstone y 
Mr. John Brighty Mr. J. A. Roebrick. » 

El folleto es, por consiguiente, una esposicion 
4iumaria de esas opiniones. 



196— Memioria presentada por el presidente del Qír- 
<íulo Médico Argentino Dr. D Antonio F. Crespo a 
los .miembros de la Asociación. (1879-1880) Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano náme- 
TOS 133 á J39. 1880. En 4® menor, 28 ps. 

14 



— 214 — 

El Dr. Crbspo, que ha sabido dar, con su ejempld* 
de constancia y. actividad, nueva vida al Circalo 
Médico, pone de manifiesto en la Memoria que 
abarca el período del año 1879, el estado floreciente 
de la Asociación. Contiene todos los datos perti- 
nentes y termina con la nómina de los socios. 



197— Hemoria anual de la administración munici- 
pal de vacuna humana al cargo del sefior doctor en 
medicina D. Justo Meza. Año 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de M. Biedma^ calle Belgrano números 133 y 
135. 1880. En4®,76ps. 

No obstante el estilo empírico y estrafalario con 
que está redactada esta Memoria se palpa la contra- 
cción del Dr. Justo Mbza á la administración de 
vacuna, que lo cuenta entre sus propagandistas^ 
más decididos. 



198— Instituto frenopático de Buenos Aires en 
la Avenida Santa Lucia^ números 43 y 45. Establecimien* 
to particular destinado á la curación de las enfermeda- 
des mentales. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, 
calle Belgrano 133 y 135. 1880. En 16®, 11 ps. 

Esplicasus ventajas, condiciones, etc. Tiene el 
carácter de avisó ó prevención al público. 



199— A las madres de familia de la ciu<lad de Bue« 
nos Aires. Administraeion de nodrizas creada 
por el Dr. Carlos L. Villar en su estudio. 481— Sui- 
pacha— 481. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma.^ 
Belgrano 133, 135. 1880. En 16®, 52 ps. 



— 215 — 

Contiene el reglamento de la Administración de 
nodrizas é indicaciones prácticas sobre lactancia, 
sumamente útiles y dignas de tenerse en cuenta. 



TEISISI 

PABA OPTAB AL ORADO DE DOCTOR EN MEDICINA 
Universidad de Buenos Aires 



FACULTAD DB CIBNCIAS MÉDICAS 

(Formato uniforme en 4 ® menor^. 



200— £1 pulso en la insnfleieneia mltral* 

or Eufemio Uballes. Buenos Aires. 6236. Imprenta 
el Porvenir, calle Defensa núm. 139. 1880. 48 ps. y 4 
láminas. 



S 



Analiza primero los síntomas de la insuficiencia 
mitral^ reconociendo que la inspección, palpamien- 
to y percusión no dan signo alguno que sea patog- 
nomónico de esta enfermedad, por cuanto el soplo 
que se percibe por la auscultación de la rejion 
precordial, suele faltar en algunos casos. 

Respecto del pulso, arriba el Sr. Eufbmio Uba- 
lles á las conclusiones siguientes : 

«1® Que el pulso pequeño, desigual, irregular 
é intermitente no es característico de la insuficien- 
cia mi tral. 

« 2® Que es propio de todas las afecciones or* 
gánicas del corazón llegadas á un período aranza- 
ao, estando, como efectivamente está, ligado no á 
las lesiones ericas ó valvulares, sino al estado de 
la fibra del músculo. 



— 216 — 

*«'3^ Que no tiene por o&»8Íguieiite vsalor (fiag* 
4íMnté ^a aquella a^fecoion. 

i^i"^ Que ^ ÚQÍeo'e€tiráoterdel'x][mléoH|ae'8ehaUa 
bajo la dependencia directa de la insuñciencia mi- 
tral es su pequenez, ó sea la poca amplitud de la 
línea ascendente del trazado esfigmográíico. > 



201— Consideraciones genei-ales sobre la icteñeia^ 
por MARCOS Várela. Buenos Aires. Imprenta Ostwald, 
calle Florida núm. 136. 1880. 56 ps. 

D. Marcos Várela estudíalas funciones norma- 
les del hígado con todos su^ caracteres y particu- 
laridades más esenciales; y al ocuparse de la icte* 
ridcb reduce todos los casos á dos categorías : 

«a — ^casos en los cuales hay obstáculo mecánico 
'pulirá el paso de la bilis al duodeno jr réten¿ion con- 
secutiva en las vias biliares ; b — casos en los cuales 
ella es completamente independiente de toda obs- 
KMi&iDion, esto es, no hay 'obstácisloipa^a segair 
éíáem el intestino. » 

Bespuás analiza las diversas 'circun^staücias en 
^^'sé encuentran reunidas las causas productoras 
áe dicha enfermedad. 



dOd— Estudio de la locura l^tti^litíéli. ÍSinotli- 

MH : 1Pará'lisi« progresiva paíálí&is generril de los alie- 

tittflds— -périencefalítiis difusa, fetc, por Enrique Ara^ü. 

Buenos Aires. Imp. Kivadavia, Aisina 97^ 00 y 4(W- 

-1880. 126 :ps. .y 4 fotografías. 

'Establecida la deñnicion de la enfermedad qii;e 
4b 'ha 'Servido de tema para la tesis, D. Ekrkiuíe 
Arana considera su jénesis y eiialojia grdossia- 



— 217 - 

toosLatr que ella present^^reoiiaocieiLda la evoliii(ÑjO^ 
d» ealo» iipes períodos-rcnel prodi^^tiBicov el' iat^. 
meá^io: j el confivmade. 

La marcha,, éuraoíoa y termmaoianeft dela.e9ir- 
fermedad, ocupan un capítulo, y otro, el diagttáafci- 
com- puato difícil, sobretodo en los primeros^cío- 
doS', pues;, á pesar de qvte Los eaférmos estia coa» «¡| 
razón perturbada, los síntomas que preseataa mwt 
oomunes con las demás formas de yesániasv 

Arana establece un diagnóstico diferencial, esoluo 
yendo una por una las enfermedades que tienen; 
alguna relación con la locura paralítica. A más de 
los capítulos dedicados á la anatomía, patolojia y * 
tratamiento, se encuentran cinco historias corres- 
pondientes á otros -tantos casos observados por el 
autor. 



SOS— ¿!La tnbereulósls debe ser finpedt- 
mento para la celebración del matrimonio ? por Euge- 
nio Ramírez. Buenos Aires. Imprenta de El Siglo, 
calle Alsina 101. 1880. 54 ps. 

EiüJBNio Ramirbz contesta añrmativamentei lai 
pregunta que sirve de título á su tesis. Entra en 
consideraciones sobre la herencia morbosa j, al 
hacer una reseña bastante completa de las enfer- 
Hkedades hereditarias, concluyendo por demostrar 
que entre éstas se encuentra en primera línea la 
tuberculosis. Consagra un capítulo, que sin duda 
es el más interesante de su tesis, á la crítica de la 
lejislaeion vijente sobre impedimentos del matri- 
monio ; ecsamina una por una las eonsecueneiaa 
funestas de lejislaeion tan imperfecta y atrasada 
oomo la nuestra, en laque no se establece impedí- 
Biento de matrimonio entre las personas atacadas 
de enfermedades susceptibles de trasmitirse por 



- 218 — 

berencia, j termina atribuyendo á esta circans- 
tanoia el aumento de la tuberculosis, enfermedad 
que toma un incremento alarmante, pues, repre- 
senta, según Ramírez, un treinta por ciento de la 
mortalidad jeneral. 

Concluye este trabajo probando la imperiosa 
necesidad de una reforma en las leyes que rijen 
esta materia. 

Aunque puramente teórica, la tesis no carece de 
mérito, por la esposicion metódica con que llega & 
conclusiones en todo conformes con los adelantos 
de la ciencia. 



d04— Tratamiento de la tisis pnliitonar por los 
cambios de clima, por José Díaz Menendez. Ex-practi- 
cante mayor interno del Hospital General de Hombres 
y miembro iniciador y fundador del «Círculo Médico 
Argentino ». Buenos Aires. Imprenta de Martin Bied- 
ma^ calle Belgrano números 133 á 139. 1880. 56 ps. 

D. Josa Díaz Mbnbkdbz llega á las siguientes 
conclusiones : 

«1 ® Los climas marítimos templados y tropi- 
cales, húmedos^ alivian y detienen la tisis ae forma 
erética. 

«2*^ Los climas marítimos templados y tropica- 
les, secos, alivian y detienen la tisis de forma tór- 
pida. 

«3® Los climas no marítimos, montañosos ó no, 
gozan también de dicha virtud curativa y en espe- 
ciales condiciones. 

«4® Esta virtud la poseen secundariamente en 
cuanto que á condiciones telúricas abonadas reú- 
nan mayor ó menor participación de las atmosféri- 
cas marítimas, concurriendo también á estos efectoi^ 



— 219 — 



<é[ temperamento de los enfermos y lajs simpatías y 
•antipatías orgánicas. 

« 5 ^ Que los cambios de clima curan la tisis 
palmonal, como mejor tratamiento.» 



$Í05— Difteria, por Artueo F. de la Serna. 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni^ especial para 
^bras. 60— Calle AJsina— 60. 1880. 40 ps. 

Al estudiar, en el primer capítulo de la tesis, las 
4)aasas que producen la difteria, llega D. Arturo 
:!DS LA Srrka á la conclusiou de que— 

< la difteria es una enfermedad zimótica; sin 
:43apródt()S no hay difteria» — opinión aceptada por 
todos después de las interesantes investigaciones 
<de Weber y Valeux. 

La terminación natural de la difteria y las modi- 
ficaciones que sufre por la medicación, constitujen 
el segundo capítulo de la tesis, que termina con las 
indicaciones para el tratamiento de la enfermedad 
jy con la historia de cuatro casos observados por el 
autor. 



lÉOO—Ensayo sobre la hipoeondria, por Francis- 

. co Mendioroz^ Miembro fundador del Círculo Médico 

Argentino y vocal de su Comisión Directiva. Buenos 

Aires. Imprenta de M. Biedma, calle de Belgrano nú- 

ineros 133 y 135. 188a 62 ps. 

. Una reseña histórica sobre la hipocondría ocupa 
^1 primer capítulo, pasando á estudiar en seguida 
las causas predisponentes y determinantes de esta 
:«nfermedad, los primeros síntomas con que se ma- 



— 220 — 

iii&estas. la» alteraciones que- produce en lo9 dit^er* 
sos aparatos orgánicos, el modo de estad^leceif el 
diagnostico, y por último el tratamiento-. 



207— liS eoqnelnche (tos convulsa), por Federico' 
M. Cabrera^ Practicante mayor interno ael Hospital de 
niños de San Luis Gonzaga. ex-practicante de vacima 
humana. Miembro activo del Círculo Médico A^eatino^ 
etc., etc. Buenos Aires. Imp. de Ostwald y Martine^^ 
Florida 136. 1880. 60 ps. y un modelo de forma esta- 
dística. 

Después de definir la eoqitelttche, y de estudiar el 
modo cómo se produce la tos, D. Fbdbrico M. Ca-^ 
BRERÁ se ocupa de los síntomas que la enfermedad 
presenta, y de los accidentes y complicaciones que 
en ella sobrevienen, terminando con la enumera** 
cion de los diversos medios que en su tratamiento^ 
se han empleado. 



208— Del réf imen Msrtémieo en las afeeeia- 
nes cardio-vasenlares crénieas, por EoüARiHr 
Pardo, miembro fundador del Círculo Medico Argenti- 
no. Buenos Aires. Imprenta de S. Ostwald, Florida 136. 
1880. 66 ps. 

Esta tesis ecsamina los diversos medicamentos 
que se han usado en las enfermedades cardio-vascur 
tares crónicas, arribando á la conclusión de que 
ninguno de ellos produce resultado, teniendo ea 
estos casos que limitarse á prescribir un tratamien- 
to hijiénico adecuado. La enumeración de laa 
diversas indicaciones que constituyen este trata* 
miento, ocupa los dos últimos capítulos. 



— 221 — 

ijoberculosi» pulmonal^ por J. M. Esbbohe. Bueno9> 
Aires. Imprenta de S. Ostwald^ calle de la Florida ]3Q^ 
1880. 4apft. 

« Dadme un termómetro y os describiré sin otta 
ausilio la marcha de la enfermedad,» ha dicho 
Lorain ; y I>. J. M. Espbcbb ha podido bien encabe- 
zar su trB»bttgo con esa cita. Empieza con lijera» 
consideraciones jenei ales sobre el modo de produc- 
ción del calórico en la economía animal; continúa 
señalando los medios de que es necesario ralerse 
para apreciar este calórico, las precauciones con>ye*^ 
nientesi para hacerlo, y por último el estudia de* l«fi^ 
temperaturas locales y jenerales y las: causas- de 
su variación. 

EnuD capítulo especial trata del valor diagnósv 
tíco de las temperaturas inter-cos tales al comienza 
de la tabereulósia. 



dlO—Iia corea en la infancia, por Carlos 
Castro y Sundblad, Ex-practicante mavor interno de 
la Penitenciaria, Vice-Presideute del Círculo Médico 
Argentino y Director de los Anales del mismo. Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma, Belgrano números 13^ 
á 139. 1880. 56 ps. 

La observación de once casos de corea tratado» 
con buen écsito por el hidrato de doral y bromuro- 
de potasio^ á dosis progresivas, han inducido á. 
I>. OArlost Castro y Süítdblad á estudiar esta 
enfermedad, como lo'hace en cinco capítulos desti** 
nados á la etiolojia, síntomas, diagnóstico, pronós^^ 
tico y tratamiento. 



— 222 — 

211— Historia de la ovariotomia en la Repú* 
blica Argentina, por Loyat Ash Muloaht^ Miembro 
activo del Círculo Médico Argentino y de la Gomision 
especial de Farmacia. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Biedmai calle de Belgrano números 133 y 135. 1880. 
104 ps. 

En esta tesis se encuentran las historias de dies 
de las primeras operaciones de ovariotomia practi- 
cadas entre nosotros. 

De las diez operadas, seis han muerto. Seme- 
jante estadística no es muy halagüeña; ñero anali- 
zando los casos, tenemos que en uno ae ellos el 
resultado fué fatal por haberse dejado pasar el 
momento oportuno para operar, y en otros dos, por 
la naturaleza del tumor, pues se trataba de un 
iCáncer. 

La tesis es bastante completa. Además de las 
historias mencionadas, trae consideraciones jene- 
rales sobre esos casos ea un capítulo aparte, y en 
otro indica las condiciones hijiénicas de las muje- 
res que sobreviven á la ovariotomia. 



21^— Operación Cesárea, por Camilo Fernan- 
dez Gil, Bachiller y ex-alumno de la Facultad de Teo- 
logia en el Seminario Conciliar de San Fernando 
^Orense). Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma. Bel- 
irranonúms. 133 á 139. 1880. 46 ps. 

La definición de la Operación Cesárea^ su divi- 
ifiion, etimolojia é historia, abarcan el primer capí- 
tulo. El Sr. Camilo Fbrkahdbz Gil estudia en 
seguida las indicaciones de la operacion—punto 
bastante oscuro, pues es muy difícil precisar de ua 
modo riguroso el caso en que ella está indicada. 



— 223 — 

«Esta incertidumbre, dice Joulia, nos obliga í 
relegar la operación cesárea á la clase de opera* 
«iones desesperadas. > 

Después de enumerar los casos en que la mayo- 
ría de los autores creen que debe efectuarse la ope- 
ración, pasa á ocuparse del manual operatorio y 
de los cuidados requeridos, una vez efectuaaa 
aquélla; llegando á las siguieates conclusiones: 

«1® — Que la operación Cesárea se hace cada 
vez meaos grave en atención á los progresos de la 
cirujia, que modiñca ventajosamente los procedi- 
mientos operatorios. 

« 2® — Que deducida la indicación por el término 
medio de mortalidad, eutre la histerotomia y la 
embriotomia, los resultados son favorables á la 
primera. 

<3® — Que, por consiguiente, la operación cesá- 
rea debe sustituirá la embriotomia, cuando el niño 
^stá vivo y es viable. > 



213— Lia peri-aretrotomia. Método nuevo pai*a 
el tratamiento de las estrecheces uretrales^ por Julio 
W. 6oH£Z. Buenos Aires. Litografía é imprenta de G. 
Kraft^ calle Reconquista 92. 1880. 70 ps. 

El estudio de las estrecheces uretrales, sus cau- 
sas, modo de producción, y sitio en que con más 
frecuencia se desarrollan, son los puntos tratados 
<en los primeros capítulos. 

D. «Julio W. Gokbz pasa á ocuparse del trata- 
miento, indicando los casos en que debe emplearse 
Iw^ttretr otomía interna y esterna \ y concluve con 
la descripción de la yeriuretrotomia^ sus inaicacio- 
nes 7 contra indicaciones, y los resultados obteni- 



— 224 -- 

dos. Publica al mismo tiempo la historia i» Jtos 
i^asos. de estrechez aretralf tratados, pejr este n^J^- 
método. 



ldl4-'ApuDte8 sobre las asenrisma» 4e la «»^ 

ta* por Juan María Bosch. Buenos Aiires. Inaprestn éfi ] 
S. Ostwaid, calle Florida 136. 1880. 166 ps. 

• Considero la tesis de D. Juak María Bosoi^ h 
más importante de las presentadas en el añ^lBBO^ 
tanto por la detención j seguridad de las obsem- 
oiones, recojidas como por las indicacionespropi^ 

3ue contiene. El punto de que se ocupa ha siéo 
esarrollado en ella de una manera metódica f 
completa. 

Empieza con el estudio detenido de todos lot 
causas que predisponen ó determinan el aieuriS' 
ma en la arteria aorta, indica y comenta los direr- 
sos síntomas que la enfermedad presenta, y señala 
los medios que se emplean en su tratamiento. Con- 
cluye su trabajo con las historias de cuatro caaos 
que ha observado personalmente. 

En el primero y tercero, el aneurisma estaba ^ 
situado en la aorta torácica, habiendo el enfermo, * 
afectado de esta última, abandonado el Hospital 
notablemente aliviado; y siéndola terminación del 
primer caso, la muerte, acompaña los datos recoji- 
dos en la necropsia. Corresponde á la aorta abdomi- 
nal la segunda de las observaciones, correspon- 
diendo finalmente la cuarta, á un caso ea que se 

diagnosticó un aneurisma y sólo la autopsia revela 

su inesactitud. 



— 225 — 

átiS^'-^btm Iiidátí4es, por Juan José Naoiv. Bue- 
tfDÉi Aires. Imprenta de M.:Biednia, calle Be^rano ná- 
aefos 133 á 130* 1880. M/ps. y dos ibiografías. 

{Antiguamente se buscaba en las influencias side- 
rales ^«1 oníjen de nuestras dolencias ; ahora se fija 
Jia mirada en el .pequeño mundo que faa revelaao 
el ^microscopio, señalándose en la etiolojia de la 
mayor tparte de las enfermedades la ecsistencia de 
^m parásito destructor del organismo que 4o abriga 
en su seno. Al estudio de estos micro-organismos 
•consagra JuAK Josa Naon el primer capítulo de su 
trabajo, é indica las diversas teorías presentadas 
sobre la materia, analizando la embriolojia de la 
tenia echinococcus, su modo de penetrar al cuerpo 
humano, los accidentes que en él determina y por 
último los medios de reconocer su presencia y de 
destruirla. 

Acompaña una historia sumamente interesante 
<deun hidátides del higado, observado por él en un 
enfermo del Hospital de Hombres. 



.^feifH- Consideraciones sobre el paladlsBiO^ por 
SüDOBO GiSNEBos. Buenos Aires. Imprenta de S. Ost- 
Wáld, tíalle -de la Florida núm. 136. 1880. 52í)s. 

^1 eidtudio de la relación que hay entre la pro- 
flüctáoü de ñebres intermitentes y la ecsistencia de 
'paiítaü06, — circunstancia reconocida desde ios tiem- 
pos de Hipócrates y que los observadores poste- 
Tiofes no han 'hecho sino confirmar, — constituye la 
pl*itti6ra parte de este trabajo, en la cual se mencÍQ- 
üscn/atcnque no con toda la ostensión que merecen, 
tos eescubrimientos de Salisbury sobre la ecsisten- 
<;i)a de ulgds, análogas alas del j enero JPdlmella^ 



— 226 — 

en ciertas comarcas pantanosas del Ohio; en segal* 
da se ocupa de la dimsibilidad del miasma paládi* 
co, de las condiciones individuales para la recepti- 
bilidad, 7 de la incubación de este miasma, pasando» 
al estudio de la sintomatolojia. Como no es posible 
comprender bajo una sola aescripcion las diferen- 
tes fisonomías que afecta el paludismo, á pesar de 
la unidad de su causa y naturaleza, ha dividido 
esta materia en varias agrupaciones, tratando sepa- 
radamente las fiebres intermitentes típicas, las 
{perniciosas remitentes, las larvadas, ypor último 
a caqueccia palúdica. Lueeo estudia la anatomía 
patolójica, el diagnóstico y el tratamiento de estas 
diversas formas üe paludismo. 



dl7~Gonsideraciones sobre la anestesia y anal 

Íesia quirúrjica. por Wenceslao Tello. Buenos Aires, 
mprenta de M. Biedma, calle de Belgrano números 133 
y 135. 1880. 54 ps. 

Después de un suscinto análisis de las funciones 
del sistema nervioso de la vida de relación^ pasa el 
autor á ocuparse de ]£l anestesia que con la analjé- 
sia constituye los medios de que la cirujia y obste- 
tricia disponen para anular el dolor físico. Espone 
con bastante método los diversos fenómenos que 
se observan durante la administración del cloro- 
formo anestésico, que trata de prefencia pur ser el 
más usado entre nosotros. 

Dedica un capítulo especial á la analjésiaj á las 
sustancias que se emplean para obtenerla, y dete- 
niéndose también en las indicaciones y contraindi- 
eaciones para la anestesia y analjésia en las opera- 
ciones, concluye haciendo notar < que en nuestros 



— 227 — 

liospitales se desprecian un tanto los efectos de la 
hemorrajia nerviosa, se emplea esclusivamente el 
cloroformo, y se olvidan por completo los ájente^ 
anaijésicos, apesar de estar en bo^a en los hospita- 
les europeos, en detrimento de la enseñanza, la 
ciencia y la humanidad.» 



S18—!E1 ehaitcro sifilítico es un accidente local^ 
por José Ángel Fuselli, licenciado en farmacia. Bue- 
nos Aires. Imprenta de S. Ostwald, calle de Florida 
136. 1880. 60 ps. 

El chancro sifilítico puede considerarse como 
punto de partida de la síñlis ó como primera ma- 
nifestación de la infección del organismo por el 
virus. FuSELLi acepta la primera de estas ideas, y 
su tesis tiende á sostenerla. En algunos breves 
capítulos se ocupa de la historia de la sífilis^ de su 
contajio, desarrollo y tratamiento, y propone la cau- 
terización del chacro, fundándose en que: — 

« 1 ® Puede algunas veces impedirse la infección 
del organismo cauterizando el chacro en sus prime- 
ros dias, es decir cuando no está constituido sino 
por una pequeña pápula. 

<2® Que se impedirá la absorción del virus por 
la via linfática y con estelos accidentes terciarios 
déla sífilis, siempre que se cauterice el chancro an- 
tes de que aparezcan los infartos.» 



di 9— Eczema é impétifi^o del tegamento 
cabelludo y de la cara, en los niños, por Benigno T. 
AvELETRA, Ex-practicante honorario de la Penitenciaria, 
ex-practicante de vacuna; miembro fundador del Ch'culo 
Médico Argentino, etc. . . Buenos Aires. Imprenta de S. 
Ostwald : Florida 136. 1880. 64 ps. 



--- 228 — 

Comienza por indicar de un modo rápido la étio- 
4t)jÍB,«ín tomas, diagnóstíoo, y pronóstico del '6CjPema, 
'étmpétiffo. D.'Bbniono T. Aybletra se detiene en el 
tratan^iento de estas enfermedades, «írribando i 
las Bígnientes concilasiones : 

<1^ Que el tratamiento de eczema é imnétigo 
está muy lejos de producirlos graves acciaentes 
que le saponen los oposicionistas. 

-«2® Que muy al contrario, su curación no da al 
organismo otro resultado que librarlo de una afec- 
4iioíi mol esta y repugnante, muchas vece8.> 

Termina la tesis con siete historias de otros tan- 
eos casos observados por el autor. 



220 Consideraciones sobre las lieridas i^ene- 

trantes, por Claudio G. Benitez, Ex-practicante 
mayor interno del Hospital General de Hombres. Bue- 
nos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle de Belgrano 
números 133 y 136. 62 ps. 

D. Claudio G. Bbnitbz considera en el primer 
;Capítulo la frecuencia con que se presentan entre 
nosotros las heridas penetrantes, de las cuales ha 
observado 492. En el segundo, analiza los síato* 
•mas de dichas heridas en las articulaciones, en el 
cráneo, toracs, abdomen y corazón ; pasando áe»- 
pues á ocuparse del diagnóstico de estas lesionéis, 
y del tratamiento, según los diversos casos, h» 
tesis rejistra las historias de seis observaciones 
hechas por el autor de casos de heridas pene 
arantes. 

221— Tratamiento de los aneurismas exte- 
-teriores por la ligadura, por Juan A. Gallino. Bue- 
nos Aires. Imprenta M. Biedma, calle Belgrano número 
135. 1880. 40 ps. 



— 229 — 

Entre los numerosos medios aplicados en el tra* 
tamiento de los aneurismas, la ligadura, es sin duda 
alguna el que mejores resultados produce. 

En esta tesis se encuentran inaicadas todas las 

{precauciones que deben tomarse antes de efectuar* 
a, el modo de hacerla y el tratamiento consecutivo 
>que los enfermos requieren. 

'También se estudia el modo de formación del 
coágulo en el saco aneurismático después de la li- 
gadura. 

222— lia sífilis por Gregorio González^ Ex-prac- 
ticante interno de la Penitenciaria de Buenos Aires., 
Ex-miembro activo del Círculo Médico Argentino. Bue- 
nos Aires. Imprenta de M. Biedma., calle de Belgi*ano 
números 133 á 135. 1880. 42 ps. 

Laetiolojiade la sífilis; las lesiones que determi- 
na en los tejidos que ataca; los síntomas que se 
presentan» en los diversos períodos por que pasa la 
enfermedad: su diagnóstico, pronóstico y tratamien- 
to, — hé ahí los puntos de que se ocupa brevemente 
D. Gregorio Gokzalez. 



223— Higiene escolar, por Paulino Fernandez^ 
licenciado en farmacia. Buenos Aires. Imprenta de Pa- 
blo E. Coni., especial para obras. 60— Calle Alsina— 60. 
1880. 40 ps. 

Esta tesis trata una cuestión práctica v que di- 
rectamente interesad la«medicina. Como dice muy 
bien Fernandez, la hijiene aplicada en la escuela 
y enseñada al niño, dirije el desenvolvimiento nor- 
mal de los órganos y funciones, corrijiendo las al- 
ieraciones que éstos pueden presentar. En la pri- 



-^ 23» — 

mera parte de su trabajo se ocupa de los edificios 
destinados á escuelas, cómo son j cómo debieran 
ser; délos útiles, bancos, etc. 

Por último, entra en apreciaciones sobre la edu- 
cación física del niño, sobre las reglas que deben se- 
guirse en cuanto á la hijiene personal, y concluye 
dedicando un capítulo especial á los deberes délos 
padres de secundar la acción del preceptor. 



dl24— Contribución al estudio de la Mg^iene del 
soldado en guarnición por Vicente Padilla. Bue- 
nos Aires. Imprenta de M. Biedma, Belgrano 133 á 139.- 
1880. 44 ps. 

D. ViCBNTB Padilla, después de algunas idea» 
ienerales sobre el oríjen de la hijiene^ su división y 
la importancia de su estudio, considera los alimen- 
tos que deben darse al soldado 7 las ropas propias 
para éste, en verano y en invierno. 

Termina su trabajo con la enumeración de las 
reglas, que conviene obedecer en la construcción de 
un cuartel, y que, según el autor, son las mismas 
que presiden la construcción délos hospitales. 



225— Higiene la ciudad de Buenos Aires^por 
Julio Casal. Buenos Aires. Imprenta Ostwald, calle 
Florida núm. 136. 1880. 60 ps. 

En el primer capítulo se ocupa D. Julio Casal 
del agua de la ciudad de Buenos Aires, su composi- 
ción, litros que corresponden á cada habitante, etc.; 
en el segundo, de los desagües, aconsejando que 
mientras las cloacas no se terminen, las grandes 
industrias se sirvan de pozsos aborbentes semejan- 



— 231 — 



tes á los ensayados en la Penitenciaria. — V. Anua" 
rio anterior núm. 20S y termina con un estudio 
sobre las habitaciones y zbtanos. 



d26—Tratamiento de las afecciones de las vías 

lacrimales, por Eduardo Obejero, Practicante ma- 
yor del Consultorio Oftalmológico de la Sociedad de 
Beneficencia, y Miembro fundador del Círculo Médico 
Argentino. Buenos Aires. Imprenta de El Siglo calle 
Alsina, núm. 101. 1880. 60 ps. ' 

Preceden al estudio del tratamiento de las afee 
ciones de las vías lagrimales, algunos datos anató- 
micos y fisioldjicos indispensables para ocuparse 
de las enfermea.ades que en esas vias se desarrollan, 
del tratamiento que se empleajeneralmente y del 
empleado por el autor en cinco casos que se 
le presentaron, cuyas historias incluye; trata- 
miento que consiste en la introducción de* varias 
cerdas, por el punto y canalículo lacrimal inferior, 
previa incisión con el cuchillo de Weber, sondaje 
y fijación de las cerdas en las fosas nasales. Poste- 
riormente ha modificado este último tiempo de la 
operación, y en vez de dejar las cerdas en el suelo 
de las fosas nasales, las fija en el esterior. Su paso 
por el aparato lacrimal se efectúa con instrumentos 
construidos especialmente para ello. 

Las conclusiones que se derivan del trabajo de 
D. Eduardo Orejero son que « en los casos de es- 
trecheces de los condicctos lacrimales, en los casos de 
dacriocistitis crónicas, y en los de tumores inflama- 
dos del saco lacrimal, en lugar de recurrir al cate- 
terismo, de cualquiera manera que se haga, en 
lugar de recurrir á las inyecciones as trinj entes ó 
á las cauterizaciones,— es preferible emplear este 
método, al que no se le ha visto traer hasta ahora 



— a32 — 

más que beneficios para el enfermo y para el mé- 
dioo. » 



227 — Amblioplas y amaurosis, por Felipb 
Basayilbaso^ Ex-practicanle mayor interno del Hospi- 
tal General de Hombres, Director de la Escuela de Me- 
dicina de Buenos Aires. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Bíedma^ calle Belgrano números 133 y 139. 1880. 60 p». 

Una de las partes más importantes de la ofial- 
molojia es el estudio de las ambliopias y amaurosis 
cuyo número lia disminuido mucho, gracias al des- 
cubrimiento del oftalmoscopio. D. Fblipb Basavil- 
BASO aprecia las causas de estas enfermedades, 
pasando al diagnóstico, que no puede hacerse sino 
por esclusion y con conocimiento perfecto de las 
anomalías de refracción, pues las ambliopias tienen 
muchos puntos de contacto con esas alteraciones. 
Trata en particular de las ambliopias alcohólicas, 
quininas, traumáticas y saturninas, trayendo sobre 
cada una de ella& los datos que le ha suministrado 
su propia observación; y termina con el estudio 
del tratamiento de esta enfermedad. 



228~Estudio sobre la endometritis aguda» por 

LmL F. ViLA. Ex-practicante mayor interno (por con- 
curso) del Hospital General de mujeres y miembro fun- 
dador del Círculo Médico Argentino. Buenos Aires. 
Imprenta de S. Ostwald. calle Florida 136. 1880. 46 ps. 

El análisis de las causas predisponentes y deter- 
minantes de la endometritia aguda^ ocupa el primer 
capítulo del trabajo de D. Luis F. Vila, quien con- 
siaera en los siguientes su anatomía patolójica, sus 
síntomas, diagnóstico, pronóstico y tratamiento. 



— 233 — 

lK29~Estudío sobre presentaciones del troneo 

(evolución espontánea) por Moisés Eohegóten. Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma, Belgrano núm. 133 á 
139. 1880. 44 ps. 

Su autor se ocupa, ante todo, de las causas de la 
presentaciones del tronco, punto oscuro, porque 
como dice muy bien Joulin, < ellas están subordi* 
nadas á una jerarquía de suma elevación y cuyo$ 
grados inferiores son los únicos accesibles á núes* 
tras conleturas. Basta colocar un signo de interro* 
gacion después de cada hipótesis, á que se asigna 
el nombre de causas, para ver surjir un nuevo 
problema que resolver.» 

Se detiene en el diagnóstico de la enfermedad y 
considera el modo cómo termina el parto en estos 
casos, y cree que la mayor parte de las veces con- 
viene dejar obrar á la naturaleza, fundado para 
ello en la opinión de varios autores y en un caso 
por él observado. 



d30— Patología de la menstruación, por Es- 
colástico Imas. Buenos Aires. Imprenta Ostwald, 
calle Florida 136. 1880. J18ps. 

El estudio físiolójico de la menstruación, la in- 
fluencia que ésta ejerce en la producción de estados 
patolójicos, la relación en que se halla con las en- 
ierme¿ades acudas y crónicas, constituyen el obje- 
to de los primeros capítulos de esta tesis ; los 
siguientes se ocupan de la amenorrea y dismenor- 
rea, de los síntomas, marcha, terminación y trata- 
miento de estos estados; concluyendo con breves 
apreciaciones sobre la metrorrajia, que divide con 
Moynac en metrorrajia por lesiones traumáticas ú 
orgánicas de la matriz, por ñuccion ó estasis san- 



— 234 — 

guineo en los vasos del útero, y por último, ea 
aderrámicas por alteración de la sangre. 



$í31->Estudio sobre algunas relacionéis del sim- 
pático y el cerebro por Inocencio Torino, del 
Círculo Medico Argentino y Secretario del Departamen- 
to de Higiene de la Nación. Buenos Aires. Imprenta de 
M. Biedma, calle de Belgrano números 133 á 139. 62 ps. 

Don Inocencio Torino empieza su tesis por el es- 
tudio del gran simpático, sus oríjines encefálicos, 
su disposición y distribución en los vasos, y termi- 
na apuntando embrionariamente las relaciones del 
cerebro con este nervio. En el segundo capítulo 
considera las relaciones del espíritu y el cuerpo, 
llegando á la conclusión, hoy por todos admitida, 
de que « el cerebro no es sólo el órgano delainte- 
lijencia sino el regularizador más ó menos directo 
de las funciones orgánicas que componen la má- 

auina animal.> Se ocupa luego de la circulación 
urante el trabajo cerebral, de la influencia del 
trabajo intelectual sobre la dijestion, sobre las se- 
oraciones, y por último, de la atención y su influen- 
cia en la circulación periférica. El capítulo cuar- 
to trata del rubor, sus relaciones con la atención y 
del papel que desempeñan los vasos motores para 
producirlo. El antagonismo entre la circulación 
cerebral y la periférica, sus causas, el tonus y la 
atención, y la influencia de esta última en los tras- 
tornos dij estivos ocasionados por el trabajo ccre 
bral, son los puntos tópicos del capítulo siguiente. 
Los últimos capítulos de esta tesis, que es incues- 
tionablemente una de las mejores que se han pre- 
sentado á nuestra Facultad de Medicina, versan 
sobre la aplicación de las teorías del tonus y la 
atención á diversos casos prácticos. 



— 235 - 

232— Transmisión de la sani^i^e, por Eduardo 
MujicA, licenciado en farmacia. Buenos Aires. Impren- 
ta Ostwald, calle Florida número 136. 1880. 86 ps. 

Ocúpase esta tesis de uno de los principales des* 
cubrimientos de la ciencia — la trasficston de la 
sangre, que practicada en casos estremos ha vuelto 
á la vida á multitud de seres colocados á las puer- 
tas de la tumba — Después de una reseña histórica 
flobre tan delicada operación, pasa el autor á ocu- 
parse de la temperatura, composición y demás 
condiciones de la sangre^ requeridas para que la 
trasfusiondé el resultado que se busca; delosac- 
<3identes que sobrevienen en el curso de las opera- 
ciones ; de los casos en que ésta se encuentra indi- 
cada, y finalmente, de los instrumentos empleados 
para efectuarla. 



233— Consideraciones sobre el sueño é insom- 
nio por Guillermo Aohaval. Buenos Aires. Imprenta 
deS. Ostwald: calle de la Florida 136. 1880. 114 ps. 

Antes de ocuparse del sueño é insomnio, entra 
D. Guillermo Achaval en consideraciones genera- 
les sobre el funcionamiento del sistema nervioso; 
luego pásaá desarrollar el punto que le sirve de 
tema, esponiendo antes los fenómenos mecáni- 
cos y físicos de esta función, los fenómenos esterio- 
res que son los pródromos del sueño. Sigue con él 
análisis de las teorías predominantes sobre la circu- 
lación cerebral en el momento del sueño, y termina 
i9ú tesis con algunas indicaciones sobre el insom- 
niOy su causa, sus síntomas, trastornos que deter^ 
mina y modo de combatirlos. 



i 



' — 236 — 

SK34-^Ijas mama» y el tasi argentino* Sa pro- 
piedad laclígena, por Alejandro D. Ortiz, ex-practí- 
cante del Kéreito— 1874-1875— Ex-cirujano en la arma- 
da— 1879. menos Aires. Imprenta de M. Biedma., calle 
Belgrano números 133 á 139. 1880. 62 ps. 

El autor empieza por el estudio anatómico y físio- 
lójico de las mamas, considerando someramente la 
influencia del sistema nervioso en su secreción. Por^ 
lo (|ue respecta á la patolojia de estas glándulas^ 
se limita á enumerar las enfermedades que en ellas 
96 desarrollan y cuya presencia ocasiona alteracio- 
nes anatómicas y fisiolójicas que anulan, disminu- 
yen ó alteran el producto de su secreción cuando la 
naturaleza les destina á llenar las funciones de que 
están encargadas. 

La última parte de este trabajo, es sin duda algu- 
na la más interensante: se refiere al estudio de una 
Slanta de la familia de las Asclepiadeas^ oriunda 
e la República Arj entina, que tiene lapropiedad,. 
dice el autor, <de producir la leche en la mujer.» 



^ 



d35— Interrogatorio médico, por Daniel Li- 
ZARRALDB. Bnenos Aires. Imprenta '"''La Central", Vic- 
toria 27. 1880. 78 ps, 

«El interrogatorio, dice Bouchut, es de gran im- 
portancia, y puede considerarse como hombre de 
verdadero talento al que sepa plantear y variar to- 
das las cuestiones que conciernen al enfermo.» En 
la tesis de Daniel Lizarralde se encuentran enu- 
meradas todas las preguntas que conviene hacer & 
un enfermo, guardando el orden en que deben diri- 
jfrsele. De las consideraciones jeneral es sobre este- 
punto, pasa á estudiar separadamente el interroga- 




- 237 — 

torio del hombre, de la mujer, de los niños y de los 
dementes. Respecto de éstos, sarjen muchas veces 
dificultades, á primera vista insuperables, para 
establecer la armonía entre las preguntas del mé- 
dico 7 las respuestas del enfermo. £1 autor indica 
los medios de vencerlas. 



MAS ESiClÁS í 





mm T ssnoEtciois ciihiifims 



236— Frenos continaos de ferro-carriles. 

Tesis para optar el título de injeniero civil por Miguel 
A. Araos. Éuenos Aires. Imprenta de M. Biedma, ca- 
lle Belgrano números 133 á 139. 1880. En4'^ menor, 40 
ps. y un cuadro con diez láminas. 

El Señor D. Miguel A. Araos ha estudiado las 
ventajas que ofrece el uso de los frenos continuos 
en los ferro-carriles, comparándolos con las demás 
clases de frenos. El punto que ha elejido para su 
disertación tiene el atractivo de la novedad ; y en 
nuestro pais, especialmente, asume una importan- 
cia práctica valiosa, por el gran número de líneas 
férreas que cruzan entre poblaciones crecientes y 
la frecuencia con que acontecen desgracias que 
ecsijen urjentemente se arbitren los medios de evi- 
tari as. 



1 



— 240 — 

2S7— Breve estudio sobre el ^eni^e permeable. 

Tesis presentada por Psdbo José Cornejo para adquirir 
el título de iujeniero civil. Buenos Aires. Imprentada 
If . Biedma. calle de Belgrano números 133 á 139. 1880* 
En 4^ menor, 48 ps. 

El distinguido joven sal teño D. Pedro Jos¿ Cor- 
nejo, ha tenido también la buena idea de elejir co- 
mo punto de su disertación un tema de utilidad 
práctica entre nosotros, cual es el drenaje permea- 
ble, ecsaminándolo á la luz de su espíritu claro j 
nutrido. Su tesis, que demuestra un método esce- 
lente j un conocimiento científico que sólo se ad- 
quiere tras largos años de estudio j observación 
constante, ha de prestar su cooperación á la reso- 
lución del problema del drenaje, tan poco estudia- 
do aún entre nosotros. 



288-S(obre el cometa de febrero de 1880 
por Benjamín A. Gould, Director del Observatorio 
Kacional Argentino. Publicado en los «Anales de la So- 
ciedad Científica Argentina» (Tomo IX^ pajinas 145-151). 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo B. Coní, especial para 
obras. 60— Calle Alsina— 60. 1880. En 4® menor, 8 ps. 

Estudio astronómico del cometa que apareció el 
dia 1 ó 2 de febrero de 1880.— Hace la historia de 
sus observaciones al respecto ; determinación déla 
posición, altura, etc., del cometa. 

Lo caracteriza notablemente «el largo escesivo 
de su cola muy angosta, la ausencia casi total de 
gradación en su brillo y la debilidad de su cabeza.» 

El 14 de febrero fué el último dia que el ilustra- 
do Director del Observatorio Nacional de Córdoba 
pudo distinguir la cola, que vio todavía con una 
lonjitud de 34 ® . 



i 



-241 — 

289— Informe sobre la manera de distribuir el 
as^na entre el Poeito i la ciudad i departamen- 
tos sub-urbanos^ presentado al Gobierno de la rrovincia 
Sor Tabeo Rojo. San Juan. Imp. de La voz de Cayo — 
eneral LasHeras— 37. 1880. En 16®, 18. ps. 

El Señor Tadbo Rojo, nombrado en Comisión 

Sor el Gobierno de San Juan para el estadio de la 
istribucion del agua entre el Poeito y la ciudad, 
etc., se espide en un informe detenido de 25 de 
agosto de i880, que termina aconsejando se vuelva 
al sistema ó servicio de las compuertas, abandona- 
do poco antes. 



240'-lixcarsion á un distrito minero de la 

SieiTa de San Luis por Eduardo Aguirrb. Publicado 
en los «Anales de la Sociedad Científica Aijentina». 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial pa- 
ra obras. 60— Calle Alsina-60. 1880. En 4^ menor, 
14 ps. 

No es, como el trabajo de Benelishe sobre el Fa- 
matina — V. el n. &4c\. — una obra de aplicación 

Sráctica. Por lo menos, predomina en el trabajo 
e D. Eduardo Aouirre la esposicion científica pu- 
ra hecha con claridad y competencia, determinan- 
do alturas y estudiando la calidad de los terrenos. 



241— Descripción g^eológ^ica é investigaciones 
mineras sobre eiFamatina. Con una relación amplia 
de sus distritos minerales en esplotacion, y otros distin- 
tos distritos minerales, al sur, y N. Oeste, por F. Benb- 
liiSHE. Obra práctica. Primera parte. Buenos Aires. Ti - 
pografia del autor, calle Piedad 129. 1880. En 8 <=> me- 



— 242 — 

Bor^ 84 ps. Seguido de Ib. Relación descriptiva y práctica 
de los distintos distritos minerales del gran nevado del 
Famatina. 18 ps. 

Como su mismo autor titula este trabajo, es ante 
todo una obra práctica. Estudia cientiñcamente los 
terrenos, determina los distritos mineros, considera 
los obstáculos para la esplotacion y propone los 
medios que cree adecuados para vencerlos. 

<D. Federico Bekelishb^ decia un cronista, es 
un viejo minero que ha pasado largos años entre 
las rocas de Copiapó, en el laboreo arjentífero, ad- 
quiriendo esa práctica esperimental, que no se ob- 
tiene sino en la prueba, y en el fondo de la mina.> 
— Nada de estraño, pues, que haya hecho un libro 
útil, sirviéndose de sus propias observaciones. 



d42~ Atlas de la description physiqne de 

la Republique Argentine contenant des vues pittores- 
gues et des figures d'histoire naturelle composées par le 
Dr. H. Burmeister, Directeur du Musée public de Bue- 
nos Aires. Membre corresponda nt des Académies des 
ficiences de Berlín, Saint-Pétersbourff, Turin, Washing- 
ton, et de rUniversité de Santiago de Chili, etc., etc. 
Le texte traduit en francais avec le concours de E. Dai- 
BEAUX, Avocat; Membre de plusieurs societés littéraires, 
Ire. livraison— Lépidoptéres. Buenos Aires. Texte de 
Fimprimerie de Paul Emile Coni, rué Alsina 60. Pa- 
rís.— F. Savy. Halle— Ed. Antón. EnCommission. 3879. 
En 4 "^ , 40 ps. de testo á dos columnas y 16 planchas de 
litogi-afia de C. F. Schmidt, de Berlin. 



243— El mismo. 

2® livraison.— Lépidoptéres. 1880. 20 ps. (de 41 á 60) 
y 8 planchas. 



— 343 ~ 

. ; Véase el núm. SIS del AniMrio anterior. 

Al terminar el año 1880 sólo hablan aparecida 
«slras dos entregas del Atlas complementario de la 
J>€8€npcion física de la República Argentina, dada & 
luz la primera de ellas á mediados del 79. <Es 
una obra, dice su autor, destinada á hacer conocer 
las vistas pintorescas características del pais y las 
especies nuevas ó imperfectamente conocidas de 
los seres organizados de esta parte de la América 
Meridional.. Es probable que también publique al 
fin una carta jeográQca del terreno y cartas jeog- 
nósticas, cuando haya podido reunir nuevas obser- 
vaciones suficientemente esactas sobre tan difíciles 
cuestiones, que hasta hoy se han ecsaminado super- 
ficialmente. 

« El Atlas^ cuyas figuras he dibujado yo mismo 
en su mayor parte, se compondrá de seis secciones: 

« 1, Vistas pintorescas, XIV cuadros in-folio 
real. 

« 2. Figuras del esqueleto ó de los cráneos de 
los mamíferos^ sea de especies estinguidas, sea de 
especies nuevas. 

< 3. Figuras de especies nuevas ó características 
de los pájaros. 

« 4. Figuras de reptiles, anfibios y pescados de 
agua dulce. 

« 5. Figuras de insectos con análisis de los prin* 
cipales jéneros. 

« 6. Figuras de animales superiores. 

« Las secciones de los vejetales y de la jeogno- 
8ia, que no han sido preparadas por mí, formarán 
un atlas separado^ respecto del cual nada puedo 
anticipar, 

« Casi todas las planchas de la primera, segunda, 
tercera, y quinta secciones están ya dibujadas y 



— 244 -- 

muchas de ellas enviadas á los artistaa para la 
ejecución. > 

Las dos entregas de lepidópteros que van aquí 
catalogadas, forman la segunda parte de la quinta 
sección, que se compondrá de unas 30 ó 32 planchas 
y el testo correspondiente. 

Poco puede decirse de estas entregas, fracción 
mínima de una obra monumental, que se presenta 
al mundo científico honrosamente escudada con el 
nombre ilustre de Burubister ; pero él mismo, 
después de agradecer al Gobierno de la Nación 
que haya tomado sobre sí los gastos de tan «impor- 
tante como difícil trabajo,» hace una adyertenda 
que traduzco en seguida como complemento de esta 
noticia bibliográfica : 

< Para dar más valor científico á mis publicacio- 
nes sobre los lepidópteros de la República Arjen- 
tina, dice, he presentado en el atlas de esta obra, 
que contiene principalmente las observaciones res- 
pecto de sus metamorfosis, cuanto recojí durante nú 
viaje por el Brasil, en 1851, referente á las especies 
brasileras. Acompañábame mi hijo mayor, Her- 
mán, á quien había yo acostumbrado con mi pro- 
Sio ejemplo, á dibujar larvas, á fin de procurarme 
e esta manera un número más considerable de 
tipos diferentes ; y como algunos años después, en 
1856, mi segundo hijo, Enrique, fijase su residen- 
cia en Rio Janeiro, donde permaneció doce años, le 
pedí continuase aquel trabajo, y he recibido de él 
bastantes dibulos nuevos. Eloy entrego todos esos 
dibujos al público, como los délas larvas v mari- 
posas de la República Arjentina, tomados por 
mí durante mi lar^a permanencia en esta parte de 
la América Meridional. Siento confesar que en 
muchos casos me limito al dibujo, sin una detenida 
descripción científica. > 



— 245 — 

t^o podía pedirla á mis hijos, todavía muyjóTe*^ 
nes en esa época, 7 desprovistos de la práctica 
completa de tales trabajos. Sólo he tenido ocasión 
de ecsamlnar detalladamente algunas larvas man- 
tenidas en agnardlente, como lo verá el lector 
en el testo que acompaña á las figuras. 

Y Mi hijo Enrique se ocupaba sobre todo de cazar 
y conservar mariposas, y como antes de su vuelta 
a Europa ha cedlao su colección al Museo Público 
de Buenos Aires, tengo á mi disposición una serie 
^completísima de muestras de la fauna de los alre- 
dedores de la capital brasilera. Me apr'ovecho de 
^llo para dar la lista de muchas especies encontra- 
das por mí ó por mi hijo en Rio Janeiro, probando 
así que esa fauna es muy diferente de la de la Repú- 
blica Arjentlna, aunque representada á menudo por 
dos especies análogas sumamente prócsimas ó por 
variedades locales poco distintas. Muchos autores 

Sretenden considerar estas variedades como verda- 
eras especies. No puedo participar de las Ideas 
de estos especialistas que por llj eras variaciones, 
aumentan indefinidamente el número de las espé- 
jeles; ten^o, por el contrario, la opinión, bien fun- 
dada en la esperlencla, de que cada especie, aun- 
que de carácter fijo y de cierto modo Invariable ba- 
jo el punto de vista puramente científico, está pron- 
ta á modificarse por la acción de las diversas In- 
iluenclas esternas del clima y el alimento, y que 
tal acción puede hasta cierto grado alterar algunas 
de sus cualidades subordinadas específicas. Esta fa- 
cultad será tanto más grande cuanto más vasto sea 
^1 territorio sobre el cual se ha esparcido la espé- 
jele ; y sólo se encontrarán totalmente Invariables 
las especies locales que nunca han abandonado el 
Jugar de su oríjen. Bajo este estricto punto de vis- 
te 



— 246 -- 

ta soy partidario de la teoria de la variabilidad 
délas especies.» 



« 244— lia Beina de las Flores. Conferencia po- 
pillar dada en la asamblea jeneral de la Sociedad Cien- 
tífica Argentina, el 4 de mayo de 1880 por el Dr. D. Cíe- 
los Berg Profesor en la Universidad y en el Colegio 
Nacional; Presidente de la Sociedad Ai^entina de Hot- 
ticultura; Miembro de la Sociedad Científica Aretnim; 
etc. Publicados en los * Anales de la Sociedad Científi- 
ca Argentina» (Tomo IX, Pajinas 211-223) Buenos Ai- 
res. Imprenta de Pablo E. Coni, especial para obraSr 
60-Calle Alsina 60. 1880. En 4® menor, 16 ps. 

Conferencia interesante y llena de novedad, so- 
bre la rosa, reina de las flores, — su niitolojia, su 
historia anecdótica, su historia natural. Es tan 
ameiía^ tan propiamente popular á la vez que ins- 
tructiva, que no trepido en afirmar que puede man- 
tener suspenso cualquier auditorio. 



$^45— -Algunas observaciones sobre la familia de 
las Amarantáceas por Domingo Parodi. Trabajo pu- 
blicado en los «Anales de la Sociedad Científica Argen- 
tina» (TomoX. Pajinas 233) Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo E.Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina— 
60. 1880. 16 ps. 

El Señor Domingo Parodi habla con la ciencia 7 
esperiencla del hombre que se ha dedicado á pro- 
fundos estudios botánicos. Después de observ^acio- 
nes jeneral es respecto de la familia de plantas 
de que se ocupa, concluye su trabajo con unas *So' 
tas sobre algunos caracteres jenéricos de las Ama- 



— 247 — 

rantáiceas que crecen en las Misiones y en el Para- 
guay» , escritas en latin, y que constituyen la mayor 
importancia de este opúsculo. Las notas compren- 
den las Gomphrence y las Amarantos, cada una d« 
ellas con tres sub-divisiones. 



246 — Zooloi:ia sistemática Texto traducido 
muy abreviadamente y con algunas modificaciones, de 
]a parte sistemática del texto de zoología escrito en ho- 
landés por el Dr. P. Hartinq, catedrático en Utrech. 
Para el uso de los estudiantes que siguen su curso en la 
Universidad Nacional de Córdoba, por el Dr. D. H. 
WEYENBEBaH, Catedrático de 2k)ologia y Anatomía 
comparada. TomoIII. Figuras. Buenos Aires. Impren- 
ta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— -Calle Al- 
sina— 60. 1880. 178 ps. (Todas las pajinas son dobles, 
correspondiendo á cadapájina de figura una de testo con 
el mismo número.) 

Las figuras alcanzan á 879 con las correspondien- 
tes llamadas de un testo sumario, suficiente, sin 
embargo, para dar idea esacta del dibujo. 

Este tomo es el único publicado. 



d47— lia Tida y costumbre de los tenuitos. 

Conferencia popular dada en la Asamblea general de la 
Sociedad Científica Argentina, el 17 de Setiembre de 
1880, por el Dr. D. Cáelos Bero, Profesor de Zoologia 
en la universidad y de Historia Natural en el Colegio 
Nacional, Presidente de la Sociedad Científica Argentina 
de Horticultura, etc. Con lámina. (Publicada por la So- 
ciedad Científica Argentina) Buenos Aires. Litografia, 
Imprenta y Encuademación de O. Kraft, Reconq. 92. 
1880. En8«, 16 ps. 



— 248 — 

Interesante conferencia sobre la Ortópteros 
•pseadonenrópteros, ynlgarmente conocidos eon«l 
nombre Aeharmigcis blancas^ annqne sólo tienen de 
común con ellas «el aspecto jeneral 7 la costumbre 
de Tivir en sociedad y construirse moradas ó haü^i- 
taciones.» 



948— Besefta de los eocrodilinos de la Repú- 
tblica Argentina por el Dr. D. Geeman Bübkeistxb. Pu- 
blicado en los «Anales de la Sociedad Gientíñca Argen- 
tina» (Tomo IX, Pajinas 241-251). Buenos Aires, im- 
prenta de Pablo E. Goni^ especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 1880. En4<^ menor, 14 ps. 

Trabajo inédito. Formará parte de la grande 
obra del Dr. Burubistbr — Descripción de la Bepü- 
blica Arjentina. V. los niíms. ^^^ J /34r35 y 

del Anuario anterior, el núm. 



d49--Obseryaciones acerca de la familia Hy* 
ponomeiitidoe por el Dr. D. Carlos Bero. Pablica- 
do en los «Anales de la Sociedad Científica Argentina» 
(Tomo X, Pajinas 85 á 91 y 99 á 109). Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni^ especial para obras, eo*— Calle 
Alsina— 60. 1880. En 4® menor, 20 ps. 

Interesante réplica al trabajo de A^uíles Gnenée 
— Etvde sur les xponomeutides — publicados en los 
Annales de la Soctété entomohgique de France. 



d50--Elxploracion de la Costa oriental 46 
la Patafl^onia bajo los auspicios del Gobierno Nado- 



— 249 — 

nitl por Rahon Lista, Miembro de rarias Sodedadc^^ 
científícas nacionales y e strameras. Buenos Aires. Im? 
prenta de M. Biedma^ callé BeJgrano números 133 ál39« 
1^80. En 8®, 68 ps. 

Incluido después este trabajo, en el libro Mis es- 
plin'iicionesy desctibrimientos, — núm. siguiente — for- 
mó su segunda parte, desde la p. 131 hasta el fin. 

Bsplora parte del Rio Negro, describe el pueblo 
Biedma, anteriormente llamado Mercedes, sigue 
del á la laguna de Gutiérrez, Aguada de los loros, y 
salo al Atlántico, donde encuentra el cúter «Pata* 
gdnes» , en el cual visita el puerto de San Antonio. 



^51:-]IIÍ8 esploraeiones y descnbrimleiitos 
en la Pata^onia. 1 877-1880 por Ramón Lista, Miem- 
bro de la Academia Nacional de Ciencias de la Repú- 
blica Arjentina. Redactor del Anuario Hidroeráftco de 
la Marina Argentina, Miembro de la Sociedad Científi- 
ca de Buenos Aires, de la Sociedad Española de Histo- 
ria Natural, del Instituto Geográfico Argentino, del 
Ateneo del Uruguay, etc., etc. Buenos Aires. Imprenta 
de Martin Biedma, calle Belgrano números 133 á 139. 
1880. En 4®, 214 ps., un mapa de la Patagonia Austral, 
retrato del autor y muchas láminas. 

El joven escritor D. Ramón Lista ha publicado 
un nuevo libro de viajes que comprende sus esplo- 
raciones y descubrimientos en la Patagonia desde 
1877 hasta 1880. El nombre del autor no es desco- 
nocido dentro ni fuera del pais, porque las princi- 
pales sociedades científicas de Europa han recibido 
con satisfacción sus trabados anteriores. — V. el 
Anttario de 1879, núms. 2ÍS y S16. 

El viaje de Listase efectuó bajo los auspicios de 
la Sociedad Científica Arjentina y con la protec- 



— 250 — 

eion del Gobierno. Justo es recordarlo ante los 
bellos resultados obtenidos. 

Lista llegó á Punta Arenas el U de agosto de 
1878. Después de algunos dias de permanencia en 
esa colonia, p^só & Santa Cruz, deteniéndose en la 
isla Pavón, situada al Sur del brazo principal de 
ese rio. Luego, costeando el rio Chico, va por la 
ribera sur, ya por la ribera norte, según lo permi- 
tía el terreno, alcanzó ala laguna Moyano, habien- 
do atravesado en diversos sentidos el Karpen- 
aiken, paradero de indios en la confluencia del rio 
Chico con el Shehuen ; visitado el monte Mawaish, 
de curiosa configuración, que tiene un agujero que 
lo cruza de norte á sur ; y descubierto las nacien- 
tes del rio Chico, á tres millas prócsimamente de 
los Andes. De allí emprendió su vuelta á Santa 
Cruz. 

Tal es, en dos palabras, el viaje de Lista ; pero 
este rápido itinerario no puede darnos idea de la 
importancia de su libro. 

haciente, observador, tiene la preparación bas- 
tante para hacer fructíferas sus esploraciones en 
territorios por donde no habia pasado aún el hom- 
bre de la civilización. Se ha dedicado durante 
algunos años al estudio de las ciencias naturales, y 
puede apreciar las riquezas de toda especie que 
encierra la Patagonia Austral. 

Conocedor de la jeografia arj entina, rectifica, de 
paso, errores lamentables en que han incurrido 
algunos autores, sea en las descripciones, sea en 
mapas poco escrupulosos. 

Las costumbres de los indios, sus relaciones de 
comercio con los negociantes chileoos, los usos y 
hábitos de su vida, su relijion, sus nociones mora- 
les, su desarrollo intelectual, y especialmente su 
lengua, son otros tantos puntos de interesantes 



— 251 — 

observaciones trasmitidas con cuidadosa esactitad 
y con la fidelidad del viajero que prefiere llevar 
su concurso de verdad á la ciencia antes que levan- 
tar su fama por medio de narraciones fantásticas y 
atrajentes. 

Largos capítulos sobre la fauna, la vejetacion y 
la mineralojia austral, la meteorolojia, y finalmen- 
te un vocabulario de más de cien palabras de la 
lengua tsoneca ó tehuelche, completan la obra de 
Lista, que termina con una esploracion de la costa 
oriental de la Patagonia. 

Las noticias arqueolójicas y antropolójicas de 
^sta última rejion del territorio esplorado, presta- 
rán, indudablemente, importantes elementos de 
investigación á los sabios europeos dedicados á 
esas materias con tan preferente como natural 
atención. 

La era tle adelantos pacíficos y fecundos á que 
ha entrado la República Arj entina reclamaba nue- 
vos estudios y atentas observaciones sobre sus 
territorios desconocidos. Ese anheloso empeño de 
descorrer los velos del misterio que cubrían comar- 
-cas inmensas y cubren todavia mucha parte de 
ellas, parece un llamado del sentimiento de la civi- 
lización. 

Moreno, Lista, Zeballos y cuantos han dedicado 
■abnegadamente algunos años de la vida al triunfo 
4e las teorías científicas, con peligro de su propia 
ecsistencia, ó sometiéndose, por lo menos, á fatigas 
y duras privaciones, son obreros del progreso que : 

merecen bien de la humanidad. 



ft^^—Tíaie á la Pataffonia Austral empren- 
dido bajo los auspicios del Gobierno Nacional, 1876- 
1877, por Francisco P. Moíieno, Director del Museo 



— 252 — 



Anlrotiológico y Arqueológico de Buenos^ Aires y Gefe 
de la Comisión esploradora de los territorios Australes^ 
Doctor ad-hoDorem de la Universidad Nacional^ Miem- 
bro de la Academia Nacional de Ciencias de la Repú- 
blica Argentina^ Miembro Académico de la Facultad de 
Ciencias Físico Naturales de Buenos Aires^ Miembro 
honorario del Círculo Médico Argentino, Miembro ho- 
norario de la Sociedad Italiana de Antropologia y Etno- 
logía, Miembro corresponsal de la Sociedad de Antro- 
Ííologia de Paris, de la Sociedad de Antropologia, Etno- 
ogia, etc., de Berlin, de la Sociedad Real de Ciencias 
de Liege, y de la Sociedad Mejicana de Historia Natu- 
ral; Miembro déla Sociedad Geográfica Italiana, etc. — 
Segunda edición. Tomo primero. Buenos Aires. Im- 
prenta de La Nación, San Martin 208. 1880. En 4^ 
VIII-462-IV ps., el croquis de una parte de la Patagonia 
é infinidad de grabados intercalados en el testo y algu- 
nos en láminas especiales. 

Véase el número 313 del Antuxrio anterior, 
donde el distinguido estudiante de medicina que 
firma con las iniciales A, K,^ se ocupa del libro de 
Francisco P. Moreno, aunque nó con la detención 
que merece y que le han dedicado las más ilustren 
academias científicas del mundo. 

Esta segunda edición es idéntica á la primera, 
por el material como por la limpieza de la impre- 
sion. 



253— I^a última Jornada en el avance de la 
frontera del Sur, por el Dr. Estanislao S. Zeballos. 
(Las ideas dirijidas á promover el bien común deben 
ser predicadas y difundidas gratuitamente, para que el 
pueblo las patrocine y practique por medio de sus órga- 
nos legales). (Edición de 100 ejemplares, tomada del 
Boletín del Instituto Geográfico Argentino. Se da gra- 
tuitamente en el estudio del autor, Perú 23). Buenos 
Aires. Establecimiento tipográfico á vapor de La Pren- 
Ba. Calle de Moreno número 109. 1880. En 4®, 12 ps. 



- 2S3 — 

Carta al Coronel Napoleón Uriburu con motivo^ 
4e'la « plausible y trascendental noticia de que la 
biearra división del Neuquen habia paseado sus^ 
banderas y sus armas sobre los límites andinos de 
los Andes. > — Contiene buenos datos que hoy soa 
ya del dominio de todos. 



2S4— Breve estudio sobre el Chaeo y el Berme- 

Jé por Juan y Manuel Sola. Buenos Aires. Imprenta 
de rabio B. Coni, especial para obras. 60-— Calle Alsiua 
--éO. 1880. En 4 ® menor, 40 ps. 

Todaviano se ha hecho un estudio completo del 
Gran Chaco, « vastísima zona que partiendo desde 
Chiquitos, en el Departamento boliviano de Santa 
Cruz de la Sierra, se desarrolla hacia el sur, eos* 
tea las mar jen es occidentales de los rios Paraguay 
y Paraná, íorma sucesivamente las fronteras orien^ 
tales de Sucre, Tarija, Salta y Santiago del Estero, 
y va á terminar en la Provincia de Santa-fé. > 

El folleto de los señores Juan y Manuel Sola ea 
uno de los trabajos menos deficientes sobre esa 
rejion, no sólo por su parte jeográfica como por la 
erudición histórica y las sensatas apreciaciones 
prácticas que contiene, enumerando los principales 
TÍajes y espediciones que han precedido ala de los 
señores Sola. 



255— estudio topográfico de la Pampa y el 
Bio Ne^ro por Manuel J. Olascoaoa, Teniente Co- 
ronel, geíe de la Oficina topográfica de ingenieros mili- 
tares. Comprende el itinerario de todas las columnas de 
operaciones que ocuparon el desierto y llevaron la líneBtr 



— 264 — 

de fronteras sobre dicho rio, á las órdenes del Exmo- 
Señor Ministro de Guerra y Marina, General D. Julio 
A. Roca. Precedido de antecedentes y documentos rela- 
tivos á la iniciativa de esa empresa y batida general de 
indios, que se anticipó á la definitiva ocupación. Contie- 
ne varias láminas y termina con el plano general del 
territorio referido. Buenos Aires. Imprenta de Ostwald 
y Martinez, calle Florida 136. 1880. En 4® mayor, 

LXXXII-280 ps. 

• 

Las láminas son : retrato del jeneral Roca, vista 
de Sierra Chica, las dos hermanas, litograñas ; 
Paso Alsina, copia fotográfica de un cuadro de 
Olascoaga; vistas de la Escalera, Choyque-Mahui- 
da, Codo de Chiclana, Chimpav, vista panorámica 
del valle del Rio Negro, todas litografiadas. 

El plano abarca el territorio de la Pampa y Rio 
Negro y < las once provincias chilenas que lo ave- 
•cindan por el oeste, comprendiendo el trazo de la 
batiday esploracion jeneral hecha últimamente en 
-el desierto hasta la ocupación definitiva y estable- 
cimiento de la línea militar del Rio Negro y Nea- 
quen por el ejército nacional á las órdenes del 
señor jeneral I). Julio A. Roca.» 

El año 1880 ha sido relativamente pobre en libros 
Ae viajes y esploraciones científicas; no es dado sin 
embargo quejarsede las pocas obras de ese jénero 
que se han publicado. 

El libro del Teniente Coronel Makübl J. Olas- 
€OAGA tiene una importancia indiscutible, no sólo 

Sara los habitantes de la República — ignorantes 
e las riquezas de su suelo,— sino con mayor razón 
para los estranjeros que empezarán á conocer y 
y apreciar el valor de nuestra si tuacionjeográfica. 
Las LXXXIII primeras pajinas del libro corres- 
ponden á los antecedentes, como los llama el autor; 
£s decir, «cartas del jeneral Roca al ministro déla 



— 255 — 

Guerra, Doctor Alsina, dando sus yistas sobre el 
mejor servicio contra los indios é inculcando la 
idea de llevar la frontera militar al Rio Negro^» 
mensaje del Ejecutivo y ley del Congreso autori- 
zándolo á establecer las fronteras militares sobre 
el Rio Negro y el Neuquen, y finalmente, la colec- 
ción completa de los partes telegráficos que dan 
cuenta de las operaciones que prepararon la campa- 
ña del Rio Negro. 

El resto del libro contiene los itinerarios de las 
cinco divisiones que operaron la primera á las in- 
mediatas órdenes del Comandante en Jefe del Ejér- 
cito, jeneral Roca; la segunda al mando del Coronel 
Levalle; la tercera ala orden del Coronel Racedo; 
la cuarta á la del Comandante Uriburu; y la quin- 
ta mandada por el Coronel Lagos y el Comandan- 
te Godoy. Él diario de la primera fué llevado por 
el autor de este libro, jefe, entonces, de la Secreta- 
ria del Ministro en campaña ; los otros cuatro van 
precedidos de las instrucciones escritas que reci- 
bieron. 

Detengámonos en la primera parte de la obra, ó 
sea los antecedentes de la espedicion. 

Llamado el jeneral Roca al Ministerio de la 
Guerra por muerte del Doctor Alsína, presentó al 
Congreso el proyecto de ocupación de la Pampa, 
acojido por algunos, como se ha hecho notar, con 
visibles muestras de incredulidad. 

Aprobado por el Congreso, el proyecto se realizó 
sin el menor fracaso, sin el más leve entorpecimien- 
to, como que se hablan tomado todas las medidas, 
{^revisto todas las contrariedades, analizado todos 
os detalles para alcanzar un écsito completo. 

Por otra parte, la traslación de la frontera al Rio 
Negro, no entró jamás en los planes del Doctor Al- 
sina, como se ha asegurado erróneamente, preten- 



— 266-^ 

diendo disminuir la gloria de una empresa miUt^f 
une ni aún por eso dejaría de ser «la más grande» 
de las que se han realizado en nuestro pais, segna 
las frases de un periodista ; la que ha operado 1& 
completa trasformacion de nuestro modo de ser so^ 
eial, económico y político, abriendo nuevos rumbos 
á las aspiraciones nacionales, nuevas arterias ala 
circulación de las riquezas del pais, nuevo campo 
á la acción fecundizadora de los gobiernos.» 

De las cartas cambiadas entre Roca y Alsina, 
resulta que aquél se opuso siempre al plan desar- 
rollado por éste, que advirtió los peligros que ofr^ 
cia y señaló sus inconvenientes y dificultades. 

El doctor Alsina lo consultó á fines de 1875. Es- 
tudiado que hubo el jeneral Roca los proyectos so- 
bje telégrafos y construcciones en la nueva línea de 
frontera, le contestó en 4 de octubre de ese año: 

«A mi juicio, el mejor sistema de concluir con 
los indios, ya sea estmguiéndolos ó arrojándolos 
al otro lado del Rio Negro, es el de la guerra ofen- 
siva, que es el mismo seguido por Rosas, que casi 
concluyó con ellos. 

«El sistema actual de líneas de fuertes, estable- 
cido afínes del siglo pasado, por Azara; de mante- 
nerse á la defensiva, avanzando lentamente con la 
población, — ya sabemos cuáles son sus resultados y 
cuáles serán en adelante. 

« Ganar zonas al desierto, alejándose más délas 
poblaciones, tiene para mí todos los inconvenientes 
de la guerra defensiva, acrecentados por el enemi- 
go que deja á la espalda el desierto, que quedaría 
entre las nuevas líneas y las poblaciones. 

«Cuando se pone á prueba este sistema que ha 
creado la necesidad de las nuevas líneas, aumen- 
tando los gastos, es cuando hay invasiones, como 
sucedió en Santa-fé con el avance al Rey, y en los 



^ 257 — 

departamentos del Rosario 7 Fraile Muerto, coa el 
arance á Gainza 7 Rio 5^,7 eso que la adopción 
de este rio por base, no fue verdaderamente un 
avance, sino una corrección de la línea que de Mer- 
cedes á Junin, que están en línea recta de E. á O., 
describia antes por el Rio 4® , Las Tunas, Melin- 
cué 7 Rojas, una línea inmensa. El rio 5 9 , además, 
presentaba hasta más allá déla Ramada, una bar- 
rera natural, por sus elevadas barrancas á pique 7 
su lecho cenagoso ; estaba ca7endo de su peso la de- 
signación allí de la frontera. 

< LosRanqueles ocupan la única parte habitable, 
éntrelas Salinas Grandes, el rio Colorado, la línea 
de estas fronteras 7 las primeras vertientes de los 
Andes. A partir del mismo toldo de Mariano Ro- 
sas, Levucó, empieza al oeste una larga travesía 
de terrenos guaaalosos 7 sin pastos, hasta llegar al 
Ghalileo ó rio Salado, formados por los rios Desa- 

f;uadero. Diamante 7 Atuel, 7 que va á terminar en 
a laguna Urralauquen, últimos toldos de las tribus 
Raaquelinas, de donde arranca otra gran travesía 
al Colorado, cu7as márjenes, como las de Ghalileo, 
son completamente inhospitalarias 7 no ha7 ejem- 
plo de que ha7an sido habitadas por ninguna tribu, 
si se esceptúan las del primero, desde su orí] en, 
hasta el Cerro Pa7en. Del Chalileo en toda la es- 
tension, siguiendo siempre al oeste, continúan las 
tierras áriaas sin agua 7 sin pastos, hasta que se 
tocan las costas del rio Grande, Malbarco7 Chacal, 
al sur recto de San Rafael, donde habitan los in- 
dios Puelches 7 Pehuenches, 7 otras tribus de orí- 
jen Araucano. 

< Se ve, pues, que la parte ocupada por los Ran- 
queles, 40 leguas de sur á norte 7 otras tantas de 
Naciente á Poniente, es reducida en proporción á 
la superficie comprendida por los puntos 7 línea 



— 258 — 

indicada. Es como un grande oasis, rodeado de de- 
siertos arenosos que los indios abandonarian el dia 
que no encontrasen en él seguridad, y fueran mo- 
lestados constantemente por invasiones sucesivas, 
que les causan un terror y un espanto indescrip- 
tible. 

« La conquista, con fuertes y fortines, de estos 
territorios^ adelantándose á la población, aumenta- 
rá las inseguridades actuales; alejará alas fuerzas 
de los centros donde un partido vencido, que no se 
quiere resignar á su suerte, se ajita de nuevo y se 
aprovechará de todos los momentos para producir, 
cuando más no sea, alarmas. Agregúese á esto el 
trastorno jeneral que un cambio, así radical en to 
das las fronteras de la República, producirla; alo 
que contribuirla la guerra con todas las tribus, que 
seria inevitable. 

€ Los fuertes fijos en medio de un desierto, ma- 
tan la disciplina, diezman las tropas, y poco ó nin- 
gún espacio dominan. Para mí, el mayor fuerte, 
la mejor muralla para guerrear cOntra los indios 
de la Pampa y reducirlos de una vez^ es un Reji- 
miento ó una fracción de tropas de las dos armas, 
bien montados, que anden constantemente recor- 
riendo las guaridas de los indios y apareciéndose- 
les por donde menos lo piensen. 

« La base para adoptar esta táctica, la establece- 
rla en las líneas actuales^ donde aglomeraria, en 
grandes campamentos, todos los elementos de caba- 
llos y forrajes necesarios para establecer un año 
entero la guerra sin tregua. 

« La Nación gasta anualmente más de cien mil 
pesos fuertes en subsidios á los Ranqueles : gasto 
inmenso que ocasionan, al que ha^r que agreear 
otro tanto, por lo menos, del mantenimiento de las 
fronteras. 



— 259 — 

« Estas cantidades en un año, empleadas en pre- 
pararnos para dicha guerra^ haciendo cuarteles y 
caballerizas en Sarmiento y Villa Mercedes, donde 
podemos contar con algunas cuadras de alfalfa, j 
aglomerando en ellas el forraje, para no carecer de 
él en ningún tiempo, serian suficientes para dar,, 
sobre esta parte, por terminada para siempre la 
cuestión Indios, quedando los de Salinas Grandes 
flanqueados 7 espuestos á perder su comunicación 
con Chile. 

< Por la parte de San Rafael, sí, se puede avan- 
zar y ganar el desierto por guarniciones fijas, por- 
que allí los obstáculos naturales, los guadales y las 
montañas y la fecundidad admirable del suelo re- 
gado por una infinidad de canales naturales, se 
presta fácilmente á cerrar herméticamente la 
frontera, tomando la línea de rio Barranca ó de rio 
Grande, afluentes del Colorado. 

< Marcadas nuestras posiciones así, no quedarían 
más indios á este lado del rio Negro, que los de Sa- 
linas Grandes, á los cuales, al mismo tiempo, in- 
mediatamente después ó antes, se les puede hacer 
igual clase de guerra. 

< To me comprometerla, señor Ministro, ante el 
Gobierno y ante el pais á dejar realizado esto que 
dejo espuesto, en dos años, uno para prepararme, y 
otro para efectuarlo : guardando mientras la paz 
con los indios y la mayor reserva sobre las espedi- 
ciones. Una vez limpio el desierto, el Gobierno 
Nacional tendría suficiente con cuatro ó cinco mil 
hombres ; economizarla anualmente algunos miles 

{r podria lejislar con entera libertad sobre él, hasta 
as márjenes del rio Negro, por donde, establecien- 
do una guarnición en Choele-Choel, podrían comu- 
nicarse el Carmen de Patagones con las fuerzas de 
la Cordillera. 



— 360 — 

< Las dificultades de la línea del Rio Negro, de 
4Xue tanto se ha hablado, no están, & mi juicio, en el 
hecho de posesionarse de ella, para lo que bastarían 
mil quinientos ó dos mil hombres, sino en arrojar 
é los indios de los campos que ocupan, y no dejar 
uno solo á la espalda. 

« Estas son mis opiniones, señor Ministro, en 
materia de fronteras, las que hasta cierto punto 
«oncuerdan con las suyas. V. E. quiere avanzac 
hasta cierta altura tomando posesión del suelo, 
fijándose permanentemente en algunos puntos ; yo 
pienso que se debe avanzar hasta los últimos confi 
nes habitados por los indios, en Salinas y territo- 
rio Ranquelino, nó por fuertes fijos, sino por fuertes 
ambulantes, movibles como los enemigos que se 
i^ombaten. 

< Comprendo que en las montañas, en los paises 
escabrosos, con pasos y caminos precisos, se haga 
la guerra de posiciones ; pero nó en llanuras sin 
límites, que no presentan obstáculo, como son nues- 
tras pampas. > 

La trascripción que antecede resuelve muchas 
oscuridades y pone de manifiesto el plan del j ene- 
ral Roca, realizado tres años después. 

La primera parte del libro de Olascoaga, tiene, 
pues, el carácter de un análisis histórico, efectuado 
por comprobantes irrecusables que ha salvado del 
olvido esclareciendo la última etapa de nuestra vi- 
da social. 

Los itinerarios son coloridos é interesantes. 

La primera división recorre la mayor y acaso la 
más bella zona de territorio. El diario de ese via- 
je, llevado por el mismo Olascoaga, entra en todos 
los detalles, está escrito con precisión, es vivo y 
animado en las descripciones, y despierta y man* 
tiene el interés hasta su última pajina. 



— 261 — 

Los demás, menos estensos, pero no menos cor- 
rectos, complementan el primero, formando una 
obra que responde dignamente al título que lleva 
j^ á la reconocida ilustración del autor. 

Gracias al Teniente Coronel Olascoaga, podemos 
huir de aquella vergüenza que anatematizaba un 
pensador latino — peregrinar en la propia patria y 
ser huésped de las cosas que á la patria pertene- 
cen, — porque nos ha descubierto las bellezas de la 
Pampa, al hacer un libro á la vez histórico j des- 
'Criptivo— un libro siempre científico. 



256— Intereses comereialea entre Bolivia 
y el Plata. El Pilcomayo por Santiago V. Güzhan. 
Obra escrita por comisión especial de S. E. el Señor 
Ex-Ministro del Interior de la República Argentina Dr. 
D. Saturnino M, Laspiur. Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina— 
60. 1880. En 4*=> menor, xvi-110 ps. 

La prensa de Buenos Aires habia publicado ya 
algunos fragmentos de la presente obra. Ella for- 
ma la Memoria sobre la navegación del rio Pilco- 
mayo, que el Gobierno encomendó á D. Santiago V. 
•GuzMAN, secretario durante varios años de la Lega- 
ción Boliviana en la República Arj entina. 

Nadie más patrióticamente interesado que el 
autor en dará conocer «la alta importancia y be- 
neficios que traerla consigo el enlace comercial 
entre la Kepública Arjentina y la de Bolivia : » y 
lo hace así en pajinas que revelan pleno conoci- 
miento de la materia bajo su triple faz, histórica, 
jeográfica y económica. 

•Desde el estudio délas relaciones comerciales 
del Alto Perú con el Rio de la Plata bajo la domi- 

17 



-- 262 — 

nación española, j de las causas de la radicacioi» 
del comercio boliviano sobre el Pacífico, una vez. 
independientes y organizados esos países, hasta 
las consecuencias posibles y las facilidades proba* 
bles de la colonización del Gran Chaco, término 
del folleto, — múltiples y serias cuestiones mercan- 
tiles, más ó menos hipotéticamente resueltas, pasan 
ante los ojos del lector, entrelazadais con el descu- 
brimiento y esploraciones del Pilcomayo, objeta 
principal de este trabajo. 

Los cronistas españoles, soldados ó jesuítas^ 
prestan al autor sus sencillas narraciones, no siem- 

Sre desprovistas de fantasía^ para conocer el oríjen 
el nombre y del curso del famoso Piscu-mayu — 
rio de los pájaros — llamado así «por los muchos 
que alegran con la armenia suave de sus cantos- 
sus amenas riberas, > como dice el padre Lozano ;. 
sus confluencias, su curso por el Chaco, sus desa- 
gües y sus ramales, con las tribus que poblaron 
esas rejiones y las que hoy las pueblan, según los- 
esploradores recientes. 

Obra de asiduidad y contracción, el señor Vaca 
Guzman ha sabido desempeñarla dignamente, pre- 
sentando al Gobierno una Memoria útil. 



257— £1 Tapor Oriental " Charrúa ^ en el 

Pacífico y rejiones Magallánicas con algunos datos sobre 
el Perú y Chile en la presente guerra, por B. BossL» au- 
tor del Vi^e Pintoresco á los Desiertos de Mato Grosso; 
del Viaje Descriptivo de Montevideo á Valparaiso por 
el Estrecho de Magallanes y canales Maines, Sarmien- 
to, Inocentes, Concepción, W ide, Messiers, de un estu- 
dio j eclógico sobre la isla Juan Fernandez y de Koma y 
el Papado, etc.. etc. Buenos Aires. Tipografia de el cOpe- 
rai Italiano*, Cuyo 267. 1880. En 4®, 74 ps. 



— 263 — 

Es dimade elojio, bajo más de un concepto, la 
afición delSr. Bartolomé Bossi por los viajes de 
espl oración. El presente opúsculo, dividido en do- 
ce capítulos, describe suscintamente el itenerario 
seguido por el vapor oriental < Charrúa > , de dimi* 
ñutas dimensiones, según la espresion del autor, — 
en su paso por el estrecho 7 su viaje por la costa 
sur del Pacífico, prestando considerables servicios 
« á la jeografia, hidrografia 7 ciencias naturales, á 
la par de muchas naves de gran porte 7 de podero- 
sas naciones*» 

Su estudio es interesante para todos los que se 
preocupan del movimiento científico, especialmente 
en cuanto se relaciona con la jeografia^ 7 esas pocas 
pajinas revelan toda la intrepidez 7 arrojo del es- 
plorador avezado alas fatigas 7 contrastes. 

Contiene observaciones interesantes sobre eleva- 
ciones en el mar, sobre promontorios desconocidos 
en el centro del canal de Wide ; investigaciones 
nuevas sobre la Roca Ba7le en el canal de Messiers 
datos bien recojidos sobre el canal déla Trinidad, 
la bahía Winwart, el canal de la Concepción, 
la bahia Bossi, la Isla Corso, 7 otros parajes que 
no mencionan ó lo hacen sin precisión las cartas 
jeográficas de los viajeros anteriores. 

Presenta esplicaciones de importancia acerca de 
los naufrajios délos vapores ingleses «Etcu» 7 
« Atacama > , por la relación délos peligros que 
corrió el « Charrúa » el 8 de diciembre de 1877, á 
consecuencia de fenómenos ocurridos en el mar^ 7 
que en realidad deben llamar la atención tanto á 
los hombres de ciencia como á los prácticos que 
navegan la& costas del Pacífico. 

Ofrece reflecciones sensatas yr narraciones de va* 
rios sucesos de la Guerra Chileno-Peruana, que 
dan á conocer el violento carácter de los primeros. 



— 264 — 

Su lectura es amena, salpicada de recuerdos c^nec* 
dótieos y en algunos capítulos con todo el atra<^iivo 
de una norela. 



IITERAIÜRA 



258— Troxos selectos de literatura y método 
de composición literaria sacados de autores argentinos y 
edtrangeros por Alfredo Cosson. Tomo I. Método de 
composición literaria— Narraciones descripciones y cua- 
dros—Caracteres, retratos y paralelos. 5 * edición au- 
mentada. Buenos Aires. Librería «Rivadavia»— Calle 
Rivadavia 95. 1880. En 8 ^ . vin-468 ps. 



. 259— El mismo. Tomo III. Discursos y trozos ora- 
torios—Disertaciones morales y filosóficas— Crítica lite- 
raria— Cartas— Diálogos ; nueva edición refundida y me- 
jorada. Buenos Aires. Libreria «Rivadavia»— Calle Ri- 
vadavia 95. 1880. En 8®, 486 ps. 

He considerado siempre los Troeos selectos de Al- 
FRBDO CossoH un libro simplemente de negocio. To- 
dos los estudiantes nos hemos formado con ellos & 
la mano y podemos espresar nuestras impresio- 
nes de niño y el juicio de nuestro criterio actual, 
á propósito ae esa obra que en el año 1880 ha al can- 
sado a su 5 <^ edición, pasando por varias j enera* 
clones estudiosas. 



— 266 — 

El infortunado cuanto conocido autor de la com- 
pilacion, no fué nunca literato ni pedagogo. Dedi- 
cado á la dirección de estudios, rector del Colejio 
Nacional de Buenos Aires durante muchos años, 
tenia larga práctica, si penetración escasa, sobre 
las materias que correspondieron á su vijilancia y 
dirección. 

La falta de un testo de trabajos selectos ha sido 7 
es todavía una de las grandes deficiencias de la 
primera enseñanza literaria ; y Cosson creyó lle- 
nar el vacio con la publicación de sus Trozos^ que 
empezaron por lin volumen y llegaron á tres, en la 
4*^ edición. La empresa no tuvo igual como nego- 
cio; pero es mala como factura. 

^i Método de commsicion literaria de Pblissibr, 
que abarca 54 ps. del primer volumen, carece de 
aplicación en el espíritu del niño, no obstante ser 
considerado como uno de los métodos más prácti- 
cos : frecuentemente sobrio, á veces su concisión se 
hace escesiva, degenerando en . dificultoso ; sus 
ejemplos son ampulosos y bombásticos ó de imj^e- 
netraole clasicismo ; además, requiere ampliacio- 
nes del profesor para su verdadera intelijencia. 

El primer tomo de los Trozos está dividido en 
tres secciones : 1 ^ Narraciones; 2 ^ Descripciones 
y cuadros; 3 ® Caracteres, Betratos, Paralelos. 

El segundo tomo contiene: 1® Discursos y Tro- 
zos oratorios; 2^ Descripciones morales y filosófi- 
cas; 3 ® Crítica literaria; 4 ® Cartas; 5 ® Dialogas. 

Los nombres más heterojéneos se codean en esas 
pajinas truncas, donde lo cnavacano sucede á lo su- 
blime y lo ridículo á lo solemne, justamente ea la 
medida necesaria para formar el mal gusto de los 
jóvenes obligados á leer y releer la compilación, 
hasta estraviar por completo su poco sazonado dis- 
cernimiento. 



- 267 — 

La mayor parte de los autores, americanos ó es- 
tranjeros, son de buena ley; pero no escasean los 
<Le falso cuño, los de mérito inferior ó enrolados en 
escuelas perversoras. 

Las transiciones violentas de estilo, consiguien* 
tes al maridaje de Schiller conQuesada, de Mma. 
de Sevigné con Sarmiento, de Byron con Juana 
Manuela Gorriti, no convienen á los principiantes ; 
j hasta ahora se tienen por ecsímias las coleccio- 
nes que han conseguido ocultar los abismos abier- 
tos entre un pintor de la naturaleza y un disector 
del alma, entre un fragmento del Pablo y Virjinid 
j un monólogo del Manfredo. 

Reducida ó trasformada en la mitad de su mate- 
rial, la colección de Trozos selectos llenarla su obje- 
to. En la forma que está, no presta el menor servi- 
cio á la enseñanza. Los niños que desde la edad de 
once años se sirven de ese testo, gozarán leyendo 
el Facundo acosado por un tigre, soñarán con Stror 
délla, ó bostezarán en los mejores capítulos de La- 
luennais, sin conseguir, al fin y al cabo, encaminar 
con fijeza sus aspiraciones estéticas, estraviados 
por tanto tiempo en ese fárrago de fragmentos desi- 
guales que suele constituir su única lectura duran- 
.te años enteros. 



Ija Biblioteca Popular de Baenos Ai- 

jre» dirigida por Miguel JNavarro Viola. La Bibliote- 
ca Popular de Buenos Aires. Libreria editora de Enri- 
que Navarro Viola. Moreno núm. 100. 1880. En 8*=^. 

Véase el núm. 3S3 del Anuario anterior. 

Los acontecimientos políticos que conmovieron 
el pais desde los primeros meses del año 1880, in- 
¿terrumpieron ó demoraron la salida regularmente 



— 268 — 

mensual de esta Biblioteca^ que sólo alcanzó á dar 
cinco tomos en el trascurso de ese afío. 



260— Tomo XXV (Primero del tercer año). 250 ps.- 
Sumario: 

Escritos de Josiá Tomás Guido : Rasgos políticos t 
históricos — Asuntos diversos — Fastos relijiosos^ 
Apuntes sobre Javier de Maistre^ inéditos, por la se- 
ñora C. M. DB M. — El leproso de la ciudad de Aasta 
por Jatibr de Maistrb, traducción inédita de la 
señora C. M. db M. — ¡Qué suerte! por Ramón d» 
Navarrbtb. — El gran mundo por Carlos Cobllo.— 
El cordón de seda (cuento chino) por Jos^ Fbrkav- 
DBz Brbmon.— jEspírítemo: — Carta de JosáMAzziHi 
á Daniel Stern, traducción inédita de M. N. V. 



261— Tomo XXVI (Segundo del tercer año) 255-iT 
pe.— Sumario: 

El Oentilhombre pobre y las traducciones de A. 
Korn para la Biblioteca por M. N. V. — El Oentü- 
hombre pobre por E. Conscibngb, trad. inéd. de A. 
Korn. — Miss Olivia por P. FávAL, trad. de M. Urra- 
bieta. — Los mismos perros con distintos collares, pro- 
verbio dramático de B^db Navarrbtb. — Elpiwy 
de San Lorenzo j}or B. Mitrb. — La leyenda defcha- 
leco rojo por T. Gautier, trad. inédita de C. Olive- 
ra. — El vestido de arlequín, cuento familiar por C. 
Lafokt, trad. inédita en verso, por M. Navarro Vio- 
la. — La Biblia de la humanidad ^ot Michblbt, art 
bibliográfico por J. Mazzini, traducción inédita de 
M. N. V. 



— 269 — 

«62— Tomo XXVn (tercero del tercer afio) 2Mps. 
Sumario: 

Poverina^ por la princesa Olga Gantacüziínb- 
Áltibri, traducción inédita de S. N. Y.^El San 
Antonio de Murillo por D. Francisco M. Carro. — 
Víctor Htigo por Pablo Lindaü, traducción inédita 
de Alejandro Korn,— Aventuras de un cantonal, por 
Obsárbo Fbrnandbz Duro. — J&í paraíso perdido por 
Katanibl Hawthormb, traducción de M. J. Bender, 



263— Tomo XXVIII (cuarto del tercer año), 254 p». 
Sumario : 

Magdalena^ novela de J. Sandbau, trad. inédita 
de E. Navarro Viola. — La hierba de fuego por J. 
Fbrnandbz Brbmon.— Xa cocina del Quijote, por C, 
Fernandbl Duro — La vaquerita por R. de KTavar- 
bbtb. — L*Arrabhiata por r. Hbtsb, trad. inédita del 
alemán por A. Korn, — Una visita á Mam,zoni^OT E. 
DE Amicis, trad. inédita del italiano por E. L. Ne- 

fri. — Una madre, por A Dumas, trad. inédita de S. 
ichart. — El monje de Kremsmunster por A. Earr, 
trad. inédita de S. N. V. — La gota deagua (ciencia y 
poesia) por A. Rojas. 



»64— Tomo XXIX (quinto del tercer afio). 280 ps. 
Sumario : 

De guardia, novela de R. Aubrbach, trad. inédi- 
ta por £ L. 'Negri.— Washington, lectura del Dr. 
E. O. Stockmar, traducción inédita del alemán por 
A. Korn. — La velada del Helécho ó el donativo del 



~ 270 — 

diablo, leyenda suiza, por 6, Gombz db Aybllanb- 
DA. — La gran cara de piedra, cuento de Nathanibl 
Hawthornb, traducción inédita del inglés por C. 
Olivera. — La muerte de Jestis, poema épico, por M. 
AsGUTiA : Introducción — I. La entrada en Jerusa- 
lem— II. La cena y el lavatorio — III. El prendi- 
miento — IV. El proceso — V. La sentencia — VI. 
La crucificcion— VIL La espiración. — VIH. La 
Resurrección. — Palabras testuales de los Evanje- 
lios, y notas de los Santos Padres y Doctores de la 
Iglesia. 



TIRAJBS BSPBCIALES BN BL MISMO FORMATO 

Tomado de la Biblioteca Popular de Buenos Aires. 
Librería editora de Enrique ííavarro Viola, Moreno 
núm. 100, 



ií65~>!E8crito8 de José Tomas Guido. 330-iv ps- 

Hace más de treinta años que Josa Tomás Guido 
€scribe para el público en diarios y revistas. Su 
estilo se ha mantenido invariablemente culto, ele- 
gante y, por decirlo así, perfumado. Ta se lea la 
iFantasia, uno de sus primeros trabajos, ya se lea 
la carta que á guisa de prólogo dirije al Director 
de la Biblioteca Popular, se descubre siempre el 
inismo espíritu bajo la forma cuidada sin afecta- 
x^ion, suave, sencillamente pura. 

Puede asegurarse que no se ha producido en el 
mundo acontecimiento alguno trascendente, duran- 
te los últimos treinta años, que no haya determina- 
do á Guido á escribir un artículo, una biografía, una 
crítica, un juicio, de ocasión, si se quiere, de opor 



— 271 — 

táñidad, y á la vez duradero 7 permanente por la 
misma eleecion del asunto, por la esacta propor- 
ción de 8U desarrollo 7 por el esquisito gusto de su 
ropaje. 

Al reunir esas hojas sueltas en un volumen, to- 
mándolo de tres números de la Biblioteca Popular^ 
ofrece una colección heteroj énea, pero atra7ente 7 
hermosa. 

Las Pajinas liierariaSj primera sección del libro, 
revelan al hombre de imajinacion 7 al crítico bon- 
dadoso, dispuesto á tolerar lo irremediable 7 á 
prestar alientp á los ensa7os titubeantes. 

Los Rasgos biográficos y elojios presentan un as- 
pecto variadísimo : Florencio González Balcarce, 
el jeneralJoaquin Prieto, el Dr. "^íariano Moreno, 
Rivadavia, José Miguel Carrera, Napoleón III, el 
barón de Humboldt, Guizot, Thiers, Pió IX, pasan 
sucesivamente con sus grandezas 7 debilidades, 
con sus inspiraciones v miserias^ destacándose 
siempre las primeras 7 aesvaneciéndose las segun- 
das en el fondo vago del cuadro, porque Guido pro- 
fesa una mal entendida caridad como biógrafo, lo 
mismo que como crítico. 

Los Basaos políticos é históricos complementan la 
serie de biograíias 7 discursos, con recuerdos pa- 
trióticos, estudios parciales de épocas ó sucesos 
americanos, episodios 7 narraciones fíeles llenas 
de colorido 7 movimiento. 

En la sección da Asuntos diversos tienen cabida 
las cuestiones graves 7 las discusiones severas, 
la filosofía 7 la alta política. Finalmente, los Fas- 
tos relijiosos descubren en pocas pajinas la con- 
ciencia del cre7ente. 

Guido debia necesariamente pertenecer al cato- 
licismo — relijion de resortes gastados, de influen- 
cias blandas, que habla de las eternas penas del 



— 372 — 



infierno á la concnrrencia postrada al pié de lotf 
altares embriagada por el humo de los incensarios: 
ese es sn estilo. 



$Í66—El leproso de la dudad de Aottajfor 
Javieb de Maistre, traducción inédita de la señora C. 
H. de M. con unos apuntes sobre el autor por la misma. 
26 ps: 

Novela filosófico-relijiosa— los ]^ercances de la 
TÍda y conformarse con su suerte : el destino de los 
mahometanos suplantado por la Providencia cató- 
lica, contra cuyas sentencias no hay apelación. Es 
nna de las novelas más tontas que conozco, á pesar 
de toda su fama. 



267— Magdalena por J. Sandeau Tradaoeioo 
inédita de Enrique Navarro Viola. 128 ps. 

Este tiraje lleva al frente un prólogo del traduc- 
tor que no ecsiste en el tomo correspondiente de 
la, Biblioteca Popular, 

Magdalena es una narración sencilla y llena de 
interés, que el traductor supone sin fundamento 
haber sido escrita como un mea culpa de Marianch- 

Secado que todos los que quieren no son capaces 
e cometer. 



268-]>i8eiirao del Presidente de la Repú- 
blica en la bendición de la bandera del rejimiento 1 ^ 
de caballería de línea. 22 de abril. Imprenta de «El Na- 
cional», Bolívar 65 y 67. 1880. En 8 ® , 10 ps. 



— 273 — 

Este discarso del doctor don Nicolás Ayrllavb- 
DAy tiene dos partes : la primera rememora las glo- 
rias de la caballería arjentina, j la segunda re- 
cuerda las hazañas del rejimiento cuya bandera 
acababa de bautizarse. Casi al comienzo hallo este 
precioso cuadro que merece trascribirse: 

< Es Suarez descendiendo por la tarde j con pa- 
so lento la meseta de Junin para abrebar su caballo 
nacido en las Pampas arj entinas, en aquel lago in- 
sondable de Reyes que da nacimiento al Amazonas 
majestuoso, y volviéndose á contemplar los rayos 
del sol poniente que iluminaban las cumbres de los 
Andes — mojones inmensos que eran necesarios pa- 
ra marcar las distancias recorridas desde el Plata 
al Ecuador.» 



269^]>ifi(Ciir80 patrio del ilustrísimo señor obis- 
po de Córdoba doctor fray Mamerto Esqtjiú pronuncia- 
do en 8 de Diciembre de 1880 en la santa iglesia metro- 
politana de Buenos Aires en la celebración de la Capital 
de la Kacion. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma^ 
calle de Belgrano números 133 á 139. 1880. En 8 <=^ 
28 ps. 

Después de tantos años de fama oratoria pompo- 
samente adquirida, el P. Fr. Mamerto E^quiú, hoy 
obispo de Córdoba, habló ante el público más culto 
é ilustrado del pais, para descender muchas gradas 
de sa pedestal. 

Ki la concepción y plan del discurso, ni su forma 
corresponden á la espectativa de los que no conocían 
á este orador sagradlo, ó de los que abrigaban en él 
demasiada conüanza. El místico á quien Dios ha* 
biaba en la celda del convento para que se negase & 
aceptar el obispado, reaparece atribuyendo á la in- 



— 274 — 

ieryencioix divina los hechos lójicamente encade- 
nados en la evolacion de las naciones. Descoaoce 
razones históricas, y está lejos de atribuir su ver- 
dadero y jenuino carácter á la Capitalización de 
Buenos Aires cuando la interpela — « Y qué I ese 

Sequeño sacrificio, no es acaso debido en espiacion 
e las horribles hecatombes que en nombre y á 
cargo del sistema federal, hacian tus ejércitos el 
afio 40 por toda la República?» 

^^70— Dlscorso dell' awocaío cav. Paolo Tabnas- 
SI -pronuncia to in occasione dell' esordio dellaNouva 
Societá Filodrammática Paolo Ferrari sulle scene del 
Politeama Argentino laseradel 18aprilel880. Publicato 
per risoluzione della Societá in attestato di riconoscen- 
za air oratore, Buenos Aires. Establecimiento Tipográ- 
fico— Librario «La Patria.» Calle de Cuyo núm. 79. 1880. 
En 8*=^, 16 ps. 

< La nueva Sociedad, dice el orador, se propone 
la institución de un teatro italiano en esta ciudad, 
mediante el estudio y la cultura del arte dramá- 
tico.» 

El discurso es bello por su forma, de tendencias 
elevadas y perfectamente proporcionado. 

Edición cuidada, con pajinas en cuadro. 



1^71— Real Compañía dramática italiaiía- 

A. Morelli y A. Tessero Guidone— bajo la dirección del 
caballero A. Morelli. Buenos Aires. Imprenta de Ost- 
wald, calle Florida número 136. 1880. En 8®, 12 pa. 

Contiene brevísimos. datos biográficos^ aprecia* 
cienes críticas sobre cada uno de los artistas de la 
compaftia. 



— 275 — 

. 1^72— Sociedad literaria Dean Funes. Oonferencia 
literaria^ 5 de setiembre de 1880. Córdoba Imprenta 
de «El Eco de Córdoba» . 1880, En8®,44p8. 

' Contiene nn discurso de apertura por el Presi- 
dente de la Sociedad, Sr. Moyano Gacitúa, una 
disertación sobre la caridad por D. Enrique Lopbz^ 
y trabajos en prosa y verso, de D. Ramón J. CAkca* 
no, D. J. M. Vblazqüez y D. Jos¿ G. dbl Solar. 



d73 —Sociedad comospolita de protección mutua. 
Conferencia literaria celebrada en los salones de 
la Sociedad el domingo 1 ® de agosto de 1880 en conme- 
moración del cuarto aniversario de su fundación 23 de 
julio de 1876. Buenos Aires. Imprenta de La Presiden- 
cia, Esmeralda 23. 1880. En 8 «, 44 ps. 

Presenta reunidos los trabajos de los señores A. 
Miranda Naon, Josa Firmat, Manuel Barros, J. A. 
GiAíiTi, Francisco Gánale, R. Martin y Herrera, 
GIrlos F. Scotti, R. López, José Hernández y 
Juan Ronco, que se leyeron en la conferencia, sien- 
do varios de ellos alusivos al acto ó referentes á la 
Sociedad. 



274— Centro Industrial Arjentino— Discursos pro- 
nunciados en ocasión de la colocación de la piedra fun- 
damental del monumento que el Centro va á erijir á la 
imprenta en el primer centenario de la introducción de 
ésta — 21 de noviembre 1880. Buenos Aires. Imprenta de 
Tufiez y Lozano, Perú 107. 1880. En 8 ® , 30 ps. 

Contiene una reseña del acto, escrita por D. J. R. 
Sil VETRA, presidente de la Comisión, y los discursos 
del mismo señor, de D. Antonio Zinny, del doctor 



— 276 — 

D. JoB¿ LopBz DB MoRBLLB, de Pablo Dblla Cob- 
TA, una composición, en verso, de D. Jbrmah Yeg\ 
j una carta del Doctor D. Dáma^so CBHTBüro 

El discurso de D. Antonio Zinny es el trabajo 
ínás importante por la historia que hace de la im- 
prenta entre nosotros. 



S&75— Miscelánea literaria por S. Estrada. 
Buenos Aires. 1880. En 16®, 408 ps. 

(Fué empezado en la imprenta de la América del Sad 
y terminada en la de Biedma. Ko lleva nombre de 
editor.) 

Este libro del Señor Sahtiago Estrada es la co- 
lección de sus artículos de crítica de arte y de lite- 
ratura publicados en La América del Stid^ diario ra- 
li] ioso a cuyo frente estuvo durante dos ó tres años. 

La mayor parte de los trabajos pueden conside- 
rarse de ocasión, y carecen hoy del mérito que de- 
bieron tener en los momentos de su publicación. 
Otros, por el contrario, poseen la estabilidad del 
asunto sobre que versan, ya sea la estatua del do* 
lor, de Tantardini, ya sean producciones arjentinas 
destinadas á rememorarse por largo tiempo, ha- 
llándose en este caso las poesías de Andraae 6 El 
fraile áe Gutiérrez. 

Esta colección encierra varios discursos, sóbrela 
Compañía de Jesús, sobre las bibliotecas populares, 
sobre educación é instrucción, á propósito de una 
primera comunión, etc. Varias críticas musicales, 
sobre el dúo del cuarto acto de los Hugonotes, re- 
plicas á la Gaceta, etc. una serie de artículos sobre 
Kossi, en Ótelo, en Luis XI, en Nerón, en jETamlef, 
etc;y finalmente, críticas literarias sobre has Neu- 
rosis de José Maria Ramos Mejia, el Martin Fier- 



— 277 — 

ro de José Hernández, 7 varias poesías de An* 
drade. 

Santiago Estrada es un escritor formado, con 
todos sus defectos, que probablemente no lo preo- 
cupan gran cosa. Conoce la lengua de una maners^ 
poco jeneral entre nosotros 7 la maneja hábilmente, 
sin que su estilo, un tanto pesado paraeljénero 
crítico, se adapte por completo á los matices 7 va- 
riaciones de su inteliiencia bien preparada. Con 
frecuencia, aglomera demasiado las citas, apelma- 
zando sus escritos, que reclaman siempre ma7or 
movilidad 7 soltura. 

En los artículos sobre él nido de cóndores^ él 
arpa perdida^ Prometeo 7 San Martin^ de Andrade, 
no ha estado feliz. Proponíase hallar reminiscen- 
cias de otros autores, 7 únicamente ha encontra- 
do el aire de familia ó versos idénticos que ánada 
responden, que nada significan^ respecto de los 
cuales es ridículo suponer, en autores de cierta ca- 
tegoría, que han sido copiados servilmente, porque 
ni susceptibles son de imitación. El artículo de Ya- 
lera — La orijinalidad y el plajio, 7 el precioso li- 
bro de Eduardo Fournier — L'esprit des autres, leí- 
dos á tiempo, hubieran probablemente disuadido 
Á Estrada de su vano cuanto preconcebido empeño. 

Por lo demás, la colección tiene el interés de la 
variedad, 7 aunque ha7an de tomarse con cierta 
precaución las opiniones del crítico que de alguna 
manera se rocen con cuestiones relijiosas, merece 
regularmente fe por la sinceridad de "su convicción 
y la prodigalidadde sus estudios. 



^76— Mazzini y HonteTerde por Lxns B. Ta- 

jiiNi. Buenos Aires. 5903~lmprenta del Porvenir, caJle 

PefensalSO. 1880. En 16®, 36 ps. 

18 



- 278 — 

Luis B. Tamini es uno de nuestros escritores 
mejor preparados. Nutrido de conocimientos va- 
riados, estudioso, poseyendo las matemáticas lo- 
mismo que las letras j la historia, dotado de rele- 
vantes cualidades de escritor, con un estilo vivaz y 
naturalmente animado, — apareció descollando des^ 
de el primer momento entre nuestros literatos. 

El simpático y jó ven catedrático del Colejio Na- 
cional de Buenos Aires, después de largos y serio» 
estudios habíalos dilatado y afirmado en sus viaje» 
por Europa. A su vuelta mostróse en sus trabajo» 
inclinado á la crítica de arte, y en éste, como puede 
hacerlo en cuantos puntos aborde, reveló toda lar 
madurez de su juicio, al par del brillo é inspiración 
de su intelijencia. El trabajo que he mencionado^ 
pertenece á ese j enero de estudios. 

Mazzinij Monteverde es un artículo inspirado por 
nuestro monumento del gran político italiano. Fué 

Primeramente publicado en el diario < La Nación > y 
onde Tamini colaboró algún tiempo lo mismo que 
en «El Nacional» , escribiendo brillantes y orijina- 
les folletines. 

Éste artículo es una de las buenas próduccione» 
de Tamini. Está escrito con elegancia y naturali- 
dad, lleno de interés, con sobria elocuencia y de- 
jando ver, sin ostentarla, toda la erudición oe sa 
autor. Las apreciaciones de crítica artística que 
contiene muestran la capacidad escepcional deTa- 
mini para tal estudio. 

El siguiente sumario da una idea de* lo que com- 
prende ese trabajo, desarrollado con tanto acierto: 

I Preámbulo. — II Lajuventudde Mazzini. — III 
Carácter y dotes de Mazzini. — IV Escultores clási* 
cosy realistas. — V La escuela italiana. — VI La 
estatua de Mazzini. 



— 279 — 

277— Carlos Franciseo IS^eotti. Dante, la Pa- 
-^rla V la Familia. Estudios. Buenos Aires. Impren- 
ta de M. Biedma, Belgrano números 133 y 135. 1880, 
JEn 8 ^ pequeño, 20 ps. 

El joven CXrIíOs Francisco Scotti, que trabaja 
de tiempo atrás la confección de una lira del Plata 
con poesias traducidas al italiano, dedica á Ernesto 
Kossi y ala iuventui arjentina. este breve estudio 
que hace en la vida y obras del divino poeta, de sus 
dos grandes creencias — la patria y la familia. 

Manifiesta un conocimiento nada superficial del 
Dante ; y aunque no sale de las conclusiones acep- 
tadas, alas que llega por el análisis sin novedad 
de sus propias palabras en la Comedia 6 en la Vita 
Nuova, merece especial mención este ensayo ele- 
gante, no siempre correcto, debido al movimiento 
Sue produjeron las representaciones de Rossi en 
¡uenos Aires. 



d78 — Buenos Aires desde setenta años 
atrás, por el Dr. José Antonio Wilde. Buenos Aires. 
Imprenta y librería de Mayo, de C. Casavalle, Perú 115, 
JEn8^,323ps. 

A pesar de sus tres siglos de ecsistencia, Buenos 
Aires puede llamarse una ciudad novísima, porque 
sus primeros doscientos treinta ó cuarenta años 
lian resbalado iguales, monótonos, sin la más míni- 
ma variación, entre festejos y falsas alarmas, 
amarrado á preocupaciones estacionarias cuando 
no retrógradas. 

Actualmente es una ciudad de costumbres cos- 
mopolitas, invadida en sus cuatro ámbitos por 
estranj eros que llegan de los cuatro puntos cardi- 



— Mo- 
líales de la tierra y que van destrayendo radical- 
-mente las sencillas costumbres oofoniales en que 
vivieron nuestros abuelos y se criaron todavía 
nuestros padres. 

Gomo las costumbres, la arquitectura española 
desaparece, y la casa de la Vireina Vieja que hoy 
ocupa el Monte de Piedad, el Consulado, donde hoy 
esta el Tribunal de Comercio y otros edificios que 
< conservan la fisonomía especial de las construc- 
ciones de aquella época, con sus espaciosas piezas, 
sus grandes patios, > semejan animales antidilu- 
vianos en una esposicion de animales vivos ó de 
razas persistentes. 

Alfredo Delvau, escritor fecundo y de mérito, 
publicó en 1857 una Histoire anecdotique des barrie- 
res dePariSy deseoso de salvar del olvido la des- 
cripción de las antiguas construcciones y los recuer- 
dos curiosos de la gran ciudad que se trasformaba. 
Antes que él, una hija de Daniel Stern habia impre 
so, bajo el seudónimo de C. de Sault, su Faris qui 
s*en va, libro no menos interesante que el de Alfre- 
do Delvau, propios ambos para despertar ese ca- 
riño que se acerca al culto por las cosas que fueron, 
sin desconocer los beneficios y ventajas de los 
progresos civilizadores. 

El Dr. Josa Antonio Wildb, reputado educacio- 
nista que ha dotado á la enseñanza primaria de 
testos escelentes, ha temido también que desapa- 
rezcan las dulces tradiciones de nuestros incultos 
antecesores y sus formas de actividad hasta cierto 
punto grotescas, pero de pintoresco efecto, que han 
ido retrocediendo vencidas por la constante impor- 
tación de novedades europeas; y ha enriquecido la 
literatura patria con un libro precioso en que se 
propone, modestamente — « salvar del olvido, algu- 



— 281 — 

nos hábitos, usos y costumbres de los tiempos ya 
pasados. > 

No creo nuevo el tema, y aun hallo, entre 
otras tendencias de este j enero, el folleto del señor, 
N. Larrain, Noticia histórica de los nombres de las 
calles ¿le Buenos Aires ; pero el Dr. Wilde ha huido 
el contajio del ejemplo ae perversión con un acier- 
to digno por sí solo de encomio. 

Enumeraciones prolijas y sin movilidad ; recuer- 
dos mal recojidos ó pesados ; acumulación de datos 
cronolójicos ó efemeridográtícos, completísimos si 
se quiere, — son trabajos factibles especialmente 
para los papelistas ; trabajos que Zinny y Carran- 
za mismo, el desautorizado autor diB obras seudo- 
histó ricas, llevarían á cabo paciente y volumino- 
samente, sin que se pudiese afirmar con propiedad 
que hablan aumentado con ellas el escaso caudal de 
nuestra literatura en pañales. 

El libro del Dr. José Antonio Wilde está arriba 
de la concepciones vulgares, aunque formado de 
elementos análogos á los de tantas obras de carga- 
zón que nos inundan. 

Se basa en documentos, en datos fidedignos ; res- 
pira la atmósfera del pasado en periódicos y publi- 
caciones que se escusa de ecshumar avista y pa- 
ciencia del lector, porque comprende que el polvo 
de los archivos no es para todos los pulmones, — 
pero que estracta y comenta con lujo de pormeno- 
res y detalles, ligando á ellos su observación perso- 
nal y los recuerdos muchas veces trasmitidos en fa- 
milia de una jeneracion á otra para enseñanza de 
los que han menester de la esperiencia ajena. 

Por su fondo, por el material empleado, es un li- 
bro verdaderamente arjentino— sin reticencia. 

Su confección determina su mérito. Sin recono- 
cer en el autor las dotes, siempre difíciles de hallar, 



— 282 — 

de un estilista consumado, seria injusto ne^ar que 
ha escrito con sobriedad de lenguaje en medio déla 
prodigalidad del tema, escojiendo, ordenando, dis- 
tribuyendo, con admirable tino y sobre todo con la 
fineza y el gusto seguro que distingue á los litera- 
tos de ios hombres de letras; el discernimiento de- 
licado, vivo, neto y preciso de toda la belleza, la 
verdad, y la esactitud de los pensamientos, como lo 
define RoUin. 

Se lee con placer ese volumen en 8® de 323 pa- 
jinas, sin esperimentar los sacudimientos de las 
transiciones bruscas, aunque se empiece por la 
descripción de la ciudad con sus calles desempe- 
dradas é inmundas, los pantanos peligrosos, los edi- 
ficios por desplomarse, las ^rejas voladas amena- 
zando al transeúnte, — y se concluya con las fiestas 
de la Recoleta, á que concurrían durante el dia 
las personas de las mejores clases sociales, y du- 
rante la noche los compadritos y la jente bajadis- 
f cuesta siempre, como lo nota el autor, á armar bai- 
ecitos ó magangos^ amenizados con el accesorio 
indispensable de uno que otro barullo. 

En los setenta años retrospectivos que abraza el 
plan de la obra, se encuentra el oríjen de institu- 
ciones y costumbres que por la rapidez de su de- 
sarrollo ó por circunstancias de otro orden, des- 
piertan necesariamente el deseo de la investiga- 
ción. 

Los teatros y las representaciones, estensamente 
estudiados en dos capítulos, las primeras óperas, 
las primeras asociaciones literarias y sus fundado- 
res, los cafés y hoteles, las peluquerías, el trato 
en familia, las tertulias, el baile é innumerables 
otros puntos de interés jeneral tratados todos con 
igual conocimiento, con igual gracia, salpicados de 
anécdotas y referencias alegres en lasque figuran 



— 283 - 

personajes que no hemos alcanzado, pero cuyos 
nombres hemos oido mentar con frecuencia en las 
reuniones de nuestros mayores, dado que no los 
4$onozcamos yapor la historia, porque allí entran 
desde maestros de baile y actrices, hasta Brown, 
Bonpland, los Robertson, De Angelis y veinte más: 
— todo eso constituye el cuerpo de la obra, ameni- 
zado, complementado con la apreciación de sucesi- 
vas cuestiones heteroj éneas, con salidas chispean- 
tes ó sátiras amargas. 

Pocos libros instruirán tanto sobre tan diversos 
tópicos. Sólo la trascripción de su índice detallada 
^aria idea aprocsimada de lo que contiene ; pero 
no es aventurado añrmar que hay lectura útil para 
todas las clases y condiciones, para el historiador 
43omopara el estanciero, para el obrero más ínfimo 
43omo nara el abogado. — El estado material en sus 
variados aspectos, la cultura social en sus múlti- 
ples manifestaciones, la influencia municipal, el 
gobierno, antecedentes casi indispensables de pro- 
blemas administrativos irresolutos aún .... Cuánto 
jse aprende en esas pajinas sensatas de esperiencia 
jr estudio, que los niños de las escuelas debian reci- 
bir delibro de lectura para cotejar dos faces de ci- 
vilización y proponerse esceder á sus antepasados 
^egun las eesijencias del progreso, é igualarse si- 
quiera á ellos en la práctica de las virtudes I 

El doctor Wilde sintetiza con una precisión no- 
table: 

« Si nuestros antecesores volviesen á la vida, de 
cuántas cosas se admirarían, pero de cuántas tam- 
bién no tendrían que ruborizarse !>.... 

Es escritor y filósofo. 



I 



— 284 — 

279— BelisarioF. Arana. JuTeitilia. Baenos Ai- 
res. Imprenta de ""El Economista", Alsina 56. 1880. Ei» 

8©,22ps 

Edición de cuarenta ejemplares para los amigos. «Sia 
permiso del autor.» 

Lajeunnesse n'a qu' un temps, cantaba Miirger, 
Araisía, que puso de epígrafe de su artículo ese 
verso tan recordado, ha descrito con la chispeante 
galanura del autor de la Vida bohemia una escena^ 
íntima de amigos pobres y de talento, frenéticos^ 

Íor hacerse de unos cuantos pesos, siquiera sea em- 
aucando al público, siempre digno de ser mistifi- 
cado. El epígrafe corresponde, pues, ^ Jtwenilia 
y el autor tiene aptitudes para esplotar^se j enero. 



280'Caento8 por Edüarda Mansilla de Garoia. 
Buenos Aires. Imprenta de la República, Belgrano 189. 
1880. En8®, vili-lSOps. 

La imprenta de£a JRepüblica ho. hecho un ensa- 
yo de edición lujosa, formando de los Cuentos de la 
autora del Médico de San Luis un volumen con pa- 
jinas encuadradas en marcos llenos de adornos y 
viñetas. Pero el ensayo resulta de bastante mal 
gusto, recargado, encabezadas las pajinas con anje- 
Utos ae libro de misa y sobre todo, impreso en feo 
tipo y cotí tal incorrección y descuido que raya en 
lo increible. 

Parece que nuestros editores se han propuesto 
no variar el formato de los libros que dan á luz, — 
partidarios probablemente de un formato arjentino; 
y los Cuentos de Edh^rda como firma sus crónica» 

fr Sarmiento querría que vse llamase en la carátu- 
a del libro, presentan el mismo aspecto de folleto 



! 



— 285 — 

grande que la memoria de la Gapitania del Puerto 
ó de la Comisaria de Inmigración. 

Como de esto no tiene culpa la autora, ó la tiene 
sumamente leve, justo es hacerle otra clase de car* 
gos por el contenido del libro. 

Sólo al diablo se le ocurre, en estos buenos tiem* 
pos que corremos, escribir cuentos para mucha- 
chosl 

Verdad que la señora tiene hijos chicos, que lee- 
rán la historia de la jauUta dorada Tecve&ñáose en 
las descripciones ñeles de que está salpicado ese 
cuento, y hasta creyendo oir el tóim de las roja» 
campanitas de la jaula comprada por la niña mima- 
da para prisión de su canario. 

Ellos gozarán siguiendo á Nika ansiosamente en 
sus audaces atrevimientos, y sufrirán también, con 
el corazón oprimido, cuando la pobre laucha mue- 
re víctima de su falta de esperiencia, ó cuando el 
desgraciado Chimhrú sucumbe al bárbaro latigazo 
del organista, como si no fuera bastante castigo de 
su huida vivir sujeto á la sed de dinero del músico 
ambulante. 

No sé si todos los padres que tienen hijos pon 
drán estos caentos en sus manos, porque no to- 
dos los padres se preocupan de ver felices á sus 
hijos. 

Les anticipo por si quieren dárselos, que son 
narraciones á su alcance, salvo uno que otro párra- 
fo de vuelo literario gravemente encumbrado ; es- 
critas con claridad y vivacidad, en lenguaje culto, 
aunque no siempre castizo, interesantes para niños 
de corta edad ó inocentes, hasta el punto de tomar 
á lo serio los dolores morales de una jaula de alam- 
bre dorado. 

Dos chiquilines que acababan de leer á Ander- 
aon y devoraban la colección de Edüarda, hanme 



/ 



— 286 — 

asegurado que el soldadito de plomo del poeta 
danés es más lindo que la iauíita dorada; y 70 
creo que el tio Antonio no alcanza ni se acerca al 
rebosamiento de ternura de la historia de una ma- 
dre, tan bellamente parafraseada por Dumas en su 
Bric'á'hrac, 

Pero la inferioridad respecto de maestros — nar- 
radores que vivirán mientras haya infancia sobre 
la tierra — ^no disminuye el mérito de trabajos bien 
concebidos que acusan una intelijencia nada vul- 
gar, y mejor desempeñados^ con esa facilidad en- 
cantadora y esa gracia chispeante, casi inaprecia- 
ble, de la pluma de Eduarda. 



281— Dramas policiales. Juan Moreira^ escrita 
para ''*La Patria Argentina" por Eduardo Gütdbrksz 
?con ilustraciones) Segunda edición. Buenos Aires. Im- 
prenta de '•''La Patria Argentina," calle Belgrano núms. 
137 y 139. 1880. En 4*^, á dos columnas, 102 ps. 



$S82 --Dramas policiales. El Jorobado escrita para 
''''La Patria Argentina"" por Eduardo Gutiérrez (coa 
ilustraciones). Buenos Aires. Imprenta de '"''La Pataía 
Argentina*', calle Belgrano núms. 137 y 139. 1880. En 
4 ® , 224 ps. á dos columnas. 



283— Dramas policiales. El tiere del l^nequem 

escrito para '"'"La Patria Argentina ' por Eduardo Gu- 
tiérrez (con ilustraciones). Buenos Aires. Imprenta de 
''^La Patria Argentina/' calle Belgrano núms. 137 y 139* 
1880. En 4^, 186 ps. ¿dos columnas. 



— 287 — 

^884— Dramas policiales. Jnan. Cuello escrito para 
La Patria Arcentina" por Eduardo Gutiebbsz (coa. 
uustraciones). Imprenta de '''La Patria Argentina," calle 
Belg^no núms. 137 y 139. 1880. En 4*=*, 184 ps. 

No caben dos opinionos sobre estos migares fo- 
lletines : es la literatura más perniciosa y malsa- 
na que se ha producido en el pais— la única digna, 
si hubo alguna, del famoso timbre especial con que 
¿indicación de M. de Riancey, la Asamblea Lejis- 
tiva recargó el porte de los diarios franceses en cu- 
yas pajinas figuraba el monstre roman-fenilleton. 



285— Biblioteca de Las Novedades.— lia Teneanasa 
del efiídavo* Episodios de la guerra con los indios por 
M. Reíd. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle 
deBelgrano núms. 133 á 139. 1880 En 4®, 200 ps. con 
láminas. 



286 — Biblioteca de Las Novedades.— El cazador 
de tlsreis* Obra escrita en inglés por M. Reíd. Edi- 
ción ilustrada con grabados. Buenos Aires. Imprenta de 
M. Biedma, calle de Belgrano núms. 133 á 139. 1880. 
En4'=>, 228ps. ** 

El irlandés Maine Reíd es un escritor pintoresco 
yorijinal. Nació en 1818 ; abandonó el estudio de 
la teolojia para viajar por Norte América, de 183S 
á 1844; asistió á la guerra con Méjico en 1845, vol- 
viendo en 1849 á Londres, donde se estableció. Los 
cinco años de su permanencia en los Estados Uni- 
dos, que recorrió detenidamente estudiando con 
especial cuidado las costumbres de los indios, le 
dieron elementos para la interminable serie da 
novelas que empezó á publicar en Europa. 



— 288 — 

En la imposibilidad de analizar ninguna de sus 
obras, llenas todas de episodios de diverso j enero, 
de luchas en las selvas y en los desiertos, de aven- 
turas admirables cuando no imposibles, de inciden- 
tes 7 percances que sucesivamente oprimen el 
corazón ó ensanchan el alma de alegría, — me limito 
á esta breve noticia sobre un autor cuyas novelas 
son tan populares en América como en {luropa. 



ÍÍ87— Biblioteca de Las Novedades.— El resneita- 

do. Episodio histórico de la invasión francesa en Espa- 
ña. Traducido para Las Novedades. Buenos Aires. 
Imprenta de M. Biedma. Belgrano números 133 á 139. 
1880. En 16®, 66 ps. 

Episodio de la invasión francesa en España á 
principios del siglo. Pocas guerras más fecundas 
en actos de heroismo y abnegación ; pocas, también 
habrán encontrado más narradores, porque los 
escritores de una y otra nación no olvidan ni los 
más pequeíSos incidentes de sus glorias militares. 

JEl resucitado tiene en sus pocas pajinas todo el 
interés de una novela, aunque no se distingue por 
la limpieza ni corrección del estilo. 



ÍÍ88— Biblioteca de las novedades.— El Crimen de 
Orcival por Emilio Gaboriau. Novela escrita en 
francés y traducida al español por Gabriel Cantilo. 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano 
números 133 á 139. 1880. En 4^, 354 ps. 

Por regla jen eral las novelas de Emilio Gabo- 
riau — escritor francés nacido en 1835 y muerto en 
1873,— carecen de brillo literario. Es difícil hallar 



— 289 — 

en sas pajinas bellas figuras retóricas ó pensa- 
mientos arrebatadores ; en cambio tienen un méri- 
to indisputable : el interés creciente, la trama per- 
fectamente urdida j laspesquizas policiales llenas 
de novedad y lójica inducción, de que el autor se 
sirve como elemento principal en casi todas sus 
novelas. 

El crimen de (hxival fué publicado por primera 
vez en 1867. Ün asesinato cometido en Orcival, 
rodeado de detalles conmovedores y de irresistible 
interés, forma la base de esta obra. Después de 
tener los datos más minuciosos del crimen, el lec- 
tor se pierde en el intrincado laberinto de las in- 
vestigaciones y manejos de la policía. Con ella se 
vacila, se tienta y se cobra esperanza ; se piensa y 
se la ayuda á seguir en sus astutos procedimientos, 
6 se remonta con ella en la vida anterior de cada 
personaje, descubriendo en él ya una venganza no 
satisfecha, ya un amor criminal ó no correspondido, 
despecho á odios de familia, algo, en fin, que sirve 
de primer eslabón á la cadena de sucesos desarro- 
llados al principio de la novela, y basta para dar 
con la pista del verdadero culpable, que, en la ma- 
yor parte de los casos, resulta ser el menos sospe- 
chado — tan hábilmente se ha desviado la atención 
del lector 1 

Alguien ha dicho que la lectura de una novela 
de Gaboriau se asemeja á una noche de juego — 
cada uno sale con el capital que introdujo, después 
de haber pasado por todas las incertidumbres, 
todas las dudas, todas las esperanzas, sin conseguir 
absolutamente nada. 

En cuanto á la traducción, la mejor garantía de 
su bondad es el nombre de Gabriel Cantilo, dies- 
tro en el manejo de la frase y conocedor á toda 
prneba del francés como del castellano. 



— 290 — 

!S89~- Apuntes del viaje de D. José Portugués 
para Europa de 1878 á 1879. Recuerdo. 1880. Buenos 
Aires. Tip. del Colejio de Artes y Oficios, en la villa 
San Carlos, Almagro. En 8®, 136 ps. 

D. José PoRTuouas partió de Buenos Aires el 20 
de setiembre de 1878 y volvió á ella el 2 de diciem 
bre del año siguiente; pero los curiosos Apuntes 
no forman sólo la odisea del que carga con su pa- 
ternidad, sino también de varios secretarios de esos 
que salen baúles para volver petacas. Están mal 
escritos, porque los amanuenses de que se sirvió 
el autor no conocen la gramática ; hay muchos dias 
en blanco, porque — permanece D. José en el hotel 
algo indispuesto;— no salimos por seguir D.José 
indispuesto, etc. — diciembre 8 y 9 á 13, — ó porque 
D. José hace dilijencias y encargos— julio 21-hí 
compra « tres alfombras y una chica ; ésta es siu 
costura, quedando todo lo comprado en Paris á la 
orden de los señores Mallman y Ca. que lo remiti- 
rán á Buenos Aires» — octubre 20 — testual. En fin, 
el libro contiene absurdos de todo j enero, tilinga- 
das de todo tamaño, barbaridades sólo concebibles 
en personas que se dedican á visitar los mercados 
y fabricas de baldosas, van á las iglesias única- 
mente por oir misa, y tienen la franqueza de con- 
fesar que « por la mañana en la estación tomaron 
boletos para Genfeve en vez de Genes, esto, es para 
Ginebra en vez de tomarlos para Genova» — octu- 
bre 27. 

No quiero privar á los lectores del Antmrio de 
algunos juicios y apreciaciones artísticas de tan 
notables taurists^ que entresaco de su obra, con 
indicación de la fecha. 

En Roma : 

« Hemos visto hermosos cuadros y frescos ; la 



— 291 — 

€státaa de San Bruno eB hermosa y dicen que Cle- 
mente XII dijo que si la orden no se lo prohibiese 
hablaria; efectivamente no se puede dar una obra 
más hermosa.» — diciembre 6. 
En Florencia : 

« Esta ciudad es más digna de ser visitada por 
artistas que no por los que somos profanos en el 
arte ; sin embargo no deja de tener cosas muy re- 
creativas, aun para los que no sabemos apreciar el 
arte sino por el gusto. Su magnifica Catedral (por 
fuera) parece una de las primeras maravillas del 
mundo. Estuvimos largo rato muy entusiasmados 
viendo aquel edificio no sólo por estar forrado de 
mármol de mil colores sino por el grandioso que es 
ó aparenta (por fuera), pero pierde todo su mérito 
al verla por dentro, pues vimos no habrá Iglesia 
más pobre en el Orbe. No vimos siquiera un altar 
medio decente en que se pueda recojer el corazón 
humano — enero 18 

< Salimos de Genova con dirección á Turin ha- 
biendo pasado por Alejandría, no pudiendo ver 
nada por estar nevando ; muy distraído para don 
José por estar el campo cubierto de ni^ve » — ene- 
ro 21. 

Inútil decir que trascribo á la letra ; y la cosa 
sigue en esa forma por Palestina, por Ejipto, por 
España, por Inglaterra. . . . 

El autor da gracias á Dios « por haber podido 
llegar á volver á pisar las sagradas y bien ponde- 
radas tierras arj entinas. > Los habitantes de esas 
tierras [deben también agradecer á Dios que ha 
conservado á D. José y sus secrétanos para honor 
y prez de las letras. 



— 2»2 — 

290— Recuerdos de vii^e y de Jipaierra por 

Florencio delMarmol. Carta á mi amigo el doctor D. 
Juan Carballido. Buenos Aires. Imprenta de obras de 
La Nación, calle de San Martin número 208. 1880- 
120 ps. 

Los Recuerdos de viaje y de guerra fueron publica- 
dos en el folletín de La Nación á fines de 1880 y 
editados por la imprenta del mismo diario. 

Contiene las observaciones recojidas por el au- 
tor durante su permanencia en el Perú y Solivia, 
con muchos detalles sobre su viaje. 

El señor Florbngio del Mármol estuvo en el Pa- 
cífico durante una parte de la guerra de Chile con- 
tra el Perú y Bolivia ; y ofrece datos curiosos, mu- 
chos de ellos importantes y otros de interés pasa- 
jero. Por la aglomeración de estos datos, referen- 
cias, incidentes, diríase que es el libro de un 
repórter á quien se ha enconmendado el estudio de 
la guerra. 

El Señor del Mármol ha publicado en 1875 un 
grueso volumen sobre la revolución de 1874. 



d91 El Doctor HThüntz. Fantasia por Raúl 
Waleis— Carlos Casavalle, editor. Buenos Aires- 1880. 
En8®,70p8. 

El mérito de esta obrita es muy escaso, y puede 
eonsiderársela un ensayo poco feliz, en un j enero 

Sara que no tiene aptitudes el autor. El estilo es 
i&iso, trivial, lo que hace que la acción se desar- 
rolle lenta y Mámente. 
La escena pasa en Flandes, en el siglo XVI. 
El doctor Whilntz vive encerrado en su gabine- 
te, haciendo esperimen tos, primeramente sobre ir- 
racionales y después sobre cadáveres de ajusticia- 



— 293 — 

4dos, para encontrar en el ecsámen de I09 centroa 
neryiosos, el asiento de la voluntad. 

Aislado siempre en su gabinete, llega un mo- 
mento en que no le quedan más amigos que su fa- 
milia y el verdugo, proveedor de cadáveres. 

Un hijo de éste, Hermán, que sirve de ayudante 
al doctor, y vive bajo su mismo techo, se enamora 
de Margarita, hija única de Whüntz, la cual le cor- 
responde. 

Margarita es huérfana de madre, que murió al 
darla á luz. 

Hermán, como hijo de verdugo, debía sucederá 
csu padre en el oficio, según las leyes flamencas, y 
cuando éste fué demasiado viejo para poder mane- 
jar el hacha, la justicia ecsijió al hijo que lo reem- 
plazara en el puesto. 

Deseoso el Doctor Whüntz de salvar á Hermán, 
le produjo una locura momentánea, de que le li- 
bró después, administrándole una medicina cuyo 
45ecreto poseía. Los enemigos del verdugo y los mé- 
dicos que velan burlada su ciencia, denunciaron á 
la autoridad que Hermán habia recobrado sus fa- 
cultades, y aquella resolvió anrenderlo. 

El doctor conoertóun plan de fuga, frustrada por 
la llegada de la justicia que forzó la entrada de un 
pabellón donde se habia refujiado Whüntz con 
Margarita y Hermán. Adelantóse el doctor y en- 
tregó elJuez el brazo derecho de Hermán que aca- 
baba de separar del cuerpo, por medio de una rá- 
pida operación. 

Su novela termina como todas las de tipo vulgar: 
^l desenlace es un enlace. Hermán y Margarita 
49e casan, son muy felices, tienen muchos hijos. 

El anagrama Raúl Waleis es bien conocido en 

19 



— 294 — 

Buenos Aires para que necesite recomponer sus le- 
tras á propósito de este lijero trabajo. 



S93— Estela por JoRj£ Alberto. Buenos Aires. 
1880. En 8^, 171 ps. 

Es la historia de una cortesana desde su caida^ 
brutal, infame, hasta su viaje á Europa, roto por 
el hastio el último lazo que la retenia en Buenos^ 
Aires. 

Hortensia^ la amiga de Estela, la que tramó su 
pérdida y la inició en todas las depravaciones del 
vicio, — más prostituida que ella desde la edad de 
la inocencia, muere asesinada por su antiguo que- 
rido al salir de un baile de máscaras; 7 la justicia,, 
gracias á la notable defensa del Dr. José Maria Mo- 
reno, condena al asesino á solo quince años de pre- 
sidi ). — El Dr. X, seductor poco delicado de Estela, 
á auien abandona al cabo de un tiempo, es sorpren- 
dido en flagrante adulterio, y muere también junta-- 
mente con su cómplice, á manos del esposo ofendi- 
do ; (luedando Estela, con sus padres locos desde el 
primer paso que diera en la senda de su perdición,, 
sin otro amparo que el de Jorjb Alberto, autor de 
esta narración lijera, terriblemente escéptica, ena- 
morado de la cortesana infeliz hasta que el hastia 
— tan absolutista como el orgullo— la decide á se- 

S ararse de esa mujer á quien ama todavía despuéa 
e diez años de vida activa. 

Cuidando más de sostener los caracteres 7 de 
evitar algunos que otros defectos leves, estas p¿U* 
ñas podrían formar [un verdadero romance. Aun 
así, tienen interés 7 no carecen de mérito. 

El carácter íntimo que asume esta narración por 
la participación del autor en los últimos sucesos 



— 295 — 

que cuenta, me veda entregar al público 8u nom- 
Dre conocido. 



89S— Folletines de "La Patria Arjentina'\Cri«tian 
por Ricardo Gutiérrez. Buenos Aires. Imprenta de 
La Patria Arjentina. Belgrano núm. 168. mdccclxxx. 
En 8 ® menor, 94 ps. 

El Cristian del Dr. Gutiérrez no responde á nin- 
guno de los sistemas admitidos en la factura del 
romance moderno : no es una novela, porque le fal- 
ta el desarrollo y la acción, no es un estudio filosó- 
fico, porque ni estudia los acontecimientos ni des- 
prende de ellos ninguna filosofía, porque tal vez él 
mismo ignora lo que pudiera producir para esta 
ciencia el amontonamiento de inepcias, sin lójica 
ni trabazón, sin estilo ni color. En una palabra — un 
inmenso salmo, que parece haber sido hecho algu- 
na vez en verso y luego vertido á mala prosa por 
un principiante de retórica enamorado de las ira- 
ses huecas y de los contrastes ridículos. 

Citarían la trama que corre en las cien pajinas 
del impreso si deveras tuviera alguna, pero la 
diré en dos palabras.—Un estanciero que se 
llama Lorenzo tiene un hermano estudiante que 
se llama Cristian. El estanciero ha cometido la 
torpeza de casarse con un ánjel, Rosalía, que ins* 
pira á su hermano una de esas pasiones que no 
retroceden ante el incesto, y que bien vistas pare- 
cen salirle al encuentro llenas y desbordantes de 
deseos criminales. En unas vacaciones el joven 
estudiante vuela al seno del hogar fraterno bus- 
cando descanso á sus tareas escolares. Allí el dra* 
ma se desarrolla. El estudiante se revuelve en su, 
tremenda pasión, observa á su cuñada^ se complace 
en detallarla, la acaricia con los ojos, vive en su 



— 296 — 

ambiente y concluye por mirar á su hermano no 
obstante su cariño, como el rival afortunado que le 
ha arrancado su parte de gloria en este mundo. 

Las cosas continúan así durante cuarenta pajinas, 
hablando mucho del alma, de los sentimientos, del 
mar, de las auroras teñidas de mil colores, de los 
árboles, de las sierras, de los ranchos solitarios, 
hasta que finalmente, Cristian concluye por des- 
barrancarse con caballo y todo en uno ae los preci- 
picios que dan al mar con mucha alegría del lector, 
que no siente ningún remordimiento por ostentarla 
en sonoras carcajadas y porque en verdad no esti- 
ma al héroe, que cuando no da asco le parece sobe 
ranamente tonto. 

El Cristian es un Werther estanciero. 



294— Apantes de un proscrito. Libro *'segun- 
do. Materias de que trata— un sepulcro — un gran incen- 
dio—una hermosa ciudad— un terremoto y otros episo- 
dios escritos por Pedro Echagüe. San Juan, Enero de 
1880. Imprenta de la Union. Plaza '"'•25 de Mayo" núm - 
62. 1880. Bn8<=>, 68 ps. 

No he podido saber cuándo se publicó el pri- 
mer libro, ó propiamente, la primera entrega de 
esta colección de artículos, á que el autor se refiere 
en su dedicatoria al Dean del Cabildo Eclesiástico 
de Cuyo, Dr. D. Braulio Laspiur. 

D.Pedro Echagüb está muy léios de' seducir 
con sus escritos. No obstante, se aplica á lo que ha- 
ce, elabora pacientemente y aún produce versos, 
carentes de inspiración, pero correctos en su for- 
ma. Las narraciones que contiene este folleto son de 
escaso mérito; empieza con la representación de 
Casacuberta en Valparaíso de un drama francés 
traducido por el doctor don Vicente Fidel López, 



— 297 — 

despertando así en el lector la curiosidad de los 
recuerdos íntimos, de los detalles felices; mas el 
desengaño no tarda en responden Mámente & los 
naturales anhelos, y las pajinas siguientes se 
ofrecen insulsas^ descosidas, desprovistas^de todo 
interés. 



S95— lElTira ó sea el temple de alma de nna 
ISaiMiiaiiiiia» novela escrita por Pedro Eohaqtje. 
San Juan. Imprenta de La Union— Plaza ^^25 de Mayo'* 
núm. 52. 

Hace más de quince años se publicó en San Juan 
la primera edición de esta novela en número de 
cuarenta ejemplares. Su autor la ha revisado antes 
de darla nuevamente ala estampa, dejándole, em- 

S ero, ocurrencias tan injénuas que causan hilari- 
ad. En una de sus pajinas describe los estragos 
del huracán, y al pié, en forma de nota, dice : « Esta 
tempestad es supuesta. » La verdad histórica no 
toma tan á pecho las cosas que ecsija en el novelis- 
ta observaciones meteorolójicas precisas de los dias 
en (jue se produjo tal ó cual acontecimiento secun- 
dario en la vida de pueblos aún menos importan- 
tes. Parece sin embargo, y se debe creer al autor 
que así lo asegura, que la narración es verídica. 
Un malvado^ asesino de la época de Rosas, se 
cruza entre la felicidad y una digna familia que 
merecía conseguirla. 

Amante en un tiempo de la madre de Elvira, 
este hombre se enamora de la hija, y humillado por 
el desden que ésta le opone, asesina aU prometido 
déla joven ; pero olvida el facón en el sitio donde 
ha perpetrado el crimen. Cuando vuelve á buscar 
8u arma, Elvira que se ha apoderado de ella, se 
lanza sobre él y lo mata. Al fin y al cabo sólo hay 



— 298 — 

dos muertes ; pero I'as ineonyeniencias de otro or- 
den abundan: oasta citar el capítulo sin objeto en 
que doña Claudia cuenta á su hija Elvira las rela- 
ciones poco edificantes que mantuviera con el beli- 
tre Terraza, para comprender que D. Pedro EckA- 
OÜB necesita ensayarse todavía mucho coíIíO escritor 
si pretende aspirar á ser tenido por un pasable 
literato. 



296— Recuerdos de la niñez por un profako 
EN LITERATURA. Bucnos Aircs. Imprenta de Pablo E. 
Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina~60* . 1880. 
En 8®, 38 ps. 

Una dedicatoria <á mi querida madre Da. Antonia 
S. de Dominguez,> firmada con iniciales, descubre 
la incógnita : el profano en literatura llámase S. 
Domínguez, quien data su dedicatoria en Arrecifes, 
1880, y como seria más que casual que en ese pue- 
blo hubiese otro escritor homónimo, estoy por creer 
que es el Dr. Silverio Domínguez, autor del Tra- 
tamiento de la difteria — nám. 1&2 — miembro cor- 
responsal del Círculo Médico Arj entino. 

Los recuerdos nos muestran su oríjen español, y 
las primeras pajinas bastan para probar que escri- 
be correctamente. 

Estilo galano y lijero, sencillez y esactitud en 
las descripciones, unidad de sentimiento y casi 
puede decirse fervor por el pueblo natal — he ahí 
las buenas condiciones de ese breve trabajo. La 
crítica más desmenuzadora poco tendría que fusti- 

f;ar. Páreosme, sin embargo, escesivo el colorido 
ocal que suele oscurecer algunos buenos párrafos, 
como en el capítulo La vírjen del Cortijo, 

d97— Histórico. liina MontalTan ó el terremoto 



— 299 — 

<[ae destruyó el Callao y la ciudad de Lima en 1746 
-con una reseña sobre el descubrimiento del Perú, á que 
«e agrega algunas reminiscencias históricas acerca de 
su independencia, por José Victoriano Cabral. Bue- 
nos Aires. 5769 —Imprenta del Porvenir, Defensa 139. 
1880. En 8<=>, vii-280-11 ps. con tres láminas. 

Hacer á propósito del terremoto de Lima de 1746, 
tina reseña del descubrimiento del Perú, es ya fan- 
tasía indigna de un escribano, que ha debido ceñir- 
136 á protocolizarla época en que se proponía mar* 
tírizar al público. 

Presentar cuadros de ese terremoto en una ensa- 
lada con pretensiones de novela, ensartar rectifica- 
ciones históricas de la época de la independencia 
con lamentos de Lina en los dias de la catástrofe; 
j con motivo de todo esto y sin motivo alguno, 
intercalar párrafos y párrafos á cual más sabroso 
del diario que D. Josa Victoriano Cabral llevó 
durante su viaje por Europa y ocuparse del discur- 
ro de Ernesto ^uesada en el Congreso de America- 
nistas -.ánwarío anterior, núm. 405¿, — de las 
investigaciones de Rossi sobre la última erupción 
4lel Vesubio en 1878 ó del micrófono de Edison y 
-el teléfono de Bell, probablemente para dar carác- 
ter científico ala novela histórica: — todo esto colo- 
ca la obra y al autor fuera del derecho dejentes 
literario; y acto meritorio seria enviar su nombre 
jr su libro al conocido bibliófilo Philomnestes Ju- 
jiior, á fin de q^ue los incluya en la prócsima edición 
de sus Fous hUéraires, interesante ensayo biblio- 
gráfico de la literatura escéntrica, contemporáneo 
precisamente de Lina Montalvan 6 el terremoto que 
^destruyó al Callao, eíG. D.José Victoriano Cabral 
no podria quejarse de abandono ni aislamiento, 

Íorque lo acompañarían muchas obras ridiculas ó 
esatinadas que se han publicado en Buenos Aires. 



_ 300 — 

1S98-- RÍTadavia ante la posteridad ó sea ra*^ 
zon y fanatismo (un sueño) por Manuel L. Miqüiz. 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma^ calle Belgrano^ 
números 133 y 136. 1880. En 8®, 65 ps. 

Hace dos años publicó el autor este mismo traba- 
jo con el título de Razón y fanatismo. Hoy lo reim- 
prime precedido de los sueltos con que la prensa 
anunció su aparición j parapetándose en el nom- 
bre popular de Rivadavia. Son pajinas de un 
insensato. La Nación decia : < Es una especie de 
Apocalipsis relijioso-moral, que por su carácter 
fantástico corresponde al j enero literario, 

< A la inversa del apóstol de Sámos, todas las 
cosas del cielo las refiere á la tierra. 

< Figura en esta fantasía la sombra, el alma ó el 
espíritu de Rivadavia, que ora sube á los cielos, 
baja á la tierra, se precipita con Satanás en el in- 
fiemo y resurje como principio de luz y de verdad, 
conversando con el arcánjel Gabriel, con el diablo, 
con San Pedro y con San Pablo. > 

Esta ridicula fantasía empieza por unas palabras 
del autor que aparecen dirij idas por Rivadavia á 
San Pedro bajo el epígrafe de Núcleo de la obra. 



d99— Galena dramática. £1 anillo de hierro, 

drama lírico en tres actos, original y en verso de Mar- 
cos Zapata, música del maestro Marqués. Representa- 
do en el Teatro de Jovellanos el 7 de noviembre de 
1878. En 8®, 84 ps. (A la vuelta de la segunda carátu- 
la : Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, Alsina 
núm, 60.) 

Regularmente las zarzuelas tienen escaso méri* 
to literario ; se parecen á los libretos de ópera, aun- 
que de éstos puede añrmarse sin vacilar que son 
todoa malos. 



— 301 — 

El anillo de hierro es una de las zarzuelas m&& 
populares y aplaudidas : si lo debe en gran parte ár 
la música del mabstro marquiés, no contenida en el 
folleto, tampoco lo debe menos al verso fluido y 
correcto de I). Marcos Zapata, ya que no á la con- 
ceocion y desempeño dramático, estrechados y 
coino sofocados por las ecsijencias de la música. 

No faltan en esta zarzuela situaciones cómicas, 
chistes llenos de sal, espectativas graciosas, for 
mando contraste con ternezas y arranques de sen- 
timientos; y las estrofas se deslizan constante- 
mente suaves, sin dificultad, sin tropiezo, verdade- 
ramente cantables en los tres actos, que parecen 
una colección de cantábiles, como dicen nuestros 
mulatillos. 



300 -ISouTejiir. 1er. Janvier. 1880. En 4 ® , 24 ps. 

Riquísima y bien correcta edición de pocos ejem- 
plajes hecha por la imprenta de Coni. Contiene 
nueve poesías francesas del Dr. Alberto Larro- 
QUB, que sus hijos Alberto M. y Eduardo dedican al 
mismo autor como recuerdo de año nuevo. 

Propiamente, cometo una indiscreción al dar no- 
ticia de este folleto ; pero hay en él estrofas senti- 
das, composiciones sencillas, tersas, que no mere- 
cian el completo olvido á que se las condena. 

301— lia noelie de Mendoza por Olegario Y. 
Andrade. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, Bel- 
grano 133 y 137. 1880. En 8 ® , 10 ps. 

SOa—El mismo.— 20 de marzo de 1861. Buenos Aires. 
Imprenta de El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1880. En 
S^, 12 ps. 



— 20Z — 

Edición de pocoB ejemplares. Poesia sobre el 
terremoto de Mendoza, dedicada por el autor al 
señor Emilio Civit. Su comienzo es majistral j 
forma por sí solo una composición completa. La 
poesia entera es bella en sns conjuntos y en sus 
detalles, aunque el ñnal es un tanto débil. Empieza 
así: 

Inmenso campo de batalla, abierto 

bajo el ojo de Dios, 
palenque de las faerzas de la vida, 
la tierra, el cielo y el océano son. 



303~Daiite Alis^Meri por Alberto Nayabbo 

Viola. Buenos Aires. 1880. En 8®, 8 ps. 



304- Angelas por A. N. V. En 12 ^, 6 ps. 

Dos preciosas ediciones de la imprenta de La 
Nacioo, en corto ii amero de ejempia 'C, hechif^ 
por amigos del auto?. 

Ambas composicioues hablan sido puu'icadas, la 
primera en diario y la segunda en La Re^iUí'a Lite- 
raria. 



305— Eduardo por A. N. V. 3880. En 16®, 66 ps. 

Este librito con que el auior se inaug-ura en fk 
Jénero, es un canco escrito teniendo en vihU. algunas 
obras análogas de Byron. 

A. N. V. ha siao acusado de haberse enrolada 



— 803 — 

€on él en las filas naturalistas : acasacion fundada 
en cierto modo por varios pasajes, un tanto subidos 
de color de la obra. Sin embargo, seria más lójlco 
decir que el autor ha errado por ecsaj erar. Aque- 
llos mismos pasajes un poco empalidecidos podrían 
pasar sin llamar mayormente la atención. 

Es preciso no olvidar que A. N. V. no ha tenido 
é, Zola sinoáByron envista cuando escribía, y que 
este último se deja arrastrar muchas veces hasta 
términos no muy delicados, sin que por eso )-j ht^yá, 
acusado nadie de ser un antecesor del primero 
como naturalista. Es evidente, además, que A N. V. 
no ha tratado de hacer un poema de esta escuela 
pues artista como es no habria faltado á la regla 
que hubiera querido seguir. Entre tj-ñto vemos la 
introduccioii, los fragmentos y muchos otros pasa- 
jes en que se muestra verdadero poeta de inspira- 
ción y gusto delicado. Dónde queda entonces el 
naturalista ? 

£1 poema traza agrandes rasgos la figura de un 
joven. El autor nos descubre aquella alma, y admi- 
rar podemos en ella los más nobles sentí alientos y 
las más altas ideas. Soñador y román cico ha cho- 
cado de frente con ese mismo natural smo de que 
se acusa al autor — y siente todas las aflicciones que 
se esperimentan cuando se baja de un mundo id^ol 
de perfecciones á la misera tierra tan llena de PlO-- 
saicos accidentes. 

Y ese tipo á quien ecsaspera la vida rea — que 
vaga abstraido y escép^ico sólo porque vio la false- 
dad de sus sueños, — ese sería un tipo naturalista? 
Tanto valiera decir que lo es Westhei* ó UcJ»»al 

Lo único naturalista que hay en el poema son 
algunas espresiones, que más bien que de otro modo 
podrían llamarse crudas. 

Es aquel malhadado pasaje del baile donde se 



— 304 — 

describen tantas cosas indescriptibles y sin embar- 
go — olvidemos un instante las espresiones-^qué 
encontramos? A Eduardo frió ante aquel lujo de 
sensualidad y conmovido sólo cuando una voz tier* 
na lo arrebata á la escena presente, le habla con 
el calor de un alma pura — no oyendo en el «te amo 
que se le dice al oido sino al ruido de alas de sus 
santas aspiraciones y no viendo sino como la evo- 
cación de un hermoso pasado muerto entre las nie- 
blas del olvido. 

La acusación de naturalista no es pues fundada— 
y mucho más se podría aducir para probarlo, si lo 
dicho no bastara. Pero es preciso ser breve y no 
podemos estendernos más sobre ese tema. 

Si tuviéramos espacio y lugar trascribiríamos 
algunas estrofas. Pero en su defecto las señalare- 
mos como bellezas prominentes de la obra. 

Ea primer lugar, la introducción que es lomas 
bello del libro ; luego, varios de los fragmentos. 

De la estrofa XV á los fragmentos hay mucho 
bueno-— y algo prosaico. En adelante ambas cosas 
están admirablemente mezcladas. 

Como cualidad jeneral es de notarse la facilidad 
de espresion, la esactitud de las palabras respecto 
de las ideas, en fin, la abundancia poética. Como 
defecto jeneral, jiros ecsóticos, rimas rebuscadas^ 
estrañas, conceptos prosaicos, palabras bajas. 

Pero no se olvide que A. N. V . es un poeta, y aun 
lo malo está tan bien matizado que se lee con gusto. 
Al lado de un mal verso hay otro admirable— al 
lado de una imájen vulgar otra orijinal. Todo eso 
debe depender en parte de que el poema fué escrito 
d^un jet y sin ser correjido más tarde. 

Como quiera que sea, esta obra ha encontrado 
muchos críticos y pocos defensores y aun éstos 



— 305 - 

están en el caso de aquellos de que habla Labru- 
yere cuando dice : 

<I1 ny a point d'ouvrage si accompli qui ne fondit 
tout entier au milieux de la critique, si son auteur 
Toulait en croire tous les censeurs, qui dtent cha- 
cun Tendroit qui leur plait le moins. 

Efectivamente, el Eduardo desaparecerla si fue- 
ra eso á ejecutarse ;j[>ero se salva porque el autor 
se atiene á aquel consejo del mismo crítico: ser en 
el dilema, partidario de los que lo aprueban. 

No es posible concluir estas breves líneas sin 
pedir al autor que reincida escribiendo otro poema, 
el cual con la esperiencia por él adquirida será 
indudablemente de mayor mérito. Escriba con el 
estilo apropiado, pero no olvide que es siguiendo la 
inspiración que dictó los pasajes que he señalado 
como buenos, que ha de conseguir segura victoria. 
Vueílva á leer lo reprochado pero sea para repetir 
después con el tono compunjido del arrepentimien- 
to : non vis in idem. 

J. E. M. 



306— Poesías por Martin García Merou, miem- 
bro de la Academia Arjentina. 1878-1880. Buenos Aires. 
Imprenta de S. Ostwald, Florida 136. 1880. En 8®, 
lV-224 ps. 

Martin García M^rou ha empezado brillante- 
mente su carrera de escritor. Niño aún, pues hoy 
tiene sólo diez y nueve años de edad, se abre paso 
entre los literatos, por sus Poesías y sus eruditos 
folletines publicados en varios periódicos de Bue- 
nos Aires. 

Hay en en él inspiración, fecundidad, brillo ima- 
jinativo, riqueza de lenguaje. Sabe dar colorido. 



— 306 — 

infdüdir moTimienio á las abstracciones severas, i 
los temas áridos, á los pensamientos graves. 

I^us estrofas rotundas arrastran y seducen. No 
se las debe aivilizar; no se debe escudriñar el fon- 
do de esa cascada, sind dejar que nos acaricie el 
oido con el desgr^n amiento de sus rimas y la armo- 
nia de sus acentos. 

La suavidad del alma no está siempre á la altura 
de la imajinacion ; la ternura y la espontaneidad 
de los sentimientos parecen ofuscadas por los anhe* 
los vagos de las ilusiones que abarcan y concentran 
todas Tas fuerzas del alma. Pero el hombre na 
tiene la culpa de haber sufrido poco. Las amarga- 
ras de la vida redondean los contornos del espíritu 
y prestan la inefable unción de la tristeza, que e& 
imposible falsificar con espresiones de dulzura. 

Ma tin Garcia Mérou empezará tarde á conocer 
por espprieucia propia los desgarramientos del 
corazoa. Entonces será el poeta completo que sus 
amigos auguran, que las letras arj entinas recibirán 
con cariño. 

Sus pripieras poesías, salpicadas de bellezas y 
defectos, revelan una facilidad estraordinaria de 
versificación, que lo ha llevado á improvisar canto» 
al Huá«icar, al 3 de febrero de 1852 y otros, para 
fiestas de ocasión, sin posesionarse perfectamente 
de temas que contrarían la corriente de sus im- 
presiones. 

En cambio, sus composiciones breves, esbozos 
de los cuadros de Goppée, hacen presentir el talen- 
to; y las cuatro redondillas que llevan el título de 
La ct¿na, valen por muchas pajinas del j enero de- 
clamatorio á que ha tenido la mala idea de aficio- 
narse. 

Entre todas sus poesías, que las hay muy buenas, 
descuella una fantasía orijmalísima^ Bric & Broc] 



— 307 — 

j no han faltado críticos, que los hay muy malos, 
que se ensañen contra ella, precisamente porque 
no selparece á lo demás— no se parece á nada. 

Sin que sea dado prever hasta dónde llegará, 
Ms?.rtin Garcia Mérou merece ya la reputación de 
que goza ; y lejos de su pais y su familia, si es cier- 
to que iodo lo que nos aisla nos engrandece, según 
dice Mma. de Girardin ; con la copa de los primerosF 
sinsabores en la mano ; secretario de la Legación 
Arj-Njtiaa en Venezuela y Nueva Granada; febri- 
cíente por los boulevards] de Paris ó taciturno por 
las calles de Ca: seas, — el niño sentirá que se pro- 
duce en él la gran evolución de los dolores ; se 
a<^e.«¿uará la duda en su conciencia, se entroni- 
?;írá la amargura en su espíritu, y no hablará 
solemnemente, sino con la sencillez de los profun- 
dos sentimientos de la ecsistencia. 

Será el poeta completo. 



d07— El Pere&rino del Plata. Abel y poesías 
diversas po» José María Zuviria. 2^ edición corregi- 
da y aumentada. B^^enos Aires. Imprenta de Pablo E. 
Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina— 60, 1880» 
En 4®, ix-388 ps. 

Si son astre^ en naissant^ ne Va formé poete^ ha 
debido abrir otros rumbos á su actividad intelec- 
tual, dedicarse á la historia, á la filosofía, al dere- 
cho^ á cualquier cosa más de acuerdo que la poesia 
con los caracteres y las condiciones de su espíritu. 
Sin embargo, el Dr. José María Züviria publica 
la segunda edición de su grueso volumen de versos, 
después de haberbO hecho representar en la prime- 
ra con traje á lo Lamartine, abotonado hasta el 
<5uello, 6 neglijentemente enyuelto en una negra 



— 308 — 

«apa, á fin de ofrecer en su persona el tipo del. 
Abel, peregrino que alcanza á parodiar grotesca- 
mente al Child'ñarold, 

Las composiciones líricas son detestables, por lo 
regular. Cualquiera de ellas puede servir de ejem- 
plo ; y creerla hacer uso de un arma prohibida 
si trascribiese la titulada letrilla A un ruiseñor^ 
porque no tiene atadero. 

Hay en el^ Abel cantos pasables y aun estrofas 
buenas . . . cuando se equivoca como decia Boileau 
al hablar de Scudery. Ese viaje del Peregrino del 
Plata, bajo el peso del infortunio, á través de las 
grandes naciones como á través de los grandes 
sentimientos, no corresponde, ciertamente, á un 
plan orijinal ; pero presenta pasajes descriptivos 
vigorosos, una que oirá idea poética espresada con 
elegancia, breves arranques apasionados y frases 
llenas siempre de amargo sabor. 

Ah I si la vida toda dar pudiera, 

en sombra, al menos, el paterno hogar I 

Si algo más dulce el universo diera 

que el primer sueño del que empieza á amar I 

El corazón nunca miente, 
habla mudo y ciego ve. 

Joven, me dije, esclava es la belleza ; 
la fuerza, esclava del talento fué.. .. 

Nadie — ni tú I más infeliz que yo 1 

Rodando del orgullo en el abismo, 
el alma hastiada, el corazón sin fé, 
todo lo espera el hombre de sí mismo ; 
y así engañada tu esperanza fué I 



— 309 — 

En cambio de estas luciérnagas, no le faltan re- 
ininiscencias bastante chocantes, como — 

Saién en la ausencia más pesar devora 
que se queda, ay Dios 1 ó el que se yá ? 
45 ésta, menos disculpable aún — 

Qué importa á la creación la frájil vida 
de un átomo de polvo que se va ? 
— ideas, ambas, que se encuentran semejantemente 
«spresadas en poetas españoles. 

Si algu a mérito puede reconocerse á estas Poesías 
43ofocadas por los defectos de forma y aplasiiadas 
por la vulgaridad ó la imitación servil, es su orí- 
jen, su producción, porgue cada una de ellas cons- 
tata un dolor ó un abatimiento del hombre que ha 
querido dar estabilidad á la historia de su vida 
guardándola en estrofas cansadas, de difícil v nunca 

Eerfecta elaboración, en las cuales llega a contar 
asta los enredos y camorras de su suegra. 
Al dejar el libro, n>ás que desengaño de su lec- 
tura, se siente desfallecimiento por la aberración 
Ae una intelij encía bella : Martin Garcia Mérouno 
ha debido escribir un prólogo á las Poesías de J. M. 
2üviRiA — es demasiada abne^acio?i hundir en ellas 
la independencia de un crítico joven. 



308— lia Tiielta de Martin Fierro por José 
Hernández. Cuarta edición : adornada con diez lámi- 
nas. Precio : 20 $. Se vende en todas las librerías de 
Buenos Aires. Depósito central : Librería del Plata, 
calle Tacuarí 17. 1880. En 4®, 58 ps, ádos columnas y 
varías láminas. 

^ Véase el Anuario anterior núm. 884^ donde 
figura la primer edición de esta misma obra. No 
conozco las dos ediciones intermedias, que, prueban 



- 310 — 

de todds modos^ la boga que ha adqiiirido este 
libro. 



309— First loTe. A poem by Sarfield D. Brenan. 
Buenos Aires. Imprenta, Esmeralda 23.. 1880. En 8 ^^ 
24 ps. 

Composición fantasmagórica en la que Alfonso^ 
XII, á quien está dedicada, figura como militar al 
servicio de la República Arj entina y enamorada 
de una tal Cerina Silva, belleza mntástica qua 
vaga bajo los sauces de San Fernando y cuya 
muerte, en el momento de recibir un mensaje oel 
ya rey Alfonso, terminad poema sin pies ni cabeza 
escrito en versos detestables. 

310— fin la sentida muerte del presbítero dea 
Cayetano Porfirio, canónigo dignidad de Trivento- Ins- 
cripción y madrigal de Constantino Porfirio, su so- 
brino. Versión al español por Dr. D. José Agustín Es- 
cudero, Ministro Residente de la República de Costa 
Rica cerca del Gobierno de la Confederación Argentina, 
Encargado de Negocios y Cónsul General de la Repú- 
blica del Salvador en las Repúblicas del Plata, etc., 
etc. Segunda edición. Buenos Aires. Imprenta de JPabla 
JB. Coni, especial para obras. 60— Callé Alsina— 60. 
MCCCLXXX. En 8®, 16 ps. 

Do< e iuscripciones y un madrigal, con mucha» 
notas de ampliación. 
Oye, lector: 

< Conciudadanos 1 

Más con las preces que con el llanto 

Honremos la grata memoria 

Cayetano Porfirio. 



— 311 — 

II 

Fué siempre hijo tierno 
de la Católica Iglesia 
y de su cabeza visible. 

III 

Justísimo Dios 1 

Ayl 
admitida los celestiales goces 
¿ vuestro buenoy ñel siervo. » 

etc. 

Libre Dios á ¿odo tio cristiano de un sobrino lite- 
rato capaz de turbar la tranquilidad de la tumba 
cou producciones semejantes 1 



311-^Hfinnos del corazón (poesías) de Román 
I. López (1879-1880). Tomo primero. Buenos Aires. 
Tipografía La Velocidad, San Martin 42. 1880. En 16®, 
28 ps. 

En la dedicatoria del folleto, el autor dice que 
sus versos son especies de himnos del corazón. 
Otro autor francés aseguraba seriamente — 

Je me suis cru poete. • . . e< n'ai fait que rimer t 

Pueden canjearse las espresiones, aunque saldría 
ganando mucho Román I. López. Al un C. Gay 
tiene de vez en cuando una ráfaga, un chispazo, lo 
suficiente para mostrar que no es idiota. 

Debe juntarse con el anterior — Arcades amhot 



RIIIJION 



312— Cancioncita del Presbítero Constantino 
PoRFiRTo dedicada á la bienaventurada Virgen Maria^ 
acompañada de los juicios hechos por algunos célebres 
literatos. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Goni. 
especial para obras. 60 — Calle Alsina— 60. 1880. En 
8®,20ps. 

Los céléhres literatos son Bibolini, Tripepi, Ben- 
nassati, Spataro, etc. 

Ko pueob resistir á dar como muestra una estro- 
fa de la < versión libre al español, » fechada en 12 
de agosto de 1880^ Buenos Aires : 

« Y tú eres terrible 
cual bien ordenado 
ejército valiente 
á lucha preparado : 
valor ai alma 
ay I danos, 6 Pia 1 
dulce Maria. 
dulce Maria. > 



~ 314 — 

313 — Coiftfereneias eientíftco-BelisioMifiíy 

Dadas en la Iglesia de la Merced de Barcelona por el 
Rdo. P. D. E. Llanas, Pbro.^ Sacerdote de las Escue- 
las Pias, Rector del Col^io de Villajaueva y Geltrú, y 
taquigrafiadas por D. P. Folguera y Surroca, D. E. Cre- 
xáns y Borras, D. J. Sala y JBonastre y D. A. Pui^ y So- 
ler, miembros déla '•''Corporecíon taquigráfica del sistema 
Garriga," de Barcelona. Buenos Aires. Imprenta de 
*'E1 Parlamento", Cangallo 48. 1880. En 8<=*, 170 ps. 

Edición arj entina de un libro español publicado 
en Barcelona V que tiene por objeto probar «que 
la ciencia moderna, lejos dé contrariar la reyd.a- 
cion jenesiaca, la confirma en todas sus partes.» 

Desde la publicación de los Conflictos de Drap- 
per, mucho se ha escrito en el sentido de las Con- 
ferencias del P. Llanas, porque la Iglesia sb sintió 
profuDdamente sacudida; y estas Conferencias no 
son lo mejor que se hp.ya escrito. 

La obra fundamental pertene á un P. 'de la 
orden de los Agustinos, encargado especialmen- 
te por el Papa de rebatir al escritor científico. El 
buen hombre empleó tres ó cuatro atlos en la con- 
fección de un libro voluminoso que en vano se ha 
tratado de popularizar en el mundo cristiano. El 
dogma revestido de estola científica es algo que 
choca invenciblemente á los feligicses. 

Es probable que los atentos oyentes del P. Lla- 
nas salieran edificados de sus pláticas ; pero ellas 
nada demuestran, tií alcanzaran á llevar el con- 
vencimiento á ningún espíritu. La ciencia no se 
estudia partiendo de la revelación. 

La ecsistencia de Dios, por ejemplo, lo mismo 

3ue su no ecsistencia se prueba por cualquier meto- 
o; en tanto que la veraad del catolicismo sólo se 
prueba por la revelación — método inaplicable para 



— 315 — 

constatar la compatibilidad de la ciencia 7 el 
dogma. 

£11 P. Llanas ha tenido buenos materiales & ma- 
no. A veces es elocuente, con elocuencia de pul- 
pito; muchas veces sofista y siempre ecsajerando.. 

No alcanzo el objeto de la reimpresión he- 
-cha en Buenos Aires, salvo que lo haya realizado 
^Igun santo varón de los que todavía se empeñan 
eu hacer propaganda relijiosa. 



314— lia obra de expiación i>or Santiago Es- 
rrBADA^ con aprobación de la autoridad eclesiástica. 
Con láminas y apéndice. Buenos Aires. Imprenta de Pa- 
blo E. Coni, especial para obras 60— Calle Alsina— 60. 
1880. En 8"=», 46 ps. 

La Obra de la espiacion ha sido fundada por el 
P, Vaughan ; cuenta con quince ó más socios en 
Buenos Aires, 7 es una especie de hermandad mís- 
tica que se ofrece en holocausto de « los grandes 
Secados del mundo moderno, ofensas á la palabra 
ivina, ofensas á la divina persona de Jesuscrito, 
negación de la divinidad del evanielio y negación 
de la divinidad en el Sacramento del Altar.» 

Ellos son blancos y se entienden. 

D. Santiago Estrada hace la historia poética de 
esta asociación, acompañando su panfleto de los 
documentos aprobatorios, retratos de los socios 
fundadores y de los que se han suscrito aquí en 
ese carácter, proyectos de Catedrales, retrato de 
Jeremías^ «el apóstol de las lamentaciones, de 
•Cristo de pié en el polo, etc.» 

Folleto de propaganda de una lojia cuyo fin in- 
mediato es remitir fondos á Londres. 



— 316 — 

34 S—Breves reflexiones sobre la prepa^i^aaida ^^ 

^lica de las sagradas escrituras^ preaicadas en la 
iglesia de « la profesa,» en Méjico por KenelmVáughak» 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial pa- 
ra obras. 60— Calle Alsina— 60. 1880. En 8 ® menor,. 
32 p8. 

Son tres pláticas, bastante místicas. «I sóbrela- 
biblia en jeneral; II la lejislacion de la Iglesia 
católica sobre el uso común de la santa biblia ; 
III sobre la lectura de las sagradas escrituras.» 



316— Una jastifleacien por Eenelm Yaitohan. 
en la segunda carátula : Esposicion relativa á la propa- 
ganda católica de las sagradas escrituras en la Repúbli- 
ca Argentina, hecha en una reunión celebrada bajo la 
presidencia del Dr. D. Pedro Goyena, en el Club católi- 
co de Buenos Aires por Kenelm Vaugham^ Capellán 
privado d^ su Eminencia el Cardenal Arzobispo Man- 
ning^ Promotor de la Propaganda católica de las Sagra- 
das Escrituras y de la obra de Espiacion en Londres. 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, e&pecial para 
obras. 60~Calle Alsina— 60. 1880. En 4® menor, 48 ps. 

Da esplicaciones sobre la edición económica y 
numerosísima que se propusiera hacer del nuevo 
testamento, documentando la inversión de fondos. 



317— Mi conTersion ó motivos que me indujeron 
á ingresar en la iglesia católica^ por Emilio Hitnzikbb. 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni. especial pa- 
ra obras, 60~Calle Alsina— 60. 1880. En 8 ®, 44 ps. 

Hay un prefacio del traductor. 
En cuanto á la obrita traducida, poca importancia 
puede atribuírsele : impresiones personales y re* 



— 317 — 



solución de cuestiones propuestas en forma de ca* 
tecismo, con los viejos argumentos de siempre. En 
una palabra — j^anueto de polémica católica; es- 
pecialmente dirijido á los protestantes. 



318— líOTena en honor de la mística doctora Santa 
Teresa de Jesús ínclita reformadora del orden carmeli- 
tano, por Monseñor Fr. Lms db Agazio del Seraneo or- 
den franciscano. Obispo de Trivento, Prelado Domésti- 
co de Sa Santidad y Asistente "al Solio Pontificio. Tra- 
ducción al Castellano por el presbítero D. Constantino 
FoRFiHio. Secunda edición. Éuenos Aires. Imprenta de 
Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina — 
60. MDCCCLXXX. En 16 ®, 16 ps. 



319— líOTena á la Santísima Cruz de los milagros. 
Dispuesta para que los fieles fervoricen su espíritu con 
el amoi' de esta Sagrada Señal, de todo cristiano, y con 
su memoria se alienten á llevar con paciencia la cruz^ 
que Dios le diere. Buenos Aires. Librería de Igon Her- 
maros, calle de Bolívar esquina Alsina. 1880, En 32®, 
30 ps. 



3^0— Novena de la Santísima Cruz de los Milagros, 
dispuesta para que los fieles fervoricen su espíritu en el 
amor de esta ©agrada Señal, de todo Cristiano y con 
su memoria se alienten á llevar con paciencia la cruz 

Íue Dios les diere. Corrientes. Librería de Eustaquio 
)iaz Calle Julio núm,85. 1880. En 32®, 30 ps. 



3ldl^]!líeTena de Nuestra Señora de Ligan venera- 
da en el misterio de la Inmaculada Concepción. Buenos 
Aires, Igon hermanos— Editores. Librería del Colegio 



— 318 — 

(Frente á la Iglesia de San Ignacio) 1880. En 32£, 
102 ps. 



Sld^^KeTena en sufrajio de las Animas del Por- 
Ratono tomada en gran parte de la que escribió el P. 
Maoh, de la Compañía de Jesús. (Con permiso de la 
autoridad eclesiástica). Buenos Aires. Igon hermanos- 
Editores, Librería del Colegio (Frente á la Iglesia de San 
Ignacio) 1880. En 32 ® , 36 ps. 



3S3--]WoTena al glorioso Arcángel San RafaeU me- 
dico, guía, abobado y protector de sus verdaderos devo- 
tos. Sueños Aires. Librería del Colejio— Igon herma- 
nos, editores. Calle de Bolívar esquila Alsina. 1880. En 
32®, 40 ps. 



3S4— Novena al gloriosísimo San Juan Bautista 
precubor del Divino Verbo encarnado. Con aprobación 
de la autoridad eclesiástica. Buenos Aires. Librería del 
Colejio— Igon hermanos, editores. Calle Bolívar esquina 
Alsina. 1880. En 32®, 30 ps. 



3S5— Novena de Nuestro Padre Jesús Nazareno. 
Buenos Aires. Igon hermanos, editores. Librería del 
Colegio (Frente á la Iglesia de San Ignacio). 1880- En 
32®, 42 ps. 

3^6— NoTena para implorar el auxilio y protección 
de la Santísima Víijen contra la peste baJo la advoca- 
ción de su glorioso nacimiento (Con aprobación de la 
Autoridad Eclesiástica). Buenos Aires. Igon hermanos. 
Editores. Calle Bolívar esquina Alsina. (Frente á la 
Iglesia de San Ignacio). 1880 Ea 32 ® , 34 ps. 



— 319 — 

3127— XoTena del seráfico Padre San Francisco de 
Asís para implorar su patrocinio en cualauier tribuía* 
cion. Buenos Aires. Igon hermanos^ Eaitores. Calle 
Bolívar esquina Alsina. 1880. En 32^^ 40 ps. 



328— líOTena que en alabanza de la siempre Vír- 
j en María Madre de Dios y Señora Nuestra en el título 
del Pilar compuso el R. P. Fray Franüx-üo de Paula 
€amabgo^ religioso de la Regular Observancia deN. S. 
P. San Francisco (Impreso con licencia de la autoridad 
eclesiástica). Buenos Aires. Igon hermanos^ Editores. 
Calle Bolívar Esquina Alsina. (Frente á la Iglesia de 
San Ignacio). 1880. En 32®, 104 ps. 



3^9 —Novena para honrar á María Santísima en su 
título de Madre de Misericordia conque se venera en la 
Iglesia de Padres Predicadores de esta ciudad. Está 
foi'mada con el ausilio de varios escrito** piadosos sobre 
el Santuario de aquella Señora en Savona, por un ecle- 
siástico, hijo de Buenos Aires. Buenos Aires. Librería 
del Colegio, Igon hermanos, editor. Calle Bolívar esqui- 
na Alsina, 1880. En 32®, 78 ps. 



330— Novena del glorioso San Ramón Nonato de la 
Ordenóle Nuestra Señora de la Merced. Buenos Aires- 
Igon hermanos. Editores. Calle Bolívar esquina Alsina. 
1880. En 32®, 32 ps. 



331— XoTena de la Santísima Virgen María de la 
Merced redentora de cautivos (Con pei'miso de la auto- 
ridad eclesiástica). Buenos TAires. Igon hermanos. Edi- 
tores. Librería del Colegio (Frente á la Iglesia de San 
Ignacio). 1880. En 32®, 34 ps. 



- 320 — 

S3S— lietanias ó invocaciones para uso de las jó- 

:irene8 cristianas. Buenos Aires. Ifi:on hermanos. Edito* 
res. Galle de Bolívar esquina Alsina. 1880. En Z2^^ 
8 ps. 



S3S— Hodo de rezar la Corona de María Santísi- 
ma de los Dolores y su septenario, (con permiso de la 
autoridad eclesiástica). Buenos Aires. Librería del Co- 
lejio. Igon hermanos. Editores. Galle de Bolívar esquina 
Alsina. 1880. En 32^, 20 ps. 



334~iyercieio de las siete salutaciones á 

Jesús Nazareno para todos los martes del año. Que se 
reza en la Iglesia de San Juan de esta ciudad (con apro- 
bación de la autoridad eclesiástica). Buenos Aires. Igon 
hermanos^ Editores. Librería del Golejio. (Frente a la 
Iglesia de San Ignacio). 1880. En 32"^^ 20 ps. 



335— l^jercicio que se hace concluida la novena 
del nifío Dios en los cuatro dias que restan, hasta el dia 
de los Santos Reyes, es decir desde el dia 3 de Enero 
hasta el dia 6. Buenos Aires. Igon hermanoa, editores. 
Librería del Colejio. i Frente ala Iglesia de San Igna- 
cio). 1880. En 32®, 36 ps. 



336— 'DeToeion de los siete dominios consa- 
grados á honrarlos dolores y los gozos de San José con 
mduljencia plenaria para cada domingo. Van al fin ora- 
ciones para oir la santa misa en honor de San José. 
Buenos Aires Librería del Colejio. Igon hermanos^ 
edictores. Calle de Bolivar esquina Alsina. 1880. En 
Z2<=>, 138. 



— 321 — 

1137— TisitM al Itentísliifte Skftcvamento ooa 

}» distribución de las cuarenta horas circulares estable- 
cidas en esta ciudad.—Segunda carátula : Visitas á Je- 
sús Sacramentado en testimonio de amor y desagravio 
á su sagrado corazón por el P. F. X. Gautrelet^ de la 
O. de J. Con la fórmula de la Comunión Espiritual de 
San Alfonso M. de Liguori. Buenos Aires. Librería del 
Colejio—Igon hermanos, editores. Calle de Bolilrar es- 
quina Alsma. 1880. En 32'=', 32-4 ps. 



338— lyercieie piadoso en obsequio del sagmdo 
corazón de Jesús. Anuncióte hoc in universa térra, Isai. c. 
12, V. 5. Reimpreso. San Juan. Imp. de La Union. Pla- 
za »25 de Mayo», núm. 52. 1880. En 16®, 16 ps. 



339'-Oraeioii á María Santísima del Rosario para 
implorar por su intercesión la misericordia de Dios, 
aprobada por el ilustrísimo y reverendísimo señor Arzo- 
bispo Dr. D. Federico Aneiros. Buenos Aires. 6238— 
Imprenta del Porvenir, Defensa 139. 1880. En 32®, 
30 ps. 



340— Ordo dÍTÍni oífteii in ecdesia cathedralí 
ci vítate, ac archidioecesi bonaerensi justa rubricas bre- 
viarii, missalisque momanÍ7-hispani ac etiam decreta S. 
B. C.á JoANNE JosEPHo Blanes ceremoniarum magis* 
tro pro anno domine mdccclxxxi. Bonis Auris ex Tipo- 
grafladeP. Coni, Alsina 60. 1880. En 8®, 54 ps. 



341— Ordo reeitandi dÍTinnin offleiam mis- 
«asque celebrandi pro P. P. Societatis Jesu in Repúbli- 
ca Argentina anno 1881. Bonis Auris. Ex Tipog. rauli 
Coni. Alsina 60. 1880. En 8 ® , 40 ps. 



— 322- 

34S— Ordo diTini offteii persolvendi recteii. 
misase celebrandaB juxta ritum sanctae romanoe ecclesi» 
novissimam. brev. ac. missal. seraph. reformationemin 
gratiam fíliorum trium ord. S. P. N. Frandissi intra 
nOstrsB huyus almse prov. assumpt* deiparse fluvii Pía; 
tensis limites existentium dispositus pro anno domini 
MDCCCXXXI á P. Fr. Angelo Pueyo et venerabiliB 
definitorii jus^u editus. In cívitate Bonaerensi. Ex Tipo- 
mfía de P. Goni. Alsina 60. 1880. En 8^ ^ 36 ps. (A am- 
bos lados de una cruz^ en la misma carátula : Grads 
TÍrtus. <&. gratia. Nos consignet in froutibus ; in mem- 
brís, &, in sensibus. Pro perenni custodia. Amen. 
(Hymn. S. P. N. F. 17 Lep.; 



343— Beslámento de los siervos y siervas de la 
Virgen de los Dolores y Hermandad de Animas esteble- 
cída en la Santa Iglesia Metropolitana. Buenos Aires. 
6236. Imprenta del Porvenir, calle de la Defensa nüm. 
139. 1880. En 8®. 12 ps. 



344~CatecÍ8iiie de la doctrina cristiana, escrito 
por el P. Gaspar Astbtb y añadido, para su mayor 
aclaración, con varias preguntas y respuestas por el 
licenciado D. Gabriel Menendez de Luaroa, colegial 

aue filé en el insigne de San Pelayo de la Universidad 
€ Salamanca, catedrático de fílosofia y teología en ella, 
y canónico penitenciario de la Santa Iglesia Catedral 
de Segovia. Buenos Aires. Librería Refie, Perú 43. 1880. 
Enl6«^, 64ps. 

Es el catecismo más usado en las. escuelas de 
Buenos Aires^ superior por su claridad al del P. 
Claret y otros. 





Muchas publicaciones oficiales han sido ya cita- 
das en diversas secciones del Anuario, 

Sólo entran aquí las que por su carácter indeter- 
minado ó por otras circunstancias reclaman espe< 
cial colocación. 



345— Memoria de la junta municipal del Pocito. 
1879. San Juan. Imp. de El Zonda. Salta 33. 1880. En 
8 o, 12 ps. 

Sin anejos. 



346— Junta Municipal del Pocito. Administra» 
cien económica Importante resolución gubernativa. 
San Juan. Imp. de La voz de Cuyo. Jeneral Las He- 
ras 37. 1880. En 16®, 20 ps. 

Informe esclusivamente económico de la admi- 
nistración municipal. 

347— Hemoria de la Municipalidad de la ciudad 
de Tucuman correspondiente al año 1879. Tucuman. Imp. 
de La Bazon. núms. 73 y 75. 1880. En 8 <=^, 174 ps. 



— 324 — 

Su presidente el Señor Cirilo Gramajo hace 
nna breve reseña de los trabajos municipales de 
1879, complementándola con una serie de anejos 
sobre instrucción pública, obras públicas, hacien- 
da, etc., conteniendo diversos informes, cuadros, 
estados, ordenanzas y demás documentos. 



348— Tesorería de la Comisión Municipal de Mo- 
reno por Emilio Gbeogo Año de 1879. Buenos Aires. 
Imprenta de La América del Sud. Alslna 50. 1880. En 
4 ^ menor^ 67 ps. y un cuadro estadístico del partido. 

El Señor Emilio Gkecco es el tesorero municipal 
de Moreno. 



349— Memoria administrativa de la Municip^^lidad 
de Quilmes correspondiente al afio 1879. Presentida al 
Superior Gobierno por el Presidente Don Manuel Amo- 
Boso. Buenos Aires. Imp. de La Ondina del Plata^ San- 
tiago del Estero 176. 1880. En 8 ®, 12 ps. 



350— MoTimientode la caja Muninipal del partido 
del Tandil. Año 1879. Buenos Aires. Imprenta de Obras 
de La Nación^ calle de San Martin número 208. 1880. En 
4®, 18 ps. en forma de cuadros. 



SSl—Hemoria de la Municipalidad de San Martin 

por el afio 1879. Buenos Aires. Imprenta de la familia 
italiana. Reconquista 240. 1880. En 4® menor. 22 ps. 

352~I!fe]naria presentada á la Comisión Municipal 
de Las Flores correspondiente al afio 1879. Buenos Ai- 



— 326 — 

res. Imprenta de Mr. Biedma^ Be]graQO núms. 133 á 139. 
1880. I¿n4'=*, 238 ps. y 5 planos. 

Los planos son — el de la nueva casa municipal, 
«I del mercado, el de la policía y penitenciaria, 
el de la iglesia y el de los colejios de Estado, 
•ediñcios terminados durante el año de 1879. 
La memoria contiene todos los datos del progreso 
de Las Flores, llamado á ser uno de los primeros 
pueblos de la provincia: estados de entradas é in- 
versión de dinero, actas déla Municipalidad, infor- 
mes del médico de policía, etc. 



353— Bfemoria que la fMunicipalidad del Partido 
<Ie Morón presenta al Poder Ejecutivo de la provincia 
eldia 1*=^ de abril de 1880. Buenos Aires. Estableci- 
miento Tipográfico de «El Correo Español». Rivadavia 
números 23 y 25. 1880. En 4®, 86 ps. y un cuadro del 
movimiento de la caja. 



354— SEemoria del presidente de la Comisión Mu- 
nicipal al Concho, correspondiente al ejercicio de 1879. 
Febrero 1880. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma. 
«alie de Belgrano números 133 a 139. 1880. En 4®, to- 
mo primero, 380 ps. Tomo segundo 274 ps. 

El primer tomo contiene la memoria del presi- 
dente de la Comisión Municipal Señor José r. db 
OuERRico. Es un trabajo minucioso, en que se 
ocupa de las disposiciones sancionadas, contratos, 
Mjiene pública, dando la nómina de las comisiones 
parroquiales; casas de {inquilinato, conventillos, 
•fiebre amarilla, vacuna, viruela, hospitales —de 
hombres, militar, jeneral de hombres, San Roque, 
«on. las estadísticas correspondientes: hospicio de 

21 



— 326 — 

las Mercedes, junta inspectora de muertos, asilo 
nocturno de indij entes, matadero público, merca- 
dos públicos, la carne, inspección de alimentos,, 
limpieza pública, barrido, lavaderos públicos, ce- 
menterios, mortalidad, prostitución, cómodos, tam- 
bos establos, pezca, alumbrado, derrumbes, edifica- 
cion, terrenos valdios, servicio doméstico, peso de 
carga, ferro-carriles, tranways, pesas y medidas,, 
edificios ruinosos, inspección de máquinas, caza, 
loterias y rifas, obras públicas, hacienda, presu- 
puesto, escepcion de impuestos, deuda municipal, 
propiedades públicas, etc. 

Puede asegurarse que el Señor Guerrico ha toca- 
do todos los asuntos de alguna importancia que caen 
bajo la jurisdicción municipal, y bajo ese aspecto 
su memoria ocupa el primer puesto entre las que 
ha presentado hasta ahora la Municipalidad de- 
Buenos Aires. 

No obstante la inserción de notas, resoluciones,, 
proyectos, cuadros estadísticos, etc., que comprende 
el primer tomo, el segundo contiene una serie de 
catorce anejos sobre disposiciones sancionadas,, 
contratos celebrados, é informes de la administra- 
ción de vacuna, del hospicio de las Mercedes, de la 
junta inspectora de muertos, de la administración 
de cementerios, del inspector jeneral, de la admi 
nistracion de limpieza pública, del inspector de bar- 
rido, del inspector del alumbrado público, del ad- 
ministrador y juez del matadero público, de la ofi- 
cina de tierras públicas, del administrador de 
mercados municipales y del procurador municipal. 



355— Actas de las sesiones de la Municipalidad de- 
Buenos Aires en 1879. Buenos Aires. Imprenta de El 
Nacional, Bolivar 65 y 67. 1880. En 4 <=* menor, 269 ps. 



I 



— 327 — 

Son treinta y seis sesiones, desde el 15 de febre- 
ro de 1879 hasta el 10 de enero de 1880, cuya publi- 
cación complementa la Memoria que antecede. 



356— Situación económica de la Municipali- 
dad de Buenos Aires. Buenos Aires. Imprenta de «La 
Pampa», calle Victoria 77 y 79. 1880. En 8'=^, 15 ps. 

Este informe del Contador Municipal D. José 
María Reibaud termina con varios cuadros de la 
deuda municipal, cuentas del presupuesto, sueldos 
de empleados, etc. La deuda municipal as<)iende á 
33.267,489 pesos m^c. y « puede decirse que tiene 
su oríjen desde el año 1871.» El informe entra en 
algunas esplicaciones sobre ella como sobre los 
cálculos que presenta. 



857— Memorias y cuentas» presentadas á los ex- 
mos. gobiernos de la Nación y de la Provincia por la co- 
misión central argentina en Buenos Aires, encardada de 
todo lo relativo á la concurrencia de la Kepública á la 
Exposición Internacional y Universal de Paris en 1878. 
Buenos Aires, Noviembre de 1880. Buenos Aires. 6361. 
Imprenta del Porvenir, calle Defensa núm. 139. 1880. 
En 4 ® menor, 62 ps. 



358— Informe de la comisión examinadora de 
cuentas del Banco JSaeional^ presentado á la Asamblea 
general de accionistas. Ejercicio de 1879. Buenos Aires. 
«La República» Imprenta Especial de Obras, calle de 
Belgi-ano 189. 1880. En 8 ® , 8 ps. 

Forman la comisión los Señores Akjbl M. Ro 
DRiGUEz, Gregorio Torres ú Ignacio Firmat. 



i 



— 328 — 

359~][eiiioria de la Dirección Geaeral de Rentas 
y oficinas dependientes correspondientes al año de 1879. 
Buenos Aires. Imprenta de la Penitenciaria. 1880. En 
4^, 815 ps. 

Contiene infinidad de cuadros demostrativos. Es 
un trabajo digno de la competencia y contracción 
del Director Jeneral de Rentas, D. N. Dibur. «Com- 
prende el movimiento financiero de esa repartición, 
así como las reformas que la práctica aconseja 
adoptar.> 



360— Heinoria de la Junta de Administración de 
Crédito Público Nacional desde su fundación desde el 
2 de Enero de 1864 hasta el 15 de abril de 1880. Buenos 
Aires* Imprenta de obras de La Nación^ calle de San 
Martin núm. 208. 1880. En 8^ ^ 18 ps. y dos cuadros. 

Los cuadros contienen el estado de la deuda pú- 
blica y el de la deuda esterior. 



361— Memoria del Directorio del Banco Nacional 
presentada á los accionistas en la sesta Asamblea anual 
y correspondiente aljaño de 1879. Buenos Aires. «La 
República». Imprenta especial de obras, calle de Bel- 
grano número 189. mdooclxxx. En 4®, 32 ps. con va- 
rios cuadros de balance, etc. 



362— JVeinoria sobre la'organizacion de la Conta- 
bilidad de la provincia. Año 1879. Buenos Aires. Im- 
prenta de la Penitenciaria. 1880. En 4 ® menor, 58 ps. 

Sistema de contabilidad propuesto por D. Sisto 
J. QuBSADA y aceptado con algunas modificaciones 
en 30 de abril de 1880. 



-- 329 - 

S63— Banco Provincial de Santa Fé. MeiiM^ria de 
la dirección presentada á los señores accionistas en la 
asamblea general ordinaria del décimo ejercicio banca- 
rio (1^ octubre 1879 á 30 setiembre 1880.) Rosario, octu- 
bre 25. Imp. de El Independiente, Córdoba 50. 1880. 
En8<=>, 12 ps. 



364— ÜEeinoria del telégrafo del Estado, correspon- 
diente al año 1879, Buenos Aires. Imprenta de obras 
de La Nación, calle San Martin núm. 208. 1880. En 4^ 
menor, 10 ps. y 5 cuadros anejos. 



365~]|Ie]noria del Banco Hipotecario. Ejercicio 
de 1879. Buenos Aires. Imprenta de obras de La Na- 
ción, calle San Martin núm. 208. 1880. En 4 ® menor, 
108ps. 



366 ^Memoria de la Comisaña general de inmi- 
gración, correspondiente al año 1879. Buenos Aires. 
La República, imprenta especial para obras, calle Bel- 
grano 189. 1880. En 4®, xliv-348 ps. 

Contiene en forma de anejos, los resúmenes de 
las entradas al puerto^ el movimiento del Hotel de 
Inmigrantes, los estados de la Oficina nacional de 
trabajo, informes detallados sóbrelas colonias, etc. 



367— Memoria de la Gefatura política del Rosario 
bajo la administración de D. Servando Bayo. Corres- 
pondiente al año 1879. Rosario. Imprenta de E. Carras- 
co, Aduana núm. 72. 1 880. En 8 *^ , 46 ps. 

En acápites separados trátala administración, 
la lejislacion policial, el código rural, el reglamen- 
to de carreras^ etc., j termina con quince anejos. 



— 330 — 

Sft8— Hemoiria del ferro-carril del Oeste. Año 1879» 
Buenos Aires. Imprenta á vapor de Juan H. Eidd. 
Corrientes 117. 1880. En 8 ® mayor, 282 ps. 

Contiene las memorias de las diversas repariá- 
ciones, compuestas en su mayor parte de cuadros y 
resúmenes del movimiento de la carga y pasajeros, 
gastos, entradas, etc.; memoria del telégrafo del 
Estado, etc. 

dí69— memoria del año 1879 presentada á la Hono- 
rable Lejislatura por el Ministro de Gobierno y Hacien- 
da Dr. D. Julián Barraquero. Mendoza. Imprenta de 
El Constitucional. En 4® , 494 ps. 

Dividida en dos secciones. 

La primera — Ministerio de Oohierno — contiene 
diez capítulos, que se ocupan sucesivamente de 
jeneralidades, subdelegaciones departamentales, 
municipalidades, policía, administración de justi- 
cia, departamento de irrigación, instrucción prima- 
ria, municipalidad de la ciudad, censo suplemen- 
tario de Mendoza y reforma de la Constitución. 

La segunda sección — Ministerio de Haci&nda^ 
contiene diez capítulos referentes á la situación 
económica y financiera de la Provincia, departa- 
mento topográfico y obras públicas, tierras públi- 
cas, Banco Mendoza y circulación monetaria dentro 
de la provincia. 



370— Memoria presentada por el Ministro Secreta- 
rio en el Departamento de Gobierno D. Miguel Tkdih 
-á las Honorables Cámaras Lejislativas de la Provincia. 
1879-1880. Salta. Imprenta del Comercio de Emilio So- 
liverez, calle General Alvarado núm. 140. 1880. En 4®, 
XX VI- 130 ps. 



— 331 — 

« 

El testo de la Memoria se ocupa con especialidad 
ele la administración de justicia, de la instrucción 
pública á que dedica machas pajinas llenas de d^* 
tos, y de la policía. 

Los anejos encierran la memoria de la adminis- 
tración de justicia, la memoria relativa al moYÍ- 
miento de las escuelas públicas y subvencionadas 
de la provincia, durante el año 1879,1a visita de 
inspección á las escuelas de campaña, el informe 
relativo al movimiento de la contaduría del depar- 
tamento de instrucción pública desde 1879 hasta 31 
de agosto de 1880, y la memoria del departamento 
de policía y guarnición de plaza — todo lleno de 
cuadros estadísticos y sinópticos, especialmente en 
la parte de las escuelas á que el Ministro de 6o* 
l)ierno ha prestado preferente atención. 



371— memoria de Gobierno. Memorias de la So- 
ciedad de Beneficencia, Penitenciaria, Departamento de 
Policia, Consejo de Higiene Pública, Archivo geneml 
de la Provinciti, Museo Público, Museo Antropológi( o 
y Arqueológico, Defensoria de menores, Ofici la de es- 
tadística, Biblioteca pública. 1879. Buenos Aires. Im- 
prenta de la Penitenciaria. 1880. En 4*^ menor, 630 ps. 

La memoria de la Sociedad de Beneficencia pr&- 
senta, en anejos separados, el estado de la Gasa de 
huérfanos de la Merced, de la Casa de niños expó- 
sitos, del Manicomio de mujeres (Convalecencia), 
.del Hospital jeneral de mujeres y del Asilo de 
huérfanos. Todos los anejos llevan sus correspon- 
dientes planillas y cuadros estadísticos. 

La memoria de la Penitenciaria es de sumo inte- 
rés por los progresos que ha hecho el estableci- 
miento en lo referente á sus talleres, notablemente 
l>ien montados. 



^ 332 — 

La ecsistencia de penados por diversos crímene» 
durante el año 1879 es de 333, y la de procesados- 
sube á 390. 

Lo invertido en el sostenimiento de la Peniten- 
ciarla asciende á 3.400,988 $. Se han gastada 
25,843$ en útiles para los talleres, y 483,277 e» 
materias primas para su esplotacion. Sama total 
de gastos : 3884,265 $. 

La venta de lo confeccionado en los talleres al- 
canza á 806,506 $. 

Siguen á la memoria los siguientes anejos : In- 
tendencia — Contabilidad — Alcaidia—Hijiene y es- 
tado sanitario — Instrucción primaria y biblioteca — ' 
Culto é instrucción relijiosa — Injeniero — Secreta- 
ria — Informes sobre varios asuntos — Notas sobre 
varios asuntos. 

La Penitenciaria posee una imprenta que funcio- 
na con regularidad y que produjo en el año á que 
esta memoria corresponde 144,353 $. 

Ecsisten talleres de encuademación, zapatería & 
vapor, sastreria, talabartería, escoberia, hojalate- 
ría, galvanoplastia, carpintería, herrería, panade- 
ría, etc. 

La memoria de Policía entra en detalles de inte- 
rés y va acompañada de tres anejos llenos de da* 
tos y comprobantes. 

La memoria de lá Oñcina de Estadística presen- 
ta los cuadros del movimiento de la población, del 
movimiento jeneral de ferro-carriles, etc. 

Finalmente, la memoria de la Biblioteca pública 
trae la nómina de los diarios y periódicos que !& 
llegan, la lista de obras recibidas, etc. 



372—lIIeiiftoria del Ministerio de Hacienda de I» 
Provincia, correspondiente al año 1879. Buenos Aires^ 



— 333 — 

'5984. Imprenta del Porvenir, calle de la Defensa núnr^ 
139. 1880. En 4 ® menor, 430-II ps. 

Contiene esta memoria el proyecto de carta or- 
pánica del Banco de la Provincia j XVII anejosr 
importantes, consistentes casi en su totalidad en 
informes 7 resoluciones sobre tierras públicas, va- 
lorización del papel moneda, etc. 

Hajun < resumen jeneral de las casas de nego- 
cios, industrias y profesiones fijas establecidas en 
las 14 parroquias del municipio, » importante coma 
iabla estadística, dividida j^or orden alfabético. 
Dichas casas ascienden prócsimamente á diez miL 

No deja de ser curiosa la « Relación comparativa 
entre el precio de venta y el de avaluación délas 
propiedades enajenadas aurante el año 1879. > 

Son los puntos de mayor interés en esta memoria 
llena de aspavientos; pero que nada resuelve ni 
aclara. 



S^S—Memoria de las oficinas del Departamento 
de Hacienda correspondiente al año de 1879. Buenos Ai- 
res. Imprenta de la Penitenciaria. 1880. En 4 ^ menor. 
Total de ps. lxvi-1136. 

Comprende las siguientes memorias con compa- 
jinacion aislada: 

Memoria sobre la organización de la contabili- 
dad de la Contaduría de la Provincia — 60 ps. De 
la pajina 20 adelante cuadros y resúmenes. 

Memoria de la Tesorería general — 6 ps. 

Memoria de la Dirección jeneral de rentas— Tie- 
ne cuatro anejos é infinidad de cuadros de resume- 
nesy balances. 

Memoria de la oficina de contribución directa. 

Memoria de la administración de sellos — Tiene 



— 334 — 

«atorce anejos — y varios cuadros con el resultado 
de la renta de estampillas, papel sellado, etc. 

Memoria de la oñcina de patentes y marcas. 

Memoria de la Oficina de recaudación del im- 
puesto de saladeros y graserias — Con cuadros de- 
mostrativos de las haciendas beneficiadas, etc. 

Estas cinco Memorias Ueran compajinacion se- 
guida que alcanza á 316 ps. 

Memoria del Departamento de Injenieros corres- 
pondiente al año 1879— Con cuadros demostrativos, 
balance del Ferro-Carril del Sud, etc. 

Memoria del Banco de la Provincia — Con resú- 
menes en cuadros de todas las operaciones. 

Memoria del Monte de Piedad. 

Memoria del Telégrafo del Estado. 

Estas cuatro Memorias llevan compajinacion no 
interrumpida, que alcanza á 164 ps. 

Memoria del Banco Hipotecario Ejercicio de 
1879. Buenos Aires. Imprenta de obras de Lala- 
ción, calle de San Martin número 208. 1880. 108 ps. 

Memoria del Ferro-Carril del Oeste Buenos Ai- 
res. Imprenta á vapor de Juan Kidd, Corrientes 
117.1880 282 ps. Incluye la memoria del jerente, 
del contador, del injeniero principal^ del encargado 
del servicio del material y tracción. 

Memoria de la Comisión de aguas corrientes, 
cloacas y adoquinado. Año 1879. Buenos Aires. Im- 
prenta de la Penitenciaria. 1880. lxvi y 100 ps. 
Incluye la memoria de la oficina del Señor Bate- 
man, de la Contaduría, de la Oficina de Recauda- 
ción, de la oficina de injenieros. con cuatro anejos 
y separadamente la memoria de la Comisión di- 
rectiva de la canalización del Riachuelo. 



— 335 — 

S74— Departamento de Marina. Anexo é, la He- 

maria de la Capitanía General de Puertos y sus de- 
pendencias^ correspondiente el año de 1879. Presentada 
si Señor Ministro de Guerra y Marina por el Gefe de la 
repartición Cáblos A. Mansilla. Buenos Aires. «La 
República», Imprenta Especial de Obras, calle Belgra- 
no número 181. 1880. En 4®, xiv-404 ps. 

Contiene los inventarios de diversas capitanías, 
proyectes de presupuestos y la indicación de mu- 
clias innovaciones. 

375 — ^nenioria del Departamento de Justicia Cul- 
to é Instrucción Pública correspondiente al año 1879. 
Buenos Aires. Imprenta Especial de Obras, Belgrano 
189. 1880. En 4^, 520 ps. 

Carece de testo, porque los acontecimientos poli- 
ticos y señaladamente la intervención de Corrien- 
tes, impidieron al ministro del ramo, Dr. D. Miguel 
OoTENA, escribirlo en oportunidad. 

Está formada por tres anejos, de los cuales el 
referente á la instrucción pública obsorbe el inte- 
rés é importancia de la memoria, pues contiene los 
informes anuales de los establecimientos científi- 
cos, de educación secundaria, escuelas profesiona- 
les, etc., no faltando entre ellos alguno notable— el 
del Sr. Corona Martínez, rector que fué del Cole- 
jio Nacional de Santa-fé ; y alguno ridículo — el del 
Tadre Martin A. PiíTero, rector del Colejio Nacio- 
nal de Santiago del Estero. 



376— Coni^reso Nacional. Cámara de Sena- 
dores. Sesiones de 1879. Buenos Aires. Imprenta de El 
Jíacional, calle de Bolívar 65 y 67. 1880. En4®, 864 
ps. á dos columnas. 



— 336 — 

En las sesiones del año 1879 han tenido sanción 
deñnitiya cincuenta y nueve proyectos de ley, de 
los cuales treinta y cinco fueron presentados por el 
P. E., diez y siete habian venido de la Cámara de 
Diputados y siete iniciados en el Senado. 

Son notables las sesiones en que esta Cámara se 
ocupó dé las erratas ó correcciones al Código Civil» 



d77— Congreso líacionaL Diario de (Sesio- 
nes de la Cámara de Diputados. Año 1880. Buenos 
Aires. «La República», Imprenta Especial de Obras, ca- 
lle de Belgrano número 189. 1881, En 4® mayor, V» 
624 ps.. 

Sesiones menos laboriosas pero no menos fecun- 
das que las déla Cámara de Senadores. 



378— Coni^reso Nacional. Relación de losr 
asuntos pendieptes en la Cámara de Diputados (1 ® 
de mayo de 1880). Buenos Aires. 5893— Imprenta del 
Porvenir, Defensa 139. 1880. En 8® menor, 42 ps. 

Por orden de fecha, con designación de la Comi- 
sión en que se encuentra cada asunto, etc. 



379— Anuario de Correos y telégrafos déla 
República Argentina presentado al Exmo. Gobierno Na- 
cional por el Director General del i*amo, correspon- 
diente al año de 1879. Segunda serie número 6. Buenos 
Aires. 5964 Imprenta del Porvenir, calle de la Defen- 
sa número 139. 1880. En 4^ menor, LXVni-238 ps. 

« He concluido de bosqueiar á V. E!, dice el Se- 
ñor Olivera al terminar la memoria, los traba- 
jos ejecutados en la administración á mi cargo, no 



— 337 — 

solamente darán te el año de 1879, sino durante los 
einco años qne llevo al frente de ella.t 

La memoria estudia el movimiento económico 
7 los gastos de correos y telégrafos, en secciones 
separadas, el movimiento de correspondencia, de 
<K)rreos diversos y provisión de útiles, el movi- 
miento y contratos de correos diversos, la corres- 
Eondencia telegráfica, etc. Comprende las primeras 
XVIII pajinas del libro. 

El resto contiene cinco apéndices: 

A.— Informe del Secretario^ con diez anejos refe- 
rentes al archivo jeneral, estado de las líneas te- 
legráficas, personal de Correos, etc. 

B — Inspección jeneral de telégrafos^ con el informe 
del inspector jeneral, cuadros demostrativos del 
movimiento, etc. 

C — Contaduría — Servicio interno postal — Perso- 
nal de ambos servicios — con varios cuadros que re- 
sumen el movimiento y producido de los timbres 
postales. 

T>— Malas esiranjeras — Útiles de ambos servicios — 
Estafetas ambulantes en ferro-carriles y vapores — 
Correo Urbano^ con ocho anejos. 

E— Tesorería. 



380— Reglamento para el escrutinio de la elec- 
ción de Presidente y V ice-Presidente de la República. 
Buenos Airas. Imprenta de El Nacional, Bolivar 65 j 
67. 1880. En 4 ® menor, 7 ps. 

Reglamento sancionado el 15 de agosto de 1868, 
reimpreso para el escrutinio de la última elección 
presidencial. 



- 338 — 

881— Disposición de las ordenanzas de Aduana 
sobre comisos y multas por contrabando adjudicables á 
los denunciantes ó aprehensores. Buenos Aires. Impren- 
ta de El Nacional, Bolívar 65 y 67. 1880. En 8 ®, 14 ps. 



SSít—Tiey general de tierras públicas de la 

Provincia de Buenos Aires sancionada en 1878 y decre- 
to reglamentario de la misma. Buenos Aires, Imprenta 
del Mercurio, Alsina 270 á 274. 1880. En 8®, 16 ps. 



SSB'-lJeyes de Presnpnesto é Impuesto» 

para el año 1881. Mendoza. Diciembre de 1880. Impren- 
ta de El Constitucional. En 4*^ , 30 ps. 



S84 — Jiej de presnpnesto general de la Nación 
Argentina para el ejercicio de 1881, Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma, calle Belgrano números 133 á 137- 
1880. En4'=>, 210 ps. 



385— liev y reglamento del monte de Pie- 
dad de la Municipalidad de Mendoza, octubre de 1880. 
Imprenta de El Constitucional. En 4*^ ^ á dos columnas, 
12 ps. 



386 — ^IJey orgánica y de procedimientos de la jus- 
ticia de paz. Mendoza, Junio de 1880. Imp. de El Cons- 
titucional. En 4 ^ , á dos columnas, 26 ps. 



387— liOy de elecciones de la Provincia de Men- 
doza. Mendoza, diciembre de 1880. Imprenta de El 
Constitucional. En 4*^, á dos columnas, 10 ps. 



— 339 — 

388— Ijey de telé^rrafos nacionales de la Re- 

fúblíca Argentina. Buenos Aires. 6281. Imprenta del 
^orvenir. Defensa 139. Ez. 16 ® , 28 ps. 



S89— Iiey de telég^rafos nacionales de la Re- 

fública Argentina. Buenos Aires. 6281. Imprenta del 
^orvenir, Defensa 139. 1880. En 16® , 28 ps. 

Ley vijente, promulgada el 7 de octubre de 1875, 



390— licV de papel sellado y patentes de la 

Kepública Argentina para 1880. Publicación oficial. 
[Buenos Aires. Impí enta de La Nación. San Martin 208» 
1880. En 4*=», 24 ps. 



391~Iieyes decontabilldad y de obras pública» 
y otras disposiciones relativas. Publicación oficial. 1879. 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle de Bel- 
grano números 133 y 135. 1880. En 4®, 56 ps. 



392— Proyecto de ley de irrigación para la 

Provincia de Mendoza^ confeccionado por el Dr. Barra- 
quero y elSr. D. Justo F. Godoy. Mendoza, diciembre 
de 1880. Imprenta de El Constitucional. En 4®, á dos 
columnas, 22 ps. 



393— Proyecto de presupuesto general de gas- 
tos y cálculo recursos de la administración para 1880 
sancionado por la Honorable Cámara de Diputados. 
Buenos Aires. Imprenta Moreno, calle Moreno 180. 1880. 
En 4®, 46 ps. 



TÁRIIDADH 



39^4~Hlstoria de ana mujer. Exacta copia fo- 
tográfica del magnífico álbum del célebre dibmante es- 
pañol EusEBio Planas. Buenos Aires. 1880. Fernando 
T'ort (fotógi'afo). En 8 '^^ portada y cuarenta y nueve fo- 
.tografías. 

Las fotografías bastante bien tomadas, son he- 
chas en Buenos Aires. En cuanto ala concepción y 
4ibujo, inmejorable. Hay gracia en todas las esce- 
jias, movimiento dramático en el conjunto y siem- 
pre belleza en la ejecución. Las múltiples aventu- 
ras de una mujer alegre y hermosa están consigna- 
das y fijadas en esas cincuenta pajinas con arte y 
•esactitud inimitable. 



395— Recepción oficial del doctor D. José Agus- 
tín de Escudero en calidad de Ministro residente de la 
Kepública de Costa Rica cerca del gobierno de la Con- 
federación Argentina. Buenos Aires. Imprenta de Pa- 
blo E. Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina— 60. 
1880. En8®, 8ps. 

82 



— 342 — 

Rica impresión. Contiene la crónica del acto y~ 
los discursos cambiados. 



396 — Berich uber die feier des SojSliri^eii^ 

Doctor— jubilaeums des Prof. Dr. Hermrann Burmeister 
begangen den 19 december 1879 in Buenos Aires. Al» 
Manuscript gedruckt. Buenos Aires. Druckerei von P. 
E. Coni. Calle Alsina núm. 60. 1880. En 4® menor, 
38 ps. 

Crónica de las fiestas celebradas en honor del 
profesor Dr. Germán Burmeister, por sus amigos y 
discípulos en el quincuajésimo aniversario de su 
doctorado. 



397— liiisayo sobre innti^racion y coloniza- 
ción en la Provmcia de Buenos Aires por Francisco See- 
ber. Buenos Aires, febrero 1881. Imprenta de obras de 
La Nación, calle San Martin núm. 208. 1881. En 8 ® 
mayor, 44 ps. 

El estudio del señor Seebrr ha sido escrito por 
encargo de la Comisión de la colonia Olavarria, á 
la cual lo habia encomendado el Gobierno déla 
provincia de Buenos Aires. El autor lo dedica al 
gobernador de la misma. 

El trabajo sirve de base ó comentario al proyecto 
de ley con que termina, autorizando el estableci- 
miento de cuatro colonias agrícolas sobre vias fér- 
reas óásus inmediaciones. 



398— Recuerdos deán inmigrante. Primera 
parte. Sobre la primera fábrica de paños en la Repúbli- 
ca y la primer casa de depósito y corrección de meno-- 



— 343 — 

Tes titulada Fundición Argentina. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma^ calle Belgrano números 133 á 139. 
1880. En 8®, 50 ps. 

Autor : Francisco Garulla. Antecedentes sobre 
la fábrica de paños y la fundición arjentina. 



SOO—Lia casa rústica. Obras rústicas de todo 
género, acuarium, bancos para jardines, mesas, sillas, 
repisas, rinconeras, kioscos, puentes, grutas artificiales, 
etc. Plantas de todo género para salones, patios y jar- 
dines. Flores frescas y secas, pastos cristalizados y 
teñidos, ramos y adornos de salones para bailes y tertu- 
lias. Arreglo artístico de patios y vestíbulos. Construc- 
ción de invernáculos económicos en patios y jardines. 
Fonnacion de parques y jardines y trazado de planos. 
Pedidos á Estados-Unidos, Francia, Inglaterra, Alema- 
nia é Italia de semillas y plantas. — Oficina y depósito 
calle Florida núm. 163. Taller de obras calle Uruguay 
núm. 29. Jardin en Villa Colon. Montevideo. Buenos 
Aires, Imprenta de M. Biedma. Belgrano 133 á 139. 1881. 
En 16®, 12 ps. 



400— Almanaque déla cocinera argentina 

para 1881.— Buenos Aires. Imprenta y Librería de Ma- 
yo de C. Casavalle, calle Perú 115. 1880. En 4*=> me- 
nor, 66 ps. 

Es una curiosidad. — Contiene más de 300 recetas 
culinarias de platos del pais ó modificados, por lo 
menos, según nuestras costumbres y preferencias. 

El Sr. Casavalle consiguió á fuerza de empeños 
copia del manuscrito de recetas que publica en for- 
ma de almanaque, debido á la pluma de la señoi'a 
PuEYRRBDON DE Pblliza j conscrvado por una de 
sus bijas como precioso recuerdo de familia. 



_ 344 — 

401— Triple almanaque para todos. 1881. Ver- 
dadera enciclopedia de datos indispensables al comer- 
ciante, al forastero, á las familias y á toda clase de 
artes y oficios. Contiene también una colección de epi- 
gramas, chascarrillos^ mentiras^ verdades, disparates, 
un ramillete de felicitaciones y la ciencia de pronosticar 
los sucesos y caracteres por los signos del Zodíaco y sis- 
tema planetario. Publicado por la imprenta del Courrier 
de la Flata, calle Piedad nám. 148 y 154. Buenos Aires. 
1881. En 8®, 80 ps. 

Publicado en 1880. Contiene una sección literaria 
que ocupa la mitad del folleto. 



402— Almanaque nacional para el año 1881» 
Año IV. Indispensable para abogados, procuradores, 
comerciantes, agricultores y familias. El más completo 
que ha aparecido hasta el dia en la República Argentina. 
Publicado por la imprenta de La Capital, calle Puerto 
161 y 163. Kosario. En 4®. á una y dos columnas, 
152 ps. 



403— Almanaque íSud- Americano para el año 
188U redactado por Casimiro Prieto Valdés y enrique- 
cido con producciones literarias, casi todas inéditas, de 
los señores Alcalá Galiano, Ased, Ayola, Bares, Barros, 
Bartrina, Blanco, Bustillo, Cañé, Dominguez, Egózcue, 
Garcia M érou, López Benedito, López Lorenzo, Lugones^ 
Obligado, Palacio, Palma, Pastorfido, Pereira, Porset, 
Reina, San Martin, Tamini, Vallejo, Fournier, Viller- 
gas, etc., etc. Ilustrado con profusión de grabados. Bue- 
nos Aires. Librería de El Siglo Ilustrado, calle de 
Corrientes, 192 y 194. En 8 ® , 224 ps. 

Carátula de cromo-litografia. 
Este acreditado almanaque cuenta ya cinco años, 
de ecsistencia. Preparados sus materiales por el 



— 345 — 

aator en Buenos Aires, los remite ¿ Barcelona, 
donde se imprime. 



404-- Almanaque de Buenos Aires para 1881. 
Contiene:— Croquis bonaerenses, cuadros al carbón, 
estudios al natural, diálogos de actualidad, ecos de todas 
partes, escenas de la vida portefía, avisos, etc. Ilustra- 
ciones de Faria. Aflo I. Imprenta de La Tribuna, calle 
Victoria núm. 39. 1880. En 4® menor, á dos columnas, 
40 ps. 

Trae los retratos del jeneral Roca, Dr. Rocha, 
Alberdi, D. Nicolás Calvo, etc. 



405— Cl prog^reso. Almanaque ilustrado para 
1881. Contiene biografías, cuentos, poesías, anuncios, 
magníficos retratos y caricaturas. Editor: Luis M. Gar- 
zón. 1880. Buenos Aires. Imprenta de la Escuela de 
Artes y Oficios en San Carlos (Almagro). En 8^, 128 
ps. 

Trae los retratos de los jefes Sosa,' Thompson 
Morales, Felipe Mansilla y otros varios. 



406— Almanaque doble para el año 1881 que 
contiene á más del calendario, las Leyes de Papel sella- 
do Provincial y Nacional, la Tarifa Postal, el Reglamen- 
to y Tarifa de los Telégrafos, la Tarifa para los carrua 
jes de plaza, la tarifa que deben cobrar las balleneras, 
etc., el valor leeal de las monedas extranjeras. Precios 
corrientes para la carga y descarga de los buques. Pre- 
cios corrientes de lanchajes, el Reglamento para el 
reñidero de Gallos, el Reglamento para carreras, el 
Cuadro de las distancias de un pueblo á otro de la Re- 
pública Argeniina, un Cuadro de reducción de las vara» 



^ 



— 346 — 

en metros y de los metros en varas, el Cuadro de lo que 
corresponde en pesos y reales al dia, el Himno Nacional, 
el lenguaje de las flores, una pequeña geografía de la 
República Argentina, las horas de entrada y salida del 
Sol, un tratado de agricultura, el plano de Buenos Aire» 
y un catálogo de la librería de C. M. Joly (casa fundada 
en 1848). Se vende por mayor y menor. Buenos Aires. 
Librería de C. M. Joly 135, 137. calle Victoria 141, 143. 
En 12®, 64 ps. (Publicado en Paris— 2826. Imprimerie 
de Poissy, S. Lefya et Cié. 



407— Almanaqne para el año del Señor 1881 que 
contiene á más del calendrio del año : Las horas de 
Salida y Entrada del Sol cada dia, una útilísima tabla 
de alquileres y conchavo, la nomenclatura de las calles 
de la ciudad de Buenos Aires, y un extenso tratado de 
agricultura. Almacén de papel por mayor y menor de 
Alemany hermanos. Calle acia Piedad, 67, 69 y 71. 
Buenos Aires. En 12'=', 16 ps. 



408— El mismo. En venta por mayor Casa de A. 
Estrada, 196, Bolívar, 204. 



409— Almianaaiie para el año 1881. Obsequio de 
la Tienda A la Ciudad de Londres á sus favorecedores 
de la Ciudad y de la Campaña. En 8 ® , 16 ps. 



410— Almanaque de ja gran papelería de León 
Rigolleau, Agente y Representante de Laroche-Jou- 
bert, Lacroix y Ca. para el año del señor 1881, que con- 
tiene, á más del calendario del año : Las horas de Sali- 
da y Entrada del Sol cada dia, una útilísima tabla de 
alquileres y conchavos, la nomenclatura de las calles de 
Buenos Aires y un extenso tratado de Agricultura. Coa 



— 347 — 

^aprobación de la Curia eclesiástica. Depósito de los re- 
nombi*ado8 papeles de la muy conocida Casa Laroche- 
Joubert, Lacroix y Ca. de Angulema. 185, calle Riva 
-davia, 185. Buenos Aires. En 12®, 16 ps. 



411— El vecindario de la Boca y el puerto en 
-el Riachuelo. Buenos Aires. 1880. En 4 ® menor, 45 ps. 

Contiene « los antecedentes y trabajos realiza- 
dos por el vecindario de la parroquia áe San Juan 
Evanjelista, en el sentido de que el Gobierno Na- 
cional disponga la prosecución délas obras del 
puerto en el Riachuelo. > 



412— Oficina de nodrizas de Buenos Aires si- 
tuada calle de Tacuarí, 183 y 185. Director : Antonio 
Amorena. Institución particular destinada á proporcio- 
nar á las familias amas de leche, previo un examen fa- 
cultativo. Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, 
especial para obras. 60 Calle Alsina 60. 1880. En 32®, 
^ ps. 

Contiene su reglamento. 



413— Marcas á fuego para ganado. Sistema 
•del Dr. Paquelin, de Paris, el sistema más económico 
para la marcación de ganados. E. R. Serantes y R. 
Bullrich, únicos y esclusivos concesionarios de todos los 
aparatos á combustión del Dr. Paquelin para toda la 
América del Sur. 9 Florida 9. Buenos Aires. En 8 *^ 8 ps. 



414— Eficacia, pureza y elegancia. Preparacio- 
jies farmacéuticas fínas de calidad superior jpolvos 
comprimidos ó pildoras y estractos fluidos medicinales 



— 348 — 

preparados por John Wyeth y hnos. Filadelfia« Cott 
formulario, dosaje y composición cuantitativa^ etc. Ea 
32®, 35 ps. Imprenta de Kidd. 1880. 



415— Compañía continental telefónica de^ 

Estados Unidos. Únicos y esclusivos propietarios del 
Teléfono «Bell»^ patentizado en Rusia, Italia, España, 
Portugal, América Central y Sur, y las Indias Orienta- 
les. Walter S. Keyser representante y apoderado ge- 
neral de la Compañía en las Repúblicas Argentina y 
Uruguay. En 8 ®, 13 ps. Con una fotografía. 



416— Colegio del Salvador. ^Solemne distribu- 
ción de premios precedida de una corona poética el 
dia 16 de Diciembre de 1880. A.M. D. G.Buenos Aires. 
Imprenta de Pablo E, Coni, especial para obras. 60^. 
calle Alsina 60. 1880. En 8 <=^, 38 ps. 



41 7 -Resumen de la venta de haciendas y 

propiedades urbanas y rurales, efectuadas por Adolfo- 
Bullrich y Ca. 78, Alsina 78, durante el año de 1880- 
En8®, 16 ps. 



418— Banco Hipotecario. Propiedades en 
venta. Febrero de 1881. Buenos Aires. Imprenta de El 
Siglo calle Alsina 101. 1881. En 8^, 36 ps. 



419— Catálaffo g^eneral de la 4^ esposicion y fe- 
ria de la Sociedad Rural Arj entina. Apertura 18 de- 
abril de 1880. Buenos Aires. Imprenta de M. Bíedma^ 
Belgrano 133 y 137. 1880. En 8 ®, 52 ps. 



— 349 — 

420— Proyecto de Reglamentó de la Sociedací 
*' Bolsa de Comercio " Buenos Aires. Imprenta de La 
Nación, San Martin 208, 1880. En 8 ® , 24 ps. 

Trabajo de los Sres. Calisto Oyüela y G. E^ 
Maschwitz. 



421— Reglamento de la (Sociedad ^'Rolsa 
de Comercio ", sancionado por la Asamblea general 
de socios el 2 de marzo de 1880. Buenos Aires. Impren-^ 
ta de obras de Nación, calle de San Martin número 208.- 
1880. En 8®, 24 ps. 

Es el reglamento vijente. Determina los deberes^ 
y derechos de los socios, ocupándose, en secciones 
separadas, déla Cámara Sindical, corredores, cor- 
reaores de Bolsa, liquidaciones, etc. 

4^2— Xifstatntofi» de la sociedad anónima La pro- 
gresista. Buenos Aires. Establecimiento Tipográfico- 
Librario La Patria 79-Calle Cuyo-79. 1880. Enl2^,- 
12 ps. 



423— Reglamento del Club Union Argentina^ 
Buenos Aires. Imprenta Europea, Reconquista 73. 1880. 
En 8®, 14 ps. 



424— Estatutos de la sociedad anónima tranways 
de la ciudad de Tucuman. Buenos Aires. Establecimien-^ 
to Tipográfico á vapor de La Prensa. Calle de Moreno- 
núm. 109. En 8®, 16 ps. 



— 350 — 

425— Kstatutofii de la Sociedad anónima La des- 
-cubridora de lavaderos de oro en la provincia de San 
-San Luis. Buenos Aires. Imprenta de Pablo B. Coni, 
especial para obras. 60— Calle Alsina— 60. 1880. En 
4^ menor, 12 ps. 



426— Estatutos del Cub Social del 25 de Mayo. 
Buenos Aires. Imprenta de obras de la Nación^ calle 
4e San Martin núm. 208. 1880. En 32®, 16 ps. 



427— Centro industrial arjentino. Tiegltínkenif 

-del Museo industrial aprobado por el Consejo de admi- 
nistración en 29 de Marzo de 1880. Buenos Aires. Im- 
prenta de M. Biedma. Belgrano números 133 á 139. 1880. 
En 16®, 16 ps. 



428— Reglamento de la Biblioteca popular de Las 
Flores, reformado en 1880. Buenos Aires. Imprenta de 
M. Biedma, Belgrano núms. 133 á 139. 1880. En 16 <=^, 
14 ps. 



429— Reglamento para los exámenes de los Cole- 
gios Nacionales. Buenos Aires. Imprenta de M. Bied- 
ma. Belgrano núms. 133 á 139. 1880. En 16®, 12 ps. 



430— Reg^lamento de la Sociedad Anglo- Argenti- 
na de carreras en Navarro. Buenos Aires. Imprenta de 
M. Biedma. Belgrano núms. 133 á 139. 1880. En 16®, 
24 ps. 



— 351 — 

431— Re^^lamento General para la Escuela de 
Música de la Provincia. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Biedma. Belgrano núms. 133 á 139. 1880. En 16®, 
^4 ps. 



43d~l4xposition continentale snd-améri- 
eaine de 1880 á Buenos Aires sous le patronage du 
gouvernement argén tin. Réglement especial de la sec- 
tion des machines destinée á l'Europe et auxEtats-ünis 
precede d' un extrait du réglement general. Ouverture 
de Texposition le 15 septembre 1880. Buenos Aires Im- 
primerie de Paul Emile Coni 60— Rué Alsina— 60. 1880. 
En 8®, 16 ps. 



433— Be^^lamento interno de la aug.*. log.*. «15 de 
Setiembre"" valle de dolores. Dolores. Imprenta del dia- 
rio La Patria, calle Montevideo núm. 37. 1880. En 8®, 
14 ps. 



434— ^Estatutos del centro industrial arj entino. Re- 
formados en la Asamblea del 4 de Diciembre de 1879. 
Buenos Aires. Imprenta del «Counier de la Plata» • San 
Martin 202. 1880. En 16®, 28 ps. 



435 — Reglamento delle Societá Italiana Unione é 
fratellanza in Lobos. Buenos Aires. Stabilimento Tipo- 
grafico-librario La Patria. 79 Via Cuyo 79. 1880. En 
:8'=', 16 ps. 



436— Reglamento de la ^''Asociación estudian- 
tes" fundada el 2 de Agosto de 1879. Buenos Aires. Li- 
iografia de Turdera y Molina, Piedad 103. 1880. Ea 
16"=^, 14 ps. 



— 362 — 

437~Be£:lainento general de la Congregadon 
doctrinal espiritista fraternidad unida á la caridad. 
Buenos Aires. Imprenta La Pampa, calle Victoria 97 y 
99. 1880. En 8®, 12 ps. 



438— Informe de la presidencia de la Sociedad Da- 
mas de Caridad del Salto. Buenos. Imprenta de ''La 
Pampa", calle Victoria 97 y 99. 1880. En 8®, 16 ps. 



439 — Cosmopolita de protección mutua. Hemoria 
administrativa presentada por la Comisión directiva á 
la quinta asamblea general ordinaria celebrada el 6 de 
enero de 1880. Marzo 1 ® á 31 de diciembre de 1879. 
Buenos Aires Imp. La Presidencia, Esmeralda 23. 1880. 
En 4®, 28 ps. 



440— Compte renda du 1 ^ semestre de Tannée 
1880 presenté par le Conseil d'administrationdelaSo- 
cieté philanthropique francaise du Rio de la Plata á 
Tassemblée genérale du 1 '^ aout. Buenos Aires. Typo- 
graphie et stéréotypie du Courrier de la Plata 148, rué 
de la Piedad 154. 1880. En 8®, 72 ps. 

En los anejos de la lista completa de los socios 
de la ciudad de Buenos Aires y de los pueblos de 
la provincia. 



441— Informe del presidente de la sociedad ''Es- 
tímulo de bel las artes" acerca de los trabajos de la Co- 
misión Directiva en el aflo de 1879. Buenos Aires Im- 
prenta de La Nación, calle San Martin 208. 1880. Eft 
«<^,l2ps. 



— 353 — 

44d-^]j08 eic-direetores del Banco provincial de 
Santa-fé á los señores accionistas y al público. Rosario. 
Jmp. de E. Carrasco. Aduana 72. 1880- En 8^, 15 ps. 

Acompaña varios documentos intercalados en el 
testo de la esposicion. 



443 —Memoria del T)eríodo administrativo de la 
presidenta de la Sociedad de Beneficencia Da. Josefa 
Gano^ desde el 3 de setiembre del año 1879 hasta igual 
fecha del 80. San Juan. Imprenta de La ünion. Piaza 
25 de Mayo núm. 52. 1880. En 16 ®, 20 ps. 



444— Infarme de la Sociedad Damas de Caridad 
de San Vicente de Paul leído en la asambla general del 
28 de Diciembre de 1880. Buenos Aires. Imprenta de 
Pablo E. Coni. especial para obras. 60— Calle Alsina — 
60. 1880. En 8®. 20 ps. 

Lamitaddel folleto está destinada á la lista de 
socias^ ausiliares, etc., cuya nómina completa 
ofrece. 



445- Caminos de Flores y Gauna. Informe de la 

Comisión Directiva á sus accionistas en el año económi- 
<50 terminado el 31 de julio de 1880. Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60— Calle 
Alsina— 60. 1880. En 8®, 8 ps. 



446-'!E8tado administrativo del Club del Progreso 
en marzo 31 de 1880. Buenos Aires. Imprenta de Pablo 
B. Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina— 60. 
1880. En 4® menor, 16 ps. 



1 



— 354 — 

447— Asociación protectora de enfermos pobres del» 
parroquia de Monserrat. Informe de la Comisión di- 
rectiva á los socios desde su instalación hasta el 31 de 
Diciembre de 1879. Buenos Aires. Imprenta de Pabla 
E. Coni, especial para obras. 60— Calle Alsina—eO. 
1880. En 4® menor, 24 ps. 



448— Informe sobre la situación de la Compañía 
de seguros mutuos contra incendios La Union America- 
na, presentado por el consejo directivo de la misma en 
la asamblea ordinaria anual verificada el dia 14 de mar- 
zo de 1880. Buenos Aires. 5928. Imprenta del Porvenir^ 
calle Defensa núm. 139. 1880. En 4® menor, 14 ps. 



449— Cuerpo mas.*. « Protección á los heridos ». Do- 
natíTos recibidos á beneficio del hospital de sangre 
establecido en el temp.*. mas,'. Cangallo núm. 540. Bue- 
nos Aires, julio de 1880. Buenos Aires. Establecimiento 
tipográfico-librario La Patria, calle de Cuyo núm. 79. 
1880. En 8*^, 24 ps. y un cuadro con la nómina délos 
heridos asistidos en los hospitales de sangre establecidos 
bajo la protección de este cuerpo masónico. 



450— Memoria presentada por el séptimo comité 
directivo de la sociedad educacion^'sta La Fraternidad 
á la asamblea general al terminar su período adminis- 
nistrativo que espirad 15 de octubre de 1880. Uruguay. 
Establecimiento tipogi-áfico de El Orden, calle délas 
Ciencias núm. 95. 1880. En 8 "^ , 12 ps. 



451— Informe de la Sociedad de Damas de Cari- 
dad de San Vicente de Paul leido en la asamblea gene- 
ral del 28 de Diciembre de 1880. Buenos Aires. Impren- 
ta de Pablo E. Coni, especial para obras. 60 Calle 
Alsina 60. 1880. En 8^, 20 ps. 



— 355 — 

452-- Memoria presentada á la Comisión Municipaf 
de Rauch correspondiente al año de 1879. Buenos Aires- 
Establecimiento librario La Patria, calle de Cuyo núm»^ 
79. 1880. En 8^, 26 ps. 



453— íSottorcrizione aperta a favore dei dan- 
neggiati dall Po e dall Etna. Resoconto del comitato- 
céntrale. 1880. Stabilimento Tip. Lit. Librario La Pa- 
tria. Via Cuyo núm. 79. Buenos Aires. En 4®, 118 ps. 



454— Statato fondamentale della Societá Italiana 
di Mutuo Socorso «Trinacria». Buenos Aires. Estableci- 
miento tipográfico librario La Patria, calle de Cuya 
núm. 79. En8^, 7ps. 



455— Estatutos de la Asociación Filantrópica ita- 
liana instrucción y beneficencia en San José de Bal- 
caree, fundada el 27 de junio de 1880. Buenos Aires. 
Tipografía, calle Cuyo núm. 79. 1880. En 8®, 10 ps. 



456^Societá italiana di mutuo socorso Unione 
e Benevolenza fundata in Ayacucho il 20 Giugno 1880. 
Buenos Aires. Establecimiento tipográfico liorario La 
Patria, calle de Cuyo núm. 79. 1880. En 8*^, 10 ps. 



457— Societá Italiana Unione e Benevolenza in Cor- 
dova. Repporto del Consiglío Direttivo esercizio 
1879-80 in assamblea genérale del 18 luglio 1880. 1® 
Rapporto, 2*=^ Resoconto annuale, 3® Relazione della 
Commisione revisatrice dei canti, 4 ^ Nomina dei com- 
ponenti iUConsiglio Direttivo per l'esercizio 1880-1881. 
Buenos Aires. Stabilimento tipográfico libraio La Pa- 
tria, Via Cuyo núm. 79. 1880. En 8®, 16 ps. 




— 356 — 

458~Proyetto di trattato di fusione delle Risp.*. 
Loggie «Italia»— •Unione italiana» é 2*^ obbedienza alia 
légge sotto robb.'. del aeren.*. Gr/. O.*. d''ltalia sedente 
íníioma. Buenos Aires. Stabil.'. Tip.'. La Patria, Cuyo 
79. 1880. En8'=», 7 ps. 



459 — Bei^olamento della Soeietá italiana di mu 
tuo soecorso m Suipacha. Buenos Aires. Stabilimento 
tipográfico librario, via Cuyo 79. 1880. En 8®, 73 ps. 



460— IStatuto della Associazione Filantrópica ita- 
liana di istruzione e benefícenza in San José de Balear- 
ce. Sanzionato il 27 Giugno 1880. Buenos Aires. Tipo- 
grafía via Cuyonúm. 79. 1880. En 8®, 12 ps 



461 — ÜEeinoria presentada á la Sociedad Tipográ- 
fica Bonaerense por el 23® directorio 1879-1880. Buenos 
Aires. Imprenta de M. Biedma. Belgrano 133, 135, 1880. 
Enl6<=>, 78 ps. 

El se&or Carlos Mathon ha hecho una Memoria 
digna de la Sociedad que oreside. Una serie de 
:anejos contiene todos los üatos para esplicar su 
marcha próspera. 



462— IKovimiento de la Caja Municipal de Bal- 
•caree durante el período del Juez de Paz D. Demetrio 
Rodríguez (Enero- Agosto de 1880). Buenos Aires. Im- 
prenta de Pablo E. Coni, especial para oéras. CO— Calle 
Alsina— -60. 1880. En 8®, 36 ps. 






— 357 — 

. 46S — Hemoria de la Comisión Directiva de la 
Biblioteca Popular de Santa Fé, presentada á la asam- 
blea general de socios, celebrada el 15 de mavo de 1880. 
Buenos Aires. Imprenta y libreria de Mayo, de C. Casa- 
valle. Perú 115. 1880. En 8®, 14 ps. 

La biblioteca popular de Santa-fé es circulante, 
^nviándose las obras para consulta á domicilio. 



464— üfemoria de la primera administración de la 
■Sociedad General San Martin. 1879. Buenos Aires. Es- 
tablecimiento tipográfico librarlo La Patria, calle Cuyo 
núm. 79. 1880. En 8*=>, 16 ps. 

Presentada á la asamblea jeneral por su primer 
jpresidente D. Ulísbs R. Lucbro. 



465-:-]!Ieiiioria de la Sociedad Damas del Socorro 
wesentada por la Presidente Da. Julia N. de Huergo. 
Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, calle Belgrano 
números 133 á 139. 1880. En 8®, 136 ps. 

Contiene las memorias de las tesoreras de las 
diversas secciones en que está dividida la Sociedad 
ionios comprobantes respectivos, planillas deta- 
lladas de donaciones, suscriciones, instalación de 
hospitales, etc., etc. 



466— Petición del Centro Comercial á la Honora- 
ble Legislatura de la Provincia sobre abolición del im- 
puesto de consumo á los vinos, alcoholes y tabacos, 
jioviembre 23 de 1880. Buenos Aires. Imprenta de M. 
Biedma, calle Belgrano 133 á 139. 1880. En 8®, 20 ps. 



23 



— 358 — 

467— Municipalidad de San José de Flores. Infor- 
me del municipal tesorero sobre la administración de 
las rentas municipales. Buenos Aires. Imprenta de M» 
Biedma^ calle de Belgrano núm. 133 á 139. 1880. Ei» 
16®^ 38 ps. y un cuadro de balance. 



CATÁLOGO 



BB 



LIBROS AMERICANOS 



468— Proyecto de orspanizaeion de la -sección 
de estudios del Ateneo del Uruguay, precedido de una 
memoria explicativa, por el Dr. F. A . Berra. Con un 

f refació por el Dr. Carlos María de Pena. Montevideo, 
mprenta á vapor de El Ferro-Carril, calle de Mercedes 
44. 1880. En 4® menor, 264 ps. 

Contiene en 365 artículos y algunos anejos las 
disposiciones aplicables concernientes á la ense- 
ñanza en j enera!, á sus reglas, á las personas que 
enseñan, á las que aprenden, todo ampliado y estu- 
diado fundamentalmente en la Memoria que prece- 
de al Proyecto, debida también al Dr. F. A. Berra. 

« El problema de la reorganización de la ense- 
ñanza secundaria, dice el Dr. Carlos María db 
Pena, en el prefacio, no es una cuestión del mo- 
mento y puramente local. Preocupa hoy con más 



— 360 — 

ó meaos trascendencia práctica á los pueblos más 
adelantados de nuestros días. > 



469— Reslftm^nto del servicio telegráfico inter- 
nacional anexo á la Convención telegráfica de San 
Petersburgo. Revisión de Londres. Traducido del oryi- 
nal francés por B. A. Riobó. Valparaíso. Imprenta de 
La Patria, calle del Almendro, número 16. 1880. En 4®, 
23 ps* á dos columnas. 



470 — ESlementos de literatura. Retórica y poé- 
tica, por Diego Bareos Arana, obra aprobada por la 
Universidad de Chile, i mandada adoptar por el Minis- 
terio de Instrucción Pública para la enseñanza en los 
colejios del Estado. Cuarta edición, correjida. Santia- 
go de Chile. Librería central de Servat i Ca. Esquina 
de Huérfanos y Ahumada. 1880. En 4®, 307 ps. 



Debo á la deferencia del Rector de la Universi- 
dad de Montevideo, Dr. Alfredo Vasquez, la ma- 
yor parte de las tesis de derecho presentadas á 
esa Universidad que figuran en esta sección, así 
como todas las de 1879 que van catalogadas en el 
Suplemento. 

471— Universidad Mayor de la República Oriental 
del Uruguay. liigeras consideraciones sobre la 
comprensión del artículo 1643 del Código de Comercio. 
Tesis presentada para optar al grado de doctor en 1u- 
risprudencia por Eusebio Conlazo. Montevideo, julio 
1880. Montevideo. Imprenta de El Siglo, calle 25 de 
Mayonúm. 58. 1880. En 8®, 14 ps. 

En caso de quiebra inculpable, el fallido tiene 
facultad de formular bases de arreglo, bajo el con- 



- 361 — 

cepto de concordato ; después de lo cual, se conyoca* 
ré por edicto á los acreedores. El artículo cuya 
interpretación es objeto de esta tesis, continuando 
ese orden de disposiciones, dice : < Reunida la jun- 
ta bajo la presidencia del juez de la quiebra, le 
serán sometidas las proposiciones de concordato 
hechas por el fallido, y deliberará sobre su admi- 
sión 6 rechazo, tomando en consideración cuales- 
quiera modificaciones que se propongan. 

< El concordato propuesto sólo podrá ser acep- 
tado por el voto de los dos tercios de los acreedo- 
res personales, presentes ó nó, que reúnan las tres 
cuartas partes ae los créditos verificados, con es- 
clusion de los hipotecarios y privilejiados, ó por 
el voto de las tres cuartas partes de los acreedores 
que reúnan los dos tercios de aquellos créditos. » 



472— Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Teo- 
ría del derecho. Tesis de Emilio J . de Abéghaga para 
optar al gi'ado de doctor en jurisprudencia. Montevideo. 
Imprenta á vapor de La Nación, Zabala 146. 1880. En 
8<=>, 49 ps. 

Esta tesis de derecho natural es un buen trabajo 
filosófico; metódico y conciso. Después de ecsami- 
nar y criticar las principales definiciones del de- 
recho y los sistemas á que ellas responden, el 
autor llega á esta fórmula : < derecho, en jeneral, 
es la ley de las relaciones sociales ;> nó sin haber 
antes reconocido la esactitud de la definición de 
Eant: «El derecho es el conjunto de condiciones 
que permiten ala libertad de cada uno armonizar- 
se con la de todos. » 



— 363 — 

473— Naturaleza y estension del sufragio.. 

Tesis de Francisco bel Campo para optar al grado de 
doctor en jurisprudencia. Montevideo. Imprenta Libe- 
ral, calle Buenos Aires núm. 148. 1880. En 8®, 19 ps. 

Discurso de forma no siempre correcta, pero de 
buenas doctrinas y argumentación sólida que hace 
inútil la autoridad de opiniones ajenas, de que 
carece. 



474— Informe presentado á la Sala de doctores 
por el Rector de la Universidad el 18 de julio de 1880. 
Montevideo. Imprenta de El Siglo, calle 25 de Mayo 
núm. 58. 1880. En 8® , 72ps. 

Rectorado del Dr. Albjahdbo MAOARiStos Cbr- 

VANTBS. 



475— Discurso pronunciado en la Cámara de Di- 
putados por el lie. Felipe Sánchez Solis el 16 de julio 
de 1879 en los funerales del sefior majistrado Ignacio 
Ramírez. México. Imprenta y fotolitografía de la Es- 
cuela Nacional de artes y oñcios primera, calle de San 
Lorenzo. 1880. En 4®, 12 ps. y el retrato de D. Ignacio 
Ramirez, ejecutado al agua fuerte por D. Miguel Por- 
tillo. 

El señor Ignacio Ramirez^ periodista y literato 
de fama, es conocido con el seudónimo del Nigro- 
mante con que firmaba sus artículos. 



476—121 asesinato de Manuel Pardo, Presi- 
dente del Senado -16 de noviembre de 1878. Lima. Im- 

renta del Estado. Por J. Enrique Del Campo. Calle de 
a Rifa núm. 58. 1880. En 8 ® , 953 ps. con un plano. 



fe 



— 363 — 

477— Colección de Códigos civiles americanos y eu- 
ropeos. Tomo 3. Oódisfo €ítI1 de la Bepubliea 

-de Oaatemala. Madrid. F. Góngora y Ca. editores, 
Puerta del Sol 13 y San Bernardo 85. 1880. En 4 ® me- 
nor^ 144 ps. á dos columnas. 

478— Informe sobre los exámenes de la Escuela 
Municipal de 3er. grado núm. 2, presentado por la Comi- 
sión especial compuesta de los señores Dr. D. Carlos 
María de Pena, D. José Arbchavaleta y D. Daniel 
Muñoz. Montevideo. Imprenta de la Razón, calle Cer 
rito núm. 281. 1880. En4'=', 32 ps. á dos columnas. 



479— Dos palabras al Exmo. Presidente proviso- 
rio de Bolivia general Narciso Campero por Joaquín 
Lemoine. Montevideo. Tipografía de El Bien Público, 
^alle del Cerrito núm. 84. 1880. En 8 ®, 48 ps. 



480— Colonización en las fronteras de la Repú- 
blica Oriental del Uruguay, propuesta presentada al Su- 
perior Gobierno por Carlos Gaüdencio. Montevideo. 
Tipografía Reynaud, calle Treinta y Tres 115-117. 1880. 
En 8^,24ps. 



481— lia ley del progreso. (Páginas de instruc- 
ción pública para los pueblos sud-americanos). Dedica- 
da á la Repúolica del Ecuador por la Baronesa de 
WiLBON. Quito. Imprenta Nacional. 1880. En 8®, 138 
ps. Con el retrato de la autora. 

48ÍÍ— La Sociedad protectora de Santiago. Breve 
memoria leida por su presidente en su primer aniver- 
sario (mayo 15 de 1880). Santiago de Chile. Imprenta 
de la librería del Mercurio, de E. Madariaga y Ca. 1880r 
JEn8®, 32 ps. 



-. 364 — 

48S— Teatro ecuatoriano. £1 mundo del hom- 
bre. Drama en tres actos y en verso, original de N. Ar 
GoNíSALEZ. Extrenado en el Teatro de Quito. Precio r 
cincuenta centavos. Quito, Imprenta líacional. 1880- 
En8®,76ps. 



484— Dirección de estadística general de la Repúbli- 
ca Oriental del Uruguay. Cuaderno núm. 10. Datos y 
cuadros estadísticos correspondientes al año 1878. 
Movimiento de la población— Comercio exterior é inte- 
rior—Navegación, Hacienda y varios datos. Montevi- 
deo. Imprenta á vapor de La Nación, calle de Zabala 
núm. 146. 1880. En 4®, 120 ps. 



485— lia Enciclopedia de educación publica- 
da por la Dirección de Instrucción Pública dirigida por 
Emilio Romero. Entregas 7 ^ y 8 * . Montevideo. Im- 
prenta á vapor de El Ferro-Carril, Mercedes 44. 1880. 
En 8®, 644 ps. 

Esta notable publicación apareció en 1878 bajo- 
la dirección de D. José Pedro Várela. Muerto este 
señor en 1879, continuó con ella D. Emilio Romero, 
sirviendo siempre de órgano á la Dirección jeneral 
de instrucción pública. 

Las dos entregas que aparecen anualmente for- 
man un grueso volumen de 6001t700 ps. 

Como una muestra de su importancia trascribo 
íntegro el sumario de las entregas correspondí ca- 
tes á 1880 : 

I. La ciencia de la educación, por Alejandro- 
Bain — 11. Instrucción pública en Prusia, por Hen- 
ry Barnard — III. Las universidades alemanas, por 
James Morgan Hart 

IV. Las Universidades alemanas, por James- 



— 365 — 

Morgan Hart — V. Informe sobre los ecsámenes dé- 
la Escuela municipal de tercer grado número 2 — 
VI. Ejercicios y trabajos para los niños, por Mme. 
FannyCh. Delon y M. Ch. Delon— VIL Informe 
sobre la ley de enseñanza primaria (proyecto de^ 
Barodet), por M. Paul Bert. 

486— Propiedad de escríbanlas. Juicio y lau 
do arbitral relativos á la propiedad de la escribania de 
Comercio de segundo turno. Precedidos de extractos^ 
del expediente seguido aote el Superior Tribunal con 
motivo del mismo asunto. Defensa del Dr. Carlos Ma- 
ría DE Pena. Montevideo. Tipografía de El Bien Públi- 
co, calle Cerrito núm. 84. 1880. En 8®, 84 ps. 



487— Cómo se debe enseñar* Curso graduado- 
de instrucción y manual de métodos para uso de los 
n^aestros, por Enrique Kiddle, a. m., superintendente^ 
de instrucción pública en Nueva York : Tomas F. Har- 
BisoN, primer asistente superintendente de las « gram- 
mar scnools » de Nueva York, y profesor de métodos y 
pi'incipios de enseñanza de la «Saturday normal school». 
Traducido de la edición de 1877 por la Sta. Joaquina 
Acevedo, el Dr. A. Vázquez Acevedo, y D. EMiLia 
Homero; y arreglado para el uso de las escuelas delas^ 
Repúblicas del Rio de la Plata, por el Dr. F. A. Berra. 
Publicación de la Sociedad de Amigos de la educación 
popular de Montevideo. Montevideo. 1880. Imprenta á 
vapor de El Ferro-carril, calle de Mercedes núm. 44. 
En 8 ® , 256 ps. 



488 — Xlstudlo sobre el proyecto del canal interoceá- 
nico á través del istmo de Panamá, por Pedro Carbo^ 
Guayaquil, 1880. Imprenta de La Nación, por Fidel 

Montoy a. En 8 ® , 46 ps. I 

m — 



— 366 — 

489^Iia8 perlas del corazón* Deberes y aspi- 
raciones de la mujer en su vida íntima y social, original 
for la Baronesa de Wilson. Cuarta edición. Quito. 
Wdicion de tipos de Manuel Rivadeneira. 1880. En 
16 ®, XLii-112 ps. Con el retrato de la autora. 



490— Discurso i)ronunciado con motivo de la cele- 
bración del centenario de Olmedo y de la apertura de 
la Exposición Agrícola é Industrial, por el Presidente 
4el Comité Olmedo. Guayaquil. 1880. Imprenta de La 
líacion. Por Fidel Montoya. En 16®, 25 ps. 



491— Un detractor ante la opinión pública ó Josa 
Martin Herrera en trasparencia.— Al final: Guayaquil. 
1880. Imprenta de Calvo y Ca.— En 8® ^ 56 ps. 



492— Catilinarias por Juan Montalvo. Primera. 
Panamá. Imprenta de La Estrella de Panamá. James 
Boyd, propietario. 1880. En 8 ® , 24 ps. 

Juan Montalvo pasa por ser uno de los escrito- 
res más castizos de las repúblicas del Norte. 



493— Blografia de Olmedo por Pedbo Garbo. 
Reimpresa por disposición del Comité de la estatua de 
Olmedo, para venderse á beneficio de los fondos desti- 
nados á la erección de la dicha estatua. Guayaquil. 1880. 
Imprenta de La Nación. Por Fidel Montoya. E ® > 
^Ops. 



— 367 — 

494— lil camino de la cruz* Poema religiosa 
por la BARONEfiiA DB WiLSON. Cuarta edición. Las siete 
palabras. Quito. Tipografía de F. Bermes. 1880. Ea 
16®,\^i-106ps. 



495— Tioletas y ortigas* Mosaico en prosa 
y verso de páginas sueltas^ arrancadas de libros y folle- 
tos pertenecientes á A. Magariños Cervantes, artícu- 
los de Revistas y periódicos, del mismo, 6 en que otros 
se han ocupado de sus trabajos literarios, documentos 
públicos de su resorte, ó en cuya redacción ha tenido 
parte, alegatos forenses, y por último cartas privadas 
y papeles síngrafos, que á juicio del coleccionista ofre- 
<5en algún interés al curioso lector, aunque á primera vis- 
ta crea que no sirven ni para taco de escopeta. Con notas 
ilustrativas, comentarios y glosas, para leer á ratos per- 
didos. Montevideo. Imprenta de El Siglo, calle 25 de 
Mayo número 58. 1880. En 8 *^ mayor, xxiv-503 ps. 

Obra sin plan ni método. Contiene documentos 
oficiales, cartas, juicios críticos, escritos de todo 
los j eneros, propios y ajenos, en prosa y en verso 
— cuanto con la vida del autor se relaciona. 

< Escritos de Larra y de Lafuente andan por 
allí junto á cartas de Gutiérrez, críticas de Gómez, 
observaciones de Frias, pensamientos de Calvo, 
teoremas de Acevedo, juicios de Cánovas del Cas- 
tillo ; y por este orden, mucho más que ha firmado 
Sarmiento, Avellaneda ó Castelar.» 

No es libro para hombres cuerdos. 



496 -Historia de la g^aerra del Pacífico 

<1879-188; por Diego Barros Arana. Ilustrado con 
planos y mapas. Santiago. Librería central de Servat y 
Oa. esquina de Huérfanos y Ahumada, 1880. En 4®» 
vn-326 ps. 



— 368 — 

Comienza la obra con un estudio de las caUBatp 
de la guerra, estudio social y político que forma 
la primera parte j presenta los antecedentes de la 
contienda. 

La segunda parte trata de las operaciones mili- 
tares. En febrero de 1879 empiezan las hostilida- 
des por parte de Chile. El autor empieza ahí, y 
después de hacer un bosquejo de la situación mi- 
litar delosbelijerantes, sigue paso ápaso las ope- 
raciones — bloqueo de Iquique, esfuerzos de reor- 
ganización militar de las tres repúblicas, proezas 
ael Huáscar, su capitán, ataque á Pisagua, bata- 
llas de Dolores y Tarapacé, Moquegua y los Anje 
jeles, Tacna, Anca. . . . Con la toma de esta plaza 
termina el volumen. 

La historia de la guerra del Pacífico está escrita 
con altura, aunque con la consiguiente parciali- 
dad, que resulta especialmente en las apreciacio- 
nes jenerales, en el cotejo del estado social de 
Chile, Perú y Bolivia, en la esposicion de las cau- 
sas de la guerra. La parte referente á las opera- 
ciones militares es verídica y esacta. Los ocho 
mapas y planos que la acompañan, ayudan á for- 
mar una idea precisa de las posiciones, ataques j 
defensa de diversas plazas. 

A la hora de esta, el libro de Barros Arana ha- 
brá aparecido impreso en francés. Es un libro de 
Propaganda, y los chilenos no pierden ocasión de 
acería en grande escala. Se anuncia la aparición 
de un segundo volumen que contendrá los hechos 
posteriores á la toma de Arica. 



— 369 — 

497 'Chile ante la historia. Centón. P^ris. 
1880. En 8®, 165 ps. 

Diatriba contra el pueblo y gobierno de Chile, 
4811 forma de esposicion « á todos los pueblos de 
Sud-América amigos de la libertad,» publicada en 
París. 



PDlilUHES DEL ESTEURO 



498— Perou et BolÍTie. Récit de voyaee, suiví 
d''étude8 archéologiques et ethnographiques et ae note» 
sur récriíure et les langues des populations indiennes^ 
par Ch. Wiener, ouvraffe contenant plus de 1100 era- 
vures, 27 cartes et 18 pians. París, tíachette, et Cié, 
79— Boulevard Saint-Germán— 79. 1880. Grand in 8®, 
xi-796 ps. 

El Señor Carlos Wiener vino á América con 
una misión arqueolójica y etnográfica, para cuyo 
desempeño se le había marcado el plazo de dos 
años. 

El nos dice que se proponia < buscar elementos 

Sara la reconstrucción de ese mundo desapareci- 
o ; reunir los caracteres esenciales de ese pasado; 
clasificar los vestijios de todos los monumentos 
que han resistido á las convulsiones volcánicas, 
á las influencias atmosféricas, á las luchas de la 
conquista ; observar la momia ó el esqueleto del 
hombre, los restos de la industria que las sepul- 
turas han p g servado de la destrucción en benefi- 



— 372 — 

«lo de la arqueolojia moderna; i*ecojer cuidadosa- 
mente las leyendas Que han sobre v'ivido atan tos 
xsataclismos, — llenando con ello el gran vacio que 
«e nota en los recuerdos de la humanidad.» 

Sus observaciones están divididas en cuatro 
grupos: 1® Relación del viaje^ tomando desde la 
parte meridional del Pera hasta Lima jr conti- 
nuando por la costa hasta Granchium, residencia 
de los antiguos incas^ para internarse en busca de 
todas las curiosidades cuya ecsistencia deseaba au- 
tenticar. 2® Investigaciones arqiteolójicaSyÁ qvLeáe- 
dica preferentemente su atención. 3® Cuestiones 
etnográficas — y 4 ^ Estudios lingüísticos, 

«Este trabajo dice un bibliógrafo europeo, nos 

Sermite entrever las trastormaciones sucesivas 
el pais, desde los tiempos prehistóricos hasta la 
<;onquista española, y nos traza por medio de sa- 
bias inducciones los primeros lineamentos de la 
historia americana. 

Los mapas, planos, reproducciones de todo jéne- 
i'o— vistas, monumentos, armas, utensilios, que en 
número de más 1100 grabados adornan el libro, 
ilustran y comprueban las apreciaciones del autor. 



499—Proinenade8 dans les deax. Améri- 
qnes 1876-1877. Avec deux cartas itinéraires del' Amé- 
rique duSud por Edmond Cotteau, Membrede laSocié- 
té de Géographie de París et du Club Alpin-Francais. 
París. G. Charpeotier, editeur. 13, rué de Greneüe — 
fíaint-Gerraaín 13. 1880, -En 12®, 320 ps. 

El capítulo Du Bresil au Chili Montevideo. — 
Punta — Arenas, Le Detroit de Magellan.Lotay que 
ocupa las ps. 210 á 231, es el único que se acerc.i á 
nosotros. 



— 373 — 

Desgraciadamente no se ha detenido en Buenos 
Aires. 

Señala á grandes rasgos las bellezas de Monte- 
video, su situación pintoresca, sus quintas^ su tea- 
tro Solis. De su puerto, que juzga con parcialidad 
porque lo ha conocido en pleno pampero, parte di- 
rectamente á Chile, consolándose durante la tra- 
vesía de no haber podido arribar á Buenos Aires, 
con la lectura del conocido libro del Sr. Napp, en 
él cual halla datos esactos acerca de la creciente 
prosperidad de nuestra República. 

Todo iba á las mil maravillas. M. Eobiond 
CoTTBAu es una curiosidad en su calidad de toii- 
rista : no miente, no ecsajera, sólo habla de lo que 
ve. Pero desea aprender castellano, y dos compa- 
ñeros de viaje, un español y un chileno, lo ayu- 
dan facilitándole el estudio práctico en largas con- 
versaciones. 

Nada se sabe sobre el carácter de esos compa- 
ñeros. Sin embargo fácilmente se concibe que el 
chileno debía ser dominante ó zalamero, porque 
M. Edmond Cotteau, tan medido en sus observa- 
ciones, tan fundado en sus juicios, deja escapar una 
que otra frase ambigua sobre la cuestión de lími- 
tes entre la República Arj entina y Chile. 



500— li'aniié jéog:rapIiiqae Eévue annuelle 
des voyages de terre et de mer, des explorations, mis- 
sions.» relations et publications diverses relatives aux 
sciences géographiques et etnographiques Deuxiéme 
serie par C. Maunoie et H. Duvetrier. Tome III de 
la 2 *" serie. (Dix-septiéme année 1878). Paris. Librai- 
rie Hachette et Cié. 79, Boulevard Saint- Germain, 79. 
1880. Inl2®, 566 ps. 

24 



— 374 — 

Desde la p. 430, se ocapa el Anuario jeográficOy 
de Chile, la Confederación Arjentina, Patagoniay 
Araucania. 

Cita las siguientes obras y publicaciones referen- 
tes á nuestra República : 

aj Napp, Ricardo — La Republique Arjentine. 

b) Marazzt, a. -Escursione nel Chaco —JSJ^pio- 
ratore^ 1878, núms. de julio p. 7, agosto, p. 36, actu- 
bre, p. 4. 

c) Lb Loüg, Juan— Las Pampas de la Repu- 
blique Argentine. — Bull. de la Soc. de Geogr. 1^0, 
marzo, p. 93 (con un mapa de la Pampa Arjentina 
y nuevos límites militares contra los indios.) 

d) Alsina, Adolfo. — La nueva línea de fronte 
ras. Memorias en especial presentadas al Hono- 
rable Congreso Nacional — Buenos Aires, 1876, 1 
vol. in-8®. 

e) Labsch, Alberto.— Planos de la nueva línea 
d« fronteras sobre la Pampa. Buenos Aires. 1877. 
— Deutsche geograph. Bldlter, 1818.2^ an , cah. IL 
p. 134. 

f) Alemann, J.— Bilder aus der Argentinischen 
Republik. Buenos Aires,1877. 1 vol. in8®. 

g) Daireaux. Buenos Ayres, la Pampa et la Pa- 
tagonie. París, 1878, in-12^. 

h) Informe anual del Comisario general de in- 
migración de la República Argentina. Año 1876 y 
1877. Buenos Aires, 1877 y 1878, 2 vol. in-8^ . 

i) Chiadoni, Georgio. Dellaimmigrazione agrí- 
cola alia República Argentina. Milano 1877, 
in-8®. 

j) Notizie interno alia immigrazione italiana 
nella República Argentina. Genova 1877, in-12.*^ 

k) Calvo, Carlos. Lettre á M. le Ministre de 
Plntéríeur d^Italie. París, 1877, in-8 ® . 

1) Garrou, J. La Colonia italiana de Rito Val- 



— 375 — 

dése del Rosario. — Bolletíno consolare di Romay 
1878, marzo. 

m) Moreno. Travels in Patagonia. — Geograph. 
Maeaz.1878, VIII, agosto, p. 209. 

n) A new-Patagonian V olcano. — Magaz. 1878, 
VI, p. 162. 

o) The Surveying Expedition of Sir George Na- 
res in Magellans Strait aud the South Pacific. — 
Oeograph. Magaz., 1818, IX, p. 241. 

Todas estas publicaciones corresponden á años 
anteriores, y en su mayor parte son conocidas en- 
tre nosotros. La obra de Larsgh, e) se compone 
de 6 cartas y 6 dibujos que indican la fortifica- 
ción de las fronteras. El Armario en cuestión dice 
que es «una importante contribución á la jeografia 
de un pais todavía poco conocido.» 

Las escasas pajinas de testo que L'année géogra- 
phique dedica á las publicaciones referentes á la 
República Arj entina, se ocupan sólo de la obra del 
conde de Marazzi^ b), de la cual toma una descrip- 
ción del Chaco y sus habitantes, y de La Patagonia 
por Moreno— V. núm. 2\2 del Ammrio de 1879, 
y el núm. 363 del presente volumen. 



501— Cario Pelaechi. In cammino. Genova. 
Tipografía del R. Istituto de sordo-muti. 1880. En 12. 
186 ps. 

El Señor Carlos Pelucchi, Cónsul de Italia en 
Buenos Aires desde largo tiempo atrás, ha reunido 
en una preciosa edición de sólo 300 ejemplares, sus 
mejores poesías y algunos correctos artículos en 
prosa. 




— 376 — 

502— Clrisebacli A., S^ymbolce ad Floram 
ar^entinam. 2 Bearbeitg. argentin. Pflanzen. 6dt- 
tingen^ Dieterich's Nerl. En 4 ^ mayor^ 346 ps. 

Sin fecha. Me aseguran que es publicación de 
1880. 



SOS— Thirteen papera insupport of Mr. Helper'a 
scheme for constructing a longitudinal double-tracs 
steelrailway through north and central and South Ame- 
rica. St. Louis. W. S. Bryan, publisher. 602 North, 
Tourth Street. 1880. feratis)En 8®, 24 ps. 



SUPLEMENTO 



Obras obtenidas después de la publicación 

DEL 

TOMO COREESPONDIBNTE DEL ANUARIO 



504~Iia8 colonies asricoles de la Republique 
Argentine décrites aprés cinq^ années de séjour par Gbr- 
MAIN LoNPAT. Lausanne. Imprimerie veuve 8. Genton 
ife. flis. 1879. En 8®, 168 ps. y varias láminas y cuadros. 

Véase el núm. 4,03 del Anuario anterior. 

El Dr. Lucio V. López, que habló con encomio 
de este folleto en una de sus correspondencias de 
viaje, me remitió el ejemplar que tengo á la vista, 
de ios pocos que ecsisten en Buenos Aires. 

Es un trabajo sumamente interesante, lleno de 
buenos datos propios para dar idea de nuestro pro- 
greso material y de las escelen tes condiciones agrí- 
colas del pais. Escrito con imparcialidad y acierto, 
presenta con claridad el desarrollo de las colonias. 



J 
— 378 — 

el cálculo de sus cosechas futuras con las cifras de 
las cosechas del año 1876, que ofrece en cuadro, y 
anota con detención los progresos de las colonias 7 
establecimientos importantes, uno por uno separa* 
damente. 

Precede á estas observaciones la descripción su 
mariade la República Arj entina con lijeros apun- 
tes sobre su historia. < El año prócsimo, dice al 
terminarlos, concluirá el período de seis año» del 
Presidente Avellaneda ; nos halaga la idea de que, 
vencidas las dificultades porque atraviesa el pais, 
y reanudada por la abundante cosecha de 1878 la 
interrumpida prosperidad de que gozaba, el pre- 
sidente Avellaneda lo pondrá en manos de su 
sucesor en floreciente estado, y que la nueva presi- 
dencia marcará una época de progreso y grandioso 
desarrollo*. 



505— Hemiptera arg:entina enumera vi t spe- 
ciesque novas descripsit Carlos Berg (curonus). Bona- 
riae, ex tipografiae Pauli Coni. Hamburgo, in bibliopo- 
lio Grassmannii (Frederking et Graf.) 1879. En 4 ® me- 
nor, 316 ps. 

El Sr. Carlos Bbrg dedica su obra viro proeclaro 
et universae naturae prudentissimo hermano Bur- 
meister, con motivo del quinquajésimo aniversario 
de su doctorado. 

En este volumen se hallan reunidas las descrip- 
ciones de los Hemípteros arj entines que el autor 
publicó por separado en los Analesde la Sociedad 
Científica ea 1878 y 1879. 

Es un estudio completísimo en cuanto cabe, con 
muchas especies nuevas incorporadas al dominio 
de la ciencia. 



— 3T9 — 

50G— lia imstraccion pública en la República 
Argentina por O. Leguizamon, Ex-Ministro de Instruc- 
ción Pública^ etc., etc., etc. Con motivo del último li- 
bro de M. Charles Hippeau. Buenos Aires. Imprenta 
de La Tribuna, calle de Victoria núm. 37. 1879. En 
^®, 73 ps. 

A propósito de la obra de M. Heppeau— V. el 
Anuario anterior, núm. 4:^S— el doctor Onbsimo 
Leguizamon publicó en los diarios una serie de 
artículos que reunió después en volumen. El pri- 
mer artículo versa sobre la instrucción en jeneral 
y la aplicación délas ideas liberales ala Repúbli- 
ca Arjentina; los capítulos siguientes ecsaminan 
analíticamente el libro de M. Hippeau haciendo 
resaltar sus buenas observaciones y desvaneciendo 
muchas veces sus errores y deficiencias. 

El Dr. O. Leguizamon ha sido ministro de Justi- 
cia, Culto é Instrucción Publica balo la adminis- 
tración del Dr. Avellaneda, y ha dedicado prefe- 
rentementemente los ocios de su profesión y los 
ratos perdidos de su vida pública á las cuestiones 
de enseñanza, tan debatidas en el viejo mundo. 
Nadie pondrá en duda la autoridad de su palabra 
en un trabajo como el presente, que revela la ilus- 
tración y el espíritu crítico del autor. 



507— Geometría elemental según un nuevo sis- 
tema práctico por Emilio Toro, correjida y precedida 
de unas nociones de estereométria por Melchor Ota- 
3IENDI, autor de la Aritmética decimal teórico práctico. 
Buenos Aires. Imprenta de Pablo E. Coni, especial 
para obras. 60— Calle Alsina— 60 1879. En 8®, 136 ps. 
y cerca de 200 figuras jeo métricas. 



— 380 — 

SOS— üstalactitas* Ensayos poéticos por Frangís- 
GO D. Anbó. BueDos Aires. Imp. de El Siglo^ Alsina 
101. Pedro Risso Patrón y Honorio P. Luque editores. 
1879. En 8®, 147 ps. 

Las Estalactitas son versos de un principian te^ 
enamorado, de inspiración floja y amanerada, pero 
correctamente escritos j algunas veces sentidos^ 
como si naciesen del fondo del alma. En las prime- 
ras estrofas de las composición á Honorio F. Lu- 
que se nota especialmente la convicción intima : 

Si tú has amado alguna vez, si un dia, 
ebrio tu corazón de sentimiento, 
al entreabrirse á la pasión sublime 
halló estrecha la cárcel de tu pecho ; 

Si tu mente sedienta de emociones 
en el delirio del amor primero 
al forjarse otro mundo de placeres 
gozó despierta la verdad de un sueño ; 

Si ante tus ojos deslumhrados viste 
surjir acaso un panorama espléndido 
y juzgaste colmada tu ventura . 
con la esperanza de un amor eterno ; 

Aquí y allá, aparecen estrofas enérjicas y sobrias, 
al lado de otras indolentes y cansadas, versos tier- 
nos que se codean con versos insípidos en un con- 
junto mal armonizado ; siendo el fragmento de un 
poema, Indecisión, la poesia de más largo aliento y 
mayor vuelo que encierra el volumen. 



— 381 — 

509— Cansa célebre. Cuestión Matos y Serantes. 
Partido del Tuyú, Departamento judicial del Sud. In- 
forme del Departamento judicial del Sud. Informe del 
Departamento de Ingenieros de la Provincia. Buenos 
Aires. Imprenta de E. Quintero, Moreno 180. 1879. En 
8®, 37 ps. 



510— Juicio crítico sobre libertad de cultos 

á consecuencia de la ley sancionada por la Asamblea 
Constituyente deBolivia, en 1877, por M. Jabamillo 
Ortiz, ciudadano de la Kepública de Bolivia y miem- 
bro fundador de la « Sociedad fraternal boliviana » en 
Buenos Aires. Buenos Aires. Imprenta especial para 
obras. 1879. En 8®, 32 ps. 



511— !La retroaetividad de la ley. Tesis para 
optar al grado de doctor eu jurisprudencia, leida por 
Joaquín Silvan Fernandez. Montevideo. Imprenta á 
vapor de La Nación, Zabala 146. 1879. En 8 ® pequeño, 
21 ps. 



512— Facultad de Dei*echo y Ciencias Sociales. Bre- 
Tes consideraciones sobre algunos de I9S sistemas 
ensayados para legitimar el derecho de castigar. Tesis 
presentada por Enrique Azaróla para optar al grado 
de doctor en jurisprudencia. Montevideo. Imprenta á 
vapor de La Tribuna, calle 25 de Mavo núm. 142. 1879. 
En 8®, 23 ps. 



513— Universidad Mayor de la República Oriental 
del Uruguay. Consideraciones i^enerales sobre 
impuestos. Tesis presentada para optar al grado de doc- 
tor en Jurisprudencia por Pedro S. Zumaban. Montevi- 



— 382 — 

deo. Tipografía Renaud Reynaud, calle Treinta y Tres, 
115-117. 1879. En 8®, 20 ps. 



514— Lia seg:aridad en el estado de pass. Té- 

sis de Luis Botana y Formoso para optar al grado de 
doctor en jurisprudencia. Montevideo. Tipograna á va- 
por de El Bien Público. Cerrito 84. 1879. En 8 ^ pe- 
queño, 15 ps. 



515— Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, lia 
educación del pueblo* Tesis presentada por An- 




516~Propiedad literaria. Tesis presentada por 
€l bachiller Jaime Johnson para optar al grado al gra- 
do de doctor en jurisprudencia. Montevideo. Imprenta 
á vapor de La Nación, Zavala 146. 1879. En 8 ® peque- 
ño, 32 ps. 



517— Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. I^a 
pena de muerte. Tesis presentada por Carlos Mu- 
ñoz Anata al optar al grado de doctor en jurispruden- 
cia. Montevideo. Imprenta á vapor de La Tribuna, 
calle 25 de Mayo, 142. 1879. En 8 ®, 19 ps. 



518— Informe presentado á la Sala de Doctores 
jDOY el Rector déla Universidad el 18 de julio de 1879. 
Montevideo. Imprenta de El Siglo, calle 25 de Mayo 
núm. 58. 1879. En 8*=*, 87 ps. 



— 383 — 
Rectorado del Dr. Alejandro MAGARiftos Cbr- 

-V ANTES. 



519~OJeada sobre la parte argentina de la 

región hidrográfica del Rio de la Plata por D. Manuel 
Sánchez Nuñez, Director de Obras Públicas cesante de 
la Isla de Puerto Rico, antiguo oficial del Cuerpo de 
Ingenieros, etc. Madrid, Imprenta del Memorial de In- 
genieros. 1879. En 8*^, 289 ps. con un mapa de la re- 
gión hidrográfica del Rio de la Plata, otro del Rio de 
la Plata y el estuario actual, uno de la rada de Buenos 
Aires y otro del movimiento de las aguas del Rio de la 
Plata en el mes de enero de 1871 por Ba teman. 



DIH T PEKIICOS 



1 — Buenos Aires Herald, Editor, D. Warren Lowe. Bu- 
siness Manager.— Geo. Manson. Diario de la mañaua. 
Formato mediano á ocho columnas angostas. Buenos 
Aires. Año VI. 

2—El Correo Español,, diario político y de noticias. 
Fundador, Enrique Romero Jiménez. Formato mediano. 
á seis columnas. Buenos Aires. Año IX. 

S-^L* Opéralo Italiano, Diario de la mañana. Formato 
mediano, á seis columnas. 

4'— The Standart,^ and Biver Píate News. Buenos Aires. 
Redacción anónima, formato mediano á 7 columnas. 
Año 20. (20 th. year). 

5— Le Courrier de la Píato, diario de la mañana, pro- 

Í dietario editor : Bernheim, Walls et Cié. Buenos Aires, 
órmato mediano á 5 columnas. Año XV. 

^^Deutfche La Plata Beitwng,, diario de la mañana. Re- 
dactor L. Wagenfneed. Buenos Aires. Año X, formato 
pequeño á 6 columnas. 

7—Deuffcher Pionier am Rio de la Plata. Director 
Hermann Tiarts. Ser. año, Buenos Aires, formato pe- 
queño á 4 columnas. 

S—L* Union Fran^aise^ journal <iuotidien, politique, 
eommercial et littéraire. Redaction: Em. Daireaux» 



— 386 — 

Alfred. Ebelot. Buenos Aires, formato mediano á6 
columnas. Año I. 

9— Xa Fampa^ diario de la mañana. Redactor Exequiel 
N. Paz, director Manuel Mendon^a. Buenos Aires, for- 
mato grande á 8 columnas. Año VIH. 

10— ^Z Porteño^ diario de la mañana, formato peque- 
ño á 5 columnas. Buenos Aires. Administrador José M. 
Velazquez, año IV. 

11— 27Í Comercio del Flata^ diario de la tarde. Redac- 
ción anónima, propietario Alejandro Guesalaga. Buenos 
Aires. Año X. formato pequ