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Full text of "Archivo hispalense; revista histórica, literaria y artística"

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Professor V. T. McCready 



ARCHIVO HISPALENSE 



ARCHIVO 



HISPALENSE 

REVISTA 

HISTÓRICA, LITERARIA 

Y ARTÍSTICA 



TOMO I 



AA'O 




1886 



SEVILLA 
En la ollciua de El Orden, Águilas, 11. 



1 

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UNIVERSITY OF TORONTO 



Á NUESTROS SUSCRITORES 



ONOCIDO ya por el prospecto que hemos pu- 
blicado el objeto de esta Revista, al comenzar 
hoy nuestras tareas, debemos decir dos palabras 
siquiera acerca de los fines que con ella nos proponemos 
realizar. Nacida bajo la inspiración de un sentimiento noble 
y patriótico, no entrará nunca en la candente arena de las 
luchas políticas, ni emitirá juicios apasionados en pro ni en 
contra de instituciones, cosas ni personas; sino que, en su 
calidad de AuCHlvo-HiSTÓRICO, tratará siempre de justifi- 
car su título, insertando en sus secciones respectivas tra- 
bajos inéditos y originales, que por su importancia y rareza 
merezcan ver la luz pública. Clasificados y ordenados éstos 
por materias, hallarán los lectores lo más interesante y 
digno de saberse relativo á la historia, la literatura y las 
artes de esta ciudad ilustre, donde estarán reflejadas sus 
grandezas y vicisitudes y el genio de sus preclaros va- 
rones. 



— 6 — 

Tres son ciertamente los principales fines que nos han 
guiado á la realización de este propósito. Primero, salvar 
un repertorio inmenso de manuscritos de la acción destruc- 
tora de la polilla y del tiempo que todo lo consume y ani- 
quila, ó de cualquier otro accidente imprevisto que pudiera 
ocasionar la pérdida ó desaparición de aquéllos. Segundo, 
enriquecer las librerías de los doctos y aficionados con una 
buena y escojida biblioteca sevillana, para que, sin salir de 
sus estudios, encuentren todo lo que, con harto trabajo y 
á costa de grandes dispendios y sacrificios, apenas podrían 
hallar en las bibliotecas y archivos públicos y particulares. 
Y tercero, estimular á los sabios escritores á fin de que, 
aprovechando el acopio de materiales que les vamos á pro- 
porcionar, construyan el suntuoso y magnífico edificio de 
nuestra historia. 

El aficionado solamente á los estudios históricos ha- 
llará en nuestra Revista, á más de las noticias interesantes 
á la historia general de esta provincia, gran copia de las 
que se refieren á la particular de esta población, á sus pa- 
rroquias y conventos, monasterios é instituciones, así reli- 
giosas como civiles y militares. 

Los que por su amor á las artes deseen conocer las 
vicisitudes por que éstas han atravesado, su grandeza y 
decadencia, encontrarán en nuestra publicación multitud de 
noticias desconocidas para la generalidad, acerca de pin- 
tores escultores, vidrieros, imagineros, orfebres y fabricantes 
de cerámica. 

Las antigüedades hispano-romanas tendrán también 
lugar preferente en este Archivo, donde se insertarán tra- 
bajos de Fariñas, Lasso de la Vega, Cevallos, Leyrens, 
Gutiérrez Bravo y de otros muchos anticuarios de conocida 



reputación, conservados en su mayor parte por la exquisita 
diligencia del Sr, Conde del Águila. 

Y si la literatura es el reflejo fiel de la civilización y 
del saber de los pueblos, á donde el historiador acude en mu- 
chas ocasiones á buscar el espíritu que informara á las 
sociedades que nos precedieron para poder explicar satis- 
factoriamente algunos hechos oscuros de la historia, esta 
sola consideración bastaría para que pusiéramos un espe- 
cial empeño en dar á conocer los trabajos de excelentes 
ingenios, que á más de las obras que dieron á luz, dejaron 
manuscritos, que serán siempre prueba constante de la apli- 
cación y felicidad con que cultivaron las letras. 

En cuanto á trabajos originales, merecen nuestra pre- 
ferencia los estudios y memorias históricas. A este fin, 
preparamos para la prensa los siguientes: 

Memorias históricas de los antiguos hospitales de bene- 
ficencia particular de Sevilla. 

Reseñas históricas de las parroquias del Sahador, Sají 
Isidoro y San Lorcn::o. 

Los estudios de enseñanza superior en Sev^illa y noticia 
biográfica del Arcediano D, Rodrigo Fernandez de San- 
taella, fundador del Colegio Mayor de Santa María de Jesús, 
vulgo de Macse-Rodrigo. 

Humanistas sevillanos. 

Noticias históricas de la antigua armena de la Ciudad 
de Sevilla. 

Memorias históricas del monasterio de las Cuevas. 
(Cartuja). 

Biografías de los sevillanos ilustres, omitidos por Ar- 
gote, Caro, Muñana, Góngora, González de León, el 
Dr. Cevallos, Arana Varflora y Matute. Merecen estos tra- 



— 8 — 
bajos nuestra preferencia, puesto que por ellos puede juz- 
garse con bastante acierto del estado de los pueblos en sus 
variadas situaciones, de los usos, costumbres, sentimientos 
y aspiraciones de la época en que aquellos vivieron y de los 
hechos en que intervinieron, ó realizaron. 

Si nuestro pensamiento tiene buena acojida y logramos 
contar con el favor de los aficionados y el de las corpora- 
ciones interesadas en que se den á conocer las glorias 
históricas literarias y artísticas de Sevilla, prometemos dar 
á luz por medio de fac-símiles, sacados por la fototipia ó 
fotograbado, las preciosidades artísticas que contienen mu- 
chos de los códices de la Biblioteca Colombina, que tanta 
celebridad han alcanzado en el extranjero, donde son tan 
codiciados y en donde, fuerza es confesarlo, son más cono- 
cidos que entre nosotros por la actixidad y notoria diligen- 
cia con que los hombres doctos de otros paises se apresuran 
á darlos á conocer á sus respectivos pueblos. 

De lo manifestado resulta, que, con nuestra publica- 
ción, nos proponemos prestar un señalado servicio á las 
letras sevillanas. Si logramos acertar, el mismo acierto nos 
servirá de recompensa; y si así no fuese, nuestra empresa 
desinteresada merecería alguna indulgencia, en gracia del 
objeto que la ha motivado. 




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ESTABLECIMIENTOS DE CARIDAD DE SEVILLA 



HOSPITAL DE LA SANTA CRUZ, 

LLAMADO VULGARMENTE DE LAS TABLAS 



I. 

PEDRO PfXADOR 




ICE el analista D. Diego Ortiz de Zúñiga al 
ocuparse de los sucesos del año de 1-543 (i)» 
que vino á Sevilla el Hermano Pedro Pecador, 
uno de los más fervorosos discípulos y compañeros del 
glorioso San Juan de Dios, y que la austeridad de su vida, 
su traje y la eficacia de sus razonamientos hechos sin 
elegancia de voces, le recomendaban como varón justo. 
Y agrega que comenzó á remediar las necesidades de los 
pobres, con limosnas que recojía, albergando algunos 



(i) Tomo IIL pág. 336. 



— lO 

enfermos en una casa que alquiló al intento; pero que no 
dura memoria de cuál fuese. 

Este erudito historiador desconocía, sin duda, las 
circunstancias del que llama discípulo de San Juan de Dios, 
y para demostrarlo, basta examinar la crónica de la Orden 
Hospitalaria (2), no sólo en lo que hace referencia á su 
vida, sino también en la parte referente al Hospital que 
fundó en esta Ciudad y que dio origen al que hoy existe 
en la calle de Gallegos. 

Es en extremo interesante la biografía de este hombre 
piadoso, y por lo mismo servirá de prólogo á la historia 
del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, de que fué 
iniciador, hasta cierto punto, antes de recibir el hábito de 
la caritativa orden fundada por San Juan de Dios. 

Pedro Pecador nació eu la Villa de Ubrique el año de 
1.500, pero se ignoran sus apellidos y aun el nombre de 
sus padres, porque no quiso revelarlos. Llevado á Málaga 
entró en el estudio de un escultor, y era tan inclinado á la 
virtud, que desde muy niño iba todos los dias á misa, y 
cuando salía, por encargo de su maestro, se detenía á 
rezar en la Iglesia por donde pasaba. Los Domingos, esqui- 
vando toda clase de distracciones, los dedicaba á ejercicios 
Santos en los Conventos de Religiosos. 

En un principio no se fijó el escultor en aquellas 
detenciones, porque debían ser cortas; pero como dio en 
continuarlas y cada vez más prolongadas, hubo de repren- 
derle severamente, sin conseguir que abandonara sus cos- 
tumbres, hasta que cansado le dijo, se decidiese á ser 



(2) Cronología hospitalaria y resumen historial de la .Sagrada Orden 
de .San Juan de Dios, por Fr. Juan Santos. — Madrid. Imprenta de Fiancisco 
Antonio \'illadiegü. — I 716. — Parte 2.^ 



— II — 

escultor í> fraile. Y se resolvió en efecto, pero no por la 
vida monástica que le parecía nui}- holgada, sino por la 
penitente en el desierto. Retirado á un monte inmediato, 
le sirvió de morada una cueva, y allí abandonó sus ropas, 
vistiendo el tosco sayal de los ermitaños, con los pies y la 
cabeza desnudos y una soga á la cintura, sirviéndole de 
alimento las yerbas silvestres y algún pedazo de pan, que 
se proporcionaba haciendo escobas y espuertas de palma, 
para venderlas en los lugares vecinos. La mayor parte de 
lo que le producía su trabajo era para los pobres, pues 
todas sus necesidades se reducían á la compra del pan. 

Así pasó mucho tiempo, y bien sea que la fama de 
su vida ejemplar la extendiesen los mismos pobres, pues 
la Ciudad no estaba distante, empezó á excitar la curio, 
sidad de las gentes, y para evitarse molestas visitas, que lo 
distraían de sus oraciones, se trasladó á la Sierra de Ronda, 
á un sitio apartado que se conocía por el desierto de las 
Nieves, donde más tarde los Carmelitas Calzados labraron 
un Convento. 

Aun cuando procuraba permanecer oculto, fué descu- 
bierta su nueva morada y á ella vinieron á buscarlo Don 
Juan de Garibay, de la servidumbre del P^mperador Car- 
los V, á quien había servido de Embajador (i) y D. Antonio 
de Luna, del habito de Santiago, que estaba recien llegado 
de América, donde reunió más de cien mil pesos. Ambos 
tenían deseos de retirarse del bullicio del mundo y lo bus- 
caban como maestro. 

Pedro Pecador, al enterarse de sus circunstancias, les 
dijo que si su vocacióu era verdadera, dehiaii repartir sus 



(i) Sigo el relato de lu crónica. 



— 12 — 

'bienes á los pobres para seguir á Cristo pobre yveiiir luego 
á bícsearlo. 

Despedidos por entonces, regresaron muy en breve, 
para vestir el tosco hábito en la forma que él lo llevaba. 

Apareció después otro compañero llamado D. Pedro 
de Ugarte, persona así mismo distinguida: era natural de 
Málaga y Regidor de su Ayuntamiento, y le seguían sus 
hijos D. Ignacio y D. Fernando, decididos á llevar la vida 
de penitencia. 

Por consejo de Pedro, labraron chozas estrechas y se- 
paradas, á la manera, que según los libros piadosos, las 
usaron los Santos Anacoretas de Tcbas y de Scítia. La 
pequeña congregación trabajaba durante el dia, eueharas, 
salerillos y cestas, que se vendían por las inmediaciones 
para la compra del pan; lo demás se repartía á los pobres, 
y las noches estaban dedicadas á ejercicios piadosos. 

Con licencia del Obispo de Málaga se labró una mo- 
desta ermita, que llamaron de las Nieves; y cuando estuvo 
terminada, el mismo Prelado designó al Presbítero Francisco 
Martínez de la Serna, para que se encargara de celebrar 
misa en ella y de confesarlos. A la asistencia espiritual de 
este ilustrado sacerdote, se debe que fueran conocidos y se 
trasmitieran los actos increíbles, de mortificación y sobrie- 
dad á que estos hombres se habían entregado. 

Era preciso alimentar al que más por caridad cristiana 
que por interés, se convertía en Capellán de los ermitaños, 
y para ésto y pagarle algún estipendio, cazaban perdices y 
conejos con lazos, reservando lo demás para sus limosnas. 

Así vinieron muchos años hasta que Pedro Pecador 
quiso pasar á Roma acompañado de Juan de Garibay, co- 
nocedor de las costumbres déla Corte Pontificia, quedando 



— 13 — 
como superior Antonio de Luna. El viaje se hizo á pié y 
descalzos, inspirando respeto la humildad de su porte, que 
inclinaba á la mortincación y la penitencia. 

El Papa Paulo III los acogió con benignidad y dio 
licencia al Hermano Pedro para que continuara en el de- 
sierto con doce compañeros. 

Dentro de Roma la elocuente palabra de estos pere- 
grinos, convirtió á la religión Católica un Judío, que después 
de recibir el Santo bautismo, no quiso separarse de su 
maestro y le acompañó á su regreso. 



II. 
PEDRO PECADOR EN ^ SEVILLA 



Vuelto á España, no se dirigió a Ronda, para donde 
fueron Juan de Garibay y el converso, dirigiéndose á Sevilla. 
Empezaba el año de 1.543, cuando apareció en la Ciudad 
con un crucifijo en la mano predicando penitencia por las 
calles. La severidad de su traje y la vehemencia de sus 
palabras, le atrajeron muchos admiradores y entre ellos á 
Don Pedro de León, persona acomodada, que había reu- 
nido buena fortuna en América y ejercía á la sazón el cargo 
de familiar del Santo Oficio. 

Su casa sirvió de Jiospedajc al Hermano Pedro y á 
otro discípulo del mismo nombre, que acudió á visitarlo, 
llamado Pedro Pecador el chico, para distinguirlo de su 
Maestro y ya se disponían á volver al desierto, cuando mo- 
vidos á compasión por el crecido número de pobres y 



— 14 — 
enfermos que había en Sevilla, se decidió a fundar un Hos- 
pital, destinado á los pasajeros dolientes: y tratando del 
asunto con D. Pedro León, á quien veía dispuesto á repartir 
su hacienda, encontró en él un auxiliar decidido. 

Como carecían de local apropiado para el objeto, 
acudieron al Cabildo de la Ciudad con el valioso apoyo del 
Asistente Marqués de Cortes, y se les cedió un edificio 
antiguo y terreno, en el sitio en que se labró después la 
Lonja de Mercaderes, (i) y allí fabricaron una casa grande 
y competente para el objeto, cuya obra costeó el referido 
familiar. No se conservan las actas capitulares respectivas 
á este año de 1.543 en el archivo del Ayuntamiento, pues 
la colección empieza en 1.557, }' '^sí no pueden conocerse 
las condiciones de esta cesión, que no debió ser entera- 
mente gratuita. 

El Hospital de que me ocupo, se tituló de la Crn:z, 
pero fué conocido desde su origen con el nombre de las 
Tablas; según la crónica, porque las canias estaban sobre 
unas tarimas, para qne la humedad no hiciera daño á los 
enfermos: pero en otros escritos Í2). se atribu)-e esta deno- 
minación á qne tenían la techumbre de madera. 

Es muy sensible la falta de los acuerdos capitulares en 
esta época, porque ellos podían esclarecer otro punto que 
aparece dudoso. El terreno cedido, estaba fuera del recinto 
de los Reales Alcázares, perteneciendo, por consiguiente, 
ala Ciudad y al Cabildo de la Santa Iglesia, y sin embargo. 



(i) Comprendía también una parte de lo que más tarde, fue granero 
del Cabildo, cuyo editicio subsiste, aun cuando ha sido enagenado á un 
particular. 

(2) Memorias de D. Miguel de Manara relativas a la fundación del 
Hospital de la Santa Caridad. 



— 15 — 
su Alcaide promovió algunas contradicciones para la fun' 
dación del Hospital, que venció con su influencia un 
bienhechor, obteniendo una Cédula del I-Emperador Car- 
los V (I). 

Cuando se abrió el Hospital, D. Juan de León dejó 
sus vestidos de Caballero por el tosco sayal religioso, y 
mudó de nombre, tomando el de Diego, conque le conoce 
la historia (2). Entonces, viendo Pedro Pecador logrado su 
deseo, pues el Hospital creció prontamente, prestando 
grandes servicios á los menesterosos, a consecuencia de las 
enfermedades que sobrevinieron por las continuadas lluvias 
de aquellos años, y desbordamientos del Guadalquivir, que 
subió a una altura extraordinaria; abandonó a Se\illa, con 
el deseo de utilizar el plantel de personas piadosas que ha- 
bía en el desierto. Aquí dejó á Pedro el chico, que se distin- 
guía por su caridad, para que auxiliara al Hermano 
Diego (3), designado como administrador de la casa y á 
otros compañeros que ya habían probado su abnegación y 
buenos servicios. 

Fuera de Sevilla /a vida de Pedro Pecador no se con- 
sagró únicamente á la oración y la penitencia, pues sin 
dejarlas, fundó en Málaga un Hospital para enfermos, de 
que fué superior Juan de Gariba}-. Lo mismo hizo en Ante- 
quera y en Arcos de la Frontera, eligiendo para su gobierno 
a los discípulos Antonio de Luna y Fernando de Ugarte. 



(i) No se conserva en el Archivo del Hospital. 

(2) Era natural de Carriedo en Asturias, hijo de Pedro de León Bus- 
tillos y de Juana Zevallos, que residieron en Madrid. A la edad de 18 años 
se embarcó en Sevilla, probablemente para Nueva España. 

(3) Pedro Pecador el chico, salió después de Sevilla para otras fun- 
daciones y fué uno de los varones justos, de que se gloria la Religión 
hospitalaria. 



— i6 — 

Le pareció después que podía hacer otra cosa más 
agradable á los ojos del Señor, que era someterse á la vo- 
luntad de tin Prelado, y se trasladó á Granada, para pedir 
humildemente el hábito de novicio en el Hospital y Con- 
vento de San Juan de Dios, recibiéndolo de mano de Fray 
Rodrigo de Sigüenza, sin consentir se le dispensaran nin- 
guna de las pruebas á que están sujetos los que aspiran á 
la profesión, ni que se tuvieran en cuenta sus recomendables 
circunstancias, pues que había llevado 52 años en la vida 
del desierto, y tenía facultad de la Santa Sede para formar 
congregación de ermitaños. 

La profesión tuvo efecto con gran solemnidad ante el 
Arzobispo D. Diego Guerrero, y con licencia de éste y del 
Superior del Convento, volvió á unirse á sus discípulos 
para darles e! hábito y hacer que profesaran. Cumplido este 
objeto, los dejó para siempre, retirándose al Hospital de 
Granada en que se propuso acabar sus dias. 

Se ocupaba en el mismo de pedir limosna por las 
calles, con una imagen del Niño Jesús en la mano, y los 
Viernes con un crucifijo, en recuerdo de la Pasión del 
Hombre-Dios; y en el sitio en que veía mayor concurren- 
cia, escitaba á la multitud con sentidas pláticas para que 
mejorase sus costumbres. 

Por las noches permanecía en la Iglesia, y cuando se 
entregaba al sueño, que era muy poco tiempo, lo hacía en 
el suelo, no obstante que su salud se iba quebrantando y 
contaba setenta y dos años. 

Ocurrió por este tiempo un negocio importante para el 
Hospital, que exijía el despacho del Rey, y se designó al 
Hermano Pedro Pecador para que pasara á Madrid á ges- 
tionarlo, /^ero como no estaba hlen convalecido, se le facilitó. 



— 1/ _ 

por ó?'dfn superior. Jiiia modesta caballería, de que nó quiso 
servirse cu el camino. 

Llegado á la Corle, se hospedó en el Hospital de An- 
tón Martín, donde se alimentaba con un pedazo de pan, y 
este continuado ayuno y las diligencias que practicaba, para 
obtener el despacho del negocio, aceleraron el fin de su 
vida. Conociéndolo, delegó su misión en el Procurador del 
Hospital, y se fué á Mondejar, cuyos Marqueses, afectos á 
la Religión de San Juan de Dios, lo recibieron con júbilo, y 
en este retiro entregó su alma á Dios, á la edad de ochenta 
años, muriendo santamente, como había vivido (i). 

El cronista de quien he tomado las anteriores noticias, 
no dice como Ortíz de Zúñiga, que el Hermano 'Pedro 
Pecador, fué discípulo y compañero de San Juan de Dios, 
si nó por el contrario, que le dehió mucho la orden, pues vino 
á ella después de lanío crédito de virtuoso y santo; habiendo 
fundado antes muchos Hospitales, y traido á sus hijos y 
compañeros, para que la honrasen con su ejemplo. Por cierto 
que no todos se conservaron en ella, pues en la solemne 
profesión que se mandó hacer á los religiosos en el año de 
1.586, cuando el Papa Sixto V confirmó la aprobación de 
la orden, otorgada en 1.5 71 por una Bula de S, Pió V, no 
quisieron renovarla más que los Hermanos de Sevilla, que- 
dando los otros sujetos á sus respectivos ordinarios con 
hábito distinto. 

Franci.sco Collantes de Teráx. 



(i) Se formó expediente para su Beatiñcación, que ^sta hoy 
paralizado. 



RECONOCIMIENTO DEL CUERPO DE SAN FERNANDO 




IN diez y siete de Margo del año de 1668 se hizo 
la visita del cuerpo del Santo Rey D. Fernando 
por D. Antonio Paino Argobispo de Sevilla y 
su Provisor y dos Dignidades de su Santa Iglesia Jueces 
Remisoriales para el proceso de su Canonización. Este dia 
vide el dicho Cuerpo Santo quedándome á medio dia en su 
Real Capilla por aver entendido que los Capellanes Reales 
avian de disponer a aquella hora lo necesario para la visita 
y parecerme que entonces con más espacio podría lograr el 
deseo que siempre tuve de ver la maravilla de aquel Santo 
Cuerpo tantos años a incorrupto. Lógrelo como lo pense 
porque habiendo probado las llaves de la tumba, fueron 
tales las instancias que los Capellanes que allí estaban y 
dos seglares solos que eramos D. Diego de Gongora y yo 
hisimos que el Presidente de la Capilla se dexó vencer de 



(i) Papel manuscrito que consta de cuatro fojas con letra de mano 
de IX Cristóbal Bañez de Salcedo. (lUblioteca Colombina.) 



— 20 — 
SU devoción y la nuestra y nos manifestó aquella siempre 
venerable reliquia. Abrióse la tumba primera que se cierra 
con tres llaves y es de nogal ó Borne. Tiene otra segunda 
caja que se cierra con dos medias puertas y esta cubierta de 
terciopelo azul con un galoncito carmesí todo muy antiguo. 
Dentro desta esta otra caxa mas ancha por el pie que ataúd 
cuya cubierta ó puerta es tumbada ó semicircular y esta 
cubierta de una muy rica tela encarnada ó carmesí y guar- 
necida de una cruz de plata de martillo de muy primorosa 
labor que la coxe de arriba abaxo y tendrá dos manos de 
ancha el hasta y brazos della. Abierta esta tercer caxa se 
quitó un telliz de tafetán carmesí y quedo manifiesto el 
Santo Cuerpo causando en los que lo víamos un estraño 
goso y espanto el ver una cosa tan rara como un cuerpo 
incorrupto después de quatrocientos y diez y seis años. Es 
de estatura cumplida. Tiene vestida una ropa de una tela 
que no se puede conocer que genero de texido sea. Esta 
toda jaquelada de las armas reales de Castillos y Leones 
y con unas mangas ajustadas. Por la cabeza tiene la misma 
tela puesta al nacimiento del cabello. No pudimos percibir 
si estaba ceñida como corrona ó era como una capilleta 
pequeña al modo de las que tienen las mucetas ó si era 
cofia con orejeras porque estorbaba para discernirlo la 
almohada en que tiene el santo cuerpo embebida la cabeza 
que con el peso ha hechose lugar por enmedio y por los 
lados está aventada. Esta echado en un colchoncillo y 
almohada de raso carmesí ya muy maltratado. Tenia pues- 
tos unos zapatos ó sandalias de cordobán verde con unas 
laborcitas doradas y en lugar de orejas y cintas, unas 
hevilletas para atarlos. Allí ubo quien dixo que eran de 
espuelas pero las hevillas estaban atadas ó unidas al zapato 



21 — 

y no avia indicio de tales espuelas. Tenia estas sandalias 
sobre el pie desnudo sin otro calzado alguno eran como 
cosa de tres dedos más largos que los pies la punta como 
triangular aguda y lo demás era calado y de unas tiras por 
las quales se via la carne del pie y sus dedos. Tenía puesta 
encima del pecho una espada sin mas guarnición que una 
cruz según y de la forma que la espada que se saca en 
procesión el dia de San Clemente, pero la guarnición desta, 
esto es, la cruz puño y pomo es de plata labrada de unos 
granitos al modo de la zapa. Esta embainada en una baina 
de cordovan la carnaza fuera de color de ámbar con su con- 
tera y á trechos unas bramaderas de plata: pedimos al pre- 
sidente nos diese la espada para verla y entre dos con 
mucha fuerza tirando uno de la guarnición y otro de la 
baina no la pudimos desembainar. Estaba también allí 
suelta una sortija de oro que parecía baxo labrada con mu- 
cho oro y sin labor alguna ni esmalte con una piedra azul 
que parecía zaphiro del tamaño de una haba mediana y de 
figura oval. Tiene un bastón ó cetro de granadillo o otra 
madera que lo parece que entonces seria eslim.ada de cosa 
de una vara de largo con unos extremos de marfil. Tiene 
ios brazos sobre el pecho la mano diestra sobre la siniestra. 
Desde que se abrió la tumba primera se comenzó á reco- 
nocer un olor suave y no de especie aromática conocida 
Esta todo el cuerpo unido y travado por sus coyunturas y 
se reconoce que no está embalsamado porque yo le vide la 
lengua arrimada á la quixada y dientes inferiores y no tiene 
armadura ni señal della en la frente ni fué liado como los 
cuerpos que se embalsaman ni en los intestinos hallaron 
los médicos cosa de que no arguya que no fue embalsa- 
mado. Tiene el rostro entero y no consumido sino abultado 



22 



y de la color que un hombre rojo queda después de muerto 
y como si a este tal le hubiera caido algún polvo encima. 
Los ojos no muy hundidos sino con alguna concavidad y 
más oscuro aquel sitio de color, como parte que ha podido 
recibir mejor el polvo. No tiene barba alguna. Tiene la boca 
abierta y en la parte superior se le ven todos los dientes 
cabales y en la inferior por un lado se reconocen las extre- 
midades de los dientes y por enmedio dentro de la boca se 
vé la lengua y lo demás cubre el labio. Los huesos de las 
sienes se le señalan por el cutis bien gruesos como de hom- 
bre robusto, el cuello que se vé hasta lo que cubre la ropa 
esta entero con su cutis de la misma color que el rostro, lo 
que se vé descubierto en los bracos y manos hasta el naci- 
miento de los dedos está con su cutis y de color natural. 
Los dedos tiene sin cutis. La razón de faltar es que ha tenido 
muchos anillos de que a quedado solo el arriba dicho y de 
quitarlos y ponerlos lo han maltratado pero lo cjue se vé 
en los dedos no es ti hueso sino unas fibras de color pardo 
que mira á plateado como de carne seca y dicen los Médicos 
que es la cutis vera. Las piernas desde las rodillas á la gar- 
ganta del pié tiene el hueso desnudo pero de color mejor 
que los huesos de los cuerpos corrompidos. Los pies que se 
vian dentro de los zapatos son bien hechos pequeños para 
aquella estatura y están con su cutis blancos que parecen 
de hombre vivo ni tiene en ellos bello alguno. Juzgo que 
faltar la carne de las piernas es porque a sido la parte (por 
estar el Santo Cuerpo entre las tumbas de la Reyna Doña 
Beatriz y el Rey D. Alonso el Sabio), por donde a podido 
llegar la gente que en tantos siglos le a visto, con ansia de 
llevar reliquia y an podido ir quitando poco á poco lo qual 
no ha sucedido en los pies por estar defendidos de los di- 



— 23 — 
chos zapatos y desto soy yo buen testigo por lo mucho que 
me consta que aquel dia quitaron de su vestido y telliz de 
que a mi me han tocado buenos pedazos y también de los 
zapatos y á la noche que le volvi a ver le halle sin zapatos 
y el pie izquierdo rasgado desde el empeine hasta donde 
nacen los dedos. Esta el Santo Cuerpo flexible y se dobla 
con toda facilidad por sus coyunturas. Asi le movieron los 
cirujanos piernas brazos cabeza y demás partes y le halla- 
ron flexible y travado con sus ligamentos cosa que si al- 
guna parte se hubiera corrompido no tuviera. Y expresa- 
mente cito cuando el Presidente tomo la espada porque 
asió también de la manga y volvió el bra^o a su lugar. 
Esto fue lo que yo pude reconocer y después supe de los 
mismos médicos como lo vieron assi y demás vieron todo 
el pecho espalda y muslos con su cutis solo que en el esto- 
mago tenia una abertura y la cutis retirada a un lado y á 
otro, tan gruesa que se reconocía que no faltaba cosa della. 
Sospecho que esta abertura seria porque conforme el estilo 
de aquellos tiempos pudo ser abierto el Santo Cuerpo 
quando murió para sacarle los intestinos según se hizo con 
su hijo D. Alonso el Sabio que mando enterrar su cuerpo 
en Sevilla ó Murcia y su corazón en el Monte Calvaiio de 
Hierusalem y dice Garibay Lib. 13 Cap. 16 de su Com- 
pendio Historial que acostumbraban los Principes de aque- 
llos tiempos mandar enterrar sus cuerpos en una parte, sus 
intestinos en otra y su corazón en otra. Esto se queda en 
conjetura porque me dijo el Dr. Olivera que avia metido 
la mano en el dicho Santo Cuerpo por averiguar si avia 
sido embalsamado porque habiéndolo sido habia de tener 
aquella concavidad longitudinal y que no pudo pasar la 
mano hacia el pecho por tener en el sus instentinos. Puede 



— 24 — 
ser que lo que sacasen fuese el estomago vientre y tripas ó 
que no sacándose y enjugándose mas aquellas partes como 
mas húmedas se estirase el cutis y retirándose á una y otra 
parte abriese aquella hendidura ó que quedando como 
vacio con cualquier golpe ó impulso que llegase allí se 
rasgase. Esto es lo que yo vide y pude saber de los que 
assistieron a la visita para la cual estaba señalada la ora 
quatro de la tarde y aunque se procuro todo secreto el 
ansia de los devotos del Santo Rey por ver su cuerpo hizo 
publico el secreto }' assi avia mucha gente en la iglesia 
desde mucho antes de las quatro. Con ver los unos parados 
á los otros delante de la Capilla Real inquiriendo la causa 
se difundió mas la noticia y crecia el numero. Al fin á la 
dicha ora vino el Sr. Argobispo á la Capilla Real donde 
ya estaban los precisos para la visita y entro dentro y 
cerróse la puerta y por entonces aunque el tropel fué mucho 
entraron pocos en la capilla. Pero después aquel numero 
de fieles que se via (estando tan cerca) defraudado de ver 
su Santo Rey, hizo tales diligencias que habiendo quebran- 
tado la chapa de la cerradura quitaron el cerrojo de la puer- 
ta y con una apretura y revolución qual se puede esperar 
del desconcierto de un vulgo llenaron la capilla. Yo por 
haber visto ya la santa reliquia y escusarme los empellones 
me subi á la tribuna de la mano izquierda para desde alli 
procurar percibir las ceremonias de acto tan estraordinario. 
Subieron los jueces sobre el resalto de marmol en que esta 
la Tumba que contiene el Santo Cuerpo porque para dar- 
les este lugar se quitaron de alli las Tumbas de los Reyes 
D. Alonso el Sabio y D.^ Beatriz su madre. Abriéronse las 
dichas tumbas y cajas interiores del Santo Rey pero dentro 
dellas no podían ver el cuerpo tantas personas como era 



— ^5 — 
necesario lo examinaran por lo qual mando el Sr. Arzobispo 
que sacassen de la tumba las otras caxas y ponerlas sobre 
el plano de marmol. Hizose esto con mucha dificultad por 
estar muy apretadas las caxas y tumbas unas con otras y 
con mucha fuerza y golpes con los quales quebraron las 
visagras de la tumba y sacaron las caxas y después en el 
embaraco de aquel concurso le dieron varias vueltas ya vol- 
viéndolo de los pies ya de la cabeza de suerte que aun un 
cuerpo vivo hiciera mucho en estarse entero. Pero Dios que 
es dueño de los vivos y muertos no permitió que se des- 
uniere. Hicieron su examen cada uno de los jueces y luego 
cada uno de dos médicos y otros dos cirujanos los quales 
le reconocieron y movieron como tengo dicho. En el Ínterin 
aunque el Areobispo lo pretendía estorbar no cessaron de 
llegar por donde podia cada uno á tocar su rosario ó dar el 
tirón que podia de la ropa ó del cuerpo. Acabada la visita 
cerraron las caxas en su Tumba y yo me volvi a quedar en 
la Capilla y a la noche para componer la ropa al Santo 
Cuerpo se volvió a abrir y le vide segunda vez muy des- 
pacio y reconocí que le faltaban los zapatos y los pedazos 
de la ropa y que tenia rasgado el pie como tengo dicho. 

J. G. P. 




DICTAMEN FACULTATIVO DEL 
DOCTOR CALDERA (i) 

que asistió al reconocimiento del cuerpo 
de S. Fernando. 




L Doctor Gaspar Caldera Heredia, Médico de la 
Ciudad de Sevilla y uno de los mas antiguos de 
ella, como nombrado y diputado juntamente 
Con los Sres. Dr. D. Pedro de Herrera, Médico, y Licen- 
ciado Diego de Olivera y el Licenciado Fernando Soriano, 
Cirujanos de aprovacion y calificada opinión para la vista y 
visita y reconocimiento del estado en que hoy se halla el 
cuerpo del venerable siervo de Dios D. Fernando III, Rey 
de Castilla y León, llamado el Santo común y generalmente, 
por el limo. Sr. D. Antonio Faino, Arzobispo de Sevilla, y 
los Sres. D. Diego Tribiño, Consultor del Santo Oficio, su 
Provisor y Vicario general y D. Francisco Ponce de León, 
Arcediano de Niebla y Dr. D. Francisco Levanto, Arce- 
diano de Reyna, Dignidades de la Santa Iglesia Metropo- 
litana de Sevilla Jueces Apostólicos remisoriales para la 
causa y pleito de la Canonización y Beatificación del dicho 

(i) Copia de diclio parecer ó dictamen, Biblioteca del Cabildo 
Catedral. 



Venerable Siervo de Dios D. Fernando III, cuyo nombra- 
miento y diputación tengo aceptado y de nuevo acepto, y 
hecho mi juramento, en el cual, si necesario es, me ratifico 
y prometo de decir y declarar con toda verdad y justifica- 
ción, según mi leal saber y entender lo que en el dicho 
Cuerpo viere y hallare ser natural, ó sobrenatural, y si 
fuere, ó no obrado ó conservado por divino milagro, en 
cuya ejecución, estando en este dia, sábado diez y siete de 
Marzo de este presente año de 1668 en la Capilla Real, que 
llaman Reyes, en la dicha Santa Iglesia de Sevilla, donde es 
público y notorio que está el sepulcro, donde yace el dicho 
cuerpo, en presencia y con asistencia de los Sres. cuatro 
Jueces, y de los muy reverendos Sres. Subpromotores Fis- 
cales y algunos testigos, como á las cuatro horas de la 
tarde, poco más ó menos y en compañía de dichos señores 
Médicos y Cirujanos: habiendo abierto por mandato de los 
dichos señores Jueces una caja de madera, que al parecer 
es de nogal, ó Borne, que está encima de una peana de 
mármol blanco, al pié del Altar de la Santa Imagen de 
Nuestra Señora de los Reyes, se halló dentro de ella otra 
caja, al parecer de cierta madera negra, y cerrada; y por 
mandado de los dichos Señores Jueces Apostólicos, y por- 
que hubiese mayor claridad y luz, se sacó esta segunda caja 
de la primera donde estaba, la cual se abrió y dentro de ella 
estaba otra aforrada en tela de oro, con el mesmo lustre, 
como si hubiese poco tiempo que se hubiese aforrado; la 
cual tercera caja se abrió. 

En la cual está y yace el dicho Cuerpo de este Santo 
Rey, y habiendo visto y mirado atentamente los dichos 
Señores Jueces, mandaron que los dichos Señores Médicos 
y Cirujanos y yo con ellos viésemos y tocásemos con par- 



— 29 — 
ticular atención el dicho Cuerpo y las partes de el y que, 
conforme á nuestra ciencia y arte declarásemos clara y 
distintamente, el estado en que hoy se halla el dicho 
Cuerpo, conforme á nuestro leal saber y entender; y adver- 
tido de nuestra obligación y juramento Yo el dicho Gaspar 
Caldera de Heredia, con religiosa veneración y singular 
cuidado, y habiendo pedido á Dios Nuestro Señor me diese 
su divina luz, para decir y declarar lo que fuere de-su mayor 
honra y gloria, y en cumplimiento del orden de los dichos 
Señores Jueces, por la parte que á mí toca como uno de 
los peritos. 

Digo y declaro de mi juramento que habiéndose ma- 
nifestado con clara y distinta luz el dicho cuerpo, hallo es- 
tar entero y de la cabeza á los pies, continuada la cutis 
vera, que llaman los médicos, en todos los miembros del 
dicho cuerpo, escepto la canilla de una pierna, que está 
descubierta de la rodilla al tobillo del pié; pero el hueso que 
se descubre blanco y sin corrupción alguna y los pies cu- 
biertos con la cutis y con sus uñas naturales y en su debida 
proporción. 

La cabeza está como de un hombre muerto, cubierta 
toda y la frente y alto de ella con su cutis y algunos pelos 
en ella y los párpados de los ojos enteros. La boca abierta 
con sus labios, aunque enjutos y secos y mucha parte de 
sus dientes en ella; algo desunida la cabeza del cuello, no 
toda; que sería posible ocasionarse del movimiento que 
hizo, para sacar el cuerpo de la primera dicha caja. La facie 
del rostro no está fea, ni hermosa, sino con un color pálido 
y mortecino. El pecho y espalda, cubiertos de la cutis vera, 
como las demás partes que de ellas se van continuando y 
ambos brazos cubiertos de la misma cutis en su proporción. 



— 30 — 
Y habiendo yo alzado ambos brazos derecho, y izquierdo, 
hallo que ambos están unidos y assidos al hombro de cada 
uno con la debida trabazón de nervios ligamentos y ten- 
dones. El vientre halle vacío y tratable; y la cutis assida por 
todas partes, sin señal de costura ni de haber sido embalsa- 
mado. Los muslos con su cutis continuado desde la parte 
inferior del vientre hasta las rodillas, y alzando cada una 
de las piernas las halle trabadas á los huesos de las caderas 
con sus ligamentos de nervios y tendones en tal proporción 
que hacen el cuerpo entero con sus miembros en la forma 
referida, faltándole solamente la carne, que suele adornar 
estos miembros, que es forzoso haberse minorado y consu- 
mido en tiempo de mas de 400 años que ha que murió este 
Santo Rey mas por resolución que por corrupción; porque 
si la hubiera, la una parte llevara tras sí las demás; pero 
dejando el cuerpo como hoy esta, no como esqueleto, sino 
como cuerpo natural de un hombre muerto, porque la cutis 
vera esta sin corrupción alguna ni el vientre con ser parte 
tan húmeda, el no haber corrupción ni pudrimento alguno 
en la cutis, que se manifiesta ala vista. Y mas habiendo 
muerto este Santo Rey como es tradición de opinión anti- 
gua y general que murió de hidropesia; por que los tales 
que mueren de ella, se corrompen luego al punto, con un 
hedor intolerable convertido en corrupción. 

Y en cuanto á el olor, luego que se abrió este sepul- 
cro, se conoció ser del mismo cuerpo, tan singular y tan 
suavísimo, que no puede esplicarse, por que no es como 
los artificiales y naturales de ámbar, almizcle ó algalia, ni 
cedro, ni otros semejantes, sino de singular fragancia y 
consuelo. Bastante testigo todo de la incorrupción de este 
venerable cuerpo. Y declaro y me parece qu2 todo lo refe- 



— ^I 



rido no pudiera conservarse en este estado tantos años si 
no fuese obrado por divino milagro y este es mi parecer, 
so cargo de mi juramento, y así lo confirmo, apruebo 
y ratifico. — Dr. Gaspar Caldera de Heredia. 




ADICIONES Y CORRECCIONES 

DE 

D. JUSTINO MATUTE 

AL TOMO IX. DEL VÍAJli DE Esl'AÑA ÜE D. ANTONMO TONZ, EN El. QrE 
TRAT.V DE LA Cll'DAD I>E SEVILLA. 

Aumentadas nitevamente por yosJ Gcs/oso y Pérez 

CARTA I. (i) 




I estimado amigo: en efecto, \"m. no se ha equi- 
vocado en creer que deseo complacerle, y por 
tanto que me tomaría la molestia de remitirle 
las apuntaciones, que años antes formé sobre las omisiones 
y equivocaciones del Viagero Ponz, quando habla de Sevi- 
lla. Es cierto que en el año de 1793, queriendo el impresor 
Bodoni publicar en Parma el Viage de Pon::, añadido y 
correcto, interesó para ello, por lo que respeta á Sevilla, á 
mi difunto amigo D. Rodrigo de Sierra y Llanes, Arcedia- 
no titular de esta Iglesia, para que buscase quien pudiera 

(i) Fué dada á la estampa esta Cí?;A? en el Correo dk Skvilla. 
Proponiéndonos publicar las cuatro Cartas inéditas que siguen á ésta, he- 
mos creído conveniente empezar por la primera, pues de este modo se 
completa el interesante trabajo del Sr. Matute. 



— 33 — 
desempeñarlo; y este, por efecto de su amistad, me creyó 
capaz de su encargo, parte del qual lo evacné en las tres 
Cartas que ahora remito apuntadas: mas las críticas circuns- 
tancias en que nos puso la guerra, no solo suspendió la co- 
rrespondencia con Italia, sino que yo creo que Bodoni varió 
de proyecto, lo que en parte ha suplido el nuevo Dicciona- 
rio de Pintores &c. de D.Juan Cean Bermudez. Sin embar- 
go, estas Cartas presentan reunidos y metódicamente los 
asuntos de que trata Ponz, con otras materias que no entra- 
ron en el plan del Diccionario y son dignas de acordarse. 

Para mayor claridad he querido que cada Carta mia 
corresponda á una de Ponz en su tomo IX., siguiendo sus 
mismos números marginales, y de este modo logro mas 
comodidad en mis ilustraciones. Quisiera á la verdad (y esto 
debe creérseme) contentar el deseo de todo el que tenga la 
molestia de leerlas, pero esto es mucho pedir, y así me doy 
por satisfecho con que Vm. lo quede. Pasemos, pues, á 
examinar la Carta I. 

X. 3. Josepho Ahu Jacoh. Rey de España por los Ara- 
bes, vino á ella el año de la p:gira 566, con motivo de las 
disensiones del reyno, y como sucesor en el Pontificado de 
Abdelmumen Ben Alí, y habiendo estado en Sevilla, dio 
principio á su antiguo templo, del que se han hecho varias 
y eruditas descripciones, que pueden verse en nuestros au- 
tores Sevillanos. Entre el citado año de la Egira, que corres- 
ponde al deChristo de 1 171, y el de 5 80 en que murió (i). 
que según el P. Florez, es el de Christo de 1 185: debe co- 



(i) Casir. Bibliot. Arab. Hisp. Escurial. Tom. 2. fol. 220: dice que 
Josepho murió en Beja de una herida, al fin del mes Rabí .segundo, en la 
Egira citada. 



— 34 — 
locarse al principio de la gran mezquita de Sevilla (i), la 
que por su antigi-iedad, y varios terremotos, que padeció, 
pedía costosos y continuos reparos, por lo que el Cabildo 
determinó reedificar el templo, y junto con su Dean el 
viernes 8 de Julio de 1401, (y no 8 de Marzo como dice 
Espinosa, á quien copió Ponz) formó el acuerdo que por 
tradición escrita se ha conservado, no encontrándose en el 
archivo el documento que lo contenía: dice pues así. Va- 
scantela Eglesia por el Arzobispo D. Gonzalo, los Benefi- 
»ciados de la Eglesia de Sevilla, juntos en su Cabildo, que 
»es en el corral de los Olmos, como lo han de uso y cos- 
tumbre, llamados de antedía por su pertiguero para tratar 
:.lo que aquí se dirá: estando presentes el Dean, Canónigos, 
:> Dignidades, Racioneros é compañeros dixeron: que por 
:/quanto la Eglesia de Sevilla amenazaba cada dia ruina 
:- por los terremotos que ha habido, y está para caer por 
»muchas partes; que se labre otra Eglesia tal c tan buena 
;^que no haya otra su igual; y que se considere y atienda á 
^la grandeza y autoridad de Sevilla é de su Eglesia como 
:; manda la razón: é que si para ello no bastase la renta de 



(1) Según (.'onde tuvo lugar la construcción de la /iNT^'/ii/irn al/aina 
con su alminar muy alto después de la memorable batalla de Alarcos por 
Jacobo Abu Juceph Almaczor en miércoles 9 de Xaaban del año 591- 
(i 195). El mismo historiador al hablar de la horrible tala llevada á cabo 
por este caudillo en los territorios castellanos refiriéndose al año 1 197 dice 
«Dio luego prisa para acabar la aljama y su alto alminar y mandó hacer la 
grande y hermosa manzana, cuya grandeza es tal que no tiene semejante, 
su diámetro tal que para entrarle por la puerta del Almuedan fué preciso 
quitar la piedra del dintel y el peso de la gran barra de hierro en que está 
puesta es de cuarenta arrobas: fué el que la hizo llevó y colocó en lo alto 
del alminar Al)U-Alait el Sikeli, y se apreció la manzana en 100 000 adina- 
res de oro. » 

El historiador granadino lbu-Abd-1 Halim dice que el Amir El Mu- 
menin Jusep-Abu-Jacob mandó levantar la fábrica de la grande aljama 
llamada Djema Mukyarrim que se terminó en 1172 en cuyo año dijo la 
primera plática el docto Catib Abu-1-Casin-ben-Gafir. J. G. 



— 35 — 
j>la obra, dixcron todos que se tome de sus rentas de cada 
xuiio lo que bastaba, que ellos lo darán en servicio de Dios; 
»é mandáronlo firmar de dos Canónigos.- Con efecto se 
empezó la obra en 1403, y siguió á expensas del Cabildo 
y sin ayuda de ningún príncipe ni poderoso (i), hasta poner 
la última piedra en el cimborrio á 10 de Diciembre de 
I 506, el que se desplomó en 28 de Diciembre de 1 5 1 1 (2), 
llegando á igualar en altura á las campanas de la torre. Era 
entonces Arzobispo de nuestra Iglesia el famoso D. Diego 
Deza, del Orden de Predicadores, quien concedió varias 
indulgencias á quantos acudieron á sacar los escombros del 
templo; y en el corto espacio de 24 horas se limpió de toda 
la ruina. El Padre Aranda en la Vida del Vencrallc Fer- 
nando de Coníj-erasioX. 127, perpetuó los nombres de los 
famosos Capitulares que emprendieron tan magnífica obra, 
cuya memoria durará más que el mismo templo, y de los 
que era Dean el ilustre D, Pedro Manuel, más conocido por 
su largueza de ánimo, que por lo esclarecido de su san- 
gre (3). Esperamos ver la descripción de este magnífico 
templo, en las observaciones que sobre la Arquiíectectura 
española escribió el Excmo. Sr. D. Eugenio Llaguno, que 
con copiosas y apreciabilísimas notas prepara para la im- 
prenta el Sr. Cean Bermudez. 



(i) No contribuyó poco á la erección de la magníñca fábrica el estí- 
mulo que produjo en los fieles la concesión de indulgencias que se publica- 
ron en el Reino por Bula del Pontífice .Sixto IV dada en Roma en Santa 
iSIaría la Mayor año de 1493, á los que ayudaren a ella y también algunos 
valiosos legados entre ellos el de la egregia dama D.^ Guiomar Manuel 
«que murió en 1426, habiendo dejado mucha parte de su hacienda, dice 
I.oaysa, para la obra de la Catedral.» — J. G. 

(2) Núm. 12, como escribe Ponz en el nüm. 5, ni por ningún terre- 
moto como se halla escrito en otra parte. 

(3) En las Adiciones y Notas al tomo 3 de la nueva edición de 
Zúñiga fol. 420 se copia la nómina del P. Aranda. 



- 36 - 
DE LAS VIDRIERAS 

Y OTRAS OBRAS ESTERIORES DE LA CATEDRAL 



N. 6. El mérito de las vidrieras varía según el de 
los autores que las pintaron. Ponz solo habla de Arnao de 
Flandres: pero la primera que se puso fué obra de ]\íicer 
Cristóbal Alemán en 1504, por la que se le mandó pagar 
10.030 mrs. por setenta palmos de imaginería: á éste si- 
guieron un cierto Juan hijo de Jacobo, flamenco, Juan Ja- 
ques, Juan Be mal, Juan Vivan, y Bernardino de Gelandia; 
pero el más famoso fué el citado Arnao (i), quien con su 



(i) Arnao de Flandcs hubo de venir á trabajar en las vidrieras de la 
Catedral en 1525, pues por auto capitular de Miércoles 7 de Setiembre de 
dicho año se mandó « quel maestro que agora es bctiido niicbaincntc que sabe 
faser bedrieras faga una muestra dellas e la traiga al Cabildo». 

En 6 de Octubre se dispone de nuevo lo que en el auto anterior. 

En lunes 9 del mismo mes se dispuso que Arnao de Flaudes maestro 
de bedrieras faga dos para las dos bentanas que están sin ellas en el zim- 
borrio á los lados de la bedriera de la salutación de Ntra. Sra. e las faga 
á su costa e si contentase al Cabildo que se las pagarán lo que fuese justo 
por ellas e que no pida dineros algunos á la iglesia por ellas mientras Jas 
fisiese fasta que del todo sean fenescidas e vistas e igualadas que conten- 
tándose dellas lo recibirá en adelante para que faga las otras que faltaren 
en la dicha santa iglesia. 

Miércoles 18 de Abril de 1526. — Este dia sus mercedes cometieron á 
los señores diputados de las bedrieras para que igualmente las bedrieras 
que están fechas para el zimborrio e para el crusero del medio con maes- 
tros que dello sepan juramentados e las fagan medir e poner en sus lu- 
gares >. 

En 28 del mismo mes y año se mandaron pagar las dichas vidrieras. 

Lunes 4 de Junio se mando quel maestro de las bedrieras acabe las que 
son menester para la Capilla Mayor, que para las demás que se han de faser 
faga de muestras conforme á las condiciones que le darán los señores di- 
putados y no faga cosa fasta que se celebre el contrabto con el». 

En miércoles 7 de dicho mes y año se mandó quel maestro de las 
bedrieras faga de muestras de bedrieras de mejor color gordor e imagines 
que las otras que fizo para el zimborrio e que sean de buen tamaño para 



— n — 

hermano Vergara pintó muchas hasta el año de 1557) ^^ 
Tcwxúó. Garlos Bruxes Y Vicente Menandro pintaron otras 
hasta el año de 1569, pudiendo verse en el Diccionario de 
Pintores las obras, que cada uno hizo; pero muchas ó la 
mayor parte perecerían en los dos incendios que padecie- 
ron unos almacenes y molinos de pólvora, del primero de 
los quales hace memoria Morgado, quien dice: que el lunes 
18 de Mayo de 1579, ala horade medio dia, los molinos 
de pólvora; situados en Triana, casa frente á la torre del 
Oro, se volaron, juntamente con 30 pares de casas; se es- 
tremeció toda la Ciudad, aun con estar el rio de por medio, 
de modo, que el mismo Morgado, que estaba comiendo en 
su casa en la collación de San Bartolomé, la vio temblar 
toda, y se le llenó la mesa de tierra. Se rompieron vuichas 



las otras bedrieras que faltan en el dicho zimborrio para que vistas se vea 
lo que se debe hazer». 

Viernes 8 del mismo mes y año «sus mercedes mandaron que pedro 
ferrandez (a) pintor faga de muestras de vidrieras para una ventana del lado 
de la ventana grande de la capilla del medio del cimborrio e que las faga 
á sil costa para ber que tales son e sin converná recibillas». 

Por auto capitular de miércoles 19 de Junio de 1532 se mandaron dar 
á Juan? Saboyano dos ducados de oro por las vidrieras que se pusieron en 
la custodia». 

En lunes 17 deÍNoviembre de 1533 se mandaron reparar las vidrieras 
para que no vengan á menos. 

Viernes 27 Noviembre de 1534 se mando ver la vidriera cquestá he- 
cha e puesta en vna bentana que ay sobre el coro.... la qual hizo arnao de 
vergara y con maestros sabydore.s dello vean lo que merece.... e lo igualen 
con el maestro e lo que asy montare que vale se lo hagan e manden pagar. 
Miércoles 2 de Diciembre del mismo año. Este dia los dichos señores 
platicando en las bedrieras que quedan por hazer en esta santa eglesia e 
abida relación del señor arcediano de nyebla como arnao de vergara maes- 
tro de las dichas bedrieras hará el palmo de la bedriera á precio de tres 
reales y medió e botando en ello berbalmente los dichos señores liotaron e 
mandaron e cometyeron á los señores arcediano de nyebla, don baltasar del 
rio obispo de scalas luys de peñalosa mayordomo de la fabrica canónigos 
desta santa iglesia que concierten con el dicho maestro arnao de vergara 



(a) ;de Guadalupe? 



— 38 — 
vidrieras de la Catedral, y fué tal ¡a violencia, que arrojó 
de esta banda del rio pedazos de cuerpos de hombres y 
mujeres: pues perecieron más de 150 personas. Zuñida en 
el año de 161 3, con moti\-o de otro incendio, que en 14 de 
Noviembre hubo de los tales almacenes )• molinos, igual- 
mente dice que padecieron mucho el Alcázar Real y las 
vidrieras de la Catedral. 

N. 7. Las esculturas de barro de las puertas de nues- 
tra Catedral son de varios autores, así como las más de las 
obras grandes y dilatadas: por esto, cada uno que las ha 
examinado en particular las ha atribuido á aquel á quien 
más se asemejaban. Zúñiga las atribuyó á Hernández, y no 
es difícil que algunas sean suyas. Lope Híarin trabajaba 
otras en el año de 1548, y aun algunas se asemejan á la 
maneía de Juan Millan (i). Todas ellas estaban bien dete- 



jas dichas bedrieras e lo concluyan e asienten con el por el precio e a los 
plasos que a ellos les paresciere e bien visto les fuere e sobredio fagan las 
condiciones que menester sean con parecer de personas sabidoras dello e 
hagan e celebren todas las escripturas e contratos con el dicho arnao de 
vergara que menester fueren sobre las dichas bedrieras e asymismo manden 
hazer las redes de yerro para cada bentana donde se an de poner las dichas 
bedrieras para guarda y amparo dellas>. 

Lunes 13 de Setiembre 1535 ^^ encarga al canónigo Peñalosa obligue 
a cierto mercader de flandes en contia de 539° •t""^- por arnao de vergara 
maestro de faser las bedrieras por ciertos vidros que tiene detenidos. 

Viernes 29 de Octubre del mismo año se mandaron librar 400 ducados 
á mas de los 200,000 mrs. que se dan cada mes al señor mayordomo para 
pagar al maestro de las bedrieras». Arch. de la Catedral. 

De todas estas magníficas vidrieras solo hay dos firmadas la de la 
capilla de las Doncellas y la de .San Sebastian sobre la puerta de los Palos. 
En el pedestal de la columna de la derecha que forma el decorado de la pri- 
mera citada aparecen las iniciales A. V. (Arnao de Vergara) y esta misma 
firma parece que quiere espresar el monograma compuesto de una A y V 
que está al pie de la mencionada de San .Sebastian. J. G. 

Para las fechas en que se hicieron puede consultarse mi Guía Artística 
de Sevilla. — 2.-' Edición 1886. 



(i) En algunas he descubierto después su firma. 



— 39 — 
rioradas, por lo que el año de 1792 se les restableció, po- 
niéndoles las piezas que habían perdido y pintándolas con 
un baño de ocre, (aunque sin aceyte, como escribió Ponz 
en sutom. 17. Cart. 5.) más los remiendos no se equivoca- 
ran desde lexos á los que algo entiendan la materia (i). 

N. 10. Mucho más han padecido las que están en 
la puerta del perdón, en la fachada septentrional del tem- 
plo, que son San Pedro y San Pablo, de estatura colosal 
executadas en 1519, porel maestro Miguel Florentín; la 
historia que representa de Jesu-Christo arrojando los mer- 
caderes del templo, en la misma puerta, hecha por él mis- 
mo en 1522, y otras que allí se hallan, en especial la Anun- 
ciación de Nuestra Señora, á todas las quales se les dio. un 
baño de ocre con aceyte, en el mes de Diciembre de dicho 
año de 92, circunstancia, que faltó á las demás, para que 
fuese igual el sacrificio. La arquitectura de esta puerta debe 
referirse al tiempo del Rey D. Alonso el XI, y no al de su 
hijo D. Pedro, como pretende Ponz, pues volviendo aquél 
á Sevilla, rico con el botín ganado en la batalla del Salado 
en 1 340, fabricó y adornó smituosamente dicha puerta, so- 
bre la que se ven, aun todavía las armas de Castilla y León. 
Sin embargo, los primorosos adornos de ella los trabajó en 



(i) Matute con otros historiadores sevillanos han incurrido en error 
al atribuir á Juan Millan hijo de Pedro las admirables esculturas de las por- 
tadas del Baptisterio y Nacimiento de nuestra catedral. Ocioso es decir que 
ni Hernández ni Marín trabajaron las de estas portadas sino las del muro 
opuesto de la Entrada de Jerusalemy Adoración de los Reyes, en las que se 
ostenta ya claramente la influencia italiana. No de Juan, sino de su padre 
Pedro Millan, son las que adornan las primeras puertas citadas, leyéndose 
claramente el nombre y apellido de éste en las filacterias que sostienen en 
SU.S manos dos figuras que aparecen sentadas sobre las marquesinas próxi- 
masá los arranques de las ojivas en las portadas á que nos venimos refirien- 
do. Para más noticias véase nuestro libro Pedro Mill.^n. — ^J. G. P. 



— 40 — 
yeso 1552, el Qsculiov Pxiiio/tvné López, coa tanta igual- 
dad y aseo, que parecen de piedra (i). 

En esta misma fachada se hallaba la pintura al fresco 
de Luis de Vargas, que representaba á Christo con la Cruz, 



(i) El Sr. D.José Amador de los Ríos en su Sevilla tintoresca 
dice que la Puerta del Perdón fué construida en 1 340 por disposición de 
D Alonso XI cuando volvió victorioso de la batalla del Salado. Ignoramos 
el fundamento qne tendrá esta noticia, pues á nuestro juicio dicha puerta 
fué una de las de la antigua aljama y formó parte del plan general de aquel 
monumento. Extraño es que el adicionador á Ponz no parase mientes en 
el magnífico revestimiento de casetones exagonales de bronce y metal 
sobrepuesto á las hojas de madera de dicha puerta que puede considerarse 
como una de las más excelentes producciones de la industria artística mu- 
dejar. J. G. 

«Por lo tocante á la fachada primorosa de dicha puerta que describe el 
autoí" del Teatro (a) hoy nombrada del Perdón por un altar y soberana efi- 
gie de Nuestro Señor que con dicho título se venera y está inmediato á 
ella que hallándose con la injuria de los temporales algo maltratadas las 
estatuas y desfiguradas las primorosas y costosas labores y pinturas que 
comprehende se ha deliberado en este presente año de 1743 renovar esta 
ermosísima fachada como se a estado haciendo y concluido. Con todo 
los aumentos que el arte y los materiales pueden dar de sí estofando y 
colocando de nuevo las estatuas, blanqueando y limpiando las pro- 
lija.s y menudas labores que incluie la misma pared, pintando lo que 
estaba desfigurado y otros sitios y dorando y plateando algunas piesas 
pequeñas y perfiles. De forma que ha quedado dicha fachada con la nueua 
renouacion en este presente mes de nouiembre concluida que es pri- 
mor» « «robándolas atenciones de quantosla miran (b). Incluie asimismo 
dicha portada en lo alto y dos lados de ella, quatro pinturas medianas dos 
á un lado y dos á otro, las dos del lado derecho son figuras que representan 
según sus atributos y letreros el zelo y la fortaleza y el otro la Victoria y el 
Vigor también con sus atributos y enmedio de la fachada está el nicho que 
comprende lo que previene el autor del Teatro (c) el qual lo circunda y 
sirue de orta un letrero cavado en la misma piedra que leydo dice así 
A V F E R T E. I S 

ta. Plinc et nolite 
fasere Domum. 
Patris mei Do 

mum negociacio 
nis. 10.2. C.s 



(a) Espinosa de los Monteros. — Teatro de la Santa Iglesi.\ de Sevilla. 

(b) ¡Cuantos daños se harían con esta encomiada restauración; 

(c) Refiérese al relieve que representa a Jesús arrojando á los mercaderes del 
Templo. 



— 41 — 
en la calle déla amargura, pero por los años de 1777, un 
recio huracán rompió las vidrieras que lo resguardaban, por 
lo que desconchada la pared, pereció la imagen: sin em- 
bargo D.Juan de Espinal, buen pintor de esta Ciudad, pro- 
curó conservar la idea de Vargas, copiando en un lienzo 
lo que pudo y suplido lo que faltaba, el que está colocado 
en el mismo sitio que el antiguo. En las mismas fachadas y 
cerca de la que llaman esquina del diamante se conserva 
aun, en un género de tribuna, un Señor amarrado á la 
columna, obra de D. Juan de Valdés Leal, la que por estar 
al fresco, como la de Vargas, está expuesta á sufrir las 
mismas inclemencias y acasos del tiempo, sin embargo que 
todavía está bien conservada. 



Sirve de corona de esta portada una preciosa techumbre á modo de 
gotera que vulgarmente se dice guardapolvo. El qual está de primorosas 
maderas revestido y adornado aora de pintura y por sima con canales blan- 
cas y azules que hazen vistoso lucimiento para resguardo en parte de las 
aguas y temporales aunque no puede ser en el todo por rason de la eleva- 
ción en que se alza. 

Tiene otro arco inmediato cuya principal fachada se mira adornada 
por la parte de adentro con sobresalientes pinturas de elegante pinsel en 
cuyo centro y superior altura está pintada la imagen de Nuestro .Señor al 
modo y semejanza que se pinta á Nuestro Padre y Dios Eterno con varios 
y primorosos estofados, y multitud de ángeles que adornan los lados y en 
las dos pilastras está también de pintura el propio misterio de la Anuncia- 
ción, estando la Virgen postrada de rodillas en oración en el lado derecho 
y el Ángel San Gabriel en el siniestro y dos Tarjas formadas de la propia 
pintura vna á cada lado que en la de la Virgen dice Ave María gratia plena 
(íoininiis teciiin y en la otra dice (en el original sigue un espacio de cinco 
renglones tachados y á continuación se lee) esto lo mando pintar el Rey 
Don Alonso y se renovó año de 1724 > Teatro de la Santa Iglesia Catedral 
de Sevilla por D. Pablo Espinosa de los Monteros seguido de las 7nas impor- 
tantes noticias contenidas en las Adiciones que á dicha obra dejó escritas 
D. José de Sandier y Peña cuyo M. S. se conserva en la Biblioteca Coloui' 
bina publicado por yosé Gestoso y Pérez — 1S84 — Sevilla. En la oficina de 
D. Carlos Santi^osa. — / rol. S.° 



— 42 — 
CAPILLA DEL SAGRARIO 



N. 14. Si las cosas se hubieran de estimar por lo que 
cuestan, en el desatinado retablo mayor del Sagrario se 
gastaron 1.227. 390 ^^^- ^^> ^^^ Gerónbno Barhás su artí- 
fice hacía bien poco caso de la fama postuma. D. Pedro 
Cornejo hizo las estatuas, que no obstante ser las mejores 
que trabajó, no desdicen del maderage en que están colo- 
cadas. Son también suyas la imagen del Padre Eterno del 
arco toral, y las de la Señora del Rosario, el Christo y la 
Magdalena que están en los colaterales, los que no por ser 
de mármoles bien bruñidos, tuvieron mejor suerte que el 
mayor (i). 

N. 16. Las voces de la ruina que amenazaba la Ca- 
pilla del Sagrario de esta Catedral, aunque suscitadas en 
nuestros dias, vienen desde fines del siglo de 600, por lo 
que no quiero omitir lo que acerca de ello y otras particu- 
laridades dexó escrito el Canónigo D. Juan de Loaysa en 
la Colección que formó de los Epitafios de esta Iglesia, 
quien á continuación del Arzobispo Tapia, dice así; «En 
-^20 de Octubre de 1692 se comenzó el último y total 
^ reparo de todo el templo del Sagrario, que por muchas 
-apartes, desde sus principios había descubierto grandes 
»rayas y quiebras, causadas todas de su asiento; pero que 
: causaban tal fealdad á la vista, que muchas personas juz- 



(i) En lugar de este desatinado y costoso retablo de Barbas, luce 
hoy uno más sencillo y de mayor mérito procedente de la capilla de los 
Vizcainos del Convento de San Francisco de esta ciudad en cuyo nicho 
central se venera el enterramiento de Cristo con figuras talladas en madera 
de tamaño natural ejecutadas por Pedro Roldan. 



— 43 — 
.>gaban, y aun lo decían que el Sagrario se hundía, y había 
» quien por estas voces no quería entrar en él, cuya mala 
»opinión, deseando el Cabildo quitar de un templo tan 
)!> suntuoso, lo mandó reparar, trayendo los más peritos 
»maestros arquitectos para reconocerlo, cuyo parecer de 
-todos fué, que todo el templo estaba firmísimo, y que solo 
■aquellas rayas era lo reparable que tenía; como lo dicen 
;. los dichos pareceres que se guardan en el Archivo: y co- 
»menzada la obra en dicho día. se acabó con todo acierto 
»y gran satisfacción de quantos la vieron y ven, en 20 de 
»Febrero de 1694. Costó toda la obra 9000 ducados á 
costa déla fábrica, y la hizo Lorenzo Fernandez de Igle- 
sias, maestro de obras de cantería con 15 rls. de jornal 
cada día: pero la Iglesia costeó todos los materiales.* Es 
digna de conservarse la memoria de los Sres. Tapia y Ur- 
bina, ambos Arzobispos de esta Iglesia, quienes dieron 
para la construcción de esta Capilla 2000 ducados cada 
uno, con cuya ayuda se acabó felizmente tan apreciable 
fábrica. Posteriormente se desmontó la cúpula de los ador- 
nos que contenía y de una estatua de piedra que represen- 
taba la Fe, y en su lugar se puso otra de madera, que al fin 
también vino á quitarse en 1781, y en su lugar se puso una 
cruz de bronce que permanece (i). 

Se continuará. 



(i) Poco antes de concluirse la construcción del Sagrario comenzóse 
á decir que amenazaba desplomarse y examinadas por peritos, aseguraron 
que no había peligro. Repitióse esta alarma en 1691-92 que tampoco tuvo 
las consecuencias que se esperaban, haciéndose grandes reparos que llevó á 
cabo Alonso Moreno arquitecto del Duque de Arcos (a). Todavía en 1776 
corrieron nuevas voces de peligro encargándose al arquitecto D. Miguel 
Fernandez que examinara la fábrica, y en virtud de su parecer se descargó 
la media naranja de los pesados adornos esteriores y en lugar de la estatua 
de la Fe de piedra se puso la de que habla Matute. 



(a) Mems. sevillanas fol. 313. M. S. Bib. Colomb. 



CARTA DEL PRESBÍTERO 

D. JOSÉ MARÍA BLANCO A D. ALBERTO LISTA 




22 Upper StanJiopc Street. 
SeptS JO. i8jp. 

[il siempre amado Lista: La venida de mi primo 
Lúeas Beck y su hijo Tomás ha renovado tan 
vivamente la memoria de mis primeros años, 
que al leer tus poesías, en la segunda edición que ellos me 
han traido, no pude menos que soñar, que, aun moribundo 
como largo tiempo estoy, puedo escribir versos españoles. 
¡Qué delirio! Escribir versos españoles, cuando apenas 
puedo conversar en mi lengua natural. Para sosegarme 
algún tanto de la agitación en que estas memorias me 
ponen, saqué esta mañana mi lápiz y empecé un soneto que, 
como por milagro, creció sin dilación hasta la medida de 
catorce versos. Helo aquí: 



- 4S 



A LISTA 

Quiero, mi amado Lista, antes que muera, 
Mover los ecos de la lira hispana, 
Con que encantamos nuestra edad temprana, 
De la vida la aurora lisongera. 

Ella inspiró nuestra amistad sincera. 
Ella nos enlazó; de ella dimana 
Esta inmortal ternura que me afana, 
Este anhelar por tí, que no se altera. 

Bien sé que mis acentos son extraños 
Y que un clima severo ha enronquecido 
Ea voz que te alhagó con simple juego; 

Mas á despecho de pasados años 
Te dirá que es la mia, si no el oído, 
El corazón, que sentirá su fuego. 

Tu traducción de mi soneto inglés (i) e.s per- 
fecta. Está no solamente traducido, sino mejorado. Te lo 
agradezco. 

¡Cuánto me alegro de saber que estás en la situación 
que más conviene á tu gusto literario, á tu amor de inde- 
pendencia y á tu vasto saber! Mi destino es muy diferente; 
pero ni me arrepiento, ni me quejo; me duelo solamente de 



(i) No habiéndose publicado esta carta por ninguno de los biógra- 
fos del desgraciado Blanco, la hemos juzgado digna de ver la luz pública 
en nuestro Archivo, ya por tratarse de un escritor sevillano distinguido, 
digno de lástima, ya porque se revela en ella la obstinación pertinaz del 
sectario rebelde. Su estrechísima amistad con D. Alberto Lista es harto 
conocida. Amigos de la infancia, condiscípulos en esta Universidad literaria 
y compañeros inseparables después en la Academia de letras humanas, 
amábanse con tan entrañable cariño, que ni las vicisitades políticas porque 
atravesó Lista, ni la lamentable caída de Blanco, pudieron borrar jamás 
aquella amistad sincera que los unía. Cuando Lista fué á Londres deseoso 
de estrechar entre sus brazos á su querido Albino, cuéntase que al verle 
éste, antes que penetrara en su estancia, le dijo; ^ Alberto, si vienes á ha- 
blarme de i?tt situación, márchate y no entres-*. — El cariñoso amigo le tran- 



- 46 - 
la intolerancia que me obligó á despatriarnie. Lo haría mil 
veces, si fuese necesario; pero esta condición de alma nos 
preserva del dolor. Añade á esto un agonizar que ha dura- 
do más de dos años, y la imposibilidad de alzarme en pié, 
que me ha tenido todo ese tiempo y me tendrá hasta la 
muerte, inmoble en una silla. Tal es la suerte de tu inoKi- 
dable amigo 

íosÉ Blanco White. 



quilizó, asegurándole que nada le hablaría de tan triste asunto; y mientras 
permaneció en aquel país, sólo conversaron de sus aficiones literarias, 
recordando alegres aquellos días felices, en que, libres ambos de toda pa 
sión y sin otro trato que el de las musas, encantaban con los armoniosos 
acordes de sus liras, las risueñas y balsámicas márgenes del l?étis. La 
carta que trascribimos, escrita por Blanco dos años antes de su muerte, ¡a 
conserva con otros manuscritos de Lista, el Sr. D. Diego Pérez Martín, á 
quien debemos la deferencia de que nos la haya facilitado. 

El soneto á que alude Blanco en esta carta, es muy celebrado y tan 
famoso, que, según el Sr. Menendez Pelayo en su Hisloria de los hetero- 
doxos españoles, algunos ingleses modernos le dan la palma entre todos los 
de su lengua, sin más excepción que los inmortales y ardorosísimos de 
Shakespeare. Ha sido traducido á varias lenguas, en castellano lo pusieron 
Lista y el poeta Colombiano D. Rafael Tombo y en latín el inglés .Samuel 
Bond. — T. V. R. 




PINTORES SEVILLANOS 

SIGLO XV 



ViRTuosíJs p: nobles señores 




OHAN sanches de santroman veedor e juan 
sanches de castro veedor e diego sanches de 
parias juan nuñes antonio nuñes francisco san- 
ches anton sanches de castro diego de cordoua gongalo de 
aldana alonso ruis diego sanches de valengia ferrando 
calderón pero sanches de castro pero sanches lorengo 
ferrandes anton sanches diego ruys juan gongales dorador 
pedro sanches de castro juan de mesa pedro guillen martin 
rodrigues gongalo ferrandes alonso sanches fransisco san- 
ches ¿diego? sanches xptoual rodrigues fransisco de chaues 
alonso de chaues fransisco rodrigues diego rodrigues pero 
rodrigues e maestre pedro e otros pintores vezinos desta 
cibdad nos encomendamos en vuestra merced a la qual 
plega saber que por razón que en el dicho oficio algunos 



- 48 - 
avia que se desian o disen maestros de que nunca fueron 
buenos discípulos y á esta cabsa muchas obras se han fecho 
e fasen en esta cibdad por los tales pintores que no eran 
dignas de remuneración alguna mas antes los que las han 
fecho e fasen deverian ser penados y á esta cabsa la cibdad 
proveyó e mando para que el señor asistente y los fieles 
executores de esta cibdad oviesen desto información e cerca 
desto proveyesen e fuesen ordenangas como entendiesen y 
viesen que convenia al bien publico desta cibdad e de su 
tierra y por comisión del dicho señor asistente el honrrado 
bachiller juan alonso serrano en lugarteniente e los dichos 
fieles executores desta dicha cibdad juntamente con acuerdo 
de los dichos pintores desta cibdad ó de la mayor parte 
dellos fiziesen ordenangas e leyes en el dicho ofigio por las 
cuales en nombre de la cibdad e por virtud de poder a ellos 
dado mandaron que los pintores fuesen examinados y para 
esto diputaron por veedores á los dichos juan sanches de 
sant román e juan sanches de castro e las dichas ordenanzas 
fueron publicamente apregonadas e publicadas leyendo 
primeramente por todos los dichos pintores aprobados y 
porque en esta cibdad hay algunos que se dicen pintores 
que no solamente no lo son mas ni aun saben ordenar las 
colores como deuen ni facerlas para las pinturas y á esta 
cabsa loque pintan mal pintado de ligero se pierde ese 
caen las colores e porque desto temen ser redarguydes 
algunos dellos agora nuevamente se han movido á dar e 
dis que dieron a vuestras mercedes una petición por la cual 
en efecto parece que querian que las dichas ordenangas no 
se oviesen de guardar por algunas cabsas menos legitymas 
en la dicha su petición contenidas especialmente porque 
disen que el oficio de los pintores non es tal que se espere 



— 49 — 
de peligro alguno de personas ni de otros animales y que 
por esto no deuia auer veedores ni examinadores en el e 
que ha muchos porque en esta cibdad jamas ovo examina- 
dores y que agora no los debe auer porque estos no les den 
á los dichos pintores.... que aunque no aya peligro de per- 
sonas ni animales es dapno del bien público que los dichos 
pintores ayan de facer e fagan obras con falsas e malas 
pinturas e mal fechas el qual bien público se ha de conside- 
rar e mirar e guardar mas que el bien particular de los dichos 
pintores asi que aunque ellos digan que si las dichas orde- 
nanzas se guardan ellos se ¿perderán? de esto no se ha de 
ayar cosa alguna que aunque aya mas de doscientos años 
como ellos dicen que esto así aya pasado no es justa cabsa 
que agora aya de pasar porque la diuturnidad e longura de 
dicho tiempo no amengua ni sera la culpa e dapno que los 
dichos pintores han fecho e facen mas antes la consientan 
de que concluimos que sin embargo de las dichas sus rabo- 
nes vuestras mercedes deuen mandar guardar e cumplir en 
todo las dichas ordenanzas e costituciones lo qual señores 
vos pedimos en la mejor forma que podemos e deuemos 
en derecho e nuestro señor las vidas y estados de vuestras 
mercedes guarde y acresciente á su santo servicio. — Archivo 
Municipal de Sevilla. 

J. Gestosc). 




— 50 



JORNADA BE I). FERNANDO DE RRIBERA 

cío-nquez Duque de Alcalá A dar la obediencia a 
la santidad de nuestro Muí s.'" P/ Vrhano VIII 
Por la mag.'^ Catliollca De don Phelippe. Quarto. 
Reí de las españas Escrita al marqués de tarifa 
Pof el licenciado I). Pedro de Herrera Dean, de 
ludria. (1). 



A Don Fernando de Ribera enrriquez 

Marques de Tarifa hijo heredero 
DEL Duque de Alcalá 



¡OS progenitores de V. S. han illustrado su cassa 
con tantas acciones Heroicas, quesin exemplares 
de fuerga pueda hacerse consumado Principe. 
En todos hallara V. S. quanto paraello serrequiere, pero 
encada uno cierta eminencia, digna de singular imitación. 
El Duque Padre de V. S. bien hacorrespondido aestilo 
tangloriosso pues en las virtudes de gran señor iguala asus 
passados ien el conosimiento deletras particulari(;a exemplo 
asu Posteridad. V. S. que al décimo año suyo se Vee La- 




(i) Forma parte de una colección de documentos curiosos que perte- 
neció á D. Juan de Arroyo continuo de la Casa del Marqués de Tarifa y 
Alcaide de su palacio. 



— 51 — 
tino exgelente (icón Principios solidos de mayores estudios) 
excede asuspredecesores en no hauer tenido tiempo de 
niñezes: icontan raro estimulo enriquegelos que lesugederan 
para quese adelanten enperfeccion, sies posible para en 
parte desto V S. Y ellos tendrán bien que imitar enesta 
jornada del Duque. Reciuala VS. escrita de orden de Su E- 
que a menor precepto no renouaria yo manifestaciones de- 
miinsuficiencia, conozco el peligro, pero aestepaso presumo 
hauer seruido á los dos. Tenga V. S. en memoria estetitulo 
para introducirme asufauor iconseruarme enel que de su 
Padre reciuo. Roma 19 de Agosto 1625. 

Licen.^'^PEDR(^ DE HERRERA. 



La mag^' del Rey Católico Don Phelippe quarto deste 
Nombre, monarca de las españas, del nueuo mundo (Y dé- 
los otros Reinos, Y señónos encorporados en su Imperio) 
reciuio consumo regocijo lanueua de hauerse elegido en 
Roma, Pontifige Sumo, el Cardenal Mafeo barbarino, de 
linage noble, i denacion florentin, que en su asumpgion fue 
llamado V^rbano octano. Por varios grados deministerios 
grandes iconsumados estudios entoda suerte deletras; llego 
Vrbano aocupar la Silla de san Pedro, enconforme concu- 
rrencia del Collegio Apostólico. Porser persona detan 
aprobadas Calidades, fue Vniuersal la expectación i aplauso 
deesta elección: y por auer tenido en ella parte tan princi- 
pal 10 ministros del Rei (que residían en aquella corte) 
todos sus estados la celebraron condemostraciones par- 
ticulares. 

Hauiendo sido la elección alos VI de Agosto de 1623 



— 52 — 
sétimo en españa la nueua alos vltimos de aquel mes ha- 
llándose Sumagestad ocupado engrauissimos negocios de 
sus Reinos y de la chiistiandad; que como coluna della 
pendía desu cuidado la mayor parte desu deffensa i con- 
geruacion: aeste mesmo tiempo disponia ir enpersona a 
VisQÍtar La Andalucía y Reino de granada por graues 
caussas que aello obligauan; fue por esto, for^osso, suspen- 
der por algunos meses, el señalar embajada particular que 
en su Real nombre, Y por sus rreinos y estados, diesse la 
obediencia al nueuo Pontífice. 

La solenidad, de imbiar persona expresa al cumpli- 
miento deesta ceremonia, es obseruada por los Reyes de 
españa, inviolablemente endos modos. Vno de la entrada 
decada Sucessor en los Reinos: Yotro, enla elección de cada 
Sumo Pontífice. El primer modo, acorrido con asentada 
continuación en todos los Reinos despaña, desde que en 
ella fueteniendo raices la predica(^'ion Ebangelica. Y quando 
otros Reyes, o, emperadores endiferentes tiempos, infesta- 
ban la religión, o mantenían oposiciones e irreverencias 
contra los Pontífices (hastallegar diuersas veces no solo 
anegarles obediencia, pero apersecuciones, e insidias, dene- 
fario sacrilegio) los Reyes de españa, jamas faltaron en la 
veneranda demostración deesta solenidad: yaun viniendo a 
hacerla algunos por sus personas. 

El segundo modo también de mucha antigüedad se 
halla platicado por diuersas coronas deespaña mas con 
alguna intermission oporbiuir poco los Pontífices, o por 
otros ac^-identes pero aproduíjido continuación desde que 
por el año 1522 fue electo Papa Adriano Sexto.:r= 

Hallábase Adriano, al tiempo de su elección en laciu- 
dad de Vitoria, pueblo antiguo de la españa, Citerior, in- 



— 53 — 
cluida en la Tarraconense, á la parte de los Cántabros y 
cabe deespañapor el emperador Carlos quinto cuyo máes- 
tro auia sido. 

l'°'- to'lj»^ estas consideraciones (que son tan particu- 
hn-esj hallándose sumag.^ Cesárea en Alemania, enbio em- 
bajada a Adnano, como para darle lanorabuena de su 
elección demostración verdaderamente necessaria encon- 
cun-enaa detantos vmculos ¡ respetos. Y aunque la fami- 
Landad entre los dos debia ser tan intrinteca el Cessar no 
qu,so dar aesta embajada, nombre denorabuena, sino el 
.tulode >mb,aradar obediencia; para que a los demás 
.-.napes del mundo, les fuese exemplo, deque ni intervi- 
.cndo aquella n,t,midad, ni enocasiones de tanta alegría 
hab,andetrataralsusessordeSant Pedro en modo que 
no fuese desuma veneración. Para esto, y para que encon- 
tmuarlo tuu.essen asi m.sn.o, que inritar (en tiempos que 
en tantas partes de Evropa, la heregia se desataba, apaso 
tan abierto) han proseguido los rreyes sucessores de Carlos 
e.Uiacer s,e„,pre esta solenidad encargándola agrandes 
señores Vassailos suios, que con deuida ostentacron pu- 
d.eseu representar alos pies del Vicario de xpto. las per- 
sonas de los mesmos rreyes. 

Y si bien las introduciones deeste segundo modo de 
dar obediencia, han tenido estos principios (Y porsi, y por • 
su Reynos todos los Reyes manifiestan que la dan en los 
in.strumentos auténticos y que se publican ensemejante 
solenidad) amayor demonstragion de su obsequio han te- 
nido .siempre por bien que los Virreyes de Ñapóles v -o- 
uernadores de Milán, hagan demonstracion compet'en'te 
por SI y por aquellos estados: imbiando personas Illustres' 
que señaladamente en cada elección pontificia lleguen a 



— 54 — 
besar el pie alnueuo electo: acompañados honrrosamente, 
y con lustre idecoro particular los Reyes de españa, y sus 
vassallos, aquien tocan vnas, y otras deestas legancias, 
gastan de ordinario en ellas mucha hacienda, con animo 
alegre, y liberal; por lo que resulta en gran parte de es- 
plendor á la Sede Apostólica para confussion de infieles, y 
exemplar estimulo de católicos. 

Dando cada Rey la obediencia á la Sede Apostólica 
quando entra en la su^ession de los Reinos, la segunda 
demonstracion parece mas de superabundancia, que de 
necesidad: como se vee en queay Principes Católicos, que 
dejan de platicarla; los Reyes de españa jamas andejado 
de hacerla con exemplar atención de no faltar enesto, sin 
embara(;arselo jamas, cuidados de gran fatiga (que aveges 
les ocurren) turbaciones de tiempos, y de Prouincias, y 
aun peligros de \'niversales rebelaciones en detrimento de 
sus Reinos, y de la paz común. Bien se ha visto, en ocassio- 
nes, passadas, pero sumagestad, ha hecho presente evi- 
dencia excediendo endemostracion asus progenitores. 

Por Nobiembre de 1623 un gruesso de nueue mili 
conuatientes P'ranceses, y otros de la liga de Abiñon (acau- 
dillados por el Marques de Coure Vasallo del Rey de Fran- 
cia) acometió y gano la Valtelina que cstaua entonces en- 
poder de la Sede Apostólica por uia de deposito, que hauian 
hecho los españoles; al mesmo tiempo se tuuieron nueuas, 
de que alg uios nauios Olandeses, hauian ocupado el puer- 
to, y ciudad del Salbador, y \'a}-ia de todos los Santos en 
el Brasil: y fortificadose para mantenerse en defensa. Era 
puesto de mucha importancia, porque assi quedauan seño- 
res de gran parte de los azucares, y comercio de aquellas 
partes con mucho menoscabo de los vassallos del Rey. 



— 55 — 

Tenia su Alag,*^ embarazado vn copiosísimo exeicito 
sobre la villa de Breda, en Flandes: asediada Por el Marques 
Ambrosio espinóla, acuyo cargo, estauan las armas Cató- 
licas en aquellos paises Y por ser plaga (a juicio común) 
inexpugnable entre los de la liga, y otros desaficionados, 
se tenia por cierto que en muchos meses, no podia ser 
entrada con que aquel exercito (que juzgauan la fuerza 
principal del Rey Católico) hauia deperseberar ocupado al 
riesgo de enfermar con tan larga asistencia en campaña, o 
de ser rompido, con la fuerca y diuersiones que se inten- 
tauan para socorrer la plaí^a: concurriendo a cooperar en- 
esto, no solo muchos Principes de Evropa pero algunos de 
la Asia y África. 

Para poder, pormar itierra forgar al enemigo, y recu- 
perar la Vayia del Brasil, y asegurar las costas y carrera 
de Indias (casi aun mismo tiempo) salieron déla Andalucía, 
y Reyno de portugal tres armadas copiossas de Vageles, y 
gente de calidad; en que iban muchos soldados veteranos 
y personas demando: con que parecía quedar españa este- 
nuada por entonces para acudir á las cosas de Italia: ma- 
yormente, queen la mesma ocurrencia setenian abisos de 
que cosarios de Argel, Biserta, y Tunes, infestarían nume- 
rosamente las costas della y las de españa. 

Corrían tratados de matrimonio ente Francia, y in- 
glaterra. Víanse preuenciones de formar gruessa armada el 
Ingles, enpretexto de faborecer al conde Palatino hierno 
suyo. Sabíase que los Reyes de Dinamarca y Suecia, tra- 
tauan de ayudar aestomesmo: y que entre ellos, yotros 
coligados yemulos, hauia intelligencias de obrar a vn mismo 
tiempo en diuersas partes, en pensamiento de subuertir la 
^lonarquia de españa, y la cassa de Austria. 



- 56 - 
En orden aesto se tenían nomenos binas intelligencias 
en Constantinopla para rebocar las fuergas de aquel im- 
perio, del encendido rompimiento aque caminaban contra 
el Persa. Deseaban ajustar a los dos con alguna paz, otre- 
gua para quedesembaragados de entresi, Persianos por Or- 
muz, y el turco por las marinas de Sicilia y Ñapóles, diuir- 
tiesen las fuergas Reales: Y este por Vngria, molestase al 
emperador, faltando a la paz que con el tenia assentada. 
Persistían en esto algunos embaxadores, y Agentes de 
Principes y repúblicas, y aun pasaban afomentarlo personas 
expresas de diferentes naciones. 

Reconocido verdaderamente el estado de las cossas 
se estaba con cuidado en todas partes: y algunos coligados 
letenian mui particular deno perder tiempo. Y assi por el 
mes de Margo de 1625 se vieron armas dellos en el Geno- 
besado, ocupar con presteza, muchas tierras, y puestos 
del, turbando generalmente a Italia, cuya ruina se lamen- 
taba indubitable ganada Genoua, llorábase perdida la paz 
de Evropa y mui auenturada la quietud déla iglesia, y 
siendo, solas las fuergas del Rey, de quien podia esperarse 
el pronto remedio (contra tan manifiesto peligro) diuertidas 
en tantas partes, publicaban los émulos, no podria socorrer 
aquella república que tantos años hauia estado en protec- 
ción de su corona. 

Para acudir atodo, a vn mesmo tiempo se formauan 
exercitos y armadas ise hacian numerosas lebas de gente 
por quenta de su Magestad, en España, Milán Ñapóles, 
Sicilia, Cerdeña, Alemania, Flandes, y otras partes, Y ha- 
llándose el cuidado del Rey en estos términos, no le falto 
la atención de ordenar á Don Fernando de Ribera Plnrri- 
quez. Duque de Alcalá, partiese luego adar la obediencia 



— 57 — 
á su santidad. Por Diziembre de 1626 le hauia nom. 
nombrado para ello, con no menos atenta circunspección. 

Tenían las cosas el estado que se ha dicho que no pa- 
rece daua lugar a mas que disponer exercitos, y armas na- 
bales para defensa de los Reynos Católicos: de la paz co- 
mún: y aun de la Iglesia Romana cuyo peligro no se juzga- 
ua menor: viendo ya en Italia tan encendidos principios de 
guerra, executada de varias naciones, no todas conformes 
de religión. Pero la Veneración, y aplauso, con que espa- 
ñoles tratan, y procuran sean tratadas todas las cossas de 
la autoridad eclesiástica, no permitieron pasar mas dias sin 
enbiar embajada propia para la execucion de esta geremonia 
mostrando al mundo que entre tan grandes cuidados, esta 
seliene por tan precisa: y que ni la extrabagante turbulen- 
cia dellos ni la tierna edad de los Reyes diuierten, ni pueden 
suspender, vn cumplimiento, y acto de tanta sumisión: 
gloriosa por si: por el tiempo en que se hizo: y por ser 
(entre las demás) tan particular nuestra continuación, y ob- 
seniancia, en cosa tan reuerente Desto no podrán dejar de 
mostrarse con nuebo agradecimiento, tanto la persona de 
su santidad, como los sucessores en la silla Apostólica: 
gloriándose detener vn hijo de tal obediencia, y amor por si 
solo, bastante adefenderla, y defender tanto numero de fie- 
les en tan vnibersal rebolucion. Y que juntamente pueda, 
al mesmo tiempo, exponer tan solenne acto de Triunfo pa- 
ra la Tirra hallándose rico de sugetos para el manejo de la 
paz: y de la guerra, en tan varias y distintas prouincias, co- 
mo ha visto, y con la persona del Duque desocupada ¡)ara 
esta ocasión. 

VA duque (como se ha dicho) fué nombrado para esta 
embajada por el mes de Digiembre: y adisponer lo necessa- 

8 



- 58 - 
río para ella partió de madrid para Sevilla á 21 de Hebrero 
de 1625 y llegando afinco de margo dio principio asus 
preuenciones. Tienen los duques de alcalá los palacios de su 
ordinaria avitacion en la giudad de Sevilla; y en tierras de 
aquella comarca mucho estado de vassallos y hacienda: Y 
en la misma ciudad tantas prerogatibas, patronatos ecle- 
siásticos y preheminencias seculares que de todo junto se 
forma vna de las mayores cassas de españa y generalmen- 
te en los señores della, (demás que ha hauido de ordinario 
grandes personas para los ministerios de guerra, y paz) se 
an conocido muchos, de exemplar composición de costum- 
bres y adornados de mucha liberalidad en dotaciones de 
obras pías. Solo Don Fadrique Enrriquez de Ribera, señor 
de la casa, fundo de hacienda propia para ellas sesenta mili 
ducados de rrenta assentando algunas en insignes edificios 
en que espendio grandes Thessoros. 

Tiene esta casa los títulos de Duque de alcalá. Mar- 
ques de Tarifa, Conde de los molares, y adelantado mayor 
de la Andalugia tiene della también, titulo de notario ma- 
yor dignidad deno inferior estimación que el adelantamien- 
to: ambas antiquísimas en el linaje de Ribera: y por la per- 
petuidad, y antigüedad de conservarse en esta cassa: y por 
ser cada vna titulo declarado de Ricos hombres (quees lo 
mesmo que grandes de Castilla) se muestra hauerlo sido por 
antiquissima continuada secession los Señores deesta cassa: 
el apellido del mayorasgo principal es Ribera linage de 
grande antigüedad y noblega, deribado de Reyes de león. 
Y aunque por esta obligación, conserban del nombre y 
armas, la Varonía es de la prosapia de Enrriquez. Porque 
por los años de 15.... casso con Doña Catalina de R.^ 
Señora de la cassa Don Pedro henrriquez hermano de Don 



— 59 — 
Alonso (de los deste linaje, segundo admirante de castilla). 
Por Varonía, tercer nieto del Rei Don Alonso el onceno: 
y tio del Rey Don Fernando el quinto llamado particular- 
mente el católico, siendo Don Pedro hermano de Doña 
Juana Enrriquez madre de este Rey. 

Por señalados seruicios que en guerra, i paz continua- 
damente han hecho los señores de esta cassa (y en parti- 
cular en conquistas contra Moros) los Reyes de Castilla la 
aumentaron de estados hacienda, y títulos, hasta consti- 
tuirla en grado de los mas Antiguos grandes de efpaña, 
entre lucidos sujettos señores y descendiente della (que 
an seruido a la corona R.^ con valerosos y prudentes acer- 
tamientos) es digno de immortal memoria, el Duque Don 
Perafan de Ribera que por el Rey Don Phelippe Segundo, 
fue Virrey de Ñapóles catorce años i murió en el mesmo 
cargo: illustrandole con establesimientos, y buenas dispo- 
sisiones de su gouierno, tanto, que para los sucessores en 
las memorias y instruciones Reales, se da por forma asen- 
tada para aí^ertarle, el que tubo Don Perafan: tanto digno 
de mayor estima quanto lo exergito en tiempos de mucha 
desigualdad y turbación. 

El presente Duque Don Fernando (demás de hauerse 
criado en éxergicios dignos de tan gran señor,) ha entendi- 
do mucho al estudio y noticia de toda suerte de letras, y 
particularmente de la Teología: en tanto grado que junta- 
mente ha adquirido crédito de consumado Varón en estas 
profesiones vsando dellas con prudentissimo término de no 
hacer aparato desta cultura, fuera de las precissas ocasio- 
nes, cosa raras vezes compatible, en la presunción de es- 
tudios. Siruio el cargo de Virrey de Cataluña con mucha 
prudencia, y particular integridad, y retirado en su cassa 



— 6o — 
fue llamado para encargarle esta embajada de obediencia. 
Del Rey: de su consejo de estado: y en españa gene- 
ralmente era bien conocido el talento y sufigiencia del 
Duque para tratar materias grandes: y estando rebueltas 
las generales del mundo, hauiendo de imbiar persona a 
Roma (de donde forgosamente pendia mucha perte de la 
dirección, y resoluciones) era necessario fuese tal, que con 
satisfacion, y inteligencia de las corrientes en españa, pu- 
diese conferir en todo, con el embaxador que residía en 
Roma: y hacer, si conuiniese, alguna señalada instancia 
con Su Santidad, o representación de cosas particulares, 
dispuso en la maior parte de esta elección, Don Gaspar de 
guzman conde de oliuares Duque de Sanlucar la mayor, 
que por intimo conocimiento del suegro del Duque hizo a 
sumagestad este seruicio entre los muchos suyos: por no 
faltar á obligar en esto ala Monarqmia como en los demás, 
de la promta expedición con que ha acudido en la ocurren- 
cia presente, a tan diuersos, y acreditados medios de su de- 
fensa y decoro. 

Sí- coutiniiaj'á. 





6i — 



MISCELÁNEA 



|N el mes de Octubre de 1885 acordó la herman- 
dad de Ntra. Sra. de la Piedad, sita en la parro- 
quialde Santa Marina renovar su capilla y con 
este motivo al tocar casualmente á la media naranja que le 
sirve de techumbre aparecieron algunos adornos de ladrillo 
cortado al estilo mauritano; avivada la curiosidad procedióse 
á desconcharla toda, mostrándose una elegante lacería re- 
vistiendo dicha cúpula mu)^ semejante á la que se ve en la 
capilla primera del lado de la epístola en la parroquia de 
Santa Catalina. Esta ornamentación que se hallaba com- 
pletamente cubierta, una vez puesta de manifiesto ha ve- 
nido á comprobar la existencia de la mezquita, que según 
los historiadores sevillanos fué destinada á templo cristiano 
en los primeros días de la reconquista. 

Al mover el retablo de estilo barroco de la misma 
capilla, detrás de su ático púsose de manifiesto un bello 
fragmento de yesería mudejar, que en otros tiempos debió 
correr al rededor y bajo el anillo del cupulino. Enterada 
la Comisión provincial de Monumentos de los hallazgos á 
que nos referimos, después de examinados, designó á uno 
de sus vocales D. José Gestoso y Pérez para dirigir las 
restauraciones que habían de emprenderse en la citada ca- 
pilla. Dispuso dicho señor i." que no se pulimentasen 
las labores de ladrillo de la cúpula, como había empezado 
á hacerse; 2.*^ que los fondos é interiores que dejan dichos 



— 62 — 

ornatos no se enluciesen ni pintasen de color alguno, que- 
dando con el que dejan las mezclas, pues si bien exami- 
nando dichos íondos halló que habían estado pintados, los 
vestigios que restaban de estos adornos eran insuficientes 
para reconstituirlos sin correr el riesgo de inventar 73.° 
reproducir el trozo de friso de yesería y repitiendo el 
vaciado completar la decoración; obra que llevó á cabo el 
estucador José Montano. 

Los destrozos causados por la reparación que tuvo 
kigar en 1676 según consta de la escritura de venta de esta 
capilla otorgada por la Fábrica de la iglesia en 23 de Se- 
tiembre de dicho año ante el escribano Bernardo García, 
se han procurado subsanar en esta, devolviendo á la cons- 
trucción el antiguo carácter de que la despojaron las men- 
cionadas obras, para lo cual se han revestido los muros con 
alto zócalo de azulejos polícromos de los que actualmente 
se fabrican en Triana, siguiendo la antigua tradición domi- 
nante en los comienzos del siglo XVI, que han sido hechos 
por los hermanos José y Manuel Jiménez. 

Restos del primitivo zócalo de azulejos se descubrieron 
también en los machones á ambos lados del altar, com- 
puestos de mosaicos formando piezas octogonales blancas, 
negras, verdes y meladas que arrancaban de una franja 
ancha o'i6 compuesta de azulejos romboidales de o'i2, 
llevando cada uno de ellos en su centro respectivo, alter- 
nando castillos y águilas; estas segundas vidriadas de negro 
sobre fondo melado y los primeros todos de este mismo 
color: hallábanse circunscritos por aliceres verdes y los es- 
pacios triangulares que dejaban entre si blancos. 

Otra bellísima muestra de mosaico del mismo género 
se descubrió en el pavimento, formada de menudas piezas 



- 63 - 
polícromas de lacería, pero en tan mal estado, que no atre- 
viéndose á estraerla del suelo ha quedado detrás del muro 
frontal del altar. En cuanto al retablo, fué vendido á las re- 
ligiosas cirtercienses que ocupan al presente el que fué co- 
legio de dominicos llamado Monte Sion, poniéndose en su 
lugar según consejo del señor encargado de las obras 
de restauración, un dosel de terciopelo rojo oscuro que sirve 
de fondo á las imágenes del grupo de la Piedad. 

En vista de los restos ornamentales descubiertos cree- 
mos que la decoración de almocárabe del friso, el zócalo y 
pavimentos de azulejos fueron hechos á principios del siglo 
XVI, época de que data la fundación de esta hermandad 
cuya advocación tomó origen del curioso grupo de barro 
cocido representando á la Virgen con Cristo difunto en 
sus brazos que hoy se halla en la sacristía de la herman- 
dad y cuyos caracteres demuestran que fué ejecutada en 
los albores de la décima sexta centuria. De este tiempo 
también seía el relieve sepulcral de marmol negro de que 
habla la escritura de venta, arriba citada, que se hizo por 
la iglesia á los cofrades de la Piedad, el cual fué buscado 
con gran empeño, al remover la solería, pero que no se ha 
encontrado. En 1676 se hicieron nuevas obras, entonces se 
cubrieron las labores de la cúpula, se destrozó el friso 
mudejar y el zócalo y pavimento, colocándose el retablo 
ahora vendido y un frontal de altar de azulejos planos pin- 
tados al estilo barroco del siglo XVII que al presente i^^-- 
noramos qué inversión se le habrá dado, no obstante las 
repetidas veces que se aconsejó á la hermandad su con- 
servación. 

Ya daremos cuenta á los lectores del paradero de esta 
apreciable antigualla y si como creemos, la hermandad dis- 



— 64 - 
pone se coloque de nuevo en su altar, tendremos verdadero 
susto en consignarlo así. 



En I .° de este mes tuvo lugar en el despacho del Ilus- 
trísimo Sr. Vicario Capitular la primera reunión de los se- 
ñores que han de componer la Junta de Obras de esta Ca- 
tedral, reorganizada en virtud del artículo lodel Real De- 
creto de 1 5 de Enero último. Por dicha disposición quedó 
constituida la mencionada Junta por los señores que á con- 
tinuación se expresan: — Presidente, el limo. Sr. Dean Don 
Francisco Bermudez de Cañas. — Vocales, D. Federico 
Fernandez Mateos Canónigo de la Santa Iglesia, D. Clau- 
dio Boutelou Presidente de la Comisión de Monumentos 
históricos y artísticos de esta provincia D. INIanuel Portillo 
Arquitecto diocesano, D. Simeón Avalos secretario perpe- 
tuo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 
D. Adolfo Fernandez Casano va Arquitecto director de las 
obras de esta Catedral y Secretario-interventor D. José Ges- 
tos© y Pérez. 

En 14 de este mismo reunióse nuevamente dicha Junta 
de obras para tratar de lo que convenía hacerse en vista de 
la escasez de fondos, acordándose poner en conocimiento 
de la superioridad lo crítico de las circunstancias, recibién- 
dose libram ientos, importantes 20,000 pesetas para atender 
á los gastos de las mismas. 



Los herederos del ilustrado anticuario de Carmona 
Sr. D. Antonio Calvo Casini, tratan de enagenar la nume- 
rosa colección de medallas antiguas que dicho señor po- 
seía, y en que se conservan preciosos ejemplares que sir- 
vieron para la publicación del nuevo método de clasificación 
de las Jiicdallas autónomas por elSr.D. Antonio Delgado. 



EDICTO PUBLICADO POB EL 3ITB0. DON 

ALONSO DE CAMPOS EN 1517, CONVOCANDO OPOSICIÓN 
Á LAS PRIMERAS PLAZAS DE COLEGIALES DEL MAYOR 
DE SANTA MARÍA DE JESÚS, {vu/g-Q Maese-Rodrigo) UNI- 
VERSIDAD DE SEVILLA. 




GERMINADO el edificio, que para Colegio mayor 
habia empezado á levantar de planta el venera- 
ble Rodrigo Fernandez de Santaella, por la ac- 
tividad y ardiente celo del Mtro. Alonso de Campos, pro- 
púsose este varón ilustre cumplir con la mayor exactitud 
las disposiciones testamentarias del piadoso Arcediano de 
Reyna, ya que Dios, en sus designios inescrutables, no le 
había concedido el logro de ver coronada la obra que con- 
cibiera en Bolonia, por la que tanto tiempo había suspirado 
y á la que había dedicado sus particulares atenciones y su 
caudal entero. El malogrado fundador lo había dispuesto 
todo en las sabias constituciones, que, para el régimen y 
buen gobierno de aquel templo que consagraba á la Madre 



— 66 — 
de Dios y erigía su amor á las ciencias y á las letras, había 
formado: por esta razón fué fácil al Mtro. Campos llevar á 
término feliz el pensamiento grandioso de dotar á esta me- 
trópoli de un centro de enseñanza, que fuera el plantel fe- 
cundo de donde habia de salir más tarde la ilustración 
andaluza. 

Escasísimas son por desgracia las noticias que tene- 
mos del insigne varón, que tan grande interés mostró por 
que no se malograse la colosal empresa de Santaella. Ocho 
años de labor incansable fueron bastantes para que pusiera 
el colegio en las condiciones de poder cumplir la misión 
sublime de despejar las densas tinieblas del error y de la 
ignorancia, que cubrían á la mayor parte de los entendi- 
mientos. 

La ocasión era ciertamente la más propicia. La heroica 
lucha iniciada en las ásperas montañas de Asturias habia 
terminado felizmente, y el signo bendito de la redención y 
la enseña de Castilla brillaban ya victoriosos sobre las so- 
berbias torres de la Alhambra de Granada, último ba- 
luarte de defensa de los hijos de Mahoma. El genio atre- 
vido del inspirado Colón nos había franqueado las puertas 
de un mundo nuevo, que nos brindaba con sus riquísimos 
tesoros y con los dones más preciados de la naturaleza. La 
turbulenta nobleza, ávida siempre de trastornos é inquietu- 
des, había recibido un golpe mortal en sus desbordadas 
ambiciones; y robustecido el poder monárquico por la fuerza 
y prestigio de sus reyes, preparóse aquella época de gran- 
deza que reconocen hoy hasta los más encarnizados ene- 
migo del poder absoluto. 

Sevilla era considerada en este tiempo como una de 
las ciudades más famosas de España. A lo venerable de su 



-67 - 
antigüedad, fertilidad y riqueza de su suelo y benignidad 
de su hermoso clima, reunía la importancia que adquirió su 
puerto con el descubrimiento de América. El historiador 
Marineo Sículo, hablando del río de Sevilla y encomian- 
do su grande utilidad, celebrada por los escritores de su 
época, dice: Quod qiiidein /;/ eo seinper iiavigionmi miilti- 
tudo tanta, qiianta vix in tillo portu niaris invcnitur. Quce 
quidem res cansa est et maguí coinniercü et iniiltaruiii divi- 
tiaruní » . 

La necesidad de crear en Sevilla un establecimiento 
superior de enseñanza era por todos reconocida. Los jóve- 
nes estudiosos de estos antiguos reinos recibían una muy 
superficial educación literaria en casas particulares, y 
veíanse precisados á acudir á las Universidades de Sala- 
manca y Valladolid, ya célebres en este tiempo, para al- 
canzar una instrucción esmerada y obtener los títulos aca- 
démicos que les dieran aptitud legal para el desempeño de 
los altos destinos y dignidades del Reino. 

El Municipio sevillano, por causas que desconocemos, 
no había establecido la Universidad para que estaba auto- 
rizado por Cédula de los Reyes Católicos, y todas las cir- 
cunstancias favorecían en gran manera el pensamiento de 
Santaella, llevado á cabo con gran celo y singular acierto 
por el virtuoso varón Alonso de Campos, quien, después 
de terminar las obras del edificio del Colegio y de asegurar- 
le rentas, determinó poblar esta casa, conforme á los deseos 
del fundador, que entre otras muchas de sus disposiciones 
testamentarias, decía:... < e se junte (Alonso de Campos) con 
el Canónigo Pedro de Fuentes é tengan para cierto tiempo 
puestos sus edictos en Salamanca e Valladolid y en las 
principales cibdades de Castilla y del Andalucía en que se 



— 68 — 
digan las facultades del cursar e graduar que el Colegio 
tiene, e las condiciones que los que se han de oponer han 
de traer . Y en efecto, en i 5 1 7 publicó el siguiente 



EDICTO 



A todos los que la presente vieren sea notorio como 
en la mui noble e mui leal cibdad de Sevilla el Reverendo 
Maestro Rodrigo de Santa Ella, Arcediano de Reyna e 
Canónigo que fué en la Santa Iglesia de Sevilla, difunto 
que haya Sta. Gloria, edificó un Colegio e lo dotó de renta 
competente e de todos los otros fulcinientos á él necesarios, 
el qual se ha de poblar agora de los primeros Colegiales y 
Familiares que ha de tener por las personas para ello dipu- 
tadas por abtoridad Apostólica e suya, y porque los que 
se obieren de oponer a las primeras Prebendas deste Colegio 
por el presente edicto conforme a las constituciones del 
sepan el numero de los dichos Colegiales é Familiares, é las 
calidades que han de tener y otras cosas que han de pro- 
veer en su entrada, son las siguientes. 

Han de ser quinze Colegiales e cinco Familiares sin 
Mayordomo e Despensero. 

Destos quinze Colegiales han de ser los cinco Canonis- 
tas e los diez Theologos, y de todo este numero de quince 
los quatro han de ser Sacerdotes y los onze Legos, pero 
ordenados de primera tonsura. 

Han de jurar en su entrada allende de otras cosas de 
ser Clérigos ó Religiosos después que salgan deste Colegio 
cumplido su tiempo. 



- 69 - 

Ha de estar cada uno destos Colegiales en este Colegio 
por el tiempo de ocho años y no mas. 

Hales de dar el Colegio á los Colegiales todo este 
tiempo casa y cama y de comer y Liciones de Cañones y 
de Theologia. 

Ha de traer cada Colegial a su primera entrada á su 
costa la primera vestidura que será una Loba fasta el suelo 
de Buriel de Aragón cnrnividio y una Beca de grana morada 
y después por el discurso de ocho años el Colegio le ha de 
dar esta vestidura y cada año cierta ayuda de mrs. para 
otras cosas necesarias á su persona. 

Allende desto habrá Oficiales diputados assi como 
Médico, e otros semejantes salariados a costa del Colegio 
para los Colegiales é Familiares. 

Han de ser cada uno destos 15 Colegiales de edad de 
diez y ocho años cumplidos, Gramáticos e Lógicos para 
su primera entrada y si fuesen dotados de otra ciencia y 
graduados en ella presidirán á los otros que se opusieren 
• de menos letras y grados. 

Ha de leer cada uno que se opusiere ante la persona 
ó personas que para esto tienen abtoridad dos liciones de 
oposición, una de Poesía é otra de Lógica que publicamente 
dentro de dicho Colegio, donde será argüido de los otros 
opositores, y allende desto examinado privadamente por 
el Comisario ó Comisarios que faran esta primera población 
assi en las letras como en todas las otras calidades de suso 
se contienen y abaxo se dirán. 

No ha de tener qualquiera destos Colegiales que aquí 
entrare Beneficio Eclesiástico, ni renta Patrimonial suya que 
pase de diez c seis ducados de renta cada año/or todos m 
Padre que tenga de quinientos ducados de hacienda arriba. 



— 70 — 

Ni ha de ser Religioso de qualquiera religión que sea, 
aunque sea de las de la Caballeria el Colegial que obiera 
de entrar, ni desposado ni casado. 

Los Colegiales que aqui entraren no han de ser natu- 
rales de la Cibdad de Sevilla ni con cinco leguas al derredor, 
salvo si de la villa de Carmona obiere uno, e de la villa de 
Utrera obiere otro que tengan iguales calidades e letras e 
grados con los otros opositores que de cada una destas 
villas sea admitido uno e preferido á los otros por ciertos 
respetos buenos y si de una Cibdad ó villa fuere admitido 
uno para Colegial de aquella no se ha de recibir otro fasta 
que este primero salga. 

No ha de ser recibido Colegial en este Colegio que sea 
pariente fasta en quarto grado de otro que esté dentro, 
fasta que el tal pariente salga del Colegio. 

Los que se ovieren de oponer á estas Prebendas han 
de traer testimonio de Notario ó Escribano publico, fe- 
cha con testigos recibidos por el ordinario de su Diócesis 
del oponiente ó del Vicario Regal de su vida e fama e ge- 
neración, calidades de persona, facultad de bienes e todas 
las otras cosas susodichas con su pedimento e preguntas 
que las contengan para que claramente conste dello en 
Sevilla a los comisarios desta primera población de Colegia- 
les y a los que adelante obieren de entrar. 

Hay facultad Apostólica en este Colegio para cursar 
e graduarse en todas ciencias e de todos grados, no solamen- 
te los Colegiales del, mas todos los otros leyentes e oyentes 
y los que obieren cursado en otros Estudios generales aca- 
bados sus cursos puedan en este Colegio recibir los grados 
en cierta manera de examen publico y privado y que los 
assi graduados íjozen de las libertades e inmunidades con- 



— 71 — 
cedidas en genere e en especie a los graduados en el Estu- 
dio de Salamanca. 

En este Colegio se ha de leer la doctrina de Sto. Tilo- 
mas y no se ha de leer doctrina de Nominales so censura 
de exQomunion apostólica en que incurra ipso facto a el que 
lo contrario ficiere o consintiere. 

Junto con este Colegio susodicho el Rmo. Sr. Arzo- 
bispo de la Santa Iglesia de Sevilla edificó otro mui nota- 
ble colegio en edificio e dote de renta para veinte Colegiales 
Frayles de la Orden de Santo Domingo, donde habrá 
frequentacion de letras y liciones continuas de Lógica e 
Filosofia Natural e Moral e Theologia para todos los que 
quisieren oir, el qual se poblará el año que viene de 1 5 1 8 
años. 

Durará sesenta dias el examen, e oposición e la recep- 
ción destos primeros quinze Colegiales e de sus calidades 
y las liciones de oposición que comenzarán desde primero 
dia del mes de Diciembre deste dicho año de mil e qui- 
nientos e diez e siete años, fasta ultimo dia del mes de 
Enero del año de 1 5 1 8 años porque desde primero dia de 
Febrero de dicho año fagan principio de estudio e co- 
munidad. 

Ha de tener cada un Colegial destos quinze una sobre- 
pelliz de Clérigo para celebrar algunas Vísperas e Misas 
que se dirán dentro en el Colegio las Pasquas e Festivida- 
des de Nuestra Señora e de los Apóstoles. 

En las constituciones que el Fundador de este Colegio 
fizo por abtoridad Apostólica esta una que dispone que el 
Colegial que quisiere entrar en este Colegio y se opusiere 
para la entrada no ruegue por sí ni por otra interpósita 
persona por ningún color que sea que lo resciban á la en- 



— 72 — 
trada y estada del dicho Colegio so pena de excomunión 
en que incurra ipso facto y de ser privado del derecho de 
la entrada por aquella vez si se supiese y si no se supiese y 
entrare que en el fuero de la conciencia sea obligado d res- 
titución al dicho Colegio de los frutos e bienes que del re- 
cibieron mientra en el esto viere. 



ACTA NOTARIAL DEL NOMBRAMIENTO DE LOS 
PRIMEROS Colegiales 



In Dei nomine amen. En la muy noble e muy leal 
Cibdad de Sevilla, martes veinte e siete dias del mes de 
Abril, año del Nascimiento de Nro. Salvador Jesu-Christo 
de mil e quinientos diez e ocho años podria ser a las onze 
horas poco más ó menos antes de medio dia estando en la 
Capilla del Colegio de Nra. Señora Sta. Maria de Jesús 
que es en esta dicha Cibdad de Sevilla en la Collación de 
Santa Maria en el Corral de Xerez, estando ende presente 
el Reverendo Sor. Alonso de Campos Maestro en Artes e 
en Sta. Theologia, Arcediano de Almuñecar en la Santa 
Iglesia de Granada, estando ende presentes muchos Reli- 
giosos de la Orden de Santo Domingo e otras muchas per- 
sonas, Clérigos e estudiantes e otro si en presencia de mi 
Fernando Ruiz de Hojeda Racionero en la Santa Iglesia 
de Sevilla Notario público por la autoridad apostólica e de 
los testigos de yuso, escriptos que á ello estovieron presen- 



— 73 — 
tes. Luego el dicho Sor. Arcediano de Almuñecar dixo y 
razonó de palabra que por cuanto el muy Reverendo Señor 
D. Rodrigo de Santa-EUa, Maestro en Sta. Theologia, Ar- 
cediano que fué de Reyna e Canónigo que fué en la Santa 
Iglesia desta dicha Cibdad de Sevilla, que aya gloria, en el 
testamento que fizo lo constituyó e dio poder cumplido para 
nombrar e señalar el Rector e Colegiales que havian de ser 
e estar e residir en el dicho Colegio de Nuestra Señora San- 
ta Maria de Jesús el qual instituyó el dicho D. Rodrigo de 
Santa-EUa e dixo que por virtud de la dicha institución e 
nombramiento e poder que assi le fue dado por el dicho 
testamento, queria señalar e nombrar el dicho Rector e 
Colegiales que alli estaban presentes, el qual nombramien- 
to e señalamiento hizo e dixo en la manera e forma siguien- 
tes: Dojiiini invocato auxilio. In nomine Vatris et Filii et 
Spirilus Sancti amen. Te virginum Virgo pr cébente iter me 
ad omnipotetitis Deigloriam totiiisque Reipuhlicfe Cliristiano- 
rum libérrimos frucUis et Jinjiis Clarissimce Urhis tam 
spiritualem quam temporalem decorem ornatissimum atque 
istiiis insigáis Collegii solidiim fuiídamentiun ac stahile edi- 
jiciuvi. Yo Alonso de Campos Maestro en artes e en Santa 
Theologia, Argediano de Almuñecar en la Santa Iglesia de 
Granada, Juez Apostólico substituido por el muy Reverendo 
Señor Ruy Fernandez de Santa- Ella, que haya gloria, 
Prothonotario e Arcediano de Reyna e Canónigo en la 
Santa Iglesia de Sevilla, Fundador deste Colegio para las 
cosas tocantes al dicho Colegio e estudio señaladamente 
para esta primera población segund paresce en su testa- 
mento ultimo e en la bula de Nuestro muy Sancto Padre 
Julio Segundo de felice recordación, usando de la dicha 
autoridad e poder a mi cometido, habiendo prescedido sufi- 



— lu- 
ciente e haslwite piiblieaeion, diligencia, provcDiza. letnra. 
dispula, información e examen con iodo lo al semejante ne- 
gocio requerido, teniendo á solo Dios su servicio justicia 
ante los ojos en la mejor forma e manera que puedo e de 
derecho devo e ha lugar, apruev^o e nombro elijo e acebto, 
pronuncio sentencia declaro et rescibo en estos escriptos e 
por ellos para primera población e planta deste Colegio por 
sus dignos Colegiales á vos los honrados Varones y dotos 
Bachilleres, Iñigo de Rosales, Andrés Jaymes, Luis de Pa- 
dilla, Pedro de Navarrete, Fernando Joara, Alonso Vegil, 
Pedro de Mondragon, Martin de Lucenilla, Xpal. Porcel, 
Antonio Galeote, Luis de Valenzuela, Luis de Valdera que 
sois do^'e de los quinze que por mi han de ser en este buen 
principio señalados e nombrados, dexando é reservando 
en mi el poder e autoridad e denominación de los 
otros que faltan por ciertas verdadera:? e muy urgen- 
tes cabsas que á ello me mueben de los cuales doze 
asi señalados que aqui estáis presentes e nombro e 
declaro por Rector á vos el Reverendo Br. Iñigo de 
Rosales e por Consejeros á los prudentes Bachilleres Andrés 
Jaimes e Alonso Vegil e Fernando Joara, esto se entiende 
fasta las Calendas de Enero del año de mil e quinientos e 
veinte años, que es un año e ocho meses e cuatro dias: 
asimismo rescibo e nombro por Capellanes á los venerables 
Bachilleres Iñigo de Rosales e Pedro de Mondragon para 
que los que desta fornia ya nombrados e señalados estéis 
e residáis todo el tiempo e por la determinación e manera 
questa ordenado permitido e mandado en las Constitu- 
ciones del dicho Sr. Fundador fechas con Apostólica Auto- 
ridad e en la mejor forma e manera que puedo e de derecho 
ha lugar e por virtud de la dicha comisión, do e entrego a 



— 75 — 
vosotros e por consiguiente suscesivamente á todos vues- 
tros suscesores la tenencia e posesión deste Colegio con 
todos sus derechos cosas obras muebles raices e semo- 
vientes asi espirituales como temporales que agora e en 
otro cualquier tiempo le pertenezca e pueda de cualquier 
manera pertenecer e en señal de posesión os entrego estas 
llaves del dicho Colegio e los sobredichos estatutos con 
que vosotros e esta Casa e Colegio de Santa María de 
Jesús a gloria e honra destos Santos nombres ha de ser 
prósperamente regida e gobernada: y pues por su infinita 
bondad, Dios Nuestro Señor os ha fecho tanto beneficio e 
a su Cathólica Iglesia esta no pequeña merced vosotros por 
vosotros e nosotros por nosotros e con vosotros digamos 
junctamente todos: Te Deuiii laiidauuts, en fin de la qual 
dicha nominación fué dicho el dicho Salmo de Te Deum 
landamus e los versos e oraciones siguientes: 

«Exurge, Domine, adjuva nos: Et libera nos propter 
nomen tuum: Domum tuam, Domine, decet sanctitudo in 
longitudinem dierum: Salvos fac servos tuos: Deus meus 
sperantesin te. Domine, exaudiorationem meam: Et clamor 
meus ad te veniat. Oremus, Domine Jesu Christe, Creator 
et redentor noster quascumque possumus gratias agimus 
majestati tuas totique Sanctissimíe Trinitati qui hanc Do- 
mum tibí dedicatam et ob id tuo sacro ac gloriosissimse 
semper Virginis Maria nominibus insignitam ad hunc 
statum perducere dignatus es et ad majorem sólita ine- 
fabili pietate elevabis. Te igitur per viscera misericordia 
tuaí in quibus visitasti nos oriens ex alto, intercedente Diva 
genitrice tua cum Sanctis ómnibus coelestis curiae suplices 
deprecamur ut tam Collegium ipsum quam hos primos ejus 
vivos lapides atque eorum successores in cunctis bonis tua 



-76- 
perenni gratia potenti nianu et larga benedictione quoti- 
die filustres et Famuluní tuum Pontíficem Maximun ab 
omni adversitate ad multos anuos custodi qui cum patre et 
Spíritu Sancto vivís et regnas Deus peromnia soecula soecu- 
lorum Amen.» E de todo lo sobredicho en como así paso el 
dicho Sr. Arcediano pidió á mí el dicho Notario público 
Apostólico se lo diese por testimonio e a quien de derecho 
le pertenesciesse e yo de su pedimiento di ende este segund 
que ante mi passó, que es fecho del dicho mes e año sobre- 
dichos estando presentes por testigos el Br. Juan de la Qua- 
dra, Escrivano público de Sevilla e Francisco de Velasco e 
Alonso de Castellanos, Escrivanos de Sevilla e Rodrigo de 
Montiel, Clérigo Presvitero, Notario Apostólico, Capellán 
de la Capilla de los Reyes llamados e para ello especial- 
mente rogados. 

E yo Fernando Ruis de Hojeda, Racionero 
en la Santa Iglesia de Sevilla, Notario Pú- 
blico por la actoridad Apostólica á todo lo 
que dicho es en uno con los dichos testigos 
presente fui e asi lo vi e oy otorgar. Por 
ende este publico instrumento de mi mano 
scripto et de mi .signo et firma acostum- 
brados signado et firmado fiz en testimonio 
de verdad rogado e requerido. — Fernand 
RuLs DE Hojeda. Not.° (i). 



Lugar 

DEL 

Signo 



(i) El Dr. Juan de Grados, natural de Medina .Sidonia y Colegial 
As ñíaese Jíodrigo, siendo Rector de este establecimiento en 1581 mandó 
copiar de los originales, que se custodiaban en el archivo, estos documen- 
tos en el folio i.°, después de los índices, del Libro primero de pruebas. 
Los originales han desaparecido, y la copia, en las diferentes encuadema- 
ciones que los libros han sufrido, se extravió también, no habiendo quedado 
otra que la que poseemos, sacada, á nuestro juicio, por el Dr. Cevallos á 
fines del siglo pasado. — J. V. R. 



— 71 — 
El pensamiento de Fernandez de Santaella quedó 
realizado. Sevilla, desde esta época, contó con un centro 
de enseñanza superior tan útil como necesario: de sus aulas 
han salido en todos los tiempos varones insignes en cien- 
cias y letras, sabios Consejeros de la Corona, grandes Pre- 
lados de la Iglesia y Teólogos y Juristas eminentes, que 
vistieron la humilde cuanto honrosa Loha de lurriel de 
Aragón y la beca inorada. Las letras y las ciencias sevilla- 
nas deben de estar muy agradecidas al Mtro. Campos, 
varón esclarecido por sus virtudes, que tan bien supo co- 
rresponder á la confianza que en él depositara el sabio 
Arcediano de Reyna. El amor que tuvo á la Casa, de que 
con justicia podemos llamarle segundo fundador, vivió en 
su alma hasta su muerte, ocurrida en 6 de Abril de 1529. 
Tres años antes había otorgado testamento, legando al 
Colegio todos sus bienes y ordenando que se sepultase en 
la Capilla de dicho establecimiento, al lado de los restos 
de su piadosa madre y de los del fundador Fernandez de 
Santaella. El Colegio, agradecido á tan singulares favores, 
perpetuó la memoria de este excelente sacerdote con la 
siguiente lauda: 



- 78 





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José Vázquez y Ruiz. 



ESTABLECIMIENTOS DE CARIDAD DE SEVILLA 



HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ 




EINTE y nueve años habían transcurrido y el 
Hospital de la Cruz, ó de las Tah/as, seguía á 
cargo de Diego de León, ya religioso de la 
Comunidad de San Juan de Dios, cuando el Capitán Fer- 
nando de Vega, Jurado y vecino de Sevilla en la Collación 
del Salvador, proyectó comprar la Casa-Hospital de la 
Cofradía de los Médicos-Cirujanos, que se vendía en públi- 
ca subasta, por haberse trasladado al edificio donde fundó 
Doña Catalina de Rivera el Hospital délas Cinco Llagas 
ó de la Sangre. Tenía convenido, según explicaré más ade- 
lante, cederlo al hermano Diego de León y á su Orden, 
para que se destinase á Hospital de hombres incurables, 



— 8o — 
y arreglados todos los preliminares, efectuó la compra, 
según escritura fecha 5 de Marzo de 1574, ante el escriba- 
no Diego Gabriel, por la suma de cuatro mil ducados de 
oro, que se pagaron por mitad entre él y los religiosos. 

Una segunda escritura, que autorizó dicho escribano, 
fija las condiciones de la cesión, que eran entre otras, la de 
que el hospital se denominase de Nuestra Señora de la 
Pí?5, y que el Capitán Vega y sus descendientes serían 
patronos perpetuos, para lo que se obligaba á contribuir 
con el quinto de todos sus bienes, como dotación de las 
camas, y á traer en aquel mismo año la Cédula Real, 
que aprobara la fundación. Aceptadas estas bases, se 
instalaron los religiosos el dia 13 de Setiembre de 1574, 
después de ejecutar varias obras, trayendo los bienes que 
poseían, y muchas joyas y preseas para el culto divino- 
En el Hospital de las Tahlas quedó un Hermano, dedica, 
do á la asistencia de transeúntes enfermos (i). 

Pronto ocurrieron graves desavenencias entre el Capi- 
tán y los Religiosos. Pretendía aquél se le devolviera el 
edificio, pues no estaba obligado á cumplir la fundación, 
cuando éstos habían faltado á varias de las condiciones es- 
tipuladas, y especialmente á la que se refería á sus profe- 
siones; pero con el deseo de no perjudicarlos, ofrecía el 
reintegro de los mil ducados con que contribuyeron para la 



(i) Así continuó hasta el año de 1583 en que fué vendido el local 
á los mercaderes, para labrar la Casa-Lonja; y por cierto que renovadas las 
reclamaciones del Alcaide de los Reales Alcázares, recibió una crecida par- 
te del producto de la enagenación. Aun después de labrarse el Consulado, 
debió quedar algo de hospitalidad en lo que fueron graneros del Cabildo 
Catedral, como se acredita por las memorias de D. Miguel de Manara que 
dicen tuvo pensamiento de utilizarla en 1662 para la fundación de su hos- 
picio. 



— 8i — 
compra y los demás gastos. El Hermano Diego de León 
se opuso, alegando la validez de las profesiones, y declaró 
que la falta era del Capitán, que no había hecho entrega del 
quinto de su hacienda, según estaba convenido. 

Por fortuna este litigio pudo cortarse con la interven- 
ción de letrados, pero más que todo por la buena fe de las 
partes, que se arreglaron, celebrando nuevo convenio, don- 
de modificaban esencialmente las cláusulas del primero. 

Consta de otra escritura ante el mismo escribano, fe- 
cha 13 de Setiembre de 1576, cuya copia me ha facilitado 
galantemente el actual Prior de la Comunidad Fr. Domin- 
go Dalmau, y por lo mismo puedo hacer un ligero extracto 
de ella, lo que juzgo necesario, pues se trata de una funda- 
ción no conocida hasta ahora en todos sus detalles. 

En el preámbulo se reproducen las condiciones del 
primitivo, indicando las causas de la disidencia y los fun- 
damentos alegados por cada uno, para privar á su contrario 
del derecho de intervenir en el Hospital, si bien concedién- 
dole, como ya he dicho, el de reintegro de las sumas que 
hubiera desembolsado. 

He aquí las cláusulas de la escritura de que tomó ori- 
gen el Patronato, que hoy ejercen los descendientes del 
Capitán D. Fernando de Vega, ó sean los Marqueses de 
Esquivel. 

i.'"^ Hace reseña de la fundación del hospital. 

2.^ Refiere el donativo de la casa, en favor de los 
Religiosos de San Juan de Dios. 

3.^ Reconoce como válidas las profesiones de los 
mismos, que era uno de los fundamentos de la disidencia. 

4.^ Renuncia de sus mutuas pretensiones para anu- 
lar el convenio. 



— 82 — 

^.^ Contiene una solemne declaración de lo que im- 
portaba el quinto de los bienes del Capitán, que eran ocho 
mil ducados, y para comprobarla, pone el inventario com- 
pleto de los mismos, obligándose á pagar dicha suma, 
deducidos los dos mil que gastó en la compra del edificio, 
entregándola á los Religiosos en un juro de seis mil duca- 
dos sobre las alcabalas de Sevilla, cuya adquisición y de- 
más circunstancias explica minuciosamente. 

6.^ Concede autorización al dicho Fernando de Vega, 
para tomar del expresado quinto quinientos ducados, é 
invertirlos €11 Jiacer hicn por su alma, ó cu las cosas que 
fueran de su voluntad. 

j.^ Como por la primera escritura se obligaron los 
Religiosos á pagarle anualmente ochenta mil maravedises, 
para ayuda de sus alimentos, se redujo á cincuenta mil, 
teniendo en cuenta que el Capitán Vega había recibido 
una indemnización del Ayuntamiento de Sevilla, porque el 
edificio no poseía toda la cantidad de agua que se expresó 
en la escritura de venta (i). 

8.^ Se establece que la bóveda de la Capilla mayor 
quedara para enterramiento del Capitán, sus descendientes 
y sucesores (2). 

(i) Para la mejor inteligencia de esta cláusula, conviene explicar 
que el Ayuntamiento vendió el edificio, como Patrono del Hospital de los 
Médicos Cirujanos, pero no como dueño. En la colección de los papeles 
curiosos, que reunió el infortunado señor Conde del Águila, se mencionan, 
con referencia al Archivo del Convento de las Dueñas, en el legajo de fin- 
cas enagcnadas, las escrituras de venta de un censo de 650 mrs. que poseía 
el Hospital de la ]SIisericordia de San Salvador, sobre casa con soberados 
y puertas en la calle que decían de los Ataúdes, que lindaba de la una 
parte con casas de Garci-Tello y de la otra con casa de Antón Martínez 
Candelero. La escritura se otorgó por el escribano público Martín Rodrí- 
guez en 26 de Febrero de 1456. 

(2) E?áste no en la capilla mayor ó presbiterio, sino en la nave 
del centro. 



- S3 ~ 
g."" Previene que se colocara en la puerta del estable- 
cimiento un letrero concebido en estos términos: Hospital 
de Nuestra Señora de la Paz, para recoger pohres hiciira- 
hles. Esto según se expresa, tenía por objeto mover á las 
buenas gentes, para que contribuyesen con sus limosnas. > 
lO.-'^ Fija en treinta y tres el número de pobres que 
habían de sostenerse, no contando entre ellos ni al dicho 
Diego de León, ni á sus demás compañeros y sirvientes, 
no escediendo de doce. 

11.^ Se refiere al caso en que adquirido más terreno, 
para ensanchar la casa, se pensara en mudar la Iglesia, pues 
al sitio donde fuese habían de llevarse los restos del Capi- 
tán y la losa de su sepultura, no pudiendo existir en la 
capilla ó nave mayor más entierro que el suyo. 

12.-'^ Previene que era la voluntad del susodicho Ca- 
pitán Fernando de Vega, que el Hospital se destinara á 
hombres incurables; pero que no se oponía á que el Her- 
mano Diego y los administradores que le sucedieran, am- 
pliaran su número y aun que acordaran lo que tuvieran 
por conveniente respecto á viugeres. 

IS.'"^ Confirma el nombramiento de administrador 
perpetuo en Diego de León, y por su muerte en el que 
fuera nombrado Hermano mayor por los otros religiosos 
profesos, prohibiendo que se le tomaran cuentas de cosa 
alguna, procedente de los bienes de la fundación. 

1 4.''^ Que los demás administradores del dicho há- 
bito y profesión han de presentar cuentas al Ordinario. 

15-''' Que desde el día del fallecimiento del Capitán 
y para siempre, se celebrase una misa dentro del Hospital 
por .su ánima y por los demás pobres del mismo, aplicán- 
dola un religioso de la Orden, y cunndo no lo hubiese, un 



- 84 - 
clérigo particular; pero procurando reemplazarlo inmedia- 
tamente por otro del hábito. 

i6.^ Esta cláusula previene que anualmente y en el 
día de la festividad de Todos los Santos, se celebre misa 
solemne con vísperas y se cubra la sepultura del Capitán 
con un paño negro y ocho cirios, y que al siguiente, ó sea 
el de la Conmemoración de los fieles difuntos, asistan á la 
vigilia y misa doce clérigos, terminando el acto con un 
responso. 

1 7.''^ Instituye otra fiesta solemne, también con vís- 
peras, el día de la Inmaculada Concepción de Ntra. Sra., ó 
en uno de su octava, con la misma recomendación de poner 
cirios en la Capilla donde dispuso su enterramiento. 

18.^ Autoriza que puedan sepultarse en la Iglesia, 
según estaba convenido, los pobres del establecimiento y 
las demás personas que se creyese conveniente. 

19.^ Prohibe que se puedan vender, dar ni canihiar 
el edificio Hospital y los otros bienes cedidos para dotación 
del mismo, aun cuando se obtenga Bula Pontificia ó Cédula 
Real; y en el caso de que se hiciera en todo ó en parte, 
anula la donación, disponiendo que los haya Doña Fran- 
cisca Melgarejo, su hija, á quien los manda con los cargos 
que adelante se dirán. Y que si alguna otra cosa se entre- 
gase después como aumento del quinto, el Administrador 
que por tiempo fuese podía arrendarla, precediendo pre- 
gón de treinta días. 

20.^^ Que los Hermanos encargados de la asistencia 
de los pobres, habían de residir en la Casa, vistiendo el 
hábito de la Orden, según previene la Bula de aprobación 
de la misma. 

2 1.-'^ Que si algún pariente del dicho Fernando de 



- 85 - 
Vega venido á pobreza pidiera su colocación en el Hospi- 
tal, fuese admitido inmediatamente; pero sin ninguna dis- 
tinción respecto á su asistencia. 

22.^ Esta cláusula ratifica la facultad concedida al 
establecimiento de administrar todos los bienes que fuesen 
aplicados al remanente del quinto, confiriendo poder am- 
plio para ello. 

23.''^ Menciona que el Capitán había fundado un 
Vinculo y Mayorazgo á favor de D.^ María de Tous (i), su 
hija, y de sus descendientes, y que por falta suya y de éstos, 
llamaba á poseerlo á su otra hija D.^ Francisca de la Vega 
Melgarejo, según la escritura de fundación que autorizó 
Rui Gómez, escribano público de Sevilla en el año de i 572. 
Para el caso de que no hubiese descendencia, de una ni 
de otra, era la voluntad del Capitán, conforme á la facul- 
tad que se reservó de modificar ó alterar la fundación del 
espresado vínculo, traer los bienes del mismo al Hospital 
de Ntra. Sra. de la Pa.?, en forma de Patronato; para que 
el Hermano Diego de León y los demás administradores, 
gastasen una parte en el mantenimiento de los pobres y el 
resto en dotar á la casa de cuatro Clérigos Sacerdotes, 
denominados Capellanes, á quienes se abonarían veinte mil 
maravedises en cada año. Su obligación seVía aplicar vein- 
te misas en cada mes por su ánima, asistir d ¡as fiestas que 
cstahan dispuestas, y predicar ¡os Domingos y J le mes de 
Cuaresma: prefiriendo á los Clérigos de la Orden. 

24.''^ Para el caso de que vinieran al Hospital los 
bienes del Mayorazgo, se hacen las reservas antes espre- 



(i) En el preámbulo de este convenio se dice D.' Marta de Cos. 



— 86 — 
sadas, prohibiendo disponer de ellos por ningún concepto, 
como establece la cláusula i.^ 

25.^ Espresa que al dar veinte mil ducados de dote 
á su hija D.''^ María, cuando contrajo matrimonio con Don 
Pedro de Esquivel, fué con la condición de que el Capitán 
podía disponer del quinto de sus bienes en lo que quisiera 
y tuviese por conveniente, y que conforme á esto se efectuó 
el casamiento. Que lo mismo se hiz.o con la dote que reci- 
bió el Veinticuatro Bartolomé Hoces, marido de D/'^ Fran 
cisca de la Vega Melgarejo; y por lo tanto era su voluntad 
que para sacar el quinto se hiciera número y cuerpo de ha- 
cienda del importe de los espresados dotes. 

26.^ Ratifica la prohibición impuesta al Hospital, de 
variar por cambio ó venta los bienes que recibía del espre- 
sado quinto, que era el juro sobre las alcabalas de Sevilla, 
pues de hacerlo perdería el derecho á disfrutar de su renta, 
pasando á la D.^ Francisca, para fundar dos Capellanías, 
de que ella y sus descendientes serían Patronos perpetuos, 
con facultad de elegir Capellanes. 

27.^ Que si en algún tiempo llegaren á faltar compa- 
ñeros del hábito y profesión del Hermano Diego de León, 
el Patrono que ^dejaría nombrado, designase administrado- 
res para mirar/(?r el reparo y refrigerio de los dichos pobres, 
con aprobación del ordinario; pero que cesarían en el mo- 
mento de haber Hermanos de la Orden, pues la voluntad 
del Capitán era, y así lo declaraba, que éstos permaneciesen 
constantemente en la casa. 

28.^ Después de la muerte del Hermano Diego, el 
Patrono que designaba y sus sucesores, podían visitar el 
Hospital, para velar por el cumplimiento de las cláusulas 
de este convenio, recibiendo seis ducados por su trabajo. 



- 87 - 
2g^ Que todas las vece.^ que vinieran Bulas de Cru- 
zada para los difuntos, fuese obligado Diego de León y 
sus sucesores de tomar una por el Capitán, entendiéndose 
perpetuamente. 

30.''^ En el primitivo convenio se estipuló que hubie- 
ran de admitirse doce pobres convalecientes de los que 
salieran del Hospital de las Bubas í/¿7 Aguaje, ( i ) y por el 
presente quedó anulada esta cláusula. 

3 1. a Que dicho Capitán Fernando de Vega había de 
ser Patrono durante su vida y después de su muerte la 
persona que designara en su testamento ó fuera de él. 

32.a Que se pagasen seis ducados á la persona que 
designara el Ordinario para la visita de este Estableci- 
miento. 

2,2,.^ Que si el Pontífice Romano ó S. M. el Rey, en- 
tóneos ó en cualquiera tiempo, mudasen el dicho Hospital 
de la parte y sitio donde está, disponiendo que se juntara 
ó incorporara á otro; era la voluntad de Fernando de Vega, 
que las dichas casas no fueran Hospital, sino que el Patrono 
buscase una capilla en la Iglesia ó Monasterio de esta Ciu- 
dad que le pareciera conveniente, trasladando á ella sus 
huesos y los demás de su familia que estuvieran sepultados 
en su bóveda, y llevándose al nuevo sitio con la solemnidad 
que les pareciera; y que después dispusiera de la ca¡>a y de 
la renta asignada, vendiéndola en almoneda pública ó 
fuera de ella. Que con el valor de todo esto, fundara cuatro 
Capellanías de misas, aplicándolas perpetuamente por el 
ánima del Capitán y sus descendientes, dándose á cada uno 



(i) Este nombre de las Buhas, fué el que dio el vulgo al hospital de 
los Médicos, cuando se trasladó á la calle de Santiago. 



— 88 — 
de los Capellanes, á quien se imponia la obligación de 
celebrar varias misas en cada mes, veinte mil maravedises 
al año. El sobrante había de invertilo dicho Patrono en 
casas huérfanas, las que les pareciera y también al señor 
Arzobispo de Sevilla, á quien confería para ello poder 
cumplido. 

34.^ Esta cláusula se refiere á la obligación de decir 
xma misa diaria en la Iglesia del Hospital y al fin de ella un 
responso rezado, y los Domingos y fiestas de guardar, otro 
segundo por los pobres. 

35.^ Que faltando el dicho Diego de León y los 
demás de su hábito y profesión por cualquiera causa, era 
la voluntad del Capitán que se prosiguiese la hospitalidad 
en la dicha casa, según y de la manera y con los capítulos 
y los gravámenes antedichos. 



Con el convenio antes mencionado, no volvieron á 
suscitarse nuevas dificultades. El capitán Fernando de 
Vega entregó puntualmente la suma que había ofrecido, 
y el Hermano Diego de León cuidó con el caritativo celo 
que tenía acreditado de los pobres enfermos y de la pros- 
peridad del Establecimiento, mereciendo la estimación 
pública, y muy especialmente la de los Arzobispos Don 
Gaspar Zúñiga, D. Cristóbal de Rojas y D. Rodrigo 

de Castro. 

Por cierto que este acibaró los últimos dias de su 
existencia, tratándolo con una crueldad impropia de un 
Prelado, que juzgo conveniente relatar, porque explica y 
dá á conocer el carácter y las costumbres de esos varones 
insignes, que dotaron á Sevilla de los piadosos establecí- 



- 89 - 
mientos que no han podido extinguir las vicisitudes hu- 
manas. Sin s\x fanatismo, que yo aplaudo, y bendecirán 
las generaciones futuras, el pobre enfermo y el des- 
valido hubieran muerto por las calles, sin tener quien 
curara sus dolencias ni las asistieran en los últimos mo- 
mentos, con el profundo cariño que solo inspira la caridad 
cristiana. 

El Cardenal de Castro, á quien ha tributado elogios 
(i) por su entereza en reducir los hospitales; que la inspiró, 
en mi concepto, el noble deseo de mejorar su administración- 
era muy aficionado á la caza y para ello sostenía muchos 
perros y un tren de caballos impropio de un Príncipe de 
la Iglesia. Algunos predicadores se propusieron correjir este 
lujo, que consideraban como causa de escándalo, puesto 
que se invertían en vanas ostentaciones lo que podía darse 
á los pobres; y uno de ellos, tomando por tema de su dis- 
curso la limosna, condenó con dureza el lujo en la caza, 
expresando que no era lícito despilfarrar así las rentas 
Eclesiásticas; sin arredrarle que el Prelado aludido estaba 
presente, ó lo que es más probable con el deseo de 
reprenderlo. 

Como la caridad era el objeto de los afanes del Her- 
mano Diego de León, (2) acabado el discurso dijo al Pre- 
lado: Sr. Ilnstrísuno: ^ El dinero que se invierte en sustentar 
con desperdicio á tantos animales, no fiera mejor gastarlo 
en los pohrcsr Están los caballos lucidos y gordos, pero los 



(i) Estudio referente á la reunión de los hospitales de Sevilla. 
(2) Siempre que los Arzobispos acudían á oir sermones, tomaba 
asiento a sus pies. 



— 90 — 
pobres secos y flacos, muriendo de Jiauíbre. Esto lo oyeron 
muchos, pero D. Rodrigo disimuló por el momento y 
vuelto á su palacio convino con el Provisor en tomar cruel 
venganza. Aquel magistrado, si ha de darse crédito á la 
crónica, iuc/inó /a justicm al lado del poderoso, htíscando 
testigos que depusieron á su antojo y con su testimonio 
decretó la prisión del culpable. Este negó lo que se le 
imputaba, por no ser cierto, pero no quiso hacer su defensa, 
aun cuando se trataba de faltas graves que eran bastantes 
para desJionrarlo y además supuestas, sufriendo la prisión 
con humildad, y lo mismo la sentencia de destierro, que se 
publicó con una crueldad injustificable. Tenía entonces 74 
años, gran parte de ellos consagrados al ejercicio de la 
caridad. 

Parece que después de su salida de Sevilla, caye- 
ron muertos casi repentinamente los dos caballos más 
queridos del Cardenal, y que tomándolo éste como aviso, 
cuerdo y prudente, mandó que restituyeran á Diego de León 
ú su casa, y que se le volviera en público su honra. Pero 
sobrevivió muy corto tiempo, pues al llegar á ella enfermó 
gravemente, y conociendo su próximo fin, recibió los 
Santos Sacramentos, concediendo su perdón al Cardenal y 
á sus ministros en presencia de muchos testigos. Murió en 
1579, á la edad de 'j'j años y el Arzobispo dispuso que se 
le hiciera suntuoso entierro á su costa: fué sepultado en la 
Iglesia del Hospital, según m.enciona la crónica y algunos 
MM. SS., en lo que se descubre que si bien D. Rodrigo 
de Castro, á quien no puede negarse una afición decidida 
por el lujo, de que dio muestra cuando en nombre 
de Felipe II fué á Barcelona para recibir á la Empera- 
triz su hermana que venía de Alemania; no rehusaba 



— 91 — 
confesar sus errores y enmendarlos del mejor modo posi- 
ble (i). 

En esta época no comprendía el edificio todo el área 
que hoy tiene, pues se aumentó por adquisiciones posterio- 
res á expensas de los Religiosos (2). 

Se continuará. 



(i) Se han reunido los restos del Capitán D. Fernando de Vega y 
los del Hermano Diego de León en una misma sepultura que ocupa el 
centro de la nave mayor de la Iglesia y cubre una losa de mármol con la 
inscripción siguiente: 

DO 

Aquí, yacen, esper. 
la. resurrección. de. la. 

ES 
CARNE. LOS. DOS. FUNDAD. 
E R 

EL. P. F. Diego, de. León, au- 

R N 

MINISTRADOR. P. RELIG. 
DO 

Y. EL. Capitán. Fernán, de. Be- 
ca. EL. que. le. dejo. el. 5." DE. SU. 

DA A o 

HAC. P. EL. SUSTEN. DE. 
LOS. POBRES. INCURABLES. 

Año. de. 1.532. 

_ (2) Las anteriores noticias, que se comprenden en los Anales de 
Ortiz de Zdñiga, están conformes con una relación abreviada sobre el 
Hospital, de autor anónimo, existente en el archivo municipal de Sevilla 
papeles del Conde del Águila tom. 32. letr. H. ' 



— 92 



JOBNADA BE I). FERNANDO DE BRISERA (O 



Contiiniaciíni. 



Hallauase embaxador estraordinario en Roma Don 
Rodrigo de silua y mendoga, Principe de Melito, y Duque 
de Pastrana, del consejo de estado de sumagestad y su 
cac;ador mayor. Tenia también a su cargo la embaxada 
ordinaria. Hauia llegado a cinco de Mar^'o (como esta dicho) 
el Duque de alcalá a seuilla y trataua de disponerse para su 
jornada; preuino algunos señores y Caualleros deudos y 
amigos suyos que le fuesen acompañando, celebro el ma- 
trimonio tratado entre Doña Ana de Ribera su hija mayor, 
y Don Pedro Faxardo marques de molina hijo heredero 
del Marques de los Velez, grande de españa. A este tiempo 
se tubo avisso en Madrid, de que breuemente seria inuadido 
el Genouessado, por algunos de los coligados, y de que en 
toda Italia se iban poniendo en arma foreosamente los mi- 
nistros Regios, y los Principes, y repúblicas della lo que 
obligo a que su Magestad mandase apresurar la jornada 
del Duque en pensamiento de parecer necesario, que jun- 
tamente con dar la obediencia, hiciese alguna representa- 
ción del cuidado, con que el Rey se hallaua de estos moui- 
mientos en particular por lo tocante a la Sede Apostólica: 
juzgándose por forzoso, imbiar de su Real presencia, per- 



(i) Véase la pág. 50. 



— 93 — 
sona inmediata para el cumplimiento de esta demos- 
tración. 

En conformidad de esto a 9 de Margo tubo el Duque 
correo de Madrid para que á los 25 del mesmo estuuiese 
en sanlucar, para embarcarse en quatro galeras de españa, 
que a ese efetto llegarían el mesmo dia, con orden de que 
sino le hallasen, partirían al punto la buelta de Barcelona, 
y Genoua, para otros afettos del seruicio Real. El Duque 
con este auisso trato de partir de Sevilla luego, aunque 
atropelladamente y desacomodándose mucho en lo que 
iba preuiniendo para su jornada y en no poder seguirle 
algunos de los camaradas, que hauia detenido. Sobrevino 
aquellos dias tan áspero tiempo que ni por el rio de Sevilla 
ni por tierra se podia emprender el biaje: pero el Duque 
por cumplir con el orden (contra el parecer de los marine- 
ros) se puso en barcos de pasage de Seuilla a sanlucar de- 
jando su gente y ropa, para que le siguiesen y los cumpli- 
mientos del matrimonio de su hija, sin la entera execucion, 
precissa entre tan grandes señores. 

Partió de Seuilla miércoles de la semana santa 26 del 
mesmo mes de Margo, y el dia siguiente llego a sanlucar 
donde ospedado del Duque de medina cidonia y hauiendo 
llegado las galeras Viernes 28, el sábado se hallauan ya 
embarcada su ropa y gente en ellas. Entre los que en tanta 
aceleración pudieron acompañar al Duque, yba el marques 
de molina su yerno que sin reparar en hauer tan pocos dias 
que se auia cassado se expuso a la jornada con mucha 
prontitud i gasto disponiendo para ella casa correspon- 
diente a su grandeza. Pero Viernes 28 amaneció con calen- 
tura, que obligo a suspender la partenga del Duque, con 
esperanza de que no correspondiendo darian principio al 



— 94 — 
viage el Domingo: mas hallándose granado de la enferme- 
dad fue forgoso quedarse, con mucho sentimiento por no 
poder acompañar a su suegro en jornada tan del seruicio 
Real. 

Partió de sanlucar el Duque Lunes 3 1 de Margo, y 
llegando a Gribraltar, por el tiempo no salió en quatro dias 
de Malaga engrosando el mar (con que hauia partido) for- 
jadas las galeras, se accogieron a castel de ferro, por mas 
de dos dias siendo la tormenta de la primera noche tan 
rigurosa, que se temió la perdia dellas. En este conosimien. 
to, todos los platicos hicieron instancia para que se desem- 
barcase el Duque aduirtiendo se hallaba en conocido peli- 
gro, pero se excuso, por consideración que desalentaría la 
gente. Tubose auiso en Almería de que al cabo de Gata, 
se hallauan quarenta y quatro nabios de cosarios Moros, 
Turcos, y otros; ymbiose a tomar lengua y sabiendo ser 
assi el dia siguiente los Vageles, entre esquadras passaron 
con leñantes a la vista de las galeras la buelta del estrecho. 
Partió el duque otro dia con calma tubose de ordinario 
contrario tiempo en la nauegacion, no solo para no poder 
salir algunos dias de los puertos pero obligando muchas 
vezes a bolber atrás y arrecogerse en nabiigos, y calas mal 
seguras. Durmió siempre en galera solicitando el biaje: llego 
a Barcelona a 5 de abril. 

Ya alli se tenian auisos giertos de las armas que auia 
en el Genobesado: y de la hostilidad que franceses ha^ian 
en aquella República en todo: Y que pocos dias antes, e^ 
Duque de Guissa, hauia tomado dos falucas con mas de 
cient mili ducados de particulares. A esta causa se detenían 
quatro galeras della en el puerto de Barcelona, que llebauan 
de españa, registrados seis millones de su magestad, y de 



— 95 — 
hombres de negocios. Las caxas desta plata con mucha 
breuedad se rrepartieron en las ocho galeras y el Duque 
sin hauer salido a tierra se dispuso para hacer el dia si- 
guiente su viaje. El obispo de Barcelona (que seruia el 
cargo de Vi Rey) el Duque de Cardona, el gouernador de 
Cataluña y otras personas platicas, representaron que yen- 
do en aquellas ocho galeras la persona del duque y tanto 
dinero en ocasión que el estado que las cosas de Italia te- 
nían tal necesidad de este socorro, era mui peligroso, auen- 
turarle en tan pocos bageles tan cargados de gente, y caxas 
de moneda, que ni pelear ni retirarse en ocassion podrían, 
y mas se tenian abisos de que en Margella y Niza el Duque 
de Guissa, y Saboyardos aprestauan buen numero de Ga- 
leras y Vageles, para salir al passo: y también se sabia, 
andauan por aquellos mares catorce galeras de Viserta, y 
Argel: con que por las Islas i por la costa de Francia estaua 
dificultado el biaje: mayormente que la detención que 
hauian hecho en Barcelona las quatro Galeras de Genoba 
con los seis millones, era mui notoria en todas partes, y se 
hauia de creer que enemigos harian esfuerzos, por hauerlo 
todo a las manos, o, echarlo a fondo, y pribar al Rey, y a 
Genobeses del benefficio de este socorro en que parece 
consistía la seguridad de todo. Tal era el peligro, que mu- 
chos sacaron su dinero y ropa perdiendo el seguro. 

Conoí;iendo assi el Duque el riesgo en que estañan 
las cossas por falta de esta plata, persistía en que por los 
medios posibles se dispusiese el pasage sin detención: Pero 
sobrebino tan recio temporal que en el mesmo muelle es- 
tubieron las galeras a punto de perderse, y el Duque for- 
gado a desenbarcar, durando esta tormenta por ocho dias, 
despacho correo a su magestad dando quenta de todo. 



- 96 - 

Al quinto dia de este despacho llego á Barcelona la 
galera Patrona Real, y otras tres con ella que benian de 
Genoba, para apresurar, y asegurar las quatro que llebaban 
los seis millones, dieron razón de la necessidad que en Ita- 
lia hauia de que llegasen, y considerado que ya las doge 
galeras hacían buen cuerpo para defenderse y repartir la 
carga entretodas, el Duque resolbio partir sin esperar re- 
puesta de la corte, llego a Cadaques de alli tomo el golfo 
derecho a Genoba donde surgió al quarto dia i6 de mayo, 
sin hauer dejado de nauegar dia, y noche, ni hauer tocado 
en tierra en otra parte. 

Desahogáronse y se alegraron sumamente en Genoba 
con la llegada del Duque, animados con verse en tiempo 
tal, faborecidos de tan gran persona: y de los nuebos testi- 
monios que les traia, en rrazon de la protección, que su ma- 
gestad les hacia siempre: y a quenta de esto, desde luego 
les dejo vna buena tropa de españoles, imbiados de su 
magestad a este fin. Fue recebido con muchas muestras de 
regocijo, como quien Realmente (también en aquella plata) 
trahia el remedio de la república de Italia que en tanta 
parte pendia de este socorro. Pudo con el, luego el Duque 
de Feria disponerse a salir a campaña. Pussieronse corrien- 
tes, y ensancharon las plagas de hombres de negocios, y 
finalmente desde aquel dia, fue todo mejorando a mui co- 
nocido paso. El tiempo estaba ya adelante, y a pocos dias 
de detención se imposibilitaua la entrada en Roma antes 
de octubre por el riesgo de las mutaciones, fue por esto 
forroso encaminarle luego de biaje, y hauiendose detenido 
algunos dias en liorna y Puerto de longon, por el tiempo, 
llego a cibita Vieja a i .° de junio. 

Quando el Duque hauia ydo á Seuilla, para la dispo- 



— 97 — 
sision de su jornada, trataua dello, en presupuesto de que 
se enbarcaria por el mes de septiembre: y a ese paso preue- 
nia los Señores y Caualleros qne le hauian de aconpañar y 
lo demás de aparato y adorno. Pero con el apresurado 
orden de anticiparse, en todo huuo de mudar parecer 
según el tiempo. Hauia inbiado de madrid a Genoua, y a 
Milán, a Don Juan de arroyo para que allí hiciesse las cosas 
necesai-ias, de plata, reposteros vestidos y libreas. Era este 
caballero gentilonbre del Duque, de buena diligencia, y 
solicitud, llego a Genoua a ginco de Abrill y hallando las 
cosas en tal turbación, y necesidad, no se acetaron las 
letras de dinero que llebaua. Detubose por esto 39 dias 
hasta que llegando Vna galera de españa, con moneda, 
pudieron ser acetadas, para ha^er allí los aderemos de 
plata (negessarios para agemilas, y carruaje) y en Milán lo 
demás, que llebaua a su cargo los cambios, labor, y precio 
de todo, crecieron mucho de interese^^, a caussa de los 
mouimientos de armas en todas partes: y siendo forgosso 
apresurarse por la anticipación de la jornada del Duque se 
le aumento mucho gasto, y dificultad para preuenirse a 
tiempo; la diligencia en esto fue tal que, en 22 dias estubo 
todo en perfección, por mano de cinquenta y cinco maes- 
tros de diferentes artes, concurriendo juntas (muchos de 
aquellos dias) mas de 1300 personas a laborar en ello. 
Ajustado en 38 caxas, fue puesto en Roma, desde Milán, 
en 12 dias, y siendo negessario reformar allí algunas cossas, 
se suspendió la entrada publica del Duque. 

Llego (como queda dicho) a Cebita Vieja a \^ de 
/^nio esperauanle el mayordomo de Su Santidad, y offi- 
giales de su cassa que con particular cuidado le hospedaron 
y regalaron cumplidissimamente, hasta Roma, a el y a su 

13 



- 98 - 
familia, como se acostumbra. Allí también le csperaua, 
con algunas carro^-as. por el Duque de Pastrana, Don 
Seuastian de acosta Pereira Gentilonbre suyo, Cauallero de 
la orden de san juan, de mui buenas letras y notiscias, con 
quien el Duque hallo entretenimiento porlarrazon que pudo 
darle de muchas cossas. A Cibita Vieja tanbien llegaron a 
recibirle, los cardenales Borja y Trejo, el Duque de Pas- 
trana, y el condestable de Ñapóles Don Phelippe colona 
el duque de Cariche: el Prior de Roma, los Marqueses del 
Paul y santo \'ito: el Conde Triuulcio: el Duque de Piano, y 
Don Diego de saabedra faxardo Agente de su magestad, 
Al camino le fueron regiuiendo los cardenales Sabeli, Gli- 
seli, y Torres, el Principe Sabelli, embajador del empara- 
dor: Don Carlos, y Don Antonio Barberino, hermano y 
sobrino de su santidad: los Pringipes Periti, Sulmona, y 
Venosa, Don Fernando Vrsino y otros muchos Principes 
Señores y personas particulares, salian a encontrarle carro- 
gas de campaña }• Gentiles hombres de familias de Car- 
denales. 

Acompañado en carrosa con los dos Cardenales, el 
Embajador del Emperador E Duque de Pastrana, Don 
Carlos y Don Antonio barberino y el condestable entro 
en Roma, los Camaradas encarroca también acompañados 
de diferentes señores. En esta forma llego a cassa Del Du- 
que de Pastrana donde hauia de ser hospedíido, despidió 
alli el acompañamiento y pribadamente, como se acostum- 
bra, fue a besar el pie á su Santidad acompañado délos dos 
Cardenales y el Duque de Pastrana, tubo vna audiencia 
mui grata de su Beatitud y algunas en otros dias: y si bie >, 
hasta decir la entrada solene, andana por Roma en son de 
encubierto, fue vicitado de algunos Cardenales que por 



— 99 — 
muestra particular de familiaridad i dependencia, hicieron 
esta demonstracion. Vicitaronle también todos los señores 
y personas de quenta. 

Los Caualleros Camaradas, que han acompañado al 
Duque en esta jornada son, D. Pedro deza conde de la 
fuente del saúco mayordomo de la Reina: Donjuán Anto- 
nio deza del auito de santiago su hijo heredero: Don Alon- 
so de cárdenas: Don Perafan de Ribera ambos de la mesma 
orden, Don Antonio Cauallero, veintiquatro de Seuilla: Don 
Juan de hinestrossa de la orden de Calatraua Señor de la 
villa de la torre, Gentilombre de la boca de su magestad, y 
mayordomo del infante cardenal. Llegó el mesmo dia a 
Roma por tierra Don Juan Antonio de Vera, y (^uñiga co- 
mendador de la barra Señor de las villas de sierra braba y 
Sant Lorenzo Gentilombre de la boca de su magestad: Este 
Cauallero auia benido embajador particular a Turin y ha- 
uiendose detenido alli en Genoba y milan desde el mes de 
llenero en diuersos negocios del seruicio Real (en rrazon de 
los rumores pressentes) hallándose en Alexandria, y en- 
tendida la breuedad con que el duque, sin detenerse, pasaua 
a Genoba partió por tierra para, acompañarle en Roma, y 
llego el mismo dia como se a dicho. El Padre frai Pedro 
de Cárdenas de la orden de sant Aug. " confessor del Du- 
que Maestro en Teologia sujeto de mucha calidad, i partes. 
Venia también acompañando al duque Don Eernando de 
Ribera su hijo, comendador de Guelano Capitán de arca- 
buceros en el estado de milan, y hallando alli, y en Genoba 
tanta rebolucion de armas, se fue a seruir con su compañía. 
Quedóse el marques de molina (como se ha dicho) y por la 
anticipación del viaje, no pudieron seguir Al Duque Don 
Fadrique portocarrero alcalde ma)-or de Seuilla. Juan gu- 



— lOO — 
tieirc? tello del auito de Santiago, Maese de campo de la 
milicia de aquella Ciudad. Don Juan de Toledo de la orden 
de Alcántara corregidor de salamanca. Todo.s preuenidos 
con mucho aparato para esta ocassion. 

Hospedóle El Duque de Pastrana en el Palacio de su 
hauitacion, aderezado con riqueza, y comodidad. En el 
también hauia aposento para todos los Camaradas, para el 
Padre confessor, y su compañero: para dos secretarios y 
para criados de Cámara y familia precisos al seruicio de la 
persona y de los demás que alli tenian aposento. Era la 
grandeca y Regalo de cada mesa en su orden (y el comple- 
mento degente a tal hospedaje,) admirablemente cabal, y 
bien dispuesto. Correspondia al luzimiento, y puntualidad, 
con que esto se platica en la cassa de Pastrana: y al amor 
y cuidado con que el Capp. «" Don Alonso de borja chacón 
(a cuyo cargo estaua todo) procuraua satisfacer en esta 
ocassion al deseo particular de su dueño y a la opinión de 
su galantería y estilo notorio en todas partes. 

Dispuestas ya las cosas para la entrada publica, se 
declaró para hacerla, el Domingo 25 de JuUio y hauiendo 
de salir, y jurarse el acompañamiento, en la villa del Papa 
JuUio Tercero, como se acostumbra, aquel dia comieron en 
ella los duques, sus camaradas, y familias a las quatro de la 
tarde (según quenta de españa) comeneo a juntarse el 
acompañamiento. Del Palacio donde parauan, salieron 
algunos furrieles y oficiales de Caualleriza, y acompañando 
gran numero de lacayos de ambos duques, por la calle del 
Babuino les Uebaron cauallo para cada uno con ricos ade- 
remos y tellizes bordados, llegó antes de las cinco Don Car- 
los Barberino Hermano de su Santidad y luego comento a 
caminarse con mui buen orden. 



lOI — 

Iban delante Dos postillones con cornetas de plata 
callones y capotes de Paño de segouia leonado con pasa- 
manos de oro. Dos correos Rebaban coxines, y balijas de 
Baqueta leonada guarnecidos de franjas de seda adregos 
dorados: ropilla y callones del mismo paño con mucha 
guarnición de pasamanos de oro: jubones y toquillas de 
raso azul con trencillas de oro, y sombreros negros con 
plumas tanbien azules: escudos con armas del Duque. Se- 
guían Dos trompetas, con clarines de plata, y banderas de 
damasco carmesí, con escudos de armas, flecos y cordo- 
nes de seda y oro: vaqueros del mismo paño, largueados 
de passamanos de oro, sombreros con plumas y toquillas 
de raso azul de la mesma guarnición, adrecos de espada 
dorados tiros y pretinas quajadas de trencillas de oro. Se- 
senta y quatro axemilas, con chapas lunetas con armas del 
Duque, y adreco de penacheras y garotes todo de plata: 
cabecadas, y brigas blancas con muchas borlas de seda 
blanca, y verde sobre cargas de seda carmesi con borlas y 
fluecos, las veinte, y quatro con reposteros de salamanca, 
Las quareuta con reposteros de terciopelo carmesi borda- 
do de teladero de dos hilos, con ayrosas tarxetas, y lagos 
de nobedad de Dibujo tres penachos en cada azemila trein- 
ta y dos mocos que las llebauan con polainas calzones y 
capotes del mesmo paño leonado y pasamanos de oro con 
escudos de armas al pecho bordados de torzales y telas de 
oro, sombreros con fajas de rraso azul, y plumas, ocho 
oficiales de repostería y otros officíos, y seis ayudas de 
cámara bestidos de paño mas fino del mismo color muí 
guarnecidos, y con golpes: los calzones y ropillas los ferré 
ruelos gayados de pasamanos de oro: coxines y balijas 
leonadas espuelas y adremos dorados, botas blancas cañones 



— I02 T— 
de punta, jubones y toquillas de raso azul menudeadas de 
passamanos de oro, y plumas azules. Vna tropa numerosa 
con buen orden de pages y familias de los camaradas con 
diferentes libreas guarnecidas todas de oro, con riqueza 
y gala. 

Treinta y tres pages con la misma librea de paño leo- 
nado con mas guarnición de calados, golpes y gayados de 
a tres passamanos en cada orden: toquillas y jubones de 
raso azul bordados de lantejuelas y canutillo: golillas co- 
rrespondientes: adregos de espuelas y estribos dorados: 
cogines, y valijas con faxas de terciopelo carmesí fluecos 
y cordones de seda y oro tenia demás, toda esta librea 
para la ciudad, gapatos blancos, medias de seda azul, rosas 
y lizas del niesmo color con puntas de oro: Seguia la com- 
pañía de cauallos ligeros de la guardia de su santidad, con 
vaqueros de saya roja entrapeda guarnecidos de pasama- 
nos, franjas de oro, los estañeros con las muías y capelos 
de los Cardenales. Muchos capitanes, oficiales, y personas 
de quenta de la soldadesca infantería y caballería que se 
hallauan en Roma; las familias de los cardenales General- 
mente todos los hombres de lustre Romanos, y residentes 
en la corte. Vn buen numero de caballeros familiares de 
ambos duques muí lucidos de vestidos i joyas entre ellos el 
capitán Don Alonso de borja chacón con bestido y adrego 
de cauallo conformes y plumas a lo soldado. 

Hauiendo esperado la familia de Su Santidad á la 
puerta del populo se encorporó en el acompañamiento. Los 
camaradas del Duque y Don I.uis ramirez de Arellano 
Cauallero de Seuilla que se hallaua en Roma y lució mui 
bien su parte en esta ocassion todos llebaban vestidos 
bordados de oro, varia y ricamente obrados extraordinarios 



— I03 — 
y costosas plumas: diuersidad de joyas y gintillos todos de 
gran balor acompañado cada uno de muchos lacayos con 
vistosas libreas, plumas y fieltros blancos. La guarda tu- 
desca de su santidad, en dos hileras treinta lacayos del 
Duque con fieltros blancos adregos, dorados, polainas y lo 
demás del bestido correspondiente a la librea de los pages 
teniendo también ferreruelos gayados en la mesma forma 
para andar por la ciudad, el Duque iba entre dos perlados 
Monseñor Zaquia mayordomo mayor de su santidad, y 
Monseñor Manganedo Auditor de Rota y Patriarca de Jeru- 
salen. Llebaba vn bestido de taui pardo bordado cubierto 
de canutillo de oro con buena correspondencia de forros y 
cabos: vn cintillo de diamantes de estraordinario valor, 
guarnimentos del Cauallo, silla, y lo demás con muchos 
pendientes y adorno eran de terciopelo pardo bordado de 
canutillo a correspondencia del vestido, adrego, despada, 
estribos y espuelas de chapa de oro esmaltadas de rojo y 
blanco. Ymediato al duque le seguia acompañándole el de 
Pastrana entre dos perlados bestidos de taui negro, bordado 
cubierto de plata, seda verde y de otros colores en apa- 
riencia de lunas de Pabon rico verdaderamente y extraor- 
dinario correspondido de cabos, y adregos de mucha con- 
formidad, y gala, seguia gran numero de prelados que 
cerraban el acompañamiento. 

En esta manera con mui buena orden, entró por la 
calle y puerta del Populo, llamada antiguamente via y 
puerta flam.inia. Siguió por el curso hasta la plaga de sant 
Marcos tomando la buelta por la calle de Sancti Apostoli, 
á la fontana de Treberi, Comaro Capolecase, y plaga de la 
Trinidad donde tenia su Palacio el Duque de Pastrana, por 
todas las calles por donde fue el acompañamiento estaban 



— I04 — 
las Ventanas adre^adas y en ellas y en carro(;;as hauia mu- 
chas damas, que con galas y presencia muestra de Vigarria 
y hermosura, adornaron la solenidad de este dia: ostentan- 
do gran esplendor de Roma con manifestación de ser co- 
piosamente rica de damas extremadamente hermosas. 

Martes siguiente 29 de juUio, quiso su santidad tener 
consistorio publico, y que en el se celebrase la solenidad 
de dar el duque la obediencia. Para esto, hallándose en 
el Palacio de Monte Cauallo (donde los Pontífices hauitan 
por el verano) aquella mañana temprano paso ál Palacio 
de San Pedro para que en la sala regia del (como se acos- 
tumbra) se tuuiese esta solenidad. En el Palacio del Duque 
de Pastrana y pla^a de la trenidad se junto el acompaña- 
miento a las siete oras de la mañana. Según quenta de 
españa yban los cauallos ligeros de su santidad y lo demás 
como el dia de la entrada diferengiando en ir bestidos de 
rúa. Seguían los Camaradas del Duque adornados rica- 
mente de bestidos de mucha costa y gala particular con 
gran ornato de joyas y cintillos de grandissimo precio 
acompañados de tropas de lacayo y pages con lugidissimas 
libreas diferentes todas con oro y con nobedad señalada. 

Se continuará. 



AL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESU-CHRISTO 

pon EL FADRE ROA (O 



ROMANXE 

Fixó la Virgen Alaria 
sus dos lucientes turquesas 
en los dos ojos del Niño 
como en dos claras lumbreras. 



(i) El autor de cslas composiciones, tan conocido en la república 
literaria como historiador y anticuario diligente, no lo ha sido en verdad 
como poeta. Quizá no merezca figurar entre los más distinguidos vates 
andaluces; pero como todo cuanto se refiere á los varones eminentes que 
con justicia han alcanzado fama imperecedera debe conservarse con inte- 
rés solícito, esta sola consideración era, á nuestro juicio, suficiente para 
que diésemos cabida en las páginas del Archivo á e.stos solazes poéticos 
del docto jesuita. — El libro de donde están tomadas lo posee inédito nues- 
tro consocio el entendido bibliófilo D. Manuel Pérez de Guzman, con el 
siguiente título: Poesías 7'<irias coiiipucslas por diferentes autores en alahan- 
za de N^iicstra Señora, y de su Santisiiiio 7 fijo. -¡i P'orma un tomito en 8.° de 
155 hojas, primorosamente escrito de letra del siglo XVIII, y procede de 
la Casa proftsa de la Compañía de Jesús de Sevilla. La naturalidad y sen- 
cillez con que están escritas las poesías que contiene son tan notables y tan 
grande la piedad cristiana que en ellas se refleja, que con razón pudiéramos 
titularlo ramillete deplores divinas, cogidas en su mayor parte en el fron- 
doso jardín del genio é insjíiración de los reverendos padres de la expresada 

14 



— lOó — 

Lumbreras del sacro pecho 
lumbres de las lumbres dellas 
espejos de su hermosura 
y del Niño vidrieras. 

Donde se mira y por donde 
el alma mirar se dexa 
del Niño como en dos claros 
de dos ventanas abiertas. 

Vio, que dentro fragua amor 
ardientes y agudas flechas 
que rompiendo por los ojos 
van á las almas derechas. 

No son las puntas de hierro 
que el hierro en piedras se quiebra 
sino de carne, y tan fuerte 
que liace en diamantes mella. 



Casa, que dedicaban á estos piadosos entretenimientos los breves descansos 
de sus labores evangélicas. 

Contiene composiciones de los siguientes ingenios: 

Lázaro Díaz. (i El P. Ignacio Vañez. 

Alonso Díaz. n D. Juan de Arguijo. 

Juan Bautista Carriún. (( El Hermano Diego Martinez. 

Thomás Fernández. ^; El P. Roa. 

Christoval Rodríguez. (¡j El P. Montes. 

Antonio Monroy. )< El P. Francisco Alemán. 

El P. Fr. Luis de León. h Rodrigo Calderón. 

Alcalá. (( M. Díaz. 

El P. Hernando de .\vila. )) Jerónimo Mañeza. 

Miguel Cid. U Juan Suarez del Águila. 

El P. Ignacio. )) Fr. Thomás Mártir. 

La circunstancia de estar fechadas estas poesías en épocas diferentes 
indúcenos á creer que alguno de los padres, deseoso de tener reunidos 
estos loores divinos, los copió en este precioso librito, que afortunadamen- 
te pudo salvarse cuando se verificó la expulsión, yendo á manos doctas que 
supieron conservarlo con estimación. Su poseedor actual piensa darlo á la 
estampa. — J. V. R. 



— I07 — 
No llevan yervas ningunas 
que son mortales las yervas, 
mas llevan su corazón 
y con el la vida á bueltas. 

Saliendo pues de los ojos 
los de la Virgen penetran 
y á el passar como son fuego 
derriten del cristal perlas. 

Y pegan dentro en el alma 
el fuego de que son hechas 
el cual lo enciende mil glorias 
y le abrasa dos mil penas. 
Despide luego la Virgen 
por la boca mil centellas 
que el calor del corazón 
hace en la boca su muestra. 

Y dice Infante amoroso 
como de entrañas tan tiernas 
tales flechas con tal fuego? 
tal blandura con tal fuerza? 

Y como si ardéis los yelos 
y enternecéis á las peñas 

se quedan hechos los hombres 
frios yelos, duras piedras? 

A el Niño Dios la pregunta 
ellcorazon e atraviesa 
y en lugar de las palabras 
dio lagrimas por respuesta. 

Ya entiendo dice la Virgen 
toda en lagrimas resuelta 
por que una llave de amor 



— io8 — 
ambas fuentes abre y cierra. 

Y no habló mas palabra 
mas mirándole se queda 
que donde se entienden almas 
no son menester las lenguas. 



AL MISMO ASSUNTO 



RüMA^X•E 

A la sorda, y á escondidas 
en traxe de tierno infante 
sale el Principe querido 
de las casas de su Padre. 

Y para que sin ruido 
nuestra redempcion alcance 
ordena que sus criados 
ni le sigan, ni acompañen. 

Solo quiere que el amor 
de su lado no se aparte 
que le tenga compañia 
y que le sirva de paje. 

Rebozado viene, y solo 
que no le conoce nadie 
de noche y á tierra estraña 
para que todos le estrañen. 

Vestido trae un vestido 
que de chico no le cabe, 



— ^ I09 — 
tan justo, estrecho, y angosto 
que temo que no le rasgue. 

Irse quiere á la milicia 
por que pretende vengarse 
de las injurias y agravios 
que ios pecados le hacen. 

Embrazado lleva el Niño 
un flaco escudo de carne 
donde todos los trabajos 
sus recios golpes descarguen. 

Asienta el campo en Belén 
el Cielo sale á mirarle 
de tapias desmoronadas 
hace fuertes valuartes. 

Los tiros son sus sollozos 
que ardiendo del alma salen, 
y las lagrimas que llora 
una honda fossa hacen. 

El amor enciende fuego 
porque los tiros dispare: 
tira también en contrario 
pero son tiros de ayre. 

De ayre, y de escarcha fria 
para que el fuego se apague 
mas con el ayre y el frió 
el vivo fuego mas arde. 

Y como vee el enemigo 
que sus tiros no le salen, 
desampara luego el puesto, 
y huye como cobarde. 

El Cielo pregona gloria 



— no — • 
la tierra queda triunfante 
el Niño suspira, y llora 
y el por que el se lo sabe. 



AL MISMO ASSUNTO 



Romance 



Con las escarchas, y nieves 
el mundo parece cano 
y estar cano le está bien 
pues tiene cinco mil años. 

Como á viejo pues los yelos 
le tienen tan mal tratado - 
que con el trato parece 
de muerte vivo retrato. 

En tiempo de tan mal tiempo 
con temple tan destemplado 
nace en el Dios hecho brasa 
á abrasallo, y abrazallo. 

Ha nacido por sanarle 
los nacidos del pecado 
y por curar sus beninos 
el nace benigno, y manso. 

Y aunque delicado Niño 
de saber tan delicado 
que los mas altos secretos 
no se le passan por alto. 



— III — 

Nace sin Sol por que el solo 
al mundo pone tan claro 
que passa claro, y alegre 
la noche de claro en claro 

Entre pajes celestiales, 
y sobre pajas estando 
no se dormía en las pajas 
Dios hecho divino grano. 

Por que ha tomado á los hombres 
en sus ombros, y á su cargo 
y gemirá con la carga 
hasta dar della descargo. 

Y en tanto que no le da 
nos da por prenda su llanto 
prendas de infinito precio 
tanto vale el entre tanto. 

Mira el alma de la Virgen 
á la del que la mirado, 
son el mirador los ojos 
admirables, y admirados. 

Habíanse, y con los afectos 
afectos, y no afectados 
que es afición sin ficción 
la de estos afectos santos. 

El pecho se les hablanda 
con aqueste mirar blando 
mas á quien no hablandará 
lo que están con el hablando. 



112 



AL MISMO ASSUNTO 



Romance 

Al trage real vestido 
con ropas de fina grana, 
grana con que grana el fruto 
de su granada esperanza. 

Dos madres de ricas perlas 
por empresa señalada, 
empresa en que quede presa 
la dulce presa del alma. 

Sale un amante zeloso 
en demanda de su amada 
demanda que pide mucho 
aunque el mas ofrece, y manda, 

Está en dura sujeción 
con mil pechos que le agravan 
pechos que á despecho quite 
el que los pechos le abraza. 

El extremo que padece 
agua de sus ojos saca; 
ojos que á Dios con su llanto 
á vez de los ojos ganan. 

Lagrimas son de alegría 
las que su vista le causan 
vista que vista del Padre 
perdone en revista el alma. 



— 113 — 

Son sus fiestas padecer 
mil penas, por esta causa 
que penas que matan penas 
sin pena alguna se abrazan. 

Ofrece por su rescate, 
precio de tanta ventaja 
que el precio puesto en aprecio 
precia con Dios á la iguala. 

Que la codicia que tiene 
de cobrar su prenda amada 
cobra tanto que recava 
de Dios cobranza tan cara. 

Pues donde reyna el amor 
nunca en costa se repara 
ni en costa que tanto cueste 
como entrar en costa el alma, 

Y aunque solo aqueste empleo 
sobrara á certificarla 
de la sobra deste amor 
y de sus sobradas faltas, 

Con sollozos, y suspiros 
portadores de sus ansias 
que á las puertas de sus ojos 
aportan bueltas en agua, 

Haciendo dellos dos lenguas 
que aunque mudas se declaran 
le dice muda á mis ruegos 
sin que en ti hagan mudanza. 

Rinde ya el rebelde pecho, 
buelve acá tu rostro ingrata 
que si me arrostras yo fio 

15 



— 114 — 
que te dé en rostro lo que amas. 

Oye cruel mis gemidos, 
repara un poco en mis ansias, 
que si reparas, no es poco 
el reparo que te hallas. 

Que si miras alma siempre 
el alma que ahora enclavas 
no será blanco que dexe 
en blanco sus esperanzas. 




115 — 



DOCUMENTOS CURIOSOS 



QUE SEA ESENTÜ EL PLATERO QUE HASE EL JAES 

DEL REY MIKNTRA LO HASE 

EL REY 

Teniente por quanto garcía platero desa cibdad de 
Seuilla me labra vn jaes y están con el dos oficiales otros 
labrando con el y si ouiesen de venir a la guerra cesaria 
la dicha labor por ende yo vos mando que no les apremies 
ni consintas que sean apremiados a venir a la guerra nin 
contribuir en los Repartimientos que se dan para ella 
porque mi merced es que entanto que labran el dicho jaes 
sean escusados y esentos de todo ello e non fagades ende 
al' de mi Real sobre Ronda a veynte e vno de mayo de 
ochenta e cinco años- yo el Rey por mandado del Rey 
pedro camaña. ArcJi. Mun. de Sevilla. Tumbo 3.° fol. 13. 



CARTA DE FRANQUESA- A ALFONSO RUYS MAESTRO 

MAYOR DE LOS PINTORES DE LOS ALCAFARES 

EL REY 

Concejo asistente alcaldes alguacil mayores veinte e 
quatro caualleros jurados escuderos- oficiales e omes bue- 
nos de la muy noble E muy leal cibdad de Seuilla bien 



— ii6 — 
sabedes como por otra mi carta que vos enbie mandar que 
giertos de los francos de los mis alcafares e atarazanas de 
la dicha cibdad- ouiesen de pechar e contribuyr en los ser- 
uicios de las guerras de los moros enemigos de nuestra 
santa fee católica. E porque algunos de los dichos francos- 
son tan negesarios e conplideros para los seruigios e Repa- 
ros que de continuo fasen en las dichas mis casas- non se 
pueden escusar algunos dellos que les sean guardados sus 
preuilegios e esengiones. Vno de los quales es alfonso Ruis 
maestro mayor de los pintores de las dichas mis casas el 
qual de continuo yo le mando que este en ciertos- Reparos 
e obras que se han de faser- en el quarto Real- e en otros 
cuerpos e reparos e labores- de las dichas mis casas- por 
ende yo vos mando- que leguardedes e fagades guardar los 
dichos sus preuilegios e libertades- en todo e por todo- se- 
gund que en ellos se contiene e non consintades que les 
sean- quebrantados- nin que para la dicha guerra- nin para 
otro seruÍQÍo alguno- sea enpadronado nin Repartido- en cosa 
alguna contra el thenor e forma de los dichos sus preuile- 
gios- non embargante qualesquier cartas- que en contrario 
desto- yo- e la serenísima Reyna mi muy cara e muy amada 
muger- ayamos dado- pues el dicho maestro mayor- es tanto 
nesgesario- que non se puede escusar- para lo susodicho- e 
non fagades ende al sopeña de la mi merced e de las penas 
en las dichas mis cartas de preuilegios contenidas- fecha- a 
XXII dias de agosto de L XXXIII- años- yo el Rey- por 
mandado del Rey- francisco de madrid. 



117 



CARTA DE FRANQUESA A lOHAN DE LINPIAS. MAESTRO 

DE LOS DICHOS ALCAFARES 

EL REY 

Concejo asistente alcaldes alguacil mayor veynte e 
quatro caualleros jurados escuderos oficiales e ornes bue- 
nos de la muy noble e muy leal cibdad de seuilla- ya sa- 
beys conmo por otras mis cartas he mandado- que todos los 
francos de los mis alcagares- e atarazanas desa dicha cibdad 
sea- obligados- a la contribugion- de las cosas tocantes a 
la guerra de los moros enemigos de nuestra santa fee cató- 
lica- non sean esemidos dello. E porque yo he sabido- que 
iohan de linpias vesino desa cibdad maestro- mayor de las 
dichas mis atarazanas- labra en ellas continuamente- es mi 
merced e voluntad que sea esento de la contribución de la 
dicha guerra- e que enteramente asi en esto como en todas 
las otras cosas le sea guardada su esengion- por ende yo 
vos mando que lo asy fagays e cunplays- sin le poner en 
ello enbargo nin enpedimiento alguno e non fagades ende 
al sopeña de la mi merced e dies mili maravedis para la 
mi cámara fecha en la cibdad de córdoba- a quinse dias de 
mayo de mili e quatrocientos e ochenta e tres años- yo el 
Rey- por mandado del Rey- francisco de madrid. Archivo 
Miin. de Sevilla. — Tumbo II fol. 271 vto.— J. G. T. 



— ii8 — 



MISCELÁNEA 




L sábado 22 del corriente mes á las 9 de la ma- 
ñana, un repique general en la torre de la Giral- 
da, secundado por los de las demás iglesias 
parroquiales, anunció á los sevillanos la fausta nueva de 
que había llegado á esta ciudad su amado Arzobispo, el 
Emmo. Sr. Cardenal González, que viene por segunda 
vez á ocupar la silla de los Leandros é Isidoros. Todas las 
autoridades de esta población estaban representadas por 
numerosas comisiones para saludar en susl nombres a 
ilustre Purpurado. La Estación del ferro-carril de Córdoba se 
hallaba lujo.samente empavesada con banderas y gallardetes 
de los colores nacionales y los escudos de la ciudad, ador- 
nados con trofeos alegóricos. Los balcones de la carrera 
lucían preciosas colgaduras, ocupándolos multitud de se- 
ñoras, que gozosas, saludaban con entusiasmo á Su Emi- 
nencia. Precedido de la Cruz metropolitana entró el 
Cardenal González procesionalmente en la Santa Iglesia 
Catedral, en donde oró un buen rato, y dando su pastoral 
bendición á la numerosísima concurrencia de fieles que 
había acudido á besar el anillo de su ilustre Prelado, se 
dirigió a su Palacio. 

Al dia siguiente, Domingo 23, á las cinco de la tarde 
hizo S. Emma. su entrada solemne en la gran Basílica, 
por la puerta principal, que sólo sirve para estos actos. 

Salió el Prelado á dicha hora de su palacio en un 
lujoso carruaje á la gran Dumont de la Real Casa de 
S. M. la Rey na D.^ Isabel II tirado por seis caballos y pre- 



— 119 — 
cedido de cuatro batidores de la Guardia municipal mon- 
tada. La puerta principal de nuestra suntuosa basílica ha- 
llábase tapizada como en la solemnidad del Coi-pus Cristi 
con las magníficas colgaduras de terciopelo franjado de oro. 
Una vez que su Eminencia llegó á dicha puerta, la banda 
de música municipal tocó la marcha real, y después de 
haber besado el Sr. Arzobispo el Santo Ligniivi Criicis que 
tenía en sus manos el Sr. Dean, revistióse con los orna- 
mentos pontificales y bajo el palio cuyas varas llevaban 
los regidores del Excmo. Ayuntamiento, hizo su entrada 
en el grandioso templo. Abrían la comitiva las mangas de 
las parroquias, siguiendo el numeroso clero parroquial y 
beneficia!, seminario. Cabildo Catedral, con Beneficiados y 
Capellanes Reales, todos con capas pluviales y las Digni- 
dades con sus mitras, después el Sr. Arzobispo de pontifi- 
cal bajo palio como antes dijimos, y por último, el Ayunta- 
miento precedido de maceros, porteros y alguaciles. 

No tenemos espacio suficiente para dar una reseña 
detallada de este acto, y sólo los que hayan presenciado 
las grandes solemnidades religiosas de la Catedral de Se- 
villa, pueden tener idea de ella. 

La Capital de Andalucía ha dado en esta ocasión 
pruebas inequívocas de su cariñoso respeto al Prelado que, 
ocupando más alto puesto, vuelve á sus antiguos fieles. 

Los editores del ARCHIVO HISPALENSE que aman á 
su Pastor como á padre y lo admiran como á sabio eminen- 
te, se asocian con tan fausto motivo al júbilo que embarga 
en estos momentos al pueblo sevillano, y ruegan á Dios 
conserve su vida muchos años para bien de la Iglesia y 
gloria de las ciencias y las letras patrias. 



— I20 — 

El dia 24 de Mayo del año próximo pasado, previa 
invitación de los Sres. D.Juan Fernandez y D. Jorge Bon- 
sor, se practicó un reconocimiento en la Necrópolis descu- 
bierta en Carmona, á que concurrieron representantes de 
las Reales Academias, las autoridades y otras personas 
amantes del estudio de las antigüedades. 

Aun cuando la reseña de este solemne acto, que revis- 
tió grande importancia, la consignaron los pei'iódicos y 
especialmente en un libro escrito por el Sr. D. Juan de Dios 
de la Rada y Delgado (i); los dueños del terreno promo- 
vedores de las excavaciones y de la formación del pequeño 
museo que hoy presenta al viagero la célebre ciudad de 
Carmona, han querido perpetuar la memoria de aquel acon- 
tecimiento con una inscripción alusiva. 

La hemos visto en Sevilla y la reproducimos con mu- 
cho gusto. Dice así: 



EN CONMEMORACIÓN 
DE LA VISITA HECHA POR LOS SRES. REPRKSENTANTES DE LAS 

REALES ACADEMIAS 

DE 

LA HLSTORIA Y SAN FERNANDO 

A LA 

NECRÓPOLLS ROMANA 

JUAN FERNANDEZ. JORGE BONSOR. 



(i) Necrópolis de Carmona. Memoria escrita en virtud de acuerdo 
de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernan- 
do — Madrid — Imprenta y fundición de Manuel Tello — 1885— un tomo en 
4." mayor con 25 láminas. 




MEMORIAS DE LOS OBISPOS DE 

MARRUECOS Y DEMÁS AUXILIARES DE SEVILLA, Ó QUE 

EN ELLA HAN EJERCIDO FUNCIONES 

EPISCOPALES 

POK 

DON JUSTINO MATUTE Y GAVIRIA 

Con notas y adiciones de J. 11. y la R. 



OBISPOS DE MARRUECOS 




UE la Mauritania estuvo sujeta á la provincia 
Bética, cuya cabeza era Sevilla, es inconcuso en 
la historia. Plinio refiere que Zilis, ciudad de la 
Tingitana, pertenecía á la Bética (i) y Tácito afirma que 
Othon dio todas aquellas ciudades á esta provincia (2) lo 
mismo se lee en los comentarios de Pancirolo sobre las 
noticias del imperio de Occidente (3), en San Isidoro (4) y 

(i) Zilis regun ditioni exeintpa ct jura in Brelican petere fussa (Li- 
bro 5.° cap- i.°) 

(2) Provinca' Ba-ticss maurorutn cibitates dono dedit (Capítulo 78. 
Edit. Bcrneggeri. 

(3) Notit. 4 y 23. 

(4) Ethiinol. lib. 14. cap. 4.° 

16 



I 22 

en el Breviario de Sexto Rufo sobre el emperador Valente. 
Conquistada el África por los árabes Almorávides, su 
rey Abu Texifien edificó la ciudad de Marruecos, en la 
parte occidental de la Mauritania el año 1052, la cual hizo 
cabeza en su reino. Su hijo Jucef concluyó la obra con 
treinta mil cautivos, que trabajaron en ella, la mayor parte 
cristianos, sobre quienes había conseguido señaladas vic- 
torias y en ellos pudo tener principio la cristiandad de 
Marruecos, que se aumentaría en tiempo de Jacob Al- 
manzor, quien desde Sevilla llevó á aquella ciudad muchos 
cristianos para su guardia, que ordinariamente consistía 
en 500 de á caballo, á quienes daba largos acostamientos 
y les permitía, vivir en su ley (i). Su partida de Sevilla la 
señala Abdel Kalin en su Historia de Fez, á mediados del 
año de la Egira 594 que corresponde al de 1197 de 
Cristo (2). 

Cuando fuera cierto lo que escribe el autor del fingido 
Cronicón que se publicó á nombre de Julián Pérez, Arce- 
diano de Santa Justa, á saber, que muchos Obispos que 
habitaban en la Bética fueron por orden de Tejufon deste- 
rrados á Marruecos el año 1 126, esto de ningún modo 
prueba, que allí hubiera Obispos, como pretende, fiado en 
esta autoridad el Mtro. Francisco de Rus Puerta, en su 
Historia eclesiástica de Jaén (3). 
El texto alegado dice así: 

■>-> Manserunt in Bcetica Episcopí Hispa lis. Cordiibce, 
•>->Acci, Bastee, Assidone. Tiicci. cuín cJiristianis mur:arabibns. 



(i) Mármol, Descripción del África, lib. 3. c. 31 y 40. 

(2) Véase el Apénd. á la Dcsaip. de la Cátedra! de Sevilla por Cean 
Bermudez. 

(3) Siglo 12. cap. 2. 



— 123 — 
■!>do?iec Texiifonus hoc anuo eos oinnes per siios duces Marro- 
y)cJiiuin fiissit iit tra)isfretare)itiiy, tunee eessavenint esse 
■i> Pontífices in tota Bcetica (i). 

Los cristianos, pues, vivían leunidos en un barrio 
grande que llamaban El Bora con sus mujeres é hijos y 
una Iglesia donde se celebraban los divinos Oficios, en 
cuyo estado permanecieron con el nombre de muzárabes 
ó mozárabes, hasta que el Rey D. Juan el I de Castilla 
dispuso que se vinieran á sus tierras y les dio muchas pose- 
siones en que viviesen y grandes privilegios de excepcio- 
nes, que continuaron disfrutando por mucho tiempo los 
Farfanes de los Godos que vivían en Andalucía (2). 

Las relaciones que Marruecos tenía con Sevilla parece 
que quiso perpetuar Jacob Almanzor con grandes monu- 
mentos que hiciesen permanente su memoria. Asi que 
mandó edificar en su mezquita una torre de la propia traza 
y forma que la de nuestra Catedral, la cual es fama que la 
hizo el propio artífice, y además de esto, dice Luis del 
Mármol, 'la adornó de muchos jaspes y alabastros que 
vhizo llevar de España y puso en ella por trofeo las puertas 
»de la Iglesia mayor de Sevilla, que se ven hoy dia cubier- 
»tas de menudas piezas de bronce con sus aldabas grandes 
»laboreadas del propio metal.... y se conocen bien por las 
» letras latinas que hay en ellas (3). 

Más cualquiera que fuese la libertad que los cristianos 
que disfrutaran en Marruecos con respecto á su Religión, 
no por eso la tuvieron para predicar, ni hacer prosélitos, 
pues los moros no menos celosos de su secta, martirizaron 

(i) Chronic. An. Christ. 1126 ful. 135 nüin. 625, 

(2) Mármol, lib. 3 cap. 4." 

(3) Id. 



— 124 — 
el año de 1220 cinco religiosos del orden de S. Francisco 
que el mismo Patriarca había enviado el año antecedente 
á aquellas partes para que predicasen la fé. Sus nombres 
los recuerda Ortiz de Zúñiga (i) quien añade que habiendo 
pasado por Sevilla y predicado en ella, fueron presos en la 
Torre del Oro. En una torre pegada á la puerta del Al- 
cd::ar^:> se lee en los papeles antiguos y es según apuntes 
que poseo de D. Alonso Carrillo y /sguilar 'Ja que cae al 
lado izquierdo de la puerta de la Montería.>^ Mateo Alemán 
dice que en su tiempo, esto es, por los años de 1600 -se 
y-iveía mi cubo cerrado y solo por lo alto abierto con una 
y>boca que lo cierra una piedra [i) donde estuviéronlos 
mártires aprisionados. También hace memorias de ellos 
Wadingo (3) por estas palabras. «Marrochii in África sunt 
hniartyr. Bernardus. Petrus Acursius, Aybetiis et OtJioniíis, 
•)>die XI' I Januarii . cuyas reliquias llevó á Portugal y co- 
locó en Coimbra el Infante D. Pedro. 

Pasada esta persecución los mozárabes alcanzaron 
del Rey moro que les permitiese tener allí un monasterio 
de frailes de San Francisco, lo que siendo divulgado en 
España, '^e fueron á él muchos religiosos de esta orden á 
predicar la fé de Jesucristo, algunos de los cuales ganaron 
la corona del martirio (4). 

No obstante los fieles padecían grande desamparo y 
diferentes persecuciones, siendo, como son aquellos natura- 
les, gente muy soberbia que se precian de valientes, y de 
ser enemigos capitales del nombre cristiano, más que otras 



(i) Anales de Sevilla an. 1251 niiin. 4. 

(2) Vida de .S. Antonio Abad, cap. 9. fol. 71. 

(3) Martyrolog. Francise. ad anmum 12 19* 

(4) Mármol, Descrip. del África, Par. 3. cap. 40. 



— 125 — 

gentes de África, como escribe el citado Mármol (i), con- 
dolido de lo cual el Pontífice Gregorio IX, les mandó 
varios religiosos que les consolasen, con cartas al Sultán de 
Damasco, con fecha en Agnania XVI Kalend. Martii año 
VI de su pontificado: y además el siguiente año les señaló 
Obispo propio, que les fortificase en la fé, con el título 
de Legado de África, según se infiere de la Bula de 
su erección, dada en Viterbo á 12 de Junio año XI de su 
Pontificado, que corresponde al de 1237 ^^^ Cristo. <.-.V¿'- 
•í>nerabilein fratrcm iiostniíii; dice, Episcopimi qiiem ad 
-üejusdoi Ecclcsi(c: coiisccraviviustititluin iii pastorcui ctspoii- 
•>-> 31(7)1 duxiinns pi'ovidoiditm (2). 

Continúa elogiándole por sus letras y discreción pero 
no le nombra, aunque de Wadingo colije Ortiz de Zú- 
ñiga haberse llamado P"r. Agno ó Agnolo, de su religión 
seráfica. Mas Inocencio IV^, en la pastoral que dirigió al 
Obispo, su sucesor, para los cautivos, le llama Fr. Agnelo, 
Obispo de Marruecos. 

FR. AGNELO 
Era Fr. Agnelo varón de experimentada fortaleza en 
las tareas de las misiones y de aventajada virtud y celo 
apostólico, y el primer Obispo que vistió la púrpura epis- 
copal sobre el sayal, y cuando pasó al África, llevó consigo 
muchos misioneros de su orden para que le ayudasen; ha- 
biéndose siempre mostrado Obispo en su dignidad, fraile 
en la desnudez y cautivo en el servicio corporal de los 
cristianos que allí residían; en cuyas tareas falleció muy 
anciano el año de 1243. 



(i) Marmol, Descrip. del África, Par. 3 cap. 40. 
(2) Oder. Reynald, Annals. ad ann. citat. 



— 126 

FR. LOPE FERNANDEZ DAIN 

Sucedióle en el año de 1246 Fr. Lope Fernandez 
Dain, noble acaudalado aragonés, el cual hallándose en 
Roma á negocios de su orden dio á conocer sus muchos 
méritos y virtudes, por las que mereció que Inocencio IV le 
nombrara Obispo de Marruecos. La bula de su elección 
que empieza <:/// cminciiti specuia-» está dirigida á todos 
los fieles de Jesucristo per Marrochitanain Diocesin coiisti- 
ttitis con fecha en León II Kalend. Novembris el año IV 
de su Pontificado. Dióle también carta para Miramamolim, 
que empieza '.Gaudeannis in Domino "> en que le recomien- 
da la persona del nuevo Obispo y su rebaño, y otra para el 
Rey de Túnez, á quien ruega que reciba al Obispo y sus 
frailes como varones de Dios. Ambas las copia Wadingo el 
año de 1 246, núm. 1 1 . Asimismo trajo Bulas para el Rey de 
Aragón y para el Maestre de la Orden militar de Santiago, 
excitándoles á que diesen todo auxilio y socorro al Obispo 
de Marruecos y al propio efecto despachó Breves para los 
Obispos de Narbona, Marsella, Tarragona y Valencia. 

Entre los Obispos que se hallaron en el cerco y con- 
quista de Sevilla, fué uno D. Fr. Lope (i) quien convi- 
dado de la oportunidad de su puesto para mantener la 
comunicación con África, se quedó por entonces en la 
ciudad, donde probablemente recibiría dos Bulas que cita 
Oderico Reynaldo, dirigidas al Obispo de Marruecos, una 
con fecha de Marzo de 1247, que empieza Ex parte tita y 
la otra de Abril del mismo año Cnm laycoruní obsequiis; 
más no por eso descubrimos documento que acredite haber 
pasado á África á tomar posesión de su silla. 

(i) Anals. de Sevilla año de 125 1, nüm. 4." y tom. I. fol. 81. 



12/ 

Ortiz de Zúñiga refiere que habiendo el Obispo pasado 
á Roma á negocios de su Iglesia volvió á Sevilla con cartas 
del Pontífice al Infante D. Sancho, recién electo Arzobispo 
de Toledo, áfin de que patrocinase á este Prelado, como se 
verificó haciéndole amplias donaciones con todo el territorio 
de San Telmo, orillas del Guadalquivir y de una alquería 
llamada Torre-blanca que pertenecían al Infante (i). 

Quizás de esta recomendación tomaron principio los 
que afirmaron haber sido el mismo Infante D. Sancho elec- 
to Obispo de Marruecos, en consideración á proyectar su 
Santo padre pasar á la conquista de África. Por lo menos 
así lo anotó el Mtro. Francisco de Medina en noticias que 
juntaba para escribir la Historia de Sevilla, y de ellos la 
tomaron D. José Maldonado Dávila en su Tratado de la 
Santa Iglesia de Sevilla y D. Cristóbal Bañez de Salcedo 
en el Catálogo de los Arzobispos, investigadores ambos de 
las antigüedades de esta Ciudad que dejaron manuscritas. 

El Pontífice, pues, teniendo noticias de la liberalidad 
del Infante, concedió á los Reyes de España la presentación 
de aquella silla, cuya congrua, estando en Sevilla sus Obis- 
pos disfrutaron por lo común en esta ciudad, y en muchas 
ocasiones ejercieron los actos pontificales, como auxiliares 
de esta Santa Iglesia. 

No era menos acepto al Rey D. Alonso el Obispo 
D. Lope, á quien encomendó que señalase los términos á 
las Iglesias catedrales de Cartagena, Silves, y Badajoz, que 
el mismo Rey había fundado (2) y habiendo hecho el re- 
partimiento de las heredades de Sevilla le señaló cien aran- 



(1) Aranda. Vida del V. Contreras, fol. 350. 

(2) Mondejar. Memorias históricas, lib. 2. cap 34. 



— 128 — 

zadas de olivar y sesenta yugadas de tierra, año y voz en 
el sitio llamado Barjiachena, según la copia que tuvo á .la 
vista el citado Bañez de Salcedo, distinta de la que publicó 
D. Pablo de Espinosa. En ésta se le adjudican ciento se- 
senta aranzadas é diez yugadas en Villanueva, sin perjuicio 
de la donación del Infante y del distrito de San Telmo que 
el Rey le señaló para su diócesis, que se llamó Marruecos 
(i). Allí en adelante tuvieron sus prelados Iglesia Catedral y 
sus casas episcopales, con unas hazas de tierra adyacentes, 
que todo rentaba seiscientos ducados, según el mismo 
Salcedo. 

El repartimiento de Sevilla se formalizó en el año de 
1253 y desde este tiempo hallamos en ella familia del 
Obispo de Marruecos, como se evidencia del heredamien- 
to que tuvieron en Barnachoia. Pedro Blanco y Esteban 
Pérez de Marruecos, almogábares de á caballo y Aznar de 
Moriello, del Obispo de Marruecos, que quizá eran de su 
mesnada (2). 

El siguiente año de 1255 deseaba el Papa que el Rey 
D. Alonso llevase al África sus armas contra los moros, á 
cuyo efecto le envió con el Obispo de Marruecos la cruzada 
con orden de que la publicase el mismo D. Fr. Lope, 
(3) quien parece haber después pasado á besar los pies al 
Pontífice, con cuya bendición peregrinó hasta la tierra 
santa y cumplido sus votos, volvió á Zaragoza á cuyo con- 
vento llevó insignes reliquias y en él falleció lleno de 
méritos. 

Se continuará. 

(i) Historia de Sevilla lib. 5 íol. 6, colum. 3.^ 

(2) Espinosa. Historia de Sevilla. — Part. II fol. 15. 

(3) Zúñiga Anales año citado niím. 3. 



— 129 — 



JORNADA DE I). FERNANDO DE RRIBERA (O 



Coiiclusióji. 



Seguian treinta lacayos del Duque con ropillas y calgoncs 
de terciopelo negro mui guarnegidos de botones y pasa- 
manos de oro con golpes todas correspondencias, ferrerue- 
los de Paño negro de segouia gayados del mesmo pasamano 
con cinco fajas de tela de oro rosa seca aprensadas con 
trensillas de oro a los cantos. Jubones de la mesma tela 
sombreros con caireles y cordones de oro penachos de a 
seis plumas blancas y rosa seca rosas de ligas y gapatos 
de lo mesmo color con puntillas de oro, adremos de espadas 
dorados tiros y pretinas con trencillas doro. 

El Duque acompañado al lado de Don Carlos Bar- 
berino yba vestido de ormesí bordado quajado ricamente 
de tórrales de seda sobre espumilla, negro todo. Las guar- 
niciones del ferreruelo bordadas en la mesma conformidad 
el forro también bordado y jubón, en correspondencia 
drego de botones cadena con un vn passador y trengillo 
de diamantes todo de gran balor y un rico adrego despada 
dorado grauado silla y guarnición de cauallo de terciopelo 
negro bordado en la conformidad del vestido y hauia telli/, 
de lo mesmo con fluecos v borlas de seda nes^ra. 



(i) Véase la ]iág. 92. 

17 



— I30 — 

Los treinta y tres pages en tropa que cercauan el 
caballo del Duque llebaban ropilla y calzbnes de terciopelo 
negro guarnecido de passamanos y botones y cubiertos los 
campos viajados de passamano menudo de oro en harpon 
fereruelos de gorgoran negro gayados de pasamanos de 
oro de dos en dos por gaya rematando en liyes con que se 
cubría mucho de los campos eran forrados de tela de oro 
rosa seca jubones de la mesma tela gapatos blancos rosetas 
y ligas de rrosas del m.esmo color con puntillas de oro son- 
breros con caireles y cordones de oro penachos de ocho 
plumas blancas y rosadas, golillas guarnecida de oro balo- 
nas de gaga de hilo pretinas quajadas de trencillas de oro 
seguían acompañando al duque el de Pastrana y el condes- 
table don Felipe colona y luego gran numero de perlados 
que cerrauan el acompañamiento. Fue por la calle de los 
conductos a la del curso á la plaga de Sant Marcos al Jesús 
a la puente de sant Ángel y a San Pedro en passando por 
el castillo hizo salua la artillería del, y al apearse también 
se le hÍQo con algunas píegas que estañan en la plaga todo 
lo que andubo el acompañamiento se hallaua lleno de ca- 
rrosas en ellas y por las ventanas que estañan adregadas 
gran cantidad de damas i gente con extraordinario ornato 
por todas partes. 

El solio, y dispusision de asiento de su santidad y lo 
demás necessario para el consistorio estaua preuenido en 
la sala regia con mucho adorno y decengia hauía a la parte 
meridional Vn dogel de brocado de particular grandeza y 
magestad arrimaua a el Vna silla o cátedra a manera de 
trono cubierto del mesmo brocado estaua sobre vna tarima 
de dos gradas y esta sobre otra de ginco destas gradas 
inferiores (con alguna separación) procedía por cada parte 



— 131 — 
Vna orden de bancos con espaldar y dos gradas a los pies 
cubierto todo de tapetes estos bancos para asiento de los 
cardenales corrían ocupando gran parte de la sala. Cerra- 
uanse de líos mesmos en forma de quadro de la parte Opo- 
sita al solio dejando espacio competente para entrada de 
los Cardenales y de mucho numero de personas de calidad 
y gente de buen auito de que estaua mui llena la sala para 
esto quedauan tanbien espacios acomodados entre las 
paredes y los bancos. 

Quando ya fue ora de consistorio empegaron a entrar 
los Cardenales con sus acompañamientos y ocupando su 
puesto auiendo mucho prelados por las gradas del solio (y 
en la sala por todas partes gran concurso) entro sn Santidad 
en andas y rebestido como suele en las capillas acompa- 
ñauan siguiéndole los embajadores del Emperador del 
Rey de Francia de Venegia Don Carlos Barberino y el 
condestable Don Phelippe colona personas todas que tie- 
nen puesto en el solio seguían otros muchos Principes Se- 
ñores y Caualleros nobles romanos y de otras naciones. 

Estando ya su Santidad en su asiento fueron llegando 
los Cardenales cada uno de por sí, a la ceremonia de pre- 
sentarse en singular, a dar obediencia como' se hage en 
todas las Juntas de Capillas redugidos ya todos a sus pues- 
tos entro el Duque de Alcalá asistido del de Pastrana y 
acompañado de gran concurrencia de personas Illustres y 
llegando a bessar el pie a su Santidad le dio vna carta del 
Rey. Su Beatitud la entrego a Monseñor Juan Cianpoli su 
secretario familiar para que le abriesse y leyese en publico. 
Los Duques se bolbieron a vn puesto eminente que les 
estaua señalado donde asistieron, 

t^stc puesto que daua frontero del solio a la parte de- 



— 13- — 
recha del, hallándose ya allí los duques entro en el mesmo 
puesto el Doctor Don Bartolomé de castro Canónigo de 
Burgos cauallero de Notorias letras y partes. Leyó el Se- 
cretario Cianpoli la carta. Significaua eu ella Su magestad 
el general regocijo y el de sus reinos quando se supo la 
elección de su beatitud que por el respeto y Amor a su 
mui santa persona y por lo que sus antecessores Reales y 
el, han rreuerenciado siempre aquella santa silla quisiera 
pareger personalmente a darle la obediencia cumpliendo 
con esta demonstracion parte de su deseo pero que hallán- 
dose ocupado en graues negocios del gouierno de sus reinos 
y concernientes en gran parte al seruicio y autoridad de la 
mesma Sede Apostólica no le era posible hacer esta de- 
monstracion que asi hauia elegido al duque de alcalá por 
su gran calidad y partes para que en su nombre Real y 
por los reinos señoríos y estados de su corona prestase la 
obediencia que suplicaua a su beatitud le diesse crédito en 
todo como a su mesma persona. 

Leida la carta hizo Don Bartolomé de castro vna ora. 
(.ion latina elegante con autoridad y modestia recitada. 
Reducíase a significar la antigüedad y continuación que 
los Reyes de españa an tenido en prestar la obediencia a 
los sumos Pontífices y en seruirlos mirando con mucha 
sircunspeccion y procurando con todo desvelo la mayor 
autoridad y veneración de su santa Silla acudiendo a los 
Seruicios de ella en todo con particular reuerencia y em- 
peño: sin rreparar en peligros ni en gastos de todo. Repre- 
ssento algunos exemplares concluyendo como en esta 
ocassion enbiaua su mogestad al Duque de Alcalá para 
que en su Real nombre le diese la obediencia y por los 
reynos señoríos y estados de su monarchia. Manifestó al- 



— 133 — 
gunas modestas alabangas de la persona del Duque y de 
su cassa y por expresas palabras dijo como en esta forma 
prestaua a su beatitud la obediengia. El secretario Juan 
Cianpoli (por su talento y unibersales estudios justamente 
estimado de su santidad) en oragion breue compendiosa i 
grauemente elegante en nombre de su Beatitud respondió 
a todo dando gracias a la magestad Católica estimando la 
demonstracion de aquel acto y asentando lo que en el rre- 
presentaua ornólo todo con decoro particular y elogios de 
la cassa de Austria la observancia de Religión en ella y en 
los dilatados ensanchez que ha tenido por el nuebo mundo 
y partes remotas que todas reconocen la Sede Apostólica 
debiéndose a la piedad y valor de los rreyes de españa. 

Acabada esta oragion pareció el Dottor Antón serró 
jurisconsulto insigne y como procurador fiscal de la Cámara 
apostólica aceto el acto de obediencia que por el Rey Ca- 
tólico Don Phelippe quarto y por sus rreinos estados y 
señorios se hauia gelebrado y pidió que dello se le diesse 
testimonio en forma. 

Quando en funciones semejantes se llega a este punto 
suelen los cardenales de la nación o dependengias de la 
Corona asgender a las tarimas del solio para hacer asis- 
tencia (a manera de atestación) al acto de besar los emba- 
jadores el pie a su santidad que es la ultima acción solenne 
para el complemento de dar la obediengia y en los carde- 
nales que a ello asisten se tiene por muestra de afecto 
particular a esta causa. Solian querer asistir tantos que por 
la estrechura del puestc y por la concurrengia de personas 
niellos ni los embajadores podian estar con decengia pre- 
uiniendo esto su santidad auia ordenado asistiessen sola- 
mente ocho Cardenales fueron Monte (como decano) Bur- 



— 134 — 
ghesio, Trcjo, Sabeli, Gleselio, Ludobisio, San Onofre y 
Magalot. 

Llego asi El Duque de Alcalá a besar el pie a su San- 
titad, hizo lo mesmo el Duque de Pastrana también se lo 
besaron los camaradas del Duque diziendo el quien era 
cada uno, los familiares pages y gente de ambos Duques y 
otras muchas personas tanbien besaron el pie. Fue acto 
verdaderamente de gran solentdad y vnibersal regocijo 
para Roma y en particular mostró su Santidad tenerle con 
mucha gratiind y com.plasengia de berle executado por 
medio del Duque con tanto luzimiento y decoro de su per- 
sona, y de los grandiosos aparatos con que bino a ser 
ministro del contentamiento y aplauso del sacro Colegio. 
Fue mui conforme congratulándose su beatitud a los sujetos 
de aquella congregación sagrada. 

Fenerida esta solenidad, levantadose su santidad, y 
caminando a la sala donde depone los ornamentos de ca- 
pilla fue siempre a pie, acompañado de todos, llebandole 
las fiambrias posteriores, o falda de publial los Duques de 
Alcalá y Pastrana, y después la falda del vezte, o túnica 
ordinaria A.... subió Su Beatitud al quarto de su hauitaoion 
donde comió y quiso comiesen también con su Santidad 
los Duques, la mesa dellos estaua a la mano siniestra, se- 
parada y vna grada inferior. Siruiole la toalla el de Alcalá. 
Sentóse su Santidad a la mesa y echando la bendición hizo 
señas para que se sentasen y cubriesen los Duques. Siruio 
la copa al Duque de Alcalá Don Perafan de Ribera y al de 
Pastrana el marques del Paul, correo mayor de su magestad 
en Roma, ambos del auito de santiago assi se prosiguió la 
comida haciéndoles su santidad muchas muestras de regalo 
y carigia. 



— 135 — 

Hizo esta embaxada el duque con particular grandeza 
seruido de familia, y séquito como para tal ocassion acom- 
pañada su cassa de muchos gentiles hombres, Caualleros y 
personas de estima, que de ordinario se crian en ella, Ve- 
nían algunos sujetos señalados en letras y otras profesiones, 
los Secretarios Juan Antonio de herrera, y Antonio de 
laredo conocidos por su talento y buenos estudios: El 
Licenciado Don Juan de Agraz docto Jurisconsulto: el 
Doctor Juan de Vega Catedrático de Vísperas de medicina 
en Seuilla: Luis de herrera Villamigar mayordomo, Don 
Alonso quixada de salazar. Camarero Payo Rodríguez de 
Paz persona de caudal que traia a su cargo la tesorería 
Diego de Romulo pintor insigne, cada uno eminente en su 
facultad. 

Reducíanse las personas de la casa al numero y exer- 
gicios siguientes, Dos capellanes, Vn sacristán, mayordomo 
camarero mayor Dos Maestresalas Thessorero, Caballerigo, 
contador, doce gentiles hombres, treinta y cuatro pages, 
dos secretarios, vn medico de la persona, otro de la familia, 
vn pintor, tres veedores, seis ayudas de cámara, tres mogos, 
de retrete, Dos músicos, dos barberos, vn guantero perfu- 
mero, dos porteros, dos guarda ropas, dos reposteros de 
plata, tres de estrado, enfermero, dos botilleros, dos pana- 
deros, dos despenseros, dos compradores, dos cogineros, 
tinelero, todos estos officios de la escalera . abaxo con sus 
ayudantes: vn patrón de faluca, cinco marineros, dos ha- 
uerderos, dos trompetas, dos correos, dos postillones, treinta 
lacayos, vn sastre, treinta criados de los ministros, y offi- 
gíales mayores y de los gentiles hombres demás de esto 
los criados y familias de los camaradas a numero de ochen- 
ta ragiones. Dio quatro libreas las dos que se an referido 



— 136 — 
Vna de paño Verde de segouia bien guarnegida para de 
Camino, y otra de terciopelo labrado negro con ferreruelos 
de raja. 

Fue el duque cumpliendo en particular con las vissitas 
de Cardenales, Principes, Señores, y mas personas a quien 
era deuida esta demonstracion los cortexos y luzimiento 
de que andana acompañado eran grandiosos y hauiendo 
complagido generalmente a Roma se via en ella vn recono- 
gimiento Vnibersal de gozos común considerando, que ya 
quando el Duque en la execucion de esta su embaxada, se 
liallaua el mundo, y la disposigion de las fuersas del Rey 
en tan diferente estado del que se juzgaua quando fue 
nombrado el Duque para ella, Mirauase rendida Breda: 
desembaragado aquel exercito católico: recuperado ya el 
Brasil: Las armas nabales que lo abian obrado, libres para 
otra qualquiera gran enpresa: asegurada Genoba gloriosa- 
mente. Finalmente en Ñapóles, y Milán, fuersas expuestas 
para executar toda resolución, en beneficio de la monarquía • 
y en Seruicio de la mesma Sede Apostólica a quien en 
primer lugar españoles las tienen dedicadas, juzgauase, que 
en esta prosperidad. Visiblemente hauia mostrado Dios 
quan grato le ha sido el zelo con que los Reyes Catholicos 
cuidan de la exaltagion de la fee y cosas eclesiásticas y 
que en particular era retribugion del afecto pió, con que en 
tiempos de tan vigentes cuidados hauia antepuesto al de 
cumplir con esta solenidad veneranda. 



— 137 — 



MEMORIA DÉLOS JS03ÍBRES DE TODOS LOS 

Oriados que fueron sirviendo a el Exorno. Duque de 
Aleda en esta Jornada á dar la Obediencia á su 
Santidad. 



Secretario de la embajada 
Juan Antonio de Herrera. 

Secretario Segundo 
Antonio de Laredo Zalazar 

Mayordomo 
Luis de Perreras Villamizar 

Maestresalas. 
Don Baltasar franco de Ayala 
Don Alonso de Cabrera. 

Gentiles hombres. 
Don Juan Arroyo Alcayde del Palacio de se Px.-' Tor- 
res y Guerta del Rey en seuilla. 
Don Martin Lazo de Moreda 
Don Antonio de Silua 
Don Gerónimo de Laredo 
Don Alonso de Ochoa 

i8 



- 138 - 
Don X.i*'' de Loaysa 
Don Jacinto de Talauera 
Don Bartolomé de Laguna 

Caballerizo 

Don Esteban de las Infantas 
Camarero 

Don Alonso Ouixada de Zalazar. 
Capellanes 

Lorenzo Martínez de Herrera 
Don Alonso Nuñes Valdes 

Thesorero 
Don Pedro de Acuña 

Medico de la Persona 
Doctor Juan de Vega 

Medico de la familia 
Doctor Juan de Solier 

Pintor Insigne 
Diego de Romulo 

Officiales de Secretaria 

Juan Hecame de Molina 
Juan de Padilla 

Beedores 

Gerónimo de Chaues 
Juan de Aluendea 

Ayudas de Cámara 

Joseph de Valdiuia. 
Antonio de Vayas 



— 139 — 
Barbero de su Excelencia 
Miguel de Noguereda 

Reposteros de plata 
Domingo de Fuentes 
Fernando de Santiago 

Reposteros de Messa. 
Gregorio y Juan de Cerbantes. 
Conseruero 
Cesar Baronio 

Guarda ropa 
Francisco Rodriguez 

Portero de sala 
Rodrigo de Paz 

Mozos de Cámara 
Diego de Cageres — Domingo Rodriguez 

Tinerero 
Jacinto de Azebedo 

Pajes. 
Don Lorengo de Villamizar 
Don Francisco de los Cameros 
Don Antonio de los Cameros 
Don Juan Parejo de la Vega. 
Don Pedro Zapata. 
Don Pedro de Cárdenas. 
Don Juan de Biedma. 
Don Diego de las Infantas. 
Don I'ernando de Ribera. 
Don Fernando Palomares. 



— I40 — 

Don Luis de la Rea. 

Don Dies^o deGuzman. 

Don Pedro del Castillo. 

Don Pedro chacón. 

Don Pedro Caballero Cabeza de Vaca. 

Don Juan Carrasco. 

Don Francisco Carrasco. 

Don ]^>ancisco Bohorquez. 

Donju." de Villamizar. 

Donjuán de Segura. 

Don Rodrigo de Mendoza. 

Don Gonzalo Pizaño. 

Don Xp.^'*' de Villalobos. 

Don Fernando de Aguilar. 

Don Pedro de Gongora. 

Don Gerónimo Vitoria. 

Don Miguel Magugero. 

Don P'ernando Praz y Pedonzel. 

Don Antt.° de Siluera. 

Don Julio Antt.° de herrera. 

Don Antonio de Mendoza. 

Don Andrés de Olarte. 

Cozi ñeros. 

Juan de Riuera. Ju.° Baptista. 
Luis Gonzales. 

Despensero 

Ramón Martinez. 

Compradores. 

Juan Viscayno. Pedro Diaz. 
V^n enfermero. 



— 141 — 
Botilleres. 
Luis Tabella y Jacinto. 
Vn Correo, y vn Trompeta. 

Barrenderos. 
Juan Muñoz, y Luis escobedo. 

Veinte y vn criados de criados a quien se daba razion. 
Lacayos. 

Esteuan Ginete. 
Pedro Moreno. 
Francisco de Alnieyda. 
Pelegrin. 
Diego Tozel 
Pedro Fernandez 
Diego Lebeque 
Alexos de Salamanca 
Andrés de Polaco 
Francisco Chipeteli. 
Pedro Franges 
Marco Anttonio 
Xp.baí Visconde 
Pedro Todino 
Marco Molinar 
Carlos Zapata 
Ju.^ Tilomas Viuano 
Domingo Vjondo. 
Francisco Antonio. 
Juan Ribero. 
Alexandro Morozo 
Pedro Lelio Masoni 
Diego Fernandez 



— 142 

Fernando do Castañeda 
Francisco Milanes 
Octauio Ferrar 
Rosato Rosario 
Alberto Gado 
Juan Baptista Cario. 
Pedro pica 
Domins^o de la Cruz. 




— 143 — 



ADICIONES Y CORRECCIONES 

D. JUSTINO MATUTE 

AL TOMO IX. DEL Vl\JE DE ESPAÑA DE D. AXTONIO PONZ 

CARTA I. 

Contmnacióji (i). 

Mas antes que salgamos del Sagrario, merece que se 
haga memoria de la sala de Cabildo de la hermandad del 
Santísimo Sacramento, situada en el patio de los Naranjos 
por el bellísimo lienzo, que adorna su testera principal, de 
Francisco Herrera el mozo, que representa á los Doctores 
de la Iglesia, adorando al Sacramento y á nuestra Señora 
en el misterio de su Concepción, del que gravó una es- 
tampa Matías de Arteaga. A este lienzo siguen otros no 
de tanto mérito y de escuela extranjera, con los cuales 
esta cubierta toda la pieza, que es un quadrilongo de bas- 
tante extensión. El autor del Compendio histórico de Se- 
villa, describe menudamente estos lien.?os, teniéndolos 
por del mismo Herrera; más es fácil conocer la diferencia 
^lejos^estilos, y que no estaría tan olvidada semejante 

(i) Véase la pág. 32. 



— 144 — 

colección, ni de los Sevillanos, ni de los escritores que han 
tratado de las pinturas célebres del reyno. Posee asi- 
mismo esta hermandad un muy hermoso Niño Dios, de 
Juan Martínez Montañez, que lo acostumbra sacar proce- 
sionalmente en sus festividades, cuya obra es la primera 
que aquí se conoce de tal autor, pues está firmada en la 
peana de plata en 1607. Así en las bóvedas, como en las 
paredes, barandales y Sacristía del Sagrario, hay varios 
adornos trabajados en yeso, no mal entendidos, aunque de 
un gusto glotón, executados por Pedro de Borja y su her- 
mano Miguel, á quienes Zúñiga hace un grande elogio (i), 
el que del todo no desmerecen; pero la pesadez de sus 
follajes caprichosos, y abundancia de frutas y viandas, 
embutidas en todas partes, dan á conocer el mal gusto de 
la edad en que florecieron, (2), 



(i) Año de 1662. N. 3. 

(2) Para Ponz y Matute han pasado inadvertidas las dos joyaá 
artístico-arqueológicas que se conservan á dicha en el Sagrario. Me refiero 
al interesantísimo grupo escultural de barro cocido y estofado que repre- 
senta á la Virgen del Madroño con el Niño Jesiis en brazos á quien ofrece 
un ángel arrodillado á sus pies un cestillo con atiuellas frutas. Venérase en 
la segunda de las capillas del lado del Evangelio esta curiosa producción 
del Siglo XV que procede á nuestro juicio del .Sagrario ó Catedral primi- 
tiva y debe estimarse como precioso dato para el estudio de la escultura 
sevillana. En la cripta panteón de Arzobispos del mismo Sagrario, ol- 
vidado en el único altar del citado Panteón una hermosísima obra 
cerámica, digna por todos conceptos de ser trasladada al Tesoro mismo 
de la .Santa Iglesia, pues por su mérito artístico supera en mucho á las más 
valiosas joyas de ricos metales que en él se conservan, no obstante, la 
pobre materia de que está formada. t.Sobre un plano cuadrado que mide 
de alto un metro o' 5 5 y de ancho otro 0*40, cuya parte superior termina 
en un segmento de círculo que estriba en dos bellísimas pilastras ornadas 
de frutas y flores polícromas resaltan sobre fondo azul cobalto varias figu- 
ras de Santos en torno de la efigie de Nuestra Señora de la Granada, 
sentada con el Niño Dios en brazos y cuya altura es de un metro. Todas 
las estatuas están vidriadas de blanco y por su correcto dibujo y peregrina 
traza sorprenden y admiran. Entre ellas nótase á la derecha un San .Se- 



— 145 



NAVE DEL EVANGELIO DE LA CATEDRAL 

N. 1 8. No carecen de mérito, según lo reconoció 
Ponz, las tablas pequeñas del primer altar á la derecha, 
conforme entramos por la puerta de junto á la torre, dedi- 
cado á la Magdalena, y especialmente por el tiempo en 
que las pintó Gonzalo Diaz, alrededor de los años de 1499, 
el qual es el tercer pintor en antigüedad que conocemos 
en Sevilla. El que le acompaña al otro lado de la puerta 
que es el de la Asunción de Nuestra Señora, con otras figu- 
ras, así en el altar como en las enjutas, tiene pinturas de 
Alonso Vázquez, bien conocido en Sevilla por sus famosos 
lienzos de la Merced, y otros de no inferior mérito. 



bastían en el acto de su martirio que por sí solo sería bastante para cali- 
ficar á su autor de señaladísimo artista. Remata esta soberbia placa con 
tres pequeñas figuras de bajo relieve ejecutadas hasta las rodillas que 
representan al Señor en el centro y á los lados la Virgen María y San íuan 
Evangelista». Fcdro /»////««.— Ensayo biográfico crítico por losé Ge-^toso 
y Pérez.— Sevilla 1884. 

cFué este relieve ejecutado en Sevilla por algún artista ita'.iano proce- 
dente de la famosa Escuela de los Robbia ó importado directamente de 
Italia? Por mi parte no me atrevo á contestar: sólo diré que encuentro 
notable semejanza entre esta obra y el medallón central que está en la 
clave de la archivolta de la portada del monasterio de Santa Paula en esta 
ciudad. ¿Se deberían ambas obras al excelente artista Miguel Florentin, 
conocedor ya del nuevo procedimiento del vidriado que aquí introduje 
Francisco Niculoso Pisano? 

Esta inestimable pieza estuvo hasta 1654 en la primitiva capilla de 
la Granada sita «en la otra nave del Sagrario antiguo» ó sea en el lugar en 
que hoy están las oficinas de la parroquia del Sagrario, casas de los 
Señores Curas y almacén del Cabildo. Véanse Vida del V. I'. Fernando de 
Contreras por el P. Gabriel de Aranda y también mis Curiosidades Anti- 
guas Sevillanas.— Sevilla 1885. 

19 



— 146 — 

Como quiera que I'onz hizo su viaje con el fin principal 
de ver los monumentos sobresalientes de las bellas artes, 
omitió algunas noticias históricas relativas á otros objetos, 
que no deben mirar con indiferencia los patricios, princi* 
pálmente cuando le acuerdan sus antiguallas gloriosas. De 
esta especie es la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, (cuya 
imagen es obra del mismo Joan Millan (i), de quien Ponz 
habla en sus Núms. 21 734) pues los Aragoneses que se 
establecieron en Sevilla después de la conquista, fundaron 
esta Cofradía para dar culto á Nuestra Señora con aquella 
advocación, el que se fué estendiendo hasta que en 13 17 
volvió á su primitivo explendor, con motivo de acudir 
peregrinos de todas partes á visitar la Capilla. Esto movió 
á la Cofradía á que labrase un Hospital para recoger aque- 
llos piadosos vagantes, los que no hay duda se aumentan 
á proporción de la buena acogida que encuentran en los 
santuarios. No sería mola la de Sevilla; pero al fin se enfrió 
la devoción de los Cofrades, y los Reyes Católicos tomaron 
para sí el dicho hospital en 1500, el que hasta nuestros 
dias permaneció en la plaza de la Lonja, con el nombre 
del hospital del Rey, quien nombraba por su Consejo de 
Castilla un administrador, constituido en dignidad eclesiás- 
tica, y trece soldados inválidos, que hubieran padecido 
mutilación de algún miembro en la guerra-, más aun esto 
tuvo fin por lósanos de 1793, habiéndose vendido el sitio 



(i) De esta bellísana imagen prototipo de la escultura cristiana en 
Sevilla puede repetirse lo que dejo asentado al tratar de las esculturas de 
las portadas del Baptisterio y Nacimiento: en el plinto de la efigie del 
Pilar se lee claramente Pedro Millan escrito así: PO MILLA. Ignoro qué 
se haría de la primitiva efigie de esta Señora, con cuya advocación fundóse 
la cofradía de que habla Matute. — J. Cí. 



— 147 — 
y edificio á un particular, quien ha labrado en él una mag- 
nífica casa (i). 

Ponz no se atrevió á afirmar que el Ecce-Homo de la 
capilla del Pilar fuese de Murillo, solo dice que estaba hecho 
sobre su gusto, más no hay duda en que es del mismo 
Murillo (2), así como otro que hay en la Iglesia de Capu- 
chinos de Cádiz sobre la puerta de la Sacristía, del mismo 
tamaño y forma, y aun en la capilla mayor de la casa del 
Carmen de Sevilla se le atribuye otro. Es lo cierto, que 
Murillo pintó bien pocos asuntos de la pasión del Señor, y 
fuera de los apuntados solo hemos visto un borroncito 
pequeño del Señor caido con la Cruz y Nuestra Señora, 
que posee, entre otras buenas pinturas, el Sr. D. Tomás 
González Carvajar, Intendente de las nuevas poblaciones 
de Sierra Morena. 

Junto á la capilla del Pilar está la puerta que llaman 
del Lagarto, por la que se sale á la nave que en el antiguo 
templo se llamó de San Jorge, en la que está la capilla de 
la Granada, frente de la qual hay un quadro, quizá el mejor 
que se conoce de Francisco Pacheco, que representa á 
Nuestra Señora en el misterio de su Concepción, y á los 
pies el retrato de Miguel Cid (3) natural y vecino de Sevilla, 
y autor de las conocidas coplas de Concepción, que sirve 

(i) Para más noticias véase la interesante obra intitulada «Memorias 
históricas de los Establecimientos de caridad de Sevilla &.•' por D. Fran 
cisco CoUantes de Terán. — Sevilla 1884 — i vol. 4." 

(2) Regaló el Cabildo este cuadro á Luis Felipe de Francia, donando 
dicho monarca á su vez á la Corporación Eclesiástica el retrato de Cristo- 
bal Colón, pintado por Emilio Lassalle, que se conserva en la Biblioteca 
Colombina; varias obras lujosamente impresas é ilustradas que pueden verse 
en dicha librería y una medalla de oro con los bustos de aquel Rey y otros 
miembros de su familia. 

(3) Hállase hoy en la sacristía de los Cálices. 



— 148 — 
de glosa á la redondilla Todo el inundo en general kc. com- 
puesta por el Venerable Siervo de Dios Fr. Francisco de 
Santiago, del Orden de San Francisco. 

N. 19. En la capilla de las Doncellas, sin embargo 
que no hay cosa que interese la curiosidad artística, antes 
si la cólera por su monstruoso retablo, rico de oro y de- 
lirios (i), no debe olvidarse el instituto de 'su Cofradía, 
aprobada por León X en 15 17, que es dotar doncellas 
pobres y honestas para su colocación, en que anualmente 
se consumen gruesas cantidades, para lo que su fundador 
Micer García de Gibraleón, Protonotario apostólico y 
natural de Sevilla, aplicó todo su caudal. 

Los dos altaritos de que Ponz habla en este número, 
contiene el primero un buen lienzo de la Asunción de 
Nuestra Señora muy bien empastado y dispuesto, del 
estilo de Carlos Marati, y el compañero es donde se venera 
la imagen de Cano, cuya historia la escribe el citado 
Loaysa en sv\s Memorias sepulcrales fol. 341 hablando de 
la del Racionero tenor Don Andrés Cascante: dice pues, 
que entre las cosas que su albacea dispuso por su muerte, 
fué traer al Cabildo una pintura de Nuestra Señora de 
Belén, de mano del Racionero de Granada Alonso Cano, y 



(i) Si hay por fortuna en dicha capilla cosa que interesa á la curio- 
sidad artística: en los huecos que deja libres el desatinado retablo de que 
habla el adicionador, existen varias tablas salvadas del primitivo retablo 
ejecutadas en los principios del siglo XVI bastante interesantes, entre ellas 
la del nicho central que representa el acto de entregar las dotes á las 
Doncellas, viéndose también en el ángulo de la izquierda el retrato del 
fundador Micer García de Gibraleón en actitud orante y su escudo á los 
pies. Desgraciadamente todas estas pinturas están mal restauradas, pero 
conservan datos bastantes para llamar la atención. La verja es también una 
de las más notables del templo trabajada al estilo del Renacimiento y 
el zócalo de azulejos de cuenca que orna el muro de la tribuna sobre 
que está el altar, digno de mención.- — J. G. 



— 149 — 
habiéndola visto el Cabildo, y tenido noticia de que Cas- 
cante la había antes mandado al Arzobispo D. Jayme de 
Palafox, se la envió á su ilustrísima, el que la volvió al 
Cabildo, agradeciendo su expresión, con cuyo motivo el 
Canónigo D. Juan de Loaysa, siendo Mayordomo de fá- 
brica, mandó hacer un altar, que lo ideó é hizo por su 
mano Gerónimo Franco, peón de la Santa Iglesia, y se 
colocó en él la imagen, en la que era ante-capilla de San 
Hermenegildo, cuya pintura la vio hacer en Málaga á Cano, 
y á ruegos de Cascante, que entonces era Racionero dé 
aquella Catedral, el maestro dorador Miguel Parrilla, de 
todo lo qual hay razón escrita á la espalda de dicho retablo. 

CONTINUA LA NAVE DEL EVANGELIO 

N. 20- En la capilla de San P^rancisco, cuyo lienzo 
se colocó en Junio de 1657, tiene su asiento la Veintena, 
y en ella cumplen sus memorias y dotaciones, para lo 
qual la han rodeado de una seria sillería de caoba, y fren- 
te del principal altar se ha colocado un lienzo de nuestra 
Señora de Belén, ó como quieren otros, del Rosario, con 
muy bello marco, de Juan Simón Gutiérrez, la que antes 
estaba en la capilla de San Josef, con bien poca luz, pero 
que jamás ha tenido altar, (i). 

N. 29. Efectivamente, el quadro de San Lorenzo de 
la capilla de Santiago, es de Juan de Valdés, cuyo estilo 

(i) En esta capilla se disponía y preparaba la Tarasca cpie iba en la 
procesión del Corpus y por eso la parte superior de la reja esta arreglada 
<le modo fácil para poderse abrir y dejar paso al citado armatoste'' H- 
adquirido esta noticia de antiguos servidores de la Catedral. -[ G 



— I50 — 
solo conoció Ponz. Aquí existe el sepulcro de nuestro 
Arzobispo Don Alonso de Toledo y Vargas del Orden de 
San Agustín, el que murió en 26 de Diciembre de 1366 
y no 27, como escribió Züñiga, lo que consta de la Inscrip- 
ción, que en la losa de marmol embutida en la pared, 
está junto cá la tumba, la que dice así: 

AQUÍ YACE D. FRAY ALFONSO POR LA GRA- 
CIA DE DIOS ARZOBLSPO DE LA SANTA EGLE- 
SL\ DE LA MUY NOBLE CIBDAD DE SEVI- 
LLA ET MAESTRO EN LA SANTA TEOLO- 
GÍA É FINÓ XXUI. días DE DECIEMBRE 
ERA DE MILL É CCCC. É lili. ANNOS. (l). 

Las estatuas de Santa Justa y Rufina, colocadas en 
un altar de esta capilla, son de Manuel Garcia de Santiago, 
escultor de nuestros dias. (2). 

N. 22. En la capilla de Escalas se hizo en 1794 
una gran obra, habiendo quitado la voluminosa tribuna y 

(1) l'or las palabras de Matute parece que en sus dias existia el 
sepulcro de D. Fr. Alonso de Toledo á quien Loaysa llama D. Fr. Alonso 
de Vargas; que al presente ha desaparecido. Cuando se trasladó á la Cartu- 
ja de esta Ciudad el de su fundador D. Gonzalo de Mena en Marzo de 
1594 dispuso el Caliildo que al lugar que ocupó este se trasladase el del 
Sr. Vargas: en 1836 con motivo de la esclaustracion rescató la catedral 
esta presea arqueológica (que no es mirada con el aprecio que merece) y 
entonces seria tal vez el momento de perderse el antiguo mausoleo del ci- 
tado Señor Arzobispo Vargas. Hemos podido averiguar que era de mar- 
mol blanco, liso, encima el bulto del Arzobispo vestido de pontifical yá 
sus pies un león y en la pared el epitafio en letra gótica que aún subsiste. -J. G. 

Fallecido Matute seis años antes de haberse devuelto el sepulcro del 
Señor Mena á la Sta. Yglesia no es extraño deje de mencionarlo en este 
Jugar. 

(2) Dicho altar de Santas Justa y Rufina no existe hoy. 



— 151 — 
cornisamiento donde estaba el órgano, dexándola muy 
diáfana, y con bastante luz por la que le franquea una 
gran ventana, que de nuevo se abrió, la que está cubierta 
con vidriera de colores, que juega con las demás del tem- 
plo, (i). En ella se representa el decenso del Espíritu San- 
to sobre el Colegio apostólico, la que se executó por dise- 
ño de D. Josef de Huelva, pintor de esta Ciudad, habiendo 
costado, hasta ponerla en su sitio, I2000rls. vn. 

Frente del altar se ha colocado, en una decente mol- 
dura, la pintura de Nuestra Señora del Pópulo, que antes 
se hallaba en el centro de la tribuna, la que tiene este 
letrero. Sacada en Roma del natural de la que está 
en Santa María la mayor, que pintó S. Lucas, año 
de 1308. (2). 

N. 22. Como quando D. Baltasar del Rio costeó 
su sepulcro fué con intento de enterrarse en la capilla que 
había adornado, mandó poner la inscripción con el Aqiií 
yace acostumbrado; pero en este se cumplió aquello que 
comunmente se dice con ayre de apothegma, de que el 
hombre sabe donde nace, pero no donde muere. El Obispo 
de Escalas después de haber gobernado á Roma falleció 
en ella en 1540 y fué enterrado en Santiago de los 
Españoles, según dice tremando Ughello en su Italia sacra, 
(tom. 7. fol. 466. y 6"]. N. 20), quien pone el epitafio con 



(i) Faltó decir que es una de las peores. 

(2) Ocioso me parece refutar la peregrina noticia del letrero al de- 
cir que la Virgen está copiada de la que pintó S. I.iieas. Mr. Bayet en su 
interesante libro // Art Bizanliii consigna que «muchas de las imágenes de 
la Virgen atribuidas á S. T>úcas que existen en las iglesias de Oriente y 
Occidente no remontan su antigüedad á mas del siglo XIII. > La imagen 
original de que esta hubo de copiarse debe ser de estilo bizantino y 
por sus caracteres hubo de ser ejecutada en los siglos XIV-XV á juzgar 
por la copia hecha en 150S á que se refiere Matute. 



— 15^ — 
que notó su sepultura, dice pues así. BaltJiasar del Rio, 
HispíDins. posscssioncni Scalensis Episcopatus adcptus 
cst 22. Octobris IJIS- ^^^^ Praesidc Scala peste labor abit. 
Siíb Clemente VIL anuo ijjo. Urbis fjiit Giibei-nator, et 
postcuaní in Jiac Ecclesia sedisset annis 2^. Romee vita cum 
mor te eonmntavit 1340. Sepiiltiis in Ecclessia Sanctijaeobi 
Hispanoriim eoden in tnmnlo, nbi Francisc. ejns germanns 
frater fiineratns fuerat, conditits est, in eoqiie legitiir hac 
semiesa inscriptio. 

BALTHASAR EnSCOPüS SCALAN. 

ARCHIDIAC. ET CANONIC. 

IN ECCLESIA HISFALENSI 

FR. GENNINO GERMANO 

B. M. P. MOEREUS. 

Qni nt cum illo simnl in Incen venerant 
in lina cum eo 

Bien se echa de ver, que Baltasar del Rio puso el 
epitafio á su hermano gemelo, y que las dos últimas líneas 
fueron añadidas por los que cuidaron de sepultarlo en él, 
para que los que juntos nacieron reposaran unidos. El 
P. Aranda en la vida del Venerable Fernando de Contre- 
ras (fol. 822.) dice, qne poco después de llegado á Roma fa- 
lleció cuyo testamento se abrió en. Sevilla en 26 de 

Enero de 1341 . 

Esta capilla está servida de número de Capellanes, 
que con decente renta cumplen las memorias y cargas del 
fundador, y para su uso tienen una pequeña sacristía, en 
la que hay una nuestra Señora con pobres á sus pies del 



~ 153 — 

estilo de Campaña, y un S. Lázaro, y varios retratos de 
no pequeño mérito. 

N. 25. Para conocer el grado de estimación, que IMuri- 
Ilo gozaba en su tiempo, basta saber el precio á que le 
pagaban sus obras. Por el lienzo de S. Antonio, colocado 
en su capilla en 2 1 de Noviembre de 1656, le pagó el 
Cabildo 10.000 rls. bien que los inteligentes convienen en 
que es este uno de los mejores de su mano. Frontero del 
retablo de S. Antonio hay un muy bello lienzo de Zurba- 
ran, que representa al Bautista predicando en el desierto, 
el qual se ha compuesto estos dias pasados, por estar ro- 
to y descuidado. 

TRA.SCORO ÜE LA CATEDRAL. 

N. 27. De las equivocaciones de Ponz, hablando de 
Pedro Villegas, me haré cargo quando en la Carta III- 
N. 6 trate de la Iglesia Parroquial de S. Lorenzo, donde 
está su epitafio. 

N. 30. No fué menor la que tuvo quando hablando 
de S. Gerónimo del altar de la Visitación de nuestra Seño- 
ra, dixo que parecía de Torregiano, aunque aquí es tenido 
por de Gerónimo Hernández: efectivamente, el mejor elo- 
gio de nuestro sevillano, es equivocarse sus obras con las 
de aquel gran maestro. 

Mas allá de la capilla de S. Leandro ha}' una pequeña 
con una hermosa imagen de Consolación ó Consuelo, que 
tiene al niño Dios en sus brazos, y á los lados S. Francisco 
y Santiago. A los pies de la Señora está arrodillado un 
personage en hábito clerical, y junto se lee la firma de 
D. Alonso Miguel de Tobar, familiar del Santo Oficio. 



— 154 — 
fcc. a. IJ20. Aunque Tobar se distinguió tanto por sus 
exactas y graciosas copias de Murillo, con quien casi se 
equivocaba, no merecia menos por sus obras originales, 
siendo esta la única suya que se conoce en Sevilla, y 
el mejor quadro de su tiempo. Conocido su mérito por el 
Rey Felipe V quando estuvo en Sevilla lo nombró su pin- 
tor de Cámara, en cuyo empleo murió enMadrid en 1758. 
Al otro lado de la puerta grande, en altar correspon- 
diente al del Consuelo, se ha colocado la estatua de S. Josef 
de Pedro Roldan, la que estaba en el altar que este Santo 
tenia en la antecapilla de S. Hermenegildo, (i). Ha dos 
años que se ha traido de Valencia una estatua del Patriar- 
ca, executada por D. Josef Esteve, para la que en dicha 
capilla se está haciendo un retablo de piedra. 

NAVE DE LA EPÍSTOLA. 

N. 34. La primer capilla del lienzo del medio dia es 
la de S. Laureano, en la que yace nuestro Arzobispo don 
Alonso de Exea, su dotador. En su ángulo se puso la pri- 
mer piedra del templo, en el año de 1403., y concluido sos- 
tituyó mucho tiempo de capilla mayor. Posteriormente el 
Canónigo D. Valentín Lamperez y Blasquez la eligió para 
su enterramiento, de lo que dá noticia y de su adorno el 
citado Loaisa en su Colección de epitafios, en cuyo fin, po- 
niendo el Óbito de dicho Lamperez que fué en 12. de 



(i) Luce hoy en este altar un sobresaliente lienzo de ^lurillo repre- 
sentando al Ángel de la Guarda procedente del extinguido convento de Ca- 
puchinos de esta ciudad. En un m.s. que posee un señor eclesiástico, anti- 
guo servidor de la Santa Iglesia, al hablar del altar de la Pasión que asi se 
llamaba este dícese.i; Este altar se desbarató en 181S para colocar el lienzo 
del ángel de la Guarda de Murillo que dieron los capuchinos. » 



— 155 — 
Abril de 1709 dice: ic El referido Capitular se enterró ca 
la capilla de S. Laureano de su Catedral, la que habia an- 
tes adornado con retablo, reja, solería de jaspe blanco y 
negro, y á trechos quadros grandes, de mano de Matías 
de Artíaga, y toda la capilla dorada y estofada de mano 
de D. Lúeas de Valdcs. en lo que gastó más de 20,000 du- 
cados.» Por lo que se vé el engaño de algunos, que atri- 
buyen estos lienzos á Pedro de Uceda. (i). 

En esta capilla está situada una Cátedra de moral y 
casos de conciencia, á cargo del Presidente de la Sala de 
Examinadores Sinodales, quien por lo común encarga su 
lectura á algún otro Eclesiástico, consistiendo la renta 
de su dotación en más de mil ducados anuales. '^. Algunos 
han pensado, dice el Abad Gordillo, que la dotación de es- 
ta cátedra tuvo orígen del Subsidio catedrático que pagaba 
anualmente el Clero de Sevilla á su Arzobispo, al que se 
llamaba Martiniega por cobrarse el dia de S. Martin; más 
esto carece de fundamento, ya por ser la fundación de la 
cátedra posterior al tiempo en que se dexó de pagar esta 

(i ) Las tristes consecuencias que frecuentemente se siguen del in- 
moderado afán de llevar á cabo innovaciones, se dejaron sentfr de manera 
lunesta en esta capilla. A más del altar primitivo dedicado á S. Laureano 
que probablemente seria una curiosa antigualla hemos adquirido noticias 
de otro altar en la misma contenido que se decia del Jesús de la Piedad 
en tiempos de Loaysa y que á nuestro juicio debe ser el interesanti^mo 
grupo escultural de barro cocido, firmado PO MILLA IMAG, que posee ac- 
tualmente nuestro buen amigo el .Sr. D. facobo López Cepero (a) De es- 
te mismo habla Cean Bermudez á la pag. 153 del tomo III de su Dicciona- 
rio ^articulo Juan Millan). Añade dicho autor que además habia la estatua 
del Señor resucitado con angeles á los lados también de barro cocido y 
todas del estilo gótico. Las atribuye Cean á Juan, hijo de Pedro Millan, pero 
Ja firma del padre que arriba dejamos copiada no permite ya dudas acerca 
de su autor. Habia en la citada composición artística del asunto de la 

(a) Pedro Millan Ensayo biográfico critico— Sevilla 18S4. 



- 156 - 
conlribucion, ya porque se destinaba á la manutención del 
Prelado, la que cesó por el aumento, que la renta tomó 
con el discurso del tiempo;» sobre lo que puede verse el 
Memorial déla historia Eclesiástica de Sevilla/. XV. en 
donde añade, que uno de los grandes hombres que leyeron 
esta cátedra fué el Dr. Jofre de Loaisa, por nombramiento 
del Cardenal Guevara, en el qual se hizo perpetua, aten- 
dida la bondad de su doctrina, (i). 

N. 35. Sigue á esta capilla la de Santa Ana, cuyo 
retablo (que es el que en la Iglesia antigua era de San Bar- 
tolomé) está en una especie de tribuna, á la que se sube 
por algunas gradas. La Santa ocupa el centro del sota- 
banco en un lienzo apaisado, y no mal executado, y á los 
lados -se lee esta inscripción: Este retablo mandó facer el 



(i) Según parece por la í?7vAv/í7í:/í5« de esta Santa Iglesia al princi- 
pio de sus Estatiíto's; esta cobraba de todas las Fábricas del Arzobispado 
una veintena parte de sus rentas, cuyo derecho se llamaba catedrático por- 
ser en razón de su cátedra ó silla patriarcal. Este derecho en cambio de 
otros, líí cedió la Iglesia al Arzobispo D. Remondo, y los sucesores de es- 
te lo aplicaron para renta de la cátedra de moral, que nombra el Ar- 
zobispo. 

Resurrección otro dato que de existir hoy seria valiosisimo; la imagen en 
barro del Racionero Antonio Imperial que en 1477^ estaba al pié del Je- 
sús que se trasladó á Santa Marta en 18 18 desdo la capilla de S. Laurea- 
no.» Esta noticia que he hallado en un legajo de varios papeles (a) me ha- 
ce suponer que formaria parte de la composición citada por haber acaso 
sido dicho Racionero el donante del altar que en su virtud se mandaria colo- 
car en actitud orante según en los pasados siglos se acostumbró. La par- 
ticularidad de haber sido ejecutada en barro como las otras y estar al pié 
del Jesús aumentan mis sospechas de que formó parte del asun'o y fué 
trabajada por el esclarecido escultor ya mencionado. 

¡Cuánto más interés ofrecerla para todos la capilla seguu estuvo que 
como se vé al presente con un desatinado retablo, malos cuadros y pésima 
verja en vez de aquellas verdaderas preseas del arte cristiano!— J. G. 



T.abla i."— Estante S5— Bib. Cobmb. 



— 157 — 
reverendo S. D. Diego Heniaiidez Maniiolejo. Arcediano 
de Ecija, Canónigo de esta Santa Iglesia.^^E él onrado 
Caballero Rui Barba Marniolejo. Acabóse en el mes de 
Septiembre año de ijo^. El resto del retablo es de la ma- 
nera gótica, y semejante al del Colegio mayor de Santa 
María de Jesús. En el centro está San Bartolomé, pintado 
en tabla, y en varios compartimientos de los lados algunos 
Santos y entre ellos San Miguel y Santa Marta, por lo que 
á este retablo le llaman el de los tres diablos, por el que 
pintan á cada uno de los Santos nombrados: en el basa- 
mento hay cinco asuntos de la Pasión, todo hecho con 
bastante gusto y prolixidad, y en la parte principal y su- 
perior del retablo una Nuestra Señora de escultura de igual 
antigüedad que las tablas (i). 

En esta capilla se ha colocado el primer altar de estuco 
de esta Iglesia, en el que se ha puesto una pintura antigua 
de Christo crucificado, llamado de Maracaibo, quizás por 
haber sido traida de aquella provincia. Hizo el retablo Don 
Josef González, introductor en Sevilla del estuco, y del que 
en la carta III volveré á hablar. Aquí se ha colocado mo- 
dernamente un muy gracioso Nacimiento en forma apai- 
sada, creido de Antolinez. 

Entre esta capilla y la que se prepara para San Josef 
hay un pequeño callejón, que dirije á la obra nueva que 
llaman del muro, en donde han dispuesto muy cómodas 



(i) Ignórase hasta ahora el nombre del autor que pintó estas exce 
lentes tablas, debiendo consignar que son de grandísimo interés para la 
historia de la pintura sevillana ]>or ofrecer rasgos característicos del estilo 
de transición del arte ojival al del Renacimiento. Los datos de in- 
dumentaria que contienen las figuras de las tablas son importantes, así 
como las esculturas que decoran dicho retablo, exceptuando las dos que se 
hallan en las columnillas últimas á ambos lados, que son más modernas. 



- 158 - 
oficinas; aquí está el Archivo, en el que se ven algunas pin- 
turas, y entre ellas una Concepción del estilo de Várela, 
unos Desposorios, en lienzo apaisado, de Francisco Me- 
neses, y una buena copia de Guido Rheni, que representa 
á Nuestra Señora que tiene en su falda al Niño, y al lado 
el Patriarca, también apaisada. Es digno de todo elogio el 
buen orden, propiedad y cuidado con que aquí se guardan 
los papeles, y el copioso índice que los clasifica; lo que en 
mucha parte es debido á la inteligencia y amor con que 
sirve al Cabildo su archivista D. Antonio Sanmartín Pres- 
bítero. La Diputación de negocios pertenece á este depar- 
tamento, y en ella se conserva un quadrito pequeño, que 
antes parece estaba en la Contaduría de Fábrica, que re- 
presenta á Christo difunto en los brazos de la Virgen, á 
quien acompaña San Miguel y San Vicente Mártir, con un 
Capitular arrodillado en primer término. El Sr. Ceán Ber- 
mudez, hablando en su Diccionario de Pintores &c. de 
yíian Nunca su autor, dice que «es imponderable la hermo- 
ssura y brillantez del colorido, pues parece que está aca- 
»bada de pintar: lo es también la delicadeza y detención 
>.con que figuró la capa pluvial, bordada de imaginería que 
atiene el Arcángel, y el rico brocado de la dalmática del 
»Santo Levita.* Vivía Nuñez en 1507, y fué discípulo de 
Juan Sánchez de Castro, después de cuyo tiempo es más 
admirable la conservación y frescura de esta tabla (i). 

Queda dicha la colocación que se ha dado á la estatua 
de San Josef de Roldan, y á la pintura de Nuestra Señora 
con el Niño, de Simón Gutiérrez, de los que habla Ponz 
en este número. La estatua de San Hermenegildo es de 



(i) Hemos tratado de este cuadro en la Sacristía de los Cálices. 



— 159 — 
Bartolomé García de Santiago, con la fortuna de estar co- 
locada en un retablo de moda, de su hijo Manuel, que 
se sostituyó á otro, semejante al que actualmente tiene la 
Iglesia de San Francisco por mayor, según el Br. Peraza 
(Historia manuscrita de Sevilla, Decad. 2. cap. 5), quien 
añade, que en la misma capilla acostumbran celebrar órde- 
nes los Sres. Arzobispos en honrosa memoria del benemé- 
rito Prelado que allí yace: esto es, el Cardenal Cervantes, 
cuyo sepulcro es el monumento más antiguo que Sevilla 
posee de moderna escultura (i). 



CAPILLA DE LA ANTIGUA 



N. 36. La devota imagen de Nuestra Señora de la 
Antigua estuvo oculta, durante la cautividad agarena, en 
el mismo templo por medio de un tabique, que milagrosa- 
mente se desplomó quando la restauración de la Ciudad: 
esta circunstancia la hace m.ás digna de estimación; como 
también, que estando pintada en un costado del muro y 
sobre él mismo, este se ha mudado alternativamente sin 
que jamás haya padecido la imagen, habiéndose conservado 
aquel lienzo de pared quando se derribó el antiguo templo, 
el qual se trasladó á la fachada, y después en 8 de No- 
viembre de 1578, se volvió á mudará causa de la mayor 



(i) El diligente Loaysa dice «que en la ante capilla ai quatro alia- 
res, uno de Santa Lucía, otro de la Pasión, otro de San Miguel y otro de 
San lilas están dotados capellanías por lo qual anexó á la fábrica ciertos 
préstamos en 1442.» — ^J. (.'•. 



— 1 6o — 

extensión que se dio á la capilla (i), para cuya obra había 
dado nuestro Arzobispo D. Diego Hurtado de Mendoza, 
en 22 de Febrero de i 502 á la Fábrica de la Iglesia, el Do- 
nadlo de Palenzuela, término de Carmona, del que los Re. 
yes le habían hecho merced, confiscándolo á ciertos judai- 
zantes, y habiendo el Arzobispo, muerto en Tendilla el 
mismo año, fué trasladado su cuerpo á el sepulcro en que 
aquí yace en 1524, para cuya dirección y colocación con- 
currió el célebre arquitecto D. Juan Fernandez de Iglesias, 
quien igualmente intervino en las obras de arquitectura de 
esta capilla y su retablo, según advierte D. Alonso Carrillo 
y Aguilar en la Noticia del origen de la milagrosa imagen 
de Nuestra Señora de la Antigua (2). 

N. 40. Ponz habla de las dos bellas columnas de ver- 
de antiguo, que adornan la puerta del costado, (que antes 
era la principal) de la capilla déla Antigua, las quales, según 
el Br. Peraza, sirvieron de columnas á los pulpitos que se 
quitaron, quando se pusieron los actuales, y añade, que en 



(i) No extrañamos ciertamente ([uc el discreto y erudito Matute 
haya incurrido en el error de bulto en que cayeron los antiguos historia- 
dores sevillanos al decir que /a imagen de la Virgen de la Antigua que Jioy 
contemplamos fué la misma que veneraron los mozárabes durante la domi- 
nación agarena. Aun se repite este concepto por muchas personas ilustradas 
así que no nos sorprende ver al adicionador á I'onz repitiendo este mismo 
juicio. Creemos que al presente no existe ninguna pintura mural de Virgen 
ejecutada por los visigodos y de existir, seguramente que no ofrecería los 
caracteres artístico-arqueológicos de la imagen de Nuestra Señora de la 
Antigua. A juzgar por estos no podemos remontar su origen más que hasta 
el siglo XIV. Entiéndase que no negamos que ios cristianos mozárabes hu- 
bieran venerado una Virgen pintada en el muro en que se ostenta la actual 
y es más, no nos opondremos á creer que bajo la imagen existente estuvo 
la visigoda, esto interesa poco; lo que sí afirmaremos es que la pintura 
mural que se ofrece ahora á la devoción no es producto del arte visigodo. 

(2) Imp. en Sevilla por D. Florencio de Blas en 1736 en quarto: 
fol. 46. 



— i6i — 

su tiempo el Emperador Carlos V embió los bultos del 
serenisinio Príncipe su hijo, y de los demás Infantes en 
señal de devoción a este lu<jar sagrado (i). Además, está 
decorada esta puerta con varias estatuas de piedra, que en 
1568. comenzó el escultor Juan López, quien habiendo 
fallecido en 571. dispuso el Cabildo que las concluyese su 
hijo y su yerno. El citado Carrillo y Aguilar dice, que en 
el medio del banco del altar de la Sacristía, donde esta 
colocada la hermosa pintura de Murillo, hay un nicho en 
forma de cruz, y en él una apreciable hechura de un cru- 
cifixo de marfil, original de lo más estudioso del celebre 
Cortezo. En el oratorio de esta Sacristía, añade, se hallan 
dos célebres pinturas, como de dos varas de alto, la una de 
San Josef, con el Niño en los brazos, original de Juan Si- 
món Gutiérrez, y la otra de San Joaquín de no menor 
mérito (2). Últimamente se han colocado en la dicha Sa- 
cristía dos cabezas de San Pedro y San Pablo, de Zurbarán, 
y por de Vandick se tiene un San Pedro de medio cuerpo. 
Junto ala puerta hay una Virgen pequeña por el gusto de 
Murillo, y de Lucas Valdés hay otro lienzo apaisado del 
Obispo de Marsella Lázaro con sus hermanas !\Iarta y 
María. 

N. 43. P2l San Cristóbal de que aquí se trata se pintó 
en 1 5 84 de altura de treinta y quatro tercias, y no treinta 
como dice l^onz, por cuya pintura se le dieron á Pérez de 
Alesio su autor 3000 rls. sobre todo lo qual merece verse el 
articulo de este pintor en el Diccionario del Sr. Cean Rer- 
nuidez, en donde se impugnan algunas especies, (¡ue l^)nz 



(i) Valflora Cómpend. I/iffor. de Ser. fol. 11 del Apcndix. 
(2) N^oticia &c. citada. Part. 2. párrafo VIII. 



— 102 — 
copió de Palomino, en la nota á este lugar. A los pies de la 
referida imagen se hallan unos excelentes versos latinos 
del Canónigo de esta Catedral Francisco Pacheco, los que 
copió Ponz, y después algo desfigurados, en la puntuación, 
el editor de los Anales de Sevilla. Zúñiga dice, que prefirió 
á otras traducciones más elegantes la que de ellos hizo 
D. Pablo de Espinosa; pero no hay duda que en ella no 
están expresados ciertos rasgos del original, que caracteri- 
zaban el talento poético del citado Pacheco. Creemos, pues, 
que podían trasladarse así: 

CONSAGRADO A DIOS 

Fuerte Coloso, tu, que á Christo llevas. 
Esclareces al ciego caminante 
Con fé rica de obras, la que vence 
Acechanzas ocultas del infierno, 
Y afianzada en Dios, burla animosa 
Los peligros del mar que nos rodea. 
Por tal te conocemos, ó el más grande 
Capitán, y de exemplo al pueblo pió 
A la entrada del templo te ponemos, 
Ofreciendo en tu altar debidas honras. 

En un muro del templo antiguo había otro San Cris- 
tóbal, cuya cabeza aun la vimos en nuestros dias sobre una 
puerta que llamaban de la campanilla, frontera á la puerta 
del Alcázar, que nombran de las banderas; pero últimamente 
se derribó el dicho muro entre otros edificios que rodeaban 
el templo por la banda oriental, de lo que resultó una es- 
paciosa plaza que unida con la de la Lonja, dexa franca 



— i63 — 
toda la vista del templo, habiendo tenido el Cabildo la 
curiosidad de mandar poner una faxa de losas, para señalar 
la parte de terreno, que antes ocupaban los edificios derri- 
bados, entre los que se contaron, la sala de Rentas, el Con- 
sistorio y la puerta que llamaban de los Palos. 

sacristía de los Cálices, y otras capillas 

En la capilla donde está la Dolorosa de Pedro de 
Mena, hay una Sacristía que llaman de los Cálices desti- 
nada al servicio ordinario de la Iglesia, y en ella se hallan 
algunas buenas pinturas, mereciendo notarse la adoración 
de los Reyes, en su altar principal, obra antigua y delicada 
por el estilo de Durero (i). Es bueno también un lienzo de 
San Pedro de la manera de Zurbarán, y no lo es menos 
el de la Magdalena, cuyas ropas están plegadas con 
bastante inteligencia, y del estilo de Morales son una 
Dolorosa y Ecce-homo. A los pies de la Sacristía hay 
un Señor amarrado á la columna, y San Pedro arrodi- 
llado, cuyo pensamiento según Ponz (2), parece del mismo 
Morales, del que habia encontrado muchas copias, de las 
quales hay varias en esta Ciudad (3). Hay memoria de que 
Luis de Vargas había retratado al Venerable Padre I"er- 



(1) Refiérese el aulur según jxirece á la interesante tabla de Alejo 
Fernandez que está hoy en la Sacristía Mayor, una de las más notables que 
se conservan en Sevilla de acjuel ilustre artista. Esta pintura se quitó del 
sitio que dice el adicionad(jr para colocar el admirable crucifijo de tamaño 
natural obra de Juan Martinez Montañés procedente de la Cartuja <le las 
Cuevas de esta ciudad. 

(2) Viag. de España Tom. 3. fol. 34. 

(3) Este lienzo atribuido por algunos á Alonso Cano Iñen merece 
por su mérito relevante ios elogios que el adicionador ha omitido* — ^J G. 



— 104 — 
nando de Cuatreras, y á la aladre Franci>ca Dorotea, de 
los que se dice que Murillo sacó las copias de medio cuer- 
po, que se conservan en esta Sacristía; mas hay sobrados 
fundamentos para creer no ser de Murillo la que aqui existe 
del \'enerable Contreras. Hay otro lienzo que representa 
al dicho Padre Contreras acariciando unos niños cautivos, 
que pintó en Roma D. Francisco Preciado, el qual debió 
este Cabikiíj a la memoria de su P]-elado el Plxcmo Sr. Lla- 
nes, que lo poseía. 

Además hay de la escuela de Zurbarán, quizá de los 
Polancos, dos muy bellas pinturas, que representan á las 
Santas Justa }• Rufina, con unos barros en las manos, y 
otra Santa, igualmente de cuerpo entero, y algunas copias 
de Marati. 

Pero superior á todas es el lienzo del Salvador del 
célebre Roelas, colocado á muy mala luz y mucha distancia 
sobre el altar principal de esta Sacristía, que debió el Ca- 
bildo á la generosidad de su Prebendado Contrabajo Don 
Josef Moreno. También no ha mucho tiempo, que el Ca- 
bildo adquirió por compra, otro lienzo del mismo autor, 
que representa al Señor en la Cruz, acompañado de la 
A'irgen, San Juan y la Magdalena arrodillada, el que parece 
se destina para colocarlo en arreglado retablo en la capilla 
exterior. 

Se continuará. 



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AL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESU-CHRISTO 

VOR EL FADIIE ROA d ) 



Romance 

Poderoso brazo pide 
hacer un liombre de tierra, 
mas calla con las ventajas 
de embolver á Dios en ella. 

Y de tal manera embuelto 
que un hombre terreno queda 
aunque con Dios en el cuerpo 
sin hurtar hacienda agena. 

Desta tierra, y destos polvos 
nacerá una polvareda 
de donde vengan los lodos 
que andando el tiempo lo cs¡)eran. 

V puesto Dios de mis duelos 



(i) Veáse la pág. 105. 



— i66 — 
con esta mortal librea 
casi me atrevo á decir 
que puesto de lodo queda. 

A la lumbre de sus ojos 
aqueste polvo le llega 
mas no le priva de vista 
por que no es Dios que se ciega. 

Mas quedáronle llorosos 
hechos carne desta hecha 
que aun en los ojos de Dios 
hace su efecto la tierra. 

Mas no por esso aborrecen 
la luz, y buscan tinieblas 
que no ofende el resplandor 
al que es la luz verdadera. 

Y con estar lastimados 
no se guardan, ni recelan 
del sereno de la noche 
que les cojió en una venta. 

Porque están embebecidos 
y enclavados en aquella 
que como á blanco divino 
traspasa con mil saetas. 

Haciéndose están del ojo 
y entendiéndose por señas 
que á los que hiere un cuydado 
bastan los ojos por lenguas. 

Del polvo, y agua que vierten 
se hace una rica mésela 
que puesta en los ojos ciegos 
vista, y luz les amanezca. 



— 16/ — 
Y tal que puedan salir 
á vistas de Dios con ella, 
y mirar de hito en hito 
á Dios de Cielos, y tierra. 



AL MISMO ASSUNTO 



Romance 

A las manos de la Virgen 
y con las suyas cruzadas 
á sus ojos y cabellos 
tiene Dios rendida el alma. 

Ella le está dando bueltas 
con que le prenda, y le ata 
el está como captivo 
mírala, obedece, y calla. 

Llorando como vencido, 
mirando como vencido 
temblando delante della 
como esclavo de su ama. 

Tan preso como el amante 
á quien un cabello basta 
darle en el alma cien nudos 
con otras tantas lazadas. 

Para Dios no bastan fuerzas 
y basta un hilo de lana 



— i68 — 
y si este basta: ya sobra 
una cinta, y una faxa. 

Mientras le faxa le dice: 
como no me decis nadar 
pues quien os ata las manos 
no os dexa la lengua atada. 

Está Dios hablando al mundo 
y dándole su palabra 
y vos palabra de Dios 
me quitáis á mi la habla: 

Abris al llanto los ojos 
y á sentimientos el alma 
y para que no se sepan 
tenéis la boca cerrada. 

Si en ellos abris las puertas 
á nuestras crecidas ansias 
no cerréis la de la boca 
que son menester entrambas. 

Si desaguáis por aquessa 
vuestra pena represada 
por esta desfogareis 
el calor que el pecho abrasa. 

Lo que allá siente su alma 
á solas lo cuece, y pasa, 
y á mas hablar con suspiros 
y lagrimas lo declara. 

Suspiros da por respuesta 
y lagrimas por palabras 
y con ellas dice y llora 
lo que con estas se canta. 

Bien .sabes tu Pastora 



— 169 — 
pues sabes que es amar, y ser amada 
con quan fuerte lazada 
prende el amor por suyo al que enamora 
sin que á penas le dexe 
siquiera lengua con la cual se quexe. 

Vivia yo en el Cielo 
á donde mis palabras eran truenos 
y mis ojos serenos 

relámpagos ardientes con que el suelo 
ciego de luz tan pura 
buscaba á tiento la tiniebla obscura. 

Vine á buscar la muerte 
al Reyno donde vive porque al Cielo 
no alcanza con su buelo 
y por hacer en ella mejor suerte 
huigo de ser sentido 
y aseguro callando mi partido. 




— i/o — 



DOCUMENTOS CURIOSOS 



MEMORIALES DIRIJIDOS AL CABILDO DE SE- 
VILLA POR D. Pablo de Espinosa de los Monteros, 

PIDIENDO ayuda DE COSTA PARA I, A IMPRESIÓN DE 
LAS PARTES SEGUNDA V TERCERA DE LA HISTORIA 
DE ESTA CIUDAD. ESCRIBANÍAS DE CABILDO. SlOLO 

XVÍI. Archivo Municipal. 



El Licengiado Don Pablo despinosa de los monteros 
Presbítero Capellán de Vuesaseñoría digo, que recono- 
siendo las obligasiones que á Vuesaseñoría tengo asi como 
hijo desta ciudad como por la merced que mellizo Vuesa- 
señoria cuando le serbí con la primera parte de la historia 
de Sevilla en enbiarme vn recaudo con el Sr. Beinte y qua- 
tro Antonio de Bobadilla por el qual me mandaba me ani- 
mase á proseguir con la dicha historia, lo qual yo ehecho 
con la Boluntad que siempre etenido y tengo describir á 
esta gran ciudad como á mi patria y madre sin poner los 
ojos en ningún interés, pues para inprimir la primera parte 
enpeñe mi renta en quatro mil Reales y con la propia Bo- 
luntad estoy inprimiendo la segunda parte y tengo inpreso 
della hasta el famoso regeuimiento que Vuesaseñoría hizo 
al enperador Carlos quinto, la qual no epodido acabar por 



— 171 — 
aber perdido el dia en que se bajo la moneda el dinero 
de quinientos cuerpos de libros que en diferentes partes 
de españa tenia repartidos y en la flota de nueva españa 
perdi lo que montaron precedido de otros sesenta. 

Por tanto á Vuesaseñoria Pido y suplico n:e haga 
merced como a vn hijo desta república y criado de Vuesa- 
señoria de ayudarme con alguna cosa para acaballa que 
por ser muy poca la cantidad que emenester no la digo á 
Vuesaseñoria por no ofender a su grandesa. y en tenién- 
dola inpresa le serbire á Vuesaseñoria con toda la inprenta 
porque della haga lo que fuere serbido que asi lo quiero 
por premio deste serbicio. 

Don Pablo dcspinosa de los monteros. Dada cuenta 
en 8 de Agosto de 629 

— -En el tomo de actas capitulares de dicho año (es- 
cribanía i^) en cabildo del citado dia salee.» Lei la petición 
del Licenciado don Pablo Despinosa de los monteros en 
que dice que esta inprimiendo la segunda parte de la histo- 
ria de Sevilla para que la ciudad le haga merced para la 
ynprenta que le dedica á la ciudad dicha obra y que por di- 
cha petición lei á la ciudad don francisco megia dijo que 
por quanto la ciudad tiene obedecida probision de el con- 
sejo de su majestad y ejecutadas ordenansas de la ciudad 
que prohibe el dar ayuda de costa ni de grasia ni de 
otra manera alguna y la petición dada por don pa- 
blo despinosa de los monteros para que se le den algu- 
nos maravedises de la entrada de la ciudad y este pedimen- 
to es derechamente contra la dicha provisión y para que 
sean á la ciudad requiere al presente escribano lo certifi- 
que asi para que entonces se cunpla loreal mandado confor- 
mándose con ella y con las dichas ordenanzas su merced 



1/2 

es a que no a lugar lo que pide y este boto lo pone por 
propio oficio y por requerimiento y protexta a los caballe- 
ros que lo botaren el interés que libraren ó dieren al 
dicho don pablo y requiere al presente escribano que 
lo de por testimonio. 

don baltasar de siK'a dijo que es en que se llame a cabildo y 
para entonces se traigan las probisiones y ordenanzas que 
a dicho el señor don francisco mejia 

rodrigo juares dijo que sea ¿remitida? esta petición al señor 
antonio de bobadilla para que la beay supuesto el estado 
en que esta la hacienda de la ciudad bea por que camino 
podra socorrer esta necesidad que representa don pablo sin 
tocar á los ¿propios? atento a que la historia que esta escri- 
biendo y la que a escrito las dedica a la ciudad y de todo 
¿interesa? á la ciudad y de el estado en que esta lainpresion 
para que la ciudad provea lo que le pareciere 
don pedro galindo asi 
antonio de bobadilla asi 
don gonsalo de pineda asi 
don Juan de mendoza asi 
don alonso ramirez de montalbo asi 
su señoría del señor asistente asi y esto pasa 

— En cabildo miércoles 22 de agosto de i629leila 
petición de el licenciado don pablo despinosa de los mon- 
teros enrason de lo que pidió a la inprenta de el libro que 
dise de las grandesas de sevilla se leyó á la ciudad en 
ocho deste mes de agosto y acuerdo de el dicho dia y lo 
que informo el caballero diputado á que se cometió la ¿pro- 
posición? los dichos recados que lei á la ciudad — don 
bernardo de ribera dijo que es (siguen palabras que no 
puedo leer) acordóse de conformidad de se conformar 



— 173 — 
en el informe de el señor antonio de bobadilla que aqui 
se a leido y en dar al dicho don pablo despinosa el di- 
cho sitio de el a la laguna adonde refiere el dicho informe 
dose baras de sitio en quadro las quales el dicho señor 
antonio de bobadilla señale adbirtiendo que el dicho solar 
no sea de señalar en parte que inpida la corriente de nin- 
guno de los husillos que por la dicha laguna pasan ni sea 
la fabrica que se hisiere en dicho solar contra la fabrica de 
los demás edificios que obiere en el dicho sitio mas el 
señor don francisco mejia que dijo que no a lugar lo que 
pide. (i)J. G. P. 



(i) En el próximo número insertaremos otros documentos referen- 
tes al mismo asunto de I). Pablo Espinosa de los Monteros. 




— 174 — 



MISCELÁNEA 




L domingo 6 del corriente mes de Junio tuvo lu- 
gar en la ciudad de Carmena la segunda reunión 
convocada por la Sociedad Arqueológica esta- 
blecida en dicha ciudad, con motivo de los últimos impor- 
tantes descubrimientos efectuados en la necrópolis en cuya 
exploración se ocupa la mencionada Sociedad. Muchas fue- 
ron las personas invitadas á este acto, no solo particulares 
sino también con carácter oficial, de las residentes en Se- 
villa, habiendo designado también sus representantes la 
Real Academia de la Historia en algunos de sus corres- 
pondientes, pues los Sres. Balaguer, Rada, Fabié y Pujols 
académicos de número no pudieron asistir á esta solemni- 
dad. A las nueve de la mañana tuvo lugar la tecepción 
de los Señores invitados, en una elegante tienda de cam- 
paña, situada en el sitio más elevado del terreno en que se 
encuentra la necrópolis, y puestos en camino, guiados por 
el Sr. Presidente D. Sebastian Gome.'? Muñiz y por los 
Sres. Fernandez y Bonsor, comenzó la visita á más de 
cincuenta y cuatro tumbas que en la mayor parte son ver- 
daderas cámaras sepulcrales de familia y en las cuales , en 
pequeños nichos abiertos en los muros, se veían las urnas 
cinerarias de piedra, barro ó vidrio, conteniendo los des- 
pojos de la cremación. En algunas de dichas cámaras se 
advierten aún restos de pinturas murales con pájaros, 
delfines y ligeros tallos serpeantes. Los objetos que por lo 



— 1/5 — 
general se encuentran son comunes, y hasta ahora no ofre- 
cen en su mayor parte gran interés arqueológico: presentan 
cierto carácter de rusticidad y carecen de los rasgos distinti- 
vos que caracterizan la riqueza y explendor de un pueblo ó 
bien la pericia de sus artistas. En los objetos hallados en 
Carmona debe hacerse constar esta circunstancia, así como 
el exiguo número de inscripciones, estatuas, monedas y 
otros monumentos análogos. 

No podemos detenernos en apuntar siquiera las tum- 
bas que ofrecen más notables variantes, comparadas unas 
con otras, pero si merece particular mención la conocida 
con el nombre de Trie Unto del Elefante. Es á no dudarlo 
la mayor de las encontradas, y forma su planta un gran 
rectángulo al cual se desciende por una estrecha escalera 
en que llama la atención en el muro de la derecha espa- 
ciosa hornacina, conteniendo una estatua sentada, cuyo 
mal estado de conservación impide distinguir el sexo: es 
acéfala y está en actitud como de verter nn vaso que sos- 
tiene con el brazo izquierdo. Los paños de la vestidura 
están groseramente esculpidos, dejando ver la mano impe- 
rita del artífice que los ejecutó. Hállase inmediato un pozo 
junto al ángulo que aquí se forma por la unión del muro 
lateral derecho y del que sir\e de frente al monumento. 
Una canal estrecha perfora la pared que está detras del 
citado pozo que va á parar al sitio en que coincidía la ca- 
beza de la estatua que hay en la hornacina de que arriba 
hicimos mérito, en cuyo sitio se ve una abertura informe. 
Pronunciadas palabras en voz baja junto al pozo se escu- 
chan claras y distintas en el lugar de la estatua. Una puerta 
rectangular dá paso á una cámara clasificada como culisia 
en donde á juicio de los esploradores se condimentaban 



- 1/6 - 

los manjares para el convite fúnebre que se servía en dos 
triclinios uno delante del muro de la dereclia y otro al 
opuesto lado. Seguidamente del departamento último ci- 
tado está otra espaciosa, que tiene dos puertas, una exte- 
rior y otra interior que dá paso á la cámara sepulcral, con 
nichos para las urnas cinerarias donde se ha colocado la 
estatua de un elefante que se estrajo del pozo, falto de 
las piernas y trompa. Los límites de que disponemos, 
nos impiden ser más extensos. A poca distancia del sitio en 
que se encuentra el Triclinio del elefante, hállase un gran 
espacio elíptico, que según las esploraciones que en él se 
han hecho hay motivos fundados para suponer que fué 
anfiteatro. Después de examinada la necrópolis visitaron 
los invitados el Museo Arqueológico Carmonense en que 
se encuentran depositados los numerosos objetos descubier- 
tos algunos de ellos preciosos é interesantes, especialmente 
la colección de vidrios digna de figurar en las más impor- 
tantes colecciones arqueológicas. Una vez terminada la se- 
sión solemne que tuvo lugar en los salones del Museo y 
después de visitados algunos monumentos de la ciudad se 
celebró un espléndido banquete en que se pronunciaron ani- 
mados y entusiastas brindis, regresando los convidados á 
esta ciudad á las 7 de la tarde profundamente agradecidos 
á las atenciones y bondades de la Sociedad Arqueológica 
Carmonense cuyos esfuerzos en pro de la ciencia y de las 
patrias glorias merecen ser imitados por cuantos se pre- 
cian de buenos españoles. 



ESTABLECIMIENTOS DE CARIDADDESEVILLA 



HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ 



Conclusión i i 



Durante muchos años no se registra ningún hecho 
notable en la historia del Hospital de Ntra. Sra. de la Paz, 
nombre que tomó también la provincia de Andalucía, 
cuando creció la Orden de San Juan de Dios y se estendie- 
ron sus hijos por España y América. 

Más adelante, ó sea ¿í mediados del siglo XVIII, los 
religiosos contrataron con el Gobierno la asistencia de los 
enfermos militares, que ya tenían á su cargo en otras 
provincias, y aun cuando el local es reducido, podían 
atender á este servicio, por no existir en Sevilla la 



(iV Véase la \>i.g. 91. 



23 



- 178 - 
Capitanía general del distrito, ni tampoco una guarnición 
considerable. Cuando los sucesos de la guerra de la Inde- 
pendencia hicieron necesario el aumento de tropas, se 
tomó el Hospital de las Cinco Llagas ó de la Sangre, donde 
eran asistidos los militares y aun los pobres del de Nuestra 
Señora de la Paz, como consta de algunos documentos y 
expresa D. Félix González de León en el callejero de 
Sevilla (i). 

En la exclaustración general de 1.835, ^1 Prior de la 
Comunidad D. Francisco de P. Romero quedó como con- 
tratista del Hospital Militar, á virtud de convenios particu. 
lares con la Hacienda, pero reorganizó esta Casa, sin duda 
para salvar el edificio, que habían ocupado temporalmente 
varias oficinas públicas y el Gobierno político de la Pro- 
vincia (2). 

Por esta causa, al crearse la Junta Municipal de Bene- 
ficencia en el año de 1.836, no hizo alteración en el orden 
administrativo, ni pensó en centralizar el establecimiento 
con otros análogos; pues la verdad es que ni lajuntíi ni 
Romero conocían la fundación, ó le convino á éste ocul- 
tarla por entonces. 

Lo único que hizo fué intervenir la expedición de re- 
cibos de la cobranza, que hacía efectivos un exclaustrado 
de la orden entregando su importe al Prior para cubrir las 
atenciones del establecimiento; de lo que daba cuentas 
mensuales. Así continuó hasta los primeros meses de 
1.842 en que la Corporación quiso intervenir más directa- 
mente en el gobierno del Hospital, designando un inter- 

(i) Pág. 122. 

(2) Varios documentos y papeles públicos de la época y González 
de León. 



— 179 — 
ventor con encargo de fiscalizar todas las operaciones. Más 
Romero que, ostensiblemente no se había opuesto á los 
acuerdos de la Junta relativos al nombramiento de un 
Vocal Visitador, ni tampoco á las órdenes para que permi- 
tiera la salida á paseo de un enfermo, privado de hacerlo 
por corrección administrativa, creyó llegado el caso de 
manifestar su propósito de no reconocer ninguna autoridad 
superior á la suya, y en el acto de presentarse la Junta 
para dar posesión al interventor, no solo se negó á recibir- 
lo, sino también á los mismos vocales. 

La Junta acudió al Juzgado segundo de primera ins- 
tancia para que se le diese posesión del gobierno y admi- 
nistración del Hospital, que como los demás de su clase le 
estaban sujetos; pero Romero que se opuso á ello, acudió 
con presteza al Ministerio de la Gobernación en queja de 
que la autoridad judicial le inquietaba en su derecho, como 
último Prior déla suprimida Comunidad de San Juan de 
Dios, invadiendo atribuciones que no le correspondían. A 
consecuencia de esta petición recayó una Real orden fecha 
23 de Noviembre de 1.843, q^e declaraba reconocida la 
fundación y disponía que mientras viviese alguno de los 
religiosos de esta Casa Hospital de Nuestra Señora de la 
Paz, en ningún tiempo, ni por ninguna autoridad civil ó 
eclesiástica, podía privársele de la administración de sus 
bienes y distribución de las rentas, pues en esta materia la 
ley era la voluntad del fundador. Que el Juez de primera 
instancia, repusiera las cosas al ser y estado que tenían 
antes de la expresada demanda, en el concepto de que el 
Jefe político y la Junta Municipal vigilarían respectivamente 
el exacto cumplimiento de la fundación por parte del Ad- 
ministrador: y si lo que no era de esperar la mencionada 



— i8o — 
Junta persistía en su empeño, procediera dicho Jefe político 
contra sus individuos, con arreglo al artículo 239 de la Le)' 
de 3 de Febrero de 1.823. 

Como este mandato era terminante }' coincidió con la 
renovación del personal de la Junta, ya no volvió ésta á 
ocuparse de la intervención administrativa que antes ejer- 
cía, ni Romero á dar cuentas de sus actos. 

La nueva Ley de Beneficencia de 20 de Junio de i .849, 
vino á definir más claramente el carácter particular de la 
fundación, y aun las atribuciones déla Juntase limitaron, 
cesando en su carácter de administradora para tomar el de 
consultiva del Alcalde, sin que después ejerciera ninguna 
clase de vigilancia. 

En 1.858 se incoharon autos en el Juzgado del distrito 
de San Román por la escribanía de D. Manuel Naranjo, á 
instancia de D. Juan María de Esquivel sobre adquirir la 
posesión del derecJio de patronato de este Hospital anexo al 
viayora^go que fundó el Capitán Fernando de Vega que le 
correspondía. Evacuadas las diligencias preliminares, reca- 
yó auto fecha 22 de Abril, mandando dar la posesión y 
que se publicara en el Boletín oficial de la provincia. D.Juan 
Maria de Esquivel hizo entonces solemne reconocimiento 
de mejor derecho al mayorazgo en favor del Sr. D. Fran- 
cisco de Medina Cabanas y Esquivel, Marqués de Esquive!, 
lo que se aprobó por otra providencia de 3 de Julio del 
mismo año. Aun cuando D. Francisco de P. Romero se 
personó en los autos, oponiéndose á dicha posesión, según 
decía, por asistirle mejor derecho al Patronato, fué des- 
estimada su instancia, fundándose el Juzgado en que habían 
transcurrido con exceso los sesenta dias concedidos para 
admitir reclamaciones en contra de la providencia, \' se 



— i8i — 

mandó ampai-ar al Marqués cu !a posesión qnc le es- 
taba dada. 

A consecuencia del fallecimiento de D. Francisco de 
P. Romero, se creyó necesario reemplazarlo, conforme á 
lo preceptuado en la Real orden de 23 de Noviembre de 
1.843, buscando á los religiosos exclaustrados que en el 
año de 1.836 residian y eran conventuales de esta casa- 
hospital, para que eligieran nuevo administrador. El acto 
se verificó el día 5 de Setiembre de 1.872, en el mismo 
edificio, ante el notario D. Joaquín Ruiz Cortegana, con 
asistencia de D. Ventura Camacho, delegado del Patrono, 
y consta de un documento que se protocoló en el mismo 
día. el origen de la fundación, las providencias dictadas para 
su esclarecimiento, y un certificado de las oficinas de Ha- 
cienda, que, acreditaba no existian más que los tres ex- 
claustrados que se hallaban presentes, entre ellos D. An- 
tonio Romero. Este resultó elegido. 

En 1.868, solicitó ó dispuso el Patrono, que se admi- 
tieran en el Hospital como Capellanes encargados de su 
Iglesia dos Padres de la Compañía de Jesús con dos coadju- 
tares. Desavenencias que ocurrieron después entre el Pa- 
trono y el Administrador, motivaron la intervención del 
Gobernador civil de la Provincia que, decretó la suspensión 
del último, reemplazándolo interinamente D. Ricardo Arjo- 
na deudo del Marqués. Pero el Ministro de la Gobernación, 
si bien confirmó el acuerdo contra Romero, no aceptó eí 
nombramiento hecho, y por Real Orden fecha 8 de Oc- 
tubre de 1.877, se dispuso que el administrador de la Be- 
neficencia particular D. José Podio y Pérez de Mata cui- 
dara del Establecimiento. 

Seguía su curso el espediente instruido contra Romero, 



— I82 — 

cuando se instaló en esta casa una Comunidad de Religio- 
sos de San Juan de Dios aprobada por otra Real Orden de 
12 de Abril de 1.88o, y con ésto y la muerte de aquél 
quedó concluido, cesando el administrador interino, á quien 
reemplazó el P. Fr. Jaime Rovira, Prior de los Religiosos. 
El acta de la toma de posesión y los inventarios tienen la 
fecha de 14 de Mayo del mismo año. 

La nueva Comunidad, que se compone de siete her- 
manos profesos, atiende con esmero á los pobres, cuyo 
número ha aumentado hasta cincuenta; demostrando que 
ahora como en los tiempos antiguos, hay jóvenes que pre- 
fieren la vida de mortificación al fausto y brillo que pro- 
porcionan otras carreras, y que los buenos ejemplos de los 
héroes de la caridad sirven de guía á los actuales Reli- 
giosos. 



- i83 - 



BULAS QUE CONTIENEN LOS PRIVILEGIOS CONCEDIDOS Á 

LOS RELIGIOSOS DE LA ÓrDEN HOSPITALARIA 
DE 

SAN JUAN DE DIOS 



SECCIÓN 1.^ 

REFERENTES Á LA ÓRDEN EN GENERAL 



N.° I. Aprobación por el Papa San Pió V. del insti- 
tuto y hospitalidad de los primeros Hermanos, bajo la 
regla de San Agustín, con facultad de pedir limosnas para 
los enfermos, y la especial de que no pueda intervenir en 
su gobierno más que el Hermano mayor que elijan y los 
Ordinarios respectivos. Fecha i.° de Junio de 1.57 1. 

2. El mismo Pontífice por otra Bula de 8 de Agosto 
siguiente, les concede muchos privilegios, gracias é indul- 
gencias, aplicables también á los enfermos acojidos en sus 
hospitales, á los familiares, á sus bienhechores y á las 
reliquias de Santos cjue conservan en sus Iglesias. Los 
exceptúa totalmente de la intervención de los Párrocos. 

3. Otra confirmación del mismo año, donde está 
señalada la forma del hábito y del escapulario. 

4. San Pío V. expidió otra Bula en 8 de Agosto de 
1. 57 1 referente al Hospital de Granada, que parece confir- 



— 184 — 
mación de la ^-'eñalada con el número 2. Contiene adeniíís 
el donativo de varias reliquias. 

5. El Papa Sixto V. ratificó los anteriores privilegios, 
autorizando la reunión de Capítulos para elegir superior, 
dividir la Congregación en Pro\'incias y formar consti- 
tuciones. 

6. Nueva confirmación del Papa Gregorio XIII, dada 
en Roma en 4 de Mayo de 1-576. 

7. El mismo Pontífice por una Bula del año de 
1.576, autoriza á los Capellanes de los Hospitales regidos 
por la Orden de San Juan de Dios, para administrar el 
bautismo á los Expósitos que fuesen á ellos, sin recibir el 
expresado Sacramento. 

8. Sixto V. confirma los privilegios y gracias conce- 
didas por San Pió V. Fecha 13 de Junio de 1.585. 

9. Por otra Bula de 20 de Junio de 1.587, dispone 
S. S. que se prorrogue el capítulo general de la Orden hos- 
pitalaria de San Juan de Dios. 

10. Con fecha 13 de Abril de 1.591, el Papa Gre- 
gorio XIV hace partícipes de todos los privilegios, gracias, 
inmunidades, indulgencias y excepciones concedidas al 
Hospital de Santi Spiritu de Roma, á los Conventos-hospi- 
tales de la Orden de San Juan de Dios en España. 

11. Clemente VIII, por un BrcA^e de 3 de Setiembre 
de 1596, llamado de reintegración, concede á dichos Hos- 
pitales todos los privilegios que les otorgaron sus antece- 
sores, permitiendo á la Orden celebrar Capítulos y pedir 
limosnas para fundar otros Establecimientos. 

12. Decreto de Paulo V. para que se ponga en eje- 
cución la Bula confirmatoria de las Coiistiiiicioncs antiguas. 
15 de Setiembre de 1.611. 



- i85 - 

13. Otro fecha 13 de Octubre de 1.615, en que dicho 

onffice manda llevar a Roma los autos promovidos por 

las rel.g.osos de San Juan de Dios, para que el Diocesrno 

de Toledo no los mquietara en el uso de sus Cons- 

tituciones. 

14. Otro de la Sagrada Congregación de Obispos y 
Regulares, en que se inserta la disposición de Paulo V 
para que los Ordinarios no impidan á estos Religiosos pedir 
limosnas para sí y sus pobres. 

15. Bula de Paulo V. fecha 27 de Marzo de 1618 
Declara que estaban comprendidos en la prohibición conten 
n.da en su Breve de i de Enero de 1609 para obtener 

16. Otra bula del mismo Pontífice, de s i de Julio de 
I6ib, para que pudieran pedir limosnas libremente 

17. Decreto de las. Congregación de Ritos, para 
que los Hospitalarios presidan á los Capuchinos en las 
procesiones públicas, fecha 25 de Marzo de 1.6 19. 

,, Z^: ^^'^ exceptuándolos de la jurisdicción de los 
Orchnarios, en cuanto perteneciese á la observancia regular 
— 10 de Mayo de 1. 619. 

19. Breve del Papa Paulo V. que ordénala forma 
del habito de los Religiosos de la Orden de San Juan de 
IJios- 12 de Enero de 1.620. 

20. El mismo Pontífice, con fecha 13 de Enero de 
dicho año, decidió la desavenencia ocurrida entre estos 
Religiosos y los de la Orden de San Francisco, por el uso 
de mantos. 

21. KlNunciodeS. S.en II de Octubrede 16-- 
delego en el Prior de San Juan de Dios, en el de Santiago 



24 



— i86 — 
de los Caballeros y ea dos Refrendarios Apostólicos, la 
comisión que había conferido el Papa Paulo V, para que 
no se permitiera fueran inquietados los Hospitalarios en la 
observancia de sus constituciones. 

22. Bula del mismo Papa para que los Religiosos no 
paguen derecho á los Ordinarios por las visitas y cuentas 
que tomen en sus Hospitales. — 1 1 de Abril de 1.624. 

23. Breve de Urbano VIII fecha 30 de Junio de 
1624, que esceptúa á estas Comunidades de asistir á las 
procesiones, por muy solemnes que sean. 

24. Confirmación por el mismo Santo Padre, en 20 
de Junio de 1.626, de todas las gracias é indulgencias con- 
cedidas por sus antecesores, haciendo además partícipe á 
la orden de los que gozaban los Mendicantes y los Agoni- 
zantes. 

25. Bula de 1 8 de Abril de i .628 para que los Sacer- 
dotes no puedan ser Prelados. 

26. Otra de 17 de Junio del mismo año, declarando 
los oficios de la Orden de que estaban privados los Sacer- 
dotes. 

27. El referido Pontífice Urbano VIII manda por esta 
Bula (12 de Julio de 1628), que los Hospitalarios no pue- 
dan pasar á otra Religión más estrecha sin licencia de su 
General, y si es más ancha sin el permiso de la Santa 
Sede. 

28. Declara la S. Congregación de Obispos y Regu- 
lares que, para ascender á la ordenación, han de tener los 
Religiosos de San Juan de Dios diez años de profesos y 
estar aptos para ello y para confesar. 

29. Una bula de Urbano VIII, prohibe á los mismos 
tomar limosnas de misas- -12 de Marzo de 1629. 



- i87 - 
SO. En 2 de Junio de 1.636 el Papa antes mencio- 
nado, prohibió que los Religiosos Cirujanos curasen fuera 
de sus Hospitales. Está confirmada esta disposición en 9 
de Agosto de 1.642. 

31. La Sagrada Congregación de Cardenales, de- 
claró en 2 de Octubre de 1.637, que los Religiosos delin- 
cuentes intra claustro, estaban esceptuados de la jurisdic- 
ción ordinaria. 

32. Breve de Urbano VIH fecha 3 de Julio de 1.638 
para que los Ordinarios no visiten los conventos que tengan 
doce Religiosos, y que donde no los haya, para pract^ar 
esta diligencia asista el General ó el Provincia! de la Orden. 

Zl. Otro de 6 de Marzo de 1.640 que concede á las 
Comunidades hospitalarias la facultad de nombrar Jueces 
conservadores. 

34- Una Bula que limita el número de los Sacerdotes, 
para que no se extinguiera la hospitalidad por falta dé 
enfermeros, como había sucedido en otras religiones.— pie- 
dla 18 de Abril de 1.645.— Tiene el pase del Consejo de 
Castilla. 

35- Otra del Papa Alejandro VII, fecha 20 de Octu- 
bre de 1.662 que hace referencia á la concesión otorgada 
poruña vez al Rey D. Felipe IV, para cobrar á las Iglesias 
de España la décima de los frutos y rentas, hasta en canti- 
dad de ochocientos mil ducados; lo que se había de hacer 
en lósanos de 1.663 y 1.664. 

36. Bula de Clemente XI en 12 de Abril de 1.704, 
concediendo que los Religiosos de España tuvieran un su- 
perior general. También les dio la facultad de hacer cons- 
tituciones. 

:^7. Otra de Clemente XII que contiene una indul- 



— i88 — 
gencia plenaria á los que visiten las Iglesias de la Orden en 
la vigésima octava del mes de Noviembre. — -Roma 13 de 
Noviembre de i .73 i. 

38. El mismo Pontífice con fecha 22 de Junio de 

1.739 otorgó otra indulgencia en los siete días después 
del de San Rafael (24 de Octubre). 

39. Bula de Benedicto XIV en 20 de Diciembre de 

1.740 que concede el rito de primera clase con octava del 
día del Santo Arcángel. 

40. Indulgencia en los días que se celebre el Capítulo 
de la Orden, por el mismo Pontífice — 14 de Febrero de 
1.747. 

41. Confirmación fecha 13 de Febrero de 1.749, de 
todos los privilegios que disfrutaba la Religión hospitalaria, 
por el Papa Benedicto XIV, que los amplía en esta Bula. 

42. Orden de la Comisaría general de la Santa Cru- 
zada, para que en la Iglesia y Hospitales de San Juan de 
Dios se puedan publicar y ganar las indulgencias que la 
misma expresa. Madrid 4 de Noviembre de 1.754. 

43. La misma Comisaría con fecha 18 de Mayo de 
1.756, dispuso no poner obstáculo al pase de las indulgen- 
cias délos Hospitalarios. 

44. Bula de Benedicto XIV en 16 de Setiembre de 
1.768. Declara altares privilegiados de ánimas, á los de 
San Juan de Dios, en todos los hospitales de España, así 
erigidos, como los que se crearan en lo sucesivo. 

45. Otra del Papa Pío VII — de 29 de Julio de 1.808 
por la cual se conceden muchos privilegios á las Her- 
mandades de la Buena muerte, fundadas en estos hospitales, 
y á los que se establecieran. 

46. León XII por un Breve dado en 1 5 de Noviem- 



— i89 — 
bre de 1.828, dispensó á los Religiosos de las disciplinas, 
ayunos y demás mortificaciones. 

47. Ejecutoria en la que se hace relación de los pri- 
vilegios de la orden para no pagar subsidio — 1830. 

48, En II de Enero de 1.832 la Sagrada Peniten- 
ciaría concedió facultad al Nuncio, para que siendo ciertas 
las preces propuestas por la religión, procediese á reducir 
las misas y memorias de los Conventos de la Orden. 



SECCIÓN 2" 

BULAS PERTENECIENTES AL HOSPITAL DE 

Nuestra Señora de la Paz 



Núm. I. El Papa San Pío V en 2 de Agosto de 
1 .570, concedió al Hermano Diego de León varias reliquias 
y auténticas de los Santos Zenón,Juan y Paulo, délas que 
existían en la Capilla de Nuestra Señora de la Péscala en 
Roma. 

2. lín 8 de Junio de 1.572 el Pontífice (jregorio XIII 
dio comisión al Arzobispo y al Dignidad de Chantre de la 
Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia de Sevilla, para 
que probando el Doctor Gerónimo Herrera, Presbítero, 
Administrador del Hospital de los Santos Cosme y Da- 
mián, vulgo de las Bubas, sito en la Collación y Plaza del 
Cementerio del Salvador de esta Ciudad, lo alegado en las 
Preces que dirigió á S. S. pudieran dichos Sres. Comisiona- 



— 190 — 
dos profanar el Hospital y dar licencia para que se vendiese 
en pública licitación, siempre cjue su producto se destinase 
á pagar el que habían comprado en la Parroquia de Santa 
Catalina, llamado de las Cinco Llagas, donde ya estaba el 
de las Bubas. 

3. Otra Bula del mismo Pontífice, de 25 de Noviem- 
bre de 1.573, concede diez años de indulgencia plenaria á 
los fieles que visiten en la festividad de la Asunción, la 
Iglesia de Nuestra Señora de la Paz de Sevilla. También 
otorgó (perpetuamente) una indulgencia plenaria y remi- 
sión de todos sus pecados á los fieles de ambos sexos que 
en cualquier tiempo mueran en el Hospital de Nuestra Se- 
ñora de la Paz, de la orden de San Juan de Dios. 

4. Bula del referido Gregorio XIII, fecha 5 de Se- 
tiembre de 1.575 mandando que los limos. Arzobispo y 
Cabildo Eclesiástico de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, 
hubiesen y tuviesen al Hermano Diego de León y sus 
compañeros, que sostenían el Hospital de las Tablas en la 
Collación de Santa María, conocida por el Sagrario, todas 
las consideraciones debidas, en su traslado al Hospital de 
incurables de Nuestra Señora de la Paz, sito en la feligresía 
del Salvador, plaza del Cementerio, que se regiría por frai- 
les de la orden de San Juan de Dios, á que se habían unido, 
guardándoles todas sus inmunidades y privilegios. En esta 
Bula se halla inserta la de erección de los Hospitalarios. 

5. Otra de Gregorio XIII que aprueba el instituto 
del Hospital y Convento de Nuestra Señora de la Paz de 
Sevilla, correspondiente á la orden de San Juan de Dios, 
fundado por Diego de León, que lo fue del de las Tablas. 
Contiene varias condiciones relativas á la administración y 
régimen de los Hermanos. Año de 1.575- 



— IQI — 

6. Bula del mencionado Pontífice dada en Ronia en 
13 de Agosto de 1.585 que confirma la de San Pío V de 
i.° de Junio de 1.571 y aprueba el instituto hospitalario de 
San Juan de Dios. Licencia de la Comisaría general de la 
Santa Cruzada para el uso y publicación de ciertas indul- 
gencias concedidas al Hospital de Sevilla. 

7. Sumario ile las indulgencias concedidas al Hospi- 
tal de San Roque de Roma por León X, Pío IV y Gre- 
gorio XIII; de las que hizo partícipe al Convento de Nues- 
tra Señora de la Paz, orden de San Juan de Dios de Sevilla 
una Bula de Sixto V. 

8. El papa Clemente VIII, en 21 de Noviembre de 
1.397 concedió indulgencia plenaria á todos los fieles que 
visitasen la mencionada Iglesia, desde las primei'as vísperas 
hasta puesto el sol, el día de la Purísima Concepción de 
Nuestra Señora. 

9. El Papa Clemente VIII por otra Bula de 6 de 
Agosto de 1.602, aprobóla concordia celebrada entre los 
Hermanos del Convento Hospital de Nuestra Señora de la 
Paz y el Cabildo de la Colegial del Salvador de Sevilla, 
por la que se obligan los primeros á no tocar las campanas 
desde la hora de tercia hasta alzar, quedando después en 
libertad de hacerlo cuando lo tuviesen por conveniente, así 
como eljue\es Santo á la misa y reposición del Santísimo 
Saciamenti). 

10. Bula del Papa Paulo V, fecha 5 de Abril de 
1.607, que aprueba la x'enta hecha por el cabildo de la 
Colegial del SaKador de esta Ciudad, de una casa en la 
calle Gallegos, para incorporarla al Hospital de Nuestra 
.Señora de la Paz. 

11. (Xra de! mismo Pontífice expedida en 16 de 



— 192 — 
Marzo de 1.6 19 para que el Provisor del Arzobispado de 
Sevilla, se abstu\'iera de conocer en los asuntos de los Reli- 
giosos de San Juan de Dios, por estar exentos de su juris- 
dicción. 

12. Indulgencia plenaria á todos los fieles que visiten 
la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, desde las primeras 
vísperas hasta el ocaso del día de San Carlos Borromeo, 
por el Papa Gregorio XV en una Bula fecha 17 de Mayo 
de 1. 621. 

13. Facultad concedida á los Sacerdotes de este 
Hospital, por Inocencio X en 10 de Novienibre de 1.647, 
para que aplicando la misa en el altar de Nuestra Señora 
de la Paz, saquen un alma del Purgatorio. 

14. El Nuncio de S. S. en España, por un Breve fecha 
5 de Noviembre de 1.657 autorizó á cualquier Eclesiástico 
secular ó regular, que fuese Capellán del Convento de San 
Juan de Dios de Sevilla para que pudiera servir, la que 
fundó Cosme Diaz, sin otro requisito. 

15. Benedicto XIV en 8 de Marzo de 1.745 concedió 
el privilegio de decir misa el Sábado Santo, en la Iglesia 
del Hospital de Nuestra Señora de la Paz. 

16. Auténtica del cuerpo de San Teodomiro, dada 
en Roma en 7 de Febrero de 1.766, que comprende su 
donación hecha á favor de este Convento. 

17. Bula del Papa Clemente XIII que concedió por 
siete años indulgencia plenaria en el dia de San Juan Nepo- 
muceno, á los que visitaran la Iglesia del Hospital. — Tiene 
fecha 18 de Agosto de 1.767. 

1 8. Otra del mismo Pontífice de 6 de Enero de i ."jGZ 
relativa á la indulgencia plenaria perpetua que pueden ga- 
nar los fieles, el día de San José y en la tercer Dominica 



— 193 — 
después de Pascua, visitando el altar de los Desposorios 
déla referida Iglesia. 

19. Otra Bula de 15 de Julio del mismo año, que 
menciona la indulgencia plenaria perpetua, el día de San 
Juan Nepomuceno. 

20. El Papa Clemente XIV, con fecha 2 de Marzo de 
1.774, concedió la gracia de que se pudiera celebrar el 
Santo Sacrificio de la misa una hora después de medio día, 
en la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz. 

21. Pío VI en 30 de Abril de 1.795, amplió esta 
gracia, á celebrar la misa hora y media después del me- 
dio día. 



SECCIÓN 3 ^ 

BULAS REFERENTES Á LA BEATIFICACIÓN DE LOS SANTOS DE LA 

ORDEN Y DOCUMENTOS 

RELATIVOS AL MISMO ASUNTO 



Núm. I. Poder otorgado por el General. Asistente, 
Prior y Secretario de la orden de San Juan de Dios, en favor 
del Presbítero Fr. Lorenzo Castellanos, para que en nom- 
bre de la Religión pudiera parecer ante I03 limos. Sres. Ar- 
zobispo de Sevilla, Obispos de Córdoba y Cádiz y demás 

25 



— 194 — 
Prelados de los Reinos de España, para hacer información 
de la Santidad, vida y milagros del P. Juan Pecador natu- 
ral de Carmona, y fundador del Hospital de Nuestra Se- 
ñora de la Candelaria de Jerez de la P'rontera. Está otorgado 
ante el escribano público de Madrid. Gabriel Jiménez en 24 
de Agosto de 1.629. 

2. El Papa Gregorio XIII confirmó en 4 de Marzo 
de 1.576, la Bula de San Pío V fecha i." de Junio de 1.5 71 
referente á varios asuntos relacionados con este instituto. 
Expidieron de ella testimonio los notarios apostólicos y 
públicos de la Ciudad de Granada Diego Cuellar Valera y 
Lázaro Adriano, en 18 de Julio de 1.585, para presentarla 
al Provisor de Sevilla, que dispuso se cumpliera en todas 
sus partes. 

3. Copia de una solicitud dirigida á'S. S. en 1.664, 
pidiendo que los Religiosos Victorios de Granada entrega- 
ran el cuerpo del Santo, á sus hijos del Convento de dicha 
Ciudad, lo que fué concedido. 

4. Testimonio de la diligencia de entrega, que se 
verificó en el mismo año. 

5. Copia de la información practicada á consecuencia 
de un milagro que obró el Señor en 1.666, por la intercesión 
del Santo. 

6. Carta del Arzobispo de Granada remitiendo á 
los Cardenales de la Sagrada Congregación de Ritos los 
documentos y pruebas que justificaban la Santidad de Juan 
de Dios. — 1.672. 

7. Bula de canonización, año de 1.690. 

8. Papeles y convocatoria de las funciones celebra- 
das en 1.691 para solemnizar la beatificación de San Juan 
de Dios. 



— 195 — 
9- Otra del año de 1.769 expedida por el Papa Cle- 
mente XIV, concediendo misa propia del Santo. 

10. Decreto del Arzobispo de Granada, declarando 
dia de misa el de San Juan de Dios. Tiene la fecha de 16 
de Enero de 1.8 19. 

1 1. Breve del Papa Clemente XIII de 8 de Julio de 
1.767, que aprueba las primeras diligencias de la beatifica- 
ción de Fr. Francisco Camacho, conventual de Lima. 

12. Bula de Pío IX, expedida en Roma en i.° de 
Octubre de 1.852, que declara la beatificación de Juan Pe- 
cador, llamado en el siglo Juan Grande, natural de Carme- 
na, Provincia de Sevilla, que residió muchos años en Jerez 
de la Frontera, donde llevó á cabo el arreglo de los hospi- 
tales por orden expresa del Cardenal Don Rodrigo de 
Castro (i). 

13. Decreto del mismo Pontífice fecha 7 de Julio de 
1.855, autorizando la exposición déla imagen de Juan Pe- 
cador y su festividad. 

14. Otro dado en Roma en 8 de Agosto de 1.853 
que concede indulgencia plenaria en el triduo de esta bea- 
tificación, y en los años sucesivos el dia 3 de Junio en que 
la Iglesia celebra su fiesta. 

15. Otro decreto que dispone se celebre un rezo en 
el martirologio de la orden, exponiendo al culto la im¿ígen, 
y que después de la beatificación en la basílica del Vatica- 
no, pueda celebrar el triduo en todas las Iglesias del orbe, 
con licencia de los ordinarios respectivos. 



(i) Así consta de un voluminoso expediente que se conserva en el 
archivo de la hospitalidad Provincial, digno de ser examinado, y que me 
propongo estudiar, pues contiene noticias nuiy curiosas. 



— 196 — 
1 6. Concesión de indulgencia plenaria á los que visi- 
taran una de las Iglesias de la Orden de San Juan de Dios 
el dia 13 de Noviembre de 1.853, designado para la beatifi- 
cación y en los tres siguientes; y otra por siete años á los 
que lo hicieran en 3 de Junio, aniversario del nacimiento. 




MEMORIAS BE LOS OBISPOS BE 

MARRUECOS Y DEMÁS AUXILIARES DE SEVILLA, Ó QUE 

EN ELLA HAN EJERCIDO FUNCIONES 

EPISCOPALES 



DON JUSTINO MATUTE Y GAVIRIA 



ContiíDiación . 



FR. BLANCO 



Inmediato sucesor de Fr, Lope fué Fr. Blanco, de su 
misma Orden, sugeto muy estimado del Papa Inocencio IV^ 
quien en el año de 1247 le habia nombrado su nuncio 
apostólico para algunas dependencias en Aviñon, y ahora 
el Papa Alejandro IV le eligió Obispo de Marruecos y 
Legado apostólico en todo el África, según consta de una 
Bula de Nicolao IV dirigida á su sucesor, (i) 

El conocimiento y antigua residencia que en aquellas 
partes tenian los religiosos de S. Francisco, proporcionó á 

(i) Wadingo. tom. 11 ad ann. 1290. 



— 198 — 

su religión el honor de ser electos sus primitivos Obispos 
que continuaron, nombrándoles el Papa con la investidu- 
ra de Legados suyos en África, 
Así que á Fr. Blanco sucedió. 

FR. RODRIGO 

Del mismo hábito, natural de Baeza ó Ubeda, á quien 
el Papa Nicolao IV á 30 de Diciembre de 1289 nombró 
Obispo de Marruecos y le despachó las bulas de su Legacía 
á 25 de Febrero del siguiente año. En la de su elevación 
que empieza: <<.AssuinptiguanivisijnineritL: dice que le nom- 
bra á solicitud de los Reyes de Castilla y de Portugal, quizá 
interesado éste en la suerte de sus vasallos, cautivos en 
aquel reyno. 

Ortiz de Zúñiga da noticia (i) de una carta del Ponti- 
fice Nicolao IV, dada en Roma á 9 de Febrero de 1290 en 
favor de los cristianos que servían á los Reyes de Marrue- 
cos, Túnez y Tremezen, en que así mismo recomienda al 
Obispo de Marruecos, que pasase á su residencia; pero que 
esto se verificase, no hay documento que lo afirme, habien- 
do tantos en contrario. Ya en estos tiempos era dificil la 
permanencia de los cristianos entre aquellas gentes, cuya 
obstinación y enconp se exaltaba en proporción de las 
pérdidas que hacian de su dominación en España, y muy 
arriesgada la del Obispo. 

Bien habria querido éste, sin embargo, consolar las ne- 
cesidades de aquellos cristianos, á quienes por otra parte 



, (i) Ann. a cit. nuin. 2 



— 199 — 
no faltaba el pasto espiritual; mas cuando es dudoso el fru- 
to y cierto el peligro, la prudencia dicta no exponerse á los 
riesgos. Ya eran otros los tiempos: así lo conocia D. Alon- 
so Pérez de Guzman, cuando D. Luis de la Cerda vino cá Se- 
villa el año de 1306 con designio de pasar á África á ser- 
vir á los Reyes de Marruecos, á ejemplo del mismo don 
Alonso, quien le disuadió del intento, exponiéndole la diver- 
sidad de los tiempos que hace impropios los ejemplares, y lo 
casó con su hija segunda D.-'^ Leonor (i). 

El Obispo, pues, permaneció en España según se 
comprueba con variedad de instrumentos, entre ellos las 
letras que dio el mismo año de 1290, exhortando á los fie- 
les para que ayudasen con sus limosnas á la obra del Mo- 
nasterio de monjas de Santa Clara de Úbeda, de que dá 
noticia D. Martin de Ximena en su Historia de Jaén, y en 
adelante le hallamos rigiendo la corte y confirmando los 
privilegios de los Reyes D. Sancho el Bravo y de su hijo 
D. Fernando IV el Emplazado. El mismo Ximena cita uno 
del primero dado en Falencia á 20 de Junio de 1291, en 
favor del Monasteriode San Salvador del Moral de Mon- 
ges Benitos junto á Falencia (2), y D. José Maldonado dá 
noticia de otro dado en Sevilla á 21 de Noviembre de 1292 
en favor del Obispo de Zamora (3) confirmados ambos por 
Rodrigo, Obispo de Marruecos, cuya firma se halla igual 
mente en otro privilegio del mismo Rey D, Sancho año 
de 1 292 en favor de D. Pedro Fernandez Mata, Maestre de 



(1) Ziiñiga. — Ann. a. de 1306. 

(2) Fol. 233 y 235. 

(3) Tratado de la Iglesia de Sevilla. 



^ 200 — 

Sautiat^o, que copió Fr. Alfonso Fernandez en su Historia 
d(^ Pía sen cid (i). 

Del Rey D. Fernando IV" confirmó dos privilegios 
concedidos en Valladolid á \6 de Junio de 1296 á la ciudad 
de Plasencia, y Bernabé Moreno de Vargas, en su Historia 
de Mérida, (2) copió otro que el Rey otorgó á esta ciudad 
para que pudiese tener dos ferias francas, su data en Ciu- 
dad Rodrigo á 27 de Marzo del año de 1300. 

No he descubierto memorias ó documentos que acre- 
diten quien fuese el inmediato sucesor de D. Fr. Rodrigo, 
pues no parece pudo serlo D. Fr. Gregorio, también del Or- 
den de S. Francisco. 



FR. GREGORIO 

De quien se encuentra el instrumento de obediencia, 
que como sufragáneo otorgó á 23 de Mayo de 1370 á 
nuestro Arzobispo D. Pedro Alvarez de Albornoz, en su 
Santa Iglesia, siendo testigos Juan López, Arcediano y Ca- 
nónigo de Sevilla, Pascual García, Juan Alfonso, Juan Fer- 
nandez de Villasarracin, Canónigos, y Rodrigo Sánchez, 
Conónigo de Toledo. Su original latino está en el archivo 
de nuestra Catedral, y entre sus cláusulas se lee como tenia 
aquel Obispado, según queda dicho, heredades y rentas en 
esta Diócesis, que juró no enagenar sin licencia del Ar- 
zobispo. 



(i) Lib. I. cap. 13 y 14. 
(2) Libro 4. cap. 14. 



— 201 — 
Su tenor es el siguiente: (i) 

-Noverint universi prsesens publicum instrumentuní 
vinspecturi quod annoa nativitate Domini millessimotrecen- 
»tessinio septuagessimo, indictione octava, die vero vicesi- 
»ma tercia mensis Maii, Pontificatus Sanctissimi in Xpto, 
Dñi. Nri. Urbani, Divina Providentia Papa; V, anno 
»octavo, inmei Notarii publici et testium infrascripto!. mi 
í>praesentia, existentes ReverendiPatres ac Dominus Pctrus, 
; Dei Apostólicae sedis gratia, Archiepiscopus Ispalensis, 
»et Dominus Fr. Gregorius, Episcopus Marrochitanus, et 
»toiius Africae Legatus et sufraganeus ejusdem Domini 
»Archiepiscopi,requisiveruntme ut desubsequentibusperhi- 
»berem testimonium. Et statim ideni Dominus Fr. Grego- 
xrius, Episcopus praedictus, tactis corporaliter sacrosanctis 
>:'Evangeliis superaltari majori Sanctae Ecclesia; Ispalensis, 
»sicut, sufraganeus eideni Archiepiscopo, juramentuin 
>/obedientice praestitit sub hac forma=Ego Frater Grego- 
»rius, Episcopus Marrochilanae Ecclesiae, promitto in com- 
»pectu Omnipotentis Dei atque totius Ecclesise, quod ab 
>. hac hora in antea fidelis et obediens ero Beato Petro et 
;>SanctA' Roman?e Ecclesiíe Dominoque Domino Urbano 
sPapae V et ejus succesoribus canonice intrantibus ac 
» Sanctae Ecclesiae Ispalensis, vobisq.'^ Domino meo Domino 



(i) El autor de la Misión Historial ¡ü MarntLCos habla de este do- 
cumento, citado en la Vida dol P. Contrcras. lib. 2. cap. 22. y apunta la 
idea de que la fecha 1370 pulo ser equivocación por no poderse discurrir 
(|ue viviese el Obispo Don Rodrigo, á quien lo atribuye, tantos años, y 
que pudiera colocarse en el año 1337, pues casi parece, consiste el verro, 
dice, en la positura del cero. Sea de esto lo que quiera, es evidente que 
hay alguna equivocación, pues de atribuirlo al Obispo D. Rodrigo, tendria- 
inos error en el nombre del Sumo Pontífice reinante que en lugar de Urba- 
no V. que ocupaba la cátedra de S. Pedro en 1370 debiera ser IJenedic- 
to XIII que gobernaba la Iglesia en 1337. J. II. 



— 202 — 

>;.'Petro praesenti ejusdcm sanctae Ispalensis Ecclesiai Archi- 
»episcopo, et vestris succesoribus canonice intrantibus, 
»prout est á Sanctis Patribus institutum a meis praedeces- 
»soribus observatum et ecclesiastica ac Romanorum Pon- 
;'4ificum commcndat auctoritas. Non eroin concilio aut con- 
«censu vel in facto ut vitam perdatis aut membrum, aut 
»capiamini mala captione, concilium quod mihiper vos cre- 
»dituri estis, aut per iitteras, aut per nuntium ad dannuní 
»vestrum, me sciente, nulli pandam. Vocatus ad concilium 
»veniam, nisi impeditus fuero, canónica preditione. Vos 
>:'quoque et nuntios vestros ac Sanctae Ecclesiíie Ispalensis vel 
»tales quosessecertoscognovero, in eundo, stando, et re- 
»deundo honorifice tractabo et in suis necesitatibus adjuva- 
>bo. Possesiones ad mensam mei Episcopatus pertinentes 
»non vendam, nec donabo nec de novo infeudabo, vel ali- 
»quo modo contra jus vel consuetudinem Ecclesiii? aliena- 
»bo, vobisvel vestris succesoribus inconsultis. SicméDeus 
»adjuvet, et haec Sancta Dei Evangelia: eum sigillo meo 
»praesentibus appenso corroborans supradicta= Qua qui- 
»dem obedientia sicut praemititur praistita sub juramento 
»pr;efatus Dominus Archiepiscopus petiit per meNotarium 
»infrascriptum sibi fieri publicum instrumentum ad con- 
»servationem juris sufraganeitatis debiti eidem Domino 
»Archiepiscopo et succesoribus suis, ac suae sanctaí Eccle- 
»s\;í¿ praiditusque Dñus Episcopus hujusmodi instrumen- 
»tum suo prsecepit sigillo conmuniri= Acta sunt ha;c 
»oninia in Eclesia Ispalensi apud príedictum altare, anno, 
>;mense, die indictione Pontificatu quibus supia: praísen- 
>/tibus venerabilibus ac discretis viris Dominis D. Joanne 
/>Eupi archidiácono ac canónico Ispalense, ac Paschasio 
>Garci;e, et Joanne Alphonsi et Joanne Fernandi de 



— 203 — 
:>Villasan'acin, canonicibus Ispalensibus, Roderico Sanctii, 
»canonico Toletano, testibus ad praemissa vocatis speciali- 
■^ter et rogatis. 

.)Ego Didacus Garciae Porcionarius Ispalensis publicas 
sauctoritate apostólica Notarius, praedictis ómnibus et sin- 
»gulis una cum pn?enominat¡s testibus, dum sic dicerentur, 
»agerentur et fierent, prsesens fui: eaque omnia et singula 
»adpetitionem et requisitionem dicti Dñi. Archiepiscopi in 
»hanc publican! formam redegi meoque consueto signo 
»signavi, me subscribendo rogatus in testimonium praemis- 
>;Sorum.» 

Ortiz de Züñiga, hablando de este Obispo, añade, que 
con título de Maestro en Sagrada Teología hay muchas 
confirmaciones de privilegios en el año de 1370, poniendo 
por ejemplo el despachado en Madrid á 1 2 de Mayo en 
que aprobó el Rey ciertas donaciones que al Monasterio de 
Santoval hablan hecho Diego López y Lope Diaz de Ci_ 
fuentes; mas yo sospecho alguna equivocación en el nom- 
bre, puesto c|ue en lugar de D. Fr. Gregorio, escribió 
D. Fr. Rodrigo que fué su antecesor (i) y de quien se en- 
cuentran muchas confirmaciones de privilegios. 

Larga fue la vacante de esta silla, ó por lo menos no 
hemos descubierto quien la ocupase (2) hasta entrado el 
siglo XV. en el cual el Papa Martino V., en el segundo año 
de su pontificado, que fué el de 141 9, nombró para ella á 
donFr. Martin de Cárdenas. 



(i) Ann. a, cit. n''. 4. 

(2) Año 14 1 2 en el Sínodo del Sr. Exea estaba vaca. 



204 — 

D. FR. MARTIN DE CÁRDENAS. 

Este religioso del Orden de S. Francisco, habiendo 
asistido muchos años á las misiones de Marruecos, habia 
quedado en la ausencia del Obispo de Vicario general y 
apostólico (i), último de su religión que sepamos haya sido 
exaltad-o á aquella dignidad, descuidada á la verdad, en con- 
sideración á los grandes obstáculos que se oponian á s u 
residencia. 

Asi es que no es extraño que otra vez vueh^a á pasar 
cerca de un siglo sin constar tal Obispo de Marruecos, ni 
hallarse su firma en la bula de indulgencias, concedidas á 
los que concurrieran los Scábados á la Salve de Ntra. Señora 
en su capilla de la Antigua de Sevilla, dada en Córdoba 
por Ntro. Arzobispo Cardenal D. Pedro González de Men- 
doza, á i8 de Agosto de 1482, en que solo suscribieron los 

Obispos de Cádiz, y Málaga sus sufragáneos, que 

alli estaban convocados para la congregación de las Iglesias 
catedrales de estos reinos. Quizá ya se consideraba extin- 
guida la de Marruecos, puesto que en los libros de subsidio 
de los años de 1491 y 1525, se estimaban unidas á la In- 
quisición de Sevilla las rentas de aquel Obispado, que 
consistían en olivares y molino en Torreblanca, las tierras 
de los Bañuelos en la Puerta de Jerez y casas en Triana. 

Ni podia ser de otro modo, faltándole sus rentas, y re- 
ducidos á la nulidad sus oficios pastorales, y se puede 
creer que ni aún residían en Sevilla. 



(i) Misión liisloríal de Man-itecos por Fr. Francisco de S.Juan del 
Puerto, lih. 2 cap. 10. fol 141. 



— 205 — 
Así que el Arzobispo D. Diego Hurtado de Mendoza 
tuvo que nombrar el año de 1488 para que le ayudara en 
sus ejercicios pontificales á D. Fr. Reginaldo Romero, del 
Orden de Santo Domingo, de quien hablaré cuando de los 
Obispos auxiliares de Sevilla. Mas no por eso dejaban de 
convocarse en los Sínodos á los Obispos de Marruecos, 
como comprovinciales ó sufragáneos de nuestra Iglesia (i). 

D. MARTIN CABEZA DE BACA 

La convocatoria del concilio que celebró en Sevilla el 
Sr. Deza, año de 15 12, dice así: Don Diego Deza por la 
»misericordia de Dios, Arzobispo de Sevilla. Con acuerdo 
»y parecer de los venerables nuestros muy amados herma- 
»nos Dean y Cabildo de la dicha nuestra Santa Iglesia de- 
»terminamos hacer celebrar Concilio Provincial en esta 



(i) El P. Fr. Francisco de San Juan del Puerto, cronista general de 
las Misiones de Murruecos en su . !//>/.'« //«/íVVrt/ de Marruecos. — ^^\W\^ 
— por Francisco Garay, 1. 708, dice que en Fr. Martín de Cárdenas conclu- 
yó la serie de Obispos de Marruecos que vistieron el sayal de San Francisco, 
habiendo sucedido en aquella dignidad prelados de fuera de la orden que 
residieron en su mayor parte en su jurisdicción de Sevilla sin que haya 
noticias que pasasen á África 

El docto bibliotecario de la pública de la Dignidad Arzobispal de 
esta Ciudad y erudito investigador de sus antigüedades eclesiásticas Don 
José Alonso Morgado, Presbítero, publicó recientemente en (;1 tomo 3 de 
Sevilla Mariaiia, publicación religiosa que dirigía el indicado señor, una 
Cronología de los limos. Sres. Obispos Auxiliares de Sei'illa en la que in- 
cluyendo como á tales á los Obispos de Marruecos cita á 
D. Fr. Diego de Xerez, electo año de 1.405. 

» » Aydemaro Aureliano, que fué traslado en 1413. 

» Pedro que no fué religioso y murió en 1.433. 

» Fr. Bartolomé de Ciudad Rodrigo, en el de I.43S. 

> » Alon.so de Pernas, electo el año de i 449, tomándolos del Pa- 
dre Serrate quien los encontró citados en varias Crónicas déla Orden de 
.San Francisco. — J. H. 



— 2o6 — 
»insignc Ciudad de Sevilla para el cual mandamos llamar 
»por nuestras cartas patentes de convocación á los reveren- 
»dos en Cristo Padres é Señores los Obispos de Cádiz y 
» Málaga, Silves y Canarias y Marruecos nuestros sufraga. 
»neos&.» En efecto, en el cuaderno original del Concilio 
consta que en la ciudad de Murcia á 30 de Octubre de 1 5 1 1 
ante Juan Garcia de Medina se intimó la citada convocato- 
ria á D. Martin Cabeza de Vaca, Obispo de Marruecos, 
como sufragáneo de Sevilla de que ([uedó enterado y pro- 
metió asistir á sus sesiones (i). 

De este prelado se halla memoria en el protocolo de 
Fábrica de la Iglesia de Santa Ana en Triana, donde se 
dice, que con facultad apostólica vendió dos casas propias 
que tenía en dicho barrio en la calle que ahora llaman 
Jllajigas del Gabán y entonces se conocía con el nombre del 
Obispo de Marruecos, al Bachiller Cristóbal Ramírez, Pres- 
bítero, por escritura ante Pedro Farfán, con fecha de 26 de 
Abril de 1.533 (2) y del mismo hizo mención Luis de Pe- 
raza en su Historia de Sevilla, diciendo que se movió á 
escribirla <por ruego delRvmo. Sr. D. Martín de Mendoza, 
,; Obispo dignísimo de Marruecos) (3) y de ella consta que 
la comenzó el año de 1.535. 

¥a\ todo este tiempo fueron auxiliares de Sevilla Don 
Fr. Juan Lasso de la Vega, del Orden de San Agustín }- 
D. Fr. P^rancisco de Córdoba, de la de Predicadores, lo que 
manifiesta que sus Arzobispos no contaron con el Obispo 



(i) Espinosa, lib. VIII. cap. i. fol. 8- dice que asistió al Sínodo el 
Vicario del Obispo de Marruecos, Tom. II. 

(2) Volum II, cuerpo II fol. 292. 

(3) Parte II lib. 13 al fin del cap. 14. 



— 207 — 
de Marruecos para que a\'udara en los pontificales, según 
se ajusta de las fechas. 

D. SEBASTIAN OBREGON. 

Inmediato sucesor del Sr, Mendoza y á quien equivo- 
cadamente nombra Ortiz de Zúñiga D. Sancho, (i) al cual 
consagró en i° de Mayo de 1534, en el Altar mayor de 
nuestra Santa Iglesia, el Cardenal Arzobispo D. Alonso 
Manrique (2), de quien fué auxiliar; y habiendo obtenido la 
dignidad de Arcediano de Carmona en la misma Iglesia y 
presentado las Bulas en 25 de Junio de 1839, el Cabildo 
se resistió á admitirlo por ser monge Benito, cuyo habito 
vestia, aun siendo Obispo, y habia sido abad de su Mo- 
nasterio en esta Ciudad, por los años de 1531 y 1532. De 
este auto apeló el Obispo, y al fin se le dio posesión el 7 
Junio de 1540 y posteriormente la tomó el 6 de Diciembre 
de 1549 del Canonicato núm. XII. Ya en este tiempo era 
e.ste Obispado únicamente titular y para su congrua susten- 
tación se le adjudicaba alguna renta eclesiástica, dado que 
permanecía la Iglesia de San Telmo, y las casas episcopa- 
les, que habitó el Obispo Sr. Orejón, el cual mereció el 
aprecio y confianza del Arzobispo S. Fr. Garcia de Loai- 
sa, quien le nombró) visitador de monjas, y por él ejercia 
también los Pontificales en su Iglesia de San Telmo, en cu- 
yas casas falleció el 7 de Setiembre de 1559, á las 9 de la 
noche. 

Las armas de su familia se vcian hasta nuestros dias 



(i) Alia!. Tom. V. fol. 133. 

(2) Aranda. Vida del P. Contreras. fol. 330. 



— 208 — 

en escudo de piedra sobre unas casas que poseía, calle del 
Horno de las tortas, hoy de las monjas del Espiritu Santo, 
Collación de S. Juan de la Palma. El P. Gabriel Aranda 
apunta otras noticias de este V. Prelado (i) y en \?l Regla 
de Coro de ¡a Catedral se dice que dotó un aniversario 
anual en la Capilla de Nuestra Señora déla Antigua, don- 
de está Sepultado, que cumple el cabildo el 5 de Noviem- 
bre de cada año y fué admitido el 21 de Octubre de 1558 
(2). De su buen gusto en las artes nos ha quedado un ilus- 
tre testimonio en la capilla de los Evangelistas de esta Igle- 
sia, en cuyo retablo se lee: 

cEste retablo mando hacer el licenciado Pedro de 
sSantillan, canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla, que sea 
»en gloria. Hízolo Don Sebastian de Obregon, Obispo de 
>Marruecos Arcediano de Carmona y Canónigo de dicha 
^Iglesia, como su heredero. Acabóse en 15 de Marzo, año 
de 1555.» 

Y de sus virtudes el haber sido hijo espiritual del 
V. P. Hernando de Contreras, á cuya muerte asistió y 
predicó el Sermón en su funeral. (3) 

D. SANCHO TRUJILLO 

Bañez de Salsedo hace sucesor de D. Sebastian Obre- 
gon á D. Sancho Trujillo, canónico de nuestra santa Igle- 
sia, según Ortiz de Zúñiga (4); no obstante que su nombre 



(i) Vid. del P. Contr. 831. 991 y 104 etc. 

(2) Regla impreso fol. 129. 

(3) El diligente I.Oaisa en sus Memorias Sepulcrales, dice así: 

<! 1559. Domingo 8 de Enero, murió D. Sebastian de Obregon, Obispo 
íde Marruecos, Arcediano de Carmona, y Canónigo, yace en la Antigua, y 
»murio .\bintestato (auto capitular lo dice este dia).s J. H. 

(4) Anal, año 1560 n°. 2. 



209 — 

no se encuentra en ningún catálogo de sus Capitulares. El 
P. Aranda !e llama D. Sancho Diaz, y dice, que vio copia 
autorizada de una Bula del Papa Pió V. dada en 22 de Se- 
tiembre de 1566, á solicitud del Arzobispo de Sevilla, In- 
quisidor general, D. Fernando Valdés, por la que consiente 
que las posesiones que poseia el Obispo de Marruecos con 
toda su jurisdicción se traspasase al Tribunal de la Inquisi- 
ción, con lo que quedó extinguido en este Arzobispado su 
representación (i). Sin duda el Obispo actual por el mucho 
afecto que tenia á este Tribunal, convino en la tal agre- 
gación, dado que sólo le habia quedado en San Telmo la 
Iglesia y sus casas episcopales, con algunos edificios acce- 
sorios. 

D. Sancho de Trujillo vivió por lo menos hasta el 
año de 1570, pues con facultad pontificia otorgó su testa- 
mento en 23 de Setiembre de este año, ante Ruiz Gómez, 
escribano público de Sev^illa, por el que fundó una Cape- 
llanía en la Iglesia Parroquial de San Dionisio de Jerez de 
la Frontera, su patria, dotándola de una casa que poseia 
en la calle de los Algarves de dicha Ciudad. 

D. MIGUEL DE ESPINOSA. 

El P. Aranda creyó que extinguido el Obispado de 
Marruecos, quedó igualmente su título: sin duda no tuvo 
noticia de D. Miguel de Espinosa, quien por el citado año 
de 1 5 70 ó 71 fué consagrado con él y pasó á Valencia de 
auxiliar de su Arzobispo el B'° Juan de Ribera, de quien 
fué tan amado, que habiendo construido su sepulcro en la 



(i) Año Xericiense, fol. 72. 

27 



— 2IO — 

Capilla mayor de SU Colegio de Corpus óV/z-^Y/, inmediato 
á él labró otro, al que fueron trasladados los cuerpos de 
D. Miguel de Espinosa, Obispo de Marruecos y de 
D. Alonso de Abalos, Obispo de Coron, también su auxi- 
liar, para que así como estuvieron unidos en vida, estuvie- 
ran juntos en la muerte; y á todos tres cubre una misma 
losa con epitafio en que se hace mención del Obispo de 
Marruecos, que habia fallecido á los setenta años de su 
edad. Dice así después de la inscripción del V."^ Arzobispo: 



Jacext hic etiam D. Michael a SnxosA, Epis- 
COPLS Marrochitanus et D. Ilüefhonsus de Aba- 
los, MEDIOCRI PIETATE AC DOCTRINA PRíECLARI, DE 

hac república et .de hujus colegii authore be- 
nemeritl Ille septuagenarius obiit, hic (¿UINQUA- 
gesimum quintum annum ágens: cujus corpora ali- 
bi sepulta, ipse joannes in hoc sepulchro, qu( )d 
aduc vivexs sibi condidit, reponexda curavit. 

Don José Maldonado Dávila,que escribía por los años 
de 1660, nos da las últimas señas de este Obispado y su 
diócesis, y dice que no habia muchos años, que en el dicho 
barrio de San Telmo, permanecía la Iglesia Catedral, pala- 
cio episcopal y hospital y vívian personas que alcanzaron 
á ver hacer órdenes y ejercer el Pontifical á sus Obispos 
(i). Lo mismo escribe Rodrigo Caro, quien añade que el 
Hospital era de Convalecientes, (2) y el Abad Gordillo afir- 



(i) Trat. de la Santa Iglesia de Sevilla J/ S. 

(2) Rep. al P. Roa sobre la Historia de Cordov. M S. 



— 211 

ma que en su iglesia estuvo erigida la Cofradia de la Ca- 
ridad, (i) 

Después, continua el primero, con las avenidas del 
rio Guadalquivir se arruinó la Iglesia, y el año de 1614 el 
Santo Tribunal labró de nuevo y en mejor sitio la que hoy 
tiene con la advocación de San Telmo, como abogado de 
los navegantes, y sobre la puerta de la Iglesia un visitador 
hizo la inscripción siguiente: 

-;;ESTA IGLESIA DE Sr. S. TeLMO CON LAS CASAS 
PRINCIPALES Y ACCESORIAS, ALMACENES Y CORRALES DE 
VECINOS DE TODO ESTE BARRIO EN CONTORNO CON TO- 
DAS LAS TIERRAS DE SU DISTRITO HASTA EL RIO, QUE 
LLAMAN DEL OBISPO DE MARRUECOS, SON DEL SaNTO 

Oficio de esta ciudad para cuya memoria la man- 
dó PONER EL Sr. Dr. Manuel de Zelaya Ocarín, In- 
quisidor APOSTÓLICO de la CIUDAD DE CÓRDOBA Y 

visitador general de la Inquisición de esta ciu- 
dad DE Sevilla y de los bienes de su hacienda y 
fisco real, año de 1643.» 

En este estado nuestros Arzobispos se valieron para 
que les ayudaran en sus oficios pontificales de Obispos 
auxiliares, que han sido consagrados bajos diversos títulos 
de las Iglesias iiipartibus infidclinni. práctica muy conoci- 
da en la Iglesia desde el siglo VII {2) en que tuvieron su 
origen á causa de las incursiones de los musulmanes, que 



(1) Discurso sobre los Obispos de Anillo M S. 

(2) Cau. 37. 



— 212 — 

impedían á muchos obispos tomar posesión de sus Iglesias 
para que fueron ordenados á ejercer en ella sus funciones; 
pero el Concilio de Truyes, celebrado el año de 692 las 
conserv^ó en su gerarquía y jurisdicción de que usaban fue- 
ra de sus sillas, (i) 

Sí' coiitiintará. 



(i) Discurso citado sobre los obispos titulares, núm. 1 1. M S. 




SEVILLANOS ILUSTRES 



COPIA BE VNA CAUTA QUE PEDRO AMA- 

dor (JcJezcano escriido dando quenta de la uida i muerte 
de el marques de tarifa liljodeJ ex.'"" Sf Don Fernan- 
do afán de B." enrr'iquez Duque de AJeahí Virrei de 
Ñapóles y desicUia. (1) 




fLGUXAS causas señor me impidieron el no escre- 
uir luego que el marques mi señor murió su 
bida y muerte por auer sido singular. Vna entre 
otras muchas fue mi poca suficiencia el temor del bulgo 
que a ninguno perdona no dijesse que era adulación 
mia por ser como soi criado de cassa i que solo pretendía 
lisongear a mis dueños. El hauerla ya escrito dos personas 
de las que hordinariamcnte le asistían mui capaces para 
ello y para cosas mayores i que la una se auia ya dado a 

(i) Pertenece á la colección de ducunientos curiosos de 1). Juan de 
Arroyo. 



— 214 — 
la estampa y llegado a sus manos de V. s. no obstante to- 
do esto quiere que io la escriua i aunque me puede obligar 
mandando me lo ruega. 

Scriiícre me Augustiis iiibct ct mea carmími poscil. 
Palle rúgans, blamio vis latct imperio. Nunca señor jusgue 
ser mis fuergas bastantes a tanto peso, ni mi razón puede 
solicitarse tantos alientos: mas ya que V. S. me juzga por 
capaz, fuerga es que yo lo crea. 

Non habeo ingenium capax sed iitssit Jiabebo car me 
posse negem pos se quod Ule putat: En fin señor me 
determine romper por todos los incombenientes que 
ereferido i cumplir con tantas obligaciones como me cor- 
ren de obedecer á V. S. aquien nro. señor guarde largos 
años con el aumento de estado que merece i sus criados i 
seruidores desseam.os. 

Escriño la vida del marques mi señor i dicipulo por ser 
la historia vn espejo de la vida humana para que en ella 
beamos las acciones YUustres de los claros varones que en 
alguna virtud se auentajaron aunque la que escriño si bien 
portentosa fue tan breue, que mas pareció ser un cometa 
de los que se causan en la región del aire que vida humana 
que apenas sale con mucha luz i resplandor quando en 
breue espacio de tiempo se desvanece. Así fue que a du- 
ras penas llego el marques a cumplir diez i nueue años. 
Obra es que la deuiera escriuir vno de aquellos historiado- 
res de la antigüedad o don Gerónimo gurita, o el Padre 
Juan de Mariana ambos en nuestros tiempos grandes histo- 
riadores: por ser el marques Príncipe de tanta calidad i que 
en hedad tan peligrosa fue tan aduertido i estuvo tan en 
sí, que qual otro Hercules Prodicio supo elegir la senda 
áspera i escabrosa de la virtud dejando la alagüeña, i al pa- 



— 215 — 
recer agradable de los vicios, i regalos de este mundo, i en 
tan poco tiempo camino tanto por ella que si quisiéremos 
conferir sus heroicas virtudes con sus años hallaremos que 
los excedieron en gran número. 

Doi a mi dicípulo i Señor lo que puedo aunque no lo 
que debo por mucho que le de, i obedesco á V. s. en lo 
que me manda deseosso que su vida sirua de exemplo a la 
iuventud de la nobleza española para que siguiendo sus 
pisadas trate de apartarse de los vicios i siga mas cuidado- 
sa la senda de la virtud, imitando aquella sinceridad i pure- 
za de animo de sus antiguos progenitores los laines, i Ra- 
suras que con su valor i cristiano zelo cobraron su antigua 
patria de los Moros injustos posseedores, i estendieron su 
dominio hasta las mas remotas regiones del orbe, habiendo 
a su Rei i señor vno de los mayores monarcas que oi se 
conoce. 

Hallaremos en este Principe, aunque en tan tierna 
edad un obseruantissimo religioso, vn vigilante padre de su 
cassa i familia vn señor prudente i de mas maduro juicio 
que su edad pedia, i finalmente un publico defensor i am- 
paro de los pobres. 

No dudo que abra muchos de diferente estado i cali- 
dad que cumplan bien con alguna de estas acciones mas 
un señor que nagio en la opulentissima, i nobilissima cassa 
de alcalá para mandar i gouernar su cassa i estado, seruir a 
su R.ei, o guiando, como capitán general numerosos exerci- 
tos, ogouernando como Virei grandes reinos i prouincias 
las acciones de virtud las executase con tanta humildad, i 
menos precio de si mismo, cosa es que pone pasmo, i ad- 
mira a los que los uimos. 

Nació Don Fernando 4" de este nombre, 6, marques 



— 2l6 — 
de tarifa en seuilla a 2 1 de Septiembre dia de S. Matheo 
entre las ocho, i nueue de la noche año de 1613, i si como 
dice Euripedes, que el nager en lugar grande i noble im- 
porta mucho para la buena fortuna del nacido ninguno en 
españa mas antiguo, mas noble ni de maior grandeza ilus- 
tre por ser un publico emporio, o escala de todas las rri- 
quezas que vienen de las indias occidentales, i adonde 
bienen abuscarlas todas las naciones de europa, i asi fue 
que ninguno mas dichosso que nuestro marques pues en 
tan breue tiempo apesar del enemigo común del linage 
humano conquisto el Reino del gielo adonde moralmente 
podemos creer que entro triunfando coronado de gloria 
acompañado de Spiritus que le iban guiando. 

Fueron sus padres los excelentissimos señores duques 
de Alcalá Don Fernando de Ribera Henrriquez y mi Seño, 
ra Doña Beatriz de mora Tabora i corte real hija de Don 
Christoual de mora marques de castel rodrigo conde de 
lamiares Virei i capitán general del reino de portugal acuio 
Valor, i prudencia se deue gran parte de la quietud, i sosie- 
go del quando por muerte del cardenal infante Don Hen- 
rriquez boluio á la corona de Castilla de adonde hauia 
salido. 

No hago mención de sus maiores porque aunque es 
verdad que por ambas lineas de Riberas, i Henrriquez vie- 
ne de los antiguos Reies de león i castilla, i por lo Enrri- 
quez sola su cassa, i la de los señores Almirantes congeruan 
oi la Varonía de sus Reies se quan poco cuidaua el mar- 
ques de todo esto, i asi en llegándole a degir algo de la 
calidad i grandeza de sus pasados repetía estos versos. 

Et gemís ct priaiíüs, ct qncv noií fe^itniís, ipsi. vix ca- 
no str a puto. 



— 21/ 

Diole el duque por ayo a Don Juan de castro, i guz- 
maii cauallero del auito de santiago mui cuerdo, i qual con. 
benia a tan gran Principe, i a mi por su maestro de la len. 
gua latina i letras humanas, en que breuemente aprouecho 
de suerte que a ninguno de su edad cediera, i a no serlo 
algo sospechosso por lo que affectuosamente le ame, i auer 
sido su maestro dijera que en toda la corona de castilla 
eran mui pocos los que se le pudieran oponer. 

Hallándose el Duque en Madrid el año de 1625 conger- 
to decasarle con mi señora Doña Ana de sandoual y nien- 
doga hija de los señores Condes de saldaña sucessores de la 
cassa del infantado, en quien tubo a Don Fernando de Ribe- 
ra henrriquez VIII. ° conde de los molares que murió pocos 
meses antes que su padre. 

Paso el Duque a Italia por Virrei de Ñapóles el año de 
16 i cuidadoso déla institución del marques como en quien 
auia de conseruarse su memoria, y la de todos sus anteces- 
sores trujo de Roma al Dottor Diego perez de mesa para 
que le enseñase las mathematicas cathedratico que auia 
sido dé estas letras en las vniuersidades de alcalá i sala- 
manca, i en su facultad hombre eminentissimo, i conogido 
por tal en la maior parte de la evropa. 

El tiempo que estuuimos en Ñapóles trato como 
siempre de sus estudios dando principio a las mathematicas 
con el Dottor mesa, i continuando conmigo las letras hu- 
manas hagiendo algunos exergicios, o, composiciones en 
latin, i en castellano pasando gran parte de los historiado- 
res i poetas latinos con los picadores de a cauallo que en 
aquella ciudad los ai auentajados, se exercitaua cada dia. 
Jugaua las armas exergicios todos forgossos a su calidad, i 
profession de Cauallero en que mostró el biuissimo, inge- 

28 



— 2l8 — 

nio i agilidad, airosa que tenia para todo aquello que inten- 
ta u a hager. 

En este tiempo le hi^o md. su magestad del auito de 
Alcántara, i el duque su padre de vna compañia de infan- 
teria española a que asistió siruiendola el tiempo que la 
tuuo siruiendola con mucho cuidado. 

Algunos dias antes que saliésemos de Ñapóles como 
mogo dio algo al tiempo, i a la edad de lo que era suio 
mas con tanto recato que con verdad nadie pudo de^ir que 
fuese escandaloso porque siempre el poco tiempo que fue 
moQo vivió con mucho cuidado. 

Salió el duque de Ñapóles para madrid el año de 1 63 1 
a 14 de mayo, i mi señora i sus hijos auian salido a 12 del 
mismo mes, i toda su casa el dia siguiente para la Torre de 
la giudad de caserta que dista de Ñapóles i 5 millas alli 
estuuimos todo el tiempo que el duque estuuo en españa 
adonde i el careser el marques de algunas compañias que 
por ventura le inquietauan o ya la soledad tan apetecida 
de los siervos de Dios le despertaron a bolber en si diciendo 
como me oluido tanto de mi que a de ser de mi bida que 
quenta e de dar a Dios della i finalmente. 

Hcec iiieuiorayis cinercui et sopitos suscital ignes. 
Aquel amor que tema a Dios, y desseo grande de seruirle 
salió con tanto feruor de entre aquellas geni^-as o, oluido 
conque estaua cubierto, que excedió en muchos quilates al 
que antes auia tenido. 

Proseguio en la torre sus estudios i buelto de veras a 
Dios hizo vna confession general con vn rreligiosso capu- 
chino en que tardo ocho dias tubo con este religiosso es- 
trecha amistad asistiendo mui de hordinario en el convento 
con los demás religiosos en exeri^icios santos. 



— 219 — 

Dicen que en este tiempo saliendo el marques a ca- 
uallo con vna escopeta atrauesada al argón corriendo cl 
cauallo que era desvocado se metió por una puerta tan an- 
gosta, que no pudiendo entrar por ella por impedirlo la 
escopeta la caja della se rompió, i el cañón hecho un arco 
quedo geñido al cuerpo, i el marques firme en la silla paso 
sin lesión alguna, generalmente todos lo atribuieron a mi- 
lagro mas yo no querría que los sugesos cuios effetos se 
deben a causas naturales los higiessemos luego milagros. 
Se también que el marques era vn virtuosissimo Cauallero 
i que Dios cst niirabilis in Sauctis siiis. 

No contento el marques con la continua assistencia 
en el convento de los capuchinos i continua conbersayion 
con los religiosos del, fundo vna congregagion en vna her- 
mita que esta fuera de la torre como un tiro de piedra 
eligiendo a su cuñado el Principe de Palerno i todas las 
personas que le paregieron mas aproposito, asi de sus cria- 
dos como de los del Principe i, algunos sacerdotes del 
lugar hagiendo en ella los exercisios que en semejantes jun- 
tas ses uelen hacer siendo el marques el primeru que daua 
principio ala diciplina oragion y mortificación. 

Salimos de la torre para el reino de (¡licilia, i el mar- 
ques en Megina a donde llegamos i su padre hizo asiento 
por algunos dias bolbio con los mismos alientos a sus es- 
tudios, i exergicios virtuosos cregiendo cada dia asi en- 
letras como en Spiritu como lo dauan a entender sus aiunos 
oración i continua penitencia, i aunque todo esto lo hagia 
el marques con la maior modestia i secreto que le era po- 
sible, con todo su virtud i santa vida se traslugia de tal 
manera que no auia en la cassa quien lo ignorase. 

Con su continua lección en libros .spirituales, i vidas 



— 220 — 
■de los santos sabia bien quan frequentada auia sido desde 
la primitiua iglessia de los siervos de Dios la peregrinación 
a los santuarios aprobados por la iglessia catholica, asi 
tenia resolugion de hager vn largo biaje, ir a Roma bessar 
los pies al summo Pontifige, visitar la sagrada imagen i 
cassa santa de nuestra señora de loreto, San Frani^isco de 
Asqís, santa clara de monte falco i por bentura si pudiera 
conseguir sus intentos se desnudara de los bestidos cos- 
tosos de señor i hauito militar, i se bistiera del de vn po- 
bre religioso francisco qual otro Santo Ignacio de Loyola, 
gran patriarca y fundador de la Compañia de Jesús que en 
Nuestra Señora de Monserrate trocó el hauito de soldado 
con el de un pobre mendigo, i como cauallero nouel velo 
las armas toda vna noche, ia en pie, ia de rodillas a la 
presengia de la virgen santissima deuajo de cuia vandera 
asento pla^a de soldado. 

Llenábanle tanto sus estudios i trato con Dios y con 
sus santos que huia todo lo que podia las vissitas de los 
Señores asi las que le hagian como las que el hauia de 
hayer dando en esto ocassion a los que no sauian la causa 
de su retiro que le tuuiessen por esquivo. 

En Megina los caualleros que llaman de la estrella le 
eligieron por su principe, i en el poco tiempo que estuuo 
alli mostró bien el gran talento que Dios le auia dado, 
asistía a sus juntas hagiendo lo que le tocaua con gran 
aprouacion de todos. 

Llegamos a Palermo a donde como siempre se infor- 
mo de las obras pias, i santas congregaciones que ai en este 
lugar para poder mejor exergitar en ellas el feruoroso spi- 
ritu que tenia. 

Por hauer sido en Megina de la congregación de los 



22 1 

azules, asi los llaman por que se visten de azul los herma- 
nos quando salen juntos en publico se agrego aqui a la de 
los blancos que tienen vn mismo instituto que es aiudar a 
morir a los condenados. Acudia el marques a esta obra pia 
con grandissimo feruor, i puntualidad tanto que con su 
exemplo animaua a los demás hermanos, i biendole tan 
incansable en aquellos exergicios se edificauan grandemen- 
te, i los condenados se alentauan lo que el trange tan rigu- 
roso en que se uian permitía, en uerle a su lado, i que el que 
los animaua era un gran señor hijo de un Virey, tal vez 
sucedió quedándose toda la noche aiudando a bien morir 
a un condenado a quien el confessor auia impuesto por 
penitencia vna diciplina que durase un quarto de ora. 

Se- contmnará. 



DOCUMENTOS REFERENTES 

A DON PABLO ESPINOSA DE LOS MONTEROS 



El liccnsiado Don Paulo de Espinosa de los monteros 
presuitei'o Digo que continuando el seruir á V S''^ auiendo 
sacado á luz la primera y segunda parte de la Historia 
de V S^ y de sus grandesas que con tan grande aplauso 
asido admitida de las nagiones naturales y estrangeras ten- 
go la tercera y última parte en sus últimos fines de que 
doy quenta A V S'^ como deuo por la honrra y merced 
que como a su hijo y capellán me higo con el recaudo de 
V S'"^ medio el señor Veinteyquatro Antonio Domingo de 
Babadilla y auiendome V S^ hecho merced en primero de 
octubre de seiscientos y veynte y nuebe de vn solar en el 
muladar de la laguna de la pageria de áoqe varas de ancho 
y treynta y dos de largo para que vendiéndolo me valiesse 
para ayudar á la inpresion y que yo quitasse el dicho 
muladar dentro de tres meses por cuya limpiessa me pe- 
dían quatro veses mas que me daban por el dicho solar 
de que di cuenta á V S''^ por diferentes peticiones y porque 
mediante mi diligencia se a quitado gran parte del dicho 
muladar echándolo en el mesón de la Rey na fabrica que 
se a hecho de nuebo y enparejado con la calle y porque 
la merced que V S^ me higo tenga efecto y yo acabe la 
dicha tercera parte de mi obra tan en seruicio de V S^ y 
que me a costado tanto dinero y trabajo= 

A V S^ pido y suplico mande se me de titulo de di- 
clio solar en la torma acostumbrada y permisión para 



— --'ó — 

que como sefucra hagiendo la fabrica del dicho solar se va- 
ya quitando el dicho muladar en que se a de fabricar pues 
se hará sin alsar la mano del siendo cossa tan conbeniente 
a el serucio de V S^ y en que Recibiré merced de la gran- 
desa de V S^ — Don Pablo despinosa. 

No existiendo las actas de octubre de este año de 1629 
no he podido evacuar la cita que hace Espinosa en su 
solicitud. 

Don Pablo despinosa de los monteros Presbítero ca- 
pellán de V S digo que abiendo tenido noticia que de Ro- 
ma pedia el doctor bernaldo de toro que la persona que 
por mandado de su magestad ha solicitado el negocio del 
Santo Rey don femando un epitome de sus escelentes vir- 
tudes para inprimillo en lengua italiana para que corriese 
en italia y que es uso en qualquiera beatificación de algún 
santo para hacer por el su resado yo e compuesto el epi- 
tome de nuestro glorioso libertador el qual ofresco á YS 
y lo dedique a la reina nuestra señora. 

Por tanto a VS pido y suplico faboresca esta obra 
con recibilla debajo de su amparo y me haga merced de 
despacharme una petición que tengo presentada ante Jeró- 
nimo mendez en que pido a V. S que la merced que me 
hizo de darme la cantidad de un solar real en el sitio de 
la alaguna con obligación de que lo limpiase dentro de dos 
meses de dármelo libremente y sin obligación ninguna pa- 
ra que )'o lo pueda lab''ar con mi comodidad y me mande 
V S''^ de cosas de su ma}-or servicio. 

Do)i Pablo despinosa. 

J. G. P. 



— 224 — 



COLUMNAS DE LA ALAMEDA (O 



Xaqucs niculas mercader flamenco digo que a munchos 
dias que yo d¡ petición ante V. S"* para que se pagasen 
veinte y ocho mástiles que por mandado de V. S^ se lle- 
naron de mi casa para subir las colunas del alameda desta 
cibdad e vista la dicha petición por V. S"" se cometió a los 
señores diputados que para la dicha obra fueron nombra- 
dos y que nombrasen personas que biesen el daño que los 
dichos mástiles an rescibido y se me diese libramiento para 
que el mayordomo desta dicha cibdad me pagase el dicho 
daño y munchas veces e rrequerido a los señores diputados 
nombren personas para que los vean no lo an querido 
hazer. 

Pido y Suplico a V. S-'' manden nombrar personas 
para que vean el dicho daño que an rrecibido los dichos 
mástiles para que se me pague y pido justicia 

Jaques niculas 

Escríbanla de Cabildo — siglo XVI — A — tom. i.° Ar- 
chivo Mun. — J. G. P. 



(i) «En este día (l6 de Junio) 60.000 mis. por lo que .se le tasó 
vna figura de la coluna de ercoles 

este dia 56.250 mrs. por lo que se le tasó ¡a figura de Julio Cesar » Kefie- 
rense estas partidas á Diego de Pesquera escultor según aparece en la plana 
frontera á esta en que se vé la cuenta de los mrs. que se le libraron por las 
obras hechas á la ciudad. — Libro de propios de I 575-77. Arch. Mun. de 
Sevilla fol. 17.— J. G. P. 



MEMORIAS BE LOS OBISPOS BE 

MARRUECOS Y DEMÁS AUXILIARES DE SEVILLA, Ó QUE 

EX ELLA HAN EJERCIDO FUNCIONES 

EPISCOPALES 



DON JUSTINO MATUTE Y GAVIRIA. 

Continiiaciíni 



OBISPOS AUXILIARES DE SEVILLA 

ó QUE E.V ELLAS HAN EJERCIDO FUNCIONES EriSCOTALES 



D. FR. REGINALDO ROMERO. 



Obispo de Tibcria. profesó la regla de Santo Domin- 
go en el conv^ento de San Pablo de Sevilla, que se juzga su 
patria, no obstante que Ortiz de Zúñiga sólo diga que fué 
sugcto de grandes prendas, según las memorias. En la 
Bula de su creación, dada en el año de 1488, se le nombra 
auxiliar del Arzobispado de Sevilla, y como tal ayudó á los 
Arzobispos, el Cardenal D. Diego Hurtado de Mendoza, 
D. Juan de Zúñiga, asimismo Cardenal y Fr. Diego Deza, 
en los graves cargos desús ministerios, por quienes estuvo 

29 



226 — 

muchas veces de gobernador en las ausencias que les 
ocurrieron. En 2 de Octubre de 1489, siendo Visitador del 
Arzobispado, dio licencia en Jerez para que las rentas del 
Hospital de San Luis se uniesen á las de la Misericordia, 
en cuyo año estuvo dentro de aquel Ayuntamiento y fué 
cumplimentado. Asimismo en el año de 1491, dio licencia 
al Mayordomo de fábrica de Santa Ana de Triana para 
que pudiese adjudicar un altar con su enterramiento, de 
que hay escritura con fecha de 10 de Abril. El Abad Gor- 
dillo, en el Tratado que escribió de los Obispos auxiliares de 
Sevilla, dice, que Don Reginaldo Romero era predicador 
de los sermones de la Universidad de Beneficiados en el 
año de 1506, y que se le daban dos reales de limosna por 
cada sermón: y si no hay error en los números, es evidente 
que se equivocó en el tiempo, así como en el estado, pues 
según el tratamiento de Don sin el Fr. se conoce que lo 
tuvo por secular. El año de su muerte se ignora; solo se 
sabe que vivia en el de 1508, por haberse hallado en una 
profesión en el Convento de Portacocli de esta ciudad, y el 
anterior de 1507 dotó ricamente dos Capellanías y doce 
aniversarios en la Iglesia del Salvador. De este Prelado tra- 
to mas largamente en mis Hijos señalados de Sevilla, tomo 
3." fól. 300. Su hermano el Licdo. Rodrigo Romero, Adelan- 
tado y Juez de alzadas de Sevilla, en 27 de Marzo de 1493 
compró unas casas en la Ballestilla, cuya escritura pasó 
ante Bartolomé Sánchez de Porras, en la cual se dice eran 
para el ilustrísimo D. Fr. Reginaldo Romero, su hermano, 
del orden de Predicadores, Obispo de Tiberia y visitador 
general de este Arzobispado, el cual, en 1 5 de Junio de i 507, 
hizo donación de ellas á su sobrino el Licdo. Juan Romero, 
oidor de Valladolid, hijo de Rodrigo, con escritura que 



pasó ante Die^^o Sánchez de Porras, Escribano público de 
Sevilla. 



D. FR. JUAN LASSODE LA VEGA. 

Segundo de la orden de San Agustín y natural de Mar- 
chena, fué Obispo titular de Filadelfia y Visitador general 
del Arzobispado de Sevilla por el Ilustrísimo Sr. D. Diego 
Deza; y á pedimento de la hermandad de San Sebastian de 
Jerez de la Frontera, en 9 de Mayo de 1508 bendijo la 
Capilla Mayor de San Juan de Lctran (i) y en 17 de Fe- 
brero de 1 5 13 la Iglesia de monjas de Santa Isabel de 
Carmona, habiendo fallecido el año de 15 16 y dádosele 
sepultura en la Capilla de S. Gregorio y de las Vírgenes 
del Convento de S. Agustín de Sevilla. 



D. FR. FRANCISCO DE CÓRDOBA. 

Natural de Sevilla é hijo de su Real Convento de 
San Pablo, orden de Predicadores, del que salió para 
Obispo auxiliar del Sr. Deza con el título de Belandia, y 
Visitador de sus fábricas. Según constaba por el testimonio 
que e.xistia en el archivo de los Mínimos de Ecija, bendijo 
aquella Iglesia, en 20 de Setiembre de 1509 (2), en cuya 
fecha existia, igualmente los pontificales el ilustrísimo Las- 
so, de quien hemos hablado. También parece que bendijo 



(i) G¡nete=irist.'* de jerez J/.9. fól 196. 

(2) Epitome de la fundación de la prpi\ d; /os Minií/ios de Anda/u- 
fia, fól. 487. 



la primitiva iglesia de los Mínimos de Tiiana el 28 de No- 
viembre de 1 5 17, llegando su memoria hasta el año 
de 1531 en que falleció. Trato de él entre mis SfZ'i/Ianos 
scña/ados etc. 

D. PEDRO MELGAREJO. 

Le reputo por hijo de la esclarecida familia de su 
apellido en Sevilla, con casa á la collación de Santa INI.^'^ la 
Blanca y tribuna ásu templo, que al fin se incorporó en el Mar- 
quesado de Villamanrique, en que se han reunido sus dere- 
chos. En el año de 1543 era el Obispo D. Pedro, Visitador 
general de este Arzobispado, y como tal dio mandamiento 
para otorgar cierta escritura de convenio al mayordomo 
de fábrica déla Iglesia de Santa Ana en Triana, relativa á 
unas fincas de la Capellanía que en dicha Iglesia fundó 
Cristóbal Garcia Mellado, cuyo concierto se solemnizó por 
escritura ante Cristóbal de Becerra, Escribano peo. de Sevi- 
lla, en 9 de Junio del citado año. (i) Por el protocolo de este 
cabildo eclesiástico consta, que arrendaron de por vida unas 
casas del Obispo D. Pedro Melgarejo, en la calle de S. Blas, 
collación de Omniíini Sancionan, en 29 de Julio de 153^ 
ante Pedro de Castellanos, que quedaron vacantes en 155^ 
y se arrendaron en 10 de Panero á Luis de Lizana, por es- 
critura ante el mismo. 

D. ALONSO DE SANABRIA. 
Obispo de Drivastcn y auxiliar del Sr. Valdes, bendi- 



(i) Trotocolo de Santa Ana, Volumen I. mim. 57. 



— 229 — 
jo en 26 de Febrero de 1 559 la parte construida hasta esta 
feclia, y la Iglesia provisional del Hospital de la Sangre de 
Sevilla (i). 



D. FR. GASPAR DE TORRES. 

Del orden de nuestra Señora de la Merced, Redención 
de Cautivos, fué catedrático en la Universidad de Salaman- 
ca, donde se jubiló, y Obispo de Mcdauro, el cual se halla 
nombrado entre los jueces apostólicos en el Sínodo que en 
el año de 1572 celebró nuestro Arzobispo D. Cristóbal de 
Rojas y Sandoval, de quien era Auxiliar. Ortiz de Zúñiga, 
hablando del Convento de la Asumpcion de monjas merce- 
narias y de su templo, dice: En él tiene su sepultura don 
Fr. Gaspar de Torres, Obispo de Medauro, mercenario in- 
^>signe, y su losa este epitafio: 

F. G. E. M. 

QVOD ES FVI. 
ANNO DOMINI MDLXXXIII, 
QVOD SVM ERIS. ORA PRO ME. 

Murió en esta ciudad, pasando á ser Obispo de las 
> Canarias, varón insigne en letras y prendas. Su nombre 
:>y título episcopal cifran las cuatro primeras letras: Frater, 
y> Gaspar, Episcopiis. JMcdain'ciisis. 

(i) Descripción del citado Hospital jwr Cean. 



— 230 — 

D. SEBASTIAN DE PEREA. 

Doctor insigne en Sagrada Teología, natural de Car- 
mona, Obispo auxiliar de Sevilla con el título de Mcdaiiro, 
el mismo que obtuvo su antecesor, el Mtro. D. Fr. Gaspar 
de Torres. Ejerció en el Pontificado del Arzobispo D. Ro- 
drigo de Castro, y sucedióle en su muerte D. Miguel Gual- 
tero, según escribió el Abad Gordillo (i). 

D. MIGUEL GUALTERO. 

A quien otros llaman Galisteo, ilustre caballero ingles, 
Obispo Exfordiense en Irlanda, y Beneficiado propio de 

(i) Discurso sobre los respetos que se tíebeii á los Obispos auxiliares. 
IM S. 

Nuestro colaborador D. José Vázquez Ruiz, en el libro que prepara 
para la prensa, titulado Hijos ilustres de la Unij'eisidad de Sevilla, dice, 
hablando de este insigne Obispo. «Fué Sebastian de Perea uno de los 
Colegiales más distinguidos del Mayor de Santa María de Jesús y su Cate- 
drático de Prima de Teología por oposición. En 25 de Marzo de 1565 re- 
cibió las insignias del doctorado, y en los años de 1567 y 69 desempeñó 
el cargo de Rector. l,a reputación de sabio que con tanto merecimiento 
supo conquistarse y la fama de sus virtudes le elevaron á la dignidad epis- 
copal, que con el título de Medanro desempeñó en Sevilla, auxiliando en 

sus funciones al Arzobispo D. Rodrigo de Castro A su fallecimiento, 

sus antiguos compañeros le dieron sepultura en la Capilla del Colegio, 
donde yacen sus cenizas, con la inscripción siguiente: 

DOMINO SEBAST. PEREA 
Carmonkm, hvjvs domvs 

COLLEG. S. ThEOLOG DoCT. 

Primario eto. Miuai'r. 

Viro nobii.i, casto, 

Modesto, prvdenti 

Impossitvm. obiit 

ANNO M. n. C. AKT. s. 63. > 

J. H. y la R. 



— ^5^ — 
San Andrés de Sevilla, segiin el Abad Gordillo, fué Auxi - 
liar del Cardenal D. Rodrigo de Castro. De este Obispo se 
halla una partida de bautismo en la Iglesia parroquial de 
San Esteban, por haber bautizado en ella el i 5 de Diciem- 
bre de 1594 ájuan, hijo del Ldo. Juan de Pereda Velarde 
y de D.-'^ Andrea Tremiño de Loaysa:y en los libros de con- 
firmaciones del Sagrario se le llama también D. JSIigucl 
Gualterio y consta haberlas celebrado allí el 10 de Agosto 
de 1597. — -El citado Gordillo añade, que el año de 1601 
falleció de peste en la villa de Alcalá del Rio, donde está 
sepultado, y siendo por cuaresma, fué necesario acudir ál 
Obispo de Cádiz para que bendijera los Oleo?. 

D. JUAN GONZÁLEZ DE MENDOZA 

Obispo de Lipari en Sicilia. Puede dudarse que fuera 
Auxiliar de Sevilla, en vista del poco tiempo que parece 
permaneció en ella, y de estar ejercitando el Obispo Gual- 
terio; más en los libros de Confirmaciones del Sagrario de 
nra. Catedral se advierte, que en su Iglesia hizo confirma- 
ciones el 14 de Noviembre de 1599. 

D. JUAN DE LA SAL Y AGUAYO 

Nació en Sevilla de la noble familia de su apellido, y 
habiendo cursado en las Escuelas de Salamanca con nota- 
bles progresos en las ciencias, se restituyó á su patria, y 
ordenado de Sacerdote, dijo su primera Misa en el Colegio 
del Ángel, carmelitas descalzos de ella. Según el Abad 
Gordillo, obtuvo una Canongia en Cartagena; más habiendo 



conocido sus virtudes y letras nro. Arzobispo D. Fernan- 
do Niño de Guevara, le nombró su Auxiliar con el título de 
Bojia, en África, y le hallamos celebrando confirmaciones 
en el Sagrario de esta Iglesia Catedral en 22 de Agosto de 
1604. 

En el certamen poético, que en obsequio de la Inma- 
culada Concepción de Ntra. Sra. celebró en esta ciudad el 
año de 161 6 la hermandad de San Pedro Ad-vincula, fué 
elegido por uno de sus jueces en consideración de sus 
grandes talentos, por los que igualmente mereció ser nom- 
brado Obispo de Málaga, que no admitió. Al fin, lleno de 
méritos, falleció en su patria el 14 de ílnero de 1630, y se 
le dio sepultura en la Capilla interior del Noviciado de San 
Luis de la Compañía de Jesús. Su testamento lo había 
otorgado el 8 del mismo, ante Luis Alvarez, por el que dejó 
el usu fruto de sus casas principales, en el arquillo de San 
Mai-tiii. á D.^ Luisa de Aguayo, su sobrina, y á Don Fer- 
nando de la Sal, hijo de la misma, y la propiedad al Novi- 
ciado de San Luis. Su carácter festivo se advierte en siete 
cartas que escribió al Duque de Medina Sidonia, dán- 
dole noticias de algunos hechos notables sucedidos en Se- 
villa con un clérigo iluso, llamado el P. Méndez, natural de 
Moguer, con fecha de Julio de 1616, las que se conservan 
en la Biblioteca Colombina de nuestra Catedral (i). 



(i) Ztíñiga — An. Toin. 5 fól. 212 — Clordillo. Discurso de los Obispos. 
— Protocolo de San Luis. — I>uque Fajardo, Relación de las fiestas de la 
Concepción. 

Nació D. Juan de la Sal en la calle de los Alcázares n.° 3 moderno, 
(13 antiguo). En la parroquia de S. Pedro, en el libro 2.° de bautismos, al 
folio 22, se halla la siguiente partida. 

íEn lunes tres dias del mes de Noviembre de mili y qui. y cinq. t-i 
años baptiza yo el Lic.do Fran.co gallego el igo. cura desta igle. de Sant 
p.° á Juan hijo de Lúeas de la Sal y de doña Luisa de Aguayo su mugar 



En 19 de Febrero de 1626, bautizó solemnemente en 
la Iglesia parroquial de San Esteban de Sevilla á Luis 
Juaquin, hijo de D. Pedro Fajardo y de D.^ Ana Enrique/, 
de Ribera, Marqueses de Molina. 

D. FR. FRANCISCO DE VERA VILLAMCEXCIO. 

Natural de Jerez de la Frontera, en cuyo convento de 
Mercenarios Calzados profesó su regla, de donde, graduado 
de Maestro en Sagrada Teología, pasó de Vicario general 
por su religión á la Nueva España. El Arzobispo D. Fer- 
nando Niño de Guevara, conociendo sus méritos, le nombró 
su auxiliar y se consagró con el título de JMedanro, habién- 
dole elegido por uno de sus visitadores generales del Arzo- 
bispado por los años de 16 10, el cual ejercía las funciones 
episcopales juntamente con D.Juan de la Sal, y entre otros 
actos consta, que el 2 de Enero de 161 3 hizo confirmacio- 
nes en la Iglesia parroquial de San Esteban de esta ciudad. 
Orti.'? de Zúñiga dice, que su creación fué para el Arzobis- 
pado de Burgos con el título de Numidia. á presentación 
de su Arzobispo D. Antonio Zapata, después Cardenal, y 
le numera entre los varones insignes que se educaron en 
la casa del virtuoso D. Pedro de Vaca Castro, de quien 
asimismo fué auxiliar en Sevilla; pero siendo este pequeño 
encargo desproporcionado á sus méritos, fué promovido á 

fueron padrinos el maestro garci arias cligo. y p." despinosa \'.o de la 
magdalena y gomez hurtado \fi de S. bartolome=:el L.d" gallego. » 

Aunque asegura Matute c[ue I). Juan de la Sal hizo su carrera en la 
Universidad de .Salamanca, consta, según el testimonio del Sr. Vázquez, 
en su libro citado, (jue este ilustre sevillano no estudió en la Escuela Sal- 
mantina más que el bachillerato en cánones, y que, habiendo regresado 
á su patria, continuó sus estudios en la Universidad de .Sevilla, en cuyo 
establecimiento recibió el grado de Licenciado en derecho pontificio el 
dia 22 de Diciembre de 1578. — J. II. y la R. 

30 



— ^34 — 
la silla de Elna en Cataluña, y electo Obispo de Salamanca, 
falleció en Madrid, año de 1616, dejando escrito: De las 
indiílgciicias que los Sumos Poiitifiees eoncedieron á la Re- 
ligión de Ntra. Sra. de la Merced, y idi Catecismo, en lengua 
catalana, que se imprimió en Perpiñan en un tomo en 4.", 
según D. Nic. Ant. — En el Claustro pequeño de su con- 
vento de Jerez vi su retrato de muy buen pincel, y trasla- 
dado su cadáver, se le embutió en una pared del mismo 
Claustro con esta inscripción: 



D. O. M. 

iLLUSTRÍSSl.MO PRAESULI D. D. FkA IRl FUAX- 

cisco DE Vera Villavicencio Patricio C.esa- 

RIENSI, NOBILLISSIMO S. O. N. APUD SaRACENOS 
CAPTIVORV^M IIUMANÍSSBrO ASSERTORI, APUD 

Mexicanos Vicario generali prudetissimo, 
QUi ex hujus monasterii filio Episcopus 
Medaurensis Elnensis electusq. Sai,man- 
TiNUs ¡tEternaturus ltixam! Illud Sanc- 

TORUM RELIQUIIS PROPRIIS CINERIBUS AMl'LIS- 
SLMIS REDDITIBUS NUNC PROTEGIT, ORNAT, ALIT. 

COMMENDATOR ET HIC CONVKNTUS GRATI EREXERUNT, 
STUDIÜSIQ. SUR ASCIA DEDICARUNT. 



El Abad (jordillo, en su Discurso de los Obispos auxi- 
liares, dice así: 

.D. Fr. F'rancisco Villavicencio fué electo Obispo de 
i la ciudad de Elna, en el principado de Cataluña, donde. 



»segim fama constante, le mataron, no sin sospecha de ve- 
»neno, por su ánimo demasiadamente alentado, de que en 
;)Sevilla dio muest'as de querer ser respetado en las Igle- 
»sias como el verdadero Prelado, que no se lo consintic) 
»D. Pedro de Castro; de que enfadado el Obispo, dejó el 
.-; ejercicio de los actos pontificales, y fue de nuevo llamado 
»D. Juan de la Sal. 

D. ALONSO GODINES. 

Ilustre caballero, natural de Ocaña, canónigo de la 
Iglesia Colegial del Salvador de Sevilla, á quien el Patriarca 
D. Diego de Guzman nombró su auxiliar, y se consagró 
con el título de J^zsíftaen África. Así el Abad Gordillo, en 
su Discurso sobre los Obispos auxiliares. El Licenciado 
Alonso Moreno, Secretario del Gobierno de este Arzobis- 
pado y canónigo de dicha Colegial, dio cuenta á su cabildo, 
en el celebrado el 13 de Noviembre de 1629, de haber sido 
nombrado Obispo Uticense el Sr. Canónigo D. Alonso 
Godines; con cuyo motivo mandó aquél dar tres repiques 
solemnes en su torre, y habiendo después sabido que de- 
seaba celebrar en su Iglesia la primera Misa Pontifical el 6 
de Enero del siguiente año, acordó que las vísperas se 
cantasen con igual solenmidad, y que á la noche hubiera 
luminarias, fuego y repiques, y en los intermedios música en 
la torre. Parece falleció el último dia de Febrero de 1640, 
pues sólo estos dos meses se le dan ganados en el libro de 
las heredades, y desde luego entró en la Canongía su coad- 
jutor D. Alonso de la Cueva que la había servido. 

D. LUIS CAMARGO Y PACHECO. 

Nació en Sevilla de la ilustre familia de su apellido, el 



— 236 — 
año de 1582, y habiendo sido creado Obispo de Ctiitiiria. 
para auxiliar de la Iglesia de Cádiz, se quedó en su patria, 
en cuyo Sagrario hizo confirmaciones el 24 de Abril de 1633; 
y continuó largos años ayudando á sus Arzobispos. En 
1649, el Cabildo, sede vacante, le nombró una media ración 
en nuestra Santa Iglesia; y elegido Juez con nuestro Señor 
Arzobispo y el Obispo de Viscrta para la formación del 
proceso /// specic de San Fernando, no pudo concluirlo por 
haberle asaltado la muerte el Domingo de Ramos, 29 de 
Marzo de 1665; y se le dio sepultura en la Iglesia de San 
Francisco de Paula, Orden de Mínimos, sobre la cual se 
puso este epitafio: 

Aí^UI YACE EL ILLMO. V RE VEREXDÍSI.MO 

S. D. Luis de CaíMargo, Obispo de Cen- 
turia, PREBENDADO DE LA SaNTA METROPO- 
LITANA Iglesia de Sevilla y Tercero 
DE esta Sagrada Religión de los Míni- 
mos. Murió en XXIX de marzo de 
MDCLXV, siendo de edad de LXXXIII 
Años. 

D. FR. FRANCISCO TIMOTEO PÉREZ DE VARGAS. 

Obispo de Listria. Dudo que haya sido Auxiliar de 
Sevilla, aun cuando haya ejercido en ella funciones episco- 
pales en el Sagrario de nuestra Santa Iglesia el 31 de Julio 
de 1644. La oportunidad del puerto de Cádiz para embar- 
carse, hace que muchos sujetos y personages, atraidos de 
la celebridad de Sevilla, pasen por ella antes ó después 
de ejecutarlo, en cuyo caso algunos Obispos se han dete- 
nido y celebrado órdenes y confirmaciones con permiso 
de sus Arzobispos. 



— m — 

DR. D.JUAN DE ARROYO. 

Nació en Mascaraque, villa en el Arzobispado de To- 
ledo, y habiendo seguido con crédito la carrera de estudios, 
obtuvo una Prebenda en la Catedral de Sevilla el año de 
1 646, de la que ascendió á la Canongía, núm. ^,2, de la 
que tomó posesión el 23 de Mayo de 1653. — En el año de 
1654 fué electo Obispo auxiliar de este Arzobispado, de 
que dio cuenta á su Cabildo el 1 2 de Marzo, y consagrado 
con el título de I ¿serta, gozó poco de esta dignidad, pues 
falleció el 16 de Diciembre del mismo año, y se le dio se- 
pultura junto á la capilla de San Antonio de nuestra Cate- 
dral, sobre cuya losa se leía este epitafio: 

AQVI ESTÁ SEPULTADO 
, EL SEÑOR DON JVAN DE ARROYO, 
CANÓNIGO QVE FVE DE ESTA SANTA IGLESIA 

Y OBISPO DE BISERTA 

FALLECIÓ EN XVI DE DICIEMBRE DE MDCLVI. 

A LOS L DESVEDAD. 

D. FR. DIEGO GATICA. 

Religioso grave de Nuestra Señora de la Merced, hijo 
de esta ciudad y de noble familia, quien habiendo sido 
nombrado Obispo auxiliar de este Arzobispado, fué consa- 
grado con el título de Viscrta, de cuya dignidad el Cabildo 
eclesiástico le dio el parabién por medio de diputación el 
9 de Abril de 1658. Hallábase por este tiempo de auxiliar 
asimismo D. Luis Camargo, Obispo de Centuria: y ambos 



— 238 — 
fueron nombrados en 14 de Junio de 1659 por la Sagrada 
Congregación para que, en calidad de jueces, acompañasen 
á su limo. Arzobispo en la formación del proceso in specie, 
concedido en favor de nuestro glorioso Conquistador San 
P'ernando. Por muerte de nuestro Arzobispo D. Fr. Pedro 
de Urbina, acaecida en 6 de Febrero de 1663, quedó por 
uno de sus testamentarios, y él mismo falleció en 17 de 
Abril de 1667, y se le dio honrosa sepultura en el Colegio 
de San Laureano, de su misma orden, delante de la Capilla 
mayor, donde él la había labrado para sí y para los suyos, 
habiendo empleado todo su religioso conato en ilustrar y 
engrandecer este Colegio. D. Nicolás Antonio dice, que 
escribió De advciitii McssiiC advcrsiis judcos a fidc Christi 
lapsos. 

D.JUAN DE RIOUKLME. 

Natural de Sevilla y de la iluíttre familia de su apelli- 
do, como lo manifiesta el escudo de sus armas que se vé 
en su sepulcro, de que hay caballeros muy calificados en 
Jerez de la Frontera, Fué canónigo cardenal de la Santa 
Iglesia de Santiago, y Obispo de ]^i serta, de cuya digni- 
dad el cabildo eclesiástico de Sevilla le dio la enhorabuena 
el 12 de Marzo de 1669, y el 22 de Abril del mismo año 
hizo confirmaciones en el Sagrario de nra. Santa Iglesia. 
El 6 de Julio de 1670 puso el palio al Arzobispo D. Am- 
brosio Ignacio Espinóla, en el oratorio de su Palacio y 
falleció el 27 de Febrero de 1671. Yace en la Iglesia parro- 
quial de San Ildefonso, donde tenia este epitafio: 



239 



AQVI YACE EL ILLVSTRISSIMO 

S. D. JUAN DE RIQVELME NA- 

TVRAL DE SEVILLA OBISPO Q. FVE 

DE BISERTA C.^NON. Y CAR- 
DENAL DE LA SANTA IGLESIA DE 
SANTIAGO. WVRIÓ A XXVH DE 
FEBRERO AÑO DE M. DC. LXXI, 
A LOS. LVII DE SV EDAD. 
REQVIESCAT IN PACE. 



D. MELCHOR ESCUDA. 

Nació en Sevilla de nobles padres, habiendo merecido 
por sus letras y talentos una Canongia en su Iglesia, para 
la que presentó bulas el 22 de Noviembre de 1656: nom- 
brado juez de testamentos por el Arzobispo D. Fr. Pedro 
de Urbina, por su muerte quedó por uno de sus albaceas, 
no mereciendo menor estimación y confianza del señor 
D. Ambrosio de Espinóla, quien le nombró su auxiliar, 
y le consagró con el título de Viscrta, que habían tenido 
sus antecesores; de lo que el Cabildo, por medio de su 
diputación, le dio la enhorabuena en 18 de Mayo de 1671. 
Vox este tiempo habitaba en la quinta que la marquesa de 
Villalegre poseia en el prado de Santa Justa, cuya ameni- 
dad y temperamento contribuian á su tranquilidad y bie- 
nestar-, mas su fallecimiento parece fué dentro de la ciudad 



240 — 

el 26 de Marzo de 1629, y se le dio sepultura dentro de la 
capilla de nra. Sra. de la Antigua, donde se le puso el 
siguiente epitafio con el escudo de sus armas: 



D. O. M. S. 

TANQUA-M IX UITATA Sllil UE(^)LIE, Olí 

supremie vichi, averat ii( )r.y, jacet mic 

Illmus. d. d. Melchior de Escuda et 

avbar, quem sapiexti.e merita \irtutu.m 

cumulus utriusí^. juris eximiuxm doctorem 

iiujls alm.e eclesi^ condignum canoni- 

CVM, NECNOX TICEXVSE.M I'ERVICILE.M. EpIS- 
COPVM EFFECERVXT. ChARITATE EERN'IDVS, ORA- 

TIOXE ASSIDVVS, LABORE, PERPATIENS, CRVCIS 

SECTATOR, PACIS CONCILIATOR VERITATIS propug- 

NATOR, IX ANIMABVS DEFyECANDIS BEXEFICUS, 

IX COXSÍLIIS DICTANDIS MIRIFICLS. TaXTVS 

ERGO VIR AXIMAM DEO CVM OIH) TRIVM- 

Phatiris, reddidit Domixica Pai.marum 
26 Martii, anxi Do.mixi 1679. /Etatis 

BEXE PERACIMí 56. 

IN CrjUS MEMORIAM LAPIDEM HUNC KI.ACRVMIS SIIS M ADEFA 
CIENTES ORRATA MaTER FUNTRlSi) ( IRATORES rOSUERE. 



wcujmentos autógrafos 

DEL GENERAL DON FRANCISCO JAVIER VENEGAS, 
PRIMER MARQUÉS 

DK LA ReUNIOX DE NUEVA EsPAÑA 




(1754— 1838) 

¡jUNQUE no nacido en Sevilla el general Don 
Francisco Javier Venegas, primer marqués de 
la Reunión de Nueva España, viven en ella de 
antiguo, ramas de su familia y sus directos descendientes, 
entre éstos el actual marqués, cuarto que lleva el título tan 
honrosamente alcanzado por la lealtad y acierto del que 
desempeñó el vireinato de Nueva España en difíciles y 
turbados dias. Esta consideración, y la más atendible de su 
importancia histórica, nos mueve ;í dar cabida en el cAr- 
chivo Hispaloisf í , como de Sevillano ilustre, los curiosos 
documentos ,que á continuación insertamos, autógrafos del 

31 



— 242 — 
general Venegas c inéditos, procedentes de su archivo, con 
laudable celo conservado por sus deudos en esta ciudad, y 
generosamente franqueado para su publicación, bondad 
que, honrándolos, sabrán agradecer los amantes de nuestra 
historia patria. 

Dos son los documentos que por ahora publicamos: la 
hoja de servicios y la relación curiosa en extremo c intere- 
sante de los gravísimos sucesos, que durante su mando en 
Galicia, presenció en Febrero de 1820, hechos que hubieron 
de impresionarlo hondamente y de los que dejó escrita con 
prolija minuciosidad una memoria con el expresivo epígra- 
fe: 'i Relación puntual de lo ocurrido en la Cor uña el 20 de 
Febrero de 1S20 y dias siguientes á la conspiración, para 
qtie no quede desconocido este hecho esencial de la historia 
revolucionaria. •■> 

Si la hoja de servicios es una biografía abreviada, pero 
interesante, de los innumerables prestados á la patria por 
aquel ilustre patricio de esforzado y noble aliento, que aviva 
el entusiasmo del lector é inclina su ánimo á veneración 
y respeto, «La relación de los sucesos de la Coruña-^-) son 
datos curiosísimos para la historia de nuestras turbulencias 
políticas, y que, escrita por testigo presencial, alcanza el 
más subido precio, y apenan el ánimo; porque en ella se 
ven bosquejadas nuestras desgracias, allí comenzadas y no 
concluidas aún, referidas melancólicamente por Venegas, 
que militar á lo antiguo y caballero intachable, veía relajar- 
se la disciplina militar con menoscabo del honor tan encum- 
brado en aquellos dias por la más gloriosa lucha que regis- 
tra nuestra historia, con ser esta nutrida de los más heroicos 
esfuerzos. 

Comenzamos la publicación en este quinto número 



— 243 — 
del c Archivo Hispalense del 15 de Julio, en recuerdo al 
próximo aniversario de la batalla de Bailen (19 de Julio 
1 808) en la que tanta parte hubo el general Venegas á su 
pericia confiada la vanguardia, contribuyendo en mucho 
con su acierto al éxito del combate, y peleando como bueno 
y valeroso soldado batalla gloriosa más que otra alguna 
á las armas españolas, que sin elementos y mezcladas con 
improvisados voluntarios mal armados y faltos de toda no- 
ción militar, pero ardiendo en generoso y santo ímpetu, 
vencieron con asombro de propios y extraños al dominador 
de Europa, al más famoso capitán y las más aguerridas y 
poderosas huestes, demostrando que la raza que tales ha- 
zañas realiza y tantas proezas lleva á cabo, mal podía estar 
en la decadencia y relajada condición que escritores de 
más pasión que juicio quieren presentarla á nuestros ojos, 
con olv'ido de que en la lucha se mostró constante y vale- 
rosa, en los móviles que la impulsaron noble y generosa, 
como por religioso y patriótico sentimiento movida, y en 
las discusiones de las primeras Cortes nutrida de erudi- 
ción y doctrina, propiedades todas más de sanos corazones 
que de enfermizos ó corrompidos. 

A continuación transcribimos íntegros los documentos 
tal como se conservan en el archivo de los Venegas, per- 
mitiéndonos intercalar algunas notas que aclaren, ilustren ó 
amplíen algunos hechos. 



244 — 



HOJA DE SERVICIOS 

DE D. FRANCISCO JAVIER VENEGAS (i; 



D. Francisco Javier Venegas de Saavedra, Marques 
de la Reunión de Nueva España, Caballero Gran Cruz de 
las órdenes Real distinguida Española de Carlos III, Real 
Militar y Benemérita de San Fernando, Vocal de su x\sam- 
blea Suprema, Real Americana de Isabel la Católica, De- 
cano de su Suprema Asamblea, Comendador de Torroba 
en la Militar de Calatrava, Académico honorario de la 
Real Academia de Nobles Artes de San Carlos de Valen- 
cia, Condecorado con las cruces de distinción concedidas 
por las Batallas y acciones de Menjibar, Bailen, Bubierca, 
Tarancón y Almonacid, Teniente General de los Reales 
Ejércitos, Gobernador y Capitán General del Ejército y 



(i) Don Vicente Barrantes, en su "-Aparato Bibliográfico para la 
Historia de Extrcntadnra-», Toin. III pág. 194, al describir los ñlanificstos 
y Vindicaciones áeX general Venegas, del que se ocupa extensamente con 
la amenidad y erudición propias de tan distinguido escritor y eximio 
bibliógrafo, nos dice tuvo á la vista su fioj'a de servicios legalizada por el 
General Mendizabal como Consejero de gobierno en 28 de Setiembre de 
1816, documento que le facilitó para su conocimiento y lectura su amigo 
y colega el general Arteche; pero ni éste en los cinco tomos que lleva 
publicados de la •íllistoria de /a guerra de la Independencia -i , ni aquél en 
los comentarios y notas bibliográficas citadas, copian tan curioso docu- 
mento; al hacerlo hoy nosotros, sin duda será leido con gusto por los 
aficionados á esta clase de estudios y lo apreciarán tanto más, cuanto que 
escrito por el mismo Venegas, procede de los papeles y archivo de su casa 
y alcanza á más reciente fecha de la indicada por el Sr. Barrantes, puesto 
que la relación que publicamos llega hasta el año de 1820. 



— 245 — 
Reino de Galicia, Presidente de su Real Audiencia, del 
Consejo de Guerra de Generales, de la Comisión Militar, 
de la Junta de Agravios y de la Superior de Sanidad del 
mismo Reino, y Subdelegado de ¡a Real Renta de Correos 
y caminos de él &. &. &. 

Nació en la villa de Zafra, (i) Provincia de Extrema- 



(l) Nació Don Francisco Javier Venegas en la villa de Zafra, provin- 
cia de Extremadura á fines del año de 1754 y falleció en Madrid el 18 de 
Febrero de 1838 á la avanzada edad de ochenta y tres años á pesar de 
largas y trabajosas campañas que apuraron su salud y los graves cuidados 
que fatigaron su espíritu en el desempeño de difíciles cargos por la nación 
confiados á su lealtad y firmeza. A continuación copiamos la partida de bau • 
tismo, que á la letra dice así: »J< En la Villa de Zafra, día seis de Diciem- 
bre de mil setecientos cincuenta v cuatro: Yo, Don Clemente Nicolás Pérez Cal- 
vo, Comisario del Santo Oficio, Canónigo y Cura Mayor en la Insigne Igle- 
sia Colegial de esta dicha Villa, babtice á Francisco Xavier, Bibiano, Juan 
A^epomuceno, Pedro Crisólogo, Francisco de Paula, yoseplí, Hijo de Don 
Frailéis co Venegas de Saavedra y Alelgal, Caballero pro/eso del orden de 
Santiago, y de Doña Francisca de Borja Rodríguez de Aren zana y Mora su 
mujer, nació el dia 2 de dicho mes, fué su padrino Don Juan foseph Ro- 
dríguez de Arenzana su abuelo, amonestándosele el parentesco espiritual y 
obligación de enseñarle la Doctríua Cristiana; fueron testigos Don fuan 
Joseph Gerónimo Ortega, Presbítero, Don Francisco Joaquín de Rivera, clé- 
rigo de menores, y Don Manuel Martínez de Tejada y lo j¡rmé=Don Cle- 
mente Nicolás Pérez Calvo.-= 

Entre los papeles del general Venegas hay uno escrito por él mismo 
que viene á ser una nota referente á los retratos que en varias ocasiones 
sacaron de su persona, como tributo rendido ásus merecimientos, y que por 
lo curioso del asunto copiamos á continuación: 

« En el mes de Febrero de iSio retrató al Teniente Gral. Don Francis- 
co Xavier Venegas en Cádiz, siendo Gobernador de (¡quclla Plaza, el Profe- 
sor de la Academia de bellas artes en ella Don José García; cuyo retrato sacó 
sumamente parecido y existe en Córdoba y poder de su hja Doña Antonia 
Venegas. 

Habiendo pasado el mismo año á l'irey de N. E. se hicieron allí tres 
retratos por los mejores Profesores; los dos de medio cuerpo para ponerlos en 
la colección de los Virreyes que había en la Sala Capitular del Ayuntamiento, 
y en la Audiencia; y el tercero de cuerpo entero, cuyo obsequio le dedicaron 
los religiosos de San Agustín, y quedó colocado en su convento— El i.^ de 



— 246 — 
dura, y admitido de Cadete en el Regimiento de Infantería 
de Murcia, (i) entró á servir en la Plaza de Oran en i.^ de 
Julio de 1772, permaneciendo dos años y tres meses en 
aquella Guarnición, haciendo además el servicio ordinario 



dichos tres retratos tiem alguna semejanza, pero muy poca ¡os otros dos, sin 
embargo de que la parte artística está muy bien desempeñada. 

En los dias 7 y 8 de Jiinio de 1822 lia sido retratado por el pintor de 
Cámara Don yosé Aparicio con objeto de trasladarlo al gran cuadro de la 
batalla de Bailen en el acto de rendir las armas el Cuerpo de Dupont, que 
está trabajando de orden del Rey. Lo ha pintado con el uniforme de Briga- 
dier por ser esta la clase que entottces tenía, y no siendo posible retratar la 
diferiencia que debe haber producido en las facciones el transcurso de 14 
ai'ios, no lo es tampoco representarlo tal como estaba el ig de fulio de 1808. » 



Por el sentido de la anterior nota se deduce la escribió Venegas el 
año de 1822 en los mismos dias que D. José Aparicio, por encargo del 
Señor D. Fernando Vil, pintaba el cuadro de la Batalla de Bailen. Respec- 
to del retrato que ejecutó el profesor de la Academia de Bellas Artes de 
Cádiz Don José García en 18 10, memorable época en la que el general 
Venegas desempeñaba el honroso cargo de Gobernador de aquella plaza á 
la sazón estrechamente sitiada por los franceses, y que según él mismo 
tenía por el más parecido, se conserva actualmente en Sevilla en grande 
estima por sus descendientes. De los tres retratos hechos en Méjico, el pri- 
mero y más parecido fué copiado del cuadro que pintó Don José Peruani, 
segundo director de pintura de la Academia de San Carlos de ¡Méjico y se 
colocó en la Sala Capitulpr del Ayuntamiento en la colección, de los Vire- 
yes de Nueva España, donde permaneció hasta los sucesos de la indepen- 
dencia, y consumada ésta, pasó á el archivo del mismo Ayuntamiento donde 
creo permanece. Posteriormente á todos se publicó por el Depósito de la 
Guerra un retrato en pape! marca folio mayor que representa al general en 
sus últimos años, de menos de medio cuerpo dentro de un óvalo, al pié se 
lee: tEl General Venegas A/arqués de la Reunión de N. E.> — Dibu/." por 
V. Pelegiter; Litografía del Depósito de la Guerra dirii^ido por 
y. Ribelles. 



(i) Conservan sus descendientes la solicitud original que \'enegas 
en 4 de Abril de 1772, á la edad de diez y ocho años, dirigió desde Montilla 
donde residía al coronel del regimiento de Murcia Luís Antonio de Car- 
bajal á la sazón con la fuerza de su mando en la plaza de Oran, deman- 
dando la gracia de ingresar de cadete en el expresado regimiento; al 
margen de la solicitud se halla el informe de D. Luís de Carbajal y la 



— 247 — 
de guardias y rondas, el de guerra que Ic proporcionaron 
los varios ataques hechos por los Moros y la defensa para 
resistirlos. Hizo una salida en calidad de voluntario, ba- 
tiéndose con los Moros para sostener la entrada del Regi- 
miento de Infantería de Flandes y su marcha desde la Pla- 
za de Mazarquivir á la de Oran. En Abril de 1775, pasó 



concesión de la gracia firmada por el Conde de O'Reilly, y por ser curioso 
al par que breve el documento lo copiamos integro á continuación: 



^ 



Exmo. Señor 



D." I'ran.co Xavier Vcnegas de 
Saabedra, y Arenzana, hijo de 
D.n Fian.co Venegasde Saabedra, 
Caballero de el orn. de Santiago, 
y de D.a Fran.ca Rodriguez de 
Arenzana, y jMora, natur.^ de la 
villa de Zafra, con el mas profun- 
do respecto á V. E. dize: que de- 
seando servir á S. j\I. en la hon- 
rrosa carrera de las Armas en la 
clase de cadete en el Reximiento 
de Infant.'"» de Murcia en atención 
á las distinguidas circunstancias, 
que manifiestan los papeles que 
inc'.uie, y las sufizientes asisten- 
zias. 

.Supp.';-'» á V. E. se sirva Expe- 
dirle su decreto para que se Je 
siente la Plaza que solicita; favor 
que espera merezer de la Justifi- 
ca. o" de V. E. 

Montilla, y .\bril 4 de 1772. 



Ex.nio S."i" 

El suplicante en esta instancia, 
solicita empezar su mérito de Ca- 
dete en el Rexim to de IMurcia de 
mi cargo, justifica ser Hijo de ca- 
vallero del Havito, por cuias cir- 
cunstancias se acredita su Hidal- 
guia, tiene la letra que demuestra 
la firma, y save las quatro reglas: 
por todo lo qual le hallo acto 
siempre que sea de agrado de V. E. 
resolbiendo lo que le parezca mas 
combeniente. Oran 4 de Junio de 
1772 

Luis Antonio de Carbajal. 

Habiéndome el supp.te hecho 
constar con la deuida formalidad 
el concurrir en su Persona todas 
las circunstancias que previene 
S. M. en sus R.s ordenanzas para 
la admisión de cadetes; en esta ca- 
lidad se le formará á D." Fran.co 
Vencgas, y Saabedra asiento en 
el regim.to ele Infantería de Mur- 
cia cuyo Coronel dará las ordenes 
convenientes al cumplim.io át este 
Decreto. 

M.'I 30 de Junio de 1772 



Eran.co Venegas, y Saabedra. 



El Conde de O'Reilly. 



— 248 — 
de Real Orden á estudiar Matemáticas en la Academia de 
Barcelona y noticioso en Junio siguiente de que su Regi- 
miento era uno de los nombrados para la expedición de 
Argel, se dirigió inmediatamente á la Plaza de Cartagena, 
distante ochenta y nueve leguas de Barcelona á incorporar- 
se con él para concurrir como concurrió, á aquella expedi- 
ción agregado por propia solicitud á la 2.^ compañía de 
granadero desde el primer desembarco, recibiendo tres 
balazos en la gorra, sable y pecho, causándole el último 
una contusión. Concluida dicha Campaña se restituyó á 
finalizar el curso de Matemáticas, y en los exámenes fina- 
les mereció la calificación de sobresaliente. En Agosto 
de 1779 fué de Subteniente de granaderos al Bloqueo de 
Gibraltar, permaneciendo hasta el año de 1781 en que su 
Batallón fué destinado para reconquista de Menorca á que 
asistió ascendido á Teniente. Promovido á Teniente de 
Cazadores del Regimiento Provincial de Badajoz, volvió 
al sitio de Gibraltar y por sus especiales servicios, singu- 
larmente por haber hecho á un mismo tiempo el de Capi- 
tán de Granaderos agregado al Batallón de Crillón, y de 
Capitán de Cazadores del Provincial de Jaén, que era su 
empleo de propiedad; como por haber sido uno de los 
cuatro Capitanes de granaderos que se eligieron para el 
arriesgado servicio de sostener los trabajos de la mina que 
se abría en la Torre del Diablo, obtuvo el grado de Te- 
niente Coronel de Infantería á la paz }■ promoción de 1 783. 

>Sí' continuará. 



NOTICIAS DEL DOCTOR BENITO ARIAS MONTANO, 

REUNIDAS rOR El. ERUDITO SEVILLANO 

D. JUSTINO MATUTE Y GAVIRIA 



Manuscrito origiNx\l que posee don J. V. R. 




|I'INITO Arias Montano nació en la villa de 
I'^regena! de la Sierra el año de 1527, según se 
ajusta de la edad y año en que testó, de que 
se infiere ser apócrifa la fé de bautismo que el viagero 
Ponz, en su tomo 8, cart. 5, núm. 38, copia sacada de los 
libros de aquella parroquia: su apellido era Montano y 
Arias su segundo nombre. De edad de diez y nueve años 
entró á estudiar Artes en la Universidad de Sevilla, en la 
que ganó dos cursos. De vuelta del Concilio de Trento, 
al que acompañó al Obispo de Segovia, D. Martín Pérez 
de Ayala, se retiró á la Peña de los Angeles, cerca de 
Ahijar en la sierra de Aracena, de donde le sacó el Rey 

32 



— 250 — 
Felipe II para que cuidara de la edición y corrección de la 
Biblia Complutense, que enriqueció con doctos opúsculos, 
de los cuales y de la restitución que hizo de algunos textos, 
sé valieron sus enemigos para acusarle de hereje, por lo 
cual tuv^o que escribir una Apología, cuyo original se 
conser\'a en la Universidad de Oxford. Fundó y dotó una 
cátedra de latinidad en la citada villa de Aracena, cuyo 
instrumento de erección pasó ante Marco Antonio de 
Alfaro, escribano público de Sevilla en 1597, Y '^"^e el 
mismo otorgó el año siguiente su testamento, que se con- 
serva en el monasterio de Cartuja de esta ciudad que le 
heredó. Concluye así: Escrito de mi memo é firmado de mi 
nombre en mi heredad é casa de campo de flores, cerca de 
Sevilla, fecJio c acabado en veinte' é ocho de Junio de mil é 
quinientos é noventa é ocho, viscera de San Pedro é San 
Pablo, j año setenta ¿uno de mi edad. Arias Montano. Bajo 
esta disposición falleció en dicha ciudad en las casas de la 
Señora Doña Ana Nuñez Pérez, á 6 de Julio de 1598, 
á las tres y media de la mañana (i) de lo que se evidencia 
el engaño de Ortíz de Zúñiga que afirma que fué á 4 de 
Junio, y el de Nicolás Antonio que lo supone el año 161 1. 
El mismo dia fué conducido el cadáver á su convento 
y depositado en la Sacristía, luego se le hizo honorífico 
fuñera!, habiéndole sus amigos custodiado en una caja de 
plomo, revestida de cedro, que enchaparon con el propio 
metal. En la primera grabaron la siguiente inscripción, 



(i) En el Nccrologio que sucesivamente se iba anotando á las 
márgenes del Martirologio de la Orden de Santiago, al uso del Convento 
de .Sevilla, se dice que falleció Arias Montano el 6 de Julio de 1598. 
— M S. en Vitela del siglo XV, que se conserva en la Biblioteca de la Ca- 
tedral. 



— 251 — 
que á pesar de su bucia latinidad, y demás circunstancias 
que la hacen apreciable, no ha sido jamas citada, ni cono- 
cida; dice así: 

IN-SPE.M-RESVRRECTIONIS. 

BEXEDICTI-ArIAE-MONTANI-VIRI-CHRISTIANxV 

PIETATE-DOCTRINA-MORVM-SANXTITATE-CLARIS 

SniI-SACRARVM-SCRlPTVRAR-EX-DI VINO-DONO 

INTERPRETIS-EXIMII-OSSA-AMICI-CONDIÜERE 

A-D. M-D. XC-VIII 

Esta caja con los huesos se trasladó siete años des- 
pués á un nicho en la pared de la Capilla mayor, antepo- 
niéndole una losa de mármol, en cuya superficie interior 
están figuradas en medio relieve algunas virtudes en 
acción de llorar, y sobre la urna el busto de mármol menor 
que el natural con el hábito de la orden. En el fi-ente se 
lee el epitafio que copió D. Antonio Ponz en el tom. IX 
de su Viaje de España, cart. 3, núm. 54, solo apreciable 
por la memoria que contiene. Además de su mal gusto, 
Ortíz de Zúñiga lo había publicado con poca exactitud 
(i), y aun en el tratado de Ponz, en la primera línea debe 
leerse VIVENTVM y EONTIBERIVS en lugar de Fo?i- 
tiberus. También en la losa deberá leerse MONUMENTI 
ANGUSTÍORIS, y no MONIMENTIS. 

Por un decreto del intruso Rey José Napoleón de 6 
de Marzo de 1809, se mandaba que las cenizas de los Va- 



(i) Aiialcs-.'Yom. \\. fól. 169. 



— 252 — 

roñes ilustres, que se hallaran en las iglesias reformadas, 
se trasladasen á las Catedrales; en cumplimiento del cual, 
el Prefecto de Sevilla D. Joaquín Leandro de Solís dispuso 
que el cadáver y sepulcro de Arias Montano, se depositase 
en la nuestra, como se ejecutó con las debidas formalidades 
el 25 de Junio de 181 1 y se colocó en la capilla de San 
Pablo ó de la Concepción Grande, en el vestíbulo que hay 
al lado de la epístola, sobre el cual se embutió la inscrip- 
ción de Fontiberos. de que se ha hecho memoria; y en la 
parte inferior del sepulcro la siguiente, que compuso el 
presbítero D. Alberto Lista y Aragón. 



D. O. M. 
Ciñeres. B-Ariae-Montani -pientissi-mí 

DOCTISSIMIQ. ViRI=SaCRARUM. LITTERARUM 

Interpretis=Ab-aede-S-Jacobi=:Ex-de- 

CRETO. J. NArOLEONIS ReGIS=ScIENCIARUM- 

et. Sapientum. Cultoris=J. Leander. So- 

llsius-á-Cons-Reg Hispal-Praefectus=: 

ln-hoc-monumentüm=publice-trans- 

ferri-clra\it=Die XXV-Junii-Amn-A- 

C. N. M. D. CCC. XI. (I) 

Luego que las tropas francesas evacuaron á Sevilla, 
el Cabildo eclesiástico mandó quitar esta lápida, y por la 
espalda se grabó la que su canónigo Magistral D. Pedro 



(i) Puede verse la Gaceta de Sevilla 28 de Junio. 



-bo — 
Manuel Prieto dictó, y se quedó al público en el mismo 
lugar. Decía así: 

D. S. 
Benedicti. Ariae. Montani=Pientls- 

SLMI. PARITER-AC. ERUDITISSLM I. VIRI=SaCRI. 
CODICIS. INTERPRETIS. CELEBERRIMr=ClNE- 

res=Ab aedibus. S. Jacobi. Militum= 
Gallorum. invasione. turpatis. iiunc. in. locum 
Translati. sunt=VII. Kal. Julias. Akrae. vul- 
gar. A. M. D. C. C. C. XI. 

Así permaneció hasta principios de Mayo del año de 
1 8 1 6 en que se restituyó el cadáver á su antigua casa, sin 
ninguna pompa, cuya iglesia se estrenó el dia del santo 
titular, 25 de Julio del mismo, con gran solemnidad, y asis- 
tencia de caballeros de la orden en gran ceremonia, ha- 
biéndose colocado las cenizas de su ilustre Prior en el 
mismo lugar que ocupaban antes. 

La restauración del templo se ha perpetuado en otra 
inscripción que se puso debajo del sepulcro de D. Lorenzo 
Suarez de Figueroa, su fundador, que dice así: 

SLMVLACRV.M D. I). LAVRENTII SVAREZ DE 

FKÍUEROA TRIGESSLMI TERTIl ÜRDIXLS K<^)VES- 

TRI S. LVCOBI MAGISTRL IIUJUS COENGIUI 

CÜNDITORLS, A GALLLS DISFRACTVM TEM- 

PLVM VERO DEI IN EQVILE NEFARIE COM- 



— 254 — 

MVTATVM ANNO M. D. C. C. C, X. l\G(J TÁN- 
DEM SERVITVTIS EXCUSSO INSTAVRATVM, ET SV- 
PREMO NVMINI RESTITUM ANNO 
M. D. C. C. C. XVÍ. 



Se ha conservado asimismo el cadáver de éste con la 
inscripción sepulcral que contenía, por la que se convence 
que este convento fué fundado en 1405 y no 409, como 
escribió Ortíz de Zúñiga, siendo este en el que falleció el 
ilustre fundador. Dice así: 



SIMVLACRVM STRNVISSIMI, AC PRVDENTIS- 

SIMI VIRI D. D. LAVRENTII SVAREZ DE FI- 

GVEROA TRIGESIMI TERT OIIRDINIS EQVES- 

TRLS S. lACOBI MAGISTRI, QVI VARIA 

ET pía ET VTILIA INSTITVTO CONCI- 

navit: REGIBVS HENRICO III JOANNI 

I. NECNON JOANNI II. STREÑVAM 

NAVAVIT OPERAM; IN BELLO MAVRITA- 

NO PRECLARA FACINORA GESSIT .SVM- 

MVS IMPERATOR PRVNAM, TEBAM, 

ORTEXICAM CASTELLA CVM SVIS 

EQVITIBVS EXPVGNAVIT: ANNO 

M.C.C.C.CV. IIOC COENOBIVM ERE- 

XIT VBI SEPVLTVS EST, CVM DIEM 

OBISSET SVPREMVM ANNO M. C. C. C. C. IX. 



— ^55 — 
Otras insignes memorias se han perdido, y en una 
losa de mármol que permanece en la iglesia, cuyo centro lo 
ocupa un gran escudo de armas, se puede leer todavía. 



ESTE ENTIERRO ES DE HERNÁN 
RAMÍREZ DE MOLINA Y DE DON. 
EREZ DE GUZMAN SU MU- 
JER Y DE SUS HEREDEROS. 1603. 



Como todos los pasos de los hombres grandes son 
dignos de notarse, y sus escritos, por pequeños que sean, 
merecen mucho aprecio, notaremos lo que en ambos capí- 
tulos hayamos advertido menos común. 

Sabemos que en 18 de P^ebrero de 1569 se hallaba 
Arias Montano en Sevilla por una carta que con esta fecha 
ha publicado D. Ignacio Aso en el Opúsculo que imprimió 
en Zaragoza, año de 1793, \\\ú'íw\?,áo Cl. Hispanienshun 
atquc Exíeronun EpístolcB en 4.°. Con ella imprimió otra 
del mismo con fecha en Antuerpia, y Agosto antes inéditas. 
Aun no había salido para Flandes á cuidar de hi impresión 
y corrección de la Biblia Políglota, de que estaba encargado 
por el Rey FeUpe II desde Mayo del año antecedente. 

En 8 de Junio de 1579 se hallaba en la Peña de Alá- 
jar; pues desde ella escribió á su grande amigo el canónigo 
Oretano, maestro del duque de Medina Sidonia en Sanlú. 
car, en que le dice: He deseado y propuesto y concertado 
»por tres veces con el Sr. Diego Diaz Becerril, mi herma- 
»no, de irá besar las manos de Vm. con color de ver la 
mar deesa costa.» Por cierta nota del P. Sigüenza, que 



— 256 — 
copia Castro en su Biblioteca, tom. i/', fól. 666, consta que 
por Setiembre del mismo año había ido Arias Montano á 
visitar la librería del Escorial de orden del Rey. 

En 13 de Abril de 1589 firmó en su granja de Valjio. 
vicio, ó Campo de flores, su obra De varia República, sive 
Comnientaria in libriim yudictim. impresa en Antuserpia 
por Cristóbal Plantino, año de 1592. La subscripción dice 
así: Hispali. in villa suburbana, Jdib. April. ijSg. 

Con fecha en Sevilla 9 de Febrero de 1598 escribió 
al Arzobispo de Granada D. Pedro de Castro acerca de las 
reliquias que se encontraron en el Sacro-monte, cuya carta 
original se conserva en aquel Colegio, legajo i.°, fól. 57. 

Entre los Opúsculos de Arias Montano no pueden 
tener lugar los que se hallan al fin de sus Comentarios á 
los primeros XXXI Salmos, impresos por Juan Mureto en 
la Oficina Plantiniana, año de 1605. Son dos poemitas, 
el primero Pro prece pura votuui, que empieza. Sánete 
Deus qui regna tenes: y el segundo, Preeis forniuta^ con 
este principio: Unicinn nostri. 

Les precede una nota del Editor que dice: 

Hoc Poeniatiuvi quod paucis ante morteni diebiis vie- 
ditatus non eniondaverat, adscribe re non alienuvi dexi- 
mus ab auctoris viente, ac more. 

Se encuentran también dos dísticos latinos de Monta- 
no al retrato de Damián Goesio, que pueden verse en la 
Vida de Luis Vives, escrita por Mayans fól. 104. 

En cuanto á la patria de Arias Montano es ya ocioso 
hablar, puesto que está suficientemente averiguada. Don 
Francisco de Quevedo, caballero, de su misma orden, en el 
Tratado que escribió de la Constancia y Paciencia del Santo 
jfob. que anda entre sus obras postumas, le llama el erudi- 



— 257 — 
tísinio Sr. Dr. Benito Arias Montano, religioso y perpetuo 
comendador déla orden de Santiago, hijo del real convento 
de S. Marcos de León, y natural en Extremadura de Fre- 
genal de la Sierra: y á pesar que él se llamase Jiispalense, 
bien sospechó Rodrigo Caro que no lo era, y no obstante 
quiso darle lugar entre sus Varones insignes. Mas quien 
determinó documentalmente su patria fué el canónigo 
D. José Ceballos, digno hijo de Sevilla y Rector de su 
Univ^ersidad, en carta que escribió al Iltmo. Obispo de 
Guadix, acerca del terremoto con fecha 1757, (fól. 40). 
También habló de ella, publicando otras eruditas memorias. 
Castro en su Biblioteca Ralmiica, fól. 660 y 666, y última- 
mente el editor de los Anales de Sevilla en el tom. 4., 
fól. 421. 

Sin embargo, como la obra de Caro es inédita, no 
está de más que yo traslade á continuación de estos Apun- 
tes, el artículo que en ella consagró en elogio de tan insig- 
ne Varón, que dice así: 

DOCTOR BENITO ARIAS MONTANO. 

«Fué excelente poeta latino, y tenía tanta afluencia y 
facilidad en el decir, que pudo repetir con Ovidio. 

Et quod tentabaní dicere, versus erat. 

Tanta fué la fama que tenía ya en toda España, que 
en la Universidad de Alcalá de Henares lo laurearon pú- 
blicamente por poeta en el año de 1 552.... 

Vuelto á España y habiendo acabado aquella grande 
obra de la Políglota, y los tres tomos del Aparato á la 



— 258 — 
Biblia sacra, obra sin duda ilustre y maravillosa, se recojió 
á la Peña de Alájar, que de allí adelante por su gran hués- 
ped se llamó y llama la Peña de Arias Montano. Está en 
la sierra, entre la villa de Aracena y Galaroza, sitio por su 
naturaleza notable, y en aquella grande aspereza el más 
ameno que se puede imaginar. Allí fabricó unas casas á su 
modo acomodadas, mas de poca duración; llevó á ellas 
mucha parte de sus libros y papeles con gran número de 
medallas y monedas antiguas y otras curiosidades de mu- 
cha estimación. Hizo tanta la Magestad de Felipe II de 
Arias Montano, y délo que le decían de aquella Peña, que 
deseó mucho verla; mas no todos los deseos se le cumplen 
a los grandes monarcas. Viviendo allí salía á sacramentar 
con mucha caridad á los aldeanos de aquellos montes y 
serranías.... 

» Visitando yo este Arzobispado en tiempo del gran 
prelado D. Pedro de Castro, año de 1621, estuve allí un 
día, asistido de los clérigos de Aracena, y todavía estaba 
habitable lo bajo de las casas, aunque lo alto estaba maltra- 
tado. En el patio ó arca de estas casas, al medio dia, esta- 
ba en pié una cuadra empañada por de fuera de jazmines, 
y por dentro solada de mármol blanco y una mesa de lo 
mismo en medio; por medio de la cual corría un caño de 
agua dulce y muy fría, la cual venía de la gruta, que á la 
puerta de todo el edificio está; de modo que, comiendo en 
esta mesa, no era necesario traer el agua para beber, ni 
otro ministerio alguno, y de la misma manera corría por 
los ángulos de este edificio, y de allí salía á regar una huer- 
ta que está contigua á las casas principales. Frontero de 
esta pieza, muy cerca de donde se remata la peña tajada, 
están dos pirámides: en la una estaba escrito, PHILIPPO 



— 259 — 

HISPAN regí, y en la otra, GABRIELI AB SAIAS. 

Alh lenía colgadas unas campanillas, por cuyo toque en- 
tendían los que estaban en la aldea de Alájar, que está en 
un valle profundo, junto á la misma peña, á quien ó cuan- 
tos llamaba acudían luego, subiendo por la ladera que 
cae hacia oriente, que blandamente se levanta hasta la 
puerta del edificio: y esta subida tiene por ambas partes 
dos órdenes de álamos, y por medio de cada lado van dos 
azequias de agua, que sale de la hermosísima gruta, que 
riega todo lo que está en el arca, casas, huertas y viñas, 
y con la que desciende de esta hermosa subida se riegan 
muchas huertas de la aldea de Alájar. 

s Allí le visitaban y escribían los mayores personajes 
de Europa. Felipe II le ponía en el sobrescrito: A mi avii. 
go el Doctor Arias Montano; y desde allí convidó á Justo 
Lipsio á que se viniese con él, ofreciéndole toda su hacien- 
da y el regalo que podía desear: la respuesta está en la Cen- 
turia IV. — Ad ítalos et Hispanos, cuya carta concluye: va- 
le, optiine Vir: máxime et aeterniim me aína, t?í pene 
dixerim aeterna. Su estatura fué pequeña, el rostro tiraba 
más á moreno: no comió en su vida carne, sino hierbas, y 
eso á la tarde. 

«Cuando estuve en esta Peña me dijeron los clérigos 
y un ermitaño que allí estaba, que los que por curiosidad 
venían á ver aquel antiguo hospedage de Arias Montano, 
hacían elogios en su alabanza. Yo por aficionado suyo, 
porque le conocí, aunque nunca le hablé, me pareció no 
cumplía con el Genio de aquel lugar, si no hacía alguna 
memoria, y así hice un epigrama; que dice así: 



— 26o — 

ANTIQUÍS B. ARIAE MOxNTANI 
LARIBUS. 



JMontaiii sálvete Lares, vaeuuiiique cubile, 

Acoliui nipis Jwspite clara tuo. 
Dum Jles adeste: aiidite pii sit funcris instar, 

Magnaví Montani voce ciere animan. 
Ciijns aduc montes, atqne avia longa reclamant, 

Nomen aduc moerens ingcminaique domus. 
Hic ct Jiospes ego qiiacrula ni vocem cierem 

Montamim, plusquam saxeus ipse forem, 
Nam iniJii J\Iontanum (facile est imponer e amanti) 

Rupes, antra, nemns, pons vitreas que refert. 
Hic legit, scripsit saepe hic: arcana revolvit 

Biblia Davidicis indita canuinibus. 
Gratulor Jwc vobis: tamen Jioc est conquaeror... e/ieu! 

Quam cito Montanum redditis, eripitis. 




HISTORIA, Y SUCESIÓN DE LA CUEVA, 

Poema escrito por 

Y DEDICADO 

A DOÑA ANA TELLEZ G I R (3 x^ 

MARQUESA DE TARIFA 




OR darle con el patrocinio de V. S. nueva gloria 
á la ilustre y verdadera sucesión de la Cueva 
y descendencia de los ínclitos Duques de Al- 
burquerque, la ofrezco á V. S., ó por decir mejor, la resti- 
tuyo, pues es propia suya. Aunque la humildad del estilo 
en que va repugna á la alteza del sujeto, V. S. con su cle- 
mencia la ampare, con su virtud la favorezca, con su gran- 
deza la defienda, y con su aceptación le dé vida, y eter- 
nice con pasar por ella la vista; que será el seguro y 
saludable antídoto contra la mortal de ios venenosos Basi- 
liscos que la podrían empecer, por la parte que de mi 



— 202 — 

escritura le toca, que por la propia con seguro de su gloria, 
y la que de V. S. tiene, menosprecia la crudeza del tiempo, 
y el vigor de la envidia, qual siempre ha hecho desde su mi- 
lagroso principio que yo en mis humildes versos canto, de 
que no poco temeroso me deja, conociendo lo que merece 
la magestad de esta Historia, y lo que se le debe dedicar 
á V. S.; mas aquí suple el ánimo la cortedad del don, en- 
tendiendo que ninguno puede satisfacer á quien dotó el 
cielo de tantos. En Sevilla 1 5 de Septiembre 
de 1604 años. 

Juan de la Cueva. 



203 — 



GESTA CANO 



LIBRO PRIMERO. 



I. 



Un celestial espíritu me inspira, 
y arrebatado el ánimo me lleva 
á cantar, aunque no con igual lira 
la descendencia ilustre de la Cueva. 
Empresa que al terrestre ingenio admira, 
de las cosas pasadas y presentes 
si el hecho no celebra el mesmo Marte, 
ayuda Febo, y da Mercurio el arte. 



11. 



A vosotras. Deidades, do el secreto 
de las cosas pasadas y presentes 
está, suplico que esto que prometo 
me digáis; por que informe yo á las gentes. 



— 264 — 
Cantaré quién fué el nuevo Rey electo, 
y quién mató el Dragón, los excelentes 
Duques, que sucedieron al lamoso 
D. Beltrán de la Cueva crlorioso. 



III. 



Vos, Marquesa excelente, á quien el cielo 
por ejemplar de la virtud ha dado 
con tantas excelencias, que en el suelo, 
de lo que puede, en vos nos dio un traslado: 
porque no corte el vil temor el vuelo, 
que vá á vuestra presencia encaminado, 
acepta el bajo don, y en vuestro amparo 
halle defensa contra el tiempo avaro. 



IV. 



Justamente demando el favor vuestro; 
pues siendo vuestra la presente historia, 
que de grandeza ilustra el siglo nuestro 
y á los pasados dio inmortal memoria: 
que por lo que á vos toca, á mí que muestro 
de vuestra descendencia la alta gloria, 
vuestro aliento será el que dará aliento 
al mió, y nuevo espíritu á nú acento. 



V. 



Con ésto seré libre, que no sea 
recusado por parte en este hecho. 



- 265 - 
que por sc" de la Cueva mi phebea 
musa, hace así bueno su derecho: 
porque será gran yerro del que crea 
tal cosa, pues el mundo satisfecho 
está de la hazaña gloriosa 
sin que le ayude el arte ni otra cosa. 

VI. 

Siendo ocupada la guerrera España 
del bando Sarraceno, que oprimida 
la tenía, después de la hazaña 
de D. Rodrigo, por quien fué perdida, 
los de Aragón en su miseria extraña 
viendo á su gente casi destruida 
con las reliquias que le habían quedado 
del bárbaro furor, han acordado. 

Vil. 

Que un nuevo Rey entre ellos se eligiese, 
y así juntos en este acuerdo todos, 
aunque pocos quisieron, que el Rey fuese 
de la progenie ilustre de los Godos: 
y porque á efecto aquel deseo viniese, 
dando trazas, buscando vías y modos 
para acertar, después que bien lo vieron 
á D. García Jiménez eligieron. 



34 



— 266 — 
VIII. 

A la sazón estaban recogidos 
en la peña que dicen de Corvera, 
que está encima de Saca, allí escondidos 
de los Moros, temiendo la ira fiera: 
el nuevo Rey, al punto que ofrecidos 
vio á su dominio á los que antes eran 
compañeros, teniéndolos delante, 
les dice así en voz clara y elegante. 



IX. 



«Varones dinos de inmortal renombre, 
á quien concede la perpetua fama 
gloria, más que se debe al mortal nombre, 
que ya del Indo al Tajo se derrama: 
lo que saber pretendo no os asombre, 
pues sabéis el deseo que me llama, 
que es seguir lo que fuere el gusto vuestro, 
cual debo y cual veréis por lo que muestro. 



X. 



»SóIo quiero saber, ya que quisistes 
de libres ser sujetos á mi fuero, 
y por Rey vuestro todos me degistes, 
siendo cual era, vuestro compañero: 
que me digáis el cetro que me distes 
de dó me hace Rey; :cual es mi imperio? 



- 26; - 
¿dónde está el reino que me habéis nombrado 
Rey, pues de Moros todo está ocupado: - 

XI. 

Fuéie de todos luego respondido 
que tomase el camino que quisiese, 
que de ellos todos él sería seguido 
hasta que el reino suyo poseyese: 
del nuevo Rey fué al punto concedido 
lo que se le pedía, y como viese 
tan poca gente suya para un hecho 
tan grave, dice con valiente pecho. 

XII. 

<; Ilustres caballeros, la braveza 
de vuestros invencibles corazones, 
la constante virtud de fortaleza, 
que promete donar cien mil naciones: 
me asegura que á toda la fiereza 
bárbara, de sus tendidos escuadrones 
conque ocupan á España con violencia, 
le hará el valor vuestro resistencia. 

XIII. 

«Más considero, que aunque esfuerzo os sobra, 
nos falta gente con que al enenn'go 
acometer, haciéndole en la obra, 
que el valor vuestro reconozca antigo: 



— 268 — 
y porque así hablando no se cobra 
la libertad del reino esperio amigo, 
quiero que en esto un parecer sigamos, 
si os pareciere, luego lo hagamos. 

XIV. 

«Ya sabéis que temiendo las extrañas 
cruezas de los Moros poseedores 
de Iberia, muchas gentes estas montañas 
habitan recelando sus furores: 
y labrando las sierras, y campañas, 
pasan sus vidas en rústicas labores, 
sin aspirar á más, que á aquel seguro, 
que los repara del contrario duro. 

XV. 

«Pues veis que para el hecho á que aspiramos 
tan difícil, quan digno de alabanza 
solos trescientos somos los que estamos, 
que embrazamos pavéz, y traemos lanza: 
soy de acuerdo, que luego á buscar vamos 
(pues nos niega la suerte otra esperanza) 
la gente que se alberga en estas sierras, 
que recobrar ayuden nuestras tierras. 

XVI. 

«Éste, si fuere el vuestro, es mi decreto; 
porque puesto en razón, esto conviene, 



— 269 — 
para que venga nuestro intento á efecto 
y el poder pierda el bárbaro, que tiene: 
y no entendáis que tengo otro concepto 
de vos, que el que Vuestro ánimo sostiene; 
que satisfecho estoy, que aun lo imposible 
me prometed valor vuestro invencible.) 

XVII. 

A pasar iba el nuevo rey delante 
con su razón, si no se levantara 
un murmureo entre todos resonante, 
que lo suspende, y á escucharlo pasa: 
los unos dicen, que es razón bastante 
lo que demanda el rey, otro se aclara 
en contra, otro da acuerdo diferente, 
otro lo aprueba, y otro no consiente. 

XVIII. 

Dicen los unos, que era cosa incierta 
hacer buscando gente tal jornada, 
que ya sería de las fieras muerta, 
y así era impertinente y no acertada: 
que no tenían ni una senda abierta, 
y al cielo era la sierra levantada, 
y que ellos no eran tantos que bastasen 
á ir, y queá guardar al rey quedasen. 



— 270 — 

XIX. 

En esto estaban todos confiriendo 
los unos y otros sus razones dando: 
estos van contra aquellos respondiendo, 
y aquellos contra estos alegando: 
en varios pareceres dividiendo 
sus pareceres, y de el rey el mando, 
concluyendo los unos, que á ello fuesen, 
y los otros, que no se dividiesen. 

XX. 

De la suerte que en Troya el bando griego 
dividido en acuerdos diferentes, 
pedían los unos la partida luego 
de Frigia á Argos, do se vían ausentes: 
otros decían que sin dar al fuego 
de Priamo las fuerzas eminentes 
no se moviesen, y en aquesta duda 
Néstor hizo acabar la guerra cruda. 

XXI. 

Así del nuevo rey el escogido 
y fuerte bando, sin poder llegarse 
á un acuerdo, está en muchos repartido, 
sin en nada acabar de conformarse; 
la confusión crecía y el ruido, 
crecían las voces-, mas sin aplacarse 



— 271 — 
ni dar en tantos cortes solo un corte, 
que acabando su duda á el hecho importe. 

XXII. 

Estaba entre ellos un varón ííinioso, 
dicho Mossén Beltrán, que descendía 
de la casa de Francia, y deseoso 
que acabase de todos la porfía: 
con rostro grave, y pecho valeroso 
se pone en pié, diciendo: Esta osadía 
se me perdone, y dame ¡ó rey! licencia 
para poder hablaren tu presencia. > 

XXIII. 

El rey levantó el rostro, y miró atento 
aquel grave varón, y como viere 
su presencia, y severo movimiento, 
quedó suspenso á oir lo que dijere: 
y haciéndole honroso acatamiento 
le dijo, que sentado, propusiere 
su acuerdo, el qual bajando la cabeza 
desde su asiento, así á hablar empieza. 

XXIV. 

«Con justa causa debo ser culpado, 
¡ó escelso rey! y valerosa gente, 
por atreverme así en este senado 
á dar mi parecer tan libremente: 



y si no me hiciera disculpado 
mi edad, y la ocasión que veo presente, 
tened cierto de mí que no moviera 
la lengua, ni á hablaros me atreviera. 

XXV. 

<^Y confiado en esto, apruebo y digo, 
que se busque la gente, que escondida 
está huyendo al bárbaro enemigo 
sin que la nuestra sea dividida: 
para lo qual, yo traigo aquí conmigo 
quatro hijos, que dejan la querida 
patria, y vienen buscando los cristianos 
para ayudallos contra los paganos. 

XXVI. 

«De estos el uno vaya procurando 
sin dejar alto monte, ni campaña 
los cristianos que hubiere, apellidando 
la libertad de nuestra opresa España: 
silos hallare, los podía ir juntando, 
y traerlos aquí de la montaña, 
avisados del nuevo rey que tienen, 
y la ocasión justísima á que vienen. 

fSí- continua7'á). 



D. FR. FRANCISCO DOMOXTE. 

Nació en Sevilla de la ilustre familia de su apellido, 
y habiendo profesado la Religión de Ntra. Sra. de la Mer- 
ced, después de otras prelacias, ascendió á Vicario general de 
las provincias del Perú, dónde, celebrada la visita, restable- 
ció la disciplina regular, y, restituido á la patria, dio á su 
convento casa grande riquísimas alhajas para el maj^or 
culto de la Magestad en su Iglesia. Sus virtudes y talentos 
fueron muy gratos á nro. Arzobispo D. Ambrosio de Es- 
pinóla y Guzmán, quien le nombró su auxiliar con el título 
de Nipona, de que el Cabildo eclesiástico le dio por su 
diputación la enhorabuena el 5 de Junio de 1680; más gozó 
poco de esta dignidad, pues falleció en el siguiente año, y 
se le dio sepultura en la antesacristía, delante del altar del 
Santo Cristo, donde en losa de mármol se leía esta ins- 
cripción: 

H. S. E. 

ILLMUS. DS. D. FR. FRANCISCUS DOMONTE, 

QUEM HISPALIS GENUIT, DOMUS H^C 

RELIGIOSE LACTAVIT, PER\^ANAE PRO- 

VINCI/E VIRUM HYPPONENSIS EPIS- 

COPATUS CONSTITUIT SPONSUM, 
AC ILLP: PR.4l ÓMNIBUS NUTRICEM 
DILEXIT, CUI POST ATRIBUTA PR/E- 
DIA POST DONATAS ARGENTI UN- 
CÍAS OUINOUAGESIES MILIJ<: IN PENE 

35 



— ^74 — 

TOTA DIVTTE SUPELLECTILE, QUA 

AD DEI CULTUAI AFFATIM UTITUR, 

CUiM NIL JAM DANDUM SUPERESSET, 

OSA RELIQUÍT. ANNO 1681. 

R. I. P. A. 

D. DIEGO LINCE. 

Arzobispo de Tiuxni y Metropolitano de la provincia 
de Conucia en Irlanda. No podemos afirmar si este pre- 
lado obtuvo el título de Auxiliar de Sevilla, pero sí que 
ejercía los pontificales en ella por el Sr. D. Ambrosio Ig- 
nacio Spínola; así que en Abril de 1682 hizo confirmacio- 
nes en la Iglesia parroquial de San Esteban, las repitió en 
la misma en i .° de Enero de 1683, y en el Sagrario á 1 1 de 
Julio de este año. 

D. PEDRO FRANCISCO LEBANTO. 

Natural de Sevilla, en cuya Santa Iglesia obtuvo una 
Canongía y el Arcedianato de Reina, de cuya dignidad 
tomó posesión el 19 de Febrero de 1693. Electo Obispo 
auxiliar del Arzobispado con el título de Lacedemonia por 
D. Fr. Manuel Arias, Gobernador del Consejo y Arzobispo 
de esta ciudad, dio cuenta á su cabildo el 22 de Diciembre 
de 1702, y fué consagrado por el mismo Arzobispo, ya 
Presidente de Castilla, en virtud de Bula expedida por Cle- 
mente XI, Prid. Non. Junii 1703, en Madrid á8 de Julio 
del propio año con la asistencia de los Obispos de Zamora 
y de Sion, este auxiliar de Toledo. 



— -/3 — 

Su caridad para con los pobres fué ejemplar, y en 
una grande inundación que padeció Sevilla el año de 1708, 
después de haberles dado cuanto en su casa tenía, empeñó 
sus rentas, que distribuyó en limosnas. En 1709 le pre- 
sentó el Rey para el Arzobispado de Lima, cuya gracia 
manifestó á su cabildo en 27 de Noviembre, del cual se 
despidió el 21 de Febrero del año siguiente y salió el 27 
para embarcarse en Cádiz, llevando el título de Virrey del 
Perú; pero casi á la vista del puerto, lo hicieron prisionero 
los holandeses, en que tuvo que sufrir muchos trabajos. Al 
fin, libre de ellos, se restituyó á su patria, y continuó ejer- 
ciendo los actos pontificales, habiendo bendecido el 2 de 
julio de 171 1 la Iglesia de San Felipe Neri, la del Salvador 
en 17 12 y en el mismo año la capilla interior del Noviciado 
de San Luís. También celebró confirmaciones en la Iglesia 
de la Caridad el 18 de Febrero de 1712; pero habiéndole 
presentado el Rey, por Marzo de 171 5 para la Iglesia de 
Badajoz, de la que tomó posesión el 16 de Setiembre del 
mismo, y gobernó hasta el 2 de Febrero de 1729 en que 
falleció con gran sentimiento de sus diocesanos, y se le dio 
sepultura en la capilla de Santa Bárbara de su Iglesia. 



D. VR. JOSÉ ESOUIVEL. 

Del orden de Santo Domingo, cuyo hábito recibió en 
el Convento de San Pablo de Se\illa, y profesó en 1673. 
P>a natural de Carmona, en cuya parroquia de Santa María 
recibió el bautismo el 6 de Febrero de 1662, hijo de Mi- 
guel Esquivel y Herrera y de D.''^ Marciala de Ca.stillejos, 
natural de la \illa de Mairena. Kn 29 de Julio de 171 7 le 



- 276 - 
nombró el Cardenal Arias, nuestro Arzobispo, su auxiliar 
y le consagró en Madrid con el título de Liccipolís. el Pa- 
triarca de las Indias el 2 1 de Diciembre del mismo año, 
siendo sus asistentes los Obispos de Laren y de Caracas. 
Restituido á Sevilla, el Cabildo eclesiástico por medio de 
su diputación le mandó la enhorabuena el 1 1 de Febrero 
de 1 71 8: y aunque en 23 de Junio fué presentado para la 
mitra de Santiago de Chile, renunció constante este as- 
censo (i) y continuó en Sevilla ejerciendo los pontificales, 
pues en 21 de Octubre de 1730 bendijo la Iglesia de San 
Antonio Abad, habiendo fallecido el 11 de Julio de 1738, 
y se le dio sepultura en la sala de Capítulo de su Real 
Convento de San Pablo, del que había sido seis años 
prelado. 



D. FR. MANUEL TERCERO DE ROSSIO. 

Del orden de San Agustín, Obispo de Icosio y Asis- 
tente al solio pontificio, ejerció los pontificales en esta 
ciudad, en cuya Iglesia de los Venerables Sacerdotes hizo 
Confirmaciones el 11 de Marzo de 1736 y en la de San 
Esteban el 4 de Noviembre del mismo año, aun viviendo 
el limo. I'Lsquivel, auxiliar de este Arzobispado. En el año 
de 1737 le encomendó nro. Arzobispo la visita ecle- 
siástica de Jerez de la Frontera, que juzgamos su patria 
(2) y donde residió hasta su muerte, y en el de 1738 á 29 
de Junio asistió á nuestro Arzobispo en Umbrete, á la 



(i) Rivarola, Historia de Genova lól. 258. 

(2) Memorial aiustado del pleito sobre Obispados fól. 153 y 155. 



— '^11 — 

Consagración que allí celebró del Obispo de Córdoba Don 
Pedro Salazar. En 1751 vino á Sevilla y á 27 de Junio, 
consagró la Iglesia del Conventa de San Agustín; pero por 
sus achaques y ancianidad no pudo decir la misa, habiendo 
fallecido en Jerez en Junio de 1/53, y se le dio sepultura 
en su convento de San Agustín. Allí en su oratorio hacía 
confirmaciones todos los días de fiesta y otros más solem- 
nes en la Colegial, siendo su falta muy sentida del pueblo. 



D. DOMINGO PÉREZ DE RIVP:RA. 

Nació en Sevilla en 30 de Setiembre de 1692 )• fué 
bautizado en la Iglesia parroquial de San Vicente el 2 de 
Octubre del mismo. Luego que concluyó su primera ca- 
rrera de estudios, tomó una beca en el Colegio de la In- 
maculada Concepción de Teólogos, que estaba á cargo de 
los jesuítas, y habiendo recibido el grado de Doctor, ganó 
por oposición uno de los curatos del Sagrario de esta San- 
ta Iglesia, donde acreditó su doctrina, prudencia y celo 
pastoral. Conocidas estas virtudes y méritos por el Arzo- 
bispo D. Luís de Salcedo, lo eligió para su auxiliar el año 
de 1 740, y fué consagrado con el título de Gadara en 6 
de Mayo del siguiente por el limo, de Cádiz. Habiendo fa- 
llecido su diocesano, ejerció muchos años los pontificales, 
á la par de otros cargos de su ministerio, pues sus reso- 
luciones y consejos eran grandemente apreciadas. Lo {\\é 
igualmente por su ejercicio en la oratoria sagrada, algunos 
de cuyos sermones, predicados en las principales festivida- 
des, corren impresos. Al fin, lleno de virtudes y méritos, 
falleció el 12 de Noviembre de 177 1 en la Collación de 



- 278 - 
San Andrés, de donde con la debida pompa fué conducido 
á la Iglesia parroquial de San \"icente, y en ella se le dio 
sepultura en la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores 
con el siguiente epitafio: 

IX LAUDEM, MEMORIAMQ. INDELEBILEM ILLMO. D. 

D. Do:\iixici Pérez de Ribera, Gadarensis 
Ei'iscori A i\)UE S. C. M. A. Coxciliis Serenis- 

SIMI PRIMUM HlSPANIAE INFANTIS LUDOVI- 

ci BoRBONii Prixcipis, Oli.m S. R. E. Pur- 

rURATI, DlOCESEOSQ. HlSPALEXSIS AXTISTITIS, 
DEINDE EmMI. AC ExCMI. CaRDIXALLS DE So- 

Lis EjusDEM Diócesis Archipraesulis Alxi- 

LIARII PRO IPSAQUE RECEXSENDA LEGATI, QUI PRI- 
DIE IDUS NOVEMB. AXXO Dxi. M. DCC. LXXI 

EPITAPHIVM 

Pastor craiii. pai'iq. grcgcui pastaviq. adaqiiavit: 

Quique pcciis dccrat. ni/ Jiisi Pastor cravi. 

R. I. P. 

D. AGUSTÍN DE AYESTERÁN Y LANDA. 

Nació en Villafranca de Vizcaya el 7 de Setiembre 
de 1738, hijo de D. Ignacio y de D.^ María Josefa de Lau- 
da. Habiendo venido á Sevilla con motiv^o de tener en ella 
tíos muy acomodados, recibió en su Universidad Literaria 
el grado de Doctor en Derecho canónico, y obtuvo en 



— 279 — 
nuestra Santa Iglesia una media ración de que tomó po- 
sesión el 2 1 de Agosto de 1769. Conociendo sus prendas 
nuestro Arzobispo Cardenal de Solís, le nombró su auxi- 
liar, y consagrado con el título de Botra, el Cabildo ecle- 
siástico le cumplimentó por su diputación el 1 1 de Enero 
de 1773 y en el mismo año á 22 de Marzo ascendió á Ra- 
ción entera en esta Iglesia. La dilatada ausencia de nuestro 
Cardenal Delgado le proporcionó ocasiones hartas de ma- 
nifestar su prudencia, siendo Gobernador de este Arzobis- 
pado cuyos méritos premió el Rey con una Canongía de 
que presentó cédula el 23 de Abril de 1777 y últimamente 
con la mitra de Córdoba, cuyas Bulas pasó el 27 de Junio 
de 1797, donde falleció con grandes méritos de integi-idad 
y celo pastoral. 

DR. D. MANUEL CAYETANO MUÑOZ 
V Benavente. 

Natural de Santa Cruz, partido de Infantes, campo 
de Montiel en el Arzobispado de Toledo, obtuvo beca en 
el Colegio de Santa Cruz llamado de los verdes en Alcalá 
de Henares, y habiendo nombrado en 1792 provisor, vi- 
cario general y visitador del Obispado de Mayorca, fue 
llamado para el mismo destino, y además el de Goberna- 
dor del Obispado de Orihuela en el año de 1 794. Conocido 
su mérito por nuestro Arzobispo D. Antonio Despuig, lo 
trajo á Sevilla, donde le hizo su provisor, y por Real cé- 
dula de 28 dejulio de 1797, fué provisto en una Canongía 
de nuestra Santa Iglesia, de que tomó posesión el 13 de 
(octubre del m.ismo. Por ascenso del Sr. Ayesterán á la 
mitra de Córdoba, quedó vacante la auxiliar de este Arzo- 
bispado, en que fué nombrado por el Sr. Despuig, y con- 



— 28o — 
sagrado en San Felipe el Real de Madrid el 22 de Octubre 
de 1797 con el título de Licí^poüs entró en esta ciudad el 
i.*^ de Diciembre del mismo año y fué nombrado por uno 
de los Gobernadores de este Arzobispado, en la dilatada 
ausencia de su Arzobispo. En la Bula de este Arzobispado 
despachada en la Cartuja de Florencia, fecha 1 5 de Marzo 
de 1 799 en favor del Excmo. Sr. D. Luís de Villabriga, des- 
pués Rorbón, Conde de Chinchón, fué nombrado su Coad- 
ministrador, Ínterin se consagraba, habiendo acreditado 
su prudencia en todos estos encargos y especialmente en 
el calamitoso tiempo del Gobierno francés, en que también 
fué nombrado Coadministrador en la emigración del Pre- 
lado (i). Finalmente en el año de 18 16 fué nombrado Abad 

(i) Difíciles fueron en extremo las circunstancias porque tuvo que 
atravesar el Sr. Obispo de I.icópolis en tiempo de la usurpación francesa. 
Por insinuación del Cardenal Borbón, salió de esta capital, cuando es- 
taba amenazada; más con el objeto de no desatender las necesidades 
espirituales de los fieles, se restituyó bien pronto á ella para constituirse 
— son sus palabras — «en caso necesario en el primer obediente á las legí- 
timas autoridades, y de poder con este medio, con el auxilio de Dios, ser 
también el primer mediador con nuestro Monarca, y sus señores Ministros 
en vuestro beneficio que es el mismo de todos los fieles diocesanos >. 

No nos parece digna de censura la conducta de este Prelado, si aten- 
demos á su espinoso cargo, y al fin que le guiaba. La misma había seguido 
D. Joaquín de Cíoyeneta, nombrado contra su voluntad Corregidor de 
Sevilla por los franceses, cuando tenía dos de sus hijos prisioneros en 
íVancia, por no querer tomar partido por los enemigos de la patria. En- 
cerrados en un castillo algo distante de la ciudad de Macón, durante ocho 
meses, no pudo saber de ellos ni socorrerlos; lo que prueba que Goyeneta 
sofocó los más nobles sentimientos de su corazón, por no implorar el 
favor del goljierno francés. Y de cuánta utilidad fué su corregimiento en 
esta ciudad, díganlo los muchos males que evitó, las contribuciones que 
rebajó y las víctimas que arrancó á las manos del verdugo, que hicieron 
exclamar al Mariscal Soult: A"o sé qiú tiene este Goye/teta con aquel/a pre- 
sencia y aquellos rizos, que me imponen respeto en sus pretensiones^. 

Esta consideración nos ha hecho atenuar algún tanto el efecto des- 
agradable que nos causa la lectura de la Carta pastoral á los 7'icanos, curas 
y clero de toda la diócesis en ausencia de su Prelado, publicada por este señor 
Oliispo en 15 de Febrero de 1 8 10. — J II. y la ]<.. 



— 28l — 

mayor perpetuo de Alcalá la Real, donde fué recibido con 
general aplauso de sus diocesanos, cuyas lágrimas le hon- 
raron igualmente en su muerte, ocurrida el 8 de Julio 
de 1824. 



D. FR. MIGUEL FERNANDEZ. 

De la orden de San Francisco, natural de Bujalance 
é hijo de la provincia de Granada, en cuyo Convento Casa- 
grande de Observantes, leyó Filosofía: y habiendo pasado 
á continuar su carrera de estudios al Colegio mayor que 
su Religión tiene en Alcalá de Henares, fundación del 
Eminentísimo Cardenal Cisneros, consiguió grandes cré- 
ditos de consumado teólogo y canonista, habiéndolos 
igualmente logrado en la carrera del pulpito, que continuó 
en Granada con mucho aplauso. Cumplidos los años de 
Colegio, se restituyó á su Convento del que fué electo 
guardián, y de él salió para Secretario general del Reve- 
rendísimo Fr. Miguel de Acevedo, puesto en que acreditó 
su prudencia y buen juicio en los negocios. 

Se hallaba el Obispo de Quito por sus años y acha- 
ques habituales, imposibilitado de atender á los negocios 
de aquella silla, por lo que el Rey presentó al Reverendo 
Fernandez para Obispo administrador y Gobernador de 
aquella Iglesia y su diócesis, y concedidas .sus bulas fué 
consagrado en Madrid con el título de Marcópolis en 18 16 
y en seguida dispuso su viaje para el Perú. Para verificarlo 
en Cádiz pasó por Sevilla en ocasión de estar su Sede va- 
cante y carecer de Auxiliar, por lo que el limo. Cabildo le 
pidió quisiera consagrar los Óleos en la próxima Semana 

36 



— 282 — 
Santa a lo que se prestó gustoso y ejecutó entre los dos 
Coros, el 1 1 de Abril con la magnificencia que en esta Igle- 
sia se acostumbra. Hizo además confirmaciones en otras, 
y consagró el 26 de Mayo la Iglesia parroquial de San 
Andrés y el día de San Pedro la del Oratorio de San Fe- 
lipe Neri. 

Había sido presentado para nuestra Iglesia el Exce- 
lentísimo Sr. D. Romualdo Mon y Velarde, Arzobispo de 
Tarragona, quien entró en Sevilla el 28 de Noviembre del 
expresado año de 18 16, é informado de los muchos méritos 
del limo. Sr. Fernandez, no obstante que trataba de su 
partida, le nombró su auxiliar, que admitió gustoso y en- 
tró en Sevilla el 9 de Febrero de 18 17, habiéndose hospe- 
dado en el Convento de San Diego, desde cuya fecha, 
ejerció los actos pontificales incesantemente, así en esta 
ciudad como en los pueblos de su Arzobispado; pues 
igualmente fué nombrado Visitador general de sus fábricas 
habiéndose adquirido la estimación pública, como se ma- 
nifestó en su muerte ocurrida á los 55 años de su edad, el 
14 de Agosto de 1822 á las siete y cuarto de la mañana, 
en sus casas calle de las Palmas, collación de San Miguel. 

Al punto que el Cabildo eclesiástico lo supo, mando 
que la Torre hiciera señal con treinta campanadas, según 
acostumbra para sus Deanes, y continuar el doble, que fué 
seguido por el del Convento Casa-grande de San Francisco 
y demás de su orden, y considerando el estado de escasez 
en que había fallecido, se hizo cargo del funeral con pompa 
correspondiente á su primera dignidad, á cuyo efecto, por 
la tarde del 15, fué conducido al Sagrario por cuarenta 
sacerdotes, precedidos de la Cruz parroquial. Descubierto 
el cadáver, vestido de paramentos episcopales, transpor- 



o^-» 

— JOj 

taban el féretro sacerdotes seculares y por la cabecera 
religiosos de su orden, siguiéndoles numeroso concurso y 
las comunidades religiosas de su hábito. Sobre unas mesas 
en la Sacristía mayor de la Catedral fué colocado, y el 
clero del Sagrario, que le había recibido á la puerta, le 
cantó un solemne responso. Permaneció de cuerpo pre- 
sente, y para el público hasta el i6 por la mañana, en la 
cual se trajo á la Capilla de San José de nuestra Catedral: 
enterróse en la bóveda de ella. Terminado el funeral que 
se hizo el día i6, estando de duelo el Arcediano de Sevilla, 
un Canónigo y un prebendado con el sobrino del difunto 
y su secretario, á quienes acompañaron los prelados de 
las Comunidades religiosas y otros individuos de las mis- 
mas: y concluida la misa se dirigió el Cabildo procesional- 
mente al lugar en que yace, y cantó el oficio de sepultura- 
Al mismo tiempo el Clero de San Miguel cantó en el Sa- 
grario la vigilia y misa de cuerpo presente. 

He querido ampliar estas noticias con semejantes par- 
ticulares, por ser este hecho singular y único ejemplar en 
que el Cabildo haya celebrado las exequias de un Obispo 
auxiliar, acción suficiente para calificar los méritos del Ilus- 
trísimo Sr. Fernandez (i). 



Hasta aquí el trabajo de 1). Justino Matute, que original y de su propia 
letra, fechado en el año 1822, conservan los herederos de mi maestro el 
Catedrático que fué de esta Universidad Literaria Dr. 1). Francisco de 
Borja Palomo. Muerto Matute han sido nombrados ( )lMspos Auxiliares de 



(i) En 18 de Mayo de 181S, fué nombrado Prelado doméstico asi^ 
tente al .Solio Pontificio. 



— 284 — 

los Emmos. Sres. Arzobispos de esta Ciudad, los cuatro .Síes. Obispos si- 
guientes: 

ILMO. SR. D. VICENTE DE ROMÁN Y LINARES. 

Nació en la ciudad de Valladolid el día 3 de Abril de 
1767. Fueron sus padres D. Crisanto de R.omán y Doña 
Escolástica Linares. A la edad de quince años tomó el 
hábito de Canónigo seglar Prenionstratense, profesando el 
año siguiente. Luego que concluyó los estudios de Filo- 
sofía, pasó á Salamanca á estudiar Teología, y en 1790 fué 
nombrado Lector del Monasterio de N. S. de la Vid, el 
mismo en que había hecho su noviciado. Pasó después á 
encargarse de la cura de almas de la feligresía de Retuerta 
y en 7 de Noviembre de 1804, le nombró S. M. el Rey 
Carlos IV su predicador con el título de Maestro, fijando 
su residencia en Madrid, y mereciendo que al año siguiente 
lo eligiesen Procurador General de la Congregación. 

En la ciudad de Cádiz, á donde emigró en tiempo de 
la invasión francesa, fué nombrado Capellán del Consejo 
de Cabildo, cuyo destino desempeñó hasta la extinción de 
aquel cuerpo por las Cortes generales y extraordinarias. 

En 1 8 14 volvió á Madrid, y fué nombrado sucesiva- 
mente Abad de San Joaquín (vulgo de los Afligidos) y de 
San Norberto. 

Muchos disgustos causó al venerable Abad el sermón 
que predicó á S. M. en 10 de Febrero de 181 5, en que por 
primera vez se habló desde el pulpito á Fernando VII del 
perdón de los enemigos. Pero á pesar de todo el Rey, re- 
conociendo los indisputables méritos del Sr. Román y 
Linares, lo presentó á Su Santidad para Obispo Auxiliar 



— 285 — 
de Canarias, en i.° de Octubre de 1815, y en 22 de Julio 
de 1816, fué preconizado en Roma; más, por falta de me- 
dios para sufragar los gastos precisos, no pudo consagrarse 
hasta el día 16 de Febrero de 181 7, en cuyo año tomó 
posesión de su cargo y del de Vicario general Castrense 
de aquellas islas, para que también fué nombrado. 

Tres años después recibió Comisión Apostólica y 
regla para la división del antiguo Obispado de Cananas, y 
erección de nueva Silla en la ciudad de San Cristóbal de 
la Laguna, en Tenerife; y el 21 de Diciembre de 181 8, ins- 
taló en dicha ciudad el Cabildo Catedral en la Iglesia parro- 
quial de Nuestra Señora de los Remedios, y publicó el 
edicto de división del antiguo Obispado, desmembrándose 
las islas de Tenerife, Palma, Gomera y Hierro. 

Como premio de sus trabajos, fué propuesto por la 
Cámara de Castilla para el Obispado de Gran Canaria; más 
la propuesta no tuvo lugar por la oposición de algunos 
personajes que rodeaban á S. M. 

Contrajo por este tiempo una enfermedad crónica, 
que los médicos graduaron de peligrosa, si no mudaba de 
clima: y en 18 de Agosto de 1824, se embarcó en el puerto 
de Santa Cruz de Tenerife para la península, á donde llegó 
después de un penosísimo viaje, en el que fué robado dos 
veces por los corsarios americanos, y otras dos estuvo en 
inminente riesgo de naufragar. 

Por promoción del limo. Sr. D. Manuel Moróte á la 
Iglesia de Astorga en 1825, fué nombrado por S. M. Obis- 
po de Gran Canaria, cuyo cargo renunció por dos veces, 
alegando su enfermedad, de la que iba convaleciendo en la 
península. Con este motivo, aunque gozaba de una pen- 
sión de 5000 ducados sobre las mitras de Gran Canaria y 



— 286 — 

TcriCiifc, se coiniíiü con el Enimo. Sr. Cardenal Arzobispo 
de Se\"illa en quedarse de Auxiliar, sólo por tener un título 
para trabajar en el ministerio pastoral; y en efecto lo pro- 
puso á S. M., y fué nombrado para dicho cargo y dignidad 
por bulas expedidas en Roma á 6 do Mayo de 1826. 

Difícil sería ponderar cuánto trabajó el Sr. Román en 
su ministerio, desde este tiempo, ni el celo y firmeza de 
carácter con que supo sostener su dignidad tanto en Ca- 
narias, como en Se\illa, consiguiendo tantos laureles, 
cuantas ocasiones se le ofrecieron en que ostentar su mag- 
nanimidad y caridad ardiente. 

Lleno de merecimientos entregó su alma á Dios el 
dia 29 de Marzo de 1835, 3- l^s cinco de Ja tarde, de resul- 
tas de una calentura aploplética. En 1 1 de Abril del mismo 
año se celebraron solemnes exequias en la Iglesia parro- 
quial del Sagrario de esta Santa Iglesia, haciendo el fúne- 
bre elogio de este ilustre Prelado el Dr. D. Antonio García 
Blanco, Magistral entonces de la Capilla Real de S. Fer- 
nando, de quien hemos tomado estas noticias. 

D. CALISTO CASTRILLO Y ORNEDC). 

Desempeñaba el cargo de Vicario general de la Dióce- 
sis de Valencia, de cuya Iglesia Catedral era dignidad de 
Tesorero, cuando en 23 de INIarzo de 1862 fué consagrado 
en aquella Metropolitana con el título de Doliche i)i parti- 
bus infideliiiin para auxiliar del Emmo. Sr. Tarancón, nues- 
tro Arzobispo. 

Llegó á Sevilla el 10 de Abril del mismo año y resi- 
dió en nuestra ciudad hasta el 13 de Noviembre del 



- 28; - 
siguiente año, en cuya fecha salió á tomar posesión del 
Obispado de León, para que había sido nombrado, y en 
aquella Diócesis falleció. 

D. MANUEL ALARÍA GONZÁLEZ Y SÁNCHEZ. 

Nació este limo. Sr. en Sevilla en 25 de Julio de 1825, 
y en el seminario de esta ciudad obtuvo el grado de Li- 
cenciado en Teología, aprobando además los cursos de 
griego y el derecho canónico. En 1859, alcanzó el grado 
de Doctor en Teología en el seminario Central de Grana- 
da. Fué posteriormente catedrático, en la primera de las 
mencionadas Escuelas, de Historia Universal, Latin y 
Castellano, Disciplina Eclesiástica, Lugares Teológicos y 
Teología Dogmática, Moral y Pastoral, habiendo ejercido 
los cargos de Vice-Rector y de Rector de la misma casa. 

En 1859 hizo oposiciones a la Canongía magistral de 
esta Ciudad, y en 1864 obtuvo también, previa oposición, 
la Penitenciaria de la misma Iglesia. Este cargo desempe- 
ñaba, cuando á petición del Emmo. Cardenal de La Lastra 
íué preconizado su auxiliar, por el inmortal Pió IX en 28 de 
Enero de 1876, con el título de Obispo de Zela /;/ parti- 
biis vifidclinni. 

La muerte de aquél Emmo. Señor, ocurrida antes de 
la consagración del Sr. González, hizo á éste renunciar á 
tan elevado ministerio; pero no habiendo sido ésta acepta- 
da, fué consagrado en nuestro Templo Catedral en 14 de 
Mayo de 1876, recorriendo en Misión á los pocos dias 
muchos pueblos del Arzobispado. 

Vacante la Diócesis de Jaén fué trasladatlo á ella, la 
tiue felizmente gobierna en la actualidad. 



— 288 — 
Como queda dicho, muerto el Sr. Arzobispo antes 
de la consagración de este Ilustrísimo Señor, jamás ejerció 
las funciones de i\ux¡liar que son persona lísimas y conclu- 
yen con la muerte del Obispo á quien ha de auxiliarse. Se 
incluye no obstante, en este catálogo, por que á más de ha- 
ber sido nombrado para el cargo de Auxiliar, ejerció en es- 
ta Archidiócesis funciones episcopales, y por creer que tal 
hubiera sido el criterio de Matute á quien se adiciona. 

D. MARCELO SPÍNOLA Y MAESTRE. 

Nacido en San Feí'nando (Isla de León) el 14 de 
Enero de 1835, estudió Filosofía en Cádiz, Motril y Gra- 
nada, y la Facultad de Derecho en las Universidades de 
Valencia y Sevilla, obteniendo en esta última los títulos de 
Bachiller y Licenciado. 

Habiendo renunciado al Marquesado de Spínola que 
poseía su Señor Padre, dijo su primera Misa el 3 de Junio 
de 1 864 en la demolida Iglesia de San Felipe Neri de esta 
Ciudad, en cuya fiesta le predicó el actual Dignidad de 
Chantre de Nuestra Iglesia, Sr. D. Cayetano Fernandez, 
Académico de la Española de la Lengua. 

Hizo en 1869 oposiciones con el actual Obispo de 
Tuy, Sr. Huc, á la canongía Doctoral de Cádiz, y habien- 
do fiado aquel cabildo la elección á la suerte, ésta designó 
al Sr. Hue. 

Era el Sr. Spínola cura ecónomo de San Lorenzo de 
Sevilla, cuando en 1878 hizo oposiciones á la penitenciaria 
de nuestra Basílica; pero su título de Licenciado en Dere- 
cho no había sido habilitado canónicamente y no pudo ser 
calificado. 



— 289 — 

Nombrado Canónigo de esta Santa Iglesia por el Emi- 
nentísimo Sr. Cardenal Lluch en 23 de Mayo de 1879, y 
también Teniente Arcipreste del Arzobispado, dicho Emi- 
nentísimo Señor lo propuso para su auxiliar, y preconiza- 
do con el título de Milo inpartibiis infideliuin, fué consagra- 
do en esta Metropolitana en 5 de Febrero de 1881, 

Muerto el Sr. Lluch, fué el Obispo de Milo trasladado 
á la Diócesis de Coria, y recientemente á la de Málaga. 

Aquí concluye, hasta el día, la serie de los Obispos 
Auxiliares de los Metropolitanos de Sevilla. Respecto al 
de Marruecos, apuntaremos sólo como noticia, que en el 
mismo Consistorio en que fué preconizado para esta Metró- 
poli el Emmo. Sr. Cardenal González, lo fué también por 
la Santidad de León XIII un Obispo con el título de 
Marruecos. 

J. H. 




37 



HISTORIA, Y SUCESIÓN DE LA CUEVA, 



Poema escrito por 



JXJ-A.lSr IDE 1L.J^ CTJE"V"-A. 



Continuación. 



XXVII. 



Por esta vía ¡ó Rey! serán buscados 
los escondidos de la fiera espada 
sarracena, sin ser de tí apartados 
los que tienen tu guardia encomendada: 
que más justo es que estén así allegados, 
que esparcidos por esa levantada 
sierra, pues dividiéndolos tu fuerza 
disminuida habrá de ser por fuerza. » 



— 291 — 
XXVIII. 

Dejó de proceder con sus razones 
el gran Mossén Beltrán, viendo que en esto, 
conformando las varias opiniones, 
pedían que al punto en obra fuese puesto: 
y así dejando todas dilaciones 
miró á sus hijos, que dejando el puesto 
se ponen junto al padre, el qual al cunto 
les dice, como así los tuvo juntos. 

XXIX. 

«Hijos, ¿cuál ha de ser el que cumpliendo 
el real mando, á lo acordado vaya? 
á su antiguo valor correspondiendo 
cumpla lo dicho, y los cristianos traya: 
de todos tal esfuerzo comprehendo 
cual es razón que en tales pechos haya, 
y así quedo seguro que esta empresa 
conseguiréis, cumpliendo mi promesa. 

XXX. 

< De vuestro patrio albergue andáis ausentes, 
las duras armas siempre exercitando 
contra los fieros moros inclementes, 
los opresos cristianos ayudando: 
en ésto, vuestros ánimos valientes 
ocupáis, vuestra sangre derramando, 



— 292 — 
ensalzando la santa fé cristiana 
con justa estirpación de la pagana. 

XXXI. 

«Esto sólo nos trae de Francia á España; 
y así á nosotros justamente obliga 
á conseguir tan célebre hazaña; 
pues suave es por Dios qualquier fatiga: 
vos, D. Beltrán, siguiendo esta montaña, 
nuestra justa demanda se consiga 
por vos; pues vos sois solo el señalado 
para cumplir lo que es del rey mandado. 

XXXII. 

Por mayor de vuestros tres hermanos, 
señalo á vos, y no porque ellos sean 
menos que vos en defender cristianos, 
y en ofender los que los señorean: 
testigos son los hechos soberanos, 
que así deben llamarse, pues emplean 
por Dios, el cual os colme de ventura, 
y os traiga con el fin que se procura. > 

XXXIII. 

Acabó su razón el valeroso 
Mossén Beltrán, mostrando en su semblante 
una severidad con tal reposo 
que Catón se admirara á estar delante: 



- 293 — 
al punto el hijo á el hecho presuroso 
se dispone con ánimo bastante, 
para cumplir del rey el mandamiento 
y salir victorioso con su intento. 

XXXIV. 

Llégase á el rey, y ante sus pies postrado 
la mano le demanda, y su licencia; 
más el rey lo abrazó, y ha levantado 
del suelo, donde estaba en su presencia: 
y habiéndole el negocio encomendado, 
Don Beltrán con humilde reverencia, 
despedido del rey, del padre y gente, 
en su caballo sube prestamente. 

XXXV. 

Solo, blandiendo una fornida lanza 
de la vista de todos se desvía, 
llevando puesta toda su esperanza 
en Dios, pues es él sólo el que lo guía: 
seguro con tan cierta confianza, 
por los cerrados montes hace vía, 
discurriendo por una y otra banda, 
sin saber donde vá aunque más anda. 

XXXVL 

Ya una estrecha senda lo encamina, 
y torciendo á otra parte lo levanta. 



— 294 — 
á una cumbre que al cielo se avecina, 
donde jamás tocó de hombre la planta: 
vuelve la vista atrás, no determina 
camino cierto, y el lugar le espanta 
tan alto, y los caminos tan dudosos, 
cerrados con los árboles hojosos. 

XXXVII. 

Prueba ir por do el paso más abierto 
se le demuestra, y luego se le cierra, 
quedando en medio de una vía, incierto 
va sin saber do va por la alta sierra: 
quiere volver atrás, creyendo cierto 
que acierta, y pareciéndole que yerra, 
muda de acuerdo, y por do halla senda 
mete el caballo, y lárgale la rienda. 

XXXVIII. 

Va cual la nave á quien el mar violento 
con tempestad soberbia hace ultraje, 
que impelida del fiero movimiento, 
le niega hacer derecho su viaje: 
el prudente piloto pierde el tiento, 
las bravas olas no le dan pasaje, 
levantándose al cielo, descubriendo 
el centro, y sus arenas revolviendo. 



— 295 — 

XXXIX. 

Mas el piloto viéndose dudoso, 
del fiero mar y vientos aquejado, 
el gobernalle vuelve presuroso 
y déjase llevar del viento airado: 
Así el valiente joven animoso, 
viendo el monte á las nubes levantado, 
y no camino cierto, se encamina 
por el que halla, y por aquél camina. 

XL. 

Andando así, la sierra iba bajando 
por una senda angosta, y retorcida, 
que el caballo cayendo y levantando 
pasaba á riesgo de perder la vida: 
ya en el crecido tronco tropezando, 
ya en el agudo risco dá caida, 
ya vuelve á levantarse, y así yendo, 
fué un espacioso prado descubriendo. 

XLI. 

La vista puso en él, y vio que estaba 
de verde yerva, y árboles compuesto, 
y que un arroyo de agua lo bañaba, 
que de fertilidad henchía aquél puerto: 
seguía á la vista el paso, y caminaba 
para allá, deseando verse presto 



— 296 — 
en tal lugar, cuando una voz ligera 
oyó que le decía, espera, espera. 

XLII. 

Revolvió á do la voz oyó derecho, 
y un hombre vio, que adonde ésta venía 
con priesa, cual huyendo algún estrecho, 
y que del alto monte descendía: 
el cabello y la barba hasta el pecho, 
que los hombros, y rostro le cubría, 
desnudo todo; que mostraba al cielo 
las carnes, negras ya del sol y el yelo. 

XLIII. 

Don Beltrán, admirado de mirallo, 
tuvo por cierto que era algún salvage, 
puesto donde alcanzó á determinallo 
quedando atrás el áspero boscage: 
y llegando á los pechos del caballo 
le dice: «¿dónde vas? tuerce el viage 
vuélvete al monte, huye esa campaña, 
si haber no quieres una muerte extraña». 

XLIV. 

— Has de saber, que está en aquella parte, 
donde aquél risco solo se descubre, 
una gran cueva hecha allí sin arte 
donde un Dragón mortífero se encubre: 



— 297 — 
su cruesa no sé significarte, 
ni el grande espacio, que su cuerpo cubre; 
porque es poco decir, que es más que un monte, 
y aunque cuanto descubre este orizonte. 

XLV. 

«Este de sangre humana se sustenta, 
y es de suerte, que él sólo ha consumido, 
más cristianos, que no la lid sangrienta 
en que fué el postrer Godo destruido: 
porque muchos huyendo aquella afrenta 
á vivir á estos montes se han venido, 
y este horrible Dragón los ha acabado, 
que hombre por todo aquesto no ha dejado. 

XLVI. 

«Y así te ruego, ¡ó noble caballero! 
que de seguir ese camino dejes, 
antes que á verte alcance el monstruo fiero, 
que se remedia con que de él te alejes: 
y díme dónde vas; porque yo quiero 
guiarte, sin que más por aquí aquejes 
tu persona, subiendo estas montañas, 
do sólo habitan fieras alimañas». 

XLVII. 

Oyendo estaba D. Beltrán atento, 
sin mover, escuchándolo, el semblante, 

38 



— 298 — 

y viéndolo que fin ponía á su cuento, 
responde al hombre que tenía delante: 
«quisiera dar á tu piadoso intento 
por el consejo, el galardón bastante, 
si posible me fuera, tal cual pide 
tu menester, que el no poder me impide. 

XLVIII. 

Más supla aquí la voluntad piadosa, 
pues no puede la obra á mi deseo 
corresponder, ni remediar en cosa 
la mísera pobreza en que te veo: 
la cual, y la cadena trabajosa 
en que está España hecha ya trofeo 
del Bárbaro con bélica violencia, 
reparará la celestial clemencia. 

XLIX. 

«Y por principio de este bien que digo 
y de la libertad que se procura, 
tenemos elegido un rey amigo, 
que libre á España de esta opresión dura; 
yo por su mando este alto monte sigo 
á procurar (si fuere mi ventura) 
que halle los cristianos, que escondidos 
están aquí del moro recogidos. 



- 299 — 

' L. 

«Hoy queda en Jaca el nuevo rey electo 
con trescientos valientes caballeros, 
bastantes á libraros de este aprieto, 
y á destruir los africanos fieros: 
y para que esto venga ya en efecto, 
y España vuelva á restaurar su fuero, 
díme dónde podré hallar cristianos 
que á echar de España ayuden los paganos. » 



LI. 



D. Beltrán sus razones concluyendo, 
de esta suerte aquél hombre le responde: 
«que haya cristianos por aquí no entiendo, 
y si los hay, no sé decirte á dónde: 
porque cuantos había el monstruo horrendo 
hechos pedazos en su vientre esconde, 
cual los huesos lo están manifestando, 
que aun desde aquí ver puedes blanqueando. 

LII. 

<; Y quiérote decir que si otro hubiera 
aunque fuera gran trecho desviado, 
que sin duda ninguna yo lo viera, 
porque piso cuanto es de aquí mirado»: 
D. Beltrán le responde; «que yo quiera 
volverme no podré que soy mandado; 



— 300 — 
y así cumpliendo lo que el rey me manda 
he de ir, aunque muera en la demanda». 

Lili. 

Vuelve la rienda y su camino sigue, 
y el hombre queda viendo su denuedo 
diciendo, «¡hay cielo! que hay qué así te obligue 
á la espantosa muerte tan sin miedo, 
¿qué furia te contrasta ó te persigue 
ó qué me impide á mí que no te puedo 
ayudar, si no sólo con mirarte, 
y á Dios desde este monte encomendarte?» 

LIV. 

Así decía este hombre congojoso, 
y D. Beltrán el monte atravesando, 
entró en un verde prado deleitoso, 
su frescura y grandeza contemplando: 
medía la aguda vista el espacioso 
sitio, volvía los árboles mirando, 
llenos de verdes ramos retejidos 
unos con otros con la vid asidos. 

LV. 

El verde Aliso y el Plátano excelente, 
el largo Abeto y el Laurel sagrado, 
los Alamos de Alcides el valiente, 
tenían el fresco puerto coronado: 



— 30I — 
que pasando por ellos la corriente 
de un agua pura, que con sosegado 
curso, fertilizaba el sitio ameno, 
que siempre estaba de frescura lleno. 

LVI. 

Convidaba el lugar á detenerse, 
y el olor regalado de las flores, 
á donde el raro Amonio podía verse, 
el Nardo y Casia dando sus olores: 
la flor del que no pudo defenderse 
de si, y por si, se ardió en vivos amores, 
y la del hijo de Herione fuerte 
que así mismo se dio la cruda muerte. 

LVII. 

El blanco lirio, y colorada rosa, 
aquí se vía, y el suave acanto, 
y la inmortal ambrosia, y la olorosa 
mirra, y la flor que á Phebo puso en llanto: 
cuya muerte soberbia y rigorosa 
Zephiro le causó, por ver que tanto 
prevalecía en el amor de Apolo, 
y que él no era el que la amaba sólo. 

LVIII. 

Iban pintando el deleitoso exido 
el rojo Jalde y alhelí galano. 



— 302 — 
las violas que alegran el sentido, 
el jazmín oloroso y soberano: 
de todo ésto gozaba embebecido 
D. Beltrán, más siguiendo el fresco llano, 
la cueva descubrió, y en el momento 
tuvo la rienda para verla atento. 

l.IX. 

Del camino seguido se desvía 
sobre mano derecha ima espesura, 
de retegidos árboles, que al día 
niegan entrar allí con su luz pura: 
un alto risco en torno se cubría 
con ellos, descubriéndose una oscura 
gruta, por una parte descubierta, 
que de la horrible cueva era la puerta. 

LX. 

De ellas salía con sonoro estruendo 
el golpe de agua que regaba el prado 
y arboleda, y á un valle descendiendo, 
se hacía un estanque represado: 
todo ésto corría el monstruo horrendo 
hombres buscando, fieras y ganados, 
para su pasto, y siempre estaba de esto 
lleno de sangre y huesos aquel puerto. 



— 303 — 

LXI. 

A la boca tendido de la cueva 
estaba el Dragón fiero y espantoso 
durmiendo al sol, seguro de la prueba 
que ha de hacer el joven animoso: 
el cual viéndolo, el ánimo renueva, 
y el caballo revuelve presuroso, 
poniéndole más ánimo y braveza 
ver del horrible monstruo la fiereza. 

LXII. 

No le pone pavor, ni le detiene 
la grandeza increíble, ni le impide 
la extraña forma que la fiera tiene, 
para que allí de su valor se olvide: 
antes juzgando que esto le conviene, 
arremete do el ánimo le pide, 
con tal denuedo, que el Dragón se espanta, 
y el sueño deja, y fiero se levanta. 

LXIII. 

Y revuelve con furor el espantable 
cuerpo, lleno de escamas relumbrando, 
mil silbos con fiereza da notable 
y con la cola el viento va azotando: 
el fuerte D. Beltrán con admirable 
valor aguarda, y junto de él llegando 



— 304 — 
le da un bote de lanza, y acudiendo 
con otro, le hizo atrás volver huyendo. 

LXIV. 

Cayendo y levantando torna fiero, 
estimulado de ira tan rabiosa 
con muerte amenazando al caballero, 
mirándolo con vista pavorosa: 
el cual acude con valor entero 
dándole otra lanzada rigurosa; 
que quebrándole un ojo lo detiene, 
sojuzgando el coraje con que viene. 

LXV. 

De silbos espantosos hincha el cielo 
ardiendo en ira por tomar venganza, 
y á D. Beltrán se vuelve en presto vuelo 
y con la cola un golpe tal le alcanza, 
que del caballo lo derriba al suelo, 
de la mano arrancándole la lanza; 
huye el caballo de la horrible fiera, 
y el caballero á darle muerte espera. 

LXVI. 

Pone mano á la espada y arremete 
al Dragón fiero, que sobre él venía, 
y con un golpe, y otro le acomete, 
y á prisa por mil partes lo hería: 



— 305 — 
ya por el escamoso pecho mete, 
la aguda punta, ya la vista guia, 
ya hiere el cuello hinchado y venenoso, 
ya el ancho vientre horrible y espantoso. 

LXVII. 

Los silbos y los golpes retumbaban 
en las extremidades con violento 
son, las campañas todas resonaban, 
que llenas del se reparaba el viento: 
las aves de su curso se olvidaban, 
huían las fieras su nativo asiento, 
los ríos su curso hacia atrás volvían, 
y los montes de horror se estremecían. 

LXVIII. 

La lid sangrienta mira desviado 
el hombre que al valiente caballero 
dio aviso, que huyendo de aquel prado 
no se viera en poder del monstruo fiero: 
el cual viendo la piel, y en tal estado 
á contárselo al rey partió ligero, 
al punto que el Dragón la cola alzando 
le dio un golpe, y le hizo ir tropezando. 

LXIX. 

Con presteza increíble se levanta 
encendido en coraje y nueva ira, 

39 



. — 306 — 
dándole golpes con braveza tanta, 
que la bestia de espanto se retira; 
mas tornando sobre él, por la garganta 
le hiere, y en el mesnio punto tira 
una punta á la vista encaminada 
que por el ojo le metió la espada. 

LXX. 

Quedó el Dragón de todo punto ciego 
lleno de horror para tomar venganza, 
por los ojos lanzando sangre y fuego, 
mil silbos dando, que uno á otro alcanza: 
no le da el fiero D. Beltrán sosiego, 
golpeando sobre él con tal pujanza, 
que ya no se defiende el monstruo horrendo, 
y al suelo viene con horrible estruendo. 

LXXI. 

No de la cumbre altísima desciende 
con igual son el arrancado pino 
cuando el soberbio Bóreas más se enciende, 
y por los riscos se hace hacer camino: 
ni máquina que al fuerte muro ofende, 
que atruena con ruido repentino, 
que el ronco estruendo sube al alto cielo, 
estremecer haciendo el ancho suelo. 



— 30/ — 

Lxxir. 

Así cayó con tal ruido y estruendo 
el herido Dragón en aquél prado, 
por mil heridas sangre revertiendo, 
que como de un arroyo era bañado 
el victorioso caballero viendo 
al fiero monstruo puesto en tal estado 
que ni ya se movía, ni resollaba, 
que tan seguro como un risco estaba. 

LXXIII. 

Resbalando en la sangre venenosa, 
sacada con su brazo y fuerte espada, 
entró en la cueva ancha, y espaciosa, 
que de huesos halló toda ocupada: 
en medio de ella está una sonorosa 
fuente, sin artificio fabricada, 
que la cercaba en torno como en rueda, 
y de allí salía el prado, y alameda. 

LXXIV. 

El suave murmuréo le convida 
que del trabajo tome allí reposo; 
mas el cuidado no le dá cabida 
que aun cabo y otro le traía cuidoso: 
miraba si otra fiera allí escondida 
estuviese y con pecho valeroso, 



— 3o8 — 
para ver si herido está, se sienta, 
y el quebrantado cuerpo mira y tienta. 

LXXV. 

Ponía la mano en el valiente pecho, 
y de los fieros golpes que ha sufrido 
le parecía todo estar desecho, 
sin tiento, aunque lo tienta demolido: 
el fuerte cuerpo del horrible estrecho, 
del dolor tiene todo adormecido: 
respira, y lanza con el tardo aliento 
sangre cuajada que cubría el asiento. 

LXXVI. 

Ocupado está en ésto solamente 
el valeroso y fuerte caballero, 
sentado encima de la tosca fuente, 
los despojos mirando del guerrero: 
cual en el campo Gético el valiente 
Marte, después de haber con duro acero 
vencido los Gelones, que sentado 
mira lo que su brazo ha destrozado. 

LXXVII. 

Así el valiente D. Beltrán estaba 
mirando el sitio de frescura lleno, 
donde el fiero Dragón se apacentaba 
á quien tenía de la vida ageno: 



— 309 — 
con esto su cansancio reparaba, 
cuando del liondo y arenoso seno 
removiéndose el agua encima de ella, 
se le aparece una Nereida bella. 

LXXVIII. 

Del medio cuerpo arriba descubierto 
sobre las claras ondas, esparcido 
el mojado cabello sin concierto, 
de verde musco todo entretejido: 
como ya el punto deseado y cierto, 
que el hado le guardaba llegar vido, 
de revelar al caballero fuerte 
lo que ordenaba de él la fatal suerte. 

LXXIX. 

Llegándose más cerca al animoso 
y fuerte joven, que le está mirando, 
del caso extraño en suspensión dudoso 
el fin incierto que será aguardado: 
sosegando del agua el espumoso 
curso, la voz y mano levantando 
le comenzó á decir lo que remito 
al libro que se sigue en este escrito. 



FlX DEL LlURO l^Kl.MEKO. 



3IO 



ABICCIONES Y CORRECCIONES 

DE 

D. JUSTINO MATUTE 

AL TOMO IX. DEL VlAJE DE ESPAÑA DE D. ANTONIO PONZ 



CARTA I. 

Coníinuacilvi. 



Ponz siguiendo á Palomino nombra constantemente 
al clérigo Roelas Pablo, sin poderse alcanzar de donde pro- 
cedió este error, siendo así que Francisco Pacheco en su 
Arte de la Pintura le llama el Lie. Juan ele las Roelas, lo 
que igualmente se comprueba con los muchos papeles é 
instrumentos, que para deshacer estas y otras equivoca- 
ciones de Palomino, examinó el Sr. Ceán, como puede 
verse en su Diceiouario al artículo correspondiente. 

En la capilla de San Andrés se ha colocado moder- 
namente en altar arreglado una copia del cuadro, que de 
dicho Santo hay en la capilla de los Flamencos de Santo 



— 311 — 
Tomás, del clérigo Roelas. Es certísimo, que es más apre- 
ciable una copia bien ejecutada, que un original malo; 
pero sin disputa en España pueden pintarse aún todavía, 
algunos originales, que escusáran las copias de esta clase, 
principalmente estando tan cerca de su original. Con moti- 
vo de la obra que se hizo en esta capilla, á la que se dio 
alguna luz por una claraboya, se quitaron del medio los 
sepulcros que la ocupaban, y se colocaron en los 
arededores (i). 

N. 44. En la capilla del Mariscal D. Diego Caba- 
llero (y no D. Pedro como escribe Ponz), está la contadu- 
ría mayor del Cabildo en pieza separada, laque ahora se 
ha adornado con una muy decente y arreglada estantería 
de caoba de orden jónico, para custodia de sus libros y 
papeles, y se ha losado de buenos mármoles. En sus pare- 



(i) I.os mausoleos pertenecientes á los señores del linaje de los Pérez 
de Guzíuán á que se refiere Matute son los monumentos sepulcrales más 
importantes en el concepto arqueológico que conserva nuestra Catedial. 
Dificil es determinar los sujetos de aquella familia que representan sus 
estatuas yacentes asegurando el Sr. Carderera que son D. Alvar 
Pérez de Guzmán y D.^ Elvira de Ayala, nombre este último que juzga 
mos equivocado, pues según Espinosa de los Monteros llamóse la mujer 
del Almirante D.''^ María. De las cuatro estatuas hay tres de varón una de 
estas por cierto interesantísima de un doncel de edad de 14 a 16 años y las 
restantes de mujer. A nuestro juicio las que están adosadas al muro 
frontero de la capilla son de D. Alvar y D.^ María, y las otras dos pue- 
den ser los hijos de estos magnates. En las Curiosidades antiguas scvülanas 
hemos descrito minuciosamente estos monumentos. 

«Las pinturas y adornos propios de su altar, según el decir de un 
antiguo escritor (a) son de los que en esta Santa Iglesia conservan aún su 
primitiva antigüedad.» Este retablo, como podrá ver el lector, fué sustituido 
en malhora por el insignificante que hoy tiene con la copia del Martirio 
de S. Andrés de Roelas.— J. G. P. 



(a) Fiestas de la Santa Iglesia de Sevilla al nuevo culto de S. Fernando por 
Torre Farfán. 



— 312 — 
des se han colocado algunas pinturas, entre ellas un San 
Fernando de cuerpo entero de Murillo (i), una Nuestra Se- 
ñora de su escuela, un lienzo de las Santas Justa y Rufina, 
del tamaño del natural, de Pablo de Céspedes, y del 
mismo el sacrificio de Isaac. 

N. 46. Gonzalo Nuñez de Sepúlveda, Caballero 
del Orden de Santiago, y Veinticuatro de Sevilla, dotó 
en 1655, una solemnísima octava á la Concepción de 
nuestra Señora, por lo que el Cabildo le cedió esta capilla, 
trasladando los huesos y armas de los caballeros conquis- 
tadores, que allí yacían, á una bóveda en la Sacristía de 
los Cálices, por lo que casi se ha obscurecido la memoria 
de tan generosos caudillos, los que tenían la siguiente 
inscripción, que copiamos de Zúñiga, quien la trae al 
fól. 440. desús Anales, aunque con algunas equivocacio- 
nes, que ahora y en la reimpresión de aquéllos, hemos 
corregido (2). 

D. M. D. 

«EOUITUM, Ql I STRENUE IN EXPUGNA- 

«TIONE HUJLS ALMAE URRIS SUR REGE 

.FERDINANDO MILirARUNT, CAl'ITULUM 



(1) Respecto al lienzo de San Fernando no están conformes los en- 
tendidos en que sea de Murillo, si bien todos lo consideran de sobresaliente 
mérito. — J. G. P, 

(2) La tabla central de este retablo, que representa una de las mas 
excelentes producciones del esclarecido Pedro de Kempeneer (Campaña) 
fué restaurada por D. iSIanuel Lucena, durante el mes de Agosto de 1880, 
bajo la dirección de los Sres. Routelou, Cano y Wssel. Hallábase en el 
más deplorable estado, pues las conchas de pintura en su mayor parte, es- 
taban separadas de la tbala, indicando hallarse próximas á desprenderse. 
El í>r. Lucena llevó á cabo este difícil y arriesgado trabajo con gran inte- 
ligencia, á él se debe que tan admirable pintura se haya salvado. 



O O — 

'cECCLESIAE, VISCERIBUS CHARITATIS 

«AFFECTUM, IN MEMORIAM GLORIOSI 

«TRIUMPHI OSSA RECOLECTA SUB LAFI- 

«DE MARMÓREO CONDITA POSUIT ANNO 

<DOMINI CID. lo. XX. 

JACENT HIC PROCERES NOBILITATIS NOSTRAE 

PATRES: 

¿QUIS SUB LAPIDE CONDIDIT? CAPITULUM 

PIETATE SÓLITA. 
¿QUAE MOERITA? FiDES MAGNA, VIRTUS 
INGENS, MORS BEATA. 
¿QUIS SCIT? ClRCUMSPICE: TESTATUR URBS. 

DEDICADO AL GRAN DIOS. 

«Habiendo el Cabildo de esta Iglesia recogido los 
huesos de los Caudillos, que valerosamente militaron en 
la conquista de esta gran Ciudad baxo las banderas del 
Rey Fernando, los puso, movido de su amor y en me- 
moria de tan gloiioso triunfo, bajo este marmol el año 
del Señor de 1520.» 

Aquí yacen los héroes, padres de nuestra 

NOBLEZA. 

¿Quién lo puso bajo esta losar El Cabildo con su 

acostumbrada piedad. 

¿Por qué méritos? Por su heroica fé, grande valor y 

dichosa muerte. 

40 



— 314 — 

¿Guien lo atestigua? Mira por cualquier parte, pues toda 

la Ciudad lo depone, (i) 

El retablo de esta capilla lo executó Francisco de Ri- 
bas, quien, en compañía de Alfonso Míirtinez, tomaba á su 
cargo todas las obras de escultura que le salían, quedando 
á este la execución de las estatuas, y Ribas tomaba 
la de los adornos, en los que se distinguió. Por esto 
Alfonso Martínez, discípulo que había sido, y no hijo 
como algunos creyeron, de Martínez Montañés, hizo las 
estatuas del retablo de esta capilla, incluso el crucifixo de 
estatura gigantesca, el que Palomino atribuyó á la famosa 
Doña Luisa Roldan, y á Ponz le pareció del Racionero 
Cano. En 1802, se forró y resanó el Nacimiento de nues- 
tra Señora de Murillo, que iba á perecer por sus muchas 
grietas y desconchados, el que se ha colocado en el muro, 
espaldas del altar mayor, frontero á la capilla Real con 
buena luz y altura proporcionada (2). 

CAPILLA REAL 

N. 49. En Ortiz de Ziiñiga se lee que la capilla 
Real se concluyó en 1575, aunque la traslación de la 



(i) Un nuevo mausoleo ha venido á adornar esta capilla colocado 
en el muro frontero á la pomposa lápida de D. Gonzalo Nuñez: yacen en 
él cenizas del Cardenal Cienfuegos, Arzobispo de esta ciudad, fué trazado 
por el arquitecto Sr I). Manuel Portillo y esculpido en los talleres del 
marmolista Sr. Barrado. 

A nuestro juicio carece de importancia tanto en su traza como en su 
ejecución al estilo ojival, no sabemos de qué periodo. Fué colocado en el 
sitio en que hoy se vé el año de i88i. — J. G. I'. 

(2) No tengo noticia que exista al presente este cuadro. — J. G. P. 



— JÍ5 

imagen de Nuestra Señora de los Reyes, y cuerpos reales 
no fué hasta el de 1579. Quizá aquella fecha esté equivo- 
cada, la que no he tenido proporción de comprobar; pues 
aunque es notoria la exactitud de nuestro Analista, tam- 
bién lo es, que éste no pudo asistir á la corrección de su 
obra en la imprenta, de lo que nacieron comprobadas equi- 
vocaciones, pudiendo ser una de ellas la notada. El viajero 
Ponz,cita un documento de esta Iglesia, por el que consta 
que se acabó en 4 de Abril de 1551, pero después de este 
año, y antes del de 1539 (i) en el que él mismo dice que 
empezó la obra, encontramos datos que nos hacen sos- 



(i) A 7 de Marzo de 1534 se recibió la siguiente Cédula del Kin- 
perador. «=-El Rey=Benerables Dean y Cabildo de la Iglesia de Sevilla 
por parte del 'rhess°!> y Capellanes y otros oficiales de la Capilla de los 
Reyes de esa iglesia me ha sido fecha relación que después que se deshizo 
Ja capilla real que en ella auia que ha mas de cien años para la traza e 
fundamento de esa iglesia los Cuerpos del Rey San Fernando que gano 
esa zibdad y de los otros reyes que en ella estaban e están depositados en 
zierto lugar de esa iglesia que no es dezente para ello y por el grande 
calor que alli reziben están muy gastados y consumidos y cada^'dia se 
gastan y consumen mas Y que vosotros sois obligados a labrar y hazer la 
dicha capilla Real assi porque deshizisteis la otra como porque diz que el 
Católico Rey Don Fernando mi agüelo y Señor que santa gloria haya 
([uando se cayo el zimborrio de esa iglesia os hizo merced de diez mil 
ducados para la reedificación del con tanto que luego labrasedes la dicha 
capilla Real y como quiera que los recibisteis y a mucho tiempo que la 
tenéis comenzada no le habéis querido ni queréis acabar ni se labra en 
ella e me suplico e pidió por merced vos mandase que hiziesedes la dicha 
capilla y en la labor de ella se diese toda prissa como sois obligados a 
hazer la dicha capilla Real no es justo que aya tanta delación en ello. Yo 
vos encargo que si asi es probeais que la labor della se continué y acabe 
con la mas brevedad que ser pueda y que Ja labor sea tal y tan buena que 
convenga a las personas reales que en ella han de estar sepultados que 
demás de hazer en ello lo que debéis y sois obligados yo recluiré mucho 
placer y seruicio. De Toledo a 7 dias del mes de Marqo de 1534= Yo el 
Rey=:por mandado de su magestad Juan Vázquez (a). 

(a) Iiisiinmción apologética <ü la Capilla Real por iMufíiz. M. S. en S o— Biblio- 
teca Colombina.— J. G. P. 



— 3i6 — 
pechar de ambas fechas. Aun parece que se disputaba de 
la traza de la capilla en 1542, según lo que dejó escrito 
D. Luís Germán, Capellán mayor en ella, en el Compendio 
y Aparato que formó para la historia de su capilla, en el 
que dice, que «esta traza y medida envió á manos de la 
»Magestad del referido Sr. Emperador el Asistente de esta 
» ciudad, y vista en el Consejo de la Cámara, se despachó 
»Real Cédula, su data en ValladoHd á 28 de Junio de 1542 
«dirigida al expresado Asistente, ó Juez de residencia, para 
»que hiciesen que Alonso de Covarrubias, maestro cantero, 
»vie3e la expresada traza, que se remitió señalada de 
»Elías deSaavedra, Secretario de Cámara, y estando bue- 
»na se acabase la obra de la mencionada Real capilla > 
(*). Este Covarrubias fué maestro mayor de la fábrica de 
la Catedral y Alcázar Real de Toledo, padre del presi- 
dente del Consejo, Obispo de Segovia D. Diego de Cova- 
rrubias (^■*). Se vé, pues, que en la citada fecha estaba la 
obra en disposición de poderse variar, y que se trataba de 
que se acabase. Lo que no admite duda es, que todo se 
hizo á costa del Cabildo, quien en 1432, acudió al Rey 
D.Juan el II (i), para que le permitiese derribar la capilla 



(*) Manusc. original en la lüblioteca de la Catedral, tomo 24 de 
Papeles varios en 4. hoja 10. 

(**) Arfe Villafafl. l'aiia Conmensuración. Lib. 4. Tit. I. 

(l) «Don Juan por la gracia de dios rey de castielia de leou, de 
toledo de galicia de seuilla de cordoua de murcia de jaén del algarve de 
algecira y señor de viscaya y de molina. Por quanto por parte de vos el 
deán y cabildo de la Iglesia de seuilla me fue fecha relación dizisndo que 
vosotros por servicia de dios e mió entendedes de fazer ziertas labores y 
obras y gasto en la iglesia mayor desa dicha cibdat en que sera para se 
mejor obrar e fazer nezesario derribar una capilla mia que dizen de los 
Reyes e alzarse e fazerse mayor por ende me pediades por merced de vos 
la daré por este mi zedula vos la do la dicha lizencia e vos ruego e mando 
que assi lo fagades e cumplades e desto vos mande dar esta mi zedula 
firmada de mi nombre e sellada con mi sello. Dada en la villa de Madrid 



— 3^7 — 
á causa de la obra del templo, lo que le fué concedido con 
la obligación de reedificarla, colocando en el ínterin la ima- 
gen de Nuestra Señora y cuerpos Reales en parte decente, 
lo que se ejecutó pasándolos á la pieza que ahora sirve de 
Librería. 

Muchos fueron los artífices que se ejercitaron en la 
obra-, más no de todos ha quedado memoria. La hay del 
escultor Jorge Fernandez Alemán, quien en 1510, ejecutó 
tres coros de ángeles para el andén de la capilla de los 
Reyes, fecha anterior á la en que pone Ponz el principio 
de la capilla: este es, 1539, según anteriormente dejamos 
notado, Astiaso, discípulo de Micer Dominico trabajó en 
la escultura, y en 1548 consta que se ejercitaban en lo 
mismo Juan Picardo, Garabito, y un discípulo del maestro 
Moya, nombrado Carón. En 552 el Maese Pedro de Cam- 
paña dibujaba con carbón las figuras de los Reyes, para 
hacer por ellas las estatuas de esta capilla, pagándole el 
Cabildo por cada una un ducado, las que en 554, ejecu- 
taron los escultores Lorenzo del Vao, y Campos, y se co- 
locaron en el arco de la reja, y aun duraba el adorno en 
571, en que el Cabildo mandó pagar á Diego de Pesquera 
la estatua de una Virgen, que ejecutó en piedra de Por. 
tugal para la capilla de Nuestra Señora de los Reyes. De 
las estatuas del arco habla Ponz en el N. 57. 



diez días de febrero año del uazimiento de nuestro señor Jcsuxpo. de mili 
e quatrocientos e treinta c tres años=Yo el Rey^e yo diego romero la 
fize escriuir por mandado de nro. señor el Rey> (a). Matute, siguiendo á 
Zúñiga, dice que el permiso del Rey para derribar la capilla fué otorg?do 
en 1432, éste no tuvo efecto hasta el año siguiente según prueba este docu- 
mento. — j. Ct. r. 



'a) Insinudci6ii apologétic.-í por Muñiz. 



- 3i8 - 

En las claves de lo3 arcos colaterales, bajo uno de 
los quales está el coro, se ven dos cabezas, cuya represen- 
tación la declara el Licenciado Juan Ponce de León, ha- 
blando de los hermanos Vargas, en esta forma. En la 
<: capilla que está en la Iglesia mayor de Sevilla, del Santo 
>:Rey D. Fernando, que es la advocación de Nuestra Se- 
:>ñora de los Reyes, á donde no pueden estar pintados, ni 
»de medio relieve sino santos y ángeles, ó reyes y empera- 
» dores, están estos dos invencibles caballeros y buenos 
»hermanos; y no pintados, sino sus medios cuerpos, cada 
) uno de medio relieve, puestos en óbalo sin saber por qué 
»los pusieron, ni haberlos visto ni mirado hasta que se 
xacabó la capilla )• muerto el maestro mayor, y aderezando 
» la capilla 3' altares los vieron, y avisando al Rey D. Fe- 
»lipe II de este nombre, que mandaba que se hiciese, 
; mandó que los dejasen del modo que estaban: que aquello 
;do había mandado poner y permitido el Santo Rey: )• 
»así está el uno en el arco de la mano izquierda: Garci 
» Pérez de \^argas con la cofia en la mano, por el hecho 
xque hizo, quando fué con el caballero gallego á guar- 
> dar la torre de los Herberos, estando en el cerco de Se- 
»villa, y Diego Pérez de Vargas con el tronco atravesado 
»en el campo colorado, fsicj aunque la figura lo tiene por 
>. medio del pecho (*).-; 

N. 50. Luís Ortíz, de quien habla Ponz en este nú- 
mero, no solo hizo el retablo de Nuestra Señora de los 
Reyes, sino también las estatuas de Santa Ana, San Joa- 



(*) Historias diversas de Seviüa y su Reinado: manuscrito original en 
4. fól. 199, que se conserva en el Depósito del Colegio de Santo Tomás de 
esta Ciudad. 



— 319 — 
quín y San Josef que contiene, las que son de bastante 
mérito, y fueron concluidas en 1647, y aunque en algo 
están quebrantadas las reglas del arte, que se empezaba á 
descuidaren aquellos tiempos (i), nunca lo es tanto como 



(i) De manera harto benévola trata Matute al escultor Luís Ortíz 
por la obra del retablo en que se venera la Virgen de los Reyes, pues si 
bien es cier'o que en su tiempo dominaba por desgracia el mal gusto ar- 
tístico y él no hizo más que seguir las corrientes, la traza y ejecución de esta 
obra no merecen siquiera lijarse en ella. Incalculables fueron los daños 
causados en esta capilla con motivo del nuevo arreglo llevado á cabo 
cuando la canonización de San Fernando, desapareciendo entonces los 
inapreciables monumentos del arte cristiano que la avaloraban para susti- 
tuirlas por pobres y menguados adornos. Con verdadera pesadumbre lee- 
mos hoy la breve descripción que nos dejó Hernán I'erez de Guzmán de 
los tres simulacros de San Fernando D. Alonso el Sabio y D.^ Beatriz que 
por ser muy conocida de todos omito en este lugar pero que pueden ampliar- 
se por lo consignado en el Libro de visita de esta capilla del año de i533' 
Al fól. 13 vuelto, tratando del Tabernáculo de Nuestra Señora de los Re- 
yes se dice lo siguiente: «Primeramente se visitó el Tabernáculo mayor 
donde esta la imagen de Nuestra Señora gloriosa Santa María que esta en 
el altar mayor el qual dicho Tabernáculo es de madera guarnecido todo 
de plata por dentro y de fuera tallado de castillos y leones y por dentro 
guarnecido de muchas piedras repartidas que eran de diversos colores e no 
finas que eran dobletes que son a la puerta de man derecha 360 piedras y 
a la otra puerta de man yzquierda 306 piedras y en el dicho Tabernáculo 
a las espaldas de la dicha imagen están 69 piedras &-^ y asi va prosiguiendo 
su partida (sic). E está el dicho Tabernáculo sobre quatro pilares así mismo 
de plata y la silla guarnecida de joyas de plata y otro chapitel de madera 
guarnecido de plata que viene sobre la imagen e otras puertas de madera 
pintadas de castillos y leones que cierran el dicho Tabernáculo con 
sus Uaues. 

Y en el libro de visita que se hizo en 1563 al fól. 87 aviendo en la 
forma referida visitado el Tabernáculo e inventariado sus castillos y leones 
de plata y piedras prosigue assi: y en la parte de fuera del dicho chapitel 
a la mano derecha avia 36 castillos y leones con piezas pequeñas y en la 
frontera del dicho chapitel 38 piezas de castillos y leones y tiene cuatro 
torres y cada torre cuatro pilares de plata y cuatro flort)nes y otro chapitel 
encima por remate con cuatro torreones y cuatro barras de plata sobre que 
esta armado el dicho chapitel y tres claraboyas redondas, una en la fronte- 
ra y dos en cada lado el suyo y en la puerta de mano derecha por reuiate 
están cinco remates y un florón y en la man yzquierda siete y un florón 
y la dicha puerta de man yzquierda tiene por defuera 475 piezas de cas- 
tillos y leones y tiene mas tres barretas con svis gonces que sustentan el 



— 320 — 
en la urna del Santo Rey, de la que Zúñiga dice: que ha 
hiendo de construirse una para trasladar su incorrupto ca- 
dáver ':se hicieron varios diseños y trazas, dispuestas por 
el Capitán Francisco de Ruesta, Piloto mayor de la casa 

dicho Tabernáculo tiene 59 figuras de S. Leandro y S. Isidro y el Santo 
Rey y ángeles y la peana de abaxo va guarnecido con un follaje zinzelado 
de labor. 

lien ay vna silla guarnezida de plata en que esta la dicha Imagen de 
Nuestra Señora y quatro manzanas redondas plateadas y esta la silla 
guarnecida sobre dichi plata y unos castillos y leones. Iten están en las 
dichas puertas entre piedra y piedra unas figuras chiquititas de imagen. 
Muñiz insinuación apologctica, fól. 60 y 61. 

«Hállase también en la repisa que ofrecen los sellos antiguos zifrada 
y epilogada su real capilla (a) con los dos Tabernáculos sobre dichos y en 
ellos con sus coronas é insignias.... ¡os retratos de sus reales personas qiu 
debieran siendo como fueron de tan grande veneración no averse perdido ni 
la silla de Nuestra Señora qne según demuestra la de la Señora de Marfil 
(la de las Batallas) de que se hará mención era de cadera como 
queda visto.» 



(a) Dos improntas de los sellos de la Capilla Re.-il á que el Sr. Muñiz se refiere 
tengo á la vista. El primero, más antiguo, mide de diámetro 6 centímetros y presenta 
tres espacios divididos verticalmente el central ancho de tres centímetros se halla 
compuesto de dos pilares que rematan unos chapiteles ó gabletes de cuyas bases 
arranca un arco ojivo poco apuntado con tres lóbulos al interior y exteriormente ador- 
nado de frondas. Este espacio está separado en sentido horizontal por una faja que 
sirve de sostén á la figura de la Virgen ds los Reyes sentada en un ancho escaño y bajo 
la mencionada faja aparecen tres huecos ó compartimientos á manera de honuxinas, 
cuyos vacíos terminan en verdaderos ángulos, dentro de las cuales se muestran tres 
figurillas sentadas que por su pequenez no pueden apreciarse bien. En los segmentos de 
círculo que quedan á ambos lados de los pilares antes referidos se ven un castillo á la 
derecha y un león á la izquierda. La leyenda en caracteres monacales está muy borrosa 
}' con las reservas consiguientes diré que á mi juicio y fundándome en lo que más 
inteligiblemente se lee en el otro sello que debió copiarse de este ha de leerse 
SIÜILLVM CAPELLE REGVM HISPALEN. El carácter general que presenta dicho 
sello y particularmente las proporciones de la imagen de la Virgen y las letras de 
la leyenda son datos que facilitan la clasificación, pero atendido lo borroso de la im- 
pronta solo diremos que es anterior al siglo XV. Si respecto á éste quedan algunas 
dudas para comprobar su fecha no ocurre lo mismo en cuanto al otro que es más pequeño, 
pues su diámetro es solo de 5 centímetros. De igual manera que en el primero están 
dispuestas las figuras con la diferencia que el arco ojival de aquel que cobija a la 
Virgen es en este conopial y los caracteres romanos de la leyenda demuestran que fué 
hecho en el siglo XVI. 

Muy importante; son ambos, pues por ellos se ve la disposición en que estaban los 
cuatro tabernáculos, más elevado el de la Virgen y á sus pies los tres de D. Alonso X á 
la derecha, San Fernando en el centro y Doña Beatriz á la izquierda. Toda la inmensa 
riqueza artística y arqueológica de los cuatro tabernáculos ha desaparecido quedando 
solo como muestra de su lujoso decorado algunas chapas de plata con castillos y leones 
repujados que ornan el interior del doselete que cobija la imagen de Nuestra Señora de 
los Reyes.— J. G. P. 



— 321 — 
de la Contratación, á quien como matemático consumado, 
adornaba con eminencia el conocimiento de la arquitec- 
tura (*). Esto era el año de 1671. 



«La vayna de la espada que el Santo Rey tenia en la mano izquierda 
según el referido libro de visita del año 1563 era de plata dorada con doce 
piezas y las dos de ellas sin el sobrepuesto y con quarenta y seis piedras 
finas y unas esmeraldas y con treinta e dos perlas finas y con nueve escu- 
dos de las armas Reales de Cristal estaban más dos piesas y otras dos mas 
pequeñas y otras quince piececillas.» 

Según el mismo libro de visita D. Alonso el Sabio tenia lo siguiente: 
«Iten un pomo de plata labrado con una cruz el qual pesó seis onzas e un 
real de plata . Iten un cetro de plata con un águila pequeña de plata do- 
rada que pesó dos marcos e medio con el palo que esta dentro. Sigue el 
libro de visita describiendo la imagen de la Reyna D.^ Beatriz con sus 
joyas y vestidos. Insimtación apologética. — J. G. P. 



(•) Anales año citado, N. 5. 

Se continuará. 



41 



DOCUMENTOS AUTÓGRAFOS 

E INÉDITOS DEL GENERAL DON FRANCISCO JAVIER VENEGAS, 
PRIMER MARQUÉS 

DE LA Reunión de Nueva España 



Contimiación. 



En 1 791 se halló en el sitio y defensa de la Plaza de 
Ceuta, y en 31 de Octubre de aquél año hizo una salida con 
su Compañía al Campo del Moro en la columna del mando 
del Mariscal de Campo Don José Vasallo, destinada con 
los piquetes de trabajo á quemar todas sus baterías y des- 
hacer los ataques, apostaderos y minas. En 27 de Setiem- 
bre de 92 se unió en la Capital de Ecija con aquél Regi- 
miento, de que era Teniente Coronel, y marchó con él al 
Campo de Gibraltar de Guarnición; pero por Real orden de 
17 de Octubre siguiente se sirvió S. M. nombrarle para 
servir su empleo en la División de Granaderos y Cazado- 
res Provinciales de Andalucía, que debía embarcarse para 
Cataluña, y en su cumplimiento salió para el Puerto de 



— 323 — 
Málaga en 29 del citado Octubre. Estuvo de guarnición 
en ella hasta el 1 2 de Diciembre del mismo año, que se 
embarcó con ocho compañías de granaderos, y dio la vela 
para Barcelona, arribando el 24; en cuya guarnición y en 
el cantón de Mataró permaneció hasta el 16 de Abril 
de 1793, que salió para el Ejército del Rosellón. Fueron 
en él continuas y activas sus operaciones, yá las que le 
correspondieron por escala, como las que desempeñó por 
especial elección de los Generales. Se halló en la Batalla 
de Masdén: En la Expedición y toma de Elna y Argeles; 
en la salida de Tuhir el 9 de Julio: En el ataque de Cor- 
nelia, donde rechazó la columna enemiga, que cargó por 
la parte de Soler, la retaguardia de nuestras tropas, y el 30 
de Agosto ocupó dicho pueblo. El 4 de Setiembre sostuvo 
á la cabeza de su Batallón de Cazadores á nuestra Caballe- 
ría, que á las órdenes del Teniente General, Don Antonio 
de Córdoba yHeredia, cargó la retaguardia de un destaca- 
mento enemigo que había venido á quemar los pajares de 
San Feliú. Se apoderó, por comisión del Teniente General 
Marqués de las Amarillas, con dos compañías de granade- 
ros de Reales Guardias de Infantería Española, cuatro de 
su propio Batallón, cien hombres de tropas ligeras y un 
Escuadrón de Caballería, del lugar de Peirestortes y de 
los efectos y provisiones que tenía allí el enemigo, hacien- 
do un extenso reconocimiento de sus posiciones. Se halló en 
la Batalla de Rivasaltas: en las acciones de Bernet y Pei- 
restortes, desalojando en la primera y á viva fuerza, en cali- 
dad de Gefe, por haber muerto á su lado el Mariscal de 
Campo Don Rafael Adorno, y en la apurada circunstancia 
de haberse desordenado otro Regimiento que estaba á la 
cabeza, á un cuerpo enemigo, que cubierto con las tapias 



— 324 — 
de Bernet, hacía mucho estrago en nuestras tropas y ama- 
gaba cargarlas en la retirada; según lo verificó después, 
aunque reprimido por cubrirlas Venegas con solo su Bata- 
llón. Por la noche, después de la acción de Pierestortes, 
reunió á fuerza de constancia y con mucho peligro más 
de 2. ooo hombres desordenados, que eran los últimos que 
allí quedaban, y junt¿índolos á un Batallón de Guardias 
Españolas mandado por el Brigadier Don Felipe Viana, 
también descaminado por la obscuridad de la noche, los 
condujo en buen orden á San Feliú. Estuvo mandando 
el BataUón de Granaderos por enfermedad de su coronel, 
Conde del Donadlo, en las alturas del Rao; y mandó tam- 
bién una de las columnas, que el día de la batalla de Tru. 
Has, salieron á rechazar las de la izquierda del Ejército 
enemigo, que intentaba atacar el nuestro por la espalda: 
Se halló también el dia 1.° de Octubre á las órdenes del 
Conde de la Unión, en la expedición de San Genis y Villa- 
longa. Eué su Cuerpo uno de los que sostuvieron la retira- 
da hecha por disposición del General en Jefe Don Anto- 
nio Ricardos desde Trullas al Baulón. En el ataque general 
que dieron los enemigos al Campo del citado Baulón, hizo 
funciones de Mayor General del centro del Ejército man- 
dado por el Teniente General, Príncipe deMonforte. Sucesi- 
vamente estuvo en el destacamento y posición de la 
batería de San Juan: en la salida para atacar la batería de 
Ceret el 29 de Noviembre (por elección y comisión espe- 
cial del Excmo. Sr. General en Jefe Don Antonio Ricar- 
dos) habiendo sido encargado por el Conde de la Unión 
del mando de los retrincheramientos de la izquierda, 
tomados á los enemigos, y de la ocupación del Castillo de 
San Ferriol, donde permaneció hasta el 6 de Diciembre. 



— 3^5 — 
El 7, por disposición del mismo General en Jefe, y con 
motivo de hallarse enfermo y el Jefe propietario, tomó el 
mando del Batallón de Cazadores de Castilla la Nueva 
para conducirle en el ataque á la Ermita de San Lúeas con 
el fin de entretener aquellas fuerzas enemigas mientras se 
atacaban las baterías de Villalonga, en cuya operación 
formábala columna del centro, unido á dos Batallones de 
Guardias Walonas, siendo segundo comandante de ella. 
En el ataque de la vanguardia enemiga de Bañuls Des- 
Aspres el 21 de Diciembre, habiéndose adelantado con su 
Batallón, por disposición del Teniente General Marqués de 
las Amarillas, y unídose á las tropas de vanguardia que se 
avanzaron á desalojar á los enemigos. En el Cantón de la 
Roca, mandando en varias ocasiones los de San Genis y el 
Palau (este por espacio de ocho dias sin más distancia de 
los enemigos que el pequeño rio Ter, de manera que era 
incesante el fuego de unas y otras tropas) por comisión de 
los Generales Marqués de las Amarillas y Don Juan Miguel 
de Vives. En las varias acciones ocurridas en ambos pues- 
tos hasta el 18 de Abril del 94 en que evacuaron nuestras 
tropas el de San Genis, á consecuencia de la sangrienta 
acción de la misma tarde; cuya evacuación ejecutó Vene- 
gas bajo las órdenes inmediatas del Mariscal de Campo 
Don José de Moneada, y al retirarse fué destinado por el 
mismo General á tomar posición en Montes-quión con 400 
granaderos, donde fué atacado el 30 del mismo mes por el 
cuerpo del General Dugoumier, fuerte de 12.000 hombres» 
los que fueron detenidos por mil que reunía aquel dia 
nuestro destacamento, por espacio de más de seis horas, 
habiendo perdido en ellas trece oficiales y proporcionado 
número de tropas, recibiendo Venegas dos heridas de fu- 



— 326 — 
sil que le atravesaron, una el costado izquierdo y la otra 
el muslo derecho, además de otra bala que le llevó un 
faldón de la casaca, (i) Estas heridas le ocasionaron una 
debilidad física, que le inhabilitaba entonces para el ser- 
vicio de campaña, singularmente por la dificultad de es- 
cribir que le causaba el retoque de nervios, y se vio obli- 
gado á solicitar su retiro en la última campaña de 95, y lo 
obtuvo en la clase de Coronel en que se hallaba, con des- 
tino á Montilla, Ciudad de Andalucía donde tenía su casa. 
Allí residía cuidando sus haciendas y dando, con sus cono- 
cimientos adquiridos, el ejemplo de un esmerado cultivador^ 
cuando en 1801 debió á la piadosa memoria del Sr. Don 
Carlos IV le nombrase Ayudante General para el Ejército 
contra Portugal; (2) pero su penalidad para el uso de la 

(i) Descríbese este honroso hecho en la página 193 de ki iUistoría 
de la Guara entre Francia y España, durante la revoluci'jn francesa, escri- 
ta en este idioma por Don Luis de Aíarcillac, traducida al españot por el 
C. D. y. B.^=Madrid iSrj-Imp. de Repulles, plazuela del Ángel, con las 
licencias jiecesaríasi> — un rol. 8.^ mayor de XL — 2S4 páginas. Esta intere- 
sante obrita, que trata de la última guerra entre España y Francia, durante 
el período de la revolución (1793) gloriosa á nuestras armas, se distingue 
por la imparcialidad con que generalmente juzga los sucesos, cualidad de 
que carecen las obras francesas y muy marcadamente las que vieron la luz 
pública con anterioridad á la de Mr. de Marcillac, ta'es como las í Memo- 
rias Históricas <iobre la última Guerra entre la Francia y España en los 
Pirineos Occidentales por el Ciudadano B. Beaulac-TIamburgo — iSSi^ y 
^. Descripción Histórica de la Guerra de la Fevolución Fi-^ncesa-n 180S, de 
autor anónimo, en las que se prescinden de la primera cualidad del his- 
toriador. 

(2) Aunque la salud de Venegas en aquellos dias era harto delicada 
á causa de sus gloriosas heridas y largas y fatigosas campañas, tal vez mo- 
vió su ánimo á la renuncia, más que los padecimientos físicos, la índole de 
aquella guerra, por zumba conocida por guerra de las naranjas, funestísima 
campaña, aunque breve y al parecer de positivos resultados, como promovi- 
da y alentada por la Francia, nuestra enemiga de siempre, que al enviar en 
aquella ocasión quince mil hombres al mando deLeclerc, cuñado del primer 
Cónsul, no atendía al interés de España, sino al suyo, contrariando la influen 
cia inglesa en Portugal al mismo tiempo que dentro del hospitalario suelo 



— IV — 
pluma lo obligó a representarle á S. M. como un inconve- 
niente para el servicio de Estado Mayor, bien que ofre- 
ciéndose al de cualquiera otra naturaleza, y S. M. tuvo á 
bien relevarle de su nombramiento con expresiones muy 
honrosas. Alzado el grito de la Nación para vengar el 
ultraje intentado por Napoleón contra el Rey nuestro se- 
ñor y sus sagrados derechos, sintió que era la ocasión de 
emplear sus débiles fuerzas y concurrir con ellas á la resti- 
tución de S. M.; y en 30 de Mayo de 1808 se hallaba ya 
en Córdoba contribuyendo á la posible organización de 
tropas de nueva leva, ascendido á Brigadier (i). Presidió 



de la noble aliada, prevenía para ocasión oportuna la más al¿ve traición y 
el más escandaloso abuso que registra la historia; tal vez influyera en él 
recto ánimo de Venegas la aversión hacia Godoy, objeto ya del más pro- 
fundo odio, aumentado por el escandaloso encumbramiento á Generalísimo 
de mar y tierra con que la magestad de Don Carlos IV lo revistiera, al 
conferirle el mando supremo, con general desaprobación de los ejércitos 
aliados. Bien influyera la una ó la otra consideración, ó todas á la vez, no 
fué sólo Venegas el que cou sus respetuosas escusas reprobó la desacertada 
conducta del gobierno; vióse á los más ilustres generales renunciar el man- 
do que se les ofrecía, como temerosos, si lo desempeñaban, de complicidad 
en tristes y gravísimos sucesos, y así lo escusaron Don José Uirutia, general 
de superior concepto, el Marqués de Caste'franco y Don Gregorio de la 
Cuesta. Andando el tiempo, publicó Don Manuel Godoy sus interesantes 
Memorias, y en vano trata en ellas de achacar á otras causas la conducta 
de los generales, suponiendo que su nombramiento de (Generalísimo fué 
posterior á la resolución de aquéllos. 



(3) Iniciado el glorioso alzamiento, olvidó Venegas sus padecimien- 
tos físicos para consagrarse á la defensa de la ]iátria. La Junta de Sevilla, 
que logró imponerse á las de las provincias inmediatas con enérgicas y 
sabias disposiciones, lo comisionó, conocedora de sus a'tas prendas, para 
dirigir el alzamiento de Córdoba; pero por desgracia, á su llegada, era Don 
Pedro Agustín Echevari, el que al frente del movimiento lo organizaba y 
dirigía sPendo muy popular su persona y muy querido de la plebe. I-a riva- 
lidad de las Juntas y el espíritu de localidad por una parte y el carácter 
prudente, modesto y conciliador de Venegas, temeroso de entorpecer en 
aquellos momentos solemnes y distraer el entusiasmo con rencillas ó par- 



— 328 — 
aquella Junta rrovincial, haciendo al mismo tiempo el 
servicio militar y hallándose el 7 de Junio en la acción, que 
con algunas pocas tropas veteranas y paisanos armados 
se sostuvo en el Puente de Alcolea y cuesta de la Lancha 
contra el Mariscal Dupont, procurando detener el rápido 
movimiento conque marchaba á apoderarse de Sevilla 
y Cádiz. 



cialidades, no se contrarestaba la influencia de Echevari, dio lugar á que, 
apoderado éste del favor popular, guiaba con desacierto sumo, propio de su 
carácter, el movimiento importantísimo de sugetar el primer empuje de 
los invasores en Andalucía; otro hubiera sido el resultado de la acción de 
Alcolea y tal vez evitadose el saqueo de Córdoba, si aquellas fuerzas infla- 
madas de entusiasmo y patriotismo las hubiera concertado y dirigido la pe- 
ricia, el juicio y las dotes de organización y mando de Venegas; asilo juzga 
Don Antonio Alcalá Galiano en sus interesantes Memorias (a) testigo casi 
presencial de los hechos y conocedor de las personas, expresándose con 
ia gallardía de su pluma en los siguientes términos. Córdoba estaba sosega- 
da. El primer henwr de la insurrecciin había pasado allí. El saqueo de la 
ciudad por Dupont había dejado ira, pei'o también miedo. En Córdoba se 
había encarnado el levantamiento en su origen en tina persojta, lo cual ha- 
bía por entonces desaparecido del teatro, habiéndole sido adversa la fortuna: 
en Don Pedro de Echevari, singular personaje, no sin ribetes de locura, en 
sus rarezas. Por sus extravagancias había en ajujlla ciudad la causa nacio- 
nal sido sustentada con menos ardor que en otros p.ueblos por la parte enten- 
dida y juiciosa de la población,')/ á la plebe que le seguía hubo de parecer 
a?nargo que la hubiese llevado á padecer una derrota en el puente de Alcolea, 
de lo cual fué consecuencia el saqueo antes aquí citado. Así es que aun se 
cantaba alguna coplilla, cuya índole satírica no habría sido sufrida en otras 
partes, como es la siguiente: 

Pensaban los españoles 
Cargar con toda la Francia, 
Y se vinieron huyendo 
Por la cuesta de la Lancha. » 



(a) Recuerdos di! un anciano, por el Excmo. Señor Don Antonio Alcalá Galiano 
-Madrid 1878. — Luis Navarro, Editor — i. vol. 80 (pág. 220). 

Se contiiiiiará. 



— 329 



SEVILLANOS ILUSTRES 



COFIA DE LA CARTA DE PEDRO AMADOR 

dele^cano dando queuta de Ja muerte del Marqiies 
de Tarifa. 



(Ccvicliísilni). 

En vna iglesia de esta ciudad que llaman nuestra 
señora de stria fundó la congregación del refugio con los 
mismos estatutos que tenia la que auia en madrid de que 
V. S. tiene tanta noticia por auer sido della, solo diré que 
el marques aunque era Hermano maior i que como tal 
estaua esento en las obligaciones a que los demás Herma- 
nos estañan obligados, nunca dejo de rondar a pie reco- 
giendo los pobres que topaua en las calles i plagas; llenán- 
dolos en sillas que para ello licuaba consigo metiéndolos 
el mismo en ellas con grandissimo amor i caridad compa- 
degiendose de su mal, llegándolos asi sin apartarse un 

42 



— 330 — 
punto dellos hasta dejallos en el hospital a donde se 
curauan semejantes enfermedades, labauales los pies por 
su propia persona habiéndoles dar camisa, i cama en que 
se curasen. 

Qertificanme personas maiores de toda excepgion 
que pasando el marques un dia en una silla con todos sus 
criados por el cagaro abajo, calle la mas principal deste 
lugar, vio un pobre llagado tendido en el suelo i compade- 
gido de berle se llegó a el, i le dijo, como estás assi auien- 
do tantos hospitales en que te pudieras recoger? quien 
duda que le pudiera responder lo que el pobre de la Pis- 
cina a Christo. Señor hoiiiincm non habcs el marques 
apiadado de su miseria se salió de su silla, i abracado con 
su pobre le metió en ella i le Uebo al hospital a donde el 
mismo le labó los pies, i paregiendole que aquella acgion 
le auia causado algún asco se for(;o assi mismo i con 
aquella agua se labo la cara i abracándole le besó las llagas 
cosa bien digna de admirarion en un señor tan mogo, i 
que se auia criado en tanta grandeza i regalo, en que 
mostró bien lo mucho que tenia de Dios. 

Fue ami^issimo de los pobres con quien gastaba 
todo lo que el duque su padre le tenia situado cada mes. 
Todos los Juebes dava en su quarto de comer a trege 
pobres labandoles primero por su persona los pies sir- 
uiendoles en la messa con una profunda humildad i gran 
reuerengia i acauada la comida daua a cada uno su 
limosna. 

Daba a pobres vergonzantes á mugeres publicas obli- 
gándolas a que dejasen de offender a Dios principalmente 
algunos dias que les señalaua, i a las que bia temerosas de 
Dios i que se recogieran, si su negesidad como ellas dicen 



— 331 — 
no las forrara las socorría metiéndolas en las arepentidas 
cuidando siempre de su amparo para que pergeuerasen en 
el seruigio de Dios y hacia degir todos los dias algunas 
missas por las almas del purgatorio. 

Fundó en el convento de sant Joseph, que es délos 
Padres que en Italia llaman Theatinos, una congregación 
secreta con reglas que ordenó el mismo i aprobó la emi- 
nencia del señor Cardenal Don Joannetin de oria Arzobis- 
po de Palermo en que concurrieron personas de vida 
exemplar i mucho espíritu. 

Hacian sus juntas los martes por la tarde i asistían 
en ella dos oras que gastauan en oraí^'ion meditación i lec- 
ción espiritual, hagiase gran seruicio a Dios i en el marques 
se bia el ferboroso deseo que tenia de seruirle. 

Tres dias antes que caiese en la cama de la enferme- 
dad de que dio el espíritu a su criador le sugedio que en la 
junta de aquel dia como superior que era en vna breue 
platica que higo en razón del fruto que cada uno deuia 
sacar del auer meditado la insertidumbre del dia en que 
Dios nos auia de llamar a dar quenta de nuestra vida que 
fué el punto que se auia propuesto para meditarle arran- 
cando un profundo suspiro de lo intimo de su pecho con 
vna calabera en la mano salió feruorossamente digiendo 
estas palabras a señor mió que aia yo de morir tan presto 
auiendo comengado tan tarde a seruiros tan mal i tan 
tiuiamente? Acauando el marques de degir estas razones 
se despidió de todos abragando a cada uno como si iilti- 
mus esset Ule di es. 

Tenia repartido el tiempo de manera que no le que- 
claua un momento ogiosso parte tenia señalado para retira, 
do en su quarto solo Vacar a Dios en oración mental en 



í •J'7 



— 0^- — 

que gastaua tres i quatro oras. Mortificaua sus carnes con 
aiunos, continua diciplina i algunos gilicios de que tenia 
muchas differengias estaua grande espacio de tiempo con 
los bragos en cruz, en memoria de lo qne Christo nuestro 
Dios estubo en la suya, exsaminaua todas las noches su con- 
giengia preguntándose assi mismo lo que refiere Séneca 
de Scretio. 

Facicbat lioc sextius, 2it coiisinnpto dic cuín se ad noc- 
tiirnaui qiiictejn rccepissct interogaretqiic aninmn siiuní 
qiíod Jiodic maliLiii tuní sanas ti ciii vitio obstitisti qua parte 
inelior es. 

Iluminaua algunas estampas devotas, tocaua algún 
instrumento músico, salia al campo mal a cauallo asistia 
a la Accademia de que era Pringipe. 

El dia de s, Martin que es a onze de nobiembre fué 
con el duque su padre aun convento de frailes Benitos, i 
vocasion del mismo santo que dista de Palermo seis millas, 
aquella tarde se halló el marques indispuesto i finalmente 
quando llego a su cassa venia ya con vn poco de frió y 
calentura que nunca le faltó hasta que a los ocho dias 
cumplidos casi a la misma ora que caio en la cama dio el 
espíritu a Dios auiendo receñido (i) 



Tarifa i anisando al duque del infantado para queenbiepor 



(i) Falta una hoja del manuscrito que no ha podido reemplazarse, 
pues no se conoce otra copia de la carta de Pedro Amador de Lezcano. 
Afortunadamente solo comprende al acto de la muerte y la primera clausu- 
la del testamento de D. Fernando Afán de Rivera, que se suple en parte 
con una segunda carta que dirijió al Conde Duque de Olivares, sobre el 
mismo asunto U. Juan Antonio de Herrera, Secretario de S, M. y de Estado 
y Guerra, en Italia. 



— 333 — 
el se llenen losdemas con el de Vna hija miaque está depo- 
ssitada en elconbento de sant Frangisco de aquella ciudad, 
a la ciudad de Sevilla con la degencia que paregiere a mis 
albageasique permitiere la satisfagion de mis deudas i se- 
pulten en el monesterio de la cartuja en la capilla del capi- 
tulo en el suelo que es sepoltura de los señores de mi cassa. 

ítem mando que el dia de mi fallecimiento i el del 
deposito de mi cuerpo i los nueve siguientes se diga missa 
cantada i Vigilia con la gera que paregiere a mis albaceas 
i que para asistir a ellas se dé luto a mi familia, conforme 
a la dispusision del lugar donde sugediere mi muerte. 

Iten mando que desde el dia de mi fallecimiento en 
el mas breue tiempo que fuere posible se digan por mi 
anima quatro mili missas rezadas que se digan las que se 
pudieren en Altar preuilegiado i después de pagadas mis 
deudas se digan las mas que paregieren a mis albageas. 

Iten mando que de todos mis bienes libres se pagen 
todas mis deudas las que paregieren por los libros de mi 
contaduría i por obligaciones mias, u otros recaudos 
bastantes. 

Iten mando que se pague a los herederos de Pedro 
de barahona hijo de Doña Catalina de barahona lo que 
pareciere hauer quedado en mi poder de los bienes que 
dejó su madre. 

Iten mando que se paguen mili ducados de a diez 
jarinez de moneda de Sigilia que están en mi poder por 
limosna que dio la marquesa de paterno mi hija para los 
gastos de la canonicacion del beato frai-Alvaro de la or- 
den de santo Domingo y que se den aquien ordene el 
Padre prouingial del andalucia con cargo de que se gasten 
en este efecto. 



— 334 — 

Iten Por quanto el dote que trujo la Duquesa se ha gas- 
tado en los dotes de mis hijas i cu otras cosas tan justas i 
no se preuino en su carta de dotte que mis estados queda- 
sen obligados a los alimentos de su biudez, encargo a mis 
hijos la Pringesa i principe de Paterno que conforme a las 
clausulas de su fundación los heredan, que por la ternega 
con que los he amado i por el amor que deuen a la duque- 
sa i el rrespeto a la congeruagion de su autoridad i tenien- 
do atengion a que queda sin hagienda por auer querido 
antes gastar su dote que cargar de nueuas obligaciones mi 
cassa se encargen de alimentarla como deuen hagerlo ta- 
les hijos por su respecto i con el afecto que io se lo pido. 

Iten por que según las muchas deudas que he con- 
traído no quedarán después de satisfechas bienes que 
basten para los alimentos i dote de mi hija Juana aquien 
he amado con terneza particular, encargo tanbien a mis 
hijos los Principes de Paterno quan afectuosamente puedo 
que cuiden desto como de cossa tan de su abligagion i de 
mi consuelo en tanto que su magestad como lo espero de 
su R' benignidad se sirua de amparar esta huérfana que 
tanto obliga la grandeza de su animo con su desamparo i 
por auer gastado en su rreal seruigio la hagienda que basta- 
ra a remediarla. 

Iten encargo también a mis hijos los Principes de 
Paterno los alimentos de mi hija Maria monja en el mones- 
terio de Corpus Xpti. de Bornos que aun no a professado 
i los de mis hijos Don Fernando de Ribera i frai Paio de 
Rivera Religiosso de la orden de sant Augustin en tanto 
su magestad sea seruido de acom.odarlos de suerte que 
puedan passar con la desengia que es justo, también les 
encargo el sustento de la madre de esta niña dándoles lo 



que ¡o les tengo señalado i lo mismo a Don Fernando i en 
todo estoi fiado que me procuraran del consuelo que les a 
merecido mi amor. 

Iten mando que a mi señora la marquessa de priego 
mi hermana, se le de una imagen de nuestra señora de 
pintura sobre vnas nubes que esta en el oratorio de mi cassa 
de Seuilla en memoria de lo que la he amado i para que 
la tenga de encomendarme a Dios, i pido a su Ex.-'^ cuide 
de mis hijas las monjas en santa clara de montilla, que con 
su amparo no siento el poco que en esta ora puedo hacer 
por ellas. 

Iten mando que a Doña Juana de Ribera mi hija legi- 
tima, se le de el anillo de vn diamante que me dio el Señor 
emperador Fernando que este en el gielo en señal del afet- 
to con que le he amado i para que se acuerde de encomen- 
darme a Dios. 

Iten mando que délas reliquias que tengo en mi cuello 
y todas las demás que tengo y se hallaren ser mias en 
qualquier parte, se haga vn rrelicario y se coloque en orato- 
rio particular en mi palagio de Seuilla, o en vna iglesia en 
capilla aparte como mejor paregiere a mis albaceas. 

Iten mando que todas las pinturas que tengo debogion 
si quedaren algunas después de pagadas se pongan juntas 
en la parte donde se colocare el rrelicario. 

Iten mando que toda la rropa blanca i bestidos que 
tengo en mi rrecamara la rreparta Juan Antonio de herrera 
mi secretario entre los criados que me asisten aqui i que 
les encargue me encomienden a Dios i perdonen lo poco 
conque el estado de mi hagicnda me deja premiar sus 
buenos seruicios i lo mismo digo a los demás que asisten á 
la Duquesa. 



— 336 — 

Iten mando á todos mis criados que se les paguen 
los salarios que se les deuen i continúen hasta ponerlos en 
sus cassas. 

Iten mando que en mi nombre se represente a su 
magestad que Don Alonso ochoa de Ribera Don Manuel 
de aguilar Calderón Don Phelippe de mouia y Don Luis 
feliges me an benido acompañando esta jornada por la 
satisfagion que tube de sus personas dejando sus comodi- 
dades i pretení^'iones, por hager este seruicio a su Magestad: 
i que esperando regiuirian de su Real mano digna remu- 
neración no les he socorrido con aiudas de costas ni otra 
cosa; le supp^ a su magestad se digne de mandarles ha^'er 
mn.'' i el mismo offi.° se haga por el Dottor Juan batista 
melisi los demás criados que pretendieren. 

Iten mando que a Don Frangisco de los cameros mi 
camarero en el cargo de las cosas que a tenido por su 
quenta se le admita lo que diere por su relagion firmada 
y jurada de todo, y el dinero que huuiere entrado en su 
poder de que no tuuiese recaudos mios. 

Y cumplido todo lo quontenido en este mi testamento 
dejo por mis herederos en el quinto de lo que quedare 
pagadas las deudas, a Doña Beatriz de mora y corte-rreal 
mi legitima muger Duquessa de Alcalá i de lo demás de 
mis bienes libres fuera del quinto pagadas mis deudas a la 
princessa de Paterno doña Maria de Rivera y a Doña Juana 
de Ribera mis hijas legitimas igualmente. 

Y para cumplir todo lo contenido en este mi testa- 
mento nombro por mis albageas a Doña Beatriz de mora y 
corte-rreal Duquessa de alcalá i a el eminentissimo señor 
cardenal De borja i Velasco arcobispo de seuilla, Principe 
y Princessa de Paterno mis hijos, a Don Juan de Riuera 



— 337 — 
canónigo de la santa iglessia de seuilla, a Don Gargia de 
sotomaior gouernadores de mis estados i á Juan Antonio 
de herrera secretario de su magestad i mió, para que todos 
o la maior parte de los que se hallaren donde se aia de 
cumplir y executar lo contenido en este mi testamento lo 
cumplan y executen i declaro que esta es mi vltima vo- 
luntad. 

Y rreboco i anulo otros qualesquier codigilos y testa- 
mentos que hasta este punto ouiere otorgado. Fecho en 
bilaco Qiudad de Alemania en la prouincia de corintia a 
Veinte y siete de Margo de mili y seisgientos i treinta y 
siete años siendo testigos Don seuastian de Quñiga Don 
Antonio de Villamigar Don Manuel calderón Don luis 
felicis el Dottor Juan batt''^ de melis Don Francisco del 
Valle Don Anttonio de Vgarte Don Gregorio de lugo Don 
Blas orliene mm. de echauarri criados de su excelencia. 
=E1 Duque de Alcalá. = 



43 



OJ 



8 — 



CARTA Oitc cscriiiio Juan Antonio de herrera Secretario 
de su magestad i de estado y guerra de Ñapóles i Sicilia 
i milan a el ex.""' Conde de oliuares a la ora en que acabo 
de espirar el Ex.'"" S.'"' Duque de alcalá en la ciu.'^ de 
Bilaco dándole quenta de su muerte i la causa. 

Ex.'"^ S.°'' 

Dios se ha seruido dar oi al duque mi señor el seguro 
descanso de sus trauajos i el premio de la tolerancia con 
que los ha padegido resignado en la diuina voluntad i 
anteponiendo el seruigio de su magestad el bien publico 
i la obedien(jia de V. E. a las conveniencias de su retiro i 
quietud que con tantas instancias solicittó i después de dar 
a V. E. con toda humildad el pésame de hauer perdido su 
magestad tal Vassallo como a quien solo sabrá ponderar y 
sentir esta perdida, juzgo tanbien obligación mia por hauer 
asistido diez i ocho años a las peregrinaciones de S. E. par- 
ticipando por su benignidad a la disposición de sus 
cossas i de esta vltima dar quenta a V. E. de su enferme- 
dad y muerte del estado en que se hallo el postrero punto 
y de lo que en el cntendi de sus cuidados y deseos. 
Supplico a V. E. se sirua de perdonarme lo que con 
estos pretextos pareciere exQesso de zelo de criado 



— 339 — 
i de dolor del trauajo pressente pues saue V. E. me. 
jor que todos que al mas desembarazado de estos 
effectos faltaran razones para lo que en tales materias se 
deuiera decir. Ha tenido V. E. auisso de la prontitud con 
que dejó Su E. el gouierno de milan i salió luego a esta 
jornada obedegiendo a su magestad avn que tubo causas 
para fundar en conbeniencias de su Real Seruicio alguna 
detención; tanbien se dio quenta a V. E. de hauer hecho 
alto en este lugar de bilaco i detenidose desde Agosto del 
año passado por los acidentes que innovaron en la dispo- 
sigion y vltimamente de que ya ajustados esperaua para 
pasar a Augusta el dinero negessario que por quenta de 
sueldo i ayudas de costa hauia pedido a Don Frangisco de 
meló llegaron letras de.... Reales de a ocho i por no ace- 
tarse vna que vino para este lugar ni poder salir del sin 
este socorro dilató Su E. la partida hasta que bolbiesse vn 
correo que despachó a Milan con la protexta de la letra. 
En este tiempo se le alteró el carrillo izquierdo por la parte 
exterior mas vezina a la quixada, tubose por tan leue este 
acgidente que con vna sangria paregió que se aseguraba 
la salud-, i mas quando naturalmente se abrió y purgó lo 
que hauia madurado de aquel humor; paso este achaque 
Su E. quatro dias en pie, i porque le hauia desvelado al- 
gunas noches hizo cama para sosegarse: en ella estuvo seis 
dias sin que se descubriesse calentura ni otra cossa de que 
temer, antes siempre mayor seguridad de la mejoria i de 
suerte que proponiéndole ayer por la mañana si seria bien 
anisar de su indispusision a Don Francisco de meló, para 
que caminase a colonia sin esperarle porque con la deten- 
gion no se retardase algo del seruicio de su magestad, 
respondió que esperaua alcangarle breuemente; poco des- 



— 340 — 
pues mostró descaesimiento con algunas vascas, i se le 
manifestó la calentura, con esto pareció negessario no di- 
latar la disposision de sus cosas i preuiniendole para ella 
el Padre m.° fr. Francisco Valera religiosso de s.° Do- 
mingo su confesor, oyó con grande atención i sin mudanga 
alguna todo lo que en orden a templar la negesidad de 
esta preuengion le representó su christiandad y prudencia 
i le respondió con la mesma igualdad que solo queria la 
voluntad de Dios i su mayor seruicio repitiéndolo por todos 
los términos quemas pudieron expressar su affetto. Man- 
dóme luego ordenar su testamento y entre tanto por que 
daua priessa por puntos la enfermedad se le dio el san- 
tissimo Sacramento por viatico, aunque le auia regeuido el 
dia antes por la inbiolable devogion que tenia de regeuirle 
todos los Domingos yjueues oleáronle i después otorgo 
i firmo el testamento con vnas cartas para su magestad i 
V. E. toda la noche sin perder el sentido i la habla gastó 
en disposisiones para morir: al amaneger perdió los pulsos 
1 los sentidos i a las diez del dia espiró. El estado en que 
se hallaua su hagienda aqui es tal que sino llegara oi la 
letra que se esperaua a tiempo que pudo darm.e poder para 
cobrarla, no fuera posible sepultarle con la desengia que se 
deue ni desempeñarse de este lugar su familia. En Genova 
se sustentaua la cassa de mi señor con diez mili Reales 
que de su sueldo se le dauan alli cada mes i las deudas 
sueltas passan de trecientos mili ducados con que no pudo 
disponer de cosa alguna, esto que le impidió satisfacer a 
mi s.'-'^ su dote, gastado por no cargar la cassa; dejar sus- 
tento decente a su biudez i a la orfanidad de mi s/^ Doña 
Juana, remunerar sus criados i agradecer la asistengia de 
algunos que le acompañauan en esta jornada pudiera in- 



— 341 — 
quietarle grandemente en la vltima ora: pero sosegó sus 
cuidados i deseos la segura confianga de la grandeza i be- 
nignidad de su magestad i del fauor de V. E., elibrando 
en ella la satisfagion de tales obligaciones i mandándome 
que lo rrepresentase assi a su magestad i a V. E., gozó su 
animo de la quietud que auia menester para tratar solo de 
morir lo que de esto se sirvió de dejar a mi cargóme obliga- 
ua a ponerme luego a los pies de su magestad i de V. E. pe- 
ro por no faltar a los últimos officios al cuidado de volver 
la familia a Italia, que tanbien me encargó, i a la asisten- 
gia de mi s/-'^ hasta uer lo que dispone de si es fuerga pre- 
uenir en tanto con esta carta la delagion no por que pre- 
suma que ai diferengia de tiempos en el anima de V. E. tan 
justo y piadosso ni que aia dejado a la mas biva repre- 
sentagion de estas necesidades cosa alguna que disponer 
en el la atengion con que V. E. tiene ponderados los ser- 
uicios y méritos de su ex/'^ y las obligaciones de su cassa 
con quanto puede añadir a todo las circunstangias que he 
rreferido sino por cumplir de mi parte lo que deuo a tal 
officio i a la terneza i seguridad, con que el duque mi señor 
lo fió de mi; por estos respettos supp.<=° a V. E. que se 
sirua demandar considerar quan digno es de su protección 
tal desamparo i quanto se manifestará el zelo i christiandad 
de V. E. en proponer a su magestad materia tan dispuesta 
para los grandes effectos de su Real magnificengia que 
como los seruicios del duque mi señor en todos los puestos 
de Italia i con las circunstangias que an tenido tanto lugar 
en el agrado de V. E. serán raro exemplo al mundo, assi 
tanbien lo sera de la grandeza i liberalidad de su magestad 
i de la intención de V. E. su remuneración, siendo en per- 
sonas a quien por otros titulos se debe la Real benignidad; 



— 342 — 
mi s/"* queda sin dote i sustento. De la misma suerte mi se- 
ñora Doña Juana, i ambas fuera de españa, el señor Don 
Fernando desacomodado, el Padre frai Payo aunque reli- 
giosso necessitado de lo que ha menester para estar con 
decengia en la religión i toda la familia desamparada en 
que ai muchos que an seruido a su magestad i que pueden 
continuarlo, bien tiene V. E. en esto en que exergitar la 
justificagion i piedad de su animo i mostrar quan bien 
fundada fue la confianga que tubo siempre el duque mi señor 
del fauor de V, E. i yo la tengo de que quando V. E. culpe 
el auerle enbarazado con tantas razones será seruido 
V. E. de perdonarme por el zelo que me muebe: guarde 
Diosa V. E. como sus criados emos mosnester. Vilaco 28 
de Marzo de 1635.= 



— 343 



DOCUMENTOS AUTÓGRAFOS 

I INÉDITOS DEL GENERAL DON FRANCISCO JAVIER VENEGAS, 

PRIMER MARQUÉS 

DE LA Reunión de Nueva España 



(Conclusión). 

Trasladado después á Utrera por orden de la Junta 
de Sevilla, entonces suprema, destinado á las órdenes del 
General en Jefe D. Francisco Javier de Castaños, le encargó 
su vanguardia, que estuvo en observación del mismo Du- 
pónt cuando ocupaba á Andujar, y tuvo algunas acciones. 
Sucesivamente le puso el mismo General Castaños de 
segundo Jefe de la División primera de su Ejército, man- 
dada en primero por el Mariscal de Campo D. Teodoro 
Reding; en tal calidad y mandando la vanguardia de dicha 
División, vadeó con ella el Guadalquivir la madrugada del 
1 6 de Julio, rompió el cuerpo enemigo en Menjibar, si- 
guiendo su ataque hasta los visos de Bailen en que fueron 
los enemigos perseguidos con perdida de alguna artillería y 
la muerte del General Gover, en cuya importante acción 



— 344 — 
tuvo señalada parte Venegas y mereció al General Reding 
la mayor confianza. El 19 de Julio en que se dio la gloriosa 
Batalla de Bailen fué destinado á la cabeza de las van- 
guardias unidas á la primera y segunda división á atacar 
en Andujar el cuerpo de Dupónt. Debía romper la marcha 
á las tres de la madrugada, y por la feliz anticipación que 
tomó de una hora, no sorprendieron á dichas Divisiones 
los mismos enemigos, que habiendo evacuado á Andujar 
la antecedente noche, marchaban á unirse en la Carolina 
con la División de Vedel. Se habrían marchado 40, ó 50 
pasos, cuando las avanzadas se encontraron con las ene- 
migas y rompieron unas y otras el fuego. Trabada la ba- 
talla mandó el ala derecha de la línea, ordenó movimientos 
y destacó Cuerpos conque desconcertó las reiteradas 
maniobras del enemigo para envolver aquélla por el flanco 
derecho; y estas felices disposiciones merecieron que los 
Generales Castaños y Reding dijesen en sus relaciones 
que Venegas había hecho en el ala derecha importantes y 
distinguidos servicios (i). Habiendo pasado sucesivamente 
al Ebro, y después de los acontecimientos y operaciones 
que allí se practicaron; dada la desgraciada batalla de 
Tudela y reunido el Ejército en Calatayud, se le encargó 
por el General en Jefe y dictamen de los demás Generales 
congregados en Junta, una División de retaguardia esco- 
gida para sostener la retirada del Ejército. Contra mar- 



(i) En la relación oficial de la Batalla de Bailen firmada por Don 
Francisco Javier Castaños, fechada en Andujar el 27 de Julio de 1808 
y remitida á la Suprema Junta de España é Indias, se hace honrosí- 
sima y especial mención de Venegas en los siguientes términos: <i.El 
Brigadier Don Francisco Venegas Saavedra, jefe de la vanguardia, y 
situado ai costado derecho, hizo en ate día serz'icios muy distinguidos, y con- 
tribuyó singularmente á que el enemigo fuese batido en aquel punto. ■> 



— 345 — 
chando con ella tres leguas hasta el Fraii no encontró en 
aquel Puerto y detuvo al enemigo por primera vez, y re- 
tirándose con lentitud y siempre picado por él, sostu\'0 en 
Bubierca un tenaz y sangriento combate durante siete 
horas y á costa de incesantes operaciones y encuentros de 
tres días, y de hacer frente, por último, en Guadalajara 
al Cuerpo de Infantería del Duque de Bellune y á la co- 
lumna de 1 6 Escuadrones de caballería mandada por el 
Duque de Istra, se consiguió salvar todo el Ejército con 
su Artillería. Hallándose con la vanguardia en el lugar de 
Carrascosa, ordenó la sorpresa de un Destacamento de 
Dragones que iba á Alcázar de Huete á sacar raciones y 
fué conipletamente derrotado, quedando los más muertos 
ó prisioneros. Mandó el encuentro de Tarancón donde la 
firmeza de la Infantería contra la caballería enemiga me- 
reció una medalla de distinción. Fué batido en Uclés 
(i) por la superioridad del enemigo en organización y nú- 



( I ) Contestación al Manifiesto del Excmo. Sr. Duque del Infantado, 
dada por D. Francisco Xnvic}- Venegas, en hiparte qtie tiene relación con su 
conducta. 

Mcxico=^iSio^=J\ei/npreso en la Oficina de Arizpe — Con licencian. 
Folleto en 4.° de 60 págs. de texto y 41, con nueva foliación, de notas y 
documentos. Al final está fechado el escrito en Cádiz á 16 de Junio 
de 1 8 10. 

La desgraciada rota de Uclés en 13 de Enero de 1809 dio lugar á que 
la opinión se dividiera respecto de las causas cpie motivaron tan desgra- 
ciado suceso; pero la Suprema Junta Central que á la sazón gobernaba el 
reino, hubo de juzgar desfavorablemente la conducta del Duque del In- 
fantado, al separarlo del mandt) que confirió luego á Venegas, dándole el 
del ejército del Centro. Esto dio lugar á resentimientos del Duciue, expre- 
sados en un tardío Manifiesto, diez y siete meses después de los sucesos, 
tratando de vindicarse y haciendo recaer la culpa en el (íeneral Venegas, 
cuando éste disponía su viaje á Méjico por orden del Supremo Concejo de 
Regencia para desempeñar el Vireinato de Nueva España. El pundonoroso 
general, en el corto tiempo de que disponía, y sin papeles ni documentos, 
perdidos con su equipaje en la funesta acción de L'clés, escribió y publicó 

44 



— 346 — 
mero mandado por el General Víctor; pero cumpliendo sus 
obligaciones, presentóse al frente de las tropas, aunque 
atacado de una fiebre pútrida, recibiendo una contusión de 
bala de fusil eii el pecho y retirándose por entre los ene- 
migos. En 6 de Abril de 1809 se encargó del Ejército de 
la Mancha (i), á los nueve días de la acción de Ciudad 
Real que lo había reducido á un deplorable estado: lo or- 
ganizó é instruyó en dos meses, poniéndolo capaz de 
moverse de nuevo por la Mancha, haciendo marchas y re- 
tiradas que merecieron la aprobación y elogios del Go- 
bierno; singularmente la bien ordenada que practicó desde 
el Guadiana, cuando el Rey intruso trató de atacarlo con 
superiores fuerzas, y en ella dispuso y logró sorprender 
en Torralva un grueso cuerpo enemigo de caballería. Vol- 
vió después á adelantarse hasta Toledo y Aranjuez, ha. 
ciendo el cerco de aquella Ciudad, dando y sosteniendo 
acciones parciales muy bizarras; siendo señalada la del 29 
de Julio de 1809 en la Cuesta de la Reina, y últimamente 
las más considerables de Aranjuez, Añover y Toledo y la 
Batalla general de Almonacid. En el cuartel general de 
Santa Elena híibía despreciado con energía las insidiosas 
proporciones de acomodamiento que le hizo por escrito 
el General Sebastiani, y sostuvo en su respuesta los dere- 

el anterior folleto descrito, obra en que se refleja su nobleza de carácter y 
que por los curiosos pormenores que consigna hace de ella un importante 
documento de gran valor histórico para juzgar los hechos á que se refiere, 
aún no bien esclarecidos ni depurados por los historiadores, y que deja en 
ventajoso lugar y con lucimiento al que en todas ocasiones procedió por 
noble y generoso impulso guiado. 



(i) Conservan sus actuales descendientes unas curiosísimas .Ví/uo- 
}'ifís inéditas, que escribió durante el desempeño de aquel importante 
mando. 



— 347 — 
chos del Rey nuestro señor, y el pundonor de sus obliga- 
ciones (i). Nombrado Gobernador de Cádiz en 6 de No- 
viembre de 1 809, lo era en las angustiadas circunstancias 



(i) Después de los descalabros en Ciudad-Real y Medallín, intentó 
el rey intruso negOL;iacioues con la Junta Central, que fueron rechazadas 
por ésta; al mismo tiempo el Mariscal francés, Horacio Sebastiani, dirigía 
cartas en igual sentido á las más caracterizadas personas, y en las que su- 
ponía mayores méritos y más popularidad é influjo, á D. Melchor de Tove- 
Uanos, D. Francisco de Saavedra y á su sobrino el general 1). Francisco 
Javier Venegas de Saavedra, que, á sus muy relevantes méritos, se le había 
confiado al mando del ejército de la Mancha; todos contestaron enéro-ica y 
noblemente, mereciendo el honor de que se publicaran por orden y acuer- 
do de la Suprema Junta, en el «5«//í?wí«/'(? á la Gaceta del Gobienio, del 
J'krnes 12 de I\Iayo de iSog;-i estas notabilísimas cartas, que retratan á los 
hombres de aquella época y son poco conocidas, á no ser la del ilustre lo- 
vellanos, citada por algún historiador. 

Conservan con singular estima los Venegas la original de Sebastiani y 
copia autógrafa de la contestación que Venegas, inspirado en el más gene- 
roso patriotismo, le dirigió, y por ser notabilísima la copiaremos seguros, de 
que será leida con toda la estimación que merece un documento tan noble- 
mente sentido y tan bellamente escrito. 

==Carta (traducida) del s^-eneral Seóastia/ii, fechada en Da i miel 
el 12 de Abril de íSog. 

«Al General del exército de la Carolina.» 

«Sr. General; La gloria de dar paz y tranquilidad á su país, debe 
preferirse aún por un General del exército á la que los combates pueden 
hacerle esperar. Entendámonos, pues. Señor General, para hacer cesar los 
males que pesan sobre la España, y para detener la efusión de sangre. Lo 
debemos uno y otro á las tropas que mandamos; lo debéis particularmente 
á vuestra patria en premio de la confianza que de vos hace. 

El carácter franco, leal y bienhechor de S. M. el Rey Joseph es para 
vos y vuestros compatriotas el garante más seguro de quanto debéis prome- 
teros. I'or lo que hace á mi, me estimaré feliz si logro ser un intermediario 
ütil entre el Rey y sus pueblos, procurar á éstos, con una pronta paz, la 
tranquilidad que le es tan necesaria, después de tantas tempestades, y la 
felicidad con que pueden contar baxo un tal monarca. Estas miras me ha- 
cen tener el honor de escribiros, y de esperar vuestra respuesta. Este paso 
que doy debe pareceros tanto más franco, quanto lo hago en el momento 
mismo en que nuestras ventajas son tan decisivas, que no se puede dudar 
del suceso de la guerra, y que ya nadie puede contrarrestarlas, dirigidas 
por el genio todo ])odero5o del Emperador, á quien Dios ha asegurado la 
victoria contra todos sus enenuíros. 



- 348 - 
de haber entrado en las Andalucías el intruso Rey con su 
numeroso triunfante Ejército, y acercarse á aquella plaza, 
intimando por Emisarios que envió desde el Puerto de 
Santa María su rendición, con lisonjeras promesas en unos 



Recibid, Señor 'Jeneral, la CNprcsión de mi más alta consideración. 
=Sebastiani, » 

«Contestación del (General Venegas. » 

«Señor (ieneral: Recibí á su debido tiempo vuestra carta de 12 del 
anterior mes, y no habría faltado á la debida atención de contextaros sin 
demora, si yo no dependiese de un gobierno, á quien debí dar parte antes 
de entrar con vos en correspondencia. Autorizado ahora para contextar, 
tengo el honor de aseguraros que estamos conformes en que nada es más 
lisongero que dar la paz y la felicidad á los pueblos; cuya gloria la miraré 
siempre como preferible á quantas puede proporcionar la suerte de las 
armas. España gozaba de aquel indecible bien, y no debía esperar su pérdi- 
da, sus males, ni su efusión de sangre, de unos aliados por quienes había 
hecho tan heroicos sacrificios, con aquella buena fé de su carácter, que 
jamás le han negado las demás Naciones. Pero una ambición ilimitada, y 
sostenida por unos medios de guerrear desconocidos entre las Naciones 
cultas, la han sumergido en un cúmulo de males, de que debe libertarla el 
esfuerzo de sus hijos. 

Sea enhorabuena leal y benéfico el carácter de vuestro Rey Joseph; 
estas virtudes podrá exercerlas en aquellos países en que lo llamen á reinar 
los derechos de su familia, ó la voluntad de los pueblos. En quanto á mí, 
jamás reconoceré otro Rey que el que he debido á mis leyes patrias, insti- 
tuidas por mis mayores, en la plenitud de su libertad. Estoy bien seguro 
de que no hay uno de mis compatriotas á quien no anime el mismo espíritu, 
por más que se quiera alucinar á las Naciones distantes, con publicar como 
voluntarios unos juramentos, y unos homenajes arrancados por el terror, por 
las bayonetas, y por todo género de violencias. 

Convencido, como debéis estarlo. Señor General, de este inconcuso 
principio, y persuadido yo á que os enceréis feliz, como me le aseguráis, 
en contribuir á una paz pronta, y á la tranquilidad que necesitan nuestros 
Reynos, después de tantas tempestades, os ruego empleéis el alto favor que 
merecéis á vuestro Emperador, para que, retirándose sus exércitos de esta 
Península, y restituyéndonos á nuestro legítimo Rey el Señor D. Fernan- 
do Vil, pueda gozar la nación españo!a de la felicidad que se promete en su 
reinado; siendo astas las bases sobre que podremos admitir vuestras propo- 
siciones. Por lo demás, la suerte de las armas ha sido en todos tiempos 
incierta y varia: y quando en la primera campaña contribuía yo á las glo- 
rias de mi patria, en los campos de Mengibar y Baylén, no por eso me 
lisougeaba de no tener que ofrecerle mi sudor y mi sangre en los com- 



— 349 — 
instantes en que se carecía de recursos, y á pesar de todo, 
á la cabeza de la Junta superior, dictó la respuesta de que, 
La Ciudad de Cádi::, finnc siempre en los principios de su 
juramento, no reconocia otro Rey que al Sr. D. Fer- 
nando VII [\) y solicitó con eficacia y obtuvo prontos 



bates de Bribiesca y Uclés. No son tan seguros, Señor General, como lo 
suponéis, los constantes triunfos de vuestras armas, ni creo que la cninipo- 
/encía de vuestro Emperador sea un garante de vuestras ulteriores victo- 
rias; y lexos de creer yo que la Divinidad puede protejer (como me lo 
aseguráis) una causa tan injusta, confío por el contrario que su inalterable 
justicia se declarará siempre por la guerra más sagrada que puede encon- 
trarse en la historia de los pueblos, y cuyos favorables anuncios empezamos 
ya á ver realizados. Destinado por el Supremo Gobierno á capitaneará 
mis compatriotas en tan sagrada lucha, será siempre mi resolución la de 
salvará mi patria, ó perecer con ella. 

Recibid, Señor General, las expresiones de mi más alta consideración, 
con que soy vuestro más atento servidor=Quartel genera! de Santa Elena, 
5 de Mayo de iSo9=rFrancisco ^'enegas.í 



(i) Al narrar Alcalá Galiano en sus citadas Mc/iiorias los sucesos de 
Cádiz durante el sitio, describe en estas cortas y expresivas frases la figura 
del gobernador de la plaza: tDc ella (de la Junta) hizo cabeza el que era 
gobernador militar y político de la ciudad, el general D. Francisco jfavier 
Venegas; militar antiguo, general que había mandado con varia fortuna, 
literato, caballero cumplido con mucho de cortesano, aunque poco había 
vivido en la corte; hombre, en fin, de los que aciertan á ganarse las volunta- 
dest. Juicio que, dado lo descontentadizo de su carácter y punzante humor, 
demuestra el alto aprecio en que el ilustre historiador y castizo prosista 
tenía al general Venegas. No atribuye á éste ni á determinada persona la 
célebre respuesta de la ciudad de Cádiz á la intimación de los sitiadores 
franceses, hecho que,á escepción de D. Adolfo de Castro, que en su bellísima 
obra t Cádiz en la Guerra de la Independencia ^ lo atribuye, sin fundamento, 
á D. Salvador Garzón de Salazar, los demás escritores, que del asunto se 
ocupan, y entre ellos el Sr. Barrantes (a) panegirista de Venegas, ó dudan, 
ó no aciertan á qué afortunada persona atribuir tan envidiable respuesta. 
'Lt\áA\a. hoja de serz'ícios del general Venegas, no cabe ya la duda; él 
mismo la dictó, y así lo dice: *.Vombrado Gobernador de Cádiz en 6 de 
Noviembre de iSog lo era en las angustiadas circunstancias de haber en- 
trado en las Andalucías el intruso Á'ev con su numeroso y triunfante F.jér- 



(a; Aparato Bibliográfico para la Historia de Extrc.iiacUira. — Toiii. 3." pág ig 



— 350 — 
auxilios de tropas inglesas de la Guarnición de Gibraltar y 
la más favorable disposición del Vice-Almirante Purvis 
para auxiliarle con sus fuerzas marítimas. Posteriormente 
fué nombrado por la primera Regencia del Reino Virrey 
de Santa Fe é inmediatamente de Nueva España, sin soli- 
citud suya y contra sus manifestados deseos de continuar 
la guerra de la Península. Debiendo cesar, á consecuencia 
del nombramiento de Santa Fe, en el mando de la plaza 
de Cádiz, recibió una Real orden en lO de Febrero de 8io, 
comunicada por el Ministro, Marqués de las Hormazas, 
participándole que el Consejo de Regencia de España é 
Indias había oido con mucho gusto una Diputación de la 
Junta superior de aquella Plaza, en que había manifestado 
la confianza que tenía la Ciudad en tan digno Jefe y los 
inconvenientes que podían resultar de su separación en 
tan críticas circunstancias. Que en su consecuencia había 
resuelto S. M. que subsistiese en aquel Gobierno, ínterin 
no variase la situación en que se hallaba la Plaza de Cádiz 
y hubiese proporción para su transporte al destino de 
Virrey del nuevo Reino de Granada; y á fin de que pu- 
diese atender con más desahogo á todos los asuntos que 
estaban á su cargo, S. M. nombraba por segundo Gober- 
nador de aquella Plaza al Brigadier D. Gaspar de Vigodet, 
y así se verificó hasta el nombramiento de Gobernador de 
ella hecho en el Duque de Alburquerque, Capitán General 
de Andalucía y General en Jefe de aquel Ejército de opera- 



cito y acercarse á aquella plaza, intimando por emisarios que en~'ió desde el 
Pnerto de Santa María su rendición con lisonjeras promesas, en unos ins- 
tantes en que se carecía de recursos, y apesar de todo, á la cabeza de la yunta 
Superior, dictóla respuesta de que «/<? Ciudad de Cádiz, firme siempre en 
los principios de su Juramento, no reconocía otro Rey que al Sr. D. Fer- 
nando VIL 



- 351 — 
dones. Se embarcó en Cádiz á 12 de Julio de 1810 en la 
fragata de la Marina Real Atocha, desembarcó en Veracruz 
el 28 de Agosto, entró en Méjico el 14 de Setiembre de 
1810, y á los dos días reventó la insurrección que estaba 
tramada, y después de apoderarse los insurgentes de las 
CiudadesCapitales, Guanajuato y Valladolid de Mechoacan 
y reforzarse con seis Regimientos, que se les pasaron, tres 
de Infantería y tres de caballería, vinieron á tomar la ca- 
pital con 80.000 hombres y once cañones, cuyo intento 
desbarató con sus rápidas disposiciones y la célebre Batalla 
de las Cruces, y la resolución y firmeza que inspiró en 
Méjico, apesar del desaliento genera! que infundiera el nú- 
mero de los rebeldes y sus procedentes ventajas, habiendo 
sido incesantes las providencias militares y políticas que 
hubo que tomar para dirigir y sostener las operaciones 
de los Ejércitos y Divisiones expedicionarias, sofocar las 
varias conspiraciones que se tramaron dentro y fuera 
de la Capital, y mantener el orden público. Después 
de haber dado en aquel mando un ejemplo heroico 
de integridad, desinterés y desprendimiento por espa- 
cio de dos años y medio, lo entregó en 4 de Marzo 
de 1 81 3 para regresar á la Península, llamado por el Go- 
bierno, y á los tres años y un mes desembarcó en Cádiz 
el 24 de Agosto del referido año 813 (i). Restituido Fer- 

(l) Muchos y grandes hieron I<js servicios prestados por Venegas ;i 
España, durante el difícil período de su vircinato en Méjico: sirva como de 
síntesis de ellos el juicio que un notable historiador mejicano, Alanian, 
hace de él en su notable y magnífica obra (a). «.Juzgándolo, dice, ahora 



(a) Historia de Méjico dcsiic los /'¡■¡¡iti-rüs inovimicntos <ji¡e prepararon su in- 
dependencia en el año de iSoS hasta la época presente, Por I). Lucas Alainán — Méjico 
— jS4g — Iinp. de y. M. Lara, calle de la l\ilma núnt. ^.— Además de esta interesante 
obra, en la que extensamente trata su autor de Venegas en los trcj primeros tomos, pué- 
dese entre otras consultar la 'Biblioteca Americana septentrional' de Beristám, y 
• Méjico desde jSoS l:asía iSOy de Arrangoi-j. 



— 352 — 
liando Vil á su Corte, fué sin dilación d besar su Real 
mano, mereciendo que se dignase nombrarle vocal de una 
Junta en unión con los Tenientes Generales D. Antonio 
Amar y Marqués de Villanueva de Duero, para que con 
presencia de los servicios de los pretendientes, consultase 
á S. M. quienes, entre otros, podrían ser ascendidos á las 
clases de Teniente General y Mariscal de Campo, expre- 
sando que este nombramiento hecho en i.° de Junio de 
1 8 14 y en el Ministerio de D. Francisco de Eguia, era 



íCon la iinparcialklad que el transcurso del tiempo y la variación de cir- 
»cunstancias permiten, la justicia exige que se diga, que fué hombre de 
«grande integridad, mérito que le reconocen aún sus más acérrimos ene- 
smigos; no sólo no empleó ninguno de los medios abusivos de enriquecer 
c introducidos por Yturrigaray, sino que ni aun recibió aquellos regalos au- 
Dtorizados por la costumbre,)' así es que volvió pobre á España, necesitando 
¿que sus amigos le facilitacen auxilios para hacer el viaje. Asiduo en el 
«trabajo, no descausaba en el despacho de los negocios, ni en las horas 
i-más incómodas de la noche, sin tener nunca más distracción que algún 
»rato de paseo por la tarde; fecundo en recursos, los encontró para sostener 
1 los gastos de la guerra, pareciendo poseer el secreto de hacer salir sol- 
idados del polvo de la tierra, pues cuando nada había, logró formar un 
^ejército numeroso, y supo oponer divisiones de tropas á las cuadrillas de 
í insurgentes que por todas partes se levantaban. Su resolución para lanzarse 
»en la lucha desigual que se le presentaba, fué verdaderamente heroica, y 
scuando Hidalgo marchaba con ochenta mil hombres sobre Méjico y que 
;>la población en masa se levantaba en donde quiera que aquél se acercaba, 
»es menester creer que no aspiraba más que á una honrosa muerte, deci- 
ídiéndose á oponerse á este torrente que todo lo arrebataba, con vin pu- 
sñado de hombres de cuya fidelidad podía tener tan poca confianza. Aun 
> las debilidades que como hombre se le inculpan, las aprovecho en bene- 
'ficio de la causa que defendía, y los insurgentes de Méjico estuvieron 
ssiempre persuadidos que á ésto debió el descubrimiento de la conspiración 
»de Ferrer. No hay duda en que sin su oportuna llegada, España hubiera 
:> perdido estos dominios desde el año de 1808, apoderándose Hidalgo y 
»sus compañeros sin dificultad de Méjico y de todo el reino. I-a guerra le 
»dió poco lugar de consagrarse al desempeño de las atenciones ordinarias 
»de su empleo, pero en cuanto pudo no las descuidó, tomando empeño en 
íla conservación y propagación de la vacuna y en algunos ramos de policía, 
ísiendo indubitable que en circunstancias menos funestas, habría sido uno 
>de los mejores vireyes que hubiera tenido la Nueva España». 



— 353 — 
consiguiente el buen concepto que tenía S. M. de los Ge. 
nerales que la componían. Igualmente se dignó S. M. nom- 
brarle vocal de la Junta militar de Indias establecida en 12 
de Setiembre del mismo año. En 6 de Junio de 815 se 
dignó también S. M. nombrarle Virrey, Gobernador y 
Capitán General del Perú, pero habiendo manifestado á 
S. M. el estado decadente entonces de su salud, y no ha- 
biendo logrado su total recobro con los baños medicinales 
de Sacedon, tuvo á bien el Rey ex-honerarle de aquel en- 
cargo, nonbrándole vocal de una Comisión para proponer 
á S. M. las constituciones de la Real, Militar y Benemérita 
orden Americana de Isabel la Católica. Le eligió también 
Presidente de una Comisión de Generales y Jefes de cono- 
cida instrucción é inteligencia en el sistema de milicias 
Provinciales para que examínase los trabajos presentados 
por el Inspector General de estos cuerpos, á fin de reimpri- 
mir la Real declaración de Milicias de 30 de Mayo de 
1767, arreglándola á las Reales Resoluciones vigentes, 
cuyo trabajo se pasó al Ministerio de la Guerra; y le honró 
también S. M. nombrándole uno de los vocales de la Junta 
de fortificación de la Frontera de Francia, favorecida con 
el alto honor de ser presidida por S. A. el Sermo. Sr. In- 
fante Don Carlos (i). Últimamente en 16 de Setiembre 
de 18 18 por un decreto especial de S. M. firmado y rubri- 

(l) Con este motivo presentó una memoria meditada y bien escrita 
sobre la Fortifcación y defensa de la Frontera que inédita se conserva entre 
sus papeles. Fué Venegas persona de no común ilustración é ingenio y 
á pesar de consagrar su larga vida á la defensa de la patria, no abandonó la 
buena lectura y cultivo de las letras, revelando buen gusto en el estilo claro 
y elegante de sus escritos. Terminaremos dando una ligera noticia de las 
obras impresas é inéditas que de él conocemos, sin descender a pormenores 
que harían demasiado extensas estas anotaciones, ya harto prolijas: 

Conlcslación al Manifiesto del Fxcnio, Sr. Duque del Infantado, dada 

45 



— 354 — 
cado de su Real puño, fué servido nombrarle Capitán Ge. 
neral y Gobernador del Ejército y Reino de Galicia, de 
cuyos encargos se posesionó en 19 de Octubre de 18 18. 
En Noviembre de 18 19 pidió a S. M. su Real licencia 
para venir á Madrid á besar su Real mano y de la Reina 
Nuestra Sra D.^ María Josefa Amalia de Sajonia con quien 
se había desposado. En 29 de Enero del año de 820 reci- 
bió nueva Real orden para que luego volviese á encargar- 
se del mando de Galicia, lo que ejecutó á pesar de que la 
humedad de aquel clima había sido perjudicial á su pade- 
cer habitual de nervios y rogado á S. M.. le exhonerase de 
aquel destino. 

por D. Francisco Xavier Venegas, en hiparte que tiene relación con su 
conducta. 

Mexico=^i8 lo^Reimpreso en ¡a Oficina de Arizpe — Con Ucencias. 

Folleto en 4." Mayor de 60 págs. de texto 741 con nueva foliación de 
notas y documentos. Al final está fechado en Méjico á 16 de Junio de 18 10. 

« Vindicación de los agravios infundados, injustos y groseros con que 
el Capitán General D. Gregorio de la Cuesta, ha intentado manchar la repit- 
tación del Teniente General y Virey de Nueva España, D. Francisco Xavier 
J'enegas, en su Manifiesto impreso en Palma de Mallorca en i8i i. 

— Cádiz (sin año). Imprenta del Estado Mayor General*. 

Folleto en folio^^Portada; 31 págs. de texto que comprende la Vindi- 
cación, fechada en Méjico á 6 de Noviembre de 181 1 y firmada por Vene- 
gas; sigue una hoja en blanco y á continuación portada sin foliar que pre- 
cede á los cincuenta documentos numerados que ocupan las 62 siguientes 
y últimas páginas. 

tOrdenanzas para los patriotas de Fernafido VII — año iSiOi. 

«Manifiesto contra las imposturas de los rei.'oltosos de la Xuez'a isí- 
/íZ/Ví? (y otras varias proclamas) 1810-1811 y 1812^. 

« Reglamentos de policía — Méjico — 18 11 > . 

Obras autógrafas é inéditas que conservan sus descendientes: 

< Fortificación y defensa de la Frontera (Firineos)i 

f Memorias durante su mando del ejército de la Mancha». 

« Memorias de los sucesos durante el desempeño de su Vireinato en 
Xucva España, v 

« Relación puntual de lo ocurri do en la Coruña el 20 de Fehrerode 1820 
y días siguientes á la conspiración, para que no quede desconocido-, este hecho 
esencial de la historia revolucionaria-» que por primera vez vé la luz piíblica 
en el Archivo Hispalense. 



BELACIÓN puntual de h ocurrido en Ja Coruña el 
20 de Febrero de 18.20 ¡j dias siguientes á la cons- 
piración, para que no quede desconocido este Jiecho 
esencial de la historia revolucionaria flj. 



En 29 de Enero del año de 1820, recibió el Marqués 
de la Reunión nueva real orden para que luego ^'olviese á 
encargarse del mando de Galicia, lo que executó á pesar de 
que la humedad de aquel clima había sido perjudicial ásu 
habitual salud de nervios y había rogado á S. M. lo exone- 
rase de aquel destino. Restituido á la Coruña el 19 de 
Febrero á las 4 de su tarde, }' habiéndole asegurado su 
segundo Cabo D. Nicolás de Llanoponte (sugeto muy 
adicto á las R.^ prerrogativas) y los demás funcionarios 
que no había antecedentes para sospechar ninguna conspi- 
ración, y que por el contrario se gozaba de la mayor 
tranquilidad pública, pasó la noche y por la mañana empe- 
zó á ocuparse en el despacho ordinario, y cerca del medio 
día en leer el correo de Madrid que acababa de llegar, 



(i) Estas breves Memorias son en extremo curiosas é interesantes, 
porque ilustran el conocimiento de los sucesos políticos del año de 1820 
en la Coruña, por lo general muy sumariamente tratados por los historia- 
dores, y no con la extensión f|ue prestan á los de Andalucía, y vienen á ser 
como complemento, en lo referente á esta época, de la curiosa y bellamen- 
te escrita, obra recien publicada con el título de Memorias de D. Antonio 
Alcalá Galiano, publicadas por su hijo. — Madrid— Imp. de Enrique Ritbi- 
tíos.* — 2 vóls. en 4.° 



— 356 — 
hallándose en levita por creer no tenía ningún acto que 
exigiese vestirse de uniforme; de manera que sus criados no 
habían abierto todavía los baúles. 

El General Llano-ponte había prevenido en la orden 
del día anterior, que debiendo llegar el Capitán General el 
mismo día, fuesen las autoridades y corporaciones á cum- 
plimentarlo el siguiente; pero por inadvertencia ú olvido 
natural, no se lo había comunicado. Así fué que su Ayudan- 
te de guardia D.Josef Antón lo sorprendió avisándole que 
estaba ya la corte en el Salón de recibo. Considerando 
habría una dilación extraordinaria en sacar el uniforme y 
vestirse de ceremonia, se decidió á salir del modo que se 
hallaba con ánimo de expresar el motivo de su irregular 
trage: Apenas se presentó en la Corte cuando el mismo 
Ayudante le avisó en alta voz que la guardia había hecho 
fuego y que había commoción en el pueblo. Todos los ofi- 
ciales que se hallaban en el Salón, y no bajarían de 200, 
sacaron sus espadas, creyendo el General que las desem- 
bainaban para sostener los Sagrados derechos del Trono, 
y que el tumulto era meramente popular, sin haberse man- 
chado en tan horroroso crimen los oficiales y tropas como 
sucedió por desgracia con poquísimas excepciones. El 
General, movido por aquella ilusión tan especiosa, gritó 
Voy por )n¿ espada; ^Qvo á. ^ocos pasos para buscarla en 
su cuarto, le gritó el Governador de la Plaza D. Josef Escu- 
dero, que había esgrimido la su ya contra los facciosos y 
recibido varias heridas, mi General adonde vá Vuid. que 
¡o matan, y volviendo la cara hacia los conspiradores, uno 
de ellos, vestido de paisano, pero con vigotes y apariencias 
de oficial le puso una pistola al oido derecho diciendo viva 
la Nación; en el mismo momento D. Carlos Espinosa y 



— 357 — 
D. Ramón Ibañez, oficiales de Artillería, gritaron no se 
hiciese daño al Capitán General por el respeto debido á su 
persona, y, adelantándose apresuradamente, le cogieron, el 
primero por el brazo derecho y por el izquierdo el segundo 
y le sacaron en unión con los demás conjurados á la Plaza 
de la Arina delante del Palacio. 

Al pie de la escalera echó el capitán General una mi- 
rada á los granaderos de su guardia, llamando su atención 
á la obligación de defenderle, y á la causa del Rey que 
debía sostener; pero los notó apáticos é indiferentes, y no 
le quedó duda de que el haberse dejado desarmar sin ha. 
ber habido efusión de sangre de una parte ni otra, proce- 
día de estar en la complicidad con todas las demás tropas 
de la guarnición. En el centro de dicha Plaza y en la misma 
actitud se pasaron con el Capitán General, Espinosa é 
Ibañez, que lo conducían, y la gavilla compuesta de soldados 
y paisanos con armas de fuego, espadas y cuchillos, gritan- 
do viva la nación, para que lo repitiese el General, quieu 
contestó con las voces de i'iva el Rey. Quisieron algunos 
de los circunstantes persuadirles á que abrazase su rebeldía, 
y creyendo pudieran haberle movido sus insinuaciones» 
repitieron la voz de viva la nación, y el General volvió á 
proclamar viva el Rey: y conociendo el peligro de que lo 
asesinasen, como era ya consiguiente, dijo á los que le suje. 
taban, que á qué propósito le tenían en aquel compromiso, 
y queno teniendo que esperar mudasen desistema y tomasen 
el partido que quisiesen de arrestarle ú otro. En este estado 
gritó Espinosa á la muchedumbre que el General pasaba 
preso á Palacio, como lo verificaron, llevándolo á una de 
sus piezas, y también pusieron en otra al Gobernador de la 
Plaza, cuidando el General de que se le auxiliase en la cura- 



- 358 - 
ción de sus heridas. Los oficiales sublevados hacían centi- 
nela de vista á los presos y sucesivamente fueron llevan- 
do á la misma prisión á varios Jefes que no hablan tomado 
parte en el levantamiento ni eran de la confianza de los 
sublevados (i). 

Hallándose el General en semejante situación, se le 
presentó un Oficial desconocido, con un frac azul y dos 
charrateras de plata, le dijo sigilosamente que era america. 
no de Nueva España, donde lo había mandado prender 
por sospechas de haberse mezclado en aquella revolución; 
pero que él lo apreciaba, y viese si podía contribuir á sus 
intentos: El General le dio gracias, teniendo por insignifi- 
cante su expresión; mas se la repitió otras dos veces, de 
que dedujo que sus indicaciones se dirigían á contribuir á 
una reacción contra los infidentes; pero como no había el 
menor asomo de posibilidad y las ofertas procedían de su- 
jeto tan sospechoso, se conocía bien que la idea fuese 
precipitar al General en un paso tan disparatado en aque- 
llas circunstancias, para hacerlo asesinar en venganza de 
haber reprimido la insurrección de su país nativo: con 
efecto averiguó y se cercioró posteriormente de que el tal 
americano era D. José Mariano Michilena, insigne rebelde 
que había ido de Madrid á la Coruña á agitar la rebelión y 
que fué posteriormente Diputado en Cortes por su Provin- 



(i) Los Brigadieres D. Andrés de la Rúa, Director de la Maestranza 
de Artillería: D.Josef María Carrillo, Coronel del Regimiento Infantería 
de Granada: D. Alanuel Nava Canipoinanes del de A'oluntarios de Castilla: 
D. Simón Ibarra, primer comandante del 2." üaiallón de Voluntarios de 
Aragón: D. Basilio Irigeyen, Comandante del de Círanada: D. José Mora- 
grega del de Voluntarios de Castilla; y el Alcalde del Crimen de aquella 
Real Audiencia D. Félix Andrés Pazos. 



— 359 — 
cia de Meclioacan en la primera legislatura de los años 
20 y 21. 

Fué Michelena uno délos principales reos de conspira- 
ción en la misma Ciudad de Meclioacan el año de 1809, 
siendo Virrey el Arzobispo, D. Francisco Xavier de Lo- 
zana, por cuya disposición fué preso y procesado, y se 
hallaba en el castillo de S. Juan Ulúa al arrivo del Virrey 
1). Francisco Xavier Venegas, que no tuvo conocimiento 
de él, pues desde dicho castillo se remitió á España por 
anterior providencia. 

Tres horas después del arresto en Palacio, fueron tras- 
ladados el general y los demás al Castillo de S. Antón, 
hallándose formada la tropa de la guarnición entre el Pala- 
cio y el Castillo, sufriendo los arrestados y especialmente 
el General, por su dignidad, el agravio de pasar por delante 
de aquella soldadesca insubordinada y rebelde. En el fuer- 
te ocuparon al General, el Gobernador y el Teniente Gene- 
ral D. Nicolás de Llanoponte, cuando fué conducido, dos 
dias después, al pabellón del Gobernador, que era un Te- 
niente retirado y tuvo la urbanidad de partirlo con ellos: 
fué relevado al siguiente día por D. Ángel Pérez, capitán 
de voluntarios de Aragón, graduado de Teniente coronel, 
pero los Generales conservaron dicho pabellón, y los de- 
más Jefes presos estuvieron en casas matas. No se permitía 
á unos ni á otros salir de sus respectivas habitaciones, y 
los Generales eran vigilados por los oficiales de guardia 
cuando se les servía la comida ü otra asistencia. Así pasa- 
ron desde el 20 de P'ebrero hasta la noche del 6 de Marzo, 
en que á las doce y media de ella el Governador del Casti- 
llo Pérez entró al General un oficio de la que tomó el 
nombre de Junta Suprema de gobierno, comunicándole la 



— 36o — 
resolución de que se embarcase con varios otros indivi- 
duos (i) en el Bergantín mercante hern\osa Rtta, bajo una 
escolta de Soldados, mandada por el Teniente D. Vere- 
mundo Larrainzar, que lo era del regimiento de volunta- 
rios de Castilla, cuyo embarque había de verificarse á las 
dos horas de la insinuación, es decir, á las tres de la maña- 
na del 7. Después de haber navegado algunas horus bajó 
Larrainzar al Camarote del General y se ofició á compla- 
cerle .en lo que permitiesen las circunstancias. Dijóle aquel, 
que, supuesta su buena disposición era separarlo de Galicia, 
podría desembarcarlo, y á los demás, en Oporto ú otro 
paraje de Portugal, ahorrándoles las incomodidades del 
mareo que sufría, los riegos comunes de encontrar en los 
cabos á los corsarios de Buenos Aires, y el particular de 



(i) El Teniente General D. Nicolás de Llauoponte, Cabo Segundo 
de la Provincia: El Governador de la Plaza D. Josef Escudero y Lison: 
Los Brigadieres, D; Juan Espronceda, Teniente Rey de la misma: don 
Joséf María Carrillo y D. Manuel de Nava, D. Micolás Lavaygi, Intenden- 
te honorario de Ex'° el P. M. Dominico Fr. Nicolás de Castro, D. Diego 
Delicado, Rector de la Parroquia de S. Jorge; y el Oidor de aquella Real 
Audiencia D. Julián Cid y Miranda. La orden de la llamada Junta Supre- 
ma expresiva habría «resuelto la deportación, consultando la pública seguri- 
dad del Pueblo que presidía y la individual de muchas personas arrebata- 
das por el Pueblo con motivo de su erección en Gobierno constitucional 
para sosegar la peligrosa inquietud en que se hallaba, dimanada, ó de los 
suspicaces recelos de la influencia en que se consideraba á unas, ó del an- 
sioso encono y venganza con que minaba á otras.» I>a primera parte se 
refería probabiemeute á los Militares, y la segunda á los demás individuos 
eclesiásticos y seculares; y concluía con requerir al Comandante de Armas 
de A'geciras ó ]Málaga; (en cuyos dos puntos conceptuaban á D. Rafael de 
Riego) á nombre de la Patria recibiese á todas las referidad personas, en 
calidad de ubres ó arrestadas según estimase exigirlo el mejor servicio 
nacional. — No estuvieron todos los embarcados en el Castillo de S. Antón, 
pues sufrieron su prisión en la cárcel pública Lavaygi, el religioso domini- 
co P. M. Castro, el Rector D. Diego Delicado y el Oidor D. Julián Cid y 
Miranda que fueron trasladados para el acto de embarcarse. El teniente 
Rey Espronceda estubo oculto algunos días y presentándose por fin á la 
Tunta le conduieron al Castillo. 



— 3^1 — 

Larrainzar y sus consortes si al pasar delante de Cádiz tro- 
pezaban con algún buque de nuestra Armada; pero no 
accedió á la propuesta, y ofició únicamente, que sino encon- 
traba á Riego (al que iban dirigidos) en Algeciras, no 
seguiría el rumbo á Málaga como se le prevenía, sino que 
fondearía en la bahía de Gibraltar y los dejaría desembar- 
car en la Plaza. 

Continuando su navegación, encontraron efectiva- 
mente sobre el Cabo de San Vicente una corbeta y un 
bergantín americano, que les dieron una empeñada caza, y 
aunque el Bergantín Rita estaba forrado en cobre y era 
muy velero, hubieran sido apresados, si por fortuna no se 
hubiese levantado un fuerte temporal, cerca del anochecer, 
que impidió á los buques enemigos aproximarse á la Costa; 
y aunque al amanecer estaban á la vista, se habían alejado 
y desistieron de seguirlo. 

El día 13 fondeó el Bergantín Rita en Gibraltar y los 
deportados se creyeron ya seguros de desembarcar sobre 
la palabra del oficial Larrainzar y se empezaron á vestir 
correspondientemente para acompañarle en el bote; mas 
él les dijo convenía fuese antes á hablar al Gobernador y 
pedir su licencia. Se dirigió allá y encontrando en la plaza 
varios refugiados de la insurrección del Conde del Avisbal 
en el Puerto de Santa María, y con especialidad al Coronel 
de Artillería D. Bartolomé Gutiérrez Acuña, le disuadieron 
de cumplir su promesa, y quedaron conformes en que 
llevase á los presos á la Isla de León, que ocupaba el Ejér- 
cito rebelde. El 14 por la mañana el Coronel de S. M. Don 
Juan González de Rivas fué al costado del Bergantín, y 
preguntando por el Capitán General de Galicia, se le ofre- 
ció muy atentamente y á los demás que con él venían. El 

46 



— 362 — 
general le preguntó si sabía los términos en que venían 
conducidos, y contestando afirmativamente, le rogó lo hi- 
ciese presente al Gobernador de Gibraltar, reclamando el 
asilo de la Gran Bretaña y el desembarco de los que por 
un acto violento tan injusto iban aprisionados. El Coronel 
lo desempeñó eficazmente, pero el Gobernador Inglés reusó 
acceder á lo que se le pedía, diciendo tenía instrucciones 
del embajador de su Nación en Madrid para que no toma- 
se parte alguna en pro ni en contra de los sucesos de la 
revolución, y no desistió de este principio, aunque el Cón- 
sul repitió sus gestiones. Por fortuna estaban fondeadas 
en Algeciras la Fragata y Bergantín de la Real Armada 
I iz'd y Diligente (i), y el coronel tomó la oportuna medida 
de oficiar al Comandante de aquellas fuerzas para que con 
ellas rescatase los Generales y demás individuos retenidos 
á bordo de la Rita. Con la mayor prontitud y celo dieron 
vela y se dirigieron al buque insurgente, y pasando muy 
inmediato á su borda el Bergantín gritó, á la voz el oficial 
que lo mandaba, que inmediatamente dejasen embarcar á 
los Generales y demás individuos en su bote, que al efecto 
había echado al agua. La marinería y tropa rebeldes con- 
testaron, que, hallándose en tierra el Capitán y Coman- 
dante respectivos no podían disponer nada hasta su vuelta, 
y el Oficial de Marina que mandaba el Bergantín les habló 
con voces amenazadoras y maniobró para venir sobre el 
buque de la otra bordada. El Cónsul se aprovechó de la 
conducta de los buques del Rey N. S. para llamar la aten- 
ción del Gobernador de la Plaza sobre el compromiso que 



(O Comandante de la i.'"^ 1). Antonio Josef de Campo y del segundo 
I).Joai|uíu l'lanco. 



— 3^3 — 
motivaría á las dos naciones el indispensable procedimiento 
de aquellos, y esta feliz ocurrencia decidió al Gobernador 
y mandó al Capitán del Puerto fuese en una falúa á sacar 
á los detenidos con orden de verificarlo á toda costa, lle- 
vando el efecto una escuna con la que amenazó de permitir 
el intimado embarque, y así se verificó, á pesar de la resis- 
tencia que en el modo posible procuró hacer aún aquella 
insubordinada y rebelde soldadesca, en medio de que la 
mañana del i 5 se había leido ya á bordo en la Gaceta de 
Madrid que S. M. había resuelto se restableciese la Cons- 
titución, cuya determinación soberana alejaba hasta el 
menor fundamento de seguir aquella violencia. 

Con fecha del siguiente día 16 participó el General 
por el Ministro de la Guerra desde Gibraltar su arrivo )• 
desembarco y de los demás individuos, y con la del 24 de 
Marzo tuvo el Rey N. S. la dignación de resolver que el 
Marqués de la Reunión volviese á la Cortea desempeñar su 
anterior destino de Vocal de la Junta de Indias y determinó 
los que debían tener los demás sugetos que allí se hallaban 
deportados. 

Presentado como era preciso al referido Cónsul es- 
pañol el pasaporte que llevaba el Capitán del Bergantín 
Rita, se notó que se suponía ir á Liorna y que no iban in- 
clusos en el RoU ó matrícula ni el General ni ninguno de 
los demás arrestados, decidiéndose claramente era precau- 
ción para asesinarlos y echarlos al agua en caso de que, 
encontrando algún buque de la Marina Real, se viesen 
comprometidos y expuestos á ser apresados y sufrir la 
pena correspondiente á su delito. 



— 3^4 — 



ABICCIONES Y CORRE(JCIONES 

DE 

D. JUSTINO MATUTE 

AL TOMO IX. DEL VL\JE DE ESPAÑA DE D. ANTONIO PONZ 



CARTA I. 

(Co)iclusióii). 



N. 56. Varios son los pareceres acerca del origen 
de la imagen de Nuestra Señora de los Reyes, y algunos, 
según Quintana Dueñas (*), opinan que fué don de San 
Luís, Rey de Francia, á su primo el de Castilla, fundándose 
en unas Lises de los zapatos de la Señora: más los que juz- 
gan que fué formada por misterio de los ángeles, no advir- 
tieron, sin duda, que estos la hubieran hecho perfectísima, 
y sin dexarla espuesta á las injurias del tiempo: el que no 
ha perdonado su rostro, en el que se observan varios des- 
conchados. Es lo cierto, que es un simulacro devotísimo, 
por lo que representa, y por lo que acuerda (i), el que 



(*) Santos de Sevilla, fól. 195. 

(i) No obstante el interés grandísimo con que los sevillanos de to- 
dos tiempos han mirado esta curiosísima imagen, ninguno conocemos que 
la haya estudiado en el concepto artístico ni descrito minuciosamente. La 
devoción de los unos y la falta de crítica de los más han sido causa de 
ijue hasta nuestros días no se tenga exacta noticia de esta producción escul- 



— 3^5 — 
desde la conquista tuvo culto en el sitio que ahora ocupa 
la capilla, la que fué y es servida de capellanes, á quienes el 
Rey D. Sancho el IV, concedió varios privilegios, los que 
confirmó su hijo el Rey D. Fernando el IV, siendo este 
último quien dio forma á su gobierno, haciendo de entre 
los capellanes dos mayores con títulos de Mayoral y Te- 
sorero, los que en 1594 se redujeron á uno con título de 
Mayor. Últimamente concedió el difunto Carlos III una 
pensión de mil doblones sobre este Arzobispado para dis- 
tribuirse, parte de ella, entre algunos capellanes de coro, 
la que empezó á disfrutarse en la vacante del Excelentísi- 
mo Sr. Llanes nuestro Prelado, y el Sr. D. Carlos IV que 
actualmente reina dispuso por el año de 795 que dos de 
las capellanías se diesen por oposición de Cánones y Teo- 
logía, una con título de Doctoral y la otra de Magistral, 
las que en las primeras vacantes se pusieron en uso. 



tórica del siglo XIII. Sin pretender mostrará los lectores del Archivo Hispa- 
lense un completo estudio de tan veneranda efigie, copiaré en este lugar lo 
ya manifestado por mí en las Curiosidades antiguas sevillanas. Es toda^ 
de madera y de tamaño algo mayor que el natural: el rostro carece de mo- 
delado y basta solo fijarse atentamente en él para considerarla como pro- 
ducción del estilo románico en sus postrimeras: la nariz es de poco relieve 
y pequeña, los labios ligeramente marcados y los ojos están pintados y 
con poco movimiento de líneas. Adviértese gran analogía entre la ejecu- 
ción de la cabeza de la Virgen de los Reyes y las esculturas de la Madre 
de Dios y .Sta. Ana que se veneran en la parroquial del mismo nombre en 
Triana, cuya procedencia creemos que corresponde á la misma XIII.''' cen- 
turia. Curiosa en extremo es la disposición del cabello, pues no está tallado 
en el mismo trozo de madera de que consta la cabeza sino que lo forman 
menudos cordoncillos, que si en su orijen fueron de oro, al presente solo 
ha ([uedado la seda de un color indefinible: cada uno de estos delgadísimos 
cordones se halla sujeto al cráneo por medio de sutiles puntas de acero y 
tan abundantes son los imitados cabellos, que en la parte de la nuca y bajo 
la toca que á manera de monjil le rodea el rostro, se advierte una muy grue- 
sa madeja. 

La encarnación del rostro ha saltado por varias partes, dejando ver 
perfectamente las múltiples capas de pintura y barnices con que se ha 



- 366 — 
La estatua del Santo Rey á caballo sobre la reja, y 
demás que le acompañan, son de un tal Jerónimo Hernán- 
dez, por lasque se le dieron 43.000 reales vellón. Son de 
madera forradas en chapa de hierro, pero de mezquino 
mérito, las que se colocaron en 1773. Consta por la historia, 
que el Santo Conquistador entró en Sevilla en una religiosa 
procesión, en la que presidían las imágenes de la Virgen 
madre, con los títulos de los Reyes, de las Aguas y de la 
Sede, á las que á pie convoyaba el Santo con sus adalides 
y caudillos. Empero olvidado el escultor de todo ello, y de 
la obligación de seguir la fama, dispuso la escena muy de 
otro modo, y no el más decoroso. En esta reja se malgastó 
mucho dinero, quedando por padrón de la moderna im- 
pericia. 



tratado de embellecerla. La fisonomía en general revela nobleza y reposo 
y no obstante su imperfección artística agrada en extremo. 

Hasta el arranque del cuello y á la mitad del antebrazo y cerca del 
tobillo está cubierta con una tela de seda roja perfectamente adherida á 
los extremos de los referidos miembros, de suerte que, como antes dijimos, 
es imposible estudiarla en conjunto ni en pormenores. 

Las manos son muy entrelargas y los dedos faltos de modelado, reve- 
lan el estilo ojival ya dominante. En cuanto á los pies los tiene cubiertos 
con unos enormes zapatos de raso bordados de oro, modernos, mucho más 
grandes que los pies, que oprimiéndolos exteriormente hemos notado que 
en efecto son puntiagudos y no muy estrechos. 

De tiempo inmemorial no se desnuda nunca, y así tiene varias telas 
de seda lisas que no ofrecen caracteres ningunos para poder clasificar la 
éjioca á que corresponden. 

I^as diversas telas de que hemos hecho mención, permiten ver algunos 
lienzos blancos que están inmediatamente puestos en la imagen, pero tam- 
poco ofrecen carácter alguno. Toda ella se halla articulada de manera per- 
fecta con el mismo mecanismo de que se sirven los pintores en sus mani- 
quíes y es susceptible de todos los movimientos principales del cuerpo 

humano» En cuanto á la cabeza del Niño Dioses bastante más moder- 
na ó á lo menos ha sufrido considerable restauración que le ha hecho per- 
der >u antiguo carácter. 



S67 



CONCLUSIÓN DE LAS CAPILLAS 

N. 57. En la capilla de San Pedro, al lado del Evan- 
gelio, se ha colocado un lienzo en 1784, que representa al 
Santo Apóstol caminando sobre las aguas, á la llamada de 
Christo, deD.Josef de Huelva, cuya idea está tomada de 
una estampa bien conocida. 

Es bien notorio el mérito de las pinturas de este re- 
tablo, como también el descuido que hubo en dejar des- 
aparecer el lienzo del remate, que representaba al Padre 
Eterno, de Zurbarán, por el cual se sostituyó otro bien 
miserable. La reja de esta capilla tiene bastante mérito, y 
la hizo Fr. Josef Cordero, Religioso lego de San P'rancisco, 
tiuien en esta pieza y otras, que posee esta Santa Iglesia, 
acreditó su destreza en esta clase de obras (i). En el poste 



(i) Bajo un arco abierto en el espesor del muro que está aliado del 
evangelio se encuentra hoy el mausoleo del ilustre arzobispo D. Fr. Diego 
Deza cuya estatua yacente" bien ejecutada al estilo de transición ojival- 
renacimiento es cuanto queda del primitivo, pues la urna fué destruida 
durante la invasión francesa en la capilla del colegio de Santo Tomás; 
ñmd.ación de aquel prelado. Convertido el edificio en cuartel, el señor don 
Francisco de Borja Palomo, salvó de la destrucción el monumento todo, 
consiguiendo que fuera trasladado al lugar que hoy ocupa; en memoria de 
lo cual se colocó la siguiente inscripción: 

NO8DO 

VlRTUTI ET SiMENTIAE SACRVM 

Rev. ADMODv^[ Fr. Du)acvs de Deza 

ARCIUEriSCOPVS 1USI>AI.ENSIS VERVSQUE PATRIAE l'ATER 

Uomixicanae familiae praeclarissimvm decvs 

CaTIIOLICORVM REGVM FERDINANDI ET ELISABETH POENrrENTIARIVS 

EORVMQUE FILII PRINCIPIS DOM. JOANNIS PRECEPTOR 

ClIKISTOPHORII COLOMIU GENEROSVS FIDVSQVE l'ATKONVS 



- 368 - 
frontero á esta capilla se ha colocado en plancha de bronce 
la inscripción, que en el pavimento tenía la ilustre matrona 
Doña Guiomar Manuel, cuya memoria siempre duraní en 
su patria Sevilla. Dice, pues, así: 

D. O. M. 

GlIOMARAE. MANUELAE. NO- 

líILISSIMAE. AC. PIENTLSSIMAE 

FOE-MINAE DE. PAREXTIBUS. OFTU- 

MIS. QUOS. EODEN, SEPÜLCHRO 

SECUM. CONDITOS. VOLUIT. ET 



CORPORE SOLVTVS DIE IX JVNII M D XXIir, \1VIT IN AETERNVM 
HVIVS rVLCHERRIMAM STATVAM PRORSVS DTRVTAM 

Sepvlcrvmqve IN coiXEGio S. Thomae temeré VIOI.ATVM 
Irrvente omniaqve evertente gai.uarvm exercitv 

AlVMNI EIVSDEM COI.LEr.ri REFICERE CVRARVXT ANNO MDCCCXIV 

Postea vero ecclesiae S. Thomae ad vsvs profanos damnata 
Sacrvm monvmentvm hvc trasfederendvm stvdvit 

ANTIQVVS PIVSQUE II.LIVS NOBlLISSlMí COLI.EGII DISCIPVLVS 

De LICENTIA EXMII CAPITVLI HVIVS SANTAE ECCLESIAE 

HlSPALENSlVM SPLENDIDISSIMVS ORDO IMPENSAM REMISSIT 

Kal ivniis an. d. Mnccci.xxxiii 
Que traducida al castellano dice: 

no8do 

Consagrado á la virtud y á la ciencia 



El jHity líez'ererido Fr. Diego de Deza, Arzobispo de Sevilla, verdadero 
padre de la patria, honra esclarecidísima de la familia dominicana, confesor 
de los lleves Católicos Fernando é Isabel y Preceptor del Príncipe D. Juan, 
hijo de éstos, protector generoso y fiel de Cristóbal Colón; desligado del 
cuerpo en el día g de Jitnio de ij^j 7'ive en la eternidad. 



— 369 — 

DE. Patria, optime. moeritae. 

CUM. POST. AEGREGIAM. IX. S. P. Q. H. 

salís. MUNIFICENTIAM SALIEN- 

TIUM QUE. IN CARCERIS. USUM ET 

STERNENDI VIARUM. COMMODI- 

TATEM. BONAM. ÍTEM. FACULTA- 

TUM. PARTE M. AD. HUIUS. TEMPLE 

SARTA. TECTA. D. O. M. DICASSET. 

ECCLESIAE. PaTRES. PARÍS. PIE- 

TATIS. ERGO. CUM. ELOGIO. FACI- 

ENDUM. CURARUNT. 

R. I. P. 

A DIOS ÓPTIMO, MÁXIMO 

«A Guiomar Manuel, nobilísima y piadosísima Ma- 
trona muy benemérita de su Patria, y de sus esclarecidos 
padres, que quiso se depositaran con ella en el mismo se- 
pulcro. Habiendo cedido al Senado y Público de Sevilla 
con egregia liberalidad la sal, dada agua á las Cárceles y 



Esla preciosísima ataliia destruida casi por eoinplcto y el sepulcro vio- 
lado temerariamente en el Colegio de Santo 'J o más por el ejército invasor de 
las Gal/as que iodo lo destruyó, los alumnos de este mismo colegio cuidaron 
restaurar en el año 1S14. 

Pero después destinada la iglesia de Santo Tomás á usos profanos, un 
antiguo y piadoso discípulo (a) de aquel famosísimo Colegio, procuró que 
este sagrado monumento fuese trasladado aquí con Ucencia del Exento. Ca- 
bildo de esta Santa Iglesia, y á expensas del explendidísimo Municipio sevi- 
llano. El día /." de Junio de i8Sj. 



(a) El citado Sr. Palomo. 

47 



— Z70 — 
empedrado cómodamente las calles: y habiendo consagrado 
gran parte de su caudal á Dios, Óptimo Máximo en la Fá- 
brica de este templo, el Cabildo de la Iglesia, con igual 
piedad, mandó ponerle este monumento y elogio: Descanse 
en paz :. 

Es sabido que esta Señora era descendiente de San 
Fernando, y parienta cercana de la Reina Doña Juana Ma- 
nuel, esposa del Rey D. Enrique II. Sus bienes los repartió 
con igual discreción que caridad, señalando limosnas á los 
templos, á las comunidades, á los pobres, a los encarce- 
lados, y haciendo obras en favor de todo el pueblo. To- 
davía en algunas calles se ven restos del enladrillado de 
canto, para cuya obra contribuyó con grandes cantidades, 
y además dexó á la Ciudad dos salinas que poseía, una en 
Utrera y otra en Sanlucar de Barrameda. Reedificó el 
edificio de la Cárcel pública, construyendo fuentes y dán- 
dolas agua. A los conventos de Santa María la Real, de 
San Leandro y de las Dueñas, señaló limosna anual con 
obligación, de que cierto número de ellas fuesen en deter- 
minado día á orar sobre su sepultura. Estableció rentas 
para que el día de los difuntos se diesen vestidos á doce 
pobres. A los Prebendados cada año 2600 mrs. de la mo- 
neda vieja para que los repartiesen entre sus amas y cria- 
das. Últimamente, á la Fábrica de la Catedral, cuya obra 
seguía entonces con gran ardor, el resto de su hacienda, 
habiendo muerto con universal sentimiento, el mes de 
Noviembre de 1426, todo lo qual puede verse con más 
e:!i.\:cns\ón cnXos Hijos üiísírcs de Scvi/Ia, de Arana Val- 
flora (i). 



(i) Este pobre monumento que perpetua la esclarecida memoria de 
D.^ Guiomar Manuel, no fué ciertamente el primero que el Cabildo dedicó 



J/ 



RETABLO MAYOR 



N. 58. Ponz, unas veces por sí, y otras siguiendo á 
Espinosa, padeció en la historia del retablo mayor mil equi- 
vocaciones, que pueden deshacerse leyendo, en el Diccio- 
nario del Sr. Cean Bermudez, el artículo de Dancart, en 
quien tuvo principio esta obra por los años de 1482. Desde 
este año hasta el de 497, siguió trabajando en él con sus 
discípulos, y por su falta, en dicho año, siguió la traza su 



á honra de tan ¡lustre matrona, perdido al presente, desapareció con él una 
de las más notabilísimas joyas artístico-arqueológicas de la Catedral, susti- 
tuyendo tal presea por la mezquina inscripción de que habla Matute. 
I^oaysa en su cuaderno M. S. en 4.0 que está al frente de sus Memorias 
sepulcrales, hablando de las sepulturas inmediatas á la Capilla Real, se 
expresa así: «delante de la Capilla Real dice una,^;v7« lápida de bronce eu 
la orla: Aquí yacen los señores Manuel Saunin y yuana González su mujer 
y Guiomar Manuel su fija: la cual de x o grandes dotes a esta Santa Iglesia y 
muchos bienes á esta ciudad falleció por el mes de Xovienibre de 1426. » 

A mediados del siglo pasado en 1743 existía este monumento, pues 
de él habla Sandier y Peña en sus Adiciojies al Teatro de la Santa Iglesia 
de Sez'illa por Espinosa de los Monteros: al fól. 499 consigna estas impor- 
tantes noticias, «ni la célebre y memorable (refiérese á las lápidas sepulcrales 
de la Catedral) de bronce que se halla entre la Capilla de los Reyes y la 
de San Pedro. La piadosa matrona Guiomar Manuel que murió en el año 
de 1426, hauiendo dejado mucha parte de su hacienda para la obra de la 
Catedral señalóse entierro en ella como lo tenían sus padres, y fué enterrada 
en á\c\\o sii\o y el Dean y Cabildo pusierojí la honrosa lápida de bronce re- 
feí'ida con elegante inscripción y en ella de vajo relieve se ven los bultos suio 
y de sus padres aunque ya gastados del trascurso del tiempo sobre cuia sepol- 
tura asistían á orar las monjas de Santa María la Real antes que estuviesen 
obligadas á guardar clausura todos los años en el día de los difuntos &^. 

Después de esta descripción bastante para poder formar aproximado 
juicio del inapreciable mérito del monumento á (jue nos referimos, huelgan 
todo género de consideraciones, y no cjueda más recurso sino deplorar su 
desaparición. Tendría esta lugar, tal vez, con motivo del solado nuevo de 
la Iglesia, á consecuencia del cual se perdieron otras insigues memorias, 
teniendo más en cuenta la uniformidad del paviuiento que el mérito de 
estas venerables reliquias. — J. G. P. 



— 372 — 
discípulo Marco, ayudado de Bernardo Ortega, discípulo 
que había sido de Nufro Sánchez los que en el año de 
1505, habían llegado hasta lo que llaman la V/£-a. 
En 1508 vino á Sevilla Jorge Fernandez Alemán, 
discípulo también de Nufro, quien entre otras obras para 
el retablo mayor, hizo dos apóstoles para la viga, por los 
que le dieron 200 reales y consta que en 525, hizo la 
imagen de Nuestra Señora, que tiene á su hijo muerto en 
los brazos, ocupando el centro de la misma viga ó dosel. 
Por este tiempo trabajaba allí Micier (Domingo) discípulo 
de Dancart, del que hay memoria en 15 10. En el de 526; 
se concluyó la fachada y dosel del retablo, y posterior- 
mente resolvió el Cabildo, que se continuasen los lados, 
bajo la misma disposición que lo principal. Roque Balduc, 
Pedro Becerril y Juan de Villalva trabajaban en 1551: el 
primero trabajó hasta el año 1561, en que dejó empezada 
la huida á Egipto, que después concluyó Juan Bautista 
Vázquez-, y el segundo hasta el de 554, conociéndose por 
de su mano la estatua del Santo Rey David. Diego Váz- 
quez, hermano de Juan, hizo los góticos en 1552 y en 553, 
trabajó Pedro Pernal. En 1554 trabajaron Juan López, y 
Andrés López del Castillo con sus hijos; pero en el siguien- 
te de 55 fué la irayor concurrencia de profesores. Nufro 
y Bernardino Ortega, hermanos, Juan de Palencia, que hizo 
la historia del Lavatorio: Pedro de Heredia, que trabajó 
el mist-erio de la Transfiguración, por el que le pagaron 
145 ducados, y después executó la historia de panes y peces 
con otras estatuas, durando su memoria hasta 1562. Final- 
mente, Juan I3autista Vázquez hizo tres historias, que re- 
presentan la creación del mundo, la transgresión de nues- 
tros primeros padres y su expulsión del paraíso, con figu- 



o/o — 
ras del tamaño del natural, en los años de 1563 y 564, en 
que se concluyó el retablo en la manera que hoy día lo 
vemos, 

Ponz afirma que todo el retablo consta de 44 nichos; 
pero es lo cierto, que solo son 36 y 13 en la viga, sobre 
lo qual, lo que contienen, y la descripción del todo puede 
verse el citado artículo de Dancart. 

CONTINUA LA CAPILLA MAYOR. 

N. 60. Francisco de Alfaro, platero, residía en Sevi- 
lla en 1596, en el cual executó el tabernáculo que está 
sobre la mesa del altar mayor, y juntamente los dos atriles 
de plata que suelen usarse en él, cuyas obras son perfectas 
en su clase, y acreditan el mérito de su autor. 

N. 63. Desde el año 15 18, en que vino á Sevilla, 
llamado del Cabildo, Fr. Francisco Salamanca (y no Sala- 
mea como le llama Ponz), hasta el de 533, parece duró la 
reja principal de la capilla mayor y pulpitos, en cuyas obras 
ayudaba á Fray Francisco su compañero Fray Juan; pero 
entretanto se trabajaban las rejas laterales en 15 18 y 19, 
por Sancho Muñoz, Juan de Yepes, y el maestro Fsteban, 
más en 522, consta que trabajaba en ellas Diego Idro- 
bo, al que se dieron 200 ducados por la demasía que 
hizo en la del lado de la Epístola. Con este motivo se 
adiestraron muchos rejeros en Sevilla, y aprendieron otros, 
entre los cuales, Antonio de Falencia, discípulo del Padre 
Salamanca, se distinguió en la escalera del pulpito del 
Evanjelio, con medallas y adornos de buen gusto en 1537. 
Puede verse la descripción de estas obras en el artículo de 
P^ray Francisco de Salamanca, del Diccionario de Pinto- 



— 374 — 
res etc. como en el de Sancho JMuTioz. la de la reja del 
coro, quien la dio concluida y dorada en 1520. 

Todas estas rejas y pulpitos se volvieron á dorar á 
costa del Emmo. Cardenal Delgado, nuestro Arzobispo, 
quien, no contento con estas y otras mercedes que hizo á 
su Iglesia, quiso aumentarla con la hermosa solería del co- 
ro, en el que se mandó sepultar, para lo cual dispuso una 
lápida que aún existe á su entrada sin inscripción, pues 
aún todavía no se ha trasladado el cadáver de tan-benemé- 
rito Prelado, A consecuencia de esta obra, emprendió el 
Cabildo el losado de la crugía, con el que se suscitaron las 
ideas de el de todo el templo. Este se concluyó en 26 de 
Enero de 793 en el cual se gastaron cerca de 300.000 
pesos, habiendo dado 50.000 el Excmo. Sr. Llanes, nues- 
tro Arzobispo, y 6.000 el Dean que fué de esta Iglesia don 
Ignacio Ceballos, por su testamento. Con este motivo se 
hicieron algunos panteones en las capillas para los cadáve- 
res, que deben tener sepultura dentro del templo. El losa- 
do se compone de piedras blancas y azules, de a vara en 
cuadro, cuyos costados están interrumpidos por ángulos 
entrantes, alternando los dichos colores, el cual tuvo prin- 
cipio en Febrero de 789. Mas no por tan costosa obra ha 
dexado el Cabildo de emprender y concluir otras, entre 
las cuales merece contarse el relox, que para el gobierno 
inte.rior de la Iglesia se colocó en la tribuna de la puerta 
de S. Cristóbal. Este está incluso en una fachadita jónica 
con su correspondiente cornisamento, al que corona un 
agraciado ático: todo este cuerpo es de caoba y está ador- 
nado con resaltes de bronce en sus miembros, de cuya 
materia son los capitelos, basas y tercio inferior de las 
columnas, y en el centro está colocado el cuadrante. 



— 375 — 
N. 64. Las estatuas del respaldo y costados de la 
capilla mayor, aunque de diversos artífices, y participar 
de la manera gótica, (i) sus actitudes son sencillas, sus 
paños bien plegados, y bastante corrección en el dibuxo. 
Consta que empezó á trabajar en ellas y continuó en los 
años de 1523, 24 y 25, el maestro Miguel Florentin, Juan 
López en 554, y Juan Marin en 564 y 65; y en los años 
siguientes de 572 y 575, recibió el Cabildo á Diego de 
Pesquera, y á Juan de Cabrera, para que ayudasen al citado 
Marin á esta obra, por ser ambos muy buenos escultores 
y discípulos de su padre Lope Marin. 



CORO DE LA CATEDRAL. 

N. 65. Los miniaturistas que más se distinguieron 
en los libros de coro de esta Catedral fueron Luís Sánchez, 
que pintaba en 1 5 16 y en 540. Bernardo de Orta, padre y 
maestro de Diego, quien con sus hermanos iluminó varios 
libros, desde 1555 hasta 575: últimamente hay memoria 
de Melchor Riquel que trabajaba en lo mismo en 1603 (2). 

N. 66. Á mediados del siglo XVI, florecía en Sevi- 



(i) No son ciertamente estas estatuas ejecutadas á la manera gótica 
como terminantemente dice el adicionador, si bien conservan muchas de 
ellas recuerdos de aquel estilo, hay otras, tal vez la mayoría; que manifies- 
tan de manera harto clara la influencia del Renacimiento: las que á Matute 
han parecido ojivales son de transición, pues no hay ninguna pura de 
aquel estilo. — J. G. P. . 

(2) Merecen los libros de coro de esta catedral un estudio muy dete- 
nido por su número, importancia, diversas maneras artísticas que en ellos 
aparecen y sobresaliente mérito que se manifiesta en la mayor parte de 
ellos. Juzgando de la época en que fueron pintados por los caracteres que 
ostentan, diremos que no hay ninguno anterior al siglo XV. En los que se 



- 3/6 - 

lia Bartolomé Morel, escultor en bronce, y entre las gran- 
des obras que hizo para la Catedral, fué una el facistol, 
cuya descripción puede verse en su artículo en el Diccio- 
nario del Sr. Cean Bermudez. Juan Bautista Vázquez, en 
565, le ayudó con seis estatuas pequeñas, que se coloca- 
ron en el mismo facistol, y el embutido que contiene. 

N. 6%. Entre los famosos discípulos que Lorenzo 
de Mercadante dejó en Sevilla fué uno Nufro Sánchez, 
quien en 1464, trabajaba ya en el coro de esta Catedral, y 
habiéndose desistido de la plaza que gozaba en ella de 
maestro de escultura, fué nombrado en su lugar el maestro 
Dancart, quien lo continuó, y anteriormente á su nombra- 
n)iento, en 1480, había ya trabajado en él, pues en 
el de 1478 consta que concluyó la silla del Prelado, 
la que mandó el Cabildo que se colocase en el cabo del 
coro con las dos de ¡os asistentes; pero ni uno, ni otro lo 



ejecutaron durante esta centuria, manifiéstanse claramente las influencias 
neerlandesas é italianas unidas, según demuestran los señalados con los 
números 44, 45, 52, 58, 66, 72, 77, y otros más. En varios se notan las 
diversas maneras de dos artistas, uno extranjero y nacional otro, tales son 
los números 48 y 69. El arte sevillano tiene también notables ejemplares en 
los números 49, 60, 63, 70 y 75' recordando mucho las pinturas murales 
del monasterio de San Isidoro del Campo (Santiponce). Finalmente el esti- 
lo eyckiano que tanto influyó en nuestra pintura hállase representado en 
los números iS, 63, y 89. Tienen marcado carácter de Renacimiento los 
números 36, 37, 38, 41, 59, 61 y 64, advirtiendo que en muchos de estos 
volúmenes se encuentran algunas fiestas de Santos que manifiestan la in- 
tervención de distintos artistas y también que no hubieron de pintarse en la 
misma época. Desgraciadamente la cuchilla de ciertos encuadernadores, que 
no queremos calificar, ha producido daños irreparables en gran parte de 
los ejemplares de tan riquísima colección. 

.Los Sres. D. Claudio Boutelou y D. Adolfo Fernandez Casanova sa- 
bemos que han donado al Exmo. Cabildo Catedral un interesante manus- 
crito que deberá conservarse en el Archivo de la Santa Iglesia y que no 
hemos tenido el gusto de ver, con un estudio muy detenido acerca de los 
mencionados libros. — J. G. P. 



— m — 

dejaron concluido, por loque en el año de 15 12. Juan 
Alemán trabajó algunas sillas, y en el de 513, se le die- 
ron seis ducados por los atriles del propio coro que 
entalló. En este último año señaló el Cabildo salario al 
escultor Gómez Orozco por reparar y hacer la imaginería 
que faltaba, en cuya primera ocupación lo hallamos en el 
año de 15 1 1 . Estos son los artífices de que ha quedado 
memoria, digna por cierto de que no perezca. 

Sobre las puertas del testero del coro hay colocados 
dos lienzos de Diego Vidal el viejo. Racionero de esta 
Iglesia, que representan á Cristo desnudo y sentado, y 
una Virgen con el Niño en sus brazos, del tamaño del 
natural. 

N. 69. Morgado en su Historia de Sevilla, (folio 
205), dice, que el órgano de la Catedral lo hizo un 
flamenco llamado maestro Jorge, y costó 24.000 ducados: 
más sin duda hablaba de la máquina interior. El promon- 
torio de adornos, que por una y otra banda se vé en el 
día en ambos, es parto monstruoso de Luís Vilches, en 
quien quedó el asiento de ejecutarlos, con la condición 
que las estatuas y medallas las había de hacer D. Pedro 
Duque Cornejo, compañero el más apropósito que se 
pudiera desear para completar tan ruin obra (i). Así se 
verificó, habiendo llegado el costo del de la banda del 
Evangelio á 169.808 reales, y Fray Domingo de Aguirre, 
religioso de S. Francisco, construyó la máquina interior 

(i) IjOS gustos artísticos dominantes en ciertas épocas han llevado 
á nuestros escritores á incurrir en exageraciones, casi siempre injustas, como 
sucede á Matute en este caso al calificar la talla de los órganos de ruin 
obra. El exclusivismo greco romano de principios de este siglo impidió al 
discreto y erudito adicionador ver las bellezas y magistral ejecución de 
estos adornos que si bien interpretados según el disparatado estilo barroco 
no por esto carecen de mérito é interés. — J. Cr. P. 

48 



- 378 - 
cuya obra se empezó en 1724. Acabada que fué, los mis- 
mos artífices ejecutaron el del lado de la Epístola, á costa 
del Arzobispo D. Luís de Salcedo; incas en el lugar de éste, 
construyó un famoso órgano en 1794. D. Jorge Bosch, 
organista de S. M., con la desgracia de estar tan mal em- 
butido, y del cual habla Ponz en su tom. 17 (*) formando 
de él el mismo juicio favorable que los más instruidos pro- 
fesores (i). 

N. 71. Nicolás de León, discípulo de Jorge Fernan- 
dez Alemán trabajaba en 1531, el adorno de alabastro de 
las portadas y capillas de S. Gregorio y nuestra Señorade la 
Estrella, en el recinto del coro por la parte del Norte, y 
sus estatuas; á excepción de la de S. Gregorio, también en 
alabastro, que en 1554, executó su hijo Martín de León, 
la que está colocada en la puerta de su capilla, al lado del 
Evangelio. La estatua del Santo, colocada en su retablo, 
es de Manuel García de Santiago, escultor de nuestros días. 
Pésima es la traza, idea, ó que sé yo como la llame del 
retablo de nuestra Señora de la Estrella. (2) 



(*) Cat. V. N. 18. 

(i) Dos escritores contemporáneos que han tratado de estos instru- 
mentos consignan que el órgano del lado de la epístola fué obra de don 
Jorge Bosch y el del Evangelio de D. Valentín Verdalonga. Este segundo, á 
nuestro juicio, vino á sustituir el que construyó D. Joseph Casas y acerca 
del cual corren dos papeles impresos que se intitulan -t Carta escrita á un 
amigo por D. Joseph Casas, Organero del Real Monasterio de San Lorenzo 
en que le dá parte de los varios sucesos que tuvo en la ciudad de Sevilla, así 
en su salud como en la obra del órgano que dexó construido en aquella santa 
metropolitana- Iglesia. > 

Carta satisfactoria que escribió el P. Fr. Antonio Soler al limo, señor 
Dean y Cabildo de la Santa metropolitana Iglesia de la ciudad de Sevilla 
contra los reparos puestos por los Sres. Jueces ala obra del órgano nuevo 
construido por D. Joseph Casas. — J. G. P. 

(2) A la bondadosa finura del Excmo. Cabildo Ecco. debemos poder 
consignar en este momento algunas noticias inéditas referentes á la cons- 
trucción de las bellísimas capillas, llamadas vulgarmente de los alabastros 



— 379 — 
La imagen de la Virgen de los Remedios, que se ve- 
nera en el trascoro, era del templo antiguo, de cuya pin- 
tura se ignora la fecha; pero en i 548 Antón Pérez, junta- 
mente con un hijo, profesor de grande habilidad, repararon 
dicha imagen que se conserva en nuestros días con señas 
de permanecer muchos más según su buen estado. 

OTROS OBJETOS RELATIVOS AL SERVICIO 
DE LA Iglesia. 

No debe pasarse en silencio el crecido número de los 
individuos del coro de nuestra Catedral, en el que después 
del Arzobispo, ocupan el primer lugar los Dignidades que 
son once, todos los cuales usan mitra en algunas festivi" 
dades por concesión de Alexandro IV en 8 de Julio de 
1255, cuya gracia fué hecha en honor de la sepultura de 



que nos ha permitido copiar de los libros de Actas Capitulares. ^Miércoles 
2 de [unió de 1529. «En este día los Sres.... votaron e mandaron que en 
cuanto a las capillas que están al lado del coro, las cuales están comenta- 
das a faser de alabastro que se acaben de alabastro commo están comen- 
tadas e que el alabastro de donde se traiga se este e siga el parecer de 
Riaño maestro mayor e en quanto a las otras capillas que se han de fazer 
se fagan de marmol e enbien el mqdelo e traga deilas a genova e come- 
tieron a los señores pedro pinelo licenciado diego de Ribera mayordomo 
de la fabrica canónigos que sobrello contraten e concierten con mercaderes 
e fagan el modelo e sepan lo que pueden costar e lo refieran en Cabildo». 

Lunes 7 de Junio de 15 29=:En este día sus mercedes cometieron al 
Sr. Obispo de Scalas que juntamente con el señor licenciado Ribera ma- 
yordomo de la fabrica entienda en el alabastro que se ha de traer para las 
capillas del coro según e commo esta mandado a prometido al dicho señor 
licenciado Ribera ». 

Miércoles 28 de Junio i53i=Este dia mandaron sus mercedes que el 
señor canónigo Marco Cañas mayordomo de la fabrica que enbic el apare- 
jador de la fabrica (a) a la villa de Rota para que vea donde se perdió la 
nao que traya el alabastro e vea si se podra cobrar alguno dello e la costa 
que se hará en ello y sy le pareciere al dicho señor mayordomo lo haga 
sacar lo que asy le pareciere que se podra sacar á poca costar. 
(a) Martí» Gainza. 



— 38o — 
San Fernando, y á ruegos del Rey D. Alonso su hijo, la 
que no fué puesta en uso hasta el año siguiente. 

A estos siguen los Canónigos que son 40; pero dos 
canonicatos carecen de personalidad á causa de estar uno 
anexo al Tribunal de la Inquisición, y otro partido en Ra- 
ciones para los músicos. A el Cabildo de aquellos vi sacris 
toca en sede vacante el gobierno del Arzobispado, y gozan 
la simultánea con el Rey en la provisión de Prebendas va- 
cantes. 

Hay también 2 1 Racioneros, dos de cuyas rentas se 
invierten en los seises y su maestro. Estos son unos niños 
que sirven al coro y altar, y en ciertos días cantan divinas 
alabanzas, alternando con la música, la que aprenden con 
su respectivo maestro. 

Los medios Racioneros son 18, los quales, así como 
los antecedentes se llaman Capas de coro y tienen, como 
los enteros, voto en los Cabildos generales. 

Hay además, 20 Beneficios, que gozan otros tantos 

Viernes 30 de Junio de 153 i=Este día mandaron sus mercedes que 
los señores depositarios den al mayordomo de la fábrica veynte y quatro 
ducados de oro para dar al maestro que haze las imagines de alabastro para 
las capillas del coro que es el tercio primero de lo que se ha de dar por las 
dichas imagines e que sean demás del ordinario. 

Miércoles 30 de Agosto de i53i==Consta por auto de este día que 
el barco en que venían los alabastros y se perdió en Rota, los traspor- 
taba desde Tortosa. 

Sábado 9 de Marzo de i532^«En este día cometióse al señor arce- 
diano de Reyna y al mayordomo de la fabrica para que vean que ¡magines 
se harán de alabastro para poner en las capillas de alabastro en los asientos 
que allí quedan y les manden hazer al maestro e que le sean librados por 
los señores los maravedises i> &.•'* 

Miércoles 25 de Junio de i533=:Este dia el señor doctor de herrera 
canónigo pidió á los dichos señores que le den una capilla de las dos de 
alabastro que agora se ficieron questa por dar y ofrescio de dar a la fabrica 
cinco mili maravedís de renta en una buena posesión perpetuos y se obliga 
a fazer retablo y rexa y ornamentos para el y dotara una capellanía en 
olla y oydo por los dichos.... (No dice más este auto). 



- 38i - 
cantollanistas para el salmeo, capellanes de coro nocturnos 
y diurnos, apuntadores, colegiales, capilla de música, en la 
que algunos individuos, gozan capa de coro, y otros mu- 
chos, que forman un coro tan numeroso como serio (i). 

Apropósito de Colegiales debo decir á Vmd. como 
este Cabildo mantiene en un Colegio, frente de la Catedral, 
una porción de jóvenes, los que después de servir la Iglesia, 
aprenden con sus correspondientes maestros, gramática 
latina, filosofía y cantollano, y en éstos regularmente re- 
caen las capellanías de provisión del Cabildo, y otros em- 
pleos de su jurisdicción. Con ellos habitan los niños Seises, 
llamados así por su número, á todos los quales mantiene el 
Cabildo y viste con becas y mantos de paño, y en el ser- 
vicio de la Iglesia con sobrepelliz, y están gobernados por 
un eclesiástico con título de Rector, el que depende inme- 
diatamente de un Visitador Capitular que nombra el Ca- 
bildo, con cuya educación han salido algunos hombres de 
provecho, que dan honor á su comunidad, y al ilustre 
cuerpo de quien dependen. También se les concede tiempo 

(i) Con arreglo íil ultimo Concordato los dignidades de la Santa 
Iglesia de Sevilla han quedado reducidos á 6 que son; Arcipreste, Arce- 
diano, Chantre, Maestrescuela, Tesorero y Capellán Mayor de S. Fernan- 
do. En cuanto á los Sres. Capitulares son al presente 28 inclusos los Digni- 
dades y Señor Dean. Los Sres. Beneficiados que han venido á sustituir á los 
antiguos Racioneros son 22 contándose entre estos los llamados de oficio 
en cuanto á los medios racioneros según tenemos entendido no existen 
hoy dichos cargos. 

I.0S 20 Beneficios de que habla Matute conocidos por la Veintena 
se han suprimido y solo quedan algunos capellanes cantores. La escasez 
de las rentas del Cabildo no permite sostener hoy en su primitiva gran- 
deza el ostentoso culto de otros días, sin embargo en las grandes solemni- 
dades se esfuerza en recordar su antiguo esplendor asociando al culto el 
número de cantores y músicos que le permiten sus fondos. 

También ha decaido mucho el primitivo colegio de .S. Miguel y 
solo se dá <á los colegiales y sei.ses la instrucción elemental por un maestro 
de escuela que tiene establecida su cla.se en el mismo local. 



— 382 — 
para que vayan á estudiar facultades mayores, bien á la 
Real Universidad, bien al inmediato Colegio de Santo To. 
mas, orden de Predicadores. 

Amigo: yo he ido escribiendo con bastante precipita- 
ción, y ni me acuerdo de lo que me puede quedar que de- 
cir. Al fin, las notas son de grande alivio, y si después 
ocurriere algo á ellas me acogeré. Quando más, podrá 
acontecer lo que en el borrador de esta carta, que las notas 
ocuparon más que el texto de la primitiva, que escribí: 
más ahora las he incluido en sus respectivos lugares, y de 
este modo queda libre el campo, para las demás que sean 
necesarias. Continuaré con la segunda Epístola, cuando 
despache algunos asuntillos que han ocurrido, y libre de 
ellos, volveré con el gusto que siempre á ocuparme en su 
servicio (i). 

J. M. Y. G. 

(i) Las inscripciones sepulcrales de los Sres. Arzobispos Fr. Diego 
Deza y Cienfuego fueron escritas respectivamente por los Sres. D. Francisco 
Mateos Gago y D. Bernardo González Coronado. 




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ÍNDICF 



j 



Páginas 
A nuestros suscritores. Plan de la publicación del .hxhivo Hispa- 
lense 5 

Establecimientos de Caridad de Sevilla. Hospital de la Santa Cruz, 
llamado vulgarmente de las Tablas. — Pedro Pecador; por don 

P'rancisco CoUantes de Terán 6 

Pedro Pecador en Sevilla. — (Conclusión) 1 3 

Reconocimiento del cuerpo de San Fernando, manuscrito curioso 

de la Biblioteca Colombina I9 

Dictamen facultativo del Doctor Caldera, que asistió al mencionado 

reconocimiento 27 

Adicciones y correcciones de D. Justino Matute y Gaviria al tomo 
IX del Viaje de España, por D. Antonio Ponz, (trata de 
Sevilla) anotadas nuevamente por D. José Gestoso y Pérez. 

—Carta i.-'' l- 

Continuación '43 

Continuación 31° 

Conclusión 3"4 

Carta del Presbítero D. José María Blanco á D. Alberto Lista, con 

notas de D.José Vázquez y Ruíz 44 

Pintores Sevillanos, siglo XV 47 

Jornada de D. Fernando de Ribera Enri(iucz, Duque de -Mcalá, par.i 
dar la obediencia á Urbano VIII, en nombre del Rey D. Fe- 
lipe IV. Relación escrita por el licenciado Pedro de Herrera, 
Dean de Tudela 5 



— 384 — 

Página 5 

Continuación 92 

Conclusión 129 

Miscelánea.— Restauración de la Capilla de Nuestra Señora de la 

Piedad en la Parroquia de Santa Marina 61 

Obras de la Catedral de Sevilla. — ^Junta encargada de administrarlas. 64 

\'enta de la colección de monedas y medallas del Sr. 1). Antonio 

Calvo Casini, — vecino que fué de Carmona 64 

Edicto publicado en 15 17 por el Maestro D. Alonso de Campos, 
convocando oposición á las primeras plazas de colegiales del 
mayor de Santa María de Jesús (vulgo de J/aese Rodrigo) Uni- 
versidad de Sevilla, con una introducción de D. José \'azquez 

y Ruiz 65 

Acta notarial del nombramiento de los primeros colegiales. ... 72 

Establecimiento de Caridad de Sevilla. — Hospital de Nuestra Se- 
ñora de la Paz (San Juan de Dios) por D. Francisco Collantes 

de Terán 79 

Conclusión de dicho estudio 177 

Poesías del Padre Roa, por D. José Vázquez y Ruíz 105 

Romances del mismo 165 

Documentos curiosos del archivo municipal de Sevilla 115 

Miscelánea. — Entrada solemne en la .Santa Iglesia Catedral del 
Emmo. Sr. Cardenal González, que por segunda vez viene á 

ocuparla silla Arzobispal 118 

Lápida conmemorativa de la visita que hicieron los representantes 
de las Reales Academias de la Historia y de S. Fernando á la 

A'ecrópolis descubierta en Carmona 120 

Reseña de la excursión á dichas ruinas. 174 

Memorias de los Obispos de Marrn.'cos y demás auxiliares de Sevi- 
lla ó que han ejercido en ella funciones episcopales, por don 
Justino Matute y Gaviria, con notas y adiciones, de don 

Joaquín Hazañas y la Rúa . 121 

Continuación de dichas memorias 197 

Continuación 225 

Conclusión 273 

Memoriales dirijidos al Cabildo de Sevilla, por D. Pablo Espinosa 
de los Monteros pidiendo ayuda de costas para la impresión 



- 3S5 - 



Páginas 



délas partes segunda y tercera de la historia de esta Ciudad. 170 

Otro documento referente al mismo autor 222 

Sevillanos ilustres. — Copia de una carta de Pedro Amador de Lezca- 
no dando cuenta de la vida y muerte de D. Fernando Afán 

de Ribera Enriquez 213 

Conclusión ^29 

Otra carta del Secretario Juan Antonio de Herrera, sobre el mismo 

asunto 338 

Columnas del paseo llamado Alameda de Hércules 224 

Documentos autógrafos é inéditos del general D. Francisco Javier 
Venegas, primer Marqués de la Reunión de Nueva España 

con notas, por D. Manuel Gómez Imaz 241 

Continuación 322 

Conclusión 343 

Noticias del Doctor Benito Arias Montano, por D. Justino Matute. 249 
Historia y sucesión de la Cueva. — Poema inédito escrito por [uan 

de la Cueva 261 

Conclusión del primer libro 290 




49 



LISTA DE LOS SEÑORES SUSCRITORES 



AL 



ARCHIVO HISPALENSE 



Serenísimo Señor Duque de Montpensier. 

SEVILLA. 

Excmo. Ayuntamiento, por 12 ejemplares. 
Sr. D. Francisco J. Orellana. 

» » Manuel Pizarro y Jiménez. 
Sra. D.'"^ Mercedes de Hoyos. 
Sr. D. Antonio Rivera y Ramos. 
Escuela de Medicina. 
Sr. D. Manuel Ojeday Gómez, Pbro. 

> » Juan Campelo, Pbro. 
Universidad de Sevilla. 
Comisión de Monumentos. 
Sr. D. Manuel L. Almonte. 
limo. Sr. D. Antonio M.-^ Ariza. 



- 387 — 
Sr. D, Fernando Belmonte. 

>; » José Calvo. 

» » Enrique Barón. 

» » Fernando Barón. 

» » Antonio Mejías. 

» » Antonio León y Armero. 

» » José Brieva y Mu riel. 

» » Joaquín Abaurre. 

» :; Roberto González Nandín. 
Excmo. Sr. Marqués de Torrenueva. 
Círculo de Labradores. 
Sr. D. Miguel de Álava y Álava. 

» » Ricardo Franco. 

» » Manuel de Cáceres, Pbro. 

» » Rodrigo de Quirós. 
Stas. de Massa y Candau. 
Sr. D. Carlos Jiménez Placer. 

» » Manuel Suarez Vivas. 

» » Rafael Laffitte. 

» » Francisco Pacheco y Nuñez de Prado. 
Excmo. Sr. Marqués de la Paniega. 
Sr. D. José Pinar y Zayas. 

» » Enrique Ternero. 

» » Alejandro Daguerre Dospital. 

» » Ricardo González de la Rasilla. 

» » José Alonso de Morgado, Pbro. 

» » Tomás Pérez Alvarez. 

» » José Velazquez Gastelu. 

» » Francisco Mateos Gago, Pbro. 

» » Eduardo Bueno. 

» » Vicente Llorens Asensio. 



- 388 - 
Sr. D. José Buiza y Mensaque. 
Excmo. Sr. D.José Lamarque de Novoa. 

:> ■> ;> José M.'"^ Asensio. 

Sr. D. Luís Montoto. 
Sra. D.^ Rita García, 
Sr. D. Eduardo Gutiérrez de la Rasilla. 

» » Manuel Carballeda Pareja. 

» » Manuel Dieguez. 

» .» Manuel Pérez de Guzmán. 

» » Diego de León Sotelo. 
Excmo. Sr. Marqués de Pickman. 
Sr. D. Agustín Guajardo. 

» » Carlos Voisins. 

» :> José Gallegos. 

» » Francisco Sánchez Marcos. 

» » Eugenio Daguerre Dospital. 

» » Francisco Ysern. 

» -í> José M.'"^ Valdenebro. 

» ;> Saturnino Fernandez y González. 

» ;> José Jiménez. 

» > Julio Laffitte. 
Excmo. Sr. Marqués de la Reunión, 
limo. Sr. D. Servando Arbolí, Pbro. Capellán mayor de 

San Fernando. 
Excmo. Sr. Conde de Casa Galindo. 

» » D. Francisco González Alvarez. 

;> » •>> Nicolás Gómez. 
Sr. D. Manuel de la Puente Olea. 

» » Guillermo Pickman. 

» » Tomás Sanz. 

» -) Julio Ferrand. 



— 389 - 
Sr. D.Juan Bordas y Marimón. 

:>> :> Rafael Carnevali y de Medina. 

» » Juan Bautista Poderón. 
Sra. D.^ Rafaela Manjón. 
Sr. D.José Ruíz y García, Pbro. Canónigo. 

» » Emigdio Mariani, Pbro. 

» :> Rafael Guajardo. 

» » Luís Macías y Macias, Pbro. 
Librería de Sanz. 
Librería de Fé. 
Sr. D. Francisco Parra, Pbro. Canónigo. 

» » Antonio Muñíz y Crespo. 

» » Francisco Muruve y Belloc. 

» « Cayetano Sánchez Pineda. 

» » Amante Lafón. 
Sra. Marquesa de Esquivel. 
Sr. D. Gonzalo Bilbao. 
Biblioteca de la Universidad Literaria. 
Sr. D. Francisco García Portillo, Pbro. 

;> » José Morón Cansino. 

:> ;> Manuel Héctor. 

» » Manuel de Bedmar. 

» ;> Amador Ugia, Pbro. 

» » José Laguna y Carrillo, Pbro. 

» » Benito Lázaro. 

» » Eugenio P^ernandez Zendroras, Pbro. 

» » Francisco Rodríguez Zapata, Pbro. 

» :> Federico de Soto. 

> > Manuel Delgado, 
limo. Sr. D. Adolfo Rodríguez Palacios. 
Sr. D. Víctor Momprivat, 



— 390 — 
Sres. Ramos Hermanos. 
Sr. D. Manuel de Paul y Arozarena. 
Excmo. Sr. D. Manuel Laraña. 
Sr. D. Carlos Serra. 
Excmo. Sr. Marqués de Valencina. 
Sr. D. Jacobo López Cepero. 

» » Antonio de Torres Quintanilla. 

» » Bernardo Toresano. 

» - » José Arroyo. 

» » Antonio Romero y Romera. 
Biblioteca Militar del Distrito de Andalucía. 
Sr. D. Manuel Campos y Munilla. 

> Manuel Noriega y Vázquez. 

Excmo. Sr. D. Andrés Parladé. 

PROVINCIAS. 

Instituto de 2.^ enseñanza Huelv^a 

Sr. D. Manuel Ayala y Ariza .... Osuna 

>: » Francisco Rodríguez Marín. . id. 

> General D. Enrique Barrie y 

Labros Madrid 

» D. Mariano Blanco Valdenebro. id. 

> Conde de las Almenas id. 

>. de las Navas id. 

> D. Mariano Catalina id, 

Excmo. Sr. D. José López de Ayala. id. 
Librería de M. Murillo, por 3 ejem- 
plares id. 

Sr. D. Manuel Pastor y Mora id. 

> Secretario de la Academia de la 

Historia id. 



— 391 — 

Sr. D. Leocadio López Madrid 

;> :> Fernando Fé id. 

Excmo. Sr. D. José Nuñez de Prado. id. 

» » ;> Gaspar Nuñez de Arce. id. 

» » Conde de Toreno id. 

» » D. Alejandro Llórente. id. 
» » ;> Aureliano Fernandez 

Guerra id. 

» » :> Juan Facundo Riaño. id. 

;> » » Ramón Zarco del Valle. id. 
» » » Juan de Dios de la 

Rada y Delgado id. 

Sr. D. Rodrigo Amador de los Rios. id. 

P. D. Fidel Fita id. 

Archivo del Ministerio de Marina . . id. 

Librería de Guttemberg id. 

Sr. D. Enrique Sons id. 

Escuela Superior de Diplomática. . . id. 

Sr. D. Donato Guio id. 

» » Gabriel Sánchez id. 

» ;> Santiago Pérez Junquera ... id. 
Excmo. Sr. D. Enrique de la Cuadra 

y Gibaja Utrera 

Sr. D. Gregorio de la Maza id. 

;> » Plácido Carro y Pascual. ... id. 

» '■> Miguel Vega y González. . . id. 

Doctor Thcbussem Medina Sidonia 

Sr. D. Esteban Calvo y Ca.ssini. . , . Carmona 

Sociedad Arqueológica id. 

Sr. D. Juan Llordachs Barcelona 

Sociedad Catalanista id. 



— 392 — 

Sr. Vizconde de Bétera Valencia 

» D.José Vives Ciscar id. 

» » Francisco Caballero Infante. id. 
» Director del Instituto de 2.-'^ ense- 
ñanza id. 

» D. Enrique Claudio Girbal . . . Gerona 

» » Antonio Cózar y Morales. . . Cádiz 

Excmo. é limo. Sr. D. Vicente Calvo 

y Valero, Obispo de. . . . id. 
» Director del Instituto de 2.^ ense- 
ñanza Córdoba 

» D. Francisco de Sales Franco. . Badajoz 

» » Ramón Montero de Espinosa. id. 

Excmo. Sr. D. Luís Villanueva ... id. 

Sr. Director del Instituto de 2.^ ense- 
ñanza de Granada 

» D. Evelardo Rodríguez Manilva 

» » Felipe Méndez Mairena del Alcor 

» » Luís Pérez de Guzmán. . . . Jerez de los Caballeros 

» Conde de Torreseca Almendralejo 

EXTRANJERO. 

Mr. Henrry Harriss. , . París 

» H. Tross id. 

» C. Dené id. 

» Bernard Quaritch Londres 



— 393 — 



SEÑORES QUE COMPONEN LA SOCIEDAD 



DEL 



ARCHIVO HISPALENSE 



SOCIOS HONORARIOS. 
Emmo. y Rmo. Sr. D, Fr. Zeferino González, 

Cardenal Arzobispo de Sevilla. 

Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo, 
limo. Sr. D. Marcelino Menendez Pelayo. 



SOCIOS FUNDADORES. 
Excnio. Sr. Duque de T. Serclaes. 
limo. Sr. D. Francisco Collantes de Terán. 
Sr. D. Manuel Gómez Imaz. 
Excmo. Sr. D. José María de Hoyos y Hurtado. 

» » » Manuel Pérez de Guzmán. 

limo. Sr. D. José Gcstoso y Pérez. 
Sr. D. José Vázquez y Ruíz. 
» » Joaquín Hazañas y la Rúa. 



50 





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