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Full text of "Bartolomé Ruiz de Andrade, primer piloto de mar del sur; estudio histórico"

GIFT OF 
JANE K.SATHCR 





BARTOLOMÉ RUIZ DE ANDRADE 

PRIMER PILOTO 

DEL 

MAR DEL SUR 



STUDIO HISTÓRICO 



'OR 



J. T. MEDINA 




SANTIAGO DE CHILE 

IMPRENTA KLZEVJRIANÁ 



í RüIZ I ANDRADE 



BARTOLOMÉ RUIZ DE ANDRADE 

PRIMER PILOTO 



DEL 



MAR DEL SUR 



ESTUDIO HISTÓRICO 



POR 



J. T. MEDINA 




SANTIAGO DE CHILE 

MPttISNTA EL/JCVIRIANA 

MCMXIX 



. 



/V-t-rGru 



E i i 



SATHFR 



¿ 





ESTUDIO HISTÓRICO 



A.RTOLOMÉ RüIZ L DE ' ESTRADA, CUYO Se- 

gando apellido se ha indicado errónea- 
mente que pudiera ser el de Castañeda, 2 



i. De la homonirnia tan frecuente en los conquistadores, 
no se escapa Bartolomé Ruiz. En los Libros de Pasageros a 
Indias hallé, en efecto, a uno de ese mismo nombre y ape- 
llido, natural de Pastrana, hijo de Fernán Gutiérrez de la 
Ruiz y Catalina González, pero ciertamente estos anteceden 
tes no se refieren a nuestro piloto, por cuanto aquél pasó a 
las Indias en ir-jy. 

a. La suposición ha sido formulada por Harrisse. aunque 
dándola como dudosa y fundándola, en la misma forma hi- 
potética, en los Apuntamientos de D. Juan Bautista Muñoz. 
He- aqui las palabras de aquel insigne bibliógrafo y erudito 
historiador : 



831847 



"VI BAinOI.OMK RU1Z 



había uncido por los aftos do 1485 "^ oji Mo- 
guer. 4 

«Ruiz Castañeda (Bartolomé). — «Piloto mayor de la Mar 
del Sur». Quizás no es otro que el lamoso Bartolomé Ruiz, 
si bien a este nunca se le llama «de Castañeda» sino «de Es- 
trada». The discovery of Norlh America, p. 785. 

Esto ultimo es lo cierto y la confusión nació, sin duda, de 
que Castañeda, cuyo nombre era el de Juan, fué, como Bar- 
tolomé Rui/., de los primeros pilotos que surcaron el Mar deí 
Sur. A tal titulo y a fin de desvanecer toda sospecha de con- 
fusión entre ambos, pondré aquí algunas noticias biográfi- 
cas suyas. 

Había nacido en 1489; era hijodalgo, y estaba ya casado 
cuando pasó al Darién en una nave de su propiedad, en la 
que llevó 40 hombres a su costa, al tiempo que «poblaba el 
adelantado Vasco Núñez la cibdad de La Antigua» (i5io). Dio 
alli con su nave al través y se quedó desde entonces en el 
pueblo, hasta que partió en compañía de Balboa a la funda 
ción de Acia; ayudó a hacer* los bergantines, «a su costa y 
mención», según decía, y los tuvo a su cargo cuando después 
de muerto Balboa, Pedradas se los confió al Licenciado Es- 
pinosa para explorar la costa de Nicaragua, como en efecto 
lo hicieron hasta el golfo de San Lucas. «Butna persona y 
diestro en las cosas de la mar», le llama Oviedo al hablar de 
aquella jornada (Historia, t. III, pp. 64, 98; IV, p. 10). 

Sostuvo a su costa a aigunos de los que llegaron a Pana- 
má con Pedro de los Ríos. Desde que la ciudad del Darién 
se pobló, tuvo cargos muy honrados en la administración de 
justicia, como fueron, los de teniente de gobernador, regidor 
y alcalde, y, por fin, el de visitador en la provincia de Pana- 
má, donde vivía en i5a8. En i535 residía en Lima. 

Véase la información de sus servicios que publiqué en 
las pp. 335 y siguientes del tomo II de El descubrimiento del 



ESTUDIO HISTÓRICO VII 

Los historiadores, al par que por los testimo- 
nios de los antiguos cronistas, — Oviedo espe- 
cialmente, — reconocen la pericia náutica de que 
estuvo dotado Ruiz y el conocimiento que mani- 
festaba poseer de los mares de las Indias ex- 
plorados hasta el primer cuarto del siglo XVI de 
uno y otro lado del Istmo de Panamá, se la- 
mentan de no haber hallado indicios de cuando 
pasara por primera vez al Nuevo Mundo y de 
las correrías o viajes que hiciera antes de ad- 
quirir aquella notoriedad. Ese dato se halla, 
sin embargo, expresado de su boca, cuando lla- 
mado a declarar en el proceso que se ventilaba 



Océano 'Pacifico, y de la cual reproduzco en el presente es- 
tudio la declaración que en ella prestó Bartolomé Ruiz a las 
preguntas quinta y sexta. 

3. Para señalar esta fecha me fundo en lo que él propio 
declaró, en 23 de enero de 1514, respecto de su edad en la 
probanza de D. Diego Colón: «que será hombre de edad de 
veinte e ocho hasta treinta años»; luego, según su cuenta, su 
nacimiento fluctuaba entre los años de 1484 y 1486. Docu- 
mentos, p. 4. 

4. La patria de Ruiz la señala expresamente Agustin de 
Zarate (Historia del T'erü, lib. I, cap. II). En los documen- 
tos se le llama avecino de Moguer» y la misma vecindad se 
atribula su hijo Martin Yáñez de Estrada, y bien sabido es, 
por lo demás, que tal indicación respondía a la del naci 
miento. 



VIH BARTOLOMÉ RÜIZ 



entre don Diego Colón y la Corona, de todos co- 
noeido, dijo que tenía noticia de la provincia de 
Paria «porque la ha visto y fué alli con el Almi- 
rante Viejo al tiempo que la descubrió». 5 diga- 
mos, por consiguiente, en 1498. o sea, cuando 
alcanzaba o excedía poco de los catorce anos de 
edad, siendo por esto de suponer que en aque- 
lla expedición anduviese embarcado como gru- 
mete o paje. Es de creer también que regresase 
a España en alguna de las mismas naves de 
Colón, pues en su citada deposición asegura que 
habiendo armado para aquellas regiones Pero 
Alonso Niño, le vio volver. 6 Vale, pues, decir, 
que se hallaba en España en los primeros me- 
ses del año de 1500. 

I Algunos años habían de pasar antes de que 
hallemos rastros de su carrera, ya en situación 
más aventajada que la de un simple paje o gru- 
mete; ni era posible otra cosa a la edad que al- 

5. Documentos, p. 4. 

6. Como Niño hizo dos viajes a Indias, el primero en i4<j<>, 
y el segundo, asociado con Cristóbal Guerra, del que regre- 
saron allá por abril de i5oo, debemos referir la aserción de 
Ruiz a este último, sentado ya que Colón habia sido el pri- 
mero en tocar en la costa de Paria, a la cual se encaminaron 
en ese viaje Guerra y Niño. 



ESTUDIO HISTÓRICO IX 



canzaba cuando regresó de esc su primer viaje. 
Allí en su pueblo natal ha debido pasar el tiem- 
po necesario hasta completar su desarrollo y 
llegar a su mayor edad, en contacto siempre 
con los marinos que partían y volvían del Nue- 
vo Mundo. 7 contando maravillas de sus regio- 
nes que día a. día iban descubriéndose, recor- 
dándolas él propio en sus impresiones de niño, 
por lo mismo imborrables, para alentar en su 
fantasía el deseo de volverlas a visitar. 

Asi lo hizo en efecto, llegando al Darién, 
posiblemente como marinero o en algún otro 
cargo de gente de mar, poco después de 1510. s 
Sábese sí de cierto, que en fines de enero de 1514 



7. No es este aserto simple deducción nuestra, pues Rui/, 
en su declaración en el pleito de Colón dice que trató en su 
patria a algunos armadores que fueron y volvieron de la tierra 
de Paria, entre ellos a Niño «e a muchos otros». Documentos, 
p. 5. De estos últimos había nombrado ya a Juan de Quexo, 
vecino de Palos, y a Juan García. 

8. Consta el hecho de su llegada y la fecha aproximada 
que apunto para ella de la respuesta de Rui/, a la pregunta 
quinta del interrogatorio de servicios de Juan de Castañeda 

■Documentos, p. 7). Dice, en efecto. Ruiz que su arribo al 
Darién tuvo lugar cuando Castañeda ya estaba allí, y de la 
información de éste consta que llegó con una nave de su pro- 
piedad, según se dijo, en i5io. Cuánto tiempo después, no 
es posible determinarlo, si bien parece no haber sido mucho, 



BARTOLOMÉ RÜ1Z 



había hecho viaje a la ciudad de Santo Domin- 
go de la Española, donde, como subalterno que 
había sido de Colón, fué llamado por el hijo de 
éste a prestar su declaración sobre el hecho del 
primer descubrimiento de Paria, De ese su tes- 
timonio aparece de manifiesto que no era, ni 
mucho menos, intonso en el arte de navegar, 
pues alude al examen que tenia hecho de las 
cartas de marear, a la vez que hasta entonces sus 
navegaciones no le permitían afirmar la conti- 
nuidad de las tierras del Continente desde Vera- 
gua a Paria. 9 

Es de suponer que su permanencia en la Es- 
pañola no durase más del tiempo necesario para 
realizar allí el objeto que le llevara, y que diese 
bien pronto la vuelta al Darién, donde parece 
estaba nicas de asiento. El hecho es que en fines 
de 1516, figuró corno uno de los ochenta hom- 
bres que Núñez de Balboa llevó de la Antigua, 



pues afirma que había oido contar del naufragio de la nave 
de Castañeda. 

9. Preguntado si la provincia de Paria, las de Urabá, el 
Darién y Veragua aeran una misma tierra e costa de mar», 
expuso que asi parecía por las cartas de marear. Documen- 
tos, p. 4. 



ESTUDIO HISTÓRICO 



para ir a poblar la ciudad do Acia, participando 
de las penurias, trabajos y hambres e incursio- 
nes a tierras enemigas que alli hubieron de ex- 
perimentar y realizar los nuevos pobladores. 10 
Mas, su permanencia alli no era del todo aje- 
na a las cosas de la mar. pues el descubridor 
del Océano Pacifico había comenzado la corta 
de madera en los bosques vecinos para que, la- 
brada, se trasportase del otro lado del Con- 
tinente y se armasen en el rio de las Balsas los 
bergantines con que se proponia salir al mar; 
trabajo al que no fué extraño Ruiz, compartien- 
do con los demás soldados las penurias en que 
se vieron en ocasiones por el hambre y los so- 
bresaltos anexos al estado de guerra en que se 
viviaconlos indígenas. 11 Vencidos al fin todo gé- 
nero dedificultadesy contratiempos, Balboa pu- 
do hacerse a la mar en sus dos bergantines y lle- 



10. La participación de Ruiz en los hechos a que aludo 
consta de su respuesta a la pregunta cuarta del interrogato- 
rio de servicios de Castañeda. (Documentos, p. 7). 

Acerca de todos los sucesos a que me refiero y que no 
tengo para qué detallar en este esbozo biográfico, véase el 
capítulo XII de mi Descubrimiento del Océano Pacifico. 

u. Respuesta de Ruiz a la pregunta sexta del interrogato- 
rio de Castañeda. Documentos, p. 7. 



XI 1 BARTOLOMK RUI/. 



gó a fondear con ellos en la isla de las Perlas. 
donde hubo de deshacerlos por el mal estado en 
que se hallaban a causa de la carcoma, y fabri- 
cados de nuevo otros dos, a principios de octubre 
de 1518 atravesaba el golfo de San Miguel e iba a 
sentar su real en la provincia que se llamaba de 
Pequeo. Obra algún antecedente para creer que 
Ruiz le acompañase en toda esa campana. x - 

Muerto Balboa, sus bergantines, con tantos 
sacrificios fabricados, pasaron a poder de Pedra- 
das Dávila, quien los confió como piloto a Juan 
de Castañeda, y con ellos, desde ios últimos días 
de julio de 1519 al 4 de octubre de ese año, en que 
regresó a Panamá, recorrió las costas vecinas que 



la. Si no puede caber duda, por su expresa declaración, 
de haber estado radicado en Acia cuando se preparaba la 
madera para las naves, de suponer es que, como hombre de 
la mar, y de quienes tanto se necesitaba, continuase empleado 
en servicio de Balboa cuando aquéllas se armaron y comenza- 
ron luego a navegar, que era, precisamente, donde podían 
emplearse los conocimientos náuticos de Ruiz; mas, sin esa 
consideración, en la pregunta segunda del interrogatorio pre- 
sentado por su hijo en i555 [Documentos, p. ai) se lee que 
además «de su habilidad en las cosas de la navegación, había 
hecho descubrimiento de islas», islas que debemos referir a 
las que vicien por primera vez los españoles en aquellos 
días. 



KSTUDIO UISTOFUCO XIII 






se extendían hacia el sur hasta el paraje de Nata. 
Las relaciones de Castañeda con Ruiz, el ser 
éste hombre de su misma profesión y el descu- 
brimiento do islas en que. según se dijo, se halló, 
parecen antecedentes bastantes para afirmar que 
Ruiz debió de ser uno de los de esa partida ex- 
ploradora. 

De lo que no puede caber duda es de que en 
1524 se hallaba Ruiz en Nombre de Dios, como 
dueño, maestre y piloto del navio nombrado La 
Asunción, con el cual había llegado de España 
trayendo en él caballos y otras cosas que se ne- 
cesitaban en aquella provincia. l3 

También es casi seguro que después de haber 



i3. La fecha en que Ruiz estaba de regreso de España 
consta de la primera pregunta del interrog-atorio de Martín Yá- 
ñez, pues presentado en 7 de mayo de » 555, dice que hacían 
entonces 3i años, poco más o menos, a que había arribado a 
Nombre de Dios. El nombre del navio de propiedad de Rui/, 
aparece de su declaración en la información de Rodrig-o de 
Chaves (Documentos, p. 8). 

Quedaría por averiguar cuando se fué del Darién a Espa- 
ña. Dato positivo para señalar esa fecha no conozco, si bien 
de suponer es que sería en 1520, o sea, poco después de haber 
regresado a Panamá de su excursión con Castañeda. 

Es posible, asimismo, que con lo que granjeara durante 
esa su estancia en el Darién pudiese adquirir en España la 
nave y mercaderías con que regresó de allí. 



BARTOLOMK RLTIZ 



regresado del Darién a España se casase en 
Moguercon BárbolaMartin, oriundacomo él de 
ese pueblo y en quien no tuvo más hijo que a 
Martin Yáñez de Estrada, m 

Desde muy poco después de su regreso de 
España comienza Rniz a tener la figuración que 
ha hecho que su nombre pase a la historia, con 
tal aplauso, que como observaba ya Agustín de 
Zarate, «su constancia y virtud fué causa del 
descubrimiento de la tierra del Perú»; l5 opinión 
en que concuerdan cuantos autores antiguos y 
modernos han hecho el relato de aquellas cam- 
pañas de descubrimiento, en las que no se sabe 
qué admirar más, si las penalidades que en ellas 
sufrieron los españoles o su constancia para so- 
portarlas, y, como remate y finalidad-, el poco o 
ningún premio que llegaron a alcanzar. Uníso- 

14. Consta el casamiento de Ruiz con Barbóla Martin de 
lo expresado por el hijo de ambos en el pleito que siguió con 
los Oficiales Reales del Perú sobre los bienes dejados por su 
padre. 

Debo referir la fecha del casamiento a la época que indico, 
porque después de su regreso al Darién con su nave. Rui/, 
no volvió ya a España. Por lo demás, el hecho de quede esa 
unión sólo naciese un hijo es indicio del corlo tiempo que de- 
bió de hacer vida matrimonial. 

i5. Historia del Perú, p. 4Ó4, ed. Rivadeneyra. 



ESTUDIO HISTÓRICO 



nos se manifiestan también todos en afirmar los 
talentos de nauta puestos de manifiesto por 
Ruiz en sus exploraciones de las costas, igno- 
radas hasta entonces, que se extienden desde Pa- 
namá hasta la región del norte del Perú. De 
«gentil e diestro piloto», le calificaba Oviedo, 
que tuvo ocasión de conocerle. ,6 El cronista. An- 
tonio de Herrera le llamaba «hombre diestro en 
su arte ». ■ ~¡ Y sin duda, añadiré, no destituido 
de algún caudal científico, cuando aquel mismo 
historiador refiere que en unión con otro piloto, 
llamado Pénate, le dieron en Panamá, en 1526, 
«una figura de las nuevas tierras descubiertas». 
que a modo de ilustración insertó, en efecto, en 
su obra. Asi, el hijo de Ruiz pudo decir con ra- 
zón, que no sólo concurrió a la empresa del des- 
cubrimiento del Perú con el gaslo de más de 
ocho mil pesos de oro, sino también «con el tra- 
bajo de su persona, que fué grande, sin el cual 
y sin la industria de su persona, no se pudiera 
descubrir ni conquistar estos reinos» [del Pe- 
rú]. ■« 

16. Historia de las Indias, l. IV, p. -. 

17. Década III, lib. VIH, cap. 14. 

18. Documentos, p. 28. 



XVI BARTOLOMK 1UJIZ 



Según ese mismo testimonio, Ruiz, luego de 
llegado ai Darién do su último viaje a España, 
y sabedores del hecho Pizarro y Almagro le en- 
viaron a llamar para que se trasladase a Pana- 
má 1 , y una vez allí, Pedrarias Dávila le habría 
pedido que los acompañase y guiase en la jor- 
nada de descubrimiento que ambos capitanes 
tenian proyectada. »9 

Entrar a detallar la actuación de Ruiz en ella 
equivaldría a referir toda la historia del descu- 
brimiento del Perú, muchas veces ya contada y 
ajena, por lo demás, a un simple esbozo biográ- 
fico como el presente. En esa parte, sin embar- 
go, creo que puede estimarse como contribu- 
ción de no escaso valor el interrogatorio de la 
probanza de Martin Yáñez de Estrada que inser- 
to bajo el número VIII de los Documentos, des- 
conocida hasta ahora, y que los futuros histo- 
riadores generales del descubrimiento podrán 
aprovechar por entero estudiando las respuestas 
de los testigos en ella llamados a declarar, al- 



19. Pregunta segunda del interrogatorio de Martín Yáñez 
de Estrada. Documentos, p 20, 



ESTUDIO HISTÓRICO XVII 

gunos (Je los cuales fueron actores principales en 
esos sucesos. 

May, sin embargo, dos o tres incidentes de la 
actuación de Ruiz en esas jornadas memorables 
que no es posible silenciar, por lo que tienen 
de personales. Fué él, en efecto, quien, en la 
ocasión de si había de volver o no Almagro a 
Panamá, éste y Pizarro llegaron a echar mano 
a las espadas, los apaciguó; 2 ° fué él también 
quien, al bajar los expedicionarios a la tierra 
en que mandaba cierta cacica, enamorado de 
ella un español y luego enloquecido, acome- 
tió con una espada quebrada a sus compatriotas, 
le aturdió con un golpe de remo: 2r y, por sobre 
todo esto, fué él uno de los doce compañeros de 
Pizarro que se decidieron a acompañarle en el 
pu n toen que resolvió quedarse en \a isla del Gallo. 

Cuando aquel su jefe se dirigió a España y ce- 
lebró allá, en Toledo, su célebre capitulación de 
26 de j u I io d e 1 5.29 , pi di ó p a r a Ruiz q u o e 1 M o- 
narca le nombrase piloto mayor del Mar del Sur, 



20. Herrera, lug. cit.. p. 280. 
ai. Id., id., t. IV, p. :<4. 
b 



XVIII BARTOLOMÉ HLlZ 



y también que, si no era hijodalgo, pasase a 
serlo de solar conocido. Vj 



•2-2. He aquí las cláusulas de esa capitulación que atañen 
a Kuiz de Estrada: 

alten, a suplicación vuestra, facemos nuestro piloto mayor 
del Mar del Sur a Bartolomé Rui/, con setenta y cinco mili 
maravedís de salario en cada un año. pagados de la renta de 
la dicha tierra, de los cuales ha de gozar desde el tiempo 
que le fuere entregado el título que de ello le mandaremos 
dar, y en las espaldas del se asentará el juramento e solé- 
nidad que ha de facer con vos e otorgado ante escribano; e 
asimismo daremos título de escribano del número y del Con- 
cejo de la dicha dbdad de Túmbez a un hijo del Bartolomé- 
Rui/., siendo hábile e suficiente para ello... 

«[ten, acatando lo mucho que han servido en el dicho viaje 
e descubrimiento Bartolomé Ruiz e Cristóbal de Peralta... e 
porque vos me lo suplicastes e pedistes por merced, es nues- 
tra merced e voluntad de les facer merced, como por la pre- 
sente se la facemos, a los que dellos no son hidalgos, que sean 
fidalgos notorios de solar conocido en aquellas partes, y que 
en ellas y en todas las nuestras Indias, islas e tierrafirme 
del Mar Océano gocen de las preeminencias e libertades e 
otras cosas de que gozan e deben ser guardadas a los fijos- 
dalgos notorios de solar conoscido destos nuestros reinos; e 
a los que de los susodichos son hidalgos, que sean caballeros 
despuelas doradas, dando primero la información que en tal 
caso se requiere». 'Documentos de la *j\eal Academia, t. IX. 
pp. 414 y 415. 

Y en conformidad a lo capitulado a este respecto con Pi 
zarro, en el mismo día de la fecha de la capitulación se dictó 
la real cédula que comienza asi: 

Don Carlos, etc.— Por cuanto a Nos ha sido fecha relación 
y somos informados que el capitán Francisco Pizarro con 



ESTUDIO HISTÓRICO XIX 

Cuando Pizarro no regresaba aún de la Pe- 
nínsula, Ruiz, en unión fie Nicolás de Ribe- 
ra, se fué a Nicaragua, para propalar las no- 
ticias que en persona habían adquirido de las 
riquezas fabulosas del Perú, a fin de reclutar la. 
gente que fuese posible para la campana que a 
esas regiones había de emprenderse para su 
descubrimiento y conquista. Pedradas Dávila. 
que mandaba allí y que por su parte pretendía 
organizar una armada al mismo intento, usan- 
do desús cautelas acostumbradas, les ponía todo 
género de inconvenientes, tanto que, trataron 
de volverse a Panamá, y estando ya para ha- 
cerse a la vela, les mandó notificar una provi- 
sión de embargo del navio, y luego después 



deseo de nos servir, con ayuda de algunos amigos y compa- 
ñeros suyos, hizo cierta armada para descubrir, conquistar 
e poblar la cibdad de Túmbez e las tierras e provincias que 
son a la parte del levante de la Mar del Sur de la tierra firme 
llamada Castilla del Oro; el cual fué a facer e hi/.o el dicho 
viaje e fueron en su compañía Bartolomé Ruiz...» 

Publicada en las pp. 420-422 del tomo IX de los Documen- 
tos de la Real Academia, y reimpresa en las pp. 4.V44 del 
Boletín del Centro de estudios americanistas. Año III, n. 6. 

La real cédula respectiva al titulo que se concedía a Ruiz 
de Estrada de piloto mayor, la inserto bajo el numero IV de 
los Documentos. 



XV BARTOLOMK RUIZ 



otra, después de hallarse, ya en La Chira, que no 
acataron. 

Al regreso de Pizarro y al saber a qué se 
reducían las mercedes negociadas para él. se 
manifestó disgustado con su jefe, sin hacer mis- 
terio de sus quejas, que logró acallar la inter- 
vención de Almagro. Sus pretensiones eran de 
que se le concediese el alguacilazgo mayor de la 
gobernación otorgada a aquellos caudillos, en 
lo que vino Pizarro, sin duda para tenerle grato 
y no privarse de sus servicios cuando tanto iba 
a necesitar de ellos. Renunció, pues, en Ruiz, 
por escritura pública, el alguacilazgo mayor de 
la gobernación y la alcaidía de la primera forta- 
leza que se hiciese en cualquier parte de la pro- 
vincia del Perú. 23 

Se ha afirmado que Ruiz no acompañó a Pi- 
zarro en su tercera y última expedición desde 
Panamá al Perú, en 1530. 2 4 De la información 



23. No consta la fecha de la renunciación de Pizarro, pero 
en el Archivo de Indias descubrí la real cédula datada en i .• 
de julio de i5!S2 en que se hace caudal de aquélla y se con- 
ceden a Rui/, ambos cargos. Documentos, n. V. 

24. Mendiburu. Diccionario histérico-biográfico, t. VII, 
p. 1 56. 



ESTUDIO HISTÓRICO XXI 



rendida por Martín Yáñez resulta, por el contra- 
rio, que a él y toda su gente los llevó embarca- 
dos hasta la provincia de Coaque, donde tomaron 
tierra. 25 Desde ese lugar y en vista de la mu- 
chedumbre de gente que hallaron, Pizarro pi- 
dió a Ruiz que volviese a Panamá en busca de 
más soldados, y como eran muchos los que se 
habían reunido y no podían caber en una sola 
nave, Almagro, que había quedado allí con en- 
cargo de reclutarlos, dispuso que se construye- 
se otra nave grande, confiándole ese encargo a 
Ruiz. y terminada aquélla, se embarcó Almagro 
con 200 hombres en tres navios, siempre guián- 
dolos Ruiz, hasta aportar a Túmbez, donde se 
sabía ya la captura de Atahualpa. Siguió enton- 
ces por tierra hasta el pueblo de San Miguel 
(Piara), adonde estaban los oficiales y justicias 
puestas a nombre del Rey. Si Ruiz le acompa- 
ñó en ese entonces, es dudoso; 2G si bien es in- 

25. «... y el dicho Bartolomé Ruiz le tuvo aderezada la ar- 
mada y navios della, adonde embarcado que fué el dicho 
capitán Pizarro y la gente que de España traxo y laque allí 
tenía el dicho Bartolomé Ruiz, lo traxo hasta la provincia de 
Coaque, donde saltó en tierra toda la dicha gente para la 
conquista de estos reinos». 'Documentos, p. 27. 

26. Mendiburu, lug. cit., afirma que se quedó en Túmbez 



XXII BARTOLOMÉ RUIZ 



discutible que Ruiz permaneció «muchos días» 
en el pueblo de San Mignel, que de alli se au- 
sentó en uno de los de diciembre de 1532, para 
volver «a do quedaba el capitán Diego de Alma- 
gro», 2 7 de donde le despachó con cierto mensa- 
je para Pizarro, y que de regreso de su comisión 
siguieron juntos a San Miguel, y de allí al cabo 
de doce o quince días de permanencia, empren- 
dieron juntos el camino de Cajamarca. 28 

Acompañados también por el contador Anto- 
nio Navarro iban marchando, cuando a cuatro 
leguas antes de llegar al pueblo en cuya de- 
manda iban le sobrevino a Ruiz un ataque, re- 
pentino al parecer, y tan violento, que le quitó 



a cargo de las naves. Yáñez de Estrada en la pregunta 20 de 
su recordado interrogatorio da a entender que Ruiz siguió 
con Almagro hasta la provincia de Cajamarca. 

•27. Tal es lo que consta de la declaración de Francisco Pi- 
zarro. Déla de Almagro resulta que Rui/, le fué a buscar a 
Pasaco, «ques en esia costa de la Mar del Sur», y que de allí 
le envió con el mensaje para Pizarro. 

28. La fecha de la partida de Rui/, la primera vez, sus idas 
y venidas de allí, el tiempo que después permaneció en San 
Miguel y su partida con Almagro en dirección a Cajamarca 
están expresados en los autos del pleito de Yáñez con los 
Oficiales Reales, que inserto bajo el número VII de hys Do 
cu m en tos. 



ESTUDIO HISTÓRICO XXIII 



la vida en breves momentos. Ocurrió el hecho 

el 13 de abril de 1533. *9 



•-¡9. Mendibuní dice, después de referir la llegada de Ruiz 
a Tiunbez: «Aqui desaparece' súbitamente en ¡a historia de 
la conquista de! Perú el experto piloto sin cuya valiosa coope 
ración no se hubiera esta iniciado quizás por algún tiempo. 
Nuestras investigaciones por conocer su suerte posterior y su 
ti 1 1 han sido infructuosas, y sin datos seguros para indicarlo, 
nos abstenemos de perseguirlo en el ilimitado campo de la 
hipótesis». Diccionario, etc.. lug. cit. 

Don Carlos A. Romero, que tuvo a la vista una ejecutoria 
de Nicolás Ruiz de Estrada, nieto del piloto, tomo de eila el 
dato de haber muerto Ruiz en Cajamarca, «donde fué preso 
y desbaratado Atabaiipa». Los de la Isla del Gallo, p. 69. 

Esto es todo lo que se había dicho hasta ahora acerca de 
la muerte de Bartolomé Ruiz de Estrada. 

Cuando se sabe que Almagro entro en Cajamarca el i_t 
de aquel mes y que la muerte de Ruiz tuvo lugar «una jor- 
nada de ese pueblo», la fijación de la lecha que doy no pue- 
de ofrecer la menor duda. Todos los testigos que depusieron 
sobre el hecho hablan de «una jornada», que el hijo de Ruiz 
precisa más aun, diciendo que el sitio en qtie falleció su pa- 
dre distaba cuatro leguas de Cajamarca. 

El contador Navarro, que caminaba, como dije, junto con 
Almagro y Ruiz, se halló presente a la muerte de éste y 
acerca de ella refiere que «al tiempo de su fallecimiento llegó 
este que depone y le hallo que acababa de expirar y se salió 
por la puerta afuera, y vido luego al capitán Diego de Alma 
gr«i y le dixo: «Bartolomé Ruiz es fallescído», y fueron ambos 
ai buhío y lo miraron como era fallescidt»; > en es t o llegó 
Pedro Milanés, y dixo: «el capitán Pedro Milanés llega, y 
miraldes si tiene en los pechos alguna bolsa o escritura...» 
'Documentos, p. 17. 



XXIV BARTOLOMÉ RLI1Z 



Registrado su cadáver por dos de los que se 
hallaron allí, le encontraron en una bolsa que 
llevaba atada al pescuezo una cruz y un rosario 
de oro, unas perlas y dos esmeraldas y la mitad 
de otra. Esto y tres esclavos que después fue- 
ron vendidos, era todo lo que constituía su for- 
tuna. 3° A ella pudo agregarse los salarios de dos 
años y ocho meses que había devengado y aún 
estaban insolutos, que le correspondían por su 
cargo de piloto del Mar del Sur. 

Apenas se tuvo noticia en España de la muer- 
te de Ruiz, se dictó cédula especial, en 5 de fe- 
brero de 1536, por la que se ordenó a los Oficia- 
les Reales del Perú que no pagasen a los here- 
deros del piloto cosa alguna de su salario desde 
el día de su fallecimiento en adelante. 31 Y pues 
si eso parece poco para tener una idea de cómo 
fueron gratificados aquellos hombres que ha- 
bían puesto su vida y cuanto tenían al servicio 
de su patria, ya en 20 ele mayo de 1533, los Ofi- 
ciales Reales del Perú pidieron en Cajamarca 



30. Inventario de sus bienes. 'Documentos, p. ly. 
3i. Inserto esa real cédula bajo el número VI de los ^l)o 
c umen tos. 



ESTUDIO HISTÓRICO XXV 

que se confiscasen las dos esmeraldas y media 
que sin quintar se habían hallado a Ruiz en la 
bolsa que llevaba colgada al cuello cuando mu- 
rió. Si aquella disposición ponía de manifiesto 
la gratitud nacional hacia aquel benemérito ser- 
vidor, alma e instrumento del descubrimiento 
del imperio de los Incas y de las riquezas sin 
cuento que fueron su consecuencia, con esa de- 
manda se cumpliría la ley... 32 ¡Dura lex! 

32. He tenido a la vista en el Archivo de Indias la deman- 
da de los oficiales reales Alonso Riquelme y García de Sal- 
cedo. Una vez entablada, hubo que demorar su secuela algún 
tiempo en espera de que pudiese contestarla Martín Yáñez 
de Estrada, el hijo del piloto, que iba en camino para Caja- 
marca desde San Miguel. Secuestrados los bienes de Rui/., 
Pizarro, a quien correspondía fallar el pleito, en vista de que 
no tenía letrado con quien asesorarse para dictar sentencia, 
en 28 de julio de 1534, proveyó que Yáñez ocurriese en deman- 
da de su derecho ante la Real Audiencia de la Isla Española. 
Semejante providencia, ya se comprende, parecía más bien 
una burla, tanto más, cuanto que por declaración de Alma- 
gro constaba que las joyuelas y esmeraldas que se habían 
hallado a Ruiz use las había dado más tiempo había de tres 
años o cuatro...» 'Documentos, p. 19. 

Diré, para terminar, que por real cédula de 16 de junio de 
1648, y, al parecer, como en enmienda de aquella decisión de 
no acudir con cosa alguna a los herederos de Ruiz después 
de su fallecimiento, se recomendó a La Gasea que atendiese 
a Martín Yáñez, que por esos días estaba de vuelta en Es- 
paña y volvía nuevamente al Perú, especialmente en consi- 



XXVI 



BAKTOLOMK Rl'IZ 



deración «a que también había servido y a que va ahora a 
ella [tierra del Perú] con su casa». 

De su matrimonio con Marina Roldan nació, entre otros 
hijos, Nicolás Ruiz de Estrada, que fué, como su padre, regi- 
dor de Lima, y licenciado en derecho. Hizo viaje a España 
en ir65, y a su regreso al Perú falleció durante la navega- 
ción la víspera del Corpus Je ¡579. 

Las remuneraciones que se negaron al piloto, fueron otor- 
gadas, andando el tiempo (i58o), por el Virrey don Francisco 
de Toledo a la viuda de Ruiz de Estrada y a dos de sus hijas 
con 'renta de mil y de quinientos pesos, respectivamente, en 
el repartimiento de Parinacocha. Romero, obra citada, p. 70. 





DOCUMENTOS 



i 

Declaración de Bartolomé Ruiz en la probanza hecha a 
petición del Almirante D. Diego Colón, sobre el descu- 
brimiento DE SU PADRE DON CRISTÓBAL EN PARIA Y VERAGUA. 

— Cildad de Santo Dominco, 23 de enero de i5i_|. 

A los testigos que fueren presentados por parte 
del Almirante de las Indias en el pleito que trata 
con el Fiscal de la Reina, nuestra señora, sobre la 
gobernación de la provincia del Darién se hagan las 
preguntas siguientes: 

I. — Primeramente, que les pregunten si conoscen 
a las dichas partes. 

II. — Iten, si saben e han noticia de la provincia 
nombrada Paria e Urabá e el Darién e Veragua. 

III. — Iten, si saben, etc., que todas las dichas pro- 
vincias son una misma tierra e costa de mar. 
i 



BARTOLOMÉ HUfZ 



IV. — {ten; si saben quel Almirante don Cristóbal 
Colón descubrió la provincia de Paria, que es el 
principio e la primera de las provincias que en 
aquella tierra que dicen Firme fué descubierta, an- 
tes que algún cristiano hobiese ido a la dicha tierra. 
ni toviese della noticia. 

V. — Iten, si saben, etc., quel dicho Almirante, el 
postrer viaje que hizo, descubrió una tierra dicha 
Maya, do estaba e está la punta que se nombró de 
Caxinas e una islas, de las cuales una se dice Cua- 
naxa, e después vino descubriendo por la dicha 
tierra hacia oriente fasta llegar a Veragua, e pasó de 
Veragua descubriendo al oriente. 

Vi. — Iten, si saben, etc., que a las personas que 
navegaron aquel viaje postrimero con el dicho Al- 
mirante les páresela que había descubierto tanto al 
oriente por aquella tierra donde está Veragua, que 
les quedaba ya la Española hacia el occidente, e 
cuando el dicho Almirante se quiso de allí partir a 
la Española, pensaron de cierto que se venía a Cas- 
tilla, e se alborotaron, diciendo que no tenían bue- 
nos navios ni bastimentos para ello; así que, según 
esto, habría el Almirante pasado descubrí ndo al 
oriente de Veragua al menos docientas leguas. 

VII. — Iten. si saben, etc., que la dicha provincia 
de Veragua es la más ocidental de las dichas pro- 
vincias de la tierra que dicen Firme, e la dicha pro- 
vincia que dicen Paria es la más oriental; de mane- 



DOCUMENTOS 



ra que las dichas provincias de Urabá e el Darién 
están en medio dellas en una misma tierra. 

VIH. — Iten, si saben, etc., que sus Altezas hicie- 
ron merced al Almirante don Cristóbal Colón de los 
oficios de visorrey e gobernador en todas las islas e 
tierra Firme que descubriese e por su industria se 
descubriesen. 

IX. — Iten, si saben e creen que lo que se ha des- 
cubierto en la tierra de Gracia que llaman Firme ha 
seído por la industria que dio el dicho Almirante 
en abrir la puerta e hacer el primero viaje en que 
descubrió las Indias e en haber después descubierto 
lo primero de la tierra que dicen Firme, que fué 
Paria, desde donde comenzaron a proseguir los que 
después han descubierto, han andado por la costa 
hasta llegar a Urabá e al Darién e a cualquier parte 
que del la llegaron. 

X. — Iten, si saben, etc., que en todos los viajes 
que algunos hicieron descubriendo en la dicha tie- 
rra, iban personas que bebieron navegado con el 
dicho Almirante el dicho primero viaje: digan e de- 
claren los testigos cómo se llaman las dichas perso- 
nas, e lo que cerca desto saben. 

XI. — Iten, si saben que de lo susodicho e cada 
cosa del lo haya seído pública voz e fama entre todos 
los que fueron por aquellas partes e alcanzaron e 
tuvieron dello noticia. — El bachiller Juan de Ortega. 

E después de lo susodicho, en la dicha cibdad, 



BARTOLOMÉ RLTZ 



antel dicho señor licenciado e juez susodicho, en 
presencia de mí el dicho Gómez de Ribera, escriba- 
no susodicho, en faz del dicho procurador fiscal de 
su Alteza, siendo presente el dicho García Aguilar, 
lunes, hora nona, veinte e tres días del mes de ene- 
ro año susodicho, (1514), Fernando de Carvajal, 
procurador susodicho, en nombre del dicho señor 
Almirante presentó por su testigo a Bartolomé Ruiz, 
vecino de la villa de Moguér, el cual juró segund 
derecho, e preguntado por las preguntas del inte- 
rrogatorio, dixo lo siguiente: 

A la primera pregunta, dixo que conosce e co- 
nosció a los contenidos en la dicha pregunta, eque 
será hombre de edad de veinte e ocho hasta treinta 
años. 

A la segunda pregunta, dixo que tiene noticia de 
la provincia de Paria, porque la ha visto e fué allí 
con el Almirante viejo al tiempo que la descubrió; 
e las otras provincias contenidas en la pregunta, 
que lo oyó decir. 

A la tercera pregunta, dixo que no lo sabe, salvo 
que por las cartas de marear que paresce es toda 
una costa de la mar en tierra. 

A la cuarta pregunta, dixo que sabe lo contenido, 
porque fué con el dicho Almirante en el primer 
viaje que la descubrió, e que hasta entonces ningu- 
na otra persona había descubrido aquella tierra, e 
quél fué el primero que la descubrió. 



DOCUMENTOS 



A la quinta pregunta, dixo que lo oyó así decir, 
quel dicho Almirante hizo aquel viaje, a personas 
que fueron en su compañía, pero quél no lo vido, 
que fué un Juan de Quexo, vecino de Palos, e a 
Juan García, de que iba allí, e a otros que no se 
acuerda de sus nombres. 

A la sétima pregunta, dixo que lo que sabe es, 
que segund el punto de la carta de navegar, que 
la provincia de Paria está en el Ocidente, y la pro- 
vincia de Veragua está al Oriente, e quel Darién 
está en medio de lo uno y de lo otro, pero que no 
lo .sabe, ni lo demás contenido en la pregunta. 

A la otava pregunta, dixo que se remite a los 
privilegios que sus Altezas firmaron al Almirante, 
pero que no lo sabe. 

A la novena pregunta, dixo que cree que por ser 
el Almirante el primero que descubrió la tierra de 
Paria, que fué el que dio cabsa que se descubriese 
lo demás, e que por aquello descubrieron adelante 
los otros que descubrieron, porque el primero que 
descubrió aquella tierra de Paria fué el Almirante 
don Cristóbal Colón, e que después de descubierto, 
se fué a Castilla, e allá se supo cómo había tierra 
más adelante, e armaron algunos armadores e vi- 
nieron e llegaron a la dicha tierra de Paria e pasa- 
ron adelante, e que lo sabe porque Pedro Alonso 
Niño armó para allí e le vido volver,' e lo oyó asi 
decir a él e a otros muchos. 



BARTOLOMÉ RU1Z 



A la undécima pregunta, dixo que se afirma en 
lo que dicho tiene e que así es pública voz e fama 
a los que dello han noticia: fuéle encargado el se- 
creto de su dicho hasta que se faga publicación de 
testigos, so cargo de juramento que hizo, e fuéle 
leído su dicho, e porque no sabía escribir, no lo fir- 
mó de su nombre. — Juan llortiz, licenciatus. — Gar- 
cía de Agui/ai-. — Góme% de libera, escribano. 

Colección de documentos inéditos relativos al descubri- 
miento, conquista y organización de las antiguas posesiones 
de Ultramar. Segunda Serie publicada por la ^eal Acade- 
mia de la Historia, t. VII, pp. 91 y 334. 



II 

Información de Juan de Castañeda, fecha en Panamá, a 18 
de septiembre de 1 528. 

5. Iten, si saben, vieron, oyeron, etc., que vo, el 
dicho Juan de Castañeda vine a la cibdad del Da- 
rién habrá el dicho tiempo, con una nao mía, e a 
la sazón poblaba el Adelantado Vasco Núñez la 
cibdad del Darién, e yo le ayudé a poblar, e asimis- 
mo ayudé a poblar la cibdad de Acia e la cibdad de 
Panamá: todo lo cual hice a mi costa e minsión, 
con mi persona e criados; e aquella sazón eché la 
dicha mi nao al través en el dicho puerto del Darién 
e truxe cuarenta hombres conmigo, los cuales fue- 
ron conmigo para ayudar a poblar el dicho pueblo 



DOCUMENTOS 



del Darién e los demás; digan lo que saben cerca 
desta pregunta. 

6. Iten, si saben, vieron, etc., que yo, Juan de 
Castañeda, ayudé a hacer los navios con que se des- 
cubrió esta Mar del Sur, a mi costa e minsión. 

Respuesta del maestre Bartolomé: 

A la quinta pregunta, dixo que cuando este testi- 
go vino a estos reinos, ya el dicho Juan de Casta- 
ñeda estaba en el Darién. c que oyó decir cómo ha- 
bía traído una nao, e había dado al través en el di- 
cho Darién; e que después vido este testigo cómo 
el Adelantado Vasco Núñez llevó al dicho Castañe- 
da consigo a la cibdad de Acia a la poblar, e este 
testigo también fué allá e vido que allí trabajó mu- 
cho el dicho Castañeda e pasó gran aprieto de ham- 
bre, e iba a la guerra e trabajaba como buen po- 
blador. 

A la sexta pregunta, dixo que sabe este testigo lo 
contenido en esta pregunta como en ella se con- 
tiene, e que lo sabe porque lo vido e se halló pre- 
sente, en lo cual vieron que el dicho Juan de Cas- 
tañeda pasó trabajo e hambre. 

(Medina, El descubrimiento del Océano Pacifico, II, p. 337). 



BARTOLOMÉ RUIZ 



III 

Declaración de Bartolomé Rutz en la información de ser- 
vicios de Rodrigo de Chaves. 

Testigo. — El dicho Bartolomé Ruiz, maestre e 
piloto del navio nombrado La Asunción, testigo 
presentado por el dicho Rodrigo de Chaves, el cual, 
habiendo jurado en forma de derecho e siendo pre- 
guntado por las preguntas del dicho interrogatorio, 
dixo lo siguiente: 

i. A la primera pregunta, dixoque conosce a los 
dichos Francisco Pizarro e al dicho Rodrigo de 
Chaves e que a Benito Furtado no le conoce. 

7. A la sétima pregunta, dixo que sabe y es pú- 
blico e notorio que todos los que venieron del dicho 
viaje, venieron perdidos e adebdados en munchas 
sumas de intereses e que sabe quel dicho Rodrigo 
de Chaves vino adebdado en harta cantidad de pe- 
sos de oro, pero que no sabe qué cantidad. 

8. A la otava pregunta, dixo que sabe, porque 
lo ha visto, que la dicha tierra que así ha descubier- 
to es muy rica de oro e plata e de otras muchas co- 
sas que hay en ella e se han descubierto e que es- 
pera que por ello Su Majestad ha de recebir mucho 
servicio, e lo ha recebido, e que los que lo han des- 
cubierto, por los grandes trabajos que en la descu- 
brir han pasado, merescen que Su Majestad les ha- 
ga mercedes: e questa es la verdad e lo que sabe 



DOCUMENTOS 



deste fecho, debajo del juramento que fizo, e fir- 
mólo. — Bartolomé Rui%. 

(Archivo de Indias, 6g-3-3o). 



IV 

Real cédula por la que se manda recibir por piloto de la 

Gobernación del Perú a Bartolomé Ruiz, con salario 

de 75000 maravedís al año.— toledo, 26 de julio 

DE l52g. 

La Reina. — Nuestros Oficiales de la provincia de 
la cibdad de Túmbez e Gobernación que habernos 
mandado proveer al capitán Francisco Pizarro. Sa- 
bed que acatando lo que Bartolomé Ruiz, piloto, 
nos ha servido en el descubrimiento de la dicha tie- 
rra y esperamos que nos ha de servir e a la habili- 
dad que tiene para el dicho oficio y espirencia del, 
es nuestra merced de le tomar e recebir por nues- 
tro piloto desa tierra, e que haya e tenga de Nos 
de salario, en cada un año, setenta e cinco mili ma- 
ravedís en los nuestros libros que vosotros tovier- 
des; por ende, yo vos mando que lo pongades e 
asentedes así en los dichos nuestros libros e le libréis 
y paguéis los dichos setenta e cinco mili maravedís, 
desde el día que comenzare a servir en esa tierra 
el dicho oficio e ficiese el juramento y solenidad 
que en tal caso se requiere, en manos del dicho 
nuestro Gobernador y en presencia de escribano pú- 



10 BARTOLOMÉ RUIZ 



blico y vos constare dello por testimonio, en ade- 
lante en cada un año, a los tiempos e segund y 
como y cuando librardes e pagardes los otros sala- 
rios que mandáremos pagar en esa tierra a cuales- 
quier persona que de Nos lo tengan, que con carta 
de pago del dicho Bartolomé Ruiz e con el traslado 
signado desta mi cédula, mando que vos sean reci- 
bidos e pasados en cuenta, en cada un año, los di- 
chos setenta e cinco mili maravedís a vos el nues- 
tro tesorero; y sentad el traslado desta mi cédula en 
los dichos nuestros libros, e sobreescripta y libra- 
da de vosotros, este original tornad al dicho Barto- 
lomé Ruiz para que lo él tenga e lo en él conteni- 
do haya efeto; e no fagades ende al. Fecha en To- 
ledo, a veinte e seis de jullio de mili e quinientos e 
■veinte e nueve años. — Yo la Reina. — Refrendada 
de Juan Vázquez y señalada del Conde y del doctor 
Beltrán. 

Archivo de Indias, 109-7-1. L. i.°, f. 37. 



Real cédula por la cual se confirma a Bartolomé Ruiz la 
merced que le había hecho francisco plzarro del algua- 
cilazgo mayor del perú y de la alcaldía de la primera 
fortaleza que allí se fundase. — medina del campo, i.* 
de julio de 1532. 

La Reina. — Por cuanto por parte vos, Bartolomé 
Ruiz, piloto, me fué hecha relación que vos fuistes 



DOCUMENTOS II 



con los capitanes Francisco Pizarro e Diego de Al- 
magro, en el armada que ficieron para descubrir la 
costa del Pirú, por piloto e maestre, e quel dicho 
Francisco Pizarro, visto lo que nos habíades servi- 
do e deseando que fuésedes en alguna manera gra- 
tificado en la dicha tierra, renunció en vos el algua- 
cilazgo mayor de su Gobernación y el alcaidía de 
la primera fortaleza que se hiciere en cualesquier 
parte de la dicha provincia del Perú, de que le ha- 
bíamos hecho merced, e que llevásedes todo el sa- 
lario e derechos que, por razón de ser nuestro al- 
caide de la dicha fortaleza, debíades haber e llevar, 
como constaba e parescía por cierta escriptura de 
renunciación de que hicistes presentación, e me fué 
suplicado e pedido por merced vos mandase pasar 
la dicha renunciación, o como la mi merced fuese; 
e por la presente doy licencia e facultad a vos el 
dicho Bartolomé Ruiz para que, por el tiempo que 
nuestra merced e voluntad fuere, podáis usare uséis 
del dicho oficio de alguacil mayor de la dicha pro- 
vincia e de la dicha alcaidía; e mandamos al nuestro 
Gobernador e otras justicias de la dicha provincia 
que no vos pongan, ni consientan poner en ello, 
embargo ni impedimienlo alguno. Fecha en la vi- 
lla de Medina del Campo, a primero día del mes de 
jullio de mili e quinientos e treinta e dos años. — 
Yo la Rfina. — Refrendada de Samano. — Señalada 
del Conde y Beltrán, Xuárez y Bernal y Mercado. 
Archivo de Indias, el mismo legajo y libro, fol. 3g. 



12 BARTOLOMÉ RUIZ 



VI 

Real cédula por i.a cual se ordena a los Oficiales Reales 
de la Provincia del Per que no pagasen a los herede- 
ros de Bartolomé Ruiz el salario que le estaba asigna- 
do de piloto de ella.— Madrid, 5 de febrero de i536. 

La Reina. — Nuestros Oficiales déla provincia del 
Perú. Bien sabéis cómo por otra mi cédula, fecha 
en Toledo, a veinte e seis días de jullio de mili e 
quinientos e veinte e nueve años, os envié a man- 
dar que pagásedes a Bartolomé Ruiz setenta y cin- 
co mili maravedís, en cada un año. por nuestro pi- 
loto desa tierra; y porque soy informada que es 
muerto el dicho Bartolomé Ruiz. yo vos mando que 
no paguéis a sus herederos cosa alguna del dicho 
salario, desde el día de su fallecimiento en adelan- 
te, con apercebimiento que vos hacemos, que lo que 
contra el tenor e forma desto hobiéredes pagado o 
pagáredes, no se vos rescebirá en cuenta, y envia- 
réis a mi Consejo de las Indias relación de cómo 
habéis asentado esta nuestra cédula en los nuestros 
libros que vosotros tenéis; e no fagades ende al. — 
Fecha en Madrid, a cinco días del mes de hebrero 
de quinientos e treinta e seis años. — Yo la Reina. 
— Refrendada y señalada de los dichos. 

Archivo de Indias, 109-7-1. Lib. 2. , fol. 1 11- 



DOCUMENTOS 1 3 



VII 

Autos fiscales.— Año de i533. — Martín Yáñez, hijo de Bar- 
tolomé RülZ, PILOTO, CON EL FlSCAL DE S. M . SOBRE CIERTOS 
BIENES QUE ESTABAN SECUESTRADOS. 

Por las preguntas siguientes sean preguntados 
los testigos que por parte del tesorero Alonso Ri- 
quelme y del veedor García de Salcedo, en nombre 
de Su Majestad, presentasen sobre ciertos requeri- 
mientos y pedimientos que tienen hechos al señor 
Gobernador, sobre razón de los bienes y hacienda 
que quedaron a- Bartolomé Ruiz, difunto, etc. 

Primeramente serán preguntados si conoscen al 
dicho Bartolomé kuiz. y si es difunto, y de que tan- 
to tiempo a esta parte, y donde falleció. 

Iten, si saben, etc.. que] dicho Bartolomé Ruiz 
vino al pueblo de San Miguel, adonde estaban los 
oficiales y justicias puestas por el señor Goberna- 
dor en nombre de Su Majestad, adonde estuvo en 
el dicho pueblo muchos días, hasta que se partió, por 
el mes de diciembre que pasó, sin manifestar a los 
oficiales de Su Majestad, piedras ni perlas, ni otra 
cualquier cosa que traxese ni tuviese en su poder, 
porque si él lo manifestara y traxera, los oficiales 
de Su Majestad lo supieran y fuera público y noto- 
rio: digan y declaren los testigos lo que saben cerca 
desto. 

Iten, si saben, etc., que después de partido el di- 
cho Bartolomé Ruiz del dicho pueblo de San Mi- 



BARTOLOMÉ RÜIZ 



guel, se tornó a embarcar para ir donde estaba el 
capitán Diego de Almagro con la gente, donde es- 
tuvo mucho tiempo, en la venida, hasta tanto que 
tornó al dicho pueblo de San Miguel, donde estu- 
vo mucho tiempo, en el cual dicho pueblo estaban 
los Oficiales de Su Majestad, y en todo el tiempo 
que allí estuvo, no manifestó ni parece haber mani- 
festado piedras, ni perlas ni otras cualesquier cosas 
que a Su Majestad perteneciese haber derecho, por- 
que si algo manifestara, fuera público y notorio y 
pareciera por los libros de los oficiales: digan y de- 
claren lo que cerca desto saben, etc. 

Iten, si saben, etc., que después de haber estado 
el dicho Bartolomé Ruiz muchos días, se partió en 
en compañía del capitán Diego de Almagro, para 
venir a este pueblo de Caxamarca, v en el camino, 
una jornada deste pueblo, le dio el mal de la muer- 
te, a do falleció desta presente vida, y fueron falla- 
das en su poder dos esmeraldas y media, de mucho 
valor; digan y declaren lo que desto saben e cómo 
lo saben. 

Iten, si saben, etc., quel dicho Bartolomé Ruiz 
ha muchos días que anda en esta costa y que se ha- 
lló en Coaque al tiempo que hobieron muchas pie- 
dras esmeraldas, y si saben quel señor Gobernador 
mandó dar un pregón, so graves penas, que cual- 
quier persona que tuviesen piedras o perlas las tru- 
xesen a manifestar antel Gobernador y oficiales; di- 



DOCUMFNTOS 1 5 



gan y declaren lo que cerca desto saben e cómo lo 
saben. 

Todas las cuales dichas preguntas desta otra parte 
contenidas ponemos por pusiciones al dicho señor 
Gobernador para que Su Señoría diga y declare lo 
que cerca desto sabe, y cómo lo sabe, porque así 
conviene para el derecho de Su Majestad, y de como 
lo pedimos y requerimos, lo pedimos por testi- 
monio. 

Respuesta de Francisco Pizarro: 

El señor Gobernador, declarando sus pusiciones, 
después de haber jurado en forma de derecho, sien- 
do preguntado por el tenor del dicho interrogato- 
rio, dixo lo siguiente: 

A la primera pregunta, dixo que conosció al dicho 
Bartolomé kuiz más tiempo ha de nueve años, de 
trato e vista e conversación, y que ha oído decir al 
capitán Diego de Almagro y a otras personas, que 
murió el dicho Bartolomé Ruiz, una ¡ornada deste 
pueblo, viniendo acá, que venía con el dicho ca- 
pitán. 

A la segunda pregunta, dixo que porque estaba 
acá, en este pueblo de Gaxamarca, v lo en la pre- 
gunta contenido dicen que pasó en el pueblo de 
San Miguel, quél no sabe, por ser, como es, tan 
lejos. 

A la tercera pregunta, dixo que ha oído decir que 
una vez vino el dicho Bartolomé Ruiz, vino al pue- 



BARTOLOMÉ RUIZ 



blo de San Miguel, desde allí volvió a do quedaba 
el capitán Diego de Almagro, y que después ha 
oído que volvió con el dicho capitán al dicho pue- 
blo y questuvo allí ciertos días; lo demás, que no lo 
sabe. 

A la cuarta pregunta, dixo que la ha oído decir 
al contador Antonio Navarro y al capitán Diego de 
Almagro, que dicen que venían con él cuando fa- 
lleció, y que ha visto las esmeraldas en poder del 
dicho capitán. 

A la quinta pregunta, dixo que en el dicho pueblo 
de Coaque se hobieron algunas esmeraldas, y que no 
las conoscían,que las tenían por vidrio, y sospechan- 
do que serían algo y que algunas habría buenas, 
se mandó dar e se dio el pregón, según e como pa- 
recerá en los registros de Juan Alonso, escribano 
que a la sazón era. 

A la sexta pregunta, dixo que dice lo que dicho 
tiene, y questa es la verdad de lo que sabe en este 
caso, so cargo del juramento que hizo, y porque no 
sabe firmar, firmó el alcalde. — Francisco Pi^arro. — 
Juan de '•Porras. 

Respuesta del contador Antonio Navarro a la 
cuarta: 

A la cuarta pregunta, dixo ques verdad quel di- 
cho Bartolomé Ruiz se partió del pueblo de San 
Miguel, después de haber estado en él algunos días, 
en compañía del capitán Diego de Almagro, e suya 



DOCUMENTOS 



deste que depone, que venían todos juntos a este 
pueblo de Caxamarca, donde el señor (Gobernador 
estaba, y que sabe que murió el dicho Bartolomé 
Ruiz, una ¡ornada deste pueblo, y que lo sabe por- 
que se halló presente; y que al tiempo de su falle- 
cimiento llegó este que depone y le halló que aca- 
baba despirar y se salió por la puerta afuera, y vi- 
do luego al capitán Diego de Almagro y le dixo: 
«Bartolomé Ruiz es fallescido», y fueron ambos al 
buhío v lo miraron como era fallecido, y en esto 
llegó Pedro Milanés y dixo: «el capitán Pedro Mila- 
nés llega, y mi raides si tiene en los pechos alguna 
bolsa o escritura», y que entonces le halló el dicho 
Pedro Milanés una bolsa al pescuezo, y este que 
depone tomó la bolsa en la mano y abrióla en pre- 
sencia del dicho capitán, e sacó de la bolsa una cruz 
de oro e unas perlas y un rosario de oro, y luego 
volvió a mirar y sacó dos esmeraldas y media, e 
tornólo a meter todo en la bolsa, como estaba, y 
dióselo al dicho capitán que lo guardase para que 
traxese a este pueblo de Caxamarca, donde el señor 
Gobernador estaba. 

Respuesta del capitán Diego de Almagro: 
El dicho capitán Diego de Almagro, testigo pre- 
sentado por los dichos oficiales, después de haber 
jurado en forma de derecho, siendo preguntado por 
el tenor del dicho interrogatorio, dixo lo siguiente: 



BARTOLOMÉ RUIZ 



A la primera pregunta, dixo que conosció al di- 
cho Bartolomé Ruiz nueve años ha o más tiempo, 
de trato e vista e conversación, e que sabe ques ya 
difunto, e que falleció una jornada deste pueblo de 
Caxamarca, y que lo sabe porque se halló con él 
al tiempo que murió. 

A la segunda pregunta, dixo que no la sabe, por- 
queste que depone estaba en Pasaco, ques en esta 
costa de la Mar del Sur, cuando el dicho Bartolomé 
Ruiz vino, y que no sabe lo que pasó, mas de que 
los oficiales le escribieron una carta y decía la fecha 
della en el pueblo de San Miguel; lo demás en esta 
pregunta contenido, que no lo sabe, porquestaba, 
como dicho tiene, muy lexos. 

A la tercera pregunta, dixo que lo que della sabe 
es quel dicho Bartolomé Ruiz fué con el mensaje, 
que lo había enviado en busca del Gobernador e 
gente donde estaba éste que depone con la gente en 
la costa y volvió al dicho pueblo de San Miguel el 
dicho Bartolomé Ruiz con él, y estuvo en el dicho 
pueblo quince o veinte días, y que a la sazón estaba 
allí el contador y veedor, pero que no sabe si mani- 
festó algo o no. 

A la cuarta pregunta, dixo que lo que della sabe 
es que dende a ciertos días que el dicho Bartolomé 
Ruiz había estado en el dicho pueblo de San Miguel 
e partió con éste que depone para venir a este pue- 
blode Caxamarca, donde estaba el señor Gobernador 
y una jornada deste pueblo falleció, y el contador 



DOCUMENTOS IO/ 



Antonio Navarro, que venía también en compañía 
deste que depone, le halló al dicho Bartolomé Ruiz, 
después de muerto, una bolsa, en que en ella traía 
dos esmeraldas y media y otras joyuelas de oro, e 
queste que depone se las había dado más tiempo 
había de tres años o cuatro, y que lo que valían las 
esmeraldas, quél no lo sabe. 

A la quinta pregunta, dixo que sabe que ha mu- 
cho tiempo que anduvo el dicho Bartolomé Ruiz en 
esta costa a descubrir en un navio deste que depone 
y que no sabe si se halló el dicho Bartolomé Ruiz 
en la toma de Coaque; mas que sabe que en un na- 
vio suyo andaba el dicho Bartolomé Ruiz, y que a la 
sazón que el pueblo se tomó, que ha oído decir ques- 
taban allí los navios, pero que no sabe si estaba el 
dicho Bartolomé Ruiz en los navios o estaba en el 
pueblo. 

A la sexta pregunta, dixo que dice lo que dicho 
tiene, y questa es la verdad de lo que sabe, so cargo 
del juramento que hizo, y dixo que no sabía firmar. 

Inventario de los bienes de Bartolomé T^uiz, piloto. 

Un negro, que se llama Diego, el cual se vendió a 
Juan de Quincoces, conquistador en estos reinos, 
por cuatrocientos pesos. 

Otro negro, que se vendió a Juan de Barbarán, 
conquistador en estos dichos reinos, por trecientos 
pesos de oro. 



20 BARTOLOMÉ RUIZ 



Otro negro, que se vendió a Rodrigo de Cantilla- 
na. poi" docientos y cuarenta pesos de oro. 

Los salarios que Su Majestad hizo merced al di- 
cho mi padre, de setenta y cinco mil maravedís de 
salario, que se deben dos años y ocho meses por una 
cédula Real. 

Más dos esmeraldas y un pedazo de otra que se 
hallaron en su poder. 

Archivo de Indias, Est. 52, Caj. 2, Le#. 1/14. 



VIII 

Probanza hecha por Martín Yáñez de Estrada, hijo de Bar- 
tolomé Ruiz de Estrada, de los primeros descubridores 
del Perú con Pizarro y Almagro, presentada por el Li- 
cenciado Nicolás Ruiz de Estrada, hijo de Martín o Marti 
Yáñez de Estrada y hermano de otro Bartolomé, en el 
pleito con varios sobre preferencia de situaciones en el 
Repartimiento de Parinacocha.- Hecha conforme a orde- 
nanza y con parecer de la Audiencia en 7 de mayo de i555. 

INTERROGATORIO 

1. Primeramente, el dicho Bartolomé Ruiz, padre 
del dicho Martín Yáñez de Estrada, pasó y vino a 
la ciudad y puerto del Nombre de Dios con un na- 
vio suyo, con caballos y otras cosas necesarias at 
dicho reino de Tierrafirme, habrá treinta y un años, 
poco más o menos. 

2. Llegado que fué al dicho reino, los capitanes 
Pizarro y Almagro, pretendiendo hacer el descubrí- 



DOCUMENTOS 



miento de estos reinos del Perú, teniendo noticia 
de la llegada del dicho Bartolomé Ruiz y de su per- 
sona y habilidad en las cosas de la navegación y 
descubrimiento de islas que el dicho Bartolomé 
Ruiz había hecho, le enviaron a llamar a la ciudad 
de Panamá, le rogaron los dichos capitanes y Pe- 
dradas Dávila, gobernador que era del dicho reino, 
que fuese al dicho descubrimiento con los dichos 
capitanes, porque convenía al servicio de Su Ma- 
jestad, porque si él no iba con ellos, no podían hacer 
el dicho descubrimiento. 

3. El dicho Bartolomé Ruiz aceptó el dicho viaje, 
por ser cosa en servicio de Su Majestad, y para el 
dicho descubrimiento dio todo lo que tenía, que 
valía más de cinco mil pesos, y hizo en la Mar del 
Sur, por donde se había de navegar, un navio para 
el dicho descubrimiento. 

4. Hecho el dicho navio y aparejado como conve- 
nía, el capitán Diego de Almagro con sesenta sol- 
dados se embarcó en él, y el dicho Bartolomé Ruiz 
fué por piloto mayor del dicho descubrimiento en 
el dicho navio, en seguimiento del capitán Francis- 
co Pizarro, que había salido delante. 

5. Yendo el dicho Bartolomé Ruiz en busca del 
dicho capitán Francisco Pizarro en el dicho navio, 
llegó al río de San Juan, a donde, viendo que el di- 
cho capitán Pizarro no había llegado al dicho río. 
tornó costeando la tierra en busca del dicho capitán, 
y llegados al puerto de las Piedras hobieron ren- 



BARTOLOMÉ RUIZ 



cuentros con los indios, en el cual murieron ciertos 
españoles y de un flechazo sacó un ojo quebrado el 
capitán Almagro, y los indios fueron tras de ellos 
hasta la mar, adonde el dicho Bartolomé Ruiz se 
halló y hizo lo que debía a leal vasallo de Su Ma- 
jestad. 

6. Del dicho puerto de las Piedras volvieron a 
la provincia de Chuchama, donde tuvieron noticia 
que estaba el dicho capitán Francisco Pizarro. y de 
allí el dicho Bartolomé Ruiz, dexando al dicho ca- 
pitán Pizarro con toda la gente, volvió al puerto de 
Panamá con el capitán Diego de Almagro a refor- 
mar de nuevo el armada e navios, donde por su per- 
sona y solicitud, entendiendo en todo, dio orden en 
que el armada se despachase y aviase. 

7. Reformada la dicha armada de todo lo que era 
necesario para la guerra y descubrimiento de estos 
reinos, el dicho Bartolomé Ruiz, como piloto mayor 
de ella, partió del dicho puerto de Panamá con toda 
la gente y aviamiento que pudo haber y la llevó al 
dicho puerto y provincia de Chuchama, donde había 
dexado al dicho capitán Pizarro esperándole. 

8. Juntos que fueron los dichos capitanes Piza- 
rro y Almagro y toda la gente que el dicho Barto- 
lomé Ruiz había llevado, acordaron los dichos capi- 
tanes y el dicho Bartolomé Ruiz de proseguir el di- 
cho descubrimiento, y así fueron costeando la costa 
los dichos capitanes en ciertas canoas, con ochenta 



DOCUMENTOS 23 



hombres, y el dicho Bartolomé Ruiz en los navios, 
para amparo de ellos; y con esta orden llegaron al 
no de San Juan que primero había descubierto el 
dicho Bartolomé Ruiz, y padeció muchos trabajos y 
hambres y tuvo muchos rencuentros con los indios 
todas las veces que tomaban tierra y llegaban a re- 
conocer o a se proveer de agua y comidas y lo de- 
más necesario. 

9 Llegados que fueron al río de San Juan, el di- 
cho Bartolomé Ruiz entró por el dicho río la tierra 
adentro ocho o diez leguas, con un navio pequeño, 
en favor de las canoas y gente que iba en ellas, 
adonde tuvieron muchos reencuentros con los in- 
dios, y con gran trabajo y peligro sacó en el dicho 
navio mucha comida y bastimentos para la armada 
y gente que había quedado en los demás navios en 
el puerto. 

10. Visto por los dichos capitanes Francisco Pi- 
zarro y Diego de Almagro y el dicho Bartolomé 
Ruiz la falta que tenían de gente, por habérseles 
muerto mucha gente en el dicho descubrimiento, 
así en los reencuentros con los indios como de ham- 
bre y enfermedades, acordaron que el dicho capi- 
tán Diego de Almagro volviese a Panamá por so- 
corro de gente y bastimentos en el navio mayor, y 
que el dicho Bartolomé Ruiz quedase en el dicho 
río de San Juan con los demás y en favor del dicho 
capitán Pizarro y su gente. 

11. El dicho Bartolomé Ruiz importunó muchas 



1>4 BARTOLOMÉ RUIZ 



veces al dicho capitán Francisco Pizarro le dexase 
ir con un navio pequeño que allí tenían, con solos 
los marineros, a descubrir y buscar tierra en que 
pudiesen poblar, por ser toda la que habían descu- 
bierto ciénegas y montañas tan fragosas, anegadi- 
zos que no se podían poblar, y a instancia y ruegos 
del dicho Bartolomé Ruiz, el dicho capitán Francis- 
co Pizarro le dio licencia para que lo hiciese, y así 
se hizo a la vela con el dicho navio y solos los ma- 
rineros, con el cual anduvo más de dos meses des- 
cubriendo, y al cabo de ellos volvió a donde había 
dexado al dicho capitán Francisco Pizarro y le traxo 
oro y plata, ropa y otras cosas muchas en señal de 
la buena tierra que había hallado y la riqueza que en 
ella había y indios, de los cuales se supo la verda- 
dera noticia: lo cual todo había tomado en un navio 
en que los indios suelen navegar en esta mar, que 
lo llevaban a contratar de unas partes a otras. 

12. De ahí a pocos días llegó el dicho capitán 
Diego de Almagro con el socorro de Panamá y to- 
dos se embarcaron en los dichos navios, y el dicho 
Bartolomé Ruiz los llevó a la tierra que había des- 
cubierto y los llevó a la Bahía de San Mateo, 
adonde los dichos capitanes con toda la gente desem- 
barcó y fueron por tierra hasta Tacames, adonde el 
dicho Bartolomé Ruiz fué por la mar llevando siem- 
pre los navios a vista de tierra con gran vigilancia, 
para guarda y socorro de la dicha gente. 



DOCUMENTOS 25 



i3. Llegados a la dicha provincia de Tacames, no 
pudiendo sufrir ni sustentar la guerra con los indios 
ni resistillos, se tornaron a embarcar en los dichos 
navios y el dicho Bartolomé Ruiz los tornó atrás a 
la Isla del Gallo, adonde dexó toda la gente con el 
capitán Francisco Pizarro y tornó a Panamá con los 
dichos navios y el capitán Diego de Almagro por 
más socorro de gente y lo demás necesario para pro- 
seguir el dicho descubrimiento. 

14. Llegados que fueron a la dicha ciudad de Pa- 
namá, el gobernador Pedro de los Rios, que a la sa- 
zón había venido allí por gobernador, teniendo no- 
ticia y aviso de los grandes trabajos, hambres y 
muertes que habían pasado y pasaban los que ha- 
bían ido con los dichos capitanes al dicho descubri- 
miento, y cartas y quexas de algunos de ellos, tomó 
al dicho Bartolomé Ruiz la dicha armada y navios 
y le mandó, so graves penas, que volviese en ellos 
adonde había dexado la dicha gente y la traxese a la 
ciudad de Panamá, y para ello y para que en ello 
no se pusiese impedimento alguno, envió con el ca- 
pitán Juan Tafur para que ejecutase el dicho man- 
damiento. 

i5. El dicho capitán Juan Tafur halló al dicho ca- 
pitán Francisco Pizarro y Líente en la Isla del Gallo, 
y de allí se volvió a la ciudad de Panamá con toda 
la gente que con él quiso volver, que no quedaron 
con el dicho capitán Pizarro sino solos doce hom 
bres, los cuales el dicho Bartolomé Ruiz llevó a la 



26 BARTOLOMÉ RUIZ 



Isla de la Gorgona, por no haber en ella indios que 
los ofendiese. 

16. El dicho Bartolomé Ruiz se quiso quedar con 
el dicho capitán Pizarro, el cual no consintió, antes 
le persuadió y rogó que tornase a Panamá y dexada 
allí la gente que llevaba, se volviese a la dicha Isla 
donde los dexaba, en un navio en que pudiesen aca- 
bar de descubrir y ver toda la tierra y se informar 
de ella del todo. 

17. Vuelto el dicho Bartolomé Ruiz a Panamá, 
el dicho gobernador Pedro de los Ríos le tomó e 
quitó los navios, porque no tornase a socorrer al di- 
cho capitán Pizarro y los que con él quedaron, y el 
dicho Bartolomé Ruiz, juntamente con el dicho ca- 
pitán Almagro le hicieron muchos requerimientos 
para que lo dexase volver y el dicho Gobernador dio 
licencia para que volviese el dicho Bartolomé por el 
dicho capitán Pizarro y su gente. 

18. El dicho Bartolomé Ruiz llegó en pocos días 
a la Isla de la Gorgona, donde halló al dicho capitán 
Francisco Pizarro y los doce que con él estaban, y 
de allí lo embarcó en el dicho navio y vino descu- 
briendo la tierra y tomando claridad de ella hasta el 
puerto de Canta, que es cerca de esta ciudad de los 
Reyes, y de allí los volvió a la ciudad de Panamá con 
la certenidad de la riqueza y grosedad de la tierra. 

19. De la dicha ciudad de Panamá, fué el dicho 
capitán Francisco Pizarro a España, y de allí traxo 



DOCUMENTOS 27 



la gobernación de estos reinos, y el dicho Bartolomé 
Ruiz le tuvo aderezada la armada y navios de ella, 
adonde embarcado que fué el dicho capitán Pizarro 
y la gente quede España traxo y la que allí tenía el 
dicho Bartolomé Ruiz, lo traxo hasta la provincia 
de Coaque, donde saltó en tierra toda la dicha gente 
para la conquista de estos reinos. 

20. El dicho capitán Pizarro, viendo la muche- 
dumbre de gente que en la tierra hallaron y la poca 
que llevaba para podella resistir, rogó al dicho Bar- 
tolomé Ruiz'volviese a Panamá por socorro, el cual 
lo hizo, y por ser mucha la gente que estaba en Pa- 
namá e que no la podría traer en un navio, el capi- 
tán Diego de Almagro, juntamente con el dicho Bar- 
tolomé Ruiz, acordaron se hiciese un navio grande, 
el cual se hizo mediante la diligencia y solicitud del 
dicho Bartolomé Ruiz, adonde traxo doscientos hom- 
bres, de que vino por caudillo de ellos el dicho ca- 
pitán Diego de Almagro que en Panamá estaba, los 
cuales hallaron al dicho capitán Pizarro y su gente 
en la provincia de Caxamalca, donde tenían preso 
[a] Atabalipa. 

21. Yendo el dicho Bartolomé Ruiz con el dicho 
capitán Almagro con sus armas y caballos a se jun- 
tar con el dicho capitán Pizarro y su gente y le so- 
correr, cuatro leguas antes de llegar al asiento de 
Caxamalca, donde estaba el dicho capitán Pizarro, 
el dicho Bartolomé Ruiz murió de los trabaxos y 
quebrantamientos del dicho descubrimiento. 



28 BARTOLOMÉ RUiZ 



22. Kl dicho Bartolomé Ruiz murió sin rescebir 
premio ni gratificación alguna de sus trabaxos y ser- 
vicios, porque después de muerto llegaron a este 
reino ciertas cédulas Reales, en que Su Majestad, 
teniendo noticia de sus muchos y grandes servicios 
y de la suficiencia de su persona, le hacía merced de 
la vara de alguacil mayor de estos reinos y de una 
alcaidía con cierto salario y lo hacía su piloto ma- 
yor de esta Mar del Sur, con cierto salario y otras 
preminencias y honras, todo lo cual se perdió y no 
lo gozó el dicho Bartolomé Ruiz por ser, como era, 
muerto al tiempo que llegaron las dichas cédulas. 

23. En todo lo que dicho es, que sirvió, descu- 
brió y trabajó el dicho Bartolomé Ruiz, ningún sa- 
lario, socorro ni ayuda de costa, ni otra gratificación 
ni premio alguno hubo de los dichos capitanes Pi- 
zarro y Almagro, ni de otra persona alguna; antes 
siempre gastaba todo lo que tenía y podía haber y 
adquiría por otra parte en las cosas tocantes al dicho 
descubrimiento, y así gastó más de ocho mil pesos 
de oro en ello y en socorros y navios y otras cosas 
necesarias, aliendedel trabajo de su persona, que 
fué grande, sin el cual y sin la industria de su per- 
sona, no se pudiera descubrir ni conquistar estos 
reinos, en lo cual fué la principal cabsa el dicho 
Bartolomé Ruiz. 

Archivo de Indias, Pleitos del Perú, año de 1571. Legajo 26. 



ÍNDICE de LOS documentos 



Pega. 



I.— Declaración de Bartolomé Ruiz en la probanza hecha 
a petición del Almirante D. Diecr» Colón, sobre el des- 
cubrimiento de su padre don Cristóbal en Paria y Ve- 
ragua.— Ciudad de Santo Domingo, 23 de enero de 1^14. 1 

II.— Información de Juan de Castañeda, fecha en Pana- 
má, a 18 de septiembre de 1528; 6 

III. — Declaración de Bartolomé Ruiz en la información de 
servicios de Rodrigo de Chaves 8 

IV.— Real cédula por la que se manda recibir por piloto 
de la Gobernación del Perú a Bartolomé Ruiz, con sa- 
lario de 75000 maravedís al año.— Toledo, 26 de julio 
de 1629 9 

V.— Real cédula por la cual se confirma a Bartolomé Ruiz 
la merced que le habia hecho Francisco Hizarro del al- 
guacilazgo mayor del Perú y de la alcaldía de la pri- 
mera fortaleza que allí se fundase. — Medina del Campo, 
i.° de julio de i532 10 

VI.— Real cédula por la cual se ordena a los Oficiales 
Reales de la provincia del Perú que no pagasen a los 
herederos de Bartolomé Ruiz el salario que le estaba 
asignado de piloto de ella. — Madrid, 5 de febrero de 
i536 12 



3o 



ÍNDICE 



VII.— Autos fiscales.— Año de 1 5X5.— Martin Yáñez, hijo 
de Bartolomé Ruiz, piloto, con el Fiscal de S. M. sobre 
ciertos bienes que estaban secuestrados i3 

VIII. — Probanza hecha por Martin Yáñez de Estrada, hijo 
de Bartolomé Ruiz de Estrada, de los primeros descu- 
bridores del Perú con Pizarro y Almagro, presentada 
por el Licenciado Nicolás Ruiz de Estrada, hijo de Mar- 
tin o Marti Yáñez de Estrada y hermano de dicho Bar- 
tolomé, en el pleito con varios sobre preferencia de si- 
tuaciones en el Repartimiento de Parinacocha. — Hecha 
conforme a ordenanza y con parecer de la Audiencia 
en 7 de mayo de i555 29 




este es él último libro que se imprimió 
en la Imprenta Elzeviriana, el 

cual se acabó el 1 3 de 
diciembre de 19 i 9. 




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BERKELEY 

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Ocf 48 A P 
19b2 l 

DEC 1 2 2C04 



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