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Full text of "Bibliografía hispano-Latina clasica: códices, ediciones, commentarios, traducciones, estudios críticos, imitaciones y reminiscencias, influencia de cada uno de los clásicos latinos en la literatura española"

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bibliografía 

HISPANO-LATINA CLÁSICA 






BIBLIOTECA 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 






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CÓDICES EDICIONES — COMENTARIOS 

i^RADUCCIONES ESTUDIOS C RÍ TICOS IMITACIONES 

Y REMINISCENCIAS 

INFLUENCIA DE CADA UNO DE LOS CLÁSICOS LATINOS 

EN LA LITERATURA ESPAÑOLA 



D. MARCELINO MENENDEZ Y PELAYO 



TOMO I 



MADRID 

EST. TIP. DE LA VIUDA É HIJOS DE M. TELLO 

IMPRESOR DE CÁMARA DE S. M. 

C. de San Francisco, 4. 

1902 




ADVERTENCIA PRELIMINAR 



El trabajo que logra hoy hospitalaria acogida en la Revista 
DE Archivos, Bibliotecas y Museos, ha sido para mí grata 
ocupación de muchos años y descanso de más graves estu- 
dios. Antes de salir de las aulas universitarias, en 1873, formé 
el proyecto de una Biblioteca de Traductores Españoles, am- 
pliando y continuando el meritorio ensayo de D. Juan Anto- 
nio Pellicer. Después concebí un plan más vasto, y los traduc- 
tores vinieron á quedar como una parte, acaso secundaria, de 
la obra que imaginé con temeridad juvenil. Tal como se pre- 
senta al público en esta primera parte consagrada á la litera- 
tura latina, comprende la historia de cada uno de los clásicos 
en España, las vicisitudes de su fortuna entre nosotros, el tra- 
bajo de nuestros humanistas sobre cada uno de los textos, las 
imitaciones y reminiscencias que en nuestra literatura pueden 
encontrarse. Tarea ciertamente vasta, y en la cual padeceré 
sin duda errores y omisiones, pero que no creo enteramente 
digna de menosprecio, siquiera por ser la primera tentativa 
de su género, y porque resume el fruto de muchas y pacientes 
lecturas, emprendidas sin más fin que el de la instrucción 
propia, puesto que siempre creí que estas notas habrían de 
quedarse inéditas. Sea cual fuere el destino que las aguarda, 
siempre tendrán para mí el recuerdo de las horas gratísimas 
que pasé leyendo los clásicos latinos y comparándolos con los 
castellanos ó viceversa. A los verdaderos amantes de las le- 
tras antiguas, á los que no las cultivan por pedantesco alarde, 
sino por recreo del espíritu y por necesidad estética y moral, 
á los humanistas, en suma, cada vez más escasos y más laten- 
tes, encomiendo y dedico estas páginas, que sólo para ellos 
pueden tener algún interés. 



6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUá. 

Pocas palabras bastarán para dar razón del método que en 
este Catálogo he seguido. Los nombres de los clásicos latinos 
van puestos por orden alfabético. En cada autor doy noticia 
de los códices de sus obras que existen ó han existido en Es- 
paña; de las ediciones hechas en España ó por españoles, aun- 
que hayan sido estampadas fuera de nuestro suelo; de los co- 
mentarios, escolios y trabajos críticos de cualquier género en 
que hayan intervenido nuestros latinistas; de las traducciones 
totales ó parciales en cualquiera de las lenguas y dialectos pe- 
ninsulares; y, finalmente, de la influencia que el escritor de 
quien se trata haya ejercido en la literatura española y del 
reflejo que de sus obras haya quedado en las de nuestros in- 
genios. 

No todas estas partes van tratadas con la misma amplitud, 
porque no todas tienen la misma importancia dentro del pun- 
to de vista peculiarmente español en que rqe coloco. La indi- 
cación de los códices no es más que' un mero apunte, de nin- 
gún modo un trabajo paleográfico, que por sí solo puede ser 
materia de una obra especial, y diversa en todo de la presen- 
te. Como la mayor parte de estos códices no han sido escritos 
en España, sólo me cumple ahora hacer notar el hecho de su 
presencia en nuestras bibliotecas antiguas y modernas como 
testimonio de la mayor ó menor difusión de los textos clásicos 
entre nosotros, especialmente en los siglos anteriores á la im- 
prenta. Lo demás incumbe al historiador de la filología clá- 
sica en general, no al de las humanidades españolas. Sólo 
cuando esos manuscritos 'hayan sido materia de particular es- 
tudio para nuestros eruditos, puede decirse que caen de lleno 
bajo nuestra jurisdicción. 

Respecto de las ediciones conviene hacer una distinción. 
Espero no haber omitido ninguna de las que tienen verdadero 
valor crítico ó algún género de curiosidad bibliográfica, ya se 
recomienden por su antigüedad, ya por la pureza del texto, ya 
por importantes notas é ilustraciones, ya, finalmente, por la 
belleza tipográfica ó por la estimación que los aficionados les 
conceden. Pero no he puesto empeño alguno en catalogar todas 
las impresiones de surtido, todos los textos escolares de Ci- 



Bibliografía hispano- latina clásica 7 

cerón, de Horacio ó de Virgilio; tarea muy difícil puesto que 
gran parte de esos libros se han consumido y destruido por el 
uso de las clases y por el ningún aprecio que de ellos se ha 
hecho; y además enteramente deslucida, porque tales edicio- 
nes no tienen interés más que como documentos pedagógicos; 
y para esto basta con citar un número razonable de ellas, es- 
cogiéndolas de distintos tiempos y procedencias, para que 
puedan seguirse las vicisitudes de la enseñanza de la gramá- 
tica latina entre nosotros. Incluyo, por supuesto, en el Catá- 
logo todas las que poseo y todas las que existen en la Biblio- 
teca Nacional; pero aun así presumo que faltarán muchas. 

En los comentarios debidos á humanistas españoles adver- 
tiré con particular cuidado todo lo que hayan aportado de 
nuevo, ya á la crítica verbal, es decir, á la recta y depurada 
lección' de los textos, ya á la exegética, es decir, á la interpre- 
tación de su sentido, ya, finalmente, á la crítica literaria y 
arqueológica. Creo que este trabajo no ha de ser inútil para 
restituir á los nuestros lo que en justicia se les debe, porque 
se trata de obras que nadie lee, que muchas veces se encuen^ 
tran perdidas en el fárrago de las ediciones variorum, y cuyos 
resultados se han ido incorporando en la erudición moderna 
sin que nadie se acuerde de los primitivos inventores. 

En materia de traducciones, no sólo ofrezco amplios extrac- 
tos cuando se trata de obras inéditas ó raras, sino que repro- 
duzco íntegras, para evitar su pérdida, gran número de piezas 
cortas esparcidas en folletos, periódicos y revistas. De este 
modo, siguiendo el ejemplo de Gallardo y otros bibliógrafos 
eminentes, procuro amenizar la aridez de las cédulas, para 
que de su conjunto resulte una especie de crestomatía. 

Igual procedimiento sigo en la sección de imitadores, des- 
cendiendo á minuciosas comparaciones, que acaso no han de 
ser inútiles para la historia de las letras españolas. 

Sirve de complemento á toda la obra un índice biográfico 
de los editores, traductores, comentadores, etc., mencionados 
en ella. x\l formarle, he sido brevísimo en los artículos de los 
personajes de alta fama, y cuyas biografías han sido escritas 
ya con la debida extensión y copia de datos. Sólo añado lo 



8 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

nuevo y lo inédito, limitándome en lo demás á consignar las 
principales fechas y remitir al lector á las monografías donde 
puede lograr más cabal conocimiento de la materia. A nada 
conduciría, por ejemplo, rehacer ahora la biografía del Bró- 
cense, de Fr. Luis de León ó de D. Francisco de Quevedo. 

Tampoco debo insistir mucho en las vidas de otros varones 
ciertamente insignes (aunque no tangloriososy conocidos), pero 
que sólo figuran en esta bibliografía por haber traducido tal ó 
cual fragmento de un poeta latino. En cambio consigno todas 
las noticias que ha podido allegar mi diligencia sobre una por- 
ción de humanistas obscuros que, fuera de los trabajos de su 
profesión, han dejado poco rastro en el mundo, pero que por 
lo mismo deben ser vindicados del olvido en una obra del gé- 
nero de la presente, cumpliendo con ellos la única reparación 
postuma que nos es dado tributarles después de tan triste y 
pertinaz silencio de la crítica. 

Quizás se tache de impertinente y extemporánea la publi- 
cación de esta obra, en el estado de postración y abatimiento 
en que yacen entre nosotros los estudios clásicos; pero si al- 
guien la lee y se interesa en su contenido, fácil me será ofre- 
cerle, trabajada por el mismo procedimiento, la Bibliografía 
greco-hispana, cuyos materiales duermen años hace entre mis 
papeles. 

M. M. Y P. 



A 



ACCI.O (Lucio). 

I. Agustín (Antonio). 

— Colección é ilustración de los fragmentos del poeta trágico L. Attio. 

En el tomo I de sus Misceláneas filológicas (Códice K-253 de la Biblio- 
teca Nacional), págs. 49-iog. 

Los fragmentos recogidos é ilustrados por D. Antonio Agustín perte- 
necen á las tragedias siguientes: Achilles. — Mgistlms.—Agmnemnonides. 

— Aeneades aiit Deciiis. — Alcestis. — Alcmeon, — Alphesiboea. — Aniphytrno. 

Andromacha. — Andrómeda. — Antigona. — Antenoridae. — Astyanax . Armo- 

rum iudiciiim. — Athamas. — Airens. — Bacchiae. — Brutus. — Chrysippus, 

Clytemnestra. —Deiphobns. — Diomedes. — Epigoni (ex Sophocle). — Erigone. 

— Eriphyla ,— Enrisaces . — Hecnba. — Hellenes. — Hercules. — Ilionn. lo. 

Medea exul. — Meleager.—Medea.—Myrmidones. — Menalippa faliter Mela- 
nippns). — Niptra.—Neoptolemus. — Nyctegresia.—Oenomans. — Pehpides.— 
Persis. — Philoctetes. — Phoenissae.—Promethens (ex ^schyloj, — Telephus.— 
Troades. — Incerta íragoediarum. 

Siguen fragmentos de las comedias de Attio: Aedilicia fogata.— Conci- 
liatrix, — Demetrius. — Fidiciuae, — Tropkeum, y otras inciertas: de sus ver- 
sos sotádicos: de sus Anales: de su poema Didascalicon ad Baebium: de sus 
Parerga y Pragmática; y luego otros retazos de colocación incierta. Al 
margen se ponen las variantes y las enmiesdas conjeturales propuestas 
por nuestro Arzobispo. 

Repítense después todos estos fragmentos por el orden en que los traen 
los gramáticos y demás autores que los citan. 

Termina todo con un comentario de D. Antonio Agustín que versa 
principalmente sobre la métrica de estos fragmentos. Esta última parte, 
que comienza en la pág. 88, parece autógrafa: lo anterior es de letra del 
amanuense del Arzobispo de Tarragona, con muchas correcciones de 
éste. 



lo BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

II. Río (P. Martín Antonio del). — 1593. — L. Accii, vel 
Acta, vel Attii Fragmenta. 

Hállanse recogidos con los de los demás trágicos latinos, en la men:io- 
rable colección, primera de su género, que aquel ilustre jesuíta publicó 
con el título siguiente: 

MartÍ7ii Antonii Delrii ex Societate lesn Sintagma Tragoediae Latinae in 

tres partes distinctum Antuevpiae, ex officina Plantiniana, 1593. 

2.* edición. Lutetiae Parisiorum. Siimptibus Petri Billaine 1620. (Vid. 

Séneca el Trágico.) 

Los fragmentos de Accio llenan, en esta 2/ edición, las págs. 125-151, 
y pertenecen á las tragedias siguientes que el tiempo ha devorado: 
/Eneadae sen Decius. —A chilles. — ^gisthus. — Agametnnonides. — A Icestis . 
— Alcmaeon. — Alphesiboea. — Amphttrno. — Andromacha. — Andrómeda. — 
Autenoridae. — Antigona. — Argonantae. — Armorum iudiciwn. — Astyanax. — 
AtJmmas. — Atreus. — Bacchae. — Briitus. — Chrysippus. — Clytaemnestra . — 
Deiphobus. — Diomedes. — Epigonis. — Epinausintache. — Erigona. — Eri- 
phila. — Eiirysaces. — Hecuba. — Heleni. — Iliona. — Ion. — Medea. — Melea- 
ger, — Melanippns. — Minotuurus . — Myrmidones . — Neoptoletnus. — Niptrae. 
— Nyctegresia. — Oenomaus. — Pelopidae. — Persidae. — Philoctetes. — Phini- 
dae. — Phoenissae. — Prometheus. — Telephus. — Tereus. — Trachiniae. — The- 
bais. — Troades. — Ex incertis Atii fabnlis. 

Págs. 174-185 están las notas de Martín del Río, entre sus Opinationes 
in Tragicorum fragmenta. Son de una sobriedad rara para su tiempo y 
muy doctas y oportunas en lo que toca á los orígenes griegos de las pie- 
zas latinas. 

Comparada con las colecciones de Bothe y de Ribbeck, la de Martín 
del Río tiene que parecer incorrecta y anticuada; pero no se le puede 
negar la gloria de haber abierto el camino en la difícil investigación de 
estas despedazadas reliquias trágicas, y aun de haber acertado muchas 
veces en sus enmiendas é interpretaciones. Los españoles sobre todo, no 
debemos tenerle tan olvidado, puesto que todavía Bothe en 1835 tomaba 
en cuenta sus lecciones y reproducía sus principales notas, calificándole 
de eruditísimo, si bien le pone la tacha de demasiado temerario en sus 
conjeturas: confidenter Ule, sicut solet (i), escollo difícil de evitar en mate- 
ria que es conjetural por su índole misma. 

(i) Poetae Scenici Latinoium Recensuit Fridericus Heiiricus Bothe Volunten quintum. Fragmenta. 

Lipsiae, apud Henr, Weinedel, 1834. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATÍN A CLÁSICA H 

Faltan en la colección de Martín del Río muchos fragmentos que figu- 
ran en las modernas, y que probablemente omitió por ser brevísimos. 
Sobran, en cambio, algunos que ó no son auténticos, ó se atribuyen hoy 
á otros poetas distintos de Accio. Entre los primeros hay que contar ocho 
versos que forjó Marco Antonio Mureto para engañar á José Scalígero, 
quien de buena fe los citó en su edición de Varrón (De Re Rustica, 1573, 
pág. 212), como un trozo de la perdida tragedia Oenomaus: 

Nam si lamentis adlevaretur dolor 

En cuanto- á los dos elocuentes fragmentos, traducidos el uno del Pro- 
meteo de Esquilo, y el otro de las Traquinias de Sófocles (quejas de Pro- 
meteo en el Cáucaso; lamentación de Hércules moribundo), Martía del 
Río y Bothe los tuvieron por de Accio; pero Ribbeck los ha excluido de- 
finitivamente, probando que son uno de los ensayos poéticos de Cicerón, 
que es quien los cita en el libro II de la Cuestiones Tusculanas, dando á 
entender claramente que son suyos. Y á la verdad que ellos solos basta- 
rían para deshacer la infundada y tradicional preocupación contra sus 
versos. 

Tampoco el número de las tragedias se supone hoy tan considerable 
como en tiempo de Martín del Río, pues en vez de las 52 que aquél ad- 
mitía (además de los fragmentos de atribución incierta), se ha ido redu- 
ciendo el número á 37, que es el fijado por Ribbeck en su última re- 
censión, por considerar algunos como títulos dobles y triples de una 
misma pieza. Pero tampoco en esto puede haber completa certidumbre. 
No la hay siquiera en la ortografía del nombre del poeta. 

Por lo que toca á los títulos de las tragedias, basta advertir (para fa- 
cilitar la comparación de las ediciones modernas con la antigua) que 
Ribbeck llama Alctimaeo á la que Martín del Río Alcmaeon, que suprime 
de su catálogo la Andromacha, las Trnchinias y los Argonautas (colocan- 
do en la Medea el notabilísimo fragmento transcrito por Cicerón De na- 
tura Deorum, II); que llama Equus Trojanus á la que nuestro jesuita 
Iliona; que relega á los fragmentos de Pacuvio (como ya lo había hecho 
Bothe) el Inde adveni in montem Oetam, atribuido á la Niptra de Accio; 
y que admite la existencia de dos tragedias más tituladas Minos y Sta- 
siatae sive Trophaenm Liberi. De los insignificantes restos de ésta ya se 
había hecho cargo Bothe, notando la omisión áq. Martín del Río. 

No pasaremos por alto algunos aciertos críticos del jesuita hispano- 
flamenco, enteramente conformes con lo que la erudición moderna en- 



12 BIBLIOTECA DE LA REVIStA DE ARCH., BIBL. V MUS. 

seña. Tratando del Philoctetes de Accio, sostiene que no era imitación 
solamente del de Sófocles, sino también del de Esquilo (opinión de Her- 
mano y de Welcker) y del de Eurípides (opinión de Ribbeck). En las 
piezas de asunto troyano admite, como Ribbeck, influencia de Homero 
mezclada con la de los trágicos griegos. En la Medea supone otra fuente, 
además de la tragedia de Eurípides. Con ocasión del Bruto y del Dedo, 
establece muy claramente la distinción entre tragedias y fábulas pretexta- 
tas «quod in illis Héroes, in his Romani proceres,* 

III. Morante (Marqués de) y Miguel (D. Raimun- 
do).— 1864. 

En su segunda disertación sobre un fragmento de Afranio, transcriben 
(conforme á la edición de Ribbeck, 1855) y discuten los trece fragmen- 
tos que nos restan del Atnphitruo de Accio, insistiendo mucho en que el 
mala aetate del tercero de ellos, no debe entenderse por la vejez. 

Págs. 45-48. 

IV. MíNGUEZ (P. Luis), de las Escuelas Pías. 
— Accio Lucio, poeta trágico. 

Artículo inserto en la 

Enciclopedia Metódica. Diccionario de Gramática y literatura traducido del 
francés al castellano, ilustrado y aumentado por el R. P. Luis Mínguez de 
S. Fernando, del Orden de Escuelas Pías. Tomo primero. En Madrid. Por 
Don Antonio de Sancha. Año de M. DCC. LXXXVIII. Se hallará en su 
Librería en la Aduana Vieja. 

Págs. 98-100. 

Este artículo es, con una leve adición, el mismo de M. Sabathier in- 
serto en la Enciclopedia francesa, y así lo reconoce el traductor; pero no 
he querido omitirle por ser trabajo del P. Mínguez, que fué humanista 
muy laborioso y entendido. 

V. Burgos (D. Javier de). 
— Accio ó Attio (Lucio). 

Artículo inserto en la 

■Biografía universal antigua y moderna, ó historia por orden alfabético de 
la vida pública y privada de todas las personas distinguidas por sus escritos, 
acciones, talentos, virtudes 6 vicios. Obra enteramente nueva; escrita en francés 
por una sociedad de literatos y sabios, y traducida al castellano con muchas 
adiciones y refundiciones. Tomo primero. (Sólo llegaron á publicarse tres, 



BIBLIOGRAFÍA HlbPANO-LATINA CLÁSICA I3 

en que no se acaba la letra A .) Madrid. Imprenta de Don Mateo Reptillés, 
1822. 
Págs. 242-243. 

Es traducción del artículo de M. Dordent en la Biographie Univevselíe 
que sirvió de base á la de Burgos. Del mismo Dordent son los artículos 
de Adriano, Afranio, Albinovano, en la misma Biografía. 
Prescindo de las euciclopedias y colecciones biográficas posteriores, 
ADRIANO (Elio). 

I, Guevara (Fr, Antonio de). 
Ego nolo Flor US es se 

«Tenia Adriano muy gran conjunicacion con Floro poeta: el qual en aquel 
tiempo era docto para enseñar: y muy gracioso para hablar. EstSdo en el rey- 
no de Palestina Adriano: escriviole su amigo Floro estas palabras: yo no quie- 
ro ser emperador para 5dar por las islas de Bretaña: y para andar por las nie- 
ves de Asia. Respondióle á esto Adriano: Si tú no quieres ser Adriano, tam- 
poco quiero yo ser Floro para andar por las tavernas: y para comer en los bo- 
degones: y para ser despedacado de piojos (i).» 

Las obras del ilustre señor don Antonio de guevara obispo de Mondoñedo 
predicador y chronista y del consejo de su Magestad. M.DXXXIX (1539). 
(Cada uno de los tratados lleva diferente paginación.) 

Fol. XXVII de la Década de Cesares: es á saber las vidas de diez Empera- 
dores Romanos q imperaron en los tiempos del buen Marco Aurelio. 

Colofón: nAquí se acaba la decada de las vidas de los diez cesares y empa- 
dores romanos: en las qles se cotienen muy peregrinas hystorias muy varios ca- 
sos: y muchos y muy buenos auisos . Fuero copiladas traduzidasy corregidas por 
el alustre señor don antonio de gueuara obispo de mondoñedo, predicador y 
chronista, y del cosejo de su magestad, Imprimierose en la muy leal y muy no- 
ble villa de valladolid, por industria del honrrado varón impresor de libros Juan 
de villaquira á veynte d' mayo. Año de mili y quinietos y treyntay nueue.» 

(l) Los versos de Floro y Adriano, traducidos en prosa por Guevara, dicen asi según el texto de la Antho- 
logia Latina de Burmann y Meyer (edición 1835), núnrts. 212 y 307: 

Ego nolo Caesar esse, 
Ambulare per Britannos, 
Scytbicas pati pruínas. 

Ego nolo Florus esse, 
Ambulare per tabernas, 
Latitare per popinas, 
Culices pati rotundos. 



14 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

11. Caro (Rodrigo). — 1634. 
Ep. Animula vagula. 

«Hizo, estándose muriendo (el Emperador Adriano), vn epigrama, que por 
lindo lo pondré aquí. Hállase en aquel no bastantemente estimado libro que 
se llama Epigramata Velera. Dize así en versos dímetros iámbicos: Ani- 
mula 

«Pássolo desta manera á nuestra lengua: 

Alma mia regalada, ¿A qué lugares yrftg, 

Huéspeda blanda del cuerp». De horror y de sombras llenos? 

Compañera de mis gustos, ¡Triste de tí! no harás, 

Gloria de mi pensamiento, Como antes, burlas y juegos. • 

Antigüedades y Principado de la IlvstHssima ciudad de Sevilla, y Choro - 
graphia de su Convento lurídico, ó antigua Chancillería. Dirigida al Exce- 
lentísimo Sr. Don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Sanlúcar la Mayor. 
Avíor el Dr, Rodrigo Caro. Año 1634 En Sevilla, por Andrés Grande. 

Lib. III, cap. XV, pág. 109. 

III. Anónimo. — 1804. 
Animula vagula, blandida. 

Mi alma pequeñita, ¿Y á do sola caminas 

Y blonda y delicada, Nuda y desconsolada, 

Mi tierna compañera, Descolorida y fria? 

¿Así de mi te apartas? Ya cesaron tus gracias. 

Correo de Sevilla, tomo III, pág. 267. Núm. 104, correspondiente al 
miércoles 26 de Septiembre de 1804. 

Va intercalada esta traducción en un Diálogo entre el Emperador 
Adriano y Margarita de Austria, 

Puede sospecharse que esta traducción sea de D. Justino Matute y 
Gaviria, que dirigía El Correo de Sevilla, y que en el Bosgiiejo de Itálica 
ó Apuntes que Juntaba para su historia (Sevilla, imprenta de D. Mariano 
Caro, 1827), alude á este epigrama de Adriano (pág. 94): «Aun antes 
de su muerte, se dice que compuso unos versillos, que indican su in- 
quietud sobre el destino de su alma, cuando haya abandonado el cuerpo; 
juguete que es bien conocido por haberse publicado entre los epigramas 
de los antiguos. » 

IV. Burgos (D. Javier de). — 1822. 
Ep. Animula vagula^ blandula 

ftEl concepto raro de estos versos, y la singular ocurrencia de hacerlos á la 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 15 

hora de la muerte, nos han hecho tantear el traducirlos, aunque los creemos 
intraducibies; mas para que los que no sepan el latín juzguen por ellos del ca- 
rácter de Adriano, helos aquí: 

Animilla andariega y eadeblilla, 
Huésped del cuerpo á vn tiempo y compañera, 
De mansión aridilla, ^ 

Amarilleja y fiera, 
Ahora el camino tomas; 
No has de embromar allí como aquí embromas.! 

Estos versos se hallan por nota en el artículo Adriano de la Biografía 
Universal Antigua y Moderna que Burgos empezó á publicar sobre la base 
de otra francesa en 1822, tomo III, pág. 48. 

V. Paz Soldán y Unánue (D. Pedro). — 1870. 
Versos del Emperador Adriano moribundo á su alma: 

Animilla va gula, blandula. 

lAh espíritu fugaz, errante llama 
Que ardiste en el santuario de mi pecho! 
¡Qué! ¿ya mi cuerpo tu calor no inflama? 
Huésped caro y vivaz, di, ¿qué te has hecho? 
¿Qué incógnita región tu vuelo llama? 
¿Do te vas, alma, con tan largo trecho? 
Temblona me pareces, moribunda; 
Tu humor se apaga y tu expresión jocunda. 

Lima, Noviembre de 1870. (En la coleccioncita de Poesía Latina, por 
Juan de Arona [seudónimo de Paz Soldán]: Lima, 1883, pág. 98.) 

VI. Masdeu (D, Juan Francisco). 

Historia crítica de España y de la cultura española. 

Colección preliiniíiav de lápidas y medallas, que sirven á ilustrar la España 
Romana. Madrid, Sancha, 1788, págs. 287-331. 

Artículo XIV, Elio Adriano Emperador . 

Contiene 58 inscripciones latinas y griegas del tiempo de aquel Em- 
perador (núms. 235-293), algunas de ellas apócrifas ó dudosas. Las 
acompaña un erudito comentario. 

Entre estas lápidas figura (núm. 262) la carta de Adriano á una com- 
pañía de famosos atletas, los cuales, por medio de Ulpio Doméstico, le 
habían pedido un local para practicar sus ejercicios, y una sala donde 
conservar su archivo; y el epigrama latino compuesto por el mismo 



l6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA ÜE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Adriano en loor de un caballo llamado Boristenes, inscripción encon- 
trada en un mármol en el territorio de Astee en Provenza (i). 
VIL Masdeu (D. Juan Francisco). 

Historia crítica de España 

Tomo XIX. 

Continuación de los Supiementos á los quince tomos primeros. 
Madrid, Sancha, 1800. 

Suplemento XXIV. Continuación de la colección lapidaria y numismática 
de la España Romana, 

Artículo XI (págs. 90-98). 

Contiene un suplemento de inscripciones y medallas del Emperador 
Adriano (núms. i. 463-1. 477). 
Antonio (D. Nicolás). 

— Bibliothecn Hispana Vetus, sive Hispani Scriptores qui ah Octaviani 
Augusti ¿evo ad annnm Christi MD Jloruerunt. Auctove D. Nicolao Antonio 
HisPnlensi Curante Frattcisco Peresio Bayerio Valentino. TomtisPrimus. 

Matriti, apud vidnam et heredes D. loachimi Ibarrae 1788. 

Lib. I. Cap. XV. De Hadriano Imperatore. Italicae is ortns ex ma^is 
vulzari fama: sive natus Romae ex patria Italicensi, matre Gaditana. The- 
mistii error et correctio. Aurelii Vietoris error, Hadriani doctrina mira et 
mnltiplex eximie a veteribus commendata. Libri cde vita stia.n tCatacriani* 
etiam. Antimachi imitatione ah eo scripti. Multa de hac inscriptione ex mul- 
tis, itemque conjectura nostra. Sermones eiusdem, et orationes, ac declamatio- 
nes, et carmina. Epistola eius de Christianis laudatnr a quibus non aversa 
fuit. nAlexandriadis» opus non eius, sed Hadriani Sophistae. 

Deja incierta la cuestión de la patria, pero se inclina á preferir el tes- 
timonio de Sparciano. 

Trata luego larga y eruditamente de los escritos de Adriano, prescin- 



(1) Dice asi este curiosísimo epitafio corregido conforme á la Anthologia de Meyer, nüm. 2H: 

Borysthenes Alanus Ausus fuit nocere, 

Caesareus veredus, Vel extimam saliva 

Per aequor et paludes Sparsit ab ore caudam, 

Et túmulos et ruscos Ut solet evenire; 

Volare qui solebat Sed integer iuventa, 

Pannonicos in apros. Inviolatus artus 

Nec uUus insequentem Die sua peremptus 

Dente aper albicanti Hoc útus e«t in agro. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA I7 

diendo de su vida política y privada. «Doctrina quippe tantum ad nos 
spectat.» 

Págs. 97- 102 (i). 

IX. Rodríguez de Castro (D. José). 

Biblioteca Española. Tomo Segundo, que contiene la noticia de los escrito- 
res gentiles españoles 

Madrid, Imprenta Real, 1786. 

Págs. 138-143. 

El Emperador Adriano. 

Trabajo de compilación, algo confuso, sin la debida distinción de au- 
tores y épocas. Es muy inferior al de Nicolás Antonio, á pesar del 
tiempo transcurrido entre uno y otro. 

X. Biógrafos y comentadores. 

Siendo el Emperador Adriano personaje de tanta importancia en la 
historia del mundo, y siendo además español de nacimiento ó á lo me- 
nos de origen, no es maravilla que hayan tratado extensamente de sus 
hechos cuantos autores españoles han intentado escribir la historia de 
los Césares Romanos ó la de nuestra patria y aun la particular del 
municipio de donde era oriundo. Su condición de escritor le ha dado 
entrada también en nuestras bibliografías generales. Pero como quiera 
que la mayor parte de estas noticias se refieren á Adriano como Empe- 
rador, apuntaré aquí solamente lo que puede interesar á la historia li- 
teraria. 

Creemos que la primera biografía que en nuestra lengua se escribió 
del Emperador Adriano es la que se lee en la Crónica general de España, 
mandada compilar por D. Alfonso el Sabio (C. G. edición de Florián de 
Ocampo: Zamora, 1541, fols, xciv vuelto á xcvii: Adriano dozeno empe- 
rador de Roma: señor de España). No se olvidan en ella las aficiones artís- 
ticas y científicas del Emperador, á quien el Rey Sabio debía de mirar 
con especial simpatía: 

«E sabed que este emperador Adriano fué natural de España bien como 
Trajano su tio. E fué orne muy sabio en griego et en latín, et non tan sola- 

(r) Es bien sabido que la primera edición de la Bibli.otheca Vettis de D. N, Antonio, obra postuma publi- 
cada bajo los auspicios del Cardenal Sáenz de Águirre y la dirección del futuro Deán de Alicante D. Manuel 
Martí, es de 1695 (Roma); pero siguiendo el uso general da los bibliógrafos, que responde á la utilidad común, 
citaré siempre la de 1788 (Madrid), publicada por la Biblioteca Real, y extraordinariamente mejorada con las 
notas de Pérez Bayer. 

% 



l8 BIBLIOTECA. DE LA REVISTA DE ARCH., EIBL. Y MUS. 

mente en fablar, mas en todas las artes que en estas lenguas son. Ca en mu- 
syca que es el arte del canto era muy grand maestro, et en física muy sabio á 
grand maravilla: et asy sabia acordar canto con canto et palabra con palabra, 
que no semejaba que lo avie de sotileza nin de enseñamiento, mas que lo 
obraban en él por la arte de la física segund natura maestros sabidores de las 
estrellas.» 

Por lo demás, la biografía del Emperador Adriano en la Crónica ge- 
neral está muy manca, supliéndose los vacíos con noticias de historia 
eclesiástica y con el peregrino y apócrifo libro de las Respuestas del filó- 
sofo Segundo, que tanta analogía tiene con el Sendebav y con La doncella 
Teodor. 

No insistiré en las numerosas refundiciones que durante la Edad Me- 
dia se hicieron de la Crónica general, porque nada nuevo ofrecen para 
nuestro asunto. Sólo en el siglo xvi encontramos una nueva biografía del 
Emperador Adriano, escrita con los subsidios de la erudición del Rena- 
cimiento. Compúsola el ingeniosísimo é invencionero Fr. Antonio de 
Guevara, con más conciencia histórica de la que pudiera esperarse del 
autor del apócrifo Libro de Marco Aurelio. En su Década de Césares (Ya- 
Uadolid, 1539. reimpresa muchas veces después) incluye una extensa 
vida de Adriano, dividida en diez y ocho capítulos (fols. xvii vuelto á 
xxi), y tomada en general de las fuentes más clásicas, como Elio Spar- 
ciano, Sexto Aurelio Víctor, Dión Casio, Apiano Alexandrino, Ense- 
bio y Eutropio. No por eso deja de añadir, conforme á su genio, buen 
número de amplificaciones y circunstancias fabulosas. 

De las noticias relativas á la literatura de Adriano se manifiesta bas- 
tante enterado, aunque añade algunas de su cosecha. 

«Como era tan gran latino y griego compuso algunas obras, assí en metro 
heróyco comeen oración soluta .... Imitando á Vegecio (!) escribió un libro 
do ponia la manera que hablan de tener los Capitanes en pelear: y de la ma- 
nera que los tribunos hablan de regir: y conforme á esto hizo muchas y muy 

excelentes leyes Escribió versos para el sepulcro de su muy privado Anti- 

noi [sic) por cuya muerte derramó muchas lágrimas, y puso estatuas de él en 
todos los templos de Asia Amaba y loaba y aun imitaba la manera de ha- 
blar antigua: dábase á la arte oratoria todo lo que deseaba saber procuraba 

lo saber muy bien: y á esta causa fatigaba mucho á los maestros de las artes 
con dificultades y questiones, por poder quedar con lo cierto, y aclarar lo que 
estaba dubdoso.» 

Teniendo por principal fuente á Fr. Antonio de Guevara, y sin mejo- 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA IQ 

rarle en cosa alguna, volvió á escribir la vida de Adriano el ma^níJi:o 
caballero Pero Mexía en su Historia Imperial y Cesárea (1545)1 dilatándo- 
se también en la alabanza de Adriano como literato, aunque sin citar 
determinadamente obra suya (i). 

Con más discernimiento y cautela procedió Ambrosio de Morales, 
que en los capítulos XXXI-XXXVI del libro IX de su Crónica general 
de España (2) recopila doctamente las memorias del Emperador Adriano, 
ilustrándolas 3' enriqueciéndolas con los resultados de la Epigrafía (Pie- 
dras destc emperador Adriano). De su cultura literaria habla en varias 
partes: «tuvo muy grande ingenio para las letras, y supo mucho en 
ellas.» Y en el cap. XXXVI, titulado Voconio Romano, poeta español, y 
las memorias que del se hallan acá, apunta la memoria de ciertos versos de 
nuestro Emperador, consignados en la Anthologia (Lascivns vcrsn, mente 
pudiciis erat): 

«Adriano tuvo con él estrecha amistad, y como en Apuleyo parece, le hizo 
él mismo el epitaño para su sepultura, donde entre otras cosas dixo que aun- 
que sus versos de Voconio tenian alguna deshonestidad, él en su ánimo siem- 
pre fué limpio y muy casto.» 

Es singular que el P. Juan de Mariana, que en su Historia general de 
España (lib. IV, cap. V) hace un compendio breve y nervioso de los he- 



(i) Historia imperial y Cesárea: en la qual en summa se contienen las vidas y hechos de toda los Césares em- 
peradores de Ro-nia: desde Julio Cesar hasta el emperador Maximiliano: dirigida al muy alto y muy poderoso prín 
cipe y señor nuestro don Philippe, Principe de España y de las dos Sicilias, ¡a qual tompuso y ordenó el Magni- 
fico catiallero Pero Mexia, vecino de la ciudad d' Seuiila Con priuilegio. Colofón: Imprimióse el presente libro 
en casa de Juan de León en Seuiila postrero dia del mes de Junio de mil y quinienlos y XL y citco años, con 
licencia de los muy reuerendos señores el Licenciado del Corro inquisidor, y el Licenciado Temiño Prouisor ge- 
neral deste Argobispado: siendo primero visto y examinado por su mandado y comission por el rector y Collc- 
giales del Coliegio de sancto Thomas de Aquino desta Ciudad. 

Fol. Lxxv vuelto. 

«Comienca la vida del emperador Publio Elio Adriano, único deste nombre: la qual se divide en dos ca- 
pítulos.» 

Acaba en el {oí. lxx.\-. 

«Alcatifó a ser muy docto en ambas lenguas latina y griega, y escribió y compuso en verso y en prosa ex- 
tremadamente: declamó y exercitóse en oratoria y en eloquencia: aunque amó tanío el estilo y dotrina de los 
antiguos, que anteponía y tenia en más á Catón que á Cicerón y á Enio que á Virgilio, y á Celio que á Salus- 
tic. No supo de las otras artes menos que desta, porque fué singular mathemático, arimético, y geómetra, y 
grande astrólogo: y preciábase de la judiciaria astrología.» 

Hay muchas reimpresiones de la obra de Pero Mexia, lo mismo que de la de Guevara, por haber sido auto- 
res popularísimos uno y otro durante los siglos xvi y xvii. 

fa) Tomo IV de la edición de Benito Cano: Madrid, I/gi, págs. 543-569. 



20 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

chos de los Emperadores Nerva, Trajauo 3' Adriano, no diga una pala- 
bra de los escritos literarios )' fundaciones artísticas de Adriano, al 
paso que no omite las torpezas de Antinoo, que son feo borrón de su me- 
moria. 

De los historiadores generales de España posteriores al inmortal je- 
suíta apenas debe citarse para el caso presente á otro que á D. Juan 
Francisco Masdeu, que en los tomos VII y VIII de su Historia crítica de 
España y de la cultura española, dedicados al estudio de la España roma- 
na bajo el Imperio, y de su religión, gobierno y cultura, discurre exten- 
samente sobre el Emperador Adriano, con mucha doctrina y discerni- 
miento crítico de las fuentes, haciendo justo aprecio de los epigramas 
del Emperador, cuyo gusto declara «más ateniense que romano,» y di- 
latándose en la grata enumeración de los servicios que prestó á la cul- 
tura con las fábricas arquitectónicas que hizo levantar en Roma y en las 
provincias, con las escuelas y bibliotecas que abrió y con los premios 
que brindaba á los estudiosos (i). Le considera además como el primer 
Emperador que compuso un cuerpo sistemático de leyes (el Edicto per- 
petno). 

A vindicar su patria española dedicó Masdeu una disertación entera 
más erudita que convincente, la cual se encabeza así: 

<í Adriano, por relación de lodos los escritores antiguos, nació en España. 
Se declara un pasaje de Esparciano, que sus ilustradores modernos han 
entendido mal.» 

Sostiene que el texto de Sparciano (único historiador que supone na- 
cido en Roma y no en Itálica al Emperador Adriano) está alterado por 
los copistas, y que de todos modos no debe preferirse á los de Aulo Ge- 
lio, Appiano Alejandrino 3' Dión Casio, más antiguos que Sparciano, el 
cual vivió dos siglos después del Emperador (2). 

Del importante trabajo epigráfico del P. Masdeu sobre Adriano, queda 
ya hecha mención. De igual ó mayor alabanza es digno, considerada la 
época á que pertenece, el artículo ó más bien monografía de D. Nicolás 
Antonio en la Bibliotheca Vetns. No así el de Rodríguez de Castro por 
lo atropellado y deficiente. El ex-jesuita Lampillas, en su Saggio stori- 
co- apologético della letteratnra spagnnola (Genova, 177S-17S1), trató lige- 

(i) Historia critica de España Tono VII; Madrid, por Sancha, 17S9, págs. 143185.— Tomo VIII, 1790, 

págs. 174, 177, etc. 
(z) Ilustración 3.^ del tomo VU, págs. 31Z-317. 



Bibliografía Hispano- latiKa clAsióa -¿i 

iramente de los méritos de Adriano, vindicándole de la nota de ambión 
y envidia literaria (i). 

Como el Emperador Adriano fué natural ó por lo menos oriundo de 
Itálica, no es maravilla que se hayan explayado en su alabanza todos los 
arqueólogos que han emprendido la ilustración de las despedazadas re- 
liquias de aquel insigne municipio de la Bélica, y muy principalmente 
el Licenciado Rodrigo Caro, que tanto en su Memorial de la villa de 
Utrera (2), como en sms Antigüedades del convento jurídico de Sevilla (iib. III, 
cap. XV, fols. 109- 1 og) defendió docta y briosamente la patria andalu- 
za de Adriano, consagrándola además en los inmortales versos de su 
Canción á las ruinas de Itálica por tanto tiempo atribuida á Rioja: 

Aquí de Elio Adriano, 
De Teodosio divino, 
De Silio peregrino, 
Rodaron de marfil y oro las cunas 



Siguieron las huellas de Rodrigo Caro en éste y en otros puntos Don 
Justino Matute y Gaviria en su Bosquejo de Itálica (1827); y Fr. Fernan- 
do de Ceballos, de la Orden de San Jerónimo, en el suyo de La Itálica (3), 
que escrito á fines del siglo xviii, no ha logrado publicidad hasta nues- 
tros días, siendo finalmente impreso en la colección de Bibliófilos an- 



(i) Ensayo histórióo-apologético de la literatura española , traducido del italiano al español por Doña 

Josefa Amar y Borbón: Zaragoza, 1783. Tomo II, págs. 81 y S6. 

(2) Memorial de la villa de Utrera. Autor el Licenciado Rodrigo Caro. Lo escribió el Autor en el año de 
Nuestro Rcdemptor 1604. Copiado por el Códice que está en la librería del Convento del Carinen de Utrera. Año 
de 1883. Sevilla. 

Pág. 40-48. Del emperador Adriano. No hace especial mención de los escritos de Adriano, contentándose 
con decir que «fué muy docto en ambas lenguas, griega y latina, y escribió y compuso en verso y prosa extre- 
madamente.» Pero al margen añade esta nota latina: «Vide diio epigramviata imper. Hadriani quae reperiuntur 
ínter epigrammata Virgilü aut Ausonii, «Di aniazonuin pugna, n in quibus iiigenitim tanti Impcratoris ani- 
madvertes.K 

En la pág. go pone una insciipción del Emperador Adriano hallada en la villa del Coronil, y en la loi la 
transcribe más corregida: «yo vide y saqué fielmente esta piedra como está aquí.» 

De esta lápida volvió á tratar en la Relación de las Inscripciones y Antigüedades de Utreía (Osuna, i6;:2), 
pág. 35 de la reimpresión de los Bibliófilos: 

"En la villa del Coronil, está vna hermosa basa de estatua de mármol blanco.,... muchos la han trasladado 
mal. Yo la vide y leí; hoy está en las casas que sirven de pósito de trigo 

(3) La Itálica, por el R. P. Maestro Fr. Fernando de Zevallos, en la Orden de San Gerónimo en el MonaS' 
terio de San Isidro del Campo. Sevilla, imp. de Ariza, i885. 

Cap. XII. De Adriano ípágs. 97-105). 

La edición de este libro es muy incorrecta: Antilogía por Anlologin, F.ieufina por Elensin-.i, etc; 



22 BIÜLIOTUCA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL, Y MU5. 

dalíices. El último y fundamental trabajo sobre esta materia se debe al 
sabio arqueólogo malagueño D. Manuel Rodríguez de Berlanga, que con 
ocasión de tratar del insigne epígrafe jurídico modernamente descubierto 
en Itálica, recopila las memorias de aquella famosa ciudad, sin excluir 
las de nuestro Emperador, aunque le supone nacido en Roma, conforme 
al testimonio de Sparciano, fundado, á lo que parece, en las Memorias 
de Adriano mismo (i). 

AFRANIO.— Fragmentos, 

I. Agustín (D. Antonio). 
— L. Afraiiii conioediae togatae. En el códice F-253 de la Biblioteca 
Nacional, primero de los dos que contienen los fragmentos recogidos por 
el sabio Arzobispo de Tarragona, de varios autores latinos, cuyas obras 
se han perdido. Al margen de cada fragmento se indica el libro de don- 
de ha sido tomado, y se apuntan las variantes conjeturales. Los dos có- 
dices son en su mayor parte autógrafos. 

Los fragmentos de Afranio, coleccionados por Antonio Agustín, per- 
tenecen á las siguientes comedias: Abincta. — Aeqnaks. — Anctio. — Augjir 
(aliter Augures). — Brundisini [rIiIcv Brudisina, Brundusio). — Buceo Adop- 
tatus (al margen «forte Laberius»). — Cí«í;'ízrí;¿5. — Compitalia. — Consohri- 
ni.—Cvhnen. — Deditio (aliter Seditio). — Depositum. — Divortium. — Eman- 
cipatus. — Epistula coniiníssa. — Exceptus. — Emires (aliter FratriaeJ. — Homo 
(aliter Nomen). — Ida. — luccndium. — Inimici (aliter Imi, forte Mivii), — Li- 
la tus, Mariti. — Megalenses. — Materttrae (aliter Matertera). — Pantaleus. 

Patella.—Poiiipd. — FriapHS.--Proinns (aliter Primus). — Privignus (ali- 
ter Privígna). — Proditus{a[\ter Prodigus, aliter Piaeiitns, forte ProeliumJ. 

piiygamentum. — Repudiatus (aliter Repniiator). — Rosa. — Sella (aliter 

Selia). — Simulans. — Sórores. — Siispecta. — Talio. — Temeravins. — Thais. — 
Virgo. — Vopiscus. 

Siguen los fragmentos de colocación incierta; todos los pasajes de los 
antiguos relativos á Afranio, y los textos in integrmn de los gramáticos y 
otros escritores que trasladan fragmentos suyos. Añade Antonio Agustín 
un comentario sobre la métrica de estos fragmentos. 

Folios 1-38 del citado códice. El comentario parece de letra del Arzo- 
bispo: lo restante, de su amanuense. 

(i) El nuevo bronce de Itálica que publica de Real Onhn Manuel Rodríguez de Berlanga: Málaga, i8gT, 
págs, 203-2II. 



ÉIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA ^^ 

II. Miguel (D. Raimundo) y Morante (Marqués de). 

— Cuestión Filológica. Un Fragmento de Afranio explicado por Don Rai- 
Jiiiindo Miguel, catedrático de Retórica y Poética del Instituto de San Isidro 
de Madrid, y el Marqués de Morante, antiguo catedrático de Derecho Canó- 
nico en la Universidad de Alcalá de Henares. Madrid. Imprenta y librería 
de Don Ensebio Aguado, Pontejos, 8. Febrero de 1864. 

4,°; 60 págs. y una de erratas. 

«Hace algunos meses que en la acreditada Revista científica y literaria pu- 
blicada en París con el título de Revue de Plnstruction Publique de la Littc- 
rature et des Sciences en France et dans les pays élrangers, se agitó una 

cuestión filológica con motivo de la interpretación de un fragmento del 

poeta latino Afranio en elogio de las viejas, que, conservado por el gramático 
Nonio Marcelo, dice así: 

Si possent homines deleniraentis capí, 
Omnes haberent nunc amatores anus. 
.ítas et Corpus tenerum et morigeratio, 
Haec sunt venena formosarum mulierum: 
Mala aetas nuUa delenimenta invenit. 

»M. L. Quicherat, Nonce Rocca y P>ed. Dübner tomaron parte en esta pa- 
cífica contienda, y cada cual adujo sus razones para explicar, según su propio 
criterio, el pasaje de Afranio. Nosotros fuimos siguiendo con ávida curiosidad 
el curso de la polémica, y leímos con vivo interés los artículos razonados que 
con tal ocasión vieron la luz pública en los números de la Revista mencionada 
correspondientes al 2 de Abril, 21 de Mayo y 4 de Junio de 1863; y aun cuando 
teníamos formada nuestra opinión particular en orden á la inteligencia del 
pasaje debatido, aguardábamos á ver si algún otro expositor se lanzaba á la 
palestra, para ilustrarnos con sus observaciones, ó tal vez rectificar nuestro 

juicio Pero han transcurrido siete meses, y la cuestión, al parecer, se ha 

dejado por terminada, pues nada hemos vuelto á ver que diga relación con 
ella en las columnas de la Revue de l'Inslruclion Publique (i). 

»En este concepto, y teniendo en cuenta que las cuestiones filológicas, cuan* 
do se refieren á una lengua sabia como es la latina, no pertenecen exclusiva- 
mente á un país determinado, sino que interesan á todos los pueblos que rin- 
den culto á la divina antigüedad, y muy en particular á los que, como el nues- 
tro, derivan su propio idioma de aquella fuente, sea permitido que, respetan- 



(i) Los artículos de Quicherat, N. Rocca y Dübner, que dieron motivo á la polémica, van reproducidos en 
su texto francés al fin de este folleto, p.ígs. 49-60. 



24 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

do las opiniones manifestadas por los doctos críticos del vecino Imperio se 

atrevan dos españoles á manifestar la suya: 710 porque presuman de haber des- 
cubierto con evidente seguridad la intención del poeta, sino por incitar más 
bien á los grandes hombres esparcidos en el mundo literario, á que concurran 
con sus luces al esclarecimiento de éste, al parecer, tan difícil pasaje, que, en 
nuestro humilde juicio, puede explicarse de dos modos, 

»La contradicción aparente que se advierte entre los versos primero y quinto 
del fragmento movió al profundo Quicherat á interpretarle; y para dedu- 
cir una consecuencia natural y lógica, no encontró más medio que el de sus- 
tituir el adjetivo multa al adjetivo milla, quedando el verso corregido de esta 
suerte: 

Mala aetas nulla delenimeata iavenit. 

«Aceptando la variante, preciso es confesar que no hay cuestión. Pero ¿pue- 
de, debe aceptarse? Tanti viri pace, creemos que no. Y esto, no ya precisa- 
mente porque siempre sea cosa grave la enmienda de un texto recibido, según 
confiesa el mismo Quicherat (pues como oportunamente observa Dübner, eso 
únicamente podría asustar á los que desconocen las malas mañas de los co- 
pistas), sino por las razones que luego aduciremos. 

»N. Rocca, por su parte, impugnando la variante, adopta la lección primi- 
tiva y quiere salvar el sentido racional del pasaje, tomando el delenimenta del 
primer verso pasivamente, esto es, como una ventaja poseída por la vejez, y 
activamente en el quinto, según la influencia que esa vejez puede ejercer so- 
bre el corazón de los demás. 

»Dübner, examinando las dos opiniones, se inclina más bien á Quicherat, 
aunque sin aceptar la enmienda por él propuesta, y sin decirnos de una 
manera clara y terminante cómo se salva en este caso el sentido del pasa- 
je (i). 



(1) No me parece bien interpretado aquí el pensamiento de Dübner. Su interpretación podrá ser más ó me- 
nos sutil, pero está muy clara. Conviene exponerla con sus propias palabras: 

«M. Rocca me semble se tromper en disant que le cinquiéme vers «condense et resume tout ce qui precede, 
et qu'il présente, sous forme affirmative, la méme idee que le premier vers sous la forme conditionelle.» Je le 
crois dit selon ou dnns l'esprit de ees hovimes sur lesquels les séductions des vieilles n'ont pas prise, voici com- 
ment: «Si les hommes pouvaieut étre pris par les séduction?, toutes les vieilles femmes auraient maintenant 
des amants. L'áge, la délicatesse du corps, la complaisance, tels sont les philtres que leur appliquent les belles 
femmes (selon eux): «i'áge mauvais ne saurait trouver de séductions.» La est-elle vieille? le procés est jugé: 
telle ne saurait nous de¡eiiii-e,r> et ils n'y regardent pas méme. Je crois aussi le formosarum emprunté par la 
vieille au langage de ees hommes, et dit avec un accent de dépit. Dans les deux cas j'entends "l^action exer- 
cée sur les hommes,» et non pas «l'avantage qu'on posséde, i d'accord avec M. Quicherat.» 

(M. P.) 



BlBLÍOGRAPÍA HISPANO- LATÍ NA CLÁSICA ^5 

«Parécenos que ante todo conviene ftjar el sentido de algunas voces Ta- 
les son delenimenta, venena y mala aetas. 

En cuanto á la primera, sostienen Miguel y Morante que delenimenta no 
ha de entenderse por los artificios de la coquetería (como traduce Quicherat), 
ni por seducciones (como N. Rocca y Dübner), sino por «otras prendas verda- 
deramente amables y propias de la edad adelantada, como la madurez, la fije- 
za, la constancia, la prudencia, el conocimiento del corazón humano, etc., etc., 
prendas que á los ojos de la filosofía valen más que el venena de las jóve- 
nes » Y todavía añaden (con notoria candidez y feliz ignorancia del mundo) 

que «lo último que, generalmente hablando, debemos suponer en las viejas, 
son los artificios de la coquetería, harto más propios de la edad juvenil, y más 
frecuentes, por lo tanto, en ella.» 

nDelenimentum tiene dos sentidos: uno odioso ¡yro illecebra et invit amen- 
to ad prava J y otro favorable. Mas tratándose aquí de hacer el elogio de las 
viejas, ó por mejor decir de las mujeres de cierta edad, y sirviéndose el poeta 
de esta voz con ese fin, es indudable que la toma en la acepción segunda. De- 
lenimentum, pues, á deleniendo, en su acepción favorable se dice todo lo que 
aplaca^ suaviza, mitiga, encanta, encadena, etc.; y para condensar la signi- 
ficación de un sustantivo en otro, siquiera tengamos que valemos de una cir- 
cunlocución, diremos «que delinementa en nuestro caso significa aquellos 
atractivos que pueden ganar las voluntades por el valor positivo que en sí 
tienen » 

En el candorosísimo párrafo siguiente me parece que los autores 
aluden al socarrón del Dr. Camtis, cuyo parecer conoceremos en se- 
guida: 

iUn amigo nuestro, muy ventajosamente conocido en la república de las 
letras, persona de gran capacidad, de sólida instrucción, profundo conocedor 
del idioma latino, muy versado en el estudio de la clásica antigüedad, y á 
quien no citamos por su propio nombre, temerosos de ofender su modestia, 
conviniendo con nuestras opiniones en todo lo demás, juzga, sin embargo, 
que delenimentum se toma en el lugar que analizamos pro illecebra atque in- 
citamento ad prava, pro invitamento ad lubrica atque obsccena; y no así 
como quiera, sino con la idea accesoria del refinamiento del vicio llevado á 
su última exageración. Permítanos nuestro ilustre amigo que en esto no pen- 
semos como él. ¿No conviene con todos los intérpretes en que el fragmento 
del poeta tiene por objeto hacer un elogio de aquellas mujeres ('anusj quce 
delenemintis homines caperenequeunt? Luego se presupone que las tales habent 
delenimenta, Y ¿cabe hacer un elogio serio y formal de personas entregadas á 
lo más refinado del vicio, y precisamente por esa detestable cualidad....? 



26 BIBLIOTECA Dfe LA REVISTA DE ARCH., BlBL. Y MUS. 

sPor Otra parte, si delenimenla hubiera de tomarse en esa acepción innoble, 
más bien convendrá á la edad juvenil, de suyo atolondrada y sujeta á las bo- 
rrascas de las pasiones, que no á la de aquéllas que el poeta designa con el 
nombre de auus, en las cuales la luz de la razón, el conocimiento de las mun- 
danas vanidades y la acción del tiempo, que nunca pasa en vano, calman, si 
no extinguen del todo, templan y modifican los afectos del corazón. Tradúz- 
case delenimenla por el refinamiento del vicio, y haremos decir al poeta un 
disparate, puesto que vendría á caracterizar la edad madura con una de las 
notas ó distintivos que convienen más bien, si no exclusivamente, á la juven- 
tud. Esto sería tanto más chocante cuanto que en el fragmento de Afranio se 
ponen evidentemente en contraste las dos edades, con la marcada intención 
de hacer el elogio de la una á expensas del vilipendio de la otra » 

Más atinada y aun enteramente admisible es la observación si- 
guiente: 

«Hay que notar, además, que el poeta, al decir omnes auus, verosímilmente 
usa esta palabra en sentido hiperbólico, llamando viejas, como ya hemos apun- 
tado, á las mujeres de cierta edad, pues tratándose de la mujer, y señalada- 
mente en materias de amor, tal vcz se llama vieja á la que aún no ha cum- 
plido los seis lustros. Muévenos á sospecharlo así la consideración de que si 
Afranio hubiera tomado la palabra en todo el rigor de su sentido recto, pa- 
rece que no podía atribuirles esos delenimenla que desde luego reconoce en 

ellas ¿Y cabe suponer ííe/e»/OTeH/a, por regla general, en mujeres que ya 

pasan de sesenta años, cualquiera que sea la interpretación que se haga de ese 
sustantivo? Parece que no; y por lo mismo juzgamos muy probable que Afra- 
nio quiso significar con la palabra anus, tomada hiperbólicamente, las mujer 
res de cierta edad, las que el vulgo designa entre nosotros con el nombre de 
jam.onas. 

oPero pasemos á la palabra venena. Flbta, como delenimentum, es también 
un vocabulum médium, que, según las circustancias. puede tomarse en buena 
ó en mala parte en su sentido recto. Mas aquí está empleada en el figurado y 
en la acepción más fuertemente odiosa, como lo prueba el hallarse contra- 
puesto á delenimenla, traído para hacer el elogio de las mujeres que ya salie- 
ron de la juventud, y el estar determinada por el demostrativo haec (haec siint 
venena), palabra conocidamente enfática en este lugar » 

El valor de estos argumentos queda en gran parte disminuido con la 
siguiente involuntaria confesión: 

«Por otra pane, no debemos perder de vista la corrupción de costumbres de 
la época en que escribía Atranio, corrupción de que ni aun él mismo se vio li- 



IíIHLIOGrAFÍA hispano -LATlKA CLÁSICA 27 

bre, pues al ensalzirlc como poeta cómico el siempre cuerdo Quintiliano, no 
puede perdonarle ese defecto. vTogatis (dice) excellit Afraniíis: utinamque 
non inquinasset argumenta foedis muoribus, mores siios fassus.n 

Se esfuerzan luego con poca fortuna nuestros humanistas en declarar 
(ó más bien en torcer) el sentir del mala aetas, donde está, á su juicio, la 
clave principal del enigma. Lo mismo Quicherat que Rocca y Dübner, 
y antes que todos ellos Gaspar Scioppio, habían entendido, con la auto- 
ridad de Nonio Marcelo y de los textos citados por él, que víala aetas 
quería decir la vejez. A esto contestan R. Miguel y el Marqués de Mo- 
rante que: 

(¡Mala aetas, aisladamente considerada, es una cosa indefinida, y sólo 

pueden determinarla los adjuntos y circunstancias del período Tan mala 

puede ser la juventud por su natural inexperiencia, por el flujo y reflujo 
de las pasiones, etc , como la vejez por las incomodidades y molestias que la 
cercan.» 

Todo esto puede ser verdad, pero lo importante sería encontrar algún 
texto antiguo en que la frase hecha mala aetas, que los poetas aplican 
siempre á la vejez, significase la senectud. 

Rechazan luego la corrección, arbitraria aunque ingeniosa, de Sciop- 
pio, que quería resolver la contradicción de los versos primero y último 
de este fragmento, leyendo en el primero Ni en vez de si. 

Y resumiendo todo lo dicho, opinan que: 

«El poeta, para hacer el elogio de la edad madura en la mujer, contrapone 
las prendas del alma (delenimentaj á las del cuerpo (venena). Reconoce las pri- 
meras en las mujeres de cierta edad (antis), y las segundas en las jóvenes (for- 
mosariim). Si los hombres supieran apreciar las dotcs del alma (si delenimen- 
tis capi possent), rendirían culto á la mujer madura que las posee (omnes 
antis haberent amatares); que se dejan seducir más bien de los encantos )v\- 
\t¿ni\cs (haec siint venena /ormosarum) á pesar de que las jóvenes no ate- 
soran aquellas otras bellas cualidades (mala aetas milla delenimenta in^ 
venit). 

«Con arreglo á las consideraciones que preceden, creemos que puede ha- 
cerse del pasaje la siguiente traducción, que nous chargerons un peu, a des- 
sein, como dice Quicherat: 

Si á reudir á los hombres alcjnzaran Son armas venenosas 

Hoy las prendas del alma por veatura, Con que suelen triunfar sin resistencia 

Sin amantes las viejas no quedaran; Del hombre las hermosas; 

La tierna edad, la juvenil frescura, Que en esa ardiente edad fascinadora, 

La fácil complacencia, Otras prendas el alma no atesora. 



28 ÉIBLIOtECA DE LA REVISTA DE ARCH., ÉlBL. Y MÜS. 

A modo de digresión, la emprenden con Gaspar Bartli, ó Barthio, que 
en su Adversaria (lib, XXVII, cap. II, fol. 863, Francfort, 1648] se em- 
peñó caprichosamente en restringir el sentido de los dclenimenta, ó como 
él lee, delinimenta, á los afeites de la cara, y en quitar á la voz viorigeva- 
tio la significación obscena que constantemente tiene en Plauto y otros 
poetas antiguos. 

Pero todavía queda á nuestros aventajados humanistas algún escozor 
acerca de su interpretación (especialmente en lo que toca al víala netas) 
y proponen otra como subsidiaria. 

('Dijimos que el pasaje podía explicarse de dos modos: pasemos, pues, á ver 
el segundo. Este es en un todo conforme con el primero, menos en el último 
caso, que podría exponerse, sin contradicción, en el sentido de los que quieren 
que tnala aetas designe la vejez. Para esto es preciso dar al adjetivo nullus 
un sentido diverso del que le dan los doctos críticos que han tomado parte en 
esta honrosa lid; sentido que ya llegó á entrever N. Rocca, pero que no ex- 
planó con toda la claridad apetecible Nullus puede considerarse aquí, no 

como un simple determinativo, sino como caliñcativo, en la significación de 
nulo, inútil, de ningún peso, sin importancia, sin Juerja, etc., en el sentido 
mismo que le usa Cicerón fad Qnint. J'ratrem, 3, 4): Sed vides nullam esse 
rempublicaní, nullum Senatum; no porque no hubiese República, no porque 
no hubiese Senado, cuando así hablaba, sino porque uno y otro en aquella 
época eran como si no fuesen 

«Esto supuesto, y teniendo en cuenta que el verbo invenire es uno de aqué- 
llos á los cuales por una construcción latina muy frecuente puede juntarse un 
adjetivo, fundiéndose en él, por decirlo así, para expresar entre ambos una 
sola idea total, no hay inconveniente alguno en traducir literalmente el último 
verso diciendo: Mala aetas, la triste edad (la vejez), invenit nulla, encuentra 
nulos, ineficaces, inútiles, delenimenta, sus atractivos ó prendas. De este modo 
se salvan el sentido y la exactitud del raciocinio. Admitida esta interpretación, 
la traducción sería la siguiente: 

si á rendir á los hombres alcanzaran etc. 

Que á la madura edad no dan la palma 
En las lides de amor dotes del alma. 

«Tales son los dos medios que nos ocurren de interpretar racionalmente el 
pasaje de Afranio, salvando la gramática, el sentido y la exactitud del racio- 
cinio del poeta. Ambos convienen en todo, si se exceptúa el último verso. Sin 
embargo, la verdad es una, indivisible, y no puede hallarse á la vez en dos 
puntos distintos. Si la primera interpretación es la verdadera, seguramente es 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATINA CLÁSICA 29 

falsa la segunda; y al contrario; suponiendo que, como creemos, haya exacti- 
tud en una de las dos. Si después de todo se nos pregunta á cuál miramos con 
mayor cariño, no vacilaremos en contestar que á la primera, no por otra ra- 
zón, sino porque el sentido del último verso parece en este caso hallarse ya 
embebido en los dos primeros, ó más bien en el segundo, que cierra el sentido 
de la proposición condicional.!) 

Firman este folleto, en 3 de Febrero de 1864, el Marqués de Morante 
y Raimundo Miguel. 

Esta erudita disertación, que de todo tiene menos de convincente, 
pero que está razonada con ingenio y habilidad, fué la primera pieza de 
un largo proceso filológico, cuyos documentos proseguiremos exponien- 
do por orden de fechas. 

III. Camús (Dr. D. Alfredo Adolfo). 

—Carta al Marqués de Morante y á D. Raimundo de Miguel sobre un 
fragmento de Afranio. 

Publicada en La Democracia (21 de Febrero de 1864), y reprodu- 
cida en La Discusión de 28 del mismo mes: periódicos de Madrid uno 
y otro. 

Me complazco en salvar del olvido este ingenioso artículo, que puede 
dar alguna idea del singular donaire de su autor á los que no llegaron á 
tratarle. En mi concepto, la interpretación de Camús, restaurando á su 
modo la perdida comedia de Afranio, es más ingeniosa que plausible; 
pero la carta, llena de erudición y desenfado, en que explanó su pare- 
cer, es, quizá, de todos sus escritos, el único que parece trasunto fiel de 
sus pláticas familiares, tan caprichosas y errabundas, tan ricas de extra- 
ñas ocurrencias y de filigranas de erudición. 

ExcMo. Sr. Marqués de Morante, 
mi antiguo y siempre venerado Rector: 

Sr. D. Raimundo Miguel, 
mi buen amigo y docto compañero: 

Grande ha sido mi alborozo, lo declaro en puridad, señores míos, de ahora 
para en adelante, y grande también mi curiosidad al recibir la eruditísima di- 
sertación, apellidada por ustedes Cuestión Filológica, acerca de un fragmento 
del poeta cómico latino Lucio Afranio, de muy difícil y obscura interpreta- 
ción. También esfuerza que declare, que ha sido tal la afición que en mi áni- 
mo movió este reciente y bien logrado parto de sus doctas y fecundas plumas, 



30 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

que hubo de parecerme breve, y tan sabroso como breve, el tiempo que in- 
vertí en leerla de un golpe, de corrida y sin parar, ó, como dice el vulgo, de 
un tirón, de cruz á fecha, y de cabo á rabo. — ¿Y cómo no? — Cuando por toda 
ella campean á porfía lo profundo con lo bien sazonado de la erudición, la 
claridad con el rigor del raciocinio, lo castizo con lo galano de la castellana 
frase. 

Pero luego que llegué también á leerla misiva que iba c\d)unta, y como es- 
condida la taimada entre las últimas hojas del exquisito impreso, y á la que 
entre congojas estoy contestando ahora; si en aquél, paia mí angustioso ins- 
tante, soy mujer nerviosa y bonita en sarao, visita ó baile, á mí me diera de 
fijo un patatús ó cualquiera otro accidente por el estilo. ¡Yo, mero espectador 
asentado en las últimas y más obscuras gradas de la ima cavea, invitado y 
hasta con cariñosa violencia obligado á penetrar en la arena en que luchan 
tan denodados atletas como el hábil latinista y lexicógrafo M. L. Quicherat, 
el literato Nuncio Rocca, el señalado filólogo y helenista Federico Dübner. de 
una parte; y de otra, el señor Marqués de Morante, á quien gustosamente rin- 
den merecidas parias cuantos en nuestra España, más romancista hoy que lo 
que debiera por sus orígenes, su lengua y su literatura, se consagran al culto 
de las buenas letras latinas; y, por último, el ejercitado humanista D. Rai- 
mundo Miguel, que reúne á las muchas prendas de su buen ingenio la apro- 
vechada experiencia de un largo y honrado magisterio! ¿No es éste el mo- 
mento de exclamar con el gran Lope: 

"En mi vida me he visto en tal aprieto?» 

Y nótese bien, que el caso es grave y me importa mucho. Cuando tal dice 
el poeta, no le piden sino un sonetillo de mala muerte y de tres al cuarto; y 
él es quien es, esto es, el fénix de los ingenios, el inmortal gigante del español 
Parnaso; y no tiene que habérselas á solas más que con una mujer, la que con 
ser aficionada á sonetos y todo, al fin es m.ujer; y que con catorce sacudidas 
de su fecunda y robusta péñola le era fácil engendrar, sin hercúleo esfuerzo, 
los catorce endecasílabos que se le pedían, con sólo querer, y dejar contenta 
y satisfecha á cualquiera honrada hembra, que pide sonetos, aun cuando tu- 
viera por nombre un nombre más violento que el de Violante. Pero yo, pobre 
de mí, tengo que habérmelas nada menos que con esos cinco fortísimos y 
diestros gladiadores literarios, el uno francés, el segundo italiano, el tercero 
alemán, el cuarto y quinto españoles; y cuando, para colmo de mis males, me 
paro á considerar que cualquiera de estos dos últimos, tomado á solas, vale 
tanto po'' lo menos como aquellos tres, tomados en junto y dadas las manos, 
me da tal miedo, que siento achicárseme cobarde el corazón y me acometen 
soponcios y bascas de muerte. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO -LATINA. CLÁSICA 3 1 

¡Si yo pudiera hurtar el cuerpo y volver el rostro como quien disimula y se 
desentiende, sin pasar plaza de ruin cobarde, sin incurrir en la fea nota, que 
es la más negra, de descortés y mal criado! Diera de buen grado todas las mi- 
gajas, los fragmentos todos (sin exceptuar siquiera el de los cinco versos, con- 
servados como en sal para mi tormento, por ese Nonio Marcelo de todos los 
diablos) que nos quedan de las comedias de Afranio. Porque entonces no hu- 
biera habido contienda; ni á mí me sacaran de mis casillas como quinto de por 
fuerza, para llevarme á mí, raso soldado, á pelear en una guerra en que se ba- 
ten graduados capitanes; antes bien, yo me estaría, como suelo, metido en la 
concha, muy quieto y agazapado como conejo en madriguera y sin chistar; ni 
habría ocasión para mover tanto alboroto, para sacudir el polvo á tanto libro 
viejo, que bien se están durmiendo en los estantes, aunque no los lean para 
roer los huesos de los que vivieron en tan remotas edades, para sacar nueva- 
mente á ia plaza, y como á la vergüenza, las humanas flaquezas de pasadas 
civilizaciones, retratadas al natural por los poetas cómicos de aquellas anti- 
guas y clásicas literaturas; ni yo me viera, ¡ay de mí, triste! obligado y como 
reo en potro, á decir: «esta boca es mía;» y la paz de Dios estaría con todos; y 
todos nos estaríamos callados como muertos en cementerio; á todos nos esta- 
ría bien y á mí mejor. Que tal buen callar llaman Sancho,» y een boca cerra- 
da no entran moscas», «ni por ella salen disparates si no se descose,» añado 
yo de propia cosecha. Y pues de refranes trato, y me hallo, como dijo el otro, 
«con las manos en la masa» y «á la ocasión la pintan calva,» «cójola por un 
cabello,» si es caso que alguno tiene, siendo como es calva; cójola por un ca- 
bello, vuelvo y repito, para rogar á la Academia Española que, si por acaso 
diere algún día á la estampa el prometido Diccionario de castellanos refranes, 
como cosa de lengua, según á mí se me alcanza, que no eche en olvido ni en 
saco roto el susodicho apéndice, complemento, prolongación caudal, rabo, ó 
como se quiera llamar, que acabo de cazar al vuelo; tómelo en cuenta, si le 
place, no por pedirlo yo, que nada valgo, y no he de reclamar el alboroque, 
sino por convenir á lodos, y á mí más que á todos en este apurado trance en 
que ahora me encuentro. 

Se me ocurre, después de todo, que me voy pareciendo á esos chicos de la 
escuela desaplicados que, no bailando medio de hacer novillos, como ellos 
bien quisieran, se entretienen en caminar despacio por el camino más largo, 
con el solícito afán de llegar lo más tarde que pudieren al banquillo del aula, 
que les espanta, á donde les espera la dura reprimenda de su severo maestro. 

Pues ea, afuera pereza: ya que hemos llegado, fuerza será que entremos, ya 
que no nos es lícito pasar por otro punto. 

Vuesas mercedes, señores de mi ánima, me ruegan que les dé mi parecer 
acerca de la cuestión filológica que llevan empeñada con aquellos otros seño- 



32 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

res de allende, sobre -la verdadera significación de estos cinco versos de 
Afranio: 

— «si possent homines deleaimentis capi, 
Omnes haberent uunc amatores anus, 
/Etas et Corpus tenerum et morigeratio, 
Haec sunt venena formosarum mulieruín: 
Mala EE^as nulla delenimenta invenit.» 

Fácilmente pudieron colegir que un ruego de vuesas mercedes había de ser 
para éste su servidor, que es tan devoto suyo, un precepto más rigoroso que 
el más absoluto mandato del sumo imperante, y que había de obedecer, á pe- 
sar de las flacas fuerzas de mi escaso ingenio, con todo el ahinco y firmísimo 
deseo que tendré, mientras viva, de servirlos, ex toto carde, ubique et semper, 
die uocteque. equo el pedibus^ en esto como en todo aquello que yo pudiere, 
teniéndome, además, por muy honrado de cumplir ésta que tengo por obliga- 
ción casi sagrada. 

Antes de entrar en materia, recapacitemos. Que tengo de dar mi parecer, es 
llano; pero en la forma y manera en que he de dar ese parecer, está la dificul- 
tad, y es la primera que sale al paso, y como primera, bien merece un tantico 
meditarse. Que no ha de ser ese parecer que se me pide, salida de pavana, esti- 
rada y hueca, más propia de un D. Hermógenes que de hombre de seso, reque- 
rido sobre punto grave, arduo y difícil, por varones doctos y dignos del mayor 
respeto, eso bien se le alcanza al más lerdo. Y todo bien mirado, ¿quién soy 
yo para atreverme á echar mi cuarto á espadas y colarme de rondón haciendo 
de P. Maestro? Eso ni por pienso. Líbreme Dios de caer en tan ridicula ten- 
tación. 

Ya que hablo de P. Maestro, ahora recuerdo haber leído en la vida del Padre 
Maestro Fray Luis de León, que va antepuesta á sus poesías en la edición de 
Mayans, un raro caso, aunque no tanto que en algo no se parezca a! mío; ha- 
bida proporción, se entiende, de las cosas y personas. 

Era, pues, el caso como sigue: hubieron de apostar en Salamanca, dos muy 
hábiles humanistas de aquella antigua y famosa escuela, sobre quién de ellos 
había logrado sacar la más elegante y ajustada versión castellana de la oda de 
Horacio, O navis. Convinieron ambos en enviar sus traducciones al Maestro 
León para que diera su parecer acerca de ellas. Recibiólas éste muy gustoso, y 
después de haberlas leído y admirado mucho, no atreviéndose á decidirse en- 
tre las dos, porque le parecían pri rieras ambas, ¿qué hace? En aquella misma 
noche acomete por su parte una nueva traducción; y al siguiente día, muy de 
mañana, devuelve á los dos humanistas sus traducciones acompañadas de la 
que él había hecho, mandándoles á decir que, no atreviéndose á ser juez entre 
dos tan buenos ingenios, había decidido embarcarse él también en aquella 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 33 

Nave, tripulada de tan diestros y aventajados navegantes como eran ambos. 
Prudencia exquisita de aquella alma tan bella como generosa. Ejemplo incom- 
parable de noble discreción que no he olvidado nunca y que hoy me sacará, 
Dios mediante, del hondo atolladero en que me veo metido, con grave riesgo 
de dejar en él honra y sosiego. ¡Qué vida aquélla la de los hombres doctos en 
el seno de nuestras antiguas Universidades! ¡Qué inocentes y sabrosos entre- 
tenimientos aquéllos en los que el culto de las buenas letras era el regalado 
solaz de otros más severos estudios! Esto decía entre mí, sin parar mientes en 
la amarga verdad que encierra el vulgar refrán «que no es todo oro lo que 
reluce.» 

Porque, ahora caigo: aquello debió sin duda pasarle al Maestro León antes 
que las malas artes de los beatos hazañeros de su tiempo, envidiosos y embus- 
teros («aquí la envidia y mentira», nos dice él mismo), lo tuvieran encerrado 
en los calabozos del Santo Oficio. Pues bien sabido es, que después de aquel 
suceso, que da grima recordar, el sublime ingenio del inmortal poeta, el cora- 
zón del sabio y virtuoso catediático de la Universidad de Salamanca, quedaron 
marcados para siempre con el sello doloroso de inconsolable tristeza. — ¿Si será 
esta otra lección no menos provechosa que la anterior? — Hoy no hay Inquisi- 
ción, es cierto; pero bien pudieron haber quedado unos cuantos beatos haza- 
ñeros de tan perversas intenciones como los de entonces; y lo mejor será, por 
si acaso, que con ó sin Inquisición, repitamos todos en coro: «chitón.» Yo 
tengo para mí que éste es el medio más seguro de vivir la cdescansada vida» 
del desventurado poeta que pedía acongojado: 

((¡Reposo dulce, alegre, reposado! 



sierra que vas al cielo, 
Altísima, y que gozas del sosiega 
(¿ue no conoce el suelo, 
A donde el vulgo ciego 
Ama el morir ardiendo e» vivo fuego. 



Recíbeme en tu cumbre. 
Recíbeme; que huyo perseguido 
La errada muchedumbre, 

El trabajar perdido, 

La falsa paz, el mal no merecido. 



Pero salgamos de aquí y volvamos al asunto. 

Bien claramente dejo manifiesta mi intención al recordar el alto ejemplo 
que llevo referido de tan grande y discretísimo ingenio; y en cuanto baste y 
alcance la pequenez del mío, he de hacer por imitarle en todo punto, salván- 
dome la recta intención en aquello que no lograren mis flacas fuerzas. 

Por tanto, ni puedo ni debo dar mi parecer, yo que ahora, como en todo 
tiempo, necesito del más ilustrado de vuesas mercedes, en ésta como en cual- 
quiera otra materia. 

Pero repetiré de corrida la lección que he aprendido del Maestro León; y si 

3 



34 BIBLIOTECA. DE LA REVISTA UE ARCH-, BIBL, Y MUS. 

tropezare en ella, corno es de temer, habré sacado á la plaza pública, una vez 
más, la ignorancia y rudeza de mi escaso ingenio; pero habré cumplido con la 
ley de la obediencia que á vuesas mercedes debo, y esta sagrada obligación 
cumplida, será parte á consolarme de mi frustrado empeño y grande temeridad. 

Ahora, sin más vagar, entremos en la traducción. 

Antes de empezar, séame permitido, siquiera por cristiana caridad, leer de 
nuevo y muy despacio todo el erudito impreso. — Face vestra, vuélvolo, pues, 
á leer; empero por esta vcz habrá de ser al revés; quiero decir, que em • 
pezando por el fin ó apéndice, habré de acabar por la cabeza y cuerpo de la 
obra. 

Oigo decir: uti petas. Sea en gracia. Vuelvo la primera foja del Apéndice 
y topo de manos á boca con el artículo de M. Quicherat, que lleva por epí- 
grafe: «Un passage d'Afranius expliqué [así sea) et corrige» [no hay para 
qué). Empieza diciendo que tiene á la mano la edición Mere, de Nonio Mar- 
celo. Ya sabemos cuál es: la de París de 1614, cura Josiae Merceri [Mer- 
cier). Luego transcribe los cinco versos de Afranio que dejamos copiados más 
arriba, y después de decirnos que Nonio interpreta mala aetas por seneclus^ 
lo que no es hallazgo, porque así también lo reza Plauto, Menaeclnni, acto 
quinto, escena II, v. 6 [Ut aetas mala, mer.v mala est tergo!), se melé con 
las viejas, riñe con Sciopio ahora que es muerto, que si viviera el buen Gas- 
par, de sus humos pendencieros sería de temer para M. Quicherat alguna 
grave desazón, y para fin y postre nos propone una variante, la de multa por 
;7z///a. — Viene después la firma y laus Deo. 

Luego que acabé, me puse á meditar un rato. ¡Válgame Dios, exclamé an- 
gustiado, el que más sabe, á veces parece que no sabe nada! ¡Oh vanidad del 
humano saber! O yo estoy hoy más tonto de lo que suelo, ó ha de haber aquí 
algo de los idola de que nos habla tan doctamente en su Noviim Organum el 
inmortal Barón de Verulamio: y como quiera que tan precioso libro lo tengo 
siempre sobre la mesa y muy á la mano, cójolo, ábrolo, léolo, y en su pá- 
rrafo XXXVilI me dice lo que copio: 

— ((Idola et notiones falste, quíe intellectum humanum jam occuparunt, 
atque in eo alte hcerent, non solum mentes hominum ita obsident, ut veritati 
aditus difñcilis pateat; sed etiam dato et concesso aditu, illa rursus in ipsa ins- 
tauratione scientiarum, occurrunt et molesta erunt; nisi homines prasmoniti, 
adversus ea se, quantum fieri potest, muniant.» 

Estoy plenamente convencido de que M. Quicherat ha caído en una de 
esas preocupaciones del ánimo que han ofuscado su clarísimo entendimiento 
hasta el punto de no dejarle ver tan claro como la luz meridiana el sentido 
transparente y maliciosamente cómico de los cinco versos de Afranio, tan sólo 
por no haber tenido presente el consejo de Bacon: nisi homines prcemoniti. 



BIBLIOGRAFÍA HISPAN O -LATINA CLÁSICA 35 

adversus ea, quantum feri potest, muniant; que no será mucho mi esfuerzo, 
ni meritorio mi triunfo, si logro demostrarlo, como creo. 

Como quiera que es también cierto aquel otro refrán que dice: «un loco 
hace ciento,') el Sr. Nuncio Rocca, que impugna á M. Quicherat con una ma- 
lignidad y malquerencia que descubre á tiro de arcabuz una mansedumbre y 
caridad que no tienen nada de cristianas, tropieza y cae en la preocupación 
de su adversario, y enredado en ella, deja la interpretación tan á obscuras 
como antes se estaba. No es más afortunado á fe el reputado helenista Federico 
"Dübner. Después de sacudir su correspondiente palmeta á cada uno de los 
contrincantes, Quicherat y Rocca, nos cita unas palabras en griego que se ha 
encontrado en los Escolios de un autor del siglo xii, el gramático bizantino 
Tzetzes, contra el amanuense ó copiante, que por descuido había plagado de 

erratas un ejemplar de sus Quiliadas. — t'Yú. no eres calígrafo, sino un 

•/io-pÓYpa«fo^. >— Este vocablo lo dejo sin traducir, porque esa no es tarea de 
humanista, que por ser humanista está por ende obligado á ser más limpio que 
otro cualquiera; antes bien, debe de ser oficio de los agentes municipales en- 
cargados del trasiego de ciertos pozos de aguas no claras y mal olientes. Aparte 
el hedor, no sé yo dar razón de toda la oportunidad de esa cita griega: como 
no sea que por ser helenista DiJbner, como todos los helenistas, se haya creído 
obligado á echar su trocito de griego, tan indispensable para tales señores, en 
esta cuestión latina, como la sal en el huevo y el consabido chorizo en nuestra 
olla española. Si tal fué su propósito, bien lo ha cumplido; que todos hemos 
reconocido ex ung'úe leonem. De su traducción nada digamos: esa se ha que- 
dado aún con la cita en griego, tan in a Ibis y paños menores como las de los 
otros señores. Todo por haber tropezado en la misma piedra de los idola de 
M. Quicherat. 

Ya que volvemos á los idola, vuelvo á abrir el consabido libro del gran can- 
ciller de Inglaterra, libro que, como queda dicho, en materia de discurrir es 
para mí el comodín é inseparable vademécum, el cual me relata en su pá- 
rrafo XLIII lo siguiente: 

— «Sunt etiam Idola tanquam ex contractu et societate humani generis ad 
invicem, quíe idola Fori propter hominum commercium, et consortium, ap- 
pellamus. Homines enim per sermones sociantur, at verba ex captu vulgi 
imponuntur. Itaque mala et inepta verborum impositio, miris modis intellec- 
tum obsidet. Ntque definitiores aut explicationes, quibus homines docti se 
muñiré et vindicare in nonnullis consueverunt, rem ullo modo restituunt. Sed 
verba plañe vim faciunt intellectui. et omnia turbant; et homines ad inanes et 
innúmeras controversias, et commenla, deducunt.» Lo que es esto bien claro 
está; por sí solo se explica, y se aplica al caso que nos lleva á todos á mal traer 
y al estricote. 



36 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Si par un petit hásard, qui me semble possible, tres possible méme, ees 
Messieurs, tous gens de lettres, fort distingues d'ailleurs, et je me fais un 
devoir d'en convenir, ont fait fausse route, á qui la faute, mon bon M. Qui- 
cherat, s'il vous plait? A vous sans doute, á vous: n'avez pensé á autre chose 
qu'á suivre votre vicille coquette; et dans ce malheureux aveuglement pour 
elle, vous n'avez pas fait aitention á la gentille soubrette de la piéce, cette pau- 
vre petite, qui vous pariait, toute farcie de malice comme un charmant petit 
demon qu'elie est, qui vous regardait avec ses beaux yeux pétiilants d'esprit. 

— Et toi. ma mignonne, ne pleure pas, je t'en prie. Pas un seul de ees 
grands savants ne s'est souvenu de toi. lis n'ont pas méme regardé, les vilains 
myopes, ta jolie bouche en coeur, qui leur débitait ees ravissantes mechanee- 
tés, qu'ils n'ont pas voulu comprendre. 

Va, eonsole-toi, ma belle enfant délaissée, je t'ai bien vu, moi, et j'ai tout 
compris moi qui t'aime, si accorte, si alerte, si mauvaise langue. Tu me fais 
rire encoré aujourd'hui, eomme tu faisais rire au bon vieux temps d'Afranius 
ce noble peuple Romain, qui ne s'amusait guére cependant aux spectacles des 
comedies. 11 en prisait bien d'autres, le farouche. Maissois tranquille, ma filie, 
le gladiateur est mort, et ton frane babil nous restera toujours. Tu vas voir, et 
tu n'auras rien perdu pour attendre. 

Como esto se lo digo á M. Quicherat al oído y muy callandito, no hay para 
qué mover escándalo en la vecindad dando un cuarto al pregonero. Además, 
quien me entienda, me entienda, que yo bien me entiendo. 

Ya me parece que oigo el terrible satis, que me lanzan enojados vuesas 
mercedes — ¿Y la traducción que estamos aguardando?— ¡Su traducción, pron- 
to, y acabemos de una vez! 

— Allá voy, señores; más lo deseo yo que vuesas mercedes, sino que, como 
estoy solo, y son muchos los parroquianos, no puedo acudir á todos á un 
mismo tiempo. 

Pienso que fué en el Koran donde leí años atrás la descripción de cierto án- 
gel que tenía cien cuerpos, en cada cuerpo cien cabezas, en cada cabeza cien 
bocas, en cada boca cien lenguas, cada una hablando cien idiomas diversos, y 
todas juntas en ejercicio para alabar á Dios. ¡Ave María Purísima! Pues si yo 
tuviera la mitad siquiera de las lenguas de ese angelón de Mahoma, de seguro 
ya hubiera concluido, porque lo hubieía dicho todo, Pero desgraciadamente y 
por mal de mis pecados, no teniendo más de una, y esa perezosa y torpe, me 
veo obligado á caminar paso tras paso, como burro despeado por pedregal. 

Mas como también es cierto que «no hay camino, por largo que sea, al que 
no se le vea el fin,» y que «á la larga no hay plazo que no se cumpla, ni deuda 
que no se pague,» ya que dicen haberse cumplido el que me dieron, voy 
corriendo á pagar la que les debo. 



biblioGrapía hispano-latina clásica 37 

Pero si debo de empezar luego, ha de ser con la expresa condición de que 
vuelvan al estante todos esos librotes que me obligaron á sacar de él; que ha 
de quedar cerrada hasta la gramática. Verdad es que á ésta la abro pocas ve- 
ces, como notará fácilmente el curioso lector, sin que me tome el trabajo de 
advertírselo, que eso á los ojos salta. 

¡Afuera libros! que Fray Gerundio (el de Campazas se entiende) deja los 

estudios para meterse á traductor, con escándalo de sus maestros el Cojo 

de Villa-Hornate, el buen dómine Zancas-largas y el frailecillo ó frailóte lla- 
mado el P. Toribio, que fuera su lector en Artes, según largamente nos 
reñere el sabio jesuita, que todos admiramos, en aquella peregrina historia, 
traducida á todas las lenguas, y tan merecidamente aplaudida de los doctos. 

Pero para que no digan que eso de traducir sin libros es cosa de burlas, 
siendo tan seria la que llevo entre manos, me quedaré con dos: el uno ha de 
ser por fuerza el inseparable Calepino; ¿y el otrol"— El otro es el que lleva por 
título: Poetarum Latii Scenicorum Fragmenta. Recensuil Fridericus Hen- 
Ricus BOTHE. Lijjsiae, 1834. No es, la verdad, para desahogar un eructo de 
pedantesca proiigidad bibliográfica, Dios me libre, por lo que estampo aquí la 
fecha de mi libro, sino para que más fácilmente pueda compararse con la de la 
edición Mercertis, de que nos habla M. Quicherat. 

Tomo de la mía, esto es, de la de Bothe, el segundo tomo, que es el que 
contiene los fragmentos de los cómicos; abro por las páginas 193 et seqq., y me 
encuentro con los de la comedia intitulada Vopiscus, de nuestro Afranio. 

Al fin ya llegamos; y como «más vale ta'-de que nunca,» se me deben las 
albricias por aquello de «albricias, padre, que el obispo es chantre;» ó por 
aquello otro de «albricias, madre, que ya podan.» — Pero no perdamos más 
tiempo. 

De esta comedia sólo nos quedan treinta y tres fragmentos, de los cuales el 
más largo es el de los cinco versos que nos ocupan y que ya dejo copiados 
{vide supra). Si el Vopiscus estuviera entero, nada más fácil que la traducción 
de los cinco versos, pues en ninguno de ellos hallo vocablo que merezca con- 
sultarse en el Diccionario, ni construcción difícil, ni idiotismo que embarace; 
ninguno, en fin, de estos tropiezos que dejan perplejo á un traductor media- 
namente ejercitado. Pues ¿qué hay entonces en este fragmento que dé lugar á 
controversia? Dicen que hay un contrasentido manifiesto, porque el quinto 
verso contradice lo que afirman los dos primeros. Si el Fojjíscms estuviera en- 
tero, vuelvo á decir, no habría cuestión, quiero decir cuestión hermenéutica, 
porque propiamente filológica me parece que no la hay, como lo demuestra el 
análisis, así lexicológico como sintáxico, de todo el pasaje; pero, desgraciada- 
mente, como no tenemos sino fragmentos, y éstos muy diminutos, nuestra 
exégesis tiene necesariamente que ser obscura, vacilante y conjetural. Hay en 



38 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

cierto drama de Shakespeare un rey de Inglaterra que, al sentirse desmontado 
en medio de la pelea, exclama:— ;¿4 horse! ¡A horse! my kingdoin for a hor- 
se.» — Yo, que ni soy Ricardo 111, ni tengo reino que ofrecer en cambio de un 
caballo, desde luego daría cualquiera cosa que estimara en mucho por tener 
completa esta comedia de Afranio. Entonces, sabido el argumento, conocidos 
los personajes, visto el lugar que á los cinco versos les correspondía, la duda se 
desvanecía por sí misma, ó no tendría razón de ser. — Pero es el caso que no 
tenemos más que esos treinta y tres fragmentos. ¿Y si con ellos, por medio de 
la inducción, intentáramos, si no en todo, en alguna buena parte, reconstruir 
la comedia? Es desatino. — No tal; que yo he oído contar que un tal Cuvier, 
con sólo un zancarrón y una muela fósiles de uno de esos primitivos animales 
que hubieron de perecer en el universal diluvio, ha sabido restaurar al bicho, 
pieza á pieza, de manera que se le puede ver y conocer como clasificado en el 
género de los mastodontes, orden de los paquidermos. ¿No ha dicho Víctor 
Hugo que con el cerrojo de una puerta se atrevía á reedificar todo el edificio y 
con él explicar toda una civilización? ¿No se practican todos los días trabajos 
semejantes con objetos arqueológicos? Y si muchos no se restauran, es más 
por veneración artística que por imposibilidad de llevar la restauración á feliz 
término. La Venus de Milo, la más perfecta de cuantas se conocen, no tiene 
brazos; se los debió quebrar un bárbaro; y el tiempo, más destructor que los 
bárbaros, los ha devorado. Pues bien: que venga un escultor de primer orden, 
Gánova, Thorwaldsen, Pradier, y sin salir de casa, mi amigo Ponciano: que se 
ponga delante de la estatua; que le eche una de esas radiantes miradas que sólo 
tienen los verdaderos artistas; que estudie la dirección de la cabeza, la inclina- 
ción del cuello, las curvas del torso, la posición de las clavículas, las junturas 
de los húmeros, y de seguro habrá restaurado los brazos en su fantasía, y verá 
á la Venus tal y tan entera y perfecta como salió del soberano cincel griego 
que la esculpió. 

Yo mismo, que no soy artista, he ensayado restauraciones parecidas. Un día 
que me paseaba, haciendo e\ flaneur, por las salas del museo Cluny, divisé 
en el rincón de un aparador unos como tejuelos ó cascos de una salvilla; me 
acerqué á mirar por mera curiosidad. Pero al ver aquella corrección en el di- 
bujo, aquellos delicados colores, aquel discreto agrupamiento de peces, flores 
y frutas, al punto reconocí la mano del gran maestro, Bernardo de Palissy. 
Eran á la verdad bien pocos los cascos; pero en mi imaginación juntábalos á 
los que faltaban, y de fijo en aquel instante yo veía la salvilla entera. De 
tal modo la veía, que si hubiera poseído el delicioso pincel y el superior inge- 
nio de mis queridísimos amigos Espalter y Haes, habría podido copiar en toda 
su integridad aquella joya casi perdida del arte cerámico del Renacimiento. 

Si tales restauraciones son hacederas en las artes plásticas, ¿no lo han de ser 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATINA CLÁSICA ¿g 

en las obras literarias? — Mucho que lo son. Tomado entre otros, sirva de ejem- 
plo el sabio bibliotecario de la Reina Cristina de Suecia, el famoso Juan 
Freinsheim, que logró, para satisfacer la femenil curiosidad de aquella erudi- 
ta Pj incesa, remedando la latinidad de Livio, copiando su estilo y consultando 
otros autores, suplir nada menos que diez libros á los muchos que faltan de 
las Décadas del inmortal Paduano. 

Ensayaremos, siquiera por ver si damos con algún rastro de luz que nos 
alumbre en la obscura y difícil interpretación, no traducción, que á tantos nos 
trae confusos y desatinados. 

Desde luego, siendo la comedia de Afranio, sabemos que era una de esas 
fabulae togatae, del libre poeta, de quien decía el severo Quintiliano lo que 
tienen vuesas mercedes, señores míos, la bondad de recordarme en las pági- 
nas 26 y 27 de su doctísima disertación; esto es, que del teatro de Afranio se 
podía decir lo que luego dijo Cervantes de nuestra Celestina: 

«Libro en mi opinión d!v¡— 
Si encubriera más lo huma-» 

Luego la comedia trata de liviandades y de ilícitos amores. 

La comedia se intitula Vopisco, que debe ser el nombre, y nombre patricio, 
del personaje principal ó primer galán. Eso de llamarse la comedia con el 
nombre del protagonista, lo vemos con frecuencia en Plauto y también en 
Terencio. 

¿Quién era ese Vopisco? Porque en Roma hubo varios antes y después de 
Afranio. No hay que desmayar, pues dice Vossio que Vopisco J'uisse id cog- 
nomen in gente Julia. ¡Gran casa! Ilustre prosapia que desciende nada menos 
que de Venus por el Padre Anquises, y del nieto Ascanio ó Julus, fundador 
del apellido. 

A más de la nobleza que es probada, debió de disfrutar nuestro Vopisco de 
gran caudal, y gastarlo alegremente. Todos los varones de esa casa Julia, fue- 
ron siempre ricos y también derrochadores ruinosos; y si algunas veces llegaron 
á entramparse hasta los ojos, pronto se reponían por medio de las conquistas 
y de las herencias; y si no que lo diga el dictador, que es el personaje de la 
familia. 

Siendo nuestro galán Vopisco noble y rico, debía estar muy holgado. ¿Y 
qué cosa mejor para pasar el tiempo un galán noble y rico, que dedicarse á 
galanteos? Esta no es invención mía, sino que con todas sus letras, en el frag- 
mento 3,° se lee: homo mulierosus; ¿con que es decir que no se contentaba con 
una ó con dos, sino que era mujeriego, que á todas perseguía, que no dejaba 
parar á casada ni á doncella? Vamos, como nufiiv o Rico -hombre de Alca- 
lá, el de las cabezadas. Por ser Vopisco mujeriego, traería muchas de ellas al 
retortero. Entonces habría enredos á porrillo, conversaciones íntimas: ya una 



4o BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

que entra, ya otra que' sale, ya aquélla que vuelve. En el núm. 7,° grita la de 
más allá, que debe ser casada: «¡ya se lo llevó todo la trampa, quiero decir, mi 
fidelidad!» Periit opera nimiruní mea! Ea ajo fidelitatis. En el núm. 18 en- 
treveo una escena de sorpresa, porque exclama la de acullá: «¡Ay! ¿qué es eso? 
¡yo estoy muerta! ¡estoy toda como una azogada! ¿quá estrépito es ese que estoy 
oyendo?» Hem quid hoc? Perii, pertimui. Quid lumulli exaudí? —¿Qné era? — 
No sé; pero en el núm. 5.° se lee: Tintinere[ia\ld. una n) janitoris impedimenta 
audio. — ¿Qué serían esos impediménla del -portero?— No se sabe á punto tijo. 
Dice Dacier que las que sonaban eran las cadenas con que estaba sujeto el por- 
tero al umbral de la puerta. Supuesto que i)! dubiis libertas, sospecho que se- 
rían las llaves que llevaba colgadas del cinto ó los cerrojos y barras de la puerta. 

Este es chico pleito. Lo que nos importa es que la tal oyera ruido en la por- 
tería para hacer los aspavientos que se estilan en tales sobresaltos. En el nú- 
mero 12 vemos que la tal casadita se tomaba las mayores libertades con su dul- 
ce esposo, cuando el afortunado amante, al irla á ver á su propia casa, está 
dudoso de encontrarla sola, y se pregunta: «¿Habrá logrado la mujer echar á 
la calle al confiado marido?» ExcluJat uxor iam confidenter virum? «No creo 
que tal haga.t Non faciet. Hay criados viejos que murmuran en el núme- 
ro 22: «Merecida tienen nuestra mala voluntad esos amos, que tan bien nos 
tratan cuando niños.» Hay amigos pegotes (si Vopisco es liberal y espléndido, 
¿cómo le han de faltar?) que entran saludando muy cumplidos en el núme- 
ro 14: «Otórguente los dioses todas las prosperidades que sean más de tu gus- 
to.» Dii tibi dent propria quaecumque exoptes bona. Parece que el amigo está 
temiendo que repare el joven la excesiva frecuencia con que viene á comer 
con él, y le ruega que no lo tenga por gorrista; porque el otro, generoso y cor- 
tés, le responde en el núm. n: tDe ningún modo, nunca te he tenido por 
parásito, antes bien, por amigo verdadero, mi igual, y también por el diario 
huésped, el suntuoso convidado de mi casa.» Equidem te numquam mihi pa- 
rasiíum, verum amicum aequalem, alque hospitem cotidianum [me']or quoti- 
dianumj et tantum convivam domi. Hay cotorronas verdes, que se pintan, 
charolan y escabechan sus ya maduras personas para continuar sus conquis- 
tas. ¡Ay! Si yo fuera un Ventura de la Vega, un Hartzenbusch, un Rubí, ¡qué 
comedia más linda, más llena de sal, de discreteo y chiste, más chispeante de 
ingenio, como ellos las saben hacer, habría de añascar con éstos y otros re- 
tazos, que en obsequio de la brevedad me he dejado sin contar! 

Pero se olvidaba lo mejor, el bouquet, como dicen ios de allende. Hay tam- 
bién una doncellita, por supuesto, de labor. Uno á quien le hablan de ella, 
contesta sonriendo en el núm. 2°: «La conozco, pues no tiene pelo de tonta 
la criadilla planchadora y costurera.» Novi; non inscitulam ancillulam vesti- 
plicam et veslispicam. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATÍNA CLASICA 4! 

—¿Por qué dirá ese quidam que es lista la chica? ¿Pues qué ha dicho esa ra- 
pazuela para que así la alaben? 

— ¿Qué ha dicho, pregunta el muy simplón? ¡Ahí es nada! ¡Pues si es eso 
mismo lo que andamos lodos buscando, como quien busca candela! ¡Si es lo 
del número anterior, lo del número i.°! ¿No ha oído? 

—Sí; pero yo soy algo sordo, y no he comprendido bien Pido que se 

repita. 

— Si no ha entendido, la culpa la tiene ese M. Quicherat, que nos ha en- 
redado á todos, por haber trocado los frenos. 

— ¿Quiere usted callar y dejar en paz á ese caballero, que es gran latino? 

—Usted se burla. ¡A mí con latines! ¿Soy yo acaso dómine? ¡Usted me ha 
faltado! 

— ¡A ese! ¡A ese! ¡Afuera el zopenco! 

— ¡Silencio! {Risas, patadas, silbidos, gran tiberio.) 

— ¡Que se repita, digo! 

— ¿La baraúnda? 

— ¡No! La escena donde dice la chica aquello de las viejas que se pintan. 

— Bien está. La mozuela es dócil y blanda como unas natas. Además, se 
muere por dar gusto á los señores. 

Acto 

El teatro representa un ambulacrum de casa romana; en el fondo una puerta 
que da al tocador, donde se estará poniendo la vieja como una imagen. 

ESCENA 

Sale la Ancillula con intención y señalando hacia la puerta. 

Si pudieran los hombres prendarse de afeites, 
Si possent homines delenimeníis capi, 
Todas las viejas en el día tendrían cortejos. 
Onmes habertnt nunc amatoies anus. 

{Riendo y señalándose á sí misma.) 

La mocedad, el garbo y la zalamería, 
Mtas et Corpus tenernm et moiigeratio. 
Estos son los bebedizos de las buenas mozas, 
Hac sunt venenn formosanim muHeiiim; 

{Con insoria compasión y volviendo á señalar la puerta.) 

Pero (Nota Bene: Bothe pone punto y coma y yo le sigo). 
Pero la vejez no encuentra afeites que le cuadren. 
Mala atas nulla ielenimenta invenit. 

(ExiT.) 

O mucho me engaño, ó ésta es, y no otra, la verdadera interpretación del 
pasaje; y me fundo en que así me parece la escena natural, lógica, en carácter, 
y sobre todo cómica, y tanto, que se hallaría bien en una comedia de Moliere 



42 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ArCH., BIBL. Y MUS. 

Ó de Moratín, y que no la desdeñaría para una de la suyas nuestro Menandro 
español contemporáneo, Bretón de los Herreros. 

No me toca á mí decir si he llegado á acertar; si así es, será de fijo efecto de 
pura casualidad. De cualquier modo que sea, creo haber cumplido con el pre- 
cepto de inevitable obediencia que se sirvieron vuesas mercedes imponerme. 

Si mi traducción les pareciere mala por eso no tengan cuid£.do, que á mí 
me parece peor, y vayase lo uno por lo otro. Además, que el que da lo que tie- 
ne no está obligado á más; y como dicen los franceses: «La plus belle filie du 
monde ne peut donner que ce qu'elle a.» 

Dando de mano á tanta baratija, se repite como debe de vuesas mercedes 
su seguro servidor q. ss, mm. b. 

Alfredo Adolfo Camús. 

A 19 de Febrero del corriente.» 

Esta nueva solución no satisfizo, como era de suponer, ni á 'M. Qui- 
cherat, ni á los Sres. Miguel y Morante. El primero, que no sé si llegó 
á comprender la profunda ironía que entraña, la calificó de laboriosa 
[Revue de Vlnstruction Publique, 7 de Abril de 1864). Nuestros humanis- 
tas, por su parte, escribieron en su segundo folleto lo que va á leerse: 

«En esta pieza literaria, escrita con singular desenfado, con gran pureza de 
estilo, y con la profunda erudición que lodos reconocemos en su ilustrado 
autor; después de honrarnos y enaltecernos harto más allá de lo que tenemos 
merecido, llega el docto Catedrático á deducir una conclusión contraria á la 
deducida por nosotros. No entraremos á discutir con él (porque respetamos 
mucho el valor de sus opiniones) sobre la manera verdaderam.en'e ingeniosa 
como se propone reconstruir la perdida comedia, inventando escenas ad libi- 
tum con sus correspondientes accesorios para justificar la traducción que 
luego hace del pasaje. Pero no dejaremos de notar que no consta que sea un 
personaje de la comedia aquella Ancillula á quien hace figurar en la escena 
cómica de su invención; ni aun cuando constara que realmente era un perso- 
naje del Vopiscas, sería esto argumento suficiente para concluir que los ver- 
sos de que tratamos debían ponerse en su boca. El fragmento sólo dice: 

novi non inscitulam 

Ancillulam pro re, vestispicam 

y ciertamente, ni de estas palabras, ni de ninguna otra de las que se leen en 
los restantes fragmentos, es posible deducir si la marisabidilla á quien se alu- 
de es persona de la comedia misma ó de fuera de ella, que se cita por inciden- 
cia en el diálogo. Lo mismo decimos con respecto á los demás interlocutores 
que se figuran. No hay una sola palabra en los reducidísimos fragmentos con- 
servados por Nonio, que justifique la existencia de tales personajes dramáticos 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 43 

de un modo que convenza, por más que el doctísimo Orón Ribbek (i), sal- 
tando de unos lugares en otros con el ansia de encontrar una sonjbra del tene- 
broso argumento, formara la ingeniosa, pero arbitraria combinación adoptada 
por nuestro amigo el Sr. Camús. 

Ya conocíamos nosotros esa ingeniosa combinación ideada por Otón Rib- 
beck, y la cual se lee, con corta diferencia, al pie de los fragmentos de Afra- 
nio, en la pág. 178 del tomo 11: Comicorum Latinorum praeter Plautiim el 
Terentium reliquiae: Lipsiae, 1855; pero no nos atrevimos á seguirla, por pa- 
recemos que descansaba en poco sólidos fundamentos. 

Es, pues, de todo punto imposible determinar en boca de quién, ni con 
qué ocasión, puso Afranio los cinco versos de la comedia perdida, si bien no 
parece infundado creer que los pondría en boca de una mujer de cierta edad, 
atendido su contexto y el concepto que al parecer envuelven. Y aquí nos cum- 
ple manifestar que, si acogimos con preferencia esa opinión, fué por dos ra- 
zones: primera, porque nos pareció la menos improbable; y segunda, porque 
al tomar parte en la cuestión debíamos aceptarla en el terreno mismo donde 
la presentaban los franceses, entre los cuales no había controversia alguna con 
respecto á la persona, pues todos daban por supuesto que era una anus quien 
hablaba en el pasaje 

IV. Díaz (D. Jacinto).— 1864. 
Cuestión filológica por Don Jacinto Díaz, Catedrático en la Universidad 
Literaria de Sevilla: Sevilla. Imprenta de i^La Andalucía. y> Marzo de 1864. — 

4.°. 7 Págs. 

Versa sobre el consabido fragmento de la comedia Vopiscas uSi possent 
homines delenimentis capi,» y es posterior al primer folleto de Miguel y 
Morante y al artículo de Camiis que cita al principio. 

La parte negativa del opúsculo de D. Jacinto está bien. 

«Los señores críticos de Madrid dicen que debe fijarse ante todas cosas el 
sentido de tres palabras, á saber: delenimenta auus y mala aetas. Parece que 
no hay gran dificultad en fijarle sin recurrir á textos ni á diccionarios muy 
abultados. Delenimenta significa halago, atractivo suave y mañoso. Anus co- 
rresponde á graus griego, que no tiene otro significado que el de vieja: aetas 
bona, según Cicerón, significa la juventud; ma/a. significará la vejez, lo que se 
prueba también con los textos citados por dichos señores. 

Así no hay que discutir sobre dichas palabras, pues toman el mala aetas por 
la juventud, y en sentido moral es forzarle sin necesidad. Lo que debe fijarse, 

(i) Eu su obra titulada Comicorum Latinorum, praeter Plauttim et Terentium reliquiae: Lipsiae, Teubner, 
1855, pág- 178- 



44 BIBLIOTECA DE Lk rEVISTa DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

á mi modo de ver, es el de los primeros versos; pues evidenciado éste, el de 
los demás debe venir naturalmente. No teniendo á nuestra disposición la co- 
media entera, ó á lo menos un trozo considerable, no podemos inferir nada de 
los antecedentes y consiguientes: debemos limitarnos á los cinco versos y pe- 
netrar el pensamiento capital del autor. Así, debemos prescindir de si quiso ha- 
cer un elogio ó un vituperio, y de quién: se inferirá esto del sentido razonable 
que se les dé. Conviene, ante todas cosas, parar la atención en la palabra ama- 
tores del segundo verso, la cual no admite otro sentido que el de amante, ó 
como decimos nosotros, querido. Los autores gentiles, en asuntos de amor, no 
entienden por esta palabra más que el que tiene relaciones ilícitas con otra 
persona, sea hombre ó mujer. No habla, pues, Afranio de un amor platónico: 

cabalmente. Afranio, que vivió desacreditado por su vida licenciosa Así que 

los amantes de las viejas deben serlo con todas sus consecuencias. El deleni- 
menta se refiere á amatares: los atractivos, pues, no tienen otro objeto que las 
consecuencias del amor. Queda con esto destruida la interpretación en buen 
sentido que dan los señores de Madrid á dichos versos.» 

La parte positiva satisface macho menos, ó por mejor decir, deja in- 
tacta la cuestión. 

fAfranio opone las viejas á las jóvenes: á aquéllas les da sólo delenimenta 
atractivos: á éstas les da actas, corpus tenerum, morigeratio, la edad ó ju- 
ventud, lo tierno de las carnes, facilidad en condescender, y el ser hermosas-. 
Aquéllas no disponen más que de medios propios para ablandar, inclinar, mo- 
ver, pero que pueden no ser eficaces: los de éstas son venena, filtros, ponzoña, 
que no solamente han seducido los ojos, sino que penetran en el tuétano de 
los huesos y los corrompen Estos no son sólo atractivos, son dardos mor- 
tales, son la herida de que habla Anacreonte en la oda Mesonyctiis poth, llo- 
res La mala edad, la edad senil, no tiene, no es posible que halle ningunos 

atractivos eficaces. En el primer verso habla el poeta de atractivos en general, 
expresados por delenimenta: en el último habla de atractivos eficaces, cuales 
son los que acaba de exponer respecto de las jóvenes; como que dijese, las vie- 
jas no tienen ninguno de estos atractivos ó medios poderosos, o 

V. González Santos (Dr. D. Celestino). — 1864. 

— Otra opinión acerca del verdadero sentido de unos versos de Afranio, que 
entre otros fragmentos se conservan de la comedia llamada nVopisco,» y sobre 
los que han escrito varios literatos franceses y españoles, entre éstos el señor 
D. Alfredo Adolfo Camús y el Excmo. Sr. Marqués de Morante, de acuerdo 
con D. Raimundo Miguel. Del Dr. D, Celestino González Santos. Mitrcia, 
1864. Imprenta y librería de Pedro Belda. 

4.', 20 págs. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 45 

Si possent homines delinimentis capí, 
Omnes haberent nunc amatores anus. 
^tas, Corpus tenerum et morigeratio, 
Haec sunt venena formosarum mulierum. 
Mala aetas nulla delinimenta invenit. 

«Transcribimos estos versos, no como lo hacen el Sr. D, Alfredo Adolfo 
Camús y el Excmo. Sr. Marqués de Morante de acuerdo con D. Raimundo de 
Miguel, usando de delenimentis los tres, dos puntos en mulierum los dos últi- 
mos, y punto y coma aquél: nosotros ponemos delinimentis, y punto en mu- 
lierum, como lo vemos transcrito en la colección de obras y fragmentos de los 
poetas antiguos por Miguel Maittaire, y dos veces en el Tesauro de Roberto 
Esteban 

iMuy somera, y hasta pobre, me ha parecido la invención de Sciopio y Qui- 
cherat, introduciendo variantes en tales versos, por creer acatan así el pensa- 
miento de Afranio, y salvar la contradicción, para mí ni aun aparente, entre 

el segundo y el quinto verso <> 

Transcribe la traQUcción de Camús, y añade: 

«Prescindiendo, ó no, del punto y coma, dos puntos ó punto en mulierum, 
y de delenimentis ó delinimentis, que como accidentes para mí en el presente 
caso, no pueden afectar á la esencia de la verdadera traducción, difícilmente 
podrá darse otra más natural, clara y precisa; y no podía esperarse otra cosa 
de nuestro sabio Camús. 

»En los argumentos que voy á exponer nada hay mío más que el racioci- 
nio: lo demás, imitando al Sr. Camús, que se ha valido de Bothe impreso año 
de 1834, lo tomo de la obra intitulada Opera et fragmenta veterum poetarum 
¡atinorum Michaelis Maittaire anno 1713, Londini, refiriéndose á Elio Do- 
nato y á Pedro Crinito. También he tomado de otros varios poetas, y del rico 
Tesauro de Roberto Esteban, impreso en Basilea año 1749, como igualmente 
de Ambrosio Calepino. 

»No puedo asentir á la opinión de aquellos que dicen que Afranio en este 
pasaje tuvo por objeto elogiar á las viejas, ni aun entendiendo por éstas las de 
una edad media: me parece que por lo contrario se propuso ridiculizar é implí- 
citamente despreciarlas, según el estilo hiperbólico é irónico en que habla 

))E1 objeto de la comedia debió ser otro, que de los fragmentos aislados no 
se puede deducir con certeza.,,.. Parece que fué hablar de las bodas y en mal 
sentido, según se desprende de los siguientes versos de la Vopisco y de otras 
comedias del mismo. Pin aquélla se dice (i): 

(i) D. Celestino transcribe todos estos versos como si fuesen un mismo fragmento. Yo los separo como es- 
táa en las colecciones de Bothe y Ribeck» 



46 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

¿Non dolorum partitionis veniet ¡n mentem tibi, 
Quos misera pertulisti, ut partum projiceret pater? 

Antiquitas in principio petenda est mihi, 
Majores vestri iocupidiores liberúm 
Fuere 

Novi non inscitulam ancillulam vespere 

Tándem ut possimus nostra fungi muñera..... 

Homo mulierosus confert me illico alio 

Sedit uterum non nt omnino tamen 

Entre los últimos versos se halla el siguiente: 

Igitur quiesce, quoniam ínter nos sunt dictae. 

En la Emancipatio (i) dice: 

¿An mi homo? immo a- depol! vos supremum meuii concelebretis diem. ... 

(manifestando el sentimiento que tenía de que se verificara el matrimonio). 
En la Epístola: 

Amare, habere puerum depositum foris. 

En la Privigno dice del que se casó: 

A Fulia pene periisti, dii te mactatsent malo: 
Orbus viriles sexus adoptavit sibi. 

En la Auctione: 

Haud facilé (ut ait Pacubius) femina invenietur bona. 
Si hac absenté nobis venerit puer. 

tEstá fuera de duda que en los tiempos del poeti cómico Lucio Afronio la 
torpeza llegó á su apogeo; que entonces la comedia no tenía el objeto que 
hoy tiene y prescribe Horacio, sino que la sensualidad era el objeto principal, 
y sin duda por eso Afranio escribió de un modo tan libre, por no decir lúbri- 
co, como eran sus costumbres.» 

Discate luego doctamente, y con copia de buenas autoridades clásicas, 
el recto sentido de las palabras delinimentis, capi, amatores, nniis, morige- 
ratio, venena, viulievnm y mala aeias. Me limitaré á las conclusiones, pres- 
cindiendo del aparato filológico, que debe verse en el folleto mismo (el 
más importante, sin duda, de cuantos se publicaron acerca de esta 
cuestión). 

En cuanto á delinimentis: 
oNo se puede decir sin error que esta palabra se pueda tomar aquí por las 

Prescindo de las vanantes, que son continuas, por haberse valido el Dr. González Santos de la muy anticua- 
da edición de Maittaire. Los copio tal como él los trae. — (M. P.) 

(i) En las colecciones modernas, esta comedia se llama Emancipalus.—['M. P.) 



BIBLIOGRAFÍA HISPaNO-LATINA CLÁSICA 47 

prendas dt 1 alma: viene del verbo delinio, y si atendemos á la composición de 
sus partes, es lo mismo que perungo, pero con más frecuencia se toma por 
placo, permiilceo. Si se lee delenimenlum, esta palabra viene de delenio, y 
éste de lenio, lo mismo que deinulceo. Una y otra equivalen á blatiditiae, 
blandimenta, oblectamentum, ¡enocinium, halago, atractivo, aliciente, en este 
caso, no del alma, sino del cuerpo Tengo el sentimiento de no haber po- 
dido encontrar un solo autor que lo haya tomado en el sentido de prendas 
morales, ni aun cuando se encontrase sería bastante, no siendo en caso aná- 
logo 

í>Anus. Tengo el disgusto de que por más que he buscado y rebuscado, no 
he podido encontrar la palabra a«MS significando edad media, madura, estoes, 
de treinta ó cuarenta años; y no estando ni en Diccionario, ni en autor algu- 
no, no comprendo por qué se ha de variar en aniis la significación propia y 
que siempre ha tenido (i). 

tMorigeraiio. Esta palabra significa condescendencia, obediencia, docili- 
dad, complacencia, que lleva envuelto el adjetivo fácil ú otro equivalente en 
este caso, es decir, en sentido torpe 

»Ma¡a aetas. También tengo la pena de que, por más polvo que he quita- 
do á los libros, en ninguno encuentro tomado el mala aetas por la edad ju- 
venil Sería dar á la comedia una interpretación moral que no tenía en. 

aquel caso, ni podía tener, atendida la desmoralización de aquellos tiempos, 
el carácter de aquellas comedias, el de Afranio y sus costumbres, como igual- 
mente las de sus contemporáneos, cuyas cenizas, aunque respetamos, hemos 
tenido que tocar ligeramente en honor de la discusión En aquellos tiem- 
pos no se miraba la prostitución con los negros colores que hoy la vemos 

Esa interpretación podría tener lugar, hablando en general, como moralistas, 

como teólogos, ó en un pulpito, mas no como gramáticos ni menos en tan 

obscena comedia. En mi concepto es invertir el sentido natural de las pala- 
bras: porque si todo> los gramáticos entienden por bona aetas la edad juvenil, 
claro es que mala aetas ha de significar lo contrario, esto es, la vejez: mala, 
quia malum sive de/ormem aspectum ajj'ert » 



(i) Aquí padeció una grave distracción ó flaqueza de memoria D. Celestino, pues no es verosímil que ig- 
norase texto tan obvio como éste de Ovidio (Art. Avuit, II, 677"578), recomendando para los amoríos á las 
mujeres de madura edad: 

Illae munditiis aunorum damna rependunt, 
Et faciunt cura ne videantur aniis. 



El poeta misino determina después á qué edad quiere referirse: 

Haec bona non primae tribuit natura juventae, 
Quae cito post septem lustra venire solent. — (M. P.) 



48 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Acaba diciendo que si es verdadero el sentido de las palabras, tal como 
él le declara, «el triunfo es del Sr. Camús,» cuya traducción adopta, te- 
niendo además por muy probable su restauración conjetural de la co- 
media. 

En cambio, á R. Miguel y al Marqués de IMorante les dice, con todo 
respeto, que su traducción 

«No sólo no es conforme á la mente de Afranio, sino que es enteramente 
contraria, como lo es bona aetas (la juventud) y mala aetas la vejez. o 

En una nota final de este folleto se advierte que cuando ya estaba aca- 
bado de imprimir, recibió su autor la nueva disertación de Morante y 
Miguel, de la cual se hizo cargo en otro opúsculo, que citaremos 
después. 

VI. Miguel (D. Raimundo) y Morante (Marqués 
de). — 1864. 

— Nueva disertación acerca de un fragmento de Afranio, por D. Raimundo 
Miguel, Catedrático de Retórica y Poética del Instituto de San Isidro de Ma- 
drid, y el Marqués de Morante, antiguo Catedrático de Derecho canónico en la 
Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, Imprenta y Librería de Don Eu- 
sebia Aguado. Pontejos, 8.— 30 de Abril de 1864. 

4.°, 113 págs. 

((Apenas había comenzado á circular el anterior opúsculo Cuestión filológi- 
ca, cuando nuestro docto y laborioso amigo el limo. Sr. Dr. D. Pedro Felipe 
Monlau, á quien debíamos las primeras noticias de esta discusión literaria, y 
el cual nos había hecho también el obsequio de facilitarnos los números res- 
pectivos de la Revue de flnstruction Publique, tuvo la amabilidad de propor- 
cionarnos el correspondiente al 21 de Enero del corriente año, donde se inser- 
taba un nuevo artículo de M. Quicherat en contestación á otro publicado en 
las columnas del Journal General de V Instruction Publique^ y suscrito por 
M. N. Theil, Profesor del Colegio Imperial de San Luis. Grande fyé nuestra 
sorpresa cuando por la réplica de Quicherat vinimos á deducir por M. Theil. 
de cuyo escrito no teníamos ni la más remota noticia, entendía exactamente 
como nosotros el pasaje 

»A su artículo contestó con otro M. Quicherat, inserto en la Revue de 
r Instruction Publique, correspondiente al 21 de Enero (i); y después de ma- 
nifestar que él no había propuesto como cosa cierta, sino sólo como mera con- 
jetura, la sustitución de multa al nulla del último verso, desecha la inter- 

(l) El texto francés de todos estos artículos se reproduce por apéndice al folleto. 



bibliogpapía hispano latina clásica 45 

pretación de Theil, fundado: [.°, en que mala aetas signitica la vejez en más 
de un pasaje latino; 2.**, en la autoridad de Nonio Marcelo. Y concluye for- 
mulando contra Theil un argumento ad homitiem, basado en lo que éste ha 
consignado antes de ahora en sus diccionarios latinos 

»A esta réplica de M. Quicherat contestó M. Theil, y á nuestro modo de ver 
muy victoriosamente, el 23 de Enero. Y refiriéndose á la autoridad de Nonio, 
concluye diciendo con gracia: «Ruego á M. Quicherat que desconfíe de esos 
gramáticos, á los cuales profesa tan gran respeto. Bien que los consulte, pero 
que no abdique por ellos su propio juicio y su derecho de examen. En cuanto 
á mí, confieso que si tuviera que optar entre sus preciosos restos y dos onzas 
de buen sentido, daría sin vacilar por sólo este tesoro toda la colección de 
Putsch, de Lindemann y de Keil. Por fortuna se puede tener á un tiempo lo 
uno y lo otro.» 

•En 23 de Marzo (es decir, dos meses después) como hubiese acabado de 

recibir nuestro primer opúsculo, que así á él como á M. Quicherat le había- 
mos dirigido, lo dio á conocer en las columnas del Journal General de l'Ins- 
truction Publique, haciendo una breve, pero exacta, reseña de nuestras opi- 
niones y doctrinas en orden á la cuestión presente, y mostrando su perfecta 
conformidad con ellas. 

cL'argumentation des philologues madrilenesest de tout point identique á la 
«mienne, avec cette différence, qu'ils sont entres dans une discussion en regle, 
»el que la question á été envisagée par eux sous loutes ses faces avec une sú- 
i>reté de jugement et une abondance de preuves qui ne laissent plus de place 
oau doute. A part ce mérite, qui distingue leur dissertation de mes deux mo- 
«destes Notes, l'argumentation et la conclusión son les mémes.» 

»No se ha mostrado indiferente M. Quicherat á este nuevo artículo de 
M. Theil. Así es que en la Revue de Vlnstruclion Fubliquz correspondiente 
al 7 de Abril de 1864, le opone ofo, en el cual, desentendiéndose de las pode- 
rosas razones aducidas por su adversario en la última réplica, y repitiendo, 
aunque con muy ligeras modificaciones, una parte del trozo de nuestro opúscu- 
lo que Theil había traducido, insiste en la defensa de su opinión, sin añadir 
nuevos argumentos á los presentados ya, si bien ampliando el de autoridad con 
el talento que le distingue iNo es á mí á quien impugnan, dice M. Quiche- 
rat: es á Nonio Marcelo » 

«Para un latinista de la talla de Quicherat nos parece muy poca cosa aban- 
donarse por completo en brazos de la autoridad, renunciando al propio exa- 
men y sin hacer valer sus razones » 

Gran parte de esta disertación se reduce, por consiguiente, á negar la 
autoridad de Nonio Marcelo, sacando á colación cuanto dijeron contra él 

4 



50 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Josías Mercier que, á pesar del cariño que debía de profesarle como editor 
de su libro, le motejó de imperito; Justo Lipsio, que le trata de ridículo 
é inepto; Gerardo Juan Vossio, que le niega erudición y discernimiento; 
Kusíer 3' Fabricio, que le achacan el delirar con frecuencia; de ]\Iarco An- 
tonio Mureto, que se desata contra él en todo género de invectivas, en 
sus Variaí Lectiones, tildándole de «crasa y supina negligencia;» }', por 
último, del Cardenal Mai, que resume su juicio, diciendo que Nonio es 
una pura llaga de los pies á la cabeza: Nonius a vértice, ut aiunt, nsque nd 
extretnnvi iinguem nlcus est. 

Como Nonio alega en apoyo de su interpretación del mala aetas por 
setiectus, cuatro pasajes de poetas, además del de Afranio, objeto de esta 
discusión, nuestros humanistas los discuten uno por uno, intentando con 
más sutileza que fundamento persuadirnos de que en Planto mala aetas 
no significa la vejez en absoluto, sino en virtud de una perífrasis. Y que 
en otros textos no se sabe si se trata de la juventud ó de la vejez, ó de 
otra edad cualquiera, porque los fragmentos de Accio, Turpilio )' Pacu- 
vio no dan más de sí. Citan luego un pasaje de Plauto {Aulularia, ac. I, 
se. I), donde mala aetas está tomado en el sentido de vida mala ó infeliz: 
ni te dignam mala vialam aetatem exigas. 

Todo esto es muy ingenioso y muy erudito; pero los Sres. Miguel y 
Morante llegan á confesar después de 68 páginas que no han encontrado 
en toda la latinidad texto alguno en qnemala aetas se aplique á la juven- 
tud. Y á esto hay que atenerse. 

A propósito de las dos soluciones que en su primer folleto proponían, 
nos dan noticias de otros humanistas españoles que tomaron interés en 
esta contienda, aunque sin imprimir sus trabajos: 

fEntre nuestros amigos, hay quien se muestra más encariñado con la segun- 
da de las dos explicaciones que propusimos, y hav quien suspende su juicio 
entre las dos sin atreverse á decidir, por hallar en cierto modo niveladas las 
razones en pro y en contra. Citaremos entre los primeros al Excmo. Sr. Don 
Manuel Bermúdez de Castro, gran conocedor de los clásicos, apasionado como 
pocos al estudio de la sabia antigüedad, crítico eminente y razonador profun- 
do. Citaremos también al Sr. D. Manuel Rodríguez de Berlanga, que en una 
extensa carta, verdadero tesoro de erudición, nos muestra su conformidad con 
nuestras opiniones. Citaremos igualmente al Sr. D. Juan Manuel Alvarez y 
Alvarez, Canónigo de la Sania Iglesia Patriarcal de Sevilla, sabio canonista, y 
muy versado en la lectura de los Clásicos latinos, no menos que en la de los 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 5I 

Sagrados Autores. Y entre los segundos contaremos al Excmo. é limo. Sr. Don 
Eugenio Moreno López, quien ha cultivado en todo tiempo con gran éxito este 
género de estudios, consagrando á las Bellas Letras los ratos de ocio que le 
dejan libre sus importantes ocupaciones. No dejaremos de manifestar aquí que 
este señor, cuyo gran talento es conocido por cuantos tienen la fortuna d 
tratarle, llamó nuestra atención sobre el adjetivo omnes del segundo verso 

Omnes haberent nunc amatares anus, 

nclinándose á creer que fuese acusativo en concordancia con amatoreSy más 
bien que nominativo en concordancia con anus. Y aun cuando la idea en el 
fondo venga á ser la misma, la indicación del Sr. Moreno López nos pareció 
desde luego muy racional y fundada, porque, supuesta esa versión, suben más 
de punto las pretensiones de la interlocutora, y resalta más aún lo cómico del 
pasaje. Así es que no hemos tenido inconveniente alí^uno en aceptarla. 

j)Por lo demás, respetando, como es justo, las opiniones de todos, no ocul- 
taremos que la nuestra nos parece más sólida: cada vez la creemos más funda- 
da, cuanto más meditamos la materia. Esa infeliz anus, que tan tristemente se 
lamenta del desvío de los hombres, que tan claramente increpa á las jóvenes 
sólo porque lo son, pretendiendo poseer atractivos que ellas no conocen, pre- 
senta, á nuestro juicio, un contraste cómico digno de la pluma de Moliere ó 
de nuestro Tirso de Molina. Para que resalte más lo que decimos, séanos per- 
mitido ñngir una escena donde pueda tener cabida ese personaje recitando las 
palabras que el poeta Afranio pone en su boca. 

«Es indudable que para expresarse así la anus ha visto algo, ha oído algo ó 
recordado algo que provoca su despecho, que despierta sus celos ó lastima su 

amor propio ofendido ó deplora el abandono en que la dejan sus antiguos 

adoradores, recordando tiempos más bonancibles, ó ha oído que alguno de sus 
amigos obsequia á otra más afortunada por más joven, ó ha sido testigo de la 
conferencia de los dos amantes, donde tal vez se han prodigado elogios á la 
hermosura y juventud, sintiéndose ella herida al contemplar que ya no es joven. 
Esto, ó algo parecido á esto, debió preceder sin duda para expresarse de ese 

modo Pues bien: supongamos que fué lo último y demos nombre á los 

interlocutores. Supongamos que los dos amantes se llaman Lido y Filenia, y 
á nuestra anus la llamaremos Aspasia. Figurémonos que asistimos al final de 
una conversación entre los dos primeros, conversación que Aspasia escucha 
desde adentro. 

Filenia. ¿Tan pronto? Fil. ¿Y hasta cuándo? 

Lido. Es fuerza: me aguarda LlD. Hasta mañana. 

Con impaciencia un amigo FlL. ¿Me amarás siempre? 

Con quien de asuntos que importan LlD. Bien mío, 

Conferenciar necesito. ¿Cómo no amarte, si ciego 



52 BIBLIOTECA D£ LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Quedé al contemplar el brillo FlL. ¡Estás galante! 

De tus ojos? LliJ. Justo soy, te lo repito. 

FlL. cSoy hermosa? FlL. ¡Adiós! 

Lin. De cuantas pisan el Circo, LlD. Adiós, y no olvides 

Y el Pórtico y los jardines Que sólo por tí respiro. 
Que de Flora en los dominios Aspasia (saliendo). 

Riega el Tíber, no hay belleza Si á los hombres cautivaran 

Que pueda luchar contigo. Los sólidos atractivos, 

FrL. ¡Adulador! — Sólo en mujeres maduras 

Lin- Es justicia. Fijaran hoy su cariño. 

Y estoy harto convencido Los pocos años, el talle, 
De que antes que yo, el espejo, Las complacencias y mimos, 
Que no adula, te lo ha dicho. Esos son de las hermosas, 

FlL. ¡Gracias! Esos los únicos filtros; 

Llij. Bien puede dar gracias Que en esa edad detestable 

Quien las del numen de Gnido No se hallan nuestros hechizos.» 

Atesora. 

Y terminan muy satisfechos de su ensayo cómico, en que vanamente 
pretendieron rivalizar con el sazonadísimo Camús: 

"Dígasenos de buena le si hay alguna violencia en esa interpretación: si no 
es naturalísima, si no es ridicula v eminentemente cómica la observación de 
Aspasia. Se nos objetará que inventamos una escena, mas aquí no hay inven- 
ción en el rigor de la palabra; no hacemos sino suplir las circunstancias que 
necesariamente debieron preceder al arranque de la anus; v si las tales circuns- 
tancias no fueron las supuestas por nosotros, serían otras semejantes, lo cual 
nada afecta á la esencia de la interpretación.'; 

Firman este opúsculo á 20 de Abril el Marqués de Morante y Rai- 
mundo Miguel. 

VII. González Santos (Dr. D. Celestino). — 1864. 

— Cuestión Filológica. Ratificación del Juicio emitido en la cuestión filoló- 
gica sobre la verdadera interpretación de cinco versos de Afranio en su comedia 
«Vo/isco,» por el Dr. D. Celestino González Santos. ^."^ folleto. Mnrcia, 
1864. Establecimiento tipogríifico de «La Paz.» Zoco, 5. 

(Al dorso de la portada ha)' la siguiente advertencia que prueba que 
ésta es ya la segunda edición del folleto): 

• Agotados los ejemplares de la primera impresión de este opúsculo sin ha- 
ber podido dejar satisfecha la curiosidad de todos sus comprofesores y de otras 
varias personas ilustradas, que deseaban leerle, se ha visto precisado á mandar 
hacer de él una segunda lirada, con el solo objeto de corresponder de algún 
modo al favor que le dispensan. Murcia 10 de Septiembre de 1864.» 
4.^ 4-S págs. 



ÓlBLlOGkAFÍA rilSPANO-LAJINA CLASICA 53 

Éí presente opúsculo (último que sepamos que se publicase sobre esta 
cuestión, que ya enapezaba á hacerse enojosa) no presenta argumentos 
nuevos, pero rebate con mucha fuerza de lógica los de Miguel y Morante 
en su segunda disertación, especialmente en lo que toca al sentido de las 
palabras delenimentis, anus y mala actas. 

Firma el folleto en Murcia, á i8 de Julio de 1864, pero añade una 
postdata: 

«Aunque en el mes de Julio último dije al ñnal de este folleto que me reti- 
raba del campo de la discusión, circunstancias especiales me hacen volver á 
tomar la actitud de contestar, si lo dicho no es bastante, á cuantos de otro 
modo opinen. A continuación va un Apéndice en que se refuta la opinión de 
otros dos respetables profesores.» 

Estos profesores, ambos de Valladolid, D. Manuel Rivera y D. Vicen- 
te Polo, habían manifestado por escrito su opinión al Marqués de Mo- 
rante, y de palabra al Sr. González Santos. El Sr. Rivera convenía en 
todo con este último, excepto en lo de nuila aetas, que él entendía no por 
juventud ni por vejez, sino por edad^ ^^g^o^ época, generación, corrompida ó 
viciosa, conforme á aquel verso de Horacio ^tas parentum pejor avis. El 
Sr. Polo traducía morigeratio, por «matural simpatía,» y no por fácil con- 
descendencia. 

El Dr. González Santos recogió sus dos opúsculos acerca de Afranio 
en un tomo colecticio que lleva este título: 

Composiciones latinas en verso y Cuestiones Filológicas del Dr. D. Celestino 
Gomales Santos, Catedrático de Latín y Cnstellanu, hoy del Instituto de Se- 
villa. Burgos, Establecimiento Tipográfico de P. Polo. Año 1866. 

Cada una de las composiciones lleva paginación aparte. Creo que solo 
las poesías se imprimieron en Burgos. Los opúsculos filológicos conser- 
van la portada de Murcia. 

VIII. Reminiscencias. 

— Lope de Vega, en su comedia La nueva victoria del Marqués de Santa 
Cruz (Parte XXV: Zaragoza, 1647), presenta una que no parece casual, 
del célebre fragmento Sí possent homines 

RostLA. ¿Sabes hechizos? Rósela. iMiente la pena perjura, 

Dalifa. Sé el arte (Jtie verde edad y hermosura 

De ablandar un corazón. Los ciertos hechizos son, 

/Etas et Corpus tenerum et morigeratio 
Haec sunt venena formosaritm mulierum. 



54 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

En Solaces de un prisionero, linda comedia del Duque de Rivas, escrita 
en Sevilla, Septiembre de 1840, hay estos versos en la jornada 2.^, es- 
cena 2.^, puestos en boca de una dueña: 

¡Malditas sean estas tocas Las dueñas con estos sayos, 

Y los cincuenta que abruman Tenemos fresca la enjundia, 

Mis costillas, y convierten Y el corazón, y unas carnes 

A una mujer en lechuza! Mejores que ahora se usan; 

Pues con todo no me trueco Que al cabo estas damiselas 

Por Leonarda, ni por muchas Son sólo unas aleluyas, 

Otras aun más estiradas. Y en quitándoles las joyas, 

• Y si tuvieran cordura Los postizos y las mudas, 

Los mozalbetes, sabrían Con todos sus verdes años 

Que aunque parecemos tumbas Parecen pollos sin plumas. • 

(Obras del Duque de Kivas, 1855, VI, 226.) 

Es patente la analogía de este monólogo con el famoso fragmento del 
Vopiscus de Afranio: 

Si possent homines delenimentis capi, 
Omnes haberent nunc amatores anus: 
i£tas et Corpus tenerum et morigeratio. 
Hace sunt venena formosarum mulierum. 
JEtís mala nulla deleniraenta inveuit. 

Pero Ja semejanza, con ser tanta, debe de ser enteramente casual, por- 
que no es de presumir que el Duque de Rivas, que no hacía profesión de 
erudito, hubiese tropezado con el fragmento de Afranio, perdido en el 
texto del gramático Nonio Marcelo. 

Una situación semejante le sugirió sin duda idénticas expresiones, y 
hasta un giro gramatical muy parecido. 

ALBINOVANO. 

Vid. Ovidio, porque casi todas las ediciones y traducciones de sus li- 
bros Tristium y De Ponto llevan adjunta la Consolatoria á Livia, Los de- 
más fragmentos poéticos de este autor (sean ó no auténticos) no han sido 
traducidos al castellano, ni ilustrados, que yo sepa, por ningún huma- 
nista nuestro. 
AMMIANO MARCELINO.— I. Traducción. 

Navarro y Calvo (D. Francisco), con el seudónimo de 
F. NoRBERTO Castilla. — 1895-96. 

— Historia del Imperio Romano desde el año 350 ni 378 dt la Era cristia- 
na, escrita eu latín por Ammiano Marcelino, vertida al castellano por F. Nor- 

berfo Castilla. Madrid, Librería de la V inda de Hernando y C" 1895 

y 1896. (Imp. de la Viuda de Hernando.) 



bibliografía hispano-latina clásica 55 

Tomo I, 406 págs. 

Tomo II, 292. El volumen alcanza hasta la pág. 419, pero es porque 
incluye, además, la Historia de los Godos de Jornaudes. 

F. Norberto Castilla es seudónimo de D. Francisco Navarro y Calvo, 
Canónigo de la Metropolitana de Granada, traductor de varias obras 
incluidas en la Biblioteca Clásica de su hermano D. Luis. 

Los dos tomos de Ammiano Marcelino son el 193 y el 194 de dicha 
colección. 

La noticia biográfica y las notas están tomadas de la colección de Ni- 
sard, aunque el traductor no lo expresa. 

II. Noticias varias. 

La Inquisición Española puso en sus índices expurgatorios la edición 
de Ammiano Marcelino publicada en Hamburgo, 1609, por Federico 
Lindembrogio: lo cual no puede atribuirse á otra causa que á los extre- 
mados elogios que Ammiano, historiador gentil según toda apariencia, 
hace del Emperador Juliano el Apóstata. 

Como apenas contiene noticias relativas á España la parte conservada 
de las Historias de Ammiano Marcelino, no es de admirar que sean tan 
poco frecuentes las citas de Ammiano en nuestros autores. El único que 
le aprovecha ampliamente, sin traducirle á la letra, pero dándole grande 
autoridad para los reinados de Constancio, Juliano, Joviano, Valenti- 
niano y Valente, ^¡porque fué testigo de vista,» es el magnífico caballero 
Pero Mexía en su Historia Ivipevial y Cesárea, cuya primera edición es de 
Sevilla, 1545, siendo innumerables las posteriores. El texto de que pro- 
bablemente se valló Mexía fué el de la segunda edición de Froben (Basi- 
lea, 1533), enmendado por Segismundo Gelenio. 

«Autores de lo que tengo dicho (advierte Mexía al fin del capítulo de Cons- 
tancio) son lodos los nombrados en el fin de la vida de Constantino Mag- 
no y también Amiano Marcelino de los quales tomando de cada 

uno lo que me pareció más á propósito, hize la tela de mi historia: lo qual he 
hecho en lo passado, y haré adelante, sin seguir á uno solo, porque siempre 
sigo y leo antiguos y ciertos Autores. » 

Abrevia, pero no suprime ni atenúa el panegírico de Juliano, dolién- 
dose de que varón de tales prendas las afease con su apostasía. 

«Pues en virtudes y habilidades de su persona, fué uno de los mejores Em- 
peradores que ha habido en el mundo Tan acabado y singular, que en la 

bondad y mansedumbre fué comparado á Tito, en la clemencia á Antonino, 



¿¡6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

en los sucesos y venturas que hubo en la guerra contra los alemanes, lo com- 
paraban á Trajano. y en su comedimiento y moderación á Marco Aurelio, y 
en las artes y estudios lo igualaban con los philósophos antiguos. Fué de gran- 
de y muy notable memoria, y muy estudioso, y por esto muy erudito, y docto 
en muchas artes: fué muy eloquente, y bien hablado por natural y por arte. 
Temperantíssimo en comer y beber y dormir, fué castíssimo y limpíssimo de 
toda passion carnal y deshonestidad, tan valiente y esforzado, aunque peque- 
ño de cuerpo, y de delicados y delgados miembros, que fué notado y repre- 
hendido dello, porque osaba más de lo que el Capitán ó Rey debe osar ni aco- 
meter. Fué codiciosíssimo de fama, que es un vicio en que pecan muchas ve- 
ces los grandes ingenios y ánimos: fué liberal y fácil con sus amigos, muy 
amigo de hazer y guardar justicia igualmente; y assí lo procuró el tiempo que 
fué César, y lo poco que imperó. Y así tuvo otras muchas virtudes, que Eu- 
tropio, como testigo de vista, y Aurelio Víctor, y Amiano Marcelino escri- 
ben. Y con todo esto fué infiel, que es muy grande lástima; por haber su en- 
tendimiento captivádose de las persuasiones de su maestro Libanio gentil, idó- 
latra. Las cosas que en el tiempo que fué César y Emperador passaron, muy 
larga y particularmente las escribe Amiano Marcelino^ como aquél que lo 
vio ó entendió, por passar en su tiempo, y que en la guerra de Persia le acom- 
pañó y sirvió; pero yo no contaré sino la suma de quando fué Emperador, y 
esto brevemente, porque él no imperó solo sino dos años, y no es razón que 
en imperio de tan poco tiempo se gaste mucho papel.» 

En la vida de Joviano termina diciendo: 

Quien más quisiere saber deste Emperador, assí de la guerra, como de la 

paz, vea señaladamente á Amiano Marcelino, que con él se halló en 

todo. 

A propósito del grau temblor de tierra acaecido bajo el imperio de Va- 
lentiano, cita señaladamente á Marcelino «que lo vio por sus ojos.» 

No se ocultaron á la diligencia de Ambrosio de Morales las pocas, 
pero interesantes referencias á España que hay en el texto de Ammiano, 
sino que las recogió en su Crónica (lib. X, caps. 38, 39 y 43). 

Amiano Marcelino, historiador que agora vivia (es decir, en tiempo de 
Constancio), hace mención de uno de los agentes en los negocios, que residia 
en España en este tiempo, y no le nombra, mas cuenta del que destruyó con 
crueldad una casa de un hombre principal, por sólo que unos pages, metiendo 
velas para un convite, entraron diciendo por cortesía que entonces se usaba: 
^venzamos, venzamos,» y el otro tomólo por señal de alguna conjuración con- 
tra Constancio, que aun tan livianas cosas como estas temia. 

«Traia Constancio siempre consigo un español llamado Paulo, que en 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA ¿^ 

Amiano Marcelino parece era su secretario. A este le habían puesto por so- 
brenombre Cadena, porque siendo hombre malvado, tenia grande astucia en 
enredar unos negocios de otros. Algunas crueldades cuenta Ammiano deste: 
porque Constancio lo tenia por ordinario ministro para ellos. Mas no le faltó 
á Paulo, como luego veremos, el castigo debido á su maldad. 

»En siendo Emperador Juliano, como Ammiano cuenta (en el lib, XXll), 
mandó quemar vivo á aquel español Paulo Cadena, con otro tal como él, 
irayéndolos al mal fin que de sus maldades se pudo esperar. Del mi.smo Am- 
miano se entiende (en el lib, XXUI) cómo hizo Juliano, vicario de España 
á uno llamado Venusto. 

»En Ammiano Marcelino (lib. XXVlll) se entiende cómo en tiempo de Va- 
lentiniano fué Legado Consular en la Bética uno llamado Phalangio: refirien- 
do cómo por mandado del Emperador hizo justiciar á uno llamado Loliano.» 
En su correspondencia erudita con el Marqués de Mondéjar (reciente- 
niiente dada á conocer por Morel-Fatio en la miscelánea titulada Home- 
naje a Menéndez Pelayo, I, 22), Esteban Baluze anuncia á su corresponsal 
español la próxima aparición de un Ammiano Marcelino doctamente 
ilustrado por Adrián de Valois. 

<'Quia vero postulas edoceri an heic Lutetiae aliquid novi cudatur quod sit 
de rebiis antiquis, moneo uovam Ammiani Marcellini editionem sub praelo 
esse eique ad juncias esse iiberiores notas nondum editas Lindembrogii, Va- 
lesii et Marcela Donati.y> 

Y Mondéjar contesta en 13 de Noviembre de 1680: 
«No puede dexar de ser apreciable la nueva edición de Ammiano Marce- 
lino Acá no^e imprime cosa de provecho.! 

La edición prometida apareció en 1681, y fácilmente obscureció á to- 
das las anteriores, sirviendo á su vez de base para la de Gronovio (Ley- 
den, 1693), todavía más estimada. Sobre ésta trabajaron ya nuestros 
eruditos del siglo pasado, especialmente Masdeu en el tomo VII de su 
Historia Crítica de España, donde puso en duda con buenas razones (pá- 
gina 240) que Pablo Cadena fuera español, pues aunque Ammiano Mar- 
celino le señala esta patria en el libro XIV de su obra, él mismo se con- 
tradice en el libro XV, suponiéndole natural de la Dacia, por lo cual uno 
ú otro de estos lugares del historiador tiene que estar errado. 

La decadencia de nuestros estudios clásicos en el siglo xix ha hecho que 
todavía no hayan sido utilizados para la historia patria ni el comentario 



58 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

de Wagner á su edición de Ammiano (1808), ni el novísimo y más co- 
rrecto texto de V. Gardthausen (Leipzig, 1874 y 75). 

Cita ocasional en los Días geniales ó Ltidicros de Rodrigo Caro (1626). 
I.* edic: Sevilla, 1884. {Sociedad de Bibliófilos andaluces.) 

f Mas por cosa notable referiré á V. md. lo que cuenta Amiano Marcelino de 
unos muchachos españoles. Tenían costumbre en España, cuando entraban 
luz en algún aposento, como ahora solemos decir: «Loado sea Jesucristo» ó 
«Buenas noches dé Dios á V. mds.» en decir «Venzamos» como gente tan gue - 
rrera. Esta era su mayor gloria, y á esto se enseñaban. Los muchachos espa- 
ñoles, entrando con luz donde estaban unos soldados romanos, dijeron aque- 
llas palabras: uno de ellos, no sabiendo la costumbre, interpretando siniestra- 
mente como que les diesen gritos, ó por ventura que era señal de alguna trai- 
ción, desnudando la espada, mató á su huésped con toda la desdichada fa- 
milia.» 

ANTONINO (Itinerario llamado de). 

I. Pau (Jerónimo). — Fines del siglo xv. 
Trabajó algunas notas sobre el Itinerario de Antonino, que pensaba pu- 
blicar dedicándoselo á D. Rodrigo de Borja (después Papa con el nom- 
bre de Alejandro VI), según refiere Jerónimo Blancas, en una carta al 
P. Román de la Higuera, que citaré después. 

Zurita (Jerónimo de). 

— Itinerarium Antonini Avgvsti, et BurdigaUnse. Quorum hoc nunc pri- 
mum est edituvi: Illud ad diuersos vianusc. códices et impressos comparatuní , 
emendatíim et iHieronymi Svritae,» Caesaraugustani, doctissinio comvientario 
explicatum. Ad Cl. V. Abrah. Ortelivm Antuerp. Geographmn Regium. 
Plura qiiae hoc libro continentur , vide lector^ ante Itinerarium. MDC (1600). 
Coloniae Agrippinae, In officina Birchnannica snmptibus Arnoldi Mylii. 
Cum gratia et priuileg. sacrae Caes. Maiest. 

8.0, 10 hoj. prels., más 671 págs., más 22 hoj. sin foliar. 

En la dedicatoria al célebre geógrafo Abraham Ortelio, dice el Padre 
Schotto: 

«E Carpetanis Caesaraugustam publice evocatus, incidi in Hieronymi Suri- 
tae hominis doctissimi filium: qui me humaniter complexus cum esset, Itine- 
rarium Antonini Aug. a párente edoiatum.commcntarioque ornatum, ostendit, 
describendumque tradidit et evulgandum. Negare id officii commodi publici 

gratia, non debui, manibus praesertim pus viri doctissimi qoi nostra, pa- 

rentumque memoria Annalium Arragoniae libris triginta totideraque annis 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 59 

elaboratis, sermone Hispano complexus, eam est laudem scribendo consecutus, 
ut eloquentia, lacteaque copia Hispanorum Livius, prudentia Tacitus, acumi- 

ne Sallustius quidam, vel Thucydides esse videatur Qua quidem in Histo- 

riae patriae tractatione, cum Geographiam esse pernecessariam recte observas- 
sel, in qua ingenii ñervos intenderet, dignara ratus: Itinerarium Antonini 
Aug. tanquam viae ducem, adhibendum putavit, depravatum tamen temporis, 
ut fit, injuria, vehementer indoluit. Antiquorum itaque librorum colamo exa- 
ratorum subsidium iraplorans, quatuor antiquissimos códices in membranis 
scriptos inspexit: Regiiim exemplar e bibliotheca ad D. Laurentium, Blandí- 
nianum, item, Neapolitamim, et alterum Hieronymi Pauli. His addidit et 
multorum instar Christophori Longolii. Belgae, editionem, Parisiis, Anno 
1512 excusara. Equidera dúo vetera nactus exempla, diligenter quoque compa- 
ravi. Alterum Valentía Ederanorum, amicitiae gratia, Pe. loan. Nunnesius, 
Summus nostra aetate et Rhetor, et Ptiilosophus, ad me misit; alterum Hieron. 
Blancus (qui Suritae in hisioriae Arragonicae tractatione succedens, Aúnales 
et ipse latine perscripsit), utendum dedit > 

El texto de los Itinerarios ocupa las primeras i6o págs. foliadas. Lo 
restante las Emendationes de Zurita, que realmente constituyen un abun- 
dantísimo comentario. En la pág. 174 hace la siguiente enumeración de 
los códices que utilizó para esta edición crítica: 

• Vetusti códices, quorum testimonio ad eruendam et restituendam veram et 
germanam Ilinerarii Antonini Augusti lectionem usi sumus, his notis distin- 
guentur: 

»B. R. 

«Bibliothecae Regiae ad D. Laurentiura vetustiss. codex Ovetensis: Aera 
DCCCCXX (gzo), descriptus. 
.3. B. 

• Bibliothecae Blandinianae pervetustus codex a CCCC, circiter annis trans- 
criptus. 

»B. N. 

•Bibliothecae Neapolitanorum Regum, qui post Cardinalis de Vrsinis fuit, 
anno M.GCCC.XXVII exscriptus. 

»H. P. 

«Hieronymi Pauli, Barcinonensis Provine. Hispaniae excerpta ex Itinerario 
Antonini Augusti, et seorsim edita. 

»Ch. L. 

«Christophori Longolii exemplar ab H. Stephano Parisiis editum, anno 
M.D.Xll» (i3i2). 



^O BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE AKCH., BIBL. V NíüS. 

Completan este precioso volumen varios índices y piezas sueltas en 
esta forma: 

tltinerum ab Antonino descriptorum Elenchus. 

»lndex rerum memorabilium. 

«Índex auctorum qui in his Suritae emendationibus corriguntur. 

»Geographica locorum nomina, quae recentioribus nominibus a Surita red- 
dita sunt.B 

Poesías latinas del holandés Juan Segundo, de Martín de Azagra, de 
Jaime Juan Falcó y otros en alabanza de Zurita (recogidas luego todas 
en los Progresos de la Historia de Aragón, de Dormer), y otras composi- 
ciones de varios autores en loor de Abraham Ortelio y de Andrés Schotto. 

A éste pertenecen las cinco últimas hojas de variantes: 

«Itinerarii Antonini Augusti variantes scripturae e membranis et cditio- 
nibus, » 

Esta edición era ya en el siglo pasado de extrema rareza, según se dice 
en la Menagiana, tomo IV, pág. 58, y en el Catalogus histórico criticns 
librorum rariormu de Vogt (4.^ edic: Hamburgo, 1753, pág. 651). 

— Vetera Roinanorum Itineraria, sive Antonini Augusti liinerarium, cum 
intcgris Jos. Simleri, Hieran. Suritae, et And. Schotti notis. Itinernriiim 
Hierosolymannm; et Hieroclis Grammatici Synecdemíts. Cúrate Petro VVese- 
lingio, qui et snas oddidit adnotationes Amstelaedami , apud J, W etsteninm 
et G. Sviith, 1735. 

4.° (Portada grabada.) 13 hoj. prels., 762 págs. y 28 hoj. sin foliar de 
índice. 

Volumen magníficamente impreso y que debe incluirse en la estimada 
serie Vatiorum. Las notas de Zurita y de los demás comentadores se es- 
tampan al pie del texto del Itinerario con las iniciales de sus nombres 
respectivos, y en los apéndices se reproducen todos los preliminares é 
ilustraciones de la edición de Colonia y de todas las demás, siendo por 
tanto casi superfino recurrir á ellas. 

En su prefacio hace Weseling digno elogio del eruditísimo comentario 
de Zurita, prefiriéndole á todos los restantes, si bien se duele de que sus 
notas llegasen incompletas á manos de Andrés Schotto, que las publicó 
además de un modo algo confuso: 

«Omnia illa et Simleri et Suritae et Schotti bona fide retinuimus, id solum 
dolentes, doctissimi H. Suritae notas adfectas tantum in Schotti manus incidisse; 
quod commentarius ipse, haud raro interpolatus ac conturbaius, tibi clarissime 



BIBLIOGRAFÍA HISPANOLATINA CL\SICA Oí 

ostendet. Fuisset ceieroqui si quis alius 11. Surita ad instaurandum hoc Itine- 
rarium multo aptissimus, quippe ab eruditione incredibili et egregio judicio 
paratus; praesertim si Tabulac Peutingerorum, cujus ducius in his tenebns 
magni utique faciendus est, illi copia fuisset.» 

Entre los españoles que con sus obras históricas y geográficas han 
contribuido á la ilustración de la parte ibérica del Itinerario, menciona 
con especial alabanza á Ambrosio de Morales, Rodrigo Caro, Andrés 
Resende y su escoliador Vasconcelos. 

Un capítulo entero (el XIII del libro II) de los Progresos de la historia 
de Aragón, que publicó Dormer sobre los apuntamientos del cronista An- 
drés de Ustarroz, está dedicado á hacer la historia de cste insigne traba- 
jo de Zurita, y de él extractaremos todo lo que cuadra á nuestro in- 
tento (i). » ■ 

«Como Gerónimo Zurita fué tan estudioso y aplicado á las cosas de la his- 
toria, y en lo que toca á la cosmografía le notó algunas Alonso de Santa Cruz, 
quiso satisfacer que no habia omitido esta calidad de noticias, y por esto y el 
bcneticio que se podía seguir de enmendar é ilustrar el itinerario del empera- 
dor Antonino Pió, emprendió este trabajo, dia de San Juan, en Madrid el ano 
de i3tíS (adviértelo así en el borrador que los diputados guardan en su ar- 
chivo) 

);Considerü también para formar esta obra, el lustre que adquirían muchas 
ciudades y pueblos de las provincias en que se ponen las distancias por donde 
caminaban los ejércitos imperiales; para esto juntó varios códices impresos y 
manuscritos, y consultó á las personas más noticiosas y versadas en las cosas 
de la antigüedad. Por una cláusula de carta de^. Antonio Agustín, escrita al 
mismo cronista en Tarragona á 9 de Julio de 1580, se infiere que aun después 
de haber concluido esta obra, deseaba volverla á reconocer y comprobarla con 
otros ejemplares; dice así D. Antonio Agustín: «Quanto al itinerario, lo que 
yo hallo aora es, que tengo de molde tres libros, el viejo de Enrique Esrefa- 
no (2) que parece el mejor, del año 1512. y otro de Alexandro Paganio de 1521, 

(i) Progresos de la historia en el Rcyno de Aragón, y elogios de Jerónimo Zurita; contienen varios succesos 
desde el ailo de M.D.XII hasta el de M.D LXXX, y otras cosas dignas de la estvnacio,i de los doctos, particular, 
mente de los que hubiesen leído sus anales; de los aficionados á ¡a historia; y de los que sirven á ¡os Reyes en 
ministerio de papeles. Ideó esta obra, y la dispuso con las noticias que no tienen señal, el Dr. Juan Francisco 
Andrés de Ustarroz, y la ha formado de nuevo en el estilo, y en todo, añadiendo lo mucho que se halla entre éstas 
el Dr Diego Josef Dormer. Zaragozi, Herederos de Diego Dormer, 1680. Fol.— 2." edic. en \a. Biblioteca de 
Escritores aragoneses: Zaragoza., 1878, págs. 231-238. 

(2) Hs la rarísima edición que se intitula AntOnini Augusti ¡tinerarium proviuciaritm omniiim. ... In domO 
Henrici Stephaní (1512), 16.» 

Le publicó Godofredo Torino, valiéndose de los manuscritos de Cristóbal Longolio. 



62 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

que anda con Pomponio Mela. y otros escritores, y el tercero de León, de 
los herederos de Simón Vinccncio, no tiene año cierto, pero es más nuevo que 
los otros; de mano tengo muy poca cosa de lo postrero del itinerario, y un pa- 
pel de un Padre Figuera de la Compañía, sobre el camino de Mérida á Zara- 
goza, que creo que v. m. ha trasladado en Madrid.» (Este P. Figuera era el 
P. Román de la Higuera.) 

«Consultándole á Zurita D, Antonio Agustín en carta de 5 de Setiembre 
de 15S0, dos inscripciones romanas, de Tarragona la una y la otra de Corco- 
11o, como rertere Aldo el menor, que cita el mismo Arzobispo, le dice que ig- 
nora dónde sea este lugar, y así v. m. con su itinerario hallará dónde está.y> 
Respondió (Zurita) á 15 del mismo mes lo que se sigue: 

« De la sinceridad de ánimo de V. S. por lo que se conoce de toda la vida 

passada, y de la benigníssima composición de su ilustríssima persona con tan- 
ta sinceridad y modestia, ninguno podrá creer que estas palabras se digan por 
manera de dohaire, y mucho menos lo creo yo; y siendo de veras, no veo dón- 
de halla V. S. que yo pueda saber qué lugar sea el que V. S. tiene en su pa- 
pel, por itinerario mió, pues no tengo sino el de Antonino, que lo entiende 
V. S. tanto mejor que yo cuanto todo lo demás. Esta diligencia mia bien con- 
ñesso yo que debiera passar por otras manos, como lo merece el libro deste iti- 
nerario, que en su género es muy excelente, y tiene hasta más autoridad de la 
que algunos hombres doctos han creido; y si los números de las millas fueran 
tan ciertos como se pusieron en sus lápidas, seria el fiel más cierto y verdade- 
ro de toda la Geografía, y el que daría la vida á los otros autores, porque es 
muy gran parte en declarar la diversidad que se halla en los números por los 
ejemplares antiguos: haré yo lo que pudiere en esto, valga lo que valiere.» 

»De cinco ejemplares se valió Zurita en este itinerario: el primero de San 
Lorenzo el Real, que se trajo de Oviedo, escrito "en la era de 922; el segundo 
de la librería Blandiniana, de más de cuatrocientos años de antigüedad; el ter- 
cero de la de los Reyes de Ñapóles, que fué después del Cardenal Ursino, y 

tenía cuatrocientos veintisiete años; el cuarto de Jerónimo Paulo ^I^au) , y 

el quinto de Cristóbal Longolio. que sacó á luz Enrique Esteban en 1512. y, 
muriendo en lo más florido de su edad, se malograron las muchas esperanzas 
que ofrecía su ingenio, singularmente en renovar la elocuencia de Cicerón, á 
quien imitó raucho 

«Habiendo muerto Jerónimo Zurita, y dejado esta obra sin estampar, vino 
á Zaragoza desde Toledo por los años de 1584 Andrés Schotto (religioso des- 
pués de la Compañía) á enseñar en su Universidad las lenguas latina y griega 
y la retórica, por la buena diligencia con que lo procuró su restaurador Don 
Pedro Cerbuna, Prior entonces de la Santa Iglesia de esta ciudad, y de ahí 
Obispo de Tarazona, que para más engrandecerla é ilustrarla, trajo de diferen- 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 63 

tes partes los mejores maestros Estando, pues, en Zaragoza este célebre va- 
rón, le visitó Jerónimo Zurita de Olivan, hijo del Cronista; y sabiendo que 
buscaba libros manuscritos de historia para sacarlos á luz, le ofreció el itine- 
rario de Antonino Augusto, que había enmendado y comentado su padre 

Y pasándose á Tarragona el año siguiente de 1585 á comunicar con el Arzo- 
bispo, que tenía en lugar de padre , deliberó la edición de este escrito, di- 
rigiéndolo desde luego á Abraham Ortelio, señaladísimo en la cosmografía. 
Todo esto dice en la carta dedicatoria, cuya data es en el palacio arzobispal de 
Tarragona á 15 de Marzo del mismo año de i385. 

«Vuelto á Flandes el P. Schotto, procuró satisfacer el empeño del Arzobispo 
de Tarragona y del hijo de Zurita, á más de lo que había conferido con otros 
varones doctos, y así envió á Colonia Agripina el itinerario de Antonio Au- 
gusto con sus notas y enmiendas el año 1599, y se empezó luego á imprimir 
en la oticina Birckmannica á expensas de Amoldo Mylio, y se acabó y publi- 
có en el de 1600, habiéndolo comunicado antes con Abraham Ortelio, según 
se conoce por citarle varias veces en su Tesoro Geográfico, que estampó la 
segunda en Antuerpia el de 1596: «Hieronymus Surita in suis ad Antonini Iti- 
nerarium laboriosis admodum, el doctissimis commentariis » 

«Cuando estuvo el P. Andrés Schotto en Tarragona, platicó en la misma 
casa del Arzobispo con Pedro Juan Núñez, insigne valenciano, gran ñlósofo y 

maestro de la elocuencia Con este motivo le envió un antiguo ejemplar del 

itinerario, y Jerónimo de Blancas otro; y (el P. Schotto), á 5 de Enero de 1590, 
le escribió de Valencia la causa de diferirse la impresión: «De itinerario Anto- 
nini Augusti, quia in gallicis his tumultibus, magno meo dolore, multorum- 
que ingratiis perit, quod in epístola ad Hieron Suritae, P'ilium narro, quam ut 
legas, resignatam huic fascículo inclusi, non hic refutam singula. Tantum te 
maiorem in modum rogo, oblestorque ui (quoniam in itinere amissus liber 
ille, et quod mihi studio fuit, ut ab Ortelio acceptus a Plantino excuderetur, 
res aliter, nullo vitio meo, sed temporum potius cecidit) tu quo es in huma- 
niores litteras animo des operam diligenter; ut istic Itinerarium exeat: utsi ci- 
vibus Surita, angustis sané finibus, annalium librisXXX, ornamentum addidit 
máximum, caeteris etiam hominibus commentario hoc geographico latine con- 
scripto (quae lingua patet longius), profuisse videatur. Urge itaque Optimates 
illos (los diputados del Reino: Núñez explicaba entonces en Zaragoza), apud 
quos plurimum vales auctoritate; ñlium quoque Suriíae, ne praemat. Fratrum 
vero Roblesium (los impresores Lorenzo y Diego de Robles), accuratio in ex- 
cudendo, ut his regionibus, satis placel, si quis illis industrius et vigilans ac- 
cesséril, qui operas, nericulaque corrigat. Tuos sané commentarios summa íide 
iidem dederunt: nisi si suis id vigiliis, pracsentique curae, sive utrisque accep- 
tum referre par est. Epistolam etiam Urielii adieci, ut legas, et ad Suritam 



04 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

mittas; quo me agere ex fide bona intelligat. Ortelius, si quod uterque optabat 
accepisset exemplar nostrum. Plantinianis typis edendum curasset. praesens- 
que adfuisset operis, mea unius commcndatione, et publici commodi gratia.» 

»Por perdérsele al P. Schotto cl itinerario, y haber muerto va Cristóbal Plan- 
tino en 1° de Julio de 1589, no lo hizo imprimir en su famosa oficina, cuando 
le enviaron otro ejemplar, según lo deseó y lo había ofrecido á Jerónimo Zu- 
rita de Olivan 

«Han sido tan celebradas las notas y enmiendas de Zurita al itinerario de 
Antonino Augusto, que Valerio Andrés Taxandro. en el Catálogo de los cla- 
ros escritores de España las llama eruditas; Paulo Meruia en su Cosmogra- 
fía, en la prefación al lector, dice: tHieronymus Surita. Caesaraugustanus, 
quo in hoc argumento Hispania nunquam habuit foeliciorem.» En el cuerpo 
del libro le cita algunas veces, y se vale de su ejemplar como del más corregi- 
do. Nicolás Bergier en la Historia de los grandes caminos del Romano Im- 
perio, que escribió en lengua francesa y se imprimió en París, año de 1622, 
estima mucho su trabajo y juicio en esta obra, v lo sigue lib. I, cap. XX, lib. 111, 
caps. V, VI y IX, y en otros del lib. IV. 

«Gerardo Juan Vossio. De scientiis mathematices, cap. 70, fol. 416. dice así: 
f'Eodem anno (1560) ñorebat Hieronvmus Surita Caesaraugustanus. Hic de re 
Geographica benemeritus est edendo itinerarium Antonini, quod contulcrat 
cum quatuor vetustis membranaceis codicibus et editionum priorum omnium 
óptima, quam ex castiga tione Christophori Longolii, Parisiis. anno 1512. H. Ste- 
phanus sénior divulgaverat. Commentario quoque longé doctissimo idem iti- 
nerium illustravit. Vir fuit magni iudicii ac doctrinae 

»Y es cierto que es esta obra de las más eruditas que se conocen, porque se 
descubren en ella inmensas noticias dichas con claridad y juicio; restitúyense 
muchos lugares depravados y se corrigen diferentes autores, sin el ruido que 
vemos en otros críticos, para que la modestia de nuestro cronista haga resplan- 
decer V estimarse raás sus estudios.» 

III. Román de la Higuera (P. Gerónimo). S. I. 

Por los años de 1589 se ocupaba en reunir materiales para una Geogra- 
fía general de España, y con este motivo trabajó mucho sobre el Itinera- 
rio de Antonino, sin conocer la edición ni el comentario de Zurita, que 
todavía no estaban impresos. 

De estos conatos de aquel varón, verdaderamente docto }• que hubie- 
ra dejado buena memoria á no haberse despeñado en la abominable sima 
de las falsificaciones, quedan algunos rastros en la correspondencia del 
cronista Jerónimo Blancas, citada por Dormer (Progresos de la historia del 
reiiio de Aragón, 2.^ edic, págs. 236 y 2371. 



SÍSLIüGRAF/a HISPANU-LATINA CLASICA 65 

«Á Blancas escribía desde Toledo D. Antonio de Covarrubias, Maestrescuela 

y Canónigo de aquella Santa Iglesia en 31 de Mayo de dicho año: «Hiero- 

nymus Higuera jesuíta, vir probus, idemque doctus et eruditus, et in omni 
historia, nostraque praecipue curiosus, et diligens, cupit a te doceri de qui- 
busdam locis, credo ex itinerario Antonini: quae nisi te posse aperire neminem 
mecum pro ccrto habet. Non dubito quin tam honestae viri probi et studiosi 
cupiditati per te ipse sponte tua sis satisfacturus. Sed beneftcio tuo putat rnag- 
num ad eam rem consequendam momentum meam commendationem habi- 
turam et pondus. Id quod ego quoque benignitate tua cxcitatus, ut cupio, sic 
etiam credo. Facies, igitur, et illi, et mihi gratissimum, si ei de quaesitis, 
quantum poteris, poteris autem, ut video, totum, commodaveris.» 

•Con esto pasó á escribirle á Blancas el P. Higuera, y le dice desde Ocaña 
en 1° de Julio: iNolim ignores, me ante duodecim annos operam daré, casti- 
gandis illustrandis, exponendisque Latinis Geographis, in ea tantum parte, 
quae ad Híspanlas attinet. Quantum vero in uno Antonino castigan(io, labe- 
ris et operae posuerim, non est quod paucis significem. in multum, ut inlel- 
ligo, potes iuvare hunc laborem meum. Fac amabo, quod observasti eius ar- 

gumenti, mihi tui studiosissimo non invitus imperlias » 

«Gerónimo de Blancas respondió al P. Higuera desde Zaragoza en 19 del 
mismo mes de Julio: «De reliquo autem quod scribis, te iam pridem in anti- 
quis illustrandis Geographis, ac Antonino praecipue, laborare, est istud sané 
magnum, et ditficile, sed eruditione tua dignissimum opus. Quam ob rem 
illud pernee, daque operam, quam primúm ut edatur. Nec vero te fugit, iti- 
nerarium ipsum non Antonino tantum, ut vulgo traditur, sed Theodosio si- 
mul tribuendum esse: ambos namque hosce imperatores totius orbis itinera 
conscribenda, atque in illum libellum eo ordine referenda curavisse, cum aper- 
ta res sit, mihi postquam cuiusdam H. Nuenari ¿t; GaZ/io. üe/^zca commenta- 
riolum legi, patefacta magis. Equidem nos ad id parvo tibi, vel nuUo prorsus 
adiumento esse possumus: quippe qui omnino simus vestrac geographicae ra- 
tionis huiusmodi, atque adeo etiam totius cruditioncs expertes. Aliquando 
ipsius Itinerarii antiquum codicem manuscriptum nacti (éste es el que envió al 
P. Schotto), cum editis conferentes, eos nimium inter se plusquam sexcentis 
in locis, non in sola dimensione pasuum, sed plurimis alus in rebus, inveni- 
mus discrepare. Simul quoque et eodem tempore in Hieron. Pauli Barcino- 
nensis, doctissimi viri, similes incidimus lucubrationes, quas lile, ut apparet, 
ad Rudericum Borgiam, Cardenalem Valentinum, edendas miserat: sed quae 
tamen (quod sciam) hactenus editae nequáquam sunt. Ex his pauca admodum 
excerpsimus, quae ad te miitimus, quia videntur nobis ad institutum tuum 
pertinere. Sed sic habeto, Suritam nostrum hac ipsa in re plurimum operae ac 
studio posuisse: nam et ilinerarium ipsum ad veterum quatuor exemplarium 



65 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH. , BIBL. Y MUS. 

fidem restituit, et plenissimis illuslravit commentariis; quos doctissimus Schol- 
tus (qui ex vestratibus est, inque vestro Valentino collegio diversatur) sibi a 
Suritae filio commodatos, ad Plantinum iampridem, ut acccpi, Antuerpiam 
missit excudcndos. Facillime inde poteris, quod cupis, expromere; et illam 
queque Festi Ruft, ct Latini Rasis forsan, quam quaeris notitiam. De eis nann- 
que, vec de alus, quae sciscitaris; adhuc nihil comperi, tamctsi ipsius Suritae 

schedas, et alia, quaeque potui, scrutatus sum > 

«Prosigue satisfaciéndole en lo que le pregunta de los lugares, y sobre lo del 
Itinerario continuaron en escribirse diferentes cartas que tenemos originales en 
nuestro poder.» 

IV. Pérez (D. Juan Bautista), Obispo de Segorbe. — 
Fines del siglo xvi. 

Puso notas marginales al Itinerario en una edición de Lyon, y de ellas 
se valió, transcribiéndolas en ('arte, D. Miguel Cortés y López (que po- 
seía este ejemplar) para su edición de 1835, en el Aparato de su Dicciona- 
rio Geográ/ico-H isiónco de ¿a España Antigua. 

V. Anónimo. — 1792. 

— Itinerarios de España (es la parte correspondiente del Itinerario de 
Antouino, en latín y castellano, con las correspondencias modernas, mu- 
chas de ellas equivocadas). Precede a esta edición y traducción del Iti- 
nerario una 

Noticia de los caminos ó vías tiniitares fabricadas por los Romanos en Es- 
Paña. 

Págs. 107-129 de la reimpresión de 

Las Antigüedades de las ciudades de España que van notnbradas en la Coró- 
nica con las averigiiacioties de sus sitios y nombres antiguos, que escrebia Am- 
brosio de Morales Tomo X, que contiene las Antigüedades de Córdoba, la 

descendencia de Santo Domingo de Guzmnn, y el Viaje Santo del autor, con 
cuatro discursos del editor sobre el sitio de Segóbriga, los caminos de los Ro- 
manos por España, las tribus romanas y los pueblos Varcilenses. Madrid, 1792. 
En la Oficina de Don Benito Cano. 

Pág. 107: tMientras no se publica la parte del Itinerario de Antonino que 
pertenece á nuestra España, en que se trabaja ilustrándola con notas condu- 
centes al mejor conocimiento de nuestra Geografía antigua, daremos aquí una 
noticia de los caminos que cortaban nuestra Península, con los nombres y 
distancias de sus mansiones, según la edición de Pedro Weseling de 1735, con 
las correspondencias más verosímiles, y que resultan de muchas observaciones, 



BlfeLIOGRAPÍA HISPANO- LATINA CLÁSICA 67 

y de una prolixa meditación sobre este punto, con algunas previas noticias 
para la intclii¡;encia de dicho itinerario, y de lo que Morales dice sobre este 
punto.» 

VI. Cortés y López (D. Manuel). — 1835. 

— La España en sus Caminos ó Calzadas Romanas. Itinerario de las Pro- 
vincias, de Antonino Augusto. 
Págs. 243-280 del tomo I del 

Diccionario Geográfico-Histórico de la España Antigua Tarraconense, Bé- 
tica y Lusitana, con la correspondencia de sus regiones, ciudades, montes, ríos, 
caminos, pjiertos é islas á las conocidas en nuestros días. Tomo I , que contiene 
el Aparato. Dedicado á la Reina Gobernadora^ por Don Miguel Cortés y Ló- 
pez^ Académico de la Real de la Historia, Socio de las Económicas de Valen- 
cia y Teruel, Arcediano mayor del Salvador de la Metropolitana de Zaragoza, 
y Chantre electo de ¡a de Valencia. Madrid: Imprenta Real, 1835. — 4.° 
Prólogo: 

fCasi todos los conocimientos y noticias que nos quedan de la España cerca 
de sus caminos antiguos ó romanos, los debemos al precioso documento que 
nos ha transmitido la antigüedad con el título de Velera Routanorum itinera; 
y también con el de I tinerarium provinciarum Antonini Augusti,.... No se 
sabe aún si el autor de este precioso monumento fué el Emperador cuyo nom- 
bre va á su frente, ó si Julio César, ó si Amiano Marcelino, ó si el Ethico, ó 
Julio Honorio, cada uno de los cuales tiene á su favor la sentencia de al- 
gunos literatos. Para mí, es una cosa cierta, que tal cual le vemos en el día, 
no sólo es posterior á Tolomeo, sino que aun al mismo Constantino; mas esta 
es una cuestión que no hace al propósito de mi obra. Basta que tenga tal au- 
toridad y antigüedad, que toque con el tiempo y época en que la España era 
todavía romana, para que deba yo darle el último lugar y asiento en este mi 
Aparato. 

•Es este itinerario el documento más importante acaso para nuestra antigua 
topografía. El nos instruye de los muchos caminos romanos que en diversas 
direcciones cruzaban e*ta provincia, daban paso más ó menos cómodo á los 
ejércitos y á los pretores, cuando en tiempo de paz visitaban las diversas re- 
giones, para atender á su gobierno, comunicación y comercio de unas ciuda- 
des con otras, y aun con la cabeza del Imperio; y nos da noticia de un grande 
número de ciudades y pueblos, cuyo nombre y posición ignoraríamos si este 
documento hubiera perecido ó tenido la suerte de otro itinerario de aquellos 
tiempos conocido con el nombre de Tabla Peutingeriatia, que puntualmente 
y por desgracia de nuestras antigüedades ha perecido en la parte que tenía 
pintada y descrita nuestra España 



§ BIBLIOTECA DE LÁ KEVISTÁ DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

»Treinta y cuatro (caminosi son ai todo los que no presenta demarcados 
el itinerario de Antonino en la forma que los demarcaban los romanos, anun- 
ciando su arranque ó principio en una de nuestras ciudades, el ñn ó paradero 
en otra, los pueblos donde de costumbre se hacía mansión, y las millas que 
había desde una mansión á otra, y las de todo el viaje ó camino; y aunque 
se debe dar por cierto que había en nuestra España otros muchos caminos 
que no están acotados en este documento, es con todo el más precioso que 
nos queda para nuestra geografía comparada, ó para conocer la correspon- 
dencia de nuestras antiguas ciudades con las de hoy; y lo sería mucho más 
si los torpes y descuidados copiantes no hubieran alterado los nombres de los 
pueblos, y mucho más corrompido y copiado mal el número de las millas de 
una ciudad á otra; porque siendo ciudades muy principales las que se nombran 
en el arranque y en el fin de los caminos, como iter ab Emérita Caesarau- 
gustam^ sería muy fácil venir en conocimiento de las poblaciones interrnedias, 
si no estuviesen desfigurados y mal copiados los números de las millas ó dis- 
tancias. Pero estándolo en tanto grado, como han observado todos los anti- 
cuarios, como Resende, Marca, Zurita, Weseling, Cellario y Flórez, y cuantos 
han htícho observaciones sobre el Itinerario, es preciso para atinar con la co- 
rrespondencia de una población antigua con la moderna, que la crítica se ayu- 
de de los conocimientos que prestan los otros geógrafos, las etimologías, los 
sinónimos, las señales de antigüedad, los restos de caminos y su dirección, los 
puentes y otras señales; y adquiridos todos estos conocimientos, entonces cs 
fácil advertir si los copiantes han errado el número, ó han pintado mal sus 

caracteres; y se tiene la competente autoridad y razón para corregirlo ¿Qué. 

acaso todas las enmiendas se han de sacar de los códices manuscritos? Y entre 
tantas variantes como presentan éstos, como se puede ver en las notas de Zu- 
rita y de Weseling, ¿qué criterio tendremos para discernir cuál de los manus- 
critos es en este punto el más exacto? La ciencia geográfica bebida en sus 
fuentes es el supremo juez de las variantes, y de los descuidos de los ama- 
nuenses en éste y en otros documentos. 

«Después de lo dicho sólo resta advertir que el texto castellano, en que doy 
esta parte del Itinerario de Antonino, está arreglado á la última y completísima 
edición de Pedro Weseling. En las notas se hallarán las reducciones y corres- 
pondencias de las poblaciones antiguas con las de nuestro tiempo, en cuyo 
punto crco haber hecho descubrimientos de algún valor, y dado á esta parte 
de nuestras antigüedades algunas luces y conocimientos que no dieron ni Mo- 
rales, ni Zurita, ni Resende, ni posteriormente los editores de las obras de Mo- 
rales, que en el tomo X nos han dado este Itinerario Romano-Hispano con 
reducciones en gran parte arbitrarias y falsas, y en muchos caminos sin reduc- 
ción alguna. También me complazco en hacer saber á mis lectores que ha- 



íiXBLIOG RAFIA HT PAÑO- LA. TIN A CLÁSICA 6g 

hiendo llegado á mis manos un Itinerario de Antonino de la edición de León 
(Lyon) que fué del sabio Obispo de Segorbe D. Juan Bautista Pérez con notas 
marginales de su mano, he querido honrar su sabiduría, juntando á mis notas 
algunas de las suyas, aunque en todo no me conforme con sus opiniones en 
estos puntos.» 

Las copiosas notas de esta edición arguyen notable trabajo; pero en 
cuanto á las correspondencias de los antiguos nombres geográficos con 
los modernas, hay que desconfiar mucho de Cortés y López, y de su fan- 
tástico sistema etimológico. 

VIL Anchóriz (D. José María). — 1853. 

Itinerario de Antonino Pío. 

Págs. 252-265 del 

Ensnyo de Geografía Histórica Antigua por D. José María Anchóriz, Ca- 
tedrático de Geografía é Historia en gl Instituto de Zaragoza. Obra declarada 
de texto por el Gobierno de S. M . Madrid, Imprenta de *El Preceptor,* calle 
de las Rejas, uiim. 4, entresuelo, 1853. — 8.*' 

aEn cuanto al Itinerario de Antonino Pío. copiado como se halla del origi- 
nal, nada hemos hecho sino tomar aquellos fragmentos que conceptuamos de 
interés, quedando á nuestro cargo la sustitución de nombres modernos por los 
antiguos, y sintiendo que no pocas veces la suma de algunas líneas marcadas 

en el Itinerario no corresponda á las distancias parciales (Pág. 35-) Como 

la exposición completa deesas vías nos alejaría del objeto que nos hemos pro- 
puesto al redactar una obra puramente elemental, nos ceñiremos á las que 
tenían relación con nuestro país. » 

Supongo que el texto seguido sea el de Cortés y López, aunque no lo 
advierte. 

Este Ensayo de Anchóriz, aunque muy elemental, merece estimación 
por estar hecho sobre las fuentes, y ser único de su especie entre nos- 
otros. 

VIII. Fernández-Guerra (D. Aureliano) y Saavedra 
(D. Eduardo).— 1862. 

— Parte española del Itinerario de Antonino Augusto Caracalla, 
Parte española de los itinerarios de los tres Vasos Apolinares . 
índice alfabético de las correspondencias atribuidas á las mansiones de los 
itinerarios. 

Mapa itinerario de la España Romana con sus divisiones territoriales. 
Figuran todos estos importantísimos apéndices en los 



yo BIBLIOTECA DE LA RKVISTA DE ARCH. , BIBL. Y MUS. 

Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción 
pública de D. Eduardo Saavedra el día 28 de Diciembre de 1862. Ma- 
drid, 1862, Imprenta de Manuel Galiano, Plaza de los Ministerios, 3. Pági- 
nas 61-106. 

Del Itinerario de Antonino había dicho el Sr. Saavedra en su discurso 
(pág. 26): 

«Un notable documento de la antigüedad nos hace conocer la estadística 
casi exacta de las vías militares del Imperio: quiero hablar del famoso Itinera- 
rio de Antonino. Cuál sea el autor y el objeto de este documento, no hace á 
mi propósito: lo que ahora importa es consignar que sin embargo de las muti- 
laciones que ha de haber sufrido de copia en copia hasta llegar á las que po- 
seen las más nombradas bibliotecas, nos da preciosas noticias sobre el número, 
longitud y dirección de las calzadas romanas, así como el derrotero de los via- 
jes marítimos del Mediterráneo. El número total de caminos allí señalados as- 
ciende á trescientos setenta y dos, de los cuales treinta y cuatro, con 6.953 mi- 
llas romanas de longitud total, corresponden á las provincius de la Hispa- 

nia La carta llamada de Peutinger por haberse hallado en poder de este 

docto bibliófilo, publicada en 1591 por Marcos Velser, es una delimitación 
gráfica de todas las vías del Imperio, y completa ó corrige en muchos puntos 
las indicaciones del Itinerario antes citado: desgraciadamente falta la parte es- 
pañola, de la que sólo se encuentran cuatro mansiones de Cataluña. En cam- 
bio aparecieron en 1852 en Vicarello tres vasos de plata en que estaba grabado 
el Itinerario desde Cádiz hasta Roma, y en la parte que nos toca da noticia de 
nuevas mansiones y trozos de camino, rectifica algunos y comprueba varios 
del largo trayecto que tiene que señalar á través de la Península. 

))La principal utilidad de estos monumentos es sin género de duda para el 
estudio de la Geografía antigua. Comprendiéndolo así, y deseoso de aplicar los 
principios de mi profesión [la de ingeniero de Caminos) á los objetos del ins- 
tituto de esta Academia, he delineado con la mejor crítica que ha estado á mis 
alcances el mapa itinerario de la España Romana, que os presento como ofren- 
da de deber y gratitud » 

Por su parte, el Sr. Fernández- Guerra, en su precioso discurso de 
contestación, da así la razón de faltar en el Itinerario de Antonino tantas 
vías romanas conocidas por otros documentos ó vestigios: 

«Aquel índice está muy lejos de haberle formado la curiosidad para sólo 
guía de los caminantes: es nada menos que el registro del Pretor, donde apa- 
recían las vías públicas costeadas por el presupuesto general del Estado. Fál- 
tanle, pues, todas las vecinales y provmciales, cuya conservación tocaba á los 
municipios y colonias inmunes; y considerado bajo su verdadero punto de 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 7I 

vista ese documento, desaparecen las dificultades que de otro modo asaltan á 

quien le estudia por muy diferente prisma 

))Sobre el mapa que acompvaña estos discursos, he trazado los límites de to- 
das las regiones españolas, deducidas del Itinerario de Antonino, de Ptolomeo, 
Estrabón y Plinio, de las inscripciones, historiadores, documentos eclesiásti- 
cos y pueblos terminales, adelantando el fruto de mis estudios comparativos y 
del sistema con que en ellos juzgo se puede adelantar.» 

Esta útilísima reimpresión del Itinerario de Antonino lleva al fin la si- 
guiente nota: 

f El texto de este Itinerario está íormado en vista de la edición impresa en 
Berlín, año de 1S48 (i). Los Sres. G. Parthey y M. Pinder han reconocido para 
publicarla cuantos códices manuscritos se encuentran en las bibliotecas de 
Europa, el más antiguo de los cuales pertenece al siglo viu, y se conserva en 
la del Escorial. Aquí se han adoptado las lecciones que en cada caso han pa- 
recido preferibles, motando siempre todas las variantes de distancias y las más 
importantes de las que se refieren á la escritura de los nombres. Así las recti- 
ficaciones de este trabajo estarán al alcance de cuantos deseen estudiar de 
nuevo el todo ó parte de esta cuestión tan interesante para la geografía an- 
tigua, o 

Ya antes había publicado D. Aureliano el texto del Itinerario, traducido 
al castellano, en el raro folleto que se titula 

Premios que la Real Academia de la Historia ofrece adjudicar por descubri- 
mientos de antigüedades (Madrid, 1858). — 19 págs., 8." 

APICIO. 

Mayans y Siscar (D. Gregorio). — 1768. 

— Apicius, sive liber de re coquinaria, compositus ex variis testimoniis scrip- 
toruin latinorum quae selegit et coniunxit Gregarias Mojansius Generosus Va- 
lentinas Valentiae Edetanornm , apnd Franciscum Burguete, 1768. — 8.'' 

Este curioso y erudito opúsculo no es ima reimpresión de las recetas 
de cocina atribuidas al glotón romano Apicio, sino una crestomatía he- 
cha por Mayans de pasajes de autores latinos clásicos, referentes al arte 
de la mesa. Tales son Plauto (en las comedias /ls¿«aní7, Aulularia, Miles 
Gloriosas, Pseudolus, Persa, Stichus), Terencio {A delphi), Varrón {de Re 
Rustica), Tito Livio, Columela, Petronio, Séneca, Plinio el Naturalista, 

(i) Esta edición es la que lleva por titulo: 

¡tmerarium Antonini Augustim el hierosolytinti.uvfi', tx ¡U'its tiiannuttptn etlijettivl C. Fatihcy et U.Pm 
dtr. Btrolmi, Ntcolai, X848. — &." 



72 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Marcial, Aulo Gelio; terminando con el testamento jocoso del puerco 
Marco Grunnio Corocotta. 

Este tratado es uno de los que reunidos forman el Tiillius, sive de 
conjnngenda latinitate cuín doctrina et eloquentia Vasta 3' metódica com- 
pilación que ideó, pero sólo en parte pudo realizar Mayans. 

— (2.' edic.) Tullius etc. Hambiirgi, apvd Duchenroederum et Ritte- 

vnm, nnno MDCCLXX (1770). 

El Apicius ocupa desde la pá^. 63 á la 76. 

APULEYO. —Traducciones. 

I. López de Cortegana (Diego de).— ¿Sevilla? — Sin 
año (¿1513?). 

— Libro de Lucio Apideyo, del Astto de oro. En el ql se trnctan muchas 
hystorias y fábulas alegres: y d' como uva moca su amiga: por lo tornar aue: 
como se avia tornado su señora q era gran hechizera: erro la buxeta: z tomólo 
de hombre en asno. E andado fecho asno vido c oyó las maldades z trayciones q 
las malas mugeres hazen á sus maridos. E assi anduuo fasta que a cabo de un 
año comió de unas rosas % tornosse hombre: según q él lárgamete lo recuela en 
este libro. (Portada con orla, y en su parte superior una viñeta ;írabada 
en madera.) 

Fol. Gót., á dos cois., 72 págs. sin foliar, de á 46 líneas. 

Este rarísimo y precioso libro no tiene, como se ve, año ni lugar: omi- 
sión nada extraña, dado el género de la novela, aun en período de tan 
desenfrenada libertad de imprenta como fueron los primeros años del 
siglo XVI, Brunet, sin embargo, y otros bibliógrafos siguiéndole, njan en 
Sevilla, y en 1513, el lugar y la data de esta edición. Para mí se presen- 
ta con caracteres de evidencia tal conjetura, puesto que el Prohemio del 
intérprete está fechado en i.° de Agosto de 15 13, y el traductor era Ar- 
cediano de aquella iglesia, como veremos. 

El libro tiene todas las trazas de haber salido de las prensas de Crom- 
berger. 

A la vuelta de la portada se lee el referido Prohemio, que por la linde- 
za y gracia del estilo, idéntico al que campea en toda esta sabrosísima 
traducción, quiero transcribir á la letra: 

«Leyendo estos dias passados en Lucio Apuleyo del Asno de oro, me páres- 
elo iraduzirlo en nuestra legua quotidiana, porque los que no avian sabido su 
hystoria tuuiessen fácil camino para la conoscer. De más dcsio dudando entre 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATÍN A CLÁSICA 73 

mí á quién podria enderecarlo, vino me al pensamiento desta manera: He aquí 
este asno, aunque poco ha era de oro, á nadie agradará: porq desnudo de las 
chapas de oro, que es la excelencia de su stilo % polido hablar en latin, queda 
profanado % desffavorescido por ser traduzido y tornado en romance % habla 
común. Verdad es q el oro, aunque esté escundido debaxo de la tierra, no es 
tratado y posseydo por todos ygualmente: pero adó quier que se halla, aunque 
sea en moneda de vellón y nonada, siempre tiene su estima y valor. Assi este 
asno de oro que pocos conoscian z muchos desseavan: antes andaua fiero y 
brauo, agora manso como vn cordero, muy claro z llano en su hablar, salta y 
bayla en presencia de todos. Por ventura alguno más curiosamente de lo que 
conviene murmurando con su malicia acusarla al tradutor, diziendo: ¿Qué 
tienes tú que hazer con este asno? porque él c urdió ó fingió diversas fábulas 
en estilo alegre, como hazian los de Milesia, las quales aprouechan poco z aun 
ninguna cosa á nuestra fe % religión, A esto yo respondo oponiendo le delante 
á los bienauenturados sanctos leronimo z Augustino, zava Lactancio Firmia- 
no con Fulgencio, varón doctíssimo y otros muchos que escriuieron en la Sa- 
grada Escriptura: los cuales muchas vezes y en diuersos lugares en sus libros z 
tractados alegan la auctoridad de Lucio Apuleyo, como de philosopho pruden- 
te y graue. Pregunte si quisiere á estos doctores cathólicos qué sintieron de la 
doctrina de Apuleyo: á mí harto basta tornar blando y facile vn asno duro en 
el cuero z en la boca: pero si todavía los maldizientes quisieren morder con sus 
dientes de biuoras, increpando me por aver descubierto las fábulas t juegos de 
Apuleyo: salvo z libre soy de sus rauiosos bocados: pues que los sanctos doc- 
tores, por más saber, z otras vezes por desenojarse, leyan libros de gentiles t 
los tenían por familiares: porque si á las cosas graues t honestas no mezclas 
algún passatiempo, siempre estaras triste z con enojo. Que la música mezclan- 
do las bozes agudas con las graues, hace el canto dulce y sonoro. E porque la 
ambición humana compele á los hombres enderecar los libros z tratados que 
hazen á los grandes señores z Príncipes por pescar algunos dones con anzue- 
los de sus letras: Por ende yo acordé enderezar á todos este asno, que ayer era 
de oro, oy es de plata, z mañana essotro día será de cobre, z avn de enojo z 
fastidio, sin que por el trabajo me deys gracias. Recibid lo y leed lo de buena 
gana: pues que á todos conuiene larma justamente: porque no se puede dub- 
dar sino que todos traemos acuestas vn asno: % no de oro, mas de piedra, y 
avn (lo que peor es) de Iodo: del qual ninguno se puede despojar, sino gusta- 
das rosas de razón y prudencia, conviene saber, hollando los vicios y deleytes: 
con los cuales quasi todos los mortales se ciegan. E assi menospreciando los 
tales engaños del mundo podamos yr á la vida que dura para siempre. 

• Lucio Luciano, natural de Patras. de nación Griega, escrivió un tratado, 
en el qual dize cómo con desseo y cobdicia de aprender Mágica avia ydo á la 



74 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

provincia de Thessalia. E assi desseando tornarse en aue, fué tornado en asno 
por industria de una moca que se llamaua Palestra, c5 un cierto vnguento 
mágico. Y en esta manera andando en forma de asno t reteniendo el sentido 
de hombre, cuenta cómo padesció muchas tribulaciones % continuos trabajos, 
hasta que gustadas rosas se tornó en la primera forma de hombre como era 
antes. Assí que este Luciano escriuio en Griego por estilo elegante del Asno 
de oro, al qual imitando Apuleyo escrivio en Latin por semejante argumento, 
% por estilo muy polido onze libros del Asno de oro, en los quales es muy 
elegante discreto y polido, % como quier que sin duda de las uuas de Apuleyo 
hizo vendimiar para si: porque de un mismo armario sacó su obra. Pero gran 
diferencia ay entre el Asno Griego y el Latino: porque aquél es breve, % éste 
es copioso: aquél de una forma y sumariamente escriue cómo se transformó 
de hombre en asno, y de asno en hombre: mas nuestro Apuleyo es de muchas 
maneras: porque intersericndo á sus tiepos fábulas y plazeres, quita todo fas- 
tidio t enojo de las orejas de los oyentes. Aquel griego parece que gustó de 
los primeros labrios la mágica: pero éste nuestro beuio della quanto se pudo 
tomar: en tanto que se cree que fué grandísimo mágico: porque (según dize 
Sant Augustin) este Apuleyo % Apolonio dixeron algunos que auiá hecho gran- 
des milagros. E como también dize Lactancio, suelen se dezir cosas maravi- 
llosas de Apuleyo. Verdad es que él, menospreciando este nombre de mago, 
se defiende eloquentissimaméte contra los que le acusauan i imponían crimen 
de arte mágica. Demás desto en su fabla es tan elegantíssimo i inuentor de 
vocablos nueuos, con tanta hermosura y adornació, que ninguna cosa se pue- 
de hablar más decente % adornada. Finalmente, que este nuestro asno, assi 
como por palabras se dize de oro, assi lo paresce ser en sí mismo: porque él 
tiene gran dezir, é mucha abundancia de palabras, de grande elegancia y no 
de las comunes. En tal manera que con razón se puede dezir que si las Musas 
quisiessen hablar en Latin no avian de usar otra lengua que la de Apuleyo ( i): 
el qual el bienaueturado Sant Augustin en sus epístolas tcstirica ser eloquen- 
tissimo, diziendo que Apuleyo nascio en África en vn lugar honesto de su tier- 
ra, y libcralmente enseñado, y dotado de grande eloquencia: t porque esta 
facundia de hablar se puede mejor conoscer en el Latin que en el romance, 
no cumple aqui más dezir de su eloquecia, sino el que lo querrá ver lo remi- 
tamos al mismo scriptor: porque la verdad es que él escriuio tan ornatamente 
diziendo vna misma cosa por tan diuersos vocablos, que no se halla romance 
para ellos: de donde se conosce que la abundancia de la lengua Latina es ma- 

(i) Tremenda hipérbole de traductor encarioado con su texto fué el aplicar á tan afectado, arcaico y reve- 
sado escritor como Apuleyo el elogio que Elio Stilón hizo de Plauto. Afortunadamente para el Arcediano de 
Sevilla, su dicción pura, sencilla, familiar y picaresca, en nada se parece á la violenta y atormentada latinidad 
(le su modelo. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATINA CLÁSICA 75 

yor que nuestro común hablar: en tanto que en muchas obras, aunque comu- 
nes, si no trauássemos del Latín, no podríamos bien explicar nuestro propósito 
t intención. Y porque se acostumbra que los que interpretan algún auctor, 
han de declarar quién fué. digamos lo que se puede alcancar á saber, de la 
vida de nuestro Lucio Apuleyo.» 

Vida de Lucio Apuleyo. 

«Lvcio Apuleyo de noble linaje y en su secta Platónico » 

Esta corta biografía está traducida de la latina de Felipe tíeroaldo, que 
acompaña á la edición de Apuleyo con el comentario de aquel famoso 
humanista bolones (1501 ). Pertenecen también á Beroaldo los argumen- 
tos ó sumarios de los libros, aunque el traductor castellano no lo expre- 
sa. Veremos que en ediciones posteriores se introdujo otra división de 
los libros en capítulos, con nuevos epígrafes, que hacen más amena y 
descansada la lectura de esta famosa novela. 

En el último folio se contienen ciertos dísticos latinos, algunos de los 
cuales declaran paladinamente la dignidad eclesiástica del autor, y de 
un modo algo más embozado su nombre: 

Interpris lectori. 

Aureus hic asiiius, licet eius cauda maneret 
Exdorsanda mihi, plusque adamante rigens, 
Hanc secui tándem, hircino at noo sanguine, lector: 

Nec tamen ingenti siiie labore meo. 
HeXastichon ad eundem. 

Transcriptorem aliquis nimium si nosse laboret, 

Hispalis vrbís enim sum Archidiaconus ego. 

Latera cognomen triplex dat fronte lacobo, 

A reliquis binas suscipe quaeso tribus. 

Apuleii igitur nostro sermone lepores 

Connexos, lector perlege docte, precor. 

Los ver.sos que hay enfrente de estos dicen así: 

Cor durum tygris, aut hircana colubris 
Tíntant huius cui fábula nulla placet, 
6rannit nulla quidem ejus pars pietatis in aurem 
Natus et in silvis trux garamanta fuit. 

De la segunda composición resulta que el traductor era Arcediano de 
Sevilla, y se llamaba Diego. Y juntando, conforme él ordena, las dos 
primeras letras de cada uno de los cuatro versos de la tercera, resulta 
cabal el apellido Cortegana. 

Con el patronímico López juega del vocablo Juan de Tobar en este dís- 
tico encomiástico: 



76 BIBLIOTECA DE. LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Quem domuiase Asinuní Urbs homini Tarpeya nequivit, 
Hispalis ecce facit gratiam inire Lupo. 
«Sevilla hace que contraiga amistad con un Lobo el Asno que Roma no pudo domar.» 

Otro panegirista encubierto con el seudónimo de Philomuso, añade 
que ni el misnfio Mercurio, intérprete de los Dioses, podría traducir me- 
jor las sales de Apuleyo: 

Interpres divum haud mslius Cyllenius heros, 
Apuleie, saléis transferat Hercle tuos. 

El Arcediano Cortegana, que llamaba nada menos que tigre, sierpe de 
Hircania y bárbaro garamanta al que no gustaba de fábulas y novelas, 
debía de ser hombre de amenísimo humor y festivo ingenio. Algún es- 
crúpulo debió, no obstante, de sentir respecto de la honestidad de su ta- 
rea, puesto que al fin de ella se creyó obligado á poner esta nota sobre 
el sentido moral del libro: 

'No sin fatiga del spíritu y trabajo corporal se traduxo Apuleyo: y vino á 
ser á todos manifestado su asno de oro, que á muchos era encubierto: que se- 
gún al principio, fué tocado, cierto él es un espejo de las cosas desta vida hu- 
mana. Y en este envolvimiento de su historia, se parescen y expressan nues- 
tras costumbres, y la ymagen de nuestra vida continuada. Cuyo fin y suma 
bienauenturanca es nuestra religión, para servir á Dios, y á su divina magts- 
tad: porque alcancemos yr á su gloria para donde fuimos criados.* 

II. LÓPEZ DE Cortegana (Diego). — 1543. Medina del 
Campo. 

— Lvcio Apvleyo del Asno de j Oro, corregido y añadido. En el qnal se 
tractan muchas hy | storias y fábulas alegres, y de como una moca su amiga I 
por lo tornar ane como se avia tornado su señora que era \ gran hechicera erro 
la buxeta y tornólo de hombre \ en asno: y andando hecho asno vido y oyó las 
maldades y trayciones que las malas mu \ jeres hacen n S7(s maridos. Y avsi 
anduiío hasta que á cabo de vn \ año comió de unas rosas \ y tornóse hombre: [ 
Según q él largamente lo recueta en este libro. \ 1543. 

(Al fin:) Fue impressa la presente obra en la viuy noble villa de Medina \ del 
campo por Pedro de castro impressor, á costa de Juan de espinoza, mercader 
de libros: acabóse a seys diis \ del mes de Abril año de M . D. xliiij . (Letra 
roja y negra.) 

El frontis, que es muy curioso, tiene grabada en la parte superior esta 
leyenda: Sit. nomen. Domini. Benedictum, y encima del título lleva una 
viñeta que representa una dama, un asno, un hombre con cabeza de asno 
y una mujer desnuda, 



WBLIÓGrAIíÍA íiíSPÁNO-LAtlNA CLÁSICA ^7 

A la vuelta: Proheminm: Kal. Febvnarii M. D. xliij . 

Fol. ij. Prehemio íes el mismo traducido al castellano). 

Prefacio del traductor á la Vida del autor. 

Vida de Lucio Apuleyo. 

Argumento del primer libro. 

Joannis de Tovar P. L. T etratischon mi lectores. -Ejindetn distichon. 

Texto de los once libros, precedido cada uno de su argumento. 

Advertencia del traductor. Tetrasticliun ad lectoyem. 

H exastichon ad enndevi . «Cor durnm tigris,» etc, 

Distichum in fine. 

Colofón. — Registro. — Escudo del impresor (que puede veise repro lu- 
cí lo en La Imprenta en Medina del Campo, de Pérez Pastor, pág. 24). — 
Hoja en blanco. 

Es la segunda edición y una de las tres no expurgadas. Espléndido 
libro. 

Fol. 111 v." Después del argumento del primer libro: 

Joannis de Tovar P. L. tetrastichun ad lectores, 
Auro conflaturn quem asiiium gens Martia veudit, 
yümathie mágico gramine pinguis erat. 
Juliae Romulee at postquam compascilur hcibaij, 
Hinguior est proluens labraque Bethis aquis, 

Ejusdem distichon. 
Quem domuisse asinum vrbs homini tarpeja nequivil, 
Hi'^palis ecce facit gratiam inire Lupo. 

Ejuidítn distichon. 
Clunibus asper erat qui et onus tune calcibus urgens. 
Sterni asinus patitur jam aureus: emptor ades. 

III. LÓPEZ DE CoRTEGANA (Diego). — Ambeies, 1551. 

— Historia I De Lucio Apii- \ leyó, del nsno de oro, re- \ partida en onze 
libros, I y traduzida en Ro- \ manee Caste- | llano. (Escudo de Juan Sieel- 
sio, con sus iniciales, y el Jema Concordia res parvae crescnnt.) 

En Anvers. \ En casa de litan Síeelsio, M.D.LI. | Con Privilegio Imperial. 

8.°, 8 hojas sin foliar, 178 págs. dobles para el texto, y 6 más sin fo- 
liar para la tabla de los capítulos. Letra redonda. 

Es la última de las ediciones no expurgadas, y sigue el texto de la de 
Medina del Campo. 

A la vuelta de la portada se lee la Copia del Privilegio: 
«El Emperador, nuestro Señor, consintió á luán Steelsio, librero, que él 
solo itnprimiesse y distribuyesse por iodos sus reynos y senarios, la historia 



7^ BIBLIOTECA DE LA REVISTA PE ARCtt., BIBL. Y MUS. 

de Lucio Apuleyo traducida en romance castellano.. Y prohibió que ningún 
otro librero ó impressor fuesse osndo de la imprimir ó hacer imprimir dentro de 
quatro años primeros siguientes, so pena de confiscación de los libros y mol- 
des, y de cincuenta florines por cada vez que se hiziese al contrario Fecho 

en Bruxelles á 1 1 de Mayo 1550. Por el Emperador en su Consejo, Ver- 
rey ken.t 

Los preliminares que esta edición conserva son: 

Prohemio del interprete. — Vida de Lucio Apuleyo. — Interpres Lectori. — 
Eiusdem Hexastichon. — Philormisus (un dístico). 
Tomito lindamente impreso. 

IV. LÓPEZ DE CoRTEGANA (Dicgo). — 1584. Alcalá de 
Henares. 

— Libro de Lucio Apuleyo, del Asno de oro, repartido en once libros, y tra- 
ducido en romance castellano. Es obra de mucho gusto y prouecho , porque tiene 
cuentos poéticos muy graciosos, y varias historias compuestas para recrear el 
animo del hombre; y debaxo de cuentos donosos enseña á huir de los vicios, y 
seguir la virtud, (Estampa con un ramo de rosas.) 

Con licencia en Alcalá de Henares, eu casa de Hernán Ramírez, impresor y 
mercader de libros, 1584. 

(Al fin:) Impreso con licencia del Rey nuestro señor. ' 

8.°, 213 págs. 

Es la primera edición de las expurgadas. De ella dice con razón Pelli- 
cer en su Ensayo de una biblioteca de traductores (pág. 49): 

tNo permitiendo el Consejo Real de Castilla que el público se privase de 
un libro tan entretenido, le remitió á la censura de un Erudito, cuyo nombre 
ignoramos, que le limpió de todas sus obscenidades, y según estas enmiendas 

se imprimió la quarta vez en Alcalá de Henares Pero este Censor no supo 

hacer un bien, sin hacer un daño; pues desjiguró enteramente la traducción, 
omitiendo sin necesidad muchos y sanos fragmentos de ella, y alterando 
Jrequentisimamente el estilo.-» 

V. LÓPEZ DE CoRTEGANA (Diego). 160I. 

— Libro de Lvcio Apvleyo del asno de oro, repartido en onze libros y traduzido 
en Romance Castellano. Es obra de mucho gusto y prouecho: porque tiene cue- 
tos poéticos muy graciosos, y varias historias, compuestas para recrear el animo 
del hombre. Y debaxo de cuetos donosos, enseña á huyr de los vicios, y seguir 
la virtud. Con licencia en Madrid, en casa de Andrés Sánchez^ año 1601. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATINA CLÁSICA ^9 

8.°, 8 hoj. prels., más 176 págs. dobles. 

Erratas. — Tassa. — Licencia. — Vida de Lucio Apuleyo. — Introducción 
del libro. — Tabla de los capítulos, por los quales son repartidos los onze 
libros de Lucio Apuleyo del asno de oro. 

Es texto expurgado conforme al de Alcalá de 1584. 

Consta en los preliminares que hizo esta reimpresión Juan Pérez, li- 
brero y vecino de Madrid. 

VI. López de Cortegana (Diego). — 1890. 

— La M etamorfosis ó El Asno de Oro, por Lucio Apuleyo, Versión caste- 
llana hecha á fims del siglo xv (i) por Diego López de Cortegana, Arcediano 
de Sevilla. Madrid, Librería de la Viuda de Hernando y C", i8go. 

8.^, XXVII más 335 págs. 

Es el tomo 143 de la Biblioteca Clásica. 

El prólogo es, en parte, reproducción del de Cortegana, y en parte un 
extracto de lo que dice Chassang en su Histoire du román dans l'aniiqnité 
grecque et latine. 

El texto de la antigua traducción del Asno de Oro que se ha seguido 
comunmente en esta reimpresión es, según creo, el de 1601; pero se han 
restablecido con presencia de las ediciones más antiguas los pasajes 
expurgados, á excepción de aquél en que se relata el bestial concú- 
bito del asno con la señora de Corinto: el cual sólo se inserta en latín. 

Para mayor comodidad de la lectura, se ha marcado con rayitas el 
diálogo en toda la novela. 

Es lástima que esta edición esté plagada de erratas, que en muchos 
casos dificultan la lectura. 

VII. La Serna (D. Francisco de Paula de). — Primeros 

años del siglo xix. 

— El Asno de Oro. 

De esta traducción no se conservan más noticias que las contenidas en 
este pasaje de las deliciosas Memorias de D. Antonio Alcalá Galiana (Ma- 
drid, imprenta de E. Rubiños, 1886, tomo I, págs. 344-348). Refiérese 
el insigne orador gaditano á su estancia en Medinasidonia, en la prima- 
vera de 1813. 

(i) Mejor diría «a principios del XTI.* 



8o SlBLlOTbCA Dfc, LA kEVlSTA DÉ ARCH., BIBL. Y MUS. 

«También disfrutaba yo de los placeres de la sociedad, y quizá tan bien 
cuanto en población más principal y culta, aunque aquélla no sea de las me- 
nos ilustradas, por dar la casualidad de que casi toda la gente de superior es- 
fera en ella, se dedica al servicio en la Marina real, donde estudiando y viendo 
mundo se adquieren conocimientos y ftno trato. 

íVivía yo en la casa de un hombre de mucho mérito y de singularísimo ca- 
rácter, admirado por cuantos le conocían, así por su ingenio y no corta ins- 
trucción, como por sus rarezas. Era éste un primo segundo mío por parte de 
madre, llamado D. Francisco de Paula de Laserna, de familia en la cual, por 
dos ó tres generaciones, había estado vinculado el talento; biznieto como yo, 
de D. Luis, celebrado por el P, Feijóo: de gracia extraordinaria, gran latino, 
muy instruido en los autores franceses, y en los antiguos castellanos, y con 
todo esto muy estrafalario en sus gustos, ni más ni menos que lo era en sus mo- 
dos. Había hecho una traducción del iAsno de Orot de Apuleyo, que conser- 
vaba manuscrita y encuadernada, obra notable por la inteligencia del enre- 
vesado texto del autor, y también por la dicción castiga, suelta y familiar 
con que estaba puesta en castellano. Sabía mi pariente de memoria casi todos 
los versos de Quevedo. inclusos muchos de los menos conocidos, y admirán- 
dolos excesivamente, los comentaba con originalidad, haciendo resallar sus 
primores á menudo con acierto. Me quería mucho, y hallaba singular recreo en 
mi conversación, y yo en la suya. No era ésta la única cosa que me hacía gra- 
ta mi residencia, aunque sí contribuía á ello mucho, por ser la conversación 
de aquel hombre capaz de hacer amena la situación por otra parte de más 
fastidio.! 

VÍII. Anónimo (M. F. C.) — 1844. 

— Las Metamorfosis | de | Apuléo (sic), \ Autor clásico latino. \ Versión 
reciente al francés, por \ M. V. Bétoland, f miembro de lit Universidad de 
París, Licenciado en \ Derecho y Doctor de la Facultad de | Literatura. | Con 
notas instructivas. \ Traducción libre ni castellano, | por un aficionado. \ Nne 
va- York. \ Imprenta Española, \ núm. 54, Gold Street, \ 1844. Dos tomos 
en 8.°, el primero de xxvi más 233 págs., el segundo de 208. 

Preceden á la traducción una advertencia suscrita por el traductor 
M. F. C. y una Breve Noticia de la vida de Apuléo (sic), traducida del fran- 
cés como todo lo restante. 

No existe, ni se concibe que existir pueda, en castellano libro más 
bárbaramente escrito que esta traducción. Con media docena de escrito- 
res como este aficionado pronto se convertiría la lengua de Cervantes en 
la jerga más anárquica, brutal y desapacible que ha resonado en oídos 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 8 1 

humanos. Cuanto se diga es poco: preciso es verlo para creerlo. No sabien- 
do latín el traductor recurrió á la traducción francesa incluida en la colección 
Panckoucke (en esto ha tenido muchos imitadores); tampoco entendía bien 
el francés y ni siquiera supo traducir por tabla, sino que erró infinitas veces 
el sentido, y como tampoco sabía castellano, llenó su traducción de galicis- 
mos, solecismos y barbarismos, cuya abundancia y gravedad inauditas con- 
fimden, suspenden y maravilisn. Abro al acaso el libro y leo: 

«Yo he sido, Lucio, quien os ha criado, y ha sido esto cosa muy natural, 
porque no sólo soy parienta de su madre, sino que mamamos una misma le- 
che. Ambas descendemos de la familia de Plutarco, y nos criamos juntas, uni- 
das sienapre como dos hermanas, y no hay entre nosotras otra diferencia sino 
la posición social, porque elia hizo un matrimonio brillante, y yo no me casé 
sino con una persona del estada llano. Yo soy Birrena, la misma de quien no 

hahtis dejado de oir su nombre con frecuencia en tu casa Pero ofrezco 

que 05 haré la corte con frecuencia sin faltará la, política 

»Aúa no había concluido de hablar Psiché que excitada su hermana por la 
loca pasión de la codicia y celo criminal que la atormentaba, inventa un cuen- 
to para engañar á su marido Sale y llega de carrera á la roca consabida, y 

aunque reinaba entonces otro viento que no el Zéfiro 

«Esta chicuela cree que soy yo acaso una vivandera (esto lo dice la Diosa 

Venus) ¿Correspondía á un nene de tu edad tomar esposa?» (Dícelo la 

misma.) 

Hago estas últimas citas para que se vea la nobleza de estilo del traduc- 
tor, cuando habla por su cuenta. Este padrón de ignominia es afortunada- 
mente raro en España. 

APULEYO.— Traducciones. 

IX. Anónimo.— 1890. 

— Las Floridas. Fragmentos de discursos de Lucio Apuleyo. 
— El Demonio de Sócrates, por Lucio Apuleyo. 

Hállanse al fin de El Asno de Oro, en el tomo CXLIII de la Biblioteca Clási- 
ca, pág . 255-329. 
APULEYO.— Traducciones. 

X. Campos (Francisco Antonio de), primer Barón de Vi- 
Uanueva da Fozcóa. — 1847. 

— Burro de ouro de Appuleio. Tradu:(ido en Portugue:(. Lisboa. Na typ, de José 
Baptista Morando. Rúa do Moinho de vento, num. 'yp.—i84y. 
En la portada un burro. 
8." XXllI -\- 446 págs. y una hoja de erratas. 

6 



82 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Retrato de Apuleyo. 

Prefaráo. — El autor se entretuvo en esta traducción, hallándose proscrito 
después del desastre de Totres-l" edras. Hízola bastante literal, en cuanto lo per- 
mitía la índole de las dos lenguas. Declárase contra la paráfrasis. Se defiende 
de haber interpretado los pasajes obscenos. Omite casi siempre los diminu- 
tivos, y altera á veces la división de los períodos. Sirvióse para su trabajo 
de la edición de Ouendorp. Dice cuatro palabras sobre las Ludadas de Lucio 
de Patrás y de Luciano. 

Vida de Apuleio^ tomada principalmente del Diccionario de Bayle. 

Al pie del texto lleva breves notas. 

Al fin se hallan otras más extensas que contienen: i." Una breve diserta- 
ción sobre el sentido del episodio de Psiquis. — 2.° La imitación que hizo Sá de 
Miranda. — 3.° Una breve noticia de la Diosa Syria. — 4.° Otra brevísima acer- 
ca de la religión de los Egypcios. 

La traducción está hecha en elegante, fácil y animada prosa portuguesa. 
Es libro que apenas ha circulado por legítimos escrúpulos del traductor res- 
pecto de la licencia de algunos pasajes. 
APULEYO.— Traducciones. 

XI. Campos (Francisco Antonio de), barón de Fozcóa. 

Apología de Appuleio, traducida em poríugue:(, Lisboa, Typ. da Sociedade 
Franco-poriugue^a , 1859, 4.°, 82 págs. 

Sin, nombre del traductor. Sólo se imprimieron 200 ejemplares, de los cua- 
les ninguno se puso á la venta, según dice Inocencio da Silva. 

APULEYO.— Imitaciones. 

XII.— Cueva (Juan de la).— 1587. 

— Apuleyo convertido en asno (romance). 

De Corinto fué á Tesalia 

El sabio Lucio Apuleyo... 

(Coro Febeo... Sevilla, iSSj.) 

(Romancero General^ de D. Agustín Duran, núm. 4(^2.) 

Este larguísimo romance es un fastidioso y desmazalado compendio de los 
tres primeros libros de El Asno de Oro de Apuleyo, hecho indudablemente, 
no sobre el original latino, sino sobre la traducción castellana del Arcediano 
Diego López de Cortegana, como lo indica el cambio del nombre de Jhotis por 
el de Andria. * 

Asi Lucio enamorado No pudiendo encubrir más 

Procurando su remedio, El amoroso veneno... 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 83 

Viendo que estaba Andria sola Sobando un bastón de masa, 

Unos pasteles haciendo. Por los hombros los cabellos. 

Sentada á la chimenea, Y como se menease, 

Medios brazos descubiertos, Se le esparcían por el cuello... 

Por supuesto, Juan de la Cueva atenúa mucho todos los ¡pasajes lascivos 
del original. Así al pintar la piimera entrevista amorosa de Lucio y Fotis se 
limita á decir, suprimiendo detalles: 

Llegó Andria y tocó quedo Guiados del ciego amor 

La puerta, cuan quedo pudo Y de su ardiente deseo, 

Con las puntas de los dedos.. . A dar fin á su cuidado, 

. Cuando Apuleyo la vido, De un acuerdo ambos se fueron, 

Vio de amor el cielo abierto, Adonde acabaron cosas, ; 

Echóle en torno los brazos Con tan alegre comienzo, 

Del inhiesto y blanco cuello, Que el amor lleno de envidia 

Y ella con semblante alegre Como instable y sin gobierno. 
Lo inclinó en su hombro izquierdo; Remuneró al ciego amante 

Y así ¡untos él y ella Con diferente suceso, 

Algún espacio estuvieron: Volviéndole de hombre en bestia 

Mas viendo que se pasaba Por un modo extraño y nuevo, 

De la noche el curso presto, Que no se cuenta de Circe 

Y que ya tenia ocupado Haber tal mudanza hecho... 
El medio espacio del cielo, 

El romance, aun siendo malo, no es de los peores del Coro Febeo, y recopi- 
la los principales rasgos de la sabrosa narración del retórico africano. 

APULEYO. 

XIII. Sá de Miranda (Francisco). 

— CanQao do Encantamento 
Inc. 

En tempo antigo, longe, em térra estranha, 
Um rei e hüa rainha 
Houveráo filhas... 

As obras do celebrado Lvsitano O Doutor Frácisco de Sá de Mirada. CoUegi- 
das, por Manoel de Lyra... Anno de i ^g^, fol. 124 vuelto, E'gloga VI, Encan- 
tamento, a Don Manuel de Portugal. 

— As obras do Doctor Francisco de Saa de Miranda . Agora de novo impressas 
com a Relagdo de sita calidade e vida, por Vicente Aluare^. Anno de 16 1/^ (Lis- 
boa), fols. 49 vuelto y 53 vuelto. 

Hace preceder el cuento de Psiquis por la siguiente estancia que no se ha- 
lla en la primera edición. 

Dura necessidade, quando engrossa, 
«■' Como agua na ribeyra, 

Quem nao foge podendo, vendo a vir? 



84 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Quem ha, porem, que possa 

Cumpre de ter maneira, 

Ou de por peito á agoa, ou de fogir. 

Forjado a mi me he ir 

Buscando pollos vaos coritos pausados, 

De que cante, que ey medo ao mao ensino, 

Mayor, que a cantar mal versos rimados. 

Em fim direy d'Amor cegó, et menino, 

Por desastre malino. 

Como Ihe aconteceo, 

Mas se Amor foy vencido. Amor venceo. 

Las ediciones de 1632, 165 1, 1677, 1784, son reimpresiones de ésta. 

— As obras do celebrado Lusitano O Doutor Francisco de Sá de Miranda. Lisboa, 
na Impresúo Regia. Atino 1804, Esta edición, aunque bastante incorrecta, 
tiene la particularidad de ser reproducción del primitivo texto de 1595. Fo- 
lios 335-34' • 

— Poesías de Francisco de Sá de Miranda. Ediráo feita sobre cinco manuscriptos 
inéditos e todas as ediroes impressas, acompanhada de un estudo sobre o poeta, va- 
riantes, notas, glosario e um retrato, por Carolina Michaelis de Vasconcellos. Ha- 
lle, Max Niemeyer. iS8y. Págs. 491-497. En esta colección la égloga Encan- 
tamento lleva el núm. 8.° 

Edición admirable, la mejor que hasta ahora tenemos de ningún lírico pe- 
ninsular del Renacimiento. 

La canción puesta por Sá de Miranda en boca de Beatriz, comprende, en 
forma lírica, todo el mito de Psiquis y Cupido, siguiendo la narración de 
Apuleyo. Son versos de vago 3' misterioso hechizo, á despecho de las ter- 
minaciones agudas que no disonaban al oído de Sá de Miranda, como tam- 
poco al de Boscán, con quien tiene tantos puntos de semejanza. Y aun me 
atrevería á decir que en esta fábula más bien favorecen que perjudican al 
efecto, dándola cierto tono penetrante y quejumbroso. 

El colector del Parnaso Lusitano (París, 1827, 111, 155), que parece haber 
sido Almeida-Garrett, inserta esta composición con el siguiente elogio: 

«Esta canción es de mucha belleza. El pincel de Sá de Miranda empapóse 
para trazarla en la misma tinta con que Bocaccio y después de él el hechi- 
cero La Fontaine, colorearon sus graciosos cuentos. Pero nuestro poeta dio 
unos toques tan sensibles y tiernos á este bellísimo cuadro, usó de expresio- 
nes tan sencillas y encantadoras, que es más fácil sentirlas que analizarlas.» 

Con ocasión de esta fábula de Sá de Miranda, recuerda oportunamente 
Carolina Michaelis la importante monografía de Zinzow: Psyche und Bros. 
Ein milesisches Marchen in der Darstellung und Auffasung des Apukjus beleuchtet 



BIBLIOGRAFÍA HISPANOLATINA CLASICA 85 

und aufseinen mythologischen Zusammenhang, Gebalt und Ursprung :^urückge- 
jührt, Halle, 1881. 

Opina la misma ¡lustre escritora que Sá de Miranda, además del texto de 
Apuleyo, pudo tener presentes los frescos de Rafael en la villa Chigi (1514), 
y que probablemente tampoco le fueron desconocidos los cuentos át\ folk- 
lore portugués relativos á Psiquis, de los cuales publicó Adolfo Goelho una 
variante, y afirma Consiglieri Pedroso (Esludos de Mitograpbia Portugue:(af en 
O Positivismo, II, 453) haber recogido hasta siete. 

APULEYO. 

XIV. Malara (Juan de). 

— La Psyche de Juan de Mallara; dirigida á la muy Alta y muy Poderosa Seño- 
ra Doña Joana. Infanta de las Españas y Princesa de Portugal, 

M-166. (Bib. Nacional.) 

Ms. original en 4.°- 13 hs. de principios y 330 de texto del poema, ocu- 
pando las dos siguientes la Traslación de la Psyche de Hieronymo Frascatorio, 
por Fernando de Herrera. 

Precede á la obra un curioso frontis, que representa la coronación de la 
Castidad y la Hermosura. 

Preliminares. 

D. loannce D. Caroli V Cees, filix oh exiniam pulchritudinis ac pudiciíice con- 
cordiam I. Mallara B. M. D. D. 

Sparge rosas, Cytherea: novo formosior annus 

Rore viret: Zephyri levior aura fave. 
Phoebus ut exoritur, dum deserit Hesperus astra, 

Maiores igneis quo calet igne, videt, ' 

Fundit loannse species mirabile terris 

Lumen, et Hesperio spiendet ab ore nitor. 
Cynthia, ne Venerem totius lumina flamma 

lllustrent; supplex ambit et ipsa lovem. 
Vis animi caelestis adest. Caelestis origo 

Coesaris. At magni sunt rata verba patris. 
Parce metu, Diana: dabit pulcherrima princeps 

Sic utrique manus, ut iuvat atque decét. 
Imperat hic Ratio: pudibundae vincia puellae 

Forma subit: Vcneri sic iuga honesta placent. 
Laurea femíneos exornet serta triunphos, 

Nam vehitur curru forma Pudicitiae. 

Canción que declara estos versos latinos. 

Venus, esparce flores, Con los nuevos colores; 

El año más hermoso reverdesce Zéphyro, favoresce, 



86 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Da mareas al prado que floresce. El resplandor notable, 

Quando el sol se levanta Que en el rostro español es venerable, 

T despide el luzero las estrellas, Cynthia de puro celo, 

De otro fuego se espanta, Porque no ilustre á Venus tanta llanna, 

Y con altas centellas La más bella del cielo 

Míralas él, y quémase con ellas. A su Júpiter llama, 

La hermosura clara Quiere ver cuanto más el Padre Tama. 
De joana da una luz tan admirable, 



Que á las tierras declara 

Fernandus Herrera de Psyche Jo: Mallarce. 

Dulcia dum cantat formosae gaudia Psyches, 

Oscula dum superis invidiosa Deis, 
Dum repetit pueri laetantis basia rapta 

Mallara Aonii gloria prima chori, 
Risit Amor facilis non inmemor ¡lie puellae, 

Explicat et pennas, telaque dura capit. 
Tela capit sólito pendentia more Pharetra 

Obversoque arcu torquet in artificem. 
Stridula tela volant atque alto vulnere Psyche 

Quid sit Amor sentit et sensisse docet... 

(Son 30 dísticos). 

FERNANDO DE HERRERA 
(soneto) 

Con pena eterna y con dolor crescido 
Por alto mar, por el desierto suelo, 
Psyche mísera busca sin consuelo 
Al dulce esposo, al bello amor perdido: 

Cuando el amor de propio amor herido 
Sus flechas toma, y dexa el alto cielo, 
Cubierto en amoroso y claro velo, 

Y á Mallara hirió ya del vencido. 
El qual tocando la dorada lyra 

A Psyche alegre canta Amor hallado, 

Y sus affectos resonó en el canto. 
Dichoso á quien Amor su aliento inspira 

Que puede revolver nuestro cuydado 

En esperanza, en miedo, en risa, en llanto. 



Juan Sáncbei Zumeta. 



Después que de su plectro hizo digna 
Mal-lara la Vandalia belicosa, 
Aquella compañía gloriosa 
De Castalio en el Betis se avezyna. 

Después que canta á Psyche la divina, 
De la alta Cypre la sagrada Diosa 
No executa su saña rigurosa. 
Mas toda se le muestra ya benina. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO LATINA CLASICA Sj 

No mueve este las piedras sin sentido, 
Ni el árbol que se mueve á cualquier viento, 
Que solo aspira á la inmortal impresa. 

Y aunque á Gracias y Venus ha movido, 
Solo estima por gloria de gran cuento 
Mover á Doña loana alta Princesa. 

Del mismo loan Sáncbe:( Ziimeta. 

Princesa esclarecida, si os inflama 
El santo fuego de la eterna gloria, 
El generoso Plectro, la vict^ ria 
En el cesáreo suelo alegre os llama. 

No la fiera de Marte que derrama 
La sangre humana triste á la memoria; 
Que vuestro invicto padre en tal Historia 
Consigo se llevó toda U fama. 

Hespaña tuvo en estas mucha parte, 
Vos sola sereys desta la señora, 
Y vos sola adorada en Helicona, 

Si yguala á la dulzura, ingenio y arte 
Que Malí ara en su Psycbe ofrece agora, 
Le dajs del sacro lauro la corona. 

Cristóbal de las Casas. 

De la antigua discordia no olvidada 
La gran hija de Júpiter suspira: 
Fresca tiene en el pecho aquella yra 
Por la victoria á Venus señalada. 

Vuélvese á la ciudad do fué estimada 
Con divinos honores, donde mira 
Su templo arruynado, y del retira 
Sus ojos de dolor atormentada. 

Mira, Palas, verás nueva victoria. 
Venus rendirse á Psyche y que dessea 
Darla por bella esposa á su Cupido. 

Mira tu templo ya restituydo 
En nuestro gran Mallara, do se vea 
Tu consuelo, venganza y alta gloria. 

A la muy alta y muy poderosa Señora Doña Jvana infanta de las Hespañas y 

princesa de Portugal. 

tFué pues materia conviniente para presentar á V. A. la vida de una prin- 
cesa que más alta se halló en el mundo, según es el alma, que los griegos 
llaman Psiche con mejor significación que suavidad y compostura de letras. 
En su nombre llámase este libro la Hermosa Psiche: trata de qué manera el 
Anima Racional es más hermosa que quantas cosas hay criadas, y cómo las 
Naciones concurren á querer los beneficios que della le pueden venir, y el 



es BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

trabajo que se passa con el amor humano, y el fin del divino, qué peligros 
subceden á los que usan de los ojos corporales y á sus desseos. Está todo tra- 
bado de tal naanera aunque sea fábula fingida de Apuleyo ó dilatada por él^ 
como gran philósopho sabiamente, que lo cuenta con su gracioso estilo en el 
libro de su transformación, que meresce tener buen lugar en las mejores na- 
ciones. Parescióme ser obra digna de sacarla de la baxeza de aquellas perso- 
nas que la cuentan, y ponerla según yo pudiesse en aquella dignidad que un 
alma tan hermosa merescía. El argumento dello en breve es que un Rey y 
una Reyna tuvieron tres hijas, las dos de mediana hermosura, y la otra lla- 
mada Psiche, tan admirable que dezian las gentes no ser Venus tan hermosa, 
la qual indignada hizo con su hijo Cupido que la castigase. Cupido se enamoró 
de Psiche, y por la orden que él dio fué llevada á sus casas, donde se desposó 
secretamente con ella aconsejándole no quisiese saber quién era su esposo. 
Goza Psiche desta bienaventuranza oculta hasta que por los consejos de las dos 
hermanas la perdió, quando con la lumbre en las manos vio á su esposo Cu- 
pido. Passó en buscarlo grandes trabajos, hasta que hallándolo por voluntad 
de Júpiter, se casaron y nació de ellos la vida deleytable ó verdadera bien- 
aventuranza. Fulgencio Obispo de Cartago en sus Mythologias da la Alegoría 
de todo esto, sobre lo qual fundaremos nuestra obra desta manera. Su ciudad 
do reynaban los dos Reyes era el mundo, el Rey Dios y la Reyna la materia 
de que nacen las cosas. De las tres hijas la una es la carne, la otra la libertad 
del arbitrio, la tercera el ánima, y por su nombre griego Psiche. Díxose me- 
nor, porque viene después del cuerpo, más hermosa por ser divina y ynmor- 
tal, que aunque tiene principio no tiene fin, y porque es más alta y superior 
á la libertad y mas noble que la carne, tiene luego della envidia la parte 
apetitiva del ánima. La sensualidad que es Venus pone por medio á Cupido 
para castigar á la alma, y como la cobdicia y desseo es assi en lo bueno como 
en lo malo, enamórasse del ánima, y despóssase con ella, rogándole que no 
le vea el rostro, quiere dezir no aprenda los deleytes del apetito, de adonde 
Adam aunque está desnudo, no se ve bien hasta que come del árbol de la 
concupiscencia. Dizele más que no se haga del parescer de sus hermanas Car- 
ne y Libertad, en la curiosidad, pero en fin aconsejada mal por ellas saca la 
lumbre que tenía encubierta, que es la llama del desseo escondida en el pecho 
y ama corporalmente á Cupido, sale de él mismo fuego con que se queme el 
Cupido, porque del desseo salen Ímpetus con que el alma es llevada á sus 
concupiscencias y se quema en ellas; assi puesta en el peccado es desampara- 
da de la parte virtuosa del amor, sola con su buen pensamiento sale á buscar 
lo que perdió, y hallándolo según conviene, regido el desseo por Dios, abrá- 
zase con él de manera que goza de la vida bienaventurada, sin perdella 
otra vez. 

>Hasta aquí fué moralizando Fulgencio. Dióme este buen argumento una 
apazible Historia del alma: para vestirlo de partes que conciertan con el todo 
verdadero, tratando de las tribulaciones que passa el Alma no atinando al 
amor divino, detenida en el humano. Dilaté en doze libros lo que estaba en 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 89 

dos, y púselo de tal forma que los que bien sintiesen de Anima, hallarán don- 
de más fábula paresce, que contemplar y sacar diferentes consideraciones, y 
no diera (según creo) tanto gusto tratar dello claro y en manera philosóphica, 
y llevar la moralidad tan descubierta, que no agradara si enseñara solamente. 
Puédese llamar Historia del alma según juntamente con los argumentos van 
apuntadas algunas cosas de lo moral, como se podrá ver en principio de cada 
libro. 

• Verásse la diferencia de ánimo en Hércules y en Psiche, en el hombre, 
como Hércules, la fortaleza, la braveza, la perseverancia, la obediencia varo- 
nil y tolerancia de trabajos; en la Psyche la cordura, la honestidad, la piedad, 

la mansedumbre, la paciencia Lo cual siguiendo yo en el El Hércules y en 

la Psyche, en el uno puse un ánimo levantado para un Príncipe que ha de 
combatir con muchas maneras de monstruos en su reino y fuera del. Y en 
La Psyche un ánima de grandes virtudes, puesta á todo trabajo que con ho- 
nestidad se pueda llevar para una Princesa; no porque yo me atreva á ense- 
ñar á quien con virtudes señaladas declara cuan abundante caudal hay en su 
Real ánimo dello; sino porque debamos todos declarar lo que sentimos para 
debajo del nombre de V. A. animar á los que con doblado ejemplo (el fingido 
en la Psyche, y el verdadero en V, A.) rueguen á Dios que con larga vida y 
merescida felicidad guarde la que es dechado de las más altas Princesas que 
ha gozado de algunos tiempos Hespaña. 

»De V. A. leal vasallo q. s. Rs. m. b., 

Joan db Mallara.» 
A los lectores: 

«Aunque esta fábula de Psyche anda en Apuleyo, y trasladada en romance, 
y los franceses la tienen en su lengua, parescióme, con todo, ser obra agra- 
dable y provechosa para la lección de los poetas, y su declaración. Y cierto que 
se pone delante de los ojos cómo pasa el alma innumerables trabajos, cuando 
no conosce el amor que tiene, si es de Dios, ó de la carne, y en conosciendo 
que es de carne, anda desterrada, y viene á pasar mucho, representándose tan- 
tas formas della; persigue la soberbia al alma con los cinco sentidos, hasta que 
el Amor se apura en el cielo con las diligencias que debe hazer para granjear 
la gloria de Dios; y cómo viniendo á la penitencia, se hace el casamiento ce- 
lestial de que ella goza para siempre. Todo esto querría que se tomase de la 
manera que yo tengo entendido, que los hombres de buen entendimiento 
resciben las cosas de letras para aprovecharse en algo y mi voluntad es esta, 
más que deseo de ser estimado por divulgar obras. 

»Lo demás se verá en los Argumentos y sus Moralidades. t 

Estos argumentos y moralidades van al principio de cada canto, pero afor- 
tunadamente prescinde el autor de la interpretación alegórica de Fulgencio 
Planciades en el cuerpo del poema. 



gO BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

LlB. I 



Inc. 



El divino furor del alma Psyche, 
Aquel punto, desden y fantasía 
Que por sus graves hados la pusieron 
En tanto bien y mal de mil extremos, 
De los tálamos altos derribada, 
A que por mar y tierras peregrina, 
Los Infiernos y Cielo paseando 
Viniese á su descanso deseado^ 
Cantar querria. ¡Oh Amor, cuyas heridas 
Son las que yo describo, y no las otras 
Con que los hombres miseros afliges, 
Vengúemenos un día de Cupido: 
ConÓ5case mortal, pues de amor llora. 

I Musa, que de Amor tienes nombre y trato, 

Y Ninfas que vivís en alamedas 

Y huertas del gran Bétis coronado 
De cañas y de olivos y cipresesl 
Favorescé el criado á vuestros pechos, 
Pechos para criar mayores hombres, 

Y que merescan más el claro nombre 

Y la hoja triunfal y verde yedra. 
Decime cómo Psyche la soberbia, 

Por ser hermosa más que había en el mundo, 
Pasó su amor, sus penas y peligros 
Por el atrevimiento incomparable, 
Por dar á si el divino culto y honra. 
Diréisme cómo fué preso Cupido, 
Aquel que pren le á libres y captivos; 

Y cómo por su mano dio venganza 
De sus crueles obras á los hombres, 

Y según todo vmo á su concordia 
Haciéndose el divino casimiento. 

¿A quién ofresceré mi bella Psyche, 
Sino es á la divina alma de España, 
Doña Joana Princesa poderosa 
Cuyo nombre resuena en las riberas 
De Tajo, Guadiana, Duero y Bétis, 
Que la marea fresca de alegría 
Enseña en sus montañas retiñendo 
Tal voz esclarecida en sus virtudes, 
Que el mundo estar al sol siempre desea. 

Y no es mucho que yo busque esta honra 
Pues ya conté de Alcides las hazañas, 
A quien Juno persigue; como Venus 
A la hermosa Psiche 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 91 

En este primer libro sigue puntualmente el Mtro. Mal-lara la narración de 
Apuleyo, cambiando sólo los nombres geográficos, como puede juzgarse por 
el argumento: 

fUn rey de Calcedonia tuvo tres hijas, y las mayores medianamente her- 
mosas casaron con los reyes de Galácia y Paphiagonia; la menor por su exce- 
llencia fué llamada Psyche, y siendo por su gran hermosura adorada por 
diosa incitó á Venus á tanto enojo que llamando á Cupido le rogó la hiziesse 
casar con la más vil criatura que en el mundo uviesse, y enamorado Cupido 
della da orden que la entierren viva, lo qual sabido por sus padres, aunque 
dilataron el negocio, viniéronlo á poner por obra, y con general tristeza de 
todos fué dexada en las peñas, do mandó su Dios Apolo.» 

Descripción de la hermosura de Psyche: 

¡Qué delicadas partes, qué blancura! 
iQué manos, de los ojos gran tormento! 
[Y qué encendidos ojos cárcel de almas! 
¡Qué rayos de hora en hora despedianl 
¡Qué mirar, si vivía alguno libre! 
¡Y qué gran turbación del que miraba! 

Descripción del carro de Venus (imitada de Ovidio, según creo): 

Ya los Titanes suenan con sus conchas, 
De todos los delphines dos ayuntan, 
Que un carro azul y blanco le tiraban, 
Con cintas de oro y seda recamadas. 
La cara muy serena Venus iba 
Debaxo el palio de oro reluzientc 
Y carmesí teñido allá en Sidonia; 
Los Seres en Oriente le labraron 
Aquella seda fma como suelen. 
De ramos con sus peynes apurada, 
La púrpura de nueva arte luzida. 
Las varas del precioso metal eran, 
Con él se daba sombra rnuy suave, 
Haziéndole que el sol no le enojasse 
Con sus ardientes rayos sin respeto. 
Las Dóridas delante le llevaban 
El exe guarnecido de esmeraldas, 
De perlas que da ricas el levante: 
Otras nadando á vezes par del carro, 
Con Venus al Océano caminaban. 

Libro II. — Argumento: 

tQueda Psyche sola, y llevada por los zéphiros baxa á las casas maravillo- 
sas de Cupido. Descríbense sus riquezas y manera de servicio, y el acogi- 
miento que le hicieron, y la venida de su esposo. Estando en aquella soledad 



g2 BIBLIOTECA DE LA R-.VISTA DE ARCH. , BI3L. Y MUS. 

se enfada, ruega á su esposo le dexe ver alguna cosa humana, pues le había 
mandado que no lo viesse. Estórbaselo él mucho, hasta que convencido por 
los ruegos della, consiente que resciba sus hermanas, y la envidia que toman 
ellas y la traición que ordenan y el miedo en que la ponen, para derribarla 
de su contento, y un consejo que le dan haziéndole creer serle bien salu- 
dable.» 

Prosigue el relato de Apuleyo, prosaica y lánguidamente versificado por 
Mal-lara. Hay que advertir que éste y todos los demás cantos tienen intro- 
ducciones sentenciosas á la manera de las del Ariosto, pero sin su gracia. 

Libro III. — Argumento: 

«Pensando Psyche ser bien aconsejada de sus hermanas, apareja el cuchi- 
llo y el candil, y queriendo degollar á lo que pensaba ser dragón, vio al her- 
moso Cupido acostado durmiendo. Detenida con tal vista, una gota de olio, 
que cae, quema el hombro del niño, y despierta viéndose descubierto. Huye 
después de averie reprendido. Desesperada Psyche dexa la bienaventuranza 
que tenía, y queriéndose ahogar en un río fué estorbada y aconsejada por el 
Dios Pan, do se trata el caso de la Nimpha Syringa. Comienza Psyche sus 
trabajos, y hallando á su hermana le dize cosas por donde se fué á despeñar 
la Hermana pensando de casar con Cupido.» 

La fábula de Pan y Syringa, que aquí muy inoportunamente se intercala, 
está tomada de las Metamorfosis de Ovidio. Todo lo restante procede de Apu- 
leyo, excepto algunos rasgos poéticos que honran el talento de Mal-lara. 
Para describir el éxtasis delicioso con que Psyche contempla al Amor dormi- 
do, usa de esta linda comparación: 

Por grande maravilla está suspensa, 
Como la madre que es muy piadosa, 
En amor de sus Hijos tan captiva, 

Y tiene sólo un hijo muy hermoso, 

Y guárdale, si duerme bien, el sueño, 
Apartando las aves fatigosas 

Con ventalle de plumas suavemente^ 
Lo cubre y lo descubre por mirallo. 
Antes que per haztr ei blando oíficio. 
No se harta de ver quién allí duerme, 
El niño entretanto se remesce, 

Y ella quita las manos de turbada. 
Pensando que fué causa que despierte, 
Espérale que torne, y torna á vello, 
Assi estaba la espesa remirando, 
Elevada en su alma, su bien todo. 
Herida con las ansias que tenia... 



bibliografía hispano-latina clasica 93 

De la despedida de Psique al salir del palacio encantado (trozo que como 
el anterior, falta enteramente en Apuleyo), dice Latour que «es de un senti- 
miento griego y encantador». 

¡Oh casas, do mis bienes comenzaron, 
Y donde dieron fin mis desventuras, 
Privándome del bien que me mostrastes, 
Obradas para darme más tormento! 
Quedaos solas de todo mi consuelo, 
Desiertas, sin amor, sin alegría! 
Ya no os veré en solazes que me distes, 
Ni mi cuerpo vereys en vuestros baños. 
Solas quedays, según os hallé solas. 
¡Vozes, quedaos con Dios; que mi pressencia 
Ya no haveys menester, holgaos en todo! 
Ya no quiero cantares ni instrumentos 
De plazer que me den á mis oídos, 
Ccbásteme en deleytes importunos, 
Queda la soledad hoy con vosotras, 
También irá conmigo, en el camino. 
No os mandaré cantar, ni que la harpa 
Suene como solía en mi servicio. 
Qiiedaos á Dios, paredes estimadas. 
Aguas calientes, baños de contento, 
Servicio extraño ya, manjares dulces. 
No me digáis más, voz .s, «mi Señora», 
Sierva triste seré de la tristeza. 



Desque oyeron las vozes como Psyche 
Se despedía dellas tristemente, 
Responden con un son que entristecía... 



Libro IV. — Argumento: 

cAnda en su peregrinación Psyche, y llega al Reyno de Paphlagonia, y 
secretamente entra en palacio donde el Rey, pensando mal de la Reyna, qui- 
so ver quién era, y enamoróse en viéndola, y la Reyna por vengarse de su 
marido se fué á casar con Cupido y despeñóse. Luego que Psyche desapare- 
ció, el Rey quedó tan perdido que enviando cinco caballeros tras ella, él tam- 
bién se puso en camino. Trátase del juramento que hizieron, y cómo una 
ave declaró á Venus todo lo passado, y el enojo con que se embravece contra 
su hijo. Psyche yendo su camino passa grandes aventuras con los caballeros 
que andan en su seguimiento y con el jayán Brandonio y con el ventero y 
su mujer, y de qué manera se libró de todos á su honra.» 

En este libro, el autor comienza á extraviarse, intercalando un largo epi- 
sodio caballeresco, infeliz imitación de los de Ariosto. El marido de la según- 



94 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH, , BIBL. Y MUS. 

da hermana de Psique, se enamora de su cuñada, y manda en seguimiento 
suyoá cinco caballeros de su corte, los cuales, determinando trabajar por su 
cuenta, 

Juran de no volver más á sus tierras, 
De no comer en mesas assentados 
Ni que tengan manteles, ni tampoco 
Afeytarse la barba ó el cabello, 
Ni quando desarmados estuvieren 
Alzar ojo á mirar alguna dama, 
Hasta que hallen rastro de la vista 
De aquel hermoso rostro que miraron, 

Y juran que, hallada, lealmente 
Gozarán todos della echando suertes. 

Todo lo que se refiere al mensaje de la gaviota, es de Apuleyo, si bien 
Mal-lara amplifica y deslía todavía más los chismes del ave parlera. 

La persecución de Psique por el gigante Brandonio, y las aventuras de la 
venta son malas imitaciones del Ariosto. Es inútil detallarlas, porque nada 
tienen que ver con la encantadora ficción milesia. 

Libro V. — Argumento: 

fVa Psyche en seguimiento de su deseo por hallar á Cupido. Halla el tem* 

pío de la Diosa Ceres pídele favor. De ahí va al templo de Juno, donde la 

tienen cercada los que la seguían, y la Diosa haze ciertas formas fingidas 
que cada uno lleve porque dexen á la verdadera Psyche, y ellos contentos 
con la apariencia se van. Venus acompañada de cuantas aves hay en el mun- 
do sube á pedir favor al dios Júpiter, y que Mercurio publique con muchos 
pregones la huyda de Psyche para que parezca delante della.» 

También aquí hay invenciones propias de Juan de Mal-lara, aunque menos 
infelices que las precedentes, en especial el episodio de las falsas Psiquis, que 
por lo menos es ingenioso, y recuerda por extraña coincidencia una novela 
hebrea de autor español. 

La interminable enumeración de los pájaros que vuelan en torno del carro 
de Venus es un impertinentísimo alarde de erudición ornitológica. 

No faltan en este canto algunos trozos felices, especialmente aquellos en 
que el autor sigue más de cerca el texto latino. 

Plegaria de Psique á Ceres: 

Por esa mano diestra, que con frutos 
Mantiene á todo el mundo, y por los dones 
Que de los frutos dan hombres á Dioses; 
Por los secretos grandes Eleusinos, 

Y por las ceremonias que en Alhenas, 
Ceres, á ti se hazen quando llevan 



bibliografía hispano- latina clasica 95 

Las hermosas donzellas cestas blancas; 
Por los carros veloces que con alas 
Levantan los dragones plateados; 
Por los surcos de fértiles terrones, 
Que en Sicilia en tres cabos hay partida; 
Por el templo de Enna celebrado... 

Libro VI. — Argumento: 

«Determinase Psyche de yr á casa de Venus la qual se describe Pénen- 
se en camino los padres de Psyche. Los que llevan las formas (las fingidas 
Psiques) cada uno de su manera es atormentado. Venus viendo á Psyche la 
procura de maltratar. Donde la prueba su pasciencia en los montes de di- 
versas semillas, en la lana de oro, en el agua de los dragones, lo qual todo 
acaba Psyche bien, y por última experiencia la envia Venus al infierno por 
el vaso de la Hermosura.» 

Lo que se refiere á las pruebas de Psique es de Apuleyo. Todo lo demás 
son invenciones de Mal-lara, á veces ingeniosas, como el siguiente detalle en 
la descripción del palacio de Venus: 

Habla entre los muros una guarda 
Que más era dañosa con la vista 
Que no en manos, por ser más avarienta 
De manos y en los ojos sólo es larga; 
Que eran damas hermosas con abanos {\) 

Y espejos en las manos, que miraban 
La mayor hermosura que tenían, 
Concertando las armas offenfivas 
Contra los que venían sin defensa. 
Mirando aquellas furias tan hermosas; 

Y los que al muro vienen se quedaban 
Muertos, porque tiraban de los ojos 
Unos rayos de fuerte artillería. 

Unas dellas cantaban dulcemente, 
Otras sonaban suaves instrumentos, 
Otra subida en torres meneaba 
Las banderas de Venus figuradas... 
Era un encantamento muy dañoso 
Aquel de aquella isla figurada .. 

Las cartas de Psique á Cupido y de Cupido á Psique, son también adicio- 
nes del humanista español, inspirándose en el género y estilo de las Heroidas 
de Ovidio. 



(i) Abanicos. 



96 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Libro VII. — Argumento: 

«Descríbeose los criados de Venus, y la manera de su séquito entre los cua- 
les se ordena un motia contra su Señora levantando á Psyche por Reyna. 
Nótasse la modestia de la una y la gravedad de la otra. Apaciguase el escán- 
dalo, envia Venus la bar.'a á Psyche señalada con su sello, y á vista de la 
isla Taprobana, trátase del Río Indo y de sus islas. Hállale la Nereyda en la 
isla del Sol, y la orden que le dio para entrar en el infierno, y todo lo demás 
hasta dar en el Mar Bermejo.» 

Muy poco queda de Apuleyo en éste séptimo libro, ocupado en gran parte 
con la insulsa descripción del tumulto que se promueve en la corte de Venus 
contra Psique. 

Más novedad ofrece el viaje de Psique á los infiernos, que Mal-lara remo- 
za como un episodio de libro de caballerías, introduciendo dos enanos que en 
una barca encantada conducen á la esposa de Cupido á la isla Taprobana: 

Da vuelta á aquella torre que encubría 
Una barca que estaba algo pequeña, 
Pero muy bien labrada, donde estaban 
Dos feos remadores bien pequeños. 
Como Pygmeos eran en sí enanos, 
Vestidos de amarillo y también mudos... 
Viendo Psyche la barca que de un leño, 
O según parescia e>taba hecha 
De un ñudo de las cañas, que en las Indias 
Crescen con gran altura levantadas. 
Entra y siéntase allí con la tristeza 
Que va el que á muerte llevan condenado. . . 

En este viaje que parece inspirado por recuerdos de la navegación portu- 
guesa hay muy pocos rasgos felices. Pueden citarse estos dos versos, puestos 
en boca de Psique, que tienen cierto vago sentimiento lírico: 

¡Oh mares estendidos de Levante, 
Cuan poco sabré vo de vuestras ondas... 

Está ingeniosamente descrito el efecto que produce la belleza de Psique 
entre los pescadores de perlas, que tienen por tales las lágrimas que caen de 
sus ojos, y las encuentran más bellas que las que ellos recogían. 

También pertenecen á la cosecha de Mal-lara la profecía de la Nereida, y la 
narración que ésta hace de sus singulares aventuras, especialmente del casti- 
go que Venus la impuso por haber divulgado sus amores con Marte: 

Y me puso un furor con que buscasse 
Lo hombres, y que fuessen mis amigos. 



bibliografía hispano latina clasica 97 

Los forzaba en el punto que me vian 
Quantos por estas mares navegaban, 

Y después que algún tiempo los tenia 
En un deleyte feo, los tornaba 

En pesces, en el mar los despeñando. 
El Sol, que desto tuvo mucha cuenta, 
Aquexado de gritos de mujeres, 
Q.ie perdieron aqui los sus maridos, 
Me vino a castigar con que saliesse 
Desta su isla presto, pero entonces 
Le supliqué con ánimo muy casto, 
Me quitasse el desseo de amor torpe, 
Que Venus no quisiera fatigarme. 
El acabó con Venus que assi fuesse, 
Assi quedé muy libre de sus ímpetus, 

Y ássi quedé señora de mi cuerpo, 

Y no sujeta á amor desenfrenado. 
También me concedió que yo pudiesse 
Tornar hombres á aquellos que á mi causa. 
Hechos pesces en mar nadando andaban. 

Pero no todos quisieron volver á la forma humana: 

Algunos en el mar vivir querían, 
Hechos pesces, diziendo que passaban 
En el mar mejor vida y sin cuidado, 
Sin cobdicia, sin bandos, sin sospiros, 
Sin mandos, sin temores, sin palacio, 
Sin soberbia, sin gusto, sin locuras, 
Sin deudas, sin fianzas, sin demandas, 
Sin pleytos, sin rencillas y otras cosas 
De que la vida amarga estaba llena... 

Libro VIII. — Argumento. 

f Están los Reyes padres de Psyche guardando su estatua y en llegando 
Brandonio parten tras ella, y con ella vino Agriphontes y los otros caballe- 
ros. Psyche por el Mar Bermejo entra en la Fossa de Ptolomeo hasta el Río 
Nilo, por do salió al mar Mediterráneo, y de allí toca en Cipre, llega al Te- 
naro, sube al templo de Neptuno do estaba la boca del Infierno, y descríbesse 
lo que hay en el templo y en la entrada, y lo que llera para ella. Baxa hasta 
donde está Charon en su barca, declárase la costumbre de Egipto (ritos de los 
funerales) passa por el Cerbero, habla á Proserpina y pídele el vaso, y lo que 
le responde.» 

Empieza este libro VIH con versos que Latour llama admirables^ y que lo 
son ciertamente, no como tales versos, sino por la gravedad y elevación del 
pensamiento moral: 

7 



98 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

Eñ donde mis paresce estar cerrada 
La puerta de salud á lo incurable, 
Viene Dios, y con mano piadosa 
Quebranta los cerrojos de diamante, 

Y con suave son lo que fué bravo 
Abiandándose siente gran dulzura, 

Y todo tiene el bien que no pensaba; 
Porque cuando los hombres acabaron 
De poner sus remedios á las cosas 

Y no valen sus manos á sanarlas, 
Entonces el favor de Dios comienza, 
Donde acabó el liumano sin remedio... 

Continua el insulso cuento de las cuatro fantasmas. 
Viaje de Psique por el Mar Rojo y el Nilo. 

Llegan adonde Reyes muy antiguos 
De Egypto havian con obra sumptuosa 

Hecho una fossa grande que da espanto, ^ 

Por donde se sangraba el Río Nilo 
Allá en el Mar Bermejo... 

En la despedida que Psique dirige á la luz, antes de penetrar en el Tártaro, 
hay algunos versos de sentimiento muy clásico. 

tLa manía caballeresca — dice Latour — abandona aquí al poeta, que vuelve 
por fin á las inspiraciones de la musa griega: á Ingenia, á Polixena, á Alcéste.» 

Oh ayre para mi vital sin vida, 
Tierras que passeaba yo en un tiempo, 
Q.iie os quedáis para siempre ya dexadas. 
Alegrías del mundo y días vanos 
Con que me entristecí en los años tiernos, 
Consuelo llevo grande en que se acaban 
Aquellos sinsabores que tenia, 
Cuando tras el plazer venia tristeza. 
Presto me veré sola entre las solas 
(Aunque son muchas ellas) por ser mudas. 
Amor me puso ley en que muriesse, 
Amor mandó que yo no lo mirasse, 
En viéndolo perdí toda mi vista. 
Amor me turbó más quando fué visto. 
Porque después de presa me ha olvidado... 

Mal-lara se extiende prolijamente en la descripción del Infierno, y de los 
ritos y ceremonias funerales entre los egipcios, principalmente el juicio de 
los muertos. 

Ha de advertirse que el poeta sevillano da siempre su recta acentuación al 
nombre de Proserpina, como lo prueban estos versos: 



bibliografía hispano-latina clasica 99 

Do queria Prosérpina que entrasse... 
Prosérpina sentada en un gran trono.,. 
Del robo de Prosérpina en Sicilia... 
La nueva fué á Prose'rptna que iba... 

Es muy linda y pertenece enteramente á nuestro poeta, la respuesta de 
ia diosa de los Infiernos á Psique, que la pide de parte de Venus el don de la 
belleza: 

Desto ríe Prosérpina: «Engañada, 
Estás, niña; que aquí no hay más belleza 
De la que es trabajada con las manos, 
Porque la hermosura que es perfeta, 
Allá para los cielos es guardada... 
Y lo que pide Venus es gran burla: 
Unos afeytes puros que se acaban...» 

Libro IX.— Argumento: 

«Trata de la curiosidad que hay en las casas de Prosérpina, en trages y 
affeytes, y descrivesse el quarto donde estaban las damas de la Beldad Fin- 
gida, y de lo que les dixo Prosérpina, y cómo respondió una por todas, y la 
fealdad que en ella paresció siendo lavada por Psyche con la agua Lethea. 
Diósele el vaso de la hermosura. Saliendo ya Psyche, quiso probar qué éralo 
que llevaba. Cayó muerta en el suelo, Cupido la resucita, y encierra el sueño 
ó desmayo mortal en el vaso y lo que hizíeron las Horas. Cuéntase también 
lo que avino más en la vista de Psyche, y de qué manera iban todos en su 
seguimiento.» 

La primera mitad del canto está ocupada por la pesadísima descripción del 
cuarto de los afeites, ungüentos y cosméticos que había en el reino de Pro- 
sérpina. Es un verdadero tratado de medicamine faciei: 

En fin quien miraba aquella quadra, 
Era considerar que está encerrado 
En una especería populosa 
De ciudades muy ricas do se juntan 
Todas aquestas cosas y se hazen. 
Era el olor tan malo de lodo ello 
Que avía menester perder el seso... 

Hay un largo razonamiento de una dama, defendiendo el arte de pintarse: 

¿Por qué nuestros cabellos, siendo negros, 
No se convertirán en lustres de oro? 
¿Por qué nuestras mexillas amarillas 
No tomarán color bueno y templado?... 
¿Por qué quando las manos son muy duras 
Con diversos remedios no se ablandan?... 



ICX) BIBLIOTECA DE LA REVISTA DB ARCH., BIBL. Y MUS. 

Volvemos después á la narración de Apuleyo, con el sueño letárgico de 
Psique, y la aparición de Cupido, que el autor prepara con bastante poesía y 
gracia. Contemplaba el Amor la hermosura de Psique dormida, y entonces 

Determinó herir con punta de oro 
Aquella real alma, y prestamente 
Saca de su carcax una saeta, 
Que resplandesce en oro de amor bravo... 
Para romper la vena delicada 
Q.ue revienta con sangre temerosa... 

Quando Psyche volvió del grave sueño. 
Abriendo aquellos ojos inflamados 
De un súbito calor de lo que han visto, 
Vio huyr una lumbre apressurada. 
Un olor, que de presto se deshaze. 
Unas que van volando según aves, 
Una gran turbación, un gozo, un miedo-, 
Un temblor, un mirar á todas partes, 
Aquella soledad que la assombraba, 
La muerte que tan presto la ha dexado. 
Un socorro que siente aver venido, 
Un pensar que Cupido era el que pudo 
Levantarla del suelo y aun dexarla... 

Pónesse de rodillas humilmente, 
Mirando al claro cielo, y donde via 
Ir una nubécula vuelta á Oriente, 
Dize, manando en lágrimas sus ojos: 
«Divino amor, divina hermosura... 
Alma de puras almas, señor mío...» 

No corresponde á estos bellos rasgos el final del libro, en que el autor 
vuelve á extraviarse en la ficción caballeresca, embrollada é incoherente. 

Libro X. — Argumento: 

tVuelve Psyche á su desseo; llevando el vaso por el río Nilo. Viene á dar en 
el mar de Persia passado el Bermejo, Cupido en tanto quiere subir al cielo, 
lleva de camino al Favor, pensando que le aprovechará. Quieren volar con él 
muchas cosas, que no llegaron todas hasta el cielo por su baxeza. Da en el 
cielo de la Luna con la casa del Favor, el qual se descrive. Salen todos en com- 
pañía hasta llegar al trono de Júpiter , Rescíbelo bien, promete de favores- 
cerlo. Psyche da el vaso á Venus, la qual algo contenta della, le da el cargo 
de su casa, llévala Mercurio á la casa de Areta, porque passe por el examen 
de la Limpieza, y trátase qué cosa era vivir en aquella casa.» 

Son muy curiosos los primeros versos de este libro, en que el autor habla 
de su mujer con tierna efusión, y alude á tristes sucesos de su vida, entera- 
mente ignorados por nosotros: 



bibliografía HISPANO-LATINA clasica 101 

Si yo que poco puedo, en estas letras 
Dijera lo que hizo la alma clara 
De Maria, mi dulce compañera, 
Procurara con obras hasta el cielo 
Alzar lo que por sí vuela tan alto 
Que en el cielo assentó su mejor punto. 
Porque los que han probado los peligros 
Pueden bien acertar en lo más claro. 
iQué sufrimiento grande y qué cordura 
Mostró la fiel alma quando solo 
Estuve en aquel término de verme 
Sin hazienda, sin vida, ni honrra y alma, 
De no ser ya en el mundo más entre hombres! 
jQué confianza grande que tenias 
En la merced que Dios omnipotente 
Avía de hazer en nuestros daños! 
Aquel perseverar con tanto esfuerzo, 
Las lágrimas continas y oraciones, 
Aquel yr de rrodillas por los templos. 
Aquella fee perfecta y esperanza, 
Aquel estar suspensa del momento 
Que avia de venir la buena nueva. 
Bien sé que dar tu vida fuera poco 
Por un mal día mío, y que quisieras 
Offrescer quanto tú vivir podías, 
Porque tu corazón se reposasse 
En que mi mal no fuesse más que el tuyo, 
Hasta que Dios al mundo me volviesse. 
Volvióme con aquel general gozo 
Que declaró la patria generosa, 

Maria, tus loores ygualando * 

Con las que más ilustres en el mundo 
En casos peligrosos han andado... 
Y cierto si mi verso no durare 
Tanto como el de Smyrna ó el de Mantua, 
O el de Sulmo ó Verona; que yo espero 
Que allá en el cielo juntos gozaremos 
De tan alta y eterna compañía... 

El viaje aéreo de Cupido está descrito con muclia gala poética, y con 

«...aquella maravillosa facilidad de lenguaje— dice Latour— que no se encuen- 
tra oaás que en los poetas españoles.» 

Es idea extrañísima del imitador español la de convertir á Psique en ama 
de llaves de Venus, y todavía más, la condición que deidad tan poco escru- 
pulosa impone á su nuera de que se purifique en el templo de la virtud 
(Areta), para que ella consienta en sus bodas. Conviene advertir, sin embar- 



102 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL, Y MUS. 

go, que aquí Juan de Mal-lara imita también á Ap uleyo, pero no en el episo- 
dio de Psique, sino en lo que se refiere á las purificaciones y expiaciones de 
Lucio después que recobra la forma humana. 

Libro XI.— Argumento: 

fPsyche siguiendo á Phronesia, entra en los baños de Areta donde pasan- 
do grande trabajo se baña y después coronada en él Theatro de Areta, con 
la exhortación que le hizo desapjresció todo, y vuelve á sus primeros traba- 
jos Vienen sus padres y sin que se conoscan los apartaní Llega Cupido 

con su nueva esposa, y la prueba de su paciencia; donde fué rescibida en el 
carro y llevada á Cypro, á donde Proteo les offresció la nave de Hespaña, y 
su razonamiento.» 

Conviene transcribir la moralidad ó interpretación alegórica de este libro: 

«La Alma con la templanza se limpia en el temple de lo caliente y lo frío, 
que es amor y desamor de las cosas, y assi rescibe el premio |de la Virtud, 
con que fortificado vuelve á la tentación de los trabajos, los quales como 
hallan resistencia, se deshazen delante della, y viene el Amor Divino con la 
Gracia de Dios á dar el verdadero consuelo de manera que en el punto que 
más triste está es arrebatada con todo su bien adonde resciba toda la obra 
del mundo plazer con la nueva deljRemedio que en el mundo pequeño que es 
el Hombre hay con el gozo del alma, y offréscesse la nave que es el cuerpo 
humano.» 

Sophronia, Chantas y Pistis, que son las tres Virtudes que sirven á Areta, 
iníorman á Psique de lo difícil y terrible de la prueba. Arrostra sucesivamen- 
te el baño de agua hirviendo, y el de agua helada, del cual sale enteramente 
purificadat Hay en este canto pasajes de notable elevación filosófica y poética: 

... Pero Psyque volvió á pararse blanca 
Según la nieve puesta en la alta sierra, 
Que ni ganados huellan ni las pluvias 
La pican ó deshazen de su punto... 
Luego se vio más fuerte que viniera, 
Sintiósse más hermosa y adivina, 
Paresce más liviana en dar el passo, 
Casi volar podia al alto cielo^ 
Según aquellas aguas la apuraron. 

Y llega á rescibirla con abrazos 
Sophronia le diziendo: «Puedes, Psyche, 
Llamarte celestial, pues que en el fuego, 
En el frió probaste con templanza 

Lo que puede el calor de las virtudes, 

Y lo frió de aquellas obras graves 

Que no tienen valor si no .«e encienden... 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA lOJ 

Razonamiento de Areta, cuando corona á Psique y la sienta á su lado: 

Bien puedes entender, Psyche, la dicha 
Que Dios Omnipotente ha concedido 
A los hombres, que puedan con sus obras 
Venir á ser divinos, y que el medio 
Es la Virtud qual yo tengo en mi casa, 

Y mi costumbre es tal que no desecho 
A ninguna persona que á mí venga. 
Porteros no embarazan nuestras puertas, 
Ni sobornos convienen á mi trato. 
Como sean ingenios levantados 

De valor y de pecho, y perseveren. 
Ni miro que sean Reyes ni sus hijos. 
Ni señores ni nobles caballeros; 
No me mueven las torres do nascieron, 
No las pobres cabanas do han vivido... 
Sin differencia á todos doy mi honra, 

Y de mis fuentes prueban ,no tassando 
Las aguas al que es baxo, ó siendo larga 
Con el que es alto, rico ó poderoso... 

La últinna parte de este libro y todo el 12.** están consagradas á la des- 
cripción de las bodas de Psique y Cupido, enumerando las gentes que con- 
currieron á ellas, de donde toma pie el autor para hacer alarde de su ciencia 
geográfica. En el elogio de España es de notar una imitación del Excudent 
alii spirantia mollius ara... Tu regere imperio populas Romane^ memento, del li- 
bro VI de la Eneida. 

Libro XIL— Argumento: 

tNavegan Venus, Cupido y Psyche en la nave imperial de Hespaña y son 
recibidos de todos los Dioses en sus islas, del sol en Rhodas con las Musas, en 
Creta de Saturno, en Naxos de Baccho y sus criados, en Délos de Diana, ea 
Lemnos de Vulcano. Hácesse experiencia del nuevo valor de Psyche, los Ci- 
clopes muestran una torre extraña, Marte rescíbelos en Thracia. El herma- 
no del Rey Padre de Psyche se levanta con el Reino, y haciéndose cruel con 
todos los que buscaban á Psyche vino á pagar su maldad, y de qué manera 
Psyche remedió á su padre, y se hazen las fiestas del casamiento.! 

No faltan en este último canto descripciones muy floridas y lozanas, espe- 
cialmente la de la isla de Naxos y el cortejo triunfal de Baco, pero el conjun- 
to es fastidioso, y no lo es menos la historia de las últimas aventuras de los 
parientes de Psique. 

El códice termina con la Traslación de la Psyche de Hieronymo Fracastorio, 
por Fernando de Herrera. (Estos bellos tercetos no incluidos en ninguna de las 



104 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

ediciones de las Poesías de su autor, han sido publicados por los Bibliófilos 
Andaluces en el tomo de Controversia de Herrera con el Prete-lacopin, Se- 
villa, 1869.) 

En su curioso y ameno libro Psyché en Espagne (París, 1879), estudió A. de 
Latour con detención y esmero el inédito poema de Mal-lara, (del cual le fa- 
cilitó copia D. José María Asensio), traduciendo en prosa francesa los mejo- 
res trozos. Su juicio, si de algo peca, es de benévolo en demasía, porque 
prescinde enteramente del desaliño métrico de Mal-lara, que es muchas veces 
intolerable. El arte del verso suelto no estaba inventado aún, á lo menos en 
España, y los de nuestro autor allá se van con los de Gonzalo Pérez, en su 
traducción de la Odisea. Pero á pesar de tan capital defecto, que hace casi im- 
posible la lectura seguida del poema; y á pesar también de la redundante pa- 
labrería en que el humanista hispalense anega el relato, ya no muy sobrio, 
de Apuleyo, hay en los pasajes selectos que hemos ido apuntando, bellezas 
de diversos géneros, intenciones y movimientos realmente poéticos, aunque 
casi nunca lleguen á cumplida realización. 

fEs— dice perfectamente Latour— una larga y laboriosa ficción, en que 
todo se mezcla y confunde, la antigüedad y la Edad-Media, la tradición 
griega y las concepciones caballerescas, y si no en los hechos, á lo menos en 
el sentimiento íntimo, la mitología y el cristianismo. En el siglo XVI, época 
de regetación poderosa, original, al mismo tiempo que de renacimiento estu- 
diado ó de reminiscencias involuntarias, todo se mezclaba y confundía. En 
los genios atrevidos un soplo poderoso lo ponía todo en fusión, y de tantos 
metales confusamente mezclados, una mano maestra hacía surgir una estatua 
viva. Los talentos de valor secundario, en quienes el arte y la erudición ocu- 
paban más lugar que la inspiración misma y la dominaban, creaban obras 
que ofrecen todavía á la meditación puntos de vista interesantes, pero que 
no atestiguan más que estudios incompletos y rápidos, y que son más dignas 
de estimación que de admiración, aunque en ellas apunten ya las gracias de 
un arte nuevo y el sentimiento de una civilización más perfecta, tal es la 
Psyque de Mal-lara. i 

APULEYO. 

XV. Funes y Villalpando (D. Francisco Jacinto), Mar- 
qués de Osera; con el seudónimo de Fabio Clymente. 

,-~Amor Enamorado, Fábula de Psiques y Cupido, por Fabio Clymente. Dedícala 
al Excelentísimo Señor Don Gaspar de Haro y Guarnan, Conde de Morente, 
Marqués de Helicbe, Gentilhombre de la Cámara de Su Majestad, y su Montero 
mayor, etc., etc., Con licencia. En Zarago:(a, por Diego Dormer. 16^^. 

8.% 4 hojas prels. y 2b8 pág?. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA I05 

Dedicatoria.— Al lector. — Fe de erratas, al fin de la cual se hace esta ad- 
vertencia: 

fLas voces Deidad, Adoración, Sacrificio, Hado y otras semejantes, son 
adorno de la poesía, no inteligencia del Autor, que si escrive como Poeta, 
cree como Fiel Católico Christiano, y como tal se sujeta postrado á la jus- 
tísima corrección del santo Tribunal de la Fe.i 

Poemita en ocho cantos, en octavas reales. 

Inc. 

De Amor enamorado los ardores, 
Cantar pretendo en dilatada suma, 
De su incauta consorte los errores, 
Venganza del incendio de la espuma: 
Oh Amor! para que escriba tus amores, 
Préstame de tus alas una pluma, 
O á mi Musa el harpón más bien templado 
Con que eternize en bronce tu cuidado... 

Fin. 

Original fiel del Padre el Hijo, 
Sólo diferenció sus calidades, 
En que el rigor paterno, si prolijo. 
Mejoró en las maternas suavidades: 
Con general aplauso y regocijo. 
Deleite le llamaron las Deidades, 
Y entre ellas siempre oculto en claro velo 
Aun en irfluxos se recata al suelo. 

El procer aragonés se ajusta con bastante fidelidad á la fábula de Apuleyo 
y muestra dotes de ingenioso versificador, pero la dicción poética es afectada 
y culterana. 

APULEYO. 

XVI. Lope de Vega. 

Psiques y Cupido^ comedia de Lope de Vega, citada por él en la primera 
lista de El Peregrino en su Patria; y por consiguiente, anterior á 1604. 

No ha sido descubierta hasta ahora esta comedia, de la cual acaso se valdría 
Calderón para la suya del mismo argumento. 

APULEYO. 

XVIL Calderón de la Barca (D. Pedro). 

— Ni Amor se libra de Amor. 

Comeuia de fecha desconocida. Con buenas razones conjetura D. Juan 
Eugenio Hartzenbusch, que fué escrita antes de 1640, fecha del auto sacramen- 
tal de Psiquisy Cupido, compuesto por Calderón para Madrid; y seguramente 



I06 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

antes de 1658, en que se estrenó la obra profana de Solís sobre el mismo 
asunto, Triunfos de amor y fortuna. De todos modos, en el contexto de la de 
Calderón se alude á dos comedias suyas, que forzosamente han de ser ante- 
riores: La DamaDuende^ estrenada probablemente en 4 de Noviembre de 1629, 
y El Galán Fantasma, fiesta real representada en 1635. 

Ni Amor se libra de Amor , aparece impresa por primera vez en 1664, en 
la Tercera parte de las comedias de Calderón. Figura en toda"? las colecciones 
posteriores de las obras del insigne dramaturgo madrileño. Esta comedia ha 
sido traducida al francés en prosa, por M. Antoine de Latour en su erudito y 
entretenido libro Psyché en Espagne (París, Charpentier, 1876). En la adver- 
tencia preliminar dice lo siguiente: 

f Calderón, el más completo de los dramaturgos españoles, es poeta có- 
mico al mismo tiempo que poeta trágico. En su Psiquis, si la pasión ocu- 
pa algún lugar, si las lágrimas corren con frecuencia, más de una escena 
excita la sonrisa. De semejante asunto, tratado por un poeta de instinto tan 
profundamente dramático, no podía resultar una comedia verdadera, pero 
como tampoco es tragedia, y no falta el elemento fantástico, aun sin hablar 
de la música, nos hemos permitido llamarla una fantasía, y como esta califi- 
cación podría escandalizar á algunos devotos del genio de Calderón, empeza- 
mos por escudarnos con el recuerdo de Shakespeare. Nada recuerda más 
vivamente algunas de aquellas piezas en que la imaginación del autor de 
Oteio y de Hamlet juega tan graciosamente con el mundo de la mitología. 
Hay la única diferencia de que el poeta del Norte esconde en sus más capri- 
chosas invenciones un no sé qué de vago ensueño, que inútilmente se bus- 
caría en las creaciones mucho más luminosas del autor español. Nada hay de 
vagamente sentimental en esta Psiquis española, que por lo demás tiene todo 
el aspecto y traza de las comedias de Shakespeare. 

íMuy curioso es ver cómo este genio, unas veces tan arrogante y otrastaa 
finamente ingenioso, trataba la Mitología. El asunto de Psiquis es tan abun- 
dante en episodios, que el poeta que intente ponerle en escena no tendrá 
más dificultad que la de escoger y combinar armoniosamente lo que hubiere 
elegido. Pero también la unidad puede perderse fácilmente en la multiplici- 
dad de los episodios sucesivos y de las aventuras de Psiquis. Calderón resuelve 
la dificultad con su destreza ordinaria, apoderándose con mano vigorosa de la 
fábula griega, que reduce á su simplicidad primitiva, y despojándola de todos 
aquellos episodios, que en sí mismos son encantadores, pero que aminoran 
la grandeza del asunto. Pensó, por otra parte, que con Psiquis y el Amor se 
podía hacer una pieza interesante, y prescindió intrépidamente de Júpiter, 
Juno, Ceres, Mercurio, Proserpina, y de todos los dioses del Olimpo, y aún de 
la misma Venus. Se limitó á añadir á la familia de Psiquis un cierto Anteo á 
quien la mano de la doncella estaba prometida: personaje que sería un poco 
ridículo si no le realzase cierto sentimiento de amor ingenuo y desinteresado 



bibliografía hispano- latina clasica 107 

que no pertenece al mundo antiguo, sino más bien al moderno. Reducido así 
el número de personajes, Psiquis y el Amor quedan más de relieve, y con 
unos y otros, el poeta ha tenido el arte de construir un argumento relativa- 
mente sencillo (á pesar del elemento fantástico), interesante aunque todo 
esté previsto, y cuyos incidentes brotan naturalmente uno de otro, y se en- 
cadenan sin esfuerzo desde la exposición hasta el desenlace. Se reconoce en 
toda la comedia el talento de ejecución, la habilidad técnica, el instinto dra- 
mático del autor de tantas comedias vivas, animadas é ingeniosas. El des- 
enlace llega quizá demasiado pronto. Cuando la heroína ha sucumbido, 
cuando ha desaparecido el palacio encantado, y Psiquis deplora su falta en 
medio de su familia que todavía no ha tenido tiempo para abandonarla, el 
Amor viene un poco bruscamente á consolarla y anunciarla el perdón de 
Venus. Hay que convenir en que el poeta, suprimiéndolas pruebas y la larga 
iniciación que purifica á Psiquis por el arrepentimiento y la expiación, y que 
la prepara á su nuevo destino, ha recortado excesivamente el tema poético 
que se proponía desarrollar, Pero acaso era menester todo esto para redu- 
cirle de la epopeya moral á las proporciones de la comedia heroica. Moliere, 
que gozaba de la libertad de la Opera, pudo mostrarse menos rígido, y sin 
embargo, de todas las aventuras de Psiquis no conservó más que el viaje á los 
infiernos. De todas suertes, el desenlace concebido y realizado por Calderón 
está en perfecta armonía con el conjunto de su obra. 

»En Apuleyo, los reyes, maridos de las hermanas de Psiquis, nada tienen 
de interesante. Calderón los ha convertido en dos jóvenes príncipes que 
viniendo para casarse con las dos hermanas mayores, se enamoraron súbita- 
mente de Psiquis. Encuentro la misma idea en la pieza de Moliere (digo de 
Moliere, porque la Psychées principalmente suya). Esta coincidencia podría 
no ser casual. Sólo que en la tragicomedia francesa, Arsidas y Lidoro se 
llaman Cleomenes y Agenor, y en vez de resignarse, como en Calderón, á 
casarse con las dos hermanas, á quienes por lo demás no habían pretendido, 
acuden á la roca donde acababan de defender á Psiquis, y son precipitados 
desde ella: Psiquis los encuentra en la morada de Plutón, Moliere había leído 
mucho á los españoles, y los imitaba con frecuencia.» 

Poco puede añadirse en elogio de la pieza de Calderón, á lo que tan dis- 
cretamente apunta Latour, pero conviene examinarla más despacio. 

Ni Amor se libra de Amor, es una especie de ópera, y sus bellezas son prin- 
cipalmente líricas. Abundan menos en el acto primero, que no traspasa el 
ordinario nivel de las comedias de intriga. Sólo es digna de consideración la 
última escena en que Cupido contempla á Psiquis dormida. Calderón cuida- 
ba siempre mucho los finales de acto, y en esto, como en otras cosas, es gran 
maestro de la técnica. 



io8 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



¡Qué hermosa es! Mas mi rabiosa 
Ira ¿en qué suspensa está? 
¿En qué lia de estarlo, si ya 
Ha advertido en que es hermosa? 

Mas ¿qué divino poder 
Me ha helado el brazo? Mujer, 
¿Qué dios vela en guarda tuya?,.. 
Pero contra mi no hubiera 
Dios que en tu favor velara,, . 

Y pues de mi mismo, aquí 
He de morir siendo dios. 
Muramos, Psiquis, ¡os dos... 
Psiauís (i>oñande.) 
¡Monstruo, detente! 
(Cáesele la flecha á Cupido, y despierta Psiquis.) 
Cupido. 

¡Ay de mil 



Psiau's. 



¿Quién eres? 



Toda soy prodigios hoy, 
Pues cuando el monstruo soñé, 
A ti en su lugar hallé. 
Cupido. 

Quizá yo, Psiquis, lo soy. 



Psiauís. 
Llamaré á quien mi poder, 
Matándote, satisfaga. 
Cupido. 
A nadie pidas que haga 
Lo que tú puedes hacer, 
Psiauís. 
¿Con qué? 

Cupido. 
Con dejarte ver. 



Las primeras escenas del acto segundo caminan lentamente, embarazadas 
con el episodio parásito y vulgar de los amores y celos de Anteo. Aun el 
mismo monólogo de Psiquis, primera escena que llama la atención, está in- 
festado de retórica pedantasca y de barroquismo lírico. Pero es bellísimo el 
final de este acto: la entrada de Psiquis en el encantado palacio, las voces 
que la reciben y agasijan, los enamorados deliquios del encubierto Cupido. 
Todas estas escenas van acompañadas de música, y son admirablemente 
musicales. 



Psiquis. 
Cuando imaginé que el centro 
De la tierra me escondía 
A nunca más ver el dia, 
[Hallo tantas luces dentro! 
¡Qué alcázar tan emineite! 
¡Qué suntuoso palacio! 
¡Qué verde y florido espacio! 
[Qué hermosa y lucida gente! 
¿Cuya será la grandeza 
Flora, que admiras y ves? 

Coro. 
Toda, bella Psiquis, es 
De tu divina belleza. 

Psiauís. 
¿Para quién se fundó aquí 
Aquesta fábrica, en quien 
Tantas riquezas se ven? 



Coro. 
Para que te albergue á ti. 

Psiquis. 
Pues decidme, ¿de qué modo 
Se supo que yo este dia 
A estas montañas vendría? 

Coro. 
Su dueño lo sabe todo... 

Psiauís. 
¿Quién en el mundo se vio 
En igual confusión? Pues, 
Sepa quién el dueño es 
De este real alcázar. 



Cupido. 



Yo. 



bibliografía hispano-latina clasica 



109 



Hermosísima Psiquis, 
Cuya planta produce 
A contactos de nieve 
Flores blancas y azules... 

A puerto llegas donde 
Tendrás^ sin que te asustes. 
Muchos que te obedezcan, 
Nadie que te disguste ; 
Porque este alcázar^ cuyos 
Dorados balaustres, 
A descollarse, fueran 
Hoy eminentes cumbres, 
A efecto solamente 
De ocultarte á ti sufre, 
Destos soberbios montes 
La inmensa pesadumbre. 
En él pues serás dueño 

(Con acompañamiento de música.) 

De cuanto el mar incluye. 
De cuanto el sol engendra 
Y la tierra produce. 
Pues por más que el diamante 
Rayos avaro oculte, 
Verás para tu adorno 
Que uno en otro se pule. 
Del rubi y la esmeralda 
Maridajes comunes 
Entre reflejos rojos 
Darán verdes vislumbres. 
Las lágrimas del alba. 
Cuando á llorar madrugue, 
Las haré que se cuajen 
Primero que se enjuaguen. 



Cuanto ero y cuanta plata 
Avaro monte cubre. 
Sacaré de sus minas 
A que en crisol se apuren 
Hasta hacerse tratables, 
Tanto que cuando gustes 
Que borden tus adornos 
Entretejidas luces, 
ingenioso gusano 
De las fedas que urde 
Te dará los matices, 
Haciendo que se aunen 

(Con acompsñamienio de música.) 

Hebras de seda y oro, 
Logrando en ti su lustre 
Tareas de los tornos. 
Fatigas de los yunques... 

Tendrás á todas horas. 
Que tu belleía adulen 
Músicas acordadas, 
Cánticos de amor dulces. 
Registrará tu mesa 
Cuanto hay que el mar circunde. 
Cuanto hay que el monte corra, 
Cuanto hay que el aire cruce. 
Servida y festejada 
De damas que no cuiden 
De más que de tus galas, 
Tus joyas y perfumes; 

(Con acompañamiento de música.) 

Sin que desta grandeza 
Otro premio procure 
Sino tan sólo, Psiquis, 
Que quién soy no preguntes... 



¡Lástima que toda esta deliciosa poesía se estropee, al final de la jornada, 
con una ridicula escena en ecos! 

El acto tercero comienza también con un trabalenguas vulgarísimo: 

Cuatro eses ha de tener 
Amor para ser perfeto: 
Sabio, solo, solicito y secreto. 

Todo esto va en metáfora de farsay como el mismo Calderón dice; pero lue- 
go se levanta el gran poeta. Dice Psiquis, quejándose de que Cupido no le 
permita ver su rostro: 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH.. BIBL. Y MUS. 



¿Qué estimación merecieran? 



Dicha no comunicada 
No es dicha. Del sol las luces 
¿Fueran hermosas y claras. 
Si á sus solas se lucieran? 
De las estrellas la varia 
República ¿fuera hermosa 
Si á sus solas se alumbrara? 
Si las flores para sí 
Respirasen su fragrancia. 

En la parte lírico-musical merece notarse el siguiente coro: 

Al alma que adoro. 
Quedito el rumor, 
La vida que estimo, 
Pasito el clamor. 



El oro que está en la mina 
¿A quién adorna? La plata, 
¿A quién aprovecha? ¿A quién 
El diamante? Luego es clara 
Cosa que en tanto es la dicha 
Dicha, en cuanto se reparla... 



Quedito, pasito; 
Que duerme mi dueño. 
Quedito, pasito; 
Que duerme mi amor. 



Si cantáis dulces querella», 
Oh matizados primores, 
Que siendo df 1 cielo flores, 
También sois del campo estrellas, 
No me despertéis con ellas 



Y ya que le dais este alivio pequeño, 

Quedito, pasito. 

Que duerme mi dueño; 

Quedito, pasito. 

Que duerme mi amor. 



En el monólogo de Psiquis. cuando va con la lámpara y el puñal á des- 
cubrir á su incógnito esposo, hay, como en otras muchas escenas de Calde- 
rón una mezcla extraña de sutileza escolástica y de pasión humana. 

El que dijo que éste es 

Un monstruo, dijo bien, pues 

Es un monstruo de hermosura 



Psiauís. 

Cobarde espíritu, vam?s; 
Postrado ánimo, alentemos: 
El desengaño toquemos; 
De una vez ó viva ó muera. 
Verle y no verle quisiera; 
Que siempre he de ser e.xtremos. 

Verle, por llegar á ver 
Si engañada pude amar; 
No verle, por no llegar 
A matar y aborrecer 
A quien ya llegué á querer; 

Y en dos afectos neutral, 
Dudo el bien, recelo el mal, 

Y en lo que el examen tarda, 
Más esta luz me acobarda 
Que me anima este puñal. 

Cada paso que el deseo 
Da, se retira otro paso 
El temor; tiemblo y me abraso... 
¿Qué mucho si dudo y creo? 
Mas ¡cielos! ¿Qué es lo que veo? 
¿Quién vio más bella pintura? 
¿Quién más perfecta escultura? 



¡Qié joven tan generoso. 
En quien desde el pie al cabello, 
Está brioso lo bello. 
Está valiente lo hermoso! 
¿Otra vez, cielo piadoso, 
Esta hermosura no vi, 
Queriendo matarme? Si. 
¿Quién eres, joven, que estás 
Seguro al matarte, más 
Que cuando matabas? Di. 

Cuando quisiste matarme, 
Turbado te vi primero; 

Y cuando matarte quiero. 
Tú te vengas con turbarme. 
Dormida fuiste á buscarme. 
Dormido hallarte pretendo: 

¿Qué extremos son qué no entiendo. 
Los que hay en los dos, pues cuando 
Dormí, estabas tú soñando, 

Y yo, cuando estás durmiendo? 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO LATINA CLASICA I I I 

Finalmente, citaremos estos cuatro versos tiernos y sencillos que resumen 
todo el interés dramático de la pieza: 

CuP!Do. Psiauís. 

¡En fin. me has visto, aunque yo S¡ tan para visto eras, 

Te pedí que no me vieras! Dueño mío ¿qué importó? 

En los últimos versos de esta pieza, parece designarla Calderón con el títu- 
lo de El Amor Enamorado: 

Si no que, pues el Amor 
Hoy enamorado eres. 
Perdones yerros de quien 
Está á vuestras plantas siempre. 

APULEYO. 

XVIII. Calderón.— Autos Sacramentales.— Fábula de 
Psiquis á lo divino. 

Dos veces trató Calderón á lo divino la fábula de Psiquis, convirtiendo con 
su genial y triunfadora osadía el cuento milesio de Apuleyo en símbolo 
eucarístico, y llevando á sus últimos límites la interpretación alegórica y 
mística, que comienza en el siglo VI con el comentario de Fulgencio Plan- 
ciades. 

No sabemos cuál es el más antiguo de los dos autos sacramentales, que 
llevan el título de Psiquis y Cupido^ pero citándolos por el orden en que fue- 
ron impresos, corresponde el primer lugar al que fué compuesto para la villa 
de Madrid, puesto que figura en la Parte Primera de los Autos sacramentales ^ 
alegóricos é historiales del insigne poeta español Don Pedro Calderón de la Barca... 
dada á luz en 1717, por D. Pedro de Pando y Mier (á quien el Ayuntamien- 
to de Madrid había cedido el derecho de imprimir los Autos de Calderón), 
conforme á los originales de su archivo. A este auto, como á todos ante- 
cede una /oa, de la cual prescindimos, porque no tiene relación directa ni in- 
directa con el texto de Apuleyo, ananciándose solo, al fin de ella, que el em- 
peño del auto 

Es de Psiquis y Cupido 
Alegórico argumento 
En fábula misteriosa. 

Tampoco entraremos en la exposición detallada del auto, cuyos persona- 
jes son: El Odio, el Amor, el Mundo, la Sencillez, las tres Edades, la Malicia, 
el Hebraísmo, la Gentilidad, músicos y acompañamiento. «¿Y dónde está 
Psiquis?» — se preguntará — Psiquis es la tercera de las hijas del mundo, la Ley 
de Gracia, así como sus hermanas mayores son la Ley Natural y la Ley Es- 



112 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

crita, dadas en dote la una al Imperio Romano, la otra al Reino de Judea: 

En la Fábula de Psiquis Que á las dos estado dio, 

Lei, que un Alto, un superior Y á la tercera echó al mar 

Monarca tuvo tres hijas, Por envidia de las dos. 

Las dos hermanas, es decir, las dos primeras edades, ó si se quiere mejor 
)a Gentilidad y el Hebraísmo, se coligan contra la tercera Edad, en cuyo favor 
se amotina el pueblo: 

Viva nuestra Infanta, en quien Siendo menor en edad 

Es segunda perfección Ser en belleza major. 

Lo mejor del auto como poesía son las escenas en que está trovada á lo 
espiritual la exposición de Psiquis sobre el escollo y la aparición del encan- 
tado Palacio. Sale la Noche vestida de negro, con estrellas y una hacha en la 
mano, y canta: 

Huyan las sombras del odio que horrible 
En estas montañas buscó su peligro, 
Y serene las nieblas la llama 
De Amor, que tras él buscándole vino ., 
De esta antorcha ilustrada los rayos 
Siguiendo, verás que á tanto conflicto 
Como verse del mundo arrojada. 
Te busca y te alberga en alcázares ricos... 
Entra, pues, que las puertas abiertas 
Te esperan á ser tu amparo y tu asilo: 
Entra, pues, que el Esposo i buscarte 
De embozo vendrá sin ter conocido... 
Cuando á tus puertas le coja la Noche, 
Nevado el cabello de blanco rocío... 

Mézclanse así de un modo extrañísimo las reminiscencias del Cantar de los 
Cantares con las del mito pagano. Y de la misma suerte el palacio encantado 
del Amor se identifica con la nueva Jerusalén que el profeta vio descender 
del cielo: 

¿Qué nueva Jerusalém Misteriosamente altivos 

Es la que en el ayre miro Son amatistas, topacios, 

Que parece que desciende ^ Crisólitos y jacintos? 

Del Cielo, á ser paraiso El fosso que los guarnece. 

De la tierra, pues sus muros, Mar es de cuaxado vidrio, 

Si á los relámpagos míos Siendo sus calles y plazas 

Puedo divisar las señas. Losas de cristales limpios. .. 

Es una escena algo larga, pero deliciosamente versificada, salvo los inevi- 
tables resabios de mal gusto, aquélla en que el Amor Divino requiebra á Psi- 
quis, interpretando con un arte muy singular, pero que no carece de gran- 
deza, los datos de la fábula antigua: 



bibliografía hispano- latina clasica 



113 



Bello prodigio á quien 
El Mundo echa de si, 
Por odios del Hebreo, 
Por ceños del Gentil: 
Desde el principio, y antes 
De los siglos te vi, 

Y tan primer Principio, 
Que nunca tendrá fin. 
Desde allí tan amante 
Quedé, que he de cumplir 
Lo del morir de amor, 
Que otros suelen decir, 
Pues por mi se dirá 

Y con verdad, que fui 
A quien el Mundo vio 
Muerto de amor por ti... 

En este ilustre alcázar 
(Templo puedo decir. 
Puesto que á tu deidad 
Sus aras construí^ 
Casta Esposa desde hoy 
Conmigo has de vivir, 
En cuya eterna edad 
Dulcemente feliz. 
Dirán sus primaveras 
Que en su ameno'confin 
De doce meses, sólo 
Conocen al Abril... 

Sobre cuál más te obliga. 
Lidiarán entre sí, 
La Aurora con llorar, 

Y el Alba con reír. 
Saldrás, pues, y veris 

Cruzar de mil en mil 



Arroyos del Cedrón 
Por viñas de Engadi. 
Regar verás hermosas 
Fuentes de Rafidim, 
Los cedros de Cades, 
Las palmas de Setim... 

Al trasmontar la tarde, 
Cuando ya quieren ir 
A la choza el Pastor, • 

Y el ganado al redil. 

De embozo en tus umbrales 
Me hallarás, porque asi 
Siempre he de estar contigo, 

Y no quiero de tí 

Más de creer que es obra 
De Amor, sin inquirir 
Si debaxo de un blanco 
Velo, y terso viril. 
Está ya el Dios de Amor, 
No ignoto para ti, 
Cuando más fe que al ver 
Le prestes al oir... 

Pues como tú me creas 
5/« ver, haré por ti 
Tal fineza de amor, 
Que dé en sacro festín 
De mis bodas, á cuantos 
A ellas quieran venir 
Tan preciosos manjares, 
Que lleguen á incluir 
En la espiga de Ruth, 
De Caléb en la vid, 
El vino de Canaán 
Con el maná de Sim... 



No se puede menos de calificar de extrañamente ingeniosa la delicadeza 
con que el poeta transforma en símbolo del misterio sacramental la invisibi- 
lidad del Amor en la fábula griega, sin que ni el decoro del dogma teológico 
ni la integridad de la poesía padezcan. Ya se comprenderá después de esto 
el sentido con que Calderón trata la caída de Psiquis, su purificación por 
el arrepentimiento y su regeneración por el manjar de la Sagrada Mesa. 

El auto segundo de Psiquis y Cupido^ escrito para la ciudad de Toledo, figu- 
ra en la Parte Segunda de los Autos, publicada también en 17 17. Tiene su 
correspondiente Loa, sin ninguna relación con el episodio de Apuleyo, 

En el auto son personajes: La Apostasía, la Gentilidad, la Idolatría, la Si_ 
nagoga, el Judaismo, la Envidia, el Albedrío, el Mundo, Cupido, la Fe, músi- 

8 



114 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

eos y acompañamiento. La alegoría de las tres hermanas es substancialmente 
la misma que en el auto anterior, pero más recargada de sutilezas escolás- 
ticas, y más distante del mito original y de la poesía profana. El misticismo 
de este segundo auto parece más elevado y más puro, pero quizá por lo mismo 
el conjunto es menos dramático, el velo mucho más transparente, y se con- 
cede menos valor al elemento humano. Las sutilezas de la controversia teo- 
lógica ahogan á cada momento la franca expansión del numen lírico, salvo 
en algunos intermedios de poesía musical, como el siguiente: 

Voz SEGUNDA. 

P?xaros, Fuentes y Flores, <- • ^ i j 

■' Cristales, su espe|0 sed. 

Todos al Dios de Amor decid amores. ^ , , 

Corred, corred. 

Voz PRIMERA, ., 

Voz TERCERA. 

Aves, su voz saludad. , - , . , 

' Flores, de alfombra servid. 

V°'^'^' ^<''^'*- Lucid, lucid... 

Estos dos auto% han sido muy bien analizados, y en parte traducidos al 
francés, por Latour en su ya citado libro Psyche en Espagne (págs. 194-262). 

Ya antes de Calderón había sido empleada la fábula de Psiquis como ale- 
goría eucarística. Prueba es de ello el auto Psiques y Cupido del Maestro José 
de Valdivielso, que es la sexta pieza de las incluidas en el raro volumen que 
lleva por título Do:(e autos sacramentales y dos comedias divinas. (Toledo, por 
Juan Ruiz, año de 1622, 4.°) Puede formarse idea de él por el clarísimo ex- 
tracto de Schack (tomo III de la traducción castellana, pág. 319). 

c Psiquis es el Alma humana, la hija del cielo, y el amor es Cristo. El Mun- 
do, el Deleite y Lucifer son galanes, que pretenden la mano de Psiquis, y se 
ven rechazados de ella, porque en sueños ha visto al Amor, á quien sólo de- 
sea pertenecer. Este se presenta como amante suyo, y se desposa con ella; el 
himeneo se celebra primero en su casa, en donde descubrirá su rostro, velado 
hasta entonces; para acompañar á la desposada hasta ella, la entrega á la 
Verdad y á la Razón. Las hermanas de Psiquis, que se llaman Irascible y 
Concupiscible, envician la dicha de la desposada y se conjuran con los tres 
amantes desdeñados para destruirla. El plan se realiza. Déjase Psiquis sedu- 
cir de sus enemigos, anticipándose á la eternidad, y temiendo en vez de 
creer. En la ocasión primera en que intenta levantar el velo del Amor es 
retirada por la Fe; en la segunda huye de sus brazos el divino amante, y 
ella se precipita en un insondable abismo. La Razón queda ciega de repente^ 
y vaga lamentándose; aparécese la Verdad para buscar á la perdida; y mien- 
tras se conducen ambas de lo ocurrido, se ve á Lucifer cabalgando en una 
serpiente, y teniendo en sus brazos á la desolada Psiquis, manchada de san- 
gre y con negras vestiduras. El Amor, sin embargo, accede al fin á celebrar 
de nuevo su himeneo, movido por el arrepentimiento del Alma; la santa 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA II 5 

Virgen trae á Píiquis en sus brazos, él estrecha entre los suyos á la recién 
hallada, y en este instante la adornan blancos paños; ábrense sus ojos á la 
razón; huyen el Mundo, el Deleite y Lucifer; se ve al Cielo, padre de Psiquis, 
que ofrece á su hija una corona y una palma, y un coro solemniza con sus 
cánticos las bodas del Alma y de Cristo. i 

XIX. SoLis (D. Antonio de).— 1658. 

— La gran comedia Triunfos de Amor y Fortuna, Fiesta Real que se represen - 
té á sus Majestades en el Coliseo del Buen Retiro. Alfeli{ nacimiento del Serenísi- 
mo Principe D. Felipe Próspero nuestro Señor, Escrita por D. Antonio de Solís^ 
Secretario del Rey nuestro Señor y Oficial de Estado. Va precedida de una Loa, 
y seguido de dos entremeses y un sainete que se representaron con la come- 
dia. Los títulos de los entremeses son El Niño caballero y EL Salta-en-banco : 
el sainete no lleva título. 

De la pompa de esta representación palaciega y del éxito que tuvo da cu- 
riosa relación D. Antonio de León Pinelo en su Historia de Madrid, ms. 
(apud Harlzenbusch, Comedias de Calderón, pág. 675): 

«Fué la más portentosa (comedia) que se vio en Madrid, y aun en Europa, 
formada de las fábulas de Psiquis y Cupido, Endimión y la Luna. Las mu- 
danzas del teatro fueron muchas y admirables La obra fué de Don Anto- 
nio Solís, Secretario del Rey y Oficial de Estado; y la disposición, de D. An- 
tonio María Antonozzi, ingeniero romano. El viernes y el sábado se repre- 
sentó á los Consejos, Reina y Villa de Madrid; y por acercarse la cuaresma 
no se pudo dar lugar á que la gozase el pueblo, reservándolo para tiempo más 
oportuno; y así se cotjitinuó, después (|ue los Reyes vinieron de Aranjuez, y 
fué tanto el concurso, que aun faltaron días, por atravesarse la fiesta del 
Corpus Chrisíis que la suspendió.» 

Fecha de la representación, el miércoles 27 de Febrero de 1Ó58. 

Fué impresa dos años después en la P&rie tre:(e úq la gran colección de Co- 
medias varias, escogidas (1664), y reimpresa en las obras dramáticas de Solís 
(Madrid, 1681 y 1717). 

Más bien que comedia es una especie de ópera de gran espectáculo, en que 
se mezclan de un modo confuso é incoherente la fábula de Psiquis y la de 
Endimión. Seguramente debió su éxito á la habilidad del tramoyista, y á al- 
gunos versos buenos, aunque muy inferiores á los de Calderón, á quien ma- 
nifiestamente imita, ó por mejor decir echa á perder. Es pieza que dramática^ 
mente vale muy poco, á pesar del respetable nombre de su autor. 

XX. CoMELLA (D. Luciano Francisco.)— 1793. 

— Psiquis y Cupido, dr^ma heroico en un acto, Con música. La licencia 



% 

H6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

para la representación es de Septiembre de 1793. Hizo el papel deSiquis Ma- 
ría del Rosario Fernández, la Tirana, y el de Cupido Ángel López. Los demás 
actores que la estrenaron fueron Francisco Laborda, las hermanas Petronila 
y Lorenza Correa, José Huerta, Vicente Camas y Victoria Ferrer. 

Se ha impreso suelta, como las demás producciones de su autor, pero tam- 
bién se encuentra en el tomo VII de la colección fa;ticia que lleva por título 
Colección de las mejores comedias nuevas que se van representando en los teatros de 
esta corte.,. Madrid: en la Imprenta de Ramón Rui:(. 

Por la grotesca celebridad de su autor podrá ya inferirse lo que puede ser 
este esperpento dramático, en que no hay poesía, ni sintaxis, ni sentido co- 
mún. A ratos cree uno que está leyendo una parodia. Véase alguna muestra: 

Sale Siquis y Cupido, éste vestido de pastor^ con el rostro cubierto con una cinta 
blanca que casi le cubre todo el rostro, y dice Siquis: 

[Imperfecto placer! ¡Amor tirano! 
Si el amor es gozar el bien querido, 
Si el amor es tener el bien que se ama, 
¿Cómo puedo gozar lo que no he visto! 
¿Cómo es dable tener lo que se ignora? 
Descúbrete una vez, esposo mío. 
Basta ya de aderarte con la idea, 
Dexa que ame el objeto. Combatido 
De la duda mi pecho algunas veces, 
Llego á dudar de ti, porque en ti miro 
Dos mil contrariedades. Por un lado 
Tu estatura no excede á la de un niño, 
Por otro tu poder es más que de hombre... 
Basta de cargos ya, y á mi cariño 
Hazle el obsequio de mostrar tu rostro, 
Mi corazón no tengas indeciso: 
Desátate la venda; mas no, dexa 
tiue te la quite... 

Cupido. 

Ya te he dicho 
Otras veces, mi bien, que descubrirme 
Y perderte será todo uno mismo. 

En el mismo estilo ramplón está lo demás de la pieza. 

XXI. Hartzenbusch (D. Juan Eugenio.)— 1857. 

El Amor Enamorado^ i^ar^uela mitológico-burlesca, en tres actos en verso y 

prosa, 

Al final de esta pieza se lee: Panticosa-Biarrit^- Madrid. iSi^y. 



bibliografía hispano- latina clásica 117 

Obras de Encargo, Colección que comprende algunas de D.Juan E. Harti^enhuscb . 
Madrid, Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra. 1864, — Págs. 81-187. 

En vida de Hartzenbusch no se representó esta zarzuela. Puesta luego en 
música por D. Emilio Arrieta, fué estrenada con regular éxito, en el teatro 
de Apolo, el 28 de Septiembre de 1880. 

El libreto es digno de su autor, si se atiende sólo á la pulquérrima dicción 
de la prosa y á la elegante suavidad de los versos. Tiene, además, como 
podía esperarse de tal maestro, aun en obra tan ligera y de mero pasatiempo, 
intenciones y movimientos poéticos, y en las últimas escenas un género de 
elevación moral, que sin llegar á la interpretación mística de Calderón, ni á 
las sutilezas de Fulgencio Planciades, mantiene la fábula de Apuleyo en cierta 
esfera ideal. 

Desgraciadamente, Hartzenbusch se creyó obligado á justificar el título de 
burlesca que daba á su zarzuela, interpolando una porción de escenas cómicas 
en que figura como principal personaje un sacristán del templo de Venus lla- 
mado Telefrón, que viene á ser el gracioso de la pieza. Y como la vena cómi- 
ca no era la principal entre las excelentes dotes del autor de Los Amantes de 
Teruel^ no es maravilla que resultasen fríos é insulsos la mayor parte de los 
chistes del tal Telefrón, cuya inoportuna presencia en las situaciones más críti- 
cas, desfigura la obra con un tinte de candidez pueril. Algunos recursos, tam- 
bién, como el primer encuentro de Psiquis con el Amor disfrazado de pasto- 
ra anciana, se quiebran de puro ingeniosos y rebuscados, y contrastan con la 
sencillez humana, y por lo mismo trascendental y eterna, del cuento primitivo. 

Tampoco los datos de éste fueron respetados por Hartzenbusch más que en 
lo esencial. Suprime las hermanas de Psiquis, sustituyéndolas pobremente 
con el insufrible Telefrón: suprime todas las pruebas y purificaciones de la 
heroína... Hay, además, algunos rasgos de sentimentalismo moderno, que 
son inoportunos en tal argumento. Una reproducción poéticamente hecha del 
episodio de Apuleyo, conservándole con franqueza su prístino carácter de 
cuento de viejas^ hubiera producido una zarzuela ú ópera de grande espectácu- 
lo, mucho más animada é interesante que este conjunto de sutiles embrollos, 
de púdicas reticencias, y de segundas intenciones. 

Hay, como queda dicho, trozos muy delicado en esta obra. Dice Heliodora, 
ó sea Psiquis, contemplando á la luz de su lámpara al Amor dormido: 

¡Monstruo divino es ése! Dará, si martiriza, 

|Y él resistió que viese Tormento de placer. 

Rostro que tanto hechizal Arco hay aquí y aljaba..* 



Il8 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Ciega de asombro estaba. Cobra el amor tributo: 

Ojos, con ansia errantes, Aman ciprés y hiedra; 

¿Cómo no visteis antes La diamantina piedra 

Las alas del amor? Siente el amor en si. 

¡Yo por su esposa dada, Y ¡él, que del mundo es alma, 

Cuando, la peña abriendo, Pone á mis pies la palma 

Vaticinó tremendo Que ambicionaran diosas! 

Saturno destructor! ;Cuál de las más dichosas 

Del dios al torpe bruto Puede igualarse á mi?... 

Y son de alta y nueva poesía las últimas escenas en que Psiquis heroica- 
mente se inmola como mártir del amor y recibe el don de la inmortalidad en 
la copa del eterno sueño: 

Heuodora. De néctar celestial, 

_. ^ . , ,. . Y en vez de muerte, á Siquis 

Tierno Amor, si en tu pecho divino 
r^ ,,. . . Le dio inmortalidad... 

Uevorante ponzoña vertí, 

_. , • , ,' Lloraba el cielo todo 

Cierre y sane tu henda la muerte, 

^ , . , • , . Viendo al amor penar: 

Que a mi seno desciende por ti. 

La llama que produjo 

• •...•.••*..■.. .......I.., • 

La lámpara fatal, 

Sanó con dulce beso 



Coro. 



Un dios llenó tu copa La nueva diosa ya. 

El nombre de Telefrón, introducido por Hartzenbusch en esta pieza, está 
tomado del libro de Apuleyo, pero no figura en el episodio de Psiquis. 

XXVI. Fernández de Ribera (Rodrigo).— (Primer ter- 
cio del siglo XVII.) M-172 de la Biblioteca Nacional. 

— La Asinaria, poema en trece cantos, en tercetos. 

Ms. original en 4.° recortado, 154 hojas (sin seis de principios y diez de 
tabla al fin). 

f Al hidalgo pobre gentil-hombre de la boca del vulgo, caballero del. hábito 
de la paciencia, R. F. D. R. 

» Suele tal vez, virtuoso señor, causar mayor deleite el luciente cristal de 
la nativa fuente en el solitario y ameno prado, que aquel que de entre can- 
dido alabastro, escasamente se destila por los dorados caños en el artificioso 
y cultivado jardín; y incitar más el postrado (apetito de el gusto la grosera 
vianda en ia pajiza choza, que los regalados manjares en las espléndidas 
mesas. ¿Quién duda, pues, que harto v. m, en este común camino de la inquie- 
tud de el lozano caballo de la peligrosa presunción, gustará más de el sose- 
gado paso de el doméstico y seguro asno? Símbolo es de la mal conocida pa- 
ciencia* Y, pues, V. m, ha hecho hábito de ella, contra el rigor con que la 
fortuna indignamente lo abate, admítalo en su compañía, y defiéndalo de los 
voraces lobos de esta era, en que veamos á v. m., sus servidores y amigos, en 
el aumento, que de todo merece, y así guarde el cielo á v. m.» 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA II9 

Prólogo al vulgo: 

«De la manera, oh poderoso vulgo (hidra de quien no ha podido triunfar 
humano Alcides), que el delincuente que, autorizando su atrevimiento, pone 
su culpa en poder de el merecido castigo, y su vida en el peligroso lugar don- 
de cometió el delito, á que por más seguro se acoge, y con temor de el mal 
certero tirador al apuntado blanco el que :o mira, llego yo hoy á tus manos, 
creyendo que cuando no merezcan perdón las ofensas que te hecho, y llegue 
con ellas á ser conocido de tu rigor, bastará mi humildad á templar tu sober- 
bia; que no te obligará poco verme ya en el asno, y con tantos verdugos á la 
puerta. 

íGuárdate, pues, que si no caballo griego, puñado de valientes ofendidos, 
un asno sevillano entra hoy por tu república^ debajo de quien van cubiertos va- 
lerosos avisos. 

»Sabeelcieloquenoes mi intento lastimará ninguno particularmente; pero 
quítese todo el mundo de enmedio, que no estará en mi mano pisarlo, siendo 
todos cuatro pies, y podrá mal remediar el dolor con gritos, por muchos que 
alce contra mi asno, que sólo es mercader en las orejas, y molinero en oir. 

sCerca estuve de dejarlo salir en cerro, sin el pesado aparejo de un prolijo 
prólogo... 

«Dirás que para asno habla mucho; y si adviertes, no lo fuera hablando 
menos. Dirás que es discreto; atribuyeselo á su padre. 

Dirás que es necio; atribuyeselo á ser asno, y no culpes en él voces, 
términos ó frases; pues ya que hablaba, no era justo que fuese de manera que 
no lo entendieses y que dejara de hacerlo en tu lengua; pues adelgazándose 
ésta, no la entiendes de oscura; y si se engruesa, no la admites de humilde... 

i Dirás que sobre el oro del asno de Apuleyo quedará escura la invención del 
mío: en todas edades ha habido asnos, amigo Vulgo, y en aquella eran con- 
formes á su metal (cuando de los hombres se hacían asnos por su saber), que 
agora de los asnos se hacen hombres por su soberbia; y en esta de hierro, que 
es de el que por los nuestros gozamos, y el que había menester quien nace á 
su frente. 

, >No me negarás, á lo menos, que he conseguido el fia de la arrastrada (?) 
poesía, pues si este es juntar lo dulce con lo provechoso, ¿qué más dulce cosa 
que la caballería de un jumento?,..» 

Soneto en argumento de los trece cantos de la Asinaria. 

En felice descuido un asno hallado, 
Que habla y se disculpa y monstro nace, 
Q.ue en la ciudad estudia donde pace, , 

Que por dormir, de amor es maltratado: 

Ser en Madrid de un hazacán comprado. 
Cómo en ella á su mal remedio trace, 
Que un avaro sus lomos embarace, 
Dos almas y un amante ser juzgado: 



120 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS 

Burlar su dueño á un cura codicioso, 
Su tesoro escapar de mil ajenos, 
Verse en Sevilla á imitación de tantos: 

El morisco destierro lastimoso, 
Pedir su honor tras argumentos buenos, 
Verás, lector, de un libro en trece cantos. 

Canto primero. Inc. 

El callado valor y hechos canto 
De el alma bestia, el animal constante. 
Apto ya á más de un acto heroico y santo... 

Canto XIII. F. 

Y en hojas de bruñido papel blanco, 
Emulas ya de el bronce y mármol terso^ 
Que ambicioso de honor á Dafne arranco. 
El mundo te vera dando á mi verso 
' Más atención por ti que al Mantüano, 

Si bien de asunto en todo no diverso, 
De mi voz estampado y de mi mano. 

Al fin pone una curiosa «Tabla de algunas voces escuras y cosas notables 
que se tocan en La Asinaria.y> 
Son trece cantos en tercetos. 
Canto primero . Inc. 

El callado valor y hechos canto 
Del alma Bestia, el animal constante. 
Apto ya á más de un acto heroico y santo: 

Aquel sobre quien vido á Dios triunfante 
El pueblo deslealj y cuyo aliento 
De abrigo le sirvió en Belén infante 

No el ilustre León, su Rey sangriento, 
Sea de mi furor la causa agora, 
El Asno, si, con diño acatamiento... 

El autor encuentra un asno parlante y filósofo que le cuenta su historia, 

Canto segundo. 

Después de una larga sátira general contra los estados humanos, probando 
que en todos abundan los asnos, empieza su narración el asno, que ¡resulta 
ser monstruoso parto de consorcio híbrido: 

Nací de garañón noble y discreto, 
Asno de bien, al mundo habrá diez años... 



Era sano mi padre de Castilla, 
Yegua andaluz mi madre allá llevada, 
Domada ya, y vestida de la silla. 



bibliografía hispano- latina clasica 121 

Ella andaba lozana, él sin sosiego, 
El en ancho corral, ella en pesebre, 
Ella torpe en correr, él torpe y ciego. 



De una oportuna noche en que derecho 
Se fué al establo del corral, su estancia, 
Quedé engendrado yo, y él satisfecho. 



Un hijo del patrón de la casa monta en la yegua preñada, para ir al estu- 
dio de Salamanca, y el héroe brutal de esta historia nace en el camino: 

Escucha, pues, y escuche el estudiante 
La causa natural en breve espacio 
De portentoso monstruo semejante. 

Cuando lomó de amante y de palacio 
Mi padre posesión, á quien fué entonces 
Oro el establo y el pajar topacio: 

Cuando rompiendo los torcidos gonces 
De la puerta establar, cuando en vez de ellos 
Romper pudiera mármoles y bronces,' 

En amorosa competencia y bellos 
Retozos se salieron á una huerta, 
Ella suelta, y él preso en sus cabellos, 

Dieron en una azequia descubierta 
Al rayo de la luna, que hazla 
Cualquier confusa sombra clara y cierta. 

Y sin que de ^u plata Hmpia y fria 
Quedar pudiese la menor centella, 
Muerta del fuego que en los dos hervia, 

Haziendo al acto torpe espejo de ella, 
Todo lo que duró, miran Jo estuvo 
En él ai garañón mi madre bella; 

Y tanta fué la aprehensión que tuvo 
Que l'alma por la vista, y por el gusto 
El vientre alli materia y forma obtuvo. 

Juntóse con la idea asi el robusto 
Poder del engendrar que en mi estampado 
Quedó mi padre, aun coa su suerte, al justo. 



Canto tercero. 

Nótese esta alusión al famoso comediante italiano Ganasa: 

Y de encerrar en un corral Ganasa 
Asnos (cual otros con más toldo ahora) 
Ganó para fundar familia y casa. 

Crianza del asno en Salamanca, Muerte de su madre ¡en lance de toros, y 
lamentación fílíal del protagonista, 



122 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH,, BIBL. Y MUS. 

¿Quién de tus ancas, Madre, y fuertes lomos 
Edad justa de un siglo no esperara? 
Aquí verás, oh Huésped^ lo que sonnos. 



Mas si tu cuerpo baña eterno sueño, 
En los Campos Elíseos ya tu sombra 
Está con dulce parecer risueño. 

No hierro descortés tu hijar asombra, 
No al soberbio pajar pides ausilio, 
No plato al palo, y al esparto alfombra 

Con los asnos de Tullo y de Virgilio 
Mano á mano, señora, te paseas, 
Con los de Homero, Píndaro y Pompilio. 



Censura burlesca de la Universidad de Salamanca: 

Es esta la ciudad de las ciudades 
Donde más sabios necios hay de estima, 
Por ser necios, amigo, en facultades... 

Canto cuarto. 

Perturba el asno una cita amorosa del estudiante su amo, y es fieramente 
castigado por él, y vendido después á un arriero. 
Canto quinto. 

Un nigromante roba el asno, prevaliéndose de sus conjuros é introducién- 
dose de noche en el establo. 

Un viejo entró, que apenas se podía 
A escasa luz de viento combatida 
Bien divisar el bulto que movía. 

Ropa de mil colores mal vestida 
Le llegaba á los pies grosera y tosca... 

Sobre su frente vedejuda y hosca 
Limite al blanco crin una culebra 
Verde pcnía temerosa en rosca. 

Era en los pies enjuta y suelta cebra, 
Gigante en proporción y catadura 
Cual su esparcida fama lo celebra. 

De espíritu en entrando hinchó la escura 
Estancia, y de conjuros murmurados 
En un librillo de memoria pura. 

Aquí y allí los ojos enclavados 
Se iba furioso suspendiendo á trechos 
Con horribles visajes mal formados... 

Apenas en mi cerro (¡oh cosa fiera 
De dezir y creer!) oprimió el pelo 
Su pesadumbre al parecer ligera. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 12^ 

Cuando sentí con ligereza el suelo 
Desamparar mis patas, y moverme, 
Contra mi natural, en blando vuelo. 

A alzarme comencé, y á suspenderme 
En el viento (virtud del fuerte encanto. 
Por quien subtil con ala* llegué á verme). 

No sé si el roto techo se abrió tanto 
Que dio lugar bastante al monstro horrible 
Para salir (¡oh nuevo y justo espanto!) 

O si, sutilizando mi terrible 
Forma para volar, por cualquier quiebra 
Dfel aposento me sacó invisible. 

Oe la curtida planta á la culebra 
Su proporción disforme parecía 
En mi, ensartado un monte en una hebra. 

Comenzó con vigor y gallardía 
A ceñirme los lazos de manera 
Que huelgo apenas que anhelar tenía. 

Comenzó á levantarme, cual si fuera 
Presuroso halcón, encaminando 
A la región ardiente su carrera. 

Iba al principio con razón temblando 
Yo: mas después considéreme en alto, 

Y aunque Asno, ya cual otros mil volando. 

Viaje aéreo del asno. El Mago que le hurta es el Tiempo, que después de 
describir su poder, dice al asno: 

Un hombre he de buscar que con serena 
Frente en su estado viva con contento, 
Honrrándome con vida justa y buena: 

Y sino quedarás, oh buen jumento, 
Ya por el animal de mejor vida 

Y más libre que goza tu elemento. 

Todo este canto es quizá el mejor del poema. Píntase con viveza y gracia 
el asombro que produce en las diversas castas de gente la extraña aparición 
del viejo cabalgando en aquella bestia ignota. Restituyese nuestro héroe á su 
establo. Le compra un azacán y le hace portear cántaros de agua. 

Canto sexto. 

Desventura conyugal del aguador. Infidelidad de su esposa con un zapa- 
tero (reminiscencias de Apuleyo). Discurre la mujer, ^lara quitar los celos 
al marido, darle á comer los sesos del borrico, y se lo propone así á su 
amante: 

El asno morirá de acelerada 
Mano con prisa y sin piedad herido 
De vil cuchillo y no de honrosa espada. 



124 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

Muerto, le has de quitar del cuello erguido 
La orejuda cabeza, cuyos sesos 
He de dar en manjar á mi marido... 

El asno, que se entera de la conversación, se venga de la mala mujer, 
tirándola al Manzanares en un día de fiesta, cuando cabalgaba sobre él pom- 
posa y galana. Chapúzase de lo lindo, y acude su galán á sacarla en brazos, 
pero queda perniquebrada, y el amor se entibia. 

Canto séptimo. 

Es vendido el asno á un hidalgo avaro, que le llev^j á Andalucía. Descrip- 
ción satírica del camino. Donosa fábula de la cueva de Gata en el género de 
las Transformaciones de Ovidio, ó más bien parodiándolas. 

Canto octavo. 

Pintura de la miseria del avaro, que deja morir de hambre al asno, míen* 
tras él estaba 

Jugando al ajedrez con veinte friaSg 
Gracias en la botica con el Cura, 
Do el Boticario alumbra sus porfías... 

Aquejado de hambre el asno acude por la noche á un huerto de malvas, 
próximo al cementerio de la iglesia. Temor de un sacristán, que cree haber 
visto almas en pena, y echa las campanas á rebato. Aventura amorosa de 
una doncella, hija de la dueña del huerto adonde iba el asno á comer las 
malvas. Ministriles apostados por la familia para sorprender al|galán en la 
nocturna entrevista, y hacerle casar con la muchacha, tropiezan con el asno. 

Muere el dueño del asno. Un esclavo suyo morisco, emancipado en su 
testamento, esconde los dineros del avaro en tres cueros de miel, monta en 
el asno y se va á Sevilla, [después de engañar á un cura codicioso diciéndole 
en confesión que el tesoro queda escondido al pie de un árbol. 

Canto nono. 

Chasco del cura que va á descubrir el supuesto tesoro, y sólo encuentra 
una olla bien ligera: 

No habia otra cosa de la boca al centro 
Sino en un pergamino mal formado 
Aqueste mote que salió al encuentro: 

«Aquí echará de ver cuan feo ha quedado; 
Que quien tanto ha ahondado, señor Cura, 
Bien es que quede asi desengañado.» 

El cura, pesaroso del engaño, manda un criado suyo 

Tras el astuto mozo fugitivo... 



bibliografía hispano-latina clasica 125 

Entretanto, el asno se escapa con su preciosa carga, y campea en libertad 
durante algún tiempo: 

¡Qué gran tesoro • 

Es esta libertad, y qué glorioso 
Su nombre ilustre! Ai ave regalada 
En jaula mira de ébano precioso, 

Muriendo por romper la delicada 
Verja, y salir á mendigar el grano. 
Cubierto casi de la tierra arada. 

Mira en el campo el pertinaz villano 
La enzina sacudir con mayor gusto 
Que sirve al Rey el noble cortesano... 

Nuevo episodio alegórico. Aparición de Mercurio: 

Vi en medio un hombre al parecer correo. 
Bien que ni alforja ni zurrón, testigo 
De su necesidad en sus ¡ornadas 
Le vi, ni más que un saco por abrigo. 

Traia un corto chuzo, y rodeadas 
Dos culebras á él, y un capacete. 
Con dos alas de un tordo en él clavadas. 

Traia en los pies (juzgúelo por juguete 
Entonces) otros dos como acicates 
Para el aire batir, de que es ginete. 

Estas en los talones de alpargates 
Dos traía puestas con primor, que fueran 
En otro que Mercurio disparates... 

Como Planeta del Borrico, había 
Venido á encaminarme en el más cierto 
Camino de los muchos que alli había. 

«Este — decia, — amigo, más abierto 
Es el del robo claro, confiado 
En el poder del oro aquí cubierto. 

»Aqueste de escribanos es trillado, 
Mira con qué bullicio van y vienen: 
Si por él no cupieres, hazte á un]lado. 

»En él mil ventas do descansan, tienen. 
Por no dejar de usar, aun caminando, 
Su oflScio lo que en ellas se detienen. 

»E1 viento de sus plumas va limpiando 
Hasta el polvo del suelo: rastro honrrado 
De que han passado, amigo, o van passando. 

»Este un poco más áspero ha llevado 
Al Mercader, y aqueste un poco escuro 
Del astuto logrero está hollado... 

»Con esto cumplo: queda en paz. Borrico, 
Ya te he inclinado á tu provecho, amigo, 



126 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Y tu cuidado á tu interese aplico.» 



Dejóme la visión de aquesta suerte, 
Desengañado ya con tal sucesso 
De que cualquier camino va á la muerte. 

Rascarme quise en un zarzal espesso: 
Que precia el Asno más por sabio el gusto 
Y libertad, que el rico honor de Creso. 

En una mata abri un postigo al justo 
A un odre; por do diflibertad franca 
Al pálido licor de que iba onusto. 

Comenzóse á bordar la tierra blanca 
Con caireles de miel, que descendian 
Del anca al suelo, y dende el odre al anca. 



En tal situación, y cuando enjambres de moscas acudían á acuchillarle 
atraídas por el sabor de la miel, sobreviene el criado del cura, que recoge 
el odre, le cierra, y determina vender el asno en el pueblo más próximo, 
pero en la plaza encuentran al morisco, que le acusa de haberle robado el 
borrico y aun la muía en que el otro montaba. Hace abrir el menor de los 
cueros, que sólo ocultaba cien reales. Llevan el mozo á la cárcel, y el Alcalde 
se lleva á su casa la muía y el asno, no sin gran pesadumbre del morisco. 

Canto décimo. 

Historia satírica de la muía, relatada por ella misma. El morisco va á 
deshora á alborotar la casa del Alcalde, reclamando su hacienda. El alcalde, 
que por ser de noche estaba sin teñir las canas, y por tanto de incógnito, se 
hace pasar por un criado suyo, y transige con el reclamante, restituyendo 
las cabalgaduras con la mitad de la miel v del dinero. 

Hinchóle una vasija y la esperanza 
En un punto el Morisco al mal cristiano 
De miel y de dinero con crianza. 

Con blanda y dulce miel le untó la mano. 
Miel de abejuelas pobres va sustancia, 
De que assi se regala un juez tirano. 

Huyendo pues con la mular ganancia 
Y sin la miel salió mi dueño artero, 
Sin más volver aun con la vista á Francia... 

Canto on:(eno. 

Llegan á Sevilla, de la cual se hace curiosa descripción. 

Aquí los asnos tienen más malicia 
Que en lo restante, amigo, de la tierra, 
Con quien no se averigua la Justicia. 



bibliografía HISPANO-LATINA CLASICA 1 27 

Grande agudeza y flojedad se encierra 
En los ingenios suyos, que la Fama 
Injustamente expele de la guerra. 

Aquí el Ethna de Venus, mayor llama 
Que en Gnido y Chipre blandamente exala, 
Que al mismo Betis que los baña inflama. 

En esta gran ciudad no hay cosa mala, 
Ni hay cosa buena, amigo, y todo es bueno, 
Y á lo bueno que vi lo malo iguala... 

Cuadro de la expulsión de los moriscos, medida que el poeta elogia mu- 
cho, como casi todos sus contemporáneos. 

El dueño del asno, envuelto en el común destierro de los suyos, vende el 
animal á un convento de la sierra. 

Canto do^e. 

Lamentación del morisco al tiempo de separarse del asno. 

¿Qué ha de hazer, querido hijo, agora 
Quien su adquirida patria, poseída 
Mil años casi ya, deja en un horj? 

¿La huerta cjltivada ya y crecida 
Con mas sudor que con humor de noria: 
Parte su recreación de nuestra vida? 

¿La sementera y casa en la memoria 
Ésta fundada ya, segada aquélla, 
Solo y alegre fin de nuestra gloria? 

¿Qué no vista región, horrible ó bella. 
Querrá en su arena estéril más piadosa 
La estampa ver de nuestra infame huella? 

¿Gente acá no cristiana, y sospechosa 
Allá, cómo de odiosa habrá acogida 
En parte á nuestra fama temerosa? 

Gente á extrañas orillas expelida 
Con mancha general ¿de qué otra gente 
Y en qué extraña nación será admitida? 

¿Qué fértil campo agora de la ardiente 
África querrá darnos fruto en ella. 
Nuestro rigor temiendo justamente? 

¿Quién si de seso en tanto mal no sale 
Creyera que pudiera darte en vida ' 

Un Morisco andaluz el postrer vale?... 

Notables consejos que da al borrico. Acerba sátira social. Quieta y honesta 
vida del convento, y linda descripción del: 

En las faldas del monte está sentado, 
Cuyas lágrimas bebe, derramadas 
Por su soberbio intento^ aqui humillado^ 



128 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL, Y MUS, 

Eri su espalda levanta mal formadas 
Pajizas chozas, dó el aprisco santo 
A tiempos tiene estancias señaladas. 

Tiende á sus pies Abril su verde manto 
Sobre el suelo, que oprime alli, de donde 
Se vá jamás, gozando de bien tanto. 

Aquí, por más que el pájaro se esconde 
En la inquieta rama, al dulce acento 
De la alabanza del Criador responde. 

A pesar de la selva besa el viento 
Del chapitel luciente la ligera 
Cruz, que da guia al encubierto asiento. 

Aquí tal vez con lengua más sincera 
Que la del vulgo loco, soy llamado 
El hermano jumento dentro y fuera. 

Simple llaneza de seguro estado, 
Trato y conversación santa y sencilla, 
Menosprecio del Mundo assi entonado. 

Aquí es mi albarda á vezes rica silla 
De quien quizá la tiene ya en el cielo 
Mejor que alguno á quien temió pedilla... 

Contentamiento filosófico del asno en su retiro, con su borrica y fiel amiga» 
Sátira contra las mujeres. 

El asno continúa filosofando sobre la vida humana con mucha gravedad, 
seso y elegancia. 

Canto tre:(eno. 

Es un epílogo puesto en boca del mismo asno: 

¡Q.ué tengan por Merlin las Moscas nombre, 

Y que ur.o ensalce un ave, y tal un gato. 
Con tanto ilustre título y renombre! 

¡Y que de solo el Asno (¡oh Mundo ingrato!) 
Huya el honor, y el bien con merecellos, 
Gastándolo ya tantos de aquel tratol 

Esopo un tiempo el uno fué de aquellos, 

Y por mentir en tanto no es creído, 

Y trae nuestra opinión por los cabellos. 
Lucio también Piocurador ha sido,- 

Y están algunos mal con que en las rosas 
Hallase siendo flores su vestido. 

joviano Pantano algunas cosas 
Dize en nuestro favor mal entendidas 
Por estar en latín, y algo enfadosas... 

Tabla de algunas vo:{es escuras, h storias y cosas notables que se tocan en la 

Asinaria. 

La Astnaria es un poema algo pesado, y las aventuras del protagonista 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 1 29 

carecen de la gracia que tienen las del Lucio de Apuleyo, pero la obra del 
poeta sevillano está bien escrita y versificada, y demuestra en su autor aque- 
llas mismas excelentes dotes de observador satírico y moralista ingenioso 
que más libremente campean en sus libros en prosa, tales como el Mesón del 
mundo y Los antojos de mejor vista. Se ha de advertir además, que el estilo está 
enteramente libre de los resabios de afectación culterana que afean los versos 
de Rodrigo Fernández de Ribera en su última época. La Asinaria es, junta- 
mente con las Lecciones morales sobre el descuido común de la vida humana, lo 
más selecto de su caudal poético (i). 

XXVII. 

— Para algvnos de Matías de los Reyes, natural de Madrid... Año 16.^0... En 
Madrid, por la viuda de luán Sanche:^. A costa de Lorenzo Sanche^ y Gabriel de 
León, mercaderes de Libros. — 4.°. 12 hs. preliminares, y 218 págs. dobles. 

Ocupa la mayor parte de esta obra miscelánea, una especie de novela 
muy extraña, pero ingeniosa, en que se describe la transformación mágica 
del protagonista Acrisio en culebra. Es patente la imitación de Apuleyo en 
la idea general de esta fábula y en algunos de los incidentes. Va interpolada 
con largas disertaciones sobre la magia, tomadas del Malleus maleficarum, de 
las Disquisitiones de Martín del Río y de otras fuentes. El libro de Matías de 
los Reyes, está muy bien escrito. 

XXVIII. Mexía (Pedro).— 1547. 

— Laus Asini adinstar Luciani et Apuleii. 

Hispalij apud Dominicumde Robertis. Auno 1547. 

— Laus... 

Hispali. Apud Ferdinandum Dia:(, 1570- 

Laus. .. 

Hispali... Auno 1^76. 

Aniuerpiae^ 1^4-] y 1^61. 

Cualquiera pensaría, al leer estas citas de Nicolás Antonio, que el magní- 
fico caballero Pero Mexía había hecho alguna imitación latina de El asno de 
Luciano y del de Apuleyo. Pero, para mí es evidente que nuestro bibliógrafo 
quiere referirse á la segunda parte del Coloquio del Porji i lo que es uno de 
los sabrosos y conocidísimos Diálogos de Pero Mexía, cuya más antigua edi- 
ción es realmente la de Sevilla, por Dominico de Robertis, 1547, habiéndolas 

(i) Algunas noticias de este poema se hallan en el Ensayo de Gallardo (tomo II) y en la Biografía 
del poeta sevillano Rodrigo Fernández de Ribera, por D. Joaquín Hazañas y La Rúa (Sevilla, 1889). 

9 



130 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

además de todos los años en que se supone reimpreso el Laus asini, que á 
mi juicio no ha existido nunca como libro separado. 

En dicho Cobquio, el Bachiller Narváez, que es el principal interlocutor, 
hace una oración de alában:(a y loores del asno, á semejanza de tantos otros 
encomios paradojales como de este animal y de cosas de menos entidad se 
han escrito, pero no se puede decir que imite á Luciano ni á Apuleyo, á 
quien cita una vez sola atestiguando su popularidad, pero de quien no toma 
ningún cuento. 

€ Apuleyo Platónico Philósopho no se despreció de decir que havia sido 
transformado en su asno, y hizo aquel singular líBro, que todos havemos 
leido, llamado Asno de Oro, donde lo pinta discreto, quales me contentaría 
yo que fuessen algunos hombres que yo conozco. i 

APULEYO. — Obras que tienen analogía más ó menos remota con 
El asno de oro. 

XXIX. TuRMEDA (Fr. Anselmo).— (Siglo XV.) 

— Disputa del Ase contra frare Enselm Turmeda sobre la natura et noble:(a deis 
animáis^ ordenat per lo dit Enselm. 

El original catalán de esta obra no ha sido descubierto hasta ahora, pero 
consta positivamente su existencia por el Registro de la Biblioteca de D. Fer- 
nando Colón (n.** 3861), donde se describe un ejemplar en tamaño de 4.°, 
impreso en Barcelona, 1509, y adquirido en Lérida por 29 maravedís en Ju- 
nio de 1 5 12. 

Tampoco se conoce la traducción castellana más que por estar citada en 
todos los índices Expurgatorios, y por haber servido de base á la siguiente 
traducción francesa: 

La dispvte d'vn asne contre Frere Anselme Tvrmeda, touchant la dignité^ noblesse 
et preeminence de l'homme par dc.uant les autres animaux. Vtile^ plaisante et recrea- 
^iue á lire etouyr. II y a aussi une prophetie du dit Asne, de plusieurs chases qui 
sont aduenues et aduivent encoren iournellement en plusieurs contrees de l'Europe^ 
de:( Van 141'J, auqjiel temps ees cboses ont esté escrites en vulgaire Espagnol, et 
depuis traduites en langue Frangoisí. Tout et reueu et corrige de nouueau. A Pam- 
pelune^ par Guillaume Bvisson, 1606. 

Esta portada es evidentemente falsa, y el libro debe de estar impreso en 
Lyon, como lo persuade la conformidad del nombre del impresor y la se- 
mejanza de los tipos con los de esta otra edición que también he visto: 

La disputation de I' asne contre frere Anselme Turmeda sur la nature et noblesse 
des animaux, faicte et ordonnée par le dit frere Anselme en la cité de Tunnies, 



BlbLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA I3I 

lan ¡4¡y... Traduicte de vulgaire hespaygnol en langue frangoyse. A Lyon, par 
Laurens Buyson, i ^48, 

No habiendo podido comparar los ejemplares que cita Brunet, de Lyon 
sin año, che{ Jaume laqui, y de Lyon, 1540, che:( D. Arnoulkt, no puedo afir- 
mar si son realmente distintos ó sólo varían en la portada. El mismo Brunet 
dice que la fecha del segundo es apócrifa y hecha á mano en el ejemplar que 
fué del Duque de La Valliére. La dedicatoria del traductor G. Lasne está fir- 
mada en 7 de Octubre de 1547. Todo induce, pues, á creer que no hubo edi- 
ción anterior á esta fecha. 

En contra de este libro salió otro titulado La revancbe et contre dispute de 
Jrere Anselme Turmeda contre les bestes par Mathurin Maurice. (París, ¡554, 16.**). 
De la traducción francesa del Asno de Turmeda proceden los extractos que 
puso D. Adolfo de Castro en el discurso pre ¡minar á su colección de Obras 
escogidas de filósofos, tomo LXV de la Biblioteca de Rivadeneyra. 

La traza del libro es ingeniosa, y del gusto de las colecciones de apólogos 
orientales, V. gr., el Calila y Dina (ó su imitación catalana El libro de las bestias, 
de Ramón Lull.) El autor se pierde en un bosque, donde halla congregados 
á los animales, y se ve precisado á disputar con un asno, que le deniuestra 
las excelencias de los animales sobre el hombre La vis satírica de Fr. Ansel- 
mo se toma en esta discusión muchos ensanches, sobre todo en la censura de 
las costumbres de los religiosos de su tiempo, intercalando, al tratar de los 
siete pecados capitales, una serie de cuentos extraordinariamente libres. 

Como se ve, esta ficción nada tiene que ver con la de Apuleyo, pero en 
cambio sirvió de modelo al poemita en tercetos de Nicolás IVlacchiavelli Deü 
asina £oro. El capítulo VIII, sobre todo, está inspirado en la disputa de Tur- 
neda, con la diferencia de que éste concluye la disputa haciendo que el asno 
reconozca la superioridad del hombre, porque su alma es inmortal, al paso 
que el puerco (que sustituye al asno en el poema italiano) concluye ponde- 
rando las delicias del hediondo cenagal en que se revuelve, y aventajándolas 
mucho á la condición humana: 

E se alcuno infra gli uortiin ti par divo, 
Felice e lieto, non gli creder molto; 
Che'n questo fango piú felice vivo, 
Dove senza pensier mi bagno e volto. 

(En esto y en otras cosas del diálogo, imita Maquiavelo á Plutarco en el 
diálogo de Ulises y Grilo.) 
Acerca de Fr. Anselmo Turmeda, véase especialmente el opúsculo de 



132 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

D, Estanislao X. Aguiló, Fra Anseltn Turmeda. Apuntes hio-hibliográficos (Pal- 
ma, imprenta de la Viuda é Hijos de Gelabert, 1885). 

XXX. Aldana (Cosme). 

Asneyda j Obra irrisoria de las ¡ necedades mas comunes de las gentes. / Hecha 
por Cosme de Aldana. Gentil hombre entretenido ¡ de su Magestad CatboUca, Cuyo 
principio (antes que ¡ venga a dar en lo vniversal) es de At>ologia, con- j travno, 
que sin aclarar quien fuesse, o como se ¡ nombrase (aunque aqui con nombre fiin- 
gido I el autbor le llame luán de Asnales) bi{0 ¡ vna Satyra contra vna su obra. 
Onos I Alaron Hyplites. (Ridicula efigie de un asno vestido en traje de corte, 
con estas leyendas á los lados: Sortis non animi felicítate tumens. Sicut ut tu 
multi. Se bene quisque sciat. Tantum sarde, puíri calce sonoque vales. A los pies, 
tiene una especie de orinal derribado.) 

Grueso volumen, de edición indudablemente clandestina. Sin foliatura. Las 
signaturas llegan en el único ejemplar conocido (que perteneció á D. Luis de 
Usóz y Río, y hoy para en la Biblioteca Nacional), desde la A hasta la Gg, 
y quizá no se imprimió más. 

A la vuelta de la portada se lee esta advertencia: 

tDeclarase cómo tras muchos días, habiéndose sabido quien fuesse el de la 
Satyra, buscóle el Autor de h presente obra, y leyóle esta respuesta della, 
delante de un cabo de Escuadra del Castillo de Milán, dicho Alonso de Roa, 
de cuya boca algunos lo saben, y diziendole que tomasse de veras lo que se le 
respondía si huviesse escrito de veras, y con intención de offendeile, él la 
recibió con gusto y plazer, afirmando nunca haverla tenido tal, pero haverlo 
hecho para dar ocasión á la respuesta á exercitación de las Plumas, como 
entre gente letrada de contino se vsa, por lo qual tras muchas palabras de 
comedimiento quedan muy amigos y escriviéronse cartas el vno al otro en 
verso, y de mucha alabanca, que alguna dellas saldrá squí á luz, y verse ha 
en lo mas postrero desta obra: dizese esto, porque si se stinasse á saber quien 
el tal fuesse (fuera del dicho Roa, con el Capitán de la Artillería, dicho Lo- 
renzo Gutiérrez, y el Caporal Diego de Torres, que todo lo saben), se entien- 
da que es soldado de mucho valor, saber y honrra. Cállasse el nombre por 
buenos respetos, y á ruegos del Author no dirán los que lo saben quién sea. 
La Satyra va al fin de los tercetos. Todas ellas son burlas.» 

Comienza el texto con 22 detestables sonetos A los leyentes. En uno de ellos 
dice que había quitado más de dos tantos de su obra. ¡Cómo sería al princi- 
pio! Para muestra de lo que son estos sonetos, copiaré uno de los menos 
malos: 

Asneyda yo intitulo á esta presente 
Obra, no porque hablar quiera asnedades, 



bibliografía hispano latina clasica 133 

Mas las solas puríssimas verdades, 
A las quales el nescio no consiente: 

Muchas cuento yo del muy brevemente, 
No todas; que no bastan mil edades 
A referir sus varias calidades, 
Que son según el grado es diferente. 

Por eso, y porque á un Asno hablo, assi es dicha 
Mi obra, y si asno dizen que yo sea, 
Y ella asnal, desde aqui yo les absuelvo : 

Sello en un siglo tal no es gran desdicha: 
Serálo alguien que sabio ser se crea: 
Yo á creer que soy asno me resuelvo. 

Haviendo el A'ithor de cargar la mano tan largamente sobre el pobre Asno, antes 
que lo haga se apercibe á dalle algún tanto de refrigerio con alahalle^ aunque yróni- 
comente, según se verá en lo que sigue. 

Otros cuatro sonetos, el último de ellos con cola de seis versos. Del segun- 
do de estos sonetos, pondré algunos versos. 

Manso animal, que con humilde cara 
, Y espalda rezia el peso en ti sustentas 

Que te dan, despreciando ansias y afrentas, 
Con modestia brutal, única y rara: 

Hierbas el prado y flores te prepara 
Porque tu carga no tan dura sientas... 



Consuélate con esso, Animal triste 
Pesado y soñoliento, y nota y mira 
Cuál por tí verde el campo está y se Viste: 

Si padeces del hombre injusto ira, 
¿No ves que el cielo en tu favor tuviste, 
Y el Prado que suave olor te inspira? 



Loda ¡o Author Asinali, in verso Toscano (cuatro sonetos). 
Stan:(e (diez octavas). 

Vuelve el Author á hablar algo mas de veras con el Señor Asnales. Once sone- 
tos castellanos. Sólo merecen citarse dos de ellos: 

Y, aunque de edad y tiempo haya venido 
A una vida decrepita y cansada, 
En la qual sepultar debria mi espada, 
Más que andar en contienda, armas y ruido, 

Y puesto en solitario albergue y nido 
Mi tan vana llorar vida passada, 
Y dárseme del mundo poco ó nada, 
Teniendo al cielo el corazón subido: 

Con todo eso virtud no tengo tanta 



154 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Que pueda resistir el fiero embate, 

Que en la ocasión dentro á mi pecho él haze, 

Ruego á la luz de Dios gloriosa y santa 
Que me libre de culpa, yra y debate, 
Pues la quietud más que el vivir me plaze. 

¿Cómo está la Roldánica persona, 
Tragadora de Picas y Alabardas, 
De cinchas y de frenos y de albardas, 
A la qual más se coca que á una Mona? 

Tienes tú de gran Cuerno alta corona, 
Larga oreja, gran cola, y piel muy parda, 
Gran cabeza, gran pata, y floxa y tarda. 
Para subir al monte de Elicona. 

Tienes el corazón osado y fiero 
Mas que lo tenga el zumbador Mosquito: 
No pienses que con esto á ti te apoco. 

Pues él con ser de cuerpo tan chiquito 
Acomete al León, con trompetero 
Son, y hazele volver de rabia loco. 

Otras muestras del culto estilo de esta polémica. 

Te quitaré el rebuzno y la palabra, 
Te desenclavaré las herraduras 
De suerte que no dañen más tus patas... 

Por quanto dos librillos has leydo. 
Que ni aun las superficies de las cosas 
Menores tocan, ya tú. Asnales, osas 
Irte al cielo con vuelo alto y subido? 

¿No vees cómo por asno eres tenido? 
Come como Apuleyo, ¡ea tú! las Rosas, 
Y en tu ser volverás, pero asquerosas 
Te son sin ver qne en yerda (sic) andas metido... 

Déxase por agora á Asnales^ hasta el principio de la obra. Los sonetos que siguen 
son en alahan:(a del Autbor. 

Sonetos de Francisco de Figueroa (dos). Los reproduzco, porque no están 
en las obras poéticas de su autor, aunque ciertamente no lo merecían mucho. 
Parecen escritos en burlas. 

Querría tener tan alto estilo y arte, 
Cosme, irradiante luz de nuestro polo. 
Como la tiene el soberano Apolo, 
Para condignamente aquí loarte. 

¿Mas quién podrá tan alto levantarte, 
Como en cantar y obrar lo hazes tú solo, 
Presciado en quanto el mar se extienda ó Eolo, 
Por Phebo en la doctrina, en valor Marte? 



BIBLIOGRAHIA HISPANO-LATINA CLASICA I35 

Que si en su lengua es celebrado Homero, 

Y en la agena (sic) el poeta mantiUno 
No menos lo eres tú en la nuestra Ibera: 

Sube tu estilo excelso y soberano 
El Alma á su inmortal causa primera, 

Y hazele despreciar el bien mundano. 

El que exprimir tu gran valor quisiesse 

Y tu excelso saber, lo mismo haría 
Del que dixesse que era claro el día 

Ó que sin nube el sol resplandeciesse: 

No hay quien por necio al tal no le tuviesse, 
Pues lo mismo que vemos nos diría, 

Y por ambiguo nos lo amostraría, 

Qual si entre sueño ó ciego hombre estuviessc. 

Mas dado al fin que aqui yo te alabare, 
Devrialo hazer sobre el humano grado, 
Pues tan alto qual tú nadie ha subido: 

A lo qual convernía que acá baxasse 
Aquel á cuya gloria has ygualado, 
Tu hermano el tan divino, y tú querido. 

Soneto del Signor Gberardo Borgogni, Gentilhuomo d'Alba Pompia Errante 
Académico inquieto. 

Del Signor Scipion Celia: Errante Académico inquieto. 

Del Sig. Francesco PicinelU. 

Del Signor. Cesare Beso^{o, in lingua Milanese. 

Bernardmi Baldini Philosophi in Asneidae opus (tres dísticos). 

Francisci PicinelU (dos dísticos). 

Equitis Peiri Pauli Porri (dos dísticos). 

In Asneidem Cosmae Aldanae Gulielmi Huysmani (cinco dísticos). 

Cosmae Aldanae ad Asinum (dos dísticos). 

El cuerpo de la obra, ó sea la verdadera Asneyda, está formado por la Apo- 
logía de Cosme de Aldana, formidable poema en tercetos, que ocupa 138 fo- 
lios, si no he errado la cuenta. 

Inc. 

Incógnito y nacido entre zarzales, 
Que aunque tonto animal mordéis qual Perro, 
Cuyo nombre postizo es luán de Asnales. 

Merecedor que os cuelgue un gran cencerro 
Del cuello, do se loe vuestra escritura. 
Do quanta hay letra hay necedad y yerro,. , 



¿Pensays quizá que tengo de vos miedo 



1^6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH , BIBL. Y MUS. 

Por ser vn Lestrygón y Antropophago? 

Seays quien soys, que no valeys un cedo (sic). 



Mucho osays, mucho hablays, jo bien lo veo: 
¿No sabeys que á los tales }0 castigo 
Con un mozo de espuelas ó vn Guineo? 

No hay para baxos hombres tal castigo 
Como por mano ajena y apocada, 
Que en el cuerpo moler saben el trigo; 

Digno no soys que en vos se use la espada... 

Ny el daros yo conseio, aqui os espante: 
Sabed que también Leyes he estudiado, 
Y corrí de Poniente hasta levante: 

Pero al tiempo meior me fue estorbado 
De Marte (por no ser espantadizo) 
De que en ellas me viesse adotoraJo... 

No sé cómo yo un dia passeando 
Para reyr me fueron presentados 
Los versos en que me ibades tachando: 

Unos muy cortos y otros prolongados, 
A manera de prosa y no' senzilla, 
Rotos, mal puestos y perniquebrados. 

No es esso el Poetar; que escoria y cieno 
Es, oh gran Licenciado de Hornachuelos, 
Criado siempre entre la Paja y Feno... 

Mas notar vuestras taitas no supistes, 
Pues de sylabas treze s deziseis 
Fueron todos los versos que hezistes. 

Yo soy aquel valiente Antropophago 
Que me como los hombres, si me enojo, 
Y mil espadas y montantes trago: 

Vos soy! muy pequeñísimo regojo 
Para mis manos, y mi horrible boca: 
Miradme bien que tengo abierto el ojo. 

Vos no soys hombre, quanto mas Poeta, 
Digno de dar lición á una persom, 
Que corriese qual yo por la estafeta. 

¡Pedrada que le den, Mosca de Arjon?, 
Soga nueva, y Almendro seco y duro, 
Pellico de través, beso de Mona!... 

Hazed un nuevo Palmerin de Oliva, 
Do vengáis á poner mil disparates, 



bibliografía hispano-latina clasica 137 

Para hazer vuestra fama eterna y viva: 
Pintad encantamientos, y combates, 
Y hazañas imposibles, obra dina 
De vuestra necedad y sus dislates... 



Tanto á versos hazer soys sufficiente, 
Como lo puede ser la Muía parda, 
De vn empinado médico excelente. 

Para estar siempre entre ollas y pucheros 
Soys proprio Vos, y para limpia-copas, 

Y do haya que majar y majaderos: 

Larga holganza, gran sueño y muchas sopas, 

Y mucho que henchir sobre lo henchido. 
Larga casa, buen lecho y ricas ropas: 

Esse si que es estado alto y florido, 
Esse, diriades vos, yo elijo y quiero. 
Que es más que ser poeta desluziJo. 

|0h cómo estirariades bien vn cuero, 
A osadas que esso assaz se os avernia 
Mas que yr tras los papeles y el tintero! 

¡Oh qué gran necedad, qué gran locura, 
El vientre se me hincha y se me tiende; 
Sea para vos, aunque no es lluvia pura!... 

Ándese, como el Mundo lleva y guía. 
Porque se tiene entre asnos, por locura, 
La más alta y mejor sabiduría... 

¿Pensays que yo rancor reserve ny ira 
Si dixeren de mi que rebuznare? 
Agora á rebuznar mi musa aspira 

Una mujer á este asno se provea, 
Que la dé palos mil siendo paciente, 

Y entonces sabio cada qual le vea: 
Una mujer es bien dalle valiente, 

Para hazelle trocar en la figura 

De vn buey más manso. Déssele al presente. 

Brutal descripción de las supuestas bodas de luán de Asnales: 

Estas cosas tú, oh vil, no las entiendes: 
Tratemos como tratas tus amores 
Quando de requebrar tu burra entiendes. 



Lo mejor de tan extraño poema es una larga digresión mística, que el autor 



138 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

intercala muy fuera de propósito, y en que parece seguir las huellas de su her- 
mano Francisco, autor de la hermosa epístola á Arias Montano. Dice así Cosme: 



¿Para qué es el seguir tantos extremos, 
Sino abrazarnos con amor muy puro 
Con aquel que ser padre nuestro vemos: 

Y gozar un estado alto y seguro 

En Dios, á do engolfada estando el Alma 
Caso no temerá terrible y duro: 

En paz dichosa y sossegada calma 
Contemplará del cielo la hermosura, 
A do ha de yr á gozar su eterna palma: 

Y en lo de la inferior baxa Natura 
No parándose, hará santa escalera 
Para á la luz subirse eterna y pura: 

|0h vida de la vida verdadera, 
(Que lo demás es muerte tenebrosa. 
Que al malo ocupa acá, y allá le espera), 

Sola eres tú sabrosa, alta y gloriosa; 
Pues contienes en si todos los bienes, 
Por do el Alma, y acá, y allá reposa. 

No la que está del mundo en los vaivenes, 
Cercada de ansias mil, de penas fieras. 
En invidia, en rancor, odio y desdenes... 

Alli, pues, puesto en la mayor altura, 

Y abismado sin fin, quedarás ciego 
A toda baxa y loca compostura: 

Alli encendido de un divino fuego, 
Summa tranquilidad, gozo y ventura 
Ternas, inmenso bien, summo sosiego. 

Beberás de una Ambrosia excelsa y pura 
Harto sin fin, y sin jamás hartarte, 
Despreciando del Mundo la locura... 

Miro que polvo soy, gusano y cieno, 

Y quán de mal es llena el alma mía. 
Miro el tiempo perdido amable y bueno: 

Y agora en la vejez, que más debria 
Alas tomar para volar al cielo. 

Me hallo en ceguedad oscura y fría, 

Y el afecto arraygado en este suelo, 

Y al obrar inmovible el pie y la mano, 

Y siempre vivo en tímido recelo. 

I Mi único fin, únicamente amado. 
Cómo me llevas de tu amor y gloria. 
Absorbiendo mi ser, vida y cuidado. 

Todo mi entendimiento 7 mi memoria 



bibliografía hispano-latina clasica 139 

Anéguesse en tu mar, y en largo olvido 
Esté de sí, en la luz por quien se gloria. 

Que si enterrado en tí quedo y perdido, 
Ganado estoy, ¡oh summa dicha mia! 
Y en ti y por tí veréme á ti subido. 

¡Oh quién te hablasse hasta el postrero dial 
Mas |ay, triste de mí! ¿Qué entiendo ó digo, 
Pues aún la Eternidad corta sería? 



Queda el alma sin tí pobre y desnudaj 
Pues está solo en tí felicitada, 
Si te sigue por siempre y no se muda: 

Queda de tu bondad enamorada. 
Se pierde, y muerta está de tus amores, 
Y vee ser lo demás un puro nada: 

Va tras la suavidad de tus olores. 
Sin que ya con el Mundo más se acuerde, 
Regalo le es la pena, ansia y dolores: 

iQiién me podrá estorbar que no te diga, 
Oh mi bien, mil amores y ternuras? 
¿Qué no te loe por siempre y te bendiga? 

Acompañado y solo, en luí y á escuras, 
Con summa luz, en todo tiempo y parte, 
Pues te estás siempre tú en tus criaturas: 

Por presencia y poder y ser á hallarte 
Vienes en toda cosa, de manera 
Que á quienquiera le es fuerza de encontrarte: 

Cada qual para hablarte nunca espera 
Tiempo vario ó lugar, si te pretende. 
Que te hallará, oh gran luz, siempre y do quiera. 

Querría con summo amor siempre abrazarte, 

Y á tu sobre essencial belleza eterna 

Por siempre unido estar, siempre gozarte: 
Sí hombre con voluntad del alma interna 

Regala á una tu humana criatura 

(Cuya beldad es solamente externa), 

¿Por qué no lo haze á ti, mi excelsa y pura 

Simple forma uniforme y omniforme , 

Oh suavísimo Amor, summa dulzura? 
¿Cuál alma habrá que á ti no se conforme 

Por recíproco amor divino y puro, 

Y en participación un Dios se forme? 

¿Por qué contigo yo mi mal no exhalo. 
Siendo tú un Mar de Amor índefficíente? 
Es porque soy traydor, perverso y malo. 



140 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Tú que regalas tan suavemente 
Al mismo que poco ha te fué enemigo, 
¡Cuánto harás más ai que ama ardientemente! 

Tú mi bien, tú mí amor, mi paz, mi abrigo, 
Tú mi luz, mi ser, quietud y calma, 
Mi goio, gloria y prez, padre y amigo. 

Tú eres mi Sol, mi Paraíso y Palma. 
Contigo todo el mal que sobrevenga 
Se me abonanza, me asossiega y calma; 

Todo afán, pena y mal sobre mi venga, 
Que un clavo se me da, nada me importa, 
Con tal que en mi tu gracia se detenga. 



Parece imposible que quien era capaz de hacer estos versos sea el autor de 
tantísimas necedades como hay en la Asneida. La cual acaba desafiando á su 
adversario, en estos términos: 

Salid, salid, señor valiente, afuera 
Del retrete á do estáis qual liebre puesto: 
Osad, pues, que tenéis la pluma fiera: 



No me escribáis ya más gazaiatones; 
Que en letras y armas yo vencer os quiero, 
Que de ambas soy yo usado á las quistiones; 

Haced como valiente caballero, 
Salid de solo á solo, 6 acompañado. 
Con tal que más no sea de un compañero. 

Solo, y no armado, y con mi espada al lado. 
Me yré, no os espantéis que assi me arrojo. 
Bien sé que á Hércules sólo uno ha sobrado: etc. 



«Aquí se acaba la Asneida de mi Merceasneidad el Seasnón Coasne de 
Asnana. Dirigida alia Seasnería, Exceleasnencia, Alteasneza, Mageasnestad, 
Bos, Cu, del Sobrearcianissimo, Cloriasnissimo Seasnoariasnissimo Toasnes 
de Asnales, Cabeza mayor del Colegio de la Asnería orbicular deste globo 
Asneantissimo, y Principiasno de la Academia de los nescissimes bestializan- 
tes y tonteantes. » 

(Tosco grabado en madera que representa dos asnos en actitud de aco- 
meterse, con este lema: Ego et tu.) 

tSatyra del author incógnito. (Un poco mejor versificada que la AsneidaJ» 

Por Dios, señor Aldana, que quisiera 
Dexaros de escribir estos renglones, 
Si la justa razón lo consintiera: 

Mas Bo se debe fe do hay sinrazones. 
Porque se sufre mal una insolencia 
Qpando se ofenden nobles corazones: 



bibliografía hispano latina clasica 141 

Tened, señor, un poco de paciencia, 
Que vive Dios que me tenéis mohino 
Con este negro libro á Su Excelencia... 

Las octavas de Aldana sobre quienes recae esta sátira deben de ser las de 
la Invectiva contra el vulgo. 

Sonetos de Cosme de Aldana para el S¿ñor Juan de Asnales. Son seis, en 
form^ de preguntas, que el autor llama pescuias: groserías soeces. 

Redondillas de C sme de Aldana ájuin Je Asnales, su señor. Nj son tales 
redondillas sino quintillas, con un estribillo que es el de la vieja canción 
Canta , Jorjico , canta . 

Sonetos de Cosme Aldana á Juan de Asnales, su señor. (Son ocho, tras de los 
cuales pone el autor ^íw/ pero desgraciadamente el libro no acaba aquí). 

Otavas de Cosme de Aldana, al Superlativo Asnales, Satyriasno. 

Sonetos de Cosme de Aldana (cuatro sonetos). 

Otavas de Cosme de Aldana al Bachiller no aun conoscido. 

yiendo el author vmir há{ia si á Asnales muda propósito, y empieza d dar en 
sus juguetes hablando con él. 

Sonetos, cuyo concepto y estilo debía imitar el Licenciado Asnales. Son llenos 
de sciasnancia Peripeasnática, Phisiasnical, según la doctriniasneidad de Hcerreas- 
nistóteles. Cuya declaración se pone dehaxo de cada soneto. 

Estos sonetos, que son innumerables, y todavía más necios, pesados y 
fastidiosos que los anteriores, van acompañados de escolios en prosa. 

Prosa y verso son un conjunto de disparates y sandeces, y todo el libro 
el mayor centón de boberías que he visto en lengua castellana. Bien hizo Al- 
dana en llamar sonetos de doctrina estulta á los suyos. 

Sonetos de las maravillosas hazañas que el valerosísimo Asnales ha ido obrando 
por el mundo con su invencible diestra. Introdúcele el Autor al mismo que habla co- 
sas que el Señor Asnales ha visto por el mundo, las quales son tan extrañas, que po- 
cos habrá que las crean; pero débese dar crédito á las palabras de tan gran Personaje. 
Preguntas de Xoasne de Asnana á Xoaxnex de Asnales, y respuestas de Asnales: 
son de gran importasnancia. 

Tal es este monumento de grapbomania, que prueba que no 3ndaban muy 
descaminados los contemporáneos' que tenían á Cosme de Aldana por loco, 
como los familiares del Condestable D. Juan Fernández de Velasco, que le 
llamaban asno (1). 

(1) «Gobernando el estado de Milán el Condestable Juan Fernández de Velasco la primera vez, asis- 
tía entretenido cf rea de su persona Cosme de Aldana, poeta diversísimo de su hermano Francisco, que 



I4S BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XXXI. 

Haremos rápida indicación de algunas obras de nuestra literatura, que por 
su título pudiera creerse que tienen algún parentesco con la famosa novela 
de Apuleyo, aunque en realidad son independientes de ella. 

— Alvarez de Toledo y Pellicer (D. Gabriel). 

Fragmentos del poema intitulado la BurromacUa. 

Son dos cantos que llevan los títulos de Rehu:^no primero y Rebu:(no segundo. 

Págs. 53-84 de las Obras Postumas Poéticas... de Don Gabriel Alvare:^ de 
Toledo Pellicer y Tobar... Sácalas á lu^ el doctor Don Diego de Torres Villarroel^ 
el que escrive al principio un resumen de la Vida y Virtudes de este Autbor... 
Madrid: En la Imprenta del Convento de la Merced. Año de i'¡44. (Han sido re- 
producidos estos fragmentos en el tomo I de la colección de Poetas líricos 
del siglo Xyill de la Biblioteca de Rivadeneyra.) 

mereció título de divino. Este no contentándose con moler de continuo al Gobernador con sonetazos, 
cierto día vino á tener tan extraordinario tesón en porfiar, que el contradictor, con seguridad de amigo, 
como riéndose, le dixo: «Dexad ya la porfía, que soys un asno, ¿Quién tal echó por la boca? Asno al 
querido de las Musas, el rudo, f 1 insipiente, el material? Sacar la espada, no era licito, porque era gran- 
de la amistad; quedar sin resentirse, era imposible. En medio, pues, desta irresolución, toma el instru- 
mento de la pluma, y escribe tres mil octavas, motejando de asno al provocador: como si en todas le 
dixera: <*más asno sois vos». Compuesto el volumen á imitación de la Eneida de Virgilio, le dio titulo de 
Asneida. Imprimióle; que en Italia es fácil dar á la emprenta qualquier escritura. Apenas se hallaba im- 
presso, quando le dio al segundo Mantuano el mal de la muerte; y contentissimo pordexar en estado de 
tanta perfeción el fiel executor de su venganza, espiró... despidiéndose muchas veces de su querida 
Asneida. Ya difunto, tuvo noticia el Condestable de tan extravagante capricho, y mandó se entregase al 
fuego toda la impresión, salvo algunos cuerpos, ya esparcidos entre españoles.» (El Passagero, Adver- 
tencias ulilissimas á la vida humana. Por el Doctor Cbristoval Suare^ de Figueroa... Madrid, por Luis 
Sánchez, 161 7, págs. 127 vta. y 128.) 

A mi ver, no se deduce de este pasaje tan claramente como suponen Ticknory otros, que la Asneida 
sea un libelo contra el Condestable. Suárez de Figueroa habla de un contradictor, de un provocador de 
Aldana, pero no le nombra. Leída atentamente la Asneida, no se descubre alusión alguna contra el Con- 
destable, ni puede creerse que un mero servidor de aquel magnate como lo era Cosme, se atreviese á 
prorrumpir en tales denuestos contra él, á no estar enteramente loco. El Juan de Asnales, adversario de 
Cosme, debió de ser un personaje de mucha menos calidad, puesto que la única razón que Aldana tuvo 
para no sacar la espada contra él, fué la íntima amistad que los unía, amistad que tampoco puede supo- 
nerse entre el desvalido Aldana, que con nombre de entretenido era un verdadero parásito, y un tan gran 
señor como el Condestable. 

Puede creerse, además, que el Dr. Suárez Figueroa no llegó á ver la Asneida, puesto que dice que 
estaba en octavas. Esto mismo prueba la rareza del libro que hubo de ser casi enteramente destruido, 
pues no se conoce otro ejemplar que este de Usóz. 

Rareza tan singular, unida á la leyenda que sobre la Asneida se ha formado, y á la curiosidad que 
algunos eruditos han mostrado de conocerla, me han hecho detenerme tanto en la descripción de tan es- 
túpida rapsodia, que ninguna relación tiene, salvo la del titulo, con el Asno de Apuleyo. 



bibliografía hispano-latima clasica 143 

Lo que Alvarez de Toledo dejó escrito de la Burtomaquia^fué muy estimado 
de sus contemporáneos. Dice Fr. Juan de la Concepción en la censura del 
libro: 

tEn el corto fragmento de la Burromaquia, indicó toda la imitación de los 
antiguos, la erudición de los profanos, y cuanto hizo, grandes á los pocos 
Poemas que lo son.i 

La Burromaquia es un poemita gongorino, hasta cuando quiere parodiar 
á Góngora, v. g., en los primeros versos: 

Si Vizcainado merecí algún dia 
Tu burrámen, Cárnica pardicano... 

que ciertamente son más difíciles de entender que los dos primeros, llanos y 
sencillos, del Panegírico al Duque de Lerma: 

Si arrebatado merecí algún dia 
Tu dictamen, Euterpe, soberano... 

Por lo demás hay en la Burromaquia octavas muy valientes, imitaciones 
á lo burlesco de trozos de poemas célebres, y artificioso estudio de dicción, 
pero en conjunto es una obra de mal gusto, distante mil leguas del gracioso 
abandono de las silvas de la Gatomaquia ó de la zumba épica de la Mosquea. 

— Pérez (P. Jerónimo), de la Congregación de los Agonizantes. 

La Asni-equimaquia {^OQxm. en silva). Poema inédito. Al parecer quedó 
incompleto. Inc. 

La Griega lid contra el valor troyano. 
Y el esfuerzo romano 

Págs. 88 á 106 de un códice que poseo de las Obras poéticas postumas del 
P. Jerónimo Pére{ de la Morena (4.*', de 684 págs., la aprobación para la im- 
prenta está dada en 16 de Mayo de 1726.) 

Gallardo (tomo III, pág. 1.165 del Ensayo)^ describe otro códice, al pare- 
cer igual á éste y dice con razón que la Asni-equimaquia es a poema insípido 
y desgarbado», y que el título es impropio, pues «son aventuras de un burro 
lerdo sin nada de caballo.» 

— Forner (D. Juan Pablo). 

El asno erudito. Fábula original. Obra postuma de un poeta aninimo. Publícala 
D. Pablo Segar r a . Año 1^82. Madrid, en la Imprenta del Supremo Consejo de Indias . 

Es una diatriba personal de Forner contra D. Tomás de Iriarte. La ha reim- 
preso D. Emilio Cotarelo al fin de su eruditísimo libro sobre Iriarte y su 
época. (Madrid, 1897.) 

— Ballesteros (Doctor de). (Vid. noticia de este autor en mi biografía del 
Abate Marchena.) 



144 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Memorias de la insigne Academia Asnal. Por el Doctor de Ballesteros. Tomo 
primero. En Bi-Tonlo, en la Imprenta de Blas Antón, el año ^ig2 de la Era 
Asnal (¿i'jg}'?). Y se hallará en Bayona de Francia, 4», 96 págs. Con muchas 
caricaturas, bastante bien hechas. El texto tiene poca gracia. Es una sátira 
contra las Academias de aquel tiempo. La primera de las memorias burlescas 
que se incluyen es un Elogio de la ra:(a asnal pronunciado por el Doctor 
Naranjo. 

— Centeno (Fr, Pablo, de la Orden de San Agustín). 

Apología del asno, en el núm. 9." Je El Apologista Universal. (Madrid, 1786.) 

— Ayala (Bartolomé de). 

Elogio del jumento. Sólo le hemos visto citado en El Asno ¡lustrado. 

— Lozano Pérez Ramajo (D. Manuel). 

Apología de los asnos, compuesta en renglones, asi como versos, por un asno - 
logo ^ aprendi:[ de poeta. Asmópolis^ '^349 (1829). Un tomito en 16." LVI -j- 
-j- 284 -|- LXXII págs. Estas 72 últimas comprenden el Elogio del rebuzno, ó 
sea Apéndice á la apología de los asnos (con nueva portada). 

Nos revela el nombre del autor y la verdadera fecha de la edición el que 
adicionó este libro en 1835, como veremos luego. Y nos da noticia de otra 
tentativa de publicación anterior que no hemos visto; 

cYa el mismo autor había procurado hacer algún año antes una primera 
edición sobre manuscrito todavía más diminuto, aunque en 12.", en la ciudad 
de Burdeos, y bajo el mismo disfraz de Asnópolis.» 

Dice el autor de esta Apología (escrita en romance endecasílabo), que la 
empezó en Cádiz en 1812, y que invirtió en ella más de dnce años. ¡Lástima 
de tiempol Los versos son prosaicos y mazorrales; las notas curiosas, pican- 
tes y eruditas, aunque no tanto como las que añadió el maligno comentador 
Necochea. Por lo demás, la Apología de los asnos es una especie de sátira gene- 
ral de la sociedad humana, con todo el fermento irreligioso y sensual que 
puede suponerse en un folleto clandestino del año 29. 

Menciónase en este poemita El asno de Apuleyo y el de Luciano, y aun se 
da una breve idea de su argumento. 
— Pérez de Necochea (D. J. J.). 

El asno ilustrado, ó sea la apología del asno., con notas y el elogio del rebus^no 
por apéndice, por un asnólogo aprendi:^ de poeta. Corregido todo, reformado é ilus- 
trado con nuevas copiosísimas anotaciones históricas, criticas, filológicas, geográfi- 
cas, físicas, médicas, filosóficas, políticas, morales y religiosas. Por J. J. Zefer 
Demicasa, borriquero del asnólogo. Madrid, iS^j, Imp. Nacional 4» XXIV-}- 582 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATIXA CLASICA 146 

páginas y una de erratas. (Hay ejemplares con falsa portada, y la 
fecha de 1868, pero es la misma edición.) 

Este libróte, tan erudito como desvergonzado, no sólo reproduce la 
Apología del asno y el Elogio del rebuzno con sus notas, sino que 
puede decirse que los anega bajo un comentario perpetuo, en que el 
Sr. Pérez Necochea, canónigo que fué de Oviedo, derrama á espuertas 
todo lo que había leído, que era muchísimo, formando un escandaloso 
centón de bufonadas y chistes volterianos, á vueltas de mil raras espe- 
cies y curiosidades de todo género. Pasma el infatigable cuanto mal 
aprovechado estudio del autor, que sólo consiguió darse un bromazo á 
sí mismo, puesto que su almodrote, aunque tan cargado de picantes 
especias, no halagó ni el paladar del vulgo, ni el de los lectores refina- 
dos. Abundan en estas pedantescas ilustraciones las referencias á los 
lances de la novela de Apuleyo. Véase especialmente la nota 147, en 
que transcribe y discute el célebre pasaje de San Agustín, De Civitate 
Dei (libro XVÍII), sobre las transformaciones mágicas de Lucio. 

— Macedo (P. José Agustín). 

Os burros ou o Reinado da Sandice, Poema heroi cómico-satírico 
em ^is cantos; de José Agostinho de Macedo. 

Páginas 200-379 *^^1 tomo titulado Satyricos portugueses... París, 
por J. P. Ai I laúd. 1834. 

Este poema es un espantoso libelo personal contra los innumera- 
bles enemigos políticos y literarios del P. Macedo. Corren en Portugal 
copias de él con muchas variantes respecto del impreso, y todavía más 
recargadas de diatribas é improperios. 

XXXII. — Influencia de Apuleyo en la literatura es- 
pañola. 

El cuadro autobiográfico de El asno de oro (i) tiene analogía remota 
con el de nuestra novela picaresca, sin que por eso haya que admitir 
imitación ni reminiscencia, dado lo natural de esta forma, que tam- 
bién hallamos practicada en dos novelas poéticas de los tiempos me- 
dios, una castellana y otra valenciana (la del Arcipreste de Hita y la de 
Jaime Roig). Además, el protagonista de Apuleyo, durante su pere- 
grinación en figura de borrico, presencia muchos cuadros de costum- 

(0 Hay en la Celestina (al fin del acto 8.") una alusión á Apulsyo, que no debe omitirse. Dice 
Parmeno á Calixto: «Allá yrás con el diablo tú c malos años; é en tal hora comiesses el diaci- 
troD, cvino Apuleyo el veneno que lo convirtió en asno. 



146 BIBLIOTECA'DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MLS. 

bres populares, algunos de los cuales pueden ser calificados de pica- 
rescos, aunque la mayor parte más bien entran en la categoría de li- 
cenciosos. Imitación directa de Apulevo. no encontramos ni en el 
Lazarillo ni en sus continuaciones (la de los atunes está evidente- 
mente calcada en la Historia verdadera de Luciano), ni mucho menos 
en el Gu¡;imán de Alfarache. 

El primer imitador de Apulevo (aunque mezclando esta imitación 
con la más preponderante v decisiva de Luciano), fué Cristóbal de 
Villalón en un curioso libro inédito todavía, y que no ha de confun- 
dirse con su famoso Crotalon, á pesar de algunas semejanzas, espe- 
cialmente al principio. La obra á que me refiero, y de la cual poseo 
un ms. en folio, letra del siglo X\'I. de 27 hojas, á dos columnas, sin 
nombre de autor (el cual se revela por el contenido del libro), princi- 
pia así: 

Diálogo que trata de las transformaciones dé Pitágoras, en que 
se introduce un ■:^apatero llamado Mycyllo y un gallo... 

Las primeras cinco hojas de esta curiosa y desconocida novela, son 
traducción del Diálogo del sueño ó del gallo de Luciano de Samosata; 
pero al llegar al pasaje de la transformación en Aspasia, el autor es- 
pañol abandona al griego, v escribiendo con inventiva propia, hace 
contar al gallo cómo fué Dionisio de Siracusa, y narra las aventuras 
de este príncipe. A esta transformación sucede otra, mediante la cual 
Dionisio se convierte en el rico Epulón, y aquí se refieren en sendos 
capítulos las aventuras que le sucedieron con cuatro mujeres con 
quienes el avariento se llegó á casar. (Cf. Llibre de les dones de Jau- 
me Roig.) Sin duda en castigo de sus maldades fué el rico metamor- 
foseado en asno, vendido primero á unos recueros, luego á un húnga- 
ro, después á unos soldados y, por fin, á unos alemanes, que le lleva- 
ron á Roma, no sin que en el camino dejen de pasarle nuevas aventu- 
ras. La última transformación del gallo fué en una ramera llamada 
Clarisea. 

¿HsLX en Cervantes imitaciones de Apuleyo? Xo se trata de renovar 
el ridículo paralelo que en el discurso prelimijiar de su edición del 
Quijote intentó D. Juan Antonio Pellicer, y que comienza en estos tér- 
minos: «Apulevo fué pobre v también Cervantes...» y prosigue dicien- 
do que El asno de oro es una novela de transformaciones y encanta- 
mientos, y que también en la fantasía de D. Quijote se transformaban 



BIBLIOGRAFÍA HlSl'ANO-LATINA CLÁSICA I47 

las ventas en castillos encantados, los molinos de viento en gigantes, etc. 
Dejando aparte tales inepcias, que arguyen el más profundo descono- 
cimiento de lo que es la inmortal concepción de Cervantes, la única 
semejanza de detalle que Pellicer alega (y bien remota por cierto), es 
la batalla de Lucio con tres odres de vino, que en la obscuridad de la 
noche creyó ladrones apostados á la puerta de su huésped Milón, y la 
de D. Quijote con unos cueros de vino tinto. El caso materialmente 
es análogo, pero moralmente nada tiene que ver, porque D. Quijote 
estaba loco ó alucinado, y Lucio estaba cuerdo y era víctima de un 
bromazo. Toda la analogía se reduce , pues , al horadamento de los 
cueros, y ésta puede ser hasta casual. 

Donde hay verdaderos rastros de Apuleyo, y aun expresamente se 
le cita, es en aquella parte del Coloquio de los perros, en que se rela- 
tan las hechicerías de la Camacha de Montilla (i). 

El asno de oro, traducido al castellano por Diego López de Cor- 
tegana, fué libro muy popular en España durante los siglos XVI y 
XVII. Así lo testifica, entre otros, el autor de La picara Justina 
(i6o5), cuando dice en su prólogo, hablando de los libros de que se 
valió, que «no hay enredo en Celestina, chistes en Momo, simplezas 
en Lázaro, elegancias en Guevara, chistes en Eufrosina, enredos en 
Patrañuelo, cuentos en Asjio de oro, y, generalmente, no hay cosa 
buena en romancero, comedia ni poeta español, cuya nota aquí no 
tenga, cuya quinta esencia no saque». A pesar de tal declaración, nin- 
gún cuento de Apuleyo encontramos en la parte hoy conocida de La 
picara Justina, pero acaso estaría en los varios tomos que el supuesto 
Licenciado Ubeda tenía compuestos, prosiguiendo su obra, cuyo estilo, 
por otra parte, en lo revesado y artificioso no deja de tener algún 
parentesco con el de Apuleyo. 

Alguna reminiscencia confesada por el autor hallamos también en 
El soldado Pindaro, de D. Gonzalo de Céspedes y Meneses (1626). 
Lib. I, cap. IX: 

«Fué tal la desvergüenza y el ánimo destas comadrejas ó ralas que, como 
si yo fuera una estatua de bronce, así cruzaban y paseaban sobre mi misma 

(i) «y del modo con que has de cobrar tu forma primera; el Cual modo quisiera yo que fuera 
tan fácil como el que se dice de Apuleyo en El Asno de Oro, que consistía en sólo comer una 
rosa; pero este tuyo va fundado en acciones ajenas y no en tu diligencia.» No es esto decir (lo 
cual fuera gran disparate) que el Asno ¡haya servido de modelo al Coloquio, sino que en este 
pasaje hay una reminiscencia indicada por el mismo Cervantes. 



J^á BIBLIOTECA DE I.y\. PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS» 

ropa, haciéndome erizar los cabellos, y mayormente, cuando trayendo á la 
memoria el caso de Apuleyo sobre el difunto y guarda que introduce en Larisa 
de Tesalia, temí que como á aquél, en cerrando los ojos, me habían de dejar 
sin narices, y así no sin trabajo hice toda la noche centinela al más notable 
miembro de mi rostro.» 

Y aún pueden añadirse las escenas fantásticas de la bruja de Casti- 
lleja de la Cuesta. 

En el lib. II, cap. VII de esta misma novela, se halla una frase en 
elogio de los cabellos femeniles, que está traducida de Apuleyo, y que 
por lo mismo que es incidental prueba lo bien leído que Céspedes 
tenía El Asno de oro: 

«Son estos (los cabellos) la más hermosa parte de la mujer, ó ya porque 
primero ocurren á la vista granjeándola, ó ya por ser vestido y ornamento del 
miembro principal que es la cabeza.» 

Ibid., cap. XXII. Otro recuerdo de Apuleyo en la historia de la 
muía encantada de D. Francisco de Silva: 

«Cuando con resonante aliento, mirando á las estrellas, comenzó á dar 
espantosos bramidos, ó, por hablar en su lenguaje, desabridos rebuznos. Ten- 
dráse esto por burla: no así hubo implorado el favor de la luna, como escribe 
de si transformado Apuleyo, cuando por secretos misterios que sabréis adelan- 
te, la respondió á una voz todo el bestiámen del lugar.» 

En el prólogo de su Criticón (i65o), dice el P. Baltasar Gracián: 
«En cada uno de los Autores de buen genio, he atendido á imitar lo que 
siempre me agradó, las alegorías de Remero, las ficciones de Esopo, lo doctri- 
nal de Séneca, lo juicioso de Luciano, las descripciones de Apuleyo, las mora- 
lidades de Plutarco, los empeños de Eliodoro, las suspensiones del Ariosto, las 
Grises del Boquelino y las mordacidades de Barclayo...» 

A pesar de esta declaración, no he encontrado en la inmortal no- 
vela alegórica del jesuíta aragonés más que dos reminiscencias de Apu- 
leyo; una en la Segunda parte y otra en la Tercera. El palacio de 
Virtelia (en la Crisi décima: Virtelia encantada), es un trasunto del 
encantado palacio á que fué transportada Psique: 

«Oyóse una dulcísima armonía alternada de voces y instrumentos, que pu- 
diera suspender la celestial por media hora: pero ¡oh cosa extraña! que no se 
veía quién gorgeaba, ni quién tañía: con ninguno topaban, nadie descubrían. 
Bien parece encantado este Palacio (di.vo Criiiluj, sin duda que aquí todos son 
espíritus, no se parecen cuerpos.» 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 14(5 

Imítase el mismo pasaje en la Crisi quinta de la Tercera parte, al 
describir el palacio sin puertas: 

«Estaba todo él coronado de mesas francesas, con manteles alemanes y 
viandas españolas, muchas y muy regaladas, sin que viese ni supiese de dónde 
salían ni cómo venían: sólo se veían de cuando en cuando unas blancas y her- 
mosas manos, con sus dedos coronados de anillos, con macetas de diamantes, 
muchos finos, los más falsos, que por el ayre de su donayre servían á la mesa 
los regalados platos. Ibanse sentando á las mesas los convidados ó los come- 
dores, descogían los paños de mesa, mas no despegaban sus labios...» 

En la curiosa novela de mediados del siglo XVII, Discursos de la 
Viuda de Veinte y cuatro Maridos, dirigidos á su jnayor amigo por 
el Caballero de la Tranca, publicada por primera vez en el tomo 
XXXVI de la Biblioteca de autores españoles {Curiosidades Biblio- 
gráficas), conforme al manuscrito que poseía D. Pascual Gayangos, 
hay un curioso episodio de hechicerías, con algún sabor á los de 
Apuleyo. 

Lesage, insigne imitador de nuestros novelistas, se acordó también 
de El asjio de oro para las escenas de la cueva de ladrones en el Gil 
Blas. 

Donosa intervención tiene Apuleyo en la República Literaria de 
Saavedra Fajardo: c<En un asno alazán se paseaba por la ciudad, no 
con poca risa del pueblo, que corriendo tras él, unos le silvaban y 
otros le llamaban quatrero, porque era fama haberle hurtado.» Alúde- 
se á la imitación que Apuleyo hizo del Asno griego atribuido á Luciano. 

Una alusión muy ingeniosa á Apuleyo contiene este correcto y pi- ' 
cante soneto de Bartolomé Leonardo de Argensola, que falta, como 
otros varios, en la colección de sus Rimas, pero que se halla en varios 
manuscritos, y es de autenticidad indisputable: 

Gala, no alegues á Platón, ó alega 
Algo más corporal cuando alegares; 
Que esos cómplices tuyos son^vulgares, 

Y entienden mal la sutileza griega. 
Desnudo al sol y al látigo navega 

Más de un amante tuyo en ambos mares, 
Que te sabe los íntimos lunares 

Y quizá es tan honrado que lo niega. 
¡Y en amor metafísico elevada, 

Dices que unir las almas es tu intento, 
Ruda y sencilla en inferiores cosas! 

Pues yo sé que Apuleyo más te agrada 
Cuando rebuzna en forma de jumento, 
Que en la que se quedó comiendo rosas. 



I 5o BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE APCH., BIBL. Y .MIS. 

Hay que recordar, finalmente, que la fábula de Psiquis (derivada 
naturalmente, no del texto de Apuleyo, sino del fondo primitivo y mis- 
terioso de los cuentos populares) existe en el /o/A lore de Cataluña y 
Andalucía, según testimonio de Milá y de Duran; y en la Montaña, yo 
mismo recuerdo haberla oído contar siendo muy niño. La misma fábu- 
la, cambiado el sexo del protagonista, sirve de principal argumento á 
la antigua novela francesa (^^siglo XII?) Parthenopex de Blois, de la 
cual existen redacciones en catalán y castellano, populares todavía y 
pertenecientes al género de los libros de cordel. La linda comedia de 
D.^ Ana Caro de Mallén (décima musa andalic^a , titulada El Conde 
Partinuplés (Madrid, 1664), en la Cuarta parte de la colección grande 
de Comedias Escogidas, es un arreglo dramático de esta novela, bas- 
tante fiel á su original. 

BIÓGRAFOS Y CRÍTICOS. 

XXXIIL — Feijóo (Fr. Benito Jerónimo). 

En el tomo 6° de su Teatro Critico ( lySB) hace la Apología de al- 
gunos personajes famosos de la Historia, incluyendo entre ellos á 
Lucio Apulevo, á quien dedica entera la sección quinta de su discurso, 
con el principal objeto de vindicarle de la nota de magia, ya que no lo 
había hecho Gabriel Xaudé en su libro especial sobre la materia. 

«Muerto Apuleyo (dice el P. Feijóo), dando ocasión para ello los mismos 
gentiles, se extendió latamente entre los cristianos la fama de su magia, la cual 
se ha ido conservando... entre los literatos vulgares; pero no con tan absoluta 
exclusión de los verdaderos sabios, que no hayan caído en este error algunos 
de más que ordinaria literatura; en que de nadie me admiro tanto como del doc- 
tísimo Luis Vives, que no dudó de afirmar como cosa cierta y constante la ma- 
gia de Apuleyo (in lib. XVIII De Civitate Dei, cap. XVIII.)» 

Hace un elegante resumen de la Apología de Apuleyo, cuyo proce- 
so ante el tribunal del procónsul de África Claudio Máximo considera 
como primer origen de la fábula, habiendo contribuido también á ella 
el libro de El Asno de oro, mal leído ó mal entendido, por confundirse 
al autor con el protagonista que hace la narración en propia persona. 
El P. Feijóo. que á veces combatía preocupaciones imaginarias, triunfa 
fácilmente de ésta, con hacer notar que la obra de Apuleyo no es ori- 
ginal sino imitación de la novela griega de Luciano ó de Lucio de Pa- 
tras, como el mismo autor latino advierte al principio: Fabulam grae- 
canica'ii incipimus. 



BIBLIOGRAFÍA H!SP ANO-I.ATTNA CLÁSICA l5l 

«Siendo tan claro todo lo dicho, no deja de causar admiración que San 
Agustín creyese que Apuleyo había escrito la Historia del asno de oro como 
suceso propio (lib. XVIII, De ciritate, cap. XVIII), ó bien que realmente le hu- 
biese acaecido ó que quisiese fingirlo. Excúsale Luis Vives diciendo que el San- 
to, como poco versado en los autores griegos, no supo que la misma fábula 
estaba escrita antes por Luciano (i). Pero esta advertencia no hace cesar la ad- 
miración, cuando por la lectura del mismo Apuleyo, sin el socorro de otro au- 
tor, se hace notorio que propuso la ficción como ficción, diciendo claramente 
que no era historia, sino fábula, lo que escribía.» 

Hasta aquí el docto benedictino, que en esta inútil apología no tiene 
razón más que á medias, pues aunque Apulevo no practicase las ope- 
raciones mágicas que el vulgo. le atribuía, ni mucho menos se convir- 
tiese en asno como el Lucio de su cuento (lo cual supongo que ningún 
contemporáneo del P. Feijóo creería), fué apasionado cultivador de las 
ciencias ocultas, versado en la teurgia neoplatónica, é iniciado en los 
misterios de Grecia y Egipto: todo lo cual puede comprobarse leyendo 
su misma Apología, sus obras filosóficas, especialmente el tratado del 
demonio de Sócrates, y, sobre todo, el último libro de El As?io de Oro, 
donde levantando una punta del velo, refiere su iniciación en el culto 
de Isisy Osiris.Este libro undécimo, de tan alto y religioso sentido, nada 
tiene que ver con el cuento milesio de Luciano ó de quien fuere, como 
nada tiene que ver la fábula de Psiquis, á la cual muv pronto se dio un 
sentido simbólico, que acaso estuviese ya en la mente de Apuleyo. 

XXXIV.— S." JosEPH (Fr. Miguel de). 

— Bibliographia critica, Sacra et Prophana, in tres tomos et volu- 
jnina sen partes guatuor distributa... Authore 7^.'"" P. Fr. Michaele a 
S. Josepli... Jiwictotiiis Hispanae Jesii Redemptoris familiae S. Ordi- 
nis PP. Excalceatorum SS. Trinitatis... Superiore Generali. Vol. I. 
Matriti ex typographia Antonii Marin. Auno MDCCXL. 

PP. 3oo-3o3. Art. Apulejus. 

Más bien que Bibliografía, en el sentido moderno de la palabra, la 
voluminosa é importante compilación del docto General de los Trini- 
tarios Descalzos y Obispo de Guadhx, tiene el carácter de un Dicciona- 

(i) Estas son las palabras de Luis Vives á que alude el P. Feijóo: «Apulejum Magum fuisse 
constat: persum tamen in asinum putandum non est: nec id videbat Augustinus satis esse veri- 
simile: sed librorum Graecorum lectione parum adjtitus divinare non potuit unde illud argu- 
mentum de transfiguratione in asinum Apulejus sumpsisset. cuín ipsc nuUius ,scríptoris memi- 
nerit, quem saltem projiteatur seqiii se. 



I 5-' BIBLIOTECA DE LA KEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

rio hhtór ico-crítico, á semejanza del de Pedro Bavle, si bien con 
opuesto espíritu. Es lástima que no sea más consultada y conocida, 
porque encierra muchas curiosidades y recopila el fruto de una lectura 
enorme, guiada por un juicio bastante claro, aunque no libre de pre- 
ocupaciones de varias clases. 

El artículo de Apuleyo parece escrito con la principal intención de 
impugnar lo que el P. Feijóo había escrito sobre la magia de Apuleyo, 
y volver por el crédito de San Agustín, á quien supone que aquél había 
tratado con poca reverencia: oFateatur ergo P. Eeijóo eximium Criti- 
cum fuisse Augustinum, qui noverit caute legere Apulejum, et ubi jo- 
cos promittit et ubi affectat naturales rerum connexiones ignorare. De- 
sinat etiam P. Alartnium del Río. virum nempe ad miraculum doctum 
reprehenderé, quod res Mágicas ab Apulejo descriptas, tanquam veras 
videatur enarrare. Apulejum enim Magum fuisse constat, ut ait \'ives, 
nec si hoc reus neget, nostram idcirco meretur fidem». 

Del estilo de Apuleyo juzga duramente Fr. Miguel de San José, que 
afectaba como tantos otros cierto purismo ciceroniano y desdén hacia 
los ingeniosos escritores de decadencia: a[n Metamorphosi hominis in 
asinum, licet omnia tere ex Luciano Apulejus expresserit. ubi tamen 
non illum vertit, sed imitatur. horride plerumque loquitur; et tam in 
hoc opere quam in ceteris, frequentissime usurpat férreas translationes, 
et ineptissimas catac/ireses,quae orationeni reddunt non solum insuavem 
et injucundam, rerum et ab usitato loquendi genere penitus alienanv). 

Dióse por entendido el P. Feijóo de la censura que de su opinión 
sobre Apuleyo había hecho Fr. Miguel de San José, y le replicó sin 
nombrarle, en el tomo 2.° de las Cartas Eruditas (1745), carta 18, que 
trata de la crítica. La respuesta es acre con exceso y apenas toca la 
dificultad principal, pero reconoce que su impugnador era «hombre de 
gran doctrina, de elegante pluma y de entendimiento despejado». De- 
fiende el estilo de Apuleyo con argumentos de autoridad, y principal- 
mente con la de Luis Vives, que d3claró casi inimitable su gracia en el 
decir. {aPuto enim gratiam illam esse prope inimitabilenu)) 

ATILIO (M.) — Colección é ilustración de sus fragmentos. 

Agustín (D. Antonio). 

— En el tomo I dz sus Misceláneas, V-253 de la Biblioteca Nacio- 
nal. Pág. 40. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA I 53 

Estos fragmentos son de la tragedia Electra (inale conversam ex 
Sop/iocle, según Cicerón, de finí bus, í, 49), de las comedias de Atilio, y 
otros de incierto origen, alguno de los cuales acaso pertenezca al trá- 
gico Accio. 

ATTA (T. OuiNCTio). 

Agustín (D. Antonio). 

— En el tomo II de sus Vetenim Scriptorum Fragmenta (V-254 de 
la B. Nacional), páginas 58(3-587 y 596, recogió é ilustró los fragmen- 
tos de las comedias de Atta por este orden: Aquae Calidae. — Gratu- 
latio.^Lucubratio. — Matertera. — Socrus. — Siipplicatio. — TyroPro- 
ficiscens.— T. Quinctii Attae Satyra.—Eiusdem epigrammata. — Con 
los pasajes de los antiguos relativos al poeta cómico Atta. 

AUSONIO.— Códices. 

N. 541 del inventario del Duque de Calabria. 

«Líber prinnis Ausonii Poinponii, de mano, en pergamino, cubierto de bro- 
cado sobre seda negra.» 

Existe hoy en la Biblioteca Universitaria de Valencia: 
N. 36. Aiisonius Pomponius. Epigramas. Cartas. Panegírico de 
Graciano y otros varios opúsculos. Eol. Ms. en pergamino, letra del 
siglo XV, con portada é iniciales de adorno... 65 fojas de á 24 líneas 
seguidas. Pasta en tabla. 
COMENTARIOS. 

I. Nebrija (Antonio de). — 1500. 

Transcribe y declara el epigrama XII de Ausonio Cujiis opiis? Phi- 
diae en la carta al Obispo de Burgos, D. Juan de Eonseca, que precede 
al opúsculo titulado Libri minores de novo correcti per Antonium Ne- 
brissensem ...Compluti in .-Edibics Michaelis de Egida. Anno millesi- 
mo quingeíitestmo, XXIV Idibus lulii. 

II. Mello (Francisco de). 

— De un trabajo de este docto matemático portugués acerca del 
Ternario de Ausonio, se da razón en la siguiente carta que escribió á 
Juana Vaz, mujer muy docta, carta que tenía entre sus papeles el 
Brócense, quien la publicó en sus propias Anotaciones sobre dicho 
Ternario (Salamanca, 1598). 



I 54 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

«Sed libet epistolam Franc. de Mello Lusitani huc addere quam inter sche- 
das meas servaram. 

»Frauciscus de Mello Joannae Fa-- 5. Serius quam oplaveras, literas ad te 
mitto. Virgo eruditissima, ut cum magno foenore meam apud te negligentiam, 
ne dicam culpam excusem. Addidi etenim huic muneri, ut tibi gratiora essent, 
quae olim in duodecim persus illas Ausonii ex Grypho decerptos, ¡ion sine 
longo ingentique labore Lutetiae Parisiorum annotaveram, et interpretamenti 
vice scripseram, pauca quidem, sed quae omnem hujus tam abditi loci diffi- 
cultatem satis explicare possint, et inexplicabiles Maeandros solvere. Cum enim 
in manus meas libellus quídam Francisci Sylvii grammatici ignobilis venisset, 
quem in Ausonii Gryphum ediderat, caepi hominis ridere inpudentiam, ni- 
miumque temerarios conatus conveliere. Nam quis ferat homuncionem qui 
vix urticam novit, cupressum exprimere voluisse? Cum enim multa sint in 
Ausonio quae doctissimum interpretem desiderent: hic tamen unus Gryphus 
difficultatem omnem superat...» 

El Brócense da algunas muestras de este comentario. Los versos de 
Ausonio á que se refiere son los que exponen las condiciones del nú- 
mero perfecto, y comienzan: 

Per trinas species trigonum regula currit, 
^quilalus, vel crure parí, velin ómnibus impar. 
Tres coit in partes numeras perfectus... (5o-6o). 

III. Sánchez de las Brozas (Francisco). — 1598. 

— Francisci Sa?ictii Broce?isis, in Inclyta Salmanticensi Academia 
Rhetorices, graecaeque Linguae Doctoris, In Ibim Ovidii, et in Ter~ 
narium Ausonii Galli, Annot ai iones. Salmanticae, apud Didaciim a 
Cussio, i5g8. 8." 

- — 2.^ edición. En el tomo II de las obras completas del BrocensiC 
publicadas por Mayáns (Ginebra, 1766) páginas 197-268. 

En la dedicatoria á D. Manuel Sarmiento de Mendoza: D. Enima- 
nueli Sarmiento, Doctori Theologo, amico magno, dice el Brócense: 
«Adjunximus etiam auctorii vice, et si non ejusdem argumenti, similis ta- 
men obscuritatis in Ternariiim Ausonii Galli tumultuarias Annotationes.» 

El Ibis y el Teryíario son dos de las composiciones más oscuras de 
la poesía latina. En la segunda procuró Ausonio reunir todas aquellas 
cosas que se departen por el número tres, designándolas á veces con 
extrañas perífrasis y dilatándose en consideraciones sobre la teoría de 
los números v las virtudes del 3. 

El comentario del Brócense sirve mucho para aclarar estas ti- 
nieblas. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 1 55 

Advierte Mayáns que estas Anotaciones del Brócense al Ternario, 
así como las de Andrés Dresselio, fueron reimpresas en Amberes, 1618, 
juntamente con el comentario de Jacobo Pontano á las Metamorphoses 
(supongo que de Ovidio). 

IV. Caro (Rodrigo), — 1634. 

Ordo nobilium urbium, IX, ^Clara milii post has memorabere 
nomen Iberum.^y 

«Declaremos el epigrama de Ausonio en romance, con traducción rigurosa, 
que después se volverá en verso. 
»De la ciudad llamada Hispalis. 
»Después destas serás de mi mencionada, etc. 

(Sigue la traducción literal.) 

»No parece cosa digna de la elegancia del epigramma de Ausonio dexarlo 
así, con la traducción rigorosa de la prosa, y assi lo passaremos á la tabla 
Castellana en verso, que si bien no puede exprimir todo lo que suena en la 
Latina, por lo menos la paráfrasis dexa una poca de más licencia, para que el 
que no supiere Latín, perciba el sentido de aquel Poeta: dize assí: 

De Sevilla. 

Después destas, o tú clara Sevilla, 
Deidad de España, fuerte y belicosa. 
De mi pluma serás conmemorada: 
Del Betis, no equóreo, la corriente 
Lava tus pies rendido y obediente. 
A tí abate banderas toda España, 

Y humilla á tu grandeza su alta frente. 
Córdoba no, ni la que en altos muros, 

Y en soberbios palacios poderosa 

Tarragona, bizarra se levanta . 

Al cielo, competir pueden contigo; 
Ni Braga en las riquezas jactanciosa 
De su ancho seno y piélago profundo. 
Contigo, ó gran ciudad, competir osa. 

»Este epigrama tiene varias lecciones, porque donde dice íure, dize otro ori- 
ginal: Cara mihi post has, y otros códices retienen Clara: donde dize: Nomen 
Hiberum, tienen otros códices Numen Hiberum. Después trataremos de cada 
partícula destas; mas ya oygo al Crítico, que me amenaza con la varia lección 
más importante, y me trae muchos libros impresos, en los quales, ni en el 
lemma deste Epigrama, ni en los versos se halla Hispalis, sino Emérita. Y es 
assi como este Crítico dize, que hay muchos impresos con el nombre de Eme- 
r/ít7, mas si el que opone esta dificultad es verdadero crítico, no dudo que 
habrá visto la solución desta dificultad. Para lo cual es de saber que el primero 
que vició este epigrama fué Josepho Scaligero en sus lecciones Ausonianas, 



l56 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 

borrando el nombre de Hispalis, que halló en los Códices antiguos, y susti- 
tuyendo á Emérita, y la razón que da es dezir que Sevilla no tiene rio eqiioreo, 
esto es, que se comunique con el mar. Quán disparatada razón sea esta de 
hombre docto y grave, no hay ciego que no lo vea, y parece mas que crassa 
ignorancia no saber que Sevilla tenía y tiene rio equóreo, pues quando Scalige- 
ro se pudiera excusar con no aver visto a Sevilla, ni estado en ella, lo podían 
sacar de duda Strabon, Silio Itálico, Plinio, Philóstrato, y otros infinitos Au- 
tores que pudo ver, y no dudo que los avía visto mejor que yo: mas aquí se 
dexó caer feamente corrompiendo el texto antiguo.» 

Cita luego la autoridad del comentador Elias Vineto, para restituir 
y establecer ¡a antigua v verdadera lección de Ausonio por Sevilla, 
y contra la substitución del nombre de Emérita. 

«La primera razón que dá Elias Vineto era bastante; porque hallándose en 
los Códices antiguos, y principalmente en el antiquísimo Lugdunense, puesto 
en el lemma del Epigrama, de Hispali, y en el verso segundo Hispalis, no 
avía para que mudar la antigua lección, y es contra la fidelidad y respeto que 
se deve á los originales manuscritos, que los sabios en esta facultad tanto ve- 
neran, y con razón: pero es sarna insanable de los críticos, por vender agude- 
zas suyas, corrompiendo el texto, substituir otra lección, por solo su antojo, 
como lo vemos en este lugar de Ausonio.» 

«La segunda es que supuesto que Ausonio dize, que es nombre Hibero ó 
Español Hispalis, como es la verdad, no pudo dezir esto de Emérita, que es 
nombre puramente Latino de la voz Emeritus, que quiere dezir soldado viejo 
jubilado, por aver fundado á .Mérida soldados viejos del Emperador Augusto, 
después de vencida Cantabria...» 

«Lalercera, porque con más propiedad y verdad se dirá del rio Betis por 
Sevilla, que es rio equoreo, que de Guadiana cerca de la misma Mérida; porque 
el Betis tiene creciente y menguante, como el mismo mar Occéano; y esta pro- 
piedad y naturaleza no la tiene el rio Guadiana... 

»La quarta razón, porque el rio Guadalquivir sufre navios de alto bor^lo 
hasta Sevilla, luego también en esto le conviene con mas propiedad el nombre 
de equóreo, que al rio Guadiana por Mérida, donde este rio apenas sufrirá un 
barco luengo. 

»La quinta razón, porque Guadalquivir está, como dize Estrabón, y lo ve- 
mos por vista de ojos, quinientos estadios del Occéano, que hazen sesenta y dos 
millas hasta Sevilla, y quinze leguas Españolas, y Guadiana dista, desde Méri- 
da, mas de treinta y seis: luego mas le conviene el nombre de equóreo á Gua- 
dalquivir por la vezindad del mar en Sevilla, que á Guadiana, que tan lexos 
está del por Mérida. 



b:bliügrafía hispano-latina clásica i 57 

»De lo qual concluimos con evidencia, que Joseph Scaligero erró torpe- 
mente esta enmienda, y que Ausonio, ni escrivió ni pudo escrivir este epigrama 
de Emérita... 

»Otra lección dize: Numen Hiberiun, Deidad de España. Gran encarecimiento 
y honra de Sevilla, pues la compara en la estimación y reverencia á Roma 
que entre las ciudades del mundo tuvo nombre de Deidad... Y como Roma 
era cabeza y diosa del Orbe Romano, assi ni mas ni menos Sevilla en toda 
España... 

»Puede alguno oponer que esta variedad de lecciones no puede ser en una y 
en otra parte verdadera, y no ser verdad que estuviese escrito numen y nomen: 
á lo qual respondo, que esta diñcultad no toca en la verdad y certeza del Prin- 
cipado de toda España, y assi no importa la controversia, ó variedad de leccio- 
nes: mayormente que es muy creíble que esta variedad naciesse de los mismos 
prototypos de Ausonio, y que en el primero escriviesse nomen, y lo publicasse, y 
después enmendando la misma obra, y realzando lo que avía dicho escriviesse 
Numen Hiberum, ó por ventura porque Sevilla tuviesse nombre de Diosa, y 
estatuas y templos, que á toda esto se pudo estender la grandeza desta ciudad, 
y la adoración de la Gentilidad...» 

Antigüedades y principado ds la Ihstrissima Ciudad de Sevilla, 
y Chorographia de su convento iuridico... Año 1634. En Sevilla, por 
Andrés Grande. Libro II, cap. XVIII, páginas 82-84. 

En las Adiciones al libro de las Antigüedades de Sevilla, que dejó 
inéditas Rodrigo Caro, y han sido impresas por la Academia de la 
Historia en el tomo I del Memorial Histórico Español (Madrid, i85i), 
hallamos esta advertencia (páginas 403-4): 

«Háse de añadir á la foja 84, libro 2.°, lo que advierto aquí contra lo que 
dice Martín de Roa en la foja 1 3 de su libro Del Priiicipado de Córdoba, en que 
declara el epigrama de Ausonio, y lo escribe á su modo. Dice en una nota mar- 
ginal: Ausonio explicado en favor de Sevilla. No sé que haya dificultad alguna 
en este epigrama, tal que tenga necesidad de explicación, porque todo él es 
llano y muy claro después de las declaraciones que Elias Vineto hizo en sus 
comentarios á este poeta. Después en una nota marginal dice Martin de Roa 
y también de Córdoba.» 

»Si solos los hombres doctos hubiesen de leer el libro Del Principado de 
Córdoba, no había para qué hablar en lo mucho que alteró, así en la inteligen- 
cia del epigrama de Ausonio, como en la puntuación. Mas porque muchos no 
son tan doctos ni versados en estas letras, será bien se vea cuánta violencia 
hace al texto, mudando no sólo la puntuación, sino la escritura. Lo primero, 
hallándose en los ejemplares así manuscritos como impresos, escrito; 



l58 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Jure mihi post has memorabere nomen Hiberum 
Hispalis, aequoreus quam praeter labitur amnis, 
Submittit cui tota suos Hispania fasces. 
Corduba non, non arce potens tibi Tarraco certant, 
Quaeque sinu pelagi jactat se Bracara dives, 

el Padre .Martín de Roa quita el punto redondo de la última dicción del tercer 
verso y continúa con el cuarto, hasta donde dice Corduba non, y aquí pone dos 
puntos: luego donde en todos se lee certant, lee en singular certat; y siendo todo 
esto violencia pública contra la ley lulia peculatus, la hace mayor en la inter- 
pretación del romance: porque diciendo' Ausonio que toda España se humilla 
y abate á Sevilla, que esto es sitniittere fasces, según Budeo; y pasando luego á 
decir que ni Córdoba, Tarragona ni Braga, pueden competir con ella, atribuye 
esto que es de Sevilla á Córdoba, diciendo: 

Con tu grandeza no compite aquella 
Córdoba, en cuya dignidad suprema 
^■enlajas reconoce toda España. 

»Aquí deja dudosa esta dignidad, y más parece que el P. Martín de Roa se 
la quiere dar á Córdoba; mas forzado de la claridad del epigrama se declara en 
la prosa diciendo «porque dando á cada una de las demás ciudades Tarragona 
»y Braga las ventajas que tenían para engrandecer la comparación, debía tam- 
»bien dar á Córdoba la- que tenia de ser cabeza de su España, con que de todas 
»partes encarecía la estima de Sevilla, prefiriéndola á las cabezas de las provin- 
»cias que en su tiempo había. Citerior, Ulterior y Lusitania.» Tampoco vuelve 
sinceramente los versos, trasponiendo la interpretación del verso tercero á que 
esté después del nombre de Córdoba para atribuirle á ella lo que Ausonio dice 
de Sevilla. Vea el lector que gustare saber lo que dijo Ausonio, en Elias Vineto 
su comentador, lo que Martin de Roa innovó no sólo en cuanto á la interpre- 
tación, sino cuantos puntos quitó y traspuso á su albedrío, y esto no es lícito. 
Los puntos, comas, incisos ó los interrogantes, etc., son en las escrituras y 
libros como en las ciudades y heredades y jurisdicciones los límites y términos, 
las piedras sagradas que encaminan el sentido para que se entienda la mente 
del autor. Mudar esto es crimen ahora, y antiguamente lo fué capital... Si fuese 
lícito mudar los puntos, comas, incisos, etc., en los libros, no estaba la filoso- 
fía segura en Platón ni Aristóteles, ni la historia en Tito Livio, ni las leyes en 
los jurisconsultos; todo sería tinieblas y confusión... Sol es la verdad. Mucho 
se desacredita quien la quiere oscurecer y anublar, y no adelanta el intento que 
pretende.» 

V. González de ^Iuxaxa (D. Esteban). 

— Sobre el principado de Sevilla en defensa de la verdad del epi- 
grama de Ausonio, que Bernabé de Vargas lo aplica á Mérida; por el 
licenciado D. Esteban Gon\ále^ de Muñana. 



BIBLIOGRAFÍA HISI'ANO-LATINA CLASICA 1 5g 

(Ms. de 70 pp. de la Biblioteca Colombina de Sevilla, en un tomo 
de Misceláneas Históricas recogidas por el canónigo D. Ambrosio de 
la Cuesta y Saavedra.) 

Muñana defiende la lección Hispalis en vez de Emérita, con los 
mismos argumentos que ya hemos visto en Rodrigo Caro. En contra- 
rio sentido se escribió el opúsculo siguiente: 

VI. Gómez Bravo (Juanj. — 1642. 

— A D. Fernando Carlos de Vera y Figueroa, Ivan Góme^ Bravo, 
beneficiado de la Santa Iglesia de Sevilla. (Sevilla, 1642.) 

Defiende la lección Emérita, seguida por Bernabé Moreno de Var- 
gas, en su Historia de la ciudad de Mérida (Madrid, por la Viuda de 
Alonso Martín, i633, 4.°), fol. 45 y ss. Entre otros argumentos trae 
este de índole filológica: c(Lo que más puede asegurar nuestro intento es 
lo quo me afirma Diego López, catedrático de latinidad en esta ciudad 
(cuyas muchas obras que ha sacado á luz descubren sus grandes letras 
y buen juicio), que dice que el verso 

Emérita aequoreus, qiiam praeterlabitur amnis 

es exámetro y tiene su medida de sílabas muy ajustadas, y no lo está 
si en lugar de Emérita se pusiese Hispal». 

En las ediciones modernas de Ausonio ha prevalecido, sin duda por 
la razón métrica, la lección de Scaligero (Emérita); pero el punto es 
muy dudoso, y todavía Weseling en las notas al Itinerario de Antonino, 
y el P. Flórez (pág. 64 del tomo de la Bética, 9." de la España Sagra- 
da), prefieren el antiguo texto Hispalis, por las buenas razones que 
alegó Rodrigo Caro, principalmente por la autoridad de los códices y 
por lo del río equúreo, que conviene á Sevilla, pero no á Mérida. 

VII. Villegas (D. Esteban Manuel de). — Antes de 1655. 

En carta escrita dicho año á D. Lorenzo Ramírez de Prado, enu- 
merando sus vigilias sobre los clásicos antiguos, dice con su habitual 
jactancia: aTodo Ausonio me debe muy insignes explicaciones y todas 
jiuevas.)^ 

Estas notas sobre Ausonio formaban parte de los dos volúmenes en 
folio de Disertaciones Críticas que dejó inéditos Villegas, y de que da 
razón D. Vicente de los Ríos en las Memorias de la vida y escritos de 
aquel ingenio, que anteceden á la reimpresión de sus Eróticas hecha 
en Madrid, 1774. 



l6o BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BiBL. Y MUS. 

Parece que el comentario de Villegas se había extendido aún á los 
pasajes obscenos, según lo comprueba el siguiente pasaje (citado por 
Ríos) de la Disertación 77 sobre el asqueroso epigrama In Eiimun li- 
guritorem: 

«Invitum quidem, et plusquam septies reluctantem, obscenissimi hujusEpi- 
grammatis, quod olim dissertatione 46 ubi suus erat locus collocaveram, rur- 
sus me expücatio deposcit. Submoveram illinc eam fquod homini Christiano ad 
tam execrandam compositionem suam mentem applicare, deinde super re qui- 
dem, ex qua nisi meram stultitiam eliciendum nihil erat, ingenium conterere, 
valde esse videbatur iniquum: sed mlhi pensitanti Catullianum illud occurrit: 
«castum esse decet pium proetam &.». Ideo factum revocavi.» 

TRADUCCIONES É IMITACIONES i. 

VIII. Mal-Lara (Juan de).— 1568. 

Ep. X. (xToxica ^elotypo dedit uxor moec/ia maritof). 
— «Pone Ausonio poeta una epigrama muy donosa, de una mujer que dan- 
do ponzoñad su marido doblada, le dio más salud. Y dize desta manera: 

Dio una mujer ponzoña á su marido, 
Ella porque es adúltera, él celoso, 

Y para apresurar el fin rabioso. 
Añade azogue á vueltas embebido. 

Y cada cual de aquestos repartido 
Haze veneno bravo y furioso, 

Y juntos, dan remedio provechoso 
Cuando ambos el hombre se ha bebido. 

En tanto que estos dos males pelean, 
A la salud se rinde el mal veneno, 

Y purga por abaxo, el que no muere. 
Porque el favor de Dios las gentes vean, 

Ser la mujer cruel más, le fué bueno, 

Y dos ponzoñas sanan, si Dios quiere. 

Philosophia Vulgar, fol. 90.» 

IX. Medina (Maestro Francisco de). 
Ep. XI. í^Yane, quid affectasf). 

El Eco. 

Cambia, loco pintor, el pensamiento. 
No esperes figurarme en tu pintura. 
¿No ves que es invisible mi figura, 

Y querer retratalla es vano intento? 
Madre me fue la lengua, padre el viento: 

De mi s'engendra en semejanza oscura 

I Siendo tan difícil señalar el límite entre la paráfrasis poética 5'lairñitación, me ha parecido 
conveniente, tratándose de composiciones breves como las de Ausonio, presentar reunidas las 
traducciones é imitaciones de cada poesía, para que pueda apreciarse el partido que de cada 
una de ellas han sacado nuestros ingenios. 



BIBLIOGRAFÍA H.SPANO-I.ATINA CLASICA 



l6l 



Un vano indicio, qu'en el aire dura. 
Mientras doy vozes sin entendimiento. 

El fin del son ageno renovado 
En mi voz, por burlaros voy siguiendo. 
Hasta llegar con él á vcestro oído. 

M:;s á qué fin testoy entreteniendo? 
Si quieres retratarme en fiel traslado, 
Retrata (si pudieres) el sonido. 

Anotaciones de Herrera á Garctlasso, p. 567. 

X. Cáscales (Lic'^''- Francisco). — 1621. 
Epigrama XÍI de Ausonio: (.(Cujus opus? Phidiae^K 

A uu simulacro de la Ocasión y de la Penitencia. 

La obra cuya es? de Phidias .\ttico, 
Que á Palas esculpió, y á Jove Olimpio: 
Yo soy tercera palma: soy la diosa 
Ocasión, de bien pocos conocida. 
¿Dime, pues, por qué estás sobre ese globo? 
Porque no sé estar queda. ¿Por qué llevas 
Los pies alados? Porque soy ligera. 
¿Por qué con el cabello el rostro cubres? 
Por no ser conocida. ¿Por qué calvo 
Tienes el colodrillo? Porque nadie 
Prenderme pueda, si huyendo paso. 
¿Quién e> la compañera? Ella lo diga. 
La Penitencia soy. Dime tú agora 
Por qué contigo va? Dígolo, escucha. 
Yo voy volando, y el que entonces quiere 
Asirme, si me escapo, ella se queda. 
Que es decirte que queda arrepentido 
De no haberme gozado cuando pudo: 

Y tú también, que tanto me preguntas, 

Y repreguntas, antes de un momento 
Dirás que me he escapado de tus manos. 

Discursos Históricos de la ciudad de Murcia y su reino, segunda 
edición, lyyS, p. 544. La primera edición es de 1621. 

XI. Pérez Ramírez (Antonio). — 1698. 
Ep. XII. íiCuius opus? Phidiae...i) 



¿Qué im.igen eres?— Hechura 
De Phidias soy; de su mano. 
Después del Dios soberano 
Y Pallas, mejor figura. 

Yo soy el Numen mas raro: 
La Occasión mal conocida. 
^¿Por qué un globo sostenida 
Te tiene? — Nunca me paro. 

— ¿Para qué talares tienes? 
— Es que es mi vuelo ligero; 
Aunque también, si yo quiero 
Detengo al hombre los bienes. 

— La crin tapa el rostro tuyo. 
— Es, porque me ignoren, velo. 
— ¿Por qué atrás no tienes pelo? 
Porque no me coj.t el que huyo. 

Armas contra la Fortuna, 353-354. 



— ¿Quién te acompaña? — Esso á ti 
Te lo dirá: di tu nombre. 
— Nombre, porque más te asombre 
No halló sabio para mí. 

La Diosa soy, que castiga 
Lo commetido y dexado, 
Y así el solo apesarado 
Es bien Metánea me diga. 

— ¿Qué contigo, di tú ahora, 
Haze esta? — Después que yo 
Pasé, al que no me cogió 
Esta asiste cuando llora. 

\ aun verás, cuando aquí estoy, 
Respondiendo á tu deseo. 
Cómo con fácil meneo 
De entre tus manos me vov. 



l62 BIBLIOTECA DE L.\ REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XII. León (Fr. Luis de). 

Ep, XIIÍ. vAd Gallam puellam jam senescentem.^) 
Tiene reminiscencias de este epigrama en la oda 20: vd vna señora 
pasada la mocedad^). 

¡Ay! ¿yo no te decía: 
«Recoge, Elisa, el pié, que vuela el día...rS> 
Dicebam tibi, Galla: senescimus, effugit aetas... 

Y en la Imitacióji de diversos: 

Nunc piget: et quereris, quod non aut ista voluntas 
Tuncfuit: aut non est nunc ea forma tibi. 
Diréis con dolor, señora. 
Cada hora 

¡Quién tuviera, ¡ay sin ventura! 
Ó agora aquella hermosura, 
Ó antes el amor de agora. 

Pero como los versos de Ausonio son imitación de otros de Ho- 
racio: 

Dices, heu (quoties te i/i speculo videris alterum) 
Quae mens est hodie, cur eadem non puero fuit... 

(Carm. IV, 10), puede sospecharse que Fr. Luis de León tuvo más 
presente á Horacio que á Ausonio, ó quizá recordó simultáneamente á 
los dos. 

XIII. Vaca de Alfaro (D.^ D. Enrique). 
Ep. XXII. (íDe varietate fortunae é Graecon. 

Thesauro invento qui limina mortis inibat. 

«Pintóse la variedad de la fortuna, según Ausonio... 

De la fuerza del hado compelido, 
De la varia fortuna despreciado 
Lysio un lazo forjó (¡qué infeliz hado!) 
Triste, desesperado y oprimido. 

Y al quererlo apretar miró advertido. 
Si es que puede'advertir un desdichado, 
Que mostraba la tierra recatado 
Un thesoro á los hombres escondido. 

Trabajó por hallarle, imaginando 
No volver más al lazo duro y fuerte, 
Y yendo el duro'centro penetrando, 

El oro no alcanzó, con que á su muerte 
Se arrojó de su'bien desesperado, 
Quando esperaba mejorar su suerte.» 

El epigrama de Ausonio está mal entendido en esta pésima versión. 
El poeta latino habla de dos personas distintas: el que iba á ahorcarse 
y encontró el tesoro, y el que había escondido el tesoro y se ahorcó 
desesperado por no encontrarle. Toda la gracia del epigrama consiste 
en este contraste. ^'Dónde tendría los ojos el Dr. Vaca de Alfaro? Si 
su cirugía valía lo que sus humanidades, ¡infelices de sus clientes! 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATIN A CLASICA l63 

XIV. Caro (Rodrigo). — 1634. 

Ep. XXX. aOgigia me Bacchum vocatf). 

«Entiendo por el Dios Penteo á Baco: no tengo menor fiador que el epi- 
grama 29 (sic) de Ausonio Gallo, que refiriendo todos los nombres de Baco le 
da este. Dize así: 

Llámanme Baco los griegos, 
Osiris me nombra Egypto, 
Y aunque en Grecia soy Phanace, 
Soy en las Indias Dionisio: 
Las ceremonias romanas 
Libero padre me han dicho: 
En Arabia soy Adonis, 
Pantheo en Lucania el mismo. 

«Tiene por lugar singular este de Ausonio, Elias Vineto su comentador, y 
que no se halla en otra parte para el intento.» 

Antigüedades... de Sevilla. Año i63-f. En Sevilla, por Andrés 
Grande, p. 8. 

XV. Salinas y Lizana (D. Manuel). 

Ep. XXXIII. «Orta salo, suscepta solo^^. 

En la (sAgiide^a y Arte de ingenio)^, de Gracián. Discurso XXXII. 

«Jugó desta misma sutileza (la que Gracián llama «correlacióm'>) mas que 

de las palabras, tres vezes, con mucha donosidad Ausonio Gallo, describiendo 

la Diosa, que todos los lugares y los elementos sujeta á su violencia: 

Orta salo, suscepta solo, paire edita ccelo, 
.^neaduin genitrix, hic habito alma Venus. 

»Es de notar, que no en sola la corteza de las palabras para el pensamiento, 
sino que con ellas exprime el señorío de Venus en todas las cosas. Merece lo- 
grarse la sazonada traducción del Salinas: 

Engendrada fui de cielo. 
Del salado Mar nací, 
Soy criada acá en el suelo, 
De Eneas madre y consuelo, 
Soy Venus que'habito aquí. 

XVI. Caro (Rodrigo). 
Ep. XXXV, último dístico. 

Miremur periisse homines? monumenta fatiscunt, 
Mors etiam saxis nominibiisque venit. 

¿Qué maravilla es perecer los hombres, 
Ni que desdiga (sic) el monumento fuerte. 
Si á los humildes y soberbios nombres 
Y á las piedraí también llega 1 1 muerte? 



164 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Memoi-ial de la villa de Utrera publicado por la Sociedad de Bi- 
bliófilos Andaluces (Sevilla, i883), pág. 9. 

D. Francisco de Quevedo se acordó de este dístico de Ausonio, y 
aun también del que le precede: 

Truncatis convulsa jacent elementa figuris, 
Omnia confusis interiere notis, 

en el soneto 1 1 1 (Musa Polymnia): 

Falleció César fortunado y fuerte: 
Ignoran la piedad y el escarmiento 
Señal de su glorioso monumento. 
Porque también para el sepulcro hay muerte. 

Y antes de él Pablo de Céspedes en el Poema de la Pintura: 

\'iene espantosa con igual porfía 

Á los hombres y mármoles la muerte. 

XVII. Sor Juana Inés de la Cruz. 

Soneto. 

Al que ingrato me deja, busco amante; 
Al que amante me sigue, dejo ingrata; 
Constante adoro á quien mi amor maltrata; 
Maltrato á quien mi amor busca constante: 

Ai que trato de amor, hallo diamante; 

Y soy diamante, al que de amor me trata; 
Triunfante quiero ver al que me mata; 

Y mato á quien]me quiere ver triunfante. 
Si á este pago, padece mi deseo: 

Si ruego á aquel, mi pundonor enojo: 
De entrambos modos infeliz me veo; 
Pero yo por mejor partido escojo. 
De quien no quiero, ser violento empleo. 
Que de quien no me quiere, vil despojo. 

(Poemas de la única poetisa americana... Tomo I, Barcelona, 1691, 
página 3.) 

Las antítesis de este soneto responden bastante exactamente á los 
primeros dísticos del epigrama Sg de Ausonio: 

Hanc voló qiiae non volt;.illam quae volt, ego noto. 
Vincere volt ánimos, non satiare Venus. 
Oblatas sperno illecebras, detrecto negatas, 
Nec satiare animum, neo cruciare voló. 

Pero el final es enteramente distinto, ó mejor dicho, contrario, y el 
arranque de alma de la monja mejicana vale infinitamente más que el 
trío, aunque ingenioso concepto, del poeta galo-romano. 

Callida sed mediae Veneris mihi venditet artem 
Femina, cui jungar; quod voló, nolo vocet. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA l65 

Ausonio repitió análogos conceptos en otros epigramas, v. g. en 
el gi: 

Hanc amo, quae me odit: contra, hanc, quoniam me amat, odi. 
Compone ínter nos, si potes, alma Venus. 

XVIII. Mendoza (D. Diego de). 

Ep. XXXXII. aAnnatam vidit Venerem Lacedaemone Pallasa) (i). 

Á Venus. 

\'enus se vistió una vez 
En hábito de soldado: 
Páris, ya parte y juez, 
Dixo, de vella espantado: 

«Hermosura confirmada 
Con ningún trage se muda: 
¿^'eysla como vence armada? 
Mejor vencerá desnuda. 

Obras de... Don Diego de Mendoza... Recopiladas por Frey Juan 
Dia^ Hidalgo... Año 16 1 o... En Madrid, por luán de la Cuesta, fo- 
lio 1 54 vto. 

XIX. Sal AZAR y Torres (D. Agustín de). 

Ep. XXXXII. aArmatam Pallas Venerem Lacedemone visensa. 

Miró Palas armada 
En las aras de Atenas á Ericina, 

Y á la palestra osada 
Segunda vez llamarla determina. 

Por más que Páris sea 
El recto juez ae la feliz pelea; 

Pero Venus hermosa, 
¿Qué me provocas, dice, belicosa. 

De tu injuria olvidada, 
Si en vencerte no hay dud i? 

Si te rindo desnuda, 
¿Qué hará, Minerva, mi deidad armada? 

Cythara de Apolo... Madrid, 1694, p. 46 (2). 

XX. Salinas y Lizana (D. Manuel de). — 1648. 

Ep. XXXXII. (.(Armatam vidit Venerem Lacedaemone. y> 

En la Agude!{a y Arte de Ingenio de Baltasar Gracián , discurso 

XXXVI. c<Z)e los argumentos conceptuosos^. 

«Incluyen comunmente proporción y consonancia estos argumentos de 

una circunstancia á otra, como se vé en este epigrama de Ausonio: 

(i) El epigrama 43 es el mismo, aunque con variantes, y uno y otro son traducciones hechas 
por Ausonio de un epigrama griego. 

(2) El donoso poemita del mismo Salazar Las Estaciones del Día, nada tiene que ver, fuera 
del título, con la Ephemeris, id est totius diei negotiu7n de Ausonio, 



l66 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Armatain Pallas Vener-em Lacedemone visens, 
^Vis ne ut ludicium sic ineamus ait? 
Cui Venus arridens: ¿quid me, Calatea, lacessis, 
Vincere si possum nuda, quid arma gerens? 

»Puede competirlo la elegante traducción de don Manuel Salinas: 

Vio armada á "\'enus un dia 
En Lacedemonia Palas, 

Y burlando de sus galas 
De nuevo la desafia: 
«Contigo compeliria, 
Aunque el Juez troyano acuda». 
Respondió ^'enus: sin duda, 
Que vas, Palas, engañada. 
Pues sabrá vencerte armada 
Quien ya te venció desnuda-». 

XXI. 

Ep. XXXXII. aArmatam Pallas''>. 

Lope de Vega, en su comedia El remedio en la desdicha, (jornada 
primera) tiene una imitación de este epigrama: 

Narvaez. Briñaba el sol la crespa y dura cresta 
Del fogoso león por alta parte. 
Cuando Venus lasciva y tierno Marte 
En Chipre estaban una ardiente siesta. 
La Diosa, por hacerle gusto y fiesta, 
La túnica y el velo deja aparte; 
Sus armas toma, y de la selva parte. 
Del yelmo y plumas y el arnés compuesta. 
Pasó por Grecii, y Palas viola en Tébas, 

Y dijole: «Esta ver tendrá mi espada 
Vitoria igual de tu cobarde acero». 

Venus le respondió: «Cuando te atrevas. 
Verás cuánto mejor te vence armada 
La que desnudí te venció primero». 

Ñuño. Oyendo he estado hasta el fin, 
Si en historias tengo parte. 
Era de Venus y Marte, 
Desarmado en el jardín; 

Y que Palas la vio en Tébas, 
Y vencerla quiso armada. 
Porque cortase su espada 
Desde la gola á las grevas; 

Y que Venus respondió 
(Que es todo filatería) 
Que armada la vencería 
Quien desnuda la venció... 

XXII. Anónimo. — 1789. 

Ep. XXXXII. ciArmatam vidit Vetieremy). 

A Venus miró una vez 
Palas con la lanza armada, 

Y díxola confiada: 
«Peleemos hoy si te agrada, 
Aunque sea Páris el juez.» 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CI-ÁSIGA 167 

Mas Venus la respondió: 
«¿Por qué te burlas de mí? 
Tu vanidad te engañó. 
¿Qué, no te venciera hoy yo 
Si desnuda te vencí?». 

Correo de Madrid {6 de los Ciegos). Tomo V. 1789. Pág. 2.172 
(número de 24 de Junio de dicho año). 

XXIII. Mal-lara (Juan de).— 1568. 
Ep. XXXXV. aEmptis quod librisi). 

«No será razón que dexemos de poner una epigrama de Ausonio á uno que 
pensaba por muchos libros parescer sabio, y dízeie desta manera: 

Tiéneste por gramático y letrado, 
Luego que armaste grande librería 
Llena de varios libros, que has mercado 
Para vender tan gran sabiduría. 
Compra, pues, un laúd bien encordado. 
Un psalterio, vihuela, chirimía, 
Y no te falte harpa, que hoy ó mañana 
Serás buen t;iñedor, de propria gana. 
Philosophia Vulgar, fol. 265». 

XXIV. Torre Farfán (D. Fernando). 

Ep. XXXXVIl. aHaec Rufi tabula est». 
Ep. LI. (íDiceret sed ipse, vellem, rhetor hoc mi)->. 

I 

Este retrato es de Rufo. — 
Es cierto.— ¿Dónde está el amo?— 
En la cátedra.— Y ¿qué hace? — 
Lo mismo que en el retrato. 

II 
Que eso el Rector me dijese 
Quisiera yo.— No es muy fácil.— 
¿Por qué.^ — Porque el Rector. mismo 
Es la imagen de su imagen. 

Templo panegírico al Certamejí poético que celebró la hermandad 
insigne del Santísimo Sacrainento (Sevilla, i663). 

XXV. Mendoza (D. Diego de). 

Ep. LV. aLais ajius Veneri speculum dico)-). 

A Lays. 

Lais, que ya fui hermosa, 
Este mi espejo consagro 
A tí, Venus, como á Diosa 
De hermosura, y milagro. 

Ya yo no le he menester, 
Si no tornas á hazerme, 
Pues qual fui no puedo ser, 
Y quál soy no puedo verme. 



l68 BIBLIOTECA DE I-A REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MIS. 

Luego añade este otro epigrama, que tengo por original. 

A la misma. 

De otra arte me parecías, 
Lais, que ahora me pareces, 
Yo te vi que amanecías 
y véoie que anocheces. 

Y agora de antojadiza, 
Quiéresme encender la vida. 
Con una hacha caida 
En medio de la ceniza. 

Obras de... Don Diego de Mendoza... Recopiladas por Frey Juan 
Dia!{ Hidalgo... Año 1610... en Madrid, por luán de la Cuesta, fo- 
lio 1 54 vto. 

XXVI. Mal-lara f Juan de).— 1568. 
Ep. LV. (<^Lais anus Veneri speculum dicof. 

<,<Assi Lays famosa ramera de Corintho siendo ya vieja consagró su espejo 

á la Diosa Venus, según lo trae Ausonio en sus Epigramas: 

El espejo consagro yo Lays vieja 
.\ Venus, do su eterna hermosura 
Tenga un servicio eterno que apareja 
Digno retrato della en su figura, 

Y arrugada vejez hoy me aconseja 
Que aprovecharme deste no es cordura; 
Que verme qual estoy, tengo gran miedo, 

Y verme qual yo era, ya no puedo. 

Copia después la traducción de D. Diego Hurtado de Mendoza. 
Philosophia vulgar, fol. 277. 

XXVII. Salazar y Torres (D. Agustín de). 
Ep. LXXIX. nHoc quod amare vocant^. 

Esto que llaman amar 
Mezcla ó desata, oh amor, 
Ó no abrases á ninguno. 
Ó en la llama abrasa á dos. 

Cythara de Apolo, Varias Poesías Divinas, y Humanas que escri- 
vió D. Agustín de Saladar y Torres, y saca á lu^ D. Juan de Vera 
Tasis y Villarroel, su mayor amigo... Priryíera Parte. Con licencia: 
En Madrid: por Antonio Gon^ale^ de Reyes. Año de 1694. P. 44. 

Ep. CU. aPone arcum, Peamy. 

Depon el arco, .\polo. 
Deja las flechas leves; 
No de tí huye la ninfa, 
Sino tus armas teme. 

Cythara de Apolo... Primera Parte... Pág. 43. 



BIBI.10GR\KÍA HISPANü-l-ATINA CLÁSICA 169 

XXVlli. NúÑEZ Delgado (Pero). 
Ep. CXVIII. «///a ego suni]Didcy). 
Elisa Dido. 

Yo só misma y sin dudar. Desque alegre mi ciudad 

Elisa la reyna Dido: Puse, y vengué mi marido, 

Mire el huésped con sentido Y en mi misma fue cu.nplido 

Mi hermoso figurar. Sola y buena en soledad. 
Pues Virgilio quiso dar No sé qué te hize, musa. 

Sin porqué viciosa viJa, De Virgilio mantüano 

El amor á quien cabida Que tan grande fue este daño 

Nunca di por bien usar. Que á mi castidad acusa. 

Ni soñé ni vide yo Creed la verdad inclusa 

A Eneas el Troyano, De la hystoria verdadera. 

Ni á Cartago aquel tirano (i) No á poetas con bandera 

Con sus naos puerto dio. Que de la verdad rehusa. 
Mas á huyr me movió Estos cantan las maldades 

De mi tier a mal hermano. De los dioses que tuvieron, 

Y á morir yo con mi mano Y más malos los hizieron 

El rey Hiarba porfió. Que si fueran ya mortales. 

Guardé limpia castidad No poniendo las verdades 

Menospreciando sus sañas: Con su furia de escrevir. 

Traspasó las mis entrañas Házenlos en su vivir 

Espada sin suziedad. Peores que terrenales. 

Hállanse estas pésimas coplas al fin de la Crónica Troyana, de Gui- 
do de Colonna, arreglada ó refundida por Pero Núñez Delgado, que 
dice lo siguiente en detensa de la castidad de Dido: 

<.<Sola una cosa quiero aquí escreuir, porque los que la leyeren tomen exem- 
plo de castidad en la reyna Elisa dido, á la qual muchos quisieron infamar, 
principalmente el Virgilio por alabar á Eneas... diziendo que tuvo que hazer 
con él, lo qual es falso, pues que Sant Hierónimo dize que por solo esto bas- 
taba estar Virgilio en el infierno. Por lo qual quise aquí traer una epigrama del 
Ausonio poeta, y trobarla en la poesía Castellana para que fuesse mas aplazible 
en sus alabanzas, representándola que habla de si. Y esta opinión que fuesse 
ella exemplo de castidad, y que por no corromperla se matasse siente el Justino 
en el libro XVIII. Y también el Juan Vocacio en la Cayda de Príncipes. Y los 
versos puestos en coplas por mí son estos.» 

Fol. 1 36 de la 

Crónica I Troyana, en que se co- ¡tiene la total y lamen- ¡table destruycion 
de I la nombrada Troya, j En Medina. ¡Por Francisco del Canto. ¡ m.d.lxxxví). ¡A 
costa de Benito Boyer, mercader de libros. 

XXIX. jÁUREGUi (D. Juan de).— 1618. 

Ep. CXI. allla ego sum Dido, vultu quam conspicis hospes...y> 

(i) Troyano dice la edición de .MeJin i del C i npo, pero parece evidente errata. 



1^0 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Á la estatua de Dido. 

MADRIGAL 

Huésped, que mi semblante 
Miras en esculpido 
Trasunto y semejante, 
Cuj-a labor, cuya belleza espanta, 
Yo soj- aquella memorable Dido, 
A quien la fama canta: 
Tal fué mi aspecto, como ves, al vivo; 
Pero mi mente y proceder esquivo 
No fué cual finge y pinta fabuloso 
Marón latino, ni sus versos creas. 
Do mi vivir describe alegre, ufano. 
Con un amor lascivo; 
Que ni su teucro Eneas 
Me vio jainás, ni al término africano 
Con flota vino ni bajel iroyano; 
Antes yo, rehuyendo el belicoso 
Amor de Járbas y su vano exceso, 
A muerte me ofreci, la acción confieso, 
Salvando mi propuesta 
Fe y la entereza de mi fama honesta. 
Mi fe, jamás violada, 
Para romperme el pecho 
Movió los filos de una casta espada; 
No el rabioso dolor y sin provecho 
De un agraviado amor no satisfecho. 
Licita muerte obtuve, 

Y vida sin ofensa de mi fama. 
Yo fenecí después que mi deseo 
Pude cumplir, vengando á mi Siqueo, 

Y después que su templo y fijo muro 
En mi ciudad edificados tuve. 

¿Por qué á mi honor y su^luciente llama 

Ingrata fuiste, oh musa, estimulando 

La voz de tu poeta. 

Que asi ofendió mi celo casto y puro. 

Siguiendo su ligera fantasía? 

Vosotros, ios que el nombre y la memoria 

Buscáis de Dido, acreditad la historia 

Que me autoriza, y no el confuso bando 

Que en su falaz poesía 

Altera la verdad y la interpreta, 

Y de los dioses canta fabulosos 
Hurtos y engaños torpes, amorosos, 
Las mentes semejando soberanas. 
En su vicioso afecto, á las humanas. 

Rimas de D. Juan de Jáuregui Sevilla, por Francisco de 

Lyra... 1618. 

XXX. QuEVEDO (D. Francisco de). 

Ep. CXXXII. abisideiis caeco graditur pede claiidus ut roque...)-) 
Ep. CXXXIIl. (íAmbulat insidejis caeco, pede captus ut roque...)-) 
De ambos (que en sustancia son uno mismo) es admirable paráfra- 
sis el soneto 49 de la Musa Talia, donde nuestro gran moralista satí- 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA I7I 

rico eleva á máxima Hlosóñca general lo que en Ausonio no pasa de 
una ingeniosidad sin consecuencias: 

ETciego lleva acuestas al tullido: 
Dígola maña, y caridad la niego, 
Pues en ojos los pies le paga al ciego 
El cojo, sólo para sí impedido. 

El mundo en estos dos está entendido, 
Si á discurrir en sus astucias llego... 

Si til me das los pies, te doy los ojos. 
Todo este mundo es trueco interesado, 
Y despojos se cambian por despojos. 

Ciegos, con todos hablo escarmentado, 
Pues unos somos ciegos y oíros cojos, 
Ande el pié con el ojo remendado. 

XXXI. MoRELL (P. José). S. J.— 1683. 
Ep. CXXXII. al7iside?is caecofy. 

Á vn ciego y a vn coxo. 

\n coxo de entrambos pies 
De un ciego al cuello se asienta; 
Deste modo experimenta 
Ser cada uno lo que no es. 

Al que Cbtá con dos pies coxos. 
El ciego paso y pies da: 
Y el coxo, al ciego en que va, 
En vez de pies le presta ojos. 

Poesías Selectas de varios Autores Latinos. Tarragona, i683. Pá- 
gina 75. 

XXXII. Salinas y Lizana (D. Manuel).— 1648. 

Ep. CXLIV. (iStella,prius superis fulgebas Lucifer)^. 

— En la Agudeza y arte de ingenio, de Gracián, discurso XXXI. 

«Variadas las circunstancias, se varía con grande artificio la conformidad 
del nombre, haziendo ya vn viso, ya otro. Desta suerte el conceptuoso Auso- 
nio glosó el renombre de Stella, ya en la vida, ya en la muerte, tomándole del 

griego: 

Stella prius superis fulgebas, Lucifer, at nunc 
Extinctus, cassis lumine vesper eris. 

»Desta suerte traduxo Ausonio del griego, con quien puede ladearse el ele- 
gante Salinas, que assi lo hizo español: 

Estrella del alba bella, 
Luzero fuiste viviendo, 
Y ahora también muriendo 
Serás de la tarde estrella. 

XXXIII. Tamayo de Vargas (D. Tomás). 
Ep. CXLVI. aPuernotarum praepetum-i). 



172 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

Publicó esta versión D. Gregorio Mayáns y Sisear en el tomo I de 
sus Orígenes de la lengua española, Madrid, 1737, con la siguiente ad- 
vertencia: 

«Ó debiera ser Aurelio tan diestro como el otro notario que nos pintó Au- 
sonio con sumo ingenio, y nos le representó D. Tomás Tamayo de Vargas 
|en su curioso libro manuscrito Cifra, contracifra, antigua, moderna, cuyo 
original, todo de letra del mismo autor, se halla en la Real Biblioteca], ajustán- 
dose á la letra cuanto lo permitió la diversidad de las lenguas y las estrechas 
reglas de la poesia. Digan lo que se les antoje algunos fastidiosos letores, que 
vo quiero complacer al de.icado gusto de otros más curiosos que saben el apre- 
cio que merece este género de letras, y se holgarán de leer lo que de otra suer- 
te no pudieran. Dice desta manera el más agudo y erudito de los poetas latinos 
que antiguamente tuvieron las Galias: «.Puer notarum praepetutn...» (Reprodu- 
ce el texto latino.) 

»E1 ingenioso y discreto toledano tradujo así con gran acierto: 

Solicito escribiente 
De las ligeras cifras, ven volando, 

Y la tabla patente 

Por ambos lados trae, en que dictando 

Te vaya muchas cosas, 

Que compreheadan tus cifras presurosas. 

Mientras con solo un punto 
Una razón abrazas, yo revuelvo 
Los libros, y en un punto 
Con tanta ligereza á dictar vuelvo. 
Que mi lengua parece 
Granizo, que con densos granos crece. 

No dudan tus orejas 
De lo que una vez dije, y de tal suerte 
Las tablas aparejas, 
Que no pueden en cosa detenerse, 

Y sin sentir, ligera 

La mano corre por la llana cera. 

Pues cuando articulando 
Voy las razones, tú me las penetras, 

Y lo que voy pensando 

Lo hallo señalado ya en tus letras. 

¡Pluguiera Dios al curso 

De tu mano igualara mi discurso! 

Si escribes mis razones 
.\.ntes que las pronuncie .;quién te ha hecho 
Entrar en los rincones 

Y en lo más escondido de mi pecho? 
¿Cómo mi pensamiento 

Hurta tu mano suelta más que el viento? 

¿Quién vio jamás tal orden 
Que antes que las palabras se pronuncien 

Y entre sí ellas concorden. 

Ya tus fieles orejas las anuncien? 

No puede tener parte 

En compendio tan breve mano ni arte; 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA I jS 

Que un don tan soberano 
Sólo puede ofrecer naturaleza, 
Que quieras lo que quiero, 
Y sepas lo que voy á hablar primero. 

Orígenes de la Lengua Española co npuestos por varios autores re- 
cogidos por D. Gregorio Mayans y Sisear... Publicados por primera 
ve\ en 1787, y reimpresos ahora por la Sociedad <sLa Amistad Li- 
brera», con un prólogo de D. Juan Eugenio Hart^enbusch, y notas al 
(.^Diálogo de las lenguas» y á los ^Orígenes de la lengua» de Mayans, 
por D. Eduardo de Mier. Madrid, imp. yest. de Rivadeneyra, 1873. 
Páginas 449-451. 

XXXIV. Arguijo (D. Juan de). 

Á la estatua de Níobe que labró Fraxiteles. 

^'¡v¡, y en dura piedra convertida, 
Labrada por la mano artificiosa 
De Praxitéles, Níobe hermosa 
Vengo segunda vez á tener vida. 

A todo me volvió restituida, 
Mas no al sentido, la arte poderosa. 
Que no lo tuve yo cuando turiosa 
Los altos dioses ofendí atrevida. 

¡Ay triste, cómo en vano me consuelo 
Si ardiente llama espira el mármol frío. 
Sin que mi antigua pena el tiempo cure. 

Pues ha querido el riguroso cielo. 
Para que sea eterno el dolor mío. 
Que, faltándome la alma, el llanto dure. 

En este bello soneto imita Arguijo, mejorándole, el epitafio 28 de 
Ausonio: (iVivebam: sum jacta silex». 

XXXV. Zapata (D. Luis). — Antes de 1592. 
Epitafio XXX. alnfelix Dido». 
—«Hizo uno á Dido este galán dístico: Infelix Dido... 
Traducción propia. 

Dido, con ningún marido 
De dos nunca bien casada; 
Muerto uno, huyes, y ido 
Otro, mueres con su espada: 



Dame tu licencia, Dido, 
Que te llame desdichada. 
Pues que con ningún marido 
Nunca fuiste bien casada: 
El uno muerto, forzada 
De miedo á huir, huíste; 
Y el otro huido, moriste 
Matándote con su espada. 



174 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Miscelánea de Zapata en el tomo XI del Memorial Histórico Es- 
pañol, pág. i3i. 

XXXVI. Arguijo (D. Juan). 

Epit. XXX. c(I?ifelix Didoi^. 

El último terceto del soneto ¿í Dido es traducción del epigrama de 
Ausonio: 

¡Oh en ambas bodas poco venturosa! 
Muriendo el uno, perseguida huyes; 
Huyendo el otro, desdeñada mueres. 

XXXVII. Salinas y Lizana (D. Manuel).— 1648. 

En la Agudeza y arte de ingenio, de Gracián, discurso V, pág. 33 
de la ed. de Ambéres, Verdussen, 1669. 

«La mezcla de proporción y improporcion hace una harmonía agradable: 
desta suerte Antonio Gallo dixo de la Reyna Dido: 

Infelix Dido nulli bene nupta marito; 
Hoc pereunte fugis; hocfugiente peris. 

»Realzó, que no traduxo el pensamiento, el conceptuoso Caballero Guarini, 
y dixo: 

Ay Dido, desdichada, 
Mal casada de amante y de marido: 
Aquel te fué traidor, y este vendido; 
Murió el uno y huiste; 
Huyó el otro y moriste. 

».Más ceñido y con igual felicidad el Salinas traduce: 

Ay Dido desdichada. 
Con marido ninguno bien casada; 
Muere el uno, y te pones en huida; 
Huye el otro, y te quitas tú la vida. 

XXXVIII. MoRELL (P. José) S. J.— 1683. 
Epitaph. XXX. (ilnfelix Dido^). 

Á. Dido. 

Jamás, infeliz Dido, 
Bien casada te hallaste con marido: 
Muriendo el uno huiste; 
Huyendo el otro amante feneciste. 

Léese esta prosaica traducción (acompañada del texto latino y de 
una nota explicatoria en castellano) en la pág. 71 del libro titulado 

Poesías selectas de varios Autores Latinos, traducidas en verso 
castellano, e alustradas con ?iotas de la Erudición, que encierran, por 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLASICA 1 76 

el Padre Joseph Morell, Religioso de la Compañía de Jesús. Año i683. 
En Tarragona: Impresso por Joseph Soler. 

XXXIX. Lista (D. Alberto). 
Epit.XXX. c(/n/e/zJci)2Wo...)) 

Dido infeliz en maridos, 
Pues ninguno te conviene: 
Al morir el uno, huyes; 
Al huir el otro, mueres. 

Ensayos Literarios y Críticos. (Sevilla, 1844) Tom. I, pág. 3o, 
XL. Garcilaso de la Vega. 

De los últimos versos del Idilio de las rosas (XIV de Ausonio) (i). 
El soneto vigésimo tercero que comienza: 

En tanto que de rosay azucena... 

es clara paráfrasis en sus últimos versos del Collige virgo rosas... 

Coged de vuestra alegre primivera 
El dulce fruto, antes que-el tiempo airado 
Cubra de nieve la hermosa cumbre. 

Marchitará la rosa el viento helado, , 

Todo lo mudará la edad ligera. 
Por no hazer mudanza en su costumbre. 

Pero la imitación en este caso no fué directa, sino á través de un 
soneto de Bernardo Tasso, como ya advirtieron en sus respectivos co- 
mentarios el Brócense v Herrera: 

Mentre che vapre il ciel plu chiaro il giorno, 
Cogliete, ó giovinette, il vago fiore 
De i vostri piu dolci anni, et con amore 
State sovente in lieto e bel soggiorno. 

Verra poil verno, che di blanca nevé 
Suol i poggi vestir, coprir la rosa, 
E le piaggie tornar aride e meste. 

Cogliete, ah stolte, il fior, ah fiate preste, 
Che fugaci son Thore, el templo lleve, 
E veloce a la fin corre ogni cosa. 

»E1 argumento de este soneto (dice Herrera en sus Anotaciones á Garcila- 
so, 175) es tan común, que muchos Griegos y Latinos, muchos Italianos y Es- 
pañoles lo han tratado casi infinitas veces, pero ninguno como Ausonio (si fué 
el que escribió aquella elegía de la Rosa), el cual, determinando tratar de la 
fragilidad de la vida humana, no siguió la consideración y severidad filosófica, 
ni tra.xo para la declaración de su intento discursos de la general mudanza de 

(i) No ignoro las razones que pueden alegarse contra la atribución á .\usonio del Rosetum que 
antiguamente se imprimía entre los Catalecta ó poemas menores atribuidos á 'S'irgilio. Pero es- 
tas razones no me parecen de bastante fuerza para despojar al poeta de Burdeos de esta linda 
aunque amaneada composición, que es muy de su gusto y de su estilo, y que por suya tuvieron 
const intérnente nuestros humanistas. 



I 76 BIBLIOTECA DE I. A PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

las cosas; que era sugeto grave y manífico, donde pudiera abrir todas las venas 
de la eloquencia en Talteracion de los cuerpos inferiores, ó en la variación de 
los superiores, con palabras tiermosas y escogidas, y sentimientos levantados y 
esquisitos, pero no deleitosos y miserables; mas decendiendo con el ánimo á 
las cosas no granaes y elevadas, anduvo inquiriendo con el pensamiento, qué 
cosa hubiese bella y agradable como la vida humana, y que durase poco; y 
considerando la figura, suavidad, olor, color, lustre y belleza de la Rosa, her- 
mosísima entre las otras flores, y que su ser no dura mas que el curso de un 
día; conoció que esta le daría palabras deleitosas, bellas y escogidas, cuales 
pretende el poeta, porque como ninguna flor hay más amable, ninguna más 
agradable de olor, y así ninguna dura menos, no se podía hallar otra más con- 
viniente para el sugeto; y con artificiosa y figurada descricion, y con 'suave nú- 
mero de versos gastó toda la elegía en la poco durable y casi momentánea vida 
de la Rosa, y hablando del la, se dexa entender que trata de la fragilidad y fla- 
queza humana, aunque no dá muestra dello sino en el verso primero.» 

Este florido soneto de Garcilaso llegó á ser tan popular, que le puso 
en música el famoso maestro Francisco Guerrero en su LiTro de tiple, 
canciones y villanescas espirituales (Venecia, ¡589, fol. 4). 

XLI. Herrera (Hernando de). — 1850. 
Xer erat, et blando mor dentia f vigora sensu. 

Desterrado el ivierno frío y sano, 
La tierra se vestía en mil colores 
Con vivo lustre y fuerza del verano; 

Y esparcidas las rosas y las flores. 
Con aura fresca espiran dulcemente 
En el aire tendido sus olores; 

Cuando la alba salía de Oriente 
Cubierta de oro y púrpura hermosa 
El variado manto refulgente, 

Y alegrando á la tierra deleitosa. 
Con rociadas gotas regalaba 

A la yerba florida y abundosa. 

Yo entonces en el campo me hallaba 
Cogiendo el fresco del templado aliento, 
Que blandamente entre árboles sonaba. 

Traía la marea un movimiento 
Suave y tierno, en torno desparcido. 
Que hería con dulce sentimiento. 

Vi el campo en flores varias revestido. 
Que del rocío est:tban esmaltadas, 
Con que mas su belleza ha florecido; 

Vi las húmedas rosas levantadas 
Abrir las hojas bellas, que primero 
Tenían todas juntas y cerradas, 

Y alegres con la vuelta del lucero, 
-Mostraban su color entremezclado, 
Más hermoso que nunca y más enterg. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I, ATINA CLÁSICA J 77 

No sé si la alba había á rosas dado 
O tornado el color, y si á las flores 
Había el día nuevo retocado. 

Uno el rocío y unos los colores. 
Uno el día, y de Venus amorosa 
Ambos, y por ventura unos olores; 

Mas aquel con mas fuerza poderosa. 
Por el aire se tiende en grande alteza. 
Acá mas cerca espira el de la rosa. 
La reina de las gracias y belleza. 
En su flor mesma y astro reluciente 
Pinta del puro rojo la fineza. 

Las flores ya extendían juntamente, 
Con hermosas figuras reluciendo. 
Su color y postura diferente. 

Unas e.T punta suben, esparciendo 
Sus tiernas hojas al abierto cielo, 
Otras una corona van tejiendo, 
- Otras se tuercen al herboso suelo, 

De verde, azul y jalde señaladas 
Con violado ó con purpúreo velo; 
Y casi unas con otras enlazadas, 
Heridos los colores van mudando; 

Y a los ojos engañan ayuntadas. 
Esto miraba atónito yo, cuando 

Vi toda su belleza ir de caída. 
El resplandor y olores olvidando. 
Maravilléme viendo así perdida 
La beldad y la edad de t ,ntas flores, 

Y muerta ya la rosa aun no nacida. 
Tanta belleza y varios resplandores 

Un día mesmo adorna y descompone, 
Ofreciendo y robando sus colores. 

Nosotros nos quejamos porque pone 
Naturaleza con avara mano 
Tan breve gracia en flores que compone. 

.A.un no salen los dones del verano. 
Cuando ella los derriba con la muerte, 
Dejando al tiempo del despojo ufano. 

Cuan l.irgo el día es, tan largí suerte 
De las rosas, que junto en un momento 
Su juventud en senectud convierte. 

La que ya vio nacer el blando aliento 
Del nuevo sol, morir aquesta vido 
Cuando del mar bajaba al hondo asiento; 

Mas bien les ha la suerte concedido 
Si asi mueren tan presto, que naciendo, 
Sucedan á su término cumplido. 

Coged las rosas vos que vais perdiendo. 
Mientras la flor y edad. Señora, es nueva, 
Y acordaos que va desfallecien Jo 
Vuestro tiempo, y que nunca se renueva. 

Ayiotaciones á Garcilasso, i58o p. 176. 

Acompaña el texto latino de la elegía, de la cual dice Herrera: 

«No pienso que será molesto ponella aquí toda con la traducion, aunque 

no voy obligado al rigor de la ley, que quiere su entereza,- antes atendiendo 

solo al intento, me olvidé de todo lo demás.» 

12 



178 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUá. 

XLII. León (Fr. Luis de). 

En la Exposicióti del Libro de Job, cap. 38: 

«Y el olro poeta latino, que dice ansí: 

Coge, doncella, las purpúreas rosas. 
En cuanto su flor nueva y frescor dura, 
Y advierte que con alas presurosas 
^'uelan ansí tus días y hermosura.» 

Es el Collige, virgo, rosas, de Ausonio. 
XLIII. Mal-lara (Juan dej. — 1568, 

«Del arte que la rosa, que en su nacimiento sale hermosa y fresca, y poco 
á poco sa va marchitando, hasta volverse de más feo parescer que la rayz. Se- 
gún lo trae el poeta Ausonio elegantemente en los versos de las Rosas, que de- 
zían ser de ^'irgilio, y comienzan Ver erat et blando mordentia frigora sensu, 
D'ze adelante; 

La flor que poco ha resplandescia 
Cga un lustre de flores ayivadq, 
As^rcomo la hoja se caía, 
Qued^ amarilla, tpdq amprtiguado, 
¡Qué espantQ entraba en mf qu^ndo lo YÍa¡ 
Dg un robo que se haze apresurado. 
En edad que huyendq va y floresce, 
En naciendo la rosa, se gnvejesce.>) 

Pliilo^ophiq Vulgar, fol. 93. 
XLIV, Mesa (Cristóbal de).— 1607. 
De los últimos versos del idilio de /(?3 Rosas: 

Soneto, 

En tanto que el color de pieve y grana 
Adorna vuestro alegre rostro bello, 

Y que el gallardo error del rubio vello 
Esmalta vuestra frente soberana; 

Y que al fino oro en lustre y gracia gana 
^■uestro precioso, lúcido cabello, 

Y al marfil deja atrás el gentil cuello, 
Poniendo en duda ó nó si sois humana; 

De esa flor, de ese lirio, de esa rosa 

Y amena primavera, que florida 
Dulce os promete y grato pasatiempo. 

Coged el fruto con la breve vida: 
Que la edad pasa y muda toda cosa, 

Y todo, al fin, tras sí lo lleva el tiempo. 

Valle de Lágrimas, y diversas Rttnas, Madrid, por Juan de la 
Cuesta, i6oy. fol. 67. 

XLV. Cáscales (Licdo. Francisco). — 16 14. 
En la pá^^. 528 (2.'' ed. Murcia, 1777) de los Discursos Históricos de 
Murcia y su reyno. pone traducido el final del idilio de la Rosa «Ver 



bibliografía HiSPANO-1. atina CLASICA I 7^ 

«jQué bien nos representó la brevedad de nuestra vida Ausonio en el Edylio 
sexto, comparándola con la rosa: 

Esta rosa que asi resplandecía 
Con sus puros y roxos arreboles, 
Privcda en breve rato de sus hojas 
Marchita yace, descompuesta y fea. 
¿No ves cómo cayó la copa hermosa 
De esta flor, mientras hablo? ¿y cuál roxea 
La tierra con la grana de sus hojas? 
Tanta belleza, tantas maravillas 
l'n día nos la da, y las quita un día. 
Madre naturaleza, justa causa 
Tenemos de quexarnos por la breve 
Gracia y beldad que aplicas á la rosa. 
A nuestros ojus nos las pones bella, 
Y al punto nos la quitas de los ojos. 
Es la edad ce la rosa solo un día: 
Su juventud y su vejez van juntas: 
A la que vio n;icer el sol de Oriente, 
A la tarde la ve arrugada y vieja. 
Pero bien, un consuelo en esto hallo. 
Que si la rosa dura poco tiempo, 
Con larga succesion su edad prorroga. 
Coge, pues, niña, coge prestamente 
La nueva y tigrna flor, y considera 
Qov al mismo paso ha Ue pasar tu v¡da, 

XLVI. Medrano (D, Francisco). 

Del idilio de las Rosas; 

Soneto, 

Esta que te consagro, fresca ""osa, 
Primicia, Galatina, del verano, 
Haya virtud, tocándola tu mano, 
De hablarte muda así, tirana hermosa; 

«Esa faz, esa misma que envidiosa 
Vio la mañana y admiró el temprano 
Sol, con desprecio la verá y ufano 
El Héspero ya mustia y mentirosa... 

El segundo cuarteto es imitación evidente de este dístico del poeta 
latino. 

Quam modo nascentem rutilus conspexit Eous, 
Haec rediens sero vespere vidit anum. 

Remedios del Amor, de Pedro Venegas de Saavedra, con otras di- 
versas rimas de D. Francisco de Medrano, Palermo, por Angelo Or- 
landini y Decio Cirilo, 1617. 

XLVI I. Lope de Vega. 

PZn los Triunfos divinos con otras rimas sacras (Madrid, i625), fo- 
lios 58 á 64, tiene doce sonetos de sentido místico á la rosa, en algunos 



l8o BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

de los cuales se perciben reminiscencias del idilio de Ausonio, espe- 
cialmente en el primero: 

Por labios de coral la blanca aurora...; 

en el segundo, del cual son estos versos: 

Temí de tu belleza lo que dura 
El resplandor mortal, gloria fingida, 
Tan presto como aurora en noche obscura. 

Temí verte marchita y ofendida. 
Que suele ser pensión de la hermosura, 
Ó larga desventura, ó larga vida...; 

en el cuarto, que comienza: 

Desplega al alba la purpúrea rosa..., 

y en el quinto, que transcribiré íntegro: 

Rosa gentil que, al alba, de la humana 
Belleza eres imagen: ¿qué pretendes. 
Que sobre verdes esmeraldas tiendes 
Tu mano de coral teñida en grana? 

Sí cetro, si laurel, si ser tirana 
De tantos ojos que en tu cáliz prendes, 
¡Cu.in en vano solícita defiendes 
Reino que ha de durar una mañana! 

Rinde la vanidad que al sol se atreve, 
Oh cometa de abril tan prontc obscura: 
Que puesto que tu vivo amor te mueve. 

El ejemplo de tantos te asegura 
Que quien ha de tener vida tan breve. 
No ha de tener en tanto su hermosura. 

El estilo de estos sonetos es afectadamente crespo y culterano, y 
muv distinto de la habitual manera de Lope. Se ve que en ellos, lo 
mismo que en otras composiciones de puro artificio, quiso dar mues- 
tras de que podía escribir en el alambicado estilo de Góngora, y sacri- 
ficó el suvo propio, tan natural y llano. 

XLVIII. Leonardo DE Argensola (Bartolomé). — t 1630. 

Imitó, como tantos otros, el idilio de las Rosas en un soneto bas- 
tante mediocre, pero dándole conclusión menos epicúrea que el poeta 
galo-latino, pues habla sólo de lo breve y caduco de la hermosura, sin 
exhortación alguna al placer: 

Clóris, este rosal que, libre ó rudo. 
Del arte huyó al favor de la floresta. 
Su arrogancia selvática depuesta. 
Vecinas flores le verán desnudo. 

Nota esta rosa que aun ahora pudo 
Abrir el paso á su niñez modesta; 
¡Para cuan breves términos apresta 
La grana que libró del verde ñudo! 



bibliografía hispaxo-latina clasica i8i 

Vive su planta los estivos meses; 
Mas el honor de los purpúreos senos 
(Mísera edad) la madurez de un día. 

Pues si lo raro, oh Clóris, dura menos. 
La pompa de tu abril ¿por qué confía 
Que ha de reinar con hados más corteses? 

Las Rimas que se han podido recoger de Lupercio y del Dr. Bar- 
tolomé Leonardo de Argensola, Zaragoza, en el Hospital Real, 1634. 
Pág. 336. 

XLIX. Fr. Jerónimo de San José. Poeta de principios del 

siglo XVII. 

Parafraseó á lo divino (sobre el tema fallax gratia et vana pul- 
chritudo) algunos conceptos del idilio de las Rosas, en el soneto que 
comienza 



y termina asi': 



Ésta, que los purpúreos labios bella. 



¡Cuan poco, oh rosa de la vida humana, 
Dura tu flor! pues cuando nace muere, 

Y el sol que la hermosea la marchita; 
Busca otro prado y aura soberana 

Donde más sana el sol cuanto más hiere 

Y da hermosura eterna é infinita. 



Poesías selectas de Fr, Jerónimo de San José, publicadas por la 
Excma. Diputación provincial de Zaragoza, Zaragoza, imp. del Hos- 
picio, 1876. Pág. 49. 

L. Villegas (D. Esteban Manuel de). — 16 17. 
nCollige, virgo, rosas.» 

CANTINELA X 



Á Drusila. 



En tanto que el cabello 
Resplandeciente y bello 
Luce en tu altiva frente 
De cristal transparente, 
Y en tu blanca mexilla 
La púrpura que brilla. 
La púrpura que al labio 
No quiso hacerle agravio. 
Goza tu Abril, Drusila, 
En esta edad tranquila: 



Coge, coge tu rosa. 
Muchacha desdeñosa. 
Antes que menos viva 
^'ejez te lo prohiba. 
Porque si te rodea 
Y en ti su horror emplea. 
Quizá lo hará de suerte 
Que llegues á no verte. 
Por no verte tan fea. 



Las Eróticas.. 
ñas 96-97. 



En Nájera por Juan de Mongaston, 16 ij, pági- 



I.8a BIBMOTÉCA DE l.A KEVISTA DE ARCH., BlBL. Y ML'S. 

LI. González de Axdrade (Pablo}.— 1629. 

— A Rosa (el titulo está en portugués, pero el poemita en castellano). 
Inc. 

Esta que envuelta en roxos esplendores, 
Belleza á quien dotó la primavera... 

Es imitación culterana del traqueteado idilio Ver erat, especial- 
mente en las últimas octavas: 

Ejemplo, oh Lisi, á tu hermosura sea 
La que retrato fué de la hermosura, 
Donde en caducos méritos se vea, 
Mas temerosa mientras más segura. 
Si el aplauso común la lisonjea. 
Mira la pompa cuánto espacio dura: 
La rosa lo dirá, que envanecida 
Entra muriendo á principiar la vida. 

Rosa de la beldad la más perfeta 
Que formaron milagros superiores, 
Á quien toda belleza se sujeta 
Como á la rosa el vulgo de las flores; 
Si el tiempo ejecutivo no respeta 
Privilegios de lúcidos verdores, 
¡Cómo pródigamente avara pierdes 
La pompa hermosa de tus años verdes! 

Varias poesías de Paulo Gongalve^ d'Andrada. Parte Primera... 
En Lisboa, por Matheus Pinheiro, i62g, pp. 58-6o. 

LII. Ca.stro y Anaya (D. Pedro). — 1630. 

Del idilio de las Rosas. 

Hasta trece sonetos á la Rosa compuso este ingenioso poeta mur- 
ciano. En casi todos ellos, cuál más. cuál menos, se advierte el influjo 
del consabido idilio de Ausonio. pero sobre todo en el siguiente: 

Celauro á Nise. 

.\quí, discreta Xise, aquí la hermosa 
Primera majestad de la mañana. 
Que presumió de sol, soberbia y vana. 
En cenizas de púrpura reposa. 

La pompa de las flores generosa 
De los campos es ya polvo de grana 
Que sólo deja de su luz temprana 
La memoria no más de que era rosa. 

¡Oh bella Nise! si es co.neta al viento, 
Coge la rosa de la edad florida. 
Coronada de frágiles honores; 

.\ntes, pues una flor te dio escarmiento, 
Y es flor el breve curso de la vida. 
Que el tiempo, oh Nise, se te pase en flores. 

Auroras de Diana por D. Pedro de Castro y Anaya, natural de 
Murcia: Madrid, Imprenta del Reino, 16 3/. Fol, Sg vto. 



éíBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLÁSICA l83 

Lili. RiojA (D. Francisco). 

Diríase que todo el esfuerzo de nuestros poetas humanistas de los 
siglos XVI y xvH para imitar el Rosetum de Ausonio, no tuvo más ob- 
jeto que preparar la elaboración de una obra maestra, de un primor 
lírico, como es la silva de Rioja Pwa, encendida rosa... La perfección 
de este poemita y su inefable sentimiento lírico es tal, que borra toda 
huella del modelo, logrando el poeta la plena originalidad á fuerza de 
arte reflexivo. Sólo una erudición muy atenta puede reconocer la hue- 
lla de los dísticos del poeta latino en estos melancólicos versos del se- 
villano: 

¿Cono naces tan llena de alegría, 
Si sabes que el vivir que te dá el cielo 
Es apenas un breve y veloz vuelo? 
Mirabar cclerem fugitiva aetate rapiníim, 

Et dum nascuntur, consenuisse rosas. 
Tiendes aun no las alas abrasadas, 
Y ya vuelan al suelo desmayadas. 
Ecce et dejluxit rutili coma púnica floris, 

Dum loquor: et tellus tecla rubore micat. 
Tan cerca, tan unida 
Está al morir tu vida, 
Que dudo si en sus lágrimas la aurora 
Mustia tu nacimiento ó muerte llora. 

Conquerimur, Natura, brevis quod gratiajlorum est. 

Ostentata oculis illico dona rapis, 
Quam longa una dies, aetas tam longa rosarum, 

Quas pubescentes juncta senecta premit. 
Quam modo nascentem rutilus conspexit Bous, 

Hanc rediens sero vespere vidit anum. 

LIV. RivAS Tafur (D. José Pérez de), poeta de media- 
dos del siglo XVII. 

aAl nacer, vivir y ínorir de las Rosas.)^ Liras, 
Inc. 

Nace la fresca rosa 

Nace la soberana de las flores... 

Es una imitación, no más que mediana, del idilio Ver erat, pero 
parece que el poeta cordobés conocía también la silva de Rioja: 

Mas tantos esplendores 

Rayo aún no hiere de la luz ardiente. 

Cuando en dulces colores 

Tristes anuncian pálido occidente: 

Y marchito desmayo 

Al sol florido eclipsa rayo á rayo. 

Tomándola de un códice de poesías inéditas de Rivas Tafur y otros 
poetas andaluces, que poseía D. Aureliano Fernández-Guerra, dio á 



184 • BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

luz esta composición D. Juan Pérez de Guzmán en su Cancionero de 
la Rosa (I, 268-271). 

En la misma colección pueden hallarse otras flores poéticas aná- 
logas, de Francisco López de Zarate, del Príncipe de Esquiladle, de 
Manuel de Fari'a y Sousa y de otros muchos ingenios del siglo xvii, 
pero no he creído necesario mencionarlas, porque no puede decirse de 
ellas con tanto rigor como de otras que hayan sido desgajadas del rosal 
de Ausonio, aunque el lugar común poético sea el mismo. Pero no quie- 
ro omitir, porque procede seguramente del Collige virgo, este cantar- 
cilio con que en la comedia de Moreto, Santa Rosa de Lima, quiere el 
demonio tentar á la heroína: 

Tu flor se pasa, rosa, 
Y el fruto prometido 
A tu hermosura niega 
El nác ¡r ya marchito. 
Gózale antes que pierdas 
De tu verdor el brío; 
Que al florecer las plantas 
Es natural el vicio. 

La misma filosofía epicúrea rebosa en este soneto de Sor Juana Inés 
de la Cruz; 

Miró Celia una rosa que en el prado 
Ostentaba feliz la pompa vana, 

Y con afeites de carmín y grana 
Bañaba ale¿,re el rostro delicado; 

Y dijo: — «Goza sin temor del hado 
El breve curso de tu edad lozana. 
Pues no podrá la muerte de mañana 
Quitarte lo que hubieres hoy gozado. 

Y aunque llega la muerte premurosa, 

Y tu fragante vida se te aleja, 

¡No sientas el morir tan bella y mo^a! 

Mira que la experiencia te aconseja 

Que es fortuna morirse siendo hermosa 

Y no ver el ultraje de ser vieja.» (i) 

(Poemas de la única poetisa americana... Madrid, 1725, tomo I, 
pág. 5.) 

LV. Calderón de la Barca (D. Pedro). 
Id. Ver erat et blando mordentia frigora sensu. 

Soneto. 

¿Ves esa rosa que tan bella y pura 
Amaneció á ser reina de las flores? 
Pues aunque armó de espinas sus colores 
Defendida vivió, mas no segura. 

(i) Parece reminiscencia de estos dos versos aquel tan sabido de Quintana en la elegía á la 
muerte de la Duquesa de Frías: 

¡Muera más bien qae envejecer la hermosa! 



b:bmografía hispano-latin'a clásica i85 

A tu deidad enigma no sea oscura 
Dejándote vencer, porque no ignores 
Que, aunque armes tu hermosura de rigores. 
No armarás de imposibles tu hermosura. 

Si es i rosa gozarse no dejara, 
En el botón donde nició, muriera, 
Y en él pompa y fragancia malograra. 

Rinde, pues, tu hermosura; y considera 
Cuánto fuera dolor que se ignorara 
La edad de tu florida primavera. 

Los Últimos versos son imitación evidente del 

Collige, virgo, rosas, dumfos novus et nova pubes; 
Et memor esto aevum sic properare tuum. 

Este soneto, que encuentro reproducido en el tomito de Poesías de 
D. Pedro Calderón de la Barca..., publicado en 1845 por D. Adolfo de 
Castro (Cádiz, imp. de la Revista Médica), pág. 65, está tomado del 
acto primero de Antes que todo es mi dama. 

El maravilloso soneto de El Priticipe constante: 

Estas que fueron pompa v alegría... 

sólo muy remotamente está emparentado con el idilio de Ausonio, y le 
sobrepuja en tales términos, que le hace olvidar del todo, á pesar de la 
semejanza de algunos conceptos: 

Quam longa una dies, aetas tam longa rosar um, 

Quas pubescentes juncia senecta premit. 
Quam modo nascentem rutilus conspexit Eous, 

Hanc rediens sero pespere vidit anum. 

A florecer las rosas madrugaron 
Y para envejecerse florecieron: 
Cuna y sepulcro en un botón hallaron. 
¡Tanto comprende el término de un día! 

LVI. Sal AZAR y Torres (D. Agustín de). 
— El último dístico del idilio de las Rosas: 

Collige, Virgo, rosas dumjlos novus et nova pubes, 
Et memor esto aepum sic properare tuum. 
Coge, "Virgen hermosa. 
La que al alba brotó purpúrea rosa. 
Mientras la dulce edad lozana dura, 
Y advierte que flor vive la hermosura. 

Cythara de Apolo... Parte Primera... Madrid, 1694, pág. 48. 
LVII. Bastidas (P. Antonio). S. J.— 1675. 

— Silva á la Rosa, comparada á la inconstante flor de la Hermosu- 
ra. Traducción de Virgilio (es de Ausonio «Fer erat et blando 7nor- 
detitiafrigora sensw>). 

En el Ramillete de varias flores poéticas, recogidas y cultivadas 
en los primeros Abriles de sus aiios. Por el Maestro Xacinto de Evia-, 



í86 8Í8L10TECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS, 

natufál de la Ciudad de Guayaquil, en el Perú... En Madrid: En la 
Imprenta de Nicolás de Xamáres..., año de 1675, págs. 56-6i. 

La traducción, ó más bien paráfrasis libérrima y muy amplificada 
del Rosetum, no es de Evia, sino de su maestro de retórica, el jesuíta 
sevillano P. Antonio Bastidas, según se advierte al principio: «No le 
faltó esta gloria á mi Maestro en la flor de su edad, cuando se puso á 
traducir esta Rosa de Virgilio, ó bien sea del culto ingenio de Au- 
sonio». 

Esta paráfrasis es, sin disputa, la mejor poesía del Ratnillete (que 
puede considerarse como uno de los centones más tenebrosos del gon- 
gorismo americano). Tiene muchas extravagancias de mal gusto, pero 
también cierta gala y bizarría, que hacen tolerable su lectura. Véase 
alguna muestra: 

<^De los tiempos del año era el verano», 
El de .Mantua cantó en su dulce lira, 

Y el día alegre en rayos en que gira, 
Esmalta nubes con que sale ufano. 

El Austro templa, porque su aire aliente, 

Y asi con blando diente 

Muerde la flor que, aun tierna, no se esquiva 
Si aun solicita alientos más lasciva; 
Cuando abreviando sombras el aurora 
Precede bella á la carroza ardiente, 

Y en luces de esplendor, en luz canora 
Despierta el sol, madrúgale á su oriente. 
«Entonces (dice en dulce melodía 
Aqueste cisne) el campo discurría, 

Y cuando en sendas de este sitio ameno 
Buscaba abrigo en esta adulta llama 
Del sol que Salamandra ya se inflama, 
Vi entre su vasto seno 

En la grama pender blando rocío. 
Que á breve globo aprisionaba el frío, 

Y en su lacio verdor me parecía 
Lágrimas que lloró la noche fría. 



.\1 nacer el lucero luminoso 

Vi con primor y aliño cuidadoso 

Del esmero Pestaño 

Del mejor hortelano. 

Un rosal tan de gotas salpicado. 

Que sudor se ha juzgado, 

Que en la lucha valiente 

Por escala de sombras subió ardiente. 

Uno es to !o el rocío de la rosa, 
Y el que suda la aurora luminosa 
En su estación primera; 
Un color entre ambas persevera. 

Allí una rosa infante 

Mece en su cuna el céñro inconstante^ 



BIBLIOGRAFÍA HISpANO-LATiNA CLÁSiCÁ 187 

Y en claustro de esmeralda detenida 
Virgen se oculta menos pretendida; 
Otra al prado se asoma diligente 
Por celosías de su verde oriente; 
Mas al mirarla trueca vergonzosa 
En carmín el cmdor su tez hermosa. 

Siendo cada hoja en que ell i se dilata 
Gota de sangre que de sí desata... 

Pero, ay! que toda aquella pompa hermosa 
Del verjel, esta antorcha luminosa, 
Esta hoguera que roja al prado inflama. 
Siendo cada hoja suya ardiente llama; 
Este sol que á sus rayos fomentaba 
Cuanto aseo el jardín le coronaba. 
Con desmayo fatal se descompone. 
Su luz se apaga al inconstante viento, 
Al Occidente el esplendor transpone, 

Y la llama consume su ardimiento. 
¡Oh, qué breve esta flor tiene la vida. 
Pues edad fugitiva la arrebata 

De su beldad pir.ita... 
Caduca y lacia cuanto mas florida 
Siendo la cuna en que la mece el viento 
Su fatal pira y triste monumento! 

¡Oh tiempo, oh días, oh naturaleza! 
Avara en cu.into ostentas más grandeza. 

Pero ¿qué importa, oh rosa, que tu llama 
Tan temprana se apague, aun cuando ardiente, 

Si permanece fija en la mehioria. 

De tu belleza la pasada gloria? 

¡Oh, qué ejemplo tan vivo al desengaño 

De una grande belleza! 

Lograd, oh Virgen pur.i. 

Este cortés recuerdo en la pureza; 

Coged la rosa, pues, de la hermosura, 

Cuando ayuda la edad, la edad florida, 

Y en vistosas guirnaldas recogida, 

Si intacto su verdor guardáis constante. 
Vuestra cabeza ceñirán triunfante. 
No ajéis su lozanía; 
Mirad que la beldad más grata y bella, 
Como la flor, fenece con el día. 

No hay duda que las sombras del mal gusto empañan todo esto 
pero tampoco falta algún rasgo que recuerda el tono de las silvas de 
Rioja; y el que de tal modo escribía y versificaba merecía, seguramen- 
te, haber nacido en edad menos infeliz y tener discípulos más aprove- 
chados que el Maestro Evia. Lo cierto es que en Guayaquil no se hicie- 
ron mejores versos antes de Olmedo. 

LVIII. González del Castillo (D. Juan Ignacio). — 1795. 
De Décimo Magno Ausonio: 



BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE ARCH., BIBL, Y MUS. 



Las Rosas. 



Era la primavera 
y el dia que de nuevo se asomaba 

colorando la esfera 
de rubios resplandores, respiraba 

un fresquísimo ambiente 
cuyo tacto punzaba suavemente. 

Un grato vientecillo 
más sutil que otras veces, pero blando, 

con rápido vuelillo 
se adelanta á la Aurora demostrando 

que entonces presuroso 
se anticipaba á un dia caluroso. 

Vo con pasos inciertos 
iba por los cruzados andadores 

de los regados huertos, 
solicitando pues con los albores 

del renaciente dia 
excitar en mi pecho la alegría. 

Entonces tí el rocío 
ya pender de las corvas yerbezuelas 

cuajado con el frío, 
ya estar sobre las verdes cabezuelas 

de la tierna hortaliza 
qual por las leves auras se desliza. 

Vi las gruesas gotillas 
unas tras otras descender rodando 

por las blancas sendillas 
de los tendidos tallos, abultando 

sus globos con exceso 
del agua celestial al grave peso. 

Vi también los rosales 
que ostentaban con plácida frescura 

las gracias naturales 
propias de la Pestaña agricultura, 

de plata salpicadas 
al asomarse Cipria á los collados. 
En las matas que estaban 
con la líquida escarcha guarnecidas 

entonces blanqueaban 
las gotillas de aljófar esparcidas 

para sentir desmayos 
al blando herir de los primeros rayos. 

Dudaría si daba 
á las fragantes rosas el Aurora 

ó acaso les robaba 
el bello rosicler que las colora; 

ó si el naciente día 
las florecillas de rubor teñía. 

Gozaban .flor y estrella, 
de un color, de un rocío y de una .\urora, 

porque la Diosa bella 
de Citeres es única señora 

del astro nacarado 
y de la rosa honor del verde prado. 

Y acaso una fragancia 
será la de las dos; pero fluyendo 

aquél en más distancia 
por los aires se va desvaneciendo; 



y esta en sitio inmediato 
hace más sensación en el olfato. 

.\sí, según infiero, 
Citeres como Reina y como Diosa 

del hermoso lucero 
que precede á la luz, y de la rosa, 

manda que á la mañana 
ambas se vistan de la misma grana. 

Llegó, pues, el momento 
en que los pimpolluelos que nacían 

y al blando movimiento 
de los jugos, sus cálices abrían 

del todo se animasen 
y en iguales casquillos se rasgasen. 

Una, pues, verdeguea 
con un capillo de apretadas hojas, 

que en torno la rodea; 
esta descubre las señales rojas 

que la púrpura pinta 
en las hojillas con sangrienta tinta. 

Una desenvainando 
del cipuUo purpúreo la cuchilla, 

prosigue desgajando 
lentamente la erguida coronilla. 

pues desde que aparece 
en forma de obelisco alienta y crece. 

Otra insensiblemente 
desenvuelve las finas vestiduras 

que en la agudilla frente 
recogió cor espesas ligaduras, 

queriendo entre las flores 
graduar por sus hojas los primores. 

En efecto, al instante, 
la florecilla plácida dilat ; 
su azafate fragante, 
mostrando entre las hojas de escarlata 

las ocultas semillas 
apiñadas en torno y amariUas. 
Mas la que con el fuego 
de su roxo compite poco hace 

resplandecía, luego 
mustia, pálida y seca se deshace, 

mirando entre congojas 
la acelerada fuga de sus hojas. 

Yo estaba como absorto 
admirando tan súbita derrota 

en espacio tan corto; 
y que la infeliz rosa mientras brota 

llegue de un solo paso 
desde el alegre oriente al triste ocaso. 

En el breve momento 
que lo digo las hojas encendidas 

volaron por el viento 
del botón primoroso desprendidas, 

y la tierra lucia 
con el roxo m;Uiz que la cubría. 

En fin tanta belleza, 
tan grandes v admirables creaciones. 



bibliografía hispano-latina clasica 



189 



tanto ornato y riqucz;), 
tan diversas y nuevas mutaciones, 

un dia las influye 
y el mismo enteramente las destruye. 

Nos quejamos, Natura, 
de que tan poco dure de estas ñores 

la gracia y hermosura; 
pues apenas ostentan sus primores 

quando la mano arrojas 
y de tus mismos dones las deshojas. 

Lo que una Aurora e.\iste 
existe de la rosa vida y gozo; 

pues apenas se viste 
su tez brillante de purpúreo bozo, 

quando la vejez llega, 
y su cáliz y vastago doblega. 
Pues á la que primero 



parvulilla miró desde el Oriente 

el radiante lucero, 
después cuando desciende al Occidente 

la vuelve á ver anciana 
desaliñada, corva y casi cana. 

Mas aunque injusto hado 
en tan breves momentos la arrebata, 

ella misma en el prado 
los plazos de la vidí se dilata, 

dexando en sus botones 
una gran multitud de sucesiones. 

Por tanto, jovencillas, 
cortad rosas, saciad vuestros anhelos 

mientras hay florecillas 
recientes y recientes pimpolluelos; 

mas no olvidéis acaso 
que nuestra vida corre al mismo paso. 



Pasatiempos juveniles de D. Juan Gon^ále^ del Castillo. Sevilla, 
en la Imprenta Mayor, año de MDCCXCV (lyíjS). 4.", 179 págs. 

Es muy rara esta colección de poesías castellanas y latinas del cé- 
lebre sainetista gaditano. 

LIX. Navarrete (Fr. Manuel). — 1809. 

Quizá la última composición castellana que puede decirse inspirada 
en el célebre idilio de las Rosas, es un soneto de este religioso mejica- 
no. No carece de mérito, pero le desluce mucho el segundo terceto, 
que es infelicísimo, v termina con un verso, que en rigor no lo es, si se 
pronuncia como es debido; 

Mira esa rosa, Lisi, en la mañana. 
Con las perlas del alba enriquecida, 

Y en trono de esmeralda bella, erguida. 
Que parece del campo soberana. 

No tarda, aunque la mires tan ufana. 
En verse por los vientos sacudida, 

Y advertirás entonces convertida 
En muerta palidez su ardiente grana. 

No de otra suerte, Lisi, tu belleza. 
Como si eterna fuese tu esperanza. 
Te adorna de gallarda gentileza; 

Pero vendrá la muerte sin tardanza, 

Y marchito el verdor de su enterez t 
Del trono la hará caer de la privanza. 

E7itrete7iimientos Poéticos de Fr. Manuel Navarrete. México, 1823. 
Tomo I. 

LX. Tejada de los Reyes (Cosme Gómez). — 1634. 

Id. 1 5. (sQuid vitae sectabor iter.-í) 

«Ausonio Galo escribió un docto Edilio, puestos los pies en los dos cami- 
nos de la letra de Pythágoras, dudoso en el estado que convenía elegir; v al fin 



ígO BIBLIOTECA DE .LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

quedó como yo irresoluto. Tan lexos estaba de persuadirse bienaventuranza 
en los bienes del mundo. Perdonad la ofensa que mi versión hiziere á sus ver- 
sos, si perdonastes la que hize á los de Policiano. Siempre los que son tales 
quedan en otra lengua desluzidos, pero de mi pluma quedarán borrados: que 
los que burlan este ejercicio, pareciéndoles de poco momento y dificultad, dan 
bien á entender que nunca lo emprendieron; y aun poca ó ninguna lección de 

Historiadores, Oradores y Poetas Latinos. El Edilio comienza: 

Quid vitae sectabor iter. 
Y esta es mi versión: 

¿Qué camino en la vida seguir puedo 
Si cualquiera es incierto y peligroso, 

Y al valor más osado pone miedo? 

Si en las plazas pretendo hallar reposo, 
Todas las veo de tumultos llenas. 
Que ocasiona el tratante y ambicioso. 

En casa los cuidados y las penas 
Viven; y si la dexo, y peregrino, 
Estos mismos cuidados son cadenas. 

Si es rico el mercader, por su camino 
Padece el alma de virtud pobreza. 
Que la dispone á misero destino. 

Si el trato de.vo, dexo la riqueza, 
Necessidad me assalta, y torpemente 
Pá leyes, y hace escl -va la nobleza. 

Del labrador que medra diligente» 
J^os trabajos conozco intolerables. 
Sujeto al ayre, frío y sol ardiente. 

Si al mar infaman olas formidables, 
A la madre común no soy ingrato, 
Cuyos abrazos son menos mudables, 

Graves las penas son del celibato, 

Y las del matrimonio son mayores. 
Que es vano de los zelos el recato, 

Si el son me agrada de los atambores, 
Oféndenme los bravos desafueros 
De la guerra, sus muertes y rigores. 

Cuando ganancias torpes de usureros 
Me llaman, aborrezco sus crueldades; 
Que las usuras son cuchillos fieros-. 

Armadas vienen todas las edades 
De cuidados, y á todos desagrada 
La propia edad, ¡antiguas ceguedades! 

Falta á la infancia la razón amada, 
Solo el castigo á la puericia rige, 

Y entra la juventud desenfrenada. 

Á la edad varonil ¡oh cuánto aflige 
Fortuna, va por mar y ya por tierra! 
Bien que el valor su ceguedad corrige. 

Si honra gana el varón en buena guerra. 
Es con la sangre que copiosa vierte. 
La que sale ennoblece á la que encierra. 

Si en paz quiere gozar su buena suerte. 
Unos trabajos otros encadenan, 

Y van creciendo siempre hasta la muerte. 
Los que vejez desean, la condenan. 

Bien muestran ser malinos sus deseos. 
Pues ya en la posesión lloran y penan. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA I9I 

Levantamos memorias y trofeos 
A los tiempos passados; los presentes 
Por culpas proprias los hazemos reos. 

Si temes los terribles accidentes 
Del fin mortal, á muchos considera 
Que su inmortalidad lloran prudentes. 

luturna clama, porque no quisiera 
El privilegio que morir la impide, 
Que sin honra su vida es muerte fiera. 

En las prisiones del peñasco pide 
Á Júpiter el sabio Prometheo 
Fin de su vida, que los siglos mide. 

Sepultara su ciencia en el Letheo 
Por escusar eternas inquietudes 
Del .\guila que frustra su deseo. 

Vuelve los ojos, pues, á las virtudes 
Del ánimo, y verás que reina el vicio 
Con aplauso de infames multitudes. 

El adúltero intento, el artificio 
De Phedra, su madrastra deshonesta, 
A Hyppólito arrojó en un precipicio. 

En su triunfo vencida fué la honesta 
Resolución, muriendo despeñado, 
¡Tanto la virtud vale y tanto cuesta} 

Si este camino dexas por cansado, 

Y quieres por el mundo delicioso 
Tu apetito seguir desenfrenado. 

Mira las penas del vivir vicioso, 

Y de todas tan c¡§rto su castigo 
Aun en el Rey más alto y poderoso, 

JnlinitQS ejemplos no prosigo. 
Que en necios son de la virtud grao rnengys; 
Tereo exemplo sea, y sga testigo, 

Quiere encubrir sus culpas y deslengua 
ha. v'uñada inocente, pero al malo 
Una aguja, si espada nó, fué lengua, 

Desnudó con razón Sardanapalo 
Con la virtud los hábitos viriles. 
Cuyo castigo á su maldad igualo, 

,jQuién no abomina sus deleites vilesí 
Ni mujer parecía entre los hombres, 
Ni hombre entre los vicios femeniles.- 

De la perfidia los infames nombres 
Tres guerras dissuaden de Cartago, 
Que dieron al valor altos renombres. 

Mira desta ciudad el ñero estrago. 
Por quien Roma se vio también á punto 
De ser leve ceniza al aire vago. 

Guardar la fé es peligroso asunto: 
Mira el incendio que por mil edades 
Dá luz al nombre de la fiel Sagunto. 

Si adoras las sagradas amistades, 
¿Á quién este refugio no consuela? 
Mas no es sagrado libre de impiedades. 

Por este crimen á la sabia escuela 
De los Pythagoreos siempre amigos 
La ignorancia de pérfidos asuela. 

Pero si temes estos enemigos, 
Y huyes la amistad, de iguales penas 
En las historias hallarás testigos. 



iqa BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

No dudo que Timón, siendo en Alhenas 
Por tan impío delito apedreado. 
Las amistades dixo que eran buenas. 

El pensamiento va indeterminado 
Por las inciertas sendas de la vida. 
Cual nave sin timón, por mar airado. 

Xj basta ya la prenda posseida 
A los deseos para su reposo; 
Que esso mismo la haze aborrecida. 

-Agrada el resplandor del cargo honroso. 
Inquieta luego, y quien mandar pretende. 
Servir á viles tiene por glorioso. 

Al que el honor ensalza, invidia ofende. 
Templanza en la ambición es gran prudencia. 
Quien sube ciego, ciego al fin desciende. 

El vigilante estudio de elocuencia 
Dias hace las noches, es cansado; 
Mas la rudeza es bárbara indecencia. 

Si piadoso el oficio de .Abogado, 
Rara es la gracia en los pleiteantes. 
Pues ha de ser de alguno condenado. 

Y si juzgas los pleitos iiiportantes, 
.;Quién tiene hacienda, quien paciencia tiene 
Para esperar sus textos inconstantes? 

A este que el deseo le entretiene 
De hijos, ya en la posesión amada 
Junto con el amor, el dolor viene. 

Si la vejez esperas despreciada, 
Haze presa en tu hacienda la codicia, 
Y en tu cuerpo también la muerte helada. 

Si vives torpemente en avaricia. 
Con risa el pueblo y con razón murmura 
En tanta necedad, tanta malicia. 

Si liberal procedes, te censura 
Pródigo el vulgo, con invidia vario. 
De quien aun la virtud no está segura. 

Todas las cosas tiene.i su contrario, 
La mas constante tema su caida. 
Que porque el mundo viva es necessario. 

La opinión, pues, de Griegos repetida 
.Apruebo: que es la más dichosa suerte 
Nunca nacer á tan instable vida, 
O nacido, gozar temprana muerte. 

León Prodigioso, Apología Moral entretenida y provechosa d las 
buenas costujtibres v trato j'irtuoso^_ y político. Por el Licenciado Cos- 
me Gome^ Tejada dé los Reyes.. ^}EnlMadrid , por Bernardo Villa- 
Diego. Año 16 JO. Pp. ^247-2 5o. 

La primera edición se hizo en 1Ó34, según se iníiere^de los prelimi- 
nares^de ésta. 

TRADUCCIONES OCASIONALES. 

LXI. Mal-Lara (Juan dej. — 1568. 

«La sentencia de Solón trae Ausonio en sus versos: 

Digo la vida entonces ser dichosa, 

Quando le vino el término á la vida. * 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATIN A CLASICA ig3 

Pliilosophia vulgar, fol. 292. 

El verso del Ludiis septem sapientian, que corresponde á éstos, 
dice así: 

Dicü nunc beatam vitam, cum perada fata sint. 

LXIÍ. Caro (Rodrigo). 

De la epístola XIX. 
«Ausonio. 

Condiderat iam solis equos Tartessia Calpe, 
Stridebatqiie freto Titán insignis Ibero. 

Ya la Calpe Tartesia había encerrado 

Los caballos de Febo, y rechinaba 

Titán insigne en el estrecho Ibero. 

Antigüedades de Sevilla... tol. 129. 

LXIII. Rodrigo Caro en los Días Geniales ó Lúdicros 
(1626). 

Primera ed. Sevilla, 1884. por la Sociedad de Bibliófilos Anda- 
luces {i). 
P. 99. 

«No fué maestro de menor importancia Ausonio, pues mereció serlo del 
emperador Graciano, y por ello Cónsul ordinario de Roma. Dijo en uno de sus 
Idilios (el 4.°): 

nec seniper acerbi 

Exercet pueros vox imperiosa ynagistri. 
Sed requies studiique vices data témpora servant. 
Et satis est puero memori legisse libenter 
Et cessare licet. Graeco schola nomine dicta, 
Justa labori feris tribuantur ut otia Musís. 
Disce libens, longum delenitura laborem, 
Intervalla damus, studium puerile fatiscit. 
Laeta nisi austeris varientur festa professis. 

No siempre á los mozuelos ejercita 
La voz imperiosa del maestro; 
Que hay tiempo de holgarse establecido: 
Bástele al muchachuelo memorioso 
Leer de buena gana, y es forzoso 
Que llegue el tiempo lícito de holgarse. 
Llamaron á la escuela así los griegos, 
Porque se debe al tiempo dar descanso 
Junto á las santas Musas laboriosas. 
Aprende no forzado; que intervalos 
Daremos para que el trabajo luego 
Lo mitigue el regalo, que el estudio 
Pueril fallece si con varia mano 
No templa lo sagrado y lo profano. 

(i) Esta edición es tan incorrecta, que creemos necesario volver á copiar los versos latinos 
para darles la lección debida. 

i3 



ig4 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS . 

P. 2i6 (á propósito de la expresión cdarse grita»): 
.«Por los caminos es cosa muy usada esta grita, y los que van navegando 

por los ríos, que todos unos á otros se dan grita, y dicen oprobios... Mejor que 

todos, Ausonio en su Mosela: 

Laeta operum plebes festinantesque coloni; 
Vértice nutic summo properant, nunc dejuge dorso, 
Certantes stolidis clainoribus; inde viatur 
Riparum subjecta terens, hinc navita labens 
Probra canunt seris cultoribus... 

La plebe alegre y labrador ligero 

Que aprisa á subir va por el collado, 

Ó desc-'ndiendo ya por la ladera, 

Contienden con clamor desentonado. 

Y luego el caminante que la orilla 

Pasa del río, ó ya sea el navegante 

Que el ;igua va cortando con la quilla, 

Al labrador tardío 

Oprobios dice, que resuena el rio. 

P. 33o (á propósito de los cantos de cuna): 

«Cornulo, antiguo intérprete de Persio, abrió los ojos á todos para entender 
y restituir la verdadera lección de Ausonio en una epístola ad Probum» (i ): 

Sic iste, qui natus est tuus, Lilnque somníferos modos 

Flos flosculorum Romuli, Suescat peritis fabulis, 

Nulricis Ínter lemmata Simul jocari et ludere. 

Así aqueste, que es tu hijo. 

De Rómulo. flor de flores, 

Entre las tetas del ama 

Cante tonos dormidores. 

Soñoliento Lala, Lala, 

Que entre consejas entone. 

Discretas, para que aprenda 

Entretenimientos nobles. 

«Donde se lee ///// se ha de restituir lalli, que es este antiguo cantar. Así lo 
advirtió primero Mariángelo, y lo trae Elias Vineto sobre este lugar de Auso- 
nio. Apadrina todo este pensamiento, y la costumbre de Francia, Josef Escali- 
gero, en las Lecciones Aiisóiiicas, que por haberle visto después de todo esto 
escrito, y conformarse con lo que yo tengo escrito, me alegré notablemente.» 
El bello ditirambo de Rodrigo Caro, Cupido pendiilus, ni por e\ 
metro ni por el asunto tiene relación con el idilio de Ausonio Cupi- 
do cruci affixus. Más bien parece una imitación del estilo de Catulo. 
No se ha impreso nunca. Le tengo á la vista en un tomo titulado Obras 
manu escritas del Dr. Rodrigo Caro, Jue^ de Testamentos de la Ciu- 
dad y Arzobispado de Sevilla &... Sacadas de sus originales de la li- 
brería del excelentísimo Sr. Duque de Alcalá, de orden y á costa de 
D. Patricio Gutierre-^ Bravo, Presbítero de Sevilla, aficioyiado del 
autor y de la venerable antigüedad. Año 1741... (págs. 238-241). 

(i) Es la 16 de la edición Bipontina. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA > IQS 

LXIV. Cáscales (Licdo. Francisco). 

En la epístola 7.^, segunda década de las Cartas Philologicas, diri- 
gida al padre Fr. Juan Ortiz, maestro en Teología y ministro del con- 
vento de la Santísima Trinidad, en la ciudad de Córdoba, acerca del 
uso antiguo y moderno de los coches. 

«El poeta Ausonio aconseja á un amigo suyo, viejo y convaleciente, que 
suba en coche, que camine poco á poco y que evite muías y caballos acele- 
rados: 

Pelle soporiferi seniuin nubemque veterni... 

Convaleciente ya del soñoliento 
Mal que á la Parca te mostró vecina, 
A pasearte sal en coche lento; 
Sulca la vega, sulca la marina. 
Ni en portante caballo igual al viento, 
Ni en muía subas que feroz camina; 
Y para libre estar de todo arrisco, 
Tú propio de ti propio seas Metisco". 

LXV. Pérez Ramírez (Antonio). — 1698. 

Fortunam reverenter habe, quicumque repente 
Dives ab exili progrediere loco. 

Con reverente modestia 
De la felicidad usa, 
Ó tú, á quien del lugar baxo 
Subió al alto la fortuna. 

Armas contra la Fortima, 566. 

LXVI. O'Crquley (D. Pedro Alonso). 

En los Diálogos sobre la utilidad de las medallas antiguas, prin- 
cipalmente por la conexión que tienen con los Poetas Griegos v Lati- 
nos. Obra escrita en inglés por el Caballero Joseph Addison, y tra- 
ducida al castellano con ufias breves ?iotas y correcciones por Don Pe- 
dro Alonso 0-Crouley, Teniente Quadrillero Mayor de la Santa y 
Real Hermandad Vieja de Toledo, Socio de mérito de la Real Socie- 
dad Bascongada, y Miembro Correspondioite de la de Anticuarios 
de Edimburgo, & &. Al fin va De la scripción del Museo del Traduc- 
tor. Madrid, lygS. En la Oficina de D. Plácido Barco Lópe^. 4.'^ 

Pág. 48: 

«Por la cabeza radiada del Fénix se comprehende un pasaje de Ausonio, que 
había extrañado yo antes en l.i descripción de un Ave; pero ahora reconozco 
que dicho Poeta hubo de tener presente alguna Pintura ó Escultura antigua 
de este páxaro, pues no era posible lo hubiese visto al natural: 



196 BIBLIOTECA OE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Fer nova Nestoreos implevit purpura f usos, 
Et toties temo cornix vivacior aevo, 
Quam novies terni glomerantem saeculu tractüs 
Vincunt aeripides ter temo Nestore cervi, 
Tres, quorum aetates superat Phoebeius oseen. 
Quem novies sénior Gangeticus anteit ales, 
Ales cinnameo radiatus témpora nido. 

Edy. 11.— Ternarius. 

Triplica de Néstor las tres edades, 

Y de vivaz corneja las edades: 
Triplica nueve veces tantos años 
Para llenar la edad del leve ciervo; 
Mas tres veces le excede Oseen Febeo, 

Y nueve á este el páxaro del Ganges, 
El páxaro del nido de canela, 

De rayos por las sienes coronado. 

Pág. 49: 

«La segunda es una traducción sacada de Hesiodo, en que se señalan los 
periodos de la duración de varios entes: 

Ter binas deciesque novem super exit in annos 
Justa senescentum quos imptet vita virorum. 
Hos novies superat vivendo gárrula cornix: 
Et quater egreditur cornicis saecula cervus. 
Alipidem cervum ter vincit corvus: at illum 
Multiplicat tiovies Phoenix, reparabilis ales. 
Quam vos perpetuo decies praevertitis aevo 
Nymphae Hamadry^ades: quarum longissima vita est: 
Hi cohibent fines vivada fata animantum. 

Edy. 18. 

Hasta noventa y seis años prorroga 
Su larga edad el hombre que más vive: 
Nueve veces mas larga 
Es la vida fatal de la corneja: 
El ciervo la prolonga á cuatro siglos, 

Y á doce el negro cuervo: mas el Fénix, 
Páxaro que renace de sí propio. 

Aun nueve veces más la vida ¿larga: 
Vos le excedéis diez veces. 
Oh Ninfas Hamadriades: vosotras 
Término sois de la más larga vida. 

«Cintio. Se necesita ser buen Arithmético para entender las obras de este 
Autor: corre su descripción como si fuera tabla de multiplicación...* 



Pág. 5i: 



Doñee Consunto Magnus qui dicitur, anno 
Ruisus in antiquum venient vaga sidera cursum: 
Qualia dispositi steterant ab origine mundi. 

Edy. 18. 

Pasado el año grande, 
^'uelven los astros al antiguo estado 
En que fué puesto el mundo al ser criado. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA igj 

Pág. 102: 

«En este reverso de Marco Aurelio tenemos á Minerva montada sobre un 
monstruo, el qual se halla descrito por Ausonio en los siguientes versos: 

Ule etiam thalamos per tria aenigmata quaerens 
Qrti bipes, et quadrupes furet, et tripes omnia solus; 
Terruit Aoniam Volucris, Leo, Virgo; triformis 
Sphinx, i'ohicris pennis, pedibus f era, fronte paella. 

Edy. 11.— Ternarius. 

Solicitando Edipo el casamiento 
Con descifrar astuto el triple enigma 
De cuál era en el mundu aquel viviente 
Que sin mudar su ser se sostenía 
A veces en tres pies, otras en cuatro, 

Y en dos solos también, venció la impía 
Cautela de aquel monstruo que de virgen, 

• Ave y pardo león se componía, 
Triforme esfinge, cuyo rostro era 
De virgen, de ave el ala, el pie de fiera. 

Pág. 108: 

Exultant udae super árida saxa rapinae, 
Luciferique pavent laetalia tela diei. 

(De piscibus captis.) 
Edy. 10.— Mosella. 

Salgan los peces húmedos encima 
De las enxutas rocas y peñascos, 

Y se espantan al ver con agonía 
Los dardos crueles del luciente dia. 

Pág. 124: 

«Es cierto que se celebraban los Juegos Ñemeos, siendo una guirnalda de 
apio el premio que se daba á los vencedores, como refiere Ausonio: 

Quatuor antiquos celebravit Achata ludos... 

(De Lustral. Agón.) 

Cuatro juegos Acaya antiguamente 
Celebró; dos en honra de los Dioses; 
Los demás en obsequio de mortales: 
Los unos consagraba á Febo y Jove, 
A Palemón los otros y Archemoro, 

Y de los valerosos vencedores 

Fué una simple guirnalda, premio ufano 
De apio, de oliva, pino, ó de manzano. 

Archemori Nemeaea coluntfunebria Thebae. 

(Id de locis Agón.) 

Thebas en los Ñemeos con decoro 
Las exequias celebra de Archemoro. 
Alcides Nemeae sacraiñt honorem. 

(De auct. Agón.) 

A Nemea dio Alcides 
Sumo honor consagrándole dos lides. 



1^8 BIBUOTECA DE LA REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 

Pág. 1 36: 

«Antiochia tiene al lado un ancla en memoria de su fundador Seleuco, cuya 
progenie (si hemos de creer á los historiadores) toman al nacer dicha señal. 
Ausonio lo refiere en sus versos sobre esta ciudad: 

Illa Seleucum 

Nuncupat ingentem, cujus fuit anchara signum; 
Qualis inicsta solet; generis nota certa, per omnem, 
Nam sobolis seriem tiativa cucurrit imago. 

yOrdo nobilium iirbium. ÍII.) 

Da el nombre de Sincero (?) al gran Seleuco, 
Cuyo signo fué un ancla, cual si fuera 
Estampada con fuego, marca extraña 
Que tu estirpe de todos diferencia. 
Pues corre de uno en otro descendiente 
Esta señal nativa y permanente. 

LXYII. MoRELL (P. José). S. J.— 1683. 

Ep.: 

Non potis est Proclus digitis emungere nasum... 

(No encuentro este epigrama en la edición Bipontina de Ausonio, 
1785.) 

A Proclo narigudo... 

Poesías selectas de varios Autores Latinos. Tarragona, i683. Pá- 
gina 75. 

AVIANO (Flavio). 

Edición. — 1634. 

— Sus 42 fábulas figuran, atribuidas con error al geógrafo Rufo 
Fasto Avieno, en la curiosa y rara edición que de los escritos de éste 
hizo en Madrid, 1634, D. Pedro Melián (véase el art. Avieno). 

Fols. 75-89 vto. el texto de las Fábulas. 

TRADUCCIONES. 

I. Anónimo del siglo xv. 

Reservando para la bibliografía greco-hispana la descripción deta- 
llada de las diversas ediciones de la antigua colección esópica, cono- 
cida con el nombre de Isopo ó Isopete historiado, y que como han 
dertiostrado palmariamente Leopoldo Hervieux (Les Fabulistes Latitis, 
París, 1884, tomo I, pp. 3/8 y ss.) y A. Morel Patio (Romanía, XXIII, 
56i y ss.) es trasunto de la compilación latina del alemán Steinhóvel, 
cuya primera edición, sin fecha, publicada en Ulm por Juan Zeiner, 
no puede ser anterior á 1474, debo advertir que todas las ediciones de 



BIBLIOGPAFÍA H¡SP ANO-LATINA CLÁSICA igg 

este libro popularísimo, que no fué mandado traducir por el infante 
D. Enrique, hermano de Alfonso V, como hasta ahora ligeramente se 
había creído, sino por su hijo del mismo nombre (apodado el infante 
Fortuna), que fué virrey ó lugarteniente general de Cataluña en 1480 
(título que en efecto se le da en el prólogo del libro), contienen tradu- 
cidas en prosa 26 de las Fábulas de Aviano. Indicaremos sólo algunas 
de las primeras ediciones, ó de las que todavía son más vulgares. 

—1489. 

a) ínc. Esta es la vida del Ysopet con sus fábulas historiadas. 

Fin: Aqui se acaba el libro de Ysopeíe hystoriado aplicadas las fá- 
bulas en f\n, junto con el principio a moralidad provechosa a la co- 
rrecion e arisamiento de la vida humana, con las fábulas de remisio. 
de apiano. Do I i gamo (?). de Alfonso e Pogio. con otras extrauagan- 
tes: el qual fue sacado de latin en roma?ice. e emplentado en la muy 
jioble e leal cibdad de garago^a por Johan Hurus, alaman de costan- 
cia en el año del señor de mil CCCCLXXXÍX años. 

Fol. 204 láminas en madera. 182 hojas numeradas. Las fábulas de 
Aviano ocupan desde el folio 97 vto. hasta el 1 1 1. 

> Rarísima edición que Latassa describió el primero. Hay un ejem- 
plar en la Biblioteca del Escorial. Está perfectamente descrita por el 
docto bibliotecario de aquella casa Fr. Benigno Fernández en el Catá- 
logo de incunables españoles, que ha publicado en La Ciudad de Dios. 
revista de los PP. Agustinos, tomo 58, pág. 254. 

b) Se ha ocultado á mis investigaciones otra del mismo año hecha 
en Tolosa de Francia, y de la cual da brevísima noticia un catálogo 
inglés citado por Hidalgo en sus adiciones á la Tipografía del Padre 
Méndez (p. SyS): 

«Quatro libros de las fábulas de Esopo: las extravagantes: otras de la trans- 
lación de Remigio: las de Aviano (Arriano, por errata de Hidalgo): las collectas 
de Alfonso: de Pogio». Tolosa, 1489, con grabados en madera. 
— 1496. 

c) Libro del \ ysopo famo- \ so fabulador \ historiado \ en ro- 
mance. 

Fol. 2. <(.Aqui comien9a la vida del ysopo muy claro e accutissimo fabula- 
dor sacada e vulgarizada clara e abiertamente de latin en lengua castellana: la 
qual fue trasladada de griego en latin por Remicio para el muy reverendo señor 
Antonio cardenal del titulo de Sant Grisogono con sus fábulas: las quales en - 



200 BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Otro tiempo Romulo de Athenas sacadas de griego en latin embio a su lijo Ti- 
berino. E assi mesmo algunas fábulas de Aiiiano e Doligamo (?) e de Alfonso 
e otras. Cada fábula con su titulo assignado, no que sean sacadas de verbo ad 
verbum, mas cogiendo el seso real según común estilo de interpretes por mas 
clara e nías evidente discussion e clasificación del dexto (sic por «texto») e avn 
algunas palabras añadidas e otras reiectas e exclusas en muchas partes por ma- 
yor ornato e eloquencia mas honesta e prouechosa. La qual vulgarización e 
trasladamiento se ordeno por e a intuytu e contemplación e servicio del muy 
illustre e excellentissimo señor don Enrrique infante de Aragón y de Cecilia, 
duque de Sogorbe, conde de Empurias e Señor de Valdeuxon e visrey de Cata- 
luña.» 

Fol. 99. «Aqui se acaba el libro del ysopete historiado aplicadas las fábulas 
en fin junto con el principio a moralidad prouechosa a la correcion e avisa- 
miento de la vida humana con las fábulas de remicio de auiano doligamo de 
alfonso pogio con otras extrauagantes e añadidas... Fue emprentada la presente 
obra por Fadrique alemán de Basilea en la muy noble e leal cibdad de Burgos. 
Año del nascimiento de nuestro señor jesu Xpo. .Mili. CCCC.XCVl, a .X.XII de 
agosto. 

Las fábulas de Aviano ocupan del folio 70 al 99. 

— 1526. 

d) Libro del sabio eí clarisimo fabulador Ysopo hystoriado et 
annotado. Sevilla, por Jacobo Crombérger, i52Ó. 

Citado en el catálogo del Museo Británico. 
— 1547. 

e) Libro del Sabio y Clarissimo Fábula- \ dor Ysopo: hystoriado 
y amiotado. \ bnpresso año. M.D.XLVij. 

Fin: Acabatise las Jabulas de Ysopo corregidas y ernen- | dadas 
por las margines, fueron impressas en la imperial | ciudad de Toledo 
en la casa de Juan de Ayala. Acabaron se \ a treynta dias del mes de 
Margo. Año de mil \ et qiiinietos y guarenta y siete años. 

Folios 5o á 58 recto Las fábulas de Aviano. 

— i562. 

f) Libro del Sabio, etc. 

Fin: Impresso en Seuilla en casa de Seba- \ stian Trugillo impres- 
sor de libros. luto a las casas de Pedro de Pineda. Acabóse a veyjite 
V ocho dias del mes de Margo. Año de \ mil y quinientos y sessenta 
y dos. 

Es reimpresión á pleno renglón de la precedente. 

Tod¿s les cdic-or.es citadas hasta aaui son de letra gótica. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 201 

g) La vida y fabu- \ las del clarissimo y sabio \ fabulador Ysopo, 
nueuamente emendadas. \ Exemplario, en el qual se contienen muy 
buenas doctrinas, debaxo de \ graciosas fábulas: \ En Anuers \ En 
casa de Juan Steelsio. Sin fecha. (^i55o á i56o?) 

Folios 97 á 112 las fábulas de Aviano. 

Esta edición- sin fecha, primera de las que hemos visto en 8.° y en 
letra redonda, es del último tercio del siglo xvi. Es también la única 
que añade el Exemplario contra engaños y peligros del mundo (tra- 
ducción del Directorium humanae vitae de Juan de Capua), que hasta 
entonces habi'a formado una colección separada de apólogos. 

— 1607. 

h) La vida \ y \ fábulas \ del \ Esopo. \ A las guales se añadieron 
algunas muy graciosas de Auieno (sic) y de ot}-os sa- \ bios fabulado- 
res. En la oficina Plantinia?ia, 7^07. 8.° 

A pesar de lo que se dice en la portada, el contenido es exacta- 
mente el mismo que el de la edición de 1489. 

PP. 268-3o8 las fábulas de Aviano. 

— 1728. 

i) Libro de la vida, y fabul.xs de el sabio y clarissimo fabulador 
hopo. Con las fábulas, v sentencias de diversos y graves autores. 
Agora de nuevo corregido y emejidado, con las a?iotaciones en las 
t7iar genes... Año 1J2H. Con licencia. En Madrid: a costa de D. Pedro 
Joseph Alonso de Padilla, se hallará en su Impre?ita y Librería, vive 
en la Calle de Santo Thomas, junto al Contraste. 

— i8i3. 

— Fábulas de la vida (sic) del sabio y clarisimo fabulador Isopo. 
con las fábulas y sentencias de diversos, y graves autores: ahora de 
nuevo corregido, y enmendado, con las anotaciones. Segovia: En la 
Imprenta de Espinosa, y en Madrid en la del mismo, calle del Car- 
inen, donde se hallarán. Año de 18 13. 

PP. 223-257. Síguense las fábulas de Aviano. 

Anteriores y posteriores á ésta hay otras ediciones populares y de 
surtido, cuyo texto es el mismo, aunque más ó menos modernizado. 

Las fábulas de Aviano que todas ellas contienen, traducidas ó más 
bien imitadas en prosa, son las siguientes: 

I. Del lobo, de la mujer y del hijo (es también la primera del 
original latino Rustica et lupus). 



202 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

ÍI. Del galápago ó tortuga, y de las aves (2.* de la colección 
latina Aquila et testudo). 

III. De las dos langostas ó cangrejos (3.^, Cancri). . 

IV. Del Asno, y cuero del León {b.^ , Asinus pelle leonis indutus). 
V. De la Rajia física, y Raposa (6.'*, Rana et Vulpes). 

VI. De los dos perros {■j.'\ Canis et rusticus). 
VII. Del camello y Júpiter (8.'"^, Camelus et Júpiter). 
VIII. De los dos compañeros (9.''', Viatores et Ursa). 
IX. De los dos ollas {10.'^, Olla cérea et lútea). 
X. Del León, del Toro y del Cabrón {\Z.^. Taurus et Leo). 
XI. De la Mona, y de su hijo (14.", Simia et Júpiter). 
XII. Del Pavón, y de la Grulla (i5.''^, Grus et Pavo). 

XIII. Del Tygride, y Labrador (17.", Tigris et Venator). 

XIV. De los cuatro bueyes (i8.'\ luvenci et Leo). 

XV. Del Pino v del Rebollo, ó Endrino (i9.'\ Abies et Dumusj. 
XM. Del Pescador, y del Pe¡( (20."', Piscator, et Piscis). 
XVII. Del Sol, y del Avariento, y Envidioso (22.*. Invidus et 

avarus). 
XVIII. Del ;;20ío llorante, y del ladrón (25.", Puer, et fur). 
XIX. Del León, y Cabra (26.*, Leo, et Capella). 
XX. De la Corneja sedienta (27.", Cornix, et Urna). 
XXI. Del rústico, y del riovillo (28.", Rusticus, et iuvencus). 
XXII. Del Sátyro, y caminante (29.''^. Satyrus, et Viator). 

XXIII. Del Toro, y del Mur (3i.'\ Mus, et Bos). 

XXIV. Del Ansa?'e y de su dueño (33.'', Aiiser et Rusticus). 
XX^^ De la Mona, y de sus hijos (35. '\ Simia, et Gnati). 

XXVI. Del Lobo, y del Cabrito (36.*, Vitulus, et Bos). 

— Paules de Isopo filosof moral Preclarissim, y de altres famosos 
Autors. Corregides de 7iou, y historiadés ab major claredat que fins 
vuy se siam vistas. Preceheix la vida de Isop dividida en capitols, y 
representada en Estampas. La declarado, y sententia de les jaules, 
se troba á la fi de cada una deltas. Barcelona, Juan Jolis, i683. 8.'' 
324 pp. sin contar la hoja de portada. 

Esta edición, descrita en el catálogo de Salva (n. ,1.795), no debe de 
ser la primera. 

Es traducción literal del Isopete castellano de 1489, y contiene, por 
tanto, las mismas 26 fábulas de Aviano, en el mismo orden. 



B^BI.IOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 2o3 

II. Apraiz (D. Julián). 

El León y la Cabrilla (fábula XXVI de Avrano). 

Pasando un león hambriento Y ella: «Engañoso, 

Bajo una roca, (Dice) no me motejes 

Atisbo á una cabrilla Pues te conozco;' 

Paciendo sola; Tu consejo no es malo, 
Y dijo: «¡Ea! Pero yo creo 

Deja al punto esa altura, Que no inspira confianza 
No seas necia; Mal consejero. 

Aquí en el verde prado Buenas palabras 

Hay buen ciiiso. Suelen ser muchas veces 

Sauces de frescas ramas. Interesadas. 

Tierno tomillo.» 

Colección de discursos y artículos por Julián Aprai^. Vitoria. 
Establecimiento Tipográfico de La Ilustración de Álava. i88g. T. I, 
pp. 1 1 i-i 1 2 (en el sexto de los Discursos sobre el Apólogo. Confereíicias 
pronunciadas en el Ateneo de Vitoria, en el curso de i86g á i8yo,XX.) 

IMITACIONES. 

III. Sam ANIEGO (D. Félix M." de). 

No he encontrado en nuestros fabulistas imitación directa de los 
apólogos que en metro elegiaco compuso Aviano (lo cual no es de ad- 
mirar dada la medianía y escasa celebridad del autor y de su obra), 
pero algunas de ellas han entrado en la colección de Samaniego, á 
través de Lafontaine, que las mejoró mucho, ó bien por el intermedio 
de la antigua colección esópica castellana que Samaniego manejó bas- 
tante. El cuadro siguiente mostrará las correspondencias entre los 
apólogos de Aviano y los del fabulista alavés: 

SAMANIEGO AVIANO 



Lib. I, fáb. II. La Cigarra y la XXXIV. Fórmica et Cicada. 

Hormiga. 
Lib. I, fáb. VI. El león vencido XXIV. Venator et Leo. 

por el hombre. 
Lib. I, fáb. XíX. Los dos amigos IX. Viatores et Ursa. 

y el oso. 
Lib. II, fáb. IX. El pescador y el XX. Piscator et Piscis. 

pe^. 
Lib. IV, fáb. I. La Mona corrida. XIV. Simia et Júpiter. 
Lib. IV, fáb. XI. La tortuga y el II. Aquila et Testudo. 

águila. 



204 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 
SAMANIEGO AVIANO 



Lib. IV. fáb. XV. El león y la XXVI. Leo et Capella. 

cabra. 
Lib. V, fáb. V. El asno pestido de V. Asinus pelle leonis indutus. 

león. 
Lib. V, fáb. VI. La gallina de los XXXIII. Anser et Riisticus. (Es el 



huevos de oro. 



mismo asunto, pero con nota- 
bles variantes.) 
III. Cancri. 



Lib. V, fáb. VIL Los cangrejos. 

AVIENO (Rufo Festo). 

Ediciones. — Madrid, 1634. 

— Ruffi Fesíi Avieni. V. C. Hispani Opera quae exiant, Don Pe- 
tras Mellan in Conventu Giiatimalensi Xovae Hispaniae Regias Au- 
ditor collegit ex Bibliotheca D. Laurentii Ramire^ de Prado. Anno 
MDC. XXXIV {\^l4). Cum Privilegio. Madridii. Juan de Xoort F. 
Ex Offic. Franc. Martines. (Portada elegante grabada, en el gusto ba- 
rroco del tiempo.) 

4.° Doce hojas prls. sin foliar (no contando la portada), 91 páginas 
dobles V una hoja más. en que se repiten las señas de la impresión. 

Es edición lujosa, de las pocas buenas que se hicieron en Madrid en 
el siglo XVII, V comparable con las mejores que por entonces salían de 
las prensas de los Países Bajos. 

Contienen todas las obras de Avieno, ó atribuidas á él, por este 
orden: 

Descriptio orbis ierre (Págs. 1-26). 

Ora Marítima (26-3g). 

Arati Phoenomena Avieno paraphraste (Sg-yS). 

Fabularam liber (yS-go). 

Epigrammata varia (go-gi). 

Privilegio: 

«Coüector habet facultatem imprimendi et Regium Diploma, in que ita ca- 
vetur, atque etiam inducuntur poenae in eos qui citra D. Pelri Meliam, 
hoc volumen typis evulgaverinl. Datum Madridii, Pridie Ral. Junias. Anno 

.M CIO.IDC.XXX.III.» 

Fe del corrector: 

«Respondet Autographo. Licenciatus Franciscus Murcia de la Llana.* 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 2o5 

Tasa: 

«.-Estimatur unumquodque Folium, quibus constat Liber, quatuor et di- 
midio aereo dipondio, seu Maravedí no.» 

Epígrafe tomado de la epístola 84 de Séneca: 

«Nec scribere tantum, nec tanlum legere debemus...» 

Escudo (¿del Mecenas Ramírez de Prado?) lindamente grabado por 
I. de Courbes. 

Dedicatoria, que al mismo tiempo sirve de prólogo: 

«Don Petrus Melian Dom. D. Lavrentio Ramírez de Prado viro Clarissimo: 
MilitiaeS. lacobi signiferi equiti: potentissimi Philippi IV. Hispaniarum Regis 
in Supremo Indiarum Senatu Pacis, Bellique: ac in S. Cruciatae adsessu Consi- 
liario: dirimendis iurisdictionis disputationibus inter selectos adlecto: ad Ludo- 
vicum XIII. Francorum Regem Ex-legato prudentissimo: bonarum omnium 
litterarum coryphaeo, ingeniorum Maecenati, et suo. 

»Cum tuum aliquando (Illustrissime Senator), ut saepe soleo, Musaeum 
incolerem (veré quidem Apollinis et Musarum cubile, abditioris, politiorisque 
litteraturae monumentis usque ad voluptatem instructum et opulentum) ra- 
puit oculos Libellus, cui Epigrammata et Poemata Velera erat titulus. De- 
sumsi, ac veluti ex vernante, totiusque Naturas opibus luxuriante Hybla, Flo- 
rem decerpsi. Erat inter alios Ruffi Festi Avieni unus; De situ Orbis terrae: 
et alter, De Oris maritimis exaratus tractatus; uterque á me jan diu frustra 
desideratus. Legi itaque avidius, et Hispani hominis, et Hispaniae nostrae Geo- 
graphiam referentia carmina, exima vetustate eruta; sed jam pené diruta, vel 
injuria temporum, vel librariorum incuria, et dolui tam depravatum, mutilum 
ac deformem orationis contextum, ut post sudoris aliquid et olei, vix quidem. 

Paucula de ¡nultis tenui susceptmus aure. 

»Exploratá, igitur, ac deploratá Avieni ruina, quid agendum esset, dubita- 
vi. Detinebant me quippe tanti Vid non contenmenda studia et diligentia, á 
qua, veluti ad unguem facto compendio, universum dimetiri orbem, maria, 
flumina, terrae regiones, populos, gentes, omniumque nomina cognoscere, ha- 

beremus in promtu Et Orae Maritimae etiam non navigantibus, sine uUo 

dispendio viserentur, Terraque omnis in notitiam veniret... Ceterum magis, 
ac magis instabat, praeter operis utiiitatem, in tanta vetustate styUís commen- 
dabilis et decorus 

»Quis vero ant unde iste fuerit Avienus, apud paucos invenio, nec illis etiam 
firmum aliquid...» 

Quiere probar con absurdos argumentos que fué español, porque 
llama mare nostrum al Mediterráneo, y porque lo dice el falso croni- 
cón de Marco Máximo: 



206 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

«Floruit aetate Theodosii Imperatoris, ul ex Divo Hieronymo facilé coUi- 
gimus...» 

Vuelve á citar á Marco Máximo /?rae caeteris audiendus, y á ma- 
yor abundamiento, el Chronicón de Julián Pérez, otro engendro de 
Román de la Higuera. Se entusiasma mucho con todas estas superche- 
rías (que le había comunicado Ramírez de Prado), hasta el punto de 
exclamar: 

«Nec precariis documentis jam opus. Extant domi etiam majora, nobiliora- 
que quám aliunde eveniri, exquirive possint. Cúm ergo anxium me aliquandiu, 
verique indagandi solicitum cognovisses, Ipse uno verbo, et sudores poneré, 
et rem palam accipere, iusistii ut non modo Avienum (omni submota lite) 
Hispanum agnoscere, verum etiam de Patrio eius solo, de Religione, deque Se- 
pultura, et de Praesule sub quo obiit, magnis appellatis testibus affirmare 
possemus...» 

Gracias, pues, á las Adversaria de Luitprando, que Ramírez de 

Prado disponía entonces para la imprenta, pudo el candido Melián (si 
es que no era un socarrón cómplice de las falsedades de su amigo), 
afirmar que Rufo Festo Avieno había nacido en Talavera de la Reina 
el mismo día que San Agustín subió á los cielos. 

Todo el prólogo está lleno de estas inepcias, y apenas habla de lo 
que más importaba, es á saber, de los escritos de Avieno (á quien atri- 
buve también los de Aviano). Pero lo poco que dice es juicioso. Niega 
que la Descripiio orbis terrae sea mera traducción de Dionisio el Pe- 

riegeta: 

«Quod profecto utriusque opus inspicienti erit palam, ut fuit nosiro Ber- 
nardo Aldrete, qui in eleganti suo, eruditoque tractatu De variis Hispaniae 
antiquitatibus, lib. I, Cap. 23, cum Phoenciam delinearet, advócala prius 
Dionysii sententiá, alteram Avieni subnectit similemque ex imitatione profite- 
tur, et Ídem lib. 3. Cap. 18, et alibi saepissime, ubi discrimen inter utrumque 
Poétam et Poema, minimus est labor agnoscere.» 

A propósito de los Apólogos cita la antigua traducción hecha por 
mandado del Duque de Segorbe: 

«Hos, inquam, Apólogos, nosiro jam olim redditos idiomate, habemus 
jussu beneficisque Infantis Aragoniae et Siciliae, Domini Enrici; Ducis etiam 
de Segorbe, Comitis de Ampurias; nunc vero tanquam Monimenta Antiquita- 
tis Hispaniae illos mérito suspicimus el veneramur.» 

Al final del prólogo insiste mucho en que no ha de tenerse por aje- 
no de la profesión del Jurisconsulto el estudio de las humanidades, po- 
niendo por dechado de esta alianza á su Mecenas: 



BIBLIOGRAFÍA HISPAXO-LATINA CLASICA 20/ 

«Ipse quidem Tu in testimonium venises, qui altissimam Juris nostri nactus 
cognitionem, in qua nemini secundus, magna Hispanorum gloria, celebraris, 
Hwnaniores, etiam Litteras, magna itidem quádam foelicitate professus, nihil 
non mirandum, legendum ac diligendum, pulchrá Rerum et amiena eruditionis 
varietate perfeceris...» 

La dedicatoria está fechada en Madrid, i63i. 

En ninguna parte nos informa D. Pedro Melián (á pesar de tanta 
prosa como inútilmente gasta) del ejemplar que siguió para su edición 
de los poemas de Avieno ó atribuidos á él. En lo tocante á la Des- 
criptio orbis terrae y á la Ora Marítima, no cabe duda que fué el tex- 
to de Pedro Pitheo (París, iSgo, Lyon, i3g6, Ginebra, 1619). Así lo ad- 
virtió Wernstorf en su excelente colección de los Poetae Latini Mi- 
nores (Helmstad, 1791, pág. 704), donde juzga con rigor, quizá excesi- 
vo, esta edición, aunque ponderándola por su rareza y por ser la única 
que contiene todos los escritos atribuidos á Avieno. 

«Praeter eain praerogativam, quam dixi, et praeter summam eius in Ger- 
mania raritatem (no es menos rara en España), nuUa fere dos, nullas usus cri- 
ticus ipsius libri est. Nihil enim editor ad Avienum emendandum vel illustran- 
dum conlulit, praeter praefationem, qua de vita et scriptis Avieni copióse qui- 
dem, sed Jeviter et inepte agit, et vano conatu frivolisque argumentis, quae e 
spuriis scriptoribus, praesertim Luitprando, petuntur, Hispanum et Chrislia- 
num fuisse contendit. Textus omnium carminum, praeter Aratea, de Pithoei 
exemplo valde mendeso sumtus atque descriptus est, nuUis nisi apertissimis 
vitiis correctis, et ne una quidem animadversione addita, subinde mendosior 
ipso Pithoeano, ubi novi errores typographici admissi.» 

Pero la verdad es que el texto de Pitheo, con todos sus defectos, to- 
davía es el que se siguió en la colección de los geógrafos de Hudson 
(Oxford, 1712), en el Corpus Poetarum de Maittaire (i7i3), y en la 
Collectio Pisaurensis (1766), lo cual prueba que el trabajo de Melián 
tuvo un valor relativo muy apreciable para su tiempo. 
—Madrid, i835. 

—Rufi Festi Avieni Orae Maritimae, págs. 2S5-3io del tomo i.° 
del Diccionario Geográfico-Histórico de la España Antigua Tarra- 
conense, Bética y Lusitania, con la correspondencia de sus regioiies, 
ciudades, montes, ríos, caminos, puertos é islas á las conocidas en 
nuestros días. Tomo /.° que contiene el Aparato, dedicado á la Reina 
Gobernadora, por D. Miguel Cortés y Lópe^, Académico de la Real 
de la Historia, Socio de las Económicas de Valencia y Teruel, Arce^ 



308 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

diano mayor del Salvador de la Metropolitana de Zaragoza, y Chan- 
tre electo de la de Valencia. Madrid: Imprejita Real, i835. 
En la Noticia histórica de Avieno dice Cortés y López: 

«De todas las ediciones que se han hecho de este autor, la más completa es 
la de Madrid en el año 1634, que comprende los dos poemas geográficos, los 
fenómenos de Arato y las fábulas esópicas. La de Venecia, 1488, solamente 
contiene los Fenómenos y la descripción de la tierra. De esta última hizo una 
edición H. Freisman en Amsterdam, 1786. Cannigeter en lySi se limitó á pu- 
blicar solas las fábulas: y los dos poemas geográficos se hallan en la edición 
de Poetae latini minores de W'endorf, que no hemos podido tener á la mano: y 
en la colección de Juan Hudson Geographiae veteris scriptores graeci minores, 
impresa en Oxford año 1698, de que nos hemos valido para rectificar la de 
Madrid. 

»Los códices, por los que se hizo esta edición, estaban :iial conservados y 
estragados, por lo que se presentan varios lunares, ora de versos á mitad y sin 
concluir, ora de voces reducidas á la mitad ó menos de sus sílabas, y de otros 
vocablos mal copiados, que manifiestamente son extraños al lenguaje técnico 
y científico de la geografía, lo cual, juntamente con haberse complacido Avie- 
no en nombrar los lugares con los nombres más anticuados, que ya ni esta- 
ban en uso en el siglo cuarto, ni aun en el de Estrabón, Mela y el de Pli- 
nio, hacen muy difícil la inteligencia de sus versos; y mucho más la reducción 
de los lugares antiguos á los nuestros. Nosotros en algunos pasajes hemos co- 
rregido el texto; en otros hemos llenado algún vacío, y mejorado algún voca- 
blo inconexo ó mal impreso. Lo mismo hizo en uno ó dos versos el Abate 
Masdeu del trozo que copió y tradujo en el tomo 17, suplemento XVI de su 
Historia Critica de España. Siguiendo el método adoptado para comentar á 
los geógrafos que anteceden, daremos las Costas Marítimas en latín, corregi- 
remos lo que nos parezca adulterado, confrontaremos á Avieno con los geó- 
grafos que le precedieron, y así daremos cuanta claridad podamos á su texto.» 

Inútil parece advertir que esta edición, como todas las posteriores 
del importantísimo texto geográfico de Avieno, ha envejecido mucho 
después de la publicación de la de Alfredo Holder (Innsbruck, 1887, 
8.°). 

COMENTARIOS. 

I. Antonio (D. Nicolás). 

— Commentaria cum nonnullis atiifnadpersionibiis in 164 priores 
versus adescriptionis orbis terraen Rufi Festi Avieni. 

— Commentaria id 1 35 priores versus (íOrae Maritimae>) Ruji Fes- 
ti Avieni. 



»;BUOCBAr¡i HISPANO-LATINA CLÁSiCA ^^ 

Están ambos ,raba;os en el códice Dd-.2 de la Biblioteca Nacional 
(colección del P. Burriel), págs. 1-92. 

El estudio acerca del poema Ora MarüUna apenas está comenza- 
do, E de la Pene.e^h, aunque incompleto, es muy copioso, pero más 
b.en de humanista que de geógralo. De todos modos, las animadvcr- 
.,o„« de N.colas Antonio, no utilizadas todavía por ninguno de los 
editores de Av.eno, acaso puedan ser útiles á quien emprenda una nue- 
va edición de ,an difícil texto, á pesar de lo mucho que en él se ha tra- 
ba,ado desde los tiempos di nuestro célebre biblió»rafo 

-En la Biblioteca Nacional existe (colocado antes en la sección 
de n«s. Bb-,,7, hoy en la de impresos r„ros) un efemplar del Avie- 
no de Madrid, ,634, cuajado de notas marginales, de puño y le- 
tra de D. Nicolás Antonio, á quien perteneció. En estas notas co- 
rrige gran número de lugares errados, propone conjeturas muv aten- 
dibles y apunta muchas especies geográficas dignas de conside'ración 
Va encuadernada con este ejemplar la siguiente carta del canónigo 
de Sevilla D. Manuel Sarmiento de .Mendoza, que por lo visto fué el 
que regalo á D. Nicolás Antonio este ejemplar- 

«Gregorio de Ludes por cuya mano se invió á Flandes a imprimir este libro, 
pienso ha e tener orden de Don Juan Vitnán para dármele. Quando me ,1=: 

oT," "7 '\"\"'T'° ' "-''"''"'' '"'-' '""''' -'-" y comunicación 

on el, y me leyó mucha parte de su traslación ( 1 ) v escolios, v es cosa particu. 

ar ,ue todo este libro se escrivió en pié, y yo como él merece le estimé en mu- 
o,ue,u,s,ese mi amistad y correspondencia, aunque ha días ,ue no mees- 

rne. El libro vuelve porque tengo otro prestado, y el Goropio lleva, v todos 
los que hay en mi libreria están al arbitrio de V. m. que la hará muy 'grande 
en servirse dellos. Guarde Dios á V. m. como deseo ^ ) » ^e 

Don Manuel Sarmiento de Mendoza, 
TRADUCCIO.NES. 

II. Cortés y López (D. Miguel).— i 83 5. 

-Las Costas Marítimas de Rufo Festo Aríeno, traducidas al cas- 
tellano con notas. 

A continuación del texto latino de Avieno, en el tomo i » del Dic- 
aonano Geográfico-Histórico de la España Antigua que publicó aquel 
laborioso académico (Madrid, Imprenta Real, ,835), pág..as 3u-33; 

t.n la advertencia preliminar dice Cortés y López: 

(O Debe de alud.r á la que Xnn.n hizo de las Manorias de ^Felipe ée Co.ünes. 



14 



;I0 BIBLIOTEQA DE LA KEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

«En la traducción que hemos. hecho al castellano hemos puesto más aten- 
ción en la expresión clara y precisa del pensamiento del autor, que en la her- 
mosura y cadencia de los versos. En las notas á esta mal llamada traducción 
haremos la reducción de los antiguos lugares á los que conocemos hoy, siem- 
pre que para ello tengamos bastante apoyo, aunque no sea sino en el orden 
descriptivo con que procedió Avieno: corregiremos los juicios de Isaac Vosio y 
de otros escritores nuestros y extraños, que á nuestro parecer no lo entendie- 
ron bien: y donie no podamos fijar nuestra opinión, confesaremos nuestra ig- 
norancia, muy perdonable en una materia que, como dijo Plinio, mudaba de 
semblante en cada siglo, va en el nombre de las ciudades y de los ríos, ya en 
las revoluci jnes físi:as y morales del globo y de las naciones.» 

Los verses de esta traducción apenas merecen el nombre de tales, 
y algunos de ellos ni siquiera están debidamente acentuados, ni cons- 
tan del número de sílabas necesario. Juzgúese por la muestra siguiente: 

Tendido existe el orbe de la tierra, 

Y su esfera del mar está ceñida: 
Mas aquella región que del salado 
Océano sus ondas entromete. 
Formando nuestro extenso mar interno, 
.\tlántic j se llama y reconoce. 

En él es la Gadir, antes Tariesos, 

Y de Hércules constante las columnas 
Abila y Calpe: y si á la izquierda miras 
De la próxima Libia, verás en el e.xtrerao 
Otras islas que firmes se sustentan 
Contra la voz del cierzo, que contino 
Con fuerza las azota y las agita. 

Allá se alza el prominente Cabo, 

Oestrymnio los antiguos le llamaron; 

Su cima peñascosa y elevada 

Hacia el Noto algún tanto se declina. 

A la falda de dicho promi.-ente 

Un golfo se dilata que por nombre 

Oestrymnico los pueblos le apellidan: 

En él están las islas Oestrymniadas 

Anchurosas y ricas de metales. 

Del plomo v del estaño; y sus colonos, 

Aunque más animosos y aplicados 

W comercio del mar en que se esmeran, 

No h ty uno que al alto mar avance, 

Xi sulque el bestioso turbio Océano. 

Ni tienen naves de grande consistencia 

Del pino ó del abeto fabricadas, 

Cual pide el arte; sino que ¿le admiras? 

De mimbres enjaretan sus bajeles 

Y de pieles aforran sus costillas. 

TRADUCCIONES OCASIONALES. 

III. Caro (Rodrigo). — 1634. 

«Parece que Festo Rufo Avieno en su Ora Marítima, haga también memo- 
ria de Sevilla; presuponiendo que este autor sacó toda su obra de los libros 



3IBLI0GRAF1A HISPANO-LATINA CLASICA 



211 



Púnicos, y así dá nombres á las ciudades diferentes que los que hallamos en 

los autores Griegos y Latinos 

»Dize pues este Autor, que el rio Chryso entra en el mar, frontero de Cádiz 

que de esta y de aquella parte habitan cuatro gentes, los Libiphenices, los 

Massienos, los Selbisinos, los Tartessios. 
% 

Hic Chrysus amnis intrat altiim gurgitem. 
Ultra citraque quatuor gentes colunt. 
Nain sunt feroces lioc loco Libyphoenices, 
Sunt Massieni: regna Selbisina sunt, 
Feracis agri divitis Tartessi, 
Qui porriguntur in Calacticum sinum. 

Entra por otra parte al mar profundo 
El rio Chrifo, donde quatro gentes 
Habitan ^us orillas: los feroces 
Libiphenices, y los Massienos. 
Aquí se ven los Reynos Selbisinos, 

Y los Tartessios con su fértil campo 
Que hasta el seno Galáctico se estienden. 

(Sigue el comentario geográfico.) 
Antigüedades de Sevilla... pág. 12. 

«Festo Rufo Avieno pone aqui (en Asta) los Etmaneos, Cempsios, Ileates y 
Cibicenos, gentes muy vezinas desta costa. Dize así: 

Salsi fluenti vasta per médium soli 
Regio redil; gens Etmaneum accolit: 
Atque inde rursus usque Cempsiorum sata 
Ileates agro se feraci porrigunt: 
Marítima vero Cibiceni possident. 

La ancha región, que por salado suelo 
Le da piso al corriente al mar vcíino, 
La poderosa gente de Etmaneos 
Habita, hasta llegar á los sembrados 
De los Cempsios, y fértiles campiñas 
De pueblos Ileates, y se estiende 
La tierra adentro, mas Cii paz poseen 
Lo mas cercano al mar los Cibicenos. 

«Dionisio Afro juntó los Cempsios y los Tartesios en este mismo sitio á lo 
que parece: 

Sed tamen Occeanum contingit Hiberica telíus 
Herculis. é steltis, quam supra dives et alta 
Tartessus, Cempsique sedent. 

Toca la tierra de España 
Al cceano vezino, 
Donde sus fuertes colunas 
Hércjles levantar quiso: 
Allí la rica Tartesso, 
Alta hasta los cielos mismos, 

Y loS Cemj sios valerosos 
Tienen antiguo dominio. 



212 BIBLIOTE-CA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

(P. 121.) 

«Y que Tartesso, isla y ciudad, no pueda ser Cádiz, claramente lo dize eC 
mismo Avieno iii Ora Marítima... Oygamos á este Autor, que él dize anduvo- 
passeando esta tierra, de mas de ser natural Español: 

Sed insulam 
Tartessus am7iis ex Ligustico lacu 
" Per aperta fusiis undique ablapsu rigat. 

Ñeque iste tractu simplici provolvitur, 
Urbisve sulcat subiacentem cespitem: 
Tria ora quippe Eoi luminis 
Infert in agrus, ore bis gemino quoque 
Meridiana civitatis adluit. 

Mas el rio Tartesso, que se esplaya 
Del Ligustico lago, caminando 
Por lugares abiertos y patentes, 
Baña la isla de su mismo nombre: 

Y no por una boca al mar salado 
Entra, ó de la ciudad el césped riega 
Por un camino solo: las tres bocas, 
Que miran á la luz del sol de Oriente 
Sobre los campos fértiles arroja: 

Y con las otras dos la ciudad baña 
Por la parle que mira al medio dia. 

(Fol. 126 VtO.) 

En Otro lugar vuelve á traducir, de un modo algo distinto, estos- 
versos: 

«Tengo este sitio (la barra de Sanlúcar ó Bonanza) por lo que llama Rufo 

Festo Avieno lago Ligustico: 

Del Ligustico lago, el rio Tartesio 
Se esplaya por los campos descubiertos, 

Y undoso en todas partes se derrama, 
Corriendo, no por un camino solo: 
Tres bocas tiene, que por el Oriente 
Abre, con que los campos fertiliza. 

(Fol. 129.) 

«En este gran lago, ó muy vecino á él, estava el monte Argentarlo, llamia- 
do :-ssi porque mirado de lexos, parecía de plata, mas lo que tenia no era pla- 
ta, sino estaño que lo parecía, de que sus faldas estavan preñadas, y su cum- 
bre herida del sol, resplandecía de lexos: 
»Dize Avieno: 

At mons paludem incumbit Argentariiis, 
Sic a vetustis dictus a specie sui: 
Stanno iste namque latera plurimo nitet, 
Magisque in aures eininus lucem evomit, 
Citm sol ab igni celsa perculerit luga. 

Sobre la gran laguna un alto monte 
Se acuesta, á quien llamaron los antiguos 
Argentarlo, por lo que representa: 
Porque todo este monte resplandece 
Con un estaño semejante á plata. 



BIBLIOGRAFÍA HISP A\0-LAT1NA CLASICA 2l3 

De que llenos están sus anchos lados, 

Y mientras mas al cielo se levanta, 
Quando Titán sus altas cumbres hiere. 
Tanto más desde lexos su luz brilla. 

(Fol. 129 VtO.) 

«Pero quien mis eco haze á nuestro intento es Festo Rufo Avieno, que en 
5U Ora Marítima dize: 

Porro in isto littore 
Stetére crebrae civitates antea, 
Phenixque multus habuit hos pridem locos. 
Inhospitales nunc arenas porrigit. 
Deserta tellus, orba cultorum solo. 

Antiguamente, en esta gran ribera 
Huvo muchas ciudades populosas, 
Que el Fénix (i) poseyó su antiguo dueño; 
Mas ya desierto, solo muestra arenas. 
Suelo sin labrador, yermo y vazio. . 

(Fol. 202.) 

«Qué nombre aya tenido en la antigüedad esta villa (Huelva), nadie lo ha 
-dicho con certeza: mas por algunas conjeturas piensa Florián de Ocampo, que 
se llamó Hibera, y que en sus campos se dieron la batalla mas cruel que en 
aquellos siglos huvo, los Lusitanos y Turdetanos, sobre contienda de sus ga- 
nados y términos, por lo qual la ciudad fue destruyda, y solo le quedó el nom- 
bre en los desnudos céspedes, con la fama de aver sido allí. No alega Autor, 
aunque la menciona en el capítulo 8 y 12 del libro 3, pero sin duda ninguna 
va siguiendo las pisadas de Rufo Avieno, que en el lugar citado, dize ansí: 

Quin et Hebri civitas 
Stetissefertur his locis prisca die, 
Quae praeliorum absumpta tempestatibus 
Famam, atque nomen sola liquit cespiti. 

En aqueste lu¿ar antiguamente. 
Es fama florecía 

De Ibero la ciudad mas excelente; 
Mas consumieron ya su lozanía 
La tempestad de mil batallas fieras; 

Y la fama y su nombre solamente 
A céspedes dexó de estas riberas. 

(Fol. 297.) 

«En una punta de tierra, que se haze entre el mar Occeano y el rio Tinto, 
está situada la villa de Palos: y según las señas que Festo Rufo Avieno da, pa- 
rece que aun todavía retiene este lugar el nombre antiguo: porque discurriendo 
desde la boca del rio Guadalquivir por la costa de España, házia el Poniente, 
dize que allí se levanta un cerro medianamente alto, y allí estava el rico tem- 
plo consagrado á la diosa Proserpina, y muchos esteros ó lagunas, á quien co- 
munmente llamaron Etrephaea palus, y que avía una concavidad ciega y es- 
condida: sus versos son: 

■<i) Es decir, el Fenicio. 



214 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

lugum inde ruisus, et sacr'urn infernae Deae, 
Divesque fanum penetrat abstrusi caví, 
Aditumque caecum. Multa propter est palus 
Etrephaea dicta. 

Levántase de allí un alto collado 
Del infierno á la Diosa consagrado: 
Y es rico templo una escondida cueva, 
Cuyo ciego lumbrar no hay quien se atreva 
A penetrar; que en torno la rodea 
La Liguna difícil Etrephea. 

IV. Carrillo Laso (D. Alvaro). — 1624. 

— En su Tratado curioso: Descripción breve de las antiguas minas 
de España (Córdoba, 1624, por Salvador de Cea: reimpreso con el 
Arte de los metales, de Alvaro Alonso Barba en 1729, y por separado 
en 1844, Madrid, imp. de Alegría), trae Carrillo Laso, traducidos en 
verso, varios pasajes de poetas latinos, que aluden á la riqueza meta- 
lúrgica de España, y entre ellos los dos siguientes de Avieno. 

Cap. X: 

«También Estrabón en la entrada del Tajo en la mar, se conforma con lo 
que del río Theodoro Avieno poela canta: 

En una ancha laguna se derrama 
Allí Theodoro, bien que maravilla 
No debe ser que en bárbaras naciones 
Sobrenombre de Grecia tenga el río, 
En los lugares que primero un tiempo 
Los Tvrios y Sydonios habitaron. 

Cap. XII: 

«Nuestros Thartesos no han menester mendigadas riquezas de hurtada glo- 
ria, habitaron sobre Guadalquivir, desde la boca del río Ibero Occidental de Es- 
paña, hoy Rio Tinto, hasta el estrecho y campos del famoso Rey Argantonio, 
hoy Tarifa, rica nación de tierra, abundosa de Metales y frutos. En esta mis- 
ma región pone al río Chryso Avieno, que suena Oro, nombre que los Griegos 
habitadores de esta última parte del Andaluzía á este río pusieron: dice, pues, 

Avieno: 

Aquí el río Cryso en el mar entra. 
De la una y otra parte es habitado 
De cuatro pueblos bravos en la guerra, 
Lybios Phenices y los Masienos, 
Los reinos Selbysinos y Tartesos... 

V. Masdeu (P. Juan Francisco). S. J. — 1797. 

— Traducción (en prosa) y comentario geográfico de los yS versos 
del poema Ora Maritima de Avieno, en que se describe el litoral ibé- 
rico del Mediterráneo, desde los fines de la Bastetania hasta la cumbre 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLÁSICA 21 5 

del Pirineo; es decir, todo lo perteneciente á las costas de Valencia y 
Cataluña (Lib. I, v. 46o-533). 

En el tomo XVlí de la Historia Crítica de España, y de la cultu- 
ra española Madrid, imp. de Sancha, año de 1797. Págs. Sio-Big. 

(Suplemento XVI. Rejlexiojies Geográficas relativas d la España Ro- 
mana.) 

ILUSTRACIONES. 

VI. Martins Sarmentó (Francisco). 

— Rufus Festus Avienus, Ora Marítima. Estudo d'este poema na 
parte respectiva a Gallina e Portugal, Porto, 1880. 8.°, 98 págs. 

El doctísimo Emilio Hubner, en su clásico manual La Arqueología 
de España (Barcelona, 1888, p. 279), hace de esta monografía el elogio 
siguiente: 

«Entre los trabajos cientificos sobre Avieno y su periplo merece atención 
preferente la erudita disertación del célebre arqueólogo portugués Sr. D. Fran- 
cisco Martins Sarmentó... El mismo autor, mas recientemente y con mayor 
prolijidad ha expuesto sus ideas, en parte muy ingeniosas, sobre el origen feni- 
cio de las tradiciones míticas relativas al Occidente de Europa, en su obra Os 
Argonautas: subsidios para a antiga liistoria do Occide?ite.» 

— 2.^ Edición. 

— (fOra Marítima)^. Estudo d'este poema na parte respectiva ás 
costas Occidentaes da Europa. 2.^ edigdo. Porto, i8g6: 

«Admite el autor, siguiendo la opinión de Mülleenhof, que Avieno «forra- 
geou largamente em um periplo phenicio de respeitavel antiguidade», y añade 
que le siguió á ciegas y le reprodujo textualmente como si fuese para él el li- 
bro de los siete sellos. 

»E1 autor anónimo del periplo fenicio tomaba por punto de partida el gol- 
fo oestrymnico, ó canal de la Mancha, donde estaban las. columnas septen- 
trionales. Avieno, que sólo conocía las columnas de Hércules en Gibraltar, en 
el Golfo Atlántico, coloca allí el origen de su narración, operando una disloca- 
ción de todos los hechos geográficos, desde el Canal de la Mancha hasta el gol- 
fo Atlántico. Y porque ignoraba los hechos que con precisión describía el viejo 
documento fenicio, á falta de ciencia propia y erudición que los dilucidase, 
cometió yerros é incongruencias, bastardeando la original realidad de su códi- 
ce. De ahí resultó toda su caótica geografía. El Sr. Martins Sarmiento descifra 
el enigma y reconstituye el mapa geográfico de esta zona desde las columnas 
septentrionales hasta las del medio día. 



2l6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 

»Fijadas las columnas (dtio perstrepiint septentrione) en el paso para el Mar 
de Norte, el Golfo Oestrymnico será el Canal de la Mancha y el Promontorio 
Oestrymnis el Finisterre de Bretaña. Sustituyendo la denominación de islas 
dada á las regiones oestrymnicas (laxe jacentes et metallo divites stanni atque 
plumbi), tendremos su localización exacta en la parle meridional de Inglaterra, 
bañada por el Mar de la Mancha, que se extiende desde el Paso de Calais hasta 
la punta de Cornwall. Aplicando el mismo criterio á la isla de los Albiones, 
resultará que la tierra de los Albiones (propinqua rursus Ínsula Albionorum 
paíct), será la parte de Inglaterra, próxima á las Estrymnicas, que se extiende 
por el Pon"ente, desde el canal de Bristol hasta la extremidad Norte. En frente 
la isla de los Hiberos, que es la Irlanda. 

»De esta suerte se va aclarando el misterio, y prosigue el autor firmemente 
en el camino de las identificaciones, con la misma claridad y rigo": 

»Magnus Sinus es el golfo de Gascuña, uno de los lados del cual, las cos- 
tas cantábricas, es denominado Ophiusae latiis, y Ophiusa: Jrons las costas 
que dan la vuelta para el sudoeste. Veneris Jiigiiin es el promontorio Corobedo 
en las costas de Galicia cerca de la Coruña; Aryuíii jiigum será pues el monte 
Dor un poco al Norte de la Foz del Lima. A Pelagia Ínsula colócala justamen- 
te el Sr. Martins Sarmentó en la ria de Aveiro; y efectivamente existen allí 
ejemplares de esos islotes de curiosa formación, conforme á la descripción del 
antiguo texto, «formados por vegetación marina tan densa y resistente en la 
superficie descubierta, como disgregada y por eso elástica en la base sumergida, 
de suerte que bastaba el movimiento de las aguas producido por el movimien- 
to de un navio que á ella se aproximase para imprimirle oscilación sensible». 

<<~Achale Ínsula ó Paetanion quedaría más al Sur, en la Foz del Sado (patu- 
lus portus). Aquí comenzaban los dominios de los Cynetos, que se extendían 
desde la margen izquierda del Sado hasta las márgenes del Ana. El Cyneticum 
jugum es el Cabo de San Vicente, y pasando el Cautes Sacra ó Cabo de Santa 
María, llégase al río Ana, que era la divisoria natural entre Cynetos y Tartesios. 

»Es de extraordinaria precisión el criterio con que el Sr. Martins Sarmentó 
hace la reconstrucción geográfica de toda esta parte de la Europa occidental... 

»Restablecida la geografía original del periplo, análogo trabajo de identifica- 
ción requiere la historia y onomástica de los pueblos que vivieron por esas re- 
giones; y el autor demuestra que el periplo, más lacónico en esta parte, es tam- 
.bién exacto en sus narraciones. 

»Todo este raro material, de confusa significación, es, en manos de nuestro 
historiador, expresivo documento para la restauración de la extensa zona reco- 
rrida por el anónimo. 

»Este estudio de carácter histórico-etnográfico forma la segunda parte del 
libro.» 



BIBLIOGRAFÍA HiSPAN 3-l.ATIN A CLÁSICA 217 

El precedente análisis está extractado dí un artículo firmado por 
R. S. (Ricardo Severo), en la excelente publicación titulada Portu- 
gallia Materiaes para o eüudo do popo portugués (1899? primer cua- 
derno, págs. 160-171). El articulista resune en lengua francesa las prin- 
cipales conclusiones del estudio etnográfico de Martins Sarmentó, de 
las cuales prescindo aquí porque no se refieren directamente al texto 
de Avieno. Su tesis capital es que el origen de la civilización peninsu- 
lar es ligúrico con poca ó ninguna mezcla céltica ni fenicia. 

VIL Costa (D. Joaquín). — 1895. 

— Litoral ibérico del Mediterráneo en el siglo V I- V antes de J. C. 
4.° 207 páginas (no terminado aún). Forma parte, aunque con pagi- 
nación distinta, del volumen titulado Estudios Ibéricos por Joaquín 
Costa, de la Real Academia de ciencias Morales y Políticas. Madrid, 
Tipografía de San Francisco de Sales, i8gi-i8g5. 

Este profundo, original y doctísimo trabajo es hasta ahora el más 
notable esfuerzo de la erudición española para aclarar las indicaciones 
de los geógrafos antiguos sobre nuestras costas del Mediterráneo, y 
muy especialmente la descripción de Avieno, que tiene especial valor 
por estar fundada en antiquísimos periplos fenicios ó púnicos que toda- 
vía existían en su tiempo. 

AVITO (Alphio). 

Agustín fD. Antonio). 

— Fragmentos poéticos de los libros Rerum Excellentium át Alphio 
Avito, con oportunas enmiendas sobre el texto, y transcripción de los 
pasajes antiguos relativos al autor. 

En el tomo i.° de las misceláneas filológicas de A. Agustín (V-253), 
pág. 1 3o. 



B 



BALBO (Lucio Cornelio). 
biografía. 
I. SuÁREZ DE Salazar Quan Bautista). — 1610. 

— Grandevas y müigüedades de la isla y ciudad de Cadi^. En que 
se escriven muchas ceremonias que usara la Gentilidad, Varias cos- 
tumbres aíitiguas, Ritos funerales con monedas, estatuas, piedras y 
sepulcros antiguos: illustrado de varia erudición, y todas buenas le- 
tras. Por Joan Baptista Suare^ de Saladar Racionero en la santa 
Iglesia de Cadi^. Dirigido al illustrissimo Cardenal don Antonio Qa- 
pata. En Cadiy. Impresso por Clemente Hidalgo. Año 16 10. 4." 

Libro de los más eruditos y juiciosos que en materia arqueológica 
se publicaron durante el siglo xvii. En las págs. i36 á i38 recopila con 
discreta brevedad las noticias relativas á Balbo el mayor, y vuelve á 
tratar de él y de su sobrino en otros lugares de la obra, que fácilmente 
pueden hallarse por el índice. 

Más ó menos extensamente, pero con erudición menos segura, dis- 
curren sobre la familia de los Balbos los demás historiadores de la isla 
gaditana, entre los cuales basta citar á Fr. Jerónimo de la Concepción 

(Emporio de el Orbe Cadi¡;^ Ilustrada Amsterdam, 1690, lib. II, 

cap. g.°, págs. 123-129). 

Creo inútil mencionar las rápidas indicaciones que hay sobre los 
dos Balbos, en los tratados generales de historia de España. Véase, por 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA SIQ 

ejemplo, Masdeu, Historia Critica (tomo IV, p. 504, y tomo VII, pá- 
ginas 27, 28 y igi). 

II. Antonio (D. Nicolás). 

Dedica á Cornelio Balbo todo el capitulo 2.", libro i.°, de la Biblio- 
teca Vetiis (i.^ ed., postuma, 1696, 2.^ 1788, con notas de Pérez Bayer), 
considerándole como el más antiguo escritor español después de Julio 
Hygino. Es trabajo de buena y sólida erudición, pero no añade mucho 
al de Suárez de Salazar, y fué superado por el de los PP. Mohedanos. 

III. Rodríguez de Castro (D. José). — 1786. 

En el tomo 2.° de su Biblioteca Española, que contiene la noticia 
de los Escritores gentiles Españoles y la de los Christianos hasta fines 
del siglo XIII de la Iglesia (Madrid, en la Imprenta Real. Año 
MDCCLXXVI). Trae una carta biografía de Balbo (págs. i3 y 14) que 
no ofrece novedad alguna después de lo que habían dicho Nicolás An- 
tonio y los PP. Mohedanos. 

IV. Cambiaso y Verdes (D. Nicolás María). — 1829. 

— Memorias para la biografía de la isla de Cadii... Tomo prime- 
ro... Madrid: Imprenta de D. León Amarita, 1829. 

Págs. 48-56 el artículo de Balbo el Mayor; págs. 57-62 el de Balbo 
el Menor, de quien no consta que fuese escritor; págs. 63-64 varias no- 
ticias sobre la familia de los Balbos y las medallas pertenecientes á 
ellos. 

Cambiaso, modesto erudito local, tomó por base de su trabajo el 
de los PP. Mohedanos, pero se muestra enterado de todo lo demás que 
sobre los Balbos gaditanos se había escrito hasta su tiempo. 

V. Castro (D. Adolfo de).— 1858. 

— Historia de Cádi^y su provincia desde los remotos tiempos has- 
ta 18 14... Cádi\, Imprenta de la Revista Médica, i858. 4.° 

Págs. 1 55 -1 83 trata extensa y retóricamente de los dos Balbos. Co- 
pia, siguiendo la traducción de Azara (Vida de Cicerón) las tres car- 
tas de Balbo á Marco Tulio (ad Atticum, VIII, i5-IX, 7) y la carta de 
César á Opio y Balbo, según la versión de los PP. Mohedanos. 

Lleva este capítulo una nota filológica del Marqués de Morante so- 
bre la etimología y verdadero sentido de la palabra balbus; tomada en 



220 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

SU mayor parte de Dosderlein, Laieinische Synonine. Y en otra nota 
se lee una curiosa alocución del mismo D. Adolfo de Castro á los gadi- 
tanos, siendo alcalde de aquella ciudad, en 19 de Noviembre de i855, 
con ocasión de ponerse la primera piedra del monumento erigido á Bal- 
bo el menor en la plaza de la Constitución, con el siguiente epígrafe: 
«,4 Lucio Cornelio Balbo el menor, nxtural de Cádi^, ciudadano de 
Roma, procótnul en África, vencedor de los; Garamantas, primer ex- 
trangero que subió en triwifo al Capitolio, restaurador de su patria. 
En ho7ior de la ciudad, mandó erigir esta memoria al Ayuntamiento 
de i855.>-> 

TRADUCCIONES Y COMENTARIOS. 

VI. MoHEDANO (PP. Fr. Rafael y Fr. Pedro Rodríguez). 
— 1772. 

— Historia Literaria de España, origen, progresos, decadencia y 
restauración de la Literatura Española: en los tie npos primitivos de 
los Phenicios, de los Cartagineses, de hs Romanos, de los Godos, de 
los Árabes y de los Reyes Católicos. Con las pidas de los hombres sa- 
bios de esta Xación. juicio critico de sus obras, extractos y Apologías 
de alguna de ellas: Disertaciones históricas y críticas sobre parios 
puntos dudosos. Para desengaño é instrucción de la Juventud Españo- 
la. Por los PP. Fr. Rafael y Fr. Pedro Rodrígue-;^ Mohedano, Lecto- 
res Jubilados V Padres de Provincia en la de S. Miguel de Andalu- 
cía, Orden Tercera Regular de X. P. S. Francisco en el Convento de 
S. Antonio Abad de Granada. Tono IV. Madrid MDCCLXXII 
(1772). Por D. Joachin Ibarra, impresor de Cámara de S. M. 4.° 

Llena más de la mitad de este volumen (págs. 1-240) una monogra- 
fía extensa v cabal sobre los dos Balbos. que puede decirse que agota 
la materia, y en la cual se encuentran reunidos, concordados é ilustra- 
dos todos los textos antiguos relativos á estos dos famosos hijos de Cá- 
diz, dedicándose especial estudio á la vida política de Lucio Cornelio 
Balbo el Mayor, v á sus relaciones con Cicerón y César. En el capítulo 
14.° y último de esta docta disertación se insertan en texto latino y tra- 
ducción castellana las cuatro cartas de Balbo á Cicerón, tomadas de 
los libros 8.'' y 9.° de las Ep'stolas ad Átticum, con las dos que allí 
mismo se incluyen de Julio César á Cayo Opio y Cornelio Balbo. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 221 

Es curiosa muestra del candoroso entusiasmo de los PP. Mohedanos 
por su héroe, el capítulo V, en que hacen en toda forma q\ paralelo de 
Cornelio Balbo y Pomponio Ático. 

VIL Azara (D.José Nicolás de). 

Véase la Vida de Cicerón que tradujo de Midletton, donde están in- 
sertas las cartas de Balbo á Cicerón y de César á Balbo y á Opio (ar- 
ticulo Cicerón). 

VIII. Navarro y Calvo (D. Francisco). 

En el tomo i.° de su versión de las Epístolas á Ático (tomo IX del 
Cicerón de la Biblioteca Clásica, i885) inserta traducidas las cartas de 
Balbo y Opio á Cicerón, y las de Julio César á Balbo y Opio, págs. SSy, 
377, 378, 379, 398). 

BOECIO ^'\ — Códices latinos que existen ó han existido en 
España. 

I. Oviedo. 



Siglo X. 



—En el Inveiitarium librorum de la iglesia de Oviedo (era 920). 

N.'^ 25. Liber iigemetricae (sic) artis. 

No parece que esta geometría pudiese ser otra que la de Boecio. 

Risco, España Sagrada, tomo 3; (1789), cap. Wll, pág. 3i3. 

Es de sospechar que fuese también de Boecio la Geometría latina 
que figura en el inventario del Rey D. Martín de Aragón. 

240. Lib. de jeometría L. 

Apud Milá, Trovadores, 4f'^^-^i (i.'"* edición). 

II. Escorial. 

Siglo XI. 

—Merece, entre los códices de Boecio que hoy existen en España, 
el primer lugar por el mérito y la antigüedad el Escurialense e-II-i, que 
parece haber sido escrito en Inglaterra, y contiene muchas glosas y 
escolios. Códice membranáceo. Fol. menor, 117 hojas. 

Fol. 3. Boetius de comolatione philosophiae: in Jioinine summi to- 
naniis incipit prologus libri boetii. Qiiaeri a nonnullis solet (contiene 
una explanación de los metros usados por Boecio). 

(I) Aunque Boecio fué cristiano, y hasta fe le veneró como mártir en la Edad Media su litera- 
tura es enteramente clásica, y no sin razón se le ha llamado «el último de los Romanos» Per eso 
le incluimos en esta bibliografía, como hemos incluido á Auscnio, de cuyo cristianismo do pue- 
de dudarse, aunque en sus versos se conozca poco. 



222 BIBLIOTECA DE I.A PEVISTA DE ABCH., BIBL. Y MLS. 

Fol. 8. Incipit liber anicii manlii severini boetii ex co?is. ord. pa- 
trum de consolatione philosophiae. Carmina qui quondam. 

La obra queda bruscamente interrumpida en el folio 1 17, sin termi- 
nar el libro \'. 

Descrito por Rodolfo Beer apud Loewe y Hartel. Bibliotheca Pa- 
trum Latinoriwi Hispa7iiensts, t. í.°. págs. 164-Ó5. 

Citado antes por Haenel fCatalogiis libroriim manuscriptorum qui 
in Bibliothecis Galliae. Helretiae. Britanniae M. Hispaniae, Lusita- 
niae asservantur, nutic primiim editi a D. Gustavo Haenel. Lipsiae. 
sumtibiis I. C, Hinrichs, i83o, pág. 941 1. 

Knust, Reise, S. 81 3. 

Haenel le supone del siglo xi. 

III. RiPOLL. 

— Códice del tratado de Música, n. io3 de la biblioteca de Ripoll. 
Al folio 5 se halla este prólogo del monje Oliva explicando los ocho 
tonos musicales: 

Maiores tropos veteres di.xere qiiaternos 
Ómnibus ac pruprios istis posuere minores. 
Tertius ac quartum fert primus iure secundum, 
Sextum nam quintus, octavum septimus ambit. 
Maior in ascensu cordas sibi vendicat octo 
Finali a propria, et quiñis descendit ab ipsa. 

Al fin de la obra se leen estos otros versos del monje Oliva: 

lam nunc, Peire, tibi placeant persus monocordii, 
Quos prece multimoda monachus tibifecit Oliva. 
Hic, Petre, mente pia frater te poscit Oliva, 
Emendes recle, quod videris esse necesse. 

(\'illanueva. Viaje Literario á las iglesias de España, ^'alencia. 
1821, tomo VIII, pág. 58. j 

Como las palabras del P. Villanueva no son bastante precisas, han 
creído algunos, v entre ellos Amador de los Rios (Historia critica de 
la literatura española. II. 2391. que el poema de la Música de Oliva 
era cosa de más importancia, y distinta del prólogo que puso al tratado 
de Boecio. Pero á mi ver, del texto de Villanueva se deduce lo contra- 
rio, pues sólo indica que después del prólogo (que es de Oliva) y de la 
obrilla de música (que es la de Boecio), se encuentran varias hojas mis- 
celáneas, y al fin esta especie de suscripción, de la cual legítimamente 
sólo puede inferirse que Oliva fué el copiante del tratado de Boecio, por 
orden de otro Oliva famosísimo, Obispo de \'ich. á quien algunos han 
confundido con el nuestro, hasta que Villanueva los distinguió: 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 223 

Sede sedeas diva comes, abbas, praesul Oliva 
Rimans cum studio quod musicet eufona Clio, 
Me fore delegit, Arnaldus jussa peregit, 
Qui jussus peragit quidquid laudabile sentit. 
Gualterus vero defonte regressus ibera, 
Formis signavit, numeris signata probavit. 

Si no lo entiendo mal, esto parece indicar que un tal Gualtero trazó 
las figuras geométricas que sin duda tendría el códice, y puso además 
la notación musical. 

lY. RiPOLL. 

— En el inventario de los libros de. Sta. María de RipoU (Villanue- 
va, Viaje Literario, MU, 35). 

N.° i63. Quaterniones de Boeci, de Jiivenal, de Atanasio. 

N.° 192. Boecius. 

Acaso sea el mismo que hoy existe en el Archivo de la Corona de 
Aragón con este título: Boecii de consolatione philosophica, quam ex- 
plicationefn assumpsit manibus Johannis Terrat studentis die martis 
3o Decembris 14J8. 

(Germinas, Suplemento á Torres Amát, 3i6.) 

V. Silos. 

— Estos son los libros menudos..., 8g. Boecius de consolatione..., 
1 1 3. Liber Boecii. 

Consta así en un catálogo manuscrito de los libros que había en la 
Abadía de Silos, contenido en el códice 2i6g del fondo latino (nuevas 
adquisiciones) de la Biblioteca Nacional de París, fol. 16. 

VI. Urgel. 

— N." 88. Volumen ms. in pergameneo exaratñ 60 foliis vel circa 
insertum, principio carens... Titulus talis est Incipit Liber Anicii 
Manía Severini excojisulis viri illustris. ordinarii, de consolatione 
philosophiae... Inc. Vita. Tempore Theoderici Regis insigtiis auctor 
Boetius claruit... 

«Breve Summarium librorum Antichorum manuscriptorum in Archivio pu- 
blico Domiis Capitularis admodum illustris Capituli Sedis Urgellitanae re- 
conditorum et per me fratrem Guillermum Costa presbiterum et Monachum 
moñrii S. Michaelis de Cuxano, Priorem B.^e Mariae de Riquens extracto- 
rum,die 2.^ aprilis 1660.» 

Apud Beer (Rudolph) Hatídschriftenschdt^e Spaniens... Viena, 
1894, p. 5o8. 



224 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

VIL Madrid. 

Siglo XII (principios). 

— Biblioteca Nacional A a 53 (hoy 9088). 149 folios. En las cubier- 
tas dice Plasencia Boet/iius de Arithmetica et Música. Tiene muchos 
escolios y figuras. 

Está detalladamente descrito en Loewe y Hartel, Bibliothecx Pa- 
trum Latinorum Hispaniensis, 1, SGS-Sóy. 

Además de la Aritmética y la Música, contiene también los cuatro 
libros de la Geómetra de Boecio (fol. i38, (.(explicit libtcius. incip lib 
quartus anicii manilii seuerini boecii ab eiiclide trans!atiís»j y varios 
tratados de Gerberto y otros. 

Es códice de gran importancia científica. 

A^III. Mallorca. 

Siglo .\iii. 

— En la Biblioteca Provincial de Mallorca (Biblioteca de Monte- 
sión) hay un códice palimpsesto del Boecio de Consolaiione, siglo .kiii. 
Archiduque Luis Salvador, Die Bale.iren in Wort und Bild, t. IV, 
pág. 23ó. 

IX. Nájera. 

— Carta recibo de Alfonso el Sabio al Monasterio de Nájera: 

«Sepan quantos e, la carta vieren, como yo D. Ah'onso, por la gracia de 
Dios Rey de Castilla... otorgo que tengo de vos el prior e convento de Santa 
María de Nájera quince libros de letura antigua que me emprestastes, é los li- 
bros son aquestos. Las editiones {?} de Donato. Statio de Tobas (Thebas). El 
Catalogo de los Reyes Godos. El libro juzgo de ellos. Boecio de consolación. 
Un libro de justicia. Prudencio. Geórgicas de Vergilio. Ovidio epístolas. La his- 
toria de los Reyes de Isidro el menor. Donato el Barbarisio (Barbarismo). Vo- 
tülicas de Vergi io. Líber illustrium virorum. Precíano maior. Boecio sobre ios 
diez predicamentos. El comento de Cicerón sobre el sueño de Scipíon. 

«Dada en Santo Domingo de la Calzada, veinte é cinco días de Febrero, era 
de mili e trescientos é ocho años.» 

Mondéjar, Memorias históricas de Alonso el Sabio, lyjj, p. 452. 

Fr. Liciniano Sáez. Monedas de D. Eni ique III, 1796, p. Syi. 

X. 

— Recibo otorgado por Alfonso el Sabio á 29 de Febrero de la era 
i3o8 (1270) al Monasterio de Santa María de Nájera: 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 225 

«Otorgo que tengo de vos, el prior y convento de Sancta María de Nágera 
prestados estos libros: las Adiciones de Donato, Estacio de Thebas, el Catálogo 
^e los Reyes Godos, el libro Ju\go de ellos, Boecio De Consolatione, un libro de 
Justicia, Prudencio, Geórgicas de Virgilio, Epístolas de Ovidio, la Historia de 
Jos Reyes, Isidoro el Menor, Donato, el Barbarismo, el comento de Cicerón so- 
bre el Sueño de Scipión;el otorgándolos embiar tanto que los fagamos escreuir.» 
(Mondéjar, Memorias históricas del rey don Alotiso, 452-53.) 

XI. 

Siglo XII. 

— Biblioteca Nacional, L-5o antiguo, 8443 moderno. 
Códice membranáceo en 8.° que contiene varios tratados lógicos, 
«encabezados con la Isagoge de Porfirio. 
Fol. 23 vto.: hicipit tópica Boecii. 
Fol. 42: Hic incipit liber sex principiorum. 

XII. 

Siglo XIII. 

— Boethiüs de Aritmética (Biblioteca Escurialense, a ÍV-i3). 

Citado por H. F. Knust Reise riach Frankreich und Spanien in den 
Jaliren 1839-41, en el Archiv der Gesellschaft für altere deutsche Ges- 
chichte, Yin, S.81S. 

Descrito nuevamente, conforme á la revisión de Rodolfo Beer, en la 
Bibliotheca Patrwn Latinorum Hispaniensis de Hartel (Viena, 1887), 
tomo I, pág. 157. 

No contiene este códice más que la Arittnética de Boecio. 

Inc. Fol. (: «/?2 dandis accipiendisque muneribus.)-> 

Fin. Fol. 80: (fContitietur integritas.» Con figuras matemáticas. 

Haenel (p. 980) cita otros dos ejemplares de la Aritmética, al pare- 
cer del mismo siglo (g-II-i5, 2-IIÍ-8). 

XIII. 

Siglo XIII. 

— En el «inventario de las alhajas, muebles y libros» del obispo de 
Cuenca D. Gonzalo Palomeque (1273). 

«N.° 22. Aritmética de Boecio, Macrobio, Platón, Marciano Capella, Tri- 
megistro, lodos en un volumen.» 

Apud Martínez Marina, Ensayo histórico-critico sobre la legisla- 
ción (1834), I, 8, not. 

i5 



226 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XIV. 

Siglo XIV. 

— Biblioteca Escurialenss. P-íTl-g. 4." menor. 

Folios 1-18: Tabula super boetium de co}isolacione philosophie edi- 
ta afratre loanne de fayt priiis monachi Sancti amandi in pabula, 
postmodum vero abbate sancti bauois gaudensis tor nacen dyocesis. 

Fol. ig: Ex Bibliotheca Jo. Jac. ChiJ'Jletii. 

Incipit liber boecii primiis de consolatione anicii malii torquati se- 
uerini boetii consulis ordinarii et patricii. Carmina qui... 

Fol. 98: al'uifici dea laudes rejerimus. Explicit liber boecii de 
consolatione philosophie. Finis hic est summe laudes tibi xpe re- 
summe \ Qui degis solio cum patre perpetuo. \ Sit pax scribenti uita 
salusque legenti. \ Lector amore dei sepe memento mei. 

Luego esta apostilla de letra del siglo xiv: liber boecii seuerini 
predi unius ducati et dimidii. 

Por otras inscripciones del libro algo posteriores (,;SÍglo xv?) se de- 
duce que perteneció á varios frailes de la orden de Predicadores: Detur 
fri. guillo burgen{&'\) actu blico (biblico) in conventu pisieñi^SiVxÚQnsx) 
ord. frm. predicatorum. 

Iste liber est mei fns. (íratris) loh'S... de Luca ordinis predica- 
torum. 

Hartel, Bibliotheca Patrum Latinorum Hispaniensis. I, 213-14. 

Haenel, gSq. 

XV. 

Siglo XIV. 

— Biblioteca Escurialense (III-T-23j. 

Severini Boetii tópica; Cicero de inventione et de claris oratoribus. 

Membranáceo, en .].'' 

Haenel, gSg. 

XVI. 

Siglo XIV. 

— Biblioteca Fscurialense, f-IIJ-i8. 

Meiibranáceo en 4." 

Haenel, gSg. 



BIBI.IOÜRAKÍA Hlil'ANC-:. ATINA CI ÁSICA 227 

XVII. 

Siglo XIV. 

Biblioteca Escurialense. S-íí-22. ' 

De 61 folios. 

Bohethius de consolatione pliilosophiae. con extensos comentarios 
(de Fr. Nicolás de Treveth, según Haenel, g3g). 

En la hoja preliminar: Anicii manlii seuerini boetii exconsuHs or- 
dinarii patricii de cosolacioe phie líber p'/n' incipit. 

(Hartel, 233-34). 

Otro ejemplar, con el mismo com-ntario (F. 1-3). 

Haenel, Q39. 

XVIII. 

Siglo XV. 

— Biblioteca Escurialense. L-lí-ig. 

En papel, folio menor. 

Haenel, (j3g. 

XIX. 

Siglo XV (1484). 

— Biblioteca Nacional (A. -84). Hov 438. 

Códice de 80 folios, con escolios marginales interlineares. 

Fol. 1: Carmina qui guonda/n... 

Fol. 80: Cuneta cernentis. 
Fol. 80. vto.: Explicit quintiis líber de consolacione in qiio tractatwn 
(sic) est de prouideacia di nina \ laus tibi sit ^e | qm líber splict (sic^ 
isle I grariim aciones \ Altísimo irado huius ob operís fineni \ perfec- 
ta jmt líber isíe | secundo die agustí \ d. 4." nonas sexíilis anno na- 
talis christí 1484. hic líber scriptus est (se repite en grie.^o la techa), 

Hartel, 336. 

Hay en la m^sma Biblioteca otro Bjízío, de co isol.üíoie, del siglo 
XIV (Aa-22, actualmente 9.019). con muchas glosas y escolios margina- 
les; y uno át\ XV (P-77, actualmente 3.638). de escritura italiana^fina 
y elegante. 

Del XV es también, y de escritura análoga, aunque de mavor lujo 
caligráfico, el 8211 (antes V-22). Lleva una glosa anónima interpolada 
con los versos, y escolios al margen. Tiene i32 folios, bastantes de 
ellos en vitela. 



228 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XX. 

Siglo XV. 

— De consolatione. 

— Biblioteca de la Santa Iglesia Catedral de León. Núin. 3i. 

Ms. en papel, i35 hojas á una columna, de i3 líneas, en 8.° Letra 
minúscula del siglo xv. Encuademación en madera cubierta de cuero. 

Fol. I. Introducción sobre la vida y escritos de Boecio: Hic Severi- 
nus Boecius qui Jloruit temporibus Anastasii imperatoris et composiiit 
librum de trinitate. 

Empieza el texto: Carmina qui quondam studio Jlorente peregi... 
con glosas marginales é interlineales. 

Copia incompleta del libro de la Consolación. 

(Noticias bibliográficas y catálogo de los códices de la Santa Igle- 
sia Catedral de León, por Rodolfo Beer y J. Eloy Díaz Jiménez. León, 
1888, p. 33.) 

XXI. 

Un códice con el título de Boecii de consolatione philosophica, 
quam explicationem assiwipsit manibus Joliajinis Terrat Studentis die 
Mariis 3o Decembris 14.J8. 

Archivo de la Corona de Aragón. Procedente del Monasterio de San 
Cugat del Valles. 

Hay otro códice de la misma procedencia que contiene algunos tra- 
tados lógicos de Boecio, con otros de Porfirio, Egidio Romano, etc. 

Corminas, Suple nento á la Biblioteca de Escritores Catalanes, de 
Torres Afnát, p. 3 16. 

EXTRACTOS LATINOS. 

XXII. 

Siglo xv; 

— Hay en la Biblioteca Nacional (L-42, hoy 3.o57), un curioso ma- 
nuscrito en papel, del siglo xv, que contiene excerptas, ó como el autor 
las llama, actoritates, de los libros filosóficos más en boga (Averroes, 
áe Situ orbis, Alfarabi, Liber de causis, que atribuye á Boecio, Séne- 
ca, Platón, in Timaeo, Porfirio, Gilberto Porretano, etc.) Entre estos 
extractos los hay de las siguientes obras de Boecio: de Consolatione 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I. ATINA CLASICA 229 

philosophiae, de sc/iolastica deciplina (sic), liber divisioniim, libri to- 
picorum. 

XXIII. Córdoba (Biblioteca del Cabildo). 

— 35, en pergamino. Códice misceláneo de muy diversas manos, 
unas del siglo xni, otras del xv. Contiene fragmentos de Boecio, Libev 
topicorum et cathegoriae, juntamente con otros escritos dialécticos. 

Catálogo de Heine en el Serapeum, Vil (1846), 200-2o3. 

XXIV. 

Siglo XV. 

—60. En pergamino. 

Manía Severini Boetii super praedicamenii^. Inc.: Expediíis his- 
que ad praedicamenta Aristotelis. 
Ib ídem. 

Apud Beer, 141. 
CÓDICE GRIEGO. 

XXV. 

Biblioteca Escurialense, I-IlI-ii. 

Folio, en papel de algodón, de 70 hojas. 

Códice del siglo xiv. Contiene en los 58 primeros folios la traduc- 
ción griega del tratado de Boecio sobre la Consolación de la filosofía, 
con los escolios de Máximo Planudes. 

(Miller, Catalogue des tnafiuscriís grecs de la bibliothéque de I' Es- 
curial, Par's, 1848, p. 99.) 

CÓDICES EN LENGUAS VULGARES. 

XXVI. 

Siglo XV. 

— Carta dotal de Doña Constanza de Anglesola. 1403. Archivo His- 
tórico Nacional. 

— Boegi en lati ab cuberíes vermelles. 

— Boect arromangat (probablemente en catalán) en paper scrit de 
nía nostra. 

Es notable que hubiese dos Boecios en una colección 'cu5^o número 
total de libros no pasa de 16. 

Apud Eguren, Memoria sobre los códices de los archivos eclesiás- 
ticos, pág. LXXXIII. 



23o BIBLIOTECA- DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XXVII. 

El Condestable D. Pedro de Portugal poseía un Boecio traducido al 
castellano. Es el núm. Sg del inventario de sus libros: 

«ítem un allre libre de forma peiita, scrit en pergamins, ab posts de fust 
cubertes de cuyro vermell empremptades, ab dos gaffets fels a forma de ma, 
e dos scudels tot dargent, intilulat en la cubería ab letres vermelles, Boecio de 
consolación. Scril en vulgar castellá, e feneix en la penúltima pagina ea cicrla, 
Sta reserval en una cubería de cuvro vermell.» 

XXVIII. 

Siglo XV. 

N.° 84 de la biblioteca del Condestable de Portugal D. Pedro: 

«ítem un libre de forma menor de fuU, scrit en pergamí, posts cubertes de 
cuyro vermell ab armes reals al mig, dos gaffets e dos scudets de leuto ab par- 
xes de seda burella, intilulat en la cubería Boecius de consolatione in latino, 
feneix en la penúltima caria que presencia deiis. Sta reserval en una cubería de 
drap burell.>^ 

En el margen se lee: «Tel lo bisbe», es decir, «lo tiene el obispo-), 
seguramente el de Vich, que tuvo prestados ó en depósito otros libros 
del Condestable, según resulta de una carta real de 29 de Marzo de 
1466 (Are/}, de la Corona de Aragón) publicada por el Sr. Balaguer y 
Merino en su precioso opúsculo D. Pedro el Condestable de Portugal 
(Gerona, 1881): 

«Primo namque resliluistis, iradidistis el realiler alque de fació nobis tor- 
nastis omnes libros noslros tam de theologia, Strologia, philosophia el poesía 
quam de isloriis vulgaribus in calhalana, francigena aul portugalensi vel lati- 
na aul alus quibusvis linguis descriptos el continúalos.» 

XXIX. 

Siglo XV. 

— Biblioteca del Príncipe de Viana. 
— Un libre de Boece en francés. 
Tasado en 3 libras. 

XXX. 

— Boeci de consolado L. 

N." 122 del Catálogo de la biblioteca del Rey D. Martín de Aragón. 
Existe el original de este inventario en el Archivo de la Corona de 
Aragón (Reg. 2.326). 



BlBl-IOGRATIA HISPANO-LATINA CLASICA 23l 

Apud Milá y F^ontanals, De los Trovadores en España, Barcelona, 
1 86 1, 488-91. 

XXXI. 

Siglo XV. 

«Boecio de Consolación en papel toledano con tablas de papel cubiertas de 
cuero blanco.» 

N." 24 del Catálogo de la librería del Conde de Benavente D. Ro- 
drigo Alfonso Pimentel (1440). 

No consta en qué lengua estaba, pero probablemente sería en cas- 
tellano, como casi todos los de esta colección. 

Apud Fr. Liciniano Sáez, Demostración histórica del verdadero 
valor de todas las monedas que corrían en Castilla durante el reyna- 
do del señor don Enrique III... (Madrid, 1796, not. XIII, páginas 
375-379). 

N." lio del mismo inventario: 

«Un libro de Boaecio (sic) de consolación, en pergamino, con tablas de ma- 
dera cubierto de cuero colorado.» 

XXXII. 

Siglo XV. 

Biblioteca Colombina. Además del códice catalán (¡que ahora está 
en París!) cita Haenel uno castellano, en pergamino, con la signatura 
Z-137-17. 

XXXIII. 

—«El Marqués de Santillana poseía en un hermoso códice fol. mayor, vite- 
la, escrito en una sola columna, los cinco libros De Consolatione en lengua 
loscana.» 

Amador de los Ríos, Obras del Marqués de Santillana, 5gy. 

Este códice es el que hoy lleva en la Biblioteca Nacional la signa- 
tura 10.194. 

De su curioso frontispicio da idea el adjunto fotograbado. 

A pesar de lo que dice Amador, el texto está escrito á dos colum- 
nas. Consta de 48 folios útiles, en vitela, con orlas elegantísimas en 
oro y colores al principio de cada libro. 



232 BIBLIOTECA, DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XXXIV. 

Biblioteca de Felipe II. 

Boecio. De Consolation, escrito enjrancés, en folio, en pergamino^ 
enctiaderjiado en cartones y terciopelo carjnesi. Tasado en 20 reales. 

(Libros de diversas facultades de la testamentaría de Felipe II. 
Archivo del Palacio Real de Madrid.) 

Tomo 68 de Documentos inéditos para la Historia de España, 485. 

Este códice fué uno de los entregados á Hernando de Espejo para la 
almoneda. 

TRADUCCIÓN HEBREA DE UN JUDÍO ESPAÑOL. 

XXXV. BoNPOscH BoFiLL (Azarias). 

De Consolatione. 

Dice Pérez Bayer en sus adiciones á la Bibliotheca Vetus de N. An- 
tonio, tomo II, lib. X, cap. 16, pág. 355 nota, que poseía un códice del 
siglo XV, que contenía (traducidas al hebreo por dicho rabino, natural 
de Barcelona) lo obra de Boecio De Consolatione philosophiae, con un 
copiosísimo comentario; las fábulas de Esopo, la Patología é Higiene 
de Galeno y algunos libros de Hipócrates. Es de suponer que estas úl- 
timas obras estuviesen traducidas del árabe. 

COMENTARIOS. 

XXXVI. Ciruelo (Pedro). 

— Cursus quatuor Mathematicarum Artium Liberalium: quas co- 
llegit atque correxit magister Petrus Ciruelus Darocensis, Theologus 
simul et philosophus, i52G. (El escudo que va en la hoja final, sin fo- 
liatura, es el de Arnao Guillen de Brocar, y no hay duda que el libro 
fué impreso en Alcalá.) 

Esta compilación de tratados matemáticos comprende seis, de los 
cuales el primero es una paráfrasis de la Aritmética de Boecio hecha 
por Pedro Ciruelo, con cuestiones previas del mismo, y el sexto los 
Elementa Musicae de Jacobo Fabro Stapulense (Le Fevre des Etaples), 
que son un comentario de los de Boecio, con un breve prólogo origi- 
nal del Maestro Ciruelo, en que trata de discernir el puesto que corres- 
ponde á la Música en la clasificación de las Ciencias. 

En la dedicatoria expone así Pedro Ciruelo el plan de su enciclo- 
pedia matemática: 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 233 

«Ego ¡taque omnium hic (en Alcalá) recte philosophantium infimus cogi- 
tavi, ut vel modulo meo tam praeclarae Universitali quoquo modo deservirem, 
si in doctrinas Mathematicas (quas omnes rationes numerorum vocavit beatus 
Augustinus et theologis necessarias praedicavit) breves introductiones, tum ab 
alus, tum el a me aeditas in unum corpus recolliyerem emendatissimas, quinqué 
videlicet numero: paraphrases duas de quanlitale discreta in opera divi Severini 
Boetii: quarum alleram in arithmeticam, alteram in musicam eius introducit. 
Brevia queque dúo compendia de quanlitale continua, quasi praeguslamenta 
duarum aliarum scientiarum. Alterum geometriae Euclidis, el alterum per;pe- 
ctivae Alacen. Quinta quoque erit introductio astrológica: quam in sphaericum 
opusculum olim condideram correspondentem Almageslo Claudü Plholomei 
clarissimi: et Almanach perpetuo Zacuti Salmanticensis: cum nosiro iudiciario 
quadripartito ac centilogio. Accipite ergo laeto animo hanc tantae utilitatis 
aedilionem: quae ad utriusque philosophiae plenam inlelligentiam erit muni- 
mentum quam iucundissimum.» 

a-IV-vto. Ejusdem Peiri Cirueli Daroct's.{s Paraphrasis in Arith- 
meticñ speculaliiTi diui Seuerini Boetii: clarius et cettius aedita qua 
olim a thoma Brauardino. 

Cada uno de los tratados lleva signaturas especiales. Al frente del 
de Música, que es el último, hallamos 

Petri Cirueli Darocesis quaestinciila previa in Musicam speculati- 
iiam Divi Seuerini Boetii. 

TRADUCCIONES. 

XXXVII. Anónimo.— Siglo xiv. 

— Poseo un manuscrito en folio, papel, escrito á dos columnas, le- 
tra del siglo XV, en 8o hojas. 

Principia: 

Aqui comienga el libro de boecio seuerino senador de Roma el qual 
fi^o estando preso por mandado de Theodorico rrey de los godos, y 
es llamado este libro de consolación y fue declarado por un doctor 
en la santa Theologia que uuo nóbre frey nicholau trebet de la orden 
de los frayles de santo domingo. (Esta rúbrica de letra roja, como 
también las capitales y las rúbricas de capítulos en toda la obra.) 

«Yo frey nicolas trebet maestro humilde en la sánela scriptura con reue- 
rencia soy atreuido a declarar el libro de boecio llamado de consolado por 
obedescer a mádamiétos ce algunos fayles mys hermanos segund que so lenu- 
do por la professio que fize en la orden de ser obediente a mayores é menores. 



234 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Los qua'.es por algunas cossas que parescian ser obscuras en el dicho me cos- 
iriñero devota mete que trabajasse de lo declarar recontando assy la ystoria del 
rey iheodorico de los godos como todas las otras cossas que a la dicha ystoria 
pertenescen del dicho libro següd que mejor é mas complidamenie lo pude re- 
coger de otras ystorias que ley é ov...» 
Sigue con la vida de Boecio. 
Fol. 3 empieza la traducción: 

«Aqui comienza el libro de anicio manlio torquato seuerino boecio romano 
fuera de cónsul ordinario patricio de consolación filosofía.» 

La glosa va entremezclada con el texto. 

Es seguramente la versión á que se refiere el buen condestable 
Ruy López de Avalos. y por consiguiente ha de ser anterior á la del 
Canciller Avala. 

Amador de los Ríos I Historia critica de la literatura española, 
t. V, pág. 112) cita otro ejemplar de esta versión, existente en el Es- 
corial <h. ij, i6j. 

Debe advertirse que el Nicolás de Treveth que suena en estos có- 
dices, el «'famoso maestro Nicolás» de que habla Ruy López en su 
carta, no es el traductor castellano, sino el autor de la glosa latina 
que acompaña á esta versión. 

Fr. Nicolás de Treveth, ó Triveth, era inglés, como puede verse en 
F^abricio íBib. med. et infimae latinitatis, ed. Mansi, Pádua, 1754, 
t. V, p. i333. art. Xicolaus Trivettiis.) Murió en i328. Y entre sus 
numerosas obras figura un comentario In Boethium de (^onsolatione 
Philosophiae. 

Knust I Reise, S. 814) cita un códice del Escorial en pergamino, fe- 
cha de 1423. (f-í-3) que contiene: 

Trevethi expositio Boetii, etusdem Theoderici Gothoriim in Italia 
regis historia pro uberiore captu jionnullorum quae in Boethio vide- 
bantur obscura. 

— Boecio de Consolación; escrito de mano por capítulos en cinco 
libros. 

Seis hojas que contienen la Tabla de capítulos; otras dos en blanco. 

Fol. 1." (Rúbrica.) 

*Aqui comienza el libro de boecio seuerino senador de rroma el qual fizo 
estando preso por mandado de theodorico rrey de los godos e es llamado este 
libro de conssola^ion e fue declarado por un doctor en ssanta theologia que ouo 
nombre fray nicolas trebet de la orden de los frayres de Santo Domingo. 



3IBLIO'3RAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 233 

»Yo fra)' nicolas de irebet maestro humilde en la ssanta escriptura en rre- 
verencia sso atreuido a declarar este libro de boecio... recontando assi la ystoria 
de theodorico rey de los godos como todas las otras cosas que a la dicha ysto- 
ria perteneciessen.» 

Tiene duplicado el folio 92, arrancados los folios i35 á iSg, ambos 
inclusive, y termina incompleto en el folio i53 con los principios del 
capítulo IX del libro V. 

Letra del siglo xv. A dos columnas. Rúbricas y capitales de rojo. 

B. Nacional. Este códice procede de la del Conde de Haro, fundada 
en 1455. 

Vid. Paz y Melia (D. Antonio) Revista de Archinos, Bibliotecas 
V Museos. Julio de 1902. p. 53. 

XXXVIII. L(3pez de Ayala (Pedro). — Siglo xiv. 

— Hablando del Gran Canciller dice P'ernán Pérez de Guzmán en 
su libro de las Generaciones v Semblanzas (capítulo MI): 

«Por causa del son conoscidos algunos libros en Castilla que antes no lo 
eran, ansi como el Tito Livio, que es la más noble Historia Romana; las Caidas 
de los Príncipes; los Morales de San Gregorio; el Isidoro de Summo Bono; el 
Boecio; la Historia de Troya.» 

De estas palabras se infiere que Pero López de Ayala hizo ó mandó 
hacer una traducción castellana de Boecio. Pero <jcuál es ésta entre 
las dos que de aquel tiempo nos quedan? Amador de los Ríos, en su 
estudio sobre la biblioteca del Marqués de Santillana (Obras de Don 
Iñigo Lópe^ de Mendoza, 597), se inclina á atribuirle la que poseía 
aquel magnate, y se conserva entre los restos de su insigne librería. 

«Traducción castellana hecha verso á verso, con el siguiente titulo: Libro 
de la consolación natural de Boegio romano: e cotniem^a una carta de Ruy 
Lope^ de Áralos al que lo romangó. 

»Como se advierte por estas palabras, debió hacerse esta versión antes de la 
calda del buen Condestable, ó acaso durante el tiempo de su privanza con don 
Enrique III, tiempo en que tanta protección hallaron en él las letras y sus cul- 
tivadores. Según se nota en la citada carta, exigió Ruy López Dávalos al tra- 
ductor que le conservase el texto desembarazado de las notas con que los doc- 
tos abrumaban el libro de Boecio, lo cual verificó, poniendo las glosas á las 
márgenes y al pie de la traducción. Es posible que el Marqués adquiriese este 
apreciable Ms. en el secuestro de los bienes del buen Condestable decretado 
en 1423, si antes no le facilitó aquel desgraciado magnate alguna copia. El libro 



236 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

De Consolatione se leía en lengua castellana ya desde el siglo xiii (?); y como- 
Ruy López Davales menciona esta versión en su carta, y consta que el gran 
canciller don Pero López de Ayala romanzó el Boecio, no falta razón para 
suponer que esta es la traducción de Ayala, la cual se ha sospechado perdida. 
Así lo persuade también el lenguaje respetuoso que usa el favorito de Enri- 
que III diciendo: «Pensé con singular afection rogar á vos que trabajásedes en 
»traer á nuestra lengua vulgar la Consolación del Santo dcctor Severino, que 
»por nombre propio es clamado Boecio... etc.» El códice á que nos referimos 
tiene la marca Plut. V. lit. N. núm. 29 ant. en la biblioteca de Osuna, y lo citó 
don Iñigo López de Mendoza, cuarto duque del Infantado, en su Memorial de 
cosas notables.» 

En la Historia de la literatura española (tomo V, 112) añade: 
«Conveniente parece observar que (esta traducción) es muy distinta de otra 
hecha anteriormente, de la cual decía el condestable López Dávalos: «Como 
»quier que yo he leydo este libro romanzado por el famoso maestro Nicolás, 
»non es de my entendido ansy como queria: et creo que sea esto por falta de 
^ingenio, e aun pienso faserme algún estorbo estar mezclado el texto con glo- 
»sa«, lo qual me trae una gran escuridat.» 

El códice mencionado por Amador de los Ríos tiene ahora en la 
Biblioteca Nacional el núm. 10.220. La carta de Ruv López Dávalos 
dice así: 

«Muchas vezes pienso, o mi verdadero amigo, quan gran don es otorgado 
a los enseñados de la sabiduría. E no solamente a aquellos mas aun a los de- 
seantes della. E yo discip!o pequeño de los que dessean saber venido novicio 
al estudio, soy encendido a dessear el socorro de aquellos que ante destos nues- 
tros tiempos en las sciencias fueron conplidos, de cuya doctrina no solo a mi 
mas a los que mucho saben grande pro et claridat se siguen. Por esto pensé 
con singular affection rogar a vos que trabaiasades en traer a nuestra lengua 
vulgar la consolación del Sancto doctor Severino que por su nombre propio es 
llamado Boecio, el qual yo creo aver declarado cosas de muy grande provecho. 
E como quier que yo he leydo este libro romaneado por el ffamoso maestro 
Nicolás, no es de mi entendido ansí como queria. E creo que sea esto por falta 
de mi ingenio. Y aun pienso fazerme algún estorvo estar mesclados el texto 
con glosas, lo qual me trae una grand escuridat. E abria en especial gracia me 
fuesse por vos declarado en tal manera que mejor lo podiesse entender, guar- 
dando las palabras con que el actor se rrasona, señalando en la margen lo que 
vuestro ingenio podiere para que yo syn compañero el texto pueda entender. 
E fasiendolo ansi rescebire de vos el mayor beneficio que un amigo de otro 
puede rescibir, porque las cosas tocantes al saber mayores son que todas las 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO -I. ATINA CLÁSICA 23/ 

Otras del mundo. Ansy lo dixo el monarcha de la sabiduría, que maior es la 
scientia que toda riqueza, e alguna joya no se egualará con ella. Mas si mi 
flaca razón no da logar a saber tanto como pido, y a vuestro trabajo no con- 
seguirle el fructo que meresce, podres muy bien desir que no quedó por vos de 
enseñar... commo respondió Platón al rey Rofusta quando era maestro de su 
hijo. Ansy, mi buen amigo, fasiendo aquesto por mi tanto rrogado, podres 
aver gloria de bien enseñar, e a mi queda del cargo del poco aprender.» 

Acabosse esta carta e comienga otra en su 7'espuesta. 

«Si alguna, virtuoso caballero señor mió, es la differencia entre rogar e 
mandar de los amigos, por cierto non la siento. Que si vuestras palabras con- 
migo oviessen logar de ruego, como pidaes lo que no puedo bien conplir, se- 
yendo negado abriades muy justa respuesta, membrandovos aquello que dise 
Séneca en el libro de los beneficios: que no haber dado la cosa es mucho menos 
grave que haberla dado mal. Mas como al mandado vuestro no pueda yo rre- 
l'uyr, postpuesta mi inhabilidat, acordé seguir lo que mandastes, e queriendo 
llegar a la obra manifestabasse a mi mayor difficultad de lo acabar, tanto que 
ya dexaba de mirar al su comien9o. E según escrive Dante fingiendo los espan- 
tos de la entrada infernal, «ansy como aquel que desquiere lo que quiere e por 
nuevo pensamiento trueca lo propuesto, ansy que del comen9amiento todo se 
quita», tal me sentía yo en esto que propusiera. Empero la obediencia que 
mucho me apremiaba, fazia dubdoso mi corazón. E commo dize Terencio: 
«quando el coraron está en dubda, con poco movimiento es lanzado acá e allá», 
fuy determinado a seguir la parte mas grave, por aquella doctrina de Tullio en 
las obras virtuosas, donde muestra que si alguna ves nos troxiere la nescessi- 
dat a aquellas cosas que no son de nuestro ingenio, es de poner todo cuydado 
pensamiento e diligencia porque si no las podieremos fazer fermosamente, a lo 
menos las fagamos lo menos feo que podieremos. Por tanto, señor, si no aca- 
bare esso que mandaes, bástame remidar a ello para ser quitado de culpa, 
y aunque no a vuestro desseo satisfaré a vuestro mandato. Semeiando a los 
niños que cotdiciando executar todo lo que les mandan, también lo imposible, 
con la usada obediencia descubren la inocente simpleza que faze a su intención 
no solo sin culpa mas aun merescedora de gradescimiento. E commo quier 
que al comiendo de toda translación se deva anteponer algo para meior enten- 
der la cosa de que se tracta, paresceme sobrado faserlo yo aqui, porque vos, 
señor, habiendo leydo assas aquesta obra habrés meior sabfflo la intención de 
su actor. E para sentir mas puro el dulzor de sus rrasones, pues descaes gostar 
syn mésela el sabor de su fablar, commo sea muchas vezes que por la diver- 
sidat de las lenguas se fallen algunas palabras que no son mudables sin gran 
daño suyo, contesciendoles como a las plantas nascidas en un escogido logar 
que mudadas a otro pierden lo mas de su fuerca y aun a veses se secan: donde 



238 BIBI.IOTECA-DE I. A REVISTA DE ARCH., BIB!.. Y ML'S. 

tal dicción fallare, quedará en su proprio vocablo o se trocará por el más cer- 
cano que en nuestro vulgar yo fallare, poniendo de fuera otros en su favor 
que al poder mió sostengan su misma fuerza. E donde se tracta de fiction o 
ystoria que no sea muy usada, reduzirselaha brevemente no para vuestra en- 
señanza. Ca aviendo vos grande noticia de muchas leiuras mejor podes dezirlo 
que inclinar vos a lo ovr. Mas servirá a vuestra memoria que instruyda de 
cosas diversas, seyendo de algo olvidada menbrarseleha mas de libero. E fa- 
llando alguna razón que paresca dubdosa en sentencia, serale puesta, adición 
de las que el nombrado maestro en su letura ha declarado solo tocante a la 
letra. E porque los títulos son claridad a la via dei proceder, y no se entrepon- 
ga al texto cosa agena, en comienijo de cada libro se forma una relación o ar- 
gumento que señale algo de lo contenido en sus versos e prosas. Agora con la 
voluntad del guiador soberano, vengamos al siguiente argumento, que es de la 
intención de aqueste libro primero. ^^ 

Códice del siglo xv en papel. i3o folios útiles. 

— Otro códice, a! parecer más antigtio. de la misma traducción, 
precedida de las dos cartas, se halla en la Biblioteca Nacional (Ff. í53 
antiguo, g.8q7 moderno) procedente de la de D. Fernando José de Ye- 
lasco, cuyo sello tiene al fin. Consta de qS folios útiles en papel. 
Lleva esta nota en la primera página: 

«En la villa de Cazorla a 1 1 dias del mes de Diciembre de i53q años, yo el 
Maestro D. Gerónimo de Medrano por comisión del Sr. Comisario del Santo 
Officio desta dicha villa corregí este libro según el expurgatorio del Sr. Carde- 
nal Zapata. El Maestro Medrano.» 

Inc.: Libro de la consolación natural de boecio rromano. E co- 
mienga una carta de rruy lopes de (sic) davalos al que lo rromango. 

— Otro códice de la misma traducción, falto de las cartas de Ruy 
López Dávalos v del traductor se halla en la misma Biblioteca (núme- 
ro 174 actual. A- 1 36 del índice antiguo). Es en 8.° menor y consta de 
i83 hojas útiles interfoliadas de papel y vitela. El texto de Boecio 
acaba en la 160, llenando lo restante del volumen un índice de los 
Morales de San Gregorio. 

Yol. I. Inc. 

«In nomine*domini nostri Jesu Christi. Aqui comienca el libri> de la conso- 
lación natural de .-\nicio manilo torquato Severino boecio, romano, extra con- 

su' ordinario, patricio.» 

El autor de esta traducción, sea Ayala ó cualquier otro, traslada 

los versos en prosa, pero conserva la división en líneas tal como están 

en el original. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 289 

XXXIX. Saplana (Fr. Pedro). — Siglo xiv (antes de 1375, 
fecha en que murió el Infante de Mallorca, á quien está de- 
dicado el libro). 

Es el verdadero autor de la traducción catalana de los libros De 
Consolatione dedicada al Infante de Mallorca D. Jayme, la cual se ha 
venido atribuyendo á ¥v. Antonio de Genebreda, que fué meramente 
el que la adicionó. Débese el descubrimiento del autor verdadero al 
Padre Fr. Jaime Villanueva (Viaje literario á las Iglesias de España, 
XVIÍI, 206) refieriéndose á un códice de Montserrat cuyo actual pa- 
radero ignoramos. Dice así, después de haber descrito el códice de 
Barcelona: 

«He hallado en la biblioteca de aquel monasterio otro códice igual aun en 
la antigüedad al que acabo de describir, con la misma dedicatoria á la letra; 
mas al principio de ella se lee este epígrafe: 

€Prolech de frare Pere Sapla)ia, de! orde de Preycadors, conventual de 
Terragona, qiii esplana aquest libre de latí en romang, segons lo coinení é 
glosa de Sent Tomas: lo qual tremis al Infant en Jacme, Jlll del Rey de Ma- 
llorca, lo qual Infant era desheretat é tingut pres en la ciutat de Barchalona 
per lo molt alt Senyor Rey en Pere d'Aragó.» 

»Esto solo destruye cuanto se ha dicho atribuyendo esta versión á Gene- 
breda, y nos deja en no poca duda, puesto que tanta fe merece un códice como 
otro. Una cosa me ocurre y es que los libros de Consolatione serán traducidos 
por Saplana y la dedicatoria también obra suya; no teniendo Genebreda otra 
parte en ello que la versión del proemio en que Boecio compendió la historia 
de Teodorico, Rey de los Godos. Muéveme á pensar esto el ver que en el epí- 
grafe de dicho proemio se dice expresamente que fué arromangat per frare An- 
thoni de Genebreda: nota que parecía superflua si hubiese traducido toda la 
obra. Esta misma nota pudo engañar al que tradujo esta obra catalana al cas- 
tellano, y la imprimió en 1491 y i5i i, atribuyendo toda la versión á quien no 
tenía sino esta pequeña parte en ella. Quede esto así hasta que Dios nos de- 
pare más.» 

El otro códice descrito por el P. Villanueva estaba en su tiempo en 
la biblioteca de los Dominicos de Barcelona, v está hoy en la provin- 
cial y universitaria de aquella ciudad. Es el que ha servido de texto 
para la edición de Aguiló, que citaré en seguida. Es del siglo xv, en 
papel á dos columnas. Todos los bibliógrafos anteriores al P. Villa- 
nueva (Nicolás Antonio, Echard, Pérez Bayer) se habían equivocado 



240 BIBLIOTECA DE L.\ REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

en suponer que la traducción llamada de Ginebreda había sido primi- 
tivamente castellana. 

Un tarcer manuscrito de esta traducción, robado hacia i885 de la 
Biblioteca Colombina de Sevilla (i), fué adquirido por la Nacional de 
Paris, y figura hoy con el núm, 638 en el Supplément au Catalogue 
des manusa'iís espagnols de la Bibliothéque Nationale (Paris, 1892, 
pág. 353), que lo describe así: 

«Traducción catalana de la Consolación de la Filosofía de Boecio.» 

Inc.: «Per 90 que lo libre seguent, lo qual feu lo glorios doctor Boeci, sia 
mils entes...» 

Faltan á este manuscrito 'cinco hojas (aunque la foliación actual 
está seguida), y además, el folio 1 1 1 está colocado después del 119. 

Además está incompleto al fin. El texto termina con estas palabras 
del libro V: 

«Empero per le nostra vista nos muda lur condicio natural!. Tot axi le 
sciencia divinall no mude ne torbe les condicions de les coses que sap per be 
quesian denant el present ans...» 

Papel. 119 hojas. Siglo xv. 

Del códice de Barcelona procede la siguiente edición, cuyo título 
entresacamos de las cubiertas, por no tener portada ni preliminares 
aún, como todos los demás volúmenes de la preciosa colección de que 
forma parte: 

«Llibre de Consolado de Philosophia, transladat en romane catalanesch é 
€7idregat a Falt Infant En Jacme de Malorcha... 

»Barcelona. Llibreria d' Alvar Verdxguer... Any MCCCLXXVII.s^ 

(En la Biblioteca Catalana de les mes principáis y eletes obres en 
nostra I lengua materna, escrites axi en est Principal com en los antichs 
realmes de Mallorca y Valencia, Jetes estampar ab gran esment per 
amadors de les I leí res de la térra.) 

8.°, 328 págs. El Boecio (incluyendo la Taula) llega hasta la pá- 
gina 273. Luego se leen otros tratados morales que no tienen relación 
alguna con éste. 

— Libre de Consolacio de Philosophia, lo qual feu en latí lo glo-' 
rios doctor Boeci, transladat en romang catalanesch, seguint la expo- 
sicio del beneuyrat doctor Sent Thomas Daqui, e endregat a lalt in- 
Jant en Jacme de Malorcha. 

{i) H. Harrisse, Grandeur et décadence di; la Colombine, Paris, i885, p. 42. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 24! 

«Molt alt e poderos e carament amable senyor infant en Jacme de Malor- 
cha: yo servidor vosire desijant que pogues esser present ab vos per 90 queus 
consolas en vostres tribulacions, la qual cosa no mes leguda, em pensat que 
en absencia vos servescha per honesta scriplura en la qual vos puxats conso- 
lar. On pensant mi en aquesta cosa, 90 es, quina scriptura vos poria trame- 
tre, vench me a les mans lo scrit lo qual Sent Thomas Daqui del orde deis 
preycadors, ductor molt excellent, cosí vostve, la doctrina del qual es molt 
comuna e sens tota error, feu sobre lo libre de Boeci de Consolacio, en lo qual 
quant hagui legit viu manifestament que era obra couinent per a vos, senyor, 
e per a tota persona que en semblant tribulacio sia; e fuy molt induit a trans- 
ladar lo dit libre en roman^ catalanesch per alscunes nobles persones de Ca- 
thalunya que han del vostro dampnatge gran desplaer, que sabien la condicio 
-del dit libre, e conexien que seria a gran consolacio de vos, senyor, per que 
volgren e desijauen que jol transladas: les voluntáis deis quals axi com la 
vostra mateixa, senyor, es a mi e deu esser a tot frayre preycador manament. 
On per les dites rahons mogut he transladat lo dit libre seguint la exposicio de! 
dit beneuyrat doctor ab gran affany; car lo dit Boeci posa lo dit libre molt 
sciirament e ab latins fort slranys e ab rahons totes philosojicals. Empero, 
senyor, lo dit affany es stat a mi consolacio per amor vostra quant me pen- 
saua que aci poriets consolar vos mateix, axi com lo dit Boeci. Per que, senyor, 
supplich humilment a la vostra altea que vullats legir e entendre e saber lo dit 
libre, car aqui porets conexer manifestament lo departiment qui es entre los 
bens vertaders e los monsonaguers, e ais quals devets endre9ar lo vostro co- 
ratge, e en quina manera ne deuets usar; e porets saber moltcs coses les quals 
son couinenis de esser sabudes per tota nobla persona. E seriem semblant, 
senyor, que i'os qui sabets be la art de trobar vos occupassets en lo dit libre de 
fer lo en rimes, per yo que f os pus plasent de legir e que mils ne passassets vostre 
temps. E placia, senyor, a la vostra altea que prengats aquest petit servey del 
vostre servent; lo qual se comana humilment en gracia vostra, e prega per vos 
ihesuchrist queus do endregament a tots vostres affers, e finalment si mateix 
ab clara conexenga.» 

Aci comenga lo prolecli del libre appellat Boeci de Cotisolacio, en 
lo qual proemi se coníe la isíoria de Theodorich rey deis Gots, lo 
qual Jo arromangat per frare Anthoni Genebreda de la orde deis 
Frares Preycadors. 

«Per 90 que lo libre seguent, lo qual feu lo ghjrius díjctor Boeci, sia mils 
entes.com la major raho quel hom ha de planyer sa miseria es com sens colp ha 
hom tribulacio, per tal cove posar aci la istoria de Theodorich rey deis Gots, lo 
qual per la sua gran iniquitat feu meire en preso e puys ociure aquest doctor.» 

16 



242 BIBLIOTIíCA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

«E per qo deuels saber, que seg'jns que recita Freculphus bisbe de Lexouia 
en lo cinque libre de les sues estories...N> 

La exposición de Santo Tomás va mezclada con el texto de Boecio. 
Los versos están traducidos en prosa como todo lo demás. 

Esta traducción tiene grande importancia como texto de lengua 
catalana en su mejor tiempo. 

— En un códice del monasterio de Ripoll (hov del Archivo general 
del Reino de Aragón), que lleva el título de \'icia v milagros de San- 
ios, núm. II 3, íol. 141 y siguientes, hay un fragmento del libro 1 de 
esta traducción, que fué impreso en la Colección de Documentos inédi- 
tos del Archivo general de la Corona de Áray;6n. publicada de Real 
orden por su Ci'onista D. Próspero de Bofarull v Mascaró. '¡'orno XÍII 
(Barcelona. iSS/, Documentos literarios en antigua lengua catalana, 
siglos XIV y XV, páginas 3y5-4i3). Era lo único que de esta versión 
se conocía antes del correctísimo texto publicado por Aguiló. Pero 
conviene advertir que en los Documentos inéditos nada se dice acerca 
del traductor ni de la procedencia de la versión, lo cual debe tenerse 
presente para no creerla distinta. 

XL. 

— Núm. 34 del inventario de los libros de la reina doña .María de 
Aragón, mujer de Alfonso \' (1438). 

— Ítem vn altre libre appellat Boeci de contemplado isic por de 
consolado) en roman^ scrit en pregamins ab posts cubertes ab aluda 
vermella, ab dos gafets dargent daurats que comen9a: .1/ molt alt e 
molt rreduptable princep $(. e íeneix ab rubrica vermella: Aci feneix 
lo libre... 

Sería probablemente la traducción vulgarmente llamada de Gine- 
breda. 

Núm. 63. 

— ítem un altre libre appellac Boeci de consolacio scrit en paper a 
corondells ab cubertes engrutades ab aluda vermella: comenta: Al 
molt alt, poderos e carament amable... e feneix en xxxxiij cartes a Jios- 
tre senyor Deu axi con aquell. 

Al parecer, era traducción diversa de la anterior. 

« 
XLI. Traducción castellana anónima. — 14,^0. 

Ms. 10.193 de la Biblioteca Nacional (fol. 35 del índice antiguo). 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 248 

Comienza con un índice de capítulos: 

«En el primero capitulo se contiene quien fue Boecio e porque'; e por quien 
l'ue perseguido e donde fue encarcerado e porque fizo él aqueste libro e por quíl 
rrason ha nonbre de consolación. En el comencamiento de aqueste capitulo e> 
la estoria .Malli torcat...^> 

Consta de 83 folios numerados, el último en blanco. Al fin del 82 se 
halla esta nota que no sabemos si alude al traductor ó al copista: 

«Este libro fizo Pedro de Valladolid criado del señor Rey de Navarra c 
oficial suyo de pararle su tabla en que comiese e las cortinas en que o\a 
missa, e fisoio en la villa de alcannis en el año de mili e quatro^ientos c 
treynta e seys años en el mes de Setienbre ha veynte e un dia andados, e este 
dicho dia era san lucas evangelista e habia de descendir el señor rey ha oyr 
missa a la yglesia mayor por la dicha fiesta e por los grandes aferes que ov>i 
no descendió e oyó missa en el castillo do posaba.» 

Esta traducción es diversa de la hecha á instancias de Ruy Lope;*. 
Dávalos y de la que lleva la glosa de Fr. Nicolás Treveth. En cambio 
parece tener relaciones bastante estrechas con la catalana de Fr. Pedro 
Saplana. A lo menos he advertido en ella bastantes catalanismos. 

XLII. Traducción anónima del siglo xv, hecha sobre la 
catalana que lleva el nombre de Fr. Antonio de Ginebre- 
da. — 1488. Tolosa de Francia. 

(Portada.) 

Boegio de consolado tornado de latín en | Rromange por el muy 
Rreueredo padre fray \ Anta gi nebreda Maestro en la sata The \ olo- 
gia de la orde \ de los pedricadores de bar \ gelona. 

En la hoja siguiente comienza el Prokemio que, con la tabla de lo • 
cinco libros, ocupa ocho hojas. A la vuelta de esta última, que es 1.. 
novena del libro, hay un grabado en madera que representa al auto: 
ofreciendo su libro á un monarca sentado en su trono (Vid. la lamín:', 
adjunta). Debajo de las figuras del rey y del filósofo se leen estas .dos 
levendas: 

Alto principe excelente 
Rey poderoso Señor 
Tomad pequeño presente 
De pequeño seruidor. 



De vos doctor muy prudente 
Muy sotil muy inuentor 
Quiero muy de buenamente 
Recebille coa amor. 



244 BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

El texto de la obra De Consolatione termina en el folio 74 vuelto> 
con esta suscripción final: 

Agiii feíiege el libro de consolad \ on de Boegio \ el qual fue ynpres- 
so I en Tolosa de franela \ por maestro \ Enrrique mayer aliman \ e 
acabo \ se a quatro días del fnes de Jul \ lio. Año del nascitniento de nro 
se I ñor ihn Xpo \ de Mili \ e qiiatrogientos \ z ochenta \ e ocho años. 

Fol. Let. gót. Á dos columnas. Sin reclamos, pero con foliatura 
romana, y signaturas. Las nueve primeras hojas no están foliadas, y 
su signatura es continuación de la del texto. Los folios están equivo- 
cados, pues pasa del i al 3 y pone xv en vez de xiii. 

Tiene, en todo, 83 hojas de papel fuerte. 

Salva, al describir su ejemplar (núm. 3.864 <^^ ^"^ Catálogo;, dice 
que ni Pánzer, ni La Serna Santander, ni Pellicer, ni Brunet. ni Mén- 
dez conocieron esta edición, que es muy importante porque resuelve 
la controversia sobre los libros impresos por Meyer, que evidente- 
mente pertenecen á la ciudad de Tolosa de Francia, y no á la mo- 
desta villa guipuzcoana del mismo nombre, la cual ni entonces ni mu- 
cho después tuvo imprenta. 

Pero la verdad es que en las copiosas adiciones que lleva la segunda 
edición de la Tipografía del P. Méndez, hecha en 18Ó1 por D. Dioni- 
sio Hidalgo. V de la cual sistemáticamente prescinde Salva, se encuen- 
tra perfecta v menudamente descrito (por el Sr. Sancho Rayón) el 
ejemplar de la Biblioteca del Ministerio de Fomento, que había perte- 
necido antes á D. Jacobo M.'* de Parga. Este hermoso ejemplar se guarda 
iiov en la Biblioteca Nacional, donde también se conserva otro proce- 
dente de la de D. Agustín Duran, pero menos estimable por carecer de 
portada y primer folio, v también de la última hoja de tabla, á cuyo 
respaldo está el grabado. 

XLIIL Traducción anónima hecha .sobre la catalana de 
Fr. Antonio de Ginebreda. — 1493. 

— Es muy dudosa la existencia de esta edición que sólo trae Hain 
en su Repertoriwn Bibliographicwn, tomo I. pág. 642, en estos tér- 
minos: 

Boethius de consolatione Philosophie hispanice versus ab Antonio 
de Ginebreda Barcinonensi ex Ordin. Praedicat. 1493. Fol. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA Cl-ÁSIGA 245 

XLIV. Traducción castellana anónima hecha sobre la ca- 
talana que lleva el nombre de Fr. Antonio de Ginebreda. — 
Sevilla, 1497. 

De Consolatione. 

— Boecio de cósolacion e vergel de consolación. 

(Esta portada en grandes letras monacales.) 

(Colof.) Acabada y enprimida la presente obra \ del Boecio e la 
muy 7ioble z muy leal cib- \ dad de Seuilla por Meynardo Vngut | 
4xleman: z Lanqalao polono copaíieros \ a die^ y ocho dias del mes de 
Hebrero de \ Mili, ccccxcvij años. 

Fol. Gót. A dos columnas. Sin reclamos ni foliación. Con signatu- 
ras (a-g 4). 

Inc.: «Comienza el libro de | Boecio: de la consolacio philosofical.v> 

«Porque el libro de Boecio de consolación es muy necessario a recrear los 
ommes que son en tribulación: e a exercitarlos en devoción: e a entender la alteza 
de los secretos divinales. Por tanto algunos han fecho todo su poderío de ro- 
manzar el dicho libro, á instruction de los que no saben sciencia, e entre los 
otros ovo uno el qual lo enderes\a al Infante de Mallorca.» 

«E por quanto en la dicha exposición havia algunos desfallimientos: espe- 
cialmente porque el dicho exponedor dexó del quinto libro la quarta e la quinta 
prosa: et el tercero e quarto metros. E eso mesmo por quanto en el comen^a- 
miento del dicho libro no fuesse la estoria de Theodoric, ni la persecución de 
Boecio, ni el titulo del dicho libro... 

»Por ende En Bernat Juan Doncel, habitador de la cibdad de Valencia: rogó 
á mí Fr. Antonio de Ginebreda, de la orden de los Predicadores de Barcelona, 
que por quanto él avia grand affection de aver la dicha obra complida: que yo 
quisiese suplir los dichos desfallimientos: porque obra tan solene no remaniese 
inperfecta. 

»E yo queríendo obedeger a sus rogarías: e porque la dicha obra fuese er 
la perfection escogida e debida, segund la flaqueza del mi engenio, he suplido 
segund que pude los dichos desfallimientos, rogando a aquellos que la dicha 
obra leerán: que si cosa fallaren de desfallimiento en ella que benignamente lo 
•quieran corregir e pensar. Cá los ommes son desfallientes. ..>> 

Traducción en prosa. 

Precede al libro la Tabla. 

Describe esta edición el P. Méndez con presencia de un ejemplar 
de la librería de D. Fernando José de Velasco, y la citan, con menos 



24^' BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

pormenores, Diosdado Caballero (núm. gg). La Serna Santander (nú- 
mero 3ig) y Pellicer en el Ensayo de una biblioteca de traductores. 
El ejemplar de la Biblioteca Nacional (fondo antiguo) carece de por- 
tada. 

El Vergel de Consolación, obra enteramente agena á Boecio v que 
parece ser del dominico Fr. Jacobo de Benavente (siglo xiv), tiene un 
segundo colofón que dice así: 

Acabada y imprimida fue la presente \ obra del Vergel de Consola- 
ció: en la muy \ noble z muy leal Cibdad de Seuilla por \ Meynardo 
ungut alemán: z Stanislao \ Polono copañeros a xxj dias del mes de \ 
fíebrero de mili cccc. xcvij años. 

XLV. Versión anónima hecha sobre la catalana que lleva 
el nombre de Ginebreda. 

4." edición. — Sevilla. i49g. 

Boecio de cosolacion. r. 

Vergel de consolación. 

Nada más que esto contiene la portada grabada en madera, con 
grandes letras monacales. La página del dorso está en blanco. En la 
sign. aij se halla el Prólogo, y á continuación de él varias noticias, 
para inteligencia del libro, y una tabla de las prosas y metros en que 
está dividido. Estos principios llegan hasta la hoja 7 de la signatura a, 
al fin de la columna primera. 

En el reverso de la cuarta hoja do la signatura g, (cuya segunda 
columna queda en blanco). consta la suscripción final en esta forma: 

('Acabada v emprimida la presente obra del Boecio e la muy noble 
z muy leal cibdad de Seuilla por Meynardo vngut alemán: z Langa- 
lao polono copañeros a guator^e dias del mes de Octubre de Mili, 
ccccxcix. años. 

Fól. Gót. Sin foliatura. Signaturas a-g, todas de 8 hojas, menos la / 
que es de 6 y la g de 4. A dos columnas, de á 46 líneas cada una. Sin 
reclamos: pocas abreviaturas. Va unido casi siempre al Vergel de con- 
solación, que tiene foliatura (44 bs.), signaturas distintas A-E y co- 
lofón propio, que dice así: 

Acabada e imprimida fue la presente \ obra del Vergel de conso- 
lacio: en la muy \ noble z muy leal cibdad de Seuilla por \ Meynar- 
do vngut alemán: z Stanislao \ polono cópañeros: a espesa de guido 



Bim.lOtjHAKÍA HISPANO-I, ATINA ClÁSICA 247 

d'la- 1 ve^aris. o jiui de porras <: la-^aro de ga^a- \ nis mercaderos cdpa- 
ñeros. a xxiiij dias \ d'l wes de Octubre demill. cccc. xcix años. Sigue 
en hoja suelta la tabla del \'ergel: la \-uelta en blanco. 

Ejemplar que tué de Salva (núm. 3855 de su Catálogo' y luego de 
Heredia. 

Otro ejemplar de la Biblioteca del Ministerio de Fomento, proce- 
dente de la de Mr. Ternaux Compans. cuyas iniciales y armas tiene 
esculpidas en las tapas, pertenece hoy á la Tiblioteca Nacional. 

XL\'I. Traducción anónimí fundada en la catalana de 
Ginebreda. — Sevilla, i 5 1 1 . 

Boecio de consolación v i'ergel de consolación, en Romance. 

A la vuelta de la portada se halla el Prólogo, al cual siguen la La 
hvstoria de J'/ieodoric, los siete nombres de Boecio, y la Tabla. Co- 
mienza la obra en el reverso del folio 5.° y concluye á la vuelta del i3. 

El Vergel tiene distinta paginación, y llena otros 29 folios. 

Colof. .{cabada v empmida fue la psente obra del Boecio: e Uergel 
de {s\c) cñsolacion por Jun Várela de Salamaca: vecino de Seuilla a. 
X)'. dias de Oí ubre: año d' ¡ni 1 1 z. d. xj. años. 

Fól. Gót. 42 hojas, inclusos portada y preliminares para el Boecio^ 
y 29 para el Vergel. 

La edición de este Boecio que D. Vicente de los Rios, en sus Memo- 
rias de la vida y escritos de D. Esteban Manuel de Villegas, cita como 
de Sevilla, 161 1 (sin duda, por errata tipográfica) es seguramente ésta 
de i5ii, que es muy probable que fuese también la última, puesto que 
la publicación de la de PV. .Vlberto de Aguavo en i52i, hizo caer en 
olvido la vetusta, ruda y no directa versión que lleva el nombre de 
Ginebreda. 

XLVII. Aguayo (Fr. Alberto de). — 15 18. — Sevilla. 

Libro de boecio severino inti- \ tulado déla cosolacion déla | philo- 
sophia: agora nue- | uamente traducido de \ latí en castellano por \ 
estilo nfíca ante vi \ sto e España, va \ el metro ¡f co- | pías y la pro \ sa 
por me- \ dida. 

(Frontis grabado que representa á un maestro explicando en clase á 
sus discípulos, sentados en bancos á uno y otro lado de la cátedra, 
salvo uno que está en medio. Puede verse reproducido este grabadito 
en Salva n.° 467.) 



248 BIBLIOTECA DE L\ REVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

A la vuelta. 

Prologo. Comienza el libro d' boecio seuerino cauallero y senaJor 
romano intitulado déla cósolació natural: traducido d' latin en cas- 
tellano porjra v alberto de aguayo frayle déla orde de los predicado- 
res, dirigido al i Ilustre z muy magnifico señor el señor don juan telle^ 
girón conde de vreña: señor de peñafiel & . 

Á la vuelta del folio ÓS: 

i(Fin del quinto z ultimo libro de boecio seuerino cauallero y sena- 
dor romano déla cosolacion natural, deo gratias. Auno domini vnive- 
salis redeptoris. M. d. xvj. xx inlij etatis mee. xlvij. 

El interprete al libro. 

Pues estas ya trasladatiu 
O boecio seuerino 
Corre toma tu camino 
Mira no pierdas el tino 
Ve do estas ya dedicado 
y si fueres preguntado 
por carta palabra ó seña 
a do vas encaminado 
di que á ser examinado 
del señor conde de preña. 

Fue impreso el psente libro de boecio seuerino por Jacobo crnber- 
ger alemán en la muy jwble y opulétissima cibdad de Seuilla: en el 
mes de junio. Año del señor de. M. D. xviij. 

4." gót. 68 pp. dobles inclusa la portada. 

El artificio, asaz fastidioso, que el autor de esta traducción, por otra 
parte fiel y elegante, llama medida de la prosa, consiste en que toda 
ella puede dividirse en versos octosílabos, aunque el autor no marca la 
división. V. g. 

«Estando en esta congoxa — pensando de escribir— mis tristes quexas lloran- 
do — vi que estaba vna mujer— encima de mi cabeza— de muy reverendo gesto 

los ojos muy encendidos— y en mirar tan virtuosos— que veia mucho más — 

que comunmente ninguno— de cuantos viven alcance». 

No sé si había reparado en esta circunstancia (que no hubiera podi- 
do menos de desazonar su acreditado buen gusto), Juan de Valdés. que 
en el Diálogo de la lengua (edición de Usoz, pág. 176) elogia esta tra- 
ducc'ón como una de las mejores que en castellano había hasta su tiem- 
po. Las palabras son estas: 

«Cuanto á la prosa digo: que de los que han romanzado, hé leido poco: 
porque como entiendo el Latin, i el Italiano; no curo de ir al Romance. D'eso 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATIXA CLASICA 24Q 

poco que he leído, me pareze haber visto dos librillos ( i), que me contentan, 
^sí en el estilo, el cual tengo por puro Castellano; como en el exprimir mui 
gentilmente, i por muy propios vocablos castellanos, lo que hallaban escrito en 
latín. El uno d' estos es Boecio, de consolación: i porque hai dos traduzio- 
.nes (2), parad mientes, que la que yo os alabo, es una que tiene el metro en 
metro, i la prosa en prosa, i está dirijido al conde de l'reña. 

t>Martio. ^Cómo se llama el autor? 

» Valdés. No me acuerdo, por mi fé, 
pero seos dezir, que á mi ver, era hombre de vivo ingenio, y claro juizio.» 

También Ambrosio de Morales en el Discurso sobre la lengua cas- 
Jellana que antepuso en i535 á las obras de su tío el Maestro Hen^-¿in 
Pérez de Oliva, habla con especial aprecio de esta traducción. 

«Mas ha de cinquenta años que se imprimieron en Castellano los libros de 
Boecio Severino del Consuelo de la Philosophia en un tan buen estilo, que 
■qualquiera que tuviere buen voto, juzgará cómo estava mejor en nuestra len- 
j^ua que en la Latina». 

El parecer de tan calificados jueces indica va las ventajas que esta 
traducción hecha en siglo de mayor cultura lleva á las de la Eidad .Me- 
dia, de las cuales dice el P. .Aguayo que 

«No fué tan maltratado Boecio de sus enemigos, qu into su libro de sus in- 
térpretes.» 

Tan satisfecho estaba el P. .\guayo de su nuevo sistema de prosa 
medida, que puso en esta forma hasta la dedicatoria al Conde de 
Ureña: 

«Como las inclinaciones — é cuidados de los hombres — muv magnifico 
Señor, — sean muy diferenciados, — en mano de cada uno— está el exerciciu e 
•'ibras — en que quisiere ocuparse ». 

Otras obras se compusieron después con el mismo artificio, siendo 
la más importante la Suma de Philosophia Natural de Alonso de Fuen- 
tes (Sevilla, por Juan de León 1547), diálogo entre un italiano y un an- 
daluz, el primero de los cuales, Etrusco, habla siempre en endecasíla- 
bos, y el otro, Vandalio, en octosílabos. 

Pellicer (Biblioteca de traductores, 5), menciona también un extra- 
vagante libro en dos tomos en folio, de D. Fernando Matute v Acevedo, 
impreso en Ñapóles. ¡632, por Lázaro Scorigio, donde todo está en ver- 
sos de romance, hasta la portada: «£"/ triunfo del desengaño — contra el 

(1) Kl otro que Valdés elogia es el Enquiridion del Arcediano de .\lcór. 

(2) La otra a que alude es la antigua que vulgarmente lleva el nombre de Ginehreda. 



.V) BIBLIOTECA DF. I. \ PFVISTA DI- ARCH., f.lB!.. Y MIS. 

engaño v astuci.i—de /aseciadjíi del mmuio—para loda^pvofesione^— 
V para iodos estados. — compuesto en esta ocasión — de ausencia y de 
ociosidad— por Don lernando Matute — consultor de los Virreves.— 
Protector del Patrimonio— en el Reyno de Sicilia.— que va dirigido á 
Job— como a exeiiplar de paciencia.— y padre del desengaño.... 

Los versos en que el P. Aguayo traduce los metros de Boecio perte- 
necen al género de los' antiguos Cancioneros y no se recomiendan ni por 
la fidelidad de la traducción ni por la fluidez del estilo, co.iio puede 
N erse en las siguientes muestras: 

Metro III de la Prosa V. 



¿(Juién puso diversidad 
Entre dos cosas probadas, 
Que siendo entramas verdad. 
Providencia y libertad 
Rehuyan de ser juntadas? 

no tienen diferencia, 
Que bien se pueden juntar; 
Mas nuestra pequeña sciencia. 
Nuestra flaca experiencia, 
No las sabe conchavar. 

¿Qué ansias tan desmedidas 
Nos fuerzan á estudiar 
Las verdades ascondidas? 
Si las tenemos sabidas 
¿Qué queremos más mirar?-" 

Mas si esto que queremos 
Y procuramos saber. 
De cierto no lo sabemos, 
Yo no sé cómo podemos 
Desear sin conocer. 



Pues aquel que anda á buscar 
la verdad sin conocella 
¿Cómo la podra hallar? 
¿Qué sabrá dó suele estar, 
Ni, si la topa, si es ella? 

¿Ó si en tanto quanto vimos 
.\quella luz divinal. 
Todas las ciencias sopimos. 
Aunque después las perdimos 
En la carrer corporal? 

Vimos en aquel estado 
La suma con lo menudo: 
Lo menudo se ha olvidado: 
Háse la suma pegado 
.\1 juicio como engrudo. 

Pues el hombre comedido 
Que estudia la diligencia. 
Nunca aprende lo sabido. 
Sino de lo conocido 
En suma busca otra sciencia. 



Metro V de la misma prosa. 



Vemos que fueron criados 
Infinitos animales; 
Y aunque son diferenciados, 
Todas andan inclinados 
Á las cosas terrenales: 

L'nos andan arrastrando 
Por tierra, piedras y peñas; 
Otros se mueven volando, 
Otros caminan andando 
Encorvados por las breñas. 



Mas el linaje humanal 
Tiene alta el estatura, 
Porque aprenda cada qual 
Desechar lo terrenal, 

Y ordenarse á aquel altura: 
Pues será desventurado 

El hombre descomedido, 
Que tiene el cuerpo elevado, 

Y el pensamiento pesado 
Baxo la tierra metido. 



XLVIIÍ. Aguayo (Fr. Alberto dej. 

— De Consolatione. 
2. '^ edición. — Sevilla, i52i. 

— Li'jro de boecio severino inti- \ tulado de la cosolació de la phi-\ 
I isophia: agora nueuamente \ traducido de latin en castella- \ no por 



BIBLIOGRAFÍA HISPA.NO-LATINA CLASICA 23l 

estilo nunca ante visto e | españa. \'a el metro en coplas v \ la prosa 
por medida. 

F. 

Fin del quito z ultimo libro de Boecio... & Antio Doinini univer- 
salis Redemptoris. \ M. D. xvj. xv Julii. \ etatis meae xlvij... Fue im- 
presso el presente libro d'boecio seuerino por \ Jacobo Cromberger 
alema en la muy noble y opule | tissima ciudad de Sevilla: en el mes 
de Agosto. Año del Señor de M.D.XXf. 

4." Gót. 68 folios. 

XLIX. Aguayo (Fr. Alberto de). 

— De Consolatione. 
3." edición. — Sevilla, i53ü. 

— Libro de Boecio Severino, intitulado de la consolación de laplii- 
losophia. 

En Sevilla, en casa de Juan Várela. Año de i53o. 

4." Gót. 

(Pellicer. Ensayo de una biblioteca de traductores, p. 3.) • 

L. Aguayo (Fr. Alberto de). 

1542. Medina del Campo. 

— libro de \ Boecio seuerino: intitulado de\la consolacio de laphilo- 
suphia I agora nueuamente tradu^i- \ do de latin en castellano: por es- 
tilo nuíica ante vi- \ sto en España. Va el \ Metro en coplas: y la prosa 
por me- \ dida. Año d'mil z quinientos y qta \ y dos. (tste título den- 
tro de una orla, y al pie el escudo del impresor.) 

(Al fin.) 

Fue impreso el presente libro de Boecio Se- \ uerino. intitulado de 
lá consolación: en la \ muy noble villa de Medina del Cam- \ po por 
Pedro de Castro ifjipressor ¡ de libros. A costa de Juan de Es- \ pifiosa 
mercader de libros. Acá- \ bose a do\e dias del mes de \ Di-^iembre. 
Año de nue- \ stro Redemptor Jesu \ Christo de mil z quinientos 
y I quarenta y \ dos A- \ ños. 

A la vuelta de la portada empieza el prólogo del traductor: 

Comienza el libro de boecio seuerino cauallero y senador romanu 
intitulado de la consolación natural: traducido de latin en castellano 
por fray Alberto de .Aguayo fravle de la orden de los predicadores. 



■252 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Diregido al ¡Ilustre y muy magnifico se/lor el señor don Juan Telle^ 
Giran Conde de Ureña: señor de Peña fiel &. 

Argumento en todo el libro... 

«He lo vuelto de latín en castellano no palabra de palabra: mas sentencia de 
sentencia, no tirando alguna suya ni poniendo cosa mía. Porque en trasladar 
los libros no se han de dar las palabras por cuenta: mas las sentencias por 
peso. Y aunque este libro haya sido oirás yeces trasladado en castellano, quien 
quiera que cotejare mi traducción con los otras, verá que no fue supérfluo el 
trabajo que tomé. Porque no fue tan maltratado Boecio de sus enemigos, quan- 
to su libro desús intérpretes. E si alguno juzgare por liviandad escreuir cosa 
trobada, porque muchos reprehenden las cosas que menos saben, sepa que en 
esta manera escribió y habló Moysén, David, Salomón y muchos de los pro- 
fetas.» 

Al final del texto, el editor de Medina alteró caprichosamente la 

suscripción final del traductor que llevan las ediciones anteriores, en 
la cual consta que terminó la versión en 20 de Julio de i5i6, año 47 de 
su edad; v puso Anno Domini universalis redemptoris M. d. xlij, sin 
duda para hacer creer con esta superchería que el libro se imprimía 
entonces por primera vez. 

LI. Zurita (Jerónimo de). 

— El consuelo de la filosofía, de Severino Boecio, traducido al es- 
pañol. Su original estuvo en la librería del Conde de San Clemente. 

Así Latassa. Biblioteca Aragonesa. 2." edición, 111,421. 

Noticia tomada seguramente de Dormér, Progresos de la historia 
en el reino de Aragón (Zaragoza. i(38o), pág. 2G4 de la reimpresión he- 
cha en la Biblioteca de Escritores Aragoneses, Zaragoza, 1878: 

«Tradujo en español el consuelo de la Filosofía de Severino Boecio, y guar- 
da este original en su librería el Conde de San Clemente, con que cesa el senti- 
miento que mostró por su pérdida Lupercio Leonardo de Argensola.» 

LII. ViANA (Dr. Pedro Sáinz ó Sánchez de). — Fines del 

siglo XVI. 

— Comienza la traducción de los libros aDe Consolatione» de Boe- 
cio hecho por el Dr. Viana. Libro Primero de la Consolación filosófica 
de Boecio. 

Inc.: Yo que en la mocedad alegre canto 

Compuse, miserable viejo agora 
Endechas de dolor (¡ay de mí!) canto. 

Las Musas laceradas cada hora 
Me dictan los acentos que aquí escribo, 
Negando el rostro lo que el alma llora. 



bibliografía HISPAN0-1.ATINA CLASICA 



253 



Acabados los cinco libros de Boecio, traducidos en verso y prosa, 
síguense Anotaciones sobre los libros de la consolación natural del 
Santo Boecio por el Dr. Pedro Sain^ de Mana. 

Prólogo (al margen esta nota): 

«Este prólogo ha de estar antes de los versos al principio del libro». 

El prólogo es una biografía de Boecio, y análisis de su obra De Con- 
solatione. ^'an á continuación unas extensas anotaciones semejantes á 
las que el mismo Dr. ^'iana puso en su versión de las Metamorfoses 
de Ovidio. 

Manuscrito P-97 de la Biblioteca Nacional (hoy iSyy). En 4." 

Como muestra de esta versión inédita y desconocida, copiaré la rima 
séptima v última del libro primero: 



Si el aire se cubre 
De obscuro nublado, 
El cielo estrellado 
Sus luces encubre: 
Si el túrbido viento 
Al mar inquieta, 
El aqua quieta 
Se turba al momento, 

Y la que al sereno 

Y más claro día 
Parescer solía, 

La enturbia su cieno. 
Arroyo que baje 
Del monte más alto 
Retuerce su salto 
Si hay quien le ataje. 



También tú procura, 
Si la verdad quieres 
Seguir cuando fueres 
Por senda segura, 
Hallarte desnudo 
Del gozo que encanta 

Y miedo que espanta 
AI torpe y al rudo. 
Desecha y alanza 

De tu fuerte pecho 
Como hombre de hecho 
Dolor y esperanza: 
Si en estos la palma 
Del gobierno queda, 
En lazos se enreda 

Y oscurece el alma. 



Lili. López (Fr. Agustín.) — 1604. 

—Boecio de Coíisolación. Traducido y comentado por el Padre 
Fr. Agustín Lope^, monje de nuestra Señora S. María de Valbuena, 
de la Orden de S. Bernardo: y enriquecido con aduertencias sentido 
sas, y tratados espirituales, á propósito de lo que enseña Boecio. Obra 
útil y pj-orechosa para toda suerte de personas: señaladamente para 
Principes y caberas de las Repúblicas, y para los que han de enseñar 
á otros. Dirigida al Rey Don Philippe III. nuestro Señor. Con Pri- 
vilegio. Impresso en Valladolid por luán de Bostillo, en la calle de 
Samano. Año de iGoá^. Véndese en casa de Antonio Cuello. 

Fol. 14 hs. sin foliar (inclusa la portada), y 362 páginas, con más la 
Tabla general de las cosas notables que contiene este libro, que ocu- 
pa 17 hojas, quedando en blanco la última. 



2^4 B1BL10TE<:.V DE L.\ REVISTA DE ARClt., BIBI.. Y MUS. 

K\ texto \a en letra mavor ocupando el centro de las páginas, v en 
las dos columnas laterales se ponen los comentarios v glosas. 

Erratas. — Tassa. — Privilegio. — Aprobación (del P. P>. Hernando 
de Tovar). — Licencia del General de la Orden de San Bernardo. — 
Aprobación (por el Consejo) de Fr. Gregorio Ruiz, Lector jubilado. — 
Soneto del Licenciado D. Alvaro Núñez Daza, Capellán de honor de 
Su Magestad. y Prior en la Sagrada Religión de San Juan: 

Del gran Bernardo imitador divino 
En los sagrados campos de V,.lbuena, 
De tus acentos salga en hora buena 
Hl eco resonante y peregrino. 

üoze ya el mundo (si es que el mundo es digno) 
De la voz sonorosa de tu avena 

Y gózela Philipo, pues que suena 
Entre el ciprés i'rondoso y verde pino. 

Y pies que con valor y amor profundo 
Huyendo deste mundo y de su escoria. 
Burlaste del y de su ciego engaño, 

Ser.i tu libro nuevo exemplo al mundo, 
(jloria á Bernardo, y á tu patria gloria. 
Doctrina al orbe, y nuevo desengaño. 

Del Dr. .Vgustín de Texada (soneto): 

Con ojos como estrell s de luz pura 
(".on que penetra un pecho diamantino, 
La alta Philosophia á Severino 
•Miró, con que su sabia lengua apura. 

Nunca conoció .\tenas tal dulzura, 
.\un en los labios de Platón divino, 
Qual muestra aqueste Sócrates latino 
Quando consuela en la aflicción más dura. 

La misma alta .Matrona venerable 
.Vtenta os contempló, y de vos pagada 
',)uiere hoy hablar por vuestra lengua sola. 

Y porque nuevamente Boecio hable. 

Ella os dará (sic: probablemente da) su elegancia celebrada, 

Y vos al gran Boecio la Española. 

Del Licenciado Francisco Sánchez de Villanueva (cinco décimas). 

Del Licenciado Andrés Ferrer de .\yala (soneto). 

Dedicatoria al Rey D. Felipe IIL 

«Después que Vuestra .Mai^estad comenzó á frequentar este valle ameno de 
Nuestra Señora Santa .María de Valbuena, y á ilustrar con su real presencia los 
secretos de nuestra soledad y recogimiento, procuré de componer este pequeño 
don, que humildemente ofrezco y dedico á Vuestra .Magestad: para que los 
primeros sudores de mi ingenio en vez de los que restan (dándome Dios vida y 
salud) testificasen la reverencia y acatamiento que los subditos naturales por 
todo derecho deben á su natural Rev v Señor...» 



BIBLIOGRAFÍA HÍSPANO-LATINA CLASICA 255 

Declaración del título: 

«Compuso estos libros de la consolación natural de la Fhilosophia cunira 
la mutabilidad de la fortuna, en forma de diálogo. En los quales la Philosophia 
consuela á Boecio con razones tan altas y tan divinas y tan graves, que ha dado 
en que entender con ellas á grandes ingenios que las han comentado: como es 
el del Angélico Doctor Sto. Thomás (si es que es suyo el comento) y el de Dio- 
nysio Cartuxano, y de otros gravissimos Doctores. Y lo que me suspende en 
admiración es que, como al texto sagrado, assi dan diferentes sentidos al de 
Boecio en estos m\'ster¡osos libros, unas veces literales, otras vezes misticos y 
espirituales. No lo apruevo: pero admiróme de la preñez y magestadde la doc- 
trina. Sacó sancto Thomas de estos libros, como de una fuente lucidissima 
conclusiones y razones agudissimas: con que adornó todas sus obras. Todos 
los artículos de la questión 1 16 de la primera parte no son otra cosa sino otras 
tantas conclusiones v razones de Boecio sacadas del libro 4 prosa 6, hasta traer 
sus propias palabras. 

»Usa Boecio en este libro de metros y prosas. Pin las prosas trae la Philoso- 
phia doctrina y razones con que prueva claramente como no se ha de recibir 
dolor de la pérdida de las cosas de esta vida: y con los metros, versos y conso- 
nancia de ellos, destierra la tristeza y melancolía. 

»Trátase en estos libros por extenso como los bienes corporales son transi- 
torios y perecederos: y como en ellos no consiste la bienaventuranza del hom- 
bre, y por consiguiente que no se debe contristar con su presencia, ni se ha de 
levantar con las cosas prósperas, ni dexarse caer con las adversas. Trátase 
demás de esso de qual sea el summo bien, y donde esté: y como se camine para 
él. Muéstrase otrosí con gran primor como los buenos siempre son poderosos, 
y los malos siempre flacos: aunque en la apariencia representen summo po- 
der: y como el peccado y el poder peccar es nada. Después se trata de la provi- 
dencia, del hado y del libre alvedrío: y de otras preciosissimas cosas, como se 
yrán descubriendo. 

»La Philosophia y Boecio (que son los interlocutores) no son dos personas 
distintas: sino los dos hombres que se hallauan en Boecio, y los ay en todos 
los hombres: conviene á saber, el hombre interior y el exterior. Debajo del 
nombre de Boecio representa y habla el hombre exterior y la sensualidad dolo- 
rida con la calamidad y tristeza. Y debajo del nombre de Philosophia habla el 
hombre interior y razón superior que consuela en virtud de la sabiduría divina, 
y razones eternas. Por esta causa Boecio, que representa la sensualidad atribu- 
lada y triste, dize algunas cosas fuera de razón: y la Philosophia lo va redu- 
ziendo a ella redarguyéndole y consolándole poco á poco: hasta hazerle perder 
de vista la tierra y sus acaescimientos: y engolfalle en el abismo del summo 
bien y último fin que es Dios.v 



20b BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MCS. 

Vicia de Boecio Sererino Phiiosopho. como la escrivió Juan Triteyí- 
temio Abbad Span/iemense. 

Prólogo al Lector... 

«Deseoso, pues, del bien común de toda suerte de personas de nuestra na- 
cijn Española, tomé á pechos traduzir estos libros, y ponellos en romance coit 
la brevedad que Boecio guarda: y sacarlos de las tinieblas en que estavan. nn- 
sin grande trabajo mió, porque mi ingenio y fuerzas son pocas para tantas y 
tan grandes difficultades como son traduzir unos libros tan obscuros, y poner- 
los en tal stylo y claridad que no tengan necessidad de los comentos que en su 
lengua tenian y demás de esto sembrar las márgenes de advertencias y autho- 
ridades de la divina escriptura, de los Sanctos, de Philosophos y poetas, de 
Apothegmas, proverbios, símiles y versos, á propósito de tanta variedad de 
cosas como va enseñando Boecio. 

^Confieso de mi verdaderamente que si supiera lo que emprendía quando lo 
comencé, no fuera posible persuadirme á tomar trabajo tan grande: pues con 
otro menor uviera compuesto tres libros propios mayores que este: aunque no 
tan graves y provechosos. Si el Reverendissimo y devotissimo P. Fr. Luys de 
Granada, antorcha del mundo, sentia tanta difficultad en la traduction llana de 
S. Juan Clímaco (con no ser tan difficuitoso como nuestro Boecio) que k- 
pesava de averio comenzado (o da muestras de ello) cómo no he de gemir yo 
(que soy un gusanillo en comparación de este gigante) debajo de mayor carga? 
Aunque todo lo dov por bien empleado, á trueque de publicar al mundo tan 
alta y tan excellente doctrina. 

^>E1 modo de traduction de obra tan difficultosa, no puede ser contando las 
palabras, sino pesando las sentencias: que es el modo que guardaron Cicerón 
y Sant Hieronymo en todas sus traductiones. La expressa translación á la letra 
siendo de una lengua en otra escurece las sentencias. Porque como en las mo- 
nedas una vale por muchas, y muchas valen por una: assi en los idiomas dif- 
ferentes, una palabra de una lengua equivale á muchas de otra, y muchas á 
una. Mayormente siendo las propriedades de las lenguas también differentes. 
Tienese por cosa difficultosa echar una linea que siga á las agenas, sin discre- 
par á una ó á otra parte: y assi lo es fy no acertada) trasladar algún author 
queriendo guardar el stylo y orden agena, no siendo la misma lengua: y aun- 
que lo sea. Porque si alguno quisiesse reduzir á prosa los versos de Homero en 
Griego (que es la lengua en que él compuso) sin escusar ó añadir alguna pala- 
bra, daria materia de risa, y baria que el poeta eloquenlissimo pareciesse no 
aver hablado. Por esta causa se dava de mano á la translación que Achila hizo 
de la divina escriptura: en la qual atendía hasta la ethymologia de los vocablos. 
En lugar de pan y vino y azeyte ponia fusión, pomacion y esplendencia» (i). 
<i) Análogo era el procedimiento de traducción de nuestro hebraizante García Blanco. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 25 



*A mis manos vino una traduction antigua de los libros de Boecio en nues- 
tro castellano: que guarda assi en los metros como en las prosas el rigor que 
Achila en la suya, y por esta razón no es cosa que se puede leer (i). Traduzien- 
do el metro 9 de el libro tercero, dize estas palabras: «Tú ayuntas la anima me- 
»dio de triple moviente todas las cosas, pártesla por cónsonos miembros: la quaí 
'^siguiendo movimiento se ayunta en dos redondezes: traspassa para tornar en 
»s¡ misma, e cerca la mente profunda, e convierte el cielo con semejable ima- 
»gen. Con causas yguales levantas los ánimos e las vidas menores, aparejando 
»las nobles en ligeros carros. Siémbraslas en el cielo y en la tierra. Las quales 
^>con ley benigna concertadas, hazes tomen á tí con reduzible fuego.* Por no 
provocar á risa (que es muy fuera de mi intento) no traygo otras clausulas se- 
mejantes á estas. 

»Para que nuestro trabajo, pues, sea de provecho, y no cayga mas en los 
yerros que acabamos de condenar, procuraré captivar el sentido de Boecio en 
nuestra lengua Española: y sacalle de las tinieblas en que le tiene escondido la 
latina. Y si algunas vezes fuere necessario... de mas del officio de traductor 
lo haré también de intérprete o paraphraste: pues (como la Philosophia dice á 
Boecio en el libro I, prosa 6) las sentencias de los libros son las que se estiman, 
no el adorno de los libros, ó el ienguaje que las encierra. 

»Los metros de Boecio no se convierten en metros castellanos, de consejo 
de hombres graves: por ser mas grave la prosa en estos siglos: y supplirse este 
defecto con poner los metros de Boecio en latín á la margen, para que los que 
avian de gustar déla consonancia, arte y primor de los Castellanos (que de 
ordmario son personas que entienden latín) se maravillen del ingenio deste 
sancto, y bevan en la fuente el agua de su espíritu y sabiduría. A hombres 
doctiss.mos he visto saber de memoria y referir estos metros. Y seria razón los 
aprendiesen los que estudian, á los principios, pues (como diximos) en lo que 
es metro no es inferior Boecio á Virgilio, y excédele en !a doctrina. Porque la 
de Boecio es celestial, y trata de componer las costumbres (que las fábulas 
puras de los poetas estragan) y demás de esto tiene mas differencias de compo- 
sición que Virgilio y otros poetas que por nuestros peccados se nos han entrado 
(como las plagas de Egypto) en la yglesia de Dios... 

>.Ya que se ponen los metros de Boecio á vna margen, avrémos de po- 
ner en latm todo lo que en esta margen se advirtiere acerca de las prosas- y 
en la otra margen yrá todo en Romance, para que el libro aproveche á todo 
genero de personas. Mi intento ha sido poner una mesa con muchas differen- 
cas de manjares vanamente aderezados, pero todos substanciales v provecho- 
sos para las almas,.. Por esta causa me determiné de interpretar á Boecio tan 

conoco el P. López la de Fr. Antonio de Aguayo. '"DeDreda. Nc. 

17 



258 BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE ABCII., BIBL. Y MT:S. 

abundante de variedad y de doctrina: y traygo en su comirmacion laníos 
aulhores v advertencias. En los tratados que añado, en partes me aprovecho 
de sola la escriptura divina, y en partes de la cloquencia y espíritu de los sáne- 
los: para que por todas vias la variedad deleite, y deleytando aproveche. 

»La razón y la passion me hacen echar mano de Séneca antes que de otros 
Philosophos: por ser prodigio y assombro del mundo en cosas morales, y por 
ser natural de nuestra España, de donde los Romanos le lla-aron captivo con 
su primo Lucano... Y si es verdad que antiguamente se leían sus obras en los 
claustros de los monjes, no creo dañarán ahora á monjes ni á seglares.» 

Texto de los cuatro primeros libros de la (Consolación de Boecio 
(folios 1-299), terminando con esta advertencia: 

«Dexase de traducir y interpretar el libro quinto, porque trata de concordar 
el libre alvedrio con la divina providencia, y de otras cosas que pertenecen mas 
para la especulación de las escuelas de los Thcologos, que para la reformaciijn 
de costumbres y desengaño del mundo (que es lo que yo pretendo). "^> 

Tratado primero, de algunos exemplos de la divina Escriptura y 
de ¡os Sánelos, que persuaden mas ejfica ámenle la Jortale¡{a que los 

passados (3oi-332). 

Tratado segundo, de los peligros de las dignidades y de los daños 
de la ambición (333-362). 

Ambos tratados S3n originales de l-'r. Agustín Lope.':, que prometió 
publicar otros análogos. 

Tabla general de las cosas notables que contiene este libro. 

E.xtrañamente intercalado entre los libros lí y IIÍ de Boecio (pági- 
nas 1 10-127) aparece (y quizá fué esta su primera edición) el célebre 
poemita místico Estimulo del Divino Amor, con este encabezamiento: 

«Porque la charidad es vinculo de la perfection, me pareció poner en medio 
de los libros de Boecio (después del .Metro que la Philosophia caiiió del Amor 
divino) estas redondillas que compuso un Religioso devoto y docto al misiiKj 
proposito, intitulándole Eslimulo de Amor. \o quiso el Autor que se supiesse 
su nombre: pero tengo por cieno, que es Religioso de la sanctissima Religión 
de la Compañía de lesus, donde fuy criado desde mi niñez, y á quien devo y 
tengo particular aftlcion y respecto. Contienen ternissimas razones y motivos 
encendidissimos de el Amor de Dios.>> 

Esta traducción tiene buen lenguaje, y aunque las glosas son algo^ 
pesadas c impertinentes, y de más edilicación que literatura, no creo que 
el trabajo del P. López merece el desdén con que habló de él D. Este- 
ban Manuel de \'illegas diciendo; 



BIELIOGRAFI.V HISPANO-LATIN.V CLASICA 



259 



«Que era libro de poco adorno y mucho volumen, y así no hizo ruido; antes 
dexó á muchos descontentos, y al Autor con poco crédito de los Romancistas.->> 

Aunque Fr. Agustín López tradujo en prosa todos los versos de 
Boecio, hizo una excepción respecto del metro ÍV del libro í: Quisquís 
composito serenus aevo: 

«Donde enseña la Phiiosophia como se ha de aver el hombre en las perse- 
cuciones para que no le empezcan.'» 



Aq.cl que resplandece 
f",i)n 1 i virtud, y tiene 
Su vida en Dios compuesta y ordenada, 
J.imás le desvanece 
La turb ición que viene 
Por cosas de la tierra fabricada, 

Y no se le d I nada 

Al hombre de tal vida 

Que la fortuna venga 

Adversa, ni que tenga 

Su rueda en los favores detenida, 

Teniejdo el bien y daño 

l'n mismo proceder y desengaño. 

No pueden e npccerlc j? 

Del mar las turbaciones. 
Sus olas importunas y rabiosas: 
Ni bastan á vencerle 
Con sus alteraciones 
Sus Iluxos y sus aguas espumosas: 
No le soQ enojosas 
Las furias encendidas: 
Las lumbres y hogueras 
Que salen tan ligeras 
Por el Vesevo monte repartid :s. 
Abriendo por el llano 
Las lóbregas ventanas del ^'uIc'•.;10. 

Ni el rayo que desciende 
Del cielo tremol .do 

Y baxa por el ayrc presuroso. 
Aunque las torres hiende. 
Jamas hizo turbado .\ 

Al hombre sosegado y virtuoso: 

Y el Principe furioso 



No pudo deshazersc 
Que al fin el más estable 
Es hombre misera le, 

Y queda el justo libre de temerle: 
Es hombre el Rey mas fuerte 

Subje 'to á la mudanza y á la muerte. 
Tomad, pues, mi consejo, 

Y no temáis los Reyes, 

Ni en ellos esperéis, ni en su privanza; 

Huyendo el triste de.xo 

Del gusto de sus leyes. 

Su ira venceréis y su pujanza. 

Mas quien n<> se abalanza. 

Y las adversidades 
No vence como fuerte, 

Y espera que á su suerte 

Se haa siempre de seguir prospericaJcs, 

Será vano y mudable. 

Captivo, triste, ciego y miserable. 

Echó de sí cl escudo 
De su segura vida. 
Movióse del lugar de su llrmc;.i. 
Quedarasc desnudo 
Fuera de su guarida. 
Ordena su cadena de tristeza. 
Sus passos endereza 
Siguiendo sus antojos, 

Y como van guiados 

Y asi desorden dos. 

No miran su prisión sus tristes ojos, 

Y csrren dcsta suerte 

Al golfo del dolor y de la muerte. 



LIV. Villegas (D. Esteban Manuel de). — 1663. 

— Lo& cinco Libros de la Consolación que compuso Seuerino Boecio. 
Varón Co7isular, y Patricio Romano. Traducidos en lengua Caste- 
llana, por Don Estcuan Manuel de Villegas. Dedicado a los Excelen- 
lissimos Señores, Conde de la Reuilla, Duque de Xáxara. Marqués de 
Belmonte, Padre y Hijo Ilustrissimos. Con las vidas del mismo Boe- 
cio, y del Rey Tlieodorico, y vn apoyo de la Phiiosophia en Terce- 
ros . Con licencia. En Madrid, por Andrés García de la Iglesia, año 
de 1 66 3, 



l6o BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

8.°, i6 hs. de pres. y io8 páginas dobles de texto: la vuelta de la- 
última está en blanco. 

Dedicatoria á los Mecenates del traductor. 

«Debia estar, Excelentissimos Señores, escrito este libro en letras de oro: y 
juntamente impresso en la memoria de !os que desean seguir la verdadera 
senda: porque sin argumentos Lógicos nos declara lo más acendrado de la 
Philosophia: que fue la causa que me animó á sacarle de su domicilio, y darle- 
á nuestra lengua, y principalmente por dedicarle á V. E.'' y pagar, si pudiesse»- 
tantas mercedes como de sus liberalidades he recibido. Reconozco por grandis- 
sima el averme permitido su mesa el tiempo que he estado en esta Corte, reco- 
nociendo también ser la mayor haber caido en un vasallo, que tan cortos ser- 
vicios les ha hecho, y seria yo ingratissimo á tantos beneficios, sino lo hubiese- 
dias ha declarado á boca, y por libros impresos. Pero todo esto no equivale í 
tantas obligaciones, ni mi peculio puede satisfacer á la menor de ellas. Y así 
para descargarme de tanto peso, he traido por mi fiador y llano pagador al in- 
signe Boecio...» 

Licencia del Vicario de Madrid D. García de Velasco ( i6 de Octu- 
bre de 1664). 

Aprobación del Reverendo P. Manuel de Náxera, S. J.. Predicador 
de S. M. (i5 de Octubre de i663). 

«...Y siendo tan dificil igualar la traducion en otra lengua, si Severino Boe- 
cio pudo reconocer algunas ventajas, las tiene en lo traducido; sin fallar pro- 
piedad ninguna del exemplar, es tan claro y cristalino este espejo que se le re- 
crecen realces: la obra es muy digna de su Autor, que supo mezclar utilidad y 
dulzura, y quantos comenzaren á leerle se verán suavemente violentados á 
proseguirle: todos sus documentos son mejoras de costumbres sin que tenga, 
en que no pecar la emulación mas escrupulosa...» 

Aprobación de Mateo de Moya (24 de Octubre de 1664). 

«Por mandado de V. A. he visto dos libros escritos por D. Esteban Manuel 
de Villegas, que el uno se intitula Los cinco libros de la Consolación que com*^ 
puso Severino Boecio, traducidos en lengua castellana, y el otro Antiteatro- 
contra el abuso de las Comedias (i); y en ninguno dellos he hallado cosa que s& 
opo-aga á nuestra Santa Fé, ni á la pureza de las costumbres; antes uno y otro 
se ordenan á componerlas, pues en el uno traduce en lengua natural con toda 
* propiedad y elegancia, para utilidad común, la obra más célebre que reconocen 
los varones espirituales, de que no todos podían antes participar, y en el otrc- 
solicita el destierro de las comedias por el abuso dellas, en que el zelo de mu- 
chos hombres grandes se ha empleado. Y no sin particular providencia saca su 

fi) Este Aiititeatro parece que no llegó á imprimirse, ni queda de él más notici-i que esta. 



bibliografía hispano-latina clasica 261 

Autor á luz estos dos libros á un mismo tiempo, para que no llegue antes la 
herida que el remedio; pues con el vn assumpto consuela á los que con el otro 
aflige; este es mi parecer.» 

Licencia del Ordinario. 

Suma del Privilegio. 

Fe de erratas. 

Tasa. 

Prólogo á la obra. 

«Estos Libros de la Consolación que compuso Boecio, no solo le sirvieron 
para su consuelo, sino que quiso que todos se aprovechasen de ellos, los afli- 
gidos para su alivio, y los demás para su aviso: porque por vía filosófica nos 
<lá á entender en ellos como la Fortuna, si la sabemos despreciar, tiene en nos- 
otros muy poca parte. Muéstranos junto con esto como solos los buenos son 
los libres y los viciosos los siervos... De estos dos puntos podemos sacar dotrina 
para desechar el miedo que nos causan los poderosos y no hacer caso de los 
calumniadores, y mucho menos de los tormentos: porque estos tan comunes 
son á todos, como en el cuerpo humano las enfermedades. Yo he alcanzado en 
mi edad dos Reyes muertos á puñaladas, y otro ajusticiado (i). Y este arancel 
tiene colgado en sus pórticos la fortuna, para mientras hubiere hombres en 
■esta humana bola. 

»E1 remedio para estas calamidades es no tenerle miedo, y saber que nin- 
guno puede forzarnos la voluntad, porque ésta solo es nuestra. Las demás 
cosas á quien aplicamos propriedad, están fuera de nosotros, como son el cuer- 
po, la vida, la muger, los hijos, los amigos, la'nobleza, la hacienda, la libertad, 
y las demás cosas que no nos tocan. 

»A la verdad no son nuestras; porque si lo fueran, nadie nos las forzara 
contra nuestra voluntad: pero sentimos en grande manara quando las perde- 
mos; y es porque las juzgamos por nuestras: si las reputásemos como age- 
nas, no les tendríamos tanto cariño, no haríamos tanto esfuerzo en su de- 
fensa (2). 

»Este libro fue en tiempos pasados traducido, pero con poco adorno y mu- 
cho volumen; y así no hizo ruido; antes dexó á muchos descontentos, y al 
Autor con poco crédito de los Romancistas: que fue causa que me animase á 
ponerle en mejores paños; y no cayó mal la suerte, porque salió la traducción 
de tan buen ayre, que no tienen que envidiar los legos que esta mi traducción 
leyeren, á los que saben Latín, y entienden con ventajas el texto: porque los 
versos, donde está la mayor dificultad, van vestidos de tan lustrosos paños que 

(i) Enrique III y Enrique IV de Francia, y Carlos I de Inglaterra. 

(2) Toda esta doctrina es de los Estoicos, y especialmente de Epicteto. 



262 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MLS. 

pueden correr plaza mas de compuestos que de traducidos (i », y sin ias borla- 
de D. Diego de Mendoza, que decía que las iraduciones eran de la condición de 
los tapices vueltos al revés, que descubrían las liguras, pero llenas de borlas _v 
de hilachas. Conócese en que de las que hasta hoy han corrido son raras las 
que pueden satisfacer á los rigurosos y mal contentos. Y es tan apretante est? 
modo de composición, que si se quieren ajustar al texto, se han de salir de su 
lenguaje, y con modos mezquinos explicarse...» 

\ida de Boecio. (Niega con buen criterio que Boecio fuese mártir 
santo, y que Teodorico persiguiese á los católicos.) 
Relación breve de la vida del Rey Teodorico. 
Discurso en apoyo de la Filosofía (es una larga epístola moral en 
tercetos: original de Villegas: bastante floja y pedantesca). 

Siguen los cinco libros de la Consolación, pero ^'illegas dejó de 
traducir, por escrúpulos teológicos, ó quizíí por no tener nuevas cuen- 
tas con la Inquisición, que poco antes le había formado proceso (2), la 
mayor parle del libro \ , suspendiendo su trabajo en el metro segundo. 
Sobre esto hace la siguiente advertencia en la pág. 97: 

«.Había traducido más de la mitad de esta tercer prosa, y viendo que trata 
una materia peligrosa, porque trata del libre albedrío confusa é indecisamente, 
me pareció que era mejor dexarlo asi, y proseguir lo que falta en Latín, par t 
que vayan enteros los cinco libros.» 

Juzgando esta labor de Villegas, dijo el docto académico y cultísimo 
artillero D. \'icente de los Ríos en sus Memorias de la vida y escritos 
de aquel ingenio riojano. que preceden á la reimpresión de sus Eróti- 
cas, hecha en 1774: 

«La traducción, sin embargo de uno ú otro descuido, es excelente, sobre 
todo en la Poesía, que en algunos lugares excede á la de Boecio. Si es verdad 
que el numen poético es tan inseparable de la juventud como la hermosura..» 
será preciso confesar que las Musas dispensaron esta ley en favor de nuestro 
Villegas. Los versos de la traducción de Boecio compuestos en su vejez, son 
tan buenos como los que hizo á la edad de catorce años: tan sonoros, tan na- 
turales, tan suaves, é igualmente dulces como los de sus Eróticas: sin que olvi- 
dara el metro latino, á que era tan aficionado.» (Pág. XXXÍII). 

Ko se conformó del todo con este juicio D. Francisco Cerda y Rico 
en las notas que puso al Discurso de Ambrosio de Morales sobre la 

(i) Notable soberbia y desvanecimiento, muy propios del carácter de Villegas. Su traducción 
es ciertamente buena, pero dan ganas de encontrarla defectos, cuando se ve á su propio autor 
hablar de ella con tan candorosa petulancia. 

(2) Vid. sobre esto la carta de D. Antonio Cánovas del Castillo en los apéndices del tomo III 
«Je mis Heterodoxos. 



BIBLIOGRAFÍA H'Si'ANO-I. ATINA CLASICA 263 

lengua casicliana (i). donde hablando de algunas traducciones caste- 
llanas de Boecio dice: 

«La de \'illegas es elegante, y merecería mayor aprecio, si fuera más exacta. 
especialmente en los metros.» 

Los versos están, en efecto, traducidos con demasiada libertad, ó 
más bien son una mera paráfrasis, pero son versos de poeta, calidad 
en que ciertamente aventajaba \'illegas, no menos que en la de huma- 
nista, á todos los que antes de él se habían empeñado en la misma 
tarea. Las traducciones de la Edad Media son rudos calcos, y alguna de 
ellas ni del original siquiera: en muchos casos apenas puede adivinar- 
se el sentido. La del P. Aguayo es mejor, pero los versos son bastante 
líojos. y la prosa, aunque sana y castiza, deja en el oído una impresión 
monótona, por el extravagante empeño de haber querido sujetarla al 
número octosilábico. La de Fr. Agustín López, hecha con fin más 
piadoso que literario, tampoco es de muy apacible lectura. Villegas 
pudo lucirse, pues, sin grande esfuerzo, en un trabajo que para él era 
relativamente fácil, y que tomó por solaz de otros más arduos como 
sus Discrlaciones filológicas, ó quizá por lenitivo v consolación de 
amarguras y contratiempos que le aquejaron en los postreros años de 
su vida. Ni en la prosa ni en los versos hay vestigio apenas del mal 
gusto reinante en la segunda mitad del siglo decimoséptimo, con llevar 
el libro la avanzada fecha de 1667 y haberse mostrado Villegas tan 
propenso á todo género de aberraciones de estilo en algunos versos 
de las liróíicas, parto de su primera mocedad. Es cierto que no se 
encuentran en ios versos del Boecio (ni lo permitían las canas del 
autor y la índole grave del autor traducido) aquella vivacidad, lige- 
reza y gracia, aquel halago y suave cadencia que tanto nos enamora 
en las versiones que \'illcgas hizo, cuando muchacho, de los monós- 
trofes de Anacreonte, y en algunas de sus propias Delicias ó canti- 
lenas, pero tampoco nos ofenden los rasgos de pedantesco y depra- 
vado gusto que á cada momento afean sus idilios y elegías v las más de 
sus odas. 

En cuanto á la prosa, ha de advertirse que es correcta, noble v ro- 
busta, y que algunos trozos pueden citarse como muestra feliz de len- 
guaje filosófico castellano. 

(I) En la rcimpresió.T de las óh-.is de Francisco Cervantes ds Sala-ar (M:idr¡d, Sancha, 1772) 
p.ij;ina24. 



2Ó4 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE AKCH., BIBL. Y MUS. 

En el metro usó gran variedad, como puede juzgarse por el siguien- 
te cuadro: 

Estancias brgas de canción toscana (Lib. I, met. 1). 

Romance octosilábico (Lib. 1, met. H; Lib. II, mets. IIÍ, V, y VIII; 
Lib. III, mets. I, II, IV, VI, VIII, XI y XII; Lib. IV. mets. II y VI; 
Lib. V, met. II). 

Romance heptasilábico (Lib. I, met. VI; Lib. II. met. I; Lib. II, 
met. IV y VI; Lib. III. met. III y V; L^b. IV, met. I y V; Lib. V, 
met. I). 

Estrofas líricas de cuatro versos (Lib. I, met. III). 

Estrofas de siete versos á modo de lira (Lib. I, met. IV). 

Liras propiamente dichas (Lib. II, met. II y VII). 

Otra estrofa lírica de seis versos con diversa combinación (Lib. IV, 
met. IV). 

Décimas (Lib. I, met. V). 

Cierta manera de seguidillas (Lib. I, met. VII). de este modo: 

Huye el contento, 

Y haz que se aparten 

El miedo y la esperanza 
Con el dolor cobarde: 

Que donde reynan 
Afectos tales, 
La mente se escurece, 

V al freno atada yace... 

También en el metro VII del libro III: 

Todo deleyte 
Tiene este achaque, 
Que .1 los que le poseen 
Aflige con pesares. 

V es a 1 i abeja 
Muy semejante, 

Que en haciendo las mieles 
Se ahuyenta y va á otra parte; 

V juntamente 
Al ahuyentarse, 
Dexa en los corazones 
Dolor que sana tarde. 

Exámetros castellanos (Lib. III. met. IX): 

Tú que en perpetua razón el mundo gobiernas... 

Octavas reales (Lib. III, met. X; Lib. IV. met. Vil). 

LV. Villegas (D. Esteban Manuel de). — 1774. 

Las Eróticas y traducción de Boecio de Don Estevan Manuel de 
Villegas. Tomo 11. Con licencia de los Superiores. En Madrid. Por 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATIN A CLASICA 205 

D. Antonio de Sancha. Año de M. DCC, LXXIV. Se hallará en su Li- 
brería en la Aduana vieja. 

Portada grabada en los dos tomos. 

Este tomo II de las obras de Villegas (12 hojas sin foliar de preli- 
minares, y 224 páginas) contiene la traducción de los cinco libros de la 
Consolación Filosófica, pero al reimprimirla se suprimieron casi todos 
los preliminares de la edición antigua, entre ellos la Vida de Boecio y 
la Relación breve de la vida del rey Teodorico, que había puesto Vi- 
llega, sustituyendo estas piezas con una Vida de Boecio y noticia de la 
edad en que floreció, extractada principalmente de la Historia Litera- 
ria de Italia, de Tiraboschi. 

En el libro 5.° se suplió la parte que dejó de traducir Villegas, to- 
mándola de la versión de Fr. Alberto de Aguayo. 

Cuidó de esta esmerada y elegante reimpresión D. Vicente de los 
Ríos, de quien son las Memorias sobre la vida y escritos de Villegas, 
que anteceden al tomo primero. 

Hay ejemplares en papel fuerte azulado. 

1797- 

— Las Eróticas y traducción de Boecio de Don Estevan Manuel de 
Villegas. Segunda edición. Madrid, Sancha, M. DCC. XCVIÍ. 2 to- 
mos, 8." mayor. 

Reimpresión, á plana renglón, de la anterior. 

LVI. Jesús y María (Fr. Antonio). Carmelita descalzo. 
i hacia 1681. 

— El Boecio de Consolación. 

«D. Nicolás Antonio comunicó con este Religioso, y dice que vio en su 
poder esta traducción que se estaba ya imprimiendo (i). El manuscrito de 
esta obra, que comprehende los cinco libros del Consuelo de la Filosofía 
del Cónsul Severino Boecio, y que acaso es el mismo que vio Don Nico- 
lás Antonio, hemos tenido también nosotros presente. Poséele Don Gaspar 
de Montosa, Caballero del Hábito de Alcántara, Académico de la Real Aca- 
demia de la Lengua Española, y de conocida literatura. Es un códice en 4.", 
falto de los principios, y como de unas cinco hojas del Libro I, y así empieza 
en la Prosa V, y en el metro VI. Está dedicado á la Señora Doña Mariana de 
Austria madre de Carlos II, Rey de España. Consta del texto latino, y de la tra- 

(1) Vidimus apud eum «El Boecio de Consolación'», noviter e Latino conversum, qui typis 
jam oommititur. 



266 B.'BLIOTIXA DE 1..V REVISTA Di: ARCH., BIB:.. Y MIS. 

ducción castellana, uno enfrente de otro. Este texto es estimable, porque e! 
Autor se propuso corregirle después del trabajo qui habían hecho en él otros 
críticos. La versión sigue el método del Latin, y así las prosas se traducen en 
prosa, y los versos en verso; pero uno y otro con bastante elegancia. En lo> 
versos procede por lo común el Intérprete con demasiada libertad. Por las már- 
genes hay esparcidas algunas notas en latin y en careliano, que contribuyen á 
la mayor explicación de Boecio. Al fin se lee un índice de las Cosas Notables, 
y un Orden alfabético de los Metros también en ambas lenguas. Este manuscri- 
to es el exemplar por donde el Consejo Real mandó que se hiciese la impresión, 
y así está todo rubricado de Gabriel de Aresti que firma en la ultima hoja. 
Este Aresti era el Escribano de Cámara, y se llamaba Ciabriel de Aresti y La- 
rrazabal, como consta de la Tasa certificada por él á 18 de Enero de 1G80 para 
la Vida del Sr. Moscoso (obra también de Fr. Antonio de Jesús y María). El 
códice de que hablamos es original, y se comprueba de que su letra es la mis- 
ma que la de dos cartas que hemos visto, escritas por nuestro Padre Fr. Anto- 
nio desde Toledo año de 1681, la una á 4 de Agosto, la otra á 1 1 de Noviembre. 
El contexto de ambas supone que esta obra Latino-Hispana se estaba impri- 
miendo en Madrid por Bernardo de \"illadiego, impresor de la referida \'ida de- 
Señor Moscoso, y que estaba ya impresa la prosa IV del libro I. De donde infe- 
rimos que en este estado se interrumpió la edición, ó por la muerte del intér- 
prete, ó por otra causa, y que las hojas que faltan al principio son las que sir- 
vieron para la imprenta. Así se acredita la verdad con que afir.-nó D." Nicolá> 
Antonio que este Boecio se estaba ya dando á la prensa.» 
Pellicer. Biblioteca de Traductores, 20-21. 

LVII. Traducción anónima y de tiempo desconocido. 

— En las notas qu'j puso D. Francisco Cerda y Rico a las Obras de 
Francisco Cervantes de Saladar en la reimpresión de Sancha, 1772 
(pág. 241, dice, hablando de las traducciones castellanas d: la Conso- 
lación. 

<<.Tengo una Ms. en 4." sin nombre de traductor, digníssima de ver la luz 
pública.» 

^•Sería la de I-'r. Antonio de Jesús y María? (vide). 

LVIII. Pérez R.\mírez (Antonio). — 169S. 

— Armas contra la Fortuna, h'ábula temida de los hombres. Máxi- 
mas políticas y morales sobre Boethio «de Consolationc Philosophi- 
cai): Idea de toda rectitud v prudencia, Repartido en metro y prosa: 
sirviendo de norte B^sthio, á quien traducido se aplican varias digre- 



BIBLIOGr<.\?ÍA HISPANÜ-I.ATINA CLÁSICA 267 

sioucs. Compuesto por Antonio Pére; Ramírez;, Racionero en la Insig- 
ne Collegial de Ampudia. Quien lo dedica al Ex.'"^' Señor Duque, 
Duque (sic). Marqués del Zenete & su Señor. Año i6gS. Con Privile- 
gio. En Valladolid: por Antonio Rodrigue^ Figueroa, fmpressor dit 
la Real i'niversidad. 

4." 10 hojas preliminares, 583 págs. y G más con el índice de /os 
e.xeniplos, y algunas cosas essenciales del libro. 

Dedicatoria. 

Aprobación y censura del Doctor D. Gines Miralles Marín, Abbad 
de Santa Pía, Capelhín de honor y Predicador de S. M. (Madrid, 6 de 
Noviembre de 1697.) 

Licencia de los señores del Real Consejo. 

Aprobación y censura de D. Joseph F'rancisco Bermúdez da Man- 
dia, Colegial Theólogo mayor de Santa Cruz. (Valladolid, 6 de Mayo 
de 1698.) 

Licencia del Ordinario (en la misma fecha). 

Erratas, Tassa. 

Prólogo y advertencias al lector: 

«Novedad te hará (Lector amigo) e! que en un siglo tan copioso de acerta- 
dos escritos, me arroje yo á escribir, siendo un hombre ilüleralo y no conoci- 
do... Algunas veces me dediqué á actos por si laudables, y el haber conseguidij 
aprobaciones, fueron antes favores de la popular gracia que méritos de mi in- 
dustria...» 

Se queja de la envidia de sus émulos, y prosigue: 

•^<Estudié desagraviarme con una inculpable venganza... Tuve prudente 
duda sobre la elección de materia... N'o obstante, trabé de Boethio, para que me 
sirviese de texto á algunos discursos: hallé en los Consuelos de este Author, y 
en su vida alguna similitud con mi fortuna, porque depende, como la suya, de 
vna misma causa. Omito el representarte aquí su vida, porque me han preve- 
nido en esta diligencia el P. Causino de la Compañía de lesús en su sexto tomo 
de la. Corte Santa, donde larga y políticamente describe la vida de este insigne 
varón; el P. Fr. Aguslin López, Alongé de N. S. Santa María de Balbuena del 
Orden de San Bernardo; y también D. Esteban Manuel de \'illegas. Estos dos 
últimos tienen también traducido en nuestro idioma á Boethio; habiéndome 
preocupado el dictamen, me fué forzoso añadir algo á la traducción: para ser 
esta sola, buscara otro rumbo, pues ya estos varones la habían logrado con 
tanto acierto. Determiné por esto añadir á Boethio las presentes digresiones, 
que se pueden dezir la principal materia, porque Boethio solo nos sirve de guia> 



368 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



Las diggresiones suelen ser largas, y muchas aun sobre solo vn metro ó vna 
prosa: causa para que haya llegado á justo cuerpo el volumen con las que he- 
mos hecho solo sobre el primero libro; es verdad que algo de propósito detuve 
aquí el curso, porque si acaso fuere desayre de tanto varón el desfigurar yo 
con mi desacertada versión la originaria hermosura, sea menos lo que le agra- 
vio en lo menos que le traduzgo; si por ventura tuviere la dicha de agradar, 
tiempo resta (Dios delante) para proseguir... 

»En las epigraphes de las diggresiones atiendo á lo principal que en ellas se 
trata, para llamarlas políticas ó morales, pero si se mira á algunos documentos 
que en ellas se incluyen, hay muchas morales que participan de lo político, y 
políticas que tienen algo de moral. En orden al estilo me llevo antes del genio 
que del artificio: mi fin es la perspicuidad, para que quien no lo entendiere 
culpe á su ignorancia, y no á defecto de claridad. Los discursos van con aco- 
luthia y distinción de paragraphos, solicitando una trabazón de conceptos, y 
no un montón de centones. Las citas margénales para los exemplos de la Prosa 
faltan, mas se ponen en el índice, donde es fácil hallarlas, si es cosa de impor- 
tancia inquirir en esto la legalidad.-» 

Como se ve, esta traducción comprende sólo el primer libro, abru- 
mado por un enorme é impertinente comentario. No sé si llegó á pu- 
blicarse algo más: yo sólo conozco este primero y grueso volumen. 

La traducción está como el original, en verso y prosa, menos cam- 
panudos y gongorinos de lo que solía estilarse en las postrimerías del 
siglo XVII. Las combinaciones métricas, empleadas por el traductor, 
son: octavas reales, estrofas líricas de seis versos, sonetos, décimas, ro- 
mance endecasílabo, endechas, romance eptasílabo. 

En las Digressiojies van traducidos ocasionalmente muchos pasajes 
de poetas latinos antiguos y modernos. Registramos en sus respectivos 
lugares los que pertenecen á la literatura clásica. 

Como muestra de la traducción de los metros de Boecio, transcri- 
biré el 4.° del libro primero: 



Quien compusiere la vida 
En inalterable estado, 
Tendrá do ninio ea el hado, 
Sin que la quietud le impida: 
De ambas suertes la avenida 
Quien viere con rostro igual, 
Gozará quietud cibal, 
Sin temor de al^iún vaivén. 
Cuando no le alegra el bien, 
Ni le desazona el mal. 

No de la envidia la rabia, 
Que á inquietar al mundo aspira, 
La amenaza de la ira, 



Ni la soberbia le agravia. 
Cuerda la razón y sabía 
Desprecia todo poder, 
Sin que la pueda offender, 
Grande, rico ó poderoso, 
Porque la rige el reposo 
De un impenetrable ser. 

¿Por qué tanto la maldad 
Del tyrano al pobre espanta, 
Cuando no es su fuerza tanta 
Que se iguale á su impiedad? 
Desarmará la crueldad 
De la potestad severa, 



BIBI.IOGRArÍA HISPANO-LATINA CLASICA 260 

E] que eo un ser persevera, Pues de ageno gusto pende- 

Y sus deseos acorta. Escudo que nos defiende 
Porque el mundo nada importa Es de este mundo el despego 
Al que no teme ni espera. Mas dexa este escudo, ciego ' 

Mas quien con afán pretende Quien busc , dicha terrena- ' 

No tiene estabilidad, y aprisiona en la cadena 

Y pierde la libertad. De pasiones su sosiego. 

LIX. López de Reta (D. Agustín).— 1805. 

—Los Cinco libros del Consuelo de la filosofía de Anido Manlio 
Severino Boecio, traducidos en prosa y verso por don Agustín Lópe^ 
de Reta, caballero navarro, tiatural de la villa de Artajona: Publi- 
calos Don Vicente Rodrigue; de Arellano. Madrid: Por Gome; Fuen- 
tenebro y Compañía. i8o5. 

8.° XXIV + 23 1 págs. 

Prólogo del editor: 

«Adquirí este precioso manuscrito de mi íntimo amigo y compañero Don 
Aiexandro Dolarea y Nieva, actualmente dignísimo Síndico del Reino de Nava- 
rra: lo leí y lo admiré: pero siendo mis conocimientos en orden á la bella lite- 
ratura tan limitados, no me atreví á hacer uso de tan acertada traducción, como 
justamente desconfiado de mi propio concepto,' y la he tenido muchos años sin 
publicar, hasta que consultándola con personas de la mayor instrucción, y del 
gusto más delicado, me aconsejaron que no defraudase á la República de las le- 
tras de tan sabio trabajo, ni á Don Agustín de esta confirmación de su mérito, 
ni á mí patria de la gloria que justamente debe resultarle. Muchas traducciones 
se han hecho de los cinco libros De Consolatione Philosopliiae... pero entre to- 
das la que hasta aquí ha corrido y corre con el mayor crédito es la que hizo el 
famoso D. Esteban Manuel de Villegas, que en el Parnaso Español obtiene uno 
de los lugares más distinguidos; pero salva la buena memoria de tan insigne 
varón, me parece (y son muchos de mí dictamen) que la traducción de Don 
Agustín es mucho mejor que la de aquel, particularmente en la parte poética, 
en laque parece que Villegas debiera ser más sobresaliente, atendidos los mu- 
chos testimonios de su acierto que nos han quedado en sus obras.N> 

En el resto del prólogo procura el editor Arellano )ust¡ficar la pre- 
ferencia que concede á López de Reta sobre Villegas, presentando jun- 
tos varios trozos dé ambos y cotejándolos con el original latino. 

«Yo por lo menos (añade) hallo en Don Agustín mas bien entendido el ori- 
ginal, más bien expresados los conceptos, más estilo poético, más claridad, más 
pureza de dicción, más igualdad, más dulzura, y al mismo tiempo mucha más 
elevación.» 



270 BIBLIOTECA DE L.V PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Florecía D. Agustín López de Reta á Unes del siglo xvii, puesto que 
en 1680 publicó en Pamplona su continuación de la Vida de la Virgen 
de D. Antonio de Mendoza. Es de admirar, por consiguiente, que su 
estilo, ni en verso ni en prosa, adolezca de la corrupción literaria de 
su siglo. Acaso retocaría algo, (quizá mucho) la traducción el propio 
Rodríguez de Arellano, que era poeta lírico y dramático no vulgar, 
como lo acredita su comedia El Pititor Fingido, su refundición de Lo 
Cierto por lo Dudoso, v algún romance morisco en que imitó feliz- 
mente la mejor manera de Góngora, aciertos que bastan para compen- 
sar las mil traducciones y compilaciones mercantiles en que \ivió ata- 
reado casi toda su vida. 

López de Reta empleó todavía mayor variedad que Villegas en la 
. versión de los metros de Boecio, como puede juzgarse por el siguiente 
cuadro: 

Estrofas líricas de seis versos, diversamente combinadas (Lib. I, 
mets. I y 11; Lib. lí, mets. IV y VIH; Lib. lil. mets. JV y VI! I). 

Silva (Lib. J, mets. IIÍ y VI: Lib. III, met. I; Lib. V, met. IV). 

Romance octosílabo (Lib. I, m;t. IV; Lib. III, met. X; Lib. IV, 
metros III y \'II). 

Romance heptasílabo (Lib. I, met. V; Lib. III. met. lí; Lib.\'. met. I). 

Romances compuestos de versos de ocho y diez sílabas (L. I V, m. I). 

Romancillo de seis sílabas (Lib. I, met. \'IÍ; Lib. V, met. III). 

Sonetos (Lib. II, met. I; Lib. IV, mets. ÍI y IV; Lib. V. met. II, 
este último con finales agudos). 

Quintillas (Lib. II, met. II). 

Redondillas de octosílabos (Lib. II, met. III). 

Redondillas de versos de seis sílabas (Lib. II. met. VI). 

Décimas (Lib. II, met. V; Lib. IIL met. I\). 

Coplas de pie quebrado (Lib, 11, met. VII; Lib. IV. met. \). 

Sáficos-adónicos (Lib. III, met. III). 

Octavas reales (Lib. III, mets. V y XII). 

Tercetos (Lib. III, met. IX). 

Estancias de á cuatro versos decasílabos y dodecasílabos de esta 
manera: 

Quien con sabio discurso investiga 
Lo más verdadero en cualquiera opinión, 
Y no quiere engañarse con tantas 
Como ha introducido en el mundo el crrrr... 



bibliografía iiispano-latina clasica 271 

(Lib. III. met. XI.) 

Endjcasfiabos con rimas intercalares, de esta suerte: 

Si quieres ver con claridad el modo 
Con que lo rige lodo, y lo gobierna 
I, a providencia eíecí!*... 

Endechas (lib. V, met. V). 

Esta traducción es, para mi i^usto, la mejor que tenemos de Boecio, 
aunque por ventura sea la menos conocida y celebrada. Los versos es- 
tán interpretados con mucha más lidelidad que en \'illegas, y no con 
menos gala. Citare, por la singularidad del ritmo (aunque no sea de las 
composiciones en que López de Reta anduvo más feliz), el metro \\\ 
del libro II que puso en coplas de Jorge .Manrique, sin duda porque le 
saltó á los ojos el parentesco y semejanza entre ambos trozos poéticos: 

Quien guiado de su error De la muerte el señorío 

Siente en su ambición profana Desprecia lo sublimado 

Tanta guerra. De esa gloria, 

<Jue piens i que el bien mayor Y le postran á su brío 

<vOnsiste en la gloria vana I. o abatido y estimado 

De la tierra; Igual victoria. 

Cuando este afecto le mueve, ^Dóndc está la estimación 

Consideren advertidos !»c aquel I'abricio fiel? 

Sus desvelos, ¿Qué es de Bruto? 

De la tierra el sitio breve, ^Quc se hizo el recto «'atún? 

Y los anchos y e.xtendiJoi lodos del hado cruel 

De esos cíelos. Son tributo. 

Y que su nombre aborrezca, Postuma la fama leve 

-Si lo imagina despacio, De algunos inscribe ahora 

Es forzoso; El vano nombre. 

Viendo que no es, aunque crezca, .¿.Mas de qué aprovecha el breve 

A llenar tan corto espacio Epitafio, si se ignora 

Poderoso. Ya aquel hombre? 

^Pues de qué sirve estimaros. Luego, aunque os que Je csc.ilpiJo 

Y blason.ir de esa suerte V.w el túmulo el renombre 

Que 03 inllama? Celebrado, 

^Pensáis que podrá libraros Quedaréis en el olvido. 

De los triunfos de la muerte Pues solo se verá el nombre, 

Auestra fama? • No el nombrado. 

Que aunque sus lenguas publiquen Y si pensáis extender 

En los pueblos más distantes Mas la vida con goíar 

Gran nobleza. De esa suerte, 

Y en su solar califiquen Cuando la hayáis de perder. 
Eos títulos arrogantes Aun os resta que pas.ir 

Su grandeza; Otra muerte. 

En el Diario de las Musas, números de 22 de Diciembre de 1790 v 
7 de Enero de 1 791, se habían insertado algunas muestras de los ver- 
sos de esta traducción (metro I del libro, metro ÍIÍ del libro If. me- 
tro II del libro III). Parece que Ramírez de Arellano dirigía aquella 
publicación, ó á lo menos allí se publicaron muchos versos suyos con 
el seudónimo de Silvio del Arga. 



Í72 biblioteca.de la revista de arch., bibl. y mus. 

LX. ;GoxzÁLEz Carvajal (D. Tomás José)r — 1803-1804. 

— Traducción del metro í\'. libro 11. De Consolatione. de Severino 
Boecio: Quiciinque viilt perennem. 

El hombre prcveniJo, 
Que sin temor los silvos oir quiera 
Del Euro enfureciJt' 
En mansión duradera. 

Y burlarse del mar quando se altera. 

Huya del empinado 
Cerro donde con fuerza incontrastable 
Combate el austro airado: 

Y de la arena instable, 
Huya el asiento flaco y deleznable. 

Huya del sitio ameno ^ 

Que está tal vez á un tiempo de frescura W 

Y de peligros lleno: 

Y plante en la llanura 
Firme edificio sob.'-e piedra dura. 

Y siquiera los vientos, 
Resonando con truenos espantosos. 
Turben los elementos; 

Y siquiera furiosos 
Revuelvan en los mares espumosos: 

Tú feliz, guarecido 
De humilde y segurísimo vallado. 

Oirás el ruido 

Con rostro sosegado, 
Riéndote de ver el cielo airado. 

Correo de Sevilla, tomo 1. núm. 1 1. correspondiente al sábado 5 de 
Noviembre de i8o3. 

Firmado con las iniciales 5. P/i. (,sSil}'ino P/iilomelos?), que son las 
mismas que usó González Carvajal en una oda al \iño Dios preseti- 
tado en el templo, inserta en el segundo tomo del Correo, y en otra al 
mismo asunto publicada en las Variedades de Ciencias, Literatura y 
A7'tes (Marzo de i8o5). Tal circunstancia, unida á la pureza de len- 
guaje y sencillez de estilo, evidentemente imitado del de Fr. Luis de 
León, me inducen á atribuir al famoso interprete de los Salmos esta y 
las demás traducciones de fragmentos de Boecio que con las mismas 
iniciales salieron á luz en el Correo de Sevilla. 

Traduccción del metro VII, libro IV, de Boecio: 

Con diez años de guerra 
.Agamenón glorioso 
El violado ¡echo del hermano 
Vengó, y echó por tierra 
El muro poderoso, 

V la ciudad del pérfido Troyano. 

Y porque el soberano 
Eólo niega el viento 
A la ya presta armada, 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 

ti, de l;i hija amada, 
Olvidando de padre el sentimiento, 

Triste al cuchillo ofrece 
Kl cuello, y con su sangre el viento crece. 

Con doloroso extremo 
Lloró los devorados 
Socios rlyses, en la inmensa cueva 
Dó echado Polyfemo, 

Y trinchando á bocados 

J-os miembros medio exánimes, con nueva 

Voracidad los lleva 

Al vientre insaciable. 

Pero de su sangriento 

Placer, el escarmiento 
Probó, quando con pena intolerable 

Y furor impaciente 

Sintió horadada y ciega la alta frente. 

Fuertes y claros hechos 

Hicieron al Tebano 
Hércules inmortal y glorioso. 

\'encidos y deshechos 

Del suelo Tcsaliano 
.\.rrojó los Centauros victorioso. 

Del león espantoso 

Se trajo por trofeo 

La piel, y con sus Hechas 

Certeras y derechas 
Derribó al lago pestilente y feo 

.De Stynfale las aves, 
yiie nublaban el sol, a Arcadia gr;M es. 

Encadenó al Cerbero 

Trifaucc, que ladraba 
Kn las cavern.is del eterno lloro. 

Quitóle al dragón fiero 

Que atento 1 s estaba 
r.uardando, qual riquísimo tesoro. 

Las manzanas de oro. 

El cuerpo de Diomcdes 

Arrojó á los caballos 

Que, en ágenos vasallos 
«Ub.idos, encerraban sus paredes. 

Y la hidra horrorosa 
Kindió al fuego su rabia venenosa. 

Achclóo corrido, 

Desarmada la frente, 
El rostro esconde entre las ondas frías. 

Yace .Anteón rendido 

Sobre la arena ardiente, 
C.aco á Evandro pagó sus raterías. 

I-as agudas encías 

Del javali cerdoso 

Que defenderse intenta. 

Con espuma sangrienta 
Señalaron el hombro valeroso - '^ - 

Del que un día en el suelu „•-%■? 

Sustentará con él el alto cielo. 

Esta postrer hazaña, 
Quando con firme cuello "^'^-' 



274 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Sostuvo en peso la celeste esfera, 

De gloria eterna baña 

Su nombre, y al más bello 
Premio, á la bieoandanz^i verdadera, 

Al cielo lo subiera. 

Pueí, oh fuertes varones, 

¿En qué estáis detenidos? 

Por los pasos seguidos 
Id, que os han señalado estas acciones. 

La tierra despreciada 
Os dará asiento en celestial morada. 
S. Ph. 

Correo Literario y Ecofiómico de Sevilla, tomo II, núm. 42. co- 
rrespondiente al xMiércoles 22 de Febrero de 1804, págs. 3i-53. 

TRADUCCIOxXES OCASIONALES. 

LXI. I\Ial-lara fjuan de). — 1568. 

«De esta honra ó gloria vana dice bien Boecio en el metro séptimo, lib. 2 de 
consolación en estas palabras: 

Quien pide con fervor de alma la gloria, 

Y cree ser lo último, 
Los ojos alce al cielo, y mire el sitio 

De las tierras certísimo, 
Y se avergonzará de la soberbia. 

Que no hinche sus términos. « 

Philosophia Vulgar, fol. 27. 
LXII. Caro (Rodrigo). — 1604. 

«Y asi de ellos (los metales) dice con filosófico sentimiento divinamente 
Boecio, en el libro De Consolación: 

¡Heu! primus quis fuit Ule 
Aiiri qui pondera latere volentis 
Pretiosa pericula fodit? 

En castellano. 

¡Ay! ¿Quién.fué aquel atrevido 
que sacó primeramente 
Cargas de oro reluciente 
Queriendo estar abscondido? 
¿Quién (dice el sabio Boecio) 
Las perlas á lu '. sacó, 
Y al mundo incauto vendió 
Peligros de tanto precio?» 

Memorial de la villa de Utrera, pág. 134. 

LXIII. Cáscales (Licdo. Francisco).— 1614. 

En los Discursos históricos de Murcia y su Reyno, pág. 349 de la 
segunda edición. 



biblio-jBafía hispano-i-ATina clásica 275 

«Oh qué bien cierra esta clausula, á mi parecer, Boecio Severino, en aque- 
llos versos que encomendó á la inmortalidad, probando que todos son nobles, 
•sino los viciosos: 

Todo ei linage humano se levanta, 

Y nace de un principio semejante, 
Porque uno es el padre de las cosas, 
Uno todas las cosas administra. 

Él dio rayos á Phebo, y á la Luna 

Dio cuernos, dio los hombres á la tierra 

Y dio también al cielo las estrellas. 
Él encerró las almas descendientes 

Del alto Cielo, en los humanos miembros. 
Luego todos los hombres traen su casta 
De este pimpollo noble soberano. 
Si esto es asi, ¿qué blasonáis gloriosos 
Contando agüelos, y linaje antiguo? 
Que si atentos miráis vuestros principios, 

Y al .\utor de las cosas Dios inmenso, 

Y que ese es vuestro Padre: quién no es noble? 
Ninguno, sino quien con torpes viciosr 
Desampara tan alto nacimiento.» 

LXIV. Lugo Y Dávila (D. Francisco). — 1622 

«icNo es poder el que no puede dar de mano á los cuidados con la prudencia, 
como lo enseñó elegantísimamente Boecio en estos versos: 

Aquel que poderoso 
Quiere ser de si mismo. 
Sus pasiones feroces avasalle; 
No al deleite engañoso 
Sujeto el cuello halle. 
Con las riendas del fiero barbarismo; 
Que aunque licito sea 
Que de tu ley el Indo temeroso 
Esté en tierra aptirtjda, 

Y aunque la última Tile á tí se vea 
Rendida y humillada, 

Con todo, el que no puede 
Despedir el cuidado fatigoso 
Que el al. na le atormenta, 

Y las querellas míseras no avienta, 
A su poder, poder no se concede.» 

Teatro Popular: Novelas Morales para mostrar los géneros de 
vidas del pueblo, y afectos, costumbres, y pasiones del animo, con 

aprovechamiento para todas personas Por D. Francisco de Lugo 

y Davila. En Madrid, Por la viuda de femando Correa Montene- 
gro. Año 1622. A costa de Alvaro Pere^. 8.° 

(Fol. loi vto. y 102. 

Raro y curiosísimo libro que debiera reimprimirse, por ser de los 
más entretenidos y originales de su género, aunque excesivamente pi- 
cante. 



276 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Tiene alguna otra reminiscencia de Boecio, que pudiera parecer el 
autor más ageno de la desenvuelta musa de D. Francisco de Lugo: 
P. 26. 

«Assi me valgo de la dotrina de Boecio, que dize: 

Aquella no es potencia, 
que huir no sabe las querellas miseras » 

BIOGRAFÍA. 

LXV. MoxcADA (D. Francisco de). — 1642. 

— \'ida de A}mi\io, Manlio Torqiiato Severino Boecio. Escrilia 
(sic) por D. Francisco de Monteada Marqués, de Aytona, Conde de 
Ossojia. Vi^cojide de Cabrera y Bas, gran Senescal de ¡os Rey nos de 
Aragón. Que fue Embajador de Alemania, General de la Armada de 
Dunkerke. Gobernador y Capp."^ General de los Payses Vajos y de 
Borgonna, del consejo de estado de Su Magestad, y Mayordomo Ma-- 
vor, del Se7'enissimo Sennor Infante Don Fernando de gloriosa ?ne~ 
moría. Francoforti. Apud Gasparum Rotelium. 

Sin año (1642). Linda impresión de gusto elzeviriano. 
16." ¡37 págs. V dos más con las Erratas, que son muchas, como aí 
principio se advierte: 

«Este libro por falta de Corrector salió con tantos yerros en muchas par- 
tes... con que se contunde la pronunciación. Olvidáronse las márgenes en que 
iban notados los lugares de Tácito y Patérculo, van señaladas las erratas que 
se han podido advertir.» 

Á la vuelta de la portada un escudo, lindamente grabado, que es el 
del Conde D. Bernardino de Rebolledo, mecenas de esta edición, según 
se infiere de la dedicatoria siguiente, que comienza en la página 3 y 
llega á la 4?: 

<.<Dirig¡óla el licenciado Isidro Flores de Laviada, natural de la Ciudad de 
i. con, á D. Bernardino de Rebolledo, Señor de Irian, Conde del Sacro Imperio, 
(>arallero de la orden de Sant lago, Comendador y Alcayde de Villa nueva de 
Alcardete (sic), y la Puebla de D. Fadrique, Maestre del Campo de Infantería 
española, y gobernador del Palatinado inferior. 

>En un discurso de los escritores de este tiempo y la diferencia de estilos oí 
alabar á V, S. la Vida de Boecio escrita por el Sr. Marqués de Aytona: hallé 
en ella quanto me prometía, y lastimándome que en siglo que tanto sirve á la 
lisonja la elegancia no saliese á mas luz elogio tan digno y tan merecido de los 
defensores de la verdad, me resolví á evitarle el riesgo de que le aparte de su 



BIBLIOGRAFÍA IlISPAEO-LATINA CLASICA 2/7 

intento la atención de los que le retiran, el descuydo de los que le trasladan, ó 
que mayor ambición le publique por suyos». 

Todo lo restante de este larguísimo prólogo fechado en i." de Di- 
ciembre de 1640, es una biografía apologética de Rebolledo, ó más bien 
la transcripción de su hoja de servicios militares. De Moneada no se 
dice una palabra. 

Más explícita en este punto es la advertencia .1/ letor, donde se co- 
pian algunos renglones de una carta que el Conde de Rebolledo escri- 
bió á D.^ Catalina de Moneada con ocasión de la muerte de D. Fran- 
cisco: 

«La pérdida ha sido tan general que los exércitos y las Provincias que le te- 
nían por padre, le lloran con ternura de verdaderos hijos. Hará al servicio del 
Rey no menor falta que á su casa. Solo para sí murió en buena sazón, habien- 
do defendido tantas veces estos estados de la opresión de los enemigos, facili- 
tando la paz de Alemania con la impresa de Tréveris, y prisión del elector, do- 
mado el orgullo de dos tan poderosos exércitos, victoriosos ya de una batalla, 
cebadólos vergonzosamente de Brabante, encerrándolos en sus riberas, ga- 
nándoles el fuerte del Eschenck, plaza de tanta consideración, y pasado la gue- 
rra al corazón de su Pays; estos son los estados que añadió á su casa, y «sta la 
mayor herencia que deja á V. S.» 

Licencia del Comisario General de la Librería Juan Ludovico de 
Hagen para que se imprima el libro de Moneada <ab expertis in lingua 
jussu nostro revisum». (lo de Abril de 1642.) 

Aprobación del Reverendo Padre Rudolpho Teutoburgo Guardián 
del Convento de Capuchinos de Winphen, Predicador y residente en 
Franckenthal. (i5 de Diciembre de 1641.) 

La Vida de Boecio está muy bien escrita, como podía esperarse de 
D. Francisco de Moneada, pero en un estilo enteramente diverso del de 
su Expedición de catalanes y aragoneses. Los 53 brevísimos capítulos, 
ó más bien párrafos del Boecio, pertenecen á aquella escuela aforística 
y sentenciosa que habían puesto en moda los imitadores de Tácito, y 
que está representada en Italia por el Rómulo y el Tarqidno del Mar- 
qués Virgilio Malvezzi. y en España por el Marco Bruto de Quevedo. 

Este librillo de Moneada debía reimprimirse, no sólo por el nom- 
bre de su autor, sino por lo mucho que en sí vale. La edición antigua 
es rara, y además está plagada de erratas. 

De esta biografía de Boecio por Moneada hay varias copias antiguas 
en la Biblioteca Nacional (6449, 9069...). 



Í/S BIBLIOTECA 'de LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MLS. 

LXYI. Influencia de Boecio en la literatura española. 

Boecio, el último de los Romajios. fué uno de los autores que más 
influyeron en la educación literaria de la Edad Media, va como intér- 
prete de los libros aristotélicos de Lógica, ya como tratadista de mate- 
máticas y de música, ya principalmente como filósofo moralista en su 
visión alegórica de Consolatione Philosop/iice, de la cual se encuentran 
traducciones é imitaciones, algunas de ellas antiquísimas, en todas las 
literaturas de Europa. Una anglo-sajona se remonta á los tiempos de 
Alfredo el Grande (f 900), y uno de los más antiguos documentos co- 
nocidos en lengua romance es un incompleto poema provenzal sobre 
Boecio, cuya composición se atribuye generalmente al siglo x. 

Las estrechas relaciones entre el reino ostrogodo de Italia y el de los 
visigodos de España, ocasionaron que desde muy antiguo fuesen conoci- 
dos é imitados los libros de Boecio en nuestra literatura latino-eclesiás- 
tica. Las traducciones y los comentarios de Boecio fueron la vía prin- 
cipal, ya que no única, (puesto que también tomó mucho de Casiodoro, 
S. Agustín, Marciano Capella y otros), por donde llegaron á noticia de 
San Isidoro los rudimentos de dialéctica peripatética que expone en el 
libro segundo de sus Etimologías (cap. WX De Isagogis Porphyrii — 
cap. XXM. De Categoriis Aristotelis — cap. XW'Il, De Periherme- 
neñ's— cap. XXVIII. De Syllogismis ciialecticis — cap. X\lX,De Divi- 
sione definitionum ex Marii Victorini libro abbrei'iata — cap. XXX, De 
Topicis — cap. XXXI, De oppositis). Proceden también de Boecio, y en 
la mayor parte de los casos están reproducidas á las letras, las nocio- 
nes de Aritmética, Geometría y Música, contenidas en el libro III 
de la gran compilación isidoriana (de quatuor disciplinis mathemati- 
cis). Hay además una singular producción del metropolitano de Se- 
villa, Synonyma de la?nentatione anirnce peccatricis, en que se revela el 
deliberado propósito de imitar en fondo y forma el tratado de la Con^ 
colación, puesto que con artificio cuasi dramático se introducen las 
figuras del Hombre y la Ra^ón, lamentándose el primero de las mise- 
rias de la vida, consolándole la segunda con la esperanza de la eterna 
felicidad, y exhortándole á la práctica de las virtudes cristianas, como 
único camino para llegar á ella. El abuso de sinónimos que en esta 
obra se observa (sin duda porque el Santo Doctor la compuso princi- 
palmente como ejercicio gramatical), explica el título que lleva, y dio 
margen á un procedimiento literario de mal gusto que fué seguido 



BIKl.IOGRAFIA HISPANC-1. ATINA CLASICA 270 

por Otros padres visigodos, especialmente por San Ildefonso en el 
libro de Perpetua Virginitate. 

Incorporado, por decirlo así, Boecio en el cuerpo de la tradición 
isidoriana, no es maravilla que sus libros se encuentren con frecuencia 
en los inventarios de las bibliotecas de la Edad Media, y que diera 
lugar, á mediados del siglo XIÍ, á una imitación importante, cual es la 
obra De Consolatione Rationi^, compuesta en dos libros mezclados de 
prosa y verso por el Maestro Pedro Compostelano que la dedicó á 
su obispo Berenguér i^i^oá i iSy?) (i). Esta obra todavía inédita se 
halla en un códice de la Biblioteca del Escorial (R-ij-14, fols. 34 a 54), 
y han dado de ella noticias más ó menos extensas. Rodríguez de 
Castro, (lí. 48(3-488) Pérez Bayer en sus notas á Nicolás Antonio, 
(II. 121 ) y Amador de los Rios (II, 244 á 249). Los metros son die- 
cinueve, abundando en ellos las rimas perfectas é imperfectas, así 
Hnales como intercalares, las aliteraciones, paranonomásias y otros 
artificios retóricos y métricos. La traza del libro recuerda punto por 
punto la de Boecio, puesto que también á Pedro Compostelano se 
le aparecen en sueños varias figuras alegóricas tales como el Mundo v 
la Xaíui'aleya. á quienes la Ra^^ón ahuyenta de su lado, presentándose 
además un conflicto entre las virtudes y los vicios análogo al de la 
Psycomac/iia de Prudencio. Conviene transcribir íntegro el excelente 
análisis que de este ms. hizo Pérez Baver: 

«Operis auiein argumentum allegoria est perelegans, in qua inducitur M¡/;2- 
dits sub pulchrae puellae specie Auciorí per somnium obversalus, qu¡ ipsum 
mulliplici lenocinio ad mundanarum rerum studium pellicere satagit. Cumque 
ipse nutans et ¡amiam eam sectaturus alinquantisper haereat: supervenir puella 
alia pulchrior, scilicet Xaíura. meJiamque sese inter priore :i illam et Auctorem 
ingerens, eximie se ipsam cominendat á pulchritudine elementorum, de quibus 
ea occasione agit; necnon de animalibus quae gígnit ac nutrit; mox de plantis 
aique herbis quarum nomina, virtutes et efficacitatem indicat: bine de avibus 
quarum item recenset nomina, cantumque et vocum discrimina numerat. lis 
aulem inlerea colloquentibus supervenir puella alia longe prioribus elegantior, 
scilicet Ratio, easque torve intuens. «Quid hic(inquit) adstant scenula; meretri- 
*ces, adulationis artífices, figuli falsitatis, cordis aucupes imperiti, qua; sub 
»hostil¡ amicitia, tanquam Sirenes meiodiam prae se ferentes ad mortis perdu- 

(I) No he de disimular que lo mismo Pérez Bayer que Rodríguez de Castro no asignan al 
códice más antigüedad que la del siglo XIV, y aun se inclinan á creer que de aquel tiempo debe 
de ser el autor. Amador opina que el códice, especialmente en la parte de los versos fué rett,- 
cado en el siglo XIV, pero que es de fin del XII ó principios del XIII. 



oSo BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MTS. 

>>cunt excidium? Et ad me (pergit Auctor) vultum convertens ait: cu: ¿ tui 
>>memoria mei sinis percgrinari nolitiam, in quo mea muñera me loquuntur?» 
lít continuo de Grammatice, Rehtorice et Logice disserit, quas sub trium virgi- 
num ipsi ancillantium liabitu depingit. Hinc ad Arithmeticen, Musicen, Geomc- 
triam et Astronomiam procedit, eas sub quatuor Ítem puellarum specie descri- 
bens, quibus totidem germanas virgines adiungit, virtutes scilicet cardinales, 
ternasque alias seu Theologicas, quas Auctori unice sectandas proponit. Dolet 
Auctor interea quod Miindus et Natura ipsi relinquenda sunt, atque ita Ratio- 
nem affatur: «Tu quidem tuarum decentiá puellarum omne decus excedis 
»terrenum, maiestatc excelsior; sed illud est non mediocri admiratione stupen- 
»dum, quod ab illis puellis illustribus (Mundo scilicet et Natura) modis me 
^>averti (deberé) pronuntias: quod extremse dementiae est; cum nullum sit tam 
»asperum pectus, tam inmite, quod non oblectamentorum talium teneatur 
»affectu.» Tune Ratio: «hoc quidem fpergit) quod oculorum nutu spondebat 
»proprio sermone confirmans. Nigromanticorum velut deliramentis circum- 
»ventum Auctorem deplorat, qui superficie rerum, id est dealbatorum sepul- 
»crorum specie» se paliatur abripi, ac subiratior ita Auctorem alloquitur: 

O iuvenis captusque catenis carnis ubesce 
Te laesae, cor habes? tabes. Seis quod mürieris 
l-;t Superis cariiurus cris, si verba puellae 
licllce cordc tuu fatue sectaberis? Illa 
Stilla manu, quamvis pravis blanilitur oce//i.< 
Cxim mellis cálice inversa vice dando venenuin 
Sireniim modulis rapiens, capiens cor 

pcrgitque salutaribus monitis Auctorem informando. Insurgunt tamen ex 
adverso caro, avaritia, gula csteraque vitia ad suas partes ipsum pertrahcrc 
studentia, fitque vitiorum virtutumque contlictus maximus, arbitra tamen 
Ratione qua; nunquam Auctorem deserit; is autem aliquantum confortatus, 
atque a terrenarum rerum desiderio tantisper adultus, ca:lest¡um gustum per- 
cipere incipit; cumque ex ¡niervallo carnis illecebrye et mundana desideria 
animo recursent, ob quae Rationi subtristis moerensque sistitur: ab eadem 
rursus erigitur ac rccreatur novis atque cxquisitis narratiunculis de paradisi 
gaudiis: de beatitudine electorum: de laudibus Dei ac Beatissimaí Virginis: de 
prscipuis Ejusdem et lesu Christi mysterüs; do infirma atque imbecilla homi- 
nis conditione: de poenis inferni, ac de eiusmodi alus: quorum occasione Auctor 
varias Rationi explicandas quaistiones proponit, cum Philosophicas tum etiam 
et príEcipue Theologicas: de arbitrii libértate: de beatitudine: de pcccatis: de pén- 
calo originali: de conceptione Christi et Beatae Marias: de unione hypostatica: 
quibus á Ratione clare ac disserte exposilis Auctor demum ad se rediens, nihil- 
que iam terrena curans, ad coelestia intendit animum, desinitque moestus essc; 
atque hinc opcri, Cousolatio Rationis appositum scilicet argumento nomen fac- 
tum. Prodit autem se illico Auctor physices ac naturai arcanorum, necnon 



BIBLIOGHAFÍA HISPA NO-I,.S.TIN.\ i:LÁSICA 28 1 

Theologica: alquc universalis eruditionis, quam cnciclopaídiam vocant, non 
\ uli^ariter gnarum: quod ineunte XIV quo lloruit sa;culo non modo apud nos. 
sed el ¡n Galliis, ipsaque etiam altrice ingeniorum Italia rarum et mirabili loco 
habendum. Atque ulinam non ille ¡nipedilissimum planeque puerilc rhytmi 
genus in vorsibus consectatus fuisset. Haberemus prefecto venam uberem, 
lacteam, spontc Iluentem ad números, cuiusque sententia, nunc subobscura, 
Lectores parum attcntos occupasset. Sed ¡s erat ubivis eius cevi malus genius... 
Inviti ab huius codicis descriptione recedimus.» 

Basta esta rápida, pero muy nutrida descripción, para comprender 
que el De Cojisolaiione Ratiottis de Pedro Compostelano, á pesar de 
su originalidad relativa y del carácter enciclopédico que ostenta, de- 
pende en gran parte del De Consolatione Pliilosophiae de Boecio, y 
puede estimarse como su mejor imitación en nuestra literatura latino- 
eclesiástica de los tiempos medios. 

Tampoco le faltaron imitadores en lengua vulgar, entre los cuales 
merece el primer puesto, tanto por la dignidad y nombradía de su per- 
sona como por las raras circunstancias que en su libro concurren, el 
antipapa Benedicto XIII (D. Pedro de Luna), que primeramente había 
compuesto en lengua latina el libro intitulado Vitae humanae adversas 
omnes casus consolatioíies. Parece averiguado que el texto original de 
«ste libro es el que existe en el códice 4.853 de la Biblioteca Vaticana 
(V. N. Antonio, B. V. II, 21 1), al iin del cual se lee esta nota: Explicil 
líber de consolatione Theologtae, alias, vitae humanae: qtiem compila- 
vil Sanctissi ñus pater D. Petrus de Luna, quondam Papa, aut prop- 
ter ipsum compilatus est. 

El mismo Luna, ó algún familiar ó allegado y paisano suyo (como 
lo prueban los frecuentes aragonesismos del texto), puso en nuestro 
romance este libro. S3 conocen dos códices de esta versión: entrambos 
de la primera mitad del siglo xv. Uno de ellos es el de la Biblioteca 
del Escorial ( Y-III-7) descrito por Pérez Bayer, Amador de los Ríos y 
otros. El segundo para hoy en mi biblioteca particular: es también del 
siglo XV, escrito en papel á dos columnas en folio, y comprende en 
269 hojas, además del libro de las Consolaciones, el Oracional de Fer- 
nán Peres, de D. Alonso de Cartagena, y un tratado suyo de contem- 
plación sobre el salmo Judica me Deus. Todas las señas de este ms. 
coinciden con el que D. Pascual de Gayangos tuvo presente para la 
edicÍDn que hizo del libro del Papa Luna en el tomo LV de la Bibliotc- 



2^2 BIBLIOTECA t)E LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

ca de autores españoles [Escritores en prosa anteriores al siglo XV, 
páginas 5q3-6o2). 

El encabezamiento de este tratado en el códice que yo poseo dice así: 
«Aquí comié9a el prologo del libro de las consolaciones de la vida humana. 
El ql conpuso el papa benédilo treseno décimo q fue llamado don Pedro de 
luna antes del sumo pontificado. El qual libro contiene cosolaciones y reme- 
dios para cótra qualesqer tribulaciones tristesas angustias y adversidades q los 
ornes por qualqer c:,usa ó rasó pueda venir en tato q morará en aqste misera- 
ble valle de miserias y tbajos.» 

Quizá por una errada inteligencia de las palabras «antes del sumo 
pontificado)), que recaen sobre la persona de D. Pedro ^e Luna, y no 
sobre la situación en que se hallaba al escribir este libro, han supuesto 
algunos (A. de los Ríos, Historia critica, t. V, pág. 284) que esta obra 
había sido compuesta por el antipapa antes de recibir la mitra y aun 
el capelo. Pero tal conjetura no puede prevalecer ante las palabras 
terminantes así del texto latino como del castellano, que bien clara- 
mente indican que la obra fué labor de sus últimos años para buscar 
algún género de consuelo en sus tribulaciones: 

«Sic et ego ab impugnantibus justitiam pariler et obedientiam Romanae 
Ecclesiae a propriae mansionis loco eiectus, quandam exsilii speciem retinens, 
praefatum opus aggresus, ipsum ut legentibus placeret, De Consolatione Theo- 
togiae appellandum iudicavi.^^ 

Y en la versión castellana: 

«Ansi nos, lanzado de nuestra propia silta é ntansiojí por los rebeldes á la 
fe apostólica, é impugnantes á la justicia ó obediencia de la Iglesia Romana, 
sufriendo mas alegre que justamente esta especie de manera de destierro, pen- 
samos de componer aquesta obra, la cual si pluguiere á los leyentes será lla- 
mada: Libro consolatorio para las tribulaciones que á los hommes mortales, 
venir pueden.» 

Que tuvo muy presente la Consolación de Boecio se infiere no sola- 
mente del contexto del libro, sino de estas terminantes palabras del 
prólogo que preceden á las anteriormente citadas: 

«.Onde bien ansi como antiguamente el noble é constante varón Boecio fué 
enviado en perpetuo destierro é cárcel cruel, por no querer fa\orescer la tiranía 
del rey Teodorico, ansi nos, ele.» 

Pero aunque Boecio haya dado quizá el pensamiento de estas Con- 
solaciones, y sea uno de los moralistas de quienes va tomando senten- 
cias el Papa Luna, la forma literaria es enteramente diversa, puesto 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 283 

que los quince libros, ó más bien capítulos, en que su obra se distribu- 
ye, no conservan el menor rastro de alegoría ni controversia, sino que 
son una serie de lugares comunes para prevenir el alma contra los 
golpes de la fortuna, valiéndose para el caso de numerosos testimonios 
de la Escritura, de los Santos Padres y escritores eclesiásticos, y tam- 
bién de algunas máximas de los filósofos antiguos, especialmente de 
Séneca, así en sus libros auténticos como en el apócrifo De remedin 
foft nitor um, que algunos atribuyen al Petrarca. 

«E si por ventura en esta obra (dice en el prólogo) mezclamos algunos 
exemplos é abtoridades de los antiguos filósofos é oradores gentiles, fecimoslo 
con aquella entención que el glorioso doctor Santo Agustín, to\ o en sus obras 
donde dice: «Si algunas cosas los gentiles filósofos dijieron verdaderas é con- 
»formes á la católica verdat, debérnoslas haber é recobrar é traer á nuestros 
^>usos como de injustos poseedores.» 

»Por ende, en este libro cualquier persona turbada ó triste por cualquier 
causa ó ocasión fallará aparejada consolación. El porque en cierto lugar mas ■ 
ligeramente la pueda fallar, queriendo proceder desde las cosas más comunes 
fasta las cosas mas especiales, partimos é distinguimos este libro en quince 
particulares libros é trablados, ansi como quince son las causas é ocasiones de 
todas las turbaciones é tristezas que los homes han.» 

La intempestiva abundancia de citas y la vulgaridad de la doctrina 
amenguan en gran manera el mérito de este libro, que sólo tiene im- 
portancia bajo el aspecto del lenguaje. 

Crece la afición á Boecio en los moralistas del siglo xv. Por ejem- 
plo, D. Enrique de Villena le cita expresamente en su Consolatoria á 
Johan Ferra?ide^ de Valera. Pero no son imitaciones del senador 
romano todas las que lo parecen. Así, la Vita Beata del protonotario 
Juan de Lucena no es, como creyó Ticknor. una imitación lisa y 
llana de los libros de Consolatione, sino una traducción algo libre y 
muy hábil del Dialogus de felicítate vitce del humanista Bartolomé 
Fazzio, como ha demostrado el Sr. Paz y Melia. 

Tanto y más que entre los prosistas se discierne la influencia de Boe- 
cio en los poetas de aquella edad, que eran muy dados á moralidades 
sentenciosas. El Marqués de Santillana, que poseía en toscano y en cas- 
tellano los libros de la Consolación, parece acordarse de ellos en el 
diálogo de Bias contra fortuna. Gómez Manrique le tenía entre sus 
pocos libros. Pero el más insigne homenaje que la musa castellana 
tributó á Boecio en el siglo xv. es la evidente imitación que de algunos 



284 BIBLIOTEO.'v DE LA PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

conceptos suyos hizo Jorge Manrique en sus coplas inmortales. La obra 
de Cotisolatione, y especialmente los jjieíros intercalados en ella, que 
son el último eco de la lírica horaciana, y el principal, aunque indi- 
recto camino por donde su noticia hubo de trasmitirse á los tiempos 
medios, parecen haber sido objeto de la constante y asidua meditación 
de nuestro poeta. Hay en las coplas algunos pensamientos de los que 
son más comunes en las odas morales de Horacio, pero no creo que 
vengan de allí directamente, sino á través de la imitación de Boecio. 
Por ejemplo, el allegados son iguales... no procede del Fallida mors, 
ni del Omnes una tnanet mors, et calcanda semel via letho, sino del 
metro Vil, libro II de Boecio, donde también se encuentra la interro- 
gación famosa: 

.\íor.<; spernit altam glüriam: 
¡nvolvit humile pariter et celsum caput, 
Kqtiatque summis injima. 
Ubi nunc Jiíielis ossa Fabricii )nancnt-' 
Quid Brutus ant rigidxts Cato? 

Pueden añadirse otras reminiscencias más ó menos importantes: 

«Haec nosira vis es: hunc conlinuum ludum ludimus, rolaní volubili orbe 

versamus (Lib. II, prosa II): 

Que bienes son de fortuna 
Que se vuelven con su rueda 
Presurosa. 

»Defuncluinque leves non comitanlur opes» (Lib. 111, metro llj: 

Pero digo que acompañen 
Y lleguen hasta el sepulcro 
Con su dueño. 

Después de tan alto ejemplo, creo inútil rebuscar otras huellas de la 
influencia de Boecio en la poesía castellana de fines del siglo xv, por 
ejemplo los dos libros del cordobés Juan de Narvaez, titulados: el uno 
de la Partida del Ánima, y el otro Valencianas lamentaciones, así 
llamadas por haber sido compuestas en Valencia. L'no y otro son poe- 
mas de filosofía moral, escritos con notable fluidez, naturalidad y sol- 
tura, en octavilla de versos cortos. La Partida del Anima está en for- 
ma de diálogo entre el Ánima y la Ra^ón, y puede considerarse como 
una exposición popular y sencilla de los principales temas de la psico- 
logía escolástica, insistiendo principalmente en la demostración de la 
espiritualidad é inmortalidad del alma racional. Las Valencianas La- 
mentaciones son también un diálogo entre el autor dolorido y quejum- 
broso por la desestimación que de su libro había hecho el Conde de 



BIBLIOGHAl ÍA IIISI'.VNO-LATINA CLASICA 285 

Oliva; y la Ra^óJi, que le conforta travcndole á la memoria los infini- 
tos trabajos y sinsabores que cercan y atribulan al hombre en todos los 
estados de la vida, sin perdonar á los poderosos monarcas, ni a los cau- 
dillos invencibles, ni á los magnates opulentos, ni á los que están cons- 
tituidos en los más altos grados de la jerarquía eclesiástica. De este modo 
la obra se convierte en un largo sermón que recuerda el Rimado dt- 
Palacio del canciller Ayala, y que va como él entreverado de rasgos 
de sátira más amarga que festiva, si bien el efecto total de la obra es de 
resignación y conformidad con los decretos de la Providencia. Existe el 
manuscrito de estos poemas en la Biblioteca Colombina, v ha sido im- 
preso en Sevilla, 1889, en tirada de cortísimo número de ejemplares. 
Pero el gran monumento de la imitación boeciana en España (si- 
glo XV), si bien mezclada con otros elementos, por ejemplo la novela 
filológica de Marciano Capella, es la grande alegoría filosófica del Ba- 
chiller Alfonso de la Torre, titulada Visión delectable de la filosofía \ 
artes liberales, compuesta para la educación del Príncipe de Viana. 
Aun en las doctrinas de este libro relativas á la Lógica y á la Música se 
nota la influencia de Boecio. En el libro del Bachiller la Torre apare- 
cen personificados el Eíifendimiento, la Ra^ón, la Naturaleza, las Siete 
Artes Liberales y las Cuatro Virtudes; pero el propósito de la obra 
es pedagógico y enciclopédico, y no puramente moral como en Boecio. 
El considerable número de traducciones é imitaciones que en el 
cuerpo de esta bibliografía se citan son indicio de que Boecio continuó 
siendo uno de los autores más leídos en los siglos xvi v xvn, y no sería 
difícil encontrar rastros de él en los más insignes moralistas del xvii. 
como Quevedo (Providencia de Dios). Baltasar Gracián v el autor de 
la Epístola Moral á Fabio. Pero ya este culto era menos exclusivo qui- 
en la Edad Media, y cedía con mucho al de Séneca, verdadero ídolo li- 
terario de los escritores conceptuosos y aforísticos de este tiempo. La 
voz del estoicismo rígido sonaba mucho más alta que la del templado 
peripatetismo de Boecio, y se le atribuía mayor eficacia para preservar 
el alma contra los golpes de la adversa fortuna. 

LXVIL Nota adicional. 

A la enumeración de los códices de Boecio existentes en España. 
debe añadirse el muy interesante manuscrito francés que á continua- 
ción se registra: 



286 BIBLIOTECA DE 'LA REVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

— M. Ee-70 de la Biblioteca Nacional. 

Ci commetice le liure de boesce de consolación. Le quel mestre 
Jehan de ineun tf-anslata a la req ueste de roy phelippe le quart Roy 
de F ranee. 

Fol. 49 fols. á dos columnas, vitela. 

Precioso códice del siglo x\% con algunas miniaturas é iniciales en 
oro y colores. 

BRUTO íMarco). 

Vid. el artículo de Cicerón, en cuya correspondencia están insertas 
las cartas de Bruto. 



c 



CALPURNIO PISÓN (Lucio). 

Agustín (D. Antonio). 

— Fragmentos de los Anales de L. Calpurnius Piso Frugi, recogi- 
dos de varios autores antiguos, tales como Prisciano, Gellio, Varrón, 
Dionisio de Halicarnaso, Varrón, Plinio el Mayor, Tito, Livio, Censo- 
rino, Cicerón, Macrobio, Arnobio, Lactancio, etc. Añádense también 
los que se hallan con los nombres de C. Calpurnio Pisón, Marco Pisón 
V Lucio Pisón, poeta. 

Concordados é ilustrados por A. Agustín, que procuró depurar su 
texto, en el tomo I de sus misceláneas filológicas (V-253 de la Biblioteca 
Nacional) páginas 143-148 v. 

CALPURNIO SÍCULO (Tito). 

Edición. — Madrid, 1844. 

T. Calpurnii Siculi ad Xemesianum Cartaginenseni Opera Bucó- 
lica'. 

Tomo II de las Obras en verso y prosa de D. Juan Gualberio Gon- 
yáleí (Madrid, imprenta de Alegría y Charlain, 1844, páginas 47-168). 
Acompañadas de la traducción castellana de que hablaré inmediata- 
mente, y seguidas de abundantes y curiosas notas. 

Texto muy correcto, tomado, según creo, de los Poetae Latini rei 
venaticae scriptores, et Bucolici Antiqui de Bruce y Havercamp (Lug- 
duni Batavorum, 1728). 



288 BIBLIOTECA DE I.A PEVISTA DE AkClI., BIUl.. V MLS. 

TRADICCION CASTKLLANA. 

I. González (D. Juan Gualberto). — 1844. 

— Obráis en verso y prosa de D. Juan Gualterio (^on^ále^- I orno II- 
Comprende la traducción de las Églogas de Ncniesiatio y Calpurnio, 
y algunas traducciones y composiciones sueltas. 

Madrid. Imprenta de Alegría y Charlain, 1844. 8." 

Las siete é^^logas de Calpurnio (texto latino en !a parte inferior cic- 
las páginas, castellano en la superior), seguidas de notas, ocupan las 
páginas 47-1 68 de este volumen. 

Prólogo. 

«Los elogios que en su disertación sobre la égloga tributa Fonlenclle á N'e- 
inesiano y á Calpurnio, hicieron que yo los buscase con interés luego que hube 
concluido la traducción de A'irgilio; y que leidos, emprendiese también la de 
aquellos; no solo porque me parecieron dignos de que se renovase su memoria 
\ a olvidada entre nosotros, puesto que nuestros antiguos poetas los leían y los 
imitaban; sino también por completar la versión de los bucólicos latinos, come 
lo había hecho el célebre don José Antonio Conde con los bucólicos griegos. 

»No tuve para ello auxilio alguno de comentadores, ni creyera que fuesen 
tantos los de unos autores de tan poco nombre que jamás se han impreso en 
España. Después de poncluidas, es cuando he visto en tres magníficas ediciones 
holandesas, cuánto han trabajado los eruditos humanistas en la interpretación 
y corrección del texto; y me sir\ ieron en parte para rectificar mi obra, aunque 
de confusión no pocas veces por la inmensidad de citas y de observaciones, las 
más de ellas inoportunas, al paso que guardan silencio en aquellos lugares en 
que más necesitaba yo de su auxilio.» 

En lo restante de este prólogo, que es muy erudito, recopila D. Juan 
(jualberto lo principal que hasta su tiempo se había escrito sobre 
ambos bucólicos, dando preferencia á los juicios y noticias de Mr. Mi- 
rault que en 1774 publicó en Bruselas una traducción de estos dos poe- 
tas, acompañada de muchas notas y de un discurso sobre la égloga. 

Por lo tocante á su propia versión, dice haberla hecho con menos 
rigor literal que las de Horacio y \'irgilio, por tratarse ahora de poe- 
tas de segundo ó tercer orden: 

«.En esta que ahora presento, no se disgustarán tanto los aficionados hu- 
manistas, al ver alguna vez alterados, aunque levemente, los pensamientos y 
los giros, en un texto no tan venerando como el de los primeros. No por eso me 
he dispensado de trabajar en la traducción con el propio esmero, procurando 



BIBLIOfiRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 2^0 

con el auxilio de nuestra lengua... conservar el tono natural y sencillo y alguna 
vez galano, propio de los pastores, sin desfigurar su condición con frases pe- 
culiares á los que son nacidos y criados en el trato civil de la ciudad.» 

Las traducciones de D. Juan Gualberto González son, sin duda, de 
las mejores que en España se han hecho de poetas latinos, y aun pienso 
que en las de los bucólicos menores se aventajó á sí mismo, quizá por- 
que la medianía de los poetas traducidos le indujo á tomarse más en- 
sanches que en la interpretación demasiado rígida y ceñida que había 
hecho de la Epístola á los Pisones y de las Églogas de Virgilio. La 
locución en las églogas de Calpurnio y Nemesiano es más lozana y 
abundante, y está exornada con felices arcaísmos y latinismos y aun 
con giros y frases de la lengua rústica y pastoril que contribuyen al 
efecto realista del conjunto, á la vez que le comunican cierto sabor de 
antigüedad patriarcal y venerable. El verso suelto está manejado, por 
lo común, con habilidad, aunque no faltan tropiezos y durezas. Los 
más nimios detalles del original están escrupulosamente respetados, 
y las sabias notas de la versión acreditan el prolijo estudio y la se- 
vera conciencia con que fué hecha. ¡Lástima que tal labor se emplease 
en poetas tan oscuros y tan poco dignos de salir de la oscuridad en que 
yacen! Por no sé qué fatalidad, Estacio, Valerio Flaco, Nemesiano y 
Calpurnio han tenido entre nosotros mucho mejor fortuna que Lucre- 
cio, Catulo y Propercio. El poema latino mejor traducido al castellano 
es la Tebaida. Aun en esto se ve la indisciplina romántica y capricho- 
sa de nuestro genio. 

Muestras de la traducción de Calpurnio, por D. J. G. G. 

De la égloga líL 

No tanto se enmagrece la raposa 
En rebuscada viña: nojasí queda 
El tordo en olivar,Jalzado el fruto; 
Cuanto pálido, triste y macilento 
He yo quedado sin la Filis mía. 
Sin ti ¡mísero yo! los lirios negros, 
Las fuentes hallo sin sabor, y el vino 
Se me aceda al beber. Mas si tú. Filis, 
Venir quisieses, su blancura vieras 
Cobrar los lirios, su sabor las fuentes, 
Y grato ya al beber me fuera el vino... 

De la égloga V: 

El orden que tendrás en el gobierno De las aves anuncia ser venida 

Ya de las cabras, de trepar amigas La dulce primavera; y de retorno 

Por lo fragoso, ya de las corderas La golondrina, su gracioso albergue 

Que mansamente vayan por el valle. Dispone con el lodo; harás al punto 

Entiende pues agora. Cuando el canto Remover tu rebaño del abrigo 

19 



290 



BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 



De llevarla y coger en tu regazo 
El tembloncillo recental; que entonces 
Débil, pudiera en pie tenerse apenas. 
No lejos del redil al pasto lleves 
Ni á muy distante selva tu ganado. 
En tanto que de Jove la inconstancia 
Turbe la primavera. No te engañe 
La apacible estación; ya con serena 
Frente la ves reír, ya en fuertes lluvias 
Se desata, y henchidos los torrentes. 
Arrebatan las míseras corderas. 

Mas luego que el estío caluroso 
Dilatare los días, cuando e¡ ceño 
De Jove ya no turbe la benigna 
Serenidad del cielo variable; 
Introducir entonces tu ganado 
En el soto podrás, y del aprisco 
Lejos buscar la yerba Mas empiece 
Tu rebaño á salir antes del día; 
(Jue las húmidas auras muy sabroso, 
(Cuando, ausentes los Euros, no se orea. 
Hacen el pasto, y en la fresca grama 
Se ve lucir el matutino aljófar. 
Y cuando ya la gárrula cigarra 
El bosque aturde, entonces tus cabrillas 
Carea hacia la fuente; y no consientas 
Que, luego en refrescándose, á los campos 
Tornen; mas antes quiero las cobije 
La sombra un rato de la añosa encina: 
Que hasta que empiece á refrescar la tarde. 
Que pareciere ser. el Sol cayendo, 
llora de la merienda; tu manada 
No ha de volver al pasto, huyendo siempre 
De los sombríos bosques: ni el ganado 
Al caliente pesebre lleves antes 
Que al sueño intenten en sus blandos nidos 
Entregarse las aves, y en cuajados 
Remansos á temblar la leche empiece. 



Do lo guardastes el invierno. Entonces 
Se cubre de verdor la mustia selva 

Y comienza á brotar y entrelazarse 
En hojas sutilísimas la grata 
Sombra que nos deüende en el verano. 
Vístese el valle de pintadas flores, 

Y resucita el año á nueva vida. 
Entonces es cuando de amor la llama 
Penetra en los ganados y se entrega 
Amorosa la cabra á su marido. 
Jamás empero la encerrada grey 
Introduzcas al pasto, si no hubieres 
De nuestra diosa Pales con ofrenda 
Primero héchote amigo: pondrás fuego 
Al vivo césped, y la sal y harina 
Ofreciendo piadoso, al genio invoca 
Del lugar, y á tus Lares y á los Faunos. 
Tíñase luego en la caliente sangre 
La segur; y la víctima primero 
Tres vueltas dé lustrando tus rediles. 

Ea, sus. Cuando la cumbre de ese monte 
Dorado hubiere el sol y la mañana 
Templado un poco, lleva tu cabrío 
Al matorral y al prado tus ovejas. 

Y si estás de vagar, mientras el fresco 
Con su rayo disipa, tus colodras 
Espumando rebosen con la leche 
Que las tetas hubiere retesado 
La noche precedente: y harás de ella 
Tus quesos y también á la mañana 
De la que ordeñes puesto el Sol. Mas debes 
A las paridas contemplar; no tanto 
Quieras avaro ser, que por un queso 
De mas, dejes sin leche á los cabritos; 
Porque tu amor y principal cuidado 
Ha de ser con las crías. Que sí alguna, 
Cuando á la tarde tu redil visites. 
Recien parida pur ventura topas; 
No has de tener á menos en tus hombros 

Con la misma refinada llaneza v sabia rusticidad de estilo está es- 
crita toda esta magistral versión, que debe tener muy presente todo 
el que emprenda traducir versos latinos en nuestra lengua. 

TRADUCCIONES OCASIONALES. 



II. Caro (Dr. Rodrigo). — 1626. 

Sobre el juego de la Morra. 

— Elegantemente Calpurnio en la égloga II. 

Tyrsis et, o pueri, me judici pignora dixit. 

Tirsis dijo: ;Oh mancebitos! 
Si mi juicio seguís, 
No apostéis, no pongáis prendas 
En contienda pastoril; 
Baste por paga al que vence 



BIBLIOGRAFÍA HISPAEO-LATIN A CLASICA 29I 

Haber vencido la lid. 

Y que dei triste vencido 
Los domas se han de reir: 

Y para que vuestros cantos 
Más se puedan distinguir, 
Eche tres veces la mano 
Cada uno de por si, 

Y sin detenerse un punto. 
Ellos lo hicieron asi. 
Siendo jueces sus dedo; 

que el pleito han de discernir... 

Días Geniales ó Lúdicros. Sevilla, 1884, pág. i55. 
REMINISCENCIAS EN L\ LITERATl'R.\ ESPAÑOLA. 

III. 

Las recogió curiosamente D. Juan Gualberto González en las notas 
de su preciosa traducción castellana, v basta e.xtractar lo que dijo. 

Comentando Herrera la égloga primera de Garcilaso, hace este se- 
vero juicio de los bucólicos menores: 

«Tuvieron estimación Tito Calpurnio y Olimpio Nemcsiano: Calpurnio, si 
sejuimos el parecer de algunos hombres doctos, será príncipe de esta poesía 
después de Virgilio, y tan cercano á él como Virgilio á Teócrito, y más igual 
que cercano; pero engáñanse en lo uno y lo otro, porque es sin fuerzas, flojo, 
hinchado y no compuesto. .Mucho más castigado es Nemesiano, como siente 
Escalí^^^ero, y más diño de ser leido.» 

Sin embargo, el mismo Herrera, en la elegía que empieza «Esta 
amorosa luz serena y bellao, parece que no se desdeñó de imitar dos 
versos de Calpurnio (Eg. IV, v. 41-42). 

Pascua Geryoiiis, liquidis ubi cursibus ingens 
Dicitur occiduas impeliere Baetis arenas. 

Y con llena, espumosa, alta corriente. 

Entra donde N'epluno la ancha y honda 

Ribera ocupa y ciñe de Occidente. 

Valbuena, en una de las églogas de El Siglo de oro, imitó felicísi- 
mamente una frase de Calpurnio en la égloga V: 

...et tremuli tremebunda coagula lactis. 
¿Has visto los remansos más hermosos 
De la leche cuajada, 
Cuando temblando apenas deja verse? 

Y en la descripción del cervatillo mostró tener presente, junta- 
mente con la de Virgilio en el libro Vil de la Eneida (v. 486 y siguien- 
tes), la de Calpurnio en la égloga VI (versos 32 á 46), como lo prueban 
las circunstancias en que conviene con ella, y que no están en Vir- 
gilio: 



292 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Tvnía j'o un manchado cervatillo. 
Que los tiernos corderos retozaba. 
Criado a hoja y flores de tomillo. 

De mi mismo zurrón le regalaba; 
Si acaso me escondía por el prado. 
Con placenteras vueltas me buscaba. 

Por collar al erguido cuello echado 
De mil conchuelas un sartal curioso. 
Que me trocó un pastor por mi cayado. 

En éTde un fiero jabalí cerdoso 
Por remate un colmillo, en blanco estaño. 
Ligado con engaste artificioso: 

En hechura, en belleza y en tamaño. 
La luna de dos días ser dijeras. 
Si dejaras llevarte del engaño. 

Los versos de Calpurnio dicen así en la traducción de D. Juan 
Gualb2rto: 

¿So ves allá, entre aquellos blancos lirios 
Un ciervo recostado? Pues aunque este 
Lo quiera m¡ Pétala, será tuyo 
Si quedas vencedor. De todo sabe, 

Y á todo se acomoda: al tiro, al freno: 
Si alguno le acaricia, inocentlLo 

Le sigue, y es tan manso, que él de suyo 
Viene á la mesa y toma los manjares. 
¡Vé qué enramada la gentil cabeza! 
¡Cómo revuela, del airoso cuello 
En torno y por los cuernos esparcido 
Tanto listón! ¡Y mira cuál reluce 
El candido cabestro que en la frente 
Tiene enredado! ¡.\quella hermosa franja 
De cuentas de cristal orlada toda; 
Que en derredor el vientre le rodea! 
De blandas rosas los sutiles cuernos 

Y la altiva cerviz lleva galana: 

Y un precioso collar do cuelga un diente 
De jabalí, como una media luna 

Que en partes dos divide el blanco pecho. 
Scit frenos, scit ferré jugtim, sequiturque vocantem 
Crédulas, et mensae non improba porrigit ora. 
Adspicis nt fructicat late capul? iitque sub ipsis 
Cornibus, et tereti lucent redimicula eolio? 
Adspicis MÍ niveo frons irretita capistro 
Lucet, et, a dorso quae totam circuit alvum 
Alternet vitreas lateralis cingula bullas? 
Cornua subtiles, ramosaque témpora molles 
Implicuere rosae, rutiloque monilia torque 
Extrema cervice natant: ubi pendulus apri 
Dens sedet, et nivea distinguit pectora luna. 

Finalmente, D. Nicolás Fernández Moratín, en su égloga á los 
defensores de la Habana. Velasco y González, imitó la entrada de la 
égloga VII de Calpurnio: 

Lentus ab urbe venis, Coryd'in. (1) 

(i) a las imitaciones directas de Calpurnio, deben añadirse las que entraron indirectamente 
por medio de la Arcadia de Sannazaro, que es en gran parte un centón de los bucólicos antiguos. 
Vid. el estudio de F. Torraca La materia dell' Arcadia del Sannazaro. Cittá di Castello. 1888. 



BIBLIOGRAFÍA HISPA NO-LATINA CLASICA 2gá 

CALVO (C. LiciNio). 

Agustín (D. Antonio). 

Fragmentos del poeta y orador Calvo recogidos é ¡lustrados por el 
sabio arzobispo tarraconense en el tomo II de sus misceláneas filo- 
lógicas. (V. 264 de la Biblioteca Nacional, páginas 58o-584, y 592;) 

Van por este orden: 

C. Licinii Calvi Epithalamium. — Eiusdem lo. — C. Licinii Cahi 
poemata sive Carmina. — Incerta. — ín P. Vathiium Oratio. — hi Fus- 
ciniumambitus Oratio. — Ejusdempro Messio. — Ad Uxorem. — Incerta. 

CAPITOLINO (Julio). 

Vid. Historia Augusta. 

CASIO HEMINA. 

Agustín (D. Antonio). 

— Fragmentos de sus Anales ó Historias transcritos por Aulo Ge- 
lio, Diomedes, Plinio el Mayor, Macrobio, Prisciano, Nonio Marcelo, 
Censorino, etc. 

Reunidos, concordados é ilustrados con algunas conjeturas sobre el 
texto, por A. Agustín en el tomo I de sus Misceláneas filológicas. 
(V. 253 de la Biblioteca Nacional, páginas 149-151 vto.) 

CATÓN (Marco Porcio) y 
CATÓN LICINIANO (Marco). 

BIOGRAFÍA Y COMENTARIO. 

Mayans (D. Gregorio).— 1764. 

— Gregorii Maiansii Generosi Valentini , Cato, sive ad Marci 
Porcii Catonis Censorii, aut ad Marci Porcii Catonis Liciniani ejus 
jilii, fragmenta, Commentarii. 

Léese esta excelente monografía en el tomo I de la obra de Mayans: 
Ad Triginta Jurisconsultorum omnia fragmenta guae exstant in Juris 
Civilis Corpore, Comentarii. Céneme, apud Fratres de Tournes, 
M.DCC.LXÍV. Tomus Primas, (págs. I-82). 



294 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Es trabajo excelente, que todavía no ha envejecido, y que se en- 
cuentra citado en los más recientes manuales de literatura latina, por 
ejemplo en el de Teutfel. 

Mayans recopila docta v criticamente todo lo que los antiguos es- 
cribieron acerca de Catón el Censor, é ilustra con mucha sagacidad 
los fragmentos qu2 nos quedan de sus escritos. 

Tuvo por motivo ó más bien por pretexto para emprender este tan 
laudable trabajo la incertidumbrc en que estaba de si debían atribuir- 
se á Catón el Censor ó á su hijo las sentencias jurídicas que bajo su 
nombre se hallan en las Pandectas. 

«Cum incertum sit, cui Catoni, Censorione an ejus filio tribuí debeant sen- 
tentiae quae in Pandeclis sub hoc nomine laudantur, quia pater et ñlius juris- 
peritissimi fucrunt; de ulroque agam, praecipua indicans, el máxime litteraria.» 

Mayans, sin embargo, opinaba (como opina hoy todo el mundo) 
que el Catón de los fragmentos del Digesto es M. Catón Liciniano, 
por lo cual, en el prólogo general que puso á esta colección de diser- 
taciones histórico-jurídicas, escribe: 

«El si aulem existimo Catonis fraymenia, quae in Juris Corpore extant esse 
M. Catonis Liciniani; lamen quia id ab aliquibus dubilari posset, praeposui 
Vitam i\/. Porcii Catonis Ccnsorii, patris ejus, quia propler viri excellcntiam, 
et merita etiam in Jurisprudenliam, pulavi id gralum fore leclor¡bus.^> 
Y al tin de la vida de Catón: 

«.Ñeque pigel me Catonis Censorii vilam scripsisse, cum fere omnia quae de 
eo et ejus scriplis ab anliquis scriploribus conmemoranlur, diligenter et labo- 
riose collegerim, el in ordinem redegerim, ul aliquis postea cloqucnliam suam 
facili ralione exercere queat, suo labore mullo minore, leclorum voluptate 
mullo majore... Cupío ego ul alius, me praelucenle, Calonem sic informel et 
exornet, ul multo major appareal.^> 

Páginas 83-ii3 del mismo libro; pueden leerse con un docto y am- 
plio comentario de Alayans los fragmentos que con nombre de Catón 
están en el Cuerpo del Derecho Civil. 

(PSEUDO) CATÓN. 

Ediciones. — ¿Zaragoza, Jorge Cocí? — ^ji5oo? 
— Cathonem glosatiim \ et moralhatum. (Así la portada.) Sin 1. rii a< 
4.° 70 hojas sin foliar y sin reclamos. Signaturas a — i í. todas de á 
ocho hojas, menos la última. Huecos para las capitales. 



BIBI-IOOBAFÍA HISP.WO-LATINA CLASICA 2g5 

Contiene los Dísticos acompañados de un prólogo y un comentario 
de autor anónimo. 

Está descrito en el Catálogo de incunables de la Biblioleca Escii- 
rialense por el P. Benigno Fernández ('La Ciudad de Dios, tomo LVIÍ, 

pág. 78). 

I. 

Pamplona, 1499. 

— Opuscula quacdam métrica et primo Cato de moribus. In prin- 
cipio est Andreae Guterii epístola: I. íiGratum me». Prologus Cato- 
nis: L (.^Cum animadverterem» . Opus: I. ^<~Si Deus et animus». D. <\Con- 
jungere binos). It. Libellus de contemptu mundi: I. i^CIiartula nostra 
tibiry. D. íiGaudia fine carebunt». ítem sejuitiir liber dictus Floretus: 
I. aNomine Floretus». D. oHabeamus honores». Et est dii>isus in sex 
capitula. Sequitur liber quinqué clavium sapientiae: I. aUtilis est ru- 
dibus». D. «discipulique rudes». ítem, sequuntur Esopi fabulae in 
versu: I. nUt juvet et prosit». D. «.Quid intus habet». Sequitur liber 
hymnorum: I. «Primo dierum omnium». D. «In supremo culmine». It. 
Job lectiones novem: I. «Parce milii, domine». D. «Horror infiabitat: 
libera me» &. It. Symbolum Apostolorum, oratio dominica, Salutatio 
angélica, Salve regina, Oratio ad Trinitaíem et alia ad bcatum An- 
dream. Totum opus d. «Intercessum per Christum dominum nostrum». 
Imp. Pampilone anno 1499 die V Januarii. Est. in 4." — Costó en Se- 
villa 5 1 maravedís. 

(N." 4.002 del Registrum de D. Fernando Colón.) 

II. 

Toledo , 1499. 

D. Bartolomé J. Gallardo vio un libro (procedente de los Colegios 
Mayores de Salamanca) talto de portada y de ocho hojas por lo menos. 
Este tomo, en 4.° gót., sin foliaturas ni reclamos, pero con signaturas, 
impreso en hermoso papel y tipos, contenía los llamados Libros Me- 
nores, comenzando por el de Catón. El colofón decía así: 

Fue imprentada la presente obra por Maestre Pedro Hagembach 
alleman, en la muy noble cibdad de Toledo en el año de 1499 a ly 
dias del mes de agosto. 



2g6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

El contenido era idéntico al de las demás ediciones de los Libros 
menores emendados, que van registradas en esta bibliografía. 

III. 

Alcalá de Henares, i525. 

— Libri minores de novo correcti per Antonivm Xebrissensem. Cvm 
Privilegio Regali ne qvis excvdai avt vendat per decem annos. (Fron- 
tis grabado.) 

(Al fin.) Compluti in Aidibns Micliaelis de Egida Anno millesimo 
quingentésimo A'A'V. Cal. Aprilis. 

4." Sin foliar. Signatura A-H, de á ocho hojas. 

La impresión es de letra redondilla, menos los preliminares que 
son de letra gótica. 

(Biblioteca Nacional.) 

IV. 

Alcalá de Henares, i526. 

— Libri minores d' no- \ vo correcti per An- \ toniñ Xebrissen- | sem. 
Cían previ- \ legio regali \ ne qiiis ex- \ cudat a- \ ut vo \ dat. | Per 
decem annos. 

8." Sin foliatura. Letra romana, menos la portada, la primera linea 
de la dedicatoria y las apostillas que van de letra gótica. 

Signaturas A-R, de á ocho hojas, menos la última que tiene cinco. 

El contenido es idéntico al de todas las ediciones del mismo libro, 
V comienza con la dedicatoria á D. Juan de Fonseca. 

Colofón: Compluti in Aedibus Michaelis de Egida. Anno millesi- 
mo quin I gentesimo A'A'V7, Idibus \ Julii. 

Asi dice clarísimamente mi ejemplar, pero el Sr. Catalina García, 
en su Tipografía Complutense, describe otro del mismo mes y día, 
del año i528. Si existe, como no dudo, será una nueva tirada, cosa 
nada singular en libros de enseñanza tan manoseados como éste, y que 
debían renovarse casi todos los años, como lo prueba la siguiente re- 
impresión: 

V. 

Alcalá de Henares, 1529. 

— Libri minores de novo correcti per Antonivm Xebrissensem. Cvm 
privilegio Regali. Xe quis excvdat avt vendat per decem annos i52g. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 2^7 

(Frontis grabado.) 

Colofón: CompliUi in aedibus Michaelis de Egida. Anuo Milessimo 
(sic) quingentésimo vigésimo nono. Kal. Marcias. 

4." Signaturas A-H, de á ocho hojas, sin foliatura ni reclamos. 
La dedicatoria á D. Juan de Fonseca, en letra gótica, lo demás en 
redondilla. 

(Biblioteca de San Isidro.) 

VI. 

Granada, i53.\. 

—Libri Minores. 

Sic enim d nosiris appellantur Amice Lector quae sequuntur. 

Catonis disticha Mor alia. 

Contemptus Mundi. 

Floretus. 

Doctrijia Mensae. 

Quinqué Sapientiae Claves. 

yEsopi Fabulae. 

Additae sunt praeterea Ant. 

Nebriss. en ipsum Catonem Afinotationes. 

Dicta Sapietitum. 

Mimi Publiani. 

Sententiae insignes ex variis aucioribus collectae. 

ísocratis Paraenesis. 

Chrisliani Mi litis instituí um Per Erasmum Roterodamum. 

Quae quidem; uti olim Antonius idem castigauerat; ita mine iterum 
restituta et novae excussioni tradita videre licet. Eme igitur: lege et 
fruere. Foeliciter. 

Apud Inclytam Garnatam. Mense Novembri. D.XXXIIII (i534), 
Cum Privilegio. 

En la dedicatoria al obispo de Burgos, D. Juan de Fonseca, dice 
Nebrija: 

«Libellus qui sub inscripiione Catonis vel sub incerli autoris titulo inter 
puerorum manus vulgo circunferlur: cujuscunque tándem is sit: continet pre- 
fecto materiam religiosam et quae ad componendos aetatis illius mores pluri- 
mum conducat, constatque satis venusto ñeque contemnendo generis versu...* 

Hojas 9 á 18 (sin foliar.) 



29^ BIBLIOTECA DE I.A REVISTA DE ARCH., BIBI,. Y MUS. 

Libcllus qui inscribilur Calo; de praeceptis vitae comminiis. 

VIL 

Granada, i553. 

Catonis Disiic/ia Moralia annotationibus quibiisdam Anlonii Xe- 
brissensis illustrata. 
Dicta Sapientum. 
Mimi Publiani. 
Isocratis Parenaeiis. 

Chrisíiani militis tnslilum per Erasmri Roterodamum. 
Anno M.D.LIII. 
Imperiali cum priuilegio. 

4-° 

{A\ ñn.) Aptid inclyíam Granatam, mense Februario. M.D.LIII. 
4." 84 hojas sin foliar. Las nueve primeras corresponden al Catón. 
(Biblioteca Nacional.) 

VIIL 

Sevilla, 1 567. 

— Catonis Disticha moralia cum scholiis Desiderii Erasmi Roie- 
rodami. (Reliqua qiiae in hoc opúsculo liabentur, sequen-i pagella in- 
dicabit.) (Escudo del impresor.) Hispali. Apud Alonsum Scribanum 
anno i56y. Impensis Andreae Pescionii. 

Al fin: Excudebat Alonsus Escribanus flispali idibus ociobris, 
anno saluiis humanae iSGj . 

8." Letra grifa. Sin foliatura. 

A la vuelta, después de este membrete, la licencia del Provisor de 
Sevilla, en vista de la censura del Dr. Millán, fecha en Sevilla, 9 de 
Setiembre de iSGy. El Dr. Cebadilla. Por mandado del Sr. Provisor, 
Francisco AragOfiés. 

E\ escudo del frontis representa una hoguera que empieza á llamear 
con esta leyenda: Paulatim sumet vires. 

La impresión parece contrahecha en Plandes. 

(Gallardo, núm. 4.283.) 

IX. 

Sevilla, 1576. 



BIB!.IO(,R.\FÍA HiSP.\NO-l. ATINA CLÁSICA 2gg 

—Disticha moralia ciim scholiis Des. Erasmi Roth. 
Hispali. Apud Alfoiisian Escriuanum. Anno M.D.LXXVI. 
8.° Letra redonda y cursiva. 
(Biblioteca Universitaria de Sevilla.) 

X. 

Alcalá de Henares, iSyG 

—Catonis libelh's Avreus. de praeceptis vitae coinunis, qui insti- 
tuendis piieris apprime i'lilis est, et cum licentia excussus. (Emblema 
del impresor: una mano con una barrena.) Complvti. Excudebat 
loannes a Lequerica, iSjG. Expensis loannis Gutierre^. 

Texto, i6 hojas foliadas desde la cuarta, signatura A-B. letra re- 
donda, con algunas iniciales de adorno. 

El editor al Dr. Majuelo i dedicatoria: Alcalá, pridie idus Octubris 
i564). — Texto de los cuatro libros de los Dísticos. 

(Biblioteca de San Isidro.) 

XI. 

—Hay otra edición de Alcalá del mismo año y del mismo impresor 
que se distingue de ésta en las circunstancias siguientes: 

a) En vez del emblema del impresor Lequerica, lleva el monogra- 
ma de Jesús, radiado. 

b) En vez de Expensis loannis Gutierres, dice: .1 costa de la biiida 
de Liiys Gutierre^. 

e) La dedicatoria está fechada en las Ralendas de Febrero de i563. 

d) Lleva una licencia de 21 de Abril de iSñy á favor del librero 
Luis Gutiérrez. 

e) No tiene ninguna hoja foliada, y si una sola signatura, A-B. 
(Biblioteca Nacional.) 

XII. 

— Dionvsii Catonis et alionun disticha de moribus et scientia, pro 
stiídiosis linguae latinae alumnis, edita á D. B. A. de Sopetrán. Ma- 
drid, 1843. Depósito de obras de educación, calle de Carretas, 14. Sm 
nombre del impresor. Folleto en 8." 



?00 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 

TRADUCCIONES CATALANAS. 

XIII. 

Siglo XVÍ? 

Afi comensa lo libre de Cato trasladat de lati en pía. 

Inc.: «Com yo hage perpensat en mon cor que molts homens erran en a 
carrera de bones custumes greuinent, he ordonat de conseglarlos a gilar de lur 
error, per so que eyls pusquen haver la gloria de Deu, e viure ab honor en 
aquest mon. 

»Donchs, fiye car, yo t'mostrare en qual manera poras ordonar ton cor en 
bones custumes si tu vols legir e entendre los manaments de la mia doctrina, 
car legir e no entendre es menyspresament de les escriptores e del maestre.» 

Léese esta versión, hasta ahora inédita, en el primero (y único) tomo 
de una Biblioteca d' Escriptors Catalans que empezó á publicarse en 
Mallorca en i88g. 

Jahuda Boiisenyor Llibre de páranles, e dits de savis e filoso/s, Los 
Proverbis de Salomo, Lo Llibre de Cato, Jets estampar complets per 
primera vegada ab un prolec/i y documents per En Gabriel Llabrés y 
Quintana, Palma de Mallorca. Imprenta d'en Joan Colomar y Salas. 
Any MDCCCLXXXLX. 

PP. 93-119. 

Esta traducción es diversa de la que se imprimió en el tomo XIII de 
Documentos del Archivo de la Corona de Aragón, y está completa, al 
paso que aquella no tiene más que un centenar de máximas. 

El códice de que se ha valido para su publicación el Sr. Llabrés (y 
que contiene también el libro de Jahuda y los proverbios de Salo- 
món) pertenece á la librería de los Barones de Escriche, sucesores de 
la noble y antiquísima familia de los Sánchez Muñoz, de Teruel, á la 
cual pertenecía el antipapa Gil Muñoz, sucesor que fué de D. Pedro de 
Luna, y después obispo de Mallorca. Suya es esta nota puesta en las 
guardas del libro: 

«Aquest libre quompri yo Pero Sánchez Munyos en lo poblich enquant de 
la plaíja de la cort de la ciutat de Mallorqua, per preu de trema sous: lo qual 
libre feya vendré en Johan Tagamanent, donsell, qui era quoUidor del tall qui 
Uavos quoria y era la tachza del dit tall de sinquenta sous per millar de Uiures, 
e lo dit llibre era penyora per lo senyor en Johan Llóreos alias Arbucies. Fonch 
en lany. mcccclvij. 

Lo Llibre de Cato ocupa los folios 2o3 á 3 10 de dicho códice. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 3oí 

El Sr. Llabrés hace la siguiente advertencia, que debe tenerse en 
cuenta para avalorar la influencia que los Disticha de moribus adfilium 
tuvieron en la cultura catalana: 

«En el Llibre de bons amoncstaments composl per fra En^elm Turmeda 
havem trobat moltes de les sentencies de Cató posades en rima, segurament ab 
l'intenció de divulgar mes y mes, sos instructius preceptes». 

XIV. Anónimo. — 1462. 

Libro de Catón. 

Colección de documentos, Inéditos del Archivo general de la Corona 
de Aragón, publicada de real orden por su cronista D. Próspero de 
Bofarull y Mascaró. Barcelona, en la imprenta del Archivo. iSSj . 
Tomo XIII. PP. 3o3-3io. 
Al principio hay esta nota: 

«Códice del monasterio de'S. Cucufate, titulado Sentencias Morales, fol. 72». 

Inc.: «Cuín deis homens constituituits en hus de rao se pertangua enquerir 
e serquar la via e carrera... 

»Les quals virtuts son IIII co es a saber Justicia Tempran9aFortaleza e Pru- 
dentia les quals entre los altres libres son ab gran brevitatat posades per aquell 
gran savi apellat Catho en lo seu petit libre lo qual per los maestres e doctors 
es stat constituit legir ordinariament per tots studis e scoles a gloriosa intro- 
ductio deis juvens per la sua gran preciositat de sentencies. 

*Com adonchs lo dit libre sia compost en leti e no sen apronten sino los gra- 
matichs per tal que daqui avant sen pusquen aprontar los qui no son grama- 
tichs axi homens com dones e pensat reduirlo al vulgar romans encara que per 
ventura altri lo haia abans splanat so que no he vist. E 390 es fet vuy a XXVII 
de juny de MCCCCLXII. 

>'>Per 90 com de tot bon pare se pertany adoctrinar lo seu fill lo qual 
molt car per amor paternal lo gran savi Catho pren axi loch de pare e apella 
filI a tota persona que vol pendre los seus consells e doctrina 

»Pensant yo Catho dins lo meu cor»... 

TRADUCCIONES CASTELLANAS. 

XV. Anónimo. — Sio-Io xiv. 

o 

—Castigos y exemplos de Platón (sic): proceden en manera de co~ 
pías. I. En Roma fué un hombre. D. Y á la Virgen María. 
Es en 4." Costó en Medina del Campo ocho maravedís. 
(Núm. 322 del Registrum de D. Fernando Colón.) 



3o2 BIBLIOTECA DE LA BEViSTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

XVI. Anónimo. — Siglo xiv. 

E. iMedina del Campo, 1542. 

— Castigos V exemplos de Catón nueiiamente impressos. Año de mil 
y quinientos y XL y ij. 

(Al fin.) Fue impresso el presente tratado en la muy noble villa de 
Medina del Campo fecho por Pedro de Castro ympressor. Acabóse 
año d' ¡542. 

(Catalogue 0/ t/ie Library oft/ie late Richard Heber, part. VIH, 
núai. 2, 440. 

XVII. 

Medina del Campo, 1543. 

— Castigos y exemplos de Cato. Xueuamente impresso. i54.3. 

(Al fin.) Fue impresso el presente tratado: en la muy noble villa 
de Medina del Campo: por Pedro de Castro. Acabóse a XVI dias del 
mes de Enero. Año de mil y quinietos y quarenta y tres años. 

4." 12 hojas. 

(Biblioteca Nacional.) 

El leni^uaje, v sobre todo el empleo del tetrástrofo monorrimo ale- 
jandrino, forma métrica característica del mester de clerecía, indican 
que esta traducción es muy antigua y seguramente anterior al siglo xv. 
Esta antigüedad se comprueba con dos textos del siglo xiv, muy opor- 
tunamente alegados á este propósito por D. Ramón Menéndez Pidal 
(Sobre la bibliografía de San Pedro Pascual, en el Bulletin Hispa- 
nique de Tolosa de Francia, 1982, p. 3oo-3oi). Una de estas citas per- 
tenece á la Exposición del Credo, compuesta por el converso Rabí 
Abner de Burgos, llamado entre los cristianos Maestre Alfonso de Va- 
lladolid. En el comienzo de este tratado se lee: 

«Amigos, yo el que este libro fiz, oy leer vna vez un libro de castigos que 
se clama Catoa que castigaua a ssu fijo e dezia li esta razón: 

Fijo, mientre biuieres, non quedes de aprender, 
que por su mal nació todo aqueill que necio quiere ser; 

en que nos muestra a los que non sabemos que escuchemos et aprengamos 

por que mas valgamos; et dize eill mas: 

Fijo, ley muchos libros et dilatados 
mas de cuanto leyeres non fagas sus mandados; 
car mucho dizen los sanios et ponen en sus dictados 
que non deuen ser creydos nin deuen ser obrador. 



BIBLI0.3RAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 3o3 

También se cita el Catóíi en un libro anónimo Contra los que 
di^en que hay Jadas e ventura e oras menguadas, atribuido por algu- 
nos á San Pedro Pascual, y por el Sr. Menéndez Pidal, con mejor 
fundamento, á Alfonso de Valladolid: 

«H]t sobre la razón de los dictos sauios dize Catón: 
Fijo, ley muchos libros c muchos dictados 
mas de quoantos leyeres non farás sus mandados; 
car mucho dizen los sauios e ponen en sus dictados 
que non deuen ser creydos nin deuen ser obrados.» 

Sabemos que el Dr. Carlos Pietsch, profesor de la Universidad de 
Chicago, prepara una edición crítica de esta vieja traducción del Ca- 
tón, injustamente olvidada por los colectores é historiadores de la pri- 
mitiva poesía castellana. Por tal razón nos abstenemos de ponerla 
aquí íntegra, como era nuestro propósito, limitándonos á trasladar 
como muestra algunas coplas, ya de esta, ya de b.s sucesivas ediciones. 
«Aquí comien9an los castigos y doctrinas que dio el sabio Catón a su hijo: 

En Roma fue vn hombre— que dezian Calón, 
Castigaua a su hijo— con muy gran deuocion, 
Como pusiese su vida — en buena intención 
Guarneciólo de costumbres — y de buena razón. 

Assi como el padre — el hijo nombre auia. 
En los castigos del padre— el coraron tenia, 
En dichos y en hechos — al padre bien seguia, 
Assi como oyreis — el padre le dezia. 



Todo hombre que quiere— ser enseñado 
En aqueste mi romance — ponga su cuydado. 
Que si el bien guardare — lo que aqui es mandado 
Puede ser bien dichoso — e bien aventurado. 

Agora, mi hijo — te quiero castigar 
Y en cuanto yo pudiere — te quiero mostrar, 
Si tu corazón quisieres— en ello ordenar 
Hijo, mis mandamientos — deues guardar. 

Lo que yo, hijo, te mando — sobre todo mandamiento. 
Que te humilles a Dios — siempre de buen talento, 
Ca él fizo el cielo— con todo el firmamento, 
El fuego y el agua— la tierra y el viento. 



VIII. 

Burgos, 1 563. 

— Exemplos de Catón (grabado en madera), Castigos y exemplos 
que dio el sabio Catón a su hijo. Ahora nueuamente impressos. 

Colofón: Impresso con licencia en Burgos en casa de Felippe de 
Junta. Año M.D.LXiij. 

j^.° 12 hojas. — Portada. — Te.xto. — Nota final. 

Inc.: 



304 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

En Roma fue vn hombre que dezían Catón 
Castigaua á su hijo, con muy grand deuocion 
Como pusiesse su vida, en buena intención. 
Guarneciólo de costumbres, y de buena razón. 

Assi como el padre, el hijo nombre auía: 
En los castigos del padre el coracon tenía. 
En dichos y en hechos al padre bien seguía, 
Assi como ovreis el padre le dezía: 

Fin. 

Deues de hablar poco, y con templado corazón. 
Cuando alguno te hablare, escucha bien su razón. 
No respondas muy presto, hasta ver su intención. 
Que responder do no deues no es locura ni razón. 

Hijo, todo te lo he dicho cuanto decirte quería. 
Entiende bien mis palabras, y sigúelas en toda tu vía, 
V en el coraron auras gran mejoría. 
Hijo, a Dios te acomiendo y á la \'irgen María. 

(Biblioteca que fué de D. Pascual de Gayangos.) 

XIX. Anónimo. — Siglo xiv. — E. A. 1586. — Alcalá de 
Henares. 

— Castigos y exemplos de Catón nueuamente impresos. En Alcalá 
de Henares en casa de Sebastian .\íariine-^ que sea en gloria fuera de 
la puerta de los sanctos Martvres. Año M.D.LXXXvJ. 

4." 12 hojas y letra gótica. 

En Roma fue un hombre que llaman Catón, 
Castigaba su hijo con muy grande devoción 
Como pusiesse su vida en muy buena intención. 
Guarneciólo de costumbres v de buena razón 



Fin. 



Si tus siervos te erraren sey deilos pagado, 

Y no quieras contra ellos ser fuertemente airado. 
Da lugar á tu ira; sey mucho mesurado. 

Que no nació en el mundo ninguno sin pecado. 

Si las labores de la tierra quisieres aprender 
El libro de Virgilio te esfuerza á leer; 
Ca ay puedes aprender cómo has de hacer 

Y él te las mostrará: si lo quieres saber. 
Si por aventura hubieres tal cuidado 

Que de' la virtud de las yerbas quieras saber de grado 
Pregunta por don Macer, y lee su ditado: 
Guarecerás al doliente, y al sano habrás pagado. 

Si quieres saber las batallas Romanas 
Que fueron mucho grandes, otrosí las Africanas, 
Leerás á don Lucano que las dice muy llanas. 
Estas y otras muchas te contará muy lozanas 

Si por aventura quisieres saber amar 
Ovidio en su arte lo suele demostrar. 
Cómo deben los hombres con las mujeres hablar, 

Y cómo tú debes con ellas razonar. 

Hijo, todo te lo he dicho quanto decirte quería: 
Entiende tú mis palabras y sigúelas toda tu vida: 

Y en el corazón habrás gran mejoría: 

Hijo, á Dios te encomiendo y á la Virgen María. 



BIBLIOGRAFÍA HISPA NO-LATINa CLASICA 3o5 

XX. 

León, i533. 

— Castigos y exemplos de Catón: nueuamente impressos. 

Colofón: Fue impresso el presente tractado en la muy noble ciudad 
de León: en casa de Juan de León imprimidor de libros. Acabóse a 
XX dias del mes de Julio. Año de nuestro Señor Jesu christo de M. y 
D. y xxxiij años. 

Gót. 10 hojas. Sign. aij-av. 

(Biblioteca Imperial de Viena.) 

Esta edición, la más antigua de las que se conocen del Catón por 
cuaderna via, va fuera de su sitio por haber llegado á nosotros tardía- 
mente su noticia en el erudito trabajo del profesor Carlos Pietsch, 
que citaremos más adelante. 

XXI. 

Medina del Campo, i543. 

Castigos y enxemplos de Catón... Año M.D.XLiij. 

Al fin: Fue impresso el presente tratado en la muy noble villa de 
Medina del Campo: por Pedro de Castro iinpressor. Acabóse a xj 
dias del mes de Setiembre. Año de nuestro Saluador lesu christo de 
M.D.XLiij. 

4.-' 12 hojas sin foliar.— Sign. A.— Let. gótica.— Portada con orla; 
precede al título el escudo del impresor.— Vuelta en blanco.— Texto.— 
Colofón. ^Página en blanco. 

(Biblioteca del Duque de TSerclaes Tilly, en Sevilla.) 

Es una nueva tirada ó repetición de las que el mismo impresor ha- 
bía hecho en Enero del mismo año (vid. núm. XVII), y en Febrero, 
fecha que lleva el ejemplar que fué de Heber, y existe hoy en el Museo 
Británico (núm. XVIII), y cuya descripción ampliaremos, tomándola 
de la monografía de Pietsch, que le ha inspeccionado personalmente. 

—Castigos y exemplos de Catón. Nueuamente impresso. Año de 
mil y quinientos y XL. y IL 

Colofón: Fue ympresso el pressente tratado en la muy noble uilla 
de Medina del Campo: fecho por Pedro de Castro ympressor. Acabóse 
a degisiete dias del mes de Febrero. Año de mil y quinientos y qua- 
renta y dos Años. 

Gótico. 12 hojas. 

20 



?06 BIBLIOTECA DE I.A REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MLS. 

XXII. 

The Universit y of Chicago founded by John D. Rock/el ler. The 
Decemiial Publications. Preliminary Xotes on two oíd spanish ver- 
sions of the Disticha Caíonis by Karl Pietsch associate professor of 
Romance Philology. Printed from voliime Vil. Chicago. The Lnirer- 
sit y of Chicago Press. igo2. 

4." 42 páginas. 

Este sólido y curioso estudio, bibliográrico y rilológico, está desti- 
nado á servir de prólogo á la reimpresión crítica del Catón en cuaderna 
via y del Catón aragonés de Martín García, que describimos en el ar- 
tículo siguiente. Pero lo mismo del uno que del otro ofrece ya este dis- 
curso preliminar amplios extractos, con riqueza de variantes y opor- 
tunas observaciones gramaticales y métricas. 

El trabajo del profesor Pietsch llega muy oportunamente á nuestras 
manos, y nos permite adicionar el artículo del Pseudo-Catón con al- 
gunas noticias. 

XXIII. 

García (Maestro Martín). — 1467. 

— Lí7 traslation del muy excel lente doctor chatón lamado fecha 
por vu egregio maestro Martin garda fiambrado el prohemio compiesa 
por eminente estillo del alto tractado. 

Gótico. 46 hojas. Sin 1. ni a. 

Seguramente impreso dentro del siglo xv. Hay en la biblioteca de 
la Academia Española un ejemplar falto del primer pliego (vid. Sbarbi, 
Monografía sobre los refranes, pág. g3), y otro completo en la Biblio- 
teca del Escorial (descrito por el P. Benigno Fernández en La Ciudad 
de Dios, 5 de Septiembre de igoi). 

Precede á los Dísticos la siguiente introducción en coplas de arte 
mayor: 

Asi corno lumbre d cscuredal, 
Quien liene privada potencia visiva. 
Quien tiene ofuscado su intellentia (sic), 
El dezir fundado fallia scguedat. 
-Atucho bien fablaron de moralidat 
Todos los poetas por modos diversos, 
En prosa e copla e metros o versos, 
\'nos con fictiones, otros con verdal. 

Lo que Chatón dize segunt mi saber. 
Por tal que yo veo en el mundo los legos 



El texto latino precede á la 
menor, de esta guisa: 

Como yo vea errar 
En el mundo muchas gentes 
Por muchos inconuenientes, 
No supiendo se guardar, 
Deliberé ¡os conse)'ar 
Lo que meyor entiendan, 
Porque de la drecha via 
No pudicsscn desuiar. 

Porque los tales viviesen 
En el mundo gloriosos 
E seycndo virtuosos 
A so senyor conociesen, 
Por consiguiente podiesen 
A lo meyor declinando 
E t'aziendo el que mando 
Sánela gloria mereciesen. 



bibliografía HISPANO-LATINA CLÁSICA 

Con oijos abiertos andar como ciegos, 
En noturas (sic) palabras lo quiero poner. 
Quien este traslado quiera leer, 
Aquellya persona qualquiere que sea 
Emiende o corriga aquellyo que vea 
No seyer bien dicho a su parecer. 

Invocation del doctor. 

;0 rey de los reyes! ¡Superno Senyor! 
Potentia infinida! \o bien de los bienes! 
Muestra el poder tamanyo que tienes. 
Porque yo alcance tu inmensa (sic) favor. 
¡Lucida carrera! ¡nuestre guiador! 
Los principios buenos muy bien los [dispones] 
A los reclamantes tú sienpre perdones, 
Pues de lo tal yo sea merecedor. 

¡O reyna e madre intemerada! 
O reyna sancta! ¡o Hor de las flores! 
Pues eres aquellya que los peccadores 
Dessean tener por buena aduocada. 
Quieras seger (sic) tú, Senyora, aparexada 
Rogar a tu fijo sea de mi bando, 
Principio e medio e [fin] preparando. 
Que sea mi obra bien conseruada. 



3o7 



traducción, que está en coplas de arte 



Hora te quero traher, 
Fijo mió, buen castigado, 
Sey atento á lo que digo 
E quieras lo segeser (sic). 
Si continuas leer 
E muy bien lo entendieres, 
Qualquiere fecho fizieres. 
Nuncas temas de caer. 

IVIucho bueno es el leher 
.V quien el entender cobra. 
Quien no lo pone por obra 
P^s dicho menospresiar. 
Bien se puede comparar 
.\questi de quien yo fablo 
Propiamente al retaulo 
Que sierbe poria quatar. 



Terminados los cuatro libros de las Sentencias catonianas, se pone 
la techa de la traducción (1467) en esta forma: 

/ Do que tracta et en que dia fué fecha. 

Las quatro virtudes son 
Puestas en esti tractado, 
Bien creo sea llamado 
La Etica de Cathon. 
Et fue dada conclusión 
En vn dia plazentero, 
Jueues eso de janero, 
-V la dita traslación. 

Eu que anyo fue fecho. 

El presente ya sé quanto 
Del diuino nacimiento 



3oS BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Mil ct siete con sesenta 
Et mas quatre fazen ciento. 
Gracias inmensas presiento 
Pues me daron (sic) poder tanto 
Padre et fijo et espiritu santo. 
Los tres principes te cuento. 

«Fenesce la traslación de Cathon fecha por Maestro Martin García. 
»Deo Gracias.» 

Las cuatro últimas hojas contienen una oración del traductor en el 
mismo metro. 

Esta ruda traducción tiene bastante interés filológico por los ara- 
gonesismos en que abunda, y que rara vez aparecen en libros impre- 
sos. Es un curioso tipo dialectal de fines del siglo xv. 

XXI Y. García de Santa María (Mosén Gonzalo). — Si- 
glo XV. 

— El Catón en latin: z en romance. 

4.° Let. gót. Sin foliatura y sin reclamos, pero con signaturas. 

Primera hoja con el título solo en un renglón, quedando lo demás 
de la plana en blanco. 

Al reverso: 

— «Prologo del doctor Gonzalo García de Sancta María: en la obrecilla vul- 
garmente llamada el Catón: por el dicho Micer Gongalo trasladada en coplas. 

»Dos artes de bien fablar fueron antiguamente inventadas, oratoria e poesía, 
que en otra manera, generalmente fablando, se dice prosa e metro, e ningún 
antiguo jamás se falló en ambas haber alcanzado perfection. Ca Virgilio, que 
entre los poetas latinos tiene el primer logar, nunqua supo tractar causas en el 
Senado. E aquel grandissimo orador Marco Tulio Cicerón, quando mucho se 
quiso esforzar á facer unos versitos, fué escarnecido. Pues si á aquellos dos in- 
genios quasi divinos esta gracia no fue otorgada, que á la una parte e á la otra 
perfetamente abastassen: á mi que soy tan arredrado dellos, ¿qué maravilla si la 
otra deslas me fallece? e mayormente que la natura otorga á cada uno de nos- 
otros su gracia, e hay hombres naturalmente inclinados al metro, e otros como 
yo á la prosa, que si los trocassen, nada aprovecharían. 

»E por eso los antiguos dieron siempre este consejo entre los romanos muy 
guardado, que trabajasse quadauno en aquella arte, pues fuesse honesta, á la 
qual dende su nacimiento tuvo inclinación, por lo qual liovo entre los Romanos 
e ahun Griegos, en todas las artes hombres excellentes e escogidos: e aquá en 
Hespaña entre nosotros apenas en una se falla uno esmerado, lo qual acaece no 
por falta de ingenios, los quales tiene la gente hespañola á qualquier estudio 
aptissimos, e grandes, 7)ias cánsalo que transplantamos íiuestros fijos según 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 30Q 

nuestros stados e apetitos e no según sus inclinaciones: e el que convernia más, 
según su inclinación, para ser letrado, ponérnosle en el palacio, e á la arte de 
la caballería e del campo, e por la contra; e piensa un Duque ó Conde, que si 
al fijo á quien viene el mayoradgo, aun que tenga inclinación á las letras, pu- 
siesse al studio, que derogaría mucho á su estado, e le seria vergüenza: no mi- 
rando el inconveniente grande que de esto se sigue, el qual es que no le poniendo 
en su natural, no lo sabrá, e pusiéndolo en lo que la natura le quitó la habili- 
dad, no lo aprenderá: e assi queda en dos maneras desamparado. 

»Este inconveniente vemos en los grandes, que algún fijo que sería mas 
habile según su naturaleza para las armas que para la clerecía, por no ser el 
mayor, fácenle obispo, e dende procede que muchos abades son ballesteros, e 
no satisfacen mucho á la corona y estado eclesiástico. Lo qual, según dixe 
antes, causa el trastrocar, e querer mudar lo natural. 

»A mi por cierto la naturale::ia me denegó la gracia en el verso, e aun que 
yo haya agora emprendido e atrevidome á facer esta obrcyilla, en coplas, lian 
sido dos causas. La primera por satisfacer á los ruegos de Paulo Hurus de 
Constancia Alemán, el qual por la mucha honra que face en nuestra ciudad e 
república, yo por mis fuerzas trabajo e trabajaré en complacerle, por Jio privar 
mi ciudad de tan noble artificio: que si yo assi con mi industria como con rue- 
gos no le detuviera, ya se lloviera ido, e quedara esta república manca de un 
miembro tan noble e subíil artificio, inventado o tornado en silla en jiuestros 
dias. El qual aunque no sea necessario, no podemos empero negar que no sea 
provechoso, e non arree mucho la república de aquesta ciudad, en la cual si no 
le toviéramos, debía procurar de le traher ende Alemana, assi por ser artificio 
noble como aun por la habilidad del artífice, la qual es tan grande que si él to- 
viesse el papel que hay en Venecia, su obra se podria muy bien cotejar con 
aquella. A lo menos es causa inas que cierta que de lo que en Hespaña se face, su 
obra tiene la ventaja en letra e correction, assi de ortographia como de punctos. 
Lo qual aunque en Romance muchos necios no estimen, no debe ya por esso 
ser desestimado. Cá la ortographia e punctuacion no daña al necio, e aprove- 
cha al entendido. 

^Tornando empero allá donde poco antes comencé, también fue causa de 
facer esta obrecilla, este estío más cerca pasado del año presente Mil. ccccxciij 
('493) ^l qual fué aquí en Zarago:{a tan fuerte e de calenturas tan sin medida, 
juncto con la sospecha e mena'{as que teníamos de la peste muy claras, con algún 
effecto: que estoviendo muy retrahido e dándome á cosas de placer, e apartado 
quasi de negocios, me puse á facerla e poner en arte mayor. Porque según la 
natura del verso latino, que va á pares, y es exámetro, no me parecía le respon- 
diesse otra specie de coplas: assi como la arte menor conviene al exámetro e 
pentámetro. 



3lO BIBLIOTECA DE L\ PEVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

»Cá es cierto que hay tantas maneras de coplas, como de versos, porque 
ellas á imitación de los versos fueron falladas, aunque no van propiamente con 
aquel artificio, y debo cada una especie dellas servir á la materia sobre que se 
face. 

»E este es el mavor verro que \o fallo en los trobadores de aquá, que no 
trobando por arte alguna, mas solo por imitación, facen algunas obras en co- 
plas de specie que no conviene á la materia que tractan. Cá Horacio en su 
Poetria nos enseña qué especie de versos habcmos de usar según la materia 
que tractamos... 

»E porque los versos que más hoy usamos son el exámetro e pentámetro, 
por esso ha quedado más en uso la arte mayor e menor en el trobar, mas 
(según dixe) los trobadores deste tiempo, en lo mas que yerran á mi ver, es que 
algunas veces facen obra á pies quebrados, á la qual convernia más la arte 
menor, según la materia, Cá la canción ha de tener su materia de pies, e su es- 
pecie de coplas. E el tractado de cosas tristes otra di\ersa. E assi quada specie 
sirve según su materia. 

»Yo, según dixe, no me sintiendo tanta ventaja ni gracia en el verso, aunque 
la obra fuesse en metro, quise poner el prólogo en prosa, en la qual me parecía 
tener más soltura e denuedo. 

»E fué cosa conveniente facer prólogo en esta obrecilla, porque puesto que 
vulgarmente se llame Catón, es cosa muy cierta que nunqua la /¡■{o el vticcnse, 
ni menos el otro, por quanto en la obra se fa'yC mención de Virgilio e de Luca- 
no, ios quales fueron por más de un siglo después los dos Catones. 

>->E assi las obras de auctores inciertos, con el prohemio parecen tener alguna 
más sombra. E codiciaría mucho que viessemos en nuestros días algún exce- 
llentissimo e maravilloso hombre en alguna facultad que se egualasseen aque- 
lla con los antiguos, pues Dios nos ha fecho gracia que en nuestro tiempo 
hayamos tanta abundancia de libros Latinos, Griegos y Arábigos, en todas las 
facultades, e parécemc que ha acaecido el contrario: que los ingenios se han 
apocado e apoquecido, después de la abundancia de los libros, como en otro 
tiempo, cuando había pocos, se descubrían muy grandes ingenios. Empero 
ciertamente no ha causado la abundancia c copia de los libros haber los inge- 
nios menguado, mas ha acaecido, porque fallecen les galardones e remunera- 
ciones que entonces se daban á los letrados... 

*E ninguna razón abasta porque no podiesse hoy haber otro Aristóteles e 
otro Dcmóstenes e otro Cicerón. Cá en el tiempo dellos eran ya disminuidas las 
edades, e el discurso del vivir como hoy, e ninguno dellos llegó á qo años, e no 
se puede dar excusación que entonce vivicssen más los hombres, e no son 
disminuidas his fuerzas de la natura, para que hoy no pudiesse producir un 
hombre tan excellente como ellos, tan bien como entonce. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLÁSICA Sil 

»Assi que los principes, que tienen veces de Dios en la tierra, son los que 
sepultan ingenios no faciendo honras ni mercedes á las letras, 6 los resucitan, 
dándoles grandes dádivas... 

»iVIas agora tenemos el tiempo muy diverso de entonces, e poresso no sola- 
mente no vemos alguno tan excellcnte como ellos, mas ni aun medianamente 
docto. Trabajemos, á lo menos, que de lo que se fallare en nuestro tiempo, no 
tengamos el más baxo lugar, pues que por muchas causas no podemos llegar 
con aquellos antiguos. 

»En fin, por dar conclusión, quiero certificar los que leerán este librito que 
yo he querido scrivir los pies de las coplas, según se deben scrivir propiamente, 
e no según el pronunciar, porque en muchos lugares, según la arte, quando 
una diction fenece en vocal e otra comienza por vocal, mayormente si es la 
misma, se pierde e disminuye una síllaba, y esto he hecho adrede, porque assi 
se escribe en latin el verso, aunque de otra manera se pronuncie. E si algunos 
pies se fallaren, ó que no rueden tan bien, ó que sean algún poiuito luengos, 
no es de maravillar, assi por ser muchas las coplas como porque trasladando 
no puede el hombre ir tan suelto como en la invención que de sí mismo toma.» 
Al frente de cada copla de la traducción va el texto latino. 
Inc.: 

Como yo ymaginasse en mi cora(;an 
Errar muchos hombres en esta carrera 
De las costumbres en grande manera, 
Pensé en socorrerlos de guisa e de son: 
Que no tengan j-erros en su opinión, 
Mas vivan con gloria e honras alcancen, 
E como bestias no se den e lancen 
A vicios que lievan al hombre al fondón. 



«La traducción es muy parafrástica, los versos muy broncos», dice 
Gallardo (III, 28), íinico bibliógrafo que da razón de este libro. Inúti- 
les han sido mis esfuerzos (y también los del Sr. Pietsch) para encon- 
trar un ejemplar. 

XXV. GoDOY DE LoAYS.\ (Martín). — Lyon, 1551. 

— Dhticha de Moribus, nomine Catonis inscripta, ciim Latina et 
Hispánica ititerpretatione. Epitome in singula fere disticha. Dicta 
sapientum, cinn siia quoque interpretatiiincula. Omnia recognita, non- 
milla adjecta, quaedam immuiata. Lugduni apnd Joannem frello- 
nium, 1 55 1. 

8.° 136 págs. 

(Biblioteca Nacional.) 

A la vuelta de la portada: 



3l2 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

iíJoannes Frellonius Hispano lectori S. — Dictavit annis superioribus Maíu- 
riniís Corderius suis in re literaria tyrunculis, quasdam pueriles nugas: hoc est 
latinam et gallicam inlerpretationem in Disticha illa de moribiis, quae nomine 
Catonis inscribuntur... Huic nos Hispanae juventuli consultum iri spei-antes, 
interpretationes apposuimus Hispánicas, ubi Corderius noster galileas appo- 
suerat. Quam nostram, ni fallor, non contemnendam operam si tu semel pro- 
baveris, Hispane lector, reddes nos ad alia Hispanis cudenda alacriores.» Vale 

Nicolás Antonio atribuye esta traducción anónima á Martín Godoy 
de Loaysa, canónigo de Sigüenza. 

Es puramente interlineal, palabra por palabra, como para princi- 
piantes. 

XXVI. 

Lyon, i556. 

Disticha de Moribus nomine Catonis ijiscripta, cum Latina et His- 
pánica interpretatione. Epitome in singula feré disticha. Dicta sa- 
pietititm cum siia qnoque interpretatiuncula. Omnia recognita, nonnu- 
lla adiecta, qiiaedam immuiata. Lvgdiini, apiid Antoniítm Vincentiinn, 
i556. 

8.° i36págs. 

(Biblioteca Nacional.) 

Reimpresión á plana y renglón de la de i55i. 

La que N. Antonio cita con el título de Distichos de Catón y otras 
sentencias, Lugdutii, apud Michaelem Silvium, i556. 8.° pudiera ser 
esta misma con el nombre de diverso librero. 

En la Biblioteca Nacional se conserva otro ejemplar con la siguiente 
data: Lugdimi, apiid Ioa?uie?n Frellonium, i556; idéntico en todo lo 
demás al que lleva el nombre de Antonio Vincencio. 

XXVII. 

Amberes, i563. 

Disticha de Moribus nomijie Catonis inscripta, ciim Latina et His- 
pánica interpretatione. Epitome in singula feré disticha. Dicta sa- 
pieiitumcum sua quoque Í7iterpretatiuncula. Omnia recognita, nonnu- 
lla adiecta, quaedam immutata. Antvuerpiae, in aedibus loannis Stel- 
sii i563. Cum gratia et Privilegio. 

8.° 71 págs. sin foliar. 

(Biblioteca Nacional.) 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 3l3 

XXVIII. Arroyal (D. León de).— 1797. 

—Los Disthicos de Catón con Escolios de Erasmo: traducidos y 
ampliados por D. León de Arroyal. 

Madrid: En la Oficina de D. Gerónimo Ortega. Año de 1797. 

8." 8 hs. prls. sin foliar, y 271 páginas. 

Encuadernado al fin está un Libro Quinto adicional á los Disthicos 
de Catón, 4 hs. prls. y 87 págs. 

La dedicatoria á una amiga está firmada en Vara de Rey, i." de 
Julio de 1 797. -Este libro 5.° versa sobre la educación de las mujeres, y 
está en verso y prosa como los restantes. 

Linda edición con dos viñetas en las cabeceras, grabadas por D. To- 
más López Enguidanos. 

A un amigo, León de Arroyal. D. P. S. 

«Hace muchos años que á instancia de un gran Ministro comencé la obra 
que hoy sale á luz, para la educación de un gran Príncipe. Pero la muerte de 
mi Mecenas, y del augusto Niño á quien debía servir, hicieron abandonase mi 
trabajo hasta ahora, que hallándome padre de dos hijos, y viendo á Vmd. padre 
de otros dos, la he concluido para la instrucción de los cuatro. Los Disthicos 
de Catón, llenos de máximas, semillas de la mas pura y simple Filosofía, son á 
mi ver lo mas precioso que poseemos de la antigüedad, como fruto el más sazo- 
nado de la meditación y experiencia del ciudadano mas respetable que veneró 
la República Romana en sus tiempos mas florecientes. Él los escribió para la 
formación de su hijo, y el grande Erasmo, encantado de su sublimidad, los pu- 
rificó, y puso unos breves escolios para la más fácil inteligencia de algunos 
Príncipes á quien tuvo la dicha de enseñar para felicidad de sus pueblos... Con 
todo, entre nosotros se debió creer que no eran aptos para las Escuelas de pri- 
meras letras, y una traducción que de ellos tenemos (r) está según aquel método 
material. y pesadísimo á que llamaron Magistral los Gramáticos del siglo pasado, 
y que quitando el espíritu á la sentencia los dexa apenas útiles para aprender los 
preceptos gramaticales y el régimen de la latinidad. Los maestros neciamente 
persuadidos á que llenan los deberes de la enseñanza con la materialidad de ha- 
cer conocer las letras, y juntarlas en la pronunciación de los vocablos, no se 
han cuidado, ni se cuidan de la formación del espíritu, ni reparan en que sus 
discípulos traigan entre las manos librotes de novelas, exemplos fingidos y ca- 
ballerías, que solo sirven de llenarles la tierna imaginación de ideas falsas, espe- 
cies ridiculas y pensamientos inexactos.» 

(i) No parece haber conocido otra que la de Martín Godoy de Loaysa. 



3l4 BIBLIOTECA DE l.A PEVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS, 

El traductor, como se ve. creía toda\ ía en la atribución de los Dís- 
ticos á Catón el Censor. Hablando de su traducción añade: 

«En este librito aprenderán (nuestros hijos) á un mismo tiempo á leer, v á 
ser Filósofos, á ser útiles á si y á s:!r útiles á la Patria. Los Distichos traducidos 
en substancia al verso castellano son facilísimos á la decoración, y en ellos exer- 
ciiarán la memoria; y los escolios, que he ampliado, les harán entender mas 
y mas las sentencias que contienen. En las ampliaciones he procurado conser- 
var el estilo conciso y sentencioso de Erasmo, sembrándoles de refranes v pro- 
verbios vulgares y sencillos, capaces d¿ recordar á cada minuto con deleyte del 
entendimiento; y para que nuestras hijas no queden quejosas, les ofrezco un 
quinto libro adicional, que se encamine directamente á la instrucción de lo que 
es peculiar y propio de su sexo.* 

La traducción de los Dísticos es en general pedestre, como todos los 
versos de Arroyal. Juzgúese por estas muestras: 

\cl.i la mayor parle noche y día. 
No al sueño seas dado en dema .ía. 
Porque el mucho reposo 
Da alimento a los vicios malicioso... 

A veces acierta con una expresión feliz como en estos: 

J--1 retrcnar la lengua 
Por primera virtud del hombre estima. 
.'V Dios, quien callar s.ibe se aproxima. 

Pero pronto vuelve á su habitual prosaica manera: 

Contra los habladores no porfíes 
Con palabras. El h.'-.bla es dada á todos. 
Mas la sabiduría 
Se concede á muy pocos, a fé mía... 

Se bueno con lo; buenos sin engaños. 
Porque de serlo no te siguen daños... 

Cuando el tiempo 6 la cosa lo pidiere 
.Sé necio; que es prudencia en caso y día 
Fingir el no saber y boberia. 

De la naturaleza en ningún tiempo 
Te vendrán a faltar comodidades. 
Si te contentas sin hacer abuso 
De lo que exige el continuado uso. 

De estas perogrulladas tan pobremente dichas está lleno el libro. 
TRADUCCIONES OCASIONALES. 

XXIX, Mal-Lara fjiian de).— 1598, 

«.Muy bien aprenden los niños desde la tierna edad aquellos versos de Catón; 

No alabes á los hombres lisongeros, 
Do palabras muy blandas y melosas. 
Porque et reclamo suena dulcemente 
Mientras que anda a páxaro3 el hombre. 

— Phi'iosophia Vulgar, ioX. 20 vto. 



BlBUO.-.RAriA HliPANO-LATlSA CLÁSICA 'iD 

IMITACIONES. 

XXX. 

Tratado moral llamado Confectio Catoniana. Con.la dedos hbros 
en verso latino rimado, con una carta en prosa, dedicados a D.Pedro 
Fernandez de Velasco. Conde de //aro. Folio, vitela, letra del .,- 

(Biblioteca Nacional. Ms. 920S. Bb-67. antisiio.) 

„|nc¡pi. epístola directa ad ¡ncli.um et masni.kum viru,. dominü Petrom 
Fernand, de Velasco Comiten, de Haro e, dominü ant.quae ^"-"'^^\^2: 
Sereaissimi ac inulcissimi dontim nostri regís ,Vreh,c,™era,-,um. Capu„U,m 

''"'s^"ue' una extensa prelación dividida en doce capítulos, que ocupan 

'^ Reto-e el anónimo autor que repasando los libros de su biblioteca 
tropezó con el de los disticos de Catón, que t.nia olvidado desde su 

adolescencia. 1 „ 

.Libellus quídam se meis ob.uIU manlbus quem adolescens ,reqoe„,cr lege- 
bam. sed a longis retro temporlbus non conspexeram, adeo ut lam deperdau,. 
fore potarem, lice. e.x contentls l„ lllo nonnalla eorde tenerem, quem le.o anr- 
„,o vidi e, haud all.er quam amlcum antlqoum a longa peregrlnatione redeun- 
,em gaodens recepl. ConfesUmque ven,, in nrcn.om ínter s.udla tua graurm fu- 
,arun, ut cum ex dmturno ouo tlneae.set In „,uUis folils consump.us m 
membrana transcr.b, mandan, cun,que emlnentlae tuae decrev, transmaur 
dum .amen paucula quaedam praemlt.eren, quae si manu traderem, ^erbo 

""Esteíarqo v elegante prólogo, calcado sobre el modelo de los proe- 
mios de las historias de Salustio. contiene muchas generalidades sobre 
el amor de la ciencia, v el precio y estimación que merece; un elogio 
pomposo del Conde de Haro, con notables detalles acerca de su v,da; 
V algunas advertencias sobre el arte de leer v la elección de los hbros. 
Todo ello revela la pluma de un humanista culto y ejerc.tado, que 
hubo de vivir en la intimidad de aquel magnate. 

Es curioso este pasaje sobre los libros de caballerías. 

«Nam cum omnla ad dirigendos mores noslros reducenda sinr. nonnc r,d,- 
cnlumestln tk.ls et falso compositls sollditalem mox fundare.- L. veracner 
er»o vivamus, vera semper iaclamus cementa. E. cnim quae ficta sunt ne dum 
ex"lpsa falsl.aie reiiclenda fore e.v.slimo. Sed e.lam quia talla narrant quae mi- 
posslbilla vel tantae dificultatis sunt ut imposslbilitaü próxima e3se videantur. 



3l6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

^Quid igilur expedit illa ut ystoriabilia legere quae nedum non fuerunt, sed 
forsam nec esse potuerunt? Sicuti siint Tristani ac Lanceloti Amadisiive in- 
gentia volwnina quae absque aliqua edificationis spe animas legentium oble- 
cianí, illiusqiie torneamenti narratio quod apud Toletum Roderici Regís tem- 
poribus factum fuisse deponilur qiiam audivi nudius tercius compositam esse? i 
Hujuscemodi enim scripturae, etsi nocivae nimium non sint, infructuosae la- 
men et nullae utilitalis esse videntur.» 

La Confectio Catoniana no es del autor del prólogo, según él 
mismo paladinamente declara, y el estilo lo confirma. 

«Vulgares illos dúos tractatus continel qui ad rudimenta gramaticalis artis 
puerls adolescentibusque tradenda legi solent. Confectos tamen in pulcra rit- 
morum textura cum consonantia verborum et sententiarum includit. Est enim 
alter Marci Porcii Cathonis, alter qui contemptus mundi vocatur, et veluti 
amígdala cuín nuda et sola offerunlur ut fructus simplices reputantur. Cum 
vero pigmentarii subtilis manu cucaro aliisque speciebus confecta sub confe- 
ctionis mixtura traduntur, jam non simplex ac communis fructus sed ut in- 
signis confectio principum conviviis assistit, sic tractatus hii licet nudi inter 
pueros versentur, ritmorum tamen additione confecti etiam magnorum viro- 
rum non indecenter se oculis subjicere possunt, praesertim cum ipsorum tra- 
ctatuum dulcissimae et honestissimae suasiones ad dirigendos mores contem- 
nendaque transitoria et eternorum desideria exercitanda utilissimae sint... Nolo 
tamen ut putes me hanc confectionem composuisse, cum ingenium meum 
longe inferius sit, ñeque in ea aliqua mulasse vel addidisse, sed prout in biblio- 
theca mea ruptam et fere consumptam repereraai, transcriptione in lucem trahi 
et insigni nobilitati tuae destinari decrevi... Epístola haec a me scripta, Catho- 
niana vero confectio.» 

Inc.: 

In primis charissime te voló docere, 
Primum super omnia regnum Dei qvere, 
lili solí servias, illi semper here, 
Si Deus est animus ut dicunt carmina veré. 
IIic tibí pre ceteris sit semper timendus. 
Tota mente viribus íotis diligendus. 
Hic per cuneta sécula sit benedicendus, 
Hic tibi precipue sit pura mente colendus. 

Fin: 

■ Qua Deus adjuvet dextra nos festine, 
Nostra sanent vulnera tuae medicinae, 
Ut simus participes gloriae divinae 
Personis trine Deus unitate rex sine fine. 

I Alude á la Crónica fabulosa del Rey Don Rodrigo, compuesta por Pedro del Corral, donde 
efectivamente se lee una larga descripción del torneo de Toledo. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA SlJ 

Espléndido códice en vitela, bellísimamente escrito, con iniciales y 
orlas en oro y colores. 

26 folios de preliminares, 52 de texto. 

CÓDICES. 

XXXI. 

Oviedo. 

Catonis lib. III. 

En la Biblioteca de la Catedral de Oviedo. 

(Inventarium librorum adnotatum Deo annuente sub era DCCCCXX 
(año 882). — Apud Beer; Handschriftenschdt^e, pág. 378. 

XXXII. 

Burgos. 

«Otro líbrete que es catón glosadu en latín de papel cubierto prieto». 
(Inventario de los bienes de Alvar García de Santa María, muerto 
en 1460. — Vid. Beer, pág. 116). 

XXXIII. 

Medina de Pomar. 

«Otro libro viejo, sin principio ni fin, de Catón y sus dichos». 

(Catálogo de los libros... que se hallaron á veinte y siete de Mayo 
del año de i533 en la librería que... don Pedro Fernandez de Velasco, 
Conde de Maro, Señor de la Casa de Salas, Camarero mavor del Rey 
don Juan el II, jundó á los 14 de Agosto de 1455 años. — Publicado 
por D. Antonio Paz y Melia en la Revista de Archivos, ÍV, 666). 

No se deduce con claridad de la nota del Inventario, si el manuscri- 
to era latino ó castellano. 

XXXIV. 

Escorial. 

Posee la Biblioteca Escurialense tres códices de los dísticos de Ca- 
tón (K, líl, 24— J, III, 28 — S, líl, i3) pertenecientes respectivamente á 
los siglos xiii, XIV y xv; y además el comentario de Felipe de Bérgamo, 
Speculum regiminis quoad utrumque hominem, sive moralis expositio 
libri Catonis de moribus, scripta anno 1400. (g, lí, 6.) 



3l8 ElBUIOTECA DE LA REVISTA DE APCi!.,. EIBI-. Y MUS. 

Sería investigación curiosa, pero agena de nuestro propósito, por no 
tratarse de códices españoles, averiguar cuáles de los manuscritos cita- 
dos corresponden al texto original de los Disficha, v cuáles á las retun- 
diciones métricas conocidas con los nombres de Caio noi'us. Cato 
rhytmio.is, Cato interpolatus y Cato leoninus. 

XXXV. 

Biblioteca Nacional. 

.\ todos los manuscritos citados hasta aquí, supera con mucho en in- 
terés y valor el célebre códice gótico del siglo xi (membranáceo, en le- 
tras minúsculas), conocido por el de A^agra\ que procedente de la li- 
brería del Cabildo Toledano, (Cajón 14, núm. 22), se custodia hov en 
la Biblioteca Nacional. El índice de letra del siglo xvi que lleva al 
principio, termina con esta noticia: 

«Hunc codicem Goihicum, quo superiora continentur, pene lacerum Valli- 
soleti pretio redemit Michael Ruyzius Azagra imperatoris Rodolphi secundi se- 
cretarius. Quo inortuo ab ejus heredibus impetravit et in hanc bibliotecam 
transtulit loannes Baptista Perezius Canonicus et fabricae huius ecclesiae Tole- 
tanae pr?efectus anno iSS;.» 

Fol. 75. Marci Catonis, ad filiinn saliitei)i . Ciim ajiimadrerterem 
guaní pliii-imos graviier in na morum errare... Incipil M. Catonis ad 
Jiliiim líber I. Dea supplica. Parentes ama... 

Fol. 7(3. AL Catonis ad filiiim. 

Si Deiis est animus, nobis ut carmina diciint... 

Solo estos dos folios del ms. corresponden á las sentencias de Catón. 
El resto de esta preciosa antología, encierra, como es sabido, obras 
métricas de Draconcio, Coripo, Sedulio, San Eugenio de Toledo, el 
Obispo \'erecundo, Juvenco, Fortunato, el arcipreste de Córdoba Ci- 
priano, y otros varios poetas, españoles la mayor parte. 

Por el carácter de la letra (visigótica minúscula) y por el origen de 
los poetas en ella incluidos, no cabe duda que este centón poético fué 
compilado en España, y acredita la vieja popularidad de las sentencias 
del Pseudo-Catón entre nosotros. 



BIBLlO-iRAKÍA HIS/'ANO LATINA CLÁSICA 3ig 

COMENTARIOS. 

XXXVI. Calüeira (Juan). — Siglo xvi. 

In Catonis Distic/ia Convneiiíaria. 

(Ms. de la Biblioteca del Conde-Duque de Olivares, citado por 
N. Antonio). 

Acaso sea el mismo que en la Biblioteca del Escorial se conserva con 
el título de Calderia, Expositio Calonis pro filia erudienda, (N, II, 7). 

XXXVII. Sedeño (Dionisio).— Siglo xvi. 

— Libros Menores emendados. 

{A\ lin:) Expliciunt Fabulae ^-Esopi. 

4."^ let. gót. — Sin foliación ni reclamos: acaba en la signatura i 4. 

A la vuelta de la hoja de la portada: 

Dyonisii Sedenni, B. Toleti litteras docentis, in Quinqué Libro- 
runí castigationeni ad studiosaní Juuentuteni Prefatio incipit. 

El primero de los libros menores es el Catón, como siempre. 

Gallardo (núm. 38g7) describe un ejemplar existente en la Biblio- 
teca del Infante Cardenal D, Luis de Borbón, y añade que era «hermo- 
sa impresión en letra gruesa». 

XXXVIII. 

Reminiscencias del Pseudo-Catón en la literatura española. 

El uso frecuente que de los dísticos se hizo en la enseñanza pueril, 
hasta el punto de haber quedado el nombre de Catón como título anto- 
nomásico de los libros de escuela; y la grande afición que nuestros ma- 
yores mostraron á las colecciones de sentencias y á los manuales de sa- 
biduría práctica, explican suficientemente el gran número de alusiones 
y reminiscencias que de este poemita gnómico pueden encontrarse en 
nuestra literatura de la Edad Media, y aun en tiempos más recientes. 
Copiosa y variada selección de ellas ofrece el Sr. Pietsch, y podría 
acrecentarse mucho su número si se añadiesen los dísticos aludidos ó 
citados sin el nombre del autor ó con la mera indicación de el sabio, 
título de honor que entre los moralistas solía aplicarse por excelencia 
á Catón ó á Séneca. Entresacaremos del trabajo del profesor norte- 
americano algunos pasajes de los más curiosos. 

Poema de Alexandre, copla 2218, á propósito de los estragos de 
la gula: 



320 BIBLIOTECA DE I,A REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Si Adam non oviesse comido tai tragón. 
Non oviera Messias tomada tal passion: 
E si Loth non beuisse, como mandó Catón, 
Non farien sus fiyas fiyos tan sen razón. 

Catón está alegado más de una vez en las Partidas: cidixo Catón el 
sabio que todo home debe á las vegadas volver entre sus cuidados ale- 
gría et placer»... oidixo Catón el sabio en castigando á sufijo: si quieres 
aprender, habe vida con los buenos». (Tomo 2.° de la ed. de la Acade- 
mia de la Historia, págs. 40 7 43.) 

Sigue las huellas del Rey Sabio su hijo D. Sancho IV el Bravo en su 
libro de los Castigos é Documeyxtos, v. g.: acá dixo el sabio á que dixe- 
ron el gran Catón, que todos los homes que conseian á otros en las co- 
sas dubdosas, deben de ser quitos destas cuatro cosas que te agora diré. 
La primera, de ira. La segunda, de grand amistanza. La tercera, de 
mal querencia. La cuarta, de miedo». (Ed. de Gayangos, pág. i52.) 

Catón es una de las fuentes del Libro de los Cotiseios et Conseieros 
de D. Pero Gómez Barroso; ccOtrosy dise el ssabio Catón que deue aco- 
mendar ome el su conseio de poridat al amigo callado» (apud Amador 
de los Ríos, Historia crítica, IV, pág. g5). 

Lo es también del Libro de Do^e Sabios y de otras compilaciones 
análogas. 

En tratados falsamente atribuidos á Fr. Pedro Pascual, pero que se- 
guramente son del siglo xiv (y acaso de fines del xiii), se encuentra 
aprovechado, como ya hemos visto, no sólo el libro de castigos que se 
clama Catón, sino su versión métrica castellana en cuaderna vía, que 
poseemos aún. 

No podía ocultarse tan vulgar texto á la rica erudición del Arci- 
preste de Hita, que empieza por citarle en su prólogo, y le traduce ó 
parafrasea en algunas coplas: 

Palabras son de sabio é dixolo Catón, 
Que ombre a sus coydados que tiene en coraron 
Entreponga plazeres e alegre la rrazon, 
Que la mucha tristeza mucho cuidado pon. 



(Copla 44.) 



(Copla 568.) 



Como tyene tu estomago en sy mucha vyanda, 
Tenga la poridat que es mucho más blanda; 
Catón, sabyo Romano, en su lybro lo manda. 
Diz que la (buena) poridat en buen amigo anda. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINÁ CLÁSICA , 321 

No faltan referencias del mismo género en los poetas del Cancionero 
de Saetía, aun en algunos tan poco letrados como Villasandino (pági- 
na 78): 

Ca en sus Proverbios el sabio Catón 
^ Dis quel bien suba, el mal que despenda. 

El mismo Villasandino le cita como poeta en la buena compañía de 
Dante y Virgilio, y otro poeta del Cancionero, Fr. Miguel ó Migir (pá- 
gina 45), en la todavía más inesperada de Tulio y Vegecio. 

El Marqués de Santillana, tan dado á la lectura de moralistas de 
toda laya, no podía olvidar lo que llama el secreto de los anphorismos 
de Catón, y, en efecto, se acuerda de ellos al enumerar las siete vir- 
tudes: 

Las tres son aquellas que fa5en logar 
En el parayso al ánima dina, 
É las quatro aquellas, á quien la dotrina 
De Cato nos manda por siempre observar. 

(Pág. II 3 de la edición de Amador de los Ríos.) 

Pero de todos los escritores del siglo xv, el que más parece haber 
gustado de las máximas de Catón es el Arcipreste de Talavera Alfonso 
Martínez de Toledo, puesto que son ocho por lo menos las veces que 
alega su testimonio en diversos lugares de su donoso libro de la Repro- 
bación del amor mundano, más frecuentemente llamado Corvacho, que 
en 1901 ha dado á luz la Sociedad de Bibliófilos Españoles (págs. 2i3, 
243, 244, 279, 3o3, 3ii, 320 y 322). 

En tiempo de Juan del Enzina, el Catón seguía formando parte del 
ajuar de un estudiante pobre: 

Primeramente un Tobías, 
E un Catón e un doctrinal 
Con un Arte manual... 

La propagación de la imprenta acrecentó, si cabe, la celebridad del 
pseudo-Catón , libro obligado en las aulas de menores. A las primitivas 
ediciones citadas en esta bibliografía, todavía hay que añadir dos que 
ligeramente registra Haebler en su Bibliografía Ibérica (núms. i38 y 
139), una que supone impresa en Sevilla, por Menardo Ungut y Stanis- 
lao Polono, en la fecha aproximada de 1495 (aunque carece de indica- 
ciones tipográficas), y otra que atribuye á la imprenta de Salamanca 
hacia i5oo (i). 

En cuanto á las citas de la época clásica, baste recordar, una por to- 
das, la inexacta de Cervantes, que en el prólogo del Quijote atribuye á 

(I ) Parte inédita de la obra de Haebler, comunicada en pruebas á Pietsch (pág. 6). 

21 



322 BIBLIOTECA DE I. A PEVISTA DE APC.H., BIBI.. Y MUS. 

Catón un dístico de Ovidio (Trist. \l): (< Doñee eris felix...^^. y que en 
otra parte de su libro inmortal hace que Sancho alegue la autoridad de 
Catojí Zon^oriíio romaíio. 

Que el libro seguía leyéndose y sirviendo para la enseñanza á fines 
del siglo XVIII, lo prueba la versión métrica de D. León del Arro- 
yal, quien, no sólo tradujo el texto, sino también los escolios de Erasmo 
que suelen acompañarle en las ediciones del siglo xvi. 

CATULO. 

CÓDICES. 

— No sé que exista otro en España que el Escurialense, registrado 
así en Haenel. 

IV. C. 22. Catiílli poémata. 1400, Chartaceus. 

Haenel (Gustavo), Catalogi librorwn maniiscripíorum... Lipsiae, 
1 83o, pág. 940. 

EDICIONES Y COMENTARIOS. 

I. Estazo fAquilesj. — 1566. 

— Catiillus ciim commentario Achillis Staiii Lvsitani, cum privile- 
gio Sefiatus Veneti. Vefietiis, .i566, in aedibiis Manutianis. 

(Biblioteca Nacional.) 

8.'^ 41 5 págs. -f- 2 hs. de Praetermissa y de Errata -\~ i blanca -}- i 
con el áncora Aldina. Hay ejemplares en papel fuerte. 

Núm. i3oo del Catálogo del Marqués de Morante, que también po- 
seyó (núm. 1298) un Catulo (de la ed. de Lyon, i53i) que había perte- 
necido al Brócense, v tenía su firma en la portada. 

De esta edición, dirigida por el humanista portugués Aquiles Esta- 
zo •.') (Statius), se dice en el índice de Fabricio y Ernesti adicionado por 
Valpy y Barbier (en el Catulo de Lemaire): 

«Memorabilis, sed valde infrequens est haec edilio. Aldinam II Secuius est 
Statius, Muretina correctione poslhabita, scriptorum autem librorum varietate 
adposita et erudita adnotatione magnam laudem meruii.>> 

La edición segunda aldina es de i5i5: la de Mureto, de i554. 



(i) La verdadera forma portuguesa es Estago, que él latinizó llamándose Statius. pero he 
preterido la de Esta¡iO, porque asi le denominaban los humanistas castellanos. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANOLATINA CLÁSICA 323 

El comentario de Aquiles Estazo es muy notable en dos conceptos: 
por las varias lecciones que sacó de algunos manuscritos, y por la gran 
copia de erudición latina y griega (sin excluir la numismática y epi- 
gráfica) que oportunamente y con buen gusto aplica en sus notas. En 
ellas cita repetidas veces á otros humanistas españoles, mostrándose 
agradecido á Antonio Agustín por haberle comunicado una medalla de 
la familia Valeria («Antonius Augustinus, Ilerdae Episcopus, praes- 
tanti vir ingenio, parique probitate, nummum mihi Romae ostendit 
aeneumo). En otro lugar cita su edición de Festo. 

A propósito de este verso del Carmen LIIII: 

Dii magni salaputium disertum, 

menciona con singular elogio á D. Honorato Juan^^que le había sugeri- 
do la variante C'Salicippium'o fundada en un lugar de las Controverüa^ 
de Séneca el Retórico (IV): 

«Huno ego Senecae locum cum Caiullino collatum diligenter, emendatum- 
que acceperam in Híspanla ab Honorato loannio, viro clarissimo mihi multis 
de causis coniunciissimo. Ut vero in Iialiam veni, et Paullum Manutium vidi 
libenter, et de communibus studiis cum eo egi saepe libentissime. Ule vero, cum 
ex me quaereret ecquid haberem in Catullum, respondí, mihi quidem nihil tum 
esse in promptu, huno unum locum memoria tenere dignum Honoraii me¡, 
singulari doctrina atque ingenio. Laudavit ille, sibique perplacere significavit: 
seque ante aliquot annos ita emendasse confirmavit.» 

Completó Aquiles Estazo muy elegantemente la traducción hecha 
por Catulo de la oda de Safo o/Z/e mi par esse Deo videtur» con la es- 
trofa tercera que falta en el poeta latino: 

Sudor it late gélidas trementi 
Artubus totis, violamque jnncit 
Insidens pallor, moriens nec auras 
Ducere possuin. 

No faltan en este insigne comentario, á vueltas de las explicacio- 
nes gramaticales y arqueológicas, que naturalmente son las que más 
abundan, algunas de gusto literario: por ejemplo ésta, en el Epitala- 
71Ü0 de Tétis y Peleo: 

«Habet omnino hoc proprium Catullus, ut quid fit, aut quod faclum est, 
cuiusmodi sit, narrando sub oculos subiiciat.» 

No comentó Aquiles Estazo todas las poesías de Catulo, pero no 
ciertamente por motivos de moralidad, puesto que no tuvo reparo en 
declarar y anotar los epigramas más obscenos. 



?24 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Uno de los últimos y más autorizados comentadores del texto de Ca- 
tulo, E. Bénoist (i), juzga de este modo la edición y el comentario de 
nuestro humanista: 

«Dos ediciones de consideración se publicaron, como en competencia, las 
dos en Venecia y en la imprenta de los Aldos, la de Mureto en i554, y la de 
Achules Statius (el portugués EsíSiqo) en i566. Las dos tienen por punto de 
partida la segunda edición Aldina, la de i5i5. Mureto hizo en ella numerosas 
correcciones, unas sacadas de su propio fondo, otras con ayuda de algunos 
manuscritos, de los cuales uno se remontaba, según él, á los primeros años del 
siglo XV («meus codex ante cetitum et ampliiis arifios scriptus»). Aquiles Stacio 
tiene menos agudeza que Mureto, pero se aprovechó de su inmensa lectura, 
de su conocimiento profundo de la lengua poética de los Latinos, y de la pose- 
sión de cierto número de manuscritos, algunos de los cuales tenían verdadero 
valor. 

»Estos dos trabajos han sido frecuentemente repetidos ó imitados. Muchas 
veces los nuevos editores se apoyan en el texto y en la interpretación, ora de 
Mureto, ora de Stacio. José Scaligero mismo, como lo advierte EUis, repro- 
duce algunas veces á Stacio sin advertirlo, á causa de la autoridad que posee, 
desde tiempo antiguo este comentario, que Ellis llama «acaso el mejor que 
existe.» 

Ellis pasa por el mejor editor y comentarista moderno de Catulo. 
Su segunda edición crítica apareció en 1878. 

Hugo Foseólo (La C/iioma di Berenice... i8o3) dice del comentador 
portugués: (yRicco di sapere, e piü del suo pieno che del'altrui.fu Achi- 
lle Sta^ioo {Prose Letterarie, ed. Le Monnier, I, 236), y le cita mu- 
chísimas veces en el curso de su docto comentario á aquella elegía, ha- 
ciendo especial aprecio de sus lecciones. Y refiriéndose á él y á Marco 
Antonio Mureto, añade: nAmbedue vennero saccheggiati dal Toscaiie- 
lla, dal Gisselio e dal Pul marino, gramtnattci.» 

En efecto, la edición Plantiniana de iSóg, que dirigieron Víctor 
Gisselio y Theodoro Pulmann, está fundada principalmente en la de 
Estazo, y en la Aldina 2.^ que le había servido de prototipo. 

Creo conveniente transcribir (aligerado de los elogios al Mecenas) 
el prólogo de la primera edición del Catulo de Aquiles Estazo, porque 
suele faltar en las reimpresiones: 

(i) Les Poésies de Catulle, traduction en vers frangais par Eugéne Rostand. Texte revu 
d'apres les travaux les plus récents de la Philologie. Avec un Commentaire critique et explica- 
tif par E. Bénoist, professeur de Poesie Latine á la Faculté des Lettres de París. París, Ha- 
chette, 1882, pág. 343. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA $25 

«Achules Stalius Hieronymo Rusticuccio Pü V. Pont. Max. Secretario Sal. 

»Ego vero de Catulli commentario edendo non magis profecto cogitabam, 
quam de TibuUi, Vergilii, Horatii, Lucretii commentariis, quos partim institu- 
tos, partim vero confectos iam atque absolutos habeo. Casas vero mirificus in- 
tervenit, quasi testis industriae diligentiaeque in lectitando meae. Namque aliud 
agenti et spectanti mihi longe aliud evenit. Equidem invitus, quia nondum 
maturum iudicabam, sed tamen necessario consilii mei rationes exponam. 
Versalur in animo meo cogitatio iampridem suscepta de Sacrorum librorum 
poési, Latinis versibus exprimenda, quae cum varia multiplexque sit nec enim 
generis unius sunt, quae David Rex, quae lob, quae aiii denique sanctissimi viri 
modulatissimis versibus cecinerunt, non unum quoque Latini carminis esse ad- 
hibendum genus intelligebam, quo vel numerorum similitudinem vel illorum 
varietatem, si nihil aliud, ipsa demum varietate repraesentarem. Itaque ad id 
opus antequam adgrederer, quo paratior hoc ipsum politis, ornatisque versibus 
praestarem, summos in suo quemque genere, Latinos poetas diligenter evolvi. 
Ínter legendum autem, quod adsolet, ita multum notaram, ut iustum prope 
volumen effectura viderentur. Ea mei studiosis hominibus cum placita essent, 
contenderunt a me scilicet etiam atque etiam, ne ceteros celarem, nevé publi- 
co inviderem. Ergo victus, a Catullo initium duxi, quem superior aetas omnis 
tanti fecit, ut elegantia illum poetis ómnibus facile praestare censuerit: certe 
Divus Hieronymus dignum putavit cuius nomen Eusebii, quae convertebat in 
Latinum, Chronicis, intexeret. Nam quod idem lascivius ac moUius scripsit, id 
vero temporum illorum sive mos sive licentia potius ac vitium fuit, quamquam 
de se ipse tanquam suppudens dicit: «nam castum esse decet pium poetam ip- 
sum, versículos nihil necesse esb>. Ut et ille alter: «Musa iocosa mihi est, vita 
púdica tamen». Cum autem operis huius editio in idem tempus incidisset, quo 
me Pius V. Pont. Max. in suis esse voluisset, atque ego tum, Hieronyme Rus- 
ticucci, in amicitiam atque adeo in familiaritatem tüam venissem, quasi quo- 
dam fato, quidquid hoc est libelli, deberi tibi sum arbitratus... 

»De Catullo ipso, laudatissimo poeta, nihil amplius dicam, illius commen- 
dandi causa. De lucubratione hac mea, veré videor posse dicere, eo consilio et 
conatu institutam, quod me tamen assecutum non profiteor, quum multa fu- 
gerinl, plura fortasse fefellerint hominem vix mediocri praeditum ingenio, ut 
optimum poetam, neglegentia temporum valde corruptum; si non omnino res- 
tituerem, at pauUo quidem certe meliorem redderem.Vale. Romae. Kal. Mart.» 

II. Estazo (Aquiles). — 1604. 

— C. Val. Catulli, Albii Tibulli, Sex. Aur. Propertii, Opera Om- 
nia quae exstant. Cum variorum doctorum virorum commentariis, no- 
tis, observationibus, emendationibus, et paraphrasibus: unum in corpus 



326 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MLS. 

magno studio congestis: quorum Catalogus pagina ab hinc octava exhi- 
betur . Cum índice rerum et verborum copiosissimo . Lutetiae, ex 
officina Typographica Claudii Morelli, via Jacobaea ad insigne Fon- 
tis. M.D.CÍIII. Non sine Regis Privilegio. 

Fol. 4 hojas sin foliar -|- g36 págs. á dos columnas, de las cuales 884 
corresponden á Catulo -{- 24 hojas sin foliar, con el índex Rerum et 
Verborum. Al ñn de este enorme volumen se encuentra (á lo menos en 
los ejemplares que he visto) la nueva edición de los tres poetas hecha 
por José Scaligero. 

Esta edición Variorum reúne los comentarios é interpretaciones de 
dieciseis humanistas del siglo wi. uno solo de los cuales, Achilles 
Statius, pertenece á nuestra península. Los comentarios de cada autor 
se ponen íntegros, pero no reunidos, sino al pie de las respectivas com- 
posiciones. 

El ejemplar de la Biblioteca Nacional lle\"a la firma autógrafa de 
«El Licenciado Rodrigo Caro.» 

IIL Estazo (Aquilesj. — -1680. 

— Catullus, Tibullus et Propertius cum integris commentariis Jos. 
Scaligeri, Ach. Statii, M. Ant. Mureti, Jani Dousae patris, filiigue et 
aliorum ex Museo Joannis Georgii Graevii. Trajecti ad Rhenum. Ex 
ojficina Rudolphi á Zyll, 1680. 2 hs. 8." 

(Núm. i.3o8 del catálogo del Marqués de Morante, que pagó por él 
la friolera de 716 reales. Verdad es que «tenía una hermosísima encua- 
demación con q\ pájaro dorado en el lomo».) 

Es un número de la estimable colección Variorum, al cual Brunet 
no asigna más precio que de 10 á i5 francos. 

Creo que fué la última edición que reprodujo íntegro el comentario 
de Aquiles Estazo. Pero la corrección es poco esmerada, según el índi- 
ce Bipontino: 

«Omnia indiligenter disposita, et parum concinne; nec cum cura expressa.» 

Págs. 149-276 del tomo 2.", (sAchillis Statii in Catullum Commen- 
tarius^y. 

IV. Azara (D. José Nicolás de) y Arteaga (P. Esteban 
de). — Parma, 1794. 

Catvlli, Tibvlli, Propertii Opera. Pat'mae. In Aedibvs Palati- 
nis CID IDCC.XCÍV. Typis Bodonianis. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-l.ATINA CLASICA 32/ 

Fol. XVI X 409 págs. (Las ii8 primeras comprenden el texto de 
Catulo.) 

Espléndida y magnírica edición como todas las de clásicos publica- 
das por Bodoni y más correcta que muchas de ellas. La tirada fué 
de 200 ejemplares, 25 de ellos en papel avitelado. Se imprimieron ade- 
más tres en vitela. Según las noticias de Brunet, uno de ellos fué ven- 
dido en nueve libras esterlinas y nueve chelines en 1817, otro en ciento 
cinco francos en 1841, y otro en ochenta francos en la venta de Re- 
nouard. 

Praefatio. 

«Catullum, Tibulluin el Propertium, scriptores elegantissimos, poetas exi- 
mios, lis qui humanioribus litteris student, apprime útiles, in lucem emissuri, 
pauca in antecessum praefari e re nostra duximus, cum ui lector sciret quid 
sibi a novo hoc Bodoniano specimine foret spectandum, tum ut quee nostra 
opera in his latinarum gratiarum triumviris evulgandis collocata sit, dignoscere 
t'acile posset. 

»Quum Ídem quod in ceteris auctoribus persecuti sumus consilium, in his 
etiam persequi proposilum habuerimus, ut uniuscujusque poeta? exemplar, qua 
Heri posset, emendatissimum nostra diligentia prodiret: emendatissimum vero 
illud existimaverimus, quod lectionum delectu, el castigatiori orthographia 
commendaretur; ad eas illico editiones perquirendas animum appulimus, quae 
recepto nostro ac votis uinaque ex parle responderé viderenlur...^> 

Habla primero de los otros dos poetas y prosigue diciendo: 

«Maius negotium exhibuit CatuUus, in quo corrigendo atque explanando 
ut multi industriam locaverinl haud poenilendam, qui lamen eius carmina ad 
scriplurarum niembranarum Hdem probé exegerit, aut geminos lectionum 
tontes conmoslraveril, aut unamquamque earum ad severiora hermeneulices 
prsecepla expenderit, adhuc arbitror fuisse neminem. Spem sane injecerat prae- 
clarum hoccc sladium emeiiendi vir el. Laureniius Santenius, qui novam Ca- 
tulli recensionem accuraie ab ipso elucubratam fore ut ederet aliquando, iam 
tum ab anno MDCCLXXX in praífalione ad Propertium promiseral: cuius 
criticum lentamen, egregium illud quidem, aique ad Burmannianam ralionem 
excogitatum prodiit Lugduni Batavorum anno MDCCLXXXVIIl in Elegía ad 
Manliwn ad sínceram leciionem, ut ípse arbítrabatur, restituía. Sed lentamen 
fuit ad exciíandam cupidítatem satis, ad explendam parum: ñeque post illud 
vel plus adjumenii allatum, vel molestias minus eral ei subeundum, qui candí- 
dissimo valí nitorem redonare cuperet suum. 

»Res igílur nobis fuit pene ex integro conficienda: Catulli códices plures e 
pulvere el síiu evocandí: dispiciendí veleres libri: ín alíorum inierpreíamenta, 



328 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

aut conjecturas curiosius inquirendum: denique auxilia unde comparanda. 
Quae omnia quum fusius alibi simus exposituri, deque toto Veronensis poetae 
exornandi apparatu ubertim dicturi, praetermissis pluribus, quorum iam nobis 
divitias alii praeripuerunt, pauca in praesenti aut nulli Catullianorum interpre- 
tum hacienus visa, aut certe a nemine in críticos usus traducta stríctim ac le- 
viter attingemus. 

»Romanus codex primus membranaceus, forma in quartum vergente: cxstat 
in bibliotlieca Chisiana. 

»Romanus secundus, item membranaceus, eiusdem formae, in collegii Ro- 
mani, quod olim lesuitarum fuit, bibliotheca interiori. 

»Romanus tertius, forma quarta, chartaceus, in eadem bibliotheca. Ex By- 
burgiensi lesuitarum domo Romam exportatum fuisse ex inscriptione apparet. 

»Foroiuliensis, aliter Guarnerianus, membranaceus, in bibliotheca sancti 
Danielis, ejusdem civitatis. Huius variantes lectiones excerpserat, ac TibuUo 
suo praemiserat loannes Antonius Vulpius; ceterum, ad Catullum quod attinet, 
liber nondum inspectus. 

»Angeliani dúo simul conglutinali, membranacei, quorum primus integrum 
exhibet Catullum, secundus non nisi tria eiusdem poetae elegidla cum nonnullis 
Ovidii poematiis, et veterum epigrammatum libello. Habuit hos olim in domes- 
tica bibliotheca Antonius Angelius, qui sáculo xvi humaniores literas in Pisa- 
na urbe docuit... 

»Horum codicum exemplaria autographa omnia ipsi uienda habuimus, uno 
Guarneriano excepto, cuius lectiones a códice ipso exscriptas viri amicissimi 
comitas saepe nobis perspecta suffecit. Ad haec adfuere non pauca doctorifm 
virorum Excerpta nondum edita, quibus plurimum in re perdifficili adiuti su- 
mus, horvm in praesentia non nisi dúo commemorabimus. Exstat alterum in 
margine vetustae CatuUi, Tibulii, et Propertii editionis, quae Venetiis prodiit 
anno MCCCCLXXXVII opera Andreae a Paltaschitis Cataniensis, ubi ignotus 
scriptor integras cuiusdam membranae (Britannicae, ut puto) lectiones optimae 
sane notae iis quae sunt in textu respondentes, ila e regione apposuit, ut pro 
novo códice usurpari queant. Alterum longe praestantius, quod Excerptorum 
congeriem mérito dixeris, nacti sumus in exemplari eorundem poetarum Aldi- 
no MDII, ad cuius marginem emendationes plurimas celebriorum virorum, qui, 
seculo XVI ineunte, in Italia praesertim ingenii non minus quam doctrinae laude 
floruerunt, Politiani nempe, Philelphi, Pontani, Cottae, Faerni et aliorum in 
unaquaque pagella aggestas reperies. Ñeque haec ad solum Catullum spectant, 
sed et multa in Tibullo, multa in Propertio acute observata, quae correctorum 
hactenus omnium diligentiam effugerunt, facile quis deprehendet. Quantivis 
lianc pretii supellectilem obtulit nobis lectissima losephi Nicolai A\ara Hispani 
Equitis generosi bibliotheca, cuius tum animi amplitudini, tum impenso in po- 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA Ssg 

litiores literas studio Bodoniana haec typographicae artis miracula magna ex 
parte debentur. 

»Ceterum, quod el. Heynius aegre ferebat, vetustiores TibuUi editiones ne- 
glectas nimis ab interpretibus fuisse, id ne de nobis CatuUum recensentibus 
iure etiam dici posset, sedulo curavimus. Nam libros antiquos ad unum omnes 
saeculo xv typis mandatos, qui disparilitalem aliquam, aut dissimilitudinem 
prae se ferré videbantur, et evolvimus diligenter, et studiose contulimus. Duas 
praesertim editiones, quas «principes» vocant, Venetam alteram, alieram Par- 
mensem, varitate insignes, ipsis Heynio, Broukusio, et Burmanno utrique in- 
compertas, eius tamen prasstantiae ut in optimorum codicum censum venire 
debeant, non exploravimus modo, sed variantes earum lectiones plusquam 
quingentas manu nostra descripsimus...» 

Este prefacio está escrito indudablemente por el P. Arteaga, no sólo 
porque lo afirma Hugo Foseólo, sino porque el mismo autor se refiere 
al de Horacio que consta ser suyo. 

«Nihil addemus de ortographia nisi quod in Tibullo et Propertio eandem 
retinuimus scribendi rationem, quam in primo Heynius, in altero Burmannus 
persecuti sunt, paucis dumtaxat immutatis, quae cur non omnino probemus 
fuse a nobis in praelocutione ad Flaccum expositum est. In quibusdam etiam vel 
recte expensis iccirco a praestantissimorum virorum exemplo recessimus quod 
ita instituti nostri in Horatio, Virgilio, et Catullo suscepti similitudo quaedam 
et forma ubique servanda postalabant. Atque ad huno postremum quod attinet, 
quum is Graecorum more paullo liberior fuerit in voculationibus, et syllaba- 
rum quantitate effingendis, ne (quod mullis lectoribus accidere saepenumero 
animadvertimus) ea inconstantia tenebras offunderet, nos unasquasque literas 
non tam ad orthographiae, quam ad metri leges dimensi sumus, ut quo quisque 
sonó notas vocum efTerret, eodem et quantitatem earum, et carminis scansio- 
nem dignosceret. Itaque Cybele et Cybelle, gymasi et gynnasi, typano et tym- 
panum, Aruncleia pro Arunculeia, pluraque huiuscemodi, prout diversa metri 
ratio vel geminare literam, vel exterere suadebat, cogítate scripsimus. Denique 
versus, de quorum voQíía, quod eos ñeque in codicibus, ñeque in vetustioribus 
libris repererimus, nobis constabat, uncis quadratis inclusimus: hiatus vero sen- 
tentiarum, sive sphalmata, qualia in Catullo invenies haud pauca, ñeque ab óm- 
nibus omnia animadversa, stellulis distinximus; satius existimantes, ubi poetae 
sensum assequi non licebat, inane spatium relinquere, quam inania Gramma- 
ticorum figmenta scriptori latinorum omnium venustissimo fidenter appingere. 

»Quod superest, de uniuscuiusque poetae vita editioni nostrae praemissa haec 
accipe. Multi ex recentioribus res eorum gestas scripsere partim rationem tem- 
porum secuti, partim quae ex diversis auctoribus coUegerant in unum corpus 
redigentes. Sed haec nimis ampia a volumine nostro visum est prohibere; magis 



33o BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

vero arrisit breviores, si quae forent, vitas, quibus tamen antiquitas quaedam 
conciliaret auctoritatem, aut nunc primuní e tenebris excitare, aut vetuslate 
obsitas rursus in eruditorum hominum conspectum committere. Quas igitur in 
codicibus et veterrimis editionibus expiscari potuimus, eas heic adiunximus. El 
quidem Catulli vitam, cum a libro excuso, qui anno MCCCCLXXXI Regii Lepidi 
lucem vidit, tum emendatiorem a membrana scripta, quae Angelii fuit, muluati 
sumus.» 

Como se ve, esta edición, á parte de su magnificencia, tiene valor 
crítico y trabajo propio en lo que se refiere al texto de Catulo, por lo 
cual es de admirar la preterición que de ella han hecho los editores y 
comentadores posteriores, desde Doering hasta Ellis y Bénoist. 

Solo Hugo Foseólo, en su célebre comentario á la elegía de coma Be- 
renices (i) se refiere á esta edición, llamándola praeclarissima, y atri- 
buyendo á Arteaga el prefacio. 

El mismo Foseólo advierte que no se llegó á publicar, ó que por lo 
menos él no había logrado ver el comentario que Arteaga 'promete de 
dicha Elegía: 

«Certe, quod nostrarum erat parlium, diu multuinque deliberavimus, ópti- 
mos quosque cum libros tum interpretes ilerum et saepius consultum ivimus, 
antequam huic vel illi lectioni calculum adiungeremus: cuius nostrae, qualis- 
cumque ca t'uerit, seu morositatis, seu sollertiae argumentum aliquod prope- 
diem exhibebit catullianum «de Coma Beronices» elegidium, quod ad futurae 
editionis formam adornatum ex ipsis his Bodonianis prelis prodibit.>> 

V. 

Madrid, 1878. 

— C. Valerii Catulli Veronensis Opera. 

(Acompaña á la traducción castellana de Pérez de Camino. — Ma- 
drid, imp. de M. Minuesa de los Ríos, 1878.) 

El texto latino, bastante descuidado, parece ser el de la colección 
Nisard, y de fijo no es el que siguió el traductor, de donde nacen fre- 
cuentes contradicciones. 

THADUCCIÓN CASTELLANA. 

VI. Pérez de Camino (D. Manuel Norberto). — Antes 
de 1842. 

— Poesías de Catulo traducidas en variedad de metros por Don 
Manuel X. Pere{ de Camino. Ilustradas con numerosas y eruditas 

(t) Prose Letterarie di Ugo Foseólo. Voluine Primo. l'irÉtl^e, Felice Le Monnier, i85o. 
Pág. 240. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 33 I 

notas por el misino autor, y precedidas de un prólogo original del 
Excmo, Señor Don Manuel Alonso Martine^. Madrid, imprenta de 
M. Minuesa de los Ríos, calle de la Sombrerería, núm. 6. 1878. — S." 
xix + 400 págs. 

Prólogo (de todo punto insigniricante). — Advertencia en que se 
consigna que el Excmo. Sr. D. Leopoldo A. de Cueto, Marqués de 
Valmar, ayudó al Sr. Alonso Martínez en la edición de esta obra, 
corrigiendo las pruebas, y enriqueciendo el texto con algunas notas. 

Prefacio (de Pérez del Camino): 

«Los principios que me han dirigido en la traducción de Tibulo, me han 
guiado también en la de los poemas de Catulo que ofrezco al público. Fideli- 
dad sin servidumbre, concisión en cuanto la claridad y el artiñcio métrico lo 
han permitido. Imitación, sin licencia, de imágenes, de armonía y, sobre todo, 
de expresión, parte la más esencial, la más difícil de verter, y sin la cual es im- 
posible dar una idea del poeta que se traduce, especialmente en esas poesías 
fugitivas en que la expresión forma el mérito principal. 

»Catulo ha ensayado su lira en la poesía ligera y en la poesía elevada, y en 
aquélla ha recorrido casi todos los géneros conocidos en su tiempo; pero sus 
tareas no han sido igiaalmente felices. Es débil en la oda, incorrecto y afectado 
en la elegía, sin fuerza ni elevación en la sátira, aunque picante y festivo; mas 
en cambio su Atys revela un pincel vigoroso y una admirable inteligencia de la 
armonía imitativa, su Ariadna es digna de Virgilio, y en el epitalamio, el ma- 
drigal y el epigrama es un modelo, que ha tenido hasta ahora muchos imita- 
dores y pocos rivales... 

^>Grandes conocedores dicen que es imposible traducir á Catulo... sin em- 
bargo, debo decir que á pesar de esto, la traducción que de él doy ahora á luz, 
me ha costado mucho menos tiempo y vigilias que la de Tibulo.v> (¡Ya se co- 
noce!) 

Sigue una pequeña é insulsa biografía de Catulo. 

Esta versión no es enteramente completa, puesto que el traductor 
omitió, por motivos de honestidad bien justificados, el Carmen XXV 
Ad Tallum, el XXIX Ad Ipsit/iillam, el XXX In Vibennias, el XXXIII 
Ad contubernales, el XXXVÍ De Scorto Mamurrae, el XLI Ad Por- 
cium et Socrationem, el XLVÍI Ad Caesarem, el XLVIII Ad Catonem. 
Hay pequeñas supresiones y alteraciones en otras piezas, y algunos de 
los epigramas están simplemente imitados, por haber rehuido el intér- 
prete mancharse con tanta inmundicia. Las notas son abundantes, es- 
pecialmente en los poemas mayores. 



332 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



El Cátalo de Pérez del Camino está traducido muy de prisa, y es 
sin duda el más flojo de todos sus trabajos de este género. Sólo puede 
servir mientras no aparezca otro mejor; que sería empresa muy digna 
de tentar á un ;humanista poeta. En el ensayo del magistrado húrga- 
les apenas puede reconocerse otro mérito que el de una versificación 
generalmente fácil, pero muy poco limada. Por lo demás, ningún estu- 
dio formal de los maravillosos secretos del estilo de Catulo, ningún es- 
fuerzo para asimilarse la sabia perfección de su estilo y de su métrica. 
Los endecasílabos, sobre todo, están pésimamente traducidos, sin rastro 
alguno de la morbidez del original, que suele desfigurar el intérprete en 
romancillos flojos y desaliñados. Más airosamente salió de las composi- 
ciones épicas y elegiacas. En Las bodas de Tétis y Peleo hay algunas 
octavas rotundas, sonoras, majestuosas, como las hizo á veces el mismo 
Camino en su Poética y en su versión de las Geórgicas. Más adelante 
veremos las del episodio de Ariadna. Tienen algún mérito también los 
versos sueltos en que está traducido el extraño pero enérgico y tempes- 
tuoso poema galiámbico de Atys, una de las inspiraciones más román- 
ticas de la musa antigua, y más dignas de admiración, no obstante la 
brutalidad de su argumento: 



Surcando el mar profundo en nave alada, 
Atys llega veloz al frigio suelo, 

Y en los bosques penetra de Cibeles, 

Y armando su furor de aguda piedra, 
El órgano se arranca de la vida. 
Cuando su cuerpo mira y no ve al hombre, 

Y en fresca sangre tinto el suelo advierte, 
Insana (i) toma el tímpano ligero 

En su alba mano: el tímpano y la trompa 
Anuncian tus misterios, Buena Diosa. 
Hiere la hueca piel con tiernos dedos, 

Y asi en trémula voz dice á su turba: 
«Corre, vuela á la cumbre de Cibeles, 
Oh grey de Dindimena, vagabunda. 

Tú que el odio arrostrando de Neptuno, 
Sigues mi triste suerte á tierra extraña, 
É insultando al amor tu ser degradas. 
Muestren gozosos saltos tu alegría: 
Deja tarda pereza: en tropel vuela, 

Y de la gran deidad sigúeme al templo, 

Y á sus sagrados bosques. Allí al sistro. 
Allí al eco del tímpano sonoro 

Une su grave son la frigia trompa. 
Allí de yedra cinta y atronando 
Con agudo clamor la vasta selva, 
Sacude su cabeza la Bacante. 



Sus pasos redoblando estrepitosos. 
Con danza impetuosa respondamos.» 

De la Ménada nueva á los acentos 
Rompe en furiosos gritos la cohorte, 
Muge el tímpano, el címbalo resuena, 

Y veloz por el Ida trepa el coro. 
Frenético, anhelante, furibundo, 
Atys, hiriendo el tímpano, le guía, 
Vagando en la espesura cual becerra 
Que indómita rehuye el grave yugo. 

Y del caudillo en pos vuelan los galos. 
Llegan al sacro umbral, y al blando sueño 
De cansancio y flaqueza sucumbiendo. 
Soporoso langor sus ojos cierra. 

Y apaga su furor la muelle calma. 

Pero luego que el Sol con frente de oro 
En sus rayos inunda rutilantes 
El éter nacarado y tierra y mares, 

Y que ahuyentan las sombras sus cuadrigas, 
Atys despierta; alígero su sueño 

De sus párpados huye, y Pasitea 
Le recoge en su seno. Entonces Atys, 
Ya en sosegada calma los sentidos. 
De su rabia contempla los estragos, 

Y al verse en tierra extraña y ver su estado, 
Atónito de horror corre á la costa. 



(i) Con el cambio de género gramatical ha querido indicar Catulo la degeneración del sexo 
en Atys por efecto de su mutilación. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 



333 



Y el ancho mar con lágrimas mirando. 
Así en doliente voz habló á su patria: 

«Oh patria, oh tierna madre, oh nodriz mia. 
Que huí como el esclavo sus cadenas: 
¡Pude á tí preferir el Ida helado. 
Do entre nieves, errante, furibundo 
Disputo sus cavernas á las fieras! 
¿A dónde, á dónde estás, oh patria mía? 
Mis miradas te buscan anhelantes. 
¡Ah! si en la breve calma que me halaga. 
Palacio en que nací, te distinguiera!» 

♦Patria, tiernos amigos, dulces lares, 
¿Ya no he de veros más? ¿Más no he de veros. 
Gimnasio, arena, foro? ¡Triste, oh triste! 
Llora vuestro abandono el alma mía. 
,Por qué transformaciones no he pasado? 
Púbero, adolescente, mozo, niño; 
Del gimnasio la flor, honor del cesto; 

Y yo por quien ardían mil amantes, 
Yo que veía siempre á mis umbrales 
Guirnaldas cien flotar, cuando del sueño 
Me llamaba la luz del sol naciente. 
Baja ministra ahora de los Dioses, 

De Cibeles criada, vil Bacante, 

La mitad de mí mismo, un ser estéril. 

Del Ida habitaré la yerta cumbre. 



Y en las hondas cavernas de sus breñas 
Veré infeliz correr mis tristes días. 

Del ciervo, morador del bosque umbroso. 

Del jabalí salvaje compañero. 

¡Oh demencia! ¡oh pesar! ¡Pesar amargo!» 

Apenas de su labio purpurado 
Parte la dura queja y sube al cielo, 
Cibeles, desalando sus leones. 
Así la rabia enciende del más fiero: 
«Corre, vuela, en el seno del ingrato 
Clava el dardo cruel de mis venganzas, 
Al hierro amárrale, que á huir se atreve. 
Bate tu vasto vientre con tu cola. 
Que amedrente las selvas tu rugido, 

Y en remolinos mil tu crin dorada 
En tu cerviz encrespa musculosa.» 

Dice airada, la fiera desunciendo: 
El sañudo animal su encono irrita, 
.\rde, vuela, los robles derrocando. 
Llega al nevado mar donde Atys gime. 
Llega y le asalta... El mozo pavoroso 
Huve á las espesuras de la diosa, 

Y el resto de sus días fué su esclava. 
Diosa, gran Diosa en Díndimo potente, 

Lejos lleva tu rabia de mi asilo; 

Á otro inspira, á otro abrasa en tus furores. 



Hay en este trozo, prescindiendo de algunos lunares, un sentido 
poético y un arte de versificar que honran sobremanera al traductor. 
Pero tales aciertos son raros en él, y hay que confesar que nuestra len- 
gua todavía no posee una traducción poética de Catulo digna de com- 
pararse con la que ya tienen los franceses gracias á Eugenio Rostand. 

El episodio de Ariadna en el Epitalamio de Tétis y Peleo había 
sido publicado por Pérez del Camino en 1822, pero con tantas va- 
riantes, que resulta una traducción distinta, de la cual me haré cargo 
en la sección siguiente. 

TRADUCCIONES SUELTAS Y OCASIONALES. 

VIL Castillejo (Cristóbal de). 

— Canción sacada la mayor parte de Catulo. 

Así se titulaba en un Cancionero manuscrito de obras de Castillejo 
visto por Gallardo (núm. 1678 de su Ensayo), y que llevaba el rótulo de 
Libro de diversas trovas: es del Conde, mi Señor (letra de mediados 
del siglo xvi), la pequeña poesía que en las ediciones de Castillejo, co- 
menzando por la de Madrid, iSyB (i), lleva el rótulo de Al Amor. Co- 
piaré el texto del códice descrito por Gallardo, porque ofrece algunas 
variantes respecto del impreso: 



(i) Véanse enumeradas estas ediciones en el artículo Ovidio. 



334 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Dadme (i), amor, besos sin cuento, 
Asido de mis cabcilos: 
Un millar y ciento dellos (2), 
■^^ otros mil, y luego ciento (3), 

Y mil y ciento tras ellos; 

Y después 

De muchos millares, tres: 
Porque ninguno lo sienta (4). 
Desbaratemos la cuenta 

Y contemos al revés. 

Véase la poesía de Catulo. de la cual esta es imitación muy directa. 

Da mi haaia milíe. deinde centum, 
Dein mille altera, dein secunda centtitn; 
Dein iisque altera mille, deinde centum: 
Dein, qiium millia multa fecerimiis, 
Conturbabimus illa, ne sciamus, 
Aut ne quis malus invidere possit, 
Quum tantum sciat esse basiorum. 

El mismo Castillejo en unos versos amatorios a una dama llamada 
Ana, tiene una bella imitación del Carmen 3i de Catulo Ule mi par 
e^se Deo videtur, que á su vez es traducción de una oda de Safo: 

¡Oh cuan bienaventurado 
Es aquel que puede estar 
Do os pueda ver y hablar 
Sin perderse de turbado, 
Como yo suelo quedar! 
¡Ay de mí! 
Que ante vos, desque os vi, 

Y quedé de vos herido. 

No hay en mi ningún sentido 

Que sepa parte de sí. 

La lengua se me entorpece, 

Y de locos aturdidos 
Me retiñen los oídos, 

Y la lumbre se escurece 
Á mis ojos doloridos. 
Viva llama 

Por mi cuerpo se derrama, 

Y hago con pies y manos 
Mil ademanes livianos 
Ajenos del que no ama... 

Ule mi par esse Deo videtur. 
Ule, si fas est. superare Divos, 
Qui sedens adversu^ identidem te 

Spectat et audit. 
Dulce ridentem, misero quod omnes 
Eripit sensus mihi: nam simul te 
Lesbia, adspexi, nihil est super mi 



(i) En las ediciones dame. 

(2) )' mil y ciento tras ellos. 

(3) Y tras ellos mil y ciento. 

(4) Y porque nadie lo sienta. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 335 

Lingua sed tnrpet: tenuix aub arius 
Flamina dimanat: sonitii suopte 
Tintinnant aures: gemina teguntur 
I.umina nucte. 

VIII. Mal-Lara (Juan de).— 1568. 

Carm. XXIII, «Fío-/ guoi rieque servas est ñeque arcan. 

Furio, que no posees un esclavo, 
Ni arca, chinche, araña, ni aun el fuego, 
Pero tienes buen padre con madrastra. 
Cuyos dientes podrán comer guijarros, 
Estás bien con tu padre, y tu madrastra 
Que parece ser hecha de madera. 
No es maravilla, pues estays muy sanos. 
Digerís á mi ver hermosamente, 
No temevs cosa alguna, ni hogueras 
De casas, ni caydas de edificios, 
Ni los graves peligros, ni sus casos; 
Teneys aquessos cuerpos como cuerno. 
Tan secos, y si hay más, que sea enxuto. 
Del sol, del frío y hambre muy cenceños. 

Philosopht'a Vulgar, íol. 285. 

Como se ve, la traducción no alcanza más que hasta el verso 14: 

Solé, et frigure, et esuritione. 

La pieza latina consta de 27 versos: los últimos son groserísimos, y 
se comprende que el Maestro Mal-Lara los dejase sin traducir. 

IX. Leonardo de Argensola (Lupercio). — 1603. 
Carm. 72, aDicebas quondanii^. 

En otro tiempo. Lesbia, tú decías 
Entregarte á Catulo libremente, 
Y que a Júpiter mismo omnipotente, \ 

En competencia suya, aborrecías. 

Amábate también yo aquellos días, 
Nó como á sus amigos otra gente, 
Mas como al hijo ó yerno tiernamente 
Aman los padres con entrañas pías. 

Agora te conozco, y aunque veo 
Arder por tí mi pecho con más furia, 
Téngote por bellísima y ligera. 

Dirás que es esto tuera del deseo; 
Tales efectos nacen de una injuria: 
Que te ame más, pero que menos quiera. 

Es la composición 73 de las Flores de Poetas Ilustres de Pedro de 
Espinosa (Valladolid, i6o5: las aprobaciones son de i6o3). Pág. 88 de 
la nueva edición, Sevilla, 1896. Falta en las Rimas de Lupercio L. de 
Argensola (Zaragoza, 1634), pero está en las reimpresiones de Estala y 
D. Adolfo de Castro, que probablemente la tomarían de las Flores de 
Espinosa. 



336 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 

El último verso quedaría mejor y más próximo al original si leyé- 



ramos: 



Que te ame más, y menos bien te quiera. 



X. QuEVEDO (D. Francisco de). — 1609. 

— Carm. V, ciVÍPamiis, mea Lesbia, atque amemiisy>. 



Vivamos, Lesbia, y amemos 

Y no estimemos en nada 
Los envidiosos rumores 

De los viejos que nos cansan. 
Pueden nacer y morir 
Los soles: mas si la escasa 
Luz nuestra muere, jamas 
\'uelve á arder en viva llama. 
Perpetua noche dormimos, 

Y así antes que la Parca 
De las prisiones del cuerpo 
Desciña con llanto el alma. 
Dame mil besos, y ciento 
Luego, y con mil acompaña 



Estos, y luego otros mil, 

Y otros ciento me dá blanda: 

Y tras aquestos tres mil, 

Y otros ciento; y cuando hayan 
Confundido los millares 

La cuenta con esta traza. 
Confusos los mezclaremos 
Sin saber en qué fin paran, 

Y sin que ningún malsin 
Envidie gloria tan alta. 
Que no nos podrá ofender, 
Aunque más noticia trayga. 
Pues solo sabe que hay besos, 
Pero cuantos no lo alcanza. 



«Añade Mureto en sus notas: tenían por cierto que la fascinación no dañaba 
á aquellas cosas cuyos nombre ó número se ignoraba.» 
Carm. VII, (nQuaeris quot mihi basiationesi). 



Preguntas con cuántos besos 
Tuyos me contento. Lesbia? 
Respóndote que con tantos, 
Como hay en la Libia arenas: 
O en el Cirenaico campo 
Las serpentiferas yerbas 
Entre el Oráculo ardiente 
De Amón pobre de grandeza, 
Y el monumento sagrado 
De Bato antiguo; ó quisiera 
Tantos besos de tu boca 
Cuantas doradas estrellas 



Ven, cuando la noche ralla, 
Los hurtos que amor ordena 
En los obscuros amantes 
Amigos de las tinieblas 
Tantos besos solamente 
Le sobran y le contentan 
Al ya perdido Catulo 
Por tu divina belleza; 
Que no los pueda contar 
El curioso, ni los pueda 
Con ojo envidioso y malo 
Fascinar la mala lengua. 



«Fascinar es aojar: Fascino es el aojo: había entre los gentiles Dios del fas- 
cino, Priapo, éste era entre ellos dañoso en el alabar y ver. Escalígero con su 
acostumbrada hipocresía nota sobre este epigrama lo que Mureto sobre aquel, 
y añade que en las cosas que se guardaban, se ponía esta palabra Multa, mu- 
cho, porque como en ella no hay número determinado postrero, estaba libre 
del fascino.» 

Trae Quevedo estas dos traducciones en las notas de su Ana- 
creonte: 

— Anacreon Castella?io con Paraphrasi y Comentarios por Don 
Francisco Góme^ de Quevedo. Madrid. MDCCXCIV (1794). En la Im- 
prenta de Sancha, págs. 1 39-141. 



BIBLIOGRAFÍA HI5PANO-LATINA CLASICA 



337-. 



— B. de A. E., Obras de Quevedo, tomo íll, 452-453. En vez de las 
ser petitíf eras yerbas, dice soporíferas. La letra verdadera del original 
es Laserpiciferis, embalsamadas, de láser, planta medicinal. 

En el soneto de Quevedo á la primera nave del mundo (Flores de 
poetas ilustres, i6o5) parece notarse alguna reminiscencia del (s.Pha- 
sellus Ule, qiiem videtis, hospites-o de Catulo. 

XI. Villegas (D. Esteban Manuel de). — 161 7. 
Carm. V. aVivamus, mea Lesbia.^> 



Ea, mi dulce Lesbia, 
Vivamos, pues, i amemos, 
Y no se nos de un cuarto 
De los padres severos: 
Que los soles si mueren 
Vuelven como antes bellos: 
Pero nosotros todos 
Cessamos en muriendo: 
Por esso, dulce amiga, 
Dame, dame mil besos, 



y luego ciento, i mil: 
Y luego mil, i ciento: 
Otros ciento, otros mil 
Me da luego tras estos, 
I assi los revolvamos, 
I el numero turbemos. 
Aun porque tu, ni yo 
Sepamos quantos fueron, 
Ni el malo nos envidie 
Contando tantos besos. 



Las Eróticas de Don Esteban Manvel de Villegas... En Xá jera por 
luán de Mongaston, 16 ly. A costa del autor, i por el corregida la 
ortographia. 

^;.° Págs. 117-118. 

— Las Eróticas y traducción de Boecio... En Madrid. Por Don 
Antonio de Sancha. Año de 1774. Tomo I. Pág. ig8. 

XII. 

— Carm. LXXII. «Dicebas quondam solum te nosse Catullum.i> 

Á Lesbia. 



■ Haber conocido solo. 
Lesbia, a Catúlo decias, 
I que a love no estimabas 
Por su causa, en lo que pisas: 
Yo también agradecido 
Te amaba en aquellos dias. 
No como el vulgo á sus damas 
Ó el rufián á sus amigas. 
Sino con la bien querencia 
Que el padre a hijos, i a hijas, 



Que el suegro a hiernos, i a nueras. 
De amor lleno i de caricias. 
Pero ya que te conozco, 
Hé: quédate, mugercilla: 
Que por ruin, i ligera. 
Te tengo aun que mas me brindas: 
Pero tú, ¿cómo es posible. 
Respondes, si tal mancilla. 
Fuerza al alma, a que ame mas, 
I a querer bien, menos insta? 



— Las Eróticas de Don Estevan Manvel de Villegas... En Najera 
por luán de Mongaston, 16 17. A costa del autor, i por el corregida 
la ortographia. 

— Las Eróticas y traducción del Boecio... Madrid, Sancha, 1774. 
Tomo I, pág. 2o3. 



32 



33S 



BIBLIOTECA. DE IX RKVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



XIII. 



-í'UtJlos in septis.'» 

Como rosa, que nace 
En el jardín cercado. 
No sugeta al arado 
Ni al ganado, que pace. 
Cuyo primer aumento. 
ti sol, el agua, el viento, 
Crece, cria, i alaga. 
Con cuya vista paga 
Del dueño amado el celo, 
A quien promete el cielo 
De piedad cada día 
Cristal que la rocía: 
Qua mientras no es tocada 
Crece su lozanía, 
I es de todos amada: 



Mas si en agena mano 
Pierde el lustre lozano, 
I á desdecir comienza 
La nativa verguen9a, 
Al paso, que es amada. 
Viene a ser desdeñada. 
Assi la virgen bella. 
En tanto que es dongella. 
Es de todos querida 
Con el alma, i la vida: 
Mas cuando se ve falta 
De dignidad tan alta, 
Si busca quien la quiera 
Es mas aborrecida 
yue poni^oñüsa fiera. 



Las Eróticas... En X^jera, por han de Mongaston, i6ij. Pági- 
nas 92-93. 

—Las Eróticas... En Madrid. Por Don Antonio de Sancha. Año 
de 1774. Págs. 1 52-1 53. 

— B. de A. E. Poetas líricos de los siglos XVI y XV H. Tomo II, 
pág. 563. 

Además de esta imitación directa y de las traducciones antes citadas, 
se nota en las mejores cantilenas de Villegas 

á los veinte limadas 
y á los catorce escritas, 

el influjo de la blanda poesía de Catulo. Por ejemplo, en la canti- 
lena V: 

A Lidia. 



Divide esos claveles 
Más dulces que las mieles, 

Y más que los panales 
Divide esos corales.... 
Ea, pues, no te pares, 
Lidia, que sólo un beso 
Darlo no es gran e.xceso. 

Y en la VIII: 

Lleguen esos rubíes 
Con que graciosa ríes. 
Bella Lidia, á mi boca, 
Pues amor los provoca, 

Y espárzanse sus mieles 
Como esparcirlas sueles... 



Cantilena XVII: 



Lidia, un beso me d 
Yo celebré el ecceso: 
Pedí luego otro beso 
Y dallo no quisiste. 



V si acaso pens.ircs 
Que el darlo ha de ser causa 
Para engendrarse pausa 
Kn tu amor y en el mío. 
Es grande desvarío: 
Porque un deleite es cebo 
Que atrae con gusto nuevo. 



Lleguen, pues, tus corales, 
Lidia, ¿quién te acobarda? 
¿No ves que si se tarda 
Un punto, un solo instante 
Tu regalado beso, 
Perderás un amante, 
Y yo perderé el seso? 

íste, 



BIBLIOGRAFÍA HláPAN'ú-LATINA CLÁSICA SSq 

-■^yi di, c4ut pretendiste 
Cuando asi lo negaste? 
^Acaso imaginaste 
Oue de Venus la gloria, 
Tanto al .xundo notoria, 
Kn uu beso consiste? 

El poeta se escurre luego por terreno resbaladizo, y con poca gra- 
cia, por cierto. 



Cantilena XVIII: 



;üb qué dulce y sabrosío 
Le es al alma tu beso, 
Lidia del lustre hermoso! 
Parece que á tu boca 
Contino un panal toca; 
Y á mi, cuando la beso. 
Que no me toca el seso... 

Villegas es el poeta más catuliano de nuestro Parnaso antiguo. 

XIV. Caro (Dr. Rodrigo).— 1626. 

—«Estas costumbres de echar y esparcir nueces en las bodas las tocó Catullo 
en el célebre Epitalamio de Julia y Manlio: 

Da nuces pueris iners 

concubine 

Las nueces da á los niuohachus. 
Perezoso concubino; 
Harto estás ya de jugar 
Las almendras con los niños. 

Días Geniales ó Lúdicros (Sevilla, 1884). Pág. 112. 

Pág. 324. 

«iQu¿ famoso dejó aquel pajarillo de su querida Lesbia Catulo, llorando su 

muerte: 

Lugete, Veneres Cupidvíesque. 

Llorad, Venus y Cupidos: 
El pájaro de mi niña 
Se murió: más que á sus ojos 
Ella lo amaba ó quería. 

•»Y en otra parte el mismo poeta: 

Passer delitiae viene yuellae... 
De mi niña el pajarillo. 
Que era toda su alegría, 
Que lo guardaba en su seno, 
Que con él jugar solía; 
Al que metía en el pico 
£1 dedo que le pedía; 
Que se lo cornía á bocados 
Cuando los labios le pica...» 

XV. Cáscales (Lie. Francisco). — 1634. 

En la epístola VI de la segunda década de las Carias Philologicas, á 
D. Juan de Saavedra, Chantre de la Santa Iglesia de Cartagena. ííobrc 



340 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. t MUS. 

un lugar de Cicerón, en que se trata de las ceremonias del casamiento 
gentílico, traduce el principio del epitalamio en las bodas de Julia y 
Manlio, Collis ó Heliconei: 

|0h Dios Himen; Himeneo, 
Hijo de la bella Urania, 
Habitador de Helicona, 
Que de su umbral arrebatas 
A la vergonzosa virgen, 
Y la pones en la casa 
Del nuevo esposo y marido! 
Tente, hazle una guirnalda. 
Cíñele las tiernas sienes 
De la suave mayorana... 

XVI. Cadalso (D. José). — 1772. 

Carm. III. aLugete, o Veneres, Cupidinesque.-iy 

«El panegírico que hizo al difunto paxarito de su dama, que debe tener 
muy presente todo verdadero y digno poeta á la violeta... 

»En castellano, siguiendo el metro en que Lope escribió sus barquillas, y 

Villegas sus cantilenas, diría yo si se muriera el páxaro de alguna persona á 

quien yo quisiese un si es no es como Catulo quiso á Lesbia; advirtiendo que 

no he hallado voces que me llenen tanto en castellano como en latín, pipilla- 

re, venustus, mellitus: 

De mi querida Lesbia Mostrando con su pico. 

Ha muerto el paxarito, Ahora va el cuitado 

El que era de mi dueño Por el triste camino 

La delicia y cariño, Por donde nadie vuelve 

A quien ella quería Después de haber partido. 

Más que á sus ojos mismos. _ ¡ü mal haya, mal haya 

Llórenle las bellezas, Vuestro rigor impío, 

Llórenle los cupidos. Tinieblas destructoras. 

Llórenle cuantos hombres Crueldad del abismo. 

Primorosos ha habido. Que destruyendo al mundo 

Porque era tan gracioso. También habéis sabido 

Y con tan bello instinto Arrebatar de Lesbia 

Conocía á su dueña, El páxaro querido! ■ 

Como á su madre el niño. Oh malvados rigores. 

Ya se estaba en su seno; Oh bello paxarillo! 

Ya daba un vuelecito Que causas á mi Lesbia 

Al uno y otro lado Duro llanto continuo. 

Volviendo al puesto mismo, Y quitas de sus ojos 

Su lealtad y gozo Aquel hermoso brillo. 

»De donde inferiréis que esto mismo os puede ser de la más alta utilidad, 
aplicándolo, según convenga, á la muerte de algún gatito, perrito ó papagayo 
de alguna persona á quien queráis un poco más que como á próximo... Por 
esta muestra veréis el paño de que vestía sus obras este caballerito. Os aseguro 
que fué más páxaro que el mismo en cuya muerte lloró con tanta dulzura; y 
perdonad el equivoquillo.». 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 84! 

—Suplemento á los Eruditos á la violeta, ó Curso completo de todas 
las ciencias, dividido en siete lecciones para los siete días de la sema- 
na, compuesto por D. Joseph Yá^quei (seudónimo de Cadalso). Madrid, 
en la imprenta de D. Antonio Sancha, 1772. 4.° 

—Obras de D. José Cadalso. Tomo I. Madrid. Por Repullés. 18 18. 
Págs. 1 36-1 39. 

Hállase también esta versión, sin las notas, en los Ocios de mi ju- 
ventud ó Poesías Líricas de D. Joseph Váique^. En Madrid, en la 
Imprenta de D. Atitonio de Sancha, 1773. 8.°; y en el tomo líl de la 
ya citada colección de las obras de Cadalso (1818), págs. 99-100. ' 

— B. de A. E. Poetas Líricos del siglo XVIII, tomo 1, pág. 269, 
col., 2. 

XVII. O'Crouley (D. Pedro Alonso). — 1795. 

—En los Diálogos sobre la utilidad de las medallas antiguas, 
principabnente por la conexión que tienen con los Poetas Griegos y 
Latinos. Obra escrita en inglés por el Caballero Joseph Addison, j 
traducida al castellano con unas breves notas y correcciones por Don 
Pedro Alonso O'Crouley. Madrid, 17 g5: En la Oficina deD. Plácido 
Barco Lópe^. 4.° 

Pág. 36. 

«Pero volvamos á las virtudes. Aquí está la Fidelidad, que veneraban los 

Romanos como Diosa: 

Si tu üblitus es, at Dii meminerunt, meminit Fides. 
(Catul. ad Alphen.) 



Páy. 33: 



Pág. 119: 



Pág. 134: 



Aunque estés olvidado. 
Los Dioses y la Fe se han recordado... 



Soles occidere et rediré possunt ; 
Nobis cum semel occitit brevis lux 
Nox est perpetua una dormienda... 
Aunque se ponga el sol, á nacer vuelve.., 
Mas la vida sü luz jamás alterna, 
Puesta una vez, nos dexa noche eterna. 



Cuniculosae Celtiberiae fili. 

(Catul. in Egnatium.) 
Hijo de la constante 
Celtiberia, en conejos abundante... 

Sagittiferosque Parthos... 
Muy diestros Sagitarios son los Partos... 



342 



BIBl.tOTECA DE L\ REVISTA DE A«CH., BIBU. Y MUS. 



XVIÍI. Conde (D. José Antonio). — 1796. 

— La trenca de Berenice, de Catulo (composición traducida por 
ésle de Calimaco, pero cuyo original griego no se conserva). 

Hállase esta traducción en el ms. M.-3oo de la Biblioteca Nacional. 
Himnos de Calimaco de Cirene, traducidos del griego por D. José 
Antonio Conde. Año de 1796. Copia escrita con sumo primor y esme- 
ro. Este Calimaco no llegó á publicarse. 

Reproducimos íntegra la elegía de Catulo, aunque está flojamente 
versificada, como casi todas las traducciones de Conde. 



Á la treusa de Berenioe. 



Aquel que contempló las luces todas 
Del espacioso cielo, averiguando 
Kl nacer y finar de las estrellas, 

Y cómo el esplendor y ardiente rayo 
Del sol arrebatado se obscurece, 

Y cómo en ciertos tiempos desparec:n 
Algunos astros, cómo Amor suave 
Baxo la peña Latmia conducía 
Furtivamente á la graciosa Luna 

Y su celeste giro abandonaba: 
Aquel mismo Conón me vio brillando 
Entre los claros astros, yo que un tiempo 
De Berenice orné la augusta frente. 

Y levantando sus hermosos brazos 
Me ofreció a todas las celestes Diosas, 
Quando con nuevos triunfos de Hymeneo 
Pomposo el Rey á desolar partiera 

Las fronteras Asirlas, conservando 
Las dulces señas que el .\mor dcxara 
De las nocturnas amorosas lides. 
¿Es odiosa por caso Cyterea 
A las nuevas esposas? ¿Son fingidas 
Las vergonzosas lágrimas que suelen 
De los padres turbar el tierno gozo, 
i^)uando allá en sus retretes apartadas 
Delante de ellas lloran su destino? 
No, que su llanto es sincero y amable. 
Así me ayuden los eternos Dioses. 
Así las tiernas repetidas quejas 
De la Reyna lo han dicho, a la partida 
Del nuevo esposo á la sangrienta guerra. 
No lamentabas tu desierto lecho. 
Sólo llorabas tú del dulce Esposo 
El triste apartamiento que aflixia 
Tu tierno corazón: ¡ay, quán turbada, 
Kn suspiros tristísimos envuelta. 
Llegó tu vida hasta los bellos labios! 
.Mas vo que desde tierna hermosa niña 
Conocí 1j virtud del noble pecho, 
.\sí dixe: <v;por caso has olvidado 
Las ínclitas accioneí que te alzan 
.\1 áureo regio trono, al qual ninguna 



Subió nunca más fuerte y generosa? 
.í la partida de tu amado esposo 
¡Qué palabras dulcísimas decías! 

Y de tus tristes, de tus bellos ojos 
Lágrimas amorosas enjugabas. 

¿Ó qué Dios te ha mudado? Ó los amantes 
Estar no saben lexos apartados 
De sus tiernos dulcísimos amores?.. 
Entonces tú por el amado esposo 
Hicistcs sacros votos á los Dioses, 

Y no sin derramar copiosa sangre 
De las cervices de los bravos toros. 
Prometiste, si en breve retornaba 
Cargado de despojos del Oriente, 

Y vencedor del Asia, y añadida 

.\1 Egipciano imperio. .\sí lo hicieron 
Los poderosos Dioses, y yo he sido 
.V los celestes orbes trasladada, 

Y los primeros votos recompenso. 
A mi pesar dexé tu hermosa frente, 
.\ mi pesar, por ella te lo juro; 

Ni es vano mi jurar: quien tal osare 
Debe sufrir la merecida pena. 
¿.Mas quién será que el indignado hierro 
Quiera sufrir? Si aquel excelso monte 
Por quien se precia la noblez.i Trace 
Fué cortado del hierro á los impulsos, 
Quando los brazos Medos traspasaron 
Al nuevo mar, y juventud Parthiana 
Por en medio del Atho navegando, 
Sus bárbaras esquadras conducía, 
¿Qué harán las bellas trenzas delicadas 
Si al hierro las montañas han cedido? 
.Muriera, padre Jove, ¡oh si muriera 
La descendencia toda de Calibe, 

Y el que primero las profundas venas 
De la tierra buscó, y el que enseñara 
\ quebrantar del hierro \x durezal 
Ya mis propias hermanas me lloraron 
Cortadas antes de los hados míos, 
Quando el veloz caballo de la Aurora 
De! Etíope Memnón única madre, 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I. ATINA CLASICA 



343 



Coa las nadantes olas impeliendo 
Los presurosos vientos, me llevara 
Á la rubia Arsinoe, y este mismo 
Me arrebató por las etéreas auras. 
Volando, y colocóme al casto seno 
De la rosada Venus dó enviara 
La misma Zephyrite su caballo. 
Para que fuese grata moradora 
De las doradas playas del Canope, 
Porque en el vario y espacioso campo 
Del cielo no estuviese fixa y sola 
La áurea corona de las bellas sienes 
De la dulce Ariadnc, y yo hiciera 
Ofrenda sacra de la roxa frente 
Allí también; y púsome la Diosa 
Kntre los otros Astros, nueva estrella 
Humedecida aún del tierno llanto, 
Quando llegaba del Sagrado templo 
De los celestes Dioses, entrepuesta 
De la Doncella al esplendor hermoso 

Y al ardiente León, y casi unida 
A la Osa lycaonia de Calisto. 
Hago la guía siempre al Occidente 
Antes que el tardo carro del Boote 
El más lento á bañarse en Océano, 

Y aunque de noche los celestes Dioses 
Sobre mi pisan, en la luz del día 
Vov á los brazos de la cana Thetis. 
Permítasme decir, Rhamnusia joven. 
Que por ningún temor la verdad callo. 
Aunque me despedacen las estrellas 
Con ofendida quexa: decir quiero 

Lo que en mi corazón estoy pensando: 
Que no me gozo tanto de estas cosas 



Quanto siento el hallarme separado 
De la cabeza augusta de mi Reyna. 
Con ella yo, quando su edad florida 
Doncella hermosa aún y sin cuidados, 
¡Quántos preciosos bálsamos y aromas 
Entonces embebí! ¡quántas esencias! 
Vosotras las que ahora luz amada 
De la tea nupcial enlazar deba. 
No permitáis los amorosos brazos 
.\ los tiernos esposos, ni desnudo 
El purpúreo candor de vuestros pechos. 
Hasta que me ofrezcáis el agradable 
Ungüento en alabastro conservado. 
Vos que guardáis fidelidad al lecho. 
Vuestras ofrendas quiero solamente, 
No las que ofenden con amor impuro 
El thálamo sagrado; que sus dones 
Son impuros también, el leve polvo 
Sus vanas libaciones bebe siempre; 
Que yo de las profanas nada quiero. 
Así, castas esposas, vuestras casas 
Habitará contino amor suave. 
Eterno será siempre y renovado. 
Y tú, Reyna, mirando á las estrellas, 
.\placarás á la divina Venus, 
Cuyas aras no quiere que bañadas 
Sean jamás con víctimas sangrientas. 
Aplacarás á la rosada Diosa 
Con deliciosas fiestas; y la ruega 
Con abundantes dones, que permita 
Que torne á tí. ,;Por qué los claros astros 
Me detienen así? ¡Ah, si yo fuera 
La trenza de mi Reyna; y el Boote 
De la Erigona resplandezca al lado! 



XIX. Anónimo (D. N.) 



A Lesbia. 

lile mi par esse Deo. 
A aquel juzgo yo igual á un Dios celeste; 

Y si es posible más que un Dios felice. 
Aquel que puede junto á tí sentarse, 

^■e^te y oírte. 

Él ve la risa, con que a mí cuitado 

Muerto me dejas sin ningún sentido; 

Que vi á mi Lesbia, y de aquel punto nada 

Conozco mío. 

Calla mi lengua, los oídos suenan; 

Los tiernos miembros un ardor ocupa. 

Y se difunde por mis ojos claros 

Noche confusa. 
A. tí, Catulo, te pervierte el ocio; 
Él te deleita; con afán lo buscas; 
Él perdió Reyes, y también felices 
Ciudades muchas. 



Poesías de diferentes poetas castellanos inéditas ó poco conocidas 
(coleccionadas por D. N. Fuenmavor). Tomo I. Sevilla. iG de Abril 



344 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



de iXiS, pág. 41 3. (Ms. en tres tomos que poseyó en Sevilla el .Marqués 
de Jerez de los Caballeros.) 

XX. Pérez de Camixo (D. Manuel Xorberto). — -1822. 

— Episodio de Ariadna en el Epitalamio de Tétis y Peleo, tradu- 
cido en octavas reales. 

Hállase en las notas al librito titulado E! Mérito de las Miigeres, 
Los Recuerdos. La Sepultura, La Melancolía; Poemas de Gabriel 
Legouvé, traducidos en verso castellajio, por Don M. X. Pére^ de Ca- 
mino. Burdeos, en la ímpre?ita de Lawalle joven, paseo de Tourny, 
man. 20. 1822. Págs. 225-236. 

Creo oportuno transcribir este fragmento, porque presenta muchas 
variantes, comparado con la traducción definitiva que se halla en el 
Catulo postumo de Pérez de Camino: 



Ariadne allí se ve, que congojada, 
En indomable amor la alma encendida. 
De la sonante playa, huir alada 
Ve del infiel la nave fementida. 
.\penas la pereza, mal gozada, 
Deja de infausto sueño y confundida. 
Su horroroso abandono contemplando. 
Duda lo mismo ver que está mirando. 

Surcí entre tanto el mar, della olvidado, 
Con presuroso remo el inconstante, 
yue perjuro á los vientos ha entregado 
Cuanto la prometió, falaz amante. 
.\riadne, el ojo triste en él clavado, 
Estática, cual sáxea bacante (i). 
De la lejana costa observa el crimen, 
.\negad.i en las penas que la oprimen. 

Flotar la sutil mitra, desprendido, 
Deja el rubio cabello que abandona. 
El agitado seno ha despedido 
La que le circundaba, casta zona. 
Su candido cendal yace tendido; 
Venda casta, cendal, sutil corona 
Caen á sus pies, y el liquido elemento 
Entre ellos los arrolla turbulento. 

-Mas ¡ay! ¿qué es el prendido? ¡Qué los velos 
Flotantes son! ¡O mísera, perdida. 
De la causa fatal de sus desvelos 
Está su ánima toda suspendida! 
¡^'enus, cuál la sumiste en crudos duelos. 
Cuando al reino de Minos homicida, 
Desde el cóncavo puerto del Pireo 
Llegó el perjuro y bárbaro Teseo! 

Los mancebos del .\tica ornamento. 
La flor de sus doncellas más preciada. 



Al fiero Minotauro de alimento 
Via servir .\tenas enlutada. 
Cada año devoraba este tormento, 
Después que en peste cruda devastada, 
Consagró esta promesa en sus afaies 
Para aplacar de Andrógeo los manes. ' 

Contemplando su duelo doloroso 
Teseo con mal tanto desolarse. 
No dudó en holocausto generoso 
Por sus conciudadanos entregarse. 
.\ntes que se otorgara el feudo odioso 
Osa en bajel alígero lanzarse, 

Y con viento propicio á sus destinos 
Llega al soberbio imperio del gran .MinO'í. 

Viole entonces la virgen inflamada. 
Hasta allí entre suavísimos olores 
La miró casto lecho, sosegada 
Crecer de tierna madre en los amores. 
Tales crecen al aura delicada 
Del Favonio, en el mayo, alegres flores, 

Y tal se ve crecer mirto amoroso 
Riberas del Eurotas c tudaloso. 

Pero no bien la vista enardecida 
En el ínclito huésped ha clavado. 
De su faz apartarla no se cuida, 
Sin que de amor sa seno arda abrasado. 
Sutil, hasta la médula escondida 
Fuego devorador la ha penetrado, 

Y ella misma, cruel en sus ardores. 
Atiza deste fuego los furores 

O tú, que mezclas siempre á los placeres 
La espina del dolor, numen de Gnido; 

Y tú, reina de Golgos y Citeres, 

¡En qué abismo á la triste habéis hundido! 



(O Pérez de Camino corrigió después este verso, que apenas lo es, escribiendo: 
Inmóvil como estatua de bacante. 



bibliografía hispano-latina clasica. 



.345 



¡Mis era, si la ha ha bido entre mujeres! 
¿Su tierno suspirar no hatéis oído? 
¿No veis la palidez en su semblante? 
¿No veis cuál de temor palpita amante? 

Cuando al héroe mira, que animoso 
Se arroja á combatir la odiada fiera. 
Del triunfo ó de la muerte codicioso, 
¡Que votos no exhaló su fe sincera! 
No temía que el cielo rigoroso 
Para su perdición los acogiera. 

Y el eco de los votos, que suspira 
En el calljdo labio casto espira! 

Como en el alto Tauro, desatando 
Fiero Aquilón su vuelo turbulento, 
Agora con la encina batallando, 
Agora con el pino corpulento. 
De su altivez indómita triunfando, 
De raíz los arrancí violento; 
El tronco vuela y cae, con ronco estruendo 
Cuanto halla en su caída destruyendo. 

Vence así el mozo al animal temido. 
Que en vano hiere el aire con su frente. 
Aparecer al punto se le vido 
Con su triunfo inmortal resplandeciente. 
Había el hilo tenue dirigido 
Sus errabundos pies seguramente, 
Con él burlando el pérfido recinto 
Del ininteligible laberinto. 

¿Pero por qué mi musa se extravía? 
¿Diré cómo al amor del extranjero. 
El de un padre pospuso Ariadne impía, 

Y de una hermana el beso placentero? 
¿Cómo olvida una madre, á quien debía 
Anegar su abandono ea dolor fiero? 

¿Y cómo vuela en naos presurosas 
De Naxos á la* costas espumosas? 

¿O cantaré sino cómo entregada ■ 
De infeliz sueño al pérfido reposo. 
Huye della con nave acelerada. 
Perjurando su fe, mentido esposo? 
¡Cuantas veces de penas devorada, 
Ardiendo en ira el pecho congojoso. 
De lo intimo del alma sus tormentos 
Exaló en agudísimos acentos! 

Ya del monte en las liquidas llanuras 
Sus ansiosas miradas extendía. 
Ya dejando del monte las alturas 
Al inconstante piélago corría. 
Allí el agua las leves ligaduras 
De su abierta sandalia humedecía, 

Y allí con ayes mil, deshecha en llanto, 
Deste modo exalaba su quebranto: 

«¡Así me arrancas, pérfido, á mis lares. 
E, insultando los númenes del cielo, 
Conduces, orgulloso, por los mares. 
Pérfido, tu perjurio al patrio suelo! 
¡Así, en estos tristísimos lugares. 
Sola me desamparas sin consuelo! 
¡Nada pudo ablandar tu ánimo crudo! 



Nada por mí á piedad moverte pudo!» 

«No era esto, no, cruel, lo que otros días. 
No era esto lo que falso me jurabas. 
No las desventuradas ansias mías 
Con estas esperanzas inflamabas. 
De c istas, seductoras alegrías. 
Del ansiado himeneo sólo hablabas: 

Y ahora' ¡amor, esperanzas, juramentos, 
Todo, cruel, lo entregas á los vientos!» 

«¡Cuál será la que en hombres de hoy máf 

Y en sus palabras fie ponzoñosas! [crea» 
Cuando de la pasión la voraz tea 

Prende activa en sus almis criminosas, 
No el jurar los detiene, ni escasea 
Su lengua las promesas engañosas; 
M is si un impuro amor han satisfecho, 
¿Qué promesas, qué fe guarda su pecho?» 

«Yo de la muerte al báratro tirano. 
Presto á tragarte ya, yo te he arrancado, 

Y quise más llorar mi propio hermano 
Que abandonarte, infiel, en tal estado. 

Y ahora, pasto de fieras, ó inhumano. 
Me dejas, por favor tan señalado, 

Do ni aun me queda el mísero consuelo 
De que cubra mi polvo el frío suelo!» 

«jDe qué leona, en qué antro cavernoso 
Hubiste el ser, qué sirtes te criaron? 
¿Entre el hervor del líquido espumoso. 
Qué mares en furor te vomitaron? 
¿Ó el seno de Caribdis horroroso, 
O la rapaz Escila te abortaron, 
Pues recompensas guardas tan impías, 
A quien te conservó los dulces días?» 

«Si tu alma, por las órdenes severas 
De un decrépito padre suyugada. 
Resistía este enlace, bien pudieras 
Al menos conducirme á tu morada. 
Humilde esclava tuya, allí me vieras 
Gozosa obedecer tu voz amada. 
El agua en tu pie candido vertiendo, 

Y en tu lecho la púrpura extendiendo.» 
«Mas, ¿por qué enagenada mi mal grave 

Confio querellosa al sordo viento? 
Ni mis dolientes ecos sentir sabe. 
Ni sabe responder á mi lamento. 
Mientras huye el infiel con presta nave. 
Nadie ve en este yermo mi tormento; 
Pues, mi pena insultando, hado enemigo 
Aún niega á mis quebrantos un testigo.» 

«¿Por qué, o Júpiter, ática galera, 
En mi suelo natal, por qué ha tocado? 
¿Por qué en él imprimió su planta fiera 
Pérfido conductor del feudo odiado? 
¡.Ahí si nunca en la Gnosia ribera 
Hubiera sus bajeles amarrado, 
Y halagüeño encubriendo sus rigores 
De Ariadne no implorara los favores!» 

«¿A dónde iré en tamaña desventura? 
¿Qué esperanza me queda, oh desgraciada? 



346 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., B¡BL. Y MUS. 



jiré á esconder en Creta mi amargura? 
¿Mas del inmenso mar no estoy cercada? 
¿Imploraré de un padre la ternura? 
¡Hija cruel! ¡después que despiadada 
Le dejas por seguir á un inhumano, 
Manchado con la sangre de tu hermano!» 

*¿0 en el sensible amor de un fiel esposo 
Podré fundar acaso confianza? 
¿Más no corre los mares presuroso 
Acusando del remo la tardanza? 
Sola, sin techo, en torno el mar undoso. 
Ni huida hay para mi, ni hay esperanza. 
Yermo y silencio es todo; y todo ¡o suerte! 
La imagen me presenta de la muerte.» 

«.Mas la Parca cruel no habrá cerrado 
Mis ojos á la luz del claro día, 
Ni dejará mi cuerpo, ya postrado 
De tanto padecer, el alma mia. 
Sin que haya á las deidades demandado 



Justicia de tan negra alevosía. 

Sin que en mi última hora á todas ellas 

Pidan mortal venganza mis querellas.» 

<*Ven¡d. furias, ministras de crudeza. 
Respirando tormentos y rencores. 
Las sierpes agitad en la cabeza, 
V'engadme del autor de mis dolores. 
Los acentos oid de mi tristeza. 
Que de un burlado amor ciegos furores, 
Que la insana venganza y el despecho 
.Me arrancan de lo íntimo del pecho.» 

«Vengad mi ultraje, espantos dei Averno; 
Que se vea el infiel, y que á su gente 
En los horrores vea en que á mi tierno 
Fácil candor hundió su alma inclemente.» 
Triste dice; á sus ecos el Eterno 
Favorable inclinó la augusta frente. 
Brama el mar. centellea el ñrmameaco, 
y del orbe estremécese el cimiento. 



XXI. PiDAL (D. Pedro José).— 1818. 
Carm, III. iJAigete, o Veneres, CnpidÍ7iesqne.>^ 

Á. la muerte de un pajarito. 



Llorad, tiernas bellezas; 
Llorad, bellos Cupidos, 

Y cuantos de los hombres 
Lucen con mayor brillo. 
De mi querido dueño 

Ha muerto el pajarito; 
El pájaro, delicias 
De mi dueño querido, 
A quien ella adoraba 
Más que á sus ojos mismos, 
Porque era suave y dulce. 

Y tan bien conocido 
Tenia ya á su dueño 
Como á su madre el niño. 
Ni jamás se apartaba 

De su seno querido. 
Sino que revolando 
De un sitio al otro sitio. 



A. su dueño tan sólo 
Besaba con el pico. 
Ora va el infelice 
Por fúnebre camino, 
De donde siempre vedan 
Volver á los que han ido. 
Mal hayáis, ;oh tinieblasl 
¡Oh! mal hayáis, impíos 
Hados, que destructores 
Siempre sois de lo lindo, 

Y á mi me arrebatasteis 
Pájaro tai bonito. 

¡Oh suerte lastimosal 
¡Oh infeliz pajarillo! 
Tu muerte desdichada 
Llora mi bien querido, 

Y de llorar se encienden 
Sus ojuelos hundidosl 



Memorias de la Academia Española, 
deneyra, i8jo. Págs. 618-10. 



Tomo I. Madrid, M. Riva- 



XXII. CoNSTANzo (D. Salvador).— 1862. 

— Carmen I de Catulo: «Qiioi dono lepidum.'i 

— Carmen lll: «Liigete, o Veneres.» 

Traducciones en prosa, insertas en el Manual de Literatura Lati- 
na... escrito por D. Salvador Costando. Madrid, 1862, imp. de Me- 
llado. Págs. 218 V 112. 



BIBLIOGRAFÍA HlSPANO-l.ATlNA CLÁSICA 847 

Una y otra vez comete el autor de este Manual el feo yerro, imper- 
donable en un humanista, de llamar Cátiilo A Catulo. 

— Carmen c<Z)e coma Berenices.» 

Traducción en prosa y con algunas notas. 

(En el Manual de Literatura Griega, escrito por D. Salvador Cos- 
tani{0. Madrid, ¡86o, imp. de Mellado. Págs. 182-187.) 

XXIII. OcHOA (D. Eugenio de). 

— Epitalamio de Tetis y Peleo. 

Traducción en prosa (harto afrancesada) inserta en un artículo 
titulado La Poesía Latina (números de 5 á 25 de Noviembre de 1871 
de La Ilustración Española y Americana). 

«Muchas veces he discurrido sobre los medios indirectos que me sería dable 
emplear para contribuir en algo por mi parte al fomento de los estudios clási- 
cos en nuestro país, ya que mi completo apartamiento de lo que se llama la 
cosa pública me veda los directos. Facilitar al público aficionado á leer, único 
á que puede dirigirse el escritor, el conocimiento de las más ricas joyas de la 
poesía latina, me parece uno de los caminos más conducentes á aquel objeto: 
no con otro publiqué hace dos años mi versión castellana de las obras comple- 
tas de Virgilio; y cierto que no me pararía ahí si los tiempos fueran más pro- 
picios para este género de empresas, en las cuales por desgracia hay siempre 
algo de negocio mercantil... No me atrevo, pues, á llevar adelante el proyecto 
que tanto tiempo acaricié en mi mente, de publicar otras versiones completas 
de los grandes autores latinos... pero como es duro, por una parte, dar carpe- 
tazo definitivo á trabajos hechos con amor, como dicen los italianos, y no 
quiero renunciar por otra á mi propósito de contribuir en lo que pueda á vul- 
garizar entre nuestra juventud la literatura del Lacio, se me ha ocurrido un 
medio que hoy empiezo á poner en práctica. Es éste el de ir dando algunas 
muestras escogidas de ella, con lo que iré formando lo que un culterano del 
siglo XVI habría titulado pomposamente Ramillete fragante de Jleres ausontas, 
y yo llamaré con más propiedad, si llego á publicarlo, en forma de libro, Estu- 
dios sobre la poesía ¡atina. Una breve noticia biográfica y un no menos breve 
examen crítico de cada poeta, seguidos de alguna de sus mejores composicio- 
nes ó de tal cual trozo selecto, bastantes para dar ¡dea del conjunto, formaría 
la base y el fondo de mi libro. Sirva de muestra este sucinto estudio sobre el 
insigne poeta Catulo.» 

En las brevísimas observaciones que acompañan al Epitalamio, 
sólo es digna de apuntarse la siguiente: 



348 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

«De aquí, ó de Virgilio, que para el caso es lo mismo, lomó sin duda Cer- 
vantes las donosas quejas de Altisidora, como se inspiró verosímilmente del 
Hipólito de Séneca para la deliciosa pintura del siglo de oro que pone en boca 
de D. Quijote hablando con los pastores.» 

XXIV. Revilla (D. Manuel de la).— 1876. 
(íDicebas quondam.r) 

Decías que yo sólo 
Gozaba de tu afecto, 
Y yo te amaba entonces 
Cual padre cariñoso al hijo tierno. 

Hoy que ya te conozco. 
Aunque te adoro ciego, 
Para mí ya no tienes 
Tantos hechizos ni tan alto precio. 

De tu falaz perfidia 
Tal es el fruto cierto; 
Que al mirar tus traiciones 
Te adoro más, pero te estimo menos. 

Dudas y trtstei(as. Poesías de Manuel de la Revilla. Segunda edi- 
ción corregida y aumentada. Madrid, Iravedra, 1882. Pág. 181. 

Esta traducción se había publicado antes en la Revista Contempo- 
ránea (1876). 

XXV. Caro (D. Miguel Antonio). 

— Aviaria Catulliana. (En el tomo II, núm. 10 de La Caridad, de 
Bogotá.) 

No conocemos este trabajo más que por referencia de D.- Antonio 
M. Gómez Restrepo en un folleto titulado Ensayo sobre los Estudios 
críticos de D. Rafael M. Merchdn (Bogotá, 1886). Califica el trabajo 
de Caro de ocuriosísima causerie en que se da noticia sobre varios 
poetas griegos, latinos, italianos, franceses, ingleses y españoles que 
han cantado algián animal; contiene además dos elegantes traducciones 
del Gorrioncillo de Lesbia, de Catulo, y de la elegía A un papagayo, 
de Ovidio». 

XXVI. Menéndez y Pelayo (D. Marcelino).— 1875. 

— Epitalamio de Julia y Manlio (xCollis oh Heliconeií>. 
En estrofas sáficas. Inc.: 

Hijo sublime de la diva Urania... 

— De Catulo al sepulcro de su hermano (Multas per gentes). Car- 
men CI. Inc.: 

Por nuevas tierras y diversos mares.. > 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 349 

Estudios poéticos por M. Menénde^ Pelayo, con una carta-prólogo 
del Excmo. Sr. Marqués de Valmar, de la Academia Española. Ma- 
drid, imprenta Central á cargo de V. SáÍ!{, 1878. Págs. Si-Sg. 

Son ensayos infantiles que excluí' de la segunda edición de mis ver- 
sos hecha en i883. 

XXVII. QuiRós DE LOS Ríos (D. Juan). 
Carm. III. aLugete, O Veneres, Cupidinesque...y> 

En la muerte del pajarillo de Lesbia. 

Llorad, bellezas, llorad, Cupidos; 
Llorad, de Venus charos alumnos: 
¡Ei pajarillo que de mi amada 
Era delicias, ha muerto, ay triste! 
Más que á sus ojos le amaba Lesbia; 
Que era tan du'ce! y conocíale 
Como á su madre conoce el niño! 
Siempre en su seno se le veía 
Alegre siempre, siempre saltando, 

Y á ella tan sólo dulce piaba. . , 

Ahora hacia el antro cmina oscuro 
De donde nadie nunc i más vuelve! 
Seáis malditas, tinieblas hórridas. 
Que devorando quanto hay de hermoso. 
Tan lindo pájaro me arrebatasteis. 
¡Oh desventura! ¡oh mi ave mísera! 
Por tí encendidos de llorar tanto 
Están de Lesbia los bellos ojos! 

Traducción inédita y autógrafa de Quirós, que me ha comunicado 
el ilustre literato sevillano D. Francisco Rodríguez Marín. 

— Carm. XLV. uAcmen Sepíimius, suos amores...» 

Acmé y Septimio. (i) 

Entre sus brazos á su Acmé cara 
Septimio estrecha, y asi le dice: 
«Si yo, .\cme mía, no te amo ciego i 

Y hasta la muerte mi amor no es luyo 
Con la vehemencia que puede el alma, 
En la India ardiente vé me sólo, 

Ó allá en la Libia, de león fiero 
Ante las garras devoradoras.» 

Dice, y Cupido, que antes enojo *»- 

Mostrara, ahora contento aplaude. 
Acmé amorosa la fren'e inclina, 

Y de su amado los ojos ebrios 

(i) Varias han sido las tentativas que se han hecho para introducir en nuestra métrica parte 
de las infinitas combinaciones de la métrica latina, y en mi concepto con éxito bien escaso las 
más de las veces. D. Juan Gualberto González Intentó traducir en versos asclepiadeus los de la 
oda primera de Horacio. Consta este verso, como es sabido, de cuatro pies y una cesura larga, 
en esta disposición: espondeo, dáctilo, cesura y dos dáctilos, total doce sílabas. Pues en la tra- 



»30 BIBLIOTECA DE ).A KEYISTA DE AíiClI., BIBL. V MLS. 

Con sus purpúreos labios besando: 
«Septímio mío— dicele tierna, — 
Mi bien, mi vida: luego divino, 
Harto mas férvido que el que a tí eaciéndete, 
Mi ser penetra y en él abrasa. 
Amor tan sólo sea nuestro Xúmen.v 
Dice, y Cupido, que antes enojo 
Mostrara, ahora contento aplaude. 

De entonce unidos por dulces la¿os 
Que el dios estrecha, dichosos viven. 
Septímio su .Vcme prefiere tierno 
A los tesoros anglos y sirios; 

Y en su Septimio líel Acmé cifra 
Sus goces todos y su ventura. 
¿Quién más teliccs amantes viera? 
¿Quién tan propicia vio nunca á A'enus? 

Traducción inédita y autógrafa. 

XXVIII. Baquero Almansa (D. Andrés).-— i 887. 
— Carm. XIX. (.tfíimc ego, juvenes, locum.\> 
SI Dios de los huertos. 

Yo, aunque de seca encina 
Por rústico cuchillo mal tallada, 
Este lugar, oh jóvenes, defiendo, 

Y esa choza vecina 

ducción del Sr. González, que como traducción es por cierto primorosa y de un sabor clásico 

de veras, hay gran número de versos de once sílabas, y varios que, como éste, no tienen más 

que die^: 

Labra contento, no serán parte. 

Y siendo asi, ¿como es que se leen con gusto y nuestros oídos perciben su especial armonía? L» 
razón es porque esos versos no son tales asclepiadeos, ni son plantas exóticas en tierra de Es- 
paña, sino que, por el contrario, son ñores de nuestro Parnaso, españolas de pura rara. Eáos 
que se creyeron asclepiadeos salieron del torno versos pentasílabos castellanos primorosamente 
labrados. Escríbanse á dos por renglón los pentasílabos en que Moratín vertió á nuestra lengua 
la oda vigésima segunda del libro I de Horacio, y resultarán unos pintiparados asclepiadeos 
por el estilo de los del traductor arriba mencionado y de los faleucos de que se hablará luego: 

El que inocente la vida pasa 

No necesita morisca lanza, etc. 
Pues hágase lo contrario con ios asclepiadeos del Sr. Goazále^;, y obtendremos unos primorosos 

ptntasilabos: 

Mecenas ínclito 

De antiguos reyes 

Clara prosapia. 

Oh mi refugio, etc. 
Hace años traduje yo en versos /a/eucos, que son los del original, la primorost cortposicióe 
de Catulo señalada en las ediciones con el número XLV. Guardé mi traducción y no recuerdo 
en este momento por qué circunstancias llegué á notar más tarde que mis faleucos no eran tales 
carneros, y que la musa de la métrica (si es que hay tal musa) se había divertido aoberaaamente 
conmigo, y aplicádome acaso el urceus exit del poeta. .Vquelk'S versos, que son los que aquí se 
publican, eran pentasílabos libres, ni más ni menos. Al incluirlos en el presente tomo, séame 
permitido decir que habiendo adquirido carta de naturaleza entre nosotros el verso endecasí- 
labo, libre ó blanco, como suelen llamarle algunos preceptistas sin que la razón se rae alcanctj 
bien pudieran adquirirla también las demás, y entre ellos nuestro pentasílabo, aunque por la 
autoridad competente se ordenase que se escribieran siempre dos i dos. (Sota del Sr. Qíiirótdé 
los Bh3s.) 



bibliografía hispano LATrN.i CLÁSICA 35i 

Con techo <Jc ramuja entrelaíada. 

A mi influjo prosperan lindamente, 

Porque su pobre gente 

Culto me rinde y Dios me reconoce. 

El padre, cuidadoso, 

Me evita del espino el feo roce 

Y del cardo punchoso. 

Si es el muchacho, la ocasión no pierde 
De obsequiarme galán, por primavera. 
Matizada guirnalda, en que la verde 
Espiga nueva alterna con la viola 
Morada y con la rubia adormidera; 
Luego la calabaza de amarilla 
Color, y el suave fruto perfumado; 
Luego el racimo que purpúreo brilla 
Entre la hojosa cepa sazonado. 

Y aun tal vez con su sangre algún cabrito 
Suele (pero ¡chitón!) teñir mi ara. 

Por tan gratos honores 

Debo yo dispensarle mis favores 

Protegiendo su huerto y viña cara. 

Ojo! pues, los rapaces: merodeo 

Yo no consiento aquí. Cerca hay un rico; 

Su numen no temáis que le defienda: 

Allí podéis robar; esa es la senda. 

Pequeña Colección de Clásicos Latinos para uso de los estudianten 
de Latín y de Retórica por D. Antonio Escartín y D. Andrés Saque- 
ro Almansa, Doctores en Filosofía y Letras, Catedráticos numerarios 
de las dichas asignaturas en el Instituto de Murcia. Murcia, Imprenta 
de Rafael Albalade jo, iHSj. Págs. 326-27. 

— Carm. XX VI. ^s^Furi, villula nostra non ad Austri.n (El traduc- 
tor lee nostra, pero la lección actual es vostra, arcaísmo, por vestra.) 

Del Austro y el Favonio está guardada 
Mi casita de campo, y del embate 
Del Bóreas crudo y Apelión violento, 
Pero enorme hipoteca la combate: 
¡Qué más terrible y desdichado viento! 

Pág. 327 del mismo libro. 

Estas dos elegantes traducciones van anónimab, pero el mismo se* 
ñor Baquero y Almansa me ha declarado que son suyas. 

IMITACIONES Y REMINISCENCIAS DE CATULO EN POETAS CAS- 
TELLANOS. 



XXIX. Arguijo (D. Juan). 



Ariadna dejada de Teseo. 

— ¿ \ quien me quejaré del cruel engaño. 
Arboles mudos, en mi triste duelo? 
iSordo maf!, ¡tierra extraña!, ¡nuevo cielo!, 
¡Fingido amor!, ¡costoso desengaño! 



352 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. T MUS. 

Huye el pérfido autor de tanto daño, * 

I quedo sola en peregrino suelo, 
Dó no espero á mis lágrimas consuelo; 
Que no permite alivio mal tamaño! 

Dioses, si entre vosotros hizo alguno 
De un desamor ingrato amarga prueba, 
Vengadme, os ruego, del traidor Teseo. 

Tal se queja Ariadna en importuno 
Lamento al cielo; i entretanto lleva 
El mar su llanto, el viento su deseo. 

Sonetos de Don Juan de Ai'guijo, Veinticuatro de Sevilla. Sevilla. 
Imprenta de Alvares i Compañía. 1841 . Pág. 24. 

Prefiero este texto como ajustado al manuscrito autógrafo, á los de 
Espinosa (Flores de Poetas Ilustres], Gracián (Agudeza y arte de in- 
genio) y Quintana (en la colección Fernández, tomo XVIÍI). 

El soneto es imitación de estos versos de Catulo en el Epitalamio 
de Tetis y Peleo (V. i65 y siguientes): 

Sed quid ego ignaris nequiquam conqueror auris. 
Extérnala malo, quae nullis sensibus auctae 
Nec 7nissas aiidire queunl nec reddere voces? 
Ule autem prope janí mediis persatur in undis, 
Nec quisquam apparet vacua morlaíis in alga. 
Sic nimis insultans extremo tempore saeva 
, Fors etiam nostris invidit questibus aures 

XXX. GóNGORA (D. Luis de). 

— En las Soledades advirtió el comentador Salcedo Coronel (i) estos 
lugares que con más ó menos probabilidad juzga imitados de Catulo. 
Soledad i.* 

Del siempre en la montaña opuesto pino 
Al enemigo Noto 

«Pero á quien imitó D. Luis, á mi parecer, fué á Calulo de nupt. Peí. et Thet: 

Peliaco quondam prognatae vértice pinus 
Dicuntur liquidas Neptuni nasse per undas, 
Phasidos ad Jluctus et fines .'Etheos. 

(No veo la imitación.) 

Que luciente 

De aquellos montes hijo 

»Leyó poj" ventura á CatuU. carm. 69 ad Mallium, donde describe elegantí- 

simamenie el nacimiento de un rio: 

Qualis in aerii pellucens vértice montis. 

Rivus inuscoso prosilit e lapide; 
Qui quum de prona praeceps est valle volutas. 

Per médium densi transit iter populi. 

Vea Himeneo, ven, ven, Himeneo... 

(i) Soledades de D. Luis de Góngora, comentadas por D. Garda de Salcedo Coronel, Cava^ 
Herido del Ser."^^ Infante Cardenal, y Capitán de la Guarda del Ex."^^ Duque de Alcalá, Vi^ 
rrey de Ñápales... En Madrid, en la Imprenta Real. Con Privilegio. (1636.) 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 353 

»Imitó D. Luis en esta invocación á Catulo en el epitalamio de Julia y Man- 
lio, y en el Carinen Nuptiale, que comienza: 

Vesper adest, iuvenes... 

En el Poli femó (ij: 
Octava 44: 

La Ninfa los oyó, y ser más quisiera 
Breve flor, yerba humilde, tierra poca. 
Que de su nuevo tronco, vid lasciva... 

«Catulo hace elegantísima comparación de la mujer á la vid, á que parece 
aludió don Luis: 

Ut vidua in nudo vitis, quae nascitur arpo... 

En la Soledad i.^ hay otras reminiscencias de los epitalamios de 
Catulo, además de las que apunta Salcedo Coronel: 

El lazo de ambos cuellos 
Entre un lascivo enxambre iba de amores 
Himeneo anudando, 
Mientras invoca su deidad la alterna 
De zagalejas candidas voz tierna 
Y de garzones este acento blando 

XXXI. Salcedo Coronel (D. García). 

— Ariadna. Al Ex."^" Señor don Gaspar de Guvnan, Conde de Oli- 
vares, Duque de Sanlucar, Comendador mayor de Alcántara, del Con- 
sejo de Estado y Guerra, Cavalleri^o mayor del Rey nuestro Señor. 

(Págs. 126 á 147 de las Ritnas de Don García de Salcedo Coronel, 
Cavalleri¡{0 del Ss.>^o Infante Cardenal... Impresso en Madrid. Por 
Juan Delgado, Año de 1627, 8.°) 

Este poemita en octavas reales escrito en estilo culterano, como po- 
día esperarse del más fervoroso de los comentadores de Góngora, pre- 
senta, (mezcladas con imitaciones de Ovidio, del Tasso y de otros poe- 
tas,) algunas del Epitalamio de Peleo y Tétis de Catulo, especialmente 
en las quejas de Ariadna. 

XXXII. Ulloa Pereira (D. Luis). — 1659. 

Soneto. 

Lesbia, tu trato infiel y tu hermosura 
Están en un sujeto tan unidos, 
Que los dos han de ser aborrecidos, 
O quererlos á ciegas mi locura. 

En vano el alma señalar procura 
Por término á tu imperio los sentidos, 

(O El Polifemo de D. Luis de Góngora comentado por D. García de Salcedo Coronel... En 
Madrid; En la Imprenta Real. Á costa de Domingo Gon-á/e^. Año 1636. 

23 



334 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Que al tiempo de entre¿iarlos divididos, 
Nada de las potencias asegura. 

Asido á tu beldad todo lo lleva. 
A mi despecho, la violencia fuerte, 
Que oculta lo engañoso del encanto. 

Bien que con una diferencia nueva. 
Formada de mirarte y entenderte: 
Ámote más y no te quiero tanto. 

Este ultimo versees imitación y casi traducción de Catulo (Car- 
men LXXII): 

...Quod ainantein injuria taíis 
Cogit amare magis, sed bene velle minus. 

— Versos que escrivió D. Luis de Vlloa Pereira. Sacados de algu- 
nos de sus borradores... En Madrid. Por Diego Día^. Año M.DC.LIX 
(ibSg). Folio 12. 

— Obras de Don Luis de ['I loa Pereira, Prosas y Versos. Añadi- 
das en esta últitna impresión. Recogidas y dadas á la estampa por 
D. Juan Antonio de Ulloa Pereira, su hijo. Regidor y Alguacil Ma- 
yor de la ciudad de Toro... Año 16J4... En Madrid. Por Francisco 
San;. Pág. 12. 

XXXIII. MoR.vríN (D. Nicolás). 

El epitalamio de D. Nicolás Fernández de Moratín á las bodas de 
la infanta de España doña Maria Luisa de Borbon con el archiduque 
de Austria Pedro Leopoldo, es imitación bastante ajustada del Carmen 
Nuptiale (62) de Catulo. cuyo estribillo repite en los mismos términos 
que lo había hecho Góngora en las Soledades: 

Nen, Himeneo, ven. Ven, Himeneo. 
Hymef., n Hymeneae, Hymen ades, o Hymenae. 

La imitación se convierte en traducción, muy gallarda por cierto, 
al llegar á los dos famosos coros de las puellae y los juvenes: 

Ut jlos in septis secretus nascitur huriis... 
Ut vidua in nudo pitis quae nascitur arpo... 

Como la flor que en el verjel umbroso Xi los mancebos que la amaron antes 

Sace en sitio ignorado. La buscan anhelantes; 

De espinas guarnecida. Asi mientras intactas permanecen 

Ni la toca el arado, Las jóvenes hermosas, 

Ni de planta mortal se ve ofendida; Son de todos queridas; 

Con blanda lluvia crece Pero si en las delicias amorosas 

Y el sol sus frescos tallos reverdece, De nudos conyugales 

Los céfiros la orean. Olvidan los rubores virginales. 

Vírgenes y mancebos la desean; Ni los aplausos ni el amor merecen 

Mas cuando ya cortada De niños ni doncellas. 

Pierde el aroma y la color preciada. , 

Ni las vírgenes bellas, Cual vid desamparada, 



bibliografía hispano-latina clásica 355 

Inculta y sola y sin robusto arrimo, Con amorosos lazos, 

Sus estériles ramas dilatando. Bella se torna y próspera y fecunda: 

Inútil crece y vive despreciada. Así la virgen que los años pierde 

No enriquecida de su fruto opimo; En soledad esquiva: 

Mas si á un olmo galán tiende los bra¿os Asi la que gozó de su edad verde 

Y en torno le circunda Kn dulce unión la gloria fugitiva. 

De estas dos estancias decía D. Alberto Lista en el tomo X de El 
Censor, 1821 (pág. 38o): 

«Si leyéramos estos versos sin saber el numbre de su autur, los atribuiría- 
mos á Rioja. La elección de epítetos es admirable. «-Frescos tallos», «el aroma 
y la color preciada», «estériles ramos», «crece inútil», «olmo galán» {«ulmo 
marito» de Catuloj, «soledad esquiva», «la gloria fugitiva de su verde edad», 
«pierde los años», son espresiones poéticas, desconocidas en el siglo .wm hasta 
Moratín. Comparados sus versos con los de Catulu, se ve que imitó como 
maestro.» 

A propósito del verso: 

.Vo enriquecida de su fri'tu opinuí 

advierte Lista 'que el su «no es aquí pronombre de persona, sino de 
género: el poeta ha imitado el non sua poma de X'irgilio». 

Pero en honor de la verdad, debe advertirse que ésta, v casi 
todas las poesías líricas de D. Nicolás Moratín, no las leemos hoy como 
las escribió su autor, sino como las refundió de mano maestra su hijo 
D. Leandro en la edición postuma de Barcelona, 1821, donde, por de- 
cirlo así, inventó un poeta nuevo. El texto auténtico publicado por 
Moratín el padre en 1764, dista mucho de la sabia elegancia tan pon- 
derada por Lista. No podemos menos de transcribirle, porque la com- 
paración es muy curiosa: 

Como la flor que eo el vergel lejano V no son ya de niños tan amadas. 

Nace oculta, y guardada, 

Con cercas y cambrones rodeada, Cual vid desamparada 

No de arado ofendida. Que nace en campo sólo, no arrimada, 

Y al ganado también desconocida. No se levanta nunca 
Que con la lluvia crece, Ni dulces uvas brota, 

Con el sol reverdece, Y á su raíz inclina la garzota 

Y á quien las auras líquidas recrean, De su peso vencida: 

Las niñas y muchachos la desean; No es de villano ú choto apetecida; 

Mas cuando ya está ajada, Más si á un olmo galán, ó ya marido 

Perdido su color, manoseada. Esta misma se ha unido, 

Ni niños ni muchachas la apetecen. Con frutos desiguales 

.\sí, mientras intactas permanecen. Alegra á los novillos y zagales: 

Las hermosas doncellas Más si á su tiempo admite el dulce yugo, 

Son de todos amadas, y son bellas. Al tierno esposo agrada, 

.Mas si (dando licencias conyugales) Y es de sus Padres mucho más amada, 

Perdieron los rubores virginales. Cumpliendo su deseo: 

Son de niñas dejadas. Ven, Hymeneo, ven: ven, Hymeneo. 

(El Poeta. Libro Primero. Su autor Don Nicolás Fernández de 
Moratín, Criado de la Reyna Madre niíestra Señora, entre los Arca- 



356 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

des de Roma Flumisbo Thermodonciaco... En Madrid: En la Imprenta 
de Miguel Escrivano, calle Angosta de San Bernardo. Año de 1764. 
Págs. 1 21-124. 

Dígase de buena fe si este trozo tiene nada que ver con el de la edi- 
ción de 1821. D. Leandro Fernández de Morati'n volvió á escribir las 
poesías de su padre, y no le hizo poco servicio con ello. Gracias á este 
piadoso fraude ocupa D. Nicolás en la historia literaria del siglo xviii 
un puesto muy superior á sus merecimientos. 

XXXIV. Meléndez Valdés (D. Juan). 

Son imitaciones de Catulo las veintiséis odas á La Paloma de Filis 
(treinta y una en la colección de Rivadeneyra, por haberse añadido 
cinco, y aun el colector advierte que hubo de suprimir una por moti- 
vos de honestidad). Hay que convenir con Hermosilla (Juicio Critico 
de los principales poetas españoles, obra postuma, segunda edición, Pa- 
rís, i855, pág 1 57) en que Meléndez «dio demasiada extensión á su pa- 
lomar..., y que si una, dos ó tres oditas, como la de Catulo al pajarito 
de Lesbia, bastaban para celebrar la palomita de su amada, las veinti- 
séis deben fastidiar al más paciente lector». 

Sobre la oda XXII advierte Hermosilla, no sin razón, «que es lúbri- 
ca en demasía... y que el velo de la alegoría con que se pretende cubrir 
la excesiva desnudez de las imágenes, es demasiado transparente, di- 
ciéndose al principio que el pichón y la paloma son el poeta y su que- 
rida». Igual reparo, y aún más severo, formula sobre la 26. 

La poesía de Meléndez, constantemente mórbida y sensual, empa- 
laga pronto porque carece del acre sabor que aun en medio de la vo- 
luptuosidad tiene la de Catulo: 

Et aeréis solet incitare morsus. 

La elegante molicie del magistrado extremeño no puede menos de 
hastiar á todo espíritu varonil, y ¿qué diremos si después de las odas de 
La Paloma de Filis, se lee la silva de El Palomillo, que es otra imi- 
tación de Catulo, inédita hasta nuestros días? (Poetas líricos del si- 
glo XVIII, tomo II, pág. 167.) 

El dichoso joa/anV/o de Lesbia fué imitado hasta la saciedad y el 
fastidio por otros muchos poetas buenos y malos del siglo xvm, que le 
combinaron á veces con la imitación de la paloma mensajera de Ana- 
creonte, como ya lo había hecho Villegas. 



bibliografía hispano-latina clasica 



357 



El Conde de Noroña (1799), no satisfecho con haber dedicado sen- 
das anacreónticas á la paloma y al pajarillo, escribió otra á una mos- 
ca, que debe ponerse íntegra como prototipo de mal gusto, á no ser que 
en la intención de su autor fuese una parodia de tan manoseado tema 
poético: 



¡Oh mosca, que revuelas 
En torno de mi Amira, 
Que siempre la acompañas. 
Que sus secretos miras; 
Tú que el sueño la robas 
Cuando está más dormida, 
Con tus sutiles alas 
Haciéndola cosquillas; 
Tú, que su mano tocas; 
Tú, que su pecho picas. 



Que en su cabello juegas. 
Que bebes sus mejillas, 

Y que chupas ansiosa 
El dulcísimo almíbar 
De sus rosados labios. 
Donde el amor habita; 
¡Ay! si tuvieras mi alma, 
¡Cuánta fuera tu díchal 

Y si yo tu licencia, 
¡Qué de cosas no haríal 



XXXV. HoRE (D." María Gertrudis).— 1787. 



— Oda de una poetisa á un jilguero que cayó herido á sus pies. 

Sobre su blanco lomo 
Irás á pasearte, 
Volándote á mis brazos 
Siempre que yo te llame. 
Será mi mayor gusto 



Infeliz pajarillo. 
Que apenas empezaste 
Á gozar de tu esfera 
La libertad amable. 
Los imprevistos riesgos 
Que amenazan el ayre. 
Antes de conocerlos. 
Los esperimentastes: 
¡Qué lástima me causas, 
Al mirar que se añade 
A tus pintadas plumas 
El matiz de tu sangre! 
Parece en la tristeza 
Con que las alas bates. 
Que me pides socorro 
Con tu mudo lenguaje. 
Te lo daré, no hay duda, 
Y si logro sanarte. 
Tendrás con mi D'íana 
En mis caricias parte. 



Que en mi pecho descanses, 

Y con mi propia mano 

El alimento darte. 

No probarás prisiones 

De texidos alambres. 

Ni cortaré á tus alas 

Los pintados plumajes. 

Mas si después que logres 

La salud apreciable. 

Ingrato á mis favores 

Volando te escapases, 

Plegué al cielo que encuentres. 

Oh jilguerillo infame, 

Con liga que te prenda, 

Ó tiro que te mate. 



— Anacreóntica de la niisma á la muerte de un hermoso canario, 
que murió por el descuido de una criada que dejó caer su jaula. 



Muere, muere en mis manos, 
Oh mi amada avecita, 
Y donde la empezastes. 
Acabará tu vida. 
Tú que no disfrutastes 
Las maternas caricias, 
Robada al dulce nido 
Aun apenas nacida: 
A quien yo alimentaba 
Alegre y compasiva, 
Al ver con cuánta gracia 
El sustento pedías. 
Con tu pequeño pico. 



Y á tus tiernas alitas 
Dándoles movimiento 

De pluma aun no vestidas. 
¡Ay! pajarito mío, 
Qué contento vivías, 
Empezando en mi mano 
A picar las miaxitas! 

Y cuando ya más grande 
A tu gala pajiza 

El pintor soberano 
La dibujó tan linda: 
En torcidos alambres 
La libertad te quitas. 



538 



BIBLIOTECA DE I..V PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



Y antes de conocerla 
La contaste perdida; 
De tí tan ignorada, 
Tan poco apetecida, 
Que pudiendo lograrla, 
Gozarla no querías. 

Pues tal vez que un descuido 
Te franqueó salida, 
Xo supiste alexarte 
De la prisión antigua. 
¡Ahí pajarito mío, 
Qué contento vivías 
Sin buscar cuidadoso 
Alimento y bebida! 
De mi querida madre 
Eras tú las delicias, 

Y prenda de su afecto 
Fuistes herencia mía. 
Aquí siempre que el año 
.\Iegre repetía 

Del más glorioso triunfo 
La memoria festiva, 
Llenabas con tu canto 
El templo de alegría. 
Venciendo con tus trinos 
Las aves de las Indias. 

Y encerrado en mi cuarto 



.M descubrir el día. 
Mi pereza acusabas 
Con tu voz peregrina. 
¡Av... pajarito mío. 
Qué contento vivías 
Del cazador seguro, 
Del lazo y de la ligal 
Pero no lo estuvistes 
De violenta caída. 
Cuyo terrible golpe 
Dará fin á tu vida. 
Te tiembla el cuerpecito, 
El pecho te palpita. 
Las alas se te caen, 

Y lentamente pías. 
Del hielo que te cubre 
Mis manos participan. 
.Mi aliento se acalora. 
Nada te vivifici. 

Ah! qué yerto te pones! 
Los ojos se te eclipsan. 
El pico abres y cierras. 
¡Pobre de mí!... ya espiras. 
¡.\y, pajarito mío. 
Qué contento vivías, 

Y qué pronto la muerte 
Borró tus alegrías! 



A las hormigas. 

.\ vosotras, hormigas diligentes. 
Anatómicas diestras de las aves, 
El cadáver entrego porque quiero 
En precioso esqueleto conservarle. 

Correo de Madrid át 14 de Noviembre de 1787 (tomo í de dicho 
periódico, págs. 543-544). 

En la pág. 565 ínúmero de 24 de Noviembre de 1787) leemos: 
«Un poeta, que no ha creído sea de mujer la bella anacreóntica inserta en 
el antecedente Correo de Madrid, á la muerte de un pajarillo, dice su sentir en 
el siguiente epigrama: 

En mujer tanto primor 
No se encuentra tan aprisa; 
Y creo será, en rigor 
De otro pájaro mayor. 
Que el pájaro y poetisa.» 

En la pág. 624 se descifra de este modo el enigma: 
«En el Semanario de Cartageiía, número .XLVIIÍ, del viernes 3o de Noviem- 
bre próximo pasado, pág. 384 se lee: «El siguiente soneto nos consta ser de la 
>^mis.ma poetisa española D. M. G. H. que la oda y anacreóntica^ insertas en el 
^>número 111 del Correo de Madrid del miércoles 14 de este mes.» 

Tanto este soneto que principia: 

Estaba .tpolo en el Parnaso un día... 



SIBLIOGRAFÍA HISPANO -LATINA CLASICA SSg 

como la primera de las anacreónticas del Correo de Madrid, han sido 
reproducidas por el Marqués de Valmar en el tomo III de Poetas líri- 
cos del siglo Xy/// (Biblioteca de Rivadeneyra), págs. 555-556. 

XXXVI. Anónimo (¿Sánchez Barbero?).— 1788. 

Como rosa encarnada Del furioso hibierno, 

Que nace en el jardín de flores lleno. Marchita el color puro y encarnado. 

Á quien lozanamente Ya todos la desprecian. 

En su fecundo seno Ni joven ni doncella 

Alimenta la tierra cultivada; La arriman á su pecho ni la aprecian. 

Que no es atropellada Así la virgen bella, 

Por el rebaño hambriento, Mientras mantiene su esplendor primero 

Su color aumentado Es de todos amada, 

Con el propicio viento, Más una vez perdida 

Adorna la campaña y el cercado. La flor hermosa y pura 

Y anhelan las doncellas su frescura Que ennobleció su gracia y hermosura, 

Para adornar su gala y compostura; Es más aborrecida 

Mas luego que el arado Del joven altanero 

Cortó el vastago tierno. Que del lobo la oveja desvalida 

Ó el viento alborotado Ó del Austro furioso el marinero. 

Correo de Madrid, tomo IIÍ, págs. 1.073-74 (número de 16 de Ju- 
lio de 1788). 

Atribuyo estos versos á Sánchez Barbero porque en los números 
del Correo inmediatamente anteriores á éste se estamparon otros ver- 
sos suyos, remitidos desde Salamanca. 

XXXVII. Quintana (D. Manuel José).— 1802. 

El monólogo Ariadna, impreso por primera vez en la edición de 
las poesías de Quintana hecha en 1802, fué remotamente inspirado 
por el Epitalamio de Tétis y Peleo, pero sin imitación directa, por- 
que el asunto está tratado en el gusto sentimental del siglo xviii. 

Los trozos de esta composición de Quintana, que recuerdan más 
el original de Catulo, son los siguientes: 

¿Y es aquesto verdad.'' ^Pudo leseo 
Sin mí partir, y pudo 
Desampararme así?... 
Siccine me patriis apectam, perfide, ab oris, 
Perfide, deserto liquisti in litare, Theseu? 
Siccine discedens, neglecto numine Divum, 
Inmemor ali! devota domiim perjurio portas? 
...¡Pecho de bronce, 
De todo amor y de piedad desnudo! 



Nullane res potuit crudelis Jleciere mentis 
Consilium! tibi nutlafuit clementia praesto, 
Immite ut nostri vellet mitescere pectusr- 

Mírame junto al mar volver llorando 
La vista á todas partes, y en ninguna 



36o BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Asilo hallar á mi fatal fortuna... 

¿Dónde, dónde volverme? ¿A quién imploro? 

Nam quo me referam? quali spe perdita nitar? 



Praeterea litus, nullo sola ínsula tecto: 

Nec patet egressus, pelagi cingentibus undis. 

Nullafugae ratio, nulla spes: omnia muta, 

Omnia sunt deserta: ostentant omnia letum. 

...Si!... Las veo; 

Las furias del .\verno me arrebatan 

Tras de sí á perecer... 

Eumenides,quibus an guineo redimit a capillo 
Frons expirantes praeportat pectoris iras, 
Huc, huc adveníate, meas audite querelas. 

Ignoramos si este monólogo de Ariadna, que tiene la forma de una 
Cantata italiana, llegó á ejecutarse en algún teatro público ó privado. 
De todas suertes, parece que Quintana le destinaba á la representación, 
según esta acotación del principio: 

«Se supone á Ariadna sentada en una actitud profundamente triste sobre 
una peña á la orilla del mar: á un lado una tienda, á otro un gran peñasco 
que se encorva sobre las aguas. >> 

XXXYIII. Arrl\za (D. Juan Bautista). 

— A Lidia, comiendo en el campo, (imitación de Catulo, Vivamus, 
mea Lesbia.) 

.\mémonos, Lidia mía, A mil de los míos dales 

En la edad de los amores. Mil tuyos por sucesores, 

Sin curarnos de la envidia Y luego con mil te pido 

De los viejos detractores. Que los labios me devores 

Nacen y mueren los días Veremos en la porfía 

Entre tinieblas y albores; De ardientes competidores, 

Pero nuestra luz, si espira. Si tú me los das más dulces 

No vuelve á sus resplandores. Ó yo te los doy mejores. 

La de tus ojos me abrasa; Así honraremos el día 

¡Ay! si á templar mis ardores Y estos sombríos verdores 

Tus deseos te convidan. Que nuestra mesa engalanan; 

Ellos quedan vencedores. Y antes que mi ausencia llores, 

Déjame beber mil dichas De tal suerte confundamos 

En esa boca de flores; Mis goces y tus favores. 

Tus labios serán la copa Que no los cuente la envidia 

De los más dulces licores. De los viejos detractores. 

(Poetas líricos del siglo XVIII, tomo III, pág. iSg.) 

XXXIX. Martínez de la Rosa (D. Francisco). 
La anacreóntica de Martínez de la Rosa 

Cien veces ciento 
mil veces mil... 



puede parecer imitación del 

Da mi basia mille, deinde centu7n.. 



bibliografía HISPANO-LATINA CLASICA 



36i 



de Catulo (carm. V), pero quizá lo es más bien del séptimo Beso de 
Juan Segundo, al cual se asemeja en el movimiento rítmico: 

Centum basia centies, 
Centunt basia millies... 

En La boda de Portici, que es una de las mejores poesías líricas 
de Martínez de la Rosa, hay alguna reminiscencia de los epitalamios 
de Catulo, especialmente en los coros. 

XL. Ciscar (D. Gabriel de). — 1 78 1 . 

Ensayos poéticos, Gibraltar, 1825, pág. 18. 

Las exequias al Periquito (loro) de D. José de la Encina, devora- 
do por un gato tuerto. Imitación de Catulo (c<Luctus in funere Passe- 
ris»). Anacreóntica. 



Llorad, risueñas gracias. 
Llorad, tiernos amores, 

Y cuanio de festivo 
Cielos y tierra esconden; 
Tú, sencillez amable. 

Que, huyendo de los hombres, 
Á las parleras aves 
Te amparas y te acojes, 
De llanto entumecidos 
Tus dos hermosos soles, 
En rosadas mejillas 
Raudal de perlas broten. 
Haz de dolor acerbo 
Tiernas exclamaciones; 

Y de mis tristes quejas 
Sean eco tus voces. 

Pereció de Quercino 
El Periquito. ¡Ah! pobre 



Infeliz pajarillo! 
Ah! de una fiera ignoble 
Sació tu cuerpecillo 
La voracidad torpe. 
Ya no, como solías. 
De las humanas voces, 
Parlera lengüecilla 
Imitando los sones, 
Pedirás la comida 
De mi mesita pobre. 
Ni sobre ella subido. 
Con saltos juguetones. 
Me pedirás c .ricias. 
Ya aquel tiempo acabóse; 
Más yo en un cenotafio. 
Sobre el rígido bronce, 
Grabaré un epitafio 
Que eternice tu nombre. 



Sigue un soneto, del cual hago gracia á mis lectores, y luego esta 
nota: 

«En el primer ensayo de esta composición, escrito en 1781, después del verso 
Ya aquel tiempo acabóse, continuando la imitación de Catulo, decía como sigue: 

Y tú de aquí apartado, 
Surcas del Aqueronte 
Y la pálida Estigia 



El curso lento y torpe, 

Y abordas á la orilla 
Del negro Flegetonte, 
Do despóticas reinan 
Las tres furias atroces, 
Tesifone, Meguera, 

Y Alecto, horror del orbe. 

En su izquierda, arde el hacha 
Que inflama las pasiones 
Criminales, que abrigan 
Perversos corazones. 
Su diestra empuña el crudo 
Sanguinolento azote; 



Y con horror se erizan. 
De sus cabezas torpes 
Pendientes, por los cuellos- 

Y semblantes feroces. 
Cabelleras vivientes 

De monstruos silvadores. 
Cuántas veces, ay triste! 
Entre fríos temblores, 
De tu amado Quercino 
Repetirás el nombre 
A las crudas deidades 
Sordas á humanas voces. ^ 
Más yo en tu cenotafio. 
Sobre el rígido bronce, 
Grabaré un epitafio 
Que tu memoria honre.» ■ 



jD2 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 



XLI. Nav ARRETE (Fr. Manuel). 

Poeta mexicano de fines del siglo xvín y principios del xix. En la 
coleccioncita de anacreónticas, que tituló La Pollita de Clori, se ins- 
pira principalmente en La Paloma de Filis, de Meléndez, pero tam- 
bién recuerda á Catulo. y así lo declara al principio: 

Si el suave pajariUo 
Que á Lesbia fué embeleso 
Dio materia á Catulo 
Para tonos funestos: 

Y si Valdés divino 
Inspirado de Febo. 
La Paloma de Filis 
Cantó en graciosos metros... 

(Entretenimientos, Poéticos, México, 1823. París, i835. Ambas edi- 
ciones son postumas.) 

He notado imitaciones directas en la oda segunda: 

Al instante mi Clori 
A su falda la lleva. 
Ya en su seno la pone, 
Y'a la saca y la besa... 

El P. Navarrete abusa terriblemente de los diminutivos, y por la 
misma candidez de su alma pueden prestarse sus versos á muy malig- 
nas y desvergonzadas interpretaciones. 

XLII. Fernández Granados (Enrique). — 1889. 



Al gorrión de Laura. 



¡Dichoso pajariUo 
A quien herido viendo 
Laura escondió piadosa 
Dentro su blando seno. 
XI escuchar las quejas 
Que falto ya de aliento 
Débil lanzaba al aire 
Tu dolorido pecho! 
¡Cuánta envidia me diste 
Pues te juzgaba muerto 
En ese que tu sangre 
Tiñó. candido seno! 
Aquel seno que siempre 
Fué mármol á mis ruegos; 
Aquellos lindos ojos 
Que me miraron fieros 
Cuando mi pecho, herido 
De un dardo más certero 
Que la traidora bala 
Que lastimó tu cuerpo. 
£n vano les pstáía 



A mi dolor consuelo. 
.\mantes y piadosos 
La vida te volvieron. 
Entonces no quisiste 
Ya dirigir tu vuelo 
Por la extensión aérea 
Al nido hora desierto. 
.;Quizá porque dudaste 
Dónde encontrar un lecho 
Más delicado y tibio 

Y más amante y bello? 
No: que tu p^echo blando. 
Blando muy más y tierno 
Que para mi el de Laura, 
Paga en amor su afecto. 
Bien lo comprendo cuando 
Para mirarla llego; 

Pues al virgíneo nido 
Cuando sallas contento 

Y mil caricias le haces. 
Causándome á mi celos. 



bibliografía h.'spano-i.atína clásica 



•rt 



Ayl tus caricias paga 
Con deliciosos besos... 
Ella tal vez te quiere 
Porque conoces luego 
Al que de amor la herida 
Terrible va sufriendo 
En busca de un refugio 
.\ su cerrado pecho, 
En donde tú, cantando. 
Te burlas de su duelo! 
¡Cuan dulce, donde hallaste 



La vida sonriendo, 
De mi alma dolorida 
Fuese el postrer aliento! 
Vo como tú cantara 
¡Ay! de delicias lleno, 
\l e.xhalar la vida 
Entre sus brazos preso; 
Y tú... sólo quedaras 
Para guardar su sen*... 
Tú, mi rival odioso, 
Tú. mi enemigo fiero. 



Mirtos. Poesías por Enrique Fernández: Granados. México, im- 
prenta de Igjiacio Escalante. j88g. Págs. i3-i5. 

Este romance, lejana imitación del Passer Lesbiae, es de un joven 
poeta mejicano que todavía sigue (rara avis) la escuela anacreóntica y 
erótica de Meléndez. 

I.MITACIONES DE C.ATULO EN LA POESJA HISPANO-LATINA. 

Aunque nuestros humanistas y poetas hispano-latinos hayan imi- 
tado á Catulo mucho menos que á los demás líricos de la antigüedad 
romana, y ninguno que yo sepa se le haya propuesto por principal 
modelo, no son pocos los que ensayaron alguna vez el remedo de su 
estilo ó de sus metros. Daré razón de los principales. 

XLIII. Cayado (Hermico). 

Portugués, discípulo de Angelo Policiano. Sus poesías se imprimie- 
ron en Bolonia, i5oi, y están reproducidas en el tomo I del Corpus 
Poetarum Lusitanorum (i). Es muy copiosa la colección de epigramas, 
dividida en dos libros (págs. 141-259). Casi todos están en el estilo de 
Marcial, pero hay algunos endecasílabos imitando á Catulo (Lib. í, 
ep. I, Ad Librum; ep. LXXIIÍ, In Zoilum; ep. LXXXI, Ad Librum 
Sos^ini; Lib. II, ep. XXVÍII, In Furium; ep. XLÍÍÍ, Ad Caelium Cal- 
cagninum; ep. LIV, Ad Renaldum Sylvestrem Rhodiginum; epigra- 
ma LXXIV, De Thebaldo; ep. LXXÍX, Apotheosis Marulli; ep. CI, 
Epitaphium Codri Urcei). Copiaré, como muestra, dos de los epigra- 
mas más breves: 

JiL'^.Tr/""'.''" o ^"^'"'■""' í^^'i^^norum, qui latine scripserunt, nunc primum in lucem 
H f. p T"" '"" ^'^''^ Congregationis Oratorii S. Philippi Nerii Ulrssiponensis Praes- 

by tero. Regio Historico-Latino Portugalliac, et Regiae Academiae Censore.'.. Nonnullisquepoe- 
/rj^" " <""" ''^ ^""'"«^'^ Monteiro, Ejusdem Congregationis Presbrtero, Regiaeque 
Academiae ¿oco... Usbonae, typis regalibus Sylvianis. Regiaeque Academiae, 1745-1748 
biete volúmenes en 4." c i , ,^ /^^. 



364 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Ad Benaldnm Sylvestrem Rhodiginnm. 

Sylvester, brevibus damus lituris 
Nostros versículos tibi legendas, 
Quos nobis pede si cito remites. 
Te visent alii gradu citato. 
Ad silvam properant nimis libenter: 
In silvis habitant novem Sórores, 
Gaudet molliculis Diana silvis. 
Te dulces recreant, Apollo, silvae, 
In silvis melius canunt poetas. 
Silvae denique si placent virentes 
Cultis versiculis, parentibusque, 
Praesta versiculis, parenlibusque, 
Sylvester, rogo, quem potes favorem. * 

(Corp. Poet. Lusit. I, 229.) 

In Zoilnm. 

Carmen ridiculo canamus ore, Dat poenas sceleris, Megaera cóedit, 

Quo nos insequitur poeta noster^ Ardentesque faces in ora quassat. 

Noster, scilicet invidus veneno En nudus sine pelle jam redivit, 

Perfusus rábido, et nimis protervus. Salve, Marsia: victor has levabit 

Dum vatis cupit innocentis aures Poenas: victus es: ast Apollo vicit. 

Telis confodere improbus, malignus. Sed cur auriculas habes aselli? 

Nusquam Zoilus est, abit, recessit, Quod mostrum video insuper tremendum? 

Mentitum toties pudet, pigetque. Dic qua Marsiam agis, Mydamque culpa? 

Ignosco tibi, quisquis est, rédito. Sed novi, memini: Hermicum poetam 

Jungamus rnanus, sumus poetae: In juste laceras mihi inerentem 

Vivamusque simul, sumus poetae, Quicquam tale: cave, miser, lacessa-s 
Quanvis tu bonus, eruditus, acer, . Musarum comités, simulque alumnos. 

Quo non Maeonius, Marove maior, Insanire setnel satis superque est, 

Quanvis sim malus: attamen poeta Ni strictam cohibent lupata linguam, 

Heu! frustra vocor. Percitus furore Vitae quod superest, miselle, perdes. 
Jnfelix rapitur, sonant flagella, (Corp. Poet. Lusit. I, 186.) 

Es imposible atribuir gran valor á estos insulsos ejercicios retóricos, 
pero la verdades que Hermico Cayado gozó reputación de buen poeta 
entre los humanistas italianos. A uno tan ilustre como Felipe Beroaldo 
(en carta escrita á Luis Teixeira desde Bolonia), le recordaba las anti- 
guas glorias de la literatura hispano-romana del primer siglo del Im- 
perio: 

«Est Hermicus Lusitanus in condendis Poematis ingeniosus, eiegans, flor-u- 
lentus: habet Venerem, habet salem. Sunt illi verba Latina, sententiae poeticae, 
versus emuncti. Concludit ex Epigrammatistarum lega decenter et salse. Ego 
quidem antiquos scriptores suspicio, non tamen, ut recenliores despiciam. Et 
mehercules, cum Hermici versículos bene tórnalos... perlego, subit recordatio, 
Hispaniam saeculo prisco máximos Philosophos, facundlsslmos Oratores, cla- 
rissimos Poetas perperlsse: quae nostro quoque aevo, cum haudquaquam effoe- 
ta sit, parlat ingenia ingenuarum Artium foecunda, nec ab illa Avorum beatitate 
vel tantillum degenerantia.» 

(Corpus, pág. 43.) 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO- LATINA CLASICA 365 

Erasmo le llamó también feliz en los epigramas, y el Papa Alejan- 
dro VII comunicó expresamente su raro libro á D. Nicolás Antonio, 
para que no le omitiese en su Bibliotheca Hispana. Lo mejor de los 
versos de Cayado son sus églogas (vid. art. Virgilio). 

XLIV. Sobrarías (Juan). 

Natural de Alcañiz, primer restaurador de las musas latinas en Ara- 
gón. Usó el endecasílabo catuliano en la dedicatoria que hizo al Arzo- 
bispo de Zaragoza D. Alfonso de Aragón, de su Carmen Panegyricum 
de D. Fernando el Católico (i5ii). 

Joannis Sobrarii Endecasyllabon ad suum Carmen Panegiricum, 

Ito, Praesulis et manus, pedesque 
Labris attinge, liber, pie, et verenter. 
Si te suscipit, ut solet, benigne, 
Et vultu placido petit poetam^ 
Qui te progenuit cheli recurva. 
Dices: Sobrarius tibi dicatus 
Ad te me voluit prius venire, 
Et sacrum prius iré genu vultu7n 
Subrnissü veniam petens, licenter, 
Audax si nimis aut protervus exit. 
O quantum est animi meo poetae, 
Qui clarum titulis tuum parentem, 
Et totos celebres in orbe cantat 
Semper militiae suae triunphos; 
Cui si tu dederis vias patentes. 
Tutus non metuet trucas Lycurgos. 

(Joannis Sobrarii Carmina cum praejatione Ignatii de Asso del 
Rio maritima Hispanorum negotia apud Batavos procurantis. Amstel- 
aedami, apud haeredes C. Sommer, et socios. iy83. Pág. i8.) 

XLV. Méndez de Vasconcellos (Diego). 

Portugués, del pueblo de Alter (N.<^ 1527. M. iSgg). Discípulo de 
Andrés de Gouvea en Burdeos. Inquisidor en Evora. 

Compuso algunos endecasílabos more Catulliano. En el Corpus Poe- 
tarum Lusitanorum (tomo I, págs, 358-36o, Syi) se insertan dos com- 
posiciones en este estilo: 

In laudem clarissimae civitatis Ulyssiponensis. Auno iBjS. 

Salve Urbs occidui orbis imperatrix 
Regina Oceani procul sonantis... 

Ad Petrum Sancium, virum virtute et eruditione clarum. 
Transcribiré esta última: 

Pyrrhus noster amor, tuique, Sanci, 
Absentis memor, intimo pioque 



366 BIBLIOTECA DE LA ííEVISTA DE APCH., BIBL. Y MUS. 

/)t te pecture nemini secundiis: 
Pyrrhtts Castalidúm decus sorurum, 
Pyrrhus Paeonia decorus arte, 
Gratam nomine mi tuu salutem 
Reddens, dulciloquuin simul penuste 
A te cvmpusititm obtulit poema, 
<)uo vix dulcius, elegantiusve 
Quidquam pangere vel queant Camoenae; 
Xam dileinmata pulchra sic Jiguris 
Exornata nitent, ut arte mira 
Eois rutilat monile baccis 
Distinctum, aut viridi hinc et inde gemma. 
Rebus consona verba sponte manant, 
Queis tantus ruis, ut Jluente vena 
Admiscens Latió Atticos lepores 
In morem rapidi vageris amnis. 
Imbres cum bioit, et nives solutas. 
IJnum sed queror, et subinde damno 
In tam splendidulis, venustulisque, 
Sanci, i'ersiculis: quod infacetum 
Saeclum hoc, insipiensque, et invenustum 
l.audant, quod meritis suis referre 
Nescit praemia digna, nec disertis 
Secernit stupidos et imperitos. 

El mejor epigramatario portugués del siglo xvi, Antonio de Gouvea, 
imitó constantemente á Marcial. 

XLVI. Santa Cruz Cárcamo (Juan). 

Canónigo de Burgos. No tengo á mano el rarísimo cuaderno de 
sus versos publicado en Alcalá en i553, pero del prólogo que le puso 
Alfonso García Matamoros (reproducido por Cerda en las obras de este 
egregio humanista sevillano, Madrid, 1769, hoja 18, sin foliar), infiero 
que debe de haber en él imitaciones de los metros de Catulo: 

«Naní quum \'irgilium pondere et maiestate carminis magna ex parte re- 
praesentesj et Horatium ipsum numerosa quadam concinnitate coneris expri- 
mere; illud quoque pie ac sapienter praestas, ut vera et germana pietate ver- 
sículos perfundas qiios tion putavit CatuUus posse molliri nisi lasciviae perni' 
cioso condimento. Sed si te audiret, non equidem dubito, quin esset e vestigio 
mutaturus sententiam. Sunt enim casti omnes, et partim, quum te vis attoUere, 
heroica granditate sublimes, partim sine fastidio dulces, et sine libídine molles.» 

XLVI I. Salvador de la Solana (Diego). 

Poeta murciano. Sus versos latinos, tan raros como estimables, se 
imprimieron en Salamanca. i558. Tiene algunas composiciones en que 
imita los metros ó el estilo de Catulo. 

Fol. 65 vto.: De Curtió Poeta italo. 

Id. 67 r.: In detraciorem. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLÁSICA 307 

Fol. 68 V.: Ad lacobum Solanum. 

Id. 70 r.: Ad loannem Vilchium poetam. 

Vilchi Pieridum decus sororum 
Summi Castalii pater senatus... 

Id. 74 r.: Ad Paulum. 

Causan carmine musca cur vuceris 

Quaeris, Paule, meo? Molestus adsis, 

Et nullum invenías tuas repulsas 

Qui iam ferré velit, nec acta. Paule. 

Hinc fis musca tumultuosa nostris, 

Hincjis carminibus molesta tnusca, 

Tam infestusque mihi venis repente, 

Quam infestus pecori volans Asylus, 

Et quam sunt Meropes favis volucres, 

Et quam taxus api est, odorque cancri, 

Quem Vulcanus edax cremat favillis. 

Non possum iam ego te. Paule, videre, 

Istud monstrum hominis , ferumque vultum, 

Qualem cerneré iam timent puelli. 

Qualem cerneré Jam timent puellae, 

Ut noctu timidum videre phasma. 

Sed tu non ideo sinis venire 

Efrons, obvius et mihi superbus. 

Si te pello miser, miselle clamas. 

Si te pello miser, miselle rursus 

Collatis numeris redis molestus. 

Quid hoc est, )iisi musca quae molestat, 

Et saevi culices micante luna, 

Quos conopea, vela nec parata, • * 

Nec tentarla pellerent ab ore? 

Abi musca, abi parumper, 

Mulsum non habeo, favos, nec arcis. 

Fol. 81 rect.: In Petrum Ramum Veromanduum Trimetri lambici. 

Reservo para un estudio sobre el ramismo en España esta larga y 
feroz invectiva contra Pedro Ramus, de cuya violencia puede formarse 
idea por los primeros versos: 

Quis hoc potest videre, quis potest pati? 
Quis.^ nisi lutosus, pedicosus, squallidus, 
Auris Batava, et Arcadum pullus rudens? 
Eubulidem alium turgidulum in illa moenia 
Nostrae Stagyris á Gallia excitare fulgura. 
Inepte Gallule, haec videbis et feres? 



Fol. 82 vto.: Ad Marcellinum. 

.Idtniror capitis tui vigorem, 
Marcelline decus salusque patriae... 

Fol. 92 vto.: Ad librum suum. 

Abi, iam satis est, libelle. Nolis? 
An setnper domini sinu legeris, 
Chartis conditus usque pulverosis... 

(lacobi Salvatoris Murgensis Philosophi et Theologi, Poética. Sal- 
manticae, Excudebai loannes á Canova, MDLVIÍI.) 



368 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XLVIII. Verzosa Quan de). 

Zaragozano. Insigne imitador de Horacio en las epístolas y de Pro- 
percio en las elegías, hizo también algún ensayo en el estilo de Catulo. 
Elijo el siguiente: 

De Julio aucupe. 

Totis diebus, noctibus totis sonat 

Grassam coturnicem, atque obesum turturem, 

Multisque ficis vividas aves crepat 

Venator acer, acer auceps Jutius. 

Promittit aer quicquid, tellus creat, 

Irretit omne retibus coelum, et solum: 

Captat canes, emitque lánguidos equos; 

Panarium concinnat,et lagunculam. 

Hoc apparatu is aucupatur prandia, 

Lautasque coenas ditioi-um callidus: 

Hoc se tuetur, et malas lites modo; 

Hac spe patronos pascit, et servum horridum, 

Anumque amicam: et indicatur lulius 

Cum traiisit ad Trape^ia, aut subit forum. 

Haec hieme media, et veré noster iactitat: 

Cum venit cestas, atque Jicedulae volant, 

Volat coturnix pinguis, et turtur volat, 

Nusquam canes, equi, nusquam retia, 

Nusquam ipse iam auceps bellus hic, sed turíure 

Malo, et coturnice, atque ficedula mala, 

Malum malis volavit avibus ad Jovem. 

(Claror am Aragonensium Monumenta... opera et studio Ignatii de 
Ásso... Amsterdam. 1786. Pág. yS.) 

XLIX. Andrés (Domingo). 

No fué infeliz en la imitación de los epigramas de Catulo el juris- 
consulto y poeta de Alcañiz Domingo Andrés, uno de los varios poetas 
latino-aragoneses cuvas reliquias literarias se han salvado merced al 
erudito celo de D. Ignacio de Asso en ediciones hoy rarísimas. Aten- 
diendo á esta rareza, citaré tres composiciones como muestra: 

Ad Ang"astiuuni Audream Jureconsultum Balearem. 

Augustine, tuam ratus poesim 

Marsi, sive Maronis, esse vidí 

Et bellam, et lepidam atque delicatam, 

Facundamquc, gravemque, fulminantemque; 

Et te percelebrem facit Poetam 

Quam tu percelebrem facis Poesim 

Qua longos aperis tuos amores, 

Qui tándem pereunt, gravemque tándem 

Contemptum pateris, gemisque casum. 

Vis certemus, ais, simul dolendo 

Nostras, tu Gaíatheam, ego Ly^corim, 

Scribendoque simul, simulque amando? 



bibliografía hispaxo-latina clasica 



369 



Vincar carmine, virginisque sorte; 
Sed )ion vincar amure, lacrymisque. 
Nam (credas mihi) virginem ambiendo 
Aut octo, aut tetigi nopem Decembreis, 
Et fusis lacrymis inhorruerunt 
Horrentes tumidi aequoris procellae. 
Sed si forte nequis dolare Jlecti, 
Nec quantis ego lacrymis abundas. 
Vis durum Ubi concitare pectus? 
Vis longos tibi prosilire fletus? 
Vis causam referam. ut gemas acerbe? 
Mecum pauper, inopsque miles esto. 



In E.US virginem. 



Ad Ruris hortos tendimus, 
Ut rusticantem virginem 
Cernamus ipsa ex ianita. 
Amare captas virginis 
Exarseram iam mensibus 
Centum fere: verum improba 
Fecit satis non mutua. 
Ne dicat autem: «nescia 
Semper tuae ctirae fui-o. 
Curas meas et vulnera 
Iam senserat dudum impudens. 
Nam saepe anhelum, et turbidem 
Armorum onustum pondere 
Ad ostium me viderat; 
Missosque nosiros ^flasculos 
Vultu sereno acceperat. 
Et mutua iam misserat 
Pro Jlosculis mi muñera: 
Plenam Lyaei clanculum 
Annosi et infraeni amphoram 
Per conscium donaverat. 
Malum manu porrexerat. 
Lympham super me fuderat 
Quü genus quotannís Orgiis 
Bacchum celebrat tempore. 
Rldenti et ipsa arríserat, 
Ludenti et ipsa alluserat, 
Ut sese adirem. servulum 
Qui me vocaret, egerat. 
Veru7n vocatus restiti 
Turpi tremens formidine, 
Ne quis domi me affenderet, 



Si forte in liedeis scanderem. 
Ne dicat ergo: «tiescia 
Semper tuae curae fui-», 
Curas meas et vulnera 
Iam senserat dudum impudens. 
Verum tamen tune denique 
Exhausta post tot témpora 
Nobis amantem praetulit, 
Virum parum laudabilem. 
Non Thais hoc tantum mihi 
Bacchisque fecisset scelus. 
Sed Thaidem cum liacchide 
Rus vincit audacissima, 
Atque omnium impurissi<na. 
Haec disscro pro talibus 
Factis ineptae virginis. 
Pergamus ergo, si cupis 
Nosse. Ecce iam horlis adsumus: 
lias januae per rimulas 
Specta, et vide, et cerne, et tace. 
Torvum vide os, passas comas, 
Plenas genas fuligine. 
Dentéis scrabos rubigine, 
Et plurima pinguedine 
Pictas lucernas undique, 
Et pinguibus prae sordibus 
Crassas tnanus cum unguibus 
Longis, rotundis. fortibus, 
Septemplici simillimis 
Aíacis invicti clypeo. 
Quid Rus facit, si me rages. 
Rus rusticatur rustica. 



Ai Hozum. homunculum. 

Pyamaeo brevior, videris, Ho^e, 

Sed forti, intrépido, truci, feroci. 

Te jactas animo, virumque dicis. 

Iam clamat tuba, tympanumque raucum; 

lamque in bella viros duces requirunt. 

Admitti precibus petis rogasque. 

In quem bella putas tumultuari? 

Non est Ímpetus in grues: quiesce. 

(Clariorum Aragonensium Monumenta in lucem prolata opera et 
studio ígnatii de Asso del Rio marítima Hispanoriim negotia apud 

24 



370 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Batavos procurantis. Amstelaedami, apud Haeredes C. Sommer, et 5o- 
cios. 178Ó. Págs. 8, 21 y 28.) 

L. Ruiz DE JMoROS (Pedro). 

De este ilustre jurisconsulto y humanista aragonés, gloria de su pa- 
tria, Alcañiz, y de la remota Universidad de Cracovia, donde enseñó 
con grande aplauso el Derecho civil desde 1542 a 1 55 1, queda, entre 
otras poesías latinas que Asso llamó jt?/a;2e divina, un elegantísimo epi- 
talamio (Ad Sicolaum Radivilonem virum illustrem Epithalamium, 
Petro Roy¡{io Mauraeo Hispano, extemporario Autore) en que predo- 
mina la imitación de Catulo, aunque hay también re.Tiiniscencias de 
Claudiano. Como es pieza extensa, citaré solo algunos versos, prescin- 
diendo de aquellos que resultan oscuros por referirse á los timbres ge- 
nealógicos de las dos familias polacas que se unieron por aquel matri- 
monio: 

Hymen dulce tibi, u Hyinen, Radii^ili), canatur. 
Sponsa venit: prumissa tibi pulcherrima virgo, 
Elisabe, exoptata tibi pulcherrima coiunx. 
Xectite í>incla pares: fuelices iungite dextras 
Corda fide: Deus autor adest, delapsiis Ulympo: 
Coelo delapsus coram est, qui foedera Jirmat, 
Qui POS perpetua facit utia lege teneri; 
Qui et iubet, esse dúos uíium; qui corque aiiimumque 
Jnfractis stringit vinclis, compageque caeca, 
Ej'fera quam nisi mors olim, luxque ultima solvat. 

Hymen dulce tibi, &.. 
Rex «.lugi/síus^) (i) adest Hymenaei testis et almi 
Conjuga, thalamos tanto dignatus honore. 
Felices thalamos: pater et «.Sigismundus^> (2) adesset, 
.Egra vaíetudo ledo nisijigat, et aevum 
Heu nimis inclinans, defectaque viribus aetas. 
Et<.<Bonai> matronis centum comitata Latitiis. 
Hic aderas: aderas <-.Bona» (3) Regum sanguis Iberúm: 
Sed Regis, Regina, tu te cura remordet, 
Necsinit ire domo, laetasque accederé taedas. 

Hymen dulce tibi, &. 
Centum adsunt Regni proceres, Radivilo, tuum qui 
Concelebrant hilares Hymenaeum, f estaque laeta, 
Laeta iuventus ágil, totoque est pectore laeta. 
Taita coniugia, et tales celebrare Hymenaeos 
Quisque sibi, charisque suis, atque ómnibus optat. 

Hymen dulce tibi^ &. 
Mille adsunt pulchrae magna de stirpe puellce: 
Ore rosas, niveo referentes lilla eolio; 
Quae Veneri forma certent et more, Dianae. 
Aura iiexa comas distinguunt gemmea serta: 

(i) Sigismundo Augusto II, rey de Polonia. 

(2) Sigismundo I. 

Í3) La reina Bona era hija del Emperador de Alemania Fernando I. hermano de Carlos v. 



b:biM0grafía hispano -latina clásica 371 

Pallentes piolas haec, nigros illa corymbos, 
Narcissumqiie imitata et ulcntes snavia flores: 
Omne ge>ius; namque acris hyems nive contegit agros, 
Coiistringit terrasque gelu, glaciequc coercet, 
Nec laxos aperirc sinus sinit áspera Bruma. 
Ergo, nefas, flores mentitur gemina negatos: ' 
Grande nefas, flammans nectit pro flore Pyropus 
Temporaque frontemque aptans. crinemque fliientem; 
Sardonyches et densus Onyx, misiique Smaragdi. 

Hymen dulce tibi, ct. 
Foelices thalami, foslicia fo -'dera lecti 
Sunto, rixarumquc et amarae nescia litis... 



Ergo viri coniux non expcriatur acerba 
Imperta, indigncsque minas, non tristia verba, 
Corrigat errantem diclis non asper amicis. 
Illa virum facilis, monitusque exaudiatultro, 
Jussa assueta, virique resistere nescia dictis: 
Non contra... 

Hymen dulce tibi, «S;. 
Ecce vücat mensas vos Arcliilriclinus ad altas: 
Tympana pulsa sonant: manibus dant áurea lymphas 
Vasa; dracoque bíceps gemino vomit ore liquores. 
Perpetuis lasti proceres accumbite mensis: 
Exhilaratc viri multo convivía Baccho. 
Iloc sponsi cupiunt: lioc magnus postulat hospes 
Tarnovius, mensa et curas procul esse molestas 
Fronte petit laeta: procul ergo pcllíte curas. 

Hymen dulce Ubi, &. 
Sarmatici proceres, et tu quoque Sarmata pubes 
Concordes óptate toros, et litis iniquae 
Expertes, pax perpes eat: sint iurgia nunquam, 
Addite Titonique aevum, Píliamque senectam: 
Vivat uterque diu coiunx: petat aethera sero, 
Et multa sobóle Lit/iuanas repleat arces. 
Haec interque dapes, liaec ínter poscite vina. 

Hymen dulce tibi, &. 
Indultum satis est mensis: age laeta inventus, 
Surge toris, pulchrasque manu de more puellas 
Corripe. correptasque exercere, atque orbibus orbes 
Expedías, celeríque gradu sola laevia pulsa, 
Laelaque concelebra choréis connubia laetís. 

Hymen dulce tibi, &. 
Fístula concinuit, dulcí et symphonia cantu 
Concordes ínflala sonos dedil, oreque tolo 
Completur turba, saltantes ac excítat ultro. 

Hymen dulce tibi. &. 
Surge íterum, rursusque tuam cape quisque paellam, 
Delassaque choro, nunc hac, nunc impíger íllac. 
Pulchrior haec: culta illa magis: magís illa decora. 
Haec quarenda tibi: magis haec, magís illa petenda. 

Hymen dulce tibí, &. 
Parcíte. iam satis est íuvenes: iam inulta ruít nox 
Océano, referuntque graves íamsydera somnos. 
Ad thalamos luno vocat, et Lucína iugales. 
Foecundos oh mox thalamos, et prole beatos: 
Prole, genus referat quae stirps Lithuana Polonum; 
Illustresque domo mixtos heroas utraque 
.Míttat, et ingenti contíngat syderafama 
yfista domus, multas olim mansura per annos. 



372 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS." 

(Clariorum Aragonendum Monumenta... Amsterdam, 1786, pági- 
nas 104-108.) 

Con esta frescura de inspiración y esta brillantez de color escribían 
nuestros buenos poetas latinos del siglo xvi, que enteramente olvidados 
en épocas de mal gusto y vergonzosa decadencia de los estudios, y se- 
pultados por lo común en ediciones rarísimas, esperan todavía quien 
les haga justicia. Los versos de F^ernán Ruiz de Villegas, de Antonio 
Serón, de Juan de Verzosa. de Jaime Falcó, ¿i quién no agradarían si 
una mano piadosa é inteligente los ilustrase y comentase, dándolos á co- 
nocer á una generación que ha olvidado hasta sus nombres, que nada 
tienen que ver con los de tantos infelices versificadores de colegio? 

Obsérvese en el espléndido epitalamio de Pedro Ruiz de Moros la 
energía pintoresca de los versos que describen la áspera y helada natu- 
raleza del Septentrión; el ingenioso artificio con que alude á las joyas 
que simulaban flores; el movimiento tumultuoso de los versos que pin- 
tan el fest'n nupcial estrepitosamente regocijado por la intemperancia 
de los proceres lituanios; y la gracia sinuosa y elegante con que se des- 
lizan aquellos otros versos que parecen seguir las ondulaciones de la 
danza de las doncellas polacas. 

LI. Cadena (Luis de la). 

No quiero omitir el magistral epigrama, de estilo catuliano, con que 
celebró los méritos del gran humanista Juan de \'ergara su amigo y 
comprofesor el cancelario de la Universidad de Alcalá Luis de la 
Cadena: 

Vergara in uno natura fecit palam 
Praestare quantum illa homini pussit boni. 
Vergara in uno aemiila mors fecit palam 
Auferre quantum rursus haec illi queat. 
Mors ergo natura est major ac potentior, 
Quae quidquid illa struit, rapit ac diripil? 
Minime. Nam Ule naturae dotibus 
Adjutus effecit ne unquatn posset mori. 

(.\pud N. Antonio.) 

LII. Martí (D. Manuel). — Siglo xviii. 

Entre los poetas hispano-latinos que se han ejercitado en la imita- 
ción de los endecasílabos de Catulo, á ninguno encuentro más aventa- 
jado que al Deán de Alicante, D. iManuel Martí, á juzgar por algunas 



BIBLIOGRAFÍA HISP ANO-LATINA CLÁSICA 3ji 

muestras que se leen esparcidas en la colección de sus Epístolas (i) y 
que quiero transcribir aquí en obsequio á los aficionados á este género 
de literatura, tan abandonada en nuestros tiempos. 

Cum Emmanuel Martinas Roma domum remigrasset , Joseplium 
Emmanuelem Mignanam ad se visendum invitat. 

Hendecasyllabi. 

Mignana, o vetus integer sodalis, 
Nostri deliciae, lepas, venustas; 
Quem tot jam misere tuli per annos 
Absentem tacita silere charta: 
Si tibi igniculus vetusti amui'is 
Forte Ínter ciñeres adhuc superstes 
Manet, neo perii oninis excidique; 
Sive Turiacis aquis rigata 
Prata.fertilis atque amoena campi, 
Sive tu cotis inclytam Saguntutn, 
Et strata Annibalis furore tecta; 
tinque Turiacis aquis rigata 
Tu prata, atque fide inclytam Saguntum: 
Nosque jam propera videre salvos. 
Martinus variis freti periclis 
Functus, jam pat7-iüs tenet penates, 
Oplatumque solum Illicis praealtae, 
Nec tutus rábidas timet procellas. 
Martinus vetus hospes atque ocellus, 
Quem tu plus oculis tuis amabas, 
Et dicta illepida injicetiasque 
Laudare es soliius jocosque ineptos. 
Ergo si incolumen videre amicum, 
Amplectique cupis, inora rejecta, 
Festina Jovis ocyor sagitta, 
Mignana, o vetus integer sodalis, 
Nostri deliciae, lepos, venustas, 
Adstabunt Veneres, Cupidinesque, 
Et crebri sonitum dabunt cachinni. 

(Tono I, págs. 123-124.) 

Cum auctor podagra fuisset correptiis Mantuae Carpetanorum, 
ubi tune temporis agebat Joannes Interamnensis Ajalaeus (Fr. Juan 
Inderián de Ayala), molestissimo dolori levando, illum ad se vis&n^ 
dum invitat, 

Jane, delicia, lepos, amores 
Nostri, grande decus novem snrorumf 
Parnassi fuga celsa, verticemque 
Dum premis bifidum, atque amoena Pindi^ 
Vel vires numernsque Tullíanos 
Dum versas animo, vel aemularís; 
Mosis volvere Cecropísve chartas 

(1) Emmanuelis Martini, Ecclesíae Alonensis Decaní Epistolarum Libri duodecím. Accedunt 
auttoris nondum defuncti Vita, a Gregorio Majansio conscripta: nec. non praefatio Petri 
Wesíelingii... Amstelaedamí, apud J. Wetstenium et S. Smitli, 1738. Dos tomos, 4." 



374 BIBLIOTECA DE I A REVISTA DE ARCH., BIBL. Y .MUS. 

Ve! niagis litbet, otiove ludis; 
Martinus vetus hospes et sodalis 
Correptus podagra misellus haeret, 
Inchisusque domi laboriosa 
Vinctus compede duriter laboral. 
Martinus, capul illud, impotente 
Cujus tu fueras amare caplus, 
Ipsum illud caput usque et tisgue languel. 
Ergo si veteris memor puduris. 
Nos, Avala, cupis levare morbo; 
Fac soleré jocis faceliisque. 
Festivissime, languidiilum sodalem 
Martinum, veterem hospitem et sodalem, 
Utemur medico auspicatiore 
Dum joci veneresque personabunt. 

(Tomo I, págs. 263-204. 

Cuando viéndose Martí casi privado de la vista, hizo el sacrificio de 
vender su rica biblioteca á un librero de Londres, compuso en un rap- 
to de furor los siguientes versos: 



Infaustis avibus libri cxarati, 
Et chartae steriles, abite in ignem. 
Quin vobis male sit, probrosae, inertes, 
Cassae litere; in crucetnque sontL's 
Ite, triste mihi atque inane nomen. 
Tuque invisa Minerva, divafallax. 
Gnavae pernicies bonaeque mentis, 
Futilis Dea, nomen inficetum, 
Lethale Illicium, facesse longe. 
Xostram desine fascinare mentem. 
Odi tejue dolosque, abominorque 
Pellaces laqueas, laboriosas 
Quis soles animas, poiens nocendi, 
In ti isti exitium vacare. Noctes 
Insano f ludio, atque pertinaci, 
Exahustac, male coltacatae, inanes. 
Peristis penit'.isfunditusque, 
Laevo nttmine lucúbrala scripta. 
Infaustis avibus libri exarali, 
Et ihartae steriles, abite in ignem, 
Olim d Aciae, quies, levamen 
Languentis domini. et labore fessi: 
At nunc quisquiliae, meraeque nuga;; 
Et gerrae illepidae, válete multum. 
Sacrae Mulcibero flagrate chartae, 
Absumat pluteosque codicesque 

Vulcani rabies. Vorate cuneta. 
Quae me intemperiae furorve adegit, 

Ut lustrare adytum sacrum repostumque 



Auderem stolidus, sacrutnque limen 

Minervae? atque sacros moveré postes? 

Heu! me perdidit ingeni venustas. 

iíuc, huc. Bibliopola nundinator, 

Tot volumina, sarcinas inertes, 

Aufer hinc, apinasque naeniasque. 

F.volvant quibus obsequentiorem, 

Et lactam Superi dedere sortem. 

Me fortuna premit conficitque 

Atrox, lurida, iristis, invidensque. 
l'tque olim citharoedus, Ule, vitam 

Diixi á'i/.poa-.'j;, silente fama, 

Ignotus patriaeque civibusque, 

Atque inglorius. O.' satis superque 
\'ecors desipui. Válete prisca. 
Xugarum satis atque ineptiarum. 
Tintinnabula vana, barbarique 
Stridorcs, Scythicae sonus laquelae, 
Regnate incolu7nes vetante nullo. 
Mirentur stolidique stipitesque 
Rixosúm crepitarla morionum, 
Inanesque sonos, nucesque cassas, 
Et squalentis agri aspra senticeta. 
Nos, quis contigit auribus Batavis 
Verba fundere. verberare ventos 
Incassum. et steriles arare campos? 
^tertamus valide, atque utramque in aurein 
Dormiamus. Iners premat supinum 
Snmnus, obstrepero sonante roncho. 
(Tomo II. págs. 209-211.) 



Lili. Interián de Ayala (Fr. Juan). 

Compiten e.i elegancia con los endecasílabos catiilianos del Deán 
de Alicante D. Manuel Martí, algunns de su íntimo amigo al madrileño 



JIBLIOGBAFIA IIISPANO-LATIXA CLASICA 



Fr. Juan Interián de Ayala, de la Orden de la Merced (uno de los fun- 
dadores de la Academia Española), que se encuentran intercalados en 
las epístolas de aquél. 

Con ocasión de la gota que aquejaba á su amigo, compuso los si- 
guientes: 



Tris;tis, terribilis,fiirens podaf^ra, 
Aertimnosa, gravis, procax, molesta. 
Quid tcintum cupis insolens iñderi, 
L't 7ion divitibus voluptuosis, 
Ventris 7nancipiis, gulaeqiie servís 
Bellas pcrplaceat moveré pugnas? 
Nisi, et saeva, iñros laboriosos, 
Doctos neinpe, pi<>s, probos, honestos, 
Frugique, et veleris tenaciorcs 
Castae sobrietatis (ipsa nosti) 
Quam vel Fabricii novem, vel octo 
Hispani fiierint simul poetae. 
Turbare obstrepero dolore pergas? 
Quid Martinus, amaba, dic proterva, 
Admisit sceleris, quod expiaudum 
Acerbo reputaveris dolore? 
Martinus meus Ule, quem Minerva, 
Jnterpres superum disertus, et quof 
Codo tiumina sunt venustiora, 
Amant non secus ac suos ocellos! 
Quem Phoebus colit, et novem Camoenae, 
Cujus dulcisonis modis Camoenam 
Germanatn veluti colunt sororem. 
Tune illum senibus comes gulosis, 
Frugalem, sobriumque, Curiumque 
Contorquere roles, et injucundo 
Xoctes, atque dies tenere lecto? 

Cuando se publicaron por primera 
Madrid, ijSS, le dirigió estos otros: 

Divae Castalides, parens Apollo, 
Suadelae Charitis tenor venuste, 
Heros Celtiber, ipse qui rcvinctos 
Dissertis populas trahis catenis, 
Facundissime Mercuri, bcatis 
Et si quid superis nitens in aulis 
Aitres cantibus adficit Deorum; 
Huc, huc, vns precor, huc adeste cuncti: 
Majus credite, majus, et beatis 
Foisan quod superis probetur aulis, 
Ut magis placitum, magis venustum 
Vestris vocibus audietis. Hic est 
(Quam notus nimis ipse, quamque vobis 
Mellito eloquio satis propinquus!) 
Martinus Turiae decor leporque, 
Gentis gloria 7iec secunda Iberas: 
Graecis qui simul iinus et Latinis 
Intinctus salibus facetiisque, 
Graece tam bene dicit et Latine; 
•/«»•« ut hic mtrito ptUftvr unus, 



Quare protinus, Hercules, malorum 
Depulsor validus, Machaonesque, 
Littae vos, sobóles Jovis, benignae, 
Sil jam scgnipedes, et ipsa quotquot 
Sueverunt hominum levare noxas, 
Huc, huc, Numina, deprecar, venite. 
Et nos implacida lévate cura: 
Sitquc protinus integer valensque 
Tatis viribus Ule; provocare 
Ut certamine possit expeditos 
Cursores in olympicis, vel ipsas 
Quotquot Isthmiacis vetus coronis 
Víctores celebraverit palaestra. 
Audi, sin minus, Hercules, bonarum 
Frugum partículas tibí rependi, 
Artnatus licet exigas negabo, 
Et vos, ni facitís, Litas, Deasque 
Nemo jam mérito, sed exoletas 
Deliras vetulas lubens vocabit. 
Tuque abi, citius.fugam capesse, 
Et vel Thracibus impera cruentis, 
Vel bonis nítidac cutis Batavis; 
Ni jejunia sentiens poetae 
Et confecta fame perire malis, 
Aerumnosa, gravis, procax, molesta 
Tristis, terribilís,furcns podagra. 
(Tomo I, págs. 265-26Ó.) 

vez las Epístolas del Deán en 



Aut ex Cecrapia satus párente, 
Aut per témpora Cacsaris togati, 
Vrbis libera cumforet potestas, 
In orbis domina creatus Urbe. 
En ut provacat cminus rematos 
Gratis Hercule literis amicas 
Excultís pariter, laboriosis, 
Urbanis quoque, candidis,facetis, 
Doctis, dulcibus. F.ruditiores 
(Aras Di superi fidemque vcstram!) 
Roma non Cícera dedit, nec ipse 
Scripsit Attícus eruditiares. 
Xam multas ego non morar recentes, 
Quas etsi nímíicm putem disertos, 
.lam, me judice langius reliquit 
(.Vi me judicium nimis fef el lit) 
Post se, quam céleres equum caliimbae, 
Quam milvas aquilae, ferasque milvi, 
Quam cursií ante alios per arva primi 
Communfs homines eunt giganteit. 



376 BIBLIOTECA DE L.\ REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Ergo cartninibus potens Apollo, Namque et conciliis sedebit olim 

Et tu stelliferae ministcr aulae, Vestr'is forsitan, et (magis benigni 

Interpres superum, quid mvidetis Si quas lerrigenis dabunt honestis) 

Doctas divitias? favete terris, Conscripturus Epistvlas Deorum, 

Martinumqiie diu precamur omnes Dignas quae superis cadant ab astris. 
Vestro muñere sospitem fovete. (Tomo I páe zib) 

LIV. Serrano fP. Tomás). S. J. 

Thomae Serrani Valentini Carminum Libri IV. Opus Posthii- 
tnum. Accedií de ejusdem Serrani vita et ¡itteris Michaelis Garciae 
Commentarium, Fulginiae, lySH. Ex Typographia Joannis Tomassi- 
ni. 4.° 

Aunque ferviente admirador de Marcial, á cuvo estudio dedicó gran 
parte de su vida, y á quien concedía el principado entre los epigrama- 
tarios latinos, fué el jesuíta de Valencia P. Tomás Serrano, feliz imita- 
dor de Catulo en varias elegantes composiciones endscasilábicas que se 
leen en el tomo de sus versos. Apuntaré las principales: 

In nuptiis Rodolphi Varani e Ducibm Camerini, et Mariae Mag- 
dalenae Zanardae Patriciae Mantuanae: 

Veronae o numeri aurei, et penusti, 
Mundi deliciae elegantioris, 
Adeste, o Hendecasyllabi: ecce Ainoris 
Vos boni bonus Ule conjugator 
Vocat pulcher Hymen: comas niíentes 
Is vobis rosea teget corona, 
Ut loeti leptdo canatis ore 
Varani thalamos. Zanardiaeque. 
Quid moratnini? adeste quotquot estis 
Veronae Hendecayllabi, adeste omnes... 
(Pag. 52.) 

Ad Hieronynian Ferrium in Academia Ferrariensi R/ietorem: 

Linguae delicium, ac lepas latinae, 
Pissertissime Ferri, et eruditae 
Suadae ocellulae, corculum Minervae; 
Paulum deposita severitate, 
Descende ad números Catullianas, 
Non illos Patris elegantiarum, 
Plenos munditiis, jocis, lepore, 
Et notos Venerique, Gratiisque; 
Sed quos Hesperiae rudes eamoenat 
Di^tarunt mihi pessimo Poetae. , 

(Pá|. fli.) 



Sub effigis Josephi Finestresii: 



Ántiquae hic probitatis eruditae 
Pinestresius Ule; hic Ule Jitris 
Dissertissimuslomnium magis ter, 
Grajae^ *t Romuleae lepos Minervae 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I. ATINA CLÁSICA 377 

Orator boniis et bonus Poeta, 
El Pictnr bonus. et bonus Lyristes, 
Interpres Lapidis sagax j'etusti, 
Nec bonae ullius arlis haud peritas: 
Una at clarior arle qua tegebat 
Omnes in quibus eminebat. Artes. 

(Pág 68.) 

In Heroica de Deo, Deoqiie homine Jacobi Labaei Selenopolitani (el 
P. José Abad, mexicano); 

Labaei pietas legens libellos 
Píos et fáciles, et elegantes. 
Sed et grandiloquos, et eruditos, 
Piarum mera mella Gratiarum, 
Suas delicias, suos amores 
Admirans, ter ut ore bastavit, 
Dixit: Vos eritis mei calores, 
Suaves, mellifliti, pii calores, 
Quos divinus amor suos putarit... 

(Pág. 78.) 

Xumeri Catulliani a sordibus abstersi. 

Veronae numen aurei venite 
Lenes, et fáciles, et elegantes, 
Quos vates Veneris, Cupidinisque 
Omni inmunditia. et luto inquinavit, 
Tum cum nequitias procaciores. 
Jocos deliciasques nequiores, 
Ausus Virginibus dicare Musis. 
Ego vos, ego sordidi a Poetae 
Abstergam maculis pió calore, 
Et cultu faciam novo nitere. 
Addam et mundicias decentiores, 
Queis culii nitidique, jure sitis 
Mundi deliciae elegantioris. 
Vobis Lesbia nulla jam canetur. 
Meam discite Parthenim sonare; 
Quam simul lepido canetis ore, 
Mtsti puerique virginesque, 
Jam vos delicias sitas vocabunt. 

(Pág. 93.) 

Y en efecto, la composición siguiente está ds^Jicada á la Virgen: 
Numeri Catulliani ad Mariam translati; 

Audite, ó puerique, Virginesque, 
Et quantum est juvenum modestiorum! 
Vobis affero nuncium beatum, et 
Dignum mentibus, auribusque vestris, 
lili, illi numeri Catulliani 
Suaves, teneri, aurei, venusti; 
At iidem Veneris. Cupidinisque 
Infames salibus, facetiisque, 
Purgati modo; nil ineptiarum, 
Spurcae nil redolent dicacitatis; 
Sed prima nive, lihisque puris, 
at ipxa quoque luce puriores. 



378 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y ML-S. 

Meíites alliciunt bonas, bsantque. 
Nil illis pote purius quid esse, 
Nil illis pote sanctius quid esse, 
Nil castum mage, nil mage integellum. 
Missis Lesbiolis, ct Ipsitillis, 
Et íot nominibus mate ominatis, 
Unum pro ómnibus sonare Xonien 
Coeperunt iiumeri Caíulliani, 
Xomen Deiparae sacrum Mariae. 

(Pág-04.) 

I?i eos, qiii iiniíis puritatis solüciti, praecipiias orationh virtitzs 
negligiint. 

Rogas me, tit tibi dicam, amice Furni, 
Quü tu nomine ni¡n:upare possis 
IIujus sectaehomines modo excreatae 
Linguae in perniciem, eloquentiaeque, 
Macrosque, aridulosque, marcidosque. 
Enerves, sine sanguine et vigore. 
Nullis litterulisque litteratos: 
tíos tu dicere jure Puritanos 
Possis, nec vereare barbarismtim. 
Non enim melius queas notare 
Sectam ridiculamque,futilemque. 
Minervae scabiem meraní latinae, 
Bonarum maciem meram Dearum, 
Et sectae gracilis novos Magistros, 
Qiiam si dixeris esse Puritanos... 

(Pág, 102.) 

Eruditus saeciilt illwninati: 

Vis hoc tempore doctus aestimari, 
Et unus juvenum eruditiorum? 
-Yon est res ea maximi laboris. 
Pide rancidulum sencm Stagirae: 
Totum despice saeculum Marini: 
Volvc léxica paucula erudita: 
Xoiiuullos lege gallicos libellos. 
Quod si non satis hoc tibi videtiir. 
Potes discere Passerem Catulli. 

(Pág. nCy) 

Está en endecasílabos también la larga y erudita composición De Ci- 
vitatibus antiquae Hispaniae feriendae monetae jure usis, ad amiciim 
eruditum Hispaniam cogitantem, et artem tn ea ditescendi quaerentem. 

LV. Marchena (D.José).— 1806. 

— Catulli fragmentum. París, 1806. Firm. Didot. 8." 
Este fragmento es una pura broma del abate Marchena, como lo 
había sido antes el que publicó de Petronio. Le precede esta adver- 
tencia: 

«Je suis íáché de ne pas avoir fait d'assez bonncs études dans ma jeunesse, 
pour pouvoir diré en latín que le morceau suivant s'e<it trnnvé dans un de» 



BintlOGRAFÍA H¡SPAN'0-I. ATINA CLASICA SjQ 

manuscrits d'Herculanum, qu'ou vient de dérouler. Le premier vers de ce 
morceau étoit apres le 366*^ du poeme de Pelee el de Théiis: 

Projiciet truncum submisso poplite corpus; 
et j'espére qu'aucun age ne Targuera de mensonger: 

Carmine, perjidiae quod post nulla arguet aetas. 
Si j'avois étudié la latinité dans le mérne coUége que le célebre doctcur en 
ihéologie Lallemandd), édiieur de un fragment de Pétrone, dont rautenticité 
l'ut démontrée da s le journal allemand intitulé Ga\ette littéraire nniverselle 
de Jéna, je prouvcrois, par la comparaison de ce morceau avec ce qui nous 
reste de Catulle, qu'il ne sauroit étre que de lui; mais j'avoue mon insu: fisance, 
ct je laisse ce soin á des plumes plus exercées que la mienne. Je sais d'ailleurs 
que tout homme qui a le malheur de savoir analyser une courbe, ne peut 
trouver aucun charme á lire Virgile; et comme je suis alié en mathématiques 
aussi loin que l'equation du second dcgré, je suis condamné á ne plus lire les 
Géorgiques sans un extreme degoút. Mais comme il n'est pas demontre que 
Catulle entendit Euclide, je crois que les vers suivanis, qui sont súremente de 
lui, ne déplairont pas. 

J. .M\PCHENA.» 

Para mejor inteligencia de este prefacio irónico, véase lo que deci- 
mos en el articulo de Petronio, fraude que verdaderamente engañó á 
algunos eruditos alemanes. En cuanto al de Catulo. el engaño no era 
posible, ni acaso Marchena se había propuesto engañar á nadie. Así 
me lo persuaden el tono de burlas del prefacio, y el fondo mismo del 
fragmento que es un panegírico de Napoleón, con alusiones clarísimas 
á sus principales empresas. 

Eichstaedt, profesor de Jena. y uno de los redactores de la Gaceta 
literaria de aquella ciudad, quiso despicarse de las ironías de Marchena, 
y en un pro^^^rama que publicó el 7 de Agosto de 1807, con ocasión del 
nombramiento de nuevo Rector de aquella Universidad, anunció que 
la biblioteca de Jena poseía un manusciito muy antiguo, en el cual se 
encontraban los mismos versos de Catulo que Marchena había publi- 
cado, pero con notables variantes v con veinte versos más. Las supues- 
tas variantes corrigen faltas prosódicas que Eichstaedt advirtió en el 
trabajo de Marchena. Pondré á continuación los versos de éste, y al 
pie las enmiendas de Eichstaedt, prescindiendo de los veinte versos que 
añadió, por no ser pertinentes á nuestro asunto: 

(i) Pstudónimo que había tomado Msrflhsna para publiear <ti iVíIsí» fr«ginen»f' de Petronlos 



^^O BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE AhCH., BIBL. Y MUS. 

Jam veniet teinpus, quo alitis se huic conferat fieros (i) 
Fortuna belli potior. praeclarior armis, 
.-Eaciae stirpis; nec posset nisi ab Achille 
Maximus hic nasci (2). quem secuta mirabuntur, 
Dum digiti noktrifatalia vellera nebunt. 
Cumie, ducentes subtemina, currite fusi. 

Virtutem herois non Jiniet a) Hellespontus. 
Víctor lustraba mundum, qua maximus arpa 
.■Ethiopum ditat Nilus, quafrigidus Hister 
Germanum campos ambit. qua Thybridis unda 
Laeta fluentisona gaudet Saturnia tetlus. 
Currite, ducentes subtemina, currite fusi. 

Hunc durus Scytha, Germanus, Dacusque pavebunt. 
Nam flammae similis, quom ardentía fulmina coeli 
Juppiter iratus contorsit turbine mista, 
Si incidit in paleasque leves, stipulasque sonantes, 
Tune Kurus rapidus miscens incendia Víctor 
Saevit, et exsultans arva el silvas populatur; 
íJostes haud aliter prosternans alter Achitles 
Corporum acervis ad mare iter fluviis praecludet. 
Currite, ducentes subtemina, currite fusi. 

At non saevus erit, cum jam victoria laeta 
Lauro per populos spectandujii ducat ovantem, 
Vincere non taritum norit, sed parcere victis. 
Currite, ducentes subtemina, currite fusi. 

Hos juvenis ludos sciet edere fortis Achilles. 
Sed cum jam domitus projwiat fiostis tela, 
Cum redeat pax fesso orbi, tune áurea saecla 
Incipient denuo, cum (4) dux maturior armis 
Tutus ab hoste regat populum, longaque senecta 
Di fáciles Regem meritum (5) gentemque beabunt. 
Currite, ducentes subtemina, currite fusi. 

Hoc duce nunquam exercebit Discordia cives. 
Non scissa palla Furor impius exseret arma, 
Oderit et gnatum pater (6), et gnata parentem. 
Currite, ducentes subtemina, currite fusi. 

Ex quo Deucalion lapides jactavit, ad usque 
Pelidem Gallum nulla hacfelicior aetas. 
Currite, ducentes subtemina, currite fusi. 

El fragmento de Marchena con las correcciones v adiciones de 
Eichstaedt, ha sido reimpreso en el Répertoire de Littérature Ancien- 
tie..- de Fred. Schoell. París. 1808, tomo I, págs. 184-188; y sin estas 
* ediciones, y conforme al texto primitivo, en mi edición de las Obras 
¡literarias de D. José Marchena (Sevilla, Rasco, 1892, tomo I, pági- 
nas 159-164) acompañado de una traducción en verso castellano, que 

(l) At veniet tempus quo intermiscebitur heros. 
(a) JEaeidae stirpi: qui non possit nisi Achille 
Maxumus enasci. 

(3) ...jam non capit. 

(4) ...ferrum projecerit hostia, 

Riserit et fesso pax orbi: saecla redibunt 
Áurea; terrijicis tum. 

(5) ...Regem, Meritis. 

(6) Genitor 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 38r 

ya antes había sido publicada en mis Estudios poéticos ^Madrid, 1878, 
págs. io3-io5) y en el tomo de mis Odas, Epístolas y Tragedias (Ma- 
drid, i883, págs. 261-265). 

De Marchena dijo Eichstaedt en su programa va citado: 
«J. Marchena, nalione Hispanus, ínter Francogallos victores bellica virtute 
non minus quam literarum scicntia clarus, caeterum, ut Calullino quodam 
praeconio omnia complectamur, homo venustus, et dicax, et urbanus.» 
A estas palabras añade Schoell el iiguicnte curioso comentario; 
«Nous ignorons d'oü h\. Eichstaedt connoit les exploits militaires de 
Al. Marchena: Cenes, nous lui avons vu deployer dans l'occasíon un courage 
plus rare el peut-étre plus grand que celui qu'il faut au champ de balaille; 
mais nous prévenons .M. Eichstaedt, que pour avoir été pendant quelque temps 
«atlaché á félat major d'une armée», M. Marchena n'a jamáis été míHtaire, et 
que la seule gloire a laquelle il aspire, est celle des lettres.» 

Es de reparar que todos los imitadores españoles de Catulo, á ex- 
cepción de Ruiz de Moros y de Marchena, lo sean del Catulo l'rico v 
epigramatario, no del épico ni del elegiaco. Ningún español figura en 
la Collecíio poetarum elegiacoriim stylo, et sapore Catulliano scri- 
bentium... Collegit, castigavit praefatus est, siias accessiones inéditas 
addidit Carolas Michaeler Bibliothecae Universitalis Vindobonensis 
Gustos Caesareus Regius (Vindobonae, typis Josephi Xob. de Kur^bek, 
Aulae Typographi, et Bibliopolae. 1 7 84J. Dos yolúmenea. 

MISCELÁNEA. 

LVI. 

El primer escritor de la Edad Media, ó más bien el último de la 
antigüedad que menciona á Catulo, es San Isidoro de Sevilla en tres 
pasajes de sus Orígenes ó Etimologías. No es seguro que poseyera el 
libro de sus versos: acaso, según la costumbre de los gramáticos anti- 
guos, tomó la cita de alguna compilación anterior. 

Etym., lib. Vi, cap. XU, pág. 3. De libris conjiciendis. 

«Circumcidi libros Siciliae primum increbuit. Nam initio pumicabantur. 
Ünde et ait Catullus: 

Cui dono lepidum novum libellum 
Árida modo pumice expolitum.» 

Lib. XIX, cap. ÍI, pág. 9. (Departibus navium, et armanientis.) 
«Carchesia sunt in acumine arboris. Cinna: 

L,u,cida con/nl^iiit alti carchesiA m«/t,» 



382 BIBLIOTECA DE I. A PEVISTA DE ARCH.j BIBL. Y MüS. 

Este verso, atribuido á Cinna, es de Catulo. 
Lib. XÍX, cap. XXXIII, De cingulh, pág. 3. 
\<Strophium est cingulum aureum cum gemmis, de quo ait Cinna: 
Sirophiü lactentes cincta papillas''> 

También este hemistiquio, atribuido á Cinna. es de Catulo, en las 
Bodas de Tétis y Peleo. 

LVII. 

En el curioso libro del jesuíta P. Tomás Serrano, Super judicio 
Hieronvmi Tiraboschii de M. Valerio Martiale... et aliis argenteae 
aetatis Hispanis ad Clementinum Vannetlium Episíolae duae (Ferra- 
ra, 1776), se hallan algunas consideraciones sobre Catulo como epigra- 
matario, comparado con Marcial. El P. Serrano, movido de su afición 
á este último y de su fervor patriótico por la gloria del poeta español, 
llega á excusarle hasta sus obscenidades, al paso que no encuentra 
ninguna disculpa para las de Catulo: 

«.Atqui pro numero quidem epigrammalum, longe plura sunt in Catullo 
obscoena. Unum est discrimen, quod multa ex obscoenis Martialis ejusmodi 
sunt, ui aliquo fortasse colore excusari possint... Corrigere volebat Martialis 
Romanorum sui temporis \ itia: ideo amaram illis medicinan porrigebat. Jam 
prodesse haec nullo modo poterat, nisi iibri ejus legereniur. Quid ergo facit 
Poeta.'' Labra vasis dulci mellis liquore linit, ut illecil lectores perpotent ama- 
rum laticem, et decepti non capianiur... Facit id quidem nonnunquam iMartia- 
lis nimis licenicr, et latine, et verbis, ut ajunt, dominantibus. At inquiunt non 
pauci viri eruditi: id aliquando et Christiani Üratores faciunt, ut in vitia sacro 
fervore abrepti liberius invehantur, et sine ullis ambagibus illa suis nominibus 
exagitent. Vides igitur... causam .Martialis ab hac quidem parte meliorem esse, 
quam CatuUi; certo non deteriorem. Nam quid excusationis habere potest Catu- 
llus, cum assidue in immundissimo hoc luto volutatur?^> 

Páginas 64-65. 

Hablando de los equívocos y juegos de palabras, prueba que no es- 
tuvo e.xento de ellos Catulo: 

«Ipse Catullus, cujus tu causam agis, etsi non semper argutiam fuerit asse- 
cutus, frequenter illam sectaius est; imo in hoc ambigui genere, pro numero 
quidem epigrammatum, írequentior esse solet quam .Martialis. Ejus est illud 
ad Furium epigramma: 

Furi, villula nostra non ad Austri... 

»Ac ne putes, me ambiguitatem ibi, ubi non sit, videre, dabo explicationem 
Mureti. Jocatur, inquit, Aíureius, in ambiguitatc vocabuli opposita. Et dicit 



bibliografía iiispa\o-i.atina clásica 383 

non eo incommodam esse villam, quod ad hujus aut illius venli flatum oppo- 
sita sit, sed quod opposita sit pignori pro tanta pecunia, ut nihil jam sit, cur 
eam Furius suam diccre debeat.-í" 

Tacha de afeminada la elegancia de Catulo, y encuentra viril la de 
Marcial: 

«Ad eleganliam, in qua Catullum tuum regnare non negó, veniamus... 
Porro elegantiam, quanta ea cumque sit virius, serius in virtutum choro locum 
invenisse, et multo adhuc serius inter virtutes orationis numeratam, inficias 
non ibis. De vestitu primum, ut ex Gellio licet intelligere, dicebatur, et ad vitia, 
nisi valde esset módica, amendabatur. Postea vero inter virtutes coepit nume- 
rari, etsi valde semper suspecta: demum ad sermonis ornatum et cultum perti- 
nerc: nunc, si superis placet, viriutibus alus tantum non ómnibus neglectis, et 
pro nihilo habitis, in una fere eleganiia novi isti gustus literarii reformatores 
omnia esse volunt. Non agam severe, Clementine; sit virtus sermonis elegantia, 
quando jam áureo in saeculo talis visa est. Verum cum tandiu, vel non sermo- 
nis virtus, vel suspecta sit habita; caute in hoc procedamus, et ipsam hanc ele- 
gantiam, ne nobis imponat, qualis sit e.xplicemus. Ego quiJem duplicem eam 
disiinguo: alteram virilem, et hominc dignam; alteram totam muliebrem, et a 
viro alienan... Ne mirere, Clementine, si dicam, ne in elegantia quidem Martia- 
lem Catullo cederé imo illi anteceliere; nam ubique Hispanus Poeta virilem 
elegantiam, muliebrem frequenter Italus mihi videtur sectari.^^ 

Presenta después, en contraposición, el epigrama de Catulo Lugete 
o Vetieres, y el de Marcial Cum te municipem Corinthiorum, y añade: 
<.<Elegans plañe utrumque epigramma in suo quidem genere; alterum vide- 
licet ea elegantia, quae Tagi civem deceat, alterum ea, quae municipem Co- 
rinthiorum; alterum ea, quae conveniat homini capillis Hispanis contumaci; 
alterum ea, quae illi, qui flexa nitidus coma vagetur... alterum denique ea quae 
in homine blaesi oris et debilis linguae probari possit; alterum ea, quae in illo, 
cujus vel filia t'ortius loquatur. Et vero non magis dispar aquilae columba, vel 
dorcas leoni, quam CatuUus Martiali. Ut si inter se hi dissimiles Poetae essent 
conferendi, Martialis frater, CatuUus sóror dici jure deberet... Demus igitur prin- 
cipatum elegantiae Catullo, sed ejus elegantiae, quae propria est amasii poetae 
et venerii, non illius robustae et virilis, quam videmus in Martiale... Ñeque illud 
hic praetermittam: eam elegantiam, quam tantopere laudant, quamque imitan- 
tur in Catullo, parum ad veram eloquentiam conducere. Quid enim in illo 
solent admiran.^ Nempe «turgidulos ocellos, anseris medu. lulas, immulas ori- 
cillas», et pleraque id genus alia, quae consultus praetereo. His scilicet venerio- 
rum ineptiis virilis eloquentia, persaepe in epigrammate necessaria, compara- 
tur... v 



384 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH.. BIBL. Y MUS. 

Trata luego comparativamente de la urbanidad de Catulo compa- 
rada con la de Marcial... 

«Quod Ínter Graecos Atticismus, ad inier Latinos erat Urbanitas.» 

En sentido ri>4uroso, ni Catulo ni Marcial deben ser calificados de 
urbanos, puesto que no eran romanos, sino provinciales. Pero uno y 
otro pasaron gran parte de su vida en Roma y en trato con los romanos 
más cultos y debieron de perder todos los resabios de su provincia. 

En otro sentido, la rusticidad achacada á Marcial puede tener ma- 
yor mérito que la decantada urbanidad de Catulo, como indicio de 
mayor agudeza y profundidad en el pensamiento poético: 

«Mihi, nec vero sol!, sic videtur, in eo hanc urbanitatem consistere, ut hi, 
qui urbani esse et videri volunt, sic agant, sic cogitent, sic scribant, ut in eo ne 
laborare quidem videanlur: parcant viribus, haereant in rerum cortice et super- 
ficie, ad intima non pervadant; aganí, inquam, in ómnibus more Catulliar.o 
leniter, et leviler. In hoc quidem genere urbanitatis faieor, Catullum esse pr..e- 
cipuum, et longe .Mariiali ante ponendum... Faieor eliam, non soli Mariiali, 
sed et alus quoque ejus aevi Hispanis hoc vitio dalum, quod essent agrestiores, 
id esl, quod labori in studio parcere nescirent, nec leviori hac et urbana littera- 
tura conteñli essent; sed allius in abditam rerum causas descenderent, et pene- 
traren!; idque miro ingenio, et subtilitale; quo illis non raro accidit, ut non 
facile ab ómnibus intelligerentur... Quod .Mariiali praecipue accidit; ma.vime 
ubi humani cordis occukissimos sinus callidissime explicat; et moralem veri- 
tatem in eo lanquam in Democrili puieo laleniem, conalur eiicere...» 

Acaba dando la palma á Marcial en todo y por todo: 
«Si igiiur Hispanus Poeía in his quae ad epigrammalis essenliam pertinent... 
si denique in vera elegantia Veronensi non cedil, imo saepe antecedit, quidcau- 
sae e:se polest, ut cum ad has laudes majares illae aniecesserini, quae ad mo- 
rum institutionem spectant, et Poeseos generatim sumptae sunt propriae, non 
óptimo jure, et Calullo, et quoiquot sunt, val Graecis vel Lalinis Epigramma- 
tariis, praeferatur, et Princeps sui operis declaretur?» 

A pesar de la acritud de estas observaciones, que fácilmente se ex- 
plica por lo reñido de la polémica, el P. Serrano, aunque tan admira- 
dor de Marcial, no negó nunca el mérito de Catulo, y aun en varios 
casos le imitó con fortuna. Lo que combatía era la intolerancia de al- 
gunos italianos que poniendo sobre las nubes al Veronense, no querían 
dar cuartel al Bilbilitano. El mismo Serrano lo declara en estos elegan- 
tes versos, de sabor catuliano, con que dirigió á un amigo las precita- 
da§ cartas: 



BIBLIOCRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 385 

Ad Ignatium Serram e Cassanensium Ducibus Ferrariae Prolega- 
to, cum ei siiarum Epistolarum libellum dono miíteret. 

Catulli Patris elegantiarum 
Lugentes Veneres, et Eruditi, 
Arguti, lepidique Martialis 
Romano sale perliti Lepores 
Ac sic deliciae tainen fuere, 
MctKirtium ut decus ex eis utrique, 
Et laus máxima venerit Poetae: 
Nunc Gens invida saeculi inficeti. 
Non vero patriae calens amare, 
Odit carmina acula Martialis, 
Etsulas,Veneres amat Catulli; 
Quem nos riisticulo fioc novo libello 
Ne tantumfacinus pairare pergat; 
Amice satis, ul puio, monemus. . (i) 

Y el juicio más equitativo sobre ambos poetas lo expresó en estos 
dísticos: 

Quamvis se tenero jactet Verana Catullo, 

Nolim ut Veranae Bilbilis invideat. 
Quaeque suum vatem dicat, me Judice, summum. 

Possunt dissim\les, et simul esse pares. 
(Pag. 103.J 

Ha de advertirse, sin embargo, que el P. Serrano, admirador y aun 
imitador no infeliz de los versos endecasílabos de Catulo, gustaba poco 
de sus dísticos, según se infiere del siguiente ingenioso epigrama; 

Ad Toranium de versibus Catulli. 

Laudo ego hendecasyllabos Catulli, 
Nec quidquam fieri magis venustum, 
Posse, vel magis elegans, magisque 
Suave, et tenerum, libens fateri 
Turani, soleo, lubensque; at idem 
Laudare impariles tui Poetae 
Versus non queo, nec puJet fateri. 
Hiulci mihi nam nimis videntur, 
Hiulci, hercule, duriusculique: 
At has tu quoque vis in alta coeli 
Astra tollere laudibus trecentis. 
Ut tecuin tnihi convenire possit, 
Nec contendere litibus 7nolestis 
Pergamus sine fine, et usque et usque. 
Tu versus legito impares, relinquens 
Pares versículos mihijegcndos. 

(Páf;. 122.) 

Contra los malos imitadores de Catulo compuso el epigrama si- 
guiente: 

In praeposteros Catulli imitatores, 

Multa Catullus liabet quae sunt imitanda; sed idem 
Plunma, ut in paucis, quae fugienda,forent. 

íi) Thomae Serrani Valenti Carminum libri IV. t pus Posthumum. Accedit de ej.isdem Serra- 
ni vita et litteris Michaelis Garsiae Commentarium. Fulginiae, 1788. Ex Typographia Joannis 
Tomassini... (Págs. 53-54.) 



386 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MLS. 

Interea nostri, quae sunt fugienda imitantur. 
Quaeque imitar.daforent, sifugiant, sat habínt. 

(Páp. co.) 

Y contra un admirador de los arcaísmos de Lucrecio y Catub <¿A¿ 

otro: 

In admiraíores pariiim Lucretii, et imparium Catulli numeroriim. 

Miraris números Cari, doctique Catulli: 

Nasonis vilent. Virgiliique Ubi. 
Frugibusjnvenlis. qui malis vivere glande, 

Áurea Saturni saecula restitues. 

LVIII. Sánchez Barbero (D. Franciscoj. 

En sus Principios de Retórica y Poética (Madrid, i8o5j, páj^inas 
277-78, nota, protesta indignado contra el paralelo que hizo Mu reto 
entre Catulo y xMarcial. 

«.«.No puedo perdonar á Mureto el injusto cotejo que hizo entre Calulu y 
Marcial. Estas son sus palabras: ínter M.xrlialis autem et Catulli scriptd l.vi- 
tiim inieresse arbitrar, quantum inter dicta scurrae alicuius in trivio, et inlcr 
liberales ingenui hominis iocos multo urbanitatis aspcrsos sale... (Praef. in 
Catullum.) 

»E1 que lea sin prevención y detenidamente los epig-amas de Catulo, notará, 
no sin mucho trabajo, que para hallar uno bueno es menester saltar por vanos 
malos: que unos se extienden más allá de lo que permite la brevedad de esta es 
pecie de poesía; que otros carecen de sal urbana, y otros son del todo insulsos. 
Si Mureto no confunde en Catulo (creo que sí) el epigrama con la oda, ¿qué le 
incitó á estampar una crítica tan mordaz y tan poco digna de un humanista 
contra Marcial, que no siempre cae en las bufonadas que le imputa? La par- 
cialidad, el espíritu nacional, el ansia de deprimir á los poetas latinos españoles. 
Ni solamente ensangrentó contra Marcial su mal cortada pluma, mas también 
contra Lucano, deseando ser un Enio, un Furio ó un poeta despreciable, en 
comparación del español. Parécemeque le oyó Dios» (i). 

(i) Véase integro ti curioso pasaje de Muretu que despertó la patriótica indignación de Sán- 
chez Barbero: 

«Hisp mi poetae praecipue et Roinani sermonis elcgantiam contaminarunt, et cum inllatum 

quoduam, et tumidum, et gentis suae morí bus congruens invexissent orationis genus, avenerunt 

exemplo suo ceteros a rectt illa, et simplici, in qua priec.pua poetaran! sita laus est, el in quam 

superiores omni studio incubuerant, i¡nitatione naturae, itaque fere post Augusti témpora, ui 

quisque versum máxime inflaverat, scntentia 11 m.ixime contorserat, eo denique modo locutus 

fuerat, quo nemo serio soleret loqui, ita in prctio haberi coepit. Quin etiam fucatus iile splen- 

dor, et adulterina eloqucnliae species ita nonnuUorum, qui verae eloquentiae gustum non ha- 

bent, occaecavit ánimos, ut his quoque teraporibus extiterint [lispani dúo, homioes cetcroqui 

et in primis eruditi, et scriptis editis nobiles; quorum alter Lucanum Virgilio, altcr Martialcm 

Caiullo anteponere veritus non est, quorum ab utroque ita dissentio, ut si quis deus potestalem 

mihi optionemque f.iciat, non dicim Virgilil, cui videor iniuriam faceré, si eum uUo modo cum 

ceteris comparcm, sed Ennii alicuiu?, aut Furii. quam Lucani, muUo similem in scritendo esse 



BIBLIOGPAFÍA H!SI'ANO-LATINA Cl.ÁSieA 38/ 

LIX. 

El abate Marchena, en el famoso Discurso Preliminar de sus Lec- 
ciones de Filosofía Moral y Elocuencia (Burdeos, 1820, pág. xxxi) 
dice de los epigramas de Catulo que, c<gracias á la mentida delicadeza 
de nuestras acendradas costumbres y nuestros cosquillosos idiomas, es- 
candalizarían á la mayor parte de nuestros lectores, si á traducirlos 
palabra por palabra nos atreviésemos». 

CECILIO. 

Agustín (D. Antonio). 

— En el tomo II de sus Misceláneas filológicas (V-254 de la Biblio- 
teca Nacional), págs. 704-71 1 , recogió é ilustró los fragmentos del poeta 
cómico Cecilio, por este orden: , 

In Epiclero (nota al margen que con este título hubo comedias grie- 
gas de Menandro, Alexis, Heniocho y Diodoro, de alguna de las cuales 
se derivaría la latina). 

In Epinausimacho. 

In Episatomo (imitado probablemente de Posidippo). 

In Epistula (imitado probablemente de Machón). 

Exciyius. 

In Exule. 

In Feneratore. 

In Gamo (^original de Antíphanes?) 

In Hymnide (^de Menandro?) 

In Hypobolimaeo, vel Subditicio (^\;de Menandro ó de Alexis?) 

In Meretrice. 

In Notocassione. 

In Nauclero (^de Menandro?) 

In Obelostate. 

In Parmenone. 

me malini. ínter Martialis autem et Catulli scripta tantum inleresse arbitrer, quantum inter dicta 
scurrae alicuius de trivio, et ¡nter liberales ingenui hominis locos, multo urbanitatis aspersos 
sale. Ñeque vero negaverim multa in Maníale queque non inscienter dicta reperiri:sed profec- 
to deteriorum longe numerus maior est. Latinae quidem orationis nativa illa, minimeque quasi 
pigmentis infuscata germanitas in Alartialc nulla est, in Catullo praecipua. lis de causis cum ab 
illo altero, nescio quo modo, semper abhorruissem, CatuUum contra nunquam non mirabiliter 



ama VI.» 



na VI.» 

(Catullus, et in eum Commentarius M. Antonii Mureti... Venetiis, i5Ó2. Edición Aldína. Pá- 
§iaa 3 $ia foliar.) 



388 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

In Paiísiiiiacho. 

In Per gamo. 

In Philomena. 

In Plociü \¿áe Menandro?) 

In lloA/u¡j...oU- (¿de Menandro?) 

in Portitore. 

In Piigile. 

In Symbolo. 

In Syíiaristusis (¿de Menandro?) 

CELIO ANTIPATER (Lucioj. 

Agustín (D. Antonio). 

— Fragmentos de la obra de Celio Antipater Hisíoriarum Belli Pu- 
nid Secundi ad L. .-Elium (libros i.°, 2.°, 3.^ 4.°, 5.°, 6.^ 7.° y otros 
de colocación incierta), recogidos en las obras de Aulo Gelio, Pris- 
ciano, Sosipater, Cicerón, Nonio Marcelo, Servio, Quintiliano, Plinio 
el Mayor, Tito-Livio, Veleyo Patérculo, Sparciano. 

Con algunas conjeturas filológicas de A. Agustín. En el tomo 1 de 
sus Misceláneas (V-253 de la Biblioteca Nacional), págs. 174-177 vto. 

CELSO (CORNELIO). 
TRADUCCIÓN. 

I. Ortiz (D. Manuel Joaquín). — 1782. 

— «No conozco traducción española de Cornelio Celso, aquel Cicerón de los 
médicos. Ojalá que D. Manuel Joaquín Ortiz nos lo vertiera! Lo deseo siempre 
que recuerdo el talento, laces y buen gusto que yo observaba en él, cuando le 
contaba entre mis discípulos de Filosofía.» 

P. Pou, Specimen, apud Bovér, Escritores Baleares, 11, 148. 

EXTRACTOS. 

II. PiQUER (D. Andrés). — ^t 1772. 

— Flosculi seu flores medicinales extracti ex libro Cornelii Celsi, 
medid sapienlissimi. 

— Insigyiiores aliqíiot sententiae selectae ex libris Aurelii Corneli 
Celsi medid inter latinos eloquentissimi. 

Extractos muy bien hechos de todo lo sustancial del texto de Celso. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA SSg 

Fueron publicados por D. Anastasio Chinchilla en el tomo III de su 
Historia de la Medicina Española (Valencia, imp. de D. José Mateu 
Cervera, 1846), págs. 467-475; conforme al manuscrito autógrafo de 
Piquer que el mismo Chinchilla poseía, procedente de la biblioteca del 
Dr. D. Ignacio Ruiz de Luzuriaga. 

III. Abad (Manuel). — 1772- 1779. 

— Flores medicinales Corrí. Celsi. 

— Insigniores aliqíiot sententiae selectae ex Auretii (^jArethei?) et 
Cornelii Celsi scripiis. 

En el tomo VI de las Opera Medica de dicho Dr. Abad (amigo del 
Dr. Piquer), manuscritas en la biblioteca d2 Luzuriaga, de donde pa- 
saron á la de Chinchilla, que especifica su contenido en el tomo IV de 
su Historia de la Medicina Española (Valencia, 1846), pág. 235. 

COMENTARIO. 

lY. Zacuto Lusitano. — 1629. 

— De Medicorum Principian Historia libri sex. ín quibus Medici- 
nales omnes Medicorum Principum Historias, iitili et compendioso or- 
dine dispositae proponiinlur , Paraphrasi , et Commentariis enarran- 
tia\ Dispiitationibus, Dubiis et Auctoris peculiaribus observaiionibus 
illustrantur... Opus non solum Philosophis, sed Mediéis apprime utile. 
ac necessarium, et facundissimam Galejii , aliorumqiie Medicorum 
Principum doctrin :m affectantibus jucundissimam... D. Zacuto Lu- 
sitano Medico auctore... Lugduni Batavorum, Ex officina loannis 
Maire, 1629. 8." 

Los autores de las historias clínicas que Zacuto Lusitano ha recogido 
y comentado son Galeno, Cornelio Celso, Scribonio Largo, Paulo Lgi- 
neta. Aecio de Abydos, Oribasio, Celio Aureliano, Tralliano, Areteo, 
Actuario, Avicena, Rasis, Avenzoar, Alzaharabi; Albucasis, Averroes, 
Haly Habas. 

De Celso hace un magnífico elogio en el proemio: 

«Hic enim latirius Hippocrates mérito nominandus, ob singularem doctri- 
nam, et accuratam scribendi facundiam, princeps Medicinae, hoc est praeci- 
puus, seu primarius dictus'est... Fuit ergo Celsus Medicus sui temporis illus- 
trior, medicamque artem octo libris comprehendit, ita graphice, eleganier, ór- 
nate et b'reviier, ut nihil ad ejus perfectionem deesse possit... 



3gO BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

»Demuin nullus est, qui Celsum, elegantissimum et nervosissimum auclo- 
rem esse non faieaiur. Nam pomoeria Romanae eloqueniiae proferí ingenue, et 
Medicinam, suavissimo ore, cuncUs cultioribus ingeniis commendat. Mirum 
dictu, quam presse, ubi licet, ille progreditur. Quam luculenter causas morbo- 
rum enarrat. Certe rem plañe admirandam praesiiiit, ut cum muta haec ars 
nata sit, minimeque eloquentiae capax, Is tamen, tanto splendore eam conde- 
coravit, ut non aliunde quam ab hoc ubérrimo fonte, totius exactae rationis 
mutueris. Nam in hoc fulget, verborum pressa proprietas, sententiarum 
concisa subtilitas elucet, micat sermonis veneranda antiquitas, adeo ut eum 
fuisse artificiosissimum jure mérito dicere possimus, qui foelici penicillo 
Hippocratis mentem explicuit ad ungucm; quem recteipsius interpretem nuncu- 
pare fas erat. Is denique fuit, qui suo ornatissimo stylo, majorum placita ita 
commendavit et Romanorum coetus ita in admirationem evexit, ut Medicinam 
sexcentis annis explosam denuo ex animo reciperent. Nam praeter eloquen- 
tiam, quam duobus libris offenderat, adeo in ómnibus alus artificióse medicinae 
praecepta tradit, ut máxima necessitate illos coegerit, Medicinae partem practi- 
cam amplecti.->> 

(Fol. 3 del preámbulo.) 

Las historias médicas de Celso que Zacuto incluye en su colección 
son las siguientes: 

Lib. I, 23. Epilepticm sanguinis hiimani potu sanatus (C. Celsi, 
lib. 3, cap. 27). 

84. Stnrna anguis esu sanata (C. C, lib. 5, cap. 28). 

Lib. n, 125. Hydropicm sibi indulgens, urina sua epota interiit 
(C. C, lib. I, cap. 21). 

Lib. III, 46. Asininum lac ad arthritidis praeservationem iitilissi- 
miim (C. C, lib. 4, cap. 24). 

47. Quídam abstinentia vini et veneris in perpetuum a cruciatu 
arthretico praeservati (ibid). 

Lib. IV, I. Diaria febris, ex ebrietate orta, aquae frigidae potu 
curata (C. C. C, in Praef. juxta finem). 

Lib. V, 6. Ab Áspide ictuspuer, aceto superbibito liberatiir {C C, 
lib. 5, cap. 26). 

Lib. VI, 3. Morbus novus, Caro ex naturalibus prolapsa (C. C, 
in praef.). 

La edición da 1629 sólo contiene el primer libro de estas historias. 
Las restantes S3 hallan en las obras completas de Zacuto, lomo I de la 
edición lugdunense da 1644. {Zacuti Lmitani Opera Omnia in dúos 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA S^i 

tonos divisa... Editio postrema, ab ipso Aiit/iore, ante obitiim, summd 
curd recognita et locupletata. Lugdvni, sumptibus íoannis Antonii 
Hv¿vetan... M.DC.XLIV. 2 vols. fol.) 

Los comentarios á las historias médicas de Celso pueden verse en 
las págs. 41, 148, 1 57, 407. Sgo, Sgi, 807-810, 919. 

Zacuto, médico humanista pero de erudición un tanto farragosa se- 
gún el gusto del siglo xvii, procede por un método casi escolástico, pre- 
sentando primero la paráfrasis del texto y luego las cuestiones y diibios 
que sobre él ocurren, tomando de aquí pretexto para discutir ó impug- 
nar las opiniones de muchos médicos de su tiempo. Algunas de sus ob- 
servaciones son originales: sostiene, por ejemplo, que el morbus novus 
do que habla Cornelio Celso no es otra cosa que el gálico, y con este 
motivo discute si es propio y adecuado el nombre de syphilis que le dio 
I'Vacastorio. 

MISCELÁNEA. 

V. 

Hablando del aragonés Jerónimo Ximénez, uno de los primeros cate- 
dráticos de la Universidad de Zaragoza, autor de una obra titulada Insti- 
iutionwn medicarum //¿r/ ^uaízíor (Epila, 1578, en fol. Ibid. 1 596, en 4.° 
Toledo, 1578, fol.), dice Morejón (Historia bibliográfica de la Medicina 
Española, III, pág. 271), que en razón de la propiedad y pureza de su 
lenguaje, se le debe mirar como el Cornelio Celso de los españoles, y 
que su obra contiene lo más sólido que los médicos griegos, latinos y 
árabes supieron relativamente á la patología general, y lo que este ara- 
gonés había comprobado y perfeccionado con su práctica y expe- 
riencia. 

Juan de Villarreal, en su clásica üionografía sobre el garrotillo {De 
signis, causis, esseníia, prognostico et curatione, morbi suffocaníis. 
libri dúo, Alcalá, 161 1), insiste mucho en probar que la angina mem- 
branosa no fué conocida por Celso, aunque describió una enfermedad 
de la garganta que algunos confundían con ella. In morbo suffocatiro 
non est rubor, ñeque adswit pustulae pallidae, solum enim apparet 
crusta, aut perfecte alba, aut declina?is ad lividam tion siciit dicit 
Celsus (pág. 1 8). 



3g3 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. T MUS. 

CENSORINO. 

EDICIONES. 

I. Carrión (Luis). — 1583(1). 

— Censorini ad Q. Caerellium de die natali nova editio, Ludovico 
Carrione recensente, augente, et prístino ordini suo restituente. Ejus- 
de n argiimenti fragmentum incevli scripioris antea cum eodem Cen- 
soriíii de die Jiatali libro continenter impressum, iiunc vero ab eodem 
Lud. Carrione separatum, correctiusque, et capitibus aliquot ex veteri 
libro addiíis auclius editum. — Liitetiae.—Apud yEgidium Beysium, 
i583. 8." 

El Fragmentum del autor incierto está reimpreso, conforme á la 
lección de L. Carrión, en las ediciones de Censorino de 1743 y 1767, 
Lugduni Batarorum, apud S. et I. Luchlmans. 

II. Carrión (Luis) y Núñez (Pedro Juan). — 16 15. 

— Fragmentum scriptoris incerti antea Censorino tribuium, et cum 
ejus í<de die natali» libro continenter impressum, nunc correciius et 
aliquot capitibus ex veteri libro additis auctius, editum a Ludov. Ca- 
rrione Brugensi: cum notis ejusdem Xunnesii. Hayioviae, Typis We- 
chelianii, 16 15. 

Va unido á la obra del P. Andrés Scotto que lleva por título: 
— Observaiionum humanarum libri Y, quibus Graegi, Latinique 
So'iptores, Philologi, Poetae, Historici, Oratores et Philosophi emen- 
dantur supplentur, et illustrantur. Ejusdem nodi Cicerón. Variorum- 
que libri IV. ítem Caroli Langii in Cicerón, annotationes, ejusdemque 
carmina lectiora. Seorsim vero edita Proel i Chresíomathia poética, 
cum Sclioliis Andr. Schotti, et Petri loann. Xunnesii, Hanoviae, 16 15 . 

III. Pellicer de Salas y Tovar (D. José). 

— Censoritii ad Q. Caerellium De Die Xatali aureus liber. Purga- 
tus, emendatus, restitutus itemque 7iotiunculis breviter illustratus a 
Dom. .losepho Pellicer io et Tovar Regnorum Castellae et Legionis 
Regio Chro?iographo. 

Esta edición no pasó de conato. En la Biblioteca Nacional (R.-3684) 
existe un ejemplar de la edición de Censorino hecha, por Luis Carrión 

(1) Siguiendo el ejemplo de Nico'ás Antonio, incluyo en esta bibliografía á Luis Carrión y á 
Martin del Rio, nacidos de padres españoles en los Países Bajos. 



BIBLIOGRAFÍA NISPANO-LATINA CLASICA 3g3 

(París, i583) (i), al margen de la cual fué escribiendo Pellicer sus no- 
tas, que en general son de poco momento. 

IV. Roa (P. Martín de). 

— Martini de Roa Cordvbensis Ex Societate lesp. De Die Xatali 
Sacro eí Prophatio, Líber uniis. Singvlarirm item Locorvm, Líber VL 
Ad D. loannem Bapíistam Centurionem, Marchionem Astapae. (Gra- 
badito con el monograma). Cordvbae. Ex officina Fra?icisci de Cea. 
Anno .A/./)C(iGoo). 

4." 8 hs. prls. sin foliar, 200 págs. v 12 hojas sin foliar de índices. 

Dedicatoria al Marqués de Estepa. — D. loanni Baptiatae Centiirio- 
7ií, Marchioni Astapae, D. Francisciis Centurio de Corduba, Pareníi 
filius, Mecenati vates (dísticos). — D. Adamo Centvrioni de Corduba, 
Marchioni VuILie, D. Fraticiscus Centurio de Corduba. S. (dísticos). 
Prólogo. — Erratas. — Aprobación v licencia del Consejo. — Pracnonitio 
(disculpándose de haber puesto con caracteres latinos las palabras grie- 
ga? por penuria de la imprenta). 

Con vasta, aunque indigesta e rud'ciÓ!!, recopila el P. Roa todo lo 
que en los antiguos se encuentra esparcido sobre el día natal y los ritos 
y costumbres pertenecientes á él, extendiendo su indagación, no sólo 
á las antigüedades profanas, sino á las sagradas. Aunque en los diez y 
siete primeros Cipítulos el libro tiene analogía, no sólo de título, sino 
de materia con el de Censormo. y le utiliza como una de sus fuentes, 
no puede considerarse como un comentario de él. 

CÉSAR (Cayo Julio). 

I. Agustín (D. Antonio). 
— C. Julius Caesar dictaíor. 

(i) Censorini ad Q. Caerellium De Die Xatali. Nova editio. Lud. Carrione recensente, augen- 
te, et prístino ordini suo resdtuente (aquí interc ló Pellicer; et Josepho Pellis^erío de Salas notis 
iüustrante). Eiusdem argumeyíti fragmetum incerti scríptorís antea cum eodein Censorini de 
die natali libro continenter impressum, nunc vero ah eodein Lud. Carrione separatum corre- 
ctiusque, et capitibus aliquot ex veteri libro additis auctius editum. Lutetiae, apud Aigidium 
Beysium sub signo Lilii albi, via Jacobaea, lóSj. ^.°, ocho hojas sin foliar, 55 págs. y lo sin fo- 
liar de índic. 

.\1 fin el 

Fragmentum quoddam nescio cuius scriptoris. antea Censorino tributum. et cum eius de die 
riatali libro continmter iinpressiim, nunc ab eodein separatum, correctiusque et aliquot capiti- 
bus ex veteri libro additis auctius editum (Pellicer añadió: A D. Josepho Pellicerio et Tovar 
Castellae et Legionis Regio Chronographo). 27 págs. y cuatro hojas de índice. 



3q\ BIBLIOTECA DE KA REVISTA DE ARCH., BIBI.. Y MUS. 

Bajo este título reunió el sabio Arzobispo de Tarragona en el tomo I 
de sus misceláneas filológicas (V-253 de la Biblioteca Nacional), pági- 
nas 190-207, los íragmentos de las obras perdidas de César, distintas de 
sus Comentarios. 

Estos fragmentos, recogidos con loable esmero en las obras de Sue- 
tonio, Quintiliano, Tácito, Valerio, Máximo, Nonio Marcelo, Cicerón, 
Plinio el Mayor, Plinio el mozo, Marciano Capella, Aulo Celio, Sosi- 
pater, Prisciano, Macrobio, Servio y otros autores, pertenecen á las 
obras siguientes: 

C. Jiilii Caesaris Oraiiones (Tn Cu. Corneliiim Dolabellam Divina- 
tio. — Accusatio. — Plautiae rogalionis siiasio. — Juliae amitae lauda- 
tio. — Pro Bithynis. — Apud milites de commodis eorum. — Incerta). 

C. Julii Caesaris ÁJiticato prior. — Incerta. 

C. J. Caesa)is de analogía ad M. Tullium Ciceronem (Libros I y II. 
Incerta). 

C. Julii Caesaris Epistolae (Ad M. Tiilliiim Ciceronem. — Ad C. 
Oppiíim et L. Cornelium Balbitm. — .4^^ Q. Pedium. — Incerta). 

C. Julii Caesaris Carmina (no admite como auténticos más que los 
versos sobre Terencio, pero recoge los pasajes de los antiguos relativos 
á otras obras poéticas de César). 

C. Julii Caesaris Auspicionim (Lib. X\'I. — Incerta). 

C. Julii Caesaris Ephemeris. 

Incerta^^C. Caesaris. 

Añade (atribuyéndosele á Germánico) el epigrama Thrax puer, en 
latín y griego. 

Fué Antonio Agustín el primero que recogió los fragmentos de las 
obras perdidas de Julio César, como reconoce Fuivio IVsino en el pró- 
logo de su edición de los Comentarios: 

Librorum vero, qui deperierunt, fragmenta, nullus quod sciam, 
praeter unum Antonium Augustinum Ilerdensem Episcopum, a quo 
nonnulla huiusmodi accepimus, vulgavit vel collegit. 

CÓDICES. 

II. 

En el Inventario de los libros que el siglo xii había en el monasterio 
de Santa María de RipoU (publicado por Villanueva, Viaje Literaria, 



BIBI.I06RAFÍA HISPANOI.AT.'NA CLASICA 3q3 

tomo VIH, pág. 216), figura un Gesta Julii. ^Seria, por ventura, un 
ejemplar de los Comentarios de Cesar? 

III. 

Biblioteca del Escorial. 

M. ÍIl 10. — 38 folios. Siglo XIV. 

Perteneció á Jerónimo Zurita, cuyo nombre lleva en la última hoja. 
Es de la recensión de Julio Celso. 

Fol. I. lulii ce!si Constantini de bello Gallico liber primus. 

Comprende íntegros los ocho libros de la guerra de las Galias. Debió 
de ser uno de los dos ejemplares de que se valió Zurita para sus en- 
miendas, y puede ser suya una nota (fol. 38 r.) en que advierte sobre 
ciertas palabras: Desuní in V. Cod. Cardinalis Mendos^ae. 

LoQWQ-Harid, BibliothecaPatrum LatinonimHispaniensts. Tomo I. 
Viena, 1S87, pág. 194. 

IV. 

Biblioteca del Escorial. 

N-IÍI 22. — 266 folios. Siglo XV. 

Perteneció también á Zurita. Contiene los ocho libros De Bello Ga- 
llico, los tres De Bello Civili, el Bellum Alexandrinun, el AJricanum 
y el Hispaniense. Consta en la primera hoja su procedencia. 

(Loewe-Hartel, pág. 201). 

V. 

Biblioteca del Escorial. 

Hay otro códice, de poca antigüedad también (IV-C. 18). 

Vid. Haenel. Catalogi libroriim manuscriptonim, 940. 

VI. 

Biblioteca Nacional (fondo de Osuna). Hh-i23. 

C Ivlii C.xesaris Comnientarior. Belli Gallici Liber Primus incipit. 
Ivlivs Celsus Constatitinus emedav. 

Hermoso códice en vitela, de escritura italiana del siglo xv. — 262 
hojas. 

Comprende, no sólo los comentarios De Bello Gallico, sino tam- 
bién los De Bello Civili, y los atribuidos á Hircio. 



3qÓ biblioteca de la revista de ARCH., BIBL. Y MUS. 

VIL 

Biblioteca Universitaria de Granada. 

Ms. en pergamino y en papel, del siglo xiv al xv, en folio, compues- 
to de 20 cuadernos (el último incompleto): cada cuaderno está formado 
de seis pliegos de papel (ó sea 24 páginas), envueltas en un pliego de 
pergamino. Procede de la Compañía de Jesús de Granada. Contiene: 

César, los ocho libros De bello Gallico, los tres De bello cirili, el 
Bellum Alexa7idrinum, el Bellum Aphricae y el Belhim Hispa7iiense, 
que llega sólo hasta estas palabras del c*ap. 41: locus non solían opere 
sed etiam... 

El resto del manuscrito no presenta ninguna especie de títulos, pero 
cada uno de los siete primeros libros del De bello Gallico empieza con 
estas palabras: Comínent ariorum C. Julii Caesarts de bello Gallico li~ 
ber primiis (ó secundus) ificipit. Jiilius Celsus Constantinus vir clarus 
emendai'it. 

El título del primer libro sólo añade: lege feliciter. 

Sobre esta recensión de las obras de César, debida á Julio Celso 
Constantino, véase Ch. Em. Ruelle. Rapporls sur une mission en Es- 
pagne: En los Archives des ¡nissions scienti fiques, 3.* serie, tomo II. 
1875, pág. 579, y Otto Jahn en los Comptes rendiis de la Société des 
Sciences de Saxe, classe de philol. et d'hist. tomo III, i85i, pág. 369. 

(Graux, Rapport sur une mission en Espagne, pág. 120.) 

VIII. 

Tuvo uno el rey de Portugal D. Duarte. Núm. 53 de su biblioteca, 
sin más indicación. 

(Memoria dos livros do uso d'él Rei Dom Duarte, ms. de la Cartuja 
de Evora, que mandó copiar el Conde da Ericeira, 

Vid. Leal Conselheiro o gual fe^ Dom Duarte..., ed. del Vizconde 
de Santarem y J. I. Roquette. París, Aillaud, 1842. pág. XXÍ. 

IX. 

Siglo XV. Biblioteca del Príncipe de Viana. 

— Comentariorum Cesaris. Estimado en 25 libras. 

X. 

Siglo XV. 

Núm. 5o de la biblioteca del Condestable dé Portugal D. Pedro. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO LATINA CLÁSICA Sqt 

«Un libre escrit en pergamins, ab post de fust cubertes de cuvro vermell 
empremptades, ab quatre gaffets e quaire scudets de leuto ab los parxes de bro- 
chat dor vert, ab vuyt cantoneres e dues bolles, una al mig a cada post, de leuto 
daurat, intilulat de part de fora, Comentaría Caesaris. E teneix en la penúltima 
carta presidium parare. Sta reservat en una cubería de cuyro vermell.* 

XI. 

Biblioteca Nacional. (Ms. 11.054.) 

(Núm. 49 de los procedentes de Toledo. Contiene todos los Comen- 
tarios ds Julio César, y además los atribuidos á Hircio.) 

(Loewe-Hartel, Bibliotheca Patrum Laíinorum Hispatiiensis, pági- 
na 3oi.) 

Haenel, Catalogi librorum manuscriptoriwi, 994. 

Lleva al principio la fecha, i526. 

Es un hsrmoso códice en vitela, procedente de la biblioteca del Car- 
denal Zelada. 

Trabajo esmerado de calígrafo italiano. 

Hoja primera con elegante orla en oro y colores. 

227 folios de texto. Curiosa encuademación de gusto mudejar. 

XII. 

— Núm. 408 del inventario de los libros de D. Fernando de Aragón, 
Duque de Calabria, formado en i55o. 

«Comentarios de Julio César, escriptos de mano, en pergamino, cubiertos de 
terciopelo carmesí.» 

Figuran en el mismo inventario otros tres ejemplares de César, sin 
advertirse si eran impresos ó manuscritos. 

405. Comentaría Cesaris, en 8.°, cubierto de pergamino. 

406. Otros comentarios de Julio Cés xr. De las Infantas. 

407. Otros, del mesmo y de las mesmas. 

El primero de estos códices parece ser el mismo que hoy existe en la 
Biblioteca Universitaria de Valencia, procedente de la de San Miguel 
de los^Reyes, y tiene el núm. 140 en el catálogo de Haenel, Caesaris 
comment. membra?iaceus, fol. cum picturis. Es un lujoso códice italiano 
del siglo XV. 

El Sr. D. Isidoro Fourrat, persona muy docta, que prepara un estu- 
dio Lirítico sobre la colección d-l Duque de Calabria ha tenido la bondad 
de comunicarme las dos notas adjuntas de. los primitivos inventarios, 



SgS . BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BiBL. Y MUS. 

que identirican el códice existente hoy y dan noticia de otro italiano que 
se ha perdido: 

«.Inventario de 1527 en Ferrara. 

»Primo uno libro de li Comentarij de Julio Cesare de volume de foglio bas- 
tardo scripto de lettera antica in carta bergamena miníalo nelle prima fasate de 
friso con le arme Aragonle Ducale de Calabria et impresa aragonie et con la 
imagine de Julio Cesare a cavallo tutto de oro brunito et asuro et altri colori 
comensa de lettere maiuscule rosse gallica magnanimi claro hoc inscripta libe- 
11o et finisce Laus deo. Ángelus exscripsit coperto de velluto carmino con dui 
chiudende de ramo signato Comentarij primo.» 

Existe y corresponde al núm. 184 del Catálogo de Repolles. 
Por su encuademación primitiva, en terciopelo carmesí, distinta de 
la actual, parece ser el núm. 408 del Catálogo de i55o, 

«Inventario de iSay. 

»Et piu li comentarij de Cesare traduttj da latino in lingua vulgare de vo- 
lume de foglio bastardo scripto de lettera antica in carta bergamena miniato de 
uno friso de oro brunito et asuro con le arme Aragonie Principesche comensa 
de maiuscule de oro et asuro a lo Illustre signore Inico de Davalos magno ca- 
rnerario del Regno de Sicilia. Prologo de P. Candido et cet. et in fine alo Illustris- 
simo Principe de Squillace D. Federico de Aragona alj qualj piedj del quale 
humilmente se raccomanda: coperto de coiro rosso stampato con 4 chiudende 
de rame con Ij cinti negri signato Comentarij. 5.» 

No se conserva, y quizás fuera el niímero 406 del Catálogo de i55o, 
ambos del uso de las Infantas D.^ Julia y D.^ Isabel. 

XIII. 

Biblioteca Complutense (hoy de la Universidad de Madrid). Núme- 
ro 142. *^ 

— Libri commentariorum de bello gallico. Tiene arrancada la letra 
inicial y con ella casi todo el título, y al fin (hoja 128) dice: Gai lullij 
Caesaris imperatoris maximi et continui ac perpetui dictatoris líber 
septimus et vltimus explicit feliciter. En la hoja siguiente empieza el 
Líber oclavus, que tiene pOr epígrafe: Aiilí hircií vírí claríssímí bellí 
gallíci commentariorum Caesaris líber octapus feliciter incipit, y ocu- 
pa las diez y nueve últimas hojas. Códice escrito en 147 hojas de fina 
vitela, de 282 por 149 milímetros, á plana entera, con letra italiana 
muy limpia y clara. Data del siglo xvi. 



BIBlJOGRAiÍA HISPA NO-LATINrt CLÁSXA Sqg 

(Catálogo de los mamiscritcs exisleníes en la Biblioteca del Novi- 
ciado de la Universidad Central (procedentes de la anligtia de Alca- 
lá), redactado por D. José Villaamil y Castro. Parte I. Códices. Ma- 
drid, 1878). 

Pág. 57. 

XIV. 

Códice que perteneció en el siglo xvii al Marqués de Helíche, y pro- 
bablemente había pertenecido antes á Jerónimo de Zurita. 

Hay curiosísima noticia de este códice y de otros varios que poseyó 
aquel procer, en la Sylloge Epistolarum a Viris lllustribus Scripta- 
rwn, que publicó Pedro Burmann, en cinco tomos en 4.° Leyde, 1727, 
tomo ÍIl, donde se halla una carta de Jacobo Gronovio á Nicolás Hein- 
sio, escrita en AUidrid en las Nonas de Julio de 1673, pág. 553. 

<,<Caeierum ante diem cum publica fama nos cxcitasset ad videndam ciegan- 
lianí Marchionis Liche (is filias Ludovici de Haro, fraier major hodierni Flan- 
driac praefecti) quam in colligendas fábulas pictas pulcherrimi operis ex more 
horum procerum contulit, praetif expectatum, inducii sumas in Bibliothecam 
satis egregiam, ubi ínter alia erant Mss. Paulas^ Livias, qaondam Alphonsi 
Aragonum Regís, posi á Cajacio míssas ad Lípsium. Deínde Jani Wouverii An- 
luerpiensís, Caesar, Ovidias cum commentariis, Pliníi Historia Xataralis, Cur- 
tius, Sueíonías, Ciaudianus, Donatas ín Terentium, omnia non antiquíssima. 
ítem aliqua ex adversariis Hieronymi Sarilae, in quibus líbellus antiquarum 
inscriptionam ex famílíis Romanís, de Nummis, quae si otíosíus trac.tare, per- 
mitterentar, non dubito qaín operae pretíam facturas essem.» 

Apud Latassa, Biblioteca nueva de escritores aragoneses, art. Zuri- 
ta, núm. 29. 

XV. 

Biblioteca de San Isidro. 

Haenel (Catalogi librorum manuscriptoriim, gyS) da noticia de un 
manuscrito de César traducido en italiano, que al parecer contenía ade- 
más los libros IX y X de Vitruvio; con figuras dibujadas de pluma. 
Hallábase en la Biblioteca de San Isidro en 1822, pero hoy se ignora su 
paradero, como el de los demás códices de aquella Biblioteca manda- 
dos transportar al Congreso en i838 de orden superior y por iniciativa 
deD. Bartolomé J. Gallardo, Bibliotecario de las Cortes en aquella 
fecha. 



^00 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

EDICIONES 

XVI. 

Burgos, 1491. 

— Liber primus. 

G. iulii Cesaris comwentariorum 
De bello gallico liber primus. 

Sin otro encabezamiento que estas tres líneas sigue el texto de los siete 
libros de los comentarios De Bello Gallico: «Gallia est omnis divisa in 
partes tris: quarum unam incolunt Belgae: alteram Aquitani: Tertiam 
qui ipsorum lingua Celtae: nostra Gali appellantur...» 

La suscripción final dice así: 

Auno sal iiatoris nostri. M.CCC.LXXXXí. metise apriji hoc opus 
sumna cum diligentia burgis in of/icijna ioannis burgiensis impres- 
sum est. 

Fol., let. gótica. Impreso á renglón seguido: 42 líneas por página, con 
apostillas en las márgenes: pocas abreviaturas, iniciales de adorno al 
principio de cada libro, signaturas a-h. Los cuadernos son de seis hojas, 
menos el último, que es de ocho. No tiene foliaturas ni reclamos. 

Rarísima edición, de la cual he manejado dos ejemplares: uno en la 
Biblioteca de la Universidad Central, y otro en la Nacional, encuader- 
nado al fin de un Marineo Siculo De Hispaniae laudibus. 

XVII. 

Madrid, 1776. 

— C. [iilii Caesaris Commentarii de Bello Gallico et CípíH, eiusque 
Fragmenta, et alia quaecunque extant. Accedit ad Commentarios de 
Bello Gallico A. Hirtii Continuatio itenque eiusdem Bellum Alexan- 
drinum, Africanwn, et Hispaniense. Omnia ex veteri Seminarii Pata- 
vÍ7ii edilione; cid adiectae sunt Christophori Cellarii Adnotaíiones. 
Matriti: In Typographia Regia, vulgo a de la Ga^etan). Anuo 
M.DCC.LXXVI. Sumptibiis Regiae Societaiis T ypographorum, et 
Bibliopolarum. 

8." 4 h3Jas foliadas y 653 págs. 

Edición bastante correcta. Las pocas erratas que tiene se salvaron 
al principio. 

Lleva al fin un Index Reruní y un Index Latinitatis. 



bibliografía hispano-i.atina clasica 401 

XVIII. 

— Madrid, 1788, Imp. Real. Dos tomos, 8." 

— Madrid, 1798, Imp. Real. Dos tomos, 8.° 

Acompaña en ambas ediciones á la .traducción de D. Manuel de 
Valbuena. El texto latino va en la parte inferior de las páginas. No dice 
de qué edición se sirvió, pero recomienda mucho la hecha en Montar- 
gis el año 17S5 por el Conde Turpin de Crissé. 

XIX. 

— Madrid, Imp. Real, 1798. 

Acompaña en páginas alternadas á la traducción de Goya y Mu- 
niain. Es texto muy correcto que sigue por lo general el de la edición 
elzeviriana de Leyden. l6üi. «Y si sucede apartarme de ella algunas 
veces, me valgo de la costosísima y magnífica de Londres del año de 
171 2: la riquísima y bellísima de Glasgua de 1750; v las dos muy exac- 
tas y bien trabajadas de Leyden por Francisco Oudendorpio en los 
años de 1737 y 17500. 

XX. 

1804. Madrid. 

— C. Julii Caesaris commeniarii de bello gallico. ct civili, ejusque 
fragmejita, et alia quaecumque exta?it. Accedit ad comment arios de 
bello gallico A. Hirtii continuatio, itemque ejusdem bellum Alexan- 
dritiiím, Africamim et Hispa?iic?ise. Omnia ex veteri Seminarii Pata- 
i'ini editione, cid adjectae sunt Christophori Cellarii annotationes. 
Editio nopissiina matritensis aiicta, longeqne correcta a D. Petro del 
Cajnpo et Lago philosoph. ac sac. theolog. ex profesa, nunc. hiimanior. 
¡iterar, moderat. necno7i reg. lat. Matrit. acad. socio. In typograhia 
B. Cano. Anjio MDCCCIV. Sumptibus Regiae Societatis Tvpogra- 
phorum, et Bibliopolarum. 

8.'' Dos hs. prls. y 667 págs. 

Reproducción exacta de la que hemos registrado con el núm. XVII. 

XXI. 

Va al pie del texto de la traducción de Goya y Muniain, reimpresa 
por Milá y Fontanals, y es naturalmente el mismo texto que siguió el 

3.a ¿POCA. — TOMO IX. 26 



4»3 b:biotec.\ dz i,\ rsvist.v de arcii., bibl. y ML'S. 

traductor, pero fué cuidadosamente revisado, según resulta de la ad- 
vertencia preliminar: 

«Para ponerla (esta edición) al nivel de los modernos estudios ñlológicos, se 
han anotado las variantes que resultan del cotejo del texto dado por Goya con 
el de la edición que forma parte de la Biblioteca latina de Xisard, fundado en los 
trabajos de ios latinistas alemanes no menos que en los manuscritos de la Bi- 
blioteca imperial parisiense. El entendido latinista á quien hemos encargado este 
cotejo, ha añadido algunas observaciones propias acerca de algunas variantes 
del texto de la edición de París. Sea cual fuere en general el valor de estas ob- 
servaciones, servirán á lo menos para indicar alguna equivocaciíjn ó errata que 
puede haberse escapado á los sabios editores franceses, ó cuando nú. para lla- 
mar la atención hacia ciertos pasos dificultosos del texto.» 

XXII. Guardia (D. José Miguel).— París, 1879. 

— C. Irla Caes.iris Commentarii Di Bello Gallico. Ed ilion á I' usa- 
ge des cLzsses revue et annotée par J. M. Guardia, projesseur a l'EcoIe 
Monge. Parts, G. Pedone-Lauriel, Éditeur... 1879-1880. 

8.° 598 páginas. La publicación se hizo en dos tomitos con pagina- 
ción seguida, pero encartonados aparte y con distintas portadas. El 
primero contiene ios cuatro primeros libros, el segundo los cuatro res- 
tantes (incluyendo el de Hircio). 

Es una edición escolar de las más apreciables. El texto general- 
mente seguido por Guardia fué el de Dübner, 1867. Para las ex- 
plicaciones de todo género el editor consultó con fruto las sabias notas 
de Oddendorp y Schneider, y tuvo constantemente á la vista las jui- 
ciosas observaciones que recomiendan las ediciones clásicas de Düb- 
ner (1846). di Kraner-Ditt2nberger (B:rl*'n, 1877) y de Reinhard 
(Stuttgart, 1878): 

«La ortografía adoptada (dice el editor en un Avant-Propos) es, con pocas 
excepciones, la que prevalece hoy donde quiera que el latín es enseñado confor- 
me al método histórico y analítico. Las palabras de más de dos sílabas han sido 
acentuadas con el mayor cuidado, de modo que faciliten la pronunciación de la 
lengua latina conforme á la ti^adición de los gramáticos y á los resultados ad- 
quiridos por la crítica gramatical... En las notas no se indican más que de pasada 
las formas dignas de atención, pero en cambio se explican y analizan gran nú- 
mero de construcciones. La lengua de un autor requiere, paia ser bien conocida, 
un estudio paciente, reiterado y minucioso, al paso que la adquisición del voca- 
bulario es puramente negocio de memoria.» 



BIBLIOGBAFÍ.V HISPANOI.ATI NA CLÁSICA 403 

Las notas abundantes, nutridas y discretas, facilitan muciio la inte- 
ligencia del texto y honran la memoria del gramático balear. La edi- 
ción no salió enteramente libre de erratas, y sobre todo de faltas de 
acentuación que se reconocen y enumeran en un postscriplum. Reco- 
mienda muy encarecidamente Guardia el diccionario especial de Otto 
Eichert (sexta edición, Hannover, 1877), y añad2 esta promesa: 

«Si el público acoge bien este ensayo de comentario, que tiene por objeto 
facilitar desde todos los puntos de vista la inteligencia del texto de Cesar, tene- 
nemos intención de publicar un pequeño atlas especial, que contendrá planos 
de batallas, imágenes de todos ¡os objetos relativos á la guerra, á los campa- 
mentos, á la construcción de puentes, etc., dos ó tres retratos y algunas inscrip- 
ciones. Sería un comentario para los ojos.» 

No sabemos que este atlas llegara á publicarse. 

XXIÍL 

Granada, i885. 

— C. Jiílii Caesaris Commentarii de Bello Gallico. Con notas, mapa 
de las Gaitas, vocabulario completo, por D. Mariano Gurria Lópe^, 
Catedrático del Instituto de Granada. Granada, imprenta de D. José 
Lópe^ Guevara, i885. 

4.° VIII de prólogo -+-242 de texto -h un mapa -f- 126 páginas de 
Vocabulario. 

Edición clásica muy apreciable, correcta y bien anotada. El voca- 
bulario es el de Ebeling, osupliendo algunas omisiones, como las de los 
pretéritos y supinos irregulares, y eliminando palabras, acepciones y 
frases que sólo figuran en los comentarios De Bello Civiliri. 

En un prólogo muy razonado lamenta el Sr. Gurria el vergonzoso 
estado de la enseiianza de la latinidad entre nosotros por culpa de las 
disposiciones oficiales, y se declara partidario de que á las colecciones 
de trozos selectos, cuya utilidad es tan dudosa, sustituya la lectura de 
un solo autor, decidiéndose por Cesar. Acaso en esta preferencia haya 
influido el uso que de él se hace en las escuelas de Francia, y el espe- 
cial amor que los franceses profesan á los Comentarios De Bello Ga- 
llico, que son el más antiguo documento de su historia, pero nos parece 
que en España, donde no hay tal motivo patriótico, puede resultar algo 
árida para los alumnos la lectura exclusiva de una narración entera- 
mente militar, por más que sea admirable en su género, y además perfec- 



_|^04. Bir.LIOTECA DE I. A REVISTA DE ARCH., Bl-^L. Y MUS. 

to modelo de sintaxis. Convendría simultanearla, por lo menos, con al- 
gunos de los tratados morales de Cicerón (De Ofjicih, De Senectute, De 
Amicitia), que juntan, á una perfección gramatical no menos grande, 
el atractivo de una enseñanza más general y humana y de un estilo 
menos seco. 

Aparte de esto, el trabajo del Sr. Gurría es de los que más honran á 
nuestros actuales profesores de latinidad. Las notas son menos abun- 
dantes que en la edición de Guardia, pero cumplen perfectamente con 
el fin que el autor se propuso, v que expone en estos términos: 

«Hemos procurado explicar todas las dificultades lexicológicas ó gramatica- 
les que pudieran ser un obstáculo para que el alumno lleve adelante su tarea, 
Y como es un hecho que las palabras de una lengua se retienen mejor cuando- 
en la mente se asocian, no á otra palabra de nuestra lengua, sino á la cosa mis- 
ma que designan, procuramos también, siempre que el objeto es desconocido 
por el alumno, dar de él una breve explicación, de) indo al cuidado del profesor 
una ampliación mayor, si fuere necesaria. Prescindimos por completo de indi- 
caciones de carácter retórico ó geográfico: de las primeras, porque son superio- 
res á la capacidad y condiciones de los alumnos, y porque para el fin de la 
educación estética basta por lo pronto que los alumnos lean buenos libros, y no 
es necesario que sepan por qué son buenos; de las segundas, porque el mapa 
hace innecesarias las que no son de pura erudición. 

)»E1 mapa, tratándose de una obra histórica, lo consideramos de absoluta ne- 
cesidad, para excusarnos de entrar en largas explicaciones escritas ó verbales 
acerca de los lugares donde se verifican los acontecimientos, y porque facilita 
grandemente la inteligencia del texto. Su uso no puede ofrecer dificultad para 
alumnos que acaban de estudiar la Geografía, y debe exigírseles desde el primer 
capítulo.» 

COMENTADORES. 

XXIV. Chacón (Pedro). 

Sus notas andan mezcladas con las de Fulvio Ursino en el libro si- 
guiente: 

Fragmenta Historicorum collecta ab Ant. Augustitio, emendata a 
Fulvio Ursino. Fulvii Ursini Xotae ad Sallustium, Caesarem, Li- 
vium, Vellejum, Tacitum. Suetonium, Spartianum et alias. Antiier- 
piae, i5g5. 8." 

En esta edición citada por Mayans en su Vida de Antonio Agustín, 
se lee á la vuelta de la portada la nota siguiente: 



BlftLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 4o5 

«Doctorum virorum nomina qui elaboraverunt ant colligendis, aut illus- 
trandis quibusdam Historicorum fragmentis; ad quos Históricos notationes per- 
tinent, quas hic liber continet. Fuerunt autem Ant. Augustinm, Octavius 
Pantagathus, Gabriel Faernus, Petrus Ciaconius, M. Ant. Muretus, Latinus 
Latinius.» 

Esta colección fué reimpresa en el tomo VII de las obras completas 
de D. Antonio Agustín, edición de Luca, 1772, á la cual muchas veces 
habremos de referirnos. Las notas á Julio César comienzan en la páei- 
na 265, y llegan hasta la 3bg. 

XXV. 

— In C. Julii Caesaris Commentarios Scholia uberiora. 

Extraña ha sido la suerte de estas excelentes notas. Las publicó mez- 
cladas con las suyas, y sin la debida distinción, Fulvio Ursino: 

— C. Julii Caesaris Commentarii novis emendationibiis illustrati- 
ejusdem librorum qui desiderantur fragmenta, ex bibliotheca Fulvii 
Ursini Romani. Antuerpiae, ex ofjicina Chr. Plantini, i5yo. 8." 

8.° pequeño. 16 págs. preliminares sin foliar, 499 foliadas y 16 más 
sin foliar al fin. 

Es famoso un ejemplar de esta edición que perteneció á Miguel de 
Montaigne, y tiene más de seiscientas notas suyas, y además una pác^ina 
autógrafa que contiene un juicio sobre César y Pompeyo. Un bibliófilo 
llamado Parison tuvo la fortuna de adquirir este libro por un franco \ 
en su venia fué comprado por el Duque de Aumale en 1.450 francos 
Forma hoy parte de la hermosa biblioteca de Chantilly, donada al Ins- 
tituto de Francia. 

— C. Julii Caesaris Commentarii... Antuerpiae, ex ofjicina Chr 
Plantini, 1574. 

Es reimpresión de la anterior, aumentada con los escolios de Aldo 
Manucio. 

— C. Julii Caesaris Rerutn gestarum Comment. XIV omnia collatis 
ant. mss. exemplar. quae passim... invenire potuimus et emendata resti- 
tuía, cum annotationibus H. Glareani, F. Ursini, Fr. Hotomatini Aldi 
Manutii. Ex musaeo et impensis lac. Stradae. Francofurti ad Mae- 
num, i5j5. 

Folio con figuras en madera. Contiene las notas de Chacón mez- 
cladas con los de Fulvio Ursino. 



•■406 BIBLIOTECA DE LA f'EVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Hay ejemplares de esta edición con portada rehecha, donde se lee: 
Accedunt tabiilae typographicae et imagines machinarum bellicarwn 
Marci Zveri Boxhornii. Tienen el lema non solas, y dicen al fin: Pros- 
tant in of/icina el^eviriana, pero siempre al terminar el texto, pág. 266, 
se lee: Impressum francofuvti ad Mcvniím, apud Georgium Corvinum, 
impetisis Jacobi Stradae. i5j5. 

*-^runet.) 

— C. Jul. Caesaris Reruin gestarum commentarii XIV , de bello 
Gallico, de bello Civili, Poinpeiatio, de bello Aiexandrino, de bello 
Africano, de bello Hispánico. Omnia collaíis antiqíiis manuscriptis 
exemplaribiis qiiae passim in Italia, Gallia et Gemíanla invenire po- 
tuimits, docte, accurate et eméndate restituía. Eutropii epitome belli 
Gallici ex Suetonii Tranqitilli monumentis, quae desiderantiir. Cían 
doctissimis annotationibus Henrici Glareani, Francisci Hotomani. Ful- 
vii Ursini, Aldi Manutii Paiili F. Ex Musaeo et impensis Jacobi Stra- 
dae Mantuani. Francofurti ad Moenum, iSjS. 

— C. ./. Caes. Commentarii. ex niipera viri docti ( Josephi Scaligeri) 
recognitione: accedunt velus interpres graecus librar um VII de bello 
gallico ex Bibliotheca P. Petavii, notae, admonitiones, commentarii, 
partim veteres, partim novi; editio adórnala opera et studio Gotho- 
foredi .Jangermani. Francofurti, ap.id Claudium Marnium et haeredes 
Joan. Aiibrii, 160H. 

En esta edición aparecieron ya separadas las notas de Chacón de las 
de Fulvio l'rsino. por diligencia del docto jesu'ta Andrés Scotto, que 
se las comunicó al tipógrafo de Francfort. Alude á esto el mismo Scotto 
en su Hispaniae Bibliotheca (Vrancíort, iGo(S. pág. 56o), donde trata 
largamente de los trabajos de Chacón: 

In C. Sallustium et lulii Caesaris Commentarios notas scripsit pe~ 
reruditas: has quidem longiores: in Crispum vero breviores, sibi, ut 
dicere solebat ac Musis: utque ad vastum C. Plinii opus paratior acce- 
deret. Admiscuit et has suis in Históricos Latinos notas Fuhñus: verum 
dante secundum libertatem vindicias praetore, suo nunc sunt auctori 
prostliminii iure redditi. 

Aclara más el caso Nicolás Antonio: 

Confuderat, ?ie hoc nesciat lector, Petri Ciaconii ad utrumque auc- 
torem Caesarem et Sallustium notas cum suis et aliorum Fulvius Ur- 
sinus. non bono consilio. nec in auctores earum ingenuo. Qui defectus 



BIBI.lOCiRAFlA HISI'ANO-LATINA CLASICA 40/ 

supplelusfuit a Claudio Maniio in editione Francofurtensi isla anni 
1606 ad quem typographum Andreas Scotus eas inissit Roma secum 
advectas, ut in praefatione /lujus editionis Gothofredus lungerniannus 
annotavit. 

~C. Ivlii Caesaris Commentarii novis emendationibus illiistraii. 
Eiusdem librorum quae deaiderantur fragmenta. Ex bibliotheca Fvl- 
vii Ursini Romani... Aníuerpiae, apud Martinum Nutiiim et fratres. 
Anno M.DC.XXII. 8." 

Es reimpresión de las de Plantino, y por consiguiente, no separa las 
ñolas de Ursino de las de Pedro Chacón. 

— C. Jiilii Caesaris quae extant... Francofuvti. ex officina Zunne- 
riana, i66g. 4." 

Es repetición de la de Got. lungerniann. y contiene como ella las 
notas de Chacón separadas de las de Ursino. 

— C. Julii Caesaris quae extant omnia, ex recensione Joan. Davisii, 
cum ejusdem animadversiotiibus, ac notis Petri Ciacconit, Fr. Hotü- 
manni, Joan. Branlii, Dionys. Vossii, et aliorum. Accessere metaphra- 
sis Graeca librorum VII de bello Gal I ico, necnon índices necessa- 
rii. Cantabrigiae. Typis Academicis, I/06. 4.", con mapas y lá- 
minas. 

Hay ejemplares que llevan la fecha de 1727, pero son idénticos á los 
anteriores, salvo la adición de 84 páginas que contienen las curae se~ 
cundae de Davis y las variantes de diez manuscritos. 

— En las ediciones Variorum no se han puesto más que algunas no- 
tas selectas de las de Pedro Chacón y demás comentadores antiguos. 
Así sucede en la de Grevio (i7i3j que no trae íntegras más que las de 
Dionisio Vosio y J. Davis; y en la magnífica de Oudendorp (1737), que 
añade á las de Vosio y Davis las de Samuel Clarke. Los comentadores 
más modernos han ido naturalmente enterrando á los antiguos, pero es 
justo confesar que les deben mucho, y que la labor de lo sabios del Re- 
nacimiento, entre los cuales ocupa el toledano Chacón lugar muy hon- 
roso, continúa produciendo sus frutos todavía. Las últimas ediciones 
Variorum que recuerdo son la de Valpy (1819), la de Lemaire (París. 
1819-22), la de Stutgart (1822), la de Augusto Barón (París, 1827, Bru- 
selas, 1845). En todas ellas quedan rastros de las notas de nuestro 
humanista. 



408 BIBLIOTECA DE l,A REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

XXVI. Zurita (Jerónimo). 

— «Con deseo de servir al público nuestro cronista, formó \\x\z.% emiendas y 
notas á los siete libros de los comentarios de Julio Cesar, y á los tres de su conti- 
nuación, que atribuyen á Hircio unos y otros á Opio; para esto se valió de 
dos ejemplares m. s. el uno del Cardenal D. Francisco de Mendoza, Obispo de 
Burgos, y el otro de su librería, muy antiguo y escogido. Hállase esta obra en 
el archivo del Reino, y hacen memoria de ella el P. Andrés Schotto, D. Vincen- 
cio Blasco de la Xuza, tomo II de sus historias eclesiásticas y seculares de Ara- 
gón, lib. 5." cap. XLVllI, fól. 563, col. 2.'''; Gerómo Ghilini en su Teatro de los 
hombres de letras, volumen i.°, fol. 128, y D. Nicolás Antonio cji su Bi- 
bliotheca.» 

(Andrés de Ustarroz y D. Diego José Dormer, Progresos de la His- 
toria en el reino de Aragón y Elogios de Gerónimo Zurita, Zaragoza, 
1680, 2^ edición, Zaragoza, 1878, pág. 262.) 

De los textos alegados por L starróz y Dormer, el más importante es 
el de Andrés Schotto, porque vio el manuscrito cuando estaba en la 
Cartuja de Zaragoza, á donde le legó su autor: 

«índices ( Aragonensium rerum), moriens longe auctiores una cum Bibliothe- 
ca sua Carthusianis Caerangustae testamento legavit, ubi et in lulii Caesaris 
Commentarios et Claudianum notas eiusdem vberiores, vidimus, atque in Anto- 
nini Aug. Itinerarium Scholia: sed ut haec nunc in Vbiis Coloniae Agrippinae 
typis Arnoldi Alylü, hominis eruditissimi, lucem aspexerunt, ita illos hertdum 
beneficio expectamus..» 

(Hispaniae Bibliotheca.... FrancoJ'urti. apud Claudium Marnium 
et haeredes loan. Aubrii, M.DC.Vin,pág. 348.) 

Trabajaba ya Zurita en estas notas por los años de i545, segijn se 
infiere de las cartas de Juan Paez de Castro. 

«Mucho querría q. v. m. cogiesse todo lo que tiene notado en Tvlio y Cesar, 
y me lo enviase en cit'ra por si se perdíesse, que yo daría orden como v. m. con- 
siguiesse el fruto de su trabajo....» 

Le escribía desde Trento en 10 de Agosto de 1545. 

Y en 14 de Diciembre del mismo año, le dice que había dado noticia 
de sus estudios á D. Diego de Mendoza: 

«Y también le leí el capítulo en q. v. m. dize que sacará lo que tiene en Tu- 
llo y Cesar, y me lo embiará, y deséalo extrañamente, porque me dice que nun- 
ca ha podido hallar un exemplar de Cesar, y assí es verdad, que entre todos sus 
libros no tiene ninguno de mano de los autores latinos.» 



bibliografía HlSPANO-1 atina CLASICA - ^^q 

En 1 5 de Agosto de 1546: 

«Deseo mucho unos comentarios de César, sacados por los de v. m. con to- 
das sus glossas, que no falte nad 1, digo de todos los exemplares q. v. m. tiene 
lo qual se haría desta manera, mandando v. m. enquadernar unos, v poner mu- 
chas hojas blancas entremetidas. V. m. lo haga poco á poco, que será grandísi- 
ma merced.» 

En 8 de Setiembre de ¡546 contesta al pedido que Zurita le había 
hecho de unas anotaciones de César, que ignoramos de qué autor fuesen: 

«Las anotaciones de César nunca he podido ver, pero á lo que me dizen es 
cosa muy poca, y creo que ruin; de Venecia si vinieren á tiempo, irán con este 
envoltorio, pero v. m. no deje de hacerme un códice como el de v. m. y sería 
razón que cogiesse todo lo que tiene en Tulio y Claudiano, y me lo embiase 
porque yo en Roma lo pornía de arte que v. m. holgasse.» 

En 17 de Febrero de 1547. 

«Las anotaciones de los comentarios deCesar sondel mas ruinOramático que 
vi en mi vida, por esso no las embiaré, y podrá ser que las haya visto v. in. Él 
no tuvo ejemplar, ni tiene juicio: suplico á v. m. no emperece tanto en embiar- 
me las suyas, que será cierto otra cosa, y aunque no vengan de una vez, en cada 
carta un poco, se concluirá sin pesadumbre.» 

En 3 1 de Mayo de 1547. 

«Las anotaciones de v. m. en los comentarios espero avidissimamente, v. m. 
me la haga de me las enviar poco á poco como dize,, y no se le hará de mal, y 
querría que v. m. en las que le parecieren, ..nada su sentencia. Quanto á lo del 
Glasto, á mi me pareció siempre muy bien lo de v. m. y como me ocupé este 
verano pasado algún tiempo en yervas y plantas, tuve por familiar á Ruelio 
autor herbario, el qual en el capítulo que haze de Glasto refiere la opinión de 
V. m. y holgué mucho dello, véalo y avíseme.» 

En 17 de Enero de 1548. 

«Por estar v. m. ocupado perdono por agora lo de César, aunque lo deseo 
mucho, y me lo demanda el señor D. Diego, como dixe á v. m. que se lo avia 
yo comunicado en Trento, y me dixo que nunca avia hallado buen exemplar, 
que procurasse que v. m. embiasse lo que tenía observado, y agora acuerdase 
bien.» 

De Roma, i.° de Agosto de ¡548. 

«Acuerdóme que v. m. me tiene prometido de me embiar sus correcciones. en 
los comentarios de César; no las perdono, por esso v. m. dé algún momento á 
este para que con cada carta vengan algur.as.» 

"El ms. debe de hallarse actualmente en la Biblioteca del Seminario 
'de Zaragoza. A lo menos allí' estaba en 1798, cuándo Latassa publicó el 



4IO BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

primer tomo de su Biblioteca Niiepa de los Escritores Aragoneses. 
(pág. 363.) 

«He visto original esta obra en el Real Seminario de San Carlos de Zarago- 
za en la Librería que le legó el Excelentísimo señor D. Manuel de Roda. Asi los 
Comentarios como las Notas están de mano de Zurita, quien también les hizo 
un copioso índice en folio.... El título del citado original es: Xotas, y enmiendas 
á Julio César, liec/ias por Gerónimo Zurita, que copió de su mano tos Comenta- 
rios de César, \ tes lii'xO un copioso índice. Es un Códice bien conservado, y se 
halla colocado en la pieza de ios iVlss.» 

XXVII. Gracián de Alderete (Diego). 

— Cesar renovado. 

Es el segundo tratado incluido en el libro de Gracián que lleva 
por titulo: 

De Re Militari. Primero Volumen. Onosandro Platónico, de las 
calidades, y parles que ha de tener un Excelente Capitán General, y 
de su Officio y Cargo. Traducido de Griego en Castellano, por el 
Secretario Diego Gracián. Segundo Volumen. Cesar renovado, que son 
las Observaciones Militares, Ardides, y Auisos de Guerra que usó 
Cesar. Tercero. Quarto, y Quinto Volumen. Disciplina Militar y 
Instruction, de los hechos y cosas de guerra de Langeay donde se mues- 
tra la forma, y manera para ha^er gente, y soldados en un Re y no: y 
cómo se deuen exercitar, para seruirse dellos en todo tiempo y lugar: 
y las cosas que un Capitán General ha de saber, para ha¡{er bien la 
guerra, y vencer sus enemigos: y las Leyes y Costumbres que a de 
aver entre los Soldados, v todo lo que concierne al vso de la Guerra. 
Traducido de Francés en Castellano por el mesmo. En Barcelona. 
Por Claudio Bornat. Año iSdj. Con Priuilegio Real. 

4.^ 203 págs. dobles. Privilegio. — Soneto de Diego Gracián. — Oda 
del Licenciado Diego Eugenio de Salazar, vecino de Madrid. 

El Cesar renovado, que es una colección de aforismos militares 
comentados en sesenta capítulos, ocupa las páginas 32 á 65. 

XXVIII. García (Vicente Blas). 

— Praelectiones in Commentarios Caesaris de Bello Gallico. 
Citados por el mismo Blas García en el folio 35 de sus Elogia in 
multorum adolescentum eximia spe, virtute et doctrina commendatio- 



BIBLIO'"RAFÍA HISPANO LATINA CLÁSICA 4I I 

nem (Valencia, i568 y iSyó). No se tiene más noticia de este trabajo, 
que quizá siguió la suerte de otros varios de su autor, según él mismo 
lo refiere: Partim furto surrepta, partim per incuriam eorum qiiibiis 
commisseram amissa, foedissime perierunt. 

XXIX . Palmyreno (Lorenzo) . — 1573. 

— Que no se han de traer elegancias en la lición de Cesar, y á esta 

occasión se declara la métliodo, de leer cometarios de Cesar á Caua- 

« 

lleros. Año i5y8. * 

Hállase este tratadito al fin (folios 233-277) del libro titulado: 
El Latino de repente de Lorengo Palmyreno, con la traducción de 
las Elegancias de Manucio. En esta quarta impressión van muchas 
cosas añadidas y emendadas. Año i5y8. Impresso á costa de Bal- 
thasar Symon Mercader de libros. Véndese en su casa, en Valencia, 
junto á la Escuela mayor. loan Navarro lo imprimió en la Inclyta 
ciudad de Valencia, jimto al Molino de la Rouella. Año i5y8. 

La primera edición de este libro es de Valencia, por Pedro de 
Huete, 1573. 

El opúsculo de Palmyreno *es tan curioso para la historia de su 
pedagogía, y especialmente del método que seguía en la explicación de 
los Comentarios de César, que conviene dar un amplio extracto de él: 
«Ha querido nuestra desdicha que en algunas Repúblicas de España, sólo 
por oyr á uno hablar prompto Latín (aunque le veen con un bordón, y vestido 
de sayal, en aquel hábito que llaman Pordioseros, sin informarse de su vida y 
costumbres) le encomiendan sus hijos, y escuela pública: y passada la primera 
paga, desaparece: y no puede hazer más, porque hauiéndose jugado lo que te- 
nia, tomó aquel hábito, y no siendo suyo, no podía durar. 

»Uno destos, tenía las Elegancias (de Paulo Manucio), y leyendo César, á cada 
vocablo vanaba, y los discípulos estaban abobados: y como esta mísera facul- 
tad de enseñar Gramática, ó Rheióríca, todo depende del juyzio de los ignoran- 
tes mogos, y uno que toda su vida ha estudiado en buenas letras, si á estos no 
agrada, luego es excluido. 

»Vinieron unos discípulos destos Pordioseros á mi lición, y dixéronme. que 
cómo no dictaba yo phrascs, que ellos tenían muchas de sus Maestros, de 
quando les leían César. Híze que me las enseñasen. Mostráronme sobre el ca- 
pítulo quinto del primero libro donde dize César, Castra ponit, había él dictado, 
poneré castra, locare, constituere, faceré, metari, &, que Manulio trae en el titu- 
lo sitio, ó sitiar; y sobre súbito había dictado: confestim, é vestigio, quam pri- 



412 felbLIOTECA DE LA REVISTA DE ABCH., BIBL. Y MUS. 

mum, statitii, acutu}n,&., que Manutio pone en el título súbitamente;}- esta lición 
era muy estimada, y escrivían estas frases con gran ardor, y luego se las hazia 
decorar. Pidiles me construyessen y arromangassen aquel texto: era lástima 
ovrlos. Dixe que hahlassemos Latin: respondiéronme que nunca á tal havían 
usado. Dixe: ¿pues de qué sirve lo que haveys escrito, y decorado? 

»Quiero tomar esto un poco más largo, para el bien de la República. Tres 
maneras hay de preceptores: unos, que toda la lición, y la hora de interpretar 
el autor, gastan en dictar phrases: otros que no quieren traer más de sólo el 
texto, construydo muchas vezes: otros, que se alaban, que leen una lición de 
repente, sin proveer cosa alguna. A los primeros, parece me que la impressión 
de las Elegancias basta: porque si hasta hoy, por no buscar una curiosidad, se 
entretenían con dictar un capitulo de Manutio, agora que los discípulos le tie- 
nen, poco estimarán al Maestro que se las dicte: pues en Anlonius Schorus tie- 
nen abecedario dellas: y en Manucio uso y copia. A' los segundos respondo, 
que arguve pereza el contentarse que los discípulos oyan sola construcción, 
pues saben que (lo uno por darles doctrina, lo otro por alegrarles á que la re- 
ciban de mejor gana) son obligados á decir más de la construcción...» 

«Para esto aconseja Erasmo en el libro de Ratione instiiuendi discípulos, 
que el Maestro entre por un lociis coínmunis, ó por una sentencia, ó refrán, ó 
apophthegma, y da muy buen exemplo sobre la Égloga de Formosum pastor. 
Luis Vives en los libros de tradendis discip'inis, dize: Que procure el Maestro 
no ser árido y estéril, quando declara los auctores: y que si en el testo se ofTrece 
nombre de alguna ciudad, cuente alguna cosa señalada della: si nombre de va- 
rón, alguna cosa memorable que ha hecho: y que en esto ha de ser más largo 
que corto. Encomendaron me dos discípulos (hijos de Illustrissimo) que les 
fuesse á leer cada día á su casa: havian oydo el César, y rogaron me, que no 
passasse adelante, que ya havian oydo hasta el libro sexto, y que era muy frío 
y desabrido auclor. Yo admirado, pregunté al Maeitro, qué auctores seguía 
para el César: dixo me que ninguno, porque no era obligado enseñar á sus discí- 
pulos más de lo que él sabía. Respondíle que verdad era, si hazía todo lo possi- 
ble: y que siendo tan buen Griego y Theólogo, como él era, si se atenía á darles 
todo lo que él tenía, bien medrados yrían los discípulos: pero que predicando 
tantas fiestas en su pueblo, por fuerga havía de estar divertido: de modo, que 
por docto que fuesse, de repente no sabría más de la construcción, y que esta 
no bastaba para hijos de un (Londe: quando más que los testos cada impressión 
se mudaban, y assí convenía hazer reflexión: en fin, después que los puse en la 
otra methodo, holgaban con el César, y hallaban sabroso al que de antes no 
podían ver...» 

«Pero si hoy en Roma trae Mureto su papelico para sola una hora que lee 
pública, qué haré yo leyendo seis públicas, y tres en palacio cada dia, y dos las 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO LATINA CLASICA 4l3 

fiestas, y entre ellas las Tragedias Griegas de Sophocles? y si me viesen papeli- 
cos me desterrarían, tanta es la cerimonia que por acá usamos... 

»Esta orden de las Classes que nos dieron año i562, es una atadura fuerte, 
porque tres horas seguidas de mañana, y tres de tarde, amohinan mucho, y 
quitan la lozanía ai lector, de modo, que aunque son muy buenas, en dos co- 
sas son dañosas. La una, en no dar lugar al preceptor para que medite lo que 
trae estudiado. La otra, como los discípulos son jóvenes briosos, no pueden 
suffrir tanto reposo, y pierde su Maestro la auctoridad con ellos. Quando no 
hauía classes, leía mi compañero, descansaua yo aquella hora: después que él 
salia, entraua yo de refresco, y el discípulo tenía más respeto. Pero agora que 
está con un maestro cada día seys horas, ni el moco se acuerda de lo qu3 deue, 
porque el Leonero de mucho tratar, no se espanta del León, ni tampoco el 
Maestro puede siépre tener las riendas tirantes, ni la férula yerta: assí mucha 
conuersación causa menosprecio: y puesto que el César, y Virgilio, y oraliones 
de Cicerón, que leemos, son de si tá suaues, que aunque los oyan los mogos 
muchas veces, conservan el buen gusto, por lo que dize: Decies repetita place- 
bunt... 

»Joachimo Fortio en su librico de Ratione Studii, no solamente dize que es 
trabajoso oyr á vno seys horas cada día, mas vna sola hora, dize assí: «Taedio- 
sitm est per horam integram cogitationein liberam ad alterius dicta cohibere». 

»Y assí para que el Maestro tenga la alegría que conviene, y esté lozano en 
mouer sus discípulos, quádo les interpreta los auctores que he dicho, manda 
que antes de la lición tome un buen trago de maluasía. Bien parece Flaméco en 
tal consejo: yo estaría bien apunto con nueue maluasiadas cada día, y cantan- 
do c5 Chremes: Ñeque pes, ñeque manus suum ofjíciumfaciunt. 

»Yo tengo por mejor, que el Maestro, primero mueua á sí c5 buena conscié- 
cia, y después mouerá á sus discípulos. Acuerde se que está allí para ensenyar, 
y que si tibíamete lo haze, será con poco provecho de sus discípulos, que le 
pagan, y sustentan. Y no se marauille, que aquel officio le cansa, y á vezes le 
enfada, tentaciones son del Demonio, porque después de los Sagrados templos 
é yglesias, no ay cosa más sancta que la escuela, y assí quiere él impedir tan 
sancta obra... 

»Varía las materias en el autor, discantando sobre él, y alegrar se han los 
discípulos, y tú con ellos. 

»Haurá muy pocos días, leía yo aquel paso del cap. 6, del libro 5 de César: 
Cum capite solo ex aqua extarent: dóde fué la rota de los Ingleses, y su Capitá 
Cassiuelauno al passar del rio Thamisa, fué vencido. Hecha la primera cons- 
trucción, y el proemio latino, y el de romance, dode suelo dilatar como por 
historia lo que el César trata con brevedad de comentario en aquel testo, co- 
mencé de encarecer la hazanya de los Romanos, y al fin díxe: «Hijos, ya otras 



414 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

vezes os he dicho los quatro modos c5 que passaua César los rios, y he trata- 
do de su gran valor, pero hoy quiero pregonar hazañas de Españoles, que si 
estays attentos, dexarán esta del César bien escasa. Año i568 acaeció la sin- 
gular empresa que digo... (y narra, muy bien por cierto, la gran hazaña de 
Sancho de Avila y Cristóbal de Mondragón en el paso del Zuyrdezée). «Mucho 
hizo César, mucho hizo también Hernando Cortés, como hos he contado otras 
vezes, pero essos passaron rios, ó pantanos, albercas, ó tremedales: Sancho de 
Avila passó la mar, y venció.» 

«Acabado esto, y bien ponderado, teniendo ya mis discípulos regocijados, 
bolví á mi testo. Como los mo^os son de diuersa edad, el que gusta de aquello, 
no solamente lo nota, pero aun en su casa lo escriue: el que no, en tanto que 
yo lo cueto, repite callando su construción. Dirás me: si esso hago, llamarme 
han fabuletas de Palmyreno. Respóndeles deste modo: «Praeceptor Christianus 
dummodo Reipublicae consulat, omnes adversos de se rumores facile contcmiiet». 

»Idiotas me sacaron esse nombre año i554, los quales sin saber griego, ni 
historia, ni geographia, quería competir conmigo: pero ni eran Ciceronianos, 
ni tenían caudal para esto: y dezian que las huvas eran agras, pues no las po- 
dían alcanzar. Y las historias que no alcan9auan llamauá fabuletas: no cure- 
mos dellos, pues ya son muertos... Y no me fatigo que mis cóirarios les llamen 
fabuletas, que yo sé si lo son ó no: tomándolas de Plutarcho, Séneca, Caelio 
Rhodigyno, Theatrum vitae humanae, Atheneo y otros libros que ellos no leen. 
A esto llamo yo humanidad y Philologiá, con que el discípulo se haze más 
prudente y auisado, no fabuletas... 

»Ten siempre en memoria que el Maestro deue quatro cosas á su discípulo: 
es á saber. Devoción, Buena crianza. Pulida doctrina, y lo que llaman agi- 
bilia. 

»¿No te parece que leyendo á Virgilio, sería falta de charidad no dezir sobre 
este verso, Postqud introgressi et cora data copia fandi, lo que un moyuelo es 
obligado quáJo va á casa agena? Sus padres no se los enseñan: veo que estando 
vno en su casa meando, ó desnudo, ó haziédo cámara, se le entra un estudian- 
te sin hablar palabra, y á vezes offende en eslremo, ó vee cosa que le offendaá 
él. Yo luego les doy co el refrán: No te arrojes en casa agena, toca de fuera, y 
espera. Los Troianos no se entraron, si no que introgressi sunt, y pidieron li- 
cencia coram fandi. Procura que tu discípulo lleue de tu lición alguna senten- 
cia, refrán, simile, apophtegma, y cosas para enmendar sus costumbres, cobrar 
experiécia de bien vivir, y ser prudente. 

»Las elegancias, en plática las tratarás, no quando lees César, el qual porque 
no te enfade, leerás por vno destos nueue modos. 

»I. Puedes conferir las hazañas, ó ardides de guerra, con los que en nuestros 
tiempos vemos, prouando que no faltan Césares, si no huuiesse artillería: otras 



BIBI.IOGRArÍA llI3r.\.N0-I.ATIN.v CI.ASICA 4'^ 

vezes, que aunque liuuiera en su tiépo arlillen'a, no dexara César de ser va- 
liente. 

»II. Compararlo con Capitanes gr¡e^íOs, co;no son Alexandre Magno, Philo- 
pemenes, &, conferiédo la puericia de aquéllos con la deste, ó la adolescencia. 

»¡1I. Haziendo una contentio demonslratiua, mostrar que no ha hauido más 
crudo tyranno que César. 

»IV. .Mostrar que ningún Capitán romano ygualó con César, como son 
M. Marcello, Scipión, Svila, Mario, Pompeyo, ¿\". 

»V. Con los Elogios militares de Paulo louio hazcr comparaciones breucs, 
y assi reuocarás á la memoria lo del año passado. 

»VI. Conferir passos de Cesar vnos con otros, como haze Sebastiano Corra- 
do en \a& Epístolas ad Atticum, mostrando el modo de componer de César. 

»VII. Hazer censura en algunos passos, donde se repugna el César libro pri- 
mero, contra quarto, ó segundo. 

»VI1I. Traer á la memoria en cada lició los passos que con destreza y mo- 
destia há lomado de Cesar en sus historias Michael Brutus, Arnoldus Feronius, 
Paulus louius y .Emilius, &. 

»IX. Repartir el arte militar como los antiguos in appáratum, cogressum, ct 
castra: ó como se vsa hoy en alojar, marchar, y combatir, y mostrar desto qué 
guarda César. 

»P. Todo esto fuera propósito (sic) y demasiada carga para los discípulos. 

»R. Antes importa mucho, porque en Cicerón y Virgilio que lleuan gran ar- 
tificio de Rhetórica, sería esto sobrado: y vale más declarar allí la inuención, y 
elocución, que no estas salidas y digressiones. Pero Cesar va tan llano, claro y 
sin artificio, que para cumplir con toda la hora, es menester variedad, si no 
quieras cansar al auditorio con Calepino. Y en Virgilio y Cicero, Asconio Pe- 
diano, y Seruio, y Nasimbeno le dan materia: en César, Hotomano, Vrsino y 
Manutio no hallan más que Harpócrates. Lo que dizes de la carga, ni tuya ni de 
discípulos es demasiada, pues te doy el siguiéte aliuio. 

Fai'a descargar al Maestro. 

»Si quieres bien declarar á Cés'\r, no has de ser auariento en comprar libros, 
perezoso en leerlos, ni descuydado e: repartir las materias. 

»Para ardides de guerra, hazañas, inuéciones, combates, assidios, celadas, 
garlitos, castigos, clemécia, crueldades, prouisiones súbitas, dichos animosos, 
leerás: 

yyStratagemaia Frontini. Vegetius. 

y>Stratageinata Polyaeni. Rob. Valtiiriiis. 

»Tlieatnim vitoe humancE. Onosander. 

•^Discorsi di guerra di Áscanio Ceiiiorio, y de Machi. tvel lo. 



4'6 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

>>Reglas militares de Coniafán. 

»Langeay, traducido por el Secretario Gradan, impresso en Barcelona. 

»Para armas, vestidos, bastimentos, sueldo, exercicios, victoria, iriunphos, 
ouaciones, machinas y pertrechos. Principia, cornua, ciineus, testudo, phalanx, 
quadratum agmen, acies rotunda, directa acies, orbis militaris, leerás: 

^Vuolgangi La^ii Respublica Romana.» 

.-Eliani de aciebus, con las pinturas de los alojamientos que le añadió Fran- 
cisco Robortello. 

«Si tienes alguna duda en la figura de Clypeus, Galea, Pelta, Chlamys, Sa- 
gum, Procestria, Angariae, &, leerás: 

^Historia utriusque belli Dacici a Traiano Caesare gesti, ex simulachris 
quce Í7i columna eiusdem Romee visuntur-collecta auctore Fr. Alphonso Ciacco- 
no. Romae, iSyG: aquí van por mano de lindos pintores las armas, y exercicios 
dellas que los Romanos vsauan. 

»// soldato di M. Domenico, in 4. in Yenetia, iSyo. 

»I1 primo libro del tratatlo militare di Giouft Mattheo Cigoña ¡n Venet. iSóy, 

»// gentilhomo di Mutio lustinopolitano, Venetiis, iS/i. 

»Modo di formare con preste:{ia le moderne bataglie de piche, archebu^e- 
rie, &, in Brestia, iSyi. 

»Osservatione di historia di Thomaso Porcachi. 

»AuuertÍ7nenti morali del Mutio lustinopolitano, in Venetia, i562. 

»Diálogo de la verdadera hora militar de don Hieronymo de Vrrea, en Ve- 
necia, 1 566. 

Fara el testo de César. 

»Después que prohibieron á Retro Ramo, y á Joannes Rhellicanus, há que- 
dado Franciscus Holomanus, Fuluius Vrsinus, Aldus Manuiius Pauli filius, 
Michael Bruius, estos va juntos: Henrico Giareano va á parte impresso, es muy 
pequeño, pero los ratos que habla va docto. 

*Los que declaran algunos passos á parte son: 

»Hierony7n¡ Magii variarü lect. lib. 

»Guilelmi Canteri i'ariariim lect. 

»H.eronymi Mercurial is variarü lect. 

»Petri Victor, variarum lect. 

•»Marci Antonii Mureti variarum lect. 

»Ioannis Picardi de Prisca celtop. 

»Andreae Alciati Parergon lib. 12. 

»Petri Nannii Miscellanea. 
^Francisci Luysini Parergon. 

»Alexandri ab Alexandro. 



bibliografía hispa no-latina clasica 417 

»Álexandri Sardi mores gentium. 

»Ioannis Buieonis opera Geometr. vbi de ponte Caesaris. ' 

»Frácisci Floridi de praestátia Caesaris. 

»Dionysii Lambini in Horatium. 

»Stro7}iata Pahnyreni Hispaiñce vbi de ponte Caesaris. 

»Las cosas raras de la Gallia Bélgica, y de toda la Comata hallarás en /?o- 
berío Cenalis GalUa, loannis Marii Gallia, Aimonii historia Francorum. Les 
viles y sites. Liitetia Eustathii. Les antiquitas (sic) de Nimes. Petri Diviei libe- 
llus antiquitatum Galliae Belgicae. Viaje del Príncipe, por Caluete de Estrella, 
Symphoriani Champierii Galliae flumina et aquarum miracula. Claudii Cam- 
pierii, opusculum de praecipuis Galliae ciuitatibus lingua Gallica. Jacobus Me- 
yerus, de rebus Flandriae, Roberti Guaguini, Arnoldi Feronii, Paitli ./Emilii, 
loannis Tislini historia et chronica.» 

Las traducciones. 

«Están los Comentarios traduzidos en Castellano, por Diego López de Tole- 
do freyle de Calatraua, Comédador de Castilnouo, hijo del Secretario de la 
Reyna doña Isabel: si quieres ver quan buena es, mira al principio del quarto 
capítulo del Libro tercero, dice assi. «Publio Crasso adolescente y mofo, i pero 
«Sapiéti pauca.» 

»En lengua francesa está mejor traduzido por Estienne Delaigue, impresso en 
París, i56g. 

»En Italiano le traduxo un Genoues, año i53q, llamado Augustino Ortica de 
la Porta, pero en muchas partes no entédió las palabras de César. 

»E1 que me contéta mucho, tiene este título: 

»I commentari di C. lulio Cesare, con le figure in rame, de gli aloggiamen- 
ti, de fatti de arme &. Fatte d' Andrea Pallad io, in Venetia, i5y5. 

»E1 lenguaje Toscano es mejor, y á cada capítulo pone un retrato de lo que 
César narra». 

Para descargar el discípulo. 

^Teniendo el Maestro lo dicho, no le parecerá difficil esta empresa: si ya no 
es tan poco leydo y de tan poco caudal, que todo lo aya de aprender, y proveer 
el mismo día, que sería parte para tornarle loco.... Si tu eres idiota, no es bien 
que por proveer á tu necesidad, padezca la República. 

»Si dizes, que no podrán los discípulos coger tanta cosa, yo hablo con espe- 
riencia, y puedes me creer. 

I «Publio Crasso mancebo», dice en la edición de Alcalá, i52g, que es la que tengo á la 
Tista. 

27 



4l8 BIBLIOTECA DE LA PEVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

...^>Yo tengo en el auditorio este año, iSyS, discípulos que han oydo Philoso- 
phía. otro3 Theología, otros son bisognos en Rhetórica, y todos gustan del 
arromaníjar moderno que vsamos en César.... 

Exeiaplo. 

»Llega el Sábbado, día de repetition y disputas, están los discípulos á uso 
de guerra, repartidos en Veülcs, Fereniarii, et Triarii. I, os que llamamos Ve- 
lites son los que ha poco tiépo que vinieron al auditorio. Fereniarii, ya plá- 
ticos. Triarii, son los soldados viejos, que en Rhetórica y todo se señalan.... 

»Repite cada uno una lición, y levanta se su aduersario á corregirle. ' 

»Acabada, desafian se á construyrla en latín, poniendo una pluma, ó un 
dinero de apuestas. 

»Bueluen después á desaliarse, quién la dirá mejor enRomance sobre la letra. 

»Después en latin sobre la letra dilatando con copia renim et verborum. 

»Hecho esto, piden, ó preguntan sobre algunos passos escuros. 

^Cerrando los libros, pidoles clausulas, puesto premio. 
(Pone un ejemplo de un método, haciendo intervenir en él á su dis- 
cípulo D. Bernardo Augustin Comendador de Malta, uno de los Tria- 
rios, que cuenta un ejemplo de las guerras de Flandes.) 

»En fin, experiencia muy cierta tengo que ios discípulos tienen fuerfas para 
esta carga, pues ni por ella, ni por otra desmayan, ni con estas curiosidades 
se confunden. Tengo buen testigo al muy lUustre Señor don Francisco Ribera, 
al qual leyéndole yo de mañana la lición de Griego de Sophocles en Palacio (al 
margen «á 5 de Marzo, año i568»), dixe: <^Supplico á v. m. se venga oy á fauO' 
recemos en mi auditorio, que tengo examen de unos discípulos». Y como oyó 
á Hieronymo León, hijo del Doctor León, de edad de treze años, y á Luquin 
de Algezira, delante tantos Maestros y Doctores, hazer tan floreados exordios, 
v responderme tan bien á las preguntas de la invención, elocución, y actión 
que yo les hazía: y después de dicho el precepto otra prueua que les hize, en 
que me declarassen el artificio de un peda90 de vna oración de Tullio, no oyda, 
y vn pedazo de Virgilio, y medirme los versos, y declarármelos por Ecphrasi, 
después por Paraphrasi larga, y que á la fin los alabé mucho en mi elogio, dixo: 
Si yo supiera que tan bié lo hauian de hazer, yo aparejara un exordio más lar- 
go que el que hize en las conclusiones que se tuuieron en la Cópañía de lesus, 
\ mezclara algo de Griego, para animarlos. Dixe yo: Otro día rescibiremos la 
merced. Digo pues, que quando no bastassen todos los que allí se hallaron 
para testigos, como á Antimacho le bastó sólo Platón, assi yo con sólo el Señor 
don Frácisco estoy contento para mi empresa. 

»Y que no estorben estas digresiones, vee se, que han hecho tantas declama- 
ciones este verano, q tuvo necesidad el Rector Blay de mandar que parassen 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA 419 

hasta que passasse la calor: y passada, tuvo escusa, en decirles que cessasen, 
que ya era tiempo del Curso: y assi han quedado muchos discípulos míos en 
los auditorios de ios IKustres Esquierdo, y Castellón, con sus oraciones decora- 
das,, aguardando si á sant Lucas podrán hazerlas. 

Stratageina. 

«Muchas vezes acude en Cesar un pedago de vna llana, ó media hoja sin 
sentencia notable, ni historia, que no pone si no cosas que á los mogos son 
desabridas, y para el Maestro no muy gustosas. Si esto acaesce entre los discí- 
pulos, no falta remedio; pero si aquel día entran estrangeros, ¡av, dolor!, es 
como huéspedes honrados en aldea, sahbado á tres horas puesto el Sol, lexos de 
mar, y en el pueblo no ay río, si no pogos, y los pocos hueuos que tenían: 
lleuaron al Señor del pueblo. Toda vía, si llegan al principio, antes que se haze 
el Proemio en Romance, tenemos remedio con hazer una hvpotvposi de su 
venida, retratando la con algún passo de Homero, Theócrito ó Pindaro...» 

La estratagema consiste en hacer crítica de improviso sobre un pa- 
saje de cualquier autor. Pone un ejemplo de este modo de salir del 
apuro, haciendo intervenir en él á sus discípulos Gregorio Vincente So- 
riano, Honorato Alzina, Alonso Hernández de Requena, y Hieronimo 
Charles, haciendo crisis de cuatro versos de un poeta antiguo. 

«Valió esta invención de modo, que los discípulos quedaró muy lóganos, 
los huéspedes muy contentos, como vieron que yo hize allí juramento, que 
todo era de repente...» 

XXX. Palmyreno (Lorenzo). — 1575. 

— Discurso de Lore7i¡{0 Palmyreno sobre la puente de César. 

Hállase en los apéndices del libro titulado Vocabvlario del llvma- 
nista de Lorengo Palmyreno. Añadieroyise en esta segunda impresión, 
Pons Caesaris. Selecta animalia. Stromata, &.. Eti Barcelona, impres- 
so en casa de Pedro Malo. Año de M.D.LXXV. 

Sin foliar. Signaturas V á V-3. 

«En el libro quarto de los Comentarios de Caesar está la puente del Rheno, 
tan bravamente, y con tanta escuridad retratada, qual parece imposible enten- 
derse: tanto que los más doctos que sobre ella escriuen, confiessan que ignoran 
muchos passos. De esto verás el atrevimiento de nuestros grammáticos, que sin 
cuydado alguno traen vnos pedacillos de caña, y muy contentos muestran á 
sus discípulos una niñería á modo de puente, con que quedan muy ufanos, y 
ríen de mí, porque después de auer hecho mi prefación latina, quando llegué á 



420 HBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

la exposición dixe: Hijos, por cierto tengo, que acaecerá en esta puente, lo que 
uno para regozijar los convidados dezía: que les había de hazer un razonamien- 
to, del qual ellos no entenderían el principio, y él mismo no entendería el me- 
dio, y la fin ni él ni ellos. Veo que cayeron en esta puente locundus Veronen- 
sis, Leo Bap. Albertus, Glareanus, Cardanus, Scaliger, y quizá cayeron ó duda- 
ron también loannes Buteo, con los muy doctos Gabriel Faernus, Michael 
Brutus y otros. Gran necedad sería la mía, pensar que donde estos estropezaron, 
podré yo andar passo seguro: pero á lo menos quiero advertir á los de mi facul- 
tad lo que yo ignoro, para que si ellos lo entienden, gozen de su buena andanza, 
y si no, pierdan aquel descuydo en que están. 

>!>Lo que yo no entiendo es: Fistuca, Fíbula, Pro ariete, Ad inferiorem par- 
tem Jluminis obliquae adigebantur. Pedum quadragenum. 

»A lo de fistuca digo que Budeo y lucundo, le toman por el instrumento que 
allanamos el suelo, al qual Vitruvio llama ligneum vectem ferratum, pero pa- 
rece muy pequeño para hincar tan grandes maderos. Dice Buteo, que sospecha 
fistucas palos fuisse praeacutos, quibus solum congestium solidatur, ad siibs- 
triictiones faciendas. 

»Fibula es sortija, ó redonda, ó quadrada, de hierro, con una aguija en me- 
dio, con la qual trabamos el talabarte, y por metaphora á una cuerda ó maro- 
ma torcida para atar maderos, llama Vitruvio fibula, y porque los cabos de los 
maderos se trababan en esta puente con palos de robre con sus puntas encaxa- 
dos, á modo de gradas, llamó Caesar fíbulas. 

>•> Ariete subiecto, id estfulcimento, según dize Glareano, pero Faernus afirma 
que en el libro manuscripto dlze pariete, en lugar de pro ariete: Buteo entiende 
pro ariete, id est ante arietem, ó los troncos y barcas que río abaxo vienen á 
batir en la puente. 

»Dos cosas pretende Caesar: la una es el retrato de la puente, la otra el modo 
y la orden de edificarla. Pongamos la construcción para los niños... 

»N'o es esto, amigo lector, más de un principio, porque pensando imprimir 
en Valencia, y que tendría modo de poner la figura ó retrato de las puentes, 
que Cardano, Buteo, locundo y Scaliger en las exercitaciones exotéricas traen, el 
que lo imprimía á su costa, me dixo que tenía mejor occasión de imprimir en 
Barcelona: pidióme lo de priessa, y cosas de pinturas, que responden á charac- 
teres, donde no está el auctor no pueden muy bien acertarse. Dios me dará 
occasión para que se haga esto más cumplidamente, y á provecho de los estu- 
diosos.» 

XXXI. Anónimo, traductor de Gabriel Simeón. 

— Libro primero del Nuebo César, por el señor Gabriel Simón, flo- 
rentín. 



■IBI.IOURAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 4ÍI 

Visto y corregido cofi cuidado por Francisco de Santomás; dirigi- 
do al señor de Mondelot, mi Señor. 

En Lion, en casa de Juan Saugrain Commis. i5jo. 

Ms. del siglo xvii; 5i hojas en 4.° 

Bibl. Nac. Mss. núm. logS. Signatura antigua^ E. 160. 

Port. — Al Delfín de Francia, mi Señor, Gabriel Simeón, florentin. — 
Sumario de los capítulos. — A los lectores. — Texto. 

Es un tratado de arte militar, hecho en gran parte con traducciones 
muy libres de los Comentarios. 

Su título indica que se trata de un libro ya impreso. No lo he" podi- 
do hallar en esta Biolioteca, donde hay otro de Gabriello Simeoni, ro- 
tulado: 

Le satire alia Berniesca, con ima Elegía sopra alia morte del Re 
Francesco Primo, é altre rime. — Torino, Mart. Craviotto, 1549. 4.° 

Los prólogos del Nuevo César, sólo contienen vulgares alabanzas (^e 
la Historia y de la importancia que le dieron los monarcas; nada de 
noticias biográficas. 

XXXII. BoNYERES (D. Carlos). 

— Epítome I floreado | de los \ Comentarios \ de | Caio Ivlio Cé- 
sar. I Por I D. Carlos Bonyeres. \ Barón de Auchy \ del Consejo Sv- 
premo de Gverra. \ De Sv Mag. Cat. &. | Varsaviae (Varsovia) | In 
ofjicina Petri Elert S. R. M. Typographi, \ Anno Domini, 1647. \ 
Cum facúltate superior um. 

Al fin: 

Varsaviae, \ In ojficina Petri Elert S. R. M. Typographi. 

4.° 104 hojas. 

Figura entre los preliminares un extenso prólogo á quien leyere, 
con noticias biográficas del autor, que firma en Varsovia, 10 de Enero 
de 1647. — Texto. — índice de los nombres antiguos y modernos de pue- 
blos, ríos, ciudades, &, que se mencionan en el libro. 

XXXIII. Enríquez de Villegas (D. Diego). — 1649. 

— Aula militar I, y políticas ideas dedvcidas de las acciones de 
C. lulio César, execvtadas En las guerras de la Galia, Ciuiles, de 
Alexandría, de AJrica, de España. A la Magestad Católica del Rey 
nuestro Señor D. Phelipe IV El Grande, Rey de las Españas y de las 



422 BIBLIOTECA DE LA KEVISTA DE ARcH., BIBI.. Y MUS. 

Indias. Escripia Don Diego Enrique^ de Villegas, Cauallero Professo 
en la Orden y Cauallería de nuestro Señor lesu Christo, Comendador 
en ella, v Capitán de Coragas Españolas. Madrid, lulian de Pare- 
des. i64g.—S.° 

Lleva este libro una especie de anteportada que dice Comentarios á 
los Comentarios de C. Ivlio César. 

12 he jas preliminares, 363 páginas _\- una hoja mas sin foliar. 

TRADLCCIÜNES. 

XXXIV. Anónimo. — Siglo xv. 

— Traducción castellana, hecha sobre la italiana de Pier Cándido 
Decembri. 

(Biblioteca Nacional. 10.187. Códice procedente de la de Osuna, v 
^escrito seguramente para el Marqués de Santillana. Tiene i23 folios. 
en papel.) 

A. Morel-Fatio (Bibliothéque de l'Ecole des Charles, L\ . 1894) ha 
dado á conocer el proemio de esta versión, que tiene algún interés 
porque el Julio César, italiano, de Cándido Decembri, que es el más 
antiguo de cualquier lengua vulgar, escasea mucho en las colecciones 
de códices, y hasta se ha creído perdido. La Biblioteca Nacional de 
París posee, sin embargo, la parte de los Comentarios De Bello Callico 
(núm. 124 del fondo italiano, núm. 7.725 del fondo antiguo). 

«Al serenissimo principe é muy excelenie señor Filippo María, duque de Mi- 
lán, conde de Pavía é de Anguera é señor de Genova, comienza el prólogo de 
Pedro Cándido sobre la ystoria de Gayo Julio César. 

»Muchos han ya seydo, ilustrísimo principe, los quales, ó por poca noticia 
de las ystorias antiguas, ó por defecto de letras, creyeron que estos libros que 
yo al presente trayo en vulgar á la vuestra excelencia, no de Gayo Julio César, 
mas de algún otro letrado actor al su nombre fuesen descritos. De donde ha 
procedido no mínimo error: ca algunos dellos á Suetenio Tranquilo é otros á 
Julio Celso estos libros han intitulado, los quales antes debrían ser escusados 
é (por que) reprendidos de mí, si la ignorancia escusaciún alguna pudiese me- 
rescer. Mas, considerado que la verdad en toda parte deve ser loada é antepuesta 
á la amistad, é que devida cosa es que las obras de los notables hombres á gloria 
de aquéüus sean referidas, abrán paciencia aquellos que de las historias no son 
bien enseñados, si entenderán la propria verdad á la vuestra excelencia de mi ser 
scripta, pues que ellos no más que yo fueron presentes á aquellos tiempos, é 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLÁSICA 423' 

todo en la fe é actoridad de los notables escriptores sea referido ó dexado. Por 
tanto, non se maravillen los dichos libros ser descriptos de César, el qual en 
mayores cosas de aquestas de su intelecto ha dexado nombre é memoria. 

»Nin crean ellos por que ficiese fechos darmas dexase por eso de saber le- 
tras; é si en la mente é ánimo suyo revolverán los famosos emperadores é ilus- 
tres capitanes p-sados, fallarán todos aquéllos, bien pocos ex^ebtos, no sola- 
mente en letras latinas, mas en las griegas aún, aber seido doctos é muy ense- 
ñados, los nombres de los quales, porque seria largo é aun supervacuo referir 
á la vuestra excelencia, quiero dexar al presente, solamente recordando, no 
tanto á Julio César, mas Octaviano, Tiberio, Germánico, Galicula, Claudio é 
Nerón, todos de una prosapia é linage descendidos, egualmente aver seido letra- 
dos, é muchos testimonios de su enseñamiento aver dexado á la posteridad. Mas 
por tornar agora á César, primero emperador, de quien al presente sumamente 
es recordado este nombre é la gloria, é seyendo él elegido por los romanos para 
que la provincia de Galia ordenase, la qual de nosotros se llama Francia, é dada 
aquella orden en cinco años, después confirmada en otro tanto tiempo por el 
Senado é pueblo de Roma, aquellas cosas que por él en este espacio de diez 
años fueron ordenadas é fechas, todas las recogió en siete libros, á las quales 
non seyendo dada complida descripción, así como claramente se ve, uno de sus 
capitanes, mucho famoso en los fechos de armas, Aulo Hircio llamado por 
nombre, añadió á aquéllos el octavo libro. Después, seyendo de César en tres 
libros descriptas las batallas cibdadanas que fueron entre él é Pompeo en diver- 
sos lugares, las quales de Lucano, después en versos más poéticamente que ver- 
daderas, fueron escriptas, el ya nombrado Hircio, por complir la primera é la 
segunda historia, tres libros por semejant á aquella ayuntó, en los quales las 
batallas de Alexandría, de África é de España se contienen, según que en este 
volume en vulgar se traducirán. E si de estas razones alguno de mí la fe deman- 
dase, vea los libros de Suetonio, de Hircio é de Tulio, los cuales de los loores de 
mí contados é aun de mayores muy entera autoridad noticia é fe le dará.'» 

En este calco servil del prólogo del traductor italiano consta su nom- 
bre y el del príncipe para quien fué hecha la versión: circunstancias que 
faltan en el códice italiano de París. 

XXXV. López de Toledo (Diego). — 1498. 

— Los comentarios de Gayo Julio César. 

(En la portada, sobre el titulo, campea en gran tamaño el escudo de 
los Reyes Católicos con el lema Tanto monta.) 

Colofón: Aquí se acaban los comentarios de Ca- \ yo julio César 
en rromáce. Imprimidos en la muy noble | ciudad de Toledo a costa del 



424 BIBIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., »I1L. Y MlíS. 

muy horrado mercader Mel \ chor grroicio: por maestre Pedro hagem- 
bach alemán. A \ quatorce del mes de Julio Año del nascimiento de 
nue- I stro Señor Jhesu christo de M.cccc.xcviij años. 

Escudo del impresor Hagembach, que representa á la Virgen en- 
tregando la casulla á San Ildefonso. 

Folio. Gótico. A dos columnas, de 42 lineas cada una. 10 hojas sin 
foliar de Tabla de los Comentarios y Prohemio, CLIX folios, una hoja 
en blanco y cinco más sin numerar, con una Tabla de los lugares, 
e provincias e rios. Signaturas a-b, a-D. Todos los cuadernos son de 
seis hojas, menos el b de los preliminares, que es de cuatro, y el último 
de ocho. 

En la décima hoja de los preliminares, columna primera, comienza 
el prohemio así encabezado: 

Trasla^daciú de los cometarios de Gayo iulio César de latin en ro- 
máce fecha por frey Diego Lope^ de Toledo comendador de Casíil- 
nouo: de la orde de Alcatara fijo de Feriiand aluareí de Toledo: se- 
cretario del Rey de Ferdiñado... y comienga el prohemio enderesgado 
por el dicho comendador al serenissimo principe don .Juan nuestro 
señor. 

De este prólogo dedicatoria se infiere que el traductor no tenía más 
que diez y siete años cuando hizo esta versión (lo cual puede servir de 
disculpa á algunos de sus innumerables yerros), y que se había criado 
en el servicio del Príncipe D, Juan: 

«Parescióme que su estoria (la de César) no se devia enderes^ar á otro sino á 
vuestra alteza que es el mayor prin9ipe y el mas sabio que agora sabemos en 
el mundo. Y tábien porque no era ra\on haviendo me criado en vuestra rreal 
casa que sirviese á otro con los exercícios de mi niñe\ sino á quien toda la otra 
edad mía ha de seruir.» 

Fol. I, columna primera: «Libro primero de los cometarios de Gayo 
Julio César de la guerra de Francia.» 

Siguen los demás libros De Bello Gallico, incluso el octavo de Aulo 
Hircio (fol. LXIV vuelto), los tres De Bello Civili y los otros tres 
atribuidos á Hircio, por este orden: 

Fol. CXIX, vuelto: «Libro IV de los comentarios dAulo hircio o 
de la guerra de Alexandria.» 

Fol. CXXXIII vuelto: «Libro quinto délos comentarios d'Aulo hir- 
cio o opio de la guerra de África.» 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLÁSICA ^25 

Fol. CLl: «Libro sexto de los comentarios de Aulo hircio o opio de 
la guerra de España.» 

De esta edición rara y hermosa en papel, tinta y fundición, como 
todas las que salieron de las oficinas del alemán Pedro de Hagembach, 
uno de los tipógrafos protegidos por el Cardenal Cisneros, hay un buen 
ejemplar en la Biblioteca Nacional. 

La traducción de Diego López de Toledo es tan oscura y revesada, 
que continuamente obliga á recurrir al original para entenderla. La 
incorrección de los textos de César, impresos hasta entonces, puede 
servir de disculpa á algunos de estos defectos que el mismo Diego Ló- 
pez de Toledo reconoció más adelante y procuró enmendar con ayuda 
de mejores originales, refundiendo su traducción del modo que vere- 
mos luego. 

Tal como fuere, tiene el mérito de ser la primera versión de César 
que se imprimió en lengua vulgar, pues aunque pudiera disputarla la 
primacía la que hizo en francés Roberto Gaguin de los Comentarios de 
la Guerra de las Gaitas presentada por él á Carlos Vllí en 1485, la 
primera edición que se conoce de ella, impresa en París por Antonio 
Verard, no tiene año, y Brunet sólo se atreve á decir que no puede ser 
posterior á 1499. La más antigua italiana (de Agustín Ortica dclla 
Porta) es de i5i2, la más antigua alemana (de Ringmann Philesius) de 
1 507, la más antigua inglesa (del conde de Worcester) de ¡530. 

La antigüedad y rareza de la traducción de Diego López de Toledo 
nos mueve á dar alguna muestra de ella, escogiendo un trozo de los 
menos mal traducidos. Transcribiré el capitulo 6." del Libro 5.° de la 
Guerra de las Galias De como César descrive á Bretaña: que es Ingla- 
terra. 

«La parte más á dentro de Bretaña habítanla aquéllos de quien dizen según 
su memoria que nascieron en la ysla. E la parte de la mar trahen origen de 
aquellos que passaron de los Belgas para robar: y por hazer guerra. Los qua- 
les quasi todos se llaman por aquellos nombres de las ciudades donde avían 
nascido y venido allí. Y después de acabada la guerra quedáronse allí: y co- 
men9aron á labrar hjs campos. Hay infinito número de gente: y hay muchos 
edificios quasi semejantes á los de Francia. Hay gran abundancia de ganado; y 
también usan de metal assí como dinero de oro: y tienen anillos de hierro: que 
valen tanto como dineros que son hechos á cierto peso. Críase allí estaño en las 
regiones mediterráneas: y en las de la mar hierro: más hay poco dello. Sírvense 
mucho de metal, que se lo trahen de otra parte. Hay madera de qualquier lina* 



426 BIBLIOTECA DE LA EVISTA DE APCH.. BIBL, Y MUS. 

ge asi como en Francia, sino la haya y abeto. N'o piensan que les es lícito co- 
mer liebre y gallina, ni ánsar, y crian estas cosas por deleyte del ánimo. Los 
lugares son más templados que en Francia, y no son tanto frios. La ysla es he- 
cha á manera de casa que tiene tres esquinas. De las quales el un lado está ha- 
zia Francia. Deste lado el un rincón á do está Canelo al qual lugar aportan 
quasi todos las naos de Francia, mira á dó sale el sol, y el mas baxo á medio 
día. Dura este cerca de cinquenta mil passos^ El otro vuelve á España y á donde 
se pone el sol. Hazia la qual parte es Ibernia, la meytad menos según se piensa 
que Bretaña. Mas el passo de Bretaña es de ygual espacio que desde Francia. 
En este medio camino hay una ysla que se llama Mona, y creen que hay mu- 
chas allende deslas menores subie:tas á esta ysla que es grande. De las quales 
yslas algunos escrivieron que en el invierno treynta días continuos era de no- 
che, y nosotros no hallávamos nada desto ser verdad, aunque lo preguntáva- 
mos, sino que víamos por ciertas medidas de agua que las noches eran mas 
baxas que en Francia. La largura deste lado dura (según ellos piensan) sete- 
cientos mil passos. El tercero es contra Septentrión, á la qual parte no hay 
ninguna tierra puesta en contrario. Mas la una parte de aquel lado por la ma- 
yor parte mira á Alemania. Aqueste piensan algunos que tura en largo ocho- 
cientos mil passos. .'^ssi que toda la ysla dura en circuito veynte vezes cient mil 
passos. De todos estos son los más conversables los que moran en Cancio. La 
qual región es toda finítima con la mar, y no son muy differentes de la costum- 
bre francesa. Los de mas á dentro por la mayor parte no siembran pan, mas 
mantiénense con leche y carne, y vístense de pellejos. Mas todos losBritonos se 
untan con una hierva que se dize añir, que es como pastel, porque los haze de 
color de la mar. Y por esto son más espantosos en la pelea, y tienen el cabello 
estendido, y todas las partes del cuerpo rasas sino la cabera y be^o de arriba. 
Tienen las mugeres diez á doce comunes entre sí, y mayormente hermanos con 
hermanos y padres con hijos las tienen todos comunes. Mas si algunos nascen 
de aquella manera, llénense por hijos de aquél á quien la primera vez la entre- 
garon virgen». 

La tabla de los lugares, provincias y nos que lleva esta traducción 
es la de Raimundo Marliano, que apareció por primera vez en el Cé- 
sar de Milán, de 1477, impreso por Antonio Zarotto de Parma. La di- 
visión de capítulos pertenece al traductor castellano. 

XXXVI. López de Toledo (Diego). — 1529. 

— Comentarios \ de Cayo Julio \ César: dedi- \ cados á la \ S. C, \ 
C. M. del Empera- \ dor y Rey nue- \ stro Señor: nuevamente Impres- \ 
sos y coi-re- \ gidos. Año \ M.D.XXIX. 



bibliografía hispano-latina clasica 427 

(Portada grabada representando los doce trabajos de Hércules). Al 
reverso, dentro de otro frontis grabado, esta advertencia del im- 
presor. 

«Sacra C. C. M. 

■oEntre muchos librus que se hallan trasladados de lengua latina en nuestro 
Romance castellano, me páreselo ser uno estos comentarios de Calo lulio 
César. Y como de cierto sabemos es una breue Crónica, que él mismo escrivió 
de sus notabl«s hazañas y victorias (como Quintiliano/y Tulio alTirman). Los 
quales allende de ser Comentarios traen consigo tanta verdad como breuedad, v 
en ellos relata en pocas palabras todo el discurso de su vida, del tiempo que 
anduuo en las guerras: demuestra su elegancia y facilidad, ser tan sublimada, 
quanto leemos que fueron sus hechos de excelente capitán v Emperador. Y 
pues conoscemos que sus hazañas son dignas da perpetua memoria, y su cle- 
mencia digna de tal Emperador, y con esto haze instructos, y de gran experien- 
cia para la milicia y cosas de guerra á los que en su lectión se occupan: lo hize' 
corregir y trasladar de nueuo lo más conforme que ser pudo al latín y alle'»ado 
al buen Romance: porque antes de agora fué otra ve\ impresso muy corrupto y 
ageno del ydioma Castellano, por lo qual viendo en muchos lugares la selecta 
implicada, los vocablos no muy proprios, y el estilo tan escabroso que tenia en el 
proceder, dexauan de leer éste y otros semeiantes, y leyan libros de cosas fingi- 
das, sin prouecho. Y viédo yo que los linpressores son grande v casi la mayor 
parte en remediarlo, determiné que por la mía no se hiziese lo que yo podría 
reprehender en otros, el qual espero que con el favor é Imperial ayuda de 
V. S. M. no solamente será favorescido, más aun tenido en mucho. Y siendo 
V. S. M. servido, se hará lo mesmo de otros buenoi libros, como es de ah'unas 
obras de Séneca, Tulio y Plutarcho, que son tan graues autores en el escreuir, 
quanto lo fueron en la vida y sanctos preceptos que dexaron. 

De V. S. C. C. M. 

Siervo 
Miguel de Eguía-». 

Tabla de los Capítulos. 

Fol. Letra gótica, á dos columnas, ocho hojas prels. 168 folios de 
texto, incluyendo la Tabla de los lugares, provincias v rios. 

El impresor Miguel de Eguía, no sólo calló el nombre del verdade- 
ro traductor sino que dio á entender que la traducción era nueva. Pero 
cotejada esta edición con la de Toledo, 1498, no se advierte diferencia 
sustancial, y una y otra contienen la traducción de Diego López de 
Toledo, como ya advirtió Pellicer. 

Fol. CLXIV, vto. 



^28 BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. Y MUS. 

Colofón. Aquí se acabají los commentarios de Cayo Julio César \ en 
romance, [mpressos en la Insigne Universidad de Alcalá \ en casa de 
Miguel de Eguia. Acabáronse primero día del mes de^ Agosto. Año del 
nacimiento de Nuestro Señor lesu christo de M.D.XXIX. 

Fols. CLXV-CLVIII, V. Tabla de los lugares, provincias y rios. 

XXXVII. López de Toledo (Diego). — 1549. 

-^Libro de los comentarios de Gayo helio César de las guerras de 
la Gallia, África, y España también de la ciuil traducido en Español, 
nuevamente imprimido, y emedado en muchas partes sega el verdadero 
sentido del autor añadidas muchas cosas, que ayudan á la declaración 
del. Dirigido al tnuy magnifico señor Hieronymo Pere{ García de Oli- 
uan Comendador de la orden del S. Santiago y primer Secretario de 
la christianissima, y muy alta, y muy esclarescida doña Leonor 
Reyna de Francia, y infante de España. En París. Véndese la pre- 
sente obra en la ciudad de Anueres, á la enseña de la polla grassa, y 
en París en la enseña de la Samaritana, cabe Sant Benito. M.D.XLÍX. 
8.°, 32 hoj. prels., en las que se incluyen dos mapas y varias lámi- 
nas en madera, representando fortalezas, puentes y máquinas, 3^3 fo- 
lios, ocho hojas más sin foliar para terminar la Tabla de los lugares, 
provincias y rios, y una con el escudo del librero editor Arnaldo 
Byrckmann. 

El editor anónimo de esta reimpresión dice en la dedicatoria: 
«Y como agora se imprimiese la segunda vez en español, andando ya cerca 
de la fin me fué encomendada, é vi que el Intérprete en muchos lugares, ó por 
descuido ó por no entender el verdadero sentido del autor no traducía fielemen- 
te, por lo qual luí forzado mudar á veces enteras planas, en especial en lo de la 
guerra de España que es lo más difícil del libro.» 

A pesar de esta declaración, el texto, como Pellicer notó, no puede 
considerarse como distinto del de las dos ediciones anteriores, aunque 
tiene modernizadas muchas palabras. Pero con todo eso, es preferible esta 
edición á las anteriores, por contener: I. Vna declaración de la división 
de la Galia para concordar á César con otros autores, y un argumento ó 
suma breve de la guerra de las Gallas. II. Por las muchas figuras de 
arquitectura y máquinas de guerra que ilustran y aclaran los lugares 
difíciles de Julio César. III. Porque incluye un mapa de las Galias, y 
otro de España. 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-LATINA CLASICA 42§ 

«Prólogo con el qual se dedica la presente obra al muy magnífico señor Hie- 
ronymo Pérez García de Olivan, primer Secretario de la Christianissima, muy 
alta y muy esclarescida doña Leonor, Reyna de Francia y Infante d' Es- 
pania. 

»Después de la Ley de Dios revelada á los hombres para encaminarles á la 
gloria del cielo, no hay cosa más conveniente para instituir la vida, conforme 
al iuizio de la razón, y tener en poco las cosas caducas y transitorias que la 
historia, con la qual se da conoscimiento de los tiempos passados, y conseio 
para los venideros. Por tanto, no sin causa la suelen llamar (de un título muy 
señalado) Maestra de la vida humana. Porque mostrando en breve los successos 
y varios casos de los hombres passados, aconseia de qué manera devemos re- 
glar nuestra vida, y dando nos aviso de los hechos pasados, suple la falta de la 
larga experiencia, como los geógraphos ó pintores de la tierra en pequeña tabla 
suelen pintar una gran provincia, con la qual pintura suplen el trabaio de la 
peregrinación, /ponen delante los oíos las partes más señaladas, como son ciu- 
dades, ríos, montes, lagunas: assí en los libros de historia, aunque pequeños se- 
nos, ponen delante los oíos las vidas, hazañas, victorias é infortunios de reyes 
y personas principales: como si nos halláramos en su era y edad. Por tanto me 
parescen dignos de castigo, como ladrones y falsarios los que en sus libros de 
historia por affecto humano y passión, en lugar de verdad escriven manifiestss 
falsedades: corrompiendo una cosa tan sagrada como la verdad, depravando 
cosa tan útil á los hombres como la historia, abusando del fin que ha de tener 
un buen historiador, que es contar á los siglos venideros fielmente las cosas 
que acontescieron en los suyos. De lo qual entre todos es de alabar lulio César, 
porque no cuenta sino lo que con sus ojos veya, por sus manos hazía, y con 
sus pies caminaba. El qual, como fué principio del imperio, también fué prin- 
cipal entre los otros en las virtudes que adornan un emperador y capitán gene- 
ral de la guerra. ^Quién más fuerte, valiente, y iuntamente recatado que 
César? ^-Quién tuvo mayor facilidad con la qual se accomodasse á los menores 
conservando siempre su autoridad con prudencia? Y entre las otras cosas no se 
debe callar lo que passó un día en un lugar desierto, llevando en su compañía 
á Cayo Opio. El qual, adolesciendo en una pobre casa, y no huviesse más de 
una pequeña cama, quiso que Opio durmiesse en ella. Diziendo: «Los príncipes 
deven ser preferidos en los lugares honrados y los enfermos en lugares cómodos 
y oportunos.» Y dado el lugar al enfermo, se fué á dormir á la entrada de la 
casa con su gente. De la templan9a en comer y bever no es menester hablar, 
basta el testimonia de Catón su adversario, el qual solía dezir, que no conoscía 
hombre templado que hiziesse guerra á su propia tierra, sino á César. Callo la 
magnanimidad y clemencia, que usó en sus enemigos, olvidando las injurias, 
quitando las ocasiones de saberlas y reduzirlas á la memoria, perdonándolos 



43o nir.LioTECA de i.a revista de arch., bihl. y mus. 

fácilmenie, y como en las otras virtudes excedía á los otros, en ésta vencía á sí 
mismo, y como era osado en el emprender, prudente en el determinar, valiente 
en el batallar, pertinaz en seguir los alcances de los enemigos y gozar de la vic- 
toria: también era clementíssimo en el perdonar á los rendidos, en tanto que en la 
batalla Pharsálica mandó que no matassen á los romanos aliados de Pompey^, 
á los quales después restituyó en sus honrras y officios, y aunque por todas 
estas otras muchas virtudes (que seria largo de contar) ganasse gran nombre, 
pero con la diligencia que tuvo en assentar cada noche sus trábalos y negocios 
del día, dexó muy mayor memoria de sí. Y como en el gobierno de la República 
no quiso sufrir mayor, ni en el imperar igual, assi no dio lugar á otro que se le 
igualasse en el escrivir de la historia que nos dexó en sus comentarios: el qual 
libro por ser tan útil á toda manera de gente se ha traducido en todas las len- 
guas vulgares, y como agora se imprimiesse la secunda i'e\ ' en Español andan- 
do la impressión ya cerca de la fin me fué encomendado, y vi que el intérprete 
en muchos lugares, ó por descuydo ó por no entender el verdadero sentido del 
auihor no traduzia fielmente, por lo qual fuy forjado mudar á vezes enteras pla- 
nas, en especial en lo de la guerra de España, que es lo más difícil del libro. Y 
pues el sereníssimo príncipe don Juan murió, al qual fué primero dedicada esta 
obra, y quedasse desolada: fué necessario aderesgarla con nuevos atavíos de mu- 
chas cosas que se le han añadido (como viuda que otra vez sea de César). Con- 
siderando ésto, me paresció que ninguna persona con meior derecho y justo tí- 
tulo podiese succeder en el lugar del dicho príncipe, sino la christianissima, muy 
alta, y muy esclarescida doña Leonor, Reyna de Francia, y infante de España, 
por ser su sobrina; pero como su majestad sea más inclinada á libros de devo- 
ción que á libros de guerra, me paresció que v. m. avía de tomar sus vezes, 
como su primer y fiel secretario: y uno de los más privados de su casa, á cuya 
intercessión suele favorescer á muchos estudiosos, por ser v. m. vno dellos: 
que no dexa de emplear el poco tiempo que le queda, acabados los negocios, en 
el estudio de las letras humanas. Por tanto me atreví á offrescerle este pequeño 
servicio, pensando que no le dexará de tomar pues viene de persona que desea 
servirle en cosas mayores. Y pues favor y doctrina se iuntan en v. m., con lo 
primero podrá favorescer á la presente obra: con lo segundo emendar las faltas, 
tn las quales no se ha podido hazer más agora: espero en Dios, que otra vez 
saldrá corregida como conviene de mano de v, m. cuya magnífica persona 
N. S. conserve y prospere en su santo servicio». 

Declaración de la división de la Galia. 

Las figuras y descripciones de provincias, fortalezas, puentes, jna- 
chinas y otras cosas señaladas para declaración de algunos passos di- 

I Era la tercera, por lo menos. 



BIBt.lOGRArÍA HISPANO«I.A.TINA CLASICA 43l 

fi'ciles en los comentarios de César. (Mapa de las Gallas, Puente del 
Rin, Figura de Avarico, Figura de Alexia, Figura de rxeloduno. Fi- 
gura de Marsella, Mapa de España.) 

Sígnense los nombres mudados de algunas ciudades y rios de Es- 
paña. 

Tabla de los Comentarios de Gayo Julio César. 

Traslación de los comentarios de Gayo lulio César de Latín en ro- 
mance, hecha por f rey Diego Lope^de Toledo, comendador de Caslil- 
710V0, de la Orden de Alcántara, hijo de Ferndali>are¡{ de Toledo, Se- 
cretario del Rey don Flernftdo e Rey na doria Isabel Señores nuestros y 
del su consejo, y comienga el prohemio enderesgado por el dicho co- 
medador al serenissimo principe don luán nuestro señor. 

Texto. 

Tabla de los lugares, y provincias, y rios. 

XXXVIII. López de Toledo (Diego). — 162 1. 

— Los Comentarios de Gayo lulio César. 

Contie?ien las guerras de África, España, Francia, Alexandria, y 
las civiles de los ciudada?ios Romanos, con el libro octavo de Aulo 
fíircio añadido á las guerras de Francia. 

Traducidos en castellano por Frey Diego Lópe^ de Toledo, Co- 
mendador de Castilnouo, de la Orden de Alcántara, 

Añadido un argumento de las guerras de Francia, y una declara- 
ción de su división para concordar á César con otros autores. 

Año 162 1. (Escudo de armas ) 

Con Licencia. En Madrid, por la Viuda de' Alonso Martin. A costa 
de Domingo Gongále^, mercader de libros. 

4." Cuatro hs. prels. sin foliar, 244 págs. dobles y otras 16 hojas sin 
foliatura que contienen la Tabla de los lugares, provincias y ríos 
(reduciendo los nombres geográficos antiguos á los modernos), y otra 
Tabla de los capítulos de los Comentarios de Gayo Julio César. - 

Suma de la Licencia (A Domingo González, mercader de libros). 
Madrid, 9 de Marzo de 162 1. 

Suma de la tassa. Madrid, i3 de Mavo de 1621). 

Fee del Corrector {Licdo. Murcia de la Llana, 10 de Mayo de 1621). 

Declaración de la división de Francia. 

Argumento de lo que contienen las guerras de Francia. 



432 felbLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCH., BIBL. V MUS. 

Comentarios de Gayo Julio César de la guerra de Francia (folios 
i-i 12). Ocho libros. 

Comentarios de Gayo Julio César de la guerra con los ciudadanos 
Romanos (i i3-i8i). Tres libros. 

Libro quarto de los Comentarios de]Aulo Hircio, ó Opio, de la gue- 
rra de Alexandría (182-204). 

Libro quinto de los Comentarios de Aulo Hircio, ó Opio, de la gue- 
rra de África (205-23 1 ). 

Libro sesto de los Comentarios de Aulo Hircio, ó Opio, de la gue- 
rra de España (232-244). 

XXXIX. López de Toledo (Diego). 

— Trasladación de los comentarios de Gaio Julio César de latín en 
Romance hecha por frei diego lópe^ de Toledo, comendador de He- 
rrera de la orden de Alcántara... 

(Ms. 9.747 de la Biblioteca Nacional. Folio. 344 hojas numeradas 
y 1 3 más sin foliar. Letra del siglo xvi.) 

Es una refundición hecha por Diego López de Toledo, de su tra- 
ducción de los Comentarios de Julio César, como se infiere del prólogo 
que á continuación transcribo: 

«Prólofjo de Diego López de Toledo comendador de Herrera de la horden de 
Alcántara, dirigido á la sacra y catholica Magestad del Emperador don Carlos 
Nuestro Señor en la corrección que hizo de la trasladación que primero había 
hecho de los comentarios ó memoriales de Gaio Julio César. Enderezada al muy 
alto y muy poderoso príncipe don Juan de gloriosa memoria su señor. 

»Estudiando, Sacra Cesárea Catholica Magestad, la lengua latina en mi tierna 
hedad con los otros pajes pequeños que estáuamos en el servicio del muy alto y 
muy poderoso príncipe don Juan tío de vtra. magestad mas por me exercitar en 
el estudio que con appetito de publicar las poquedades de mi ingenio trasladé los 
comentarios de Gaio Julio César de latín en lengua castellana, y después con 
mandamiento que no pude desobedecer los hize imprimir, tanto más confusión 
me acarreó hallar que así por ser obra de mozo como por defecto de originales 
que á la sazón estauan más viciosos que al presente se me imputase el defecto 
que se podía hallar en la trasladación. Agora que hove á las manos algo más 
castos volumines latinos, aunque fuera de mi profesión y habilidad y hedad, 
quíseme yo ocupar algunos ratos en mejorar la trasladación primera quanto 
más me fuese posible por satisfazer á la justa reprehensión de los que ovieren 
culpado los defectos de mi pueril obra, pues no ay desculpa de lo mal hecho, si 



BIBLIOGRAFÍA HISPANO-I.ATINA CLÁSICA 433 

en algún tiempo puede aver en ello enmienda. En el proceso que agora en est?i 
nueva correctión se tiene se enmiendan algunas cosas memorables de. que los 
primeros volu mines estauan faltos, paresciome enderegar á vtra. magestad esta 
obra, pues son las hazañas del gran príncipe Cesar que primero tomó este nom- 
bre de emperador y monarcha que V. mgt. bien áuenturada mente posee V él 
mismo las escriuió. Aduertiendo que en las tierras y prouincias que guerreó y 
señoreó llevó casi el mismo orden de que vuestros subditos al presente usan y 
que para ello se preció señalada mente como de principales y valerosos gue- 
rreros de vuestros propios vasallos y naturales españoles y alemanes, como, en 
este libro se haze mención. Bien conozco, Cesárea Magestad, que esta obra no 
estará tan bien limada como yo quisiera para hazer mi oficio como convenía, 
pero paresceme que satisfago en ser fiel relator de la historia latina qual á 
nuestras partes ha venido más cierta y corregida, y si falta ay de algunas razo- 
nes truncadas y otras cosas no del todo cumplidas, no es culpa mía no adevi- 
nar lo que falta en los volumines latinos, pues varones muy doctos en los se- 
ñoríos de vtra. mg.' vsan destos comentarios tales quales están escriptos sin 
más corrección ni enmienda, y con esto yo me satisfago de los así aver trasla- 
dado para no exceder los límites del oficio de que usé. A vtra. mg.t suplico 
resciba en servicio mi voluntad y dé perdón á mi atreuimiento en enderezarle 
obra no tan limada como convenia, y si el proceder deste libro á vra. mg.i^ apla- 
ze mande á quien lo sepa hazer mejor que yo le torne á emendar o de nuevo le 
traduga (sic) y en tanto yo le colloco debaxo de la protectión de vra. mg.t al 
que nro. s.or prospere en su seruicio con vencimiento de sus enemigos y au- 
mento de más reinos y señoríos.» 

Sigue el Prohemio al Príncipe D. Juan, que se halla en los textos 
impresos. 

Comprende, lo mismo que éstos, los Comentarios de Julio César y 
los atribuidos á Hircio. 

XL. Traducción interlineal hecha para la educación de 
Felipe III, rey de España. 

— Commentaria de bello gallico, cuín interpretatione interlinean 
Philippi III, Regis Hispaniae. 

(Aa-49, Mss, de la Biblioteca Nacional. Índice antiguo.) 

Trasladado posteriormente á la sección de libros raros, (núm. 499). 

No es, como pudiera inferirse de la antigua anotación del Catálogo 
de Mss. una traducción íntegra de los Comentarios, sino un ejemplar 
impreso, en que mano desconocida, no la del príncipe D. Felipe 

2S 



^34 fclbl.IOTECA DE LA REVlbTA DE ABCH., BIBI.. Y MUS. 

(después Felipe líl), fué apuntando entre líneas las correspondencias 
españolas de las principales palabras, como ejercicio gramatical y 
ayuda de la memoria. Otras palabras están meramente subrayadas, y 
al margen suelen encontrarse breves escolios de la misma letra. AlgU' 
ñas de las notas interlineales van de letra roja. 

La edición utilizada para este trabajo escolar fué la siguiente: 

C. Jiilii Caesaris de Bello Gallico Commentarii VIL A. Hircii de 
eodem líber octauus. C. Caesaris de bello ciiiili Pompeiano Commenta- 
rii III. A. Hircii de bello Akxandrino I ib. I. De bello Africano ¡ib. /. 
De Bello Hispaniensi lib. 1. Ciimscholiis Franc. Hotomani íiirisc. Ful. 
VrsÍ7ii Romani. Aid. Manvtii P. F. Lngdvni apud Bartholomaeiim 
Vincentium. M.D.LXXIIII. Fol. 

El trabajo de FelipeíII, ó más bien d2 su maestro de latinidad, recae 
exclusivamente sobre los Comentarios de Julio César, no sobre los 
atribuidos á Hircio. salvo el De Bello Hisoaniensi, en que hay algunas 
notas. 

En lo alto de la portada se lee esta nota manuscrita, (.(P/¡ilippiis III, 
Pliilippi II, F . et Annae Reginae i5go>:>. 

En esta fecha debió de empezar el Príncipe su labor sobre los Co- 
mentarios. La fecha en que cesó de oir los Comentarios De Bello Gallico 
consta en el fol. 83: «/). Laurentii, an. i5gi, 4Jullii. yEtatis i4ann. 
D. y. Principis.^ 

Al fin del tercer libro De Bello Civili, (pag. i58) hallamos esta otra 
nota: aDeo aiitore, Princeps Philippiis audivit omnes libros Comenta- 
rioriim Caesaris, et liuic ultimo extrenim manum posuit. 12 Mart, 
A. i592)^. 

De la educación literaria de Felipe Ilí. encomendada á la sabia di- 
• rección de D. García de Loaysa, hablaremos en la parte biográfica del 
presente Diccionario. 

Algunos otros vestigios de ella quedan en las glosas de la presente 
traducción. Pág. 29 le2mos: ('Toleti 2g Julii complevimus lib. D. Tliom, 
de Regimine Principum». 

XLL Alfraxca Y Castillote (D. Juan de). — 1782. 

— «A esta misma (la de Diego López de Toledo) avenlajará en lo terso y ele- 
ganie la nueva traducción que de César nos prepara el Rector de este Colegio 
de S. Ciérneme (de Bolonia) D. Juan de Alfranca y Caslillole, sujeto no sólo ha- 



EIBI.IOGBAKIA HISPANO -LATINA CLASICA 435 

bilísimo en el Derecho romano y público, sino también muy práctico en los 
escritores latinos. De su mismo estudio nos saldrá también una nueva edición 
del celebérrimo iNebrija, muy deseada de todos.-» 

Así el P. Bartolomé Pon en su Specimen, apud Bovér, Escritores 
Baleares, II, pág. 143. 

XLII. Valbuena (D. Manuel). — 1789. 

—Los comentarios de Cayo Julio César, traducidos en castellano 
por Don Manuel de Valbuena, catedrático de poética y retórica del 
Real Seminario de Nobles de esta corte. De orden superior. Ma- 
drid, lySg, Imprenta Real. 

Dos tomos 8.*' ¡r.ayor. 

El i.° tiene xxiv ~{- 566 págs. y va ilustrado con el busto de Julio 
César y con un mapa de la España antigua. El 2." de iv + 450 páginas 
lleva otro